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                    <text>. . - .00000000

'

~

1

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La fragancia de millares
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oras Digestivas y Au 1sé1»t1ra

MUNDO ILUSTRADO
mtxico. Dldtmbrt 17 dt 1901.

Sobscrlp(i6n measaal for,aea SI.SO
ldem,
ldem. ea t. capital SI, U

tierente: U JI&amp; Rfl'ftt t;PINDOLA

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CALDO, SOPA, SALSAS, LEGUMBRES, ASADOS. ETC.

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Es econ6mico, porque se emplea gota á gota. No se altera el frasco, aunque quede abierto.

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mej or utilización de los alimentos. Restituye al organizmo la fuerza perdida por influencia de estudios y trabaj os excesivos.

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DIL DR. TORBEL DE PAII,.
De n nta en todas la.s Droguerílll

La visita del Sr. Presidente de la Repúbli(a á Querátaro.
E l Sr, Qr:i-1 , Dí:i-z y su comitiva.,,., la Fá.brica. &lt;le liércules,-D,sfll, &lt;le n,ar,lfe~ta.r,t,s por la.s ca.11,s &lt;1, la. ciucla.&lt;I,
el Ca.rro &lt;le la. P'a.z,

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 27 de Diciembre de 1903

LA ALCANCIA
Hay instrumentos, utensilios, ap11ratos, útiles, implementos que diría un ya.nk&lt;'f', que á
sus ventajas prácticas y á sus aplica.cienes
usuales, adunan una alta significaci6n moral
y socia.!, y acaban por llegar á ser símbolos,
representaciones y trasuntos de profundos fe.
nómenos psíquicos y de altos leyes sociológi•
ca~.
No me refiero aquí á ese atrezzo ni á t&gt;se gabinete de accesorioi de la oratoria, de la poesía y de la literatuui en general, con cuyo material arreglamos el derorado y la «mise en
scéne,&gt;, cada vez C]Ue la inspiración nos sobrecoge y sentimoft la n, cesidad dP dar en 1&gt;spt&gt;ctÍlculo nuestro penftnmiento. En ei&gt;te tímirlo
ensayo, no figuran ni In Psp11dn, Aímbolo de la
Ley; ni la bala1m1, t&gt;mblema rle 111 Justicia; ni
In toga, en que se "drn J&gt;Pni&gt; la J uriAprnrlencia;
ni el gorro frigio, con qut&gt; Fle cubre la Liberta.o;
ni el velo, en que se em·ueh·e el Pudor- ni el
lirio, rn que anida la Pureza; ni lR. rl\'ma de
oliva, que la Paz lleva en susmanoi,; ni el 11\urel, que sirve de coron11 á la Victori11 · ni el
ancla, con que arraiga la Esner11nza; ni l~ guadafia, con que amenaza la Muerte.
Hay otros trebejos más humildes, más modestos, menos conocidos v menos estucli11dos
qne, cuando en elloA se fi·ja la atención escu:
drifiadora y cuando llegan á ~Pr sujetos de ln
meditación y del análisis, en su compo11ición,
en la clistribución de sus diversa.A p11rtes, en
el fin para que fueron creados, en All mecanismo y en su efttructura, revelan hondo!" mi11terios del espíritu, &lt;lilat:vloA horizontPs &lt;le! alma y plantean profnndos y escabrosos problemas morales y socialf'A.
Tal pa11a con la mnltitu&lt;ldeohjetosqueocup11rán E&gt;n otros momentos nuE&gt;stm atención y
tal pasa, primera y principal mente, con la ~icancía..
Nada más vulgar ni más hanal que la alcancía. Varia eh su forma: diversa en su estructura; vistosa, l\. las vece8, eh RU apariencia;
severa, otras, en su aspecto, rt,medando animales, frutas, artículos de mueblaje; una al.::ancía eR, en el fon&lt;lo y por definici6n, una
arca en la que es fácil depositar moneua.s y de
donde es muy difícil extraerlas.
La alcancía primitiva, prehistórica, la que
muy bien puede haber imperado en la edad
de piedra 6. reinado en la época del rengífero,
está concebida de tal suerte, c¡ne Rólo rom riéndola, destruyéndola, pulverizándola puede sacarse de ella el dinero que en ella ee ha depositado.
Así mirada, la alcancía parece un11. farsa y
remeda una mistificación. En efecto, fabricar
6 adquirir una arquilla para guardar algo supone, ó no existe el libre albedrío, la lib~rtad
moral y fí_sica de disponer de lo guardado, y
no debe m puede ser el continente el que se
nos atraviese al paso y nos impida la libre
dispoRición del contenido. Sólo la tumha debe abrirse para recibir y jamás para devolver.
Generalizando, se puede reducir al absurdo
la concepci6n, más ó menos genial, que rlió
origen IÍ la alcancía. Si esa concepción hubiera guiado á la industria; si nuestra casa ofreciera todo género rle facili&lt;lades á la entrada,
y todo género de dificultarles á 111. salida· si
hubiéramos ele desvencij11r el guardarropa
ra sacar el pafiuelo, y si la caja fuerte fuera
sólo susceptible de recibir los fondos y rehusara tenaz1?ente devolverlos, todo el confort,
todo el btene~tar, todo el progreso y toda la
graudeza humana, hubieran sido imposibles.
La alcancía, considerada como almacén de
dep6~ito, es, pues, un absurdo, y hay que buscar, en otros principioR, las razones de su vigencia y de su general aceptación.
Digámoslo de una vez. La alcancía ei:, no un
estímulo para la acumulación, sino un freno
contra la dilapidación, Su origen es recóndito, su germen incuba en las profundidades del
alma humana. Es una forma de esa lucha
épica que el hombre, al despertar á la luz de
la razón, entabla contra sí mismo, contra sus
propias tendencias, contra sus ambiciones,

pa-

contra sus vicios. Cuando la razón sugiere la
previi:iión, la acumulación de elementos y de
recursos contra la enfermedad imprevh,ta, contra la falta de trabajo, contra la calamidad
inesperada, lo primero que discurre es guardar, economizar, ahorrar. Si se siente fuerte
y capaz de resistir á la tentación de dei;pilfarrar; si carece de vicios qut: lo instiguen á la
prodigalidad y de tendencias que lo orillen á ln
imprevit;ión, no necesita de alcancía y puede
llevar su fortuna en su cartera. Si, por el contrario, la acumulación misma de recurs'ls le
sugiere y lo incita á nuevos gastos, si se siente dfbil y desarmado ante la tentación, si se
reconoce poco capaz de perseverar en el abo
rro, entonces busca un freno contra su fogosidad, levanta un dique contru sus propios desbordamientos, se crea obstáculos que le e1:,torbe11 el paso y no omite medio para obligarse
á 1:.&lt;Í mismo á conservar lo acumulado y ponerlo á cubierto de sus propias &lt;lepredacioneP.
La alcancía es trasunto de e:1e estarlo de
á11imo, de esa lucha á brazo partido del hombrn contra F&lt;Í mismo; es manifestación mate•
riul y t:mgible de ePe principio de triunfo de la
razón contra la pasión, de la virtud contra el
vicio, de la previsión sobre la incuria y &lt;lel
cálculo contra la ceguedad.
El hombre que lucha y vence tan ¡:ólo á la
Naturaleza, 01:! todavía un simple animal; el
hombre, propiamente dicho, digno de tan no•
ble dictado, es el que emprende la campaña
contra sí mismo y el que logra, sobre si mil:!•
mo, alcanzar la victoria.
La alcancía, ¡quié,1 lo dijera!, simboliza esa
lucha; es una de las primeras armas que en
ella se esgtimen, y alborada de una victorin
lejana, tal vez; pero segura. A la vez es síntoma manifiesto de debilidad moral, como de
impotencia. Si los países de caridad irreflexiva son países de mendicidad sistemática, los
pueblos de alcancía obligatoria son pueblos de
&lt;le!'pilfarro habitual.
La alcancía es, pues, un signo extraño y
contradictorio, que á la vez revela la gravedatl
del mal y el principio de su curación. La desaparición de la alcancía será la desaparici6n
del despilfarro, como la de!'aparición del cañón será la desaparición de la guerra, y la
desaparici6n del cerrojo, el aseguramiento de
la propiedad.
Todas estas verdades y todas estas paradojas, están contenidas en los ccguajilotes• de barro
hueco, ó en las grana.ditas sonrosadas y rubias
que fabrican los alfareros tapatíos. Lo que sucede es que, para sacarlas á la luz, hay que
romper la alcancía 6 su prestigio, al menos.

..

Dr. EM. Flores.

La Pajarita, la Perla y la Rosa
Dijo la pajaritá:
-Yo no tengo perfumes.
A lo que respondió la perla:
-¡Ah! Yo no canto.
-Es mucho más cruel-interrumpió la rosa:-no tengo la dulce y melodiosa voz del pajarillo ni el brillo del Oriente que posee la
perla.
Acertaba yo á pasar por aquel sitio y no
pude menos de compartir la inmensa melancolía que embargaba á la pajarita, la perla y
la rosa.
-Es imposible reunirlo todo, queridaslas dije para consolarlas¡-á ti, pajarilla, pueden envidiarte por la hermosura y colores de
tu plumaje; tú, perla, tienes todo el brillo y
la limpidez de una lágrima desprendida dt:
los plateados rayos de la Luna; y en cambio,
de tus pétalos, ro~a del alma, pueden aspi•
rarse todos los deliciosos perfumes que se exhalan de los carmíneos labios de una virgen
pudorosa.
H11blando á un tiempo, me respondieron la
pajarita, la perla y la rosa:
-Ayer hubiéramos pensado como tú· cualquiera de las cualidades que nos has atribuído bastaban para satisfacer nuestro &lt;&gt;rgullo;

EL MUNDO ILUSTRADO

pero hoy, hoy es muy diferente y si no
1
cucha esta. extrnña a.ventura: '
c,H~ pasado junto á noflotrasunajoven
mosístma, y fü ella sola hemos visto reu
d11s todas los gracias y perfume,- que 0090
poseemos Repnradamcnte. Fil,!úratti si
amargo nuestro dolor ante la nrngnitud
desastre».
Medité un poco, y re~pondí conmo,•ido•
-·Marión, oh! la hennosísima .Muri6~
tenido el capr;cho de pasar por este sitio•
ro alE'jad vuef'tra tristeza, que yo alean~
ella, t&lt;ien&lt;lo su 11migo, que jamÍls vuelvaá
millaros &lt;'011 su pre¡;encia, puesto que ee la
ca de todm1 las criaturns,.nacidas que poee.
la vez perfumf&gt;S en Ru ror.;tro, canto de á
en su voz, y luz purísima en sus pu¡rilae.

El Señor Presidente de la República

Domingo 27 de Diciembre de 1903

sea á grandes rasgos, las notas más salientes
del programa á que estuvieron sujetas.

denanza, mientras el Primer Magistrado se
despedía, descubriéndose,de las innumerables
perwnas que llenaban el andén.

"El Imparcial" y «El Mundo" han dado ya
cuenta pormenoriza.da de las suntuosas fiestus
con que la histórica ciudad &lt;le Querftaro celebró la visita que le hidera en lo.:i primeros

La eialida del Sr. Presidente y de ::;u digna
espoRa, la 8ra. Dofia Carmen Romero Rubio
de Díaz, se efectuó el domingo por la mañana, tom:indo nsiento á bordo del tren presi&lt;lencial, además, los Sres. Secretario de Hacienda,

El ,·iajt: hasta Querétaro se hizo sin ningún contratiempo, llegando i1 convoy á las
orillas de la población minutos después de
las tres de la tarde. En la estación se veía un
gran arco de triunfo formado con implemt'n•

&lt;líaR &lt;le la (1 ltima semana el Sr. Presidente ,le
la Itepública, con motivo ele la inauguración
!le la nue,·a vfa del Ferrocarril Xacional de
México.
.
Las fiestas á que nos referimos fueron tan
significativas y revistieron tal lucimiento, que
bien merecen les consagremos algunas líneaei,
si no .para ha 1,Jar de ellas con la extensión
que deseáramos, sí para consignar, aunque

Lic. ,José I. Limantour, y su esposa, la Sra.
l\laría Cañas de Limantour; Ministro &lt;le Gobernnción, Don Ramón Corral; Gobernador del
Distrito, D. Guillermo de Landa y Escandón;
Secretario de Comunicaciones, Ingeniero D.
Leandro Fernández; el Mayor D. Pablo Esrn.ndón y los Ayudantes del Sr. PrE&gt;flidente.
Al partir el tren de la Estación de la Colonia,
una sección de artille,ía hizo la ealva de or-

tos mecánicos y en cuya parte superior se
leía: "Bien venido, el Héroe de la Paz,&gt;. Una.
• de Lts fotografías que publicamos, representa
el momento en que el tren presidencial pasaba bajo eilte arco.
El Sr. General Díaz fué recibido, al abandonar el carro que ocupaba, por el Sr. Goberuador del Estado de Querftaro, Ingeniero D.
}francisco G. de Cosfo, y por los de los Estados

EN QUERETARO

x**

Suntuosa&amp; Fiestas

...
"El Munoo llu~trado"
C.-1..Tl'LLE

~IExnía.

EN1904

Alentados por el éxito que ha v
do logrando este peri6dico desde q1
tanto sus ilustraciones como su infi
mación, se han hecho principalm
nacionales y de actualidad, hemos
suelto mejo.rarlo y seguir el ca •
que pareee más del ngrndo de nu
lectores.
Ellos son los que mandan y n
nos empeñamos en ¡.;en-irlos,
guien&lt;lo siempre·Ja ¡.;atisfaeei6n de
placerlos. .A este fin, EL l\l uxoo
TRADO aparecerá, á partir del 10
enero próximo, en una forma que
apartarse por completo de la que
ta ahora ha tenido, lo haga á la
. que más elegante, más á prop6sito
ra contener asuntos diYersos y m
útiles que, de otro modo, sería im
sible tratar en sus columnas.
Además, publicaremos mensual
te, en yo} úmenes perfectamente
presos y encuadernados á la r
NOYF.LAS DE LOS Al'TORES ~1.-\S N

BLES, para repartirlas eomo PRI
entre los subsC'riptores. Estas nov
cuyo precio en las librerías es cu
menos de $1.50 el ejemplar, serán .
gidas entre las mejor('s, á ti n de~
&lt;:er ampliamente el buen gus_t? ~1
rio de los abonados á~este per10d1co.

*
En lo referente á la sección de
cios, nos proponemos adoptar un ·
ma enteramente distinto del queh
aquí hemos seguido. Los anuncios·
distribuidos de manera que resalte
primera Yista su importancia, Y
rán ilustrados eon FOTOGRAFÍAS 6 FI
RAS ARTÍSTICAS que los em~lle
atraigan la ateneión del púhheo. !AS
merciantes tendrán t-n lo :,;uces1vo,
EL l\IuNDO lLusTRADO, C'l órgano
á propósito para anuneiar :--us me
cías, pues C'ontamos al efecto con la
variada colección de modelos de
sos tanto á una tinta como á eolo.
Esperamos que el púlJlico reci
con gusto las mejoms que ,·alll
implantar.

m

&lt;.,)Ul~ltE'l'.\llO

-An,:m'IO l)f~L .JARDÍN ZE'IIJ&lt;:,\ \

m: UN,\ U.\ (,1,F:,

�mr; llUNDO ILUSTRADO

Domingo 27 de Diciembre de 1903

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EL MUNDO ILUSTRADO
!ilL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 27 de Diciembre de 1S03

***
Para concluir, agregaremos que tanto e\ Sr.
Gobernador de Querétaro como loe vecmos
de ]a población, hicieron todo cuanto estuvo
de su parte para que las fiestas reeultaran
dignas de su ilustre h~ésped 1 demostra!!do de

esta mnnera su adhes1011 y simpatía al hom-

bre que ha coneagrado al servicio del país los
mejorns años de su vida.

00
DEMOORE
En el silencio de la medianoche,
Cuando los astros lloran eu los cielos,
Al valle voy, al solitario valle
Que tanto amamos en felices tiempoF,

Cuando en los ojos tuyos
Irradiaba la vida, y allí pienso
Que si volver pudieran de lo alto
A la tierra las almas que se fueron,

Si pudieran volver a los Jugar_es
Donde soñaron amorosos suenos,

A mi lado vendrías,
Vendrías á decirme tu secreto:
Que nuestro amor recuerdas,

Ql'ERETARO-sALÓN DEL PALACIO DE G0BIER:&lt;O DO~DE SE smnó EL BA:&lt;QrETE.

QUERETARO -ARCOS LEVA:STAOOS POR LA MUNICIPALIDAD DE Tl!'.QUISQUIAPAM y POR LA FÁBRICA DE HÉRCULES -(FOT. DEJ. Mu~oz !&lt;'LORES.)

de Hidalgo San Luis Potosí y Guanajuato.
En esos m~mentos, la multitud reunida en
la Estaci6rl aclamó cou el mayor entusiasmo
al Supremo Mandatario y se echaron á vuelo
las campanas de las iglesias. Entre las personas que acudieron á saludar á los distinguidos visitantes, se contaban las damas y caballeros de la mejor sociedad queretana. A nombre dela población,el Sr. Presidente del Ayuntamiento pronunci&amp; un breve discurso para
dar la bienvenida al Sr. General Diaz, quien
contestó á las expresivas frases de aquel funcionario con palabras de agradecimiento y de
encomio para el pueblo de Querétaro.
El Primer Magistrado, en compañía de su
señora esposa y seguido de su comitiva, se dirigió al centro de la población, encaminándose
momentos después de su llegada al Hospital
Civil, que declaró inaugurad_o en aquella fecha
y que se encuentra establecido en el exconvento de Santa Rosa. De allí, se dirigió al
Hospicio de Pobres-casa de beneficencia que
sostiene con sus donativos una honorable dama,-para inaugurar algunas mejoras; y una

vez que recorrió los distintos departamentos
y talleres de la institución, se encaminó finalmente al Palacio de Gobierno, para asistir

poco más tarde á una gran serenata que se
efectuaba en el jardín Zenea.

*"*

A las nueve de la noche se sirvió en el
mi•mo Palacio un banquete de doscientos
veinte y cinco cubiertos y al cual concurrie-

ron, además del Sr. General D!az y sus ,Iinistro~, los Sres. Gobernadores de los Estados y
numerosas damas y caballeros, tanto de México como de la buena sociedad de Querétaro.
Los brindis cambiados entre el Sr. General
Díaz y el Sr. González de Cosía, que dió á conocer en extracto «El Imparciab, produjeron
entre la concurrencia la más grata impresión.
Las últimas palabras del Sr. Presidente fueron saludadas con una salva de aplausos ruidosísimos.

El lunes por la mafiaoa, el Sr. Presidenti
visitó, entre otros edificios notables que e:mten en Queréraro, el convento de ,La Crus, 1
el panteón donde se encuentran los restos de
la heroína doña Josefa Ortiz de Domíngues¡
la Academia de Bellas Artes y el Colegio &lt;lvil. El Sr. Director de este establecimiento
supli~ó al Sr. Presidente que pusiera su firma
en el libro de matrículas del plantel, para que
,al inscribir•e en lo futuro los alumnos, n,,
cordaran que el hijo más valiente de la patria
ponía allí su nombre, y para que esto les airviera de estímulo en sus estudios». El Sr. General Díaz puso en aquel libro su firma, cootestando al jefe del plantel con estas ó ·pU'II
cidas palahras: ,El patriotismo está en la
verdadera ilustración; usted estú sembrando
patriotismo».

La animación que se observaba en las ca-

lles de la ciudad, era muy grande, pues en
todas ellas se veían numerosísimos grupos de
personas de todas las clases sociales que no
cesaban de aclamar al Héroe de la Paz.
Terminado el banquete, el Sr. Gral. Díaz
en unión de su señora esposa., volvió al jardín
Zenea, donde, como dijimos antes, se efectua-

ba. una gran serenata.

***

.

Que no lo olvidas ni en el mismo mela.

charros, agricultores, empleados del comercio y de la banca y obreros. Los peones vestían blusas azules y rojas, llevando al hombro sus instrumentos de trabajo.
Una de las cosas que más llamó la atención
durante el desfile, fué el carro de la Paz, que
aparece en uno de nuestros grabados y en el
cual se v6ía un buen retrato del Sr. Presidente. Además, hubo otros carros alegóricos, notables por el buen gusto con que estaban adornados.
En esta manifestación tomaron parte todos los establecimiento• mdustriales y comerciales más importantes; las negociaciones
agrícolas, el Cole~io Civil y alg~noe planteles
y oficinas dependiantes del Gobierno.

***
La serie de brillantes festejos organizados en
honor del Sr. Presidente de la República, se
cerró el día veintiuno con una lucida Ker•
messe efectuada por la noche en el Teatro
Iturbide. El decorado del local fué de muy
buen gusto, y los «puestos• estuvieron á cargo
de las más destinguidas familias. El Sr. General Díaz y su sefiora esposa, que honraron el
festival con su presencia, se retiraron de allí
paeada media noche, mostrándose muy satisfechos de las atenciones de que habían sido QUERETARÜ.-ASPECTO DE LA ENTRADA
objeto.

Á LA

Después de visitar el mismo día por la mañana la gran fábrica «Hércules», donde f~
objeto de una entusiasta demostración. el Pri•
mer Magistrado presenció desde los bakon•
de Palacio el desfile de una columna com-puesta de cerca de nueve mil personas en\19

]"ÁBRJCA DE HÉRCULES AL LLEGAR ELSR. PRESIDENTE.
Y canto entonces la canci6n sencilla
Qt•.e cantábamos ambos otro tiempo,
Cuando formaban nuestras voces una
De la noche callada en el misterio.
Mi triste canto rueda por el valle,
Y al devolverlo el eco,
Me finjo que es tu voz, tu voz amada,

Que responde á mi voz, desde los cielos.
ISMAEL ENRIQUE ARCINIEGAS

00
Postales
Con las radiantes facetas
de tu edad primaveral;
das color á las paletas,
estrofas á los poetas
y esplendor al ideal!

***
;i .1

Feliz el poeta fuera,
si al bogar con frágil leiio,
la góndola del ensuefio
naufragara en tu ribera.

J

"-l :ERI,. TARO.- EL SR. GRAL. DÍAZ PRE:&amp;NCIANDO
QUER.ETARO.-EL TR:EN' :PRESIDENCIAL PASANDO DAJO EL ARCO LEVANTADO POR LA EMPRESA DEL N AOlON AL.

LA

loUNIFESTACI6N POPULAR.

R. BENAVIDEI PoNcE.

�Domingo 27 de Diciembre 1.e 1905

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

-Billy, la mujer está muerta! El Sheriff
•ali6 con los ojos grandemente dilatados; con
]a expresi6n del terror en su semblante.

***

La Naviaaa 06 un BanaolBro
Por el desierto enorme y enlizo, lenta y trabajosamente, dos hombres
en.minaban Uevnnc.lo á SU!i cabalgaduraR al pa~o. Los dos vei::tfon In
típica indumentaria de los rancheros del úeste Tejano: amplios eombreros de color grir-i, con faldas caídas sohre los ojos y hncia la nuca;
pantalones de cuerv de gamuza, cerrados á lo largo de lns piernns
por mPdio de cadenillfls metálirns; e~puelas formidables, 1ncrustn&lt;laR
ele platn; cinturones ele cuero reshitente. con pii::tolerns á nrnhos ladoi::,
y blusas de telas de algodón, atadas á In cintura por medio de un nudo, y al cuello por un broche de plata.
Uno de ellos llevaba las manos nmarrndas de tal modo, que solamente podfo retener las riendas entre los dedos. El otro, m/is viejo,
menos pohremente \'estido, llevaba dos pistolRlóJ enormee, mientras
que las dos pistoleras del primero iban vacías.
Había caído la noche por completo. Primero el sol disminuyó sus
fulgores-, lnnznndo larguísimos rayos, paralelos casi á la extern,ión
inmensa del desierto; después 1~ sombra, una sombra especial, violácea, pegajoi::a, fué recorriendo, 6, partir del oriente, la llanura hastn
que el horizonte entero se perdió en la lejanía, y las estrellas surgieron, nitida@, clnra1t, tremuladoras, llenas de un fuego dorado, es!',ecinl
de los sitios donde la atmóslera, caldeada por el Sol, se dilata y enrarece. Los dos hombres deberían saber {1. conciencia su camino
pues no titubeaban en medio de la innumerable cantidad de pe'.
queñas veredas, apenas señaladas en el suelo alcalino y blanquísimo.
El silencio era profundo, absoluto, como lo es en los lugares muy
dietantes de las congregaciones humanas, donde ningún rumor, por
pequeño que se considere, llega á turbar la ,oledad y el misterio.
Caminaban silencioeos. Súbitamente un ruido llegó lejanísimo
atenuado, vago, indeciso. Parecía un lamento infantil, un grito abo~
gado, un sollozo.
-¿Quién puede estar en el desierto en esta noche y á estas horas?pregunt6 el mayor de los dos hombres.-Me parece el llanto de una
criatura 6 de una mujer.
-No, contestó el otro, -no creo lo mismo, Sheriff; más me inclino
á suponer que sean coyotes. Los coyotes, en esta estaci6n se encuentra:i desprovistos de alimentos y recorren la pradera en 'todas direcciones, lanzan~o, especia~mente por las noches, sus abogados gritos ...
Nada contesto el Sheriff. Pero cuando á lo sumo habían recorrido
cien pasos, volvió á percibirse, esta vez con toda claridad, e! llanto de
una criatura.
Entonces el Sheriff se levantó sobre los estribos para percibir á distancin mayor. Se colocó la mano eh forma de visera y lanz6 una mirada interrogadora á todos los rumbos del horizonte. A lo lejos en una
altiplanicie insignificante que se levantaba apenas uno cuan'tos pies
sobre el nivel del desierto, se percibían algunas formas vagas, y una
peqnefia luz parpadeante parecía pr6xima II extinguirse.
Hacia allá fueron los dos hombres. Un carro viejo y polvoso sin
animales de tiro, había quedado hundido en uno de los mucho; baches que por dondequiera surcaban el desierto; una pequeña estufa de
campo quedaba aún encendida junto,Y bajo del carro, dos pequefios
se apretaban, llorando contra una mujer, al parecer dormida.
La llegada de los dos hombres á caballo hizo salir de la sombra in-

tensa que proyectaba el carro /t un pequeño de no más de diez años de
edad que lloraba con entrecortados sollozos.
El Sheriff se dirigió á él, después de haber desmontado. Le interrogó Merca de la rozón de su llanto.
-Veníamos-constestó el pequeño-padre, madre y no,otros en el
carro. Las dos mulas han muerto , madre está muy enferma y padre
ha ido i\ la más cercana ranchería en busca de un poco de agua. ¡Tenemos tanta sed! El Sheriff descolgó de la •illa un botijo, en el que
apenas habría medio litro de agua. Lo tendió al chicuelo, que bebió
ávidamente, conteniendo su llanto para beber . .\! mismo tiempo salió
de la sombra uno pequeñuela de tres á cuatro años de edad.
--También yo tengo mucha sed-dijo en su media lengua;-dame
ngua .....
El hermano desprenclió de sus labios la botija, que tendió á la pequeña. Mientras, el Sheriff había ido á buscar debajo del carro; ha;
bi'a encendido un f6E!foro,- con el que prendió fuego á una rarr:'.L rE'lli•
nos.11. Recorri6 Pn todos sentidos el improvif=ado campamento. Repentinamente salió un grito ahogado, de bajo la sombra del carro.

No pudieron el Sheriff y Billy saber los~•talles del drama que acababan de descubrir.
Seguramente la pequefm caravana había ~ali&lt;lo de una rand1clÍa; habfa l'atninn&lt;lo por el
enc.·rndecic.lo desierto¡ los animales, faltos &lt;le
agu1t, hnbfa.n perec~do, y la _mujer, en!nma
ya, hnbía muerto srn as1slencrn. en medio dt-l
infinito desierto, al lado de los pequeño•, que
no E-e daban cuenta de su inmene.a. detrgracin.
Billy tenia buen corazún. Hal.,ía matndo,
era cierto, {i varios de lo~ pohcfaH &lt;le Jo¡.¡ pueblos que lindan con el de8ierto¡ pero lo hnbfa
hecho en un momento de borrnchem. Cuando
el t:,heriff, de!--pués de varios dias el~ cH1.n 1 le
dió alcance en una qutih1a la del de.1.:;1e1to, i::e
rindió sin hacer furgo Robre aquel hombre, :\
pesar de que sabín que tal coPa era Pntregari::e
con los bmzos cruzados 1\ la muerte.
Al recoger ,, los dos pequeño•, el Sheriff
desató las manos de Billy, después de que le
hubo hecho prometer que no escaparía. Cada
uno de ellos tom6 Íl una Je las criaturnei, después de ahandonar el pobre cam;,amen~o y
habiendo enterrado á la muertn, y volvieron
á emprender el camino cuando ya en el Oriente despuntaban los primeros fulgores de la
aurora, p{11ida, amarillenta, signi6cando un
día de calor espantoso.

brero, sin cuidarse de que en sus espaldas caía
como lluvia de plomo el calor. La peque!ia
sollozó todavía algún tiempo, para seguir durmiendo plácidamente bajo la somhra protectora del som bréro del bandiuo.
El Sheriff comprendiendo lo que aquel incidente ,ig~ificaba, procedi6 desde luego á
verter entre los bellos del caballo extenuado
algunos gotaM ele ngtrn. Todavía tuvo la noble
bestia fuerznfl suficientes pAra levantnrse. Pnrech Agrndecer con sus miradas el favor que
se le hacía. Pero el agua del botijo quedó re,lucida á una~ cunntns gotaE-. La flituación Ee
hncía rada ,·ez más defesperada.

