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V

Gonzéllez,

Clecto Primer t\r~oblspo de Puebla.

�Domingo 25 de Octubre de 1903.

LOS GRANDlS HOMBRlS
En toda Europa-dice en la &lt;&lt;Nueva Antología,: Paula Lombroso-asistiroos á un verdadero concierto de fiestas conmemorativas
celebradas en honor de los grandes hombres.
En Italia, por Leopardi y por Mazzini; en España, por Calderón y Colón; en Portugal, por
Camoens y Pombal; en Francia, por Víctor
Hugo y Dumás; en Noruega, por Nansf'n; ~n
Alemania, por Virchow, y hasta en Polonia
hemos visto el espectáculo de todo un pueblo
que para celebrar el 25? aniversario del «¿Quo
Vadis?,,, regala á su autor un ~stillo magnífico, con su parque correspondiente.
Todas estas fiestas revelan la tendencia actual de los pueblos de admirar y reconocer con
mayor prontitud y facilidad á sus grandes
hombres. Savonarola y Jordán Bruno fueron
quemados vivos por haber predicado la liber•
tad del pensamiento; Galileo fué atormentado
por afirmar que la tierra se movía; Colón muere miserablemente por haber descubiert.o un
Nuevo Mundo; Dante no era en sus tiempos
más conocido que lo son hoy Trilussa y Pasea-.
rella, y Shákespe'lre pareció á sus coetáneos
tan poco digno de ser tenido en cuenta, que se
han perdido las huellas de su persona.
Más tarde, los grandes pen~adores no han
sido quemados; pero han sufrido todo género
de amarguras. Jénner fué ridiculizado por su
descubrimiento de la vacuna; Beccaria fué tratado de loco por combatir las crueldades de la
tortura y de la pena de muerte; i\Iazzini tenía
que emigrar y ganarse la vida con ~~tículos_de
revistas; para el gran Cataneo, soc10logo, lmgüista, legislador y matemático, no se encontraba más que un cargo modestísimo de profesor del Instituto de Lugano ...... Pues bien:
de treinta años acá, las cosas han cambiado
mucho.
Los compm,itores contemporáneos :Masca¡zni, Franchetti y Puccini, en Ital!a; MasRenet,
Bizet y Saint-Saens, en Francia; Bretón y
Chapí, en España, se han hecho célebres en
edad juvenil, mientras qne Beethoven moría
ignorado y miserable, y Wágoer mismo tuvo
que esµera.r veinte años las caricias de la fama.
Y lo mismo pasa con los literatos. Leopardi,
Foscolo y Alfieri tuvieron e:cacasa fama, mientras que Amicis, Fogazzaro y Annunzio lagozan grande y productiva; B,dzac andaba siempre abrumado de deudas, Flaubert no conseguía reparar las brechas abierta!' en su fortuna, y Lamartine arrastraha míseramente su
vejez, mientras que los Goncourt, Daudet y
Znlá han reunido grandes fortunas; y Rúdyard
Kípling, á los veintitrés años, se hace pagar
á duro cada línea, llegando á eclipsar la celebridad de Dickens y Tacknay.
Y otro tanto sucede en el campo científico.
El descubrimiento de Volta apenas fué notado, y el de Marconi le da fama, ho9ores y millones en plena juventud; Hélmholtz tardó en
conquistar un nombre ilustre, y Roentgen se
ha hecho popular en un momento; J énner fué
ridiculizado, y Pasteur enaltecido, y los sueros antidiftéricos de Roux han sido aceptados
en el acto por el mundo entero.
¿Por qué esta transformación? Desde luego,
por la enorme difusión moderna de los medios
de publicidad.
Los grandes maestros tienen hoy admiradores
en todo el mundo, y las glorias y los aplausos
de los extraños repercuten en el propio país.
Otros reinvindicadores de los grandes hombres
célebres fueron y son los periódicos. Es verdad que éstos existían también hace un siglo;
pero su organización, sus medios y hasta sus
fines, eran muy distintos de los dtl hoy, su
público era muy reducido, su información
sumamente deficiente y su esfera de acción
muy limitada.
Hoy, cualquier descubrimiento no queda
encerrado en los austeros muros de los laboratorios y de las Academias; los periódicos lo
pregonan y lo vulgarizan, y los autores ven
publicados por todas partes su retrato, su pensamiento y su vida. Es p0sible que baya muchos que no sepan todavía en qué consiste el
aparato Marconi; pero es seguro que todos han
oído hablar de Marconi, el autor del telégra-

EL MUNDO ILUSTRADO

fo sin hilos, y se interesad por sus viajes, por
su fortuna y por sus éxitos. Y luego sucede
una cosa curiosa: el público, á fuerza de oír
hablar de un hombre, de sus inventos, de sus
hechos, de sus triunfos, se encariña con él, se
enorgullece de ser su coro patriota y ;iu contemporáneo, y le conflagra toda su admiración,
estando dispuesto, para hor.rarle, á todos los
sacrificios.
Otro motivo más profundo del cambio á que
asistimos es que hoy el miso11eísmo es mucho
menos qde lo que fué en otro tiempo. Ante!!, el
hombre, acostumbrado á vivir tranquilamente en un rincón al que apenas llegaban más
rumores que los de la ciudad vecina, debía
sentir un choque profundo al contacto de _lo
nuevo. Hoy, acostumbrado á moverse, á viajar, á respirar el aire de todo el mundo, no se
sorprende de nada ni es hostil á nada. El público tiende á elevarse hacia el nivel de los
grandes hombres, y los grandes hombres, por
su parte, tienden á acercarse al público; y de
esta doble corriente nace la comun;.ón de ideas
á que asistimos, sin los esoterismos y exoterismos de las escuelas antiguas.
Es evidente, en suma, que nuestro tiempo
es propio para estos hombres superiores, que
pueden surgir en el campo de la ciencia ó del
arte y que sacan de su superioridad amplia
cosecha de fama, honores y riquezas, como el
público saca de ellos á su vez no menores ventajas y satisfacciones.

PAISAJE TROPICAL
Magia adormecedora vierte el río
En la calma monótona del viaje,
Cuando borra los lejos del paisaje
La sombra que se extiende en el vacío.
Oculta en sus negruras el bohío

La maraña tupidll., y el fo!Ta.je

Semeja los cala.dns de un encaje
Al caer del crepúsculo sombrío.
Venus se enciende en el espacio puro.
La corriente dormida una ¡,ira.gua
Rompe en su viaje rápido y seguro.

Y con sus nubes el poniente fragua
Otro cielo rosado y verdeobscuro
En los espejos húmedos del agua.
JOSÉ A . SILVA

EL PASADO
Yo he nacido con alma de lnuno.... En otros dlas
Habité de l&lt;&gt;s bosques la sagmda espesura,
En siete tubos frágiles canté mis alegrlas
Y conoc! el di vino sabor de la hermosura.
Aprendl de las pájaros las gratas armonlas,
Y á veces, al impulso de una inmortal locura
(Las Ménades lo saben!), lancé en la fronda obscura
El clamoroso grito que anuncia las orglas.
, Mas quiso un dios injusto, para colmar mi druro,
Hacer del fauno un misero pastor, cuyo reballo
Verás, oh caminante, detrás de las colinas.
Huyeron, para siempre, las ninfas á mi paso
Y en mi doliente flauta saludo al sol de ocaso,
De algún antiguo templo sentado entre las ruinas.
LEOPOLD-0 Duz.

RIMA HEBREA
Página de álbum.

Eres azul de mar, y me fascinas
como una primavera, y en tu vago
y romántico hechizo vierte un mago
no sé qué languideces bizantinas.
Un sortilegio flota en tus retinas,
como la tarde en la quietud de un lago;
y en tu sonrisa que nimbó el halago,
todas tus seducciones son felinas.
¡Oh tú, la flor que la leyenda awmca
de la escultura pensativa y blanca
que el Arte siempre arrodillado espía ... !
Eres azul de mar, perfume y gema
y alzas, como una lírica diadema, '
tu encantador orgullo de judía.
EMILIANO liERNÁNDEZ.

EL MUNDO ILUSTRADO

trtadón dt un nutv0 Jlrz0bispado
Se ha confirmado plenamente la notici
que bac~ al~ún tiempo circulaba en las eal.~
ras ecles1ásbcas, de que el actual obispado de
Puebla sería erigido en arzobispado antes de
terminar el corriente &lt;1ño.
Según se nos informa, las bulas de la Santa
Sede que ordenan la erección del nuevo ario,.
bispa&lt;lo, están ya en poder del señor Iba
actual Obispo de _Puebla. quien vino á M~
co hace pocos d1as con el fin de señalar de
acuerdo con el señor Arzobispo Alarcón, !~fecha en que deba efectuarse la ceremonia correspondiente. Por documentos proced
tes de Roro~. se tiene conocimiento, ademú,
de que el mismo sefior Ibarra será quien ejerza ~a jefatura suprema de la nueva Arquidi
ces1s.
Esta noticia ha causado muy buena impre,,
sión entre todas las clases sociales de Pueb
que ven en el señor !barra á un hombre
tati vo, sabio y prudente.

IL® Mun~rrtt~
La «Revue des Revues,, ha tenido la bu
i&lt;lea de preguntar á varios literatos fran
lo que piensan acerca de la muerte.
He aquí algunas de las contestaciones
bidas:
«Yo no sentiría morir si solamente set
se de abar.donar lo que la vida nos concede
agraclable, cosa rara entre la multitud de
tidios que nos rodea; pero á mí la muerte
inFpira la misma. desconfianza que la vi
Entreveo en aquélla una serie de met.amo
sis micróbicas, una división infinitesimal
penosa de mis facultades en muchedumb
de bacilos y vibriones, que á su vez 1rnfri
padecerán, esperarán y serán desengafia
según proporciones ínfimas, pero igualm
intolerables. Dicho de otro modo : la mu
no me promete el reposo, la nada, sino
absurda y obscura palingenesia, de la
adivino las etapas. Aquí, por lo menos,
que me eHpera: los fastidios materiales,
trabajos sin intervalo, la ho,:tilidad de
ami¡zos, el odio de los adversarios, los
los de los que me rodean y el desprecio
siento por mis ineficaces esfuerzos. Desp
¿no será todavía peor? La ciencia respo
l'robablemente. -PABLO ADAllI».

Nuestra opinión individual significará poco, puesto que lo único que podríamos decir,
es: «Horno sum et níhil humani á me aliénum
puto». - p ABLO y VÍCTOR MARGUERITEl&gt;,

*

«No temo la muerte; pero el morir me fastidiaría.-FRANCISCO DE CROISSETll.
·

*

«Sí, sentiría morir, por muchas razones, y,
sobre todas, porque esto sería dejar á los que
amo y me aman, y Jorque deseo ver crecer á
mis hijos. -VmoINIA DEMONT-BRETOJ\'».

G uanajuato de gala
Le. visite. del Señor Presidente

La ciudad de Guanajuato, una de las más
importantes del paíR, se prepara para recibir
la visita del señor Presidente de la República
quien ha sido invitado para inaugurar las dis~
tintas mejoras materiales llevadas á cabo en
la población, por el progresista Gobernador
del Estado, Lic. Don Joaquín Obregón González.
Los preparativos que se han hecho para
cumplimentar debidamente al señor Ueneral
Dfaz y á las personas que irán oon él á Guanajuato, indican que las fiestas organizadas
con este motivo van á ser muy suntuosa!' y
que los distintos actos que deben efectua:se,
conforme al programa, revestirán un lucimiento verdaderamente extraordinario.
A reserva de ofrecer ú nuestros lectores la
c~?nica detallada de los festPjos y una clescri pc10n de las obras que serán inauguradas juntamente con el Teatro Juftrez-el primero. sin
duda, entre todos los del país,-publicamos
en este número una fotografía del exterior del
Palacio Legislativo y una vista del bellísimo
salón de sesiones de la Legislatura. En nuestras próximas ediciones daremos á conocer
otras fotografías muy importantes del «Guanajuato Moderno".

Guanajuato.-Fachada. del Plaila.cio del Poder Legisl,ativo.

i·. ' \

'

.

*

«La literatura de todos los tiempos afi
el amor á la vida y el temor de la mu
desde Eurípides, cuyo viejo FereR declara,
&lt;cAlcestes»: «Pienso que es largo el tiempo
sado bajo la tierra, y que la vida es corta,
ro dulce,,, y Horacio, que dice en alguna
te: «Véame yo gotoso, desdentado, tulli
pero que viva»; hasta La Rochefoucault,
de cuyas máximas es: «El sol y la muert.e
se pueden contemplar con fijeza»; y J'
que escribe: «Todo lo que yo conozco eA
voy á morir muy pronto; pero lo que m
noro es esta pícara muerte que yo no
evitar .... .. ))
Todos los hombres sinceros convendrán
su horror á morir, ya sea que el temor
muerte los hipnotice, evocando la idea
nada ó el de otra vida expiatoria; ya sea
la vida los embriague, ó simplemente los
cante como fuerza de acción, fuente de
bilidad, cambio de afecciones; ya sea po
no quieran desaparecer antes de haber
zado una vida woral, bella y v1::rdadera, 6
vida de arte, que t!alve pasajeramente su n
bre del olvido, ó una vida útil á los de
que contribuya á realizar ese proyecto,
algún día emancipará á la humanidad
ciente.
Y, sin embargo, hay mom1mtos en qu9t
si sin disgusto, nos despojaríamos de ~
da por una gran causa, un acto heroico.
sacrificio de amor, y por menos aún: ~r
capar de un triste descorazonamiento, de
dolor moral, de un sufrimiento físi?o;
por una explosión de placer, en esos 108
de perfección en que el alma alcanza una
monía tan completa, que anhela disolv

Domingo 25 de Octubre de 1903.

Gu.a.najuato.--8al6n de sesiones de la Legislatura,

�Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

ElL MUNDO ILUSTRADO

pedido de una sefiora anciana que le había
acompañado basta el muelle.
La tal señora era la tía de J obn Bárrisson,
única parienta que le quedaba.
Milady Osborn-que así se llamaba la anciana-había hecho las veces de madre á Bárrisson, el cual se había quedado huérfano en
su infancia.
La travesía de su sobrino fué feliz.

II
Diez años habían transcurrido en el momento en que comienza esta historia, desde que
JohnBárrissonsehabía establecido en Sydney.
Sus negocios habían prosperado extraordinariamente.
En recompensa de su laboriosidad, el gobierno le nombró cónsul de Inglaterra. John
Bárrisson tenía entonces treinta y tres afios y
deseaba casarse. Pero, como hombre práctico,
no quería contraer matrimonio con una mujer rica, sino con una mujer virtuosa, tr&lt;1.bajadora y econ6mica, ante todo.
En tal virtud, escribió á lady Osborn la siguiente carta:
ccSydney, 8 de mayo de 1875.
«Mi querida tía : Como le be dicho á usted
ya, mis negocios marchan admirablemente.
Me gusta la Australia, cuyo clima es admirable y muy superior al de la madre patria. Lo
único que me aburre es el vivir solo. Por tanto. espero que me preste usted el servicio de
buscarme entre eus relaciones la mujer que
pueda labrar mi felicidad, uniendo su destino
al mío.
«Le ofrezco una buena dote, porque quiero
casarme con una mujer pobre y honrada que
me lo deba todo.
«Acept..'1ré á ojos cerrados la que usted me
diga. Si la muchacha acoge bien la idea, después de haber visto la fotografía que le incluyo, pídala usted en matrimonio y reconózcale
en mi nombre la cantidad de cuatro mil libras

esterlinas, que le serán entre15adas después de
la firma de contrato de boda en Sydney.
«Además tendrá usted la bondad de adelantar á mi futura el dinero necesario para el
viaje.
«Reciba usted un abrazo de su sobrino. John Bárrisson&gt;&gt;.
III
Transcurrió cerca de un año sin que la tía
Osborn hubiera otorgado á su sobrino el honor de contestar á su apremiante carta.
John, consagrado á sus negocios, pensaba
de cuando en cuando en el asunto; pero, engolfado en sus operaciones mercantiles, que
se sucedían sin descanso, acab6 por olvidarse
en absoluto de su matrimonio.
Cada tres ó cuatro meses un buque conducía á Australia cierto número de condenados
de uno y otro sexo.
En su calidad de cónsul, John Bárrisson
iba á bordo, y después de haber comprobado
la identidad de los presos, los confiaba á los
agentes encargados de indicarles las tierras
que dP-bían explotar y la cabaña donde debían vivir, después de haberles entregado
las semillas necesarias para el cultivo del terreno.
Un día notó entre los presos la pre1&lt;encia
de una mujer, cuyo candor y belleza le cautivaron desde el primer momento.
Tendría á lo sumo diecisiete afios.
El cónsul abrió el registro de informaciones
y leyó lo siguiente:
cc:Miss Clarck Jenny, huérfana desde hace
algunos días, ha solicitado de la policía el favor de que se la condujera á Australia para
moralizará los desgraciados á quienes la miseria ó la adversidad había arrastrado al crimen.
ccEs una joven muy virtuosa y muy instruída, que ha sido recomendada especia-lmente
por el Almirantazgo.
ccSe su plica al c6nsul de Sydney que la atien-

COMISION DE PARASITOLOGIA.-El Museo.

Una institución benéfica

del Cáucaso y crisantema, ya logradas, y cuyas flores, secas y pulverizadas, son muy eficaces para la extinción de los mosquitos y de

En pro.-erho de la Al(rlrulturs

Damos á conocer en este número las fotografías de los departamentos principales del
local que ocupa en Betlemitas l~ C?misión de
Parasitología, fundada el 1? de Julio de 1900
por la Secretaría de Fomento.
El Museo, que representa uno de nuestros
grabados contiene únicamente muestras de
plantas e~fermas y de sus parásitos ( animales
6 vegetales); de los aparatos pulverizadores, y
de los insecticidas y fungicidas que se emplean
con buen éxito para extinguir las plagas, así
como una variada colección de ejemplares de .
aves benéficas á la Agricultura. En el catálo- .
go de este Museo ?onstan el número de la
muestra el nombre científico y el vulgar de cada plan~. y de sus parásitos y su procedencia,·
á fin de tener siempre á la vista los datos que
deseen los interesados y de que :;:ean en cada
caso mucho más fáciles las consultas.
Para que el público comprenda la importancia del Museo, diremos que en los tres años
que lleva de establecida la Comisión, ha recibido ocbecientas ochenta muestras de plantas
enfermas casi todas cultivables, lo cual prueba que n~ se había tenido basta h?Y: ~n el país
ni la más remota idea de los perJmc1os causados por las plagas á la Agricultura.
El sistema de conservación de las muestras,
ideado por la Comisión, consiste en insert.arlas sobre una lámina d~ yeso protegida por un
marco de madera y cristal, que permite se conserven indefinidamente y que puedan apreciarse con suma comodidad en todos suii detalles.

LA DOTE
I

***
El invernadero, de hit:rro y cristales, está
dedicado al cultivo de plantas insecticidas.
Al rededor de la fuente se ven las de peritre

otros insectos que invaden las habitaciones.
Además, se cultivan otras plantas insecticidas,
también muy eficaces.
Otro de nuestros grabados representa un es-:
capara.te que contiene bolsas de manta-al parecer llenas de dinero---que no son, en con•
junto, más que la prueba objetiva de los resultados obtenidos en metálico, ó mejor dicho,
de lo que han dejado de perder los agricultores que siguiendo los métodos recomendados
por la Comisión, han combatido las plagas
que invadían sus tierras. Hasta ahora, estA
comprobado, por certificados auténticos, 'que
esos resultados representan un valor de........
$165,000. Las personas que han visitado loe
salones de la Comisi6n, C()mentan favorablemente esa prueba objetiva.
Por último, diremos que la Comisión cuen•
ta con una biblioteca de 1,378 obras, la mayor parte sobre Parasitología é Historia Natural; con un laboratorio de Bacteriología y con
un gran microscopio de Zeiss, entre cuyas lel!·
tes existe una que vale mil pesos. La Com1•
sión ha publicado el primer tomo de su «Bo·
letín" y una obra, profusamente ih1strada, que
trata de las plagas de la Agricultura.

COMI&gt;SION DE PARASITOLUGil1.- Lo que han

ganado los agricultores.

Después de hab6r estudiado con provecho
en el colegio de Oxford, Jobn Bárrisson selan·
zó á los negocios, y al cabo de cinco años de
un trabajo incesante, había logrado ahorrar al·
gunos miles de libras esterlinas.
Como todo inglés práctico, pensó que para
aumentar su fortuna, lo mejor que podía hacer
era trasladarse á las colonias.
Una tarde del mes de julio de 1865, John
Bárrisson se embar~ba en el ccVictoria)), roag·
nífico vapor que hacía el servicio entre Lon·
dres y la Australia, después de haberse des·

COMISION DE PARASITOLOG!A.·-El invernadero.

Domingo 25 de Octubre de 1903.

da, pues es una mujer acreedora á todo género de consideraciones».
John Bárrisson se acercó á Jenny Clarck, la
saludó muy cortesmente y la ayudó á bajar la
escalera del buque.
El representante de Inglaterra la condujo
al consulado para ponerla bajo la salvaguardia de la bandera británica. Jobn Bárrisson
se había enamorado de ella locamente.
A los ocho días de la llegada de miss Clarck
á Sydney, un pastor bendecía el matrimonio
de los dos jóvenes.

IV
Al cabo de tres meses, un día en que lady
Bárrisson estaba sentada en el despacho de su
marido ocupada en la contabilidad de la casa,
una compatriota golpe6 con sus dedos un cristal, sobre el cual se leía la palabra: «Caja».
Lady Bárrisson acudió al llamamiento y
cogi6 de manos de la desconocida una tarjeta,
en la que se leía: «Miss Gówling.-De parte
de lady Osborn».
-¿Viene usted para algún negocio?-preguntó lady Bárrisson.
-Sí, sefiora.
-Yo reemplazo al jefe, y si puedo servirla
á usted ......
-No.
-En ese caso, voy á entregarle la tarjeta.
Siéntese usted.
Jenny se dirigió á la pieza contigua, donde
estaba su marido.
- ¿Qué quieres, hija mía? ¿Deseas descansar un rato?
-No; vengo á traerte esta tarjeta que acaba
de traerte una sefiora que espera cohtestación.
J obn leyó la tarjeta y de un salto se puso
en pie.
-¿Qué te pasa?
-Nada, nada. No vale la pena de que te lo
diga. Y, además, puedo equivocarme. Ya hablaremos después.

�Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Notas extranjeras
La guerra civil en larruetos.- La. cuestión de
tilleros ingleses en Boston.

MARRUECOS.-Las

tropa.s fieles haciendo honores ail Sultán

Maredo■ia.-Ar.

Parece que el régimen administrativo delos
sultanes tiene ya en nuestros días muy pocoa
partidarios fieles, aun entre aquellos á los cuales el Corán, desde sus primeros años de vida,
hace que consideren «descendientes del Profeta,, á los monarcas bajo cuya absoluta soberanía viven. Los que aún quedan, de origefl.
·m usulmán, los escasos habitantes que recuerdan en el siglo XX las pompas y el esplendor
á que llegaron los mahometanos después del
«raid,i fanático del reiglo XVI, poco conformes
con ,la promesa de un cielo después de )a
muerte, se han rebelado en contra de sus amos,
pretendiendo que se les haga11 concesiones
políticas que permitan un género de vida menos absurdo y menos malo que el que actualmente llevan.
En Marruecos, á pesar de las leyes !ocalea,
que prohiben en absoluto la adopción de loe
métodos modernos de comercio, y en general,
de la civilización misma; á pesar de que 1111&amp;
clerecía intransigente y atrasada amenamcon
males eternos á los que ab&amp;ndonan la dulce fe
y la manera pacífica de soportarlos yugos que
Mahoma sofiara; á pesar de todo, la fuerza de
la civilización ha traspasado las fronteras y b&amp;
llegado á conquistar al mismo Sultán Abdul-,,
Aziz.
•
Esto ha disgusta.do profundamente á los ha;
bitantes de la nación y especialmente á J
nobles, cuyos dominios y prerrogativas s ·
rán mucho en el momento en que ese pueb
sacuda su tradicional pereza y entre, resuel
y decidido, en la senda del progreso.
La lucha es ya vieja, da.ta de algunos
ses, sangrienta; y de algunos años, sorda;
ro la fortuna hasta ahora no se ha most
decidida á protegt:r á ninguno de los dos
dos beligerantes. A menudo son las fue
imperiales las que huyen perseguidas de
ca por los rebeldes, y á menudo estos últim
son los que dejan las cabezas en manos de
soldados de Abdt.1-Aziz, como aparece en
grabado que publicamos.

zo donde varios empleados estaban descar-Pero ..... .
gando
balas de algodón.
-Déjame solo con esa mujer.
-¡Stéphenson!-gritó.
John se dirigió al despacho, abrió la puer-¡Aquí estoy!
ta é hizo pasará la inglesa, que esperaba en
-¿Eres soltero?
la antesala.
-Sí,
sefi.or.
--¿En qué puedo servirla á usted?-le pre-Pues vas á casarte en seguida.
guntó. d
.,
. G' .
,
-¡Cai,arme yo!
Por to a contestac10n, m1Rs ow1mg saco
-Sí.
una carta de su bolsillo y se la entregó á John.
-Pero......
Era una carta de la tía, concebida en los si--No hay pero que valga. Tu futura es
guientes términos:
compatriota mía y aporta al matrimonio cua«No hepodidocontestar antes, á causa de una
tro mil libras esterlinas de dote.
larga enfermedad que he sufrido. Durante mi
-Acepto.
convalecencia he ¡,ensado en ti y he realiza-Sígueme.
do tus deseos, dando al fin con la mujer que
Y al entrar en el despacho, J ohn hizo la prete conviene. Es hija del pastor Gówling. Tosentación
de su dependiente á miss Gówling.
do está en debida regla y he hecho la petición
-¡Santo cielo!-exclamó ésta.-¡Es muen tu nombre, con la correspondiente oferta
lato!
de las cuatro mil libras esterlinas.
-No tengo otro
,,Estoy segura de que serás feliz en tu hogar,
hombre
de quien
y me felicito ~e haber podido co~tribuir en la.
disponer en este momedida de mis fuerzas á tu dicha en este
mento. Me es igual
mundo.
que le Bcepte usted
«Tu tía, que te estima.-Ana Oaborn».
ó que le rechace. Le
-¿Ha leído usted la carta?-dijo miss Gówaseguro, sefiori ta,
ling.
que brilla en los ne•
-Sí, sí.. ....
gocios por su acti-Pues bien; espero que usted cumplirá su
vidad y su honrapalabra. Mi padre me ha dado una carta padez.
ra el pastor de Sydney. Se la be llevado; pero
-Pero aumentano estaba en casa, y su criada se la entregará
rá usted la dote.
cuando vuelva. El es el encargado de bende-La interesaré en
cir nuestra unión. No hay tiempo que perla
casa.
der.
-¡ Esto ya es o-Nuestro matrimonio es imposible... portra cosa!
que estoy casado.
*
-No lo creo. No hay aquí ninguna mujer
A los quince días
digna de usted.
se celebraba en Syd-Está usted en un error.
ney
la boua del mu-No importa.
lato Stéphenson y
--¿Cómo que no im por la? ¿Quiere usted que
de miss Gówling.
sea bígamo?
-No, sefior. Pero hay un contrato, alguna
B. GADOBERT.
de cuyas cláusulas es preciso cump!ir. Recibiré la dote y regresaré a casa de mi padre.
--El contrato dice que la entrega se verifi•
Puede decirse que
cará después de la boda, y yo no puedo casarse ha terminado un
me con usted.
cuadro, cuando ha
-Arréglese usted como quiera; pero yo indesaparecido todo
sisto en que se cumpla la obligación mí&gt;s imrastro de los medios
portante para mí.
empleados para ob•
-¡Se me ocurre una ideal ¿Quiere usted
tener el ·resultado.
El trabajo borra la
casarse con mi dependiente principal?
huella del trabajo.
-¿Y la dote?
-WHÍSTLER.
-La daré cuando se firme la escritura.
-¿Dónde está ese hombre?
*
-Aquí.
El mejor sistema
-Hágale usted venir. Le acepto por esde defensa es el ataposo.
que. -DE MoLTKE.
MARRUEJCOS.-U111a victoria.
Jobo Bárrisson se dirigió hacia un coberti-

tar que algunas de las fie¡;:tas qut-darah deslucidas por una lluvia mole!&lt;ta y poco galante. Por lo demás, tanto política como ~oci11lmente la vi,;ita del Rey Víctor al Prei-idt::nte
Loub;t, ha sido un verdadero acontecimiento.

La guerra se prolonga, y los extranjeros
residentes en las ciudades más grandes de
Marruecos sufren necesariamente á consecuencia del estado ae
los negocios, paralizados por hostilidades
que no parecen tener
un fin próximo. Las
grandes potencias, que
ya de antemano se han
ocupado de la suerte
probable de estas regiones, parece que han
celebrado nuevos contratos y hasta se dice
que Francia, de acuerdo con las dtmás naciones interesadas, ocupará á Marruecos,
imponiendo sobre el
belicoso pueblo su protectorado definitivo.

***
El Czar de Rusia acaba de llevar á feliz término una obra digna de alabanza, en favor de
la civilización. La Conferencia de Styria, en
la que se ha tratado de zanjar las dificultades
de Oriente. Después ha estado presente á la
lujosa ceremonia nupcial del Príncipe Andrés
de Grecia con la Princesa de Battemberg. Damos un grabado que representa al monarca
moscovita y á su augusta esposa, en traje ruso, traje tan pintoresco en ellos como en un
ccmujik,,,

~
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• .. 1

RIMAS
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·1

***

Si en Marruecos la
1
suerte de las armas se
muestra á las veces fa.
vorable á los rebeldes
para volverles las espaldas al día siguien.•
te, en Macedonia, al
parecer, la revolución
.
-·
se halla en sus últimos
momentos y son las
agitaciones de la agonía las que aún sacuden el sueh,, perpetuaMaoodonia.-Un.a mezquita destruida con dinllllD.lta..
mente eusangrentado,
del imperio otomano.
La muerte \. que se ha comprobado) del
ccléader» de los revolucionarios, Boris Sarato:ff,
La vieja ciudad de Boston, una de las que
alma y vida dA la rebelión, parece que influen los Estados Unidos tienen historia, una de
ye de un modo probablemente decisivo en la
las pocas que vió ya edificadas el siglo XVIII,
suerte de los alborotadores macedonios. No
se encuentra de gala, á consecuencia de la
por ello dejan de regi.,trarse aún con frecuenhonra que le han dispensado los miembros de
cia algunos de esos atentados que da tristeza
la «Honorable Compañía de Artilleros de Lontener que consignar, pero que son inevitables
dres», personas todas de muy alta posición
en la guerra, especialmente cuando las hostisocial, que se han agrupado para servir á la
lidades empeñan en un combate á pueblos de
patria británica en calidad de artilleros.
fanáticos.
Vieja es la institución y por ello se la enLos revolucionarios, al decir de los turcos,
cuentra citada en los anales de las grandes
y los turcos mismos, si hemos de creer á los
campañas inglesas, siempre con honor, siemrebeldes, han acudido á un procedimiento, papre con elogio.
ra aterrorizar á sus enemigos, tan salvaje coEn Londres se les aprecia mucho y en tomo peligroso: la dinamita.
das las grandes celebraciones se les mira marDe aquí las frecuentes explosiones, que deschar, rectos y serios, con o;US grandes unifortruyen siempre edificios de cierta importanmes bordados y bajo el peso de sus morriones
cia, y lo que es peor, las existencias de algude lana negra. En Boston existe una soci~dad
nos infelices que en nada son responsables
muy semejante, cuyo nombre ~sen todo igual
del estado de las cosas.
(menos, por supuesto, en la designación dela
Nuestro grabado hará comprender los estraciudad en que radican) al nombre de los hogos que ha causado en la mezquita de Uskub,
norables artilleros de Londres. Son artilleros
en pleno territorio rebelado, la explosión de
de Boston los que han invitado á ir á visitaruna bomba, puesta allí por manos criminales
les á los artilleros de Londres.
que no ha sido posible descubrir.
La ciudad de Boston ha dado muestras de
estar muy contenta
con los huéspedes
y ha celebrado fiestas numerosas y
diarias, todas muy
lucidas, en los días
que los miembros
de la ccHonorable
Compañía de Artilleros dA Londres»
han permanecido
en la capital deMassachusets.

t ~~--~ .-.

--

***

de l&amp;lil tropas del Sultán.

Los artilleros ingleses en Boston.

Domingo 25 de Octubre de 1903.

La visita del Rey
Víctor Manuel de
Italia á la capital de
la República francesa, ha sido muy
pomposa, y la alegría franca del pueblo francés, sólo ha
tenido que lamen-

Allá en la playa quedó la nifia.
¡Arriba el ancla! ¡Se va el vaporl
El marinero canta entre dientes.
Se hunde en el agua trémulo el sol.
¡Adiósl ¡Adiós!
Sola, llorando sobre las olas,
Mira que vuela la embarcación.
Aún me hace señas con el pañuelo
Desde la piedra donde quedó.
¡Adiós! ¡Adiós!
Vistió de negro la niña hermosa,
¡Las despedidas tan tristes son!
Llevaba suelta la cabellera,
Y en las pupilas llanto y amor.
¡Adiós! ¡Adiós!
RuBÉN DARÍO.

'El Rey V1ctor Man\lfil

CUADRO
El mar está tranquilo,
Las ráfagas nerviosas de los vientos
no agitan el cristal de la onda pura
donde copia su azul el alto cielo.
Es sublime la calma. La ribera
se aduerme en la pereza del silencio.
Cuán poco duradera su quietud. Se siente
vago rumor que viene de lo lejos
semejando el chasquido que en 1~ selva
produce el huracán, torpe y violento.
Y se encrespó aquel mar que semejara

un cristalino espejo;
y como notas de soberbias liras
que dan vigor á los honrados pueblos
vibraron, al chocar sobre las rocas '
las turbulentas olas con el viento. '
LUIS MARTÍNEZ MARCOS.

m

�Doming_o 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

tal vez un ente capaz de pronunciar, como los
papagayos; pero tener inteligencia, alma .. ... .
El Profesor Lévisson se detuvo estupefacto.
Crear un ser inferior, desprovisto de cualidades, era lo que más había esperado; pero ante
las expectativa de que aquel deforme y repugnante remedo de la humanidad tuviera una
alma, sintió que una responsabilidad enorme,
aplastante, para la cual no tJstaba preparado,
caía sobre su conciencia.

***

escapaba de las manos cuando creía haberlo
cogido.
¿Siempre? No; ahora perfectamente cierto.
La celdilla insignificante que se había formado en su cápsula, el germen de vida que en
distintas ocasiones, anteriormente, se había
desvanecido en los momentos en que creía haberlo asegurado, estaba ahL Era un hecho,
crecía, y crecía con una violencia tal, que sobrepasaba todas sus ideas acerca de este
asunto.
Pens6 que pudiera ser el caso que ya en
otras noches le había acontecido. Sospechó
que sus nervios, en constante tensión, le en¡iañaban, que su cerebro padecía y que era todo
una ilusión. Salió un momento al aire libre
del jardín, para calmarse.
La noebe era hermosísima. Una de esas noches infinitas, tibias, tranquilas, llenas de estrellas y de paz. La
idea del Creador Supremo se asociaba automáticamente en la
razón de Lévisson con
la idea de sus experiencias, de sus creaciones. Ahora era cierto: podía crear mundos, puesto que podía
crear una humanidad,
por inferior que se la
quisiera suponer; podría llenar de hombres
las zonas desiertas del
mundo. Era un «creador)). Y un pensamiento de orgullo infinito
RÚrgió en su cerebro.
Volvió rápidamente,
para darse cuenta, paso por paso, del maravilloso experimento.
La creatura estaba ahí.
Respiraba lentay tran
quilamente, y hacía
ya algunos movimientos para enderezarse.
Una deforme extremidad se dibujaba en
cuatro distintos puntos del cuerpo, mientras en un apéndice,
al principio absolutamente informe, se dis~ r~)
tinguían ya hundí' !{.
mientos y salientes
que eran un remedo
de un rostro humano.
La imaginación de
Lévisson, mientras espío.ha atentamente la
marcha del fenómeno
sin par, caminaba, caminaha.... Horizontes
no explorados por
hombre alguno apare,
,.,
cían ante sus ojos, en_J
trecerrados
y fijos
en la
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _iiiiii_ _......._
.........,......,......,.,.;
cápsula donde
la crea-

El doctor quedó por un momento anonadado. Años enteros había pasado en busca del
germen de la vida, y años enteros la aurora y
el ocaso le habían sorprendido en su laboratorio. Resonaban aún en sus oídos, por más
que había ya pasado tiempo de ello, las críticas chuscas, amargas, acres de sus colegas de
la facultad, críticas en las que, más que un
afán científico, se asomaba la envidia, la rastrera envidia que los descubrimientos hasta
entonces realizados por Lévisson provocaba.
Había abandonado á su esposa, á la que
amaba sinceramente, y á sus hijos, que formaban la alegría de su vida. Todo lo había dejado y ya no sabía de cierto cuántas noches y
cuántos días, años quizá, había pasado en su
laboratorio, siempre empefiado en descifrar el
problema magno del origen de la vida; siempre en persecución de un fantasma que se le

tura, «su creaturaJ&gt;, se desarrollaba rápidamen.
te. Vió que los hornillos que calentaban
habitación funcionaban bien; temió que un
súbito enfriamiento fuera á dar muerte á 1lll
producto de la química cuya vida. indispen.
sablemente, debería ser un soplo fugaz yr
rísimo. La creatura se¡iuía creciendo.
Aparecieron en el fondo de dos cuen
hondas dos ojos negrisimos, pequeñ os,
móviles en extremo. Las manos, muy la
ee habían desarrollado perfE&gt;ctamente, y ]
piernas. cortaR y nudofas, hacían repetid
movimientos d.e flexión. La respiración
tranquila, lenta, como la de un niñ o dormid
Con la cápsula que en la mano conserv
Lévisson, leva.btó cuidadosamente al homb
cill@ aquel, que previos ciertos movimien
de ec¡uilibrio, quedó recto sobrE' sus pies,
baleándose.
Después, ante la mirada de Lévisson, el
músculo se redujo, sentándose y cruzando
manos por encima de las rodillas. «La acti
del hombre primitivo», pensó el profesor.
fué á consultar las notas de un cuaderno,
ra cerciorarse de que la fórmula que ha
creado á aquel ser deforme, estaba bien ano
da. Súbitamente una mosca, que volaba
torno de la cápsula, pasó muy cerca del
músculo. Con un rápido movimiento sus
zos atraparon al insecto, que desapareci6
su boca, una hendedura deforme, en la q
se veían los dientes agudos y blanquísi
El Profesor, ante el acto del hombrecillo
ficial, se acordó de que él mismo no había
mido hacía ya mucho tiempo.
En la primera pieza. de las que formaban
pabellón aislado en su jardín, piezas á las
se tenía absolutamente prohibido que n
entrara, se encontraba un torno por el
pasaban sus alimentos al sabio y los
que su esposa tenía interés en que recibí
Tomó algunas provisiones y las ilev6 al l
ratorio. En los pocos minutos que tard6
tomar una copa de vino, remojado en 8
pedazo de pan, el crecimiento del homú
fué considerable. Se había desarrollado
completo. Ya en su pecho aparecía una
¡ia, que el Profesor tomó ,l)Or un signo de d
dencia.
Debía violentarse si quería preSf'ntar
obra» ante los críticos que tanto le habían
lestado cuando hacía la franca exposici6n
sus ideas. Debía salir, gritar en voz muy
que sabía cómo se creaban hombres, qu~
origen de la existencia no era ya un m
rio .... . .
Y pensó en estudiar detenidamente al
músculo, hasta saber qué grado de inteli
cia podía desarrollar, ó si solamente el in&amp;
to animal era el que le movía. Le acerc6
manjares. Escogió el homúsculo un f
to de carne cruda, que devoró mientras
ojillos le brillaban.
.
-Es un animal solamente-dijo Lé
-Animal solamente--contestó el boro
lo.
Fué otro descubrimiento. ¿Podría ten~
ligencia un ser creado en una rétorta, ro
te procedimientos químicos solamente?

Cansado, más moralmente que de otro modo, se retiró, abrumado por su propia conciencia, á la segunda pieza de su laboratorio, en la
que se tendía, de cuando en cuando, en un diván cuando quería descansar. Un sueño reparador le sobrecogió en el que veía mundos nuevos, poblados de aquella raza bestial, inferior y
repugnante que él había creado.
Un sentimiento de angustia le oprimía. Se
agitaba dudando ya de sus propios méritos
creía que ya no debería presentarse ante su~
compañeros de estudios á exhibh- aqueUa
nauseabunda copia de la humanidad que había salido de sus retortas. Se despertó sobresaltado ..... .
El homúsculo, la bestezuela viscosa y miserable, estaba .sobre él, con los ojos inyectados, la hoca abierta, tratando de oprimirle la
garganta, de herirlo, para devorarlo seguramente.
El instinto mismo, la repugnancia el dolor
todo junto, le enloquecieron, y sin pensar 1~
que hacía, se precipitó sobre «su» creación empuñando una varilla. El hombrecillo huyó rápidamente y se arrodilló detrás de un mueble
levantando sus manos unidas en ademán d~
eúplica ..... .
, Lévisson comprendió que él era el que te•
n~a la culpa, pues engreído en su triunfo, olvidaba que aquel hombrecillo era una forma
baja, inferior, degenerada de la humanidad
y debería, racionalmente, tener los vicios to~
dos de los salvajes. Le dió alimento. Ya el
homúsculo hablaba y las palabras que una
vez oía, quedaban grabadas perfectamente en
su memoria. Un día, muy poco después preguntó á Lévisson:
'
-¿Tú sabes quién ·soy yo?
El Profesor titubeó un momento. A pesar
de la evidencia, á pesar de todo, no podía

creer, no quería comprender que aquel viscoso, sucio, bestial hombrecillo, era capaz de
tener memoria, entendimiento, voluntad, esperanzas y dolores. Se resistía ya á creerá sus
propios ojos.

***
Pensando en el compromiso que le había
llevado al experimento primordial, en su fama, en las críticas aceradas de sus comprofesores, había dejado pasar algunos días, dejando siempre para el siguiente la presentación
del homúsculo á la Academia á que pertenecía. Al entrar á su laboratorio ( que tenía
la precaución de cerrar bien desde el día en
que el hombrecillo le había atacado) se sorprendió al ver que dos de las bestezueÍas una
pequefiísima, se encontraban juntas. No'solamente tenía el homúsculo la facultad de vivir
en gellfiral, sino que era también capaz de reproducción. Tampoco estaba Lévisson preparado para resolver todos los problemas que se
le presentaban en estas circunstancias. Para
no dejar sospechar nada, se vió p recisado á
salir en la noche como un ladr6n ocultándose, r:ira ir á conseguir los alim~ntos que la
voracidad de aquellos hombrecillos consumía.
Cada vez se encontraba menos dispuesto á presentarse y proclamar su triunfo. La facultad
de generación, tan rápida, tan inusitada en
aquellos cl~formes seres, le aterraba por sus
consecuencias.
Desde que fueron dos (y en pocos días cada. uno de ellos se fué reproducil.mdo en cantidad cada día creciente), los homúsculos habían dejado de temer á Lévisson. Solamente
cu~ndo les lleva?ª alimentos quedaban tranquilos, adormecidos por la cantidad relativamente enorme de carne cruda que comían.
Pero en cuanto descuidaba algo las cerraduras, los repugnantes hombrecillos tendían á
escaparse, y había de emprender serias luchas
con ellos. Se admiraba Lévisson de que á
pesar de que golpeaba duramente nunca hubiera aparecido ni una herida, ni ~na desolladura sobre la piel negr·uzca de aquellos serés
degenerados y diabólicos.
Habían in ventado ya una especie de lenguaje formado de signos, palabras y gestos y se
entendían perfectamente ~ntre sí. Una vez, al
despertar de una leve siesta, los sorprendió
tratando de forzar la cerradura de una venta-

/~

9Y

Domingo 25 de Octubre de 1903.

na, con los ojos inyectados y la boca abierta,
escurriendo saliva, mientras sus dedos, ágilmente, sus seis dedos de las manos y otros
tantos de los pies, buscaban el secreto de la
llave.
Lo que buscaban, lo que les atraía, era el
grupo de pequeños, los hijos de Lévisson, que
jugaban en el jardín. ¡Seguramente que de
haber escapado, hubieran pretendido devorar
á los nifios!. .....
Lévisson, indignadísimo, füm6 el primer
hierro que tuvo á la mano y desprendió á golpes á las fierecillas, hiriendo á algunas y acorralando á las demás en la parte en que las
había creado. Unas cuantas gotas de sangre,
de una sangre amarilla y espesa, cayeron en
el pavimento, y la pestilencia que se esparl)ió
por todo el !aboratorio fué tal, que Lévisson
se vió obligado á salir desde luego, creyendo
que se ahogaba.

***

Ya mostraba el primitivo de los homúsculos señas claras de degeneración y de caducidad. Sus escasos cabellos eran blancos y se
inclinaba para andar, apoyándose en una varilla. 1:,évisson no se presentaba aún, ni en su
casa, m menos en la Academia. Pensaba en lo
que habría de hacer, en las consecuencias que
para la humanidad tendría aquella raza de
diabólicos engendros. Si atacaban á los hombres, el solo olor de la sangre de tales homúsculos sería capaz de derrotar á un ejército.
Y á medida que los días pasaban desalentado y triste, Lévisson se con vencí~ de que
deberían. perecer, volver á la retorta' en que
habían sido creados. Pero él, el creador infeliz, también debería sucumbir al propio tiempo que sus creaturas.

***

Urgido por su esposa, que hacía semanas
n? le veía, sali6, una i:ioche Lévisson, dejando
bien asegurada a la tribu de salvajes bestezuelas. La esposa le habló de sus pequeños de
que trabajaba demasiado. «Pronto me ;Hás
tomar un largo descanso,,, la dijo Lévisson.
Era que la idea fija en su cerebro cansado
había llegado á tomar la enorme magnitud d;
una obsesió1;1. Debería ~orir. Debería perecer con sus mfectas creac10nes; nadie debería
saber que en su laboratorio, siempre cerrado,
se había resuelto un gran problema de la cien-

�Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

-¿Nada se salv6?-pregunt6 Lévisson.
-Absolutamente nada. Unos cuantos pedazos de hierro y de cobre
retorcido¡:¡ y quemados,
fué todo lo que qued6
del pabell6n.
.,
Lévisson comprendio
que los homúsculos, en
sus pesquisas, habían
aeabado por desatornillar los maderos que impedían tocaran el re6stato, y que la enorm~ corriente, mal maneJada,
era la que había provocado la explosi6n y el incendio.
Y mientras un suspiro
dilataba su pecho ampliamente, de sus labios salía una sola frase:
-¡Bendito sea Dios!
J"\\JERTE

De Don Guillermo Barron
La buena sociedad mexicar.a acaba de perder á
uno de sus miembros
más prominentes: nos referimos al estimable caballero Don Guillermo
Barron, que falleció el 15
del actual eñ su casa habitaci6n de la calle de la
Independencia.
El fallecimiento, casi
repentino, del sefior Barron, ha producido una
dolorosa impresi6n entre
las familias más distinSr. D. Guillermo Balrrón.-( t el 15 del aotua.l).
guidas de la capital; pues
aparte de que se encontraba emparentado
cia. ¿C6mo había de morir? Muy fácilmente.
con algunas de ellas, muchas fueron las simEnérgicas corrientes eléctricas circulaban con
s6lo apretar un bot6n en su laboratorio. Un
patías que supo captarse en los mejores círs6lo re6stato bastaba para convertir en un inculos sociales.
Al sepelio, que se efectu6 el día siguiente
fierno de llamas la pieza entera.
Para evitar que los homúsculos tocaran el
en el Panteón Francés, concurrieron el señor
General Don Porfirio Díaz, el señor Secretario
re6stato, lo había cubierto con una pieza de
madera atornillada. Decididamente esa noche
de Guerra, General Mena, y un numeroso grupo de caballeros de representación, entre los
sería la última de su vida y de sus bestiales
creaciones.

EL MUNDO ILUSTRADO

cuales recordamos á los señores Guillermo de
Landa y Escand6n, Tomás Brániff, Licenciado Pablo Martinez del Río, Joaquín Redo
Manuel Escand6n, Antonio Alvarez Run'
Ignacio de la Torre, Alejandro Escandón, To:
más Morán, Julio Limantour, Pablo Escand6n, Sebastián Camacho y Manud Rincón
Gallardo.
En el retrato que publicamos, aparece el
señor Barron con el uniforme de capitán del
ejército inglés, al cual perteneci6 hace algunos afios.
La familia del finado ha recibido innumerables demostraciones de condolencia.

La barca comenz6 á bogar sin interrumpir
el silencio, temeroso del lago adormecido. Los
remos al caer producían un ruido seco y triste. Encima de nosotros, á un lado y otro, las
estalactitas formaban extrañas figuras, m6nstruos, enormes cabezas de abiertas fáuces, que
ponían en el ánimo el terror del misterio y de
la sombra.
No osábamos hablar los pasajeros apenas,
sobrecogidos, á nuestro pesar, por la mudez
inmensa de las cosas. Angulos llenos de húmedas tinieblas se abrían á cada minuto á los
costados de la oarca, terribles como las fáuces
pétreas de las paredes. Y de pronto, en uno de
aquellos ángulos te ví, te ví por un instante
tan s6lo, sobre las ondas taciturnas. Sali6 por
fin á la luz radiosa de aquella mafiana magnífica. El lago se ensanchaba fuera, en derredor
de un templo de mármol donde Diana se erguía, blanca y radiosa, rodeada de una guardia de Tritones.
En los jardines de las riberas seguían las
flores ex6ticas esparciendo sus suspiros cargados de perfumes; las currucas, ligeras y alegres, gorjeaban en las avenidas de esbeltas
acacias. Una pagoda china, en una orilla, nos
aguardaba para mostrarnos el tesoro oculto de
sus riquezas orientales, casi esfumada, enigmática y fascinadora en su mutismo et&amp;rno.
Mas ¿te ví en realidad, 6 fué tu sombra fugitiva la que alcanzaron á distinguir mis ojos
en la nebulosidad opaca de tu rinc6n abandonado? Lo ignoro; pero bien sabe mi pensamiento que no te olvidará, pobre Madonna
triste. Sentí de repente irse mi alma haoia tí,

México y España
SIMPATICA FIESTA

En los peri6dicos de Barcelona encontramos una nota simpática: la de una brillante
recepci6n que con motivo del aniversario de
nuestra Independencia, ofreci6 á sus amistades el señor Múgica y Sáyago, C6nsul General
de México en España.
A juzgar por los datos que nos proporciona
la prensa, la recepci6n result6 verdaderamente lucida, pues muchas fueron las personas,
tanto mexicanas como españolas, que obsequiando la invitación del señor Múgica, se
dieron cita en el Consulado para conmemorar
aquel glorioso acontecimiento.
Durante la fiesta, que se prolong6 hasta las
altas horas de la noche, la animación más
franca y la cordialidad más completa reinaron
entre los invitados, como si de intento se hubiera querido hacer gala, en la reuni6n, de las
simpatías que unen á los hijos de Pela.yo y i
loEI hijos de Hidalgo.
Algunas niñas se presentaron luciendo sobre el pecho los colores de nuestra bandera, y
un pequeñuelo- el hijo menor del señor C6nsul-portando el traje del charro mexicano.
La concurrencia qued6 altamente complacida de las atenciones de que fué objeto por
· parte del Cónsul y de su familia.
El interés privado es el estímulo cuotidiano de la actividad humana; el interés público
es el aguij6n heroico de los grandes días.V ALTOUR.

***

México en Elspa.ña.-Ell Sr. Cónsul, su familia y a.lgunos, invitadoo en los

Al entrar en su laboratorio, una especie de
vértigo le sobrecogi6. Era como si su ser fuera lanzado á enorme distancia, más allá de la
atm6sfera y de la vida. Algo inexplicable sucedía. Y perdi6 el sentido.

balcones del Consulado.

Evocación

***

Un mes más tarde su esposa observaba con
angustia la faz de Lévisson, que yacía en su
cama. El Profesor, sintiéndose muy adolorido despertó, por primera vez en las cuatro
se~anas anterioreR, pidiendo un poco de agua
y reconociendo á su esposa.
-¡Santo Dios! ¿Me conoces bien? Has estado muy enfermo. Un mes hace que velo á
tu cabecera, mientras la fiebre te hacía delirar.
-¿Qué ha sucedido? Nada recuerdo. Mi
cabeza se pierde en conjeturas-contest6 Lévisson lentameat.e, mientras que á su cerebro
obtuso volvía el recuerdo de los últimos actos
conscientes de su existencia.
Pens6 en su descubrimiento, en la rápida
sucesi6n de disímbolos sentimientos que le
agitaron en las tres 6 cuatro semanas en que
vivi6 al lado de sus inmundas creaciones. Por
un momento crey6 que todo se había descubierto. Y lamentó haber sanado de la enfermedad que, según acababa de saber, le había
puesto á orillas de la tumba.
-Por una circunstancia inexplicable-decía la esposa,-cuando entrabas á tu laboratorio la última noche que cenaste en la casa, ¿te
ac~erdas?, alguna retorta que habías dejado
hizo explosi6n. La casa se vi6 en serio peligro. Fuiste recogido en los escombros, desmayado y sangrando por varias heridas.

Domingo 25 de Octubre de 1903.

La "madonna" de la ",lila" Pallnlcclnl.

F':1é bajo el cielo de Italia, pálido, puro y
luminoso como un lienzo de Vinci. Domingo.
La I?añana era serena y alegre; en los jardines inmensos y suntuosos de la gran «vil1a»
Pallaviccini, las flores exóticas exhalaban tenues suspiros perfumados y los ruiseñores
temblando de inspfraci6n en la espesura
bién palpitante, cantaoan el &lt;Craccontoi&gt; de sus
penas y de sus amores.
Fué aquella divina mañana cuando apareciste ante mis ojos, bella, obscura y turbadora
como un símbolo y como un recuerdo. Recorríamoe, curiosos de Arte, la inmensa «villa;,
maravillosa¡ y al llegar á la gruta salvaje,
d_onde los pies resbalan sobre el piso humedecido y ~as manos buscan á tientas las paredes
para onentarse en la penumbra súbita no soñé que había de hallarte, oculta y sol~, en el
fondo de sus revueltas intrincadas.
_En medio de la gruta, el lago parecía dormido como en un sueño de centurias ium6vil, mudo, petrificado como las es~lactitas
que le servían de cielo. Sobre sus espaldas
negruzcas y movedizas, una barca con un cisne en la quilla, como la de Lohengrin, y un
botero de rostro bermejo y ojos rapaces nos
aguardaban.

como si por instinto obscuro y vago -como
tu silueta esfumada en el ángulo estr~cho que
te servía de altar,-hubiese comprendido el
enigma ignorado y viviente que eras para
ella.
. .. Prosigui6 la barca, suave, lenta, silenciosamente.
.
Mas yo no te olvidaba, Madonna triste. Mi
mente había quedado teñida del encanto sombrío de tu memoria. Pensaba en tí y en la
mañana P?ra y linda, bajo E&gt;l cielo pálido, te
m~ apar~c1as de nuevo, bella, fascinadora y
emgmábca.
. Y quedaste grabada en el fondo de mi espín tu como ~l recuerdo y el emblema de un
amor perdido y muerto para siempre, «como
una virgen _en el fo1~do
una capilla en la
cual se hubieran extrngmdo todos los cirios»...

tam:

/

M.é xico en Espe.fia.-Un grupo de damas concurrentes á. la reoepclón
ofrecidla. por el Cónsul de M.'é:xico.

?e

LUIS RCDRIGUEZ-EMBIL.

México en Espa,lia.-El nifío Sá.yago.

�Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

GUA YMAS.~Sres. Esteban M. Calde r6n, F. T. Dávila, E n.rique A-costa, Jesé Delailianty, Guillermo R. Ro:nay, Claudio Mendoza y Leopoldo .l\1ayet.

Los Juegos Florales de Guaymas

el quinto, por los señores J.A. Naugle y Eduardo Gaxiola. En cuanto al correspondiente al
tema 3&lt;?, no se adjudicó á persona alguna, por
haberse declarado que las composiciones recibidas no llenaban los requisitos indispensables.

Parece que los Ju egos Florales iniciados y
llevados á cabo por prim ...r11 vpz Pn l\f?xi•·o
por la colonia española, toman carta
de ciudadanía entre nosotros, pueR á
los celehrado s de
poco tiempo á esta
parte en distintas
ciudades de la República, hay que agregar los que, con
motivo de las fiestas de la Indepen dencia, se verificaron en septiembre,
en el puerto de
Guaymas.
El torneo, según
nuestros informes,
result6 verdaderamente digno de su
objeto, no s6lo por
las numerosas composiciones en prosa
y en verso que recibió el Jurado Calificador, sino también,
y muy especialmente, por el extraordinario lucimiento
que revisti6 el acto
de lectura d€ la:i obras premiadas y
distribuci6n de recompensas á los ven
cedores. El primer
premio-flor natural -lo obtuvo el señor Alfonso Iberri,
autor de una composici6n titulada
«Mis Versos» ;el seg u nd o-$500,-el
señor Aurelio Pérez
Peña; el tercero$200,-el señor José Marfa Barrios de
los Ríos, y el quin- . Srita. Marfa Cañez, reina del torneo
to-$50, -el señor Leopoldo Mayet C. El se- 1' La fiesta, que se vió concurrida por la megundo premio fné ofrecido por el señor Minisjor sociedad de Guaymas, se efectuó en el teau;o de Gobernación, Don Ramón Corral· el
tro Escobedo, el quince por la mañana sientercero, por el Ayuntamiento de Guayma¡, y
do reina del torneo la sefiorita María C¡ñez,' y

Mantenedor,el señor F. T. Dávila. La Corte de
Amor estuvo formada por las distinguidas y
bellas señoritas Eugenia Cañez, Ester Connant, Beatriz Iberri, Catalina Gaxiola, Guadalupe Calvo, Carmen Velasco, María Suárez,
Dolores Cosca, Guadalupe Mendoza, Elena y
El vira Rivas, Berta 8eldner, Gertrudis y Clara Basozabal, Virginia Iñigo, Francisca Roa
y Elena DáYila.
El adorno del esct'nario, donde se instaló el
trono de la Reina, y el del salón, fueron de
muy buen gusto.
' En este número publicamos los retratos de
la señorita Cañez, y los de los señores Esteban
M. Calderón, Presidente honorario del Comité organizador; F. T. Dávila, Presidente efectivo; Enrique Acosta, Secretario, y José Delahanty, Guillermo R. Romay y Claudio Mendoza, vocales. Publicamos también los retratos de los señores Iberri, Pérez Peña, y Mayet, y los de los miembros del Jurado, señores Lic. Fidel S. Pujo! y G. J. González.

MIS V~R 8 0 8
( Composición premiada con la flor natural en los Jueios Florales
de liuaymas.)

Amor de mis amores,
doliente Musa pálida,
tus ojos de tristeza me enseñaron
el secreto de glorias ignoradas.
Tus manos compasivas
- tan puras y tan blancasme acariciaron con el triple afecto
de una novia, una madre y una hermana.
Tus labios elocuentes
me hablaron de esperanzas;
y cayó la cascada de tus besos,
como una claridad, sobre mi alma.
Amor de mis amóres,
doliente Musa pálida,
tú sabes que mi numen es el triste,
débil enfermo de infioitas ansias.
Tú sabes que mis sueños,
como aves fatigadas,
ya n? pueden volar y se refugian
en m1 cerebro, como en una jaula.
(¡Pobre cerebro mío,
guarida de fantasmas,
cuánto jugo perdiste, alimentando
vagos delirios y quimeras vanas!)
Tú sabes, Musa mía,
mi culto por la Patria
p9r el Derecho, que es la ley suprema,
y por la Ley que del Derecho emana.
Tú sabes que mi pluma
no es la venal esclava
de las pasiones y del prócer; sabes
que á la razóo está subordioada.
Y sabes-centinela
perenne de mi alma.-

El Czar y la Czarina de Rusia, en traje nacional.

Momento de oro
Hay en la vida de cada hombre un momento de oro, una cima luminosa en la cual le
aauarda y donde recibe cuanto le es dado esp~rar en punto á prosperidades, á goces, á
triunfos. La cumbre es más 6 menos elevada,
más 6 men~s áspera é inaccesible, pero existe
de igual merte para todos, para los grandes

como para los pequeños. No hay si no que, á
la manera de e¡.e día más largo del año en que
el sol agota todos sus bríos y cuya mañana
parece un primer paso hacia el invierno, ese
&lt;CSÚmum&gt;&gt; de las existencias humanas no dura
más que un solo momento, después del cual
no cabe sino bajar. ¡Pobre hombre! Recuerda
bien el esplendor efímero de ese momento de
oro. En. ese punto alcanzaste la plenitud de tu
verano¡ las flores se deshacían en perfumes,

doblándose la rama al peso de la dorada fruta;
los campos eran cielo de espigas cuyos granos
tirabas tú tan miserablemente. Pero tu. e~:
lla comenzará á palidecer, poco á poco ira to
rrándose y descendiendo á su ocaso, pron
sus destellos no conseguirán romper h,~ lúgu•
hres tinieblas en cuyo seno va á cumpllrse tu
destino.
.ALFONSO DAUDET.

GUAYMAS.~res. ,Alfonso Iberri, Aurelio Pérez Peña, Lic. Fidel

s.

Pujoly G. J. GonzáJez.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 25 de Octubre de 1903.

La Caída de las Estrellas
(De Leconte de Lisle)
Caed, oh perlas de rosa,
Pálidos cirios, al mar;
Una niebla vaporo!'a
Satura la inmensidad;
El viento azota al pMar
Las bojas primaverales¡
Caed, perlas inmortales,
Pálidos cirios, al mar.
Del misterioso oceano
Dormid bajo su techumbre;
Ya plant6 el sol en la cumbre
Su tienda de soberano;
Un eco brota del llano
Que vaga triste y sombrío;
Dormid, lágrimas de estío,
En el profundo oceano.
Huíd, novias de lo Triste:
¡Paraísos ignorados!

EL MUNDO ILUSTRADO

El alba, tras los cercados,
De gotas de oro se viste;
Alegre está cuanto existe;
Huid, oh mundos distantes
Do van las almas amantes;
Huid, novias de lo Triste!
Id, luceros, al Poniente
Donde el cielo está sereno;
Ya el sol el bosque de lleno
Traspas6 con su ojo ardiente;
El ciervo bebe en la fuente,
El rumor del mundo empieza·
Id, hijas de la Tristeza,
'
Id, luceros, al Poniente.
¡Oh lámparas del Olvido!
Feliz aquel que os siguiera
Y en brazos de la Quimera
Viva siempre adormecido;
Odio, amor, lo que ha nacido,
Todo se ha muerto en el alma;
Dadnos la paz y la calma,
¡Oh lámparas del Olvido!

PBNSAMIBNTOS

DESCONOCIDA

Frecuentemente 'Je mima á lm1 nif?.os, aunque esto entraña un peligro para ellos; y muy
rara vez se mima á los ancianos, sin embargo
de que en ello no hay peligro.-ToURNADE.

La vi rezando de hinojos,
Y no la he visto después;
¡Qué grandes eran sus ojos,
Y qué pequeños sus pies!
Coraz6n, no me demandes
Si á turbar vienen mis sueños
¡Aquellos ojos tan grandes!
¡Y aquellos pies tan pequeños!
:M. DEL p ALACIO.

*

Nos dejamos llevar demasiado de la manía
de erigir estatuas y monumentos á los grandes hombres; pero menos malo es eso que relegarlos al olvido.-J. SIM6N.

Damingo 25 de Octubre de 1903.

*

Arrojados en la
tierra el bien y el
mal, germinan en
ella y tarde 6 tP.mprano dan sus frutos: la generaci6n
siguiente es á menudo quien los recoge.-DuRUY.

*

La mujer demasiado lujosa corre el
riei:go de ahuyentar de sí á los hom bres juiciosos que
pudieran pre tenderla. -AIVER.

*
Nuestro Pa.is.-Siallto de Ba.sruooachic
(Chihuahua).

que atravieso la ruta de la vida
con la cruz de mis versos á la espalda.
¡Humildes versos míos!. ...
Quisiera daros galas;
revestiros de púrpura y de oro,
enjoya.ros de perlas y esmeraldas,
·
zafiros y diamantes;
y ver cuál desfilara.is
por las suntuosas páginas del Libro,
como en una pomposa caravana,
cantando dulces himnos
de amor y de esperanza,
derramando torrentes de armonía
y raudales de luz sobre las almas!
¡Inútiles esfuerzos!
¡Aspiraciones vanas!,
siempre seréis los tristes peregrinos
que por la vida sollozando pasan.
Los peregrinos tristes,
de obscuras hopalandas,
como pálidos frailes pensativos
que lentamente, en procesión, avanzan
pidiendo á Dios, en tiernas
y místicas plegarias,
que llegue pronto el día en que se unan
con vínculos de amor todas las razas!

ALFONSO

m

!BERRI.

Es imposible la
felicidad cabal, porque lo que no hastía al ser humano,
por lo menos llega
á serle indiferente.
-AIVElt.

*

La taberna es para los badulaques
lo que con harta
frecuencia son para
los literatos los salones á la moda: salones y tabernas
conducen igualmente á la perdici6n
á BUS r.lientes.-ANATOLE FRANCE.

*

La política es como las mujeres: la
ama uno de joven,
porque no la conoce.-J. Srn6N.

La vida se compone de contradicciones.DRAGOMIROF.

*

La gue:ra es divina en si misma, supuesto
que constituye una ley del mundo.-DE MA1sTRE.

Toda causa ha
menester mártires.
-CLA.RETIE.

*

Estudio :(otográ.fico. (Ya.lleto).

La ~oda, aunque sin microbios, es más
contagwsa que cualquiera enfermedad. -VALTOUR.

*

Fuerza es querer vivir y saber morir.-N.APOLE6N,

La guerra rivaliza en poder destructor con
todos los azotes de la naturaleza. mas á
~e las tesis que la divinizan, es, segu'irá~f!~~
o, obra del hombre.-VALTOUR.

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�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1903, Año 10, Tomo 2, No 17, Octubre 25</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Evocación</name>
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        <name>Grandes hombres</name>
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                    <text>lru Joyerfa y lelejerú

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parte.

EL MUNDO i'LUSTRADO

_....,_

............. ,2, .,

GUANAJUATO
fl Monumento de Id Paz Yel Teatro Juárez, inaugurados por el Sr. Presidente de Id Repúblkd.

�Domingo lo. de Noviembre de 190S.

Garta 06 un FHántrooo
Sr. Dr. Don, etc., etc.
Muy querido amigo :
Muy á menudo me ha reprochado usted, y
en su grata última con particular acrimonia,
lo que llama mi espíritu de contradicci6n, esa
tendencia que roe impulsa á hacer todo lo
contrario de lo que los otros hacen, «á hacerle contrapeso al mundo», á apartarme de los
senderos trillados y caminar por rumbos
opuestos á las rutas que sigue la generalidad
de los hombres, á bajar si ellos suben, á trabajar si descansan, ·á dormir si velan, á comer si ayunan.
Muchas y muy ingeniosas hip6tesis ha concebido usted para explicar ese modo de ser
mío, que con las apariencias de lo incoherente y de lo estrafalario, tiene un fondo de 16gica y de congruencia que usted rnisruo acabará por reconocer, y, llegado el caso, por
imitar.
Una de esas suposiciones, la más espontánea, la más natural y la más «adecuada,» consiste en creer que, si soy como soy y no soy
como son los demás, es puramente por singularizarme, por llamar la atención, por afán de
aparecer excéntrico, por «épater roon bourgeois», en suma, como dicen los franceses.
La segunda hipótesis, menos espontánea
acaso, pero más malévola, consiste en creer
que, no habiendo podido descollar en nada,
ni en ciencias, ni en letras, ni en finanzas, ni
en b. estimaci6n de los demás, ni aun en la
rle mí mismo, he querido hacerme célebre
por medios odiosos y por una eterna contrad icci6n de lo que es habitual pensar, decir 6
hacer. La posteridad, y acaso usted mismo,
me harán justicia á este respecto.
No es menos plausible, y ella me obliga á
reconot;er que es usted mi mejor amigo, su
conjetura de que la singularidad de mis costumbres y la anomalía irremediable y cr6nica de mis actos, tiene por origen una imbecilidad atávica y orgánica, forrada de una ignorancia «carpina» y sistemática en t0dos los
órdenes del conocimiento humano, teórico y
práctico.
He callado cincuenta afios, me he «abnegado» y consagrado !1.1 bien público, y después
de media centuria de discreci6n y de tacto,
creo llegado el momento en que la justicia debe hacerse, y en que la humanidad, reconocida, sepa al fin quién ha sido, es y puede seguir siendo el dispensador de todos los bienes
de que hoy disfruta.
Paso á explicarme:
Más bien que un imbécil atávico, creo ser
un observador sistemático, y .desde mi más
tierna infancia pude comprobar que, lejos de
ser yo quien le «llevaba la contra á los sucesos,&gt;, eran los sucesos los que me llevaban la
contra. PrevPr yo algo y suceder lo contrario, era todo uno; deseaT la realización de un
acontecimiento y realizarse el contradictorio,
era todo otro; juzgar real un fenómeno y resultar todo lo de más allá, era infalible. Desde la escuela primaria me convencí de que las
palabrail que escribía yo con v, precisamente
habían de escribirse con b. Si consultado por
mi madre en materia de contabilidad, me sentía convencido de que la operación era de sumar, era indudable que era de restar, y si
afirmaba y creía que era de multiplicar, no
podía caber duda de que el problema ern de
dividir.
Aquello me ((dividió» durante toda mi infancia y buena parte de mi adolescencia. No
daba pie con bola en materia alguna, todo me
salia al revés; el carbonato se me indigestaba
y las enchiladas de tasajo me corregían el estómago; un día que tomé quinina, llegué á 41
grados de temperatura; he sido el único caso
de tifo con 33 grados de calentura á la sombra. l!n día que, jugando con amigos, me
envolvieron en un colchón y me encasquillaron entre un ropero y la pared, se me fracturaron los dos muslos, que jamás hubieran consolidado si no acierto á caerme de la azotea.
Este caso típico me hizo reflexionar. Tanto

EL MUNDO ILUSTRiADO

Domingo lo. de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTR!ADO

vale, me decían mis meditaciones&gt; conocer la
verdad, como qué cosa no lo es; para llegará
la regla, ba,ta tan sólo conocer las excepciones; llegar á definir y á dominar las causas
de la muerte, á tanto equivale como á encontrar las fuentes de la vida, y es evidente que
quien puede prever y evitar la obscuridl!,d, ha
conquistado para siempre el reino de la luz.
Tal era mi caso. Una experiencia, no precisamente secular, pero sí por lo menos semisecular, me ha permitido llegar á estas irrefutables conclusiones: puesto que todo lo que
pienso, todo lo que digo y todo lo que hago,
ha de resultar contrario á todo lo que debe
pensarse, decirse y hacerse, resulto, por argumento á «contrario sensu, ,, el árbitro de todo cuanto sucede, y tengo en mis manos el
orden de la naturaleza y los destinos de la
humanidad. Y como quiera que las amo, tal
ve~ porque_están pendientes de mis labios y
suJetas á mi albedrío, para hacerles bien me
basta con interesarme en su mal, y para hacer
su grandeza me sobra con vincular en ella mi
miseria.
Si quiero extirpar un vicio, propalo, creo y
pruebo que es una virtud, y ya nadie lo practica ni para remedio; si me intereso por el
progreso de una verdad, me convenzo á mí
D:Iismo. de que _es un error, á tal punto, que si
sigue siendo cierto que el cuadrado de la hipotenusa es igual á la suma de los cuadrados
de las catetos&gt; es porque creo firmemente que
e~ igual á _su diferencia. El. sistema de Copérmco subsiste porque he temdo la precauci6n
de convencerme de antemano y firmemente
de que sólo son aceptables los de Ptolomeo
de Ticho-Brahe. A mis preferencias aristotélicas y escolásticas, debe Stuart-Mill su auge
y si A. Comte figura aún con su Ley de lo~
Tres Estados en el martirologio de los filósofos, es porque para mí nada cambia nada
progresa, nada evoluciona, y todo es idmutable como la nube é invariable como la onda.
Par,ando á otro orden de ideas mi criterio
y mi «modus faciendii, es aún má~ fecundo en
bien~s para la sociedad en particular y la Humamdad en gen~ral. ¿Sobreviene una sequía?
Pues tengo vanas cuerdas en mi arco para
hacerla cesar: organizo fuegos artificiales verbenas y kermesses, ó más sencillamente 'compro ((sorbete» nuevo y calzado de charol: y me
voy á pasear en despoblado. ¿Las lluvias devastan las cosechas? [ Aquí todo devasta las
cosechas]. Pues con comprar paraguas y echarme al hombro el impermeable, no vuelve á
condensarse una sola gota de rocío.
En el orden sanitario mi táctica es la misma. ¿Reina una epidemia? En el acto verifico una fiesta de caridad en favor de las víctimas, con lo cual no vuelve á haber ninguna.
Pasemos á las finanzas y cerremos con broche de oro e~ta enumeración de los beneficios
que me ha !!!do dable hacer á la humanidad:
Cua_ndo me mter~sa la prosperidad de un negocio, tomo acciones de una empresa rival •
los henequeros y~catecos no se imaginan qu~
deben su prosperidad á las acciones «de pita»
q1!e obr~n en mi poder y al fomento que con
mis capitales h~ ~ado á las empresas de yute
y otras. Las crisis de la plata, sin que nadie
lo s_ospeche, depende de que adquirí muchas
accion~s de «La Macuspana&gt;,, mina prodigiosa
que mien~ras más produ?e y mt:j~res «leyes»
r~ve!a, mas cuesta á sus mcomprendidos acciomstas. Y para concluir, por la segunda
vez, . con este enojoso asunto, daré á los economistas ! financieros la clave del alza incom prens_ible del metal blanco: todo estriba
en que, siguiendo mi sistema, en cuanto quise hacer subir la plata, me volví comprador
de monedas de oro. No bien encontré mis recursos_ en esta vasta operación, la plata, como
al conJ_uro de una maga, se puso á subir, y
hoy mis monedas valen tanto como si fueran
de níquel.
Ya verá usted_ que todo se explica en mi
C?nducta y en mis p_rocederes, lo mismo mis
p~eles en ~stío que mis baños helados en invierno; mi~ zapatos de hule en tiempo de seca~, que n:1s alpargatas en tiempo de aguas·
m~s fanatismos en las épocas místicas, qu~
mis dudas en las de escepticismo
Es élaro que con todo eso me ~acrifico, me

6

&lt;&lt;abnego;» pero tengo esta evidencia
dora: que t?do lo malo que me busco
vecha en bienes
. la
d dhumanidad
.
, , y para a P
rarme 1a grahtu e mis posteros
'1 l
. .,
. me
ta n so ? a conv1ccion que abrigo de u
memon~ ser~ escarnecida y de que a~· e
reputacion, siempre envidiable de un rff_ari
6 de un Gengis Khan.
'
m
Suyo afectísimo.

I~':°

Es copia que certifico
ceda en derecho.

..

Dr. f.M. Flores.

La iglesia vacía
Por las rotas vidrieras
Los azules conv6lvulos se asoman
Y entre vagos rumores con el aur~
Y campestres aromas.
La lámpara vacila en el santuario
Que ya se oculta en la naciente sombra
Y se desprenden mustias
De los jarrones del altar las rosas.
Escondiéndose van las golondrinas
Tras los viejos retablos, donde esboza,
Algún perdido rayo
Cabezas blancas y cabezas blondas.
De algún ave extraviada
Se escucha el aleteo en la ancha b6veda;
Y el viento finge trémulo solJc,zo
Al pasar por las altas claraboyas.
Y parece que vienen á sentaree
En las bancas Iustrosas
Dolientes sombras de queridos,
Sombras que el alma con carifio evOQ.

fl SI~OR GINIRAl DIAZ IN GUANAJUAIO
S U NTU OSAS F IESTAS
Muy difícil _sería para nosotros, que no disponemos del espacio suficiente para ello ofrecer á nuestr~s lectores 13: crónica detallada completa de los
?nllantes festeJOS que acaban de efectuarse en GuanaJUato, con mot~vo de la visita que en los primeros
dí~s de 13: última semana hizo á aquella ciudad el
senor Presidente de la República.
Pero, por una parte, las demostraciones de simpatía de que fué objeto el Primer Magistrado tant0
durante su viaje como du'
rante su estancia en
a~uella floreciente poblacion ; y por otra, la magnificencia que el Gobierno del Estado y los principales vecinos desplega~on en obsequio de su
ilustre huésped, nos obligan á consignar, aunque
sea en extracto, las notas más salientes de las
fiestas, ya que su celebraci6n ha venido á poner de relieve, á la vez
que los progresos realizados por una de las más
prósperas Entidades de
la Uni6n, el cariño que
en todas partes se profesa al hombre que ha consagrado al servicio del
GUANAJUATO.---Monumento
país todos sus afanes.

Los datos que apuntamos en seguida, servirán
para que 1:uestros abonados tengan una idea de las
de~ostrac1?nes á que n.os referimos y de las importantís1~as meJoras materiales inauguradas por el sefior
p residente.

y

***

á.

. La salida del, sefior General Díaz rumbo á GuanaJUato se efectuo el lunes po~ la mafiana, sin que
n~ngún contratiempo vimera después á entorpec!r la marcha del convoy.
En el tren presidencial
formado con los tres lu:
j~sísimos carros de que
dispone el Supremo Mandatario, con uno &lt;cPullmani, y con otro de equipajes, iban, además del
sefior Presidente y su distinguida esposa, Ja señora
Carmen Romero Rubio
de Díaz, los señores Don
Ram6n Corral, Secretario
de Gobernación; General
Don Manuel González Cosío, Secretario de Fomento; Ingeniero Don Leandro Fernández, Secretario
de Comunicaciones· Don
Ignacio de la Torr; y su
Hi-dalgo.
señora; Don Guillermo de

En el sombrío coro
El órgano reposa,
Esperando una mano delicada
Que de él arranque las dormidas no
Y para alzar el vuelo
perde~s~ -eh las _luces de la aurora,
En las v1eJaS cormsas y en los nichos
Aguardan de un poeta las estrofas.

~

..

ISMAEL ENRIQUE ÁRCI~IEG

POSTUMA
Oigo notas de música en la calle.
La tarde va á morir, la noche llega
Y de los campos van á mi ventana.
Olor~s y calor de primavera.
Me tiemblan las rodi1la~, y mis ojos,
No sé por qué, de lágrimas se llenan¡
Me apoyo en Ja ventana tristemente
Escondo entre las manos mi cabeza '
Y entonces pienso en ti, que estás tan 1
Y la muerte tan cereal

••

7l. unos hombros
Tus hombros, modelados en relieve,
surgen de la prisión de tu corpifio
como dos grandes pétalos de armifio
surgir pudieran de la copa de Hehe.
Sobre uno de ellos, como un punto 1
se ve un lunar que adoro como un nifi&lt;&gt;'
y que á mí me parece, en mi carifio,
una ei;trella apagada entre la nieve.....•
Son tus hom broa mi encanto más pro
mas si deseas evitar martirios
ocúlta.lof', por Dios, de todo el mundo •·
¡Mira que si los muestras sin rubores,
se van de envidia á marchitar los lirios;
se van los hombres á morir de amores!
FEDERICO BARRETO,

GUANAJUATO.-Inter!or del Teatro Juárez.

�Domingo lo. de Novieimbre de 1903.

EL MUNDO Il,USTRJADO

Estado y ~ las comisiones del Congrl!so y
Ayuntamiento que se acercaron á él para
le la bienyeuida.

EL MUNDO ILUSTRIADO

GUA.~A.JUA.TO

EX CELAYA

En esta estación, que aparecía hermosam
te engalanada, el Prim~r. Magistrado fué
bido por el señor Gobernador Obreg6n
düez-á cuyo empeño se debe la terminaci
de algun~s de las ~~andes mejoras inaug
das y la 1mplantac10u de otras muy impo
tes-y por el señor Don Ram6n Alcázar u
de los vecinos más prominentes de Guan'aj
·to. Las campanas de todos los templ
echaron entonces á vue:o, y la muchedum
que esperaba ei arribo del tren, prorrum
en ¡vivas! y aplausos, mientras las músi
tocaban el Himno Nacional. En El Gua
Salamanca y Siiao, se repitieron las ovacio
al señor General Díaz, n0tándose1 en estas
taciones, una anima,,íón y un entusiasmo
daderamente indeBcriptibles.
LA LLEGADA Á GUA:i'A,TUATO

GUANAJU.ATO.-Reclímara don&gt;de estuvo alojado el Sr. Presidente.
Landa y Escand6n y su señora; Capitán Don
Porfirio Díaz, General Don Francisco Cañedo,
Gobernador de Sinaloa, y el Encargado de Negocios de Alemania, Barón von Fl6ecker. Además tomaron asiento en el tren algunas otras
personas de representaci6n y los ayudantes del
sefior Presidente. Al darse la señal de partida, la numerosa concurrencia que llenaba la
estaci6n aclam6 al Primer Magistrado, mientras la artillería lo saludaba con los honores
de ordenanza.

Como notas complementarias, agregaremos
que en Querétaro, el Sefior Presidente de la
República recibi6 al Gobernador Interino del

Si durante el viaje en todas las poblaci
á cuyas puertas se detuvo el convoy, el
siasmo no reconoci6 límites, la alegría
embargó todos los corazones al ab&amp;ndonar
carro, en l\farfil, el señor Presidente, para
rigirse á Guanajuato, rayaba en delirio.
honores, severos é imponentes, que hac(
tropas al Jefe Supremo del Ejército, seu
en aquellos instantes solemnes, el grito
hilo de las multitudes, las notas alegres
músicas, la algarabía estruendosa de las
quinas de vapor, y el eco de las campanas
anunciaban á toda la ciudad lallegadad
iba, en nombre de la Paz, á ser testigo de
triunfos en las luchas del Progreso. Los
bres agitaban en alto sus sombreros sal
do al recíenllegado, y las mujeres rega
res y serpentinas á su paso.
Una comisión formada por las más '
guida damas de Guanajuato, recibi6 á
flora Romero Rubio de Díaz, y á nom
la ciudad di6 la bienvenida al señor P
te el señor Lic. Carlos Robles. La con
ci6n del PrimElr Magistrado fué corta,
muy expresiva. Al llegará la Hacienda
Puríeima los tranvías eh que se transla
á la población el sefior General Díaz
acompañantes, más de cinco mil min
tributaron una entusiasta ovaci6n.
Por la noche, el señor Presidente sali6
balcones de la casa del señor Gobe
Obregón González, donde estuvo alojad
ra saludar al pueblo, y poco después, en

EN LAS ESTACIONES

Las estaciones del tránsito, como Tlalnepantla, Cuautitlán, el Salto, Tula y San Juan
del Río, se veían vistosamente adornadas con
flores y banderas. En los andenes, las autoridades y los principales vecinos de los Distritos aguardaban el paso del convoy, y el eco
de las músicas y los ¡vivas! lanzados al egregio gobernante, se escucharon en todo el camino. En San Juan y en Querétaro, donde se
detuvo el tren algunos momentos, las demostraciones de aprecio hacia el señor Presidente
fueron, si cabe, más entusiastas. Al penetrar
el tren en territorio guanajuatense, los viajeros expedmentaron una impresión muy grata:
una interminable fila de labradores, con sus
útiles de traoajo al hombro, formaban valla á
uno y otro lado de la vía. La reuni6n ·de
aquellos rudos moradores del campo, rindiendo homenaje al hombre que ha impulsado en
M,éxico el desarrollo de todas las fuentes de
riqueza, no pudo menos que conmoverá todos
los que la presenciaron.

Una -calle.

GU.ANAJUATO.~Salida de la comitiva presidencial rumbo al Palacio Legislativo.

Domingo lo. de Noviembre de 1903.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo lo. de Noviembre de 1903.

EL MUNDO n..USTRIAOO

GUANAJUATO

•
•

,il/

1

Regata

en tinas-

GUANAJUATO.-Frente de la Presa ''Esperanza."

pallia de su esposa, recorrió á pie algunas de
las calles principales y el jardín Hidalgo, donde se daba una gran serenata.
EL PALACIO LEGISLATIVO

La inauguración de este belHsimo edificio

se efectuó II la, nueve de la mañana del mar-

tes, concurriendo al acto los señores Secretarios de Estado y los miem brús del Cuerpo Diplomático que asistieron á las fiestas, el señor
Gobernador del Estado, los alto·s funcionarios
del Gobierno y numerosos particulares. Abierta la sesión, el Presidente de la Legislatura
declaró inaugurado por el sefior General Díaz

el edificio, y terminada la lectura del
tanto este alto funcionario. como las d
personas que presenciaron la ceremonia,
rrieron uno por uno ]os distintos de
tos del Palacio. Este está decorado con
tuosidad y elegancia y es, como obra
tect6nica, de primer orden.
Antes de retirarse del Palacio, el sei\or
neral Díaz, tocando un botón eléctrico,
cubrió el hermoso monumento de la Pas,
se levanta cerca del mismo edificio.
REGATAS ES LA PRESA DE LA OLLA

Por la tarde, como estaba dispuesto
programa, se verificaron en la Precia de la
unas regatas en que tomaroh parte ~1
caballeros de la buena sociedad guana¡
se. Al rededor del enorme depósito de
se levantaron las tribunas, cómodas Y
elegante,, destinadas al señor Presidente
comitiva, al Cuerpo Diplomático, á_
presentan tes de la prensa y á las fam1lia
los convidados. En la primera regatavuelta,-vencieron los Sres. P. Ramsden
Adams;'en la segunda-tres vueltas,-los
C. Vigil y J. Biingas; en la tercerade tres vueltas,-el sefior Adarni::, y en la
ta, el sefior Bringas. Siguió después u
rrera en tinas, que lué aplaudidísima, Y
cual se disputaron el triunfo seis deoodlos
dores. El vencedor fué el joven C. W •
cuenta apenas quince afios de edad.
Terminada esta parte del programa, q
concurrencia calificó como una de los 0161
llantes, el Sr. General Don Porfirio Dí.
pués de descubrir la estatua de. Hi
inaugur6 solemnemente la magnífica P
eléctrica que abastece de luz y fuerza 01
la poblaci6n. En eete acto hizo uso de la

!°'

Atalaya de

la prea a de la Olla.

Domingo lo. de Noviembre de 1903.

�EL l\1UNDO ILUSTRADO

l~L MUNDO ILUSTRiADO

Domingo lo. de Noviembre de 1903.

un costo exacto de S 44-t,220.50. Al sefior
Obregón González toca, pues, la satisfacción
de haber dotado á la et.pi tal &lt;le la Entida&lt;l Federativa que gobierna, de un edificio tenido,
y con jul:itida, como el mejor de la República.
El teatro es hermosíbimo: el pórtico consta
de una soberbia escalinata di\'i&lt;lida en doe
tramos, á cuyos lados se ven dos can&lt;lelabroa
de hierro y unos pedestales que sustentan la
figura, vaciada en bronce,. de un león; de d«?"
ce grandes columnab ef:-tnadas y de un conui:amento decorado con guirnnl&lt;lns y mascarones de bronce, sobre el cual se af-icntan ocho
estatuas de tres y medio metros de altura, que
representan á Terpsícore, Polinmia, Talía, Calío¡&gt;e Clío Melpómene, Euterpe y l,' rania, las
' principales
'
musas
&lt;le11&gt;arnaso. e,·
n1ete p uerta,,
en forma de arco,que correspon?en á otros tantos balcones cuadrilongos, ab!ertos en el segundo piso, dan accei,,o al vest1bulo, don?eae
encuentran los departamentos de expendio de
boletos, contaduría y cantina. Tanto el piso
como el techo d"l vesúbulo, son verdaderamente dignos de ser a&lt;lmiracl~ ,: tal es _el lujo
que se observa hasta en sus mas pequenos detalles.
La escalera de honor, que arranca del vestíbulo, con~truída
con riquít-imos materialei-;, conduce 6
otras dos escaleru
que terminan á I&amp;
entrada del «Foyer,
y cuyos barandalee
de hierro están adorna&lt;los con ex•
quisito primor.
El «foyer», q~
protege una ail'OI!&amp;
cúpula ele hierro 1
cristales, es una mara villa: su estilo et
renacimiento y BII
mobiliario riqUÍBÍ•
roo. Distribuídae•
este departamento
se encuentran lat
estatuas en bronoe

labra el señ.or Lic. Carlos Robles, á quien contestó el señ.or General Díaz con frases que denotan el interés con que ha Yisto siPmpre los
progresos &lt;le la industria en In. Repúhhca.
La serie de fe,-tPjos efectuados el marteR, se
cerró por la noche con la inauguración &lt;lel
TEATRO JU.\REZ

Este edificio el mejor y más elegante entre
todos los de sd género que existen en el país,
se comenzó á construir en 18í2, siendo Gobernador del Estado el se~ñor Gen~r9;l Don Florentino Ant11lon. Interrum~&amp;
pidas las obras á los po1
CO!- meseR y cuando ya se
.-w:1~ i:,.
habían gastado más de
A 6 ·.ff;,, • .
$140.000 en adquirir el
,1'
tf I'
1
terreno en que se levanta
"'
y en los cimientos, el señor General Don )lanuel
González las prosiguió en
1892 encargándose entonc~s de la dirección de
los trabajos los señor~s
Arquitectos Don Anto1110
Rivas )Iercado y Don Alberto Malo, quienes hicieron en los Estados Unidos compras de materiales para el edificio por v~lor de ciento catorce nul
pesos en números ;edoudos.

j1'?.f. tif.I
J·WJA ~

t•

A la muerte del General González, se suspendieron otra vez los trabaj'.&gt;s, hasta qu~ el señor
Gobernador, Lic. D. .Joaquín Obregón Go:1zález,
acordó se reanudnrnn
hasta la complet.'\ terminación del Teatro. )Us de
doscientos cuarent.'l. mil
pesos se invirtieron en la
obra bajo el Gobierno actual,' teniendo el edificio

Domingo lo. de Noviembre de 1903.

GUANAJUATO.-El baile en el Teatro Juá.rez. El Sr. Presidente de la República y su esposa, Y un grupo de concurrentes.

de Beethoven, Goethe, Virgilio, Mózart, Shákespeare y otros compositores y escritores célebres.
En cuanto al salón, se divide en seis localidades: patio, plateas, tertulias, palcos primeros, segundos y galería. Los pasillos que
los circundan están pintados al óleo, y en la
ornamentación general domina el estilo oriental. El telón representa una vista de Constantinopla, y el foro es tan grmde, que puede
contener basta doscientas personas. Las decoraciones son magníficas.
Por lo que toca á la función inaugural, sólo diremos &lt;¡ue se vió concurrida por lo más
granado de la sociedad gunnajuatense y por
todas las personas de :\léxico y de los E:,t.'lclos
que fueron invit.'l.das á las fiei-tas. Una comisión especial recibió al señ.or PrPsi&lt;lente ele la
República, conduciéndolo hasta el palco de
honor, desde donde presenció el espectáculo.
La obra puesta en escena por la Com¡.,añía Drog fué «Aída», obra muy á propósito
por cierto para comprobar las buenas condiciones acústicas del teatro.

guido de su comitiva, á una casa de campo
situada en el fondo de una cafiada, y allí fué
obsequiado con un almuerzo bajo una tienda
de campaña dispuesta de antemano. Durante
esta excursión, el señor Presidente visitó también el antiguo templo de la «Yalenciana», y
de regreso en la ciudad, invitado por un grupo
de estudiantes, plantó en el jardín La l:nión

un árbol. Años atrás el Benemérito Juárez y
Don Melchor Ocampo plantaroh en el mismo
sitio otros árboles que, según se nos informa,
aún se conservan.
El suntuoso baile efectuado por la noche en
el Teatro J uárez, vino á poner término á las
fiestas. La concurrencia fué numerosísima, y
el adorno del salón verdaderamente lujoso.

EL ÚLTDIO DÍA DB L.\S FIEST.\S

Con una animada excursión á la grandiosa
presa «1':speranza•, emprendida en la mañana por el señor Presidente de la República,
por sus aco111pañantes y por numerosas familias y caballeros de lo!! Estndos y de Guanajuato, se inició la serie de fei-tejos organizados
parn el miércoles, último día &lt;le los comprendidos en el programa.
El camino que conduce á In. presa-enorme
depósito que puede contener l. U15,,5S0 metros
cúbico, de agua-es muy pintoresco: E-e extiende en zigzag por entre los quebrados cerros que
dominan Guanajuato, y visto de lejos, ofrece
un aspecto sorprendente.
El sefior General Díaz, después de examinar aquella obra monumental, se dirigió, sevista general de Guanajuato

Teatro Juá.rez.-En el Foyer.

�Domingo lo. de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRIAOO

EL MUNDO !LUSTRlAOO

GUANAJUATO

...,

GUANAJUATO,-El Sr. Gral. Dfaz en los ba:lcones del Palacio LegislatLvo.-Un 11.ngulo del patio del Palacio Legislatitvo.

Si hemos de atenernos á la impresión dominante entre todos los que concurrieron á las

fiestas, obsequiando la galante invitación del
sefior Gobernador del Estado, diremos quepocas veces-si no es que ninguna-se habrá
hecho en el país un derroche que supere al de
galantería y esplendidez hecho en esta ocasión
por Guanajuato.
Desde el señor Presidente de la República, á

quien aclamaba sin cesar el pueblo, basta el
último de los invitados; desde el Ministro Plenipotenciario, investido con la representación
de su país, hasta el simple particular, todos,
sin excepción alguna, fueron recihidos y cumplimentados de una manera que honra positiva¡_nente á Guanajuato.
En cuanto al señor Obregón González, cuyo
espíritu de iniciativa y cuyos anhelos de pro-

GUAN.A.JU.ATO.-La ¡parroquia iluminada.

greso lo impulsaron á emprender sin vacilaciones, algunas de las importantísimas mejer
ras inauguradas y á llevar á término las . ya
emprendidas por sus antecesores en el Gobier-

no, merece indudablemente que se le tenga como al hombre que, celoso del cumplimiento
de su deber, consagra toda su atención al adelanto y prosperidad de una de las más ricas
y bellas Entidades de la República.

Un rin&lt;:0n del barrio de La Olla.

Domingo lo. de Noviembre de 1903.

�Domingo lo. de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTThADO

Lo5 D~dos de /'\itri
[ArreJlo del inJlés pan EL ML\DO ILUSTR.IDOJ

Yorqui dej6 el ,cincel y arroj6 lejos de. sí. el
martillo. Se senba cansado de la obra diana.
Sec6 su frente con el dorso de la mano, y lanz6 un gran suspiro.
En el rayo del sol ardiente, fuera de la tienda-donde Yorqui trabajaba en imitar dioses
de mármol, que después enterraba, para que
los amantes de las «antigüedades griegas» los
descubrieran, meses después, atónitos y contentos -fuera del taller y tendido boca arriba,
un m~cetón dormitaba tranquila y pacíficamentt.
-¡Arriba, gran holgazán-dijo ~orqui,arriba! l\le cansa ya tener que trabaJar por los
dos. Tiempo es de que sepas que el trabajo es
necesario para la vida. ¡Arriba, perezoso!
Y uniendo la acci6u á la. palabra, propin6
al dormil6n algunos puntapiés. l\füri se levant6 rezongando. Era un muchacho de veinte años, perfectamente constituído y que rebozaba salud; pero su mano derecha estaba en
cabestrillo. A pesar de que era Yorqui su hermano mayor, no dejaba de comprender que
algo de injusto había en sus palabras; si bien,
en parte cuando menos, eran perfectamente
justificadas.
-El sol es la vida-dijo en tono de voz lastimero -la luz es una gloria; tenderse boca
arriba.'.... . sentir el calorcillo en los huesos .. .
fumar un cigarrillo, entrecerrando los ojos... .
-Sí, ladr6n, y que tu hermano mayor sea
el que trabaje y que tú solamente sepas que
existe la comida, el vino, los cigarrillos, sin
saber lo que por ellos cobra el tendero. Y todo por dos &lt;ledos, por dos inmundos dedos....
-¿Inmundos? Todo menos eso
- contest6 l\litri, con cierto aire
de dignidad ofendida, y al decirlo, sac6 de su cintur6n una caja de lata en la que sobre una capa de algod6n cardado, se veían
dos dedos, un índice y un medio,
perfectamente conservados, del
color de la cera, de superhumana transparencia y tan limpios,
que seguramente en vida nunca
lo habían estado E&gt;D grado igual. . .
-Buen favor te ha hecho el
médico ese- dijo mohino Yorqui,
sin dejar de ver, con cierto supersticioso temor, la cajita de lata.
-Seguramente quisieras que se
levantara un templo para tus dos
dedos. El médico dPbía haberlos tirado, ya que tuvo que inutilizarte la mano, para que no
cargaras como una reliquia tus
dos fragmentos de puerca carne.
¿También por los dedos dejas de
ir á la fuente por agua?
Mitri comprendi6 la raz6n de
las últimas palabras de su hermauo, y se dirigi6 poco á poco al
pie del montecillo en el que se
encontraban los dos, llevando en
la mano uu cántaro de barro.
Cuando regresaba, perezoso,
con el cántaro lleno en la cabeza,
en la sombra de los arbustos que
perfilaban el camino, apareci6
una grotesca figura. l\litri fué el
primero en verlo. Era un hombre
de mediana edad, vestido á la manera de todos los del pueblo de
Atenas; pero que llevaba en la cabeza un enorme sombrero de paja.
-¡Spiro!-gritaron los dos hermanos, -el tío Spiro que llega.
Con lenta parsimonia, el llamado Spiro se fué acercando al
sitio donde Yorqui le esperaba.
Se sentó al llegar, se quit6 el amplio sombrero de paja¡ sac6 de la

bolsa un frasco aplastado y que contenía cierto licor amarillento y bebió un sorbo. Hasta
entonces pudo hablar.
-¿Es agua de azahar la que tomas, tío?preguntó Yorqui.
-Xo; ·11uísquie» inglés, «uísquie&gt;&gt; &lt;le mi míster, una bebida deliciosa.
-En efecto, en efecto, contest6 Yorqui, no
sin tomar del frasco y pasarlo á su hermano
menor.-Delicioso, delicioso ...... ¿de d6n&lt;le lo
tienes, tío; has heredado por fortuna á algún
pariente de América?
--No, hijos, no. Es mi míster. Ese míster
que paseo por la ciudad y me paga, ese buscador de antigüedades de las que tú hace3,
Yorqui.
:Mitri, después de saborear el «uísquie», comenz6 por la centésima vez, cuando menos,
la historia de sus dedos, de sus pobres dedos
que había cortado el cincel, al empezar su obra
&lt;le tallar mármol; cont6 los dolores de la amputaci6n, la apatía del médico del hospital, y
se detuvo, contemplando con interés un gran
anillo ele oro con piedra fina que brillaba en
el dedo del tío Spiro.
-¡Hola! Algún recuerdo, seguro. ¿Es regalo de una amante?-pregunt6 al 11ciceroni»,
que manifestaba claramente el contento que
le producía ostentar sus joyas.
-No, hijos, nada de amor. A mi edad ya
no se debe amar. Siempre mi míster, siempre
mi míster Férgusson, hijos. Mis oportunidades son grandes, y más cuand0 n,i míster sale. Ahora se ha ido á Cerigotto.

-¿A Cerigotto? ¡Y qué bonita isla! Pero...
qué es lo que busca en Cerigotto vuestro míster, tío?
Spiro sacó una hermosa caja de puros egipcios, tendió á los dos hermanos uno de ellos·
encendi6 el suyo, aspir6 beatíficamente el hu~
m0, mientras decía con voz lenta:
-Pues veréis. Iba yo con mi míster, Férgusson, por una plaza de Atenas, cuando se
me present6 Drakuolis, ¿os acordáis?, aquel
viejo Drakuolis que se decía había formado
parte de la banda fn.mosa que cnptur6 á míster Spréckel y pidió medio millón de dracmas
de rescate. Drakuolis iba ebrio y me pareci6
prudente que «mi míster,, nada supiera acerca
de las relaciones que nos unían. Pero los borrachos son necios: «¡Hola!", me dijo Drakuolis, tomándome del brazo, .:ya no te acuerdas
&lt;le los amigos. Si te dijera yo que en mi jardín de Cerigotto he descubierto millares de
brazos y de piernas de mármol, que bien podrían interesar á tus amigos ingleses y alema•
nes ......,,
-¿Qué dice ese hombre? ¿qué dice ese hombre?, me preguntaba míster FérgusRon, que
nada entendía &lt;le nuestra charla. Viendo que
podríamos entendernos, traduje á «mi míster•
lo que Drakuolis me hablaba, y con gran entusiasmo, míster Férgusson nos oblig6 á ir i
la taberna más cercana, en la que, después de
interrogar á Drnkuolis ampliamente, qued6
con venido que Drakuolis llevaría á «mi místera
á Cerigotto para ensefiarle las piedras; que yo
me quedaría. en el hotel 11cuidando» todas las
propiedades del míster; queá nadie, absolutamente á nadie, diríamos á ::l6nde había ido; pero muy
espec;almente á ese Herr Stéinpickel que le compite en la busca de puercas esculturas. Y se
fué míster Férgusson hoy, y por
esto estoy completamente solo y
«cuido» el &lt;mísquie» y los tabacoe
y el bonito anillo de mi amo.
Durante la relaci6n, l\litri se
había quedado silencioso y pensa
tivo. l\Iiraba atentamente sus dedos, y recordaba que su padre había sido compañero de aquel Drakuolis en las épocas en que conseguían rescates de medio millbn
de dracmas. Repentinamente se
levant6 y, en voz muy b:ija, estuvo hablando por unos tuantoe
minutos con Spiro y con Yorqui.
Cuando hubo terminado su na•
rración, siempre en voz muy baja, los tres se levantaron con loe
ojos radiantes, contentos hasta la
exageraci6n, y saltando en ronda,
bailaron una zarabanda. Mi tri solamente decía:
-Bien valen ese mis dedos,
mis hermosos dedos, limpios Y
bonitos.

***

't

El señor Taradaxrni, :Ministro
de Complicaciones Extranjeras,
estaba de pésimo humor. Hacía
ya buenos años que narla se sabía de plagios, raptos, h urtos i
los viajeros y demás, y se creía,
fu!:!dadamente, que los de la ba~da á la cual perteneci6 Drakuohs
habían sido los últimos bandole•
ros capaces de tal género de delitos; pero en la mañana de ese
día, el Ministro se había levanta·
&lt;lo para recibir al Ministro de Su
Majestad Británica cerca del ~obierno griego, Sir Láncelot1 q~en
le había enseñado un pen 6d1co,
En el primer lugai- disponible, el
diario decía «que unos batidolero&amp;

y el anillo que ordinariamente
llevaba, que todos conocían ..... .
-No es posible. Férgussondebe
haber acompañado á Drakuolis.
Debe de estar en estos momentos en Cerigotto.
-Acaba de salir, precisametite de la Legación, el «cicerone»
de míster Férgusson, con la suma
del rescate ......
-Pues entonces os han robado, Excelencia.
No fué preciso máe. El profesor Stéinpickel y el Ministro británico salieron de estampida, rumbo al Ministerio de Complicaciones Extranjeras, y en cuatro palabras pusieron al tanto á l\I. Taradaxos de lo que acontecía. Se dieron 6rdenes rápidas y violentamente qued6 !a policía en cargada de aprehender á Spiro donde le hallara. Un cañonero del
gobierno quedó dispuesto para.
recibir en cuanto llegaran á los
excursionistas y llevarlos á Cerigotto. Los ministerios temblaban.
El Palacio estaba completamente
conmovido.

audaces acababan de plagiar al
conocido arqueólogo inglés l\lr.
Férgusson, enviando á su «cicer&lt;?ne,, Spiro á Atenas para que pidiera. el rescate de 350,000 dracmas que exigían. Para que no i:;e
dudara de las intenciones de los
bandidos, el •cicerone» había llevado uno de los dedos del caballero británico, como prueba de
que se le mataría en caso de que
el rescate se retrasara».
El Ministro inglés había estado
en Palacio y había prei-entado
una nota tremenda. El señor Taradaxos estaba de pésimo humor.
Y el l\linistro, Sir Láncelot,
volvió i Palacio en esos momentos, airado, mostrando á Tara&lt;laxos un papel pésimamente escrito, que envolvía un dedo de en
medio. El papel decía solamente «apresúrense», y el dedo era el
del pobre míster Férgu~son, pues
llevaba el anillo que todo el mun •
do había visto en la mano del caballero arqueólogo. El señor T,tradaxos no se explicaba cómo !:is
fuerzas de policía y las tropas que
habían buscado en todo el Pentélico, mata por mata, árbol por
árbol y rincón por rincón, no habían encontrado al plagiado míster Férgusson. Así lo dijo al diplomático, que no estaba prech;amente en punto de creer lo que se
le dijera en el asunto que le llevaba al Palacio.
-lle recibido instrucciones terminó el ministro inglés. -Se
me ordena que si mañana no ha
sido encontrado míster Férgusson, del tesoro de la Legación se
pagará el rescate, á reserva, por
supuesto, de cobrárselo en seguida al gobierno con los intereses y
réditos.

***

***

A su vuelta á la Legación de
Inglaterra, Sir Láncelot se encontr6 con que el
«cicerone» &lt;le míster Férgusson le esperaba.
Spiro estaba inconsolable por la pérdida de su
amo. Afirmaba que de haber llevado armas,
hubiera obligado á los bandidos á soltar su
presa 6 á matarle.
Había ido (1 suplicar á Sir Láncelot que le
entregara, á él personalmente, s6lo la mitad
de lo que los bandoleros le exigían, y que en
cambio, se comprometía, siempre que se hiciera el pago pronto, á entregarle á míster Férgusson sano y salvo ...... menos sus dos dedos,
por supuesto.
-El gobierno se niega á pagar el rescatedijo el diplomático,-y hay tropas en número suficiente para que ui una liebre se escape
del .l:'entélico. Precisamente acabo de ver al
Ministro de Complicaciones Extranjeras, que
me ha afirmado esto.
-Tropas .... .. un cord6n ...... ¿Sabe vuestra
excelencia cuál es la paga de un teniente, de
un mayor? Con que los bandoleros entregnen
un ciento de dracmas, todo queda en secreto.
Créame vuestra excelencia y entrégueme solamente la mitad del rescate exigido. Yo conozco la manera de ser de los plagiaiios, que siempre piden más para alcanzar algo.
Como tales eran las instrucciones recibidas,
Sir Láncelot crey6 prudente ahorrar cien mil
francos á su gobierno. Entregó el dinero que
pedía Spiro, y recibió, en cambio, la seguridad de que en pocos días estaría de vuelta,
con el plagiado míster Férgusson.
Cuando Spiro bajaba la escalera de la Legaci6n de Inglaterra, tropezó con un gordo 1,eñor de antiparras, gran barba, que le vió atentamente y que quedó hablando entre dientes.
Algo debería haber comprendido el «cicerone,,,
porque con gentil compás de piernas, se marchó calle arriba.

***

El alemán, el hombre gordo que elitraba á
la Lega~i6n, era precisamente el competidor

Domingo lo. de Noviembre de 1908.

de Férgusson, IIerr Stéinpickel. En los anteriores días y casi con tanto escándalo como se
había dado cuenta de que el arqueólogo inglés había sido plagiado, la prwsa de Atenas
había dado amplias noticias acerca de los descubrimientos de Stéinpickel, en un punto lejano de Grecia. Parece que el arque6logo alemán había logrado extraer toda una colecci6n
de raros bronces persas, anteriores á la conquista de Alejandro el Grande. IIerr Stéinpickel, al entrar a la Legaci6n, parecía estar muy
atareado, hondamente preocupado. Pregunt6
por el Ministro Sir Láncelotal portero quesali6 á recibirle.
Su Excelencia estaba en casa y le recibió.
Ilerr Stéinpickel desenvolvió un periódico,
donde ciertas partes estaban precisamerrte marcadas con gruesas líneas de lápiz rojo. Eran
las que daban la noticia de haber sido plagiado míster Férgusson días antes.
-¿Me quiere decir SuExcelencia--preguntó
-qué significa esto?
-Que parece volvemo'3 á los tiempos en los
cuales era imposible salir de Atenas sin tener
que llevar adelantado el rescate-contestó el
Ministro británico, acordándose sin querer de
la suerte que había corrido afios atrás otro diplomático inglés.
-No entiendo-afirmó Stéinpickel.-1\Iíster Férgusson me estorbaba hace una semana
cuando ya tenía. yo noticias de que los bron~
ces persas existían, y quise alejarlo un poco.
l\Ie apersoné con un antiguo b:indolero hombre de uien ahora, llamado Drakuolis'. y !P.
ordené que cont:ira una historia de hermosos
mármoles dernuhiertos en cualquier parte con
tal de que alejara á míster FérguFson por ~mos
cuantos días de Atenas. Creo que estará en
estos momentos con él y que la tal historia del
plagio no tiene nada de cierto.
-Sin embargo-objet6 el diplomático -se
han remitido á la Legación los dos dedo~ que
los plagiarios han cortado á míster Férgusson,

El honorable Sir Láncelot Herr
Stéinpickel y el segundo S~cretario de la Legación británica lle~aron sin aliento á loR terren~s de
Cerigotto, donde Drakuolis tenía
su j~rdín. Antes de que llegaran,
pudieron ver vivo, sonriente, á
míster Férgusson, quien antes
de que tuvieran aliento para interrogarlo, se acerc6 á un bulto
que cubrían unas mantas y le, dolaR, en los momentos
'
vantan
en
que Ilerr Stéinpickel lle~aba, le .
decía, ~ntre cariñoso y cáustico:
-1\Iirad, compaiiero. Si Fidias
alguna vez labr6 mármol en Grecia, es ésta una de sus obras.
¡Mirad!
Y lo peor para Herr Stéinpickel, es que era cierto. Una divina estatua
ad!11irablemente conservada, se encontrab~
cmcladosamente colocada en situaci6n vertical.
La pureza de las líneas demostraba desde luego que era obra de alguno de los grandes
~aestros. En la sombra de la casa Drakuohs sonreía ir6nicamente.
'
,k

*.*
A~os después, en el mismo sitio en el que
comienza nuestro cuento Yorqui trabaja
como siempre. l\~itri lee u~a carta que lleva
los sel.los de América. Repentinamente, indignadísimo, exclama:
.~Precisa que sea Spiro muy audaz. ¡Escnbunos &lt;le América! Al recordarlo me vuelven los deseos de ir por él.. ... .
-N?s ha. jugado una y buena-contestó
Yorqm.
-Y pensar que sacrifiqué á sus planes mis
dedos ...... mis hermosos dedos ... .. .

"

MONOGRAMA
Tu inicial y la mía con un lápiz
yo dibujaba,
formando con mi letra y con tu letra
un monograma.
Emocionado,
en mi dibujo fija la mirad:i,
temblaba yo de amor y mi dibujo
también temblaba ...
tOh! Si pudiera
con nuestras almas
formar- como formé con nuestras letrasun monograma!
RAÚL PIÑAUES.

�Domingo lo. d~ Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRlADO

EL MUNDO ILUSTRIAOO

Domingo lo. de Noviembre de 1903.

El artista e~cargado de la ejecución de la
estatua, queriendo aprovechar todos los elementos que tuvo á su alcance, hizo una maqueta en yeso, al tamafio natural para colocarla en el sitio donde la esitatua ;e levantará
más tarde.
El efecto, se dice,. es sobe,rbio. El celebrado
autor aparece en traJe de casa.. Escribe y para i~spirarle _le rodea ~rn hermoso gr~po de
muJeres apasionadas, tiernas, feroces, víctimas y verdugos. En la parte contraria del pedestal se ve una lista de las obras de Dumás
Pronto se hará la inauguracié,n definitiv~
de la estatua, después de hacérsele por su autor algunas correcciones.

-\ .-,'

:

.

NEMO.

&lt;X&gt;
SUMISION
Echado estaba el mendigo
en el abierto portal
donde se puso al abrigo
de la lluvia torrencial,
cuando un nifío, pulcro y serio
como un nifio de juguete
'
le grit6 con el imperio '
de un rey absoluto:-¡Vetel
LAS REFORMAS FISCALIDS EN INGLATERRiA.---IBalfour pronunciando un discurso.

Notas extranjeras
Las Reformas Fiscales en Inglaterra.La Rebelión en Macedonia.Monumento á Dumá.s.

La campafia que en Inglaterra se ha iniciado acerca de las reformas fiscales, parece que
será de mucha trascendencia para esa nación,
á juzgar por las controversias que, apenas iniciada, se han hecho ya notables. Para ello han
influido, seguramente, la renuncia inesperada,
casi súbita, de Chámberlain y de cuatro de
sus colegas del ministerio, y el hecho de que
el primer Ministro Bálfour-á quien se creía
amigo de las antiguas leyes de libre cambiose decidiera á manifestar su opinión francamente, declarándose partidario de las reformas que el exministro de las Colonias claramente ha espec:ificado en su célebre «speech,,
de Shéffield.
Hace cincuenta afíos era un grito unánime
en Inglaterra el que pedía un cambio completo en la manera de ser fiscal de la nación. Se
afirmaba que mediante el libre cambio, las
operaciones entre Inglaterra y los demás países del orbe se agrandarían en beneficio, por
supuesto, de la libre Albión. Se decía, y con
razón, que era la calidad de las mercaderías
trabajadas en Inglaterra superior á la de cualquier otro país y que, por ende, nada debería
temerse de la competencia. Los estudios de
Cobden fueron muy bien aceptados y bastaron para fundar el sistema de contribuciones
fiscales que ha prevalecido.
Ahora, en concepto de Chámberlain, la cosa es distinta, y no ha lugar á que se exhumen
los alegatos de hace medio siglo para argumentar con ellos. La producción inglesa no es la
mejor, ni las condiciones del trabajo las más
ventajosas; y la competencia libre que fundó
la superioridad británica á mediados del siglo
XIX, se está viendo en serio peligro de ser
derrocada por los competidores. De aquí los
proyectos de política fiscal netamente distinta, absolutamente opuesta á la que hasta hoy
ha sido la norma en Inglaterra.
En su discurso reciente, el Ministro Bálfour
dice ser un hecho demostrado que, por espacio de cincuenta años, las ilaciones industriales que han surgido han estado levantando
gruesas «paredes proteccionistas en contra de
Inglaterra». Pero, para evitarlo, la Gran Bretafia se encuentra armada de todas armas,
pues le bastará con leYantar también sus tarifas contra la introducción de artefactos extranjeros.

***

La revolución Macedonia, después de ha-

berse levantado vigorosa ante el poder turco,
parece que se ha visto precisada á deponer las
armas, no en lo absoluto, como lo piensa con
demasiado optimismo el Sultán,
pero si durante el invierno, cuando m~mos, que hace imposible la
vida en las montafías donde se
refugian los rebeldes para burlar la tenaz y sangrienta persecución de los «bashibasucks».
Los insurrectos, que en gran
número habían pasado en los meses calurosos, de Bulgaria á Macedonia, hacen hoy el mismo viaje; pero en dirección contraria.
Y el gobierno búlgaro comienza á temer
que los hambrientos
refugiados que pasean
por sus calles, le comprometan en una sublevación que seria fatal para el país.
Los búlgaros que
atravesaron la frontera
rumbo á Macedonia,
hace algunos meses,
creyeron que Bulgaria
les apoyaría con la
fuerza de sus armas en
contra del Sultán. Esto no llegó á realizarse
y es de temerse que,
creyéndose engañad os, cometan atentados deplorables ccpara
vengar á sus Jéaders
muertos».
La muerte de Boris
Saratoff, el alma y la
vida de la rebelión, á
la vez que la llegada
del invierno, parecen
haber barrido á las bandas de rebeldes, muchos de los cuales en
las calles de Sofía, ~
falta de cosa mejor
que hacer, pasean llevando banderas negras y los bustos en
yeso de sus jefes muertos.

Levantándose de prisa,
. .. por hábito de obediencia,
y con la amarga sonrisa
del que advierte su impotencia,

*

Se acaba de exhibir
la maqueta de la estatua que se erigirá
próximamente á la
memoria de Alejandro
Dumás, hijo, en la plaza Malesherbes.

Proyecto de monumento A. Alejandro Dumas, hijo.

,,

f;' ~:- ~~

.

MACEDONIA.-Los
rebeldes llevando por las calles de Sofía, los busto sen yeso d e sus Jefes muer tos.
,

~l mend!go pregu?to:
-¿Po~ _que me arro}as de aq ui?
Y el nmo le contesto
secamente:-¡Porque sí!

que ni o e el ue lo maltrata
fué, por salir de( portal
'
á hundirse en la catara~
de la lluvia torrencial.

-Razón-replicó el mendigodel que no tiene ninguna;
pero que basta conmigo ..... .
Y tras la frase importuna,

Y o, silencioso testigo
d~ aquel s~ceso, pensé,
viendo aleJarse al mendigo:
-¡Torpe, que indagas por qué

te priva un niño altanero
del sitio en que te guareces
y no defines primero
'
por qué razón le obedeces!
FRANCISCO DíA Z SIL VEIRA.

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EL MUNDO l'LUSTRADO
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x

SALSA
Al~unas gotas de esta salsa, afi adidas á cualquier manjar, le dan instantáneamente un g usto exquisito y sabroso. E'l un recurso inapreciable para todas las cocinas; se emplea en el

CALDO, SOPA, SALSAS, LEGUMBRES, ASADOS" ETC.
Es ec'.&gt;n6mico, porque se emplea gota á gota. No se altera el frasco, aunque quede abierto.

X&gt;OOC&gt;OOC.OOC&gt;OOC-&gt;OOOOOC&gt;OOC-&gt;OOC

¡TODO BS V ANIDAD1

Cuadro de C. ;\llan &lt;illbert,

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1903, Año 10, Tomo 2, No 18, Noviembre 1</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Kolaneurol Oranier
D6 Ff\RI8
Aumenta el apetito, levanta las fuerzas, hace engordar á los enfermos, determina~do mejor _utilizaci~n de los alimentos.
Restituye al organismo la fuerza perdida por influencia de estud10s y trabaJOS excesivos.

EL MUNDO l'LUSTRADO
Jlño X-tomo n-núm. 19

mtxtco, n~oitmbrt • dt 1901.

Gerente: LUI&amp; Rfl'f&amp; &amp;PINDOLA

Dlrector:°LIC. RAFAfL Rfl'tl, &amp;PINDOLA.

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8

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AS HEMORROIDE

Pocas personas ignoran qué triste enfermedad constituyen las hemorroi
pues es una de las afecciones m6s generalizadas; pero como 6 uno no 1e
habla r de estos. padecimientos, mismo 6 su médico, se sabe mucho menoa
1
existe desde algunos afios un medicamento, el :Elixir deVlrg-lai~
las cura ra dicalmente y sin ningún peligro. No hay m6s qu~ escn
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porte el folleto explicativo. Se veré cuan facil es librarse de la enre,rm
la mas penosa, cuando no la mas dolorosa. Veola en Lodas Droguer1aay ,11

)C&gt;00&lt;&gt;0000000&lt;&gt;00000&lt;&gt;00000&lt;&gt;00&lt;&gt;000000004-

x

SALSA
Al~unas gotas de esta salsa, afi adidas á cualquier manjar, le dan instantáneamente un g usto exquisito y sabroso. E'l un recurso inapreciable para todas las cocinas; se emplea en el

CALDO, SOPA, SALSAS, LEGUMBRES, ASADOS" ETC.
Es ec'.&gt;n6mico, porque se emplea gota á gota. No se altera el frasco, aunque quede abierto.

X&gt;OOC&gt;OOC.OOC&gt;OOC-&gt;OOOOOC&gt;OOC-&gt;OOC

¡TODO BS V ANIDAD1

Cuadro de C. ;\llan &lt;illbert,

�bomingo 8 de Noviembre de 190S.

EL MUNDO ILUSTRtADO

EL MUNDO ILUSTRJADO

El Culto á los Muertos
La extinci6n de un ser débil, tiene eiempre
mucho de doloroso; pero sobre todo, mucho
de exasperante. Está bien que el aftoso roble,
carcomido por el tiempo, deshojado por el
cierzo, devorado por el hongo, minado por
el microbio, encanecido por el heno y deformado por la excrescencia enfermiza y senil,
caiga al fin y se sepulte en el fango que saneaba y bajo el humus que nutría sus raíces.
A nadie irrita que el carcomido edificio, agrietado por la edad y derruido por la intemperie, venga al suelo en pedazos y se sepulte en
la tierra que orgullosa lo sustentaba. Es at.n
tolerable que el pino gigantesco y viril, henchido de savias y oloroso á resinas, desafiando á la nube preñada de fuego y á la tempestad radiante en fulguraciones, caiga fulminado por la chispa que con su altivez provoca,
y desgajado por el rayo que con su arrogancia
desafía.
Pero nada hay más odioso que ver flores
deshojadas por el huracán, arbustos desarraigados por el cicl6n y nifios aniquilados por la
catástrofe. Ese ensafiamiento de la fuerza contra la debilidad y de la brutalidad contra la
gracia, es repugnante y odioso y hacP. pensar
que, como la humanidad, la naturaleza tiene
también sus bandoleros y sus asesinos y que
hay un Jack el Destripador, lo mismo en las
tenebrosas barriadas de White-Chápel, que
en las faldas peladas y las gargantas abruptas
del MontrPelé.
Las fuerzas destructoras tienen esto de es•
pecialment.e odioso: pueden ser pulcras y gustan de ser repugni;,ntes. El Vesubio ti1:ne coqueterías de taxidermista y aplastamientos de
hipop6tamo. Acomoda dulce y suavemente
cenizas tibias y finas para sepultar intactos
un p6rtico, una estatua. un fresco, y amontona las rocas de Sísifo para aplastar y pulverizar una mariposa. En Pompeya hay aceitunas conservadas por la lava con el mismo esmero que en un frasco 6 en una lata de la casa Rodel y Comp., y columnas votivas pulverizadas como con una aplanadora de patente.
Recorriendo las llanuras devastadas y carbonizadas con las que se ensafi6 el Seboruco,
nada he encontrado indemne ni en pie¡ todo
era desolaci6n y ruina; un campo de cenizas
había sido un prado; un islote de escorias,
una selva; un mont6n de ruinas, un poblado.
Y en medio de tanta destrucci6n y de tanta
safi.a, entre dos rocas negruzcas y en la divergencia de dos corrientes de lava, m un rinc6n
de aquel caos, se erguía un rosal, carbonizado, pero intacto, con todas sus ramas, sus hojas, sus tallos, sus espinas y sus flores.
Salvo estas raras excepciones, lo desmesurado y lo incontrastable se ensafian contra lo
débil y lo gracioso. La encina de María Antonieta en Tria.n6n, ostenta un horrible hachazo del rayo, y de la herida abierta brotan yemas y retofi.os. Hay castillo feudal en que las
minas de los asaltantes han abierto puertas
monumentales. Las viejas bombardas han
cincelado los muros de las feudales fortalezas,
y la nueva artillería, grabado arabescos en las
murallas dfl los modernos parapetos. Aun
vencidos, los gigantes se ornan con las heridas que les han he~ho los titanes. ¿Pero qué
qued.i. de la paloma despedazada. por el milano 6 de la hormiga aplastada por el elefante?
Una pluma, copo aperlado que sirve de juguete al viento, y un rubí que la tierra bebe y
que nadie contempla ni admira.
Cuando los- rayos del sol beben diamantes
en los pétalos de las rosas; cuando el volcán
asfixia. ruiseñores en las enr!lmadas; cuando
el oleaje furioso estrella barquillas en los arrecifeis; cuando la langosta devora espigas en los
sembrados, todo lo agostan, el ser y su memoria; todo lo aniquilan, la vida y sus gérmenes; todo lo destruyen y anonadan. Dejadla hacer, y la naturaleza, indiferente á la.
vida, á la felicidad y á la gloria, todo lo espigará con su inexorable guadafi.a y sobre todo
pasará su rasero nivelador. No encontrarán en
ella piedad ni lo grande, ni lo sublime ni lo
poderoso. Pero ante todo, se cebará en la gracia, en la inocencia, en la debilidad, y la ve-

réis implacable contra el nifio, contra la mujer, contra la _flor, que vive un día, ?ºn~ra el
insecto, que vive una hora; contra la 1lus16n y
la felicidad, que duran un instante.
Respetará las Pirámides, monumentales,
aunque mon6tonas; las cordilleras, grandiosas,
aunque deformes; pero deshojará, despiadada, flores; disiparú, implacable, perfumes y
armonías; matará,cruel,nifios,mujeres y hombres· ee cebará en lo deleznable, aunque noble, 'y en lo perecedero, aunque sublime y fe.
cundo.
Contra este horror se subleva el alma humana, y como una reparaci6n, ha instituído
el culto de los muertos. Vengar dela destru'!ci6n y del olvido á los que fueron; hacerlos
vivir en el recuerdo, ya que han sido expulsados del mundo; perpetuar su memoria en
mármoles y granitos, ya que han de·ser pasto
de larvas y gusanos, tal es la si~nificaci6n de
mausoleos y lápidas, de Vías Apias y Pirámides egipcias. El hombre, eterno dispensador
de la justicia, inmortaliza en el recuerdo y en
la conmemoraci6n, todo cuanto de bueno, de
grande, de noble y de digno de amor 6 de admiraci6n ha destruido y aniquilado la naturaleza. Para la gloria muerta, cincela laureles; para la ciencia extinguida, funde estatuas;
para el amor ignorado y desvanecido, graba
lápidas; y de cada cemmterio, en cruces místicas, en cúpulas suntuosas, en minaretes- erguidos, en simples montículos de tierra cubiertos de flores, se eleva una protesta muda
contra la muerte, y un himno de gloria y de
amor lÍ. los que fueron.
Dr. éM. Flores.

~·j4

Los zapatitos r,u~vos
Qué sanos, qué frescos regocijos los de aquel
hogar, cuando Ambrosio, el joven papá, volvía de la oficina, después de varias horas de
labor asidua. que pasaba llenando esqueletos
de recibos y hojeando á la continua los grasiento~ padrones del municipio.
·
Como quien cumple con una obligaci6n dulcísima impuesta por el amor filial, los dos hijitos de Ambrosio al!omaban sus caritas por la
ventana tan luego como sonaban las do.:e en
el reloj de la parroquia veciua, y eran de oírse
y de verse las expresivas aclamaciones y los
sacudimientos de alborozo con que aquellos
cuerpecitos salían corriendo al encuentro de
su padre para prodigarle en plena calle sus
besos y abrazos de bienvenida.
Llegados al hogar, aquello era una convivialidad de agasajos y de confidencias dulces
entre los c6nyuges y los hijos. Como sabroso
y embriagante aperitivo del cudiciado almuerzo, se trababa en la pequefia familia una charla alegre y sana, mientras la cocina saturaba
el ambiente de la casa con el olor incitante
del cocido y la fritura que hervían á fuego
manso. ¡Inefable dicha la de aquel hogar santificado por el beso de una pobreza inmaculada. y riente!
A menudo Ambrosio, al volver de la oficina, gul!taba de llevarles á sus pequeñuelos,
oculta siempre en coloreadas envolturas, una
golosina cualquiera, alguna chuchería que excitara sus gustos y los hiciese saltar y sacudir
los mofletudos bracitos con nerviosidades rebosantes de loca curiosidad.
¡C6mo reía el burn papá al verá los chicuelos que gesticulaban lloriqueando y se sacudían y saltaban qon gestos de desesperaci6n,
cuando él con calma torturante les decía poniendo en alto el regalillo: "¿Qué será ~sto
amiguitos? Vamos, adivinad qué será y os l¿
daré». Y aquellos ojitos y aquellas manitas
locas, en vano se movían queriendo atrapar el
bultito misterioso, que era desdoblado pacientemente por el-buen papá en medio de deliciosa algarabía.
Pero nunca el placer se mostraba más intenso en la faz de los dos hermanitos, como
cuandv Ambrosio llegaba á su casa oprimiendo bajo el brazo la vistosa cajita de cartón con
los zapatos nuevos. Entonces sí que reían, y

en el delirio de sus goc~s, Ernesto y Juanita
[así se llamaban los chicuelos] corrían como
d_esespera.dos por toda la casa, estrechando efll.
s1 vamente los zapatos nuevos y dando al aire
vocecitas discordantes de alegría que de pronto se tornaban en jirimiqueos al ver que la
mamá, ocupada en aplanchar las ropitas que
habí9:n de vestirse, no les ponía los a.nsiadoe
za.patitos nuevos.
Aunque para los espíritus superficiales Am
b_rosio_~ra uno de tantos_ que_ cargan c¿n.,;.
s1gnac1on la cruz matnmomi.l sin saborear
nnnc~ las mieles de la dicha, él no lo sentía
así, m lo demostraban su semblante siempre
risuefio, ni sus palabras, siempre sat~radasde
optimismo. No pocas veces le oí confesar ingenuamente: trabajo demasiado, es verdad·
pero mis fatigas, mis agitaciones material~
son ventajosamente compensadas, delicioeamente retribuidas con carifio y bondades en
el seno de mi hogar.
Y de veras Ambrosio era feliz. Su sola am
bici6n, como él decía, era disfrutar de buena
salud; pero la vida es ciega y, en sus crueles
ironías, pocas veces da al hombre lo que
hombre le pide.
En pleno goce de venturas inefables y cuan.
do más abundosos y lozanos eran los sue.fioa
que su mente acariciaba, Ambrosio fué p
de una fiebre de mal carácter, de una de
fiebres que ofrecen complicaciones y rebeldí
nada fáciles de combatir.
Ni los mismos cuidados de su mujer, ni 1
besos de sus hijitos, ni las prescripciones
cultativas fueron poderosos á darle alivio
aquel cuerpo joven que se consumía con la
rrible ansiedad de quien ama con ardor la vi
da y siente que sus fuerzas se agotan y que
aleja del pobre hogar siempre querido.
Ambrosio: en su gravedad, falto de fue
para articular palabras, dirigía sus ojos,
pliamente abiertos, á su espoea y sus chi
los, que lloraban en silencio junto al lechod
enfermo.
En menos de ocbo días, la luz y la fr
cia primaverales de aquella casa habíanse
cado en sombras y tristezas de pavoroso ·
vierno.
-¡Todo acab6, chiquitos míos!-decíales
madre á los huérfanos parvulillos.-Pa
se fué de nosotros muy lejos, muy lejos.
-¿Y ya no volverá á traernos dulces y
patitos nuevos? ¿A d6nde se fué, mamá?
-Al cielo, hijitos; pero desde allá os
dará juguetes y golosinas.
Indecible suplicio el de tener que con
de este modo infantiies duelos y pensar
no volvería quien llevaba al hogar las sab
sas golosinas y l©s flamantes zapa.titos.
Pocos días después de la muerte de Amb
sio, Ernesto y J uanita le indicaban á su
má, con dejos de pesadumbre, que los bo •
citos se rompían. Los dedillos asomaban
las puntas averiadas, como tibios capullitoe
rosa; los zapatos perdían color y forma, y
pobre viuda s6lo pensaba en que sus hijos
drían que exponer sus piececitos descall08
las durezas del suelo y á las frialdades de
humedad.
-¡Hoy es domingo, mamá: mis za
nuevos, mis zapatos nuevosl-gritaban
ilusi6n los pequefiuelos1 alborozados por_
repiques de la parroquia que llamabanám
Y la madre, impotente á contener el ll
que de sus ojos fluía, perc, sin detenerse
poco ante la enormidad de su desdicha,
ofreci6 á sus niños los zapa titos nuevos Y
rri6 luego á ocultar sus ansias entre las al
hadas del marido ausente.
Ernesto y Juanita tornaron á sus ju
Saltaban y reían, aunque á trechos se em
naba eh su memoria la eabrosa ilusi6n de
botines nuevos. Tal idea fué 'por algunos
una obsesi6n angustiosa para la joven roa
y sus pequeños; tal idea bullía como cla
candente en el alma de la pobre mujer Y
fulgía como iris de esperanza en los anh
vivaces de los chicuelos.
Una noche, mientras oraba la madre por
esposo, junto á un viejo cuadro de la P
ma, Ernesto se sacudi6 nerviosamente
camita, agitado por la dulzura atrayen~ 8
suefi.o que lo hizo balbutir con entus1a

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

-¡ Mamá, ya me trajo papacito mis zapatos
nuevos!
Y reinó el silencio. La madre se repuso un
tanto de la brusca impresi6n experimentada.
Ernesto se había quedado dormido nuevamente.
Bajo el dominio de angustia desgarradora,
recrudecida por el afán de sus chicuelos, que
aun en sueños nombraban sus botitas nuevas,
la madre tomó la resolución de levantarse muy
de mañanita para ir á pedir fiados dos pares
de zapatitos para los niños.
Al amanecer, Ernesto se despertó acariciando desde luego una flor de ventura, la idea de
ver y palpar lo que en su sueño había visto y
había palpado.
,- ¿D6nde están mis zapatos nuevos, mama.cita? ¿Dónde está papá?
La madre tom6 la vistosa cajita de cart6n,
y mostrándosela, ebria de amor y de sollozos
mientras J uanita dormía, los puso entre la;
manos inquietas del chicuelo.
-Aquí están, hijo mío, tus zapatoe. Anoche te los trajo papacito.
BENl'l'O FENTANES.

Cosamaloápam, 1903.

00
"¡Todo es Vanidad!"
En primera plana publicamo!s una copia del
cuadro de Allan Gílbert titulado «¡Todo es
Vanidad!,, y desconocido casi por completo en
l\Iéxico.
El cuadro, en cuya composici6n entran dos
figuras de mujer, parece, visto á cierta distancia, que representa una calavera: las cabezas
simulan las cuencas de los ojos; los vasos colocados sobre u!la n:iesa,. la dentadura, y el
~a~tel, el maxilar mfenor. Un espejo que se
distingue en el fondo, completa el efecto que
busc6 el artista y que logr6 admirablemente.

o
Las Visitas á los Panteones
. !~contable fué el número de personas que
siguiendo la costumbre establecida de largos
años atrás visit6 en esta ocaei6n los distintos
panteones de la ciudad con motivo del «Día
de Muertos».
Las calzadas que conducen á la Villa de
Guadalupe, á l_a Piedad y á Dolores, principalmente, se vieron, desde las primeras horas
de la. mañana, transitadas por numerosos grupos ~e la gente del pueblo, y por trenes y carruaJes que durante todo el día desfilaron sin
interrupci6n. En los panteones había algu-

Los puestos dEIJ "Dra de Muertos", en wi calles del 5 d.e Mayo.

nos monumentos adornados con preciosas coronas y pafios negros.
En esta plana. reproducimos una vista de •
La pasi6n que impele á muchos hombres á
almacenar dinero, no es tanto la avidez de la
la calle ~~l 5 de Mayo, donde se instalaron en
riqueza, cuanto el tE,rror á la pobreza· quieesta ocas1on los p_uestos de golosinas del Dfa
de Muertos, y otra del costado poniente de Caren hacerse con el dinno una fortalez~ para
tedral, t0mada en los momentos en que el
defend~ rse, en la cual, aunque mal, vivirán
t ranqui1os, al amparo de las amenazas de la
mercado de flores se vi6 más concurrido por
el público.
enemiga terrible.

o

d

"Día de Muertos".- El mereado de flores.

�EL MUNDO ILUSTRJADO

Domingo 8 de Nov!~mbre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo:&gt; 8 de Noviembre de 1903.

de grandes hombres de pacotilla, erigida en
la plaza pública, las generaciones siguientes
reflexionarán:
«La historia contemporánea nos enseña que
el hombre cuya efigie está delante de nosotros
levantado por encima de las frentes de la muchedumbre, lué un mediocre 6 peor aún. ¿Basta, pues, para pretender tal honor, manifestarse hábil durante su vida, hacerse amigos,
ser vivo y listo? ¿Virtu:d, valor, talento? ¿Para
qué?
«Seamos malignos y podremos aspirará todo, hasta á la gloria antes reservada á los héroes.»
Y, así, en vez de esforzarse hacia lo ideal,
la juventud se entregará á los vaivenes de la
habilidad y de la intiiga.
Tal es la importancia que doy á la cuestión
de los honores póstumos, y tales son las razones que me hacen darla tanta in:¡.portancia.
Por eso be visto con gran placer la realización de un proyecto acariciado mucho tiempo
por Paul Meurice-uno de los más antiguos y
de los mejores amigos de Víctor IIugo,-proyecto que consistía en dotará París y, por consiguiente, á Francia-casi podría decirse hasta al mundo entero, -de una especie de museo íntimo á la gloria del prodigioso é inmenso poeta cuya palabra poderosa llenó el siglo
1

GU.\.X.\.,JU.\.TO.-Fueote de "La Libertad."

GUA.~A.JUATO.-El camino á. la presa "Esperanza."

Gua17aJuato
Completamos nuestra información relativa
á las suntuosas fiestas de Guanajuato con algunas fotografías que, debido /da abundancia
de materia!, no nos fué posible dará conocer
en nuestra edición del último domingo.

Entre esas fotografías figura una vista del
camino carretero que conduce á la pref1'a «Esperanza» y que fué tomada por el fotógrafo
de «El Mundo Ilustrado», precisamente en los
momentoa en que una muchedumbre numerosísima se dirigía al •itio en que se hallaba
el Señor Presidente de la República.
En otro de nuestros grabados aparece la
fuente monumental &lt;le «La Libertad)), una de

lns más hermosas co11 que cuenta la pobla •
Reproducimos también una vista del ·
del Cantador, notable por el aspecto que
sen ta el caserío cercano á ese sitio de
otra en qú.e aparece un 1&lt;de~canso» de la
escalera del, Palacio del Poder Legislativo.

00

Victor Hugo

GUANAJUATO.-Palacio Legislativo. Un descanso de la escailera.

to, lué grande. Me ens.eña á qué esfuerzos hacia lo bello un hombre debe dar su vida,. me
ensefüt el camino: intentaré imitarlo.
Creo· que muy pocos entre los que sentirán
ese estremecimiento de ambición noble. estén
en disposicióu de realizar su ensueño. Pero al
haberlo experimentado, les quedará siempre
el respeto y el gusto por las bellas acciones y
las hermosas obras.
Aun cuando no vivieran sino una existen cia modesta y obscura, conservarán en ·el fondo del alma una llama de ideal y de generosidad de esa inicial emociófi ante la gloria merecida.
En el tráfago habitual de la vida, en medio
de sus ocupaciones mAs humildes, se acordarán de que hay cosas que merecen nuestro respeto y nuestro entusiasmo: el valor, el desinterés, la elocuencia, el talento.
·
Enseñarán Ít. .sus hijos á reverenciar esas cos:1s. Así se mantienen, en un pueblo, las cualidades de espíritu y de corazón sin las cuales
está entregado á la decadencia.
Si, por el contrario- y esto se efectúa con
frecuencia hace alg(m tiempo-se prodigan
los honores supremos sin discernimiento, ¿qué
sucederá? Que el nivel intelectual y moral tenderá á descender.
Ante la imagen de falsos grandes hombrea,

La. ca.sa. cfel potta..- Los 1rar,cfe.s J,on)bres.
tuas ir,n,ereei ◄a.s.-'Oíctor 1-tUJo , ◄ l tJuJ&amp;Qtt
e.b21.r,lsta..-Pereirir,a.ciór, llt era.rJ•.

GU.!.....'1AJUATO.-"El Cantador."

Inglaterra tenía la «casa de Sháke,,
Francia tiene ahora la «casa de Víctor H
No puede menos de estimularse el rec
de una nación por sus grandes hombres.
tre las riquezas de patrimonio com6n, n'
na es más preciosa que la memoria. de 101
por sus virtudes 6 por su genio, dieron
á su país. No conviene escatimarles IOI
nares póstumos.
No por ellos eólo, sino por el ejemplo_
que el recuerdo de un pueblo está ligado
pasado. Cuanto más glorioso es este
más hermosa e:e consicierará la perpet
ele esa gloria tradicional : por consiguiente,
rá más esfuerzos hacia el ideal.
Si, á veces, me indigno, lo confieso,
do paso al lado de una estatua inmereei
decir, cuando veo en la plaza públ ica,
bule\·ar, en una esquina, la efigie ~e m
ó bronce de algún poli ti castro med10cre
vida no ofrece ninguna lección que pu
aprovechar las gf&gt;neraciones nuevas, es
considero que ese mármol ó ese bronce
ser otra cosa que una prima á la vanidad
turna de tal personalidad discutible; Y
que debería ser un ejemplo.
Sí: convendría que la juventud, al
con el pedestal de una estatua, pensara: el
mereció tal honor supremo lué bueno, fu6

die~ y nueve y resonará muy lejos en el porvenn.
El concejo municipal de París so asoció generosamente á este proyecto y compró con el
objeto de realizarlo, en la Place Royale una
casa que el poeta habitó durante varios 'años
en su juventud.
'
Las reuniones de la Place Rnynle en casa
de Víctor Hugo, son célebres. Todo; los homhres que más adelante fueron notables en letras y ar,tee, fue.ron á saludar allí al joven jef&lt;1
que habia llevado á cabo la revnlución literaJ
ria ~~mántic;:i . En un volumen de recuerd~
pn.r.1s1ense~, Teorloro de Banvi11e hace un cuarlro en contador de esas recepciones de 1a Place
Ro vale.
Tan pronto como estuvo en posesi6n de esa.
casa, M. Paul Maurice se 09upó en reunir los
recuerdos del poeta, que debían constituir el
o:,useo Victor Hugo que se ha inaugurado recientemente.
, Es sabi1o _que Víctor Hugo tenía dones art1st1co, m ult1ples. ¡,Quién, después de su muer~f&gt;, no ha visto, repr?ducidos por periódico~
1lustradoe., uno 6 varios de e~os extraordina-rios. dibujos en que el poeta daba ala, á su ingemo, á ~u imaginación?
. En la Place Royale se encuentra una
ción numerosa de estos qibujos. Todos son á
cual más. curiosos y so~prendentes. , ~o J!PJa.;

colec-

GUA.NAJUA.TO.-Presa de San Renovato,

�Domingo 8 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRIADO

.

escribía, tan pronto sublime, tan pronto
miliar, siempre admirable.... La transfo
ción de una mancha de tinta ó de café
procedimientos poco conocidos. Y, en ~f~
todo era bueno como instrumento de trabajo
á Víctor Hugo cuando dibujaba.
Un fóeforo, la punta de un lapicero cu
extremo afilaba, que sé yo. Algunos de 1
paisajes que se creerían á primera vista ej
tados á. la sepia, están teilidos sencillamente..
con café con leche.
Con estcs medios más bien inesperados
sigue resultados sorprendentes».
'
Como dice Gaütier en las líneas que he
tado, del contraste entre la luz y la sombra
ce surgir efectos chocantes. En esto, por
parte, el pintor procede como el poeta. ¿Q
efectos extraiios ó sublimes no eacó del ch
de las palabras?
Dibujante, es cierto. Pero no fué sólo
Cuando hemos admirado esos cuadros
dos dispuestos con acierto sobre las pared
vamos á sentir otras sorpresas.
•
¿Qué son esos muebles de un gusto á la
refinado y bárbaro, de una arquitectura
tástica y á veces extravagante?
Algunos están realzados con pinturas
rativas. ¿En qué comarca del universo lo■
encor.trado el poeta?
Es muy sencillo: los ha fabricado él
ino, tallando la madera, ensamblando las
zas, ajustando los «panneaux•, barnizánd
ornamentándolos con esculturas ó pint
extrañas.
En su casa de Guernesey había amueb
también el comedor con muebles fabri
por él. Y ea un asombro profundo para el
sitante, no sólo contemplar esos objetos
dos de las manos del gran poeta, sino
que halló tiempo para dedicarse á ellos,
tras su cerebro concebía y su pluma
los poemas inmortales de la «Leyenda de
siglo!'»,
El ((Museo Víctor Hugo» contiene tam
manuscritos originales de ciertas obru
gran lírico. Además, algunas salas están
cadas á su iconografía.
Es, como todos sabe11, innumerable. Be
creído deber reunir, además, cierto núm
telas debidas á pintores célebres de nu
época y que representan escenas ó pe
de sus obras.
Hay alli, entre otros, cuadros firmadoe
Rochegrosse, J. P. Lauréns, Carriere,
Fournier ........ .
Por último, en una de l&amp;s piezas de la
se ha construido con exactitud minuci
cuarto mortuorio, el que ocupaba en la
de la avenida de Eylau cuando la muerte
á sorprenderle.
Como se ve, este museo íntimo puede
var en efecto el titulo d·e «La casa de Vf
Rugo».
Será de a.qui en adelante un lugar de
grinación literaria para los turistas del m
entero. Los jóvenes poetas de mañana
rán allí con respeto.
Porque, si ciertos jóvenes han aíect.ado
rante algunos años un ridículo desdén
genio magnífico y prodigioso de Víctor H
fué por moda, por «snobismo,,, y e&amp;W
de «snobismo» no se cotiza ya en el m
de las elegancias intelectuales.
En verdad, fué una ligera reacci6n·.
lsi. tendencia contraria, contra la adm1
hiperbólica, sin control y sin freno, deque
objeto Víctor Hugo antes.
Pero confieso que prefiero este exceso,
daderamente, ¿cómo no quedar deslumb
cegado, si se quiere, por la fulgurante I
$Ellll[U1N!2
esa obra poética de una riqueza inagota
¿Y se iría á chicanear por fruslerías,
de descubrir mínimas imperfecciones,
Estudio fotográfico .-(Colección Pellandinl.)
chas invisibles? ¡Vaya con Dios! Eso el
tarea de retórico huraño, á que los poe
formación
de
una
mancha
de
tinta,
ó
de
café,
mente por la elección de los asuntos: siluetus
deben
condescender.
sobre una cubierta de carta, sobre cualquier trode ciudades ó de castillos fuertes de la Edad
¡No!
Los jóvenes rimadores del JI?
zo
de
papel,
en
paisaje,
en
castillo,
en
marina
Media, perdidos en una bruma de ensuefio, siirán á esa casa de Vfotor Hugo con cun
de una originalidad extrafia, en que, del chono también por la ejecución, y hasta por los
pero también con respeto, y cuando pi
que de la luz y de las sombras, nacía un efecto
procedimientos de la ejecución.
umbral, un mo\'imientci instmtivo hari
inesperado, sorprendente, misteriol'o y que
«¡Cuántas veces-escribe Teófilo Gautier,dP,scubran
ante la sombra gigantesca d
asombraba hasta á los pintores de profesión! Al
cuando nos era dado ser admitidos casi todos
poeta.
mismo
tiempo
que
dejaba
correr
los
rasgos
colos días en la intimidad del ilustre escritor,
FRANCISCO Co'l'PÍ..
mo al descuido, el gran poeta charlaba coálo
hemos seguido, con ojos de sorpresa, la trans-

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

El Fastidio
;,Qué es el fastidio? Aun no se ha dad? con una
definición cabal rle ese estado de espít1tu que se
resuelve en tristeza, cansancio y bostezos. :.largarita de Angulema acertó á fijarlo con cierta
irónica. elocuencia: el fastidio es un sufrimiento
común á todas las personas bien nacidas. La
frase es más ingeniosa. que certera., porque excluyo del aburrimiento á las criaturas indelicadas á los plebeyos d., alma y á los mediocres
que' so allanan á vivir sin nostalgias que signifiquen rebelión contra el acompasa.do sucede1·se
de las horas y la monotonía desesperante de las
cosas.
A menudo oímos decir: me a.burro, no puedo
con mi alma, la presencia de las mujeres y de
los hombres me enoja, el transcurrir del tiempo
me inita. y me a.pena, la visión uniforme de las
cosas me fatiga. Interróguese á quien de esa
suerte expresa sus cuitas sobre la naturaleza de
su mal y se mostrará cohibido y vacilante, no
sabrá explicar.por qué se cansa, por qué se irrita y se aflige, por qué se fastidia.. Quizás os deje entrever que el origen de su mal, reside en
algo que le ad vierte de la desproporción enorme
que hay entre lo que da de sí la vida y lo que se
espera de ella, entre lo que se proyecta. y lo que
se logra, entre lo que soñamos y lo que la realidad nos concede.
Tal vez os diga que el fastidio nace de la comprobación de la lentitud con que se renueva todo el mundo, del convencimiento de nuestra impotencia, para ser fc1ices, del absurdo en que
nos ha colocado el destino trayéndonos, sin
previo aviso, á un planeta cuyo mecanismo ioterior nadie se ha tomado el trabajo de explicarnos.
Todo eso es vago, retórica sentimental, pi:.ra.doja vistosa que deslumbra y recrea, pero que
no pe1·suade. ¿Será el fastidio, como declara
Emilio Tardieu, el sufrimiento que va del malestar inconsciente á la desesperación razonada.:'
Entramos en la vida por el umbral de la ilusión.
nos escoltan en los años de la adolescencia la
ternura, el candor y la fantasía., herma.nas clementes de nuestra niñez. Luego, en plena juven:
tud, nos acechan las tentaciones, los deseos sin
freno, las ansias desatadas, las calenturas delirantes.
Y de improviso, allá, al trasponer 1a treintena., frontera. inevitable entre la mocedad que se
despide y la madurez que llega, cuando aún no
se han eva.perado en nuestros ojos las lágrimas
que vertimos por las mujeres, cuando toda.vía.
nos asedia el recuerdo del último amor, que nos
hizo creer, como los cariños anteriores, en la
perpetuidad de los sentimientas huma.nos, cuando se nos figura que el mañana traerá para nosotros una nueva cosecha de pasiones, de deseos,
de goces y de esperanzas, be aquí que nos salen
al encuenLro, 'por sorpresa, la melancolía. y el
fastidio.
Y limpios aun de canas, sin una arruga en el
semblante, sin nubes de cansancio senil en los
ojos, sin nada que cohiba la agilidad de nuestros músculos, concluimos por exclamar con el
poeta:
Me resigno á vivir sin alegrías,
como un ave sin alas,
y las leyes del mundo inexorables
acepto sin protestas y sin lágrimas.
No busco en lo invisible
consuelo ni esperanza.,
y no me inq ui~ta. ni me quita el sueilo
que acabe la comedia h&lt;'y ó mañana.
¿Por qué esa transformación en lo íntimo de
nuestra vida'? ¿Quién no~ ha deparado el encuentro de la melancolí'\ y el fastidio'?
*
••

El fastidio, ha dicho Emilio Tardieu, prende
más fácilmente en las mujeres qi..e en los hombres. La indigencia. de la natura.:eza. femenina,
y la inferioridad de su condición social, hacen
de 1a mujer el candidato más aventajado para. el
aburrimiento. • Los hombres hemos levanta.do
murallas para confinar el vuelo de su fantasía,
y hemos puesto á. su voluntad el doble grillete
de las costumbres y t.el qué dirán. Ese sistema
celular ha hecho de la mujer la eterna sometida,
la criatura. débil, cuyos sentidos emperezados
no rebasan la corteza de la.$ cosas. Las cimas
de las ide~s y los extremos de las sensaciones,
le están igualmente vedados. Su vida es una
perpetua imploración á. nuestro egoísmo.
Nos pide todo: amparo, fe, galanterías, placeres, cariño y consuelo. Hasta las virtudes que
más alabamos en la mujer, son un donativo
nuestro, porque si no la educamos, no es honesta; si no la consideramos, no es sobria; si no la
hacemos madre, no puede correr el surtidor de
su ternura y su abnegación materóa.les. Su dependencia. de nosotros la expone al fastidio.
Hemos empequeñecido su existencia encerrándola, hemos limitado los viajes de su imaginación
apartándola de las artes y de los libros, que so~
los más nobles recreos del espíritu; hemos reducido geográficamente su reino hasta dejarlo
entre las cuatro paredes de nuestra casa; hemos
a.buaado de au paaivldad y de

1u aumiaion,

haa-

Estudio fotog:rafic.&gt;' .-(Colección Pellandini).
· ta excluirla. de todo derecho á Ía protesta á la
que ~emos hu~illado, preferido y olvidad~, como s1. fue_ra. una cosa de uso circunstancial y
tra.mutor10.
¿C6m? no se ha de aburrir? Re fastidia., no
por s!1c1edad como nosotros, voraces é hipócritas d1sfrutadores de todo, sino por sed, por curiosidad, por huma.no y excusable deseo de vivir. El deber, que correapoude como oa.te¡oria.

moral á. los seres más complejos· y elevados á
lo~ hombres, es, gracias á nuestro egoísmo, 'el
asilo for~oso de las mujeres. Y á las puertas
de ese asilo en que encerramos á nuestras compafler~s, montan _la guardia los tres verdugos de
la mu¡er: la. sociedad, el marido y la familia.
¿Quién meJor que ella ha de definir el fastidio?
MANUEL BUENO,

�Domingo 8 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
ElL MUNDO lLUSTRlADO

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

Cuadros de Cusachs
En el sal6n de Embajadores del p
Nacional han sido colocados cuatro cuadroe
grandes dimensiones que representan ·
tintos episodios militares y que fueron
chos en España por el afamado pintor
sachs.
El lienzo, cuya foto~rafía reproducimoa
va el nombre de «El Ultimo Cartucho,
presenta el momento en que una granada
troza el techo del cuarto que sirve de alo
miento á dos prisioneros, matando á uno
éstos. La composición está muy bien
diada y el conjunto es muy interesante.
Próximamente daremos á conocer loe
más_ cuadros.

y

Junto á la fuente
[DE OUVAUJ

Se desgranaba el agua dulcemente,
Y, escuchando la música sonora,
Una niña arrogante y seductora
Llenaba un jarro en escondida fuente.
Doraba la campiña el sol poniente,
Y sobre el jarro la gentil pastora
Inclinaba la frente soñadora
Viendo subir el agua lentamente.
El chorro brillador y cristalino,
Rizado por el viento vespertino,
Rima en el jarro cántiga serena.
Como el agua que corre, así es mi vida,
Y si doblo la frente dolorida,
Es por ver si mi copa al fin se llena!
!.f. R. BLANCO-BELMONT&amp;.

..

VIENTOS DE OCTUBRE
¡Salud, vientos de octubre, bien venid
Al romper en itlegre sinfonía,
Recordáis .con tristeza al alma mía
_Tiempos mejores para siempre idos!

El último cartucho.
Guadro de GU66Ghs.

Fisonomí~s.

La cometa de vuelos atrevidos,
Pintoresca y triunfante, que ascendía.
Y una puesta de sol, que era uns orgfa
De luces y matices encendidos ... .. .

Mácedonla.-Trqpas turcas entrando á. un pueblo rebelde después de bombardearlo.

l\Iirándpse en el río gemebundo
Los cocoteros de sonante palma
Con su verde abanico siempre abie~to ......
Las ~olondrinas aturdiendo el huerto:
¡S6lo flores y luces en el mundo,
S6lo cantos y sueños en el alma!
V. AcosTA,

~.14..

Notas extranjeras
La c;uestlÓn de Mac;edonla.-Las Últimas
hueltas en Franc;la.-Dos estatuas.

La revoluci6n E}n Macedonia, cada día opone menos resistencia al avance de los turcos
triunfadores. Y no es que el ,Dios de los Ejércitos» se haya, por fin, acordado de S. 111. Abdul-IIamid y de sus «bashibasucks», no; sino
que los rudos vientos del invierno, que P-op]an
sobre las desoladas cuestas de los -Balkanes,
obligan ya. á los revolucionarios á buscar un
albergue que los libre, más que de las persecuciones, de Jas inclemencias del tiempo.
El invierno-desde ]a primera vez que Jas
fuerzas del Sultán han tenido que luchar en
los Balkanes por la media luna de su bandera
-ha sido el precursor de una época de tranquilidad relativa y de descanso. Tranquilidad
y descanso muy engañadores, por cierto, porque es precisamente durante esaestaci6n cuando han estado reponiéndose de sus pérdidas
los rebeldes para comprar armas, buscar nuevos jefes y levantarse en la siguiente prima,·era más tenaces, si no más futrtes; mfü~ desesperados, si no más valerosos y confiados en su
causa.
Pero si para. Jos{(bashibasucks» y demás fuerzas turcas significa descanso la época de los
fríos, para loe habitantes pacíficos de las villas macedohias la cosa es distinta en lo absoluto. l'iiientras en los montañosos recodos se
baten los turcos, los habitantes viven más 6
menos mal-más · mal que bien-en sus pequeñas aldeas; pero en cuanto los revol\rnionarios, con la anuencia de los habitantes ó

sin ella, invaden los pueblos, comienzan á la
vez los asaltos y los bombardeos de las pequeñas poblaciones, desarrollándose entonces es•
cenas tan tristes, tan desoladoras, como la que
representa :uno de nuestros grabados.

***

Recientemente, los ricos distritos industriales cercanos á ArmentiCres, en Francia, han
pasado por una crisis seria. Forman el principal, casi el único medio de vida de los habitantes de la regi6n, las fábricas de hilados
que existen en gran número. Pero los patrones y los obreros no parecen estar en la mejor
armonía, y la huelga se declar6 hace unos
cuantos días. Hasta aquí nada de extraño se
encuentra; pero, por desgracia, nu11ca faltan
cabezas mal aconsejadae, y los huelguistas

creyeron que antes que esperar, era preciso
proceder á, injuriar á los patronee, amenazándoles con destruir sus propiedades. Como todas las poblaciones obreras de importancia,
Armentieres cuenta con su 1&lt;Casa del Pueblo»,
en la que los obreros se reúnen, sea, en tiempos normales, para charlar y pasar un .rato
animado, sea, en tiempos calamitosos, para
urdir la mejor manera de exponerse y de exponer á sus familias á un mal rato.
En ArmentiCres se decidi6, en la Casa del
Pueb1o, que era justo hacer la guerra, no platónicamente, sino á balazos, golpes y pedradas, á los patrones y á los que los defendieran.
La autoridad civil, como es de suponerse, no
estuvo de acuerdo con este plan, y pidió á la
fuerza de gendarmería que limpiara las calles,
en las que ya comenzaban á levantarse barri-

Inauguración de la estatua de W'agne r, en BerUn.

�Domingo 8 de Noviembre de 1903.

ElL MUNDO ILUSTRIADO

cadas. El resultado
fué el mismo de
siempre: los obreros
fueron macheteados
[primero por la gendarmería, y en seguida, como opusieran demasiada resistencia, por fuerzas de caballería l lamadas á gran prisa
de los" lugares cercanos]. Las mujeres de los obreros
quedaron en la miseria las más, viudas algunas de ellas,
pobres todas. Los
patrones, después
de pedir á la gendarmería auxilio,
impusieron sus condiciones á los famélicos obreros, y como siempre sucede,
terminaron éstos
por aceptarlas, urgidos por el ham bre de sus hijos, y
engañados por los
ccléatlers» socialistas
que les habían prometido auxilio y
ayuda en todas formas.
Pero si en Armentieres la paz se
ha hecho, si los
obreros vuelven á
sus trabajos y los
talleres vuelven á
producir los hermo•
sos tejidos que enriquecen á la µoblación, no por ello el
Armentleres.- La "Casa del Pueblo".
conflicto ha dejado
de imprimir profundas huellas. Consecuencias lejanas de la huelTambién el mú,iico inmortal que se llamó
ga, han sido los persistentes rumores de que el
Ricardo Wágner habrá de tener su estatua.
primer Ministro Combes renuncia en estos
Después de las suntuosas fi~s·t as de Beyrutb,
días. Y se afirma que es una interpelación
en las que tan activa parte tomó la «Socisdad
que se le hará en la Cámara de Diputados, por
de las Obras de Wágner,,, se ha erigido el bronel léader socialista J uarés, relativa á los asunce en honor del inspirado cantor de las viejas
tos de Armentieres, la que hará que el ministeogonías germánicas, fuertes y misteriosas.
tro que ha logrado sostenerse algún tiempo,
El monumento se ha levantado en Berlín. Represente su renuncia ·ahora que tantos propresenta sentado á Wágner, y en su redor se
yectos tenía para la perfección del gobierno
ven sus creaciones más notables, simbolizadas
republicano tn Francia.
en los personajes más 'salientes de sus obras.
Alguna de las figuras fué ideada por el mismo Káiser, que dió al autor de la estatua el
proyecto ya dibujado. Es el símbolo del xlied»
Se ha inaugurado recientemente la estatua
alemán.
de Vercingetórix, el galo bravísimo que defendió su patria contra la invasión romana de
00
Julio César. La estatua se ha elevado en ClerEL
SEÑOR
M!NUEL
M. PANES
mond-Ferrand, y el Gabinete estuvo presente
en la ceremonia inaugural. Lo que ha llamado
Víctima de una terrible enfermedad, murió
más la atención en esta ceremonia, es el disel jueves último, en México, el señor Macurso del primer Ministro Combes, que, invinuel M. Panes, periodista que bajo el pseudótado á decir algunas palabras, no desdefió la
nimo de «Pedro Ponoportunidad de dar á conocer el programa de
ce» escribió durante
lo que piensa hacer en estos días, aprovechanalgún tiempo en las
do la reunión del Parlamento francés.
columnas de "El ImY son de interés, no solamente para Franparcial» y ccEl Muncia sino para el mundo, los proyectos que tiedo».
ne 'en mientes el primer Ministro. Piensa, á
El señor Panes, culo que dice, denunciar el Concordato de 1812,
ya
muerte nos ha sorque rige desde en ton ces sin in_terru pción y que
prendido
por lo inesmantiene el orden de cosas existentes en Franperada,
pues
hace pocia, entre la Iglesia católica y el Estado.
cos días que lo vimos
La separación absoluta de ambos poderes
todavía entre noso( civil y eclesiástico) según el plan que ha
tros compartiendo
propuesto el Diputado M. Briand, será la conlas rudas labores de
secuencia forzosa de la poli tica de ir. Coro bes.
la prensa, fué tamEn Francia, donde por siglos enteros la iglebién un colaborador
sia oficial ha sido la católica, este acontecientusiasta de ccEl Mundo Ilustradon donde
miento será indudablemente sensacional.
pubiicó algunos de sus cuentos más ~entidos
Por lo demás, aun los mismos s&lt;tcerdotes
y más bien escritos. Poco antes de morir puso
católicos y los obispos, después de la lucha
en nuei;tras manos el último, que aún teneque han soste~i~o por la_ cuestión de las Conmos en cartera, y que pronto conocerán los
gregaciones rehgiosas, piden que se haga de
lectores de este semanario.
una vez la separación total de poderes que, si
En este número publicamos el retrato de
algo les quita, mucho le permite en cambio.
nuestro estimado compafiero.

EL MUNDO ILUSTRIAOO

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

INVERNAL
Los copos de nieve
caían, caían,
sobre los cristales de las dos ventanas
que tiene la alcoba de la amada mía;
mientras que en la calle,
con mis penas íntimas,
solo me encontraba lanzando á los aires
esta cancioncita,
que era de nosotros
la dulce consigna:
ccAlma de mi alma,
vida de mi vida,
es un mar de goces, indecibles, puros,
que jamás terminan,
estar á tu lado,
mirar tus pupilas,
besarte la boca
y tener muy juntas, muy juntas y asidas
tus manos, mis manos,
tu alma y la mía!»
Viendo su demora,
me acerqué en seguida
á las dos ventanas
que tiene la alcoba de lá amada mía,
!Y cual no mi penal
¡y cual no mi cuita!
¡ver que no se hallaba la que quiero tanto,
mi ilusi6n querida!
Sentí dentro el alma
la tristeza misma
que sufre una madre cuando ven sus ojos
la cuna vacía
•
donde se encontraba
el fruto adora.do de una pasión íntima!
Alejéme presto
con pena infinita,
mientras que en la calle, los copos de nieve
caían, caían ..... .
ESTEBAN F01"CUEVA.

Fúndense en la obra de arte lo'particular y
lo general; el hecho y la idea se compenetran,
y la vida se trueca en inmortalidad. -YALTOUR.

CHIHUAHUA.-Torre

donde

estuvo preso Hidalgo.

LUGAIUS HISTORICOS
1,a prlsl6n de IJldKlo;o.-Casa que hnblt6 Jnárez en Chihuahua.

A título de información curiosa, ofrecemo"'
á nuestros lectores una fotografía de la torre
de la antigua capilla del Hospital Real de Chihuahu~, donde permaneció encerrado hasta su
muerte el Padre de la Independencia de México. La torre se levanta aún en la calle de la
Libertad-frente á la entrada del Palacio del
Poder Ejecutivo,-y en uno de sus muros,
puesta á poca altura para que pueda ser fácilmente leída, se encuentra, en letras de metal,
esta inscripción:
«En esta torre sufrió su última prisión el
Caudillo de la Independencia Miguel Hidalgo
y Costilla. Del 23 de abril al 30 de julio de
1811n.
Publicamos, además, una vista del jardín
,que lleva el nombre del héroe y en el cual se
encuentra erigido un magnífico monumento á
su memoria. El zócalo y la base son de mármol gris de Orizaba, y la columna que sustenta la estatua mide 45 pies. En el segundo
cuerpo, sobre columnas también de mármol,
se encuentran las estatuas de Allende, Aldama, Abasolo y Jiménez, sacrificados, como Hidalgo, en Chihuahua.

'Dea:nplo de Tomochic.

repartidor de pan solía quitar á la ración de
su burro.
Cierto día lo encontré cargado de tablas,
fragmentos de cajas vacías y desechadas.
-Parece que ha encontrado usted trabajo,
le dije.

-Sí, señor-me respondió sollozando.Dios me ha mandado algo en qué ocuparme.
Voy á hacer la urna para enterrar al menor de
mis hijos.

P.

***
Juntamente con estas dos fotografías, que
formarán parte del ccAlbum directorio del Estado de Chihuabuan que publicará próximamente el señor Federico García y Alba, damos
á conocer la de la casa que habitó en aquella
ciudad el Benemérito J uárez, y la del templo
de Tomóchic. La casa, que, en la época en que
estuvo alojado en ella el eminente repúblico,
era Palacio de Gobierno, está actualmente ocupada por la Escuela Oficial número 3.
En cuanto al templo, sabido es que allí se
efectuó el último encuentro de las tropas fede:
ralea y de los indios rebeldes, en 1893.

***

Chihua.hua..-Jard.[n "Hidiailgo".

00

EL CARPINTERO

Monumento de Vereingetorix, en

HORA
Brilla la luna argentada,
del cielo en el amplio tul,
como una perla engarzada
en un abanico azul.
JULIO FLÓREZ.

*

El maltrato infligido á los nifios, lf'II mal•
el carácter para toda la vida.

Hacía diez meses que no encontraba trabajo aquel hombre laborioso y honrado.
¡Maldita guerra!
Había vendido lo mejor de su herramienta.
El Monte de Piedad y algunos compafieros de
oficio, más afortunados, se habían aprovechado de su mala situación.
No contaba con el favor de ningún amigo.
Los pobres no tienen amigos, y, cuando los
tienen, ssm tan pobres como ellos.
El hambre y la desesperación se dibujaban
en su rostro, bajo una palidez transparente.
Así caminaba las calles todo el día, llevando en la mano la escuadra y el compás, como
para decir á todo el mundo:
,,Yo soy carpintero y busc·o trabajo,,.
¡Nada! Volvía á su hogar, abatido, sin llevar un centavo ganado por sus manos; cuando más, algunos pedazos de galleta que un
CHIHUAHUA.-Caaa que h.a,b1t6 el Benemérito

Juá.Tez.

DE SALES PÉREZ.

�Domingo 8 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTR!ADO

EL MUNDO ILUSTRJADO

La Novela de un Sueño
Arreglo del Inglés para EL MUNDO ILUSTRADO.

Desde que Hearnes amaneci6 herido de tan
misteriosa manera, había mostrado ciertos
signos raros. Frecuentemente le escuchaba
hablando á solas, hondamente abstraído en
sus meditaciones. Creía, en un principio, que
la «locura del desierto» y la misma sed furiosa que por más de dos días nos había molestado, comenzaban á hacer sus efectos en la
cabeza de mi amigo, poco acpstumbrado á este género de viajes.
Era Hearnes un magnífico muchacho, alto,
fuerte, serio, muy apreciado por sus patrones,
y que, á lo menos hasta que yo lo conocí,
nunca había dado muestras de ser víctima de
una imaginaci6n demasiado calurosa y prolífica. En Nueva York, donde había pasado su
vida entera, contaba con muy buenas relaciones; entre sus amigos los había también míos,
y jamás alguno de ellos había hecho aiusi6n
á defectos cerebrales. La única locura que
había Hearnes cometido, E&gt;ra la de emprender
el viaje en que nos encontrábamos comprometidos, á través de los vastos desiertos del
Oeste, sin los elementos que fueran deseables
en el caso. Esta locura no era suya; más podría decirse que yo, habituado ya á tales expediciones, er.1 el loco; pues, sabiéndolo, no
me había preparado convenientemente y había
olvidado las experiencias adquiridas en mis
anteriores expediciones por el desierto.
La herida que tanto molestaba á Hearnes,
como lo dije anteriormente, era misteriosa y
rara. La noche anterior, cansados después de
que nuestras mulas habían caído muertas de
sed y de fatiga, nos hahíamos tendido á descansar bajo un cielo infinito, inefable, hondo,
purísimo.
S6lo los coyotes, numerosos, hoscos, de ardientes pupilas de oropel, vagaban en redor
nuestro. Ni un átomo de viento pasaba por
nuestras ardientes mejillas, calcinadas por el
ambiente alcalino del desierto. La noche culminaba, llena del inmenso misterio de que se
rodea la naturaleza en las horas nocturnas,
cuando un grito sofocado me despert6 sobresaltado, lleno de vagas inquietudes y temores.
. Creía, de pronto, que los pocos indios que
han ido á refugiarse en la enorme soledad del
desierto, hubieran, de lejos, seguido nuestros
pasos, y al.ver que las mulas nos habían abandonado, pereciendo en la marcha, y que estábamos solos, nos hubieran seguido con intenciones hostiles. Pero una larga mirada investigadora me convenci6 de que estábamoR solos,
absolutamente solos en la infinita soledad del
desierto y de la sombra. Entonces pensé en
las víboras múltiples y venenosísimas que en
tales sitios matan de una sola mordedura.
Todo esto pasó por mi can~a&lt;lo cerebro en los
minutos nebulosos en que el sueño cede sitio
á la vigilia y nuestras facultades se des i,iertan
obnubiladas aún y poco netas, vagas y llenas
de medrosas visiones.
Hearnes, después de &amp;.lgunas palabras que
no entendí bien, vendaba trabajosamente su
hombro derecho. En estos momentos la luz
de una aurora leja11í:sima, amarillenta, llegó
hasta nosotro::i, barriendo las sombras nocturnas. l\1e acerqué á Hearnes pidiéndole explicaciones, y sin decir una sola palabra, me
mostró su hombro desnudo. Temblaba en las
carnes una pequeña flecha. Yo había viajado
frecuentemente por los pueblos de indios.
Con sumo cuidado fui lentamente arrancando
la flecha, cuando Hearnes dijo con la entonaci6n de quien por fin, tras de esfuerzos enormes, llega ácoro prender algo que anteriormente le intrigaba:
-Ya comprendo. El villano me ha seguido
todo el día y me ha disparado á mansalva.,
cuando me vi6 dormido ..... .
-1Como no hayan envenenado la flecha!
La idea me había asaltado de que hu-hiera
indios que nos siguieran. Pero en la infinita

soledad del desierto, hasta donde mis ojos alcanzaban, la calcinada arena no mostraba más
que las huellas que el día anterior nuestros
propios pies habían marcado. No comprendía
yo c6mo nos hubieran podido seguir, indios
6 lo que fuera, ni á quién se referfa Hearnes.
Le interrogué:
-¿Quién es el villano á que te refieres? No
veo la huella de pasos, ni creo que sus flechas
alcancen más allá de nuestros ojos .. .. . .
Misteriosamente sonri6, sin contestar. Nada me dijo en algunas horas durante las que
nos levantamos y emprendimos de nuevo el
viaje. Dos días despué~, según mis cálculos,
habríamos de llegar al linde del desiert0, á los
primeros ranchos que deberían darnos sombra, por primera vez en los ocho días de nuestra fatal jornada.
A medida que el sol avanzaba, Hearnes deliraba más y más. Creía que fuera efecto de la
fiebre que había invadido su organismo á
consecuencia de la herida de su hombro. Sí
me llamaba fuertemente la atenci6n que aquel

muchacho, recio, musculoso, atlético, se resintiera de una herida que era solamente un
rai:guño; vero la sed, ardiente, tenaz, enloquecedora que habíamos padecido por días, explicaba suficientemente el caso, y no quise
seguir prestando atenci6n á sus palabras.
Parecía hablar con alguna persona invisible absolutamente para mí. Era como si oyera yo solamente la parte de con versaci6n á través de un teléfono. El lenguaje que Hearnes
ero¡ •leaba, me era absolutamente desconocido.
Parecía algo como los dulces, cadenciosos dialectos de las tribus antillanas. Parecía muy
absorbido en su conversaci6n misteriosa. Las
largas sombras· de nuestros cuerpos rápidamente se fueron recortando en el suelo blanco
y terso; llegaron á ser solamente un punto á
11 u estros pies y se vol vieron á alargar indefinidamente á nuestras espaldas.
A la mitad del día nos detuvimos un poco.
Hearnes alz6 del suelo un pedrusco; con gran
atenci6n lo estuvo examinando. Era una es•
pecie de malaquita, oval, con dos perforacio11es paralelas. Algún adorno de mujer india
á lo que me pareci6; pero Hearnes demostr6
gran satisfacci6n al hallarlo y se acercó á mí
diciéndome alegremente:
'
-En poco tiempo estaremos ya en sitio se-

guro. Este es uno de &lt;esus» adornos. Lo reconozco «porque yo mismo los he labrado para
ella».
¡Hearnes, ciudadano que jamás había abandonado Nueva York, que no había viajado
anteriormente nunca, conocía tal piedra! Seguramente que su herida lo bacía delirar. No
se explicaban sus palabras absurdas de otro
modo. Pero hablaba con tal tranquilidad y
con tanto énfasis, que me dejó por algunos
minutos verdaderamente admirado.

***

Cuando ya se deformaba el disco del sol en
lá lejanía blanca y calcinada, indefinida y larga, el cansancio y la falta de agua nos habían
fatigado de manera tal, que yo, el que conocía ya el desierto, el que parecía estar acostumbrado, por mi anterior vida vagabunda, á
todo género de dificultades y de trabajos, me
sentía desfallecer. Hearnes estaba alegre, extrafiamente alegre; pero corno su conducta en
todos los anteriores días había sido rara, no
me llam6 demasiado la atenci6n.
En cierto momento, cuando ya creía yo que
era conveniente descansar y buscaba con los
ojos un sitio en que pudiéramos dormir, escuché la alegre voz de Hearnes, que decía:
- ¡Ahí está! Bien sabía yo que no había de
tardar mucho.
En la direcci6n que señalaba el brazo extendido de Ilearne~, el de~ierto parecía bruscamente cortado. Una especie de hundimiento separaba el plano en que nos hallábamos
de un valle hermoso al cual daba vida un río
ancho, rumoroso y profundo, de aguas azules
que brillaban á los últimos rayos del sol. Una
vegetaci6n lujuriosa, tal como jamás la habfa
yo soñado, cubría ambas márgenes. Arboles
&lt;le formas extrañas, como enormes helechos,
de cien pies de altura, surgían en estrechos
tufos, sobre una tierra negra, recia, caliente.
El río ondulaba por el valle, hasta perderse
casi de vista en un delta hermosísimo, cubier•
to también de vegetaci6n de la misma clase
que la que tan cerca de mis ojos existía. El
l!lar, en la extrema distancia, se cubría de radiaciones violetas, brillantes como unfue11:o,fulgurantes, llenas de la gloria del ocaso. Y más
allá, •10ore el valle Iuminoso, se elevaban enor•
mes picachos cubiertos de nieve que reflejaba
las tintas rojas y violetas del ocaso y del mar.
Entre los bosques de enormes helechos,
animales monstruosos de eapecies que nunca
había encontrado en mis repetidas excursiones por todo el país, se movían con tardos
movimientos. Eran monstruos que deberían
de estar dotados de fuerzas considerables. Uno
de ellos, claramente reptil-una especie d_e
E&gt;norrne lagarto, - de,1pués de correr, persegm·
do al parecer, abrió dos alas membranosas Y
velludas y alzó el . vuelo en aquel ambiente
perfumado. Inmediatamente después aparecieron algunos homhre;1, fuertes, musculosos,
como nunca los había yo visto, que llevaban
armas en las manos, lanzaban grandes clamo•
res y perseguían al reptil volador, en sus rá·
pidos giros por el aire.
Era un espectáculo sobrehumano.. Me _había olvidado ya de Hearnes, de su mistenosa
herida y de sus raras palabras y maneras. Estaba absorto en la contemplación de talma•
ravilla, cuando Reames se acerc6, tocándome
el brazo y diciéndome:
-Ya sabía que estábamos muy cerca de
este valle. Nuestros trabajos se acercan á su
fin. Iré á ver «á mis antiguos conocidos", que
me
darán alimeutos) aaua
todo lo necesa·
.
o
'
no ......
Lo vi que se retiraba lentamente, cantando
entre dientes una• canci6n lánguida y mon6tona. En ese momento el último rayo del sol
pasó por encima de los enormes picos helados;
el valle se cubri6 de sombras lilas, y la noche,
una noche tropical, sin crepúsculo casi, avan·

zó rápidamente, subiendo por la montaña en
cuya cima me encontraba.
Unos cuantos minutos después, la sombra
se extendió (justamente como si una ola de
negro crespón se tiende sobre una mesa sin
medida), y ante mis ojos volvió á presentarse
el espectáculo desolador de la llanura sin fin,
eterna, blanca, inm6vil, infinita, desoladora.
¡Un mira.je! ¡Yo, viejo expedicionario, había sido engañado por los vulgares mirajes del
desierto!
Tal depresi6n me invadi6, que creía absolutamente inútil toda lucha contra ella. l\1e acosté en el suelo. deseoso de que llegara la muerte, llamándola, pidiéndole por favor que me
durmiera para siempre en aquel sitio, donde
mis fuerzas, mi vida me abandonaban, hasta
dejarme en un dulce colapso inconsciente, algo cercano á la muerte misma.

***

La noche había terminado; las luces del alba comenzaban ya á aparecer en el Oriente,
cuando desperté, sintiendo en realidad que
aún no me abandonara la vida. Con gran admiración vi que se acercaba al sitio donde yacía sin alientos para levantarme, Hearnes, del
que me había olvidado por completo en el exceso de desesperación que me il1vadió por doce
horas largas.
•-¡Arriba! - dijo Hearnes.--Arriba, que
tengo ya alimentos y agua y todo lo necesario. Es preciso primero que comas.
Y me acerc6 un curioso re~eptnculo de una
substancia desconocida, en el que iba un manjar extraño, que seguramente no había comido ni comeré nunca más en la existencia. El
hambre me devoraba. Silenciosamente comía
aquel raro platillo, mientras Reames me contemplaba atentamente.
Después me acercó un vaso, también ue
forma desconocida absolutamente para mí, y
en él había agua, deliciosa agua dulce, fresca,
que hacía tanto tiempo que no probaba. Hearnes, cuando hube terminado, me dijo, con
cierta sonrisa de burla:

-¿Estaba yo delirando? ¿No era cierto que
nos acercabamos á un sitio en que yo he vivido y que por ende conozco bien?
- Has vivido en ese sitio. Pero si todo ha
sido un miraje.
-No tal-me dijo con convicción.--Quizá
no pueda claramente explicarlo; pero nada de
mira.je hay en ello. «Yo conocía á los habitantes &lt;le ese valle y con ellos he vivido».
-¿Cuándo?
- De cierto no lo sé. Quizá hace diez millones de años. Quizá más aún. Pero sí ~é de
cierto que «apenas he llegado, me han reconocido. Y he encontrado al que me dispar6 la
flecha y le be castigado».
Como viera en mis ojos la infinita admiración que sus p:ilabras me causaban, se sentó
á mi lado, recapacit6 por un momento y comenz6 lentamente á hablar. Lo que dijo fué
lo siguiente:
«Desde que era yo muy pequeño, cuando
aún no podía tener juicio ni raciocinar acerca
de lo que me pasaba, era en mí muy común
que en los momentos de recreo, cuando me
quedaba solo, tranquilo, en un sitio silencioso, 6 bien cuando comenzaba á dormirme, ya
en la noche, sentía que mi cerebro, instantáneamente, dejaba de pensar. La sensación era
muy poco agradable; pero inmediatamente
después me sentía completami&gt;nte vivo, absolutamente razonable. Yo no había cambiado.
En cambio, todo lo que había en mi redor era
distinto.
«En los primeros años, ni siquiera me daba
cuenta exacta de lo que en realidad me sucedía. Cuando ya era más grande, se me acusaba de mentir y mis padres y maestros me
castigaron por lo que creían una ficci6n.
«Poco á poco mis éxtasis, 6 como se les
quiera llamar, fueron más y más largos y más
y más perfectos. A menudo puse en serios
conflictos á mis maestros, prE&gt;gonándoles hecho!-, circunstancias que ellos ir,noraban
.
acerca de una época remotísima,
y oque yo sa-'
bía bien «por haber vivido en ella,,. Los viaj·es retrospectivos fueron cada vez más y más
claros y más y más lúcidos. Siempre era yo
uno de los que en la
época vivía, y estoy
convencido de que solamente se trata de una
Yuelta, de una re~resión hacia vidas que
hace años, muchos millones de años, he vivido yo mismo y por
eso conozco perfectamente. De todos, los
que más me agradaban
eran los habitantes
. con ti&gt;mporáneos'
mis
del valle que hemos
visto, porque fué precisamente en una de
las chozas de ese bosque «donde encontré á
la mujer que más he
amado,,. Alguien la
cortejaba también y
nuestras rifiasfrecuentes me hicieron comprender, la noche anterior, cuando fuí herido, que nos acercábamos al sitio donde
quizá hace millones de
afios «yo he vivido en
paz, persiguiendo á
las bestias deformes de
aquellos tiempos».
- Pero la flecha es
real-le interrum ¡.,í · .
precisamente
la 'he
guardado y aquí la traigo .. .
-«También el agua
y el alimento es real,
contestó Hearnes. Tan
real como lo eran ayer
el ocaso, la ría y los
hombres, los árboles
primitivos y los reptiles voladores que he-

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

mos visto. Ya en anteriores épocas me ha acontecido que mi «regresi6n 6. vidas pasadas), es de
tal manera lúcida, clara, que los que me acompañen, por acci6n de simpatía, 6 lo que se
quiera, también ven, claramente, y sienten,
y escuchan, y respiran en el ambiente mismo
y en las circunstancias que «hace muchos millares de siglos)&gt; se reunían en «este mismo sitio en que estamos,,. Las montafias y los ríos
tienen tiempo para cambiar en un mi116n de
años.
«Cuando más vivo ha sido mi «viaje á épocas pasadas", se ha iniciado siempre una grave enfermedad en mí. Ahora temo no acabar
el viaje". ·
El pobre Hearnes tenía razón. En esos momentos aparecieton en el horizonte algunos
hombres á caballo; no de las ed:¡.des primitiva~, no; «cowboys» americanos, bien conocidos
para mí. Estábamos ya cerca de un rancho.
Pero Hearnes no lo supo, porque muri6 en el
sitio. Su cadáver está P-nterrado en el «mismo
sitio en que tanto am6 millones de años hace» ......... -J. HAWTHORNE.

00

La casa de Gabriel D' Annunzio
En la dulce colina de SettigMno, que domina el panorama oro y rosa de Florencia,
allí donde existió una antigua cantera de mármol, donde nació Desiderio, y Miguel Angel
fué amamantado por la mujer de un tallador
de piedras, entre los iris y las glicinas, envuelta en un manto de yedra, está la «villa"
de Gabriel D' Annunzio.
Un curioso admirador que fué á visitarle
nos describe la casa del poeta. Cuando lleg6,
D' Annunzio venía á caballo, precedido de cuatro lebreles, Donovan, Merissa, Biondella,
Crissa; nombre¡;, sonoros y musicales que lanzados á pleno pulmón en el vértigo de la caza,
deben cantar en el aire como una estrofa.
El almuerzo estaba servido en una mesa de
iglesia, frente á un banco ornamentado cual
una catedral; en candelabros de negra plata
cincelada, cirios de cera blanca, y en el medio
de la estancia, un gran misal abierto en un
facistol; la chimenea de loza celeste está.dedicada á la salamandra., madre del fuego, según
lo indica la inscripción latina. Conjunto que
hace pensar en la rara fusión de elementos
clásicos y góticos que se encuentran en el espíritu creador de «Las Vírgenes de las Rocas,,
lo mismo que sugieren el Narciso y la Cala~
vera que coronan la filigrana del escritorio.
En lo alto de :uno de los aposer1tos, tapizado de laureles en fondo púrpura; cuelga una
corona de bronce; en otro se lee este nombre
y esta fe~ha: &lt;e~abriel Nuncius" (1498).
D' Annunz10 explica que es la traducci6n de
su nombre en la ~poca en que hubiera querido nacer, en el siglo XV, durante el primer
Renacimiento.
-Ser bello, roro per una lanza en la rodilla
llevar con dos dedos la espada que los demá;
llevan penosame~te con dos manos, derribar
un caballo con e~ puño y, sin embargo, al sonreír tener la delicadeza de una mujer haber
sido «condottiere.»; tal es el deseo qu~ D' Annunzio expres6 mientras Florencia con la más
noble serenidad sentía caer sobre sus espaldas
la divina sangre del crepúrnulo.
En el dormitorio, cerca del lecho monumental, la espada de l\falatesta reposaba sobre
otro facistol; en los muros un cuadro de Tintoreto, la cabeza de Fl~ra, la de Juno y la de
El_eonora Duse; más leJos, en un paisaje iluminado por el esplendor de la luna reclinada
en la hierba, una mujer desauda, c~n esta deliciosa explicaci6n: «Víget dum pállida,, «vigorosa, aunque pálida,,. Desde la terraza ai través de los pinos y los cipreses, la Ciudad del
Lirio reflejándose en el espejo del Arno.
Tal ambiente tiene que ser favorable á la
producción de la obra de arte; el espíritu acariciado así por la belleza de lo que lo rod~a ba
de sentirse más predispuesto á interpreta~ el
alma de los seres y las cosas. Pobrecitos de
nosotros los que aquí nos llamamos artistas
y que en un rincón sin luz, agobiados por 1~
necesidad, maltratados por las rudas faenas de

�EL MUNDO ILUSTRIADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Naviem.bre de 1903.

la vida, bordamos nuestros suefios 6 buscamos
un átomo de oro en el fondo de nuestras meditaciones. Verdad que la imaginaci6n viene
á veces en nuestra ayuda y nos vierte sobre la
frente fatigada su cornucopia maravillosa, y á
RU influjo nos sentimos rodeados de los tesoros que la fortuna nos neg6. Ya que no poseemos telas suntuosas, ni mármoles impecables
ni joyas primorosas, conformémonos con divisar un pedacito de cielo y con tener sobre
nuestra mesa de pino, en un tiesto de barro,
un manojo de rosas frescas.

General Terrazas,
terminaron con un
baile que se di6 en
el paf,o del nuevo
edificio - co::i.vertido en salón-y al
cual fueron invitadas las principales
familias de la localidad.

PEDRO EllITLIO CoLL.

"

El Señor Gobernador de Chihuahua

•

Muchos padres de
familia ignoran que
de la escuela primaria depende el porvenir de sus hijos
y aun el de la Patria.

*

En Ciudad Guerrero

Hace poco que el sefior Gobernador de Chihuahua, General Don Luis Terrazas, hizo una
visita á Ciudad Guerrero, importante poblaci6n d~ aquel Estado, con el objeto de inaugurar un nuevo edificio para la Escuela de Niños, que se construy6 aprovechando un terreno cedido por el señor Don Tomás Dosal y
Hermosillo.
La recepci6n que se hizo al sefior General
Terrazas fué muy entusiasta: en las principales calles se levantaron vistosos arcos adornados con follaje y banderas, y en uno de los salones del nuevo edificio se sirvi6 en su honor
un banquete al cual concurrieron los vecinos

Si el ma.estru de
escuela quiere que
la sociedad le respete, sea él el priC. GUERRRERO.-NUJe'Vo edifio1o para la Escueda de Niñcs,
mero en respetarse,
el ganado no se prestaba para que luciera. sus
no convirtiéndose en cobarde y odioso verduhabilidades,
fué buena, sobre todo en las suergo de niños.
tes de cap&lt;!.
*
El público q-ued6, en cuanto cabe, satisfeAfl.ige á casi todos los mortales la manía de
cho
de la corrida.
aplaudir con mayor frenesí lo que menos entienden.

*
Mientras más se ha encenagado en el vicio
un hombre, mayor estimaci6n y respeto merece si se regenera.
No merece el respeto de los demás
quien no se respeta
á sí mismo. ·

*

Nos llenamos de
~atisfacci6n, de orgullo quizá, siempre que se nos aplaude, sin parar
mientes en si merecemos ó no el aplauso.

*

Para que la plebe obedeciese "motu proprio» las leyes,
menester sería que
el legislador las dictara al revés de como deben ser.

*

Es legítimo, muy
provechoso, y no
C. GUERRERO.-Un Arco triu.nW.
una muestra de soberbia, el anhelo de
más caracterizados de la ciudad y las personas
ser de los primeros, si no el primero en su esque acompañaron al señor Gobernador duranfera social.
'
te su viaje y su permanencia en aquel punto.
En el acto oficial de la inauguraci6n de la
escuilla, pronunciaron discursos los sefiores
Manuel Rocna y Chabre, Urbano Zea, Jefe PoTOROS
lítico del Partido, y Mariano Irigoyen, Director del Establecimiento..
1 .. El sefior General Terrazas, después de declaCon un lleno casi completo se efectu6 el
rar inaugurado el edificio, dirigi6 una breve
domingo último la inauguración de la tempoalocución á la concurrencia para enaltecer los
rada de toros en la plaza «México,,.
triunfos de la nifiez y felicitará los vecinos de
La novedad de la corrida consisti6 en la
Guerrero por los progresos realizados allí últipresentación de Antonio Montes, matador de
mamente.
mucha fama en la Península como hábil y vaLos festejos organizados en honor del señor
liente. La faena del diestro, no obstante que

"

"

LAS MARAVILLASDIL RADIO
No hace todavía un afio que se anunci6 á
los hombres de ciencia que los sefiores Curie, de París (un matrimonio de sabios que
ha de producir aún cosas muy buenas en el
dominio de las ciencias físicas y naturales),
había encontrado, en los desechos del mineral de uranio, una substancia nueva, de admirables virtudes, pero aún no estudiadas debidamente.
•
Ante un congreso internacional, los señores
Curie dieron lectura á un trabajo en el que resumían los estudios que pacientemente habían venido haciendo de tiempo atrás. En
efecto, habían descubierto un cuerpo simple
más. Le habían llamado «radio)) porque tenía
ciertas propiedades que en otros cuerpos habían sido llamadas «radio-actividad» y se encontraba en la «pech-blenda», uno de los residuos, muy voluminoso por cierto, de la fabricación del uranio ( otro metal raro) .
Para preparar el pequeño tubo de vidrio
que contenía apenas ccseis centigramos» de
cloruro de radio, p.abía sido preciso calcinar,
tratar por agua hirviendo, primero, volver á
calcinar y tratar, finalmente, por el ácido
clorhídrico, una cantidad de pech-blenda no
menor de tres toneladas, y el trabajo, en su
totalidad, había sido de cuatro meses.
Se esta bleci6 en los alrededores de París
una casa en la qu·e ee tratan los residuos de
la fabricación del uranio que llegan de Bohemia. En esta casa se han preparado, después
de infinitos trabajos y gastos, h11,sta la fecha,
«cuatro gramos de radio».
No es extrafio, por lo tanto, que cueste el
radio, en estos momentos exactamente «tres
mil veces flU peso, en or~ puro». Ya es bastante el costo; en cambio las propiedades del
radio lo hacen invaluable, ya en el sentido
netamente especulativo, 6 ya en el meramente
práctico.
No se ha preparado el radio puro, porque

es dP-maúado inestable y se descompone á
la temperatura ordinaria, como sucede con
el sodio y el potasio. Solamente se conocen el
cloruro de radio 6 el bromuro del mismo metal, y con ello tis con los que se ha experimentado. Forman una sal en todo semejante á la
sal de cocina, aunque ligeramente gris y muy
delicuesr.ente. Por esto se usa, para las experiencias, el radio dentro de un tubo en el que
se ha hecho el vacío. En nada influye el vidrio, puesto que las emanaciones-de tres 6rdenes &lt;).istintos, cuando menos---que el radio
emite, pasan el vidrio, como lo hace la luz.
La propiedad primera que llamó la atención
en el radio, es la de emitir luz y calor, notables, ya por un term6metro 6 á la simple vista, sin perder un solo átomo de su peso. Ha
calculado un profesor francés que si se lograra tener «un kilogramo)) de radio, se podría
calentar una habitación· de regulares dimensiones, de manera que en cualquier momento
su atm6sfera se encontrara á tres grados, centígrados, sobre la temperatura ambiente. El
gasto que se produciría en esta calefacción, sería tal, que al cabo de «cien mi\lones de años»
se habría gastado justamente «un miligramo
de radio». Este dato, rigurosamente científico,
puede dar una buena idea de la extrema división á la que alcanzan las moléculas de radio que producen calor y luz.
El radio, además, produce tres géneros distintos de radiaciones, de las cuales las más
útiles, hasta ahora, son las «radiaciones rádicas» que corresponden, en todo, á los famosos
rayos X de Roentgen. Un cirujano, por ejemplo, provisto solamente de un tubo que contenga tres á cuatro centígrados de radio, puede producir exactamente los mismos efectos
que con una. vol uminosa batería, carretes de
Rúmkorff, y demás, precisos para la producción de los rayos X. En presenci~ de estas
emanaciones del radio, los diamantes legítimos adquieren un gran brillo, de modo tal
que en una sala absolutamente obscura, un
solo diamante de ciertas dimensiones es suficiente, si se le acerca un fragmento de radio,
para emitir una luz que alumbra la. estancia.
Los diamantes falsos, por supuesto, no producen este efecto inexplicable.
Sobre la piel humana, estas er..1anaciones,
producen efectos distintos, según el tiempo de
acción y según el estado de la piel. Queman,
profundamente, sin el menor dolor, cuando
van lentamente obrando sobre la piel y las escaras que producen son dificilísimas de curarse, pues no cicatrizan: parece que el radio

EN LA

PLAZA

MEXICO.-Antonio Montes en la. primer.a, oorr!da..

afio tras afio; hilo á hilo tejeré mi fúnebre corha muerto todo género de vitalidad, muy prodel. Cada hebra de pelo será como un verso
fundamente. En caro bio, en 1 a piel enferma,
en ese largo poema. Y ese poema será fabripor un «lupus», por ejemplo, se ve al aplicar
cado por mis manos con todos los cabellos de
el radio lenta y constantemente, que. la cicalas mujeres á quienes he amado, con los cabetriz se forma y va extendiéndose rápidamente.
llos entre cuya seda milagrosa se han muerto
Sobre lo!! elementos infel'iores de la existodas las flores de los jardines. Y todos los
tencia, microbios, amibas y demás organisbesos de mis labios . .. .. .
mos inferiores, la acción del radio es mortal.
Y cuando no quede ya sino la final hebra
Lo es también para los ratones, palomas y
fúlgida, será el día escogido y fatal. ¿Para qué
animales de esta talla; pero la muerte sobreentonces la vida? Ya sabré yo darle aplicaci6n
viene, en estos casos, mucho tiempo después
al trágico y fúnebre cordel.. .. ..
de la aplicación del maravilloso metal s. los
Pero me falta todavía una cabellera imposianimales.
•
En cambio, los
huevecillos de un
pez que no han sido
fecundados, crecen
y dan nacimiento á
peces perfectos, con
solo que se les acerque un tubo que
c o ñ te n g a radio.
Aquí crea !a vida;
más allá la destruye. Esta es la acc ·ón del radio, en
general. Las larvafl,
por ejemplo, viven
como larvas, sin pasar al estado de ins e c to s perfectos,
mientras tres generaciones de su especie crecen y s-etransforman. Las maravillas del radio comienzan apenas á
El Radio.-Una conferencia dieil Profesor Cur'ie.
estudiarse, ¿residirá
en este m et a 1 la
esencia misma dela vida?-NEMO.
ble: a:pen~s entre.vista, sofiacla largo tiempo
por mis o¡os y mis manos. Y es una cabellera
larga, fluida, cristalina, exótica, color de agua,
color de alga: la cabellera de una sirena. Necesito ~us infinitos hil_os verdes, transparentes
y finísimos para termrnar mi cordel.. ....
Y diciendo esto, miraba mi amigo con las
Cabellos femeninos
pupilas asombradas, el fondo de s~ vaso de
ajenjo, como si mirara de improviso vastos tesoros fabulosos en el fondo del mar.
- Amo los cabellos de las mujeres-me decía-los amo, pero no á la manera de BaudeA. FERNÁNDEZ GARCÍA.
laire, el poeta maldito, que amaba la áspera
crin de una negra, olorosa á aceite de coco, y
la cual le hacía soñar en los puertos ardientes,
llenos de navíos, cargados con odres de bálsaMINIA TURA
mos y palos de canela.

o

CRONICAS DE POETA

o

Sur les bords duretés de VOS meches tordues
Je m'enivre a.rdemment des Fenteurs confondues
Del' huile de coco, de muse et du goudron.

EL RADIO.-Fosforesoencla &lt;le las piedras flr.as.

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

Mi amor es más dulce y blando. Amo los
cabellos que tienen al tacto ternuras de agua
y que, á las manos sabias en acariciarlos dan
la sensaci6n de la más inverosímil de las sedas, la invisible seda del humo. Sí. Hay cabellos que son tan finos como el humo ..... .
Y mi amigo hablándome con su voz más
velada y untuosa de su enfermizo amor, me
mostró su colecci6n de cabellos femeninos. La
colecci6n estaba compuesta s6lo de cabellos de
morenas, de cálidas hijas del tr6pico. Los ha~ía des~e el color de la más anémica y clor6tica hoJa de tabaco, h!l.sta el negro profundísimo, negro tan negro, hasta lanzar, como en la
· pluma espejeante de los paujiles, esos rarísimos resplandores azules. Y desde el cabello
color de hoja de tabaco hasta el de color imposible, toda una escala de matices como los
matices de los vinos afiejos. Cabellos como
borgoña obscuro, cabel1os como borgoña pálido, cabellos com·o borgofia negro ..... .
-Y en verdad son como el vino--me decía.
-Cada hebra de pelo es para mí como una
go_ta ~e licor. Me embriagan. Y hay en ellos
mil hilos turbadores como otras tantas mil gotas mortales.
Yo no soy poeta, pero yo haré de mi vida
un poema. Cada día, cada día, á cada muerta ilusi6n, yo tejeré pacientemente, en el silencio, cual un benedictino, con cada hilo negro
de m_is amados cabellos, un fúnebre cordel.
L~ te¡eré lentamente, entre lágrimas. Tejeré
mi cordel, que adelantará paulatinamente,

Eres primorosa y admirable cumo una joya de. Benvenuto. Eres fascinante y turbadora como el co~lar que ceg6 á Margarita. Eres
una flor de purpura.
La naturaleza hizo en tí un inverosímil trabajo de opulencia en la brevedad modelada
marm6rea y rítmica.
'
Tu belleza entona el himno de Venus inmortal leve y sua~e. como un rumor de olas
en un~ _Pla~a de lmos ~lorecida. Es apenas
la caricia dispersa de leJanas músicas volupt?osas. P~r?}uego, ~n la absorci6n enigmática de la vis10n contmua y penetrante tiene
la fuerza de una diana marcial, tiene'el im _
petu de una tempestad.

··············· ······························-··············
Pasa ut?a voz arc~na, una voz del abismo;

y en la tnsteza trágica, en el gran cielo fatal

impónese una sombra negrísima, cual la som'bra de duelos sobrehumanos; mientras en la
proc~losa lontananza, i;in arroyo de sangre
precipítase en un gran bloque de nieve.:....
¡ ACINTO L6PEZ

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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MUICO, JULIO 12 Df 1903.

Subscripción mensual for,nea $1.50
ldem,
ldem. en la capital $1,25

Dlrer.tor: LIC. RAl',UL Rtl'l!!I !IPINDOLA

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LEÓN XIII
(Del famoso retrato por Chartran.)

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�Domingo 12 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADó
ILUSTRADO

EL MUNDO

RECUERDOS.
Malamente puedo tener de la Intervenci6n
Francesa recuerdos her6icos y reminiscencias
épicas, ni menos aún _puedo narrar batall3:s
campales triunfos glor10sos, heroísmos sublimes que ~o son reminiscencias en mi espíritu sino cosas aprendidas más tarde ú oídas
entonces, pero no P!esenciadas ni vistas. De
aquella época, gloriosa al par que dolorosa,
mis recuerdos propiamente tales, son recuerdos de niño, y como tales, poco interesan!es
en principio; pero he encoi:itrado en ocasiones en ese «cuarto de trebeJOS» que se llama
mi memoria, impresiones delicad3:s, cuadros
vivos y animados, hechos sugestivos, y de
cuando en cuando hasta verdaderae enseñanzas morales sociales y políticas que acaso merezcan ser 'conservadas y divulgadas. Esas
impresiones, esos hechos, esas enseñanzas pueden ser una contribuci6n al estudio de lo que
fuimos, de lo que pensamos y de lo que sentimos en contraposici6n de lo que somos,
pensa~os y sentimos, yJpueden acaso ayudar
á definir lo que debemos y podemos i,er,
sentir y pensar.

***

Las épocas de Ayutla,la Constituci6n, el Golpe de Estado y la Reforma, son para mí enteramente crepusculares é indistintas. Apenas
entre la bruma de un recuerdo borroso se destacan algunos lineamientos más per~eptibles.
Todas las mañanas, Petra la cocmera, al
regresar del mercado, traía las noticias más
auténticas de aquellas luchas y de aquellos
conflictos. Mientras distribuía armoniosamente1 en la mesa de la cocina, sus manojos de
cebollas y sus «cuartillas,; de jitomate ( entonces se vendían cuartillas de jitomate), y procedía bajo el «controle,, severo de mi madre,
á hacer las cuentas con garbancitos, despepitaba todas las noticias recogidas en los puestos de las herbolarias y de las regatonas.
-Niña, no más le digo que ahí están ya.
-¿Quienes?
-Los puros. Ya le pegaron á don Miguel
en Calpulálpam y toda la chinaca se echa encima de ::México.-Son cuatro y cuartilla.
-No; son cuatro cerrados.
-No, niña, si éstos son los medios y éstos
los ,iclacos. »
-No; éstos son los tlacos y éstos otros los
medios.
-Y vienen colgando á la gente por todo el
camino, y robando y «saquiando,» y don Miguel se va á largar, y ya el comercio va á poner patrullas.
-¡Válgame Dios! y Sabino que no parece.
Sabino era mi padre.
A poco, galope de dragones; portazos de
los tenderos cerrando sus comercios, y El Cojo, legendario y tradicional, gritando á toda
voz y al rítmico compás de su muleta:
-¡La rrredota completa de los faisiososl
Este cojo era un papelero que, en los tiempos de paz, vendía «Las décimas del ahorcado» y «El hijo que mat6 á su madre," de Sixto Casillas, y en tiempo de guerra, hacía veces de Agencia Havas distribuyendo á «tlaco,,
boletines de la Campaña, y calificando, invariablemente, de faisiosos á todos los derrotados.
Al contingente noticiero de Petra se agregaba el de Papá Pepito. Papá Pepito, mi abuelo paterno, era un mocho desorejado, recalcitrante, irreconciliable,· á la vez que Papá Sabinito, mi padre, era un liberal mondo y lirondo, «puro,&gt;&gt; cuadrado ¡,or la base, de hermosa lámina y de exquisita y fina vitola.
Papá Pepito, á la hora de la mesa, desempacaba sus noticias, todas favorables á los
conservadores, todas optimistas para su partido. Para él no existían los hechos consumamados, ni la evidencia ni nada que no fuera
una no interrumpida cadena de victorias, una
indefinida sucesi6n de triunfos de «los suyos.,,
Mi padre lo dejaba decir y solía contestarle
ir6nicamente.
-¡ Ya sabes que les «dimosl»-decía Papá
Pepito transportado.

-Sí, papá, las espaldas.
-¡Ya tomamos Veracruzl
-;.En píldor!ls?
• -Don .Miguel le peg6 á Zaragoza.
-Sí, pero con las costillas y en la puntera
del zapato.
En ocasiones mi padre lo provocaba.
-Ya sabes que don Benito exclaustr6 á
las monjas de Veracruz?
-De seguro, ¿qué se puede esperar de ese
impío? El diablo se lo ha de llevar con todo
y botas.
-Pero, papá-decía mamá,-si en Veracruz no hay monjas!
.
.
Otro juego que nos hacía felices, era el siguiente: cuando Papá Pepito recibía á última
hora alguna noticia favorable á los suyos, solía callársela, y al día siguiente, al alba, afinaba su bandol6n y venía de puntillas á dar
mañanitas á papá con la noticia puesta en
verso y con música de las mismas. Ejemplo:
Ya perdieron esos &lt;puros,&gt;
Los hemos de aniquilar;
Vivan Márquez y los suyos
Por toda una eternidad.
Mi padre se mordía un codo; pero tomaba
en la primera oportunidad su revancha. Como quiera que no «poseía» el bandol6n ni ningún otro instrumento de música, llegado el
caso,organizaba una cencerrada. Se colgaba al
cuello con cordeles, á guisa de tambor, una
tabla que golpeaba con unos palillos; Berna,
mi madre, empuñaba una sartén y un cucharóh; Juan el Tiñoso, el criado, tenía á su caigo el caso de la conserva y el molinillo; las
criadas y nosotros, seis criaturas, no" armábamos de cacerolas, y á los acordes del Himno Nacional, íbamos á dar cencerrada á Papá
Pepito entonando estos 6 semejantes versos:
Libertad, libertad sacrosanta
Tus conquistas celebra la gloria,

Lucha aún, lucha aún y la histol'ia
Letras de oro en su libro pondrá.

Mi padre hacía mejores versos que éstos;
pero la colaboraci6n de mi hermano Carlos
solía extraviar su literatura.
Esto es lo que hoy llamaríamos el género
chico; pero había también episodios del género épico. Uno de ellos, peri6dico, regular, cronométrico, consistía en que, cuando«entraban»
los mochos, metían á la cárcel á mi padre;
pero en cambio, si «ganaban" los puros, lo metían también á la cárcel. Lágrimas de Berna,
chillidos nuestros, consternaci6n de la servidumbre cuando los cuerudos de Lagarde-eran
los más asiduos y eran mochos-se presentaban á catear la casa. Papá se resignaba, requería una capa española, hacía aprestar unas
tablillas de chocolate y unos bizcochos duros
y salía rumbo á Santiago 6 á la Acorda&lt;la
«arrastrando su alfange por la arena.»
Lo que había que ver era la actitud de Papá Pepito, hidrófobo, furibundo, implacable.
Había que encerrarlo en el cuarto del baño
para que no exterminara á los aprehensores,
puros 6 mochos, de su hijo. Su fanatismo conservador ofrecía un vacío, una laguna. Todo
lo toleraba, lo permitía y lo sancionaba de «los
suyos,,,menos que molestaran á Sabinito. Así
es que cuando, partido mi padre rumbo al
ostracismo, le dábamos suelta, se armaba de
una bayoneta despuntada y de un martillo
para hacerla entrar, y disfrazado de 11sospechoso,» se iba á rondar por la prisión, resuelto á
cualquier cosa con tal de que Sabinito no fuera víctima de una arbitrariedad. Felizmente
no lo fué nunca. Con 1cnsted dispense," mataban á uno; con 1,usted dispense,» daban suelta á mi padre con la misma regularidad que
lo encerraban.

una obra maestra, parecida á las que preceden á las elecciones en la gran República americafia. En la prensa, er.. los círculos políticos,
en los diplomáticos, se hace atm6sfe~a en favor de la elección de Monsefior Pecci, de cuyas energías aguardan todos la reconquista de
los antiguos privilegios.
Así en el seno mismo del conclave reunido
á toda' prirn, cuando u~o de los adversarios más
notables de esta candidatura, apoyaba la de
otro Cardenal, diciendo que éste era un santo,
contestaba el Cardenal Bartolini, ardiente sostenedor del que después fué Le6n XIII:
-Si Martinelli es un santo, que ruegue por
nosotros; pero ahora, no es un santo lo que
se necesita para el gobierno de la Iglesia.

***
La vida de Le6n XIII es la de un político,
un hábil hombre de gobierno, perspicaz diplomático, que sabe ponerse á la altura de las circunstancias; que cede precisamente lo que es
necesario ceder para bien de la Sede, pero sosteniendo siempre las prerrogativas sin las cuales el poder espiritual de la misma Sede sufriría considerable quebranto.
Siendo joven, rechaza las primeras insinuaciones para seguir la cai-rera eclesiástica¡ se
manifiesta sin vocaci6n para tomar los hábitos
sacerdotales, y se afilia en la Compañía de Jesús, plenamente convencido de que sus talentos le permitirán prestar grandes servicios á

***

Cuando la autoridad espiritual está apoyada por el poder físico, es muy fácil hacerse
oír y hacerse obe,lecer. Cuando la primera. existe s6lo para hacerse oír y obedecer y respetar
del pueblo, es preciso hablará éste en su propio idioma, y hablarle de aquello que ama, hablará sus sentimientos, conmoverle, sacudirle,
exaltarle. ¿No es así como Le6n XIII se hizo

***

La

No fué, sin embargo, una reñida lucha de
reconquista, ni se caracterizó por la intransigencia que todos aguardaban de él. Sus veinticinco afios de pontificado transcurrieron en
completa calma, y 111.s protestas que el Pontífice formul6 en contra del actual estado de cosas
en Italia, fueron protestas débiles, platónicas,
fueron las de un convencido de que la fuerza de
los acontecimientos es inmensa, y deque el único recurso para el Papado era emprender una
gran obra de adaptaci6n, de acomodamiento
á las exigencias de la vida moderna.

DR. 11. FLORES.
(Continuará.)

Trono Pontifical.
amar? ¿No es á la persona venerable del pontífice amante del pueb_lo ~ ~efensor del débil, y
proclamador de la Justicia, más bien que á la
SeJe misma, á quien el mundo cristiano 6 no
ha rendido homenaje?
'
León XIII predic6 la obediencia á los gobiernos republicanos; reconoci6 los derechos
del poder civil; respet6 las libertades del pueblo, conquistadas por éste á costa de luchas

LEON XIII
La vida del Pontífice romano está-nos
han dicho los cablegramas-pendiente de un
hilo tenue, pr6ximo á romperse. Quizá en los
momentos en que este semanario circule, el
Cardenal Camarlengo haya tocado por tres veces la frente lívida del Papa, llamándole por su
nombre: «¡Joacbiml ¡Joachiml ¡Joachiml», y
los labios transparentes y delgados hayan permanecido silenciosos, y no se hayan abierto ya
los ojos profundos, reverberos de la potente luz
de esa inteligencia privilegiada:; y ante esa rigidez y ese silencio, los hilos eléctricos que
atan unos con otros los pueblos de la cristiandad, hayan transmitido, como un sollozo, la
noticia: ¡Le6n XIII ha muerto!
La Iglesia nunca lloraría bastante la pérdida. Jamás podría consolarse de la desaparición
de uno de sus pontífices más amados, más respetados, y que, por su prestigio personal, por
su propio valimiento, han llevado más alta la
insignia de la cruz.
Como los papas de los primeros tiempos,
León XIII fué un ap6stol de la fe cristiana;
como el monje Hildebrando, fué un reorganizador; y como ninguno de sus antecesores, fué
el lazo de uni6n entre las conquistas modernas
y las tradiciones del Papado.

Domingo 12 de Julio de 1903.

la Iglesia, fuera del estado eclesiástico, y alcanzar un nombre glorioso para su familia. He
aquí, sobre todo, su más grande preocupaci6n,
manifestada en correspondencias escolares, en
confidencias íntimas á sus parientes y á sus
protectores.
De esta manera lleg6 á la dignidad de Monseñor, y á ocupar lugar distinguido en la Corte pontificia, aun antes ele haber recibido las
6rdenes sacerdotales. De esta manera también
antes de los treinta años, era nombrado gober:
nador de uno de los estados pontificios, y más
tarde Nuncio papal en Bruselas, y en ambos
puestos dió pruebas de su gran talento político, su inquebrantable energía y sus dotes de
mando.
La muerte de Pío IX encontr6 al entonces
Cardenal Pecci en el puesto de Camarlengo
y, por lo tanto, encargado de manejar los ne:
gocios temporales de la Iglesia y de preparar
la e~~cci6n de nuevo pontífice. Desde Juego se
le vio desplegar sus grandes dotes de gobierno, asu~ir la_ actitud de amo Y. señor que
!ompe sm vacilar con algunas tradiciones, que
impones~ voluntad á t~do el Sacro Colegio,
que abrevia las ceremomas y precipita la elecci6n de nuevo pontífice, y ante la estupefacci6n de todos, va recto á su fin, seguro de que
s6lo así se resolverían las dificultades creadas
por la reciente agitaci6n política de Italia.
Se murmura entorndsuyo;se susurra que quizá quede en peligro lavalidl:lz de la elección· pero nadie se atreve á oponerse contra esa voÍuntad invencible y esa formidable actividad de
acci6n. Dice uno de los bi6grafos de Le6n XIII:
«los hombres destinados para mandar á los
otros hombres, tienen primero una tendencia
natural á no ver en ellos sino instrumentos de
su propia voluntad y que, absorbidos por la
obra que persiguen, sacrifican al mi11mo obrero al fin que se proponen conseguir.,1
Al mismo tiempo, la propaganda en favor
del Cardenal Pecci se hace con gran ardor: es

cama

de León XIII.

por todos. Lejos de esto ha sido tachada de
débil, de demasiado tole~ante y le ha valido
contrariedades y oposiciones que á veces han
rayado en rebeldías. El viejo clericalismo el
que nosotros conocemos en toda su intoler~ncia, jamás transigirá con la política liberal de
Le6n XIII. Ese clericalismo suicida no perdonará las complacencias del Pontífice de la
Paz. Pero, en cambio, la humanidad conservará su nombre con sagrado respeto, P-omo el
de uno de aquellos que se han esforzado por
la concordia humana.
Accesible siempre que se trata de asuntos
t~ascend~n~les, Le6n XIII, -como es bien sabido, r_eci_bi6 á una célebre escritora francesa
Y consm~i6 en darle su opinión respecto á las
persecuc10nes á los judíos.
- La tare3: ,de la Iglesia-dijo Le6n XIII en
aqu~lla ocas1on-no es sino de dulzura y fraternidad .. Debe combatirse el error y esforzarse en derribarlo; pero cualquiera violencia contr~ las personas, es contraria á la voluntad de
D~o~, á ~us enseñanzas, al carácter de que esto
y mvestido y al poder de que dispongo.

Casa donde nació León XIII, en Carpinetto.
Y su reinado fué un reinado de paz. Desde
la cárcel voluntaria en que vivi6 por t&amp;ntos
afios, seguía con atel'.!ci6n el movimiento político de Europa; espiaba los movimientos de
esta sociedad moderna que á veces parece haber perdido el norte y marchar sin rumbo fijo hacia las obscuridades (lel porvenir. Y
cuando vi6 surgir nubes de tempestad de esos
horizontes, cuando percibi6 en el silencio de
su claustro el rumor de tormenta, cuando vislumbr6 las dificultades del tremendo problema social, entonces dej6 oír su voz para interceder por los débiles, para defender con su
palabra elocuente los derechos del pueblo, y
al mismo tiempo para exhortarle, con la dulzura de un ap6stol, al orden, al trabajo y al
amor.
Y quiéh sabe si esa voz blanca, trémula, no
haya contribuido á extinguir muchos odios,
á desarmar, ~. veces, el brazo homicida del
anarquismo!

Vaticano.-Entrada A los Jardines
prhados de Su Sanfülad.

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La torre leonina.