***

Domingo 27 de Diciembre de 1903

mañana quedará salvo. El S~eriff debe volverá su pueblo. Yo soy el úmco que aquí está de sobra.
Casi maquinalmente, sin darse cuent~ exacta de ello el f;heriff dejó que el bandido cogiera el a~ma. Después. Billy_ se dirigió á los
pequeflos, que á corta d1otancia dormían placidamente.
El niño despertó. Billy estaba ante él. Besó el bandolero á la chiquilln, que repetía e~
sueños el nombre de la madre muerta; tomo
nl pequeflo en sus brazos diciéndole:
-¿Te acuerdas de las noches de Navidad?
Hoy ~s una de ellas. Hoy en los pueblos ce-

Poco, mu.Y poco
habfan awmzndolos "'
cahnlloscuando mu
rió el Fol y sopló sohrn el desinto el
primer viento refrescante de la noche. Los caballos
parecieron re a nimarse al sentir el
fresco, muy relativo, de aquella ráfaga de aire.
El ceno del Sheriff estaba arrugado.
Se comprt-ndía qut:
el rudo hombre,
avezado á los trabajoR, nunca file hahfa
encontrndu en preAl medio día, los hombres habían avanzado
eenria de aquella
basta la. región mli.s {lrida del desierto, con los
situaci6n desesperayos del sol en las espaldae. El calor había
rante.
aumentado formidablemente, y loe caballos se
Las estrellas volresentian ya de una marcha en tales condiciovieron á et1cendernes sin agua. y de varios día.Q,
se. Pareció á los
Billy llevaba con sumo cuidado sobre la
doR homhres qne
silla á la pequeño, que, después de lla!"ar
deberían dar algún
varias ocasiones á In. DJa&lt;lre, había ternunadescanso á los cnhndo por dormirse. Billy •• transfi~uraba por
llos, ya que el agua
el carifio. Parecía un padre d~ famtl1a amoestnbn. consumida
roso que cuidaba de todm1 las pequeñas comopor completo. Pero
didades que, en estas circunslAncias, era daquisieron avanznr
ble ofrecer á la chiquiHn. Nadie, nl verlo, hulo m/,s qne en la
biera supuesto que era el bandolero formidanorhe les fuera poMe que había aterrorizado, por eepacio de vai:::ihle, única esperios mesetS, la regi6n entera..
ranza que aún quePor cadayar&lt;la que trabajoi::nmente avanznda ha de poder lleban los caballos la fatiga en ellus y en lus homgar R la nrnñana t:ti•
bres crecía de n:anera palpable. El Sheriff, reguiP11ll' á laP. primecordando que Billy no bebía de•Je por la nora~ rnncherfos.
Lo• &lt;los pequeche le tendió el botijo:
~Billy no has bebido desde hace veinte
iloP. t&gt;Blnbsm demahoras. Debes estar abrasado por la sed. Toma
siado canflados para ello. Así lo comun trago.
-Mejor para los pequeños. Al despertar, seprendían el Sheriff
guramente llorará de hambre la chica y habrá
y Billy, mientras
.
lebran el nacimiento del Niño Dios. Di: •que
;li!l:cutían lo que debfan hacer en tales apr1~que darle algo ..... .
Dios bendiga el alma de Billy•.
.
..
to•. La pobre bestia que había logrado r~amY no fué posible hacerle beber, í, pesar de
-Que Dios bendiga el alma de!Billy-d1¡0
rnar.--e un momento anteriormente, cM·n &lt;le
que se marcaban en su ro~tro extenuado los
la crinturn.
nuevo; pero en esta ocaFi6n, muerta.
signos de la sed que lo de_voraha.
.
- Bueno; ahora vas (l. decir lo mi¡;:mo: «que
La última eRperanza desn parecía ai::í. ~~º"
-Si logramos hat:er la JOri1a&lt;la dt:htdamenDios bendiga el alma de Billy,, hnsta que
dos hombres durmieron á los pequefioR, dante-dijo el Sheriff, -al amanecer hnbremPS
vuf"lvaR á dormirte .....
doieR por rama los Arneses mii::mos rl~l pohrP
llegado al Jugar ml\R Feguro. l'odremosencon•
Y se retir6 rápidamente. El pe1uefio. que
caballo. Después se retiraron á deliberará
trar agua para las bei;tins y pnra nosotros. l'oaún no despntaba bien, brincó al ei::ruchnr la
rlremos descansn.r en la sombra, por algu1ws
cinta distancin.
&lt;lt-tonl:lri6n cncsmn de un pistolet:lzo.
Con un i::olo rnhnllo, era. n.hsolutamente im-¿Qué pai::n?-interrogó a.nsioi::nnH•nte 1 inhoras quizá.
-La Noche Buena no será precisamente tal
po~ible que fli~uieran el viaje. Sola.mente hutentando incorporarse.
pMa no~otros-contest6 Billy.-Para mí será
biera podido Fegnir uno de ello¡,;¡, Pero el que
El Sheriff estahl\ /i su lado, lioronrlo. Y
quedara dt-hín. sncrificarsf&gt;, pues su muerte era
aquel llanto en el ro-tro cetrino riel_ robusto
quizá l:1 últinrn.
.
-Nn; yo iré al jurado y d1ré lo que h~
ranchero, na de una infinitn. nngn~trn; nn la.
sejturn al &lt;lfa siguiente.
vl,to y lo que has h,cho. De no ser é•ta m1
exprPFi6n de unn. inmPns-a dei,.vf"nhirn, en
f.o" doq niñoR y el que con ell~R mnrch_a.~a,
C:itril'l,a obligación, ni llegará 111. pr11nera ran•
aquella noche sin límites ..... .
¡.:olnn1enle po&lt;lrían n.lcanzar los primeros s1~1os
cht&gt;ría te daha lihertad ab~olutq,
poh\111l0~ despues de nn dfa d~ marcha, si el
Arrag!o d11 Inglés para "El Mundo Ilustrado."
NaJ'a contestó Billy. La pe411eñn parecía
cahallo podía resistir t•nta fatiga.
de~pertarse; el calor era eApantmsu. Ni un átoLa. noche culminaba _va. Billy reco:ctó por
mo tle aire se movía en la ntm6sfera, y la
Ff&gt;l,!Unda vez que era aquélla ]anochf' m1i::maen
ldunca. arpna reflPjabA. los intenso8 rayos de
que los cristiano:-1, repArtidos en el mundo e~un ¡,:ol impl1Lcable. El cielo, de un azul prote10, recner&lt;lan ron grandes fiestas e\ nnmfundo, no ofrecía ni }a más p~qut-fia ~Hperanmiento del Niño Dio~, en los pesebres ~~ B~za &lt;le una nube.
lem. Por algunos momentoR permanec10 R1La chiquilla de•pertó llorando, al tiempo
lenci0Ro, con la vista clava~a en uno de l?R
que el caballo de Billy •e desplomaba súbitaaccidentes del terreno. Súbitamente pareció
mente. El ágil ranchero supo caer de pie con
rennimarRe. Puso ]a mano en e] hombro del
la nifia en los brazos.
Sheriff y le dijo:
Con sumo cuidado la coloc6 en el suelo, cu-Dadme la pistola. Los pequeños podrán
briéndole el sol con las alM de sn amplio som-

***

�Domingo 27 de Diciembre de 1903
Domingo 27 do Diciembre de l!l0:3

a, MUNDO ILUSTBIADO

EL MUNDO ILUSTRADO

La necesidad de vatiaci6n, tan natural al
hombre, no produce indispen.sablemente el
progreso: también puede considerarse como
variación el retroceso. -V.\LTOl'R.

*

Los revolucionarios de profesión, son ver•
daderos parricidas y fratricidas.-EYANGILE.

*

Es muy difícil hallar esposa que nos hag_a.
felices; pero mÍls difícil ª.~n ~s hallar ur. «amigo•. en la. rigurot&lt;a acepc10n de esta palabra.
-EYA~GII.E.

U ~~l~

.

S.\:,;' CHISTOB.\L

~~,-.¡.F\Q

(TOLUCi:\)

El'ATEPEC.- I.A

quia!, donde yacen las cenizas del ciiu&lt;lillo,
st: subscribieron gustosos para coi:;tear la construcción de la barda &lt;le piedra que limita el
mismo atrio, agregándole dos elegantes portadas.

o

Los Tres Lutos

d8: en la capilla, fueron descubiertos por el
mortales del
m1Rmo sefior Acosta, en presencia ele las innu•
insigne Cura de Carácuaro D.
r~bles personas que concurrieron á l:i patri6.José María Morelos y Pavón.
tica manifestación.
Grande entre los grandes y
~rraM~RIAP\.lt~~ '( ~o~~l~UE.~
L?s representantes de las agrupaciones mu(TOl-W CP. 1
máximo entre los mayores.tualistas depositaron al pie del monumento
Diciembre22 de 1815.-A. N.
hermosas coronas de flores naturales.
A.-F. E. y amigos.-Diciembre 22 de 1903•.
En el muro oeste de la capilla, se encuentra una placa, también de mármol que dice·
«1903.-Siendo Gobernador del Estado ei
Como un detalle curioso, diremos que entre
Liberal
y Patriota General Don José Vicente
los invitados á la fiesta se encontraba el sei'ior
La ceremonia que año por año organizan
Yillada, se erigió este humilde monumento á la
~on José María Morelos, sobrino del hér0talgunas sociedades mutualistas para conmememoria del hérot: más grande de nuestra Inmsurgente. Además, haremos constar que tomorar el fusilamiento del ilustre caudillo· ele
dependencia, Don José María Morelos y Pados los vecinos de Ecatepec, deseosos de que
la Independencia Don José :María Morelos
vón.-A. N. A.-F. E.»
para el día de la ceremonia estuviera repararevisti6, en esta ocasión, un lucimiento muy
Tanto el monumento como la placa colocado completamente el atrio del templo parropoco común; pues aparte d_e que el número de
personas que asistieron al acto fué mucho mayor que en otras ocasiones, la circunstancia de
haberse descubierto ese día el monumento erigido á la memoria del héroe, por iniciati va
del señor Cura de Ecatepec, Don Francisco
Escartín, hizo que la manifestación resultara
verdaderamente solemne y conmovedora.
El tren destinado á conducirá los invitados
partió de la estación de Peralvillc, á las och~
de la mañana, hora en que los distintos carros de que se componía, eran ya insuficientes
para contener mayor número de personas de
las que los ocupaban. Entre éstas, vimos á
multitud de obreros pertenecientes á las agru.
paciones mutualistas, algunas familias y
varios particulares.
El acto oficial fué presidido por el sei'ior
Don Alfredo N. Acosta, Jefe Político de Tlalnepantla, y consisti6, principalmente, en la recitación. &lt;le P?,esías al ush•as á l_a ceremonia, y
en la eJecuc10n de algunas piezas musicales
por la banda de Zapadores.
Concluído este acto, la brigada que envió á
Ecatepec la Secretaría de Guerra con el objeto
de que tomara parte en la manifestación desfiló en columna de honor hasta situarse' frente á la capilla donde se levanta el monumento
á que antes nos referimos. Este es muy sencillo y ostenta sobre una lápida de mármol la
siguiente inscripción:""
EN HONOR DE MORELOS• -DESl•'lLE DE SOLOADOS },'RENTE AL LUGAR OO~'DE l&lt;'UÉ FUSILADO I,;L ,HÉROE
«En este luga(se dió:sepu1tura eclesiástica

.

tn Honor de Morelo~

á los despojos

Cuando el mancebo partió á la guerra
de él despidiéronse lacrimosas,
su ~riste madre, su pobre hermana,
y su doliente pálida novia.

En su caballo de blancas crines
á la carrera parti6 el mancebo;

las tres mujeres, inconsolables,
¡ay! lo esperaron por mucho tiempo.
Sin el jinete que fué á la guerra
volvió el caballo de blancas crines,

.

P.\RUU1g'l.\.

y por su dueiio le pregu!1t..·u&lt;?n
á un mismo tiempo las mfehccs.

-l;na certera, traidora bida
le abrió en el pecho sangriento sur-:o.
Corre-él me dijo-dile á mi madrP,
hermana y novfo, que estén &lt;le luto.

El de la novia duró tres megef'¡
c·l de la hermana dur6 tres aiios;
el de la madre......... duró hast:. el día
que al cementerio se la llevaron!
R. Brn~¡.;_

o

El sentimiento de la dignidad no excluye la
jovialidad: un poco M sal no &lt;laña á la razón.
-J,01,1tE.

*

¡Cuánto nos place la aristocracia cuando tenemos alguna probabilidad de figurar entre
ella.-\1.\LTOl'H.

El, ,lEl·'E l'OLlTll'O l&gt;J&lt;; Tl ..\l,:n;¡•,\:STl,A 1

l&gt;E~Cl'BRH::Sll&lt;&gt;

***

NUESTRO PAIS.-ACCEDl:CTO DEI PAPAYO (E. DE MORELOS).

El, MO~UME:•,'fll EHIGlflO Á l\lO·
RELOS E'.'i J•:L'.\TEl'~:t•.

�Domlngo 27 de Diciembre de 1903

Domingo 27 de Diclembra de 1903

EL MUNDO ILUSTRADO

voces de agonía 6 de pena má .
que el derrumbamiento de' unaª im:,tonentea
¡,leno día... . . .. .
mon afia •n
Duermen los seres y cosas lI
1 .
en al11s del viento pasa revol· ., na m¡a seca
d 1
a11uo por un J
ro e una. Las luciérnaaas
Yen.l
e a0
mo almas......
es urnn co. -T,iste es la \"ida- dice el
11
tidor.
' o a l t: ~ur-

ª""

'l_'r!ste es recordar el antaño luminoi:- 01
can01a materna, la umada d f
· . l,
carmesíe8 Tod 0
od e rei-tco1:1 lalnos
·
·
pasa, t o ~e acaha. ... 61 0
vive ,el _recuerdo para torturnrno:-i
.. i;
~fnst~ es la vida-dice el vit11tu .
trana C]UeJmnbre.
ton cx1t!rgJ?rª,. el. amor, to&lt;lm1 l:t!-1 fnnnn¡.¡ del
) a Ilus16n, pa1,1nn fug:acri-t com
perf ºd!e de J_as rosa E!. se exting:u,m como :nel
r~e o ia gemidora. La juvtntwl e" 1111
ª
&lt;l1e11te música que va liadl:11&lt;.lo--e ·mon;t urfºm~ UJHL vit&gt;ja c:1.11ciú11 rt-petida. ¡¡ la
a taide. Pronto ene la nit-ve 1-oUrn J . ,
llos y el I1flR tí O so bre I fi8 tlllOCÍOnn: · Oi-;
v JlÍc·:u,e,.
n.a UeJIE&gt;za tnrena eR cnpnz &lt;le Jitmn \·
ngurIE&lt;A sobre el ei=:piritu moribundo.
u1a t-011y el, nI_ma de la muliaHoclw rE&gt;pite fOD
:as: mult1ples ruido!:!, pnvoro~u1:1 y dorut-n-

P

r:1id~''d:

1

-Triste• es la vidn, y amargo d
d
del risueño paEado.
rect1n o
Todo desaparece bajo la tierra Na·'
dura D
d
'. • 'ua per. . esceñ amos ni abismo de la melor1col_ía ! de la muerte y aneguemos los vi,jos en~fe1:os en la amargura de nuestros (11limas
~•·1mn1:1 ..... .
Porque todo muere tristemente y lns bellas
fosas de la tierra pasan como el perfume &lt;le
b~~ ro;~, c_omo 1a1:1 nubeR, como }as quejum8. e. viento, corno las sunves voces del
•~drhddor, que nos hablan de olvid~ y· de eter111 a .

Froilán Turdos.

00

NOTAS EXTRANJERAS
_l! nn, ele las notas mÍts agradnhles que de 1a
~-'~Ja E u rora, 11~1:1 llegan, l:ie refitre á la reeé ;.
tion que en an~ se ha diRpemsado á los mie~1hro• de la Cttmara de los Pares y de los Comu11ei;1, e!1 Londref.l, que han ido á la capital de
Francrn h pag~r. /\ sus colegas, los diput11do•
franceses, la ns1ta que previamente les hnbían
hecho éotos en Londres.
. E:.. tc cambio de cortesías parlamentari11~ l1n
:iJu h~ nn~i,iral Y_ lógica consecuencia d~ 1:~
jqJroxmiac10~1 anmsto~~ que ha habido f-'ntre
~s 'drlos gob1~r110~ Je Francia y dt:l Reino
l 111 o.
Rey EJuardo VII. entendiendo bien
cual es _la n~ces,dad política del actual mor¡iento histórico, y apenas ai;1ccndiclo al trono
e ~~~ nrnyo_re:1? ~1a iJo á va.rins de lnli cortes
e . . uropa a \"Jf,;Jtar á lrn~ Hobenmof.l y hfl eM·
tado en Pnrís, donde el UuUierno y 'el puPhlo
f r:tnCt'!;eH le han
1·ec•·1
•
1 n"d o (1e 11111L 1111rnera 1an
cortéij como e:rncernmente fr11ti:innl.

!

LA SESIÓN .OEL PARLAMENTO FRANCÉS EN HONOR
'
•
DE LOS VISITANTES BRITÁNICOS.

M~Dlf\NOGN~

voz de nuestro pasado
terio.
' que so11 oza en el mis.

. Ninguna melodía humana dice al es ;
ntu tau hondas palabras como los rofunf'r~1m~res de la me&lt;lianocbe. Quienp]os haº!
mdo intensamente, conoce la voz del
·t y
la voz de la eombrn y de la muerte. ___ n_i_

mfi

º¡~

~n e8a h?ra solemne la!ó! formas d
ter1a se revisten
. de un
. ins6l1"to va Ior.e la maTod o yace rnm6v1l todo II b .
constelado. Sólo se ' 0 en ~
•¡o el cielo
que el ofdo recoge ¡¡ ~e
agos murmullos
formiclabl!!s estrue~dos· qc::~ como ~i fueran
.
Jns, suspnos ecos

ª

'

'

r:I

:i

na, al 6leo, para que
figure en las galerias
del Gobierno.

***

La inundación de
San Petersburgo hasido tan súbita como
natural. La capital rusa se encuentra preci•
samente eobre el lecho del rio Neva, y á
la latitud, demasiado
elevada, á que se la
edificó, el agua se congela con la llegada de
los primeros vientos
del invierno.
Es la congelación de
las aguas de invierno
la que ha provocado
eh esta ocasión }q, repentina. inundaci6n de
la Ciudad de Pedro el
Grande. Los perjuicios
que tal inundación ha
causado, son muchos
y de mucho valor, y
el Gobierno moscovita
se ha visto precisado
á hacer por su cuenta
la. reparaci6n de muchos de los desperfectos causados por el elemento.
Se afirma,ahorn que
se ha visto ya de lo
que eR capaz el Neva
cuando el invierno Re
arlelanta algo, que el
Gobierno ruso vu. á po·
ner en planta, un viejo
plan que le ha eiJo sugerido, para. librar á
L.\ E.'{PKD[CIÓ~ oi,; SOM.\LIC,.-\ NDI \.
la ciuda&lt;l en lo sucesivo e.le pm,ibles cot,tingencias cle~agrndables.
A l"l\nF=n 1le ei=:te acto, el Itry E&lt;lunr&lt;lo proDamos unos gro.hados, tomados de fotograpuso1 y el Gobierno de Francia ncept6, que Re
fía, que clemoi-trnr:ín íi nuestros lectores cuán
íot-mH.ra un tratado de arbitra.mento entre lo!&lt;-1
gr:1 nde ha ~ido el &lt;lesaF-tre e11 h\ capita.\ moscodos pnfae~, que fué &lt;lebi&lt;lamente ratificado
vi ln..
por lo~ do~ PiLrlamentof.l.
·
Con motiYo de eJte f.lUCE'i:to, Jigno seguramente de fausta celebrnción, los miembros
To&lt;laví:L !-e np;ilf\ en la~ cancillerías m(lsim•
fmnCP!-E&gt;~ de la Comisi6n 1'a.rl11.mentaria que
port.n.nleH &lt;le J~uropa ln. debatida cuesti6n de
n.prohó Pl proyecto de trn.tndo, fueron {t Lon·
~[andchuria. Parece que en esta. ocasi6n los
tln'"~, donde los recihi6 gnlanternente la C?mirusos .v lns jnponeses encuentra,1 demasiado
Kión brit,ínica que formó el proyecto mismo
duro ceder en sus demandas, y que el embroy que ratiticb el documento arbitral, unn vez
llo tiene fases en la, cuales no se babia penqnP e~tuvo listo parn. ello.
sado en un principio.
·
Ahora i:ton lo~ miembros del Parlamento inColoc.~dos Rusia y el Jap6n en situaciones
~lés los que vi~itnn h. sus colegas &lt;le Frnr,cia.
clisímboln~. pero con intereses muy semejan•
F:xcusndo !'erú decir que las fiefltns que se han
tes en la mii:-ma regi6n, la cuestión de Extre·
mo Oriente ha sido el natural y forzoso resultado. De tiempo atrás se acudia á ciertos paliativos que, lejos de evitar el choque, lo posponían Folamente; pero hasta hoy, parece que
la diplomacia ha fracasado, cuando menos en
parte de las negociaciones.
Es de esperarse, sin embargo, en beneficio
de la paz univereal, que ni el Imperio del Sol
NA.ciente ni la vieja Patria de los Czares se
entreguen á la aventura de una guerra, cuyas
consecuencias inmediatas quizíL alguien baya
previsto, pero que de cierto nadie puede aventurarRe á. profetizar cu!\les serían las consecuencias lejanas.

***

celebrado con e~te motivo en la capital más
cortés y más galante del mundo, han estado
espléndida.•.
De entre elln• la qae más ha llamado la
n.tenci6n, ha Rido lR. recepci6n ofrecida en el
Palacio del füiseo ,, los distinguidos ,gentlemen• y en la que todo lo qae de notable en•
cierr~ ia capital francefla, se di6 cita. Se not6
especialmente que la colecci6n de trajes de
corte y de brillantes uniformes de los concurrentes, presentaban un aspectoemine~temen
te hermoso y decorativo. Tanto ha sido así,
que se ha ordenado que uno de los artistas
más famosos haga la reproducci6n de la esce4

LAI CREClEN'lE DEL NEVA,-LAS CALLES INUNDADAS.

00

•

CULTO PERDURi-XBLE
En vano con estólida ironía
Tu voz escucha el Siglo decadente:
Siempre ante ti me postro reverente,
1Oh augusta, sacrosanta poesial
Al declinar del enojoso dfo,
Pon, tú también, un 6sculo en mi frente;
Adormece mi espfritu doliente!
Embriágame en tu mágica ambrosía!
Jamás me apartaré de tüs senderos
Por el oro, el deleite 6 los honores,
Como mis inconstantes compafieros.
De tu Ideal Enseña, desertores ..... .
¡':Mis amoreA, De'idad, fuiste primeroEt,
Y tú serás mis últimos amores!
XU)I.-\ P. LLO~.\.

00
Poemitas en Prosa
I
CuA..""i'UO amor viene ú. mi jardín-El camina con ese paso leve y redondo de los talont•s
rosa&lt;los-Las lilas desmayan y las altivas ro
Fas inclinan sus corolas-Las hiervas yergm-n
sus tallos y las campánulas se mecen ,·oluptuoeas-Los mirtos j6vene~ con sus hojas rf'·
verbernntes suApiran, suspiran .... ... Cuan&lt;l,,
amor pasa junto á mí. .....

IL
Cuando amor dej" mi jardín, triste-Lo•
pétalos mórbidos palidecen y caen-Los jn zmines mueren en AU último efluvio de perfume-Y los orquideas,como montón de ninfas,
se desmayan sobre el muro ......

nr
Duke amor, permanece en mi jnrdín-Det=1-·
canFa en las sombras de las rosas-Duerm•·
en el fondo de las campánulas-Lns violeta"
i:-er{Ln tus damns v los 1\ardos tns doncelesCanta los rondeles de la Dkba Eterna, vivien•
do en un eterno plenilunio-Haz de cada estación una primavera-Y haz-oh Dulce An·
siado-de cada mes un permanente y floren\
mayo ..... .

00
El único secreto seguro es el que no se confía ab:,olutamente á nadie.-ERF.Ü-JRl'.XG.

*

1Cu/in singularmente grato es ÍL mi alma el
carillo de un inocente!: cuando un pequefiue·
lo me sonríe y me fi.caricia, creo ver en él un
serafín que me dice en nombre del Señor: to
doy mi bendici6n para que seas muy venturoso.-AI\'ER.

***

1•:T, 1•'. C, 'l'RANSllfüRIANO RN CHA1 K.UAN.

LA INUNDACIÓN DE SAN PETERSBURGO,

ble de que han de hacer uso durante la marcha. En estas condiciones se explica fácilmente la causa del anterior fracaso y el porqué de la insolente actitud que ha asumido el
Joco Mullah.

En Africa siguen preparando los ingleses la
futura expedición que ha de aplastar la ya
larga soberania del loco Mullab. Para ello
han pensado en hacer la expedici6n dotándola de todos aquellos elementos que laltáron en
la estación pasada. El fracaso que sufrieron
las fuerzas de Su Majestad brit/inica, que carecían de medios de transporte y de agua en
aquellas abrasadoras r?giones, seguramente
que ha de haber servido para que hoy se muestren mús cautos ]os jefes militares.
A grado tal llega la sequedad y aridez de la
zona, que se ha dispuesto que los expedicionarios lleven á lomo de camello el agua pota~

EMPLEADOS CHINOS DEL P. C. DE SlBERlA .

�Domingo 27 de Diciembre de 1903
Domingo 27 de Diciembre de 1903

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

como vuelan del cállz de las flores 1
al soplo de las brisas,
mil enjambres de insectos zumba.dores.
El oro de los astros nunca. tiene
mlÍs esplendor que sus divinos ojos,
ni el agua de la fuente de Hipocrene,
resonante, feliz, gloriosa y pura. 1
m,t-i que sus labios rojos
frag-aocia virginal y alma. frescurn.
;.Qué bucles como aquello.;
rlel i,edoso raudal de sus r.a.bc"lln~:i
;,Qué risa. más sonora y regalada
que aquella de su boca inmaculada:&gt;
r:Qué nieve refulgente,
ni espuma. de la onda cristalina,
má;;¡ cándida y divina
que la. put"eza. intacta. de 11:ou frent.P?
¡Oh Les.bia. 1 oh Lesbia hermo,u. cual ningun"
oh rústica q,zucena
'
dorada ¡,orlos rayos de la luna
y de fragancias virginales llenu.!
En la. sin par blancura.
de su mejilla. tersa y delicada,
ostentaba el matiz con que la rosa
•~trae á lo. pinu.da. mariposa.
:í. que libe su miPI tamp1·a.na y pura
llebajo de la. eg-lóg-ica enra.m1tdn :
y al eco de su cba.rla. peregrinn. 1
más fresca y más sonora
que la explosión de trinos de la 1uu·oi-a,
suspirabat, lo. sílfide y la. ondina,
abrían los rosales
con intenso placer sus flores rojn.s,
y á músicas y á fiesta
se entregu.ba.n al són de los raudales
ti aura tibia, las brillaotes bojus
y et arado cantor de la llorestt~.
Mas cuando al sol con venturoso n.lnrtle
sus divinos encantos descogía,
alba como la estrella. de la tarde,
a.legre como el día.,
más dulce que las uvas moscateks,
más bella que las rosas,
canta.da. por le. sacra. Poesía
y ensalza.da por flautas y rabeles
en aquellas comarcas numerosas,
sin vida., sin o.liento 1 inanimnda.
&lt;•ayó en lo hondo del sepulcro frío,
como la flor de esencia delicacl u.
tí. los ardientes soplos del est.ío.
Por eso cua.ndo el aura vaga.t"osa,
en sus revueltos giros,
circula. entl"e las tumbas solitarias,
se oyen sonar en torno de la fosu.
de.aquella niña. hermosa,
la voz de los suspiros
y el solemne rumor de las plegarias.

UN Ci\NTAR DE NOCHE BUENA.

fn la Muerte de Lesbia
Era Lesbia. lo. nii1a. mí~s hermosa
en aquella comarca deliciosa.,
perenne amor de mirlos y tul'pia.les,
entre flores y cánticos reía;
más tierna que la ttébil armonía
que al són de los torrentes y rauda.Je,;¡
ni viento da la rústica. zampoi'in.:
más pura. que del árDol que retoña
y de opulentos ramos se engalana,
f'l aroma inebria.ate y exquisito
que á. la primera lur. de la maílann.
sube como el incienso á lo infinito.
En el país de Ita.Ha,
f'D la tierra inmortal de Foruilrina,
ó 1\llá donde Castelia
fué inspiración y música divina,
flUt&gt;

bien pudo Lesbia, envidia de las rosas,
de los blancos jazmines y los nardos,
en estrofas galantes y armoniosas
oír el dulce a.plauso de los bardos,
Rasgados y risueños,
derra.1Daba.n sus ojos bri1la&lt;lores
relámpagos de ensueños,
reg0cijos de cándidos amores,
dulcísimas miradas
y destellos de alegres alboradas,
Era su voz la ardiente melodía
con que saluda el ave en la ribera
de las olas la ronca sinfoníu.
y el eterno esplendor de primavern;
vibrante voz de oro,
amable como un cántico sonoro;
serena voz del cielo,
que daba al corazón almo consuelo;
y suspiros, y aromas y sonrisas
volabt\.D de sus labios seductores,

GONZALO PICON-FEURF.S.

*
•

Ln primera mitad de la vida la pasamos
dese,mdo que llegue la segunda; y la segunda,
echando de menos In primera..

F, Torres,

Estudio Fotográfico.
Ni.J~{[IJ,)P.\[3. - '....\ CWJ\DO~

.J),

(\

V H'\

DESDE LA PLAZA PRINCIPAL,

�munyon's
Remedio para los Resfriados

EL JdUNDO ILUSTRADO

Domingo 12 de Jullo de 1903.

.,

1¡ ~¡.,
"

tff '

~

~

rJ

ti&lt;

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triados alivarú. la cabeza, .nariz, gar.
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Del Dr.RUORABD de Pa.rís.

1
•

DE VENTA EN TODAS LAS DRO GUERIAS y

BOTIC AS.

Número l. Colección de trajecitos y abrigos infantiles de último
corte y agradable perspectiva. Se
usa.o actua.lmente los abrigos liger os doblemente abotonados¡ llevan todos anchos cuelloshombre •
r as, se les adorna con algunas ce•
nefas de cinta maravillosa y se procura. que sean dichos abrigos un
poco más cortos que el trajecito, de
manera. que éste sobrese.lga en la
pa.rte inferior.
Número 2. Traje de desposada..
La. tela es piel de seda. granulea.da.,
lo que constituye el buen tono europeo. Cuatro grandes pliegue!J que
a.b arca.o toda. l a longitud de la enagua, aparecen en ésta; á corta. dist ancia de la parte inferior terminan
estos pliegues mediante cuatro ramos de azahares La. cola del traje
debe ser dema.sia.do la.rga. 1 pues este vistoso adminículo es un importante factor de elegancia.. El talle
se tablea con pliegues muy a.ngos•
tos, de manera á. llenarlo y cúbrase la mita.d con fino cuellobombrera de punto de Inglaterra. En el
centro de este cuello se hará aparecer unbermoso ramo de azah&amp;.res. El
escote se cubre con fina. gasa de seda De la. parte superior del toca.do: que ha de ser lo más sencillo y
artístico posible, se prende el velo de desposa.da,confeceionado con
fino tul de seda y gasa.. El velo no se
lleva actualmente dema.sia.do largo
pues llega. sólo hasta el a.rrra.nque
de la cola.
Número 3. Traje de paseo,propio
para. seiloritas, confeccionado con
tela. ligera. y cuyo entalle se logr a
mediante un forro resistente. La
confección es sencilla y vistosa. En
la blusa se lleva. un cuellohombre·
r a. y el escote se cubre media.nte una.
tel'e. de seda de color obscuro. Dos
p asamanerías de esta tela, cruzadas se colocan á. lo largo del ta.lle
y e~ la partesuperior ·é inferior de
ésta.. La. ena.gua es completa.mente
lisa. y sólo lleva en su parte _inferior una ancha cenefa. de la misma.
tela ribetea.da. con cintilla maravillos~. Las mangas son campa.nula.das y se hacen terminar por angostos pufl:os de la misma. tela. Todos
los bordes del traje se pespuntean
con cintilla.
Número 4. Vestido moderno para
seffora&amp; jóvenes, confeccionado con
tela. de cuerpo y adorna.do con sen·
cillez y buen gusto. El ta.lle, suelto
anterior y posteriormente, lleva. un
pequei'lo cuello dobla.do y a.dorna.do con sobreforro. Los bolsillos,
de pequeila cartera, se encuentran
abotonados con broche metálico.
El talle se ajusta. mediante cuatro
botones. La falda. es Usa y sólo
lleva haciendo cpenda.nt&gt; con la
blus~, adornos de cinta colocada
longitudinalmente. Las manga.s
ta.mbién son lisas, y los puflos, de
cortas dimensiones, imitan un doblez de la parte inferior de la manga. Como se ve por el grabado,. este traje de paseo es de muy sencilla.
confección y vistoso aspecto.
Número 5. Traje de re.unión,para
seílorita.s. El estilo es de lo más
moderno y está en boga. en los salones europeos, especialmente en
los berlineses. Deben hacerse cargo nuestras lectora.s de las modifia. ciones interesantes que está su-

friendo en este tiempo el vestuario
femenino, pues al reca.rgode adornos
que ai'ios antes priva.ha, hoy reina
una verdadera parsimonia, pues todo a.quel adorno que resulta exagerado, peca. sin duda alguna contra
las reglas del buen gusto. Nuestro
grabado represent&amp; un elegante vestido. Sobrio en el adorno, presenta.
no obstante, un simpático con¡·unto. Con cintas de pasamaner a y
un pequei'io listón de seda.,se forma
el atavío del traje. La tela es de
medio tono y las mangas de forma
Campanular, que son la.s que en la
&amp;etualidad se llevan más.