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Oratorio privado de León XIII.
formidables, de heroicidades y de martirios.
¿C6mo no había de recibir los tributos del
pueblo?_ ¿C6mo no ha_bía de ser respetado por
los ~ob1ernos republicanos en cuyo auxilio
acudió para allanarles el camino?
El conden6 las persecuciones que en otros
tiempos fueron el arma podero~a del Pontificado. No rehus6 entrar en relaciones con los
homb~es de distinta fe; proclam6, hasta donde
e_s posible esper~rlo _de un j~fe de iglesia, la
h~ertad de conctencias, é hizo compatibles la
vida moderna y la vida religiosa. Sin duda
esta to~eran~ia l~ permiti6, no solamente evit~r el ctsma mmmente de la iglesia americana,
~mo ens~nchar de un modo considerable la
mfluencia del romanismo en los Estados Unidos.
Su política no ha sido aceptada de grado

-¿Entonces-preguntó la escritora-la guerra de religi6n? ..... .
-¡Estas dos palabras no pueden ir juutasl
Frases que, desde tiempos remotísimos habían sido dichas pocas veces y nunca p;acticad,as. ¿C6mo no habían de resonar en el corazon de los.pueblos, y rodear al Pontífice que
las pronuncio de una aureola mística, de la
cual_ se destacara su rostro, blanco como una
hostia, de rasgos firmes, inundada de luz?•..
Julio 9 de 1903.

DR. L. LARA Y PARDO.

NUESTROS GRABADOS

. Intercal_ados en el texto del artículo anterior, publicamos unos grabados que representan la casa en que naci6 Su Santidad, el 2 de
~ar~o de 1~10, en Carpinetto; la entrada á los
Jardmes privados del Vaticano el Oratorio y
la cax:na de Le6n XIII, y la 'torre, llamada
«leo1_nna,)) que corresponde á las habitaciones
particulares del Sumo Pontífice.

�Domingo 12 de Julio de 1.&amp;03.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

ñor PreBidente y del señor Embajador, se encontraban los señores Licenciado don Ignacio
Mariscal, Secretario de Relaciones; Me. Ceery,
segundo Secretario de la Embajada americana; Guillermo Heimcke y señora; Grand Duff,
Encargado de Negocios de Inglaterra; W . Conley, Vicec6nsul de los Estados Unidos; Conde

más notables las de hombres gordos y las de
niños. Los vencedores recibieron, como premios, trajes, paraguas, zapatos y otros objetos de utilidad. A medio día se efectuó una
ascensión aerostática por don Joaquín de la
Cantolla, siendo este acto del programa, de
los más llamativos. El globo se elev6 á consi-

l

S.

EN LA ESCUELA DE TIRO DE SAN LAZARO
Hoy según está anunciado, se efectuarán en
la Esc~ela de Tiro de San Lázaro, las pruebas
de preparación de explosivos y voladura de
algunas obras militares, como puentes y vías
férreas, construídas ex profeso para las experiencias por individuos de la clase de tropa,
pertenecientes á distintos batallones.
El puente que representa nuestro grabado,
se volará por medio de petardos provisionales,
formados con frascos de vidrio que contendrán dinamita, y con cargas alojadas en los
macizos que sostienen la construcción. Las
pruebas de resistencia de la obra se verificaron en días pasados, haciendo que formara
sobre ella un numeroso personal.
Conforme al programa aprobado por la Secretaría de Guerra, habrá también ejercicios
de tiro de precision con fusil y carabina Maüsser.

Domingo 12 de Julio de 1903.

ocupó el lugar de honor, tomando asiento á
su derecha el señor Embajador y á su izquierda el señor General Frisbie, Presidente de la
Junta organizadora de las fiestas. Los demás
asientos fueron ocupados por los miembros
del Cuerpo Diplomático y los señores que integraba'.1 la Junta mencionada. Los brindis
cambiados entre el señor General Clayton y el señor Presidente de la República causaron la más grata impresión y
fueron ruidosamente aplaudidos.

.

S. León XIII en la "portantina."

El placer producido por una obra artística, es, para cada quien, la medida de su mérito: de ahí la eterna diversidad de nuestros juicios.

A.

FRANCE.

J:as fitstas dtl 4 dt tulio.
Con un brillante festival efectuado en el Tívoli del Elíseo, conmemoró la Colonia americana, el cuatro del corriente, el 127? aniversario de la Independencia de los Estados Unidos.
El programa de las fiestas comprendía, además de la ceremonia cívica, consistente en un
discurso pronunciado por el señor Embajador
Clayton y en la lectura de la «declaración de
Independencia,» la celebración de distintos
juegos atléticos y la de un gran baile, que se

verificó por la noche en el salón principal del
mismo Tí voli.
En el fondo del local, y á los lados de la
pista arreglada para las carreras,se levantaron
dos tribunas: una adornada vistosamente con
banderas mexicanas y americanas, que se destinó al c;eñor Presidente de la República y á
los señores ministros extranjeros y á sus familias, y otra, dotada de una amplia gradería,
en que tomaron asiento las personas deseosas
de escuchar á los oradores.
El discurso del señor Embajador, lleno de
frases 1ue revelan la alta estima en que la Colonia tiene al Primer Magistrado de la Nación
y la franca amistad que une á la República
del Norte con nuestro país, fu~ varias veces
interrumpido por los aplausos de la corn:urrencia. Al concluir el señor General Cla vton su
corta, pero entusiasta alocución, el se.flor ,v.
W. Blacke dió lectura al acta de Independencia de los Estados Unidos, pronunciando después un discurso, cuyo tema fué el &lt;CGingoísmo. » En la tribuna de honor, además del se-

Pruebas de resistencia del puente militar en San Lázaro.

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de Vinci, Ministro de Italia;
General García Vélez, Ministro de Cuba; Herr Floecker, Encargado de Negocios
de Alemania; Conde delKielmanseg, Secretario de la Legación de Austria·
Ingeniero don Leandro Fernández, Secretari~
de Comunicaciones; Francisco Coronado, Secretario &lt;le la Legación de Cuba; Evers, Encargado de Negocios de Bélgica; Vizconde De
la Tour, Encargado de Negocios de Francia;
Emilio l\Iorthz, Cónsul de Chile; Capitán Ha,,,
liwell, Vicecónsul d':l Inglaterra; Soughimura,
Ministro del Japón y su primer Secretario, Shinovo; Marcial Martínez, Encargado de Negocios de Chile, y su señora.
Terminada la ceremonia cívica, se jugaron
algunas carreras á pie, anotándose entre las

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El Sr. Gral. D1az recorriendo el Tivoli.
Ejercicios de fuerza.
El Sr. Gral. D1az presenciando una carrera de niños.

derable altura, y el aeronauta fué á caer er. un
edificio de Bucareli.
Repartidos en el Tívoli había. puestos de
cerveza, helados y confetti.
Antes de retirarse el señor Presidente de la
República, se sirvi6 á los invitados un ,clunchi,
en el salón de patinar. El señor General Diaz

La animación que reinó durante el día en
el Tívoli, fué muy grande, y la concurrencia
escogida y muy numerosa. En cuanto al baile, d¡remos únicamente que tanto por el buen
gusto que se advertía en el adorno del local
como por la elegancia desplegada por las da'•
mas en sus trajes y tocados, constituyó sin
duda, la nota más saliente del programa'.

�Domingo 12 de Julio de 1903.

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EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 12 de Julio de 1903.

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La ascensión aerostMica en el Tfvoli.-Grupos de curiosos presenciando el acto.

1 .
Ejercicios de fuerza.-EI paseo por el Tlvoll.-Carrera de hombres gordos.

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�Domingo 12 ele .Jnlio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Jtomeo !/ cluliefa.
I
Renovaban las dos familias- Pasqualis y
Dericas-las muy antiguas y ardientes luchas
de los Capuletos 'y Montegos, con la sola diferencia. que no se vertía la sangre, pei·o derrochaban dinero; enti-e sí no se daban aquellas muertes atroces de otros tiempos, pero por daca las
pajas, allá va un pleito, cuyo término era imposible prever. Pleiteaban con aquella voluptuosidad o:-procesal&gt; propia de la gente provinciana;

enemistad entreios Pasqualis y los Dericas. Eran
vecinos en la ciudad y en el campo; pero cuando
se encontraban, veíanse-y aun tratábansecomo unos perros de presa. Iban las mujeri:s á
misa, pero á distintas_ iglesias. Si las.señoritas
Pasqualis usaban tra¡es azules, era. evidente que
en el acto se presentarían las Dericas con vestidos color de rosa. En el Concejo Municipal, los
Pasqualis eran siempre conservadores; los Dericas oposicionistas siempre, y, naturalmente, ¡a.más estaban de acuerdo. Hay que agrega1· á todo

forma el amor sentimientos conocidos, vigila•
dos, establecidos, anotados y protegidos por las
abuelas indulgentes; estimulados por las madres,
sabidos por todo el mundo; en una palabra: son
sentimientos sin fuego, sin lágrimas, sin ternura, sin caprichos, muy tranquilos, muy lentos y
muy fríos ....
Pero Carlos Pasquali había tenido la buena
suerte de pasar una vez quince días en Nápoles,
circunstancia ésta que le bacía tratar con cierto
desdén las costumbres de provincia; y María
Derica, por su parte, pasaba íntegras las noches
llorando á moco tendido por las heroínas de novelas, y envidiando sus desgracias, sus lágrimas
ó su muerte.
Bien habrá de comprenderse que necesitaban
estos seres un amor excepcional. Hubo primero
miradas furtivas, palabras murmuradas muy
quedas, claveles caídos de un balcón, sorpresas
y satisfacciones fortuitas .... En :seguida, ayudados por la complicidad de una obrera que iba
á ganar el día de su labor casa de la madre de
l\Ia.ría, corrieron , ntre las manos de los jóvenes
unos veinte renglones y la consiguieiite respuesta; mas luego llegó una diminuta cartica, después una muy larga, y finalmente, aiéronse á escribir epístolas de ocho y diez páginas, que
muestran en el más alto grado la insensatez de
los que están enamorados.
Mas abl tan cortas fueron las dichas de estos
amantes, como pronto los alcanzaron las lágrimas y los dolores! Todo el mundo los acechaba,
los expiaba; tenían placer los vecinos en sorprenderlos, en denunciarlos, y todas las iras paternas-avivadas por once voluminosos procesos-caían sobre las cabezas de aquellos desventurados como un manojo de rayos. Se dispu-

á cinco metros de distancia, callándose al menor
ruido y temiendo por instantes que los iüterr~m•
piera.n en su coloquio aéreo. Pero ¿qué les importaba'? De seguro que no ca;mbia.?an ellos _su
situación por ninguno de los imperios de la. tierra.
d
Mas la noche menos pensada, el hermano e
María' que no podía dormir, se levantó, encontró qu~ la puerta estaba abierta, oyó ruido de
voces y sorprendió á su hermana. Tiró la ventana á Carlos en la cara, dió un solemne bofetón á María, y la encerró en su cuarto por muchos meses ....
Al día siguiente se tapiaron las ventanas. ¡Oh
vosotros todos, fieles amantes, que sufrís por un
amor desgraciado: imaginaos los tormentos de
aquellas dos criaturas infelices! Eran ilegibles
sus cartas, borradas las let1·as por las lágrimas.
Largos renglones de signos de exclamación se
alineaban como una. hilera de solda.dos prusianos que están bajo las armas, y prorrumpían e_n
imprecaciones contra la suerte, contra el destino, contra la. fatalidad y demás seres impersonales que son sordos y mudos, y que como se
se.be ni oyen ni responden. Mil y mil proyectos,
fantásticos muchos, irrea.lizables todos, se elaboraban y discutían: pero horas después ya no
satisfacían, y relegábanlos r.l olvido. Muchas
veces había querido Carlos huir con María; pero
su padre lo tenía sin blanca en el bolsillo, y no
podía el pobre joven reunir un par de duros con
que pagar dos puestos hasta Nápoles. Por un
momento llegaron á pensar en el suicidio!!. ...
pero muy pronto pudieron aprecia.r que no era
el suicidio solución de aquel estado ....
Al fin y á la postre, su a.mor tomó el tipo de
todos lo amores regulares : las imprecaciones siguieron siendo las mismas, y ni uua noche pudieron conciliar el sueño, &lt;sin antes haber vertido sobre el papel amigo el exceso de su dolor!!&gt;
De no otra cosa se trataba en el pueblo que
de la constante, de la firme pasión é indecibles
tormentos de aquellas pobres criaturas. Despertaban el interés genera.!; y si un extranjero, por
casualidad, acertaba á permanecer allí unas horas, en el acto hacíanle visitar las ruinas del
anfiteatro romano, y de seguida, como necesidad
impretermitit&gt;le, coatábanle la historia de Carlos
y María. Estos, á su vez, halagados, y si se q uiere, henchidos de vanidad, tomaban actitudes circunstanciales, muy del caso; ella, por ejemplo,
estaba pálida, triste, extenuada, sin risas jamás.
Sólo hablaba de &lt;sus días sin luz y sin a.mor,&gt;
rechazaba toda distl'acción, y se esforzaba de
mañana á tarde por parecerse á uua heroína de
Jorge Ohnet. Y Carlos dábase largos y solitarios paseos; melancólico el ca.rácter, aire pensativo, cerrado todo de negro, y considerándose
feliz si lograba inspirar piedad .... Nada; por
todas partes no hacía más la gente que conversar de estas pobres víctimas y pensar en ellas;
siendo agraciados, y muy bien y especialmente
recibidos, todos los que tuvieran noticias últimas y buenas. No tenemos para qué decir, después de escrito lo anterior, que Carlos y María
llevaban dignamente el peso, no muy liviano, de
su absoluta popularidad.

II
Pero como todo tiene término, he aquí que al
cabo de tres á cuatro años de continuas luchas,
de llantos cuotidianos, de quejas y gemidos,
cambiaron de aspecto los acoat1::cimientos. Una
mujer de mucho corazón-pues todavía las hay,
-haciendo lujo de persuasiva elocuencia, conveqció á los padres de que los pleitos costaban
mucho; que 1ejo,, de dejar utilidad personal, sólo convenían á los abogados, los que de los ex-

pedientes hacían su agosto. Dec~ales aquella
buena mujer que con toda segur1dad aq~ellos
jóvenes morirían sintiéndose tan contrariados
en su amor, y qu~ no podíamos ni debíamo~ ser
más severos é intolerantes que Jesús, el Cristo,
que había tenido per~ón p~ra sus mis~os enemigos. Para ser concisos, diremos que ~1zó aquella mujer tanto, tan bien y con tanto acierto, que
llegaron las dos familias á pactar una transacción, en la que figuraba como primer capítulo el
matrimonio de Carlos y María.
Todo el mundo pensará-es natural-que. fueron dichosos aquellos jóvenes con semeJante
afortunado desenlace: ciertamente .... Sólo que
para ser verídica, véome obligada á confesar que
fué su primera entrevista embarazosa y molestísima. Tenían ellos costumbre de verse des~e lejos, á hurtadillas, y dehablarseen la_obsc1;1ridad,
muy por lo baje•. El cambio de la s1tuac1ón los
desagradó, y al desagradarse, se encontraron un
tanto ridículos. No encontraban tema de con ver-

Domingo 12 de Julio de 1:)03.
-Carlos, separémonos .. .
-Bueno, separémonos, respondió tranquilamente.
Temprano, al siguiente día, despedíase Carlos
para un viaje de negocios, y María para Nápoles á casa de una de sus primas, á donde soñaba 'encontrar un héroe digno de ella.
Quebraron de nuevo las relaciones de ambas
familias. El padre de María abrió una ventana
que daba 6 caía sobre el patio de su vecino, y
éste, para vengarse, construyó un palomar sobre
una pared medianera. En el acto, como del cielo caída, llegó la pl'imera citación, «incontinenti&gt; la segunoa, una tercera, etc. Por último, recomenzaron los procesos, y por esta vez, al decir de los abogados, sin esperanzas ningunas de
transacción posible.
MATILDE SERAO.

Del libro "torat6n de muJer."

LIED.
I

sación; no sabían qué decirse, y esperaban con
impaciencia febril el momento de separarse. Como ya no había más lágrimas que mezclar con
las gotas de su tinta, dejaron de escribirse. Como la vida se había hecho fácil para ellos, no
había tampoco padres suspicaces que engaliar,
ni palabritas voladas al oído, ni mucho menos
proyectos audaces formados para el porvenir.. .
Iban á casarse estos jóvenes enamorados, tan
prosaicamente como todos los novios se casan.
y como en la ley común habían entrado, nadie les
prestaba la más ligera atención, ni mucho menos
sefles mostraba como un ejemplo de singular fidelidad. Ahora, la curiosidad del lugarejo ó
pueblito se había despertado por la mujer del
prefecto, que parecía tener una culpable simpatía por el substituto .... Un caso muy grave.
Halláronse abandonados los dos prometidos,
y una frialdad glacial los separaba. Juzgaba
Carlos que la virtud de su l\f&lt;\ría, aquella virtud
que él tanto había exaltado en sus cartas, venia
muy á menos en el hogar. Y á Mal'Ía se le representaba su bien amado como un joven muy trivial en sus gustos; dándose por otra parte á pensar que concluir por un matrimonio estúpido
un amor como el que ella antes había experimentado, era totalmente indigno de una admiradora.
de Jorge Obnet.
Dijéronse algunas palabras intencionadas sobre las &lt;ilusiones rotas por la realidad,&gt; sobre
esperanzas que eran como &lt;mirajes engañosos
del desierto;&gt; sobre lbs &lt;decepciones de la vida,&gt;
y otras frases románticas y alusivas. En esto,
sobrevino una disputa, á poco, otra .... basta
que el día más cla,•o, dijo María con irritado
acento:

Ea pueblos en que hace ley
el derecho de las almas,
las mujeres
se declaran.
Y entt·e las ardientes hijas
de Moravia,
á los gitanos hermosos
dicen su amor las gitanas:
cuecen una dulce tot·ta,
coa su marca,
y la dejan á la puerta
del que aman.
Y en otro pueblo romántico,
en Birmania,
cuelgan al venir la noche,
las muchachas,
la "lámpara del amor"
de su florida ventana,
y en el rayo de un espejo
va la luz á la cabaña
del hombre por quien deliran,
como si fuera una carta.

JI
Con las gitanas aprende
de Moravia,
Y á las muchachas imita
de Birmania:
IY pon la torta en mi puerta
y el reflejo en mi ventanal
MANUEL S. PlCHARDO.

Junio, 1903.

Es la expresión de la bondad en los ojos, una
belleza que transfigura aun los 1·ostros más feos.
JULES LEMAITRE.

***

Una de dos: ó abate la Democracia al Arte, ó
eleva el Arte á la Democracia.
G. M. V ALTOUR.

**

*
No condenó Dios al hombre
á trabajar; le condenó á v~vir, concediéndole el trabajo como cfrc unstancia atenuante.
ERN EST LEGOUVÉ

SONETOS.
como que fue1·a ésta una de sus más gratas aspiraciones, uno de sus más hermosos deseos. Así
se explica que pleitearan, ó por despecho. ó por
ira ó por disgusto. Desde luego (y fácilmente
se comprende), eran fútiles y de ninguna significación los motivos de aquellas litis incesantes:
un arroyo que cambiaba de dirección; una cabra
que saltaba por encima de un vallado, ó un arbusto que dañaba un cercadito, etc., etc. Y llovía el papel sellado; y los secretarios escribían
en su estilo bárbaro providencias amenazadoras; y los juicios se seguían, los gastos aumentaban y los abogados pedían su licencia ó su retit·o, seguros como lo estaban, y según la marcha
de los sucesos, de trasmitir estas querellas-como herencia-á sus hijos. Nadie podía darse
cuenta de cómo se había formado tan grande

eso, los cuentos, las maledicencias, los dichos
mordaces, las alusiones malignas, las palabras
de doble sentido; en una sola frase: las cbismograf(as más bajas, y tendremos la medida de
todas las suciedades y ofensas que pueden lanzarse, en provincia, dos familias rivales.
Pero en medio de éstas y aquéllas, Carlos, el
mayor de los Pasqualis, y María, la segunda.
génita de las Dericas, se enamoraron ciegamente; fué aquélla una pasión violenta, y tanto, como había sido la enemistad de las familias.
Salvo que en los pueblos .no tiene variedad ni
accidentes el a.mor. Las relaciones comienzan,
por lo general, desde la. infancia.; siguen sumarcha en los juegos del &lt;escondite,&gt; continúan en
las fiestas de familia, y van á terminar ante el
prefecto y el cura. Con muy pocas excepciones,

so condenar las ventanas; se cerró con candado
la puerta de li,, azotea; se contaron los claveles
prohibiéronse los paseos, y se cambiaron cad¡
domingo las horas de irá misa .... mas á pesar
de todo esto, amábanse ellos siempre lo mismo.
Los regaños, sermones, prohibiciones y el cúmulo de dificultades, sólo servían para levantar más
la llama de aquella hoguera. Aun en las más rigurosas noches de invierno, Jevantábase María
se vestía, envolvía.se en un chal, calzábase su~
anchos pantuflos, y conteniendo la respiración
temblorosa y llena de miedo, bajaba la escaler¡
para mirar por la ventana del primer piso á
Carlos, que esperaba en la calle, apoyado en Ja
pared. Así conversaban por dos ó tres largas
horas, sin darse razón ni cuenta del frío de la
lluvia, ni del sueño perdido; hablaban si~ verse1

I

II

III

EN EL BOSQUE

jCRUDELIS ,6.MOR!

LUZ Y SOMBRA

En el landó soberbio reclinada
Con indolente y lánguida altiveza,
Envuelta en blondas de oriental riqueza,
Hoy la be visto en el bosque .... ¡Cuán turbada

Dijo la muerte ¡ venceré! y, traidora,
Rauda saeta disparó al amante
Que al punto en tierra dió, y agonizante,
Auxilio, en vano, de la Vida implora.

Era el momento en que el rubor divino
'De la pálidá aurora el cielo baña,
Gime la alondra tfmida y huraña
Y se oye alegre del clarín el trino.

Pasó, volviendo á mí su azul mirada,
E inclinó levemente la cabE&gt;zal ....
En sus ojos, tan bellos, la Tristeza
Ha fijado inclemente su morada.

Amor conduee á la que el triste adora;
Y, pálido al mirarlo, vacilante
Se arroja al lecho y clama, y sollozante
Le oprime y besa y sin consuelo llora.

El sendero seguí, y en el camino,
Al trasponer la húmeda rnontaiia,
Descubrí en el boscaje una cabaña
Unida al tronco de robusto encino.

No es ya la blanca virgen pudorosa
Por quien causó el Amor eternos daños
En la edad fugitiva de la rosa:

De pronto calla, se estremece, !ría
Mira en sus brazos la materia inerte
Y el alma en garras de la Parca impía ....

Y llevé hacia el umbral mi planta inl'ie1·ta ....
De la cabaña en el rincón yacía
Miserable mujer lívida. y yerta.

Han pasado por ella luengos aí'ios
Y sucumbe, infeliz víctima hermosa,
En el seno de amargos desengaiiosl ....

Y entonces ¡loca! sin temer su suerte
Hiérese el albo seno y á la umbría
'
Región se lanza y triunfa de la Muerte!

Junto su seno un niño sostenía
Yerto también .... Entrecerré la puerta.
¡Oh, cuánta sombra ante la luz del día!
E. FERNÁNDEZ GRANADOS.

�Domingo 12 de Julio de 1903.

DIHECTOR DE LA ESCUELA DE AGRICULTURA
En substituci6n del sefior Ingeniero José C.
Segura, que por mucho tiempo estuvo al frente ele la Escuela de Agricultura y Veterinaria,
ha l'!ido nombndo Director de este importante
establecimiento el señor don Manuel ele lbarrola.
El nombramiento hecho á favor del sefior
lbarrola, hombre dotado ele un espíritu práctico poco común y de conocimientos que lo
hacen muy á propósito para el cargo que va
á desempeñar, fué recibido con a.plauso en los
círculos agrícolas, considerándolo muy acertado.
El nuevo Director tomó ya posesión de su
empleo.•

Para quien sabe observar un número de periódico de modas, es un documento psicológico de lo más intnesante y vale tanto como
una novela y aun más que varios libros de
crítica. Semana por semana tales publicaciones me ofrecen un sincero y tornadizo reflejo

GRÁCIL YFRÁGIL
¿Os gustan los periódicos de modas? Yo, los
adoro.
Sus dibujos, sus consejos, sus indicaciones,
su jerga misma, me divierten en grande. Su
lectura hace descansar y ejercita la imaginación, puesto que permite sofiar y combinar
adornos que no es fácil llegar ii poseer ... También son moralizadores. Cuando la serpiente
de la coquetería nos F-ilba al oído: «Seda...
batista. ... encajes de \'alenciennes.... irlanda .. . etc.,» el bueu peri6clico de modas nos
induce á contestar: «Algodón ... rasillo ... percal... tira bordada... etc.," y nos consuela de
nuestra forzada prudencia al afirmarnos que
en una. mujer bonita «todo produce el mismo
buen efecto.»
A un tiene otra ventaja el periódico de modas: contiene los más seguros, indiscretos é
íntimos datos acerca de la mujer contemporánea.

Sr. Manuel de lbarrola.

de la figura femenina en 1903.. . Y á tra\'és
del aspecto se adivina el alma.
Dime cómo vistes, hermosa. sefiora, y te diré quién eres. El color de tu enagua, la tela
de tus trajes, la forma de tu sombrero y hasta

la hebilla de tu zapatito me referirán cuanto
te concierne aun lo que á nadie confesarías y
lo que tú mlsma ignoras; por_que si es pueril
decir que una inglesa no se viste como u~a española, ni una burguesa _como una a_ctnz, se
puede afiaclir que el traJe expresa tmtes del
carácter infinitamente más delicados.
Una mujer descuidada no llevará jamás esos
vestidos de millares ele pliegues y volantes que
exigen pruebas minuciosas y prolongadas conferencias con la modista. No «tendrá corazón•
para ocuparse de todo eso por puro placer.
Por el contrario la alegría de un amor reciente se revela e~ su vecina por su recrudecimiento de coquetería y por la necesidad de
modificar su guardarropa, que no se encue~tra
en harmonía con el color de sus pensamientos.
La esperanza de gustar, el contento de haber agradado, conducen irremisiblemente á las
mujeres á los almacenes.
Si nuestras biznietas, dentro de cien años,
hojean alguna colección de periódicos de modas les recomiendo cil)rtos números de la prima~·era de 1903, donde, en fotografías del natural pueden verse las distintas prendas del
traje '«Reforma,» holandés y alemán. Comparando tales fotografías con algunas de pari- .
sienses á quienes nuestras modistas envuelven
en «guipure" y linón, nuestras descendientes
comprenderán la doble tendencia, la doble corriente que atraviesa el mundo femenino actual.
Hay mujeres que viven para las demás (y
en verdad que su altruísmo no es siempre una
virtud); mujeres que se han impuesto la misión de ser bonitas y hacerse amar, de ser el
ornato del mundo, la alegría de los ojos, y,
algunas veces, la de~esperación del corazón.
No son por eso las esposas menos fieles ni
las peores madres, y aun pueden llegará merecer el cielo por rns secretos sacrificios y por
su abnegación; pero aun en el potro del martirio, pensarían en arreglar su peinado y mo-

rx

El &lt;:oro de Catedral.

Do~ingo 12 de Julio de l!l03.

EL l\IUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

ri r de una manera graciosa. Aún se acomo~an á
la protección masculina y_ á su dependen;1a secular y son mujeres, muJeres y nada mas que
mujeres.
Son lal:i fervientes adoradoras de las modas
gráciles y frágiles. Han inventado las ropas
que se abren en flor, el sombrer? abeu_rdo y delicioso que aureola la cabe~ sm abrigarla, l~s
chales que flotan, la muselina que ~e.en 1!111
pliegues nacarados, las faldas que d1buJan z1gzags, los entredoses en forma_ de losanges, los
listones que se fruncen, se tienden, e:e adornan ... todo lo que es suti_l, costoso y co~plicado. Parece que sus vestidos reemplazan a las
nubes que velaban á los diosas antiguas y que
les prestan una especie de majestad, de gracia,
de divina irrealidad ...
Hay otras mujeres me~os bellas, 1!1~~C'S
lices 6 sencillamente de d1v~rsa cond1c1~n, u~teligencia ó humor, qu~ quieren ~ara s1 vida activa. No renuncian, por Cierto, a ser
encantadoras pero tratan de realizar un nuevo ideal de e~canto femenino, más grave, más
sobrio, más franco; no renuncian á la elegancia, pero la transforman ó la ~ransporta_n. Como las necesidades del trabaJo las obligan Í\
caminar largos trechos, á trep~r en los trenes,
rl disminuir los instantes destinados al tocador suprimen toda complicación, toda «fioritur~. • Son las enemigas de lo grácil y lo frágil
y han criado el vestido sastre.
El vestido sastre es á menudo una obra maestra de artística simplicidad, cuyas líneas harmoniosas revelan los más bellos contornos del
cuerpo femenino; la s:3-ya, ~ecta, la chaqueta
corta tienen una gracm facil y caballeresca.
Es el 'uniforme de las mujeres que desean guardar sus encantos invirtiendo el mínimum de
tiempo y de dinero.. No quiero hablar mal de
él... todo lo contrario ...
Pero cuando de reformas se trata, pronto se
llega á los extremos. Las holandesas y las alemanas no se contentan con suprimir los abusos predican la gran Reforma, el protestantismo' de «la toilette». Xo más encajes, no más
telas suaves y delicadas, no más bajos ruidosos ni corsés, ni broches ni alfileres!
"\Ted una señorita reformista, de fiuos y bellos rasgos, vestida con la combinación, la espantosa y clownesca combinaci6n, con jersey
de lana de algod6n ó de seda. Encima se coloca un~ camiseta almidonada, un calzón de
seda ó de tejido de lana, sostenido con ... tirantes( (¡Una mujer con tirantes! ¿No es cosa
de hacer retroceder al propio don Juan?) Nada de corsé; un •portagarganta» y un cintur ón de cuero no muy oprimido. Las holandesas se colocan encima un traje, no del todo
desagradable, que se abr~cha con boton_es de
presi6n. Las otras reformistas ... pero de¡emos
hablar á un periódico de modas: «Según la
señorita quiera ser más 6 menos elegante, se
pondrá, como el señor su hermano (¡oh!), ya
sea un casaquín, un vestón ó una chaqueta,
la enagua será corta para el taller y el paseo,
y larga para visitas ú otra ceremonia ... »
¡Hay que ver el aspecto de la señorita vestida como el señor su hermano!... Lleva una
enagua de paño negro que le presta un aire
así como de pastor protestante. Una mujer
vestida así parece dispuesta á comentar la Biblia. En su vida, á francés alguno le pasará
por las mientes cortejarla.. Parece demasiado
respeta.ble ...
Su aspecto sugiere los más serios pensamientos .. . y un deseo irrestible de contemplar
las mujercitas de \\'illette, risueiias y vestidas
de corto. ,
Esos horrores, tirantes, cinturón, calzones,
casaca, pueden no afear mucho á una mujer
joven y bonita ... figuraos una buena sefiora
de cincuenta años, maciza y arrugada, con
semejante aparato!!. ..
¡Ah, si yo defiendo, si elogio el honesto, eI
cómodo, el gracioso vestir de sastie, soy, en
cambio, enemiga encarnizada del traje ccReforma»! No lo necesitamos entre nosotras!
conservemos, al menos, bajo el exterior estricto y simple del paño inmutabltl, la picante y
fresca elegancia de los bajos, la finura de las
ropas interiores.
Salvemos de la antigua y deliciosa elegancia todo 10:que pueda salvarse.

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Un Organo del coro.

.. . Correrá mucha agua bajo los puentes del
Rin antes que las parisienses se decidan á
llevar tirantes y renuncien á vestirse en !a
mañana como una flor que abre sus pétalos, y
á desveRtirse por la noche, pétalo blanco tras
pétalo blanco y batista trae lin6n, como una
flor que se deshoja.
::IIARCELA SINAYRE.

EL CORO DE CATEDRAL
Con unas foto~rafías clel coro de Catedral
damos principio á la publicación de una serie
que represenh, en detalle, el interior de la
Basílica.
El coro, considerado justamente como una
joya del arte criRtiano, ocupa el espacio que
cubren las bóvedaR tercera y cuarta de la nave central. La. sillería es de maderas preciosas, tallada primorosamente, y la reja, que lo
limita por uno de sus ladoi,, de metal. Tanto
ésta como la crujía, fueron hechas conforme
á los dibujos que se enviaron de México, en
:\Iacao del Japón.
En otro de nuestros grnbados aparece la fachada de uno de los 6rganos del coro, notable
por la delicadeza que se observa en sus detalles y por la hermosura del conjunto.

ABISMOS.
Dios puso en los abismos del espacio
esos vapores tenues,
que, en nube convertidos, se col?ran
con tinta suave cuando el alba. viene.
La nube engendra el rayo
que e!lparce por doquier estrago y muerte:
¡Culpad á Dios, que derramó en la altura
del huracán el germen!
Dios puso en el cerebro esas ideas
que poderosas crecen
y, comprimidas sin piedad. estallan
1:,oberbias, indomables y rebeldes.
La rebeli6n engendra
brisas de fuego y ráfagas de muerte:
¡culpad á Dios que puso en el cerebro
del huracán el germen!

LuI:-A

)IuSoz.

La guerra no es una solución: engendra solamente represalias.
D'ESTOURNELLE¡¡ DE CONSTANT.

*

Comprendemos toda.vía el heroísmo, ya qu&lt;'
M para practicarlo, por lo menos para aplaudirlo.

*

E-'fiLE l&lt;' AOBT.

La Iglesia es el hospital de las almai:.
Jorus KARL HUISMANS.

�Domingo 12 de Julio de 1'.l03.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 12 de Julio de l!1tJ3.

J:OS JISESTnJltOS DE SERUTJI
Como complemento de la informaci6n que
dimos hace poco acerca de los asesinatos de
Servia, publicamos un grabado en que aparecen reunidos el Rey Alejandro y la Reina Draga, el General Zinzar, Presidente del Ministerio, la Princesa Elena, el Ayudante de Campo
del fü.y y Nicodié Lunievicza, hermano de la
soberana, así como otros personajes que á consecuencia de la subl~vaci6n de Belgrado resultaron muertos. El Coronel Naumovitch, muerto también en el motín,
aparece á un lado, en primer término,
y en segunda fila algunos de los servidores del monarca que fueron asesinados 6 que emigraron á raíz de los sucesos,
Publicamos, además, el retrato del
Rey Pedro I, que substituy6 á Alejandro en el trono de Servia.

En la Tndia t;ambrttnta.
HACIA JIDJ&lt;cRABAD

Ya no más verduras, no más palmas.
La tierra ya no está roja. Casi hace
frío.
Ahora, los asombros del primer despertar, en el mes de Nizam, después
de haber dejado ayer la regibn tan verde de Pondichery y de Madrás.
En la mañana alcanzamos la planicie central de la India, en medio de estepas &lt;le piedra, y todo ha cambiafo-salvo el graznido
de los eternos cuervos.
Landas ardidas, llanuras grises, alternan
con campos de mijo, vastos como lagos.
En vez de los soberbios cocoteros, raros aloes
y datileros flacos agotados por la sequía, aparecen en torno de las ciudades, que también
han cambiado de aspecto para tomar un falso aire árabe.

El Rey Pedro l. de Servia.

El Islam pone su irnpresi6n sobre todas las
cosas, el Islam, que se apodera siempre de las
regiones tristes, del chispear de los desiertos.
Cambian también los trajes.
Ya no van los hombres con el torso desnudo, sino envueltos en túnicas blancas, ni llevan
largas cabelleras, sino que se cubren la cabeza con turbantes.
La sequía aumenta de hora en hora, á medida que se avanza en la monotonía de las llanuras.

Los arrozales, cuyos surcos se ven todavía,
están como destruídos por el fuego.
Los campos de mijo, aunque más resistentes amarillentos en su mayor parte, están coude~ados sin esperanza; eñ los que aún viven,
se ven por todas partes velado~es trepados en
andamiajes de ramas para arroJar á las rntas
y á los pájaros que devorarían todo: ¡pobre
humanidad espiada por el hambre y que se
obstina en defender algunos granos contra el
hambre exasperada de los animales!
Después del frío de la noche, sobre
la tierra derrama el sol implacable un
calor de hornaza.
El cielo se tiende límpido y azul como un zafiro.
Al final de la jornada, el paisaje se
vuelve enteramente extraño.
Hasta lo infinito, mijos y cañavera·
les quemados, masas de monstruosas
piedras obscuras, blocs erráticos, flancos lustrosos y fantásticas siluetas, los
cuales parecen haber sido hacinados
con un continuo deseo de lo raro y de
lo inestimable; unos de pie, otros inclinados, de manera que los grupos,
en ocasiones tan altos como montañas,
tienen siempre la más completa inverosimilitud.
En los momentos en que el Sol se
pone, aparece Jiderabad muy blanca,
en medio del polvo blanco, y muy musulmana con sus techos en forma de
terrados y sus minaretes ligeros.
Los árboles del contorno se deshojan, sedientos y moribundos, trayendo
á esta noche t6rrida un matiz anormal de estaci6n pasada, una tristeza de otoño.

*

El arroyo que pasa al pie de la ciudad, en
un lecho tan amplio como el de un rfo, no está lejos de secarse; sus aguas se arrastran tan
bajas que apenas se las ve, y los rebaños de
elefantes, grises como el légamo de las orillas,
descienden lentamente, tratando de bañarse y
de beber.

FUSTER.-Retrato á la inanera de Chaplin.

Acaba el día entre las llamaradas rojas del
Occidente, tras de la ciudad cuyas blancuras
se apagan en un azul ceniciento.
Entonces, y sobre el cielo magníficamente
hermoso, se esparcen callados los murciélagos
gigantescos.
PIERRE

Lo•.rr.

CUENTOS RÁPIDOS
LA PERLA DEL REY DE INAM

Inam era un reino rico y poderoso, no s6lo
por la fertilidad de su suelo y la laboriosidad
de sus habitantes, sino muy principalmente
por el gobierno sabio, justo y eficaz de su rey,
que se consagraba todo á la felicidad de su
país; pero el pobre rey sabía que, no ohstante
su rectitud y su honradez, su bondad y su
prcdencia, sus súbditos no le querían, dando
por raz6n cualquier pretexto: que era viejo,
que no emprendía guerras 6 que no dispensaba el cumplimiento de la ley.
Fl rey de Inam languidecía atacado de una
extraña enfermedad; sus noches eran de insomnio y sus días de tristeza; en vano había
apurado los brebajes de todos los médicos y
brujas del reino; en vano también había buscado la salud en distracciones y viajes; se moría irremisiblemente ..... .
Un día lleg6 á sus oídos la fama de un viejo y sabio hechicero, poseedor de innumerables secretos para la salud; saberlo y enviarle
una embajada, todo fué uno; pero el mago se
resistía para ir á la Corte, sin que bastaran á
decidirlo promesas de inmensos honores y dádivas; hubo al fin de cederá la fuerza, y march6, y al hallarse en presencia del rey, le
dijo:

Coronel Naumovitch.

El Presidente del Ministerio.

La Reina Draga.
El Rey Alejandro.
La Princesa Elena.

Nicodie Lunievicza.
El Ayudante de Campo del Rey,

FUSTER.-Cabeza de estudio.

-Conozco, señor, tus males, pero para curarlos no tienen poder mis filtros ni mis sortilegios; acaso podré sanarte con un recurso supremo. Tú tienes en tus tesoros muchas perlas y muy valiosas; pues bien, ponlas sueltas
todas, quítalas de sus engaste.s y ven conmigo
al mar; allí las arrojarás á puñados, y si hay
entre todas una que flote, esa será tu panacea
si la tomas disuelta en vinagre ..... .
No vacil6 el monarca; reuni6 todas las perlae de su tesoro, quitándolas de ajorcas y collares, y llevándolas en sendos canastos, se fué
á la pr6xima playa con el octegenario mago,
se puso de pie en una roca que el mar rodeaba profundo, y comenz6 á arrojar las perlas
en puñados; y las perlas se hundían pausadamente, sin sobrenadar ninguna. Así llegó
su turno al último canasto y al último puñado, que el rey arrojó tristemente al mar ......
¡Por fin! una perla flot6 hermm,a, esférica,
como una burbuja nacarada. Los marineros
la trajeron al rey, y al ir éste á ponerla en la
copa de oro que contenía el vinagre llevado á
prevenci6n, pudo convencerse de que la perla
aquélla, entre los millares arrojados al mar,
era la única falsa y por eso habia flotado. Interrog6 al viejo, y éste, confesando su delito
(él había puesto la perla falsa), le dijo:
- Señor, tú estás enfermo por el pago que
de tu pueblo recibes, á trueque de los beneficios que le haces. Esa perla representaba la
gratitud de aquél y, ya lo ves, era falsa, y así
ninguna virtud curativa tiene. He querid~
demostrarte que el mal que te aflige, s6lo se
puede curar de un modo: por tu propio esfuerzo, no preocupándote más de querer hacer que
la humanidad ca.mbie de índole ......
El rey de Inam, con ser tan sabio y tan justo, en demostraci6n de lo que es la gratitud
mandó ahorcar incontinenti al hechicero.
'
E. MAQUEO CASTELLANOS.

ro [JI UT mUERt:JI...
Yo la vi muerta: coroné sus sienes
de rosas frescas y azucena~ blancas,
y fué infinita, eterna y misteriosa
aquella noche que pasé velándola!
Yo vi también en sus pupilas negras
la luz de las antorchas reflejada,
y aquel fulgor extraño de sus ojos
me pareci6, en la sombra, una esperanza.
Y o la vi en hombros, por la vez postrera
descender la marm6rea escalinata,
y perderse después, como una estrella
que en un cielo de luz brilla y se apaga!
Después ... oí del reluciente féretro
el crujir de los clavos de oro y plata,
y aquel sonido misterioso y triste
me hizo verter desoladoras lágrimas!

······························· .. ........ .... .... .
························································
Cuando cubrieron la profunda fosa,
sentí que de mi ser algo enterraban ...
pero jamás sufrí corno he sufrido
en esta noche en que su amor me falta!
DULCE MARÍA BORRERO.

1903.

El arrepentimiento: he ahí el más inútil de
los sentimientos virtuosos.-J. Mantignon.

***

Los diplórnáticos sacan más partido de escuchar que de hablar, aun cuando hablen
bien.-Gabriel Hanotaux.

�Domingo 12 de Julio de 1903.

REALIDAD
(J;lstorla dt un J;troismo ~omántlco.)
-¿Rico?..... No mucho; pero sí Jo bastante
para no ambiciona1· más .... He sufrido y he gozado, y sé Jo que puedo esperar de la vida ....
He sido tenaz hasta lo increíble .... es el sec1·eto
de mi actual riqueza ... ¡tenaz! .... ¡hasta en el
amor, señores!
Y nuest1·0 simpático anfitrión, el rico hacendado_ que después de un paseo á caballo por su
qmnta nos sentaba á su mesa, rió irónicamente
al pronunciar la última frase.
-¿Hasta en el amor?-preguntó alguien con
acento de duda.
- ¡Oh! sí. ... un solo amur tu ve en mi vida fué
U?,a pasión romántica, intensa, que me biz¿ vivir muchos años una existencia de imbécil ....
basta que súbitamente fulguró ante mí el rayo de
la verdad .... pudo matarme, es cierto.... estuve á punto de morir .... ¡peroquénuevaexistencia después!
Nuestro extraño amigo se animaba. Sus ojos
relampaguearon ante recuerdos lejanos.. . . Calló un instante.
-Veo-continuó-que ustedes se interesan ....
Es, en efecto, muy curiosa la historia de ese amor
romántico que fué mi vida primera y de donde
arranca toda la fuerza de mi carácter mi alto
mo~o de conside:ar el mundo. No tengo inconvemente en 1·efer1rla; por el contrario ello halaga mi orgullo.
'
Concluída mi instrucción primaria, niíio todavía y ya huérfano, pude entrará la Escuela de
S3:n Ildefonso, gracias á las gestiones de mi padrmo. Allí tuve un amigo íntimo Aurelio un
muchac~o de mi eda_d, todo pasió~ y arreb'ato,
pendenmero y tan amigo de divertirse como enemigo del trabajo y del estudio.
Era rico. Yo le hacía sus dibujos; le &lt;soplaba&gt;

en las clases y en los exámenes; le escribía las
cartas de sus novias y le aconsejaba e.i sus pequeflos conflictos. El me obsequiaba dulces y libros .... ¡Novelas, muchas novelas! Fernández
y González y Alejandro Dumás poblaron mi
pobre cerebro de visiones pomposas, de imaginarios amores, de terribles aventuras, toda una
vida quimérica se desarrollaba en mi imaginación desenfrenadamente. Espronceda fué mi
poeta favorito, y mi única aspfración &lt;¡amar!&gt;
Era preciso que yo me enamorara con pasión
furibunda .. . . ¿,pe1·0 de quién? Yo hubiera deseado una reina-una duquesa, por lo .nenos;-alguna artista de alma de fuego, una bellísima mujer que viviese llorando la vileza del mundopecadora de amor,&lt;¡Pobre mujer para sufrir criada!&gt;,
como decía Acuña, cuyos versos sabía de memoria, ó cualquiera pastora con quien fuese yo á
vivir en las soledades de las montaíias ....
Pero no, señor, la soñada mujer que me había
de adorar instantáneamente, apenas me viera, y
á quien yo había de inmortalizar; la ideal prometida no aparecía y yo estaba desesperado,
pero seguro de que tendría que aparecer como
una aurora en et camino de mi vida.
Pronto apareció, en efecto, aunque no precisamente como me la imaginaba. Fué la hermana de
mi amigo Aurelio. Me llevó un domingo á su casa, una magnífica finca en Tacubaya.
Era Julia una sobe1·ana criatura en el delicioso despertar de su adolescencia. Más qué hermosa era ati-activa; imponente y dulce á un tiempo. El esplendor de su rostro estaba en los ojos ...
unos ojos soberanos, con pupilas de un verde de
acero que causaba miedo.
~a vi :º~eada de cierto lujo que á mí me pareció asiático, y su orgulloso ademán de niíia
mimada me hizo convencer de que ella era la
princesa de mis sueños.
Julia me vió al principio con repugnancia
acaso por mi traje raído y mis zapatos deslus'.
trado?; ~espués con suwa. indiferencia, cual si yo
no existiese.

Su anciano padre, que adoraba á sus dos hijos, me trató con altane1·a benevolencia, complacido en el fondo de que fuese yo algo como un
sacretario de su hijo ....
El tiempo fué transcurriendo, y diariamente y
á toda hora me encontraba en aquella casa como en la mía, si alguna tuviera entonces!
Llegué á amar verdaderamente á Julia con un
amor solitario, exaltadísimo como un culto ....
Y en mi alma fué creciendo la adoración, lenta.mente, divinamente, ilustl'ada por éxtasis que
me hacían feliz y por delirios que me enloquecían .... Y yo cultivaba solitario y dichoso aquel
amor inédito, como á una planta maravillosamente rica y delicada en el huerto de mi corazón ....
No pensaba en el porvenir. No bajaba nunca
á la realidad de la vida .... Me encastillaba en
el torreón de cristal de mi ensueño y allí adoraba á mi ídolo . ... No necesitab11, ni pedía más.
Mis contemplaciones al ser amado eran raras,
profundas, místicas. Cosa extraña, no sufría yo
cuando ella estaba ausente. Mi memoria, fiel, la
colocaba en el altar y mi alma se entregaba al
éxtasis como si estuviera presente el dios.
No me daba cuenta, ni tampoco me importaba
entonces, si Julia notaba mis adorantes contemplaciones ....
Después supe por ella misma que al fin reconoció mi amor, primero con ira -por el atreví
miento,-despnés con indiferencia y al fin con
cierto halago, con la voluptuosa complacencia.
que le produ:lía la intensidad y la constancia de
mi pasión.
¡Como que habían transcurrido ya cuatro a!Ios
desde el día en que la conocí!
En su casa me trataban como á un pariente
pob1·e, como á uno de esos «arrima.dos&gt;, como
se dice vulgarmente. Sin embargo, aparte de que
se me tenía. cariño, comprendían que yo era útil.
Lleva.ha la correspondencia del padre y del
hijo; vigilaba en sus negocios y visitaba sus hi,.ciendas, y todo esto sin dejar mis estudios y sin
abandonarme en horas de aislamiento á mis ensueños ....
Aurelio entonces empezó á llevar una vida de
calavera desenfrenado ... . Las mujeres fáciles,
el juego y las orgías le fueron alejando de la casa paterna, donde el padre lo defendía. cariñosamente, diciendo cuando las tías hablaban de ello:
-¡Eh! .... Son cosas de la juventud .... Así era
yo á su edad.
- ¿Cómo Luis no es así?-preguntaba.n refiriéndose á mí.
-¡Oh! ... . Es muy diferente.

l

r

***

¿Cr~e~án ustedes que en mi obcecación, lejos
de afhgirme, su sentencia me hizo soñar y exaltar aún más?
Sí. ... pensé_: &lt;¿Por qué no podría conquistar
yo por cualquier prodigio de heroísmo ó de fortuna. aquel tesorol' .... &gt;
Y espe~é, confiado en que la suerte y mi perseverancia ~ograrían tan alta conquista.
Y_ la ocas1_ón se presentó como ·deparada por
bemgno gemo tutelar. Fué una noche en que nos
encontrábamos Julia, su padre y yo discutiendo
el proyecto de mejoras á su casa de Tacubaya.
El plano presentado por el ingeniero aquel mismo día, estaba sobre una mesa. Yo les explicaba
los detal~es de la ampliación del jardín.
Repenti1:amente la puerta de la sala se abrió
con estrépito .... Los tres lanzamos un grito de
espanto. Aur~li?, ll~no de lodo y de sangre el
paletó, se prec1p1ta, Jadeante y lívido, y dejándos~ caer ~n el sofá, exclama:
-,Quec1errenelzaguán! ¡Rematado á un hombre!. ... ¡Ya vienen pormí! ....
. Renuncio á detallar el horror y la desesperació:n de la escena. Biiste decir que, en efecto, Au~eho, en una casa de crápula en que bebían y
¡ugaban toreros y mujerzuelas, había matado á
uno de 9:quéllos, atravesándole el vientre con el
verduguillo de su bastón. Escapó aprove.!hando

agra.decida profundamente,
me amaba al fin, con el amor
con que las antiguas doncellas premiaban Jas maravillosas proezas de sus paladines, á la vuelta de la Cruza.da ( a.sí lo creía yo'..
Ella iba á verme á la cárcel, de incógnito, vestida de
nei.ro, cubierta el rostro por
un tejido velo, acompaña.da
de un criado nuevo en su casa, llegando en coche de sitio.
-¡Tu acción es el tesoro
más grande que pudiera imaginar mi padre como dote
que metraes! .... Yo te amo,
Luis, con toda el alma... Dios
velará por ti...... y cuando
salgas de esta inmunda cárcel, seremos felices, allá muy
lejos, en cualquier país del
mundo que no sea éste!. ...
¡Por nadie me hubiera yo
cambia.do entonces!.... Tan
feliz me sentía ....
No existían para mí las
amarguras de la abominable
prisión de Belén, ni me daba
cuenta de la marcha del proceso, hábilmente conducido
por un abogado pagado á
precio de oro. . . . Y o seguía
vi viendo en el país de los sueflos. . ·. Mi abnegación me enamoraba de mí mismo.

***

***

Pasó un afio. Mi amor crecía, cada vez más
profundo, más ideal, más extraordinariamente
puro. Sin embargo, era ya complicado. Empezaba á sufrir.
Y era, en verdad, encanta.dora mi rubia Julia,
con sus magníficos ojos verdes impregnados de
fiereza y dulzura! ....
Y mi constancia desarmó su esquivez. Su vanidad femenina, acariciada por la extraordinaria
potencia de mi romántica pasión, la hizo serme
a~icta. Tuvo piedad y anheló ser generosa conmigo.
Una tarde en que por casualidad nos encontramos en el amplio corredor, me dijo, alzando
la frente y mirándome con dulce ternura:
-No quiero que usted sufra por mí .... ¡Olvídeme!
Esta frase llovió sobre mi alma una felicidad
infinita .... Vi abrirse de par en par las puertas
del cielo .. . . No contesté .... Permanecí absorto
bajo la caricia de seda de sus palabras.
-Va.roo~ . ... no sea usted tonto .... Yo lo quiero C?m? á un buen hermano .. . . Vaya, más que
~ mi 11?-ismo hermano . . .. Pero ese amor suyo es
imposible. Para que no sufra más necesito decírselo: &lt;Mi padre&gt;-y subrayó e~érgicamente
estas palabras-«sólu me casará con el que traiga un tesoro de dote .... &gt; Sea usted mi hermano. ¡Nada más!

Damas Mexicanas.-Srita. Leonor Ferrer. (De Orizaba).

Domingo 12 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

..

Fuí sentenciado á diez ailos
de prisión, por el delito de
homicidio en riña, siendo yo
el agredido.
A partir del día de mi jurado, ella dejó de ir á verme.
El criado iba, como siempre, y me decía:
-Está enferma, seilor. Llora mucho; está inconocible.
¡Y qué cartas le escribía yo!
Le suplicaba que no se abatiera, que esperara cinco años
tan sólo, para cuando saliera. yo, obteniendo la libertad
preparatoria . . ..
Tuve remordimientos: ¡yo
era cau3a de su enfermedad-!
Estuve triste .... y ella seguía
más y más enferma del corazón, según me decían.
Hasta que una tarde me diDamas Mexicanas.-Srita. Guadalupe Couto. (De Orizaba).
jo el criado:
-¡Ha muerto!. ... Rece usted por su alma .. . .
la confusión general y el pánico en que se transLe_ cavé un sepulcro en mi corazón. Fuí desformara la orgía. Tomó un coche y acababa de
graciado como nunca; llorando con tremendo
llegará Tacubaya.
d~lor ~l remordimiento de haberla matado con
mi pasión._. .. Fu~ una locura de tristeza la que
me acometió en mi bartolina llorando á mí ado-;Desgraciado!.... ¡Desgraciado!... . ¡Cien
rada muerta....
'
veces desgraciadol-exclamaba el anciano meA nadie de su familia veía yo desde la noche
sándose los cabellos, sin poder pronunciar otra
aquella, aunque el anciano hacía que nada me
palabra.
faltara. Aurelio había marchado á Europa
-¡Esto es la muerte de todos nosotros, Dios
En la cárcel me llamaban &lt;El Santurrón;· ~Í
míol-lamentábase Julia, anegada en llant&lt;J.verme tan pálido, tan triste y tan imbécil. ...
¡Que no lo sepa mamá!. .... ¡Oh Señor! ¿por qué
nos has abandonado? ... .
***
Y mientras los dos se lamentaban en el colmo
i·•"( una mañana, cierto antiguo camarada de
de la desesperación que los fulwinaba, yo oía el
co eg1~ que fué á visitarme, me contó su muerrelato que de la tragedia me bacía Aurelio, conte.•••
1Se había casado con un rico comerciante
vulsamente lívido, con los ojos agrandados por
en Nueva York!
el terror ....
T_rl!-s el cboqu,3 brutal que me produjo fiebre y
A medida que me daba cuenta dela terrible esdel~r10, pasé, muy débil del cerebro, á San Hicena que me refería y de la que a.ate mí se despóhto • • • • Allí tuve la noción de la vida. Al volarrollaba, una idea heroica se levantaba en mi
ver á la _cárcel, comprendí el mundo .... Encaucé
espíritu al par que me sentía dichoso, conside!a tenacidad _de mi carácter por la vía del traba.rándome así un salvador épico.
JO.•••. Estudié mucho .... Salí con ahorros
-¡Señor-exclamé sin poderme contener,-no
trabaJé la tierra, y la tierra no ha sido ing;~t~
hay por qué afligirse; Julia, cálmese usted ....
conmigo
.... Soy rico ya ....
Aurelio, yo te salvo! ¡Yo soy el que maté á ese
. · ··~&lt;ella&gt; la encuentro á veces en su carruahombre!. ... Préstame ese paletó.... Que venJe en hapultepec. · · · Al verme palidece atrozgan por mí!. . . . ¡ Yo lo maté!. ...
mtoen~, yo ~onrío, Y picando espuelas á mi reti~Todos callaron estupefactos. No comprendían.
, sigo mi paseo ..... .
Pero ~nvolví en tal mirada ~e amor y de súplica
á Julia, que al fin comprendieron todo: mi amor
H.F.
y mi sacrificio.
:-¡Gracias, Luis!. ... Al que salva la vida de
mis padres, ¿con qué se le podría pagar?
¡Y por sus divinos ojos pasó como un relámpago la soñada promesa de su amor!

***

Y fuí un gran héroe, señores; ni más ni menos.
Me sacrifiqué 1·ománticamente ... . La policía me
encont~ó aún con el paletó ensangrentado ....
Confesa haber matado al torero .... con las circunstancias enumeradas por Aurelio .... En &lt;la
c!Lsa&gt; se pagó bien á la turba que presenció la
riña Y. que estuvo de acuerdo conmigo en sus declaraciones.
Yo en la cárcel de Belén fuí dichoso, admirándome á m! mismo, seguru de que algún día, después de anos y aíios, una vez extinguida mi condena, obtendría como esposa á Julia, ya que ella,

RELIEVES
El soberbio palacio se destaca soberbio y
dominador como si tuviera la conciencia completa de s~ ofensiva superioridad sobre las
pobres casucas que lo rodean; sus mármoles
de alba brillantez, esplenden regiamente como
si de sus poros surgieran argentados hilillos
de luz.
Agoniza el sol.
En la pentélica escalinata, digna del palacio de un Dux, se ven des figuras de contraste: ella lleva en sí cantando estos rotundos
poemas: Belleza, Soberbia, Riqueza. Eu él
cantan estoia: exilios: Hambre, Pobreza, Humildad. Este se inclina como endeble arbusto azotado por B6reas; aquélla se irgue como
flor acariciada por Favonio.
Son dos símbolos.-Dos símbolos de la vida; un poeta diría: ((Son la Vida y el Tiempo ... ¡No! son dos hijos de la sociedad. El
hombre de los harapos tiende la mano y balbute:
((¡'Muero de hambre! Una limosna ...... »
Pero la hembra no escucha; el frufrú de la
seda de su falda apaga la voz del desgraciado.
Y su mano queda vacía mientras ella desciende seguida de su lacayo.
Llega el coche.
La mano y el gesto del hambriento siguen
implorando.
La luz desfallece.
Suena la portezuela. Entonces ella arroja
una pieza blanca que brilla como un astro
maldito á los ojos del andrajoso que fallece de
hambre y de odio.
Y la se.flora dice al lacayo:
¡Para la cena de Bobí!
Bobí es el perrillo mimado de la sefiora.
JOSÉ M. SIERRA.

. Los avaros, en suma, se privan de todo
para los otros: son altruistas sin sentirlo.
REVEILLIELE.

*

Lo que en un pobre se llama vicio, en un
rico lleva el nombre de capricho.
PAUL Y VÍCTOR MARGARITE.

*
El dolor es una
advertencia necesaria, un estímulo
para la acti vjdad
del hombre. El dolor es la vía del
perfeccionamiento

*
El mal, en una
palabra, no es sino
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bien.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�EL MUNDO ILUSTRiADO

Domingo 15 de Noviembre de 1903.

eR0N1e1\

(*)

Y murió en silencio .. ..
«La risa la reputé por error,
dije al gozo:-¿Por qué vanamente te engañas?
(Eclesiastés, cap. 11, vers. 1~).

Oídme los de duro corazón, los que estáis
lejos de la justicia».
Yo tenía el alma pronta á la risa, abierto el
corazón al sano contento de vivir.
Acababa de leer las coplas rlel Arcipreste de
Hita. Gustando el dejo picante de su musa
regocijada y fresca, franca ~n la 1:&gt;urla y en el
decir aguda y retozona, quise olvidar que es la
existencia dolor y llanto.
.
Pretendía convencerme de que era la vida
alegre como día de sol, dichos~ como amor que
no exige fidelidad y constancia.
Me hallaba muy cerca de afirmar que era la
mujer, como la esposa tierna y delicada _d~l
ccCantar de los Cantares», flor del campo y lmo
de los valles, huerto cerrado, fuente de ag~1as
vivas· muy lejos de juzgarla como el Ecltsiastés la' pinta: ccmás amarga que la muerte,_c?n
corazón que es red y manos que son pns10nes~.
Anhelaba saborear los goces que, regalando
los sentidos son deleite del alma. Pensaba
que era la boca, y no la frente, el sitio de los
besos.
Tenía razón el ingenioso Arcipreste. Dos cosas mueven al hombre en la vida: ccmantenencia y ayuntamiento con fembra placenter8,),.
¿Para qué dolores? ¿Para qué tristezas?
Nada de adornar, con los colgajos y los ll~rones flécos de una literatura falsamente afhgida, un drama ".ulgar: ccel cri?3:Pn de tercera,&gt;,
á la antigua, vaciado en l?s VIeJJS m?ldes del
Caín, sin complicadas psicolo~ias m r~~n~mientos de crueldad y perversión; el smcid10
con carta al juez de g~ardia, prodi:cto diari_o
de la vida. ~ra preferible reír: la risa, me dije es la salud del alma.
'y sin embargo, no reí.
...
Algo más profun~o y dol?roso que su1C~d10
romántico de amor o tragedia de celos atribuló mi alma pronta á la risa; mi corazón, abierto al sano ~ontento de vivir.
Los periódicos del 15 dieron la noticia.
Es drama manso, silenci~o; sin sangre ni
estrépi~o. U°: hombr~, con _indud~ble derecho
á la existencia, se deJÓ morir de fno; acaso con
anhelos de vida se abandonó á la muerte; tal
vez débil no se'lanzó á conquistar por la fuerza lo que' no pudo conseguir con el propio trabajo ni de la piedad ajena. . .
Oiganme los que se dicen cristianos, los que
llenan templos y oratorios de cera y de flores,
los que sufragan cultos en cumplimiento ~e
vana promesa ó en petición de frívolo capricho los que rodean de boato y brillo una religi6n de humanidad y pobreza.
En la. madrugada del 14 ha muerto un hombre en Madrid: lo mató el frio. Eran necesidad y miseria las solas dolencias de su cuerpo;
tristeza y desamparo, las de su espíritu. Acaso no conocía traición de mujer ni ingratitud
de amigo; que son am~stad y amo;es sentimientos de lujo, para quien padece frio y hambre.
Yo evoco la amargura infinita de su peregrinación por las calles solitarias, en la noche,
helada, silenciosa.
Si pretendió en huecos y portales esperar
que alborease un nuevo día ~e desv~n_tura, no
logró su propósito: los guardias le hicieron seguir calle adelante.
Pudo fingirse enfermo. ¿Para qué? No hay
camas en los hospitales.
Tal vez, con escándalo, hubiera hallado
abrigo en la cárcel.
Eso nunca. Era su libertad el único calor
que le quedaba.
y el desaraciado erró de quicio en qmc10,
·vagó de p;erta en puerta: no haaó almohada

(*)

Obtuvo recientemente el primer premio en
el concurso de crónicas de «El Liberal&gt; de Madrid.

para su suefio triste en las jambas duras:
mordíale el cierzo serrano las carnes mal cubiertas.
.
. h .
Tal vez un impulso de de,1prec10 le hizo mr
de la ciudad cristiana, que le negaba calor Y
abrigo.
Llegó á las afueras. Delante, _el campo se
extendía, árido y mudo; una tapia le ofrecía
apoyo. Se dejó caer.
Rentía sueño, mucho suefio .... •·.
, .
Una sola 1uz brillaba ante sus OJOS, deb1l Y
oscilante, perdida en el misterio de la son:ibra.
Cantó un gallo. Ladridos, lejanos y tristes,
rompieron el silencio de la noche.
Sentía sueño, mucho sueño .... . .
Y durmiéndose en la vida, despertó en la
muerte.

***

Esta es mi crónica: tiene en su sencillez el
dolor· brota de su mansedumbre la amargura.
Un'hombre que muere aterido sobre la helada tierra, frente al campo desolado y yermo,
bajo el cielo azul, en la noche serena y clara.
Murió de hambie. de frío; no tuvo amor.
Durmi6se cara á la luz esperando:el albor
'
' es fuente de vi'd a.
primero, nuncio
del sol, que
Quizás despierte en la región de la luz perdurable donde se acaba el llanto.
¡Aiegre Juan Ruiz! Seguro estoy d~ q~e tu
regocijada musa habría troc~do en lagrimas
su risa para cantar fin tan miserable.
Ya ~es. No tuvo ccmantenencia ni ayuntamiento con fembra placentera».

...

ENRIQUE DE MESA.

SU~NO VIVIDO
[Traduccl6n de GUILLERMO VALENCIA]

El valle del crepúsculo llenaban

perfumes grises de color de plata,
como cuando la luna. se tamiza
por entre nubes de borrosas tintas.
No era la. noche sin embargo. Presto
con las aromas de matiz de argento,
se disiparon en el valle oscuro
mis vagos pensamientos de crepúsculo,
y entre las aguas de una. mar tranqui~a
me hundí callado .... y se me fué la vida.
Vi cálices de flores misteriosas
y negras, que brillaban en la sombra;
y en crecientes de tinte anaranj~do
-como tibios fulgores de topaciouna luz que pintaba la floresta,
de tl'iste claridad amarillenta,
y todo estaba lleno por las olas
de una rara cadencia melancólica.
Y sin lo"rar siquiera comprenderlo
mi turb;da razón, pero sabiéndolo,
clamaba sin cesar entre mi mente
que aquella realidad era la muerte ....
Y la muerte hecha música; la. hermana
de los hondos anhelos; la que ama
á los seres que viven, y los busca,
toda vigor entre la noche adusta..
Y en silencio y oculta entre mi alma,
lloraba por la vida una nostalgia,
y lloraba y lloraba como llora
el que se va-llevado por las olas
de una. enorme embarcación marina
de fantásticas velas amarillasque á los tenues fnlgores del ocaso,
desde las aguas de un azul opaco
consigue di visar en la ribera
todo el cariz de la ciudad paterna;
y se ofrecen las ca,lles á sus ojos,
y percibe el murmullo de los pozos,
y de los caros bosques familiares
aspira los aromas otoñales,
y se finge de pies entre I a arena,
como en las horas de la edad primera,
trazado de inquietud, con las pupilas
arrasadas en lágrimas esquivas,
y ve el roto cristal de su ventana
y tras ella su alcoba iluminada.....
Pero la enorme embarcación marina
que no surte jamás en las orillas,
sigue adelante en el silencio mudo
que hacen las aguas de un azul oscuro.
Sobre los viejos mástiles, tendidas
melancólicas velas amarillas.
HUGO VON HÓFFMANNSTHAL.

a

Domingo 15 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRlAOO

VOZ D~ f\Lf\RMI\.
En la tarde brumosa
flotaba la trizteza venenosa
que nuestras pobres almas invadía,
y nosotros, con ánimo cobarde,
ni vencerla supimos esa tarde
ni aceptarla queremos todavía.
Aspiramos el mal en el ambiente
y perecer dejamos la alegría .
de nuestro amor naciente,
sin que todo en nosotros se opusiera
y en el breve coro bate decisi vo1
ó triunfadores fué~emos, ó alttvo
el amor con sus júbilos muriera.
Doblamos las cabezas, resignadas
á la sutil presión del pensamiento,
mieotras iban en rápido aislamiento,
como aves de sus nidos ahuyentadas,
á, perderse las tímidas mit-aúas
del paisaje en el lin&lt;le ceniciento.
No se unieron jamás desde ese instante
con aquel arrebato delicioso
que asomaba del pecho palpitante
cuando el amor incólume vivía,
y que era luminoso
para tu alma y la mía
más, mucho más, que el sol de mediodía!
Se buscan hoy con ansia como entonces,
se confunden, se besan
y se repiten los antiguos ronces;
pero ¡ay! sobre ellas pesan
las brumas de la tarde en que sentimos
nacer el mal que inermes recibimos.
¿Por qué me culpas hoy si me ves triste?
¿Por qué te culpo yo_ si así ~ veo·?
¡Ni yo supe lucbar m tú suptste
en la hora precar1a;
y hoy remeda en nosotros el deseo
al estéril furor de Prometeo
destrozado er.. la 1·oca. solitaria!
¡No sumes el agravio á la tristeza!
¡No aumenten mis reproches tu amargura....
¿Volverá la. ventm·a
cuando el amor á despojarse empieza
Je la sana, de la íntima ternura:'...

Lo ;fesso ttrnpo

,, r..

G,etel. ("""'-" vot•)

...

FRANCICO DíAZ SILVEIRA.

~tr-bo a

o..~

rn~ nc!a i suoi tu

AGUAS MUERTAS

FROILÁ..1\' TURCIOS.

••

En la mayor parte de los casos, el infier11:o á
que se reduce la vida entre, marido y muJ_er,
no proviene de que el uno o el vtro se ha)an
vuelto malvados 6 irrazonables; pero es el caso
que no pueden discutir entre ellos sin alterarse por efecto de los recuerdos ( que con el asp~cto y el acento se despiertan mutuamente)
de bs contrastes y las acrimonias pasadas,
Tal vez se entendieran si pudieran hablarse
través de una pared, y con una voz en que e1
uno no conociese la del otro.
E. D' A11ncrs.

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Dio Ce • del

Septiembre, 1903.

Aguas muertas, aguas inmóviles de matices metálicos, circuidas de musgos de oro!
En los fúlgidos días de otoñ&lt;&gt; parecéis un
vasto espejo en cuyo fondo duerme l~ ~som•
bra y en las horas lunares, una campma de
esU:eraldas luminosas. De vuestro seno no se
escapa el más tenue ruido, porque yacéis
muertas1 cristalizadas sobre las arenas pro•
fundas. Tal así, á veces, las ideas, en el cerebro del hombre.
Mudas y glaciales, en los hondos silencios
nocturnos sois un símbolo misterioso y sereno. Reflejáis las sombras errantEis de los p~jaros y de las nubes; en vuestra _superficie
dejan largamente los crepúsculos tremulas estelas sangrientas y rielan los espectrale~ plenilunios; y la lu~a, mágica princesa,. va _ex•
trafiameute á mirarse en vuestra lámrna impasible.
.
En vuestro líquido cristral caen, en octubre las hojas secas· y si el aire las mueve,
vagan allí como cad~veres de mariposas. ~ 8
nenúfares son los favoritos de vuestras frialdades· y ellos viven de vuestra muerte, extrafios y 'bellos, como todas las cosas que brillan
en el misterio.

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Hansel y

rD Ir

Gretel

~ve - glie - ran

L miércoles se puso en escena esta pequefia joya del teatro lírico, escrita por Húmperdinck, en un pr ncipio, para
un teatrito de aficionados, y luego arreglada para escenarios
artísticos por su autor, en vista del éxito que coronó su representaci6n y la importancia que fué adquiriendo. Se dió m11yor
desarrollo á la instrumentación, pero la música conservó su carácter de delicada y sencilla originalidad.
Su argumPnto es un pequeño cuento de hadas iñgenuo, y su
adorno musical es apropiado á él, pues á pesar de las proyecciones
de ópera que se le nan dado, la obra tiene mucho del sabor de
su esencia primitiva.
. Publicamos el c,duettino", de l?s dos nifios Hansel y Gretel, página musical inspuada,_ en la q_ue,se revela el estilo que campea en este cuento lírico y que los C&lt;dilettantrn no deJaran de agregará su repertorio, pues es, en verdad, precioso.

r

-no¡

1

r r r? 1 O

r ,; l

Duedal malm'han da guardar~

ne&gt;, Duem'her. da gul
1

--al. le v,e del

***

~n cuanto al éxito alcanzado por esta deliciosa óp.era, en la primera representación, poco t~ne?I?S que a9regar. El público, como sucede siempre en otros casos,
guardó al pr1r.cipio la ma_s prud~nte reserva; pero, poco á poco, fué sintiéndose
subyug_ado por aquella música salpicada de bellezas, y, al terminar el primer acto
~plaud1ó. En el segundo-lleno de una poesía encantadora--siguió con profund~
mterés y paso á paso el desarrollo de la obra, y al final, aunque sin darse todavía
C?,enta exacta del mérito de Hansel y Gretel, porque no basta para ello una audición, se manifestó altamente satisfecho.
El desempefio fué un triunfo para la Compafiía: la Maccari caracterizó la Gretel
con yer~adero amo;, !ª Belloni estuvo muy discreta en el papel de Hansel, y la
Pozzi hiz? una bruJ.ª irreprochable. Los demás artistas que tomaron parte en la representac16n, contribuyeron notablemente al buen éxito obtenido.

. da

re

al. le v,., del

,lel!

�Domingo 15 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUST&amp;\D0

EL MUNDO ILUSTRIADO

Domingo 16 de Noviembre de 1903.

sentara el policía, me había hecho pasar los
«Rayos Y» por el cuerpo y conservaba mis
moléculas separadas en grado suficiente para
pasar á trav{·s de los cuerpos sólidos, si bien
quedando plenamente visible aún. En la celda de la pri8ión reflexioné más tranquilo.mente. Había cometido una gran torpeza al interesar al avaro y cruel .Juez Ilard en mis experiencias. Resolví salir en la misma noche
de mi calabozo, ir á mi laboratorio, tomar el
carb6n que había quedado efi lugar del diamante y restituirle su primitiva forma, mediante los «Rayos Y».
Así lo hice, esperando que fuera la noche
sombría y que la ciudad estuviera dormida.
Llegué á mi casa y me fué fácil despolarizar
el carbón, volviendo á lucir el diamante entre
mis dedos. Pero una idea tonta [el día entero había estado ofuscado seguramtnte] · me
asalt6.
Me dirigí á la casa del juez. Todo el mundo .dormía. Pasé, siempre á travfi- de las paredes y de todos los objetos que encontraba á

Los Rayos
•

Me había dedicado de tiempo atrás, desde
que aparecieron los primeros estudios científicos acerca. de esas radiaciones curiosísimas,
Rayos X Rayos Becquerel, Luz Negra y demás qu~ en la ciencia moderna son, seguramen'te la vanguardia de asombrosos descubrimient¿s. me había dedicado, decía, á experimentar ~on estas fuerzas desconocidas, seguro
de que en ninguno de los ramos de la Física
v de la Química podrían ser mis trabajos más
fructuosos.
Precisamente acababa de descubrir ( que
mejor sería hubiera~ perman~ci~o en e) más
profundo ¡;ecreto) ciertas rad1ac1ones mixta¡;,
que procedían tanto de una cn~~gica cor.rie11te
elfctrica, como de una emanac1on lumrno~a,
de especie poco co!1ocicla. Había yo lo~raclo
formar radiaciones que hal.Jía llamado" Rayos
Y• solamente, por darles un nombre, pues
pr~paraba una conferencia en la univer¡;idad
local, para presentar ante e!, profc.sorado mi~
estudios y pedir la aprobac10n que yendría a
ratificar mis teorías.
·
Los «Rayos Y» tenían, como , es de suponerse, curiosas pro¡_iiecladcs,. una &lt;le e~las
era la de ampliar, en Cierta medida, los espacios que separan entre sí los átomos y las moléculas. Aún no había yo logrado determinar
claramente cuál era el género de tales radiacionei:;; pero la técnica necesaria parll: rroducirlas me era muy pe1fectamente familiar.
Se sabe que las moléculas que forman, por su
aglomeraci6n en número infinitamente grande los cuerpos todos de la creaci6n, se encuentr~n entre sí á cierta (.lif1tancia unas de otras,
&lt;le manera que, comparatinlmente al tamaño
&lt;le tales elementoe, se puede decir que median
entre ellas espacios tan considerables quizá,
como los que median entre las estrellas y planetas que constituyen el mundo sideral.
Estaba yo, tranquilamente, buscando la
manera de ampliar mi descubrimiento. Había
logrado ya que mediante la aplicación de loii
«Rayos Y», las moléculas que forman el cuerpo humano se separaran entre sí de uno á diez
billonésimos de milímetro. Con esto bastaba
para que, cuando el desplazamient~ ~e las
moléculas era pequeño, los cuerpos sohdosen apariencia -quedaran dotados de la propiedad ele pasar ÍI través de los otros. Cuando
el desplazamiento era suficiente, quedaban los
cuerpos primero im·isibles, y, además, dotados de la anterior particularidad curiosísima.
Calcúlense cuáles serían mis esperanzas, dotado como estaba del poder de ampliar los espacios intermoleculares de mi cuerpo, de tal
manera que, cuando menos, pudiera yo pasar
á través de los muebles, de las paredes, de
cuanto cuerpo existe; pudiendo, adem(1s, hacerme absolutamente invisible cuando se me
ocurriera aplicar á mi cuerpo el desplazamiento más considerable que dan mis uRayos Y».

***

Mi amigo, el Juez Hard, se present6 lamafiana precisamente en que acababa yo de perfeccionar mis aparatos productores de «Rayos
Y», con objeto de tener conmigo una conferencia privada. Era el Juez Uard un mal sujeto
que no.die de la comunidad apreciaba, por sus
malas inclinaciones y por las intrigas que le
habían abierto el paso de la magistratura, en
contra de los deseos de todos sus compañeros.
El objeto de su visita, según pude después
comprender, era doble. En primer lugar, pretendía encontrar la ocasi6n de ver si lograba
descubrir algún detalle que le permitiera obligarme á que lo asociara en la explotaci6n industrial de mis descubrimientos. Además, según me explicó, le habían entregado, para su
venta, un hermoso diamante y quería que,
mediante mis aparatos y mi experiencia, le
dijera basta qué punto el brillante ern legitimo y valioso.
Para investigarlo, dejé al Juez Ilard en mi
despacho y pa&lt;!é, no queriendo asociarlo á
mis experiencias, á mi laboratorio, que estaba
contiguo. Vi, al entrar, que se encontraba un

f
-.;

1,

reóstato en mal estado y que corría el riesgo
de polarizarme fácilmente, sin quererlo. Para
corregir el defecto de la instalación, dejé sobre
un estante, de láminas de vidrio, el diamante
del Juez Hard. Era una hermosa piedra de
alto valor, que brillaba intensamente. Viéndolo estaba cuando, con asombro que se comprenderá fácilmente, vi que en unos cuantos
segundvs cambiaba de forma y de color, desprendía unas cuantas chispas y se trocaba en
un fragmento de carb6n, negro, insignificante ......
.La lámina de vidriQ sobre la cual lo había
yo colocado, estaba en contacto con los reóstatos que empleaba para hacer pasar mis «Rayos Y•, y seguramente que, entre los efectos
desconocidos de tales rayos, existían los que
habían producido el cambio. Separadas un
diez billonésimo de milímetro las moléculas
del diamante, quedaba convertido en el pedazo de carb6n que primitivamente le había &lt;lo.do nacimiento.
Antes de que yo pudiera evitarlo el Juez
Hard, con la impertinencia que le ~ra característica, abri6 la puerta, no queriendo por
más tiempo contener su curiosidad infantil.
Tal era mi male~tar, mi perplejidad que me
preguntó agitadísimo:
'
- ¿Es_ la piedra lo 9ue pretenden que sea
sus duenos? ¿Vale el dinero?

Y no reflexioné en la cla~e de persona
me escuchaba. Le contesté casi como •
blara conmigo mismo. Su contest::ci6n
1,0 not-lr el error en que me encontroba.
-¿Qué me cuenta usted?-me dijo con
no de voz más agrio que encontró á su
ce. Me interesan poco los rayos y d
mientas. ¡Mi diamante, 6 me nré preci
creer que es usted un ladronzuelo vul
Perdí la cabeza. Tantas emociones
en unos cuantos segundo¡;, me trasto
Queriendo demostrarle que no era lo q
saba, tomé rápidamente los reóstatos
emanaban mis «Rayos Y», y los hic~
mi cuerpo, y antes de que algo pudiera
tar, había yo pasado dos 6 tres vecee á
las paredes. Sus ojos se dilataron n
dos, por un momento Jo vi titubear¡
mirada maligna y cruel que le era n
volvi6 rápidamente á sus pupilas.
-Hermosa prestidigitación-;-di~o.
camente. -Pero me interesa mas m1d1
Pronto; termine ustecl sus juegos ó l_-'
mediatamente á un policía, y se ganllP'
diez afios de presidio por ladrón . ..
-Llame usted al policía-le d1Je;teresa poco ir á la cárcel, puesto que
salir de ella cuando quiera. Y ~ntes
reflexionara sobre mis palabras 1mpard
ru
el policía estaba al lado del Juez H
servil sonrisa de los débiles ante loe
- Este hombre me ha robado. Le en
para prueba, un grueso diama.1te que
á devolverme ahora. Bajo mi respon'!1l
preséntelo en la demarcación de pali
nombre.

***
Por fortuna, momentos ante!! de 4

mi paso, basta la alcoba de Hard. Al verme entrar, á través de los muros, Hard, que no se
había dormido aún, qued6 por algún tiempo
atónito. Nada dijo. Me acerqué á. un perchero en el que se encontraba un chaleco y sin
hablar tampoco, dejé el diamante en 'uno de
sus bolsillos. Esperaba que al día siguiente el
Juez Hard iría á la cárcel, confesaría tener la
piedra en su casa y me rehabilitaría. En efecto, muy temprano lo vi ya en mi ce!Ja usando de la facultad que le concedía su ~mpleo
de juez.
Pero en vez de pedirme excusas y de prometerme lo que yo esperaba, me dijo en tono
s11 rcástico:
-He visto algo que no me explico, y he
comprendido que es usted poseedor de alguna
U]isteriosa fuerza quE&gt;, bien explotada, nos duna una fortuna á cada uno. Voluntariamente
es difícil que usted con¡;ienta en asociarme á
sus e:'-periencias y permiti!me que explote industrial~·iente sus descubn~ientos; pero tengo en mis manos su porvenir. Solamente saldrá de la cárcel en el momento en que firme
u n d?cu~ento ,a~ociándome por igual á. sus
experiencias y exitos. De otro modo tendrá
usted uno. condena de diez afios por l~urto.
-Pero-le contesté-el diamante se encuentra E&gt;n poder de usted. Y o mismo lo he dejado en su chaleco.
-Lo creo; pero ¿cuenta usted con los testitigos suficientes de e!te he~ho? Porque yo,
personalmente, me cmdaré bien de anunciarlo
al público.
C01;D-P,rendí ~ntonces que toda mi obra, toda m1 vida, m1 porvenir, estaban en manos

del Juez IIard, que seguramente explotaría
su situación en detrimento &lt;le mi persona y de
mi honor. Por otra parte, me repugnaba f'l
pensar tan s6lo lo que sería capaz de hacer el
avaro, cruel, seco &lt;le corazón y criminal Juez
Hard, si tuviera en sus manos mi descubrimiento. Se despidió de mí, siempre sarcásticamente.

nador. Aunque le agradecía. su interés por mi
causa, le dije que no aceptaría nada que no
fuera la completa rehabilitación de mi honra.
Discutimos y me convenció de que no por
mí, sino por mis estudios y en beneficio de la
humanidad, debería aceptar el indulto; ¡,ero
le impuse la condición de que habíamos de
trabajar juntos por conseguir mi reivindicación completa, absoluta.

***

No había pasado un mes cuando, por intervención del Juez Ilard, á quien yo no había
vuelto á ver, fuí condenado, ú pei:ar de mis
protestas, por el .Jurado. que el mismo Hard
presidió cínicamente. )le condenaron á los
diez años de presidio que me había prometido
en nuestra entrevista.

***

Todo. mi \1 ida en la prisión. circulaba en redor de un pensamiento único: encontrar la
manera de rehabilitarme; pero bahía confiado
mucho en la honradez del Juez Ilard y no tenía pruebas dP. ningún género en su contra.
Solamente me quedaba esperar un milagro.
La obsesión constante me enfermó. En la ení~rmería de la cárcel conocí al Padre Angel.
Era un verdadero !'acerdote, honorable piadoso, un hombre de bien. Me tomó ca;iño y,
en las tardes, en cuanto terminaba su servicio
en la prisión, subía á la celda en que purgaba
yo una condena tan injusta.
Le conté mi historia y ni por un momento
dudó de mí, sobre todo porque al mi-:mo tiempo que le explicaba el poder de los «Rayos y,,
pasaba, ante sus ojos, á través de las parede;
de piedra de mi celda.
-¿Por qué, put'la-me preguntó,-aún permaneces en la cúrcel? Podrías salir á la hora
que quisieras ......
-Pe!o no saldría rehabilitado-le contesté. -11i honra está por encima de mi libertad.
El P_~dre Angel, muy impresionado, me
prometio s~ ayuda y quedamos en que todas
las 1,ocbes iría á 9uedarse en i:ni lugar, para
que fu~ra yo á _mi casa, á m1 laboratorio, á
P,erfeccionar mis descubrimientos. Así lo haciamos noche por noche. Un día el Padre Angel me llevó mi perdón firmado por el Uober-

***

Desde el primet día comenzamos á trnb.tjar. Teníamos en nuestras manos los «Rayos
Y,'., que llevados ?-1 grado mayor de dei,plaza- ,
miento, nos permitían hacernos in ,·isibles. l~n
ese estado podríamos sorprender al Juez Hard
y arrancarle la confesión &lt;le que era yo inocente.
SeguimO!', invisibles, por espacio de algunos días al Juez Hard en todos sus paso!', y
desc_u brimos, en efecto, datos que nos podrían
servir para lleg~r á conf~n~irle por completo..
Estábamos, siempre s1gmendo á IJard en
l~s carreras &lt;le caballo~ el Padre Angel
yo;
vimos que Hard había aposta.do fuertemente
por ~leterminado c_a ball?, no el favorito, y presumimos qu~ hubiera Cierto arreglo criminal.
En pocos mrnutos nos convencimos &lt;le que
era un robo descaraC:o el que Hard premeditaba~ Había puesto de acuerdo á cierto jockey
ladron, para que cerrara el paso al favorito
cuando éste se adelantara. Es juPgo que muchos bribones conocen bíen. Pero yo me acerqué prude_ntemente al favorito y Íe comuniqué, mediante un pequeño aparato portátil
que 11eva_ba á pre,·ención, la facultad de los
«Rayos_\•·, Así podría pasar por encima, por
en rned10, a través del que se le opusiera.
, El_ espectácul? de Hard, indignado por la
perdida, era odioso. Contaba con la ganancia
segur~ por su criminal proceder, y fué para él,
ade~as de una sorpresa desagradable, un:i
pérd1da,fuerte; am~a~ bastantes para que 811
~a~ cara~t~r se exh1b1era. Minutos des pué,.:,
md1gnad1simo, se prcsentaba en el Club donde le habían admitido por casualidad' solamente.
El P~dre Angel y yo le seguirnos. Pero mi
desgracia me perseguía y había de comunicarse, como mis «Rayos Y11, á las personas que
m~ acompafiaran. l\1e distraje en el Club
mientra~ ~l Padre Angel, cansado, se sentaba
en un ~1llon de brazos, cerca del fupgo. Nunca hubiera so_sp~cl~ado lo q.ue pas6, á pesar de
que fu~ el prmc1p10 de mi rehabilitación.
, .., Furioso, repugnante, se present6 el Juez
Hard, antes de que comprendiéramos que
!1º podi~ vernos (porque seguíamos bajo la
1~fluencia de los «Rayos Y»), se precipitó al
sillón donde reposaba el Padre Angel, sentán-

y

r

..

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 15 de Noviembre de 1903.

del año paFlado, después de examinar con t
da escrupulosidad, los distintos proye~tos p
sentados por algunos ingenieros alemanes
El edificio tit&gt;ne cuarenta y un metros·
frente, y está dividido en dos alas, de dieci
ch? metros de fondo .cada un~. En la plan
baJa se encuentran situadas siete piezas
clases, un espacioso flalón de conferencias y
departamento de la dirección, y en la alta
habitaciones privadas del jefe superior' d
plantel, otras piezas para clases y un salón
dibujo.

***
La inauguraci6n se verific6 á las once de
mañana, hora en que se present6 á. las pu
tas del plantel el señor General Díaz. Loii
flores Bar6n Von Fl6ecker, Encar~ado de N
gocios de Alemania., Ric1mlo Díener Hu
Schérer y Julio Albert, recibieron al 'pri
Magistrado, conduciéndolo ha~ta el salón p ·
cipal del Colegio. Una vez que el señor p
dente tomó asiento en el lugar de honor, d
pués de haber escuchado el coro «Preis Li
que un grupo de niños entonó á. su llt&gt;g
el sefior Von Flóecker pronunci6 una t&gt;ntusi
ta alocuci6n para dar las gracias al señor
Colegio Alemá.n.-La fachada

dose rápidamente, creyendo que estaba vacío.
Por un segundo sus ojos se dilataron, sus
narices resoplaban, mientras yo, comprendiendo lo que pasaba, grité:
-Pase usted, Padre Angel. ¡Pase usted á
través de él!
1mposible. Unos cuantos movimientos más,
y Harcl qued6 sentado en el sill6n. El Padre
Angel había desaparecido por completo.

***

Me retiré angustiado, pensando en suicidarme, ya que mi desgracia era tan persistente.
Toda la noche pasé insomne. A la madrugada se present6 el Juez Hard. ¿Era el Juez
Hard? Su mirada era dulce, tranquila su apostura. Fácilmente reconoci en su voz algo como un eco de la voz del Padre Angel. Me hab16 dulcemente.
-He comprendido mis errores. Mi conciencia me impediría vivir si no hubiera, previamente, rehabilitado la caui.a de usted. Vengo
á que me acompañe á la Corte. Declararé que
el brillante se encuentra en mi poder y que,
s61o por un error que ahora no comprendo, be
podido negarlo en el jurado. Deseo que comparta usted mis bienes, ya que ha sufrido usted tanto por mi causa, y, además de nombrarle mi heredero universal, tengo intenciones de que ante un notario declaremos ser, no

solamente amigos, sino algo así como padreé
hijo......
Y no sé si debo agradecer al Juez Hard 6 al
Padre Angel mi rebabilitaci6n y la existencia
feliz que hoy llevo.
Arreglo del Ingles para "El Mundo Ilustrado."

o
Inauguración del Colegio Alemán
Con asistencia del señor Presidente de la
República y de los miembros más distinguidos de la colonia alemana, se efectu6 el día 5
del actual la inauguraci6n del Colegio Alemán,
cuyo edificio se levanta, en terrenos de Romita, en el lugar que ocupaba el tívoli 1,Petit
Verflailles».
El terreno en que se encuentra el Colegio
mide ocho mil metros cuadrados aproximadamente, y fué adquirido por la Junta Directiva del Ei;tablecimiento en treinta y dos mil
pesos. Grandes árboles sombrean el edificio
y desde los balcones de éste se dominan perfectamente los más bermo~os paisajes del
Valle.
La construcci6n, protegida por una reja de
hierro que v1:, á la calzada de la Piedad, y por
bardas de mampoatería que la separan de los
predios colindantes, se comenz6 en noviembre

El sefior General Díaz, al terminar su alocución, fué o,,acionado por la concurrencia.
De,ipués ocup6 la tribuna el Presidente del
Coni;ejo de Admini:-tradón, sefior Díener,
quien excitó á los padres de familia para ']Ue
pre!'taran al colegio torla. la ayuda de que fueran capaces. El dlimno Imperial» cerr6 el
programa, pa.!'-ando en seguida todos los invitados á uno ele los salones, donde se sirvió un
lunch-cham pagne.

o
ARTISTAS JOVENES
J0SE M, LUPERCIO

En este número encontrarán nuei:;tros ledores una i:;erie de retratos y paiFajes firmados
por el señor José :\J. Lu percio, fotógrafo de
Guadalnjara.que obtuvo últimamente
en l\Iarlrid el riiplo•
·
ma único ofrecido
por un periódico especialista al antor
,., ....
ele lm1 trabnjo&lt;i que,
á su jnicio, fueran
mús bellos y estuYieran mejor ejecutados.
Lupercio, á quien
i:;in vacilar puede
llamarRe un artista,
es joven aún, y por
rn dedicación y su
1alento merece que
se le tenga como á uno dP. los mejores fotógrafos de la República. Ama á. f!U arte con
verdadero amor, y mái; por vocaci6n que por
lucro, se le ve siempre entregado al trabajo, á
un trabajo que F&lt;i mucho tiene de industrial,
mucho tiene tam hién de artístico, desde el
punto de vista del buen gusto.
Lfl. obra ele Lupercio no es la obra de un
espP.ciali,.:ta: lo mismo se encuentran en sus
mue,-trarios cuadrmi de co!ltum bres nacionales
que viRtas que reproducen los má'I encantadores pai,:ajes; lo mismo el retrato del personaje
6 de la dama ele polendas, que el del granuja
6 el de la pordiosera; lo mismo, en fin la escena que se deRarrolla á las márgenes del río,
que la que se dPsenvuelve en el obscuro cuchitril del proletario: todos los asuntos pasan por
su cárni.ra, y todo sale de sus manos lleno de
verdad·, de esa verdad que muchos ambicionan, pero que pocos logran.

g1'Ul)O

de alumnos.

neral Dfaz, que honraba con su presencia
Colegio, y para encomiar su meritísima la
de gobernante. EL Encargado de Xegocios
minó su alocución con un ¡viva! para el se
Presidente, que la concurrencia secundó
entusiasmo.
El coro de nifios cant6 luego nuestro Hi
no Nacional, y el señor General Díaz, le
tándose de su a1,iento, correspondió {das
tuosas palabras del señor Barón, diciendo,
tre otras cosas, que: "aunque el señor En
gado de Alemania había llamado fiesta f
liar á la que estaba celebrándose, debía
considerarse mayor y de más trascenden
porque era un acto del que debía felic~tar88
país, ya que las escuelas de las colonias
tranjeras difundían los elementos de P
ridad y de adelanto.
-((Ojalá-agregó el señor Presidente-:-&lt;r
se establecieran sucursales de este colegio
otros lugares importantes de la República,.
d,os alemanes han concedido siempre .
cha importancia á la causa dé la instru
popular, y con mucha razón había conl
Moltke que las victorias de. las arm~ al
nas se debían, en primer lugar, al increi:11
to de la escuela alemana».

Izando la vela.

( Fot. Lupercio.)

~n el paisaje, sobre todo-y esto no quiere
decir que eus retratos no sean por lo regular
ohraA muy acabadas,-Lupncio es un m11tistro: ahí están sus «marinas», que un pintor no
desdeñaría para in»pirarse en ellas: luz conjunto, todo es digno de verse; ni una s~la figura que eRté fuera de i;u lugar- el fondo se
aleja, y los grupos aparecen, no ~pelrnazados
y como puefltos sobre un fonclo de cart6n !lino desprendiéndose de la lejanía; como debe
ser, en una palabra.
En cuanto á loi:; retratos, se advierte deFde
luego que el artista conoce á. maravilla los
eft&gt;ctos de contraste y quei.,aheimprirnirá.i;us
figuras un sello de verdadera dulzura. La cabeza de estudio que publicamos en primera
plana, .Y 13: cabeza de viejo que aparece en otro
lugar, Justifican lo que decirnos.
El triunfo obtenido por Lupercio ha sido
pues, legítimo, Y. ojalá que lo~ aplausos qu¿
por él se le han tnbutado, lo eet1mulen y alienten para seguir cultivando un arte que tanto
ha progresado entre nosotros.

Colegio Alemán.-Salida de los niños.

Colegio Alemán.-Un

Domingo 15 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

o
. La imaginación, dejada libre, no nos da caS! más qu~ ama.rguras y dN•conte11toi:;; l'Ólo
n~s da sat1Rfacc1ones y placerei, cua 11 cI 0 la dom1.na la voluntad, y la raz6n la obliga á trabaJar con un fin.

Taller de Lupercio en Gua.dülajara.

�DomLn.go 15 de Noviembre de 1903.

F-L MUNDO ILUSTRADO
.

""""'"

Domingo 15 -de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUST RADO

BELL
Han pasado ya algunos años y, á pesar de
ello, no puedo olvidar la impresión que recibí una mañana de noviero bre.
Dormía tranquilo, soñando, como suefian
siempre los pobre!!, en lo que nunca había de
alcanzar, cuando dei;perté rnbref&lt;altado al oír
la voz de mi hija, que me gritaq,a a l oído estas
palabras:
-¡Papá! ¡Papá! ¡Bell ~e ha vuelto loco!
Y había tal tristeza, dolor tan infinito tan
gra.nde, en aquella exclnmación que salió como un quejido por los labios de la criatur~
que, alzándola en mis brazos, tuve que con:
eolarla con mimos y halagoEi, asegurándole
q ue es0 no era cierto, que Bel! volvería muy
pronto, bueno y sano y coloradote-icoloraclote Bell! Dios mío, qué disparn te!-que ella
le vería, y lo aplaudiría y lo Ealu&lt;laría como
en otras ocasiones.
Y cuando, ya convencida, la despedí con
dos besos ... ...... ó con doscientos, porque los
besos que se dan á los hijos nunca i::e cuentan, me quedé triste, cabizba jo, temiendo cerciorarme de la veracidad de la infaui,ta notiria, lanzada imprudentemente por un peri6dico.

***

¡Bell loco! Bell el enharinado, el arlequineEco, el extravagante, el único, el insustituible Bell, ¡loco! ¡E!'o era imposible! ¡No, no
ponía conformarme con la id"a de que sobre
todos los que tenemos hijos, cayera esa desgracia!
Bell lo era todo para mi hija: con él sol'íaba si estaba dormida, en él pensaba al despertar, ba!'taba su recuerdo para hacerla reír,
y palmoteaba de gusto cuando le presentábamos el muñeco en el que u n «artista» ignorado
había hecho la caricatura de1 popular clown.
Si la niña estaba enfermita y se n egaba á
t0mar la medicina, dernparecía su rebeldía al
invocar el nombre de Bell; sus c,i.prichos infan tiles, sus enojos, sus terquedades de chicuela consentida, morían como por en canto al
decirla seriamente: «¡ Se enoja Bell!,, Entonces la nifia se t ransformaba, se volvía dócil,
consecuente y buena, y con arrumacos y coqueterías de mocosa, preg untaba:
-Papa, ¿,me l levarás á ver á Bell? ... ... ¿Y
qué h ará, eh? ¿Tocará la cafetera? ¿Saltará
muchos caballos? ¿Se dará de !:'ent obes?
Se le aseguraba que sí, que haría todo eso
y muchas cosas más que habría inventado
durante su ausencia; y, llegada la soñada noche, arafiando las pocas m0ne:las encerradas
en el caj6n del armario, sncri ficando lo más
ii,dispensahle, dejando algún objeto en ma•
nos del avariento prestami!,ta, se reunía la
cantidad necesaria para poder ocu par un lugar en la alta gradería, y alla. íbamos todos,
a legre~, gozosos, rifndo de an temano con las
ocurrenciaA de la chiquilla:
-Si Bell me pide un beso, ¿se lo doy?
-Sí, hijita, cuantos quieras.
-¿Y él no me puede regalar otro Bell?
Porque yo quiero tener un Bell en la casa.
-Pues, eso ya es más difícil; pero, en fin,
veremos.
Ya en el Circo, cuando me sentía arr~llad_o
por ese tintineo de las risas frescaf', cnstal!·
nns, puras de los niños, olvidaba todas mis
tristezas, todas mis miserias, m is dolores todos, y, riendo, pero con un sollozo en lagarganta, bendecía á aquel hombre á quien debíamos esos pocos momentos de alegría, que,
dei,graciadnmente, los pobres no podíamos
ofrecer muchas veces á nuestros h ijos.

.

~;lAfcDO

s A-i'JL !+-f. z

¿

***

-LAV ANDERAS. (Fotogra ffas de Luperc!o).

Bell loco, era Bel! muerto. Y Bell muerto,
significaba un vacío en el hogar. El, inconscientemente, mandaba, y reinaba y goberna·
ha en mi casa; ante la suya, corría avergo?za·
da mi autoridad paterna; si ahí había trinos
de pájaros, risas contagiosas, estallidos de sa·
na alegría, á él se l e debía.
Lo consideraba como al segundo padre de

E9'J I po
Tipos Nacionales.-lndios lluicholes.

fie.ff,4

/4.J &amp; O fc,f;:,2._

2-¡, /7/

(Fotografías de Lnperoio,)

�Domingo 15 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRIADO

mi hija, y no me sentía celoso de esa extrafta
paternidad, porque, gracias á ella, había disfrutado de algunos momentos de olvido d
ese olvido que es la anestesia del dolor. ' .
Pero ahora todo eso se iba, se había ido ya,
seguramente._ La desgracia nos. arrebataba ¡
ese buen amigo que robn ha á 1111s ojos Ja:¡ mi
radas de los ojos de mi hija.
•
-¿Qué har~mos, papá?-preguntaba la ni.
ña.-Y esa misma pregunta yo me la rep~tía.
«¿Qué haremos?,, Porque no era yo solamente,
éramos mucho¡, los que teníamos precisión d
solucionar ese difícil probl!'rna.
Y al formularm~ la pregunta, !'urgía ant.
mi vista la extrafia figura del payaso. Mas no
podía im11ginármelo encnrado, corno lo afir.
m~ba el pe~ióc!ico,. allá en su _casa. de Guada
laJnra, febril, 111qu1eto, extra.viada. la mirada,
soñando con esas gran&lt;lezas fabulesC'as con
e~as opulencias de sultán, l!on esos ho~oNI
regios que, se aecía, constituían iiu delirio·
' en t ui-insta,
.
1ocnaz, anun.'
no: ante mÍ aparecrn
ciándose con su eRtridente é inirnitnhle carca.
jada, y i;altando á la pista en rne&lt;lio di:! un coro de risas y de aplnusos.
Como una ob., esión consoladora. alentaba
aún la esperanza...... ¡ Bell loco! ¡Si no podía
ser! ¿Cómo él, el ccclown,» el paya~o que d&amp;;
todo se burló, que de todo hizo mof.L v
.casmo, iba á caer en ese ridículo delirio de
grandezas inagotables? ¿Qué más grand
que ser amado, adorado por tantas alrnrui pu•
ras, aún no envenenadas en los pudrideros d
la vida?
E~taría. enfermo; eso s~ P5&gt;dría ser cierto¡ y
en ese caso, deberiamos ir a curarlo, á decirle que procurase sanar pronto, porque nos ha•
cía mucha falta. Y ... otra idea: le llevaríam
á los niños. ¿No había él curado á tantoM coa
su sola presencia en la arena del C1rco·t ¡Puea
ahora lo curarían ellos con las caricia~ tle eua
manecitas suaves como copos de algodón, coa
los húmedos besos de sus bocas, con su inter
mina ble parloteo y con la sinfo11ía armoni
de sus risas. Y sería hermoso, muy hnmoeo,
verles á todos en conmovedora procebiórr, agi•
tando las sedosas melenas rul,ias ó neg11U1, y
repicando besos, uno. dos, muchos, muchoe,
en los pálidos y secos labios del payaso.
Después, ya curado-porque se curarla,
¡vaya si se curaríal-nos le traeríamos por
acá, á su casa, á su México, á su Circo¡ le
pondríamos el traje bombacho de seda am~
rilla con «caras,, de luna, redondas como platos; le pintarrajearíamos el rcstro, le peina•
ríamos el copete; y así, como empujado poruna avalancha dominadora, aparecería en la
pista soltando al aire su estridente carcajada.
en medio de un coro de risas, y de grito8 1
de aplausos.
Pero ...... ¿y si la noticia era cie1 ta?-pen·
saba yo. - Y entonces llegaban hasta mí, claras y distintas, las palabras de mi chicuela:
-¡Papá! papá! ¡Bell se ha vuelto loco!

Domingo 15 de Noviembre de 1903.

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***

(Fotograf!a de Luperclo.)

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Pasaron dos días. La mua estaba triste,
C0!1 esa tristeza misteriosa d1, las criat
precoces.
-Papá, ¿qué no «inventarán» otro Bell?preguntaba.
Y al oír la respuesta dudosa, volvía á 811
desesperante mutismo.
Al fin, una noche en que vagabundeaba Y
por la ciudad, se me ocurrió llegarme á laOfi•
ci;ia de Telégrafos y preguntar si se había recibido alguna noticia de Bel!.
·
-Sí, señor; precisamente hoy remitió
un telegrama dirigido á un pariente suyo.
Indagué el domicilio del pariente y cons&amp;guí que me mostrara el telegrama, que, en resumen, decía: «Knvíame dinero.-BELL.•
¡Bell no estaba loco! ¡Bell estaba más cuerdo que nu11ca!

Yistas de Ocotlán y de Chapala.

-

,

Y esa noche hubo en mi casa cantos, risa1
alegría.
Octubre 30 de 1903.

Manuel M. PPltS•
Cuernavaca.-El "Parque Carmen Romero Rublo de Dtaz," inaugurado el 15 de Sepfü,::nbre.

\.

,.

�Domingo 15 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRiADO

EL MUNDO ILUSTRJADO

Domingo 15 de Noviembre de 1903.

----------

Nuevo Parque en Cuernavaca
El 15 de septiembre se inaugur6 en Cuernavaca el Parque «Carmen Romero Rubio de
Díaz», formado en uno delos sitios más pintorescos de aquella población por iniciativa del
señor Gobernador del Estado, Coronel Don
l\Ian uel Alarcón.
El nuevo sitio de recreo es muy espacioso;
está sembrado de frondosos árboles, que dan
sombra y frescura á sus glorietas y avenidas,
y cuenta con artísticas fuentes de mampostería, dotadas con bonitos juegos hiclráulicos.
Al pie de los árboles se ven grupos de plantas
finas en forma de abultados, y sobre las pilastras de las banquetas, jarrones y otras figuras
•tue hermosean notablemente el conjunto.
En este número damos á conocer dos fotografías del nuevo parque, á reserva de publicar otras próximamente.

00
Notas Extranjeras.
Se han hecho muy curiosas experiencias en
la línea eléctrica de tranvfos entre Zossen y
l\Iárienfeltle, en Alemania: Se ha tratado de
experimentar cierto sistema para la construcción de vías de este género, ideado por una
'casa de Berlín. La Yía, los durmientes, los
postes conductores del cable, los «trolleys", todo ha sido moclificado para que los experimentadores pudieran atreverse á dar velocidades de ciento cincuenta kil6metros por hora.
En ciertos momentos, la velocidad conseguida
por el curioso carrolocomotora fué de doscientos kilómetros.

***
Se encuentran ya de vuelta en Roma los
Reyes de Italia, después de su viaje á través de
Francia y de su permanencia de unos cuantos
días en París. Parece que aún queda un eco
de las suntuosas fiestas en que el pueblo
francé::1 demostró su amistad al italiano y su
estimación por el Rey Víctor l\Ianuel y la Reina Elena.
Uno de los más suntuosos alojamientos conocidos, se dispu ,o parn los reyes en la Secretaría de Relaciones Extranjeras.

*
**
Los ingleses acaban de celebrar en Egipto
el aniversario de la ocupación de este territorio por las fuerzas británicas. Para celebrarlo,
se repiti6 en el escenario maravilloso que domina la pirámide de Cheops y la Esfinge misteriosa, una parada militar, reprod ucci6n exacta de la que en 1882 hicieron las fuerzas al
llegar.

Nueva locomotora eléctrica.

Desfile de tropas inglesas frente á. las plrAmldes de Egipto.

.· f ii .
¡

¡

i

En la faz del marqués no se ad vertía
ni en su voz cadenciosa y reposada,
que un gran dolor su corazón mordía.
Bra noble y tranquila su mirada,
su actitud no era humllde ni altanera,
sencillo era su porte y esmerado,
y llevaba. la rubia cabellera
echada atrás con femenil cuidado.
Ocultando el enojo reprimido
que impulsaba su altivo pensamiento,
frente al rey, que escuchaba distraído,
dijo el marqués con reposado acento:
-Tan sólo vuestra gran sabiduría.
dar pudiera, seiJor, tan buea gobierno;
¿,qué mortal, sino vos, inspiraría
ta.ata honrada labor en vuestro reino?
Vuestro gran corazón ha iluminado
con firme claridad vuestra. prudencia.;
y en la. austera virtud encastilla.do,
no turba la maldad vuestra concieacia.
De ánimo duro, corno fino acero,
¿,quién joya más valiosa ha. conquistado?
Y siendo como vos, puro y austero,
¿_qué reyes más virtud han alcanzado?
Proseguid, Majestad, por esa senda;
no dejéis que el demonio traicionero
con sus dulces halagos os sorprenda,
y torzáis vuestro juicio justiciero.
Calló el marqués. Mas, dura la mirada,
sacudiendo su altiva cabellera.,
y la mano en el pomo de la espada,
prosiguió con ardor ae esta manera:
-No obstante vuestra altura prodigiosa,
á vuestra honra tal vez no convendría.
una acción que, liviana y bochornosa,
al reino por entero indignaría.
Vuestro alcázar esconde una cautiva;
por muros y por sables resguarde.da
mantenéis, Majestad, como enemiga,

una cándida nifla, secuest1·ada.
Por su santa virtuit ofrecería.
entera mi fortuna, y mi cabt&gt;za;
mi propio corazón arrancaría
si fuera mancillada su pureza.
Ella encendió en mi corazón ardiente
de un vivo a.mor la poderosa llama;
por eso alzo mi voz triste y doliente;
mi corazón vuestra. piedad reclama. .
.
Muy pronto ha de extinguirse mi ~x1stenc1a.
si no me oye vuestra alma compa.stva¡
que amengüe su rigor vuestra sentencia;
ctevol vedme, seilor, esa. ca.uti va.
-Comprendo, dijo el rey, que os enloquezca.
la gracia de esa nifla encantadora,
y que vuestra alma ese dolor padezca,
mi corazón vuestro dolor deplora.
Mas, si mi condición de soberano
otórgame el derecho de su vida,
/.qué de odioso tendría que mi mano
la tuviese en mi alcázar detenida?
-Pues vuestra condición de soberano
á vuestra alma un deber tiene prescrit-o:
nunca manchar vuestra gloriosa mano
con el légamo infecto del delito.
El rey cuya conducta. es decorosa
no ejecuta una acción que es reprochable;
é infamar una niña pudorosa,
no es, seflor, una acción recomendable.
Vencido he de salir en la, porfía
y mi noble pasión será burlada;
mas siendo de vuestra alta jerarquía,
mi espada buscaría vuestra espada .. ••
-Al punto refrenad vuestra insolencia
y el ardor de tan necia algarabía;
tan sólo ejecutarse mi sentencia
vuestra ruda altivez consegufría.
d "d
-No obstante que mi ruego os ha ~fen 1
y os causan mis palabras impaciencia,
debe estar vuestro pecho condolido.

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.

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,
LOS REYES DE ITALIA EN PARIS.-La Reina Elena. del brazo de M. Loubel

__.

:Más os amo, señor, que á mi existencia.¡
si el cielo cotnpasi ve me otorgara
que en ddensa del trono la perdiera,
y cien veces la vida recobrara.,
otras tantas, señor, os la ofreciera.
Pero es digna mi voz y es decor?sa.,
pues mi nombre llevar no mereciera.
si ante ofensa tan cruda y dolorosa,
sin protesta mi frente sometiera..
-Noble marqués! Jamás varón nacido
estuvo como vos encadena.do;
pero amo vuestro pecho dolorido,
vuestra. ruda altivez me ha subyugado,

Descendéis de muy leales caballeros;
recorre vuestras venas ardorosas
pura saegre de indómitos_gue.-_reros
que empuña.ron espadas :71cto_r10sas.
Que olvide vuestro espíritu discreto
este desliz que mi virtud deplora¡
vuestra. noble pasión ahora respeto,
llevaos vuestra prenda tentadora. . ...
LUIS ANDRÉS ZúRlGA.

*

La más elocuente carta de consuelo que he
recibido en una gran desventura, fueron cuatro palabras escrita.:i con tinta roja por un desconocido: «Toda mi piedad».

*

Muchos hombres que tienen fama de trabajadores, no trabajan mucho más de lo necesario sino por desterrar de la mente la iclea de
la muerte.-E. DE AMICIS.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Eh MUNDO ILUSTRIADO

Domingo 15 de Noviembre de 1903.

Domingo 15 de Noviembre de 1903.

Las Terí\uras de la Muerte
Era un pueblecito, ca1:1i una aldea; en un
repliegue del monte se esc:ondía, humilde y temeroso, como el que huye del mundo y del
bullicio.
Y nadie en el mundo se acordaba de aquellas cuatro casuchas ocultas entre árboles añosos y arrebujadas, acaso para taparse mejor,
con enredaderas y emparrados.
Nadie se acordaba; pero hay un ser que
nunca se olvida de nada ni de nadie: en buena memoria no hay quieh iguale á la Muerte.
¿A qué cita no acude? ¿Cuándo se ha retrasado? ¿A quién hizo esperar si le llegó la hora? ¡Parece imposible que en el hueco de un
cráneo vacío quepan tantos recuerdos!
Pues era una tarde de invierno y la Muerte
se metía presurosa por el repliegue del monte. Iba de cara al viento: un viento de esos
que por venir rastreros, traen rPmolinos de
polvo, y el polvo se le metía, no diré por los
ojos, pero sí por los «cóncavos», á la vieja de
las agonías. Por eso, sin duda, se le pusieron
aquella tarde los «ojos tiernos», si vale la palabra. Hubo un momento en que se le metió
un mo,cardón, que anduvo revoloteando por
la pequeña caja hue~o~a, hasta que lo sacó con
la punta de la guadaña; hay moscardones que
nada respetan.
Entró al fin la Muerte en la aldea, y después, en una de sus casas más pobres, entre
tantas de humildad y pobreza.
En aquella casa vivía una abuela muy vieja, con su hija, joven todavía, y con una nietecilla de pocos años.
La abuela lloraba; a~onizaba la hija y á la
nieta la entretenían unas vecinas.
Como que no se esperaba más que la llégada de la l\Iuerte para que aquello acabase, y
aquello acabó en cuanto entró la siniestra
viajera.
... Se acercó á la cama, y tenía ya tan poca vida la pobre joven, que la Muerte no hizo más
que darle un beso en los labios, y el beso se

confundió con el último suspiro; aquél, helado, aún tibio é1:,te; despuéi:,, helados los dos.
Se asomó la Muerte á la ventana y no se
atrevió á salir de la casa; el viento era cada
vez más frío, más fuerte y más polvoriento.
Resolvió pasar en aquella casa la noche, se
acurrucó en un rincón de la salita que comunicaba con la alcoba y se decidió á dormir;
que por más que digan, á veces también echa
sus sueños la Muerte. Y sus sueños son muy
curiosos, alguna vez los contaré.
No cerró los párpados, porque no los tiene
su descarnada calavera, pero apretó los bordes de los cóncavos, los juntó todo Jo que pudo y los huecos se le llenaron de sombra: durmió. Algunas horas después despertó; porque
la Muerte tiene el oído muy fino; como que
es la única que oye á las almas cuando se escapan del cuerpo, á veces llorando, otras veces riendo. Despertó porque oyó un pequeño
ruido.
En el centro de la sala, en el suelo, estaba
en su ataúd la muerta, vestida de negro, con
las manos en cruz y pálida como' la cera; en
los cuatro extremos, cuatro velas encendidas.
La abuela, abrumada de consancio y de dolor, se había llevado á la niña á una habitación próxima, y se había quedado dormida;
¡pobre vieja! había velado muchas noches y
además la Muerte estaba cerca y alrededor de
ella anda siempre el i:,ueño.
La niña se aprovechó del sueño de la abuela, se le escapó de entre los brazos y se fué á
la cama de su madre; el ruido que hizo al entrar, fué el que despertó á la Muerte.
La Muerte miró con curiosidad á la pequeñu !la.
La niña llegó á la cama, se empinó cuanto
pudo y miró con la cabecita á ras de las sábanas; la cama, solitaria, ante el pequeño ser
se extendía como llanura helada en noche de
invierno; su madre no estaba en ella.

La Muerte pensó que en la vida hay muchos desiertos, pero ninguno como aquél.
El primer desierto á que la niña se asoma.
ba era el mayor.
·
Y se conmovi6 la Muerte algo, sih duda
porque el polvo d~l camino le había enternecido los ojos.
Corno la Muerte no tiene nervios, toda emoción en ella se traduce por crujimiento de huesos, y lP. cruji6 el esqueleto.
La niña oyó el crujido; se volvió y miró
hacia. !a sala. Vió luces y allá se fué.
Junto á la Muerte pas6, pero sin verla; los
niños no ven nunca la Muerte, aunque con ella
· se rocen.
En pie quedó la pobrecilla contemplando
el cuerpo inmóvil de su madre;
Al pronto no la conoció; luego sí, y empezó á llamarla muy bajito.
ce¡ Mamá! ...... ¡Mamálll
La Muerte enderez6 su esqueleto y observó.
La niña seguía llamando á su madre, pero
sih atreverse á tocarla; la inmovilidad y el silencio la daban miedo.
((¡Mamá, mamá, despierta! ¡Tengo frío!
¡Déjame echar contigo!))
A la }fuerte se le estremeció otra vez toda
la osamenta y enclavijó las huesosas falanges
de las descarnadas manos en los huesos de
las secas costillas. Si hubiera tenido corazón,
al corazón hubieran llegado los dedos. Pero
la Muerte no tiene corazón.
Al fin la niña se arrodilló junto a.l cuerpo
de la madre, y con la tibia manita hizo una
caricia en aquel rostro más frío que el mármol; pero la retiró con terror diciendo: ffj Fría
...... fría .... .. mamá; mamá ...... estás muy
fría!))
La Muerte, que nunca desea nada, tuvo un
deseo: poder dar calor á la cara de la pobre
madre para que la niña no dijese que estaba
fría.
Y se eropezó á restregar las manos una

....

La última corrida en la · Plaza México:"

contra otra; pero por más que hacía, los sarmientos huesosos siempre estaban helados.
Vencida en este empeño, se pnso las ma.nos
delante de la boca y en ellas echó el vaho;
empeño también inútil, era vaho de sepultura en noche de nevada.
Entonces le ocurrió una idea: acercó las
manos á la llama de una de las luces; pero la
luz se apagó.
La Muerte se dió por definitivamente vencida; alguna vez lo ha de ser.
La niña seguía llamando á su madre con
monotonía de péndola de reloj ó de corazón
que late.
La Muerte abría y cerraba. la boca al mismo compás. Es decir, la boca no; lo que hacía era separar y juntar en forma grotesca los
dientes, como si imitando á la niña, quisiera
decir también: «mamá, mamá)).
Al fin la niña lloró muy bajito.
&lt;&lt;Mamá...... mamá...... tómame en. brazos
y procuraba separar las manos cruzadas
de su madre y abrirle los brazos para que la
recogiese en ellos.
Imposible: no tenía fuerza para tanto la
pobre chiquitilla. Los brazos de su madre
estaban rígidos; los dedos de sus manos eran
clavijas de hielo.
Pero esto sí estaba al alcance de la Muerte.
Dar calor no puede; hacer que la Muerte abrace, e1&lt;0 sí.
Y se acercó al cuerpo de la pobre mujer;
se inclinó sobre él; le separó los brazos como
abriéndolos, de modo que no parecía sino que
la madre los estaba abriendo como de co!itum bre ...... y esperó. A la ni:ña no se atrevió
á tocarla.
Y así estuvieron: la muerta eu medio; á un
lado la niña arrodillada, llorando, llamando á
su madre y con los puñitos en los ojos; al
?tro lado la .muerte, arrodillada también, baJándose casi al nivd de la niña y sosteniendo
abiertos los brazos de la madre. Así estuvo
esperando con paciencia suma, porque nadie
tiene más paciencia que la Muerte.
Al fin la niña mir6; vió aquellos brazos que
se abrían, y se dejó caer en ellos contra el pecho de su madre.
La Muerte, con mucho cuidado, cerró los
brazos y puso las manos de la madre muerta
sobre la cabecita de la niña.
• • • • • • )&gt;

Una vara de Re yes.-Montes "adornándose. '• .-Un par de '·Faico."-Un pase de Montes.

Cuando la Muerte se puso de pie, sin duda
por el esfuerzo y por lo violento de la postu;·a, se había sofocado y sentía un poco de
calor.
La niñ·a se iba durmieudo; pero no se dormía del todo.
-Mamá .... .. ríete .... Ríete, mamá..... decía, acariciándole !a cara,
La Muerte quiso reír; pero r.;sultó una
mueca horrible.
Entonces se fué al balcnn y lo abrió; amanecía una mañana muy fría, pero espléndida; celajes de color de rosa; neblinas flotantes; rayos de luz.
Y pensó la Muerte: ccRi~as, por ahora no
hay más que ésas: las del amanecer)).
Pero la niña no acabaha de dormir; lloraba callandito, y llorando, decía:
-Mamá ...... mamá ...... cántame ...... cántame ...... Si no me cantas, no me duermo.
La l\Iuerte vaciló; después abrió la boca;
fué un bostezo horrible, pero de la negra caverna no salió ni un sonido.
Medito un momento y se dirigió otra vez á
la ventana.
Se asomó y de entre la enredadera que por
ella trepaba, cogió un nido. Los pajarillos se
alborotaron; el padre y la madre salieron huyendo. La Muerte puso el nido al lado, muy
cerquita de la niña, y mientras los pajarillos
piaban, el padre y la madre revoloteaban alrededor del nido, alrededor de la muerta, sobre la cabeza de la niña, por entre las luces
agonizantes, corno mariposas colosales. Y
mientras volaban ansiosos, piaban y piaban,
tanto, que cantaban casi.
Canto debió parecerle á la niña, porque se
durmió al fin, recostada ~obre el pecho de su
madre, e1~tre los brazos de la muerta, pegando su canta á aquella otra cara rígida, fría
inmóvil, mojándola con sus lágrimas.
'

.·- ~,

La Muerte se inclinó; con dos de sus dedos,
como con pinzas de hueso, cogió una de aquellas lágrimas.
Después salió de aquella casa, salió de la
aldea y siguió por el repliegue del monte, llevándose efltre las tenacillas verdosas de sus
dedos la lágrima de la niña, cogida de las frías
mejillas de la madre, como el ladr6n que huyera lJevándose una perla robada.
Dos ó tres veces se la llevó á los labios; pero no tenía labios con que recogerla.
Se la llevó á los ojos, pero no tenía ojos que
humedecer.
Y al fin salió el sol; una de sus rayos fué
persiguiendo á la sinie,tra ladrona, y á fuerza de acariciar la lágrima, la evaporó.
Cuando la- Muerte sintió que entre sus dedos no había nada, dejó caer el brazo con algo parecido al desaliento, se escarbó los huecos de los ojos, como si en ellos sintiese singular picazón, con la punta de la guadaña, y
siguió su camino. Y allí acabaron las ternuras de la Muerte.
JosÉ DE ECHEGARAY

••

VERSOS. SENGILLOS.
Si ves un monte ele espumas
es mi verso lo que veR·
'
mi. verso es un monte, ' y es
un a banico ele plumas.

Mi verí'O es cual un puñal
que por el puño echa flor;
mi verso es un surtidor
que da un agua de coral.
Mi verso es de un verde claro
y ?e un carmín encendido;
m1 verso es un ciervo herido
que busca en el monte amparo.
Mi verso al valientP agrada·
'
m1. verso, breve y sincero
es del vigor del acero
'
con que se funde la espada.
J osÉ

1L&gt;\RTÍ.

,

.,,

Un pase de "Faico."
NUESTRO

PAIS.-Panorama

de la "Barranca de Tfo Roberto." (E. de Mor,,10 ~.)

---

)j;;y
,__.....

Otro pase de Montes.

Un:. capa de "Faico."

�EL MUNDO ILUSTRADO
Jtño X-tomo 11-núm. 21

mtxtco, Dol!ltmbrt 22 lit 1903,

Director: LIC. RAf'AfL RtYf5o ~ PI NDOLA.

Subscrlpcidn mensual
ld t m,

forfnt■

Cier ente: LUI~ RtYf5o 5,PINDOLA

Eco de la5 fiestas de Goa17aJoato.
Hoy publicamo~ una vista de uno do los Salones del Palacio Legislativo últimamente inaugurado por el Sefio r Presidente
de la República.
.
Debemos hacer constar, en honor de la verdad, que tanto el decorado como el mobiliario de todo el Palacio, han satisfecho
en alto grado, así por su elegancia como por su severo estilo y perfecta manufactura, al mismo Señor Presidente y á todos
los Ministros extranjeros, que estaban en la firme creencia de que eran importados de Europa.-Al informarles que todos los
muebles del Palacio, sin excepción, se han fabricado en la conocida Fábrica de Jorge Unna y Gía., de san
Luis Pot o si, se apresuraron á felicitar al Señor Unna, que estaba presente, y el Señor Presidente al saber que la Fábrica ocupa solamente obreros mexicanos, estimuló á dicho Señor á que siga en su difícil tarea de po~er la industria ~acional á la altura de la europea. No dudamos que asi lo haga nuestro antiguo amigo de San Luis Potosi, ya tan ventaJOsamente conocido en todo el Pais.

Sl.50

ldem. ea la capital SI.U

Placer 5opre1170.

F~fqzON ~

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(Eatudio Fotográfloo de Lupero1o),

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO
Jtño X-tomo 11-núm. 21

mtxtco, Dol!ltmbrt 22 lit 1903,

Director: LIC. RAf'AfL RtYf5o ~ PI NDOLA.

Subscrlpcidn mensual
ld t m,

forfnt■

Cier ente: LUI~ RtYf5o 5,PINDOLA

Eco de la5 fiestas de Goa17aJoato.
Hoy publicamo~ una vista de uno do los Salones del Palacio Legislativo últimamente inaugurado por el Sefio r Presidente
de la República.
.
Debemos hacer constar, en honor de la verdad, que tanto el decorado como el mobiliario de todo el Palacio, han satisfecho
en alto grado, así por su elegancia como por su severo estilo y perfecta manufactura, al mismo Señor Presidente y á todos
los Ministros extranjeros, que estaban en la firme creencia de que eran importados de Europa.-Al informarles que todos los
muebles del Palacio, sin excepción, se han fabricado en la conocida Fábrica de Jorge Unna y Gía., de san
Luis Pot o si, se apresuraron á felicitar al Señor Unna, que estaba presente, y el Señor Presidente al saber que la Fábrica ocupa solamente obreros mexicanos, estimuló á dicho Señor á que siga en su difícil tarea de po~er la industria ~acional á la altura de la europea. No dudamos que asi lo haga nuestro antiguo amigo de San Luis Potosi, ya tan ventaJOsamente conocido en todo el Pais.

Sl.50

ldem. ea la capital SI.U

Placer 5opre1170.

F~fqzON ~

CJ-fP

V//IZ/ZI/J

(Eatudio Fotográfloo de Lupero1o),

�bommgo 22 de Noviembre de 1903.

La Belleza Artística
El objeto fundamental del arte es la belleza; ó de otro modo: que si el artista no engendra emociones estéticas, será cuanto se quiera, santo, sabio, filósofo, ateo, pero no será
ni artista, ni literato ni poeta.
El campo en que el artista ejerza su facultad creadora, no tiene límites: ¿c6mo ha de
tenerlos, si en todos el poder creador puso jugo de belleza y gérmenes de emoción estética?
¡Cuanto existe es bello, aunque su belleza esté
obscurecida! Desde el último grano de arena
basta el astro colosal; desde el jirón de sombra de la noche al cortinaje de grana de la tarde; desde la diminuta cristalización de lo orgánico, á la cristalización semidivina del pensamiento; desde el dolor al placer; desde el amor
al odio; desde la sombra de Luzbel, dibujando su pavoroso contorno en las tinieblas de lo
infinito, todo es luwinoso é inaccesible.
No, la facultad creadora no tiene límites ni
puede imponérselos nadie. Desde la última
nebulosa hasta nuestro globo; desde la piedra
al hombre; desde los tiE&gt;mpos prehistóricos á
las edades futuras; desde el cielo al infierno;
vicios y virtudes; las cenagosas capas sociales
y los regios alcázares; la mera imitación ó el
vagaroso vuelo por las regiones ideales; Ir.
realidad más tangible y tosca, como el sueño
más disparatado; ya la forma musical del verso; ya la prosa más ruda y enérgica; la mancha de color ó el trazo simple, todo es del
poeta y en todas partes puede buscar la emoción estética.
Este es el derecho del artista, y par3: realizar tales fines, la idealidad es la única ley posible y fecunda, siquiera el crítico imponga
después el debido premio de gloria y aplauso
si hubo merecimiento.
Sólo un crimen puede cometer el artista,
uno solo: no producir emoción estética; pero
este crimen no tiene perdón, siquiera la obra
sea un dechado de sabiduría ó un derroche de
virtudes.
Todo se le permite al genio creador, y en
tooo es libre: asunto, personajes, medio; nada
hay á que no pueda llegar, pero si no llega, la
responsabilidad es suya. Para él son todos los
derechos del código del arte; un solo deber
tiene, pero su cumplimiento es ineludible.
¡La belleza! Lo que es, no lo sabemos; quizás no lo sepamos nunca; pero que la belleza
es algo que "existe", que palpita en la naturaleza, y que así como la ola que llega á la
playa rompe en espuma, ella al llegará cielos
y tierra rompe en hermosuras, en luces y en
colores; y al llegar á las sociedades y á los individuos, infunde en las pasiones buenas y
malas, hermosuras de idilio ó hermosuras de
tragedia, bafiándolas, ya con las alegres claridades del amanecer, ya con los rojizos ó cárdenos resplandores de la tempestad; y que al
llegar al cerebro humano, tanteando por las
muchedumbres cráneos de ingrata piedra y
cráneos de plasticidad artística, como tantea
la lava del volcán resistencias y durezas de la
costra sólida de la tierra para brotar en hirvientes ríos y penachos de fuego, cuando encuentra el cerebro del húmbre de genio; por él
brota como sublime cráter de mármoles y
bronces modelados, en lienzos encendidos de
color, encantos de poetas, y creaciones mil,
graciosas, bellas ó sublimes; y que al llegar
al mártir, toma pala:bra humana, y dice así,
entre dolores: ¡creo!; y que al llegar al héroe,
dice, entre sangrientas victorias: ¡muero!; y
que al llegar al corazón, dice, besando ideales:
¡amo!; y que al llegará todas las juventudes,
dice con todas las alegrías de la mañana: ¡vivo!; y que al llegar al borde de los sepulctos,
dice al caer en medio de fantástica ronda de
tristezas: ¡espero!; y que todo esto se realiza
en la naturaleza, y en la sociedad y en el
hombre ...... ¡Ahl Que la bellezahacetodo, esto nadie puede negarlo sin negar su propio
ser, sin hundirse en la nada y aun hudiéndose en ella; que la be\leza suprema fué á llenar
los negros abismos de silencio y nE&gt;grura del
caos con las divinas palpitaciones de la creación.
JosÉ ECHEGARAY.

EL MUNDO ILUSTRADO

No es el puñal, sino la espada, el arma de
la libertad. -CHATEAUBRIA.ND.

*

El hombre, al declinar, gusta de rotroceder
á la hermosa infancia; y las sociedades caducas, hacia un pasado que se figuran venturoso
y cuerdo.-LAVISSE.

*
Hay, hai&gt;ta en los corazones degradados,
cierta santidad y grandeza cuando se abren
por primera vez a la gratitud.-SuE.

w

"El Munao 11ustraao"
o

Participamos á nuestros lectores que
á partir del primer domingo de Enero
de 1904, implantaremos en este semanario mejoras de mucha importancia.
El plan que tenemos en estudio
compí·ende diversos puntos relacionados, tanto con la parte literaria como
con la parte material del periódico) y
la adopción de un sistema de "primas" muy ventajoso para los subscriptores.
Como ya resuelto, anunciamos la
publicación de un gran

Número de Año Nuevo,
impreso en excelente papel. Este número, que será una verdadera novedad, constará de más de ochenta páginas, ilustradas con numerosos grabados.

w

La Danza de Salomé
HERODES. -Salomé, Salomé, bailad en obsequio mío, os lo pido como gran merced. Esta noche estoy triste. Sí, muy triste. Al entrar
aquí, he resbalado en sangre, lo que es de mal
agüero, y he sentido el rumor de unas alas
gigantescas ...... No puedo comprender la significación de ambos hechos...... Gran tristeza
me domina hoy. Bailad un poco, Salomé; os
lo pido por favor. Si lo hacéis, os daré luego
lo que apetezcáis. ¡Oh, bailad, Salomé! Complacedme en ello y alcanzaréis de mí lo que
queráis, aunque sea la mitad de mi reino.
SALOMÉ. (Irguiéndose. )-¿Me concederéis
lo que os pida, Tetrarca?
HERODÍAs.-No bailéis, hija mía.
HERODEs. - Todo, aunque sea la mitad de
mi reino.
SALOMÉ. -¿Lo juráis?
HERODEs.-Lo juro, Salomé.
HERODÍAS.-No bailéis, hija mía.
SALOMÉ.-¿Cómo lo juráis, Tetrarca?
HERODES.-Por mi vida, por mi corona y
por mis dioses. Si me dais gusto en lo que os
pido, obtendréis todo lo que queráis, aunque
sea la mitad de mi reino. ¡Oh Salomé, bailad
bailad por favor!
'
SALOMÉ.-¿Mantenéis vuestro juramento,
Tetrarca?
HER0Dl!:S. -Sí, querida Salomé.
SALOMÉ.-¿Me daréis cuanto os pida, aunque sea la mitad de vuestro reino?
HERODÍAS.-No bailéis, hija mía no bailéis.
'
HERODES.-Aunque sea la mitad de mi reino ...... Te lo daré si lo pides. ¡Oh cómo realzarían tu belleza, Salomé, las gala~ suntuosas
de un'\ reina! Estarías suavemente hermosa...
¿Verdad que lo estarías? Pero qué frío hace
aqui...; corre un aire sutil y helado ...... ¡Ah,
otra vez vuelvo á oír! ¿Por qué me persigue de
tal modo ese continuo y agitado rumor de alas?
Diríase que una ave negra y monPtruosa se

Dommgo 22 de Novtembrfl de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

cierne sobre la terraza con formidable aleteo
¿Pero cómo es que no puedo verla? El batir·
sus alas suena en mi oído como eco de un
do siniestro, y el aire, agitado rudamente
ellas, tórnase frío, muy frío. Mas no no
frío; ahora es ardoroso de tal modo q~e
ce ahogarme.
¡Oh, me falta el aliento! Rociad con
mis manos; dadme nieve para absorberla
abrochad mi manto aprisa, aprisa. M~
dejadlo. Mi corona es la que me lastima,
corona de rosas.
Parece como si sus flores se hayan torn
en flores de fuego, que incendian y ab
mi !rente. ( Arranca de su.cabeza la corona
la tua al suelo.) ¡Al fin puedo respirar! ....
¡Qué encarnados son esos pétalos! Diríaseq
eran manchas de sangre esparcidas por el
tel. Pero dejémonos de buscar símbolos en
cosas, porque ello amarga constantemente
vida. ¿No sería mejor decir que las mane
de sangre son tan bellas como las rosas?
mejor sería compararlas á los pétalos de
flor ...... Mejor sería ...... Pero dejemos a
eso. En este instante soy dichoso, muy di
rn. ¿No es verdad que tengo fundados m
vos para considerarme feliz? Vuestra hija
cede_á bailar en mi obsequi?. ¿Verdad que
haréis, Salomé? Me lo habéis prometido.
HERODÍAS.-No quiero que baile.
SALOMÉ.-Bailaré en vuestro obsequio,
trarca.
HERODES. - Ya oís lo que dice vuestra ..
bailará en mi obsequio. Bien hacéis Salo
en compadecerme. Terminada la da~za, no
olvidéis de pedirme la recompensa que se
antoje. Os daré cuanto queráis, aunque
la mitad de mi reino. Lo he jurado. ¿No
verdad?
SALOMÉ. -Cierto es que jurasteis.
HERODES. - Nunca he hecho traici6n !
palabra; nunca. No soy de los que fal
ella. No sé mentir. Mi palabra es la de
rey. El de Capadocia miente siempre, y
ello no es digno de ser rey. Es un co
Además de no querer devolverme el din
que me debe, ha llegado á insultar á mis
bajadores con palabras soeces y mortifican
Pero muerte ignominiosa le apercibe César
ra cuando vaya á Roma. Sí; cierto ~toy
que César lo crucificará. De lo contrario,
riría también comido por los gusanos. El
feta lo ha dicho...... Y bien, ¿qué agu
Salomé?
SALOMÉ.-Espero que mis esclavos v
con los perfumes y traigan los siete velos¡l
go me quitaré las 11andalias. (Los escla
traen lo pedido por Salomé y quítanle las
dalias.)
HERODEB.-¡Ah! ¿Queréis bailar con
pies descalzos? Mejor, mejor. Parecen
tros piececi tos dos cándidas palomas 6 d
llas blancas que se mecen en la copa de
árbol. ¡Pero qué!' ¿Vais á bailar en la
El suelo está manchado de sangre. No q
que baileis en la sangre; sería de mal •
HERODÍAS.-¿Qué os importa, Tetrareaf
HERODES.-¿Qué me importa? ¡Ah!
la luna; se ha puesto roja como la sangre,
guiendo la predicción del profeta. Dijo q
luna se tornaría del color de la sangre. ¿
dad que lo dijo? Todo lo habéis oído. 1A
na está roja como la sangre. ¿No lo veis?
HERODÍAB. (Irónica. )-Muy bien lo
así como caen las estrellas como higos
ros, ¿no es así? El sol se obscurece y tiem
los reyes de la tierra. En verdad que todo
rre como él dijo. Al fin el profeta ha ace
una vez. Se amedrentan los reyes de la
rra ...... Vaya, volvamos adentro. Estáis
fermo. Se dirá en Roma que os habéis
loco; os digo que entremos.
LA voz DE Yo' KAN.AÁN.--¿Quién viene
Edón y de Borra, vestido con ropas del
de la púrpura y andando con pasos de al
majestad? ¿Por qué vuestros vestidos son
escarlata?
HERODÍ.As.-Vámonos de aquí. La v~z
ese hombre me irrita. No quiero quP m1
dance mientras él grite de ese modo. Que
poco baile, si seguís mirándola cual lo h
En fin, le prohibo que baile. [Se levanta
mv para irse.]

HERODES. -No te levantes, esposa y reina
mía, que es en vano. No me iré de aquí hai;1ta que haya bailado tu hija. Salomé, dad principio al baile.
HERODÍAs.--No bailéis, hija mía.
SALOMÉ. -Estoy pronta, Tetrarca. (Salomé
baila la danza de los Siete Veloe.)
HERODES. [Cuando Salomé concluye de
bailar. )-Ya veis cómo ha querido complacerme vuestra hija. Acércate, Salomé; acércate
para recibir el premio ofrecido. Recompenso
con larguezas á las bailadoras; pero á ti te haré mejor presente que á otra alguna. Pide
cuanto quieras y te será otorgado.
SALOMÉ. ( Anodillándose ante Herodes.)
-Quiero que al punto se me traiga una bandeja de plata.
HERODES. (Riéndose. )-¿En una bandeja
de plata? ¿Verdad que es encantadora? ¿Y qué
queréís que se os traiga en una fuente de plata, mi querida y bella Salomé, vos que sois la
más hermosa entre las doncellas de Judea?
¿Qué queréis que se os traiga en una fuente
de plata? Decidlo. ¿Qué es lo que queréis, Salomé?.
SALOMÉ. (Levantándose. )-La cabeza de
Yo'kanaán.
OSCAR \VILDE.

De Edmundo de Amieis
La frase más triste y más gentil que he oído
pronunciará un infeliz es ésta: «No tengo un
solo rostro que besaw.

*

La idea del porvenir es durante una ~parte
de la vida la surgente de todas nuestras alegres fantasías, de todos nuestros más dulces

(DEL LIBRO "lLffilOl'iETTES")

Desfilaban alegres y alocados,
jinetes, el mayor de diez abriles,
en pequeños caballos, desplegados
en forma de escuadrones infantiles.
La dorada nifi.ez se divertía,
y al verla el triste Juan, dándole besos
á~su madre, le dijo:-¡Madre mía,
c6mprame un potro de verdad, como ésos!. . .'
Y á un rincón sefi.alando de la alcoba
y sorbiendo sus lágrimas salobres,

ella le respondió:-¡Monta en la eRcoba,
que es el caballo de los nifi.os pobres!...
MANUEL s. PICH.A.RDO.

w
MI BANDERA
Que se tiendan tus pliegues proteciorea
sobre la entusiasmacla muchedumbre,
y relata á los vientos de la cumbre
la leyenda viril de tus colores.

o

Resumen de mis íntimos amores
exentos de dañosa pesadumbre,
¡1quién pudiera encontrar bajo tu lumbre
el alma de sus cantos redentores!

Muerte de un Antiguo Empleado
El día 13 del actual murió en México el seflor Don Miguel Tello Alvarado, persona que
durante algunos años desempeñó el cargo de
Administrador Principal del Timbre.
La noticia de su muerte circuló entre los
empleados de Hacienda en las primeras horas
de la mañana, y la casa del finado se vió concurrida por numero~as personas que estuvieron á vic,itcJ.r á los deudos para hacerles presente su condolencia. En la cámara mortuoria
se depositaron numerosas coronas, entre las
cuales se veía una que envió el señor Presidente de la República.
El sepelio se efectuó el día 16 en el Panteón
Francés.

El Caballo de los Pobres

SR.

D.

MIGUEL TELLO ALV ARADO.
(t el 13 d el corriente. )

consuelos; y durante la otra parte, la fuente
de la más triste ansiedad, de los más negros
temores.
Hacemos la segunda mitarl del camino de
la vida rehusando fijar la mirada en aquel horizonte en que teníamos los ojos fijos ávidamente en el transcurso de la primera. Al llegar hacia cierta edad, se va adelante con el
alma malhumorada.

NUESTRO PAIS.-PALACI0 MUNICIPAL DE T0POZTLÁN (E,

Es la quimera de mi suefi.o heroico
hallar la muerte en tu refugio Ranto,
coger mi sangre con aliento estoico,
Y crispado á los hierros de tu lanza,
trazar en las alturas de tu manto
un signo de piedad y de esperanza.
AuousTo C. CoELLO.

o

No hay soberana más ciegamente acatada
que la Moda, aunque á cada paso dicta leyes
en contra de nuestra salud y comodidad. AIVER.

DE MORELOS).

�lJomingo 22 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

El Estado de Chihuahua

común. Cada prisionero llevaba su plato y su
cubierto de madera ( estaba prohibido tenerlo
de metal), y recibía su ración de puerco con
coles. En esa mesa grosera, Fanny vió mujeres cuya alegría la sorprendió. Como la señora de Auriac, todas ellas estaban peinadas con
esmero y lucían trajes nuevos. En vísperas de
morir conservaban el deseo de agradar. Su
conv"'rsación era galante como sus personas,
y Fanny 1:1e enter6 en breve de la1:1 intrigas de
amor que se armaban y se desarmaban bajo
cerrojo, en esos patios sombríos, donde la
muerte aguijaba al amor. Entonces, presa de
una pert\trbación indecible, sintió un gran dtl·
seo de apretar una mano entre las suyas.
Se acordó de ese que la amaba y al que ella
no se había dado, y un pesar, tan cruel como
el remordimiento, desgarró su corazón. Lágrimas ardientes como el deleite rodaron por bUS
mejillas. A la claridad de la lamparita humeante que alumbraba la comida, observaba
á su1:1 compañeras, cuyos ojos brillaban de fiebre, y pensaba:
--Todas vamos á morir juntas. ¿Por qué raz6n estoy yo triste y está turbada mi alma,
cuando, para estas mujeres, la vida y la muerte son igualmente leves?
Y llor6 toda la noche, tendida en su jergón.

Hace pocos dimos á conocer en este semanario algunas e.le las fotografías de edilicios y
lugares hist6ricos de la ciudad de Chihuahua
que formarán parte del «Album-Directorio»
del Estado del mismo nombre, que p\lblicará
pr6ximamente el sefior Federico García y
Alba.
En este número reproducimos otras fotografías muy interesantes: dos que representan
los puntos más pintorescos que atraviesa el ferrocarril de Chihuahua al Pacífico y que se
conocen con los nombres de Santa Isabel y
San Andrés, y una del mineral de Ocampo,
considerado como uno de los más productivos
de aquella riquísima región del Norte de México.
El ferrocarril termina actualmente en Mifiaca, recorre los valles más fértiles y dilatados de la comarca, y es, sin duda, el único
en que no se ha registrado durante todo el
tiempo de su explotación ni un solo descarrilamiento.
En cuanto al mineral de Ocampo, basta el
grabado que publicamos para formarse una
idea de su importancia: el terreno es muy accidentado, y el caserío, dividido en dos porciones por un arroyo, presenta á la vista un aspecto tau extraño como hermoso.
A las faldas de las montafias que rodean la
poblaci6n, se levantan los edificios de las haciendas establecidas por las negociaciones mineras para beneficiar los metales.

1''ERROCARRIL DE CHIHUAHUA AL PACIFICO.-UN PAISAJE.

FANNY
[f\néGdota de Floreal del f\ño IIJ

MINERAL DE OCAMPO ( CHIHUAHUA).

-¿Por qué estas cosas, Dios mío, y qué
queréis de mí?
El llavero tiene un asp~cto más grufi6n que
perverso, y su hija, que es bonita, luce de una
manera encantadora la gorra blanca con la escarapela y los moños de colores nacionales.
Este hombre lleva á Fanny á un gran patio,
en cuyo centro hay una hermoRa acacia. Tendrá que esperar allí hasta que se le preparen
cama y mesa en un cuarto donde se ha encerrado ya á cinco ó seis prisioneras pues la
prisión está atestada. En vano vuel~ ella su

FERROCARRIL DE CBmUAHUA AL PACIFICO,-UNA HONDONADA,

exceso, todos los días, al tribunal revoluciona•
rio y á la guillotina. Todos los días las comisiones vuelven á llenarla.
En el patio, Fanny ve á una joven ocupada
en grabar un monograma en la corteza del '1bol, y reconoce á Antonieta de Auriac, su ami•
ga de la infancia.
- ¿Tú aquí, Antonieta?
-¿Tú aquí, Fanny? Haz poner la cama jun•
to á la mía. Vamos á tener bastantes cosas que
decirnos.
- Bastantes cosas ... ¿Y el sefior de Auriac,
Antonieta?
- ¿Mi marido? A la verdad, querida, lo ha•
bía olvidado un poco. Era una injusticia. El
ha sido siempre perfecto para conmigo ... Creo
que en estos momentos está preso en alguna
parte.
-¿Y qué estabas haciendo ahí, AntonietaT
-¡Chit! ... ¿Qué hora es? Si son las cinco.
el amigo cuyo nombre uno al mío sobre esta
c?rteza, no es ya de este mundo, pue~ á. ~ed10día ha pasado al tribunal revoluc10nar,o.
Se llamaba Gesrín y era voluntario en el
ejército del Norte. Lo he conocido en esta cAr·
cel. _Hemos pasado juntos horas muy d~lces,
al pie de este árbol. Era un joven de mérito...
Pero es preciso que me ocupe de instalarte
aquí, preciosa.
Y tomando á Fanny por la cintura, lalleY6
á la pieza donde estaba su cama, y consigui_6
del llavero que no separara á las dos am1•
gas.
Estas convinieron en lavar juntas, desdela
mafiana siguiente, el piso de su cuarto. .
La comida de la tarde, servida mezqu111a•
mente por un figon ero patriota, se tomaba en

***

Veinte largos días monótonos han transcurrido pesadamente. El patio adonde las aman-

&lt;&gt;

La puerta de la cárcel se ha cerrado detrás
de la excondesa Fanny de Avenay, aprehendida «por razones de orden público», como dice el orden de entradas, y, en realidad, por
haber dado asilo á proscriptos.
Hela ahí, dentro del viejo bastimento donde, ·en otro tiempo, los solitarios de Por.t-Royal disfrutaban en común del aislamiento, y
del que se ha podido hacer una prisión 1:1in
cambiar nada
Sentada en una banqueta, en tanto que el
escribano registra su nombre, Fanny piensa:

Domingo 22 de Noviembre de 1903.

ARTISTA.-(COLECIÓN PELLANDINI),

t~s van á buscar el silencio y la sombra, está
desierto esa tarde. Fanny, que se ahogaba en
el aire húmedo de los corredores, va á sentarse en el montículo cubierto de césped que rodea el pie de la vieja acacia, cuyo ramaje da
sombra al patio. La acacia está florecida y la
brisa que la acaricia sale de ella toda embalsamada. Fanny ve un cartel clavado en la
corteza del árbol, debajo del monograma grabado por Antonieta. Lee en ese cartel los versos del poeta Vigée, prisionero como el la::
ccAquí, más de un corazón exento de crimen
de sospecha, víctima d6cil, al penl'ar en ei
amor, gracias á las ramas de un árbol protector, olvidaba su pena. El fué el confidente de
sus tierna&lt;&gt; alarmas; más de una vez fué bafiado en lágrimas.
"Vosotros á quienes tiempos menos duros
~raigan á este recinto, re,1petad, proteged este
arbol generoso.. El consolaba la pena, disipaba el temor; bnJo sus hojas se era feliz,,.
Después de leer ei,tos versos, Fanny ~e que&lt;16 pensativa. Volvió á ver mentaloiente su
vida dulce y tranquila, su casamiento sin
amor, su e~píritu amigo_ de música y de poesía, absorbido en la am1~tad grave sin perturbaciones; luego, el amor'de un 'caballero
que la había envuelto sin alcanzarla y~ ue ella
comprendía mejor en el silencio de la prisi6n.
Y al pensar que iba á morir, se de~consoló.
Un !'Udor de agonía le subió á las sienes En
s.u angustia alzó sus miradas ardientes aÍ cielo, lleno deei-trellas, y IIiurinuró, retorciéndose los brazos:
·
-¡Dios mío, devuélveme la esperanza!
En este.mom~nto, un paso leve se acercó á
ella. Era Rosita, la hija del llavero. que iba á
hablarle en secreto.
•
-Ciudadana-le dijo la linda muchacha
-mafiana á la tarde, _un hombre que te ama:
te esperará en la Avemda del Observatorio con
un carruaje. Toma este lío que contiene vestidos parecidos á los míos· te los pondrás en
.
d urante l a cena. ' Tú eres de mi esta,
tu pieza,
tura y rubia como yo. En la sombra pueden
tomarnos á la una por la otra. Un¿ de· los
guardias, que es mi novio y . al que hemo1:1
h~cho entrar en el complot, .subirá á tu
pieza y te lle".a:á la cesta con que yo voy á
buscar las provisiones.
,.
.
, "Bajarás con él por la escaleri que conduce
t\ la portería de m1 padre. J?e ese lado'ª puerta no está cerrada m ?ustod1ada. Hay qu_e evitar solamente que mi padre te vea. ::\li novio
se pondrá de espaldas contra el vidrio de la
P?rr,tería, y te hablará_ como si fuera á mí. Te
dua: "Hasta lueg?, cmdada~a, y que no seáis
tan mala&gt;&gt;. Tú te irás tranqmlamente á li\. calle: ~l nnsmo tiempo yo saldré por la ~uerta
prmci pal, y las dos nos reuniremos en el coche
que va á llevarnos».
. Fanny bebía, con estas pálabras, los efl.uv10s de la naturaleza y de la primavera. Con
todas las fuerzas de su pecho henchido d~ vida, ª"Piraba la libertad.
'
Veía, saboreaba su salvación por anticipado. Y como á esto se mezclaba una idea de
amor, se puso las dos manos sobre el coraz6n

'

�Domingo

22

de Novfembre 'de

1903.

EL MUNDO ILUSTRIADO

Domingo

EL MUNDO ILUSTRADO

para contener su dicha. Pero, poco á poco, la
reflexi6n, poderosa en ella, dominó al sentimiento. Fij6 en la hija del llavero una mirada atenta y le dijo:
-Mi querida nifia, ¿por qué raz6n te sacrificas así por mí, á quien no conoces?
-Es-la respondió Rosa, olvidándose de
tutearla-porque vuestro amigo me dará mucho dinero cuando estéis libre, y yo me casaré entonces con Florentino, mi novio. Como
veis, ciudadana, por mí es por quien trabaj,,.
Pero me alegra más salvaros á vos que á cualquiera otra.
-Te doy las gracias, hija mía, pero ¿por
qué es eso?
-Porque vos sois muy bonita y porque
vuestro buen amigo sufre mucho lejos de vos.
Quedamos arregladas, ¿no es así?
Fanny extendió la mano para tomar el lío
ele ropas que Rosa le ofrecía.
Pero, encogiendo inmediatamente el brazo,
dijo:
-Rosa, ¿sabes que i-i nos descubrieran, eso
sería la muerte para ti?
-¡La muertel-exclam6 la muchacha.Me dais miedo. ¡Oh, no! no !'abía.
-Y agregó, tranquila ya:
-Ciudadana, vuestro buen amigo sabrá esconderme perfectamente.
-No hay ningún refugio seguro en París.
Yo te agradezco tu sacrificio, Rosa, pero no lo
acepto.
Rosa se quedó estupefacta.
-¡Os guillotinarfin, ciudadana, y yo no me
casaré con Florentino!
-Tranquilízate, Rosa. Puedo prestarte servicios sin aceptar lo que me propones.
-¡Oh, fiol Eso sería robar el dinero.
La bija del llavero rogó, lloró, suplicó por
largo tiempo. Se arrodilló y asió la orilla del
vestido de Fanny.
Fanny la rechazó con un ademán y volvi6
la cabeza. Un rayo de luna iluminaba la calma de su hermoso rostro.
La noche era risuefia, pasaba una brisa. El
árbol de los prisioneros, sacudiendo sus ramas
olorosas, esparció pálidas flores sobre la cabeza de la víctima voluntaria.
A,_.._ATOLE FRANCE.

00

fnla fscuela de Artes yOficios
El jueves de la semana pasada se efectuó en
la Escuela de Artes y Oficios la inauguración
de una nueva planta de fuerza motriz y deal•
gunas máquinas instaladas últimamente en loa
talleres del establecimiento.
Al acto concurrieron los sefiores Ministro de
Justicia, Lic. Don J ustino Fernandez, y Subsecretario de Instrucción Pública, Lic. Don
J uRto Sierra, así como otras personas de representación que fueron invitadas por el sefior
Director de la Escuela, Ingeniero Manuel F.
Alvarez.
.
Puesta en movimiento la maquinaria, el~
ñor Ministro y sus acompañantes recorneron 1011 departamentos de carpintería, heri:9·
ría y galvanoplastia, á fin de examinar los distintos trabajos ejecutados por los alumnoP. _:EetoR trabajos, que forman una interesantísima
colecci6n, estaban colocados de manera que .fá.
cilmrnte pudiera apreciarse su perfecto aca·
bado.
Lo11 in,itadoR vi~itaro11 también el taller de
fundici6n, donde se efectuó un cclance", Y
pués de retratarse en grupo, pasaron~ uno e
los principales saloneR, donde se sirvió en su
ob~equio un lunrh-champagne.
.,
El señor Ingeniero Alvarez pronunc10, al
presentarse el sefior Ministro en el talleij: .
carpintería, una alocución que fué escucb
con mucho interés.
En este número nublicamos fotografías de
algunos talleres oel PFtahlecimiento.

dd

ESCUELA DE ARTES Y OFICIOS.-TALLERES DE HERRERÍA, FUNDICIÓN Y CA_RPINTERtA.

m

La Condesa lanzó un
grito de desesperaci6?
y el español una rm•
&lt;losa carcajada.
-¿Tenéis valor para reír?- exclam6 la
madre enfurecida. ¿Tvmáis á ri~a la fuga
de mi hija, que os ha
abandonado y estará
dei;bonrada para siempre?
-Tranquilícese usted, señora -respondió el español con la
mayor indiferencia. Por mi parte no iré á
denunciarla ni á pedir
su captura. El viaje
de los fugitivos no
puede ser largo, y el
edificio levantado en
la imaginación de su
bija vendrá pronto á
tierra, dando al traste
con sus ensueños de
ventura. ¡Todas aquellas piedras ... eran falsas! Ahí tiene usted
por qué me río. ¡Estoy desquitado!
Carollna lnmnlzlo.

ESCUELA

Frecuentemente, la
felicidad que se pretende dar á los niños, los
convierte en desgraciados para todos los días
de su vida. -SAND.

DE ARTES Y OFICJOS.-CALDERA DE LA NUEVA PLANTA
DE FUERZA MOTRIZ.

*

DESQUITE
Había fijado su residencia en Italia un español que se decía riquísimo. Como es natural Iué pronto presentado á todas las familias
de '1a sociedad elegante, llegando á ser el blanco de cuantas madres tenían bijas casaderas.
La condesa Mari atto figuraba entre aquéllas,
y aunque su bija Ninetta, enamorada d~ un
pobre artista, no quería contraer relaciones
con el nabab español, tanto pudo la madre,
que al fin consiguió desposarla.
Don Pedro Sandoval parecía el más dichoso de los hombres y manifestaba su pasión
por labermo~a Ninetta regalándola continuamente preciosas joyas, con las que pretendía
ganar el corazón de la joven prometida, que se
mostraba tanto más abatida y pesarosa cuanto más se;lcercaba el día de su boda.
Una noche Don Pedro la hizo el presente
de un espléndido collar de esmeraldas. N~netta después de haberlo atentamente examinado: preguntó sonriendo á su prometido:
-¿Cuánto valdrán?
-Para mí no valen nada-respondió el
español con humorística arrogancia.-En mi
país empiedran l~s calles con esmera_ldas. S6,o en Italia he visto que sean apreciadas por
las mujeres.
Al día siguiente, el nabab, como de costum•
bre fué á casa de Ninetta, pero Ninetta no
'
estaba.
Preguntó por ella y la condesa le contestó:
-Ha salido hace rato á hacer unas compras con la doncella y no me explico su tardanza.
La doncella volvió, pero sola, y entregó al
español una carbl, que éste leyó en alta voz.
Decía así:
«Señor:
c&lt;Para usted las piedras preciosas no val('n
nada; para mí son una fortuna que me perf!,li•
te ir muy lejos de Italia con el hombre á quien
amo y al que be consagra~o. t0da mi vid3:.
«Por lo demás el perjmc10 que le ocas10no
es insignificante,' y en cambio le queda el consuelo de haber contribuido á levantar con piedras, para usted inútiles, el edificio de mi futura felicidad.-NINETTA».

El gusto es el pudor del espíritu. --GmARDÍN.

*

Sin las leyes de analogía, convertiríanse los
idiomas en agregados monstruosos. -AIVER.
La instrucción es un* cultivo; la educación,
un injerto.-ROMILLY.

"'

Las más veces, nuestra primera obra literaria cae como piedra en el agua.- MARGUERITl'E.

*
Para sacar provecho de nuestros vicios, se
los llevamos á los salvajes; inoculamos nuestras peores enfermedades á los animales, para
curárnoslas á costa suya: ¡cuán desapiadado
es el egoísmo bumanol -VALTOUR.

ESCUELA DE ARTES Y

22

de Noviembre de

1903.

La ~la!'.)o de mis sueños
Dulce tormento de lá vida mía,
hondo misterio de mi edad primera,
galana luz de mi esperanza guía,
lozana flor que en el jardín floreces
de mi tierno y ardiente sentimiento,
que con las alas ¡ay! del pensamiento
por esa inmensidad te desvaneces
como una virgen cándida, amorosa,
sobre tu blanco pecho me adormeces
ó tus labios de rosa
acarician mi frente con un beso.
El mágico embeleso
de tu suave voz hiere mi oído,
y el eco repetido
de tu cantar me halaga.
¡Qué quimérica y vaga
es la nube que encubre tu hermos..ira!
Que te miro doquier se me figura¡
pero tú huyes, Ja esperanza mía
llevándote contigo,
y arrancando del seno de tu amigo
en un suspiro toda su alegda.
¿Quién eres que en las alas de mi mente
te 1·emontas al cielo?
·
¿,Por quién el pecho siente ·
el continuo desvelo
que me atorm~nta con d.olor impío?
e.Quién eres, d1, fantástica señora,
infierno, beatitud, noche y aurora
del corazón enamorado mío?
Eres quizás la rápida esperanza,
que, con tus alas de esmera.Id~ vivas,
vas más ligera que el alado viento;
que retratas mi dicha en lo_n~ananza,
en medio de las hondas fug1t1vas
del mar del pensamiento?
Sí, yo te vi flotar sobre la ola
de la mar agitada,
aérea y vagarosa,
y en esa inmensidad perdida y sola,
derramaba tu frente enamorada
una luz misteriosa.
En la rica y amE'na patria mía,
de sus frondosas selvas en lo esquivo,
á veces de repente te veía,
y tu mirar altivo
ó tu dulce mirar el alma hería;
y tu revuelta falda,
blanca, leve, flotante,
se solía rozar con mi vestido,
y al desaparecer, de tu guirnalda
una flor me dejabas odorante,
que de ella te se había desprendido.
¡Oh veleidosa maga,
cuya beldad el corazón halaga!
¿Eres del corazón primer latido,
ó postrer sentimiento?
¿ Eres mi amor s'in esperanza acaso,
ó mi deseo rudo y violento?
¿Eres un sol que se hunde en el ocaso
para. nunca volver, ó de la aurora,
el luminoso aliento,
que el cielo alumbra y el vergel colora?
JUAN V ALERA.

*

El tiempo, que tantas cosas embota, á menudo no hace en el hombre otra cosa que aguzar las asperezas del carácter. -VALTOUR.

OFICIOS.-'MAQUINARIA DE LA CARPINTERÍA,
1

..

�.

'
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 22 -O.e hoviembre -de 1903.

Notas Extranjeras
la lucha contra el alcoholismo.-Las "8rimades" en la Escuela
Politécnica Francesa.-EI secretario de E.'ltado

de Pfo X.---Nuevo teatro en Londres.
El Arte Indio.

La. lucha contra el alcoholismo va progresando, lentamente si :;e quiere, pero con tal firmezn, que es cosa sencillísima profetizar triunfos no muy lej,~nos á los que dedican sus esfuerzos y su dinero á impedir la degeneraci6n
de la raza y la muerte del individuo, intoxica.do con el volátil principio de Jas uvas. El
alcohol, desde que en los siglos medios íué
&lt;lescubie:rto, ha sido objeto de discusiones largas, tenAces, exagera&lt;las en un sentido ó en el
contiario¡ quizá haya sido l~ causa de muchos
tremendos dramas, no ya por su acción té,xica Eobre el cuerpo humano, sino por la férvida confianza que inspiraba aun á los sabios,
hace todavía pocotiempo 1 á encomiar el principio sutil y maravilloso que los alquimistas
franceses, hiperbólica y mentirosamente, llatnarcm «Agua de la Vida,&gt; (Eau de vie).
Cada día que pasa, pierde el alcohol uno de
los escasos méritos que la ignorancia, uo otra
causa, le ha atribuído por miles de años. Es

;_~~;·~f,:~~:~·, }~,

11/:.,1-.

~~

►

&gt;.;;/1~ :_~:'ti"-~·- $;·
CUERNAVACA. - PARQU E

El "Parque Carmen Romero Rubio de Díaz"
Dimos cuenta en nuestra e9,ici6n anterioi.
de que el día 15 de septiembre había sido
inaugurado en Cuernavaca, con el nombre de
«Parque Carmen Romero Rubio de Díaz», un
nuevo sitio de recreo.

11

CARMEN RO:\r!ERO RUBIO DE DÍAZ . ' '

Ampliando nuestra informaci611 gráfica referente al citado parque, publicamos ahora
un&amp;. fotografía en que aparece uno de los más
hermosos puntos del bosque que se aprovechó
en su formación, y otra en que se ve parte de
las obras de cantería que constituyen las fuentes y banquetas,

MADOl'! A
Sobre la cuna, la agonía;
junto á la cuna, la madona,
y algo de trágico y sombrío
en el silencio de la alcoba.
Por el postigo entra en la estancia
un leve soplo de la fronda,
y un triste rayo que se filtra
de luz de luna melancólica.
Un Cristo extiende macilento
en la pared su vaga sombra,
con su mutismo de madera
extraño al hipo que solloza.
El eco errante &lt;le ún allegro
desgrana el vuelo de sus notas,
como reclamo de la vida,
como demanda poderosa;
Y del allegro el vuelo errable
dice á la pálida madona,
algo de trágico y sbmbrío,
algo que .el alma le destroza.
Por el postigo, con el rayo
de luz de luna melancólica,
un leve sopl o, soplo aleve,
taimado filtrase en la alcoba.
Después, dolientes eslerloree,
un cuerpecito que teposa, .
y al llamamiento, vivo, ans10so,
ni un débil soplo que responda.
Sobre la cuna, nieve y cera,
junto á la cuna, la madona,
-Y en el misterio pavoroso ... . :
xcuál es la flor que se desho¡a:
la tierna almita que se apaga
6 el alma herida que solloza? .....
FEDERICO UnnnAcS:,

CUERNAVACA.- 1 'PARQUE CARMEN ROMERO RUBIO DE DÍAZ.''

Domingo 22 de Noviembre &lt;le 1903 .

EL MUNDO ILUSTRADO

m

• t1
«EL ALCOHOL MATA.&gt;

el alcohol uno de los enemigos peores, no de
esta ó de aquella raza, no de un puehlo, sino
de la humanidad entera. Hace cien años, apenas si se distinguía algún caso en el que no
fuera útil el aguardiente; hace cincuenta, se
creía en las virtudes curativas de tal líquido;
ahora se nie,ra rotundamente, con demostraciones científicas, claras, contundentes, que
tenga alguna influencia sobre el cuerpo humano, que no pertenezca totalmente al grupo
de las calificadas co::no nocivas.
Y la lucha antb.lcoh6lica se propaga, casi
con la rapidez con que se propagó, hace siglos,
el uso del aguardiente. Dura es la lahor que
se han impµesto sus ap6stoles, y para apreciarla, basta pensar en que no existe raza alguna, aun de las menos civilizadas, que no
tenga a.lg6n procedimiento propio para extraer
el alcohol de cuantas plantas azucaradas encuentra á su alcance. La lucha será larga quizá, pero los resultados son inmediatos .e n pequeña escala, y lo serán e.1 grande, no hay que
dudarlo. La conservaci6n de la existencia es
un instinto en el hombre, y es á este instihto
al que hay que acudir para que los frutos sean
mejores.
La campaña antialcohólica se ha extendido,
en diversas formas, por el mundo entero, com-

probándose que los métodos indirectos de represión, son los que dan en el caso mejores
resultados.
Si le prohiben á un alcohólico que beba,
podrá ser que prometa hacerlo así, con la firme y sincera convicción de que hade cumplir
su promesa; pero todos los alcohólicos, sin excepción, son enfermos de la voluntad . Aunque lo quieran, es de tan escaso poder su propia volición, que los hechos se les imponen con
la a brumadora fuerza de las cosas inertes.
Los médios que hablan á la imaginación y
que, sin prohibir al ebrio que beba, le divierten, le suge::;tionan ( aprovechando precisamente la voluntad, enferma por el viuo ), son
los mejores. En el último Congreso Antia]cohólico, celebrado en París, por ejemplo, fué
presentado un cuadro que, bajo el título de
«El Alcohol :Matan, representa á un infeliz
presa del delirio en la sala del hospital, ante
la desolada y angustiosa expectación de la
mujer y de los hijos pequeños. El cuadro vive, habla, y se ha aprobado el proyecto de
hacer una edición enorme, en colores, copiando dicha tela, para popularizar los rasgos del
ebrio enfermo. Nuestros lectores verán en este número una copia.

***

La Escuela Politécnica de Francia, es uno
de )os establecimientos que mayor honra y
prez dan á la nación gala. Por dondequiera,
en el mundo, en los sitios en los cuales se hace alguna obra científica, se oirá pronunciar
el nombre de algún antiguo alumno de tnl es~
cuela. La corporaci6n lleva á la fraternidad;
los miembro::; de la Politécnica se reconocen y
aman doncte11uiera que la vida los haya llevado. Y en este feliz resultado influye, seguramente, la serie de «brima&lt;le::;¡¡ que saludan
al «nuevo)) cada año, al abrirse una vez más
las cátedras.
La ccchuelan, al que ingresa. á un plantel de
instrucción, es cosa universal, inhereute á la
juventud miSma. Lo mismo en México que
en Rusia, en los planteles de enseñanz~ que
tengan internado, se repetirán las bromas, las
eternas bromas obligatorias que hacen reír á
los que las dan, y quizá más á los que las reciben.
La farsa se multiplica, es proteica y satírica; pero siempre inocente, sin fondo alguno ele
maldad. En esto difiere la manera de (cver
chuela» de un estudiante, de la manera de embromar de un hombre: ésta siempre deja un
amargo sabor después de la broma; aquélla es
fugaz como una sonrisa.
Por orden del Ministerio de Guerra francés,
hace algunos años fueron prohibidas rigurosamente las bromas en la Escuela Politécnica.
Los cadetes obedecieron, á regañadientes; pero inmediatamente surgi6 una protesta unánime, no solamente de los «nuevos,1, sino de los
antiguos alumnos, de los profesores, de los exalumnos, muchos de ellos en altos puestos oficiales. Todos censuraban al Ministerio, todos
quHían que se reEtableciera el régimen antiguo. Y las i&lt;brimades)i se restablecieron, si no

:F'RANCIA. -UNA

1

\

•¡
1

1

EL CARDEN AL MERRY DEL V ALL.

con el consentimiento, sí con la tolerancia del
Ministro.

***

Después de larga espera, cuando ya se creía
que el Papa Pío X habría de quedar despa·
chando los asuntos de Estado, personalmente;
cuando ya se había hablado de cuanto candidato se conocía, creyéndoles á todos los favorecidos, se supo, no sin cierto estupor, en los
círculos bien informados, que Monseñor Merry
del Vall era el nuevo Secretario de Estado papal. Este nombramiento ha óido bien recibido, pues Vall ha desempeñado por largo tiempo, interinamente, tal empleo, y parece ser
un eclesiástico de los que más comprenden la
politica del actual Papa.
Damos el retrato del nuevo Secretario de
Estado. En el primer Consistorio Público que
celebró el Papa: fué impuesto el sombrero rojo de los cardenales, entre otros cinco, al citado eclesiástico.

***

Honrado por la presencia de Sus Majestades britáhicas, se ha inaugurado en Londres
el nuevo teatro de c&lt;La Gaitén con la representaci6n de una obra de gran aparato, «La
Orquídea».
Es el teatro de «La Gaité11 uno &lt;le los más
antiguos de la capital inglesa; pero acaba de
sufrir ut1a restauración absoluta, que parece
le ha dado un aspecto hermoso, á la vez que
ha quedado muy cómodo para !os espectadores. La compañía es de variedades, y, por
esta circunstancia, la presencia de los Reyes de Inglaterra ha llamado más la atenci6n,
pues, habitualmente, los Soberanos se presentan sólo en la 6pera.

'BRIMADE'' EN LA ESCUELA POLITÉCNICA,

El arte indio, misterioso, arcaico, lleno de
poesía, priva en estos
momentos en Lon.
dres, después de largo
tiempo de dominación
inglesa en )a India.
Parece raro que hasta
hoy se fije la atención
de los conocedores de
las primurosas obras
del arle indio. Llama
)a atenci6n, en grado
sumo, en Londres la
.
. , 'que
cur10sa
tap1cer1a
repro&lt;l ucimos, hecha
toda á mano, con sedas
y lanas de muchos colores, hasta el grado de
aparecer como un cuadro pintado al óleo.
Representa un &lt;1Matrimonio entre Nobles&gt;)
y ha sido ofrecido á
uno de los príncipes

�Domingo 22 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRIADO

de la Casa Real por una sociedad que comereia en artefactos indios. Es un verdadero primor y un modelo del arte exótico de los
brahamanes.

Y en vista de que
Luciano nodabamuestras de entusiasmo,
añadió:
-¿Vive aquí Pablo
Chaudarvine?
Una idea maquiavélica brotó en el cerebro
de Jachere.
-Sí, tío, pase usted. No sosegábamos
I
desde que usted nos
Daban las siete en las iglesias de la ribera
anunció su llegada.
derecha, y el viento levantaba el polvo de las
-¿Y cómo sigue tu
calles.
mujer?
Luciano Jachere, jefe de negociado en el
Por toda contestaministerio de Agricultura, permanecía eu su
ción, Luciano le concasa á consecuencia de un catarro y mataba el
dujo al comedor, dontiempo hablando con su adorada consorte Cade madame J achere
talina.
estaba encendiendo
El matrimonio gozaba de una felicidad perunos candelabros.
fecta, si ésta existe en la tierra.
- ¡ Ven, Catalina,
Pero, no; esa dicha no existe, y si los J acheven
á abrazar al tío
re podían creer lo contrario, ahí estaban los
Sebastiánl-gritaba LuChaudarvine para desengaiiarlos.
ciano con toda la fuer¿Quiénes eran los Chaudarvine? Pues los
za de sus pulmones.
vecinos de los Jachere.
Catalina no volvía
Allí estaban en la misma casa, en el piso de
de su asombro; pero
enfrente que correspondía al mismo descanLuciano le guifi6 el ojo
sillo.
y ella se dió al momenEran unas malas personas que se daban toto por entendida.
no con sus excelentes relaciones, con su fortu-Vamos, Catalina,
na y con su inmoderada vanidad.
dale un abrazo al tío.
Molestaban sin cesará sus vecinos, y princi- ¿ Pero te llamas
palmente aquel día, en que Luciano Jachere
Catalina? Y o creía que
tenía necesidad de descanso.
te llamabas Elisa.
Los Ohaudarvine preparaban una magnífica
-Sí-contestó Jacomida.
chere sin vacilar, -se
El perfume de las salsas y de las delicadas
llama Elisa, pero en la
,.~"'·
carnes invadía la casa y se filtraba por las
intimidad la llamamos ' ✓rendijas de las puertas.
Catalina.
-Indudablemente, los Chaudarvine reciben
hoy á varios artistas y exministfos-dijo JaMadame Jachere se
LON ORES.-UNA REPRESENTACIÓN EN EL "GAIETY."
arrojó en brazos del tío
chere.
-No estás en lo cierto-contestó Catalina.
y exclamó:
-Hoy esperan á un tío que acaba de llegar de
-Sí, querido tío, Luciano me ha hablado
por todos cuantos habitamos esta casa.
América.
mucho de usted.
Pero había llegado el momento decisivo.
-¿Tienen un tío en América?
-¡Cómol-dijo Chaudarvine.-¿Te llamas
Luciano había madurado un plan de campaLuciano? Yo creía que te llamabas Pablo.
tia y sólo faltaba empeñar con vigor el com•
-Sí.
-¿Pero todavía hay tíos de esa clase?
-Sí, soy Pablo en sociedad; pero mi mubate.
-¿No recuerdas que infinidad de veces nos
jer me llama por mi segundo nombre. No sé
Sebastián Chaudarvine se preetó á ello, dehan hablado de su tío Sebastián, un tío á quien
por qué, nunca ha querido llamarme Pablo.
jando que 1a conversación fuera á parar al te•
no han visto jamás y que hace cuarenta aiios
Madame J achere hizo preparar una excelenrreno político y económico.
salió de Francia sin un céntimo en el bolsillo?
te comida.
En las últimas elecciones americanas había
Dicen que hoy posee más de un millón de dolEl tío estuvo encantador y habló extensasostenido á los bimetalistas. Luciano J achere
lars y que nuestros vecinos son sus únicos hemente de su fortuna y de los medios de que
se declaró inmediatamente enemigo de tales
teorías.
·
rederos.
se bahía valido para obtenerla.
Relató la historia de su vida desde los tiemEl tío era proteccionista impenitente. LuLudano guardó silencio, cuando de pronto
pos más remotos hasta nuestros días. Había
ciano le confesó que había considerado siem·
llamaron á la puerta. Como Luisa, la criada,
fundado en Cincinati un establecimiento colopre á los proteccionistas como unos imbéciles
no iba á abrir, el mismo J achere corrió á hasal para la matanza de cerdos y la fabricación
y malos patriotas.
cer sus veces.
de grasas alimenticias. Su fortuna era enorme.
La diecusión se enconó de un modo terrible,
II
Después pidió informes acerca de la familia
y aunque Catalina arrojó sobre aquel mar el
y preguntó por su primo Matías.
aceite de la concordia, no tardó la escena en
El buen hombre estuvo á punto de caer en
Luciano contestó que Matías había muerto.
adquirir las proporciones de un espantoso tu•
tierra, impulsado por un individuo alto y grueEsto fué la señal de una horrible matanza.
multo.
so que se precipitó sobre él, diciéndole:
A cada pregunta del tío Chaudarvine acerEl tío se puso en pie, rojo de indignaci6n, 1
-¡Soy el tíú Chaudarvine!
ca de cualquier individuo de la familia, condevolvió injuria por injuria.
testaba Luciano invaDespués cogió el sombrero y el bastón y se
riablemente:
dirigió hacia la puerta, lanzando con voz de
- ¡Ha muerto!
trueno su último anatema:
El primo José, la tía
-¡Os desheredo por miserables y villanos!
Mónica, el sobrino Policarpo, fueron enviaIII
dos sin más ni más al
Los Jachere no respiraron con tranquilidad
otro mundo.
hasta que el tío Sebastián hubo desaparecido
El tío Chaudarvine
de la calle.
que, al parecer, semosDespués se arrojaron uno en brazos de otro
traba curioso y anhepar~ celebrar la victoria y la burla hecha ásus
laba tener detalladas
vecmos.
noticias de los suyos,
A los pocos días, los Chaudarvine recibían
se convenció de que
una carta del Havre.
no le quedaban ya
El tío Sebastián les anunciaba lacónicamenmás parientes que los
te que regresaba al Nuevo Mundo y que loe
sobrinos con quienes
desheredaba.
hablaba.
Los Chaudarvine no han averiguado jamás
Después preguntó á
la
causa de tan extraiia deter;:ninacióo.
Luciano quiénes eran
MAURICIO DANGREAUX.
los vecinos del descansillo, en cuyacasaseoía
gran ruido de platos.
- Unos majaderos,
llenosdevanida&lt;iy proARTE INDIO.-UNA OBRA DE TAPICERÍA.
fundamente odiados

..
El Tío 06 flmBri6a

Domingo 22 de Noviembre de 1903.

Dfd de camJM) en santa fe
En obsequio del sefior Prefecto Político de
Tacubaya, Lic. Ramón Pérez Solís, se efectuó,
en días pasados, en el bosque de oanta Fe, un
día de campo al cual concurrieron algunas de
las familias principales de aquella ciudad y
numeroi;:os caballeros.
Durante la fiesta, que se prolongó hasta las
primeras horas de la noche, reinó entre los in.
vitados la más franca animación.
AntPS de emprender el regreso, los concurrentes se retrataron en grupo, colocándose en
uno de los sitios más hermosos del bosque.

M
LOS 7'NCIANOS
¡Cuán tristes y mudos pasan los ancianos
de cabellos car.os
y trémulas manos!
¡Cuán tristes y mudos! ¡La melancolía
de su faz sorn bría,
recuerda la angustia con que muere el día!
¿Qué rudos dolores
ó qué sinsabores
sus frentes sellaron con sello de horrores?
· ¿Fueron peregrinos
de ignotos caminos
sin meta, ó esclavos de negros destinos?
SAN1'A FE. - LOS CONCURREN'l'ES AL DÍA DE CAMPO.

¡Ensueños amados
tal vez no cifrados,
intensos deseos jamás alcanzados
ó el ávido asedio
de un mal sin remedio,
colmaron sus almad de sombra y de tedio!

la sombra que lanzan las cosas pasadas.
¡Placeres veloces,
delirios precoces
y vagos perfumes de lejanos goces!

¡En su fe sincera,
sanguinaria y fiera
sus dientes enfermos hincó la Quimera!
¡Pobres los ancianos
de cabellos canos,
de faces terrosas y trémulas manos!

¡Y van lentamente!.. ....
Turbada y silente,
buscando la tierra se inclina su frente·
pero á su tristeza
'
ae une la belleza
que el Invierno pone sobre su cabezal

Demasiado pronto nos desengañamos siempre de las ilusiones que constituyen nuestra
dicha. -VALTOOR.

El recuerdo anima con luz extrahumana
su pupila arcana,

Secretos hay que se vuelven más pesados
comunicándolos. -LEGENDRE.

Baña sus miradas
ya casi apagadas,

y en ella la Vida con la ~.fuerte hermana·
y el Dolor, verdugo que culpas redime '
en su faz imprime
'
¡del rostro dtJ Cristo la bondad sublime!
J ERÓNDIO J. REINA.

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NUESTRO PAIS.-CANAL ENTRE RANCHO NUEVO y HORNOS (E. DE MORELOS),

�EL MUNDO ILUSTRIADO

Domingo 22 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRIADO

El Mauorazoo 06 Lora Thornu
~·~
IA en Efcocia, allá por los primeros
fios del siglo que pasó, un pobre heero, herrador &lt;le caballos y aun veterinario, que, cansado de morirse de hambre
en las ciudades, marchó para los pueblecillos
de la montaña, en uno de los cuales llegó á
fijarse, levantando entre las cuatro paredes de
una ruina medioeval una fragqa, un cuarto,
con honores de habitación, y un pequeño corral para las bestias que asistía. Esto era todo.
Pero por haber residido en las ciudades, era
más ilustrado de lo que la mayoría de los

campiranos lo son. Hablaba con más desenvoltura y se veía frecuentemente consultado,
en las interminables disputae de los plebeyos,
acerca de temas triviales. Además de esto, por
sus antecedentes, era el herrador apodado
,,Lord Thornyn.
En realidad se llamaba Thorny, pero el apodo le honraba, y, lejos de indignarse, lo aceptó, llegando á ser conocido en varias leguas á
la redonda más como Lord Thorny que como
Thorny el he¡rador.
Y sucedió que nuestro albéitar notó durante un invierno que sus doce hijos eran una
carga demasiado dura para sus espaldas de sesenta años. Pensó largo rato cuál sería la más
correcta solución al conflicto, y sólo llegó á
decidirse al ver que su hijo mayor, el Mayorazgo de Lord Thorny, tenía veinte afios y era
un mocetón robusto, capaz de muchas cosas.
Desde que se fijaron en el pueblo, era el
Mayorazgo perseguidor tenaz de las doncellas.
Tenía cierto arte para convertir sus andrajos
en ropas presentables, y como se lavaba, se
peinaba y movía el cuerpo de cierta manera
muy poco común al andar, resultaba seductor
á los ojos inocentes de las mozas.

,.

~
\...

- --

~~~

--

---

Pero á Lord Thorny no le era agradable la
existencia de su retoño, máxime cuando comprendía que ya era tiempo de que ayudara á
sufragar los gastos de c~torce personas. Le llamó tiernamente, y haciendo uso de toda la retórica aprendida en su vi~a citadina, le ~or:venció de que debería dedicarse al aprend1zaJe
de un oficio. 1Un oficio!
El Mayorazgo, por primera vez, juzgó que su
padre, el oráculo del pueb_lo~ Lord Tho~ny,
no tenía razón. Y determmo marchar a la
ciudad para conquistar una buena plaza en la

vida, plaza que le permitiera seguir lavándose
y peinándose, y vistiendo al gusto de las mozas.
Así lo hizo. El pobre Lord Thorny había
economizado muchos consejos, era lo único
que podría poner en el morral del aventurero
Mayorazgo; pero la madre supo encontrar, en
alguna media vieja olvidada hacía tiempo, unos
cuantos peniques, que entregó llorando al hijo
mayor.

Para más no alcanzaban los peniques que llevaba bien atados en el bolsillo.
Resuelto al fin, salió á la calle, en la que
muy po'Cas personas transitaban; pero de entre ellas hubo una que detuvo perplejo al Mayorazgo de Lord Thorny. Era una muchacha
de quince abriles, hermosa hasta donde puede
soñarla un joven de veinte años. Iba por la
calle en medio de cuatro ó cinco mozas, sus
criadas seguramente. Llevaba el cabello suelto, como una ancha ola de oro, sobre las espaldas. El hijo mayor de Lord Thorny, cuando hubo visto en qué palacio entraba la donct:lla, acercóse á un paseante y le dijo, seiialándole la casa:
-¿Quisiera decirme quién habita ese palacio?
-El Alcalde de Dublín-contestó el interpelado.-Y la que ha pasado la puerta en estos momentos, es su hija única. El Alcalde ea
el hombre que más figura en esta ciudad y es
también el más rico de ella.
El Mayorazgo no necesitó mayores datos.
Inmediatamente pas6 á una tienda de novedades. En ella compr6, casi por el valor total
de sus dineros, una docena de pañuelot1 de
seda, y con el resto un frasco de fino perfume
de rosa.
Se quedó sin dinero, sin el dinero necesari
para comer siquiera ese día; pero inmediatamente se apost6 en la esquina de la calle en
que ocupaba prominente lugar el palacio del
Alcalde. La doncella, que se había fijado en el
interés que despertó á su paso en el manet:bo,
estaba en la ventana. Al verla, el Mayorugo
de Lord Thorny pas6 por enfrente, y al llegar
á la esquina, sacó uno de sus pañuelos perfumados se limpió el calzado, y lo tiró como un
trapo ~in valor. Era el primero de los doce
pañuelos que representaban toda su fortuna.
No pudo menos de fijarse la hija del Alcalde en este hecho. Minutos después volvi6 i
pasar el Mayorazgo, se limpió la frente y largó el pañuelo exactamente como lo había h~
cho antes. A la quinta operación idéntica,
muchos pilluelos, mujeres del pueblo y men•
digos, seguían al Mayorazgo para recoger l.
pañuelos de seda. La hija del Alcalde enVl
una criada á que recogiera tBmbién lo que .
muchacho tiraba, y al propio tiempo se informara de su nombre, su estado y su fortuna;

***
Y con la bendición de sus padres y unos
cuantos peniques, el Mayorazgo de Lord
Thorny entró á Dublín, ciudad que le atrajo,
porque en sus ensueños de J?randeza, había
tenido una visión, y era en Dublín precisamente donde los acontecimientos de tal ensuefio se desarrollaban.
Vagó por algunas horas por las bonitas calles de la ciudad, que jamás Re imaginó fuera
tan grande; vagó, hasta que al anochecer comprendió que en Dublín sería absolutamente
imposible que permaneciera á la luz de la luna durante la noche, y buscó, por ende, donde alojarse.
Entonces comprendió que era el dinero cosa
que valía mucho. Por el solo hecho de alojarle, hubo posada en la que pedían tres ó cuatro
veces el total de los peniques ahorrados por la
pobre madre. Poco á poco, fué saliendo hacia
los suourbios y en uno &lt;le ellos encontró posadero que quisiera recibirle casi gratuitarnen•
te. Bien que su cuarto no tenía cama, ni sillas, ni mesae ni nada, aceptó, ya que tan cara
era la vida en la capital de Irl¡:m da.
A la mañana siguiente, el Mayorazgo de
Lord Thorny había pensado mucho, había
dormido poco, y había llegado á determinar
su situación. Resueltamente era preciso que
en unos cuantos días, menos de los siete que
forman la semana, se encontrara ya colocado.

\

,\

.

oue debería ser enorme, á juzgar por su con•
ducta.
La criada recogió uno de los pañuelos, .Y~
:Mayorazgo, que la había conocido, se dtgn
decirle:
- l\,fp llamo Andrés y soy el &lt;cMayorazgodé
Lord Thorny». Decidle á vuestra ama que h~
venido á Dublí n á pasearme por algunos dí&amp;Sí
y que puep.o disponer de algunos minutos pa·
ra verla.
Volvió la criada con su pañuelo y con 8~
datos. La doncella, aunque no se encon~
preaente su padre, creyofuera descortés no recibir al Mayorazgo de un Lord, y le pas6 re-

cado, roglmdole que subiera la escalera ~ se
dignara reposar unos cuantos momento~, mientras llegaba su padre y podía presentarle.
No se hizo esperar el Mayorazgo y entró á
la casa, dejando en la puer~ buen número de
pordioseros pilletes y obreros que, al oír su
nombre c~menzaron á discutir si sería Lord
Thorny:el Canciller del Reinq,6 solamente uno
de los l\1iniRtros de Estado. Los que habían
recogido pañuelos de seda los enseñaban ante
las miradas envidiosas de los demás, y eran
éstos argumentos decisivos contra la opini6n
de los restantes.

•'

Quedó, entre el grupo de los que esperaban,
decidido que era Lord Thorny. cuando menos,
el Privado del Rey; que Dublín recibiría de la
visita del Mayorazgo beneficios crecidos. 1Ya
el primer día había gastado una docena de
pañuelos de seda y un gran frasco de perfume
de rosal

***

Entretanto, el Mayorazgo charlaba alegremente con la doncella. Le explicó que por
disgustos personales con sus he1manos, había
salido á pasear por el reino entero, y que permanecería algunos meses en Dublín; y que su
padre era conocido en todo el mundo. Lleg6,
por fin, el Alcalde, que se regocij6 mucho de la
presencia del ilustre «Mayorazgo &lt;le Lord
Thorny)) en su ciudad, y le rogó permaneciera en su casa durante los meses de su visita.
Se 11egó el Mayorazgo; pero ofreci6 volver en
pocos día&lt;i á visitar la casa. El Alcalde y su
hija (especialmente su hija) quedaron muy
agradecidos. Ya al despedirse, el Mayorazgo
afirm6 que tenía una cabeza loca, que olvidaba hasta el bautismo, que había dejado en su
alcoba el bolsillo y que necesitaba cien libras
esterlinas.
Se apresur6 el Alcalde á ofrecerle quinientas, de las cuales tomó sólo las que había pedido, y repartió á todos y cada uno de los
criados que le salieron al paso. una libra esterlina. Otro tanto hi:w con los que le esperaban á la puerta.

***

Menos ele una semana había transcurrido y
ya todos los vecinos afirmaban que era una
verdadera bendici6n para el pueblo la presencia del Mayorazgo de Lord Thorny; que era
un guapo mozo; que dilapidaba el dinero (había vuelto á olvidar la bolsa en su alojamiento y había condescendido con el Alcalde, que
le ofreci6 mil libras), y que la muchacha que
llegara á interesarle, haría un matrimonio envidiable.
Las amigas dieron celos á la hija del Alcal-

de, mostrándose muy alegres y algo coquetas
con Andrés. El Alcalde conferenci6 largamente con su esposa, previendo el caso [que deseaban ardientemente] de que el Mayorazgo
de Lord Thorny les honrara pidiendo en matrimonio á la doncella.
Y no pasó mucho tiempo sin que Andrés
hablara de amor á la muchacha y ésta quedara ebria de orgullo, noticiándoles el caso á sus
amigas á la mejor oportunidad. Los padres
quedaron bin orgullosos como la doncella, y
entonces Andrés decidió pedirles la mano de
la niña.
Se precipitaron á concedérsela, temerosos de
que se arrepintiera cuando reflexionara que el Alcalde, aunque autoridad,
no era demasiado rico ni
noble, y que la dote de
la muchacha ·era solamente de cincuenta mil
Ji bras, reunidas penique
á penique, con dificultades enormes.
Se fijó la fecha para la
boda; las amigas invadieron la alcoba de la hija
del Alcalde, para cerciorarse de que la boda sería efectiva, viendo la canastilla que se iba formando.
Paseaban el Mayorazgo
de Lord Thorny y su
prometida por las avenidas de Dublín, cuando un cochero salpic6 de
lodo á la doncella. Indignado Andrés, castig6
al descuidado con una recia bofetada.
-Perdóneme Dios-dijo éste; - pero no es
vuestra señoría un caballero ....... . .
A la vuelta, la muchacha se fijó efi lo que
había dicho el cochero y consultó con sus padres. El Alcalde mand6 buscar al automedonte y le preguntó el porqué de su dicho.
-Si fuera un caballero noble, me hubiera
golpea.do con su bast6n. Solamente los plebeyo11 pegan con el puño.
Entonces reflexi011aron los padreR. Se' fijaron en muchos detalles hasta entonces inadvertidos, y decidieron que un mozo, de toda
confianza, partiera en el rpomento hacia LúmJ;dale, sitio donde residía Lord Thorny.
En la madrugada siguiente salió á matacaballo el mozo de confianza. Pero no se fijaron
el Alcalde y la Alcaldesa en que: era precisamente uno de los que habían recibido las libras esterlinas de las reparticiones que el Mayorazgo había hecho.

***

Por el camino iba preguntando el mozo á
todos los campesinos que encontraba: "¿quién

Domingo 22 de Noviembre de 1903.

el mismo yunque; el cielo, tachonado de estrellas, aparecía por en medio de los grandes agujeros del tejado; sentado sobre sus mismos talones, devoraba silenciosamente su jigote.
El mozo del Alcalde esperó á que hubiera
terminado y entonces se acercó solicitando que
le herrase su caballo. Terminado su alimento
frugal y cuando hubo arreglado el precio, tomó un gran vaso de té negro de Rusia. En seguida se lavó las manos en una fuente de piedra de recinto, en la que mojaba los fiPrros
para herrar.
Después de herrado su caballo, el mozo no
tuvo más que volver á Dublín, pensando en
lo que debería decir á sus amos, porque no
quería engafiarlos, ni le convenía tampoco indisponerse con un joven que daba libras esterlinas á los que le salían al paso.
Cuando llegó á Dublín, le dijeron el Alcalde y la Alcaldesa, al propio tiempo:
-¿Cuenta, qué es lo que has visto? ¿Es tan
rico Lord Thorny como nos lo hemos supuesto por el desprendimiento de su Mayorazgo?
La doncella también le hacía preguntas y
más preguntas. Por fin&gt; el mozo tomó resuello
y les dijo:
-Desde que me acerqué á cien millas de la
residencia de Lord Thorny, todos aquellos á
quienes preguntaba, hacían gestos expresivos.... .... .
- Y a se ve-dijo la Alcaldesa, -es un gran
sefior muy conocido .. ...... .
- Cuando hube llegado-continuó el bellaco,-tuve la buena suerte de encontrar á Lord
Thorny en persona. A nadie le era permitido
estar en la misma pieza en que él se encontraba preparándose á cenar ........ .
-Eso indica que es todo un caballero-dijo el Alcalde, satisfecho.
-Era tan alto el cielo de la estancia. que
lo juro, "no hay hombre que pueda medirlo,,.
Unas cosas lumino!'as brillaban en él, de manera que la luz era completamente inútil. Cenaba cosas "que han traído barcos desde puntos lejanísimos». El asiento sobre el que estaba sentado, no lo compra ningún dinero [ eran
los propios talones del herradorJ. Cuando hubo terminado, se lavó las manos en una fuente "que diez hombres no pueden levantar... &gt;&gt;
No le dejaron concluir. La boda se hizo suntuosamente. Las amigas envidiaban ostensiblemente á la muchacha. Sólo falt6 quien envidiara al r,Mayorazgo de Lord Thorny».
Arreglo del Ingles para "El Mundo Ilustrado."

00
P OMP A
Llora cuando se apaga en el Oriente
Del mundo espiritual la eterna aurora,
Cuando el arca que dichas atesora
De la cristiana fe, seque su fuente.
Cuando con paso tácito y doliente
La. muerte con su faz aterradora
A tu feliz bogar llame á deshora.
Y en ciprés funeral orne tu frente.
Mas si la. pompa. de cristal, que sube
Vistosa por el aire, desbarata.
La mentida. virtud de sus colores,
Si va.se al reventar torva la. nube
De tu dulce prisión el ave ing~a.ta;
Por cosa así, tan bala.dí, no llores.
FELIPE TEJERA.

00
HACIA EL OLVIDO .

conoce á Lord Thorny?&gt;&gt; Pero todos reían en
sus barbas, porque en todas partes se sabía
que en muchas leguas á la redonda ningún
noble residía. Por fin fué acercándose á la residencia del herrero, y entonces los interrogados contestaban:
-¿Lord Thorny? Un poco más abajo. A la
derecha de la parroquia, en la herrería. Es un
buen sujeto, aunque muy pobre.
El mozo lleg6 á la herrería. Lord Thorny
precisamente se disponía á cenar un plato de
maíz machacado del Canadá; por mesa tenía

Con rumbo hacia el olvido partió la misteriosa
Galera del ensueño; sus remos eran de oro
Y en el azul ambiente, cual imperial tesord,
Alzábase el velamen de púrpura radiosa.
Gemían en las jarcias su cántig-a quejosa
Las plañideras ráfagas en sibilante coro
Mientras b~ndfa el casco magnífico y son~ro
Las a.dormidas a.guas en marcha silenciosa.
Muy )arga. era su ruta; _tan larga, que era acaso
La m1s~a que. et_Dprendieron con taciturno paso
Los páhdos v1a.¡eros por el ideal perdido.
Y bajo el claro día, bajo el nocturno cielo
Prosigue la. galera. con su perpetuo anheld
De anclar en las remotas riberas del olvido!
JUAN AYMERICH.

�Domingo 22 de Noviambre de 1903.

lllL MUNDO ILUSTRIADO

EL MUNDO ILUSTRAOO

&lt;PLAZA MEXICO.&gt;-SALIDA DE LA CUADRILLA.

ACHAQUITO MATANDO.

TOROS
La nota saliente de la temporada ha sido la
presentación en la «Plaza México» del notable
matador Rafael González, «Ma'}haquito».
La corrida no fué ciertamente de lo ¡nejor
que se ha visto por acá; pues con decir que el
ganado no reunía, ni con mucho, l~s condiciones necesarias para dar un buen Juego, está
dicho que la faena de los diestros no fu~ tampoco ni sombra de lo que se esperaba. Sm embargo «Machaquito» se distinguió en las suertes d¡ capa, y con:io matad?r, demostró se~
valiente. En la misma corrida se presento
«Bebé Chico» otro matador cuyas habilidades
estuvieron m'uy lejos de dejar complacido al
público.
En este número encontrarán los taur6filos
algunas instantáneas de la corrida y una fotografía del exterior de ~a plaza, hecha á la llegada de la concurrencia.

00

s1e1LI1\N1\
L clown y el acr-0bata eran insebles: eran coetáneos, compatrioamigos de la infancia. Tuve
ocasión de conocerlos en los
Circus de Bolonia, y puedo asegurar que nunca he visto una escena tan terrorífica como la que ellos representaban.
Después de unas cuantas _habilidades, dies:
tramente ejecutadas, pero m muy nuevas m
muy notables, el acróbata trepaba al techo del
circo.
.
Era un joven bien formado, robusto y vigoroso de facciones regulares, ojos expresivos y
cab¡llos abundantes y rizadoe. Se llamaba

Paolo, y era el tipo perfecto del italiano meridional.
El clown se llamaba Giovanni. Este, aunque
tan esbelto y agraciado como el otro, era, en
la esceM, un pobre diablo corcovado, derren•
gado y patizambo, con una cara más horrible
que groteflca. Aparecía siempre con la nariz
pintada de negro; y como el resto de su cara
era una gruesa capa de albayalde, esa nariz
negra hacía, á la distancia, un efecto macabro
y repulsivo.
Durante la primera parte de la representación del acróbata, el clown se limitaba á hacer
los gestos más horrorosos y las contor,!iones
más extravagantes, ó pretendía imitar, con el
éxito más desgraciado, las proezas atléticas de
su compañero. Pero cuando éste trepaba al
techo del circo, el papel que el clown desempeñaba entonces, era serio é importante, terriblemente importante.
Subía á su vez á un tablón ancho, suspendido horizontalmente de sus extremos por dos
gruesos cables que colgaban del techo. Y entonces el acróbata se precipitaba cabeza abajo
desde aquella altura vertiginosa, con el cuerpo rigído, los brazos extendidos, las manos
juntas, en la posición del nadador que va á
zabullirse.
SA habría hecho pedazos contra el piso, pues
para este caso no se tenía red alguna, ni grande ni chica, si el clown no hubiera estado allí,
sobre el tablón, pronto para aferrar in!ltantáneamente entre sus hercúleos brazos á su compañero, cuando éste pasaba como una bala
por delante de él, deteniéndolo así en su mortal caída, á un par de metros del piso, entre
los gritos de angustia y los aplausos frenéticos
de los espectadores.
Paolo y Giovanni habían hecho su fortuna
con esta proeza realmente estupenda, que ejecutaban desde hacía años, siempre con éxito
brillante; y era evidente que la vida no habría
sido para ninguno de lo., dos tan fácil, si hubieran tenido que ganársela por separado, el
uno como simple clown, el otro como simple
acróbata.
Sin embargo, hubo un momento en quepareció inminente la disolución de ~sta sociedad
que tantos beneficios les reportaba. En el curso de una de las triunfantes jiras que solían
hacer de ciudad en ciudad y de pueblo en
pueblo, habían visitado sµ aldea natal, situada al pi&amp; del Etna, y coñ este motivo habían
vuelto á ver á Rosina, amiga de la infancia de
uno y otro, en la cual ambos habían puesto
secretamente sus esperanzas de ventura cuando, seis años antes, se habían lanzado al mundo á buscar fortuna.
Los encantos de la muchacha, una lindísima mocetona tan robusta de cuerpo como
fuerte de espiritu, tuvieron la virtud de despertar á un tiempo en el coraz6n de Paolo y
de Giovanni una pasión igualmente avasalladora, que ambos, uno tras otro, con media
hora apenas de intervalo, declararon á la joven
que era objeto de ella, provocando en el alma
de ésta el conflicto consiguiente y creando entre ellos mismos una situación preñada de peligros y de amenazas.

MACHA QUITO OVACIONADO.

Pero Rosina no tard6 en decidirse, y su decisi6n fué favorable á P11olo. Llamó á éste, y
le abrió las puertas del cielo con su promeea.
Llamó al otro, y lo precipit6 en el infierno con
su repulsa. Sin embargo, trat6 de atenuar el
dolor del infortunado con palabras de amistad,
fervientes y apasionadas.
Si hizo esto por pura bondad de alma 6
porque calculó que el rencor de Giovanni podía causar la ruina financiera de su preferido,
éste es un punto dificil de determinar. Lo
cierto es que Giovanni, enfurecido en el pri•
mer momento de la entrevista, se separó de
Rosina con la cabeza baja: vencido ó conven•
cido, ésta es otra disyuntiva también dificil de
resolver.
Y cuando Paolo, lleno de inquietudes por
eu porvenir, fué ansioso á buscará su asociado
para saber si lo que acababa de ocurrir había
roto ó no la lucrativa vinculación que los unía,
Giovanni le respondió taimadamente que todavía no había resuelto nada sobre. eso, que
tal vez sí, que tal vez no; y se mantuvo á J.
expectativa.
Pero, pocos días después, Paolo se casab&amp;
con Rosina, y Giovanni no tuvo inconveniente
en ser el padrino de boda de su rival.
Ni tuvo tampoco inconveniente en ser tettigo de la felicidad de éste, pues Paolo se n.,~
consigo á su mujer cuando todos, y Giova_nnt
entre ellos, reanudaron la jira interrumpida.
Sólo que, desde ese momento, el clown Yel
acróbata no fueron inseparables sino en la e&amp;cena. Fuera de ésta, los atractivos del hogar
del uno y los placeres de la soltería del o~
mantenían á cada cual en un campo diferenel·
te. Y, como siempre, la terrible escena d
acróbata y el clown seguía repitiéndose de
circo en circo, y el dinero seguía entrand~
raudales en el bolsillo de los dos protagoDII"
tas.
Sin embargo, babia entonces un punto

terioeo en la vida del clown: era que, estuviera donde estuviese, Giovanni desaparecía de la
manera más completa durante toda la mañana, cuotidianamente, tanto los días de trabaCo como los días de fiesta. Lo único que se sabía á este respecto, era que, al salir á la calle
con el alba, tomaba en dirección al campo y
no regresaba hasta h, hora del almuerzo.
Había otro detalle, obscuro también, en la
vida íntima del personal del circo: el de que,
de un tiempo á esa parte, se les había agregado, pero no desde muy cerca, un vejete singular, de barbas blancas y grandes anteojos
azules, que seguía á todas partes al acróbata
y al clown y que no perdía una sola de las representaciones que éstos daban.
Pero ni este ni aquel misterio alteraban poco
ni mucho la felicidad de Paolo y de Rosina, á
quienes Dios había ya dado un hijo; ni perturbaban tampoco la perfecta armonía que
existía entre el matrimonio y el clown Giovanni.
Este era el estado de cosas cuando se anunció en grandes y llamativos carteles el beneficio de ambos artistas en los Circus de Bolonia,
para la noche de un sábado.
La mañana de este día, Giovanni salió á dar,
como siempre, su pll.seo cuotidiano. Tomó en
dirección al barrio bajo de la ciudad y se internó en él; y, deteniéndose delante de una
casucha de miserable aspecto, abrió la puerta,
que estaba cerrada con llave, y entró.
Detrás de él, con pocos minutos de intervalo, entr6 también allí un anciano de barbas
blancas y grandes anteojos azules. Era el vejete misterioso, el admirador y compañero de
andanzas de los dos artistas.
Este cruzó los aposentos de la casa, completamente vacía y deshabitada, y se introdujo
en un tinglado de alto techo que se alzaba en
el fondo. En este tinglado estaba Giovanni en
mangas de camisa, y allí no se veía más que
un tablón ancho, suspendido horizontalmente
de sus extremos por dos grueeos cables que
colgaban del techo.
Sin decir una palabra, el recién llegado tiró
al suelo el soro brero, se quitó los anteojos, se
arrancó las barbas, se s1có el sobretodo y los
pantalones, y quedó convertido en un joven
rozagante, en traje de acróbata.
-¿Vamos?-propuso á Giovanni.
-Vamos-dijo el interpelado.
El acróbata trepó al techo, y el clown subi6
al tablón; y en aquel lugar se hizo y se repitió, hasta tres veces, en medio del silencio
más completo, y con el éxito más afortunado,
la terrorífica escena, la estupenda proeza que
Paolo y Giovanni representaban en público,
entre los gritos de angustia y los aplausos frenéticos de los espectadores.
-Pietro-dijo Giovanni al acróbata cuando
termin6 el experimento,-creo que puedes estar contento, porque con este ensayo doy por
concluido tu aprendizaje. Dentro de un mes
empezarás ya á hacer fortuna. A menos que
te arrepientas........ .
-No, Giovanni-dijo el otro con firmeza.
-Bueno. Te recuerdo otra vez tu juramento. Tú no me conoces, tú no me has visto nunca en tu vida, basta el momento en que vengas á buscarme dentro de un mes. Suceda lo

que suceda,· tú no me conoces, tú no sabes nada .. .... ¿Oyes?

-Sí.
-Suceda lo que suceda.
-Su~eda lo que suceda-repitió Pietro.
-Y te recuerdo también que la traición te
costaría cara, muy cara ...... Tú podrías quizá
arruinarme, pero te aseguro que no sobrevirías
á mi desgracia ...... Tengo amigos ......
Pietro sostuvo la mirada feroz que, junto
con estas palabras, le dirigió Giovanni, y dijo
con una sonrisa:
-Suceda lo que suceda, el secreto me conviene á mi tanto como á ti ... . .. Será mi fortuna.
-¿Y qué es lo que puede suceder?--preguntó Giovanni bruscamente con una voz que l:)ra
un rugido, acercándose al acróbata con los puños cerrados, la cabeza baja, los dientes apretados, la mirada entre las cejas, en la actitud
de un tigre que va á saltar sobre su presa.
-No sé .... .. -dijo el otro, sonriendo siempre; y bajó la vista.
Pero como Giovanni le asiera del brazo violentamente, agregó en tono firme y sacudiéndose:
-Ni me importa tampoco.
Aquella noche, Paolo trepó al techo del circo y meti6 la cabeza en un saco que se ató al
cuello, y Giovanni subió al tablón. Y como
de costumbre, se hizo en todo el circo, lleno
de bote en bote, un silencio aterrador. Y como siempre, el acróbata se precipitó cabeza
abajo; y, como siempre, el clown midió el
tiempo y extendió los brazos. Pero, esta vez,
el cuerpo de Paolo pasó como una bala, rozando las puntas de los dedos de Giovanni, y se
estrelló en el piso.
Por un brevísimo instante, el cuerpo del
infeliz se destacó clavado en la arena, formando un ángulo con el vértice hacia arriba. Luego se tendió de lado, las piernas rígidas, el
busto y los brazos hechos una masa informe.
Primero se oyó el golpe sordo del choque y

Doiningo 22 de Noviembre de 1903.

un grito de Giovanni. Luego reson6 un
alarido espantoso, uno solo, que partía de mil
bocas. Después pareció que una tromba formidable arrastraba á los espectadores, de todas partes á la vez, hacia el centro del circo.
Y álli, en medio de la pista, el cuerpo de
Paolo desaparecía ya, rodeado por una muralla de formas humanas; y, sobre el tabl6n
todavía, Giovanni, con los ojos fijos en el cuerpo que yacía debajo de él, lloraba convulsivamente y se desgarraba las ropas y se arrancaba los cabellos.
Y de pronto, en medio de esta agonía, el
clown se quedó repentinamente inmóvil, como
hipnotizado, porque entre él y el cadáver de
Paolo acababan de interponerse.un par de ojos
inmensos, ojos que eran como abismos que lo
querían tragar, los ojos de Rosina, que sospechaba ..•...
Pero todo el mundo estaba de acuerdo en
declarar que el· cuerpo de Paolo había pasado
demasiado lejos del alcance de Giovanni; y no
hubo uno solo que dijera que, á causa de los
movimientos del clown, el tablón se balanceaba ligeramente en el momento critico .. .. .. cosa que no había sucedido nunca.
No uno, aino dos meses después de esta desgracia horrible, los diarios de Roma publicaban las siguientes lineas:
«Podemos dar á nuestros lectores la grata
noticia de que, dentro de poco, les será dado
volverá admirar la portentosa hazaña que ha
hecho célebre en estos últimos tiempos, en todo el reino, los nombres del malogrado acr6bata Paolo y de su compañero el clown Giovanni.
&lt;cEn efecto, la empresa de uno de nuestros
principales circos acaba de contratar al acróbata siciliano Pietro Salvini, que, en los ensayos practicados ayer con el clown Giovanni,
se ha revelado perfectamente capaz de repetir,
con la mayor precisión, el terrible experimento que costó la vida á su antecesor, el infortunado Paolo.
c&lt;Sin embargo, á fin de impedir que esta desgracia llegue á repetirse, las autoridades han
hecho saber al empresario que no permitirán
que el acróbata se cubra la cabeza con un saco, pues está casi probado que este desconcertado recurso efectista, fué la causa de que en
aquella ocasión, al precipitarse cabeza abajo,
el célebre Paolo se desviara demasiado del trapecio donde lo esperaban, como siempre, los
brazos de su compañero y amigo el clown Giovanni» .
De esta noticia tuvo conocimiento también
la viuda de Paolo, alojada desde la muerte de
su marido en su casa paterna, en Sicilia; y ese
día, inclinándose sobre la cuna donde dormía
un ángel, la hermosa Rosina susurró al oído
de éste mientras sus ojos lanzaban relámpagos
de odio y de venganza:
-Hij~ mí?, cuando seas grande, yo te contaré la historia de un clown celoso traidor é
infame; y entonces tú sabrás lo qu~ tienes que
hacer. ¡Dios te conserve vivo hasta ese día!
GEORGES LACHAUD.

No constituyen la gloria los aplausos.UNA &lt;CAPA&gt; DE MACHAQUITO.

LA LLEGADA Á LOS TOROS.

LAMARTINE.

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ilIl¡tí)CID Mi~¼Il~éfülffi CID

(Estudio Fotográllro de 31. Ramos. )

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1903, Año 10, Tomo 2, No 21, Noviembre 22</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Fanny</name>
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        <name>Tío de América</name>
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                    <text>~~·"Pa!n!si\\e,

de PEIUtY DAVIS•
Para Escalofrios, Cortaduroe

Cuemaduras

Y

EL MUNDO ILUSTRADO

Contuslon~a

No tien e Igual.

PLACAS FOTOGRAFICAS

Jlño X-tomo n-núm. 21

mtxico, nooitmbrt 29 4t 1901.

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MAGGI
Algunas gotas de esta salsa, afiad.idas á cualquier manjar, le dan instantáneamente un g usto exquisito y sBbroso. E~ un recurso inapreciable para todas las cocinas; se emplea en E'l

CALDO, SOPA, SALSAS, LEGUMBRES, ASADOS~ ETC.
Es ec0nómico, porque se emplea gota á gota. No se altera el fraFco, i. unque que le abierto.

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La. Fosfatina Falierea

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lJnico Representante en la República:

J UAN DOS S E

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~s el alimen to m§.s agradable 1 el mil
recomendado para loe nliios .iieede la
~ a,d de seis á. 81ete meses sobre todo
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§

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1

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ArT'ICUL09 •¿n IIOTIUlr
AGENClA DEL ULOJ OIUGA

.......

~

......... In.

•.,

~~~~~~

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-ompos1'.!15n de :ia Fos fatina "FallePll." este. pre-pRrRdo por un proc"'11(ll16nto especial con aparato A prop63lto, y no se encuentra en el comercio.
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Aumenta el apetito, levanta las fuerzas, hace enaordar á los enfermos determinando
D?-ejor utiliz~ción de lo~ alimen~os. Restituye al orga;izmo la fuerza perdida por infhien·
cia de estudios y trabaJos excesivos.

ilIl¡tí)CID Mi~¼Il~éfülffi CID

(Estudio Fotográllro de 31. Ramos. )

�Domingo 29 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNOO ILUSTR!ADO

IMPRESIONES DE ESTETIOA

La Poesía
El alma compleja de la poesía moderna no
puede ser comprendida sino por altos y refinados espíritus. El arte se sutiliza á medida
que aumenta la cultura social; pero esa sutilidad en las ideas y en las sensaciones se escapa á todo aquel que no haya ah?ndado en el
análisis estético. De aquí que la rnmensa mayoría analfabeta, y aun las minorías intP;ligentes, sean refractadas á las nobles expres10nes rimadas. En verdad que el arte-uno de
los más inefables goces de la vida, -sólo puede Eier expresado, sentido y gozado por un escaso número de almas singulares y selectas.
Todo hombre de talento puede comprender,
en la primera lectura, un libro de estética. Lo
comprende en conjunto; pero, de seguro, no
gozará de la hermosura que encierra cada uno
de sus detalles. Se necesita una larga preparación una iniciación lenta y fecunda en el
raro c~lto del estilo, para conocer el significado psicológico de algunos vocablos, y para
percibir la magia de ciertas rimas. El lector
no podrá deleitarse con el subjetivo encanto
de las imágenes que se suceden ante sus ojos,
si su propia imaginación no le ayuda á revestirlas fastuosamente con un ropaje de encendidas pedrerías.
Se ha dicho que en materia de ideas casi
todo es viejo; pero el ei,:tilo es peculiar á la
personalidad intelectual. Deber de todo artista es procurar que sus pensamientos sean originales, hasta donde esto es posible; pero mayor deber tiene de cubrirlos con trnjes únicos
y bellos, en los que no debe advertirse el más
leve pliegue hecho por una mano extraña.
Eso, ante todo: que la forma en la frase sea
personal, y en el verso única, propia, de sello
inconfundible, sin un tenue soplo de ajenas
inspiraciones.
La origir.alidad en el estilo es la primordial
virtud del artista. A ella deberá tender desde
el instante en que ge inicia en su c11rrera de
laureles y de espinas. Aprisionar la frase rebelde en el molde de sus intimas sensaciones;
decir las co,:as con su manera espPcial; reflejar en las palabras, enlazadas peculiarmente,
su carácter y su espíritu y su propio temperamento: he aquí el hondo problema.
Quien posea verdadera fuerza creadora y
verdadera indiosincracia estética, lo resuelve
satisfactoriamente. Y alcanzado ese triunfo,
su nombre, vibrará en los oídos de muchas generaciones, y aun puede llegar á prolongarse,
indefinidamente, en la conciencia de los siglos.

Froélán Cfurcíos.

"

Cuentos Fantásticos
FLOREAS
Erase una vez un caballero, hermoso como
el día, valiente como una espada, llamado
Floreas de Kerhaveguen. Se Je consideraba
como un verdadero espejo de perfecciones: no
juraba jamás por el santo nombre de Dios;
respetaba á su soberano y sefior, el duque de
Geo:ffroy; daba á los pobres y no permitía
que se hablara mal de las damas en su presencia.
Sucedi6, pues, que un día en que perseguía un jabalí, se alejó de su séquito, y sintiéndose con sed, dirigi6 su caballo hacia un
manantial que conocía.
Al llegar tuvo una sorpresa: una joven vestida de blanco, estaba sentada en la orilla y
contemplaba su rostro encantador en el cristal de las aguas.
Al sentirse mirada, la joven levantó la cabeza, vi6 al caballero, y adivinando su deseo,
llenó de agua una hermosa concha de nácar
irisada, y se la ofreció sin decir palabra, sonriente y ruborosa.
El caballero bebi6, y esa agua fresca le pa-

reció ambrosía· pero cuando quiso agradecer
á su adorable ~scanciadora, no la halló á su
lado. ¡Había desaparecido!. ... .. Buscó en vano por todos lados, pero no pudo encontrarla. Sin embargo, no había soñado, puesto
que la concha de nácar estaba aún entre sus
manos.
Volvió á su ca.stillo y no dijo nada á nadie
de lo que le había sucedido. C,imo bien pensáü•, no durmió en toda la noche. Ap,..nas
aclaró, ensill6 su caballo y se fué á galope
hasta la fuente. ¡Ay, nadie le esperaba esta
vez! En vano pasó allí dos horas largas. Tuvo que volverse, 'desesperado. Al otro día y al
siguiente, y dur'ante todo un mes, acudió en
busca de su radiosa aparición, pero sin tener
mayor éxito.
Floreas adelgazaba y perdía colores día á
día, hasta que desesperado, resolvi6 concluir
con su vida para que se acabara su pena. Y
quiso, ya que se moría lentamente, ir á atravesarse el coraz6n allí mismo donde el amor
lo había herido por primera vez......... Besó
con lágrimas en los ojos la concha nacarada,
la tiró al agua y con un gran suspiro sacó su
espada..... . .
-¡Floreas! .... . .
¡Una voz dulcí~ima había pronunciado su
nombre! El caballero miró á su alrededor con
sorpre$a, pero no vió á nadie. Creyendo que
era juguete de una ilusión, volvió á. tomar su
espada para herirse con ella ....
-¡Floreas! ...... volvió á decir la voz.
Esta vez le pareció al joven que provenía
del manantial. Se acercó y vió que á través
del cristal le sonreía el rostro hechicero de
aquelJa por quien quería morir.
Con gran alegría se inclinó hasta el agua y
la tocó con los labios...... ¡Oh dicha! Sintió
una boca que se posaba en Ja suya y dos brazos flexibles que enlazaban su cuello!. ..... La
aparición salió del agua, y por su vestido
blanco, como pluma de cisne, se deslizaban
gotitas brillan tes.
La joven tendió al caballero la concha nacarada en que el arco iris había pintado su
prisma. Floreas cayó de rodillas:
-¡Oh! mi amada. ¿Acaso es mi corazón el
que me devolvéis así?-preguntó besando los
piececitos desnudos.
-Soy la hija del rey Numa y de la ninfa
Egeria; mi nombre es Floronda-dijolajoven
con su voz dulcísima. - Los bárbaros venidos
del Norte asolaron el bosque de Aricia y ante
ellos se dispersaron por el mundo las ninfas
latinas. Estaba condenada á errar hasta que
un hombre, sin haberme hablado jamás, llegara á amarme más que su propia vida.
-¡Y mi amor, Floronda, sólo coh mi vida
concluirá!
-¿Juráis serme siempre fiel?
-Os lo juro, Floronda-dijo el caballero,
besando los dedos de nieve que le tendía.
-Os amo, Floreas, y os creo .. . Pero no olvidéis jamás lo que os voy á decir. Si por desgracia algún día llega á latir vuestro corazón
por otra mujer, me perderéis sin remedio y
esta misma mano que besáis ahora, será para
vos presagio seguro de muerte inminente.
Floreas iba á protestar, pero la joven añadió:
-Que se cumpla vuestro des€0 y el mío.
Mañana os espero aquí con el capellán que
bendecirá nuestra unión.
Y antes que el joven pudiera hablar, sell6
sus labios con un beso, se fué corriendo sobre
el agua por encima de los nenúfares y desapareció entre los juncos.

***
Al otro día acudió Floreas con su capellán
y su séquito, y no fué pequefia su sorpresa al
encontrar en el sitio mi~mo &lt;le la fuente un
magnífico palacio levantado en una noche por
los genios.
Era el regalo de casamiento de la hermosa
Floronda.
Esta lo esperaba en el umbral. Le mostró,
sin decir una palabra, una mano esculpida en
el frontis de la puerta de entrada.
Hacia esa mano, con el rostro trasfigurado
por la dicha, levantó Floreas su diestra y re-

pitió solemnemente su juramento
dad.
Esa misma noche se casa.ron en la
del castillo y durante dos años fueron el
plo y la envidia de todos los casados del
rededores.

***
Sucedió que monsefi?r Geoffroy, duque
Bretaña, tuvo que partir para !aguerra
los normandos, que habían invadido s118
tas.
El caballero FlorC&gt;as, fiel á su honor de
ballero. hizo parte de la expedición y se
ró de Floronda con mil promesas de fid •
y de perpetuo amor.
En los combates se distinguió hasta el
to de llamar la atención de su señor el d
Geo:ffroy.
El el uq ue no tenía sino una hija, la h
sa !solda, la de los ojos de esmeralda; y
que no podía darle esposo que más le
niera que el valiente y caballeroso FJo
quien pronto amó como á hijo.
Terminada la guerra, confió sus pro1
al caballero, y fué grande su extrañeza
do supo que estaba cac:ado y, sobre todo,
nocer las maravillosas circunstancias en
su matrimonio i:.e había realizado.
Monseñor Geoffroy, que era obstinado
propósito8, hizo llamar á su capellán y le
guntó si no Yeía en todo esto algún so ·
ó manejo diabólico. Esto fué muy del
del capellán.
Por lo tanto, el duque trató de conven
caballero de Kerhaveguen de que estaba
jo la influencia de un espíritu infernal, d
corría riesgo de perder su alma, ele que
samiento na.da tenía ele católico y &lt;le que,
consiguiente, sería obra santa darlo por
lado.
El joven resistió mucho, antes de r
á las razones de su soberano, pero por fin
dió. Seis meses de ausencia habían aten
su amor por Floronda, y por otra parte,
da, la de ojos de esmeralda, ¡era tan he
y ¿no le tocaría á su esposo la corona de
que? ... Consintió, pues, y se fijó el día del
samiento.

***
Fué ésta una hermosa y suntuosa oo
nia. Todos admiraban la belleza de loe
novios. Por la noche, en el baile, no
atenciones ni dulces palabras que Flo
prodigara á !solda, cuyos ojos de esm
brillaban de amor.
De repente, y para asombro de todoe
concurrentes, el caballero dió un grito y 88
so pfili&lt;lo como un muerto, indicando
dedo que temblaba, un sitio de la pared..
dos se volvieron para ver qué cosa tan
ble podía causar semejante ebpanto á un
bre del valor del caballero de Kerhav
Nada vieron que pudiera explicarlo, pelO
Floreas, había visto en la pared una
una mano que él conocía:¡ la aparici6~
que lo había amenazado Floronda! La .
por otra parte, desapareci6 casi en segu!
El duque y su hija se burlaron am
mente de él, y muchos invitados pensa~
había hecho demasiado honor á los vm
monseñor Geoffroy. Las converEaciones
Yieren á reanudarse y los intrumentos de
sica á dar la sefial de bailar. Como no
á reproducirse la visión, Floreas se con
ció de que había sido víctima de una
nación.
Terminada la fiesta, el duque é Isolda
bieron á su hermoso coche, que debía
cirios al castillo que monseñor Geoffroy
regalado á los novios. Iban alegremente,
cedidos de los servidores con hachas en
das, y Floreas, á caballo al lado de la por
la, cruzaba miradas de amor con la h
!solda.
Repentinamente,al llegará una encruci"
un furiorn golpe de viento apag6
chas, y el caballo de Floreas, espan
encabritó. A pesar de los ,izfuerzos de su
te, se desbocó á todo correr á través del
po ..... .

law

LA CRUZ DE LA J.;.XPIACIÓN.

En el cielo no había ni luna ni estrellas....
El viento silbaba en los árboles y los buhos
lanzaban gritos siniestros... El miedo se había apoderado del corazón del pobre caballero, que esperaba ser destrozado de un momento á atro ...
De repente tuvo una exclamación de alegría.

Le pareció ver luces que brillaban á lo lejos: creyó que serían las antorchas de la escolta y consiguió dirigir hacia ellas el galope
desenfrenado de su caballo.
Pero esas luces ¡ayl no eran sino fuegos fatuos que brillaban sobre un pantano, en el
cual fué á enterrarse el caballo con su jinete.
Cna forma blanca se irguió ante Floreas,
lo estrech6 contra sí, y soldando los labios á
sus labios, ahogó su grito de espanto en un
grito de amor!

Domingo 29 de Noviembre de 1903.

La Cruz de la "fxpia(ión"

AL DIOS AMOR

En la capilla de San
.José, en Catedral, donde
se conservan, como es sabido, los restos de los héroe!, de la Independencia ha sido colocada una
sen'cilla cruz de pino, de
más de cinco metros de
altura.
La cruz, que nada tiene al parecer d6 notable,
está provista de pequeños
compartimientos, en cada uno de los cuales, á
guisa de reliquias, se
guardan terrones y fragmentos de madera de los
edificios que pertenecieron en otro tiempo á la
Iglesia, y que, en virtud
de las Leyes de Reforma,
pasaron á ser propiedad
de la Nación, demoliéndose á medida que ha sido
necesario, ya para el establecimiento de escuelas
ó edificios análogos, 6
bien para abrir nuevas calles que faciliten el tránsito en la población.
La cruz, que se C'onoce en Catedral con el
nombre de «Cruz de la
Expiación», es, desde que
«El Imparcial» &lt;lió la noticia ,le que allí se encontraba, objeto de la curiosidad de los fieles y
de los turistas.

El carro deja de la cipria diosa
¡Ligero Amor! y el ala presurosa
Tiende á la margen del sonoro río,
Donde, radiante de beldad, se bafia
La que es tormento mío.

00
En la Escuela de Artes
Publicamos en este número una fotografía
en que a.parecen los Sres. :Ministro de Justiciaé
Instrucción Pública, Lic. Don J ustino Fernández, y Subsecretario de Instrucción, Lic.
D. Justo Sierra, así como algunas damas y
caballeros concurrentes á la inauguración de
la nueva planta de fuerza motriz de la Escuela
de .Artes y Oficios.
La fotografía á que nos rderimos fué tomada por los empleados del Establecimiento.

Bajo el amplio dosel de la verdura,
Entre las linfas que el retozo empaña,
:Mientras al juego sin temor se entrega,
Resalta la esbeltez de su cintura
Como una ánfora griega.
¿"N'o miras su garganta tentadora,
Su cabellera., envidia de la aurora,
Y sus traidores ojos,
Por su diáfano azul, del cielo enojos?
Toma de tu carcaj el más agudo
Dardo ligero y fuerte
Que para ti Vulcano forjar pudo:
De su pecho desnudo
:Mira, ¿no ves en el izquierdo lado
Fresco botón rosado
Que se destaca sobre el seno breve
Como una flor en medio de la nieve?
¡Allí está el carazónl ¡El dardo lanza,
Y logre su castigo y mi venganza!
Mas ¡ay! en va.no cuidadoso acechas,
El pulso firme, el ánimo seguro:
¡Sobre ese mármol culminante y duro
Se embotarán tus aceradas flechas!
ENRIQUE GoxzÁLF:z MARTIXEZ

"

TRAS lAS l~EJAS
Inmóvil, y clavada la pupila
sobre el mar el vencido caballero,
al choque de las olas, el reguero
de plata ve que el torre6n destila.
La hosca mirada del guardián vigila
en la sombra, tenaz como el acero;
y en el sordo rencor del pri"lionero
de sus recuerdos el tropel desfila.
· Crece la noche ... ¡Su adorada espera!
Por el aire, cual música de gloria,
rumor de besos la ciudad düunde.
Y siente el arlalid cómo ligera
hierve su sangre en ansias de victoria,
¡porque el amor en sus entrañas cunde!

Félix L. Campuzano.

A la misma hora se derrumbaba el castillo
de Kerhaveguen, construí&lt;lo, por los genios en
una noche, no quedando mas que un. ~ontón
de piedras, en una de la~ cuales se d1stmgue,
esculpida, una mano abierta..
D. FLEUÚ.

00
BOHEMIA
En con tréla al azar en mi camino,
Y ante esa aparición gehtil y pura,
Tuvo la senda de mi beh·a oscuta
Su miste1ioso lampo repentinó.
Jo-uales rumbos nos trazó el destino,
Ma; despué~, por su culpa, en su locura,
Rodó al abismo como flor impura
(!ue arrebata, al pasar, el torbellino.
Angel caído, al levantarse quiso
Disfrutar del alegre paraíso
Donde el ideal primero le sonriera.
Y por rudas tormentas combatida,
Cruzó por los zarzales de la vida .
Con rumbo hacia el país de la quimera.

luan Aymerécñ..

EX LA ESCGELA DE ARTES Y OFICIOS.-EL SE~OR MIN'ISTRO m: JUSTICIA y LOS IN\'ITADOS
Á LA INAUGURACIÓN DE LA NUEVA PLAN'rA DE FUERZA MO'l'RIZ

�bomingo 29 de·Novlembre de 1903.

:ítL MUNDO ILUSTRADO

¡Cuánto esfuerzo perdido en las rompientes
que la espuma blanquea(.
¡Qué eterno forcejear en las corrientes,
contra viento y marea!
¡Siempre siempre huracanes desatndos
y ~scollos eEcondidos!
Y siempre, sobre mares ignoradoi,,
cielos desconocido~!
Hústa la aguja ni polo dirigida
mi cálculo burlaba,
Y ÍL maléfico influjo sometida,
del rumbo me apartaba.
Y así he buscado el puerto, de año en año,
siempre con vano empeño:
¡Toda nueva promesa, nuevo engaño!
¡Todá esperanza, sueño(
Xo fué sólo furor de los ciclones:
¡culpa cabe al piloto!
¡Qué de velas, Señor, qué de timones
mi torpe mano ha roto
Y aún sigo, entre los duros elementos,
sobre el hirriente abismo!
¡Cansado estoy del mar y de los vientos!
¡Cani-ado de mí mismo!
Ya, en rní, cuanto descubro no provoca
ni un temor ni un dei,co:
,
Sólo siento subírseme á la boca
F.
la náu~ea del mareo;
Ni un recelo cobarde me da guerra,
ni una ambición me anima.
¡Tierra, Señor, te pido! ¡Tierra! ¡Tierra!
¡ Pt:ro échamela encima!

Notas Extranjeras
Los pueblos que aun no pasan las riberas
de la civilizaci,m, los que cuentan generaciones largas de vida, pero han perma~ecido
siempre en cierto estado de somnolencia, de
paresia social, son los más á propó!-ito para
que las supersticiones encuentren un ancho
campo en que germinar y den frutos de los
mayores y más curiosos.
La rebeli6n que contra el poder del Sultán ha ensangrentado los vericuetos de los
Ba.lkane~, no ahora, sino desde hace muchos
afios, ha obligado á la atención púb!ica á
volverse hacia aquellas apartadas regiones,
en las cuales un pueblo extraño, mezcla rara de
europeo y de asiático, vive la existencia mon6tona de la esclavitud y del trabajo.
Entre los pueblos que forman las provincias septentrionales de Turquía - lo mismo
las que aun permanecen en poder de Abdul
Hamid que las que han sacudido, en parte,
el yugo de tan cruel soberano, - algunos
existen de lo más anormal que pueda darse.
El pueblo de Rumanía, por ejemplo, recuerda, vaga, remotamente la época ,m la que
los soldados romanos, al mando de Trajano,
extendían los lindes del Imperio hasta más
allá del Vístula y hasta las montañas de Escocia, y recuerda también su ori~en ( que
aún queda grabado en el nombre mismo del
país: Rumanía), y ha deificado al Emperador Romano, uniendo en una mitología in-

SEHV!A.-LOS ENFER'.\10S EN LA &lt;SELVA ENCANTADA.&gt;

haga más en beneficio de
su enfermedad que las
emanaciones de los pinos, saludables y balsámicas.

***

Recientemente se registraron en París motines
sangrientos que procedían de una causa meramente infantil, pero que
muestran lo que es e3a
«alma de \as multitudes,&gt;,
variable, amenazadora,
débil y enérgica. á la vez.
Se reunieron en la Bolsa
del Trabajo algunos empleados que pretendían
hacer una protesta contra
cierta forma de elección
que existe para cubrir las
plazas de los empleados
municipales.
En días anteriores se
había presentado ante el
Parlamento una moción
en la que se protestaba
precisamente contra la
forma misma en que tal
elecci6n rle empleados se
hacía. Los hombres reunidos en el mitin de la
Bolsa del Trabajo, aunque sabían esto, no qui-

sieron, no pudieron esperar el tiempo
hubiera sido justo, para ver si sus p
tenían efecto, antes de recurrir á los m
violentos.
Algún orador estrepitoso tom6 la pala
Habl6 de «los derechos sagrados del pu
vilmente hollados», 6 bien se extendi6
ca de «la inviolable ley de vida que regía i
sociedades humanas, contra la que el A
tamiento de París trabajaba sordamente
sombra.» Y el resultado fatal fué que,
pués de una pequeña algarabía, formada
el mismo !lal6n de sesiones, la Guardia
blicana se vi6 en la ineludible precisi
usar de la fuerza para reprimir el escán
de!'alojando el local.
Fué eso suficiente para que los cerebros
}orados, dementes, de la multitud, sugi ·
ideas de sangre. Los amotinados se arma
hirieron á los defensores del orden, que i
vez se vieron forzados á hacer uso de BUI
padines. La confusi6n fué atroz. Loa o
res elocuentes desaparecieron como por
til16n, y los pobrei:s hombres del pueblo,
pasa siempre, fueron los que recibieron
más duro de los golpes, sin darse cuenta
daderamente de por qué se encontraban
aquel desorden y de cuál era. la causa que
fendían.

***

Ha muerto recientemente en su quieto
tiro de Charlotenburg, el Profesor T
Mommsen, una de las más envidiables cel
dades alemanas.

PA.RIS.-LA POLICÍA REPRIME LOS ESC.\NDALOS HABIDOS
FRENTE Á LA &lt;BOLSA DEL TRABAJO.&gt;

fantil las remembranzas de una época remota y las ,mpersticiones actuales. Para los
campesinos rumanos, Trajano es la deidad
tutelar de los campos.
Los servios son parientes cercanos de ellos.
Y los servio,- conservan también tradiciones
pintorescas, crédulas las unas, religiosas las
más, como la que representa el grabado que
ofrecemos á nuestros lectores.
En los alrededores de Relgrado-la capital de los infelices monarcas aj ustidados en
un levantamiento pretoriano, - se encuentra una selva muy vieja, muy extensa, muy
obscura. Poblada de todas las ficciones del
ensueño, llena de todos los terrores de la
sombra, los servios guardan ¡,ara ella un respeto religioso. Pegan en los troncos roídos
por el tiempo, las insignias de sus santos fa-

Domingo 29 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

voritos. Y llevan á sus
enfermos, á sus pobres pacientes, á que
las emanaciones resinosas de los pinos les
alivien los pulmones
ulcerados por la tisis.
Porque la tisis es una
de las más comunes
enfermedades entre los
campesinos servios.
La tradición hace de
la ((Sel va EncA.ntada,,
de Belgrado un sanatorio g1 atuito para los
pobres. Quizá la fe,
la gran fe de los débiles y de los oprimidos,

FEDI\RH:O BALART.

00

CRISANTEMAS

TLODORO MC;.MMSJ&lt;:N, CÉLEBRR lllS'IORLAI:OR Y FlLÓLCGO.

Gráciles crisantemas,
Las pálidas, las blancas, las enfermat',
Las que impregnaron los rizados pétalo&lt;;
Y matizaron las coronas trémulas
Con blancos rayos de la luna l!ena;
Las que en sus tallos débiles
Se ven temblar anémicas
Sin brisa que las mueva,
Porque estremece sus corolas frúgiles
Indeciso vibrar de neuarstenia;
Amables cri~antemas,
Símbolos de mi amor en primavera,
Cuando os miro, doliente y angustiado,
Desde las ruinas donde mi alma sueña,
Parece que se impregnan vuestros pétalos
De la apacible luz de mi tristeza.
Ignacio CJ3ra&lt;r10 Befancourf.

No era alemán de nacimiento. Había nacido, hact: ochenta y seis afios, en Dinamarca;
pero dei;de sus primeros afios fué con ~us padres á su patria adoptiva, en la que hizo sus
estudios superiores.
Mommsen fuéunade las grandes figuras modernas, especialmente como historiador y como fil6logo. Sus obras, escasas, pero monumentales son el criterio que se consulta con
mayor f;ecuencia en materia de historia, de
Roma especialmente.
l\lommsen fué un gran estudiante. Su existencia entera la dedicó á estudiar, y como tenía un gran talento, el fruto de sus estudios
ha sido grande y notable, pero tenía el grave
defecto de hacer política.
Fué Mommsen el gran enemigo de la p_olí.tica &lt;le Bísmark. Se ~ió pen•eguid?, en d1st!~tos períodos de fiU v1&lt;ln, por sus 1&lt;leas pohll;
cas, y fué, quizás, el único hombre qu~ logro
imponerse á la voluntad soberana, rectllín~n,
ag'uda como una espada, del Canciller de Hie

ABATIMIENTO
Llegó al fin lo que el alma dolorida
me daba por presagio:
(Milésima ilusión desvanecida!
¡Milésimo naufragio!

00
Es una ley del acrecentamiento del bienestar, el multiplicar las necesidades con mayor
rapidez que los medios de satisfacerlas. -YAJ.TOUR.

rro.
Los funerales de ~fommsen fueron un duel_o
nacional en Alemania. El Emperador Guillermo fué de los primeros en enviar su ofrenda floral á la cnf.a mortuoria. El pueblo en
masa, que quería mucho ál ¡?ran historiador,
acompañó sus restos mortales hastn el cementerio.

PARIS.-LA POLICÍA EN LA &lt;BOLSA DEL TRADAJO.&gt;

m

ALREDEDORES DE )IEXICO.-:t:N EL CANAL DE LA VIGA.

�Domingo 29 de Noviembre de 1903.

La Celeste Aventura
&lt;Echa tu red y sacarás
un gran pescado; en su
boca encontrarás una moneda de plata, con la cual
pagarás el impuesto del
César&gt;.
Nu~ro Te,ta!nenlo,

Ahora, cuando sor Eufrasia, esa divina criatura ha desaparecido, hundiéndose en la Luz,
¿por' qué ocultar aún el sentido humano del
ccmilagro» que la deslu~br6? De.seguro, la noble santa-que acaba de extmgmrse á los veintiocho años, superiora de una orden de Hermanitas de los Pobres, fundada por ella en
Provenza,-no se hubiera escandalizado al conocer el secreto «físico» de su súbita vocación
ni. esto hubiera turbado un solo instante ¡~
visi6n de su humildad ...... Pero, á pesar de
todo, es mejor que no haya yo hablado hasta
el día de hoy.

***

A co~a &lt;le un kilómetro de Aviñón se elevaba, en 1860, no lejos de las verdegueantes recaladas, hacia arriba del R6dano, una casucha
solitaria, de s6rdido aspecto; horadada, en su
único piso, por una sola ventana de herrados
contramarcos, se destacaba visible, frente IÍ. un
VERACRUZ.-LA AVENIDA ALLENDE, DESPUÉS DEL INCENDIO DEL DÍA 18.

El Incendio en Vera.cruz
E l más importante de nuestros puertos ha
sufrido, en el espacio de tres horas, una de las
catástrofes más terribles que se hayan registrado en el país, de largos afios á esta parte.
Un incendio imprudentemente provocado, y
favorecido por la fuerza de un norte formidad le, destruy6 siete manzanas de la ciudad,
bejando sin hogar y en la mlÍ.s completa miseria á mil quinientas personas.
El fuego, según se ha comprobado, se inici6 en la casa número 18 ele la Avenida Bra, vo, y fué poco á poco propagándose ha~ta invadir, primero, casi toda la manzana en que
ei&lt;taba situada la referida casa; pas6 después
á otra manzana, y de ésta á dos de las conti~uas y á cuatro de las ubicadas en la calle de
Guerrero.
La parte de la poblaci6n consumida por el
voraz elemento, formaba una de las principales barriadas industriales de Veracruz. Las
pérdidas que sufren, con este motivo, las clases trabajadoras, son, relativamente, enormes.
En este número publicamos fotografías que
representan los lugaret&gt;, llenos ahora ele escombros, donde se levantaban los edificios que destruy6 el fuego; así como una vista general del
puerto, y otra en que aparece una de las calles principales ele la poblaci6n.

EL INCENDIO EN VERA CRUZ-ESQUINA DE LA CALLE DE GUERRERO.

EL INCENDIO EN VERACRUZ.-RESTOS DE LA TIENDA

protector cuartel de gendarmería, situado en
los arrabales, sobre el camino.
Alli vivía, desde largo tiempo atrlls, un viejo israelita á quien llamaban el padre Mosé.
No era un vil judío, á pesar de su apagada faz
y de su frente de quebrantahnesos, de la cual
un bonete, de tela y color ya no muy preci_sos,
cubría y resguardaba la calvicie. Aún vinl, Y
nervioso sin embargo, hubiera sido capaz de
hostigar desde muy cerca á Abasverus, en algunas marchas forzadaE&lt;. Pero apenas salía. Y
no recibía sino con grandes precauciones. Por
la noche, todo un sistema de trampas y de
lazos lo protegían detrás de su mal cerrada
puerta.
Servicial, sobre to&lt;lo con sus correligion~rios, caritati.vo, sin embargo, para con todos,
no perseguía más que á los ricos, á los cuales
s61o prestaha, prefiriendo siempre atesora~.
• De este hombre prácticn y temeroso de D108,
las ideas ef'cépticas del Riglo no a Iteraban en
na&lt;la la f'alvaje fe, yMof'é ornbaentredos usu·
raR tan bien como entre doR limosnas. Noca·
reciendo de un cierto extraño corazón, seem·
peñaba en «retrihuir los menores servicios». Y
hl vez hubiera Rido sensible al fresco paisaje
que Ee extendía delante de su ventana, en los
niomentos en que exgloraba con sus ojos de un
gris claro los alredec\füé's ......
Pero una cosa lejana,' establecida sobre una
&lt;LA PLATA, &gt;

Domingo 29 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSfflADO

eminencia y que dominaba los prados ribereños hacia abajo del río, le echaba á perder el
horizonte. Esta cccosa», de la. cual apartaba la
vista con una especie de fastidio, muy concebible por otra parte, le inspiraba una insoportable aversión.
Era un antiquísimo cccalvario», tolerado, á
título de curio~idad arqueológica, -por las actuales autoridades edilicias.
Era necesario subir veintiuna gradas para
llegar á la gran cruz central, que soportaba un
Cristo gótico, casi borrado por los siglos, entre
las dos ci'Ucef:11 más pequeñas, de los ladrones
Dimas y Gestas.
Una noche, el padre l\Iosé, con los pies sobre un escabel, inclinado, las gafos en la nariz, el bonete contra la lámpara, sobre una
mesita cubierta de diamantes, oro, perl:iR y
papeles preciosos, ante su ventana abierta a 1
espacio, acababa de verificar sus cuentas sobre
u n polvoriento registro.
¡Se había retardado mucho!. ..... Todas las
facultades de su ser se concentraro1 tanto en
el trabajo, que sus oídos, sordos á los vanos
ruidos de la naturaleza, permanecieron indifer•mtes, durante horas enteras, á... cie1tos
gritos lejanos, numerosos, diseminados, terribles, que toda la noche habían estado atravesando el silencio y las tinieblas.
En ei:;e momento, una enorme luna clara
descendía de los espacios azules y no se oía ya
ru mor alguno.
-Tres millones! ... exclam6 el padre :Mosé,
colocando la última cifra debajo de los totales.
Pero la alegría del viejo, exultando en el
fondo de su corazón, lleno del ideal realizado,
concluy6 en un temblor. Porque-sin Jugará
un segundo de duda,-una glacial sens!l.ción
le invadía súbitamente los pies, tanto que, rechazando el escabel, se levant6 inmediatamente.
¡Horror!. .. El agua, á borbotones, inundaba su cuarto, bañándole las flacas piernas .....
La casa crujía. Sus ojos, al través de la ventana, vagaron por el exterior, y vieron, dilatándose, el inmenso río, cubriendo llanuras y
caro piñas ... ¡Era la ir.undaci6n 1... ¡ Era el desbordamiento súbito, siempre creciente y terrible del Ródano! ......
-¡Dios de Abrahánl-murmur6.
Y sin perder un instante, á pesar de su pánico terror i-e sac6 y arroj6 sus vestidos, si..1vo el reme~dado panta16n; se descalzó, introdujo, todo mezclado, en una pequeña bols11. de
cuero [que se colgaba al cuello], lo más precioso de su mesa, diamanteA y papelel:'1, pensando que, bajo las ruinaR de su casa, después
del suceso, sa.bría encoIJtrar muy bien el oro
desaparecido.
¡Flac, flacl vadeaba la pieza para t?mar, de
sobre un viPjo cofre, un paquete de billetes de
banco, ya pegados y mojados.
.
Después subi6 á la ventana, y pronunciando tres veces la palabra cckadosch», que significa c&lt;santo&gt;, se precipit5, conocié!'.!dose como
buen nadatlor, (t, la gracia de su Dios.
La casucha se despl?mó detrás de él, sin
.ruido, bajo las aguas ......
¡ Y á lo lejos, ni una barca 1
¿A dónde huir? Se orientaba ha?ia A~ñ6n,
pero el agua alargab~ ahora la dista~c1a. ¡Y
era lejos para él! ¿Donde reposar, donde hacer pie?
¡Ah! ...... ¡El único punto lumin::&gt;so, ~llá
lejos. sobre la altura, era ...... ese «calvar10&gt;1,
cuyas gradas desaparecían ya bajo el hervor
d';' las olas y los remolinos de las aguas furiosas.
- ¿Pedir asilo á esa imageu? ¡No, jam_ásl
El viejo judío era grave en sus creencias, y
bien que el peligro lo apurase,. bien que las
ideas modernas y los compromisos que ellas
inspiran estuvieran lejos de ser ignorados por
él, le repugnaba el hecho de debe~, aunque no
fuese mlÍ.s que la salud terrestre, a ... «ese que
estaba allí» ......
En ese instante su sombra, proyectándose
sobre las aguas ed que temblaban los reflejos
de las estrelias, hubiera hecho pensar en el
diluvio.
Nadaba al azar. De súbito, una reflexi6n
siniestra é ingeniosa cruz6 por su espíritu.

VERACRUZ.-v¡STA DEL PUERTO.

-Olvidaba-se dijo, soplando (y el agua
chorreaba desde las dos puntas de su barba)olvidaba que después de todo, esti allí ese
, _que no veo
pobre de c&lt;mal' ladr6n» ... A f e mia,
ningún inconveniente en buscar asilo cerca de
ese excelente Gestas, mientras vienen á salvarme.
Se clirigi6, pues, escrúpulos aparte y á
enérgica brazadas, á través de las undosas volutas de las aguas y en el hermoso claro de
luna, hacia las Tres-cruces.
.
Al cabo de un cuarto de hora, a parecieron
éstas colosales, á un centenar de metros de
sus ~iembros casi helados y aniquilados. Se
elevaban en ese momento, sin soporte visible,
sobre las vastas aguas.
Mientras las miraba, jadeante, tratando de
divisar, á la izquierda, el patíbulo de su preferencia he aquí que las dos cruces laterales,
más frágiles que las del medio, crujieron, empujadas por la corriente del R6dano; la carcomida madera cedió, y, en medio del terror,
ambas cayeron hacia atrás, en la espuma, silenciosamente, haciéndose una especie de pavorosa salutaci6n.
l\Iosé pernaneci6 sin avanzar, hosco, feroz,
ante ese espectáculo. Se hundi6 por un momento y luego sali6, echando de la boca dos
chorros de agua.
En ese momento, la gran Cruz sola, ccspes
unica» recortaba su signo supremo sohre el
fondo 'misterioso del espacio. Exhibía á su
pálido Coronado de espina!:&gt;, clavado, los brazos
extendidos, los ojos cerrados.
El viejo, sofocado, casi desfalleciente, no
teniendo más que el instinto de los seres que
se abogan, se decidi6, desesperadamente, á
nafar aunque fuera hasta el sublime emblema;

el oro que debía saivar triplicaba sus últimas
fuerzas y lo justificaba á sus ojo~, á los que
una inminente agonía volvía turbios. .
Llegado al pie de la Cruz-muy á dis~usto
suyo, dicho sea en su alaba!1za,-y al_eJa~do
de· ella su cabeza lo más posible, se resigno el
escapado de las aguas á asir y rodear con sus
brazos el árbol del Abismo, el cual, aplastando por la base toda: ra~6n human~, divide el
Infinito en cuatro mevitables camrnos.
El pobre rico hizo pie; el agua subía, soliviándolo basta medio cuerpo; alrededor de él,
la diluvial extensi6n muda.
-¡Oh! ¡Allá abajo, una vela, una embarcaci6nl
Grit6.
Viraron: lo habían visto.
En ese instante, una súbita elevaci6n de las
aguas ( alguna barrera que se rompía e11 las
sombras) lo llev6 hasta la llaga del costado.
Fué esto tan terrible y tan rápido, que apenas
tuvo tiempo de estrechar, cuerpo á cuerpo y
faz á faz, la imagen de: Ex piador, y de suspenderse, la frente hacia ~trás, las grue1,as cejas contraídas sobre sus miradas pen~trantes y
oblicuas ·mientras que removía hacia adelante toda~ temblorosas, las dos puntas horqui' de su barba gris.
.
lladas
El viejo israelita, entrelazado á horcajadas
ante Aquel que perdona, y no pudiendo soltarse miraba de reojo á su &lt;csalvador».
'-¡Teneos firme, qne ya llegamosl-gritaron
voces perceptibles.
--¡Al fin!. ... -refunfufi6 el padre Masé, á
qui.en sus músculos extenuados iban á traicionar.-Pero.... he aquí un servicio que me ha
prestado algui~n ... ¡de quien no lo !sper~bal
Y como no qmero deber nada á nadie, es JUS·

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VERACRUZ,-UNA CALLE,

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�ARTES

L.a Buenaventura.--¿Volverá por mt?

�Domingo 29 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

=

Cántico del Sol

Tom6 el oro, y sin siquiera asombrarse, se
levant6; bes6, sonriente, los sagrados pies, y
se fué hacia. la ciudad.
Habiendo remitido al razonable po~adero
los seis francos en cuestión, esper6 el día, allá.
arriba1 en su camita helada, comiendo su pan
seco d urante la noche, con el éxtasis en el coraz6n, el cielo en los ojos, la sencillez en el
alma.
Desde el día siguiente, penetrada de la fuerza y de la claridad vivientes, comenzó su obra
santa á través de los rechazos, las puertas herméticas, las palabras malignas, las amenazas
y las sonrisas ......
Y qued6 fundada su obra de luz.
Hoy, la joven bienaventurada acaba de volar en realidad, victoriosa de las burlonas y
sarcásticas ruindades de la tierra, toda radiante del «milagro» que cre6 su fe, de concierto
con Aquel que permite la aparición de todas
las cosas.
L'IsLE-ADA~r.

Señor alto, poderoso y ' bueno, tuyas son las
alabanzas, la gloria y bendición toda. A ti sólo se deben, y hombre alguno es diguo de nombrarte.
Loado seas, Señor mío, con todas tus criaturas, especialmente mi Sefior hermano el Sol,
que nos da la luz y el día, y es bello, esplendoroso y radiante, y da testimonio de Ti.
Loado seas, Sefior mío, por la hermana luna y las hermaI.Jas estrellas. Claras, bellas y
preciosas las formaste en los cielo!!.
Loado seas, Sef\or mío, por mi hermano el
vieflto; por el aire, las nubes, la calma y los
tiempos todos; con ellos sustentas tus criaturas.
Loado seas, Señor mío, por la hermana agua,
que es utilísima, preciosa, casta y humilde.
Loado seas, Sefior mío, por el hermano fuego; con él alumbras la noche, y es hermoso,
alegre, fuerte y robustísimo.
Loado seas, Sefior mío, por nuestra hermana la madre tierra, que nos nutre y sostiene,
y produce frutos diversos, hierba y pintadas
flores.
SAx FnA.,crsco DE Asís.

00

Cantares Mexicanos

U:-.A HOJA DE LOS &lt;CANTARES MEXICANOS,&gt;

to que lo retribuya... como lo retribuiría á un
vivo. Dém~sle, pues, lo que daríamos á un
hombre.
Y mientras que la barra se aproximaba,
~fosé, en su orgánico celo de hacer siempre lo
que se pudiera para pagar, registr6 e:-i su bolsillo y sacó una moneda de oro, que introdujo
gravemente y lo mejor que pudo entre los dos
dedos replegados sobre el clavo de la mano
derecha.
-¡Coriiente!-murmuró dejándose caer,
casi desvanecido, entre los brazos de los marineros.
El temor muy legítimo de perder su bolsa
de cuero lo mantuvo firme basta la recalada
de Aviñ6n. El caliente lecho de una posada
lo reconfortó.
Fué en 1::sa ciudad donde se estableci6 un
mes después, habiendo recobrado su oro bajo
los escombros de la antigua morada, y fué allí
donde expiró, en su centésimo año.

***
Ahora bien, en diciembre del año siguiente,
sucedió que una joven del país, una pobrecita huérfana, de rostro encantador, Eufrasia,¡qc*,
atrajo la codicia de ricos burgueses de la Vaucluse, los cuales, desconcertados por sus inexplicables rechazos, resolvieron tomarla por
hambre.
Fué bien pronto despedida, á instancia de
aquéllos, del obrador en que ganaba el franco
cuotidiano de su subsistencia y buen humor,
en cambio de once horas, solamente, de trabajo. [El obrador era sostenido por una de las
famihas más recomendables de la ciudad.] El
mismo día fué igualmente despedida del cuartucho donde daba gracias á Dios, mafiana y

noche; porque, hay que ser ju!.lto, el hotelero
que tenía niños que sostener, no debía, «n¿
podía)), en conciencia, resolverse á perder los
·seis bermOSúB francos mensuales del minúsculo desván que Eufrasia ocupaba en su casa.
«Por honrada que seas, dijo él, «no es con
sentimiento con lo que se pagan las contribuciones». Y por otra parte, tal vez sea «para su
bien», agreg6 guiñando el ojo, «que debamostrarme rip;uroso».
De modo que, en un crepúsculo de invierno, cuando el claro sonido del ((Angelus» pasaba en el viento,. la temblorosa y desafortunada niña marchaba á través de las e&amp;.lles de
nieve, y no sabiendo á d6nde ir, se dirigió hacia el «calvario».
Allí, incitada muy. probablemente por los.
ángeles, cuyas alas soliviaban sus pasos sobre
los blancos peldaños, se echó al pie de la profunda Cruz, chocando con su cueTpo contra el
eterno leño y murmurando estas ingenuas palabras:
- Dios mío: socórreme con una limosnita
ó voy á morir aquí mismo.
'
Y-¡cosa de asombrar al entendimientothe_ aquí que, de la ma~o derecha del viejo
Cristo, hacía el cual los OJOS de la suplicante
se elevaban, una pieza de oro cayó sobre el
vestido de la niña, y este contacto, con la sensaci6n 8iempre dulce y nunca turbadora del
milagro, la reanimó.
Era la pieza una moneda ya secular con la
efigie del Rey Luis XVI y cuyo oro amarillento b_rillaba sobre l~ falda negra de la elegida.
Sm duda, también alguna cosa de Dios cayendo al mismo tiempo sobre el alma virginal de aquella bija del cielo, reafirmó su valor,

Entre los innumerableEI manuscritos antiguos que se conservan en la Biblioteca Nacional, fué encontrado no hace mucho, por el señor Don José María Vigil, uno en que están
reproducidos en lengua «náhuatl• los cantares
mexicanos más usuales, antes de la Conquista, entre los aztecas.
El sefior Presidente de la República, al tener noticia del hallazgo, dispuso que se ,meara del•curiosísimo manuscrito una reproducción P,n fototipia, la cual se ha comenzado á
hacer, bajo la direcci6n del selior Dr. Antonio Peñafiel, en los talleres de la Secretaría de
Fomento.
Se cree que los «cantares», transmitidos de
generaci6n en generaci6n entre los -iztecas,
fueron coleccionados por alguno de los misioneros que en los primeros tiempos de la Conquista se dedicaron, con loable empeño, á
salvar de la destrucci6n los más notableA monumentos y escritopinturas históricas de los
indios. Esta opini6n se apoya en el hecho de
que en los «cantares» se encuentran algunas
ideas cristianas, que fueron indudablemente
intercaladas por el coleccionador, á. fin de
adaptar el texto á las creencias religioeas.
Los «cantares», según se nos informa no
han sido aún traducidos al castellano. '

Doml.Dgo 29 de Noviembre de 1908.

MlNERAL DE CONCHF.S!O (t;HIHUAHUA).

Por el Estado de Chihuahua
Completamos la serie de fotografías del Estado de Chihuahua que hemos venido publicando en este semanario, con algunas vistas de
dos de los minernles más importantes de aquella región de la República.
Estos minerales, donde encuentra ocupación
actualmente un gran número d-3 trabajadores,
y que se conocen con el nombre de «Conchefi.o» y ccPinos Altos». se bullan situados á las
faldas de la Sierra ~ladre, en comprensiones
del Distrito de Rayón.
La parte de terreno que ocupan las diversas
instalaciones, como pueda verl"e en nuestros
grabados, es muy pintoresca y ofrece, en conjunto, uno de los panoramas más bellos del
Estado de Chihuahua.

00
RIVALIDAD
Cierta noche en que el mar se retorcía
ante su inmenso pefiascal á solas;

un trueno asordó el aire, y parecía
que con su voz rivalizar quería
el formidable grito de las olas!
Iluminado por vivaz meteoro,
desgarrando sus nubes dijo el cielo:
ni las montañas con !!US minas de oro
ni el ancho mar i¡zualan el tesoro
de estrellas que fulguran en mi velo!
A lo lejos el bosque adormecido,
al bañarlo la luna en eus fulgores,
despert6 de su sueño, y sonreído,
á un alcázar de gemas parecido
abrió su arcada.... y se inund6 de flores!
¡El mar rugió!... y ante la noche llena
de flores y de innúmero!! ciriales,
rompi6 de !!US peñascos la. cadena,
y arrojó del playar sobre la arena
un diluvio de perlas y corale.c;!
.JUAN DuzÁN.

o

Es la religión un boya de salvamento al alcance de los náufragos de la vida.-CA)!lLÁs.

HACIENDA DE BENEFICIO DE CONCHE~O.

Copa de oro
Dame el buril con .que grabar solía
el artífice heleno, en copas de oro
ninfas danzantes en alegre coro '
y sátiros con rostros de ironía ......
En el contorno de la estrofa mía
grabaré, como artístico tesoro,
tu egregio busto, tu imperial decoro
y tu perpetuo abril de poesía ..... .
Mas tu copia mejor no Yale nada,
desque me ocultas con tu faz de diosa
el abismo de tu alma disoluta,
como Fi entre eFa copa burilada
me brindase!', con mano mentirosa,
envuelta en oro. la mortal cicuta!.. .. .

Jo!-f S. CnorANO.

:.UNERAL DE PINOS ALTOS
UNA CALLE DEL llllNERAL DE PINOS Al.TOS
( ClllRU AHU A),

(cHmUAHUA),

m

�Domingo 29 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTR!ADO

FL MUNDO ILUSTR.ADO
Luego reflexioné en la pérdida, la enorme
pérdida de mis cultivos y de mis tubos de
colonias.

El G.6rm6n 06 ta Gt6rna Juv6ntuo
Me encontraba yo, ele vacaciones, en 'alta
mar, á bordo del yate «~Iirella•, que hacía la.
carrera entre Yalparaíso y Punta Arenas. La
tarde era tranquiln, y los pasajeros, después de
dos noches de tormenta pa~adas en la angustia. de los camarotes, cerrados herméticamente,
estábamos en grupos alegres charlando sobre
cubierta.
Entre todos, se distinguía un hombre alto,
serio, de amplia frente y mirada profunda,
que en los momentos de mayor confusión y
peligro, había estado valientemente tranquilo.
Era, sin duda, un hombre de ciencia, un hombre de mérito, y me atraía profundamente hacia él cierto aire &lt;le malestar, de enfermedad
física ó moral que le hacía pasar horas enteras
abatido, callado, en la contemplación del infinito móvil de las aguas.
Uno de tantos pretextos que en la navegación se enc,uentran fácilmente, me acercó al
hombre que tanto admiraba, sin conocerlo.
Le pregunté por su salud, que estaba ostensiblemente quebrantada. Sonrió simplemente y
me dijo su nombre: el Doctor :Mox.
Con sólo la enunciación de este nombre me
bastó para comprenderlo todo. El Doctor :Mox
había sido un sabio de reputación univer~al,
al que admiraba yo en la e;poca en que estudiaba medicina. Despué~, cuando ya era yo
un profei;ionnl, el interés que me intipiraba el
médico sabio y estudioso, creció por el hecho
de ,¡ue llegara á mis oídos cierta aventura de
la que apenas guardaba un vago recuerdo.
Era el Doctor ::\Iox el inventor de un procedimiento curativo que rayaba en lo maravilloso; pero el cho&lt;¡ue nervioso que recibió en
ciertos amores desgraciados, le hizo que olvidara todo: cienc;a, fama y gloria, y que se
retirara á vivir aislado. Ahora la casualidad
lo colocaba en mi ruta, y excusado es decir

con cuán tu afán lo interrogué, dt-1-,pués de haberle dado mi nombre, ignorado y pobre.

***

El Doctor )[ox, en la noche, cuando habíamos cenado, habló largamente conmigo, y de
su relación corn,en·o aún gnitos recuerdoi:. Me
contó la i,iguiente historia de su vida, de su
propia exie:tencia:
"Cuando terminé los
estudios en la Univerúdad de París, murieron en pocos meses todos mis parientes. Un
tío de California me
dejó una fortuna colosal. Nunca hubiera
tenido necesidad ya de
ejercer mi profesión;
pues, por otra parte,
me seducía más la idea
de seguir los cursos al
lado de alguno de los
grandes maestros de
las escuelas médicas
de Europa, y de dedicar mis estudios, mi
vida y mi fortuna á
conseguir algún descubrimiento de interés que fuera una bendición divina para la
humanidad.
«:\le dirigí á Viena,
donde existían en mi
época los mejores hospitales y en los cuales
sa.bía que las mejores
clínicas se encontraban. Al llegar, procuré informarme de las
circunstancias en que
podría estudiar mejor,
pues de tiempo atrás
bullía en mi cerebro
la idea de que «la ve•
jez, en sí, fuera de todo género de enfermedades, era el fruto de
una infección, lo mismo que cualquiera otra
dolencia». Por lo
to, buscaba con ahinco el momento de encontrar algún hombre
que µiuriera solamente de vejez, que no tuviera enfermedad al-

tan-

***

guna, en el que seguramente debería encontrar el germen de la ancianidad, en caso de
que existiera.
«En Yiena, en la primera semana de mi permanencia, conocí á Eisa. Era una. rubia hermo~ísima, de veinte años solamente, alta delJ?nda, cte ojos límpido:;, profundos y a;ules.
)le agradó su figura, y como de cual,¡uier manera habría de permanecer yo mucho tiempo
en la capital de Austria., ocurrí á los que hubieran podido conocer á Eisa, para ver de relacionarme con ella.
«ll:ra hija de un militar afamado, pero pobre.
Había muerto el padre cubierto de gloriosas
condecoraciones, sin dinero, y la viuda, que
en anteriores épocas había sido &lt;lami de honor
de la Corte austriaca, vi vía muy mode~tamente, procurando ocultará. sus numerosas relaciones la inopia de su existencia, :;in conseguirlo, por supue¡;to.
«Las anteriores informacioneE me sirvieron
desde luego. Busqué la manera de ser presentado á la viuda, y con el pretexto de que solamente en su casa habría de poder vivir decentemente, logré que me alquilara todo un
piso. InmediatamentP. cambié mi laboratorio.
«La. familia. estaba formada solamente por
la viuda, Eisa y un viejo perro de Terranova,
que se llamaba Max y que había llegado al
extremo de la vida y tenía la curiosa manía de
odiar á la viuda tanto como quería ÍL Eisa,
sin que para ello hubiera motivo de ningún
género.

***
«Mis estudios caminaban lentamente. En
ninguno de los casos en que me interesaba,
había logrado encontrar un hombre que no
muriera de enfermedad ó á consecuencia de
algún accidente. Cierta noche me fueron á
avfaar que en el hospital se encontraba un
hombre, anciano en extremo, que no padecía
enfermedad alguna. )le encaminé allá presuroso y llegué á tiempo para tomar unas cuantas gotas de su sangre. y desde ~uego,. e~ 108
tubos de gelatina que llevaba, hice mis siem·
bras, esperando que los microbios de la decrepitud, caso de existir, germinaran en ellos.
«Al día siguiente el infeliz bab~a muerto,
sin enfermedad, de simple agotamiento cau•
1:1ado por el siglo que había vivi?º· Fuí_al
hospital, me d1rigí afanoso al nucro.,copto,
para ver de encontrar el germen que afios h~cía estaba esperando, y tuve la ,inmensa di·
cha de ver en el círculo que alumbraban
las lente!! ai'nplifica.doras, el microbio claro,
distinto de todos los conocid&lt;'s, absolutamente
nuevo, e! germen de la vejez, y por lo tanto,
el principio de un suero que había de hacer'
los hombres jóvenes Pternamente. .'.\[uy tar·
de en la noche tomó mis aparatos todos 1
,
'
me volví á mi casa.
«Era una noche de invierno, apacible, muy
fría. Había nevado profusamente. Al volv~
una esquina cerca ya de mi casa, unos tri·
neos que regresaban de alguna diversi6n, ~e
atropellaron, arrojándome brutalmente '
rra. En los primeros momentos nada sen

u¿

«.'.\le deprimió intensamente el fracaso. Había visto en mis manos el germen de un maravilloso descubrimiento que me correspondía
por derecho, y una aventura ridícula me condenaba á seguir, por años enteros quizá co1riendo á través de. los hospitales en bus~a de
otro centenario que muriera sin enfermedad
alguna.
«Decidí correr fortnna, mejor, yendo á donde9uiera que ei:i el mundo supiera yo que
existía algúu ammal que fuera capaz de vivu
muchos años sobre el promedio que generalmente se ha concedido vivir á los seres crea?os. Hice mis preparativos para un largo viaJe, y el día en que me despedí de la viuda llérdembach-la madre de Elsa,-le dije sinceramente conmovido:
'
«--Voy en b~sca de a~go que me haga un
hombre por encima del mvel que habitualmente alcanzan los demás en esta vida. Tardaré
quizás unos cuantos meses, quizá unos cuantos años; pero quiero irme tranquilo. Señora,
pido á usted la mano de Eisa, para el día en
que haya terminado la misión que me he impuesto cumplir en la tierra.
«)le extrañó mucho la actitud de la madre
de Eisa. En su mirado. había más celos que
cariño materno. Me desconcerté por completo
ante la sospecha espantosa que pas6 por mi
mente en ese momento.
1
«Había sido la señora una dama de honor
de las más hermosas que habían pisado los salones de la Corte de Viena. Aún en sus cuarenta años, era hermosísima.
'
«Elsa, con gran contento mío, afirm6 á su
madre que era yo el único hombre que le interesaba, y que debería acceder la señora á mi
petición. Y con tal esperanza, partí para California.

***

«.'.\le habían afirmado que en California existe un grupo de árboles seculares. El Gobierno
americano ha preservado del hacha del leñador algunos ejemplares de precio inestimable. Se cree que estos árboles alcanzan vidas
de mil y de mil quinientos años. Y puesto
que son seres vivos, de existir, como yo losabía, el germen de la decrepitud, también en
ellos era posible que lo hallara. .
«Me instalé en un villorrio cerca del cual el
hermoso grupo de árboles milenarios se erguía.
Poco avancé en los primeros días. Cierta tarde, con grave desconsuelo mío, se presentaron
los alumnos de una escuela acompañados de
su profesor, que me interrogó largamente, sin
conseguir respuesta alguna categórica de mis
labios, acerca de mi intención al hacer aquellos estudios.
«Pero era un hombre de·ciencia, un observador, y en las pocas palabras que se me escaparon, comprendió cuál era mi anhelo, cuál'
el objeto de mi viaje y de mi permanencia en
tan apartadas regiones.
«A la mañana siguiente, cuando nos volvimos á encontrar, me dijo:
« -Seguramente intereeará á usted un ejemplar único que poseo. Se comprende que busca algún animal que haya pasado el término
normal de la existencia, y yo potieo una rana
que tiene más de cuatro mil años.
«-¿Cómo es posible? Las ranas no viven
tanto.
,,-En efecto - me dijo. - Habitualmente
la rana no vive tanto. Pero esésta una rana única. Yo mismo, en mis exploraciones en una
mina de carbón, la he sacado del alvéolo de un
block de antra.cita. Seguramente que ha permanecido en ese lolock desde la época de formación del terreno carbonífero, es decir hace
más de tres mil afios próximamente. '
«No pude contenerme. Le expliqué claramente el objeto de mi viaje, mi:; esperanzas
y mis observaciones. Y me regaló la valiosa rana, envuelta en unos algodones en una cajita
ele madera.
«Inmediatamente comencé mis trabajos. Una
incisi6n profunda me di6 una gota sólo de la
sangre de aquel batracio. La sembré inmedia-

ta1!1ente en mis tubos de gelatina. Al día sigmente tenía, de nuevo, mis «colonias• del
germen de la eterna juventud. Porque seguramente que en e:-ta vez, ya con la experiencia anterior, no habría de perderlas en vano.

***

«Llegué á Yiena en la noche. La madre de
Eisa estaba enferma; Eisa la acompañaba á
la cabecera de su lecho. De nuevo en el momento en que mi amada me besó' al d1ume
la bienvenida, creí sorprender en' la mirada
de la viuda aquel rayo de celos que me había turbado tanto á mi partida. En la misma
noche, Eisa, preguntándome el resultado de
mi viaje, supo que tenía por fin el germen en
mi poder. Inmediatamente me propuso que
lo ensayara en ~fax, en el viejo perro que durante mi ausencia había cegado y permanecía. horas enteras al pie del lecho de Eisa, esperando ya solamente que el último aliento
le faltara.
«Al principio me resistí á la insinuaci6n de
Eisa. Aún no tenía completos mis estudios·
quería experimentar, pam lanzar en seguid~
la nueva en todos los centros científicos.
«Pero Eisa insistí&amp;. Quería mucho al pobre
perro, que verdaderamente inspiraba lástima.
Me acabó de decidir la bienvenida alegre del
pobre animal, que, una vez que me reconoci6,
tuvo aún fuerzas para acariciarn1e.
«Preparé inmediatamente cierta cantidad
de mis cultivos, tomé los útiles necesarios y
le inyecté á :\lax una pequefia cantidad 'de
aquel líquido, que habría de hacer la eterna
juventud del hombre.

***

«Al día siguitmte, lo que primero me des-

Domingo 29 de Noviembre de 1903.

pertó fue la súbita aparici6n de un perro de
'ferranova, joven, robusto, vigoroso, que saltaba alegremente á mi vista y que me reconoció desd9 luego. Era )lax: el milagro estaba hecho. Era la p,imera vez que experimentaba el efecto de los cultivos, y la sorpresa me
paralizó por algún tiempo mientras el perro
i,altaba y corría por mi pieza.
:: «Después, e,1 vista de que podía ser solamente una coincidencia inexplicable, de que
no estaba aún seguro, y de que no podrían,
científicamente, aceptar mis ideas sin previa
experimentaci6n, propuse á Eisa que guardara
el más profundo secreto en cuanto á los resultados de la operaci6n en el perro, para que
no se divulgara la nueva.

***

«Entre tanto yo seguía activa, febrilmente
mis experiencias, en lo particular, sin declarar francamente el resultado de ellas á los demás médicos de los hol'lpitales que frecuentaba. Nunca me dejó de dar pleno resultado la
aplicación del «suero de la eterna jm·entud»,
como !e había llamado Eisa desde que se interiorizó lo bastante del procedimiento.
«Pero la enfermedad de la señora seguía. Los
demás médicos afirmaban que era. un caso
perdido, que solamente se podría mantener
aquella existencia por algún fümpo, más ó
menos largo, pero que no había remedio.

�«Eisa, con las lágrimas en los ojos, me pidió
que aplicara á fa enferma mi suero, que la
salvara, porque tenía ella la plena seguridad
de que solamente por tal medio se ali vi aría.
llfe negué lo más que pude, porque jamás me
había olvidado de la siniestra mhada de la
de nuestra existencia.

'""

Por fin, Elea, con la

***

«Me encontraba á la mañana siguiente en mi

estudio, solo, porque á falta de sueño, había
preferido hacor algunas observaciones. Repentinamente se abri6 con estrépito la puerta de entrada que comunicaba con un corre-

dor y percibí el sonido de un traje femenino
que se acercaba. Creí darle una sorpresa á Eisa, para refiirla en seguida, por haberse levantado tan temprano. Dos brazos blanquísimos pasaron por encima de mi cuello, y
una mejilla, ardiente, aterciopelada, se recli-

nó en la mía, al mismo tiempo que sentía el
dulce peso del cuerpecito sobre mí.
«Creo no haber pronunciado ninguna palabra. Solamente sentí que ardía mi cerebro y
que mi vista se ofuscaba en una deliciosa va-

guedad. Busqué, anheloso, los labios frescos
que se tendían hacia los míos.
«En esos momentos la puerta se abrió violentamente. Eisa estaba en ella, airada, despidiendo rayos de indignación por sus azules
pupilas.
-,¿Quién es esta mujer? me dijo, estrechándome el brazo. ¿Qué quiere esa mujer y
por qué razón tiene tales confianzas contigo?
«Aquel mismo día salí de Viena .. . Y busco

resplandecía con fulgores tremulantes y pálidosl
Yo la dije:

He mirado esfumarse en la albura
La silueta de un águila blanca,

-A vuestros pies y en la sombra; gusano enamora.do de una estrella, dejasteie para siempre enceguecida mi pu pila, y me devoraré de
dolor aquí abajo, mientras que vos brilláis arri-

La sefiora que reina en la altura

Y á los buitres las plumas arranca.

POEMA EN PROSA

tenacidad femenina, me afirmó «que en el ca-

so de que no le diera yo guata en tal cosa, juraba por la memoria de su padre que no habría de ser mi esposa jamás.•
«Tuve la debilidad de conmoverme. InyecM nuevamente mi suero á la señora, que eataba ciertamente grave, al grado que casi no se dió cuenta de 1,, operación. Terminada ésta, me volvieron á asaltar los remordimientos, y una especie de vago presentimiento me desconcertó.

BLA80N

aún en viajes larguísimos el olvido indispensable para mi existencia y para mi alma lacerada». -J. W.

viuda en los dos momentos m6.s significativos

Domingo 22 de Noviembre de 1903.

EL MUNÍXl ILUSTRIADÓ

lllt. MUNDO ll..USTRiADO

Domingo 29 de Noviembre de 1903.

ba. llfi alma os esperaba ha mucho tiempo.

No es el cisne ideal de Darlo
Ni es el fúnebre cuervo de Edgardo
No es el cóndor guerrero y bravío '
Lo que ensalza mi lira de bardo.

BL SURCO

Sobre el jaspe del lago, un barco de ébano,

En las aguas dormidas del ensueño navegaba
la barca de mi Amor, y mi ojos miraban mag-

netizados el horizonte por donde debíais venir .... .. Voy tras vuestro amor, impalpable y
fatalmente como la luz tras el astro que la produce ó como la sombra tras el cuerpo que la
proyecta. Tenga fin vuestro augusto sufri-

Ella habita una roca escarpada
Que asemeja un baluarte rendido;
Y aunque lleve una flecha clavada,
Nunca exhala de duelo un gemido.

de velas negras, que boga sin remos, abre un

surco de nieve. Va con lentitud hacia Occidente. ¡Oh! tan lentamente, que apenas se oye el
estremecimiento de 'iUS alas tristes. Y, sin em-

miento; no es verdad que el dolor sea t1uestra
herencia¡ la vida no es para sufrirla, sino para
vivirla¡ no se nace para llorar y gemir, sino para
luchar y vencer. La humanidad es mentirosa

No se bafia en la sangre inocente
De los albos corderos pascuales,
Lucba altiva, gloriosa y valien te
Con leopardoe y fieros chacales.

bargo, en la calmada languidez de la tarde,
oigo un sonido inmaterial, que es un grito ex-

halado por el Alma del Barco.
El Alma del Barco gime, y en ese extrafio
gemido mi espíritu reconoce-así como los sentidos separan dos olores mezclados-el fastidio y el espanto. Porque el Barco está cansado de ver desde hace muchas horas tras de sí
ese surco color de féretro. Quería huir de él
para irá reposar allá abajo cerca de los mágicos palacios de cobre rojo que edifica el sol
poniente; 6 bien detenerse silenciosamente, á
fin de que el lago, alrededor de sí, no sea sino
una llama de mármol verde.
Pero un viento impetuoso infla sin tregua
sus velas, y él mismo, con pesada carena, cava
el surco que le fastidia y le espanta.

cuando se empefia en hacer malo y feo lo que
en el mundo es lo más bueno: el hombre, y
lo más bello: la mujer. ¡Y son felices aquellos que pueden dormir tranquilamente sobre
los lauros del deber cumplido y del amor fecundo! ¡Amadme!
- Yo te amo-dijo la radiante visión,-te
amo, pero no puedo ser tuya. El Ideal es sa-

No doblega su blanca cabeza
Cuando el astro de luego despierta.
En el belfo volcánico reza
Por el águila madre ya muerta.
Sobre el férreo broquel del embate,

grado, y no se toca. Eterno como la muerte es
nuestro amor; guárdame tu corazón y ámame
siempre; pero ámame en la luz cintila11te de
)a estrella; en el azul de los cielos; en la armo-

A manera de antiguo amuleto,

Llevo el ave gentil del combate,
Que me sirve de escudo y de reto.
Ju~"

GUERRA

ENSUENO
o

Y entonces, una voz de tal manera misteriosa é íntima que no sé si parte del Barco 6 de
mi Alma, murmurn. en el aire violeta de ]atar-

de: ¡Ohl ¡no ver más tras de mí, sobre el lago
de la Eternidad, el implacable surco del
tiempo!

Cuando sumido en más hondas meditaciones me hallaba; ella, Ofelia de un extrafio paraíso, entró, tomó mi mano, la apretó con fruición; fijó en mí su pupila de topacio; como
una bendición desgajó sobre mi frente la mala
opulenta de su pelo, y se alejó luego, lenta-

EPHRAIM MIKHAEL.

'""

mente, silenciosamente, como si temiese pro-

Heroicidad, y muy grande en verdad, es
arrancarse de las potentes garras del vicio, deopués de haber caído de lleno en ellas. VAL-

fanar con la palabra la expresión de su ternura, sus ojos fijos, fijos sobre mí.. ... .
¡Erase así una estrella, que en la estancia

TOUR.

nía infinita de los astros. Adórame en el polen

KúÑEz.

de las flores; en el rumor inmenso de los bos-

•

ques; en las remotas lontananzas del océano.
Yo vivo en ]as regiones donde gime tu espe·
ra.nza; «yo soy el numen de tus suefios vagos;-

ánfora que guarda el tesoro inacabable de tus
ansias¡ pero no puedo ser tuya. Amame de
lejos, y envíame las misivas de tus suefios

hasta que «cifias las vestiduras de un querube» y por los espacios del misterio levantes el
vuelo á las regiones excelsas donde reina el
sol.. ....
Y, la Ofelia soñadora 4 intangible, sigui6
su rumbo: camino de un lejano, extrafio é

ideal paraíso.
JUAN LISCANO.

o
EN UN ALBUM

)

La Primavera, pródiga y fecunda,
del árbol viste las desnudas ramas
que sienten, al abrigo de las hojas,
renovarse su savia..
'

•

'!"\

' .

•

1!'

.,i~~

, ... ~

.'

.

Llega el Invierno asolador y frío,
barren la selva sus heladas rachas ... .. .
Di, Primavera, ¿á dónde van las hojas

'
'

'

que abrigaron la rama? .... . .

Arbol desnudo que vistió la mente
con sus flores más bellas
es un álbum también, en donde el alm~
la extinta savia del amor renueva.

Pero vendrá, más triote que el Invierno,
el Olvido, María .. ... .
¿A dónde irán las hojas de tu álbum
donde quedaron las estrofas mías? ..... .

'Dufce 81!aria 'Borrero.

o

LA SERENATA
Ceñuda descendi6 &lt;le la montaña,
lenta la noche á la feraz colina;

Estudio Fotográfico

trota el lobo ululando, é ilumina

( Colección Pellandlnl.)

con igniscentes ojos la campafla.
Filie, puee que l\lirtilo te a.compaña,
suspende tu labor de campesina,
la sien cansada en el jergón reclina

y el luego extingue ya de tu cabafia.
¡ Duerme! Y cuando despiertes con el brillo
del sol radioso en el azul risueño,
en pie hallarás á tu zagal sencillo;

Mirtilo el boquirrubio tiene empeño
de arrullar con su flébil caramillo
tu virginal y regalado sueño.
JUAN B. DELGAOO.

NUESTRO PAIS. - CANAL A RANCHO NUEVO Y HORNOS (CUERNA VACA ).

Pensamientos de Ainr

cuantos medios lícitos te sugiera el entendimieuto.

*

Tiene por fuerza que ser 1a Moda, algunas

veces, antiestética, antihigiénica ó estrafalaria, porque suele suceder que provenga de
gentes tan ignorantes 6 tan caprichosas como

menos de desengaños, penalidades y amarguras.

"'

acaudaladas.

*
Al entrar en cada nuevo

Cada año que dejamos atrás, es una serie

Cuando sepáis que á un hombre le despeaño, fórmate fir-

memente la resolución de no salir de él sin
haber ascendido siquiera un peldafio de la escala social; y para ver de alcanzarlo, emplea

dazan sus contemporáneos, tened casi siempre
por cosa cierta que, una vez muerto aquél, se
trocará el encarnizamiento en admiración y

alabanzas.

�ELIXIR

ESTOMACAL
SAIZ

DE

CARLOS

PETROL

EL

DEL DR.TORREL,DEPARÍS.

Unica preparación que evita la caída prematura del pelo, lo aumenta, suaviza y hermosea, á la vez que le comunica un aroma agradable.

Jlfto X-tomo n-núm. u

l"\UNDO ILUSTRADO
m'txtco, Dtdtmbrt 6 4t 1903.

Cierente1 LIJI&amp; Rtl't&amp; &amp;PINDOLA

Director: LIC. RAf'AtL RrYf&amp; &amp;PINDOLA,

==

EL USO DEL PETROL
DEL

Dr. Torrel, de París
evita la calvicie prematura, que tanto afea y
comunica al hombre el repulsivo aspecto de
un joven viejo y ganado.
f

r

4il6oras 'lDÍ/Jestivas g Jtnlisépticas

1

Del Dr.BUC!HABD de París.
DE VENTA EN TODAS LAS DROGUERIAS Y BOTICAS.

Ira Jeyerú J lelejerta
l•llilatwMll9l.f.

,

~

·PltOS. . . rf~

Enrique 6. Schafer.
$

,
&amp;rncm.oe

........

.

•Aft IIOYU9'"

.........

Mau.ctA DaL ft&amp;LOJ OllaaA
~

~

.,,

C5PINILLl\5,
~

LA ''lfOSFATINA }fALIIBB:Su

es el alimento mú grande y el más recomendado para los nli'io~
desde la edad de seis ti siete meses, y particularmente en el mo
mento del destete y dur,mte el período del crecimiento. Faclllta mucho la dentición; asegura la buena formación
de los huesos; previene y neutrallza los defectns que suelen presentarse al crecer, é impide la diarrea, que .es tan frecueate en los n11Ios. -PABIS, 6 AV .ENUE VICTORIA, Y EN TODAS LAS FARMACIAS..

Agua Pastor, cuNcl6n segura, lnofellll·
va de las espinillas situadas en las &amp;111
de la nariz, en la frente, en 108 carrlllCII.
causadas por el Demodex, pe.ráslto coatagloso que marra y agujera la piel Y deaftguran ; hace oesaparecer las arroga■ cJel
rostro, da blan cure. 11. la tez, suavlsa r
[orta Ieee e I cu tls.
El frasco, 4 francos.
Parts.-Secretlin, 20 Aveoue de wa,ra-.
Extranjero.-En las Boticas Droguerflf,
Perfumer!as.

Kolar-1.eurol Oranier
DE, Pf\RIS
A u m enta el apetito, levan t a las fu er zas. h ace engordará los en fermos, determinando mejor utilización de los alimento&amp;

ltt•stit u~·e a l organiRmo la fuerza pt!rd ida por inAueneia de estudios y trabaj os excesivos.

Arte Clásico

DIA.GGI pa,ra, sazonar CALDO, SOPA, Y SALSA.

SabKrlpdcill meaw11 ren■ea su•
Idea.
ldta. e■ la callliUI $1.JS

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                    <text>ELIXIR

ESTOMACAL
SAIZ

DE

CARLOS

PETROL

EL

DEL DR.TORREL,DEPARÍS.

Unica preparación que evita la caída prematura del pelo, lo aumenta, suaviza y hermosea, á la vez que le comunica un aroma agradable.

Jlfto X-tomo n-núm. u

l"\UNDO ILUSTRADO
m'txtco, Dtdtmbrt 6 4t 1903.

Cierente1 LIJI&amp; Rtl't&amp; &amp;PINDOLA

Director: LIC. RAf'AtL RrYf&amp; &amp;PINDOLA,

==

EL USO DEL PETROL
DEL

Dr. Torrel, de París
evita la calvicie prematura, que tanto afea y
comunica al hombre el repulsivo aspecto de
un joven viejo y ganado.
f

r

4il6oras 'lDÍ/Jestivas g Jtnlisépticas

1

Del Dr.BUC!HABD de París.
DE VENTA EN TODAS LAS DROGUERIAS Y BOTICAS.

Ira Jeyerú J lelejerta
l•llilatwMll9l.f.

,

~

·PltOS. . . rf~

Enrique 6. Schafer.
$

,
&amp;rncm.oe

........

.

•Aft IIOYU9'"

.........

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~

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.,,

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LA ''lfOSFATINA }fALIIBB:Su

es el alimento mú grande y el más recomendado para los nli'io~
desde la edad de seis ti siete meses, y particularmente en el mo
mento del destete y dur,mte el período del crecimiento. Faclllta mucho la dentición; asegura la buena formación
de los huesos; previene y neutrallza los defectns que suelen presentarse al crecer, é impide la diarrea, que .es tan frecueate en los n11Ios. -PABIS, 6 AV .ENUE VICTORIA, Y EN TODAS LAS FARMACIAS..

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causadas por el Demodex, pe.ráslto coatagloso que marra y agujera la piel Y deaftguran ; hace oesaparecer las arroga■ cJel
rostro, da blan cure. 11. la tez, suavlsa r
[orta Ieee e I cu tls.
El frasco, 4 francos.
Parts.-Secretlin, 20 Aveoue de wa,ra-.
Extranjero.-En las Boticas Droguerflf,
Perfumer!as.

Kolar-1.eurol Oranier
DE, Pf\RIS
A u m enta el apetito, levan t a las fu er zas. h ace engordará los en fermos, determinando mejor utilización de los alimento&amp;

ltt•stit u~·e a l organiRmo la fuerza pt!rd ida por inAueneia de estudios y trabaj os excesivos.

Arte Clásico

DIA.GGI pa,ra, sazonar CALDO, SOPA, Y SALSA.

SabKrlpdcill meaw11 ren■ea su•
Idea.
ldta. e■ la callliUI $1.JS

�Domingo 6 de Diciembre de 1903

EL MUNDO ILtlSTRADO

Domingo 6 de Diciembre de 1903

l!JL MUNDO ILUSTRADO

• misma fe rígida é intransigente con que nos lanzamos á. la política ó á los negocios.
Gozábamos tal vez menos; pero creíamos acaso más. Aquello no tenía réplica, y puesto que
i!. la sensación habíamos substituido el razonaDebo á Luisa Tetra.zzini una de las emociones
miento, y á la ilusión el cálculo, nuestro arte de
de arte más intensas, más puras y más dulces
hombres hechos tenía. que ser silogístico, mateque me sea da.do resentir; emoción juvenil y primático. Nuestras aspiraciones de progreso hamaveral, de que no me creía ya ca.paz, á l!i- vez
bían dado muerte á nuestros anhelos de placer;
luminosa. como el alba, fresca como la brisa y
«aquello había matado á esto&gt; y :i.pla.udía.mos
perfuma.da. como el prado.
.
.
&lt;Los Payasos&gt; y «La Tosca&gt; con la misma fe con
Cuando se ha tenido, no sé s1 debo decir la
que un matemático aplaude &lt;el cuadra.do de la
dicha ó la desgracia de vivir medio siglo,
hipotenusa.&gt;.
cuando se ha amado hasta el fanatismo una forDe tiemoo en tiempo nos asaltaba. una duda:
ma del arte y cuando se ha asistido hasta su
el canto se había reducido á un mínimum y el
completa transfiguración; cuando, en una palaacompaí'lamiento había alcanza.do un máximum.
bra. se tiene un pie en el pasa.do y el otro en el
Cambiados los papeles, las voces servían de
por~enir; cuando en la juventud se ha visto floacompaí'l.amiento á la orquesta.. Los cantantes
recer jardines, se ha oído cantar alondras y se
cantaban c11.da día menos y cobraban ca.da día
han presenciado alboradas, y en la madurez se
más. Se cantaba. de brazos, como debe torearse,
ha asistido á erupciones volcánicas, se ha escuy se toreaba de pies, como debe bailarse. Se dicha.do r~gido de fieras Y. _se han visto llamear
bujaba en el horizonte del arte lírico una. Isla de
incen&lt;lios; cuando del idilio se ha pasado á la
San Balandrán; los contrabajos, la gran tuba,
tragedia y de la. pastoral á la epopeya., el es~ílos timbales, llevaban la voz cantante, y los vioritu vil.cila y el criterio se ofusca, la preferencia
lines concertinos el bajo fundamental. El fagot
oscila como una brújula loca entre los rumbos
cantaba y el clarinete callaba; las trompas de
opuestos del arte y se llega á dudar del porvemano predominaban sobre los oboes y las flaunir tanto c0mo del pasado.
tas, y entre el bombo y &lt;los ruidos&gt;, se distri¿Qué es mejor? ¿qué es preferible? ¿qué c~sa
buía lo principal del traba.jo lírico.
procura placeres más dulces y puros¡ emoc10Salíamos silogística.mente transportados de La
nes má.$ tiernas y conmoved~ras? ¿_qu_ ~s, en suNavarraise y apeteciendo en el fondo de nuestro
ma más estético y más artístico, Virgiho ó Shacorazón una melodía redonda y una cfioritura&gt;
kes'peare, Fray Luis ó C_alderón, lbs!3n ó Lope,
bien rematada.. Hartos de trufas, de roa.stbeef con
Rossini ó Wagner'? ¿Quién canta. me¡or, Angela.
«asafactida&gt;, de gangas «manidas&gt; y de quesos
Peralta ó Rosa. Ca.ron, quien es más escultor,
putrefactos, soñábamos con un jamoocillo ó un
Fidias ó Miguel Angel, quién es mejor litera.to
buen batidillo de coco.
y mayor poeta, Lamartine ó Víctor Hugo?
Hubiéramos da.do nuestro reino por un ca.ra.melo ó por un confite. Pero nobleza obliga: priEste eterno problema. estético, se yergue ante
mero mártires que confesores, y sufríamos y ca.el «amateur&gt; y el crítico é impide el disfrute simliábamos sin atrevernos á. pedir la música dulce
ple espontáneo, sincero de la obra de arte.
Los que hemos asistido al espléndido crepúscuy el canto gorjeado de que tanto habíamos menester, siquiera. para &lt;desengrasar&gt;, como dicen
lo del arte viejo y á la radiante alborada del ar~
los gastrónomos.
nuevo sufrimos, á pesar nuestro, esa &amp;ngustia
Imposible: con el &lt;bel canto&gt; habían desapade escpger entre dos perfecciones, de o~rgar el
lauro á dos triunfadores, y nuevos Par1s, con la
recido sus sumos pontífices y sus grandes sacerdotisas. Muertas la Malibran, la Sontag, las
manzana de oro en la mano, vacilamos entre
hermanas Marquigio, la Miola.n Ca.rvalho y basacordarla. á. Juno ó concederla á Minerva., busta Adelina Patti, hoy caduca; muertos el divino
cando en vano la Venus Victrix, la incomparaGarcía, Duprez, Tamberlick y Gassier, toda tenble Afrodita., que decida sin réplica. de nuestra
tativa de resurrección de la música gorjea.da era
elecci9n.
. .
.
En (ni adolescencia. y en mi ¡uventud, la músiabsurda y resultaba. caricaturesca..
Una de dos: ó el cantante, queriendo gorjea.r,
ca. y el arte de cantar eran todo melodía. y todo
balaba, se comía las notas y nos daba tan sólo
«bel tanto&gt;. El escenario era una enrama.da.
cuaja a de ruiseí'l.ores, de zenzontles, de clarines
el esqueleto descarnado y el contorno escueto de
de la elva. que dispersa.b~n trin?s Y desparrala. melodía, ó hábil en el mecanismo, no sabía inmaban gorjeos en un ambiente diáfano y en una
filtrar pasión, ni expr.esión ni sentimiento en las
variaciones de &lt;bravura&gt; de su organillo autoatmósfera. tranquila, apenas murmurante de sumático. De Tancredo, de Semíramis, de Puritasurro~ (le hojas_y de rum~res ?e ai:roy~elos. Canos, íbamos á oír una. vertiginosa sucesión de
racteres situac10nes, peripecias, rntriga.s, desenlaces 'cómicos y soluciones trágicas, todo se
notas emitida.s en frío y congeladas en la. región
de las nieves perpetuas, algo así como una gratra.duefa en arrullos de tórtolas, en gorjeos de
nizada sobre un tragaluz, ó bien, si el artista.
a.ves en parloteos en los nidos y en zumbidos en
las coltnenas. Todo era. tierno y suave; na.da haquería expresar algo y hacer sentir alguna cosa,
bía maq.uinado ni artificial. La música y el canabreviaba, suprimía, aligeraba., simplificaba y
to imitaban al pájaro como el lago reflejaba. el
desfiguraba la partición con la sonriente y resigfirma.mento, con la misma transparencia y la
nada complicidad del director de orquesta.
misma simplieida.d.
Una y otra evep.tua.lidad eran funestas á la reA la vez que esta forma infantil y simple del
surrección, á la ge 1vaniza.ción, siquiera, de aq uearte se ostentaba en la escena, en la. vida surgían
llo que fué arte completo y perfecto en su género.
las ilusiOD.es deliciosas, las esperanzas balagüeApenas si Angel a Peralta y. El vira Repetto soila.s las emociones inocentes. Amábamos como
brevivieron á la decadencia de aquel género de
cantaban Edgardo ó Alma.viva: odiábamos con
músic11, nos retrotrajeron á aquellas impresiolos rencores garapiñados de A;ston ó del Otello
nes dulces y tiernas de que ya no nos creíamos
de Rossini. Vivíamos á horca¡a.das en el balcón
capaces, y nos recordaron y nos hicieron medide Ju}ieta. y llorábamos nuestros desenga.í'l.oscon
tar en que cada transformación del arte no es el
las lágrimas de almíbar de la Norma de Bellini ó
aniquilamiento de algo antiguo, sino la creación
la de Sa.fo de Paccim. El vino y &lt;La Sonámbula&gt;
de algo nuevo, y que un nuevo astro en una consencarnaban nuestras des bordan tes pasiones, y el
telación, no supone necesariamente la extinción
rondQ final de la reconciliación ó el aria suspide los otros.
rosa del suicidio, satisfacían nuestros anhelos,
Después de Angela y de la Repetto enmudeció
llenaban nuestras aspiraciones estéticas.
en México el &lt;bel canto&gt; y se eclipsó por com.
Formó se así por asociación de ideas en nuestro
pleto la lírica. vieja, y llegamos á creer firmemenespíritu una a.malgama, un lazo indisoluble ente que había muerto el viejo dogma, porque no
tre el trino y la ternura; la escala cromática. y el
había grandes sacerdotes para el culto, y llega.entusiasmo: el grupeto y la. ilusión; y el &lt;bel
mos también á aceptar seriamente que la muda
canto&gt; y la juventud &lt;hicieron bala&gt;, formaron
gimnasia de salón de Víctor Ca.poul era li. for«block&gt; y se confundieron estrecha, ínti91a, in•
ma suprema y definitiva del arte del canto, como
disolublemente.
··
hemos llegado á. creer que la contrapuntística.
La música dramática., el drama lírico, el canto
metafísica de César Frank es la eflorescencia sudeclamado, lucha.roµ por disociar esa a.malgaprema de la música sinf9nica.
ma. por divorciar ese contubernio y por fundir
Nos afiliamos, pues, resuelta y francamente en
nu~vas ligas en nuevos crisoles. Al trino se subsla nueva secta, nos hicimos iconoclastas de los
tituyó el lamento; al gorjeo, la declamación; al
viejos ídolos, formulamos nuestro flamante y
grupeto, la frase. Los &lt;diseurs&gt; reemplazaron á
ardiente credo, nos dormimos sobre los laureles
los cantantes, los artistas dramáticos á los arde nuestra. definitiva emancipación lírica y sotistas I'íricos, las trompas á I as flautas y la. gran
í'l.a.mos la terrible pesadilla de Tristano é !solda
tuba ,a. la &lt;viola d'amore&gt;.
aJ son estridente de las trompetas de &lt;Los TroEl arte nuevo hablaba á la razón más que a.l
ya.nos&gt; de Berlioz y &lt;Los Argonautas&gt; de Ausentitniento; disertaba en vez de conmover y
gusfll''Urlmés.
demqstraba en lugar de a.gradar. Llegaba. á
De esta sublime, á la par que angustiosa y sutiempo.;para mí y para. los de mi generación. Lledorosa. pesadilla, vino á. despertarnos una hada:
gaba~ el momento preciso en que se va la juLuisa Tetrazzini. Vestida de nubes, coronada. de
ventúd y sobreviene la madurez; en que razonaestrellas y de lirios, blanca, pura y fresca, nos
mos la emoción, disecamos el sentimiento; encautocó con la varita. mágica de su genio, cantó á
zamos eJ ímpetu y canalizamos el desbordanuestt-o oído las canciones ya olvidadas de los
miento. '.
ángeles y de los ruise!Iores; con su luz alumbró
El primer silogismo y el primer copo son conlas tinieblas, con su a.liento disipó los nubarro•
temporáneos. La razón comienza á cristalizar y
nes, abaniqueó con plumas de cisne nuestro acaá revestir forma geométrica cuando la pasión
lorado y jadeante sentimiento estético, ahuyentó
empieza á enfriarse y la ebullición del entusiascon su soplo las quimeras, llamó con su acento
mo á calmarse.
á las tórtolas. Ahí donde antes rugía.o las fieEra el caso para nuestra generación. Comenras, comenzaron á cantar las alondras¡ ahí donzamos á. razonar la lírica. al mismo tiempo queá
de bramaba rudo el aquilón, comenzó a susurrar
calcular y razonar la vida., y fuimos á las nuela brisa, y su mágico conjuro transformó la cavas formas de la música y del canto con la misverna. en prado, la noche tempestuosa en límpida

LUISA TETRAZZINI

aJborada y la pesadi_lla. cruel en tierno y du
simo ensueí'lo pastoril.
¡Qué artista.! Ante la inimitable dulzura de
voz, ante la fácil y elegante agilidad de su
g~nta, ante 1~ desp!Lrpajada maestría de au
mea, ante la mtens1dact de su pasión queim
na su canto, ante la sutil y magistral inte!cl
de todo lo que ?ice,. a.n~ tanto talento, tanto
razón y tanta ciencia lírica, rendiruos las a
de nuestra. pedantería., eotona.mos un &lt;mea
pa&gt;, por haber, por un momento, renegado0
arte P':1r? y sano 9.ue arrulló nuestra niiiez
cuyo tibio calor mcuba.ron las ilusiones ~
esperanzas de nuestra juventud; reconocimJ.~
her negado, como Pedro á Cristo, el arte que
enseí'l.ó á amar y á suspirar, y tributamos ho
na.je á q_uien nos ha devuelto momentáneam
n uestr'!' Juventud y 1:1 uestra. felicidad, que creí
para siempre perdidas.
Hagamos confesión general. El art~ su
intérpre~s adecuados. La Ilíada supone rll
das y gr1?gos; e_l romance, troveras y paladinea
la ~raged1a clás1ca., cortesanos y medios moo
q_mcos; Shakespea.re, público observador y
si?nal; Rafael,. resurrecciones de pa.ganlsm
Miguel Angel, rnfiernos del Dante.
La vieja lírica. supone simplicidad de Id
oídos finos, gargantas privilegiadas y senti
tos idílicos, puros, inocentes.
¿Lui~a. Tetrazzini. es una reminiscencia 6
presagio? ¿Es el último canto del cisne ó el p
roer suspiro de una resurrección? ¿Viene á
s~mar una decadencia ó á iniciar una res\&amp;
ción?
Imposible saberlo. Pero si ha venido á dar
finiti va sepultura al viejo arte, ha sabido cu
lo con las flores má_s f:escas y las gotas de
cío más puras. Y si viene á resucitarlo 0
con voz más dulce, sentida. y pura ha 'pod
p~onunciar1 ante ese Lázaro ya putrefacto, el
gico: «Levanta.te
y anda&gt;.
◊RFEO,

00
LA MARIPOSA
Todo de cera parecía el angelito. Su n
de alas inm6viles, era firme y transparente
una moldura de cartílago endurecido. Sua
pilas apenas asomaban en la abertura oo
treñida de los párpados, parecidos á gran
pétalos amarillos. Todo el 6valo de la
era rígido y pálido como el de los mod
esculturales. Y era la suya una rigidez fria
desagradable que producía la erecci6n
vello.
Respiraba, penosamente,
telarafia.s .:in el t6rax.
Estaba muy enferma.
Las manecitus delgaduchas,
so parecía tener una difusi6n casi cireal,
movían lentamente entre la suavidad de
encajes con que la solicitud materna ado
toda la cuna.
De pronto, los ojitos se abrieron mu
brillaron, se movieron vivamente, y una
risa. se dila.t6, como una claridad, por todo
rostro pálido. Se acentu6 la movilidad del
deditos. Y todos los músculos hicieron un
fuerzo como para la incor1&gt;oraci6n.
Una mariposa de grandes alas fugaces
loteaba cerca de la cuna. El insecto parecía
recto triángulo policromo suspendido en
aire y que, al agitarse,fundía sus colores en
matiz completamente violáceo.
La visi6n levant6, en el enfermo, un tro
de deseos que enardecieron su espíritu y
pertaron su fuerza.
Levant6 el cuerpecito, violentamente;
los brazos débiles y pálidos; crisp6 los d
y estruj6 á la hipsipila.
Después, cay6 sobre las almohadas mú
vido; abri6 la mano; vi6 un poco de polvo
color, un polen, y un feo cadáver magull
Se velaron sus ojos, como si un vapor aflu
ra á ellos; sinti6 fríos horribles; tembl6
vulsivamente, y empez6 á llorar en el
lencio.
Tanto llor6, que se fué agravando. 't
una, dos y tres veces, cada vez con m
fuerza, y qued6 muertecito el pobre, como
hubiéra.se agotado la humedad de sus OUD
Y el polvo del insecto, como un embl
doloroso, qued6 entre los encajes con que
solicitud materna había rodeado al angeli
JOSÉ MARÍA QUEVEDO,

Nuestro Número de Año Nuevo
LOS ASUYTOS QUE CONTENDRA
Nuestra idea de publicar una edici6n de
Afio Nuevo, que se aparte por ,,ompleto de
las edicionPS ordinarias de E1. MuNDO ILUflTRADO, tanto por lo que ve á sus dimensiones,
como por lo que se refiere á su material literario, ha. sido-y esto nos compbce,- favorablemente acogida por el público.
Numerosísimos son ya los pedidos de ejemplares que la Administración tiene en su poder para atenderlos oportunamente, y muchas
son las casas comerciales que se han apresurado á tomar planas enteras para la publicaci6n de anuncios.
· Esta prueba de la a.Ita estimación que los
•lectores y los comerciantes tienen por este semanario, nos ha obligado, naturalmente, á ha,cer todo lo que está ele nuestra parte para lograr que la edici6n resulte lo más bella é interesante que nos sea posible.
El sumario de los asuntos que contendrá,
es como sigue:
C&amp;6XICA N°ACIONAL Y CR6xrcA ExTRAXJERA
de 1903, ilustradas con magníficos grabados.
CUENTOS Y POESÍAS, de las mejores firmas,
escritos especialmente para. EL .Muxoo ILo:-TRADO.
ARTÍCULOS DIVERSOS sobre asuntos de actualidad.
LA CrnNCIA EN 1903. -Una ojeada. á las teorías, inventos y descubrimientos más notables.
PoR Los E:;TADOS. - Retratos de todos los señores Gobernadores, con expresi6n de los que
han sido electos en este afio.
GALERÍA DE ARZOBISPOS Y ÜBISPOS ~EXICAXOS.-Fotografías de todos los prelados, con
una breve noticia del movimiento habido en
el afio en las altas esferas eclesiásticas.
DAMAS )lEXICANAs. - U na hermosa serie de
fotografías de sefioras y señoritas distinguidas
de la República.

CALEXDARIO HrsT6Rico. - Este calendario
constituye una verdadera novedad. Cada mes
lleva dos dibujos que representan acontecimientos muy notables de la Historia. de México, y un santoral. Los dibujos están distribuidos de la. manera siguiente:
ENimo: Derrota de Hidalgo en Calderón y
entrada del Ejército Constitucionalista en México. -FEBRERO: Desembarco de Hernán Cortés en Cozumel; el Primer Auto de Fe celebrado por la. Inquisici6n en la Nueva. Espafia; retratos de los miembros más prominentes del
Congreso Constituyente de 1857. -MARZO:
)Ioctezuma. rinde vasallaje á Hernán Cortés;
pronunciamiento de Landa en Guadalajara.ABRIL: Aceptaci6n de la corona de México
por Ma.ximiliano; toma de Puebla por el Sr.
General Don Porfirio Díaz.-MAYO: Fin del
sitio de Cuautla; batalla ganada en Puebla. á
los franceses. - J UJSIO: El último día de la Inquisici6n; entrada triunfal de Maximiliano en
México; fusila.miento del mismo Ma.ximiliano y de Miramón y Mejía.-Juuo: Entrada
triunfal de Juárez en México.-AGosTo: El último día del Imperio Azteca; defensa de Churubusco en 1847 .--SEPTIEMBRE: El Grito de
Dolores; monumento á los héroes de Chapultepec.-OcTUBRE: Batallas de la Carbonera y
Mia.huatlán.-NovnmBRE: Rendici6n de los
independientes en Mexcala; el Primer Congreso Nacional.-DwIE)IBRE: Nuestra primera guerra con Francia; reconocimiento de la.
Independencia de México por Espaiia.

***

En nuestro número de Año NueYO publicaremos, además, un magnífico retrato del
Sr. Presidente de la República. y fotografías
de los señores Secretarios de Estado y de los
miembros del Cuerpo Diplomático.
Las «cubiertas» de esta edici6n, que constará de más de OCHENTA PÁGINAS, serán de magnífico papel 1&lt;Couche» y ei,tarán impresas al
1&lt;Cromo.»

***

Próximamente nos ocuparemofl de las grandes mejoras que nos proponemos introducir
en EL ~kxoo ILusTRADO para 1904.

LADUDA
Yo conozco una extraña. religi6n-pesada
y simb6lica, hondamente enigmática,-la religión de la duda. Su templo, su enorme templo es el coraz6n humano, y sus silenciosas
oraciones son previvencias de ultratumba que
penetran en el alma fríamente, gravemente,
como dardos emponzotiados en la claridad de
lo real.. ....
Yo &lt;:onozco una ñlosofía extrafia, impregnada de pasmosa vacuidad, una filosofía de
ex6tica rareza que suspende sobre las grandes
concepciones - en los bastidores cartesianosel cortinaje del eterno "devenir».
Y o conozco una poesía extrafia que harmoniza en los mágicos toques de su paleta las
rientes quejas de la música y las sollozantes
carcajadas del dolor, una. poesía sutil que
vibra trémula en deliciosos pestañeos y abarca en la. copa de sus versos las fisonomías de
la. sombra y de la luz, en el férvido beso penumbra!.. ....
Yo conozco un fantasma sigiloso, un fantasma aterrador, que se mueve con un ritmo
espeluznante, con un ritmo que da miedo,
miedo torvo, miedo fosco, con un ritmo que
resuena sordamente en los templos del carifio,
en las selvas corpulentas del amor, en las
frondas perfumadas de los puros sentimientos. ¡Yo conozco ese fantasmal
Yo conozco un magno poema que en mi alma llevo escrito, cual en lienzo de tristezas
un poema. giga.ntezco, que describe ma.jestuo:
so tres columnas y una torre; tres columnas
que sostienen una extra.tia religi6n, una. filosofía. extraña. y una extrana poesía; y una torre de pavor, hosca, imponente, negra, en la
que vive moviéndose, con un ritmo que infunde miedo, «el fantasma de la. Duda!» ¡Ay,
yo conozco ese fantasmal
ANTONIO BERMUDEZ M.

"'

El dolor de haber perdido ~la felicidad por
un crimen, es el primer paso del arrepentimiento.-St:E.

NUESTRO PAIS.-CAMINO DE LA VALENCIANA (GUANAJUATO).

�Domingo 6 de Diciembre de 1903

La Expedición de Nordenskjold

,,

I'

11

.A.caba de noticiamos el cable transatlántico
que los valientes marineros de la barca argentina ,Uruguay,, después de largos m~es de
trabajo, han logrado salva~ la expecl1ción antártica que había emprendido el Doctor Nordenskjold, bajo la inmediata protección del
Rey de Suecia y Noruega.
La expedición antártica del Doctor Nordenskjold ha sido una de las empresas científicas que más han llamado la atención en
todos el mundo.
Los medios de que la expedición dispuso,
no fueron, en realidad, de los mayores. El buque se mandó construir lo mejor posible, siempre partiendo de l_os datos q':1e han sido_ ya
utilizados en antenores excurs10nes, especialmente por la del Doctor Nansen, en la que
quedaron demostradas las buenas cualidades
de resistencia de un barco que fué construido
conforme /,. esos datos. El casco se hizo de madera reforzado de hierro, dándole la forma
espe~ial que obliga á levantarse á la ~mbarcación toda cuando la presión de la meve es
considerabl~, en lugar de ceder bajo el empuje de la misma presión, como pasó en el caso
de la fatal expedición de la «Jeanuette,, que
el director de un periódico americano fletó para que fuera á los mares del Norte en buse,a
del Paso del Nordeste.
Una vez que la expedición estuvo lista, que
se había seleccionado debidamente el personal y que se contaba en los almacenes con los
alimentos precisos para una larga permanen-

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUS'l'R.ADO

cabo de Hornos en la América, Re encuentra
muy lejos. La ¡ona de nieves es más extensa,
más frecuentes las tormentas, más rudas las
nevaclas, y los animales, de la faunn.. característica de estas regiones, escasean, se van haciendo más v más raros cada dia, hasta desaparecer por completo á distancia muy grande aún del Circulo Polar.
Los expedicionarios de la comisión_ de_Nordenskjold debieron permanecer un rnv1erno
en las zo~as del Océano Atlántico del Sur.
Debieron ir á bordo hasta la extrema distancia que pudieran recorrer con las m~quinas;
dejar alió. el buque, descargar los alimentos,
loa trineos, los perro3 1 los útiles, y avanzar, á
pie, hasta que les fuera imposibl? hacerlo por
m6.s tiempo. Entonces debieron mvernar, esperar en las cabañas de nieve que vol viera lo
que se llama el «buen tiempo» en tales regiones, para regresar á la costa en donde les esperara su buque.
.
El invierno pasado, cuando ya habían sido
abandonados en las costas de la inclemente
nieve del Sur, se perdieron las huellas de los
valientes exploradores. Se supo solamente la
historia de la expedición, por las narraciones
de los tripulantes que volvieron á climas rnás
tem piados en espera de que llegara el momento de ~olver á recogerlos en la misma costa helada en la que un afio antes los habían
abandonado.
Pero cuando esto se hizo, sea porque Nordenskjold hubiera perdido sus instrumentos
de cálculo astronómico, sea porque la nieve y
las tormentas hubieran roído la costa, el caso
es que los tripulantes vieron con angustia que
pasaban los días y los meses, y que los expedicionarios no volvían.
Eutonces fué cuando
por el mundo entero circul6 la nueva tristísima,
haciendo que se estremecieran los corazones bien
puestos, co11 el temor de
que fuese la expedición
N orden•kjold la víctima
obligada de las conquistas de la ciencia en aquellas inhospitalarias regiones.

***

En la capital de Buenos Aires ha bian estado,
de recalada, los audaces
expedicionarios que se
LA EXPEDICIÓN EXPLORANDO LAS ISLAS.
temía hubieran perecido,
y se recordaba aún la despedida que el pueblo les había hecho.
cia, se emprendió la marcha. Hay que adverEntonces hubo algunos valientes marineros
tir que son los mares de la región polar del
de la escuadra que pensaron en arriesgar sus
Sur, peores, en concepto de todos los que los
existencias en beneficio de los atrevidos sueconocen, infinitamente peores que los similacos. Recibieron per1J1iso del Gobierno, se les
res del Norte.
dotó debidamente, se equip6 para el largo viaEn la zona Polar ártica se encuentran refuje al «Uruguay» y la expedición salió seguida
gios hasta una latitud avanzada; tierras en las
de la buena voluntad de todos los que sabían
cuales se puede invernar; pues existen animacuán noble era el fin que se iba persiguiendo.
les, aunque escasos, que _propor,cionan á los
Por fortuna la.expedición ha tenido éxito comhombres alimentos en los períod.os de noche
pleto, pues en los mensajes que han circulado
eterna y glacial. Lo contrario pasa en los mapor todo el mundo, se afirma que solamente
res del Sur. La. tierra más cercana, que es el

uno de los
que murió
ú!'ico que
meve .
El Rey

expedicionarios no ha vuelto
en la demanda. Su cadáver ' 11
ha guardado la eterna capa
Osear ha enviado una carta al

El FestiYal de las Escuelas
txito Brillante
El martes último, como estaba anunciado,
se efectu6 en el Teatro A rbeu la gran fiesta escolar organizada por la Direcci6n de Instrucción Primaria y en la cual tomaron parte los
principa!es establecimientos de easeflanzsi que
dependen de aquella oficina.
No cabe duda que esta clase de fiestas Bon,
en la época que atravesamos, de grandísima
importancia, pues al par que constituyen un
estimulo para la juventud estu -liosa, demues
tran muy á las claras los esfuerzos que la Administraci6n Pública hace sin deRcanso, para
mantener á la altura que le corresponde el
prestigio de las escuelas oficiales.
La sociedad mexico.na, que nplaude y con
justicia esos esfuerzos, lo ha comprendido así,
pues no se ex plicaria de otra manera el éxito
que en este año, como en Pl pasado, han te•
nido las fiestas de la nif\ez.
A grandes rasgos, porque sólo disponemos
en nuestras columnas de un espacio muy corto, vamos á dar en seguida la crónica del festival del martes, que tan gratos recuerdos ha
dejado entre nosotros.

EL FESTIVAL DE LAS ESCUELAS.-FIN DEL BAILE DE "LIBÉLULAS."

•
••
UNA CEREMONIA SIGNil'lCATIVA,-LA BA
NACIONAL IZADA POR LOS EXPLORADORES.

sidente Roca, dándole las gracias á nombre
pueblo de Suecia y de Noruega.
Pronto se tendrán detalles acerca de los
bajos de la expedición Nordenskjold.

00
A UNA ASOETA
Oye, oh virgen! ¿tú no sabes
lo que causa mis enojos?
Es que tus labios tan rojos
provocan besos muy suaves!.. ....
Y que siempre entre las naves
de algún templo estás de hino¡os,
al cielo vueltos los ojos
como en reflexiones graves!. .....
Porque esa boca bermeja,
que sobre tu faz de nieve
flor de púrpura semeja,
de la plegaria al exceso
ha de amortiguarse en breve
como al conjuro de un beso!

S. M.

~!EDISA.

o

Quisiera yo vivir indefinidamente, no
que para gozar y enorgullecerme con los
gresos de la humanidad.-AIVEll.

f

'
PREPARATIVOS PARA lNVERNAR.-TRANSPORTE DE MATERIALES.

Domingo 6 de Diciembre de 1903

ENTRE LOS HIELOS.-LA CABANA Y LOS EXPLORADORES,

El adorno del teatro fué severo, pero de
muy buen gusto: en el vestíbulo se colocaron
numerosas plantas de ornato, agrupadas á loP
basamentos de las columnas, cubriéndose los
entrepafios de las paredes con hermosas piezae florales. Eu las pil&amp;stras se veían enredados gruesos festones de m m=go y rosas, que
realzaban notablemente la belleza del conjunto y á la entrada de los palcos y del ¡,atio, habí~grandes«pann:iux• en la composición de los
cuales entraban las violetas, las margaritas y
los crisfintemos, principalmente. Las balaustradas de los pasillos de los palcos, lucían
también un vistoso adorno floral. En cuanto
al salón, que ahora está muy bien decorado,
no tenía compostura alguna.

•
••
El señor Presidente de la República, que
tan entusiasta se ha mostrado por los triunfos
de la niñez, en todas ocasiones, se presentó á
las puertas del coliseo á las cuatro de la ta_rde,
acompañ.ado únicamente de_los señor~s Mm~stro de Justicia é Instrucc16n Púbhra, Lic.
Don Justino Fernández, y Subsecretario de
Iustrucción Don Justo Sierra. Una guardia
del 109-Ba~llón, e.Ofl-"bandera-y m(,¡¡ica, hizo
los honores al P,imer lllagis\rado.
Al presentarse en l_a sala el señor ~eneral
Díaz, la concurrencia se puso en pie para
aplaudirlo, mientras los niiios, poseí~os de un
entusiasmo desbordante, lanzaban ¡vivas! y lo
aplaudían también.

11

MÉKJOO y EL TRABAJO EN CAMINO Á LA GLORIA.

•
••
El programa á que estuvo sujeto el festi".a!,
fué escogidísimo y llam6 mucho la atenc16n
riel público.
El primer número se cubri6 con una obertura de Beethoven y el segundo con el coro
«Canto á la Escuel~", en cuya ejecuci6nse distinguieron notablemente las nifias de ]as escuelas superiores números 2, ·4, 6, 8, 10 Y
«Miguel Lerdo•, y los niños de las números~,
3, 5, 7 y 9. Las nifias, formadas en cuatro filas, ocupaban el lado derecho. del foro, y los
niños el lado izquierdo, llevando, tanto las
unas como los otros, ricos estandartes de seda
que indicaban el establecimiento á que pertenecían. En el fondo se veían los estandartes
generales de las escuelas de nifios y niñas, Yi
en el lugar de honor, el &lt;¡ue re~rese1,1ta á todos
los planteles de Instrucción Pnmana: éste es
de seda blanca y tiene en el centro una hermosa alegoría pintada al óleo.
Terminada esta parte dél•, programa, que
agrad6 mucho á la concurrencia,. se hicieron
en el escenario, por un grupo de mfia.s que vestían blusa amarilla, falda oorta negra y cho-

•

"MÉXICO OORONAOO POR LA GLORIA.'•

11

�Domingo 6 de Diciembre de 1903

lllb MUNDO ILUSTR,AOO

EL MUNDO ILUSTRAbO'

tales, .Y decepcionado por el m~l éxito de 11111
experiencias, clama contra la Ciencia. Esta 118
le aparece, lo alienta para emprender sin,.,
cilaciones, el estudio de _Ia ~a.turale.,;, donde
puede encontrar algo mas ut1I y valioso que
el oro, y lo conduce, primeramente á tra,'8
del reino vegetal.
'
~ ,Ciencia» y el «Alquimista» recorren en
segmda el vastís1mo remo; se detienen ante
las ,plantas» principales de que está poblado,
y aquélla interroga al «Henequén» y al ,Tri,.
go• sobre sus propiedades y su empleo en la
industria. El «Henequén» (G uadalupeMeyer)
y el «Trigo» ( CarI?'en Corona), explican entonces los benefic10s por ellos hechos á la hu
manidad, y todas las ,plantas» [120 niftu)
entonan un bellísimo orfeón á cuatro vocee.
El cAlqnimista» es conducido luego por la

~!

«Ciencia»
•reino ani~al», repre8entado poi
oc~enta ~mas que,_ vestidas correctamente con
traJes de msectos, mvaden el escenario. Det-

pués de un interrogatorio semejante al del pasaje anterior, los •insectos» cantan en coro y

un grupo de ,libélulas• bailan un vals.
Par último, el ,Alquimista», conducido
siempre por la •Ciencia», recorre los distin..

EL FESTIVAL ESCOLAR,-QRUPO DE LIBÉLULAS,

tos países de Europa, Asia, Afriea y América,
que aparecen repr~sentad?s en el cuadro po11
un grupo de graciosas mtias. Las nacionea
hablan al «Alquimista» de su estado social de
sus progresos y de su porvenir, y éste,

que

clo de charol, algunos ejercicios gimnásticos,
en los cuales se distiuguieron sobremanera por

sus correctas actitudes, las alumnas Elena
Donat, Elena Ticó, Josefina Mota y Juana
Velarde, de la Escuela número 4.
Otro de los números del programa que más
llamaron la atención, fué indudablemente la
«melopea• intitulada «Los Niños Mártires de
Chapultepee&gt;, letra del poeta Amado Nervo y
música del maestro Jordá. Las voces que entran en el recital son tres: alta. media y baja,
y corresponden á igual número de coros. La
combinación es de un efecto bellfaimo.

,,

Los demás números del programa se cubrieron con algunos ejercicios militares hechos
por los nifios, y la «Revista Científica Escolar»
titulada: cLa Ciencia., la Naturaleza y la Humanidad», escrita por la sefiorita Profesora

Dolores So toma yor, y representada por algunas nifias.

En cuanto á los ejercicios, los nit1os, que
formaban dos pelotones, se distinguieron notablemente por la desenvoltura y precisión con
que ejecutaron distintas evoluciones y por su
destreza en la esgrima de la bayoneta.
«La Revista Científica E;colar» merece que
le consagremos unas líneas aparte.
Un anciano, consumido por el estudio, bm;•
ca la manera de convertir en oro todos los me•

PERSONAJES PRINCIPALES DE LA REVISTA «LA CIENCIA, LA HUMANIDAD Y LA NATURALEZA.&gt;

a[)hela convertirse en el •Traba jo», se une pa-

ra siempre á .México, mientras que la ,Glori»
sonríe á la 'f'atria ofreciéndole desde lo alto de
su escala luminosa

una corona de laurel.

México asciende por aquella escala, y todoe
los nifios de las escuelas entonan el Himno
Nacional. Láa decoraciones empleadas en ea• 1

U: cuadro eran muy

hermosas y ]a combin..

c1ón. de Iu ces fué magnífica. El conjunto ofrecia un golpe de vísta soberbio.
., En cuanto al des~mpeño de los papeles prin:
c1_pales de , La Revista Científica», diremos que
las niñas Julia Moll [«Alquimista], Luz Morales [,Ciencia,], Elena Dpnat [,América&gt;l.'
Gu1tdalu~e López [«México•] y AmaliaAgui·
llón [,Gloria,], los caracterizaro11 con toda
corrf&gt;cci6n, haci ~ndo.3e acreedoras á los aplau•

sos del _público.
);Jerca ae las siete de la noche terminó ello·
cidísimo festival, que hubo de repetirse al dí_a
siguiente CQn el objeto de que pudieran asistir
á él las numerosísimas familias que no concu•
rrie_ron el martes, así como los padres de loe
niilos qu~ tomaron parte en la ejecución del
programa.
La concurrencia
rosa..

*
**
-"Para. terminar, diremos
.q ue al éxito. de-:llrr
PERSONAJES DE LA REVIS'l'A~CLA CIENCIA, LA HUMANIDAD Y LA NATURALEZA,&gt;

fiesta, que se debe en gran parte á los afallel

Domltigo 6 de Diciembre de 1903"' ~

del sefior Director de Instrucción Pública, Ingeniero Don Miguel F. Martínez, contribuyeron muy eficazmente los directores de las ee-cuelas, tanto de nifiae como de nifios, quienes

trabajaron en la organización de aquélla con
positivo em peflo, á fin &lt;le que tu viera el mayor lucimiento posible.

o
UNA RESURRECClON IMPOSIBLE
Me contaron, el otro día, que el Amor había. muerto: me sentí repentinamente acometido de una desoladora tristeza.
,¡Ah! dije, comprendo ya por qué los árboles muéstram~e tan lentos en reverdecer esta
primavera y poi' qué las eglantinas tardan en
abrirse, en los extremos de las ramas, aún negruzcas y secas! Es que, unos y otras, tienen
la conciencia de que, reverdecidos y abiertas,
no tendrían que llenar su misión habitual:
aquéllos, de tender su sombra en redor de las
parejas enlazadas en los musgos; éstas, de ser
cogidas por las manos juntas de los amantes
y ser mordidas por bocas unidas.
¡Injustos dioses! ¡qué fatalidad acaba de
:lescender sobre la tierra!
Puesto que el Amor ha muerto, no habrá
ya ni dolores ni alegrías; las mujeres cesarán
de aparecer hermosas, los poetas no cantarán
más y el silencio nocturno no recordará ya la
voz del ruisefiorl En el infinito azul reinará
también la obscuridad, la melancolla, porque
los astros, á través de las desiertas inmensidades, no cambiarán ya hesos radiantes, y los
sofiadores, enamorados de los conciertos divinos, en vano prestarán oído á las celestes alturas, en donde se unen las músicas de las esferas.»
Mi consternación era tan grande cuanto era
posible. Sin embargo, una esperanza se elevó, poco á poco, en mi espíritu:
,¡El Amor ha muerto, sea! Lo creo, puesto
que se asegura. Pero se le puede resucitar.
c¿Acaso los poetas, semejantes á los hijos
de los inmortales, no conocen las palabras
que hacen surgir á los muertos de sus lugares
de reposo? ¿Acaso los lázaros no salen de sus
féretros cuando se les sabe llamar, según los
ritos y las palabras usuales?
,Iré, buscaré, encontraré el lugar detestable y augusto en que descansa el divino cadáver; y estremeciéndose á mi evocación, revivirá, se alzará, se precipitará de nuevo entre
los hombres y las mujeres, llamarada siempre devoradora y vagabunda, aunque lo hubiesen arrojado en una fosa de hielo bajo la
mole del monte Pelión.
•Lleno de generoso valor, correré por los caminos en busca de tu sepulcro, ¡oh Amorl Y,
sí, triunfaré de tu sueño, merc,,d á las estrofas y á las antiestrofas de alguna oda mlígica,
y los arbustos reverdecerán, y habrá rosas en
los rosales y el silencio no llenará las profundas florestas ni los celestes espacios.•
Pero he aquí que á la vuelta del camino,
un anciano ciego y que por placer tocaba la
flauta-siempre babia sospechado yo que fuese un poco hechicero, --me dijo, moviendo la
cabeza:
-¡Bueno! ¡Bueno! Tu diligencia no servirá de nada, porque, sábelo, el An,or ha sido
enterrado en una tumba que desafía todas las
evocaciones.
-¡Oh! ¿En qué tumba?-le pregunté yo.
-En el corazón de tu amada-me respondi6 él.
Entonces me estremecí y lloré, compadecido la humanidad, para siempre desheredada
de dolores y alegrías.
Porque ¡ay! yo lo sabía: el corazón de mi
amada es tan frío y tan cerrado, que nada lo
oodría en él despertar á la vida, ni hacer sa·
lir de allí nunca,

Catule &amp;!enáés

00
La maternidad es la mejor escolta de honor
de una mujer.-MARC MoMNER.

*

La mujer se casa para entrar en el mundo;
el hombre, para salir d~ él.-TAINE.

FESTIVAL ESCOLAá.-GIMNASIA ESTÉTICA.

�Domingo 6 de Diciembre de 1903

EL MUNDO ILUSTR.A.00

Rusia en la risuefia poblaci6n de Weisbaden.
En la estaci6n del ferrocarril esperaba el Kaiser
á su cufiado. Cuando la
locomotora anunci6 su
presencia, la banda de
granaderos rompi6 en
un canto guerrero. El
Kaiser llevaba el uniforme del Regimiento de
Dragones rusos, del cual
es Jefe honorario, y el
Soberanomoscovitaportaba el casco y el air6n
de los Grana&lt;leros prusianos, cuyo Regimiento manda, honorariamente también.
Al encontrarse los dos
monarcas, se dieron el
beso de paz. Es la escena culminante que representa nuestro grabado.
, La paz es una de las
aspiraciones más nobles del Czar de Rusia.
El ha sido el que propuso la Conferencia Internacional que ha ido lentamente dando frutos de
tranquilidad y da honor,
y que ha tomado forma
en las cortes de arbi-

EL MUNDO ILUSTRADO

traje que se reúnen, peri6dicamente en la
capital del pequefío reino que gobien:an Jaa
manos blancas de Guillermina. La paz será la
única forma posible de civilización, cuando el
hombre, dominando~ la ~a.turaleza, haya•
cado de la nada los mistenosos medios de deatrucci6n que harán la guerra imposible.
Por desgr~cia, el Czar ha tenido que permanecer más tiempo del que en un principio creyera, en territorio alemán, por la súbita enfermedad de su imperial consorte, la Czarina,
que ha sufrido agudos dolores por la inflamación de un oído. Según los cablegramas mu
recientes, la augusta enferma se encuentra en
vías de restablecimiento. Ilay que celebrarlo,
porque en los actos del Czar Nicolás, seguramente la influencia de la dulce compafiera ha
sido decisiva en muchos casos.

E:,.:·

:~· .

·.-, i,;_J;½ .. 1·::;. ·:.• •

.

***

La ci vilizaci6n moderna, con la lentitud que
requieren las cosas para ser i;Olidas, avanaa
por el Continente Negro, substraído hasta ahora á los beneficios de la moderna existencia.
Lentamente van penetrando por las quebradas y desiertos que pueblan los representantes de la raza etiópica, los rieles en los cualee
irá la triunfal locomotora, llevando la animaci6n y la vida á los más remotos páramos.
La conquista de estos territorios, exten-,
16bregos, selvosos y dilatados, ha sido una
de las más difíciles conquistas de la humanidad y ha sido una de las aventuras más temerarias de nuestra época.
Porque si se sonsidera audaz la tentativa de

Domingo 6 de Dlciembr~ de 1903

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LA VISITA DEL CZAR AL EMPERADOR DE ALEMANIA -EL BESO DE PAZ.

Notas Extranjeras
El beso de paz, entre los soberanos, es uua
ceremonia de arcaico origen. Aun en la Biblia
se hallan descripciones en las cuales se cita el
beso de paz el ósculo que, entre los que 1,e
encontraban, era el símbolo de la hospitalidud
franca, inviolable.
Ahora han caído en desuso, lo mismo el
beso de paz que la hospitalidad á la manera
de hace siglos. Dudamos demasiado los hombree los unos de los otros para que, al encontrarnos. no tengamos cierta sospecha, cierta
adversi6n, que hace nuestras entrevistas frías,
sin objeto, de simple f6rmula social, vacía y
tonta.

Pero entre los sobe- .,. ,
ranos, entre los que
cifien las coronas de
hierro de las modernas monarquías, la
costumbre arcaica y
E-incern prernlece; son
los rt&gt;presentantes de
razas, á las veces enemigas; aliadas alguna
ocasión, y para ellos el
ósculo significa la consen·ación de las relaciones amistosas entre
los grupos . humanos
que gobiernan.
Recientemente se encontraron los monarcas de Alemania y de

,;;;:;:: INCENDIO EN LA BIBLIOTECAIDEL \"ATICAXO.

los i-úbditos españoles que en los siglos XV 1
XVI avanzaron por los territorios que el americano defendía con sus flechas agudas y certeras, mayor audacia hay que concederá 111
empresas del siglo XIX, que van contra~
hostilidad de los reyezuelos negroe, de las tn•
bus antrop6fagas, de la temperatura, de la
fauna, de la flora misma africanaR, adelantan•
do en los valles profundos y entre las selvll
misteriosas, para llevar la bandera de la pa·
tria, que tiembla en sus manos, hasta el cora•
z6n mismo del continente misterioso.
La civilizaci6n moderna exige imperi&lt;&gt;Mmente que no se dejen amplios territorios fuera de la conquista humana; que no per~anescan millares de kil6metros cuadrados improductivos y eriales, mientras el hombre en 111
grandes ciudades busca anheloso nn peda~.~e
suelo en que reposar de sus fatigas. La cJVJb•
zaci6n moderna exige imperiosamente que 118
asimile la humanidad entera el resultado ~e
las investigaciones científicas haAta ahora li·
mitadas al grupo superior de la raza bu•
mana.
Los ingleses, que han Aido reoonocid_os Ypro,
clamados como los más hábiles colohlzad0
acaban de asegurar la posesión de la Costa
Oro, no por medio de una numerosa Y a~errida guarnición; no por medio de tr~tad;~
con las potencias que limitan ese terntono,
sino por un medio más efectivo: la constr_UOci6n de un ferrocarril que une la costa, ílll"
productiva, malsana, cálida, con los terrenOI

7;

LA INAUGURAOIÓN DE UN FERROCARRIL EN AFRICA.

EL REY CRISTIÁN DE Dl:-.A:MARCA,

interiores, sanO!\ adecuados á la agricultura,
valiosos, bien poblados.
La ceremonia de la inauguraci6n ha sido
celebrada con cierto supersticioso estupor por
los negros, con gritos de júbilo por los blan•
cos, y con claras muestras de alegría por todos
los colonos.

***

Uno de los soberanos de Europa que más
méritos positivos ostenta para acreditar el
aprecio y la reverencia del pueblo, es el ~ey
Cristián.. Es .el padte de.toda una generaci6n
imperial.
•

De la Casa Real de Dinamarca han ealido
blancas princesas, divinas y codiciadas, que
después son reinas por la corona y por las virtudes, y que extienden sus manos protectoras
por encima de todos los pueblos, de todas las
razas de Europa. El Rey Cristián es el decano de los monarcas europeos y uno de los más
queridos, no ya por su pueblo, que es pequefio, sino por el mundo todo. Las alabanzas
que se pronuncian al escuchar el nombre del
Rey Cristián, se pronuncian en miles de lenguas á través de todos los pueblos de Europa.
~Con motivo del jubileo del Rey Cristián, se

'

reunirún en la. capital danesa todas las princesas que, en no lejunas época!.', hau salido
del Palacio de Copenhague luciendo los atavíos inmaculados de la de1,poE1a.da. Y es de
notarse que, cuando los parientes numerosísimos del Rey Cristián se encuentran reunidos en Copenhague, cuando la fiesta de algún
domingo engalana las calles, se ve que los
príncipes y las prince,-as salen en grupo. Cada uno de ellos va á la iglesia de su culto·
cuando los ejercicios religiosos terminan lo~
descendientes del Rey danés se reúnen d¡ nuevo en el Palacio y la más cordial unidad de

�***

Hace pocos días que la gloriosa biblioteca,
llena de obras de arte, del Palacio Vaticano
se incendi6, sin que de cierto haya a)guna causa á la que atribuir el accidente. Por fortuna
el luego se hmitó á cierta zona y los trabajos
de los bomberos de la ciudad de Roma, pu
dieron dominar el elemento. Solamente al pensar lo que hubiera podido significar este inc•mdio, de propagarse, se siente horror.
El Vaticano guarda en sus paredes objetos
que h" consagrado el óleo de una tradición de
varios siglos. La biblioteca vaticana, los mu-

Para cerrar esta nota, mencionaremos otro
enlace, el del señor Lic. Pedro Villar con la
señorita Fernanda Arcaraz y Moriones. La ceremonia se efectuó en la capil!a particular del
señor Arzobispo Alarcón, que se encontraba
adornada con hermosas piezas florales. Durante la misa, una buena orquesta tocó escogidos
trozos musicales.

humanidad, perte,1Pcen por derecho propio á
la ciencia y al arte humanos. Son tesoros únicos, que no deben descuidarse jamás. Así lo
ha reconocido el mismo Papa Pío X, recientemente, á propósito del incendio mismo á que
nos referimos.

Cuatro verdaderos acontecimientos sociales
registra la crónica del pasado mes de noviembre.
En el templo de Santa Brígida, consagrado

1
,1

da entre la buena sociedad mexicana.

Suntuosa y elegante fué la fiesta religiosa,
congregándose en el tero plo las nn,nerosas y
distinguidas amistades de los novios.
No menos selecta fué la concurrencia que

invadió la capilla privada del sefior Arzobis-

-¡ Qué fea-decía aquél, -parece un ataúd!
-¡Quiero entrar! ¡Quiero entrar en ella, re-

para cómo se mece!

-¡Yo no! ¡No quiero .entrar! ¡Es muy estrecha! ¡Y está inmóvill
-¡ Me da alegría!
(
-¡Me da miedol
Pero al fin entraron y empezaron á cruzar
el rio.

Li.nea misteriosa entre dos orillas, de las
que una es luz y otra sombra, sin que se pue-

...

j

l

La5 Dos Orillas del Río

Nupcial

ronse el joven y acaudalado banquero Don
Alonso de Regil, yucateco de origen, con la
hermosa señorita Cristina Méndez, sobrina del
señor Lic. Don Luis Méndez, y muy aprecia-

-¡Qué bonita-decía éste,-parece una

cuna!

◊

00

SRA. ' CRISTINA MÉNDEZ DE REXUL.

po de México, para asistir al enlace de la señorita Sara Cha vero con el sefior Roberto Portilla. Los carruajes más elegantes detuviéronse frente al palacio de la calle de Santo Domingo conduciendo á las numerosas amistaC:es de la familia Chavero, que tan conocida
y estimada es en México.
Los obsequios que recibió la desposada fueron innumerables y valiosísimos.

El río no era muy ahcho, pero era muy profundo; tan profundo, que hay quien dice quo
no tiene fondo.
El río era muy largo, muy largo. Ni se conoce la luentecilla •n que nace ni el mar en
que desagua.
Su curso es muy lento:tardamás una rama
que en él se arroje en perderse de vista, que
la felicidad que se codicia tarda en llegar á
quien la espera.
Ni tiene oleaje ni tiene espumas. A trechos
refleja tintas rosadas, como las neblinas de la
aurora; á trechos es totalmente negro, como
noche sin luna y sin estrellas y envuelta en
nubes. Cuando brilla, parece plata líquida;
cuando se obscurece, boca de lobo.
Tiene dos nombres, aunque nadie sabe cuál
es el verdadero.
Unos le llaman EL RÍO DE LA lll:ERTE, otros
EL UÍO DE LA VIDA.

SRA . SARA CHA VERO DE PORTILLA.

Una pequeña barca flota en él; pero la barca no tiene remeros.

O la corriente por si ó una fuerza misteriosa, la lleva alternativamente de una á otra
orilla.
En cierta ocasión, y en hora que no Ee sabe
si era la del amanecer ó la de la calda de la
tarde, porque la luz del cielo era pálida, y asi
podía ser la del alba como la del último crepúsculo y aunque el sol rozaba el horizonte,
en él p¡recía enclavado, fingiendo lo mismo
un sol naciente que un sol que llegó á su ocaso; en aquella ocasión, repetimos, y e~ aque-

lla hora indecisa, llegó á una de las orillas un
anciano anhelante y fatigoso, como si viniera
de un largo viaje, y sobre una ancha piedra
se sentó, que no podla más y deseaba descanso.
Sí. Venía sin duda de un largo viaje y estaba á punto de llegar al fin. . .
Diríase que el fin de su peregrrnac1ón y fin
desconocido, estaba en la otra orilla, según

era la expresión de ansia, de duda y de espanto con que fijaba en ella sus enturbiados
ojos.
Y esper6 á que la barca ee acercase.
Así pasaron algunos momentos.
De pronto llegó corriendo,. alegr~ y j1;1guetón, un niño de cabellos rub10s y o¡os brillantes.
Según el ímpetu de la carrera, de muy cerca. venía, que si vi_niera de lejos como _el ahciano más despacio llegara y más rendido.
Al ~nciano se acerc6 y pronto se hiciero!l
amigos. Y á la voz cascada de aquél se mezcló la voz argentina de éste; las manos rugosas y exangües estrecharon las manitas sua-

ves y r,,sadas; los labios áridos se posaron sobre la fresca tez; los hilos de plata se enredaron á los hilos de oro. Sí, se habían hecho
amigos.
Extrafios amigos, porque en nada estaban
conformes.
Si el niño decía : «¡qué mañana tan alegre!•
Murmuraba el viejo: «¡qué tarde tan triste!»
Si aquél exclamaba palmoteando: •¡mira
cómo su be el soll»
Este se le oponía, replicando: rno sube, no;
que se hunde.»
Las que eran nubes de grana para el uno,
eran densos nubarrones para el otro.

Y cuando el pequeño se mostraba impaciente por pasar el río, el abuelo le sujetaba
col'.! angustia y le aconsejaba en voz baja que
tuviera paciencia; «ya lo pasaremos, ya; no

tengas prisa: quién sabe lo que hay en la otra
orilla.•
Y en esto la barca se acercó.
Y ni aun respecto á la forma del barquiSRA, W ALDA VEZ DE LOZANO.

fot,, 1,1111,,

SRA. JOSEFINA ALVEAR DE COUTO.

Dos Cantares Aztecas

nifio.

***

seos vaticanos, los tesoros vaticanos son de la

1

chuelo, estuvieron de acuerdo el viejo y el

En la parroquia de Tacubaya, ante escogida y selecta concurrencia, electuóse también
el matrimonio del sefior Manuel M. Lozano
con la hermosa señorita Walda Vez, miembroe
los dos de la mejor sociedad tacubayense. El
templo en que se efectuó la ceremonia fué
primorosamente adornado y los novios fderon
objeto de las más cordiales felicitaciones.
Finalmente, en uno de los más aristocráticos templos, recibieron la bendici6n nupcial
el sefior Don Manuel Couto y la sefiorita Josefina Alvear, miembros los dos de familias
muy estimadas. La ceremonia, que fué muy
suntuosa, se vi6 concurridísima.

criterio predomina, á pesar de la diversidad
de credos religiosos.
Bien merece el anciano danés las pruebas
de amistad y simpatía qne de todas partes se
le prodigan.
Ha merecido bien de la humanidad entera
y la humanidad lo qniere y lo conoce como su
benefactor.

de antafio á ceremonias aristocráticas, unié-

Domingo 6 &lt;le Diciembre de 1903

l!D'... MUNDO ILUSTRIADO

l!D'... MUNDO ILUSmAl&gt;O

Domingo 6 de Diciembre de 1903

da comprender cuál es sombra y cuál es luz.
Lindero móvil vago y fluido, entre el ser
y la nada, que s~ ignora si marca un fin 6 un
principio .
Río de vida ó río de muerte, que corre
aguas abajo, ó sube aguas arriba.
Luces y sombras, penumbras y destello•,
todo está confundido; la barca con su imagen
en las agua•, ataúd que parece el reflejo de
una cuna; el cabello blanco &lt;lel anciano y el
cabe1lo rubio del nii10, oro que es plata ó plata que es oro· una sonrisa que no se adivina
en qué labio; está, y lágrimas que pasan de,
unas á otras mejillas como insectos cristalinos
que saltan; y si se asoman al borde de la bar-

Me reconcentro á meditar profundamente
dónde podré recoger alguna• bel_las lragan!,es
flores. ¿A quién preguntar? Imagmaos que mterrogo al brillante pájaro Zumbadcr, trémula
esmeralda; imaginaos que interrogo á la amarilla mariposa; ellos me dirán que ,aben dónde se producen las bellas y fragantes flores,
si quiero recogerlas aqui en los bosques de
laurel, donde habita el Tzinizcan, ó si quiero
tomarlas en la verde selva donde mora el
«Tlauquechol.» Allí pueden ser cortadas, brillantes de rocío; allí llegan á su perfecto desarrollo. Tal vez podré vedas si han aparecido
ya, ponerlas en mi «cuexantli~ y saludar con
ellas á lvs nifios y alegrar á los nobles.

Al pasear oigo como si verdaderamente las
rocas respondieran á los dulces cantos de las
flores; responden las lucientes y murmuradoras aguas; la fuente azulada cant.., se estrella
y vuelve á cantar; el «cenzontle» contesta, el

•coyoltotoU. suele acompañarle y muchos pájaros canoros esparcen en derredor sus gorjeos
como una música. Ellos bendicen á la tierra

haciendo escuchar sus dulces voces.

ca á mirarse en el cristal, el anciano se. ve ni:fio y el nifio se ve anciano.

◊

Región extraña, región confusa, región en
que todo se transforma.
,Y llegaron á la otra orilla, y oaltaron á tie-

Las mujeres son más murmurn.cloras; los
hombres más indiscretos. -WEI88.

rra, cogidos de las manos como buenos amigos.
Pero tampoco en esta orilla estuvieron conformes en nada.
Sólo que habían cambiado de gustos ó de
impresiones, y todo lo velan al revés.
-¡Oh, qué mañana tan hermosa!-decía
el viejo.-¡Sí, si, tenías razón! El día empieza, el sol sube, la luz me inunda; ahora, ahora es cuando empiezo á vivir. Ven conmigo,
ven, pequeñuelo.

-No, déjame-decía el niño.-Quien tenía razón eras tú. ¡Qué tarde tan triste! ¿Ves?
¡Ya casi no hay sol! ¡La noche, la noche que
llega! Yo no quiero estar aquí, quiero volverme á la otra orilla.
-No es posible. hijo, no es posible. Hay

*

La moda, sin tener microbios, es ]a más
activa de las enfermedades contagioeas. VALTIER.

*
Todo es historia, hasta las novelas.-JORGE
ISAAC.

*

Es una felicidad para los criminales, así
sean los más empedernidos, el poder oponer
á la época de sus crímenes y desafueros, algunos afios de paz y de inocencia. -SuE.

que caminar; hacia a-

tris no puedes volver.
Y le cogió de la ma no y siguieron hacia

adelante. E l viejo, animoso y esperanza-

do. El chiquitín, de
mala gana y llorando:
á la fuerza casi.
-¿Cómo ,e llamaese
río que hemos pasado?-preguntó el pequeño.
-No sé-le contestó el viejo.-Unos le
llaman
VIDA¡

EL Rfo DE LA

otros le llama.u

EL RÍO DE LA MUERTE.

-De la muerte debe ser-dijo el niño,
haciendo pucheritos,

-que me parece que
me he muerto.

-De la vida dijera
yo -replicó el anciano, - que me siento revivir.

Y se alejaron de la
orilla: el viejo mirañdo hacia adelante y tirando del niño• el niño resistiendo y mi-

rando hacia atrás.
Y el río allá se quedó esperando más viejos y más niños.

&lt;José Ecliegara)I.

fol 1111110.

�Domingo 6 &lt;le Diciembre de 1903

Eb MUNDO ILUSTRADO

mL MUNOO ILUSTRADO

dudo, me hará usted el favor de dramatizar para que en ella aparezca ante el público,
por primera vez, su amiga.-Juanita.»

***

,·
;'111/I

'\ 1:

'Q '
1

Martín era un hombre feliz. Hacía diez
días que se ccnsideraba desgraciado, hasta
donde es posible que
un hombre lo sea; pero una vez que hubo
terminado su obra, su
magna obra uCoronas
de Laurel» y la había
presentado á su editor
y el editor la había
aceptado con agrado,
prometiéndose ganane i as considerables,
Martín sintió el abrazo de la fortuna, se
crey6 salvado por su
obra, glorioEo, celebrado, grande en su renombre y en su fama.
Precisamente recorría las cartas que habían
llegado en su correo de la mañana. La ocupación habitualmente era agradable, porque de
cada diez epístolas, tres, cuando menos, hablaban de su obra, de «Coronas de Laurel», de la
obra más querida; de la que habría de darle
provecho y fama, á la par, en pocos afios.
Pero aquella mañana su correo era bien exiguo; solamente tres cartas se ericontrabatí en
su escritorio, tres cartas netamente diferentes,
de procedencia claramente disímbola. La una
era una hermosa vitela violeta claramente femenina. Se desprendía de ella un ligero perfume señorial, que Martín reconoció desde
luego. Era Ja otra una carta de negocios, carta cuadrada, de escritura en máquina, y la
tercera era muy semejante en su aspecto á la
segunda.
Martin era muy bum chico. De ordinario,
desde que habían aparecido sus novelas, su
correo estaba formado por simples peticiones
de aut6grafos, que hacían miles de personas
ignoradas por completo para el autor y que
olvidaban frecuentemente enviar sus estampillas para pagar el porte de vuelta de la carta. Mart!'.n, con toda calma, y admirándose de
que le pidieran los rasgos de su fiima, escribía unas cuantas líneas, tomaba un timbre de
correo y franqueaba la carta del anónimo pedigüeño.
Pero en esta ocasi6n era algo más lo que detenía la mano de Martín. Sin haberlo confesado jamás, estaba enamorado. Enamorado
hasta el fondo del alma, de una muchacha
hermosa, de distinguida familia; pero que te•
nía la locura de las tablas y estaba decidida á
hacer su debut en la primera temporada que
se abriera. J uanita, que así se llamaba, era Ja
ilusiórt más acariciada de Martín. La muchacha quizá de na.da se había percatado, pues su
eterna afición, la. locura del teatro, le cegaba
en lo absoluto; pero no por eso Martín se desalentaba; no por eso creía factible el debut de
J uanita, ni soñaba. en más que en casarse con
ella.
- -

''Coronas de laurel", se los concediera». A:üadía la carta que «era Stone un sujeto con el
que se podía siempre tratar negocios de esta
índole; que estaba encantado de la obra de
Martín; que había pensado que en su futura
temporada fuera esta obra la que predominara, y que pagaría por los derechos una suma
que sería suficiente para que Martín no volviera á tener apuros.
La carta contenía además algunos consejos.
Martín quedó encantado, y por algún tiempo
dejó que vagara su fantnsía en amplios horizontes color de rosa. Era evidente que la fama, que hasta entonces había sido tan esquiva, se había vuelto enamorada de sus obras.
La segunda de las cartas era muy lac6nica.
Apenas si tenfa dos líneas y era, precisamente, de Winfild Stone, el empresario célebre,
que le decía: «quiero los derechos literarios y
dramáticos de ''Coronas de Laurel''», sin más
ceremonias y sin más embages.
Martín casi no titube6; concedería los dere-

***

Cuando más abstraído se encontraba, como
una ráfaga de frescura y de juventud penetró
al cuarto, charlando, Juanita misma. Iba sofocada.. Se comprendía. que estaba de mal humor, por el mohín delicioso de su boca. Hablaba precipitadamente, ante la admiración
amorosa de Martín.
-He venido porque mi carta ha sido tal
vez poco explícita. No ha recibido contestaci6n, á pesar de que hace ya un día que la debería tener Ud. en su poder. Quiero que me
conceda desde luego los derechos de su obra,
que la dramatice, para mí, para que yo haga
mi debut, y que no haga caso de lo que le pida ese imbécil de Stone........ .
Martín la. ei;;cuchaba embelesado, con el
ahinco inconsciente de quien escucha al ser
amado. J uanita. se percató de la atención rle
Martín y en silencio sonri6 enigmáticamente.
Después sigui6:
-Estoy sofocada. He venido casi corriendo, porque quería que no me llevara la delantera Stone.
Antes de que hubiera reflexionado, Martín
se había levantado.
-Iré por un «ice-cream soda» á la esquina,
le dijo ...... y salió á la carrera, como si de su
violencia dependiera la salvaci6n de la existencia de la muchacha. Juanita se había sentado enfrente del escritorio que, al saludarla,
abandon6 Martín.

***

***
Precisamente la carta de vitela violeta debería ser de J uanita. Martín lo conocía. en el
olor suave que la joven despedía siempre. Algunas vueltas di6 Martín á la vitela sin atreverse á abrirla. ¿Qué le diría J uanita? ¿Qué
nueva fantasía de la muchacha encerraria su
carta?
Abrió mejor la carta comercial que primero
vino á sus manos. Era de un amigo, casi de
un protector suyo. Le recomendaba encarecidamente que «en caso de que el empresario
Stone le pidiera los derechos de propiedad de

Pero la tercer~ carta apareci6 en aquelloe
momentos, y libre ya de preocupaciones,
Martín la abri6, con mano ligeramente convulsa. Era de Juanita, en efecto. Pero lejos de
ser u,1a nueva locura de la deliciosa muchacha, era un verdadero conflicto para el pobre
Martín. Decía. la carta: «He estado P.n la catta
del empresario Stone para pedirle que me
"lanzara" en su teatro en la temporada siguiente. Stone ee un hombre incivil, grotesco
y, además, bastante imbécil. Cuando hubo
escuchado mi solicitud, cuando yo esperaba
que me contestara aceptando mi proposici6n
ma ha. dicho: &lt;&lt;Lo siento mucho;'pero me ~
im rosible presentar á usted en el teatro» ..... .
No quise oírmás;meseparérápidamente, abrí
la punta del despacho de tan estúpido empresario y llegué á mi casa con jaqueca. Quiero que me reserve los derechos de "Coronu
de Laurel" porque estoy segura que el tipo
de Rut me viene de molde; quiero precisamente hacer mi debut en esa obra, que, no lo

Martín quedó anonadado, por algunos segundos, á la lectura de esta carta. Amaba sinceramente á Juanita, aunque nunca se había
atrevido á declarárselo, y creía firmemente
que la muchacha nada sabía, ni se había jamás fijado en las galanterías asiduas de Martín. Evidentemente que había de darle los
derechos de propiedad de «Coronas de Laurel»;
pero á la vez, Martín se detenía ante la consideraci6n de que, en el fondo de su alma, no
deseaba que J uanita saliera á las tablas. ¿,Qué
hacer en este caso?

chos de propiedad de su obra álStone; dramatizaría la narración novelesca, que había aparecido solamente en esta forma. Y el teatro
vería sus triunfos, como los había visto ya la
biblioteca. No era de dudarse; había que concederá Stone los derechos que de tan lacónica
manera. solicitaba..

Mientras Martín iba á la dulcería, en busca
del helado, la. muchacha pasaba. distraídamento los ojos por los distintos papeles que
haeían quedado en el escritorio. Vió la carta
que había escrito Stone; la que le recomendaba á Martín aceptar la oferta del propietario.
Y también la suya, que había quedado encima de las demás. Y en la base vi6 la palabra
«amiga» que se destacaba de la vitela.
Permaneci6 pensativa por algunos minutos,
con la pluma en la mano. En voz muy baja
monologaba ... El pobre de Martín me ama. Y
me ama hace ya mucho tiempo, creyendo probablemente que yo no he comprendido lo que
pasa. Me dará seguramente la preferencia sobre el empresario; pero en ello va. su fortuna,
va su porvenir, aquí se lo anticipan».
Después su pensamiento siguió otro giro.
Pensó en la manera atenta y cordial de Martín, en su reserva, en lo mucho que había trabajado, quizá solamente por agradarle. Tom6
la pluma nuevamente, y con un grueso tacho
borr6 la palabra «amiga» en la base de su propia carta. En su lugar escribi6, con letra menudita: «Tuya siempre» ...... .
Martín llegaba en esos momentos con el vaso del helado en la mano. Se escucha1on los
pasos en el corredor, y luego, abriendo la puerta, apareció en el dintel. Sonreía con benevolencia.
J uanita, sorprendida, había quedado con la
carta en la mano. Se sinti6 molesta ante la
mirada de Martín, balbuceó algunas palabras
de cumplido, para responder tan s6lo á las que
Martín le decfa, ofreciéndole el helado, y se
levantó para irse, diciéndole: «que ya no deseaba los derechos de «Coronas de Laurel,,,
porque estaba decidida á no aparecer jamás en
el teatro».
Martín, estupefacto al principio, crey6 que
eu acci6n había molestado á Juanita, y !le sin-

ti6 morir. 3e acercó á
ella, tembloroso de
miedo, de pasi6n, de
temor de perderla.
Juanita misma, como
un niño á quien se sorprende en la despensa,
presentaba un aspecto
de mortificaci6n que
desgarrab,i el alma á
Martín.
-¿Por qué tan rápida visita?-le decía el
pobre autor -¿acaso
algo de mi conducta
ha disgustado á usted?
Quiero saberlo, porque
me apena sobremanera
verla en tal actitud.
Los vecinos pueden
creer que ha salido de
mal humor. Se pueden
sospechar mucho ..... .
Ju11.nita se iba retirando hacia la puerta, confusa y sin sa •
ber de cierto qué contestar. Martín, en cierto momento, vió la
carta en sus manos, y
se fij6 en la palabra
rRyada y en la que había substituí&lt;lo. Los
ojos de ambos se unieron, interrogando los
de él, afirmando los de
ella.
-¿Será posible? l\fe
he engaíiad'l entonces
al suponer que le era
indiferente por completo...... ¡Oh! Quiero
que me lo diga, quiero oírlo de sus labios.
-Pues bien, sí. Sí; mil veces sí. Pero déjeme inne ahora, 6 borraré lo escrito, dejando
lo que había borrado ..... .
Martín, ante la amenaza, retiró su mano.
J uanita huy6 precipitadamente.

***

Tan precipitadamente, que en la escalera,
atontada como iba, con el cerebro lleno de encontradas ideas y el corazón rebosando, tropezó con una persona q110 subía en esos momentos. Apenas se dió cuenta del choque, pero
escu~h6 de pronto una voz conocida que le decía:
.
-¡Hola! Tan violenta como siempre. No
contenta con dejarme con la palabra entre los
labios, en mi oficina, me tropi43za ahora y ni
me saluda.
-Sefior Stone. ¿Qmén creyera encontrarle?
-Voy á visitar á Martín, á decirle que se
deben contestar las cartas lo más rápidamente
posible ...... Voy á pedirle los derechos de su
obra para usted. Si me hubiera escuchado con
calma, me hubiera entendido. Le decía solamente que me era imposible «lanzarla» en mi
próxima temporada, ámenos que consiguiera
previamente los derechos de propiedad de
«Coropas de Laurel», porque estoy conv~ncido de que el tipo de Rut sería en ustea un
éxito enorme..... .
Juanita le escuchaba casi sin darse cuenta.
Ante sus ojos pas6 la escena en la que acababa de ser protagonista Y contest6 á Stone:
-Es inútil; no debe subirá ver á Martín.
Ni yo me presento al teatro, ni él e~tará contento con otra cosa que no sea concederá usted los derechos que le ha pedido por escrito.
· --Pero, ¿conoce usted á Martín? ¿Le ha hablado algo?
-¿Que si le conozco? Es mi novio. Nos casaremos en cuanto esto eea posible. Ya verá
usted si lo conozco.
Como viera que Stone dilataba ampliamente los ojos, admirado, Juanita subi6 rápida•
mente los escalones que había descendido.
Abri6 la puerta del escritorio de Martín. Este
permanecía aún abstraído, en contemplaci6n

Domingo 6 &lt;le Diciembre de 1908

ante la carta tachada por la mano de J uanita.
El vaso de helado quedaba en la mesa.
Y cuando Stone llegó al dintel, Juanita, pasándole los brazos por el cuello amorosamente á Martín, le decía:
-Explícale, querido mío, al seíior Stonelo
que pensamos. Creo que tu helad&amp; servirá
siempre. Pero no para quien lo habías comprado.

..

Arreglo del Ingles para "El Mundo Ilustrado."

PORTADA
Es la poesía que la frente sella
de un elegido, la deidad proscrita
que una vez más preséntase á la cita
eternamente enamorada y bella.
Todo, desde el gusano hasta la. estrella,
hacia ese centro de atracci6n gravita;
todo sube hasta Dios en la infinita
evoluci6n universal, por ella.
Saludadla en cada astro que aparece,
en cada esfuerzo juvenil, aurora
de un porvenir que espléndido amanece;
en la generaci6n que, triunfadora,
del mar del arte en que la sombra crece,
las soledades vírgenes explora.
Emilio Ferrari.

..

Pensamientos de Aiver
¡Muy bien venido seas, Afio Nuevo con tal
que, por lo menos, no me traigas enf~rmedades; gozando de cabal salud, me sobrará entereza para arrostrar las demás penalidades de
la vida!
·

*

Los corazones bien nacidos sienten por los
beneficios recibidos un agradecimiento tanto
mayor cuanto más larga es la distancia á que
los contemplan.

*

Asombro causa encontrar mujeres casadas
que se ofenden si se les da el muy honorífico
título de sE~ORAs, pues quieren se las siga llamando SEÑORITAS.

�Domingo 6 de Diciembre de 1903

GRACI~ DE DIOS
-Mía aquella zagala que ya. pide novio,
Y allá en el molino
Tuícas las mai'ianas, en tanto que almuerza,
Trisca con los mozos, que están derretíos ...
Hoy, cuando juü.ba, el pan de las manos
En la gresca caérse1e he visto;
_
Se ha apaga.o su risa.: se ha q~e.da~ suspensa,
Como si su padre, que es un vieJectco,
Fuera el que en el inten
Se hubiera caído ....
Luego, forma.lle&amp;,
Su pan hacogío,
Besándolo á un tiempo .... los mozos en esto
La han deja.o tranquila, y á la vez han dicho:
c¡Ay, quién por su suerte,
An hubiera. sío!&gt;
-Ya. vez, al remate,

Lo que yo te digo:
El pan no se tira,
Porque mata el Seílor, hijo mío¡
Lo tienes de sobra, y otros pasan hambre...
Déjalo en la leja pa algún pobrecico,
¡El pan no se tira,
Porque está bendito!
Se coge y se besa ....
Al besarlo 1 dices c¡amén!&gt;, hijo mío;
Pal ca.so, hastecuenta.que, eo Dios puesta.el alma
Rezas a.bonico:
cEl pan nuestro de cada día, dánosla hoy,
¡ Y perdónanos, Seilor!&gt;

n,

EL MUNDO llJUS'NUOO

y el lento hervor de la calderilla. Arroja
pequefias ramas y luego sopla, de suerte que
los rojos resplandores se reflejan mágicamente en su rostro virginal, y sobre eus medio desnudos hombros que, blancos y deliciosos, asoman por entre su tosca camisa, y sobre la diminuta mano que sujeta el zagalejo
que cierra su cintura.
Mas de improviso la puerta se ab1e, y el
nocturno extranjero entra en la cabafia¡ lanzH.
una mirada dulce y penetrante sobre la hermosa y blanca niña, que temblorosa se mantiene en au presencia, semejante á un lirio
asustado. El caballero echa á tierra su capa,
sonríe y dice:
-Ya lo ves, hija mía, que sé cumplir mi
palabra, pues he regresado, y conmi~o vuelven también los antiguos tiempos en que los
dioses del cielo se acercaban á las hijas de los
hombres, y con ellas engendmron aquellas
razas de reyes que llevan cetro, y equellos héroes del mundo maravilla.-Así, pues, mi
querida, no te asuste mi divinidad, y hazme
preparar, te lo ruego, un té bien caliente con
delicioso ron, porque fuerte sopla el cierzo en
la playa, y. en noches como ésta, también nosotros, con ser dioses, sentimos frío, y podemos
coger un divino reumatismo y una tos inmortal.
ROBEnTO E~PrnOHA

GIRIO
Rasgando neblinas la lluvia. caía.
Las brisas de invierno con el ala. y;rta.
Lleva.bao al alma. de sombra cubierta
Ráfagas de suenos y melancolía.
Las nubes espesas borraban el día
La nave del templo callada y desiert~
Y en un tenebrario, rasgando la inci;rLa
Penumbra, la llama de un cirio que ardía.
Al ver ese foco de luz colocado
Cual .~ud~ plega.ri~, por alguien que ha muerto
Me d1Je mirando m1 templo arruinado:

Semeja un recuerdo leja.no y querido
Sobre el ar&amp; 1 ot&amp; de un templo desierto'
La luz amarilla de un cirio encendido.

Drroo Uame.

00
Son lo• hipócritas, los fanáticos y los viciosos quienes menos perdonan los descarríos de
sus semejantes.-BossUET

***

La desconfisnza es madre de
-NIEMANO.

***

El dominio sobre sí mismo es una de laa
mayores virtudes humanas,__:.BRAEME.

·······"········ ............................ .

El pan está santo:
Oye esto, hijo mío,
El padre, en el campo trabajando, riega
Con sudor el trigo ....
Hace el pan la madre,
Y hace en él una cruz al heflirlo ....
Por San Marcos espiga la siembra,
Y bendicen los campos floríos ....
El pan en sus manos
El Señor bendijo ... .
El pan es la vida . .. .
¡Es la gracia. de Dios, hijo mío!

··············· ........................................... .

¿Qué no quiés pan solo.... ?
¡Pan que no nos falte yo al Seiior le pido!
Páece que suspira.o al decir los padres:
c¡El pan de mis hijos!&gt;
Pe. dárselo á un pobre, se besa .... lo bes&amp;
El pobre al tomarlo, tan agradecío. ..
Cuando al suelo se cae, lo cogen
Y lo besan tuícos,
Como cosa saeta que tiene misterio
En que algo se encierra d~ humano y divino ....
¡ Se coge y se bese.
· : ¿ Como un plazo vivo
Del alma. y la carne
Que el golpe 1 al.caerse, lo hubiera sentío!

··········

······••"""''"'''"'"'"'

...................... .

El pan no se tira ... sl no tienes gana,
Se pone en la leja pa algún pobretico.
No lo tires nunca,
!Que 81 pan es la gracia de Dios, hijo mío!

...

VlCENTE MEDINA .

En el Mar ..del Norte
[DE H. HEINE]

La Noche en 14 Playa
Está fría la noche y sin estrellas; el mar inquieto y sobre el mar el sordo viento del norte al :Uodo que lo hiciera un viejo regafi6n,
h~bla con voz gemebunda y misteriosa, y
cuenta locas historias, cuentos de gigantes,
antiguas leyendas llenas de combates heroicos, y, por intervalos, como que ríe y aulla
á la vez, y todo aquello con tanta alegría feroz con tanta burlona rabia, que los blancos
hij~s del mar saltan al aire y lanzan gritos de
contento,
En la playa, entretanto, sobre laarena donde la marea ha dejado su humedad, se adelanta un extranjero cuyo corazón e,tá aún
más agitado que el vient_o y que las olas. Por
donde quiera que camina hace con los pies
saltar chispas del choque de las conchas; va
cubierto de un manto gris, y camina con paso rápido, en medio ~e la noche y del viellt'!,
guiado por una lucecilla que tenuemente brilla en la cabafia solitaria del pescador.
Padre y hermano están en el mar, y sola
del todo ha quedado en la cabafia la hija del
pescador, con su hermosura que enagena dulcemente. Sentada está junto al hogar, escuchando el sordo chisporroteo de la.s rama.s y

NUESTRO PAIS. -ACUEDUCTO DEL

GUAYAVO (CUERNA VACA).

M'UNDO n.,uSTRIAOO

Domlngo 6 de Diciembre de 1903

�R los enfermos del

~L MUNDO ILUSTRADO

ESTOMAGO
E

:CNTESTJ:NOS

¿ Sufre Vd. del estómago, no tiene apetito, digiere
con dificultad, tieue Vd. gastritis, dispepsia, gastralgia., disenteria., úlcera. del estómago, dilatación del
estómago, neurastenia gástrica, anemia. ~n dispepsia,
una enfermedad de los intestinos?
¿ Por la mafiana, al levantarse, tiene la lengua. súcia,
111&amp;1 olor de a.liento, está bilioso, tiene aguas de boca?
¿ Después de las comida.a, tiene Vd. eructo, agrios,
g'd.808, pirosis, vahídos, pesadez de cabeza., ruidos en
los oídos, sofocaci6n, opresión, palpitaciones al cora.zón P
•

istreñimiento, diarreas ?
Se altera. Vd con fa.cuidad. e@tá febril. se irrita
por la menor cosa, está triste, abatido, evita el tra'social, teniendo por la noche eusuefios. sueño agita.do
respiración difícil ?
i Desea. evitar el ma.reo del mar a.l tener que es
barca.rse?
¿ Ningím remedio, uingím régimen ha podido cunu
Vd.
No se desespere, tome pronto

Gerente: LUI!; Rtl'l!; !;PINDOL4

• rector: LIC. RAl'AlL Rn'l!; !;PINDOLA.

&lt;I Tiene Vd. dolores al v1eotre. á la espalda., vómitos

S.bscrlpci&lt;I• measaal fo,jaea $1.5'
ldem.
ldtm. ta la capital SI, H

mtxico, Didtmbrt u dt 1903.

Jlfto X-tomo 11-núm.14

La Fosfatina Fa.11ba

el...,

el a.J.imento máe ~
ble 1
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>R los enfermos del

~L MUNDO ILUSTRADO

ESTOMAGO
E

:CNTESTJ:NOS

¿ Sufre Vd. del estómago, no tiene apetito, digiere
con dificultad, tieue Vd. gastritis, dispepsia, gastralgia., disenteria., úlcera. del estómago, dilatación del
estómago, neurastenia gástrica, anemia. ~n dispepsia,
una enfermedad de los intestinos?
¿ Por la mafiana, al levantarse, tiene la lengua. súcia,
111&amp;1 olor de a.liento, está bilioso, tiene aguas de boca?
¿ Después de las comida.a, tiene Vd. eructo, agrios,
g'd.808, pirosis, vahídos, pesadez de cabeza., ruidos en
los oídos, sofocaci6n, opresión, palpitaciones al cora.zón P
•

istreñimiento, diarreas ?
Se altera. Vd con fa.cuidad. e@tá febril. se irrita
por la menor cosa, está triste, abatido, evita el tra'social, teniendo por la noche eusuefios. sueño agita.do
respiración difícil ?
i Desea. evitar el ma.reo del mar a.l tener que es
barca.rse?
¿ Ningím remedio, uingím régimen ha podido cunu
Vd.
No se desespere, tome pronto

Gerente: LUI!; Rtl'l!; !;PINDOL4

• rector: LIC. RAl'AlL Rn'l!; !;PINDOLA.

&lt;I Tiene Vd. dolores al v1eotre. á la espalda., vómitos

S.bscrlpci&lt;I• measaal fo,jaea $1.5'
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mtxico, Didtmbrt u dt 1903.

Jlfto X-tomo 11-núm.14

La Fosfatina Fa.11ba

el...,

el a.J.imento máe ~
ble 1
recomenda.do para loe nifioa JJeecle la
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Los Premios á los Alumnos del Colegio Militar.
La cercmonla.- ~I Sr. Gral. Díaz Y el Sr. Ministro de la Guerra. en la terraza del Gologlo.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 13 de Diciembre de 1908

La Música del Cosmos
Y~ ere? firmemente que la más grande, la
D?ás mspira&lt;la y la más bella composición musical, !1º ha sido fijada aún sobre el pentagrama, m lo será en tanto no surja á la vida, para perpetuar esa excelsa obra en no escuchadas m~l?&lt;lí~s, un gen~o que reúna por supremo pnv1leg10 conce&lt;l1do á un alma superior
al nivel común &lt;le los humanos un corazón
de incomparable grandeza y u~ sentimiento
artístico i_nfinito. No e1:1cuchada, presentida
por orgamsmos de una gran delicadeza existe una música ignota y extraña, tal vez' aquella de la cual decía Becquer
•QUC nnuncla

en la noche clel alma una aurom.•

Palpita y vibra en el concierto universal de
lo creado, unas veces en el retumbo del trueno y en el rugido del huracán que sacude el
océano; otras veces con el susurro de la brisa
en el rumor apacible de la mar serena en el
gemir de los sauces 6 en el llanto de uda mujer. Desde el e¡,truendo de un campo de combate y el fragor de una tormenta hasta el débil vagido de un nifio 6 el leve r~mor de unos
labios que se besan trÍ&gt;mulos de emoci6n hay
un sinfin &lt;le escalai\ un muhdo de ~otas
errantes que v~gan. co~,º inq!lietas mariposas
en torno de la 111sp1rac10n del artista rebeldes
á la cadena de tonos y &lt;le ritmos q~e pretende esclavizarlas.
Los átomos e~ el espacio, los soles en el firmame_nto, la luz, el calor, el aire, la tierra
que pisamos, los gérmenes que son estímulo
secreto de las frente:. de la vida tienen su música. especial, su harmonía propia, desconocida para_ Jag almas groseras, pero perceptible 6
present1ble, aunque indefinida para.el espíritu
que logra, aun cuando s61o sea por instantes,
sorprender los secretos de la existencia universal y mojr,r la punta &lt;le sus alas inmortales en ese mar obscuro de lo desconocido á
que nos arrastra en vuelo temerario pero altivo, un impulso secreto que no ~s de e1:te
mundo.
El lenguaje y la mfü,ica de lo inanimado
llegan frecuentemente á nuestros oídos tal
v~z tan sólo á nuestra alma, en singular' concierto.
Sa~terio :le infinitas harmonías, Riempre es
el mismo; pero nunca es igual. En la soledad
y en las sombras, no habla ni hablará nunca
á nuestra. alma la música de los árboles de
~n cementerio como la de un bosque; el oleaJe del mar al anochecer canta distinto que á
la aurora. . Profundizando aún más, si no en
el alma umversal, en nuestra propia alma, no
men_os gran~e que _el cosmos, percibimos el
matiz espec11;ll de ciertos rumores que debieran confundme. El golpe del martillo que
clava un ataúd, tiene un eco diferente de todos los golpes de martillo. Yo he visto levantar un patíbulo, y aquellos martillazos en el
silen~~o de la noche n? los confundiré jamás
con nmg(m otro martillazo. Pudiera añadir
que la carreta conductora de aquellos siniestros maderos, no rodaba como las demás carretas.
La lluvia menudita que cae en un día nublado, esa lluvia pertinaz que no tiene descanso, produce sobre las hojas y las techumbres un ruido diferente á la lluvia de una nube pasa.jera. Esta es a.legre, aquélla triste. Las
plantas la reciben ú una y otra con diferente
semblante. Del mismo modo parecen entenderlo las aves, que se burlan con sus trinos de
un chubasco y enmudecen y se esconden en
preHencia ele un nublado. La música universal no est6., por de contado, al alcance de todos. Hay muchos que en el nombre «ruido»
encierran lo mismo el quejumbroso batir&lt;le la
resaca en los arrecifes que el trepidar de un
tren lejano en marcha ó el tableteo del trueno.
Y no obstante, para el artista ¡cuán distihtas
son esas notas! Confundidas todas las que
lanza la creaci6n en una masa heterogénea el
alma educada sabe distinguirlas y clasificarl~s
como el músico percibe por separado el tim~
bre de cada instrumento en una. banda 6 en
U?ª orque'!ta.

EL MUNDO ILUSTRADO

harmonía.s nos cubre y nos rodea· de tod08
ámbitos de la creaci6n se alza '

• Había un loco que acostumbraba. sentarse
al lado de una. fuente, con la. cual sostenía.
larga ~ a.J?,imada plática Bilenciosa., de gestos
y sonnsas. Ha.blábale, según él, al caer el
agua, de mil cosas interosnntPs y dulces que
entretenían su atenci6n y consolaban aquel
espíritu azotado por la demencia. Algunas veces se me ocurre pensar que tal vez aquel infeliz se equivocara menos de lo que creían los
cuerdos que lo rodeaba.ti. Una. ola inmensa de

un himno gigante¡- extraflo.

¡Dich?so ~quel para quien sea percepti
esa mú_s1ca 1~nota_ y mngnifica que el 80
roo artista difund16 como señal de su
en la pluralidad de los mundos!
ALYARO m: LA Iou:.•IJA.

r··············.......••••

1
1

Domingo 13 ,de Diciembre de 1903

Camilo Blondel; Ministro de Es pafia, )farqués de Pra.t; Subsecretario de Hela.ciones,
Don José Algara, y General Don Agustín Pradillo. El ataúd fué conducido en hombros
desde la ca.pilla ardiente hasta la carroza por
loe señores Don Julio M. Limantour, Don
Joaquín D. Cnsasús, Don Nicolái! y Don Alonso Mariscal, Don Luis Velnsco Rus, Don l'a.scua.l Luna Parra Y Don Federico Mariscal.
Detrás de la cai-roza. y después de los numerosísimos acompaiíantes, iban cinco landós
de la Presidencia, enlutados. Al llegnr al costado oriente del Z6calo, la comitiva ocupó los
trenes eiipeciales dispuestos de antemano, instalándose en el primero los stilores General
Día.z y Licenciado Don Ignacio Mariscal, que
presidían el duelo, y los seilores Secretarios
de Estado y algunos miembros del Cuerpo Diplomático; en los demás tomaron nsie1,to los
Secretarios de Legaci6n y los agregados III i Iitaree, In familia Mariscal y otros concurren-

tes.

El cortejo snli6 por las calles del Refugio,
para dar vuelta por la de Dolores y seguir ¡,or
la Avenida Juárez y Bucareli, hasta el l',rnte6n Francés.
Efectuado el sepelio, que el seflor Licenciado Mariscal presenci6 profundamente comnovido, se colocaron eobre la fosa recién cenada
las coronas que el día anterior habían bitlo
depositadas ante los restos de la. distinguida

ii

!..OS FUXERALES VE LA SRA. VE MARISCAL.-CONDUCCIÓN DE LA CAJA MORTUORIA Á LA CARROZA.

dama.

***
La. !lefiora Smith de )lariscal naci6 el año
de 184:{ en los Estados Unidos, era hija del
señor James Smith Y de la seiiora Eulin 8aYmaker, originarios de Annápolb ()Iaryland],
y se uni6 en matrimonio en lSlií 111 señor 1\11nistro de Relacioneii. La boda se efectu6 en
Wáshington, siendo el seflor Mariscal Primer
Secretario de la Legación de México en In vecina República. Fué madrina de los recién
casados la e!'lposa de Don Matíns Romero, en-tonces )linistro Plenipotenciario, y damas de
honor dos de las sefloritas hijas de Don Benito Juárez. Al casar1:1e la Reilora de )fariscal,
adoptó la religi[,n católica.

:i

***
EL MtxDO Ix.usTRADO envía al seflor ~fariscal, por la dolorosísima pérdida que acaba de
sufrir, i,u más sentido pésame.

i

Sra. Laura Smitb, de Mariseal.

...

lt el s del corrlenr,

4

Fot, Mora.

o••••••••••••••••....••••..·~~~
l'ltGROLOGIA

La Señora Doña Laura Smit~ de ~lariscal
La cr6nica de la semana registra una nota
dolorosa: la muerte de la sefiora Dofia Laura.
Smith de Mariscal, ocurrida en la madrugada
del martes último.
. Fut:ro~ tantas las simpatías que aquella est1mabiHs1m~ dama supo captarse en los altos
ci_rc~los ~ociales, y tantas las virtudes que la
distinguieron co_mo esposa y como madre, que
a~ m~erte constituye una doble pérdida.: pérdida ur~para?le para el hogar, ahora desolado,
que enr1qu~c16 con el tesoro de su carifio y de
su bondad rnagotables, y pérdida muy grande para la. buena. sociedad mexicana que veía
en ella á una de sus mejores galas. '
La pena que embarga el corazón de sus deudos y aflige á sus amigos es pues tan Jºtista
·' '
'
com_o merec1ºdas son las umumerables
demos-'
t~acic,nes de con~olencia que el sefior Licenc!ado_ Don Ignacio Mariscal, esposo de la. distmg1_11da dama, y su familia, han recibido en
ocasión de tan triste suceso.

***
La cava mo_rtuoria, sita en la cerrada de la
Moneda,_ s_e v16 desde las primeras horas del
martes v1s1~da por multitud de personas de
reprt:sentac16n. El sefior Presidente de In República, estuvo ese día por la mafia.na.

'

en )a residencia del señor Ministro de
lacione11, á quien acompañ6 algunos mo
tos, presentándose después, con el o
de dar su_ pésame á la familia, la sefiora
fi~- Agustrna Castelló de Romero Rubio y
h1Jas las selioras Carmen Romero Rubio
~iaz y Sofía_ ;8omero Rubio de Elízaga.
vieron tambrnn en la casa mortuoria el •
!..icenciado Don José !ves Limantour yen
11ora esposa, los señores Licenciadoe
Roberto Núfiez, Don Joaquín D.
D~n José Al~ara y Don Jenaro Raigoea,
senor Don Miguel !turbe y su señora, yo
damas y caballeros distinguidos entre loe
les ~guraban los miembros del 'cuerpo Di
máti~o .Y sus.!amilias, altos empleadoe •
Adm1mstrac10n Pública y numerosos pa
la.res.
·
. Las coronas depositadas en la capilla
d1en~e donde quedó expuesto el cadáver,
ron incontables: el lecho donde descansaltá
ataúd, desaparecía casi bajo las nume
piezas florales colocadas en torno.

***
Los funerales de la señora de Mariscal
ron muy suntuosos. El cortejo fúnebre
á las nueve de la mañana de la. cerrada
Moneda, llevando los cordones que peo
de la caja mortuoria los señores Senador
Alonso Mariscal; )finistro de Gobe
Don Ram6n Corral; Ministro de Francia,

Búsquese
1nwstro n{unero espeeinl · ch•
Aiío ~ueYo, qtw apnrN·&lt;•rá t·l
:i de Enero de 1!)0--1.

Más de 250 fotografías
&lt;li:.;tribuídas en el tt•xto.-Dihujos )' reprodueciones clt&gt; gralmdos de mucha importancin.

Cróni(a Nacional
Crónica Extranjer,1; ( 'ncntos, Poesías y .\rtkulos litl'nu:ios y &lt;l&lt;• tÍctualidad, !'k.
Y

Página Musical:
'J',m Str71s pan\ E1.
por Luis ( ;_ .Jonlá.

~ll'XPO,

Calendario Histórico.
EFJ•:.\ I Í•;Rl DES I Ll':--TIL\ 1&gt;.\ S.

El pr&lt;'ÓO de &lt;·a&lt;la &lt;:jetnplnr
de e:--tc gran n tí 11wro :-&lt;'ri'I dt•

--UN PtS0-8uscri.pci&lt;m al Jll'¡,"DO lr,n,TH.\no: en
la Capital,$ l.~ií; en los E:-t.Hlos, $ 1..íO.

t:L SR. GRAL. DfAZ Y i,:L SR. LIC. MARISCAL PRESENCIANDO LA L"1HUMACIÓN.

�EL MUNDO ILUSTR.ADO

Domingo 13 de Diciembre de 1903

El, MUNDO ILUSTRADO

En este afio, la fiei::ta revisti6 mfü,3soletn •
dad que en los anteriores. Troleos y panop ·
de armas, grandes coronas y guirnaldas
m m:go y rosas, decoraban el s~vero hemici
donde se efectuó la ceremonia oficial.
Una brigada y los alumnos del Colegio f
maban valla para hacer los honores de ~
nanza al sefior General Díaz. Un brill
coucurao ocupaba las gratlas y la sil leria1
sioso de presenciar el acto.
A ]ns diez y media el sefior Presidente 11
á la Rotonda, ,iendo saludtulo por el
popular, que se desbord6 en aplausos,. en
macione~. Nuestro Himno Xacionil se d
oír bajo los viejos sabinos, que parerfan
vueltos en un ambiente de epopeya y de
ria.
El señor General Don J uau Yillegas Di
tor del Colegio Militar, {, cuyos esluer::.Os d
el plantel muchos é indudables adelan tos,
yó el informe anual, reseíi.ando en estilo fá
¡· correcto, los trabajos llevados á cabo du
te el año e~colnr que Re cerraba. Gran •a
ción prestó el auditorio !i la discreta pieza
cial en la que el ameritado militarcump](a
deber de dar cuenta con los adelantos y
mejorns realizadas bajo su dirección.
Hnb16 despufs el sefior fog 0 niero Don A
tín Arsg6n, y fué muy aplaudido.
Después, el seíior Licenciado Jesús r ru
orador prestigiadísimo que ha logrado gran

Mas tú ¡oh Corso de cabellos lacios!
apareciste al fin¡
y al verlo tan altivo y tan valiente,
empufiaRte sn crin;
y, centauro Animoso, más oi-ado
todavía que él,
sobre el dorso Rnltni,.te de nquel libre
é indómito corcel.
Como amaba la ~lorin, los rombate~,
lns arma~, el rugido del cailón,
por campos &lt;le carrera tú le ,liste
del mundo la extensión .

can

LLEX}ADA DEL SR. PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA Á CHAPULTEPEC.

ENEL Cü LEGIOMILITAR

,,

Notas bélicas, alegre concierto de bandas
militares, sordo estampi&lt;lo de cailones, turbaron el domingo último la calma augusta del
viejo parque de Chapultepec. Bajo las grandes arboleda!ó!, silenciosas siemprP, y siempre
llenas de encantador misterio, &lt;lesfil6 una
multitud elegante que •e congregaba en la
Gran Rotonda construí da bajo los ahuehuetes,
al pie mismo del castillo.
Los trajes claros de las damas, las risas de
los nifios, el trotar de los caballos de los jefes,
el brillo de las armas, todo prestaba al bosque
una singular animaci6n. Se trataba de ]a gran
fiesta que afio por afio se elect úa en el Colegio
Militar: la di•tribuci6n de premios que, á los
alumnos distinguidos por su aplicación y buen
comportamiento, hace el sefior Presidente de
la República. Tras los rigores de la disciplina
y las vigilias del estudio, el día de premios es
para los cadetes del Colegio una suspirada lecha, el dfa clásico en que las cátedras se cierran y á la imaginación estudiantil se presenta la perezosa y ambicionada época de vacaciones.

Quince nños se le vió, baña&lt;lo en sangre,
su carrera demente continuar,
y con su 1luro cat-co 1 de loa pueblos
las frentes triturar.
Quince años por doquier, Í\ toda. brida,
cual metéoro terrífico pnsó;
y como el polvo el hurac{\n levn11ta,
á. todo el univerao removió!. .....

Mas, al fin, agota.&lt;lo, sin alit&gt;nlo,
no pudiendo su marcha ya seguir,
UESPl'ÉS D~ I~OH PHEM10S . -EL SR GRAL. DfAZ Y SUS SRCRETARJOS DE ESTAOO DIRlGlÉNDOSE
AL COLEUIO MILITAR.

Dislribatión de 11:ttomJtn~ij á las Soldados
Dos días despué51, y en el mismo local donde se efectuó la simpática fiesta IÍ. que antes
nos rf'ferimos, el Reñor Secretario de Guerra~·
Marina, General Don Francisco z. ltlena, puso en manos de loa individuos de la clase de
tropa que mús se han distinguido por su aplicación y aprovechamiento en los planteles de
ensellanzn anexo9 á los cuarteles, ias rec.:ompensas que el Gobierno acordó conferirles para premiar sus adelantos y su buena conducta. Estas recompemms coni:.istieron en artísticos di plomas y en cantidades de veinte, diez
y cinco pesos, que correspondfnn, respectivamente, á los premios 1°. 2? y 3°
E l vroarama. á que se njustó la ceremonia,
fu é muy ;electo. Las bandas de Artillería y
Zapadores ejecutaron escogidas piezas, y los
señores Ezequiel A. Chávez y Luis G. Urbina
cubrieron la parte literaria, pronunciando el

~·}4..

primeru un h!"illantc discurso y recitando el
s&lt;'gundo un bellísima. composición poética.

fü~[P)~!L!E~N
(Trtducclóft de Domingo Estrada.)

Cuán hermosa era Fmncin, ah, Corso pálido,
bajo el brillante sol de Mesidor!. .. ..... .
Era un corcel indó1nito y rebelde,
sin freno y sin señor.
Humeando con la sangre de los reyes,
urna siempre audaz y á su destino fiel,
con sus cascos heria el suelo antiguo,
liberL1do por él.
Au11 no h!\bi'a una mano dirigido
sus impetua y ardor,
ni llevado sus flancos poderosos
la silla y el arnés del vencedor.
Con su cola magnífica azotaba
sus piernas impacientes sin cesar,
y cuando relincha.ha, el viejo mundo
poníase á temblar!. .....

DEL COLI&lt;X1IO MlLl'l'AR,-LA CONCURRENCIA.

UN SOLDADO PREMIAOO.

gracia imploró de su jinete corso ..... .
pero su voz tú no quisiste oír.

LOS PREMIOS DEL COLIOOIO MIJ..ITAH.-UN DE'l'ALLR DE LA TRIBUNA MONUMEN"rA r,.

triunlos en la tribuna, pronunció una brillaate pieza oratoria, quizá una de ]as mejores
se le hayan escuchado, arrancando e,tre~
sos aplausos al fin de cada período, y siende
objeto, por último, de una ovación que se p!Olongó varios minutos.
El reparto de premios constituyó un acto
muy simp/\tico. Los alumnos subían á lapl..
talorma de honor, presentaban el arma Y recibían del señor Presidente el galardón jusllmente ganado en los estudios milita res. i.d
premiados más distinguidos fueron saludadOI
con aplausos por el público.
.
Terminado el acto oficial, el seíior Pres1dlllte, sus Secretarios de Estado y generales
alta. graduaci6n, se dirigieron al Colegio, •
cuyo comedor, espléndidamente decorado, 1t
sirvió un banquete de trescientos cubier~- •A la hora. del champagne, el seftor Ge.Villegas dió las gracias al seíior Gener41 Dflll
por su bondadosa presencia eu el Colegio, blcienclo protestas muy cariñosias del ro AyQr rel"
peto por sí y en nombre de los profesores 1
alumnos Terminó deseando larga vida al •
flor Presidente, para que todos tuviera~ 11!'
heroico y alto ejemplo que imitar. El bnndil
del señor Director lué muy aplaudido..
La hermosa respuesta del señor Pre81denlt
lué publicada por EL IMPARCIAL y en ella ,eLOS PREMIOS

Desde entonces, ni el Rueño ni el repo~o
en su labor terriUle conoció¡
y cual 1--i arena fuese, día ñ día,
1:mlire cuerpos humo.nos galopó.

rían nuestros lecton.::s los elevndos conceptos
q ue sobre la. morn.lización del Ejército en geheml y del Colegio Militar en particular,
verti ó en su brindis el Primer 1\fogi!::trndo, {t
quien vitorearon y aplaudieron los comensales con el mayor entusiasmo.

1:1, IIEl' IRTO DI: PIIEBIOS

Domingo 13 de Diciembre de .1903

Diez veces más tu eRpuela ensangrentada
en s11s flancos se hundió;
diez veces más tu látigo implacable
su temblorosa gruptt castigó;
y sofocar queriendo ¡cruel verdugo!
sus gritos de dolor,
el freno removistP. entre su boca,
rompiéndole los dientes con furor!. ... ..
Pero por fin, un día de batalla,
moribundo, el corcel se desplom6
sobre un ardiente lecho ele ,netrnlln,
y t·on su peso enorme te aplastó!

Augusto 'Barbíer.

Cuando se rían de tus delectos, corrígelos,
en lugar de encoleri1.n.rt~. Si 110 son de los que
se pueden corregir, sé tú el primero en reírte
de ellos.-JJ;vA"G1LE.

*

Sin el Amor, no habria ni dolores ni alegrias.-C. MR:&lt;DÉS.

*

l::L SR. MINISTRO DE LA GUERRA U.EPARTIE~OO LOS 1HhM.10S A LOS SOLDAOOS.

La Ralud del cue,po tiene grande influencia
sobre la del alma.-ÜTTO.

�Domln_go 13 de Diciembre de 1903

Domin~o 13 de Diclem!Jre de 1903

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

I

JOYAS ARTISTICAS,-RETABL0 DORADO, i::POCJA LUIS XIV, Y CHIMEN~~A DE ~iADERA TALLADA, ÉPOCA COLONIAL
(PROPIEDAD DEL SR. LUlS GALV.~N).

LA BARRITA DE ORO
Cuentan las crónicas, para probar que el
Arzobispo Loayza tenía su ribete de masón,
que había en Lima clérigo extremadamente
avaro, que usaba sotana, manteo, alzacuello y
sombrero tan roídos, que bacía años que pedían á grito herido, inmediato reemplazo. En
arca de avariento, el diablo está de asiento,
como reza el refrán.
Su Ilustrísima, que porfiaba de verá su clero vestido con decencia, llamólo un día y le
dijo:
-Padre Godoy, tengo un~ 1~ecesidad y querría que me prestase una barrita de plata.
El clérigo, que aspiraba á canongía, contestó sin vacilar:
-Eso y mucho más que su Ilustrísima necesite, est{i. á su disposición.
-Gracias. Por a.hora me basta con la barrita., y Rivera, mi mayordomo, irá por ella
esta tarde.
Despidióse el a Ya.ro contentü,imo, por haber
prestado un servicio al señor Loayza., y viendo en el porvenir, por la vía de réditos, la canongía magistral cuando menos.
Ocho días después volvía Rivera Íl. cai:a del
padre Godoy. llevando un envoltorio bajo el
brazo y le dijo:
-De parte de su Ilustrísima traigo estas
prendas.
El envoltorio contenía una sotana de cbamalote de seda, un manteo de pafio de Segovia, un par de zapatos con hebilla dmada, un
alzacuello de cría y un sombrero de piel de
vicuña.
El padre Godoy brincó de gusto, visti6se las
flamantes prendllil, y encamin6se al palacio
arzobispal, á dar las gracias á quien con tanta liberalidad lo aviaba, pues presumía que
aquello era un agasajo 6 angulema del prelado, agradecido del préstamo.
-Nada tiene que agradecerme, padre Godoy-le dijQ el .Arzobispo maliciosamente.-

Véase con mi mayordomo para que le devuelva lo que haya sobrado de la barrita¡ pues
como usted no cuida su traje, sin duda porque
no tiene tiempo para pensar en esa frivolidad,
~-o me he encargado de comprárselo con su
propio dinero. Vaya con Dios y con mi bendici6n.
Retiróse mohíno el padre, fuése donde Rivera, ajustó con él cuentas y halló que el charnalotc r el paño importaban un dineral. El
mayordomo había pagado sin regatear.
Al otro día, y después de echar cuentas y
cuentas, para convencerse de que en el traje
habrían podido economizarse veinte ó treinta
duros, volvi6 Godoy á donde estaba el Arzobispo y le dijo:
-Vengo á pedirá su Ilustrísima una gracia.
- Hable, padre, y será servido á pedir de
boca.
-Pues bien, ilustrísimo señor. Ruégole que
no vuelva á tomarse el trabajo de vestirme.

...

RICARDO PAL,[A.

DE HEINE
Apoya en mis rodillas tu cabecita rubia.,
Y escucha-sin mirarme- lo que te voy á hablar.
En tanto que mis manos se oprimen con las tuyas,
La historia de mi vida. te quiet·o r elatar.
Si mi relato es triste, de lágrimas a.rdientes
C'aer en tus cabellos las gotas sentirás:
Si acaso has comprendido... no llores... no te in.
(quietes.
Estrécbame en silencio la. mano, y ... nada más!
EDUARDO ECHEVERRÍA

Siempre la esposa debe merecer al m
el respeto y veneración á que tiene
derecho, cuando no por otras causas, por
la madre de sus hijos. El que maltrata á
mujer, reniega de su propia madre.-B

teles de enseñanza, en donde, á la desaparición de las rutinas
obscuras de ayer, ha penetrado el arte, el arte infinitamente bello,
origen de las mns altas emociones. .
Las fiestas escolares, que tantos recuerdos dejan á los nmos,
que tantas satisfacciones ocasionan á los padres, que son un. testimonio del redentor trabajo de los maestros, quedarán para siempre entre nosotros ejerciendo su bienhechora influencia.

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*

El imperio de la rutina es tanto más
roso cuanto mayor es la ignorancia y
dad de entendimiento del rutinero.KLIN.

o
Ecos de las Fiestas Escolare
Información gráfiu

Publicamos en esta página varias fo
fías de las señoritas y niñas que toma!Oll
te en la brillante fiesta escolar celebrada
Tllatro Arbeu.
Nuestras ilustraciones vienen á dem
una vez más, el éxito alcanzado en esa
infantil llena de graciosa y delicada he
ra. Ella constituy6 una fecha inolvidable
ra esos pequeños seres de cuyo progr~
ral y científico dependen el porvenlr de:
patria y el adelanto de la humanidad.
El cuadro científico literario con que
nó la fiesta, y que ya hemos diseñad~ in
tros lectores, respira vida, calor; encierra
bias enseñanzas morales Y es una fuente
cunda de observaci6n. ·
La señorita. Dolores Sotomayor, au~
«La Revista», supo aprovechar la oport
para hacer que la ciencia r,c preseutara
atractiva al amor de los niños.
La representación de las naciones de 11
rra por alumnas elegida.~ cuerdamente,
das con los trajes tí picos y arengan~o al
bajo•, que las interroga sobre las nqu
su suelo, el po:ler de la industria, la .
de su arte, sus luchas por el progreso
sal, fueron medios muy sugestivos por~
ma. sencillez, para sem brar en la~ al~88
tiles las más perdurables impresiones.lar
Los números todos de la fiesta t-SCO
mostrado el cambio radical habido en loe
0

fol. 11, TQITII,

�l!lL MUNDO

F.L MUNDO ILUSTIMDO

Domlngo 13 de Diciembre de 1903

IBIL IrI6§1filW~IL IB§~~IL~~ IBN ~~1EIBITJ

cLA GLORIA&gt;-(AMALlA AGUILLON, )

«ÁFHl CA&gt;- (ELJ-~NA TICÓ.)

IBIL IrI6§1filW:AiIL IB§~~IL:Ai~ IBN ~~1EIBITJ

«AMÉRICA-(ELENA DONAT.)

c~UROPA&gt;-(REFUGlO BARQTIJ::T)

«LA CIENClA&gt;- (LUZ MORALE!:;.)

Foll, M, Totrll,

&lt;lTALIA&gt;-{ROSALfA BAT.lS'rA.)

Personajes de la Revista "La Oienoia, la Humanidad y la Naturalem,"

Domingo 13 de Diciembre de 1903

ILUSTRADO

«JARDISERA TURCA&gt;-(CONCEPCIÓN CARRILLO.)

«EL JAPÓN&gt;-{OOLORl:S !.10RALES,)

Personajes del&amp; Revista "La Oienoia, la Humanidad y la Naturaleza,"

Foh. M. Torra.

�Domingo 13 de Diciembre d-e 1903

Los Sagrados Restos de Kamehameha
Kaipukú se sent6 en el suelo, sobre una
de las esteras que «decoraban» su cabaña.
El marrano, Puaní, se acerc6, rezongando
con acritud, como si dirigiera reproches á su
dueño.
-Bueno, bueno. Tienes hambre. Ya lo sé;
pero es absolutamente necesario que primero
trabajes, para que en seguida comas.
El marrano no pareci6 entender el razonamiento, ni darse cuenta de la fuerza de raciocinio que le sugería. El pobre marrano estaba
en un triste estado de miseria, y no podía
comp1ender por qué, en ciertas épocas, se le.
regalaba hasta la hartura, mientras, por el
contrario, en otros casos se le privaba de alimentos, dejándole perecer de necesidad. Bien
que el puerco, por más que fuera para el vul¡1;0 «el maravilloso marranito negro del brujo
Kaipukún, no tenía inteligencia mayor que los
demás de sus compañeros.
El marrano se convenci6 de que no ablandaban el corazón á Kaipukú suFJ quejas y se retir6 á alguno de los sucios rincones de la cabaña del ccdoctor hrujo», para buscar algún
alimento. La cabaña estaba en una media obscuridad, debido á que solamente tenía una.
entrada, y ésta se encontraba cubierta por una
estera de palma bastante gruesa.
En el suelo, por únicos muebles, había dos
esteras, de palma también, de las que tan comunes y baratas son en Hawai. En ella. alternativamente se ponían los alimentos, los
cojines en los cuales se sentaba la gente que
iba á consultar al brujo y, en las noches, que
dedicaba el charlatan á sus conjuros ( en opini6n de la gente sencilla), la estera se encontraba, siempre, cubierta por el personaje mismo, que roncaba á pierna. tendida.
Era un pobre hombre Kaipukú, á pesar de
que, en concepto de sus vecinos, era rico. La
consulta era bastante barata, pues con frecuencia sólo las gracias eran las qu~ recibía
como retribuci6n por sus servicios. Pero en
pocos días más, á lo que parecía, la fortuna
habría de variar, porque alguno de los hechos
de Kaipukú habían llegado á la. monarquía,
al pie del mismo trono, y el rey, aunque muy
cristiano, había tenido ciertas dudas. La sangre es siempre la sangre y las supersticiones,
eh una gente de color, son siempre más fuertes que la razón, á pesar de los esfuerzos que
hayan hecho los misioneros en favor de la fe
y en bien de la paz eterna de los neófitos.
Después de haber reposado Kaipukú algún rato, mientras Puaní se desataba en lamentos mayores, decepcionado al ver que en
los rincones de la cabaña nada había que hubiera podido calmar su hambre; después de
haber pensado, por largo rato, los últimos detalles del plan que tenía pendiente, Kaipukú
se levantó de la estera, saliendo á la puerta
única de su habitación miserable. Aún doraba el Sol, á lo lejos, la costa de palmas y de
anchos platanares.
-Es aún muy temprano-dijo el brujo-y debemos salir cuando la gente ya haya pasado v se encuentre descansando.
El marrano parecía no comprender; pero se
acercó á su amo, poseído de la última esperanza.
-No, hermano, no. Debes estar hambrief1to, para hacer tu papel como es debido. Desconfío mucho de tus aptitudes, po1 más que hasta el Rey parece estar convencido de que espíritus superiores te poseen. Estás predestinado
á una gran faena. Tú eres el único capaz de
encontrar los huesos del gran guerrero, de
Kamehameha, tú eres el que recibirás el premio por tanto trabajo, y entonces h hartura
substituirá á la miseria, entonces comerás hasta cansarte, entonces me habrás hecho ganar
buenas sumas de dinero ..... .
Cuando así hablaba Kaipukú, una sombra
se perfil6 en la entrada de :m mísera choza.
Antes de que el brujo se diera cuenta de quién
era la inoportuna visita, una mujer, joven aún,
apareci6 en el dintel.
-Kahuna iki (no eres brujo), le dijo.-Mi
enemigo prospera de un modo que no puedo
soportar.

EL MUNDO ll.,USTRADO

-La muerte te seguirá si no te retiras inmediatamente.
-No creo en ti: me has engafiado. Cuando
yo te pagué por tus servicios, me aseguraAte
que mi enemigo moriría en tres lunas. Nada
se ha cumplido. Ahora acaba de heredar una
granja y dos bueyes. Y yo ca.da día me encuentro más escasa de recursos y de salud.
Kahuna iki, kahuna iki...
Y la mujer, maldiciendo, se retiró rápidamente por la senda que desembocaba. precisamente en la puerta del corral que servía de
antesala á la habitación del brujo. Este era
ya viejo; sus piernas no le sostenían y comprendió que era inútil salir en persecuci6n de
la rencorosa hembra, por lo que volvi6 tranquilamente al interior, tomó una cuerda y
ató á Puaní, reciamente. Después tom6 un
candelero, una lámpara abollada y Yieja, que
colocó en su cintura, y sali6. cuidando de
atrancar su puerta y de ocultar un paquete
que en el suelo yacía, cerca de la entrada.

Caminaron por algún tiempo el viejo y su
ayudante, atravesando á los últimos rayos del
sol los senderos que comunicaban con el camino vecinal. Después se internaron por una
vereda ascendente. El
marrano, presintiendo
sin duda que la hora
de la comida se acercaba, hacía esfuerzos
desesperados para desprenderse del brujo.
Tales esfuerzos, en
cierto momento, dieron el apetecido resultado. Puaní qued6 libre y, como flecha,
desapareció entre un
matorral, saliendo después, siempre en línea
recta, hacia un grupo
de datileros.
Kaipukú le seguía,
todo doblado para evitar que los matorrales
le lastimaran. Parecían, el marrano y el
hombre, conocer bien
el camino.
Por fin, el brujo se
encontró ante la entrada muy estrecha de
una cueva por la que
apenas un perro podría pasar. Pero Kaipukú era muy hábil á
pesar de su edad; se
dobl6 á la entrada y
así camin6 por algunos metros. En el interior solamente se escuchaban los feroces
golpes de Puaní, que
atacaba la tierra endurecida.
Kaipukú llegó á un
punto en el que le era
imposible enderezarse, y entonces pudo desprender de su cinto la linterna, que encendió,
alumbrando una pequeña gruta de no más de
tres metros cuadrados. El marrano en esos
momentos devoraba un fragmento de carne
que había desenterrado de uno de los rincones, donde aún se veían lo&lt;: restos de una vieja estera en los que parecía haber estado el
alimento del puerco, enterrado.
Kaipukú se sent6 tranquilamente en el suelo junto á la lámpara encendida, dirigiendo
sus miradas afectuosas á Puaní, que devoraba
el bodrio ávidamente.
-No será suficien'..e para tu hambre, lo
comprendo; pero tu hambre de hoy será tu
hartura de mafiana. Hay que trabajar, amiguito, hay que trabajar, porque de otra manera «Kahuna iki, ka.huna iki&gt;1.
El pobre brujo se acordaba de la maldici6n
rencorosa de la hembra que le había visitado
recientemente.

EL MUNDO ILUSTRADO

***
Ent!e lo~ J?~imitivos habitantes de las islas
IIawa1, ex1st10 la costumbre de hacer muy solemnes honras fúnebres á los guerreros que
anteriormente habían contribuído á que laa
islas fueran la unidad monárquica que por a}.
gunos siglos fueron. Los guerreros que fallecían eran llevados en procesi6n á una pira en
la que eran cremados; después, los huesos env~eltos en una manta finísima, con las i¿sig.
mas de la nobleza1 eran sepultados en determinado sitio, sólo conocido de algunas personas que hacían juramento de no decir su secreto á nadie.
Con la muerte de éstos, los huesos sacrosan.
tos de los guerreros y de los reyes de Hawai
quedaban en sitio seguro. Quizá la costumbre,
como un signo de barbarie, venía del hecho
de que los vencedores, no contentos con laa
matanzas que hacían, sacaban los restos de loe
que en anteriores épocas les hubieran combatido, para ultrajarlos.
Pero cuando la monarquía se ciment6 cuando hubo comercio y los misioneros ar:iericanos evangelizaron las islas, los soberanos y
especialmente el que reinaba en la época' de
nuestra narración, quisieron tributar honorea
merecidos á los que anteriormente habían comhatido por Hawai. Se construy6 un panteón

da en el suelo. Así no podía el animalillo ni
siquiera buscar en los rincones un alimento
que dema11daba á gritos.
Kaipukú se encontraba de muy buen humor. La noche anterior, sin tropiezo alguno
-aparentemente cuando menos,-había sacado un esqueleto casi completo, que en su
cabaña tenía oculto. Lo bahía envuelto en un
fragmento de tela viejísima, y después de atarlo fuerte, había emprendido el mismo camino
que en la tarde, pero en esta ocasión sin que
Puaní le acompañara. Al llegará la gruta, había enterrado el paquete. Y esperaba con tr'lnquilidad la llegada del rey, que había ofrecido ir á buscarle para poner en dur&amp; prueba
sus facultades de brujo y las facultades adivinatorias de su marrano.
El rey fué puntual. Le acompañaban los
miembros de su casa militar, todos ellos vestidos á la europea. Con Su Majestad iban los
príncipes de la sangre, interesados tanto como
él mismo e:1 que los restos del gran Kamehameha fueran debidamente encontrados, honrados y enterrados en el sitio que les esperaba
en el pante6n de Honolulú.
Kaipukú se sent6, después de una serie de
genuflexiones y de epítetos prodigados á Su
Majestad y á los que le acompañaban; se sentó en el suelo y encendi6 un braserillo, en el
que arrojó algunos perfumes y yerbas, amén
de pelos y demás objetos netamente adivinatorios y brujeriles.
El Rey, atento, seguía la maniobra. Puaní,
poco interesado en aquello, que de seguro no
era la confección de algún alimento, gruñía,
denotando que su hambre esta.oa, precisamente, en el punto que demandaba la experiencia en la que papel tan importante habría de
jugar.
Después de algunas innovaciones, Kaipukú
se leyant6 seguido del Rey y de los demás nobles de su acompañamiento, y salió al patiecillo que precedía directamente á la entrada.
Ahí soltó á Puaní, que comprendi6 bien lo
que le interesaba, esto es, que debía irá buscar el escondido alimento. El marrano salió
disparado.....

***

nacional en el que deberían descansar las reliquias de todos los que en algo hubieran tra·
bajado por el bien de la monarquía, y enton·
ces fué que la costumbre rPferida causó n&amp;
pocos disgustos á los reyes. Cuando había que
buscar las cenizas de alguno de los que habían
conquistado fama imperecedera, se trope~~
con la dificultad de que nadie conocía el sdiO
donde sus huesos reposaban.
Y por esto había sido consultado Kaipukú,
teniendo en cuenta que el marrano en sus ú·
tasia, había de hacer el descubrimiento ~
pocos minutos, si, como se afirmaba, los dioses buenos lo poseían en estas crisis.

***
A la mafiana siguiente de la escena que deecribimos, el pobre de Puaní se encontraba m6t
muerto que vivo. Apenas si un balde de~
reposaba enfrente de él. Y se le había atado
corto, manteniéndole fijo á una estaca cla,._

Y detrás de él salieron el brujo, el Rey y
los miembros de la nobleza que form&amp;ban la
cómitiva real. El brujo seguía ávidamente la
mHcha del marrano, que parecía percatarse
poco de la atención supersticiosa del Rey y de
los suyos, y de la mirada llena de promesi,.s
de su amo.
Saltos por encima de matorrales espinosos,
profundos descensos en seguimiento del animalillo, alguna caída; todo lo soportó sin quejarse el Rey. La admiraci6n que le invadía
era tan grande como su temor.
Por fin, después de un buen cuarto de hora, jadeantes, sudorosos, en el traje europeo
que se interponía entre sus piernas y la tierra,
cansados, los de la real comitiva se detuvieron
ante la entrada de una gruta, en cuyo interior
había desaparecido Puaní.
-¡Una gruta!-dijo el brujo, poseído de admiración casi sincera,-unagruta. Pero recordad la maldición: «Quien entre primero á, la
cámara mortuoria de un jefe hawaiano, ha de
perecer».
El Rey y los suyos se detuvieron. Pero el
brujo continu6:
-Yo entraré. Tengo los medios de evitar la
maldici6n que caería aobre los que no dispusieran de mis virtudes.
La verdad era que por un momento le había pasado por la mente la visión trágica de
Puaní rompiendo los huesos del envoltorio.
Y penetró á la gruta, seguido de Su Majestad
el Rey.
En el fondo de ella el puerco desenterraba
un paquete bien sellado. Era cosa clarísima
que la tela era antigua, que los huesos deberían ser los del gran Kamehameha, y que el
cerdo había tenido la atingencia adivinatoria
de ir, precisamente y sin guía, al punto donde nadie sabía que tales restos se encontraban
enterrados.
El Rey, con la veneraci6n que es de suponerse, se apresur6 á tomar el paquete_,de ma-

nos dil Kaipukú, mientras éste luchaba á brazo partido con el marrano. La desilusión de
Puaní era tan grande, que sus gruñidos de c6lera deberían escucharse á larga distancia.
Mientras en un carricoche que les había seguido desde la vivienda del brujo colocaban
los restos sagrados del guerrero hawaiano, el
pobre cerdo lanzaba á los cuatro vientos sus
quejas amargas. No podía comprender por
qué, en aquella ocasión, en lugar de su acostumbrado alimento, había encontrado en la
gruta un paquete imposible de comer, solamente. Y lanzaba sus quejas en voz estentórea, mientras, como se llevan reliquias, eran
conducidos los sagrados restos.
Al llegará la puerta de la vivienda de Kaipukú, el Rey se dirigió á uno de los que le
acompañaban, diciéndole:
-Este hombre ha cumplido su promesa.
::\Iediante sus virtudes secretas y debido á su
animal mágico, hemos encontrado el tesoro de
los huesos de nuestros mayores, más preciados para nosotros que lo puede ser el oro. Hay
que darle su recompensa.
Kaipukú permanecía con el rostro en tierra,
en la doliente actitud de reglamento, paralos
que permitía el monarca se le acercasen. Pero·
no por ello dej6 de seguir con los ojos ávidos
al chambelán, que fué al cochecillo, sac6 una
talega que debía pesar mucho y la entregó al
brujo, al propio tiempo que el Rey le felicitaba por su éxito.
Después, la caravana se perdi6 en lontananza, entre el polvo del camino.

***
Kaipukú palpó repetidas veces la bolsa que
acababa de ganarse. Debería estar bien repleta y valer mucho. Después tom6 de una calabaza vacía que colgaba del techo una buena
raci6n de maíz cocido que puso delante de
Puaní, que, asombrado en un principio, no se
atrevía á tocar el alimento, hasta que se acordó de las rarezas de su vida y de las súbitas
temporadas de hartazgo, en medio de los tiempos de miseria y de hambre.
El brujo volvi6 á su estera, sentóse y bebió
de una botella un largo trago, palpando á, la
vez, codiciosamente, la bolsa ganada. Pero la
alegría que brillaba en sus ojos viejos, se turbó profundamente cuando en la puerta apareci6 una mujer, que le dijo:
-Kahuna iki. Te he seguido y sé lo que
has hecho. ¿Así es c6mo sahes adivinar? No
eres brujo y no te temo, Has robado el esqueleto en el pante6n y yo te v;. esa noche. l\Iatas de hambre al pobre marrano para que dt&gt;s-

Domingo 13 de Diciembre &lt;le 1903

pués encuentre los huesos del gran Kamehameha. ¿Así son tus artes y así es tu virtud?
Voy corriendo á alcanzar al Rey y le diré que
yo te he visto enterrar esos huesos; te he visto robarlos; te he visto matar de hambre á
Puaní para que sepa encontrar las cosas ente•
rradas ......
Y desapareció velozmente con el mismo
rumbo que había seguido momentos antes la
comitiva real.
Kaipukú no intentó siquiera seguirá labrava mujer. Rus piernas eran demasiado viejas
y no hubieran podido darle alcance.

***

¿Qué pas6 después? Difícil es saberlo. Cuando al día siguiente el chamhelán mismo del
Rey se present6 en la cabaña del brujo, éste
había desaparecido y nadie pudo dar noticia
del sitio en que se había ocultado.
Un año después, en otro pueblecillo de Hawai, la mujer rencorosa se casó con el brujo.
¿Sería que la talega del Rey era e,uficiente para despertar su codicia? ¿O pretendía por el
contrario haberse convertido á las artes mágicas de Kaipukú? ¿O la conciencia le remordía
por el denuncio que había hecho del asunto
de Kamehameha?
¿O quiso, por último, vengarse del pobre
brujo?
Arnglo del Ingles para "El IIUldO Ilustrado."

00
Página de album.
Si fuera un sacerdote genial de los pinceles
que sublimizan todos los lienzos triunfadores,
yo te elevara á. un solio del Arte en los colores,
bajo un florecimiento de olímpicos laureles.

Y si tuviera el mago poder de los cinceles
que en Grecia desplegaban su plumazón de albo•
[res,
á. un rico mármol diera, copiando tus primores,
la resonante gloria que alumbra á Praxiteles.
Pero yo soy de aquellos errantes del olvido,
y ante esta felpa antigua de espléndido tejido
que bordan fabulosos joyeles imperiales,
quiere olvidar mi ensueño su Atlántida perdida,
para que quede toda mi admiración dormida
como una mariposa de luz en tus rosales.
JOSÉ LóPEZ DE l\lATURANA.

o

Nadie nace malvado: los más perversos han
tenido el dulce candor de la infancia, y disfrutado el goce puro y angélico de aquella
edad.-SrE.

�,
Domingo 13 de Diciembre da 1903

l!lL MUNDO ILUSTIMl&gt;O

EL MUNDO ILUSTRADO

Lo que el «loco
Mullah• ha de haber creído un triunfo definitivo-porq ue f ué precisamente al iniciarse las
aguas cunndo el
caudillo indígena
logró derrotará una
guarnición inglesa,
-se ha de convertir
en poco tiempo en
una derrota sin límites. Porque el
ejército ingl{s ha
ido acumulundo los
elementos de que
carecía al ser sorprendido por la ine!-lperada rebelión,
para castigar debidamente al revoltoso Mullab.

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t&gt;omingo 13 de Diciembre

ce 1903

ROND~L
Por vencer las morbosas melancolías,
valses y tarantP:]as toca en el piano,
y truécanse arrancadas por su hábil mnno 1
en ósculos y halagos las armonías.
Cual huven del invierno las nieblas frías,
al brillar ét candente sol del verano,
se disipan cuando hace vibrar el piano
de su alma las acerbas melancolias.
¡Que jam{ls en sus noches, como en sus días,
se truequen sus venturas en sueiio vano!
¡Ojalá siempre alcancen sus alegrías,
a~í como las notas que exhala el piano,
salvarla de las hondas melancolías\
JUAN DtZAN.

En los puertos se
nota ya la actividad
en que&lt;lebeentrar ahora. la campafia. FrecuentemE&gt;nte se encuentran fondeados grandes buques transportes de guerra que, en ocasiones,
llevan un cargamento curioso de camellos, q~e
son indispensables para asPgurar la.s comumcnciones en la reg:i6n.
En nue.i.tro grabado se puede ver cómo los
camellos son 11izados» á bordo, para ser trans•
port..'\doR A larga (li.-.tanria, en donde han de
p ·estar sus servicios.

T,A CAMPA~A DE SOMALlLANDIA.-EMDA.RQUE DE CAMELLOS.

Damos una vi1..ta del vnpor real, tomada
precisnmentr en los momE&gt;11tos en qu~ se ~cer;
rahn ú. Londre!=I, con los reyes de Itaha a
bordo.

***

IIn sido muy bien recibido f'n lm1 círculo~
r.at61ico!=I, el nombramiento de Momieñor ~[erry
del Val para el alto puesto de Secretnr,o de
Estado papal. El puesto había quedado vacante por la renuncia que de él hizo el Cardenal

UNA &amp;XPt&lt;;RIENClA CON EL cLEUAUlJY &gt;

***

LOS Rt-:YES DE IXGLATERRA D,\N LA DlESVENIDA ,\ LOS REYES DE ITALIA.

P10 X IMPONE EL CAPELO C,\HDENALICIO Á MONS. MERRY DEL VAL.

probable signifkaci6n política 11P. este cambio
de corteslas, y,, sobre los resul~sdos que se alcanzarán por ella en el comercio y en la industria de los países interesados. Porque el
La ,isila de los reyts de llaia • Londres. Ut1 nat,t yale
malestar que ha ido invadiendo á los manupara Eduardo VII.-EI secretario
de Eslado de Pie X.-La campala de Somalilandil.
factureros de Europa., lenta, pero BPgnramenEl JIObo "lebaudy."
te, hace ver esperanzas de éxito y de mejoría
La vi,ita del Rey de Italin y de su hermosa
en cualquier circunstancia, mientras que la
consorte la Reina Elena á Londres, para pagar
desesperación no llega á ~egar á los interesaal Rey Eduardo y á la Reina Alejandra J.,que
do•.
hicieron estoj;\ sol&gt;cr$\nos á Roma, ha si&lt;lo cauEn Inglaterra, especialmente, y como una
sa de muy varia&lt;los comentarios, ya sobre la
consecuencia directa de la campafia fiscal que
ha seguido el ¡exministro Chamberlain,
los intereses agrícolas,
industriales y especialmentecomerciales,
predominan, y los temores existente~ de
antemano, han llegado á un período de
acuidad que los hace
ver, en cuanto acontecimiento de cualquier índole ocurre en
la capital inglesa, un
indicio, ya sea en bien
de sus intereses, ó bien
en perjuicio de ellos.
Pero ei los intereses
11itados no encuentran
en la visita del Rey
f
Víctor Manuel suficiente mérito pnra de~
ducir alguna mejoría ó
cambio de rumbo de
los negocios de la Gran
Bretafía, los políticos,
en ca.mbio, casi están
seguros de que existe
algún pacto secreto
que los soberanos mismos han ratificado con
su presencia en la capi tal del Reino de Italia primero, y recientemente con la visita
de los reyes italianos
á Londres.
¿Cuál pudiera ser el
ELYATE VlCTORIA ANO ALBERT,
pacto firmado entre

Notas Extrar,Jera5

Los hermnnos Lebaudy, ncompaitados del
intrépido .Julliot, parece que están asegurando la victoria er~ Jo referente (L la dirección de
loR globos cfln su maravilloso aeros~~o. El
público de P,1rís se ha hecho ya. fam1har con
los hechos de estos atre,•idos y afortunados
ll.eronautas de cuyos triunfos hemos dado
'
.
cuenta á nuestros
lectores.
S6lo nos resta presentar á los dos hermanos i!lventores y al
co11structor' cu .,·os retratos damos hov
. á la estnmpa.

ambos soberanos en Rl)ma, como algunos
nfirnrnn, 6 P:ll LondreR, como otros suponen?
La verdad, es cosa difícil de averiguar::ie por
ahora, pues faltan detalles fundados para ello;
pero sí parece que el Re)· Eduardo, procedien•
do de acuerdo con el c,1lificativo que ya Je han
dado sus súbditos, de «El Pacificador•, lmencontrndo la manera de conciliar los intere8E'8
de su país con los de las demás potencias eu•
rope.10. Sus frecuentes visitas á los principales
sobernnos de Europa, en este n ño, han teniJo
por objeto, se dice, el arreglo de asuntos muy
importantes.
La anterior circunstancia, unida al hecho de
que se rumora con i11sistencia que la Triple
Alianza ha muerto, hace bUponer que Italia1
ni quedar libre, ha escogido á sus aliados, O
cuando menos á sus amigos, y en este acto ha
consultado ó elegido ni mismo Rey de logia•
terra.
De cualquier modo que sea, el solo resultado
que hasta ho)' se ha alcanzado .r qu_e "': refiere
á la formnción de un tratado de arb1traJe entre
Italia y la Gran Bretafin, es ya un hecho digno de mención y de aln bauza. El trntndo ha
sido ya expedido y ratificado por los_ dos paf·
ses in t.eresados en él, y entrará á regir dentro
de poco,

***
En Londres se discute actualmente la crea·
ción de algunos nuevos buques de guerra de
los tipos cuya eficacia ha quedarlo plenamen•
te comprobada en las últimas rnaniouras..
Se ha dispuesto, también, la. construcc16n
de Gn yate, muy elegante, que reem~J~ce
al que hasta ahora ha prestado sus serv1ci01
como buque especial para que el Re):" Eduar·
do haga sus viajes. El yate real «V1ctory &amp;
Albert•, et:1 muy hermoso; pero se cree que es
pequeño ya, y &lt;lurante el viltje quo acaban de
hacer el Rey y la Reina de Italia en e,te vapor, se notaron en él, según pnrece, algnnRI
deficiencias.
Es por esto que el «Victory &amp; Aluert• deja•
rá de servir para lo que hasta hoy ha ••!"do
destinado, lí. pesar de que cuenta en su Justo·
ria jiras muy hermosas y ha sido alo¡am1ento,
temporal cuaudo menos, de altísimos personajes de la corte inglesa y de sus abad•• Y

amigas.

HOJA
Cuando yo era más joven y tenfa
juventud tn td alma,
sentía muchas cosas y en lenguaje
sencillo las cantaba.
Entonces era el corazón lo mif-mo
&lt;1ue una violet.a que su aroma exhala;
y el sentimiento se llevaba el canto
comv el aroma el céfiro que pasa.
¡ Ay! á través &lt;le mi camino incierto,
Jodo encontró lo que era fuente clara,
y ya la turbia onda de mi vida
lns flores y los cielos no retrata!
.ÍSAÍAS GAMBOA,
~C'olombiuno.

00

M PAUL LEBAUDY.

J\am polla que por muchos años lo habla desem pcfiad~ por encargo del Papa Le6n XIIL
Monseñ~r Merry del Val es descendiente de
espalloles, pero ha nacido en lt..'lli a Y, se_ ha
1
distinguido mucho en la carrera ec,es1ástirn.
Se espera. que en la misi6n de confianza que
el Papa Pío X le ha encomendado, sea capaz
de muy altos merecimietltoEi, dados sus antecedentes y su reconocida honorabiiidad. En
nuestro grabado podrán ver nuestros lectores
fo ceremonia, muy hermosa por el golpe de
vista que presenta el local y los brillantes uniformes de los que en ella to-nnn parte, en la
que es impuesto el capelo de Cardenal :t l~s
11uevamente creados para el desempefio de esta misión.
El Cardenal Merry del \'al fué el primero
de cinco cnrdenales que recibieron, en el primer consistorio que ha celebra&lt;lo el 1'11pa Pío
X, el capelo rojo. La ceremonia corre~ponde
ú la confirmación del empleo, pues previamente y por medio de un 11breve», la Sede Apo~tólica comunica el nombrnmientomismoálos
agracindoi:i.

***
La campalin de Somalilandia, unn vez pasada la estaci6n de lluvias, ha seguido su marcha, detenida solamente por la inundación cl_e
los caminos y la dificultad extrema.de apro~1sionamiento ·que en ]os meses pluvwsos existe e11 la regi6n rebelde.

Es una caridad muy mal entendida y grandemente perjudicial, la que consiste en dar
dinero á los vagabundos que, estimulados por
los clmdidos, renuncian á toda labor honrada.
-NIE)fAND.

*

Nota todos los defectos; corrige los tuyos y
calla los ajenos. -BuxAR.
M. P[ERRE T..F.BAUDY.

QUIMERA
Con mi jardín de sueiios en el alma,
que da celestes flores,
¡Cuúntns veces dichoso me he sentido,
en mis dolientes noches!
La Quimera en sus brazos me ha llevado
hacia mundos mejornl1
Al cielo del nmor, que sólo habitan
amantes corazonefl.
)fas bic•n pronto el encanto quedn roto,
y las celestes ílores .
.
Se cambian en 1.arzal de mtermmableR,
nPgras desolaciones.

V. Aco~TA ..

M. JULLIOT, CONSTRUCTOR Dt";L cLEBAUDY.&gt;

�Domingo 13 de Diciembre de 1903

A SOLA5
-¿Quieres que hablemos?... Está bien ... EmpieHabla á mi corazón como otros días...
( za;
¡Pero no!. .. ¿qué dirías? ..... .
¿Qué podrías decir á mi tristeza?
... No quieras disculparte: ¡todo es vano!
Ya murieron las rosas en el huerto¡

El campo verde lo sec6 el verano,
¡ Y mi fe en ti, como mi amor, ha muerto! ....
Amor arrepentido,
Ave que quieres regresar al nido
Al través de la escarcha y las neblinas;
Amor que vienes aterido y yerto,
¡Donde fuiste feliz, ya todo ha muerto!
¡No vuelvas!. .. ¡Todo lo hallarás en ruinas!
¿A qué has venido? /.Para qué volviste?
¿Qué buscas? ... Nadie habrá de responderte.
Está sola mi alma, .r estoy triste,
Inmensamente triste hasta la muerte.
Todas las ilusiones que te amaron,
Las que quisieron compartir tu suerte,
Mucho tiempo en la sombra te esperaron,
Y se fueron ... canaadas de no verte.
Cuando por vez primera
En mi camino te encontré, reía

En los campos la alegre primavera:
Todo era luz, aromas y armonía.

¡lloy todo cuán distinto!. .. Paso á paso
Y solo voy por la desierta vía
-Nave sin rumbo entre revueltas olas,Pensando en las tristezas del oca&gt;o
Y en las tristezas de las almas solas.
En torno )a mirada no columbra
Sino aspereza y páramos sombríos.
Los nidos en la nieve están vacíos.
Y la estrella que amamos, ya no alumbra
El azul de tus suefios )' los míos ...

EL MUNDO ILUSTRIADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Partiste para ignota lontananza
Cuando empezaba á descender la sombra,
... Recuerdas? Te llamaba mi esperanza,
¡Pero ya mi esperanza no te nombra!

Si eres enemigo de perder el tiempo, rehoye, como uno de los mayores estorbos la coinpafiía de quien tenga la insoportable mania
de hablar siempre en tono de broma,-AIVER.

¡No ha de nombrarte!. ... ¿Para qué? ... Vacía
Está el ara, y la historia yace truoca.
¡Ya para qué esperar que irradie el día;
Ya para qué decirnos: «Todavía»,
Si una voz grita en nuestra alma: «Nunca»!

Quienes cons•gran todos sus afanes ádilundir la instrucción, son beneméritos de lapatria, y aun de la humanidad, aun cnando
ningún decreto les confiera tan eminente tf.
tnlo. -An·ER.

Dices que eres la misma; que en tu pecho
La dulce llama de otros tiempos arde;
Que el nido del amor no está deshecho;
Que para amarnos otra vez, no es tarde ..._

¡Te engafiasl ¡No lo creas!. .. Ya la duda
Ech6 •n mi corazón fuertes raíces.
Ya la fe de otros años no me escud9 ;

Qued6 de sueños mi ilusión desnuda,
Y no puedo creer lo que me dices.
¡No lo puedo creer! ... Mi fe burlada,
Mi fe en tu amor perdida,
Es ancla de una nave destrozada,
Ancla en el fondo de la mar caída.
Anhelos de un amor, castos, risueiios,

¡Ya !\unca volveréis!. .. Se van ... Se esconden.
¿Los llamas? ... ¡Es inútil!. .. No responden ...
¡ Ya los cubre el sudario de mis sueñoal. ..
Hace tiempo se fué la primavera,
¡Llegó el invierno, fúnebre y sombrío!
Ave futS nuestro amor, ave viajera ...
¡Y las aves se van cuando hace frío!
ISMAEL ENRIQUE ARCINIEGAS.

Son tales los portentos del ingenio humano, que no parece idea de locQ ni delirio de febricitante el concepto de que llegará nn día
( de aquí á miles de años tal vez J en que podrá el hombre viajar de planeta en planeta.Al\0ER.

*

*
La libertad, como la ciencia y como la riqueza, no constituye un bien sino cuando

88

emplea en provecho del individuo, de la patria y de la humanidad.-X.

*

..

Si los pícaros llegaran á penetrarse de las
venlajns de la honradez, convertiríanse a)
punto en hombres ho1.&gt;rados.-FRANKLIN,

Formidable Choque de Trenes
El pasado lunes ocurri6 en el trayecto de
Mixcoac á San Angel, uno de esos accideotee
ferroviarios que pudo haber llevado el luto á
muchas familias y la desolación á muchoe
hogares.
Como la prensa diaria se ocup6 exteneamente de tocios los pormenores de esta catútrole, nos limitamos á publicar las dos fotografias que aparecen en esta plana y que fo&amp;ron tomadas el día del suceso por nuestros einpleados.
Indica la primera el aspecto que presentaba después del suceso el motor 114 de la linea de San Angel, cuya plataforma anterior
resultó totalmente destruida, y la segunda,
los destrozos causados por el choque en el interior del vehículo.
Afortunadamente, y dadas las proporciones del siniestro, el número de heridos fué
relativamente corto, no registrándose ninguna muerte.

EC. CHOQUE DE TRENES EN SAN ANGEL. -EL CAllRO!NúM:ERO 114 DESPUÉS DEL SINIESTRO,

Ri1JCOIJ~5 d~ /1\éxico

Domingo 13 de Diciembre de 1903

�lrQ!P.saºB•~alsla~

~l
la me nopausta ósea el reto rno de la e dad: he mo rrarrius con en
vahfdos, o~ogos, palpitac iones, gas tra lgias, desórden~s di::•:1°
nerv10s05, es treñimie11to, etc. Escribir á : Pharmacie ~
~ , íl. 1.1e ~ e la Tacherie, P ar is , para el envio gratuito del
expllcat1vo. - Venta en todas las Droguerías y Farmaeiaa.

Cllando h1111 1racasado todos los medicamentos ,el ~,rermo del

ESTOMACO

1:i~

o de lo~ Intestinos, debe iomar el famoso

ELIXIR

mtxlco, Dldtmbrt lO dt 1903.

HIio X-tomo 11-núm.1s

ESTOMACAL

DE SAIZ DE CARLOS

tL MUNDO ILUSTRADO
S.lllscrl,cill• ■ euaal f1d•ea sue
Idea,
Idea. u la capital Sl.ll

Cierente: LUI&amp; Rtn&amp; &amp;PINDOLA

91rcctor: LIC. .... r,UL Rl:Tt&amp; &amp;PINDOU.