EL ALMA DE ISAACS.
Fué una noche invernal, bien me
acuerdo! cuando leí por primera.
vez la historia del más triste a.mor,
los tiernos episodios de un idilio
desarrolla.do en medio de la más
ftoreclda. vegetación, al pie de una.
montai'ia. america.na donde a.bren
las rosas del alma y las campa.ni·
Ua.s de la inocencia.
María! .... .. . Ya. venía escuchan·
do desde niño el nombre de la inmortal creación de Jorge Isa.aes,
con. un presentimiento de lo que la
lectura de la obra. iba á producir
en mi corazón; como el nombre de
un poema deleitable y doloroso,

cuyas notas, como aves, nido ten~
drán siempre en mi alma.; y cuya
tristeza. que de noche insinúa el ra·
yo de mi pupila ha.cía el leja.no
camposanto de mi pueblo.
Embelesada la. fante.sía., ebrio el
pensamiento va siempre al través
de las páginas esas, hermosas páginas sa.lpica.das de diamantinas lágrimas de mujer, hacia aquel torrentoso Amaime, a.l que se finge
arrastrando en su desbordada corriente las casi potentes fuerzas de
un noble bruto, y las desfallecidas
esperanzas de un corazón enamora.do : va hacia. aquel balcón á. cuyo
frente las noches se entristecían, y
en donde, como siniestra. sombra,
cayó sol;)re la frente de María el

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1903, Año 10, Tomo 2, No 26, Diciembre 27</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Porfirio Díaz</name>
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                    <text>RRRRRR~RRRRRBBBBBBBBBBBBBm
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• LX'
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eardtnal Ortglia di Santo Sttfano,
CAMABLENGO DE LA SANTA SEDE,

�Domingo 19 de Julio de 1903.

LEÓN XIII

Si quisiera buscar una impresión libresc_a
de esta figura, no iría á buscarla en las páginas de la «Roma» ele Zolá, sino que acudiría
siempre á otro gran viejo, y recorrería, como
á los quince años, aquel primer capítulo de
d,os Miserables,)) para encararme con l\lonseñor Bienvenido. ¿No tiene el combate de
Le6n ·xuI con el espíritu profundamente demoledor y analítico de la época, los mismos
rasgos que la lucha de Bienvenido con el alma
de Valjeán? ¿Y no ha podido decir con él á
las ccmciencias ganadas por el amor: «Lo que
yo os compro, es vuestra alma; la ap~rto de las
ideas negras, de los malos pensamientos, la
arrebato al espíritu de perdición y se la entrego á Dios?»
.
León XIII, espíritu intensamente fe~1ernno por la senE-ibilidad, ha guardado b'.1-Jº. su
apariencia de éxtasis, un perfE&gt;cto conoc1miento de la época. Su ternura, su misericordia,
ocultaba una primera necesidad: la de conservación. Para que la Iglesia fuera fuerte, era
preciso que viviera, y todo organismo que lucha contra un medio hostil, está condenado á
desaparecer. Y la tarE&gt;a fué cumplida, la gran
tarea de un anciano trémulo que ha extendido piadosamente sus manos sobre todos los
dolores humanos.,
¡He ahí una gran existencia cumplida! Tiene ya derecho al descahso.

En Faenza á seis horas de la Ciudad Eterna. mi comp~ñera de vrnje me dijo, con sus
suaves entonaciones venecianas:
-¿Va usted á Roma?
-No.
-«¡Pecattoll&gt;-agregó. -Vería usted algo
que le impresionaría profundamente.
-Claro-le contesté.-El Coliseo, San Pedro ..... .
-No-repuso ella.-Vería usted al Papa.
Cruzábamos, en una noche obscura de verano los removidos campos boloñeses, en un
mod~sto vagón de los modestos ferrocarriles
italianos. Mi compafiera, profesora de Venecia iba á pa!!ar en Roma unos días. Habíamds desenredado la charla poco á poco, y al
irse las horas, podía obser".ar que mi nueva
amiga era un espíritu amp110 y sereno, perseguidora infatigable de las ideas modernas.
La creía tan lejos, en aquel momento sobre
todo, en el que habíamos loqu1:ado ix~rngin~tivamente á través del «modermsmo&gt;&gt; hterar10
y filosófico, de impresiones religiosas, que. me
sorprendieron eus palabras.
-Sí-agregó ella seriamente.-Es preciso
ver este noble anciano blanco, cuyo amor ha
vencido eu todas las luchas. Detrás del viejecito cogiendo una flor, vifieta que ilustra el
«Cosmopolisi, de Bourget, existe una alma poderosa frente á los combates más fieros. ¿No
'
ha pensado
en esto, usted que acaso no sea
católico?
Sí había pensado en este niño de corazón
de a~ero en la obra robusta de este cuerpecito frágil 'y quebradizo, en el gran resurgimiento, por la Bondad,, de este Poder encerr:3-do ~n
la vacilante armazon de un nonagenanb d1áEn nuestra primera plana damos á cono• fano.
·
cer el retrato del Cardenal Oreglia di Santo
Fué un día de expectación aquel en que J oaStéfano, Camarlengo de la Santa Sede.
quín Pecci, Cardenal Camarlengo, antiguo
obispo de Perusa, quedó designado por el Sa•
El Cardenal Oreglia, que cuenta actualmente setenta y cinco años de edad, será, á la
ero Colegio para ocupar el solio que dejó Pío
IX. Vientos de tempestad rnplaban sobre el
muerte de Su Santidad León XIII, el que riagrietado edificio de la Iglesia. No había e1,
ja los destinos de la Iglesia católica, durante
perspectiva sino Reacción Y.~evolución. Era . los días que transcurran entre el fallecimiento
del ilustre anciano y la elección del nuevo
un supremo momento de cns1s.·
Pío IX había querido, á semejanza de JoPontífice por el Conclave.
Además, el Cardenal Oreglia está considesué, detener el sol en su carrera. El sol era la
Ciencia, contra la que el intransigente Pontírado en los altos círculos eclesifuiticos, como
fice enarboló su famosa encíclica. Por oponeruno de los candidatos que tienen más probase al triunfo de la investigación, que gnlpeaba
bilidadesde suceder en la silla de San Pedro al
tenazmente las conciencias, el jefe de la Iglesia
Santo Padre.
perdía las almas. Se amuralló en sus viejos castillos desmantelados y cerró las puertas á las
claridades que irradiaban los horizontes. ¡Ceder ó sucumbir! he ahí lo que esperaba á la
Iglesia. La intolerancia ceg_ó á _Pío IX y no
cedi6. Y en este torreón sohtar10, que amenaRecostada en el lecho de marfil, que muzaba ruina, murió sin comulgar en la Nueva
llían pieles raras y tejidos primorosos de pluFe que conmovía el mundo.
ma de avestruz africano, Glafira acariciaba
Cuando León XIII penetró en aquel antro,
distraídamente la cítara de concha que sostelo primero que hizo fué dejar entrar la luz á
nía en las manos, y no se resolvía á pulsar
grandes bocanadas. Era preciso iluminar aquesus cuerdas. La música la entristecía sin saber
lloa rincones obscuros, que el aire arrebatara
por qué; verdad es que otras muchas cosasaquel polvillo amarillento de lo~ siglos. El
entre ellas la puesta del sol en el mar, especnuevo Papa traía ya una antorcha bn la diestáculo mágico que en aquel mismo instante
trá: su voto contra la infalibilidad, sostenido
encuadraban las altas columnas jonias de la
vigorosamente en el Concilio de 1870. Era
balconada, toda tupida por la hojarasca de los
mucho: había que hacer más todavía. Y corosales trepadores-la entristecían también.
menzó aquella política de tolerancia, que lenY como los lánguidos ojos de Glafira se fijasen
tamente, fué apuntalando el nuevo edificio.
en la olas, dulcemente estremecidas bajo la caLa Iglesia se modernizó, ¡¡e hizo humaua,
ricia de fuego del astro medio hundido en ellas,
aceptó las triunfantes verdades que Pío IX
suspiró y dijo casi en voz alta: «Es que necehabía anatema~izado, y en vano el excursiosito amor.))
nista peregrino, después de la visita del EmNo había acabado de decirlo, cuando entró
perador germano al sucesor de Hildebrando,
en la ei,tancia Sulpicio el filósofo. Antes de sabuscaría hoy la losa color de sangre en donde
ludar, se dejó caer en un sill6n de alerce bajo
la pantufla papal pisoteó á Barba-Roja.
y guarnecido de cojines de estofa persa. ResHa sido una labor de todos los días, de topiraba jadeando y una tos seca y viva le desdos los minutos; una lucha cuerpo á cuerpo
garraba la garganta. Al fin se rehizo, y murcontra los enemigos, cada vez más osados, que
muró:
avanzaban en agitada turba. Eran voces de
-La escalinata ... Cada vez que la subo.. ..
sufrimiento y eran voces de cólera: faltaba
Perdona, divina Gla:fira, á un hombre á quien
pan y fe á los rebeldes, y la Iglesia, tal como
el estudio ha debilitado y fatigado antes de
la concibió Pío IX, no se los ofrecía. Penetrátiempo. Este achaque me lo alivia la curanbase á ella como se entrara en un sepulcro. Un
dera Eugrafia con unas dosis de zumo de disepulcro era, que en lo profundo guardaba las
gital. Hoy he olvidado tomar mis dosis por el
cenizas de los fieles. Y sobre este campo de la
afán de verte y escuchar tu deliciosa converirreconciliación y del odio, tendió sus manos
sación.
suplicantes este anciano blanco.

EL CARDENAL OREGLIA

EL IDEAL DE GLA FIRA

Domingo 19 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

-Descansa, sabio Sulpicio-respondió Glafira cortésmente. -;.Si deseas bebE&gt;r leche pura de oveja? ¿un dedo de vino de ~híos? ¿una
infusión de manzanilla ó de salvática?
-No, tu vista es mejor que la leche y el
vino-exclamó el filósofo trasportado.-Seguro estoy de que mis males se curarían si me
permitieses, oh Glafira, enredar los brazos á tu
cuello, como enr~dan esos rosales blancos tu
balconada marmorea.
-Sulpicio, aunque no he pract~cado los misterios y mi cuello jamás ha sufrido cadenas,
ni aun de rosas, no ignoro que el remedio que
solicitas seria ponzoña para ti. Mírate en la
placa de pulimentado estaño y comprenderás
que toda tu sabiduría no te exime de querer
cometer una locura.
-¿Tan feo soy?-pregunt6 ofendido el sabio:
-¡No eres feo! En tu frente brilla el pensamiento· tu cabeza resplandece, tus ojos expresan alta inteligencia, ,y en ellos las ideas se
reflejan como estrellas en profundos lagos.
Cuando explicas las doctrinas de Tales y del
gran Heráclito, que enseña la continua tras••
formación de las cosas, su eterna mudanza,
paréceme que un hilo de oro sale de tu boca y
que á tus labios se asoma el alma del mundo.
Yo te admiro y te deseo á mi lado ... pero, sin
embarg0, no eres mi ideal, no eres el ser que
yo amaría. Mírate en la placa. Eres endeble;
tus piernas mal desarrolladas, canijas, descubren que nunca surcaste á nado ese mar salobre, ni salvaste corriendo alegremente ese azul
montecillo de solana á umbría; tus biceps no
han recibido la unción de aceite para resbalar, en la lucha, de las manos del enemigo;
tu pie no se apodera del terreno al pisarlo.
-Vamos-articuló irónicamente Sulpicio,
-ya sabemos cuál es tu ideal, Glafira; sobran
las explicacíones. ¡Qué casualidad! Ahí viene
el que, de seguro, lo encarna; ahí llega Auren-.
cio, que en materia de bíceps, no dejará qué
desear. Una puñada suya hace añicos á una
piedra. Todavía ayer jugó al cesto y á la correa, y barri6 el palenque de. adversarios.
Cuéntanos, Aurencio, cuéntanos tus hazañas
de hoyl-añadió mofándose.
Aurencio, ágil y gallardo, llevando aüosamente la túnica de lino, ceñida la cabeza con
doble galón de lana teñida en púrpura y que
mal comprimía los rizos alborotados de los
obscuros cabellos, se adelantaba y se quedaba
en pie á corta distancia de Glafira. La tela de
la vestidura era tan sutil, que dejaba transparentar la magnífica escultura del cuerpo, semejante al del Baco joven de Prasiteles, sin
afeminadas redondeces, musculoso ya, gracioso todavía en medio de su atlética robustez.
Las carnes, color de trigo maduro, relucían
como bruñidas por un lapidario.
-Hoy-declaró contestando á la indicación
de Sulpicio-traían un novillo bravo, amarrado, al sacrificio, y se les huyó á los sacrificadores. Fuí tras él: roe hizo cara; le agarré de
las astas y le torcí el testuz, hasta que bei!Ó el
polvo. Cayó á mis pies con las vértebras rotas.
He mandado dorarle los cuernos, y te traeré•
la cabeza, divina Glafira, á ver si obtengo que
una noche me permitas subir por esa balconada, á ejemplo de los rosales.
·
-Aurencio-declaró sin turbarse la hermosa,-esa noche no llegará nunca.
-¿Hay otro mortal más feliz á quien prefieres?-interrogó Aurencio. -¿Otro más forzudo, más recio, más infatigable? ¿Otro por
cuyas venas corra una sangre más rica y ardiente? ¿Lo hay, Glafira?
Ella, pensativa, antes de responder arrancó de la cítara un melodioso arpegio. Después,
con lentitud, pronunció:
-Tu torso, Aurencio, ha sido forjado por
Vulcan_?· Tu ancho pecho, que cubre un vellón rOJJZO, es el arca dP. la salud. Tu aliento
es una brisa juvenil, de primavera· huele á
miel temprana. Tus plantas, al and~r se incrustan en el suelo; tus clientes si 'ríes te
alumbran el r0stro. Pero tu ·fre11t~ es estre~ha
y cerrada; tu faz inexpresiva; tus ojos opacos·
tu hablar insípido; tu imaginación pobre. N~
eres mi ideal.
Aurencio, atontado, no se movió; Sulpicio,

complacido, sonreía ocultando el semblante,
por precaución, en el' embozo del manto. Oyéronse pasos; Glafira holeó al que llegaba:
-Hola, bien venido, ilustre Sidonio. Ya
esperaba yo tu visita; sé que á cada obra maestra que sale de tus manos vienes aquí solicit.ando la aprobación de esta profana, de esta
ignorante. ¿Qué ha8 terminado ahora?
-Vas á verlo. Es un juguete que te ofrezco, y lo he dejado en el vestíbulo.
-Venga sin tardanza-ordenó Glafira imperiosamente. -Un d&lt;Jseo no satisfecho es una
avispa enconada sobre el coraz6n.
Sidonio salió y volvió &amp; aparecer trayendo
un objeto cubierto con un pafio. Glafira lo
desenvolvió impaciente, y se vió una estatuita de mármol quP,, todavía crudo y brillante,
mostraba las últimas mordeduras del cincel.
La estatuita representaba un centauro en reposo.
--Glafira, inquieta amiga-dijo el artista
colocando su regalo sobre una mesa de jaspe
y dorado bronce,-un día te pedí amor, y, al
negármelo, me explicaste tu ideal. Creyendo
que no lo encontrarás en Atenas, ni en Corinto, ni aun en las misteriosas tierras orientale.,,
te lo he modelado en barro samnita y te lo he
esculpido en mármol vertélico, á fin deque Jo
tengas ante tu vista constantemente. Aspiras
á un ser que reúna las excelencias más altas
de la naturaleza humana y la animal; á la fusión de la fuerza y la inteligencia, el vigor y
el pensamiento ... Helo aquí.-Mira estas formas valientes, enjutas, nerviosas, de caballo·
mira esta noble testa de hombre, de sabio, d~
profeta-ya sabes que Chirón el centauro fué
tan docto oomo Apolo mismo.... Mira estos
cascos fiimes que subyugan la tierra al hollarla, y mira esta cara severa, reflexiva, majes-

prichosa mujer-grit6 enojado el filósofo.-Si
existiesen, monstruos serían.
-Serían semidioses-repuso Glafira, que
arrancando del balcón la más florida rama,
enguirnaldó con ella
el regalo del escultor
Sidonio.

Uranga, además, está reputado como uno de
los principales oradores sagrados de la Arquidiócesis.
La consagraci6n del prelado s,1 efectuará

EMILIA PARDO BAZÁN.

ministro dt nicaragua

tn ffléXICO.
Procedente de Nicaragua, llegó á esta Capi tal, hace pocos días,
el señor Dr. don Fernando Sánchez, Enviado Extraordinario
y :Ministro Plenipotenciario de aquella República cerca del Gobierno mexicano.
El señor Dr. Sánchez, cuyo retrato publicamos en este número, se muestra un
admirador entusiasta
de México y de rn
Administración pública, haciendo grandes
elogios de los progresos que durante los
últimos años ha realizado el país, y de la
obra llevada á cabo
por el señor General
Díaz. En Nicaragua,

'•

Sr. Canónigo D. Francisco Uranga, Obispo electo ~e Sinalua.
el nuevo Ministro ha
desempeñado puestos
tan importantes como
el de Secretario de Relaciones Exteriores é
Instrucción Pública,
que tuvo que renunciar para aceptar la
honrosa misión que le
fué últimamente encomend11.da.
La recepción del señor Doctor Sánchez,
como Ministro de Nicaragua, por el sefior
Presidente de la República, se efectuó el
jueves 9 del corriente
á las doce del día.

próximamente, oon toda solemnidad, en la:
Catedral de Durango.

OBISPO DE SIN.ALOA.

Con sus extrañas notas el alma oprimen•
en ~~arga.s horas dolientes gime~,
evocan las v1s10nes de un negro crimen
6 de una_ remembranza dulce y lejana '
que s_urg1~ con las luces de la mañana
Y extmgwó en su misterio la sombra arcana.

Para cubrir la vacante que al hacerse
cargo de la Diócesis de
Chilapa dejó en Sinaloa el Ilimo. señor
Doctor don José Homobono Anaya, ha sido designado en Roma
el señor Canónigo don
Francisco Dranga, de
Sr. Dr. D. Fernando Sá.nchez, Ministro de Nicaragua.
la Catedral de Durango.
tuosa, don~: se trasluce la conciencia y la
El nuevo obispo naci6 en Santa Cruz de
contemplac10n de las cosas extramateriales - R:osales (Chihuahua), en 1864; hizo sus estu¡Es tu ideal!
·
dios con notable aprovechamiento y recibió
-¿Dónde habita la raza de los centauros
la~ P:imeras órdenes cuando ape;ias contaba
sabio Sulpicio?-preguntó Glafira.-Allá iré'
vemtH~6s
años de edad. Su vasta ilustración
aunque me ensangriente los pies en el camin¿
Y su eJemplar conducta, le han conquistado
Y tenga. que c:uzar los desiertos sin agua y los
entre el cler? _duranguense generales simpamares sm límite.
tías, Y 1~ notic~a _de su promoción al episcopa-Los centauros no han existido jamás, cado, ha sido recibida con beneplácito. El sefior

·-·
[OS UTOJ:Tll€S

Me e~cantan ~os sollozos de los violines.

A lo le¡os seme¡an áureos clarines

q1;1e en la g_uerra sonoran los paladines.
Tienen el ritmo agudo de las cigarras
6 en las tardes alegres, bajo las parr~s
el sonoro lamento de las guitarras.
'
Las almas de los violines son cariñosas·
s_aben cosas _amables y misteriosas:
'
tienen alas ligeras y luminosas.
Conocen el idioma de las neblinas
y remedar. las verdes nadas marinas
con sus voces vibrantes y cristalinas.
Y cuando

Ramilletes de ritmos son sus canC1iones:
cuando entre los silencios vibran sus sones
se estremecen de angustia los corazones
'
Ellos hablan de a.mores vagos é ignoto~
tra.vendo á la memoria nombres remotos'
de ídolos adorados há tiempo rotos.
Los violines alegres gritan retozan
cantan el ·~la_ro cielo, ríen y gozan; '
mas los v10hnes tristes ¡cuánto sollozan!
Es á veces monótono su sonido
Y otr~s tiene el acento de un gran gemido
que viene de un lejano bosque de olvido.
_¿Q'll;é sollozante ~nsueño lleno de abrojos
d16 vida á los dolientes violines rojos
q~e de lágrimas tristes llenan los ojos? .
S1mbol~ de un _sentimiento dulce Y vibrante
su espJr1tu que¡oso va suspirante
'
con el rumor del vuelo de una alma errante.

Honduras.

FROILÁN TUROIOS.

�Domingo 19 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.
EL MUNDO ILUSTRADO,

Domingo 19 de Julio de 1903.

=

LAS PRUEBAS MILITARES
EN SAN LÁZARO.

Con asistencia del señor Presidente de la
República y de un gran número de jefes y oficiales del Ejército, se efectuaron el domingo
anterior por la mañana, en la Escuela de Tiro
de San Lázaro, las pruebas militares dispuestas para ese día por el señor Corone1 Enrique
Mondragón. Director del establecimiento.
Las pruebas á que nos referimos resultaron
muy interesantes, pues aparte de que pusieron de manifiesto la ~olicitud con que el Gobierno atiende á todo lo que se relaciona con
la buena instrucción de la clase militar, demuestran, por sí solas, los adelantos que en
un ramo tan importante como es el de la preparación de explosivos y su empleo en la destrucción de obras materiales, han realizado los
alumnos de la Escuela.
El acto dió principio con una disertación
que, acerca de los cuerpos explosivos, de la
manera de fabricarlos y de su aplicación en
campaña, hizo el Subteniente de Caballería
José Rincón Gallardo, puntualizando las pro-

::.-.1'·--i

, ..: ...,. .. ~

"-

El Sr. General Diaz en el campo de

-'

,1c_ ·.,

~-~

operaciones.

pañadó de los sefiores Generales Curiel, Villegas y Salamanca, y del Coronel l\Iondrag6n,
se dirigió á visitt1r las obras que momentos
después debían ser destruídas.
Estas eran: un gran puente, en cuyos estribos había minas de 220 kilos de pólvora cada
una; una fortificación de campaña, donde ~e
encontraba almacenada una gran cantidad de
explosivos; una vía. férrea, un muro, y, por
último, una línea telegráfica. Los almacenes
de la fortificaci6n estaban situados dos metros
abajo del plano de fuego y debían ser volados,
produciéndose la inflamación de los explosi•
vos en ellos contenidos, por la ruptura de un
frasco de ácido sulfúrico, mediante la conmoción producida por un proyectil disparado sobre un blanco determinado. Concluída la
visita, se dió principio á las voladuras, desPaso de la infanteria por el puente.

piedades que deben caracterizarlos. Los oficiales Manuel Corona, Gabriel Rivera, Alberto
Salas, Carlos l\fartínez y Enrique Pérez, hablaron en seguida, para P.xponer: el primero,
la teoría relativa á la clasificaoión de los explosivos en su completo desarrollo; el segundo, la que corresponde á la fabricación de petardos reglamentario.&lt; y provisionales; el tercero, las vimtajas que ofrecen las pólvoras·modernas sin humo, sobre las pólvoras negras
antiguas, en campaña, y, el último, los principales puntos concernientes al empleo de los
mismos petardos reglamentarios en la destrucción .de puentes, vías férreas, líneas telegráficas,apertura de brechas é inutilización del material de artillería. Los cinco oficiales substentantes prepararon en seguida algunos petardos,
y el señor Presidente de la República, acoro-

Voladura del puente y del muro.-(Instantáneas tomadas á 300 metros.)

truyendo primero la línea telegráfica y la vía
férrea. Esta tarea estuvo encomendada al Capitán Guillermo Rubio, á siete oficiales1 alumnos de la Escuela, y á igual número d e cadetes. Los postes y los rieles, tras una fortísima
detonación, quedaron reducidos á pequeños
fragmentos diseminados en el campo.
Con siete cargas concentradas de 10 petardos cada una, se destruy6 desp~és un muro
de piedra de 1 metro 50 centímetros de espesor, 3 de altura y 10. 50 de longitud. El efecto producido por la explosión de los petardos
fué terrible: una enorme nube de polvo.. y .de
humo cubrió el lugar en que se hallaba la
construcción, que fué totalmente destruida.
Más notabl-:l sin duda que las experiencias
anteriores, fué la de apertura de brechas en
los parapetos ~e la fortificación. Un grupo de
oficiales rompió el fuego de Artillería sobre
los puntos en que estaban localizados los almacenes de pólvora, y al cabo de algúnos disparos, logró el impacto, produciéndose lavoladura de los mismos almacenes. La remoción
de tierra, piedras, etc., ocasionada por la voEl señor General Diaz Y un grupo de jefes y oficiales sobre los escombros.

r----=-=------=----==----==-----=-=---c---------

El señor

Presidente recorriendo

el campo.

ladur~, fué enorme,.-y la brecha abierta muy grande.
~or.J?t q~e to~a al puente, tenía una resistencia de cincuenta toneladas·
su ong1 u era e vemte metros, la anchura del tablero de 4. 95, y la d~

Voladura de la fortincación.-\lnstantáneas tomadas á 300 metros.)
Aspecto del campo después de la voladura de las obras.

Oficiales Y cad€tes que tomaron parte en las pruebas.

�las rampas de siete. En las extremidades de éstas se construyeron torreones aspillerados y almenados. que
simulaban la defensa de los «apoyos»,
empleándose en toda la obra 650 metros cúbicos de tierra. Eh la construcci6n tom6 parte el Capitán Guillermo Rubio, el Batall6n de Zapadores,
y algunas faginas de diferente!:! cuerpos de infautería.
En la destrucci6n de esta. obra se
emplearon ocho kilos de dinamita y
cuatrocientos cuarenta de pólvora, volándose primeramente el tablero y
después los estribos. En el lugar en
que se había levantado el puente, quedaron las profundas oquedades producidas ror la acci6n de la enorme cantidad de explosivos empleados en la
voladura. Antes de ser volado, el
puente fué sometido á una prueba de
resistencia haciendo que desfilaran por
él la infantEoría. y la caballería.
Además de las pruebas á que nos
hemos referido, se efectu6 otra: la de
voladura de una caja de dinamita por
medio de tiros de precisi6n con carabina.

PENSAMIENTOS.

tinguida como numerosa, se puso en escena
«Philemon et Baucis,» 6pera de Gounod desconocida en México, cubriéndose los demás
números del programa con la Marsellesa y el
Himno Nacional mexicano, que ejecutó la
banda de Artillería, y con un arreglo de ¡¡"Mignón» tocado magistralmente por la orquesta
que dirige el maestro Polacco. El señor ~eneral Díaz y su distinguida esposa concurrieron
á la hermosa velada, así como los miembros
del Cuerpo Diplomático y sus familias. El señor Presidente fué ovacionado, tanto á su llegada como al retirarse del sal6n, por la multitud quE llenaba el local.
El baile en el Círcul(}francés estuvo animadísimo y se prolong6 hasta las primeras horas
de la mañana del quince.
Además de las fotografías relativas á la kermesse, ofrecemos una en que aparecen el señor Encargado de Negocios de Francia y algunos caballerJS concurrentes á la recepci6n
por él ofrecida el día 14.

Es locura creer que todo se sabe, y
es sabiduría estudiar siempre.

EN LA PLAYA

NUPCIAL

....

En la capilla particular del señor Arzobispo se efectuó el día 11 del corriente el matrimonio can6nico de la sefiorita Gertrudis l\fartínez de Arredondo
con el señor don Rafael Combaluzier.
Las simpatías con que los contrayentes cuentan en la buena sociedad mexicana, hicieron que la ceremonia 118
viera concurrida por multitud de familias y caballeros distinguidos.
Terminado el acto, se sirvió una comida íntima en la casa del sefior Licenciado don Francisco Martínez de Arredondo, padre de la desposada, y por la
tarde los recién casados emprendieron
su viaje de bodas rumbo á ChapalL

*

¿Cuál es el peor de los engaños? Engafiarse á sí miswo.

*

Antes de retirarse de San Lázaro el
sefior G'3neral Dfaz, recorri6 el campo
para visita1 los puntos en que se encontraban momentos antes las obras
y cerciorarse del buen resultado de los
experimentos.
El Sr. Presidente regres6 á la ciudad
después de medio día.

El Encargado de Negocios de Francia y un grupo de Invitados ! la recepción.

Cuando descendimos del tren, teníamos el
mar ya enfrente.
Ella no se imaginaba que ese mar de que

La firmeza de carácter de los grandes

hombres es un ideal de moralidad vi
voy luminoso, que la historia reco
en sus páginas y que obra siempre en
la vida de los pueblos.
Sra. Gertrudls Martlnez Arredondo de Combaluzier.

*

La naturaleza no ha dicho ni dirá 11u
última palabra.

- - -- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -------•

Las fiestas de la Colonia Francesa
Publicamos en este número algunas fotografías de la kermesse organizada por la Coloni afrancesa en celebraci6n del anivereario ele

Domingo 19 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 19 de Julio de 1903.

la toma de la Bastilla, y que se efectu6 el día
14 en el Tívoli del Elíseo.
La fiesta á que nos referimos, no obstante el

fuerte aguacero que se desat6 por la tarde sobre la ciudad, se vi6 concurrida por innumerables personas y tuvo un lucimiento extraor-

dinario. El adorno del local era sencillo, pero
de buen gusto: en la fachada había grandes
piezas florales, dominando en la comhinaci6n
de sus colores el rojo, el blanco y el azul, y en
el interior, frente á la puerta de entrada, un
hermoso busto de mujer que representaba á
la:Guerra, destacándose entre musgos y palmas. Banderas francesas y mexicanas, profusamente distribuidas en el parque, completaban el adorno del Tívoli.
En cuanto á los puestos, los que más llamaron la atenci6n por su originalidad y elegancia
de su decorado, fueron los de la señora de
Grendop y el de las señoras Sallet y Wileim.
El primero simulaba un kiosco ,,renacimiento," sobre cuya cúpula se veía un monstruo marino arrojando por la enorme boca
confetti y cigarrillos; y el segundo, un pabell6n «art nouveau,» notable por la pureza del
estilo.

*
•*

Con relaci6n á los demás números del programa á que se ajust6, en esta vez, k celebración del glorioso aniversario, diremos que
tanto el concierto que se di6 el lunes en la
tienda de Villamil, como el baile efectuado
el 14 en el Círculo Francés, fueron indudablemente las notas salientes de los festejos. En
el Orrin, lleno de una concurrencia tan dis-

De paseo por el Tfvoli.

tanto yo le hablaba en mis versos, fuese tan
grand~ y tan azul. Loca de emoción, admiraba y admiraba cómo iban y venían las olas,
cantando siempre su mon6tona canción. En
tanto que ella corría sobre la arena, yo la miraba y me parecía más bella que todo cuanto
encerraban mis extensos horizontes.
De pronto y con un gracio:io mohín, se volvió á mí:
-¿Quiere ustéd que me quede aquí quietecita, esperando aquella ola, aquella grande
que viene allá?
Y la ola enroscada, formidable, que parecía
que venía á envolverla y arrebatármela, fué
disminuyendo su tamaño, y como una onda
de níveo encaje, salt6 sobre su falda, deshaciéndose en muchas gotas que la besaron.
¿Desde d6nde vendría aquella ola y cuántos años pasaría surcando la inmensidad para venir á b¡,sarte?
RAFAEL ANGEL TROYO

Grupos de concurrentes á la Kermesse.
Adorno de:ª fachada . &lt;lel .,T!~oll.-Busto de la Guerra, colocado á la entrada.