(STOMALIX)

rel· ob rartl la salud
C'ura e-1 dol1» dt- estomag o. lns 11.cedlas , ~uas dA bm:.a , vómi•

CV

los 111 111d 1gt'St1 ón . l a.:,; rh speps1as. estre ñimi ento , di,-rreas y di sen -

teri a , d1J11.u,ei o n dt" I es tó m11.g o . ulc e ra d e l estomt1~ 0. ne urn.ruen11t.
~ ft SH ICJl . h1perc lori d ria, nn e mHL V d orOSIS 1!011 dispe pSlll ó con
¡.p1'-t r 31@ 1a las ~11r11. por r¡ue 1wrn en ta el 11.pet1to. auxilia la n ec1ó 11

iligt'"' li v¡,. el enfe:rmo o:.o me mas. di g ie re meJor) hay m11yo r as 1m1•
lati o u y uu tri dó u l.'0111pl t'tn Cura el mart,0 de l ma r y h1. perez11
~o 1Af1 d1 g es110nec; tl n:1 ~om1da 11.bundaute se di~1e r~ sin difi e ul tad
l'On una e ueharndn rt e Elixir de Salz. de Carlos, de agra•
dRlllt' sabor e 111o fe11 s1vo Es d e éxi to seguro en los o:.au..rros iutes•
1111all•S de los utiios No -.ó lo c:ur.1t., :lino qu~ ob ra eomo preventivo,
11np1d1endo cou s u uso l&amp;S enfPrmedad es d el 1ubo dl!l6Stiv o
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desde la edad de seis á siete meses y particularmente en 1 QI
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Agua Pastor, cumclón segara, lnot en81va de las espinillas &amp;ltuadas en las alas
de la nariz, en In trE&gt;nte, en los carrill os,
causa.das por el Demodex, pe.rhlto conta. 1
gloso que marl'O. y agujera 1&amp;. piel y desflgurn n ; hnce G.esnpnrecer las arr ugas del
rostro. dn bllln('Ut'tl a la tez, suaviza y
fortalece el cutis.

'TOMEN

PILilORAS

Jo:! f rasco, 4 rrancoR.

l'arfs.-Secretan. :w Avenue de Wagram
l&lt;:xtranJero.-Eu las Boticas Droguerfas·

Perf11 merf11s.

'

PETROL___,,,,..
DEL DR. TORREL, DE PARIS
U nica prepa!ación que evita la caída prematura del pelo, lo
aumenta, suaviza y hermosea, á la vez que le comunica un
ma agradable.

EL USO DKL PETROL DKL DR. TORRKL, DK PARIS.
evita la calvi?ie prematura, que tanto afea y comunica al hom•
bre el repulsivo aspecto de un joven viejo y gastado.

HERBERT SPENCER, Ilustre Filósofo Inglés
t EL 8 DEL CORRIENTE.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1903, Año 10, Tomo 2, No 24, Diciembre 13</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Colegio militar</name>
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                    <text>lrQ!P.saºB•~alsla~

~l
la me nopausta ósea el reto rno de la e dad: he mo rrarrius con en
vahfdos, o~ogos, palpitac iones, gas tra lgias, desórden~s di::•:1°
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1:i~

o de lo~ Intestinos, debe iomar el famoso

ELIXIR

mtxlco, Dldtmbrt lO dt 1903.

HIio X-tomo 11-núm.1s

ESTOMACAL

DE SAIZ DE CARLOS

tL MUNDO ILUSTRADO
S.lllscrl,cill• ■ euaal f1d•ea sue
Idea,
Idea. u la capital Sl.ll

Cierente: LUI&amp; Rtn&amp; &amp;PINDOLA

91rcctor: LIC. .... r,UL Rl:Tt&amp; &amp;PINDOU.

(STOMALIX)

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ma agradable.

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evita la calvi?ie prematura, que tanto afea y comunica al hom•
bre el repulsivo aspecto de un joven viejo y gastado.

HERBERT SPENCER, Ilustre Filósofo Inglés
t EL 8 DEL CORRIENTE.

�Doml:ngo 20 de Diciembre de 1903

1!L MUNDO ILUBTRiADO
Domingo 20 de Diciembre de 1903

Herbert Spe11cer
El mundo científico está de duelo. Herbert
Spencer acaba. de morir dejando en la filosofía un vacío inmenso que acaso no pueda. llenarse en muchos siglos.
Y a. es, en efecto, extraño, que un solo siglo el siglo XIX, haya visto nacer, crecer y
madurar, tres grandes genios filosóficos: Au-.
gusto Comte, J. Stuart Mill y Herbert Spencer. Ese siglo tan fecundo en descubrimientos y en portentosas creaciones en el orde~ de
las ciencias experimentales y de sus aplicaciones industriales que han regenerado, ó por
lo menos, transformado el mundo; ese siglo,
único en la. Historia, que ha visto nacer la
locomotora. y el «steamer», el telégrafo, las vacunas preventivas, los rayos Roentgen, los
grandes explosirns, el fonógrafo y el teléfono;
que ha visto de las alturas d(scender una hada fecunda.nte y ben6fica, que es á la vez, luz
como el astro, calor como el volcán, empuje
como el terremoto, y que, nuevo sol, está llamada á trans[undir y á acrecentar la vida y la
felicidad, ahí á donde llegan sus destellos, tenía que ver florecer los genios filosóficos capa.ce,, de pronunciar el «fialt en el caos inextricable de los hechos concretos, de las verdades disperims, aisladas é innumerables que á
diario vierte ese cuerno de la abundancia inagotable que se llama la ciencia txperimental.
Los hechos aislados y las verdades dispersas son pedrería, rica y valiosa sin duda, inestimable á veces, pero necesitada de coordinación. Quien posee perlas, necesita hilos áureos y broches cincelados para construir collares, y quien tiene á la mano diamantes,
rubíes y zafiros, necesita engastes para formar
brazaletes, collares y diademas.
Comte, Stuart :\lill y Spencer, han sido los
maravillosos joyeros, los portentosos «orfe•
bres» que han sabido engastar en joyeles incomparables, la incontable y valiosa pedrería
que les suministra.roo tantos y tan notables
lapidarios.
Tres pensadores y tres sistemas; tres genios
v tres filoso[ías, tal es el balance del siglo diez
y nueve en punto á ciencia gener.11 y tendencia á la unidad dentro de la inagotable variedad de las verdades científicas.
Como es natural, cada uno de esos pensadores y de esos genios, tiene su abolengo y su
tendencia favorita y predominante.
Por la finalidad de sus doctrinas, más que
por la índole rle su método, Augusto Comte
procede de los Santo~ Padres y aspira á la
unidad del pensamiento y de la actividad humanas dentro de una teología, novisima y
extraña por su origen, pero casi enteramente
calcada en el dogma, y sobre todo, en la disciplina de la Iglesia Católica. Toda su portentosa síntesis filosófica, única en su género,
grandiosa, suntuosa y armoniosa como un
monumento, sólida como pirámide, simétrica
como figura de geometría, inconmovible como
cordillera, vasta y constelada como t.l firmamento, lo conduce á un sistema religioso,
uno, perfecto y compacto, con sus misterios,
sus dioses y su culto; con sus dogmas, artificiales, pero necesarios; su santoral y su martirologio; sus plegarias y sus ritos. Todo cuanto de más genial y de más grandioso contiene
la filosofía, se resuelve en jerarquías, en constituciones de cleros, en adoraciones del «Gran
Fetiche», en «resurrecciones de los muertos
amados», en ,calendarios y catecismos positivistas.»
Y á pesar de que la esterilidad del fin y de
los medios prácticos no corresponden á la inmensidad y á la grandiosidad de la labor filosófica, Augusto Comte pasará á la historia como uno de los más excelsos pensadores de la
humanidad, y la admiración y la gratitud de
la posteridad le están aseguradas, y justa y
brillantemente adquiriias.
· Stuart Mill procede más directamente del
Canciller Bacon, cuya obra filosófiCll., estupenda sin duda, pero frustránea y deforme,
perfeccionó y aquilató elevándola á la categoría de una biblia, de uua Santa Escritura de
la Ciencia Experimental, de un código de las

EL MUNDO ILUSTRADO

leyes y de los métodos de investigación de la
verdad.
En apariencia se propuso un fin más modesto que Comte y que Spencer; pero en realidad llegó, y sobre todo llegará, á resultados
mejores y más grandes.
Mill no se propuso como Comte y como
Spencer, formar, crear diríamos, un Co!-lmos á
la manern del que en manos de Humboldt,
degeneró en una pura y simple enciclopedia¡
no a!1piró á resumir en una magna concepción
sintética, todos los conocimieutos humanos
unificados dentro de un principio único y director.
Stuart Mill se preocupó de encontrar y de
codificar los procedimientos y los métodos fundamentales de la investigación experimental,
y de fundir en uno solo, plenamente sancionado y bien probado, la deducción de Aristóteles con la inducción del Canciller Bacon. Y
lo logró. Y asi como Aristóteles había codi ficado toda la dialéctica y Bacon todo el empirismo, Mill con sus Cánones de la Inducción,
perfeccionó y .racionalizó», digámoslo así, las
intuiciones del Canciller, y con sus principios
del Método Deductivo, soldó y consolidó en
ullo solo, admirable y portentoso, el viejo método silogístico del estagiri la con el método
informe y empírico del Canciller inglés. En
su calidad de codificador de la Inducción y de
amalgamador de los dos grandes métodos de
in vestigadón, Stuart Mill resulta más grande
que Aristóteles y que Bacon, y el verdadero,
aunque remoto, fundador de la filosofía del
porvenir.
Herbet Spencer abarca más que Stuart )Iill,
explora más que él y demuestra tanta congruencia y tanta unidad de criterio cuanta ostentó Comte. Como filósofo, grande, inconmensurable como e!-l, se nos antoja inferior á
sus dos gloriosos rivales.
Así como Comte nos parece, por los resultados de sus principios, proceder de los Santos Padres, y Stuart Mill, por las tendencias
de su criterio, descender de Bacon, Herbert
~pencer proviene á nuestro juicio de Laplace
y de Darwin. El lo ha negado, en lo que se
refiere á Darnin, afirmando que la doctrina
de la Evolución la profesaba antes que el eminente naturalista. Pero, en suma, no ha podido probar, ni era posible, que no se haya
inspirado en La.place.
Spencer, sea como fuere, es un coloso. Explorador audaz, secundado por una longevidad poco común, ha escrito una maravillosa
biblioteca de obras en las que no se sabe qué
admirar más, si la unidad inexorable del método, ó la abundancia y variedad de la doctrina.
.
Su testamento científico es una caverna de
Alí Babíi atestada de tesoros; el «Sésamo» es
la ley de la evolución. Cuando se trata de uh
explorador de esa talla, que ha visitado lo
mismo los polos que el ecuador, los amantes
de la ciencia no tienen otra actitud posible,
que la del respeto profundo, la de la veneración sincera y la de la. admiración entusiasta.
El tiempo dirá si ese Colón, descubridor de
tantos «Nuevos :Mundos», llevaba agujas locas
en sus bitácoras, y si sus triunfales carabelas
hacían agua por alguna parte.
A nosotros no nos toc:i. en el momento presente, más que doblar la rodilla y cubrir de
flores esa tumba ilustre.
Dr. éM. Flores.

..

Cuento Aureo
Psiquis, mujer al cabo, era imprudente y
curiosa. Mil desventuras le costó su primera
curiosidad, cuando quiso ver el rostro del
amante dormido, y una gota de aceite escapada de la funesta lámpara, ahuyentó al hijo de
Venus. Desde entonces, y por mucho tiempo
la vida fué para Psiquis una serie de malan:
danzas. Errante de país en país y de templo
en templo, saboreó todas las amarguras; padeció dolores y martirios extra.terrenos; de sus
ojos, convertidos en manantiales profundos,

contiuualll:~nte desboi:dados, corrían, cru
do sus meJ1llas, dos nos de lágrimas; y
nó tanto, tanto, y por tales veredas ue
saug_re v~rias veces tÍl}Ó de púrpura 1~ ~
doH J11zm10es de sus pies, y los jazmines lu
como rosas.
La miseria de Psiquis turbó al fin la i°'
sibilitlad augusta de los dioses· y la m'
cólera de Venus pasó como los incendios
crepúsculo. Fidelidad y constancia dieron
triunfo á Psiquis, y PRiquis, dichosa.yen
reinó sobre la tierra. Su trono, el más alto•
corte, la más ilustre; en ésta no había '
grandes artistas, poetas de corazones pu
filós~fos de }abios d!sertos. ~-os aduladoree
la ~em_a ~man por mcensarios liras, y
úmco mmenso el Verbo, hecho m(¡sica en
cuerdas, flor de luz en los labios. Pero á
no tan excelso y cortesanos tan ilustresdebf
según dijeron mm,hos, corresponder en riq
za y esplendor el cetro, la corona y los ata
reales. Y no más dijeron así, cuando a ·
de gusto exigente partieron á buscar po
das las comarcas del reino, las predioai
más raras, dignas de rrsplandecer en la
el cuello y las manos de Psiquis· revolvi
tesoros, ahondaron minas, rai:ga!on las en
iíus de la tierra y del mar; y la tierra di6
_oro y sus gemas: topacios, amatistas, esm
das, rubíes de sangre milagrosa zafiros de U
ta ideal, diamantes de aguas p;ras mien
el mar, profundo y rico, si bien pdbre de
dras preciosas, di 6, en corales y perlas l&lt;i
jor que tenía de besos muy rojos y e~au
muy castos.
De vuelta á la corte, los grandes a
echaron sobre los hombros de la reina el
to de_ armifio y púrpura; luego se dieron
trabaJar el oro, día y noche puliéndolo
puliéndolo, cincelándolo, pa;a después e~
tiren el oro bien trabajado muchas pi
fúlgidas y acabar la corona y el cetro· por
timo, engarzaron perlas y corales y ~n rio
co~ales y perlas corrió por la garganta de
qms.
El cetro y la corona, fulgurantes como
deslumbraron á la multitud puesta de h'
á los pies de la reina.
Pasaron días, años, generaciones de
b_re!:', y P~iquis, dic)10sa y en paz, oyendo
s1ca de hras y música de labios disertos,
naba sobre el mundo.
Pero una mañana, en el silencio de su
ba real, sola con sus riquezas, que brilla
en la penumbra con fulgores mortecinoe,
sorprendió reflexionando en lo inútil
corona y del cetro, en la mezquindad f
de su_m'.1nto, en la vana luz desusjoyaa,1
arrepmtió de haber aceptado como tributo
presente de las gemas. En eus reflexionee
gó á sentir uno como vago impulso de pi
acompaiiado de un movimiento de rebel
Se despojó de la corona y el manto, dep
cetro, y se vió de pies á cabeza, blanca y
nuda, como en remotos días pasados. Ne
gica de su ser antiguo, se avergonzó de ·
disfra1,ada como una mujerzuela vanidOIIL
sus atavíos regios vió una injuria á so
incomparable, porque la belleza de sus fo
era superior á la belleza de las piedras p
sa.s m{is raras; su cabello mús rico y lum'
que todas las coronas; su desnudez mú
que el armiño.
No contenta con despojarse del manto,
cetro y la corona, Psiquis resolvió destruir
ri_quezas, á fin de no recaer en pecado de
01dad. Pero sus manos, deliciosamente b
das, no sabían destruir como destruye la
no brutal de los hombres. Ella no er¡L
de reducirá polvo inerte su fortuna ydea'f
tar luego el polvo: su piedad infinita,
caba los seres y las cosas, y s~ piedad era·
nita por ser grande su ciencia. Estaba· ·
da en todos los misterios de la vida, y •
no tan prodigioso como el misterio de sa
pia sangre. Nunca se derramó en va
sangre de sus venas: en donde ésta ca.fa,
pertaba el germen de un ser de belleza
graciosa y con alas, como la belleza de P81
y á favor de tan inefable virtud, la so
pensó desembarazarse de sus gemas, con
tiéndolas en frágiles seres primorosos.
Sin echar siquiera una ojeada sobre la

nesta lámpara que debía d_e recordarle ~u imrudencia de antaño, se dispueo á realizar su
p usa.miento en la faja de luz que_ desd~ una
renta.na entreabierta. llegaba. á monr baJO BUS
pies. Con un largo estilo, áureo y tenue como
ra O de sol, hincaba sus dedos, y después c?n
el ~stilo, húmedo de sang~e, t?caba !as liedras preciosas hasta ~o deJar m una sm e, extrat\o bautismo sangnento.
Al contacto de la sangre hubo en todas las
iedras un estremecimiento de vida, y !as ge~as dejaron de ser piedras para convertirse en
larvas. Muy pronto desperezos de alas estallaron en las orugas de color; .Y corales y rubíes
fueron mariposas de alas roJas; las esmeraldas,
mariposas verdes; los diamantes Y. las perlas,
mariposas blancas; el zafiro, mariposa azul;
en tanto que de las piedras policromas volaron
policromas libélula!:!.
Psiquis como todos los cieadores, halló ser
buena su' obra, y se regocijó muc_ho al ver s:u
t,esoro convertido en bandada de_msectos. Libélulas y mariposas, antes de huir, se posaron
en la frente el seno, la espalda. y, sobre todo,
en el cabell~ destrenzado de Psiquh1, y en el
cabello destrenzado mariposas y libélulas fingieron un torrente de pedrería; luego revolotearon llenando la. estancia real de música de
alas y'palpitaciones de élitros, para es&lt;:8parse
al fin al través de la ventana entreabierta Y
perderse á lo lejos, como Psiquis las vió perderee entre las flores, entre los árboles, en ~l
cielo azul, amándose al aire y al sol, muy libre y sanamente.
.
,
La reina., con refinada lentitud, saboreo s:u
acto piadoso y, satisfecha de habertie .c~n~uc1do según el amor y la verdad, no auivmo las
consecuencias fatales de su obra. ¡Ah! no ha.y
como la piedad para co_me~er grandes e~rures,
y el acto piadoso de Psiquis fué el último .Y
el mayor de sus errores. Cuando se apareció
de nuevo ante los hombres, cuando su belleza
en lo alto del trono surgió blanca y de~nuda
como un lirio los hombres la desconocieron:
miopes estult¿s, de no ver sino el esple~dor de
las joyas, habían olvidado la belleza 10comparable de Psiquis. Y no_ solamente _la de~conocieron: entre la multitud hubo 1mbéc1!es
que gritaron al verla: ¡inmoralidadl ¡infamia.!
¡usurpación!
A tales gritos, la muchedumbr~, puesta en
pie, desconcertada y loca, ~eme_Jante á una
ebria de mil cabezas, empezo á girar, á reD;1~linar á titubear sin saber hacia dónde dm•
girse: falta de a~o, sin saber ant~ qué ídolo
postrar sus rodillas de sierva habituada á la
genuflexión y así estuvo, dese:;perando y vacilando ha~ta caer á los pies de un grotesco
mamar:acho de oro, que tení~ forma de asno,
con aire grave de pensador taciturno, S?bre lomos y anca un trapo carmesí, y por OJOS dos
inmensas crisolitas.
. .
.
Aun en lo alto del trono, Psiquis experimentó la sensación desesperante que ha Il;lª·
tado después á muchos hon:ibre~, la sensac1~n
angustiosa de una ooledad mfimta en medio
de la muchedumbre. Viéndose perdida para
siempre, bajó del trono y, como en su antigua
romería expiatoria, se fué por el mundo, de

Y como Psiquis no sabía de ingratitu?es,
no desamparó esa alma. de poeta; antes bien,
la llevó consigo, al irse en busca de u!1 mun•
do nuevo, no manchado de humam~ad; Y
siempre eu compafiía de esa alma, v?lo hasta
posar los cáudidos jazmines de su pies en la
Vía Láctea luminosa y &lt;lasa.parecer por la gran
ruta del cielo, blanca y azul, empedrada de za.
firos y diamantes.
)L\NUEL DíAz RooRÍGt'EZ.

o
En el Conservatorio

Concurso de Piano

SEl-lORI'i'A MARÍA SOT..ORZANO, ALUMNA
DEL CONSERVATORIO.

templo en templo, de país en país, caminando, porque sus alas entorpecidas por la inacción no recordaban el ímpetu glorioso del vuelo. Recorrió todas las comarcas de las cuales
había sido reina y sefiora, y en ninguna parte la reconocieron los súbditos, despojada como iba de suntuosas insignias reales.
Por fin, después de muchos de~e?gafi_os, decidió alejarse de los hombres y V1vir, mientras
las alas débiles cobraban nuevos bríos, en
cumbres deshabitadas. Y asi, alejándose de
los hombres, vengóse de éstos, ¡,ues á medida
que ella se alejaba, los hombres padecfan 1;11ás
y más de una extraña ceguera que les obligaba. á ver las cosas como al través de un velo
áureo.
Pero los dioses reservaban á Psiquis, con la
suprema aleg1ía del vuelo, la alegría de hallar en una de las cumbres á las cuales trepó,
en la cumbre más alta, al único de sus vasallos que supo reconocerla, porqu~ la nube color de oro no empañ.aba sus pupilas. Era un
pobre diablo moribundo en la flor de los a_fios,
mitad mendigo, mitad trovero. Bohemio le
llamaban desdefiosamente los hombres, y lo
creían estúpido porque despreció la riqueza,
el poder y los abrazos infames.
No tenía sino un manto agujereado por las
lluvias del cielo y las piedras del cami~o; pero
él no se hubiera trocado por el más rico poseedor de tesoros. Durante su vida vagabunda recogió claros de luna., puestas de sol, gorjeos de pájaros, fragancias y músicas del bosque, y con todo eso construyó suefios, muc~os
sueños hasta haber en su alma tantos suenos
como hay celdas en el panal y flores por primavera. en las acacias.
.. ,,,.... ""..,,... !f'

El pasado lunes se efectuó en el Tea~ro del
Conservatorio de Música y Declamación, el
concurso de piano abierto entre los alumnos
de ese establecimiento, con el laudable :propósito de estimularlos en su carrera artística.
El Jurado Calificador, después de tomar
minuciosamente en cuenta, tanto las facultades de los alumnos como los conocimientos
que demostraron poseer. acordó otorgar el primer premio á la Srita. María_ Solórza~o, Y, el
segundo al niño Rafael )lontiel. La Snta. Solórzano es muy joven aún y lleva sólo cuatro
años de seguir el estudio del piano. El nitio
Montiel cuenta trece años de edad, y hace
tres que comenzó su aprendizaje, habiendo tomado ya parte en algunos conciertos.

EL NI~0 RAFAEL M0NTIEL, ALUMNO
DEL CONSERVATORIO.

Los adelantoe de que en el significativo torneo dieron pruepas muy claras los dos alumnos, y sus excepcionales disposicione~ ~.la
música, hacen que ee les tenga, y con Justicia,
como una bella esparanza del arte.
El Jural:lo Calificador estuvo compuesto de
los Sres. José Rivas, Presid1,nte; Gustavo E.
Campa, Secretario; Carlos J. Meneses, Al_berto Villaseñor y Rafael Tello, Vocales propietarios, y Julio ltuarte y Luis Moctezuma, suplentes.

o

ti P•ID de Gobleroo en Too.•

TOLUCA.-EL PALACIO DE GOBIERNO, SEGéN EL NUEVO PROYECTO.

Por iniciativa del Sr. Gral. D. Jo&amp;é Vicente
Villa.da Gobernador del Estado de México,
pronto ~ornenzarán laa obras de construcción
de un tercer piso en el Palacio que en Toluca
ocupan actualmente las Ofici!las del Poder
Ejecutivo.
El proyecto, de cuya hermosura. podrán
juzgar nuestros lector.es por el grab9:~o que publicamos, se debe a.l Jefe de la aeccion de Ingenieros de dicho Estado, Sr. Guzmán, quien
ha fijado el costo de la.a obras en $25.000.00
aproximadamente.
No cabe duda que con la ejecución del proyecto, mucho ganará en belleza el edificio mencionado.

�bo~lngo 20 de Diciembre de 1903

EL MUNDO ILUSTRADO

D'&gt;m}ngo

EL MUNDO ILUSTRADO

. de DkiemlJre de

20

1903

BALADA ALEMANA
L.a Rlaueza de los PrínGioes
De sobremesa en la gran sala del ca~tillo de
Worms los príncipes alemanes ensalzan á porfía el n&lt;imero de sus vasallos y la riqueza de
su país.
-Magníficos.ªº? mis dominios--;-dice el
Príncipe de SaJoma-y grande es m1 poder.
En las minas profundas de mis montafias, la
plata se encuentra en abundancia.
-Admirad la fecundidad portentosa de mi
reino-exclama el Príncipe electo del Rin.-¡Qué hermosas cosechas en los valles! ¡Qué
delicioso vino en las montafias!
-Grandes villa&amp;, ricas abadías-interrumpe
Luis de Ba.viera,-he ahí lo que distingue mi
territorio; ¿ valen lo que éstas vuestros tesoros?
l p, .
Eberhard, el de 1a larga barba, e nnc1pe
tan caro al \rurtenberg, habla á su ,·ez:
-Mi país sólo tiene pequefias aldeas; en sus
montafias no se encierra el oro ni la plata. Pero hay en él algo que tengo en más que la plata y el oro: yo, su príncipe, puedo sin tem~r
reclinar la cabeza en el pecho de todos mis
súbditos.
El Príncipe de Sajonia, el de Baviera y el
del Rin exclaman á una voz al oírlo:
- Co~de de larga barba, vos sois el más rico de todos nosotros; vuestro país tiene lo que,
para un príncipe, vale más que todos los tesoros.

&lt;X&gt;

En el Cernenterio

LA 1'.:XCURSIÓN DEL COLEGIO MILITARÁ S . MART1N TEX..\lELUCAN-f;L CA!IIrO DEL SIMULACRO.

L.\ EXCURSIOl DEL COLEGIO MILITUt .
Siguiendo la costumbre establecida de algunos afios á esta parte, en la segunda. quincena del mes de noviembre se efectuó la excursión que, para poner término á los trabajos escolares del afio, debían emprender los
alumnos del Colegio Militar, bajo las órdenes
del jefe del plantel, señor General D. Juan
Villegas.
La excursión se ll!lvó á cabo con resultados
muy satisfactorios, según se nos informa;
pues durante ella, los cadetes tuvieron oportunidad de ejercitarse en la construcción de
algunas obras militares, tan importantes como
las de puentes provisionales, y en el servicio de
campafia.
Antes de su regreso á la capital, los alumno!I tomaron parte en un simulacro de guerra
que se efectuó en las cercanías de S. Martín

Texmelucan, bajo un plan perfectamente concertado.
En esta función de armas, que presenciaron numerosas personas, entre las cuales se
encontraban algunos jefes del ejército, el Colegio demostr6 su buena instrucción y disciplina, haciéndose acreedor á los más entusiastas elogios.
En cuanto á los puentes en cuya construcci6n trabajaron los cadetes, fueron dos: uno
de alambres, colgante, que se tendi6 para
unir las dos oriJlas opuestas de una barranca,
y otro, sobre balsas, en el río Atoyac. Los
puentes fueron sometidos á las correspondientes pruebas de resistencia, haciendo que desfilara por ellos la tropa.

..

¿No consiste el postrero placer en atizar el
pasado, á fin de hacer brotar de él toda vía una
que otra chispa?-BEAUREOARD

Flor de Tumba
Ibamos por el campo de la muerte
hablándonos de amor con la mirada·
te veía en mi brazo reclinada
'
cual yedra débil en el roble fuerte.
De pronto, de un arbusto que la suerte
plant6 en la tumba de tu madre amada,
cortaste, toda trGmula y turbada,
esa flor ayer viva y hoy inerte.

Fué cuando allá abajo
se perdió el cortejo;
fué cuando quedamos él y yo bien solos
en el cementerio.
Fué cuando el sol daba
Su último destello,
dorando las copas de los verdes sanees
y las blancas cúspides de los mausoleos.
Habló el pobre joven,
yo le oí en silencio,
y eran sus pa!abras dolor?_sas como
si fueran gemidos. Y me d110:

LA E..'íCURSIÓ:-l DEL COLOOIO MILITA R.-PlJI•:;o.Tl•: !--OBRE BALS.\S l•'LOTA:N'TES.

-¡Siento
que mi alma se biela
cuando lo recuerdo!, ...

··········· ...... ·· ·· ··· ····· ·· ....... ···········

Gna blanca sábana cubría el cadáver
de mi hermano muerto.
La tela esbozaba,
como en un bosquejo,
la. cabeza rígida
y las manos puestas en cruz sohre el pecho.
¡Cuando cierro los ojos, parécerne
que estuviera viéndolo!
Por bajo la tela de la blanca sábana
los pies asomaban de mi hermano muerto.,
los negros zapatos
.
sur¡dan por bajo de aquel blanco henzo.
Los negros zapatos
-tan negros, tan negroscuya planta ya no volvería
Á. pisar el suelo ...
¡Cuando cierro los ojos, paréceme

que estuviera viéndolo!
Los zapatos que llevan los vi vos,
tienen vida. ,\quellos
que asomaban alzando la"sáhann,
estaban bien muertos ..

················· ............ ....... .

, Se me hiela el alma
¡,uando lo recuerdo!&gt;
Fué cuando I a noche,
como un negro océano,
inundó la &lt;&gt;iudad misteriosa
&lt;1ue habitan los muertos.
Fuó á la triste hora de las 01·aciones,
cuando en el silencio
suenan lentamente las viejas campanas,
y allá en los aleros
de los campanarios, los trág-icos bubos
mascullan sus rezos ....

Me la entregaste y la prendí gozoso
al noble coraz6n que martirizas
con infantil carácter caprichoso.
En él yace con otras emociones:
¿Qué fué ayer?-Una flor sobre cenizas.
¿Y que es hoy?-Una flor sobre ilusionee.

':Juan '13. CJJelgado.

..

México, á 6 de diciembre de 1903.

SONETO
Déjame contemplar con embeleso
La límpid11. mirada de tus ojos,
Y el vívido carmín de tm1 sonrojos
Donde se encuentra tu pudor impreso.
Deja que de mi amor en el exceso,
Sin provocar, bien mío, tus enojos,
Beba anhelante de tus labios rojos
El néctar puro qui:\ secreta el beso.
Y escuchar de tu voz el dulce acento
Re~onando harmonioso en mis oídos,
Embriagándome ¡oh virgen! con tu aliento;
Y en uno nuestros pechos confundid&lt;&gt;",
Del éxtasis sentir en el momentc&gt;,
La sensación que embarga los sentidoe.
IIermosillo, diciembre H de 1903.
PUENTE COLGANTE SOBRE UNA BARRANCA CONSTRUIDO POR LOS ALUMNOS DEL COLJ-XHO MILITAR.

Facundo Berna{, h.

NUESTRO PAIS.-ACUEDUCT0 DE ,\MATZI;o.AC (CUER:N'AVACA.)

M. :\IAGALLA:-IES M0URE.

�1903
D'&gt;mingo 20 de Diciembre de

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUS!l'RADO

Domi'ogo 20 de Diciembre de 1903

•Que no hay Dios? ¡Qué blaslemial
Dios ..... .
( En aquel casto y puro
primer beso de amor,
cuando de nuestras almas
las nupcias consagró.)

yg he contemplado á
Alos Agente, l Subirriptore, de

"El Mundo Ilustrado"
U\S NUEVIIS PRIMI\S
Entre agentes y subscriptores de este
nario, ha surgido la duda de si d
aumentarse. el precio de subscripci6n por
valor especial del número extraordinario
3 de enero pr6ximo, y desde luego h
constar: que cuantas mejoras se hagan en
edición, serán á heneficio &lt;le todos los a
dos, naturalmente, sin aumento de gaatoe
ra ellos.
Todas las personas que nuevamente ,e
criban,. á contar del mes citado, recibil'ÚI
el precio normal de subscripción tanto
ejemplar,que aisladamente valdrá 'cN
como las novelas que repartirá este peri
ya encuadernadas á la rústica y cuyo im
no baja de S 1.50 en las librerias.
Deben, puee, apresurar todos sus
para que se puedan atender en su o
dad, pues de lo contrario,pueden quedane
el número extraordinario, que ha tenido
una demanda inusitada.

w.-.......-.....v.....................
la Colegiata, hubo loterías, rilas de oh"
juegos permitidos por la ley, siendo i
bles los vendedores de golosinas que, ·
dos al aire liore, anunciaban á. grito
las frutas de la estación ó los •platilloe,
ritos de los «romeroi=:».
Las ceremonias religiosas fueron sol
ma•. Por la mafiana hubo misa cantada,
ciando en ella el Sr. Arzobispo, y por la
de, un «ejercicio•, que se vió muy conc ·
En cuanto á los escándalos que en
• tiempo fueron de rigor en la Villa porla
afluencia de forasteros y de gente del p
bajo de la Capital, parece que van, poco i
co, desapareciendo; la policía tornó en
vez las medidas indispeneables para evitar
Uesórc.lcnes que puditrnn ocurrir, y no ha
por fortuna, más que riñas insign ificaotel.

..

RIMA

LA VERBENA DE GUADALUPE -ENTRANDO AL SANTUARIO.

Ld Verbend de GUdddlupe
Las fiestas que nño por afio se celebran en
la Villa de Guadalupe el 12 de diciembre, tuvieron en esta ocasi6n un lucimiento extrnordinario. Multitud de ,peregrino•• de los Estados limítrofes y de los pueblecillos del Valle,
acudieron ese día al Santuario del Tepeyac,
insuficiente parn dar cabida 1\ la muchedumbre qu see ngolpaba II sus puertas, ansiosa de

concurrir {l In. gran función que se efectuaba
con asistencia del Sr. Arzobispo A!arcón, del
Cabildo iletropolitano y de innumerables familias y corporaciones piadosas.
El aspecto que presentaba la Villa, ordinariamente triste, era de llnmar la atenci6n: las
plazas y las calles se veían concurridísimas,
notándose en todas ellas el desbordamiento de
entuRiasmo á que dan siempre ocasi6n, entre
nosotros, laR graneles verbenas populares. Bajo las «tiendas» improvisadas en las afueras de

¿Que no hay alma? ¡Insensatos!
Yo la be visto: es de luz ......
(Se asoma á tus pupilas
cuando me mira• tú. )
¿Que no hay cielo? ¡Mentira!
¿Queréis verle? ¡Aquí está!
(Muestra, nifia gentil,
ese rostro sin par,
y que de oro lo bañe
el aol primaveral.)

J,.A VERBENA pEQUADA1'CPE.-ASPEC'IO DEL\ PLAZA l&gt;E HIDALGO ,

¿Que no hay infierno? ¡Sí hay ...... !
(Cállate, corn.z6n,
que esto, bien, por desgracia,
Jo sabemos tú y yo.)

Rubén Daréo.

o
EN EL "C0TILL0N CLUB"
Hace algún tiempo que un grupo de seíío·
ritns y caballeros muy estimables fundó en
México un centro recreativo con el nombre ele
,Cotillon Club», 11 fin de organizar, periódicamente bailes y reuniones de caracter íntimo.
Estas 'reunioñes se ven siempre con?urridas
por numerosas damas de nuestra sociedad y
de l~s colonias extranjeras y se efectúan en los
elegantes salones que la Sra. Tennent tiene
establecidos en esta ciudad.
l!ltimamente y con el objeto de celebrar la
reelección de la presidenta y de la vicepresidenta de la. agrupación, el «Cotillon» organizó un baile de «cabezasi&gt; que, tanto por su
originalidad com~ ~r lo s~lecto de la concurrencia que ;í él as1s1Ió, ha sido uno de los más
notables que se han efectuado en aquellos saloues. Las damas vestfan lujosos_ trajes, de
seda en su mayoría, y llevaban pemados caprichosos.
En otro Jugar ofrecemos fotografías de al~unas de las principales 8eñor1tas concurrentes al baile.

o

POSTALES
Tu cabellera, que llueve
sobre tu rostro arreboles,
es una explosión de soles
sobre una rosa de nieve.
Y ese lunar que fulgura
en tu rostro, es una estrella
sobre una ideal blancura ... .. .
Es una cosa muy bella
sobre una cosa muy pu'ra.

•
••
Tu oscura cabellera
Cae sobre tus hombros de alabastro
Lo mismo que un follaje en primavera;
Brilla en tus ojos el fulgor de un astro,
Y en tus labios, botones encendidos,
Aletean los besos,
Como si fuesen pájaros traviesos
Que pugnan por volar hacia otros nidos.
VÍCTOR RACAMONDE.

LA VERBENA DE GUADALUPE. -EN LA S

¡Cuán corto le p~rece siempre el tiempo á
quien ama el traba¡o!-OTro.

*
Prop6nte dar:e gusto al mundo, . y no tendrás un solo momento de tranqmhdad. -ER·

AFU ERAS DEL SANTUARIO,

La misericordia es parte integrante de la
justicia. -X.

*

Los niños de los hombres malvados, son los
más dignos de protección y carifio. -A1YER.

*

y_.\..HltUNG.

*
Hazle caso á la gente incivil cuando se bu~le de ti, y el resultado será que se mull!phquen sus burlas.-EYANGILE.

LA VE;&amp;l}ENA~DE

Por lo regular, las naciones poderosas h_a•
cen una vasta siembra de male-s para sí mismas al abusar de RU fuerza en contra de los
pueblos débiles. -XIEl!A~D.

QAUOA~U~E.-ASPECTO DE UNl\.

CALLE,

�Domingo 20 de Diciembre de 1903

IIIL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTIUDO

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"Baile de Cabezas" en el CotiUon Club.-Damas eoneurrentes.

"Baile de Cabezas" en el CotiUon Club.-Damas eoueurrentes

Domingo 20 de Diciembre de 1903

�D:&gt;mingo 20 de Diciembre de 1903

EL MUNDO ILUSTR.ADO

Eb MUNDO ILUSTIUDO
e..z=

Por el Estado de Guerrero

I lI

El manto azul que la ola había colgado en
los hombres de Edda, lucía como los olandos
tintes de un cielo tropical, y en los encajes
ron que la eflpunm había urna&lt;lo los bordes
del vestido, reflejnban los camhinntes colores
del lucero matutino, que pestafieaba ya rnhre
c•l Jpjano horizonl&lt;'. l'nn diadema d(' ·blancas
perlas ceiiía la fre11tc de la niiia, ~· caprichosos
corales se enredaban al rededor &lt;le los brazos
v del cuello, que robaron el suave tornai-ol al
'finísimo y fre~co nácar. A nidndos en las vueltas de la riza1la cabellera de oro y ei:rondidoR
entre los pliegues del ropaje, asomaban i;u~
picarescaR cabecillas los recuerdos, esos meni,ajeros del amor, que atraviesan veloces }os
tiempos y laR distancias y que, ya introduciéndose en el oído con música agradable 6
en los ojo11 con un rayo de luz, yn, en fin, ilega1vlo al cerebro envueltos en desvanecidos
perfumei;, oFan eacudir las fibras de un alma
adormida, para llevar á ella Ir. vidá, la ilui-ión
y la esperanza.
Edda recorrió con paso ligero unas tras otrns
las habitaciones del castillo hast.'l. que halló ni
Clan i;1entado en el extremo de su alcoba feudal. El insomnio manti&gt;nía abiertoi- los púrpados enrojecidos del seductor, y al detener:-c
Edda delante de él, volaron los recuerdos que
1&lt;e habían escondido en su vestidura de cristal

Viaje del Sr. Gobernador

Con el objeto de cerciorarRe de la situación
en que Re encuentran lo!:1 diYersos Distritos de
la Entidad que ~obierna, el Sr. D. Agm,tín
~lora, Uobernador de Guerrero, emprendió
hace poco un largo viaje á trav&lt;:s de aquel I~stado.
Acompañaron al Sr. ~lora durante su excursión sus ayudantes y un grupo de sus amigos, quienes partieron de Chilpancingo, juntamente con aquel funcionario, rumbo á l\1exquititlán y Apihualco. En las fincas azucareras que posee en Guerrero el Sr. Gral. Frisbie, el Sr. Gobernador y su comitiva fueron
obsequiados con un almuerzo. De allí continuaron su marcha, al día siguiente, con dirección á Sila, Cacha.pe, Chapa, Teloapan,
Almoloyan y Aguacate, terminando la joma.da en Cusamalá. De Cusamalá, el Sr. Mora y
sus acompanantes paf'aron á Coyuca de Cata•
lán, uno de los pueblos más florecientes en
la industria minera. Por último, el Sr. Gober•
nador visitó Otoletlán, Guerrero del Oro, y
Xanzintla, atrave~an&lt;lo l&amp; Sierra Madre, para
regresará Chilpancingo. Durante su excur11ión, el Sr. Mora recibió de sus gobernados
inequívocas muestras de adhesión y respeto.
En este número publicamos algunas fotografías de lugares pintorescos é históricos, tomadas para nuestro semanario por uno de los
caballeros que acompañaron en su viaje al Sr.
Gobernador.
•

00

El Ciar, d~ Staffa
I

1 •

Sobre la costa erizada de arrecifes se levanta el peñasco gigantesco contra el cual rompen con furor las olas embravecidas del mar
de Caledonia. Los árboles seculares tuercen
sus brazos flexibles, y saltan las hojas amontonadas en el estrecho sendero, girando en
remolino al compás de la música con que gime el viento helado del Polo al subir los picachos que se yerguen sobre la tierra, medio
cubierta ya de nieve. La mansión solitaria
del Clan refleja su faz de piedra en los charcos que á su paso deja el torrente y contempla con sus abiertas ojivas el espantoso abismo en cuyos bordes reposa los duros pies.
La luz que sale por las ventanas se dilata
en l~s ~ieblas que ~a envuelven como ligero
conbnaJe, y el clann del heraldo anuncia. la
llegada del huésped que viene de lejanas tie-

Domingo 20 de Diciembre de 1903

G U EnnErtO. - PL,\Z,\ PRINCil'AL DE COYUCA,

G U ERHERO. - U~ RINCÓN DEL\ CASA QUE OCUPÓ EN CHICHIHUAL CO EL GR\L, D, NICOL.\S BRAVO

mis á tomar parte en las fiestas del svberbio
señor.
Uua sombra se desliza impelida por aterra ·
dor fantasma junto á los callados muros del
casti~lo, y baja luego jadeante por encima de
los nscos,llevando en sus brazos una criatura
recién nacida que llora entumecida por el frío
buscando con la boca entreabierta el nécta~
de la vida que vierte el fértil pezón. Pero al
ll~gar al borde del peiiasco, la sombra y la
mña. desaparecen al empuje de la enorme mano que las condujo al precipicio: se oye caer
un cuerpo en el a~ua, la ola pasa, y d &lt;!spués
de tragar dos vfot1maP, escupe rabiosa e!!puma sobre la frente de piedra del majestuoso
pefi6n.

...... .................. ................................. .
~

A la ma.fiana siguiente, la humilde cabaña

de Edda, la perla de Staffa, estaba desierta,
y contaban las sencillas gentes del lugar que
un año antes había entrado en ella la seducci6n bajo la figura de un joven Clan· que el
remordimiento había cerrado la pue:ta de la
choza, basta. que la noche anterior el negro
fantasma de la desesperación había arrebatado á la muchacha y al fruto de su falta en sus
robustos brazos, para precipitarla en el mar
desde la roca de Sta.fin.

y espumas y fueron á posarse sobre la frente
abrasada del desdeñoso amante.
Este se levantó, y as6mando~e á una de las
ventanas, vió á lo lejos la silenciosa cabaña,
que envuelta en las dudosas sombra:;, parecía.
desierta.
-¡Pobre Eddal -exclamó el joven, y ansioso de ensanchar sus pulmones con el aire fresco que bafió su rostro, salió á respirarle fuera
con más libertad.
Dirigió inconi-ciente sus paflOS hacia la cabaña,ante la cual se detuvo sorprendido.
-¡La puerta abierta, desierto el hogn.r!exclam6; y amontonados los recuerdos sobre
su frente, extrajeron una lágrima que vino á
refrescar SU!'I ojos. A través de aquel cristal
las formas de Edda Ele hicieron entonces visi~
bles, y arrojándose el Clan en su seguimiento
salió tras ella de la cabafia.
'
El fantasma del remordimiento, sentado
junto al revuelto lecho de la niña, babia pueRto á aquel hombre su mano &lt;le fuego sobre el
altar de la conciencia. y moi;trádole Ja¡;¡ huellas del crimen consumado por Ali ca.usa.
-¡Edda, Edda.!-clamaba el Clan pen;i11:uiendo la vaporosa sombra que se ~lejaba
hasta que al llegar ú la roca, le envuelve en:
tre sus brazo,-, desprende lo,-. pies del suelo, se
mece un punto sobre las olas embravecidas y
se sepulta con su amante en el fondo del abismo.

II
En el fo~do d~ las profundas agua11 del mar
de Calecloma, baJO las peñas y arrecifeRdel11
costas escocesas, tiene la Reina de las hadu
del mar uno de sus más 11untuosos palacioe.
Apenas flota sobre Jai;; ola!I el cuerpo de un
n~ufrago, cuando un enjambre de gallard11
mnfas le arrebata, y haciéndole girar de mano en mano,le arrastra. en confuso remolinoi
la manf!i6n de la Poberana.
. Allí fué conducida. Edda, que abrazada al
1~ocente fruto de su amor, contemplaba con
OJOS asombrados las vastas galerías de coralee
y de ~erla~ que se extienden á lo lejl)R en todas direcciones, hasta que en medio del l'I•
pléndido sn_lón del trono, iluminado por la
fo~foresce~c1a qu_e, semejante á una lluvia de
m1crosc6p1cas chispas, derrarnahan lascorrien•
tes subt~rr{meas por todas parte~, se hall6 en
presencia de la bella y absoluta Reina de aquellas regiones.
La. pobre nifia no osaba levantar los ojoe,
deslumbra.da por tanta luz y hermosura· pero
el hada del mar, haciéndola. sentar sobr~ mullido diván cubierto de algas de limpios y bri•
llantas colores, le tomó las manos con carifio,
y besándole la frente, le dijo:
-:No.temas, preciosa joven, haber veni~o
á m1 remo á aumentar el número ya infindo
de mis v~sallos. Una vez traspasados IOII Jími•
tes de m1 vasto imperio y abiertas las puerlll
de la muerte, se ha entrado en el reino de la
igualdad y de la justicia.. Allá en el mundo
~n que viviste, has sido víctima de las dee1g~aldades y de la pasión; yo habré, si tu
quieres, de hallar para ti la reparaci6n que
mereces.
-Entonces---dijo Edda - devolvedme el
carifio del Clan de Staffa. '
-Oye!-contest6 la Reina de las hadas.Mira. al tra~é;i de esas aguafl. Mi reino y mí
poder son mmen.,oe; pero i-us límites se detienen allí donde la tierra le levanta una ha·
rrera y dl)ncle Iuchnn mil olas encret-padas con
las huesteR que ¡:obre ella~ de~ata el viento,
Pero si quieres subir otra ,·ez á ei:,e mundo de
donde has venido, yo hnré que la DiOf&amp; de
las nieblas te leva11te en RUS brozo?, y nRf, en·
vuelta en manto ele transparente e11puma, podrá~ conducirá mi pal&amp;cio nl Clan eng11ru1dor
que la soberbia. arrebat6 /\ tu cnriño !'iempre
qué sepns despertar en su coraz6n ~l recuer•
do de su amor.
Y á la hora misma en quP abandonando 1'1111
choza8, cuchicheabnn los p~sradores mientni•
que tendían flUS redei;1, la 11iebla mb.tinal, al·
zando en sus brazos á la joven E&lt;lda, la bacf•
entrar por las ventanas del viejo torreón,

··············································· ············

Al retornar los pe¡;cadorei::, ya alto el "ºl en
el cielo, hallaron tres cadáveres tendidos en
un recodo que forma. el mar en la orilla.
Hoy repoi-an juntos los tres bajo las bóvedas del casti)lo de S~affa, mientras es fama que
tres almas viven felices y para "iempre unidas en la gruta donde tienen su morada las
hndas del mar de Caledonia.
&lt;:. S&lt;·nwKn:n LA)L\H

00
Mi Sueño Familiar
DE YERLAINE
T f•n,:o A mct.nH~n n n 1-11e1io, qnC' ('lío mt II!.l yc r enennto
c•o n m i cic:!--l'(•l &lt;~ 11ln q tlt• ,o 0 1110, 11 1 t • ll' t• ,,/t,-nt ·
•

c¡ue por eompl.-.to no t :,i, In m l:-11111 nnt~ ,p u~a h ur;,
1,t pu r compl oto~ otrn ¡ ,· me f"OIUJ•f'l'r ric taanto! •

¡~,\lo t.•lla me c-omprenrlp! }" hicn ('(llJOl"'C t un uto
fc,rma t•l problema ~ny! trh,tc dt• mi ,1 dn h old oru'
Ji&lt;1.., fm~o., q\lC atornwtlhlll mi fN·nto nht 1&lt; NHl11ra·
l'lh1 sl,to los .ah(&gt; refrew,ir con su llanto
·
---:-i.E~ 10ort•rn1 ti(•~ rnhiA.,- -&lt;·limo t·~ c•lln. lo IJ.: tlflro
-¿."'--u nnmhre'T Yo recuerdt, q ue es dul&lt;"c y es w nÜro
t·omo CS(.1:- ch• ln."I noliu~ pc ntidas ¡,ronhuut•nh•.'"'
•
l&gt;c IM e,!Jltua., tiene aquel ml111l'lnclcrto

,, t'.n "'\l V f)Z ele otro mundo, h luncln y t,ent.vc.' 1'(0 sit•nt~•
1a tnllexlón de la.~ ,·occ,¡ amada.• que ,o han muerto! ·
)IA~t'EL S. l'ICHARDO.

GUERRERO.-VISTA DE TELOAPAN,
ESTUDIO FOTOGRÁFICO,

(Col1ccló1 Pellandlnl).

�Domingo 20 de Diciembre de 1903

Dommgo 20 de Diciembre de 1903

mL MUNIDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

•

Notas Extranjeras
Parca se manifiesta por ahora la crónica del
mundo exterior. Los acontecimientos políti&lt;'OS se parecen, en ,esto, á los suicidios; cuando alguno de los miles de desequilibrados que
sobre la tierra alientan, se cama ó se juzga
cansado y atenta contra su existencia, muchos
son los que le siguen. No parece sino que esperaban la voz de marcha, dispuestos á emprender ya el &lt;(Viaje largo». Y lo mismo acontece en el muudo de la política; cuando algún
soberano, por ejemplo, se presenta á hacer
una visita de cortesía á otro de los monarcas
europeos, las visitas se suceden rápidamente
y los acontecimientos con ellas relacionados
varían y pasan con la rapidez misma con que
en los cinematógrafos se sucede una vez y mil
la misma vista, con la diferencia insignificante que produce, sin embargo, la ilusión del
movimiento y de la vida.

en los terrenos planos su mochila, su arma y
sus municiones en el cuadro de acero de la
máquina. En cambio, tiene que llevar en hombros la máquina entera y la dotación reglamentaria en cuanto el terreno se vuelve escabroso. En las anteriores maniobras del ejército francés, por cada día que pudieron marchar
los ciclistas en sus máquinas, solamente se
calcula que una hora hayan debido cargar en
hombros sus aparatos.
Se ve que los esfuerzos bien dirigidos del
Capitán Girard han alcanzado una victoria.
Hace años que se creyó que la bicicleta venía
á resolver el serio problema de la infantería
ligerísima que las tácticas modernas exigen.
Vino después, como pasa siempre, la reacción,
tan desproporcionada como había sido la acción misma en favor de la máquina, y entonces se dudó hasta de que fuera posible hacer
maniobras con soldados ciclistas. A desmentir la especie vienen los trabajos de la Compañía Girard, que han sido comentados con elogio por el mismo Estado Mayor, que toro&amp;
parte en las últimas maniobras.

***

***

Thiers, el Presidente francés, uno de los
presidentes que mayor derecho tendrían al
mármol y al bronce, acaba de ser inmortalizado en una estatua hermosa, obra del escultor
Guillaume. La estatua ha sido ya inaugurada
en la rotonda cercana á la Sala de Audiencias
del Parlamento de París, donde el orador obtuvo tan brillantes éxitos.

Se acerca el invierno, por mejor decir ha
llegado ya s. los puntos situados más al Norte
de nuestro país. Los clima&amp; siemp1e iguales
de nuestras altas mesetas, la &lt;(eterna primavera» que los poetas cantan, no deja de tener sus
graves inconvenientes, y, entre ellos, no es el
menor el de que á una eterna primavera es
indispensable que corresponda una eterna apa-

¡

las reheliones habían sido insignificantes. Pero ahora la guerra anglob6era ha pasado y
los hotentotes han vuelto á sus montañas armados con lo:! fusiles que los ingieses y b6eros les pusieron en las manos durante la campaña.
Ya que los hotentotes han batido á los destacamentos teutones, los bóeros se ofrecen á
su vez á combatir á los negros. Se han presentado muchos voluntarios bóeros á las autoridades militares de Warmbad, solicitando de
ellos que se les admita en las filas del ejército
colonial, en defensa de la colonia misma.
Nuestro grabado representa el acto del juramento, por el cual los bóeros se comprometen á pelear con lealtad en el ejército alemán.

***

ESTATUA ERIGIDA ÁTHCERS EN PARÍS.

riencia de la naturaleza y un eterno aburrimiento.
En los países septentrionales, el frío llega
agitando sus mil cascabeles de hielo. Se aprestan los patinadores; se sacan de las cocheras
los trineos. La sangre bulle, y los sports de
invierno adquieren toda la animación que les
presta la presencia de esos dos grandes misterios y de esas dos grandes blancuras deliciosas:·
la mujer y la nieve.
Holanda, por su situación topográfica especial, es la primera de las naciones de Europa
en las cuales el sport de invierno se practica.
No solamente se patina en los sitios en lod
cuales se encue11tra suficiente espesor de hielo, sino que se adoptan los trineos para todo
servicio durante los meses fríos, porque es
bastante la cantidad de nieve que cae en las
cal les para roantene1 siempre una cubierta helada.

***
La rebelión de los hotentotes en las colonias
alemanas de Afriea, es una de las notas de sensación, no solamente por el hecho de que obligue al ejército del Kaiser á combatir en las
lejanas regiones malsanas y calurosas sobre
toda ponderación, sino porque ha sido la causa de que varios colonos perezcan en W arrobad.
Desde que los alemanes se establecieron en
el Africa occidental alemana, hasta la fecha,
FRANCJA.-LA:cc:MPAJ;1fA DE CICLI&amp;'TAS DEL C'APl'TÁN GlRARD.

Rodean la estatua los bustos, en bronce, de
los que más le ayudaron en los momentos de
peligro y de lucha. La estatua misma es de
mármol pentélico admirablemente tratada, según la unánime opinión de los peritos.
La base del monumento es una obra de arte de por sí. Es de mármol de color, una de
esas escasas obras de mérito, en la cual se ha
hecho una harmoniosa combinación de colores, escogiendo entre los mármoles extranjeros los que mejor se prestan para ello.

***
La Compañía ciclista del Capitán Girard,
está llamando la atención pública en Francia,
por el éxito que regularmente obtiene en las
misiones que se le confían, aun en competencia con los servicios especialeR de Estado Mayor, que son de caballería. La máquina que
montan loa ciclistas del Capitán Girard, ha sido diseñada por éste, con el objeto de corregir
los defectos que en los modelos presentados
por corredores y excursionistas se habían encontrado.
Así modificado el &lt;(caballo de acero», ha demostrado que es capaz de hacer una seria competencia á los jinetes. El ciclista militar lleva
LOS MIEMBROS DE LA CONFERENCIA SANITARIA INTERNAClON;\l, RJ!:U~IPA Ji:N BRUSEl,;\S,

El Congreso Internacional de Medicina que
acaba de reunirse en Bruselas, ha sido un buen
triunfo para la ciencia universal y para los
médicos que en el concurso tomaron parte.
Entre ellos-que de todos los ámbitos del orbe se desprendieron para concurrir á la cita,
-los mexicanos figuran envidiablemente.
Nuestro Gobierno tuvo la satisfacción de
presentar en ese Congreso los documentos que
prueban, por una parte, la buena fe con que
procedió cuando la peste bub6nica invadió
nuestro territorio, y por otra, el hecho consolador de que, aun en esas circunstancias, tuvieron entereza y ciencia para combatir el terrible azote asiático. Damos una fotografía en la
que figuran los congresistas todos.

..

5or,etos italiar,os
Cittá eroica. e voluttuosa.
che portó e sfoc6 nelle sua.
bra.cia. di ma.rmo il piú ricco sogno dell'a.nima.latina..
GABRIELE D' A.NNUNZlO.

Ommayio a Vcmezia.

I
Suspensa en los espacios, á lo lejos
La ciudad del enst•.efio se dilata
Misteriosa y aérea, en mar de plata,
De la tarde á los últimos reflejos......
Las olas, al pesar mármoles viejos,
Arrullan el letargo que la mata,
Y la rein!i. vencida se retrata
De la glauca laguna en los espejos.

EL SPORT DE INVIERNO DE HOLANOA.-UN TRINEO.

II
¡A soñar! Recogidos ya los velos,
Las patricias entonan sus cantares
A Desdémona y Porcia en sus pesares,
A Byron y á Musset en sus anhelos.
¡A la fiesta! Y el chipre nuestros duelos
Haga olvidar; de amor en los altares
Haced propiciación 1 ¡Luego en los mares
La vida hundamos que a"piró á los cielos!

Mas ya sobre San Marcos aparece
La triste luna, y á su luz escasa
El palacio de sueños se derrumba,
Y la ciudad lejana me parece
Un cadáver fantástico que pasa
En su góndola negra hacia la tumba.
CARLOS ARTURO TORRES.

&lt;&gt;

del bien perdido, las ruinas de su querida
quinta, y cuál no sería su estupefacción al
contemplar que el «chalet» estaba allí, respetado, como propiedad inviolable.
Temeroso, vacilante, lleg6 á las puertas y
las abrió, convencido de que el estrago habría
consumido lo que en el edificio se contenía.
Nuevo motivo de extraordinaria sorpresa: to:lo se encontraba en el mismo sitio y en las
condiciones en que Thomas lo dejara. Sólo
que en una de las mesas halló una tarjeta que
decía:
«El Oficial alemán N., sobrino de Beethoven».
Aquel militar que llevaba la sangre de una
eminencia musical, había protegido, por amor
á la memoria de su tío, la casa de Ambrosio
Thomas. Beethoven, ya en la tumba, hacía
respetar las propiedades de su compa:ñero en
arte y gloria.
Rasgo admirable el del oficial prusiano.

Rasgo Admirable

Cuando los prusianos, en la guerra de 1870,
sitiaron á la ciudad de París, Von Moltke resolvió el formidable bombardeo, contra el cual
Muere la tarde pálida de octubre,
en vano reclamaron ante Bismark el patriotisY el Adnático viene entre la bruma
mo y la diplomacia de Julio Favre.
A gemir en los túmulos del Lido ..... .
En esa época, sometido á la suerte de los
parisienses, vivía encerrado en los muros. de
Y cuando el manto de la noche cubre
la capital del mundo _el célebre com_Posltor
· La vacía extensión, todo se esfuma
Ambrosio Thomas, gloria del arte musical. El
En la Sombra, el oilencio y el 01vido.
autor de ccMignon" poseía en los alrededores
•
de París un delicioso
«chalet&gt;, y estaba convencido de que el cañón prusiano ó la saña de los enemigos de
su patria, destruiría
aquel albergue de su
genio, donde tantas
veces le había visitado
la inFpiración, para
que legara á la humanidad las admirables
composiciones que inmortalizan su nombre.
*
Pasado el duelo y
la humillación de la
entrada de los alemanes á la antigua Lutecia. Ambrosio Thomas
se encaminó á las cercanías de la ciudad,
para ver, con el dolor
LOS BOEROS EN EL EJÉRCITO ALEMÁN,-UN GRUPO DE VOLUN'l'ARIOS,

00
Hay en nosotros dos seres: el actor y el espectador. -SIENKJEWICZ.

*

Una maldición es como una bala disparada
al acaso: nunca se tiene la seguridad de que
no mate.-TINSEAU.

*

La moral es la aritmética de la felicidad.
VINET.

&lt;&gt;&lt;&gt;
EN EL COLISEO
Por fin, augusta ruina, puedo verte
Y mi huella profana en tu sagrodo
Poi vo estampar, por siglos amasado
Con sangre, en holocausto al pueblo fuerte;
Su dolor vence y su marasmo inerte
El espíritu aquí. Miro aterrado
Las trágicas visiones del Pasado,
El imperio del Tiempo y de la Muerte ......
Bárbaro errante, solo en mi tristeza,
Vago de noche por tu inmenso escombro
Que el vigor de otraR razas atestigua.
Y en muda comunión con tu grandeza,
Arde mi mente, trémula de asombro,
Al soplo evocador del alma antigua!
CARLOS ARTURO TORRES.

Roma.-1899.

�Dommgo 20 de Diciembre de 1903

mL MUNDO ILUSTRADO

El f\sceoso

ít este 6 á aquel general; que el combate era aeblo se supo que tal cosa sucedía, muchos pa·
En la pacífica villa de.último orden en la
guro; que el gobierno de \\'áshington habla
dres
dirigieron
á
sus
hijos
mayores
largos
que Ma.rcelo habitaba, seguramente que nadie
dado orden de combatir contra los que sostediscursos acerca de la patria, de los derechos
crey6 posible que esta persona fuera algún
nían éste ó aquel credo político.
del
hombre
y
de
algunas
pamplinas
que
ni
día un soldado de la Unión Americana.
Después de varias horas de espera, el con,.
ent,mdían ni practicaban; pero en el enganEra joven; pero parecía un niño por lo desnel dirigió una alocución á sus hombres. Se
che
veían
la
oportunidad
de
salir
del
gasto
criado, enteco y enfermizo, y á. éstas condicioemprendié, la marcha y se embarcaron todoe
que los hijos les causaban, primero, y ele connes debía el mote que en la escuela se había
en una estaci6n cercana, á bordo de un tren
seguir,
además,
algunos
dineros.
La
avaricia
ganado. Le decían los camaradas «el conejon,
del ferrocarril.
tradicional
de
los
labriegos
se
exacerb6
notay fio era precisamente porque corriera coh
Viajaron algunas horas. Y cuando se lea
blemente.
más prisa ni m11.yor espacio que los demás;
sino porque en las peleas, que nunca faltan
en las escuelas primarias, había demostrado
ser más amigo de !a paz que de la guerra.
Las padres de Marcelo eran pobres. Cuan- do ya sabía leer en «letra de molde», le sacaron del colegio vecinal, porque «era más útil.11,
en el sentir de la madre, en su propia casa,
donde podría desempeñar ciertos oficios para
los cuales no era necesario ser ni un hércules ni un león, que en la escuela, «donde
solamente malas mañas le enseñaban».
En su casa fué el pobre «Conejo• la víctima
obligada. El padre, ebrio, tenía siempre provisión inagotable de puntapiés para Marcelo; la
madre jamás dejaba de estar urgida. de algo
que era preci~o ir á. buscar á las últimas casuchas de la población, especialmente cuando
Y sucedió que desde los primeros días sA
la noche había cerrado y cuando llovía ó nepresent6, entre otros mozos, Pedro, más anivaba copiosamente.
mado por el padre que sediento de gloria,
Y el &lt;,Conejo» segnía acarreando el agua y
como declaraba en público. Dijo que «era la
la cesta de la compra á su domicilio, esquicarrera militar la mejor que se podría escoger
vando las cuchufletas de sus compafieros y
y que él, personalmente, se sentía dispuesto
recibiendo á veces bofetadas que en silencio
á los mayores sacrificios, por ser su alma gransoportaba, cual s1 quisiera arreditar debidade y eu coraz6n bien •:mesto».
mente el mote que pesaba sobre él.
Asombró algo el hec'ho; pero cuando el asombro de los campiranos y de las comadres no
***
tuvo limites, fué cuando se supo que Marcelo
el «Conejo» había ido á presentarse y había
En el pueblo mismo de Marcelo, y casi de
sido admitido por el sargento.
la misma edad que él, había un cierto Pedro
que parecía tener en un puño, en la escuela,
Muchos Stl negaron á creer la Pspecie. Pero
á los que con él concurrían y que, ya fuera de
no había duda. En pocos días más se vi6 que
la rudimentaria cátedra, se mostr6, frecuenel «Conejo» lucía los uniformes mismos que
temente, brusco y atrabancado. Los compalos demás mozos portaban ya, los mismos enfieros le huían, no tanto por la fuerza de sus
torchados y las insignias mismas. Era un solpufios, cuanto por la virul_encia de_ su lengua,
dado, en la extensi6n de la palabra.
siempre dispuesta á. ensuciar á quien tocaba.
Cierto que, por indicaciones de Pedro el
Era Pedro más alto seguramente que muchos
sargento dió al «Conejo» el peor de los ~nide los de su edad; pero la energía y robustez
formes que lltlvaba, y que limit6 el dinero del
de su organismo le servían lastimosamente.
enganche á lo estrictamente indispensable;
Abusaba de sus fuerzas, inconsciente quizá.
pero era ya l\farcelo un soldado y así lo deEra bastante aborrecido; pero se imponía en
mostraba el uniforme.
'
lus juegos y paseos, porque se temía á los frecuentisimos accesos de rabia canina que le
***
convertían en un animal.
Vino, después, la vida de cuartel, en la leDesde la escuela, como siempre pasa, era el
jana población. Pronto en el regimiento ente«Conejo» la obligada víctima de Pedro. Apero se supo que Marcelo era «el Conejo» y el
nas si algún día pasaba. sin que los escasos
porqué de tal apodo, con las ilustraciones que
centavos de que disponía l\farcelo no pasaran
eran
necesarias. Pedro, si en la. escuela haá la bol!'-a de Pedro. Cuando la propiciatoria
bía aprendido muy poco, en el cuartel se ilusvíctima se negaba, torpemente, por falta de
volvi6 á extender en correcta formaci6n,
tr6 debidamente y pocos meses des¿ués era el
costumbre, recibía en premio algunos tromun campo de algodoneros, escucharon á lo
clown
más
apreciado
entre
los
imbéciles
y
el
pones, con los cuales quedaba convencido de
jos algo que parecía el lejano retumbar
azote
de
los
que
no
tenían
ni
su
desvergüenla inutilidad de su rPbeldía y de la eficacia
trueno. Era la artillería, que disparaba.
za
ni
sus
puiíos.
Se
le
puso
por
mote
«Traga.de los procedimientos animales, en las luchas
Pedro, sin quererlo, dej6 escapar el f
balas» y no pareci6 conmoverse por ello.
de la humanidad.
cuando los oficiales dijeron que en unaecQ&amp;Ot
Marcelo seguía la aburrida existencia del
tas horas más habría que combatir. •'l'rlP!
cuartel ~011 la. m_isma pasividad con que habalas• estaba pálido, sin aliento, absol!ltait
***
bía seguido sus diferentes etapas en la vida.
mente conmovido, según dijo, «por la d1
Se
le
había
dicho
que
un
tiro
en
la
cabeza
es
Cierto día pasó por el pueblo un hombre
que le espemba al tener que luchar por
seguramente mortal, y se limitaba á pedirá
lleno de entorchados. Los que habían ido
patria,&gt;. Marcelo, «el Conejo11, por lo con •
Dios
que
le
librara
de
éste
género
de
muerte.
frecuentemente á la ciudad,decían que era un
había permanecido tranquilo; solamente
Los
dia.s
y
los
meses
co:itinuaban.
En
ciersargento y que venía á buscar voluntarios,
día. á su Dios •que no le hirieran en el
tas
ocasiones
los
sargentos,
en
la
madrugada
porque la guerra se aproximaba.
neo.»
levantaban rápidamente á sus pelotones. Sa~
Se discutía mucho, en todas partes, la cues
lían,
antes
deque
alumbrara
el
sol,
á
la
}lq,.
ti6n de la esclavitud. Se alega.ha en pro 6 en
***
nura, se embarcaban en incómodos trene11,
contra de ella con los argumentos acalorados
avanzaban
algunas
millas,
para
volver
al
Pocas
horas
después,
como los oficialee
que en el Pa~lamento mismo utilizaban los
cuartel
á
11eguir
la
misma
serie
de
sucesos
anomos
lo
habían
dicho
se
acercó notablem
que tenían grandes propiedades que perder y
dinos
en
la
existencia
insípida
del
soldado.
el
tiroteo.
Y
a
en
ton'ces
se
escuchaba ciaro
los directamente interesados en el asunto. En
Hasta que cierto día fué el mismo coronel
fuego de fusilería. Un oficial á caballo
el pueblo los argumentos degeneraba.i freel que levantó con voces de mando y grande
á galope tendido, conferenci6 por algunOI
cuentemente en riñas.
algarabía á sus tropas. Se formaron en el frenmentos con e1 coronel y volvi6 á partir al
El eargento de los muchos entorchados
te
de
la
plazuela
anterior
al
cuartel
y
espelope.
El coronel consult6 su reloj con
abrió en la plaza única del pueblo una oficina
raron pacientemente.
'
cuencia, hasta que, llegado cierto momento,
de alistamiento, en la que se pagaba á buen
Se decía en las filas que el ene1Digo se acerdirigió á los soldados, les habl6 de la .
precio á los que se enganchaban haciendo el
cab:i.; que había que sahr á cortarle la. retirada
en peligro, les hizo notar que «era de viali
sacrificio de su libertad. Desde que en el pue-

IIIL MUNiDO ILUSTRA.DO

Doml11go 20 de Diciembre de 1903

tes sostener la posición en que se encontra-

ban• y les comunicó la orden recibida. Había
que sostener el punto, que en pocos minutos
rob sería atacado; debería el regimiento desalojar de la cercana aldea al enemigo, que violentamente se acercaba.
Y lleg6 el fuego á ser tan cercano, que los
árboles recibían, en las inmediaciones del sitio en que el batallón se encontraba formado,
las balas, y los disparos se percibían claramente, entre el follaje de un bosque cercano; «el
ConPjo» seguía impávido, asombrado consigo
mismo y esperando que le dieran 6rdenes los
oficiales. Después de algunos breves mandatos, los oficiales subalternos ordenaron «fuego
á discreci6n», y «el Conejo» dispar6 su arma.,
sin comprender qué se ganaba con hacer tal
COPO., desde luego que los enemigos estaban
muy distantes, escondidos en el bosque y fuera del alcance de los fusiles. El sargento que
más cercano tenía le dió varias veces la orden
de hacer fuego. «Tragabalas11 se acerc6 á pedirlecartuchos, «porque había disparado todos
los suyos y El enemigo se echaba encima de
elloE•.
Un leve golpe en el pecho hizo salir de su
éxtasis al ,Conejo». Se llev6 la mano al sitio
doloroso y vi6 que estaba sangrando.¿ Pero un
tiro en el pecho podría matar? El sólo habfa
oído decir algo acerca de los balazos en el cráneo. ¿Sería ya él mismo un hombre muerto?
Estaban todos pecho á tierra. l\larcelo sinti6 un invencible sueño; el dolor casi había
desaparecido. Se durmi6 tranquilo.

***
Le despertó una feroz algara.hía. El fuego
era tan cercano, que los disparos cegaban á la
tropa. Marcelo se incorporó, llevándose las
manos á la cabeza, único punto vulnerable en
su concepto. Vi6 que no había sido herido y
entonces dirigi6 una mirada al bosque.
En el lindero se destacaban muchos soldados; pero estaban vestidos de color gris, mientras ellos estaban vestidos de azul. Era la única diferencia, pues los sargentos eran iguales,
iguales los oficiales, y los fusiles, y los clarines
y todo. Después vió á su lado. «Traga.balas»
se encontraba seguramente muerto. Yacía en
. un foso, detrás de un tronco de árbol, inm6vil. Aunque víctima eterna de Pedro, l\larcelo no le quería mal, y se acerc6 á ver de prestarle algún auxilio.
Su Horpresa fué bien grande. Pedro estaba
sano, salvo, perfectamente bueno. Ni siquieta tenía herido el pecho, como lo tenía él mismo...... Pedro, sin incorporarse, explicó á
Marcelo ,que estaba en espeTa de la oportunidad para dar una carga el enemigo». Añadi6
«que habría que hacerse el muerto, no para
pasar inadvertido, sino para 1:.1orprender á los
grises que aparecían en el lindero del bosque11.
l\larcelo comprendi6 mal probablemente;
pero sí se di6 cuenta de que los enemigos
avanzaban y de que sus propios compafieros
estaban ya á cierta distancia. Sin decir una
palabra, tomó una bandera que encontró cerca de un cadáver, la tramol6 al aire, repitiendo después las frases que había eecuchado
previamente, y cuando vi6 que un grupo de
soldados le rodeaban, avanz6 á paso veloz hacia el bosque enemigo.
Cuando se encontró entre los árboles mil!lmos en los cuales anteriormente se parapetaron los otros, sinti6 haber hecho aquello, porque carecía de 6rdenes; pero grande fué su
1;orpresa cuando vi6 que se acercaban al galope varios oficiales, que se dirigieron á él y
que hablando en términos encomiásticos, le
abrazaron y le colgaron al cuello una condecoración y unas cintas de oro en las mangas.

***
Día despufs, en el cuartel mismo dedon:le
habían salido, «'fraga.balas" refería á sus camaradas cómo, permaneciendo siempre al lado ele l\larcelo «el Conejo11, le había él personalmente, P.,dro, obligado á ir al bosque en
persecución del enemigo. A él le debía ser
ahora sargento.

«Ni un solo momento me separé de Marcelo decía. Siempre estuve á su lado, dirigiénd~le y alentándolell. Pero jamás volvieron á
llamar á Marcelo el »Conejo». Otro era el que
merecía el mote.
Arreglo dll laglés para "El liudo !lastrado."

00
LO 7\DOl~i\BLE

Pensamientos
Las cualidades vienen de la nat¿raleza; pero la.s virtudes son el fruto tle nuestra educaci6n.

*

Todos los fi.16sofos consideran la educación
come una segunda existencia dada al hombre.

*
La educaci6n es el aprendizaje de la virtud;
la instrucción, e1 aprendizaje de la ciencia.

*

No son sus labios frescos y encendidos
que siempre me sonríen halagiiefios,
ni sus rizos obscuros y sedeiíos
sobre sn espalda m6rbida caídos;

El hombre que se eleva por sus propios esfuerzos, tiene un mérito tanto mayor cuanto
más humilde fué su cuna. -NIE)L\:-D.

No son sus ojos tristes y adormidos
propicios al amor y á los ensueños,
los de mi coraz6n únicos dueflos,
tanto más dulces cuanto más queridos!

No hay accidente de~gracia&lt;lo que la gente hábil no sepa aprovechar en favor suyo.

Lo que amo en ella con ardiente anhelo,
lo que mi altiva admiraci6n asombra,
es su alma inmensa como el mar y el cielo!

Si se reformase la educación de la ju,·en-_
tud, se conseguiría reformer el linaje humano.

Su alma, que encierra en lides tormentosa!!,
odio y amor, irradiaci6n y sombra,
negras simas y cumbres fulgurosas!
JEn6xmo J. RErnA.

*

*

*

Cuando alguno os alaLa, sed vosotros mis
mos los jueces.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>. . - .00000000

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MUNDO ILUSTRADO
mtxico. Dldtmbrt 17 dt 1901.

Sobscrlp(i6n measaal for,aea SI.SO
ldem,
ldem. ea t. capital SI, U

tierente: U JI&amp; Rfl'ftt t;PINDOLA

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CALDO, SOPA, SALSAS, LEGUMBRES, ASADOS. ETC.

.

.

Es econ6mico, porque se emplea gota á gota. No se altera el frasco, aunque quede abierto.

"

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E l Sr, Qr:i-1 , Dí:i-z y su comitiva.,,., la Fá.brica. &lt;le liércules,-D,sfll, &lt;le n,ar,lfe~ta.r,t,s por la.s ca.11,s &lt;1, la. ciucla.&lt;I,
el Ca.rro &lt;le la. P'a.z,

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 27 de Diciembre de 1903

LA ALCANCIA
Hay instrumentos, utensilios, ap11ratos, útiles, implementos que diría un ya.nk&lt;'f', que á
sus ventajas prácticas y á sus aplica.cienes
usuales, adunan una alta significaci6n moral
y socia.!, y acaban por llegar á ser símbolos,
representaciones y trasuntos de profundos fe.
nómenos psíquicos y de altos leyes sociológi•
ca~.
No me refiero aquí á ese atrezzo ni á t&gt;se gabinete de accesorioi de la oratoria, de la poesía y de la literatuui en general, con cuyo material arreglamos el derorado y la «mise en
scéne,&gt;, cada vez C]Ue la inspiración nos sobrecoge y sentimoft la n, cesidad dP dar en 1&gt;spt&gt;ctÍlculo nuestro penftnmiento. En ei&gt;te tímirlo
ensayo, no figuran ni In Psp11dn, Aímbolo de la
Ley; ni la bala1m1, t&gt;mblema rle 111 Justicia; ni
In toga, en que se "drn J&gt;Pni&gt; la J uriAprnrlencia;
ni el gorro frigio, con qut&gt; Fle cubre la Liberta.o;
ni el velo, en que se em·ueh·e el Pudor- ni el
lirio, rn que anida la Pureza; ni lR. rl\'ma de
oliva, que la Paz lleva en susmanoi,; ni el 11\urel, que sirve de coron11 á la Victori11 · ni el
ancla, con que arraiga la Esner11nza; ni l~ guadafia, con que amenaza la Muerte.
Hay otros trebejos más humildes, más modestos, menos conocidos v menos estucli11dos
qne, cuando en elloA se fi·ja la atención escu:
drifiadora y cuando llegan á ~Pr sujetos de ln
meditación y del análisis, en su compo11ición,
en la clistribución de sus diversa.A p11rtes, en
el fin para que fueron creados, en All mecanismo y en su efttructura, revelan hondo!" mi11terios del espíritu, &lt;lilat:vloA horizontPs &lt;le! alma y plantean profnndos y escabrosos problemas morales y socialf'A.
Tal pa11a con la mnltitu&lt;ldeohjetosqueocup11rán E&gt;n otros momentos nuE&gt;stm atención y
tal pasa, primera y principal mente, con la ~icancía..
Nada más vulgar ni más hanal que la alcancía. Varia eh su forma: diversa en su estructura; vistosa, l\. las vece8, eh RU apariencia;
severa, otras, en su aspecto, rt,medando animales, frutas, artículos de mueblaje; una al.::ancía eR, en el fon&lt;lo y por definici6n, una
arca en la que es fácil depositar moneua.s y de
donde es muy difícil extraerlas.
La alcancía primitiva, prehistórica, la que
muy bien puede haber imperado en la edad
de piedra 6. reinado en la época del rengífero,
está concebida de tal suerte, c¡ne Rólo rom riéndola, destruyéndola, pulverizándola puede sacarse de ella el dinero que en ella ee ha depositado.
Así mirada, la alcancía parece un11. farsa y
remeda una mistificación. En efecto, fabricar
6 adquirir una arquilla para guardar algo supone, ó no existe el libre albedrío, la lib~rtad
moral y fí_sica de disponer de lo guardado, y
no debe m puede ser el continente el que se
nos atraviese al paso y nos impida la libre
dispoRición del contenido. Sólo la tumha debe abrirse para recibir y jamás para devolver.
Generalizando, se puede reducir al absurdo
la concepci6n, más ó menos genial, que rlió
origen IÍ la alcancía. Si esa concepción hubiera guiado á la industria; si nuestra casa ofreciera todo género rle facili&lt;lades á la entrada,
y todo género de dificultarles á 111. salida· si
hubiéramos ele desvencij11r el guardarropa
ra sacar el pafiuelo, y si la caja fuerte fuera
sólo susceptible de recibir los fondos y rehusara tenaz1?ente devolverlos, todo el confort,
todo el btene~tar, todo el progreso y toda la
graudeza humana, hubieran sido imposibles.
La alcancía, considerada como almacén de
dep6~ito, es, pues, un absurdo, y hay que buscar, en otros principioR, las razones de su vigencia y de su general aceptación.
Digámoslo de una vez. La alcancía ei:, no un
estímulo para la acumulación, sino un freno
contra la dilapidación, Su origen es recóndito, su germen incuba en las profundidades del
alma humana. Es una forma de esa lucha
épica que el hombre, al despertar á la luz de
la razón, entabla contra sí mismo, contra sus
propias tendencias, contra sus ambiciones,

pa-

contra sus vicios. Cuando la razón sugiere la
previi:iión, la acumulación de elementos y de
recursos contra la enfermedad imprevh,ta, contra la falta de trabajo, contra la calamidad
inesperada, lo primero que discurre es guardar, economizar, ahorrar. Si se siente fuerte
y capaz de resistir á la tentación de dei;pilfarrar; si carece de vicios qut: lo instiguen á la
prodigalidad y de tendencias que lo orillen á ln
imprevit;ión, no necesita de alcancía y puede
llevar su fortuna en su cartera. Si, por el contrario, la acumulación misma de recurs'ls le
sugiere y lo incita á nuevos gastos, si se siente dfbil y desarmado ante la tentación, si se
reconoce poco capaz de perseverar en el abo
rro, entonces busca un freno contra su fogosidad, levanta un dique contru sus propios desbordamientos, se crea obstáculos que le e1:,torbe11 el paso y no omite medio para obligarse
á 1:.&lt;Í mismo á conservar lo acumulado y ponerlo á cubierto de sus propias &lt;lepredacioneP.
La alcancía es trasunto de e:1e estarlo de
á11imo, de esa lucha á brazo partido del hombrn contra F&lt;Í mismo; es manifestación mate•
riul y t:mgible de ePe principio de triunfo de la
razón contra la pasión, de la virtud contra el
vicio, de la previsión sobre la incuria y &lt;lel
cálculo contra la ceguedad.
El hombre que lucha y vence tan ¡:ólo á la
Naturaleza, 01:! todavía un simple animal; el
hombre, propiamente dicho, digno de tan no•
ble dictado, es el que emprende la campaña
contra sí mismo y el que logra, sobre si mil:!•
mo, alcanzar la victoria.
La alcancía, ¡quié,1 lo dijera!, simboliza esa
lucha; es una de las primeras armas que en
ella se esgtimen, y alborada de una victorin
lejana, tal vez; pero segura. A la vez es síntoma manifiesto de debilidad moral, como de
impotencia. Si los países de caridad irreflexiva son países de mendicidad sistemática, los
pueblos de alcancía obligatoria son pueblos de
&lt;le!'pilfarro habitual.
La alcancía es, pues, un signo extraño y
contradictorio, que á la vez revela la gravedatl
del mal y el principio de su curación. La desaparición de la alcancía será la desaparici6n
del despilfarro, como la de!'aparición del cañón será la desaparición de la guerra, y la
desaparici6n del cerrojo, el aseguramiento de
la propiedad.
Todas estas verdades y todas estas paradojas, están contenidas en los ccguajilotes• de barro
hueco, ó en las grana.ditas sonrosadas y rubias
que fabrican los alfareros tapatíos. Lo que sucede es que, para sacarlas á la luz, hay que
romper la alcancía 6 su prestigio, al menos.

..

Dr. EM. Flores.

La Pajarita, la Perla y la Rosa
Dijo la pajaritá:
-Yo no tengo perfumes.
A lo que respondió la perla:
-¡Ah! Yo no canto.
-Es mucho más cruel-interrumpió la rosa:-no tengo la dulce y melodiosa voz del pajarillo ni el brillo del Oriente que posee la
perla.
Acertaba yo á pasar por aquel sitio y no
pude menos de compartir la inmensa melancolía que embargaba á la pajarita, la perla y
la rosa.
-Es imposible reunirlo todo, queridaslas dije para consolarlas¡-á ti, pajarilla, pueden envidiarte por la hermosura y colores de
tu plumaje; tú, perla, tienes todo el brillo y
la limpidez de una lágrima desprendida dt:
los plateados rayos de la Luna; y en cambio,
de tus pétalos, ro~a del alma, pueden aspi•
rarse todos los deliciosos perfumes que se exhalan de los carmíneos labios de una virgen
pudorosa.
H11blando á un tiempo, me respondieron la
pajarita, la perla y la rosa:
-Ayer hubiéramos pensado como tú· cualquiera de las cualidades que nos has atribuído bastaban para satisfacer nuestro &lt;&gt;rgullo;

EL MUNDO ILUSTRADO

pero hoy, hoy es muy diferente y si no
1
cucha esta. extrnña a.ventura: '
c,H~ pasado junto á noflotrasunajoven
mosístma, y fü ella sola hemos visto reu
d11s todas los gracias y perfume,- que 0090
poseemos Repnradamcnte. Fil,!úratti si
amargo nuestro dolor ante la nrngnitud
desastre».
Medité un poco, y re~pondí conmo,•ido•
-·Marión, oh! la hennosísima .Muri6~
tenido el capr;cho de pasar por este sitio•
ro alE'jad vuef'tra tristeza, que yo alean~
ella, t&lt;ien&lt;lo su 11migo, que jamÍls vuelvaá
millaros &lt;'011 su pre¡;encia, puesto que ee la
ca de todm1 las criaturns,.nacidas que poee.
la vez perfumf&gt;S en Ru ror.;tro, canto de á
en su voz, y luz purísima en sus pu¡rilae.

El Señor Presidente de la República

Domingo 27 de Diciembre de 1903

sea á grandes rasgos, las notas más salientes
del programa á que estuvieron sujetas.

denanza, mientras el Primer Magistrado se
despedía, descubriéndose,de las innumerables
perwnas que llenaban el andén.

"El Imparcial" y «El Mundo" han dado ya
cuenta pormenoriza.da de las suntuosas fiestus
con que la histórica ciudad &lt;le Querftaro celebró la visita que le hidera en lo.:i primeros

La eialida del Sr. Presidente y de ::;u digna
espoRa, la 8ra. Dofia Carmen Romero Rubio
de Díaz, se efectuó el domingo por la mañana, tom:indo nsiento á bordo del tren presi&lt;lencial, además, los Sres. Secretario de Hacienda,

El ,·iajt: hasta Querétaro se hizo sin ningún contratiempo, llegando i1 convoy á las
orillas de la población minutos después de
las tres de la tarde. En la estación se veía un
gran arco de triunfo formado con implemt'n•

&lt;líaR &lt;le la (1 ltima semana el Sr. Presidente ,le
la Itepública, con motivo ele la inauguración
!le la nue,·a vfa del Ferrocarril Xacional de
México.
.
Las fiestas á que nos referimos fueron tan
significativas y revistieron tal lucimiento, que
bien merecen les consagremos algunas líneaei,
si no .para ha 1,Jar de ellas con la extensión
que deseáramos, sí para consignar, aunque

Lic. ,José I. Limantour, y su esposa, la Sra.
l\laría Cañas de Limantour; Ministro &lt;le Gobernnción, Don Ramón Corral; Gobernador del
Distrito, D. Guillermo de Landa y Escandón;
Secretario de Comunicaciones, Ingeniero D.
Leandro Fernández; el Mayor D. Pablo Esrn.ndón y los Ayudantes del Sr. PrE&gt;flidente.
Al partir el tren de la Estación de la Colonia,
una sección de artille,ía hizo la ealva de or-

tos mecánicos y en cuya parte superior se
leía: "Bien venido, el Héroe de la Paz,&gt;. Una.
• de Lts fotografías que publicamos, representa
el momento en que el tren presidencial pasaba bajo eilte arco.
El Sr. General Díaz fué recibido, al abandonar el carro que ocupaba, por el Sr. Goberuador del Estado de Querftaro, Ingeniero D.
}francisco G. de Cosfo, y por los de los Estados

EN QUERETARO

x**

Suntuosa&amp; Fiestas

...
"El Munoo llu~trado"
C.-1..Tl'LLE

~IExnía.

EN1904

Alentados por el éxito que ha v
do logrando este peri6dico desde q1
tanto sus ilustraciones como su infi
mación, se han hecho principalm
nacionales y de actualidad, hemos
suelto mejo.rarlo y seguir el ca •
que pareee más del ngrndo de nu
lectores.
Ellos son los que mandan y n
nos empeñamos en ¡.;en-irlos,
guien&lt;lo siempre·Ja ¡.;atisfaeei6n de
placerlos. .A este fin, EL l\l uxoo
TRADO aparecerá, á partir del 10
enero próximo, en una forma que
apartarse por completo de la que
ta ahora ha tenido, lo haga á la
. que más elegante, más á prop6sito
ra contener asuntos diYersos y m
útiles que, de otro modo, sería im
sible tratar en sus columnas.
Además, publicaremos mensual
te, en yo} úmenes perfectamente
presos y encuadernados á la r
NOYF.LAS DE LOS Al'TORES ~1.-\S N

BLES, para repartirlas eomo PRI
entre los subsC'riptores. Estas nov
cuyo precio en las librerías es cu
menos de $1.50 el ejemplar, serán .
gidas entre las mejor('s, á ti n de~
&lt;:er ampliamente el buen gus_t? ~1
rio de los abonados á~este per10d1co.

*
En lo referente á la sección de
cios, nos proponemos adoptar un ·
ma enteramente distinto del queh
aquí hemos seguido. Los anuncios·
distribuidos de manera que resalte
primera Yista su importancia, Y
rán ilustrados eon FOTOGRAFÍAS 6 FI
RAS ARTÍSTICAS que los em~lle
atraigan la ateneión del púhheo. !AS
merciantes tendrán t-n lo :,;uces1vo,
EL l\IuNDO lLusTRADO, C'l órgano
á propósito para anuneiar :--us me
cías, pues C'ontamos al efecto con la
variada colección de modelos de
sos tanto á una tinta como á eolo.
Esperamos que el púlJlico reci
con gusto las mejoms que ,·alll
implantar.

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&lt;.,)Ul~ltE'l'.\llO

-An,:m'IO l)f~L .JARDÍN ZE'IIJ&lt;:,\ \

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�mr; llUNDO ILUSTRADO

Domingo 27 de Diciembre de 1903

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EL MUNDO ILUSTRADO
!ilL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 27 de Diciembre de 1S03

***
Para concluir, agregaremos que tanto e\ Sr.
Gobernador de Querétaro como loe vecmos
de ]a población, hicieron todo cuanto estuvo
de su parte para que las fiestas reeultaran
dignas de su ilustre h~ésped 1 demostra!!do de

esta mnnera su adhes1011 y simpatía al hom-

bre que ha coneagrado al servicio del país los
mejorns años de su vida.

00
DEMOORE
En el silencio de la medianoche,
Cuando los astros lloran eu los cielos,
Al valle voy, al solitario valle
Que tanto amamos en felices tiempoF,

Cuando en los ojos tuyos
Irradiaba la vida, y allí pienso
Que si volver pudieran de lo alto
A la tierra las almas que se fueron,

Si pudieran volver a los Jugar_es
Donde soñaron amorosos suenos,

A mi lado vendrías,
Vendrías á decirme tu secreto:
Que nuestro amor recuerdas,

Ql'ERETARO-sALÓN DEL PALACIO DE G0BIER:&lt;O DO~DE SE smnó EL BA:&lt;QrETE.

QUERETARO -ARCOS LEVA:STAOOS POR LA MUNICIPALIDAD DE Tl!'.QUISQUIAPAM y POR LA FÁBRICA DE HÉRCULES -(FOT. DEJ. Mu~oz !&lt;'LORES.)

de Hidalgo San Luis Potosí y Guanajuato.
En esos m~mentos, la multitud reunida en
la Estaci6rl aclamó cou el mayor entusiasmo
al Supremo Mandatario y se echaron á vuelo
las campanas de las iglesias. Entre las personas que acudieron á saludar á los distinguidos visitantes, se contaban las damas y caballeros de la mejor sociedad queretana. A nombre dela población,el Sr. Presidente del Ayuntamiento pronunci&amp; un breve discurso para
dar la bienvenida al Sr. General Diaz, quien
contestó á las expresivas frases de aquel funcionario con palabras de agradecimiento y de
encomio para el pueblo de Querétaro.
El Primer Magistrado, en compañía de su
señora esposa y seguido de su comitiva, se dirigió al centro de la población, encaminándose
momentos después de su llegada al Hospital
Civil, que declaró inaugurad_o en aquella fecha
y que se encuentra establecido en el exconvento de Santa Rosa. De allí, se dirigió al
Hospicio de Pobres-casa de beneficencia que
sostiene con sus donativos una honorable dama,-para inaugurar algunas mejoras; y una

vez que recorrió los distintos departamentos
y talleres de la institución, se encaminó finalmente al Palacio de Gobierno, para asistir

poco más tarde á una gran serenata que se
efectuaba en el jardín Zenea.

*"*

A las nueve de la noche se sirvió en el
mi•mo Palacio un banquete de doscientos
veinte y cinco cubiertos y al cual concurrie-

ron, además del Sr. General D!az y sus ,Iinistro~, los Sres. Gobernadores de los Estados y
numerosas damas y caballeros, tanto de México como de la buena sociedad de Querétaro.
Los brindis cambiados entre el Sr. General
Díaz y el Sr. González de Cosía, que dió á conocer en extracto «El Imparciab, produjeron
entre la concurrencia la más grata impresión.
Las últimas palabras del Sr. Presidente fueron saludadas con una salva de aplausos ruidosísimos.

El lunes por la mafiaoa, el Sr. Presidenti
visitó, entre otros edificios notables que e:mten en Queréraro, el convento de ,La Crus, 1
el panteón donde se encuentran los restos de
la heroína doña Josefa Ortiz de Domíngues¡
la Academia de Bellas Artes y el Colegio &lt;lvil. El Sr. Director de este establecimiento
supli~ó al Sr. Presidente que pusiera su firma
en el libro de matrículas del plantel, para que
,al inscribir•e en lo futuro los alumnos, n,,
cordaran que el hijo más valiente de la patria
ponía allí su nombre, y para que esto les airviera de estímulo en sus estudios». El Sr. General Díaz puso en aquel libro su firma, cootestando al jefe del plantel con estas ó ·pU'II
cidas palahras: ,El patriotismo está en la
verdadera ilustración; usted estú sembrando
patriotismo».

La animación que se observaba en las ca-

lles de la ciudad, era muy grande, pues en
todas ellas se veían numerosísimos grupos de
personas de todas las clases sociales que no
cesaban de aclamar al Héroe de la Paz.
Terminado el banquete, el Sr. Gral. Díaz
en unión de su señora esposa., volvió al jardín
Zenea, donde, como dijimos antes, se efectua-

ba. una gran serenata.

***

.

Que no lo olvidas ni en el mismo mela.

charros, agricultores, empleados del comercio y de la banca y obreros. Los peones vestían blusas azules y rojas, llevando al hombro sus instrumentos de trabajo.
Una de las cosas que más llamó la atención
durante el desfile, fué el carro de la Paz, que
aparece en uno de nuestros grabados y en el
cual se v6ía un buen retrato del Sr. Presidente. Además, hubo otros carros alegóricos, notables por el buen gusto con que estaban adornados.
En esta manifestación tomaron parte todos los establecimiento• mdustriales y comerciales más importantes; las negociaciones
agrícolas, el Cole~io Civil y alg~noe planteles
y oficinas dependiantes del Gobierno.

***
La serie de brillantes festejos organizados en
honor del Sr. Presidente de la República, se
cerró el día veintiuno con una lucida Ker•
messe efectuada por la noche en el Teatro
Iturbide. El decorado del local fué de muy
buen gusto, y los «puestos• estuvieron á cargo
de las más destinguidas familias. El Sr. General Díaz y su sefiora esposa, que honraron el
festival con su presencia, se retiraron de allí
paeada media noche, mostrándose muy satisfechos de las atenciones de que habían sido QUERETARÜ.-ASPECTO DE LA ENTRADA
objeto.

Á LA

Después de visitar el mismo día por la mañana la gran fábrica «Hércules», donde f~
objeto de una entusiasta demostración. el Pri•
mer Magistrado presenció desde los bakon•
de Palacio el desfile de una columna com-puesta de cerca de nueve mil personas en\19

]"ÁBRJCA DE HÉRCULES AL LLEGAR ELSR. PRESIDENTE.
Y canto entonces la canci6n sencilla
Qt•.e cantábamos ambos otro tiempo,
Cuando formaban nuestras voces una
De la noche callada en el misterio.
Mi triste canto rueda por el valle,
Y al devolverlo el eco,
Me finjo que es tu voz, tu voz amada,

Que responde á mi voz, desde los cielos.
ISMAEL ENRIQUE ARCINIEGAS

00
Postales
Con las radiantes facetas
de tu edad primaveral;
das color á las paletas,
estrofas á los poetas
y esplendor al ideal!

***
;i .1

Feliz el poeta fuera,
si al bogar con frágil leiio,
la góndola del ensuefio
naufragara en tu ribera.

J

"-l :ERI,. TARO.- EL SR. GRAL. DÍAZ PRE:&amp;NCIANDO
QUER.ETARO.-EL TR:EN' :PRESIDENCIAL PASANDO DAJO EL ARCO LEVANTADO POR LA EMPRESA DEL N AOlON AL.

LA

loUNIFESTACI6N POPULAR.

R. BENAVIDEI PoNcE.

�Domingo 27 de Diciembre 1.e 1905

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

-Billy, la mujer está muerta! El Sheriff
•ali6 con los ojos grandemente dilatados; con
]a expresi6n del terror en su semblante.

***

La Naviaaa 06 un BanaolBro
Por el desierto enorme y enlizo, lenta y trabajosamente, dos hombres
en.minaban Uevnnc.lo á SU!i cabalgaduraR al pa~o. Los dos vei::tfon In
típica indumentaria de los rancheros del úeste Tejano: amplios eombreros de color grir-i, con faldas caídas sohre los ojos y hncia la nuca;
pantalones de cuerv de gamuza, cerrados á lo largo de lns piernns
por mPdio de cadenillfls metálirns; e~puelas formidables, 1ncrustn&lt;laR
ele platn; cinturones ele cuero reshitente. con pii::tolerns á nrnhos ladoi::,
y blusas de telas de algodón, atadas á In cintura por medio de un nudo, y al cuello por un broche de plata.
Uno de ellos llevaba las manos nmarrndas de tal modo, que solamente podfo retener las riendas entre los dedos. El otro, m/is viejo,
menos pohremente \'estido, llevaba dos pistolRlóJ enormee, mientras
que las dos pistoleras del primero iban vacías.
Había caído la noche por completo. Primero el sol disminuyó sus
fulgores-, lnnznndo larguísimos rayos, paralelos casi á la extern,ión
inmensa del desierto; después 1~ sombra, una sombra especial, violácea, pegajoi::a, fué recorriendo, 6, partir del oriente, la llanura hastn
que el horizonte entero se perdió en la lejanía, y las estrellas surgieron, nitida@, clnra1t, tremuladoras, llenas de un fuego dorado, es!',ecinl
de los sitios donde la atmóslera, caldeada por el Sol, se dilata y enrarece. Los dos hombres deberían saber {1. conciencia su camino
pues no titubeaban en medio de la innumerable cantidad de pe'.
queñas veredas, apenas señaladas en el suelo alcalino y blanquísimo.
El silencio era profundo, absoluto, como lo es en los lugares muy
dietantes de las congregaciones humanas, donde ningún rumor, por
pequeño que se considere, llega á turbar la ,oledad y el misterio.
Caminaban silencioeos. Súbitamente un ruido llegó lejanísimo
atenuado, vago, indeciso. Parecía un lamento infantil, un grito abo~
gado, un sollozo.
-¿Quién puede estar en el desierto en esta noche y á estas horas?pregunt6 el mayor de los dos hombres.-Me parece el llanto de una
criatura 6 de una mujer.
-No, contestó el otro, -no creo lo mismo, Sheriff; más me inclino
á suponer que sean coyotes. Los coyotes, en esta estaci6n se encuentra:i desprovistos de alimentos y recorren la pradera en 'todas direcciones, lanzan~o, especia~mente por las noches, sus abogados gritos ...
Nada contesto el Sheriff. Pero cuando á lo sumo habían recorrido
cien pasos, volvió á percibirse, esta vez con toda claridad, e! llanto de
una criatura.
Entonces el Sheriff se levantó sobre los estribos para percibir á distancin mayor. Se colocó la mano eh forma de visera y lanz6 una mirada interrogadora á todos los rumbos del horizonte. A lo lejos en una
altiplanicie insignificante que se levantaba apenas uno cuan'tos pies
sobre el nivel del desierto, se percibían algunas formas vagas, y una
peqnefia luz parpadeante parecía pr6xima II extinguirse.
Hacia allá fueron los dos hombres. Un carro viejo y polvoso sin
animales de tiro, había quedado hundido en uno de los mucho; baches que por dondequiera surcaban el desierto; una pequeña estufa de
campo quedaba aún encendida junto,Y bajo del carro, dos pequefios
se apretaban, llorando contra una mujer, al parecer dormida.
La llegada de los dos hombres á caballo hizo salir de la sombra in-

tensa que proyectaba el carro /t un pequeño de no más de diez años de
edad que lloraba con entrecortados sollozos.
El Sheriff se dirigió á él, después de haber desmontado. Le interrogó Merca de la rozón de su llanto.
-Veníamos-constestó el pequeño-padre, madre y no,otros en el
carro. Las dos mulas han muerto , madre está muy enferma y padre
ha ido i\ la más cercana ranchería en busca de un poco de agua. ¡Tenemos tanta sed! El Sheriff descolgó de la •illa un botijo, en el que
apenas habría medio litro de agua. Lo tendió al chicuelo, que bebió
ávidamente, conteniendo su llanto para beber . .\! mismo tiempo salió
de la sombra uno pequeñuela de tres á cuatro años de edad.
--También yo tengo mucha sed-dijo en su media lengua;-dame
ngua .....
El hermano desprenclió de sus labios la botija, que tendió á la pequeña. Mientras, el Sheriff había ido á buscar debajo del carro; ha;
bi'a encendido un f6E!foro,- con el que prendió fuego á una rarr:'.L rE'lli•
nos.11. Recorri6 Pn todos sentidos el improvif=ado campamento. Repentinamente salió un grito ahogado, de bajo la sombra del carro.

No pudieron el Sheriff y Billy saber los~•talles del drama que acababan de descubrir.
Seguramente la pequefm caravana había ~ali&lt;lo de una rand1clÍa; habfa l'atninn&lt;lo por el
enc.·rndecic.lo desierto¡ los animales, faltos &lt;le
agu1t, hnbfa.n perec~do, y la _mujer, en!nma
ya, hnbía muerto srn as1slencrn. en medio dt-l
infinito desierto, al lado de los pequeño•, que
no E-e daban cuenta de su inmene.a. detrgracin.
Billy tenia buen corazún. Hal.,ía matndo,
era cierto, {i varios de lo~ pohcfaH &lt;le Jo¡.¡ pueblos que lindan con el de8ierto¡ pero lo hnbfa
hecho en un momento de borrnchem. Cuando
el t:,heriff, de!--pués de varios dias el~ cH1.n 1 le
dió alcance en una qutih1a la del de.1.:;1e1to, i::e
rindió sin hacer furgo Robre aquel hombre, :\
pesar de que sabín que tal coPa era Pntregari::e
con los bmzos cruzados 1\ la muerte.
Al recoger ,, los dos pequeño•, el Sheriff
desató las manos de Billy, después de que le
hubo hecho prometer que no escaparía. Cada
uno de ellos tom6 Íl una Je las criaturnei, después de ahandonar el pobre cam;,amen~o y
habiendo enterrado á la muertn, y volvieron
á emprender el camino cuando ya en el Oriente despuntaban los primeros fulgores de la
aurora, p{11ida, amarillenta, signi6cando un
día de calor espantoso.

brero, sin cuidarse de que en sus espaldas caía
como lluvia de plomo el calor. La peque!ia
sollozó todavía algún tiempo, para seguir durmiendo plácidamente bajo la somhra protectora del som bréro del bandiuo.
El Sheriff comprendiendo lo que aquel incidente ,ig~ificaba, procedi6 desde luego á
verter entre los bellos del caballo extenuado
algunos gotaM ele ngtrn. Todavía tuvo la noble
bestia fuerznfl suficientes pAra levantnrse. Pnrech Agrndecer con sus miradas el favor que
se le hacía. Pero el agua del botijo quedó re,lucida á una~ cunntns gotaE-. La flituación Ee
hncía rada ,·ez más defesperada.

***

Domingo 27 de Diciembre de 1903

mañana quedará salvo. El S~eriff debe volverá su pueblo. Yo soy el úmco que aquí está de sobra.
Casi maquinalmente, sin darse cuent~ exacta de ello el f;heriff dejó que el bandido cogiera el a~ma. Después. Billy_ se dirigió á los
pequeflos, que á corta d1otancia dormían placidamente.
El niño despertó. Billy estaba ante él. Besó el bandolero á la chiquilln, que repetía e~
sueños el nombre de la madre muerta; tomo
nl pequeflo en sus brazos diciéndole:
-¿Te acuerdas de las noches de Navidad?
Hoy ~s una de ellas. Hoy en los pueblos ce-

Poco, mu.Y poco
habfan awmzndolos "'
cahnlloscuando mu
rió el Fol y sopló sohrn el desinto el
primer viento refrescante de la noche. Los caballos
parecieron re a nimarse al sentir el
fresco, muy relativo, de aquella ráfaga de aire.
El ceno del Sheriff estaba arrugado.
Se comprt-ndía qut:
el rudo hombre,
avezado á los trabajoR, nunca file hahfa
encontrndu en preAl medio día, los hombres habían avanzado
eenria de aquella
basta la. región mli.s {lrida del desierto, con los
situaci6n desesperayos del sol en las espaldae. El calor había
rante.
aumentado formidablemente, y loe caballos se
Las estrellas volresentian ya de una marcha en tales condiciovieron á et1cendernes sin agua. y de varios día.Q,
se. Pareció á los
Billy llevaba con sumo cuidado sobre la
doR homhres qne
silla á la pequeño, que, después de lla!"ar
deberían dar algún
varias ocasiones á In. DJa&lt;lre, había ternunadescanso á los cnhndo por dormirse. Billy •• transfi~uraba por
llos, ya que el agua
el carifio. Parecía un padre d~ famtl1a amoestnbn. consumida
roso que cuidaba de todm1 las pequeñas comopor completo. Pero
didades que, en estas circunslAncias, era daquisieron avanznr
ble ofrecer á la chiquiHn. Nadie, nl verlo, hulo m/,s qne en la
biera supuesto que era el bandolero formidanorhe les fuera poMe que había aterrorizado, por eepacio de vai:::ihle, única esperios mesetS, la regi6n entera..
ranza que aún quePor cadayar&lt;la que trabajoi::nmente avanznda ha de poder lleban los caballos la fatiga en ellus y en lus homgar R la nrnñana t:ti•
bres crecía de n:anera palpable. El Sheriff, reguiP11ll' á laP. primecordando que Billy no bebía de•Je por la nora~ rnncherfos.
Lo• &lt;los pequeche le tendió el botijo:
~Billy no has bebido desde hace veinte
iloP. t&gt;Blnbsm demahoras. Debes estar abrasado por la sed. Toma
siado canflados para ello. Así lo comun trago.
-Mejor para los pequeños. Al despertar, seprendían el Sheriff
guramente llorará de hambre la chica y habrá
y Billy, mientras
.
lebran el nacimiento del Niño Dios. Di: •que
;li!l:cutían lo que debfan hacer en tales apr1~que darle algo ..... .
Dios bendiga el alma de Billy•.
.
..
to•. La pobre bestia que había logrado r~amY no fué posible hacerle beber, í, pesar de
-Que Dios bendiga el alma de!Billy-d1¡0
rnar.--e un momento anteriormente, cM·n &lt;le
que se marcaban en su ro~tro extenuado los
la crinturn.
nuevo; pero en esta ocaFi6n, muerta.
signos de la sed que lo de_voraha.
.
- Bueno; ahora vas (l. decir lo mi¡;:mo: «que
La última eRperanza desn parecía ai::í. ~~º"
-Si logramos hat:er la JOri1a&lt;la dt:htdamenDios bendiga el alma de Billy,, hnsta que
dos hombres durmieron á los pequefioR, dante-dijo el Sheriff, -al amanecer hnbremPS
vuf"lvaR á dormirte .....
doieR por rama los Arneses mii::mos rl~l pohrP
llegado al Jugar ml\R Feguro. l'odremosencon•
Y se retir6 rápidamente. El pe1uefio. que
caballo. Después se retiraron á deliberará
trar agua para las bei;tins y pnra nosotros. l'oaún no despntaba bien, brincó al ei::ruchnr la
rlremos descansn.r en la sombra, por algu1ws
cinta distancin.
&lt;lt-tonl:lri6n cncsmn de un pistolet:lzo.
Con un i::olo rnhnllo, era. n.hsolutamente im-¿Qué pai::n?-interrogó a.nsioi::nnH•nte 1 inhoras quizá.
-La Noche Buena no será precisamente tal
po~ible que fli~uieran el viaje. Sola.mente hutentando incorporarse.
pMa no~otros-contest6 Billy.-Para mí será
biera podido Fegnir uno de ello¡,;¡, Pero el que
El Sheriff estahl\ /i su lado, lioronrlo. Y
quedara dt-hín. sncrificarsf&gt;, pues su muerte era
aquel llanto en el ro-tro cetrino riel_ robusto
quizá l:1 últinrn.
.
-Nn; yo iré al jurado y d1ré lo que h~
ranchero, na de una infinitn. nngn~trn; nn la.
sejturn al &lt;lfa siguiente.
vl,to y lo que has h,cho. De no ser é•ta m1
exprPFi6n de unn. inmPns-a dei,.vf"nhirn, en
f.o" doq niñoR y el que con ell~R mnrch_a.~a,
C:itril'l,a obligación, ni llegará 111. pr11nera ran•
aquella noche sin límites ..... .
¡.:olnn1enle po&lt;lrían n.lcanzar los primeros s1~1os
cht&gt;ría te daha lihertad ab~olutq,
poh\111l0~ despues de nn dfa d~ marcha, si el
Arrag!o d11 Inglés para "El Mundo Ilustrado."
NaJ'a contestó Billy. La pe411eñn parecía
cahallo podía resistir t•nta fatiga.
de~pertarse; el calor era eApantmsu. Ni un átoLa. noche culminaba _va. Billy reco:ctó por
mo tle aire se movía en la ntm6sfera, y la
Ff&gt;l,!Unda vez que era aquélla ]anochf' m1i::maen
ldunca. arpna reflPjabA. los intenso8 rayos de
que los cristiano:-1, repArtidos en el mundo e~un ¡,:ol impl1Lcable. El cielo, de un azul prote10, recner&lt;lan ron grandes fiestas e\ nnmfundo, no ofrecía ni }a más p~qut-fia ~Hperanmiento del Niño Dio~, en los pesebres ~~ B~za &lt;le una nube.
lem. Por algunos momentoR permanec10 R1La chiquilla de•pertó llorando, al tiempo
lenci0Ro, con la vista clava~a en uno de l?R
que el caballo de Billy •e desplomaba súbitaaccidentes del terreno. Súbitamente pareció
mente. El ágil ranchero supo caer de pie con
rennimarRe. Puso ]a mano en e] hombro del
la nifia en los brazos.
Sheriff y le dijo:
Con sumo cuidado la coloc6 en el suelo, cu-Dadme la pistola. Los pequeños podrán
briéndole el sol con las alM de sn amplio som-

***

�Domingo 27 de Diciembre de 1903
Domingo 27 do Diciembre de l!l0:3

a, MUNDO ILUSTBIADO

EL MUNDO ILUSTRADO

La necesidad de vatiaci6n, tan natural al
hombre, no produce indispen.sablemente el
progreso: también puede considerarse como
variación el retroceso. -V.\LTOl'R.

*

Los revolucionarios de profesión, son ver•
daderos parricidas y fratricidas.-EYANGILE.

*

Es muy difícil hallar esposa que nos hag_a.
felices; pero mÍls difícil ª.~n ~s hallar ur. «amigo•. en la. rigurot&lt;a acepc10n de esta palabra.
-EYA~GII.E.

U ~~l~

.

S.\:,;' CHISTOB.\L

~~,-.¡.F\Q

(TOLUCi:\)

El'ATEPEC.- I.A

quia!, donde yacen las cenizas del ciiu&lt;lillo,
st: subscribieron gustosos para coi:;tear la construcción de la barda &lt;le piedra que limita el
mismo atrio, agregándole dos elegantes portadas.

o

Los Tres Lutos

d8: en la capilla, fueron descubiertos por el
mortales del
m1Rmo sefior Acosta, en presencia ele las innu•
insigne Cura de Carácuaro D.
r~bles personas que concurrieron á l:i patri6.José María Morelos y Pavón.
tica manifestación.
Grande entre los grandes y
~rraM~RIAP\.lt~~ '( ~o~~l~UE.~
L?s representantes de las agrupaciones mu(TOl-W CP. 1
máximo entre los mayores.tualistas depositaron al pie del monumento
Diciembre22 de 1815.-A. N.
hermosas coronas de flores naturales.
A.-F. E. y amigos.-Diciembre 22 de 1903•.
En el muro oeste de la capilla, se encuentra una placa, también de mármol que dice·
«1903.-Siendo Gobernador del Estado ei
Como un detalle curioso, diremos que entre
Liberal
y Patriota General Don José Vicente
los invitados á la fiesta se encontraba el sei'ior
La ceremonia que año por año organizan
Yillada, se erigió este humilde monumento á la
~on José María Morelos, sobrino del hér0talgunas sociedades mutualistas para conmememoria del hérot: más grande de nuestra Inmsurgente. Además, haremos constar que tomorar el fusilamiento del ilustre caudillo· ele
dependencia, Don José María Morelos y Pados los vecinos de Ecatepec, deseosos de que
la Independencia Don José :María Morelos
vón.-A. N. A.-F. E.»
para el día de la ceremonia estuviera repararevisti6, en esta ocasión, un lucimiento muy
Tanto el monumento como la placa colocado completamente el atrio del templo parropoco común; pues aparte d_e que el número de
personas que asistieron al acto fué mucho mayor que en otras ocasiones, la circunstancia de
haberse descubierto ese día el monumento erigido á la memoria del héroe, por iniciati va
del señor Cura de Ecatepec, Don Francisco
Escartín, hizo que la manifestación resultara
verdaderamente solemne y conmovedora.
El tren destinado á conducirá los invitados
partió de la estación de Peralvillc, á las och~
de la mañana, hora en que los distintos carros de que se componía, eran ya insuficientes
para contener mayor número de personas de
las que los ocupaban. Entre éstas, vimos á
multitud de obreros pertenecientes á las agru.
paciones mutualistas, algunas familias y
varios particulares.
El acto oficial fué presidido por el sei'ior
Don Alfredo N. Acosta, Jefe Político de Tlalnepantla, y consisti6, principalmente, en la recitación. &lt;le P?,esías al ush•as á l_a ceremonia, y
en la eJecuc10n de algunas piezas musicales
por la banda de Zapadores.
Concluído este acto, la brigada que envió á
Ecatepec la Secretaría de Guerra con el objeto
de que tomara parte en la manifestación desfiló en columna de honor hasta situarse' frente á la capilla donde se levanta el monumento
á que antes nos referimos. Este es muy sencillo y ostenta sobre una lápida de mármol la
siguiente inscripción:""
EN HONOR DE MORELOS• -DESl•'lLE DE SOLOADOS },'RENTE AL LUGAR OO~'DE l&lt;'UÉ FUSILADO I,;L ,HÉROE
«En este luga(se dió:sepu1tura eclesiástica

.

tn Honor de Morelo~

á los despojos

Cuando el mancebo partió á la guerra
de él despidiéronse lacrimosas,
su ~riste madre, su pobre hermana,
y su doliente pálida novia.

En su caballo de blancas crines
á la carrera parti6 el mancebo;

las tres mujeres, inconsolables,
¡ay! lo esperaron por mucho tiempo.
Sin el jinete que fué á la guerra
volvió el caballo de blancas crines,

.

P.\RUU1g'l.\.

y por su dueiio le pregu!1t..·u&lt;?n
á un mismo tiempo las mfehccs.

-l;na certera, traidora bida
le abrió en el pecho sangriento sur-:o.
Corre-él me dijo-dile á mi madrP,
hermana y novfo, que estén &lt;le luto.

El de la novia duró tres megef'¡
c·l de la hermana dur6 tres aiios;
el de la madre......... duró hast:. el día
que al cementerio se la llevaron!
R. Brn~¡.;_

o

El sentimiento de la dignidad no excluye la
jovialidad: un poco M sal no &lt;laña á la razón.
-J,01,1tE.

*

¡Cuánto nos place la aristocracia cuando tenemos alguna probabilidad de figurar entre
ella.-\1.\LTOl'H.

El, ,lEl·'E l'OLlTll'O l&gt;J&lt;; Tl ..\l,:n;¡•,\:STl,A 1

l&gt;E~Cl'BRH::Sll&lt;&gt;

***

NUESTRO PAIS.-ACCEDl:CTO DEI PAPAYO (E. DE MORELOS).

El, MO~UME:•,'fll EHIGlflO Á l\lO·
RELOS E'.'i J•:L'.\TEl'~:t•.

�Domlngo 27 de Diciembre de 1903

Domingo 27 de Diclembra de 1903

EL MUNDO ILUSTRADO

voces de agonía 6 de pena má .
que el derrumbamiento de' unaª im:,tonentea
¡,leno día... . . .. .
mon afia •n
Duermen los seres y cosas lI
1 .
en al11s del viento pasa revol· ., na m¡a seca
d 1
a11uo por un J
ro e una. Las luciérnaaas
Yen.l
e a0
mo almas......
es urnn co. -T,iste es la \"ida- dice el
11
tidor.
' o a l t: ~ur-

ª""

'l_'r!ste es recordar el antaño luminoi:- 01
can01a materna, la umada d f
· . l,
carmesíe8 Tod 0
od e rei-tco1:1 lalnos
·
·
pasa, t o ~e acaha. ... 61 0
vive ,el _recuerdo para torturnrno:-i
.. i;
~fnst~ es la vida-dice el vit11tu .
trana C]UeJmnbre.
ton cx1t!rgJ?rª,. el. amor, to&lt;lm1 l:t!-1 fnnnn¡.¡ del
) a Ilus16n, pa1,1nn fug:acri-t com
perf ºd!e de J_as rosa E!. se exting:u,m como :nel
r~e o ia gemidora. La juvtntwl e" 1111
ª
&lt;l1e11te música que va liadl:11&lt;.lo--e ·mon;t urfºm~ UJHL vit&gt;ja c:1.11ciú11 rt-petida. ¡¡ la
a taide. Pronto ene la nit-ve 1-oUrn J . ,
llos y el I1flR tí O so bre I fi8 tlllOCÍOnn: · Oi-;
v JlÍc·:u,e,.
n.a UeJIE&gt;za tnrena eR cnpnz &lt;le Jitmn \·
ngurIE&lt;A sobre el ei=:piritu moribundo.
u1a t-011y el, nI_ma de la muliaHoclw rE&gt;pite fOD
:as: mult1ples ruido!:!, pnvoro~u1:1 y dorut-n-

P

r:1id~''d:

1

-Triste• es la vidn, y amargo d
d
del risueño paEado.
rect1n o
Todo desaparece bajo la tierra Na·'
dura D
d
'. • 'ua per. . esceñ amos ni abismo de la melor1col_ía ! de la muerte y aneguemos los vi,jos en~fe1:os en la amargura de nuestros (11limas
~•·1mn1:1 ..... .
Porque todo muere tristemente y lns bellas
fosas de la tierra pasan como el perfume &lt;le
b~~ ro;~, c_omo 1a1:1 nubeR, como }as quejum8. e. viento, corno las sunves voces del
•~drhddor, que nos hablan de olvid~ y· de eter111 a .

Froilán Turdos.

00

NOTAS EXTRANJERAS
_l! nn, ele las notas mÍts agradnhles que de 1a
~-'~Ja E u rora, 11~1:1 llegan, l:ie refitre á la reeé ;.
tion que en an~ se ha diRpemsado á los mie~1hro• de la Cttmara de los Pares y de los Comu11ei;1, e!1 Londref.l, que han ido á la capital de
Francrn h pag~r. /\ sus colegas, los diput11do•
franceses, la ns1ta que previamente les hnbían
hecho éotos en Londres.
. E:.. tc cambio de cortesías parlamentari11~ l1n
:iJu h~ nn~i,iral Y_ lógica consecuencia d~ 1:~
jqJroxmiac10~1 anmsto~~ que ha habido f-'ntre
~s 'drlos gob1~r110~ Je Francia y dt:l Reino
l 111 o.
Rey EJuardo VII. entendiendo bien
cual es _la n~ces,dad política del actual mor¡iento histórico, y apenas ai;1ccndiclo al trono
e ~~~ nrnyo_re:1? ~1a iJo á va.rins de lnli cortes
e . . uropa a \"Jf,;Jtar á lrn~ Hobenmof.l y hfl eM·
tado en Pnrís, donde el UuUierno y 'el puPhlo
f r:tnCt'!;eH le han
1·ec•·1
•
1 n"d o (1e 11111L 1111rnera 1an
cortéij como e:rncernmente fr11ti:innl.

!

LA SESIÓN .OEL PARLAMENTO FRANCÉS EN HONOR
'
•
DE LOS VISITANTES BRITÁNICOS.

M~Dlf\NOGN~

voz de nuestro pasado
terio.
' que so11 oza en el mis.

. Ninguna melodía humana dice al es ;
ntu tau hondas palabras como los rofunf'r~1m~res de la me&lt;lianocbe. Quienp]os haº!
mdo intensamente, conoce la voz del
·t y
la voz de la eombrn y de la muerte. ___ n_i_

mfi

º¡~

~n e8a h?ra solemne la!ó! formas d
ter1a se revisten
. de un
. ins6l1"to va Ior.e la maTod o yace rnm6v1l todo II b .
constelado. Sólo se ' 0 en ~
•¡o el cielo
que el ofdo recoge ¡¡ ~e
agos murmullos
formiclabl!!s estrue~dos· qc::~ como ~i fueran
.
Jns, suspnos ecos

ª

'

'

r:I

:i

na, al 6leo, para que
figure en las galerias
del Gobierno.

***

La inundación de
San Petersburgo hasido tan súbita como
natural. La capital rusa se encuentra preci•
samente eobre el lecho del rio Neva, y á
la latitud, demasiado
elevada, á que se la
edificó, el agua se congela con la llegada de
los primeros vientos
del invierno.
Es la congelación de
las aguas de invierno
la que ha provocado
eh esta ocasión }q, repentina. inundaci6n de
la Ciudad de Pedro el
Grande. Los perjuicios
que tal inundación ha
causado, son muchos
y de mucho valor, y
el Gobierno moscovita
se ha visto precisado
á hacer por su cuenta
la. reparaci6n de muchos de los desperfectos causados por el elemento.
Se afirma,ahorn que
se ha visto ya de lo
que eR capaz el Neva
cuando el invierno Re
arlelanta algo, que el
Gobierno ruso vu. á po·
ner en planta, un viejo
plan que le ha eiJo sugerido, para. librar á
L.\ E.'{PKD[CIÓ~ oi,; SOM.\LIC,.-\ NDI \.
la ciuda&lt;l en lo sucesivo e.le pm,ibles cot,tingencias cle~agrndables.
A l"l\nF=n 1le ei=:te acto, el Itry E&lt;lunr&lt;lo proDamos unos gro.hados, tomados de fotograpuso1 y el Gobierno de Francia ncept6, que Re
fía, que clemoi-trnr:ín íi nuestros lectores cuán
íot-mH.ra un tratado de arbitra.mento entre lo!&lt;-1
gr:1 nde ha ~ido el &lt;lesaF-tre e11 h\ capita.\ moscodos pnfae~, que fué &lt;lebi&lt;lamente ratificado
vi ln..
por lo~ do~ PiLrlamentof.l.
·
Con motiYo de eJte f.lUCE'i:to, Jigno seguramente de fausta celebrnción, los miembros
To&lt;laví:L !-e np;ilf\ en la~ cancillerías m(lsim•
fmnCP!-E&gt;~ de la Comisi6n 1'a.rl11.mentaria que
port.n.nleH &lt;le J~uropa ln. debatida cuesti6n de
n.prohó Pl proyecto de trn.tndo, fueron {t Lon·
~[andchuria. Parece que en esta. ocasi6n los
tln'"~, donde los recihi6 gnlanternente la C?mirusos .v lns jnponeses encuentra,1 demasiado
Kión brit,ínica que formó el proyecto mismo
duro ceder en sus demandas, y que el embroy que ratiticb el documento arbitral, unn vez
llo tiene fases en la, cuales no se babia penqnP e~tuvo listo parn. ello.
sado en un principio.
·
Ahora i:ton lo~ miembros del Parlamento inColoc.~dos Rusia y el Jap6n en situaciones
~lés los que vi~itnn h. sus colegas &lt;le Frnr,cia.
clisímboln~. pero con intereses muy semejan•
F:xcusndo !'erú decir que las fiefltns que se han
tes en la mii:-ma regi6n, la cuestión de Extre·
mo Oriente ha sido el natural y forzoso resultado. De tiempo atrás se acudia á ciertos paliativos que, lejos de evitar el choque, lo posponían Folamente; pero hasta hoy, parece que
la diplomacia ha fracasado, cuando menos en
parte de las negociaciones.
Es de esperarse, sin embargo, en beneficio
de la paz univereal, que ni el Imperio del Sol
NA.ciente ni la vieja Patria de los Czares se
entreguen á la aventura de una guerra, cuyas
consecuencias inmediatas quizíL alguien baya
previsto, pero que de cierto nadie puede aventurarRe á. profetizar cu!\les serían las consecuencias lejanas.

***

celebrado con e~te motivo en la capital más
cortés y más galante del mundo, han estado
espléndida.•.
De entre elln• la qae más ha llamado la
n.tenci6n, ha Rido lR. recepci6n ofrecida en el
Palacio del füiseo ,, los distinguidos ,gentlemen• y en la que todo lo qae de notable en•
cierr~ ia capital francefla, se di6 cita. Se not6
especialmente que la colecci6n de trajes de
corte y de brillantes uniformes de los concurrentes, presentaban un aspectoemine~temen
te hermoso y decorativo. Tanto ha sido así,
que se ha ordenado que uno de los artistas
más famosos haga la reproducci6n de la esce4

LAI CREClEN'lE DEL NEVA,-LAS CALLES INUNDADAS.

00

•

CULTO PERDURi-XBLE
En vano con estólida ironía
Tu voz escucha el Siglo decadente:
Siempre ante ti me postro reverente,
1Oh augusta, sacrosanta poesial
Al declinar del enojoso dfo,
Pon, tú también, un 6sculo en mi frente;
Adormece mi espfritu doliente!
Embriágame en tu mágica ambrosía!
Jamás me apartaré de tüs senderos
Por el oro, el deleite 6 los honores,
Como mis inconstantes compafieros.
De tu Ideal Enseña, desertores ..... .
¡':Mis amoreA, De'idad, fuiste primeroEt,
Y tú serás mis últimos amores!
XU)I.-\ P. LLO~.\.

00
Poemitas en Prosa
I
CuA..""i'UO amor viene ú. mi jardín-El camina con ese paso leve y redondo de los talont•s
rosa&lt;los-Las lilas desmayan y las altivas ro
Fas inclinan sus corolas-Las hiervas yergm-n
sus tallos y las campánulas se mecen ,·oluptuoeas-Los mirtos j6vene~ con sus hojas rf'·
verbernntes suApiran, suspiran .... ... Cuan&lt;l,,
amor pasa junto á mí. .....

IL
Cuando amor dej" mi jardín, triste-Lo•
pétalos mórbidos palidecen y caen-Los jn zmines mueren en AU último efluvio de perfume-Y los orquideas,como montón de ninfas,
se desmayan sobre el muro ......

nr
Duke amor, permanece en mi jnrdín-Det=1-·
canFa en las sombras de las rosas-Duerm•·
en el fondo de las campánulas-Lns violeta"
i:-er{Ln tus damns v los 1\ardos tns doncelesCanta los rondeles de la Dkba Eterna, vivien•
do en un eterno plenilunio-Haz de cada estación una primavera-Y haz-oh Dulce An·
siado-de cada mes un permanente y floren\
mayo ..... .

00
El único secreto seguro es el que no se confía ab:,olutamente á nadie.-ERF.Ü-JRl'.XG.

*

1Cu/in singularmente grato es ÍL mi alma el
carillo de un inocente!: cuando un pequefiue·
lo me sonríe y me fi.caricia, creo ver en él un
serafín que me dice en nombre del Señor: to
doy mi bendici6n para que seas muy venturoso.-AI\'ER.

***

1•:T, 1•'. C, 'l'RANSllfüRIANO RN CHA1 K.UAN.

LA INUNDACIÓN DE SAN PETERSBURGO,

ble de que han de hacer uso durante la marcha. En estas condiciones se explica fácilmente la causa del anterior fracaso y el porqué de la insolente actitud que ha asumido el
Joco Mullah.

En Africa siguen preparando los ingleses la
futura expedición que ha de aplastar la ya
larga soberania del loco Mullab. Para ello
han pensado en hacer la expedici6n dotándola de todos aquellos elementos que laltáron en
la estación pasada. El fracaso que sufrieron
las fuerzas de Su Majestad brit/inica, que carecían de medios de transporte y de agua en
aquellas abrasadoras r?giones, seguramente
que ha de haber servido para que hoy se muestren mús cautos ]os jefes militares.
A grado tal llega la sequedad y aridez de la
zona, que se ha dispuesto que los expedicionarios lleven á lomo de camello el agua pota~

EMPLEADOS CHINOS DEL P. C. DE SlBERlA .

�Domingo 27 de Diciembre de 1903
Domingo 27 de Diciembre de 1903

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

como vuelan del cállz de las flores 1
al soplo de las brisas,
mil enjambres de insectos zumba.dores.
El oro de los astros nunca. tiene
mlÍs esplendor que sus divinos ojos,
ni el agua de la fuente de Hipocrene,
resonante, feliz, gloriosa y pura. 1
m,t-i que sus labios rojos
frag-aocia virginal y alma. frescurn.
;.Qué bucles como aquello.;
rlel i,edoso raudal de sus r.a.bc"lln~:i
;,Qué risa. más sonora y regalada
que aquella de su boca inmaculada:&gt;
r:Qué nieve refulgente,
ni espuma. de la onda cristalina,
má;;¡ cándida y divina
que la. put"eza. intacta. de 11:ou frent.P?
¡Oh Les.bia. 1 oh Lesbia hermo,u. cual ningun"
oh rústica q,zucena
'
dorada ¡,orlos rayos de la luna
y de fragancias virginales llenu.!
En la. sin par blancura.
de su mejilla. tersa y delicada,
ostentaba el matiz con que la rosa
•~trae á lo. pinu.da. mariposa.
:í. que libe su miPI tamp1·a.na y pura
llebajo de la. eg-lóg-ica enra.m1tdn :
y al eco de su cba.rla. peregrinn. 1
más fresca y más sonora
que la explosión de trinos de la 1uu·oi-a,
suspirabat, lo. sílfide y la. ondina,
abrían los rosales
con intenso placer sus flores rojn.s,
y á músicas y á fiesta
se entregu.ba.n al són de los raudales
ti aura tibia, las brillaotes bojus
y et arado cantor de la llorestt~.
Mas cuando al sol con venturoso n.lnrtle
sus divinos encantos descogía,
alba como la estrella. de la tarde,
a.legre como el día.,
más dulce que las uvas moscateks,
más bella que las rosas,
canta.da. por le. sacra. Poesía
y ensalza.da por flautas y rabeles
en aquellas comarcas numerosas,
sin vida., sin o.liento 1 inanimnda.
&lt;•ayó en lo hondo del sepulcro frío,
como la flor de esencia delicacl u.
tí. los ardientes soplos del est.ío.
Por eso cua.ndo el aura vaga.t"osa,
en sus revueltos giros,
circula. entl"e las tumbas solitarias,
se oyen sonar en torno de la fosu.
de.aquella niña. hermosa,
la voz de los suspiros
y el solemne rumor de las plegarias.

UN Ci\NTAR DE NOCHE BUENA.

fn la Muerte de Lesbia
Era Lesbia. lo. nii1a. mí~s hermosa
en aquella comarca deliciosa.,
perenne amor de mirlos y tul'pia.les,
entre flores y cánticos reía;
más tierna que la ttébil armonía
que al són de los torrentes y rauda.Je,;¡
ni viento da la rústica. zampoi'in.:
más pura. que del árDol que retoña
y de opulentos ramos se engalana,
f'l aroma inebria.ate y exquisito
que á. la primera lur. de la maílann.
sube como el incienso á lo infinito.
En el país de Ita.Ha,
f'D la tierra inmortal de Foruilrina,
ó 1\llá donde Castelia
fué inspiración y música divina,
flUt&gt;

bien pudo Lesbia, envidia de las rosas,
de los blancos jazmines y los nardos,
en estrofas galantes y armoniosas
oír el dulce a.plauso de los bardos,
Rasgados y risueños,
derra.1Daba.n sus ojos bri1la&lt;lores
relámpagos de ensueños,
reg0cijos de cándidos amores,
dulcísimas miradas
y destellos de alegres alboradas,
Era su voz la ardiente melodía
con que saluda el ave en la ribera
de las olas la ronca sinfoníu.
y el eterno esplendor de primavern;
vibrante voz de oro,
amable como un cántico sonoro;
serena voz del cielo,
que daba al corazón almo consuelo;
y suspiros, y aromas y sonrisas
volabt\.D de sus labios seductores,

GONZALO PICON-FEURF.S.

*
•

Ln primera mitad de la vida la pasamos
dese,mdo que llegue la segunda; y la segunda,
echando de menos In primera..

F, Torres,

Estudio Fotográfico.
Ni.J~{[IJ,)P.\[3. - '....\ CWJ\DO~

.J),

(\

V H'\

DESDE LA PLAZA PRINCIPAL,

�munyon's
Remedio para los Resfriados

EL JdUNDO ILUSTRADO

Domingo 12 de Jullo de 1903.

.,

1¡ ~¡.,
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ti&lt;

Yo 86 que mi remedio para loa Rea•
triados alivarú. la cabeza, .nariz, gar.
ganta y pulmones casi inmediata.meo.
te--que curará. restriados nuevos re,.
fria.dos viejos y crónicos. n ace' dee-aparecer en pocas horas cualquier c)a.
~

de restriado, evita.ndo Pulmonta.

Bronquitis, Grlppe y otras entenne-d1des de la garganta y pulmone.,;. t'é..

Expllcadón llt

rtt las de3eargag muco~ y quemanie 9

nuestros graballos.

Eensadones d~ los ojos y nariz, plra

los estornudos, evita la tnnamactón

y cura la ttebre.

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de los bues08¡ prnvleae y neutraliza lqs de fectns que suelen orel\entarRe al cre&lt;:er, é. Impide la dlanea 1 que es tao freeue• t,e e n ln•nln"" -PARlR A AVR!NUIC VICTO RI A. Y R!N 'J'OOA~LAR FAR MACJTAR

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pa.rte inferior.
Número 2. Traje de desposada..
La. tela es piel de seda. granulea.da.,
lo que constituye el buen tono europeo. Cuatro grandes pliegue!J que
a.b arca.o toda. l a longitud de la enagua, aparecen en ésta; á corta. dist ancia de la parte inferior terminan
estos pliegues mediante cuatro ramos de azahares La. cola del traje
debe ser dema.sia.do la.rga. 1 pues este vistoso adminículo es un importante factor de elegancia.. El talle
se tablea con pliegues muy a.ngos•
tos, de manera á. llenarlo y cúbrase la mita.d con fino cuellobombrera de punto de Inglaterra. En el
centro de este cuello se hará aparecer unbermoso ramo de azah&amp;.res. El
escote se cubre con fina. gasa de seda De la. parte superior del toca.do: que ha de ser lo más sencillo y
artístico posible, se prende el velo de desposa.da,confeceionado con
fino tul de seda y gasa.. El velo no se
lleva actualmente dema.sia.do largo
pues llega. sólo hasta el a.rrra.nque
de la cola.
Número 3. Traje de paseo,propio
para. seiloritas, confeccionado con
tela. ligera. y cuyo entalle se logr a
mediante un forro resistente. La
confección es sencilla y vistosa. En
la blusa se lleva. un cuellohombre·
r a. y el escote se cubre media.nte una.
tel'e. de seda de color obscuro. Dos
p asamanerías de esta tela, cruzadas se colocan á. lo largo del ta.lle
y e~ la partesuperior ·é inferior de
ésta.. La. ena.gua es completa.mente
lisa. y sólo lleva en su parte _inferior una ancha cenefa. de la misma.
tela ribetea.da. con cintilla maravillos~. Las mangas son campa.nula.das y se hacen terminar por angostos pufl:os de la misma. tela. Todos
los bordes del traje se pespuntean
con cintilla.
Número 4. Vestido moderno para
seffora&amp; jóvenes, confeccionado con
tela. de cuerpo y adorna.do con sen·
cillez y buen gusto. El ta.lle, suelto
anterior y posteriormente, lleva. un
pequei'lo cuello dobla.do y a.dorna.do con sobreforro. Los bolsillos,
de pequeila cartera, se encuentran
abotonados con broche metálico.
El talle se ajusta. mediante cuatro
botones. La falda. es Usa y sólo
lleva haciendo cpenda.nt&gt; con la
blus~, adornos de cinta colocada
longitudinalmente. Las manga.s
ta.mbién son lisas, y los puflos, de
cortas dimensiones, imitan un doblez de la parte inferior de la manga. Como se ve por el grabado,. este traje de paseo es de muy sencilla.
confección y vistoso aspecto.
Número 5. Traje de re.unión,para
seílorita.s. El estilo es de lo más
moderno y está en boga. en los salones europeos, especialmente en
los berlineses. Deben hacerse cargo nuestras lectora.s de las modifia. ciones interesantes que está su-

friendo en este tiempo el vestuario
femenino, pues al reca.rgode adornos
que ai'ios antes priva.ha, hoy reina
una verdadera parsimonia, pues todo a.quel adorno que resulta exagerado, peca. sin duda alguna contra
las reglas del buen gusto. Nuestro
grabado represent&amp; un elegante vestido. Sobrio en el adorno, presenta.
no obstante, un simpático con¡·unto. Con cintas de pasamaner a y
un pequei'io listón de seda.,se forma
el atavío del traje. La tela es de
medio tono y las mangas de forma
Campanular, que son la.s que en la
&amp;etualidad se llevan más.

EL ALMA DE ISAACS.
Fué una noche invernal, bien me
acuerdo! cuando leí por primera.
vez la historia del más triste a.mor,
los tiernos episodios de un idilio
desarrolla.do en medio de la más
ftoreclda. vegetación, al pie de una.
montai'ia. america.na donde a.bren
las rosas del alma y las campa.ni·
Ua.s de la inocencia.
María! .... .. . Ya. venía escuchan·
do desde niño el nombre de la inmortal creación de Jorge Isa.aes,
con. un presentimiento de lo que la
lectura de la obra. iba á producir
en mi corazón; como el nombre de
un poema deleitable y doloroso,

cuyas notas, como aves, nido ten~
drán siempre en mi alma.; y cuya
tristeza. que de noche insinúa el ra·
yo de mi pupila ha.cía el leja.no
camposanto de mi pueblo.
Embelesada la. fante.sía., ebrio el
pensamiento va siempre al través
de las páginas esas, hermosas páginas sa.lpica.das de diamantinas lágrimas de mujer, hacia aquel torrentoso Amaime, a.l que se finge
arrastrando en su desbordada corriente las casi potentes fuerzas de
un noble bruto, y las desfallecidas
esperanzas de un corazón enamora.do : va hacia. aquel balcón á. cuyo
frente las noches se entristecían, y
en donde, como siniestra. sombra,
cayó sol;)re la frente de María el

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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eardtnal Ortglia di Santo Sttfano,
CAMABLENGO DE LA SANTA SEDE,

�Domingo 19 de Julio de 1903.

LEÓN XIII

Si quisiera buscar una impresión libresc_a
de esta figura, no iría á buscarla en las páginas de la «Roma» ele Zolá, sino que acudiría
siempre á otro gran viejo, y recorrería, como
á los quince años, aquel primer capítulo de
d,os Miserables,)) para encararme con l\lonseñor Bienvenido. ¿No tiene el combate de
Le6n ·xuI con el espíritu profundamente demoledor y analítico de la época, los mismos
rasgos que la lucha de Bienvenido con el alma
de Valjeán? ¿Y no ha podido decir con él á
las ccmciencias ganadas por el amor: «Lo que
yo os compro, es vuestra alma; la ap~rto de las
ideas negras, de los malos pensamientos, la
arrebato al espíritu de perdición y se la entrego á Dios?»
.
León XIII, espíritu intensamente fe~1ernno por la senE-ibilidad, ha guardado b'.1-Jº. su
apariencia de éxtasis, un perfE&gt;cto conoc1miento de la época. Su ternura, su misericordia,
ocultaba una primera necesidad: la de conservación. Para que la Iglesia fuera fuerte, era
preciso que viviera, y todo organismo que lucha contra un medio hostil, está condenado á
desaparecer. Y la tarE&gt;a fué cumplida, la gran
tarea de un anciano trémulo que ha extendido piadosamente sus manos sobre todos los
dolores humanos.,
¡He ahí una gran existencia cumplida! Tiene ya derecho al descahso.

En Faenza á seis horas de la Ciudad Eterna. mi comp~ñera de vrnje me dijo, con sus
suaves entonaciones venecianas:
-¿Va usted á Roma?
-No.
-«¡Pecattoll&gt;-agregó. -Vería usted algo
que le impresionaría profundamente.
-Claro-le contesté.-El Coliseo, San Pedro ..... .
-No-repuso ella.-Vería usted al Papa.
Cruzábamos, en una noche obscura de verano los removidos campos boloñeses, en un
mod~sto vagón de los modestos ferrocarriles
italianos. Mi compafiera, profesora de Venecia iba á pa!!ar en Roma unos días. Habíamds desenredado la charla poco á poco, y al
irse las horas, podía obser".ar que mi nueva
amiga era un espíritu amp110 y sereno, perseguidora infatigable de las ideas modernas.
La creía tan lejos, en aquel momento sobre
todo, en el que habíamos loqu1:ado ix~rngin~tivamente á través del «modermsmo&gt;&gt; hterar10
y filosófico, de impresiones religiosas, que. me
sorprendieron eus palabras.
-Sí-agregó ella seriamente.-Es preciso
ver este noble anciano blanco, cuyo amor ha
vencido eu todas las luchas. Detrás del viejecito cogiendo una flor, vifieta que ilustra el
«Cosmopolisi, de Bourget, existe una alma poderosa frente á los combates más fieros. ¿No
'
ha pensado
en esto, usted que acaso no sea
católico?
Sí había pensado en este niño de corazón
de a~ero en la obra robusta de este cuerpecito frágil 'y quebradizo, en el gran resurgimiento, por la Bondad,, de este Poder encerr:3-do ~n
la vacilante armazon de un nonagenanb d1áEn nuestra primera plana damos á cono• fano.
·
cer el retrato del Cardenal Oreglia di Santo
Fué un día de expectación aquel en que J oaStéfano, Camarlengo de la Santa Sede.
quín Pecci, Cardenal Camarlengo, antiguo
obispo de Perusa, quedó designado por el Sa•
El Cardenal Oreglia, que cuenta actualmente setenta y cinco años de edad, será, á la
ero Colegio para ocupar el solio que dejó Pío
IX. Vientos de tempestad rnplaban sobre el
muerte de Su Santidad León XIII, el que riagrietado edificio de la Iglesia. No había e1,
ja los destinos de la Iglesia católica, durante
perspectiva sino Reacción Y.~evolución. Era . los días que transcurran entre el fallecimiento
del ilustre anciano y la elección del nuevo
un supremo momento de cns1s.·
Pío IX había querido, á semejanza de JoPontífice por el Conclave.
Además, el Cardenal Oreglia está considesué, detener el sol en su carrera. El sol era la
Ciencia, contra la que el intransigente Pontírado en los altos círculos eclesifuiticos, como
fice enarboló su famosa encíclica. Por oponeruno de los candidatos que tienen más probase al triunfo de la investigación, que gnlpeaba
bilidadesde suceder en la silla de San Pedro al
tenazmente las conciencias, el jefe de la Iglesia
Santo Padre.
perdía las almas. Se amuralló en sus viejos castillos desmantelados y cerró las puertas á las
claridades que irradiaban los horizontes. ¡Ceder ó sucumbir! he ahí lo que esperaba á la
Iglesia. La intolerancia ceg_ó á _Pío IX y no
cedi6. Y en este torreón sohtar10, que amenaRecostada en el lecho de marfil, que muzaba ruina, murió sin comulgar en la Nueva
llían pieles raras y tejidos primorosos de pluFe que conmovía el mundo.
ma de avestruz africano, Glafira acariciaba
Cuando León XIII penetró en aquel antro,
distraídamente la cítara de concha que sostelo primero que hizo fué dejar entrar la luz á
nía en las manos, y no se resolvía á pulsar
grandes bocanadas. Era preciso iluminar aquesus cuerdas. La música la entristecía sin saber
lloa rincones obscuros, que el aire arrebatara
por qué; verdad es que otras muchas cosasaquel polvillo amarillento de lo~ siglos. El
entre ellas la puesta del sol en el mar, especnuevo Papa traía ya una antorcha bn la diestáculo mágico que en aquel mismo instante
trá: su voto contra la infalibilidad, sostenido
encuadraban las altas columnas jonias de la
vigorosamente en el Concilio de 1870. Era
balconada, toda tupida por la hojarasca de los
mucho: había que hacer más todavía. Y corosales trepadores-la entristecían también.
menzó aquella política de tolerancia, que lenY como los lánguidos ojos de Glafira se fijasen
tamente, fué apuntalando el nuevo edificio.
en la olas, dulcemente estremecidas bajo la caLa Iglesia se modernizó, ¡¡e hizo humaua,
ricia de fuego del astro medio hundido en ellas,
aceptó las triunfantes verdades que Pío IX
suspiró y dijo casi en voz alta: «Es que necehabía anatema~izado, y en vano el excursiosito amor.))
nista peregrino, después de la visita del EmNo había acabado de decirlo, cuando entró
perador germano al sucesor de Hildebrando,
en la ei,tancia Sulpicio el filósofo. Antes de sabuscaría hoy la losa color de sangre en donde
ludar, se dejó caer en un sill6n de alerce bajo
la pantufla papal pisoteó á Barba-Roja.
y guarnecido de cojines de estofa persa. ResHa sido una labor de todos los días, de topiraba jadeando y una tos seca y viva le desdos los minutos; una lucha cuerpo á cuerpo
garraba la garganta. Al fin se rehizo, y murcontra los enemigos, cada vez más osados, que
muró:
avanzaban en agitada turba. Eran voces de
-La escalinata ... Cada vez que la subo.. ..
sufrimiento y eran voces de cólera: faltaba
Perdona, divina Gla:fira, á un hombre á quien
pan y fe á los rebeldes, y la Iglesia, tal como
el estudio ha debilitado y fatigado antes de
la concibió Pío IX, no se los ofrecía. Penetrátiempo. Este achaque me lo alivia la curanbase á ella como se entrara en un sepulcro. Un
dera Eugrafia con unas dosis de zumo de disepulcro era, que en lo profundo guardaba las
gital. Hoy he olvidado tomar mis dosis por el
cenizas de los fieles. Y sobre este campo de la
afán de verte y escuchar tu deliciosa converirreconciliación y del odio, tendió sus manos
sación.
suplicantes este anciano blanco.

EL CARDENAL OREGLIA

EL IDEAL DE GLA FIRA

Domingo 19 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

-Descansa, sabio Sulpicio-respondió Glafira cortésmente. -;.Si deseas bebE&gt;r leche pura de oveja? ¿un dedo de vino de ~híos? ¿una
infusión de manzanilla ó de salvática?
-No, tu vista es mejor que la leche y el
vino-exclamó el filósofo trasportado.-Seguro estoy de que mis males se curarían si me
permitieses, oh Glafira, enredar los brazos á tu
cuello, como enr~dan esos rosales blancos tu
balconada marmorea.
-Sulpicio, aunque no he pract~cado los misterios y mi cuello jamás ha sufrido cadenas,
ni aun de rosas, no ignoro que el remedio que
solicitas seria ponzoña para ti. Mírate en la
placa de pulimentado estaño y comprenderás
que toda tu sabiduría no te exime de querer
cometer una locura.
-¿Tan feo soy?-pregunt6 ofendido el sabio:
-¡No eres feo! En tu frente brilla el pensamiento· tu cabeza resplandece, tus ojos expresan alta inteligencia, ,y en ellos las ideas se
reflejan como estrellas en profundos lagos.
Cuando explicas las doctrinas de Tales y del
gran Heráclito, que enseña la continua tras••
formación de las cosas, su eterna mudanza,
paréceme que un hilo de oro sale de tu boca y
que á tus labios se asoma el alma del mundo.
Yo te admiro y te deseo á mi lado ... pero, sin
embarg0, no eres mi ideal, no eres el ser que
yo amaría. Mírate en la placa. Eres endeble;
tus piernas mal desarrolladas, canijas, descubren que nunca surcaste á nado ese mar salobre, ni salvaste corriendo alegremente ese azul
montecillo de solana á umbría; tus biceps no
han recibido la unción de aceite para resbalar, en la lucha, de las manos del enemigo;
tu pie no se apodera del terreno al pisarlo.
-Vamos-articuló irónicamente Sulpicio,
-ya sabemos cuál es tu ideal, Glafira; sobran
las explicacíones. ¡Qué casualidad! Ahí viene
el que, de seguro, lo encarna; ahí llega Auren-.
cio, que en materia de bíceps, no dejará qué
desear. Una puñada suya hace añicos á una
piedra. Todavía ayer jugó al cesto y á la correa, y barri6 el palenque de. adversarios.
Cuéntanos, Aurencio, cuéntanos tus hazañas
de hoyl-añadió mofándose.
Aurencio, ágil y gallardo, llevando aüosamente la túnica de lino, ceñida la cabeza con
doble galón de lana teñida en púrpura y que
mal comprimía los rizos alborotados de los
obscuros cabellos, se adelantaba y se quedaba
en pie á corta distancia de Glafira. La tela de
la vestidura era tan sutil, que dejaba transparentar la magnífica escultura del cuerpo, semejante al del Baco joven de Prasiteles, sin
afeminadas redondeces, musculoso ya, gracioso todavía en medio de su atlética robustez.
Las carnes, color de trigo maduro, relucían
como bruñidas por un lapidario.
-Hoy-declaró contestando á la indicación
de Sulpicio-traían un novillo bravo, amarrado, al sacrificio, y se les huyó á los sacrificadores. Fuí tras él: roe hizo cara; le agarré de
las astas y le torcí el testuz, hasta que bei!Ó el
polvo. Cayó á mis pies con las vértebras rotas.
He mandado dorarle los cuernos, y te traeré•
la cabeza, divina Glafira, á ver si obtengo que
una noche me permitas subir por esa balconada, á ejemplo de los rosales.
·
-Aurencio-declaró sin turbarse la hermosa,-esa noche no llegará nunca.
-¿Hay otro mortal más feliz á quien prefieres?-interrogó Aurencio. -¿Otro más forzudo, más recio, más infatigable? ¿Otro por
cuyas venas corra una sangre más rica y ardiente? ¿Lo hay, Glafira?
Ella, pensativa, antes de responder arrancó de la cítara un melodioso arpegio. Después,
con lentitud, pronunció:
-Tu torso, Aurencio, ha sido forjado por
Vulcan_?· Tu ancho pecho, que cubre un vellón rOJJZO, es el arca dP. la salud. Tu aliento
es una brisa juvenil, de primavera· huele á
miel temprana. Tus plantas, al and~r se incrustan en el suelo; tus clientes si 'ríes te
alumbran el r0stro. Pero tu ·fre11t~ es estre~ha
y cerrada; tu faz inexpresiva; tus ojos opacos·
tu hablar insípido; tu imaginación pobre. N~
eres mi ideal.
Aurencio, atontado, no se movió; Sulpicio,

complacido, sonreía ocultando el semblante,
por precaución, en el' embozo del manto. Oyéronse pasos; Glafira holeó al que llegaba:
-Hola, bien venido, ilustre Sidonio. Ya
esperaba yo tu visita; sé que á cada obra maestra que sale de tus manos vienes aquí solicit.ando la aprobación de esta profana, de esta
ignorante. ¿Qué ha8 terminado ahora?
-Vas á verlo. Es un juguete que te ofrezco, y lo he dejado en el vestíbulo.
-Venga sin tardanza-ordenó Glafira imperiosamente. -Un d&lt;Jseo no satisfecho es una
avispa enconada sobre el coraz6n.
Sidonio salió y volvió &amp; aparecer trayendo
un objeto cubierto con un pafio. Glafira lo
desenvolvió impaciente, y se vió una estatuita de mármol quP,, todavía crudo y brillante,
mostraba las últimas mordeduras del cincel.
La estatuita representaba un centauro en reposo.
--Glafira, inquieta amiga-dijo el artista
colocando su regalo sobre una mesa de jaspe
y dorado bronce,-un día te pedí amor, y, al
negármelo, me explicaste tu ideal. Creyendo
que no lo encontrarás en Atenas, ni en Corinto, ni aun en las misteriosas tierras orientale.,,
te lo he modelado en barro samnita y te lo he
esculpido en mármol vertélico, á fin deque Jo
tengas ante tu vista constantemente. Aspiras
á un ser que reúna las excelencias más altas
de la naturaleza humana y la animal; á la fusión de la fuerza y la inteligencia, el vigor y
el pensamiento ... Helo aquí.-Mira estas formas valientes, enjutas, nerviosas, de caballo·
mira esta noble testa de hombre, de sabio, d~
profeta-ya sabes que Chirón el centauro fué
tan docto oomo Apolo mismo.... Mira estos
cascos fiimes que subyugan la tierra al hollarla, y mira esta cara severa, reflexiva, majes-

prichosa mujer-grit6 enojado el filósofo.-Si
existiesen, monstruos serían.
-Serían semidioses-repuso Glafira, que
arrancando del balcón la más florida rama,
enguirnaldó con ella
el regalo del escultor
Sidonio.

Uranga, además, está reputado como uno de
los principales oradores sagrados de la Arquidiócesis.
La consagraci6n del prelado s,1 efectuará

EMILIA PARDO BAZÁN.

ministro dt nicaragua

tn ffléXICO.
Procedente de Nicaragua, llegó á esta Capi tal, hace pocos días,
el señor Dr. don Fernando Sánchez, Enviado Extraordinario
y :Ministro Plenipotenciario de aquella República cerca del Gobierno mexicano.
El señor Dr. Sánchez, cuyo retrato publicamos en este número, se muestra un
admirador entusiasta
de México y de rn
Administración pública, haciendo grandes
elogios de los progresos que durante los
últimos años ha realizado el país, y de la
obra llevada á cabo
por el señor General
Díaz. En Nicaragua,

'•

Sr. Canónigo D. Francisco Uranga, Obispo electo ~e Sinalua.
el nuevo Ministro ha
desempeñado puestos
tan importantes como
el de Secretario de Relaciones Exteriores é
Instrucción Pública,
que tuvo que renunciar para aceptar la
honrosa misión que le
fué últimamente encomend11.da.
La recepción del señor Doctor Sánchez,
como Ministro de Nicaragua, por el sefior
Presidente de la República, se efectuó el
jueves 9 del corriente
á las doce del día.

próximamente, oon toda solemnidad, en la:
Catedral de Durango.

OBISPO DE SIN.ALOA.

Con sus extrañas notas el alma oprimen•
en ~~arga.s horas dolientes gime~,
evocan las v1s10nes de un negro crimen
6 de una_ remembranza dulce y lejana '
que s_urg1~ con las luces de la mañana
Y extmgwó en su misterio la sombra arcana.

Para cubrir la vacante que al hacerse
cargo de la Diócesis de
Chilapa dejó en Sinaloa el Ilimo. señor
Doctor don José Homobono Anaya, ha sido designado en Roma
el señor Canónigo don
Francisco Dranga, de
Sr. Dr. D. Fernando Sá.nchez, Ministro de Nicaragua.
la Catedral de Durango.
tuosa, don~: se trasluce la conciencia y la
El nuevo obispo naci6 en Santa Cruz de
contemplac10n de las cosas extramateriales - R:osales (Chihuahua), en 1864; hizo sus estu¡Es tu ideal!
·
dios con notable aprovechamiento y recibió
-¿Dónde habita la raza de los centauros
la~ P:imeras órdenes cuando ape;ias contaba
sabio Sulpicio?-preguntó Glafira.-Allá iré'
vemtH~6s
años de edad. Su vasta ilustración
aunque me ensangriente los pies en el camin¿
Y su eJemplar conducta, le han conquistado
Y tenga. que c:uzar los desiertos sin agua y los
entre el cler? _duranguense generales simpamares sm límite.
tías, Y 1~ notic~a _de su promoción al episcopa-Los centauros no han existido jamás, cado, ha sido recibida con beneplácito. El sefior

·-·
[OS UTOJ:Tll€S

Me e~cantan ~os sollozos de los violines.

A lo le¡os seme¡an áureos clarines

q1;1e en la g_uerra sonoran los paladines.
Tienen el ritmo agudo de las cigarras
6 en las tardes alegres, bajo las parr~s
el sonoro lamento de las guitarras.
'
Las almas de los violines son cariñosas·
s_aben cosas _amables y misteriosas:
'
tienen alas ligeras y luminosas.
Conocen el idioma de las neblinas
y remedar. las verdes nadas marinas
con sus voces vibrantes y cristalinas.
Y cuando

Ramilletes de ritmos son sus canC1iones:
cuando entre los silencios vibran sus sones
se estremecen de angustia los corazones
'
Ellos hablan de a.mores vagos é ignoto~
tra.vendo á la memoria nombres remotos'
de ídolos adorados há tiempo rotos.
Los violines alegres gritan retozan
cantan el ·~la_ro cielo, ríen y gozan; '
mas los v10hnes tristes ¡cuánto sollozan!
Es á veces monótono su sonido
Y otr~s tiene el acento de un gran gemido
que viene de un lejano bosque de olvido.
_¿Q'll;é sollozante ~nsueño lleno de abrojos
d16 vida á los dolientes violines rojos
q~e de lágrimas tristes llenan los ojos? .
S1mbol~ de un _sentimiento dulce Y vibrante
su espJr1tu que¡oso va suspirante
'
con el rumor del vuelo de una alma errante.

Honduras.

FROILÁN TUROIOS.

�Domingo 19 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.
EL MUNDO ILUSTRADO,

Domingo 19 de Julio de 1903.

=

LAS PRUEBAS MILITARES
EN SAN LÁZARO.

Con asistencia del señor Presidente de la
República y de un gran número de jefes y oficiales del Ejército, se efectuaron el domingo
anterior por la mañana, en la Escuela de Tiro
de San Lázaro, las pruebas militares dispuestas para ese día por el señor Corone1 Enrique
Mondragón. Director del establecimiento.
Las pruebas á que nos referimos resultaron
muy interesantes, pues aparte de que pusieron de manifiesto la ~olicitud con que el Gobierno atiende á todo lo que se relaciona con
la buena instrucción de la clase militar, demuestran, por sí solas, los adelantos que en
un ramo tan importante como es el de la preparación de explosivos y su empleo en la destrucción de obras materiales, han realizado los
alumnos de la Escuela.
El acto dió principio con una disertación
que, acerca de los cuerpos explosivos, de la
manera de fabricarlos y de su aplicación en
campaña, hizo el Subteniente de Caballería
José Rincón Gallardo, puntualizando las pro-

::.-.1'·--i

, ..: ...,. .. ~

"-

El Sr. General Diaz en el campo de

-'

,1c_ ·.,

~-~

operaciones.

pañadó de los sefiores Generales Curiel, Villegas y Salamanca, y del Coronel l\Iondrag6n,
se dirigió á visitt1r las obras que momentos
después debían ser destruídas.
Estas eran: un gran puente, en cuyos estribos había minas de 220 kilos de pólvora cada
una; una fortificación de campaña, donde ~e
encontraba almacenada una gran cantidad de
explosivos; una vía. férrea, un muro, y, por
último, una línea telegráfica. Los almacenes
de la fortificaci6n estaban situados dos metros
abajo del plano de fuego y debían ser volados,
produciéndose la inflamación de los explosi•
vos en ellos contenidos, por la ruptura de un
frasco de ácido sulfúrico, mediante la conmoción producida por un proyectil disparado sobre un blanco determinado. Concluída la
visita, se dió principio á las voladuras, desPaso de la infanteria por el puente.

piedades que deben caracterizarlos. Los oficiales Manuel Corona, Gabriel Rivera, Alberto
Salas, Carlos l\fartínez y Enrique Pérez, hablaron en seguida, para P.xponer: el primero,
la teoría relativa á la clasificaoión de los explosivos en su completo desarrollo; el segundo, la que corresponde á la fabricación de petardos reglamentario.&lt; y provisionales; el tercero, las vimtajas que ofrecen las pólvoras·modernas sin humo, sobre las pólvoras negras
antiguas, en campaña, y, el último, los principales puntos concernientes al empleo de los
mismos petardos reglamentarios en la destrucción .de puentes, vías férreas, líneas telegráficas,apertura de brechas é inutilización del material de artillería. Los cinco oficiales substentantes prepararon en seguida algunos petardos,
y el señor Presidente de la República, acoro-

Voladura del puente y del muro.-(Instantáneas tomadas á 300 metros.)

truyendo primero la línea telegráfica y la vía
férrea. Esta tarea estuvo encomendada al Capitán Guillermo Rubio, á siete oficiales1 alumnos de la Escuela, y á igual número d e cadetes. Los postes y los rieles, tras una fortísima
detonación, quedaron reducidos á pequeños
fragmentos diseminados en el campo.
Con siete cargas concentradas de 10 petardos cada una, se destruy6 desp~és un muro
de piedra de 1 metro 50 centímetros de espesor, 3 de altura y 10. 50 de longitud. El efecto producido por la explosión de los petardos
fué terrible: una enorme nube de polvo.. y .de
humo cubrió el lugar en que se hallaba la
construcción, que fué totalmente destruida.
Más notabl-:l sin duda que las experiencias
anteriores, fué la de apertura de brechas en
los parapetos ~e la fortificación. Un grupo de
oficiales rompió el fuego de Artillería sobre
los puntos en que estaban localizados los almacenes de pólvora, y al cabo de algúnos disparos, logró el impacto, produciéndose lavoladura de los mismos almacenes. La remoción
de tierra, piedras, etc., ocasionada por la voEl señor General Diaz Y un grupo de jefes y oficiales sobre los escombros.

r----=-=------=----==----==-----=-=---c---------

El señor

Presidente recorriendo

el campo.

ladur~, fué enorme,.-y la brecha abierta muy grande.
~or.J?t q~e to~a al puente, tenía una resistencia de cincuenta toneladas·
su ong1 u era e vemte metros, la anchura del tablero de 4. 95, y la d~

Voladura de la fortincación.-\lnstantáneas tomadas á 300 metros.)
Aspecto del campo después de la voladura de las obras.

Oficiales Y cad€tes que tomaron parte en las pruebas.

�las rampas de siete. En las extremidades de éstas se construyeron torreones aspillerados y almenados. que
simulaban la defensa de los «apoyos»,
empleándose en toda la obra 650 metros cúbicos de tierra. Eh la construcci6n tom6 parte el Capitán Guillermo Rubio, el Batall6n de Zapadores,
y algunas faginas de diferente!:! cuerpos de infautería.
En la destrucci6n de esta. obra se
emplearon ocho kilos de dinamita y
cuatrocientos cuarenta de pólvora, volándose primeramente el tablero y
después los estribos. En el lugar en
que se había levantado el puente, quedaron las profundas oquedades producidas ror la acci6n de la enorme cantidad de explosivos empleados en la
voladura. Antes de ser volado, el
puente fué sometido á una prueba de
resistencia haciendo que desfilaran por
él la infantEoría. y la caballería.
Además de las pruebas á que nos
hemos referido, se efectu6 otra: la de
voladura de una caja de dinamita por
medio de tiros de precisi6n con carabina.

PENSAMIENTOS.

tinguida como numerosa, se puso en escena
«Philemon et Baucis,» 6pera de Gounod desconocida en México, cubriéndose los demás
números del programa con la Marsellesa y el
Himno Nacional mexicano, que ejecutó la
banda de Artillería, y con un arreglo de ¡¡"Mignón» tocado magistralmente por la orquesta
que dirige el maestro Polacco. El señor ~eneral Díaz y su distinguida esposa concurrieron
á la hermosa velada, así como los miembros
del Cuerpo Diplomático y sus familias. El señor Presidente fué ovacionado, tanto á su llegada como al retirarse del sal6n, por la multitud quE llenaba el local.
El baile en el Círcul(}francés estuvo animadísimo y se prolong6 hasta las primeras horas
de la mañana del quince.
Además de las fotografías relativas á la kermesse, ofrecemos una en que aparecen el señor Encargado de Negocios de Francia y algunos caballerJS concurrentes á la recepci6n
por él ofrecida el día 14.

Es locura creer que todo se sabe, y
es sabiduría estudiar siempre.

EN LA PLAYA

NUPCIAL

....

En la capilla particular del señor Arzobispo se efectuó el día 11 del corriente el matrimonio can6nico de la sefiorita Gertrudis l\fartínez de Arredondo
con el señor don Rafael Combaluzier.
Las simpatías con que los contrayentes cuentan en la buena sociedad mexicana, hicieron que la ceremonia 118
viera concurrida por multitud de familias y caballeros distinguidos.
Terminado el acto, se sirvió una comida íntima en la casa del sefior Licenciado don Francisco Martínez de Arredondo, padre de la desposada, y por la
tarde los recién casados emprendieron
su viaje de bodas rumbo á ChapalL

*

¿Cuál es el peor de los engaños? Engafiarse á sí miswo.

*

Antes de retirarse de San Lázaro el
sefior G'3neral Dfaz, recorri6 el campo
para visita1 los puntos en que se encontraban momentos antes las obras
y cerciorarse del buen resultado de los
experimentos.
El Sr. Presidente regres6 á la ciudad
después de medio día.

El Encargado de Negocios de Francia y un grupo de Invitados ! la recepción.

Cuando descendimos del tren, teníamos el
mar ya enfrente.
Ella no se imaginaba que ese mar de que

La firmeza de carácter de los grandes

hombres es un ideal de moralidad vi
voy luminoso, que la historia reco
en sus páginas y que obra siempre en
la vida de los pueblos.
Sra. Gertrudls Martlnez Arredondo de Combaluzier.

*

La naturaleza no ha dicho ni dirá 11u
última palabra.

- - -- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -------•

Las fiestas de la Colonia Francesa
Publicamos en este número algunas fotografías de la kermesse organizada por la Coloni afrancesa en celebraci6n del anivereario ele

Domingo 19 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 19 de Julio de 1903.

la toma de la Bastilla, y que se efectu6 el día
14 en el Tívoli del Elíseo.
La fiesta á que nos referimos, no obstante el

fuerte aguacero que se desat6 por la tarde sobre la ciudad, se vi6 concurrida por innumerables personas y tuvo un lucimiento extraor-

dinario. El adorno del local era sencillo, pero
de buen gusto: en la fachada había grandes
piezas florales, dominando en la comhinaci6n
de sus colores el rojo, el blanco y el azul, y en
el interior, frente á la puerta de entrada, un
hermoso busto de mujer que representaba á
la:Guerra, destacándose entre musgos y palmas. Banderas francesas y mexicanas, profusamente distribuidas en el parque, completaban el adorno del Tívoli.
En cuanto á los puestos, los que más llamaron la atenci6n por su originalidad y elegancia
de su decorado, fueron los de la señora de
Grendop y el de las señoras Sallet y Wileim.
El primero simulaba un kiosco ,,renacimiento," sobre cuya cúpula se veía un monstruo marino arrojando por la enorme boca
confetti y cigarrillos; y el segundo, un pabell6n «art nouveau,» notable por la pureza del
estilo.

*
•*

Con relaci6n á los demás números del programa á que se ajust6, en esta vez, k celebración del glorioso aniversario, diremos que
tanto el concierto que se di6 el lunes en la
tienda de Villamil, como el baile efectuado
el 14 en el Círculo Francés, fueron indudablemente las notas salientes de los festejos. En
el Orrin, lleno de una concurrencia tan dis-

De paseo por el Tfvoli.

tanto yo le hablaba en mis versos, fuese tan
grand~ y tan azul. Loca de emoción, admiraba y admiraba cómo iban y venían las olas,
cantando siempre su mon6tona canción. En
tanto que ella corría sobre la arena, yo la miraba y me parecía más bella que todo cuanto
encerraban mis extensos horizontes.
De pronto y con un gracio:io mohín, se volvió á mí:
-¿Quiere ustéd que me quede aquí quietecita, esperando aquella ola, aquella grande
que viene allá?
Y la ola enroscada, formidable, que parecía
que venía á envolverla y arrebatármela, fué
disminuyendo su tamaño, y como una onda
de níveo encaje, salt6 sobre su falda, deshaciéndose en muchas gotas que la besaron.
¿Desde d6nde vendría aquella ola y cuántos años pasaría surcando la inmensidad para venir á b¡,sarte?
RAFAEL ANGEL TROYO

Grupos de concurrentes á la Kermesse.
Adorno de:ª fachada . &lt;lel .,T!~oll.-Busto de la Guerra, colocado á la entrada.

�Domingo 19 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.
EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 19 de Julio de 1903.

EL CUMPLIDO
I
Inclina ¡oh Noche! tu faz de sombra bañada en llanto
de claridadés, Y da á. mi mente tQdas lr.s calmas
que das al mundo cuando al besarlo tiendes, cual manto,
tu cabellera, llena de sueno, sobre las almas.

II
Tú. que cerniste tu gran silencio sobre el suplicio
del Cristo exangüe, que contemplaba vagar con pena,
sueltos los bucles y en torno al ara del sacrificio,
como incensario de carne blanca, la Magdalena;
Tú que desciendes vaga y enorme, como una mano
que el Orbe errante pusiera. sobre sus sienes frías,
para en la sombra buscar al fondo del cielo arcano
su senda eterna que casi esfuman las lejanías,
Dame en tu copa las aguas negras del Aqueronte,
aguas de muerte, que recorría de extremo á extremo,·
aquel esquife cargado de almas, que el horizonte
iba rompiendo con las cadencias de su amplio remo.
Porque mi mente, más que la tierra, más que los mares
te necesita, vaso de olvido, cáliz de brumas:
la tierra suel!a bajo las rosas crepusculares,
los mares cantan bajo los lirios de las espumas¡

Y hasta las cumbres parece que oran á la esperanza
cuando tú vienes y que la luna, rasgando tules,
surge desnuda como una virgen en lontananza
'J'. da á la espalda sus vaporosas trenzas azules . . ..
Porque ya vengas ó te retires, todo en los orbes,
todo lo riges con tus compases vastos, profundos,
y, en el gran ritmo que altiva marcas, todo lo absorbes,
y das la norma que en lo infinito siguen los mundos.
¿Por qué yo quedo mudo é impasible, cuando te elevas
como si fueras de los abismos un alto ensueñ'.o,
y no comulgo las negras hostias que al éter llevas,
pan de sepulcro, nota de arcanos, óleo de sueno?
¿Tan sólo bajo las losas blancas y sepulcrales
tendré tu calma, tendré tus sombras, tendré tus velos
tendido al fondo del pebetero que, en espirales,
eternamente su incienso de almas tiende á los cielos?

Inclina. ¡oh Noche! tu faz de sombra, bañada en llanto
de claridades, y da á mi mente todas las calmas
que das al mundo, cuando al besarlo tiendes, cual manto,
tu cabellera, llena de sueño, sobre las almas!
l\lIOUEL LUIS ROCUANT.

El veintiuno de enero la. población de Arras
estaba de fiesta. Sonaban las campanas; desde Saint Wa.ast hasta San Nicolás, dialogaban
desde el alba, y lal-1 notas de bronce, cayendo
sobre la ciudad, hacían temblar la nieve al
borde ae los techos. Las estrechas calles obscuras, empavesadas de banderas y banderolas,
decoradas con tapices, enguirnaldadas de flores, esforzábanse bajo el cielo gris en resplandecer de alegría. Toda la ciudad estaba en pie,
endomingada; los burgueses habían calzado
sus zapatos con hebillas de plata; y las hurguesas, con trajes de seda Pompadour, se estudiaban delante de sus espejos para asemejarse á
las marquesa!I; las niñas, para estar mejor rizadas, guardaban sus papelillos en la cabeza
hasta el minuto supremo; y los niños, listos
todos é impacientes, deslizaban sus caritas por
las puertas entreabiertas y se interpelaban de
un umbral al otro:
-¿Ya lleg.'.,?
-Todavía no, pero ya viene.
- Entonces, ¿es seguro?
-¡Seguro! Vaya si es es seguro. Los correos
que preceden están ya aquí. Tie·nen grandes
botas.
-Mamá, los correos ya están aquí.
¡Gran acontecimiento! )Ionseñor el Delfín
de Francia es esperado desde hace tres días.
Pasa y se detendrá. Debe oír la misa en Saint
Waast, el cura lo ha dicho; el confesor del
Delfín lo ha prometido al abate. Y la hermosa Delfina vendrá también con el Delfín. Es
tan bella, según se dice! Esto constituye un
gran honor para la ciudad, porque muy pronto, sin duda, la joven pareja estará en el tro-

no de Francia, puesto que Luis XV se halla
tan enfermo.
-¿Cómo se llamará cuando sea rey?
-¡Luis XVI, pardiez!
-María Antonieta tiene dieciocho año~.
-¡ Y él que no tiene más que veinte! Es bonito ser rey tan joven.
-¡Ah! el muchacho hará carrera.
Todo el mundo es feliz, se precipita, se agrupa en las calles. Los rostros flamencos se eni:;anchan con risas bonachonas. Ya el pueblo
menudo se aprieta frente á las viejas caeas
consistoriales. Todos converean. Los hombres
bien informados, que fingen tener lazos con la
nobleza y mantener reh,ciones en Yersalle!:',
refieren cosas del príncipe y la princésa, sus
caracteres, casi su vida.
«¿.La ha viflto usted? ...... -¡Tiene una tez!
-¡Y una piel! Se diría que la luz pasa á través de ella ...... -¡Y tan alegre! Ríe siempre.
Sobre todo con Monseñor de Artoia.-Lo!'l
dos se pa~ean en burro por el parque.-¿En
burro? Usted quiere tomarnos el pelo; las reinas van á caballo, no en burro; usted comprende que pueden elegir monturas ...... -¿Es
cierto que ella le engaña?-¡Chitónl Si la oyeran á usted.-- A mí me han asegurado que
sale por la noche...... -¡Cuentos! ¿Había él de
permitir eso?-Ella le dice que es la moda en
Austria. -Entonces ...... ¡qué! ¿no t'S él el
amo? .... -Según se dice, la adora.-Pues bien
yo, si fuese siquiera hijo del rey, os aflegur~
que haría reQpetar mi hogar ...... -Es un buen
hombre ...... -Un buen rey, lo será sin duda v
nada orgulloso. -Trabaja en cerrajería en
pieza.-¡Eso te cuentan, pero anda á ver) Ha-

su

ce eso para adelgazar.-Trabaja con un verdadero obrero que, es del pueblo y que le enseña
su oficio ... -Pues lo que es á mí me gusta eso,
es preciso que los reyes sepan hacer alguna
cosa ...... »
,
A lo lejos sonaron tambores y los pífanos
resonaron alegremente bajo el cielo que se había aclarado y que, sin una nube, mostraba su
azul pálido, casi malva. De muy lejos, una
voz sorda que crecía lleg6 por la calle Vinocq
y muy pronto se convirti6 en un grito:
- ¡La carroza!
En la plaza todas las voces repitieron:
- ¡La. carroza!
Inmediatnmente, como salen de una caja
los juguetes nuevos, los altos personajes, en
traje de gala, i,alieron de las casas consistoriales por el agujero de la puerta principal y se
alinearon entre las columnas del p6rtico; el
obispo encontrábase en medio, teniendo á su
derecha al cura de Saint Waast, y detrás de
ellos, á. su alrededor, dondequiera, las sedas
de colores vivos palpitaban, buscaban su sitio
y se detenían; encima, los siete arcos formaban coronas de sombra; en el fondo del cuadro, un grupo de niñitaR vestidas de blanco,
eemejaba un gran bouquet de margaritaeoculto
en una cueva.
De pronto, la músie;a de la ciudad, agrupada en un rincón, toca un aire de danza. Casi
inmediatamente unos dragones desembocan
en la plaza al galope. Detrás, entre las cabe•
zas de loR caballos, se distingue una placa que
brilla reflejando el cielo; es el techo de la carroza. Las gentes se paran sobre las puntas de
los pies. La doble fila de dragones deepliéga-

�·Domingo 19 de Julio de 1903.

se en abanico y el coche real avanza hasta los
tapices; los gentileshombres á caballo se inclinan hacia las dos portezuelas.
~: La Delfina es la primera que desciende. Hela ahí al pie de las gradas sonriendo ya. Inmediatamente a parece el Delfín con un casac6n avellana. T;n gran grito estalla al rededor
y surge de la plaza, de las ventanas.
Los pavil'Jlentos y los muros retiemblan con
un alegre viva, un conmovido grito de amor,
de reconocimiento, de alegría filial que va hacia aquella pareja llena de esperanzas, la reinecita y el reyeci:o de mafí.ana.
A la saz6n se les ve bien. El es grave, un .
poco pálido, un poco cansado, con ojos á flor
de epidermis; ella, al contrario, levanta la cabeza, para provocar la vida que aspira ~on su
blanca nariz y que mira frente áfrente bajo el
arco altivo de sus cejas; su boca tiene el a~pecto de un beso; las plumas y las agujas tiemblan sobre su cabello, que se estremece todo
con vibraciones rojas; todo en ella vive, hasta
sus ropas; el pueblo ya no ve más que á ella,
y el hurra que constituye el saludo popular,
se extingue dulcemente en un murmullo de
ternura........ .
La mujer ha sentido el amor, se vuelve sonriente hacia una tercera que se desliza fuera
de la carroza, criatura menuda, temblorosa,
deslumbrada, cuyos ojos se llenan de lágrimas
al ver el triunfo de la amiga adorada: es madame de Lamballe, la más turbada de los tres,
quien dice á la Delfina:
-Inmediata.mente que se os ve, se os ama.
Al decir estas palabras, un dulce recuerdo
tiembla en el fondo de su memoria y la princesa continúa sonriendo:
-¿Estarías celosa por ventura?
--¡Oh, no! Yo soy feliz cuando se os ama.
Entre tanto, la carroza, al mandato de un
gentilhombre, se mueve dejando libre el sitio,
y Monsefí.or de Arras avanza hacia los príncipes; la reinecita ha hecho una graciosa reverencia y ahora se ve al prelado, cuyos labios
se mueven y que habla sin duda, inclinarse,
erguirse, después hacer de nuevo ceremonias,
inclinar la cabeza hacia uno de los hombros,
hacia el otro, en una serie de pequefí.os salu1los amables y rápidos. A cada movimiento de

EL MUNDO ILUSTRADO.

su jefe, sus dos manos abiertas sobre su pecho
se alejan y se aproximan como si arrojasen follajes y flores invisibles.
En seguida el blanco cortejo de las nifiitas
encamínase militarmente con pasos rígidos;
las dos más pequefí.as, guiadas por el obispo,
dan aún tres pasos, y de gol pe se detienen presentando á la Delfina un enorme ramo y una
bombonera de porcelana de Arras donde 'hay
unas palmas pintadas sobre azul. María Antonieta se inclina y besa en la frente á las niñas. Los vivas estallan como un trueno. Luis
vuelve la cabeza y se descubre gravemente;
pero la reina futura, con un coqueto gesto, envía con la punta de los dedos un saludo amistoso y alegre, y dice á la Lamballe:
-El amor del pu1.:blo calienta.
Después:
-Toma este ramo, que pesa mucho.
De pronto ríe, añadiendo en voz baja:
-Mira c6mo sufre el Delfín con su cuello
tan apretado.
Luis, en efecto, parece muy molesto y á veces levanta. éu ment6n estirando la cabeza hacia el hombro para despegarse el cuello. Pero
pronto ya no se le ve más; ha penetrado bajo
la b6Yeda y la escolta se cierra detrás de él.
La gran sala del viejo castillo es obscura;
dos sillonPs sobre una estrada· esperan á los
ilustres huéspedes. Apenas sentado el prínci•
pe, con un signo de la mano ha permitido al
obispo que le presente á los notables. Proferidos con una unción sacerdotal, los nombres
flamencos caen en el silencio y cada uno de
ellos va acompañado de un saludo profundo,
hecho en la sombra por el personaje á quien
se nombra.
Después, á otro signo, un jovencito avanza
zurda y torpeme!}te; entre sus manos tiembla
un papel.
-¡Oh, dice la princesa, versos!
Pero los versos son latinos; con una YOZ débil, traviesa y semiagria, el adolesce.1te dice
su poema, y el cura de Saint "\Yaast sigue el
ritmo con su nariz, asesorada por sus párpados,
señalando las insípidas bellezas; se regocija
del aprovechamiento del discípulo y mira al
Delfín, el cual continúa estrangulándose con
su cuello.

EL MUNDO ILUSTRADO

Los versos corren diciendo la majestad del
trono y la ventura de los pueblos bajo el cetro
de un rey sabio y las promesas de luminoso
porvemr. Poco á poco el orador se tr•mquiliza · á veces un epíteto mita con vehemencia.
~Iaría Antonieta, para desaburrirse, porque
no entiende, examina al jovencito flaco y seco
con gesticulaciones de madera.
-Ya. á quebrarse, dice á la Lamba.lle.
El colegial ha comprendido que se burlan
de él y se turba, pero se yergue, dejando ver
su cara biliosa, de frente fugitiva, de nariz
puntiaguda, de ojos glaucos, y su mirada, durante un segundo, se encuentra con la de los
príncipes. María Antonietn, sorprendida en su
broma ha cesado de reír, y Luis, descontento,
frunce' las cejas, y acaso para adquirir de nuevo compostura, se lleva un dedo á su cuello
que le estrangula.
La homilía continúa le:1ta. El Delfín se esfuerza en comprender algunas palabras para
adivinar el. resto. Por fin el poema concluye.
-Os agradecemos, señor cura, estas hermosas
palabras que nos habéis hecho oír á la Delfina y á mí. Este joven es sin duda uno de vuestros discípulos.
-Y de los más enérgicos, l\Ioneeñor. H uérfano recogido por mí, me recompensa con sus
virtudes y su empeño, porque lo educo para
ofrecer más tarde á vuestra alteza un devoto
servidor del trono.
-Es preciso, seí'íor cura, que le enviéis á
París, donde sus talentos se desarrollarún.
-Nosotros le proveeremos de una bolsa. .
- Y haremos bien.
El príncipe, para recibir el poema que se le
tiende, vuélvese hacia el jovencito, y las azules miradas de uno y otro se encuentran por
segunda vez.
- ¿C6mo os llamáis, señor?
}Iaximiliano de Robespierre.
-¡Está bien! acaso nos volveremos á ver.
El adolescente se inclina. Y de nuevo Luif
pasa su dedo alrededor de su cuello.
EDMOND HARACOURT. •

La gloria en los combates tiene dos coronas,
una para el vencedor y otra para el vencido.

LA DIRECCIÓN DE BENEFICENCIA
En los primeros días de este mes qued6 establecida en :\léxico la Direcci6n General de
Beneficencia del Distrito, á cuya vigilancia estarán encomendados en lo sucesivo los hospitales y demás establecimientos del ramo que
dependen de la Secretaría de Gobernaci6n.

Una cántiga amorosa
Rima el alma enamorada:
¡Juventudl. ..... dir.e la endecha
Que jamás se ha de extinguir;
Si se va la primavera
O ei llega la invernada,
El amor es sol que enciende
La alegría de vivir ......
Una cántiga amorosa
Rima el alma enamorada.
Una cántiga amorosa
Hoy dirijo á tu belleza,
¡Oh mujer! fecundo estío,
¡Oh mujer! eterno abril.. ....
Dulce hermana del lucero
Que al llorar llora rocío,
Siempreviva de pureza
Que al desierto haces pensill ......
Una cántiga amorosa
Hoy dirijo á tu belleza,
¡Oh mujer! fecundo estío ......
¡Oh mujer! eterno abril.
M. R. BLANCO-BELMO:NTE.

NOTA TEATRAL.
La soprano Amalia de Roma, que tantos

aplausos se ha conquistado durante la actual
temporada de 6pera, celebr6 el jueves, en
. Orrin, su función de gracia.

Domingo 19 de Julio de 1903.

La obra escogida por la beneficiada, fué
¡(Tosca." El púbico, que aprecia debidamente
el mérito de la notable artista, le tribut6 una
ovaci6n.

JI núñtz dt Jlrct.
Como gigante sol que, aun extinguido,
el mundo deja de esplendores lleno,
en nuestras almas, el fulgor sereno
de tu genio inmortal queda encendido.
Alzan tus «Gritos del Combate» el ruido
de las victorias líricas, el trueno
de la Fama; venciste, de Arte pleno,
la eternidad de tantos: ¡el olvido!
La Musa de dos patrias queda sola
sin tu aliento: la Cítara Española
el plectro desentierra de Quintana
para llorar el duelo que le asedia,
y tras ella, ¡la Lira Americana
gime en la cuerda funeral de Heredial
MANUEL

S. PlCHARDO.

Sr. Dr. Prisciliano Figueroa.

Con el carácter de Director se ha hecho carde la nueva oficina el señor Doctor don
Prisciliano Figueroa, hombre que cuenta para el buen desempeño de su cargo con energías y conocimientos muy poco comunes.
La Dirección ha quedado por ahora instalada en el local que ocupa la Secreta.ría referida.

¡1;0

·-·

CANCIÓN
(DE AltMAND !!ILVE5TRl!l)

Corre el año, corre el año
Como corre el arroyuelo,
Reflejando en sus cristales
La celeste claridad;
Y, cual ave gemidora,
El recuerdo tiende el vuelo
Y se borra del espacio
En la vaga inmensidad .....
Corre el afio, corre el afio
Como corre el arroyuelo.
Algo vive y algo alienta
En las flores casi mu1ttias
Del jazmín y los rosales
Que incensaron al verjel;
Y, buscando en las alturas
Lenitivo á sus angustias,
Vuela el alma de las flores
Entre aromas ele clavel. ... . .
Algo vive y algo alienta
En las flores casi mustias.

\.
Una cántiga amorosa
Finge el arpa de la fuente·
Entonemos en el bosque '
La dulcísima canci6n
Y, cogidos de las manos
Repitamos dulcemente '
La canci6n que en nuestro pecho
Rima tierno el coraz6n ..... .
Una cántiga amorosa
Finge el.arpa de la fuente.

Sra. Amalla. de Roma, soprano de la compa.ñ!a. de Opera que

acto.a en Orrin.

�Domingo ,.~ de Julio de 1903.
Domingo 19 de Julio de 1903.

CROQUIS
El pórtico del teatro estaba en silencio ... Llovía desde por la tarde. El agua incesante caía
á hilos. Parecía como si nada interrumpiera el
chapoteo monótono de la lluvia, que el viento
estrellaba contra las parede:-;, ó que chocaba
furiosa contra las aceras, para deslizarse suavemente por las calle,; &lt;le...,pués.
Goteaba sin cesar. Las líneas del horizonte
se borraban, esfumándose en la lejana bruma.
Espesos celajes cubrían el espacio inmenso. y
la tristeza ele la noche parecía reflejarse en la
obscuridad del cielo.
En pie, á lo lejos del pórtico, estaba un viejo de figurn venerable, pobremente vestido, de
larga barba blauca, que se doblegaba al peso
de los años.

***

Habían sonado las doce.
Por el pórtico del teatro salían en desorden,
ó formando parejas, hombres y mujeres bellas
que ostentaban lujosos trajes y primorosas joyas. El anciano parecía reconocerlas. Quizás
fueran las mismas que vió desfilar, el mismo
día por la mañana, por la puerta de una iglesia. Pensó que serían almas caritativas. Con
el sombrero en la mano, dejando al descubierto su cabeza blanca, imploraba una limosna volviendo hacia _ellas sus ojos ~mpañn&lt;los. Temblaba al hablar, por el frío. Pero nadie escuchaba su voz. Pasaba inadvertido por entre
los hombres y las mujeres, que andaban sin
volver la vista, con pasos acompasados. Lle-

EL MUNDO Il,USTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.
gaba·n á la calle y se detenían. Los coches, al
trote insolente de los briosos caballos, llegaban basta allí para tomar su carga. Después
partían. Poc~ á poco la gente se retiraba.
Ellos, sintiéndose orgullosos, con el recuerdo
de los triunfos obtenidos; ellas, recordando las
palabras ardientes -.:on que sellaron sus amo-'
rosos compromisos. •

***

Cansado de pedir, marchóse el anciano también, con pasos desiguales, hundiendo de vez
en cuando sus zapatos rotos en el agua que corría aún por las calles. En sus ojos humedecidos por el llanto resplandecía el dolor. El
hambre lo asediaba. Tenía que resignarse á
vivir de la caridad. Ya él no podía trabajar;
le faltaban las fuerzas. Pero nadie, pensaba, se
compadecía de él; de nada le habían servido
su fe en sus creencias, la honradez para con
los hombres, la moralidad de sus actos, la
constancia en el traba.jo, y en un espasmo de
desesperación maldijo de la existencia al sentir el corazón aterido y arruga.do por el escepticismo .. .. . .
g_ S.

CASTA~EDA.

El mal, en una palabra: no es sino la ausencia del bien.

"'

Lo sobrenatural no Pxiste ni puede existir;
todo en el universo está arreglado por leyes.

Un alma sobrt un bilo.
Sobre el 6ltimo hilo de abajo ele un telégrafo se ha posado un golondrina.
Hay cinco hilos. ~e ha posado en el que toca las ramas en flor de una acacia joven.
Su túnica ele rizadas plumas se balancea á
compás de las mecidas del hilo. De pronto su
alma palpita. Es que pasa un despacho.
¿Qué clase de despacho'? Xada, una invitacióñ á comer. Sin embargo, la gQlondrina salta á otro hilo. Empieza de nuevo [i piar. ¡El
hilo la sacude!
Es otro despacho que pasa. _El avecilla se
estremece toda.
Nada grave, empero; acaso algo triste, una
cita que se aplaza 6 se rehusa. ¿_Quién i;abe si
hace sufrir un corazón? La golondrina sube
un hilo mús; sus patas pueden apenas po~ar. e
á causa de una nueva sacudida. Es un despacho anunciando la quiebra de una casa bancaria.
·
·
Otro saltito y ahora el hilo tiembla suavemente. El telégrafo transmite la dulce nueva
de unas nupcias.
La golondrina. canta, canta, toda alegre! y
sube más arriba. El último hilo se estremece
lentamente, prolongadamente, languideciendo.· Es alguien que ha muerto.
La golondrina emprende el vuelo, como una
pequeña alma blanca y negra!
ÜATULLE MRNDES.

*

La utopía ue la víspera se convierte en realidad al día siguiente.

UEnus t.ff JRE
Afrodita en el ébano esculpida,
Surgió de las cavnnas ele la. hullera
Con los ímpetus locos de la fiera
Por los venablos del amor herida.
Despertóse en su alma adolorida
Como un crótalo im~ano la Quimera,
Y corrió por el bosque y la ribera
Con la erótica mente enardecida.
Hundió su negra efigie triunfadora
En el cristal de agua tembladora
'
Sintiendo una. mortal melancolía'.
Mientras oculto en las tupidas frondas
La mir6 desposarse con las ondas
'
Un negro caballero de Etiopía.
-TUAN GUERRA

1903.

NóSEz.

SOBRE ARTE CRISTIANO

CATEDRAL DE MEXICO.-Crqgfa y reja. del coro.

La. época más artísticamente hermosa para
la religión cristiana, fué aquella en que la doctrina pura. comenzó á ensombrecerse con los
pavores del fanatismo.
Entonces levantáronse soberbias las catedrales góticas, enormes y delicadas· gigantescas masas de filigrana de piedra q~e perforab:i,n con sus cala.das torrecillas el azul de los
cielos cruza.do por el vuelo luminoso de los
arcángeles, y en cuyos ri~cones tenebrosos y
enfanga.düs acechaba el diablo rojo y cojo deforme, maligno y jorobado.
'
Los artistas cristianos, con el espíritu alumbrado por ce!estiales claridades, y amagado
por los sombnos terrores de~ infierno, supieron entonces amar y sentu como criaturas
ª:rulladas en el regazo materno por un maravilloso cuento de hadas1 mientras la rojiza penumbra del crep6sculo mvade la estancia po~lando de fantasmas sus rincones. Fu'eron
tiernos y grandes.
La m~dre de Dios tomó, bajo la sabiduría
de sus pmceles_ )'. el raer inspirado de su cincel, formas dehc1osa.s y purísimas de mujeres
como sólo las ven en sueños los doYOtos adolescentes.
l_,;&gt;s santos, los beatos, toda esa admirable
!egion _de seres austeros que se consumieron
rncendiados por un_a i~ea y por un amor, perduraron por el sorhleg!o de_s~1 genio, tn figuras graves y austeras o dehc1osas y sonrientes.

CATEDRAL DE 'MEXICO.-La. Asunción. Pintura principal de la. ct1pula, obra de Ximeno.
Pero donde el impulso de su pasión se manifestó más vive&gt; é
imperecedero, fué en las basílicas, en_ las catedrales, _en los monumentos levantados por la fe sobre la tierra, altos, maJestuosos y ~erenos montañas transladadas á la llanura por la_ fe y cuya. grandiosidad' de líneas principalrs, sahe trocarse e~ graCia y sonre!r en los
frisos y en los tímpanos, ó en horror, y gesticular en las gargolas Y
en los capiteles.
.
El arte gótico, florido y ·~ombrío coro~ una selva, Pº?l6 el continente viejo de sueños de piedra. Esencialmente cristiano, aprovechó los símbolos y los elementos decorativos engendrados y crecidos
en la húmeda obscuridad de las catacumbas; se enamoró de los ensueños de las visiones, de los deliquios y de las pesadillas de los creyentes 'y creó esas gigantescas construcciones, cuyos trazos generales
informa una solemnidad meditabunda y en cúyos detalles las líneas
ríen y gesticulan, se retuercen desesperadas, se enlazan graciosas ó
surten erectas como tallos de lirio; en cuyos ángulos las luces y las
sombras entablan el eterno combate del ángel y el endriago, 6 se funden en penumbras melancólicas como un petd6n, una reconciliación
ó una desesperanza .... ..
La catedral antigua es el palacio de Dios, pero también el refugio del diablo que, torvo ~ zurdo, ee e~conde en las tinieblas más
rec6nrlitas de la na.ve, esqmva.ndo la mua.da del Amo, y desde allí
acecha con cóleras grotescas, la albura gloriosa. de la hostia que elevan la~ manos purificadas del sacerdote; el oro ardiente del rayo de
sol que penetra. vi&amp;oroso por la ojiva; el trozo d_e cielo,_ de un azul
vibrante que deJa ver la cala.da claraboya; las tristes miradas de los
pálidos ~antos; la muerte dulce y horrible de Dios pendiente de la .
cruz; el chisporroteo de los cirios votivos; la nube blanca y aromada de incienso que .sube al cielo ......
El sentimiento religioso que elevó las catedrales y los monasterios es tan profundo, que aún ahora, el que penetra en ellos, se siente sobrecogido de religioso miedo.
De aquellos monumentos de la fe, salieron los religiosos de frente pálida y burdo ¡¡ayal, aguerridos á. las inclemencias d&lt;-' la Naturaleza, que cruzaron bosques, atravesaron montañas y !surcaron océanos, para irá llevar un fuego y una luz á los corazones!obscuros y desabriga.dos de los hombres de luengas tierras.
Y cuando la cosecha de almas fué fecunda, cuando el fuego y
la luz se propagaron, alumbrando y calentando á los desvalidos, á
los cle1,;heredados del reino de Dios, los religiosos pensaron en levantar monumentos semejantes á aquellos que fueron su cuna y su origen.

•

**

El arte cristiano en México raras veces lle-g6 á manifestarse por
manera netamente estética, y los monumentos elevados por el catolicismo en nuestra Nación aparecen, por lo general, amplios, bastos casi y á veces austeros, sin presentar nunca las graciaP atrevidas

CATEDRAL DE MEXI\.-0.-Madona, a.lrlbutda. A Murlllo.

�Domingo 19 de Julio de 1903.

==

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 19 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

En níveo mármol cincelar quería
un cuerpo de querub; seguro estaba
de que si su escultura terminaba,
de la gloria el laurel conquistaría!
Entró al taller que en sombras se envolvía ...
el artista con fiebre trabajaba,
y junto al cuerpo, á quien hablar faltaba,
le sorprendió la claridad del día.
Creyó ver al querub alzar E:l vuelo,
y al abrazar su cuello, cual un loto

la escultural cabeza rodó al suelo.
Y «é!,• abstraído en su ideal remoto,
con los ojos clavados en el cielo,
cayó sin vida junto al mármol roto!
JUAN DUZAN.
1903.

*

LÓ más triste en el presente, es el porvenir.
G. M. V ALTOUR.

*

La vida á la moda y la literatura excitista, no son sino imitaciones la una de la otra.
VALTOUR.

NUESTRO PAIS.-Rlveras del Rto Alvarado.

CATEDRAL DE MEXICO.-Un detarle del ciprés.

y

torres de Catedral.

H"ubo un día en la historia del mundo en
el que el vórtice tre~endo ~onde las aguas
del Océano se arremolinan, giran velocísimas
y se abren formando un embudo gigantesco
una gigante flor de líquidos pétalos y cáliz'
por lo profundo, negro, por lo insondable es'~antoso, se abrió por vez primera y de éi salió la Muerte empuñando su guadaña ...

¡La vida es un Máhlstrom y la vida es la
fuente de la Muerte!
Allá viene el guerrero romano en su barcaza trirreme; vuelve victorioso de las tierras
Héb~idas, _trayei:ido muchos esclavos y un rey
cautivo; simboliza la gloria el triunfo y la
c~mquis!a, y ebrio de ellos, n~ ve que la vorá•
gme está á proa, tremenda y fatal, y desapare-

preocupada de sedas y faraláes que de objetos
que aviven sus ¡¡entimientos y ennoblezcan
sus ideas.
C. T.

EL MAHLSTROM
Ekko, un viejo Froll * que habita en uno de
los fiords * de la costa occidental e~candinava
y que desde su gruta socavada por las olas en
los peiione:- venlinegros, húmedos y engalanados con fantásticas florescencias marinas, ha
oído por muchos siglos, y cada veinticuatro
horas, el estruendo formidable del Máhlstrom
cuando abre sus fauces asesinas, me contaba
lo que sigue:
«-¿l\Ie preguntas qué es el l\Iáhlstrom? Los
marinos que se remontan al Bóreas para cazar ballenatos, como ignoran lo que es el miedo y el carác~er se les e!1durece en la brega, se
mofan del abismo llamandole «el ombligo de
la tierra» ... Yo, que le conozco mejor, te diré
que es el «Padre de la .Muerte.•

* Froll, personaje de 111. mitolo¡ría escandinava; comparable á los gnomos ó duendes.
* Fiords' pequelil.&gt;s y numerosos ¡olfos de la
costa de Suecia.

r=

mHRfflOt ROCO

ni la belleza de detalles de los templos europeos.
La Catedral de México es uno de esos edificios levantados por la fe conquistadora, sobre los f'scombros de la idolatría.
Edificada por orden del sombrío monarca
español Felipe II, tal parece como que recuerda y trae al ánimo la pe::;adez ceremoniosa del
Escorial. Majestuosa y sin gracia, más que
obra de un impulso religioso, parece un símbolo de dominio, una masa pesada y vencedora cuyos cimientos aplastasen implacables
los «cúes• y 1adoratorio;:;» de que habla Bernal Díaz.
Sus torres, mudas, con la mudez de la piedra
no animada por el arquitecto; sus puertas,que
nada dicen al ánimo; la seca austeridad de sus
naves y de sus arcadas interiores, más recuerdan las épocas malignas y dolorosas de la Inquisición, que los sencillos tiempos del cristianiRmo primitivo.
En sus entrañas atesora, Rin embargo, obras
deliciosas de artistas·cristiano¡.;, ricas piezas de
madera tallada, cuadros de maestroe, retablos
dignos de admiración; pero todo esto permanece ignorado para el vulgo, que si acaso se
abisma ante el grandor del templo, la groseza.
de sus muro!.' y otras nimiedades aún más deplorables, pasa impa&lt;&gt;.ible ante un Murillo y no se d~tiene ante una obra de Berruguete.
A veces, algún extraviado extranjero es
quien da una voz de admiración ante tal obra
de arte; pero su exélamación se pierde entre
la general indifereucia de la multitud, más

Cúpula

mz:;

-r

*

El amor es la alegría de los jóvenes y el tirano de los viejos.

ce en ella cuando se creía invencible... ¡Adi6s
victorias, fuerza y mérito! ¡Ya están sepultos
en el seno terrible!
De los verjeles de Occidente viene con las
entrañas henchidas de oro, pedrería y esencias,
el velero que avanza confiado para abordar las
tierras del Xorte y dejar en ellas su valiosa
carga. Lo llenó el Trabajo, lo enriqueció la
Constancia y lo impuls6 la Induetria. A su
bordo trae hombre~ que sueñan con el descanso o.espués de la honrada lucha: en el hogar la esposa espera y los niños sueiian que
1Santa Claüss» se acerca cargado de juguetes...
Y el velero, sorprendido por el abismo, cae y
se hunde para siempre. ¡Pobres tesoros y pobres esperanzas! Un instante para desaparecer,
y muchos años para reunir;;e ...
El genio audaz avanza en el va.por, gigante de los mares; la hulla quemada en·los intestinos de las máquinas, arroja por las chimeneas densas volutas de humo negro; el talento es el propulsor de la hélice que rebana
las aguas; la mole trepida toda, dejando en su
pos un camino de espumas blancas sobre el
piélago azul. El genio vencerá al peligro; es
fuerte, es denodlldo, es audaz... ¡La lucha es
corta y el abismo tt:iunfa siempre!
Bregando en las olas y asidos de un madero que flota, náufragos de infasta catástrofe,
dese,-;perados por vivir, se acercan un hombre
y una niiia: son el Sentimiento y la Virtud.
El es quien la protege, ella quien le anima;
por él, los corazonee saben oír las voces de la
fraternidad, de la fe, del amor; por ella, las
almas saben ser buenas. El turbión crulll, que
no sabe distinguir, que no tiene ojos de piedad, atrae al madero, lo encadena en las aguas,
lo remolca y lo precipita al fondo ... ¡También
«ellos» sucumben!
¡La vida es un 'Máhlstrom y éste es el «Padre
de la Muerte!i, En él perece todo.»
Calló el anciano Ekko, y en la noche de
la triste1~'l de sus palabras, reverber6 para mí
un astro imperturbable; uno solo, pero inmenso; uno solo, pero radio!&lt;o. El abismo devora
todo, sí, todo menos la Idea. Del vaho mismo de su vórtice, se levantará infinita aquélla
y se cern~rá uso?re él,» sutil, ligera y luminosa, para u á deJar gérmenes doquiera, como
del sepulcro donde yace el cuerpo en descomposición, se levan ta la nueva vida en• la oruga
y se cierne en la mariposa ...
E. MAQUEO CASTELLANOS.

C--TEDRAL DE MEXICO.-Perspectlva de las na.ves.
NUESTRO PAIS.-Vlsta de Tlacotalpam,

�OPINIÓN

DE UNA GRAN DAMA
Agradar es el deseo de todos; pero
¿cómo causar buena Impresión si tenemos el cutis manchado, cubierto de
granos y con mal olor?

El Agua Tropical ·

EL

Mu No o

ILUSTRADO
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ldeia.
ldem. e■ la upltal $1.11

mtxlco ]UIIO 16 .dt 1903.

Jlño X- tomo 11- núm. 4

Cierente: LlJI&amp; Rtl't&amp; &amp;PINDOLA

Director: LIC. RAf';UL RlYf&amp; &amp;PINDOU.

es el perfume má.s admirable que se
conoce; sus efectos sobre la piel son
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___

.

.._

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DI OS

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1
que ha creado las flores con sus colo- 1
res y sus perfumes, las fuentes, los
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.

DEL DR. TORREL, DE PAR(S

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aumenta, su~v1za y hermosea, á la vez que le comunica un aroma agradable.

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bre el repulsivo aspecto de un joven viejo y gastado.

VERE MORTUS EST."

EL CARDENAL CAMARLENGO DA FE DE QUE

TOMEN VINO DB S, GERMAN

s. s.

LE6N

xm HA MUERTO.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1903, Año 10, Tomo 2, No 3, Julio 19</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Cardenal Oreglia</name>
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        <name>Colonia Francesa</name>
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                    <text>OPINIÓN

DE UNA GRAN DAMA
Agradar es el deseo de todos; pero
¿cómo causar buena Impresión si tenemos el cutis manchado, cubierto de
granos y con mal olor?

El Agua Tropical ·

EL

Mu No o

ILUSTRADO
Sabscrlpci61 mensual forinea SI.SO
ldeia.
ldem. e■ la upltal $1.11

mtxlco ]UIIO 16 .dt 1903.

Jlño X- tomo 11- núm. 4

Cierente: LlJI&amp; Rtl't&amp; &amp;PINDOLA

Director: LIC. RAf';UL RlYf&amp; &amp;PINDOU.

es el perfume má.s admirable que se
conoce; sus efectos sobre la piel son
inap¡eciables; limpia, cura las erupciones, suaviza y blanquea el cutis
mAs Aspero y obscuro y destierra loa
malos olores del cuerpo.
Con el

AGUA TROPICAL
el rostro adquiere y conserva la frescura y nitidez de la juventud.
Mil. A. FLEDERS.
Véndese en el Coliseo Nuevo 5 y en
la Droguería de Uihlein.
Los pedidos á. E. Betancourt.

MAGGI
PARA SAZONAR

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e ºteª ueBOB ; previene Y neutraliza los defectos que suelen presentarse al crecer, é impide la diarrea 1 que es tan frP.cuea en 1os nlf!os. -PARIS, 6 A V .ENUE VICTORIA, Y EN TODAS LAS FARMACIAS.

___

.

.._

En Frascos.

DI OS

formó á. la mujer con el mismo fin
1
que ha creado las flores con sus colo- 1
res y sus perfumes, las fuentes, los
pá.jaros y marlpooa.s, para embellecer
la Naturaleza {; impregnar de poesía
á. la humanidad. El tiempo no destru.ña los encantos seductores del bello
sexo, si estos fuesen atendidos debidamente para conservarlos. El "Ja,.
bón Munyon" suaviza el cutis, le oa
lozanía, lo pone terso como la felpa,
mejora cualquiera complexión por hermosa que sea; sin igual para curar
las escaldaduras y sufrimientos cu,d.·
l
neos de los bebés; ¡;ertuma ,,,,n deli~"-~
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-cado aroma de rosas de Jk»...avera 1
di cual se conserva por mucho tiem'.
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vlfica el cutis Y lo conserva saludable. "La .-Iedlcina para la J...,spepsia cu ra los desarreglos
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•

PETROL~
.

DEL DR. TORREL, DE PAR(S

Unica prepa:aci6n que evita la caída prematura del pelo, lo
aumenta, su~v1za y hermosea, á la vez que le comunica un aroma agradable.

"PAPA

EL USO DEL PETROL DEL DR. TOBREL, DE PARIS.
evita la calvi~ie prematura, que tanto afea y comunica al hom•
bre el repulsivo aspecto de un joven viejo y gastado.

VERE MORTUS EST."

EL CARDENAL CAMARLENGO DA FE DE QUE

TOMEN VINO DB S, GERMAN

s. s.

LE6N

xm HA MUERTO.

�Domingo 26 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

=

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 26 de Julio de 1903.

'"

EL PAPA
LOS JARDU-ES DEL YATICA..'W.-DOS PÁGISAS DE «COSM6POLL'!.ll

...... Tal vez ambos, el creyente y el escép·
tico, se dejaban invadir por la melanc6lica atm6sfera del lugar donde h11.bíafl evocado el
cruel·desenlace de la tragedia en que habían
intervenido como actores más (i menos directos.
Los grupos de obscuras encinas verdei!, circundados por setos recortndos de una' manera
uniforme, se estremecían al rededor &lt;le elloio.
Ningún otro rumor más que el de su follaje,
unido á la queja mon6tona de una fuente cercana, se oía en este cercado que, de l1i una
parte, dominan los muros de la antigua Roma, y de la otra, la inmóvil y majestuosa cúpula de San Pedro.
Fuera de los üos paseantes; parecía como
que los únicos huéspedes del jardín pontificio fuesen los dio~es de mármol, res~os del
arte pagano e~parcidos en los bosquecillos y
colocados allí, á la sombra de la gran Basilica, por el capricho de los Papas de la época.
del Renacimiento; quién sabe si por orden del
propio Le6n X, á quien siguió por estos jardines su corte de gloriosos artistas y poetas delicados.
Bajo el t6rrido é implacable cielo azul de
una. sif'sta de junio, ese pueblo de blancas estatuas prestaba á aquellas soledades la solemnidad que se desprende de las ruinas de un
pasado glorioso.
¿Tales simulacros de dioses no habían asís:
tido acaso al derrumbe de su Olimpo y de su
culto, para asistir a.hora, como mudos testigos,
á h. deposici6n del Vicario de Aquel que fuera causa. de su ruina?
En los ángulos de las avenidas, urnas gigantescas, de mármol también, perfilaban la
esbeltez elegante de sus líneas.
La vegetaci6n desbordante y enmarafiada
por el soplo de los vientos, aparecía de un verdor más vivo sobre el fondo mortecino de la
verdura. imperecedera de los setos y las carrascas. Las plantas nuevas parecían pal pitan tes
y dolori&lt;ffi.s de verse aprisionadas en este cer-

NUESTRA PBIIIRBA PLANA
Conforme á los ritos de la Iglesia Ca.t6lica,
antes de ser embalsamado el cadáver de un
Papa y conducido al sitio en que han de celebrarse las honras fúnebres, el Camarlengo de
la Santa Sede debe convocar á todos los cardenales residentes en la Ciudad Eterna, á fin
de que, reunid&lt;'s en la cámara mortuoria, asistan l'í. la declaraci6n hecha por aquel dignatario, de que el Pontífice está «verdaderamente
muerto.»
Esta ceremonia es muy imponente y conmovedora. El Camarlengo se despoja de su
traje•ordinario para revestirse con las ropas violeta, que simbolizan el duelo, y tomando un
pequeño martillo de plata, se encamina hacia
el lecho en que yace el Pontífice. Ora un momento hincado sobre un cojín que se encuentra•cerca del lecho; se pone luego en pie, aparta el velo que cubre el cadáver, y golpeando
por tres veces la frente del Papa, á quien llama. en alta voz por su nombre, pronuncia estas palabras, que todos los cvncurrentes al
acto escuchan con religioso recogimiento: «Papa vere mortuus eslll........ En seguida. el Camarlengo rocía el cadáver con.agua._bendita, y
los cardenales, que permanecen de rodillas,
recitan el «De Profundis. •
El anillo del «Pescador» es recogido por el
mismo dignatario de la mano del l'apa y destruí.do después en presencia de los cardenales.

cado que el-1, en realidad, una prisi6n voluntaria'. es cierto; pero por lo mismo más est~echa. y definitiva: el último fragmento de ~1erra y de Xaturaleza abandona.do al vencido
augusto del Vaticano.
Jamás ~Iontfan6n había sentido, como en
ese, instante, la intensa poesía de esos jardinefl,
únicos en el mundo, ni la opresora tristeza
que exhalan sus mudos matorrales, sus estrechos parterre@, sus fuentes mismas y sus terraza.", desde las cuales no se divisa. mfls que
la muralla de ronda y, tras de ella, ionumera bles chimeneas de fábricas, brutal símbolo
de la victoriosa actividad moderna ..... .

.

***

...... El personaje que aca.ba de aparecer súbitamente en el cuadro melnnc6lico del desierto jardín, de una manera que parecfa sobrenatural, de tal manera su presencia comentaba al vivo el dis1,urso del apasionado gentilhombre, era el propio Padre Santo, que se
dirigía á su carruaje para ir á su acostumbrado paseo.
Dorsena, quP. sólo conocía á Le6n XIII en
retrato, miró un anciano encorvado, quebrantado, cuya blanca sotana brillaba bajo la capa
roja. y que se apoyaba con un brazo en un prelado &lt;le su Corte, y con el otro, en uno de sus
oficiales. Apartándose, como se lo recomendara Montfan6n, para. no atraerse une. reprimenda de los guardiants del jardín, pudo estudiar á gusto el fino perfil del Soberano Pontífice, que se detuvo ante un· macizo de rosas,
á hablar fau,iliarmente con un jardinero que
le escuchaba arrodillado. Vi6 la sonrisa de infinita indulgencia de su boca de corte espiritual; vi6 el relam paguro de sus ojos radiantes,
que justificaban el dictado de «lumen in crelo,»
aplicada al sucesor de Pío IX por una célebre profecía. Vi6 la mano venerable, la mano
pálida, diáfana, que se eleva para dar la bendición solemne con tanta majestad, levantarse basta una espléndida rosa, y vi6 los de-

El dibujo que aparece en nuestra primera
plana, representa la escena de declaraci6n
de la muerte de Su Santida&lt;1 León XIII.

VERSOS DE LEÓN XIII.
Reproducimos en italiano y en español, la
poesía que Le6n XIII envi6 al célebre historiador milanés César Cantú, con motivo de la
felicitaci6n que éste le dirigi6 en vísperas de
las fiestas de Navidad y dd Afio Nuevo.
Dice así:
LA :MORTE

dos, desprendido!' del blanco mitón, inclinar la flor sin cortarla, como para no lastimar
á una frágil creatura de Dios.
El anciano Papa aspir6 un segundo el perfume de la rosa recién abierta y prosiguió su
marcha haciit el carruaje, cuya Ailueta se divisaba vagamente entre los troncos ele las encinas verdes.
Los negros corceles arrancaron con un trote
sumamente rápido, y Dorsena, volviéndo!&lt;e á
Montfan6n, mir6 gruerns lágrimas al borde de
los párpados del vi&lt;·jo zuavo, que, olvidando el
resto de su conver~ación, exclam6 suspirando:
((-He ahí el único plac~r del que es, sin
embargo, el sucesor del primer apóstol oler
las flores y caminar leguas y leguas en c¡rruaje, lo más de pri!&lt;a que pueden correr sus
caballos ...... Se han arreglado cuatro tristes
ki16metros de camino &lt;le rueda que se cruza
en forma de madeja sobre sí mismo, al pie de
la terraza donde nos hallábamos hace un momento ...... Y por allí va él y camina y carnina, haciéndose la ilusi6n del vasto espacio
que le está prohibido recorrer ... .. .
Espectáculos muy trágicos he visto en mi
vida, ¡vaya! He combatido y he pasado una
noche entera herido en un campo de batalla
entre dos muertos y sintiendo que me rozaba¿
al paso las rue&lt;lm; de la artillería de los vencedores, que desfilaban canta~clo ...... Y, sin
embargo, nada me ha conmovido tanto como
el paseo de este anciano, que jamás ha proferjdo una queja y que no posee nada suyo, máa
que esa fanega de tierra, para moverse libremente ..... .
Pero hay una palahra magnífica que este
santo anciano escribi6 en una ocasibn de su
puño y letra, abajo de este retrato, d;stinado
á un misionero. Es de Tertuliano y explica
por sí sola la vida de León XIII: «Dehitricem
martyrii fidem, la fe está obligada al martirio ...... »
P A UL BOURGET.

LA MUERTE
Ya al extinguirse tardo el sol poniente
Brillan, Le6n, sus rayos en tu frente; '
En las exhaustas y cansadas venas
El ritmo de la vida late apenas. ,
Vibra, muerte, tu dardo· el cuerpo inerte
Será frío despojo de la ~uerte.
M~s,. rota su pasi6n, con santo anhelo
Rap1da vuela el alma y busca el cielo.
Acaba el largo y áspero camino,
i~ al fin, .Señor, descansa. el peregrino!
S1 tu graCJa merezco, Dios clemente
Repose en ti mi alma eternamente. '
LEóN Xm.

Del sol cadente che si na~conde emai
Splenden, Leon, su te, gl' ultimi rai ·
Nelle riar1&gt;e vene inardita
'
Lenta, lenta si spegne omai la vita.
Vibra morte lo stral, le fredde spoglio
Chiuse in funereo vel, la tomba acogli~·
Ma. fuor di sua prisione lo spirito anelo'
Ratto dispiega il vol, ricerca il cielo.
D'aspre lunga. cammino questa meta·
Beh! Signor mio, la santa voglia acq~eta
E se di tanto, tua mercé, son degno
'
Lo spirito accoglie nel beato regno. '
LEoN Xm.

EL FIN DEL POEMA
Afüi, en el lejano barrio de torcidas callejuelas, vivía en su destartalado cuartucho el
pobre «Mirlo de París.• Su pequeflo cuarto era
un nido de ha.~bre y de poesía á donde llegaban los ecos distantes y alegres de la gran ciudad. Ali~, en s~ apartado rinc6n, el poeta cantaba el himno a la luz y rreaba la rima bella
y potente.
Hacía ya algún tiempo sofiaba con el pujan·
te vuelo de las aves. ¡Oh! Ama ba las alas las
alas que cruzan la gran inmensidad y co~du-

León XIII y su familia en 1867.
cen hasta el azul. Su sueño, en el que también se mezclaban los horrores de la miseria,
era uu poema, y ese poema, con su parvada de versos locos y suhlimes, le llenaba el
cerebro á manera. de pájaros bravos y cautivos.
Y aquella. noche de crudo invierno, con el
estómago vacío y las manos ateridas y heladas, miró fijamente por el ventanillo de su
buhardilla hacia allá, hacia el riñ6n de la gran
ciudad donde se alzaban los palacios iluminados, y:dijo: «Para vosotros, ricos potentados
que ahora, en estos momentos de mi tristeia,
os calentáis á la lumbre de la estufa y lleváis
el est6mago satisfecho; para vo,-otros, los poderosos que despreciáis el harapo y os reís del
verso sellsible que canta el dolor; sí, para vosotros, voy á abrir la puerta. de la. jaula á mis
fieros aguiluchos; ya sentiréis el mordisco de
su corvo pico.• Y agarrando la pluma, puso
este título: «La Miseria.»
La buhardilla enmudeci6, y en medio de
aquel silencio s6lo se oía el arafiar de la pluma sobre el papel y á veces un nervioso castafletear de dientes.
Las cuartillas se amontonaban una tras otra
garrapateadas á la ligera por el rasgueo ince~
sante de la pluma. Las horas pasaban y pasaban.
Fuera, la nieve, con su mon6tona canci6n
y dentr?. 1.a loca fiera olvidad9: del hambre
del sufr1m1ento. Ya el poema iba á concluirse, cuando de pronto un grito desesperado:
«¡ No hay tinta!», y el poeta 1:1e irgui6 como un
loco. Y aquel eco, que reson6 en las tinieblas
como un gemido, era el grito del luchador
que quiebra su espada en el combate la maldici6n del mendigo á quien se le arrebatase el
último pedazo &lt;le pan que come; y entonces,
como un le6n que se vengara á sí mismo se
hundi6 la pluma en un brazo, y empapándola
repetida!! veces en la roja tinta de sus venas
escribi6, triunfante, sus últimas estrofas be~
llas y atrevidas como banda de soberbias águilas!

A JALAPA
Cesto de lises donde Amor anida,
Vell6n de armiño, columbina pluma,
En el collado tu beldad se esfuma
)Iientras menos visible más querida.
De níveo raso y de cresp6n vestida
Velo nupcial á tu esplendor la brum~
Eres flor de la niebla., flor de espuma'
Por el viento del trópico mecida.
'
Brillas en la serena lontananza
Con prestigiosa irradiaci6n suprema,
De fuegos en munífico derroche,

Y, saga de ilusiones y afioranza
Pareces en la sombra una diade:na.
Caída de la frente de la Noche.
RAFAEL DELGADO.
Hay dos cosas á las cuales es preciso acostum.brarse, so pena de encontrar insoportable
la vida: son las injurias del tiempo y las injusticias de los hombres.-CHA::lffORT.

*

Suel~n las nubes hacer sombra al sol: así
las pasiones se la hacen al raciocinio.-PLUTARCO.

y

RAFAEL ANGEL TR-0YO.

Es más difícil aceptar un consejo que rehusar un regalo.-TO)!MASEO.

El Interior de la Basílica de San p edro, donde estuvo expuesto el cadáver de León XIII.

�E L MUNDO ILUSTR ADO

Domingo 26 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 26 de Julio de 1903.

En d Uaticano
te6n

xm intimo.- ta misa.-

€1 paseo por los Jardlne s. - tas
audltntlas.- €1 almutr%o.-tas guardias.

La dolorosa impresión que en :México, como en los
demás pueblos del orbe católico, ha causado la muerte
del ilustre anciano que durante un cuarto de siglo rigió los destinos de la Iglesia, nos obliga á publicar la
información gráfica que aparece en estas páginas, y que
consideramos &lt;le importancia para nuestros lectores.
Mucho se ha escrito acerca de la vida del Papa, y
con los detalles de sus costumbres, para no hablar más
que del León XIII íntimo, podría formarse un libro;
pe10 en la imposibilidad de dará este artículo mayor
exte~sión que la que nos permite el limitado espado de
que disponemo~, nos concretamos á publicar únicamente los apuntes necesarios para la explicación de nuestras i lustraciones principales.

derecha y á la izquierda del tabernáculo, se en_cuentran
dos candelabro¡;, considerados como verdaderas Joyas del
arte, y dos estatuas de santos. Pío Centi:a, invariable!llente asistía á Su Santidad en la ceremoma. Los dommgos
y Íos días de fiesta el Papa, si se encontraba bueno ue
salud, ofrecía Ja diisa en la capilla que precede al salón
del trono, permitiéndose á algu~as personas, como una
~racia especialísima, que concurrieran á eJla oyéndol_a desJe una sala vecina, cuyas puertus permanecían abiertae.
d,e6n XIII1 asienta el autor de Ja obra á que nos referíamos, decía la m1sa muy lentamente, con profunda piedad y conciencia muy exacla de la grandeza de esta función «temible para los miamos ángeles,,, como revelá la Iglesia.»
Después de haber celebrado el santo
rncrificio, el Papa asistía .í otra misa,
dicha por un capellán de servicio. Era
su acción de gracias.

LAS PRIMERAS ORACIONES.

León XIII, comunmente, abandonaba el lecho"á
las seis de la mañana, hora en que su camarista, Pío
Centra penetraba en su habitación para ayudarle á
Yestirs~. Su cama era sencilla y muy estrecha; al pie
de ella se veía un reclinatorio cofl un gran cojín rojo,
y sobre éste, el «libro de horas.» Pasados algunos momentos que Su Santidad empleaba en el aseo sumario de
su persona, se disponía á rezar las primeras oraciones, encaminándose después á una pequeña sala, contigua á su cuarto, para celebrar la misa. E l altar se
levanta sobre una p lataforma de un solo escalón; á la
l. León XIII en su despacho. - 2 á 7.
actitudes.-8. El estandarte pontificio.

.

EL DE&lt;;AYUNO.

El desavuno de Su Santidad consistía en una taza de chocolate ó café
con leche. En los jardines del Vatieano, desde 1888, había constantemente
algunas cabras que los carpinetenses
regalaron á su ilustre conterráneo, y
que proporcionaban la leche necesaria
para el alimento del Pontífice. )luchas vece¡;,, durañte su paseo de cos-

Expresiones y

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á. ~- El Pa.~a. de pa~;~:. ll~gad~~-á, lo.s ja.rd: nes;. el de~ca~~ e;J; ~v~sta. con su sobrino.- 9 yl0. En la. cportentina.&gt;- 11. S u Santidad rn coche,
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EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 26 de Julio de 1903.

EL ALMUERZO

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Poco después de medio día, Su Santidad
almorzaba caldo, huevos y carne; esto era todo. Solía tomar, además, una copa de burdeos y un poco de ensalada, que ordenaba se
le condimentara burlando la vigilancia del
Doctor Lapponi, que se la tenía prohibida.
Ultimamente, el Papa almorzaba siempre solo,
pues raras veces lo acompañaba á la mesa su
Secretario particular ú otra persona. La costumbre que en otras épocas existió de servir
un almuerzo para doce de los dignatarios más
notables, después de servir el del Papa, qued6 no hace mucho tiempo suprimida.

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Domingo 26 de Julio de 1903.

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EL PASEO EN COCHE

1/

Tras una corta siesta, los «sediarii» conducían á Le6n XIII en una silla de manos ( irportentina") hasta las rejas del Vaticano 6 la puerta de Pablo- V, donde, por lo regular, lo esperaba su coche.
El cortejo pontifical que acompa:fíaba á Su
Santidad, se componía de dos guardias suizos,
con la alabarda en el hombro; dos guardias
nobles y un camarero. El Papa, con su séquito, atravesaba generalmente las salas de Rafael, las galerías de los mapas geográficos, el
ea16n de las tapicerías y el de los candelabros,
para bajar por la gran escalera del Museo hasta la entrada de los jardines. Durante su paseo en coche, iba siempre escoltado por guardias nobles á caballo. Este paseo, ordinariamente, duraba dos horas que el Padre Santo

~

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empleaba en leer su breviario 6 en conversar
con las personas de su séquito. La hermosa
calle cercada con plátanos y con encinas que
va de la puerta angélica á la puerta «cavalleggeri,» fué la preferid;¡, del Papa para su paseo
ordinario.
EL GABINETE DE TRABAJO

El despachode Su Santidad era sencillísimo:
un cuarto amueblado con algunas sillas forradas de tela roja, y un escritorio «ministro.»
Al frente de éste un sill6n y una pequeña mesa con cubierta de terciopelo verde. En el despacho, casi siempre, se veía una jaula con
pájaros cuyo canto constituía la única nota
alegre de aquel severo cuadro.
LAS GUARDIAS. -LA FAMILIA PONTIFICIA

Para terminar, agregaremos algunos apuntes relativos á los guardias del Vaticano y á la
familia pontificia.
La Guardia Noble se compone de un coronel, un teniente, un subteniente, ocho «exentos,,, un «exento&gt;, con fuuci6n de Ayudante,
ocho «segundos,» un «segunclo» con función
de ayudante, cuarenta y ocho guardias, un
furriel, ufi escudero, cuatro clarines, un maestro de armas y un almacenista. Para pertenecer á esta guardia, es preciso, además de poseer un capital de 20,000 francos, como mínimum, presentar un título de nobleza reconocido de setenta afios atrás por la Corte -pontificia.
La guardia suiza reside en un cuartel anexo

tumbre, Le6n XIII acarici6 aquellas cabras y convers6 alegremente con el
pastor encargado de cuidarlas.
'
LAS AUDIENCIAS.

Tod_os los días, á las ocho de la mafiana, el Cardenal Rampolla era recibido por
~u Santid~d, y después de la entrevista, que duraba más 6 menos tiempo, según la
importancrn de los asunto~ tra_tados, el augusto anciano hacía la corta jira, que tan
grata era para_él, por los JardmeR. _Hablaba, á veces, con su jardinero, para darle
«buenos conseJoS» en punto á botámca, y, tras uri momento de desc:mso se dirigía al
s~l6n donde regul_armente daba audiencia á los dignatarios de la Iglesi~ y á los particulares que pr~viamente lo hubieran solicitado.
El ~eremomal de costumbre en estos casos, es muy curioso: primero, el triple
s~ludo, o sea uno á Ia puerta de entrada, otro en medio de la sala y el último á los
pies del Papa, á qu~e':1 se besa la ~andalia. Durante la audiencia, ei' Pontífice permanece sentado y el v1S1tante de pie. Concluída la entrevista éste para no dar la
espalda al Padre Santo, sale andando hacia atrás, y nna vez 'que d~saparece, el Papa ordena la entra~a de otra de las personas que esperan verlo, y aRÍ Rucesivamente ~a.s ta que Joda~ o algunas de ellas, según el caso, han logrado su objeto. Los no
catol~cos, están dispensados de la observancia del ceremonial.
¿Como he de ~acer?-preg_untaba una ocasi6n al Mayordomo un norteamericano
prote~!'3-nte, á quien Su Santidad había concedido una audiencia. El Mayordomo
ocurrio al Padre
para resolver .el punto, y Leo'n XIII 1e d'·
· f Santo'b'd
1Jo: «Deci'dl e que
h aga como s1 uese rec1 1 o por el Presidente de la República de los Estados Unidos.»