�Domingo 19 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.
EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 19 de Julio de 1903.

EL CUMPLIDO
I
Inclina ¡oh Noche! tu faz de sombra bañada en llanto
de claridadés, Y da á. mi mente tQdas lr.s calmas
que das al mundo cuando al besarlo tiendes, cual manto,
tu cabellera, llena de sueno, sobre las almas.

II
Tú. que cerniste tu gran silencio sobre el suplicio
del Cristo exangüe, que contemplaba vagar con pena,
sueltos los bucles y en torno al ara del sacrificio,
como incensario de carne blanca, la Magdalena;
Tú que desciendes vaga y enorme, como una mano
que el Orbe errante pusiera. sobre sus sienes frías,
para en la sombra buscar al fondo del cielo arcano
su senda eterna que casi esfuman las lejanías,
Dame en tu copa las aguas negras del Aqueronte,
aguas de muerte, que recorría de extremo á extremo,·
aquel esquife cargado de almas, que el horizonte
iba rompiendo con las cadencias de su amplio remo.
Porque mi mente, más que la tierra, más que los mares
te necesita, vaso de olvido, cáliz de brumas:
la tierra suel!a bajo las rosas crepusculares,
los mares cantan bajo los lirios de las espumas¡

Y hasta las cumbres parece que oran á la esperanza
cuando tú vienes y que la luna, rasgando tules,
surge desnuda como una virgen en lontananza
'J'. da á la espalda sus vaporosas trenzas azules . . ..
Porque ya vengas ó te retires, todo en los orbes,
todo lo riges con tus compases vastos, profundos,
y, en el gran ritmo que altiva marcas, todo lo absorbes,
y das la norma que en lo infinito siguen los mundos.
¿Por qué yo quedo mudo é impasible, cuando te elevas
como si fueras de los abismos un alto ensueñ'.o,
y no comulgo las negras hostias que al éter llevas,
pan de sepulcro, nota de arcanos, óleo de sueno?
¿Tan sólo bajo las losas blancas y sepulcrales
tendré tu calma, tendré tus sombras, tendré tus velos
tendido al fondo del pebetero que, en espirales,
eternamente su incienso de almas tiende á los cielos?

Inclina. ¡oh Noche! tu faz de sombra, bañada en llanto
de claridades, y da á mi mente todas las calmas
que das al mundo, cuando al besarlo tiendes, cual manto,
tu cabellera, llena de sueño, sobre las almas!
l\lIOUEL LUIS ROCUANT.

El veintiuno de enero la. población de Arras
estaba de fiesta. Sonaban las campanas; desde Saint Wa.ast hasta San Nicolás, dialogaban
desde el alba, y lal-1 notas de bronce, cayendo
sobre la ciudad, hacían temblar la nieve al
borde ae los techos. Las estrechas calles obscuras, empavesadas de banderas y banderolas,
decoradas con tapices, enguirnaldadas de flores, esforzábanse bajo el cielo gris en resplandecer de alegría. Toda la ciudad estaba en pie,
endomingada; los burgueses habían calzado
sus zapatos con hebillas de plata; y las hurguesas, con trajes de seda Pompadour, se estudiaban delante de sus espejos para asemejarse á
las marquesa!I; las niñas, para estar mejor rizadas, guardaban sus papelillos en la cabeza
hasta el minuto supremo; y los niños, listos
todos é impacientes, deslizaban sus caritas por
las puertas entreabiertas y se interpelaban de
un umbral al otro:
-¿Ya lleg.'.,?
-Todavía no, pero ya viene.
- Entonces, ¿es seguro?
-¡Seguro! Vaya si es es seguro. Los correos
que preceden están ya aquí. Tie·nen grandes
botas.
-Mamá, los correos ya están aquí.
¡Gran acontecimiento! )Ionseñor el Delfín
de Francia es esperado desde hace tres días.
Pasa y se detendrá. Debe oír la misa en Saint
Waast, el cura lo ha dicho; el confesor del
Delfín lo ha prometido al abate. Y la hermosa Delfina vendrá también con el Delfín. Es
tan bella, según se dice! Esto constituye un
gran honor para la ciudad, porque muy pronto, sin duda, la joven pareja estará en el tro-

no de Francia, puesto que Luis XV se halla
tan enfermo.
-¿Cómo se llamará cuando sea rey?
-¡Luis XVI, pardiez!
-María Antonieta tiene dieciocho año~.
-¡ Y él que no tiene más que veinte! Es bonito ser rey tan joven.
-¡Ah! el muchacho hará carrera.
Todo el mundo es feliz, se precipita, se agrupa en las calles. Los rostros flamencos se eni:;anchan con risas bonachonas. Ya el pueblo
menudo se aprieta frente á las viejas caeas
consistoriales. Todos converean. Los hombres
bien informados, que fingen tener lazos con la
nobleza y mantener reh,ciones en Yersalle!:',
refieren cosas del príncipe y la princésa, sus
caracteres, casi su vida.
«¿.La ha viflto usted? ...... -¡Tiene una tez!
-¡Y una piel! Se diría que la luz pasa á través de ella ...... -¡Y tan alegre! Ríe siempre.
Sobre todo con Monseñor de Artoia.-Lo!'l
dos se pa~ean en burro por el parque.-¿En
burro? Usted quiere tomarnos el pelo; las reinas van á caballo, no en burro; usted comprende que pueden elegir monturas ...... -¿Es
cierto que ella le engaña?-¡Chitónl Si la oyeran á usted.-- A mí me han asegurado que
sale por la noche...... -¡Cuentos! ¿Había él de
permitir eso?-Ella le dice que es la moda en
Austria. -Entonces ...... ¡qué! ¿no t'S él el
amo? .... -Según se dice, la adora.-Pues bien
yo, si fuese siquiera hijo del rey, os aflegur~
que haría reQpetar mi hogar ...... -Es un buen
hombre ...... -Un buen rey, lo será sin duda v
nada orgulloso. -Trabaja en cerrajería en
pieza.-¡Eso te cuentan, pero anda á ver) Ha-

su

ce eso para adelgazar.-Trabaja con un verdadero obrero que, es del pueblo y que le enseña
su oficio ... -Pues lo que es á mí me gusta eso,
es preciso que los reyes sepan hacer alguna
cosa ...... »
,
A lo lejos sonaron tambores y los pífanos
resonaron alegremente bajo el cielo que se había aclarado y que, sin una nube, mostraba su
azul pálido, casi malva. De muy lejos, una
voz sorda que crecía lleg6 por la calle Vinocq
y muy pronto se convirti6 en un grito:
- ¡La carroza!
En la plaza todas las voces repitieron:
- ¡La. carroza!
Inmediatnmente, como salen de una caja
los juguetes nuevos, los altos personajes, en
traje de gala, i,alieron de las casas consistoriales por el agujero de la puerta principal y se
alinearon entre las columnas del p6rtico; el
obispo encontrábase en medio, teniendo á su
derecha al cura de Saint Waast, y detrás de
ellos, á. su alrededor, dondequiera, las sedas
de colores vivos palpitaban, buscaban su sitio
y se detenían; encima, los siete arcos formaban coronas de sombra; en el fondo del cuadro, un grupo de niñitaR vestidas de blanco,
eemejaba un gran bouquet de margaritaeoculto
en una cueva.
De pronto, la músie;a de la ciudad, agrupada en un rincón, toca un aire de danza. Casi
inmediatamente unos dragones desembocan
en la plaza al galope. Detrás, entre las cabe•
zas de loR caballos, se distingue una placa que
brilla reflejando el cielo; es el techo de la carroza. Las gentes se paran sobre las puntas de
los pies. La doble fila de dragones deepliéga-

�·Domingo 19 de Julio de 1903.

se en abanico y el coche real avanza hasta los
tapices; los gentileshombres á caballo se inclinan hacia las dos portezuelas.
~: La Delfina es la primera que desciende. Hela ahí al pie de las gradas sonriendo ya. Inmediatamente a parece el Delfín con un casac6n avellana. T;n gran grito estalla al rededor
y surge de la plaza, de las ventanas.
Los pavil'Jlentos y los muros retiemblan con
un alegre viva, un conmovido grito de amor,
de reconocimiento, de alegría filial que va hacia aquella pareja llena de esperanzas, la reinecita y el reyeci:o de mafí.ana.
A la saz6n se les ve bien. El es grave, un .
poco pálido, un poco cansado, con ojos á flor
de epidermis; ella, al contrario, levanta la cabeza, para provocar la vida que aspira ~on su
blanca nariz y que mira frente áfrente bajo el
arco altivo de sus cejas; su boca tiene el a~pecto de un beso; las plumas y las agujas tiemblan sobre su cabello, que se estremece todo
con vibraciones rojas; todo en ella vive, hasta
sus ropas; el pueblo ya no ve más que á ella,
y el hurra que constituye el saludo popular,
se extingue dulcemente en un murmullo de
ternura........ .
La mujer ha sentido el amor, se vuelve sonriente hacia una tercera que se desliza fuera
de la carroza, criatura menuda, temblorosa,
deslumbrada, cuyos ojos se llenan de lágrimas
al ver el triunfo de la amiga adorada: es madame de Lamballe, la más turbada de los tres,
quien dice á la Delfina:
-Inmediata.mente que se os ve, se os ama.
Al decir estas palabras, un dulce recuerdo
tiembla en el fondo de su memoria y la princesa continúa sonriendo:
-¿Estarías celosa por ventura?
--¡Oh, no! Yo soy feliz cuando se os ama.
Entre tanto, la carroza, al mandato de un
gentilhombre, se mueve dejando libre el sitio,
y Monsefí.or de Arras avanza hacia los príncipes; la reinecita ha hecho una graciosa reverencia y ahora se ve al prelado, cuyos labios
se mueven y que habla sin duda, inclinarse,
erguirse, después hacer de nuevo ceremonias,
inclinar la cabeza hacia uno de los hombros,
hacia el otro, en una serie de pequefí.os salu1los amables y rápidos. A cada movimiento de

EL MUNDO ILUSTRADO.

su jefe, sus dos manos abiertas sobre su pecho
se alejan y se aproximan como si arrojasen follajes y flores invisibles.
En seguida el blanco cortejo de las nifiitas
encamínase militarmente con pasos rígidos;
las dos más pequefí.as, guiadas por el obispo,
dan aún tres pasos, y de gol pe se detienen presentando á la Delfina un enorme ramo y una
bombonera de porcelana de Arras donde 'hay
unas palmas pintadas sobre azul. María Antonieta se inclina y besa en la frente á las niñas. Los vivas estallan como un trueno. Luis
vuelve la cabeza y se descubre gravemente;
pero la reina futura, con un coqueto gesto, envía con la punta de los dedos un saludo amistoso y alegre, y dice á la Lamballe:
-El amor del pu1.:blo calienta.
Después:
-Toma este ramo, que pesa mucho.
De pronto ríe, añadiendo en voz baja:
-Mira c6mo sufre el Delfín con su cuello
tan apretado.
Luis, en efecto, parece muy molesto y á veces levanta. éu ment6n estirando la cabeza hacia el hombro para despegarse el cuello. Pero
pronto ya no se le ve más; ha penetrado bajo
la b6Yeda y la escolta se cierra detrás de él.
La gran sala del viejo castillo es obscura;
dos sillonPs sobre una estrada· esperan á los
ilustres huéspedes. Apenas sentado el prínci•
pe, con un signo de la mano ha permitido al
obispo que le presente á los notables. Proferidos con una unción sacerdotal, los nombres
flamencos caen en el silencio y cada uno de
ellos va acompañado de un saludo profundo,
hecho en la sombra por el personaje á quien
se nombra.
Después, á otro signo, un jovencito avanza
zurda y torpeme!}te; entre sus manos tiembla
un papel.
-¡Oh, dice la princesa, versos!
Pero los versos son latinos; con una YOZ débil, traviesa y semiagria, el adolesce.1te dice
su poema, y el cura de Saint "\Yaast sigue el
ritmo con su nariz, asesorada por sus párpados,
señalando las insípidas bellezas; se regocija
del aprovechamiento del discípulo y mira al
Delfín, el cual continúa estrangulándose con
su cuello.

EL MUNDO ILUSTRADO

Los versos corren diciendo la majestad del
trono y la ventura de los pueblos bajo el cetro
de un rey sabio y las promesas de luminoso
porvemr. Poco á poco el orador se tr•mquiliza · á veces un epíteto mita con vehemencia.
~Iaría Antonieta, para desaburrirse, porque
no entiende, examina al jovencito flaco y seco
con gesticulaciones de madera.
-Ya. á quebrarse, dice á la Lamba.lle.
El colegial ha comprendido que se burlan
de él y se turba, pero se yergue, dejando ver
su cara biliosa, de frente fugitiva, de nariz
puntiaguda, de ojos glaucos, y su mirada, durante un segundo, se encuentra con la de los
príncipes. María Antonietn, sorprendida en su
broma ha cesado de reír, y Luis, descontento,
frunce' las cejas, y acaso para adquirir de nuevo compostura, se lleva un dedo á su cuello
que le estrangula.
La homilía continúa le:1ta. El Delfín se esfuerza en comprender algunas palabras para
adivinar el. resto. Por fin el poema concluye.
-Os agradecemos, señor cura, estas hermosas
palabras que nos habéis hecho oír á la Delfina y á mí. Este joven es sin duda uno de vuestros discípulos.
-Y de los más enérgicos, l\Ioneeñor. H uérfano recogido por mí, me recompensa con sus
virtudes y su empeño, porque lo educo para
ofrecer más tarde á vuestra alteza un devoto
servidor del trono.
-Es preciso, seí'íor cura, que le enviéis á
París, donde sus talentos se desarrollarún.
-Nosotros le proveeremos de una bolsa. .
- Y haremos bien.
El príncipe, para recibir el poema que se le
tiende, vuélvese hacia el jovencito, y las azules miradas de uno y otro se encuentran por
segunda vez.
- ¿C6mo os llamáis, señor?
}Iaximiliano de Robespierre.
-¡Está bien! acaso nos volveremos á ver.
El adolescente se inclina. Y de nuevo Luif
pasa su dedo alrededor de su cuello.
EDMOND HARACOURT. •

La gloria en los combates tiene dos coronas,
una para el vencedor y otra para el vencido.

LA DIRECCIÓN DE BENEFICENCIA
En los primeros días de este mes qued6 establecida en :\léxico la Direcci6n General de
Beneficencia del Distrito, á cuya vigilancia estarán encomendados en lo sucesivo los hospitales y demás establecimientos del ramo que
dependen de la Secretaría de Gobernaci6n.

Una cántiga amorosa
Rima el alma enamorada:
¡Juventudl. ..... dir.e la endecha
Que jamás se ha de extinguir;
Si se va la primavera
O ei llega la invernada,
El amor es sol que enciende
La alegría de vivir ......
Una cántiga amorosa
Rima el alma enamorada.
Una cántiga amorosa
Hoy dirijo á tu belleza,
¡Oh mujer! fecundo estío,
¡Oh mujer! eterno abril.. ....
Dulce hermana del lucero
Que al llorar llora rocío,
Siempreviva de pureza
Que al desierto haces pensill ......
Una cántiga amorosa
Hoy dirijo á tu belleza,
¡Oh mujer! fecundo estío ......
¡Oh mujer! eterno abril.
M. R. BLANCO-BELMO:NTE.

NOTA TEATRAL.
La soprano Amalia de Roma, que tantos

aplausos se ha conquistado durante la actual
temporada de 6pera, celebr6 el jueves, en
. Orrin, su función de gracia.

Domingo 19 de Julio de 1903.

La obra escogida por la beneficiada, fué
¡(Tosca." El púbico, que aprecia debidamente
el mérito de la notable artista, le tribut6 una
ovaci6n.

JI núñtz dt Jlrct.
Como gigante sol que, aun extinguido,
el mundo deja de esplendores lleno,
en nuestras almas, el fulgor sereno
de tu genio inmortal queda encendido.
Alzan tus «Gritos del Combate» el ruido
de las victorias líricas, el trueno
de la Fama; venciste, de Arte pleno,
la eternidad de tantos: ¡el olvido!
La Musa de dos patrias queda sola
sin tu aliento: la Cítara Española
el plectro desentierra de Quintana
para llorar el duelo que le asedia,
y tras ella, ¡la Lira Americana
gime en la cuerda funeral de Heredial
MANUEL

S. PlCHARDO.

Sr. Dr. Prisciliano Figueroa.

Con el carácter de Director se ha hecho carde la nueva oficina el señor Doctor don
Prisciliano Figueroa, hombre que cuenta para el buen desempeño de su cargo con energías y conocimientos muy poco comunes.
La Dirección ha quedado por ahora instalada en el local que ocupa la Secreta.ría referida.

¡1;0

·-·

CANCIÓN
(DE AltMAND !!ILVE5TRl!l)

Corre el año, corre el año
Como corre el arroyuelo,
Reflejando en sus cristales
La celeste claridad;
Y, cual ave gemidora,
El recuerdo tiende el vuelo
Y se borra del espacio
En la vaga inmensidad .....
Corre el afio, corre el afio
Como corre el arroyuelo.
Algo vive y algo alienta
En las flores casi mu1ttias
Del jazmín y los rosales
Que incensaron al verjel;
Y, buscando en las alturas
Lenitivo á sus angustias,
Vuela el alma de las flores
Entre aromas ele clavel. ... . .
Algo vive y algo alienta
En las flores casi mustias.

\.
Una cántiga amorosa
Finge el arpa de la fuente·
Entonemos en el bosque '
La dulcísima canci6n
Y, cogidos de las manos
Repitamos dulcemente '
La canci6n que en nuestro pecho
Rima tierno el coraz6n ..... .
Una cántiga amorosa
Finge el.arpa de la fuente.

Sra. Amalla. de Roma, soprano de la compa.ñ!a. de Opera que

acto.a en Orrin.

�Domingo ,.~ de Julio de 1903.
Domingo 19 de Julio de 1903.

CROQUIS
El pórtico del teatro estaba en silencio ... Llovía desde por la tarde. El agua incesante caía
á hilos. Parecía como si nada interrumpiera el
chapoteo monótono de la lluvia, que el viento
estrellaba contra las parede:-;, ó que chocaba
furiosa contra las aceras, para deslizarse suavemente por las calle,; &lt;le...,pués.
Goteaba sin cesar. Las líneas del horizonte
se borraban, esfumándose en la lejana bruma.
Espesos celajes cubrían el espacio inmenso. y
la tristeza ele la noche parecía reflejarse en la
obscuridad del cielo.
En pie, á lo lejos del pórtico, estaba un viejo de figurn venerable, pobremente vestido, de
larga barba blauca, que se doblegaba al peso
de los años.

***

Habían sonado las doce.
Por el pórtico del teatro salían en desorden,
ó formando parejas, hombres y mujeres bellas
que ostentaban lujosos trajes y primorosas joyas. El anciano parecía reconocerlas. Quizás
fueran las mismas que vió desfilar, el mismo
día por la mañana, por la puerta de una iglesia. Pensó que serían almas caritativas. Con
el sombrero en la mano, dejando al descubierto su cabeza blanca, imploraba una limosna volviendo hacia _ellas sus ojos ~mpañn&lt;los. Temblaba al hablar, por el frío. Pero nadie escuchaba su voz. Pasaba inadvertido por entre
los hombres y las mujeres, que andaban sin
volver la vista, con pasos acompasados. Lle-

EL MUNDO Il,USTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.
gaba·n á la calle y se detenían. Los coches, al
trote insolente de los briosos caballos, llegaban basta allí para tomar su carga. Después
partían. Poc~ á poco la gente se retiraba.
Ellos, sintiéndose orgullosos, con el recuerdo
de los triunfos obtenidos; ellas, recordando las
palabras ardientes -.:on que sellaron sus amo-'
rosos compromisos. •

***

Cansado de pedir, marchóse el anciano también, con pasos desiguales, hundiendo de vez
en cuando sus zapatos rotos en el agua que corría aún por las calles. En sus ojos humedecidos por el llanto resplandecía el dolor. El
hambre lo asediaba. Tenía que resignarse á
vivir de la caridad. Ya él no podía trabajar;
le faltaban las fuerzas. Pero nadie, pensaba, se
compadecía de él; de nada le habían servido
su fe en sus creencias, la honradez para con
los hombres, la moralidad de sus actos, la
constancia en el traba.jo, y en un espasmo de
desesperación maldijo de la existencia al sentir el corazón aterido y arruga.do por el escepticismo .. .. . .
g_ S.

CASTA~EDA.

El mal, en una palabra: no es sino la ausencia del bien.

"'

Lo sobrenatural no Pxiste ni puede existir;
todo en el universo está arreglado por leyes.

Un alma sobrt un bilo.
Sobre el 6ltimo hilo de abajo ele un telégrafo se ha posado un golondrina.
Hay cinco hilos. ~e ha posado en el que toca las ramas en flor de una acacia joven.
Su túnica ele rizadas plumas se balancea á
compás de las mecidas del hilo. De pronto su
alma palpita. Es que pasa un despacho.
¿Qué clase de despacho'? Xada, una invitacióñ á comer. Sin embargo, la gQlondrina salta á otro hilo. Empieza de nuevo [i piar. ¡El
hilo la sacude!
Es otro despacho que pasa. _El avecilla se
estremece toda.
Nada grave, empero; acaso algo triste, una
cita que se aplaza 6 se rehusa. ¿_Quién i;abe si
hace sufrir un corazón? La golondrina sube
un hilo mús; sus patas pueden apenas po~ar. e
á causa de una nueva sacudida. Es un despacho anunciando la quiebra de una casa bancaria.
·
·
Otro saltito y ahora el hilo tiembla suavemente. El telégrafo transmite la dulce nueva
de unas nupcias.
La golondrina. canta, canta, toda alegre! y
sube más arriba. El último hilo se estremece
lentamente, prolongadamente, languideciendo.· Es alguien que ha muerto.
La golondrina emprende el vuelo, como una
pequeña alma blanca y negra!
ÜATULLE MRNDES.

*

La utopía ue la víspera se convierte en realidad al día siguiente.

UEnus t.ff JRE
Afrodita en el ébano esculpida,
Surgió de las cavnnas ele la. hullera
Con los ímpetus locos de la fiera
Por los venablos del amor herida.
Despertóse en su alma adolorida
Como un crótalo im~ano la Quimera,
Y corrió por el bosque y la ribera
Con la erótica mente enardecida.
Hundió su negra efigie triunfadora
En el cristal de agua tembladora
'
Sintiendo una. mortal melancolía'.
Mientras oculto en las tupidas frondas
La mir6 desposarse con las ondas
'
Un negro caballero de Etiopía.
-TUAN GUERRA

1903.

NóSEz.

SOBRE ARTE CRISTIANO

CATEDRAL DE MEXICO.-Crqgfa y reja. del coro.

La. época más artísticamente hermosa para
la religión cristiana, fué aquella en que la doctrina pura. comenzó á ensombrecerse con los
pavores del fanatismo.
Entonces levantáronse soberbias las catedrales góticas, enormes y delicadas· gigantescas masas de filigrana de piedra q~e perforab:i,n con sus cala.das torrecillas el azul de los
cielos cruza.do por el vuelo luminoso de los
arcángeles, y en cuyos ri~cones tenebrosos y
enfanga.düs acechaba el diablo rojo y cojo deforme, maligno y jorobado.
'
Los artistas cristianos, con el espíritu alumbrado por ce!estiales claridades, y amagado
por los sombnos terrores de~ infierno, supieron entonces amar y sentu como criaturas
ª:rulladas en el regazo materno por un maravilloso cuento de hadas1 mientras la rojiza penumbra del crep6sculo mvade la estancia po~lando de fantasmas sus rincones. Fu'eron
tiernos y grandes.
La m~dre de Dios tomó, bajo la sabiduría
de sus pmceles_ )'. el raer inspirado de su cincel, formas dehc1osa.s y purísimas de mujeres
como sólo las ven en sueños los doYOtos adolescentes.
l_,;&gt;s santos, los beatos, toda esa admirable
!egion _de seres austeros que se consumieron
rncendiados por un_a i~ea y por un amor, perduraron por el sorhleg!o de_s~1 genio, tn figuras graves y austeras o dehc1osas y sonrientes.

CATEDRAL DE 'MEXICO.-La. Asunción. Pintura principal de la. ct1pula, obra de Ximeno.
Pero donde el impulso de su pasión se manifestó más vive&gt; é
imperecedero, fué en las basílicas, en_ las catedrales, _en los monumentos levantados por la fe sobre la tierra, altos, maJestuosos y ~erenos montañas transladadas á la llanura por la_ fe y cuya. grandiosidad' de líneas principalrs, sahe trocarse e~ graCia y sonre!r en los
frisos y en los tímpanos, ó en horror, y gesticular en las gargolas Y
en los capiteles.
.
El arte gótico, florido y ·~ombrío coro~ una selva, Pº?l6 el continente viejo de sueños de piedra. Esencialmente cristiano, aprovechó los símbolos y los elementos decorativos engendrados y crecidos
en la húmeda obscuridad de las catacumbas; se enamoró de los ensueños de las visiones, de los deliquios y de las pesadillas de los creyentes 'y creó esas gigantescas construcciones, cuyos trazos generales
informa una solemnidad meditabunda y en cúyos detalles las líneas
ríen y gesticulan, se retuercen desesperadas, se enlazan graciosas ó
surten erectas como tallos de lirio; en cuyos ángulos las luces y las
sombras entablan el eterno combate del ángel y el endriago, 6 se funden en penumbras melancólicas como un petd6n, una reconciliación
ó una desesperanza .... ..
La catedral antigua es el palacio de Dios, pero también el refugio del diablo que, torvo ~ zurdo, ee e~conde en las tinieblas más
rec6nrlitas de la na.ve, esqmva.ndo la mua.da del Amo, y desde allí
acecha con cóleras grotescas, la albura gloriosa. de la hostia que elevan la~ manos purificadas del sacerdote; el oro ardiente del rayo de
sol que penetra. vi&amp;oroso por la ojiva; el trozo d_e cielo,_ de un azul
vibrante que deJa ver la cala.da claraboya; las tristes miradas de los
pálidos ~antos; la muerte dulce y horrible de Dios pendiente de la .
cruz; el chisporroteo de los cirios votivos; la nube blanca y aromada de incienso que .sube al cielo ......
El sentimiento religioso que elevó las catedrales y los monasterios es tan profundo, que aún ahora, el que penetra en ellos, se siente sobrecogido de religioso miedo.
De aquellos monumentos de la fe, salieron los religiosos de frente pálida y burdo ¡¡ayal, aguerridos á. las inclemencias d&lt;-' la Naturaleza, que cruzaron bosques, atravesaron montañas y !surcaron océanos, para irá llevar un fuego y una luz á los corazones!obscuros y desabriga.dos de los hombres de luengas tierras.
Y cuando la cosecha de almas fué fecunda, cuando el fuego y
la luz se propagaron, alumbrando y calentando á los desvalidos, á
los cle1,;heredados del reino de Dios, los religiosos pensaron en levantar monumentos semejantes á aquellos que fueron su cuna y su origen.

•

**

El arte cristiano en México raras veces lle-g6 á manifestarse por
manera netamente estética, y los monumentos elevados por el catolicismo en nuestra Nación aparecen, por lo general, amplios, bastos casi y á veces austeros, sin presentar nunca las graciaP atrevidas

CATEDRAL DE MEXI\.-0.-Madona, a.lrlbutda. A Murlllo.

�Domingo 19 de Julio de 1903.

==

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 19 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

En níveo mármol cincelar quería
un cuerpo de querub; seguro estaba
de que si su escultura terminaba,
de la gloria el laurel conquistaría!
Entró al taller que en sombras se envolvía ...
el artista con fiebre trabajaba,
y junto al cuerpo, á quien hablar faltaba,
le sorprendió la claridad del día.
Creyó ver al querub alzar E:l vuelo,
y al abrazar su cuello, cual un loto

la escultural cabeza rodó al suelo.
Y «é!,• abstraído en su ideal remoto,
con los ojos clavados en el cielo,
cayó sin vida junto al mármol roto!
JUAN DUZAN.
1903.

*

LÓ más triste en el presente, es el porvenir.
G. M. V ALTOUR.

*

La vida á la moda y la literatura excitista, no son sino imitaciones la una de la otra.
VALTOUR.

NUESTRO PAIS.-Rlveras del Rto Alvarado.

CATEDRAL DE MEXICO.-Un detarle del ciprés.

y

torres de Catedral.

H"ubo un día en la historia del mundo en
el que el vórtice tre~endo ~onde las aguas
del Océano se arremolinan, giran velocísimas
y se abren formando un embudo gigantesco
una gigante flor de líquidos pétalos y cáliz'
por lo profundo, negro, por lo insondable es'~antoso, se abrió por vez primera y de éi salió la Muerte empuñando su guadaña ...

¡La vida es un Máhlstrom y la vida es la
fuente de la Muerte!
Allá viene el guerrero romano en su barcaza trirreme; vuelve victorioso de las tierras
Héb~idas, _trayei:ido muchos esclavos y un rey
cautivo; simboliza la gloria el triunfo y la
c~mquis!a, y ebrio de ellos, n~ ve que la vorá•
gme está á proa, tremenda y fatal, y desapare-

preocupada de sedas y faraláes que de objetos
que aviven sus ¡¡entimientos y ennoblezcan
sus ideas.
C. T.