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1

11

••

(. f ' '
~~~~==~.=:=:::=:::======:s¡¡¡¡¡ii55¡¡::: :;=~:=::~

l. Une. función pontifical. - 2. La. guardia palatina. ~e.;l:p:e.:sa:r~S:~.S~.~ 3~0::fi.~l
.
c1a es de la. Guardia Noble -4 M
· ·
a.estros de ceremonias del P apa.
5• L a escolta del Papa,

ra\i;t~rior ~e la Capilla S_ixtina.- 2. Ayuda. de cáma.5 León ~ªrr· 3. Uncsecretario.-4. Caballerizo de S S
•
Y su orte íntima.
· ·

al Vaticano y está especialmente encargada ~e
vigilar las salidas y corredores del Palac~o
Pontificio. Su instituci6n data del Papa Juho
II, y el dibujo de los uniformes que lleva, ~s
obra de Rafael. El personal consta, aproximadamente, de cien hombres.
Completan el «Ejército Pontificio,» los individuos de la Guardia Palatina y los Gendarmes del Vaticano.

***

La familia pontificia la componen: 1? Los
Cardenales Palatinos, llamados así porque habitan en el Palacio Pontifical.-2? Los Prelados Palatinos.-3? Nueve camareros secretos
de Su Santidad.- 4? Un sacristán, confesor
del Papa.-5? Un Secretario de la Cofigregaci6n del Ceremonial.-6? Los Prelados de la
Casa de Su Santidad. Esta comprende diversos cole~ios; entre otros, el de Prelados asistentes al trono y el de los protonotarios apost6licos.
Además, figuran como miembros de la Familia Pontificia un gran número de camareros, el Estado Mayor y los Oficiales Superiores de la Guardia Noble y de la Palatina y los
familiares.
Por separado, publicamos un grupo que representa á los miembros de la familia Pecci
que vivían en 1867, y una vista del interior
de la Basílica de San Pedro, donde estuvo expuesto el cadáver de Su Santidad el jueves último.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 26 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 26 de Julio de 1903.

casi todas las graderías interiores y parte a;1
exterior, quedaron convertidas en huna t~~:cii
escombros en un gigantesco esc?m ro e _e i
su obJeto preciso, a.1entero·, se itegó á olvidar
gunos supusieron que est a.b a cubierto por una. techumbre cónica.
te
y empezó su explvtación secular como can ·
ra; hasta. que por fortuna., un _gran i?ªPª culto,
Benedicto XIV, después de mediar el sigl_o XVIII,
lo consagró como un templo á los mártires Y poco á poco quedó limpio, en parte r_esta.ura.do Y
sus fragmentos sostenidos con altísimos ta.ludes
de ladrillo que, feos_ como_ son, serán perdona.dos en gracia de la. mtención.

***

DIAS DE ROMA.
El Coliseo.-·Las Catacumbas.
Cuando iba á escribir su Ifigenia, Grethe estuvo largo tiempo estudiando en estampas las
obras maestras de la escultura griega; eo buena
receta. ésta y lo prueba que vista. á distancia. la
tragedia. del maestro de Wéimar, se antoja hecha. por Eurípides, sin parecer, sin embargo,
un remedo (¿cómo se dice &lt;pastiche&gt; en castellano?) . Pero es muy difícil, imposible quizás,
substituir ese promedio de estados de alma que
se llama &lt;el espíritu moderno&gt; con el equivalente antiguo; hundirse á fondo en la. litera.tura de
una época., aproxima algo, ¿,pero quién se hunde
a.sí? Yo creo que el caso es rarísimo, sobre todo
cuando se trata de poetas, ¿.quién que no sea
francés, inglés ó español, puede creer que de veras penetra. en el alma. de la. poesía española,
francesa ó inglesa.? Los poetas no se traducirán
nunca., por eso; un elemento irreductible, intraducible se esJa.pa.rá eterna.mente á la. versión. En
cuanto á explicarlos, ya. es otra. cosa.; no hablo
de Víctor Hu¡¡;o ó Emilio Ca.stela.r explicando á
Shakespeare y á Byron, porque aunque los poetas poseen intuiciones maravillosas para. comprender á los poetas, por regla. genera.! tienden
á identificarse con ellos y los deforman espléndida.mente, y es el ca.so de Hugo y Ca.stela.r.
Taine, Menéndez y Pelayo, que son artistas, pero que son estudiantes, que sienten, pero que
conocen el método, analizan mejor á los poetas
exóticos. Pero no ,e trata. de eso, se trata. de convertirse en ellos; y para la empresa. que a.puntaba. a.l principio, de substituir á nuestra. alma individual la colectiva. de un tiempo lejano, valen
más lii,s artes de forma visible, palpable, transformable, las plásticas: pinturas, estatuas, relieves, monumentos .... Yo habría. querido sentir como los roma.nos sentían; ¿pero cómo, sin
preparación bastante, sin tiempo suficiente"? Lo
que hacía. era graduar un poco para prevenirme
mejor, sin a.tender á cronologías, sino á la. importancia creciente de obras de carácter determina.do.
Por supuesto que estoy contando una. fábula.:
no hice esto; el primer día. que estuve en Roma.
me fuí á ver el Coliseo, me harté de él los ojos;
pero cuando volví, la. última. vez, sobre todo,
puse en planta. mi sistema.: lentamente me dirigí
á él desde el Foro: Ara.luce me acompañaba y
quise que tuviese conciencia. de la. conciencia. que
tenían los romanos de su grandeza y su fuerza.;
éste es el fondo del alma. romana.; el romi,,no luchó por ser fuerte, se sintió fuerte luego y trasmutó su fuerza. en grandeza. al ci.bo; y no sólo
la. fuerza. física. que depende del ejercicio, sino
la q.ue dimana de la voluntad y se trasmuta. -en

fuerza moral (&lt;virtus&gt;), ésta., sobre todo, laque,::
tiene a.l carácter por músculo y por a.rmll.. Esta.•·
fuerza. moral roma.na., fué su don de mando, ca.da. vez más penetra.do de razón; el &lt;j us&gt; transforma.do en jurisprudencia ... Y me callo á tiempo, esto va. volviéndose disertación de escuela.
de derecho ....
El Coliseo es el sello de la. grandeza. romana.;
el alma romana. se sintió traducida en aquel monumento imperial: grande, dura., orgullosa., profundamente despreciadora. del dolor ajeno: cuando se hizo huma.na., cuando se hizo cristiana., se
disolvió y se trasmutó; fué cuando el «Forum&gt; se
convirtió en el &lt;campo vaccino&gt; y el Ca.pitolium
en &lt;ca.mpidoglio&gt;: mejor para. el wundo, pero
su alma histórica había muerto ....

*
**

Vagar y diva.g¡¡.r en las ruinas del Foro, dejar
venir lenta.mente del fondo de los siglos bajo la.
triple nave de la. formidable basílica. que Constantino le robó á Macencio, un sentimiento inexpresable de admiración y sumisión; poner nuestra alma. en contacto con la penumbra de los
tiempos muertos, subiendo por el borde de la.
hondonada. del Foro al a.reo de Tito, acora.za.do
hasta. hace un siglo con los restos de la. fortificación que en él habían apoya.do los tei-ribles
señores bandidos medioeva.les y a.bí detenerse,
para. recibir un bailo de suprema melancolía, no
sé qué boca.na.da de tristezas y nostalgias que
vienen de muy lejos, de muchas tumbas sin cruz,
sin nombre, sin muertos .... Es el mismo efecto,
en el orden subjetivo, que produce el acercar al
oído un caracol para. percibir el ruido lejano
de la mar, el caracol es un fonógrafo del océano; así, aquí, se oyen las tumbas del mar de las
edades. [Este cliché viene también del fondo de
la. retórica..]
Luego se baja. a.l a.reo triple de Constantino,
tan censura.do y tan hermoso, y se desciende al
salir, á un sitio centrado por un cono medio
deshecho, ruina de la gran fuente en que se lavaban los gladiu.dores sudorosos &lt;meta. suda.ns&gt; ....
Largo rato hace que venimos viendo el Coliseo; siempre produce la. misma impresión aplastante, lo mismo cuando se le ve de golpe viniendo en &lt;vettura&gt;, entrando en la. depresió.i en que
se yergue y corriendo á. todo galope jle los incansables jamelgos roma.nos en torno de la circunferencia exterior del edificio (más de medio
kilómetro) que bajando á él á pie y lenta.mente
para. enfocarlo bien.
Está en una depresión; parece que con su ma-

sa. ba. hundido el suelo ... . Más allá de los bor-s
des de tierra, se ven jardines, casas, templos, el
arco de Constantino .... Sabemos bien lo que ali
hubo: las termas de Trajano, el doble templo
Roma y Venus, unidos por los ábsides (por el
lado del Coliseo se entraba al de Venus, allí ea•
taba. frente á él, el coloso de Nerón .... nieto d
la dama. Nerón, como sabéis, era descendien
de Venus; porque la familia. de Julio César des•
cendía de Eneas, hijo de Venus, y Nerón deseen•
día de Au¡rusto, sobrino de César, por su madre
Agripina. (hermana de Ca.lígula,. l'. .... no le~is
á Suetonio) por su abuela. Agr1pina [la muier
de Germánico, era. éste un excelente muchacho,
¡pero qué sangre, Dios mío, qué sangre!] y por
su bisabuela Iulia: una verdadera sacerdo\isa
tle Venus la. señora esta. ....
El Coliseo tiene un color singular; tiene color
de olla. puesta. frecuentemente á la lumbre; algu•
ná. vez, a.l sol pleno, parece color de sangre lavada. y restregada; por una gran porción de so
circunferencia., el Coliseo es elíptico, pero á pri•
mera vista. parece redondo; perdió ha. tiempo su
parte superior que al derrumbarse ha. irr&lt;lgularizado artísticamente }as líneas del contorno.
Pero hay un lado, donde los restuuradores ba.n
realizadv una. no escasa. labor, en que se puede
medir completo en altura el edificio, tal como
ra. Cuatro pisos, de, arcos superpuestos, exceJ.!•
to el más alto en donde los claros son cuadr1•
longos ent1·e pilastras; los tres inferiores ornados de columnas un poco empotradas en los mu•
ros; en ellas del dórico a.l jónico y a.l corintio,
se asciende por los tres ór(lenes clásicos; un ar•
q uitecto griego se habría escandalizado, por
supuesto, de esta triple serie. de columnas puramente ornamenta.les, que no sostienen nada. La
ventaja de no ser a.1·quitecto griego es inmensa,
la comprendo en ebte instante en que me encanta
tamaña heregía. académica ... Inúti.1 decir q ue:18ol
estatuas que brillaban bajo las ar.cadas, brillan
ahora poi· su ausencia; ó sirvieron para. romper
las cabezas de los bárbaros, ó los bárbaros lea
rompieron las cabezas, ó ya en tiempos más cul•
tos fueroQ destina.das á los hornos de r.al, por
otros bárbaros más bárbaros que toda la barba•
ríe junta.
Porque habréis de saber que esta enorme mole,
varias ocasiones incendia.da y quebrantada pro·
fundamente por los terremotos, una. vez que las
luchas de gladiadores cesaron y luego terminaron las de fieras, sirvió en parte de fortaleza
como todos los mo,numentos romanos á los tarri·
bles nobles que se disputaban los jirones de la
ciudad eterna p.ara. ser .dueftos de los papas, 1

Entramos después de besar yo piadosa.me1:1te la
lá . da de consag1·ación (con ese beso se obtienen
lar~a.s indulgencias, largos perdones:-lo queed
im erdona.ble, me decía. Deffis, es qu~ oes~ uste
esf iedra. en que han dejado su~ m1crob10s los
labi~s de dos millones de peregrmos; es verdad,
ro O soy en el fondo muy pueblo, muy_ perepe_ o). Un sol débil, un sol de decadencia., un
f~t°sin color nos entibiaba á través de los espesos sobretod~s .... Nada se nos figuró,_ nada !!u•
dimos evocar, no vimos ni á los mártires, m á
las fieras ni á los grupos de orantes rodeados
de muerU: ni á los gladiadores, desnudos ó vestidos de hierro luchando con lanzas, con espadas con tridentes ... No vimos na.da; allí esta~&amp;
la «logia&gt; imperial, no nos tué da!1o reconstrmrla. allí la. de las Vestales, imposible de figurárn~sla: En ese cráter que ~a.!-'8cía d~~trozado por
verdaderos ciclones de dehr10 homici!1~• DO acrr·
tamos á figurarnos la lava en ebullición de a.s
multitudes.•••
1· ó ó
Bajamos á la. arena, el guía nos exp ic e mo
se convertía aquel recinto en estanqui: para ~as
na.urna.guias sin inundar todas la.s oficmas ba.Jas
del anfiteatro, los cubiles de las fi~ras f~rma.dos
de enormes bloques comunicados mgemosa.mente con las bocas de salida al niyel de la. a.reo!!',
y los espolia.ríos, y todo ello si1;1 estar 1i:erméticamente cerrado y no lo entendimos. Vunos el
suelo surcado p~r varias fosas de donde surgían
las má,luina.s y las decoraciones para. los espectáculos, formidables tramoyas para fl!-r~as generalmente trágicas, que hacían 1~ delicia. de sesenta. mil espectadores, enfurecidos por la tensión nerviosa., por el olor de la carne huma.na
revuelta. con la animal, por el olor dela sangre.
[Y azorémonos ahora de los emp_era.dores aztecas sacrificando millares de víctuna_s, monótona y ritualmente, hasta apestar una. ciudad en~ra. de vapor de sangre y enfermarse y morir
cansados de arrancar corazones: claro qu~eran
animales feroces y claro que lo era. también el
cantor de las rapsodias homéricas que á través
de su lente de esmeralda., atisbab!!- la agonía. de
las víctimas y las victorias f,·enética.s de los leones sobre las frágiles y dulces muchachas arrancadas á las catacumbas.]

***

No vi na.da.; vi allá arriba, en el ~iso más a.~to
del Coliseo á unos peregrinos meJicanos (oa¡aqueños), q~e me reconocieron, me saluda.ron, ID:ª
abra.za.ron y yo les he de haber recordado~ Chila.m-Bala.m sacerdote maya, y ellos me tra.Jeron
á la. memoria. á Ahuizotl, empera.dór azteca.. No,
ni ellos ni yo, a.grE:gábamos lineas estéticas á
aquel cuadro grandioso y que nos parecía. mudo
porque no entendíamos su lengua. .... Como que
hablaba. latín ....
Cuando vino el crepúsculo, la sombr_a, 11!' noche, sin estrellas, sin luz azul y misterio~a,
aquello tomó, toma forzo~am~nte a.un á los OJ_os
menos habituados a.l sortilegio de las evocaciones, que no son más que la objetiv9:ción (1) de
la visión interior, un aspecto fa.ntást1co y temeroso por extremo; dan ganas de marcharse. El
guía. retiene explicando las línl&amp;S de arcadas
sosteniendo las graderías, las zonas de graderías separa.das por muros exuberantemente de·
corados· el sitio de los emperadores y las Vestales y l~s sena.dores y la. guardia, el de los _emplea.dos y gentes distinguidas, y ,allú ar~iba.,
junto a.l muro hoy _para.do .Y vacio, a.l pie de
los marinos que cuidaban de tender los vela.ríos, el pueblo, la. plebe, los «pela.dos,&gt; &lt;pilluti,&gt; que decían los roma.nos, y entonces ~i
hierven y viven todos aquellos huecos carcomidos, desquebrajados, rotos, rellenos de sombra
y de sombras ... ~l Dante que, busto _d~ náufrago entre las olas negras ó barquero s1mestro en
el mar del dolor, diouja su figura en todas las
tragedias de la.s cosas ó de las almas, Dante debe ae haber visto aquí en escorzo sus círculos
infernales; no les fu.Ita ni la. gran brecha trazada por el paso del Cristo que vino del sepulcro
para libertar las almas de los que en él había.o
creído antes de él. . .. Una. la.va más negra que
lo negro, más obscura que la muerte, suuia. á
borbollones del fondo de esas fosas .... De sus
olas espesas emergían las esca.las de luz por
donde subían y bajaban los ángeles ante los ojos
estát1eos de hvrro1· y ue fe, de 10s mártires cuyo
fanatismo fué la levadura uel mundo nuevo ... .

***

Las catacumba.s se pueden visitar de tarde, muy
tarde, no importa, allí siempre es de noche.
Cuando hice mi primera visita, el frío, la. lluvia.,

la. bruma hacían de la Vía. Appia, á cuya vera
existen l~s minas sepulcrales, un vestíbulo admirablemente acorde con el dédalo nocturno en
que íbamos á hundirnos. Nuestros coches abrían
un verdadero túnel en la glacial de~sida.d de la.
lluvia. de átomos de nieve, de la m_ebla crepuscular· los mármoles de la Vía Appia que desfila.bao' á nuestro lado, esfumad?s los contornos,
adquirían vaguedades fantásticas de ensueilo.
Paró el carruaje, bajó el guía., sacl!'mos con trabajo la cabeza. y en pos de las narices congela.das, la vista. empañada y acet tamos á verá n_uestra. izquierda. la silueta borrosa. de una capil!a.,
triste, desnuda., cualquiera, sol9:. En el friso
leímos: cQuo va.dis Dómine.&gt;. Ba.¡amos llenos de
sorpresa de emoción; estuvimos allí algunos
minutos 'parados, silenciosos, ¿qué era? ¿qué
veíamos'f nada ó casi nada.. Todo el poema de
Sinkiewicz que era. ya popular, que todos habíamos leído releído, invadió nuestros recuer_dos
y sentíamos su vida, su pasión y_ ~u color girar
en torno nuestro: el apóstol fug1t~vo, el fantasma del Maestro, la. aterradora uulzura del reproche. .. Todo lo revimos en ~n relámpago Y co~
la certeza de esa. visión seguimos nuestr(! ca.mino, más silenciosos, más ate!'idos, más tristes.. •
Yo tengo una. porción de certe~a.s absu_rdas que
forma.u una especie de decoración obligada. de
mi poca filosofía y de mi esca~a. ciencia_; son
bastidores pálidos, bor.ra.dos,_ ra.idos ~e mi tea:
tro interior un teatro mcend1a.do varias veces,
pero los vetustos y carcomidos telones al_líestán?
ni modo de evitarlos, ni modo de destruirlos, m
modo de retocarlos ... Esto lo he intentado varias
veces han resultado pintarrajea.dos, ridículos. ..
Uno de estos torillos, como dice~ los escenógrafos, e&amp; la. convicción de que_he visto, de qu~ _he
vivido ciertas épocas históricas, me son fa.mi ha.res · cuando he leído narraciones y descripciones
de ~lgunos de los episodios ~ue constit~yen su
trama, no me parece que me mformo, s100 que
recu.,rdo, recuerdo los detalles que leo y ot~os
que no leo, sino que evoco; na.t~ralmente_el tmo
con que he escogido involuntariamente mis reencarnaciones retrospectivas, revela~ mi temperamento psicológico [lsi no habré dicho una tontería!]: yo he navegado con los fenicios en busca de la Atlántida.; he visto c,antar á Sófocles,
bh,ndo adolescente desnudo y bello, el peán de
la victoria de Sala.mina; he asistido á las tragedias del cristianismo naciente ¿era. yo cristiano·~ ¡Ay! no; estaba entr~ los de Ne~ón y Domicia.no, por miedoso; he sido UJ? mon¡e espa~ol, y
he sido reformista en Alemania. y revolucionario en Francia., pero ya estos a.va.tares son. un
poco escogidos por mí desde ahora., son actitudes no respondo de ellos. Creo que á todos suced~ria. lo mismo y no me explico de otro modo
porqué estudiando ciertos períodos históricos se
sufre tanto, ta.oto, ó se goza. tan apasiona.da.mente ....

y

** *

Habíamos llegado á las catacumbas de San
Seba.stián. Las catacumbas [este nomb1·e secomenzó á usar en los siglos del cristianismo triunfante el nombre genédco de &lt;cementerio&gt; es el
usad~ por los cristianos primitivos] son excavaciones hechas en el subsuelo de la campiña
romana, principalmente por los cristianos delos
tres primeros siglos. El terreno se prestaba; el
culto de los muertos, forma de toda religión
na.ciente, expresión genuina del sentimiento religioso primordial en la humanidad de las edades
prehistóricas, exigía. á los adeptos del Cristo
conservar sus muertos y más cuando éstos en
sus lechos de tierra., debían esperar, según la.
creencia, en la. resurrección de la. carne, el supremo día de la justicia.; esta. fe, este dogma,
bastaba para. obligar á los cr~stianos á no incinerar sino á inhumar. Y lvs mhumados solían
ser la.~ víctimas de la intermitente, pero á veces
feroz persecución de las autoridades imperiales;
los restos recogidos a.l apagarse las antorchas
vivas, ó desatados de las cr.ices, ó extraídos al
píe del tajo dti los sacos de los verdugos ó piadosa.mente reclamados en los espolia.ríos de los
circos y de los anfiteatros, allí, en las paredes
de aquellas minas fúnebres, se depo&amp;itaban en
nichos, no profundos. para esconder los cuerpos
como en los camposantos de los tiempos posteriores, sino á lo largo de los muros, sino superficiales, para. tenerlos más cerca., para hacer más material, digámoslo así, la. perpetua
comunión de los vivos y los muertos, que fué
la. prodigiosa. fuerza moral de la religión naciente.
Creyóse antes que éstas eran inmensas canteras abandonadas, utilizadas luego por los cristianos; los trabajos estupendos (le Rossi han demostrado hasta la evidencia que esto no era
cierto: un cristiano ó cristiana rica compraba
al borde de la Vía un cementerio, erigía su mausoleo rodeado de un jardín, le pertenecía. el subsuelo, en él daba. abrigo á sus correligionarios
que cavaban, cavaban .. . Luego los subterráneos
se unía.o y á éstos otros, los que se abrían bajo
los terrenos adquiridos por las asociaciones de
pobres para enterrar sus muertos [ únicas que el
imperio permitía], y así se iba formando esta estupenda ciudad de la muerte, de donde, como en
los mitos eleusinos, iba. á brotar la llor de la.
vida nueva.. Cuando un subterráneo no podía
contener más muertos, se rellenaba. de nuevo con
la. tierra que se extraía de otros; algunas veces,

cuando contenía sepulturas de los grandes már·
tires confesores, se convertía en templo,~n salas
hondísima.s á veces, porque las catacu1:11 as son
pisos superpuestos de pasadizos, seáerig~a _el ali
tarde las tumbas allí oficiaba. el m s vi_eJo, e
resbítero como decían los griegos, ó el rnspecior el jef¿ de la comunidad, el epíscopéos, el
pa, como decían también los griegos; 1 presi ~
la~ ágapa.s, los banquetes ~ruga.les del pan Y
vino en memoria. de la última cena., Y genera
meo~ aquélla. era también la. cena postrera; en
la. noche perenne de las catacumbas se decí_an
todos adiós, se daban el beso ?e. paz, el anciano dirigía. a.l cielo sus preces pidiendo fe Y valor para aquellas almas ardientes y trémulas;
luego extendía sobre ellos las manos y luego, á
la. luz de las lámparas de arcilla, todos se sepa·a.ban el santuado de sombra quedaba solo. ...
~ l dí~ siguiente la. reunión se renovaba. en torno
del hermano, de los herma.nos envueltos en sus
sudarios y piadosamente reclamados en los espolia.ríos de los circos. . . .
.
La policía imperial conocí&amp; J?erfE:ctamente bie~
estos antros, y á ciencia y paciencia suya se hicieron· generalmente el respeto profundo del roma.no á, la muerte, los alejaba d~ ellos; algu~a.
vez como en los tiempos cruelís1mos de Dec10,
baj~ron allí los esbirros, mata.ron, emparedaron arranca.1·on á los fieles de sus tumbas. La.
pla~ta no podía arrancarse ya; sus raíces llenaban el mundo.

-~r
t

***

Visitamos la. iglesia. de este santo, el más popular quizás en la _leyen~a de oro y pú_rpura de
los primeros ma.rtiro~og1os, ~ue los pm_to~es y
escultores cuatro ó crncocentistas c~nv1rtier?n
en un tema. obligado, e~ una. a.ca.de~1a. (~e visto muchos San Seba.st1anes en Ita.ha.; mnguno
me ha gusta.do tanto como el del Sódoma. en los
Uffizzi, es la expresión más :µatética. del d0Jo1; físico que nos ha dejado el pmcel del Rena?umento). El monjecillo sacrisGá~ nos r~parttó unas
cuanta.$ cerillas, las encendió y ba1amos; ca.da
negro pasadizo de sombra y humedad parecía un
pe1da.ño de una escalera de la.bedntos que iba. á
parar al centro de la. tier~a.; tod~ estrecho, sofocante y triste con una t1·isteza mmensa; parece
que se ha dejado una. vida pura. entrar en otra.
Nichos vacíos, ménsulas en que se colo~aba.n las
lámparas de arcilla., poca. cosa. en conJunto.
y sin embargo, é~ta fué la verdactera catacum'ba. primitiva, aquí, una vez triunfante el cristianismo se a.glomera.ba.n los peregrinos; pero
tras las 'invasiones que destruyeron á Roma y
cercenaron terriblemente su población, vino el
abandono y el empantana.miento de la. campiña
romana.· lus bandas de forajidos eligieron las cata.cumb~s por madrigueras y las habrían despojado por completo, si los papas no se hubieran
a.presura.do á sacar los restos de los santos venera.dos ya., y de muchos anónimos para repartirlos en los templos de Roma. y de Ita.lía. Ya.
na.da queda aquí, nada. más que un recuerdo inmenso .... Hace esto la impresión de un viaje al
cristianismo naciente, penetra uno en sus eutrañas se 11,cerca á las palpitaciones de su.corazón,
á l~s que ya. se extinguieron también, y aquí reviven: cuántas sombras, cuántas naves se perciben aquí, cuántas cabezas inclina.das ante las
tumbas convertidas en a.ras santas, cuánto murmurio de cánticos furtivos, de oraciones en que
aleteaba. una esperanza infinita. .... ¡Cuántos luchadores por el Ideal! Esto es lo que hace sagradas y benditas la.s catacumbas, por esto se
besan con tan profunda emoción las reliquias de
las lámparas de arcilla ..... .

***

En Sa.n Calixto, el gran cementerio descubierto y estudiado por Rossi, abundan las inscripciones, los vestigios del primitivo arte cristiano,
que es el arte pagano purificado por el alientv
de las almas renovadas; todo está aquí lleno de
símbolos, de hieroglíficos, de inscripciones y los
mismos caminos, los mismos laberintos, la.s mismas sombras, á pesar de las lumbreras ó clara.boyas que tragan un poco de luz exterior .... A
mi compañero y á mi, nuestro guía. nos hablaba
mal de San Ca.lixto, un papa. singular, banquero y de malas costumbres el guardián de este cementerio, nos decía. Yo no lo escuchaba., á wí
no me importaba que no hubiese en las catacumbas ni cruces (sólo dos me parece) ni mucho
menos crucifijos. Aquí la imagen de Cristo simbolizada. por los Orfeos y los Buenna.stores es la
del Cristo triunfante; estos mártires, estos supliciados, no tenían ante los ojos el dolor, sino la
resurrección y la gloria; por eso vencieron. El
alma cristiana., el grano de sal que había de sanifica.r la tierra, esta aquí representa.da. frecuentemente en esa mujer que reza, &lt;la orante.&gt;
JUSTO SIERRA.

�Domingo 26 de Julio de 1903.

Domingo 26 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO

=

UN GATO SARNOSO.
Un gato viejo, sarnoso, echado de la casa por sus dueños, se había establecido en ia calle, en la acera de nuestra casa, en donde un
rayo de sol de noviembre podía calentarl? aún. Es costumbre de al&amp;unas personas de piedad egoísta, de enV?,ar así~ p~rder, _lo más _leJos
posible, á los animales á quienes no quieren m cuidar m ver sufnr.
Todo el día lo pasaba lastimosameute sentado en el marco de alguna ventana, con el aspecto más desgraciado y humilde. Objeto
de disgusto para los que pasaban, amenazado por los much~c_hos, por
los perros en peligro perpetuo, más enfermo hora por hora, viviendo sabe Dios c~n qué despojos recogidos penosamente en el caño, arrastraba allí solo su vida, prolongándola como podía, esforzándose para retardar la muerte. Su pobre cabeza estaba corroída de sarna, llena
de costras y casi sin pelo; pero sus ojos, todavía hermosos, parecían
pensar profundamente.
Debía sentir en toda su espantosa amargura el sufrimiento, el último de todos, de no poder hacerse su «toilette,» alisarse la piel ni peinarse, como hacen los gatos con tanto cuidado.
¡Hacerse su «toilette!» Yo creo que para los animales, así como para
los hombrea es é1.a una de las distracciones más necesarias de la vida. Los m~y pobres, los muy enfermos, los muy decrépitos, que á
ciertas horas se componen un poco, 'y tratan de arreglarse todavía,
no lo han perdido todo en la vida. Pero no cuidar más de su finura porque ya 110 hay verdaderamente nada más que hacer antes de
la' podredumbre final, me ha parecido siempre el último grado de todo, la miseria suprema. ¡Ah de los viejos mendigos que ya tienen, antes de la muerte, tierra é inmundicias en la cara, de los seres carcomidos por lepra visible que ya no pueden lavarse, de los animales
sarnosos que no inspiran ya ni piedad!
Me daba tanta lástima ver ese gato abandonado, que después de haberle mandado de comer á la calle, llegué un día á aproximármele y á
hablarle cariñosamente. Yo sé que los animales llegan muy bien á
comprender las buenas palltbras, y encuentran en ellas consuelo y
esperanza. Por la experiencia de ser siempre maltratado, tuvo al
principio miedo de verme detener cerca de él; su primera mirada fué
de desconfianza, llena de reproches y de súplicas.
-¿También usted viene á echarme de este último rincón de sol?
Pero comprendiendo pronto que yo me le había acercado por simpatía, y sorprendido de tan buena fortuna, me dió su buena y cordial
respuesta de gato.
Trrr! Trrrl Trrr!, levantándose por cortesía y aun tratando de hacer
todavía el arco, á pesar de sus úlceras, en la esperanza de que quizás yo
llegaría á hacerle alguna caricia.
No, mi piedad, única en el mundo que existía para él, no llegaba
hasta allá. El placer de ser acariciado no volvería á experimentarlo
jamás. En compensación, se me ocurrió quitarle la vida inmediatamente, con mi propia mano y de una manera casi agradable.

Una hora después ( eso pasaba en la pesebrera, en donde Silvestre, mi criado, que v~nía de comprar el cloroforwo, le había decidido á acostarse sobre el heno calievte, en el
fondo de un gran cajón que iba á ser cáir~ara.
mortuoria) hacíamos nuestros prepnrativos
que en nada lo inqnietaban.

dar á los que sufren lo que ellos juzgan ser la
paz suprema el derecho de abrir á aquellos
que no lo ha~ pedido todavía, las.puertas de
la eterna noche.
Por una vez levantó, para mirarme fijamente, su pobre ' cabeza, pronto muerta;
ñuestras
.
dora,
miradas se cruzaron; la suya mterroga

de tu ventana, en donde los perros no me
atormentaban mucho, en donde no sentía mucho frío. Por las mafianas, sobre todo cuan:
do el sol daba allí, pasaBa algunas horas ca~1
soportables, mirando en torno mío el m?v1miento de la vida, interesándome en las idas
y venidas de los otros gatos, en ten_er aún conciencia de las algunas cosas, mi~ntras que
ahora voy á descomponerme para siempre, en
qué sé yo que otra cosa que no tendrá recuerdos: ahora c(yo no seré más nada.»
Yo he debido pefisar, en efecto, que en el
último estado de aniquilamiento se desea prolongar la vida por todos los ~edios, hasta ~os
límites más miserables, prefiriendo cualquier
cosa al terror de no ser nada, cede no ser ya!i&gt;...
Cuando volví por la tarde á verlo, lo encontré rígido y frío, en la postura del sueño ~n
que lo había dejado. Entonces ordené á Silvestre que cargara el canasto mortuorio y lo
llevara lejos de la ciudad, á botarlo en el
campo.
PIERRE LOTI.

·-·

Todos aman su patria y muy pocos tienen
patriotismo. Para amar á la patria basta ser
hombre; para ser patriota es preciso ser ciudadano, es decir, tener las virtudes de tal.BERNARDO DE MO~TEAGUD0.

*

El hombre económico tiene tantos enemigos cuanto son los derrochadores.-BENTHAM.

*

Tomad el amor de la misma manera con
que el hombre sobrio toma el vino. No emborra:}haros. - D. M os0ETS.

nota dt Sodtdad.
El día 15 del actual, ante una concurrencia
formada por lo más selecto de la sociedad mexicana, se efectuó en el templo de Santa Brígida el matrimonio de la señorita Guadalupe
Rinc6n Gallardo con el señor Enrique Riva y
Cervantes. El señor General Don Pedro Rincón Gallardo y la señora Dolores Barron de
Rincón Gallardo fueron 16s padrinos de velación, y el señor Don Antonio Riva y la señora. Dolores Cervantes de Riva, los de roa.nos.
Concluída la ceremonia, que fué muy suntuosa., los desposados recibieron en el salón

-----

Excmo. Sr. D. Joaqufn Walker Martfnez.

-.......

NUBVO IINISTBU DE CHILE.
Sra. Guadalupe Rincón Gallardo de R iva.

En días pasados se recibió en los círculos diplomáticos la noticia
de que el Gobierno de Chile había nombrado al Excelentísimo sefior
Don 1oaquín Wálker Martínez, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de aquel país en nuestra República.
El sefíor Wálker Martínez, que desempefia actualmente el mismo
elevado cargo ante el Gobierno de la Casa Blanca, es ya conocido en
México, pues con la investidura de Delegado á la 21!- Conferencia Ititernadonal Americana, permaneció entre nosotros durante algunos meses. En su país natal, el señor Martínez ha ocupado puestos tan importantes como el de Ministro del Gabinete y el de Diputado á la
Asamblea General Legislativa.
La recepción del nuevo Representante de Chile por el sefior Presidente de la República, se efectuó el jueves último, á las doce del
día, con el ceremonial acostumbrado.

ta mutrtt dt "'.Juvtnal."
De una manera repentina murió en México, el 16 del corriente el
señor Profesor Enrique Chávarri, periodista que, bajo el seudónimo' de
«Juvenal,» colaboró durante su larga vida de escritor en las principales publicaciones de la Metrópoli.
'
«Juvenal» comenzó su carrera en «El Monitor Republicano,» dándose allí á conocer con sus famosas &lt;(Charlas dominicales,i, como uno de
los primeros escritores festivos del país. Sus artículos se leyeron
siempre con gusto, y la serie de ellos, que formaría, si se coleccionaran, un grueso volumen, constituye indudablemente su obra mejor
y más celebrada.
En los últimos años, el señor Chávarri escribió para el «Méxican
Hérald,i primero, y después para &lt;(El Imparcial.i,
La muerte del viejo periodh:1ta ha sido generalmente sentida.

Sr. Enrique CM.varri (Juvenal).

Habíamos enrollado una tarjeta de visita
en forma de cartucho, como había yo visto
hacer á los cirujanos en las ambulancias. El
infeliz gato nos miraba con aire confiado y
contento, creyendo haber encontrado al fin
una cama y una persona que le tuvieran compasión, nuevos amos que lo recogieran.
Yo me había inclinado á hacerle cariños á
pesar del horror á su enfermedad y había ~ecibido de manos de Silvestre el' cartucho de
cart6n empapado en sustancia mortal. Acariciándo~o siempre, traté de hacerlo permacer
allí quieto, y de introducirle poco á poco la
punta de las narices entre ese cartón adormecedor.
Al~o sorprendido al principio, rechazaba
con cierto espanto ese olor desconocido · sin
ero bargo, acabó por someterse de mod~ tan
sumiso, q~e vacilé en continu~r mi obra. El
anonadamiento de un ser viviente. tanto como el de un hombre, tiene por qué impresionarno~; cuando pensamos en ello, encontramos siempre el terrible misterio. La muerte
trae consigo tanta majestad, que es.capaz de
engrandecer ror un instante, de inesperado
modo, las insignificantes escenas, desde que
su sombra se halla próxima á aparecer. En
aquellos momentos me parecía ser uno de esos
magos fúnebres que se abrrogan el derecho de

Fot. Valleto.

expresiva, con inteneidad extrema preguntándome:
- ¿Qué me estás haciendo? Tú, en quien he
confiado y á quien apenas conozco, ¿qué me
estás haciendo?
Y o vacilaba, pero su cuello se doblegó su
pobre repugnante cabeza se apoyó ahor~ en
mi mano, que no retiré; el aniquilamiento le
sobrevino á pesar suyo, y yo esperé á que ya
no volviera á mirar.
¡Y, sin embargo, aún me miró una vez! Los
gatos, como dice la gente sencilla, tienen siete
vidas. En un postrer sobresalto de la vida se
fijó en mí de nuevo, á pesar de su sueño n{ortal, y parecía haber comprendido ahora todo:
-¡ Luego es para matarme decididamente...
Y tú lo ves, y yo me dejo . .. Es demasiado
tarde .... en fin, me duermo .... 1
En verdad, tuve miedo de haber cometido
un error. En este mundo, en donde no sabemos nada de nada, no nos es siquiera permitido
tener piedad de una mauera inteligente. Su
mirada, infinitamente triste, cristalizándose
en la muerte, me perseguía como un reproche:
-¿Por qué has llegado á intervenir en mi
~estino? Sin ti? ~o hubiera p~dido rodar algún
tiempo más, vivir, aunque solo hubiera sido
por una semana más. Aún me quedaban bastantes fuerzas para permanecer sobre el poyo

\

/

(

\

1

1

1

Sr. Enrique Riva y Qervantes.

Fot. Valleto.

a_nexo al templo, las_ felicitaciones de .sus parientes Y de sus am1stades. A las seis de la
tarde, en la casa del señor General Rinc6n Gallardo, se verificó el enlace civil.
Los regalos hechos á la novia son valiosísimos y muy numerosos.

�Domingo 26 de Jullo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 26 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

En Honor dt ]uártz.
Sottmnt manlftstadón.

Las primeras coronas.

La comisión de la Escuela Normal de Señoritas.

La manifestaci6n que año por año organizan los liberales para honrar la memoria del
insigne reformador Benito Juárez, revisti6 en
esta ocasi6n un lucimiento muy notable, pues
aparte de que la concurrencia á la ceremonia
oficial que se verificó en San Fernando, era
numerosísirna, muchos fueron los establecimientos comercialPs y particulares que cerraron el 18 sus puertas en señal ele duelo.
Antes de las ocho &lt;le la mañana comenza,
ron á reunirse en el portal de la Diputación
las distintas comisiones que debían formar 1~
comitiva: el Comité Pa triútico Liberal; los
representantes de las Secretarías de Estado y
de las Escuelas Profesionales; de la Suprema
Corte y del Ayuntamiento; de las Sociedades
científicas y mutualistas; de los Estados de
la Federaci6n; de los Establecimientos &lt;le enseñanza. primaria y de otras corporaciones y
oficina!! que sería largo enumerar.
A esa hora 19.s calles que tenían que recorrer los manifestantes para dirigirse á San
Fernando, se encontraban ya henchidas de un:i
multitud ansiosa de presenciar el desfile, siendo muchas las casas que aparecían a&lt;lorhadas
con banderas y escudos de diferentes naciones. La comitiva, sujetándose al itinerario
previamente acordado, tomó el frente del
portal de )Iercaderes para seguir por Plateros
hasta la glorieta de Carlos IY, y de allí hasta
el lugar en que se levantaban las tribunas destinadas al Sr. Presidente de la República, á
sus Secretarios, ú la familia del Sr..Juárez y
á las demás personas invitadas. Apoyando la
cabeza en la glorieta referida, se encontraba
una brigada ele las tres armas, dispuesta para.
hacer los honores al Sr. General Díaz.
Al llegará San Fernando los últimos grupos que formaban en la comitiva se escuchó
un toque de atención, y la march~ de honor
·que batían las bandas, y el Himno Nacional
anunciaron la presencia en aquel sitio deÍ
Sr. Presidente. Acto continuo el Prime; Magistrado ~011;16_ asiento en el lugar de honor,
dando prmcip10 la ceremonia con una pieza
de música que ejecutó la banda de Zapadores.
La parte literaria estuvo encomendada á los
Sres. Lic. Rodolfo Reyes, José Pallares y Man~el H. San Juan. El primero pronunció un
discurso que fué aplr udi&lt;lo por los concurrent~s, y el último recitó una poesía llena de valientes ~rranques y muy inspirada.
Seguido de los 8res Secretarios de Relaciones, Gobernación, Guerra Comunicaciones
Justicia y Fomento el Sr. General Díaz s;
dirigi? después al i~terior del Panteón para
depositar ante la tumba del Benemérito1 una
h~r~osa corona de flores naturales. Los Sres.
Ministros depositaron en seguida :as suyas, y
poc? á poco las ofr~ndas que las diversas agrupaciones y los particulares llevaron á la. capilla, fueron cubriendo el monumento y la. columna~, hasta hacer que éstos desaparecieran baJo una capa de palmas y de floreil.
Entre las coronas que llamaron la atención
se contaban la de la Colonia Francesa forma~
da con ga~denias, azaleas y cris:'mte~os; la
de la ~loma Española, atada con grandes lazos ro¡o y gualda; la de las Zonas .Militares·
la de la_ Dirección General de Correos; las d~
lo~ ~obiernos da los Estados; la del Colegio
l\Iihtar y la del Casino Nacional. Hubo, además, otras muy artísticas y valiosas.
_Poco antes de mediodía se permitió al público la entrada al Pante6n y de esa hora en
adelante, f~é. i~calculable eÍ número de personas que visitaron el lugar. La ¡rnardia de
ho~or, por turnos, quedó á cargo de un grupo
de Jefes de alta graduación del ejército. .,, _
Por la ,noc~e, en la Cámara de Diputados,
s~ efectuo la _mstalación de la Delegación NaCional, reumda con objeto de preparar las
fiestas c?n que deba celebrarse en 1906 el
centenano del natalicio del ilustre hijo' de
Guelatao_. La Mesa Directiva quedó formada
así: P~esiclentes honorarios, Sr. General don
Porfirio Dfaz y Sres. Licenciados don Ignacio
4

Los representantes de los Estados.

Mariscal y don Justino Fe~nández. Presid_ente activo Sr. Lic. don Félix Romero. Vicepresidentes, Sres. Generales Francisco O. Arce y Jesús Lalanne. Tesorero1 Sr. don Gabr!el
Mancera. Primeros Secretanos, Sres. Gabriel
González l\Iier é Ignacio de la Pefia. Segundos Secretarios, Sres. Juan Dublí111 y Rodolfo
Reyes.

tas ¡,rimtras lágrimas.
- ¡Pues yo no he llorado nunca, gracias á
Dios!
-,.Nunca?
--Es decir, eso no es así tan :ibsoluto, lloré
una vez, hace ya algunos años, pero fué por
una simpleza. ¡Si supiflraisl Os digo que fué
una simpleza.
-¿,Por qué? ¿.Se puede E-aher?
--¡.Jamás! ¡Es un secreto!
BastG que Conchita se manifestara r,oseedora de un secreto, para que la curiosidad femenil se desesperara por arrebatarle á la preciosa Concha la misteriosa perla que llevaba_escondida en el pensamiento.
-¡A contar ese secreto!
-¡Sí, que lo cuente!
-¡Entre amigos no debe haber secretos!
-Y entre amigas no puede haberlos-dijo
inocentemente la más íntima confidente de
Conchita.
Era en mayo. Llovía una lluvia menuda y
pertiuaz. La tertulia íntima de Conchita había sido alegre y chispeante, pero el mal tiempo, la lluvia mon6tona y constante había influído melancólicamente en los espíritus, y
todos hablamos de nuestras primeras lágrimas
espontáneamente.
Cada cual refirió c6mo había hecho su ofrenda de llanto en el altar del dolor, y todos resultábamos con una vitja cil!atriz en el alma,
más ó menos grande.
Hasta Conchita tenía la suya. Ella tan joyen, tan bella, tan pura, tan feliz, también
había vertido las perlas dP sus negros ojos en
la inmensa y sombría. copa del dolor.
¿,Por qué?
Acorralada carifiosamenle por sus amistades, la dulce niña nos revel6 el secreto diciendo:
-¡Si es una tontería! Imaginaos que papá,
para celebrar el décimoquinto aniversario de
mi nncimiento, como dicen los periodistas,
proyectó un pic-nic que debía verificarse en
su hacienda, á plena luz, bajo los árboles, sobre el mullido césped, bajo el cielo azul.
Desde que nos dió la fausta nueva, podéis
figuraros mi entusiasmo.
Faltaban veinticuatro días no más para la
· fiest~. ¡Y qué lejos me parecía aquello! Yo
quería empujar el tiempo, abreviar las horas,
suprimir algunos días para que llegara más
pronto la fecha de mi cumpleaños.
¿Creéis que volví á comer regularmente?
¡Pues no! Mamá se alarmó. Papá me amenaz6 con no hacer nada si yo seguía así; y á fuerza de reconvenciones me seutaba á la mesa.
¡Perdí ci;::ico libras!
Cuando faltaba apenas una semana mi entusiasmo no conocía. límites.
'
Haciendo las invitaciones, me dolía no ver
en mis i~vita~as el regocijo que me poseía, el
cual _creci6 mas cuando mamá le dijo á mi
modista que me tomara las medidas para un
traje largo.
1El traje largo, Dios mfo! ¡Aquello era el
colmo de la felicidad!
Iba á vol verme loca. Si tú supieras chicadecíale Conchita á su amiga inmediata, -si tú
supieras lo!! besos ferocPs que le dí á mamá
aquel díal
No co~í nada; e!1 cambio, para halagar á
papá, recibí la lecc16n de piano correctamente, y en la clase de inglés, en que siempre estuve pésima, resulté admirable. l\lr. Hácker
se sonnó entonces por primera vez conmigo.
, E~ la noche no pude dormir; y pasé seis
dias insomne, pero el peor fué el sábado la
víspera del festival.
'
¡Qué noche, Dios mío! Nunca la olvidaré.

Llegada del Sr. Presidente á San Fernando.

Las Tribunas.

�Domingo 26 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 26 de Julio de 1903.

Las obras da Salina Cruz:.

1'

1

t

asomé al postigo y entonces fué cuando me
Después de probarme muchas veces mi nuedí cuenta de qu~ llovía torrencialmente! ¡Mes
vo vestido, me acosté sumamente fatigada.
nunca ha llovido como aquella ma~anal PaMamá estaba de lo más inquieta.
En otra ocasión nqs hemos referido á las
recía que todas las cataratas del Cielo se ~aAunque yo no lo creía necesario, puse el
obras de defensa y saneamietto del puerto de
bían
roto.
El
golpe
del
agua
hacf
a
un
rn_ido
despertador en las seis de la mañana.
Salina Cruz que se llevan á cabo por la Comunísono, ronco y formidable. ¿Como os diría
Recé locamente. No sabía lo que estaba repañía Pearson, y que tienden, como se sabe,
zando.
mis tristeza?
á hacer del mismo puerto uno de
Dejé todo arregladito para el
los mejores en las costas del Paamanecer, y ya en la cama, me
cífico.
puse á pensar si faltaba algo. PeLos trabajos emprendidos con
ro no, todo estaba listo: los guaneste prt&gt;pósito, se encuentran muy
tes, la sombrilla, el rnécessaire,»
adelantados, pudiendo asegurarse
todo.
que dentro de tres años, á lo suMuy tarde me dormí.
mo, habrán quedado concluídoe.
¡Y entonces I No quisiera decirDos de las fotografías que aholo, pero ef'.tamos en confianza. Entonces, yo estaba dormida, pero
ra publicamos. representan el
pensaba en sueños.
rompeolas del Oeste, visto desde
l\Ie veía en aquel hermoso camel cerro del Faro y desde el muepo lleno de luz, de flores, de múlle de madera. En otro ae nuestros
sica, de pájaros, ya perdida en el
grabados, aparece el rompeolas
voluptuoso vértigo del baile, ya
del Este, cuya construcción secobajo la sombra de un árbol, en
menz6 hace poco tiempo, talcoamable charloteo, reposando de
mo se encuentra en la actualidad.
la fatiga del último vals, y perdo•
Además, damos á conocer fotonadme, eran fantasías del sueño:
grafías de la grúa «Titán,, y de la
me sentía cortejada, me veía hasexcavación que se está haciendo
ta bonita, me oía llamar elegante,
para cimentar el dique seco. La
mis amigas me felicitaban por mi
grúa fué traída expresamente de
traje largo.
Gibrá.lta.r para substituir á otra
¿Y él... .. .?
conocida con el mismo nombre,
El, tan tímido, tan respetuoso.
que se fué á pique á consecuencia
Federico, que nunca me había
de los fuertes temporales habidos
hablado, pero que yo sabía bien
en el Pacífico durante el mes de
que me amaba. ¿Se acercaría á
febrero próximo pasado.
mí? ¿Bailaría conmigo? ¿Se enaEn cuanto á la «Dársena,» llamoraría de otra en el pic-nic?
mada de «Monolitos,» que forma.
Hice un esfuerzo para no soñar
parte del proyecto general de las
más, sobre todo en lo último, y
obras, está á la fecha casi termidesperté.
nada.
El reloj del comedor di6 las
dos.
El bien"y el mal, arrojados al
¡Qué triste suena un reloj en el
mundo, germinan y dan, tarde 6
silencio de la noche! ¡Parece que
temprano, sus frutos. Muchas veuna voz sombría y misteriosa de
ces la generación siguiente es la
otro mundo, nos dice que una hora de nuestra vida ha caído por
que viene á recogerlos.
siempre en el abismo de la eter*
nidad!
.
La taberna es, para !os pobres
diablos, lo que suelen ser los saSeguí pensando despierta en lo
lones á la moda para algunos lique soñaba dormida.
teratos: salones y tabernas empuSentía calor. Me leva1:té y abrí
jan igualmente á sus asiduos á la
un postigo de la ventana de mi
perdici6n.
alcoba.
Un rayo de luna cayó sobre mi
*
frente como una suave guedeja de
La política es como las mujeoro. Todo estaba en silencio.
res: se la ama en la juventud porEi sepwcro de Jui!.rez, el dta 18, después de la man1restac!On.
Una. frescura inefable entraba
que no se la conoce.
por el postigo abierto.
*
Me envolví bien, y al fin me dormí profunProfundamente abatida, me arrebujé eñ mi
La moda es el más activo de loa contagios:
damente.
lecho, me envolví fuertemente la cabeza para
no necesita de microbios.
no oír aquel aguacero desesperante, y _lloré,
A las seis en punto el despertador estall6 en
*
largamente, inconsolablemente!
un furioso repiqueteo vibrante y agudo. ¡Por
finl
RAFAEL SILVA.
En la obra de arte lo particular y lo geneCaracas.
ral se confunden; la acción y la idea se .comAl ruido argentino del reloj se unía otro ruipenetran; la vida se trueca en inmortalidad.
do ronco y monótono.
Al principio no me daba razón dt: lo que
El sol y la muerte no se pueden mirar fijos.
*
pasaba. Creía que estaba soñando todavía. Me
-LAROCHEFOUCAULD.
Todas las causas necesitan mártires.

ALMA RAZA.
I
Ya estaba la i.;angr~ seca
Del Ultimo Emperador,
Cuando en tierra tecpaneca
Halláronse el Rey Azteca
Y el Bravc, Conquistador.

II
«A la hoguera me arrojaste,
Hernán Cortés; y después,
De un madero me colgaste.
Dime, empero:-¿.qué ganaste
Con ahorcarme, Hernán Cortés?
«En la hoguera sonreía
Y en la horca sonreí;
Porque un día llegaría
En que muerto vencería:
Y muerto, Cortés, vencí!
«l\li espíritu, entre fulgores,
Fué aquel bello luminar
Que al esplender en Dolores,
Cambió el color de las flore'!
Del jardín de Miramar.
«No así el tuyo.-Prisionero
De la ingratitud quedó.
¿Recuerdas, bravo guerrero,
Lo que el rey Carlos Piimero
En Madrid te preguntó?»

III
Guardó silencio el Hispano
Conquistador.-Y después,
Como si fuese á un hermano,
Extendió su noble mano
Guatimoc á Hernán Cortés.
ANDRÉS

MATA.

Caracas, 1903.
BIENVENIDA

-¿Oyes? la lluvia cae, tengo frío!
La noche tiembla; el cierzo hace pedazo!!
Las ramas de los árboles, el río
Muge rabioso; estréchame en tus brazos,
Posa tu labio en el semblante mío;
¿Ya no me quieres? abre, tengo frío!
-¡Te esperaba, has tardado, tengo sueño!
Sufro, la vida me atormenta, agudas
Me hinca las ufias con brutal empeño
La zarpa del dolor, mas tú me escudas;
Entra! oh muerte adorada! sé mi duefio·
Quiero dormir contigo, tengo suefio.
'
JULIO FLÓREZ.

SALINA CRUZ.-EI rompeolas del Oci;te, visto desde el Cerro del Faro y desde

el muelle de madera.

SALINA CRUZ.-Muros de la di!.rcena.

SALINA CRUZ.-Rompeolas del Este, en construcción.

La paciencia no es
de todos; ella es virtud que pertenece solamente á los que saben vencerse á sí mismos. -SAVELLI.

Crepuscular.
Una de esas tardes
~rises, serenas, en que
el sol marcha al ocaso
sin púrpuras, despacioso, lento y como
abrumado de ca.usancio, enfilé la calle donde vives, sin rumbo
fijo, hostigado por el
hastío de todas las cosas, casi inconsciente
en la oquedad de mi
SALINA CRUZ.-Excava.ción para el dique seco.
alma pesarosa y triste.
Subía la calle indiferente, cuar,do súbito
surgió á mi vista la
silueta airosa del templo que proyecta. su
sombra de coloso casi
enfrente de tu casa.
Me detuve á contemplar sus viejos mu•
ros agrietados por el
tiempo, y pensando
acaso en que tal vez
allí estarías y podría
admirarte de hinojos,
recortando tu silueta
en algún ángulo misterioso, subí la escalinata y penetré en sus
naves. En aquella hora l0s fieles habían desertado del lugar de
sus rezos, y el sagrado
SALINA CRUZ.-La grúa "Titán."
recinto, silencioso, envuelto en la opaca claYo miraba con tristeza aquella lengüecita
ridad del crepúsculo que filtraba su luz á traviolácea revolverse casi exánime dentro del
vés de las altas vidrieras policromas, semejaestrecho recipiente de cristal. En sus contorba un baño etéreo de paz y de'quietud.
siones espasmódicas, ora se extiende abatida
Nadie había; los ruidos de 1a calle, sordasobre la fina pared del vaso, ora se esconde
mente repetidos por el eco de las bóvedas, hafugitiva y aparece de nuevo fulgurante, titácían trepidar el pavimento.
nica en su esfuerzo, fugaz en su esplendor; el
En el alto presbiterio, rodeado de una poabismo la atrae, la fascina, y sólo se ve allá en
bre y vieja reja, lucían cirios encendidos, marel fondo lleno de sombras, un punto luminocando en la penumbra fl.ameantes manchas.
so, semejante á una estrella perdida en un hoA un lado, en la nave izquiP.rda, suspendida
rizonte de tormenta........................... ..... ..
del techo, oscilaba ritmicamente una lámpara
Así en la noche de mi vida hay también una
de plata. En aquel sitio la sombra era más inluz tenue que brilla débilmente y oscila incetensa, y la luz de la lámpara se destacaba en
sante, extinguiéndose día á día.
el fondo negro de las tinieblas brumosas.
¡Es la luz funeral de mi esperanza!
La lucecita vacilaba, languidecía. A veées
parecía próxima á extinguirse.
ALBER'l' O DE lBÁf:IEz.

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VINO DB S. GERMAN

MAGGI
PARA SAZO:'\A lt

CALDO,
SOPA,
Y SALSA.
En Frascos.

Funer·ales de León XIII.
CONDUCCI6N DEL CADÁVER AL L6CULO EN QUE FUÉ DEPOSITADO.

Dibujo de Alc.a.lde.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1903, Año 10, Tomo 2, No 4, Julio 26</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>BBBBRBBBEEEEEBEEBEBEBBEBB~

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MUNDO ILUSTRADO
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Representante en la República: FINK y COMP., Capuchinas, 7, México.

BiTRATOS
-+-

Con el objeto de vulgarizar sus

espt~nd1dos Retratos al lápiz de carbon,

la Soc1EDAD ARTISTICA DE RETRATOS
DE PARIS entre¡rará á cada Lector y Sus•
oritor de este periódico un RETRATO arliatico.
de tamai10 natural 40 por 50 centim., en busto
y de perfecta semejRnza, ABSOLUTAMENTE
POR NADA, con la condición que el destinatario de
tan bonito Retrato nos recomiende á sus parientes v
amigos. - Sírvase el interesado poner sus nombres y su
dirección al dorso de su fotografia, y remitirla, por el correo
junto con este anuncio, suelto, al Señor TANQUEREY, Director,
22, rue de Turtn, Parts (Francia). Este ofrecimiento extraordinario no será válido sinó por unos 60 dias contando desde la
fechR de este periód 1co y por un retrato tan solo en cada familia.
- Como garantla de su lealtad se compromete formalmente
el Señor TANQUEREY. á pa¡¡ar la cantidad de MIL Franco•
á favor de un hospital de esa, en caso que la SocIEDAD ARTISTICA DE RETRATOS no hiciere dicho retrato gratuitamente
dentro del lazo de un mes.

DE UNA GRAN DAMA
Agradar es el deseo de todos; pero
¿ cómo causar buena impresión si tenemos el cutis manchado, cubierto de
granos y con mal olor?

JABON DE HAMAMELIS DE MUNYON
EL GRAN

d .-:

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El Agua Tropical
es el perfume más admirable que se
conoce; sus efectos sobre la piel son
inapreciables; limpia, cura las erupciones, suaviza y blanquea el cutis
mAs Aspero y obscuro y destierra los es el a.limento mas agradable y el mA.i
recomendado para loe nlfloe Je&amp;de la
malus olores del cuerpo.
edad de Beis A siete mesea sobre todo
Con el
en el momento del destete y durante
el periodo del crecimiento. "Fa.clllta
la dentición, uegura la buena formación de loa hueeoe."
el rostro adquiere y conserva la fres- PARIS, e, Avenue Victoria, y en toda,
cura y nitidez de la juventud.
las farmaclaa.
MU. A. FLEDERS.

La Fosfatina Fallares

AGUA TROPICAL

Véndese en el Coliseo Nuevo 6 y en
la Drogueria de Uihlein.
Los pedidos ~ E. Betancourt.

~ TOM~N

REMEDIO

de la naturaleza para la piel. Cura,
embellece. deleita y pone el cutis tan
fino como la felpa.
Si las mano~ están ásperas; si tiene pano en la cara; si hay erupción
ó escoriaciones en alguna parte del
cuerpo: si desea tener 1111 cutis fresco
y lozano; si quiere usar el mejor ja•
bón para el tocador; si desea mejorar
su complexióu; si tiene caspa en la
cabeza ¡ Pruébelo nsted ! . Precio 60 centavos.
Yo preparo y t~ngo experimentad.:is
... C."'.
remedios eficaces para mas de 57 enfermedades. Casi todos cuestan sola♦-'~ ..
mente 60 centavos P.n cua:qutera .,u .
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macia ó a roguerfa. del mundo.
Escrlbame ampliamente los sfntoma.s
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de su enfermedad. Yo le diré cómo ha
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de curá.rsela. No cobro por recetar. Pf·
dase la "Gula de Salud, gratis A s~
A! ~ - ~ ,
licitud.
·
&amp;
Dr. James M. Munyon, ntímero 1,605 Arch. St. Filadelf!L PL (U. S. A.)
Bo~iquines y estu_ches para fam1llas al alcance de todos
Agentes generales: J. Labadie &amp; Cump., Sucesores.
Depósitos en México:
Sres. J. Uihlein Sucs.-Carlos Fé llx y Co.-Droguerfa del Elefante.Droguerfa del Refugio.-E'a Monterre ~-: Sres. E. Bremer y Cfa.-En Puebla:
Sr. J oaqufn Ibá.ñez.~En Oaxaca: Sres. Tolis y Renero, etc., etc., etc.
Temporalmente hemos subido nuc stros prer1os 20 por ciento, hasta nor·
inalizarse el cambio."
·

AV ISO IMPORTANTE
llll fosfato de cllll qu~ entra ez; la
cowpoelc1~n de a Fosfatina "FaileeetA preparado por un procedl,

,PS...

a&gt;lc;nto especial con ap&amp;rato i prop6sito, y no Be encuentra en el comercio.
Desconnen de las imitaciones y talatll.caclonea.

VINO DB S. GERMAN

MAGGI
PARA SAZO:'\A lt

CALDO,
SOPA,
Y SALSA.
En Frascos.

Funer·ales de León XIII.
CONDUCCI6N DEL CADÁVER AL L6CULO EN QUE FUÉ DEPOSITADO.

Dibujo de Alc.a.lde.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Dum\ngo 2 de Agol;tO de 1903.

Dumingo 2 de Af;osto de 1903.

EL SUICIDIO SUPREMO.

ENDYMION

MANUSCRITO ENCONTRADO EN LA CALLE.

Puedo asegurarlo: no be sido un favorito de
la suerte; pero, con tod~, no puedo decir que ésta me baya desheredado por C?mpleto. Es tr!ste
haber perdido el padre á los siete ai'los; es triste
que la madre de uno esté internada en una casa.
de salud. Esto es Jo que menoscaba la. vida. mía..
Pero, por otra parte, es cosa. ag-radable y buena
poseer bastante fortuna. para no tener que hacer
nada bastante independencia para ir adonde
uno quiera y en el momento que quiera. . . . . )le
parece q_ue nunca _habría yo podido. t:abaj~r,
ganar dinero. Es c1Prto que tengo suficiente mteligencia; así lo creo, por Jo menos, porque
siempre be comprendido rápida.mente lo que oía
enunciar ó explicar, y porque percibo, inmediatamente también, el vicio de los razonamientos,
la. imperfección de las combinaciones. Sólo que
n unca be podido hacer el menor esfuerzo intelectual continuo, nunca be podido decidirme á profund\za.r alguna ciencia, á aprender algún arte.
Todo esto me ba sido siemp1·e indiferente, en un
grado increíble; basta cuando era niño, cuando
estaba en la escmila, la. aplicnción de mis camaradas estudiosos me parecí11. una cosa risiblt3,
tri-da!. ... Siempre estaban ellos antes que yo en
los concursos, auuque no se ocultaba á mis ojos
que ellos eran mucho más torpes que yo, como
se lo probaba siempre que era oportuno.
Como mi padre me ha dejado catorce mil francos de renta, estoy á cubierto de necesidades, y
dispensado de la obligación de trabajar. El placer de no hacer nada, en medio de la agitación
ridícul a de mis contemporáneos, bastó para hacerme clistraída la vida basta los veinticinco
a.il.os. Todas las mailanas me despertaba pensando: &lt;Un día más que voy á poder perder á mi
gusto. Mientras todo el mundo se agite y se afane á mi alrededor, yo seré un ser privilegiado,
para. el cual trabt\ja todo el mundo.&gt; Y pasaba
el día ocupado en probarme á mí mismo mi inutilidad y mi independencia, haciendo cosas sin
objeto, viajes á l~gares dond~ na~ie me llamaba;
me divertía también el traba.Jo a¡eno, y pasaba
horas enteras observando á los peones qué cargan los botes á. lo largo del Sena. A fuerza de
mirarlos, mi inactividad me causaba un goce
agudo ....
Un día, recuerdo exactamente la fecha: era el
5 de mayo de 1890, al despe1·tar de mi corta siesta. sentí que algo se había roto dentro de mí;
er~ sin duda. alguna, el clébil resorte que basta
ent~nces me había hecho andar, obrar en medio
de los hombres. )le asaltó un intenso hastío por
ese poco de movimiento, de acción, que subsistían aún en mi vida, por el solo hecho de que yo
vivía· me consideré tan ridículo, tan digno de
lásti~a, como todas las hormigas humana_s cuyo
atosigamiento provocaba, el día antes, m1 compasión ó mi risa. Comer, dormir, andar, ~estirse desvestirse, tomar coches, comprar obJetos y
p~garlos .... ¿,qué diferencia había, en resumidas cuentas, entre esta agitación cuotldia.oa. y la
del empleadillo de oficina que está copiando despachos todo el día, ó la del desca.rgo.dor de leila
en los muelles del Sena'!.. . . Al pensar esto, el
horror de vivir cayó sobre mí como un sudario
húmedo. Y deseé vehementemente el aniquila.miento cC'mpleto de acción, la. detención de mi
máquina a.nima.da, la muerte.

ba suministro.do todavía al bo?Jbre un me~io de
matarse verdaderamente práctico, y también seguro, nada doloroso, y (cosa que deseaba yo
partioularmente) _de tal n~tur_aleza que el que
Jo empleara, «tuviera. conciencia de q'1e se moría.&gt; He consultado al respecto á los m(\s célebres médicos. )le presentaba á. ellos como un
escritor, como un novelis_ta en busca de un de~enlace original para un libro que estub_a. escribiendo. Todos ellos acabi.ban. aconseJándome
que matara á mi héroe por medio de estupefactivos como la. morfina ó la antipirina en grandes
dosis', ó por medio de hilarantes,. c~mo el protóxido de ázoe. Pero, cuando yo 10s1stía el'! saber si realmente podía morir así un orgamsmo
cualquiera, U?e confesaban que lo más frecuente
es que el paciente muera de una enfermedad paralela de lesiones cerebrales provocada.s por el
abuso' de la. droga química ....
Todos los médicos son unos asnos; Macbetb
tenía. razón cuandC' quería &lt;tirar la medicina á
los perros.&gt;

•
••
En cuanto hube puesto bien en claro, en mi
fuero interno, este deseo de morir, experimenté
un gran alivio. Por primera. vez en mi vida quería. a.lguna cosa, y esta. contradicción conmigo
mismo me encantaba, como un desafío lanza.do
al destino. Me pareció que, por fin, acababa. de
descubrir mi v,irdadera vocación, q ne era matarme parar la péadola humana encerrada. dentro
de ~í. Y, sin detenerme un momento, me puse á.
pensar en la. manera como me matada.
Como es natural, los procedimientos habituales del suicidio fueron los primeros quP. se presenta.ron á mi mente. En nuestros tiempos, la
gente se mata con un brasero, con un revólver ó
tirándose al agua. desde lo alto de un puente. Hay
también quienes se tienden á. través de una vía
férrea, á la espera. de un tren que los decapite,
que los descuartice. Consideré todos estos medios como bárbaros y odiosos. Ante todo, requieren un aparo.to exterior que me repugna; luego ninguno de ellos es seguro. La sociedad se
ha.' coligado contra el suicidio, como se ha coliga.do contra el silencio, contra la. inacción, contra todo lo que yo amo. Necesitaba una muerte
contra la. cual lo. sociedad no pudie1·a hacer nada. Era menester también que fuera una muerte
que no me hiciese sufrir. Si la. muerte me a.trae, el
dolor ID" espa.nta.; el dolor es la. agitación exaspera.da, lo contrario de la muerte, que es el reposo perfecto. No quería, pues, dolores.
. .
Pues bien... ¿lo creerán ustedes? La ciencia,
que, según parece, tantos progresos ha. hecho,
sobre todo la ciencia del cuerpo humano y de las
relaciones de éste con las substancil\S orgánicas
ó inorgánicas, la. medicina, en una. palabra, no

***
A falta de cosa ,uejor, me decidí por el protóxido de ázoe. Compré una. máscara anes~sica,
conseguí el gas necesario; y, ayudado por un
joven e~tudlante de medi&lt;?ina que,. por dine~o,
consintió en secundar mis propósitos, mo hice
adormecer dos ,eces. Experimenté una sensación
en extremo agradable, una especie de frescor lúcido, aguzado por la expectativa de algo voluptuoso. Pronto aprendí á manejar yo mismo el
a.¡&gt;arato¡ la cosa no podía. ser más sencilla, me·
dia.nte una llave que, al sentarme con la máscara puesta, tenía. al alcance de la mano. Cuando
lo hube preparado así todo, fijé la fecha de mi
muerte: el 21 de septiembre á la una de la mañana. Hice también unas cuantas visitas á. e.que·
!los amigos míos que menos habían tratado de
perjudicarme. Y, la víspera. de mi suicidio, fuí
á. la casa de salud donde se a.tendía mi madre,
para abrazarla. por última vez.
Hacía. dos años que no la. veía. Y al verla me
alegré, porque no me reconoció. Hasta el último
resto de memoria había. desa.pn.1·ecido de su cerebro. ~1e encontré con una especie de idiota, sentada. en un sillón bajo, jugando con una. botella
en la que bailaban tres piedritas. No había ya.
comunión alguna entre esa idiota y y o; no había.
ya comunión alguna entre ella y l&lt;\ encantadora
joven que ella había sido en otro tiempo, y cuyo
rostro, voz y maneras vivían todavía en el fondo de mis recuerdos.
Antes de retirarme, el médico que me acompa.i'laba, me propuso que visitara el establecimiento. Acepté. Los locos no me causan miedo, porque tengo el cerebro bastante sólido. Me mostraron los furiosos, atados á sus banquillos, en
celdas con enrejados, y que rugían como fieras.
.Me mostraron las empalagosas, que venían á. tirarme de los faldones de la levita por detrás,
con risitas pueriles. Durante más de media hora
estuve paseándome por el espacioso patio donde
andaban en libt:rtad las locas no peligrosas, las
monomaniacas, las melancólicas. Casi todas se
acercaban á. conversar con el médico ó conmigo·
y casi todas habla.bao de dinero, de fuertes su2
mas de dinero que ofrecían ó que reclamaban.
Sólo dos de ellas lloraron, diciendo que querían
ser libres. Pero una me interesó particularmente.
Era una mujer de cuarenta. a.i'los apenas, muy
hermosa todavía.. Acurrucada en un rincón del
patio, tenia un reloj en una. mano y un espejito
en la otra. Alternaiivamente se miraba en el es~jo y consultaba el reloj. Sus labios se agitaban
sm cesar: parecía. estar contando, sumando números.
Interrogué á. mi guía.
-Es una _loca de a.mor-me dijo. -Parece que
un amaute Joven que tenía, la encontró un día
demasiado v\eja, y la plantó por otra. Desde
entonces, In. idea de que está envejeciendo ~e ha.
paralizado,. pue~e decirse, en su pob1·e cerebro.
A v~ces se imagma q~e ve un gran aguje1·0 descubierto,. un gran aguJero negro, hacia el cual
corre, ~1~e ell~, sm poder detenerse; entonces
sufre crisis terribles. Y., en sus horas tranquilas,
se pone á contar los minutos y á seguir en el espejo la buell~ que va dejando en su rostro cada
uno de los mrnutos que pasan ....
En este mismo i_nstante interrumo{ al médico.
-Muchas gracias, doctor-le dije.-Todo lo
que me_ha. hecbo ver usted, es en extremo curioso. Adiós.
l\le separé de él bruscamente, y salí á escape
de la casa.; el hom~re ha debido creerme tan enfermo como cualquiera _de sus pensionistas. La.
veraad e:s que yo necesitaba á todo trance estar
~olo y poder reconcentrarme, para examinar una.
idea que me había asaltado de repente, sugerida.
por la. monotonía de esa amorosa. de cuarenta
años que compu_ta.ha. la marcba de las horas.
. ¡Un gran a.guJero negro hacia el cual corre uno
s10 poder detenerse! .... ¡La huella que deja en

Con ayuda de unas poleas fueron levantados los restos, cubriéndose el lóculo en que se
depositaron con una lápida de mármol blanco en que se leen únicamente estas palabras:
.-Leo XIII. P . ~fax.• Una multitud de personas ha visitado el sitio en que yacen los restos del Pontífice. El lóculo está abierto sobre
la puerta que comunica la Basílica con In capilla del Sacramento.

II

el rostro cada minuto que paso.!.... ¡Pero, 1f,
tenía razón e,m loca! ¡Cada minuto desorga.olsa
realmente, lógicnmente, alguna parte de nuestro
yo, desde que acerca cada vez más nuestro orga.
nismo á. su descomposición final! ¡Cada. minuto
que pasa, es una etapa en el camino que lleva
al gran aguJero negro, Í\ la Muerte! La may
parte de los seres humanos, frívolos y de corlol
alcances como son, no se dan cuenta de esta dee.
organización incesante, de esta carrera. al aul·
quilamiento, que no tiene remisión, que no tiene
alto. Pero, si se pusiera 11. pensar en ello flrmeruente, si pnraliznra su espíritu, como de&lt;-ía el
médico en su lenguaje pedantesco, en esa verd
tan incontestable, ¿,no podría un hombre rr.uy Inteligente-yo, por ejemplo,-llegar á estar abatiendo constantemente esa carrera hacia la Mu
te, como se tiene la sensación constante de l
velocidad cuando sA anda en bote ó en tren?....
Y si lo conseguía, ;,no sería esta muerte lnfiol
sima!, administrada con tanta regularidad
lentitud, el más seguro, el más prolongado,
m:is deleitoso de los ~uicidios'!
He hecho á un lado el protóxito de ázoe, y
be ejercitado en la tarea de sentir incesantem
te este roce de la ~Inerte, disimulado bajo 1
vanas vestiduras de la Yida.
¡Oh! ... . Durante mucho tiempo no hesido m
que un neófito imbécil: no podía percibir la
locidad del tiempo, el desgaste progresivo de
cerebro, sino haciendo un esfuerzo violento,
estas sensaciones estaban ent1·ecortadas por 1
gos inten·alos, en el curso de los cuales se
hacía, por el contrario, una ilusión estúpida
actividad orgánica, de crecimiento vital.
Pero ni pur un momento llegué nunca á de
tir de mi empresa. Ahora me be rodeado de
lo que mide y simboliza la fuga. de los minu
be investigado todo lo que acusa el lento é i
vitable decaimiento de los seres vivientes.
vuelto á la casa de salud en que vive mi mad
be conversado con esa cuadragenaria amo
que ellos llaman loca y á la que yo consid
con todo el respeto que siente el indiano po rl
santos é inmóviles derviches. Ella me ha com
ni~ndo su sensibilidad exasperada, y ahora,
mi lado, no es más que una discípula, porque
carrera hacia la muert(l, que ella. teme, es p
mí preciosa; yo la amo, yo In. saboreo. Abo
ni por la fracción más infinitamente corta
un segundo dejo yo de percibir que me estoy m
riendo; y con el microscopio de mi concienci
puedo seguir, no sólo los estrngos de una bo
en mi ro!&gt;tro, sino basta el desgaste de un mio
to en mis pulmones, en mis riñones, en mi co
zón ..... .
El cuerpo es una gran ampollell\ cuy a a
estoy viendo correr continuamente.
¡Qué vengan á hablarme ahora de esos
ponderados suicidios de los latinos del Impe
que, metidos en el baño, se n.bl'fan la ven a
brazo, y en los que, al vaciárseles !entamen
vida á través del agua tibia, iba infiltrándo
en lugar de la sangre extravasada, el dulce
mortal veneno! El baño en que yo estor me\l
es la muerte misma, que, gota á gota, va.
plaz_ando en mí á la vida que huye . . ... Yo
un filósofo más grande que Léibnitz, y un i nv
tor más sublime que Newton. Yo bo descuble
el suicidio supremo .... que es la vida.
MARCEL PREVOST.

CAMAFEOS
De Alice Gray Cowan.

I
RYPNOS
En la cimeria obscuridad que el rayo
Nunca penetra del brillante día¡
En el silencio que jamás perturba
Sonido alguno, ni la voz humo.na
Xi el gorjeo de un pújaro, la honda
Caverna se halla en cuyo fondo horrendo
El pesado Leteo se desliza
Lento, con un rumor sordo y profundo.
La pavorosa boca entretejidas
Cubren las delicadas amapolas
Que con su mano pródiga despliega
La Madre Noche. Sobre el amplio mundo
~lorfeo arroja las semillas cuando
Tras su jornada el sol se hunde en Oeste.
Del antro aquel en el recinto frío,
Obscuro lecho de Gbano se· oculta
Donde, oprimiendo en su hoyuelada m
Un haz de adormideras sobre el pecho,
Rodeado de ensueños Hypnos duer me:
Dulce y risueño el infantil semblante.

Caminan lentamente las estrellas
Por el combado cielo obscuro y frío;
Una tmnquila irradiación envuelve
Valle y montaña. En el lejano monte
Se acalla el aire vagaroso; Céfiro
Solo suspira en los ei;beltos pinos.
Allf, en el ensueño sumergido, yace
El pastorcillo que en el verde llano
8olícito guardaba sus cabritas
É in~piraba su flauta. Fué su crimen
Herir de amor el corazón de Juno.
Jove le dijo: dormirás por siempre.
Y en la olorosa tierra reclinada
La sien sobre sus brazos encogidm11
Sereno, inmóvil, para siempre duerme.
IM'l. blanca Febe apareciendo en lo alto
Del cielo, enamoradn, con su beso
Los mudos labios del pastor calienta¡
Y una ligera nube, en ese instante
Ante ella interponiéndose, le encubre
La dulce faz, y el ruboroso encanto
De un amor ignorado al orbe oculta.
E. Ff~RX,\'.'&lt;DEZ GRANADOS,

***

En otro lugar publicamos un hermoso grabado que representa una gran función pontifical efectuada en San Pedro con asistencia del
Papa, de los altos dignatarios de la lglefiia, de
los ~Iinistros acreditados cerca del Yaticano,
y de un público numerosísimo.

LA FLOR DE EROS

tos funtralts dtl Papa.
En nuestrn primera plana verán nuestros
lectores un d ibujo que represehta la conduccióh del cadáver de Su Santidad León XIII
al lóculo en que provif&lt;ionalmente quedó depositado, en la Basílica de San Pedro.
La ceremonia, á juzgar por los detalles que
contiene la crónica trasmitida por el cable, fué
verdaderamente solemne y muy conmovedora.
La multitud que llenaba la Basílica el día del
en_tierro: s~ d_ispen,ó al caer de la ta~de, y con
as1st1:nc1~ umcamente _de los altos dignatarios
ecle,náshcos, de los miembros de las órdene&amp;
~eli~iosas, del Cuerpo Diplomático y de los
invitados, que se contaban en esta vez por millares, dieron principio las honras fúnebres.
Los cañones de 8t. Angelo anunciaron que
los ~estos mortales del Pontífice quedaban para s10mpre ocultos á los fieles, y presidido por
el Camarlengo de la Sant:J. Sede comenzó el
imponente desfile por las nav~s del templo
más grande y suntuoso del mundo mientras
los coros entonaban el ~liserere. '
El féretro, que no pudieron llevar en hombros los «sediari» por ser muy pesado, se colocó en un pequeño carro de r ueda.s silenciosas.
• Las luces de los cirios que llevaban los concurrente!'!, apenas rompían la obscuridad del recinto,dando á la procesión un tinte de profun-

da tristeza.
El cortejo pasó frente á la estatua de San
Pedro, se detuvo al llegar al coro, y al penetrar en éste el cadáver-con la cabeza hacia
adelante, se~ún los ritos -se encendieron de
improviso millares de I1;1~es eléctricas, que derramaron sobre la multitud una claridad meridiana. La música dejó escapar entonces las·
alegres notas del «Paradísum » y las campanas
de S~n Pedro se dejaron oír' en toda Roma.
Mientras se encendía un hornillo para preparar los sellos destinados á las cerraduras del
ataúd, u?o de los más notables oradores sagra5los hizo ~1 elogio del difunto Papa. Despue:;, el cada ver fué envuelto en una tela de
seda blanca c·on bordados de oro, que represen~ban las armas del Pontífice· se cubrió en
seguida, con el paño rojo que '10 envolviera
d~rante las ho~a~ que estuvo expuesto al público en la Bas1 hca, y, colocado en un primer
ataúd-de _madera.,-se cerró éste, sellándolo
e~ presenc13; d~ los cardenales y de los príncipes del \ ahcar.o, habiendo guradado en
él, antes, las mon:das de plata, de oro y de
bronce que se acuiiaron durante el Pontificado del Papa León. El ataúd fué encerrado en
otro, cuyas aberturas selláronse también y
éste, finalmente, ~n una C.'lja que tenía
la
t~pa, por la parte de adentro, esta inscripción: «Cor~us Pont. ~Iax. Leo XIII. Vixit an
~!~CCC_~JXIII eccles. univ. prefuit. 0bit die
XX Julu ::\IC~IIII.»

er:

Ana sentíase desfallecer de amor. Con el
brillo de sus ojos negros, tan negros como la
duda que nnidabn en ellos, creciendo con el
insomnio de tantas noches y la inquietud dd
tantos día.q, cual si las sombras de las unas y
las claridades ele los otros, tuviesen fuerza tan
sólo para arrebatarla toda esperanza, íbase también el delicioso carmín
de sus mejillas, debilitábase lentamente, palidecia, hasta dejar en ellas
el tinte sonrosado de un
crepúsculo expiran te, de1-1
vanecido por las caricias
del céfiro, el anémico tono de los pétalos de una
rosa que agoniza en Ja
sombro..
Recordaba con angustia cada vez mayor, repitiéndola á todas horaR
acometida por un loco
deseo de martirio, por un
infinito anhelo de tortura, cual si quisiera cuanto antes llegar á la muerte, la frase que el prometido t.. quien tanto adoraba dejó escapar en un
arranque de apasionado
erotismo:
-Tú no podrías mentirme amor: lo veo en
tus labios. Mira: son rojos y queman al besar ...
El amor está hecho de
sangre y de fuego: así lo
hizo Dios ...... ¡Oh, que
nunca palidezcan, bien
mío¡ que siempre abr11f&lt;en
como ahora para que
nuestro amor sea eterno!
Aquellas palabras fueron para ella como la
Sr. Gral.
amenaza de un mal remoto, como el anuncio de ~na pena grande,
muy grande, que desde leJOS le enviaba su
helado soplo de muerte.
La proximidad de una entrevista con el amado, esos momentos de ansiedad dulcísima que
antes llenaban su alma de regocijo, causábanle ahora sobresaltos tremendos. La sola idea
de que su a.mor pudiese alguna vez despertar
desconfianzas, llenábala de inauditos temores·
ni el sentirlo tan intenso ni el saberlo ta~
gra1:1de! alejaba de sí las a'margas y sombrías
cavilaciones del presentimiento y en la tranq~ila superficie de las aguas, 'y en las lunas
bu;eladas de_ los ~Iones, contemplaba presa
de !Dªlestar mfimto la palidez creciente de sus
labios exangües.
,&lt; - ... ¡Oh, que no palidezcan nunca bien
mío; que abrasen siempre como aho1~ para
que nuestro amor sea eterno! ......
Buscaba en sus largos !)aseos por el campo
los colores que su boca mostrara en otro tiempo, Y en más _de una vez cayó, debilitada por
el ~ndar excesivo, sobre un lecho de hojas ma.rclutas, allá, en lo más apartado del bosque,

sintiéndose sin fuerzas para seguir más adelante, pensando en palideces cadavéricas qGe
la hacían sollozar de pena.
Fué en la más hermosa mafiana de una primavera cuando, después de fervorosa plegaria
al Buen Dios, sintióse tan fuerte, que sin experimentar la menor fatiga en sus delicados
miembros de virgen, pudo llegar hasta el sitio
anhelado, hasta aquel jardín en donde crecían
las flores más grandes y más rojas. Cayó de
rodillas transfigurada por un súbito despertar
de su esperanza.
-Tener los labios tan rojos como los pétalos de aquellas rosas!. .. ¡Dios mío! ¡Si tú quisieras! ......
Sus manecitas temblorosas tendiéronse con
avidez hac;a la más bella y fragante, la más
grande y la más roja, acariciándola con sus
miradas cual si fuese la encarnación de aquel
Dios que invocaba.
Acercó sus labios palpitantes de amor á la
rosa de fuego, eetremecida por el deseo de entregar su alma en aquel beso prolongado, infinitamente voluptuoso. La. rosa de fuego palidecía, palidecía ... Inclinó su cáliz y se deshizo en silenciosa lluvia de blancos pétalos.
Ana envió hacia el cielo el más ardiente be-

D. Pedro Rincón Ga,llardo.
so de .~us labios rojos, las primicias de aquella
flor~c1on eterna consagrada per entero al prometido.
ENRIQUE VILLARREAL.

NOTA DIPLOMÁTICA
En substitución del señor Lic. Don Alfonso L~ncáster Jones, fué nombrado :Ministro de
México en Inglaterra el señor Gral. Don Pedro Rincón Gallardo.
El se~or Gral. Rincón Gallardo, cuyo retrato publicamos en .e::ta página, ha desempefiado en nuestro_ país cargos muy importantes,
c~m? los de Diputado al Congreso de la Unión,
I ~es1~ente del Ayuntamiento, Gobernador del
D1~trito y ,Jefe de la J u_nta Directora del Desague d~l \ alle de_ México. En el extranjero
~a servido con abngencia poco común, el delicado puesto_ de Representante de nuestro país
ante los Gob1e~n.os de Rusia y de Alemania.
EL nuevo Mrnistro partió ya rumbo á Londre~, y próximamente será· recibido por Su
MaJestad Eduardo VII.

�Domingo 2 de Agosto de 1903.

MATRIMONIO
Eu la capilla arzobispal SP unieron e? matrimonio, el día 23, el señor José Sanchez
J uárez hijo del caballeroso español J?on .José
Sánch~z Ramos, y la distinguida señorita Blan ·
ca Romero.
El oratorio, artísticamente adornado co~
margaritas, gardenias y ~risá!1temos, fué casi
insuficiente para dar cabida a la selecta y nu-

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO lLUSTRADO

vf'rdinegras, la cual florea cuando la luna llena sube por el espacio co~o una rodela de luz.
Es el Toloache; los botámcos creo que _la l}aman ~Datura stramonium,» y los boticarios
belladona.
.
¿Sabes tú las virtudes de esa yerba? Su JU·
go untado en los párpados, los ensombrece, y
dilatando las pupilas, las hace herm?sae, pero de mirar tan fijo y vago, q~e la l!nrada parel!e la de un loco; tomada en infusi6n la yerba, tanto puede calmar y adormecer, como

rumingo 2 ele Agosto de 1903.

que, para dirimir el caso, los p~í1;1cipes ee
bían citado para una luchafratr1c1da en laq
habían de sucumbir seis, siendo la beldad
mio del superviviente. . Loco de dolor, tu
una idea salvadora; cesando Ir causa, ce
el efecto. Mandó arrojará la bella del pal
ordenando á sus sayones que la llevasen
monte y la mataran. Sin compasión se e
plió la orden en ausencia de los príncipes,
los verdugos regresaron al palacio, dejando
muerta á la víctima.. ...... Pero no fué aef¡
volver de su desmayo, la niña se &lt;lió á co
por selva y mont.añ~, dilatando sus pu~·
para querer ver en ,a sombra y ennegrect
dose sus párpados por el terror, con lo
sus ojos parecían los de una loca; deRpa,·
da bajó al río á lavar sus heridas) y allí 11
su desventura y su soledad. ¿Qué haría?
Del horizonte se levantó entonces la 1
como una rodela de luz, el toloache abri6
flores y una de éstas dijo á la niña:
-¡Ven! Yo te ocultaré en mi cáliz, yo
raré tus heridas, yo aliviaré los dolores de
alma!
Y la niña, por un prodigio, cupo en el
de la flor, y allí vive en la noche y duerme
el día como en un camarín de blanco
ignorada y feliz. Y el toloache ad_quir_i6
virtudes y flore6 ya s6lo en el pleml~mo.
Los príncipes se dieron á buscar a la
dad tra.nsformados en mariposas, y los
suspicaces en cucuyos luminosos, para
prenderla ~n b. noche; pero de día el tol_
tiene cerradas sus flores, y ele noche los 1
tos no se acercan á ellas, porque saben qml
aroma que secretan aquéllas es mortal.. ....
taloache sabe guardar bien á su protegidL,
E. MAQUEO CASTELLANOS,

En honor de León XIII.-Túmulo levantado al pie del altar mayor.

Aspecto del templo durante la ceremonia.

EN HONOR DE LEÓN XIII
Las más suntuosas honras fúnebres efectuadas en l\Iéxico en memoria de Su Santidacl Le6n XIII, han sido las que un grupo de católicos de la colonia americana, organiz6 para e! jueves 30 del pasado.
El templo de Lourdes, que fué el local en que se verificaron las
honras mencionadas, ostentaba grandes colgaduras de gasa n:gra, que
pendían de las bóvedas rematando en los 1!1uros, y hermosas piezas florales· en cu ya composici6n entraban las violetas y las rosas blancas en
profusión. Guías de heno artísticamente prendidas á los muros, completaban el severo adorno del recinto.
.
.
La ceremonia di6 principio á las once de la mañana, con asistencia
de algunos miembros del Cuerpo Diplomático, y de numerosas damas
y caballeros de la mejor sociedad.
.
La parte musical fué muy notable, llaman_do_ I?articularmente ~a
atenci6n de los invitados el «Réquiem)) de Casciohm y e~ ,,Agnus DeJJ&gt;
de Perossi, que ejecutó la orquesta de Grecco con maestna.
El paclre Súllivan, uno de los oradores sagradc,s más famosos de
los Estados. Unidos, pronunci6 la oraci6n fúnebre.

Sra. Blanca Romero de Sá.nchez Juárez.

merosa concurrencia que asistió á la ceremonia. Pasada la lectura de la «admonici6n, »
acto al que estuvieron presentes como testigos
el señor Sánchez Ramos y la señora Consuelo
Romero de Reyes, el señor Arzobispo bendijo
el enlace, conforme al ritual, siguiendo después la misa acostumbrada, en que ofició el
señor Cura Don Lino Laguna. Los padrinos
de velaci6n fueron el señor Lic. Don Audomaro Reyes, hermano de la desposada, y la
sefiora María de Jesús Juárez de Sánchez.
El matrimonio de la distinguida pareja ha
sido uno de los más suntuosos.

CUENTOS RÁPIDOS
EL TOLOACHE
Allá, en las feraces tierras istmianas, mi
patria adoptiva, donde crece el resedá en arbustos, despliega el cocotero su penacho verde sobre el fondo azul del cielo y el guacamayo multicolor horada para hacer nido el tronco del árbol seco que se yergue en el bosque
como un atleta desnudo, en las jugosas tierras
de «chahuite» que los ríos abonan con sus aluviones, crece una planta de dentadas hojas

dormir y matar; y aplicada á la piel, amortigua los dolores.
¿Sabes por qué el toloache tiene esas virtudes? ¿Por qué sólo en las noches de plenilunio abre sus hermosas flores blancas?
Hace muchos siglos, antes de que nos conquistara el español y aun antes que el rey zapoteca Cosijoeza llevara sus huestes triunfantes á Tehuantepec, vivía allá, en mitad de las
selvas de esa tierra, un emperador padre de
siete príncipes. Una noche, mientras dormía
en su «tapextli&gt;, de flexibles juncos, cubierto
de pieles de garzas reales, le despertaron quejidos y lamentos; levant6se y hall6 á una nifia que, sin darse nadie cuenta de ello, había
llegado desnudita, fatigada y hambrienta hasta la real alcoba, y que no pudo explicar de
dónde venía. El buen emperador la recogi6
compadecido, la d16 alimentos y ropas y la
dió cariño¡ y la niña á su lado creció tan bella, con esa belleza no cantada aún de las vírgenes zapotecas, que lo1c1 príncipes, enamorados de ella, comenzaron á odiarse como rivales; todos eran solteros y, como hijos del serrallo, casi de la misma edad. La discordia
substituy6 á la paz, el rencor al amor, y á la
fraternida~ el celo; y la niña inocente lloraba de angustia porque los quería lí. todos y no
podía amar á ninguno.
Un día, al anochecer, supo el emperador

-

KLIN.

*
La ciencia es útil, la virtud es neresari
BYROX.

..,,.

,.
..,..

,:o.

Siniestra aurora esparce sus lívidos fulgores.
Despierta el campo. El río sus ondas rueda fiero,
y bebe de Nurnidas el escuadrón ligero.
Se escucha el toque claro de }03 bocina.dores.

Si no se quiere e~ru,,har la razón, é~ta.
por sí sola, no tardará en hacerse ofr.-F

$

~

EL TREBBIA

Sr. José Sánchez Juá.rez.

...,.
.....

Pues contrariando á todos, augures impostores,
al desbordado Trebbia, y hasta Escipión Severo,
' Sempronio, el nuevo Cónsul, audaz como altanero,
ordeua al punto mismo que marchen los lictores.
Con lúgubre 1·eflejos el cielo enrojecían
las aldeas Insubres que al horizonte ardían;
oíanse lejanos berridos de elefante.
Y allá, de pie, adosado contra un arco del puente,
de las iegiones que huyen, la marcha sordamente
Aníbal escuchaba, pensativo y triunfante.
JOSÉ. MARÍA DE,lIEREDIA.

Salida de la concurrencia.

....,...
""'

�Domingo 2 de Agosto de 1903.
EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 2 ele Ago~to de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

I
Xotabilísimo huésped había llegado al convento de capuchinos de la villa allá por los
años de 1072. Famoso era el huésped en todas
partes por la agudeza de su ingenio, por el
profundo ~aber que había adquirido y por las
obras científicas en que le divulgaba. Baste
decir, y est.'i. todo dicho, que el hu(sped era
el reverendísimo padre fray Antonio de Fuente la Peña, exprovincial de la orden.
Después de comer con excelente apetito y
de dormir una buena siesta, para reposar de
las fatigas del viaje, fray Antonio re~ibió en
su celda al padre guardián, fray Domingo, y
habl6 á solas con él sobre el importante asunto que le había impul!"ado á irá aquella santa
casa.
-Sé por fama-le dijo-el extraño ca!"o de
mi señora Doña Eulalia, hija única del ilustre
caballero Don César del Robledal. Y considerado bien y ponderado todo, me atrevo á sostener que la joven no está posesa ni obsesa.
-Vue11tra reverencia me ha de perdonar si
le contradigo. Xo veo prueba en contra de la
posesión 6 de la obsesión de la joven. Aunque
me esté mal el decirlo, sabido es que, á Dios
gracias, ejerzo bastante imperio sobre los espíritus malignos, y que he expulsado á no
pocos de los cuerpos que atormentaban. Si los
que atormentan á la joven Doña Eulalia no me
obedecen, no es porquP no estén en ella ó en
torno de ella, sino pc,rque son muy ladinos y
marrajos. Si están en ella, se esconden, se recatan y se parapetan de tal suerte, que se hacen sordos á mis conjuros; y si la cercan, para
atormentarla, andan sobrado listos para escapar cuando yo llego, y no vol ver á'las andadas
sino después que me voy. Los síntomas del
· mal son, sin embargo, evidente~. Sobre lo único que estoy indeciso y no disputo es sobre si
el mal es posesión ú obsesión.
'
-Pues bien-rtplicó fray Antonio -mi
conclu~ión es ent~ramente contraria, y 'mientras mas lo reflexiono, más me afirmo en ella.
Doña Eulalia no habla nunca en latín ni en
1 ningún otro idioma que no sea nuestro cai-tellano puro y castizo; sus pies Fe apoyan siempre en el suelo cuando no está sentada ó tend~da ¡ en v_ez de e~tar desmedrada, pálida y
0Jerosa, se que esta muy guapa y ele tan buen
color, que parece una ros~ de mayo; y el que
ella repugne caimrse con nmguno Je los novios
que su señor pad1e le ha buscado y el que
ande melancólica y retraída, y el que tenga
por las noches y á Bolas, en su retirada estancia, coloquios misteriosos con seres in\'i~ibles
no pru':!ba que esté endemoniada ni much~
menos._ Los demonios jamás son tan benignos
y ~pac1bles con una criatura. Rer, por consigmente, de menos per\'ersa y dañina condición
que los ángeles precitos, es quien tiene trato
y coloquios con mi señora Dolia EulalÍfl. «Ergo,» no es demonio, sino duende quien la visita y habla con ella. Y conocedor yo de este suceso, ·•¡ empleándome como me empleo en el
estudio &lt;le los duendes, según lo testifica mi
ya celebérrimo libro «El ente dilucidado» he
venido por aquí á ver si me pongo en rela~ión
con el duende que visita á Doiia Eulalia y logro arrojarle de su lado, valiéndome de los
medios que me suministra la ciencia.
-Extraf\o es-dijo fray Domingo- que afirme todo esto vuestra ieverencia por meras conjeturas.
-No son meras conjeturas--repuso fray
Antonio.-Aunque por mis pecados nunca he
sido digno de tener revelaciones sobrenaturales, lo que es naturales las tengo con frecuencia, y tal es el caso de ahora. Aquí estamos
solos y puedo hablar con libertad confiando
en el indispensable sigilo.
'
Fray Domingo hizo señal de que no descubriría. lo que se dijese y fray Antonio continu6
~n voz misteriosa y baja: ·

-El duende que visita á Doña Eulalia se ha
franqueado conmigo y me lo ha. explicado
todo. Harto se comprende q_ue sea yo estimado, qneri&lt;lo y familiar entre los duendes, á
quienes he defendido de las injurias y calumnias que propala contra ellos el vulgo ignorante. Yo he demostrado qne no son diablos,
ni almas en pena, sino criaturas sutilísimas é
invisibleB, casi siempre traviesas y alegres,
que se engendran en lo más delgado del aire.
Agradecidos los duende~, ¿qué tiene de particular que acudan á conversar conmigo? Ademús, que mis estudios y meditaciones sobre
todos los secretos de la ma.:lre naturaleza v
mi asidua i1westigaci6n acerca de los seres
m{\s menudos y casi incorpóreos, han aguzado
de tal suerte mis sentidos, que veo, toco y oigo
lo que por ingénita y grosera. rudeza. de sentir
no notan ni descubren los otros mortale!c'. Perclóneseme la jactancia; yo descubro al tender
mi penetrante mirada por el m1h•erso, cien veCl'S más vida y más inteligencia que la que ve
la inmensa mayoría de los hom hres. En suma,
y contrayéndonos al presente singular caso, el
rluench•, harí1 cerca de diez años, desde que Doiia l~ulalia cumplió quince, hasta dentro ele trts
días que cumplirá veinticinco, seentienclecon'
ella, la np'.1rta &lt;le la convivencia de la gente y
la hace arisca y zahareña; pero me ha predicho que dei::aparecerí, dt.&gt;ntro de los indicados
tres días, y hasta que antes se dejará Yerbajo
la figura de un gallardo mancebo. Dofia Eulalia queda_rá libre entonces &lt;le tocia mole!:itia, y
aun1ue i-iempre recata&lt;ln, honestíf:ima y clecoro11a, depondrá sus clesdenef: dejará ele ser huraña. y se hará para todo el ~undo conversable y mansa.
Con acento irónico, aunque templado ó vela?º por el respeto, exclamó entonces f1 ay Domrngo:
-Sin duda que á fin de que la re,·elaci6n
no h_aya sido á medias, el duende habrá pronost1caclo á vuestra reverencia el punto y la
hora de su desaparición y de la aparici6ñ del
mancebo.
- Sí que_ me lo ha pronosticaclo-respondi6
fray Antomo.-Ello ha de ser ú media noche
en la propia habitaci~n de Doña Eulalia, {\
donde hemos de acudir, recatadamente y sin
que Doña Eulalia. ni nadie se entere el padre
de ell:~, desarmado para. evitar un fu:1esto rapto de ira, vuestra reverencia con sus exorcismos y yo, pertrechado de mi ciencia «duenclina. » Tengo la. mns perfecta Reguridad de que
todo tendrá allí desenlace dichoso.

II
En la noche y hora prefijada11, de concierto
ya D~n C~sar c~n los_dos reverendo!!, acudieron
en misterios? s1)enc10 y de puntillas á la puerta de la hab1tac16n de Doña Eulalia armado
fray Don:iingo del libro de los exor~ismos y
de ,un hisopo; armado fray Antonio de un
tun~ulo donde quemaba hierbas mágicas, espar~1en~o el humo; y armado Don César de
paciencia, después de haberse comprometido

solemnemente á no perderla y á no enfu
se, ocurriera lo que ocurriera.
Celebrados ya sus ritos y evocaciones
Antonio y fray Domingo prescribieron fl
César que llamase con brío á la puerta de
habitación de Dofia Eulalia, cerrada con Ha
! que ?rdenara qu~ se abriera de par en
inmediatamente, sm excusas ni pretexto
guno.
No hubo modo de evitarlo ni de retard
y la puerta se abrió de par en par y de 86
to. En medio de ella, como magnífico ret
de Claudio Coello, encerrado en su marco a
reci6 un galán muy bizarro y apuesto co~
je é i_nsignias de capitán, larga espaa'a al
to, airo_sas plu1!1as en el sombrero que lle
en la diestra, nea cadena de oro y ven
que e_n su !?echo, brillaban y espuelns de o
también asidas n sus amplias botas de cami
Don César, que era muy violento y cel
des~ honra, no hubiera sabido contenenie
hubiera caído i:obre el foraf'tero, si ambo¡;
les, cad11; uno ele un lado, no le contienen.
El galan, con voz reposada y serena dijo
tonces:
-Sosiéguese mi señor Don César y no
á mal _que me presente á tan deshora. Yo
el capitán Don Pedro González de la Riv
de cuya renta y condiciones ha e,;crito á
s.eñoría mi amigo el banquero genovés JU88
Sal vago, y de cuyos altos hechos de armas
Portu_gal, en Flandes, en Italia y en el re
to Oriente, le han dado noticias otras v ·
personas muy respetables. Aspiro á la m
&lt;le Doña E_ula.lia; ella me ha dado prueba
que me _qu_1ere para esposo, y sólo nos falta
C?!'sentim1ento paterno y de11pués la be
c1on del reverendo padre fray Antonio
está pr~sente y que espero no ha de neWI
bendecirnos.
-Todo eso estaría bien-respondió Don
sar con mal reprimida cólera-si vuestra
ced no lo pidiese después de ofender mis
nns, hollar mi ca11a y atropellar todo res
-_Yo, señor Don César-replicó el capi
so~n_cn?o, -tenfo que vengar con esta apa
te InJUria otra nada apar1mte que vue:,tra m
cad me hizo hace diez afios cuando me
prendió en este mismo f:itio en dulce:1
quíos con mi se~ora J?olia Eulalia, que a
no había cumplido qurnce años. Yo era en
ces un rapazuelo de diecii;éis, y yuesa me
me arrojó de aquí á empellones nada pate
les. Por amor de Doña. Eulalia lo sufrí
Y mayor afrenta hubiera rmfrido, á ser posi
m:i,yor afrenta: Harto he demostrado desp
m1 valor. Acrisolada está mi honra. La 1
tun~, además, me ha favorecido. La. sa ·
facc16_n que espero y pido para los pasa
agrav10s, es que vuel'a merced me acepte
mo yerno.
En este punto, apareció Dolia Eulalia
lado del galán. Estaba linda en extremo, m
elPg~nte y ricam~nte engalanada con maguf
cas Joyas, y manifestando en el rostro juve
Y ruboroso gran safüfncción y contento. ¿Q
hnbía de hacer Don César? Consintiíi en t
Y abrazó ~riñosamente á sus hijo!'I, no i-in
clamar, mirando al capit.'i.n detenidamente:
~¡Válgame Dio~, muchacho v cómo
crecido y embarneci&lt;lo en este d;c~niol ¿Qui
al p~onto habfo de r1•conocer en ti al rubio
travieso monaguillo d e capuchinos que repi
batan bien las campanas·?

III
No bast~ l~ re~petuosa consideración q
fray Antomo m s p1raha al padre guardián,
ra que éste se_callase y no dijese claro que
n? había habido demonio, tampoco había
b1do duende, y que todo había sido farE&amp;.
Fray Antonio quiso entonces justifi
Y antes de volver á ~Iadrid, donde ha.bit

mente residía, habló al padre guardián como
sigue:
-No sólo ha habido duende, sino \tnO de
los duendes más poéticos que en este mundo
sublunar puede &lt;lar!-e. Era ella tan pura, tan
cándida y tan ignorante de lo malo, que á los
quince años parecía úngel y no mujer. El era
bueno y sencillo como ella. Ambos ae amaban
con la más ardiente efusión de las almaB, sin
la. menor malicia, sin que la dormida sensualidad en ellos despertase. Anhelaban uniri:;e
en estrecho y santo lazo; vivir unidos hast.a la
muerte, como en unión castísima. habían vivido desde la iníancia. A esto se oponía. el
desnivel de poi-iciún social. Mene.,ter era. que
Periquito ganase posición, nombre, gloria y
bienPs de fortuna. Al i,;epararse para irse él á
dar cima á su empresa, sin estímulo vicioso,
con inocencia de nii10s y con fen•oroso amor
del cielo, se unieron sus bocas en un beso prolongadísimo. Sin duda se interpuso entre labios y labios una ledsima chispa de éter, átomo indivisible, germen de inteligencia y de
vida. El fuego abrasador de ambas almas enamoradas penetró en el átomo, le di6 brillantez
y tersura, y cuanto hay de hermoso y de noble en el mundo, vino á reflejarse en él como
en espejo encantado que lo purifica y lo sublima todo. Los santos anhelos de amor de él y
de ella, se fundieron en uno; y, sin desprenderse enteramente de ambas almas, tuvieron
en la misteriosa unión ser singular y substancial suyo y algo á modo de vaga, indecisa. y
propia conciencia. Re separaron los amantes.
El fué muy lejos; peregrinó y combatió. Durante diez afios, no supieron ella de él, ni él
de ella, por los medio3 ordinarios y vulgares.
Pero el unificado deseo de ambos, el duende
que nació del beso, con pintadas alas de mariposa y con la rapio.ez del rayo, volaba de un
extremo á otro de la tierra; y ya se posaba en
ella, ya en él, y hacía que se estrechasen como presentes, y renovaba. el casto beso de que
había nacido, no como recuerdo vano, sino

como si nuevamente y con la misma ó con
mayor vehemencia ellos se besaran. No dude,
pues, vueiatra reverencia de que el tal duende
existe 6 ha existido. ¿Cómo explicar sin él la
tenaz resistencia, durante diez años, de los
mismos amores? El deseo no era e6lo de ella.
El deseo no era s6lo de él. En ambos estaba,
pero, al unirse, se separó de ambos, creando
la unión un ser distinto. Este ser no tiene ya
razón de ser: desaparece, pero no muere. ::So
debe decirse que ha muerto ó que va á morir
la chispa inteligente, enriquecida con la viva
representación de toda la hermosura de la tierra ó del cielo, cuando, cumplida la misión
para que fué creada, se diluye en el inmenso
mar de la inteligencia y del sentimiento, que
presta vigor armónico, y crea la luz y hnce
palpitar la. vida en la indefinida. multitud de
mundos que llenan la amplitud del éter.
Fray Domingo oy6 con atención todo esto
y mucho más que dijo fray Antonio, y acabó
por convencerse de que había. duendes; unos
prosaicos, otros poéticos como el de Don Pedro y Doña Eulalia, -,in que la teoría de fray
Antonio pugnase en manera alguna con la
verdad católica, pues redundaba en mayor
gloria de Dios, hasta donde alcanza á concebirla el limitado entendimiento humano.

.....

JUAN V ALERA.

PARA MAÑANA
¡Obstinación estéril! Al adverso
golpe me yergo más. Soy como el sándalo:
perfumo si me hieren ... ¿No es el verso
aroma del laúd? ... Zumbe el escándalo
en torno mío: voluntad entera.
y amor sin fin opongo á tanta furia.
¡Canto mientras el odio desespera!
¡Canto! Como el arbusto en primavera,
doy mis flores al viento que me injuria.

171 1
'

1

l

*
La calumnia me acecha, no lo ignoro,
pero la venceré; como Atenea
colocar6 sobre mi escudo de oro
la cabeza del monstruo hirsuta y fea.
Me atisba la calumnia, mas confío
en la victoria y al peligro acudo;
mi corazón no tiembla, ídolo mío,
porque es mi coraz6n firme, bravío,
6 intáctil como el oro de mi escudo.

"'

Y cuando queden en la lucha prava
mi afán y mis anhelos vencedores,
~obre tu seno mi cabeza esclava
colocaré: corónala de flores!. .....
Mañana, vencedor, serás mi duefio
y mandarás en mí, y Hércules nifio,
realizaré mi venturoso empeño
enhebrando los hilos de mi ensueño
en la rueca, mujer, de tu cariiio.
VÍCTOR M. RACAMONDE.

1903.

La extracción de la idea.
I
El sol, y el aire y la lengua callada. de las
co~as dicen al buen minero: es un buen día.
El trabajador, ágil y desnudo, siente cantar
su sangre y correr por su médula un impulso
de labor. Como si un invh-ible aceite lustral
le hubiese puesto en sus miembros fuerza y
ligereza, se juzga listo para todas las luchas y
capaz de llegar con su pico al corazón de la
tierra.
La boca del pozo le llama: el hondo pozo
cerebral le invita al descenso. El buen trabajador se asoma, y en el fondo ve brillar las piedras preciosas.
La naturaleza, como una maternal nodriza,

�11

,,

i

ROMA.---Una gran ceremonia ~tifical en la Basílica de San Pedro.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 2 de Agosto de 1903.

EL ::-,IUNDO ILUSTRADO

=

va á darle la mano, á ayudarle á bajará la entrada de la mina. Y él desciende en el hovo
sombrío. A poco se oye, con un son armóñico, cómo está hiriendo la roca el pico metálico.
Cuando el minero i;ale de su tarea, la luz
del cielo ilumina sobre el hnz de la tierra un
tesoro nuevo. Son los diamantes, el oro, los
rubíes, las cn.lcedonias, lns esmeraldaR, las gemas variadas y ricas que ha extraído el buen
trabajador.
Feliz descansa de la fatiga, mientras ln virja i'lodriza le sonríe misteriosa.

vieja Nodriza, con una linterna sordn, en silencio. Le ilumina el rostro y le contempla,
misteriosa.
RUBÉX DARÍO.

NOTAS MILITARES,
,:,;u~YOS

U:SIFOR~IE.".

La Comisión nombrada por In Secretaría. ele
C.uerra para proponer las reformas que, según
acuerdo de la misma Secretaría, debe hacerse

II
¿Está el i-ol acaso enfermo? Tiene sobre los
ojos un velo obscuro. El aire salta bruscamente y va húmedo, cual si saliese de un baño de
hielo. Todas las cosas dicen al buen trabajador: es un mal día.

En lugar del chacó, los soldados portarán un
casco con amarres y adornos de metal, i;iendo
éste blanco para los dragones y amarillo para
los infantes. El distintivo que se pondrá en
los cascos, consiste en una corneta y dos fusilrs, para la infantería; en dos sables para. la.
caballería, y en dos cañones y una granada.
para la artillería. Sobre el escudo, un poco
arriba, se fijará el número del batallón 6 regimiento respectivo.
En cuanto nl uniforme de cuartel, la t ropa
llevará un kepi de paño con visera &lt;le ufia,
muy ligero, y chaquetín y pantalón dt. dril.
El señor Presidente de la República pasó
revista el martes á uti grupo de individuos de
las tres armas que vestían el nuevo uniforme,
aprobando, en lo general, los modelos, y haciendo con respeeto á sus detalles algunas indicaciones que anotó la Comisión para tomarlas desde luego en cuenta.
Damos en este número fotografías de algu-

IJn infante con su equipo completo.Espalda y perfil.

El nuevo uniforme del Ejérclto.-Traje de gala
para: la intanterfa.

El mismo siente en su cuerpo un morboso
escalofrío, sus brazos no pueden alzar el pico
de labor. Creería que al dar un paso va á caer.
El ambiente le hace daño: i-us miradas se fatigan queriendo horadar la bruma.
El pozo negro y mudo, parece serle hostil.
E l buen trabajador se asoma v mira obscuridad tan sólo; abajo, en el profundo, cree escuchar la voz de un
•
funesto grillo.
Pero hay que descender; y sin ayuda,
débi l, 1:1in voluntad,
desciende al hoyo de
sombra.
Se oye apenas un
sordo golpe del pico,
de cuando en cuando.
En los intervalos de silencio, rechina el grillo de la mina.

á los modelos conforme á los cuales se construyen los uniformes del Ejército, ha terminado ya sus trabajos, presentando al señor General Mena las distintas piezas que corresponden á las tres armas.
El uniforme de gala pnra la tropa es de paño azul como el que se usa actualmente· pero
tanto el chaquetín como el pantalón s¡ diferencian de los que ahora lleva el soldado, en
algunos detalles que los hacen, no sólo más
vistosos, sino también más elegantes. El chaq~etín es cerrado~ coi~ puños, cuello y «vivos»
rOJOS, y el pantalon tiene, en vez de un «vivo »
u~a franja. del mi~mo color, á lo largo de cada
p1ern1,.. Para la infantería, la Comisión ha
propuesto se adopten, además, las polainas.

nos soldados de infantería y caballería. Próximamente publicaremos las correspondientes á los oficiales y á los artilleros.
EL

17~

BA'l'ALI.ÓN.

Por separado publicamos dos grabados que
representan al 17~ Batallón haciendo ejercicios en San Lázaro, al mando del señor Coronel .Joaquín :Mnass.
El orden que se aJYierte en la formnción
de la tropa, simula el
ataque y la defensa de
una fortificación.
La constancia de la
fortuna es la esperan·
za de los dei-graciados.

*

Sin creer en una Yida futura, la presente
sería inexplicable.

*
Al llegar la noche,
sale como una hormiga por el borde de un
vaso, el minero. Yiene
con las manos y los
pies destrozados. :Xo
ha podido extraer nada. No podrá mañana esperar el paso de
los mercaderes. Agotado, casi desfalleciente á la entrada del pozo, se refugia en el
eueño.
Entonces, cuando
está. dormido, viene la

Soldado de 1Dfa.nteru1..
Artillero en tr&amp;je de cuartel.

*

La igualdad repug·
na tanto á los hom·
hreA, que el mayor em·
peño de c:1.da uno es
distinguirse de los demás.

*

Quien no desconfía
de sí mismo, no mP.rece la confianza de
los demás.

*

Un grupo de dra:;onell

e.1

traje de gala.

Los buenos tiemblail
cuando los malos no
temen.

Domingo 2 de Agosto de 1903.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 2 de Agosto de 1903.

CONCURSO LITERARIO

tn el fin de honrar la memoria del BeneC" nt? Don Benito Juárez, el Instituto de
iencias y Artes de Oaxaca convoc6 á un

Posteriormente, el Jurado revocó su resolución en lo relativo á la recompensa otorgada al autor de «El Alma de las Cosas,)) por haberse comprobado que la composición no era
-contra todo lo establecido en las baees del
concurso-inédita.

***
La distribución de premios se efectuó el día
~O, concurriendo al acto las principales familias de Oaxaca. Los estudiantes laureados fueron muy aplaudidos, así como el mantenedor
del torneo, Dr. Adalberto Carriedo, que pro-

EL MUNDO ILUSTRADO

CONVENTUAL
Hermana contemplativa
que, elevando el pensamiento,
escrutas el firmamento
en actitud pensativa;
hermana caritativa
que alivias todas las penas
con tus sonrisas serenas
de paz, de dulzura y calma,
¡dichosa tú, que en el alma
tienes tantas cosas buenas!
Dichosa tú, hermana mfa,
la del semblante risuefio,
que hiciste el más puro suefio
de tu honda melancolía;
dichosa tú, que en un día
de voluntad y de anhelo,
alzaste el alma hasta el cielo;
y aspiraciones intensas
te dieron alas inmensas
para remontar el vuelo!
Dulce hermana que en el seno
de una sociedad menguada
floreciste inmaculada,
tal como un lirio en el cieno,
yo también, también fuí bueno·
pero mi bondad nativa
'
fué después hecha cautiva
en red de pasiones malas ...
¡y me cortaron las alas,
hermana contemplativa!

Sr. Prtscmano R. Maldonado.

ALFONSO lBERRI.

concurso literario á los estudiantes, sefialando

a.º1º
plazo improrrogable para la admisión
e os trabajos que se presentaran el período
C?mDrendido entre el 2 de abril y 'el 1&lt;? de jumo del corriente año.
~os tem~s. escogidos fueron los siguientes:
10· ompos1C16n en verso.-2&lt;? Composición en
prosa: «El Obrero l\Iexicano sus defecto" v
sus e l"d
'
., J
30 cuª 1 ª?,~S, su pasado y su porvenir.»: ompos1c1ón en prosa: «Enseñanza que encieJrra para la juventud la vida del Benemérito uárez.»
. El total de composiciones remitidas al Instituto, que ~e elevó _á diecisiete, comprendía
n~eve traba¡os relativos al primer tema dos
ª rgun~o y seis al tercero. Hecho por ~l Jura cahfi_cador el examen de las distintas piezas literarias, se acordó conferir el premio correspondiente del primer tema al autor de una
poe~ía titulada «El Alma de las Cosas » adkrdicándose el accéssit al señor Priscilia~o R.
aldonado, que present6 una composición
llama?,a «La Partida.,, Por haberse declarado
q~e nmguna de las composiciones relativas al
2 · tem~ era digna de recompensa se resolvió
por último, abjudicar al mismo s~ñor l\Ialdo~
nado el premio correspondiente al tercer tema
otorgándose el accéssit al señor Enrique E'.
Vasconcelos.

º.

La imaginación exagera, la razón descuenta y el juicio regula.

Sr. Enrique Vasconcelos.

*

nunció un hermoso discurso relativo á la fecha
que se conmemoraba.
En este número publicamos los retratos de
los señores Carriedo, Vasconcelos y l\Ialdonado.

Hay un dulce amargo en la felicidad que deleita y contrista; este sentimiento mixto de placer y dolor nos encanta y entristece al mismo tiempo.

EL JARDÍN DE PROPAGACIÓN

Los escritores moralistas son para la juventud lo qu~ los faros para el navegante, adviert~n el pehgro y salvan al amigo del naufragio.

*

El reloj de las pasiones nunca marcha exactamente.

remonia de apertura, lucían un vistosísimo adorno consistente en
guías de heno y haces de banderas que presentaban por su artística combinación, un aspecto verdaderamente agradabl~.
En el mercado se colocó una plataforma destinada á los asientos de honor, y hacia el fo~do una gran cortina en cuyo centro se destacaba una alegoría de la diosa Flora. Las señoritas Guadalupe Roig1
Guadalupe Bandera, Guadalupe Peón, Asunción Bértiz, Luz Zepeda
l\Iaría Elena Ope, Luz María Ibáñez, Herlinda Silver y Elena Zamor~
y Plowes, como reinas ~e la fiesta, ocuparon en la plataforma el lugar
preferente, tomando asiento á los lados el sefior Prefecto Político Coronel García Martínez, el Presidente del Ayuntamiento y los ~iembros de la Comisi6n de festividades.
El acto dió principio con una pieza de música que ejecut6 la orquesta de la Escuela Nacional de Ciegos. La señorita Leonor Pifia
pronunció en °eguida una entusiasta alocucit.n que le valió muchos
aplausos, y tras otro número musical, el sefior Luis G. Urbina recitó
una inspirada poesía que los concurrentes escucharon con sumo agrado. Una salva de aplausos acogi6 las últimas palabras del poeta.
. Hecha la_ ~~claraci6n de apertura, el público se dispersó para. visitar ~a expos1c10n y recorrer las barracas, repletas de golosinas, de
la feria. La verbena popular estuvo, como "iempre, animadísima.
Hoy, según está anunciado, quedará clausurado el certamen. Por
la noche se dará un baile de invitación en la Prefectura Política.

S.r Dr. Adalberto Carriedo.

La razón se turba con las pasiones como e!
agua se enturbia si es agitada por el ~ento.

*

En terrenos de Mixcoac ha quedado establecido el jardín de propagación que debe suministrar, en lo sucesivo, los árboles necerarios
para las calzadas vecinales y las diversas plantas que se empleen en la
repoblación de los jardines de la ciudad.
EL área que ocupa el jardín es muy extensa y está dividida en
lotes que contifmen distifltos éjemplares, contándose entre éstos las
plantas florales máJ á prop6sito para los parques, y una variada colección de frpsnos y otros árboles de sombra. En la actualidad se encuentran en los lotes más deseiscientasmilplanta.s que se destinan,

El amor ciega á muchos. La fortuna deslumbra á todos.

*

El amor es como los niños empieza riendo y termina llorando.
'

tas fitstas dt San Jlngd.

Puesta de sol.

Con motivo de las fiestas del Carmen que
añ? por año se celebran en San Angel, quedó
ab1e~ta hace ocho días, en el pintoresco pueblecillo, la Exposición á que fueron convocados los floricultores del Distrito.
. Debido á circunstancias especiales, el contingente ~e floree, plantas y frutas, no fué en
esta ocas10n tan notable como ha sido otras
veces; p~ro, en cambio, la concurrencia fué numerosís1ma durante el día, y la animaci6n tan
grande como nunca.
Algunas casas se veían engalanadas con
hermosos adornos florales, y tanto la alameda, como el mercado, donde se efectu6 la ce-

Sa.n Angel.-Insta.ntáneas de la. verbena del Cttrmen.

Domingo 2 de Agosto de 1903.

�en su mayoría, al embellecimiento del Paseo
de la Reforma.
En el .mi!'mo terreno hay instalados tres
grandes mv~rnaderos, y algunas &lt;&lt;Cajoneras,»
para el cultivo de determinados ejemplares,

levantándose, en el centro, un gracioso ,,chalet,, que sirve de habitaci6fi al encargado del
jardín.
La instalaci6n del jardín se hizo por orden
de la Secretaría de Comunicaciones.

Domingo 2 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 2 de Agosto de 1903.

EL PAÍS DEL SILENCIO
Huérfano y soltero, vivía con mi hermana
una adorable niña de quince años, que era ei
deleite de mi coraz6n, el sol de mi casa. La
amaba fuera de toda comparaci6n. Y ¿c6mo
no amar ese delicioso ser, turbulento y hermoso, espiritual y tierno, entusiasta y generoso, que con la risa asomada siempre á sus
labios, vibraba á todo lo bello, á todo lo grande? En esa frágil envoltura de riente niña se
sentía latir un alma ardiente, profunda y' libre. Esas eclosiones del heroísmo nacional no
son raras entre nosotros. En el silencio sofocante que pesa sobre nuestro país, en la inmensa sospecha policial que lo encierra el
genio elige á veces para abrigarse, para disimular su nidada, el inolvidable asilo que debe ser en el coraz6n de un niño 6 de una niña. Mi hermana era verdaderamentP- una de
esas elegidas. S6lo una cosa me inquietaba en
ella: la extrema franqueza de su palabra y la
independencia ruidosa de su espíritu, que no
sabía callar y ocultar ante nadie, aun ante
aquellos en cuya presencia es preciso quedar
con la boca bien muda y el alma bien (1errada. Pero me tranquilizaba al pensar que en su
edad ei:,os pequeños desvíos son sin consecuencia alguna. á pesar de que, en nuestro país
n.o hay edad para la justicia y para la desgra:
Cia.
Un día, volviendo de Moscou donde había
ido á dar algunas funcione!', en~ontré la casa
vacía. Mis dos viejos servidores se lamentaban, sobre un banquito en la antecámara.
-¿D6nde está mi hermana?-pregunté.
-¡Ay!-dijo uno de ellos, pues el otro no
hablaba.nunca, -ellos han. venido..... y la han
llevado Junto con la nodriza ...... ¡ Dios tenga.
piedad de ella!
-¿Estás loco?-grité-¿6 has bebido demasi_ado? ...... ¿6 qué? ... : .. ¿Sabes siquiera lo que
dices?...... Vamos, dime, ¿d6nde está mi hermana?
El viejo levant6 hacia el techo su triste rostro barbudo:
-Te lo he dicho-murmur6.-Ellos han
venido ...... y la han llevado ...... ¡el diablo sabe á d6ndel
. Creí que me iba á desmayar por el dolor.
Sm embargo, tuve la fuerza de asirme de una
puerta y violentamente articulé:
-¿Pero por qué? ...... Veamos, ¿por qué?...
¿Ell?s han _dicho algo?...... ¿No la han llevado sm m_o~1vo?....... ¿Han dicho por qué? ..... .
.Y el vie30, habiendo sacudido la cabeza rephc6:
'
-No han dicho nada...... nunca dicen nada ...... Vienen, como demonios, no se sabe de
d6nde ...... Y después, cuando se han marchado, no hay más que golpearse la cabeza contra
las paredes y llorar ......
-¿Pero ella?-insistí-¿ella? ...... ¿Han dicho algo? Vamos ..... . ¿ha r,rotestado?..... ¿Los
h3: am~nazado de mí, del emperador, que es
m1 amigo? ...._.. ¿Ha dicho algo? ..... .
-¿Qué qmeres que baya oicho esa querida
alm~? .... .. ¿Y qué habría podido decir? ..... .
Ha 3untado sus pequeñas manos como ante
las santas imágenes ...... Y he ~hí todo ..... .
Ahora, tú y . nosotios dos, para quienes ella
era como la vida ...... no nos queda otro recurso sino llorar mientras vivamos .... .. Porque
no se -yuelve nunca de donde ella ha ido ... .. .
¡Benditos sean Dios y nuestro padre el Czar!
Com~rendí que no obtendría otros datos de
es?s resignados y fieles brutos y salí corriendo
á m!?rmarme. Fuí mandado de una admini!tracion á otra, de unas á otras oficinas de
unas á otras ventanillas, y en todas partes 'tropecé con r?stros mudos, con almas encerrojatas, con OJOS cerrados como puertas de cárcel.
o se sabia ...... no se sabía nada...... no podecfrseme nada...... Algunos me aconse¡aban babl~r muy bajo, 6 no hablar nada, y
volver ~,m1 Clisa alegremente ..... . En mi desesperacion pensé solicitar una audiencia del
emperador..;··· El era bueno, él me amaba.
~e echaría a sus pies, imploraría su clemencia.• •:• ~ ~demás, ¿quién sabe? ...... Esa sombría 3us~ic1a CU1;fiplida en su nombre, la ignoraba qmzás, la.ignoraba seguramente.
Algunos oficiales, amigos míos, á quienes

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Jairdfn de propaga.ción.-Interior del invernadero principal.-Una ca.lle.

-Mis felicitaciones, señor ..... Me dijo .....
pedí consejo, me hicieron desistir vivamente
habéis desempeñado vuestro papel e3ta noch~
de mi idea.
como M. Guitry......
'-''!,,,,i
-No hay que hablar de eso ...... no hay que
Después de esto, habiéndome tehdido la
hablar de eso ...... Ello ocurre á todo el munmano para besarla, medespidi6 graciosamente.
do. Nosotros también tenemos hermanas,
Termino ..... ya es tiempo y esos recuerdos
amigos que están allá ...... No hay que hablar
me devoran el coraz6n ...... Dos años pasaron.
de eso ......
No sabía nunca 1Jada; no había podido aprenCon el fin de distraerme de mi dolor, me
der nada de ese horroroso misterio que me hainvitaban á cenar, por la noche ...... Nos embía, de repente, llevado lo que más quería en
briagaríamos con champaña, echaríamos moel
mundo. Cada vezqueinterrogabaáunfunzos de restaurant por las ventanas ......
cionario, no obtenía otra ~osa que ese «¡chi-Venid, pues ... mi querido, venid, pues ...
tón!i&gt; verdaderamente terrorífico, con que, en
¡Buenos amigos!. .....
el mismo momento del acontecimiento, en toS6lo dos días después pude hablar con el
das partes, se habían acogido mis súplicas, las
director de la policía. Le conocía mucho. A
más apremjantes. Todas las influencias que
menudo me hacía el honor de visitarme, en
hice poner en campaña no sirvieron sino para
el teatro, en mi camarín. Era un hombre enhacer más pesadas mis angustias y más especantador, cuyas maneras afables y conversai.as
las tinieblas por donde se había tan trágici6n espiritual admiraba yo. A mis primeras
mente desmoronado la vida de la pobre y adopalabras:
rable niña que yo lloraba. Debéis pensar si
-¡Chitónl-me dijo con un tono contrariatenía el corazón en el teatro, en mis papeles,
do, -no penséis más en eso..... Hay cosas en
en
esa existencia emocionante á la cual me
que no se puede, en que no se debe nunca
apasionaba tanto antes. Pero no pensé un
pensar.
instante, por penosa que fuese, en dejarla....
Y, bruscamente, me pidi6 una multitud de
Gracias á mi profesi6n, estaba en relaciones
detalles íntimos respecto á una· cantante francuotidianas con importantes personajes del
cesa, aclamada la víspera, en la ópera, y que
imperio á quienes quizá algún día podría inél encontraba muy bonita.
teresar útilmente en mi horrorosa desgracia.
En fin, ocho días después de esos terribles
Y me encarnicé por causa de esperanzas posiacontecimientos. un siglo, os aseguro ...... ¡ay!
bles, lejanas, de las cuales, por su intermedio,
sí, un siglo de angustias, de mortales sufrientreveía la luz turbia y confusa. En cuanto
mientos, de inexpresables torturas en que penal emperador, me conservaba la misma benesé volverme loco, el teatro daba una funci6n
volencia glacial. El también sufría visiblede gala. El emperador me hizo llamar por un
mente de un mál desconocido, con un admioficial de su séquito. Estaba como de costumrable valor silencioso. Al examinar sus ojos,
bre, estaba como siempre, grave y un poco
lo
sentía ...... ¡ah! sentía fraternalmente que
triste, con una majestad un poco cansada
no sabía nada, él tampoco, que estaba triste
y una benevolencia un poco helada. No
de toda la tristeza infinita de su pueblo, y que
sé por qué, de ver así á ese coloso-fuese resla muerte venía, inclinaba poco á poco, hacia
peto, miedo, la noción precisa, en fin, de su
la tierra, sus poderosos hombros de imperial
tremendo poder,-me fué imposible articular
y melancólico gigante. Y una inmensa piedad
una palabra, una sola palabra, esa sencilla
su
oía desde mi coraz6n hacia el suyo ...... Enpalabra de «¡gracia!)) que un instante antes lletonces, ¿por qué no me atreví á lanzar el grito
naba mi pecho de esperanzas, se estremecía
que tal vez huoiese salvado á mi hermana? ...
en mi garganL'l., quemaba mis labios. Estaba
¿Por qué? ..... . ¡Ay! no lo sé.
verdaderamente paralizado, y como vacío y
Después de días y noches de indecibles_sucomo muerto.

frimientos, no pudiendo más vivir así y decidido á arriesgar el todo por el todo, me fuí á
ver al director de la policía.
-Escuchad-declaré firmemente, -no vengo á traeros inútiles palabras ...... no os pido
el perdón de mi hermana, no os pregunto siquiera dónde está...... Quiero saber solamente si vive 6 si ha muerto ......
El director tuvo un ademán de hastío.
-¿Todavía?-dijo.-¿Y para qué pensar
siempre en eso, mi querido? ...... No sois muy
razonable, en verdad ...... os dais mucho mal
inútilmente...... Vamos ...... todo está ya lejos ...... Haced como si hubiera muerto ..... .
-Es precisamente lo que quiero eaber-iflsistí.-Esa duda me mata ..... ¿Ha muerto ó
vive aún? ...... Decídmelo .. ... .
-Sois sorprendente, mi querido ...... Pero
no sé nada ...... ¿Cómo queréis que Jo sepa? ...
-Informaos ...... Después de todo, es mi
derecho ..... .
-¿Lo queréis?
-Sí, sí, sí, lo quiero- grité.
-¡Pues bien, sea! ...... me informaré, os lo
prometo ... .. .
Y añadi6 indolentemente, jugando con un
la pi cero de oro:
-Solamente os aconsejo, para el porvenir,
concebir de vuestros derechos, mi querido, una
idea un poco menos familiar ......
Seis meses después de esa conversación, una
noche, en el teatro, en mi camarín, mientras
me vestía para entrar en escena, un hombre
de policía me entreg6 un sobre lacrado... Lo
rompí febrilmente. No llevaba fecha ni firma,
y contenía estas palabras escritas con lápiz
rojo:
))Vuestra hermana existe; pero tiene todos
sus cabellos blancos."
Vi las paredes del camarín,' y las luces y el
espejo, girar, girar y desaparecer ...... y me
desplomé, como una masa inerte, sobre la alfombra.

?ía

Vista de la.s "cajoneras."

Jardfn de propaga;:i6n.-Las "cajoneras" y los inverna.deros.-Frento del invernaidero principal.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>\

ELIXIR ESTOMACAL DE SAIZ DE CARLOS.
Lo recetan los médicos de todas las naciones; es tónico digestivo y antigastrálgico cura el 98 por 100 de los enfermos del estómago é intestinos, aunque sus dolencias sean de más de 30 años de antigiiedad y hayan fracasado todos los demás medicamentos. Cura el dolor de estómago, las acedfas,
aguas de boca, vómitos, la indigestión, las dispepsias, estreñimiento, diarrea
disenteria, dilatación del estómago, O.lcera del estómago, neurostenia gástrica, hipercloridria, anemia y clorosis con dispepsia; las cura porque aumenta el apetito, auxilia la acción digestiva, el enfermo come más, digiere mejor y hay mayor asimilación y nutrición completa. Cura el mareo del mar.

Una comida abundante se digiere sin dificultad con una cucharada de Ellxlr
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PIO X

En Frascos.

, ELECTO PONTIFICE DE LA IGLESIA CATOLICA EL

...

4 DEL

ACTUAT, Y CO~O~ADO ROY SOLEMNEMENTE,

�Domingo 9 de Agosto de 1903.

Las matanzas de frailes.
Las &lt;cposaditas» de 1860 empezaron en ca_sa
como suelen empez11r en todas partes, es decir,
entre muchacho:1 y con créditos liu_iitados.
Las noches las distribuimos entre criados Y
nifi.os por orde!l alfa~ético, como decía e~ mozo ó sea la primera a Rosa, la Eegunda a Petra• la tercera á Juan, etc., etc. se comenzo,
co~ \m presupue!'lto módico: peregrinos, medio; olla, un real; alc1;1-rtaces y _colación, _una
peseta; velitas y C?hetitos, medio y cuartilla¡
imprevistos, cuartilla.
Desde la primera noche mi padre comenzó
á meter el desorden, comprando y lanz11ndo
buscapiés y cohetes de bomba á la hora de la
letanía. La segunda posada cost6 ya veinte
reales· en la tercera tomaron ((participio" las
sefi.or¡s del entresuelo, y no sólo participio,
!'lino también una posada. Aquel presupuesto
corrió la suerte de tod,&gt;s, creció y creció sin
cesar y á vuelta de correo ya había música,
pasteles y vino, bailecito é invitados foránoo&amp;
.
Dentro de esta rápida evolución, á nadie
debe sorprender que la Noche Buena f~era un baile en toda forma, con cena, es decir,
con bacalao á la vizcaína, tortitas de robalo,
revoltijo, ensal11da de la noche ya citada, chongos, etc., etc.
.
No se omitió esfuerzo ni se economizó gasto para que la fiesta fuera digna de su objeto,
y Íos festones las guirnaldas, los farolitos, los
candelabros c:irgados de estearina daban á l~s
patios corredores y salones un aspecto mágico qu~ se reflejaba graciosamente en las grandes esferas de cristal, tan de moda entonces,
como un palacio encantado de Liliput.
.
Mi padre había lanzado gran número de invitaciones y todos contábamos con una noche
deliciosa.
Desde por la tarde comenzamos á re?ibir recados y esquelas de excusa. Sabe Dios qué
epidemia se estaba cebando en nuesttos parientes y amigos. Todo el mundo decía estar
enfermo y suplicaba se le qispensai;e de no
asistir á la reunión. Mamá, que había preparado todo en previsión de una gran afluencia
de invitados estaba contrariadísima y temerosa de que '1a fiesta resultase deslucida por
falta de «quórum."
Al caer la tarde, llegó mi padre un sí es no
es inquieto y desazonado. Circulaban noticias
alarmantes el ejército liberal se acercaba á
marchas f~rzadas á la capital desguarnecida¡
los restos de la guarnición se habían desbandado · el comercio hacía rondas; bandas de
«blus~s» y de guerrillero~, se acercaban á gran
prisa y se las veía en las goteras de la ciudad
caracoleando en sus caballos enflaquecídos y
lanzando ¡vivas! á la libertad y tiros al aire.
Las noticias de mi abuelo fueron aún más
alarmantes y estaban impregnadas de un pesimismo profundo.
-Esta noche los ,cblusas» saquearán la ciudad incendiarán los templos y :fusilarán á las
mo~jas. Zar~goza ha dad_o orden terminante
de no dejar piedra sobre piedra de los conventos ni títere con cabeza del clero secular y reguÍar. Quiere, sobre todo, apoderarse de los
tesoros de Catedral y de los fondos disponibles en el comercio. ¡Qué Noche Buena ni qué
calabaz~s! Cierren y apaguen; y tú, Sabino, á
ver cómo te disfrazas y dónde te escondes,
porque si te agarran, te fusilan con todo "'f tu
liberalismo y á. nosotros nos pasan á cuchillo.
Mamá alarmadísima, lloraba como una
Maadale~a nosotros chillábamos Je lo lindo,
la s~rvidu~bre rezaba y Ee santiguaba y todo
era confusión en la casa.
Mi padre, que al llegar h~bía mabifesta?o
inquietud, no bien oyó á mi abuelo, reaccionó como por encanto.
-¡Ah padrel conque sigues creyendo que
el ejército liberal es una horda de bandoleros!
¡Conque lo crees ~paz de deshonrarse co~ el
saqueo el incendio y la matanza! Pues bien,
esta ndche sabremos quién tiene razón, si tú
ó yo. Pero como yo sé que no habrá tales atropellos y como tengo fe ciega en celos mí?s»,
esta noche bailaremos y cenaremos como s1 tal

EL MUNDO ILUSTRADO

cosa y tendré la casa abierta de par en par Y
hecha una ascua de oro.
.
-¡Pero, Sabino, estás loco! ¿y si atraídos
por la fiesta, se meten á la casa?
-¡Qué le hace! Hay cena bastante pa~a un_a
guerrilla; los invitaremos y verás qué divertida nos d11.mos.
Papá Pepito no quiso oír más y se fu~ á su
habitación á aprestar su bayoneta, por si acasoM~-~á, sugerida por mi abuelo, dijo, no bien
quedamos solos:
-Sabino, no harás semejante locura .. Suspendamos el baile y no tentemos á Dios de
paciencia.
-No, hija, no suspendemos nada. ¡Qué! ¿no
tienes ganas de bailar con un blu~a?
Lejos de levantar ~l campo, ?31 padre todos nosotros nos pusimos á activar los. p_ieparativos. Se reforzó el alumbrado, ~e pid1ó t~~
pistón suplementario para la música; se abno
el zaguán de par en par, comenzaron á llegar
las familias invitadas y á las nueve de la noche comenzó el bail¿ en medio de la mayor
animación.
En el transcurso de la noche entraron los
blusas. Cada vez que oíamos tropel de caballos y gritos desaforados salpicados de tal cual
mosquetazo disparado al aire, mi !?adre mandaba tocar dianas ó el Himno Nacional Y salíamos á los balcones las señoras especialmente, y aquellas h~rdas de Ati~!, aquellas
chusmas salvajes sedientas de rapma y de sangre, pasaban haciendo ~a~lar y rayando sus
caballos, y saludaban diciendo:
..
-Buenas noches, nifias; que se diviertan.
¡Viva la libertad!
-¡Viva la libertadl-respondíamos en coro
y trnnsportados de entusiasmo.
Al amanecer de aquella noche que se decía
había de ser de saqueo, de incendio y de matanza, amanecieron fusilados y colgados de los
faroles de la Plaza de Armas, dos ...... ¿qué?
¿canónigos? ¿monjas? No, dos 1cblusas,~ cada
uno con un letrero en el pecho que decia:
"Por ladrón.,&gt;
DR. M. FLORES.

!

P IO X
€1 nutoo Pontífict dt la Tgltsla Romana.
El martes último, en la mañana, ·se recibió
en México la noticia de que había sido electo
para ocupar la Sede vacante á la muerte de
León XIII, el Cardenal Giuseppe Sarto, uno
de los miembros del Sacro Colegio más prestigiados en el orbe católico, por sus virtudes
evangélicas, su vasta ilustración y su espíritu
eminentemente liberal y cristiano.
La crónica que acerca de la elección del
nuevo Pontífice ha trasmitido el cable, nos da
á entender que las opiniones de los cardenales en el caso particular que nos ocupa, se encontraban profundamente divididas, inclinándose unos á favor de Rampolla, el Secretario
de Estado del Papa León XIII, y otros á la.
candidatura de Serafín Vannutelli, que contaba en su apoyo, según se decía, con muchas
probabilidades de éxito.
En la primera votación, recogida el primero
del actual, Sarto obtuvo únicamente cuatro
votos; pero á partir de ese momento, el candi. dato fué ganando en simpatía lo que los demás
&lt;cpapábiles» perdían en popularidad, y tanto
los "rampollistas» como los c&lt;vannutellistas,"
acabaron por inclinarse resueltamente al lado
del hombre que en las votaciones subsecuentes obtuvo la mayoría completa.
El lunes en la tarde, las cédulas depositadas con el nombre de Sarto, eran ya 37, seis
menos de las requeridas para el triunfo. En
esos momentos-dicen los cablegramas,-la
emoción que experimentó el Cardenal fué
muy profunda; se vió incapacitado para sostenerse en pie, y coi:imovido con el resultado
del escrutinio, declaró que tal honor no esta-

ba reservado para él y que renunciaría su e
taci6n al Trono Pontificio. Los cardenales h
bieron de convencerlo de que aquéllos eran
designios de la Providencia, y pocas horas
pués, el martes á las doce del día,Sarto le
taba su mano para bendecir desde una de
ventanas de San Peilro á todo el mundo
Jico. Sesenta votos, dieciocho más de loe
eran estrictamente necesarios, lo colocaban
frente de los destinos de la Iglesia!

***
La multitud qu➔ llenaba la «Piazza» acl
al Vicario de Jesucristo, y el telégrafo llev
buena nueva á todos los pueblos y á todos
con..zones unidos en la religión del Cruci
do. Un alegre repique se dejó oír en toda
ma, mientras el Pontífice regresaba á su
del Cónclave. Pío X-éste es el nombre
llevará en Jo sucesivo Giuseppe Sartoocupar, conforme _á los cánones, la sil la de
Pedro, en presencia de todos los carde
reunidos en la Capilla Sixtina.

***
Inmediatamente despuéii de la elecci6
mientras el Príncipe Chigi, como :Maestro
Cónclave, redactaba el acta de costumbre,
X penetró á una pieza contigua á la sala
votaciones, para revestirse con los ornam
que el rito prescribe. De manos del Secre
de la Congrega::ión recibió el solideo pa
poco después volvió á la sala para tomar '
to en el Trono y recibir la manifostaci6n
obediencia que debían prestarle los miem
del Cónclave. Todos los cardenales besar
mano y el pie del Pontífice, besándoles
á su vez, la mejilla en señal de paz. En
imponente escena está inspirado el dibujo
en otro lugar damos á conocer: el dibu'
ha procurado presentar los retratos de los
denales más notables, ajustándose hasta
de es posible. en la composición del cun.d
lo que ha dicho el cable con relación á la
remonia y á los detalles que son, en el
de costumbre. Concluído este acto, el
Colegio enton6 el 1cTe Deum,» y levantán
el Papa, pronunció con voz entrecortada
fórmula de la bendición, que todos los pr
tes escucharon con la cabeza inclinada y
cubierta.

***
Pío X, que cuenta en la actualidad 68 a
nació en Riesi, de la Diócesi de Treviso,
Italia, el 2 de junio de 1835, y fué elevad
la dignidad cardenalicia en junio de 1893,
cibiendo el nom hramiento de Patriarca de
necia y Obispo de .Mantua, donde pa sido
neralmente estima&lt;lo por la pureza de sus
tum bres y por sus ideas progresistas.
El hecho de ser elegido contra todo lo
se esperaba, puesto que era uno de los «pa
hiles» menos avocados á ocupar la Silla, ca
en Europa una sorpresa general; pero tam
un regocijo que comienza á traducirse en
corriente de simpatía hacia su persona. _S_e
sidera, en efecto, que Pío X sabrá conc1har
intereses de la Iglesia con las necesidades
los pueblos y con los fuero'! de la modema
vilización, y mucho esperan de S? esp
bien orientado y libre de preocupaciones
gares, los que anhelan encontrar en él
continuador de la sabia política del Papa
ya tumba acaba de cerrarse.
Si así es la Iglesia católica ensanchará
dominios el Pontificado se verá libre de
tremendas conmociones á que pudieran a .
trarlo la intransigencia y la estrechez de m
de otro Papa qne no tuviera en su abono,
mo el décimo Pío, los méritos del hombre
cioso, sabio y conciliador.

y

EL MUNDO !LUSTRADO

El stñor tic. Don Protasio t aglt.
Víctima de una terrible enfermedad intestinal, falleció el día último del pasad.o, en su
residencia de la calle de Santa Catarma, el sefi.or Lic. Don Protasio Tagle, uno &lt;le
los miembros más prominentes del
Foro mexicano.
El sefi.or Tagle figuró en la política del país hace algunos afi.os, desempeñando puestos muy importantes en la Administración Pública.
Fué Diputado al Congreso de la
Unión, bajo el Gobierno del Presidente Lerdo de Tejada; Gobernador
del Distrito Federal á la caída de
aquel gobernante, y, á partir de esa
época, Ministro de Gobernación, primero, y de Justicia é Instrucción
Pública después. La cátedra de Derecho Romano, en la Escuela Nacional de Jurisprudencia, estuvo á
su cargo durante algún tiempo.
Al tener noticia del fallecimiento
del notable jurisconsulto, multitud
de p3rsona,i visitaron su casa, contándose entre éstas muchos caballeros
de representaci6n. L:is coronas depositadas en la ca.pilla ardiente por
los amigos del finado, fueron numerosísimas.
El sepelio se efectuó en el~Pa.nteón
del Tepeyac.

puerta de su recámara para llevarle las pruebas de sus artículos, y el sirviente que las llevaba le efltregaba también todos los días el
salario para su sostén, y él seguía trabajando,
leyendo y escribiendo. ....... y bebiendo para
vivir.

contra el duro colchón del raquítico lecho.)
En la calle preguntaban: 1c¿dónde está el autor de los cuentos raros?» . .... .
Nadie supo, hasta que un día, en lugar del
cuento de Luis, apareció la noticia de que
aquel autor había muerto.
¿Fué un suicidio?
¡Quién sabe!
El ingería mucho alcohol, tomaba
pocos alimentos, y luego escribía en
una forma tan rara, y se le ocurrían
unas cosas tan locas! .. ... .
FRANCISCO ZÁRATE Rmz.

RONDELES
El soñador bizantino
de la blonda cabellera,
boga triste y peregrino
en su góndola ligera;
Una trova en su camino
va cantando, lastimera,
el soñador bizantino
de la blonda cabellera.
En alas ele RU destino,
persiguiendo una .quimera,
caerá envuelto en sol divino
el soñador bizantino
de la blonda cabellera.

***

Tétrica y desencantada
llena de melancolías,
mi alma muere fatigada
en la aurora de sus días.
Al despuntar la alborada
de las ilusiones mías,
mi alma muere fatigada
en la aurora de sus días.
¡Ay uolorl Tu mano helada
marchitó mis alegrías;
por eso triste y cansada
mi alma muere fatigada
en la aurora de sus días ..... .

tutntos dt manicomio.

Los que no llegan á S. Hipólito
EL CUENTISTA
Llegó el día; estaba harto de cantinas y harto de amistades de cantina, de hombres que se le acercaban
en tono dulzón: "Yo conozco á usted
ya mucho; lo he leído, y tenía deseos de ofrecerme á sus órdenes,
siempre, incondicionalmente á sus órdenes.. . .
etc.: etc.»
Resolvió que era mejor conocér á los hombres, sin que ellos le conocieran, y que era
mejor hablará los hombres Pin tener la necesidad--¡penosa necesidadl-de contestarles, y
se encerró en el pobre cuarto, del cual para
nada volvió á salir, solo entre sus libros y solo con su pensamiento. Amante de la noche,
enamorado como la Luna del Plamita, al que
no cesa de perseguir, abotonó las aldabas de
las ventanas y encendió la luz d~ su quinqué
de pantalla verde.
Todas las noches renovaba el gas del quinqué y el alcohol de su
lá ro para ( ésta la lleva ba en el cerebro), y á
f
la luz de las dos flamas, vivía ignorando
si allá, en la calle, había luz del regio sol ó
de los plebeyos focos
eléctricos.
Pretextó pitra los
amigos que lo buscaran: siempre en los
momentos precisos en
que llamaban á su
puerta los esc·asos amigos que se acordaban de él, &lt;cacababa
de dormirse," y el doctor había recomendado que durmiera mucho y que durmiera
tranquilamente. (Se
pasaba la noche leyendo y dormía algo
cuando el sol asomaba y lo saludaban alegl'emente los felices!)
Había que llamar á la

Domingo 9 de Agosto de 1908.

JOSÉ M, CARBONELL.

Sr. Lic. Don Protas!o Tagle.

Decía la cocinera-¡mentira!-que el médico había prohibido al enfermo que viera la luz
solar y que conversara con visitas, y que¡verdad!-hacía mucho tiempo que no necesitaba cocitar, porque cuando su amo tomaba
alimento, eran huevos crudos y f'angre de res.
El médico no había podido prohibirleqne trabajara intelectualmente,·porquP. de ese género
de trabajo vivía, pero sí trabajaba poco ( quería decir la mujer que escribía poco¡ él no dejaba de trabajar, cerebralmente, ni en sueños,
porque los ensuefios le azotaban la cabeza contra la almohada y le magullaban el cuerpo

La vida sin amor es jardín sin flores. -J.
SAND.

*
Mejor es temer que confiar demasiado. SHAKESPEARE.

*
El genio concentra en sí sus aspiraciones. BYRON.

*
La virtud no es otra co~a que la hermosura
del alma.-BACON.

*
La fe en la idea ultraterrena es el consuelo de los pobres. V1CT0R Huoo.

*"

Los grandes filósofos son los genios de
la razón. -CICERON.
El deseo apresura y
crea el porvenir. -TOMMASEO,

*
Los hombres sin carácter son monedas sin
efigie.-A. TURNIER.

*
Pide á los dioses la
felicidad, á ti mismo
la prndencia.-SocRATES.

*
,,,
TIPOS NACIONALIDS.- Mujeres yaq1is.

La templanza y la
moderación en la juventud son una garantía para tener una vejez feliz.-PiuTARCO,

�Domingo 9 de Agosto de 1903.

..

LA JAULA VACIA

LOS NUKVOS UNIFOR\IBS DKL EJÉRClTO
En nuestra edición anterior dimos cuenta
de que el sefior Presidente de la República había aprobado, en lo genernl, el proyecto de
reforma del uniforme del Ejército, presentndo
á la Secretaría de Guerra por una Comisión
especialmente encargada de estudiar el mismo
proyecto.
Ampliando la información que publicamos,
diremos que e~ta Comii:;ión está i ntcgrnda por
los señores General Yictoriano Huerta, Presidente;CoronelesJ onquín )faa~s y Mnn uel Blásquez, y Teniente Coronel Eustaquio Dur{rn,
vocales; y Capitán de Artillería Luis G. Gam' boa Secretario. l~n cuanto al uniformr, nos
par~ce oportuno dar á conocer los siguientes
datos:
El Jormún que&lt;lar[1
suprimido, ..:onstando
el traje ele gala para los
jefes y oficiales, de estas prendas únicamente: ca!ICO, levita cerrada al frente con una
hilera de botones, siendo las vueltas de las
mangas, el cuello y la

Domingo 9 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

• EL MUNDO ILUSTRADO

Erase un amiguito muy leal, melancólico,
tierno, apa~ionado, que lloraba y reía para
contarme las cuitas &lt;le i;u alma encarcelada y
triste.
Hacía tres años que vivíamos juntos. Yo
tocaba en el piano mis mpsodi&lt;ts, y en la cúrcel estrecha de su ji\ula. ponía.se á gorjear.
Cuántas cositas dulces, cuántos halagos
tiernos modulaba co:1 su garganta, nielo de
harmonía!I. A ratos, apasionado, trbte, improvimba. una elegía del alma. A ratos, con
su nervioso·aleteo, ~altaba inquieto, rúpido,
del uno al otro lado u.e la jaula, intentando
con pruebas la fuga, asomando á intervalos
por entre la verja su bella callecita rubia.

sen en la alcoba lo mi~mo que antes; ~onando
como torrente de harmonías, como lamentos
y sollozo;; &lt;'0010 rauJal de lágrimas eternas
para sus ~speranzns de libertad y amor perdidas para siempre.
.
Abrir la puertecilla para que volai;e era privarme de su canto, renunciará su amor ,j compañía, olvidarlo, quitarle mi cariño. Dejarlo
allí, tan tri~te, tnn esclavo y solo, era crueldad. Y pasaban los días .....
¡ Pobre canario mío! Una mañana lo encontré muerto. Y con él en la mano, mirando su
plumaje de i;eda, descolorido y mu~tio, la boquita sonora sm aliento, muela y i;ombrfo, y
los ojillos entreabiertos, empañados co~ el hálito infame de la muerte, me acordf de su can- ~
to. Y pensé mucho rato, mucho rato.'..... en
la cruel desventura de las almas que, cual mi
canario lloran cantando su e,clavitud y en
vano cl~man por el amor y la felicidad ante el
egoísmo injusto de' sus amos......
•
F, PÉREZ FUEN'II'¡S.

LA ESPIGA DE ORO ,.,
.¡
(HOJA DE ÁLBUM)

, ol,

.

Artilleros en traje de campaña.

para el de ¡elégrafos y ferrocarriles, siendo
gris el color de los uniformes; ª.~arillos par.a
los inválidos, y gris para el Feerv1c10 de Administración Militar. La i;nojarra de los cascos
para regimientos y servicios en las grandes
formaciones, llevará un chorro de seda encarnada.
Por lo que ve á las prendas que constituyen
el equipo del soldado, han sido tambi(n reformadas, á fin de que ofrezcan mejores condiciones de sencillez y comodidad.

Símbolo d~ la vida y de la abundancia, altiva se alza en el campo la espiga, coronada
de oro.

Las Campanillas.

*

Se estremece, agitada por ~l viento,
La cortina de azules campamllas;
Flores madrugadoras y sencillas
Que se abren con gentil dei-pertamiento.

Cargada de armonfos y de fragancias,
baja de los pinares de
la montaña, que suenan como liras, la. brisa. de la mañana, ú. mecerla y arrullarla con
primor y delicia.

Las columpia, al pasar, c~n manso alie
El céfiro al venir de otras onllas,
Y en su balcón de verdes redecillas
Hacen visajes al gorrión sediento.

*

Triunfantes las ha visto la mañana,
Mas morirán al declinar el día ...
Es de esas flores mi esperanza hermana.
Como ellas ¡ay! en soledad sombría
Las ilusiones, con su pompa vana,
Nacen y mueren en el alma mía.
VICENTE ACOSTA1

Muy poco deseo y lo poco que deseo, lo
seo poco.-ELIA:N'O.

*
El honor es el más noble estímulo &lt;1el v
--VICO.
Oficiales de in:fanter1a..-Trajes de campafia y de gala.

cartera del color del distintivo del arma ó servicio correspondiente en cada caso; pantalón
con una y dos franjas.
El uniforme para el servicio de guarnición
y de campaña, se compondrá de: un saco cerrado al frente con una hilera de botones,
tres bolsas al lado derecho y dos al izquierdo
-las dos superiores, con tapa de cartera-y .. , Caballerfa.-Trajes de . campaña y de gala
vueltas iguales á. las de la levita. Pantalón
idéntico al de gala; kepí con visera de uña y
un cincho que sea distintivo del arma.
¡Pitdad,
Para el traje de gala se prescriben las caponeras de metal, en los hom broa, teniendo en
el centró tres estrellas para los cm:ouele!, dos
¡Estoy enamorado de tus ojos!
para. los tenientes coroneles, una para los ma•. Líricos, turbadores y arcanos,
yores, y un:l, dos ó tres barras, :respectivaabrasan y fulguran con los rojos
mente, para. los subtenientes, tenientes y caincendios de los soles africanos.
pitanes. Los generales Brigadieres llevarán
A
tu
santuario aC'ércome de hinojos
en el casco una águila al frente.
con anhelos divinos y humanos.
El distintivo particular de cada arma ó c;er¡Ten piedad de mis férvidos antojos!
vicio lo constituirán: el cincho del kepí, el
. ¡Estoy enamorado de tus manos!
cuello de la levita 6 saco, las vueltas de las
Ya no hay para mis pi.es ruta de abrojos,
mangas y las carteras posteriores, que serán:
ni para mi pasión duelos tiranos.
rojos para los jefes y oficiales de caballería é inYa
se
fueron del alma los enojos;
fantería, GendarmP.B del Ejército y servicio de
• ya sueño con los mártires &lt;'ristianos.
transportes; carmesí para los cuerpos de Es¡Acércame.á la lloguera de tus ojos
tado Mayor y artillería; negros, de terciopecon el suave contacto de tus manos!
lo, para el Colegio Militar; guinda para el serANDRÉS MATA.
vicio de Sanidad y tren de ambulancia; azules

Artilleros en traje de gala.

l::Joldados de caballerla y artillerla en
traje de gala.

Qué bien seguía las frases de mi piano. Era
un himno al amor y á la naturaleza; eran suspiros hondos &lt;le su alma, pidiendo libertad.
Un día le busqué compañera y se alegró
muchísimo. Ya no estaba como antes, ya tenía con ,qni?n compartir su triste ¡,uerte; pero
no canto mas.
¡P:,bre canario! En fatal hora yo mismo
quise que aquella compañera del infortunio lo
abandonase; porque era necesario que él cantara, dejando de amar en el sacro silencio de
su pasión de artista, y que sus trinos triunfa-

Y el sol, con 6sculo
de fuego, besa á la dorada espiga, ufano del
triunfo de eu pasión
fecundadora y eterna.

*
Compendio eres tú
de la vida y de la belleza y altiva t&amp; alzas
con Ía corona de tu juventud y de tus gracias.

*
Desde el sacro Olimpo, de· la lira de los
poetas se desprenden,
como aves mensajeras,

Comisión que presentó el proyecto de los nuevos uniformes.

los más suaves versos, que á ti llegan para
decirte con primor y delicia las más dulces
cosas; y al roce de sns alas en tus labios, se
ahoga la armonía en el perfµme de tu aliento.

*

Y el Amor, en la plenitud del ensueño y en
el éxtasis del deseo, te besa, ufano de encontrar en ti el germen fecundo de la belleza y de
la vida.

n. MAYORGA UrvAS.

stñora!

LA OLA

.Sobre el trémulo mar dulce resbala.
y á la. gracia triunfal con que aparece,

el céfiro errabundo un canto exhala
el palmeral distante se estremece.

, y

•'

Avanza, y un momento resplandece
• al l'OI que se hunde en la insondable sala;
túrgido seno virginal p_arece,
~- su ésp1tma, el ampo de la nieve iguala.

.

~

1

Luégo en purpúrea. claridad se tiñe
bajo el raro crepúsculo que ciñe
la. combo. iµ,urtle -ealmas llameantes;

"
y en beso' atrón:Í.dor&gt;donde
la vida,
Caba.ller1a.-Un oficial y un soldado.
en traje de gala.

rueda sobre la playa convertida
en lluvia de zafiros y diamantes.
.A.rtilleros, de , gala, e

formación. ,.

...... . ,"-..~---·

'&gt;..

.¡

•

•

:AUGUSTO NfÉNilEz:LoYNAZ.
~

-~~

�EL MUNDO TLl'STRADO

Domingo 9 de Agosto de 1903.

Domingo 9 de A,sosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL LOCO
I
«¡El loco, el loco!,» gritó una voz, y al instante, como movidas por un resorte, todas las
caras se volvieron hacia el mismo punto. Oyéronse chanzonetas, risas burlescas, risas de
esos criminales civilizados que hacen mofa de
la desgracia ajena, miradas de indiferencia y
frases de compasi6n. Alguieh dijo «¡pobre!";
otros, «¡dei:graciado!» Y todas !ns miradas continuaron fijas en la delgada figura &lt;le un hombre que srguía su camino, callo arriba, impúvido, ignorante de la alharaca que su presencia producía.
Pregunté quién era el que lograba atraer ele
esa manera la atención de todos los transe6ntes, y se me contest6: «Un infeliz, un hombre
que tiene la manía de reconocer á su esposa
en todas las mujeres hermosas que encuentra
al paso. Las persigue, las molesta y ha llegado á llamar á alguna casa, diciendo que en
ella habían escondido A !'U esposa.»
Al oír esto, por un afán de curiosidad que
á menudo se despierta en mí y me hace, inconscientemente, recotrer calles y calles siguiendo á
un anciano, á un niño, á un joven 6 fi. un matrimonio que yo creo feliz, apresuré el paso y
casi corriendo por en medio del arroyo, C..'\US~ndo }ª extrañeza de la gente que iba y yenía, llegue (l dar alcance á un hombre que, lentamente, serio, circurn~pecto, seguía su c..'\mino
volviendo la cara solamente cuando á su la~
do pasaba.alguna mujer bella y 1.,ien ver,itida.
Adelantéme un poco, hasta rozar mi cuerpo
con el suyo, pues mi maldita miopía sólo á
esa di11ta.ncil\ me permitía. verlo, cumo deseli.ba, á todo mi sabor. Era de una regular e,tatura, pero tan flaco, seco y enjuto, ele una delgadez t.'\n extremo&amp;'l, que lo hacía parecer
enormemer1te alto. Vestfa pantalones grii:e.~,
angosto11, pegados á la pierna como la funda
de un paraguas; saco nrgro, exceF:iv,1mente
corto y que apenas le lle~aha {l la cinturn · suplía la falt.'l de camisa con un paii uelo d~ i-eda, negro también, anudndo ni cn.,Jlo y sujeto con un prencle&lt;lor de ¡,lat:i, en el que estaban grabadas unns iniciales; cubría. i,u c·abeza
un sombrero de cop'.l, pringo,o y quebrado,
y, para com plPtar aqt11·lla ei-trnrn b6tica fiaura
mi homlire lucfa un hermo;;u ramillete d~ vio~
!etas que se balanceaba en el ojal del saco,
como las cabezas &lt;le un puñado de ahorcndos.
El blanco mate de su cuello
y de su rostro,resaltab'l. doble-

I
I

mente sobre el color negro del pafiuelo de seda. Era la suy1L una palidez de neur6tico, de
enfermo, y tn.l parecía que In. sn.ngre de su
cuerpo se había ahuyentado de las venas que
entrecruzaban su cara para cargarse toda en
los ojos, en esos ojos de grandes pupilas de un
azul profundo, ojos hundidos en sus oquedades, circuídos de grandes ojeras amoratadas,
pero en los que se advertía un brillo, un resplandor extraño, llameante, que infundía á
la vez miedo y respeto.
Como no me separaba de su Indo y juntos
seguíamos caminando, lleg6 á fijar;;e en esto
y clav6 en mí una mirnda que me dejó perplejo y me hizo \'.Ol ver la vista hacia otro lado.
Nunca ha caído sob1e mí una mirada como la
de los ojos del loco. O&lt;lio, rencor, desprecio;
todos los sentimientos y todas las pasiones
malas er,itaban amalgnmadaf', por decirlo ai:í,
en el veneno de aquella mirada que brotó de
sus ojoia y se c!av6 en los míos. No fué, sin
embargo, bastante á amedrentarme y seguí
caminando cerca de él.

II
Anochecía. Comenzaban á chirriar los carbones encendidos de la luz eléctricn, cuando,
1al fin! salimos de las cnlles populosas para
internarnos en las silencioi:nR de los barrio!:'.
Era todo lo que yo esperaba. l\Ie acerqué al
loco y le toqué la eF:paldn, resuelto h decirle
nlgo. Xo medió tiempo para ello. Volvi6se
hncia mí, se detuvo un momento, mir6me de
nuevo fijamentP, con su horrible mirada y
echó á andar apresurando el paso. Le seguí ·
también, y 111 poco rato, sin tuc.1rlt-:
--DisptniEeme usfrd, amigo mío, le &lt;lije
clnndo á mi rnz una entonación dulce y cariñosa.
-Déjeme en paz-exclam6 con voz débil,
npagnda, que parecía snlirle de las concavidades del est6mago.
Insistí, regué, juré que no era yo un enemigo_; que no quería, burlarme ,'e 61; que ,·iera en
nn á un amigo; ~1, á un amigo que quería
consolarle si sufrín. ¿No sabia él, acaso, que
las penas, por grandes que i::ean, disminuypn

si podemos confiarlas á una persona que
interese por nosotros?
Hablé mucho; supliqué más, acarici(mdol
consolándolo, y, por 6ltimo, logré meterlo·•
el cuartucho que servía de cantina en una taberna del barrio.
Pedí al dependiente una botella y dos ,
i;os, é hícele seña de que nos clejarn solos.
loco llen6 los vasos de un alcohol amarillento•
apur6 el suyo, aprovechún&lt;lose de los mome '
tos en que yo encendía un cigarro para repetir la operaci6n co11 el ,·aso que me pertenecía•
colore6sele el rostro, arrojó una bocanada ~
humo. y, con voz de ventrílocuo, dijo:
-No, no, señor, yo no soy loco como el
vulgo cree. Usted que pnrec/J ser un hombre
honrado, usted que Ee interesa por mí, usted
que es ... que quiere ser mi amigo, usted, ¡el
6nico!, sabrá la causa de mir, desgracias.
1Al fin hablaba! ¡Al fin triunfaba mi curiosidad!
Bebió de un solo trago la tercera copa de
aguardiente, y comenz6 Íl contar, con infantil
sinceridad, la historia de su infortunio.
Poco á poco fué animándose; temblábanle
las manos, y conforme il,n adelantando en 811
relato, notaba yo en su yoz esas inflexiones.
esos «trémolos» que s6lo produce el dolor verdadero cuando lince vibrar las cuerdas dd Bell•
timiento ......

III
Sí, sólo &lt;lespufs de seis añof', seis años hnrribles de humillaciones, de vejámenes y de
sufrimientoA, de verdaderos fuetazos dndos en
su orgullo de hombre y en su amor propio de
de1-heredndo, con1-igui6 ver realizada su única
ambiC'ión: hacer suya aquella mujer á quien
adora.ha.
Ella le quería, le quería mucho, supuesto
que por él drjaha todas su➔ opulencias y comodidades &lt;le niña mimada y rica, por la hu•
milde casita de bohemio enamorado que él ia
ofrecía. ¡ Qué feliz era y cuánto le agra&lt;leda
la felicidad que con 1,u amor le había dado!
Todavía recordaba laf! muchns veces que, ya
unidofl, en su hogar, de rodillas ante t-lla
y empapándole las
manos con sus lágrimas, entre promesas de eterno amor, le renovaba su
agradecimiento....

Una noche, una noche de Diciembre, fría,
lluviosa, Jlegnha tarde del Circo, donde, contra su costumbre, á instancias de sus amigos,
había bebido un poco. Iba exaltado, nervioso, algo trastornad&lt;;&gt; de 1a cabeza. Al acercarRe á su C..'\fla, vió que la puerta del zaguán estaba abierta, y que un hombre salía. por ella
y entraba en un coche apostado cerca de la
banqueta, á tiempo que una figura blanca desde el balc6n saludaba y decía: «Adiós.»
¿Fué un sueño? ¿Fué realidad? No lo supo,
110 lo sabe todavía. Frenético, delirante, loco
-¡y en esos momentos sí que ei-ta.ba loco!se lanz6 por la escalera arriba y lle~6 hasta la
.alcoba.
;Ahí, en In cama, estaba ella, dormida 6 fingiendo que dormía!
Ciego de ira y de oclio, ele ese odio que s61o
se siente por las personas á quienes más i-e
quiere, á quienes se quiere mucho, la cogi6
por las muñccaf', la estruj6, sin hacer caso de
sus ~ritoia, In F:acudi6, ln e~cupió en el rostro
su delito con frases burdas, groseras, frases
qu! hahín. aprendido en cantinas y en otros
sitios de igunl jaez, y ... ¡maldita memoria!. ..
tal vez llegó hasta pegarla, hasta amenazarla
con el reYólver que nerviosamente oprimía su
mano!
¡Qué noche tan horrible! Ella, en su cuarto, llorando, loca y dese!&lt;peracla; él, en la i,ala, febril, nervioso, paseándose agitadamente,
hasta que ya muy tarde, el sueño lo venci6 y
cay6 pesadamente sobre un i:ofú ..... .

IV
¿Se enteraron los criados? ...... ¿Comunica- ron á Jo;; padres de i-u amada la terxible escena de la noche anterior? ...... Lo ignoraha también. Ya muy tarde, despertó, recordó lo
acontecido; y temeroso de haber sufrido una
ofuscaci6n, deseando suplicar, pedir perd6n,

arrepentirse y besar una vez más, siquiera futse la última aquellos labios que le habían
brindado la~ mieles de la dicha, corri6 hacia
la alcoba, jadeante, trémulo, temie~do una
locura, y ...... ¡nadie! vacía la estancia, vacío
también el guardarropa, revueltas las mantas
del lecho, y allá. sobre el mármol del lavamanos un ramo de violetas; entre las flores, frescns 'y oloro!'las, un papel rugoso y en él escritas, de prisa, con lápiz y con_ caracteres temblorosos, estas palabras:
«Te has engañado. El hombre á quien sorprendiste anoche . . era mi padre. Todo lo ha

1

1

1111-'i.!.i~S~~-l111

·~·

~~

traré, pese al mismo cielo! ¡Oh, y ehtonces!...
No pudo decir más. Una ola de sangre le
subió al rostro; centelleáronle los ojos con más
fulgor que nunca, y entre grandes sollozos,
trémulo el cuerpo como el de un azogado, cayó de bruces sohre ln mesa, deshecho en lágrimas.
Permanecí callado, respetando aquel dolor
infinito que logró también humedecer mis ojos;
y pasado un largo rato, cuando comprendí que
ya se había desahogado, 1ne acerqué á él, le
alcé la cabeza, sequé sus lágrimas con mis propias manos, lo obligué á recostn.rse sobre mi
pecho y acarició.ndolo como pudiera hacerlo
con un chiquillo, tuve para él frases de consuelo que no he podido repetir jamás.
Tomó mis manos entre las suyas, las bes6
mucha!' veces y fij6 en mí sus ojos, sus grandeR ojos de un azul profundo, empañados por
las lágrima!'!. Pero ya no había en ellos eea
mirada horrible que me bacía daño: de esos
ojos parecía partir, suave, acariciadoramente,
una mirada impregnada de cariño, de un agradecimiento tan grande, que me impulsó á arrojarme entre sus brazos.
El loco sonrió levemente.
-¡Gracias! ll1b dijo entre f'Ollozos.
¡El loco eRtaba curado! ¡Habíase realizado
el milagro de las lágrimas! ¡Las lágrimas ... el
supremo remedio para los grandes dolores de
las almas buenas!
:\!A STIET, ;\1. PANES.

Rahi&lt;lo ... No me voy; me arrancan de tu lado.
Todo te lo perdono.... B6!'lcame.. . . ¡y no me
olvides!»
¡Infame! ¡Asesino! ¡Ladrón &lt;le su vida, PÍ,
de su vida, porque Re la habían arrebatado con
ella, con su mujercita, para llevársela. .. ¿á d6nde, Dios mfo, á d6nde?
'
-Pero yo la encontraré, concluy6 el loco,
iracundo, transformado, desconocido, dando
en la mesa un sonoro pufietazo. JYo la encon-

�~omingo ~ de figosfo de 1~03.

el JYfundo J/usfrado

ELNU OPONTIFICE

PIO X RECIBE DE LOS CARDENALES LA p _ _.....,EMOSTRACION DE OBEDIENCIA EN LA SALA DEL VOTO.

�Domingo 9 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 9 ae Agosto de 1903.

SANTUARIO DE LOS ANGELES.-Altar mayor y _detalle del interior.

€1 Santuario dt los Jlngdts.
Utrbtna popular.
Año por año se celebra en la plazuela de los
Angeles una verbena que atrae á multitud de
pa11eantes y que, desde tiempos muy remotos,
está considerada como una de las más populares. Las calles que conducen á aquel apartado barrio aparecen engalanadas, desde las
primeras horas del día, con los LlÚltiples adornos que son de rigor en las fiestas del pueblo:
gallardetes y fl_ores de papel de Chi1?a, g~ías
de follaje, cortinas de gancho prendidas it las
puertas y ventanas, estampas toscamente di-

bujadas, esforas de cristal y lazos que, tendidos á lo ancho de la calle, de azotea ll. azotea,
simulan una techumbre policroma que el
viento agita sin cesar y que la lluvia desmenuza. El gentío que llena la vía pública aume,1ta por momentos, se extiende á lo largo
de las aceras una hilera de puestos cargad&lt;'s
de frutaR •lue la multitud entre vaso y vaso de
pulque de,·ora, y de chucherías que los nifios
reclaman á gritos, y las murgas c:a.llejeras, e!!caramadas en el entablado que amenaza desplomarse, «regalan• los oídos de aquella muchedumbre en que se codean el ebrio escandaloso y la mujer de malas costumbres, el
artesano y la doméstica, el rapazuelo y el hom ·
bre de mundo.

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I

SANTUARIO DE LOS ANGELES.-Interlor

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Las «luces» son uno de los mayores atractivos de la fiesta y lo que más concurrencia ha
llevado siempre á los Angeles. Las bocacalles
se ven henchidas de espectadores y el tráfico
tiene, necesariamente, que interrumpirse
mientras la diversi6n es celebrada con gritos
y silbidos. En este año, la verbena, que más
de una ocasi6n ha da.do margen á serios es·
cándalos, result6 muy lucida, no s6lo por lo nu•
meroso de la concurrencia que durante el día
de la funci6n religiosa visitó el templo y la
plazuela, sino también por la infinidad de
«vendimias» que había instaladas al aire libre,
con gran regocijo de los paseantes.

el mismo cacique mandó reproducirln. &lt;'11 la
pared principal cl~l .•oratorio,• ~ncnr¡rando á
los pintores que «1mit~ran y copia_ran fielmente la imagen de la Rema. de l?s Cielos:"
La imaJ!:en fué venerada primero hnJo laa&lt;lvocaci6n de la Asunci6n y después bnjo la de
la Purísima, sin que se s~pa Íl punto fijo por
qué ha venido á llamársela «de los A n¡:i;elel'I. »
La capilla casi destruídn por el abandono
en que estu;~ durante lar~o tiempo,_ fné reedificada en 1137 según asienta. el St&gt;nnr González Obregón e1~ su libro «~léxico Viejo.» Al
nño siguiente un particular comenzó á construir un nuevo edificio, y comn no le fuera poi-ihle terminarlo, dej6 hechos únicamente los
cimientos y parte de los muros. .
Por último, diremoc,, ciue el ternbletemblor
ocurrido en abril de 1776, hizo que la devoci6n del pueblo -por 1~ Yi_rgen de los Angeles,
numentnra extraordmarrnme n te,
pues fué incontable el número de
los que acudieron a.l sitio en que
se conservaba. la imagen para im-plorar su auxilio contra el terremoto.
El templo actual, uno de los
más hermo~os de ~léxico, se comt&gt;nz6 á construir en 1808.

Primaveral moderna
Obligado á tran~ladarme á una capital de provincia al Noroeste de Espa!'ia-de esta Espoil_a
qne lo~ extr11njero&lt;1 "" )ma!!'i_nan s_
iemp~e aeh1•
&lt;·barrada por un sol de ¡11c;t1e1a:-b1ce mis maletas sin olvidar mi ropa de abrigo, an_nque esto
~ucPdfa á princinio&lt;1 de mayo, y al subir al treo,
me instalé en el depnrtamento de en~ fumadores_,&gt;
a~pirnndo á fumar en él á todo m1 Jalante, s_in
quP mA incomoñase el humo de los cigarros a¡enos-pue'I ese departamento suele ir completamf'nte vncfo.
En efecto bastf\ el amanerer. hora en que no'I
cruzábamo~ con el expreso de Francia, nadievino á turbar mi soledad. Dormía yo profun~amente envuelto en mi manta, cuando se reahzó
el cru~e. No sé si {l. los demás les sucede lo que
á mí; si también notan, dormidos y todo, la sensación extrai'la y obscur!l' de no estar_ ya solos,
de la presencia de calgmen.&gt; Yo percibí esa sen-

Siento que ha.y un Dios, y no
siento que no lo _haya.-LA BRU·
YERE.

*

El más rico de los hombres es el
econ6mico, y el más pobre el avariento. -CHAMJ,ORI.

*

***

Acerca de la devoción que nuestro pueblo
bajo tiene por la Virgen de los Angeles y del
Santuario en que esta imagen se venera, nos
parece del caso extractar algunos apuntes que
corren impresos en un libro publicado en
1781.
.
En 1580 hubo en la capital de Xueva Espa·
fia una terrible inundaci6n que caus6 á los
habitantes de México muy serios perjuicios:
se suspendieron las fiest&amp;s religiosas y civile.'l,
escasearon los víveres. cerr6 sus puerta!! el comercio, y muchas casas, particularmente las
del rumbo de los Angeles, vinieron por tierra
á consecuencia de los deslaves de lo!! techos Y
de los muros. Los muebles de las habitaciones
fueron arrastrados por las corrientes, y, sin que
nadie supiera de dónde había salido-dice el
autor de la obra á que hacemos referencia, ·se vi6 entre los disti:itos objetos que flotaban
sobre las aguas, una «hermosa imagen de ~Iaría Santísima, pintada en lienzo, que condu·
cida en las ondas enfurecidas y ag;tada con su
muchedumbre y con los vientos, fué Jlevad1~
al barrio ele c,Coatlán,» ó Lugar del S:ilitre, has·
ta parar en el mismo sitio en que hoy se yenera. ,,
Atribuído á milagro, como era común y corriente en aquellos tiempos, el hallazgo de la
imagen,• un cacique noble mandó construir á
sus expensas una capilla de adobe en donde
estuvo expuesta á la veneración de los fieles¡
mae como la pintura se destruyera en parte,
debido á la "humedad y traqueo de las olas,•

El curso de la vida de un gran
hombre,queda como un monumento imperecedero de la humana energía. -SMILES.

*

A quitin más sabe, le desagrada
perder el tiempo. -DA::-TE.

Jnstantlíneas de la verbena de los Angeles.

sa.ción durante mi sue!'io,. y poco á poco me ?esperté. A la luz hlanquecm9: d_el amanecer vi en
el asiento fronterizo á U"l v1a¡e~o. Era un mozo
como de unos diez y nueve á veinte _aílos, de cn:•
ra fina é imberbe. Su obscura gorrilla de camino, parecida á la. prolonga.da toca con q_ue r~pr~sentan á Luis XI, acentuaba la expresión i~diferente y cansada de su fisonomí_a y la langmdez
fohril de sus ojos, rodea.dos de o¡eras profundas.
Sus manos enflaque1.,idas se cruzaban _sobre el
velludo cplaid&gt; que le abrigaba las_rod1llas y le
tapaba los pies; caído sobre el cpla1d,&gt; había un
volumen de amarilla cubierta.
.
}li imaginación, activa tejedora, sobreexc1~ada además por el movimiento d~l _tr~n, se dedicó
al punto á girar en torno del via.¡er1to enferf!lº·
Disenrrí la manera de entrar eI? conversac1ó_n
con él, y la encontré en el socorrido tema delc1garro.
_·Sin duda, le incomoda á µsted el humo, cuan·
do ha venido á este depa.rtamento?-pregunté,
haciendo ademán de embols!Lr la petac9: después
de haberla sacado por una 1nadvertencrn.
-No sei'Ior-contestó el mozo en voz opaca y
'
mate como si realizase un esfuerzo p~noso.-Pued~ usted fumar .. Yo
también fumaría s1 no me lo hubiesen
impedido.
-¿Está usted indispuesto?-pregunté demostrando Interés; y la respuesta afirmativa me dió hecha la
plática que deseaba entablar. Nad\e
se resiste á hablar de sus padecimientos. sean reales ó imaginarios.
Mi compañero, deogosamente al principio, animándose grndualmente después, me enteró de cuanto quería:
era venezolano, hijv de un espaiiol:
· venía de París, adonde le había en•
viado su familia para que se instruyese y formase, y atac11do de un mal
indefinible, tal vez neurosis compli·
cada con anemia profunda, se dirigía, por consejo de los médicos, á
pasar el ve1·ano al Noroeste de Es·
paila, en casa de un hermano de su
padre, rico propietario, dueño de
una quinta en el Valle de la Rosa.
Al oír este nombre dulce y sugestí·
vo, batí palmas; el Valle de la Rosa
estaba cerca de la ciudad á que me
encaminaba yo.
-¿Conoce ese sitio?-preguntóme
con el peculiar acento de su naís mí
compai'Iero de viaje, que se endere-

;é

�Domingo 2 de Agosto de 1903.
EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 9 de Agosto de 1903.
zó, echando á un lado la manta con desenfado.
-¡Sí lo conozco!-respondí.-He vivido más
de tres años en Urbígena, adonde voy ahora
otra vez, y el Valle de la Rosa, en que veran.,ábam?s, lo tengo tan presente como si lo estuviese viendo, ~orno lo veremos á medio día desde
esa ventanilla. No cabe soñar nada más divino
Vamos á pasar una serie de montañas abruptas·
ha~ta áridas y 1;&gt;el3:das, por lo menos en esta es~
tación, pues en ¡un10 se cubren de terciopelo ver•
de; pero el Valle, que recoge todo el sol y toda ~l agua de las arroyadas del invierno, ¡es un
ver¡el, un paraíso! Le sorprenderá á usted el
cuadro que pr~senta. En este tiempo del año los
árboles están igual que si hubiese nevado co'pios~mente, de tanta flor como los reviste; los alba•
r1c?queros y los _pavíos son plumajes rosa pálido, las fresas ro¡ean y huelen á gloria; los sender?s están lle~os de violetas tardías, y las ca•
meh_as, que alh son árboles corpulentos, tienen
al pie una alfotnbra de hojas encarnadas de una

EL MUNDO ILUSTRADO
¡las florecitas del campo! ¡Beéea!-é imitó el balido de la oveja.-¿Qué sentidó puede encontrarse en nada de eso? ¿Dónde existe función más
mecánica, menos intelectual que la de la Naturaleza? Llueve, brota la vegetación; hace sol, se
ag?sta; llega el otoño, las hojas caen; viene la
primavera, vuelta á sa,lir .... Es pu1 amente animal; fisiología ruin. No sé por qué la manía de
conservar la vida ha de hacernos transi&lt;dr con
las cosas más opuestas á nuestros gustos y á
nuestras convicciones .... Yo preferiría morirme
e':1 París, en el bulevar, sobre su asfalto, que viv1~ a~í en ese Valle de la Rosa, que por su descrip_c1ón de usted debe ser el arquetipo de la vulgaridad, el oasis de un paisajista cursi.
. Al decir estas amenidades, matices de carmín
tiñeron las mejillas demacradas del joven enfe1··
mo, y sus labios, que apenas sombreaba una dedada de bozo obscuro, se contrajeron irónicamente.
-La belleza- prosiguió. notando que yo me

cía inmóvil esfinge de cobre. Allá abajo se pos~ban, como grupo de palomas torcaces, las casitas, y cerca ~e nosotros una fuente sombreada
por sauces páhdos, se desataba murmurador
dándome envidia de beber un trago en el bu;'
de la mano, á manera primitiva. Confieso uº
olvidé enteramente n. mi compañero de viaje q a~
ra recrearme en aquellos pormenores, y sólJ&gt; le
recordé a~ n~tar que el tren se detenía y escuchar
que el art1ficrnhsta me decía con frialdad•
-Feliz viaje, a~~ós; be tenido gusto en. conocerle. ¡A su servicio!
Saludé y tendí la mano, declarando ll)i nom
bre y profesión: Félix Llaguna, Magistrado ·
. -Aristeo Abigail Fierro, poeta-respondió -~~
s~n algo de sequedad altanera el enfermo, volv1é!1dose para recoger su pulcro maletón de cuero rnglés y su somb1·erera, que le.entregó al criado que le esperaba con un birlocho.
Y como yo J:iici~se un movimiento al ofr lo de
«poeta,&gt; añadió srn perder la seriedad:
-Poeta decadente.

€1 cañón Bangt, d~ tiro rápido.
Un triunfo del stñor torontl mondragón.
Con éxito verdaderamente satisfactorio, se efectuaron en París, ha-

**

-1\

-Sefiora: mi bien mi luz mi cielo; no aspira á vuestro amor el pobre bardo· pero si le 'permití~ que os ame, si le permitís que bese humilde el borde de vuestra túnica él vendrá todas las m:;_ñanas cuando
el alba sonría y os despertará c~ntando amores, y pondrá en su lira
notas dulces, 'como el gorjear de los pájaros ecos suaves ~o~o el mur_mullo del arroyuelo; permitidme que os ame, condesa Alicia, y de mi arpa brotarán himnos á vuestra s?berana hermosura,_ cantos á vuestros
ojos azules como la flor de los acianos; y cuando surJa la noche del fon&lt;lo del laao el trovador arrullará vuestro suefio entonando cántigas
misterios~s' y refiriéndoos, entre los arpegios de su. laúd, l~s baladas
fantásticas que endechan las náyades en sus palacios de cnstal, y los
coros que canturrean los gnomos martillando en las entrafias de la

EMlLIA PARDO BAZÁN.

MUSA ANTIGUA
En ti ilbMm dt lil

tierra.
-Espera, espera, espera... , mi buen trovador Fernán.

señorita tnmtn fortuño.

***

Yo un poeta no soy; que los poetas
Pulsan su propia lira;
Y yo _tan s6lo soy una arpa muda
A quien su dueño en el sal6n olvida·

'

Y si no hay una mano que la pulse
El arpa nunca vibra·
'
Y si hay notas que viven e~ sus cuerdas,
En sus cuerdas están como cautivas.
¡Ah, cuántas notas que brotar no pueden
Hay en las cuerdas mías!
Son aves mil, de un bosque habitadoras
Por la nieve in vernal entumecidas.
'
Alguna vez de príncipes ya muertoe
De la Musa Latina
Vi_enen á mí las almas, y ellas solas
Mis cuerdas pulsan y á cantar me obligan.
Pero es porque lamento que la Muerte
Acallara sus liras,
Y anhelo que sus himnos sonorosos •
En mis cuerdas encuentren otra vida.
Y así canta Catulo sus amores
Su amarga hiel destila '
Y m~ldice de Lesbia, de esa Lesbia
A quien él am6 tanto, la perfidia.
Y Horacio canta el vino y los placeres
Las gracias &lt;le Barina
'
Y entona con dulcísima tern~ra
Su diálogo de amor de Horacio y Lidia.
Y así Virgili~, o_cioso bajo una baya,
Del Mmcio á las orillas
Con su zampoña pastoril celebra
Del predio readquirido las delicias.
Mas de esos cantos, apagados ecos
. . Son los que en mi arpa vibran;
E imitar nunca pueden la belleza
De aquella incomparable poesía.
DAMAS MEXICANAS.-Srita. Maria de la Encarnación Espinosa, (de Orizaba).
c_uarta de espesor. Verá usted qué verde tan dehcado el de los praditos, qué de agua cristalina
en las fuentes; Y por los setos, cuánta rosa sil\Testr~, q~e han dado nombre al Valle. ¡Y las alde_amtas. ¡El día que se cuelgan los aretes de
fihgrana y se. atan el &lt;dengue&gt; con las cintas de
seda! No sé si ellas son realmente tan guapas ó
es que las hermosea la naturaleza, que lo embe·
llece todo.
El moz_o guardó silencio, con el ceño fruncido
y una chispa de descontento en las negras pupilas; y de pronto, mirándome fríamente murmuró:
'
-:JLa_ Naturaleza! Para mí no hay cosa más
antipática.
.
La extrañeza me impidió ba.sta protestar. Me
quedé turulato, como solemos quedarnos cuando
~fmos una her:egía muy gorda, algo que echa por
t1e;ra afirmaciones que creemos indiscutibles y
evid?ntes. El enfermo, sonriendo con sarcasmo
contrnuó:
'
- Ya ve usted si !1,e nacido en un Continente de
n~turaleza espléndida ... Supongo que por lo
mismo la ~etesto doble. Todo lo natural me pa•
rece estúpido, bueno &amp;ólo para la gente rutinaria ·
y mansa... Para los especieros, como decimos en
París .... ¡El agua!, ¡los bosques!, ¡los p1·ados!,

escandalizaba, y encantado de ello _ 1 b 11
no es lo natural, sino al contrario '1 0 t•i
1 ~zla
obra del· hombre, creación de s~ in r. ci9: •
emancipada del ciego instinto No me tedéh¡rlenci_a
·
1 J·
•
e racimo, smo e ~cor; no la tez virginal y lavad
agua. pura, smo la que ha curtido é imp
ª ~n0
el amor y adobado la perfumería· no e{~na
de mármol, sino la estatua de Car
. oque
rosa rústica de los setos sino la orqJídux' no la
truosa criada en estufa,·' no el ani·ma.l e'.1- ~ons•
· 1 ·
viviente
smo a sierpe de esmalte y pedrería ó 1 á" ,
que canta por el mecanismo La ob e P1 Jaro
bre civilizado va en sentido· contrari~ª
hNm·
tu raleza. La Naturaleza se acuesta te
ª anosotros tarde, haciendo de la noche dí P.rtnN Y
turaleza es sencilla, y nosotros somos c~' ªr a.dos; la Naturaleza no aspira sino á mp icala especie, y nosotr.os, ¡qué diablo! . .P¡8rpetu_ar
semos suprimir!
,si a pudié. Estas y otr_a~ teorías análogas desarrolló
1
tadamente m1 mterlocutor, mientras nos exaábamos al Valle de la Rosa ue
acE:rc ·
mos cuando el sol ascendí~ su z~~ft fi~_avi;tagancia de madreselvas, en ráfa
· iva r~arrancadas por el airecillo jugueft: de esencia
en el departamento· y en un prado d' penetraba
e un verde•
gay 1"dea1, una gran' vaca roja' acostad
a, pare-

!

l!

l

cascos de mi corcel de batalla han machacado más cráneos enemigos
que hebras de oro tenéis en vuestras blondas trenzas.
Guerrero y rudo soy, oídme.
.
Dadme vuestro amor, y en cambio seréis sefi_ora de cuantas tierras se
divisan desde el más alto pico de Sierra BermeJa; dadme vuestro a~or,
y en cambio alfombraré vuestra estancia con banderas enemigas;
dadme vuestro amor, y en cambio derribaré con mi lanza cien tronos
para hacer uno digno de vos.
-Esperad, esperad, valiente Don Gonzalo.

Atla&lt;:hés militares que concurrieron á. las pruebas.

-Riquezas poder y amores te brindan, mi hija querida; si los aceptas, sola, muy sola quedará tu madre, vieja y sola como la vieja torre
feudal de Aguilares.
.
Para ti tu madre anciana s6lo tiene cariño.
Alicia, mi hermosa hija, no te apartes de mí, yo te amo más que
el rico Don Nufio, más que el guerreador Don Gonzalo, más que el
buen trovador Fernán.

ce poco las pruebas del cañ6.n Bange de tiro lento y afuste rígido,
transfor~ado por el sefior Coronel Manuel Mon&lt;lrag6n en cafi6n de
tiro rápido y afuste defor~able.
..
***
A las experiencias estuvieron prese~tes los attacbés militares de las
··············· ············· ················
Legaciones de Inglaterra, Estados Umdos y otros países, así como al·······························
El ábrego gemía estrellándo:e
gunos oficiales del Ejército francés y multitud de particulares.
rn la cruz del camino; en la cruz
Al hacerse los primeros dispa•
que velaba el inacabable dolor de
ros la concurrencia qued6 soruna anciana.
pr;ndida al ver la inmovilidad
Sonriente de gozo, acompañandel montaje de la boca de fuego
do á una gran dama, pas6 ante la
y el perfecto funcionamiento de
cruz y alej6se el rico Don Nufio.
su mecanismo. Veintitrés dispa•
Refrenando el corcel, el Alférez
ros en un minuto, fueron sufide Don Gonzalo deposit6 al pie
cientes para demostrar el éxi':.o
de la cruz el último trofeo arranalcanzado por el inventor, y las
cado por su sefior al enemigo.
ventajas que para la artillería
Arrodillado ante la cruz el troofrece la nueva pieza.
Para que nuestros lectores se
vador Fernán, entonó una endeformen una idea de la importancha triste como el ¡ay! de un agocia que reviste la modificación
nizante, y, rompiendo las cuerdas
hecha á los cañones Bange de 80
de su lira, se march6 para nunca
milímetros, por el Coronel Monmás volver.
drag6n, diremos que en la :-1-ctuaSola, sola, velando día y nolidad esas piezas se consideran
che
sc,bre la tumba de su bija,
casi inútiles para el combate por
qued6
la anciana Condesa de los
ser ante todo, de tiro lento, y
Aguilares,
y cuando Fernán alequ~ transformándolas conforme
jábase,
la
infortunada
señora, soal diecanismo ideado por aquel
El Coron~l Mondrag6n explica"indo el mecanismo de la pieza.
llozando,
exclamó:
distinguido militar, pueden te-¡Alicia, mi hermosa hija, la muerte &lt;le mí te apart6; pide á la
nerse como unas de las más efi.caces y sencillas para el manejo. La transformaci6n, por otra parte, remuerte que me lleve pronto á ti; porque yo te amé y te amo más que el
rico Don Nufio, más que el guerreador Don Gonzalo, más que el buen
sulta muy poco costosa.
El Coronel Mondrag6n recibi6 numerosas felicitaciones por los britrovador Fernánl. ..
M. R. BLANCO.
llantes resultados obtenidos en las pruebas.

¿Serás tú acaso espíritu errabundo
De la Musa Latina
Y por eso pretendes tú de' mi arpa
Lai. notas arrancar hasta hoy cautivas?
¡Ah! si es así, ¡oh Musa inspiradora!
Sé tú la bien venida•
Haz el ~rpa vibrar y en hdnor tuyo
Desatara torrentes de armonía.
Mas ya lo ves; sus cuerdas están mudas·
Y aves entumecidas
'
Sus º?tas son; ~as hielan en sus nidos
Las meves del mvierno de mi vida.
JOAQUÍN D. CASA$ÚS,

Julio 30.

Decid una sola palabra, y un ejército de esclavos, negros eomo el
fondo del precipicio de Geb-Elvira, se pondrán á vuestras 6rdenes;
decidla, y de la Circasia y de la Armenia, doncellas vendrán á quemar
perfumes en vuestro camarín.
Amadme, noble Alicia, y en los treinta y dos remates de vuestra
condal corona engarzaré joyas tan valiosas que los soberanos más ricos envidiarán vuestra riqueza.
-Esperad, rico Don Nuño.

.,.

**
--Por vos, mi hermosa duefia, he vencido en cien combates, y los

Un disparo con el Bange reformado.

�Domingo 9 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
~L MUNDO ILUSTRADó

ccYo soy el «hanum,»
dichosa, dice cantando la
bella sierva; yo sor la
«vencedora de los corazones,» y el de mi Sef\or,
«el hermano del Sol,» lo
tengo á mis pies.
«Yo soy una de las cuatro «cadinns,» para. quienes el Gran Se,ñor guarda sus calientes besos y
su primer abrazo l;Uando
el sol deja de dorar los
ajimeces del Serrallo. Yo
tengo mi kio!'CO primoroso y mi corte de reina,
mis altos funcionarios,
mis eunucos negros, mis
esclavas blancas, mi carroza de oro, mi góndola
forrada de raso, y tengo
ccmi dinero de las pantuflas,» que es la renta de
una provincia del reino
inmenso de mi dueño y
siervo.
«Yo canto y él se conmueve; bailo y él se alegra; río y se desarruga
su frente, como el ceño
del cielo desaparece ante el rayo del sol; suspiro y entristece, lloro y
quiere morir.
«Mas, detrás de estos
muros altos y espléndidos que limitan mi reino, dejé un país vasto, y
en él un hogar pobre,
con dos ancianos que
acaso han muerto ya del
TIPOS NACIONALES.-India yaqul.
dolor de mi ausencia.
LIED
«Toma, Señor, los brocados con que me cubres, las joyas con que me adornas; y toma tu
carroza y tu g6ndola; y la corte con que me
I
honras, y las el&gt;clavas con que me sirves y el
La tez ruborosa
dinero
con que me envileces; toma tu co~az6n
y humildes los ojos,
con
que
°;le engañas, y déjame tan s6lo un par
mi amada son:íe, sonríe como ángel,
de
sandalias
cou que atravesar el desierto pay escucha á m1 lado mi canto amoroso.
ra ir á encontrar á mis padres y besar el 'sue-Oye, platero!
lo en que libre nací, pobre é inocente.»
Afila el cincel, y pronto
Eso canta la esclava hermosa, y una lágripara el dedo de mi novia
ma !&gt;rota de sus ojos grandes y negros.
hazme un anillo de oro.
Riquezas, honores, voluptuo~ molicie, nada llena el alma del esclli YO que no ha nacido
II
para ser!?, ¡El aire li_bre, el suelo propio, el te«Adi6s, mi adorado»
cho hum1lde1 pero sm guardas, el cuerpo fatime dijo llorando ......
gado, pero sm cadenas, el pensamiento rey, la
Qué triste es la ausencia! Qué tristes mis noches,
y en vano la espero, y e11 vano la llamo!
-Oh tapicero!
Para guardar su retrato
y las cartas que me escriba,
hazme una caja de raso.

conciencia soberana; y sobre la fn-nte tan ~Glo
la mirada de Diosl-N. BoLET PERAZA. ·

J:a canción dt las narantas.
Con los golosos labios, irritados
por el ardiente zumo, amada mía,
y á plena luz, atravesando huertos.
cantemos la canción de las naranjas!
Falsamente modestas, han ceñido
su roja piel con el rama.je obscuro,
como mejillas de mujer, brotando
de entre el desorden de cabellos negros
como roses en medio de las ruinas.
'
¡Son las bijas del Sol, las encargadas
de esparcir su alegría por el mundo!
-Muerde ésta, amada, con tus blancos dientes
y entorca las pupila11, recordando
la gloria de los árabes!-Sus fiestas
•
llenas de luz; los patios y las cañas,
los húmedos jardines y los bailos
desbordantes de vida, estremecidos
por el largo reír de las Sultanas
y el dulce suspirar di, las cautivas:
recuerda, amada mía, las Huríes
que están, como naranjas luminosas,
tentando el apetito de los buenos
en el gran paraíso de las almas!
¡Muerde, mujer traviesa., el fruto ardiente
y que el zumo abundante, al escaparse
por el labio entreabierto, corra en hilos
por tu sedosa piel, y cuello y manos
huelan como naranjas al besarte!
-Así resbala el agua entre los labios
abiertos de las piedras; así el Día,
como triunfante risa, se desprende
de la siniestra. boca de la Noche,
cu'!-ndo sus labios gigantescos-cielo
y tierra-se entreabren. ¡ ~Iuerde, amiga!
¡muerde los frutos de color de fuego
y sorbe ufana el abundante zumo!
iL~s lluvias _tristes, las neblinas densas,
las meves del 10vlerno se detienen
ante el azul país de lus naranjas!
Triunfan las favoritas de la Vida
junto á la espuma de las playas rojas,
y el_pue~lo, recibiéndolas alegre,
las 1mag1na dones misteriosos
que cultivan las macos de las hadas
para bien de los dioses. - Y al gustarlas
las niñas atrevidas, á su b;1mauo
cuenten la historia. de las tres menudas
naranjas del Amor! ¡Muerde, adoro.da!
¡Muet·de los frutos del amor, que tienen
la corteza de fuego y Ia piel suave
como un ala de blanca mariposa!
¡;\luerde, esperando el triunfo del Verano
los deliciosos frutos del Invierno!
'
. Sí, cuando todo pase, en los lejanos
tiempos de la vejez contempla.ti va,
cuando á la cumbre de los montes llegues
donde todv son témpanos y rocas
todavía con gusto las causadas '
pupilas volve1·ás bada los valles·
todavía los frutos encarnados '
como labios alegres, desde lejos
te dirán malicio~as expresioues-'
y con ri,a. ~enévola~ya u.ocian~,
ya. flur medio ca.ida. eu lo infinitobendecirás tu juventud de amores!
-!\quel uiul país de las naranjas.
E.

III
Mi alma solloza,
mi vida es martirio ......
¡Qué triste que canta la brisa de invierno!
¡Qu6 triste mi alma se muere de olvido!
-Sepulturero!
Mi ataúd está ya listo ......
hazme una huei;a muy honda,
que quiero dormir tranquilo!
ISMAEL ENRIQUE ARCINIEGAS.

€1 canto dt la tsdaoa.
Sentada sobre sus muelles cojines, los pies
desnudos y ungidos con oliente sándalo; el pebetero exhalando vahos de resinaR que eu,briagan con su aroma; el arpa apoyada en el hombro, los dedos prestos á herir las cuerdas así
está la bella esclava, así se prepara á cantar el
triste salmo de su servidumbre, que el señor
hastiado y desdefioso, escuchará somnolient¿
allá en su diván riquísimo.
NUESTRO PAIS.-Plaza de la Constltun!On
~
en Sayula, (Jalisco).

MARQUINA.

Bellas A rtes.-1D ILIO ORIENTAL

Domingo 9 de Agosto de 1903.

�CONflDfNCIAS

EL
Jlño X-tomo n- núm. 1

Mu Npo ILUSTRAD o
mextco, Jlgosto 16 dt 19oi.

Gerente: LUI&amp; Rt Yl&amp; &amp;PINDOLA

Director: LIC. RAFAIL R fl't&amp; &amp;PINDOU.

son difíciles de diagnosticar en sus principios.
Comunes á estas enfermedades son una variedad ele síntomas molestos que seguramente habr/í. usted sentido alguna vez 6 cuando
menos en parte.
El imi-omnio, la jaquecas frecuentes, los puntos negros que flotan ante la vista, la inapetencia, sensación ele pesadez y malestar al levantarse, torpeza en los movimientos, sueño ó pereza inmotivados mal humor, desarreglo en las digestestiones, falta ó pérdida de la me,
moria, imposibilidad para dedicarse á los asuntos que requieren intervención de la inteligencia, dolores vagos sin cama aparente, debilitamiento ó pérdida de las funciones sexuales, etc.
To&lt;lo este cuadro de síntomas, unidos á otros muchos que sería largo enumerar, puede decirse que forman el cuadro clínico de la mayor parte &lt;le las enfermedadrs consuntivas, sumamente extendidas y tanto más graves, cuanto que con su insidioso principio, pasan en
la mayoría ele los casos inadvertidos y sólo manifiestan sus perniciosos efectos, cuando han hecho progresos formidables que si no impo•
sible es muy difícil detener.
Probablemente usted habrá sentido algunos de estos achaques á los que quizá no habrá dado importancia, pues en algunos casos 18
Naturaleza triunfa y la huella que dejan es tan lijera que nadie se preocupa por sus resultados.
Convendrá usted, pues esto es indudable, que repetidos estos desequilibrios orgánicos, poco á poco minan su salud, y cuando usted
justamente alarmado desea recobrar esa salud, ó no puede conseguirlo, ó si llega á lograrlo, es solamente á costa de grandes y laboriosos
sacrificios.
Si al primer achaque, á la primera molestia, ustt&gt;d, como hombre pensador se preocupa de su estado y desea verse libre de funestas consecuencias, recuerde lo que á eate respecto dicen los médicos más afamados. Tome sin pérdida de tiempo el

Wino 6e dan Sermá/J
D e l Doctor

LATOUR BA UMETZ,
que sin molestia de !lingún género, devolverá á su organismo :el completo vigor y la plena salud que había perdido.
Teniendo fácil remedio todos los males que forman el principio ele las variadas enferdades á que está sujeta la Naturaleza humana,
en lamano ele usted está el arma que debe servir para combatirlas; cúlpese á sí mismo si no aprovecha la oportunidad de hacerlo.
Xo siendo el

Vino de S a n Ger01án
una prepanción empírica, sino que: está ajustada á los más rigurosos principios de la ciencia y que ha sido no solamente aprobada sino
prescrita por los más eminentes y conocidos médicos, puede u!:ted tamarla sin temor, recomendarla á s11s amigos, darla, á su familia
con absoluta confianza dvnde quiera que haya un dolor que aliviar ó una enfermeelad que combatir.

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Idea. e■ 11 capital $1. 15

LA CORONACIÓN DE PÍO X.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>CONflDfNCIAS

EL
Jlño X-tomo n- núm. 1

Mu Npo ILUSTRAD o
mextco, Jlgosto 16 dt 19oi.

Gerente: LUI&amp; Rt Yl&amp; &amp;PINDOLA

Director: LIC. RAFAIL R fl't&amp; &amp;PINDOU.

son difíciles de diagnosticar en sus principios.
Comunes á estas enfermedades son una variedad ele síntomas molestos que seguramente habr/í. usted sentido alguna vez 6 cuando
menos en parte.
El imi-omnio, la jaquecas frecuentes, los puntos negros que flotan ante la vista, la inapetencia, sensación ele pesadez y malestar al levantarse, torpeza en los movimientos, sueño ó pereza inmotivados mal humor, desarreglo en las digestestiones, falta ó pérdida de la me,
moria, imposibilidad para dedicarse á los asuntos que requieren intervención de la inteligencia, dolores vagos sin cama aparente, debilitamiento ó pérdida de las funciones sexuales, etc.
To&lt;lo este cuadro de síntomas, unidos á otros muchos que sería largo enumerar, puede decirse que forman el cuadro clínico de la mayor parte &lt;le las enfermedadrs consuntivas, sumamente extendidas y tanto más graves, cuanto que con su insidioso principio, pasan en
la mayoría ele los casos inadvertidos y sólo manifiestan sus perniciosos efectos, cuando han hecho progresos formidables que si no impo•
sible es muy difícil detener.
Probablemente usted habrá sentido algunos de estos achaques á los que quizá no habrá dado importancia, pues en algunos casos 18
Naturaleza triunfa y la huella que dejan es tan lijera que nadie se preocupa por sus resultados.
Convendrá usted, pues esto es indudable, que repetidos estos desequilibrios orgánicos, poco á poco minan su salud, y cuando usted
justamente alarmado desea recobrar esa salud, ó no puede conseguirlo, ó si llega á lograrlo, es solamente á costa de grandes y laboriosos
sacrificios.
Si al primer achaque, á la primera molestia, ustt&gt;d, como hombre pensador se preocupa de su estado y desea verse libre de funestas consecuencias, recuerde lo que á eate respecto dicen los médicos más afamados. Tome sin pérdida de tiempo el

Wino 6e dan Sermá/J
D e l Doctor

LATOUR BA UMETZ,
que sin molestia de !lingún género, devolverá á su organismo :el completo vigor y la plena salud que había perdido.
Teniendo fácil remedio todos los males que forman el principio ele las variadas enferdades á que está sujeta la Naturaleza humana,
en lamano ele usted está el arma que debe servir para combatirlas; cúlpese á sí mismo si no aprovecha la oportunidad de hacerlo.
Xo siendo el

Vino de S a n Ger01án
una prepanción empírica, sino que: está ajustada á los más rigurosos principios de la ciencia y que ha sido no solamente aprobada sino
prescrita por los más eminentes y conocidos médicos, puede u!:ted tamarla sin temor, recomendarla á s11s amigos, darla, á su familia
con absoluta confianza dvnde quiera que haya un dolor que aliviar ó una enfermeelad que combatir.

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LA CORONACIÓN DE PÍO X.

�t&gt;omlngo 16 de Agosto de 1908.

Una lección de moral.
(Véase el artículo "Las matanzas de fru.iles. ")

No bien mi abuelo «tuv•&gt; viento,• como dicen los franceses, de que había «dos ?olgados»
en la Plaza de Armas, debe haberse dicho: «ésta es la mía,» y tomándonos de la ~ano~ Carlos mi hermano y á mí, nos cond UJO al pie del
patíbulo para darnos una lección «objetiva• de·
moral.
Es sorprendente que en aquell_n ~poca, ya
remota, en la que ni Pestalozz1 m Froébel
eran conocidos entre noi:otros y en que las reformas pedegógicas no eran ni s~spechadas en
México, se aplicaran ya las lecc10nes de cosas
á la educación moral.
En efecto, cada vez que había fusilado, y
nada más frecuente que el que lo hubiera, los
padres y tutores madrugaban y hacían madrugará sus hijos ó pupilos, para llevarlos á
presenciar la ejecución, hacerles palpará d_ónde conducen el vicio y el crimen! y demo_strarles prácticamente que por descuidar el silabario ó el catecismo, puede llegar un hom b1 e á
la deshonra y á la muerte.
.
En aquella sazón, tenía yo un miedo cerval
á los muertos, y los espectúc~los cr~entos 1!1ª
horripilaban y causaban vértigos. ~ien hubiera querido quedarme en casa y deJ&amp;r en paz
los restos de los que fueron; pero ~i abuelo
no cej6, y hube de acompañar\?, páhd~ y trémulo como si me fueran también á fusilar.
Ll~gamos. No olvidaré jamás aquel espectáculo. Los bandoleros pendían de dos de los
faroles de la plaza, frente á Pal_acio. ¡Qué Cf!-•
belleras hirrntasl ¡Qué barbas incultas, crecidas y ralas! Un lodo sanguinolento manchaba sus caras y sus ropa!!; en las blusas roj_as se
dibujaban y destacaban coágulos renegridos.
Colgados de las arcas, con ~nas cuerd~s, sus
cabezas pendían como abatidas y med1ta1:&gt;undas y sus ojos entreabiertos parecían mirarnos al soslayo. De tiempo en tiempo, por entre aquel •aguacero de m~chas» y «de ~ilachas,•
que diría Guillermo Prieto, se deslizaba por
una hebra de harapo ó un hilo de cabellera ó
de barba, una gota de sangre, rubí en el basurero, y caía al suelo.
Yo no tenia para aquel espectáculo más que
estupor y náusea, y no pod~a des~i9:r los ojos
de tanta miseria y de tanta 1gnommia. Por la
primera vez de mi vida la mu~rte _se me ofrecía en cínica y triunfal apoteosis, ~mta en sangre, erizada la melena de ~umé~1de y alzando en alto un padr6n de informa: «¡Por ladrónh
Mi abuelo hablaba entre tanto. Yo casi no
oía de su discurso más que palabras sueltas:
virtud 1 trabajo honor ....... Era la lecci6n de
moral dada al ~ído, con voz anegada en lágrimas é impregnada de profunda y sincera ero?·
ción. Poco á poco, y arre~atado por s~ propia
elocuencia, la voz de mi abuelo se hizo más
vibrante se form6 un corro al rededor nuestro cirdulo atento, curioso y creciente, que
no~ estrechaba y oprimía, para ver lo quepasaba y oír lo que se decía, y la ~\ática s~ ~onvirtió en disertación. Papá Pepito se dmgía
ya al pueblo le predicaba virtud y honor; confiaba en que: como se había ya dicho antes
y había de décirse después, la sangre de aquellos bandoleros sería la última que se derramara por la odiosa causa del crimen, y_creía
ver al México de mafiana pr6spero y fehz por
el trabajo honesto, gracias á aquellos terribles,
pero necesarios escarmientos.
En ese momento sinti6 que le sacaban el reloj. Con un movi~iento súbito, ~e apoderó de
la mano que le registraba el bobillo, el ratero
quiso desasirse sin logra~lo; ~ma breye lucha
seguida de la completa victoria de mi abuelo,
nos dejó en el centro de un clar? de la multitud antes apiñada y atenta. Mi abuelo tenía
sujeto de la mano á un joven, casi un adolescente, vestido de camisa y calzón de manta,
chilapefio y calzado con huaraches.
La peroraci6n se enderez6 entonces al ratero:
-¿C6mo, ¡infeliz!, ante estos cadá!eres,
frente á esta picota, cuando corre ante ti san-

EL MUNDO ILUSTRADO.

gre de ladrones, y la infamia de su crimen.horroriza á todas estas gentes honradas; mie~tras los padres de familia traen aq;ií á sus hijos para que vean palpablemente a dónde los
podrá conducir la mala conducta; cuando estás seguro de que mofiana tu cadáver vendrá
á substituirá alguno de éstos, todavía teatre·
ves á robar?
-«¡Pa que viasté, sifior, lo que nos cuesta!n
-dijo el ratero, y aprovechando el est~por de
mi abuelo ante su cinismo,_ logró d~esas1rse, ~?
abri6 pnso á través de la gente y ctesaparec10
por entre las cureñas y cajuelas de una batería tendida junto á Palacio.

***

Años después, he reflexionado e~ aquel_ suce.so. Dos escarmientos bastaron á 1m pedir el
saqueo y el incendio de la ciudad; pe:o el raterismo no resintió poco ni mucho la influencia de aquellas ejecuciones sumarias y sin form11. &lt;le proceso. Miles de hechos más ó menos
análo~os, han venido después á probarme que
más puede el rigor contra los crímenes que sugiere la violencia, que sobre los que consuma
la habilidad· que la sociedad está mejor armada contra el bandido, que contra el ratero ó el
estafador, y que vence mí1s fácilmente á Muzzolino que á «Chucho el Roto ...
DR. M. FLORES.

ENCUENTRO DE GA.TOS
Un gato amarillo y blanco, recostado á la
orilla de un elevado techo. Xo duerme ni tampoco tiene intención de dormir. Obedeciendo
á los instintos contemplativos de su raza, está
ahí para sofiar, observando al_ mism~ tie1;JlPº
las lejanías circundantes. De improviso: Junto al ángulo de una pared vecina aparecen dos
orejas saliendo detrás de una chimenea, dos
ojos e~boscados, una cabeza de ademán resuelto: otro gato!
Negro enteramente y silencioso, con precauciones de apache, al descubrir al primero,
vuelto de e!lpaldas, se detiene un momento
para reflexionar; después, por una serie de
contramarchas muy estudiadas, poco á poco ·
avanza sus patas sedosas.
El soñador, sin embargo, siente la aproximaci6n del visitante y vuelve bruscamente la
cara: orejas bajadas al momento, ligero mohín en los labios, imperceptible movimiento
de las garrae dentro de su estuche aterciopelado.
Con una calma en extremo afectada y alto
el lomo, el recién llegado se aproxima mientras que el primer ocupante, sin moverse, lo
foca con el fuego de sus ojos verdes.
Es evidente que ya se conocen un poco y
se tienen cierta estimaci6n; sin eso, el duelo
sería inevitable.
Con sus mismos sesgos y altos prolongados
llega el gato negro, al fin, y deteniéndose á
dos pasos del amarillo, siéntase erguido un
momento mirando al cielo, como diciendo:
«Ya ves que mis intenciones son pacíficas;
vengo yo también para admirar este hermoso
panorama.»
Entonces el otro vuelve la mirada, ya tranquila, hacia los lejanos horizontes, en señal de
que ha comprendido y no siente desconfianza
alguna; al ver este ademán el gato negro, se
echa á su vez, pero 1con qué acompasada lentitud va doblando en varios tiempos y movimientos una por una sus patas sedosas! Algunas miradas cambiadas aún, medio cerrando
los ojos en forma de sonrisa amistosa. Y, en
fin, sellado el pacto de confianza, los dos, sin
ocuparse el uno &lt;lel otro, quedan absortos, en
una honda contemplación, en l\n largo ensuefio.
•
PIERRE Lo1'I.

=-=

LA MUERTE DEL PAPA
JI i,ropóslto 4t nutstros graba4os.
En el presente número completamos nuestra información relativa á la muerte del Pa¡&gt;1
Le6n XIII, dan&lt;lo á conocer algunos grabadoe
-reproducidos de periódicos europeos-que
representan, entre otros asuntos, la confesi6n
del Sumo Pontífice y el aspecto de la Basílica
de San Pedro í1 la hora en que el público deefilaba frente á la capilla donde el cadáver estuvo expuesto.
A al~unos de nuestros lectores les habrá sorprendido, indudablemente, que mucho ante.
de que se recibieran en México aquellos peri6cos, hayamo'! publicado nosotros un grabado
en que aparecía el Camarlengo &lt;le la Sede dando fe del fallecimiento dPl Papa, y otro que
reproducía, tal como la describi6 el cable, la
escena de sus funerole8.
Esto que aparentemente no'I acusaría de
lig~rez~, tienf:, sin emhnrgo, su explicaci6n
muy clara: á nadie, por ejempl?-Yª sea fot6grafo ó d1bujante,-pudo perm1tírsele la entrada á la recámara de Le6n XIII, en los momentos en que Su Santidad se confesaba, ni
tampoco en el instante preciso en que Oreglia,
golpeando con el martillo de plata la frente
del Pontífice muerto, declaraba la vacancia de
la Sede Romana. La «Illui:tratión» francesa,
no obstante, ha ofrecido á sus lectores dos dibujos que reproducen aquellos actos solem•
nes.
¿Cómo ha si&lt;lo esto posible? Es claro que
para reconstruir ambas e!-cenas y ¡&gt;resentarlu
al público con el sello de verdad que puede
exigerse del periodismo moderno, el dibujante contó solamente con retrato2 y fotografías del Jugar, y con los datos que con respecto
á esas ceremonias, proporciona el conocimiento de costumbres Aeguidas de largos afi01
atrás. La composición del cuadro, mÍIB ó menos artística ó más ó menos llamativa, qued6
por completo á su arbitrio, y no por ser, en
parte, los trabajos de esa índole, producto
de la imaginación, dejará. de descubrirse en
ellos un fondo de verdad que interese al p6·
blico, siempre ávido de noticias y de il~stmciones oportunas. A mayor abundamiento,
diremos que entre los diversos dibujos relati•
vos á una misma escena y publicados por 101
mejores periódicos de Europa, no hay dos, de
distinta firma, acordes en los detalles; pues
mientras en «L'Illustration» aparece el Papa
tendido en una cama de latón en el momento
en que Oreglia declara que ha muerto el Pon•
tífice, en el «London News» ap~rece tendido
en la cama de madera que us6 siempre.
Siguiendo nosotros el procedimiento aceptado ya en todas partes por el público y que
siguen unos periódicos tan prestigiados como
son «L'Illustration• y el «London NewA,• noe
resolvimos, en obsequio de la op0rtunidad, A
publicar los ~rabados á que antes hicimos referencia, aprovechando para la ejecución de
los dibujos correepondientes, los retratos de
los cardenales y las fotografías del Vaticano
que erafi necesarias para reconstruir, conforme á las noticias ministradas por el cable, laa
escenas respectivas. Por lo que ve á los traj~
tuvimos á la mano las obras que los descnben y presentan con más fidelidad.
. .
El éxito que hemos alcanzado nos i~dica
que éste es el camino que debemos seguir, Y
así lo baremo!!: el público, en su mayoría,
acepta con gusto nue1&gt;tras ilustraciones, y tan·
to este semanario, como «El Imparcialn Y «El
Mund,&gt;,• han tenido que aumentar, en los úl•
timos días, su tiro ordinario.

***
En primera plana ofrecemos hoy un rlibujo
de la coronación del nuevo Papa, hecho según la información que contienen los cablegramas y conforme á los datos que acerca de
la ceremonia hemos recogido de fuentes muy
dignas de crédito.

Domingo 16 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

mutrtt dtl stñor tic. tancAsttr lonts.
En la ciudad de Cuernavaca, á donde había ido en busca de salud, falleció el domingo
anterior por la tarde, el sefior Lic. Don Alfonso LanCÍlster Jones, caballero muy conocido
en :México y generalmente estimado en los
círculos sociales y políticos.
El sefior Lic. Lancáster Jones, que durante
más de un año desempefió en Inglaterra el
cargo de Ministro Plenipotenciario de nuestro
país cerca del Gobierno de Eduardo VII; venía padeciendo, hace algún tiempo, una 8:f;c·
ci6n pulmonar. Para atender á ~u curacion,
po\icitó y obtuvo del sefior Presidente de la
República ser relevado de
su alto puesto, y despu~s
de una larga. travesía, que
mucho contribuyó á exacerbar sus males, vino á la
capital con el prop6sito de
dirigirse de aquí al punto
que los facultativos le señalaran como más á propósito
para su restablecimiento.
La enfermedad, por desgracia, había adquirido caracteres muy graves, y el
terrible desenlace sobrevino
á los pocos días. Los deudos del paciente, que se encontraban en México, fueron llamados á Cuerna.vaca
--donde se hallaba ya su
esposa,-y poco después ,de
su llegada, el señor Lancaster J ones entró en agonía,
muriendo á las dnco y cuarenta de la tarde.
En el Hotel de Cuernavaca donde residía e1 distinguid o jurisconsulto, se _improvisó una capilla ardiente, depositándose en ella el
cadáver durante algunas horas. El señor Gobernador
del Estado, Coronel Alarcón y otrcs funcionarios,
enviaron coronas, haciendo
presente á la familia del fi.
nado su condolencia por tan
sensible pérdida.
El cadáver del señor Lic.
Lancáster Jones fué embalftamado y traído á México,
para inhumarlo en el Panteón Francés. A los funerales concurrieron numerosas personas de representaci6n.

para que más fácil le sea evitar las persecuciones de sus enemigos. El equilibrio entre el
ataque y la defensa se ha roto. Es necesario
restablecerlo.
-¡C6mo!-exclnmé balbuceando,-¿en eso
estás pensando? ¿Y nosotros los hombres no
somos tus hijos predilectos?
Ella frunció un poco el entrecejo.
•--Todos los animales-dijo- rnn mis hijo3.
De todos me preocupo igualmente y á todos
por igual los extermino.
-Pe10 ...... el bien ...... la raz6n ...... la justicia ...... -murmuré.
-Esas son palabras humanas-repuso la
voz de hierro;-yo no conozco ni el bien ni el

EN HONOR DE PIO X
misa y "Te Deum,,

eatearal.

~Iuy justificado era el entusiasmo con que
los católicos esperaban la celebración de la
~füa que el Cabildo Eclesiáljtico clispu~o en
honor del Papa Pío X, pues pocas veces, como el domingo último, se habrá efectuado en
la Basílica una festividad mejor organizada y
más solemne.,
El templo, literalmente henchido por una
concurrencia en que '.le veían representadas
todas las clases sociales, lucía sus más ricos
adornos: grandes lienzos de
felpa roj!L, franjeados de oro,
que cubrían las columnas,
y multitud de luces distribuidas en los candiles de las
bóvedas, en el ciprés y en
los altares. Los candelabros, floreros y demás paramentos que decoraban estos
último~, ofrecían, en conjunto, un soberbio golpe de
vista.
A uno v otro lado de la
crujía, y 'cerca del ciprés,
se levantaron dos amplias
tribunas: una, destinada al
Cuerpo D~~lomático, y otro,
á las familias de los señores
11inistros y á las damas de
la mejor sociedad mexicana,
q~e habían ofrecido concurnr.
El señor Arzobispo .\larc6n se pr~sentó en Catedral
poco antes de la hora fijada.
para la ceremonia, y á las
nueve y media dió principio la ~füa, oficiando en
ella de pontifical el mismo
Prelado. Los señores Canónigos Herrera, .Jainaga, Cruz
y de los Cobos, asistieron al
oficiante.
La Misa cantada, que fué
la de Gounod, llamó verdaderamente la atenci611 del
público, pues tanto la orquesta como el coro, desempefiaron con mae:;tría los
hermosos, pero difíciles números que componen la obra.

Concluída la Misa, el señor Alarc6n entonó el «Te
Deum,» echándose entonces
á vuelo todas las campanas
del templo.
Entre la concurrencia,que
era numerosísima, se encontraban casi todos los miembros ,del Cuerpo Di ploroático y algunas damas de las
más distinguidas en los mejorPs· c!rculos rnciale.,;.

La Naturaleza
Entré en una inmensa sala subterránea de altas b6veda".
Todo ella estaba iluminada por un resplandor que
parecía surgir del suelo.
En el centro estabn. sentada una mujer de majestuoso aspecto, vestida de un
amplio traje verde.
Apoyaba en la mano su cabeza y parecía
meditar profundamente.
Comprendí que estaba ante la Naturaleza y
al punto nació en mi alma algo como un temor sagrado, ó reverencia silenciosa.
Acen¡uéme á la mujer sentada y, después
de saludarla ::on respeto, la dije:
-¡Oh madre común! ¿En que estás pensando? ¿Acaso en los futuros destinos de la
humanidad? ¿En las condiciones necesarias
para que alcance toda la perfección y dicha
posibles?
Lentamente volvió la mujer hacia mí sus
ojos sombríos, penetrantes y temibles; entreabriéronse sus labios, y oí su voz resonante, como de hierro que chocara con hierro.
-Pensando estoy en el modo de dar mayor
fuerza á los músculos de la pata de la pulga,

tn

Sr. Lic. D. Alfonso Lancaster Jones.
~al: _vuestra razón es _mi_ley. Y, ¿qué er¡ la
Justicia? Yo te dí m1 vida, yo te la quitaré
para dársela á otros seres, sean gusanos ú hombres, indistintamente. Tú, mientras no te llegue la hora, si~ue en la lucha, procura defenderte y no me importunes más.
, Quise replicar, pero toda la tierra en torno
fofo mugió sordamente; yo me estremecí de
espanto.
¡Entonces desperté!
IvAx TouRGUEXEFF.

.,11/ligida
¿Qué culpa tuve, si con ser tu amante
A la cita no fuí, tierno amor mío
'
Si la noche era obscura, intenso
frío
Y vino el suefio y me venció al instant~?
Si tuve culpa, vuelve á mí el semblante
Blando, amoroso; no con cefio impío
Mi voz dPsoigas, tú perdón ansío
Torna po_r mí, te seguiré anhelante ..... .
1Iira ~on qué an_siedad te espero y llamo;
Soy débil, POY muJer, no me acongojes·
Dímelo y presto volaré al reclamo.
'
¡No, de tu corazón ¡ay! no me arrojes!
Que con toda mi alma yo te amo
Y me duele en el alma que te enojes ..... .

¿¡

ENRIQUE FERNANDEZ GRANADOS.

�Domingo 16 de Agosto de 1903.
Domingo 16 de Agosto de 1903.

--

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO 11,USTRADO

Misa solemne en Ca.t-edra.1, en a.cclón de gracias Por la. elección de P'Io X.

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\ .1)~...:_....J.[.:;..::~=
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SaHda de la. concurrencia por la puerta. del Seminario.

(Fot. de "El Mundo nustraOo.")

�Domingo 16 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL liUNDO ILUSTRADO

POESfAS INDOSTÁNICAS
EL LOTO
El Loto, especie de gran J
asiático, es flor sagrada y sim
licaeotreegipcios é iodostáni
Ea Egipto, ea la religión de
mes, significaba iomortalid
adornaba. las estancias de
Dioses; en la Indio. se rep
á Lackmi, esposa de Krisna
nieado por trono el loto. Ap '
das al corazón las hvjas de J
curan las pasiones desgraciad

Loto, trono de dioses y de diosas,
mágica, suave y poderosa flor,
de encantadoras ninfas predilecta,
del Indostán flor6n.
¡Sálvame! En lo escondido de mi pecho
un veneno me mata roedor:
calma por tu virtud el fuego vivo
que arde en mi coraz6n.
En las fiestas de Krisna, en las que el pue
á la divinidad alza su voz,

vi... un extranjero tntre las verdes palmas,
más hermoso que el dios;
sí, más gentil que los divinos genios
que pululan de Brahama en la mansi6n.
Su, dulce acento penetr6 en mi alma
como flecha veloz.
En vano á todo sacerdote imploro:
no hallo filtro que alivie mi dolor;
en tus hojas, ¡oh Loto!, solamente
fundo mi salvación;
que ellas sean mi bálsamo suave ..... .
En su bajel el extranjero huy6 .... .
Devuélveme la paz .. porque me abraso:
porque muero de amor!
(Traducción de MARTl- MIQUEL.)

Para saber algo,
do. -GoETHE.

*
El honor es como la juventud, una vez
dido, no se halla más.-CAXTU.

El Camarlengo recita las preces de ritual ante la uro.a en que fueron depositadas las vfsceras de León XIII, después de embalsamado el cadáver.

.

Domingo 16 de .Agosto de 1903.

�MISA SOLifimrt n:nttTkii!ÍAL EN ACCION DF, GRACIAS POR LA ELECC[O. E Pro

X .-ASPECTO DEL CIPRÉS, DE LA CRUGÍA y DE LAS TRIBUNAS DE LCS INVITADCS.

�Domingo 16 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

EL RAYO
Madre haraposa: tú que á las puertas
vas con las manos siempre tendidas
y hallas las bolsas siempre desierta~
y las conciencias siempre dormidas;
tú que en la alforja de tu miseria
vas recogiendo los desperdicios,
que en el naufragio de cada feria
sobre las playas echan los vicios;
tú eres la hija del que en la guerra
se armó soldado, vibró su acero, ·
rodó en las luchas; se hundió en la tierra...
¡y hoy nadie sabe si fué guerrero!
Tú eres la hermana del que en los dientes
del engranaje cayera un día:
las ruedas fueron indiferentes·
pero los hombres más todavía'!

Domingo 16 de Agosto de 1903.

Tú eres la viuda del que al abrigo
del Sol, muriera sobre el a;ado:
hoy todos comen pan de su trigo·
tú no lo comes ... ¡y él lo ha sembrado!
Tú eres la hija, tú eres la hermana
tú eres la viuda, siempre en trabajo·'
tú eres la madre que hará mañana '
una bandera de cada andrajo!
En las entrañas, como un consuelo
guardas un hijo del ?1uerto esposo ....'..
Nube de harapos: prensa en el cielo·
pero en el cielo más tempestuoso! '
No será tu hijo tieruo querube
copa de mieles, ni flor de mayo ..'....
Madre haraposa: tú eres la nube· ·
¡y en las entrañas tienes el rayot'
JOSÉ SANTOS CHOCANO.

1901

I
Media noche de poi· filo
y en calleja solitaria,
recatado entre las sombras
como siniestro fantasma,
por la cólera turbado
está don Luis de Moneada,
que le han robado la honra
y quiere tomar venganza.
Y ha de tomarla cumplida,
y completa ha de tomarla.
que ¡por Cristo! que otra igual
el rey mismo no tomara.
No en vano su pecho alienta;
no en vano de alta prosapia
es don Luis vástago altivo,
y tal dice su ar•ogaocia;
no en vano ganó laureles
en Portugal y en Italia,
y conservó de su abuelo
blasón, empresa v espada.
Cuando de la vil deshonra
cae en el rostro la maucha.,
y quieu la lleva no siente
que sus iras se uesatan
como el huracán bravío,
como tempestad que estalla,
como el trueno que retumba
en llanuras y montañas,
no merece, por menguado,
el hono1· de la. venganza,
y el deshonor le mancilla
y la deshonra le infama;
pues ta.oto el tRmor le ofuRca
que olvida qu~ tales manchas
sólo el ace1·u las borra,
sólo con sangre se lavan.
Por eso entre las tioieblas,misteriosas enlutadas
que si al traidor dan ayuda
Je traicionan por la espalda,como so111bra ¡.n1.vo1·usa,
como siniest,·o fanta,ma,
en el corazón ¡.a·entlidas
de tal afrenta I as 11 amas,
reprimiendo su coraje
y conteniendo la saña,
por la cólera turbado
está don Luis de Moneada.
Y habrá de quedar memoria
en la. gente castellana
de cómo lava su afrenta
quien tuvo en tahto su foma.

Sr. General Francisco O. Arce.

N ECROLOGIA
El lunes por la tarde murió en México el
señor General Don Francisco O. Arce.
La muerte del se:fi.or General Arce ha sido
mny sentida en los círculos r..lilitares, pues
aparte ~e que el ~nado era uno de los jefes
más antiguos del EJército, contaba en su abono con antecedentes muy honrosos.
Comenzó su carrera por los años de 1845 {i.
1846, concurriendo, como cabo, á la batalla
de Churubusco. Al iniciarse la guerra de la
Reforma y de la Intervención, el General Arce se mostró un partidario decidido de las intituciones liberales, luchando al lado de Como~fort contra los franceses, en calidad de
Teniente Coronel. Estuvo, después, en la batalla de San Lorenzo y en muchos de los innu!I}erables hecho~ de armas que, á partir de
esa epoca, se sucedieron ein interrupción. hasta 1867. En este afio, el señor General asistió
como Jefe de la 2~ División del Norte al sitio
y toma de Que.rétaro, que determinó la caída
del llamado Imperio y el triunfo definitivo
de la República.
Restablecida ésta, el señor General Arce fué
sucesivamente, Comandante de la J:-laza Go~
~ernador de Sinaloa y de Guerrero, Diputado y
Senador al Congreso de la Unión en diversos
perí?dos. Al mori¡, desernpeñ_ab~ el cargo de
Pr_e~1dente de la 2. Sala del Tribunal Superior
M1htar.
A los funerales, que se efectuaron el miérco,
les con los honores de ordenanza, concurrier?,n la mayo~ p3:rte de los jefes de alta graduac1on en el EJérc1to y muchos particulares.

II

Por buena que sea la cabeza, no puede casi
nada contra el corazón. - ScuDERY.

¡Las doce! Sonó la hora.
¡Uuál se despierta la rabia
y cuál \"acilan los celos
entre dudas y esperanzas!
Por fin llegó; qut: si el toque
de la sonora campana
con su lúgubre tañido
no le dP.spertara el alma,
que estaba soñando sueño

*
. Las pasiones son los únicos oradores que
siempre persuaden.-LA RocnEFOUCAULD.

*
Si el talento es una piedra preciosa el tacto
es la montura.
ESTUDIO FOTOGRAFICO

(Mora.)

de horripilantes patrañas
¡por el Cielo y por la Virgen!
juraría el de Moneada.
En la torcida calleja
una sombra se adelanta
que arrimándose á los muros
caurelosa se recata.
Ya se acerca sigilosa,
y, aunque lentas las pisadas,
en las baldosas resuenan
más distintas y más claras.
Ya se adivina el embozo
al fulgor de pobre lámpara
que enciende piadosa mano
para cumplir una manda.
¡Con que es cierta. su deshonra!
¡Cierto que Beatriz le engaña!
El rondador se detiene ....
y está en la reja una dama..
¡Es ella! ¡Viven los cielos!
¡El único amor de su alma!
¡El amor de sus amores!
¿Ella? ¡Beatriz! ¡Ira y rabia!
¡Ah! No mintió quien le diJo:«Conde: celad vuestra casa,
&lt;que el honor alguien os roba
cde noche por la ventana.
«Y es oprobio y es vergüenza
«Pn tal hembra tal infamia,
&lt;y es villano quien la sufre
&lt;si no busca. la cobranza.&gt;

III
-Perdonad, ~eñora. mía,
si más rápido que el viento
y en alas de mi alPgría
no he venido .... Que lo siento
en el alma juraría.
-Si sois puntual á la cita,
por qué mP habláis de perdón?
¿Perdóo·t Quien le solicita
de tal manera acredita
que está muy puesto en razón.
- ¡Qué mucho si en raudo vuelo
teoctió sus alas mi endecha!
-¡Qué mucho si amor acecha
y pertinaz en su anhelo
me atravesó con su flecb a!
-Amando el hombre procura
unir la dicha. y la suerte ....
-Y en su delirio no· advierte
que si el amor es locura
Je lleva á encontrar la. muerte.
-Esclavo soy del Amor,
y Amor, señora. es abeja
que al volar de flor en flor,
en una sola se dej a
la vida con el honor.
- Sois galán ....
-¿Y quién, señora,
~ i acertó á ,·eros la c¡¡rr, , -

que es envidia de la Aurora,- ,
al hablaros no os hablara
como estoy hablando ahora?
-¡Ay, Diego! Que e~toy dormida
al oíros me pal'ece ....
Si fuese pasión mentida
la que en nuestro pecho crece,
no me robara la vida.
-¿,La vida:' ¡Plácido sueño
que, al són de música suave,
basta. nosotros risueño
llega de Amor en la nave
como buscando á su duPñol
¿.No supisteis de una flor
que, al despuntar la mañana,
rompió en pétalos de grana
la cárcel de su rubor?
¿Y nunca triste rumor
de alguna canción lejana
us contó, por la ventana,
pesares de un trovador'? f
¿,Jamás, delirante y loca,
tocó en ardiente embeleso
una boca vuestra. boca?
-Awor en las redes preso
ile otro amor que amor invoca
es flor y es canto y es beso!
¿.No supisteis de una estrella
prendada de un ruiseñor,
qne en los sauces del alcor
noche á noche se querella?
-¿,Y vos no sabéis si ella,
temerosa del azor,
tiembla mirando al cantor
cuando se avecina á vella?
-¡Va.no afán!
-¡Triste querella!
- ¡Una. historia de dolor
tao sentida como bella!
-Un cuento de trovador:
POR EL BRILLO DE UN A ESTRELf,A
GERIFALTE Y RUISE~OR.

-¡Cuánto vuestra voz conmueve!
-¡Atrás, villano y alt"ve
que así en la nocturna calma ....
-Fueg&lt;&gt; de Dios! Quién se atreve':
- ¡Sálvanos, Virgen del alma!
-;.Quién sois vos'?-el uno dice;
-Vos quién sois:'-el otro clama;
- ¡Diego Núijez de A lbornoz!
-El Conde Luis de Moneada.
Paso á paso y en silencio
apareados avanzan,
se detienen freute a l Cristo
y se miran cara á. cara.
A combatir se aperciben,
tiran sombreros y capas,
y las manos de ira trémulas
requieren fuerza y espada.
Ya con la vista se miden,
calcu lando la distaod11;
ya con rPcelo se acercan,
ya cnutt-losus se ut .can.

¡Cómo brillan los estoques!
¡Cómo se cruzan y enlazan
á los fulgores rojizos
de la mortecina lámpara!
Trémula chisporrotea.
del farolillo la llama,
y es muy o,cura la noche
y la claridad escasa.
Y los rivales no ceden;
en las tinieblas batallan;
entre la sombra se buscan,
y de la soml:&gt;ra se amparan.
Redoblan vigor y brío,
ebrios de cólera y rabia,
y son dos tig1·es que luchan,
y son dos hombres que matan.
Mano firme, mano artera,
esquiva un bote con waña,
y mortífera se hunde
basta la cruz una espada.
Un cuerpo que se desploma,
una vida que se apaga,
y unos pasos que de prisa
se alej!ln .... y luego . . .. nada!
IV
Llena de horrible congoja,
presa de mortales ansias,
por saber quién era el muerto
agual'Cló Beatriz el alba.
¡Qué tarde que llega el día!
¡Las horas qué leo tas pasan
cuando las cuenta entre dutlas
poi· sus temores el alma!
Alzó un cadáver la ronda,
llevóle envuelto en la capa,
y recogieron del sitio
un srmbre1·0 y una espada.
Del farolilo apagó~e
trémula y roja la llama,
y al fin,-consuelo dt:l tristevino la luz dese ada.

Beatriz partióse de Burgos,
y don Luis partióse á Italia,
ella buscando retiro,
el Conde buscando hazañas.
Pero en Burgos y en Toledo
y en la torre de Moceada,
donde con tocas de vmda
cuhre su afrenta la clama,
se.ben que el Conde ofendido
tomó de su honor venganza,
y logróla muy completa,
muy á tiempo y muy callada;
que la deshonra sabida
ni es vergüenza ni es infamia,
si la castiga el a ce1·0
y si co n sangre se Java.
MIGUEL HERNÁNDEZ -TÁUREGUI

Ja.lapa.-1903.

�Domingo 16 de Agosto de 1903.
EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 16 de ,\¡;osto de

El, MUNDO ILUSTRADO
l(l•):!_

cial, conocido dd uno al otro extremo de la
República, por &lt;lon&lt;le viajaba coni,;tantemente
llevando á cabo, y casi :-iempre con li!lonje~
éxito, infinidad de transacciones comercialeti,
Penlía!le yerdaderamente contento¡ el apeti:o
E n la Catedral de Puebla.
110 faltaba, ni los buenos plato!l, ni el buen
humor; bebíamos fuerte, y la charla no cesaba
Publica.mm; en el nre,;ente número 1!0s fo.
un punto.
tografías de la l'att•1!ral de Puebla, que repreCuando los mozos servían el caf(·, J&lt;:nrique
s1·11tan el inte1ior dl'l temple,, decorado parn
San Román, que tenía la peculiaridad &lt;le no
la,; honraR fúnebres allí celebradas en memoser oportuno jamás, pregunt6 de improviso á
ria tie León XIII, y el túmulo que conforme
Pablo:
al ritual, se levant6 con n;te motivo en la na•
-Y has pensado en que tu futura se avenve &lt;lel centro.
drá fácilmente á seguir la misma vicia errante
Las honra,1, {t juzgar por lo que acerca de
que tú?
l'\las han dicho los periódicos de información,
-Seguramente que no-respondió el int.erpelado,-esto sería un absurdo.
-¡Psé!-afiadió Enrique.-Cuda uno obra
tl su manera. Sin embargo....... ¡En fin!. .... .
Nadie de los amigos de Pablo atrevi6se á
&lt;lemandar la explicaci6n de aquellas vagas
frases; temíamos, y con raz6n, que viniese á
enfriar nuestros momentos de gozo¡ pero la
impaciencia de Yélez asom6; quiso saber el
significado ele aquel enigma, é insistió con Enrique pam que éste &lt;liese término á i;u pensamiento.
-Xo, no es nada; un recuerdo que me vino á las mientes. Hi ustedes quieren, lo referiré, pero ........ .
Y como Pablo se empefiara en ello, San
Román prorrumpió, después de breves instantes de silencio:
-El hombre que figura en mi relato, existi6 y se extingui6 sin dejar huella ele su paso
por el mundo. Acompañado siempre y t utoreado, dig;ámoslo así, por nuestro común enemigo el Fra.caso, la cadena de años que arras•
tró sobre la tierra form6 un cúmulo inmenso
de desgracias y sufrimientos, sin que la Dicha
asomara m 'ls que por fugaces destellos, que
sólo s.,rvían para h:1cerle ver más espantosa
hi profunda ol&gt;scuridad de su destino.
Se contemplaba solo, amargamente solo, á
la edad en que el hombre achacoso, enfermo,
siente como el viejo tronco la imprescindible
necesidad Je un apoyo, &lt;le algo qUt. alegre la
tristeza del ocaso.
Acordábru;e de haber sido feliz. E-ste tiem•
po existió en verdad, pero muy breve, y de
ello tenía de vez en cuando sus visiones con•
fusas, especie de alucinaciones momentáneas
que parecían vivificar por segundos aquel es•
píritu abatido, y que al borran,e dejaban algo
como la influencia física de un &lt;lolor.
Y cuanJo aquellac; alucinaciones aparecían
en su cerebro, carcomido por el pesar y flagelado por el recuerdo, se podía verle dilatando
su,; ojos mortecinos, pugnando por retener
má.s tiempo aquella suerte de vaga somnolen•
cía que pasaba rápida, sin detener.,e y sin dejar tnÍl:! huella que la del pájaro en el viento.
Recordaba haber amado como se ama u na
sola vez en la vida., con ese amor que parece
llevar consigo el alma, aún después de eman·
cipach. de la materia. Aquello habla sucedido
en un tiempo en que su imaainación se roo·
vía ardientemente, haciéndole creer y esperar
en la felicidad completa de poseer para sí, y
para sí solamente, el cariíio de la mujer que
CATEDRAL DE PUEBLA.-El túmulo.
formaba su encanto.
(Fol. Bustamante.)
Duró esto un invierno justo. Caricias y suspiros cambiados en la honesta calma de un
hogar para los dos ...... Hallaba placer en pa·
resultaron muy ~olemnes, pues tanto el «Nocsear por los sitios frecuentados con su m ujer•
turno,» que se efectuó el día 4 por la tarde,
cita colgada á su brazo, 6 en pasar la velada
como la misa celebrnda al siguiente día, supeal dulce calor del nido instalado po1' él con
~os habíamos reunido aquell11. noche en un
raron en lucimiento ú lo 4ue era de espesus economías de campana. I~n ella había CÍ·
gabmete de uno de los mejores restaurants de
rarse.
la
ciud.ad,
á
previa
invitación
de
Pablo
Vélez
frado todas sus necesidades de afecto de pobre
El a&lt;lorno de la Catedral, severo á la vez que
un amigo nuestro que contraería. matrimoni~
abandonado, soñando en eternos días ele bien·
sencillo, consistía en gra n&lt;les ti ras de gasa que
estar que le hacían tornarse dulce y tímido
dos
dí~s
más
tarde
y
9ue.
~eseaba
despedirse
partían de la cúpula y &lt;le las bóve&lt;lai;, rematan•
de su Ylda de soltero, mv1tandonos á una cecomo un niño.
do en los muros, y en abullona&lt;los nE&gt;gros suna entre alegres camaradas.
Un día vino la orden de marcha. ¡Dosaf\08
jetos á los barandalet1 de la crujía y á los caCr~o '}t~e no pas:1bamos de ocho ó diez, toY medio combatiendo con los indios rebeldes!
piteles &lt;le las columnas, con grnn&lt;les lazos que
d0s, o &lt;·as1 todos, rle magnífico espíritu, formaA su regreso, un buen amigo di6le noticias
realzaban notablemente la belleza del conjunacerca de su mujercita. Después de vivir con
~la la '!1ayorí:i de hombres célibes, un tanto
to. El túmulo, instalado en el centro, fué el
JUP.rgmsta.'-, pero bueno!'! chicos en el fondo y
un viejo ricacho, ostentando carruajes y bri•
mismo que sirvió para las honras del Papa
ca.pa?es de reconocer que, á Yecei:i el matrillantes, había descendido á la pasi6n desen·
Uregorio XYI y consta de cuatro curr11os: el
momo et1, a.demás de higiénico y ~atura] un
frenada, muriendo más tarde.
primero, que rodea una barandilla, ¡.;ustentabuen generador de energías en ciertos c~racl&lt;~l había tenido una hija. Fué una niña que
ha una serie de lujosos ramilletes de metal y
teres.
le hacía olvidar casi sus anteriores sufrimien·
&lt;le gruesos cirios; el segundo, revestido de nePablo, que era un habilísimo agente comertos. Cuando la madre falt6 á sus debereR, la
gro y oro, lucía unos artísticos medallones con

POR LEÓN XIII

las armas &lt;lel Pontífice Leún XIII, y ;;ubre el
tercero, que afecta la forma de una pir~mide
truncada, se veían la figura ele la tinra y
las armas pontificales. El túmulo ostentaha, a1lemfü;;, dísticos y fra;;cs alusirns á la !'O·
lemnülad.
Por lo que hace al "Nocturno» y Íl la miKa,
tanto •n un:\ como en otra ceremonia ofició
el seilor Obi!&lt;po lh:irra, estan&lt;lo encomendado
el pa1wgírico &lt;le! Papa León ú los Canónigos
Don Florencio )[. Alnirez y Don Joaquín \'ur·
gas.
La concurrE&gt;ncia. fué numero!'a, y la parte
mufical &lt;le lo mús escogido.

F ernández.

***

todos los vientos, se acentuaba una nube de
había dejado á cargo de unos vecinos compa•
tristeza que fingía en su semblante algo como
Enrique San Rom{1n guardó silencio¡ los de·
sivos de quienes él la recogió á su vuelta.
los pucheros que hacen los niíios al l~orar..
más permanecíamos también muelos, inclina•
La n ifia era el retrato de la ma,lre: de ésta
Y penc;aba sin cesar en aquella v1rgenc1ta
da la cabeza, como si mirásemos algo en el
eran sus grandes ojos de mirar apasionado,
ele labios rojos y entreabiertos, que le había
negro fondo de nuestras tazas de café; hasta
los rojos labios, ligeramente entreabierto:i, el
hecho creer en una nuevn felicidad posible.
que alguien que se hallaba cerca de mí, ex•
pelo castaño ob~curo y las manos rosadas y fi¿Por qué había huído? ¿Qué impor~'l.ba que
nas. La emoci6n em hurgaba (t Fernández cuan•
clam6:
hubiese amado á aquel hombre·? Y s1 le ama•
&lt;lo contemplaba un pequeño cuadro de pelu•
-Bah! Eso no pasa de ser .un cuento. ~e
ba,
¿por
qué
no
habérselo
dicho
á
quie~.
hu·
che azul, que encerraba su retrato tn tarjeta
Enrique,
más ó meno!'! mal urd1&lt;lo. La.fehc1biese sido feliz contemplándose en la felicidad
imperial. Entonces, &lt;le sus ojos mortecinos,
dad no depende más que de nosotros m1smo&lt;1.
de ella?
brotaban dos l(1grimas y resbalaban á intermiEntonces como en un solo mo\·imiento, le•
Por mucho tiempo permaneció viva y lace'
.
tencias por su rostro arrugado, que ;;e contraía.
vantamos nuestras
copas, y la a1gazara conb·
rante esta escena en su memoria, en el sueíio
en una dolorosa mueca. que partía el alma.
nu6 más ruidosa que en un principio, acaso
como en la vigilia.
Durante algunos afios, desvivióse con la ambición de hacer de ella una sefiorita instruída
y exquisita, que contrastaría con la ru&lt;leza. del
pobre soldado. El, mientras duraban las lar•
gas excursiones por el territorio, recorrido en
dirección &lt;le to&lt;los los vientos, había llevado
imborrablemente impreso el recuerdo &lt;le su
chiquilla, que pasaba su infancia en el inter·
nado de un liceo¡ y economizaba, economizaba hasta el extremo, para poder llenar las exigencias de aquel establecimiento á la moda.
A su regreso, la traía cosas raras de los lu•
gnres por donde cruzaba: objetos y chucherías desconocidos para ella, macetas y pájaros
que cui&lt;laha con gran solicitud y que ella le
pagaba con alegres exclamaciones de gozo y de
sorpresa.
Una noche volvi6 después de un año de au•
sencia pasado en las costas del Océano Pacífi•
co. Fué el primero que salió después del to·
que de retreta, dirigiéndose a.l liceo que guar•
daba á su nclorada chiquilla. ¡Qué aleg1íaiba
(L experimentar ella al verle, después de doce
meses ele au!lencia.! Pero la puerta del colegio
no se abrió á su llamada¡ las horas de visita
eran otrai;, y él, en su impaciencia, lo había.
olvidado. Dió media vuelta y se perdió entre
las calles de la poblaci6n, en busca de lP-cho.
Pasó la noche en continua zozobra, desper•
tando á cada instante, sonando que ella, sentada á su cabecera, le relataba su vida durante aquel año de encierro. No, ahora no se separarían¡ había. pensado en solicitar su licen•
cia, bastante merecida después de sus largos
servicios¡ ella. no volvería á la escuela,, arren•
daría una casita en los alrededores, donde ella
quisiera, y se transformaría en i:iolícita acom·
pañante de su padre, que tanto la adoraba.
A la mañana &amp;iguiente saltó ele su catre, que
s6lo había sido un potro ele tormento¡ quitó
el paño de sol á su kepí, acepi116 y vistióse,
acaso por última vez, el viejo uniforme, y se
encaminó al cabo al instituto.
Cuando la «madre» directora penetrG á la sala de espera en que se hallaba Fernández, no
pudo disimular la turbación que la embarga•
ba. Miró.bale con ojos aterra&lt;los, balbuciente,
sin fuerzas para contestarle.
La actitud de aquella mujer le dejó helado
de espanto. ((¿Qué era. lo que pasaba·? ¿Dónde
estaba su bija•? ¿Se hallaba enferma? ¿Había
muerto quizá?~ El desgraciado hombre presentía algo terrible que no podía adivinar. «Xo,
no había muerto. ¿Enferma acaso? Eso es.
Pero no ...... tampoco. ¿Qué era entonces?• Y
apurab? , apuraba á la directora á que le con.
CATEDRAL DE PUEBLA.-Una de las naves '1ate1ales.
tase inmediatamente la verdad.
(Fot. Bustamante.)
Las demás preceptoras vinieron, uniEmdo
sus disculpas: «Sí, se la había cuidado mucho,
con el ánimo de ahuyentar aquellas aves neBrillaron tantos soles desde que esto ocurrí 6,
demasiado quizá¡ nunca había &lt;lado graneles
gras á que había dado suelta el más inoportucomo hojas secas r rrastra el viento en los hos•
muestras de rebeldía¡ pero ......... »
no de nuestros amigos.
que!'!.
Sus
cnm
pañaR,
sus
tristezas,
sus
noches
Al fin supo todo; tuvo como una intuici6n·
ele
insomnio
fueron
acumulándose
en
él,
baTacubaya, 1903.
de su desgracia, y dijo la frase bruscamente.
jo
todos
los
climas.
Padeci6
la
fiebre
amarilla
A. GoNzALEZ CARR.\sco.
Un joven, un petimetre bahía emprendido
en el Golfo, calenturas en el Pacifico y recníel asedio ele la fortaleza, hasta lograr su ren•
dac;, y frío!l, y heridas y disenterías. Estaba
dici6n, y é:;ta se había tfectuado la noche r•r&lt;J·
muy gastado ya, cuando llegó la orden de su
cedente. La misma noche en que él llegaba,
retiro. La rPcibió con el talante ele] enfermo
ella huía.
que sopor1a los medicamento!&lt;, f.eguro de que
Este fué el último golpe. Des&lt;le entonces se
son inútiles, y tom6 un cuartucho Mo y deshizo uno de esos hombres bruscos que vagan
tartalado¡ que para recibir (1 la muerte, no pre•
al a.zar, sin objeto en la vida y sin deseo de
cisa el traje de ceremonia.
detenerse en ninguna parte. ous voces de
Un día, los curiosos vecinos advirtieron que
mando se hicieron más duras cuanto más bre·
la
puerta del viejo permanecía cerrada duranves, y de &lt;lía y de noche s61o se ocupaba de
te mucho tiempo. La autoridad se encarg6 de
sus obligaciones en el servicio, del cual no lleabrirla, y le encontró rígido sobre su lecho de
gó á separarse. Jamús volvió á reír, y cuando
campafia, en el descanso eterno de una vida
para ello acosúban le los coro pañeros, en su
llena tnn sólo d~ pesares y ele fatigas.
tosta.do rostro manchado por todos los soles y

�Domingo 16 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

VALLE NACIONAL.-Una calzada de cafetos y un iirbol notable.

EL VALLE 1'ACI01'AL

conservaba su espíritu radioso, renovaba sus cuotidianas libaciones
al arte, disipando así las brumas de su filosofí!L.
En silenciosa distracción, uno por uno, examinaba sus cuadros. Aquí
un Hellen en el rigor de 1m línea, á la vez vaporoso como un Chaplín.
Le seguía un Benjamín Constant: el glauco Oriente, Homero, el alma
entera del genial aeda. Después, el Vesubio, agitado, rojo, contrastando con la bahía de Nápoles, risueñamente azul, iluminada por el sol
que ahuyenta la tenue gasa matinal...... Pero con más orgullo se deleitaba en un valioso Corot-&lt;cX!.nfaR danzantes»-que no pudo arrancarle el gobierno de Francia. Completaban su colección francesa otros
autores, gracia unos, encanto otros, armonías triunfantes todos; reflejos, muchos de ellos, de un genio que sobrepasó á su época: Puvís de
Chavannes. Entre los italianos destacábase, esfumando graciosas reminiscencias de la Gioconda, una florentina del tiempo de los Médicis.
Los espafioles estaban vigorosamente representados por Villegas, Domingo, Sorolla y otros all}igarrados coloristas. Además, Barbudos para mirar con l~nte, y los eternos Galofres.
En toda la sala, en profusibn, muebles antiguos, mármoles, bronces
-el clasicismo salpicado en hermosas reproducciones destinadas al
pobre artista que no puede salir de la tierra.-Entre esas n,producciones descollaba una magnífica Venus de Milo.
Lacerada por el dolor, aquella alma de escepticismos suaves, encontraba en ese baño para su espíritu la paz anhelada. Así, siguiendo la
visita de su museo, llególe el turno á un hermoso retrato de su padre,
y el pasado, en una onda de ternuras, llenó su alma.
Niño todavía, bien lo recordaba, fué enviado á estudiar á Europa.
Cruzaba eu adolescencia llena de facilidades, cuando murió su padre.
Grabado en su espíritu estaba aún el desgarr&amp;miento producido por la
noticia, tan cruel á la distancia, que le hizo salir de la casa, inconsciente, anohadado por el golpe. Rodó así por las calles hasta llegará
un puente donde se cletuvo. Era m otofio. El día moría silencioso,
y al desvanecerse su luz, esfumábase ya el azul nocturno; el frío, ese
primer frío de la estación, que hiela hasta el alma, se hacía sentir.
Las hojas caían en miríadas tristes, vagarosas, como si despidieran al
tiempo germinador. Las aguas del Sena, resignadas, escarceando apenas, corrían, corrían sin cesar, semejantes á las horas fugitivas. Y el
adolescente de entonces, la cabeza apoyada en su mano, miraba la vida
que se le aparecía inexorable. Amarrado á su existencia, bajo la égida
carifiosa de su padre, todo fué dulzur11., sin encarar jamás el problema
del hombre. ¡Qué lejos estaba ya todp eso!. .. .
DeFpués revivió, fugazmente, los afios pasados más tarde en París;
las páginas voluptuosas que, como buen habitante del Barrio Latino,
conservaba en su historia; las fiebres de la juventud adormeciendo sus
i.1clinaciones artísticas, lo cual no le impidió, sin aparente consagración, educar su gusto, ya delicado de suyo. Entonces empezó á comprar esoR cuadros.
Y los acontecimientos se siguieron en su memoria: la vuelta á la
tierra, tras larga ausencia, haciendo de su casa un centro de artistas,
lo más refinado de la sociabilidad de entonces; recordó también su
paso por lo¡¡ salones-las crónicas de la época rememoraban sus gallardías, su ágil conversación impregnada de amable ironfa,-la vivienda solariega, su casamiento, el hogar nacido al calor de risueños
sentimientos, el hogar hoy entristecido por su cruel enfermedad ........ .

***
En aquel momento sintió que un frío sutil le subía al corazón. El
eco distante de unas notas de piano llegaba á su oído, evocándole el
cuadro famoso de la agonía de Chopín, acariciada por la música, la mú-

Fotografías de

VALLE NACIONAL.-Un ma.na,ntlal.

Conducido en el sillón rodante,
Don Andrés de la Huerta daba su
p~seo habitual por la gran sala de
p_mtura. Después de una vuelta apacible, quieto ya, piadosamente quiet?, recorría sus hermosas telas, repitiéndose la historia de cada una.
Tras esa historia, en misteriosa asociación de ideas, le asediaban enjam- .
bres de recuerdos como si estuvie. en los' lienzos.
ran escritos
Alto, enjuto, combado, por el dol?r. El tiempo, en surcoR melancólicos, marcaba en aquel rostro su
desdén por una vida más. Barba y
cabellos encanecidos· la frente diáfana, traslucía pens~mientos austeros. Y allá, en el fondo de sus pupila¡, llenas de azul brillaba toda la
vi?a que una parálisis quitara á sus
miembros ........ .
En su ~incó_n favorito, aquella vez,
con son_ risa triste., el anciano de cuer(Fot. F. Torres.) po rí g1do, que venciendo su atonía,

los

toros espafioles, tomadas en Coamatla.

sicamitip;adorade su dolor...... Elfríosubía, subía siempre. Sonaron,
con lúguhre tafiido, las campanas de la Buena Muerte despidiendo á
los que se van. Por una ventana, abierta en lo alto del salón, se
veían las copas corpulentas y i;,erenas de los árbolel', en la Avenida.
El frío le invadía ya el corazón. La muerte flotaba imperiosa en
~quella vaga sombra; y al descender, le daba
bempo para abrazar el Arte todo en su eterna
despedida. Un rayo de luna, filtrado furtivamente, se reflejó en el alma del anciano iluminándola. Fijó la mirada en la Ven'us dP
Milo. Y llevó de la vida la más pura imagen
de la belleza........ .
JORGE LAVALLE CoBo.

f rtpúsculo dt uida.

tos toros dt flooadonga.
Grande es el entusiasmo que reina entre los taurófilos por asistir á
la corrida que la Junta de Covadonga está organizando para dar mayor
realce á las fiestas espafiolas del mes
entrante.
Se sabe que la comisión que tiene
á su cargo el arreglo de ese número
del programa, desea contratará los
mejores espadas de la Península, y
,¡ue, con este objeto, ha dado ya al
apoderado respectivo instrucciones
para que los diestros no dejen de
escriturarse por falta de dinero.
Los toros que se lidiarán son ocho
y pertenecen á la magnífica ganade-

(Fots. F. Torres.)
ria de Carriquiri, que tanta celebridad ha alcanzado por la bravura y
hermosa lámina de sus reses. Los
toros se encuentran actualmente en
In hacienda de Coamatla, poco distante de la Capital, y de allí serán
transladados á los corrales de la plaza.
La cuadrilla, según se dice, se compo!!drá de cuatro matadores diez
banderiller?s y ocho picadora~, y el
correspondiente personal de ayuda.
En este número publicamoR unas
fotografías que representan al ganado en el campo de C0amatla,

Los principales cosecheros del valle .Nacional han determinado exhibir en la próxima Exposición de
San Luis Missouri, una interesante
serie de vistas estereoscópicas de loS
grandes plantíos de tabaco y de cafetos que explotan actualmente.
Dada la importancia que en los
últimos afios ha alcanzado la explotaci6n de los feracísimos terrenos
que forman el Valle, es indudable
que la exhibición será observada con
interés por todos aquellos que estén
efi aptitud de entablar relaciones comerciales con u uestros centros productores.
Entre las ilustraciones que publicamos, pueden verse una hermosísima calzada de cafetos, un manantial
y una casa de estilo moderno que
sirve de habitación á uno de los cosecheros.

Domingo 16 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

DEL TRÓPICO

I
PRIMAVERA

Dice el viento sutil su melodía,
constelado de pólenes de plata,
y en la ancha fuente luminosa y fría
el infinito su esplendor retrata.
Del áspero pefión la catarata,
bajo la intensa claridad del día
su Cll bellera :íquitla tlei;:ata
'
en rizos de fulgente pedrería.
Resurgen emociones misteriosas ..... .
La tierra exhala un hálito fecundo
y el cáliz perfumado abren las rosas.
Una dulce harmonía llena el mundo ...
Y en un espasmo insólito y profundo

vibran de amor las almas de las cosas.
VALLE NACIONAL.-Casa de un co!!echero de tabaco. ·

(Fot. F. Torres.)

FROILAN TURCIOS.

�EL MUNDO llUSTRAOO
Jfño X-tomo n-núm. s

mtxico, Jfgosto 23 dt 1903.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO llUSTRAOO
Jfño X-tomo n-núm. s

mtxico, Jfgosto 23 dt 1903.

Director: LIC. RAf'AU RfYtS SPINDOLA.

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UN FUMADOR
(Fol. M. Ramos.)

�Domingo 23 de Agosto de 1903.

€1 dtstino dt la Humanidad.
Muy joven es todaYía la humanidad y, según
todas las apariencias de verdad, tiene ante sí
millones de años. Poco es eso para las almas
sedientas de infinito; pero no es, no, de ninguna manera, despreciable cantidad, porque,
apenas si podemos darnos de ella idea imperfecta. Empero, por distante que esté ese día,
al fin vendrá, y vendrá con él la extinción de
nu~stra especie. ~pagará el sol su luz, y antes,
quizá, habrá la tierra absorbido sus mares, su
atmósfera habráse hecho incapaz para la vida;
y después de haber progresado en proporciones que no podemos imaginarnos, regresará la
humanidad, degenerará, desaparecerá! ..... .
«¡Y nada quedará de nosotros, que hemos
pensado; de nosotros, que hemos amado; de
nosotros, que tanto hemos sufrido! No es posible. Sentimos algo en nosotros que no puede perecer!»

EL MUNDO ILUSTRADO.

Acuérdome de los tiempos en que la Italia,
como el Fénix. renacía á nueva vida. La Ristori, reina de la escena, dominaba á la juventud parisiense, á la que ya pertenecía, y arrancaba la admiración de todos mujer tan eminente. Y entre mis recuerdos veo, como si
fuera hoy, el ademán soberbio de la gran trágica, cuando ataviada con el traje de una Musa, arrojaba lejos de sí la lira, exclamando:
que no cantaría más la Italia, mientras no
hubiera reconquistado su libertad perdida!
Y hoy, pregúntome si es bastante solamente hacer vibrar cuerdas sonoras, cuando la noche amenaza ahogarnos entre sus sombras densas!
De cierto que es mi voz muy poca cosa; empero, por pobre y débil que sea, ¿no podrá
despertar acaso UM voz más poderosa? ¿Quién
sabe si la semilla llevada por el viento, á la
ventura, no vaya á germinar en el coraz[in de
uno de esos hombres de voz de fuego, cuyo
ministerio es la propagación de las ideas!

.
.
Sobre Arte.

CAMILO SAINT-SAENZ.

«Es imposible-decimos-que nuestro deseo
no implique una realidad.» Al contrario· es
perfe?tamente posible. ¿Quién de vosot~os,
por eJemplo, no ha deseado ardientemente remontar el curso de las edades, y vivir-aun
cuando no fuera más que un día ó una hora
-en tal ó cual de los tiempo!' que ya pasaron?
Desde luego, no es admisible en tsto ilusión
ninguna; y bien sabemos, pero sin duda ninguna, que jamás hemos de ver á Pericles 6 á
Cleopatra. Creer lo que deseamos es natural·
. no ejerce ninguna
'
mas est a creencia
acción'
sobre los hechos.
-Pero entonces, ¿dónde eatá el término?
-¿El término?
No lo hay.
Nada en la naturaleza tiende á un término
6 á un fin; 6 más bien cada fin ó cada término es á su vez un punto de partida; y la naturaleza, en su obra, preséntanos á diario
el espectáculo de un perpetuo círculo vicioso.
Véase la planta: germina y se compone de una
raíz, de u_n tallo y de bojas que van naciendo.
Crece rápidamente, y nuevas hojas y nuevos
tallos ap~recen. La raíz nutre el tallo que carga las hoJas; pero éstas nutren también al tal~o. y el ~llo da vida á la raíz. Hay reciprocidad. :No se ha llegado aún al término definido. ¡~l término es la flor! El botón engruesa, se hiende, se efectúa el milagro y la flor se
abrel Empero, la efímera flor no es más que
el templo de la fecundación· realizada ésta la
. y cae; pero' el fruto se des'
fl or se march Ita
arrolla y madura. ¿Es éste por ventura el término? Su función e" la de contener el grano·
y ~i no vemos más que la apariencia, es u~
obJeto completo y terminal. ¡Error! El grano
no es otra cosa que el embrión de la planta
futura, y de este modo, el ciclo recomienza.

··················· , ......................................
Siglos hace, la Francia era la luz del mundo; y P.sta luz amenaza empafiarse. Traídas
s~bre l_as olas de las Walkyries, las brumas del
N_orte mvaden nue~tro cielo, trayéndonos los
d!oses escan~inavo8 que combaten contra los
dioses _del Olimpo; en tanto que de las ardientes regiones de la India vienen hacia nosotros
l~s di vinidadés orientales con sus brazos múlt!ples Y. sus trompas. de elefantes. El Evangeho, sabiamente dulcificado por la Iglesia. cede
el puesto á un EvangP.lio extranjero del que
no C?mprenderían los santos una palabra si
volvieran á este mundo. En verdad nadie lo
comprende ni se cuida de comprena'erlo, porque eso _de comprender es para el rústico, y
la necesi?~d de entender bien las cosas, es como un v1c10 del que tratáramos de desasirnos.
Abandon_amos la _fe, no por la razón, sino por
la credulidad; deJamos el dogma por el milagro, á Nuestra Sefiora de París por Nuestra
Sefiora de Lourdes. El espiritismo, el esoterismo, !l~menta!l todos los días en órganos de
pubhcidad, s1~ que contemos esos baturrillos
tan m9:l coordmados de palabras sin sentido,
que exigen, no obstante, nuestra atención y
respetos.
Todo eso ,mbe, todo eso asciende triunfa de
nosotros y nos cubre de tinieblas. '

Un artista es un creador de cosas hermosas.
Revelar el Arte, ocultando al artista, tal es
el objeto del Arte.
El crítico es aquel que puede traducir en
otra forma ó con nuevos proce,limientos la
impresión que le dejan las cosas hermosas.
. La autobiografía es la más alta y la más baJª de las formas de la crítica.
Los que encuentran fpas intenci&lt;'nes en las
cosas hermosas, son corrompidos sin ser seductores. Es una falta.
Los que encuentran hermosas intenciones
en las cosas hermosas, son los cultivados. A
éstos les queda la esperanza.
Son los elegidos, para quienes las cosas hermosas significan So:lncillamente la Belleza
Un libro no es moral ó inmoral. Está ·bien
6 mal escrito. Es todo.
El desdén del siglo XIX hacia el realismo
e_s semejante á la rabia que se apodera de Ca~
hbán al contemplar su rostro en un espejo.
. El desdén del siglo XIX hacia el romautiCismo, se parece á la rabia de Calibán al no
contemplar su rostro en un espejo.
La ~ida moral ?el hombre forma una parte
del obJeto del artista, pero la moralidad del
~rte consiste en el uso perfecto de un medio
imperfecto.
El artista no desea probar cosa alguna. Pero las co~s verdaderas pueden ser probadas.
. El artista no tiene simpatías éticas. Una
simpatía °!oral ~n un artista, trae consigo un
amanPra_miento imperdonable del estilo.
. JPl artista no debe caer nunca en la iwpreVlSlÓn. Puede expresar todo.
. Para el artista, la idea y el lenguaje son los
mstrumentos de un arte.
El vicio y la virtud son los materiales. Desde el punto de vista de la forma, el ti1'º de tod!1s las artes es la música. Desde el punto de
vista de la sensación, el comediante.
Todo arte es á la_ vez superficie y símbolo.
Los que buscan baJo la superficie lo hacen
por su cuenta y riesgo.
'
Lo propio los que intentan penetrar el símbolo.
E~ el espectador y no la vida lo qui' el Arte
refleJa realmente.
La diversidad de opiniones acerca de una
obra de arte, demuestra que esta obra es nueva, complexa y viable.
Cuando las críticas
tt,
.
.difieren, el artista esa
d e acuerd o consigo mismo.
Podemos perdonará un hombre que ha a
becbo_algo útil, con tal de que no lo admife
La úm~a exc~sa de haber hecho algo inútil.
es admirarlo mtensamente.
'
OSCAR WILDE.

EL MUNDO ILUSTRADO

1a dama del abanico blanco.

NEGRA DAMA

( CUENTO CHINO. )

Tcbouang-Ti,en, del país de Senng, era
letrado que llevaba la sabiduría hasta el d
prendimiento de todas las cosas perecede
y como buen chino, no creía en las cosas e
nas, y no le quedaba para contener su al
sino la conciencia de escapará los errores
m ~~es.de l_os h?m bres, que se agitan para
qumr rnút1les riquezas ú honores vanos
Pero era necesario que esa satisfacció~ fu
se profunda, porque después de su muerte
proclamado feliz y digno de envidia.
Durante los días que los genios descon
d_os del mundo le concedieron pasar bajo
cielo verde, entre arbustos en flor saucee
bambúes, Tchouang-Tl:len tenía la ~ostum
d~ pas~ar soñan~o en. esos países en que
vivia srn saber como m por qué.
Una mañana que erraba á la ventura en
pendientes floridas de la montaña Kam-H
se encontró impensadamente en un cernen
rio, en el cual los muertos reposaban,
el uso del país, bajo montículos de tierra
tida. A la vista de esas innumerables tu
bas que se perdían en el horiz.m te el le
meditó sobre lo3 destinos de los h~mbree.
¡ Ay, se dijo, mirad la encrucijada en q
se confunden todos los caminos de la vi
¡Cuando una toma sitio en la man:;ión de 1
muertos, nunca se vuelve al día!
No es singular esta idea. pero resume en
bastante bien _la filosofía de Tchoua11gy la de los chinos, que no conocen sino
sola vida, aquella en que uno ve al sol fto
cer á las peonías. La igualdad de los he
nos en la tumba _los ~onsuela ó los desespe
según que estén rnchnados á la serenidad 6
la melancolía. Tienen para distraerse u
multituJ de di?ses verdes ó rojos, que al
nas veces resucitan los muertos y ejercen
magia divertidora.
Pero Tchouang-T:;en, que pertenecía 6
secta orgullosa de los filósofos, no pedía
suelo á los dragones de porcelana. Como pe
seaba MÍ r,,u pensamiento á través de las tn
bas, encontró súbitamento á una joven eefi
ra que llevaba traje de luto es decir un
go vestido blanco di' tela gr¿sera y si~ cost~
ras. ~entada cerca de una tumba, agitaba u
abanico blanco sobre la tierra aún fresca del
túmulo funerario.
'
'
Deseando conocer el motivo de acción tan
extrafia, . Tchouang-Tsen saludó á la jov8"
con política y le dijo:--1\.fe atreveré, seftora,
á preguntaros: ¿quién está en esa tumba
~or qué os tomáis el trabajo de abanicar la
t1er.ra que Je recubre? Soy filósofo busco 111
' me escacamas, y h e aqm, una caui,a que se
pa.
La joven señora continuó abanicando en•
rojt-ció, bajó la cabeza y murmuró algunaa
palabras que el sabio no oyó. Renovó mu•
chas veces su pregunta inútilmente. La seflora no.se cuidaba de él y parecía que su al·
ma hubiese pasado toda entera á la mano que
movía el abanico.
Tchouang•Tl:len se alejó tristemente. Aun·
que conocía que todo no era sino vanidad,
era naturalmente inclinado á buscar el móvil
de las acc~ones humanas y particularmP.~te
de las ~UJe:es; esa pequefia especie de en&amp;•
tura le msp1raba una especie de curiosidad
malévola, pero muy viva. Prosiguió lenta·
mente ~u paseo, volviendo la cabeza para ver
el abanico que batía el aire como el ala de
u?~ gran mariposa, cuando súbitamente una
v1eJa, que él no había visto le hizo sefias p&amp;·
ra que la siguiera.
'
Lo llevó á la sombra de un sepulcro m61
al~o que los demás, y le dijo: «Os oí hacerf.
mi ama una _Pregunta que ella no respondió.
Per~ Y.º satisfaré vuestra curiosidad por un
sentimiento material de cortesía, y en la esperanza de que me daréis, en justa reciproci·
dad, un papel mágico que prolongue mi vida.•
Tchouang-Tsen sacó de su bolsa una moneda, Y la vieja habló en estos términos: La
señora que visteis en la tumba es la señora,
la viuda de un letrado llamado 'Tao, que mu•

Domingo 23 de Agosto de 1903.

EX UX ALBLDf.

A los efectos mlÍgicos que vuestra faz inspira

Resuenen armoniosas las cuerdas de mi lira·
Y en sus galantes rimas el verso triunfador,'
Salude reverente las opulentas galas
Que la rosada Venus y la severa Palas
Ü.3 dieron como ofrenda de olímpico esplendor!
La noche tenebrosa pre,tó á vuestros &lt;'abellos
Su negro más profundo; y ÍI vuestros ojos bello::i
El almo sol empíreo su lumbre celestial·
La flor os _dió perfL!mes; y soberano porte
La her~nc1a pere~rma de alguna regia corte ...
II erenc1a que revive de vuestro chic triunfa!.
E_l negro hermoso y puro de vuestro negro traje,
J~uc1ente ?orno un ~v~ de espléndido plumaje;
hl negro mtacto y agil, el negro brillador
De un ojo circu'irlo de 11{\cares y rosas·
El negro de unas trenzas crespadas y ~edosa~
Es negro que ilumina la ruta del amor!
'

. E~ negro tan ~adiante mi musa ya se inspira,
1: vibran armoniosas las cuerdas de mi lira·

Y en sus galantes rimas el verso triunfador'
f-aluda reverente las opulentas galas
'
Que la rosada Venus y la severa Palas
Os dieron como ofrenda de olímpico esplemlorl

J. M.

GALIXDEZ.

A LA COPLA
Tiene la mariposa cuatro alas
tú tienes cuatro versos voladore~·
ella, al girar, resbala por las flor~s·
tú por los labios, al girar, resbalas.'
Como luces su túnica, tú exhalas
de tus versos divinos resplandores ·
y fingen ocho vuelos tembladores '
tus cuatro remos y sus cuatro pala¡.:,

Valleto.

Estudio fotogr&amp;fico

rió hace quince días, después de una larga
enfermedad, y esa tumba es la de su marido.
Se amaban tiernamente. Al expirar el señor
Tao, no podía resolverse á dejar á su esposa
en el mundo, en la flor de la edad y la belleza. Se resignó sin embargo, porque era de un
carácter muy dulce, y su alma se sometía voluntariamente á la necesidad. Llorando en la
cabecera del señor Tao, que no había dejado
durante su enfermedad, la señora ponía por
testigos á los dioses de que no sobreviviría á su
esposo, y que compartiría su tumba como había compartido su lecho.
Pero Tao le dijo: c&lt;Señora, no juréis eso.»
xAl menos, replicó ella, si debo sobreviviros y estar condenada á ver la 1uz del día cuando vos no la veréis más, sabed que no consentiré jamás en hacerme la mujer de otro; y no
tendré sino un esposo como HO tengo sino una
alma.n
Pero Tao le dijo: «Señora, no juréis eso.»
- ¡Oh, señor Tao! señor Tao! dejadme jurar, al menos, que no me casaré en cinco
afios!
Pero Tao le dijo: «Sefiora, no juréis eso, jur:i.d tan sólo guardar fielmente mi memoria
en tanto que la tierra no se seque sobre mi
tumba."
La señora Lu hizo un gran juramento y el
buen Tao cerró los ojos para no volve;los á
abrir!
La desesperación de la señora Lu fué inmensa; sus ojos btotaban un mar de lágrimas.
Rompió los juegos de porcelana; pero todo
pasó, y el torrente del dolor se agot6. Tres
días después de la muerte de Tao, la tristeza
de la señora Lu se había hecho más humana·
supo que un joven discípulo de Tao desea~
ba atestiguarle la parte que había tomado en

su duelo, y juzgó con razón que
no podía dispensarse de redbirlo,
y lo recibió suspirando. El joven
era muy elegante y de una bella
figura; le habló un poco de Tao
y mucho de ella: le dijo que era encantadora y que la amaba;
ella le dejó decir. El
joven prometió volver
y la señora Lu lo espera cerca de la tumba de su marido, donde la h::béis visto pa1,ar todo el día secando la tierra con su abanico.

Ya te enredas de_l alma en una queja,
ya en azul campanilla de una reja
ya de un mantón en el airoso flec¿.
En el suelo andaluz, copla has nacido
.
'
'
y bene1,1-ave
musical-tu nido
¡de la guitarra en el sonoro hueco!
SALYAJ)()R Rt'EDA.

***

Cuando la vieja terminó su narración, el
sabio Tchouang-Tsen
dijo: la juventud es
corta; el aguijón del
deseo da alas áloshombres y mujeres jóvenes. Después de todo,
la sefiora Lu es una
buena persona y quiere cumplir sujuramento.
Es un ejemplo para
las mujeres blancas de
Europa.
ANATOLE FRA'N'CE.

Una jota.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Agosto de 1903.

====,,,....,,.=--...:.=====================,..................---==============
su vida., con su inexperiencia, el perdido encanto de la vieja composición, que poco á poco !'esurgía bajo los inbií.biles declvs de la madre.
Sor Leocadia ya no reía. Miraba atentamente
á la risueña pareja. Alta, bien proporcionada,
dejando adivina1· en ella á la. futuramatrnna, la
mayor. Nerviosa, indc cisa, manejanrlo á su
hermana como pudiera hacerlo un hombre, la
pequeña. En ambas estaba simbolizado uu mundo nuevo, un mundo d,dlusiones, de esperanzas,
de dudas, de desalientos.
El piano cesó de pronto. Las jóvenes corrieron hacia la mad1·e, y, uniéndose con ella, esti-ecbáronla junto á sus corazones. Sor Leocadia
se puso en pie y entonces las tres se levantaron
para despedirse. Era muy tarde. Ya no había
sol.
Las confidencias y las manifestaciones cariñosas, se repitieron con mayor desorden aún que
antes.
-Nada, nada: la mayor estaba cont.E'ntísima
de casarse, y como no la consultaran más que á
ella, ¡muchos hijos! ¡muchísimos! ¡Los adoraba!
¡Había nacido para batallar con veinte chiquillos!
-Y tú, ¿qué quieres ser'? ¿Te gusta.ría quedar•
te aquí conmigo·?-pregunt6 la religiosa á la
niña.
-Aún no sé-repuso la interrogada abriendo
sus inquietos ojos;-más que santa .... me gusta.ría ser reina .... y si no, me gustaría. ser una
gran artista, una cantante que hiciera muchos
gorgoritos. Lo que á mí me gustaría es que hablasen mucho de mí.
-Dios te conceda lo que más te convengaconcluyó la monja, poniendo su blanquísima mano sobre la revuelta cabellera de la ambiciosa.
-¡Qué pena separarnos!-gimió la .madre estrechando á Sor Leocadia. El consuelo que me
queda es verte tan buena, tan robusta. Tú, que
fniste siempre tan delicaducha y tan expuesta
á .... ¿Te acue1·das'.-' ¡Qué µredicciones! ¡Jesús!
Los médicos no saben lo que dicen. ¡Pues nunca
estuviste tan sana!
-Adiós, adiós. El os bendiga.
-Adiós, Carmel a de mi alma. ¿Hasta cuándo,
mujer, hasta cuándo'!
-¡Quién sabe! ¡Nuestros caminos son distintos; pero .... ya veis .... cuando menos se piensa ... . quizá pronto .... Adios. ¡Que se haga su

LA VISITA
La campana. del convento sonó primero tres,
después siete veces, anunciando la llegada de una
visita y previniendo á la hermana Leocadia. que
alguien reclamaba. su presencia en la sala de recibo.
A pasos menuditos y recogido pulcra.mente el
hábito azul, bajó la religiosa !03 peldaños de la
escalera., santiguóse al cruzar frente á una ima•
gen de Santa Teresa que decoraba el muro, y
tras de toser con discreción monjil, empujó la
puerta del locutorio.
Dos ó tres mujeres se lanzaron a l locutorio,
abrazándose á ella y besando su rostro.
-¡Carmelal ¡Carmela! ¿No nos esperabas, verdad'! ¿no nos esperabas? Sabíamos que hoy llegarías aquí, de paso para Barcelona. ¡Qué alegría., poderte dar un abrazo! Eustaquio no pudo
venir. ¡Ya lo sentirá el pobre!
Atropellábanse por hablar, quitándose unas
á otras la palabra, sin permitir que la monja les
respondiese más que con monosílabos.
Eran tres mujeres. La primera gorda, descuidada, satisfecha de vivir, luciendo restos de un
parecer agradable. La segunda, moza, delgada,
pendiente del traje y de la compostura. La tercera, niña, con grandes ojos rodeados de obscuros cfrculos que hacían vivir un rostro mate y
atormentado.
La monja se dejaba palpar; veía con agrado
á aquella familia de quien viviera separada tantos años, recordaba palabra.3, gesto~, sentimientos. Extrañábase de novedades, de mudanzas,
de exageraciones.
-¿No sabes? Chonchito se nos casa. Sí, se nos
casa con un chico de aquí, muy bueno y muy trabajador. Si te quedas unos tlías, ya te lo traeremos.
Y la moza sonreía, sonreía seria, plácida10ente, contemplando las fotografías de la pared,
descubriendo los paseos del jardín que se veían
d.isde las ventanas, mientras la niña 1 jugueteando con el gran rosario que la monja. l levaba colgado á la cintura, murmuraba muy quedo:
-¡Qué bonito es ser monja! ¡Llamarla todos á
una la tia monja!. .. . ¡Qué bonito es se1• santa!. ..
¡Ser la. santa. de la. familia! . .. . ¡Y yo que no te
conocía! Si vieras, tía Carmela, qué ganas tenía
de besarte y de abrazarte! ....

-Loquilla, loquilla - responnía dulcemente
sor Leocadia con su voz monótona de antigua
profesora.-¿Crees que el ser santa. es Ucil'?
¿Quieres serlo porque te parece bonito'? Como
que no hay más que decir: ¡vaya, voy á ser una
santa!
En esto la moza dió un grito de sorpresa, y su
voz dulce de enamorada exclamó melancólicamente:
-¡Qué jardín! ¡qué paz! ¡qué tranquilidad! ¡Si
me encerrasen en él, me moriría! Aborrezco los
cipreses, que cuando se mueven con el viento
parece que d~cen: No, no creas en nada, todo pa'.
sa. ¡Qué wér1to tao grande el renun::iar á todo
tía Carmela, cuando todo es tan bvnito y Dio~
lo ha crea.do para que, admirándolo. le admire·
mos á El por comparación!
-No hagas caso de estas dos chifladas-concluyó la. madre cogiendo las manos de la monja.
y besándoselas una después de otra.-La mayo.r
va á casarse. Todo lo qu i no es su novio, Je parece mal. Cásese en buen hora. Será esposa modelo, madre perfecta. Nació para el mundo. Tiene en sí sobra de vida. La pequeña aún no sabe
nada. 1:odo le choca, hay que vigilarla: se parece á t1, pero con menos cabeza.
La monja paseaba su mirada alternativamente
de la moza á la Diña. La madra prosiguió:
-Nuestros proyectos son gloriosos. Al novio
de ésta le ofrecen una plaza muy buena en M:ílaga. A Eustaquio le recomiendan un clima más
templado, y yo, con tal de no separarme de el los
estoy bien en todas partes; de modo que nos ire'.
mos. Los hombres piensan establecer un "ran
negocio nuevo, con la representación de un: casa inglesa! que, según aseguran, nos hará ricos.
Para Marrncha tampoco me disi?usta el cambio
Eo"fin, seremos muy felices. Te aburro,¿ verdad·?~
con esto_s proyectos tan vulgai·es y mediocres.
¡Qué qmeresl Yo ya no soy más que eso madre ·
r~nuncié á t~das mis pretensiones. Tú,' si estu'.
v1e1·as en m1 caso, harías lo mismo; pero1 amiga, te dedicaste á otra cosa mejo1·: nos cbafaste
á todos eligiendo estado.
&lt;Era cierto-pensaba la. monja.-Ella ella solita, sin el consejo de nadie, había elegiclo esta.do; IIl:a.s._. .. ¿era razón el haberlo elegido para
presc10d1r 01'.1 adelante de su persona, para no

contar en los planes de familia con su prox1m1•
dad ó su presencia, para no haber hecho nada
por verla en tantos años? .... Sí, sí- concluía.al
fin,-era razón .... era justo ... ella fué la que
se separó primero, la que rompió primero el la•
zo con que la naturaleza lo~ uniera.&gt;
En tanto seguía la madre refiriendo gracias,
historias, sin orden ni concierto, todas referen·
tes á sus hijas. Por fin, y no obstante las súpli·
cas de la interesada, empeñ6se en contar á sor
Leocadia los pormenores de sus amoríos con el
que pronto iba á ser su esposo.
-Nada más tonto: una noche habían ido al
teatro á ver una actriz extranjera, de paso en la
población. La comedia. repres1;ntada fué tan ver·
de que, roja de vergüenza la. niña, y sin atreverse á mirar al escenario, dedicóse á registrar las
butacas; reparó en un muchacho.... . y nada,
porque al segundo acto se marchó ... . . y en el
paseo concluyeron de arreglarse. ¿Verdad que
era muy tontoi' En su tiempo, en el tiempo de
Ca1·mela y de su hPrmana, se hacían las cosas
de otra manera. Ella se enamoró de Eustaquio
en un baile de máscaras del Real, cuando vivían
en Madrid. Aún l e parecí-a estarlo viendu. ¡Qué
sueño! ¡Y pensar que C armela asistía también al
b~ile con un dominó negro y rosa! ¡Sor Leocad1a! ¡Cómo variaban los tiempos! Pero había
cosas que no se olvidaban nunca. El vals, el vals
por ejemplo, que tot:abaa aquella noche, lo tení&amp;
,iiemprl: en la memoria. ¿Qué cuál era? ¿,Pero se•
ría posible? ¿No lo ncu1·daba'? Aquel de la.lá,
!alá, la, lari. ... ¿Tamµoco? ¡Qué lástima no ha·
ber allí un piano para .. . .
Mariucba, encantada, señaló uno arrimado al
muro, y la madre, presa de súbita iaspi1·acióo,
sin hacer caso de la l'isa burlona de la monja,
lanzóse hacia él, levantó la tapa, recorrió con
los gruesos dedos el amarillento teclado, y tras
algunas vanas tentativa:,,, primero torpe, despué s armonioso, por fin completo, elevóse por
los aires el dtmo de un vals antiguo, antiguo
como los amores que recordaba.
_-¡Bravo! ¡hravo, mamá! ¡Sigue, sigue!-vo·
c1feró, contentísima, la chicuela, al mismo tiem•
po que agarraba po r la cintura á su herma.na Y
coruenza t&gt;an ambas á dar vueltas a.irosísimas
por el cuarto, renovando t:on su juventud, con

voluntad, así en la tierra como en el cielo! ¡Yo
siempre rezo por que seáis muy felices!
¡Muy felices! ¡Lo dest&gt;aba con toda su alma!
¡Era lo único de material, de vivo, de agradable y de doloroso que la unía al mundo! ¡Qué
poco hnbfa cambiado su hermana! ¡Siempre la
misma! Su hija mayor se le parecía. Su porvenir estaba, indudablemente, en crear una familia, en pelear cara á cara con la vida. En cambio la menor .... la menor, como había dicho la
madre, se parecía. más á ella, á Carmela. La
misma vivt&gt;za, la misma resolución, las mismas...
¡Qué sueño, qué sueño era la existencia! ¡Cómo
la niña de ayer podía convertirse en la mujer
enérgica, activa, en la fundadora de hoy! ¡Qué
hermosa labor! Encargada. por los superio1·es,
marchaba á otra provincia para organizar un
nuevo convento; con aquél serían tres los fundados por ella .... QuizÁ. funda.ría mlÍs .... aún era
joven, aún .... ¿Qué diferencia podía caber entre
la existencia de .... No, ella no había sido tampoco estéril para el mundo. Su labor estaba visible. No había sido de las que co:iardemente se
1efugian en un claustro para vivir sin preocupaciones ni c1.1idados ajenos. No; había luchado,
había sufrido... había .... La frente de Leocadia se apoyó sobre los fríos cristales de la ventana. A sus pies se extendían el desierto jardín,
adornado aquí y allií. por varios santos de piedra. La sombra invadíi. los paseos más alejados. Las bojas sPcas rodaban por las praderas.
Los ciµreses agita.han blandamente sus copas,
dándose µaz unos á otros. Las palabras de la
enamorada resonaron en los oídos de la esposa
del Seilor:
-1:'areceque al moverlos el viento. dicen: «¡No,
no creas en nada . .. . Todo pasa!&gt;
Algo se apretó en la garganta de la monja, y
molesta por una opresión desconocida, alejóse
de los cristales para sentarse frente al abierto
piano, cuyas amarillentas teclas interrumpían la
obscuridad tristona que comenzaba á invadfr el
cuarto.
Una vez allí, sus manos exangües levantáronse para aflojar el cordón que sujetaba la toca,
mortificando la carne, y poco á poco descendieron hasta posarse sobre la superficie de marfil,
arrancando un débil quejido á las fatigadas cuerdas.
La sombra iba creciendo por momentos y la

angustia, una angustia indescriptible, se apoderaba de la monja hasta dejarla paralizada, inmóvil sobre el asiento. Los retratos de los santos patronos de la comunidad cesaron de distinguirse en los muros para confundirse dentro del
círculo negt·o. Las sillas se borraron también.
Las ventanas sólo rellt&gt;jaron opacas siluetas.
Cuando la.obscuridad fuécompleta, interrumpióse de pronto el silencio del cuarto por un acorde
tímido, vacilantP, que procedía del piano. Al
primero siguieron otros más resueltos, ligeros,
desenfadados, basta constituir la melodía, el tema del vals, del pobre vals antiguo, soso, vulgar, que horas antes se escuchara en la misma
habitación. Aquella aJt&gt;gre música, mal medida,
y recordada apenas, mPjor que danza acariciadora y rítmica. semejaba. el confuso y trabajoso
esfuerzo practicado por una nifta de ocho años
para vencer las dificultades de su lección.
¡Niilos! ¡Niilos! ¡Cuándo se deja de serlo!
¡Cuándo se ba sido verdaderamente en la vida!
De pronto, el piano cesó . ... de nuevo volvió
á empezar, al mismo tiempo que see,cucbabaun
murmullo continuado, qut&gt;jumbroso. La música
seguía y el murmullo también .... No, no podía
dudarse .... Eran sollozos .... A la mitad de un
arpegio, interi-umpióse de nuevo la música, oyóse un grito abogado .... gl'ito de dolor, de socorro .... al que siguió la caída de un cuerpo pesado; después varios gemidos, algo más débiles;
después un ronquido .... una especie de estertor .... después nada .... La vibración de las
cuerdas del piano extinguióse .... las siluetas
opacas de la ventana se bor1·aron por completo.
El silencio se enseñoreó con majestuosa pavura
de cuar.to alcanzaba la vista.

.. ····· .... ..... .. .. ··········· ··· ···· . ··········
Al cabo, resonaron unos pasos preci pitados,
después otros, después más. Se oyó el cuchicheo
de voces femeninas. Eotrea brióse la puerta. Adelantaron la cabeza varias religiosas, y al penetrar la luz en el cuarto, lanzaron ácoro un grito
de horror y de compasi ón.
Sobre el piano, en violenta postura, descefiidas las tocas y alborotado el ceniciento cabello,
yacía el cuerpo de sor Leocadia. Los ojos, abiertos aún, miraban con espantosa fijeza algo que
no se podía determinar. Por sus narices deslizá,base, casi imperceptible, un hilillo de roja san-

�EL ?,rt,Nt)O ILUSTRADO

Domingo 23 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Agosto de 1903.

tu voluntad ó sin ella. Tu siempre has obedecido á tu señor; pues bien,
sé sumiso ahora.
-Todo, menos eso: pide y seré obediente como siempr,:; pero no
me exijas la entrega de mi mujer.
-Si es así, dame tu vida. Me la has ofrecido muchas veces, y ahora
necesito que se cumpla tal promesa.
-Se cumplirá, pero con una condición: debo matar antes á ~Iilia,
é inmediatamente mi sangre se juntará á su sangre.
-¡Ingrato, pen·er:;o!-gritó Atlacatl, lleno de coraje.
-¡Ni ingrato ni perverso! Si falta mía ha sido unirme á una mujer,
más ingrato y más perverso es quien arrebatar pretende una mujer que
tiene dueño.
Atlacatl, ciego &lt;le ira, tomó con presteza su maza de roble y se lanzó
sobre Tep-Ta.
En ese instante llegó l\Iilia y se colocó entre ambos.
Tep-Ta aprovechó esa circunstancia para apoderarse de la maza
del cacique, y de un solo gol pe en la cabeza dejó exánime á la inocente )Iilia.
Y huyó rápidamente.

***

Las aves de rapiña, pocos dfas después de este suceso, condujeron á
los que buscaban á Tep-Ta á una hondonada muy profunda: allí estaba el cadáver del indio que tanta fama llegó á dar al país de estos guerreros.
CARLOS

A.

btE:SDI.\..

Gna polmi,:a relativa es compatible con lo que hay de m1s noble en
el carácter.

*

El carácter es una propiedad. Es el más noble de todos los bienes;
es un derecho á la aproba0ión general y al respeto de los hombres.

*

Ninguno e~tá obligado á ser rico ó grande, no, ni á ser sabio; pero
todo hombre está obligado á ser honrado.

*

Si11 principios, el hombre es como un buque sin timón y sin brújula, abandonado para ser impelido de aquí para allá por cualquier
viento que sople.

ASILO DE l\IENDIGOS.-:!\1arfa \'liia~ y Ambrcsla Rodr1guez.
gre que venía á caer sobre los morados labios.
-¡Pobre snr Leocadial-exclamó al fin una de
las religiosas.-¡Ya decía el doctor que podía
ocurrir una desgracia el día menos pensado!
¡Pobre hermana nuestra! ¡Y lo que pierde con
ella la orden! El corazón; el corazón hermosísimo que tenía es lo que la ha matado. Avisad,
avisad en seguida á todo el mundo, y nosotras
de rodillas; un Padrenuestro por su alma.
«¡Paternóster! .... &gt;
Al,l•'ONSO DANYH,A.

EL ASILO DE MENDIGOS
LOS MAS VIEJOS
En este n(1mero damos á cor.ocer los retra•
tos de los mendigos más viejos que Pxisten actualmente en el asilo fundado hnce algunos
años en la calle del Sur, y sostenido hasta la
fecha con fondos de particulnree.
Lo!! mendigo¡¡ á que nos referimof:, son: Marfa Yiñ:1f:, de 102 afios de edad; Amhrl)sia Rodríguez, de ll9; Gabriel Rendón, de 80, y José E. l\Jatus, de 65. Este último, Fegún dice,
naci6 en Peten, Guatemala, y fué durante sus
mejores afios uno de los más famosos cabecillas revolucionarios de aquel paÍ!'. Pobre ~abandonado de sus partidarioi;:, vino á México
con el propót-ito de buscar aquí trabajo, pero
urgitlo por la miseria. y ciego, se vi6 obli¡m&lt;lo
á ingreFar al Asilo ac&lt;'giéndose ú la benéfica
ini-titución.
En cuimto ÍI Rendón, cuenta que fué jornalero y que no sabe en qué año le arrebataron
el azadón para hacerlo abrazar el fu~il. «Me
lleYaron de chinaco-dice-y peleé contra los
mochos el'! Querétaro. »
l\Jarín Yiñas y Amhrnsio Rn&lt;lríguez. no ohstante su a,·anzada edad, consen·an todavía el
recuerdo de algunos acontecimientos notables
de la Historia de ~léxico.
En gehernl, loR mendigos Fe encuentran-satisfecho.s y muy ap;radecidos á la inf'titución
qtH' les proporciona los m~dios i ndispensables para la subsi~tencia.

TEP-TA
LEYENDA I NDI ANA

~o había otro como él para manejar el arco.
«Tepescuintle» que veía, era presa ~egura:
la saeta no se separaba un punto de la dirección que le imprimía su certern mano.
Era un indio corpulento, tle fuerza admirable, ~gil como un Yena&lt;lo que ha escapado
muchas veces &lt;le la persecución &lt;le tenaces cazadores.
Salvaba hondonadas y atraYesaba ríos con
rapidez pasmosa, y siempre se le vi6 aparecer
ni lado opuesto, ileso del todo y sin demostrar

fatiga.
l\inguM de lo, súbdito~ de At.lacetl gozó,
como él, de tan señaladas comidericirn~s: era
el comr añero ins~paral le del cae.que y, casi

siempre, el único responsable de cuanta arriesgada empresa se realizaba en el reino.
Tep-Ta obedecía ciegamente á 11u sefior, y
por él hubiera hecho con guslo el sacrificio de
su vida.

ASILO DE MENDIGOS.-J'osé E. Matus

***

En los dominios del famoso Lemp~ra conoció á l\Iilia, una india pequeñita, pern bieD
formada, ardiente y encantadora como 1110 1111
había encontrado entre las mujeres de Cuau,tlán.
Tep-Ta se prendó de sus gracias, y comoencontrara resistencia de su parte, la arrebató
de en medio de una fiesta, y huyó con ella,
hasta obligarla á llegar en su compañía á la
tierra cuscatleca.

***

-Entrégame á. tu mujer-le dijo el rey
Atlacatl. Dámela para no quitártela á la fuer•
za. Milia es de mi agrado, y debe ser mia, ~ D

JAMAICA.-Una vista del canal
ASILO DE MElNDIGOS.-De charla.

(Fot. V ALL.ETO.)

�Domingo 23 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Agosto de 1903.

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(Fot. Carmichael).

Camino de México á. Cuernavaca..-U na curva.

UN ÁRBOL NOTABLE
l\Iuy conocidos son eu la Iluasteca Veracruzana unos á rboles gigantescos cuyo tronco
tiene, por Jo regular, el aspecto ele una serie ele
col umnaf:l, más ó menos gruesas y elevadas.
Estos notables ejemplares, como es sabido,
tienen su origen en una especie de parásito
vegetal que nace en las ramas de algún árbol
de una semilla depositada en ellas, ya sea por
los p:íjaros 6 por la acción del viento. Una
vez que el parásito comienza á desarro!larse,
echa nuevas raices. que crecen y se alargan
hasta penetrar en el suelo y que se transforman, con el transcurso del tiempo, en troncos
que dan á su vez origen á otras muchas raíces
que se enreda.u al árbol entrelazándose hasta
cubrirlo con una verdadera red. Las rníces se
engruesan y se unen cada vez mfü•, y el árbol
que &lt;lió albergue al parúsito, acaba por desaparecer.
La fotografía que publicamos representa un
curioso ejemplar de esta-clase &lt;le árboles.

nifia callejera!-casta y buena como esas florecillas que se abren prendidas de los festones
que verdean nacidos en las grietas de las ojivas de las catedrales, místicas y sencillas como una ofrenda de la piedra á la Divinidad.
Odette era buena, honrada y casta ... ¡por eso
soñaba en Lobengrin!
La última ,·ez que la vi, llevaba su cesta
cuajada de flores. Camelias que por lo blancas parecían espolvoreadas con nieve; otras
con estrías rojas como si estuvieran heridas;
rosadas unas cómo mejillas de sana colE'giala,
y otras carmesíes como cuajarones de sangrE'.

Vio!etas púdicas y dalias hijas del invernadero, con ropajes pomposos' y opulentos como
de princesitas de minuet; cri1:-ántemos quepa•
recían explosiones ele rr,,yos de oro, como er,
una pirotecnia; rosas inglesas de pétalos sedosos y colores matE's, y en mitad del cesto un
humilde ramito rle hamaméliclas tempranas,
aromosaf:l, destilando la esencia de sus cálices,
parecidos á una gota de oro fundido que re~altara rnbre la albura de un e~trellado copo
de nieve. Y Odette corría &lt;le aquí para allá
vmdiendo sus flores y rE'galando bUS sonrisas
dt-formef:l, empcfiadísima en vender aquel

CUENT8S RÁPIDOS
LA FIORAJA
A Mademoiselle Romanticisme.

E:;toy i ntrigaclo porqu¡, ha muchos clíns que
no veo á Odette, la floristilla del Odeón; la última yez &lt;JUC la Yi, Oclette estaha trágica }'Ol'
lo triste, y ha desnpareciclo desde entonces
mi1-1tnio~amente.
Tú la conociste: ¿te acuerdas de ellR? Era
una napolitana que vagabunrlE'ando probablemente con algún c&lt;pifferari,,&gt; habia llegado desde el golfo azul turquern que cuida el Vesubio,
hasta las orillas del Sena en plE'no París. Era
fea ... ¡qué fea! con su cabello cobrizo, i-us ojo8
indolentes y grandes de ovino, su boca ancha
de belfo¡; carnosos, su cuello grueso y sus manos con reminiscencias de manos de simio.
Pero era buena y casta-¡qué prodigio en una

Huasteca Vcracruzana.-Un Arbol nota.ble.

�Domingo 2:l de Agosto de 1903.
ramito de hamamélidas que se habían abierto
caprichosamente en mitad del otoño. Rosas,
crisántemos y camelias se iban prendidos de
las solapas de loE jaquets, 6 acariciadas en las
manos de coquetuelas .,l,oulevardieres;• sólo
la.'l hn.mamélidas se quedaban rezagadas ..... .
¿,por qué? Al verlo, Odette las dió muchos beSOf? &lt;le ternura, como si la niña huérfana sintiera con las flores huérfanas, y las flores desdeñadas comprendieran á la niña desdeñada
del amor, de la fortuna y de la dicha!
- Caballero, estas hamamélidas ...... huelen
mucho, más que las otras flores ..... no serán
tan bonitas, pero tienen aroma....•....
El caballero miraba despectivamente á las
florecillas y tomaba una camelia.
-Las hamamélidas, señorita, no son tan bonitas como las dalias, pero tienen aroma ......
La grisetilla tomaba una dalia de hojas abullonadas y dejaban las hamamélidas. De qué les
servía el aroma sin la forma, lo atrayente, lo
su~estivo, lo aparente?
Por fin, al caer el sol, el cesto se vaci6, quedando en él sólo las hamamélidas, casi marchitas, pero siempre olorosas; se sabían morir
noblemente, sedientas por la falta de agua de
un húcaro, pero destilando perfume y ron
muchos besos &lt;le Odette. La fioristilla fué á
reclinarse en uno de los bordes del Puente
X uevo, y tomando del cesto en el suelo las
hamamélidas, se puso á verlas y á cavilar. Como ellas era ella: pura, llena su alma de aroma; la gotn de oro de los cálices, era la gota
de oro de EUS sentimientos; la albura ele los
pétalos, lo inmaculado de sus sentimientos;
cualquier transeúnte aceptaría regaladas las
florecillas, pero no con cariño; ella podía entregarse también con sus quince años á cualquier
hombre que no la tomaría por amor ...... y así
como para las hamamélidas no había un afecto, tampoco para ella lo había; y así como
para ellas no venía un d uefio, para ella no venía Lohengrin; y al día siguiente las florecillas amanecerían muertas y manchadas en el
mont6n de la basura callejera, y ella .. . ... ¡podía amanecer en el mont6n de lo humano que
rueda al lodo! ¡Sola.. .... sola ...... qué tristeza!
¡Pobres flores! Se morían de sed, querían
agua ...... Y vié:-!dolas y dándoles el último bt:so, las arrojó al Sena, pudiendo ver, á la luz
crepuscular, cómo se iban, navegando muellemente balanceadas, despacito y como diciéndola: «¡.Adi6s, hermana! «A Bientotl»
Odette, con los codos en el antepecho del
puente y la barba entre las manos, absorta y

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Una rJxcursión escolar.
Con ~:.s~ buen éxito han comenzado á e.[ec·
tuarFe ,~ excursione11 científirai- que previene
el '¡1lan de estudios de la Esruela ~acio11al
P .reparatoria contándose entre las más intereMntes la qu~ emprendieron á la Cima y el
Monte de las Cruces loi- alumnos de la clases
~le Química y ~fineralogín.
Los Profesores Andrés Almaraz, Guillermo
B. Puga y .Juli{rn Sierra fueron los q?~ acompañ~ron á los a_lumnos en esta ocas10n, concurriendo también, como preparadores, los señores Adolfo Castañares, .Joaquín Pnalta y
Nicolás Rojano. Lo~ excursionistas snlieron
por el Ferrocarril ~acional el día 11 ~el corriente, dirigiéndose á unas canteras s1tuad~s
-en las Cruces, con el fin de hacer en aquel sitio alguna.s experiencias sobre voladuras de
roca&amp;.

Con las precauciones del caso, se abrieron
seis taladros en diRtintos puntos, cargándolos
con dinamita de 40 por ciento, para hacerlos
estallar por medio de una. chispa eléctrica. L~s
alumnos, que presencia_ro_n con todo eletemmiento las pruebas, recibieron &lt;le los proíe~ore¡, las explicaciones neceFarias con respect? al
método empleado. Después les fueron exph~ados los efectos del agua sobre las substancias
solubles de h1s rocaR, haciéndose, para el mejor resultado de la conferencia, algunos experimentos práctico!-&lt;.
En cuanto al ramo de Mineralogía, el profeiaor di6 una lección sobre la configuración y
constitución del terreno.
Durante el viaje, se tomaron fotografías_ ele
distintos punto1:1, siendo alguna,- de ellas m~tantáneas muy bien logradas. La que pubhcamos representa á un soldado en el momento en que se le encabrita el caballo que monta.

A. LA SIESTA.
HERIWL\

Ni ,·olador insecto ni susurrante aheja;
Del sol bajo la lumbre el bosque se adormece,
y al suave terciopelo del musgo se parece
La. luz que tamizada. la. fronda. pasar deja.
"Herodfas". Cuadro de Veronés.-(Dil la colección Chavero)
ensimh,mada, miraba con sugesti6n el agua
que corría y las hamamélidas que se iban en
las ondas recostadas ...... La campana del cercano convento de ...... llam6 como si llamara
á alguien, y Odette, vol vié:idose al sonido corno si respondiera, dijo:· «¡No! 1Xo pued~.... !.11
Ü?ette _ha desapar~cido desde esa vez, que
la_ v1 trágica en su tristeza, y esto me tiene intrigado.

E.

MAQUEO CASTELLAXOS.

PARA UN AMIGO
Hasta_t_u bo¡rartranquilo, franco y hospitalario
Que cob1JÓ mil veces mi ensueño solitario
Que como un oasis fresco se alzara en mi damino
Y donde m~ brindaste de tu pan y tu vino,
Donde abrieron sus rosas mis raras alegrías
Y plegaron las alas mis tristezas sombrías
Lleven_ estas estrofas un pulla.do de flores '
Con m1 afecto muy hondo y mis votos me_iores.
Cuando la vida negra nos envuelve en su ola
D&amp; amargura y de duelo, y el alma está muy sola•
Cuando la frente punza la corona de espinas '
Y el spleen nos arropa con sus vagas neblin~s·
Cuando el amor di vino extinguió sus reflejos '
Y la noche se acerca y la dicha está. lejos· '
Cuando llora el espíritu y de luto se viste'
Y_ se apaga el recuerdo como un astro muy triste
S1 enc~ntrar_nos de pronto en la intrincada send~
Un car1fio sJDcero que la mano nos tienda
Que para nuestras penas tenga en los ojos Iianto
Y para nuestros júbilos en los labios un cant '.
Que cure las heridas y calme los hastíos
v,

Y nos diga: tus goces y tus duelos son míos,
Sentimos que regresa radiante la ilusión
Y á la nueva esperanza se entreabre el corazón.
':l'al h_iciste... Yo estaba solo y desfallecido,
M1 vacilante paso guiaba hacia el olvido
Y enervada por una letal melancolía,
En tierra y sin aliento mi juventud yacía.
Abrumado por torvas y rudas decepciones
Iba bajando, lento, los duros escalones
Que en espiral funesto llevan al precipicio
Del tedio, el abandono, la enfermedad y el vicio
Cuando tú te acercaste, me tendiste la mano,
Y me abriste los brazos y me llamaste hermano;
Y mi fe tuvo entonces con tu palabra una ala,
Y vi que la existencia no era en verdad tan ma.la;
Y entonces vinculamos, con un afecto igual,
Nuestros dos corazones con lazo fraternal.
Más tarde, cuando el odio te disparó su flecha,
Rugió sobre tu frente la tempestad deshecha,
Y la pálida envidia, la vil calumnia, todo
Lo que es rastrero, abyecto y sucio de algún modo,
Amargó tu existencia y emponzoñó tus horas;
Cuando te lastimaron infidencias traidoras,
Y la amistad vendida te negó con sus dudas,
Y te manchó el engaño con el beso de Judas,
Yo te vi perseguido, iamuta.ble y sereno,
Y me puse á. tu lado porque sé que eres bueno;
Y porque estabas solo, l!iempre estuve contigo;
Y porque eras odiado, yo siempre fuí tu amigo!
Entre nubes del cielo y lodo de la tierra,
Con pacíficas auras y huracanes de guerra,
Nuestra a.mistad es árbol que \pan ta sus frondas
Y que á través del tiempo eclrl&gt; raíces hondas.
A ella. mi carifio sin esfuerzo le arranca
Estos versos, que dejo en la. página blanca,
Y que quiero que lleven á tu hogar, que es el mío,
El abrazo de hermano que de lejos te envío.

'

F . ~l.

Eatórnanse mis párpados y en ellos se refleja.,
Acribillando el dombo que la. arboleda ofre&lt;'e,
La luz del mediodía, que juega, y 1·espland_ece
y con furti \"'OS rayos forma una red bermeJa..
Hacia Ja ardiente gasa de tintas caprichosas,
De efluvios embriagadas y luz, las mariposas
Dirígense en enjambres piatados y risueños;
La red brillante cog,m mis dedos intranquilos
y en las sutiles mallas de los dorados hilos,

Voy-cazador poeta-aprisionando sueños.

un tovno andano.
HERIWIA

Con arte insigne y sin igual maestría,
Mejor que Ruiz, y Becerril y Arfeo,
Cincelo un asa, grabo un camafeo
Y sé engastat· brillante pedrería.
Sobre el metal que al iris desafía,
Siempre esculpí-pecaminoso empleo,En ,ez de un santo y místico trofeo,
Al Cisne y Leda., á Uaco en una orgía.
Damasquinando estoques y puñales,
Por el orgullo de obras infernales
Puse en peligro mi futura suerte¡
Por eso al ver que la. vejez me agobia,
Quiero cual Juan, el preste de St-govia,
Labrando un cáliz encontrar la muerte.

DE ÜLAGUÍBEL.

ENRIQUE GONZÁLF:Z MARTfNEZ.

1003.

Excursión escolar.-Los alumnos de la Preparatoria en el Monte de las Cruces.

Una instantánea.

Domingo 23 de Agosto de 1903.

INVIERNO
En el pálido cielo las neblinas
erraban como sombras espectrales
y la lluvia ponfa en los sau~ales
sus collares de perlas argentinas.
l'n lienzo gris las húmedas colmas
arropó con sus túnicas glncinles,
y las trémulas lumbres matinales
doraban á lns brumas opalinas.
El río rumoreaba en la espesura
y á lo lejos fi,1gía la llanura
jardines de esmeraldas refulgente~.

Y graneles gotas, con un ritmo vario,
resbalaban de un roble milenario
como si fueran lágrimas dolientes.
FROILA:S TURCIO~.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Agosto de 1903.

EL llfONDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Agosto de 1903.

ojos cerrados reco~tada sobre el banco ....... .
Flores maravillosas, con pétalo~ de escarcha,
adornaban su cabello, un velo mmaculado la
cubría.
-¡)Iarieta!. ..... ¡Ah Dios mío! .
Al grito de Justina, todos acudieron con
ayes, lloros y sollozos. En vano la lla.ma:on ...
«La Inocente• ya no oía las voces de la tierra.
H abía ido con su vestido de desposada á terminar su ensueño en el paraíso.

LA INOCENTE
-¿Y te gusta esto, l\Iarieta?
-¡Estarás bella con este lindo vrstido!
-¿Te gusta el celeste?
-¡Ya lo creo! ¡como ella es rubia!
~Iarieta Laroudet se puso á reír; una risa
infantil que prolongaba, acompañándola con
un balanceo de cuerpo. Ora sobre un pie, ora.
sobre el otro, inclinada hacia las costurera!&gt;,
las miraba trabajar con aire encantado.
Teresa, Mariana, Irma, las tres más hábiles obreras cte la aldea, desde una semana no
salían de la granja de los Laroudet. Tenían
que apresurarse; sólo faltaban cinco días para
la boda, y el vestido de la novia no estaba termi nado.
La boda debía ser hE&gt;rmosa.
El novio, Hilarión Larroque, era muy rico
y era, además, un mozo de excelentes prendas
físicas y morales: no había otro como él para
colocarse la boina cual si fuera una aureola, al
lanzarse en aturdidores «caballero solo,,, traídos del regimiento. Tenía, además. otra virtud: cantaba. Había que oírle, cuando, para
romper la monotonía de una larga comida de
bodas, subía rnbre su silla, con el chaleco
abierto sobre su faja roja, y con voz sonora desgranaba su repertorio, importado también del
regimiento.

Era una «inocente.» Se hablaba de ella suspirando, aunque se la quería, pues Marieta no
era mala, sino algo rezongona, cuando se la
contraria.ha.
Al presentarse Hilarión á hacer su corte ÍI
la noYia, la hennoi,;a morena ,Ju!'tina, hermana mayor de l\Iarieta. alguien. i,in pensar en
mal, ~e dirigió diciendo á la «Inocente»:
-1\laricta, aquí está tu novio: eres tú la
novia.
l\Iarieta se había puesto á reír: había compren&lt;liJo. l\liró á Ililarión, volvió á reír y vino á sentarse ~ su lado. J ustina se divertía
con esa comedia: su novio, para complacerla,
se divertía también, y en toda la casa, ese día
y los siguientes, se continuó el juego:
-¿Te casas, Marieta?
Ella contestaba:
-Sí, sí, ó se reía.
La madre intervino:
-No quiero que se burlen &lt;le mi pobre «Inocente» y trató de desengañarla· pero ésta se
enoj6 y quedó mohína durant~ muchas horas.
-Déjala, mamá-dijo Justina·-el día de
la boda, .\!arieta verá que se b~ engañado
y mientras tanto, más vale que esté con:
tenta.
Y las tres costureras, cuando fueron á coser
el ajuar, continuaron mec:endo la ilusión &lt;le
la «Inocente.,,
-¿Te gusta esto, )!arieta?
Y Marieta se inclinaba sobre todas las beJlas cosas que preparaban para ella las admiraba feliz y reía.
'
La víspera del &lt;lía fijado para la boda el
frío aumentó y el cielo se puso gris. Todo~ se
&lt;losolaban. J ustina é IIilari6n se amaban con
el magnífico egoísmo de las ternuras felices.
Aqu.ella noche, c?mo Hi)ari6n por última
vez deJara á su novia, J ustma sorprendió la
mi~ada de éxtasis con que la «Inocente» seguía
al Joven y de repente aqueJlo la irritó.
-Oye-dijo á Marieta, apretándole el brazo, -es necesario que esa comedia termine....
h~ d~~ado bastante._ No es contigo que se casa
JI1l:mon ... es conmigo, ¿entiendes?
Y como Marieta tomara un aire testarudo
su h ermana agrego• para convencerla mejor: '
-¿Cómo podrías ser tú In novia? ... ¿Tienes
acaso un velo blanco?... ¿Tienes corona·? .Mientras que yo, tengo todo eso ... l\lira.
Se envolvió en su tul blanco, colocó sobre
su rabeza la corona de azahares y dijo:
-¿Ve~? Soy yo la _novia. Se han querido
reír de t1. .. Ve á dormir, Marieta y consuélate. La próxima vez le tocará á
Marieta no se fué á dormir.
. Su cama estaba en la misma cocina, debaJO de una escalera que formaba una especie de
alcoba cerrada con cortinr.s. La «Inocente• se
sent6 en el borde de
su cama, cruz6 las
f ~
manos sobre las ro~,
dillas y trató de
comprender lo que
le había dicho su
herma.na. Qued6 así largo
tiempo. La lúmpara se apa,
gó.
Rin embargo, la obscuridad en la pieza no era completa; un reflejo blanquizco
caía de las ventanas y se alarga.ha sobre el suelo... Se
hahría dicho que la sombra
se hacía blanca. ~!arieta se
levantó, se acercó á la ventana y, de repente, distraí-

ti'.

Así es que, cuando los Larroque hicieron i;u
pedido, los Laroudot no vacilaron. Bien i,abían que desde tiempo atrás, su hija iba vensando en I!ilarión. El casamiento fué fijado
para la semana que precedía al carnaval.
Como se dice en el Bearn, los Laroudet «tenían su cruz,» es decir, su desgracia; esta cruz,
&lt;le veinte años, ojos azules y cabellos rubios,
se llamaba Marieta.

da de sus pensamientos demasiado pesad
miró.
·
Empujados por áspera brisa, copos, pri
ro ligeros, luego más apretados, caían len
mente, revoloteaban. La nieve poco á
cuhría los techos de las granjas, el muro
patio, el patio mismo. Y de toda esa blan
ra parecía surgir una luz confusa.
l\Iarieta abri6 la ventana. 'Gn copo vino
posarse sobre su mano, otros siguieron,
prendieron á sus hombros, á su cabello...

MARIA TnrnRY.

''LAGUNA VKBDE"
A título &lt;le información curiosa, publicamos
una fotografía &lt;le ln. «Laguna Verde," situada
{i corta distancia de Acúmbaro, en el Estado
de :Michoacán. La laguna, notable por la ~ran
cantidad de substancias rnlfuro~as y ferrugmoRas que contiene, aparece á la ¡¡i mple vista
complet.,mente verde, y despide un olor desagradable. Inmedinta á e~ta lngun_a, se encuentra otra que los campesmos designan con el
nombre' de «Larga", y que, sin embargo de e~L'l.r ubicada en los mic;mos terrenoi-, es &lt;le agua
potable.
,
.
Los hervideros &lt;le l\Iantaro, situados E&gt;n
comprensiones de la misma had_l'nda :1 e¡ue
pertenecen las lagunaf', son también m~y _nota.bles. La formación del terreno es volcamca,
y el ruido que producen se oye á tres kilómetros de distancia. En distintos puntos, los hervideros producen vapores que forman una especie ele columnas de humo, como puede verse en uno de nuestros grabados.

LA CIENCIA
una olslón lit Dantt
L o que p-.rsiste invariahle e11 r an·
"tidad, pero siempre modifl~od&lt;?se
ºen su Corroa bajo e:--as apanenc1as
ºsensibles que nos presenta el univer"so excede á la concepción y al co·
uo~cimieoto humann~; é!-o&amp; e-J un P&lt;&gt;"der d•scooocido é incogno,ciblo
uque c:.,tamo~ obligados á reconocor
"como s'n limites en el espacio.}
..sin priocipfo ni fin en el tiempe&gt;. '
HERBERT SPl'.NCER.

tonces bati6 las manos y se puso á reír¡ yano
debía tener pesar. Ya que Hilarión, para casarse con ella, quería que fuera velada de blanco, con blancas flores en el cabello, iba á ad&lt; r•
narse para él.
De un salto ligero ~!arieta pas6 la venta na,
que era muy baja. El frío era intenso. Pero
el hermoso velo blanco que iba á envolverla
la calentaría.
Allí había un banco. l\Iarieta se sentó, jun•
tó las manos y tuvo buen cuidado de no moverse mÍls, para no deshojar las flores delica•
das 11i rai;:gar el velo frágil que lentamente la
revestía.
«La Inocente» había ten ido razón; el Yelo le
daba calor... Ya casi no sentía el vien to.. . Se
adormecía, el alma en éxtasis. Ya creía oírla
música alegre del cortejo que venía á buscará
la novia.
Al alba, J ustina se levantó. Baj6, toda.vía
medio dormida, y fué á abrir la puerta para
ver el tiempo. Los copos ya no caían, perola
helada había endurecido la nieve, salpicándola de cristales lucientes, donde se miraba el sol
levante. Miró al cielo: estaba claro. La nieve,
como se dice al1{1, lo había limpiado. La úni•
ca molestia sería el cleshielo. Al pri mer rayo
ele sol, todo ese terciopelo blanco se cambia•
1 h (•11 lodo.
Satisfecha, Justina. iba
á cerrar la puerta, cuan·
do advirtió á. l\Iarieta
muy pálida y co n lOII

I
Dejaba Dante la. mansión del cielo,
donde ninguna. luz proyecta. sombra,
y se detuvo, preso de un a.obelo
que por jamás sentido, más Je a.sombra
y hace arrugar su frente, a.ates serena. ....
Pisa. una. nube que le brinda. a.lfomb1·a
de plata. azul como de luna llena;
y su fig-ura roja. ahí se agita.,
entre el cielo y el mundo, en grande escena,
como una. lengua. enorme que pa.lp!ta;
é irguiendo majestuoso ante el abismo,
tres veces "¡Beatriz!'' su boca grita ... . . .

··Laguna Verde".-(11khoacAn).
cella dice la cosa que me escapa
cdónde no puede penetrar mi mano;
evo descubro las leyes de una etapa
cen el curso de siglos ...... Donde habito,
«siempre la realidad mi sien empapa. . ...
&gt;Del espacio que miras infinito,
cdigo la ley; del astro que se int\ama,
egue es como voz de luminoso g1ito:
cdel combate del agua con la lluma,
egue constru)·e titánicos volcanes:
cde la materia inerte que una ebCama.
«cubre como un ropa.je, y tiene afanes
cde célula, el origen de la vida! ....
c¡Ahl, yo conozco los cien mil eng1·anes
cele la. materia á la materia. asida!
«¡Conozco que el amor, que es harmonioso,
cá la Creación entera tiene unida! ...
«Amor es el enganche misterioso
cde los astros sin fin en el vacío;
ca.mor es en la flor, conjunto hermoso
«de pétalos y polen; en bravío
«animal, es a.mor lo que lo agita;
cy a.mor la. Patria: &lt;:orno la onda al río,
«las almas se unen en la Patria!. .....
Grita
ca.mor en cada sueño; en la creencia,
ceo la unión fraternal, en la bendita
cunión humanitaria! .... . .
Y yo, la. Cien&lt;-ia;
csoy amor que las leyes armonizo,
cy la ley es amor, es coexistencia! ...... &gt;

V

Dante dudaba si era algún hechizo
lo que en su asombro deslizar oía ..... .
~[as de pronto una luz mirar le hizo
c¡ue una mujer ,:rra.ndiosa. aparecía.
y la Creación aba.rea entre sus brazos;
pero ¡ las manos en la sombra hundía! ....
¿Era. separación, y hechas pedazos
fueron sus manos, penetrar queriendo
en el mistei-io aquel'! ó ¡,quizas lazos
que detrás de la sombra t1stánse uniendo? ....
-«La mano de la Ciencia. es una mano
-dijo la misma voz que estuvo oyendocque se hunde á cada. instante en el arcano,
cy mientras más ahonda, más lo aumenta;
egue haciendo más vidente al ser humano,
clo incognoscible. al par, m(ls le acrecienta,
cy así prolonga su vivir alterno! ..... .
VI

Dante, extasiado, caminar intenta .....
Pero aunque firme atravesó el Infierno,
no puede soportar las mara.villas
con que se oculta aquel Poder Eterno;
los brazos abre, y dobla 1as rodillas! ..... .
~léxico, 11103.

II
Pero el misterio sigue en su mutismo:
y aquel vidente que en los siglos mira,
ya. nada. entiende, y duda. de sí mismo:
pues la. Creación enorme que ante él gira.,
Je estrecha. el corazón, y lo anonada.,
y no puede saber si teme ó admira.! ..... .
III

Recorre los abismos su mira.da.,
y aunque ve como un caos que derrumba.
entre la. confusión, siente 01·denada,
como vió la armonía de ultr atumba,
la máquina. sin fin del universo
que una. gloria separa d., una tumba! ....
Sus ojos, con afanes de converso,
escudriñan el fondo y periferia,
y descubren la unión en lo disperso;
y ven que con la fuerza. y la. materia
se forman desde el átomo invisible
basta el dolor humano y la miseria;
y que en transformación indestructible,
se disuelve la fuerza concentrada.,
ó se concentra agitación movible;
y es todo evolución, fuerza. heredera.,
movimiento que queda trasmitido,
sin que nada. se forme de la nada! ....

rv
Pero entonces, ¿el mundo que ha vi vi&lt;lo
ha.ce poco, el vidente, es fantasía•~ . . ..
c¡No! ... &gt;-le responde el eco de algún ruido:
&lt;Tú viste la verdad!. ... La Teología
cha gula.do tus pasos en su imperio
egue explica lo que yo nunca podría;
cpues mi imperio f-S el mundo y no el misterio;
cyo explico lo visible y no lo arcano:
cla nota. más vibrante del salterio,
cella la. da con Dios, y yo en lo humano;

"Laguna Larga."-(Michoacán).

ROBERTO

A.

EsTE\'A

Rmz.

�Domingo 23 de Agosto de 1903.

EL GEMELO
La condesti. de Noroña, al recibir y leer la
apremiante esquela de invitación, hizo un movimiento de contrariedad. ¡Tanto tiempo que
no asistía á fiestas! Desde la muerte de su esposo: dos años y medio, entre luto y alivio.
Parte por tristeza verdadera, parte por comodidad, se había habituado á no salir de noche,
á recogerse temprano, á no vestirse y á prescindir del mundo y sus pompas, concentrándose
en el amor maternal-en Diego, su adorado
hijo único.-Sin embargo, no hay regla sin
excepción; se trataba de la boda de Carlota, la
sobrina predilecta, la ahijada....... X o cabía
negarse.
-Y lo peor es que han adelantado el &lt;lía .. .
-pensó.-Se casan el 16.... Estamos á 10... .
Veremos si madama Pastiche me saca de este
apuro. En una sema11a bien puede armar sobre raso gris ó violeta mis encajes. Yo no exijo muchos perifollos. Con los encajes y mis
joyas ..... .

EL MUNDO ILUSTllADO

- ¿Es posible que yo lo dejase así?-murmuró ca&amp;i en voz alta.
Era el primer cajón de la izquierda. La
condesa creía haber colocado en él su gran
rama de eglantinaR de diamantes. Súlo encerraba chucherías sin gran valor, un par
de relojes de esmalte, papeles de seda arrugados. La señora, dei,azonada, turbada, pasó á
reconocer los restantes cajones. Abiertos estaban todos; dos de ellos astillados y destrozada
la cerradura. Las manos de la dama temblaban· frio sudor h umedccía sus sienes. Ya no
cabí~ duda; faltaban de alií todas las joy~s,
las hereditarias y las nupciales. Rama de diamantes, sartas de pPrlas, collar &lt;le chatones,
broche de rubíes y b,illantes ... ¡Robada! ¡Robada!
Una impresión extraña, conocida de cuantos se han visto en caso análogo, dominó á la
conc.leRa. Por un instante dudó de su memoria dudó de la existencia real de los objetos
qu~ no veía. Inmediatamente se le impuso el
recuerdo preciso, categórico. ¡Si hasta tenía
presente que al envolver en papeles de seda y

· Hervideros de Marrtaro. {Mlchoacá.u)

Tocó un golpe en el timbre y. pasados algunos minutos, acudió la doncella.
-¿Qué estabas haciendo?-preguntó la condesa impaciente.
-Ayudaba á Gregorio á buscar una coi,a
que se le ha perdido al señorito.
-¿Y qué cosa es ésa?
-Un gemelo de los puños. Uno de los de
granate, que la sefiora condesa le regaló hace
un mes.
-¡Válgame Dios! ¡Qué chico! Perder ya
ese gemelo, tan precioso y original como era!
No los hay así en Madrid. ¡Bueno! ya seguiréis buscando: ahora tráete del armario mayor mis chantillíes, los volantes y la berta.
No sé en qué estante los habré colocado. Registra ... ... .. .
La sirvienta obedeció, no sin hacer á su vez
ese involuntario mohín de sorpresa que producen en los criados ya antiguos en las casas
las órdenes inesperadas que indican variación
en el género de vida. Al retirarse la doncella,
la dama pas6 al amplio dormitorio y tomó de
un secreter un llavero, de llaves menudas; se
dirigió á otro mueble, un escritoriocómoda
Imperio, de esos que al bajar la tapa forman
mesa y tienen dentro sólida cajonería, y lo
abrió, diciendo entre sí:
-Suerte que las he retirado del Banco este
invierno ...... Ya me temía yo que saltase algún compromiso.
Al introducir la llavecita en uno de los cajones, notó con extrafieza que estaba abierto.

algodones en rama el broche de rubíes, había
advertido que estaba sucio y que era necesario llevarlo al joyero á que lo limpiase!-El
muelle estaba bien cerrado por fuera ... -cal.
culó la señora, en cuyo espíritu se iniciaba
ese trabajo e.le indagatoria que hasta sin querer verificamos ante un delito. -Ladrón de
casa. Alguien que entra aquí con libertad á
cualquier hora; que aprovecha un descuido
mío para apoderarse de mis llaves; que puede pasarse aquí un rato probándolas... Alguien
que sabe como yo misma ti! sitio en que guardo mis joyas, su valor, mi costumbre de no
usarlas en estos últimos afios ..... .
Como rayos de luz dispersos que se reúnen
y forman inte!lso foco, estas observaciones
confluyeron en un nombre:
-¡Lucía!
¡Era ella! No podía ser nacliemás. Las sugestiones de la· duda y del bien pensar no contrarrestaban la abrumadora evidencia. Cierto
que Lucía llevaba en la casa ocho años de excelente servicio. Hija de honrados arrendadores de la condesa; criada á la sombra de la familia de Norofia, ptobada estaba su lealtad
por asistencia en enfermedades graves de los
amos, en que había pasado semanas enteras
sin acostarse, velando, entregando su juventud
y su salud con la generosidad fácil de la gente humilde. Pero-discurría la condesa-cabe ser muy leal, muy dócil, basta des¡nteresado ... y ceder un día á la tentación de la codicia, dominadora de los demás instintos. Por

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Agosto de 1903.

algo hay en el mundo llaves, cerrojos co
recios; por algo se vigila siempre al pob
cuando la casualidad 6 las circunstancias l
ponen en contacto con los tesoros del rico..
En el cerebro de la condesa, bajo la fuerte·
presión del descubrimiento, la imagen de
cía se transformaba--fenómeno psíquico del
más curiosos.-Borrábanse los rasgos de
criatura bi;ena, sencilla, llena de abnegaci6
y aparecía una mujer artera, astuta, codiei
sa, que aguardaba, acorazada de hipocres(
el momento de extender sus largas uf\aa
arramblar con cuanto existía en el guardaj
yas de su ama ........ .
«Por eso se sobresaltó la bribona cuando l
mandé traer los enct1jes-pensó la señora, o
deciendo al instinto humano de explicar en
sentido de la preocupación dominantecualqui
hecho.-Temió que al necesitar los encaj
necesitase las joyas también. ¡Ya, ya! Espe
que tendrás tu merecido. No quiero ponerm
con ella en dimes y diretes: si la veo llorar
fácil que me entre lástima, y si la doy tie '
á pedirme perdón, puedo cometer la tonte
de otorgárselo. Antes de que se me pase lain
dignación, el parle.»
La dama, eobre la misma tabla de la cóm
&lt;laescritorio, trazó con lápiz algunas palab
en una tarjeta, la puso sobre y dirección, 1i· •
el timbre dos veces, y cuando Gregorio, el ayo
da de cámara, apareció en la puerta, se la en
tregó:
-Esto, á la delegación, ahora mismo.
Sola otra vez, la condesa volvió á fijarse
los cajones.
-Tiene fuerza la ladrona-pens6 al ver l
dos que habían sido abiertos violentamente.
Sin duda, en la prisa, no acertó con la llavecita propia de ~ada uno y los forzó. Como
salgo tan poco de casa. y me paso la vida
ese g'.l.binete ..... .
AL sentir los pasos de Lucía que se ace
ba, la indigóación de la condesa precipitó
curso de su sangre, que dió, como suele decirse, un vuelco. Entró la muchacha trayend
una caja chata de cartón.
-Trabajo me ha costado hallarlos, sefiora.
Estaban en lo más alto, entre las colchas d
raso y las mantillas.
La señora no respondió al pronto. Respiraba, para que su voz no saliese de la garganta
demasiado alterada y ronca. En la boca revol•
vía hieles, en la lengua la hormigueaban insultos. Tenía impulsos de coger por un brar.o
á la sirvienta y arrojarla contra la pared. Si
la hubieran quitado el dinero que las joyu
valían, no sentiría tanta cólera; pero es que
eran joyas de familia, el esplendor y el decoro de la estirpe ... y el tocarlas, un atentado,
un ultraje ..... .
Se domina la voz, se sujeta la lengua, se in•
movilizan las manos ... los ojos no. La mirada
de la condesa buscó, terrible y acusadora, la
ele Lucía, y la encontró fija, como bipnotir.a•
da en el mueble escritorio abierto aú n, con
los cajones fuera. En to~o de asom bro, de
asombro alegre, impremeditado la doncella
exclamó acercándose:
'
-¡Señora! ¡Señora! Ahí. .. en ese cajoncito
del escritorio.... ¡EL gemelo que faltaba ! ¡El
gemelo del señorito Diego!
La condesa abrió la boca, txtendió los bm•
zos, comprendió ... sin comprender, y, rígid~,
de_ golpe, cayó hacia atrás, perdido el conoc1•
uuento, casi roto el corazón.
EMILIA PARDO BAZ..\X.

SOMBRAS
Como esas nocturnas tinieblas falaces
Que envuelven la tumba gigante del sol,
Así mis recuerdos se posan fugaces
En tu alma, sepulcro glacial de mi amor.
Por eso no importa que cantes y rías;
Y o sé que mi penas á ti llegarán,
Cual llegan inmensas las noches sombrías
Allá do se cuajan las olas del mar.
JULIO FLORE,:.

Bogotá.

PRESO.
Cuaqro &lt;1e J. H. S;-lvestre.

�-

[L MUNDO ILUSTRADO

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LECHE ANTEF
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Director: LIC. RAF,UL RfYf!!&gt; !!&gt;PINDOLA.

EFLORESCENCIAI
ROJECEB.

COQUELUCHE

mtxico, Jlgosto 30 4t 1903.

Tralallltllt r11lm.l j lat1m1, ,., h■lrul11• ttl 111

POLVOS FlJIIG!TORIOS GIDIEB
P AIUS - 208 bta, F1 8~0.rala
.... rO-,•J. IIIUII.

HIERRO

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QuEVENNE
Aprobado
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Joyería y lelejerfa

la. •lateroa 11 v 14

perlaACiD.4•

El mta acfüo J económico, el 6111t
Hierro Inalterable ,n lu, 11mea CÜOIGL

1

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Cura:Anemia, Clorosis. Debllldi
lilgfralSe/lo lela "Un ion d11F1brio1nll"

~-~,,_-~-~-t..-1!\·~•¡~·.¡,¡,..-i·~ ·.¡,¡,."'·~ ~-~~-~"'-~~·-1;;:-.-i~~-~~-~-i.:,-..'.g..~ ·~·-

1,, Bue des Beau-ArlJ, PWS

!
;
; N}me. A- Lafage i
!
===
i
; MODAS YCONFECCIONES.

;

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Tie11e el gusto de participará su numerosa clientela que para

1

i

(llATA DOLOR)

Es una cura rlt.pida para

adquirido para

una Sta. modista dt París.

...,,---....._..

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Enrique 6. Schafer.

¡
¡~'

Le participa también que por los últimos vapores ha recibido ~
un gran surtido de
)

Doll~dadts dtl mtJor gusto.

Reumatismo

~

1

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t..~.~-~-~-~-t4~.t4~.t4~.~-(4-';!~.~.t4~.t4-'i'}.~.t4-&gt;,"}.~.~-t4-'l'},~.J

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en DOS horas, sin PURGA, por las cl\psuIas L. KIRN. Evitad Imitaciones. Depósito: Farm. HAUGOU, 54, houlevard. Edgar
Quinet, Pa.r!s y en todas las farmacias.

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DEL DR. TORREL, DE PARÍS.
U nica prepsraci6n que evita la caida prematura del pelo, lo aumenta, suaviza y hermosea, á la vez que le comunica un aroma agradable.
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P!TROL. DRL. Dr. TORR!L., D! PARIS,

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evita la calvicie prematura, que tanto afea y comunica al
hombre el repulsivo aspecto de un joven viejo y gastado
DE VENTA EN LA$ DROQUER/AS Y FARMACIAS.

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LORD SALISBURY, Eminente Estadista Inglés.
t el 22 del actual.

Subscripción mensual forinca S1.50
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Gerente: LUI~ Rfl'f!!&gt; !!&gt;PINDOLA

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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t el 22 del actual.

Subscripción mensual forinca S1.50
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Gerente: LUI~ Rfl'f!!&gt; !!&gt;PINDOLA

�Domingo 30 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

to pasar así los senderos del Asia, y esos deGran número de niños creen que los recién
siertos que sólo surcan huellas lejanas Je canacidos Re encuentran dentro de los huertos
mellos, hacia santas peregrinacioneR en coó en las florei&gt;. Una amiga mía-dice-me ha
marcas misteriosas.
'
confesado que hasta los nue,·e ailos andaba
Y porque regresaba &lt;le In Meca, el humilde
Paula Lombroso dedica en la «Revista )fobuscando en las plantas del huerto un niño !l
y mísero mendigo, ha&lt;ljí muy venerable, lle&lt;lerna» un intere~ante artículo al estudio de
punto de nacer. En realidad, esto no es máo
vaba en su frente descarnada el turbante verestacuriosri cuestión:¿,Por qué los ni i1os toman
maravilloso que ver salir un pollo de un
de, que revelaba su sabiduría.
con tanto interés e!:'as historias fantústicas de
Así, pues, Gu1""7Bab(1, que tenía la misión de
huevo.
árboles que bailan, piedra::; que cantan, botas
Para el niño no existe la distinción entre el
traer al pachá de Buda los bienes más preciode siete leguas, anillos que hacen invisibles á. _ reino mineral, vegetal y animal; el antroposos de la tierra--lo que en su vida errante ,
¡;us poseedorei&gt;, y tantos y tantos otros cuenmorfismo es innato en él. Así, la niña de Taitravés &lt;le diversas naciones, le hubiera pa~
tos extraordinarios é inverosimiles?
ne cree que la luna juega al escondite, y el
cido digno de envidia,-Gul-Babá, después de
)luchos creen que esto depende del desarroniño de Paula Lombroso, de dos años, cree
haber enumerado todo lo que excita la admillo &lt;le la imaginación; pero no deb~ ser así,
que el tren va á Turín para hablar con el abueración de los hombres, después de haber conporque yo-diée la escritora-he tenido á la
lo; así, los niño~ que oyen un fonógrafo, creen
templado sin alegría. muchos tesoros Gul,·ista mucho tiempo gran número de niños,
que hay dentro un hombre escondido. Nadn,
Babú, el sabio, volvía con las manos 'vaeíae.
y estoy persuadida de que tienen poquísima
pues, tiene de extraño que les parezca corrienEn ese momento, después de tantos mafantasía y de que loll relatos maravillosos son
te que los animales hablen.
res
frar.quea&lt;los, tantas llanuras y ríos eruinterpretado!:! por ellos de un modo que ni siEs, pues, muy probable que las fábulas
za&lt;los, el hadjí llegó al pie de montañas muy
quiera i;ospechamos ni menos podemos imaagraden á los niños por la realidad que ellos
altas.
ginar. Este mundo supranatural no tiene pales dan. Creemos transportarlos á un mundo
Las cimas cubiertas ele nieve tocaban el firra ellos nada de mágico ni de increíble, sino
fantá~tico, cultndo la realidad es para ellos tan
mamento,
pero un país tibio se extendí&amp;
4ue les parece sencillo y «natural,,, ya que lo
fantástica como nuestros cuentos. Al niño le • abajo, todo perfumo.do por un penetran
que ven y oyen, realmente es tan maravilloso
sucede con las fábulas lo que á los jóvenes con
olor.
como aquello para ellos.
la poesía y á los adultos con la ciencia.
Gul-Babá se maravilló de no ver sino cam•
Yo he visto, por ejemplo, á mi hijo, de diez
FERXAXDO ARAUJO.
pos
de rosas. Eran de tres colores: blancaa,
á catorce meses, preocupa&lt;lo por un hecho que
encarnadas y amarillas, y de cien mil matidebía parecerle portentoso: las campanas. ViCaracas.
ces.
víamos cerca de una iglesia, y cuando las
Y Gul-Bnbá conoció que esas montañas eran
campanas sonaban, llenando el aire con sus
los ~alkanes, y ~se país era resguardado por la
alegres tañidos, el niño se maravillaba, busLORD SALISBURY.
-yert1ente Kazanl1k. No estaba, pues, muy lecando la causa de aquel ruido. Otro hecho no
JOS de Hungría. Ei1~onces, cansado del viaje,
menos curioso es la pasión de los niños, entre
aturdido por el aire embalsamado, Gul-Babi
los nueve y los diez y ocho meses, por los zaAraba de morir uno de los más grandes esse durmió cerca de las rosas.
patos. Nada les entretiene tanto como sus zatadistas del mundo, y que por mucho tiempo
Al despedirse, cuando iba á emprender de
patitos. Y es porque los estiman como parte
dirigió la política del Imperio Britúnko: Lord
nuevo la marcha, se acordó, inquieto de 81l
de la propia persona, debiendo sucederles lo
Sálisbury.
misión. Muy pronto se prePentaría del¡nte del
mismo con los anteojo!', pues las per~onas que
Roberto Arturo Tálbot de Gnscogne, Marlo'&gt; gastan llaman extraordinariamente la atenpalacio de Buda.
qués de Sálisbury, ex-primer Ministro de la
¿Qué rara maravilla le traería, después de
ción de los niilos.
Reina Yictoria, murió á los setenta y tres afios
tantas
miserias humanas comparadas'? ¿Qu6
También creía el niño de la Lombroso que
de edad, después de haber dedicado todas sus
las ov •jas balan con la cola, porc¡ue cuando
tesoro supremo, en el hueco de la mano?
actividade~ al servicio de su país, excepto en
tiraba de la cola ÍI una oveja que le habían reSilenciosamente, Gul-Babá meneaba la calo~ dos últimos años, en que se retiró á la vida
galado, balaba. Un niño de &lt;los años tenía
beza: había tocado la vanidad de las cosaa.
pnvada, cediendo á la fatiga y á la enforgrandísimo miedo de lCJs árboles, y esto era
Pero cuando sus miradas iban de una á otra
meclad.
muy natural: si un bastón no se tiene en pie
supe_rficie florida, de pronto se preguntó, ron•
Era el Marqués de Sálisbury un estadista
por sí solo, ¿cómo los árboles pueden sostemovido por el perfume vigoroso:
por t~rnperamerito. Desde muy joven ocupó
nerse? De aquí el temor de que se cayeran y
-¿Y qué más rara maravilla que esta qu
un as~ento er,i el parlamento, y debido á sus
le hicieran &lt;laño. Otra niña, de trts aiios no
he
encontmdo aquí? ¿Qué tesoro puede com•
energias y ~\ sus aptitudes, no tardó en ser
quería mirar_ la~ estr~llas, p~rque quema~; y
pararse con éste?
procla.~ado Jefe de uno de los partidos políties que las as11111laba a las chispas que sin duAlegre, entró en el campo. Xada igualaba
cos militantes.
&lt;la la habían quemado.
,
la belleza de esas rosas.
, P?r var~as ~casiones fué miembro jefe del
En el curso de la vida ven los niños cosas
Vaciló largamente, inclinado sobre lo3 cáli(,ab~nete mgles,_ y tuvo que estudiar y resolmaravillosas: un día de invierno se asoman
ces embriagadores; surgían de todas partee,
ver 1mportantís1mos problemas.
á la ventana, y ven el paisaje transformado
deslumbrantes como u~a seda mágica, y sua•
. La muerte del célebre estadista ha conmotodo vestido de blanco; unos creen que es azú:
ves como carne de muJer.
vido hondamente al Imperio Británico y el
car, otros que es sal, otros que es el Señor
Concluyó por tomar la más blanca de todas
Rey Eduardo ~a manifestado su profunda peque envía migajitas de pan~ los pájaros; ¿po~
las, rosas, que es la rosa de la inocencia, y la
na. ~or la pérdida de un hombre que era inqué no han de creer en lluvias de confites y . sustituible.
mar encarnada, que es la del amor.
•
bombones, ó de monedas, después de haber
Las ocultó, tembloroso, en su bastón hueco,
El puesto que ocupó &lt;:orno Primer )Iinisvisto una nevada?
y luego ?ontinuó su marcha á toda prisa.
tr?, está ahora ocupado por su sobrino 1Ir.
Me acuerdo-dice la Lombroso-de una niAl aleJarse, con goce en el corazón, satisfeBal!~ur. ~e. cree que, aunque retirado de la
ña de cuatro años, que ayudando á RU madre
cho de su robo, se acordó de que no había topoi: ~1ca, Sahsbury prestaba ayuda eficaz á su
á llevar un cesto, donde babia un trozo &lt;le
mado la última de las rosas.
sobrmo, en los asuntos más dificultosos.
r.a.rne cruda, vió dos ó tres perros acudir y
X:, vol_viendo á pasos precipitados, se apogirar en torno del cesto.-Sienten la carne
doro apnsl\ de la rosa cuyo color es amarillo y
dijo la madre.-Pero ¿cómo si el cesto estÁ
que aparta los malos deseos.
tapado? ¿cómo saben que lle~amos carne si no
Entonces, llevando las tres rosas en su baa·
la ven?, decía la niña, maravillada.
tón hueco, el peregrino de barba blanca se fu6.
Esta misma niña, viendo poner al sol ropa
por la montaña ligero como un niño.
mojada, que lí. la media hora estaba seca, pre)Iarchó días y más días.
Tal es el n_ombre_ en~ntador que lleva, en
guntaba: ~Pero ¿dón~e va el agua,.quién se la
Buda,
la
colma
de
Jardmes
floridos
limitada
Baj_ó .P?r río, rápidos, sobre balsas de árbolleva?» ¿Como esta mña, antes de ver seco lo
les; d1ng1a de paso una mirada á los castillOI
por altas mu rallas, cuyo recinto &lt;lo1~ina deshúmedo, ha de sorprenderse de que lo dulce
fuertes, construídos en las alturas como nede el f~ndo de un pasado de leyenda el ~ncho
se vuelva amargo, y lo blanco negro? ¿Y el
Danubio y Prest.
'
gros nidos de águila.
'
eco? Se oye el grito que repite la palabra se
Por
último,
conoció,
en
la
extensión
de la
_Y
taffi:b_ién
es
hermoso
el
cuento
que,
en
el
busca de dónde sale, y no se encuentra n~da.
mis1:10 sitio, se nos narró, con sus cándidas
llan~ra, que entraba en el Alfold. Reconoci6
¿Qué puede ser eso? Una voz del aire1 un esvers1one~ populares, en que se manifiesta el
las ciud~des húngaras con sus casas bajas, de
píritu, una persona invisible que se esconde.
al,ma abigarrada de Hungría, caballeresca. y
calles alineadas, como estaban antes las tien·
Hay otro grupo de cuestiones que los niiios
das
en los campamentos bárbaros.
barbara.
se plantean y que demuestran que lo que es
· En aquel tiempo reinaba en Buda Alí Pa, Y ~~Y. pronto anduvo á lo largo del gran
imposible µara nosotros, es para ellos cosa nachá de Turquía. En la antigua mona:quí
no, dmgiendo un saludo amistoso á los mil
tural y corriente. Un niño de Egger decía á
do!1de, desde mu~h~ tiempo, se habían exti~:
barquitosmolinos, anclados en medio de la
su abuelo:-Cuando yo sea grande y tú peguido
los
_reye~
cristianos
de
la
raza
de
Arpad
corrient~, cuyas ruedas de anchas paletas muequeño, yo te llevaré. Otra niña no comprensobre ~as 1gles1as blasonadas de las flores de¡¡;
len e~ trigo de las mieses y cuya linterna dodía cómo se hace para crecer, y creía que basde
A~Jou,
se
levantaba
la
torre
cuadrada
de
méstica oscila por la noche sobre el a"ua
pro0
taba añadir un pocoá laspiernas los brazos y
los mmaretes.
funda.
el cuello. Otra niña, hermanad~ la Lombroy en ese mis~o tiempo vivía un sabio llaYa Buda erguía sobre el Danubio sus mina•
so, creía que los personas nacían como son:
mado G?l-Baba. Era un hombre muy vie·o
retes Y torres. Y Gul- Babá se regocijó, apreunos como niños, otros como hombres hechos
cu_yos pies se habían gastado en todos los ~~
tnndo en su mano el bastón hueco que contey otros como viejos. Otra niña creía que asi
mmos del mundo. Marchaba e11corvado con
nía las rosas.
'
como los niños son hijos de los hombre;1 las
su larga barba blanca flotante al viento.'
. Por último, después de tantos años de cien·
piedras pequeñas son hijas de las grandes y
Apoyado en un bastón hueco, le habían viscia Y de marcha, el hadjí llegaba al término,
los bastoncitos de ks bastones.
'

tas fábulas y los niños.

ca montaña dt las Rosas.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 30 de Agosto de 1903.

tario de la Legación Mexicana en Wáshington;
el centro de las arcadas llenas de sombra, el
en 188-&gt; pasó á Italia con la categoría de seSe difunde la noticia de que un sabio con turhúngaro está de pie, al lado del turco.
gundo, y cinco años después á la Gran Bretabante verde ha llegado. Los chaouchs de Alí
Alí Pachá, medio desnudo, 6. quien damaíia, donde permaneció hasta el mes de octuPachá forman hileras. En el fondo de la casa
saje un esclavo negro, tiene detrás de él á Gulbre de 1891, ¡,ara volverá los Estados Unidos,
blanca donde el señor otomano vive retiraBabá.
con
el mismo carácter. Nombrado primer
do, entra Gul-Babá.
--¡Yo he robado la rosal-exclama el h(m·
Secretario, tuvo á su cargo interinament{' la
-¡Y bien! ¿Dónde están las m_aravillas esgaro.
Legación de nuestro país en aquella Repúbliperadas? ¿Qué asombroso tesoro trae?
-¡He sido yo!-grita el turco.
ca, desempeñando, á partir de 18H6 y en diGul-Babá abre su bast6n y saca los tres ta- .
Gul-Babá mirn, más tranquilo, la disputa.
versos períodos, iguales funciones en Alemallos marchitos.
El rostro del húngaro manifiesta en rasgos ele
nia, por ausencia del Ministro.
-¿,Eso es todo'? ¿Simiente de rosas?
fuego el orgullo &lt;le su conciencia; el del turco
El nombramiento extendido al sefior Co\'aY Gul-Babá se sonríe, mientras el Pachá de
el ardor de un fanatismo resignado.
rrubias ha causa.do muy buena impresión en
Oriente, pensativo, se interroga ...... El hadjf
Y el viejo piensa en la belleza, en la virtud
los círculos diplomáticos. Próximamente salt iene razón. ¿Qué cosa más hermosa que las
desp6tica
de las rosas.
drá de Alemania el nuevo Ministro, para diriflores? Alí, satisfecho, ordenará, pues, que se
-Seiior, dice al fin al Pachá: que alarga la
girse á Santiago de Chile y establecer allí su
den al viejo jardines sobre la colina. Que planespada, impasible, bajo las manos ágiles del
te allí y culti,·e sus rosas, para que Buda
residencia.
negro: dígnate dejarme á mí. el cui&lt;lado de la
sea adornada por su brillo y regocijada por su
venganza. Entrégame estos enamorados.
olor.
Ali Pachá hace una señal. El viejo Gul se
Toda la estación, en la colina, Gul-Babá,
lleva sus prisioneros. Los acompafia hasta el
con regadera y aznda en mano, trabajó infatijardín de las rosas.
¿Qué es un poeta? l'.n temperamento &lt;legablemente. Y muy pronto, de las tres rosaA
Pero ¿qué es lo que le pasa al santo hadji?
de Kazanlik nacieron miles y miles de roAas
licado que vibra hasta ciertos leves impulsos
Se inclina sobre las rosas encarnadas y hace
de que muchos seres no
que, á diei le¡_(uas á la redonda, embalsamase dan cuenta,y que sabe
ban el aire. Se veían de lejos sus manchas
traducir esas vibraciones
blancas, púrpuras y amarillas, semejantes Ít
en encanto. Así, pues
grandes estandartes inm6viles.
Entonces se agitó la cqdicia de las damas
mientras los impulsos:
de Buda. A la curiosidad de los primeros días,
las causas externas, sean .
sucedió un frenesí d~ deseos. Todas apetecían
las mismas, mientras el
mundo no cambie, los
la posesión de una de esas rosas.
Pero ninguna pensaba. en su deseo en la ropoetas conservarán ciersa blanca, que es la &lt;le la inocencia, ni en la
to aire de semejanza enamarilla, que aleja los malos pensamientos.
tre sí, llegando en ocaCada una soñaba con la encarnada, quería la
siones hasta la coincidencia Y como el mundo
rosa del amor.
Muy pronto, saqueados de noche, los jardiapenas se transforma pones de Gul-Babá, solamente floridos de blan•
co á poco, poco 6. poco
co y amarillo, no tuvieron ya una sola de las
también se transforma el
purpúreas rosas mági.cas.
arte, aunque pueda tener
El ha&lt;ljí exclamaba que 11quello era un asem ú Ití ples man ifestaciosinato, u11 sacrilegio. Más apasionado por sus
ned en una época dada.
queridas hijas que todos los amantes de Buda
El triunfo de la juvená la vez, consiguió del Pachá que se levantatud, del vino y de las roran alrededor altas murallas erizadas de punsas, puede inspirar rotas de hierro.
mo ha inspirado p~taR
Pero una tarde que en las plazas públicas
de Grtcia y p¿etas de
habían danzado osos, llevados por domadores
Pereia. Pero el temperade Transilvanía, con gorros puntiagudos unos
mento de cada poE&gt;ta
j6venes de la ciudad, impulsados por s~s nocue~ta por algo. Así, las
vias, dieron muerte á esos animales y vestimuJeres que hacen reír
dos con pesadas pieles peludas, es¿ai~ron la
á Quevedo, amar~an :'t
pared, sin hacer caso de las puntas de hierro
l\Iusset,desesperan á JIPini del sueño inquieto ele Gul-Babá · ni una rone Y matan .á Acuila.
sa encarnada quedó por la mañana'.
Entonces los chaouchs á caballo recorrieron
Un poeta, BaudelairP. flP
la ciudad y proclamaron en todas las encrucipasma de voluptuosidad
al olor de un viejo frasco
jadas:
«¡Quien viole de aquí en adelante el jardín
donde hubo un perfunwde las rosas, será degollado!»
y otro poeta, \'íctor Hu~
Y el deseo de las mujeres de Buda se acrego, se desata en líri&lt;•a
indignación cuando en
centó.
Una semana no había transcurrido y la hiel remoto é ignorado rinja de~ )?yero impuso á un jovtln húngaro esta
cón de un país ignorado
c?nd1c1on : i~l;\ rosa e~carnada!; y al mismo
y remoto, alguna mano
~1em~o, la hiJa de un _neo musulmán impuso
SR. :\U(rngL COY.\Hlt"GBUS, :\linlstro de :m•xlco en las Hepl\blicas ~e César oprime ó apn,~ un Joven turco la misma condición: ¡la rosa
Sudamericanas del racifico.
nalea el seno de la Liencarnada!
dos
grandes
ramos.
Los
jó,·enes
atóuitos
le
,
.
bertad. Cervantes y RaLlegó la noche. Ei húngaro y el turco sin
contemplan. Sin decir una pal~bra, con' un
~elms mueve~ á risa; Esquilo y Shákespeare
saber uno de otro, resolvieron intentar la ~uerademán lleno de mansedumbre, Gul-Babá les
a espanto. ~uc1ano ríe de lQs dioses de Homete. El húngaro se disfrazó de turco y el turco
alarga
los
ramos,
Y,
después,
como
tiene
renro, y Voltaire ?e la fe religiosa de Calderón.
se vistió de húngaro.
'
cor aún, los despide enojado.
Pero ~10 es ~ácil que un poeta de ahora se paQuizá frustrarían así la mala suerte
Tal fué la última lección de la vida de Gulrezca ,\ Hes1odo, por ej~mplo, poeta que co. Y los dos llegaron en la sombra á u~ punto
Babá,
que,
desde
ha&lt;:e
trescientos
años
duerrresponde á _otr:i, !nodahda~ de civilización; Y
diferente ~el~, muralla; se alzaron contenienme en la m?ntafia de las rosas, y cuya tumba
sí. puede comcidir, aun sm propósito delido la respuac1on y llegaron al fin, con las mave, cada pnmavera, florecer los campos blanberado, con Shelley, Hugo Fóscolo \'erlaine
nos ensangrentadas, hasta las rosas color de
cos, purpúreos y amarillos, los campos diviUhl~nd, Casa~ ó Campoamor.
'
'
sangre.
nos de Kazanlik.
Solo _q~e s1em~re será el mayor poeta el
Pero l~s chaouchs vigilaban bien. El húnPAUL Y \'1cTOR )IARGUERITTE.
más o~1~ma~. Mientras ~o se logre obtener
g_aro vestido de turco se escapó,y el turco vesuna or1gmahdad, aunque sea relativa no se
tido de húngaro quedó preso.
debe ~sc_ribir. l\Iás vale emplear el se~timiento artistico que se posea en comprender y
Y toda. la ~iudad sabe á la mañana siguiengustar á los maestros. Pero eso yo preconizo
te la desgraciada tentativa. Se cortará la cabee~ ,placer, raro y generoso, de la contemplaza á un hombre &lt;le raza magiar. En ese miscion, de la comprensión, de la admiración.
mo momento está delante del Pachá Ali. Intenta en vano excusar su crimen.
La Comisión Permanente del Congreso GeRU.l.'J:SO BLANCO FOlliBONA.
Un remordimiento domina, atormenta al
n~ral, ~a a~robado el nombramiento que el
enamorado salvo; 1,no es él, magiar, el que ha
EJec~tivo hizo á f_avor del señor Miguel Covarobado la rosa? ¿No le obliga su deberá entrer~ubias ~ar~ cubrir el puesto de Ministro Plegarse y _revelar todo al Pachá? Salvará al mempotenc~ar10 de México en las Repúblicas
nos, al inocente.
'
Sudamericanas del· Pacífico.
AHÍ, pues, en el patio de la casa del coman. El señ?r Covarrubias se inició en la carrera
dante, donde un chorro de agua mllrmura en
diplomática el año de 1880 como tercer Secre-

ministro dt mtxico tn Sudamtrlca.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 30 de Agosto de 1903.

El botón dt rosa.

CHURUBUSCO
EL ANIVERSARIO DEL

20

Hace muchos días que miro en mi jardíu
un botón pálido, cuyos pétalos Eemejan a lita~
de pájaro que tiene frío, y que espera el mo•
mento de marchit:use como las hojas del ~alvaje rosnl en que nació; hojas que caen comv
11 u,·in. helarla 1&lt;ohre él.
Desde r¡ue le vi, me vi te11tado tnmbién ú
arranra1 lo pam ofrecerlo á la cine amo. Después pensé que es1 tlor moribunda, agonizando en In. melancolía del otoño, era muy poco
digna d~ 1&lt;u triunfadora belleza.
Sin embargo, ese botón pálido le hubiera
dicho, mejor que yo, que á sus pies ha de dei-hojarse mi último pensamiento y que una rosa inmorlnl florece •1,iempre en el jardín de mi!'
sueños. l'n rosnl cuyas raíces están en el doloroso fondo de mi alma.
Y algo íntimamente fraternal llora en mí al
contern ;,lar la dei-esperada agonía de las flores
moribundas, brotadas muy tarde para gozar
de la gloria de las esplendideces primaverales,
y semejante al amor tarclío que cuenta :::aenos
las felicidades venideras que el inútil tesoro
de los placeres perdidos.

DE AGOSTO

La agrupaci6n obrera «Gratitud» organiz6
para el día 20 del actual un:3- sencilla cne~onia en recuerdo de los mexicanos que muneron gloriosamente por la Patria en la defensa
del Convento de Churubusco, atacado en 1847
por las tropa&amp; norteamericanas invasoras.
La agrupaci6n invit6 para que tomaran parte en aquel acto, á la~ diversas so~iedades Y
corporaciones mutualistas ~e lac3;.pital,_y ~uchas fueron las que, atendiendo a 19: rnvitaci6n, enviaro!l á Churubusco delegac10nes especiales que las representaran.
.
A la llegada de los invitados, el históri~o
pueblecillo ofrecía un risueño aspecto: multitud de personas tomaron los primeros trenes
de la mañana para dirigirse á él, y moll?entos
antes de que diera principio la ceremonia, era
ya imposible abrirse paso entre el gentío
que después de visitar el convento, se agrupaba 'ante la plataforma destinada á la Mesa
Directiva de la agrupaci6n de obreros y á los
oradores. En las cercanías del convento se
instalaron numerosos puestos tle golosinas,
improvisándose así una animada verbena.

Am,IAND 8ILYESTRE.

Los delegados de las agrupaciones mutualistas.

DEL VASO DE PLATA.
Lábrame ya, platero,
la copa del verano;
y antes que todo, en ella
pondrás al r6seo Mayo;

Y luego has ge imitarme
el néctar delicado,
con el mayor esmero
la plata cincelando.
Pero no junto al vino
me grabes los extraños
misterios, ni del mundo
ningún terrible caso.
Grábame á Baco, el hijo
de Jove soberano,
y á la Diosa de amores,
Himeneos fraguando.
Bajo un parral frondoso
de racimos cargado,
pon Gracias, y Amorcillos
sin flechas y sin arco.

La Junta Organizadora Y los oradores.

Y grábame una turba
de j6venes gallardos ;
y en medio de ellos Febo
diviértase jugando.
ANACREO~TE.

El programa, que se componía de algunas
piezas de música y de poesíae y discursos alusivos á la solemnidad, se cum,pli6 en todas sus
partes, siendo uno de los nú!Ileros que ~ás
impresionaron á la concurrencia, la alocuci6!1
pronunciada por el señor José V. Monsur1,
veterano del 47. Las frases del sefíor Monsuri, desnudas de pompa, pero llenas de s~nceridad, le conquistaron un aplauso entusiasta
del público.
En cuanto á la parte musical, estuvo ftcar"º de una orquesta típica y de la banda del
Estado Mayor, que envi6 la Comandancia Militar.
Al pie del monumento erigido á los defensores de Churubnsco, los delegados de las sociedades obreras y algunos particulares depositaron hermosas coronas.
Antes del mediodía termin6 la manifestación.

,.

CONTINENTALES
[Sonetos Tn41anosJ
J.Q,;

COCUYOS.

Parpadeos ele luces vacilantes
bordan la sel va cuando mu ere el día,
á manera de extraña pedrería
que relumbra y se apaga por instantes ..... .
En desatados círculos errantes,
brotan cocuyos en la selva umbría,
cual si alguien, con la fiebre de la orgía,
arrojara puñados de diamantes ..... .
De día ocultos en la verde alfombra,
s61o en las horas de nocturna c.i.lma
divagan á través de la espesura;
y á fuerza de brillar entre la sombra
acreciPntan su brillo, como el alma '
que á fuerza de sufrir se hace más pura!
LA PIEL DEL PU)IA.

Rasga el puñal con acerado diente
la pintoresca piel; brotan raudales
de sangrientos rubíes y corales·
y el puma rinde la achatada fr~nte.
Dobla, sobre su cuello airosamente
la rodilla Nemrod; himnos triunfales'
puguan entre los ásperos breñales·
y se tiñe de púrpura el torrente ... : ..
La piel envuelve, con abrazo estrecho
la desnudez del cazador fornido:
'
1qué orgullo siente cuando cubre un pecho;
, mas su orgullo es m~yor cuando reposa,
a la manera de un tapiz tendido
bajo los pies de una mujer herm'osal
EL PASEO DE AGCAS.

(Asunto limeí1o.)

~ijo al virrey la Perricholi un día:
- Si te seducen mi morena frente
mi boca de granate y la elocuenU:
luz de los ojos que mi amor te envía·

'

si mi busto provoca tu ardentía
dame un espejo, asombro de la g¡nte
donde pueda mirarme dignamente '
cada vez que me llames: ¡alma mía!
Y respondi6 el virrey: Toma esta mano
Te prometo un cristal digno de un bada ·
con profundos y límpidos reflejos.
'
Haré un «Paseo de Aguas)) veneciano
para que te contemples retratada
'
no en uno solo, siuo en mil espej'os!
JOSÉ S. ÜHOOANO.
Grupos de la gente del pueblo que con curr·1·0· ••
t. la
manifestación.

Domingo 30 de Agosto de 1903.

�Domini;o

:;o de Agosto de 1903.

La cabaña de Zorim era la más pobre, pero
la más limpia y aseada de toda aquella ribera.
Y es que Zorim, como acostumbrado desde
muy joven á vivir junto al agua, tenía por Pila
verdadera devoción, adorándola con mayor fervor quizás que á los ídolos ele la pagoda cu~ras
cúpulas se columbraban á lo lejos. Por todos
los tesoros que el rnjá Ranjee _ocultaba en_ !'IU
palacio ele Kalimul, no hubiera consentido
Zorim en llevar manchad:;;.s sus ropas, descosidas sus sandalias ó enmarañados sus cabellos· fuera para él tal desaseo y desidin. una
ofe~sa irreparable á las límpidas aguas del lago que amorosas besaban su cabafia y pródig~ le ofrecían aves y peces para su sustento,
ya que no para su regalo.
Sabía Zorim, por haberlo_ pregonado un?~
heraldos en toda aquella r1bera, que el raJa,
Ranjee andaba muy desasosegado é inquieto
en busca de un ave extremadamente rara, la
única que le faltaba en la colecc~~n d~l jardín
de su palacio, y por cuya poses1on diera, de
buen grado subidísirno premio á quien se la
presentase.' Todos los pescadores _de la ribera
se pusieron al acecho en los paraJes del lago
donde solían acudir las aves acuáticas, y quién
más quién meno¡,, ninguno quedó sin espe•
ran;11s de lograr el galardón ofrecido por Ranjee. Solo Zorim, satisfecho y contento en su
pobreza decía: cr¿Para qué he de afanarme?
¿No me' dah las aguas el continuo sustento? Si
tuviera mujer é hijos, de seguro que su amor
despertara en mí el ansia de riquezas; pero mi
esposa es el agua, mis hij3:s _las redes, m_i hacienda la barca, y no amb1c1ono otros b1ene~,
que tal vez me acarrearan más aflicción que gozo. Lejos del trato de mis semejantes, no C?nozco la doblez ni el engaño, ni temo que mis
amigos me traicionen. Las estrellas me cuentan las glorias de Brahrna y mi conciencia me.
prohibe dañar al prójimo. Esto me basta para
gobernar mi vida y no ~cha:: de menos, en esta apacible soledad, la falaz y bulliciosa compafiía de las ciudades.,,
Así decía en filosófico soliloquio el pescador
Zorim, sin tener noticias de Diógenes, cuando
á orillas del lago y á la misma puerta de su
cabaña vino á posarse un ave cuyo magnífico
plumaje deslumbraba la vista, y cuyas esbeltas proporciones corresponqían á las galas de
que la proveyó la naturaleza. Era aquel hermoso pájaro una maravillosa muestra de la
potencia creadora de Brahma. Matices y colores, luces y sombras, dhfumes y tornasoles;
gamas jamás concebidas por el arte y armonías nunca logradas por humanos pinceles, se
aunaban portentosamente en aquellas alas,
que plegadas parecían incrustados estuchee, y
abiertas semejaban lluvia de no imaginada pedrería. El penacho que adornaba airosamente
la elegante cabeza del ave, las plumas que en
línea circular ceñían su cuello, formando como un medallón de topacios y zafiros en su
garganta; el largo plumaje de la cola, cuyos
tornasoles reflejaban los rayos del sol en inquietos cambiantes, y que por lo tenue resplandecía como la cabellera de un cometa, to·
do era magnífico, majestuoso, paradisíaco y
peregrino. Era el ave que faltaba en la colección del rajá Ranjee y en cuya busca andaba
éste tan qesasose~ado é inquieto.

EL MUNDO ILUSTRADO

=

-¿Dónde vas, bnen homhre? ¿Acaso no saPosóse el ave en una levísima prominencia
bes que está prohibida la entrada ~n el recinto
ele la orilla del lago; mas, desgraciadamente
del palacio, o es qu~ no temes las ir~s ele Ra_npara ella, cedió á su peso el montículo arenojee? Hazte a tras y largate de aquí, s1 no quieso cual si fuese una trampa puesta adrede, y
res que tu cabeza sirva de presente al rajá.
vi~o á dar con su cuerpo en tierra. Forcejea-A verle venía-respondió el pescador.
ba el ave por servirse de las alas, cuya longi- ¿Tú, coh ese pelaje, querías verá R_anjee?
tud y delaadez más bien le eran estorbo que
A
buen seguro que por tus hermoeos OJOS iba
auxilio c~ando salió Zorim de su cabaña y no
á divertirse de los grav-3s asuntos en que en
tuvo m~s que alargar la mano para coger el
estos momentos ocupa su atención. :Márchate
gracioso bípedo, en el instante en que había
y no me apures la paciencia. No está el rajá
logrado por fin arrancar el vuelo.
para perder ~l tiempo oyen~o pedigüE&gt;ñerías.
-Bien dicen-exclamó Zorim-que la suerVolvió Zonm las espaldas sm despegar los late es ciega y la fortuna loca. Por la ribera anbios y se disponía á tomar la vuelta de su cadan azorados los otros pescadores en busca de
bañ~ con el ave oculta bajo el brazo, cuando
este magnífico rinimal, sin poder dar ni con su
apercibiéndose el centinela de aquella especie
rastro siquiera, y á mí, que ni lo buscaba ni
de matute, exclamó:
lo quería, se me posa en la puerta de la caba-Escucha, buen hombre, ¿qué es lo que
ña y en la palma de la mano como si dijéraahí escondes? ¿Trajiste acaso malas intenciomos.
n!)s? Ven acá y no te apreeures, pues alservi•
Y dirigiéndose al ave que entre sus brazos
cío del príncipe conviene descubrir ese misteaprisionaba, prosiguió de esta. manera:
rio.
-¡Infeliz de ti porque naciste hermosa! Si
-Ni traje malas intenciones:._replicó ZoBrahma no pusiera en tus plumas los arrebo-·.
rim,-ni es un misterio, sino un ave hermosa
les de la aurora, los cambiantes del iris, lm1
y rara, lo que bajo mi brazo oculto. Es el ave
matices de las flores y los reflE&gt;jos de las piepor cuya posesión anda Ranjee desasosegado
dras que ambiciona el hombre, rozaras descuié inquieto. Quería ofrecérsela sin esperanza de
dada y juguetona las aguas del lago, rizándopremio, pues aunque-pobre y menesteroso, me
las con el suave soplo de tus alas. Pero Ransatisfago con el placer de contentar á nuestro
jee te codicia y no es bien que príncipe tan
príncipe.
magnánimo y justiciero se desasosiegue por tu
-¡Oh, qué maravilla!-exclamó el centin~
posesión. Se te acabó la libertad, y en el esla al ver el magnífico plumaje del ave acuáti•
trecho espacio de un jardín has de alegrar la
ca que Zorim le mostraha. - ¡Pero si por ella;
vista de tu dueño.
Encaminóse Zorim con su valiosa presa hate van á dar un tesoro! Mira, sé discreto y cecia el palacio del rajá, donde llegó cuando ya
rremos un trato. Te deja_ré pasar libremente,
el sol estaba en la última etapa de su cotidiacon tal de que al salir me des la mitad de le&gt;
no camino. En la puerta de la principal moque por el ave pidas ó te ofrezcan. Si no te
rada estaba apostado un centinela que, cumconviene, lo perderás todo, pues me será muy
pliendo la consigna, detuvo á Zorim en los
fácil decir que te proponías asesinar al prínumbrales con estas palalo,ras amenazadoras:
cipe.

EL MUNDO ILUSTRA.DO.

Quedóse Zorim pensativo por un momento,
y al cabo aceptó el trato del centinela. Entróse, pues, en el palacio y fué conducido á la
presencia de Ranjee, que ya desconfiaba de
completar su colección; pero al ver el ave que
Zorim traía, admiróse sobremanera y se alegró grandemente en su corazón, por ser aquel
raro ejemplar el único que le faltaba.
-Señor-dijo Zorim,-aunque pescador,
no soy rudo, pues letras y libros alimentaron
la infancia de mi espíritu, por más que desengañado dd mundo, haya escogido la soledad
y la pobreza como únicos con~ejeros de mi vida. cé la fidelidad que te debo y el ansia con
que dEseabas la posesión de este alado ramillete de joyas y flores. Tuyo es sin que te haya de atormentar el agradecimiento.
-En verdad -dijo Ranjee, dirigiéndose á
los personajes de im corte,-nunca creí que las
cabañas pudiesen albergar letrados y filósofos
bajo apariencia de pescadores. Pero juro por
mi fe que no te has de marchar sin el galardón debido á tu generosidad. Pide cuanto
quieras, que pronto estoy á concedértelo.
-Desairarte fuera, ¡oh príncipt::!, no corresponder á tus deseos-contestó impasible el
pescador,-y así pido que, en recompensa ordenes me sean administrados cien azbtes 'por
manos del verdugo.
Miráronse asombrado3 los circunstante!' con
aire de sospecha sobre el buen juicio de quien
de tan e?Ctraña s;1erte se expresaba, y el mismo RanJee quedo sorprendido de las palabras
~el pescad?r; pero recelando que algún misteno encubr1an, le preguntó:

-¿Y qué te mueve á pedir tal premio, cuando otro en tu lugar no sabría poner medidas
en su boca?
-Señor-respondió Zorim, -el centi:iela
que cm;todia las puertas de tu palacio y vela
por tu so¡;¡iego, no quiso abrirme paso si antes
no le prometía partir con él lo que por mi rega!o me _dieras. Pídote cien azotes para que
caigan cmcuenta en sus espaldas; así tendrá el
castigo de su f~lonía.
Alabó el rajá la oc.urrencia del pescador, y
en el acto ~andó llamar al centinela para que,
en ~resenc1a de la corte toda, recibiera los promet1_dos a~otes. En cuanto á Zorim, no quiso
RanJe~ deJarle marchar sin recompensar esplénd1daffiente su acción, y ordenó que se le ·
e~tregara una tal~9a de oro, con la que el ya
neo pescador volv1ose ufano y satisfecho á las
soledad€s de su cabaña.

.....

Los hombres prometen según sus esperanzas, y cumplen según sus temores.

Domingo 30 de Agosto de 1903.

Es preferible que la maldad quede impune,
á que una buena acción quede sin recompensa.

*
Entre un adulador pérfido y un amigo, hay
la misma diferencia que entre una cortesana y
una mujer honrada.

*

De~pués de la _palabra, el silencio es el poder más grande que hay en el mundo.

JUNTO A LA FUENTE
( DE M. J. GUYA U. )

Se desgranaba el agua dulcemente
Y, escuchando la música sonora,
'
Una niña arrogante y seductora
Llenaba un jarro en escondida fuente.

*

Doraba la· campiña el s~l poniente
Y roobre el jarro la gentil pastora
'
Inclinaba su frente soñadora
Viendo subir el agua lentamente.

*

. El chorro brillador v cristalino
Rizado por el viento vespertino '
Rima en el jarro cántiga serena'.

En las revoluciones, los revolucionarios hacen el gasto, y el pueblo pacífico paga la
cuenta.
La ociosidad del espíritu y del cuerpo se
parece al moho: gasta más que el trabajo.

*
Luchar con las dificultades es el medio más
seguro de vencerlas.

Como el agua que corre, así es mi vida
Y si doblo la frente dolorida,
'
Es por ver si mi copa al fin se llena!
Traducción de M. R.

BLANCO-BELMONTE.

�Domingo 30 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Ante la estatua de Cuauhtemoc

«Oh tú, el m(is admirable de los avarientos, tu fama ha traspuesto las
distancias, como los rayos del sol
llegan hasta las profundidades de
un pozo, y yo_ vengo á artojarme á
tus gloriosos pies y á a prender las
maravillas que realizas, si es que tu
bondad me Jo permite.»
El maestro avaro estaba i-entado
ú la puerta de su tienda, y metido en
sus harapos desgarrados por todas
partes, parecía un pez en una red.
Miró con ojos indiferentes al avaro
de Kufa, y le vió cansado v hambriento, imposihilitado de i,nponérsele. Le habl6 así: «Oh hermano
mío, bienvenido seas; tengo la lección más preciosa que impartirte;
pero ~oy muy pobre y no pmdo dÍlrteb sin paga.n Y señaló la cantidad
que sería el prerio del ~flcreto.
A esto el avaro de Kufa gimió
lloró, gruñó y suplicó, y el maestr¿
avaro sonrió y dijo: «Bien lo hace1&lt;,
verdaderamente, ¡oh perln tle la avaricia!, pero trato es trato: si no paga~,
no ha.y i;ecreto.n Y aeí fué que recogió del de Kufa, no i-olamente las
monedas que había obtenido mendigando por el camino, i-i no también
las _ropas exteriores, dej(1ndolo nada
más que con las interiores. El avaro de Kufa quiso entonces que el de
Basora le alimentara, puesto que le
había. de1&lt;pojado de cuanto tenia, y
el maestro le bes6 y le dijo: «Bendito seai-, hermano; tu alimento es.'
tá incluído en el convenio y vamos
inmediatamente al mercado á comprar algo que comer." A esto, el a.varo de Kufa olvidó su disgusto y siguió al maestro á la tienda d~l pa.-

Entusiasta manlftstaclón.

.\nte la estatua de Cuauhtemoc.-La Comisión del Ayuntamiento.

Domingo 30 de c\.gosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Siguiendo la costumbre establecida de algún tiempo á esta parte, el &lt;lía 21 del actual
por la mañana, se efectuó l:\ manifestació1~
que en memoria del último Emperador azteca, organiza anualmente el Ayuntamiento de
México.
La glorieta donde se levanta la estatua del
heroico Cuauhtemoc, se vió con este motivo
muy concurrida. Grupos de personas de todas
las clases s_ociales se dieron cita. en aquel lugar, distinguiéndose entre los concurrentes algunos niños que vestían el traje de los antiguos 1:1exicanos, y un numeroso grupo de
extranJeros.
A la➔ nueve y media dió principio la ceremoni~ con un discurso lln nahuatl, que pron1:111c1ó el señor Presbítero Don José Pilar Sandoval, trnúucién&lt;lolo aespués al castellano.
En .;eguic.la, un curo formado por cincuenta
ni~os cantó el Himno _N~cional, que el público eFcucho con recog1m1ento.
Tanto la glorieta como el tramo ele la calzada compremliclo entie aquel sitio y la estatua de Carlos IV, estaban aúornados con mástiles y gallardetes de los colores n.acionales.
El monumento ostentaba grandes guías de flores y musgos, artíscamente distribuídas.
Las autoridades de los pueblos cercanos enviarou algunas coronas, llamando la atención
entre todas las recibidas, la de Milpa Alta.
Era de forma oval, estaba. formada de crisántemos, pensamientos, nomeolvides y violiitas, y atada con cintas blancas en que se leía
esta inscripción: «Descendientes aztecas á su
Emperador Cuauhtemoc. Milpa Alta. D. F.,
agosto 21 de 1903. »
'
Ademns de los señores Regidores Montafio
Ramiro, Ordóñez, Mariscal, Fernández Castelló y Priani, que representaban en la ceremonia al Ayuntamiento, concurrieron todos los
prefectos políticos.de las uiunicipalidades del
Di:;trito.
La banda de Artillería amenizó el acto con
piezas escogidas.

E, monumento de Cuanhlemoc adornado para la ceremonia.

nadero, con el ánimo dispuesto á recibir la lección, á causa del hambre
que sentía.
Llegaron y el maestro preguntó:
,,¿Tienes buen pan?i, Y el panadero
respondió: «Sí; por cierto que tengo
el mejor pan posible, tan fresco y
suave como la mantequilla.i,
Entonces el avaro de Kufa se
alegró, porque creyó que iba ya. á
comer. Pero el maestro le dijo: «¡Nota bien esto, hermano!» Se compara la mantequilla con el pan, y se
la declara mejor, y esto por un panadero que eabe bien de panadería.
Y como consumimos tan poco, nos
será más barato, y creo que es juicioso y tconómico conformarnos
con mantequilla.&gt;,
Marcháronse á buscar la mantequilla en casa del tendero, y le preguntaron si la tenía buena. Y él
respondió: «Sí; por cierto que la
tengo, señores míos, de la. mejor
posible; tan a:omática y fresca como
el aceite ele olívo!i&gt; Y otra vez el
avaro de Kufa se lamió los labios,
excitado su apetito por las palabras
del tendero. Pero de nuevo le interrumpió el maestro, diciendo: «Observa también esto, ¡oh tú que vienes en busca. de sabiduría! El aceite de olivo es comparado con la mejor mantequilla. Por tanto, es preferible el buen aceite, como es mejor que las estrellas la luna. Pasemos á cai,a del vendedor de aceite."
Y habiendo llegado, el maestro
preguntó: «¿Tienes buen aceite?" Y
el vendedor contestó: xTengo del
mejor posible, tan fresco y transparente como el agua.n

LOS DOS AVAROS

Grupo de niilos vestidos a la usanza de los aztecas.

En, a&lt;¡~el tiempo vi vía en una pec¡ueña cin·
dad, a. unll,as del E_ufrates, un hombrequeera
el avaro mas conocido y refirn1do. Con mucho
gu~to habría soportado ese hombre el 1mfriI1;1ie11t? m~s ~troz con tal de obtener la ganan·
c!a rr~as d1mmuta, ypormuchotiemposecon·
~1dero ?orno el más a.varo de toda. Arabia. .Muchi!. felicidad inocente le causaba la idea de
9ue en toda la comarca no hubiese quien le
1~ualara. en el arte de atesorar. Así fué que un
&lt;ha, cuando unos_ c?merciantes que acaba.han
de desembarcar vinieron á decirle: «Quita allá,
en Basora hayª?º~~ un hombre que es más
ava.~o que tú,» smtio que f'US entrañas se re·
torcian Y su razón se nublaba. Sin embargo,
pudo contestar: cc¿Es muého más que yo?", y
le contestaron: &lt;&lt;Es mucho más que tú como
la vaca es mayor que la ternera.,, Con'esto el
avaro se retiró á su ca!'a y se encerró tristemente, hasta que de la misma tristeza brotó el
consuele&gt;.
Porqu_~ siendo un hombre sensible y piadoso, se dtJO á f'Í mismo: ccEs la voluntad de
Aquel q~e todo lo puede, que yo sea humillado en_ mt, orgullo. Así se11, y no me desespero;
pero_ Jré ª, buscar ~ ese que es más que yo, me
arroJaré a sus p1ei-, y aprenderé algo de él.
«Porque puedo ir á BaFora á poco costo si
rmprendo el camino á pie, aunque tarde más
que, embarcándome.»
En seguida. emprendió la marcha é l1izo
and~nd? todo el camino hasta Baso;a, pro·
porc10nandose la subsistencia por la limosna
de los 9ue encontraba á su paso. Así llegó á
1 destmo con algunas monedas en la bolsa,
/era de que obtuvo gratuitamente buena can·
idad de víveres. Preguntó por el gran maes•
tro avaro Y, habiéndole encontrado, le dijo:

....

r

.\.specto de una parte de la glorieta durante la cermonia.

NUESTRO PAIS.-Barranca Y puente de Metlac, en el camino de Veracruz.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 30 de Agosto de 1903. ·

de correcto perfil. La tez, de nifia enferma,
tenía las tonalidades del marfil viejo; los labios simulaban una pequeña herida pr6xima
á cicatrizarse; pero en los ojos, que por su
mismo color, profundamente negros, parecía~
más hundidos, estaba aglomerada toda la vida que faltaba al resto de la cara. Esos brillaban como ascuas y tenían, á ratos, parpa•
deos semejantes á los de ciertos luceros cuya
luz parece que va á extinguirse para siempre
y vuelve á brillar con más fulgor.
Al verla, fijos mis ojos en los de ella; al
contemplarla con tal tenacidad que obligó_ á
la niña á acurrucarse en los brazos del anciano mi ímaginaci6n exaltada me hizo recordar
á ~lguien para quien habían sido todas mis
caricias, todas mis energías de hombre tenaz
y emprendedor, agotado ahora por el sufrimiento.
La niña enlutada desaparecía y ante mis
ojos se presentaba .... .. mi hija, mi «Mari, » como yo la llamaba, aquel ángel a&lt;lorado que
con toda su inocencia no pudo purificar las
entrafías de la pérfida que la había concebido!. .....
En mi alucinaci6n, la veía ahí, delante,
bailoteando para entretenerme, riendo con argentina risa, encaramándose dificultosamente
sobre mis rodilla¡_,, y, con su:; deditos de muñeca, arrancando traviesamente los bigotes á
su padre.
La veía, como cuando por la noche llegaba
del trabajo, un trabajo de muchas horas, y la
encontrabll. dormida sobre sus almohadonrs de

Pensaba en esto, cuando se lleg6 un tranvía
silencioso y casi vacío. Me fijé en el r6tulo:
«A Dolores. » ¡Ese eia el que me convenía, y
y á él subí tan apresuradamente como me lo
permitieron mis débiles piernas.
Tenía el tranvía, en su interior, algo de fúnebre de rnelanc6lico. Las persianas hacían
que 1~ luz se filtrase á hurtadillas, serpenteando a·quí y r llá, como temerosas de ir á turbar
la semiobscuridad que ahí reinaba. Las C'Orreas del llamador se balanceaban acompasadamente, el silencio era s6lo interrumpido por
el ruido que al rodar producía el coche, pues
los dos únicos pasajeros que en él me hacían
compañ.ía, permanecían callados é inm6viles
como estatuas.
Al entrar al tranvía, s6lo pude advertir dos
manchas negras, alta la una, diminuta la otra,
que se parecía á la primera.
Cuando mis ojos hubiéronse acostumbrado
á aquella obscuridad de nicho mortuorio, pude disti11guir las facciones de mis compañeros
de viaje. Eran un caballero como &lt;le sesenta
años, alto y delgado, y una niñita de cuatro
6 cinco, aproximadamente, un querubín de
cabellos rubios como los chorros del oro.
De la niña, cubierta con su vestidito negro
que le bajaba hasta los tobillos, s6lo podían
distinguirse sus bucles dorados y el óvalo delicado de su rostro, que rernltaba como una
mancha clara sobre el brazo del anciano, donde se reclinaba.
Inconscientemente clavé en ella mis ojos.
Había algo que me atraía en aquella carita

A esto, el avaro de Kufa no sinti6 despertarse su apetito, aunque
estaba más hambriento y débil después de esa correría. Pero el maestro hizo advertir ese último descubrimiento y dijo: «Observa esto también, ¡oh tú el más ardiente de los discípulos! Por esta regla hemos
probado todas l&lt;ts cosas que un hombre busca para su alimento. Y por
esta regla hemos descubierto que el agua es lo supremo. En casa tengo una gran fuente de ese regalo, el más precioso de todos, y con él
he de obsequiarte en prue_ba de hospitalidad.»
Y, por supuesto, al regresar, sólo puso agua en la mesa ante su huésped, porque habían descubierto que el agua ua mejor que d aceite,
el aceite mejor que la mafltequilla y la mantequilla mejor que el pan.
Y el hombre de Kufa no pudo contener un rugido de cólera. Pero
le venci6 el entusiasmo y le hizo exclamar: «¡Alá sea loado! Al menos no he hecho en vano tan larga jornada!"
L. LusK.

una artista amtricana
Para los que creen que en medio del gran industrialismo americano no puede florecer el arte; para los que sostienen que la mujer es
incapaz de sobresalir en las ciencias y en las artes, aquí está, como
un ejemplo notable, el de la afamada escultora Miss 8ybi1 C. Easterday; que actualmente visita México.
La artista es joven aún, pues no pasa de los veintid6s. años. De ·
hermosa presencia, impresiona.agradablemente desde luego por su
cultura y por lo refinado de sus gustos artísticos. Nacida y educada
en California, en la perla del Pacífico, en el romántico país del ensueño, legendario por sus riquezas fabulosas, por sus jardines encantados, la joven escultora ha pasado sus mejores años entregada al cultivo del arte, y sus obras son celebradas por los críticos de su país.
California parece ser, después de Boston, el centro artístico más imp . rtante de los Estados l'nidos. Quién sabe si el color .local del paisaje, con las montañas casi inaccesibles, con los huertos surgidos, á
fuerza de labor, del antiguo desierto; el mar que baña uno de los
' puertos más hermosos del pacífico; las vigorosas masas de granito de
la Golden Gate; el cielo límpido; el clima semejante al del sur de Europa, no influyan de manera decisiva para ello.
De una ó de otra manera, de California viene ahora una artista
distinguida, que ha encontrado la mejor atogi&lt;la en nuestros círculos
artísticos y cuyos trabajos han sido admirados. En este número reproducimos algunos de los principales.

1 az41-.--

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/I

EN EL TRANVIA

"

¡Aire, mucho aire purol-había dicho el Doctor.-Y, p_ues el Doctor lo decía, necesario era obedecerle.
Y á buscar aire puro, aire d~l campo para mis pobres pulmones
enfermos, salí aquella tarde, después de descabezar una siestecita que
de buena gana hubiera prolongado por media hora más.
Era la tarde de un domingo de primavera. El sol, hermosísimo,
caía como lluvia de oro sobre el asfalto, húmedo aún, de las calles.
Los zaguanes _de las casa~ vomi~ban gentes alegres, gentes del pueblo, que, luciendo ~l tra~e domrnguero, bien limpio y aplanchado,
salían en busca de d1vers1ones, de golosinas de sitio donde dar rienda suelta á su alegría; dispuestas á gastarse 'en ello los últimos centavos que sobraban de la raya.
Por la boca~lle hasta doQde llegué, pasaban y volvían á pasar los
tranvías eléctricos, rebosando pasajeros. Era media ciudad que emigraba momentáneamente, deseosa de otro ambiente y ele otros panoramas.
Y ahí ~ran de verse, asomando por las ventanillas, los rostros alegres
de las_muJeres, rostr~s broncíneos, bien fregoteaaos y limpios con l~s
ablucion:s d~ la mana~a, y de los que el sol sacaba chispas; ojos bnllantes, mquietos, curiosos de verlo todo que iban leyendo los letreros de los establ~cimientos. "j por fuera, por no caber ya adentro, col·
gando c~mo miembros mutilados1 algunos brazos carnosos, rollizos,
mal cubirrtos con las mangas ctel ccsaco» almidonado.
Luego ven_fan los tranvías especiales y los de l\fixcoac y San Angel, convertl~os_ en lucientes jaulas donde, aprisionadas, parloteaban como. paJanllos Y formando grupos, las muchachas, vestidas con
telas claras de colores alegres, tan alegres como sus caritas empolvadas.
El ruido del silbato del tranvía confundíase con el de las risas éste
con las armonías dt la banda quP venía en el coche Riguiente fo~mando todos ellos una algarabía entusiasta que convidaba á s~bir al coche Y saturarse ~e placer, de perfumes de flores, de esencias de mujeres elegantes, y a darse_ un baño de alegría juvenil.
¡De buena ~a,na hub1éralo yo hecho! Tentado estuve de ello varias
veces .._. .. • _Qmzas era eso lo que necesitaba...... Pero ...... ¿á d6nde ir
con mis tristezas y mis enfermedades?

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!
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tí

. ·v~
"La memoria descorriendo el velo del pasado."

'·Meditación."

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'" Flower-girl."

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--

---

El niño y el anciano son dos poetas encerrados en su impotencia:
el primero no puede todavía; el segundo no puede ya.

Miss Sybil U. Easterday, escultora americana.

Domingo 30 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

pluma, iluminada suavemente por la luz de la
veladora. ¡Cómo me desquitaba entonces de
las horas de separaci6n! ¡C6mo cambiaba cada instante de angustia diaria por un centenar
de besos dados en aquella boquilla fresca que
se entreabría como una rosa eh capullo! ¡Qué
placer tan grande experimentaba cuando sentía inundado todo mi rostro por el aliento,
esencia de pureza, que se escapaba sosegadamente por los labios de la niña dormida!. .....
Y al fin, cuando recostaba la cabeza sobre el
mismo almohad6n en que reposaba la de mi
hija, ¡cómo y cuánto lloraba, de alegría al ver
de cerca ese pedazo de mi alma, de tristeza al
pensar en la madre, muerta para mi, ya que·
para otros no!
La alucinación no me abandonaba. No; ¡si
era ella, mi hija, mi (eMari&gt;, la que tenía yo delante! ¡No era cierto que hubiera muerto de
crup entre mis brazos! ¡Mentira que por
aquel mismo camino que ahora recorría la
hubiese llevado á enterrar! ¡No; ahí estaba,
ante mi vista, al alcance de m is manos, mirándome mucho con sus ojazos preciosos,
abiertos, muy abiertos ...... l
Temblaba, sentía que el corazón me dolía
como si dieran sobre él como sobre un yunque·
mis ojos estaban inm6viles como los de lo~
muertos, fijos en aquel cuerpecito que yo creía
el de mi hija. Quería contenerme; me afianzaba á la banqueta encajando en ella las uñas
de crispados dedos ... ... Y no pude contenerme; sentí que algo·, como un enorme sollozo,
se me agolpaba á la garganta, que el coraz6n
se me asomaba á los labios, y dí un salto, un
salto de loba que arrebata á su cachorro; llegué hasta la niña, la tomé entre mis manos,
la besé en la boca con un ~eso largo y febril
como besaba á mi hija, beso que ahog6 el grito de estupor de la pequeñuela; y cuando el
padre, el verdadero padre, me la quit6 de los
brazos, salí á escape del tranvía, salté, á riesgo de matar1:11e, el escal6n, y tembloroso, jadeante, volviendo á todos lados mis miradas
extraviadas, me quedé solo ...... solo en mitad
del camino ...... !
MA]).7 JEL

M. p ANES.

�Domingo 30 ele Agosto de 190:J.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 30 de Agosto de 1903.

NOTA DE SOCIEDAD
Eu la cin&lt;la&lt;l de .Jalapa se efectuó en días
pasados el matrimonio del señor Lic. Enrique
Torres Torija, con la distinguida y hermosa
señorita Laura ~-Iuñoz y Lan&lt;lero.
La ceremonia religiosa, guefué muy solemne, se vió concurrida por las principales familias de la población y por caballeros de la
mejor sociedad. El señor Obispo de Veracruz,
Don Joaquín Arcadio Pagaza, dió la bendición á los de1&gt;posados, dirigiéndoles antes una
sencilla alocución escrita por él mismo.
El matrimonio civil se verificó momentos
después en h casa de la señora María Luisa
l\fuñoz de Reboul, concurriendo al acto como
testigos los señores Don Teodoro A. Dehesa,
Don Antonio Torres Torija, Don Francisco
.Javier Muíioz, Don Yíctor Manuel Castillo.
Don Manuel Torres Torija, Don .Javier Muñoz Landero, Don Ignacio Muñoz, Don Raúl
Dehesa y Don Luis Caraza.
Los obsequios ofrecidos á la novia fueron
muchos, contándose entre ellos algunos muy
valiosos.

La Sorpresa.
Durante la noche del 24 al 2,j vendimiario
de 179-!, una compañía elegida, destacada en
los puestos avanzados del ejército de los Pirineos Occidentales, ocupaba el famoso valle de Honceveaux, PSe paso salvaje, que evoca todavía la antigua epopeya, que servía de
extraño marco al modernismo &lt;lel vivac repu blicano,clébi1mente alumbrado en medio de
las tinieblas por la llama ele un fuego rústico.
El reflejo de las brasas mori hundas brillaba en los cili11dros de los tambores, encendía
las pirúmides ele los pabellohes ele armas y
hacía destacar sobre la seda nueva de la bandera, en el centro de una guirnalda de laurel
y de roble, la inscripción: «Semi brigada de
los cazadores vascos."
Solo, sentado en un montóh de mochilas,
las botas ante el fuego, los codos en las rodillas, el ayudante general velaba.
Bruscamente sacó su reloj, é interpelando á
uh centinela próximo, le dijo:
-Ve á avisar al hombre de guardia para
relevar el puesto de Burguete. Es ya la hora.
Ji;l hombre se fué hacia una carpa, entró
para salir luego con un niño de larga cabellera rizada que le cubrfo. el cuello.
Llevaba el traje de los aldeanos vascos,
pues el Estado carecía de dinero para el equipo de eus soldados: boina azul, blusa roja,
pantalón corto· negro y alpargatas blancas con
cintas, pero todo descolorido por el sol y las
lluvias, hecho jirones en los combates, soberbiamente ajado. Su persona acusaba el tipo
tradicional del montañés de esa región, mi-

Sobre un pétalo de rosa
una abeja se adurmió;
y la abeja milagrosa,
sobre el pétalo de rosa
en rubí se transformó.
La leyenda de la abeja
que en rubí se convirtió,
no es patraña ni conseja:
la leyenda de la abeja
en tus labios reví vió.

u~rsos d~ álbum.
De las fúlgidas estrellas
no te extrañen los enojos;
aunque fúlgidas y bellas,
tienen celos las estrell¡i.s
del encanto de tus ojos.
Alguien die~ del coral,
que te oprime cuando toca
tu garganta escultural.
Es, ¡oh niña!, que el coral
tif'ne celos de tu boca.

Sra. Laura 2'.L Lan.ctero de Torres Torija.
La nieve que en la montaña
colora el alba esplendente,
contra tu frente se ensaña.
¡La nieve de la montaña
celosa está de tu frente!
Tamhién la rosa, celosa
de tu belleza ideal,
se imagina más hermm;a.
¡Así piensa la celo~a
porque envidia á su rival!
ANDRÉS MATA.
1903.

Quien no sab~ lenguas extranjeras, no sabe
nada de la propia. Cada quien, por el solo
h~cho .de poder hablar, cree también poder
d1scurnr res1 ecto de lenguaje.

*

La supersti~ión es la poesía de la vida; por
eso no les dan a á los poetas el ser supersticiosos.

*

P';le&lt;lo prometer ser sincero, mas no ser imparcial.

EL PECADO
Era Elisa muy niña, yo muy niño·
jugábamos los dos alegremente
'
y si ella me besaba con cariño '
.vo le besaba con amor la frente.
Elisa fué creciendo, yo fuí mozo
.Y aún siguieron los besos con el juf'go·
Elifla fué mujer, hombre yo luego:
'
y aún ella me besaba sin reb(,zo.
Un día mi tutor y su madrina
los besos y los juegos prohibie~on •
y esta amorosa usanza peregrina,'
que era «grave pecado&gt;i nos dijeron.
Mas desde entonces, siempre que nos vemos
.Y solos en su C.'l$a nos hallamos
yo la digo muy triste: «¿No pec.c~mos?ii
Y ella me dice con rubor: ;c¡Pequemos!&gt;i
Sr. Lic. Enrique T.orres Torija.

Máximas de Goethe.

0.

CURTERO,

*

La ingratitud es siempre una especie de
flaq~1eza. No he conocido nunca hombres de
ménto malagradecidos.

*

~o.s _hombres han pensado ya todo cuanto
ee JU1c1oso; ahora lo que debemos procurar
nosotros, es seguir pensando en ello.

*

En numerosos casos guardo silencio porque
no gusto de desconcertar á los hombres, y me
complace mucho el que para ellos sea motivo
de alegría lo que para mí lo es de enojo.

"'

N"o es la piedad un fin sino un medio de
lle~~r al más alto grado a'e cultura con la tranqmhdad de e~píritu más pura. Por esto es de
notar que qme!:les se proponen la piedad como
un fi_n, la~ más veces acaban por convertirse
en hipócritas.

rada franca y resuelta,rostro enérgico y delga.do, cuerpo vigoroso, elástico.
A cinco pasos del ayudante general, el pequeño cazador vasco se paró, saludó, y con
los ojos fijos, esperó militarmente.
-Acércate, muchacho - dijo el oficial, saludándole con gesto á la vez marcial y paterno. Luego, después de arrugar la frente, como para recordar algo:
-¿Tu nombre·?
- Joannes Echeparre.
- Ah, sí recuerdo. Sois tres Echeparre en
los cazadores vascos, toda la familia, el abuelo, el padre y el hijo.
- l\Ii padre ha rn uerto.
-¡ Pobre niño! ¿Y el abuelo?
-Vive y continúo la C-ªffif1ªña con él.
-¡Peio me pareces D'td'y Joven!
--Ya tengo diecisiete años.
- ¿Diecisiete años, y has sido designado
para esa guardia de noche?
-Sí, señor.
-Es inconcebible. ¡Elegir un muchacho
de diecisiete años! ¿Q,uién ha podido mandarte para ese servicio?
-Es·...... que ..... .
-Vamos, habla sin temor.
·-Hace un momento Ecbebarne entró en la
carpa para avisar á mi abuelo, que dormía:
«Vamos, de pie, es tu turno, es la hora.» Yo
estaba despierto. Entonces contesté: «Pre,.ente.,i Tomé mi fusil y vine en lugar del viejo.
Vea, sefior, hay que dejarle dormir: con sus
sesenta afios pasados está muy cansado; y mi
padre, al morir, me ha recomendado tener

cuidado de él. Yo soy fuerte, podéis contar
conmigo. ¿Qué hay que hacer?
-Be trata de relevar al camarada que guarda el paso de Burguete. El puesto es muy
peligroso y la consigna sencilla. Si el español
quiere forzar el desfiladero, el centinela debe
hacerse matar para dar á los refuerzos el tiempo de acudir.
-Está bien; estoy pronto.
-¿Me has comprendido bien? Tendrús que
resistir hasta la muerte.
-Hasta la muerte.
-¿Y si al ver al enemigo tienes miedo?
-La gente de mi país no conoce el miedo.
-Bien contestado. Pero ¿qué dirá tu abuelo cuando sepa que le has tomado el turno?
Vet(\ á pedirle permiso.
-Eso no, no quiero que lo sepa.
-¿Pero si te sucede alguna desgracia?
-Ocurra lo que ocurra, os juro que el viejo estará satisfecho de mí.
Vamos, pues, cazadorcito-concluyó el general acariciando la cara del niño, -pnnte en
camino. Eres de buena semilla, digno de los
tuyos y de tu brigada.

***
Mientras que la noche volvía á cerrarse sobre el imberbe montañés, el oficial secó su
párpado con gesto furtivo, pues la admiraci~n y el re~peto eran unánimes hacia e1;:a pareJa tan desigual formada por el viejo y el joven Echeparre, soldados de la misma compafiía, que combatían bajo la misma bandera
para VPngar rt.spectivamente la memoria del
hijo y del padre, de su querido desaparecido.
_Despunta el dí~. El. Yiejo Echeparre, dommado por un 1mpenoso sueño continúa
durmie_rido bajo la carI_&gt;a; toda la f~tiga de la
campana parece reumrse en su pobre carne
arruinada por las privaciones y las veladas. '
De repente un tiro de fusil le hace sobresaltar. Tfende el brazo para buscar á su nieto
pero no encuentra á nadie y llama:
'
-¡Joannesl ¡Joannes!
Ninguna respuesta.
Mientras tanto continúa el tiroteo, amplifi.
cado por los ecos de las montañas.
Una espantosa y fulgurabte idea atraviesa
entonces el cerebro del abuelo. Sí, recuerda
ahora. A él se le había designado de servicio
para el paso de Burguete. ¡Joannes ha debido
1r en su lugar! ¡Oh, maldito sueño!
Fehrilmente, entre el tumulto del vivac
que se deshace apuradamente, pues el enemi:
g? emprende la batalla por un ataque simult~neo de todos los puestos avanzados, el anc1~no va de grupo en grupo, siempre con la
misma pregunta en los labios:
-¿Dónde está Joannes?
. -Nadie sabe, nadie ha visto ni puede deCll'le. nada. ¡Oh! ¿Cómo quitarse esa duda angust10sa?
De repente, dominando el rumor oye la
voz fuerte del ayudante general:
'
-Una sección va á correr al desfiladero de
B~rgu~te: Espero que el chico Echeparre podra re~1stir hasta la llegada del refuerzo.
Ol~1dando la disciplina, el abuelo interpe•
16 al Jefe:
-¿Es ac~so mi J oannes? Solito, allá arriba?
Me lo van~ matar y por mi culpa. ¡Oh! miserable, que he hecho !
-V~mos, valiente. No pierdas tu tiempo
e~ l!or!queos. Unete á esos.hombres. Llegaras a tiempo para salvar al niño.
P?r una senda abrupta, la pequeña tropa
empieza ur.ia ascensión vertiginosa. Horriblemen~e páhdo, 1~ frente arrugada por la angustia, las pupilas engrandecidas por el terror, el sex~g~nario, que parece haber recobrado su prod1g1osa agilidad de antafio, corre

•

�EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 30 de Agosto de 1903.

á la cabeza de la sección, siempre más ligero,

•

repitiendo con voz uniforme:
-¡Me lo van á matar y por mi culpa!
Cado tiro le hace estremecer y correr más
aprisa. Un cuarto de hora después llega al
paso crítico, dom e, según la consigna, el
centinela debe hacerse matar. Es un largo corredor rocalloso que une. dos valles. Desde
allí Joannes, al abrigo de un trozo de granito,
apunta cuidadosamente, y cada tiro lleva la
muerte á todo enemigo que aparece al otro
extremo.
En cuanto el viejo le percibe, lanza este grito triunfal, donde vibra toda la felicidad de
volverle á ver:
-¡Valor, Joannes, estoy aquí!
Pero, aprovechando el momento en que el
niño se da vuelta para contestar el saludo, un
enemigo le envía una bala. El joven ~azador

ROMANZA.
Sus pestañas cargadas de sombra
Velaban sus ojos profundos y negros;
El amor, como luz de una estrella,
Cintilaba lánguido rompiendo ese velo.
Era aquélla una noche de luna:
La luz de la luna que alegra los sueños,
Dilataba con vaga tristeza
Mi cansado espíritu en los firmamentos.
Yo le dije:-«La noche se mece
Llevada en los hombros del vasto silencio;
Allá arriba en los cielos azules
Hay estrellas pálidas que ven lo que hacemos.
En la selva los aires dormidos,
En el largo río las aguas gimiendo,
·y la espiga temblando en el llano,
Y el alta montaña callada á lo lejos,

EL MUNDO ILUSTRADO

deja su fusil y cae en los brazos del viejo, llegado á tiempo para recibirle.
Mientras que los camaradas se lanzan sobre
la plataforma, desde luego cerrada á los españoles, el abuelo aleja un poco al joven héroe
que ha salvado el puesto, le tiende sobre musgos y le lleva la cantimplora á los labios.
En el nimbo oscuro de sus cabellos, el delicado rostro del niño tiene ya la blanca huella de la agonía. Poco á poco, sin embargo,
su boca exangüe se crispa, sus párpados baten;· reconoce al anciano. Entoncet&gt;, con voz
entrecortada, pronuncia delirando:
-¡Abuelo, perdóname! Dormías tan bien
esta noche bajo la carpa. .. ........ Llamaron
¡Echeparrel Es mi nombre, después de todo,
y he contestado: ((presente» ... Figúrate. que el
general me encontraba demasiado joven para
la tarea. Le dirás que he cumplido con mi

Y los ruidos ahogados del bosque,
Y la roca informe que orilla el sendero,
Y la sombra del árbol que canta,
Trovador inmóvil mirando á los cielos,
Son, le dije, son cosas muy tristes,
Son cosas que dejan una ansia en mi pecho
Que despiertan los hondos suspiros,
'
Soplos de esperanzas, sombras de recuerdoe. »
Respondióme:-cc¡Qué bella es la luna!
Y o siento y no puedo decir lo que siento.
En las noches como ésta, ¿no sabes
Cuál es la palabra que agrada al silencio?,i
-ccEn las noches como ésta, le dijll,
Se siente en el alma murmullos de versos·
Los que dicen ccyo te amoi, esta noche, '
Dicen lo que dicen la tierra y los cielos.,,
FRANCISCO GAVIDIA.

*

El sentimiento del deber cumplido es para
nosotros una música á media noche.'

deber como un:&gt; grande. ¡Oh, dormías tan
bien! ¡No, no podía despertarte!
Las gotas rojas continuaban rodando por
su pecho. Cm, voz apagada, el niño agregó:
-Había pensado: voy á hacerle esta Rorpresa. Mafiana su turno de servicio habrá pasado y su nieto estará de regreso ...... abuelo,
háblame. ¿No estás contento con mi sorpresa? ........ .
Esta fué su última palabra.
Poco después, un cazador, al aproximarse
á los dos Echeparre, encontró al abuelo que
tenía estrechamente abrazado el cuerpo de ~u
nieto. Pero cuando quiso separarlos, se &lt;lió
cuenta de que el viejo también era cadáver.
La sorpresa de .Joannes le había muerto.

H.

PEYRE DE BÉTOUZE'r.

EN EL PAVÉS.
Lo que observé, en mi lira he reflejado,
y en mis versos grabé lo que he sentido;

cuando gocé venturas, he reído;
cuando sufrí pesares, he llorado.
Nací para guerrear como el soldado,
y á los humanos golpes advertido,

prefiero en liza 8ucumbir vencido
á morir en el lecho ase3inado.

No me rindo jamás. Mi interna llama,
siempre que llega la borrasca, acrece
y con su luz mi corazón inflama.
. ¡Mi corazón! Al árbol se parece:
si á cada vendaval pierde una rama,
con más flores en mayo reverdece.
°MANUEL

S.

PICHARDO.

LA ELECCIÓN DEL NUEVO PONTÍFICE.
El Cardenal Rampolla depositando su voto.

Domingo 30 de Agosto de 1903.

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ESTOMACAL
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EL aE SAIZnECARLos
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.Co receta,¡ los médicos de todas las naciones para las enfermedades c[el
estómago é intestinos,· cura el 98 o/:, de los enfermos, aunque sus dolencias
sean de 30 años y /¡aya,¡ fracasado todos los demás medicamentos. &lt;Jura :
dispepsias, diarreas y disenterías, la dilafaciór¡, la úlcera, catarro
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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''ALFONSO REYES''

Et MUNDO ILUSTRADO

FONDO RICARDO COVARRUSI S

Sub~crlpcl6n me11J1nal fodnea ...... f 1.60
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ldem en lil Capltal.$ 1.20

MEXICO, ENERO 3 de 1904

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SignQret, Honnorat y Comp.
SR.GRAL.O.POR
Booeto para " El Mundo Ilustrado"
por U, B, Eaaterday.

FONDO

RICARDO COVARRUBIAI

•

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL ltlJNDO ILUSTRADO

A

M~RG&lt;?S ! ~olorosos fueron los auspicios bajo los cu a.les
d~ó prmeip10 el a.no de ~903, en medio de la consterna- Salubrldad
ciót: producida en el ánimo público por la declaración
Públlca
.
oficial d_e que Mazatlán y Ensenada, en la Baja Ce.llforma., estaban m!e ta.do de peste bubónica. Las autoridades tomaron
todas las ~ed1das necesa.ria.s para extinguir la enfermedad y aislar las looahda~es en que se babia. desarrollado· y, grato es consignarlo, en esta ocas16n, todas la clases socia.le de la.República entera ayu•
d~ron á los Poderes Públ_icos en sus esf-Jerzos para detener el avance del
t1emendo mal, Y por medio de espontánea subscrlpción en que figuraron
desde los más altos próceres hasta los nino3 de las escuelas, los jornaleros del campo, los soldados en campaña y los presos de las cárceles
reu~iéronse en pocos meses más de$ 300,000 que la Junta de Caridad or'.
g~mzada en esta ~pital bajo la presidencia del Sr. Ramón Corral, Mi~stro_ de Gobern~~ión, remitió en diversas partidas á Mazatlán para ser
mvert1da en _aux1hos á las víctimas 6 sus familias, en indemnizaciones
por d~struco16n de _fincas y ropa, ere., y en obras de saneamiento. Inútil
es ~ec1: qt:e el Gobierno Federal y el de Sine.loa cooperaron también pecun1ar1amente_-y por medio d~ enérgicas y prontas disposiciones. Sólo así
pudo consegu1rse el espléndido triunfo de sofocar la plaga en tan breve
p~a.zo, _que sé pudo ya extender patentes limpias en Mazatlán el 17 de junio, tr~uni~ que en :un Congri:so Internacional de higiene ensalzó ha poco distmgu1do médico extranJero.
Para con uelo de 1~ Humanidad, surgieron en esta ocasión nobles
héroes de la Ciencia~ médicos abnegados que de esta Capital y
otros puntos de la Republica, acudieron presurosos y sin miedo á. ayudar á. sus colegas de Mazatlán.
Y_desgr~iadamente, parecía. que aunque no en grave peligro todo el
terr1.torio, iba á. fenecer est~ &amp;11&lt;? dibujándose toda.vía en el 'horizonte el
trá.g1co especn:o de otra. ep1dem1a: la fiebre amarilla, que en el último verano se exte~dió pa.voro amente desde Ta.mpjco hasta la frontera de los
Estados Umdos Y a.~n llegó á.inva.dir éstos; mas, por fortuna, parece que
se ba lograd~ reduc1r la. enfermedad á sus antiguos dominios, Je. costa; y
para c~mb~tirla. aun allí, el ongr~so ha autoriza.do la. inversión extra.ordmar1a. de $100,000, Y el ConseJo Superior de Salubridad está. luchando con la _energía Y el acierto con que luchó en Mazatlán. Ojalá. que
sea Igual el éxito.

***

T

AN ruda como fructuosa ha, sido la labor de propagan- Exposiciones
da para la Exposición _de St. Louis Mo. y todo hace es- y congmos
per~r que nuestro contingente en aquel Certamen sea Cleofillcos
var1&amp;do, numeroso é importante.
El 24 de junio, el Delega.do de México, recibió de los contratistas el edificio que mand_ó _le_va.nta.1• nue tro gobierno; y en noviembre q uedaroncon•
tratadas las d1v1s10ne I portadas y estantería para las diversas exhibiciones de nuestros productos en lc,s edificios generales.
•
En T~luca se llevó á efecto una exposición nacional que estuvo muy
concurrid a.
El 4 de C?ctubre, con toda sole~nide.d, distribuyó el Sr. Presidente de
la República )os premios obtenidos por México en la Exposición de Pa.rí~. El entus1a mo que provocó la fiesta entre nuestros artistas Industria.les, etc., y el orgullo con que estos mismos exhibieron I uego 6pregona.ron su recompe-i:sas, demuestra. cuánta importancia les dan ya, y hace
esp_ rar qne perfecc10nP.n sus artículos para lograr nuevos merecidos y
va.liosos premio .
La Secr~tarie. de Fomento org_anizó, por iniciativa de los Ings. Fernando Ferrari Pérez y Alb~°:º Nuncio, un Museo Tecnológico que ha comen•
za.do ye. á prestar servic1~s de &lt;:uaotía á los industriales extranjeros que
desean d~tos sobre materias primas de esta. República y á. los industriales ó agricultores me?UC8!}0S -que necesiten informes sJbre utilización de
sus productos, ma.qu1na.r1a.s, etc.
En febrero _se inicia.ron los trabajos de la Conferencia de Economist~s, y se reUDIÓ en ~u~bla el Congreso Católico, cuya principal resolución Iué el establec1m1euto de un Banco.
La exposicio1;1-es de flores, pi a.nta,, y frutas y de gana.do y maquinaria que
cada a.i'io organiza la Sociedad de Concursos de Coyoacá.n, tuer'on más
concurridas que nunca. E_stos certámenes especia.les han contribuido en
g1·a.n manera. á la emulación entre los productores y al mejoramiento de
sus p1·oductos, pu_es que aquéllos han tenido oportunidad de ver y convencerse por ~í m1s~os del re.sul~e.do de la aplicación de medios científicos al -perrec01onam1ento de l.a obra de la atura.leza, en el mismo país en
que ellos tienen sus explota.o1ones.
oncurrieron co~o deleg~doi. de México~ el Lic. Jesih Urueta, al
Congreso Internacional de Ctenc~a. Históricas, de Italia; los Dre . José
Ra.mír~z de Arell_a1;10, .Angel Ga.v1ii.o y · Autonio Loaeza., al Congreso Ioterna.cwnal de H1g1en~ y Demografía, de Bruselas; los Doctores Ricardo
Suárez Gamboa, :qommgo Orva:il?S y Salvador Quevedo y Zubieta, al
Congreso In~rnac1onal de Me~icma en Madrid; los fgns. Felipe Ve.He¡_
Angel Aogmano, al de Geodes1a,en C(!penha.gue; el General José M. p .
rez,a.l de Química.. en Berlfn,y D. Luis Bolland al de actuarios de Seguros sobre la Vida en Nueva York.

-

r

***

ODOS en este mundo somos ceros· nuestra. importancia
depende ~el lug9:r que ocupamos: unidad, decena, ceo- Los que dastena ó m_1lla.r; auentra.s más adelante, más valemos. Si aparecen.
e? 10 qmta.~os el cero, sólo se pierden nueve; pero si
en un millón le quitamos, se reducen 900,000. Y tal parece que en este afio
cayó una mancha de ~nta negra: en la columna. de los millones que hizo
desaparecer p~~son.a.hdades valiosas en la contabilidad social y especialmente ep la m11ltar.
El 3 de enero ~ucumbió el Gen~ra.l Ig~acioEchagaray, salvador deJuár e:i: en u'ada.!&amp;Jara, ! en los últimos tiempos Magistrado de la Suprema.
Corte de Just1c1a Militar.
El 5 de marzo falleoi~ e_l 9:eneral Pedro Hinojosa, t.ercero en el escalafón como eneral de D1v1s1ón, y ex -Ministrp de Guerra. Tenía 3 años
de edad¡ tomó parte en la guerra contra los norteamericanos y en el sitio
de Puebrn, mandó una brigada.

•

valor de. 12.500.000 oro, be.jo las condiciones de que no habría. de consignarse de una manera especial, renta ni propiedad alguna de la Feder ción en garantía; de que el rédito sería de 4 y i por ciento, y que los
bonos habrían de rea\izar e al tipo de 97 por ciento.
Todas estas operaciones fueron llevadas á efecto satisfactoriamente, y
. como compleménto de la. convención ferrocarrilera., se otorgó una conoe.sión á la. Empresa. del Camino de Fierro acional de México, por la. cual
se compromete el Gobierno á no permitir la.construcción de ninguna línea
en determinada zona de la frontera Nordeste de los Estados Unidos, y dicha Compañía se obliga á termina.r el Ferrocarcil de Matamoros en un
pla;zo de tres aftos.
En abril fueron ampliadas por el Congreso las cantidades que había
a.signa.do el decreto de 3 de junio de 1901 para disponer de las reservas
del Tesoro en la ejecución de algunas obras públicas; y quedaron señaladas, como sigue, las partidas respectivas: Escuelas Primarias en el
Distrito Federal, $1()0,000.00; Edificio de Correos, $1.500,000.00; Hospital
General, $600,000.00, y Ho picio de Pobres, 300~000.00.
Las exportaciones en 1902-1903 ascendieron á. $197. 728,968.00, cantidad
que arroja. un aumento de 47 millones sobre el anterior. Considerando el
premio sobre valores oro, asciende esa cifra á. $219.402,069.80.
Los datos anteriores dan idea de la enorme labor y prudente gestión de
la Secretaría. de Hacienda.
A 74 millones de pesos a cendieron los ingresos durante el a.il.o fiscal
último, en el cual dejó ya de cobrarse el 5 por ciento de contribución federal, y se aumentó en proporción equlta.ti va el impuesto sobre alcoholes
y tabaco.
...

El 2 de abril dejó de pertenecer á los vivos Don Eleaza.r Loe.eza. Te 0 .
r~ro General de la Nación; el 22 del mismo mes le siguió el Geoefal B'hrnno Her1:1ández; en mayo, el Licenciado Vida.l Castañeda. Ná.jera.
nador Y Director de la.Escuela Nacional Preparatoria· en 24 de me.y~ la
p-ñora Amparo J. de Pimentel, esposa del sef!or Llce~ciado Don EmÍUo
~mente_l, Gobernador de Oa.xaca; en 22 de ese mes el General Don Lui
Perez F1gueroa; en 16 de julio, el antiguo periodist~ Enrique Chá.varri el
c~nocido y popular &lt;J ~venal&gt;· en primero de agosto, e1 Licencia.do Pro'tas10 Ta¡?le, ex- Secretario de Est1.1do; el día 19. el Licenciado Alfonso Lanca.ster Jone · el 10, el Gen~ral Fra.nci co ~- Arce, ex- Gobernador del Estado de Guerrer&lt;;&gt;, En sept1embre, el Mag1 trado Andrés Horcasitas; en
oct~bre, Don Gulllermo Barron; en ooviembre: nuestro querido compañero anuel Panes (&lt;Pedro Ponee&gt;); el Magistrado al vador Medina y o .
daec~ea; Don Miguel Tel10, Administrador del Timbre en el Distrito F~eral, el Ge_nera.l DC?n Manuel Orella.na Noguera,s: Don Pedro Ordóñez
antiguo regidor y director, por decirlo agf, de varia sociedades de obre~
ros,
Gener~l Don Rafa.el Cravioto, ex- Gobernador del Estado de Hidalgo, S en dimem~r~, la muy est~ada sei\ora Laura Smith de Mariscal
esposa del seilor M1mstro de Relaciones Exteriores.
'

y

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E

*...*

AS ~estas de las colonias extranjeras, como ha. venido sucediendo desde hace a.Jgunog- a.i\os, excedieron en el pre- Da sociedad
sente á. las del pasado, en animación y espler:dor.
·
pe_ dl versa índole, con varios motivo , unos tristes y otros ale
en1f1st1ntas 1ormas, a.bun_daron las fiestas pliblica.s, suntuosas a.Jg~~e:;
e e as, como a;s de ~uan&amp;Juato en octubre 1Htimo, con Ias cuales se inaugura.ron, con &amp;s1stencia del sei1or Presidente de la República el es Jé d'
do cTea~ro JuáreZ&gt;, el Palacio Legislativo y la planta eléct;ica !ovnd~
ptor bmed10 de una de las más costosas instalaciones en su género'que basa a. ora se habían llevado á efecto en el país.
_El_ combate de flo1•!3S en 10 ~e mayo, fué soberbio y atrajo inusitado mov1m1ento: La.s a.mphas avemda.s del Bosque de Chapultepec quizá nunca
habían sido holladas por un número tal de carruajes y ta.otos milla.re de
peatones.
Dfe,~e!laªg' eíin efi.l ltujoil quel e.costumbra, organi:i:6 en honor del General
·
n .uca. ~s a ora , que se efectuó el 7 de junio.
Las fiestas nacionales del 5 de Mayo y 16 de eptlembre pro
como siempre, enorme a.fluencia. de forasteros.
'
vocaron,
1EI 18le Julio estuvo muy concurrida la manifestación á Juárez quizá
fag~lmb s ql!se dd rdinario,_ debid_o á. los preparativos que sehací~n pa.~a
í e rae n e ce~tenarlo! obJeto con el cua.l e reunió en la noche del
~ a.1citado la.Convenmón Nac1ona.l Jua.rista á que concurrieron delegados
e a mayor parte de las municipalidades de la R epública

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***

A sido notable .el ali.o de 1903 por el gran· adelanto-y
mejoramiento de nuestros caminos ferrocarrileros.
Comunicaciones.
Citaremos ante todo la. inauguración de la nueva. línea del Ferrocarril Nacional entre México y Gonzá.lez, y el ensanche de le. via desde esa estación hasta uevo La.redo, obra colosal en que
se invirtió más de 10 millones de pesos, y hubo épocas en que trabajaron
más de 18,000 operarios.
En otro lugar hablamos de la. combinación ferrocarrilera llevado. á
cabo por el Gobierno, y como consecuencia. de ella, de la concesión otorgada. al Ferrocarril Nacional.
El Central, aunque con lentitud, sigue tendiendo sus rieles hacia. Colima. y :Manzanillo; con gran actividad avanza. en su Jíne&amp; corta á- Tampico por Pánuco, y ha puesto al servicio público una nueva ruta directa á.
Pachuca. Ultime.mente ha celebra.do algunos arreglos para la construc•ciób. de la línea entre Estación Gutiérrez y Durango.
Había en la República. el mes de septiembre 18,191 kilómetros de ferrocarriles, cifra que nos coloca en el sexto 6 séptimo lugar, por la extensión de líneas, entre todas las naciones del mundo.
En mayo se inauguró la. nueva línea de vapores entre México y Hamburgo, pertenecieote-á. poderosa. Compañía.
Se han celebra.do contratos pa.ra una línea de vapores entre ARia y los
puertos mexicanos en el Pa.oHico; para otra que partiendo de Trie te y
Fiumo, tocará. los puertos del Golfo mexicano y algunos de Espaila. é Itu.lia, y para un.a nueva. que ligue los puertos del Golfo de México con varios de Centro y Sudamérica.
Los telégrafos federales miden más de 50,000 kilómetros.
Se hiciel'on interesantes experimentos de telegrafía. sin hilos, que ha
comenzado ya. á. funcionar, y se pagó el cable tendido entre Vera.cruz,
Fronteru. y Ua.mpeche, que de tan gran importancia ha sido para la comunicación de la península. yuca.teca con el resto del mundo. En el último
año fisce.l se despacharon más de tres millones de mensajes.
'
El orreo ha continuo.do en su vertiginoso progre o. En el último a'ilo
lisoal se expidieron giros postales por $42.000,000.00, y el número de envíos 6 pieza que circularon en la. red postal, fué de 166.000,000.
Esto da.tos son el más convincente síntoma. de nuestra. general prosperidad.

Jrimanslación de los re ~ del General Bravo á esta c~pita.1 dió oca.st n "'
ponent.es ceremonias y merecidos honores.
'

L 1 &lt;&gt; de enero este.be. el cambio, sobre los Estados Unifiºs, á 2á601 por 100, y subió luego alguoos punto basta Flmzas
efiar valer el peso mexicano 37 centavo or~: Des·
pu s de una. fuerte baja que se inició en abril, y de varias a.Izas
a.Jterna.tivas, á. últimas fechas nuestro peso va.lía 42 centavos y
f y
c16n.
una raeLa dsituación difícil que crearon, no tanto Ji,. depreciación de nuestra
~one a. cuanto las rápidas y fuertes oscilaciones en su va.lo h"
á
tntensa la a.la_r~a del comercio y preocupó justamente al Gobi~ri~o m s
A í que, á intciabiva de la ecretarf&amp; de Hacienda y previos al·
a.rr:glos con el gobierno chino, por conducto de u representante ár;l~~
m t1co Y el nuestro en Wá P-hlngton, se solicitó obtuvo la coo e
'ó
de loe Estado~ Unidos pa.ra procurar q~e las principales na.cibn"e~c~ei
mundo se pusieran de acuerdo para estudiar un plan que tenga
b'
to establecer una rel~ción de valor entl'e las monedas de oro y
Jey adoptaran las medidas adecuadas para mantener fija dicha relacló!~ª•
En persecución de tal fin y por acuerdo de 4 de febrero fuero d i
~adas 44 personas d~ las más distinguidas en estudios de Eeono:ía
t1ca. 6 notoriamente idóneas por la práctica adquirida en ocu
·
re\9:cl?na.das con el problema que debían discutir, 6 por su taleg~cto~~~
noc1_m1entos e~peoiales, con el propósito de que, reunidas en asambÍea. ó
comisión, dehberarau acerca del asunto, recogieran y ordenaran ¡0 da.tos necesarios Y propusieran, por último, lo que estimasen conveniente
Aceptados gustosa.mente los nombramientos r eunióse la coro· '6
·
desde luego emprendió uno de los trabajos má~ arduos á import;!~:.'
Censo Monetar10 que se efectuó en 31 de marzo. En estos días
·á
para terminar las. labores de la Conferencia;
ya est n
Es seguro también que con el viaje y eficaces gestiones del señor Lim~n~ur
E~opa. en co,mpa.fl.ía de otros dps comisionados mexicanos
Y le .oós del ots sta.ddos Unidos, se haya logrado avanzar mucho para la
so uci n e rascen ente.\ punto.
Combin_ación importantísiq¡a fué la. lleva.da. á cabo con respecto á 1
ferrocarriles.
·
os
Ante la temible amenaza que asomaba. inminente de
compañía posesfonada.s de nuestros ca.minos de fie~ro y ~~: 0~º:~~:~s
elementos, llegaran á consolidarse y convertirse en amago ú obstácul 8
real para el progreso de nuestro comercio ó agricultura ó de ciert
·0
dustrias, por virtud de competencias ó combinaciones que ejecutá~d~~;
dentro del terreno legal, fuera dificil, quizá imposible, evit~r de otra man_era que por la ideada hábilmente por el Gobierno éste consi uió ad ·
r~,
feKfér costo, el número suficiente de accion~s del Ferrlca.rril
c1ona e
ldco, mediante las cuales, por medio de varias O Ara ¡
que no sel'ía. fá~U explicar en pocas lfnea.s, obtuvo dominici ta~ ones
la direcc~ón de dicha líoe!I' y de la del Internacional, cuanto eC: la d: 18:.
teroceá.n1co, logrando as1 quedar en aptitud de impedir musts&gt; ó i d"
8 n 1•
catos Y otra.e negoci_aciones r~inosas para el público.
Para el pago de dichas acciones, que importaron nueve millones de esos ~ro, Y el de algunas obras públicas que son indis ensables
p
e~ l!3ó8JOdramlento de nuestros puertos, los trabajos de san~amiento 'yc~~~
v1s1 n e agua pot~l?le pa.ra la ciudad de México, et.e., se autorizó al E"ecut1vo para que 81Dltiese obligaciones del Tesoro á. dos años de plazo ior

.

XPEDIDA en septiembre la nueva ley de organización
de los tribuna.les, el Ejecutivo ha. hecho últimamente los Leyes J Bannombramientos de magistrados del Tribunal Superior,
dos.
jueces, defensores, agentes del Ministerio Público y peritos médicolegistas.
La frecuencia y de caro con que operaban ya los rateros y circula.dores
de moneda falsa, hizo üecesa.ria. la reforma. de los artículos relativos del
Código Penal, y e de esperar que los severo castigos que hoy se aplica
á- los autores de l'Obo y de moneda ileaítima, disminuyan considerablemente el número de delincuentes.
•
En 19 de julio comenzó á. regir la nueva. ley de organización política y
municipal del Distrito Federal, formando la junta de Gobierno Don Gui•
llermo de Landa y Escandón, el Ingeniero Roberto Ge.yo! y el Doctor
Eduardo Licéaga. Desde esa. fecha, modifica.das las prerrogativas del
Ayuntamiento, quedó constituido como cuerpo consultivo, con las fa.culta.des de oponer su veto, vigilar 6 iniciar lo que tenga á bien, respecto á
los senicios públicos.
Fueron reformados los reglamentos de farmacias, juegos y venta de
bebidas alcohólicas.
El nuevo regle.mento de cantinas produjo, desde luego, de una manera
sensible, la a.minora-0ión de delitos é infracciones de policía durante la
tarde y uoche de los domingos.

Y.ª!

L

... *

•

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**

MPOSIBLE citar en esta breve resetla. todos los oegocios de
cuantía. que se han inicia.do ó lleva.do á. efecto, en los ra- ladustrla.
mos enunciados, por lo cual me limitaré á. mencionar, res• Colonlzaclón.
pecto al primero, el contrato celebrado con una Compania lllneria.
para. la fabricación de dioamita. y explosivos¡ con relación al . ..
segundo, la a.dqui ición de grandes porciones de terreno en Ta.ma.ulipas
y Chihuahua. para la colonizaclón de los boeros; y1 en cuanto al último,
el descubrimiento de ricas minas de oro á. inmediaciones de Ejutla, Oaxaca.
La industria. mlnera prospera. notablemente. Los yacimientos a.rgentífe•
ros ce.da vez rinden mayor provecho, á. pesar del bajo pr!jCio que la plata
llegó á tener. Con el cobre ha sucedido lo mismoJ y todo hace e perar que
México, dentt·o de pocos años, sea uno de los prmoipales países productores del mundo, para lo cual bastarán simplemente sus minas de Sonora
y le.Baja California, donde :fuertes negociaciones van transformando los
antiguos desiertos en populosas ciudi,.des.
Y ya comienzan á surgir halaga.doras, nuevas ex:ptotaciones, como la
del antimonio, el blanco a.:i:ula.do metal que da vida. á. la imprenta pues
con él se fabrican los tipos 6 letras. Solamente una fundición en el1Esta.do de San Luis Potosi, lanzó en un a.i\o a.l mercado 2,159 toneladas.
Pero dará. mejor idea de nuestro progl'eso en este ramo el siguiente dato: durante el último afio fiscal, expidió la Secreta.ría. de Foment-0 4 132
títulos de propiedades minera. .
'
e expidieron por el referido Ministerio de Fomento dos leyes de importancia.: la nueva de patentes y marcas de fábrica., que empezó á reglr
en 19 de octubre, y la que prorroga. la exención de derechos de importación para. los animales de la especie equina.

S

***

N

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Y

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**

ERIA prolijo enumerar las sociedades que, con fuertes
capitales, se han constituido 6 regisl.ra.do en la Repú- Comercio.
blica.
En cambio, hay que la.mentar varias quiebras: la. del cajón de ropa cLa SClrpre &amp;&gt; 1 y la del clnternational Bank &amp; Trust C&lt;&gt;&gt;, acont.eoimiento, e te último, el segundo en su género ( pues sólo recordamos uno semejante, el del Monte de Piedad), y quizá. debido á. esto ca.usó alguna alarma, no obstante que ninguna. negociación importante sufrió por efecto de
esa quiebra.
.
En Yuca.té.n hubo también algunas bancarrotas que a.penas conmovieron á. aquel E te.dotan p1·6spero, que en un mes solamente exportó ..... .
2.000,000.00 de henequén.

O escasearon, por desgracia, las catá.strofes originadas
por fenómenos meteorológicos, imprudencias ó acciden- Cathlraf11.
te . En 1 de ago t-0, un ciclón hizo estremecer las casas del puerto de Ta.mpico be.eta los cimieotos, destruyó el mercado
y vario edilicios particulares é interrumpió la. comunicación telegráfica..
Apenas comenzaba. á reponerse Mazatlá.n de la tremenda sacudida. que
le hizo experimentar la epidemia, cuando el 15 de junio un fuerte Norte lo
azot6, como para ar1•a.ncar de cuajo los últimos gérmenes de la peste· y
poco después, en los primeros día de octubre, un nuevo huracán echó
por tierra vario edificios y hundió en las aguas procelosa.e varias embarcaciones, cuyos tripulant.es perecieron, a.sí como un celador de la
aduana. No vió, sin embargo, el pueblo mazatleco con tanto espanto el
fenómeno como babia visto la aparición de la peste bubónica ....
Neptuno quiso recordarnos su existencia. y manifestó su poder. Fuertes
inundaciones aDigieron á los habitante de las riberas del río Suchia.te,
e-n la frontera de Guatemala, y ca.usa.ron perjuicios de importancia en
Yautepec, ese verjel del Estado de Morelos. El río Na.zas, de ordinario
exhausto, y pletórico un día, anegó las desoladas llanuras á. él contiguas, cuyo polvo gri produce, no obstante, greila.s de oro blanco) 6 sea
algodón. u cólera, desastrosa. por el momento, originará. esplendidas
cosechas. Ojalá que pudiera provocarse su enojo cada vez que se le necesite.
El pavoroso fuego con frecuencia. ha. teiiido de púrpura. nuestro cielo
azul. El 15 de enero destruyó en México una fábrica de aceites; el 7 de febrero estuvo á punto de devorar por completo una. céntrica. ferretería., y
el 14 de ese mi mo mes, formidable incendio convirtió en gigantesca hornaza la fundición de fierro de las Delicias.
Fuera de la capital, el rojo elemento causó en algunos lugares terribles destrozos; en Iérlda consumió una calle entera, originando pérdidas por 2 millones de pesos, y en Vera.cruz redujo á escombros siete
manzanas y dejó sin bogar á 1,500 pet·sonas. ólo compara.ble con lo
enorme de la desgracia, fuá, por fortuna., la generosidad de los yucatecos
v de los vera.cruza.nos, que permitió resarcir en tan breve plazo los perJuioios, que se su~pendieron algunas de las subscripciones abiertas en varios puntos de la República.
·
El volcán de Colima, en los últimos días de febrero amenazó y llenó de
terror á los pueblos vecinos; y, por último, como accidentes ó consecuencias na.tura.le del progreso, no han faltado numerosos descarrilamientos
y siniestros, entre los cuales sólo a.puntaremos la explosión en la mina
de «Las Esperanzas&gt;, en 1a c11a.l resultaron 24 muertos y muchos heridos,
y el desplome, á fines de a.brll, á causa de un temblor, en el túnel de Tuxpa.n, qlle estaba. construyendo el Ferrocarril Central. Varios de los hombres que perforaban. allí la montaíla, encontraron la muerte al abrir paso á la vida.

ya que empezamos con lo tétrico y lo negro, mezclaremos una. nota alegre, color de rosa: el gran número de Dlmsloaes
fiestas musicales y el entusiasmo por ellas despertado p6bllcas.
en el público.
Todavía. recordarán mu.chos camateurs&gt; la magistral ejecución de lo
oratorios de Massenet, &lt;Eva&gt;, «Magdalena&gt; y «La Virgen&gt;, por el &lt;Club
Lira&gt; y la orquesta del Conservatorio, bajo la dirección del me.estro Menees; el soberbio cStabat Me.ter&gt;, de Rossini, en el Teatro del Rene.cimiento por el Orfeón mixto &lt;Lodoza&gt;, en que tanto se distinguieron la esposa
de1l Director del Orfeón, la seiiora. Maura Alfa.ro de Garrido y Adrián
Guichenné; los conciertos de Marrón Saloma, Carlos del Castillo y Vi1\a.seflor: unos, los que se iban para Europa, y otr;os, los que han venido
á. mostrarnos sus adelantos y revelarnos su ta.lento.
La temporada de ópera en el Teatro del Renacimiento, tué casi un fiasco, y le. del Circo Orrin, con precios reducidos, tuvo para. la Empresa.,
segltn parece, buenos resultados pecunla.rios.
En el Principal no hubo más novedad que la representación de «Zulema&gt; con lujo de atrezzo y mediana. ejecución.
E~ cuestión de torus, loe aficione.dos no pueden olvidar aún las proezas de Reverte, muertú pocos meses después en Espa.i'la., y comentan aún
su beneficio· la cogida de «Perdigón,, en marzo; la gr&amp;n corrida. de Beneficencia, con toros de Cu.rriquiri; y los sucesos úl~imos: el desastre de
Fa.ico las alternativas de habilidad y torpeza. ó miedo de Montes y la.s
ovaciones á. «Macha.quito&gt;. Ya se olvidó por completo la lucbaentreRómulus y Ugartechea, en que, contra los deseos del público, venció el primero.
Concluye el año con los aplausos y ¡bravos! que tan mereotdamente se
ha conquista.do la Compallía de Opera de Arbeu, y, especialmente, la senora Tetra.zzini. Sabido es el encanto con que el público ha vuelto á escuchar en esta temporada algunas óperas del repertorio antiguo, y el fervoroso entusiasmo con que ba recibido algunas obras nuevas en México,
como &lt;Ha.ensen y Gretel&gt;, y cWerther&gt;, sobre todo.

Sujetos á. determinado espacio, hemos tenido que omitir numerosos
aéontecifnientos dignos, sin duda, de mención, y callamos otros á que se
contra.e este mismo número de EL MUNDO lLtrSTRADO; por ejemplo, los
cambios en el alto personal de gobierno y eclesiástico. Debiera. terminar
el presente artículo con el bal'l.nce del allo; pero ¿quién habría de atreverse á valuar al hombre que muere y al niíio que na.ce ó al in1I1igrante
que arriba á nuestros puertos? ¿quién podría calcular los efectos de una
epidemia, de una. ley, de un descubrimi~nto\l
A juzgar por los hechos referidos y los resulta.dos que hasta boy arrojan algunos de ellos, puede asegurarse, no obstante, que el /l'ilO de 1903,
Iniciado en medio de angustiosa situación, la en.traga. bonancible y pró pera á su sur.esor, 1904. Que éste imite el ejemplo, ha.y que desear.
JtrLIO POULAT,

Diciembre de 1903.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

¿:¡r, D. Ra.món Corral.

EL SEf OR PRESIDENTE DE LA REPUBLICA

ámefario de Gobernaciór¡

Y SU CiA81NCTC '

D

ESPUES de las azarosas luéhas que llenaron el primer período de la historia. de
México independiente; despué~ del rudo
bata.lla1· para perfeccionar nuestro régimen instit,,&lt;';onal; despué~ de los épicos combate~ rp1• · hubo de sostener la República,
unos en que cayó desangrada y moribunda y otros en que alcanzó la aureola de
la victoria, -:onservando intacta y sin
mancilla su independencia autonómica.,
con su tradición constitucional y su regeneradora Reforma, aún quedaban obscuros problemas por resolver, aún había.
que comenzar una labot· constante, y no
por incruenta meaos eficaz, para entrar
de lleno en la vida pacífica del pl'Ogreso,
despertando actividades latentes, sacu•
diendo energías adormecidas, buscando
elementos propios para el desarrollo material del vaís y allegando los extl'8.flO~
que de nosotros se halla.bao apartados
por nuestros errores tndicionu.les y de
ra.zg,.
Como ha dicho un sabio publicista, estudiáodo las condiciones de nuestro medio social, el problema. principal de México ha sido un problema de pan y de instrucción. Apartándose de los hermosos
idea.le$ que guiaron á nuestros padres en
la brega, había que volver los ojos á la
realidad de las cosas y atender de pre·
ferencia á la solución del problema económico, procurando traba.jo en gl'aode
escala á la gnn masa del pueblo, u·abajo que babia
de pt•oporcionarle los medios pat•a cubrir sus nece•
sídades; precisaba. que los campos yermos y agostados por las ráfagas a brasadot·as de las revoluciones, a brie1•an su sen o á todos los gérmenes para dar
ópimas cosechas; era necesario que la montafla se
desgaja1·a, ya para abl'ir paso á la locomotora., ya
para. ostentar el rico filón E¡Ue babia esperado largos años la piquet11. de la explotación. Todo esto se
necesitaba para iniciar la nueva vida de la República, -y todo esto Y algo más ha s1cto Ja obra del seB.or General D. Porfirio Dia.z desde que está al frente de los destinosde la Nación.
Atendió primero, como asunto de vital interés y
trascendental importancia para
lo porvenir, al problema económico,pa.ra acudir luego á llenar
las necesidades de la educación
nacional, preparándonos gradual y progresivamente á la
práctica efectiva de nuestras iostitucicnes, y disponiéndonos al
ejercicio~del régimen democráti 0
co.
En su ardua y meritísima labor, en I a acendrada fe que lo
enardecía para ensanchar nuestros horizontes de progreso, en
la serena y firme Gon.fianza. que
lo alentaba, esperando sin vaci1 a c iones un desen vol vimieuto
efectivo de las fuerzas vivas del
país, su gran conocimiento de
las persolias y de las cosas de
su época. lo ba guiado siempre
para elegir coa tacto inimita:ble
el persoual de sus colaboradores.
Resuelto de manera in variable á desarrollar su programa.
político condensa.do en. un1~ frase apotegmá.tica que se ha he•
~r. lng..D. Leandro fern_ándei:..
cho proverbial en todo el país,
~ecretano de Comumcac1011e-~
sus Sec1·etarios de Estado han
sido escogidos para ayudarlo
en su tarea, y cada uay en su ramo ha sabido corresponder á. la
COn•
fianza que eu él dep0S1tara. el Jefe del Ejecutivo.

*

no de fornen

*
El sello~ Licenciado don Ignacio *Mariscal,
de la pléyade gloriosa de
los Const1tuyeDtes del 57, es, en e~ Departamento de Relaciones Extranjeras, una de Ias figuras más consp1cuas del Gabinet.e mexicano. Diplomá-

tico consuma.do, que comenzó sus tareas como
Secretario de la Legación de México en los
Esta.dos Unidos, durante la difícil época de la.
Intervención, ha toma.do parte muy directa., como Jefe de su Departamento, en el gran ensanche de lai;i relaciones internacionales que ha
logrado México en los últimos ailos.
Aparte de su~ trabaj&lt;?s en diversos_r'!-mos de
Ji. a.dministrac1óa pública y como Ministro de
Justicia., son de notarse, principalmente, los
tratados de limites con Guatemala y con
la. colonia inglesa de Belice. El seilor
Mariscal está al frente del Ministerio de
Relaciones, sin interrupción, desde diciembre de 1884.

*
**

En enero del año próximo pasado, por
un pequeño cambio ocurrido en el Gabinete se ene~ rgó de la importante Secretar{~ de Gob~ rnación el seilor don Ramón Corral. Antiguo escritor público
que siempre ba, militado en las filas liberales traía., cuando vino á México como
Gobe~na.dor del Distrito Federal, el buen
nombre adquirido como Gobernador de
Sonora, su Estado natal.
En el corto tiempo que lleva de tener á
su cargo la Senetaría de Gobernación,
se ha dejado notar su in.fluencia en la
gestión activa que desplegó para extinguir Ja epidemia de peste negra en Ma~atlán y para allegar recursos extraofic1a•
les con que acudir álas necesidade~ y socorrerá las víctimas de la plaga. Todos
saben que la acción del Gobierno fué co·
ronada. del maJ or éxito.
A este periodo corresponde ta.ml;&gt;ién. la
ley que ba organizado en nueva forma el Distrito
Federal, que se venía estudiando con anticipación.

El señor Licenciado don Justino Ferná.ndez, SecretaTio de Justicia é Instrucción Pública,es otro veterano del partido liberal. Diputado Constituyente
en 1856 y Gobernador del Distrito Federal en 1861,
:fué colaoorador activo del Gobierno de Juárez. E~tonces promulgó las Leyes de Ref~rma. en la Capital. y cooperaba en la reconstrucción del país des·
pués de la guerra de &lt;Tres Años&gt;, cu~ndo la. Repú·
blica fué sorprendida por la Intervención.
• También dejó el seilor Fernández huellas de su
paso en la Escuela. de Jurisprudencia, que dirigió por varios
años, siendo llamado á la Secretaría de Estado que hoy ocupa, ea abril de 1901, cuando e~e
Departamento se dividía. en dos
Subsecretarías. Presentes están
ante el pe.is los trabajos empren•
didos por el sei'ior Fernández
para la nueva organización judicial del Distrito y Territorios
Federales y para dar impulso á
la educación oacional en todos
sus ramos.

El sefior general don Manuel
González Cosío, Ministro de Fomento desde enero del a.i'io pasa·
do, es un antiguo colaborador
en el Gabinete, pues ha dirigido la. Secretaría. de Comunicaciones de 1891 á 1895, y por cer.
.
ca de ocho años tuvo á su cargo
la de Gobernación.
~r. 61al. D.franm,coZ. Mena.
Soldado de la República des~ecretario de Ci uerra.
de la adolescencia, es el sellor
General González Cosfo uno de
los veteranos que pelearon por
la Libertad y la. Reforma y sin descanso defendieron la independencia
de la República durante la Intervención y el Imperio.
Los méritos adquiridos por el se!Ior González Cosío en sus servicios
civiles y militares al Estado de Zacatecais, de donde es originario, y á la
Federación, son tan variados y numerosos que sería imposible resellar•
los en breves lín~s. B¡¡.ste decir que las obra.s emprendidas ó ejecutadas

,
.
D

.

19 04,- 5.ANTOR.AL,-1 904.

Derrota de tos lnsuroentes en Galderón

d I plRZI\ de GnadnJajam. fl
l!E,,O el ei~r!J!tO de B"lda1go dele . ~e realM&amp; Callcla. el Geuedonde se a1rü-1Rn las tropo~
¡e
' d
slcioncs con
re.Jlslmo salió al encuentro deleaqué\
La
susbuesttt en lo. cerc,mlas d puen
el puen•
1del 16 de ei,ero (1811 ) . los ren list~s i~~~~ro~i~J'u8Jieron nn
te; pero, obli$ado,, 11. retirarse, el 17,¡x¡r e:=ñftndefSe en nm\ lucha
ataque (ormal sobre el campo enemigo,
,.., ei,u • a1 ver que el
que estuvo ái p_unto de determln111 811 ~tcr~'aecidióJr.,dar, con todas
triunfo de los m urgentes no era remo o,
hl
alcnnY.ando una
sw; tropM reunidas, el llltlmo golpy,
ª~l1ºaerT~ta de HÍdaJgo fué
victoria tan h.1espcra.d&amp; comochcomp eh \ .~rse declarado un lncencüo
rleblde principabnente al he o de ª""
jé ·to
en e.l cumpo donde se encontrab11 el gru~ de u e rci ·

°~i~•C~1gc~n.

noche

fu

C

Fin de la Guerra de Tres f\ños

ON la derrota. de :Mira:món en Ca.lpul(llpa:m-22 de ~icimcbre de
J8'l{)-y con la evacuación de la capital por aquelJ~ie do w~~
después, se cierra el periodo de tremenda,; convuls1oncs 1lO
~.as que se conoce en 1a !Jlstor,a de México CC!n el _nombre ~
•Guerra. de Tres Años.• El Ejército ConstltuCionah~, que
ma.ndo del General D. Jes\ls Gonzá.)ez Ortega, babia obtenido imo de
sns más gloriosos triunfos, venc!cado á hu, huestes reaccion.l'nas pocos dJru, ,mte$. comenzó á entrar en Méxloo desde el die. 2ii,
1;f"
queila.s part!.das· pero descoso aquel jefe de estimularlo J?l'eIU an o
su buen comwrtamiemo ord~ó que el 1~ de enero de 1861 !ó-0 efectuara su entr11da ~olemne la. ~letr(,polt GouzAlcz 011:&lt;'ga, a.l ñ:ente de
~ .000 hombres. fué recibido por el A)nmt ..míento en la. Calle.del ~~ente de san Francisco, y vitoretido por el pueblo á •u pa~porh\Slllllles.

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l La Circ.mciaión del eñor.
2 Sa.n Martiniano Obispo.
3 Santa G1:noveva.
4 San Prisciliano.
5 &amp;inTel&lt;lS!oropapa.
6 Los Santos Re)' es.
7 San Lnciano mártir.
~ SanAwlinar obispo.
9 Sllntos ,uli¡j.c )' .Tocuudo.
10 San Gon1,aJ.o de Amarnnte,
11 San Higlnlo J'l&lt;'Jm•
12 Sa.ntol! Arcadio y 'l'lgtlo.
lS $&amp;u Gumesindo.
H Santos Rilarlo y Fl'lix.
lf&gt; Se.n Pablo ermitaño,
SA,n !lf arcelo papa.
,
El dulce nombre de ,Jemt .
San Leobardo.
an ~noto rey .

San Sebastlím mártir. .
Santa Inés vlTgen, mártir.
San Vicente mártir.
San rldefonso obls])I).

'uestra Sra. 9e la Paz.

2ó Sanlá Elvim mllrtir.
26 ,San l'olica.rpo obispo.
27 San Juan Crisóstomo.
28 San Juli~n obispo confesor.
29 San l'rancisco de Sales.
~ 30 Santa M:artina yJrgen.
D 81 San Pedro N0l!t.-SC0.

�EL MUNDO ILUSTRADO
durante su permanencia. en los distintos Minis terios que ha. tenido á. su
cargo, lo constituyen en una. de la.s personalidades más salientes del partido liberal.
El señor Ingeniero don Lee.ndro Fernández, nombra.do Ministro de Comunicaciones en enero de 1903, cuenta. como hombre púb!ico con una boja
de servicios en que resalte. la laboriosidad. Desde el puesto de Regidor
del Ayuntamiento de México á que fué llamado en 1880, hasta el de Ministro de Fomento, que ocupó en diciembre de 1900, siendo sucesivamen•te profesor y director de la Escuela de Ingenieros, del Observa.torio Astronómico y de la. Ca.se. de Moneda, Subsecretario de Comunicaciones y
Goberna.dor de Dura.ngo, su Estado na.tal, el sefior Fernández ha deja.do
siempre en todas partes huellas de su actividad y de su rectitud.

***

El ailo de 1892 y siendo Ministro de Haciende. el seílor don fa.tías Romero, entró de Subsecretario en ese Departamento el seiloi- Licenciado
don José !ves Lima.ntour. Encargado pdmero del Despacho y Sec1·etario
de Estado después, ha sido desde entonces el seilor Liman tour colaborador meritisimo del seilor General Díaz, en la. solución del problema económico que ha contribuido eficazmente á la. bonancible situación del
pa.fs.
Propios y extraños, todos reconocen la a.Ita labor financie ra del señor
Secretario de Hacienda., y si hubié ramos de enumerar todos sus tra bajos
en el departamento que es á su cargo, tendríamos que entrar ea porme-

nores, para. lo cual ca.recemos de espacio. Pero, sin embargo, no podemos pasar en silencio algunos puntos salientes que sintetizan por su
naturaleza la. gestión por él emprendida. La nivelación d~ los presupuestos, que desde 1895 se cierran con superávit; la. abolición de la.s alcabalas, prometida desde 1857; la conversión de la Deuda Pública en l 99
y sus hábiles gestiones para. que e-1 Gobierno se adueñara de la dirección
de dos ví as fórreas importantes, marcando así una nueva política f errocarrilera. en el Gobierno, son hechos lleva.dos á cabo en el tiempo que el
sei'ior Limantour ha .colaborado con el señor General Díaz, y que han
senido para cimentar sobre bases firmes ·el crédito naciona.l.

***

Un veterano de las guerras de «Tres Años&gt; y de la Ictervención figura
desde enero de 1903 al frente de la Secretaría de Guerra. y Marina. El
seilor general D. Francisco Z. Mena ocupa ese alto puesto, a.sí por su
limpia hoja de servicios miUtares,oomo por haber trabajado en otros ramos en la actual Administración. Ministro de México en Berlin en 1880, y
Gobernador de Guanajuato, electc, después del triunfo de la. revolución de
Tuxtepec; Agente financiero en Londres, y Ministro de Comunicaciones
en 1895, son muy va.ria.dos los servicios que le debe el país, y distintos los
ramos ea que se ha ejercitado su colaboración en la magna obra del Jefe del Estado.
Tales son, en brevísimos rasgos, las altas personal¡da.des que forman
el Gabinete del señor President.e de la República, y que con él cooperan
al engrandecimiento del país.
Diciembre de 1903.

·n1c1 E~tr111Je
s:=:; [;Jr::::--?;

EL MUNDO ILUSTRADO

.
_·

=r

SUCES05 DE l 90J
El Arbítraje.-La Rebelión de Marruecos.-El Militarismo Turco,-Los ingleses en Africa.-El predominio
sobre Chína.-Conflicto ruso-japonés.-La política pontíficia.-Muerte de Spencer
y Salísbury.-La caída de Mr. Chamberlain.-El proteccionismo
y el libre cambio en Inglaterra•

S

I, para juzgar de un modo general de
]os sucesos ocurridos en el mundo durante el a.ílo que acaba de expirar, fuésemos á aplicar el criterio filosó.fl.coque,
conforme á la.crítica histórica, debe presidit- todos estos juic10s; si nos interrogásemos
respecto á este tercer afio del siglo veint.e con la
pregunta suprema: ¿con cuáles obras de ci vili•
za.ci9n he. contribuido al bienestar,al progr.e so,
al perfeccior;amiento de la. especie humana.?,
quién sab~ si nos quedaríamos perplejos para.
contestar, para encontrar los caracteres que,
desde ese punto de vista., hayan podido distinguirá este brevísimo instante de la. vida de la
humanidad.
Y no purque esta época haya. sido esencial·
ment.e tranquila ni se haya marca.do por sucesos trascendentales, ni porque los a.contecimientos ocurridos sobre la faz de la tierra. no
hayan tenido gran int.erés; muy a.l contrario,
en el mundo político be. habido sucesos que,
por su ·magnitud, por la manera súbita é implacable con que hao derruído principios res·
peta.dos durante siglos, han tomado las proporciones de verdaderos cataclismos. En estos últimos tiempos hemos presenciado hechos·que
borran para siempre viefos prin'c ipios de dere·
cho interoa.cional, venerados por los pueblos
todos del pi a.neta.
Perodetodoesteconjunto,si buscamos la obra
eminentemente civiliza.dora. que pueda. caracteri1.ar este principio de siglo, nq encontraremos
quizá más que una., acogida con gran entusias•
mo y sostenida con vigor por pueblos snfiadores
denuestra.América,entrelos cuales México ha. fll!'Urado de una manera prominente: el .Arbitra.je.
Hasid.o e.qui, en las tierras que baí!a. el seco mexicano, donde se ha llegado á los acuerdos más
trascendentales de la época, respecto á esa nueva institución, destinada. nor su índole civiliza.·
dora, á llevar á. oabo las obras de paz entre
los pueblos. Puede afirmarse, sin temor de
caer en error, que en los primeros aff.os de este
siglo se han llevado á.. cabo más arreglos por
medio de arbitraje que en ninguna otra época.
de la historia. Y ha habido entre ellos gravísimos problemas que parecía. imposible resol·
ver sino por la guerra-tal, por ejemplo, el con·
flicto entre las dos más civilizadas repúblicas
de Sud- Americe., Argentina. y Cbile, que soste·
nían larga disputa sobre fronteras.
.
A estos comienzos de siglo toca. la. gloria. de
haber ensanchado la esfet•a de acción del arbitraje, haciéndolo aplicable cada vez á más
numerosos y delicados problemas internacionales. ¿Llega.rá ést.e á substibllir á la guerra.,
aunque sea en épocas retnotisimas, de las que
no podremoa tener ni viga idea.? •...

Marruecos se desarrolle. la tragedia: ya es el
*
Sultán quien vence, quien cobra los tributos y
Mas, por otra parte, *la* guerra, la imple.ca.ble,
quien impera en lo ab.-oluto; ya. es el pretenel azote más cruel de la. humanidad en todos
diente quien sale victorioso; mas. ¿habrá por
los siglos, continúa cerniéndose sobre los pneventura una venta.je. decidida en que'uno ú otro
blos. Y todavía. la guerra ha tenido en diverse~ el vencido? Acontece_allí-cumo en tiempos
sas épocas un papel civilir.ador. ¿,No las cruaciagos hubo de ocurrirnos á los mexicanos,
zadas fueron la campaBa de la civilización
y como sucede aún á muchos de nuestros heroccidental? ¿No las conquistas árabes fueron
manos de América- luchar contra. un despotisel vehículo de esa civilización de la. que aún en
nuestros dfa.s se conservan maravillosos munu- - _Jno bá.cl&gt;aro, derrocar un absolutismo 1 sencillame~te pa.i:a, sobre las humeantes ruin as del anmantos? ¿ o podrían citarse muchos otros catenor, edificar un absolutismo nuevo no me·
sos en los que las huestes guerreras han sido
. nos bárba~o ni menos sangriento, que' habría
los &lt;pioneers&gt; del progreso huma.no?
que destruir después.
Pero no puede ser una lucha eminentemente
favorable al bienestar de la humanidad Ja guerra. de rebelión de Marruecos, por ejemplo, que
***
ha sido, en último análisis, la. lucha desespeMacedonia., la cuna. de Filipo y de Alejandro
rada de un poder absoluto que quiere sostenerse
la que en llD tiempo fué la que llevó á. los re:
á toda costa, y los oprimidos, que quieren á su
m_otos pue~los de Oriente la civilización helévez convertirse en opresores. En el turbulento
nica, ha. sido en este a.no teatro de bárbaras
escenas.
La población sujeta al dominio turco se lanzó á una. lucha desigual, desesperada tremenda., en contra de Je. dominación musul~ana pero sus esfuerzos se bao estrellado contra el' pod~río del Sultán y contra Ja. absoluta indifere1;1c1a. de los pueblos de Occidente. Apenas si en
las pequeBa.~ nacione~ autónomas de la. península. bi.lká.nic:i,, como Bulgaria por ejemplo
se ~a producido un movimiento de simpatí.a'.
hacia los_ 1mby1;1gados macedonios, movimiento .m~s bien ¡:&gt;la.tóni~o, más bien popular, repr1m1,do lo más posible por el prudente gobierno bulgaro, que debe haber tenido presente la
desdicba.dísima. aventura del Rey Jorge de Gre•
cia., derrotado, vencido por los musulmanes
por ,haber i~t.enta,do llevar á cabo'11J.na quijote~
ría internac10.na.l.
•
,
Y lo que se ha. llamado el a. cuestión de Macedonia&gt; vuelve ~ quedar_, lo mismo que antt,s,
un problema s10 ~oluc1ón !1-Pare,n te, una ti ranía en S~ll.tu-guo, ioconmov¡ble por quién sabe
cuánto tiempo. La causa del coollicto es, sin
embar~o, b1_e!1 clara. Turquía. a p'ira. á ser una
potenc_1a militar ca~az ae competir con las
de primer orden, y s1 no lo ba. 'logrado, cuando menos sí puede considerarse como la. primera potencia militar de segundo orden in·
cluyendo _á España. Pero, careciendo de r;cursos .sufl~ientes para sosteoer en pie de paz
un e1é~c1~ de cerca dedo. cientos mil hombres,
ha. dec1d1do que sus milicias vivan del todo ó
en parte, sobre el país que parecedan destina.das á proteger. Y he aquí por qué los ba.sbiba.souks ~on una amenaza coo&amp;tante para el pueb!o,. S~empre la clase militar, cuando está indq¡~nphnada. y hambt•ienta., se ceba sobre la plebe rndefensa.
LA QUERRA, CIVIL EN MARUECOS -ENTRADA
El militarismo turco de estos últimos tiempos
DE PRISIONEROS EN FEZ,
ha dado el escándalo de que en Europa, en es!

LA INSURRECCIÓN EN MACEDONIA, -LOS SOBREVIVIENTES DE UNA MATANZA
HECHA. POR LOS TURCOS.

tos albores de siglo XX, se presencien matanzas como las de los sarracenos: el cielo del
continente más civilizado se enrojezca por el
fulgor siniestro de las aldeas entregadas al
fuego por los soldados musulmanes, después de
haber sido saqueadas y sus habitantes asesinados en masa.
Pero Europa está dispuesta á cerrar los ojos
voluntariamente y no manifiesta el menor propósito de intervenir de una. manera radical. Es
imposible que, por ahorrar la sangre de u.nos
cuantos oprimidos, se rompa. la unidad de lo
que se considera la obra maestra de la política.
moderna: el Concierto Europeo, al cual se sacrifica. todos los intereses, aún los de los
pueblos más dignos de respeto. Por gua.rdar
ese equilibrio inestable, se consumen para el
sostenimiento de ejércitos formidables, la. san•
gre, el sudor y la riqueza de los pueblos más
industl'iosos y más civiliza.dos del mundo.

*

* á la cultura europea:
Otro golpe en plena *faz
la tragedia. de Bel grado. Otra. página que agregar á. la tétrica historia del militarismo, del
insaciable Moloch, que, por desdicha, ha sido
el dios único por muchos años en nuestra América y todavía recibe culto ferviente en algunos países hermanos del nuestro.
:.~

***

Y para éompletar el cuadro de exterminio,
para recargar el fondo negro del panorama. de
· estos tiempos, los ingleses siguen a.delante la
campe.Be. del Somal, ca.mpa!ia que no es sino
una brevísima etapa. en la conquista del cora•
zón de Africa, en la. q1:1e estánempetia.dosel interés y el orgullo británicos. El colosal imperio británico ha fijado entre sus futm·a.s conquistas el establecimiento de la. «Cruz Africana&gt;, ' es decir, de dos caminos de hierro que
atraviesen territorio conquistado y que crucen
A.frica. de Oriente á Poniente y de Norte á Sur.

¡,Que parallograrlo será preciso ex.terminar
razas indígenas, destruir imperios y repúblicas
enviar hombres y más hombres al mortíferJ
clima? ¡Qué importa! ¡Bien vale eso para el
imperialismo británico, la posesión incontestable del continent.e negro!

de las obras más nota.bles por su unidad y por
su trascendencia. En las páginas de este sema•
na.río ha sido magistralmente juzgada la obra
del filósofo por uno de nuestros más sólidos
criterios.
Lord Salisbury fué, después de Gladstone, el
político más note.ble que tuvo Inglaterra y uno
de los campeones más grandes de la unidad del
Imperio.
De la escena política ha desaparecido últimamente, por haberse a.parta.do del gobíe1·no
inglés, una de la.s figuras más prominentes entre los estadistas contemporáneos: Mr. Chamberlairr.
Este persona.jehl\,sido, indudablement.e, el político más discutido y el hombre de las granúes
ideas y de las grandes empresas. Sus enemigos
le a.tribuyeron como una de sus obras maestras
la. lle la guerra sudafricana, de ese inmenso y
terrible orama. cuyo epílogo fué la desaparición
de dos repúblicas independientes y el engasta.•
miento de dos nuevas gemas en la corona imperial británica.
No cabe duda que Cbamberlain fué procla.mador decidido del imperialismo inglés, y que,
como Ministro de las Colonias, si no preparó
la. guerra, como se pretende, sí fué uno de los
directores de ella y contribuyó á su éxito.
Pero cabe preguntar: ¿sin el apoyo de la. opinión, sin contar con el pueblo inglf s, habría
podido Cbamberlain hacer la guerra?
La. caíd&amp; del Ministro de las Colonias es una
lección curiosísima.. En efecto, ese hombre que,
por su energía, por su fanatismo imperial, pudo encontrar a.poyo en el pueblo pa1·a su inqubbrantable política de expansión y tuvo á su
disposición ejércitos y empréstitos para llevar
á cabo la conquista. del Transvaal, cayó, irremisiblemente, cuando pretendiendo afirmar la
solidez del Imperio, habló de romper con la
tradición librecambista, uno de los orgullos
de Inglaterra..

*

* * est.e ligerísimo boceto
En momentos de cerrar
de la situación política, en el Extremo Oriente
se anuncia la inminencia. de una. guerra que, de
e tallar, será una. de las más terribles de la
historia. contemporánea. La. manzana de la. discordia es, aparentemente, la ocupación de
Ma.ndchuria por los rusos; péro, en verdad es
el predominio sobre China.
'
Los japoneses no pueden ver con calma que
el Gobierno moscovita establezca guarniciones
en Mandc~uria., y se ma~ifiesta dispuesto á llegar al último extremo, 1 no las retira de allí.
Rusia, proba.blement.e, no vacila.ría. en desdeíl.a.r la. actitud del Imperio del Sol Naciente
si no tuviese noticia de que existe una formi~
dable alianza anglo-japonesa., y que una lucha
con el Japón sería, al mismo tiemoo una guerra con la Gran Bretaña. Y éi¡ta e~ la razón
p~rque, si bien los despachos parecen hacer inmrnent.e la guerra, nada es posible anunciar de
cierto.
A ninguna de las tres naciones interesadas
más directamente, conviene lanzarse á tamaña
lucha, y menos aún cuando hay otros interesados también ~n la política de Oriente, y quepodrían muy bien aprovechar el conflicto.
*

. El cambio ocurrido '**
en el trono pontifi:cio, es,
sm duda alguna, el suceso culminante del año
que terminó. La muerte del Pontífice más libe1·al, más sa.bio, más tolerante y el más hábil
político que ha tenido la Iglesia en los últimos
tiempos, no dejó de ca.usar cierta zozobra. Se
temió que el nuevo Pontífice reaccionara. contra
la p_o litica. salvadora de León XlII, y que la
grandiosa. obra emprendida por el Papa.
demócrata., fuese á ser
destruid a. Mas los
primeros actos de gobie1•no del Papa. Pío
X, le hacen aparecer
c~mo más progresista.
aun que su antecesor,
más liberal, más dispuesto á romper con
las estorbosas tradiciones de la Iglesia. y
admitir de una vez,sin
reticencias, las conquistas de la civilización.
La. Iglesia católica
y la obra de León
XIII están, pues, sa.1vadas.

***

LA CUESTIÓ?'l' DE ORIENTE.-LOS RUSOS EN MANDCBURIA,

El pueblo inglés ha
tenido dos días de luto por la muerte de dos
de sus grandes hombres: Spencer y Lord
Salisbury. Al uno
debe la filosofía. •una

LA CAMPA!-1A DE SOMALILANDIA - EL DESAS·
TRE DEL CORONET, PLUNKETT.

,

. Ese _pueblo que fué á la guerra, que sufrió
1mpa.s1blemente reveses y calamidades por la
u01dad y grandeza del I mpetio, résistió'."vi~orosameote cuando se le habló de renuqciar á los
beneficios del libre cambio.
·
H:n un país latino, el Ministro Cban'Íbérlll.in
habría sido derrocado, escarnecido, injuriado
cuando se recibiera la noticia. de la primera,
derrota. en Sunáfrica.. En cambio, se le habría.
escucha.do con indiferencia. cuando hablaba
con toda su e1ocuencia.persuasiva, de las venta~
ja.s del proteccionismo; ó quién sabe si presentando su programa financiero como un rasgo
de alto p&amp;.triotismo, habría hallado eco en las
masas del pueblo latino, irreftex.ivas y fácilmente sugestiona.bles 1

***
Si cupiera. resumir en unas cuantas líneas
todos los principales hechos que la historia. ha.
presencia.do en los días del a.ño que acaba de
concluir, podríamos decir que de todos ellos,
desde los más insignificantes hasta. los de mayor trascendencia, se desprende una vez más el
axioma que rige á la. vida de los pueblos: los
intereses hablan más alto que los principios, y
al servicio de aquéllos se encuentra.o todas las
armas de combate que la b.uma,nidad puede esgrimir en la eterna, implacable, desesperada
lucha por la existencia.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO llUST:RADO

En la noche septentrional, desolada, inmensa, resonaban los gri tos de
los pilluelos, que se batían con nie ve en el arroyo. Los alegres sones de
una charanga llegaban, desfallecidos, én a las de un viento perezoso que
apenas levantab11, los más ligeros copos para jugar un momento con
ellos y desbaratarlos , cual si fueran marg aritas intnaculadas , entre los
dedos ágiles de una mano femenina..
E ra la noche del Año Nt1ev '). i, De cuá l Rilo? De cualquiera ; los que después han corrido se parecen tanto á los anter iores, que sería. diffcil
á mi memoria llegar á clasificarlos debidamente. Era la noche de A ño
Nuevo y nevaba copiosamente.
La nieve tiene encantos misteriosos, femeninos y crueles; encantos mil,
que ofrece á. quien sabe amarla. Hay en la caída de los copos blanqu ísimos, en el seno de la noche, algo de infinibamente triste, al go de humano, algo de común con el dolor, y con la miseri a y con la muerte. Parece
que alg~ien llora, en silencio, con el amargo llanto de los dolores muy
hondos, incapaces de expresarse por el sollozo ó por el gtJmído. La nieve es la expresión de un dolor infinito.
En los clima~ d~l Norte, la, oatura.leza. toda se &amp;presta, en el otoílo, á.
la. llegada del rnv;ierno. Se de!lnuda. de sus hojas el árbol; q ueda el cielo,
por toda la esta.c1ón, de un gris de plomo ; la gama sonora del viento se
tral!sforma, de_ligera. y !!'legre, en grave y profunda; y cuando el P adre
lnviernn deshoJa en et aire toda una.floración de azahares cuando nieva
y el frío desciende á muchos grados ba.jo ce ro, sobrecogen 'al espíritu raros temores de algo enorme, de algo ineludible y enorme, que en mucho
se parece á la muerte.
· Es por t!!-1 causa que los hombres del Norte son refl exivos y son serios.
~a eterna Juventud de )a natu~aleza. es propicia á la. idea de la inmortalidad, y_por eso lo~ griegos dieron por morada á sus dioses los bosquecillos, siempre, tlor1dos, de alguna. región meridional y caliente.

***

En la aldehuela tejana en la que vivía en tonces, la celebt•ación del Aao
uevo era._ uno de e:.vs faustos acontecimientos que dan temas para. la
conv~rsa.c1ón por doce meses y ll!IÍS. La existencia monótona. y primiti•
va, d1stante,y con mucho, de la vida metropolitana sacudía. una noche su
testa so6:olienta, e1;1trea.bría sus ~jos a.modorrados', lanzaba algún bostezo al est1rar sus miembros encogidos por el largo sueño y se aprestaba
á gozar; á gozar algunas horas, en honor del año que se' acercaba.
. P~ro la noche era muy fria, muy negra y poco ó nada acogedora. Y o,
invitado por los &lt;_Rt1d Me~&gt;, como singularmente se apodaban los miembros de una espec1~ d~ so01ed:i.d naturalista y masónica., dirigía, desde la
balau~trada del ed1fi.010 donde la fiesta se celebraba, mis largas miradas
de ted10,que se perdi~o en el seno de la noche, silenciosa dolorosa opaca y fría como una mtrada demuerto.
'
'
Dentro, las rubias &lt;misses&gt; y los «gentleman&gt; correctísimos bailaban
boston Y conversaban en. el len.g uaje rígido y gutural de sus ~ayores.
Lasa.la estaba llena de lo mlls granado de la pequefl a sociedad del poblacho. Ho~bres f~rnldos avezado_s á. la lucha, en actitudes tranquilas
Y reposa~as, seil.01 as m~yores s?nr1entes, mostrando las mil y una face•
tas camb1an~s d~ sus ?lentes orificados en profllsión; señoritas e~belta.s,
de gr~ndes OJOS mfant1les Y azul es, y de mechones áureos incandescen•
tes tolSOJ?es r~gios de un oro tinísimo ; mozalbetes hercúle~s que venian
de la untversLdad á. pasar las vacaciones al lado de los padres y que

--

pretendían demostrar, con sus actitudes varoniles y sus cortesía.s sobre·
carg:adas de «do you like~? y de cwill you&gt;?, que la vida de sociedad era
para ellos asunto conocido; todos alegres, con la sana alegría de una di•
gestión perfecta, todos ellos contentos, convencidos de que bien valía. la
pena vivir una vida como la suya. Fuera, la nieve blanquísima, tenaz y
copiosa, cayendo en las enormes fauces abiertas de la noche, llena de
vag os acordes estrafalarios y de súbitos encandecimiPntos de luces leja.e.as.

Principios de Id Conqu~td de México

*
**

C uando, en el silencio de la. noche, sona.ron las doce nota.s nítidas y claras que despedían al viejo año, para. dar entrada. al nuevo como á un
soberano conquistador quevuelvelleno de oro y de gloria de la guerra;
cuando en el viejo reloj de Ja casa las doce campanadas marcaron la división entre dos aflos. la concurrencia toda se dirigió al comedor, donde
estaban µreparados algunos platos fríos y 111.s copas, milagrosas en su
delgada transparencia, rebosando Champagne.
Y brinda.ron los sajones, lJenos de fe en Jo porvenir y de confianza en
los destinos de su raza omnipotente. Brinda.ron por el año que moría y
-por los beneficios que en esos doce meses la patria ba.bía. recibido como
copioso fruto de bendición, por sus la.bores constantes y ciclópeas; brindaron por la mujer, por la deliciosa hembra rubia -y frágil que adorna
los hogares del Norte; bebieron el Champagne californiano lanzando al
aire sus &lt;hurras&gt; tempestuosos.
Pero ni una sola palabra escuché referente al año que venía. No a.lber•
g aban la meno r duda acerca del progreso continuado de su patria. y del aumento seguro de sus propios negocios; ni una palabra de esper&amp;nza y de
a.chelo, pidiendo para la fut ura etapa de la vida a.lgo que no habían lo•
grado conseg uir en la. etapa terminada.
Me hirió profundamente la confianza viril de aquellos hombres y la
seductora confianza de aquellas mujeres, deliciosas como una porcelana
imperial. Toda. su energía era pa.ra. ensalzar el vigor de la patria, el
adelanto prodigioso de la. raza, la ventura inmensa de sus bogares, y ni
un solo momento pensa.ron eu que algo había que desear; ni un solo re·
mordimiento empañó el tranquilo fulgor de sus ojos, ni una promesa. de
enmienda., ni un voto por mejores día.s, nada ....

***
Y , cuando por encima de la. nieve inmaculada, me dirigía a.l cua.rtucho
en que mi soledad y mi aislamiento transcurrían , por en medio del arro·
yo, en pleno periodo terciario de la embriaguez, dos latinoamericanos
venían, cayendo frecuentemente en el f~go, levantándose con grandes
vacilaciones y dando voces. Habla.u celebrado la última noche del año.
.Me separé violentamente, para evitar ser atropellado por los ebrios
y, cuando doblaba la esqüina, llegaron á. mis oídos los gritos que Jan'.
zaban, con su lengua estropajada y balbuciente:
«Año Nuevo, Vida. Nueva&gt; repetían. Me invadió una súbita tristeza
prof unda y mortal, al escucha,·, en el idioma patrio, en el idioma de ml
niñez, aquellas palabras blasfematorias.
«Vida. Nueva&gt; ¡Qué más qui_siera nuestt-a pobre raza. )

D

F.;;rG~.I IJ0 rrrrm',n ,orr.;.0 pn.r:i poner-

se ,11 frcnu· de lr1 exp('&lt;lic1&lt;m qnt&lt; ,fo.
b!u empn•1Hler In onqu1st&gt;t d&lt;! ) íéxjcn, el IR ele lebrero ck 1.ol\', se hizo :í
hl voln en punL1de ~nu .-\ ntún - cxtre,.
mlrlurt o,•ddent,t 1 do In isla el' Cnb,, c•on once JIN¡w·i\0-~ b,1jole, ,\ 1,orc!o de los cuales Yeni:,n n,;is iie ot·l1odcnht!-! pcn-ona,~ entre :;aldn.llos'" ,irr i,·nH'il. T.11 t•~v "1i\-if1 n llc!(ú :i lin~'!&lt;dC
febrÚro ú 0:-mmel ( Y1 t•ttli\n) y rl~~&lt;"Olh1Hcú
nlli tnmnnrto p(¡si,siím del territorio ,í nom ure
,lt!l l{cv dt' l{spuirn. Cort,í:,¡ tr,1jo p11r~1 el ~erric'io de su ekrc!tn ilie,·isi•is Mbflllos y 1-1 piews
ik II rli llcri11.
~;¡ 1~ rl r m~n(). n el templo principal. que
tt~~Í1iu 11 1 ~ in(liol-- y ttll t C t11lll inln!!e.n CQ] ~1_cüdtl
1

1

p,u· loq c,,p11ñoles, el P&gt;t&lt;lr&lt;' ,)llíLO l)1az d1¡0 1t1

primem misa q11c secclebr&lt;, en lo que lloy e ·
tcrrHurio mc:&lt;irano.

ti primer auto de fe

E

:,;¡ )a ¡;lnzuch ilcl "Mn.rqnés del \ 'nllu,
junto¡¡ la Catcdr,,I de Méc,.i1,'0, celeuró
el Tril111 M l del S.rnto Oficio el 28 de
feb rero d e l iiH 41 primer nuto de _fl'.
LO!' pem tenci11d(ll;, seglln nn testigo
ocu l11r, fueron ¡retenta. De e te;,,;, tres incron
quemados cl ml~mo din, . •n ta. ó sesen til Y
uno azotados, y los &lt;lemll.s, rémi tidos í, 11Jgu.nos
coorcmos, deblnn extinguir su condellll.c0mo

D . León Guzlni,n, ful' el pyimcr o en vrcslar el
junune.nto. l111cifndolo en seguid" &lt;&gt;1 P rt,,,ldcnte D. Valeo tln Gómez l''11rin y de;;pués los
demús Diputado". El Gral. D. Ignacio Comoufór L, com o Jefe ~upremo dcl_Po&lt;lc.r Ej~cuti ,·o,
j u ró tam biiin, el mismo dl11,_~ u,rrdar y hacer
guo.rrll\.l" el n uevo Código l'olitico.

slrv'h&lt;uks·

()

~\.I Auto c{)ncurrleron el Virrey, lo. A.111llencla, el Arzobispo y ot ras al tas dignidades de la
Colonia.

A

1904.- S:f\NTORAL.-1 904

La Constitución de 1857
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J

NTE una concurrcnci&amp; nnmel'OSI.Simo.
gue llellftba las gtilCr in.s dcl eo
_ ngreso,
fné jure.da cl f&gt; de febrero de J.857. la
Constituclól! que hoy rigeen lll República . .El ViceprC\,1deote de Jo. Asamblea,

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ANTENOR LES CANO.

~·~
Nuestros Oraba.dos

M
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En nuestra primera plana publicam_o s un boceto del Sr. Gral. D. Porfirio Díaz, hecho
expresamente para nuestro número de Año Nuevo por la distinguida artista Miss U. S. Easterua;y, escultora americana de quien tuvimos hace poco ocasión de dar á conocer algunos trabaJOS. El boceto del Sr. Presidente de 1a Repóblfoa, no obstante haber sido hecho en muy
pocos días,. está bien logrado y demuestra el empeño que por obtener un buen parecido, puso
nuestra estimable colaborado1a.

l San I gn acio obispo nu\:rtir.
2 San G1mclldo murtir.
an Bla.s obispo.
;1 Snn A.odre Corsino obispo.
5 San Felipe de Jc.~ü~ m&gt;ltt!r.
6 San Amand11 olJi.sJ)O.
7 Sao Romualdo abud.
s San Ju1tn Mnhi. confesor.
9 San Clrilo Alej&gt;1udri!lo .
10 San Guillermo ermltn.ño.
11 ·San everian o o.bl\d.
12 San Mel~"'iO.
IS San Benigno m árti r .
14 au Vnlentin presbltero m.;,\rtl.r.
15 Sil.u Flíustino mártir .
16 Sant a J ullu.u,1 vir¡¡en.
17 Sa.n. 'l'eódulo mArur.
18 &amp;.n Slmeón 11bispo mi\rtir .
19 an Gabin11 pre, bltero mártir.
20 San Elcuterio obispo.
21 Sao Severi.tmo obll&lt;po.
2'l Sa.o tu. Ma r garita oe Cortóua.
2ll S.,11 Floreucio confesor.
24 San. Modesto obi,;po.
25 San I&gt;IatiaS 11.póstol.
26 v !l.n Portirio confesor.
27
an Baldomero confe!!O r.
28 Stlll ROD\lin &gt;1b1td.
29 San Macario má rtir

s

*

Por ser de justicia, hacemos constar que ~a~to }os retratos de los Sres. Arzobispos y Obispos que figuran en estas p áginas, como algunos de los miembros del Cuerpo Diplomático, de
1os Sres. Go?ernadores de los Estados y de las damas mexicanas, los debemos á la galantería.
d_e los conocidos y hábiles fot6grafos, Sre~. Valleto, Mora, Cruces y Lupercio. Las ilustrac10nes del artículo 1(El Primer Cigarro)), son obra. del Sr. Arriaga.

"~L MlJ~DO ILUSTRA.DO"
EN 1904

A

ENrADOS w,· el éxito que J1a ven.Ido logrando e t e p eriódico desde qoe."tan t o ·8us ' 1Justra-Olo-

ne8 como au l.nfo,:,maclón, s e han hecho prll,lclpalJnente oaclooales y de a c tua.Uda.d, hemos re sue lto mejorarlo y 8eg-alr al camino qne pe.rece m"8 del agrado de .qoestros leutorM.
E llos &gt;1on los que manda.n y nos otros nos empeíliunoq e n servirlos. perAlgulendo s le mvre la.
s atlsfa.cclón d complacerlo•· A este fin, .EL 1\l1D tDO rr,US'r B-ADO a.pMecer.., á. vartir del 10
d e e n e ro vróxtmo, en una fono.a Q.Ue sin llparlarse vor comple to de la que hasta ahora ha t e,
nl&lt;lo, lo haga ú l&amp; vez que más lega;nte, m»s i\ propósito pru,a oonte u r 1t11ontos dtve rMos y
muy otiles que, de otro modo, se:rí,. lm_po11lble t.:rat &amp;l' en sllf! colu,nna .
Además, publicaremos tn11usWL1Inente. en volú.m11nes perfeotamente Impresos y enc uadernados á 1&amp; rúk1
t ""- -ov ELAS O .E LOS A UTOR ES ll1AS NOTABLES, pQ,l'a rep &amp;rti:rlas como PRIMA.$ á los sob!le rlptoreM.
E st as nove las, uuyo pré clo en l as llbrerfas e s c uando m e nos de 81,óO. s e:riin e8oogldas entre las mejores. ú. Ou
d e s atlsfa. e r .amplia m e nte el bue n &amp;"1l8to lite rario de los abonados ,. este v e rl6d1oo, que de sega ro es m ás r e ftnaclo que e l de los /La-lJitu;s ,í. los f"olletlues de los dlal:-Los poi,nlares.

En lo ref e rente á l a s eoc lón de anuncios, nos proponemos ,idoptar no sistema ente rame nte d1s t1nto d e l
11.ue hasta aquí hemos HegaJdo. Los llllnnclos lrán distribui dos d e numera que :resalte á, 1&gt;r lme n, vlJJta su tm port9.ncla, Y e st 11,rán ilustrados con FOTOG RA.FJA S O Jl'IG RAS AB.TISTICAS que los embelle zcan y atra.l•
gan la ate n ción d él lector. Los c ome r cia ntes t e ndrán e n lo suceslyo e n EL MUNDO ILUSTBA.l&gt;O e l órgano más á propósit o para, annnola:r sus mercan ()íSS: pues conta mos al efecto con 111. m á.s v1tclada col~cct6n de
modelo8 de avlsos, tanto á. una tinta como á 00111:res.
E speramos (IQe el público :recibirá. con gn.sto hu m e Jon,s q_ue vamos ú. l.mplantar,
Presldcute del Congreso Conalllnfent.e,

Presidente de la BepóliUca ou rebrero de l Sú 7.

�Et MUNDO ItUSTltADO
EL lTIJlfDO

nusTA.A.Do

nidad, causa de re~ocijo para los propios
y de sincera admira·
ción para.los extrafíos,
nos presenta. ante todos como un elemento útil en el trabajo
universal.

***

H1LVIZCOI\Df ~lllbHO,Ot Ho\llHU4. ~ltl~r.Ol'IARnKGRRrlRMtROU.
Mi¡¡1~rro d.e Belg ica .
Mi"i)rrodelaRe úblira Rrgwfina

M6XiGO Usus R6la610Il6S [Ut6rnaGtonat6S
~·~
Es indudable que el ensanche y extensi6n en las relaciones diplomáticas de un país son elementos que
muestran con signos evidentes su progreso y desarrollo,
como índices de una vida internacional activa.
Grandes períodos hubo en nuestra historin en que,
poco conocidos por los extranjeros, se exagera ban nuestros defectos, se cercenaban nuestras cualidades, y se
nos presentaba ante el mundo como un pueblo irremisiblemente ingobernable condenado para siempre á
agitarse en perpetua!ó! luchas, á agotarse en convulsiones horrendas, á ser un eterno peligro amenazante para. los intereses propios y ext.rafios. Hay que confesar,
por doloroso que sea, que no faltaban razones para.juzgarnos así, por más que el juicio estuviera recargado de
tintes sombrios, á que no éramos acreedores. Eramos
un pueblo en vía de formación, y los que con más dureza y acrimonia nos juzgaban, olvidadan, sin duda,
las lucha.6 seculares á que habian estado sujetos, y sin
atendei á las condicione$ atávicas de nuestra raza y lÍ

las circunstancias del medio en que se desenvolvía la
joven república, achacaban sólo á defectos orgánicos, á

vicios irremediables, lo que pudiera llamarse «FIEBBE
la integración y desenvolvimiento
de nuestra vida superorgánica.
Por fortuna,, tiempo ha que dejamos esos arambeles
de un pasado doloroso, tiempo ha que, encauzadas
nuestras actividodes en un.a corriente vivificadora, trabajamos decididamente en nuestro mejoramiento completo, procuramos perfeccionar nuestro rligimen institucional, adaptándolo á nuestras necesidades, y en
labor sana y eficaz procuramos dar eoluci6n satisfactoria al problema económico, para. obtener elementos de
paz y de progreso en Ja ecuación política y social.
Y esta. transformación gradual y progresiva efectuada en la República Mexicana, á la faz del mundo, esta
entrada definitiva de la nación al concierto de los pueblos culto , esta participaci6n integral del pais en la
obra de la civilización, en 11\ vida solidaria de la humaDE 'REGDITENTOi&gt; en

Derribada la antigua
muralla chinesca que
pretendimos en un tiempo levantar contra
la influencia del capital extranjero, reconocidas con toda. hoñradez nuestras antiguas
deucla.s y asentada así la base de nuestro
crédito en lo porvenir, con la suprema confianza. del jefe del Estado en nuestro latente
progreso y con su acendrada. fe en las fuerzas vivas del país, abrimos nuestras puertas
á las corrientes exteriores, y el resultado regenerador no se hizo esperar. Pronto una
red de vía.e férreas puso en comunicación
fácillos centros productores del país, llevando, como las arterias, corriente vivificantes
de fuerza y energía.; millares de kilómetros
de hilos telegráficos, como .filamentos nerviosos del organismo social, pusieron en relación sus diversos elementos, y como al influjo de un mágico ensalmo, todo fué vida y
movimiento, en donde antes todo era estancamiento y muerte.
El mundo nos contemplaba absorto, y
pronto el interés que inspirábamos, estableci6 corrientes de cordiales relaciones.
Al terminar nuestra épica lucha que inició el tratado de Londres de 31 de octubre
de 1861, en que tres potencias europeas, una.
de ellas en el apogeo de su grandeza, se unieron contra la República, y concluyó en el
drama sangriento de la justicia nacional¡ al
terminar la épica lucha en que noeotros nos
ofrecimos víctimas por la libertad de un continente y peleamos con denuedo y bizarría
por nuestros propios hogares, haciéndonos
los paladines de la doctrina que con agraba para siempre la libertad de América,
for1Dulada por James Monroe contra la Santa. Alianza, á p:d nci pios del siglo XIX, quedamos como en un espléndido aislamiento
como enhie ta roca que sustenta un faro'
besada. por brisas de admiración y azotad~
por olas de odio.
De entonces acá, ¡cuánto cambios se bnn
efectuado en nuestras relaciones diplomáticas! cómo se han ensanchado las corrienLes
de amistad que nos unen, lo mismo con pueblo hermanos por raza, por vecindad y por
semejanza de instituciones, que con aquellos
de nosotroe apartados por la tradición la
distancia 6 la disimilitud de régimen político!

***

Aparte rle nuestro visible progreso fruto
de largos años de paz, que nos ha acr~ditado
ante ~1 mundo como un pueblo bonrado y
traba¡a.dor, celoso del propio y respetuoso
del ajeno derecho, hay en la época presente
en los acontecimientos contemporáneos do;
hechos que han contribuido indirecta~ente
puede decirse, pero de una ~anera. eficaz al
ensanchamiento de nuestras relaciones 'internacionales: la. convocación del Congreso
de la P~ por el Czar icolás II, en 1899, y
la reum6n de la segunda Conferencia Internacional Panamericana en 1901. México fué
la única nación hispano-americana que estuvo representada en el Congreso de La Haya; ~u caJ?ita.l fué designada por acuerdo
cuasi unámme de las repúblicas del Continente1 p~ra asiento del segundo Congreso
Panamencano, que tanta resonancia ha de
tener para lo porvenir en los pueblos hermanos del mundo de Colón.
Por circunstancias difícilmente explicables, nuestras relaciones eran tná.s positivas
con la naciones europeas que con nuestras
hermanas de. Hispano--Amériea. L:.. segunda Conferencia Panamericana ha servido para darnos á conocer entre las repúblicas todas de este lado del Atlántico, que enviaron
~us repreeentllntes á nuestra 11Ietr6poli, de¡1mdo gran parte de ellas acreditada una legación permanente.

0

***

Hasta de la P~rsia legendaria, del país del
Iram d_ot_1~e C:eciero~ los gérmenes primeros
de la c1vilizac16Ii. aria, después de la :florescencia de los Vedas, llega á nosotros un ernhajad?r _es~eci-al y extraordinario, para ofrecer d1stmmón honroea á la Rapública en la
persona de su Supremo Magistrado. Dcl Extre~? Oriente, &lt;'.}el joven y vigoroso Jap6n
recibimos tam b1én prendas de segura amistad,

Nuestras relaciones cordiales y afectuosas
con los pueblos cultos todo1:: de Europa, América y Asia, se estrechan cada vez m~, y
nuevos tratados y convenciones son prendas de concordia y lazos de unión para lo
porvenir,
Por eso ·nos honramos al publicar en las
páginas de EL MuNDo ILusTRADo, los retratos de todos los representantes de los gobiernos extranjeros en nuestro país, dando á conocer en fotograbado á todo el H. Cuerpo
Diplomático acreditado ante el Gobierno Mexicano, cuya misión de confraternidad universal, tiende á hacer efectivo el reinado de
la paz sobre la tierra.

. de .R.- No inclul.mo&amp; entre !os retmta&amp; d e los jefes de misión ,1ue Uust.mn esto.s páginas el d el repl"Cill;!ntante de Portu-

gal , Vlzeondé d e .Alte, pol" no h,1uo rlo recibido opo-rl11ru1menw
d~ Wá~hl ngton , &lt;'lurhul d oudt• rc.-,,lde el distinguido mp,owal!eo.
l;()S re1i. ~lrili-rrosdt!I Ec.uador, fui ~ llajos Nknntgun Bnll\•l11, Arg1mtlnn, P erli , l'elllln y Pnrtogal 1·eslden unntlJ(li1 on
lu capi tal de lo. vectna R ep1\1Jllca .

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

EL ROBINSON MEXICANO
Capfüdo denn Libro para los Niños, por Carlos Díaz Dnfoo.

Is.
producción,-El trabajo aislado y el trabajo en

SUMARIO, -El traba.Jo, sego.ndo factor de

común,- nión de los esfuerzos humanos,-División del"trahajo.-Ventajaa de la. divisi5n del
trabajo.-División tel'l'itorial.del trabajo,-Bus
conseouenoia.s,-La. a.coión· del trabajo sobre la
natnraleza y 111 acoión de la. na.tnra.Jeza. sobre" el
txaba:o,
O dlas tnmscnrrlnn p,1r11 el Rohinsón
!&gt;Iexicano Nm unn rapidez ¡¡x.trnordi.

mu-ln,porqne ocupado,én sus lrabajos,el
tiempo se le ba&lt;:h(m~ corto de lo que.
en medio de st1 soledad,
pod:rla imuginarse,
Cada vez encontraba en In, ls.l.1111u0\'IUlJ1T111 1/·
tion~ con que atender t\ Sll sub,·i•lene,i&lt;i, es ducir, ,i lrurnecesidades de su \' ida.
Babia gmndes cantidades do Arboles frutales (limoneros, naro.njos, m1U1za~011, ele.); otro~
&lt;.le mad11ra de construcción, otros tin !(,reos,
y gran y11rleelad de los que producen goma, cuando sir les practica una incisión en el
tronco. nabta tiimoién planUIS tuberculosas
(como la p11pa) y bortaliw.s. Lo que no pudo
descubrir lué ningún cereal ( orno el trigo), Y
lo deploró el joven proíundnmente, pues bien
sabia que los cereal es constituyen a llmcntos
sanos y substt1.nciosos.
11111 til es dOOll' !JUG, en .virtud de est.os b11llazgos, su hnerto se ibll en. anchando -poco 1\
poco, 10 que Juro qne su torea aumentara proporcionalmente; )' como 11.1 par que_sus plantlos, tenla que atündcr 6 otras labores, rcsult~ba que en multitud de ocasiones se v ta obll·
gado ll dejar nn orden. &lt;le /rabajn para consagrarse t\ olrD.

H&lt;lllía gra11da_oon/WctdCl! de (lrbole8frutales ..... ,.

-¡.Ahl-se clecía el desterrado.-¡Si á. lo menos tuviera un compañero que me 11yud11ra. en
mis labores!
Es que en efecto la labor de ,i(Jj¡ /romltre8
reunid08
un resuÍtado muy superior t\ 111 lalabor de dos hombre,i que trabajan ca&lt;la !ll!O

da

aisla&lt;lamente.
Por eso hay ciert-OS trabajos que reclaman la
cooperación de 11.mchos hombres: talar un bos·
que, rc&lt;:oger una oosecha, construir una ca.sa.,
periomr una. montaiia, etc., etc.; en nada de
esto podla pensar, porque tales trooojos son la
consecuencia de la unión rle los eefuenos hum.anos.
Su padr~ le llabla dicho á menudo que sol11mente po.ra Ialrlcar un colcbón de hlllll. trabaJo.11 cientos de manos: las 11uc cuidabnn llas
ovejas, delas que se obtm,o la m.all'ria pr-ima;
las que las trasquilnron; Jns que lav11ron la lana; lfU! que vendieron &lt;lata; las que lo. cardilron, sin contar Jo.s que prcparnron la tierra para que pastaran esas ovoJ.s, los que regaron
esa tierra y la limpie.ron, etc., cte.
Tambieu le habla. dicho su mlslllo padre
que la vida de un hombre no bastnr!a para
con truir por si wlo un reloj.
De esta suerte, !ji Jm1n hubiera tenido un
compañero, éste se habrfo encarga.do do atender al huerto, por ejemplo. cu tanto que ~I joven proseguirla la labor de íal.&gt;rlcarse herrn.mientaa, cuya falta Je ern cada die. más sen$1ble. Hnsta entonces sólo babia fabricado un
hacha de piedra y un mazo de madera, que
aunque mu¡- toscos y de dificil manejo, no dejaban de presfur/J!. 8Cl'V ieiQ$.
Más esfuerzos reclamó todavla la construcción de un quita!sol con que resguardarse de
los rayos del &amp;litro del dla.

. .......limla que Jiabiú¡,- en l~i playa

P,1mconsegnirlo,"arm6:con ·verill,ufde un
árbol un enrejado en figura de ml'Cl.ia namnja
y el centro lo atr11vcsó con tm polo, qlle aseguró con
cuerda . Dcspl\éS, to¡nó las hojas
]Il¡\s auebas ele un cocotero y lfU! prendió con
alfileres soore aquella arm11z6n.
Pero, jcómo! ¿Juan t-en.ia alfileres'/ ¿Los hal;la
encontrlldo acaso en lea solapns de su !;RCO'/ No,
por ctertO, sino qne los fabricó igualmente. ¿Y
con q ul!? Con las espinas de algunos pece
mu ortos que el mar arrojaba i\ la playa.
Esto demu.,,;tra que l&lt;t in(l,u¡/riu d&lt;l lwmbre
al)rO\'Ccha LOdo lo que le proporctona la nat11rnle1.a, y que en ella no hay nada que sea verdaderamente imltil.
Pero la ldea de que por grttnde que fuese u
onerglo., y tenaces y pcl'lllstentcs sns esfuerzos,
no llegar!au nunca 11. satisfacer todas sus necesidades, le segula atormentando. Por eso ru;pirabn constantemente por aquel compañero
·uya ayuda le habría sido tan beneficiosa. No
sólo remtb-!an ambos aus eefuer203 para alcanzar
nu dc~1·11iim1do tJbJcto, por ejemplo, derribar
un árbol, sino que cada uno se c0D$1\gT11ria' I!.
una wla labor, lo que llllrl.a más /ácil y sencilla
la tarea. Esto es lo que se llam11 la ,livisi(m díd
truoojo, qnc tllU poderosamente ha. contribuido
I\I progreso de la worlncci(m de objetos útiles,
Aü, en el caso del reloj que hl\bla acudido á
la memoria de Ju11.nito, es verdad quc_la vida
de un hombre apenlll! bastaría. para construir
uno; pero si se reúnen cincuenta, el resuJtado
esmuydistinto. Unos se consugranill á hacer ~'l!leras, otrM ma.neclJJa,¡, é tos rnedas y los otros
á armar las ellferentes piezas. Procediendo c1e
esto_modo, la fabricación de un reloj rolamen-

=

Mtú eefnerws reetam&lt;l la ro118lruteüm
de u,¡ r¡u itawl ..

te l'eclami\ u no, dos ó tre dlas, según'. ell m\_
me..-o de operarios qne Intervienen en la tarea.
n sabio inglés, que pudiera llamarse el pa-d re de la Cimu,ia Ecmt61ni,x,, Adam núth, .ho.
llegado á o.firmar qué el rl~m•r!Jil/l de tu ,irtX/!lrcil,tt, cs decir, el ,1,w1rrolln ·,Je¡ bienr•lm· de la ~·
pecle humana, descansa en la cli&lt;'Uión ilel trob11jo.

ro de tnles objetos depende del número de hombre.1J•111JaJadm·t!II que hay en él, esa riqueza
tambit&lt;u procede de lo más ó Ínenos divididas que estAn 1118 labores, ya que la dfri1tiót, da
ll'nbajo da por resultado la mavor p,-oduccitm
de los obJel.o• 1.&lt;til&lt;JS.
Mientras tamo, seguía Robinsón r:xplm·cmdu
la isla, con el objeto de deS&lt;:nbrir nueva /1.1.c11tc~ de tit¡ue::11, 6 sea DUeYas substancias aprovechables par11 sus labores. u Lugar preferido,
uo ob.~tante, er11 los •Bo:;que,s,,, cuya Ieraaldad
y hermosura no dejab;i nunca de admirar.
Continuaba lamentando no poder trnsladllJ'
alll •u tllbergue; pero por m:1l! que habla busciiclo ~uicladOSllmcn'.c, no encontró, como en
la playa, gruta 1ú caverna algun11. que le ,;iniera de retiro.
'l'cnla, pues, quecuJtivar sus plantas en lo~
,Bosques,,, tomar las piedras 11ue apro1·echaba
Plim fübrlcar herl'llmientos en la .Clm,i,s,, y
lrnofü1r en la •Ph1ya,,,
Oada comarca tiene, electivamente, en el
mundo sus riqueza¡¡nalur(l/es d.i(erente,; y como
la. e;rplataci6n de cada riquc,a 11.aturnl reclama
/11l,or &lt;tislimi,, la. misma n11turaleza ha establecido la divi8ió1' lcrrUorial del traoojo.
Asl e· como cu una comnroa sólo se cul Uva
el algodón; en otra, esfembraexclwrtvamonte
trigo ó mafa; ésta no tiene si.no plantíos de cai'la de nil\car; aquélla ofrece nada más que minas de l)tflm, oro, carbón ó Werro. Y resaltan
de nltt, po.ra las conuucas, 111s mismas ventajas
que para lo individuos al dlvidlnlO el trabajo,
puesto que cada un,1 de ellas puede ofrecer

tillo, en ltt segundó. quincena ele marzo de 1520, rindieron v11su-l l11je 11.l"Rey ele Espafül, ]lOr 1111t.i Hernan Gortéll, M11cteimn11 r los reye de Acolhw1cAn . .El neto, q u(l i:ertlücó ::l ll$cribaoo Pedro Femilndez, se efectuó en el ral1tolo de Axay11catl, estando pre entes la mayor parte de los (!apiten es de!
ej&lt;,rclto del onqui•lador y algunos soldadOI! espaiioles. El m., ,uo historiudor refiere que !llocteznma "ºº pud sostener lus !!\grima.'&lt;,• impreldonudo, indudablemente, por lfl signlfiéllclún y tr11.sccndoocia de
la l)rote.-ta que habin'hecho.
•_
_ .. :a _ . _ ,
•

RO N UNCI /\ Ml fiNT O D C LANO A .-A con.st-cuenciaelehabcrsc pronuncittdo en GnuduJu.

Jam ciucl,id donde so hall11ba cstableaido el Goo1erno den. BllD.lto Jurtrc1~ el )efe del M l;at;1llóo,
D. A.ntonlo Lancla, el H tlo mai-,,0 de 1R58 ~e amotinó la gu11rdia de Palacio, J)!!Jletrando basta eJ sal(m donde ,;e encontmba el !'residente, con el objeto de asesinarle La sererudacl que nntoel peligro
demostró el , r. .Ju,1re-¿, y1as pah1bras qlle en a.&lt;¡Ul•lln$ nttiotivas circnnstnncias dirigió D . Guilltrmo
Prieto 11. los pronuncilidos, diciéndoles que siempre h11btan ald(I uno., ,·nllentcs y que no podían convertirse
en asesto~, hicieron que la guardia levantam sus ar.ma.s, desisli(ndose de sus crJnúnales propósitcs.

------------•I
1 ¡

1 904.- :;:ANTOi:tAL,- 1904 ,J
V
M 1 San Albino.
S
M 2 San Pablo mártir.
D
T
3 an .Emeterio mártir.
L
V
4 San Casimi:ro.
M
S
ó San Eusebio mártir.
M
D
ij San Victor mártir.
J
L
7 auto Tomru;.
V
~[
~an ,luan de Dios.
111 9 , antn J'rnncü;ca.
D

J

Grand · ,on, cJectlvnmente, las ventaja que
rcsuJtau. de esto. división. Si Robinsón se hnbie:ra podido dedicar ú nlro.men te ~ con¡. trulr
quitasolei.:, claro es que el scgunelo que construyera le habrhL r ollado mejor qne cl -primero, el tercero mejor que el segundo y asi uccsivamcntc. Llegarla á adquirir mayor habilida&lt;l, umplcm1a nwws r.sju,rzo• y los quite.._&lt;ole Sllld rlan ca.da vez ntás per/ecw.~ de ~us manos, también coda din un\s dta!rax ¡¡ 1·t1= en
esta torea.

Después, ,·co11om ízarla mucho /lempo do! que
se velo. obligo.do i'i ga tar abandonando Ju construci6n del quitasol para regar sus plantas ó
hacer unos metros de cuerda. As!, un obrero
que en un taller ejecuta una misma taren son
un&amp; sol&amp; herramienta, sin cambiar do lug,1r,
a.hom1 mucho eefium:o i1ullil destinado á moverse de un sitio i'i otro l' á buscar vnrins herromlon ta.~. q uc por tener 11uic11 ,.;,m,,oa düil i II tn•,
exiger(rambios so.ccslvos de:esruerzos. Un martillo no se muovc como una sierra ni una .&amp;!erra como un destornillador. Tres hombres qac
movieran: uno110 mnrtillo, otrQnna sierra y el
tercero un destornillador, con nn mismo Qbjet-0-fabrtcar nn mueble, por cjemplo,- 11rodueirúm mástraixzjo en un dla queuu/wmbre que
en ese mismo din hiciera uso de111S tres herramientas.
Juanpertlia, pues, mucho tiempo y mucha
J1obllidad por no pocler llegará especializar sus
ftuwionc•, es decir,por no empicar snsesfuer.ros
- lí ·icos é intelectuales-en 1m trlJbqjo especi/Jl.
De buena gana so h11brl11 elcjado llevar J)Or
!'IJS inclinaciones .haclll dctem1inltelo trabajo
qne prcferla i, los otros, coll lt1 écrte,,a de que·
ojerci!ando este tmba.jo que preferia , llegaria
l\ dominarlo-y lista es otra ventaja de lu di•
vi~(m del trabajo, que -pcrm.iw l\ cada hombre
seguir. us oflclones y ejercita.r sus lacnltadl'S,
elistinlllll pn~a cada u.no; pero, de*raciadamente, Ollto no le era posible, 11or t.oncr que obtener por sl propio todos /()ll procluclns que he.bla menester.
Et1 lo. ,,ifta ~O&lt;'i&lt;rl no pasa lo mismo, puesto
que cada hombre selim.lta á 0bt nor ,ma pa,._
ti! de tos woducln• que hacen falta (1 todos, sabiendo q ne otro baro otra parte, otro otra, y n.si
/nd,ri,, h11;;ta obtener el total ,to pmd11clos que
necesita esa sociedad.
Entonces comJ)rcndió Ju,iDJto qu si la riqueza de un pueolo consiste en &amp;1 número (le
r¡bjet.os &lt;,taa que produce ese pueblo y el m\me-

V
D

ASA l..l.. A J fi A L R fiY D fi fiS P l\r,A.-Seg,ln refiere e) h.istoriador Bemnl D1&amp;1sdel C1t1&lt;·

su lug111·¡prefe1'idn . .'....
prociuclqs r//J)l'ri,ilt, mAs hlcn tla/xJradl1$ ·Y en
mnyar ca11titlr1&lt;l que $Í l¡, !mea ,e hubiem· empleado en varias pro&lt;lucciones1l. la Tl!Z,
La natur1.1le?.a marca á lo. hombres la dirección quedeben elará,su trabajo. lmdwr ro,itra
ella y 1'CllllCl'la, es, sin duda, uno de los objetos
del esf11ru'1.0 humano, pero Vencerla en aquellos ele.meo tos rmitmrlo.• ú la vida)' al bicnest.ar. A 111 Inversa, los hombre,¡ est,\n obligado
á. rhdec.-rln y C1y11darla ('Uando Rns t'lementos
!'&lt;ln .f&lt;m&gt;l'abtc• ti. e.sos mlsu,o,; fines.

10
11
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13
14
15
16

17
l~
1~
20

San Macario Ohi~po.
San EulogJo.
San Gre~orio.
&amp;lota En!ra,ia.
Santa Florentina.
$a.u Raymundo·
San Il o(lberlo.
San Patricio.
Sun Gu~riel Arcángel
eñ◊r ::;an Jo~.
Santa Eufc.mla.

J, 21 San .Benito abad.
M 22 San Octm~ano mñrtir.
:M 23 Sn.n Victoriano,
J
24 San Epigiuenio.
V 2,,; Encarna i6n del Verbo.
?~ Sao Dimas.
D 27 San Ruperto,
L '-" San Sixto ID.
M í9 San Bertnldo confesor.
M 30 Son Régulo obispo,
J
31 - n Beujamln.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL :MUNDO ILUSTRADO

***

Los Sports
No cabe duda que nuestra capital progresa. Y no es solamente nuestra capital, es nuestro país; pero como es perfectamente racional,
el progreso se acentúa en los centlos sociales de más importancia,
porque las naciones en que, como México, el régimen colonial ha. tenido mucho de centralizador, la capital es algo así como una reducción de todo el país, dentro de los límites de un di trito.
La llegada frecuente y continuada de americanos, nos ha sacado de
nuestra existencia de monotonía y debi!idad, de«cn.lle tle PlateroS&gt;, y
de anemia, existencia bochornosa para cuando se tienen veinticinco
años y se es un hombre. Los sports, como el «whisky-cocktaib,
son los compañeros inseparnbles tle los nmerirahos.
La raza americana es fuerte por el Pjercicio continuado de los
ports, y los sports son muy americanos, porque éstos son fuertes.
Es una costumbre fácil, cuando se hn. ensayado alguna vez, y es,
además, una buena costumbre. Es un hecho fuera ya de toda discusibn que los sports metódicos acaban por hacer de una raza de enanos una raza de gigantes, y es cosa sabida que los que en su juventud se han acostumbrado á hacer algún ejercicio, difícilmente
prescinden de la costumbre, aunque las circunstancias que los rodeen en su vida, los afíos y demás, les sean absolutamente hostiles.
Si la costuml.,re de los sports es higiénica, y es, socialmente, recomenda.ble, entre nosotros debe implantarse, porque más que muchos
de los pueblos del mundo, necesitamos hacer una. vida higiénica.

eo

Amplio ca.mpo existe, pues, para. ejercicios físicos, ya en los sports nacionales, ya
en los importados. Entre ellos se debería escoger lo mejor, y i;e ei;tá escogiendo de hecho, tanto por Jo:; adultos cowo JJOr los directore de colegio, pam que los educandos,
á fa vez que instruídos, resulten vigorosos,
cosa que, por de.gracia, se descuidaba hace
al¡nmos años.
no de los SJ ,O:ts que más recientemente
nan triunfado lit: mil di6cullade:1 en nuestro
pa:s, pero que pare&lt; e por fortuna que ya seha aclimatado, e:; el dtl° «base-balb1.
Se hatenidoqut: luchar con graves dificulta.de., para ver de obtener un &lt;(team,, quu
diera algunas funciones en la Reforma los
clomingos. Para ver de completar la cantidad de jugadores que es precirn, ha habido
que pagar por algún tiempo jugadores de
}Jrofesi6n, que ayudaran á los aficionados.
o importa; el resultado se ha conseguido

f\ éxico

FOOT-BALL.

SPORT MIDOCANO -UN PIAL,

na, es sport que nunca debería recomendarse. La pelota á. mano, tal
como el pueblo la practica, es también un ejercicio recomendable.
Lo mismo se puede decir del lazo, que ejercita la vista, hace
buen jinete al que lo practica y tiene la cantidad de riesgo justamente necesaria para darlo algún atractivo. Estos, on sports nacionales, y con sólo que á ellos se dedicara la juventud, mucho se habría adelantado.

***
Pero los sports que están de moda y que es de desearse que
siempre lo estén entre nosotros, son netamente americanos. Es á
los americanos á los que debemos el renacimiento del gasto por los
ejercicios físicos, que alejan al joven, los días de fiesta, de la obligada é indi~pensablecantina, y que, además, lo hacen adquirir fuer-

ball", por ejemplo, ni requiere esfuerzos
sobrehumanos, que serían demasiado peli grosos en la altura á que nuestra ciudad se
encuentra.
Los juegos de «basse-bafü son muy animados, y, además de los ju~adores, se encaminan ya á los terrenos de la Reforma, lo,;
domingos, buen número de personas que desean hacer algún ejercicio á pie y divertir,-e
con los incidentes de la lucha. Y es curioso
el hecho de que sea el Club « Iéxico11, hasta
ahora, el que mayor número de triunfos_ha
obtenido.
El «Polo» y el «Golfoi1 tienen sus partitlarios; pero e3 esto entre los extranjeros especialmente. El «Polo» requiere la compra y
sostt,nirniento de ,,ponies)) que cuestan muy
caros en nuestro país, y el «Golfo» es juego
que á algunos parece algo femenino. Tal vez
por ello no ha ·a progresado mucho.
Los «tea.mi;» de 1,basse-ball», en cambio, se
multiplican, y ya es de esperar que en pocos
meses sean aún más numerosos que lo que
ahora son.

CARRERAS Á PIE.

ya y debe ser muy halagador para los miembros del Club México.

***
L.

POR'r MIQQO,\NO -ASEGURANDO UN PRl!.T.IL.

En los seores que los últimos juegos han
arrojado ha sido este club el que mayor número de triunfos ha registrado en su abono.
Y es tanto más de celebrarse cuanto que bace poco tiempo que se dedica al juego inglés,
y que, por ende, dehe haber tenido serias dificultades, desde su organización basta sus
últimos triunfos.
'
Los anotamos con gusto, por ser este un
estímulo á los jugadores y porque quisiéramos poder decir lo mismo de todos los clubs
que en la capital se han formado rara dedi
carse al sport.

:N"o es que entre no~otros los ~rorts no existan ó no hayan l"Xislido ante de que el elemento nmericano que hoy rndica núe;,trn Cllpital, los haya importado. o; e11tre nosotro;; t&gt;xisten sporl;i¡ netamente 11aciona.les, que son &lt;ligno:i de atenci611 por dos grande·
moti,·os.

en

***

Es el primero que en cualquier parte y sin gasto de ninguna especiP., sería posible ejercitarlos, pue1&lt;to que ya Je antemano se han hecho los preparativos necesarios; y el segundo, que es más fácil encontrar quienes conozcan algún sport nacional, que jugadores de Polo,
por ejemplo.
Los sports nacionales, en parte cuando menos, no merecen el
calificativo de ta.les; pero no por esto dejan de existir algunos dignos
de alabanza, lo mismo por el higienista que por el sociólogo.
De los diferentes ejercicios, por Pjemplo, que se efectúan á caballo, la simple equitación es recomendable en extremo. Pero los «coleaderos", en los cuales fácilmente 1:,e cieimuca un cal,nllo, :;,e lastima
una res ó se hiere el jinete, sin que por ello se obtengn. ventnj;~ algo.

F0O1'-BALL.

zas. Y nosotros somos uno de los pueblos del mundo que mayor
necesidad tiene de adquirir fuerzas, si queremos subs~raernos á la inevitA.ble ley de selección natural.
El «Club Reforma» ha implantado el gueto por el «basse-ball», que
y:i Ee juel!'a, domingo por domingo, en los terrenos del Paseo de la Reformn. El «basse-ball» es de los juegos que más se adaptan á nuestra
índole y Íl nuestra. constitución, pues no tiene In. rudeza del c,foot-

CARRERAS DE CABALLOS.

CAZA DE LA ZORRA.

Del «foot-bal1&gt; se puede decir, también,
que es demasiado entírgico para nuestra raza
y para la altura á que habitamos en la Mesa
Central.
Hay, sin .embargo, algunos &lt;(teams» que
juegan el «foot-ball», aunque su número no
se acercsi, ni con mucho, al de los «baJlseba.listaS&gt;•.
Uno de los sports que mayor éxito han de
tener, seguramente, es la equitación, entre
los militares sobre todo. Laequitaci6n en los
oficia.les es un ejercicio que debería cultivarse asiduamente. Eu los ejércitos extranjeros
-el francés, especialmente,-los oficiales de
los regimientos y de los batallones de artilleros, son todos admirables jinetes, que frecuentemente disputan á los profesionales el
triunfo en los hipódromos.
Entre nosotros ha sido, primero, el «Club
Hípico Alemáni, el que haya efectuado reuniones frecuentes para dedicarse á la «caza
de la zorr!Lll y á los saltos de obstáculos. Des-

pués, cronológicamente, ba venido el «Club
Hípico Iilitar", y la fraternal unióll de ambos parece que ha producido buenos resultados.
Respecto á las carreras de caballos, que entre nosotros-al parecer cuando menosno se aclimatan, hay que ver que los cabaHos de carrera. son escasos, que cuestan demasiado en el país, y que los que hay, aún
no han sido debidamente seleccionados para
producir una raza que tal vez podría llegar Íl
igualar á las extranjeras. Algo se hace, sin
embargo, especialmente por la iniciativa. del
«Jockey lub,&gt;, y en las reuniones á las que
esta sociedad privada cita, r:;e nota una concu•
rrencia tan distinguida como numero1:a.
Pero entre nosotros no existe, en realidad,
la industria ganadera caballar, con la importancia que en otros países, en donde los propios criadores hacen que las carreras sean
muy sonadas, como un reclamo para sus
mismos criaderos.

LA WN.JI'ENNIS.

�EL MUNDO ILUSWDO

EL lmM&gt;O lllJSTliDO

Adveni1,,iento de Pierrot
L antro silencioso· las retortas., humeantes, y obscuros los rincones; Polichinela, d
codos ~obre la ate~tada mesa,observa las burbujas que en intervalos suben del fon.
do de un recipiente á la superficie del líquido hirvfondo; su cabeza está cal
va de tanto estudio, su cara rugosa por lo largo de la Yigilins, y su traje d
cuidado, por el olvido para las cosas -venales; flamea la lumbre en el hornillo y b?rbota
contenido de quién sabe qué substancias en ebullici6n; de pronto aquel mago solitario se
levanta y exclama: «El fuego, siempre el fuego, como un infierno, quemando el germen, 1
el fen6meno se oculta; no valen signos cabalístico~, no importa toda la ciencia traída de¡
oriente y robada á los fakires; del fondo misterioso de la retorta verde no surge lleno de
vigor el homúnculo rojo ........ . Quejidos, lloros: ........ ayes de muerte Y. vagidos de Yidal
Pero el taumaturgo se engaña ......... Y los otros, los torpes, los que han enterrado un raye
de sol en el surco
poner la semilla en él, esperando así ver salir de la alquimia, lucie.nte
y victoriosa, la piedra filosofal. ........ Error! vanidad! soberbia! mentira! Primero teng
mos el ente y después dotémosle de la piedra angular, del oro que brilla en las estrell
estudiadas por ]os a trólogos y en el sol de que somos vasallos y siervos!i&gt;
Por la abertura tenebro a de la cueva penetr6 un rápido fulgor; después el aire trajo d'
bilmente en sus ondas, como á un nifio dormido, el eco blando de una tierna canción:
hosanna de un ángel en la guarida de un demonio! Polichinela quit6 todo pensamjento d
aquellos chirimbolos, olvidó al homúnculo rojo y á la r9torta verde, iuése cam~no adelan
te hasta llegar á la boca de la cueva¡ un hálito de frescura oreó su caheza calva; sac6 cautelo amente un pie fuera, puso las temblonas manos á modo de pantalla ante los cansados
ojo;i y miró allá muy lejos una pareja amorosameute discurriendo por la ancha vereda argentada con la luz de la luna, que plateaba los árboles de las orillas del río ...... l\farjofle
te!. ..... mi mujer!. ..... ¿Cuánto tiempo hace que la dejé? ...... ¿un minuto? ¿un afio? ......
¡qué sé yo!. ..... El estudio no tiene medida nj en el tiempo ni en el espacio...... ¿Ella in•
tiel? Y la canción venía fresca y distintamente á repicar vibrante en los oídm.., despiert
entonces á. las voces de la naturaleza.
VolYi6 Polichinela al antro; dej6 de ser i::abio para tornarse en humano; pensó en un
venganza; del fondo de un anaquel extrajo la redoma negra que contenfa la hiel &lt;le la sala.
mandra amarjlla: allí estaba el instrumento de su venganza; púsose la caperuza roja, apa•
gó el fuego del hornillo y salió ...... la se11da estaba desierta; ni Marionette ni su rival
distinguían en lontananza; emprendió la marcha, guiado por la plena luz lunar y vigorizade&gt;
por los celos ...... anduvo, y anduvo mucho. «¡Adelante!ii, le decían siempre, y seguía con
..el mismo ardor de Ashaverus; toda huella se presentaba á su calenturienta mollera coro~
la pista de la perjura, y jadeante, hambriento y destrozado, di6 con sus canijas carnes en
la populosa Par~s, que ñabía ayunado en cuaresma para volver con desbordante entusiasme&gt;
á la orgía ......
r o era asunto de pocas horas encontrar dentro de la tumultuosa ciudad parisina á la
pareja fugitiva; Polichinela, aunque celoso, era l1ombre y tuvo hambre; bu. có hospeda"
en una hostería que mostraba como genial cüstintiYo un enorme borrego blanco.
El compañero de cena estuvo obsequioso con él, y Polichinela por su parte no se manifest6 reservado y cont6 en breves palabras u historia y el motivo de sus pesquisas· el hos•
telero metió baza, y más ladino, aconsejó al burlado que concurriera al baile de
cara¿i,
lugar de cita para amantes libertinos y de escapatoria para m11jeres livianas; aquel hostelero b11rdo se representaba un Salomón en los adentros de Polichinela; sí, en el baile encon•
traría á la criminal pareja y la reconocería entre· mil; a.sí pensando, palpaba debajo del ja
bón la pequeña redoma negra ..... .
El disfraz estaba bien: puesto el mantel blanco por debajo de los hombros en dos doblecee, le cae como sayo; sobre él va la sábana de la cama, que, por las dos rasgaduras de sui
extremos, eemeja una casa.ca con flotantes mangas, en tanto que la punta posterior parece
la cola de un gorrión; ya de marcha, objetó el hostelero al truchimán del Polichinela qu~
el r? tro 1~ llevaba inal_terado y Pº: e!lo podía ser reconocido¡ entonces, con un poco de
han mi. cogida de ln cocma, puso Pohchmela blanca su cara amarillenta.
-¡ Buena suertel-gritó á guisa de despedida el huésped, que estaba curioso por saber el
resultado de aquella aventura.

sin

Uo 1•cn
. ccdor. La toma.de Pnebls,que tnnto rontribnyó
al trluniodeflnilivo de la causa naclonol, es una delas
~:i,~~~a del r. Gral. Dlaz que más le honron y enal

Mdximlliano a(epta Ll rnrona de México

A

CEPTADA por el Archiduque )laximíliano de
Austri~ la corona de México que le fué
puesta por el partido con!'&lt;lrvador, el 10 de n'fZ
d.e 1864 prestó el mismo Arebiduquc con las
formalldadcs de estilo, el juramento de desempeñar bien y ~eln,ente su encargo. El neto ae efectuó
en el salón J?rrncipal de Mlramar. concurriendo á. él
D. José Maria Gutiérrez de Estrada, como Presidente
de la Com.lidón encargada. de ofrecer á }f axlmilfano
. la corona; D. José ll1únuel Illdalgo D. Ignacio Aguilar y Marocho, D. Joa.q uln Vch\squez de L-eón o
Adrhln Woll, D. Tomás Morplty, D. Antonio Esénn'.
dón y D. Antonio Suároz Peredo, como vocales, y D.
Angel I¡¡leslas y Domlngue7., como Secretarlo.
Camb1áronse entre 9utiérrei de Estmdii y el Arr,hiduque expreslYos &lt;lL'ICUrsoo,, ,. concl11ida 1,1 ceremonia:....\ la que C!!lu vo )'.lrcrenu, \a Archiduquesa Cllrlo•
m,-sc lzC, en Mlmmar la band"rn mexicana sa ludándola. con -veintiún cañOilftZOS. E l Archiduque préS14 el
juramento ante 1l1l abad Mitrado, 11 quien ll&gt;!istleron
F'r&amp;y Tomu.s Gómcz, ca_pelh\n de &gt;tqp&lt;'l, y J)_ Ignacio
Montes de Oca, hoy ob1,ipo de s. Lllll! Potosi.

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1 904.-SA/'ITORAL.-1 904,
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V 29

Toma de Puebla por el General Díaz

S

ABEDOR el Sr. General D. Porfirio Dlaz de que
una !ucrl columna de les tres anuos nl rn,rndo de!&gt;. Leonardo Márquez sedirigiá en a.uxilio de 1~ plaza de Puebla si&amp;d,1 por él l' ocu•
pada 11 la. sazón pol' los imperla11st,lts resol Yit,
la n_o!)h0 del H de abril de 1867, efectuar Ún ataque
decu,¡vo sobre ltt m1 ma. plll.Ztl., tomándola por asalto.
A 18$ tres de la mañana lll:l (uer¿as republicanos a,·an~ron ,hada las fortificaciones que ocupaban lo~ sitia•
dos, y•despu~$ de un sangriento combate se apoderaron de elles, hasta penetmr,victorio.:ns al centro dela
población. Los Imperialistas se retiraron ll. los cerros
de_Loreto Y GUlldalupe rindiéndo,,e el dls ~al candi.

s so

mi

***
Todo lo ruidoso que pu'e da inventar la locura humana, estaba allí: desde la griseta vesti•
da modestamente de jn.rdinera, hasta la damisela disfrazada ostentosamente de «diablesa•;
afuera, el relente enfriaba los huesos; adentro, las luces y las emanaciones de los cuerpos
enardecfan el cerebro; muy pronto Polichinela se perdi6 entre aquella batahola· mudo tris•
te en ese r ecinto de la orgía estruendosa., iba de aquí para allá como un fant~sma bt'anco¡
,«ólo, en las mujeres fij~ba su es~rudiñador~ ~irada ...... Mari?~elte no parecía; bien que no
pod ta. e. caparse á la vista perspicaz de Pohchmela. pues sentrna la presenc· a de tfarionette
•:omo el girasol busca y s.iente los rayos solares ......
Súbitamente, en el rostro del abandonado Polichinela desapareció la melancolía motivo
de bromn. p:tra más de un chusco¡ en ·sus ojos brillaba tan pronto el fulgor de la c~nicia como el relámpngo de la vengan~·-·•·• una mujer lo ha mirarlo con fijeza desde el fondo negr? de su antifaz .. ..... Est? basta: la si_gue, la cortt&gt;ja....._.. De pronto su cabeza voltejea, F&amp;
aligera_ de esos sus pensam1entos.f:.an~nentos .Y ee emancipa del yugo de aquellas sus ideas
tl e ~ab1h~ndo ...... s~ p~ra un punto a. refl~x1onar acerca_ de las flaquezas del prójimo; pero
la au~tendad del fi~oso!o f las argumentac1011es del ergotista, rebeldes, huyen 6 se ocultan¡
entonces una carcaJada rm&lt;losa.alegra su boca; da el brazo á su part&gt;ja invHán&lt;lola á bailar, y
ligero y alado r.omo un venr.ejo, se pierde en torpes giros entre la fi~sta de carnaval mien·
tra su pensamiento repite, dentro, muy dentro, sobre un hacinamiento de cosas oh~dad11s,
como un grito de redención:
«¡Bailemos, riamos, que la muerte llegará al cabo!,,

Aquel saltarín tan vacío del

caletre ►

1

era Pierrot, enamorado de Colornbina.
CAYETANO RODRÍGUEZ BELTRÁN.

Toma de Puebla por el Sr. OraL D, Porll.rlo Díaz (1867).-Detalle prl11clpal de un cuadro de}'. de P. Meudoza.

San Melilón obispo confesor
San Francisco de Pa.11.la confesor.
Santos Ricardo obi po y Benito de Palermo
an Is¡dro arzobispo confesor.
·
San Vicente _Ferrer confesor.
La Bea~ J1c1hann de Cornillón ,;rgcn.
~an ~,Jamo obi$PO confesor.
an
bert,) patrit1rcu do Jeru~alem.
nta Ca.silda virgen.
Santos ,l.)lolonio y E,. ·qniel profeta.
San León llfngno p¡1p1t con fe.sor.
San Julio pnpa confesor.
San Hermeneglldo rey m(trti r.
an Pedro Gon7~11ez Telmo.
Santas Anu.,,msia y Ba$lllm mártlre.;.
Santo ~orlblo de Liébana obispo.
San1Amcetopapa mártir
San:Penecto Presbit ro Íuártlr.
un Crescenclo conlesor.
San Crlsóforo mártir.
San Anselmo obispo confesor.
Santo., Solero y Cayo Pon ti fice.&lt;,.
untos Jo~e y Ade.llxlrto mt\rtlres.
an Fidel e Sigmaringa.
San Ma.rcos.J&lt;:rnngcltsm.
Santos Clcto y Marccllno ponttflcf;'s.
Santo Tol'iblo de }fogrov~o con(esor.
an Pablo dela Crnz con esor.
San Pedro de Vcrona mártir.
Santa catalina de cna -virgen.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

------

Arrulla('á nuestro hijo, besar la frente d~ nuestra madre, estre
char la mano del amigo, caer á los p1es de la ama~a, ¿es esto por ventera una estupidez, y el segundo _que lo hizo puede
m~recer el dicW:do de imbécil? A tanto equivaldría decir que
el Vesubio no es más que un plagiario del Etna, que el polo
boreal imita. servilmente al polo austral; que el huracán. no
es más que la hipérbole de la brisa, y el terremoto la ampulosidad
y el énfasis de la vibraci6n.
Pues bien todas estas enormidades son por.a cosa en comparación de la f~rmidabl-, injusticia ae Voltaire. . . .
Nada, en efecto, más natural, espontáneo é rnstintivo que C?m•
parará las mujeres con las flores. Ante esta metáfora, subhme
y casi divina por lo noble, por lo . exacta, por lo d1;1lce, . P?r lo
discreta por lo delicada por lo umver al y por lo 1rres1st1ble,
palidec~n y se nfuscan' todos los símiles Y_ todos _los tropos del
mundo. Si hubiera un catálogo razonado y Jerarquizado por orden de mérito, algo así como un almanaque de Gotha de las figuras de pensamiento, en prim~r lugar figuraría la que en _segun~
do califica Voltaire de imbéctl, el parangón entre l~s muJeres )
las flores; si un nuevo Monthion fundara un pre:rno_ pai:a la ~;-·
presi6n poética más i_nte~sa, la_n A DE ORO qu~daría sm d1scus1on
adjudicada á una muJer s1mbohzada por un hrio.
.
¿Qué es Ja mujer? Es fecundida&lt;l, como la flor; ell dehcadeza, como la flor; es fragancia, como la flor; es dulzura, como la flor; es
inconsistencia, como la flor.
Como la flor, la mujer esparce
fra«ancia~ ostenta coloridos, da frutosºopimos, condensa en dº1amantes
gotas de ~ocío; engalana la vida

Las MU]8f8S
V LAS

FLORSS
~
El primero, decía Voltaire, que compar6 las mujeres con las flores, fué un
poeta¡ el segundo, un imbécil.
En esta apreciaci6n cortada á pico, acerada como una
daga y tajante como una hacha, hay una injusticia fla.
gra11te y notoria, contra la
que, aunque tardíamente,
estamos obligados á protestar.
Para calificar de imbécil
al segundo que se sirve de
una metáfora á la que un

poeta ha tenido derechos de primer ocupante, es: forzoso supont:r y dar por probado
que aquél, es decir, el segundo la calcó, la
plagi6, se la apropió del primero y que, rutinario y carnero de Panurgo, corri6 en
cuanto vió correr á su predecesor, y brincó
cu.a ndo lo vió saltar.
Ahora bien: es manifiesto que si en multitud de casos las cosas pasan de ese modo,
l1ay infinidad de otros en que los sucesos se
encadenan en forma y- modo totalmente diversos.
•Hay metáforas, símiles, tropos, que dirían
los tratadistas, que son individuales, perso- .
nales, con marca de fábrica registrada y, por
lo tanto, inviolables. Reproducirlas, reeditarlas, hacerlas circular con otro cufio, no
da lugar sino á un proceso .por plagio litérario, á una sentencia condenatoria por circulaci6n de moneda falsa, y al desprestigio y
al ostracismo del procesado.
Pero las hay también del dominio público, de uso común, tan espontáneas, tan na-

turales, tan innatas, por decirlo así, que bro
tan de los labios y de la pluma por virtud
propia, por su misma fuerza expansiva porque, antes que la imitación las sugier¡ y la
vanidad literaria las dicte, ya el coraz6n las
siente, la mente las concibe, el labio las prommcia y la mano las graba.
Cuando en la letanía se apellida á la Virgen María, Torre de David, Torre de Marfil
Casa de Oro, Estrella Matutina; cuando e~
el Cantar de los Cantares se llaman Cabrito
Mellizo á los senos de la herofoa ¡ cuando el
viejo Homero nos dice de un guerrero acosado por los enemigos, que cayeron éstos sobre él &lt;ccomo s.obre un asno metido en un
trigal,,, es evidente que nos encontramos en
el terreno de la poesía personal individual
inimitable, como no sea por ví~ de plagio
por simple, puro y estúpido ESNOBISMO. Para decir: «Noche en que el sol brill6,» ó para
comparar el firmamento á la cola suntuosa
y espléndida de un pavo real, se neceaita el
genio de Justo Sierra ó la ardiente inspira-

6

ci6n de Amado ervo. El sEG NDo, el PA..'3TIOIIE R,
el nuevo editor del pensamiento, merece, más que
el dictado de ünbécil, las afrentas de la. picota.
Pero en cambio 1 llamar estrellas á los ojos hermosos, hablar del rubor de la aurora y del in~endio del crepúsculo vespertino; decir de un valiente que es un le6n y de un cor~sano q~e es un _rep•
til; comparar la pureza {i la nieve, la mocenma al
liri.o, la volubilidad á la mariposa, llamar e.xplo•
si6n al ímpetu, rayo á la ira, negro ó punzante al
dolor, madre á la tierra y flor á la mujer, ·ni en
primero, ni en segundo ni en vigésimo lugar es
una imbecilidad, ni un plagio, ni un crimen literario ni una lesa majestad poética.
Mu v al contrario, es un derecho del hombre que han olvidado consignar las instituciones de los pueblos libres. ro, nada que es espontáneo, instintivo, natural; nada que emane lógica é incontestablemente de
la actividad normal é imperiosa del organismo físico de la constituci6n
mental y moral, puede constituir crimen literario ni dolo poético.

�!t MUNDO IttrS'l'~ADO

,.,

EL MUNDO ILUSTRADO

como la flor el prado. Violeta, se oculta y perfuma; ca·
melia, brilla y reina; ros1¡1,, se ostenta; lirio, se entrea·
bre y atrae; mosqueta, embriaga¡ campánula, abraza; y
después de prodigar y desparramar en torno suyo la belleza, el amor y la felicidad, dobla la frente resighada, se
marchita y muere bajo los rayos del mismo sol que la vió
nacer y desarrollarse.
Meditando en estos casos, se acaba por reconocer que el
imbécil no es el segundo que comparó las mujeres con las
flores, y si la posteridad no hubiera consagrado su genio, y la raz6n no lo hubiera ancionado, acabaríase por
creer que el imbécil es quien de tal calificó á los que no
pueden resistir á la más espontánea de las metáforas, la
que asimila las mujeres y las flores.

Hay siempre per3onas que afio por afio declar,an no haber vjsto nunca un tiempo tan deplorable. Pronto se
echan en olvido las tempestades pasadas.-MASCART.

***

Bueno es para el espíritu hacer todos los afíos una cosa
nueva y tratarlo como las tierras cuya amelga se varía.SAIN·r-BE vE.

JT/0

(/812)

S

Fin del Sitio dfGuautla.

190:,4-.-!&gt;A/'fTORAL.-J 904.

IEN DO .va imposible para los dciemor~ de la heroica Cuautln,
resistir por más tiempo á los estragos del hntnbre i· de IR peste, el'ilustre caudillo D. José Maria Moreloo se dispuso 11, evacuar Jn poblnción. intentando ln snlida de sus-tropas. de manera q11~ el cnelIÚ,l(o no se diese cuenta de ello. Los insurgentes emprendieron la mílrCha: pero ni RtravesAr por entre los puntos
que ocu pab,m los rea listo~. fueron sorprendidos y oblig&gt;1.dos á batirse. El combate, q11e se efectuó al amanecer del H de maro de 1812,
íué redidisimo y d!l fatales conseruencltts para 1118 tropas de MorelO!!;
pues sólo parto élc éstas logró salrnrse, esc¡1pándose tambi~n eJ Héroe.
El enemjgoentró luego (1 la pobl&gt;1ción, entregá.ndose al pillaje ~ incemliando IIIdci;oladn vilfa.
·

R

Batalla del 5 de Mauo

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-

OTO por Francia los tratados de Le. Soledad, lru! hueste,; in rnsoras, que ftCAuclillnba el General Le.nrencez, avan1:1rron rum._o
á. Puebla, batiendo ni Ejército Mexicano en las cwnbres de
Acultzingo. Este, que sufl'l6 allí 11D descalabro, ije replegó hacia
aquella ciudad, tomando l)OSlcloncs en los cerros de Onadalupe
y dé Loret.o. Los franceses se aviste.ron el día i¡ de mayo (1862) anie el Ejérci~ Nacional, ~ despMs d&lt;; emprender tres a.taques inlructuosos, se vrnron obligado~ á TCtirarse, batidos heroica y braYamente_por las tropas mexican88 &lt;¡,ue rwmdaba el General"Zarogoza.
El dibujo que publil•amos-oop,a de un cuadro del célebre pintor
catalán Cu.sacb.s-=-representa un cpisodiodP aquella gloriosa jornada.

D
L
M

1 San Jorem(a.s profeta.
2 Sa.n Atanasto obispo.
a $11.n Alejandro pápa.
4 Se.n Silvlano o hispo.
snn ~\gu ti 11.
San Evodio obispo.
San E&amp;tanislao obj¡¡po.
San ,Acacio mártir.
Sao Gregorio obi~-po.
San Antonio obispo.
an Francisco con/esor.
Santo Domingo confesor.
San Peoro .Regalado.
Santa Jinedina mártir.
Santo Cristina.
San Ubaldo obispo.
Sa.n P~ual Ba116n.
tra. Sra. de la. Luz.
San Pedro Celestino.
San Bernnrdino.
Sa.nta Virginla. mArtlr.
Santa Rita de Casia.
$an Epitadio obispo.
anta Susana mllrtir.
Sa.n Gregorio VlI papa..
San Felf-pe Ncri confesor.
n Beda el Venerable.
San Germán obi po.
Santa Teodosia. mártir.
San Fernando rey coti.
Santa A.ngela virgen.

�EL MUNDO llUSTRADO

~~ EL

EL MUNDO llUSTRADO

• PRIM,ER • CIGARRO~@.~:*
Mi amigo Manuelito Morán y Mariscal ha
almorzado espléndidamente. ¡Lúculo come
en casa de Lúculo! Mi amigo es un exquísito un ático de la ((bonne ch~re". Manuel
Sie;ta Méndez no desdefiaria tenerlo por
comensal en sus banquetes del Jockey. Y
como todo buen gourmet, Manuelito Morán
y Ma,riscal rnborea el divino placer de la sobremesa.
La sobremesa es el momento de las paradojas, ele las grandes verdades que han de
realizarse algún día. Por l~ s?bremesa se ~ntra á la digesti6n¡ es su port1co, un p6rtico
fino esbelto, de líneas correctas, el preludio de un día puro y azul, el primer verso
de un poema triunfal.
Pero una sobremesa solo, es la promesa
de un placer. El almuerzo es como el amor,
es como la amistad es como la caridad: han
de ser dos los que 1~ comparten. Quitad á
]a mesa el amigo ¿y qué queda?...... Queda
un cigarro.
, ,
.
Un cigarro vale tanto o mas que un amigo
cuando el amigo es malo y el cigarro es bueno. Y fiso1óficamente, mi amigo Manuelito
Morán y Mariscal cruza la pierna, como co_nviene á un hombre de su edad y de sus circunstancias en un momento SQ!emne de la
vida, saca una tabaquera, frota una cerilla
y encienrle á su compañero de sobremei,a.
Bah! Fumemos! Esto aproxima al ideal.
¿Fumar, no es soñar? El humo es la túnica
tenue que envuelve los eusueños. Tras de
las espirales vagas, se destacan las esperanzas, los deseos. las ilusiones. 1Todo es humo!
Ved: á través de la -flotante clámide, surgen las bellas imágene1-1, los rientes horizon•
tes, las atractivns lejanías que perseguimos.
Ved: aquel la bocanada qnese eleva lentamente, va .fijando perfiles, modelando formas,
precisando contorno&gt;'. Es la rccasita de tu~
rr6n,, que la bada de la leyend.a de Grimm
ofrece arteramente á loR extraviados de ]os
boflr¡ues; es la enarol)rada hecha de niebla,
la Dulcinea por quien combate el demente
caballero; es el rostro de los amados n.usentes; es la alegría, es el dolor, es la fe, PS el
desengafío. Esn. bocanada se llama ambici6n, esa otra se llama amor, aqu élla gloria.
¡Todo es humol
Un poeta ha dicho que laR nubes toman
la forma de los países que atravjesAn. ¿Y qué
son, en suma, las nubes? Humo de los cielos. Y .J.sí, toman las formas de cosas y seres que revolotean en nuestro espíritu. ¡Fu·
memos!
Y mi amigo Manuelito Morán y Mariscal,
cruzada la pierna,como conviene á un hombre
su edad y circunstancias, despide flotantes anillos qne se desvanecfln en el aire,
poniendo aquí un jir6n &lt;le brume. que se alza de un lago; acá, la blanca pluma de un
a_ve herida en mitad de su vuelo; allá, el copo de· nieve de un atardecer melanc6lico;
ora la cauda esfamada de un cometa; ya el
encaje de una dama; bien la inscripci6n cabalística trazada por un. genio en el espacio.
El cigarro se va lentamente apurando; el
amigo r,e despide; pero, comó otros amigos,
dejando en su.despedida una sensación des•
agradable: un picor en la garganta, un desvanei;iimiento &lt;:,n los ojo11, un sabor amargo,
en los labios. Y mi amigo piensa que un
sorbo de licor bastará para borrar el recuerdo del ingrato ..
¡Horror! Los o(rlos me zam ban, la cabeza se me antoja· abierta por nna espada, el
•est6mago se contrae,. vacilan las pierna~( Y
una •gran anr:istia .ie apodera de mi amigo
Manuel.' MoránLy Mariscal, mientras á su boca
acude el grito de i:ed'ención, el f'Ublime grito
en el qu~ $e ref-agian hasta los ateos:¡ Mamá 1
1Socorrol Un médico!. . .. .... ¡Tomás! ¿Qué
ocúrre? ¡El nilio!. ..... ¡Se muere!... ....
El d.octor de la ca~a (:media hora después) ::--No es.nada, Señora, tranqui:Iícese usted. El niño ha comido fuerte ... ha bebido .....
y creo, que ha, fumado. ¿Quiei:e usted un
cigarro, don Tomás tal papá.).
Don TotnáR: Gracias, Doctor, ¡No fumol

El sol ha caído; ardió el horizonte
En púr¡,ura y oro. De Jo alto del monte
Bajar á los campos la sombra se ve.
Suena. la campana, misteriosa y grave,
Y hacia el éter tiende sus alas el "Ave"
Que eleva le. Fe.
En silente calma puéblanse los cielos
De infinitos mundos y sutiles velos.
Muere ya. la tarde; y, sobre la cruz
Que rema.ta el dombo de la iglesia, Si.río
Brnta del espacio, como blanc&lt;, lirio,
Trémulo de luz.
Rásga.se el sombrío velo hacia. el Oriente
Y la luna. llena se alza lentamente,
Suave luz difunde por la. azul región
Y decir parece: "descansad, mortales;
Por los vagos suelios vuestros hondos roa.Ahuyentados SOQ".
les
¡Oh, la Noche llega! Dulcemente triste,
Con su manto cubre todo lo que existe ....
Júpiter deslumbra sobre su alba sien;
Fúlgidas estrellas ciflen su ca.bello
Y en sus ojos brilla límpido destello
De un ignoto edén ....

¡Era asimi ama.da.!. ... pálida, serena;
Era, cual la oche, dulce, triste, buena. ..
Ceiiía. su frente sideral fulgor,
En sus virginales ojos pensativos,
Impalpables sueños lloraban cautivos
Un intenso amor ... .
¡Corazón! en tanto que la aurora impía.
bre, sonri:endo, la puerta del día
-Arca de Pe.ndora qu.e cerrada está, En la paz te aduerme de tu dicha arcana ..
¡ Cuánto más dichoso si al llegar maña.o a,
o latieras ya! . ...
E. FERNÁNDEZ GRANADOS.

de

Fot, dtlArr)a¡a,

CAitI.08 DIAZ Dt1100.

Fol. di Arria¡&amp;,

�EL MUNDO llUSTRA.DO

EL lllJBDO llUSTRADO

LABOREMOS
Todo-trabajo es oración: QreJD06.
GllSPllr Nt\ñez de Arce.

¡Oh, la ley del trabajo, ley sacrosanta
que alienta., que redime, que á. Dios levanta;
damnación, anatema, cruz, sacrificio,
tú nos libras de un monstruo fatal: el vicio!
Te desprecia el idiota, te odia el estulto,
y el bueno y el honrado te rinden culto
en el campo, en la corte y en el taller.
El sudor que produces sobre las frentes,
al cuajarse, en diamantes iridiscentes
se ve tremer.
Labrador, rey sublime de la Natura.,
de encallecidas manos y de alma pura:
en su clarín los gallos tocan dta.na
anunciando la gloria de la mal'lana..
¡ Sus! Del noble trabajo cumple las leyes,
abandona el bohío, unce tus bueyes
y de la grave yunta camina en pos.
Que los campos de Cares surque el arado,
y el crujir de la reja con ritmo a.lado
se eleve á Dios.
Minero que en 1a sima. buscas el oro
y de irisadas gemas rico tesoro,
que con los gnomos vives obscura vida.
de peligros aleves tan circuida.:
¡Sus! La piqueta. a.l hombro, resuelto baja
al antro entenebrido y allí trabaja,
Hérnules incansable de alma víril.
Vuelen tus pensamientos á Dios, en tanto
que los golpes entonan un himno santo
sobre el cantil.
Buzo que en el abismo del oceano
cuántas veces las perlas buscas en vano:
no temas, si levantas tus oraciones,
que te acosen ha.mbrieutos los tiburones.
¡Sus! Viste el escafandro, las aguas hiende,
atrevido basta el fondo del mar desciende

y con valiosa pesca surge triunfal.
De tu campa.na el toque la dicha encierrn,
porque con él anuncias volver á tierra
con un caudal.
Herrero que la fragua tornas en templo

y que eres de trabajo constante ejemplo;
tú el de atléticos biceps y tez cobriza.,

Vuloano, envuelto en nubes de humo y ceniza:
¡ Sus! Que encienda tu rostro del fuego el brillo;
que el ciclópeo repique de tu martillo
rebotando en el yunque con rudo son,
forge los versos ígneos de ese poema
que es del humilde obrero, místico emblema.
de redención.
Artistas, los ilusos, los soñadores
de la rebelde forma. domina.dores;
id á. las nobles luchas del pensamiento
con las armas del numen y del talento.
¡ Sus! Que de la bicorne lira de plata
gotee perlas de llanto la serenata;
que en el marmóreo bloque cante el cincel,
y que en los blancos lienzos broten verjeles
-las rimas policromas que escribe Apeles
con el pincel.
Y vosotros, poetas, hermanos mios,
enfermos de la vida siempre sombríos,
que lleváis muchos sueilos bajo la frente
y en el alma un orgullo noble y latente,
laborad-aunque expuestos á. duras mofaspara un himno al Traba.jo limpias estrofas
y de nombre y de la.uros marchad en pos ... .
¡ Sacudid las melenas alborotadas
por donde el estro eleva las llamaradas
que a.viva Dios.
JUAN

B.

DELGADO.

México, á 1 &lt;&gt; de enero de 1904.

--

h 7ilTIMO OIA
0[ LA IN0UISICI0N

( 1820 )

E

~• Sa n to Of icio

C

Entntd• de llaxlmlllano en Jlexlco.

N virtud de )laber Ido nuevamente jurada en Méxlco-3l de mayo de 1820-la Constitución cspai'lo-la de 1812, y de ser los priori pi~ por ella r,lWJamados incompatibles con la ex!Rtenria del Tribunal del Santo Oficio, el JO de junio de 1820 quedaron el11USUl'lldW1 sus ollclnas y libres los reos que se tmcontrabao en sus $celes. Ante una fuerza de roldad08, apostada en el exrerio, del ediftclo de aquel Tribunal-el mismoque ocupa ho).' la F.scuelii N. de ?.fedlolna,-1 Notario
D. JQSé IJmacio egrelros y Sor!&amp; leyó!&amp; Real Orden que
dlspu.so fa cl&amp;USW'8. de la institución, y levo.ntada el ac1&amp; correspondiente, l&amp; tropa penetró al interior, abrió Jo, ·
calabozos y puso II todos los procesados en absoluta libertAd.-El Santo Ollclo functoo6 en la. Nueva E.,paña
durante doscientos cuarenta y nueve ailO!'.

ON un esplendor verdadmmente extraordinario
hicieron su. entni.d&amp; en México, el 12 de j uni\J de

1864, el Archiduque Ma.x:imiJiaoo de Austria y su
espo¡¡a 111 Archlduque&amp;i Carlota Ama.HA. Las call~
de San Andrés, Ve.rgal'a.y Piaterosesmban profusamente adornadas con arcos triunfales, flores y banderas, y
tal.rué el entusiasmo que por presenciar el paso del carrU&amp;je del Atchlduq11c, se despertó entro las cla.&lt;;es a.Itas, prlnclpalmeo'te, que llegaron! pagal'!ie, por el alquiler de un
balcón, hasta qn1nfeotos peS&lt;l8.
Tl'WI una larga serle de viclsltude politicas y al cabo de
tres tú"\os durante los cuales el partido conservador trató
int1tllmente desostenerlo al !rente del gobierno monru-quico, Maximlli.ano fué hecho prisionero en Querét&amp;ro ef 15
de maro de 1867, y fllSlla.do1 en unión de sus Genem.les
:Mlramón y Mejta, el 19 de Junio !!lguiente.
1 904.- S:JVITORl'L ,- I 9 04.
M
J
V

f

~ 1:\

Para "El Mundo Ilustrado" dt Mf1lco.

~'r-J•77"C7~\.~

OR el sombrío callej6n sembrado de álamos, iba la venturosa pareja dialogando del amor
vv
~ bajo la última explosión de luz de la tarde moribunda. Y junto con aquel idilio cantaban las
~~
,~~ aves y se estremecían los árboles muellemente, como bajo una lánguida caricia de muJ·er.
~Ó~
~~
Sus vocei;,, que alternaban dulcemente en aquellas letanías de amorosa pasión, perdian~Ó~
_ ~Qp se en las brisas pasajeras, como efluvios de dos lirios mecidos por el viento.
d,Ó~
~
De pronto, allá, á lo lejos y en la torrecilla de la iglesia, se oy6 el primer campanazo ele
d.~\
!'in;. la oración, luego el segundo ... el tercero ... y en el aire qued6 vibrando una ouda de tristeza..
·~
Q.!lr
Tras los montes, las sangrientas coloraciones del crepúsculo morían en una difusión de
alburas de lirios y de rosas enfermas ..... Una palidez intensa invadía el espacio ...... Losár~- ~~
boles callaban.
Bajo el obscuro azul del cielo, oscilaba un ave en su lento y peregrino vuelo ... .. .
Y de las serranías brotaba el melanc6lico balido de una oveja.
- Amor mío-dijo la nifia estrechando la mano de su amado, -¿qué es esta profunda tristeza.que p.esa
sobre todas las .cosas? ¿Qué inefable encanto, como embriagador perfume, inunda mi alma?
-Eso-dijo él-es la Poesía, que desciende en el misterio de las sombras, para llenar el inmenso sueño
de la noche.
Y en el silencio de aquel éxtasis divino, estalló un beso . .. .. . y luego en el cielo surgió la luna.

p

~'\..~¿;,_~

Rafael Angel Troyo.
Oarta.go (Ooata Rica), 1903,

1 Nuestra Señora de la Gracia.
2 corpus Chrlstl, san Mareelino nulrtlr.
s San Isaac Monje mártir.
4 San l,'raocisco Csmcciolo Confesor.
6 San Bor.ifr.clo Obispo.
&amp; Sao Norberto Obispo Cooiesor.
7 San Pablo Obispo mártir
ti •'antoe },fa.,~!lllino y Medal'do Obispo!l.
9 ;a.n Fclldano mártir.
J(, J&lt;:J Sagrndo Corazón de Jesús.
ll l:ian Beroabé Apóstol.

Pa

i!~~

~tfnfoªo%1°~0e
~J~fre.
11[ 14. San Ba.slllo Magno Oblspo.
M l&amp; Santos Vito y Mode. ,o m:\rtll'C$.
J 16
ILD Juan :Fran~lsco 1tcgi~V 17 San Manuel é I•anro m,trtir.
S 18 Santa Paula Virgen m(irtir.
D 19 Ntra. Scfiora del Perpetuo So.:orro.
l. 20 San SilYerio Papa.
~1 21
ao Luis Go~a Confesor.
M 22 San Paullno ObIS¡&gt;&lt;&gt; Confesor.
J 28 Santos Zenón y .Agripioa mártires.
V 24 La Nallvld•d de S. Jitan Bautista.
2D San Guillermo Abad
D 26 San An~mo Obispo Con!eoor.
L '1:7 Sao Lo.dlslBO Rey Confesor
M 28 San León II Papa Confesor.
M 29 San Pedro J Sm Pablo Apóstoles.
J 30 Santa Lncina Virgen.

�EL MUNDO ILUSTRADO

eanicas

-

-

En la calle, ni una alma. El asfalto gris parecía más gris,fúnebremente gris, en las tinieblas betunosas de la noche, punzadas aquí y
allá por la cruda claridad blanca de los focos .eléctricos.
La muestra rojiza de un enorme reloj sujeto á una. ménsula, está
indicando la hora: la una, con sus manecillas que parecen detenerse
ante las cifras como pernezuelas frágiles cansadas de correr al par que
el tiempo.
CANICAS está triste. e neg6 á seguirá sus compañeros, que le invitaban á irá darse una panzada de fiambres y «garapifias" en la «tortería», y ahora le pesa haberse quedado solo. Arrecido de frío bajo su
improvisada esclavina de peri6dicos y carteles engrudados, tirita,
sobrecogido por angustioso malestar que le araña la garganta como si
tuviera atascado allí un puñado de ortigas que le impidiese sollo1.ar.
Su brazo flaco, su pobre brazo huesudo y amarillo, de niño mjserable, sujeta contra el cuerpo un liacho de «Imparcialee~, con fuerza
de tenaza, como se sujeta lo que nos da el pan, .como se agarra la tabla que nos impide irnos á pique en la borrasca dura de la vida.
Malo ha sido el día y peor la noche. Todos esos señorones enfundados en gruesos gabanes¡ todas esas lindas señoritas envueltas en sedas y en pieles, se han apartado del sucio y andrajoso arrapiezo que
lanzaba en medio de la calle au pregón querelloso. ¿Par!/&gt; qué querían
i:;aber lo que ocurrió ayer, si el día de hoy se abría ante ellos como
una inmensa vía de placeres, flameante y cálida?

-

[i{!{,:Jil¡dJlll{ ,t- ~ ~

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***

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Allá se fueron, atropellados, en coches, en tra::lvías, en autom6vi1es, sin que les moviera á compasión esa incipiente humanidad que
se desgañitaba en el arroyo imploranáo el pan de cada día con su recio
y agudo vocear.
Ahora la calle est.á sola, lúgubremente, fantásticamente sola, como un claustro pardo y frío ~or el cual hubiesen pasado. las visiones
fulgurante:;, y fementidas de una tentación.
Si CANICAS pudiese llorar, lloraría; pero no puede. Si CANICAS
supiese rezar, rezaría; ¡,ero no sabe.
Está solo, sin camaradas, sin risas, sin juegos, y ha vuelto á ser un
niño, un pobre nifio que teme las sombras y á quien lastiman el frío
y el desamparo.
1Madrel Como él dice 1qué solito estál No tiene casa. Antes le dejaban dormir en el zaguán donde Don Dimas tiene f'Btablecido un
acreditado comercio de fierros viejos; pero le «levantaron» un robo y
le echaron de ahí á puntapiés como á un perro.
Ahora se queda enroscado en un quicio como los canes vagabundos, compafieros inseparables de la andante granujería.
El niño ha visto desfilar ante sus ojos el lujo d~ los trenes; se ha detenido ante los escaparates colmados de cosas
bellas, y buenas y sabro~ar-i; pero no piensa en 11ada de eso,
ni nada de eso codicia. Ya sabe que esas gangas no son
para él! Decidido y grave como un hombrecito de diez
mios, anduvo entre la multitud á caza del centavo, pero
el centavo no se dej6 coger. Mañana habrá que ayunar si
es que GARNACHAS el pilluelo ese grandull6n que le asusta
con sus audacias de ratero,
no se deja conmover y le
presta diez cent.avos.
GARNACllA es su único
arrimo. Cierto que á veces
le pega 6 Je obliga al martirio de tragar bebistrajos que
le queman las entrañas y le
trastornan la cabeza. «Nole
hace». Siquiera él le protege y evita que E'e muera de
hambre. ¿Dónde andará
GARNACHAS? .....•

,f:**
Entre las brumas del sueño
. '
que ya com1eñza

�EL MUNDO ILUSTB.AbO

EL MUNDO ILUSTRADO

á enturbiar sus ideas, CANICAS ve claro, claro, como si lo fuera á tocar, á aquel niño rico que se apeaba de un coche con tantos juguetes,
cajas y bomboneras en ambos brazos; que se le caían por el suelo sin
que él acertara á abarcarlos, y á su madre, una señora alta y hermosa
q_ue los recogía solícita y sonriente...... ¡Oh prodigio! la señora se
vuelve hacia él, hacia CANICAS, y le invita, con la voz y. con el ademán á subir al coche l...... El pillete se queda de una pieza, sin acertará moverse, pero unas manos suaves y cariñosas le cogen y le colocan en los mullidos cojines del carruaje, que echa andar ¡hala! camino de algún maravilloso palacio de hadas .. ... .

***

La calle está triste, plomiza, silenciosa. Pasa un desvencijado sim6n al claudicante trotar de sus caballos cojitrancos. La gente sale
de los t~atros abrigada y contenta. Pasan parejas de enamorados con
paso rápido y vigoroso. Una bandada de chiquillos, maravillados aún
por las escenas de una comedia de magia, cruzan la calle charloteando como pájaros......
·
.
Y nadie ve al zarramplín q.esarrapado que, envuelto en las sombras hospitalarias y meditabundas, en el quicio de una puerta, suejia
que tiene una madi:e hermosa y rica que le llena las manos de monedas y juguetes, y las mejillas de besos, que caen sobre su rostro contristado suaves y tibios como pétalos de una rosa moribunda.
Por las mejillas pálidas y sucias del granuja dormido, corre un hilo
de lágrimas ..... .
ÜARLOS TORO.

~14..
Los Gobernadores de los Estados
En este número publicarnos los retratos de los señores Gobernadores de los Estados que actualmente se encuentran en ejercicio de·sus
funciones.
.
Durante el año que acaba de pasar se hicieron tres nuevas elecciones: la del Sr. General D. Luis Terrazas, como substituto del Sr. Coronel D. Miguel Ahumada, en la Jefatura del Poder Ejecutivo de
Chihuahua; la del Sr. Lic. D. Luis García Mézquita, para Gobernador constitucional de Campeche, y, por último, la del Sr. Lic. D.
Enrique O. de la Madrid, para Gobernador del de Colima. El Sr. de
la Madrid, que tomó posesión de su cargo el 1? de noviembre último
había deaempeñado ya aquel importante puesto, interinamente e~
virtud de la designación que p~ra c~brir la -vacante que dej6 á. su
muerte el Sr. Coronel D. Francisco Santa Cruz, hizo á su favor la
Legista.tura local. En el mismo afio fué electo -además Gobernador
de Aguascalientes el Sr. D. Alejandro Vásqu~z del Me~r.ado quien
tom6 hace poco, posesión de su alto puesto.
'
En cuanto al Sr. General Terrazas y al Sr. Lic. García Mézquita,
el primero se hizo cargo del Gpbierno de Chihuahua en
mayo del afio de 1903, y el segundo entr6 á ejercer sus
funciones en Campeche el 16 de septiembre próximo pasado.
Los nuevos gobernado-res cuentan en su abono con antecedentes muy honrosos y están llamados por su espíritu
de iniciativa y por Ja rectitud y justificación de que _han
dado ya buenas pruebas, á impulsar y proteger todo aquello que renunde e~ beneficio de las Entidades Federa.ti vas que gobiernan.

Por lo que ve á los señores Gobernadores de los demás Estados de la Uni6n,
sus antecedentes son ya muy
conoéidosycreemos innecesario
hacer referencia
especial á su¡;¡
gestiones.

V

Regreso de Juárez á la Capital
de la República

¡CTORIOSA 1a. l'tcp1iblica en Querétaro: oc11p11dala .cnpital por el ~r. General don I'ortlJio
J,lhlz- 21de jumodel.'167-y restabl('("idoen todo el pal$·e1 dOminio de le. íuerw.s liberules, el
Dcneml!nto D. Benito.Tuárez, que A.l frente del
Gobtcrno ('.onstltucional
encontraba ~n San Lois
Potosi. salió ele 11.Q uella poblllCJ6n rumbo á México,
con el .fin de establecer en esta_ ciudtld el a.siento de
los Supremos Poderes de la Uni(ln.
En In ciudades del tránsito el Sr. Juárez fué objeto
de las más espOnblnel).8 y signiflcattvas demosqnciones &lt;le simpa tia. Ll~ó (i TlalneJ?antla el 12 de Julio;
niclbió uHI á las distint¡,s comisiones que de México
hablan sA.lidq &gt;\ eneoiltra.rlo pe.Ta d11rlc la bien~enida
~ nombre de los _gremios y corporaciones civile; y militares de la. cap1t.al, y despuós de perma.neeer dos dl,,s
en Chap1tltepec, hizo su entrada t.riunfal en México el
15 por Iu mru1anu.
·

....

La comitiva preai&lt;l.encla.l ocupaba treinta carraa.jes:
penetró por la puerta de Belén, y siguiendo ])Or tes·=
Hes d~ lJucarell.l se ilétuvo en 111 glQrieta. de Carlo.slV,
donde se habla evant.ado un altar á. la. P,itria. Un gru•
pode nlftas \'cstidlll! de blllJ.lro ofreció alll un laurel
de oro e.l Sr. Juf\rez, quien lo aceptó proñ~nda.mente
emocionado. En seguida fueron deposite.das ante el
altar numerosas coronas de flor , l&lt;iendo el primero
én dejar ante él su ofrenda:: el mlSlllo Pre.si.dente.
L8s tropas que mtindaba. el r, Gral. Di.az v que ma.rchaba.n tras la •caleW&gt; del Benemérito, desfilaron ,;'les•
pul's, en columna de honor. frente al Pul11cio Nacio•
na.l, y pQr la ta.me, el Sr. .Tuárez, á quien el pneblo
aclamó ).Jeno de jllbiloá su paso J&gt;Or Jns calle¡¡ de la.
metrópoli, pol,,licó nn ma.nl6esfo /i 1&gt;1 Naclón en el que
dijo, entre olms cOStlF, lo que sigue:
«Mexicanos: Hemos alcanzado el ma.yor bien que
nodle.mos desear, vlenclo consumada por segunda ve¡¡;
Io. independen·c ia de nuestro. Patria. Coopercm°" todos J)llra POder légarla ll. nn tro,¡ hijos, en camino de
pr,;,spericfud, amando }' 8(!Sléniendo ,siempre nuestrn
mélependencia y nuestra libertad».

•*•

.ElSc. Ju{irez, ll. quieu con jtu,ticia se &lt;&gt;olllli.dera como

una de 1a.s glorias más legitimas de México, murió el

18 de J uli,;, de 18i2.

l 904.-5ANTORAL.-l 904

y
!:;

D

L

~

l Sa.n Seeundino Obispo mártir.
2 S..n M11rtlnl11no m!írtir.

3 San 11.farcinl Obispo Confesor.
,¡. Nuestra Sllli.om del Refugjo.

¡; San Antonio MariR. Zacada co,úesor.
6 an Ton.i•s profeta.
7 Sn.ntos Qirilo y Mctodio .
V 8 Santa Is&amp;bel R.e lna de l'ortuiaL
9 Los prodigios de Maria antrslmu.
10 Nues.tm eilom de Ocotllio.
11 811.1110'; Pío r Papa. y Abundlo l'rosb.
12 San Juan Guálberto abad.
13 Sv.n .!,oaclet.o Papa mitrttr.
14 San Bueua.,entura obispo.
15 San Enrique F:mpemdor conL
16 Nuestra et&lt;;ñora del Cilrmen.
17 El DiYino Redentor.
18 San Camilo de Lelis confesor.
19 San Vlccnfo de J:'a,·, 1 eonfo,;or.
:.io san J eronlnw Emillano &lt;:on!e.sor.
21 Sa.ntof; Daniel pro[eta. y Juan monje
:Cl Santa Maria li,1gdalena.
:!ll S1m.Apolinar obispo 1Ii:\rttr.
D U San Y-mnci.\c,-o Solano confesor.
L 2.'i Santi.ago el Mayor A¡,6,;toJ.
l1 26 Sei\orn 88:ntn AM.
M 'l:l Snn P&amp;Utaleón mártir.
J 28 S1111tos.Na.ziirlo y Cel,¡o niños.
V 29 Santa Marta 'lirgen.
S 30 S11.11tos Abdón, Sanen r J1111ta mártires.
n 31 So.u lgnacio de Lo:,ola. confesor.
)f
.J

1

.r

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL JifUNDO ILUSTRADO

mañana sufrí una tri teza más
da que la tristeza de lo viejos
que si¡?nen iendo poeta á
pesar ele lo de engafio y de
la enferm dade eniles: volví de pronto,
retroc dí súbitamente á la infancia.
uentan que algunos pre idiario , en vísperas de
morir, encanecen en una noche, y yo, á la
inversa, sentí en unos breves minuto que
mis cabenos se tornaban blondos.
¿ uién no viaja {1 trnvé del pai de lo
escaparates que son la uiz1, la Italia, el
Oriente de las calle céntrica ? ¿Quién no
ha tenido algo que aprender 6 algo que descubrir frente á los cri ta.le enorme. donde
la joyas centellean; relucen, nuevo , los
oros de lo rótulos; joyantean las seda ; e
más cándi&lt;la la albura de los encajes y de
Jo plumone ¡ decorosa y correcta la apariencia. de lo ver.enos alcohólicos¡ tentadora la. desnudez pagana de los barros y de los
bronces¡ ugestiva la cubierta de colore de
la ópera. nueva?

Yo me detuve en uno de ellos: había en
él libros recios, con punteras de cobre y lomo acorazado; diminuta Agendas con cantos dorados, breve libritos hechos como para 11.pun~r en ellos las i';Dpre i?nes fugaces
de una. virgen loca 6 el directono de un microcosmo de hadas; "Libros de Caja•, largos
y an~o to ; b~ock de p~pel para m!íqu.iria.;
sobres !í. una bicoca el mtlla.r; garrafa de tinta pa~ ennegrecer resmas de papel mini .
tro, y Junto .r1.a.quello símbolos del negocio,
de la contab1hdad adu ta, de Ja vida práctica, contrastaban como la coaturera. del brazo
de un Rey del petr6leo: las cajas con diminutos pliego de color con 6 sin · emblema·
los lacres al picado como las venturina por
átomos áureo ¡ los lápices de matices vivos·
el tintero de cri tal de roca; la -plegadera d~
marfil hecha para abrir sin dolor el claustro
de una bella prosa; el pi a.papeles iruulando 1.a.firos y goloondn monstruoso , y las
gomas de borrar de todas las forma y matices, que .tiE:Den la enmienda. del error y el
anepentim1ento. Todo ello se antojaba el
ar enal ob tétrico para. hacer más fácil y más
breve el alumbra.miento de la ideas; una
hoja de papel eb'1rneo, inmaculado, terso,

después, juzgando de lejos el golpe de vista
de us dibujos; en eguida, echándole vaho
y borrándolos, mientras yo, á un puso, en
1 quicio de piedra, d gn fado por eJ fr{msito cie los e colare , en cuolilla , sacando me&lt;lia lengua, aguzaba la punta de un pizarrín
de lo llamado de jab6n, ha -ta dejarla como la de un puñal, como la de una aguja.

***

¡c6mo incita á e cribir en él con letra clara
algo de tanto infdito como dentro llevamo
y que nunca pasa del periodo de protoplasma, ·in forma y sin vida!
Y he aquí que se alegran mis ojo : que
emica(da sobre o.na caja de broches y un
fra. co de mucílago, vi una pizarra. grande y
nueva; en el marco la boradaci6n para pa ar
el bramante que sujeta la e ponja, y arriba,
ese nombre popular entre lo muchacho, :
«Fábeu; eso nombre inolvidable que vimos
en los dobles decímetro , en los portaplumas, en los lápices de la escuela, y hoy realta e,ocando tiempos idos y leemos con
la triste y nostálgica lentitud con que deletreaba Chopín el nombre de Polonia.
El pergamino color de momia¡ el viejo papel de lo libro venerable ¡ el pliego orlado
por parduscas fimbrias en las carta.a añeja ;
]a página cabalistica, pautada y llovida de
notas: est.nmbres y pi tilo de flores negras;
la cuartilla cocinada de pri&amp;l pnra engafiar
la voracidad de la prensa; la hoja de á1bum
6 la hoja á pera lapizada 6 ennegrecida por
el carboncillo del dibujante, todo ello me
conmueve meno que esa lámina necrológica., fría y dura, donde lo que e escribe, presto e borra; porque viven el e pacio de un
capricho pueril lo barruntos de letra y los
simulacros de adiciones y re ta que en ella.
trazan las manos exterminadoras de lo niño.
Y recordé mi pizarra, digo, nue tra pi1..arra., ¡aquella pir.arra! y me parece ver á largarita inclinada sobre ella, bordando en campo de sable los arabe oo de oro de us rizos;

____..
....

Desde el primer día fuí u incondicional
admirador; no eran para menos aquel u
a.plom9 para afirmar que Jacob había dormido en el vientre de la ballena. oñando
con una e oaJera de serafines, y que acababa
de leerlo en un libro de su casa; aquel garbo
con que respondía que triángulo i 6 celes era
una linea tirada del centro á la circunferencia; u prurito de declararse la autora de todas las travesura que lo deruá perpetrábamo ¡ u carí1cter ind6mito para r i tir el
mandato dulce, severo, violento, tiránico,
brutal, á 1n po tre, de la. mae tra.
-¡ !áteme u ted, señorita, llame á la tropa, como &lt;lice; mándela diez mil recado á
mi papá; pero yo lo que digo lo ost-engo:
¡no me hinco! ¡no y no! y si usted me pega.,
la. acuso con el :i"Obiernol
Llam!í.banla aparte; atrave aba serena el
salón de e tudio ; d cíale la maestra alguna
palabras al oído ....

--Eso f, por la bt1Pll'I todo ...... ¿Me hinco en cru1.? Quítate, Rolcfrin, que

toy castigada; pero ya me dijo la señorita que i la
obedezco, me presta toda la tarde el trompo
que le quit6 á anuel añas hace dos meses.
in embargo, sabía s r delicada y exquisita; su manos1 como las de una encantadora, ptiinaban nue tro indómito cabellos
sin dolor; cort4lban nue tras uiias de fiera,
in efa i6n de angre; cuando habían udado
la maestra y us criadas in con eguir des-

hacer el nudo ciego ele nue tro calzoncito ,
ella no manclaha e lar quieto y no pinfar;
levantaba. la falda del rop6n y, ·resuelto el
problema ...... (

-Y por qu no re1.a tú, l\Iargot?
- ef\oritn, porque yo rezo de pu(, de ustede : yo no nece ito alrici6n, ni inflamarme, ni nada de e o que dice la n()vena¡ yo le•
pido ú Dios una herramienta de carp'ntería,
de juguete, y rezaré una oración que pida
cosa ai:í.
· ue tros lugar

que&lt;laban opuestos: ella

al pie de la r.ama una gran cama patrinrr-al
pintada de rojo con pa tore , y fruta y colcha rameada¡ bordaba en canevár, una tira
para cuelga: larga hilera ele ánade azule y
amarillos en fondo café, cópiá11dola de pringo mue tra, en tanto que yo y demás varones de la minoría, en illas bajas, repetía.roo eslúpidamPnte desde donde decía: ,rodeado por todas parte de agull,ll hasta: &lt;(Se
llama arcbi piélago.• La ma tra, puesto lo
anteojo~, en artaba chaquira; adormecía el
reloj cuyo péndulo era un niño de porc lana balancéandose en un columpio; ardía. crepitante en un ancho tazón clúne,co, una
maripo. a. frente á una Purísima, con más
joyas y bordado que 1:na sultan , y sin rumor de lizáha e lentamente, sin tanteos ni
extravíos, un pobre can, cuyo ojo ciegos y
cenicientos, parecían do canicas de ágata.
lnequívoca señal de que la criada había
vuelto de la compra y era la ora de recreo.
uando le di aquel bot6n de cristal rojo,
un hule de flecha y siete «reina » de chabacano, que fueron el precio en que tasó u amistad, no convertimos en in, eparables¡ en la
pareja ai lada, en los do dí colos de la escuela, ya. demasiado oerios para jugará tonterías como los .-pipis y gafia , el imbécil
«pan y que o», el estúpido« n liguel» y el
de precio.ble «yo tengo una cana t.a. llena de
flores.•
o le gustaba saltar la cuerda, porqu no
e la abían echar; no le hacía gracil\ poner
piedras en platitos para que hicieran veces
de comidita; pu to que le habían prohibido terminantemente jugar al piso y al buuo obliga.do, y le hacfan trampas en lo lances de canitns y se podían romper los vidrios
COll la peonza, me decía:
-Ven, Diego: deja á e os infelice ¡ tú y

yo vamo l1. jugará otra co a; pero tapa para
que no vean: el que pierda, e e cuenta.
Como la pizarra no tenía e ponjn ni eJla
traía pañuelo, e oupía su ells 0 ua blaucas
y borraba. con ella. la. suma. imposible de
quebrados.
Pintaba «ella el gato• y sacándose de la
boca el broche, pl urna de e cri bir, bot6n de
camisa clavo ú otro objeto que continuamente traía. dentro lo e con&lt;lía en las mano que, pue tas hacia a.trá primero, presentaba de pués cerrada.a para rifar la salida,
y en eso, como en todas las cosa , iempre
fué «manoll y iempre traz6 la diagonal del
triunfo en la pizarra.
Y ella contaba, contaba lo que bahía ofiado los suefio m e tupendo : ora e miraba c011 vertida en un carrete de hilo co11 el
cual jogaba el gato de su ca a; ora en un
arzobispo- el Arzobi po era para. ella el
súroum de la opulencia, de la jerarquía, del
poder-que decía misa en un altar y úbitamente se tomaban templo, gente , órgano,
pobre del atrio, todo en las ola del mnr, y
el celebrante reve tido con casulla deslumbradora quedaba solo en el arrecife; á veces
le hablaban toda cla e de anímale , desde la
pu!aa que se comeJa «erre.a» y pronuncia la
zetas como Jo e pafiolee, ha ta la. torluga,
mansa y meliflua, que tiene sonsonete como
la señorita ArtigM, nu tra mae tra.
.'o1íamo lmcer proyecto para lo futuro:
ella. e tudiaría para almirante, aunque le
gn taría también ser bailarina de circo, 6 levantar con lo diente , como la mujer Hércu le,, un caballo con jinete¡ otras vece optaba por hacerse monja en un convento donde yo fuera confesor, y al hablar del confesor, apodertibase de nosotros una ttece idnd
urgente de hacerno confidencias en voz baja, relatando pecados enormes, imaginario ,
pecado. horrible , P-omo por ejemplo: haberse reído en misa de doce de las barbas de
an Ant6n, ó levantado un falso testimonio
á. Ramoncito Aguilera, que tenía frenillo, y
por consiguieute, era incapaz de incerarse.
-Tú irías á la guerr11.?
-Pue yo también de vivandera y t(1 de
coronel; los do {\ caballo. Nunca he montado un caballo mAs que en lo volantines 6
en el barandal de la escalem de mi casa.· pero me gustaría un animal del tamaño el~ e •
ta pieza todo blnnco y con los ojos azule ,
. • l~ muy larga y mucha. e puma en la boca.
súbito e lanzaba déun bote en medio
del patio para. bracear, camcolen.r, patenr y
ta ca.r un freno imaginario, po esion:índose
de su papel equino !í. un grado tal, que nadie

podía ncercársele sin recibir un estornudo 6
una coz. Un mes má tarde nos gustaba ser
Jeone del de ierto africano, y á la emana
iguiente p rro~ de Terranova, metamorfosis
que fué evernmente prohibida cuando qui o
salvar á Toma.sito Arias: lo arrojó á una
-fuente para que nanfragara. y er ella el noble «Emperador» (perro de un tío suyo)
que lo sacara l1. flote.
-Pero qué, una nifia debe era í?-le decía. en tono persuasivo la. . efiora. Artigas.La niñas deben ser mode tas, recatadas,
juicio.a ; u juguet
on las mufiecrui, no
los trompo ; su ocupación e componer las
ahnohadillas, y no tirar papillotes con flechas
de lrnle. Ya e tá grande, Margot, para e os
retozos; ¡qué bonito que unasefiorita equiera ubir i lo árboles como cualquier mucha.cho, y en vez de cantar una alabanza {~ la
irgen, e entretenga en berrear toque militare l i sigues a í, erá de grande como la
sefi.ora que vende lo dulce : gorda, pesada,
con mano fría y ó. pera y anteojo ; con lunares de pelo, patillas y bigotes: é e e tu
porvenir, er una dofía. Bernarda. Por eso
traes las mano despellejadas, y re quebrajado el cuti de la cara, quemada la frente
por el ol. Aprende á Palmira Arag6n, ¡tau
blanc.'\, tan sedosa, tan aplicada.!
-Diego, dime la _..erdad; pero b sando la
efial de la Cruz: ¿me parezco á tlofia Bernarda? A f, de fr nte 6 de perfil¡ Hjnte c6mo
ando, ¿cojeo como ella? ¿, oy tan horrible y
tan antipática? ¿E verdad que e a mustia,
chi mo a de Palmira A.rag6n tiene la carne
m!í.s blanca •¡ue la mfa?
-T cHr , egún ..... .
-Ya saliste con el ~egún», ¿para qué eres
hombre sí no dice la c as cara{\ cara? Dímelo de u~a vez; dime que me parezco (tesa
h rrible vieja; dime que a u to á lo recién
nacidos¡ dime que Pal mira ..... .
Y por primera vez, durante el afio colar, vi gotear el llanto de aquellos ojos inefables y hermo o , poético y de un azul indefinible como las aguas mágicas y quietas
donde se empapan las violetas radioM de la
tarde.
La primera. tri tezn. hizo caer &lt;le u alma
aquella ruda corteza de bru queda.des varoniles; volvi6 e taciturna, vohi6 e femenina,
y se apoder6 de nosotros -porque yo no era
sino el pejo de su acciones,-primero, el
amor por lo. música: llegamos á silbar como
los pájaros¡ y de puée, por el dibujo. Como
éramo víctimas de per ecuciones injustas,
y todo el mundo, nuestro padres, nueJtros
hermanos, nue tros parientes político ; los
criados, la maestra, los condiscípulos, no

�EL 14UNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
la boca. de oreja á oreja¡ éste es el corpifio
de piquitos¡ éstas las enaguas con tiras de
terciopelo. ¿Lo quieres con botas 6 con zapatos bajos?
- Como quieras tú.
- Con zapatos bajos, porque ~on los nuevos: ¿me parezco?
-Sí, pero la verdad, ese ojo ..... .
-Tonto, es que estoy llorando porque estoy muy triste, Dieguito .... .. muy triste; pero no llores tú ..... . échate vaho en los ojo ,
animal, porque si te ven así dirán que te he
pegado.

Lo adi vinan u tecles: Lres me es despuGs la fuimos á visitar sus condi~cípulos,
muy en silencio, de puntillas, con los brazos crtw.adoi:, con los trajes nuevos; estaba
en su camita de bronC('1 vestida de blanco,
con muchas flores; y un velo cubríale la
cara, y su mamá, con el pañuelo mojado en
llanto, espantaba las moticas; parecía lapo• bre señora llorar oro, porque Ja luz de los
cirios cabñUeaba en sus lágrimati.
- Tanto como te quería , Dieguitol
Y convulEa me beeaba. frente, ojos y boca,
como mi. madre me besaba; entonces yo no
teníat1 otra misión que molestarnos para que
sabía lo que era la muerte, y en caEa., á esmuriéramos de consunci6n. porque nadie
condidas, miraba la pizarra¡ el horrible munos quena; ¡ay! como nos quitaban el papel
ñeco, por iute mágica del amor fofantil, del
bJanco, y Jos lápices y los vidrios con que les
amor niño cuya alas están salpicadas de
sacábamos pnnta; como ella no tenía pizarra
rocío; el horrible muñeco se le parecía, era
porque se la había.o escondido con el pretexella, con los ojos muy grandes y pensativos,
con la boca risueiia ...... !
to de que con ella había golpeado á Palmira:
í, se muri6. ¿Qué nifía angélica no se
-Ven, Diego, vamos ápinta.r árbolel.l, camuere
temprano? ¿Qué flor delicada dura
GUITO! ¡¡ADIO PARA. SIEMPREJI Y
sitas, hombres, ferrocnrriles con humo, camás que el espacio de una mañana? Talpamás
abajo
escrita.
de
mi
puño
y
peor
letra,
ballos y el retrato de 111. sefiora ArtigRl'l, ron
rece que lo arcano no quiere que falten en la
la rniRma horrible despedida: ¡ ADIOS HERsu sombrero torcido y una pluma rota. Vavida remembranzas dtilces y triste.'! á la par,
MA ITA MARGOT DE MI CORASO
mos á ver quién dibuja letras más bonitas...
y
tiene una .floresta. donde la Muerte, con
NO ME OLVIDES!
Cnando en la nochP, deRpués &lt;lel cuento
manos amarillas, cultiva sus melancólicas
Fueron nuestros padres á dar las gracias á
de {1Los tre príncipes» y de la oraci6n dicha
azucenas ..... .
la sefiora Artigas. os vistieron los mejores
á medio dormir, Vf!ncido por la fatij?ll del
Viejo soy y no be o esa pizarra, esi maltraje : ella iba con polvos y perfames; yo,
recreo E&gt;scolar (no del estudio) , cerraba los
trecha
pizarrn, J?01· no borrR.r un
o abpeinado con pomada¡ nos mandaron á jugar,
ojos, y mi eApíritn Re detenía ante la puerta
~nrdo: ¡como que es un símbolo de nfancia
juntos
fuimo_.¡
al
sitio
preferido.
&lt;le ébano de los sueños; en la obscuridad imirreparable! Y con qu é honda tern ra dele-Acuérdate lo que hemos jurado!
penetrable de esas tiniebla"', siempre se destreo todavía:
-Acuérdate
tú
también)
tac6, ora con alflR de nieve refulgente, ora
-A nadie Je ensefies la pizarra y nunca
,qADIOS, MI HERMA 11'A MARGOT!.11
nimbada de límpidos oro , siempre risuefia,
Ja regale , aunque te den miles de mjles de
fargot, la hermanita mfa. y era ella quien
caniClls, y millones de (lfeina.s» de chabacame llevaba &lt;le la mano á un país qnimérico
uos, y de aquí á Veracraz de hule para fley disparatado, donde las árbole!'I, lm:1 ca as,
chas, y todq el mundo de cnlcomanías. Te
la,, personas y laR hestiaR aRnmfon el aApPcvoy á pintar mi retrato como recuerdo: éi,te
to convencional de los dibujo de una pizaes el mech6n que tengo en Ja frente; aaí este
rra. ¿Por qué cuando la señora Artigas nos
ojo que meto sin querer; las narices, boludas;
dijo tristemente que ya nada tenía que enseñarnos, que á ella, á fargot, habrían de
bajarle un dedo al vestido y peinarla de alto,
y no de &lt;los trenzas, y á m{ vestirme con
chaleco de verdad, y no fingido en la blusa;
que no la olvidáramo. , que no qt1erfa mucho¡ que ella , la niñita traviesa en el Colegia de fas MonjaR, y yo, el incorregihle en
el Colegio para hombres nadn. mfü,, d ebíamos ser buenos, y obedie!'ltea y estudiosos¡ por qué bajamos los ojoR, se nos encendi6 el rostro, dimos la media vuelta y nos
refugiamos en opuesto rincones?
Aún recuerdo que á la hora ele recreo dijimos al unísono, ,con una precoz alegría:
-Los dos hemos llorado. ¿Verdad que
au,1que nos saquen del Colegio, siemprP,
siempie ~eguiremos en nuestro prop6sito de
estudia-r tú y yo para pint9res? Y hemos de
pintar tocla clase de nombre de tiendas, y
relojerías, herrerías ... .. .
Y convencidos de nuefitra desventura., seguimos llorando de un hilo; en la piedra del
quicio, con la pizarra en las rodillas y sobre
el boceto de un barco náufrago en una tempestad de rúbricas y eses, que eran las olas;
sobre aquel océano gris en fondo negro,
cayeron confundidas las gotas recias de nuestro dolor.
Soñé con ella toda. la noche, y toda la noche vi en las tinieblas aquella su última obra
de arte: con mayúsculas torcidas, entre admiracion~ CQlosales, escribi6: 11ADIOS DIE-

T

CO!ó?Tfi5 -Des¡m' de setenta y ci n co drn.s
OMI\ Dfi MfiXICO, PO,R d f
N:s ri eTennehlltl6n d ieron ¡m1ebns de
de ,sit!¡ o, ldudro,mmatcbl•'.t!? J~~l~~i:».: ejemplo, Cunuhtemoc,c..?!'1º Jefod• suprenn ,•u or n
~,
.
· tJm,¡ em.,.. nda e paz.
1
n.1 0 del im¡lerio azt ~
~ pcn;!,gllido cerco por 11110 delos ca pita.1 ·a. re!!lb .~~e:H: ~ !
El Mroe rechazó o.!, propoo1
• 0 u huir junÍAnum tc con el rey de '.l'lacópam.
nes d el Conquistador, c11yó en
recibió tendi~dol e lus bm~. en p ruch,t de respeto al a_''.j
(.lunuhtemoc fné ll eva.do 11n tc j tte • lle~¡I ron d o Vum.mas se 0.1:erc(J :l. él; puso su mano e n el pomo !'lor de:,graciAdo, y el h~ , cu~•os O O!:! se
ronuncr6 e, táS [~: . Mo.Iln tz! n; pu,,,, he hecho r 110.u w
ui1 ¡ que )levabu nl cmto ul C'onquistudor, Y P
,
r lucr?.a ,. preso unte t u. persoM ,. pOdcr, toinn

JIOdg, ai. ~ºfi!

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~um~lllll en d efcllSII de mJ

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pu~gi?d~~•:fi~o emperador azteca, 11 qule n los eonquistaw::~
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pocos
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la
toma
de }fé2llco el 1s de Agosto de ló21.
tesoro de su tmporlo, se consumo

luc¡,,&gt;o e.,te puñal

C..HURUBUSC.

00847)

-

V

DfiFt;NSf\ DC GHURlJllUSGO

en Pacllern,i IJ?r el cj~cit~ in\'11..SOr n or1_011~c•~ hl~ ~:;,,
llllS QIIU COIJl)'OllÍIUl Ju. .01vi~l60 del Nor te; hu,s.tro~l~!O~ \ gmto (hl
re del cncm1go rn111 bu ll ll~x i&lt;-o, se concc II mron ~ - o -

ENCIDA

1904,-5JV"lTORAL,- 1904.

[;:,= r~~~!,~:

en 'huru-

s. J oaquln, padre d~ ~ - s.
, . Bonlfocio. sta. E lenu, cmp.

b11Sco.
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¡ Ge , ..¡ n M,m uol RJneón , quien tenl n ~ sus ór.El colnYcntdo
oc,·aurp,¡.cll"" ºx~
denes dos bu.tll
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. enfll d~ 'tbit-rl lo, .Y r1Jgunn.s com¡ltlllias pcrreucclunte. (l. Otro!! Cl!Cr
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defensores rc:-ehuzaron Alos o.mi,~c.1U10@ re,~ . ll-, "'"• , ,11 1m ºble ,. !!l pun m ~o rindió.
nrmamenl&lt;&gt; v agotadas hlll munieiones, h\ re.si Lcnc1t/ e) nlúd~mto'tt tus ruinas del tl l8tó1 ml"o~
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ll, 011 ~
•
Rincón y Arniya y don Manuel Ed\ll\rdo de oroswa.,

s. M1lxhnlllnno, sru. Ro,m.
', Fabri(oionol ~. Fillberló,
s. Felipe Ben clo, ~. llenllo .
s. Ban olom~. ap., sta. Aurea.
S. Lu f~. rey d e Frnnwi.
• . Ueferln~(!b,, s. LC&lt;Wlgildo.
s. J ~ d e l.;IIJl\nUi S, ij, Ru!C1,

La:.1:°~111 B"e.~18

°

1

~

J Mi

• Lui,,, ob., s. Murlnno.

8, Be r n11rdo. d., . llmuol, p .

El S. (.\')r a:6,1 de Maria. Mol~és.
Le. degollo.clón del Dan lista.
ta. Rosa de Lima.

S. Ramón Nonnato.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

S

IENDO este número de «El Mundo Ilustrado,, por su forma espPcial y por Ja importancia de
los asuntos que contiene, uno de
los que, indudablemente, conservarán nuestros lectores. con más agrado, nos ha parecido oportuno publicar en estas páginas los
retratos'de los sefiores Arzobispos y Obispos
en cuyas manos está el gobierno de la Iglesia Católica en México.
El país se encuentra actualmente dividido
en siete Arzobispados que son: los de '1vféxico, Michoacán, Guadalajara, Antequera [Oaxaca], Linares [Ntievo Le6n], Durango y
Puebla. Este último, creado por el Papa
Pío X, qued6 establecido en diciembre de
1903, y al frente de él figura el Sr. Dr. D.
Ram6n !barra y González, quien, por espacio de más de un año, desempefió allí el
&lt;'.argo de Obispo.
Los demás Arzobispados, por el orden en
que antes los citamos, tienen como jefes á
¿os señores: Dr. D. Próspero María Alarcón,

Dr. D. Atenógenes Silva, Dr. D. José de J.
Ortiz, Dr. D. Eul ogio Gmow, Dr. D. Santiago de la Garza Zambrano y Dr. D. Santiago Zubiría, prelados todos que gozan de
grande1;3 simpatías entre los fieles.
En cuanto á los obispados, se cuentan en
la actualidad veintiuno, que son: Tulancingo, Veracruz, Chilapa, Cuernavaca, Querétaro, León, Zamora, Zacatecas. Colima, Tepic, Aguascalientes, Chiapas, Yucatán, Tabasco, Tehuantepec, las Mixtecas [Huajuápam de León], San Luis Potosí, 'famaulipas, Sonora, Sinaloa y Chihuahua. En el
grupo de retratos correspondiente á los sefiores Obispos, puede verse el nombre de cada prelado y el de la Diócesi que gobierna.
De poco tiempo á. esta parte ha habido en
el Episcopado Mexicano algunos movimientos de importancia: el Sr. Dr. D. Homobono Anaya, que era Obispo de Sinaloa, pas6
á serlo de Chilapa; Fray. José María de Jesús Portugal, que había desempeñado igual
cargo en Saltillo, pas6 á Aguascalientes-

Diócesi de nueva creación,-y para substituir eri Sonora al Illmo. D. Herculano López, fué designado el Dr. D. Ignacio Valdespinos, Canónigo de la Catedral de Durango.
En Sinaloa substituye al Sr. Anaya el !limo.
D. Francisco Uranga y Sáenz.
Debemos también anotar la creaci6n de
un nuevo Obispado: el de las 1\fixtecas, que
comprende parte de la Arquidiócesis de Antequera y que está encomendado al Sr. Dr. D.
Rafael Amador y Hernández, y la consagración de los señores: Dr. D. Carlos de Jesús·
Mejía, Dr. D. J. Amador Velasco y Dr. D.
Francisco Orozco y Jiménez, como obispos,
respectivamente, de Tehuantepec, Colima y
Chiapas.
La Diócesi de Zamora, cuyo Obispo ea el
Sr. Dr. D. José María Cázares y Martínez,
está gobernada actualmente, en virtud de
que este Prelado se encuentra desde hace
tiempo muy enfermo, por el Dr. D. José de
Jesús Fernández y Barragán, quien tiene el
carácter de Coadjutor con derecho á suc eFión.

f

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

El P erio&lt;:Ji5rno t\ o&lt;:I~roo
Cómo se hacen los Periódicos Diarios.
Detalles de las Oficinas y Talleres de la Casa Editorial de nuestro Direotor,- "El Imparcial,"
"El Mundo Diario" y "El Mundo Ilustrado."
UANDO, mañana á
mañana, la bulliciosa, turba de pilluelos se dispersa
en todas direcciones, atronando el
aire con sus voces
estridentes, chillonas, con gritos prolongados, en falsete, anunciandocc¡El
Imparcia.aaaa1!&gt;, y
dejando un reguero de hojas iro presas que la multitud
abre y recorre con
avidez; cuando este espectáculo se repite á las primeras luces
de cada amanecer, los que reciben, de manos

del papelero, el peri6dico que les informa de
todo lo nota ble ocurrido la víspera en todas
partes del mundo, sin duda que no piensan
en la suma de trabajo que representa esa frívola hoja impresa, destinada á vivir, como
las libélulas, unas cuantas horas.
Más de una vez, el curioso lector, mientras recorre con displicencia las columnas del
diario, habrá preguntádose con cierto interés:
c,¿cómo s~ hace (!El Imparcial»?
El periodismo en :léxico ha evolucionado
de una manera tan rápida, que todas las innovaciones introducidas en cada uno de los
afiejos procedimientos, permanecen desconocidas aún para muchas de las personas interiorizadas en asuntos de imprenta, 6 con casas editoras 6 con publicaciones diversas.
Antafio, el periodismo era, puede afirmarse, 6 bien una especie de sport á que se

dedicaban escritores políticos, 6 bien un
procedimiento más 6 menos directo para ob-'
tener uúa posición oficial; 6 era un entretenimiento, como acontecía con revistas literarias, algunas de ellas notabilísimas, que
dieron fama y renombre á varios escritores
mexicanos. Mas el periodismo, en aquellos
tiempos, no era un negocio ni una industria
independiente, sino subordinado á otros.
Generalmente el duefio de una imprenta hacía un peri6dico, para ocupar en tarea secundaria sus máquinas y obtener más provecho
de ellas.
Las antiguas redacciones de periódico eran
más bien clubs políticos 6 cent.ros literarios,
á veces círculos de conepiradores, en los que
se discutían con pasi6n los asuntos de lapolítica militante y donde encontraban amplia ·
acogida muchísimos desocupados. Allí se

L

El Grito de Dolores

T

Defensa de Chapultepec

A Rep1\blica ~clebra el 16 de ~t m~· el
nconteclmlento ml\s glorioso que re1nstra
sn historia: la re, olucibn one 11ca.udilled a
por el ilu stre Cura D. :Miguel Hld All!:O Y Costilla. e,,tall6 en Dolores en 1 10. HldnJgo, seguido de Allende. Aldnm n y una~ cort,, fuen,a d_e
gen te d&lt;,l pueblo. ,;alió él mismo ola para Snn llf1¡n.1cl el Grttnde: continuó su m orch 11, posando por
Atotonil ro, hasta elnrn. y de alll , al fren t_e ,Yf!. /le
u n ejército d e mM &lt;le 20,000 hombre~. ~e d m¡r,r, :l.
Guanaj uato, don,;le ft viv3,fu erzn tom6 el C11. tillo
de (}ron8di tll~, el día 28.
El Po'1ro de la Patria, vencedor en la b atalla del
/tf on te de Jo.~ Cn1cc y derrotado en l a &lt;le Calderón-ló._~ dos h echo d e annns mÚll notablei, á que
concu rrl 6 d uran te su eflmcrn vida deCaudillo,fu6 aprehend ido en Acatltá de Baján , en unión d e
Allen de,.Timén e,, Abu.sol oyotros pa tri otas, cl 21 de
ma:rzo de 1811. ,, con denadolimuert . scle]lfill(,-por
las armas en Chihuah ua el 80 d e julio del mismo
nDo.

o

Ri r.--7..i.::--TES las tropas iln•asorns norte-

americana~ en Chnrubusco-20 de Agosto
de 18'17- y en Molino del Rey-$ de ,;ep-tiemhre---el General ii'oott dlS].lu so n n
q ne decisivo sobre Chapnltepec, pam el
dta IS. La. d efensa del edillcio qued ó en comendada
r. losgeu ernl es D. NicoH\s Bravo y D. Mariano ~ronterile. c:¡_nien~ teninn bajo su man do POCO mr,s de
oeboci,¡n tos hombres; lneluso losalu mn osd&lt;&gt;I Colegio l)J.ilitar. El ataque fné terrible: el ed ificio. qne
babia suMdo o,,I die ltllterior un bombardeo contin uo. :fué tomado por e.sal to, r w uchoo de sus beroleos d efensor es result.nron m uer tos. Entre el los
se contaron el tenienie Juan de la Burera y los
cadetes Juan E!.'('n tia, Fem !IIldO Montes d~ Oca,
Francisco Má.rqu ez, Agustl n Mo1gar y Vi cen te
Sm\rez: los bé rocs-nii\os qne srrpicrtJn S11crlflcarse
glori088lllente por la Patri a. :m enemjgo hizo nnmerosos prisioneros, ent re éstos nl General Bravo,
,, ooupó ln cnpitál &lt;'I dial'\. E l pueblo . i ndJgnlldo, protestó contra la ocupación a tacando á. los
invasores en las calles de la ciudad.

"'ta-

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1 904.- 51\.NT OJ:U'L.-l 904.
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1 Nuestr a Señora d e los Rem edi os.

z San F..steban ltey Confesor.
3 San A risb•o Obi.spo ::',fá.T tir.

4 Nues!Ta Señ.om de la Colll!Olflcl6n_

ó San Loren zo Justinlano.

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;FACHADA HACIA LA

21)

CALLE DE LAS DAMAS.

FACHA.DA HACIA. LA CAL LE DEL P UENTE QUEBRADO.

16
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22

L
JIJ

&amp;lo D oncinno Obispo.
Santa Regi n n Virgen.
Lo; NatiddMl de Mnrla Santlslma .
San Ped ro Ct;wer Confesor.
an Nicolás de Tolentin o.
El Dul ce "ombre de c\Inrla.
San l\foccdonio lllártir .
Sun Amad o Obispo C-oo fesor.
r_.,. Ex alteeión d e In nn m Cruz.
Slln Nkomédcs P resl&gt;itcro Má rt:Jr.
Snn Cornelio Pn-pn.
an Pedro de Axbu~~an ,Too(' &lt;le Cupertino Conf.
San Gena ro, St&gt;t. Pom posa.
San Agap1to Popa.
santos Joná.s ProL y Efl¡ren in Vir .
Santo 'I'om~s d e Villanue,n.
San T,i ao Papn.
Nuestro Scjl()r\\ &lt;l e la ~{crceil.
a a tn M11 r!a d e Ce.vellón \ rugen.
San Cipriano Már ti r.
Santos Cosme y Dunlián h ermano .
S,m Wcnccslao DuqueM"ilrtit.
So.nta Gud elia Virgen.
San J er(¡nimo Pi:esbirero.

�EL MUNDO llUSTRADO
EL MUNDO llUSTRADO
para ello tomaremos como tipo el que nos
es más conocido: «El Imparcial».
&lt;rEl Imparcial» ocupa un edificio propio,
que abarca las casas números 3 y 4 de }a segunna calle de las Damas, y 3 y 4 de la del
Puente Quebrado.
La fachada principal, que mira á la calle
de las Damas, consta de cuatro pisos de cantera, de estilo Renacimiento, con un coronamiento en el cual se encuentra una hermosa
terraza, desde donde se abarca todo el Valle
de México y se disfruta de una hermosa
perspectiva. La altura total de esta fachada
es dP 23 metros, lo cual la coloc,a entre los
edificios privados de mayor altura en esta
capital.
La otra fachada es de tres pisos de ladrillo, sobre los cuales se alzan las paredes de
cristales del taller de fotograbado.
Todo el edilicio, ( que fué proyectado y
construí do por el reputado arquitecto D. An tonio Ri vas Mercado) e~tá ocupado, excepto
en tresdepa.rtamentos,exclusivamenteconlos
talleres, oficinas y demás dependencias indispensables para los periódicos tcEl Imparcial»,
,cEIMundon y ,cEl Mundo Ilustrado,&gt;, que se
publican en esta casa.
Para seguir algún orden en la descripción
lijera que nos proponemos hacer, comenzaremos por la Administración.

gran sal6n de recepción del Director, la sala de trabajo del Director
y su secretario, y la biblioteca:
Contigua. á la Direcci6n, se encuentra la sala de redactores, que
tiene acceso por un patio de cristales, al que se penetra pasando por
la conserjería.
La sala de redactores es una galería en la que ampliamente caben )
diez y seis escritorios para otros tantos rep6rters y redactores. En el
grabado que publicamos s6lo se ve una parte de esta sala.
En este departamento, como en la mayoría de los que vamos á
describir, puede decirse que el trabajo no cesa nunca, pues á poco
tiempo de haber terminado Jas labores para el periódico de la mañana, que concluyen á la madrugada, comienzan las del periódico de
la tarde.

DESPACHO DEL DIRE •.rOR.

charlaba, se fumaba, se hacía esprit se improvisaban epigramas, y entre charl~ y charla y burla burlando, se escribían los artfoul&lt;;i!, _se corregían pruebas y se dirigía el pe·
r1od1co.
,
Esos tiempos románticos nan pit!Oado para
no vo!ver, por lo menos en la capital de la
República y en las principales pohlaciones
del país; apenas si en provincia quedan algunos peri6dicos hechos así, como un hermoso pasatiempo, por «amateuri;» del periodismo-especie que abunda en todos los rincones del mundo.
A~o~~ México, al igual que t?dos los países c1viltza.dos, cuenta con una mdustria periodística, más 6 menos robusta, pero con
vida propia. Tiene periódicos que constituY:en _por sí mis~os empresas solventes; periodistas profes1onales, es decir, que viven
del periodismo y trabajan exclusivamente
para él, y talleres con maquinaria propia,
hecha expresamente para la factura de los
periódico$ y que s6lo en ellos podría tener
· aplicación.
Por esta raz6n nos ha venido la idea de escribir nn artículo en el que se describa, aun
que sea de una manera breve y concisa lo
que es el peri6dico moderno en Méxicd, y

.CRÓNICA. NEGRA..- RE)?ÓRTER TO.MANDO UNA. NOTA.

Los redactores de antaño eran&gt; por lo común, personas que se preciaban de manejar el idioma con toda corrección, que meditaban durante mucho tiempo sus artículos; que pasaban horas y horas sentados frente á su mesa de trabajo, siempre desordenada, llena de papeles, con sendos manchoues de tinta, y en la que se veía un tintero
desbordante, una pluma, las consabidas tijeras y el tarro del engntdo.
DEPARTAMENTO DE FORMACIÓN DE DIARIOS.

1

1

importa que una concordancia resulte ar''revés de COlIJO lo mandan
los cánones, ni que en toda una columna no aparezca. un solo sip;no
ortográfico, ni que la literatura resulte m~ullada á fuerza de porrazos; él ha llenado cuartillas de papel; ha referido con todos suA detalles el crimen más emocionante, sin omitir cómo estaba el difunto
cuando la policía llegó, y qué dijo el asesino al hundir el pufi.al en el
pecho de la víctima; 6 bien, ha dado la lista completa de la concurrencia. al «matrimonio elegante», en que ofició el sefior Arzobispo,
y ha descrito minuciosamente hasta el más diminuto bordado del
traje que luciera la desposada; 6 bien ha podido, tras una persecu-

DEP A'.RTAMENTQ DE ADMINISTRACIÓN

/\dministraG1ón
A esta oficina tiene acceso el público, y por
esta raz6n se e:icuentra en la planta baja,
con vista á 1a calle á través de grandes ventanas con cristales, á guisa de aparadores.
En esta oficina se encuentran la Caja, el
Departamento de Subscriptores y Agentes foTáneos, el de Anuncios, y en un espacioso sa•
lóti que forma ángulo, el Archivo.
El personal que atiende estos departamentos, consta normalmente de ocho ó nueve
empleados. Parecería, y con razón, que este
personal habría de ser insuficienté para aten·
~er todos esos servicios, pues sólo el de anu ncios, por ejemplo, necesitaría mns de seis
dependientes. Pero es necesario advertir que
el departamento de subscriptores y agentes
sólo comprende los foráneos pues los de la
ciudad dependen de otro departam11nto, y
en cuanto á los anunciant~s. la inmensa roa·
yoría de ellos Sf' entienden directamente con
l~ agencia de los Sres. B. y G. Gretschel, que
tiene un personal numeroso de empleados.

DireGGión

u RedaGGión

En el piso inmediato, en las piezas que
corresponden á la Administraci6n se encuen·
tra el sal6n de recibir de los red~tores un
SALA DE REDACTORES Y REPÓRTERS.

'

DEPAR'l'AMENT0°:DE LINO',l'IPOS1

Quien, habituado á ese ti_po de escritor. concurra á una de las redacciones modernas, creer~ que concurre á la oficina de un bauco ó
de uha casa comercial. Eh las horas de mayor actividad, se oye el
ruido breve y duro, como el de una p;raniza&lt;la, de las máquinas de escribir, en las que el infatigable repórter adereza suA noticias.
El repórter, tipo desconocido en México, .hasta hace poco tiempo
aclimatado aquí y hecho á las exigencias del medio, es un personn.je
que causa horror álos veteranos de la pretlsii. Incorrecto en AU estilo
hasta el punto de que ha creado un lenguaje especialísimo formado
de no más de veinte palabras, agota s:n ingtmio para reunir el mayor
número de detalles que impresionen al público.
ESTEREOTIPIA. -SACANDO UN FLAN.
Vedle a11í en don.de el grupo de curiosos que se arremolinan en
plena ca.Ue, denuncia el suceso digño de ser relatado al día siguiente. Empuña el lápiz, alista el carnet y abriéndose paso T&gt;Or enke ,ü ción de todo el día y á través de toda la ciudad, arrancar una en, gentío, interroga á éste, examina á agué~ sin importarle un bledo trevista del Plicopetado personaje que por el momento atrae laR mi\que se le tenga por intruso y que sus repetidas preguntas le hagan radas del público.
~asar por impertinente.
¡El estilo ...... la gramática! ¡Qné le importan á él, como al público
- Repleto el carnet, vuela á la Redacción para llep;ar antes que nin- á quien sirve! Sus noticias, amaneradas, plagadas de barbarismos,
Juno otro, con aire triunfante por haber atrapado la nota sensacional cacofónicas y desordenadas, serán al día siguiente devora.das por el
del día.
público con más interés que las estancias de un poeta excelso. Un re1\·allí, frente al«tipewriteri,, sus dedos hacen una .fuga vertiginosa, p6rter á quien censura.han en una ocnsi6n su torpeza para escribir
trazando lineas-y más lineas, l'ápidamente. sin dete;nerse á marcar pun- respondía., en un rasgo de c&lt;esprib, no raro en estos personajes: (1¡ Quiá'
to ni coma¡ sin rebuscar un término y sin consultar para nada el yo soy el escritor más leído en México ti&gt;. ....• Y escribía diariament~
dicciooario-el inseparable de los escritores de otra época. Nada le la -(cCróni~ Negra» de «El Imparcial».

�EL MUNDO llUSTRADO
El repórter bru ca distraer al público, impresionarle; u tnlento
consiste en hallar el
punto c!e vi. ta inter ante de cuanto Ye ú
oye relat1tr.. .... .
o es po ihle. el'l'ir
al mismo tiempo dti
informante oportuno
y minucio o, y de lit-1
enamorad(l de las musaR ..... .
¡Los cronicone han
muerto!
Y luego, a1H mi mo, en la Red&amp;cci6n,
está un perFonaje que
también desempi,iía.
imp0rtante papel, y
que no tiene má h\rea que ]a de reví ar,
hoja por hoja, lo escrito por todo lo rep6rter ; purgarle de los
errores má burdo ;
de la falta menos
di imulable . Es algo
como el modi to de
un teatro, que da la
última mirada y ]a úl tima mano á lo vestiFONDIENDO o A i&gt;LA 'CHA "E TER~:;oTfl'r A,
doR de los per onajes,
nnte de quefranqueen
]o bastidores y aparezcan ante el público. Y también suel acontecerleR como al modi to de teatro, que no puede, por mlis que haga
impedir que artiFtas de pé imo gusto se pre enta en la e cena ve tidos de manera infernal.

EL MUNDO ILUSTRADO

ACANOO

NA P LANCHA E TEREOTÍPI ',\.

ne seis de estas máquina , que trabajan casi sin interrupción y hacen
el trahajo que, /\. mano, harían mli de e. enta. operario .
La máquina es tan fácilmente man jable que, como e ve en el grabado, hay eñoritas que pueden hacer la tarea tan rápidamente como
lo hombre y durante la mi mas hora que ello~.

La FormaGión de los Diarios
Inmediato se encuentra el departamento ]lmnado de «Formación
&lt;le lo. dinrioSJ1, en el cual , uha vez terminado en e1 de linotipos el trabajo tipográfico de todo el matf,rial que ha de figurar en el peri6dico
se le dispone en unos marcos de hierro, por orden de páginas y co~
lumna .

Los Llnotioos
falque bien, la noticia han quedado presentahles, y entonces
pasan á un departamento que n «E:l Imparcial », cuyo edificio fué
con truído ad boc, se encuéotra enteramente 6. mano del Jefe de redactores: el de linotipo~.
aquí es tiempo de hablar d esta m{1quina, introducida al país
hnce unos cua.tro 6 cinco año. , más moderna aún que el repórter-y
m!t notable, á fe .
Figurao un opa.rato provi to de su motor y de su hornilla, ante el
cual se sienta c6modamente, en 11ill{m giratorio l obrero, teniendo
al alcance de u mano un teclado, má corto que el de un piano, poco más extenso que el de una mflquina de e. cribir, en el CU!ll oprime
]as teclas correspondientes á la letras del e crito que tiene frente á
los ojo , y no . e preocupa ya ino de moverá cnda línea una palanca, alimentar convenientemente la hornilla, de tiempo t-n tiempo, y
llamar también, de cunndo en cuando, al mozo que saca las pruebas.
La máqu ina se encarga de lo demá Jel trabaj . El antiguo tipógrafo tenía qu pn~arse la virlii de pie frente á la caja, dividida en
tantos compartim ientos como letrag se u an, de los cuales tenía que
tomar letr11. por letra y acomodarlas en un pequeño instrumento en
qu e la a.lineaba. E. te trabajo era. sumamente dilatado, inc6modo,
peno o..... . y mal retribuido. n obrero difícilmente ganaba un peso y medio aJ día, y para ello necesitaba pa ru- once ó doce horas
frente á Ja caja, manejando la letra11, cuyo plomo llegaba á veces á causarle graves
dolencia .
El Ii noti pose encarga ahora de juntar In
letraP, :\linearlrua, ajustarlas, de,·ol verlaP á
us lugares, y en vez
de gyu¡,o de letras
suelta , entrega automáticamente al operario grupo de lfueas
compactas, mlÍs fácilmente manejabJCE, y
clara , como que son
iempre nueva . Y el
obrero puede obtener
en la máquina un n1ario tre.'! veces mnyor,
con meno trabajo y
meno mole tia .
¿No e. é. ta un&amp; mnra villa del automati ino?
El departamento de
linotipos de nEI Impa.rcial», que es el más
amplio de cuantos
PL.U ' OElA ESTEREOTÍPIC A y FLA E .
exi ten en féxico, tie?

A CABADO DE LA , PLA

CITAS ESTEREOTiPI A .

En la formaci 6n del peri6dico, que es una de la labores má interesante!.", intervi~e~ el ec;~tario ~e la Redacci6n, que, con las pruebas en la mano, md1ca el sitio prec1 o en que el regente ó ea el jefe
del departamento, ha de ir colocando ca.da uno de Jo ~rtícu1os del
peri6dic~. Esta ~peraci6o d be ser h~cha. muy rápidamente, porque
el preo 1 ta-:e1 ttr~o de Jaca l!'-e::o~e con urgencia que f\ determinada hora, m un mrnuto mlis m un minuto menos e t~ lista. u prensa para comenzar la impresión.
'
En e e brevísimv tiempo, hay que reviear una por una todas ,as

llialrnatlán y la Carbonera.

P

1904.- $1\NTORA L.-1 ? 04
. n n cm i,do hl!qio l"onl.
• ,m Loodt~rlo OLl"J)&lt;),

RI ' lONJ-:JtO en el an tiguo convento ele la C'ompllflla. en P11l'hl11. ~I
·r.Gntl Don Porfirio Dlat. log-r(• ,·adl • el '.!IJ d • •ptl&lt;:mbr · de l &gt;M
l)urlnmlu In viKllnnda. d~ 10&lt;! ccnt ln c l!lll; muchó HOlo. rumbo li C'n•
vt1l11: se 11nl6 lf u n g r11 p0 dt• Clltorcc rcpu bllCllil , y dt'l'pu~. d e !'(ir•

j,!"-'nd;•r r d

t111

·a n Gc•rardo Abad.

frnn clseo de .!si
.' n .\ tllano.
Ñl1l Jlruno &lt;'onfCt&lt;Or.
• llll . lan...... f Rp,,.
.,,n 1,1 fJrh:ld a.

.'1111

rtn11r la g1111rnlcl&lt;,n de Te hui rungo, derrotó &lt;:n Piex•

con r1111ren t.i hombre., A 11n l'&gt;-euad r&lt;m enemlr¡o.

• f:J 1~ de Octnbre b!ttl611.I Jefe n.•11cl'1onitrlo n
&gt;. alcanxa ndn una ,·lctorill cnm¡,kia. F.I Ge n ero! 1)1az 1lhi¡rlo A lm Mlxt0;-l"II, y t\ la Cc.oo;lli h ku,
rlo nde Jenui tll nu ,,..,, rucr,..is y r x-Qglt, c leu1e nlM d t' g111&gt;rr11. ). Pl' N'll: Uhlo
en IX'Mlnn "'¡x&gt;r Le· tl'(&gt;J&gt;U lrnpt,rlule,,. "'' tornó t\ •U vez t•n lufati,c11IM r~•rll&lt;ll'lt1lclor rle ~ti cunn&lt;lo tuvo 1•n cln:un,t.1mrltlll ti~ rlo. F.I S di, Octuhn,

~ Olo nI,lo.
• a n f mnl'I• -o de Bor!n,
n LuL, .Bl'ltnlu.

, n M11:,tl rn llluno.
811 n l';lun Nlo fü•y.
san c·111L-tto 1'11¡,a.
Sa ntn Ten.,.., ti~ -lc,,1\s •
~an t1on.-ntino bls11().

d o 1¡,¡¡¡1 ¡,rc,en tb ncrlú n e n M!uh n atM.n, ti una fu erte brlgad n d é l11R fr1,t
arm,111 qllll ma11dob11 t"I lcfc b:n¡,cr lnfüt n Oro no1.. t:I General D)111,I\ lncat..,.
za d • 7úll ldad, , In dt-rroth compl 1am,•ntc ,. man-h6_ t'n m1dR "&lt;thre 011·
. 1\l'll. p l111.tt :\ tl(m dc Sl· hublll dlrif(ltlo ll&lt;tlll'l jefe l"'-m mcorpomrs(.' ni IITUI!·
, o d e SWI tropa•.
,

, llll!U Ed11 ,1igi , •

•••

. un l,nr e~ i,;,•11 ngl'll• 111 ,
.,m l' !&lt;ho •I• • .\ l&lt;-4111.. 111.

~un t·,·lit-io111u ,rnrnr

f_&lt;tnhlcci6 &lt;h. t' uwgo 1•1 l'ltlo: tuvo ronnt·lmil'n lo el 16, 1IP ,¡o,• 11n11 l'o1111nru1 d~ J,;;otl h 11mbr ª, cnlre su. tri 111:01&lt;, h 1l11gnl'O.'I y ¡,oh1co, . ~e ,ll rlgfo 1•n
11 unllo d1• Oronor., r &gt;&lt;1 11 11111• «!st~ , 1• dl &lt;•rtt c u •ntn del mr, ,·lmil•m o 1¡111 l \.i1 A

,•)t~•u lnr. 'Ullú -nn ,,,. ::-opo. al rncuento d,•l l'n1:rnl~. 1::1 J.~I\ m1~ Indio ·
n,·l•Ulron lo,dfl'&lt; colnmm" ..omnirin• e n l11k lomu~ 1h Is r ,1rbom,ra,) tm 1111
· rt•Ohll~h no com h11 te. 11&gt;!! lm ¡x, riot lí~ tu ~ f u eron ,l ~rrorn d os, q111~l11ndo e n POd••r
(l ('I n nwdor •ua tTo 1•11i\011 t . .,.¡,..,1.,ntú,;,•11 ru bmn, Y~ p rfslmu:ro,. La eo•
hunnll hnperlall•tn 111,·n 11,l mu~rt
El (,&lt;'lll'nt.l {llaz. ,it.,pu(• de
b rlllun te 11c1·1t\a. que con~tltnyc n no 11 •
l0t- hl'&lt;'b• , má gl&lt;,rff'&gt;M. ilt- ,u vldi&lt; mlliUlr, ,·oh·!(, 4 huun-c fn.•nte 1\ ll1L-Utu
--f'oln qu, ..Omn oi hul,km llhltldo i'll ilcAA JHlrfd(m;-rt•dobl(, t•I R!'&lt;·d lo, y pur
n n , (WUJ~I lll p lo,iu ~1 31. 11 j11bf1U1do ,•on lo., ~ltill.d !ldl uno !'tlJlllult1cJt,o muy
honru,,.a ¡&gt;l\ra Ja, ar11111• re¡,11h1iranw-.
E., ta, h amfla, 1M {, ·m•rol 11h11. he:n &gt;ido ephmilliln. &lt;'OD n- rdadcrv
~n tu,10.&lt;ino, por los t6r ll t0&lt;1 más notnlile~ del mundo 1:111c ro .

~1111 Hllo rin n .\ bnd,

·un t,1 EJn,1(11 \"l.rgen \I Artir.
. u I' ,dru l'u,· 'lll\l Oh.
. d.ll ltníu,•l .\ Nsln¡;~I.
. n Oubi no.

RoTATIV A CHlCA,-CAP AOIDAD:

16,000 ~lPLARE

POR HORA.

2'I

i-a n t:rnrl.,1,i l 'nJ,n.
,;,in Fr11m1•1tf'ln.
• 111 J ud tL• •rn,1,.., .\ p(..101.

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."ttlt Sun1-o Ol,t-y•&gt; ~11\rtlr.
Snn \ l!nn,n ltod r i¡:-ut•~
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27

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11
L

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

nas modernas se han suprimido las cintas, sujetas á romp~rse 6 s~tar de su osici6n normal, y el mecanismo doblad~r cons1Ste en cilindros hJecos, sobre los cuales se apoyan las cuchillas para cortar el
a el
barras sobre las cuales se efectúa el doblez.
p 0 ~ fu.Ueres de &lt;(El Imparciah y ccEl Mund~&gt;i tie~en dos prens~s r@•
tativas de corta capacidad, pues ci..da una no 1mpnn;e más q:ne diez {
seis mil ejemplares por hora; pero tienen otra prensa mayor, úmca en {"'
Re ública, y sin duda la más moderna que ~e ha con.~truído p~ra .ª
A!érica latina. Esta prensa tiene una capacidad má:iuma p~ra 1II;PTI·
mir noventa y seis mil ejemplares por hora; consta de cuatro_p1so&lt;l' o sea
una equivalencia de ocho prensas chicas de las más perfe?ciona as; su
doblador automático es el más moderno que se conoce: T!ene, ad!más,
mecanismo para imprimir al mismo tiempo tres dlstrntos co ores,
a.demás del negro.
d 1 d
Las Prensas Rotativas
Esta prensa cuyo conjunto se ve en un grabado, y uno e os eDe alli pasa la plancha á talles en el ot:o, tiene 3.70 metroR de altura por 7.12 de largo Y dos
los cilindros de la prensa rotativa sobre los cuales se
ajusta' perfectamente, gracias á su forma. curva. Como se sabe, la-s prensas rotativas se distinguen de las
µlanal'I antiguas en q~e la
i m presi6n se hace al m.1smo
tiempo por los dos lados del
papel. Para esto, 1~ s:iip~rficie que ha de impr1m1r tiene que ser cilíndrica y hacer
la impre~i6n apoyándose soELEOTROTIPÍA. -PRENSA moRA ULIOA.
bre otro cilindro. .
.
La prensa rotativa, á pr~mera vista da ]a irnpresi6n de una serie de laminadores, 6 sea de _cilindros col'ocados uno enfrente de otro, y de los cuales ald una tira.
lar a de papel. Su mecanismo, en pocas palabras,. puede escornpone! e en tres partes: el de i171p~esi6n, 6 sean lo_s c1.]md~os en_.9-u_e s~
fijan las planchas para impr1m1r, y los que rec1b~n la 1m_Pres1on, tn
tre m10s y otros pasa la tira de papel. El mecamsmo entmtador, orve. las letras, las :figuras, los
detalles que la matriz de cartón copi6 de la forma del periódico.
Queda ya solau1ente recortar la plancha eh otra
máquina, llamada ras1;1radora pu1irla y regulanzarla,
«r~tocarlan, podría decirse,
á fuerza de cincel eh un caballete curvo para deja-rla
ya lista.

i,

TALLER DE GRABADOS. -RETOQUE.

y medio de ancho ocupa ella sola uno de los dep~rtamentos de 13: casa con su motor ~léctrico especial. Para dar una idea de la rapidez
dei trabajo en esta máquina, di~emo~ que, puesta á toda velocidad:
puede consumir en cerca de diez mm u tos ?ºs ro11os d~ papel _de an
chura igual al doble del largo de «El Imparcial», y de crnco kilómetros de longitud cada. uno.
Los ejemplares que produce salen doblados en la forma en que los
papeleros los llevan consigo, cont~~os uno po~ uno, y, ap~rtado~ en
montones de á cien. F,n las edic10nes de se1s, ocho o mas págmas,
los ejemplares salen, además, pegados.

GRA.N ROTATrVA.-OAPACIDAU MÁXIMA: 96,000 EJEMPLARES POR IIORA.

pruebas, ya purgadas hasta donde es posible
de errores de imprenta, por el corrector; clasificar los artículos por su importancia, designarles sitio, consultar puntos difíciles al
Director, y disponer en orden cada una de
las secciones de que consta el periódico.

La Estereotioía
A partir de este momento, puede decirse
que la factura del periódico entra en la fase
puramente mecánica ( si acaso es posible que

UN DETALLE DE LA GRAN ROTATIVA.

sólo la mecánica intervenga en estas operaciones ¿no es necesaria también la habHidad
personal del operario?).
Estas operaciones constituyen también una
novedad en México y procuraremos describirlas lo más rápidamente posible en atención al espacio de que disponemo;.
La estereotipfa comprende tres operaciones radicalmente distintas. La primera consiste en aplicar sobre la superficie de la ,cformai, varia hojas de papel especiaJ, mojado
y preparado de cierta mañera, y someter el
todo á una presión nniforme, para que el
papel se amolde perfectamente á la superficie donde están las letras de plomo, Jop grabados, etc., y sobre ellos se imprima en hueco, fielmente, cada uno de los detalles que
· de pués han de salir impresos en el pape1.
Para esta operación, los talleres de «El Imparcial» y ccEl M:undoii, cuentan con una máquina única en México, que se ve en uno de
los grabados adjuntos, y en la cual, mediante ~n esfuerzo muy poco considerable, el operario somete la forma á una presión de muchos kilos y perfectamente uniforme.
En seguida viene la segunda operaci6n
que consiste en @ecar las hoj!;LR de papel y~
amoldado á la superficie de la forma, en' una
especie de tórculo, sobre una mesa de hierl o
de plancha hueca. y por cuyo interior circula
vapor sobrecalentado y {i. una presión de sesenta á ochenta libras.
Alguno minutos bastan para que las hojas de papel sequen y formen una hoja de
cartón immamente compacto, en el cual se
ven, enhueco, claramente marcados todos los
detalles que han de imprimirse después. Esta hoja se llama «flani, y sirve panda tercera
operación fundamental de la estereotipia.
Consiste en c0locar la matriz, ó flan en una
caja cuadrangular, ' formada por dos ~uperficies curvas ~ue se acercan ó se alejan por un
gozne y se cierran por un pasador. Colocada

allí la matriz, se vierte en el hueco de la caja, cierta cantitad de metal fundido y después se enfría por medio de una corriente
continua de agua á la temperatura aro bien te.
A los pocos momentos, el metal se ha solificado de nuevo. Se abre la caja y se extrae
de ella una plancha de metal, curva, de la
que se separa fácilmente, mediante una capa protectora de talco, la matriz de cartón
que ha servido de molde. Sobre la superficie
c6ncava de la plancha de metal, se. jiUeden
entonces ver fielmente reproducidas en relie-

ElcGtrotioía
La impresión á. colores en la prensa grande, la. de fotograbados ~n
«medio tono)i, requieren operaciones especiales y, por lo tanto1 la ex1s•
tencia de talleres anexos, que se encuentran en «El Imparc~ali•. Debemos advertir que en este punto y guardando las proporciones debidas, los talleres de este periódido cuentan ,con todo lo que puede
existir en el periódico más grande del mundo, y son superiores á los
de muchos peri6dicos de ciudades de segundo orden en los Estados
Unidos.
· í
·
Entre los talleres anexos, se cuentan los de electrotil? a, q~e tieSALÓN DE DIBUJO.
nen por objeto producir planchas, _no ya de metal fundido,_ ~mo por
medio de la galvanoplastia, con obJeto de a.lcanza_r una pre~1SJÓll mumado de una serie de cilindros de varias dim_ensiones, qu_e tienen por cho mayor en los detalles. -Para esto se usan vanas máqumas: una
objeto recoger la tinta de la fuente, 6 sea la ca)a que le enc1erra, Y lue- de presión hidráulica- única también en México-que puede produgo ext-enderla en una capa perfectamente untforrne y tenue, para en- cir una presión de
tintar después las planchas que dan la irnp;~si6n. La tercera parte 250toneladas, y que
del gran mecanismo es el doblado aut~matico. En unas prensas se sirve para sacar lo
hace por medio de cintas que llevan la trr?- de papel, cuchillas que l_a moldes en cera, del
cortan y otras cintas que la doblan en vanos dobleces. En Jas máq lll- grabado que ha de
imprimirse. De allí
pasa el molde á los
bafios de cobre, alimentados por una
batería podel'Osa, y
en seguida á. máquinas que tienen
por objeto recoita.r,
pulir, retocar, etc.,
las planchas de cobre.

Dibuio y Grabado

TALLER DE GRABADOS.-CÁMARAS FOTOGRÁFICAS.

UNiDEPARTAMENTO DE LA ELECTROTIPÍA.

El taller de dibujo, que está. representado en uno de
nuestros grabados,
ocupa en el pii:o
más alto del edificio un salón espacios o, el mejor
alumbrado de la casa, en el cual pue-

HACIENDO UN.GRABADO CON LUZ ELÉCTRICA.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUST.RAllO
«router». Llaroáse así una máquina curiosa,
en la cual se recortan los grabados y se les
ahondan los huecos extensos, que el ácido
tardaría mucho en ahondar. Esta máquina
consiste principalmente en un.a. especie de
broca mon tada en una rueda giratoria que,
mecliante banda s de comunicación, puede
girará razón de más de sesenta revoluciones
por segundo y, debido á esto, gasta rápidamente el sitio en que se apoya la punta del
punzón.
En el mismo local hay máquinas espEciales para cortar bancos de plomo en los cuales se fijan los grabados para los diarios.

"El Mundo Ilustrado"

DEPARTAMENTO DE GRABADO. - EL BA~O.

den trabajar c6modamente treinta dibujantes. Anexo hay un vestuario, rara que los modelos de que 1:1e copian los dibujos sean de lo
más apropiado posible.
El taller de grabado es otro de
los orgullos de la casa, pues por
su local, por su dotación de aparatos, instrumentos, personal, etc.
puede compararse con el de cualquier peri6dico del mundo.
El departamento de grabado
consta de varias partes: el salón
donde se toman las negativas, espacioso, alumbrado convenientemente, con todos los útiles indispen~bles; el de revelar, el de
grabado propiamente dicho, 6
sea donde las placas de metal ya
impresas, se someten al baño de
ácido que las ataca y forma el
relieve del g,abado.
Una de las novedades más útiles de este taller, consiste en Ja
instalación de unos focos de mil
quinientas bujías, por medio de
los cuales se pueden tomar fotografías y hacer fotograbados aun
cuando el cielo esté nublado, ó de
noche. Los operarios del fotograbado tienen á gala, cuando un visitante
distinguido llega allí de noche, tomar de él
una. fotografía, y en tanto que recorre el
resto de la casa, revelan, imprimen, etc., para poder mostrarle su re~rato antes de que
se despida.
El taller de fotograbado tiene otro departamento, que ocupa local propio: el de la

Aunque editado en la misma casa que «El
Imparcial» y «El Mundo», ,,El Mundo Ilustrado» tiene un departamento enteramente
separado, con personal pxopio, máquin&amp;s
propias y separadas de todo lo q ue á los diarios se refiere.
Su departamento de formaci6n es menos
complicado, no obstante que la operación en.
sí es más dilatada, laboriosa y difícil que la
de ]os diarios, á cau a de que la mayor parte del trabajo no se hace en linotipos, y por
la diversidad de grabados, á los cuales hay
que sujetar las dimensiones de las líneas del
texto.
Los diarios son publicaciones en las que

DEPA RT AMENTO DE MONTAJE DE GRA BADOS..

se necesita, antes que todo, de la oportunidad, tanto eil los artículos como en ~os ~rab3dos; el público no podría exigir en ellos
que cada grabado fuese una obra de arte ni
que la impresión fuese un acabado trabajo de
tipografía. En semanario como cc El Mundo
Ilustrado», si es sumamente importante la
corrección artística, y de aquí que sea nece-

'MÁ QUIN A ROUTER.

sario hacer la imptesi6n por procedimientos
diversoe.
Este semanario no podría hacerAe en prensa rotativa, pues basta hoy esas prensas no
han podido hacer un trabajo tan
.fin o como el que esta. publicación
requiere. Para su impresión, hay
en eeta casa dos prensas planas
de la fábrica de ,, alter Scott, de
las más modernas y mejores que
allí se constr uyen. La rapidez de
tiro de estas máquinas excede de
tres mil ejemplares por hora.
En el departamento de prensas
planas está también la encuadernación, en ]a que se ven máqui
uas para coser los pliegos y dos
máquinas dobladoras una de ]as
cuales es taro bién trn primor de
automatismo.
En e ta no es necesario, como
en las otra.a, que un operario esté
colocando pliego por pliego ]os
r¡ue ha de doblar la máquina. La
tarea del obrero se limita á poner
todos los pliego que han de dqblarse en una llifü'ª colocada en la
parte posterior · de la máquina,
alL-•tar su máquina y echarla á
andar. La máquina se encarga por un mecanismo,&lt;cas1 humano,J1en tomar uno á. uno los
pliegos, acomodarlos á determinado registro,
emparejarlos y doblarlos en doEt, cuatro,
ocho, doce dobleces, á rapidez máxima de
más de tres mil por hora.
Pasamos, ahora, á ocuparnos del departamento de empaque y correo.
,

C

El f\Gta de lndeoendenGia.

OXYOC.!DO por el gran Morelos, el 13 de Septiembre de l8Ul se Ttlllni6 en Chilpuncingo cl
P rimer Cong reso Nacion a.l. Laos Dipu tudos
n ombrad os fu eron: n . Ignacio Rnyón, por
Guadalnj am; D. J osé Maria Licéag'll , por Gua•
najuato; D• .Al)dres QuintaruL Roo, por ).&gt;riebl a; D.
Cat:loo M . de .Bwtamanto. por México; D. José M.
Oos, por , ·eracruz: n . JosO Mnda ~t urgu.10,, por Oaxuca ; lJ. J asé Manuel de Herrera, por Tecpan y D. J osé

.

.

S!xto Yerdu~eo por Michoacl\n. Como Secretarios figura ban en la Asamb1ca D. Comeb o Ortiz de
Zárate y D. o,dos Eruiqucz del CMtillo. ID 6 de 'oviembre, el Copgreso expldl~ una proclamo. de•
clanmdo que el pa\s .recobru b\l. el ejercicio d S\t sobcrenlo. y qu e quedabo. i,am siempre disuelta su

d epen dencia del trono espaiiol.
F..sta p rocl,¡m a . que redactó Bnstamnnte y qlle se conoce genemlln~te con el nombre de Acta de
I nd er,endencla ,;n o pOr decirlo así á d etermina.r de una manera p recisa. el caráet.er de lo. R eYoluoióll, llgl"Up&gt;1Di10 biij ounit nrl.w1, ba nde ril il todos los q ue con tanto ' 'IUOr y co!1$t8.Ilcla l o. sostenian.

P

ALMA CEN DE LA FOTOG R.AFfA,

UNA DE LA S PREN SAS EN QUE S E TIRA "EL MUNDO ILtTS'l'RAOO"

RendiGión de la Isla de M.exGala.

ROPAGADO en la Nueva GaliciA lll movlm.i nto insurreceionn.l de Dolor es. el lndigena Enea~
n a ción Rosas. que se hallaba afilia do á la causa d e la llldcpen denc_la, u p resentó en lns .nbcros del lago de hapal,i; reclutó un n rorta fuer;,a en tre los h!J.bttantes d e la. mncherlas
cerca,neg ~- prln', ero r n e l pueblo de ,\f •xcula v d espués en .Ponc1tltin , d errotó {i l os reah.st"s
q u e lo perileguirul. Aprovetbaod o su vlotoriii.•. IOll iudcp&lt;!n~ie_n t ' oru ()aron In isln de Mexcru.o. y l evanta ron fortificaciones. Cno.tro Ri'ios, de 1812 (L 8lf-res1 t1eron a.111 los n t!lques 1!8Ilgricntos y terribles de lu~ troprui rolo niale~. acoudillados por el Cnm de OcotMn, Marcos Castellanos, por
J~ S11n ta Ana y PQr Rooas; y tnl Cué ¡;u obstin ación en Jl!OTir antes q ue cc(!.cr Wl p,11rno de ticrm_al
en emigo, qué el Jntcndcnte D. Jos&lt;: de l,1 Cru., ~e yió oblJgado. t ru ,P.U~ seoe élc derrota~ que sufi:i~
ronsus fv.crznsen disttntos eom11n(es r.orngnn ytierm á trllslad,trse a l teatro tle lo~ ~uecsos pur11 dm~'Í r e11 persona las opern.cione,,. Hu bilitn.r on los r callst&gt;I&amp; una escuadrilla; estrecharon el bloqueo-que
R o,o1S y Santll ..\1111 b urlnrim re~ttdo.s Ye&lt;'llS p11 r1.1, irá atacar al ene~go á sus mlsnu:-.;_m1n1p_u.rue1ito•
-v el 2a de Nóvicmlicc de JITT.6. l(&gt;gr,uon, por ti.u, ocupar l1.1, IJ&lt;lfl en vutud de tma ('t1prtuJac16n n¡u11tada. con et mismo Cnstcllnnos.
I.m d efensores de Mex('nla, diezm ados por lll bam~Te y vor la peste, h11)lln~ qued&gt;)do, de mll que
eran, redueidos ~ oc h ocientos, y el TnWndentc, en "VISt.a. de ln e..•qmnto¡a m1_sen n en qlle se en cont!"9-·
bnn, orden_6 ~ les-socorriera con mil cnrgns de nuliz. Lll oc11pnClón de la isla t-1é celebrada con m meo.so jü)illo por los realisw.

1904,- s;ANTORAL,-l 904,

1r

;\f
J
V

D

L
M

1 Todo los Santos.
2 .Los Fieles Difuntos.
s San Hfüul&lt;&gt; :M~rtk
4
RO Carlos Borromeo.
~ fian Znca(ias.
6 San Leonnrdo Confesqr.
7 San Eme to Abild.
8 :,rn WU! ehndo.
9 San Teodoro :\fúrtlr.
10 ' nn A ndré ,\ Yelino.
11 S.m M,,run Obispo onf.
12 San ~rartin 1'0.pn.
13 l'nn JJiego lle A.lcalá .
1-1 San Josufa, 01.lisp&lt;).
15 S.rnt!l. (icrtrudis Virgen.

an l'id encio l\fá r li r.
)1J 11176. San
Ania no ObispoConfesor.
V

18

19

D
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21
22

San Od(m.Abad.
San J&gt;on ciano Pava.
San Yélix de Való is.

San M,iu ro Obispo.

sant&gt;1 Cccilfa Virgen.

n Clemeu te Pav a.
2ll
24 San ,Ju,111 d hl Cruz.
25
26

21
2..~

l [ \ 29
M 30

:lrul l !l Catllril11l Vi rg,'n .
S.rn Silv1;,5tre Abnd .

S.nu Facundo.
.:an Sústen"•·

s,m S!lt\lrllill().

San .Andr?s _\])6stol.

�EL MUNDO nusTRADO

EL MUNDO nusTRADO

El Gorreo

hecesitan vender los primeros
ejemplares para poder comprar su desayuno ......

Para empacar y d~spachar
los peri6dicos que el correo ha
lllgunas Gifras
de transportar, hay un deparmmento especial servido por
Para concluir este Hjero boscinco empleadcs, sumamente
quejo de lo que es ahora la inprácticos en el asunto y cuyo
dustria periodística en MéxiJefe ocupa ese puesto desde la
co, presentaremos algunas cifundaci6n de ccEl Imparcial».
fras.
Gracias á esto y á la organizaDurante el año de 1902, ha
ción dada á este servicio es
pasado de TREINTA MILLOposible en tiempos normales
NES el número de ejemplares
enfajillar, empacar y distribuí;.
que de ccEL Mundo» y 1cEI Impor rutas, cerca de veinte mil
parcial» han circulado en el púejemplares que diariamente
blico.
conduce el corrreo á casi todos
En este afio la circulación ha
los puntos de la República y
aumentado
un 20 por ciento.
todo este trabajo en menos 1de
Para esta circulación ha siclos horas, para que á las cinco
do necesario consumir cerca de
de la mañana esté ·depositado
mil toneladas de papel, con un
todo en la oficina de Correos.
valor aproximado de doscienI ,
EL transporte de peri6dicos á
tos mil pesos.
la oficina postal, en los primeros
DEPARTAME.NTO¡UE)'oRMACIÓN DE «EL MUN O ILUSTRADO.&gt;
El personal de 1as oficinas
tiempos del periodismo mexiconsta de ciento veinte emcano, se hacía por medio de un mozo, y topleados.
La fuerza Motriz
da vía se ve llegar á la oficina alguno que
Si al número de empleados que viven dd
Todas las máquinas de esta casa están mootro mozo conduciendo á cuestas un costal
producto de su salario en esta casa, se afiavidas por electricidad y se ve una particuen que van los periódicos.
de el de los papeleros que viven de la venlaridad que seguramente no es común en
ta, asi como el de los agentes que tienen por
Recién fundado 1, El Im pa1·cia1,, no fué poMé~~o, y es la de que, exceptuando tres ó
único 6 principal giro el de la agencia del
sible_ ~acer así rápidamente el tr;nsporte, y
cuatro máquinas pequeñas y secundarias
periódico en poblaciones foráneas, no es exse ut1hzaron entonces varios carros de mano
de! departamento de electrotipía, todas las
cesivo calcular que la industria del periódipara llevar los impresos al correo. Hace cuademás, por pequeñas que sean, tienen cada
co, y especialmente la de estas publicaciotro afios que ni esto ha bastado y desde enuna su motor propio, de manera que no se
nes, sirve de principal elemento de vida patonces se usan carros tirados po~ caballos de
ve en ninguna otra. parte poleas y bandas de
ra cerca de trescientas familias, 6 sea más
gran alzada. Pronto será Il€,cesario aumentar
transmisión.
de mil personas.
e te servicio.
. La fuerza es suministrada por dos grandes
XXX.
d1hamos, que se encuentran también instalados en departamento especial, al que no
tiene acceso nadie más que el electricista que
permanece constantemente en el est&amp;blecimieuto. Hay motores desde 50 caballos hasta un cuarto, de cor.riente continua.

POR EL MUNDO CIENTIFICO
El Radlo.-,llarconi y Tesla.
La Nave:acióo aérea.--,~uevos Submarinos.

El germen de fa ulstencia.

S

ERIA muy dilicil, imposible por
mejor decir: citar en un artículo
de lasexiguas proporciones que necesariamente tienen los que pretendan ser leídos por muchas personas, los
acontecimientos todos de índole científica
que marcan la evoluci6n de un año.
La ciencia avanza, y avanza con pasos tan
rftpi&lt;los, que es düícil seguirla si no se ha de
especializar el estudio debidamente. Las revistru que se ocupan especialmente de asuntos científicos, pueden apenas mantener
sus ediciones en mzonables límites. obran.
i.1vestigadores, las bases han _Rido sentadas
con solidez romana¡ E'l campo de investigaciones es muy amplio, y en estas condiciones
es ardua la ta.rea del que ha de resumir en
unos cuantos párrafos la incesante labor de
algunos centenares de hombres de ciencia,
eternamente en persecuci6n de algo nuevo,
de algo útil, de algo provechoso á la humanidad.
En materia médica, las conquistas del año
que acaba de pasar han sid? 1mmerosas, es
cit,rto; pero esto vale poco s1 se las compara
con la inmensa ventaja que 1-'restan á los facultativos de la presente generación.

fermedad. Parece que ha logrado encontrar
el malhechor microbio, perseguido hace años
en los laboratorios y siempre invisible hasta
para loa más poderosos microscopios. Elmicrobio productor del cáncer, una vez que haya sido encontrado, será él mismo la causa
de su muerte; la aplicación de 1osprincipios
que Pasteur sen t6 en este género de dolencias,
ha de dar aún muchos resultados asombro-

sos.
Además, se confía en que el radio, mediante cierta acci6n, aún no perfectamente definida, ha de dar la vista á los ciegos. No á
todos los que viven en las perpetuas tinieblas,
sino á los que, por parálisis de los nervios
ópticos, lucen sus ojos claros, sin vida, sin
senei bilidad.

***

La electricidad es uno de los campos más
fecundos y que menos han sido hollados por
la planta del hombre. Queda aún mucho por
recorrer en este ramo de la física. Pero Tesla y Marconi, los principales, han logrado,
por procedimientos bastante sencillos, como
los que utilizan siempre los que tienen éxito;
han logrado, decía, estupendos resultados.

LUMINOSAS.

distancias que hacen práctico el método y
que le aseguran una enérgica vitalidad.
Tesla por su parte, ha profundizado el
estudio' de la electricidad, siempre bajo el
punto de vista práctico, y ha obtenido resultados muy valiosos. Los «Rayos Tesla,, serán dentro de muy poco tiempo empleados
en todo el mundo, pues est.án dotados ~e
propiedades maravillosas, aun p_oco est~d1ad.as; pero no por ello menos vahosas m menos ciertas.

***

La Venta~de los:Diarios

DEPARTAMENTO DE DINAMOS.

La salida de &lt;&lt;El Imparciah&gt; es un espectáculo de Los más animados que se ven en
México. El departamento de venta está cituado en la planta baja, con cuatro grandes
puertas á la calle del l'uente Quebradc,. Allí,
desde antes del amanecer, comienzan i reunirs~ los voceadores de periódicos, en espera de que las puertas se abran y comience
la venta.
En cuanto se anuncia que la venta ha comenzado, la chiquillería. e anima, todos se
disputan el primer lugar, todos quieren ser
los primeros en adquirir los periódicos y en
cuanto los tienen en la mano, se lan'zan á
todo correr de sus frágiles piernas, rumbo al
barrio que frecuentan, llevando los periódiº cos bajo el brazo y lanzando el grito penetrante :«El Imparciaaaall" ......
Cuando por alguna circunstancia, se retarda la salida del periódico, aquella muchedumbre se impacienta, se irrita, se torna
agresiva; no puede reprimir su angustia ......
Es que todos esos pilluelos viven s6lo de la
venta del periódico y, como jamás ahorran,

'l'E LA EN SUGABINETE,-LAS RADlACIONES

GUILLERMO MARCONI.

Cuando se anuncio que la telegrafía sin
alambres era un hecho, que Marconi había
traneimitido mensajes por el intermedio baratísimo de la atmósfera misma, una ola de críticas envolvió los primeros experimento y
se combatió, en nombre de lbs conocimientos antiguos, los conocimientos novísimos
aplicados por el electricista italiano.
Ahora parece que el triunfo ha sido un
hecho y que no cahe lugar á duda. Marconi
ha logrado enviar mensajes, si no á través del
Atlántico, regularmente, como lo soñó, sí á

La navegación aérea sigue triunfalmente
su camino por los aires. Ha pasaJo ya del
período de simples pruebas empíricas al de
la experimentaci6n cientí6ca, y la existencia
ele los pequeños moton,s que ahora ae construyen para los automóviles, hace posible el
intento obstinado de Santos Dumont, 6 los
audaces vuelos de Lebaudy y de Stanley.
Santos Dumont va al frente de la legión
de perseguidores de la navegación aérea. Le
corresponde el lugat por orden y por mérito
propio, y es el «Saritos Dumont número 10,,
el que ha alcanzado hasta hoy los resultados
más completos en este sentido, pues ha logrado no solamente sostenerse en contra de
los vientos, sino caminar, abrirse paso por
en medio de las nubes tempestuosas á velocidad muy respetable.
Quizá no lliUY tarde veamos el modelo definitivo de un buque aéreo, y hay que esperar que sean los aeróstatos que por endma

EL RADIO ,-LA COR.ACIÓN DE LA CEGUERA.

UEPARTAMENTODECALDERA

DEPARTA.MENTO DE VENTA .
SALIDA DE LOS DIARIOS,

Los descubrimientos más importantes son
los referentes á las aplicaciones de los Rayos
X, primero¡ y del maravilloso metal que los
esposos Curie presentaron al último Congreso de Química aplicada, en Berlín después.
El radio está llamado á figurar en primera
línea entre los elementos de que el hombre
dispone en su lucha contra el mal, contra la
enfermedad y contra la muerte. No ha sido
sólo un descubrimiento el de los Curie; han
sido diez 6 doce descubrimientos igualmente
notables, en germen algunos de ellos; ya desarrollados unos pocos.
La curaci6n del cáncer por la aplicaoi6n
de substancias derivadas del radio, que tienen poderosas propiedades radioactivas, es
una de las conquistas de mayor importancia.
Los cancerosos han formado hasta hoy una
triste clase de desamparados, que bien merecen siquiera la esperanza que hoy llega á sus
pobres cuerpos roídos por el mal También
se anuncia el famoso descubrimiento del Dr.
Schmidth, alemán, referente á ]a misma en-

LA NAVEQ-ACION AEREA.-PRIMERA P.RUEBA. DEL "SANTOS DUMONT," CON PASAJEROS.

�EL MUNDO ILUSTRADO

LA NAVEGACIO

de la Torre Eiffel circulan, lo embrione ,
los gérmenes que contengan el verdarlero
globo, digno de la civilizaci6n del iglo 'X.

***

Si los globos avanzan, seguramente que
má lo hacen los a.utom6viles, victoreado en
toda parte . Un olo hecho e podría citar,
si quisiérarno aducir pruebas en pro del
a erto: la baratura que alcanzan lo autom6viles actualmente.
Porque es evidente que se debe llamar barato al autom6vil que cuesta en los E tados
nido 750 d61lars. Entre nosotros la cosa e
distinta, porque, á semejanza del avaro que
en «La Mil y na 1 ocbes» se nos describe,
juntamos nuestras monedas, y noche á noche las vemos y las recontamo , hasta que
un día, un Genio, una Hada maléfica., no las
convierte en bojas de álamo. Esta Hada maléfica es el cambio.
Pero el automovilismo marcha rápidamente hacia un grado de perfección que los mismo que lo introdujeron no hace a!in mucho afio , nunca hubieran esperado ni aun
en su en uefios má ambicio os. Ya e encuentran e tablecidas fábricas á millares que
se ostienen periectamente. 610 falta dar el
pa o deci ivo: encontrar un automóvil más
barato, de cien 6 do cientos clóllars, cuando
má . Entonces habrá triunfado por completo.

***

La navegaci6n ha alcanzado cierto nivel
en nu tros días, de tal manera alto, que es
bien dificil sefialar alguna mejom, y más en
el corto término de doce me e . La navegaci6n á vapor, nacida en los primeros af.ios
del siglo que acaba de morir, ha sido uno de
los legados que m§ importancia tendrán en
el curso clel presente siglo.

UBMARIN.A.-PRUEBA

.E• LA MARINA L'OLE A.

olamente debe citar el hecho de que
circulan con perfecta regularidad eu la ruta
de ~ueva York á Europa, buques de treinta
mil tonelada , con todas la comodidadei, no
ya de una ca a mode ta de los E t.ados nido , sino de un verdadero palacio de la Quinta Avenida. Los buques mayore , hace veinte afio , tenfo.n olamente de doce á quince
mil tonelada . Hoy e ha llegado ÍL duplicar
la cifra, siempre P.a beneficio de lo pasajeros y para mayor seguridad de los viajes por
mar.
Pero la marina de guerra sí ha obtenido
al¡rnnos triunfos [no en la guerra, por fortuna] recientemente. La con trucci6n de los
submarino , desde que el mago Verne ofi6
el « autilus», ha iclo una e pecie de pe adilla de los armadores é ingeniero navales.
Ahora parece que la fortuna empieza á mirar cou ojos favorables á los que tal forma de
baque per ignen. Así parecen demostrarlo,
cuando meno , las experiencias hechas en
muy diversos punto de la tierra.
Los americano guardan celosamente un
modelo, efectivo, práctico, como lo e la fuerte razn. del Norte, de buque marino. Es el
tipo «Hóllaud», que ha ido bautizado por
mis
lice Roo e\"e)t, la bija mayor del Presidente americano. Miss !ice ha confirmado, permaneciendo algunos minutos sumergida, la condiciones de seguridad que ofrece
este modelo.
P ro lo alemanes no se han qufldado á la
zaga, ni lo han hecho tampoco los ingle e .
El Prfncipe.llenry de Pru ia ha e ta.do muy
atareado algunas emanas en lo astilleros
imperial ele Dautziog, e tudiando un nuevo modelo, cuyas características permanecen
en el más profundo mi terio, pero que hn sido probado con éxito. Lo ingle es, en la
rada de pithead, han logrado atacar á los

UN SUBMARINO llACIENDQ

EL :MUJmO ILUSTRADO

US PRUEBA •

enormes crucero acorazado dE&gt; su mo.rina de
guerra, con un buquecillo muy sem jante nl
1rH6lland», en el que s61o cuatro hombres
pueden pasar algunas horas, dirigir algunos
torpedo y caminar ba tantea millas, siempre
en el seno de la aguas.
Por fortuna, á la. vez que avanza la ciencia en contra del hombre, avanza en su beneficio. El bien y el mal, entidade perfectamente relativas, nunca pueden eparnr e.
La sabia fábula bíblica nos ha ensefiado, hace mucho tiempo, e ta verdad, y lo hecho
la demuestran.

***
Como un digno coronamiento del rápido
vistazo que acabo de dar sobre el inconmensurable pacio en que lo hombres de ciencia laboran (vistazo en el que, indi pensablemente, mucho ha quedado oculto para mi
ojos miope ), como un cerramiento digno,
hay que reseñar en breve términos el de cubrimiento del Dr. Líttleton, del que di6
cuenta ante la oi versidad americana de más
fama. e trata, sencillamente, del de cubrimiento del germen de la existencia.
El Dr. LHtleton ha tomado ciert.o cuerpos que la química nos ofrece; los ha mezclado en las debida proporciones, en una
vasija., y calentándolo y haciendo pasar una.
corriente eléctrica, ha logrado producir un
animal vü-o. Un animal, no; la. forma prehi t6rica. del animal¡ la prhniti va celdilla
que en las épocas antidiluvianas formaba el
germen del que, á través de millone de afios,
habrían de producirse el hombre, lo animales, la vida toda. De ser cierto e te descubrimiento, es el más vatio. o del afio¡ quizá.
el mú.s valio o de todos los siglos.

A

TENOR LESCANO,

~ 11 Y.l~n Olib-po t'l.lnÍl r,
!'a:1111, Bihlona ,·lrgen.
:,¡¡¡n Pmnc•l•co J&amp;vler r1,nfe,.c¡r,
l1 l'i,clnr l 'rl,;/1\ogo ohi,~ l"O?II.
,• n
bá.s h;ul y $1lll111 1 rl&gt;¡llllll,

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Anot,I ""' l"OllÍ

,m .\mhr,,,.Jt, obl,¡,o ,•onf.

r.

IA puri. Jma I' n,~¡H"16n.
ntc, J..e&lt;w•ndia Yl!l; •11.
Sau ~folq_nirul~s J•npo mártir.

¡, U . , 11 [l¼m,u.n ""'"' COll ll'"'r.
12 J :'la ra ' iinra d~ liaad_■ l~p •
1 !3 :&lt;Rnt11 Lucio Virgen 111,~r.

1,

E

1.,a

Paz Gon España

NTRE las efemfrld, . nArlonnk COrrt"'JlOll•
1lltnlt 11I m . dt• clki1•mhre fitnlnt tamhli'n lu i,lehmclltn tlel Ln,uvlv &lt;1(• l'n'- 1·011
f:"'J)&amp;1l11 , 1,- ._ el rr&lt;"1ncx•lmi llllHlt:, li, lndt~
J&gt;1'11Cknrh1 de ~(·. IC'O ¡ ,r d ¡:ot,1 ·nto &lt;h
nquel 11111s.
,
n J ,
MI 1mt11dn •t• nju,th eull'l• el f.xrmo. d . • &lt;
Maria Co.latn\\'11, -· •rrl&amp;nlt d~ f),18d~ d III ll!'IDA
R&lt;1! •111,• 1'1,1\11 \IIU'lo ~·rbtinft. I t•I J-.~cmo. , r. D.
~J¡ru¡ 1 Stultll Mur·a Mrnb,tro d . M'11co (•ll LOll·
&lt;Ir, • .,.. firmó en e1 "'de !Jiclcmbrc 1"'3ó, y In~ n1-

rlik1Íi10· por l•I Gral. l!.Anitsta.&lt;lo Bu,uummt • ,-omo Pr,,ddcnl• de 111 Rcr,1lt.Uc,i 1 lrana ~· por la
misma Rclru• ;\lurla Crl.súnu.

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Sllllln Eul11lla \'lrg ·n 1111írtir.

1114¡; j • ua Luc.io rn,\rtir.

rn :ian f:us&lt;il&gt;ln ubl,.¡,o m~rtir.
¡¡ \ . 11 LóZllnl t&gt;bu-i,,,.
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1,1 611111 , Durln y Tl111oll•o 111~rtlrt~.
. nw Domln~o d~ .:tloo Ahu,I.
21 .'t111to T(llni.- -~Po·'h(l.
. .,
2.! ~ 11
Dl•1twt rio y 1-11\\ 1,mn nulrll rt ..
:!3 ;nnlJI \'ictorin l'ir)!1·11 m~rtir.
., 1 1,;1111 o ,Jtiuo 11blr,¡,n 1•1111f1 ,-or.
2:-, Saluh J\111u~tu.,ht 11u'trllr.
2li "&lt;in f::,tdwm 1•n,1om,l_r1lr.
.
''i ,. 11 .Juan \(olv,tul \' E\·uu1&lt;t·l1•la.

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Lo,, &amp;m!0.'11 UOCCnll"- m(1rtin•,.
• mto Tomi, ("u1111111rkn'-C uhls¡,o.

m ·ublno Obl;;po.
s,111,llv lT'l•LPllCt11lft, r.

�EL MUNDO llUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Una visita á la casa Ptllandini
Lo que poedel) la PerseveraQcia y el Trabajo
En algunas ocasiones nos hemos ocupado
en estas columnas de la casa comercial que,
en el número 10 de la 21: calle de San Francisco, tiene establecida el laborioso industrial
y comerciante Don Claudio Pellandini, y de
los magníficos talleres con
que cuenta la referida casa,
para la producción de los
principales artículos que en
ella se e:xpenden y que tan
act·editados se encuentran
en toda la República.
Al hablar de la Casa Pellandini, siempre hemo1:t tenido para su jefe frases de
aliento y de encomio; pues
nadie que conozca las condiciones en que se desarrolla la industria en el pnís,
dejará. de apreciar lo mucho
que este importantísimo fnctor de la riqueza pública
debe á EU espíritu de inicintiva y á sus dotes &lt;le liombre
de empresa y de labor.
El sefior Pellandini e~, en
efecto, uno de los extranjeros que más han contdbuído entre nosotros al mejoramiento de la Industria: él
no se ha limitado á importar
artículos de casas europeas
y á venderlos aquí á precios
exorbil;antes; muy al contrario, ha querido que muchos de esos artículos se
produzcan en léxico, y venciendo, como es de uponerse, dificultades que á
otros hubieran hecho retroceder, acometi6 con decisión
y energía una tarea verdaderamente digna de aplauso:
fundar talleres y convertirse
en fabricante, abriendo así
campos más vastos á la actividad de nuestrai- clases
trabajadoras.

decorado de los más suntuosos salones. El
surtido de papel tapiz que tiene siempre la
Casa Pellandini, es el mejor que se conoce en
la plaza: los estilos son variadísimos y la calidad del artículo está garantizada.

Además, en los almacenes bay una considerable existencia de la renombrada pintura
de esmalte &lt;,Ripolin,,¡ de finísimos cristales
procedentes de Ja fábrica de St. Gobaitl Ohau •
ny &amp; Cirey, de Francia-una de las mejores

del mundo,-y de toda clase de materiales y útiles para dibujantes y pintores. _El
señor Pellandim es el úmco
Agente en 1a. República; de
las fábricas de St. Gobam y
de la pinturi (cRipolin».
Todos los artículos á que
nos referimos, están expuestos en los salones espaciosos, que se encuentran lujosamente decorados.

Los Talleres
Hace cuatro afios que el
señor Pellaodini, con el deseo muy laudable, de impla~tar en ~léxico u:1~ nueva iodustna, conetb16 la
idea de fundar los grandes
talleres que vamos en seguida á describir. El local en
que están instalados cubre
una área de 12,000 metros
cuadrados; su construcción
fué dirigida personalme:1te
por el infatigable i nd ustrinl,
y e1 edificio ~onstn. de una
serie de amplios y bien ventilados departamentos, cuyas paredes y columnas son
de piedra y hierro.
:Monta.da la maquinaria
que el señor Pellandini compr6 para la fábrica en Europa y Estndos Unid?s, la n~~va industria quedo defünt1vamente establecida en México en julio de 1899.

Departa.mento de Biselar y Decorar Créstales

DEPARTAMEN'ros DE1VITIUNAS, PLATEADO y'DlBOJO ,

*
**
La casa, según lás noticias que, durante una visita
que hicimos á. los talleres,
logramos recoger, fué f undada en 1839, y, favorPcida
siempre por el público consumidor, ha realizado, desde
aquella época-pero e"' pecialmente en el curso de los
últimos diez afíos-progresos de que pudieran con justicia ufanarse las más pr6speras y acreditadas negociaciones mercantiles. Sus almacenes,situados, como antes dijimos, en la 21_1, calle de
San Francisco, número 10,
son, en verdad, dignos de
verse: todo lo que en materia de objetos de lujo y de
utilidad, como estatuas, grabados, fotografías, pinturas,
espejos, etc., etc., pueden
exigir los gustos más delicados, se encuentra en ellos
formando colecciones intere
santísimas que el comprador admira justamente.
Hay allí primorosas obras
de escultura en mármol,
bronce y terracota¡ espejos
venecianos y florentinos,
acuarelas de famosos artistas y, en suma, todo lo que
pueda necesitarse para el

Este departamento, dotado c~n 27 máquinas para biselar, grabar y pulir toda clase de cristales, tienP. 20 metr_os de frente por
30 de fondo. La fuerza motriz _que se emplea
en él es eléctrica, y los trnbaJos que all_í, se
ejecutan llaman positivamente la at~nc1on.
Entre ellos pudimos ver algunos espeJOB venecianos--hasta de 4.50 metros de largocuyo acabado es de lo mejor que se conoce.
En esta phrte de la fábrica,
donde tienen ahora ocupa•
ción más de 20 hombres, hay
espacio y maquinaria sufi;
cientes para dar empleo a
cuarenta operarios.
Gratamente sorprendidos
de la belleza de los artículos que se fabrican eh ~sa
sección, pasamos en seguida
al

DEPARTAMENTO DE BISELAR CRISTALES,

Sin embargo, debem?~ decir que Jo que
más nos llamó la atenc10n, fl;lé ~~ depar~mento reservado para la fabncac1on de vidrieras artfaticas emplomadas. Este ra.1;10
constituye una verdadera novedad y _efl, _11;dudablemente, uno de los que con Jnsbc1a
pueden considerarse 0omo más importantes.
Los trabajos que 1;e des~mpeñan ~n el taller
consisten en encorvar vidrios y custales, hacer vidrio nevado, biselar, y tallar_ y grabar
cristales, por medio de una máquma espe-

cial. Además, en este departa!11ento ~e ejecutan trabajos relativos á la mstala016n de
invernaderos.
.
&lt;l
En cuanto á, la.s vidrieras l\rtísc.1ca!l, po ~moa drcir que su perfecto acabado_ y la onginalidad de los estilos, las acred1~n como
las mejores que se conocen. La rnmensa
mayoría de las vidrieras co1ocadae _en las
ventanas de las iglesias del país, han ª!ª? hechas en los talleres del señor Pellan~1n1, de
donde han salido. además,las que ex1sten en

Departamento de Plateado,
Doradurfa, etc., efe.,
donde se transforman en lunas de excelente cali&lt;lad los
cristales destinados para .es·
pejos. Anexo á este departa.mento, está otro taller
donde un grupo de obreros
muy hábiles se dedican al
corte del cristal que debe
utilizarse en los trabajos concernientes á los demás talleres. El plateado de los cristales, hecho por un procedimiento e pecial que inventó
el señor Pe1landini, está garantizado por veinte afi.oei.
Ninguna otra casa, estamos
seguros, puede ofrecer una
garantía igual á sus clien-

tes.
En las secciones dt; doraduría y fabricación de marcos, trabajnn más de tre_inta
hombres y algunassefiontas,
estando tanto el corte como
' , d e «passeparla colocacion
touts», encomendados á ope·
DEPARTAMENTO DE TRABAJOS

DE ESCULTURA EN MADERA,

rarios muy expertos.
CORNISAS y DORADORÍA.

DEPARTAMENTO PARA LA PREPARAOIÓN DE ESPEJOS Y GRABADOS EN VIDRIO.

�EL MUNDO llUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
los departamentos de la Tesorería General y del Sal6n
de Embajadores ( en el Palacio Nacional), en el Castillo
de Chapultepec,Palacio Municipal de México, Templo
del Colegio de Niñas, templos protestantes de México
y ~an Luis Potosí, iglesias
de jesuitas en . Oaxaca., departamentos pnvados del señor General Díaz enChapultepec, Escuela Normal de
.Jalapa, Palacio del Gobierno de Guana.juato, Casino de
Mérida, y en otros muchos
edificios públicos y particulares.
En el taller hay empleados ordinariamente seis artistas, á quienes están encomendados el dibujo y la
combinación de colores de
las vidrieras, treinta operarjos y algunos aprendices.
Tan importa11te como el
anterior, es, sin duda alguna, el taller de carpintería,
donde se fabrican, principalmente, vitrinas 6 aparadores para mostrador, de
diversas formas y tamaños
así como distintos objeto~
tallados en madera con tanta perlecci6n y buen gusto,
que _pueden compararse,
ventaJosamente, con los mejores que se producen en el
extranjero.
La maquinaria correspondiente á la carpintería está movida por electricidad y es modernísima.

***
Otro tanto puede decirse del departamento de niquelado, tan notable por la buen~ calidad . ?e s~s pr~ductos y por la mi:igmfica dotac1on ae útiles y subi;:tancias con
que cuenta para el desempeño de los trabajos m_ás artísticos y bien acabados. Entre
otras piezas que nos llamaron la atención vimos a11í una serie de _((aparatos,1 destinad~s á,
contener los artículos que ordinariamente
se exponen en los aparadores de 1as casas
come1ciales: su construcción
es muy sólida, y su estilo
del mejor gusto.
Los precios á q \te se expenden en la Casa Pe11andini, son sumamente bajo~, y
da&lt;:la.s las excepcionales condiciones de durabilidad y
hermosura que los aparatos
reunen, es in!fudable que su
empleo se hará muy pronto
extensivo á todos los establecimientos mercantiles
que deseen tener, para sus
aparadores, un objeto de
tanta utilidad.

El departamento de empaque, anexo á los talleresi
está servido por un persona.
muy experto en las labores
que tiene encomendadas.
Buena prueba de lo que decimos, es que la casa garantiza sus empaq_ues, segura
de daT, en todo caso, gusto
á su numerosísima clientela.
En cuanto á las demás dependencias de la fábrica, en
este número puede verse
una fotografía de los corrales en donde se encuentran
depositados, en lugares á
prop6sito, carros rep1'rtidores de la casa, y donde están instaladas las caballerizas necesarias para las bes•
tias de tiro.

La. Sucursal en Guaáa.laja.r~

GRANDES ALMACENES DE VIDRIOS Y CRISTALES.-CARROS RF..PARTIDORES.

Durante nuestra visita á los talleres del
sefior Pellandini, tuvimos también ocasi6n
de recorrer los departamentos Ni que se encuentran almacenadas las existencias de papel tapiz y molduras para marcos, y los marcos hechos. Admirados-ésta es la palabraquedamos al ver el espléndido surtido que
hay allí de estos artículos: más de quinientos
mil rollos de papel esUin almacenados en
uno_ de los salones del segundo piso, y convementemeute separados, según su clase·
pues hay que advertir que lo mismo se en~
cuentra entre ellos el má-s corriente y de

menor precio, que el más fino y de míis elevado valor. Los dibujos_ son bellísimos; y
en c~anto á la bu~na calidad, el papel no
admite competencia.

..**

En los salones de molduras v marcos hech?s, se _encuentra también uha magnifica.
A~stenc1a, como puede apreciarse á la simple
vista, en el correspondiente grabado. Las
molduras:-entre las cuales se ven desde las
_m ás sencillas hasta las más artísticas-son
~e un acabado perfecto, y los marcos se distinguen notablemehte por su irreprochable
corte y hechura.
.

GRANDES DEPÓSITOSDE!PAPELTAPIZ Y MARCOSlIECROS,-MOLDURAS PARA MARCOS.-UNO DELOS SAWNES
DEL ALMACÉN SITUADO EN EL NÚM. 10 DE LA 2~ DE SAN FRANCISCO.

te&amp;.

El interior de los almacenes está decorado cofi verdadera elegancia y esm\1y amplio.
Las ventajas que ofrece á
Ja1isco y á los Estados colindantes el sostenimiento
de la Sucursal, son grandísimas, pues desde. lut&gt;go, la
clientela que antes ocurría á
la Casa Matriz, ahorra el
desembolso de gastos de
tranPporte y se evjta pérdidas de tiempo. El público
así lo ha comprendido, al
favorecer, como favorece, á
la Sucursal, haciendo eil. ella
sus compras.

Crisia{es y coidrios, papel
tapiz, efe., efe.
Los almacenes de depósi-

to de cristales y vidrios, que
represent.a uno de nuestroR
grab¡tdos, constan de dos
grandes salones de sesenta
metros de largo por siete de
anchura. El «surtido» que
en ellos se encuentra, es vastísimo y está ordenado de
manera que la busca de un
cristal de determinadas dimensiones, se haga fácilmente y en el menor tiempo posible. La gran existencia de -vidrios y cristales con
que cuenta este almacén,
permite á la casa servir los
pedidos con toda oportunidad,:por considera.bles que
éstos sean.

Para completar los datos,
muy incompletos ciertamente, que hemos dado á
conocerá nuestros lectores
acerca de 1a importantísima
negociación comercial é industrial de Don Claudio
J&gt;ellandini, agregaremos en
seguida algunas palabras
con respecto á. la Sucursal
que el mencionarle· caballero tiene establecida en Guadalajara.
Esta Sucursal-la única
casa en su género con que
cuenta la Perla de Occidente--fué fundada en 1901, y
se encuentra abierta al público en el amplio y elegante edificio maTcado en la calle de L6pez Cotilla con los
números 43 y 45.
El surtido con que están
dotados sus almacenes, es
muy selecto y corresponde,
ampliamente, á las exigencias del público coni,umidor, no s6lo por lo que ve á
Guadalajara, sino también
á los Estados de Colima y
Sina\oa, y al Territorio de
Tepic, que se surten generalmente en aquella plaza.
Como la Casa Matriz, la Sucursal tiene constantemente
una riquísima existencia de
objetos de arte y de materiales para pintores y dibujan-

..* *

SUCURSAL DEJ.,A OASA PELLANQINI EN GUADALAJARA.-VISTAS DEL lN'l'ERIOR Y 1'~ACRADA PRINCIPAL.

Creemos que basta con lo dicho para
justificar el elogio que del sefior Pellandini
hicimos al principio de este artículo; pues no
ca.be dnda que á sua esfuerzos y á su espíri-

tu de empresa, se dehe la implantaci6n en el
país de una industria de tanta importancia
como es la de la fabricación de espejos y vitrinas artísticas.
Por lo demás, bien merecida tiene el se-

ñor Pellandini la fama que goza de comerciante laborioso y honrado; pues que s6Io
á su honradez y laboriosidad, puede atribuirse el éxito por él obtenido en su importantísima negociaci6n.

~
TALLER Dl!l NIQUl!;LAOO,-ll'R.AG"UA$ y TORNERf.As.-coRRALES DE LA ll'ÁlµUOA,

�EL MUNDO llUSTRA.DO

EL :MUNDO llUSTRADO

LOS BANOS TERMALES
Y las Aguas Minerales del PeQón
En este n11mero publicamos una. serie de fo.
tografías tlel gran establecimiento balneario
conocido entre no otros de de hace algunos
a.flos con el nombre de e El Peiión&gt;, así como de
l a. magnifica fábrica. de Aguas Minerales re•
cientemente fundada en un edificio que e levanta. junt-0 al que ocupa. el referido e tablecimiento, por una re µeta.ble "'ompa.ñía. cuyo de pacho e encuentra abierto en el número 20 de la
ca.lle de Donceles, en esta capita.1.
La fama que han gozado iempre los bailos
del Peñón, por la maravillo as propiedades
medicina.le que poseen las agua que los urten, es generalmente reconocida, y á esto se
debe, sin duda, la pl'edilección del público por
esa agua . 11ultitud de persona que adecen
determinada. nfermedades, acuden ali en busca de alivio, y son innumerable , por cierto,
roe casos en que u eficacia. ha quedado plenamente comprobada..
El Pefión, como es sabido, está. situado á
cuatro kilómetro , más 6 menos, de I a capital de
la República, y á la orilla Poniente del lago
de Texcoco; la capa en donde brota. el agua es
silicífera. y muy semejante á. las de las monta.ilas de Bohemia-donde tienen origen los mana.ntiales más afama.dos del mundo- y e en-

*
**

f

VI TA GENERAL DEL EDIFICIO D:F; LOS DA1'fos.

clón de la funciones orgánicas suprlmidas 1 la.
restauración del apetito, digestión y de las fuerza vita.les.
«El coploso sudor que eslos bailos excitac y
que debería suponerse que debilitaría á los pa.-

CRAN SALÓN DI~ CONUJEH'.rO

cuentra, como e observa en todos los terrenos
de formación análoga, desprovista en lo absoluto de vegetación.
Na.da se sabe con respecto al uso que de las
fuentes termalAs del Pailón baya.n hecho las
tribus que pobla.be.n el Va.lb~ de México antes
de la. Conquista; pero, á partir de la época en
que el Gobierno colonial quedó definitivamente
establecido, muchos fueron los hombre de ciencia que se ocupa.Ton en e tudia.r las aguas que
producen, y muchísimas las aplicaciones que
ésta.s tuviet·on en la medicina.. Para robustecer
nuestra. afirmación, kanscribiwos en seguida.
la carta. e crlta. 6. Dl)n André Caballero por
Don Gabriel de Ocampo, Doct-0r en Medicina.
de la Real y Pontificia 'niversidad de México
y uno de los sabios má.s notables de la Nueva
E pa.ña, y que aparece publicada. en el número
de LA GACE'rA DE MÉXICO correspondiente al
22 de diciembre de 1192.
Dice así:
e .... . La. gran cantlda.J de gases mefíticos y
respec1.0 de los cuale la experiencia prueba
que extinguen las vela y sofocan 6 matan los
pájaros pequeños, es, en mi o¡.,inión, la causa
activa que restaura como de una manera mágica la perdida actividad de los miembros paralizados 6 medio paraliza.dos. E e te ga. el que
reanima los nervios y vuelve los espfritu a.ni•
ma.le más a.cUvos, disipa las obskucciones
crónicas de loa mlsmos nervios y de los órganos y glá.ndulns. El os el que restablece el equilibrio conveniente en la circulación de los líquidos y en hi ac'!iÓo muscular de la.s partes
sólidas, y r•º ta.o sólo en estas partes en gene·
ra.l, sino "también en las fibras pequeño. que
la com¡::')oen; y de e ta manera resulta la total
extirpación 6 al menos un notable y benéfico
alivio de la gota. y el reumatismo, la. estimula-

A este documento, que no vacilamos en considerar como uno de lo testimonios más con·
cluyeotes que acreditan la eficacia de las aguas
del Peilóo tendríamos que agregar otros muchos; pero siendo esto imposible, dada_s las
cortas dimensiones de un artículo, nos ümitaremos á. describir, aunque sea. á g1·a.ndes ras.,.0s el estado en que ahora e encuentran los
~
'
baños.

cientes, está. proba.do por la experiencia que
produce el efecto contrario, y en ca.da caso e
ha demoskado que se obtiene una reanimación,
la. cual sólo puede tener lugar cuando la naturaleza. se resta.blece y cuando llegan á eliminar e todas las sub tancia nociva .
cEs digno de observar que e te sudor copioso cQntinuado por diez días 6 má. y los ba.Hos
tomados tres 6 cuatro veces al día, producen
los mismo buenos resultados en los pacientes
de menos de diez año que en lo. que tienen más
edad.
cLas sales coot.enidas en estas aguas, que los
profesores se.ben muy bien que son laxante
combina.das como lo e tán con gran 1:antidad
de gases y con una. al tu. tempera.turn, son especialmente adecuadas para. producir los efecto
mencionados de renovar obstrucciones, aflojar
y disolver las fibras sin destruir su propio tono
ó vigor. E lo se ha comprobado por la experiencia. Desde que estos descubrimiento afor•
tunados han tenido Jugar, debemos comprender
proplameate la verdadera. fuerza. y virtud de
e tas a.guas en los caso de gota, reuma.ti mo,
epilepsia, hipocondría é histeria, así com.l en
las afeccione pulmonares y cutáneas.
&lt;Si yo quisiera mencionar los casos especiales de curaciones efectuadas por esta aguas,
la lista. de ellos sería. .nuy larga, y además,
mucha gente de esta ciudad tiene ya noticias de
todos estos casos¡ y si alguno dudara de la
eficacia de ellos, es un paseo fácil y agradable,
porque no están !03 batlos distantes mtí. que
uua legua. de la. ciudad, y cualquiera. puede ver
por sus propios ojos, en cualquier día indistinta.mente del ano 1 muchos inválidos que acuden
á bañarse, y as1 como si compara la condición
de los que entran con la de to que salen del
establecimiento después de haberse bañado,
a.dqulrirá por sí mismo una completa convicción de la eficacia de las aguas, siendo ademá.s
muy cierto que un va. to número de enfermos
crónicos en los que le, sa.lud había desaparecido por completo, esta:, aguas les produjeron
efectos maravillosos ...... &gt;

Los ba.ilos e tán instalados en un edificio a m plio bien ventilado y decora.do con ve.rd~der a
eleg~ncia, y sed ividen en dos grupos di trntos:
uno que se destina. á la seíloras y otro que es tá. reservado \Hl.l'O. los caballeros. En el 11!-ismo
edificio hay cuartos amuebla.dos conve~1entemente para las personas que por prescl'lpción
facultativa hayan de pel'manecer en el e tablecimiento por algunos días, así com~ un ele•
gante restaurant, salone para. con~1erto Y
juegos permitidos por la. ley; .u1;1aca~1l!a don·
de ema.nariamente, hay serv1c10 rehg1oso, Y
ja~dines muy bien cultivados.
Los días fe tivos toca en el Pailón una orquesta. contratada. expresamente para el~o. La
concurrencia. es en estos días numero ís1ma.
En cuanto al ervicio de los baílos y sus d~peodencias, es magnifico: las ropas y uteo l•
lios de tocador son de primera cla.se, "! el per•
sonal encargado de a.tender á los bañista , es
no . 610 suficiente, sino apto y atento.
Próximamente, según a.b.emos, 1!1- Empresa.
llevará {~ cabo lmportantis1mas meJor as, il. fin
de que lo atractivos que ofrecen ahora los bo.ilos, sean mayores si cabe.

*
*.

DEPARTAMENTO DE B~O

PARA SEf:tORES.

El local donde se embot~lla.n las aguas minera·
PRODUCTO GA. E&lt;\. OS

Aire ............................... .
Acido carbónico... . . . . . . . ...... • • •
Nitrógeno ......... . ....... . ..... • ..
Va¡&gt;or de a.gua .. .............. ••••• •

DEPAC,.TAMEN''ro DE BAROS PARA

E!itO:lAs.

28
l. 7

Tota.l en centímet1·0s cúbicos por li
tro ........................ . ....... 100.00
PRODUCTOS SÓLTDO

ulfalto de cal.. ................ , •, •
Carbonato de cal. . . . . . . . . . . . . .... .
ldem de magnesio ............... •.•
Idem de sosa. . . . ......... • . . • .. • • • • • •
Cloruro de sodio................. .
SiUcat-0 de potasa. . . .. . ........ ..
Yoduro de' potasio ......... . . .
Alúmina ........ . .............. . .
l!'ierro y manganei,o ............... .

0.029

Tota1 en gra.mus por litro ...... ~...
Densidad, 1.0016;3 á. 20Q
Temperatm·a, 4495.

1.325

0.();j(i

o.256

O 341
0.480

0.147
ve tigio
0.016
vestigios

Actualmente el viaje al Peüón e hace con
mucha. comodidad, pues ca.da veinte minuto
parten de la ca.lle de Cocheras los t1·enes de
tra&lt;:eióo animal que conducen ha ta la puerta
de los bailos. El tiempo que se emplea en el
trayecto es menor de media hora. Pronto, según sabemos, quedará. establecido un ~ervicio
de trenes eléctricos pa.ra. ma.yor comodHlad del
público.
LABORA 'l'ORlO QUÍMICO.

•

6.2
63.3

les ocupa una considerable oxten~ión de terreno' y está situado á corta. dista.ncrn de los bailo', hacia el Nori.e. Consta de un gran sa}ón,
de hermoso e tilo arquitectónico, ~e una p1ez.a
donde está. lo talado el la.bora~~10 de quÍID.l·
ca y de otros cuartos que se ut1hzan como depahamentos para el lavado de las botellas Y
el almacenaje de los productos de la casa.
En el alón principal, que recibe _luz Y ,enti1ación por una serie de ventanas abiertas en los
muros latero.les, se encuentran insta'.a.das las
máquina. embot.ella.doras y. las mesa., donde se
efectúa el empaque. En este sa~ón ha.y constan·
temente trabajando un grao numero de opera.ríos y algunas señoritas.
En cuanto al labo1•atorio, está. ~ot~do con
todas las ubstancia y aparatos md1spensable para u objeto.
La limpieza que se observn. en ~dos los departamento es verdaderamente digna de llamar la atención.
Por lo que toca á la. excelente preparación Y
pureza de las aguas minerales que allí se producen, bástenos decirqueestáo recomenda~as por
médicos nota.ble·, como el eilor Dr. Lic~aga,
Presidente del onsejo Superior de Salubridad,
como las mejores y más eficaces 1&gt;ara lu. cu1·t~cl6n de determina.das enfermedades del estómago. En el mercado, son actualmente las más
solicitada ·.
Para. concluh-, reproducimos á cootiuuacióo
el a.nfi.lisis exacto que, de las aguas del manantial del Pei\6n, hizo el eminente químico Don
Leopoldo Río de la Loza:

DEPARTAMENTO DE

ru·v AS.E.

�EL ltUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO llUSTRADO

LA GRAN JOYERIA

En esta terraza, los elegantes parroquianos
del caié pueden contemplar á su sabor la admirable perspectiva del Castillo, que.se yergue á. lo lejos, sobre la verde frondoSidad de
los ahuehuetes.

"LA PtRLA"
Muy difícil, ciertamente, es que en el período de gran actividad comercial que de una
manera tan brillante se ha iniciado en Mé.xico, logre determinada casa, por importante
que se la suponga, sobreponerse á los escollos de la competencia y salir victoriosa en
una lucha que, necesariamente, demanda de
todos los que en ella están empefiados, una.
suma incalculable de energías y de esfuerzos.
«La. Perla», la gran joyería preferida por
el público elegante de México, ha vencido
entre nosotros esa dificultad, y gracias al
empeño que por elevarla á la altura que le
corresponde han tenido siempre SUR propietarios, los señores Diener Herma.nos, figura
hoy en primera línea entre todos los establecimientos que se dedican á la venta de joyas
y objetos artísticos.

***
El gran sal6n interior, decorado con todo
lujo, ofrece un aspecto m~y hermoso_co~ sus
pinturas claras, sus Gobebno~ y sus v1dr1er_as
artística.a. En él se han ofrecido las más anstocrá.tica-s comidas los banquetes políticos,
etc. Los domingo; y los jueves, toca a~ por
la tarde el quinteto Jordá., tan ~plaud1do en
nuestros mejores círculos artísticos.
Hay, además, salones para fumar, tocadores para las damas, eleg~ntes retretes, etc.
Es en verdad un hermoso espectáculo el
que presenta el sa16n come~&lt;;&gt;r los jueves y
domingos, cuando una select1s1ma concurr~ncia de damas y caballeros de nuestra meJor
sociedad acude al Café de Cbapultepec y
' pequeñas met38.l', en que las r?.sas
ocupa sus
alternan con las piezas de la elegante va.Jllla
y la cristalería despide chispazos de luz,
Bien podemos afirmar que el rcCafé Chapultepec» es el centro de convivialidad ':Ilás
favorecido por el público elegante de México.

***
Hace un año, el 10 de Enero de 1903, se
inauguró el magnífico edificio que los señores Diener hicieron construirá todo costo en
la esquina de la Profesa y el callej6n de Santa Clara, para transladar alli su giro comercial. El edificio, que entonces- estaba. terminado s6lo en parte, es positivamente digno
del objeto á que está destinado y ,.hoy por hoy,
puede considerarse como una de las obras arquitectónicas que más hermosean nuestra
gran avenida.
De entonces acá., «La Perla» ha realizado
una serie de progresos que si demuestran,
por una parte, la predilecct6n ·que los consumidores tienen por esa casa, por otra son
prueba concluyente del celo con que sus propietarios corresponden á aquella. significati va
demostraci6n de confianza y aprecio que reciben del público.
El surtido que ahora se encuentra en «La
Perla» es, indudablemente, el .mejor y más
completo que pueda darse; sus aparadores,
arreglados éon es(! arte especial y ese talento
que tanto realzan la belleza de los objetos
que se exhiben, $On constantemente admirados, y con justicia: en ellos se halla desde
el reloj más barato que puede adquirir el
obrero, hasta la joya de más subido precio.
Todo es hermoso, todo de una factura irreprochable, todo de procedencia legítima y
garantizado.

***

El interior es uha maravilla: estatuas de
mármol, bronce y c1bisquit»; centros de mesa elegantísimos; relojes de pared, de mesa
y de bolsillo, candelabros y lámparas dignas
de figurar en los más elegantes salones; esto,
y mucho más, se encuentra allí despertando
el interés de los numerosísimos visitantes
que acuden diariamente á c&lt;La. Perla».

RESTAURANT DE CllAPULTEPEC.-VISTA

GENERAL.

El Café-Restaurant
D6

CHAPULTEPEC
El "rendez-vous" de M.éxioo

FACHADA DE LA GRAN JOYERÍA &lt;LA PERLA,,&gt;

En vitrinas muy lujosas de cristal, se exhiben las más ricas joyas, como son collares
de perlas y brillantes, brazaletes, anillos,
etc., etc. Entre estas joyas hay algunas cuyo valor oscila entre $25,000 y 30,000, y
otras que, aunque de menos precio, son, sin
embargo, muy notables por su exquisita hechura. y por la belleza de las pedrerías.
Ea cuanto al ramo de bastones, «La Perla» cuenta con una existencia variadísima,
pudiendo asegurarse que tanto por la originalidad de estilos que en ella se encuentra,
como por la magnífica calidad de las cañas
es la mejor de su especie actualmente e~
la capital.

***
Muchos son, sin duda, los detalles que con
referencia al gran establecimiento mercantil
de los sefiores Diener, hemos omitido en este artículo¡ pero ya que nos es imposible
darle mayor extensión, no deja.remos de recomendar antes al público de buen gusto
que visite &lt;1La Perla», seguro de que encon~
trará e~ ella, por poco preciv, los objetos de
arte mas notables y los relojes más afamados
del mundo. Entre éstos se encuentran los de
marca &lt;1Boule1,, que son la especialidad de la
casa.

En el sitio más hermoso de México, al pie
mismo del legendario Castillo de Chapultepec, un poco á la izquierda de la gran avenida que rodea el parque, se alza el famoso
~Café-Restaurant de Cbapultepec,,: ein ~isputa el mejor de los comedores, el preferido
por la «high life» de México, ya para las comidas íntimas, ya para los grandes banquetes que constituyen un acontecimiento.
Esbelto y airoso, el edificio del café alza
su blanca techumbre entre las frondas eternamente verdes del parque. Amplio y bien
cuidado jardín lo circunda y frente á él pasan en interminable desfile, los más elegantes y ricos trenes de la alta sociedad mexicana.
Una amplia terraza forma el frente del edificio y á ella se asciende por cuatro escalinatas que arrancan de la arena del gran jardín.
RE TAURANT DE CHAPULTEPEC.-LAITERRAZA PRINCIPAL Y UNO DE LOS PABELLONES.

El servicio culinario está dirigido por un
,maure d' hotel» traído expresamente ,le París, y por otros inteligentes cocineros, cuyas
selectas listas Ron preferidas por los «gourmets.» de la crema mexicana.
Numerosa y correcta servidumbre atiende
á los comensales, sirviéndoles cuanto plato
6 golosina delicada figura en la despensa de
las grandes cocinas. Una bodega especial
contiene los mejores caldos que puedan ape•
tecerse.

***
Para el servicio fuera del Café, se cuenta
con hornos portátilei; y puede servirse el más
delicado banquete ó lunch, en el sitio que se
indique, á precios muy c6modos.
Justificada está la preferencia que la alta
clase de México ha dado al «Café-Restaurant
de Chapultepec».

ENTRADA Á 'LA JOYERÍA.

UN DETALLE DE LA PLANTA BAJ"A DEL EDIFICIO.

RESTAURANT DE CHAPULTEPEC,-PARTE NORTE DEL EDIFICIO,-UNA

CASA HABITACIÓN.

�EL MUNDO ILUSTRADO

44

EL MUNDO ILUSTRADO

EL BUEN TONO" 5.-/,..

EL UHOTEL REFORMA§!

NOTAB~ES PROGRESOS

Toca ahora su turno, en las páginas consagradas por este semanario á dar á conocer
los establecimientos mercantiles é industriales más importantes de la República, á la
grañ fábrica· de tabacos establecida en léxico por uno de los hombres de empresa más
inteligentes y prestigiados: por el señor Don
Ernesto Pugibet.
La historia de &lt;e El Buen Tono», que no es,
en compendio, sino la de una serie de triunfos hourada y legítimamente adquiridos, ofrece á los ob$ervadores puntos muy dignos de
ser estudiados, pues no sólo representa una
suma. de esfuerzos incalculable, ino también
-y esto nadie pod1á negarlo-una constancia en el trabajo y una laboriosidad en la
empresa que positivamente honran al infatigable industrial.
Prueba muy terminante de lo que decimús,
es el hecho de que la fábrica «El Buen Tono11
haya logrado elevarse en el período de tiempo, relativamente corto, que lleva de establecida, hasta la altura en que ahora se encuentra,,. co1ocántlo~e al irente de todas las n~gociaciones análogas que existen en la capital.
La organización de esta. fábrica, el orden

que reina en todos sus departamentos, y,
más que todo, la moralidad que se ha logrado imponer en el ánimo y las costumbres de
los obreros, han hecho de la casa de «El Buen
Tono11 un verdadero templo erigido al trabajo.
.
l\Iil doscientos obreros están encargados de
la elaboraci6n ejecutada en los departamentos de máquinas, envoltura, etc.; ciento cincuenta individuoe trabajan en la. sección de
empa1ue y maniobras del tabaco; trescientos
sirven en los tafleres de litografía, y más de
un centenar de nifios adquieren el hábito del
trabajo en la fabricaci6n de cajas de cartón.
focho tenemos que decir del incremento
que esta gran empresa cigarrera ha tomado
En los últimos tres afios, aumentando su capital y extendiendo la exportaci6n de sus
productos hasta introducirlos á Francia, de
cuyo Gobierno es proveedora la fábrica. Tal
incremento ba puesto en auge los valores fundadores de la Compañía y proporcionado á
los accionistas dividendos fabulosos; sin que
por ello haya dejado de aumentar el número
de máquinas y de muebles, y dejádose un
gran fondo anual de reserva.

Estos triunfos .financieros vienen á justifi car la perpetua inteligencia y el tacto del
Consejo de Administración, integrado actualmente del modo que sigue: Presidente,
señor General Don Manuel González Cosío;
Vicepresideñte, señor Licenciado Don Rafael Dondé¡ Consejeros: señores Licenciado
Emilio Velasco, Julio M. Limantour, Porfirio Díaz (rujo), Henri Tron y Hugo Scherer; Director General, Ernesto Pugibet, y
Vicedirector, Andrés Eizaguirre.

La fábrica de« El Buen Tono» debe ser visitada por todos los hombres que amen las
diferentes formas del progreso. El mayor orden, un aseo desmedido y la perfecta corrección que se nota en todos los que allí trabajan, demostrarán elocuentemente al visitante, á qué hermoso pináculo puede llegarse
cuando para la cimentación de un negocio
cualquiera, se aprontan las más inquebrantables energías y se tiene verdadero amor al
trabajo.

Reiio y fw\oderl')o Establecimi~l')to
En lo que pudiéramos llamar el daubom·g&gt;aristocrático deMéxico, en
el hermoso Po.seo de l a Reforma., que se extiende desde la esta.tu a de Carlos IV hasta.·e1 Castillo de 'ba.pu1t.epec, se alza el suntuoso edificio del
Hot.el &lt;Refor ma&gt;, r odeado de innumerables &lt;chalets&gt;, que son Otl'OS tantos palacios, y dominando la más admirable de las perspectiv~s.
Dicho paseo es la parte má.s moderna de la ciudad, la escogida por la
a l ta sociedad mexicana y por los má.s prominE-ntes ext1·anjeros, pal'a erigir esa s r -,sidenci as de gran belJeza arquitectónica, que dan idea Y habl an muy alto del progreso urbano á que ha llegado nuestra capital en
los últimos aüos.
Allí, pues, se instaló el Hotel:&lt;Reforma&gt;, fundado por el señor Doctor
Nibbi , distinguido caballero italiano muy apreciado en México_ por su
corrección y por su espíritu de empresa. para lo grandes negocios. 1 odudable era que reunidas tales dotes en el propietario del establecimiento, éste no podría. menos que ser , por su di posición gener~l y por su
«confort&gt; y lujo interiores, el primero en rango y en elegancia entre los
demás hoteles de la capital.
B ien claro hemos visto que ta.les esperanzas o·o salieron fallidas. El
Hotel «Reforma.&gt;, cuya construcción es del más sobrio y her moso estilo
euro peo, ofrece en su interior cuantas lujosas comodidades p~eda.n ape•
tecerse en el más correcto alojamiento, y no vacilamos en demr que e tá.
á l a altura de los mejores hoteles del Viejo Mundo.
Dm·ante l a Segunda
Conferencia. Pan-Americana reunida. en esta.
capital y que despertó
tanto interés en Eut·opa,
el Hotel ·&lt;Reforma&gt; fué
la mot·ada que temporalml'nte ha.bita.ron los
delega.dos más promi ·
oentes, quienes, dut-an•
te su permanencia. en el
establecimiento , ·disfl'Uta.ron de todo género de
comodidades. Aparte
de ellas, los alojados
disfrutan la gran atracción de contemplar desde sus habitaciones el
elt&gt;gante paseo de carruajes que, á las últi·
mas boras de la tarde,
muestra. cuanto de elegante y de «chic&gt; tiene
la alta sociedad me.xicana..
El Hotel &lt;Reforma&gt;
consta de tres pisos, á
los que da acceso una
amplia escalel'a de márEL E DIFICIO DEL HOTEL REFORMA, VISTO
mol, en ca.da uno de
DESDE LA GLORIET,\ COLÓN.
cuyos tramos hay a.sien.
tos de descanso para.
¡
damas Al pie de esta monumental escalera está la. oficina destinada
tslos pa~ajeros, que en ella encuentra.o un eficaz ser vicio telefóni .
coy telegráfico , buzones para correspondencia. de todo género, etc. etc.
0

HOTEL REFOftM.A.-C0RRm&gt;ORES Y ESCA LERA .

A la izquierda está el despacho del señor Doctor Ni~bi, incansable Y_gala.ate caballero que celosa.mente cuida de que los aloJa.dos sean atendidos
y sP.rvidos con todo celo y corrección.
Para irá las habitaciones se pasa por elega.ntes y cómodos c01-redores .
En el spgundo piso está instalado el restaurant, en un gran salón, contiguo al cual hay gabinetes para ramili~s. ,
.
Un cocinero francés , verdadero «ma1tre d hotel&gt;, est1i encargado deba.cer el servicio en tres estilos diferentes: francés, alemán y americano. En
este comedor se ha hecho un verdadero derroche de lujo, lo mismo que en
los departa.mento para. habitación y salones d_c. _recibo, de_f~ma.r, cu~rto
de baño, w. C., etc. , que reúnen grandes cond1c10nes de ~1g1eae y orientación. En todos ellos ha.y profusión de alumbrado eléctrico.
Frente al hotel paran varias líneas de tranvías eléctricos y muy cerca
de él se ba.llan Jas estaciones de ferrocarril.
En suma: el Do&lt;,tor Nibbi ha logrado hacer del Hotel &lt;Reforma&gt; un
establecimiento que han preferido los embajadores, los millonarios, los
"ra.ndes escritores y cuanto personaje notable ha visitado l a República
" los últimos años.
en

[§]

"EL BUEN TONO," S. A,-MAQOINAlUA~ARA LA ELABORAOIÓN,

HOTEL REFORMA.-UN DE_¡'AúLE DEú RESTAURANT.

HOTEL REFORMA.-ANTESALA DE LAS BABlTACIONES IDESTlNAD.AS : _
Á LOS PASAJEROS,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL HUNDO ILUST.RA.UO

fl Capital fxtranjero en Méxirn~
Importantísima Negooiaoión
Según este.dísticas fidedignas que obt•an en
poder del ministerio de Hacienda y publicadas
también por el representante consular ameri•
cano en esta capital, basta !ebre1·0 del último
año ascendía á $500.000,000, oro americano, el
capital invertido en México. En el tiempo subsecuente, ó dentro del espacio de metJos de un
ai'lo, según el &lt;Mexican Investo1·&gt;, periódico fi.
nanciero publicado en esta capital y dedicado
á las inversiones extranjeras, éstas han sido
como de $200.000,000 más. Más de la mitad del
dinero americano invertido en México el aíio
pasa.do, lo ba sido en bienes raíces. Sumas
muy consiaerables se bao gasta.do en propiedades al rededor de la ciudad y dentro del Distrito Federal, dándose la preferencia á vastas
fajas de terreno para subdividirlas en lotes ó
en haciendas cercanas á la ciudad y que pudiesen fraccionarse en jardines de diez á veinte
hectáreas cada uno. in embargo, algunas de
las ventas más importantes, han sido de in-

EL

R. PREVOST EN SU D;ESPACBO.

da.lados operadores que están interesados con
respecto á México y su progreso. Efecti vo.mente, esta firma emprende transarciones importantes directamente con sus clientes americanos, y se halla. en aptitud de hacer en esa línea los contratos más satisfactorios. Una experiencia de diez aílos en la. República; el conocimiento de los terrenos en todas las secciones, así como de sus valores; la posesión del
habla espaflola, y sus bien establecidas rela•
ciones en punto á negocios con prominentes \
mexicanos en muchos Estados de la República ,
convierten á los señores Prevost y Vai1 en per·
sooas singularmente útiles para quienes deseen
vender vastas propiedades. No se encarga.o de
residencias ó fajas de terrenos muy reducidas, sino que gustan siempre de examinar haR. M. B. PREVOST.
SR. W. L. V AIL
ciendas de importancia, sin parar mientes en
la locación de ellas. Tampoco procu1·an optrato. Creen dichos sel'Iores que los fracciociones sobre propiedad sino cuando tienen
nadores de propiedad raíz hacen mal en somecompra.dores dispuestos á cerrar trato y soter la propiedad á opciones, y que cuando los
lamente mediante el pago de une. suma de diterrenos son aceptados para la venta, debería
nero que será suficiente recompensa para el
hacerse al punto un esfuerzo por enajenar
propietario, en ce.so de que no se realice el conaquélla.

.

FACHADA DE LAS OFICI AS DE LOS SRES.
PREVOST Y VAIL.

mensa.s posesiones mexicanas en el lnterior,
donde se ha.o compt•ado terrenos para cría. de
ganado, terrenos para corte de madera y exten.
sas haciendas donde establecer colonias de
«rancheros&gt; americanos.

***

Muchos de estos cuantiosos contra.tos se ha.o
hecho con intervención de la ffrma. de Prevost
y Vail (l"' de Sa.n Francisco, número 8), quienes tienen larga experiencia en los negocios y
son los únicos en esta ciudad que especialmente se dedican al ramo de bienes raíces. Mr.
Vail, de dicha lirma, intervino en la reciente
venta de la hacienda. de la Teja, que va á coa•
vertirse en un hermoso suburbio de la ciudad
de Méx:ico. El mismo caballero aseguró la vente. de la faja. de terreno que pertenecía al seflor
Ministro Limantour en el Paseo de la Reforma
y que se está vendiendo actualmente bajo el
nombre de «Stílwell Place&gt; (Plaza Stílwell) y
promete ser uno de los suburbios más bellos
de México. Mr. Prevost, antes de venir á esta
ciudad, tenía. ya cuantiosos intereses entre ma·
nos, en materia de transacciones sobre bienes
raíces en Wáshington y Nueva. York, y tiene
conexiones amplísimas con prominentes y acau-

EL SR

VA!LEN SU DESPACHO,

TRAJE DE MUSELINA NEGRA CON FONDO «CHAMPAGNE.&gt;

riamente por lo más escogido del bello sexo
de esta Metr6poli. De allí han salido trajes
riquísimos confeccionados bajo la última
creación ideada e11 París, de suerte que nada pueden envidiar nuestras damas á las que
visten en casa_de Worth, el célebre modisto
parisiense.

El Taller de Mme. Laiage.
00
Cada día van siendo mayores los atractivos
que presentan el cotidiano paseo de la Reforma y el desfile en la avenida de Plateros,
tanto por los lujosos trenes que formall: larga procesión, como por la magnificencia de
las "toilettes» que lucen nuestras grandes damas, ya reclinadas en los sedosos almohadones de sus carruajes, ya deslizándose por la
acera con el andar rítmico propio de las mujereJ mexicanas.
Para un observador cualquiera no habrá
pasado desapercibido el aumento de lujo que
ha hecho de nuestra capital una verdaclera
ciudad europea. En teatros, bailes, banquetes y paseos, la suntuosidad y elegancia de
los trajes iemeninos ca.usa verdadera admiración.
Y es indudable que esas grandee «tenues» y
las coniecciones que más llaman la atención,
proceden de la Caaa de Modas de Madame A.
Lafage, una francesa muy espiritual y muy
artista, que desde su llegada á México, fué
preferida por las sefioras elegantes para vestir de eiedas y finísimos paños los más perfectos cuerpos de las más hermosas mujeres.
Por los salones de Madame Lafage ha desfilado el alto elemento femenino de esta capital, encontrando siempre en ellos las últimas novedades de Europa, en materia de
modas. ¡Cuántos delicados talles habrán podido mostrar su esbeltez y gallardía bajo
las maraviUosas confecciones de la hábil modista francesa!
La casa que en la avenida Juárez, n6mero
10, ocupa Madame La.fage, es visitada dia-

TRAJE DI!: «LUISrNE&gt; Y TERCIOPELO.

***

'!'RAJE DE &lt;VELO DE PARÍS .&gt;

En egta página publica.moa tres primorosos trajes que llevan la firma de la incomparable fadame A. Wage.
Uno de ellos, el primero, es de finísima
muselina negra con rosas pintadas; lleva un
fondo color «champagne» y está adornado
con aplicaciones de «chautilly» y «cluny. &gt;,
Este traje, que no desdefiaría vestir la más
elegante de nuestras damas, es de hechura
irreprochable y del mejor gusto.
Muy notable es también otro de los trajes que apareceu en nuestros grabados: el de
«luisini&gt;.11 _«champagne" y «ter.!iopelo limineu,,
La falda, de un corte perfecto, aparece adornada con aplicaciones riquísimas, y tanto el
talle, como las mangas y el cuello, son de 1a
más exquisita factura.
Por último, llamamos la atenci6n de las
damas acerca del traje de «velo de París»
con aplicaciones de «guipuren crema, que aparece en otro de nuestros grabados. Este bellísimo traje, que reúne á la sencillez de su
estilo un corte elegantísimo, lleva un gracioso cinturón con botones de ccstrass». El
adorno, muy sobrio, pero muy bien combinado, es de magnifico efecto.
No cabe duda: fada.me Lafage, la modista
francesa más antigua con que cuenta ahora
la Metrópoli, es acreedora á la confianza y al
aprecio de su uumerosísima clientela.

�EL 1411NDO ILUSTRADO

EL MUNDO llUSTRADO

Una N6006ia6ión MOd610
IL,1\i oo~~~IE~:Ai~IBXIl~~;Aiºº
.
Hacia Ja parte más elegante y más nueva
mo, que la producci6n diaria total es "de sie-

de la capital, casi al extremo Sur de la hermosa avenida de Bucareli, se alza el edilicio
donde está instalada una de las negociaciones industriales más importantes de México:
la de la «Compafifa Cigarrera Mexfo.tna».
La ((Cigarrera Mexicana» foé constituída
fusionándose eu ella cuatro de las principales
casas manufactureras de tabaco que hace algunos afios existían. en México. Logróse con
ello no sólo la acumulación de los fuertes capitales que dichas negociaciones representaban, sino el acaparamiento de distintas marcas ya acredit.a.das entre los consumidores á
quienes con el aumento de capital y con' el
desarrollo de la emprern, se daban indudables garantfas de legitimidad y bitjo precio
de la manufactura.
La concentración de esos distintos elementos, hizo, desde luego, que la fábrica apareciera con el respetable capital de un millón
setecientos cincuenta mil pesos, suficiente
para girar una explotación de tanta importancia, de tan indispensable salida en todos
los mercados del mundo.

te millones de cigarros.
·
Los movimientos de cada máquina sorprenden. Parece que dentro de la delicada
estructura de cada una &lt;le ellas, hay una voluntad humana que impulsa el mecanismo
imprimiéndole movimientos de la más rara
precisión.

-. Más de cien clases son las del papel que se
emplea en la elaboración; y cuando las cajetillas están ya cerradas, se forman paquetes
que contienen determinado número de ellas,
quedando listos para la exportación á los
lCstados de la República y á Europa, Estados
Unidos y Centro y Sudamérica. Durante el
primer año de trabajo, la «Cigarrera Mexica-

DEPAUTAMENTO DE EN CAJETILLAR.

elaboró cigarros por valor de $3. 000, 000,
de los cuales exportó una gran parte, hacitndo así gran competencia á las manufacturas
extranjeras.
En el Distrito Federal, el reparto es hecho por cnarenta carros elegantísimos, tirados por caballos &lt;le gran alzada.

11a))

*

El gran edificio de**
la Compañía, moderna
construcción de ladrillo, Jo forman todos los
departamento necesarios á empre 'a semejante. Bástenos decir que concurren á él mil
obreros, entre hombres y mujeres, que son
los encargados, en medio del orden mis per.ecto, de las distintas labores de la fábrica.

Para la dirección de los djst.intos departamentos de la fábrica, son necesarios cien empleados superiores, encargados de ramos tan
imr1ortantes como los de empaque, carpintería, expendios, embarque, bodega. , etc. En
estas últimas existen enormes cantidades de
tabaco en rama, que proce&lt;le únicamente de
las plantaciones de Oaxaca, Veracruz, Chiapas, Tamaulipas y Tepic.
La mezcla de estos tabacos se ejecuta por
procedimientos del todo iguales á Jos que e
siguen en Cuba.

Orgulloso debe sentirse el señor Gerente

de la Compafiía, Don Ricardo del Río, porque ha sabido cumplir con rara constancia
esas indudables exigencias de una labor tan
ardua, como la de sacar á flote, á fuerza de
energías, el prestigio comercial y el provecho
pecuniario de un capital de tamaña cuantía.
Todo lo ha logrado el señor del Río, y no
podía suceder d e otro modo. En todos los
certámenes donde el e~fuerzo universal hizo
p1odigios para alcanzar un premio, ganándolo en la más noble ele las competencia , la
((Cigarrera Mexicana» obtuvo hermosÍ!&lt;imas,
altas distinciones, logrando con ella el enaltecimiento ele la industria nacional.

***

Ochenta máquinas «Bonsack» y «Comas"
funcionan, movidas por fuerza eléctrica en
los hermosos talleres de Rucareli. Di~bo.s
máquinas, que revelan lo que puede fraguar
de maravilloso el ingenio humano, están instaladas en amplísimos salones de elaboración, teehados de cristales y dotados &lt;le todas las comodidadea y condiciones higiénicas que pueden hacer agradable á los obreros
la labor cotidiana.
Cada una de las ochenta máquinas, cuyo
portentoso funcionamiento entusiasma hastn
dejar el ánimo suspenRo, puede producir de
ciento cincuenta á doscientos cincuenta. cigarrillos por minuto, calculándose, por lo mis-

DEPARTAMENTO DE M~ QUINAS ENGARGOLA DORAS,

DEPARTAMENTO DE &lt;SECADORAS&gt; Y «ENFRIADORAS,&gt;

«DEPAR'l'AMENTO DE PICADURAS.»

�•
EL 1t1Jlrn0 llUSTRADO

EL MUNDO llUSTRADO

Th6 M6Xi60 Min6 ano Sm6lt6r SUDDIU Gomoanu
(Compañía Abastecedora de Minas y fundiciones de México)
Entre las numerosas negociaciones comerciales establecidas en la actualidad en México, ocupa un lugar preferente, por la importancia de su giro y por el ctédito que ha sabido crearse, la Compafiía Abastecedora de
Minas y Fundiciones de México [The Mexico Mine and Smelter Supply Company],
cuyo domicilio se encuentra en el soberbio
edificio que ocupa la esquina poniente norte
de las calles 11!- de San Francisco y San Juan
de Letrán.
Los accionistas principales de esta Negociaci6n, aon los sefiores John S. Cary, de
Denver, Estado de Colorado [Presidente y
uno de los fundadores de la Uompanía], y
Joseph Seep, de Oil City, PensilvaniA, bien
conocido efl los Estados Unidos como fuerte
capitalista, pues fué uno de Jo¡¡ fundadores
y permanece como uno de los principales accionistas de la gran Com pafifa de petróleo
«Standud Oil Companyi,. El señor Cary,
además de 8er capitalista, ha estado por
años al frente de la Mine and Smelter Supply Company, de Denver, una de Jas ca~as
más importantes en el ramo de maquinaria
en la parte occidental de los Estados Unidos.
Como Gerente residente en México, figu·
ra el sefíor Thaddeus S. Dayton, y como encargado del Departamento de Ventas, el sefior W. J. Williams. Forman la Junta Directiva de la Compafiía, además del señor
John S. Cary, personas tan acreditadas en el
comercio como son Mr. Robert J. Cary, Vicepresidente; Mr. Herbert . E. Fiske, Secretario; Mr. J. H. Fennessy, Tesorero, y Mr.
Albert Seep, Ingeniero Mecánico.
En cuanto á la dirección telegráfica de la
Compañía, es la siguiente: rcMexmine, Mex.ico, D. F. »--EL apartado postal es el número 447.-Teléfono: 403.

***
La poderosa Compañía á que nos referimos, tiene más de 1.000,000 de pesos en
mercancías, que constituyen al surtido más
vasto y completo que pueda encontrarse en
la plaza. En el almacén anexo al despacho,
eh la esquina de Safi Francisco y San Juan
de Letrán, hay siempre á la vista del público los mejores ejemplares de maquinaria para minas, haciendas y fábricas. Estos ejemplares son los más modernos que se conocen
y los mejor construidos que se importan á
México.
Además de estos almacenes, cuenta la ca·
sa con extensas bodegas, situadas en Nonoalco, en las cuales entran varias líneas de
ferrocarril.
Por lo que toca al ramo de minrui, que es
la especialidad de la Compafifa, hay siem•
pre en sus almacenes una gran existencia de
todo lo que en materia de útiles, herramientas y maquinarias, puede necesitar la negociación minera mis extensa.
Además, «The Mexico Mine and Smelter
Supply Company" suministra toda clase de
mfl.quinas y herramientas para los diversos
UB')S de la industria, de :a agricultura y de la
ingeniería, y vende material rodante para
ferrocarril~ y tranvías aéreos. En los vastos
depósitos de la. Compañía se encuentran
siempre también los mejores materiales de
hierro para la construcci6n de puentes y edificios, etc.
El surtido que tiene la Cotnpañía es tan
extenso y está tan bien arreglado, que ocurriendo á sus almacenes, puede adquirirse
desde un tornillo hasta la. más complicada
maquinaria para la minería 6 la. industria.

FACHADA DEL EDIFICIO DONDE ESTÁ INSTALADA 'l'HE MEXICO MINE AND SMELTER SUPPLY COMPANY.

*
**

((The Mexico Mine and Smelter Supply
CompanyJ&gt; se fundó en México el afio de 1898·
y es, por lo mismo, muy reciente su funda:
ci6n. Sin embargo, es ya la casa más importante en su ramo de maquina.ria, y una de
las casas importadorai más fuertes de la República.
La Compafiía cuenta con un gran número
de agentes viajeros, aptos y conocedores del
ramo, que recorren continuamente los principales Estados del país, y con agentes co-

rresponsales en diversas ciudades de Inglaterra, Bélgica, Alemania y Estados U nidos.

***

La Drogueria de la Profesa
Consecuentes con nuestro propósito de dar . á con?oer en «~1 l\iundo
11 u trudo&gt; los establecimientos industriales y comercia les más lmport~,r

tes de la Capital, apuntamos en seguida algu!30S dat?s que con relam. n
á la gra,n «Droguería de la Profesa&gt; nos ba sido posible recoger.
Esta magnífica Droguería, esta?lec1da, como se sabE:_, en una de las calles más céntricas de la Metrópoh, fué fnodada en l 60 por el Sr. D. Jnlio L1tbadie (padre), entt'ando á f?rmar soci,idad_ con él á los pocos meses el Sr. Euaenio Pinsón. La soc1t:'dlld permaneció así constituida; basta.
'
"
el aiio ae 1 80, en que
el 81'. Labadie quedó
como único dueño del
negocio: y ocho aílQ!'l
después. en vil·tud del
fa.l lecimiento de este señor, se con1&lt;tituyó nue•
vamente bajo la r11zón
social de «J. Labactie
Sucesores, y Cía.&gt; por
los actuales ocios propietarios D. Luis y D .
.Eiéctor Labadie y D.
Arístides Mart.el. Al
frente de Ia cal'&lt;a, y con
¡1oder qut:&gt; Je han otorgado dicho seflores, Fe
encuentra actl\a.lmente
el St·. Emilio Zarauz,
en ballero cu,1•os conodmlentos en los ramos
que cotrlpreode el giro
~on genet·almente reconocidos.
Basta detenerse frente á los lujosísimos escaparates de laDrogueda ó penetrar en su espléndido salón de despacho, pat'a fo1:marse
unajdea de la importancia de esta llegociaci6o. Dl'o~as, perfume·
ría de las fá.brica.s roás
acl'editadas de París y
Londres, y la marca especial de la casa; materiales y apiu·atos para. fotografía; papel tapiz· todo se eocuenka
DROGUERÍA DE LA PRO!i'ESA. - FACHADA DEL EDIFICIO. allí' formando el mejor
1
y el más vasto surtido
que de estos artículos existe en México.
La Casa «Labadie&gt; es, por lo que se ,refiere a.l ramo de fotografía., la
más a.ntio-ua en la Canital y la que mas garantías puede ofrecer en este
sentido, á los consumido;es. Las substancias que expende son de supre·

ma calidad, y los aparatos que se encuentran en sus alma~enes, son de
los mejores que se fabrican en el mundo. Además, los aficionados á .1~
fotograffa tienen á, su disposi.ción en la Ca a, u:,::i depa~tamenio especia_
donde cal·gar «cha.sis&gt;, revelar placas, y bacer 1mpres1ones .. Este depa.r
tamento cuenta coa todo lo necesario para llenar las nece tdades de su
obi~to~uanto al ramo de DrOO'&amp;S los señores «.T. Labadie Sucesores Y
Cía.&gt; ti.enen constantemente ;o a' gran eJi:iste~cia de todos los pro~u?tos
químicos y farmacéuticos que se conocen, siendo en la plaza, los umcos
agentes de las fábricas más acredita.das del mundo.
El surtido de papel tapiz que hay en_ los ~lmacenes ~e la Droguería es
soberbio: la variedad de estüos y la lllffieJ01:able calidad del producto
hacen de él uno de los mm; completos y más 1mportrantes que pueda.u encontrarse en el )íercado.
.
,
Por último diremos que los sei'lores «,J. Labad1~ Sucesore~ Y Cia.&gt; son
agentes exclu'sivos para la puolicación de aounc10s extra.n1eros en los
principales periódicos del país.
Ilnstramos esta plana con tres vistas fotográficas que rep1•esentan 1a
facbadn de la Drog-ueríe.. el salón de despacho y un detalle del departamento de fotografía.

DROGUERiA D1!! LA PROl"ESA.-OEP,\RTAME ".rO DIJJ FOTOGRAFÍA.

Por último, diremos que «The Mexico Mi
ne and Smelter Supply Oompany" tiene la
representaci6n exclusiva de muchas de las
principales fábricas de la República vecina
de toda clase de maquinaria. y herramienta;
y sus ventas, ya enormes, van aumentándose
de día en dfa.

INTERIOR DE LOS ALMACENES DETH-E MEXICO MINE AND SMELTER SUPPLY COM.PANY SITUADOS EN
LA.ESQUINA P. N. DE SAN FRANCISCO Y SAN JUAN DE LETR.ÁN. '
DROGUERÍA DE l,A l'RQFESA. - Th.TTERIOR.

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EL MUNDO ILUSTRADO

ILUST&amp;A.0O

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lA (OMPANIA (fRVf((RA Df lOlU(A YMfXl(O

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ANATORlO DEL

R. OR. SU Á REZ G AMOOA. - F'ACHADA DEL EDlfo'ItIO Y VISTA DEL INTERIOR

n Sanatorio Modelo

En el coraz6n de la nueva y herm sí .
colonia llamada A)IERlCANi\ e d .º tmal
lind
·
. ·,
ectr, en e
ero pomente de la Cmdad de México al
lado del paseo de t, A REFORM
1
'
edificio del A ATORIO d 1.A. e evantA el
CARDO
AREZ AMB e Doctor D. RICalle de Rorn11. n,
'r:
D , en la TercP,ra
·
' um. ,&gt;.
esde su aspecto
exterior,, ed te E tablecimiento perm1·te so peeh ar 1a JO o 1e de u naturale
.
lemne
d
za. erio, so.
' muy asea o, el edificio ostenta l
nombre de . u nropietai-io
e
«CLINICA QUIRURGI A py esta leyenda:
». enetrando á él
11ama d esde luego la atenci6n
el .
d'
aspecto de alegría y vida que se
ta&lt;'
parece un.centro de enfermo y
tr~ te:
za,
al
contrario,
sus
hermosos
J·a
dº
ani d
.
r rnes su
ma a concurrencia, su brillante li~ ie~'a·la luz que á él penetra á raudales Jdo
m tea que allí _se cura por los métod~s modernlos, que aleJan del enfermo todo aqueU
0
que o abrume 6 la entristezca. u
do, parece ser la máxima de esta
recreanFundada hace más de cuatro fiasa.
· ta ·
a os por su
Prop1e
no, el 'r. Doctor RICARDO
A
REZ GAMBOA, han pasado por sus salone;
gran n~mero de enfermo distinguid
sus reg1 tro quirúrgico existen fumo , y en
respetables y conocidas. El servicio
está á cargo principRlmente de su D' ~co
el r. SUAREZ GAMBOA cu
irbec r,
.
'd
,
yo nom re e
b1en
conoet o en el paf... Además
i
lo8 Do ·tore8 LUI MORALES
FRANCI CO CARRAL. GER t ~ DIAZ
LOMBAR_DO, JO E TERRE 'y otros varios
Cuatro~ c1nc_o practicante facilitan la ta~
qmlrurg1cae. Alumnos distinguidos de
~ i scue a de Medicina, llevan ahí su
n
ting~nt~ de ciencia y de labor.
co ·
Ma informes, respecto al per ona] e ohtendrá n en el despacho del Doctor
ARDO. UAREZ GA 1BOA en la Calle d B
navista, 4}.
'
e ueEn~re los departamentos que llaman la
ntenci6n por su verdadera suntuo idad figuran la
LA DE OPERACIONE
' l
OR4TORIO. La primera, montada con iodea
sencillez, ostenta. los mejores y más perfec-

N~

~:esifira
d!

cionados aparatos conocido actualmente.
El segundo, radiante de elegancia y de buen
gu to, ofrece tranquilo retiro ít los que deeen entregarse á la. oración. Todos los días
se celP.bra en el Oratorio el anto a.crificio
de la l\fis~ á In seis de la mafiana, viéndo~e concurrido por l aristocrática falliilias
del rumbo, y permitiendo A los enformos
que lo deseen. buen campo para u prácticas_ devotas. El per onal que cuida del Oratono, es el mi moque cuida de todo el E .
tablecii:zi!ento: un selecto grupo de Hermanas rellg10 as, perfectamente inslruída en
el arte de curar. Buenas cariño as emi~entement.e caritativas, so~ uno rle l~s meJores beneficios que este E tablecimiento
ofrece á su Clientela.
. La ~r11ctica m édica, en e ta Casa, es también digna de mención: tiene un lema: «P .