EL MAHLSTROM
Ekko, un viejo Froll * que habita en uno de
los fiords * de la costa occidental e~candinava
y que desde su gruta socavada por las olas en
los peiione:- venlinegros, húmedos y engalanados con fantásticas florescencias marinas, ha
oído por muchos siglos, y cada veinticuatro
horas, el estruendo formidable del Máhlstrom
cuando abre sus fauces asesinas, me contaba
lo que sigue:
«-¿l\Ie preguntas qué es el l\Iáhlstrom? Los
marinos que se remontan al Bóreas para cazar ballenatos, como ignoran lo que es el miedo y el carác~er se les e!1durece en la brega, se
mofan del abismo llamandole «el ombligo de
la tierra» ... Yo, que le conozco mejor, te diré
que es el «Padre de la .Muerte.•

* Froll, personaje de 111. mitolo¡ría escandinava; comparable á los gnomos ó duendes.
* Fiords' pequelil.&gt;s y numerosos ¡olfos de la
costa de Suecia.

r=

mHRfflOt ROCO

ni la belleza de detalles de los templos europeos.
La Catedral de México es uno de esos edificios levantados por la fe conquistadora, sobre los f'scombros de la idolatría.
Edificada por orden del sombrío monarca
español Felipe II, tal parece como que recuerda y trae al ánimo la pe::;adez ceremoniosa del
Escorial. Majestuosa y sin gracia, más que
obra de un impulso religioso, parece un símbolo de dominio, una masa pesada y vencedora cuyos cimientos aplastasen implacables
los «cúes• y 1adoratorio;:;» de que habla Bernal Díaz.
Sus torres, mudas, con la mudez de la piedra
no animada por el arquitecto; sus puertas,que
nada dicen al ánimo; la seca austeridad de sus
naves y de sus arcadas interiores, más recuerdan las épocas malignas y dolorosas de la Inquisición, que los sencillos tiempos del cristianiRmo primitivo.
En sus entrañas atesora, Rin embargo, obras
deliciosas de artistas·cristiano¡.;, ricas piezas de
madera tallada, cuadros de maestroe, retablos
dignos de admiración; pero todo esto permanece ignorado para el vulgo, que si acaso se
abisma ante el grandor del templo, la groseza.
de sus muro!.' y otras nimiedades aún más deplorables, pasa impa&lt;&gt;.ible ante un Murillo y no se d~tiene ante una obra de Berruguete.
A veces, algún extraviado extranjero es
quien da una voz de admiración ante tal obra
de arte; pero su exélamación se pierde entre
la general indifereucia de la multitud, más

Cúpula

mz:;

-r

*

El amor es la alegría de los jóvenes y el tirano de los viejos.

ce en ella cuando se creía invencible... ¡Adi6s
victorias, fuerza y mérito! ¡Ya están sepultos
en el seno terrible!
De los verjeles de Occidente viene con las
entrañas henchidas de oro, pedrería y esencias,
el velero que avanza confiado para abordar las
tierras del Xorte y dejar en ellas su valiosa
carga. Lo llenó el Trabajo, lo enriqueció la
Constancia y lo impuls6 la Induetria. A su
bordo trae hombre~ que sueñan con el descanso o.espués de la honrada lucha: en el hogar la esposa espera y los niños sueiian que
1Santa Claüss» se acerca cargado de juguetes...
Y el velero, sorprendido por el abismo, cae y
se hunde para siempre. ¡Pobres tesoros y pobres esperanzas! Un instante para desaparecer,
y muchos años para reunir;;e ...
El genio audaz avanza en el va.por, gigante de los mares; la hulla quemada en·los intestinos de las máquinas, arroja por las chimeneas densas volutas de humo negro; el talento es el propulsor de la hélice que rebana
las aguas; la mole trepida toda, dejando en su
pos un camino de espumas blancas sobre el
piélago azul. El genio vencerá al peligro; es
fuerte, es denodlldo, es audaz... ¡La lucha es
corta y el abismo tt:iunfa siempre!
Bregando en las olas y asidos de un madero que flota, náufragos de infasta catástrofe,
dese,-;perados por vivir, se acercan un hombre
y una niiia: son el Sentimiento y la Virtud.
El es quien la protege, ella quien le anima;
por él, los corazonee saben oír las voces de la
fraternidad, de la fe, del amor; por ella, las
almas saben ser buenas. El turbión crulll, que
no sabe distinguir, que no tiene ojos de piedad, atrae al madero, lo encadena en las aguas,
lo remolca y lo precipita al fondo ... ¡También
«ellos» sucumben!
¡La vida es un 'Máhlstrom y éste es el «Padre
de la Muerte!i, En él perece todo.»
Calló el anciano Ekko, y en la noche de
la triste1~'l de sus palabras, reverber6 para mí
un astro imperturbable; uno solo, pero inmenso; uno solo, pero radio!&lt;o. El abismo devora
todo, sí, todo menos la Idea. Del vaho mismo de su vórtice, se levantará infinita aquélla
y se cern~rá uso?re él,» sutil, ligera y luminosa, para u á deJar gérmenes doquiera, como
del sepulcro donde yace el cuerpo en descomposición, se levan ta la nueva vida en• la oruga
y se cierne en la mariposa ...
E. MAQUEO CASTELLANOS.

C--TEDRAL DE MEXICO.-Perspectlva de las na.ves.
NUESTRO PAIS.-Vlsta de Tlacotalpam,

�OPINIÓN

DE UNA GRAN DAMA
Agradar es el deseo de todos; pero
¿cómo causar buena Impresión si tenemos el cutis manchado, cubierto de
granos y con mal olor?

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Jlño X- tomo 11- núm. 4

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Director: LIC. RAf';UL RlYf&amp; &amp;PINDOU.

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___

.

.._

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la Naturaleza {; impregnar de poesía
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TOMEN VINO DB S, GERMAN

s. s.

LE6N

xm HA MUERTO.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                    <text>OPINIÓN

DE UNA GRAN DAMA
Agradar es el deseo de todos; pero
¿cómo causar buena Impresión si tenemos el cutis manchado, cubierto de
granos y con mal olor?

El Agua Tropical ·

EL

Mu No o

ILUSTRADO
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ldeia.
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mtxlco ]UIIO 16 .dt 1903.

Jlño X- tomo 11- núm. 4

Cierente: LlJI&amp; Rtl't&amp; &amp;PINDOLA

Director: LIC. RAf';UL RlYf&amp; &amp;PINDOU.

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conoce; sus efectos sobre la piel son
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___

.

.._

En Frascos.

DI OS

formó á. la mujer con el mismo fin
1
que ha creado las flores con sus colo- 1
res y sus perfumes, las fuentes, los
pá.jaros y marlpooa.s, para embellecer
la Naturaleza {; impregnar de poesía
á. la humanidad. El tiempo no destru.ña los encantos seductores del bello
sexo, si estos fuesen atendidos debidamente para conservarlos. El "Ja,.
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lozanía, lo pone terso como la felpa,
mejora cualquiera complexión por hermosa que sea; sin igual para curar
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neos de los bebés; ¡;ertuma ,,,,n deli~"-~
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•

PETROL~
.

DEL DR. TORREL, DE PAR(S

Unica prepa:aci6n que evita la caída prematura del pelo, lo
aumenta, su~v1za y hermosea, á la vez que le comunica un aroma agradable.

"PAPA

EL USO DEL PETROL DEL DR. TOBREL, DE PARIS.
evita la calvi~ie prematura, que tanto afea y comunica al hom•
bre el repulsivo aspecto de un joven viejo y gastado.

VERE MORTUS EST."

EL CARDENAL CAMARLENGO DA FE DE QUE

TOMEN VINO DB S, GERMAN

s. s.

LE6N

xm HA MUERTO.

�Domingo 26 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

=

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 26 de Julio de 1903.

'"

EL PAPA
LOS JARDU-ES DEL YATICA..'W.-DOS PÁGISAS DE «COSM6POLL'!.ll

...... Tal vez ambos, el creyente y el escép·
tico, se dejaban invadir por la melanc6lica atm6sfera del lugar donde h11.bíafl evocado el
cruel·desenlace de la tragedia en que habían
intervenido como actores más (i menos directos.
Los grupos de obscuras encinas verdei!, circundados por setos recortndos de una' manera
uniforme, se estremecían al rededor &lt;le elloio.
Ningún otro rumor más que el de su follaje,
unido á la queja mon6tona de una fuente cercana, se oía en este cercado que, de l1i una
parte, dominan los muros de la antigua Roma, y de la otra, la inmóvil y majestuosa cúpula de San Pedro.
Fuera de los üos paseantes; parecía como
que los únicos huéspedes del jardín pontificio fuesen los dio~es de mármol, res~os del
arte pagano e~parcidos en los bosquecillos y
colocados allí, á la sombra de la gran Basilica, por el capricho de los Papas de la época.
del Renacimiento; quién sabe si por orden del
propio Le6n X, á quien siguió por estos jardines su corte de gloriosos artistas y poetas delicados.
Bajo el t6rrido é implacable cielo azul de
una. sif'sta de junio, ese pueblo de blancas estatuas prestaba á aquellas soledades la solemnidad que se desprende de las ruinas de un
pasado glorioso.
¿Tales simulacros de dioses no habían asís:
tido acaso al derrumbe de su Olimpo y de su
culto, para asistir a.hora, como mudos testigos,
á h. deposici6n del Vicario de Aquel que fuera causa. de su ruina?
En los ángulos de las avenidas, urnas gigantescas, de mármol también, perfilaban la
esbeltez elegante de sus líneas.
La vegetaci6n desbordante y enmarafiada
por el soplo de los vientos, aparecía de un verdor más vivo sobre el fondo mortecino de la
verdura. imperecedera de los setos y las carrascas. Las plantas nuevas parecían pal pitan tes
y dolori&lt;ffi.s de verse aprisionadas en este cer-

NUESTRA PBIIIRBA PLANA
Conforme á los ritos de la Iglesia Ca.t6lica,
antes de ser embalsamado el cadáver de un
Papa y conducido al sitio en que han de celebrarse las honras fúnebres, el Camarlengo de
la Santa Sede debe convocar á todos los cardenales residentes en la Ciudad Eterna, á fin
de que, reunid&lt;'s en la cámara mortuoria, asistan l'í. la declaraci6n hecha por aquel dignatario, de que el Pontífice está «verdaderamente
muerto.»
Esta ceremonia es muy imponente y conmovedora. El Camarlengo se despoja de su
traje•ordinario para revestirse con las ropas violeta, que simbolizan el duelo, y tomando un
pequeño martillo de plata, se encamina hacia
el lecho en que yace el Pontífice. Ora un momento hincado sobre un cojín que se encuentra•cerca del lecho; se pone luego en pie, aparta el velo que cubre el cadáver, y golpeando
por tres veces la frente del Papa, á quien llama. en alta voz por su nombre, pronuncia estas palabras, que todos los cvncurrentes al
acto escuchan con religioso recogimiento: «Papa vere mortuus eslll........ En seguida. el Camarlengo rocía el cadáver con.agua._bendita, y
los cardenales, que permanecen de rodillas,
recitan el «De Profundis. •
El anillo del «Pescador» es recogido por el
mismo dignatario de la mano del l'apa y destruí.do después en presencia de los cardenales.

cado que el-1, en realidad, una prisi6n voluntaria'. es cierto; pero por lo mismo más est~echa. y definitiva: el último fragmento de ~1erra y de Xaturaleza abandona.do al vencido
augusto del Vaticano.
Jamás ~Iontfan6n había sentido, como en
ese, instante, la intensa poesía de esos jardinefl,
únicos en el mundo, ni la opresora tristeza
que exhalan sus mudos matorrales, sus estrechos parterre@, sus fuentes mismas y sus terraza.", desde las cuales no se divisa. mfls que
la muralla de ronda y, tras de ella, ionumera bles chimeneas de fábricas, brutal símbolo
de la victoriosa actividad moderna ..... .

.

***

...... El personaje que aca.ba de aparecer súbitamente en el cuadro melnnc6lico del desierto jardín, de una manera que parecfa sobrenatural, de tal manera su presencia comentaba al vivo el dis1,urso del apasionado gentilhombre, era el propio Padre Santo, que se
dirigía á su carruaje para ir á su acostumbrado paseo.
Dorsena, quP. sólo conocía á Le6n XIII en
retrato, miró un anciano encorvado, quebrantado, cuya blanca sotana brillaba bajo la capa
roja. y que se apoyaba con un brazo en un prelado &lt;le su Corte, y con el otro, en uno de sus
oficiales. Apartándose, como se lo recomendara Montfan6n, para. no atraerse une. reprimenda de los guardiants del jardín, pudo estudiar á gusto el fino perfil del Soberano Pontífice, que se detuvo ante un· macizo de rosas,
á hablar fau,iliarmente con un jardinero que
le escuchaba arrodillado. Vi6 la sonrisa de infinita indulgencia de su boca de corte espiritual; vi6 el relam paguro de sus ojos radiantes,
que justificaban el dictado de «lumen in crelo,»
aplicada al sucesor de Pío IX por una célebre profecía. Vi6 la mano venerable, la mano
pálida, diáfana, que se eleva para dar la bendición solemne con tanta majestad, levantarse basta una espléndida rosa, y vi6 los de-

El dibujo que aparece en nuestra primera
plana, representa la escena de declaraci6n
de la muerte de Su Santida&lt;1 León XIII.

VERSOS DE LEÓN XIII.
Reproducimos en italiano y en español, la
poesía que Le6n XIII envi6 al célebre historiador milanés César Cantú, con motivo de la
felicitaci6n que éste le dirigi6 en vísperas de
las fiestas de Navidad y dd Afio Nuevo.
Dice así:
LA :MORTE

dos, desprendido!' del blanco mitón, inclinar la flor sin cortarla, como para no lastimar
á una frágil creatura de Dios.
El anciano Papa aspir6 un segundo el perfume de la rosa recién abierta y prosiguió su
marcha haciit el carruaje, cuya Ailueta se divisaba vagamente entre los troncos ele las encinas verdes.
Los negros corceles arrancaron con un trote
sumamente rápido, y Dorsena, volviéndo!&lt;e á
Montfan6n, mir6 gruerns lágrimas al borde de
los párpados del vi&lt;·jo zuavo, que, olvidando el
resto de su conver~ación, exclam6 suspirando:
((-He ahí el único plac~r del que es, sin
embargo, el sucesor del primer apóstol oler
las flores y caminar leguas y leguas en c¡rruaje, lo más de pri!&lt;a que pueden correr sus
caballos ...... Se han arreglado cuatro tristes
ki16metros de camino &lt;le rueda que se cruza
en forma de madeja sobre sí mismo, al pie de
la terraza donde nos hallábamos hace un momento ...... Y por allí va él y camina y carnina, haciéndose la ilusi6n del vasto espacio
que le está prohibido recorrer ... .. .
Espectáculos muy trágicos he visto en mi
vida, ¡vaya! He combatido y he pasado una
noche entera herido en un campo de batalla
entre dos muertos y sintiendo que me rozaba¿
al paso las rue&lt;lm; de la artillería de los vencedores, que desfilaban canta~clo ...... Y, sin
embargo, nada me ha conmovido tanto como
el paseo de este anciano, que jamás ha proferjdo una queja y que no posee nada suyo, máa
que esa fanega de tierra, para moverse libremente ..... .
Pero hay una palahra magnífica que este
santo anciano escribi6 en una ocasibn de su
puño y letra, abajo de este retrato, d;stinado
á un misionero. Es de Tertuliano y explica
por sí sola la vida de León XIII: «Dehitricem
martyrii fidem, la fe está obligada al martirio ...... »
P A UL BOURGET.

LA MUERTE
Ya al extinguirse tardo el sol poniente
Brillan, Le6n, sus rayos en tu frente; '
En las exhaustas y cansadas venas
El ritmo de la vida late apenas. ,
Vibra, muerte, tu dardo· el cuerpo inerte
Será frío despojo de la ~uerte.
M~s,. rota su pasi6n, con santo anhelo
Rap1da vuela el alma y busca el cielo.
Acaba el largo y áspero camino,
i~ al fin, .Señor, descansa. el peregrino!
S1 tu graCJa merezco, Dios clemente
Repose en ti mi alma eternamente. '
LEóN Xm.

Del sol cadente che si na~conde emai
Splenden, Leon, su te, gl' ultimi rai ·
Nelle riar1&gt;e vene inardita
'
Lenta, lenta si spegne omai la vita.
Vibra morte lo stral, le fredde spoglio
Chiuse in funereo vel, la tomba acogli~·
Ma. fuor di sua prisione lo spirito anelo'
Ratto dispiega il vol, ricerca il cielo.
D'aspre lunga. cammino questa meta·
Beh! Signor mio, la santa voglia acq~eta
E se di tanto, tua mercé, son degno
'
Lo spirito accoglie nel beato regno. '
LEoN Xm.

EL FIN DEL POEMA
Afüi, en el lejano barrio de torcidas callejuelas, vivía en su destartalado cuartucho el
pobre «Mirlo de París.• Su pequeflo cuarto era
un nido de ha.~bre y de poesía á donde llegaban los ecos distantes y alegres de la gran ciudad. Ali~, en s~ apartado rinc6n, el poeta cantaba el himno a la luz y rreaba la rima bella
y potente.
Hacía ya algún tiempo sofiaba con el pujan·
te vuelo de las aves. ¡Oh! Ama ba las alas las
alas que cruzan la gran inmensidad y co~du-

León XIII y su familia en 1867.
cen hasta el azul. Su sueño, en el que también se mezclaban los horrores de la miseria,
era uu poema, y ese poema, con su parvada de versos locos y suhlimes, le llenaba el
cerebro á manera. de pájaros bravos y cautivos.
Y aquella. noche de crudo invierno, con el
estómago vacío y las manos ateridas y heladas, miró fijamente por el ventanillo de su
buhardilla hacia allá, hacia el riñ6n de la gran
ciudad donde se alzaban los palacios iluminados, y:dijo: «Para vosotros, ricos potentados
que ahora, en estos momentos de mi tristeia,
os calentáis á la lumbre de la estufa y lleváis
el est6mago satisfecho; para vo,-otros, los poderosos que despreciáis el harapo y os reís del
verso sellsible que canta el dolor; sí, para vosotros, voy á abrir la puerta. de la. jaula á mis
fieros aguiluchos; ya sentiréis el mordisco de
su corvo pico.• Y agarrando la pluma, puso
este título: «La Miseria.»
La buhardilla enmudeci6, y en medio de
aquel silencio s6lo se oía el arafiar de la pluma sobre el papel y á veces un nervioso castafletear de dientes.
Las cuartillas se amontonaban una tras otra
garrapateadas á la ligera por el rasgueo ince~
sante de la pluma. Las horas pasaban y pasaban.
Fuera, la nieve, con su mon6tona canci6n
y dentr?. 1.a loca fiera olvidad9: del hambre
del sufr1m1ento. Ya el poema iba á concluirse, cuando de pronto un grito desesperado:
«¡ No hay tinta!», y el poeta 1:1e irgui6 como un
loco. Y aquel eco, que reson6 en las tinieblas
como un gemido, era el grito del luchador
que quiebra su espada en el combate la maldici6n del mendigo á quien se le arrebatase el
último pedazo &lt;le pan que come; y entonces,
como un le6n que se vengara á sí mismo se
hundi6 la pluma en un brazo, y empapándola
repetida!! veces en la roja tinta de sus venas
escribi6, triunfante, sus últimas estrofas be~
llas y atrevidas como banda de soberbias águilas!

A JALAPA
Cesto de lises donde Amor anida,
Vell6n de armiño, columbina pluma,
En el collado tu beldad se esfuma
)Iientras menos visible más querida.
De níveo raso y de cresp6n vestida
Velo nupcial á tu esplendor la brum~
Eres flor de la niebla., flor de espuma'
Por el viento del trópico mecida.
'
Brillas en la serena lontananza
Con prestigiosa irradiaci6n suprema,
De fuegos en munífico derroche,

Y, saga de ilusiones y afioranza
Pareces en la sombra una diade:na.
Caída de la frente de la Noche.
RAFAEL DELGADO.
Hay dos cosas á las cuales es preciso acostum.brarse, so pena de encontrar insoportable
la vida: son las injurias del tiempo y las injusticias de los hombres.-CHA::lffORT.

*

Suel~n las nubes hacer sombra al sol: así
las pasiones se la hacen al raciocinio.-PLUTARCO.

y

RAFAEL ANGEL TR-0YO.

Es más difícil aceptar un consejo que rehusar un regalo.-TO)!MASEO.

El Interior de la Basílica de San p edro, donde estuvo expuesto el cadáver de León XIII.

�E L MUNDO ILUSTR ADO

Domingo 26 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 26 de Julio de 1903.

En d Uaticano
te6n

xm intimo.- ta misa.-

€1 paseo por los Jardlne s. - tas
audltntlas.- €1 almutr%o.-tas guardias.

La dolorosa impresión que en :México, como en los
demás pueblos del orbe católico, ha causado la muerte
del ilustre anciano que durante un cuarto de siglo rigió los destinos de la Iglesia, nos obliga á publicar la
información gráfica que aparece en estas páginas, y que
consideramos &lt;le importancia para nuestros lectores.
Mucho se ha escrito acerca de la vida del Papa, y
con los detalles de sus costumbres, para no hablar más
que del León XIII íntimo, podría formarse un libro;
pe10 en la imposibilidad de dará este artículo mayor
exte~sión que la que nos permite el limitado espado de
que disponemo~, nos concretamos á publicar únicamente los apuntes necesarios para la explicación de nuestras i lustraciones principales.

derecha y á la izquierda del tabernáculo, se en_cuentran
dos candelabro¡;, considerados como verdaderas Joyas del
arte, y dos estatuas de santos. Pío Centi:a, invariable!llente asistía á Su Santidad en la ceremoma. Los dommgos
y Íos días de fiesta el Papa, si se encontraba bueno ue
salud, ofrecía Ja diisa en la capilla que precede al salón
del trono, permitiéndose á algu~as personas, como una
~racia especialísima, que concurrieran á eJla oyéndol_a desJe una sala vecina, cuyas puertus permanecían abiertae.
d,e6n XIII1 asienta el autor de Ja obra á que nos referíamos, decía la m1sa muy lentamente, con profunda piedad y conciencia muy exacla de la grandeza de esta función «temible para los miamos ángeles,,, como revelá la Iglesia.»
Después de haber celebrado el santo
rncrificio, el Papa asistía .í otra misa,
dicha por un capellán de servicio. Era
su acción de gracias.

LAS PRIMERAS ORACIONES.

León XIII, comunmente, abandonaba el lecho"á
las seis de la mañana, hora en que su camarista, Pío
Centra penetraba en su habitación para ayudarle á
Yestirs~. Su cama era sencilla y muy estrecha; al pie
de ella se veía un reclinatorio cofl un gran cojín rojo,
y sobre éste, el «libro de horas.» Pasados algunos momentos que Su Santidad empleaba en el aseo sumario de
su persona, se disponía á rezar las primeras oraciones, encaminándose después á una pequeña sala, contigua á su cuarto, para celebrar la misa. E l altar se
levanta sobre una p lataforma de un solo escalón; á la
l. León XIII en su despacho. - 2 á 7.
actitudes.-8. El estandarte pontificio.

.

EL DE&lt;;AYUNO.

El desavuno de Su Santidad consistía en una taza de chocolate ó café
con leche. En los jardines del Vatieano, desde 1888, había constantemente
algunas cabras que los carpinetenses
regalaron á su ilustre conterráneo, y
que proporcionaban la leche necesaria
para el alimento del Pontífice. )luchas vece¡;,, durañte su paseo de cos-

Expresiones y

I"

1

1

á. ~- El Pa.~a. de pa~;~:. ll~gad~~-á, lo.s ja.rd: nes;. el de~ca~~ e;J; ~v~sta. con su sobrino.- 9 yl0. En la. cportentina.&gt;- 11. S u Santidad rn coche,
,f.(!,;"! I

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 26 de Julio de 1903.

EL ALMUERZO

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Poco después de medio día, Su Santidad
almorzaba caldo, huevos y carne; esto era todo. Solía tomar, además, una copa de burdeos y un poco de ensalada, que ordenaba se
le condimentara burlando la vigilancia del
Doctor Lapponi, que se la tenía prohibida.
Ultimamente, el Papa almorzaba siempre solo,
pues raras veces lo acompañaba á la mesa su
Secretario particular ú otra persona. La costumbre que en otras épocas existió de servir
un almuerzo para doce de los dignatarios más
notables, después de servir el del Papa, qued6 no hace mucho tiempo suprimida.

-

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...;.:

Domingo 26 de Julio de 1903.

¡~·~¡;¡
'

EL PASEO EN COCHE

1/

Tras una corta siesta, los «sediarii» conducían á Le6n XIII en una silla de manos ( irportentina") hasta las rejas del Vaticano 6 la puerta de Pablo- V, donde, por lo regular, lo esperaba su coche.
El cortejo pontifical que acompa:fíaba á Su
Santidad, se componía de dos guardias suizos,
con la alabarda en el hombro; dos guardias
nobles y un camarero. El Papa, con su séquito, atravesaba generalmente las salas de Rafael, las galerías de los mapas geográficos, el
ea16n de las tapicerías y el de los candelabros,
para bajar por la gran escalera del Museo hasta la entrada de los jardines. Durante su paseo en coche, iba siempre escoltado por guardias nobles á caballo. Este paseo, ordinariamente, duraba dos horas que el Padre Santo

~

/ C&gt;ó r.J/'\."
~ \ _j \

vlJL/P
&lt; ~D(~
\J)
,

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~

empleaba en leer su breviario 6 en conversar
con las personas de su séquito. La hermosa
calle cercada con plátanos y con encinas que
va de la puerta angélica á la puerta «cavalleggeri,» fué la preferid;¡, del Papa para su paseo
ordinario.
EL GABINETE DE TRABAJO

El despachode Su Santidad era sencillísimo:
un cuarto amueblado con algunas sillas forradas de tela roja, y un escritorio «ministro.»
Al frente de éste un sill6n y una pequeña mesa con cubierta de terciopelo verde. En el despacho, casi siempre, se veía una jaula con
pájaros cuyo canto constituía la única nota
alegre de aquel severo cuadro.
LAS GUARDIAS. -LA FAMILIA PONTIFICIA

Para terminar, agregaremos algunos apuntes relativos á los guardias del Vaticano y á la
familia pontificia.
La Guardia Noble se compone de un coronel, un teniente, un subteniente, ocho «exentos,,, un «exento&gt;, con fuuci6n de Ayudante,
ocho «segundos,» un «segunclo» con función
de ayudante, cuarenta y ocho guardias, un
furriel, ufi escudero, cuatro clarines, un maestro de armas y un almacenista. Para pertenecer á esta guardia, es preciso, además de poseer un capital de 20,000 francos, como mínimum, presentar un título de nobleza reconocido de setenta afios atrás por la Corte -pontificia.
La guardia suiza reside en un cuartel anexo

tumbre, Le6n XIII acarici6 aquellas cabras y convers6 alegremente con el
pastor encargado de cuidarlas.
'
LAS AUDIENCIAS.

Tod_os los días, á las ocho de la mafiana, el Cardenal Rampolla era recibido por
~u Santid~d, y después de la entrevista, que duraba más 6 menos tiempo, según la
importancrn de los asunto~ tra_tados, el augusto anciano hacía la corta jira, que tan
grata era para_él, por los JardmeR. _Hablaba, á veces, con su jardinero, para darle
«buenos conseJoS» en punto á botámca, y, tras uri momento de desc:mso se dirigía al
s~l6n donde regul_armente daba audiencia á los dignatarios de la Iglesi~ y á los particulares que pr~viamente lo hubieran solicitado.
El ~eremomal de costumbre en estos casos, es muy curioso: primero, el triple
s~ludo, o sea uno á Ia puerta de entrada, otro en medio de la sala y el último á los
pies del Papa, á qu~e':1 se besa la ~andalia. Durante la audiencia, ei' Pontífice permanece sentado y el v1S1tante de pie. Concluída la entrevista éste para no dar la
espalda al Padre Santo, sale andando hacia atrás, y nna vez 'que d~saparece, el Papa ordena la entra~a de otra de las personas que esperan verlo, y aRÍ Rucesivamente ~a.s ta que Joda~ o algunas de ellas, según el caso, han logrado su objeto. Los no
catol~cos, están dispensados de la observancia del ceremonial.
¿Como he de ~acer?-preg_untaba una ocasi6n al Mayordomo un norteamericano
prote~!'3-nte, á quien Su Santidad había concedido una audiencia. El Mayordomo
ocurrio al Padre
para resolver .el punto, y Leo'n XIII 1e d'·
· f Santo'b'd
1Jo: «Deci'dl e que
h aga como s1 uese rec1 1 o por el Presidente de la República de los Estados Unidos.»

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l. Une. función pontifical. - 2. La. guardia palatina. ~e.;l:p:e.:sa:r~S:~.S~.~ 3~0::fi.~l
.
c1a es de la. Guardia Noble -4 M
· ·
a.estros de ceremonias del P apa.
5• L a escolta del Papa,

ra\i;t~rior ~e la Capilla S_ixtina.- 2. Ayuda. de cáma.5 León ~ªrr· 3. Uncsecretario.-4. Caballerizo de S S
•
Y su orte íntima.
· ·

al Vaticano y está especialmente encargada ~e
vigilar las salidas y corredores del Palac~o
Pontificio. Su instituci6n data del Papa Juho
II, y el dibujo de los uniformes que lleva, ~s
obra de Rafael. El personal consta, aproximadamente, de cien hombres.
Completan el «Ejército Pontificio,» los individuos de la Guardia Palatina y los Gendarmes del Vaticano.

***

La familia pontificia la componen: 1? Los
Cardenales Palatinos, llamados así porque habitan en el Palacio Pontifical.-2? Los Prelados Palatinos.-3? Nueve camareros secretos
de Su Santidad.- 4? Un sacristán, confesor
del Papa.-5? Un Secretario de la Cofigregaci6n del Ceremonial.-6? Los Prelados de la
Casa de Su Santidad. Esta comprende diversos cole~ios; entre otros, el de Prelados asistentes al trono y el de los protonotarios apost6licos.
Además, figuran como miembros de la Familia Pontificia un gran número de camareros, el Estado Mayor y los Oficiales Superiores de la Guardia Noble y de la Palatina y los
familiares.
Por separado, publicamos un grupo que representa á los miembros de la familia Pecci
que vivían en 1867, y una vista del interior
de la Basílica de San Pedro, donde estuvo expuesto el cadáver de Su Santidad el jueves último.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 26 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 26 de Julio de 1903.

casi todas las graderías interiores y parte a;1
exterior, quedaron convertidas en huna t~~:cii
escombros en un gigantesco esc?m ro e _e i
su obJeto preciso, a.1entero·, se itegó á olvidar
gunos supusieron que est a.b a cubierto por una. techumbre cónica.
te
y empezó su explvtación secular como can ·
ra; hasta. que por fortuna., un _gran i?ªPª culto,
Benedicto XIV, después de mediar el sigl_o XVIII,
lo consagró como un templo á los mártires Y poco á poco quedó limpio, en parte r_esta.ura.do Y
sus fragmentos sostenidos con altísimos ta.ludes
de ladrillo que, feos_ como_ son, serán perdona.dos en gracia de la. mtención.

***

DIAS DE ROMA.
El Coliseo.-·Las Catacumbas.
Cuando iba á escribir su Ifigenia, Grethe estuvo largo tiempo estudiando en estampas las
obras maestras de la escultura griega; eo buena
receta. ésta y lo prueba que vista. á distancia. la
tragedia. del maestro de Wéimar, se antoja hecha. por Eurípides, sin parecer, sin embargo,
un remedo (¿cómo se dice &lt;pastiche&gt; en castellano?) . Pero es muy difícil, imposible quizás,
substituir ese promedio de estados de alma que
se llama &lt;el espíritu moderno&gt; con el equivalente antiguo; hundirse á fondo en la. litera.tura de
una época., aproxima algo, ¿,pero quién se hunde
a.sí? Yo creo que el caso es rarísimo, sobre todo
cuando se trata de poetas, ¿.quién que no sea
francés, inglés ó español, puede creer que de veras penetra. en el alma. de la. poesía española,
francesa ó inglesa.? Los poetas no se traducirán
nunca., por eso; un elemento irreductible, intraducible se esJa.pa.rá eterna.mente á la. versión. En
cuanto á explicarlos, ya. es otra. cosa.; no hablo
de Víctor Hu¡¡;o ó Emilio Ca.stela.r explicando á
Shakespeare y á Byron, porque aunque los poetas poseen intuiciones maravillosas para. comprender á los poetas, por regla. genera.! tienden
á identificarse con ellos y los deforman espléndida.mente, y es el ca.so de Hugo y Ca.stela.r.
Taine, Menéndez y Pelayo, que son artistas, pero que son estudiantes, que sienten, pero que
conocen el método, analizan mejor á los poetas
exóticos. Pero no ,e trata. de eso, se trata. de convertirse en ellos; y para la empresa. que a.puntaba. a.l principio, de substituir á nuestra. alma individual la colectiva. de un tiempo lejano, valen
más lii,s artes de forma visible, palpable, transformable, las plásticas: pinturas, estatuas, relieves, monumentos .... Yo habría. querido sentir como los roma.nos sentían; ¿pero cómo, sin
preparación bastante, sin tiempo suficiente"? Lo
que hacía. era graduar un poco para prevenirme
mejor, sin a.tender á cronologías, sino á la. importancia creciente de obras de carácter determina.do.
Por supuesto que estoy contando una. fábula.:
no hice esto; el primer día. que estuve en Roma.
me fuí á ver el Coliseo, me harté de él los ojos;
pero cuando volví, la. última. vez, sobre todo,
puse en planta. mi sistema.: lentamente me dirigí
á él desde el Foro: Ara.luce me acompañaba y
quise que tuviese conciencia. de la. conciencia. que
tenían los romanos de su grandeza y su fuerza.;
éste es el fondo del alma. romana.; el romi,,no luchó por ser fuerte, se sintió fuerte luego y trasmutó su fuerza. en grandeza. al ci.bo; y no sólo
la. fuerza. física. que depende del ejercicio, sino
la q.ue dimana de la voluntad y se trasmuta. -en

fuerza moral (&lt;virtus&gt;), ésta., sobre todo, laque,::
tiene a.l carácter por músculo y por a.rmll.. Esta.•·
fuerza. moral roma.na., fué su don de mando, ca.da. vez más penetra.do de razón; el &lt;j us&gt; transforma.do en jurisprudencia ... Y me callo á tiempo, esto va. volviéndose disertación de escuela.
de derecho ....
El Coliseo es el sello de la. grandeza. romana.;
el alma romana. se sintió traducida en aquel monumento imperial: grande, dura., orgullosa., profundamente despreciadora. del dolor ajeno: cuando se hizo huma.na., cuando se hizo cristiana., se
disolvió y se trasmutó; fué cuando el «Forum&gt; se
convirtió en el &lt;campo vaccino&gt; y el Ca.pitolium
en &lt;ca.mpidoglio&gt;: mejor para. el wundo, pero
su alma histórica había muerto ....

*
**

Vagar y diva.g¡¡.r en las ruinas del Foro, dejar
venir lenta.mente del fondo de los siglos bajo la.
triple nave de la. formidable basílica. que Constantino le robó á Macencio, un sentimiento inexpresable de admiración y sumisión; poner nuestra alma. en contacto con la penumbra de los
tiempos muertos, subiendo por el borde de la.
hondonada. del Foro al a.reo de Tito, acora.za.do
hasta. hace un siglo con los restos de la. fortificación que en él habían apoya.do los tei-ribles
señores bandidos medioeva.les y a.bí detenerse,
para. recibir un bailo de suprema melancolía, no
sé qué boca.na.da de tristezas y nostalgias que
vienen de muy lejos, de muchas tumbas sin cruz,
sin nombre, sin muertos .... Es el mismo efecto,
en el orden subjetivo, que produce el acercar al
oído un caracol para. percibir el ruido lejano
de la mar, el caracol es un fonógrafo del océano; así, aquí, se oyen las tumbas del mar de las
edades. [Este cliché viene también del fondo de
la. retórica..]
Luego se baja. a.l a.reo triple de Constantino,
tan censura.do y tan hermoso, y se desciende al
salir, á un sitio centrado por un cono medio
deshecho, ruina de la gran fuente en que se lavaban los gladiu.dores sudorosos &lt;meta. suda.ns&gt; ....
Largo rato hace que venimos viendo el Coliseo; siempre produce la. misma impresión aplastante, lo mismo cuando se le ve de golpe viniendo en &lt;vettura&gt;, entrando en la. depresió.i en que
se yergue y corriendo á. todo galope jle los incansables jamelgos roma.nos en torno de la circunferencia exterior del edificio (más de medio
kilómetro) que bajando á él á pie y lenta.mente
para. enfocarlo bien.
Está en una depresión; parece que con su ma-

sa. ba. hundido el suelo ... . Más allá de los bor-s
des de tierra, se ven jardines, casas, templos, el
arco de Constantino .... Sabemos bien lo que ali
hubo: las termas de Trajano, el doble templo
Roma y Venus, unidos por los ábsides (por el
lado del Coliseo se entraba al de Venus, allí ea•
taba. frente á él, el coloso de Nerón .... nieto d
la dama. Nerón, como sabéis, era descendien
de Venus; porque la familia. de Julio César des•
cendía de Eneas, hijo de Venus, y Nerón deseen•
día de Au¡rusto, sobrino de César, por su madre
Agripina. (hermana de Ca.lígula,. l'. .... no le~is
á Suetonio) por su abuela. Agr1pina [la muier
de Germánico, era. éste un excelente muchacho,
¡pero qué sangre, Dios mío, qué sangre!] y por
su bisabuela Iulia: una verdadera sacerdo\isa
tle Venus la. señora esta. ....
El Coliseo tiene un color singular; tiene color
de olla. puesta. frecuentemente á la lumbre; algu•
ná. vez, a.l sol pleno, parece color de sangre lavada. y restregada; por una gran porción de so
circunferencia., el Coliseo es elíptico, pero á pri•
mera vista. parece redondo; perdió ha. tiempo su
parte superior que al derrumbarse ha. irr&lt;lgularizado artísticamente }as líneas del contorno.
Pero hay un lado, donde los restuuradores ba.n
realizadv una. no escasa. labor, en que se puede
medir completo en altura el edificio, tal como
ra. Cuatro pisos, de, arcos superpuestos, exceJ.!•
to el más alto en donde los claros son cuadr1•
longos ent1·e pilastras; los tres inferiores ornados de columnas un poco empotradas en los mu•
ros; en ellas del dórico a.l jónico y a.l corintio,
se asciende por los tres ór(lenes clásicos; un ar•
q uitecto griego se habría escandalizado, por
supuesto, de esta triple serie. de columnas puramente ornamenta.les, que no sostienen nada. La
ventaja de no ser a.1·quitecto griego es inmensa,
la comprendo en ebte instante en que me encanta
tamaña heregía. académica ... Inúti.1 decir q ue:18ol
estatuas que brillaban bajo las ar.cadas, brillan
ahora poi· su ausencia; ó sirvieron para. romper
las cabezas de los bárbaros, ó los bárbaros lea
rompieron las cabezas, ó ya en tiempos más cul•
tos fueroQ destina.das á los hornos de r.al, por
otros bárbaros más bárbaros que toda la barba•
ríe junta.
Porque habréis de saber que esta enorme mole,
varias ocasiones incendia.da y quebrantada pro·
fundamente por los terremotos, una. vez que las
luchas de gladiadores cesaron y luego terminaron las de fieras, sirvió en parte de fortaleza
como todos los mo,numentos romanos á los tarri·
bles nobles que se disputaban los jirones de la
ciudad eterna p.ara. ser .dueftos de los papas, 1

Entramos después de besar yo piadosa.me1:1te la
lá . da de consag1·ación (con ese beso se obtienen
lar~a.s indulgencias, largos perdones:-lo queed
im erdona.ble, me decía. Deffis, es qu~ oes~ uste
esf iedra. en que han dejado su~ m1crob10s los
labi~s de dos millones de peregrmos; es verdad,
ro O soy en el fondo muy pueblo, muy_ perepe_ o). Un sol débil, un sol de decadencia., un
f~t°sin color nos entibiaba á través de los espesos sobretod~s .... Nada se nos figuró,_ nada !!u•
dimos evocar, no vimos ni á los mártires, m á
las fieras ni á los grupos de orantes rodeados
de muerU: ni á los gladiadores, desnudos ó vestidos de hierro luchando con lanzas, con espadas con tridentes ... No vimos na.da; allí esta~&amp;
la «logia&gt; imperial, no nos tué da!1o reconstrmrla. allí la. de las Vestales, imposible de figurárn~sla: En ese cráter que ~a.!-'8cía d~~trozado por
verdaderos ciclones de dehr10 homici!1~• DO acrr·
tamos á figurarnos la lava en ebullición de a.s
multitudes.•••
1· ó ó
Bajamos á la. arena, el guía nos exp ic e mo
se convertía aquel recinto en estanqui: para ~as
na.urna.guias sin inundar todas la.s oficmas ba.Jas
del anfiteatro, los cubiles de las fi~ras f~rma.dos
de enormes bloques comunicados mgemosa.mente con las bocas de salida al niyel de la. a.reo!!',
y los espolia.ríos, y todo ello si1;1 estar 1i:erméticamente cerrado y no lo entendimos. Vunos el
suelo surcado p~r varias fosas de donde surgían
las má,luina.s y las decoraciones para. los espectáculos, formidables tramoyas para fl!-r~as generalmente trágicas, que hacían 1~ delicia. de sesenta. mil espectadores, enfurecidos por la tensión nerviosa., por el olor de la carne huma.na
revuelta. con la animal, por el olor dela sangre.
[Y azorémonos ahora de los emp_era.dores aztecas sacrificando millares de víctuna_s, monótona y ritualmente, hasta apestar una. ciudad en~ra. de vapor de sangre y enfermarse y morir
cansados de arrancar corazones: claro qu~eran
animales feroces y claro que lo era. también el
cantor de las rapsodias homéricas que á través
de su lente de esmeralda., atisbab!!- la agonía. de
las víctimas y las victorias f,·enética.s de los leones sobre las frágiles y dulces muchachas arrancadas á las catacumbas.]

***

No vi na.da.; vi allá arriba, en el ~iso más a.~to
del Coliseo á unos peregrinos meJicanos (oa¡aqueños), q~e me reconocieron, me saluda.ron, ID:ª
abra.za.ron y yo les he de haber recordado~ Chila.m-Bala.m sacerdote maya, y ellos me tra.Jeron
á la. memoria. á Ahuizotl, empera.dór azteca.. No,
ni ellos ni yo, a.grE:gábamos lineas estéticas á
aquel cuadro grandioso y que nos parecía. mudo
porque no entendíamos su lengua. .... Como que
hablaba. latín ....
Cuando vino el crepúsculo, la sombr_a, 11!' noche, sin estrellas, sin luz azul y misterio~a,
aquello tomó, toma forzo~am~nte a.un á los OJ_os
menos habituados a.l sortilegio de las evocaciones, que no son más que la objetiv9:ción (1) de
la visión interior, un aspecto fa.ntást1co y temeroso por extremo; dan ganas de marcharse. El
guía. retiene explicando las línl&amp;S de arcadas
sosteniendo las graderías, las zonas de graderías separa.das por muros exuberantemente de·
corados· el sitio de los emperadores y las Vestales y l~s sena.dores y la. guardia, el de los _emplea.dos y gentes distinguidas, y ,allú ar~iba.,
junto a.l muro hoy _para.do .Y vacio, a.l pie de
los marinos que cuidaban de tender los vela.ríos, el pueblo, la. plebe, los «pela.dos,&gt; &lt;pilluti,&gt; que decían los roma.nos, y entonces ~i
hierven y viven todos aquellos huecos carcomidos, desquebrajados, rotos, rellenos de sombra
y de sombras ... ~l Dante que, busto _d~ náufrago entre las olas negras ó barquero s1mestro en
el mar del dolor, diouja su figura en todas las
tragedias de la.s cosas ó de las almas, Dante debe ae haber visto aquí en escorzo sus círculos
infernales; no les fu.Ita ni la. gran brecha trazada por el paso del Cristo que vino del sepulcro
para libertar las almas de los que en él había.o
creído antes de él. . .. Una. la.va más negra que
lo negro, más obscura que la muerte, suuia. á
borbollones del fondo de esas fosas .... De sus
olas espesas emergían las esca.las de luz por
donde subían y bajaban los ángeles ante los ojos
estát1eos de hvrro1· y ue fe, de 10s mártires cuyo
fanatismo fué la levadura uel mundo nuevo ... .

***

Las catacumba.s se pueden visitar de tarde, muy
tarde, no importa, allí siempre es de noche.
Cuando hice mi primera visita, el frío, la. lluvia.,

la. bruma hacían de la Vía. Appia, á cuya vera
existen l~s minas sepulcrales, un vestíbulo admirablemente acorde con el dédalo nocturno en
que íbamos á hundirnos. Nuestros coches abrían
un verdadero túnel en la glacial de~sida.d de la.
lluvia. de átomos de nieve, de la m_ebla crepuscular· los mármoles de la Vía Appia que desfila.bao' á nuestro lado, esfumad?s los contornos,
adquirían vaguedades fantásticas de ensueilo.
Paró el carruaje, bajó el guía., sacl!'mos con trabajo la cabeza. y en pos de las narices congela.das, la vista. empañada y acet tamos á verá n_uestra. izquierda. la silueta borrosa. de una capil!a.,
triste, desnuda., cualquiera, sol9:. En el friso
leímos: cQuo va.dis Dómine.&gt;. Ba.¡amos llenos de
sorpresa de emoción; estuvimos allí algunos
minutos 'parados, silenciosos, ¿qué era? ¿qué
veíamos'f nada ó casi nada.. Todo el poema de
Sinkiewicz que era. ya popular, que todos habíamos leído releído, invadió nuestros recuer_dos
y sentíamos su vida, su pasión y_ ~u color girar
en torno nuestro: el apóstol fug1t~vo, el fantasma del Maestro, la. aterradora uulzura del reproche. .. Todo lo revimos en ~n relámpago Y co~
la certeza de esa. visión seguimos nuestr(! ca.mino, más silenciosos, más ate!'idos, más tristes.. •
Yo tengo una. porción de certe~a.s absu_rdas que
forma.u una especie de decoración obligada. de
mi poca filosofía y de mi esca~a. ciencia_; son
bastidores pálidos, bor.ra.dos,_ ra.idos ~e mi tea:
tro interior un teatro mcend1a.do varias veces,
pero los vetustos y carcomidos telones al_líestán?
ni modo de evitarlos, ni modo de destruirlos, m
modo de retocarlos ... Esto lo he intentado varias
veces han resultado pintarrajea.dos, ridículos. ..
Uno de estos torillos, como dice~ los escenógrafos, e&amp; la. convicción de que_he visto, de qu~ _he
vivido ciertas épocas históricas, me son fa.mi ha.res · cuando he leído narraciones y descripciones
de ~lgunos de los episodios ~ue constit~yen su
trama, no me parece que me mformo, s100 que
recu.,rdo, recuerdo los detalles que leo y ot~os
que no leo, sino que evoco; na.t~ralmente_el tmo
con que he escogido involuntariamente mis reencarnaciones retrospectivas, revela~ mi temperamento psicológico [lsi no habré dicho una tontería!]: yo he navegado con los fenicios en busca de la Atlántida.; he visto c,antar á Sófocles,
bh,ndo adolescente desnudo y bello, el peán de
la victoria de Sala.mina; he asistido á las tragedias del cristianismo naciente ¿era. yo cristiano·~ ¡Ay! no; estaba entr~ los de Ne~ón y Domicia.no, por miedoso; he sido UJ? mon¡e espa~ol, y
he sido reformista en Alemania. y revolucionario en Francia., pero ya estos a.va.tares son. un
poco escogidos por mí desde ahora., son actitudes no respondo de ellos. Creo que á todos suced~ria. lo mismo y no me explico de otro modo
porqué estudiando ciertos períodos históricos se
sufre tanto, ta.oto, ó se goza. tan apasiona.da.mente ....

y

** *

Habíamos llegado á las catacumbas de San
Seba.stián. Las catacumbas [este nomb1·e secomenzó á usar en los siglos del cristianismo triunfante el nombre genédco de &lt;cementerio&gt; es el
usad~ por los cristianos primitivos] son excavaciones hechas en el subsuelo de la campiña
romana, principalmente por los cristianos delos
tres primeros siglos. El terreno se prestaba; el
culto de los muertos, forma de toda religión
na.ciente, expresión genuina del sentimiento religioso primordial en la humanidad de las edades
prehistóricas, exigía. á los adeptos del Cristo
conservar sus muertos y más cuando éstos en
sus lechos de tierra., debían esperar, según la.
creencia, en la. resurrección de la. carne, el supremo día de la justicia.; esta. fe, este dogma,
bastaba para. obligar á los cr~stianos á no incinerar sino á inhumar. Y lvs mhumados solían
ser la.~ víctimas de la intermitente, pero á veces
feroz persecución de las autoridades imperiales;
los restos recogidos a.l apagarse las antorchas
vivas, ó desatados de las cr.ices, ó extraídos al
píe del tajo dti los sacos de los verdugos ó piadosa.mente reclamados en los espolia.ríos de los
circos y de los anfiteatros, allí, en las paredes
de aquellas minas fúnebres, se depo&amp;itaban en
nichos, no profundos. para esconder los cuerpos
como en los camposantos de los tiempos posteriores, sino á lo largo de los muros, sino superficiales, para. tenerlos más cerca., para hacer más material, digámoslo así, la. perpetua
comunión de los vivos y los muertos, que fué
la. prodigiosa. fuerza moral de la religión naciente.
Creyóse antes que éstas eran inmensas canteras abandonadas, utilizadas luego por los cristianos; los trabajos estupendos (le Rossi han demostrado hasta la evidencia que esto no era
cierto: un cristiano ó cristiana rica compraba
al borde de la Vía un cementerio, erigía su mausoleo rodeado de un jardín, le pertenecía. el subsuelo, en él daba. abrigo á sus correligionarios
que cavaban, cavaban .. . Luego los subterráneos
se unía.o y á éstos otros, los que se abrían bajo
los terrenos adquiridos por las asociaciones de
pobres para enterrar sus muertos [ únicas que el
imperio permitía], y así se iba formando esta estupenda ciudad de la muerte, de donde, como en
los mitos eleusinos, iba. á brotar la llor de la.
vida nueva.. Cuando un subterráneo no podía
contener más muertos, se rellenaba. de nuevo con
la. tierra que se extraía de otros; algunas veces,

cuando contenía sepulturas de los grandes már·
tires confesores, se convertía en templo,~n salas
hondísima.s á veces, porque las catacu1:11 as son
pisos superpuestos de pasadizos, seáerig~a _el ali
tarde las tumbas allí oficiaba. el m s vi_eJo, e
resbítero como decían los griegos, ó el rnspecior el jef¿ de la comunidad, el epíscopéos, el
pa, como decían también los griegos; 1 presi ~
la~ ágapa.s, los banquetes ~ruga.les del pan Y
vino en memoria. de la última cena., Y genera
meo~ aquélla. era también la. cena postrera; en
la. noche perenne de las catacumbas se decí_an
todos adiós, se daban el beso ?e. paz, el anciano dirigía. a.l cielo sus preces pidiendo fe Y valor para aquellas almas ardientes y trémulas;
luego extendía sobre ellos las manos y luego, á
la. luz de las lámparas de arcilla, todos se sepa·a.ban el santuado de sombra quedaba solo. ...
~ l dí~ siguiente la. reunión se renovaba. en torno
del hermano, de los herma.nos envueltos en sus
sudarios y piadosamente reclamados en los espolia.ríos de los circos. . . .
.
La policía imperial conocí&amp; J?erfE:ctamente bie~
estos antros, y á ciencia y paciencia suya se hicieron· generalmente el respeto profundo del roma.no á, la muerte, los alejaba d~ ellos; algu~a.
vez como en los tiempos cruelís1mos de Dec10,
baj~ron allí los esbirros, mata.ron, emparedaron arranca.1·on á los fieles de sus tumbas. La.
pla~ta no podía arrancarse ya; sus raíces llenaban el mundo.

-~r
t

***

Visitamos la. iglesia. de este santo, el más popular quizás en la _leyen~a de oro y pú_rpura de
los primeros ma.rtiro~og1os, ~ue los pm_to~es y
escultores cuatro ó crncocentistas c~nv1rtier?n
en un tema. obligado, e~ una. a.ca.de~1a. (~e visto muchos San Seba.st1anes en Ita.ha.; mnguno
me ha gusta.do tanto como el del Sódoma. en los
Uffizzi, es la expresión más :µatética. del d0Jo1; físico que nos ha dejado el pmcel del Rena?umento). El monjecillo sacrisGá~ nos r~parttó unas
cuanta.$ cerillas, las encendió y ba1amos; ca.da
negro pasadizo de sombra y humedad parecía un
pe1da.ño de una escalera de la.bedntos que iba. á
parar al centro de la. tier~a.; tod~ estrecho, sofocante y triste con una t1·isteza mmensa; parece
que se ha dejado una. vida pura. entrar en otra.
Nichos vacíos, ménsulas en que se colo~aba.n las
lámparas de arcilla., poca. cosa. en conJunto.
y sin embargo, é~ta fué la verdactera catacum'ba. primitiva, aquí, una vez triunfante el cristianismo se a.glomera.ba.n los peregrinos; pero
tras las 'invasiones que destruyeron á Roma y
cercenaron terriblemente su población, vino el
abandono y el empantana.miento de la. campiña
romana.· lus bandas de forajidos eligieron las cata.cumb~s por madrigueras y las habrían despojado por completo, si los papas no se hubieran
a.presura.do á sacar los restos de los santos venera.dos ya., y de muchos anónimos para repartirlos en los templos de Roma. y de Ita.lía. Ya.
na.da queda aquí, nada. más que un recuerdo inmenso .... Hace esto la impresión de un viaje al
cristianismo naciente, penetra uno en sus eutrañas se 11,cerca á las palpitaciones de su.corazón,
á l~s que ya. se extinguieron también, y aquí reviven: cuántas sombras, cuántas naves se perciben aquí, cuántas cabezas inclina.das ante las
tumbas convertidas en a.ras santas, cuánto murmurio de cánticos furtivos, de oraciones en que
aleteaba. una esperanza infinita. .... ¡Cuántos luchadores por el Ideal! Esto es lo que hace sagradas y benditas la.s catacumbas, por esto se
besan con tan profunda emoción las reliquias de
las lámparas de arcilla ..... .

***

En Sa.n Calixto, el gran cementerio descubierto y estudiado por Rossi, abundan las inscripciones, los vestigios del primitivo arte cristiano,
que es el arte pagano purificado por el alientv
de las almas renovadas; todo está aquí lleno de
símbolos, de hieroglíficos, de inscripciones y los
mismos caminos, los mismos laberintos, la.s mismas sombras, á pesar de las lumbreras ó clara.boyas que tragan un poco de luz exterior .... A
mi compañero y á mi, nuestro guía. nos hablaba
mal de San Ca.lixto, un papa. singular, banquero y de malas costumbres el guardián de este cementerio, nos decía. Yo no lo escuchaba., á wí
no me importaba que no hubiese en las catacumbas ni cruces (sólo dos me parece) ni mucho
menos crucifijos. Aquí la imagen de Cristo simbolizada. por los Orfeos y los Buenna.stores es la
del Cristo triunfante; estos mártires, estos supliciados, no tenían ante los ojos el dolor, sino la
resurrección y la gloria; por eso vencieron. El
alma cristiana., el grano de sal que había de sanifica.r la tierra, esta aquí representa.da. frecuentemente en esa mujer que reza, &lt;la orante.&gt;
JUSTO SIERRA.

�Domingo 26 de Julio de 1903.

Domingo 26 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO

=

UN GATO SARNOSO.
Un gato viejo, sarnoso, echado de la casa por sus dueños, se había establecido en ia calle, en la acera de nuestra casa, en donde un
rayo de sol de noviembre podía calentarl? aún. Es costumbre de al&amp;unas personas de piedad egoísta, de enV?,ar así~ p~rder, _lo más _leJos
posible, á los animales á quienes no quieren m cuidar m ver sufnr.
Todo el día lo pasaba lastimosameute sentado en el marco de alguna ventana, con el aspecto más desgraciado y humilde. Objeto
de disgusto para los que pasaban, amenazado por los much~c_hos, por
los perros en peligro perpetuo, más enfermo hora por hora, viviendo sabe Dios c~n qué despojos recogidos penosamente en el caño, arrastraba allí solo su vida, prolongándola como podía, esforzándose para retardar la muerte. Su pobre cabeza estaba corroída de sarna, llena
de costras y casi sin pelo; pero sus ojos, todavía hermosos, parecían
pensar profundamente.
Debía sentir en toda su espantosa amargura el sufrimiento, el último de todos, de no poder hacerse su «toilette,» alisarse la piel ni peinarse, como hacen los gatos con tanto cuidado.
¡Hacerse su «toilette!» Yo creo que para los animales, así como para
los hombrea es é1.a una de las distracciones más necesarias de la vida. Los m~y pobres, los muy enfermos, los muy decrépitos, que á
ciertas horas se componen un poco, 'y tratan de arreglarse todavía,
no lo han perdido todo en la vida. Pero no cuidar más de su finura porque ya 110 hay verdaderamente nada más que hacer antes de
la' podredumbre final, me ha parecido siempre el último grado de todo, la miseria suprema. ¡Ah de los viejos mendigos que ya tienen, antes de la muerte, tierra é inmundicias en la cara, de los seres carcomidos por lepra visible que ya no pueden lavarse, de los animales
sarnosos que no inspiran ya ni piedad!
Me daba tanta lástima ver ese gato abandonado, que después de haberle mandado de comer á la calle, llegué un día á aproximármele y á
hablarle cariñosamente. Yo sé que los animales llegan muy bien á
comprender las buenas palltbras, y encuentran en ellas consuelo y
esperanza. Por la experiencia de ser siempre maltratado, tuvo al
principio miedo de verme detener cerca de él; su primera mirada fué
de desconfianza, llena de reproches y de súplicas.
-¿También usted viene á echarme de este último rincón de sol?
Pero comprendiendo pronto que yo me le había acercado por simpatía, y sorprendido de tan buena fortuna, me dió su buena y cordial
respuesta de gato.
Trrr! Trrrl Trrr!, levantándose por cortesía y aun tratando de hacer
todavía el arco, á pesar de sus úlceras, en la esperanza de que quizás yo
llegaría á hacerle alguna caricia.
No, mi piedad, única en el mundo que existía para él, no llegaba
hasta allá. El placer de ser acariciado no volvería á experimentarlo
jamás. En compensación, se me ocurrió quitarle la vida inmediatamente, con mi propia mano y de una manera casi agradable.

Una hora después ( eso pasaba en la pesebrera, en donde Silvestre, mi criado, que v~nía de comprar el cloroforwo, le había decidido á acostarse sobre el heno calievte, en el
fondo de un gran cajón que iba á ser cáir~ara.
mortuoria) hacíamos nuestros prepnrativos
que en nada lo inqnietaban.

dar á los que sufren lo que ellos juzgan ser la
paz suprema el derecho de abrir á aquellos
que no lo ha~ pedido todavía, las.puertas de
la eterna noche.
Por una vez levantó, para mirarme fijamente, su pobre ' cabeza, pronto muerta;
ñuestras
.
dora,
miradas se cruzaron; la suya mterroga

de tu ventana, en donde los perros no me
atormentaban mucho, en donde no sentía mucho frío. Por las mafianas, sobre todo cuan:
do el sol daba allí, pasaBa algunas horas ca~1
soportables, mirando en torno mío el m?v1miento de la vida, interesándome en las idas
y venidas de los otros gatos, en ten_er aún conciencia de las algunas cosas, mi~ntras que
ahora voy á descomponerme para siempre, en
qué sé yo que otra cosa que no tendrá recuerdos: ahora c(yo no seré más nada.»
Yo he debido pefisar, en efecto, que en el
último estado de aniquilamiento se desea prolongar la vida por todos los ~edios, hasta ~os
límites más miserables, prefiriendo cualquier
cosa al terror de no ser nada, cede no ser ya!i&gt;...
Cuando volví por la tarde á verlo, lo encontré rígido y frío, en la postura del sueño ~n
que lo había dejado. Entonces ordené á Silvestre que cargara el canasto mortuorio y lo
llevara lejos de la ciudad, á botarlo en el
campo.
PIERRE LOTI.

·-·

Todos aman su patria y muy pocos tienen
patriotismo. Para amar á la patria basta ser
hombre; para ser patriota es preciso ser ciudadano, es decir, tener las virtudes de tal.BERNARDO DE MO~TEAGUD0.

*

El hombre económico tiene tantos enemigos cuanto son los derrochadores.-BENTHAM.

*

Tomad el amor de la misma manera con
que el hombre sobrio toma el vino. No emborra:}haros. - D. M os0ETS.

nota dt Sodtdad.
El día 15 del actual, ante una concurrencia
formada por lo más selecto de la sociedad mexicana, se efectuó en el templo de Santa Brígida el matrimonio de la señorita Guadalupe
Rinc6n Gallardo con el señor Enrique Riva y
Cervantes. El señor General Don Pedro Rincón Gallardo y la señora Dolores Barron de
Rincón Gallardo fueron 16s padrinos de velación, y el señor Don Antonio Riva y la señora. Dolores Cervantes de Riva, los de roa.nos.
Concluída la ceremonia, que fué muy suntuosa., los desposados recibieron en el salón

-----

Excmo. Sr. D. Joaqufn Walker Martfnez.

-.......

NUBVO IINISTBU DE CHILE.
Sra. Guadalupe Rincón Gallardo de R iva.

En días pasados se recibió en los círculos diplomáticos la noticia
de que el Gobierno de Chile había nombrado al Excelentísimo sefior
Don 1oaquín Wálker Martínez, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de aquel país en nuestra República.
El sefíor Wálker Martínez, que desempefia actualmente el mismo
elevado cargo ante el Gobierno de la Casa Blanca, es ya conocido en
México, pues con la investidura de Delegado á la 21!- Conferencia Ititernadonal Americana, permaneció entre nosotros durante algunos meses. En su país natal, el señor Martínez ha ocupado puestos tan importantes como el de Ministro del Gabinete y el de Diputado á la
Asamblea General Legislativa.
La recepción del nuevo Representante de Chile por el sefior Presidente de la República, se efectuó el jueves último, á las doce del
día, con el ceremonial acostumbrado.

ta mutrtt dt "'.Juvtnal."
De una manera repentina murió en México, el 16 del corriente el
señor Profesor Enrique Chávarri, periodista que, bajo el seudónimo' de
«Juvenal,» colaboró durante su larga vida de escritor en las principales publicaciones de la Metrópoli.
'
«Juvenal» comenzó su carrera en «El Monitor Republicano,» dándose allí á conocer con sus famosas &lt;(Charlas dominicales,i, como uno de
los primeros escritores festivos del país. Sus artículos se leyeron
siempre con gusto, y la serie de ellos, que formaría, si se coleccionaran, un grueso volumen, constituye indudablemente su obra mejor
y más celebrada.
En los últimos años, el señor Chávarri escribió para el «Méxican
Hérald,i primero, y después para &lt;(El Imparcial.i,
La muerte del viejo periodh:1ta ha sido generalmente sentida.

Sr. Enrique CM.varri (Juvenal).

Habíamos enrollado una tarjeta de visita
en forma de cartucho, como había yo visto
hacer á los cirujanos en las ambulancias. El
infeliz gato nos miraba con aire confiado y
contento, creyendo haber encontrado al fin
una cama y una persona que le tuvieran compasión, nuevos amos que lo recogieran.
Yo me había inclinado á hacerle cariños á
pesar del horror á su enfermedad y había ~ecibido de manos de Silvestre el' cartucho de
cart6n empapado en sustancia mortal. Acariciándo~o siempre, traté de hacerlo permacer
allí quieto, y de introducirle poco á poco la
punta de las narices entre ese cartón adormecedor.
Al~o sorprendido al principio, rechazaba
con cierto espanto ese olor desconocido · sin
ero bargo, acabó por someterse de mod~ tan
sumiso, q~e vacilé en continu~r mi obra. El
anonadamiento de un ser viviente. tanto como el de un hombre, tiene por qué impresionarno~; cuando pensamos en ello, encontramos siempre el terrible misterio. La muerte
trae consigo tanta majestad, que es.capaz de
engrandecer ror un instante, de inesperado
modo, las insignificantes escenas, desde que
su sombra se halla próxima á aparecer. En
aquellos momentos me parecía ser uno de esos
magos fúnebres que se abrrogan el derecho de

Fot. Valleto.

expresiva, con inteneidad extrema preguntándome:
- ¿Qué me estás haciendo? Tú, en quien he
confiado y á quien apenas conozco, ¿qué me
estás haciendo?
Y o vacilaba, pero su cuello se doblegó su
pobre repugnante cabeza se apoyó ahor~ en
mi mano, que no retiré; el aniquilamiento le
sobrevino á pesar suyo, y yo esperé á que ya
no volviera á mirar.
¡Y, sin embargo, aún me miró una vez! Los
gatos, como dice la gente sencilla, tienen siete
vidas. En un postrer sobresalto de la vida se
fijó en mí de nuevo, á pesar de su sueño n{ortal, y parecía haber comprendido ahora todo:
-¡ Luego es para matarme decididamente...
Y tú lo ves, y yo me dejo . .. Es demasiado
tarde .... en fin, me duermo .... 1
En verdad, tuve miedo de haber cometido
un error. En este mundo, en donde no sabemos nada de nada, no nos es siquiera permitido
tener piedad de una mauera inteligente. Su
mirada, infinitamente triste, cristalizándose
en la muerte, me perseguía como un reproche:
-¿Por qué has llegado á intervenir en mi
~estino? Sin ti? ~o hubiera p~dido rodar algún
tiempo más, vivir, aunque solo hubiera sido
por una semana más. Aún me quedaban bastantes fuerzas para permanecer sobre el poyo

\

/

(

\

1

1

1

Sr. Enrique Riva y Qervantes.