~~~

&lt;ER LO BEXEFICIOi.:' DE LA fEDICIL,ALC , ' CE
TODA L · FORT C A •· Alh lo ~•smo se atiende al rico
que al pobre, lo unsmo se recibe e cura e
consuel~ al a,Silado de primera. ~la e gu~ al
prole~no que 00 paga. Las operacione , Jn 8
~ura~1ones, Jas consulta : SE&gt; dan sin reparar
,\. quién, y pu de e tnrse seguro, al tocar lftB
píudertas &lt;le la asu, de que nadie será des-

.f

pE

o o.
ror ce~tena:es se cuentan ya lo grandeii
é~tto quuúrg1cos realizado en el E tabled•
mi_ento: multitud de eñf rmo ya o erado
existen por toda la Rep(i blica y ellos~ i11mo
?0 10 que propagan Y realzan la importancia de unn a aquP, cual ésta, adunaCII~ ·.
~IA. ARTE, MOR AL HO IBRE PR .

RE

E

LA 'Al'ITAL.

La inda tria cervecera en México ha adquirido últimamente un desarrollo muy considerable, bll8ta. el punto de ocupar uno de
loR primeros lugarett entre las industrias nacional , tanto por la calidad de sus producto , como por el número de trabajadores que
emplea y el capital en ella invertido.
Por otra parte, la poblaci6n de léxico es-·
tá aprendiendo más y más cada día á tomar
cerveza, es decir, á estimar mejor In calidad
de esta bebida y á usar de ella cotidianamente. Hace algún tiempo, las per ooas que
con umían cerveza. eran en ntmero mucho
menor, comparado con el de las que consumían otras bebidas menos limpias, menos
sanas y meno agradables. Pero á medida.
que la buena. r.erveza se ha ido poniendo al
alcance de todo , y á. medida que ha. mejorado la calidad de la cerveza. mexicana, la
proporción de con umidores ha. aumentado
de una manera. considerahle.
La mpañía Cervecera de Toluca y México
una de las más antiguas en léxico y
que mtís se han acreditado. u fábrica, situada en Toluca, es una de las mh grandes
del país, y se distingue por la pureza y bondad de sus productos.
La Compañía, tal como existe ahora., fué
incorporada en l 90, con el objeto de dar
grim impulso!\ la Fábrica, y tan lnego como
lanz6 sus productos o.l merca.do, Cueron reconocidos como inmejorables. De est.'\ manera, la Compañía progres6 de de su co•
mienzos.
F,l Presidente de la Compañía ervecera.
Je Toluca y México, es el r. ll. L. \\"iechers, capitalista y hombre de negocios muy
conocido en Mfxico. El Gerente General e
Don Santiago Graaf y tiene sus oficinas en
Toluca, donde es una. de las persona más

proroinentes. Las oficinas de México están
!i cargo de Don Emilio Leycegui.
La. Fábrica de Toluca ocupa una gran extension de terreno y cuenta con varios edificios propio para la elaboraci6n del producto, para fábrica de hielo, para. depa.rtamtnto de máqoinns, almacene y caballeri-

za .
E:otos edificios son am1&gt;lios, bien conslruído!I y perfecta.mente acondicionados, y la
maquinaria. que e usa en cada uno de I departrunento , es de los modelos más IDO·
dernos y perfeccionados.
La fábrica de hielo es un modelo en su
género, y su capacidad de 200 tonelada por
día, la hace la más grande del paí . La. capacidad total de la ervecería, es de 90,000
barril s americano por afio.
La 'ompañía tiene fábrica propia para lna
botellas que usa, y de las cuales pueden hacerse á raz6n de 20,000 por día.
Los almacenes de la Fábrica tienen capacidad para contener 10,000 cajllft de cerveza.
La maquinaria está. movida. por tres motores que tienen utia potencia total de 300 caballo de vapor, y alimentados por cuatro
calderas con 400 caballo de fuerza.
Los materiales con que está elabora.da la
cerveza, son importado I á gran co to, &lt;le los
E tados nidos y Alemania, y gracias á esto, el producto re ulta de calidad igual á la
de las mejores cervezas del mundo.
El departamento de embotellar está montado conforme á las últimas rtforma , pues
tiene lavaderos automáticos, y está equipado como para producir el mejor trabaj~ po•
aible.
El agua que se emplea para la elaboraci6n
de la cerveza, está considerada conforme á
lo anftlisis de peritos competente , como de

]a mejor calidad, por su pureza y excelencia.
Las marcas más afamadas dA fábrica, son:
Toluca Extra, Toluca Favorita, Lager Bee1,
Bock Beer, Pilsner, 'nadard y tar Beer.
La primera, llamada Toluca E ·tra, obtuvo el primer premio en la última E ·po ici6n
de Parí , y fue con iderada por los jurado
co•no la cerveza más pura y más fina de todn la que concurrieron al certrunen. E to es,
como se comprende, un grnn triunfo para. la
industria cervecera mexicana, y demuestra
la superioridad de los producto de la Fábrica de Toluca.
En la Fábrica trabajan 450 operaríos,á cuyo
frente hay varios cerveceros muy experimentados. El de pacho de la ciudad de México
mplea para él solo 29 ca.rro repartidores, y
9 en Ta.cuba.ya. Las oficina en esta ciudad
están ituadas en la Rinconada de 'an Diego,
número 11, y e t{m á cargo del , 'r. Emilio
Leceygui, que es persona recomen&lt;lable por
su habilidad para los negocio .
El Presidente de la Compañia, r. \\'iechers, es banquero muy conocido, y está en
relacione comerciales con varias casas de
reputaci6n universal.
El ' r. Graaf, ierente, e uno de los hombres mi expertos de la indu tria cervecero,
de la cua.l es uno de los upioneers• en la República, y además es muy couocedor del
paí . in duda á estas cualidades debe el
haber impulsado tan brillantemente los negocios de la Com-pañía.
Con el personal que acabamos de mencionar, y con los elementos de primera clase
que la Compafiía ti~ne en acción, no hay que
sorprendeTSe de que la Compañia Cervecera
de Toluca y ~1éxi&lt;:O ocupe un lugar distinguido entre sus congéneres de América.

y

1-

7f

':lJ~Y

CO:;T!8z::!

rea~

RI

VI TA EXTERIOR DEL EI&gt;IFIOlO DE LA CERVECERÍA DE TOLUCA,
SANATOlUO DEL SR, DR, SUÁRE Z GAMBQA, - UN GRUPO D
'
EN' LA SALA DEOPERACIONE~NAS Yf PRAO'l'IOANTJl:S

�EL MUNDO ILUSTlrADO

EL MUNDO ILUSTRADO

LA GR.i\N SEDERU

Comprendieron que por ahí debían empezar y lo lograron.
Los principales departametltos de la casa,
ou el de modistas, de que hablamos antes,
el de barilleros, en el que se en?uentra un
;urtido completo; el de coniecc1on~s, que
podemos citar como uno de Jos meJores ~e
la capital está atendido p~r notables modistas ue proporcionan al ~tiente con todo e~m¡r; y prontitud los meJores Y más cap~chosos modelos, de l_as últimas modas e
Europa y Estados Urudos.

"tL PAJt"
Importante Gasa GomerGial
En. el pasado mes de m'élyo, tuvo lugar en
e. ta ciudad uno de esos acontecimientos notables qne produjeron ur.a revolución entre
la gente elegante, y cuyo recuerdo vive aún
imperecedero en la memoria de las más di tinguidas damas de nuestr:\ buena sociedad:
la inauguración, en la esquina de las calles
del Em pedradil lo y Plateros, de la importante casa comercial, de sedas y artículos de fantasía para el bello sexo, jntitulada ,dl:l Paje,,.
Sus propietarios, los conocidos señores que
forman la razón social «Arellano y Compañía», haciendo gala de su inteligencia y exquisito gusto, procuraron reunir en su espaciosos almacenes el prototipo de la elegancia,
distinción, arte y buen gusto capaces de !'atisfacer el capricho de las damas mis exigentes.
Y en efecto, sus esfuerzos se han visto coronados del más lisonjero éxito, pues por SU!i
puertas han de filado desde la distinguida
señora Doña Carmen Romero Rubio de Díaz,
esposa del sefior Presidente de la República,
[que hizo la primera compra en el día de su
inauguraci6n] hasta la señorita más modesta.
Para todas las ei::feras de la sociedad tiene
departamentos especiales la sedería de «El
Pajen.
Encajes, listones, blondas, aplicaciones,
pasamanerías, flores, aigrettes, pluma"', telas fantasía, telas para vestido, botones, sedas para bordar, coser y tejerJ artículos para barilleros y eastres, etc. , etc.
o pueden
tener rival en ninguna clase de establecimientos de este género.
El departamento de modietas está atendido por personas aptas y conocedoras del

ramo.

***
E

"~ª

rEcL1LrnADE DE LA
SA. -Corsets
Sirena» marca ccRBFOIUIA», que podemos a¡¡e-

&lt;EL PAJE.'&gt; - FACHADA DEL EDIFICIO.

Esto, agregado á la buena calidad y baratura de los artículo , ha. hecho que este departamento sea uno de los más concurridos
de la casa.
En sus escapa.ratea y mostradores se encuentran expuesto los últimos modelos ideados por las mejores modistas de París. Londres y Berlín.
Su departamento de confecciones es un
modelo de elegancia y bueu gusto.
La riqueza de los géneros y la córrecci6n
en 1 corte, deleitan y seducen.
Al frente de e ta sección, los señores Arellano y Compafiía han colocado á una de las

modü,tas de mayor renombre de Parí., conocedt&gt;ra de _todos los estilos, todos los capri•
chos y todos los gustos del más exquisito
«chic» parisién.
Las confecciones que de manos de esta extraordinaria modista salen, llevan el sel Io
característico que ha sabido conquistar ccEl
Paje» y son las más admiradas en los salones.
Verdadero orgullo puede caber á los señores Arellano y Compañía de haber montado
un departamento que pued.e llamarse con justicia el prjmero que de su clase existe én la
República.

gurar ~on los mejor acabados y más peJfectos que exi~ten en el ?1:1,n?o, porque re_ nen á sus condicionés mg1emcas y á su comodidad un irreprochable corte y una comcomplet; perfeccí6n E-D su hechura.
ombrer0s adornados para sefíoras, sefio
ritas y niños desde 5. 00 haS ta $100. OO.
Losrenom,brados guante_s «~errin»,siste_ma
J ouvin, son también especialidad d~ l_a ca~¡¡.,
donde se encuentra además el depos!~º gci"
neral de la fábrica. de cintas((!·ª pn10n:'i . e
los Sre . Alberto A1·ellano y Cia ... la pnmern y única en~Jm género, establecida en fo,
República.

"'
CTN DE1lÁ~LE DEL 1:IEPARTA"MEN'rO DE Vl!lNT~

ALIMENUDEO,

No es menos notable el departamento de

"El Pajei,, destinado á la venta al por_ menor,
que reúne á su sencillez el caracterí tico sello
de la elegancia y el buen gusto.
Nueve amplísimos ª?aradores, _cerrado_s
por espléndidas lunas venecianas, rnundan
de luz y a1egría las innumerables novedades
que allí se exhiben.
Cuatro eleganles puertas, una á1:lateros y
otras al Empedradillo, dan acceso a es~e departamento, no pudiendo sus depe_ndientes
despachar á todo el público que aili acude
en demanda de novedades.
Los empleados, y en general todos los
pendientes, son conocidos por su correc~16n
entre la cnlta sociedad de nuestra capital.
Todos ellos son atentos, fino", correct.os, ! sus
conocimientos en el ramo á que se dedu;au,
están por demás acreditados.
Estas cualidades de los empleados de ?El
Paje», son la mejor garantía para:~ público . .
Los señores Arellano y Co~p_arua, ente~diendo que éstas son las prmc1pales cuaJ1&lt;lades que deben ~dorn~r. á todos los de~endientes de comercrn, h1c1eron ~na acetta9a
selecci6n entre el peI"soual, hab1en~o logrado reunir el elemento de que hoy d1spqnell.

?-e-

DEPARTAMENTO DE VE, 'l'A,S AL POR MA_YOR (ENTRESUELO,)

**..

Nuestros grabados repres~ntan los pl'incipales departamentos de esta irn.portante negociación merca.lltil. El1os, por sí solos, ba~tan
para que nuestros-lectores se_formen_una idea
de la magnificencja de _s1~ msta1ac16n y _del
buen gusto 9.ue ~a presidido en la orgamzaci6n del establecimiento.
.
En un p.eríodp de ti~mpo relat1va~ente
corto, pues como antes md1camos, su 1~anO'uraci6n data del pasn.do mayo, ha lo9r~do
~EL J&gt;aje» reunir una clientela numeros1s1!'.Ila
y select.a que á todas horas llena sus alm~ce-

nes.

~uestra enhorabuena á los señores Are11 ano y CompañÍa á cuya actividad é inca11sables esfuerzos, debe nuestra capita~ un estit
blecimient9 que le honra ~ los OJQS de los
muchos , extranjero que residen e~tre , I!OS.
otros.

(

'

DEl?ARTAllIENTO DE VENTAS AL MENUD1'JQ.

DEE'AR'rAME~TO

DE VENTAS AL POR MAYOR

(1.1-nrSDELO.)

�Et MtrNí&gt;O n.trsTRADo

EL MUNDO ILUSTRADO

la • fa~ri(a(ión • ~e • Iortill~5 • en • Má~uina

En este local, y hacia el muro del fondo,
se ven dos ranuras por las cuales penetra la
misma banda que recibe de la máquina las
tortillas en crudo conduciéndolas á través
del horno y del s~lón de airea.do, basta el
mismo d~pacho, d?nde so~ recogidas ;n cajas especiales y enviadas á .os ~xpendios.
A las ventajas que el nuevo sistema def~bricaci6n de tortiUas ofrece á los consumidores desde el punto de vista de la higiene,
hay que agregar las de la baratura del artículo¡ pue el precio fl que vende ~us productos la Fábrica es mucho más baJo que el
establecido generalmente en las «-tortillerías».

--Limpieza y Baratura
Hace poco hab16 EL I !PARCIAL acerca de
la fábrica de tvrtillas á máquina establecida
en 111 número 2,4 ...0 de la calle de San alvador el Seco, en esta población, por una sociedad recientemente fundada bajo el nom-

bre de toda substancia. extrafia 6 de microbios suceptibles de llevar el contagio á los
hogares.
Lo que primero se nos mostró, durante
nuestra visita, fné el departamento de coc-

únicamente, no s6Jo el buen aspecto, sino
también el sabor agradable de las tortilJas.
De este departamento fuimos conducidos
después, por los empleados superiores de Ja
Fábrica, al de máquinas, donde se ven dos
SRES, LUI

ROMERO Y EVERAROO RODRÍGUEZ ARCE,

INVENTORES DE T,A MÁQUINA TORTIC.LADORA.

***
El! indudable que el empleo de las máqui-

FACHADA DE LA FÁBRICA.

bre ele «La Compañía. de las Máquinas Tortilladoras, . A.»
Es de tal importancia la instalación de esta. nueva industria-ya que las antiguas «tortillerías», por el estado de abandono y desaseo en que se encuentran, constituyen un grave peligro pa~a _la salubridad pública, -que
no hemos resistido al deseo de hacer una visita á la Fábrica, recogiendo los datos que
con referencia á sus talleres ve!án nuestros lectores en seguida,
1lustrados debidamente con algunas vistas fotográficas.

DE PAOBO DEL GERENTE.

ci6n del maíz 6 «preparado del mixtamal,,,
donde se encuentra un tanque de lámina de
hierro, con capaci&lt;lad de doce hectolitros y
calentado directamente con leña..
Para la preparación del maíz, la Fábrica
ba logrado establecer reglas fijas, que aseguren las buenas condicione de aquél para la
condimentación de la masa. Este punto es de
grandísima importancia, pues de él depende,

***

Lo que más sorprende, al penetrar en el interior del establecimiento, es el contraste que la.
instalación ofrece con respecto á
las viejas «tortillerías» de sucias
paredes y de aspecto, en general, repugnante; pues nada hay
en sus distintos departamentos
q~e no esté perfecta.mente limpio y que no acuse, desde luego,
el aseo más escrupuloso. Esto,
para los consumidores, es una garantía inestimable, y hará sin duda que los productos de la fábrica sean preferidos por todos aquellos que deseen un alimento liDE P A.CHO DEL ADMINISTRADOR.

MOLINO DENIXTAMAL.

molinos suficientes para producir, cada uno
de ellos, una cantidad de masa igual al doble de la que se necesita para alimentar la
«máquina tortilladora11. Cerca de los molinor,
se encuentra el moto!" eléctrico que proporciona la fuerza motriz necesaria para poner
en movimiento la instalación.
La «tortilladora", que admiran justamente
los visitantes, no s6lo por Ja sencillez de su
mecanismo, sino también por la
enorme cantidad de tortillas que
p1oduce, está montada el\ un local amplio, bien acondicionado
y muy limpio. Esta máquina,
en sus partes esenciales, consta de
una «tolva» ó «embudo» donde se
deposita la masa y de un tornillo que, al girar, empuja la misma masa. á una bomba que comprimiéndola, la hace saJir por una
ranura del grueso exacto de la
tortilla. En esta ranura hay dos
pequefias piezas que al acercarse
6 retirarse, hacen que las tortillas tomen la forma sensiblemente circular que las distingue
de las fabricadas á mano. Esto
tiene por objeto que los consumidores puedan, en todo caso, cerciorarse de la legitima procedencia del producto.

VI TA GENERAL DEL SALóN DE MAQUlNAS.

La capacidad de ~a «tortilladora» puede
variar según se nos mform6 1 entre fi ueve Y
dieci~~is mil tortillas por hora. Estas, tal
como salen de le. máquina, ei,tán_ perf;~tamente limpias¡ pues debido á la diapos1c1ón
que lo inventores de aquélla l?graro? dar al
mecanismo, es de todo punto 1mposibl~ que
]as tortillas tengan contacto con las piezas
en¡?rasadas de la máquina.
.
Por último, en la ~rma_z6n de la _m~quma,
gira. una polea que 1mpmne mov1m1_ento á
una banda metálica. sin fin, qu~ recibe las
tortilla , en crudo, y las conduce dir~ctamente
al horno donde se efectúa su cocción: Este
horno e tá hecho en parte con ladr1llo refracta;io y en parte con ladrillo común, Y
tiene una longitud de trece m;tros. En las
extremidades anterior y postenor, se encuentran dos aberturas destinadas ~l pnso de la
banda conductora, cuya velocidad es 1~ estrictamente necesaria pare. que las tortillas
que conduce reciban la cantidad_ju~ta de es:-·
ior que requiere su perfecto cocmuento. El
gasto de combustible que demanda el horno,
es casi insignificante, pues nunca pasa de
cincuenta. centa.vos el valor del que consume
en la cocción de las doce mil tortillas que
por término medio se fabrican en una hora.
Estas tortillas salen del horno al eal6n de
«aireado» con una separaci6n perfecta.mente
marcada de las dos telas, lo cual de~uestra
su buen cocimiento; e1 calor se mantiene en
aquéllas durante algunas ho~as, y, en cuanto á su sabor, resultan superiores, con mucho, li. las hechas á mano.

nas tortilladoras se hará muy pronto extenRivo no sólo á toda la República, sino también' á los países de Centro! udaD?érica que
utilizan el maíz en la ahmentam6n de la
clases pooulares¡ pues según los !nformes
que nos proporcionó el sefior Ingerue~o ~on
Luis Romero 1erente de la egoc1ac10n 1
muchos son l~a contratos de venta de máquinas que tiene firmado la Compafiia con persona de fuera de la capital

***

ALIDA DE LA

Ahora bien, si se toma en cuenta el enor-

la explotación de la máquina; y en el segun•
do, las vendedoras de tortillas pueden ocurrh
á Ja fábrica y hacer sus compras al por mayor, para revender el articulo, obt.enien~o
mayores utilidades que las que ahora obtienen. Para concluir, diremos que una carg_a
de maíz con 140 kilos, produce en la máq111na. 10 000 tortillas, más 6 menos, de catorce
centÍ~P,tros de diámetro y veintidós gramos
de peso, aproximadamente, y que según
datos recogidos por personas competentes,
puede calcularse un consumo de quince tortillas por habitante diariamente, en cualquier
población de la República.

***

Mucho .:ielebrare.mos que «La Compafiía de
las Máquinas Tortilladoras, S. A. »1 formada
por hombres de empresa y de la.bor tan honorables como el sefior Ingeniero Don Víctor
M. Braschi, su Presidente, logre impulsar
cada. día más su negocio, en beneficio del
país entero¡ pues no cabe duda que el ensanche de una industria de tanto porvenir
como la que se acaba de implantar en México redunda en provecho de las clase pobres, que graciae á ella tienen á su alcance
un alimento barato y de buena calidad.

***
Muy satisfechos de nuestra visita á los
distintos departamentos de ~a Fábrica, pasamos, por último, al expendio donde u? grupo de señorita. atiende á los consumidores
al menudeo y despacha los pedidos al por
mayor que se hacen diariamente nla cnsa..

SALÓN DE AIREADO DE LA

TORTILLAS,

me consumo de tortillas que hay en el país;
loa ventajosos resultados que se obtümen con
la explotaci6n de los molinos de mixta.mal,
y el hecho de qu11 una. multitud de personas
viven actualmente con s61o el trabajo de hacer y vender tortiUas, se comprenderá que
la adquisición de la. máquina es un pingüe
negocio para cualquier

MÁ U[NA TORTILC.ADORA,

TORTIT,I.AS LISTA. PARA
LA VENTA.

capitalista.
Y no hay que pensar que con la implantaci6n de la nueva industria, tengan que
desaparecer los molinos de mixta.mal que
ahora proporcionan los
medios di: subsistencia á muchas personas, ni tampoco en
que con ]a fabric11Ci6n
y venta en grande escala de tortillas hechas
en máquina, se arruinarán las infelices mujeres que 1as hacen á
mano ó las llevan al
mercado.
En el primer ".a.so, la.
explotaci6n de los molinos puede combinarse perfectamente con

***

Las fotografías qne publicamos en este
número, justifican, por lo demó.s, lo que
asentamo al principio de este artículo con
respeto á la escrupulosa limpieza que se advierte en la Fábrica. Ellas, estamoa seguros, son suficientes para que el público se
cohvenza de que la industria que nos ocupa
merece de su parte la más decidida protección.

DESPACHO DE TORTILLA ,

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

•'Paris Cbarmar,t"
Un E,tableoimiento de Primer Orden

HORASo
IOA.M

\ ll: UIF'l CIO DONDE E l'Á IN 'VALADOEL B A.NCO ALEMÁN
''l'R ASATLÁN'r l CO.

BA NCO ~\ LEMÁN 'l'RASATLÁ TICO -DEPARTAMF.JN'l'O DF, CAJ A
Y lJESPACHO PAltA EL PÚBLICO

Si ha.y actualmente en México una casa
de Modas que merezca toda la confianza y
toda la protecci6n de las damas de buen gusto, es sin duda la que con el nombre de ((Paria Charmantn, se encuentra situada, en ]a
esquina de ]as calles 2~ de Plateros y la Palma.
Sus aparadores, ante los euales se detienen día por día los que desean conocer la
última nota de la moda, encierran, ordinariamente, todo cuanto de lujoso y artístico
puede concebirAe en materia de indumentaria femenina. Vestidos de re1:1ni6n y de paseo, de teatro y de baile; sombreros de la
más perfecta hechura y de irreprochable forma: todo se encuentra alli, despertando la
admiración del público. Los maniquíec; de
caras perfectamente modeladas que asoman
tras el cristal de los aparadores, parecen animarse bajo los riquísimos trajes que en ellos
se exhiben.
Y ha.y raz6n de sobra para que el ,cParis
Charmant» sea el establecimiento preferido
por nuestras damas aristocráticas: en primer
lugar, sus almacenes son los que figuran en
primera línea, tratándose de telas, aplicaciones, etc., etc., para la confección de trajes, y,
en segundo, no existe en México establecimiento que más se esfuerce por complacer
tan ampliamente á su clientela. El «Paris
Charmant» cuenta con modistas experimentadas y cortadores de primer orden, capaces
de dejar satisfecho el gusto más delicado, y
en sus talleres no hay operaria que no esté
suficientemente instruída para desempefiar
á conciencia su labor.
Tanto es el crédito que esta magnífica ne-

&lt;PARÍ

CHARMANT&gt; -FA CELADA DEL EDIFICIO,

gociaci6n ha logrado crearse, y tanto es el
empeño que su propietario tiene por elevarla á la altura que le corresponde, que la
fama de que goza se ha extendido hasta las
más lejanas poblaciones de la República.
umerosísimas son, en efecto, las damas
de fuera de la capital que le confían la
confección de sus trajes, seguras de que
ni~gún , otro establecimiento análogo puede
atender sus indicaciones con la exactitud y
el esmero con que siempre lo hace esta casa.
Por lo que á la Capital de la República
respecta, sólo diremos que al «Paris Charmant» acuden siempre las damas más aristócratas, y que de sus talleres han salido las

confecciones más ricas y más bien acabadas,
en los últimos afíos.
Los suntuosísimoFI matrimonios celebrados hace poco en México, ofrederon una
brillante oportunidad al ((París Charmant»
para lucirse: los más hermosos trajes fueron
hechos allí. Uno de éstos aparece fotografiado en esta plana, juntamente con otro de
paseo, de correctísimo corte y de magníficas
telas.
Para. concluir, agregaremos que el c&lt;París
Charroant», no obstante su lujo y su envidiable fama., cobra á sus clientes precios tan
módicos como ninguna otra casa de su género.

,f,

.BANCO ALEM:Ár TRASATL AN' r I CO .- DEPARTAMlllN'l'O D.E E 'CIU TORlO.

Banco Jlt~mán Crasatlántico
SUGURSf\L D5L

"D6UtS6h6 U606FS66iS6h6 BanK" 06 B6rlín
San 1\gustin, número 7
L U JOSiSlMOS TRAJES DE BODA y DE P A EO, CONFECCJONA PO

pon

L A CAS A &lt;PARÍS CBAI!MAN'l'.&gt;

�EL MUNDO ll.USTRADO

EL MUNDO ll.USTRADO

EstanI661ml6nto 06 una 1moortant6 1naustria.
La Gran I~ábrica de Calzado (le lo re .. C. B. Zetina YComp.

SALON'E

DE:AP.ARADO DE CORTES,

EDIFICIO INTERIOR DE LA FÁBRICA,

Ca 6ranada Extinguidora "fiardtn"
U r, Triur,fo Completo
La. frecuencia con que por desgracia se suceden en el pa.i los casos de iccep.dio, y la. neceida.d. que existe de e ta.r siempre alerta. contra.
ta cla e de sinie tros, han hecho que tanto
la autoridades como los comercia.ni.es y propietarios, se preocupen muy seriament~ en la
actualidad por encontrar lo medio más eflca.ce de combatir el ruego en un momento dadó.
Las catástrofes ocurridas últimamente en
Mérida y en Vernc1·uz 1 por otra. parte, vienen á
poner de manifiesto las terrible consecuencias
que puede traer con igo Jade truccióndeedificios ó manzanas enteras, susceptible de acarrea.r
la ruina á las negociacione más prósperas 6
de oca.siona.r una. muert.e segura á los que, ectreo-a.do al trabajo 6 a.l o iego se ,en de improviso amenazados por las llamas ó por inevitables derrumbes.
Como e te asunto e de grandísima. importancia., creemo:; pre ·tar al público un verdadero
ervicio 1·eflriár\donos hoy en estas columna
al más precioso recurso que baya podido inventarse pl\ra extinguir incendios : las granadas &lt;Barden&gt;.
Esta grana.da , que se fabrican con el vidrio
más delgado, están constituidas por un frasco
azul, de forma. elegante, que contiene un Hquido de compo ición qu(m1ca. inofensiva tanto
para la persona como pa1·a. las cosas ; no son
explosiva ni corro i vas; jamás e deterioran
y no sufren alteración alguna ni por el clima
ni por el tiempo. Ademá , y esto es muy importante, u empleo es tan sencillo que un niño
olo puede, con la mayor facilidad, apagar un
incendio, pue basto. arrojarla. en medio de las
llamas pa1·0. que, al romperse, se extienda sobre el fuego e1 líquido que contienen, desarrollándos inmediatamente uns. enorme cantidad
de gases que hacen absolutamente imposible
toda combustión. Ya. s1:1 comprenderá, por lo
que decimos, que este maravilloso invento no
debe faltar en caso. alguna, máxime cuando los
cjuego &gt; de granadas, ya sean de uno, do ó
tl·es cfra.scos&gt;, con tituyen por su elegante apariencia., un verdadero adorno digno de figurar
hasta en los más hermosos salones.

*
**
Hace pocos meses-y e to lo decimos para
jn tificar la recomendación que de la granadas cHarden&gt; hacemos a.l público- e efectuaron en la. Casa.mu.ta, en Chapultepec y en la.
Avenid11, de Pa.toui, unas experiencias interesantí imas, que llevaron al ánimo de cuantos
la.s presenciaron lo. convicción de que no hay
actualmeute ni habrá quizás, para extinguir
un incendio, un a1ed1o más eguro oi más rápido que el u o de las misma granada . Se improvisa.ron caseta ; e amontonaron materia.les
susceptibles de a.rder violentamente· e les prendió fuego, y cuando las llamas se retorcían

elevándose ya á. considera.ble altura., los concurrentes, a ombrado , vieron que el fuego e
extinguía como por encanto; para vencer al vora.z elemento, bastó a.rroja1• á él las granada .
En Tacuba e efectuaron, asimii;mo, otras experiencias con resultados en extremo atisfactorios.
En vista del éxito obtenido en las experíencia , la Secreta.ría de Guerra y la de Hacienda
compraron un gran número de grana.das pa.ra.
distribuirla en lo edificios y cficinas de u
dependencia, siendo, 11,demás, incontables los

cHarden&gt; han alcanzado en las expos1c1ones
más notables del mundo, llenarfamos con la
sola enumeración de las recompensas que ásus
fabricantes les ha.o sido otorgacla , un espacio
mucho mayor del que disponemo · bá tenos,
pues, decir qu11 en la Exposiciones Universa.les del 9 y 1900, quedó la extinguidora. «Ha.rden&gt; fuera de concurso y que en la de AnverR,
celebra.da en 1 7, obtuvo medalla de oro y diploma adicional, en competencia. con otra.ca a
fabricante de extinguidora.s de incendio. Mr.
William Layton, Comisario de la Sección Inglesa. en el Certamen, decía con este motivo á
la. «Sociedad Francesa. de la Grana.da Extinguidora «Harden&gt;, entre otras cosas, lo siguiente:
&lt;Tengo el honor de comunicaros la deci ión
del Jura.do de la Exposición de Anvers, relativa. á las pruebas comparativas que ha.o tenido
lugar, el lunes último, entre vosotros y la otra
Compa.tlía Exponente.
«Et .Jurado opina. que la. dos granada oc
eficaces para. extinguir lo incendios; en consecuencia, concede una medalla. de oro á. cada
casa..
&lt;Al mismo tiempo, el Jurado se ve obligado á
reconocer que en igualdad de condiciones,
cla mlta.d de la. cantidad contenida en vuestras
grana.das ha. extinguido el fuego en meco tiempo que la granadas de la otra Compaiiía concurrent.e.
«En consecuencia, el Jurado os concede el Diploma de honor adicional&gt;.
Además, las granada cHarden&gt; h&amp;n obtenido medallas de oro en la Exposición del Havre
(1 7); Exposición de Hl,ziene y de Salva.vidas
(Paris-1 ) y Exposición de Londres (1886).
En cuanto á. los certificados que prueba.n el buen
éx-ito obtenido siempre con su empleo, la Sociedad tiene en su poder testimonios muy elocuentes de todas partes del mundo,

Como una prueba mu:v c·lara del ensanche que la. indu tria. ha. adquirido
en el paí , sobre todo en los últimos años, vamos á referirno~ en e tas
líneas á. la. fundación de un nuevo centro ma.nufactnrero, cuya importancia. está fuera. de toda duda: la Gran Fá.brica de Calza.do e ta.blecida en
Ta.cubaya por los señores . B. Zetina y Compañía..
Esta Fábrica. monta.da. á. todo costo y conforme á. los adelantos modernos, ha venido á satisfacer.una de las nec~sidades más a.premian tes que
se hacían sentir en la. poblac16n 1 pues nadie ignora el _precio verdadera.mente alto á que e expende el ca.Izado de procedenma a.mericana en
la. plaza, ni las mal as condici_one de durabilidad y ~lega.ocia de los za.patos que aquí se fabrica.e igu1endo los métodos e.n~tj!'uos.Los señores C.
B. Zet.ina y Compañía, en efecto, ha.n logrado sat1sfacer aque~a. necesidad . pues á le. inmej&lt;,rable calidad de los producto de su fábrica. ~a.e
a.preciados como los mejores en su género, ha.y que agregar las ventaJa
que para. el consumidor ofrece su extremada baratura.
Este nuevo centro ioilu trial está dota.do de una maquinaria. de primer
orden· da a.ctµo.lmente ocupa.ciór. á un gran número de opera.ríos, y tales
1100 los adelantos po r él obtenidos, que no obstante el corto tiempo que
lleva de fundado, cuenta. ya con nueve sucursa.le establecidas en México
y con una a.biertaa.l público en Puebla.. Po.raquenue troslectore se formen una. idea de la. gra.n importancia. de la. Fá~rica, dtre';DOS que sólo en
el año de 1903 fo.brico calzado por valor de IM69,000, habiendo pa.gado á
s us oper arios cercn. de $fil.OOO, por la man ufacturo. de aquél. El número
de pares de zapatos fabricados, fué de'. ,200.
Debemos advertir que los señores _C. . Zetina y Compai'lía., trope1.aron a.1 principio con alguno.~ diflcultade en cuanto á. obreros, pues hubo neoe idad de traer operarios. de los Estad?s Unidos, _que, como con?·
cedores de l as máquina. , estuvieran en aptttud de enseñar su ma.neJo
á. los mexicanog que se admitieron como aprendices, con el propósito
muy laudable de que únlcámente éstos trabajara.o en los talleres en lo
sucesivo. ¼ .s que entonces f~eron aprendices con un sueldo de ~5 centavos. diarib)!, son ahora. ofio1ales q ue ganan de $3.00 á$4.00 al d1a.
MAQUL"l"AIPARA COSER EL PUNTO DEL CALZADO.

***

En cuanto á los materia.les que se emplean en
la manufactura del ca.Iza.do, e Importan directamente de los Esta.dos Unido y l!:urvpa., pues
desde el simple hilo ha. La. la. piel más fina., son
de aquella procedencia. La importación se ha.ce en grande cantidade , y e to permite que el
ca.Iza.do más fino pueda venderse 11ctualmente á
$6.50 el de señoras y á. 87.50 el de caballeros.
Los señores C. B. Zetina. y Compatiía., con el
de eo de ensanchar todavía más u negocio en
beneficio de toda la República, tratan de abrir
-próximamente, en las principales poblaciones
del país, algunas agencias donde se expendan
sus productos.
Pa.1 a esto se están instalando y a. en la Fábrica-Raocbería, número 1, Tacubaya.,-nuevos departamentos que tendrán máquinas suficientes para duplicar 6 triplicar la prod··cción.
En e te número damos á conocer en fotografía
algunos departamentos del establecimiento industrial que nos ocupa..
Es de felicitarse muy calurosamente á los seflores Carlos B. Zetina. y Frbncisco Martínez
Arauna, que forman la razón social de la Fá.brica, por haber implanta.do en el pa.í una. industria tan necesario. y tan importante.

*•*

SR. ADOLFO P A CAL.
Unico reprc entante en la Replibllca de la "St&gt;ciedad
Fmnce,;a de le. Gmnnd11 'Eictlnguidora Harden."

e tablecimien.~s me1·cantiles é industriales que
las han adqu1r1do; pues según nuestros informes, pasa ya de novecientas docenas el número
de gro.nadas vendidas en "i\Iéxico Sa.ltillo Monterrey, Torreón, San Luis Poiosí Le\5~ Lagos, Aguascalientes y otra., pobl~cione~ del
país.

•

**

si fuéramos á referirnos de una manera pormenorizada. á los triunfos que las granadas

Por er de interés, agregaremos que el único
repre entante de la. cSocieda.d Fra.ncesa de la.
Granada Extioguidora «Ha.rden&gt; en México, es
el señor Don Adolfo Pascal ( allejón de Bilbao, número 5.-Apa.rtado 652), quien hace pocos día estuvo en Jalapa con el objeto de nacer, á petición del Gobierno de Veracru?., algunas experiencias de extinción de incendios.
Dada. la. indi cutible eficacia. de las granadas
cHa.rden&gt;, es seguro que estas experiencias se
llevaron á. cabo con el mejor éxit-0.
Por último, diremos que la &lt;Sociedad Fra.ncesa de la Grana.da. Extlnguidora clla.rden&gt;, es
actualmente proveedora de la Marina y del
Ejército francés, y del mexicano, a í como de
innumerables ayuntamientos, hospitales, escuelas, haciendas y esta.blecimientosindustriales y mercantiles .

m

*
**
Los propietarios del nuevo centro industrial
invitan á. las personas que deseen vi ita.1· sus
talleres, á. fin de que lo hagan, segura.s de set·
perfectamente recibidas y atendidas.

00
DEPARTAMENTO N'(j?,{. 3 DE ENSUEL.A.DO Y .AOABADO,

�EL MUNDO llUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

LAS GRANDES INDUSTRIAS MEXICANAS.

'' LA PRUEBA''
Balsa Hermanos.-Veraoruz.

jase encuentran las oficinas de la Empresa, el departamento de empaque y los alma.cenes de tabaco en rama. Estos almacenes tienen capacidad para contener hasta cinco
mil tercios de 100 kilos de peso cada uno.
Los altos, destinados á los talleres para elaboración y
manufactura de puros, están divididos por mitad, formando dos exte~sos salones denominados ,,galera.8», en los cuales trabajan más de 400 operarios, con tal ligereza y tal
perfección, que en un solo dfa salen de sus manos millares
de puroEl, perfectamente acabados.
En estos salones están comprendidos cuatro departamentos que se destinan al «rezagado», «despalillado», «fileteado» y «escogido» de puros.
La mayoría del tabaco que se elabora en los talleres de
esta fálnica., pertenece á las ya famosas plantaciones del
Va11e Nacional (Estado de Oaxaca) que poseen los señores Balea Hermanos, actualeii propietarios de la fábrica
que nos ocupa.
A tal extremo ha llegado la preponderancia que la fábrica de los sefiores Balsa Hermanos ba adquirido en Mé-

VERACRUZ.-FACBADA DEL EDIFICIO n:m:.BALSA HERMANOS.

Sería un oh·ido inexcusable de nuestra parte no hacer
menci6n en este número de una de las industrias mexicanas que más contribuyen en la actualidad al desarrollo
de la riqueza pública y al bienestar de las clases trabajadoras: nos referimos á la industria del cultivo del tabaco
Y elaboración de puros, que tantos progresos ha alcanzado
en el país.
Al hablar de este importantísimo factor de la industria
nacional, nada más justo sería que dar á conocer las fábricas que más se distinguen por lo cuantioso de su producci6n y por el crédito de que gozan entre los consumidores;
pero en la imposibilidad de hacerlo en un artículo de
tan cortas dimensiones como éste, nos ocupamos únicamente de la más importante y más acreditada: la que tienen establecida en Veracruz los Sres. Balsa Hermanos.
«La Prueba», que así se llama este magnífico establecimiento industrial, fué fundada en 1 69 por el Sr. Don José .Balsa y Rfo-padre del actual administrador gerente de
la negociaci6n, D. José Balsa-y ocupa hoy en Yeracruz un
amplio y bien acondicionado edificio cuya extensión superficial pasa de 34,000 pies cuadrados. Este edificio, el
primero en su género en la República, está situado en la
esquina deJas calles de Zamora é Hidalgo, se extiende por
la de Miguel Lerdo y consta de dos pisos. En la planta ba-

OASA. DEL SR. DON JOSE ESCANDÓN EN L~ CALLE
DE TIOURCIO, NÜM,

20.

"FA CHADA DEL PALACIO DEL SR. DON ALEJANDRO ESOANDÓN,
IlAOIA EL CINCO DE MAYO.

GI Emb6ll66iml6nto 06 la 6iuOaO
NUBVOS EDIPICIOS

FÁBRIOA DI!: BALSA liERMANOS.-ENTRADA.

xico, qu~, no ?u~iendo por sí sola surtir todos los pedidos
que recibe d1anamente, se vió en la necesidad de establecer una Sucursal en la capital del Estado de Puebla.
Los puros salidos delos talleres de la fábrica. «La. Prue~a» tienen el sello ca_racterístico de suavidad y aroma que
Justamente los han hecho famosos entre los fumadores de
buen gusto.

BALSA.HElUUNOS, - VID-A DELOS MANGOS, SAN JUAN DELRf.O. -VALLE NAOIONA.L.

Los mejores triunfos de que en este sentido puede ufanarse «La Prueba», están acreditados en los múltiples di
plomas y medallas que sus productos han obtenido en diversas exposiciones nacionales y extranjeras.
A. continuaci6n mencionamos los principales concursos
en que ha estado &lt;&lt;La Prueba» representada.
World' sColnmbian Exposition, Chicago,1893¡ Jnternational E xposition,Pbilade1phia,18i6; Exposici6n Nacional
de 1éxico, 1876; Exposici6n Universal de París 1889·
Primera exposición Veracruzana, 1881; Exposici6~ Muni~
c!~a.l de México, 1875; Cotton States Ioternational Expo•
s1t1on Atlante, 1895; Exposición. Municipal de Puebla
1880; Exposici6n Municipal de Tepic, 1883; y por último'
Exposicion Internacional de París, 1900, y Búffa~
101 1901. En todos estos concursos "La Prueba» ha
obtenido numerosísimas y .:merecidas recompensas.

Una. de la.s manifestaciones de la. prosperidad nacional que más ola.re.mente se peraiben
y que más llaman la atencióu de los que observan, con ánimo tranquilo y bien dispuesto,
los a.dela.otos rea.liza.dos por la ciudad de Mé·
xico en la. última década., es ind.ida.blemente
ese a.obelo de renovación continua que va. poco á poco transformando á la. antigua. metrópoli de ca.l les t-0rtuosas y sombríos caserones,
en una población moderna., de hermosas avenidas y edificios que constituyen su mejor orna.to.
Muchas son, á la íecba., las calles que han
cambiado totalmente su aspecto de encrucijadas por el de espacio..1s0s y bien orie!ltados bu·
leva.res, y muchas son también las que han sido abiertas, pa.ra. f&lt;1.cilitar el tráfico cada. día.
mayor que se advierte en la. capital. Encua.nto
á. edificios, rara. es a.hora la. cuadra donde no
se encuentra. alguno nuevo, modesto ó suntuoso, pero suficiente para. que los turistas, siempre ávidós de impresiones, se formen una idea.
de los progresos que en materia. de fincas urbanas ha. logrado la. primera. ciudad del pais.
La.s anteriores reflexiones nos las han sugerido la.s fotografías de tres bellísimos edilicios
cuya. coostruccion se debe al arquitecto Sr.
s. Contri, uno de los que más se distinguen por su buen gusto y por sus vastos conocimientos en el arte que cultil"a. Uno de esos
edificios está situado en el mismo lugar donde
hace pocos años estuvieron insta.ladas las ofioas de EL l.MJ&gt;ARCIAL y EL MUNOO: en la. ca.lle
de Tiburcio, núm. 20, y pertenece al Sr. D.
.José Esca.ndón. La obra. es la más nueva que
exist.e en esa calle, y está hecha con pleno conocimiento del espacio que ocupa. y con una
corrección de estilo irreprochable.
En otra de la.s fotografías que publicamos.
verán los lectores de este periódico el edificio
que el Sr. C-Ontri construyó en la. esquina. de
Betlemitas y el 5 de Mayo, para el Sr. Don
Manuel l!!sca.ndón. Este edificio consta de cuatro pisos y está destinado, como su aspecto lo
indica, para. el establecimiento de despachos
comerciales y de profesionista.s.
La. sobriedad de su estilo y la. severa elegancia de sus puertas y balcones, ha.ceo que la
construcción sea, en la. nueva avenida, una.
de las que más se distinguen y más son admira.das.
Al Sr. Contri se debe también el proyecto de
facha.da., hacia el 5 de Mayo, que se ejecutó en
el soberbio edificio quepertenecea.l Sr. D. Alejandro Esca.ndón y que da. frente á la plazuela.

de Guardiola.. Esta. residencia., que puede considerarse un palacio, ha ganado mucho en be•
lleza, no cabe duda., con la nueva. fachada.
Por último, y ya. que en la.s líneas anteriores
hemos hablado únicamente de las obt•as arquitectónicas que debe la ciudad al Sr. Contri, dil'emos que este notable arquitecto es el autor del
proyecto a.probado por el Gobierno para. la
construcción del magnífico edificio que ocupará la Secretaría de Comunicaciones v Obras
Públicas en el lugar donde abora se encuentra.

el Hospital de San Andrés. El proyecto es ya
conocido de nuestros lectores, por haberlo publicado este semanario en su oportunidad, y
nos parece ocioso ocuparnos de él nueva.mente.
Sólo haremos constar, por ser de justicia., que
el Sr. Contri ha recibido numerosas felicitaciones con motivo de dicho trabajo.
Para otra. ocasión nos proponemos hablar más
extensamente a.cerca de estos y otros muchos
edificios proyectados y constt•uídos por el Sr.
Contri.

EDI~'lOIO PERT&amp;'IBCIENTE AL SR. DON MANUEL E S CANDÓN , CON TRUÍOO EN LA ESQffiNA
DE BETLEMITAS Y CINCO DE MAYO.

�EL MlTNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

EL -TIV0LI DEL ELISEO

FRONTON Nf\CIO.NAL

~
En esta. plana verán nuestros lectores una
fotografía del interior del gran Tívoli del
,cElíseo)), tan ventajosamente conocido en México por la belleza de sus jardines y la elegancia de sus salones.
El «Elíseo» es, no cabe duda, el único establecimiento, en su género, con que cuenta ahora la :Metr6poli, pues en ninguna otra
parte, como allí, pod16,n encontrarse &lt;lepar•
tamentos más á prop6sito para la celebraci6n
de banquetes, días de campo, hailes, etc.,
etc., ni salones de boliches y de patinar
más bien acondicionados y más lujosos.
Las colonias extranjeras han hecho de
aquel sitio de recreo su local favorito para
las fiestas con que, año por afio, solemnizan
sus grandes fastos nacionales, y multitud
de familias y caballeros de la buena socie•
dad, acuden á él, ansiosos de distraerse y de
respirar el aire embalsamado que orea sus
jardines, á la c,,ombra de los frondosos árboles que lo embellecen.
Los 11.ctuales encargados del Tívoli, SreH.
Desdier y Reynaud, se propusieron hacer del
establecimiento una ca1,a modelo, y lo han
conseguido; el restaurant, que atiende un cocinero de primer orden, es, actualmente, el
preferido del público de buen gusto, tanto
por la buena condimentaci6n de los platillos
que allí se sirven, como por la excelencia de
los vinos que hay siempre ea sus bodegas.
Muy raro es el día en que no se efectúa allí
algún banquete, y esto es la prueba más clara de quf\ la casa, á fuerza de esmero y de
trabajo, ha llabido conquistarse la más numerosa clientela. Según sabemos, la Empresa que tiene á su cargo este magnífico Esta-

UN GRAN HNTRO Df RfCRfO :J4..

2A DE ITURBIDE

mmmmmmmm

mmmmmmmm

OUl ■ IELAS

APUESTAS
MUTUAS

Simples y

DOBLES

mmmmmmmm

mmmmmmmm
blecimiento, se encarga también, por precios muy m6dicos, de servir banquetes fuera de la Capital.
,
Ojalá que los Sres. Desdier y Reynaud no

desmayen en su empefiode mejornr constantemente el «Tívoli», ya que el público que
los favorece es tan numeroso y que tan hien
ha sabido corresponder á sus afanes.

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I

EL GRAN TRIUNFO DE LA CIENCIA

L UN-DO LUST~ílDO
Año XI- Tomo I~Número 2
Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA

MEXICO, ENERO 10 de 1904

Snbscrl()t'l611 men~n&amp;l rod nea ...... $ 1. 50
Idem
ldem en 1B Capital.$ l. 25

Gerenta: LUIS BEYES SPINDOU
Registra.do como a.rt\c1!lo de segunda ele.se en 3 deNovtem.bre de 180-!.

et/EXTRACTO DE ACEITE

DE HIGAOÓ DE BACALAO~
(MORBHUOL.)

l CHTIOL, KOU Y ESTRICNINA,
son los principa.le&amp; componen-

tea de eata ma.ra.villoM prepa•
ración, que ha he(lbO tan graodes beneficios A la humanidad.

DOSIS. - Una cuchara.da
¡rande aot.&amp;S de cada eomida
y al acostarse, de manera qae
sean cua.tro al día.
· Preparado solameut.e por

Latomr Ba~,-.
PARIS
Mo .. legitimo ■i
"" oada

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lleva la 6.raa

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Advenimiento de Pierrot</name>
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        <name>Año nuevo vida nueva</name>
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        <name>Batalla de Calderón</name>
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        <name>Cuerpo Diplomático</name>
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        <name>Sucesos 1903</name>
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                    <text>ta casa qut l',n&lt;tt más barato
dt la Rtpública.

L UNDO LUST~aoo
!ño XL-Tomo I.-Número 10.

MEXICO, MARZO~ó DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINOOLA
Registrado como artrc::Jo de segunda cla.se, en 3 de Noviembre de 1894.

Subscrlpcl6n me11sual foránea ......$ l. 60
ldem
ldem e11 la Capital.$ 1. 2ó

Gerente: LUIS REYES SPINDOLA

\,

Stgunda dt la monttrilla
y tapucbinas.-mtxico.
Gronde~ ·Almoc~nes
de Ropo y N-ov·e dodes
f

,~~n@.il

1D) ~ rµ&gt; éñl rrtt¿ro mm ~rn11l@ 4~
cdl ~ IPéñlffil @§ y ~illl~nmm nrr~§

~Il J!lITl~D@IF cdl~ Il©i ~©1T¡i)l1l©1Ilo
Surtido sin igual en:
_. ·:·.,.
:,:. Paños, Satinés, Diagon~les; Armures, Corsc~ew, Cheviottes,. Foules,
Peignés negras y de colores.
Casimires de -fantasíá ingleses y franceses.
Cortes.de Pant~lón Novedad.
Panas parB;_trajes .de carta y spprt..:, .
Franelas americanas, bennis; etc. ·
Alpacas lisas y de Jantasía.
Sargas de seda: Rasos, Alepines y percalicas.
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DLpóshC?' dé:;,:. fos Fábriéa$ Notior1al~
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·"~Mandapios á efé1ta_l t"e. CQrreo tod~~ las .,.,muestras ·que _se nos pid~n.
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~~mitimos, FRAtiCOS DE PO~TE, 1~ pedid.!)$ _f!!ayores
·
de 25 pesos cuyo peso nó exceda
dé
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. 15 kilos;
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LA PESCA
Fot. &lt;le EL MUNDO ILUS2'1UDO

�EL MUNDO ILUSTRADO

tL MUNDO ltUSTRADO

"la Piel ~e la~a"
Prima para los subscriptores

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En estos días recibirán nuestros abonados la novela que les tenemos ofrecida.
Consta de un tomo á la rustica con
más de 300 páginas, y la obra es una
de las más celebradas del notable literato H: de Balzac.

--.:;.....:;:::

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Cyrano en Arbeo,-La Cuaresma,-En el Principal:
"La Reina. 1\Iora."

L penacho de·Cyrano ha vuelto á circular altanero entre nosotros. Algunos
han dicho que la poesía de Edmundo
Rosta.nd es populachera. y que este poeta. acude en sus piezas dramáticas, á recursos ga.stado's y de efecto muy discutible. La verdad es
que difícilmente se puede creer esto cuando se
ha asistido á la. representación de Cyrano, hecha por algún artista de &amp;.ltos vuelos y de ta•
lento.
Hay obras de arte que, por sí solas, forman
la gloria de su autor, por pequefias que sean.
No es la fecundidad sola característica. de los
grandes hombres, y es, !Lntes bie~, una ci~cunstancia desfavorable, si en sí misma se ¡uzga.
Los Hugos son muy escasos. Se ha celebrad?
ya el centenario del nacimiento de este formidable poeta. y no se sabe aún que vientre alguno de madre haya llevado al que ha de sucederle en el sitio vacío que dejó á su muerte.
Sólo Rugo pudo tener I a tensión de espíritu
suficiente para sostenerse en su vuelo á la. altura de las estrellas. Aun los homhres de talento indiscutible tienen sus horas en las cuales
la. fibra de sus músculos se afloja, se relajan
sus alas y se hace tardo y difíci! su vue_lo. Una
producción enorme no es, por cierto, signo de
alta alcurnia. intelectual; los antiguos solían
decir que aun Homero dormitaba á las veces.
Rostand pertenece á la ilustre cate¡wría de
los que producen poco, de los que afinan en
siete nornos el oro de su verso y lo pulen y
lustran después por tiempo bastante largo. Su
obra es escasa, es cierto, apenas si llenaría un
volumen, y, sin embargo, el sitial que ocupa.en
la. Academia de P'l.rís es suyo por obra. y gracia de su propio mérito.
Cyrano de Bergerac ocupa un lugar, en la
poesía dramática francesa, semejante al que
ocupa., en la literatura española, el inmortal
hidalgo manchego. Se completan y se parecen
estos dos personajes, en los cuales parece soplar el trágico aliento de una raza.
Porque el penacho de Cyrano ha sido divi·
sado por todo francés y aun podría decir que
por todo latino, alguna vez cuando menos. La
verba aguda y romántica del g:ascón ampuloso
y pendenciero lleva en sí el chic francés, como
en las frases de D. Quijote se puede escuchar
algo como una reminiscencia de la labia española. Cyrano es francés y lo es por dere~ho
propio, por nacimiento, por haberse nu~rido
con el jugo de las uvas francesas y delos rng~-

E

Sinfonía de la fuente
todos allí junto á la
ESTABAMOS
fuente árida, El descanso impre-

I'
1

visto, y las palabras, y el. aspecto
de la dolorida, y la solemmdad del
lugar cerrado, y la frialdad argentina de la luz que le llovía de lo alto la inminencia de la metamorfosi~, parecían prestar ~ aq?-ella antigua cosa inerte el m-i sterio de una
obra de magia. La mole marmórea
-composición pomposa e.e caballos
neptuncos de tritones, de delfines y
de concha; en tríplice orden~surgía ante nosotros cubierta de costras grisáceas y de líquenes desecados blanqueante aquí y allá como
el t;onco del haya, y sus múltiples
bocas humanas y bestiales pare~ían
casi haber conservado en el silencio la actitud de la líquida voz últimamente producida.

niós franceses. Y, además, el verso de Rostand
es una delicia purísima.
El alejandrino clásico que en ninguna lengua
adquiere la sonora flexibilidad que en la fran·
cesa, suena de un modo nuevo en el drama de
Rosta.ad, por más que se le conozca desde luego. Lleva el original sello de buena cepa, es
producto legítimo de la lengua gala; pero lle·
va también, y muy marcado, el sello personal
de Rostand.
Si «L' Aiglon&gt; conmovió más á los franceses
por ser la epopeya napoleónica en su episodio
final, «Cyrano&gt; nos conmueve más á los latinos en general porque es más extenso, por de·
cirlo así; porque abarca y generaliza el espíritu de raza y las modalidades de región; porque ríe con risa que nos es bien conocida y
porque lleva en el corazón amarguras que se
compadecen y simpatizan con nuestt·as amarguras.
Hecho por Thuillier, convence oastante. Es
una de las piezas que mejor le resultan y entra
en su temperamento. Tiene escenas en las que
descuella por su natural ejecución y delicadeza. en los detalles, y escenas en las que conmueve y levanta. al auditorio.
Por desgracia., la Cuaresma se encuentra ya
avanzada, y el público es escaso, como no debería serlo jamás, tratándose de un artista como Thuillier. La. verdad es que cualquiera que
sea el actor que ocupe nuestros teatros en esta
temporada, corre el riesgo de tropezar con la
roca durísima., inconmovible, de la. costumbre.
La Cuaresma ha agotado por completo las
fuentes de la crónica. Nada se sabe. Na.da se
hace. Nada se dice. Parece que un gran soplo
de paz y de desaliento ha pasado por encima
de la ciudad adormecida.
En los teatros, las butacas vacías y los palcos desiertos. Las calles solitarias, los paseos
sin la gala y el ornato de las mujeres. Decidida.mente estamos en un período difícil.
Los &lt;habitués&gt; del Teatro Principal son s~empre los mismos y para ellos no ha.y Cuaresma.
Son los únicos que concurren siempre al coliseo, lo mismo en los meses de calor insoportable que en las heladas noches en las q¡¡e los
vientos arra.santes pasean en las sombras sus
d.iplorables túnicas rasgadas y lanzan sus alaridos incoherentes de locos.
En el Principal ha habido estrenos, dignos
de mención los unos, á pesar de ser piececilla.s
del género ínfimo. Parece que se va produciendo cierta. regresión hacia mejores y más sanos
principios, que bien caben en la cáscara de
nuez del género pequeflo.
La zarzuela cuadra bien á nuestra. época' y
á nuestras costumbres. Se puede escribir y es-

-Apartaos-añadió Anatolia in- ·
clinándose hacia un disco de bronce que cerraba una apert~ra circ~lar en el pavimento próximo al pilón inferior,- voy á dar agua.
Y puso los dedos en el anillo que
salía del centro del disco y probó
de levantar el peso, pero como no
lo consiguiese, se incorporó, coloreado el rostro por el esfuerzo. Fuí
yo en su ayuda, y, advertida, inclinóse de nuevo y con su mano encontró el asa. escondida. La cogimos entrambos, y con un movimiento acorde, tiramos con fuerza, mientras ya se oía borbotear el agua
saliente por las venas de la fuente
exánime.
Se produjo un momento de expectación ansiosa, como si esperásemos que las bocas de los monstru_os
diesen una respuesta. Involuntariamente imaginé la voluptuosidad de
la piedra invadida por la fresca y

cribir decentemente para los teatros por horas,
y el público acepta las producciones del ta.lento, por más que se diga. lo contrario. El teatro
es difícil que llegue á adquirir los caracteres
de una escuela, como muchos quieren, de las
costumbres. Pero no por esto hay que desesperar y creer que sólo la. pornografía. incandescente y el chiste canallesco encuentran aceptación entre nosotros.
Cuando autores como los hermanos Quintero
hacen piececillas como &lt;La. Reina Mora&gt;, el
éxito es seguro, lógico y legítimo. Seguramente que no quiero decir con ello que entre las
frágiles mallas del género ínfimo puedan ca.her
las a.venturas tremendas del romanticismo, ni
los formidables gritos de pasión de la lírica
moderna. &lt;Lobengrin&gt; y &lt;Tanha.usser&gt; no podrán nunca. vivir en esa atmósfera.
Pero bien se puede refrenar en algo, cuando
menos, la natural y atávica tendencra que tenemos todos á retrogradar, y producir piececilla.s que, sin salirse de los límites exiguos del
génet"O, sean dignas de un aplauso decente y
de una alabanza noble.
«La. Reina Mora&gt;, que cité antes, es una bue•
na muestra de esta tendencia sana y noble, que
puede dignificar al géneru pequefio .r h!lCer!o
en realidad un género teatral. Es un ep1sod10
sencillo de la vida popular andaluza.; pero co·
mo está bien observado, está bien escrito y tiene la gracia. que los hermanos Quintero saben,
cuando quieren, derramar, resulta ba.$t&amp;nte
aceptable.
La tendencia. se ha venido acentuando lenta.mente. Pero es consoladora y debe ser apre·
ciada debidamente por el público. Si los autores de ingenio quisieran producir obras, seguramente que los desheredados del talento no
tendrían la audacia que hoy tienen para. a.saltar la escena, inundándola con pornografías
anodinas. La degradación del género, degradación que parece será pronto reemplaza.da
por un esfuerzo laudable en pro del buen teatro, aunque sea. por horas, tiene su posible explicación en la sistemática abstinencia de aquellos que podrían producir; abstinencia que envalentona á los imbéciles.

***

Nuestro henévolo clima ha. derrama.do ya
todo un tesoro de tintes encendidos en las c~
rolas prematuras. Las noches tibias y tra_nqu1las extienden galas pomposas en los Cielos,
cuando, en la inmensa paz sideral, vuelan, como abejas de oro en torno de un panal argen•
tado, las estrellas.

fluida vida; fingí en mí mismo el
imposible estremecimiento.
Las bocas de los tritones soplaban, las fauces de los delfines borboteaban. En lo más alto un surtidor hizo irrupción silbando, luciente y rápido, como una estocada.
vibrando c0ntra el azul; se fraccionó, retro~edió, duqó, resurgió más
derecho y más fuerte; se mantuvo
alto en el aire, se hizo diamantino,
se convirtió en estrella., pareció florecer. Un estrépito breve y limpio,
como el chasquido de una fusta, resonó antes en el claustro; después
se produjo como una ca.rea.jada. de
risa. poderosa, fué como un estalli·
do de aplauso-,, fué como un chaparrón de lluvia. Todas las bocas
dieron sus chorros, que se curvaron en arco para. llenar las conchas
inferiores. La piedra, baí!ándose
aquí y allá, se cubría de manchas
obscuras, relucía en las partes hu·

~~~
medecidas, se regaba con ríos ca.da vez más espesos-al fin gozó toda entera el contacto del a.gua., pa.·
reció abrir á los placeres innume·
rabies todos sus poros, se reavivó
como un árbol beneficiado para una
nube.-Rápidamente las cavidades
más angostas se llenaron, se desbordaron, cotnpusieron coronas argénteas, de continuo destruidas Y
renovadas de continuo. Como se
multiplicaban los juegos instantáneos abajo por la diversidad d~la.s
esculturas, crecían los sones 1~terrumpidos formando una. música
siempre más profunda. en el gran
resonar de las paredes. Gallardos
sobre la. gran sinfonía del agua, al
caer en el agua dominaban los chasquidos y gran ruido del caño· ce~tral, que dirigía, contra la cer viz
de los tritones, 1as flores milagro·
sa.s florecientes de momento en mo•
mento en la cima de su tallo.
GABRIEL D 1ANNUNZIO,

Dé frescura., dulce y grata;
En tus nocturnos insomnios
Me posaré en tus pestafias,
Y te brindaré los blandos
Sueños que a.legren tu alma.
Y adormecida en tu pecho,
Llena de amor y esperanza,
Aguardaré que amanezca
Para emprender la jornada.

..

ENRIQUE FERNÁNDEZ GRANADOS.

DIA DE INVIERNO
La. tarde muelle y lánguida declina.:
un sudario de luto el cielo viste,
y la Naturaleza opaca. y triste
dormir parece un sueño de morfina ....
Cuelga. en el aire un manto la neblina.
y simula que todo lo que existe,
la ilusión melancólica. reviste
de un cementerio en espantable ruina.....
Como u11a. veleidosa. cortesana
duerme el sol en su lecho de oro y '5rana;
un hálito vernal filtra las venas
y recorre sus celdas misteriosas,
como delgadas sierpes venenosas
en cálices de blancas azucenas ....
JOSÉ M. CARBONELL.

o

~

NECROLOGIA

SE~ORA AMPARO SÁNCHEZ MÁRMOL DE MANTILLA Y SR. D. JOSÉ MARÍA MANTILLA

NUPCIAL
A

Pensamiento Nocturno

NTE una concurrencia tan :&lt;electa co-

mo numerosa, se efectuó, el 27 del pasado por la mañana, el matrimol'.!io canónico
de la. Srita. Amparo Sánchez Mármol con el
Sr. D. José María Mantilla.
La ceren;1onia tuvo lugar en la capilla del
Sefior Arzobispo Alarcón, la cual estaba engalanada con vistosas guías de alelíes y gardenias.
Fueron padrinos de los desposados el Senor Lic. D. Manuel Sánchez Mármol y su
sefi.ora esposa, padres de la novia., á quien
sirvieron de pajes las nifí.as Maristela Sosa,
Dora Pellicer y Evangelina L6pez.
Terminado el acto religioso, durante el
cual tocó un buen cuarteto, la distinguida
pareja pas6 á la biblioteca particular del Señor Arzobispo para recibir las felicitaciones
de sus parientes y de sus amigos. A mediodía se sirvió, en la casa del Sr. Lic. Sánchez
Mármol. una comida íntfma en obsequio de
los novios.
Las simpatías con que cuentan los contrayentes entre las principales familias de la
Metr6poli, y las prendas personales que los
distinguen, hacen que su matrimonio constituya una de las notas sociales más sobresalientes de los últimos días.

La mentira es á la vez la más infame violación del orden moral del mundo y la mayor degradación de la. dignidad humana..

*

* * en vivir descontento
No consiste la virtud
del proceder de los demás.-BERSOT.

La obscuridad de la noche
A los dos nos ocultaba ... .
Ella, sentada á mi la.do;
Yo, reclina.do en su falda.
Y le dije:
-Amada mía,
Paraíso de mi alma:
Si yo antes que tú me muero,
Saldré, de mi caja.,
Convertido en avecita,
Todos los días, al alba,
E iré á posarme en tus rejas
Para cantar la. alborada.
De allí partiré volando
A introducirme en tu estancia
Para que tú me acaricies
Con tus ma.necita.s blancas,
Hasta. que al fin, con tus besos,
Quede, lleno de esperanza,
Dormido sobre tu seno
O acurrucado en tu falda.
Y ella me dijo:
-Amor mío,
Encanto y luz de mi alma.:
Si yo muero antes que tú,
Saldré, de mi c,aja,
Convertida. en el espíritu
Que por los aires di vaga.
En la flor que tú respires
Plegaré mis leves alas; ·
En el perfume que a.mes,
Irá diluida. mi alma;
Estaré en el fresco arbusto
Que te dé sombra.; en el agua.
De la fuente rumorosa.
Que refresque t u garganta;
En el pájaro que cante
Su amor en la. verde rama,
Y en los ojos de la virgen
En quien fijes tu mira.da.
A darte de amor un beso
Vendré á ti sobre las alas
De la brisa que á tu frente

El día 20 de febrero último dejó de existir
en Tulancingo la sefiora Doña. Rita Ortufio de
Ormaechea, dama generalmente estima.da en
aquella población por sus sentimientos filantrópicos y las obras de beneficencia. que llevó
á cabo.
La señora de Ormaechea. era originaria de
Madrid y casó en 1869 con el sefior Lic. Don
Gabriel Ormaechea, hermano del sefior Obis-

SRA. RITA ORTU~O DE ORMAECHEA,

po Don Juan B. del mismo apellido, que tanto
figuró en México durante las aciagas épocas
de la Reforma. y de la Intervención. En febrero de 1890, la sefiora Ortufio fundó en Tulancingo uo a.silo para nií'ias pobres y huérfanas,
sosteniéndolo con sus propios recursos hasta.
el día. de su muerte.

�I

É:a:. MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

LAS FIESTAS EN VERACRUZ
INAUGURACION DE DOS GRANDES MEJORAS

CoN

gran pompa acaban de inaugurarse en Veracruz dos importantisimas
mejoras que vienen á ser, puede decirse, el
complemento de las obras que allí se han
llevado á cabo por cuenta del Gobierno, pa-

bombas que abastecen de agua á la ciudad.
Entre otras personas, vimos en los coches
á los Sres. Jefe Político, Francisco Ortiz; Presidente Municipal, Mario Molina; Director
C:e Faros, Francisco Nicolau, y Director de la

taba la cooperaci6n del pueblo con su limpieza.
.
El Senor Presidente Municipal contest6 el
brindis del Sr. Pearson con frases muy expresivas, tomando después la palabra el Se-

F.L l'lENOR MINISTRO DE COMUNICACIONES
VISITANDO;LASIOBRAS DEL SANEAMIENTO

ñor Ministro de ComunicaciotleR. el Sr. Lic.
Raigosa y ·e~ Se_ñor Mini;s"tro de España. TodoR estos brmd1s fueron, muy aplaudidos.
Terminada la comida, los invitado1:1 se dirigieron al edificio en que se encuentra instalada la dotaci6n efe bombas para el servicio &lt;le distribución de aguas haciéndose uso
para inaugurar el mismo edificio, de una lla~
ve de_ oro de ocho centímetros de longitud,
que tiene en la parte superior el escudo de
Veracruz y, en el reverso, una inscripci6n

te se a~ri6 desJ?~és el edificio co;respondiente á la rnstalac1on del saneamiento.
. ~ las cuatro de la tarde emprendieron los
m vitados el regreso á Veracruz, deteniéndose el convoy en la Alameda de los Cocos á
fin de q_ue los mismos invitados pudie;an
presenciar un simulacro de incendio. Al efecto, se improvis6 una caseta de madera como
de sei~ metros, impregnándola de materias
inflamables para prenderle fuPgo. Las mangueras extinguidoras fueron cinco y se colocaron en las nuevas tomas de agua notándose que la presi6n de ésta es muy fuerte
pues los chorros, que alcanzaban una altur~
de ocho metros, extinguieron el fuego en pocos momentos.
Por último, los convidados visitaron el departamento de bombas y el colector establecidos en el rompeo!as del Noroeste, que es
por donde al mar tienen salida los desechos.
Por la noche se di6, en el Círculo E&gt;&lt;pañol
Mercantil, un gran baile en obsequio del Señor Ministro de Comunicaciones y de las demás personas concurrentes á las fiestas. A
las doce de la noche se sirvió un lunch en
el Salón-teatro, donde fué improvisado el
comedor.
Finalmente, en el Teatro Dehesa se efectu6 un baile popular.

Algunos datos histórioos
Siendo Veracruz ur.o de los primeros puertos

EL SIMULACRO DE INCENDIO.
-LA CASETA

les, dPsde luego, dieron principio á su ejecución, habiendo formado los proyectos d¡¡ ambas
obras el Sr. William Fox, uno de los más notables ingenieros sanitarios de Inglaterra.
Las obras del saneamiento fueron hechas con

ASPECTO DE LA ESTACJÓN Á LA LLEGADA DEL TREN ESPECIAL DE MÉXICO

ra hacer de aquel puerto el primero en las
costas mexicanas. Nos referimos á los trabajos de introducción de agua potable y saneamiento, que fué á inaugurar, en nombre
del Presidente de la República, el Sr. Secretario de Comunicaciones, Ingeniero D. Leandro Fernández.
La ciudad de Veracruz, con este motivo,
se vistió de gala y muchas fueron las personas que, galantemente invitadas por el Gobierno del Estado y por la Compañía Pearson, concurrieron á los festejos organizados
en honor del Sr. Ministro. El tren que condujo al Sr. Fernández á Veracruz, lleg6 á su
destino el 27 por la mañana. Numerosas
personas, entre las cuales se encontraban los
8res. Gobernador Don Teodoro A. Dehesa
y Comandante Militar de la Plaza, Don Joaquin Maass, esperaban en-la estaci6n la llegada del alto funcionario, á quien salud6
a nombre del Estado, dándole la bienvenida
el mismo Sr. Gobernador. El arribo del tren
fué festejado con aplausos, salvas de cohetes
y piezas de música.
Momentos después, efi vagones urbanos,
los invitados se dirigieron á la estaci6n del Ferrocarril de Al varado, donde los esperaba el
tren que debía conducirlos al ccTejar,» sitio
donde se encuentran los filtros, tanques y

Escuela Naval, Manuel Izaguirre. · Al bajar
del tren el Sr. Secretari,&gt; de Comunicaciones,
fué recibido por el Ingeniero en jefe de las
obras, Sr. Cradtree.
Después, y en un sal6n improvisado al
aire libre y adornado con palmas, flores y
banderas, se sirvi6 el banquete ofrecido por
el Sr. Pearson al Sr. Fernández, quien ocupó en la mesa el lugar de honor, colocándose á la derecha los Sres. Gobernador del Estado, Ministro de Eepaña, Gobernador del
Distrito, Don Guillermo de Landa y Escandón, y Senador Don Jenaro Raigosa. A la
izquierda tomaron asiento los Sres. W eemann D. Pearson, Ingeniero I. Lavit, el Presidente del Ayuntamiento, el Jefe Político y
el Comanda.nte Militar de Veracruz; Capitán
Porfirio Díaz, Gen&amp;ral Martín González y el
Sr. Don Carlos de Latida. Al banquete asistieron más de trescientas personas y fué
amenizado con escogidas piezas por la banda
del 17 Batall6n.
A la hora de.los postres, el Sr. Pearson
brind6 para enaftecer los méritos del Sr.
Ministró de Comunicaciones y del Sr. Dehesa, agregando que, con las obras inauguradas, la ciudad podía contarse entre las primeras de la República, y que para que aquellas obras dieran buen resultado, se necesi-

EL SIMULACRO DE INCENDJO.-EL PÚBLICO PRESENCIANDO LOS TRAB.AJOS
DE ExTINCIÓN

que dice: «Inauguraci6n de laA obras de Saneamiento y abastecimient.o de aguas de
Veracruz. Recuerdo de W. D. Pearson al Gobernador rlel Estiido, D. Teodoro A. Dehesa.
Febrero 27 de 1904". Con una llave semejan-

SALÓN DE BAILE EN EL CÍRCULO ESPAROL
MERCANTIL

de la R~pública y haciéndose indispensable el
saneamiento de la ciudad y su abastecimiento
de agua, tanto el Gobierno Federal &lt;'omo el del
EstaC::o, tesolvieron llevar á cabo estas importantes mejora~. A este efecto, se celebró un contrato con los Sres. S. Pearson &amp; Son, los cua-

arreglo al sistema «separado» de transporte
por a~ua; y constan de una atarjea ma yor que
se extiende desde el límite Sureste de la ciudad
~asta la esta~ión de bomb as; de varias atarJeas secunaarias y de todos los caños accesorios necesarios para su func ionamiento. Las

EL COMEDOR EN EL CÍRCULO MERCANTIL
BAILE POPULAR EN EL TEATRO DEHESA
LOS TRENES URBANOS EN LA ESTACIÓN DEL MEXICANO

DESPUÉS DEJ, BANQUETE EN EL TEJAR

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

EDIFICIO DONDEIESTÁN INSTALADAS LAS BOMBAS DEL SANEAMIENTO

BOMBAS PARA ELEVAR EL AGUA, INSTALADAS EN EL TEJAR.-EL SE~OR MINISTRO DE COMUNICACIONES VISITANDO
LAS INSTALACIONES DE VENTURÍN

atarjeas, en conjunto, tienen una longitud de
55 kilómetros.

La atarjea mayor atraviesa el terreno gana•
do al mar en virtud de las obras del puerto,
con dirección al Norte, teniendo una longitud
de 1800 metros y una pPnc!iente de 1 en 1000.
E~ta se compone de un lecho de concreto ~on
bóveda inferior de un bloc de barro. cocido
amoldado á la forma exacta y entech ado sobre
el coneréto. Los costados basta el nivel del
arranque son de concreto revestido con anillo
de ladrillos v itrificados. Entre el concreto y los
ladrillos se extendió un revestimiento de mezcla de cemento. Las atarjeas secundarias son
de O. 75 por O. 50 metros, c0n una pendient~ de
1 en 8001 y est á n construidas de igual manera

que la mayor. Los caños de las casas que comunican con
las atarjeas tienen un diámetro de 0.15 D?etros. Desde el
baluarte de Santiago, el lavado de la atar¡ea i;nayor se hace por medio de un tubo de 0.38 metros de diámetro, que
conduce agua de mar desde el puerto.
.
Lll. instalación de bombas se compone de tres máqmnas
de alta y baja presión, teniendo cada una tres é mbolos con
. diámetro de 0.45 metros y golpe de O. 76 metros. Dos de,13:s
máquinas tienen capacidad para bombear 19 metros cubicos por minuto.
.
El vapor lo proporcionan tres calderas,. sistema «C~rnisb&gt;, y la instalación tiene su planta propia de luz elec•
trica.

***
No es posible, en unas cuantas
líneas, referirnos á los trabajos
que desde los comienzos de l a
Conquista basta nuestros días
se h an llevado á cabo para surtir de agua potable á Vera?ruz.
El conde de Monterrey, virrey
de Nueva España, proveyó á la
necesidad que allí se hacía sentir del precioso líquido, con la
apertura de cisternas, aljibes_y
pozos públicos; más tarde, ba¡o
el reinado deFelipe V, se empren-

dieron nuevas obras, á fin de hacer más regu·
lar el servicio y, por último, el conde deRevillagigedo aprobó, en 1789, unos proyectos para
la introducción del agua de Jamapa, cuya eje·
cu:iión importó 380,000 pesos.
A partir de aquellaépoca, muchas fueron las
reparaciones que hubo qbe hacer á las obras
y muchos los nuevos proyectos que se presen·
ta.ron para surtir á la población con la can ti·
dad de agua suficiente para sus necesidades.
Sólo diremos, por lo mismo, ya que no nos es
posible referirnos detalladamente á ca,'.ia uno
de aquellos proyectos, que todavía en 1864 el
prefecto de Vera.cruz gestionaba., ante el Go bierno de Max imilia.no, se le autorizara para
llevará cabo otro proyecto que babía siclo pre·
~entado en 1858 por los Sres. J. M. Melgar,
Angel Carra.u y Lorenzo Rivera.
Emprendiéronse por fin las obras. quedando
terminadas el 14 de diciembre de 1866, pero bien
pronto se notó que el caudal de agua era y a insuficiente para el servicio, en virtud del crecimiento de la población y hubo necesidad de
pensar en un nuevo proyecto que salvara al
vecindario de los horrores de la sequía.
Este proyecto, que se acaba de llevar á la
práctica con éxito muy lisonjero, consiste según la reseña descriptiva que han publicado
los señores S. Pearson and Son Ltd., contratistas de las obras, en lo siguiente:
«La instalación de una planta de maquinaria
en El Tejar, destinada á extraer el agua del río
Jama.pa, haciéndola pasará los estanques de
asentar, en los cuales, como su nombr e lo dice,
sufre el agua su primera é imperfecta depuración. Dichos estanques se comunican por medio
dB tubos especiales con los qepósitos de filtrar,
á los cuales pasa el líquido, saliendo después,

ya purificada, para ser lanzada por una ca.ñe•
ría de 15 pulgadas de diámetro y M. 12,521. 64
de extensión hacia el depósito de servicio ó
tanque de distribución, construido en el Médano del Perro. Del depósito de servicio, el agua
es conducida por una cañería de 20 pulgadas
de diámetro y M. 1,112. 90 de extensión, hasta
la calle de la Laguna, en donde se bifurca para
formar dos grandes circuitos compuestos de
t ubería de di versos diámetros, según la parte
de la ciudad que recorren, siendo su extensión
la siguiente: de ¡5 pulgadas de diámetro, M.
5,626.25, y de 4 pulgadas, M. 46,418.33.
Las obras de in Groducci9n de agua á Veracruz han importado, según el contrato de 26 de
Septiembre de 1901. la cantidad de $2.250,495. OO.
La capacidad del depósito de servicio construído en El Tejar es de 8,000 metros cúbicos,
ó ~ean 8.000,000 de litros.
Vera.cruz recibe con las nuevas obras 13,500
metros cúbicos de agua por día, los cuales dan,
para unn. población de 30,000 almas , la cantidad de 225 litros diarios por cada habitante».
Los aatos anteriores bastan para patentizar,
que el puerto de Veracruz es, actualmente, una
de las poblaciones más bien surtidas del precioso líquido.
r,':La Compañía S. Pearson and Son Ltd., me•
recen ciertamente los más calurosos aplausos
por las importantísimas obras que acaban de
llevar á efecto. En cuanto al Gobierno de Vera.cruz y al Gobierno Federal que han contribuído para ello con cuantos elementos fueron
necesarios, haciéndose acreedores al más alto
elegio por parte de la sociedad veracruzana,
es indudable que basta esta nueva prueba de
su espíritu eminentemente progresista, para
enaltecer sus esfuerzos en pro del bienestar y
mejoramiento de la Ciudad~Heroica..

UNO DE LOS TANQUES DEL TEJAR DONDE SE FILTRA EL AGUA

SEROR H. H . CRABTREE,
INGENIERO EN JEFE DE LAS OBRAS

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íit-si aF;ñi~.....

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.EDJ:,F:ICJ9 WNDE ESTÁN INSTALADOSILOSIBOMBEROS PARA ELEVAR EL A GUA· - VISITANDO LOS TANQUES DEL
_ TEJAR

.

·VISTA COMPLETA DEL EDIFICIO DONDE ESTÁN INSTALADAS LAS BOMBAS
PARA ELEVAR EL AGUA POTABLE.

VERACRUZ.-UNA INSTANTÁNEA DEL SIMULACRO DE INCENDIO.

�es Oficiales
de Párvulos

GRUPO .DE PROFESORAS DEL ESTABLECIMIENTO.

DONES DE~FROEBEL. -TEJIENDO ~N BAS'.l'IDORES.

jugar á la "Buena Madre» adoptando actitudes especiales, moverse para tomar asiento y repartir sus útiles.
El recreo es especial, las maestras se despojan de rn
seriedad y vuelven por un momento á la Edad infantil. Las instantáneas tomadas de esos ju·egos,
darán una idea de lo que son los ratos de asueto en el jardín, que tambiéc. aprovechan las
profesoras para hacer que los niños observen
la naturaleza y ejerciten sus facultades.
Como esta escuela, se ha inaugurado otra en
la calle de Sor Juana Inés de la Cruz, á cargo
de la Srita. Profesora R. Zapata, quien tiene á
sus 6rdenes u;:; persona~ competente y entusiasta por la educaci6n de la niñez.

no corregir _á la naturaleza, ha sido
1MITAR,
el gran secreto de la educaci6n.
Hacer de la escuela un hogar tranquilo donde el niño, como al laq.ó de la madre, ejercite
su actividad, obteniendo pór este ejercicio, bien
dirigido, el desarrollo y perfeccionamiento necesarios de todas sus facultades, fué el problema
que resolvi6 sabiamente Froebel.
Las «Eecuelas Maternales", como se llaman en
Francia los «Kindergarten» de Alemania, los
«Jardines de la Infanciai,, en otros paíseE", son
la nota moderna en el arte pedag6gico.
El Gobierno mexicano ha comprendido que
estas escuelas de párvulos producen inmensos
qeneficios y . ha aumentado rn número, instalando espléndidamente dos de esos planteleP, que · se han dotado
de todos los tlementos necesarios é indiF&lt;pensables para
impartir una educaci6n propia.

00

LAS ESTAMPAS DÉ FROEBEL. -ESTUDIO DE LA
NATURALEZA.

do, al frente del cual figura la Srita. Profesora
Estefanía Castañeda, es lo más competente que
se pudo encontrar y trata á los nifios con todas
las ternuras maternales que exige el sistema
educativo.
Varias criadas atienden á los
parvulitos: niños y niñas de 4 á
6 años, quienes se encuentran

DONES DE FROEBEL.-DURMIENDO AL PAJARITO.

felices al concurrir á un plantel tan lleno de
atractivos.
El trabajo se hace al son de cantos acompaüados en arm6nium, y la entrada, salida y -reparto de útiles, se acompaña con música apropiada.
Verdadero encanto proporciona ver á los
pequeñuelos trenzar el papel en bastidores á
propósito, continuando bandas multicoloras;
hacer con sus manitas construcciones de arena,

ili

ALEONA

1

!"

Nuestros grabados darán una idea exacta de
lo que son estas escuelas. Tomadas nuestras fotografías en los momentos del trabajo, sin preparaci6n alguna, son el reflejo fiel de la vida
escolar.
El edificio que ocupa la escuela, está en la
calle del Paseo Nuevo y lo constituyen salones
á prop6sito para el número de niños· que se han
recibido, y dos amplios jardines p!ua los juegos
y ejercicios infantiles.
Los muebles y útiles son de la mejor calidad,
y el decorado de las clases, consistente en pla_ntas, jaulas con pájaros y flores, dan al estable~imiento un_aspecw ~I).c~ntador. El profesora.-

Tienes nombre de fiera. Y son de fiera
tus ojos con arenas de diamante;
tu vello, de oro fino é incitante;
y tu boca, de guinda tempraner::i .
Nobleza hidalga y altivez arte1 a
brillan en tu mi::-ada fulgurante,
y eres, ora sumisa, ora triunfante,
al par que una leona, una pantera.
Soy hábil domador: no es pertinente
castigarte con hierro incandescente
para extirpar de orgullo tus exceso~.
Cuando te tienda de mi amor los lazos,
enjaulada en la cárcel de mis brazos,
fustigaré tu carne con mis besos.
Juan B. Delga.do.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

POLITICA GENERAL
L" ituerr" ruso-Japouesa.-Las operaciones h"st" el dla.,-Movlmlentos prep"r"torlos.-J..p6n en el m ..r y Rusl" en 1.. tlerra,-Sns Coerzas predomlu..ntos.
En Core" y en ::\Iandchnrla.-Frcnte á frente.-Ansiedad generaL-Los futuros aconteclmJeutos.-La cuestl6u de los Balkanes.
Aspiraciones de Maoedonla.-Servta y Bnlirarla.-La lnterveuol6n de las potencias.
Los próximos levantamientos.

LJ

X . mes pronto hará que el gobierno
mponés, cansado, según su propia opinión, de esperar la respuesta rusa á sus pre~ensi_ones, rompió de modo brusco y cuasi
mopmado las negociaciones diplomáticas y
se dispuso á abrir inmediatamente la campaña contra su rival en el Extremo Oriente.
En las semanas transcurridas, he aquí, en
resumen, la marcha de las operaciones por
las dos partes beligerantes: ataques ·repetidos sobre Puerto Arturo llevados á cabo con
gran prudencia por los japoneses y resistidos
con serenidad por los rusos, al abrigo de sus
formidables fo1tificaciones; un intento frustrado de bloquear la bahía, echando adrede
á pique algunos barcos viejos cargados de
piedras para hacer impracticable la entrada

en tierra neutral, según la opinión vulgar,
y aliada, conforme á recientes tratados impuestos por el Japón al Emperador coreano, comenzar movimientos ofensivos contra las huestes rusas que se hallan al Norte,
en las riberas del río Yalú. Aliada ó sometida, de grado ó por fuerza, Corea será, en un
porvenir no remoto, el campo de las hostilidades entre las dos potencias contendientes,
y en esa virtud mal podrá conservar la neutralidad de que ha querido hacer gala, para
acomodarse á las prácticas internacionales,
acaso sin intención de cumplir los compromisos contraídos. Por eso, apenas se anunció el tratado conciuído con el gobierno del
l\fikado, se dijo luego que las tropas coreanas se habían unido á las japonesas en acti-

do con dificultades de carácter internacional
para obteher libre paso por el canal de los
Dardanelos, y hallando también tropiezos
de diversa índole en los pasos que conducen
de las costas rusas á las aguas libres del l\Iar
del Norte, la escuadrilla del Mediterráneo,
que ya estaba á la altura de las costas africanas, ha hecho rumbo de nuevo á través de
Suez, aplazando para más tarde la proyectada concentración; los buques del Báltico esperan nuevas órdenes, y los del l\Iar Negro
aguardan el consentimiento del Sultán, por
una parte y que Inglaterra levante el impuEsto veto á los movimientos de los barcos rusos
encerrados en el interior del Ponto Euxino.
Por de pronto las condiciones geográficas
de Japón y su situación insular han podido

ha tenido que permanecer á la defensiva,
por tierra ha acumulado incesantemente sus
fuerzas en Mandcburia, y tomando por base las importantes ciudades de Mukden y de
Harbin, el ferrocarril transiberiano ha derramado sin cesar los inmensos recursos de
que dispone pam tomar la revancha en los
combates que habrán de tener dentro de poco por teatro ias riberas del Yalú.
La extensa arteria de acero que cruza toda
la Siberia y une la capital del Imperio con
Puerto Arturo y Vladivostock, á través de
las tristes estepas y calladas soledades de la

muerto hace siglos á la civilización occidental.
,
Y lucharán sin tregua ni descanso hasta
obtener el anhelado triunfo, que no en vano
han visto brotar de las llamas de incendio de
Larissa, donde los griegos se ofrecieron en eacrificio la autonomía de Creta; no en vano
han bu~cado con pacien~ia el auxi~io de Bulgaria que desafiando hasta las iras de su
prot;ctor 'el poderoso Autócrata de San Petersburgo, ha podido ampararlos d~ las persecuciones de los agentes del roJo Abdul
Hamid. Y no sería extraño que en la reu-

z. z. z.

2 de marzo de 1904.

o
R IMA
Déjame así, e? mi caverna ob~cura,
rugir como el lean en la~ montanas,
sin que le cause penas m temores
la soledad que espanta.

..
'\

..
I

y

Déjame así, que de ese modo puedo,
no siendo prisionero de tus garra~,
vivir cual la paloma que ha vencido
el huracán con sus valientes alas.
EsTEBAN FoNCUEVA.

-

~

LAS MUCHACHAS

--

~

LA GUERRA RUSO JAP0NESA.-REFUERZOS RUSOS PARA EXTREMO ORIENTE.-C0NVOY
EN TERRENOS DE MANDCHURIA

EFERVESCENCIA ANTI·RUSA EN EL .TAPÓN.-MANIFESTACIÓN
DE LOS SOLDADOS EN LAS CALLES DE TOKIO.
al puerto y dejar la escuadrilla rusa más eficazmente detenida que hasta ahora han podido lograr las constantes jiras de los cruceros niponeses; abandonada Corea á sus propias fuerzas, sobre ella ha lanzado el Mikado
el grue!'o de sus fuerzas de tierra y de ella
han tomado pacífica posesión, sin que las
tropas·moscovitas hayan podido detener la
avalancha mongola que se ha derramado en
aquellas~tierras.
n Considéranse tan completas esas tropas y
tan firme la base de sus operaciones futuras,
que ya se anuncia que el Estado Mayor ja.
ponés ha salido de Tokio para Chemulpo, y

EJÉRCITO RUS0.-AR'l'ILLERÍA DE FORTALEZA
EN POSICIÓN DE COMBA.TE
va campaña, sin que hayan encontrado eco
prevalecer sobre Rusia, cuyos centros de ac- ,
las protestas de Rusia.
tividad comunican con mares helados en
la mayor parte del afio, ó tienen su desembocadura en aguas cuyo dominio territorial
Por su parte, la gran potencia occidental
no le pertenece. Y en esa situación ha visto
de Europa no ha quedado inactiva; pretencon pena, pero sin zozobra, los ataques repedió en los primeros momentos mover y contidos contra Puerto Arturo, que después de
centrar todas sus fuerzas de mar enviando
todo, no han teaido hasta hoy un resultado
á las aguas orientales sus escuadras del Medecisivo y se han manifestado sólo en la forditerráneo, del Báltico y del Mar Negro;
ma de desperfectos causados á las unidades
quiso aumentar sus elemefitoR ofensivos y
tácticas de su escuadra, muy menguada ya
defensivos en Puer to Arturo y Vladivostock;
por el alejamiento de los centros de sus opepero detenida por los rápidos movimientos
raciones.
del Japón, cuyas fuerzas recelaba, tropezanPero si por mar el gran imperio del Czar

***

las negociaciones emprend~das por las. potencias continentales más directamente interesadas en el problema de los Balkan~s? Bie_n
está que Austria é Italia traten de 1mpedu
complicaciones posibles rusoturcas, ~ero
creemos que nada pueden contra las aspiraciones macedónicas, á, menos que, para que no
se repitan las escenas de sangre y de matanza del año pasado, obliguen por la fuerza á
la Sublime Puerta á implantar las reformas
acordadas si son aceptables para los pueblos á qui~nes se destinan.
Corto muy corto es el plazo, y no es de
creerse que en pocos días se lleve á ~bo lo
que tardó tanto tiempo en concebuse, Y
más, mucho más, en acercarse á la ansiada
realidad.

Rusia Asiática, ha quedado concluida en toda su extensión, aun en la parte que corresponde al lago Baikal, que por uno~ días estuvo interrumpida, y hoy, al ~ec1r de un
funcionario ruso envía un contingente que
puede valuarse ;n tres mil hombres P?r día,
para sostener las aspiraciones moscovitas en
Extremo Oriente.
Frente á frente lfs fuerzas rusas y japonesas, pues ya 88 tocan al Norte de C?re3: las
d
d 1 d
é 1tos
patrullas
exploraenoras
e os elos
eJ re ver-,
no
ha de tardar
comenzar
drama
dadero que cou ansiedad creciente espera el
mundo · unos los neutrales reales, lamentando la l~cha; ¿tros, los interes!ldos en el fon;
do y neutrales en la apariencia, deseando, a
no dudar, que triunfe "'/ prevalezca aquel por
quien no º~']-ltan sus s1mpat!as. Breve será
la expectac10n, pues es ~1fícil q~e por mucho tiempo dure la tens16n nerviosa que sacude á los dos pueblos; quizá en la pres~1:te
semana lleguen hasta nosotros las noticias
de los primeros formales encuentros que h an
de empapar de sangre los campos mandchúes
y las tierras coreanas, donde se desenvolverán las escenas principales del tremendo drama de la guerra á que se han lanz!l~º dos
imperios, presas de la manía del.k1lometro
cuadrado.

ni6n panslavista que se anuncia por motivos
de la guerra en el oriente asiático, . también
los servios tomaran parte; los servios, que,
olvidados ya de las aventuras de Alejandro
de Battenberg, y reconciliados ya con sus
vecinos y parientes los búlgaros, tratan abora y procuran h:!cer que se borre el-recuerdo
de la tragedia de Bel grado para entrar en una
vida al amparo de una lucha que ha de desper tar universales simpatías entre los pueblos, porque se emprende e~ nombre ~e la
libertad y de la independencia que por siglos
ha esperado:M:acedoniay porsiglost9:mb~énba
sido defraudada en sus nobles asp1rac1ones.
¿Qué significan, si no, las palabra~ ~el rey
Pedro de Servia á sus soldados, pred1c1éndoles horas de prueba en los futuros días? ¿qué

ENDO hacia la ciudad en cuyas terrazas
se canta,-bajo los árbole~ flori~os como
Y
ramajes nupciales-yendo hacia la cmdad en
donde el suelo de las plazas-vibra, en la
noche azul y rosa, con silencio de danzas fatigadas-encontramos á las muchachas de
la llanura-que venían á la fuente-que venían anhelantes-mientras nosotros paeábamos. -La dulzura del cielo claro vivía en
sus ojos tristes,-los pájaros de la mafiana
cantaban en sus voces dulces.-¡Oh, tan dulces con sus ojos de buen augu~io-:-y tan tiernos con sus voces de palomaa md1cadoras!Ellas se sentaron para vernos, tristes y castas-y sus manos juntas parecían guardar
sus corazones en jaulas ...... Nosotros vamos
hacia la ciudad en cuyas terrazas se cant3:bajo los árboles floridos, para buscar novias
-¡oh campanas de alegría en el silencio de
las plazas!-las campanas tiemblan como flores que se mecen.
HESRY DE REG~IER.

***

LA ESCUADRA RUSA QUE HA SIDO ATACADA EN PUERTO ARTURO
POR LOS JAPONESES,

LLEGADA DE UN RREN DE REFUERZOS MILITARES
Á PUERTO ARTURO,

Entre tanto en el oriente europeo, en lo
que desde el siglo XVIII ha sido n úcleo de
intrincadas cuestiones y ha despertado de
una manera tradicional los apetitos de las
potencias, míranse cada vez co_n mayores zozobras los próximos levantamientos que allí
se preparan contra el dominio del S~ltán.
Apenas el empuje primaveral de la savia haga palpi~r los nuevos brotes e~ los campos
macedómcos esos fieros montaneses se lanzarán al enc~entro de sus dominadores seculares los turcos y en desesperada lucha buscarán la muer~, ya que la ansiad~ ~iberta~
se aleja de ellos como. un_ fantistico m1raje, merced á las combmac1ones de los g~binete!', que quieren y prete~en galvamzar el cadáver infecto delimperio musulmán,

UN ACORAZADO JAPONÉS ALISTÁNDOSE PARA EL SERVICIO ACTIVO

�EL MUNDO ILUSTRADO

Et MUNDO ItUSTltADO

Páginas de la Moda
HEMOS presentado al examen de nues-

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1

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hateríafl de lói:i fuertes en Ia península. del
Tigre, Golden Hill, y la Peña Eléctrica, vueltas contra el enemigo, siguiéndose un furioso cañoneo que dur6 hasta las • cinco de la
mañana.
El fuego de los enemigos fué aflojando y
se hizo irregular; los japoneses habían fracasado en su intento.
Los cuatro buques se hundieron, quedan3

do en estas posiciones: uno junto á Golden
Hill, dos frente á la entrada del canal y la
península de Liaotheshan, y otro cerca del
«Retvizan». Dos de los buques son presa de
las llamas todavía. Dos cruceros rusos persiguieron á la flotilla da torpederos; se dice
que uno de los torpederos se fué á pique.

00

***
8i tenemos, pues, aquellas facilidades, y
si, por otra parte, la corrección en los trajes
se está imponiendo con irresistible poderío.
justo es respetar los cánones de la moda é
imponernos la obligaci6n de vestir con elegancia. Ya he dicho en ocasiones anteriores
que la elegancia no consiste en la riqueza de
las telas ni en el lujo de los adornos; consiste
en la correcci6n de las confecciones y en la
gracia para llevarlas, haci"éndolas lucir.
Esos trajes de paseo, especialmente, y en
general todos aquellos que se llevan en lugares públicos, deben ser irreprochables en su
corte. Nada hay tan mal visto como una falda con «respingos» ó una blusa con c,alforzas».
En los vestidos de calle debe procurarse que
la falda tenga algún vuelo para recogerla con
facilidad y evitar que recoja el polvo 6 el lodo del camino.

***

· El número 1 de nuestros grabados representa una «toilette,, de comedor. Para concu_rrir á banquetes de etiqueta, ningún modelo
puede ser tan apropiado
como éste. El talle ha de
cerrar el cuello, pues sería altamente imwopio
lucir el más pequeño escote en trajes de esta na- ·
turaleza. Las mangas deben ser cortas para facilitar los movimientos delas
manos y evitar que aquéllas tengan puntos de
contacto con los platillos.
Las mangas de estos vestidos se llevan, por regla
general, esclavinadas.
Fig. número 1.

o

Puerto Arturo, febrero 25.- Ayer, como á
fa una de la 1,.iadrugada, en un intento desesperado, -pretendieron los japoueses tapar la
entrada interior de la bahía; con los torpederos venían cuatro vapores mercantes, que
se enviaron por ambos lados de la entrada.
El movimiento fué advertido por el «Retvizan», que estaba en el canal, y el cual abri6
inmediatamente el fuego, secundado por las

ción en nuestra indumentaria femenina. Y
como los precios de telas y de ccmano de obrai,
han abaratado en un buen tanto por ciento,
de aquí. resulta que no se necesita poseer
una gran fortuna para vestir con toda elegancia y corrección. Lo que antes s6lo era posible para damas encumbradas, hoy lo es para
señoras que no poseen coches ni lucen joyas.
El jefe de una modesta familia puede proporcionar lo necesario para que la esposa. y
las hijas vistan con decencia.

tras lectoras numerosos figurines de
trajes de bailes, paseos, hogar, teatros, comidas, visitas, etc. Creemos que la colección
de grabados á que hacemos referencia, es de
lo más completa que puede tenerse en un semanario que, como el nuestro, trata en sus
páginas diversos asuntos. Nuestras subscriptoras'nos han enviado numerosas cartas en
las que se nos pide demos preferencia á los
figurines de trajes para paseo y reuniones.
Atendiendo la petici6n, publicamos en este
número una serie de elegantísimos modelos
que agradarán, sin duda alguna, á nuestras
abonadas.
Antes de hacer la descripci6n de ellos, hablaré un poco del desarrollo que la elegancia
femenina está tomando en nuestro país. Antiguamente, y de esto sólo hará doce años,
nuestras damas no vestían con el lujo cou
que hoy lo hacen. Apenas si un contado número de ellas llevaba, con todo garbo y chic,
faldas cortadas en los talleres parisienses ó
blusas de «englobado» confeccionadas por la
mejor modista de la ciudad.
Hoy todo ha cambiado: en los paseos, templos, teatros y reuniones, causan admiración
las «reinas de la elegancia», que son incontables. Desde fas señoritae de dieciocho á veinte años, hasta las respetables matronas sexa-·
genarias, llevan correctísimos trajes, impecables en su corte y discretísimos en sus adornos.
Y esta evoluci6n en nuestra indumentaria
femenina, ¿á qué se debe? La caus~ es fácil ·
de explicar. Antiguamente las relaciones comerciales de México con Europa, no habían
alcanzado el gran desarrollo que actualmente
tienen, y por este motivo los comerciantes
en telas no recibían, casi á diario como hoy,
las últimas novedades del Antiguo Continente; la industria de tejidos é hilados ha progresado también de modo increíble, y hoy se
fabrican en el país telas que hace doce años
no hubiesen podido fabricarse; en 1:1quel
tiempo las «casas de modas» eran contadas
en esta ciudad y hoy se han multiplicado
extraordinariamente, al grado de que son
pocas las calles donde no haya uno ó más talleres de confecciones.
Sin entrar en más detalles, bastan los anteriores pera explicar el porqué de la evolu-

Fig, número 3.

�EL :rrtuNno lLU$TRAD0

EL MUNDO íLUSTltAl&gt;O

to en las presentes «Páginas de
la' Moda,&gt; hemos dado cabida á
un buen número de elegantes figurines, no sólo de trajes para paseo y casa, sino también para ceremonias y banquetes.

•

JOSEFINA.

ODA INGENUA
.A una ,nestiza-.

I.
Se enflora la Primavera,
y con su racha más tibia
agita tu cabellera,
como si algo te dijera
de la lejana Valdivia.
Aunque está la tarde triste,
mi ensueño hacia ti galopa,
ya que en mí la luz vertiste
de esos ojos con que viste
las maravillas de Europa.
Mi espíritu se electriza
y canta cuando divisa

flotar sus ímpetus raros
en esos ojos más claros
que un panorama de Suiza ...•

Sonat,a al claro de luna
cantada á son de guitarra
eres tú como ninguna,
'
por tu cabellera bruna
y tu apostura bizarra.
Nacida en extraño suelo,
en tu alma extraña se encierri.
quién sabe si en paz ó en guer;a
la ternura de tu cielo
'
con la pasión de mi tierra..
Hay algo en ti que despierta
las hambres de la caricia....
Algo en tu boca. entreabierta
dice ya que la delicia
está cantando su alerta.. ..

III.

Flg, número 4,

Los figurines del número 2 representan dos originales y elegantes trajes de paseo. La tela á cuadros de uno de ellos, puede substituirse por otra decoloruniforme,
pero procurando siempre que la
falda inferior sea de color más
obscuro, para producir el contraste que representa el modelo. Los
flecos del otro figurín deben ser de
seda y enteramente iguales los de
la blusa y los de la falda. Las mangas de ambos trajes son campanulaclas y terminan con estrechos
puños.
Nada más hermoso y de alto
tono que los trajes representados
por nuestro grabado número 3.
Ambos son para paseo y ambos
llaman desde luego la atenci6n
por la originalidad ele sus detalles.
Estos vestidos son muy usados en
Alemania y su uso se está extendiendo rápidamente á Francia é
Inglaterra. En México han comenzado á llevarse y algunas damas los han ostentado en nuestro
Bosque de Chapultepec. Facilísimos en su confección, todo su
mérito consif,te en el «efecto,:.
Unos se llevan con cinturón y
otros sin esta prenda. Generalmente, lucen más sin ella.
El número 4 es un hermoso
modelo de traje &lt;&lt;princesa», propio para señoritas de 15 á 16 años
y apropiado únicamente para el
acto de la confirmación. Los rameados de la falda'-J' talle pueden
ser «sobrepuestos» ó pintados.
Los demás grabados representan: una blusa de casa, trajes de
visita y reunión, un vestido infantil y trajes para niñas de trece
{t quince años; finalmente, faldas
de lana para trajes de paseo y de
cai:a.
Como nuestras lectoras han vis-

.

,

Y de tu alma femenina,
picaresca y columbina,
como un r elámpago cruza
por tu nariz parisina
-y por tu boca andaluza.
VI.
Pero en las tardes discretas
de neblinas v1oletas
sobl'e las blancas ciudades,
en tus pupilas inquietas
suspiran muchas saudades.
Y sentándote á tu piano
-un negro piano alemán,tus sueños vol ando van
al eco vago y lejano
de una balada de Uhland ....

Nada hay en ti que no estalle
en triunfos de aristocracia.
Cuando así ondulas el talle,
se va llenando la calle
del perfume de tu gracia.

Y allá en espléndida. corte
-así divagan tus cánticos,rinden ante ti su porte
los caballeros románticos
de las leyendas del Norte.... .

IV.
Amo tu voz porque vibra
y con 'ingenuo alborozo
hace vibrar toda fibra,
porque en ella se equilibra
la risa con el sollozo.

Fig. númer~ 5.

Fig. número 8.

VII.
Así me gustas. Por eso
no silencio que te adoro.
Por eso en ti me embeleso.
Por eso en mi alma tu beso
sonaría á perla y oro.
Virginidad opulenta,
son tus caprichos extraños
la marejada violenta

Amo tu voz, porque hace,
con la inflexión extranjera.,
más original tu frase;
tu voz, que aunque s,e disfrace,
es cruelmente zalamera....
Pero amo más tu palabra,
porque al vaciar sus torrentes
de armonías transparentes,
hace que tu boca se abra
para que brillen tus dientes.

Ella reposa. perezosamente
acostada en el lecho: tras la nuca
las manos finas, largas, escondiéndose
entre la profusión de los cabellos,
como dos a.ves blancas que, acosadas,
buscan refugio en la maraiia obscura.
En tanto, vagan sus abiertos ojos . J
sin det&lt;&gt;.nerse fije.roen te en nada.
Y sus ojos parécenme dos sueños
que tuvieran pupilas y miraran.
Por el postigo, apenas entreabierto,
pasa una luz discreta, una luz intima,
como luz de crepüsculo. En la. alcoba
flota un perfume tibio, ese perfume
que es como el alma de los besos idos.
Entonces mi cabeza va á. posarse
junto á. la de ella, y ella me sonrle
y su sonrisa es elocuente, como
una !rase de amor; y su sonrisa
es como si en lenguaje luminoso
y mudo, me dijera •YO te e.roo!»

Cuando ante tu regio paso
las bocas sueltan sus oles,
cruje de tu traje el raso
y van contigo del brazo
tus recuerdos españoles.

Por el auroral encarne
del cutis tenue y sedeño,
ese tu rostro zahareño
es un ensueño de carne
hecho con carne de ensueño.

No son tus ojos azures
ni tienen grises de brumas.
Si no amas, no lo asegures.
que en tu sombrero las plumas
se besan con los guipures.

De nuestra vida

V.
Tus manos llenas de hoyuelos
tienen curvas exquisitas,
y sus dedos picaruelos
saben incendiar los celos
de las mujeres bonitas.

~on que ya en fruto revienta
la gloria de tus veinte años.
Me tiene loco tu hechizo.
Y aunque ilay en tu orgullo escollo,
ya abrirás el paraíso,
diabolesco ángel mestizo,
á tu poeta cri:ollo.
VÍCTOR DOMINGO SILVA.

UN NOTABlf fXPORTADOR
DE

PRODUCTOS NACIONALES
N la creciente evolución económico-mercantil que actualmente se opera en México, bajo la egida de la paz bienhechora, implantada hace más de cinco lustros por el
egregio é ilustre ciudadano Gral. Porfirio Díaz,
Presidente de la República, se hace notar de
una manera extraordinaria la exportación de
pieles de ganado vacuno, lanar y cabrío de los
distintos Estados de la Federación Mexicana y
principalmente de la frontera del Norte, de
donde solamente de Monterrey, Nuevo León, se
han exportado, en el año de 1903, más de dos
millones de pesos por el acaudalado comerciante Sr. D. Pedro Treviño, persona tan conocida
en aquel comercio como en la Plaza de New
York, de los Estados Unidos de Norte América.
Como es bien sabido entre las personas que
comercian en estos artículos, para la exportación de las PIELES DE RES y de ganado CABRÍO,

E

Sr, Don Pedro Treviño,

es absolutamente indispensable una previa PRE·
PARACIÓN ESPECIAL. que impida que un insecto
llamado polilla l as invada durante el tiempo
de su transporte y de su almacenaje; y este procedimiento químico-industrial ha. sido implantado, con los mejores y satisfactorios resultados, por el Sr. Treviño en sus grandes cuerer ías que tiene establecidas en los suburbios de
Monterrey, habiéndole valido tal preparación
una alza considerable en el precio de esas merFlg. número 7,

Así como el fuego pone á prueba
el oro, el poder pone á prueba las
doctrinas. -LAVEDÁN.

*

La riqueza real de una nación
consiste, no en conquistar los dominios de otro, sino en hacer valer
los suyos.-TALLEYRAND.

cancías ó artículos de exportación nacional, y
grandes ganancias en su negociación.
Algunas de las principales casas comisionistas de New York procuran obtener la preferencia de recibir sus mercancías, para su venta en
aquella Plaza, por los pingües productos que
les resultan de su comisión.
La exportación que la casa de comercio del
referido Sr. Treviño, establecida en l a ciudad
de Monterrey, hizo durante el año de 1903, según los datos que tenemos á la vista y que se
ha servido ministrarnos una persona que conoce perfectamente los negocios de aquel tan
hábil como honrad.o comerciante, es como sigue:
PRODUCTOS DEL PAIS

600,000 pieles MATANZA por valor

de ............ . ................. $ 1. 080,000.00

960,000 pieles frontera por valor

de ............ ... ..... . ..... ... .

924,000.00
36,000.00
55,000.00
10,000.00
2,000.00

valor de ...................... .

144,000.00

240,000 pieles de cabrito ... . .... .
50,000 kilos cerda caballo . .... .
10,000 pieles de venado ........ .
5,000 pieles jabalí............. .
720,000 kilos ixtle lechuguill-a por

Suma .. . . ... . .. $ 2.251,000.00
Esta importante exportación de productos
nacionales pone de manifiesto el empeño laudable por prosperar de los hombres de negocios, de nuestros hábiles y entendidos comerciantes financieros, cuyos capitales están multiplicándose día á día en su propio provecho y
en bien de los intereses fiscales, que marcan,
con beneplácito general, el termómetro del incesante progreso de nuestro país.
Estas operaciones de nuestro comercio dan á
conocer también en el extranjero alg-unos de
los ramos de la riqueza pública de México, y
establecen permanentemente y estrechan más
y más las relaciones mer cantiles con lás naciones amigas, principalmente con la gran República de Norte América, que en la presenteépoca está llamando la atención del mundo, por
su colosal industria, sus grandiosos inventos,
su universal comercio y su fabulosa riqueza en
lo.s comienzos del siglo XX, cuya luz auroral,
de creciente y verdadero engrandecimiento en
todos sentidos y en todos los ramos del saber
humano, tendrá que difundirse en los horizontes del porvenir, en bien de todos los pueblos
civilizados, por los más apartados ámbitos del

~o~.

.

Las franquicias arancelarias para el comer•
cio de nuestrapequeñaé incipiente exportación,
obra de un detenido y concienzudo estudio de
nuestro ilustre Ministro de Hacienda, están
dando los más apetecibles resultados en las
finanzas públicas; y por esta razón estamos palpando, con verdadero beneplácito, el rápido engrandecimiento de muchos capitales en varios

:;" Después y para hacer aün más viva
nuestra felicidad, nos recordamos
aquellos •die.:; tristes», cuando todos
escarnecian nuestro amor; aquellos
dias de la ausencia, en que probamos
todas las cmarguras de !a vida....
Ella habla dulcemente, y por sus ojos
pasa la sucesión de los recuerdos,
como esas leves nubes que no alcanzan
~ !\ empañar el fulgor del sol, en estos - - ~
dlas primaverales......
·
Me refiere
sus angustias de entonces y me pide
que le cuente las rolas.
Yo ladlgo
mis pasadas congojes, mis horribles
martirios y mis trágicos dolores.
Ella me escucha recogida y luego,
antes que yo concluya mi relato,
me echa al cuello los brazos, yo la oprimo
contra mi pecho y juntos nuestros labios
forman sólo una boca, y nuestras almas
forman al confundirse una alma sola.
M. J.íagallanC8 Mourc.

Estados de la República. principalmente en
Yucatán, en donde la agricnltura é industria
henequenera está tan desarrollada para el comercio exterior, que sus propietarios han improvisado, por decirlo así, grandes fortunas y
han ensanchado la riqueza agrícola de aquella
península.
Así también en el Esta.do de Nuevo León, debido, en su mayor parte, á las muy liberales
concesiones del Gobierno General para el establecimiento é inauguración de las 'grandes
fundici.ones metalúrgicas de Monterrey, hemos
vi3to, en ese emporio de comercio é industria
fabril, que su notable engrandeciwiento ha surgido, de pocos años á esta fecha, teniendo por
base la entrada de los ferrocarriles en aquella
parte de la frontera del Norte. Efectivamente,
en septiembre de 1882 se inauguró en Monterrey
el tramo ósea la división del Norte del Ferrocarril Nacional Mexicano, que en La.redo de
Tamaulipa¡¡ conectaba. con las vías férreas de
los Esta.dos Unidos de Norte América; y en
1888 se dió principio á los trabajos del Ferrocarril de Monterrey al Golfo mexicano, cuya
línea ha venido á levantar, en alto grado, el
comercio de la capital de Nuevo León.
Y tanto este ferrocarril como los otro~ que
en la actualidad llegan á. aquella ciudad, han
ofrecido y ofrecerán, con más ó menos frecuencia, al comerciante exportador D. Pedro Treviño, tarifas especiales por las grandes remesas que quincenalmente ha.ce de los productos
nacionales para el extranjero. Es verdaderamente notable el movimiento mercantil que tiene la casa de comercio del Sr. Treviño, según
el registro del departamento de fletes de los fe.
rrocarriles de la frontera del Norte y á juzgar
también por el despacho de giros ó letras de
cambio que le son pagadas por los Bancos de
Monterrey, principalmente por la Sucursal en
aquella Plaza del Banco de Londres y México.
Creemos conveniente á los intereses generales del país, dar á. conocer personalidades como la del Sr. D. ~dro Treviño, que por su
modestia y notables aptitudes para el comercio
de exportación en grande escala, está llamando
la atención de los hombres de negocios de a.que•
llas comarcas y de esta capital.
Hoy da,mos á la publicidad su retrato para
que nuestros lectores conozcan al gran exportador de nuestros productos nacionales, Señor
Treviño, comerciante de la ciudad de Monterrey. Ya en otros artículos publicaremos algo
de importancia referente á la gran fábrica de
hielo, aguas gaseosas y minerales en TOPO CHI·
co queestáimplantandoeste acaudalado comerciante, con una planta de luz eléctrica de que
en breve disfrutarán los habitantes de S. Ber
nabé, jurisdicción de la capital de Nuevo León.
México, Febrero 21 de 1904.

�:tt MUNDO

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E n nues t ropas,
í d e e 1ma d u l ce, el cont rast e no
es muy notable -entre las diversas estaciones,· sin
•·.:e:t embargo, el cuerpo, que parece dotado de sensibi~•-••• lidad exquisita, presiente perfectamente los caro••· ••• bios de clima, por pequeños que sean, y de ahí
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••••• proviene que cada estación traiga consigo en. d el
••· ••• f ermed a d es que pudºé
1 ramos. 11amar propias
•·.:e:~: tiempo. En el invierno las bronquitis, neumonías
:~-.~·; y demás afecciones del aparato respiratorio; en verano las afecciones gastrointestinales en todas sus
•• • •• formas,· en las demás estacíones, reumas, enfer:t!··.-:·;
••·•·~• medades de la piel, etc.
•·.:e.~
Aderoá s d e l as enf ermed a d es c1ºtad as y que t·1e~•-• •~
.~·.,·.
nen uha forma aguda, hay afecciones que, sin ser
enfermedad, sí predisponen al organismo para que
:~·~;~ en él se desarrolle cualquiera de las indicadas;
:~:•·~: al número de las afecciones predisponentes perte•:-,:. · nece la anemia ó pobreza de la sangre, propia de
los países tropicales, como el nuestro,· la anemia
~~
••·••·· tiene por causa la mala alimentación y la defectuosa asimilación de las substancias ingeribles,
:~:•·~: siendo estas afecciones la pu~rta de entrada para
la cIoros1s,
. escro"fu la, tisis,
· · etc.
:~:•·~:
En el verano el apetito disminuye, las digestiones son lentas é incompletas, porque el calor pro• • • • • duce algo de atonía en los movimientos peristálticos del estómago, siendo esta causa bástante pa••·:-:~ raque la anemia se acentúe y con ella sus ·fúne:~:•·~: bres derivado!l.
••·••··
A causa de l asmal as d igestiones en el verano y
••.
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:.;:;;; de los enftil!.mientos producidos por el exceso de
••·••·· traspiración, hay otra enfermedad de peligro real,
reinante en nuestra mesa central, llamada tifo
:.•:•·~: exantemático, cuya gravedad es bien conocida.
~~
Para ponerse al abrigo de todos estos peligros
:.•:•·~: que acarre~ la primavera, el

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tómo son las Jagrtmu.
Las lágrimas que vierte una per•
sona de raza blanca están compuestas de agua en gran cantidad, fosfato de sosa, cloruro de sodio y una
pequeñísima cantidad de mucus.
En los negros, los elementos de
las lágrimas son casi los mismos;
solamente falta el fosfato de sosa
y en cambio hay una escasa propor'.
ción· de amonía~o.
Lo¡t¡esquimales lloran muy raras
veces; cuando lo hacen, sus lágrimas contienen mucho cloruro de
sodio; gente endurecida por las especiales condiciones de su país, no
es en ellos frecuente el llanto, pero
en cambio lo vierten más amargo
que los hombres de otras razas.
Más curioso que la composición
química de las lágrimas, es su as•
pecto al microscopio. Los elementos de la lágrima del blanco están
dispuestos de manera que figwran
las espinas de un pez; en la lágrima del africano forman una especie
de cruz, y en la del esquimal ofrecen la forma de un arco.

~º~

PtNSf\MIENTOS.
I,o que se llama suerte, en sentido de probabilidad y éxito, resulta
de una relación exac~a entre nues•
tras fuerza&amp; y las circunstancias,
casi independientes de nuestra voluntad.

*

* * siempre imitar
La mentira busca
á la verdad.
*

*
Los primeros *amores
no son los
mejores. Son como los primeros
dientes: es preciso que se caigan.
*

**
Es necesario periódicamente
pa·
sar revista á nuestras ideas y á
nuestros libros, bajo pena de no saber ya lo que se tiene en el talento
y la biblioteca.

*

**
La vida es la escuela
donde nunca se tiene tiempo de concluir su fi·
losofía.

A Denver, Kansas Oity, St, Louis, Ohicago, New Yorlf,
·
San Francisco y Los Angeles

~-~

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-....
•:•.•:
!',e:•.•:

Profesor de Obstetricia en la Escuela Nacional de
Medicina de México, miembro qe l a Academia d e •:!-;•
Medicina, médico del Hospital de San Andrés, di. . te:
•• ·••.•
ce l o s1gmen
. •••:•
«La especial composición del
••·•·••

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M~

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,no a~\. san ª~rma"
n., •:•:•
~~:t.
U\.

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e. n el que se adunan l os reconstituyentes, los tól h
nicos neurosténicos y cardíacos, al icthyo , acen
esta preparación la más adecuada al tratamiento de laA enfermedades en las que predomina la
·
d e1 m
. d.1v1.
pob reza d e sangre y e l d e b 1'l'1tam1ento

duo.»

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Plantas que florecen dos ums.
Jlstucla de zorra.
que muchos fabulistas
S se hanesinspirado
frecuentemenABIDO

te en la astucia de la zorra; que
sus narraciones no tienen nada de
hiperbólico, lo demuestra el siguien·
te hecho referido por un periódico
científico inglés:
Una zorra que estaba enjaulada
y veía con envidia á varias gallinas picoteando poi· los akededores
de su prisión, determinó disminuir
en provecho suyo el número de las
aves. Al efecto, puso junto á las rejas algunos 1·estos de su comida y
se echó como para poder dormir.
Pocos momentos después, una ga11 ina, h11biendo olido el cebo, metió confiadamente la cabeza por
entre los hierros para cogerlo, pero
inmediatamente se sinti~ agarrada
por el cuello.
La zorra, levantándose de pronto, la. había cogido entre sus fauces,
y dos dentalladas la bastaron para
matarla.

€1 carácter en los dientes.
Los dientes mejores, son los que
están colocados con regularidad y
son de mediano tamaño y de color
blanco crema. Cuando son de blanco azulado, denotan poca inteligen•
cia. y escaso poder mental, y los
que son obscuros indican que su
propietario no goza de perfecta salud.
Cuando una persona tiene los
dientes separados entre sí por espacios bastante anchos, no hay que
confiar en ella. Si es un hombre,
indudablemente será de carácter
cruel; si es mujer, ten!'lrá mal genio
y no hará lo más míniruo por disimularlo.
Los dientes muy: grandes, sobre
todo si además son salientes, indi•
can el predominio de la amabilidad.
Las mujeres que tienen los dientes
así, siempre están contentas y no
dejan de refr, cual si quisieran hacer ver que gozan con la vida. Encontrar dientes de esta clase, es in•
dicio de que se ha dado cnn una
persona de buen humor, y hay que
convenir en que tales dentaduras,
si están bien cuidadas, sientan admirablemente en una cara alegre.
Si los dientes, sea cualquiera su
forma y tamaño, se encuentran so·
bre una mandíbula estrecha, es señal de que el individuo tiene gustos
refinados y simpatías naturales.
Por regla general, los dientes
salientes denotan generosidad. Las
personas que los poseen son las
mejores del mundo, y en cualquier
trance se puede acudirá ellas con
la seguridad de que su corazón se
interesará en las desdichas ajenas;
1,i son mujeres, casi siempre serán
humildes, mode'Stas y libres de la
afectación y el disimulo, tan co·
r riente en el bello sexo ( dicho sea
con perdón del mismo).
Como se ve, bay motivo más que
suficiente para que las condiciones
personales se estudien en los dientes, y el enseñados ha de ser antes
de mucho c"sa indispensable para
el trato social,. ámenos que uno se
reconozca con defectos dignos de
ser ocultados.

La destrucción de las h0jas en
ciertas plantas parece dar lugar,
verificadas en determinadas condi·
ciones, á una segunda floración.
Un observador, Mr. Apert, dice
haber visto á fines del mes de octu•
bre de 1960 en Tarrides, Francia,
un macizo de lilas blancas en flor,
exactamente con el mismo aspecto
que pudieran ofrecer en primavera.
Investigando la causa del fenómeno, averiguó que aquellos arbustos
habían perdido meses antes todas
sus ho jas,_devoradas por un enjambre de c11 ntáridas.
En 190:l estos insectos han vuelto
en el mPs de julio y han atacado
parcialment-e á las mismas li las,
que de nuevo han florecido en parte
durante el otoño.
Así como á la de&gt;strucción completa de las hojas sucedió una floración total, á la destrucdón parcial h¡1 seguido la producción de
algunos ramos de lilas solamente.
Este h1cho, del que podrían deducirse consecuencias de evidente
importancia para la jardinería, no
es difícil de comprobar, y ·sería interesante hacerlo durante el verano
próximo.
Para ello no habría más q ue
arrancar en julio ó agosto las bojas ele algunos árboles de los que en
estos meses tienen ya algunas ye•
mas productoras de flores, como
son el manzano, la lila, el cerezo,
etc.

la curación de dicha enfermedad,
tan general como mortificante.
Pero como quiera que sea, toca á
los bacteiiólogos japoneses el honor de haber indicado la solución
del prob!tima, en el caso, muy pro
bable, de la especialidad del medimento.

MUN\'ON'S
Jabón del A\lellano
Dt L..\ BRUJA

ta luna de Pascua como barómetro.
Una luna clara indica helada; si
aparece turbia ó como sucia, presagia lluvia.
Un halo alrededor de la. luna es
signo de tormenta; un doble halo,
indica tiempo muy borrascoso.
Si un cambio de luna coincide
con viento del Este, es señal de que
va á hacer mal tiempo.
Si á los tres días de u¡;¡ cambio
de luna aparece ésta clara y bri·
llante, seguramente hará un tiempo
hermoso.
Cuando se ve la luna de día, hay
que esperar tiempo frío.
Cua·ndo las puntas de la luna en
creciente se ven con mucha claridad,
es que va á helar.

.

Un Reparto Equitativo
una vez dos honraPLEITEABAN
dos labriegos bóeros, dispután-

dose la mejor parte de un terreno
que poseían y que decidieron dividir por partes iguales.
ttmenterlo de tltfantes.
Era en aquellos felices días para
estas pobres gentes en que todavía
Los mercaderes árabes, que desde eran
dueños de su amada patria,' á
el interior de Africa llegan á la
costa con cargamentos de marfil, la cual llamaban orgullosamente
maderas preciosas y plumas de &lt;República del Transvaal&gt;, y que
no es hoy sino una colonia de In·
avestruz,habla n conmucbafrecuen- glaterra.
cia de cementel'ios de elefantes, ó
Cada uno de los dos campesinos
sean sitios que estos colosales cua- afirmaba
que la distribuéipn por él
drúpedos eligen para morir. Hasta ·
ahora, se creía que tales relatos no propuesta era la mejor, y que la de
eran sino cuentos ideados por la su compañero le perj udicaba gran•
vi va imaginación oriental; pero hoy demente, y asi permanecieron mutiempo en riña,&lt;erre» que&lt;erre&gt;,
está probado que la tenida por fá- cho
sin ceder un ápice, y no hubo con·
bula es realidad.
La confirmación de las narracio- sejo de anciano ni fallo de juez que
nes de los árapes, se debe á un ofi- les hiciera entrar en razón. ¡Quién
cial inglés, el Comandante Powell sabe en lo que habría parado la
Cotton, que ha pasado cuarenta me• disputa á no habérseles ocurrido
ses en el Uganda y el Alto Nilo, y dejarla á la decisión del viejo
ha visto con sus propio&lt;;ojos un ce - Kruger, Presidente entonces de la
República sudafricana.
menterio de elefantes.
Sostuvieron ambos, ante el anciaEncuéntrase éste situado al pie
de una sierra, no lejos de unos ma- no y noble árbitro, sus pretensio•
nantiales. Los elefantes van allí nes, creyendo cada cual que habría
cuando sienten llegar sus últimos de obtener de sus labios la razón;
quedaron mudos de asombro
momentos. '.rodo e1 terreno está cu- pero
bierto de enormes esqueletos blan- cuando aquél les dijo:
ninguno de vosotros está
queados por el aire y el sol, y los la-Con
justicia, puesto que no os habéis
indígenas acuden allí con regularipuesto de acuerdo. Sólo hay un
dad para recoger el marfil.
de hacer el reparto equitati·
Según asegura el oficial, es difí- medio
justo ..... .
cil imaginarse lo imponente del es- voy
- ¿Cuál?- preguntaron á una los
pectáculo sin haberlo visto.
dos labriegos.
- Que uno de ustedes di vida la
Jldelanto científico.
pt·opiedad en dos parte~, y que el
otro
eséoja ....
Los diarios japoneses nos hacen
-¡Es
verdad !-dijeron llenos de
saber que se ha descubierto el sé- admiración
aquellos sencillos homrum contra el asma, y ser los auto- bres, y salieron
satisfechos, charres de tan importante descubrimien - ' lando como buenos
camaradas, de3·
to los doctores Okuyama, Endo y el pués de dar l as gracias
al viejo
profesor Kitasato.
Ya varios especialistas y sabios Kruger por su sabio consejo.
alemanes habían hecho conocer el
bacilo del asma, y declaraban y
demostraban la posibilidad de encontrar un sérum capaz de efectuar

(HAMAMELIS DE VIRGINIA)

Hace crecer el pelo con abundancia.
Háce crecer el l}elo fuerte.
Hace embell~cer el pelo.
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La precedente opinión del DR. MANUEL GUTIERREZ, -que es un hombre de ciencia de recod .,
nocida competencia, es l a mejor r ecomen acwn
para que todos puedan aprovech ar l as ventajas del

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E~..11·nstinto nos ~liga á huir del p eligro cuando

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éste se presenta; el raciocinio nos aconseja prevenirnos contra él.

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.. •··
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De venta en las principales

~:it;
: •.•:•:
:......

los bienes fueron valuados en $125,000.

La mayor parte de lo testado consistla en dos pólizas de $25,000 ·
cad~ una, tomadas en "La Mutua", Compañia de Seguros sobre
la vida, de Nueva York.

EL MUNDO ILUSTRADO

"SflNTfl FE" l,fl MEJOR RUTfl

~~

Dr. manutl 6ut·1t'rrtz, :~:--:•
..•=·=
:•.•:•:

: .• :•· ~:

~~

et test.11mento
del Ilmo. Sr. .Arzobispo Fechan

H.eioo ·POCOS &lt;ll'as que se Practicó
la apertura del testamento del Ilustrísimo Sr. Arzobispo D. Patricio
A. Feehan en la ciudad de Chicago,
Lllinois. La fortuna del distingúi&lt;io
)relado ascendió á cerca de. • • .
$125,000 oro amerioa.n:o; y según el
inventario quie se Iul· publicado los
bienes que dejó fueron como sigue:
Dos pólizas de "La
Mutua,"
Compañf.a
de Seguros sobre Ja
Vida, de Nueva York,
por $25,000 oro cada.
una, ó sean. . . . .$ 50,000 oro.
Dividenidos acumula.dos
sobre un,a, de las póliws. . . . . . . . 9,329 oro.
Otra póliza die seguro. 14,000 oro.
Acciones eru efectivo y
en Bancos. . . . . . 37,000 oro.
Entre las disposiciones del ses
ñor Arzobispo, en su testamento, se
hicieron 'éstas:
A su hermana, señorita Krute
F1eeharu, que estuvo siempre con él
hasta su muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000 oro en l\lna de las pólizas de seguro; á la; señero, Ana A.
Feehan, viuda del señor Doctor
Edua1'do L. Feehan, hermano del
seíior Arzobispo, $25,000 oro de
otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo; 1í fa Ac8Jdemia de San· Patricio de Chicago, de la que es preceptoro· su hermana, Madre Maria
Catalina, $10,000 oro ije la última
póliza; á la escuela "Santa Maria"
de enseñanza práctica para vorones, de Feehanville, Illinois, que
era la institución por la que n¡ás ,se
Interesaba el señor ArzobiSpo, se
entregaron los $4,000 restantes de
la última póliza.

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AL

Año XI.-Tomo 1.-Número 11.

MEXICO, MARZO 13 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA
Registrado como artfc·-Io de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Subscrlpcl611 mensual foránea...... $ 1.60
ldem
ldem en la Capital,$ 1. 26

Gerente: LUIS REYES SPINDOLA

PUERTO
DE VERACRUZ
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1

Depósito de los Fábricas Nocior1ales

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Mandamos á vuelta de Correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, FRANCOS DE PORTE, los pedidos mayores
de 25 pesos cuyo peso no exceda de 15 kilos.

1
CABEZA D E ESTUDIO.
O leo de J uan :U, Pach aco.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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