Fot. Valleto.

a_nexo al templo, las_ felicitaciones de .sus parientes Y de sus am1stades. A las seis de la
tarde, en la casa del señor General Rinc6n Gallardo, se verificó el enlace civil.
Los regalos hechos á la novia son valiosísimos y muy numerosos.

�Domingo 26 de Jullo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 26 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

En Honor dt ]uártz.
Sottmnt manlftstadón.

Las primeras coronas.

La comisión de la Escuela Normal de Señoritas.

La manifestaci6n que año por año organizan los liberales para honrar la memoria del
insigne reformador Benito Juárez, revisti6 en
esta ocasi6n un lucimiento muy notable, pues
aparte de que la concurrencia á la ceremonia
oficial que se verificó en San Fernando, era
numerosísirna, muchos fueron los establecimientos comercialPs y particulares que cerraron el 18 sus puertas en señal ele duelo.
Antes de las ocho &lt;le la mañana comenza,
ron á reunirse en el portal de la Diputación
las distintas comisiones que debían formar 1~
comitiva: el Comité Pa triútico Liberal; los
representantes de las Secretarías de Estado y
de las Escuelas Profesionales; de la Suprema
Corte y del Ayuntamiento; de las Sociedades
científicas y mutualistas; de los Estados de
la Federaci6n; de los Establecimientos &lt;le enseñanza. primaria y de otras corporaciones y
oficina!! que sería largo enumerar.
A esa hora 19.s calles que tenían que recorrer los manifestantes para dirigirse á San
Fernando, se encontraban ya henchidas de un:i
multitud ansiosa de presenciar el desfile, siendo muchas las casas que aparecían a&lt;lorhadas
con banderas y escudos de diferentes naciones. La comitiva, sujetándose al itinerario
previamente acordado, tomó el frente del
portal de )Iercaderes para seguir por Plateros
hasta la glorieta de Carlos IY, y de allí hasta
el lugar en que se levantaban las tribunas destinadas al Sr. Presidente de la República, á
sus Secretarios, ú la familia del Sr..Juárez y
á las demás personas invitadas. Apoyando la
cabeza en la glorieta referida, se encontraba
una brigada ele las tres armas, dispuesta para.
hacer los honores al Sr. General Díaz.
Al llegará San Fernando los últimos grupos que formaban en la comitiva se escuchó
un toque de atención, y la march~ de honor
·que batían las bandas, y el Himno Nacional
anunciaron la presencia en aquel sitio deÍ
Sr. Presidente. Acto continuo el Prime; Magistrado ~011;16_ asiento en el lugar de honor,
dando prmcip10 la ceremonia con una pieza
de música que ejecutó la banda de Zapadores.
La parte literaria estuvo encomendada á los
Sres. Lic. Rodolfo Reyes, José Pallares y Man~el H. San Juan. El primero pronunció un
discurso que fué aplr udi&lt;lo por los concurrent~s, y el último recitó una poesía llena de valientes ~rranques y muy inspirada.
Seguido de los 8res Secretarios de Relaciones, Gobernación, Guerra Comunicaciones
Justicia y Fomento el Sr. General Díaz s;
dirigi? después al i~terior del Panteón para
depositar ante la tumba del Benemérito1 una
h~r~osa corona de flores naturales. Los Sres.
Ministros depositaron en seguida :as suyas, y
poc? á poco las ofr~ndas que las diversas agrupaciones y los particulares llevaron á la. capilla, fueron cubriendo el monumento y la. columna~, hasta hacer que éstos desaparecieran baJo una capa de palmas y de floreil.
Entre las coronas que llamaron la atención
se contaban la de la Colonia Francesa forma~
da con ga~denias, azaleas y cris:'mte~os; la
de la ~loma Española, atada con grandes lazos ro¡o y gualda; la de las Zonas .Militares·
la de la_ Dirección General de Correos; las d~
lo~ ~obiernos da los Estados; la del Colegio
l\Iihtar y la del Casino Nacional. Hubo, además, otras muy artísticas y valiosas.
_Poco antes de mediodía se permitió al público la entrada al Pante6n y de esa hora en
adelante, f~é. i~calculable eÍ número de personas que visitaron el lugar. La ¡rnardia de
ho~or, por turnos, quedó á cargo de un grupo
de Jefes de alta graduación del ejército. .,, _
Por la ,noc~e, en la Cámara de Diputados,
s~ efectuo la _mstalación de la Delegación NaCional, reumda con objeto de preparar las
fiestas c?n que deba celebrarse en 1906 el
centenano del natalicio del ilustre hijo' de
Guelatao_. La Mesa Directiva quedó formada
así: P~esiclentes honorarios, Sr. General don
Porfirio Dfaz y Sres. Licenciados don Ignacio
4

Los representantes de los Estados.

Mariscal y don Justino Fe~nández. Presid_ente activo Sr. Lic. don Félix Romero. Vicepresidentes, Sres. Generales Francisco O. Arce y Jesús Lalanne. Tesorero1 Sr. don Gabr!el
Mancera. Primeros Secretanos, Sres. Gabriel
González l\Iier é Ignacio de la Pefia. Segundos Secretarios, Sres. Juan Dublí111 y Rodolfo
Reyes.

tas ¡,rimtras lágrimas.
- ¡Pues yo no he llorado nunca, gracias á
Dios!
-,.Nunca?
--Es decir, eso no es así tan :ibsoluto, lloré
una vez, hace ya algunos años, pero fué por
una simpleza. ¡Si supiflraisl Os digo que fué
una simpleza.
-¿,Por qué? ¿.Se puede E-aher?
--¡.Jamás! ¡Es un secreto!
BastG que Conchita se manifestara r,oseedora de un secreto, para que la curiosidad femenil se desesperara por arrebatarle á la preciosa Concha la misteriosa perla que llevaba_escondida en el pensamiento.
-¡A contar ese secreto!
-¡Sí, que lo cuente!
-¡Entre amigos no debe haber secretos!
-Y entre amigas no puede haberlos-dijo
inocentemente la más íntima confidente de
Conchita.
Era en mayo. Llovía una lluvia menuda y
pertiuaz. La tertulia íntima de Conchita había sido alegre y chispeante, pero el mal tiempo, la lluvia mon6tona y constante había influído melancólicamente en los espíritus, y
todos hablamos de nuestras primeras lágrimas
espontáneamente.
Cada cual refirió c6mo había hecho su ofrenda de llanto en el altar del dolor, y todos resultábamos con una vitja cil!atriz en el alma,
más ó menos grande.
Hasta Conchita tenía la suya. Ella tan joyen, tan bella, tan pura, tan feliz, también
había vertido las perlas dP sus negros ojos en
la inmensa y sombría. copa del dolor.
¿,Por qué?
Acorralada carifiosamenle por sus amistades, la dulce niña nos revel6 el secreto diciendo:
-¡Si es una tontería! Imaginaos que papá,
para celebrar el décimoquinto aniversario de
mi nncimiento, como dicen los periodistas,
proyectó un pic-nic que debía verificarse en
su hacienda, á plena luz, bajo los árboles, sobre el mullido césped, bajo el cielo azul.
Desde que nos dió la fausta nueva, podéis
figuraros mi entusiasmo.
Faltaban veinticuatro días no más para la
· fiest~. ¡Y qué lejos me parecía aquello! Yo
quería empujar el tiempo, abreviar las horas,
suprimir algunos días para que llegara más
pronto la fecha de mi cumpleaños.
¿Creéis que volví á comer regularmente?
¡Pues no! Mamá se alarmó. Papá me amenaz6 con no hacer nada si yo seguía así; y á fuerza de reconvenciones me seutaba á la mesa.
¡Perdí ci;::ico libras!
Cuando faltaba apenas una semana mi entusiasmo no conocía. límites.
'
Haciendo las invitaciones, me dolía no ver
en mis i~vita~as el regocijo que me poseía, el
cual _creci6 mas cuando mamá le dijo á mi
modista que me tomara las medidas para un
traje largo.
1El traje largo, Dios mfo! ¡Aquello era el
colmo de la felicidad!
Iba á vol verme loca. Si tú supieras chicadecíale Conchita á su amiga inmediata, -si tú
supieras lo!! besos ferocPs que le dí á mamá
aquel díal
No co~í nada; e!1 cambio, para halagar á
papá, recibí la lecc16n de piano correctamente, y en la clase de inglés, en que siempre estuve pésima, resulté admirable. l\lr. Hácker
se sonnó entonces por primera vez conmigo.
, E~ la noche no pude dormir; y pasé seis
dias insomne, pero el peor fué el sábado la
víspera del festival.
'
¡Qué noche, Dios mío! Nunca la olvidaré.

Llegada del Sr. Presidente á San Fernando.

Las Tribunas.

�Domingo 26 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 26 de Julio de 1903.

Las obras da Salina Cruz:.

1'

1

t

asomé al postigo y entonces fué cuando me
Después de probarme muchas veces mi nuedí cuenta de qu~ llovía torrencialmente! ¡Mes
vo vestido, me acosté sumamente fatigada.
nunca ha llovido como aquella ma~anal PaMamá estaba de lo más inquieta.
En otra ocasión nqs hemos referido á las
recía que todas las cataratas del Cielo se ~aAunque yo no lo creía necesario, puse el
obras de defensa y saneamietto del puerto de
bían
roto.
El
golpe
del
agua
hacf
a
un
rn_ido
despertador en las seis de la mañana.
Salina Cruz que se llevan á cabo por la Comunísono, ronco y formidable. ¿Como os diría
Recé locamente. No sabía lo que estaba repañía Pearson, y que tienden, como se sabe,
zando.
mis tristeza?
á hacer del mismo puerto uno de
Dejé todo arregladito para el
los mejores en las costas del Paamanecer, y ya en la cama, me
cífico.
puse á pensar si faltaba algo. PeLos trabajos emprendidos con
ro no, todo estaba listo: los guaneste prt&gt;pósito, se encuentran muy
tes, la sombrilla, el rnécessaire,»
adelantados, pudiendo asegurarse
todo.
que dentro de tres años, á lo suMuy tarde me dormí.
mo, habrán quedado concluídoe.
¡Y entonces I No quisiera decirDos de las fotografías que aholo, pero ef'.tamos en confianza. Entonces, yo estaba dormida, pero
ra publicamos. representan el
pensaba en sueños.
rompeolas del Oeste, visto desde
l\Ie veía en aquel hermoso camel cerro del Faro y desde el muepo lleno de luz, de flores, de múlle de madera. En otro ae nuestros
sica, de pájaros, ya perdida en el
grabados, aparece el rompeolas
voluptuoso vértigo del baile, ya
del Este, cuya construcción secobajo la sombra de un árbol, en
menz6 hace poco tiempo, talcoamable charloteo, reposando de
mo se encuentra en la actualidad.
la fatiga del último vals, y perdo•
Además, damos á conocer fotonadme, eran fantasías del sueño:
grafías de la grúa «Titán,, y de la
me sentía cortejada, me veía hasexcavación que se está haciendo
ta bonita, me oía llamar elegante,
para cimentar el dique seco. La
mis amigas me felicitaban por mi
grúa fué traída expresamente de
traje largo.
Gibrá.lta.r para substituir á otra
¿Y él... .. .?
conocida con el mismo nombre,
El, tan tímido, tan respetuoso.
que se fué á pique á consecuencia
Federico, que nunca me había
de los fuertes temporales habidos
hablado, pero que yo sabía bien
en el Pacífico durante el mes de
que me amaba. ¿Se acercaría á
febrero próximo pasado.
mí? ¿Bailaría conmigo? ¿Se enaEn cuanto á la «Dársena,» llamoraría de otra en el pic-nic?
mada de «Monolitos,» que forma.
Hice un esfuerzo para no soñar
parte del proyecto general de las
más, sobre todo en lo último, y
obras, está á la fecha casi termidesperté.
nada.
El reloj del comedor di6 las
dos.
El bien"y el mal, arrojados al
¡Qué triste suena un reloj en el
mundo, germinan y dan, tarde 6
silencio de la noche! ¡Parece que
temprano, sus frutos. Muchas veuna voz sombría y misteriosa de
ces la generación siguiente es la
otro mundo, nos dice que una hora de nuestra vida ha caído por
que viene á recogerlos.
siempre en el abismo de la eter*
nidad!
.
La taberna es, para !os pobres
diablos, lo que suelen ser los saSeguí pensando despierta en lo
lones á la moda para algunos lique soñaba dormida.
teratos: salones y tabernas empuSentía calor. Me leva1:té y abrí
jan igualmente á sus asiduos á la
un postigo de la ventana de mi
perdici6n.
alcoba.
Un rayo de luna cayó sobre mi
*
frente como una suave guedeja de
La política es como las mujeoro. Todo estaba en silencio.
res: se la ama en la juventud porEi sepwcro de Jui!.rez, el dta 18, después de la man1restac!On.
Una. frescura inefable entraba
que no se la conoce.
por el postigo abierto.
*
Me envolví bien, y al fin me dormí profunProfundamente abatida, me arrebujé eñ mi
La moda es el más activo de loa contagios:
damente.
lecho, me envolví fuertemente la cabeza para
no necesita de microbios.
no oír aquel aguacero desesperante, y _lloré,
A las seis en punto el despertador estall6 en
*
largamente, inconsolablemente!
un furioso repiqueteo vibrante y agudo. ¡Por
finl
RAFAEL SILVA.
En la obra de arte lo particular y lo geneCaracas.
ral se confunden; la acción y la idea se .comAl ruido argentino del reloj se unía otro ruipenetran; la vida se trueca en inmortalidad.
do ronco y monótono.
Al principio no me daba razón dt: lo que
El sol y la muerte no se pueden mirar fijos.
*
pasaba. Creía que estaba soñando todavía. Me
-LAROCHEFOUCAULD.
Todas las causas necesitan mártires.

ALMA RAZA.
I
Ya estaba la i.;angr~ seca
Del Ultimo Emperador,
Cuando en tierra tecpaneca
Halláronse el Rey Azteca
Y el Bravc, Conquistador.

II
«A la hoguera me arrojaste,
Hernán Cortés; y después,
De un madero me colgaste.
Dime, empero:-¿.qué ganaste
Con ahorcarme, Hernán Cortés?
«En la hoguera sonreía
Y en la horca sonreí;
Porque un día llegaría
En que muerto vencería:
Y muerto, Cortés, vencí!
«l\li espíritu, entre fulgores,
Fué aquel bello luminar
Que al esplender en Dolores,
Cambió el color de las flore'!
Del jardín de Miramar.
«No así el tuyo.-Prisionero
De la ingratitud quedó.
¿Recuerdas, bravo guerrero,
Lo que el rey Carlos Piimero
En Madrid te preguntó?»

III
Guardó silencio el Hispano
Conquistador.-Y después,
Como si fuese á un hermano,
Extendió su noble mano
Guatimoc á Hernán Cortés.
ANDRÉS

MATA.

Caracas, 1903.
BIENVENIDA

-¿Oyes? la lluvia cae, tengo frío!
La noche tiembla; el cierzo hace pedazo!!
Las ramas de los árboles, el río
Muge rabioso; estréchame en tus brazos,
Posa tu labio en el semblante mío;
¿Ya no me quieres? abre, tengo frío!
-¡Te esperaba, has tardado, tengo sueño!
Sufro, la vida me atormenta, agudas
Me hinca las ufias con brutal empeño
La zarpa del dolor, mas tú me escudas;
Entra! oh muerte adorada! sé mi duefio·
Quiero dormir contigo, tengo suefio.
'
JULIO FLÓREZ.

SALINA CRUZ.-EI rompeolas del Oci;te, visto desde el Cerro del Faro y desde

el muelle de madera.

SALINA CRUZ.-Muros de la di!.rcena.

SALINA CRUZ.-Rompeolas del Este, en construcción.

La paciencia no es
de todos; ella es virtud que pertenece solamente á los que saben vencerse á sí mismos. -SAVELLI.

Crepuscular.
Una de esas tardes
~rises, serenas, en que
el sol marcha al ocaso
sin púrpuras, despacioso, lento y como
abrumado de ca.usancio, enfilé la calle donde vives, sin rumbo
fijo, hostigado por el
hastío de todas las cosas, casi inconsciente
en la oquedad de mi
SALINA CRUZ.-Excava.ción para el dique seco.
alma pesarosa y triste.
Subía la calle indiferente, cuar,do súbito
surgió á mi vista la
silueta airosa del templo que proyecta. su
sombra de coloso casi
enfrente de tu casa.
Me detuve á contemplar sus viejos mu•
ros agrietados por el
tiempo, y pensando
acaso en que tal vez
allí estarías y podría
admirarte de hinojos,
recortando tu silueta
en algún ángulo misterioso, subí la escalinata y penetré en sus
naves. En aquella hora l0s fieles habían desertado del lugar de
sus rezos, y el sagrado
SALINA CRUZ.-La grúa "Titán."
recinto, silencioso, envuelto en la opaca claYo miraba con tristeza aquella lengüecita
ridad del crepúsculo que filtraba su luz á traviolácea revolverse casi exánime dentro del
vés de las altas vidrieras policromas, semejaestrecho recipiente de cristal. En sus contorba un baño etéreo de paz y de'quietud.
siones espasmódicas, ora se extiende abatida
Nadie había; los ruidos de 1a calle, sordasobre la fina pared del vaso, ora se esconde
mente repetidos por el eco de las bóvedas, hafugitiva y aparece de nuevo fulgurante, titácían trepidar el pavimento.
nica en su esfuerzo, fugaz en su esplendor; el
En el alto presbiterio, rodeado de una poabismo la atrae, la fascina, y sólo se ve allá en
bre y vieja reja, lucían cirios encendidos, marel fondo lleno de sombras, un punto luminocando en la penumbra fl.ameantes manchas.
so, semejante á una estrella perdida en un hoA un lado, en la nave izquiP.rda, suspendida
rizonte de tormenta........................... ..... ..
del techo, oscilaba ritmicamente una lámpara
Así en la noche de mi vida hay también una
de plata. En aquel sitio la sombra era más inluz tenue que brilla débilmente y oscila incetensa, y la luz de la lámpara se destacaba en
sante, extinguiéndose día á día.
el fondo negro de las tinieblas brumosas.
¡Es la luz funeral de mi esperanza!
La lucecita vacilaba, languidecía. A veées
parecía próxima á extinguirse.
ALBER'l' O DE lBÁf:IEz.

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�BBBBRBBBEEEEEBEEBEBEBBEBB~

1
~
~

LA HIGIENE PRIVADA Y EL BUEN GUSTO

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Jtño X-Como n- núm. s

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Sr. J oaqufn Ibá.ñez.~En Oaxaca: Sres. Tolis y Renero, etc., etc., etc.
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CONDUCCI6N DEL CADÁVER AL L6CULO EN QUE FUÉ DEPOSITADO.

Dibujo de Alc.a.lde.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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11

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MUNDO ILUSTRADO
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Representante en la República: FINK y COMP., Capuchinas, 7, México.

BiTRATOS
-+-

Con el objeto de vulgarizar sus

espt~nd1dos Retratos al lápiz de carbon,

la Soc1EDAD ARTISTICA DE RETRATOS
DE PARIS entre¡rará á cada Lector y Sus•
oritor de este periódico un RETRATO arliatico.
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y de perfecta semejRnza, ABSOLUTAMENTE
POR NADA, con la condición que el destinatario de
tan bonito Retrato nos recomiende á sus parientes v
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dirección al dorso de su fotografia, y remitirla, por el correo
junto con este anuncio, suelto, al Señor TANQUEREY, Director,
22, rue de Turtn, Parts (Francia). Este ofrecimiento extraordinario no será válido sinó por unos 60 dias contando desde la
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- Como garantla de su lealtad se compromete formalmente
el Señor TANQUEREY. á pa¡¡ar la cantidad de MIL Franco•
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dentro del lazo de un mes.

DE UNA GRAN DAMA
Agradar es el deseo de todos; pero
¿ cómo causar buena impresión si tenemos el cutis manchado, cubierto de
granos y con mal olor?

JABON DE HAMAMELIS DE MUNYON
EL GRAN

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El Agua Tropical
es el perfume más admirable que se
conoce; sus efectos sobre la piel son
inapreciables; limpia, cura las erupciones, suaviza y blanquea el cutis
mAs Aspero y obscuro y destierra los es el a.limento mas agradable y el mA.i
recomendado para loe nlfloe Je&amp;de la
malus olores del cuerpo.
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Con el
en el momento del destete y durante
el periodo del crecimiento. "Fa.clllta
la dentición, uegura la buena formación de loa hueeoe."
el rostro adquiere y conserva la fres- PARIS, e, Avenue Victoria, y en toda,
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las farmaclaa.
MU. A. FLEDERS.

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Los pedidos ~ E. Betancourt.

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de la naturaleza para la piel. Cura,
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bón para el tocador; si desea mejorar
su complexióu; si tiene caspa en la
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MAGGI
PARA SAZO:'\A lt

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SOPA,
Y SALSA.
En Frascos.

Funer·ales de León XIII.
CONDUCCI6N DEL CADÁVER AL L6CULO EN QUE FUÉ DEPOSITADO.

Dibujo de Alc.a.lde.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Dum\ngo 2 de Agol;tO de 1903.

Dumingo 2 de Af;osto de 1903.

EL SUICIDIO SUPREMO.

ENDYMION

MANUSCRITO ENCONTRADO EN LA CALLE.

Puedo asegurarlo: no be sido un favorito de
la suerte; pero, con tod~, no puedo decir que ésta me baya desheredado por C?mpleto. Es tr!ste
haber perdido el padre á los siete ai'los; es triste
que la madre de uno esté internada en una casa.
de salud. Esto es Jo que menoscaba la. vida. mía..
Pero, por otra parte, es cosa. ag-radable y buena
poseer bastante fortuna. para no tener que hacer
nada bastante independencia para ir adonde
uno quiera y en el momento que quiera. . . . . )le
parece q_ue nunca _habría yo podido. t:abaj~r,
ganar dinero. Es c1Prto que tengo suficiente mteligencia; así lo creo, por Jo menos, porque
siempre be comprendido rápida.mente lo que oía
enunciar ó explicar, y porque percibo, inmediatamente también, el vicio de los razonamientos,
la. imperfección de las combinaciones. Sólo que
n unca be podido hacer el menor esfuerzo intelectual continuo, nunca be podido decidirme á profund\za.r alguna ciencia, á aprender algún arte.
Todo esto me ba sido siemp1·e indiferente, en un
grado increíble; basta cuando era niño, cuando
estaba en la escmila, la. aplicnción de mis camaradas estudiosos me parecí11. una cosa risiblt3,
tri-da!. ... Siempre estaban ellos antes que yo en
los concursos, auuque no se ocultaba á mis ojos
que ellos eran mucho más torpes que yo, como
se lo probaba siempre que era oportuno.
Como mi padre me ha dejado catorce mil francos de renta, estoy á cubierto de necesidades, y
dispensado de la obligación de trabajar. El placer de no hacer nada, en medio de la agitación
ridícul a de mis contemporáneos, bastó para hacerme clistraída la vida basta los veinticinco
a.il.os. Todas las mailanas me despertaba pensando: &lt;Un día más que voy á poder perder á mi
gusto. Mientras todo el mundo se agite y se afane á mi alrededor, yo seré un ser privilegiado,
para. el cual trabt\ja todo el mundo.&gt; Y pasaba
el día ocupado en probarme á mí mismo mi inutilidad y mi independencia, haciendo cosas sin
objeto, viajes á l~gares dond~ na~ie me llamaba;
me divertía también el traba.Jo a¡eno, y pasaba
horas enteras observando á los peones qué cargan los botes á. lo largo del Sena. A fuerza de
mirarlos, mi inactividad me causaba un goce
agudo ....
Un día, recuerdo exactamente la fecha: era el
5 de mayo de 1890, al despe1·tar de mi corta siesta. sentí que algo se había roto dentro de mí;
er~ sin duda. alguna, el clébil resorte que basta
ent~nces me había hecho andar, obrar en medio
de los hombres. )le asaltó un intenso hastío por
ese poco de movimiento, de acción, que subsistían aún en mi vida, por el solo hecho de que yo
vivía· me consideré tan ridículo, tan digno de
lásti~a, como todas las hormigas humana_s cuyo
atosigamiento provocaba, el día antes, m1 compasión ó mi risa. Comer, dormir, andar, ~estirse desvestirse, tomar coches, comprar obJetos y
p~garlos .... ¿,qué diferencia había, en resumidas cuentas, entre esta agitación cuotldia.oa. y la
del empleadillo de oficina que está copiando despachos todo el día, ó la del desca.rgo.dor de leila
en los muelles del Sena'!.. . . Al pensar esto, el
horror de vivir cayó sobre mí como un sudario
húmedo. Y deseé vehementemente el aniquila.miento cC'mpleto de acción, la. detención de mi
máquina a.nima.da, la muerte.

ba suministro.do todavía al bo?Jbre un me~io de
matarse verdaderamente práctico, y también seguro, nada doloroso, y (cosa que deseaba yo
partioularmente) _de tal n~tur_aleza que el que
Jo empleara, «tuviera. conciencia de q'1e se moría.&gt; He consultado al respecto á los m(\s célebres médicos. )le presentaba á. ellos como un
escritor, como un novelis_ta en busca de un de~enlace original para un libro que estub_a. escribiendo. Todos ellos acabi.ban. aconseJándome
que matara á mi héroe por medio de estupefactivos como la. morfina ó la antipirina en grandes
dosis', ó por medio de hilarantes,. c~mo el protóxido de ázoe. Pero, cuando yo 10s1stía el'! saber si realmente podía morir así un orgamsmo
cualquiera, U?e confesaban que lo más frecuente
es que el paciente muera de una enfermedad paralela de lesiones cerebrales provocada.s por el
abuso' de la. droga química ....
Todos los médicos son unos asnos; Macbetb
tenía. razón cuandC' quería &lt;tirar la medicina á
los perros.&gt;

•
••
En cuanto hube puesto bien en claro, en mi
fuero interno, este deseo de morir, experimenté
un gran alivio. Por primera. vez en mi vida quería. a.lguna cosa, y esta. contradicción conmigo
mismo me encantaba, como un desafío lanza.do
al destino. Me pareció que, por fin, acababa. de
descubrir mi v,irdadera vocación, q ne era matarme parar la péadola humana encerrada. dentro
de ~í. Y, sin detenerme un momento, me puse á.
pensar en la. manera como me matada.
Como es natural, los procedimientos habituales del suicidio fueron los primeros quP. se presenta.ron á mi mente. En nuestros tiempos, la
gente se mata con un brasero, con un revólver ó
tirándose al agua. desde lo alto de un puente. Hay
también quienes se tienden á. través de una vía
férrea, á la espera. de un tren que los decapite,
que los descuartice. Consideré todos estos medios como bárbaros y odiosos. Ante todo, requieren un aparo.to exterior que me repugna; luego ninguno de ellos es seguro. La sociedad se
ha.' coligado contra el suicidio, como se ha coliga.do contra el silencio, contra la. inacción, contra todo lo que yo amo. Necesitaba una muerte
contra la. cual lo. sociedad no pudie1·a hacer nada. Era menester también que fuera una muerte
que no me hiciese sufrir. Si la. muerte me a.trae, el
dolor ID" espa.nta.; el dolor es la. agitación exaspera.da, lo contrario de la muerte, que es el reposo perfecto. No quería, pues, dolores.
. .
Pues bien... ¿lo creerán ustedes? La ciencia,
que, según parece, tantos progresos ha. hecho,
sobre todo la ciencia del cuerpo humano y de las
relaciones de éste con las substancil\S orgánicas
ó inorgánicas, la. medicina, en una. palabra, no

***
A falta de cosa ,uejor, me decidí por el protóxido de ázoe. Compré una. máscara anes~sica,
conseguí el gas necesario; y, ayudado por un
joven e~tudlante de medi&lt;?ina que,. por dine~o,
consintió en secundar mis propósitos, mo hice
adormecer dos ,eces. Experimenté una sensación
en extremo agradable, una especie de frescor lúcido, aguzado por la expectativa de algo voluptuoso. Pronto aprendí á manejar yo mismo el
a.¡&gt;arato¡ la cosa no podía. ser más sencilla, me·
dia.nte una llave que, al sentarme con la máscara puesta, tenía. al alcance de la mano. Cuando
lo hube preparado así todo, fijé la fecha de mi
muerte: el 21 de septiembre á la una de la mañana. Hice también unas cuantas visitas á. e.que·
!los amigos míos que menos habían tratado de
perjudicarme. Y, la víspera. de mi suicidio, fuí
á. la casa de salud donde se a.tendía mi madre,
para abrazarla. por última vez.
Hacía. dos años que no la. veía. Y al verla me
alegré, porque no me reconoció. Hasta el último
resto de memoria había. desa.pn.1·ecido de su cerebro. ~1e encontré con una especie de idiota, sentada. en un sillón bajo, jugando con una. botella
en la que bailaban tres piedritas. No había ya.
comunión alguna entre esa idiota y y o; no había.
ya comunión alguna entre ella y l&lt;\ encantadora
joven que ella había sido en otro tiempo, y cuyo
rostro, voz y maneras vivían todavía en el fondo de mis recuerdos.
Antes de retirarme, el médico que me acompa.i'laba, me propuso que visitara el establecimiento. Acepté. Los locos no me causan miedo, porque tengo el cerebro bastante sólido. Me mostraron los furiosos, atados á sus banquillos, en
celdas con enrejados, y que rugían como fieras.
.Me mostraron las empalagosas, que venían á. tirarme de los faldones de la levita por detrás,
con risitas pueriles. Durante más de media hora
estuve paseándome por el espacioso patio donde
andaban en libt:rtad las locas no peligrosas, las
monomaniacas, las melancólicas. Casi todas se
acercaban á. conversar con el médico ó conmigo·
y casi todas habla.bao de dinero, de fuertes su2
mas de dinero que ofrecían ó que reclamaban.
Sólo dos de ellas lloraron, diciendo que querían
ser libres. Pero una me interesó particularmente.
Era una mujer de cuarenta. a.i'los apenas, muy
hermosa todavía.. Acurrucada en un rincón del
patio, tenia un reloj en una. mano y un espejito
en la otra. Alternaiivamente se miraba en el es~jo y consultaba el reloj. Sus labios se agitaban
sm cesar: parecía. estar contando, sumando números.
Interrogué á. mi guía.
-Es una _loca de a.mor-me dijo. -Parece que
un amaute Joven que tenía, la encontró un día
demasiado v\eja, y la plantó por otra. Desde
entonces, In. idea de que está envejeciendo ~e ha.
paralizado,. pue~e decirse, en su pob1·e cerebro.
A v~ces se imagma q~e ve un gran aguje1·0 descubierto,. un gran aguJero negro, hacia el cual
corre, ~1~e ell~, sm poder detenerse; entonces
sufre crisis terribles. Y., en sus horas tranquilas,
se pone á contar los minutos y á seguir en el espejo la buell~ que va dejando en su rostro cada
uno de los mrnutos que pasan ....
En este mismo i_nstante interrumo{ al médico.
-Muchas gracias, doctor-le dije.-Todo lo
que me_ha. hecbo ver usted, es en extremo curioso. Adiós.
l\le separé de él bruscamente, y salí á escape
de la casa.; el hom~re ha debido creerme tan enfermo como cualquiera _de sus pensionistas. La.
veraad e:s que yo necesitaba á todo trance estar
~olo y poder reconcentrarme, para examinar una.
idea que me había asaltado de repente, sugerida.
por la. monotonía de esa amorosa. de cuarenta
años que compu_ta.ha. la marcba de las horas.
. ¡Un gran a.guJero negro hacia el cual corre uno
s10 poder detenerse! .... ¡La huella que deja en

Con ayuda de unas poleas fueron levantados los restos, cubriéndose el lóculo en que se
depositaron con una lápida de mármol blanco en que se leen únicamente estas palabras:
.-Leo XIII. P . ~fax.• Una multitud de personas ha visitado el sitio en que yacen los restos del Pontífice. El lóculo está abierto sobre
la puerta que comunica la Basílica con In capilla del Sacramento.

II

el rostro cada minuto que paso.!.... ¡Pero, 1f,
tenía razón e,m loca! ¡Cada minuto desorga.olsa
realmente, lógicnmente, alguna parte de nuestro
yo, desde que acerca cada vez más nuestro orga.
nismo á. su descomposición final! ¡Cada. minuto
que pasa, es una etapa en el camino que lleva
al gran aguJero negro, Í\ la Muerte! La may
parte de los seres humanos, frívolos y de corlol
alcances como son, no se dan cuenta de esta dee.
organización incesante, de esta carrera. al aul·
quilamiento, que no tiene remisión, que no tiene
alto. Pero, si se pusiera 11. pensar en ello flrmeruente, si pnraliznra su espíritu, como de&lt;-ía el
médico en su lenguaje pedantesco, en esa verd
tan incontestable, ¿,no podría un hombre rr.uy Inteligente-yo, por ejemplo,-llegar á estar abatiendo constantemente esa carrera hacia la Mu
te, como se tiene la sensación constante de l
velocidad cuando sA anda en bote ó en tren?....
Y si lo conseguía, ;,no sería esta muerte lnfiol
sima!, administrada con tanta regularidad
lentitud, el más seguro, el más prolongado,
m:is deleitoso de los ~uicidios'!
He hecho á un lado el protóxito de ázoe, y
be ejercitado en la tarea de sentir incesantem
te este roce de la ~Inerte, disimulado bajo 1
vanas vestiduras de la Yida.
¡Oh! ... . Durante mucho tiempo no hesido m
que un neófito imbécil: no podía percibir la
locidad del tiempo, el desgaste progresivo de
cerebro, sino haciendo un esfuerzo violento,
estas sensaciones estaban ent1·ecortadas por 1
gos inten·alos, en el curso de los cuales se
hacía, por el contrario, una ilusión estúpida
actividad orgánica, de crecimiento vital.
Pero ni pur un momento llegué nunca á de
tir de mi empresa. Ahora me be rodeado de
lo que mide y simboliza la fuga. de los minu
be investigado todo lo que acusa el lento é i
vitable decaimiento de los seres vivientes.
vuelto á la casa de salud en que vive mi mad
be conversado con esa cuadragenaria amo
que ellos llaman loca y á la que yo consid
con todo el respeto que siente el indiano po rl
santos é inmóviles derviches. Ella me ha com
ni~ndo su sensibilidad exasperada, y ahora,
mi lado, no es más que una discípula, porque
carrera hacia la muert(l, que ella. teme, es p
mí preciosa; yo la amo, yo In. saboreo. Abo
ni por la fracción más infinitamente corta
un segundo dejo yo de percibir que me estoy m
riendo; y con el microscopio de mi concienci
puedo seguir, no sólo los estrngos de una bo
en mi ro!&gt;tro, sino basta el desgaste de un mio
to en mis pulmones, en mis riñones, en mi co
zón ..... .
El cuerpo es una gran ampollell\ cuy a a
estoy viendo correr continuamente.
¡Qué vengan á hablarme ahora de esos
ponderados suicidios de los latinos del Impe
que, metidos en el baño, se n.bl'fan la ven a
brazo, y en los que, al vaciárseles !entamen
vida á través del agua tibia, iba infiltrándo
en lugar de la sangre extravasada, el dulce
mortal veneno! El baño en que yo estor me\l
es la muerte misma, que, gota á gota, va.
plaz_ando en mí á la vida que huye . . ... Yo
un filósofo más grande que Léibnitz, y un i nv
tor más sublime que Newton. Yo bo descuble
el suicidio supremo .... que es la vida.
MARCEL PREVOST.

CAMAFEOS
De Alice Gray Cowan.

I
RYPNOS
En la cimeria obscuridad que el rayo
Nunca penetra del brillante día¡
En el silencio que jamás perturba
Sonido alguno, ni la voz humo.na
Xi el gorjeo de un pújaro, la honda
Caverna se halla en cuyo fondo horrendo
El pesado Leteo se desliza
Lento, con un rumor sordo y profundo.
La pavorosa boca entretejidas
Cubren las delicadas amapolas
Que con su mano pródiga despliega
La Madre Noche. Sobre el amplio mundo
~lorfeo arroja las semillas cuando
Tras su jornada el sol se hunde en Oeste.
Del antro aquel en el recinto frío,
Obscuro lecho de Gbano se· oculta
Donde, oprimiendo en su hoyuelada m
Un haz de adormideras sobre el pecho,
Rodeado de ensueños Hypnos duer me:
Dulce y risueño el infantil semblante.

Caminan lentamente las estrellas
Por el combado cielo obscuro y frío;
Una tmnquila irradiación envuelve
Valle y montaña. En el lejano monte
Se acalla el aire vagaroso; Céfiro
Solo suspira en los ei;beltos pinos.
Allf, en el ensueño sumergido, yace
El pastorcillo que en el verde llano
8olícito guardaba sus cabritas
É in~piraba su flauta. Fué su crimen
Herir de amor el corazón de Juno.
Jove le dijo: dormirás por siempre.
Y en la olorosa tierra reclinada
La sien sobre sus brazos encogidm11
Sereno, inmóvil, para siempre duerme.
IM'l. blanca Febe apareciendo en lo alto
Del cielo, enamoradn, con su beso
Los mudos labios del pastor calienta¡
Y una ligera nube, en ese instante
Ante ella interponiéndose, le encubre
La dulce faz, y el ruboroso encanto
De un amor ignorado al orbe oculta.
E. Ff~RX,\'.'&lt;DEZ GRANADOS,

***

En otro lugar publicamos un hermoso grabado que representa una gran función pontifical efectuada en San Pedro con asistencia del
Papa, de los altos dignatarios de la lglefiia, de
los ~Iinistros acreditados cerca del Yaticano,
y de un público numerosísimo.

LA FLOR DE EROS

tos funtralts dtl Papa.
En nuestrn primera plana verán nuestros
lectores un d ibujo que represehta la conduccióh del cadáver de Su Santidad León XIII
al lóculo en que provif&lt;ionalmente quedó depositado, en la Basílica de San Pedro.
La ceremonia, á juzgar por los detalles que
contiene la crónica trasmitida por el cable, fué
verdaderamente solemne y muy conmovedora.
La multitud que llenaba la Basílica el día del
en_tierro: s~ d_ispen,ó al caer de la ta~de, y con
as1st1:nc1~ umcamente _de los altos dignatarios
ecle,náshcos, de los miembros de las órdene&amp;
~eli~iosas, del Cuerpo Diplomático y de los
invitados, que se contaban en esta vez por millares, dieron principio las honras fúnebres.
Los cañones de 8t. Angelo anunciaron que
los ~estos mortales del Pontífice quedaban para s10mpre ocultos á los fieles, y presidido por
el Camarlengo de la Sant:J. Sede comenzó el
imponente desfile por las nav~s del templo
más grande y suntuoso del mundo mientras
los coros entonaban el ~liserere. '
El féretro, que no pudieron llevar en hombros los «sediari» por ser muy pesado, se colocó en un pequeño carro de r ueda.s silenciosas.
• Las luces de los cirios que llevaban los concurrente!'!, apenas rompían la obscuridad del recinto,dando á la procesión un tinte de profun-

da tristeza.
El cortejo pasó frente á la estatua de San
Pedro, se detuvo al llegar al coro, y al penetrar en éste el cadáver-con la cabeza hacia
adelante, se~ún los ritos -se encendieron de
improviso millares de I1;1~es eléctricas, que derramaron sobre la multitud una claridad meridiana. La música dejó escapar entonces las·
alegres notas del «Paradísum » y las campanas
de S~n Pedro se dejaron oír' en toda Roma.
Mientras se encendía un hornillo para preparar los sellos destinados á las cerraduras del
ataúd, u?o de los más notables oradores sagra5los hizo ~1 elogio del difunto Papa. Despue:;, el cada ver fué envuelto en una tela de
seda blanca c·on bordados de oro, que represen~ban las armas del Pontífice· se cubrió en
seguida, con el paño rojo que '10 envolviera
d~rante las ho~a~ que estuvo expuesto al público en la Bas1 hca, y, colocado en un primer
ataúd-de _madera.,-se cerró éste, sellándolo
e~ presenc13; d~ los cardenales y de los príncipes del \ ahcar.o, habiendo guradado en
él, antes, las mon:das de plata, de oro y de
bronce que se acuiiaron durante el Pontificado del Papa León. El ataúd fué encerrado en
otro, cuyas aberturas selláronse también y
éste, finalmente, ~n una C.'lja que tenía
la
t~pa, por la parte de adentro, esta inscripción: «Cor~us Pont. ~Iax. Leo XIII. Vixit an
~!~CCC_~JXIII eccles. univ. prefuit. 0bit die
XX Julu ::\IC~IIII.»

er:

Ana sentíase desfallecer de amor. Con el
brillo de sus ojos negros, tan negros como la
duda que nnidabn en ellos, creciendo con el
insomnio de tantas noches y la inquietud dd
tantos día.q, cual si las sombras de las unas y
las claridades ele los otros, tuviesen fuerza tan
sólo para arrebatarla toda esperanza, íbase también el delicioso carmín
de sus mejillas, debilitábase lentamente, palidecia, hasta dejar en ellas
el tinte sonrosado de un
crepúsculo expiran te, de1-1
vanecido por las caricias
del céfiro, el anémico tono de los pétalos de una
rosa que agoniza en Ja
sombro..
Recordaba con angustia cada vez mayor, repitiéndola á todas horaR
acometida por un loco
deseo de martirio, por un
infinito anhelo de tortura, cual si quisiera cuanto antes llegar á la muerte, la frase que el prometido t.. quien tanto adoraba dejó escapar en un
arranque de apasionado
erotismo:
-Tú no podrías mentirme amor: lo veo en
tus labios. Mira: son rojos y queman al besar ...
El amor está hecho de
sangre y de fuego: así lo
hizo Dios ...... ¡Oh, que
nunca palidezcan, bien
mío¡ que siempre abr11f&lt;en
como ahora para que
nuestro amor sea eterno!
Aquellas palabras fueron para ella como la
Sr. Gral.
amenaza de un mal remoto, como el anuncio de ~na pena grande,
muy grande, que desde leJOS le enviaba su
helado soplo de muerte.
La proximidad de una entrevista con el amado, esos momentos de ansiedad dulcísima que
antes llenaban su alma de regocijo, causábanle ahora sobresaltos tremendos. La sola idea
de que su a.mor pudiese alguna vez despertar
desconfianzas, llenábala de inauditos temores·
ni el sentirlo tan intenso ni el saberlo ta~
gra1:1de! alejaba de sí las a'margas y sombrías
cavilaciones del presentimiento y en la tranq~ila superficie de las aguas, 'y en las lunas
bu;eladas de_ los ~Iones, contemplaba presa
de !Dªlestar mfimto la palidez creciente de sus
labios exangües.
,&lt; - ... ¡Oh, que no palidezcan nunca bien
mío; que abrasen siempre como aho1~ para
que nuestro amor sea eterno! ......
Buscaba en sus largos !)aseos por el campo
los colores que su boca mostrara en otro tiempo, Y en más _de una vez cayó, debilitada por
el ~ndar excesivo, sobre un lecho de hojas ma.rclutas, allá, en lo más apartado del bosque,

sintiéndose sin fuerzas para seguir más adelante, pensando en palideces cadavéricas qGe
la hacían sollozar de pena.
Fué en la más hermosa mafiana de una primavera cuando, después de fervorosa plegaria
al Buen Dios, sintióse tan fuerte, que sin experimentar la menor fatiga en sus delicados
miembros de virgen, pudo llegar hasta el sitio
anhelado, hasta aquel jardín en donde crecían
las flores más grandes y más rojas. Cayó de
rodillas transfigurada por un súbito despertar
de su esperanza.
-Tener los labios tan rojos como los pétalos de aquellas rosas!. .. ¡Dios mío! ¡Si tú quisieras! ......
Sus manecitas temblorosas tendiéronse con
avidez hac;a la más bella y fragante, la más
grande y la más roja, acariciándola con sus
miradas cual si fuese la encarnación de aquel
Dios que invocaba.
Acercó sus labios palpitantes de amor á la
rosa de fuego, eetremecida por el deseo de entregar su alma en aquel beso prolongado, infinitamente voluptuoso. La. rosa de fuego palidecía, palidecía ... Inclinó su cáliz y se deshizo en silenciosa lluvia de blancos pétalos.
Ana envió hacia el cielo el más ardiente be-

D. Pedro Rincón Ga,llardo.
so de .~us labios rojos, las primicias de aquella
flor~c1on eterna consagrada per entero al prometido.
ENRIQUE VILLARREAL.

NOTA DIPLOMÁTICA
En substitución del señor Lic. Don Alfonso L~ncáster Jones, fué nombrado :Ministro de
México en Inglaterra el señor Gral. Don Pedro Rincón Gallardo.
El se~or Gral. Rincón Gallardo, cuyo retrato publicamos en .e::ta página, ha desempefiado en nuestro_ país cargos muy importantes,
c~m? los de Diputado al Congreso de la Unión,
I ~es1~ente del Ayuntamiento, Gobernador del
D1~trito y ,Jefe de la J u_nta Directora del Desague d~l \ alle de_ México. En el extranjero
~a servido con abngencia poco común, el delicado puesto_ de Representante de nuestro país
ante los Gob1e~n.os de Rusia y de Alemania.
EL nuevo Mrnistro partió ya rumbo á Londre~, y próximamente será· recibido por Su
MaJestad Eduardo VII.

�Domingo 2 de Agosto de 1903.

MATRIMONIO
Eu la capilla arzobispal SP unieron e? matrimonio, el día 23, el señor José Sanchez
J uárez hijo del caballeroso español J?on .José
Sánch~z Ramos, y la distinguida señorita Blan ·
ca Romero.
El oratorio, artísticamente adornado co~
margaritas, gardenias y ~risá!1temos, fué casi
insuficiente para dar cabida a la selecta y nu-

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO lLUSTRADO

vf'rdinegras, la cual florea cuando la luna llena sube por el espacio co~o una rodela de luz.
Es el Toloache; los botámcos creo que _la l}aman ~Datura stramonium,» y los boticarios
belladona.
.
¿Sabes tú las virtudes de esa yerba? Su JU·
go untado en los párpados, los ensombrece, y
dilatando las pupilas, las hace herm?sae, pero de mirar tan fijo y vago, q~e la l!nrada parel!e la de un loco; tomada en infusi6n la yerba, tanto puede calmar y adormecer, como

rumingo 2 ele Agosto de 1903.

que, para dirimir el caso, los p~í1;1cipes ee
bían citado para una luchafratr1c1da en laq
habían de sucumbir seis, siendo la beldad
mio del superviviente. . Loco de dolor, tu
una idea salvadora; cesando Ir causa, ce
el efecto. Mandó arrojará la bella del pal
ordenando á sus sayones que la llevasen
monte y la mataran. Sin compasión se e
plió la orden en ausencia de los príncipes,
los verdugos regresaron al palacio, dejando
muerta á la víctima.. ...... Pero no fué aef¡
volver de su desmayo, la niña se &lt;lió á co
por selva y mont.añ~, dilatando sus pu~·
para querer ver en ,a sombra y ennegrect
dose sus párpados por el terror, con lo
sus ojos parecían los de una loca; deRpa,·
da bajó al río á lavar sus heridas) y allí 11
su desventura y su soledad. ¿Qué haría?
Del horizonte se levantó entonces la 1
como una rodela de luz, el toloache abri6
flores y una de éstas dijo á la niña:
-¡Ven! Yo te ocultaré en mi cáliz, yo
raré tus heridas, yo aliviaré los dolores de
alma!
Y la niña, por un prodigio, cupo en el
de la flor, y allí vive en la noche y duerme
el día como en un camarín de blanco
ignorada y feliz. Y el toloache ad_quir_i6
virtudes y flore6 ya s6lo en el pleml~mo.
Los príncipes se dieron á buscar a la
dad tra.nsformados en mariposas, y los
suspicaces en cucuyos luminosos, para
prenderla ~n b. noche; pero de día el tol_
tiene cerradas sus flores, y ele noche los 1
tos no se acercan á ellas, porque saben qml
aroma que secretan aquéllas es mortal.. ....
taloache sabe guardar bien á su protegidL,
E. MAQUEO CASTELLANOS,

En honor de León XIII.-Túmulo levantado al pie del altar mayor.

Aspecto del templo durante la ceremonia.

EN HONOR DE LEÓN XIII
Las más suntuosas honras fúnebres efectuadas en l\Iéxico en memoria de Su Santidacl Le6n XIII, han sido las que un grupo de católicos de la colonia americana, organiz6 para e! jueves 30 del pasado.
El templo de Lourdes, que fué el local en que se verificaron las
honras mencionadas, ostentaba grandes colgaduras de gasa n:gra, que
pendían de las bóvedas rematando en los 1!1uros, y hermosas piezas florales· en cu ya composici6n entraban las violetas y las rosas blancas en
profusión. Guías de heno artísticamente prendidas á los muros, completaban el severo adorno del recinto.
.
.
La ceremonia di6 principio á las once de la mañana, con asistencia
de algunos miembros del Cuerpo Diplomático, y de numerosas damas
y caballeros de la mejor sociedad.
.
La parte musical fué muy notable, llaman_do_ I?articularmente ~a
atenci6n de los invitados el «Réquiem)) de Casciohm y e~ ,,Agnus DeJJ&gt;
de Perossi, que ejecutó la orquesta de Grecco con maestna.
El paclre Súllivan, uno de los oradores sagradc,s más famosos de
los Estados. Unidos, pronunci6 la oraci6n fúnebre.

Sra. Blanca Romero de Sá.nchez Juárez.

merosa concurrencia que asistió á la ceremonia. Pasada la lectura de la «admonici6n, »
acto al que estuvieron presentes como testigos
el señor Sánchez Ramos y la señora Consuelo
Romero de Reyes, el señor Arzobispo bendijo
el enlace, conforme al ritual, siguiendo después la misa acostumbrada, en que ofició el
señor Cura Don Lino Laguna. Los padrinos
de velaci6n fueron el señor Lic. Don Audomaro Reyes, hermano de la desposada, y la
sefiora María de Jesús Juárez de Sánchez.
El matrimonio de la distinguida pareja ha
sido uno de los más suntuosos.

CUENTOS RÁPIDOS
EL TOLOACHE
Allá, en las feraces tierras istmianas, mi
patria adoptiva, donde crece el resedá en arbustos, despliega el cocotero su penacho verde sobre el fondo azul del cielo y el guacamayo multicolor horada para hacer nido el tronco del árbol seco que se yergue en el bosque
como un atleta desnudo, en las jugosas tierras
de «chahuite» que los ríos abonan con sus aluviones, crece una planta de dentadas hojas

dormir y matar; y aplicada á la piel, amortigua los dolores.
¿Sabes por qué el toloache tiene esas virtudes? ¿Por qué sólo en las noches de plenilunio abre sus hermosas flores blancas?
Hace muchos siglos, antes de que nos conquistara el español y aun antes que el rey zapoteca Cosijoeza llevara sus huestes triunfantes á Tehuantepec, vivía allá, en mitad de las
selvas de esa tierra, un emperador padre de
siete príncipes. Una noche, mientras dormía
en su «tapextli&gt;, de flexibles juncos, cubierto
de pieles de garzas reales, le despertaron quejidos y lamentos; levant6se y hall6 á una nifia que, sin darse nadie cuenta de ello, había
llegado desnudita, fatigada y hambrienta hasta la real alcoba, y que no pudo explicar de
dónde venía. El buen emperador la recogi6
compadecido, la d16 alimentos y ropas y la
dió cariño¡ y la niña á su lado creció tan bella, con esa belleza no cantada aún de las vírgenes zapotecas, que lo1c1 príncipes, enamorados de ella, comenzaron á odiarse como rivales; todos eran solteros y, como hijos del serrallo, casi de la misma edad. La discordia
substituy6 á la paz, el rencor al amor, y á la
fraternida~ el celo; y la niña inocente lloraba de angustia porque los quería lí. todos y no
podía amar á ninguno.
Un día, al anochecer, supo el emperador

-

KLIN.

*
La ciencia es útil, la virtud es neresari
BYROX.

..,,.

,.
..,..

,:o.

Siniestra aurora esparce sus lívidos fulgores.
Despierta el campo. El río sus ondas rueda fiero,
y bebe de Nurnidas el escuadrón ligero.
Se escucha el toque claro de }03 bocina.dores.

Si no se quiere e~ru,,har la razón, é~ta.
por sí sola, no tardará en hacerse ofr.-F

$

~

EL TREBBIA

Sr. José Sánchez Juá.rez.

...,.
.....

Pues contrariando á todos, augures impostores,
al desbordado Trebbia, y hasta Escipión Severo,
' Sempronio, el nuevo Cónsul, audaz como altanero,
ordeua al punto mismo que marchen los lictores.
Con lúgubre 1·eflejos el cielo enrojecían
las aldeas Insubres que al horizonte ardían;
oíanse lejanos berridos de elefante.
Y allá, de pie, adosado contra un arco del puente,
de las iegiones que huyen, la marcha sordamente
Aníbal escuchaba, pensativo y triunfante.
JOSÉ. MARÍA DE,lIEREDIA.

Salida de la concurrencia.

....,...
""'

�Domingo 2 de Agosto de 1903.
EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 2 ele Ago~to de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

I
Xotabilísimo huésped había llegado al convento de capuchinos de la villa allá por los
años de 1072. Famoso era el huésped en todas
partes por la agudeza de su ingenio, por el
profundo ~aber que había adquirido y por las
obras científicas en que le divulgaba. Baste
decir, y est.'i. todo dicho, que el hu(sped era
el reverendísimo padre fray Antonio de Fuente la Peña, exprovincial de la orden.
Después de comer con excelente apetito y
de dormir una buena siesta, para reposar de
las fatigas del viaje, fray Antonio re~ibió en
su celda al padre guardián, fray Domingo, y
habl6 á solas con él sobre el importante asunto que le había impul!"ado á irá aquella santa
casa.
-Sé por fama-le dijo-el extraño ca!"o de
mi señora Doña Eulalia, hija única del ilustre
caballero Don César del Robledal. Y considerado bien y ponderado todo, me atrevo á sostener que la joven no está posesa ni obsesa.
-Vue11tra reverencia me ha de perdonar si
le contradigo. Xo veo prueba en contra de la
posesión 6 de la obsesión de la joven. Aunque
me esté mal el decirlo, sabido es que, á Dios
gracias, ejerzo bastante imperio sobre los espíritus malignos, y que he expulsado á no
pocos de los cuerpos que atormentaban. Si los
que atormentan á la joven Doña Eulalia no me
obedecen, no es porquP no estén en ella ó en
torno de ella, sino pc,rque son muy ladinos y
marrajos. Si están en ella, se esconden, se recatan y se parapetan de tal suerte, que se hacen sordos á mis conjuros; y si la cercan, para
atormentarla, andan sobrado listos para escapar cuando yo llego, y no vol ver á'las andadas
sino después que me voy. Los síntomas del
· mal son, sin embargo, evidente~. Sobre lo único que estoy indeciso y no disputo es sobre si
el mal es posesión ú obsesión.
'
-Pues bien-rtplicó fray Antonio -mi
conclu~ión es ent~ramente contraria, y 'mientras mas lo reflexiono, más me afirmo en ella.
Doña Eulalia no habla nunca en latín ni en
1 ningún otro idioma que no sea nuestro cai-tellano puro y castizo; sus pies Fe apoyan siempre en el suelo cuando no está sentada ó tend~da ¡ en v_ez de e~tar desmedrada, pálida y
0Jerosa, se que esta muy guapa y ele tan buen
color, que parece una ros~ de mayo; y el que
ella repugne caimrse con nmguno Je los novios
que su señor pad1e le ha buscado y el que
ande melancólica y retraída, y el que tenga
por las noches y á Bolas, en su retirada estancia, coloquios misteriosos con seres in\'i~ibles
no pru':!ba que esté endemoniada ni much~
menos._ Los demonios jamás son tan benignos
y ~pac1bles con una criatura. Rer, por consigmente, de menos per\'ersa y dañina condición
que los ángeles precitos, es quien tiene trato
y coloquios con mi señora Dolia EulalÍfl. «Ergo,» no es demonio, sino duende quien la visita y habla con ella. Y conocedor yo de este suceso, ·•¡ empleándome como me empleo en el
estudio &lt;le los duendes, según lo testifica mi
ya celebérrimo libro «El ente dilucidado» he
venido por aquí á ver si me pongo en rela~ión
con el duende que visita á Doiia Eulalia y logro arrojarle de su lado, valiéndome de los
medios que me suministra la ciencia.
-Extraf\o es-dijo fray Domingo- que afirme todo esto vuestra ieverencia por meras conjeturas.
-No son meras conjeturas--repuso fray
Antonio.-Aunque por mis pecados nunca he
sido digno de tener revelaciones sobrenaturales, lo que es naturales las tengo con frecuencia, y tal es el caso de ahora. Aquí estamos
solos y puedo hablar con libertad confiando
en el indispensable sigilo.
'
Fray Domingo hizo señal de que no descubriría. lo que se dijese y fray Antonio continu6
~n voz misteriosa y baja: ·

-El duende que visita á Doña Eulalia se ha
franqueado conmigo y me lo ha. explicado
todo. Harto se comprende q_ue sea yo estimado, qneri&lt;lo y familiar entre los duendes, á
quienes he defendido de las injurias y calumnias que propala contra ellos el vulgo ignorante. Yo he demostrado qne no son diablos,
ni almas en pena, sino criaturas sutilísimas é
invisibleB, casi siempre traviesas y alegres,
que se engendran en lo más delgado del aire.
Agradecidos los duende~, ¿qué tiene de particular que acudan á conversar conmigo? Ademús, que mis estudios y meditaciones sobre
todos los secretos de la ma.:lre naturaleza v
mi asidua i1westigaci6n acerca de los seres
m{\s menudos y casi incorpóreos, han aguzado
de tal suerte mis sentidos, que veo, toco y oigo
lo que por ingénita y grosera. rudeza. de sentir
no notan ni descubren los otros mortale!c'. Perclóneseme la jactancia; yo descubro al tender
mi penetrante mirada por el m1h•erso, cien veCl'S más vida y más inteligencia que la que ve
la inmensa mayoría de los hom hres. En suma,
y contrayéndonos al presente singular caso, el
rluench•, harí1 cerca de diez años, desde que Doiia l~ulalia cumplió quince, hasta dentro ele trts
días que cumplirá veinticinco, seentienclecon'
ella, la np'.1rta &lt;le la convivencia de la gente y
la hace arisca y zahareña; pero me ha predicho que dei::aparecerí, dt.&gt;ntro de los indicados
tres días, y hasta que antes se dejará Yerbajo
la figura de un gallardo mancebo. Dofia Eulalia queda_rá libre entonces &lt;le tocia mole!:itia, y
aun1ue i-iempre recata&lt;ln, honestíf:ima y clecoro11a, depondrá sus clesdenef: dejará ele ser huraña. y se hará para todo el ~undo conversable y mansa.
Con acento irónico, aunque templado ó vela?º por el respeto, exclamó entonces f1 ay Domrngo:
-Sin duda que á fin de que la re,·elaci6n
no h_aya sido á medias, el duende habrá pronost1caclo á vuestra reverencia el punto y la
hora de su desaparición y de la aparici6ñ del
mancebo.
- Sí que_ me lo ha pronosticaclo-respondi6
fray Antomo.-Ello ha de ser ú media noche
en la propia habitaci~n de Doña Eulalia, {\
donde hemos de acudir, recatadamente y sin
que Doña Eulalia. ni nadie se entere el padre
de ell:~, desarmado para. evitar un fu:1esto rapto de ira, vuestra reverencia con sus exorcismos y yo, pertrechado de mi ciencia «duenclina. » Tengo la. mns perfecta Reguridad de que
todo tendrá allí desenlace dichoso.

II
En la noche y hora prefijada11, de concierto
ya D~n C~sar c~n los_dos reverendo!!, acudieron
en misterios? s1)enc10 y de puntillas á la puerta de la hab1tac16n de Doña Eulalia armado
fray Don:iingo del libro de los exor~ismos y
de ,un hisopo; armado fray Antonio de un
tun~ulo donde quemaba hierbas mágicas, espar~1en~o el humo; y armado Don César de
paciencia, después de haberse comprometido

solemnemente á no perderla y á no enfu
se, ocurriera lo que ocurriera.
Celebrados ya sus ritos y evocaciones
Antonio y fray Domingo prescribieron fl
César que llamase con brío á la puerta de
habitación de Dofia Eulalia, cerrada con Ha
! que ?rdenara qu~ se abriera de par en
inmediatamente, sm excusas ni pretexto
guno.
No hubo modo de evitarlo ni de retard
y la puerta se abrió de par en par y de 86
to. En medio de ella, como magnífico ret
de Claudio Coello, encerrado en su marco a
reci6 un galán muy bizarro y apuesto co~
je é i_nsignias de capitán, larga espaa'a al
to, airo_sas plu1!1as en el sombrero que lle
en la diestra, nea cadena de oro y ven
que e_n su !?echo, brillaban y espuelns de o
también asidas n sus amplias botas de cami
Don César, que era muy violento y cel
des~ honra, no hubiera sabido contenenie
hubiera caído i:obre el foraf'tero, si ambo¡;
les, cad11; uno ele un lado, no le contienen.
El galan, con voz reposada y serena dijo
tonces:
-Sosiéguese mi señor Don César y no
á mal _que me presente á tan deshora. Yo
el capitán Don Pedro González de la Riv
de cuya renta y condiciones ha e,;crito á
s.eñoría mi amigo el banquero genovés JU88
Sal vago, y de cuyos altos hechos de armas
Portu_gal, en Flandes, en Italia y en el re
to Oriente, le han dado noticias otras v ·
personas muy respetables. Aspiro á la m
&lt;le Doña E_ula.lia; ella me ha dado prueba
que me _qu_1ere para esposo, y sólo nos falta
C?!'sentim1ento paterno y de11pués la be
c1on del reverendo padre fray Antonio
está pr~sente y que espero no ha de neWI
bendecirnos.
-Todo eso estaría bien-respondió Don
sar con mal reprimida cólera-si vuestra
ced no lo pidiese después de ofender mis
nns, hollar mi ca11a y atropellar todo res
-_Yo, señor Don César-replicó el capi
so~n_cn?o, -tenfo que vengar con esta apa
te InJUria otra nada apar1mte que vue:,tra m
cad me hizo hace diez afios cuando me
prendió en este mismo f:itio en dulce:1
quíos con mi se~ora J?olia Eulalia, que a
no había cumplido qurnce años. Yo era en
ces un rapazuelo de diecii;éis, y yuesa me
me arrojó de aquí á empellones nada pate
les. Por amor de Doña. Eulalia lo sufrí
Y mayor afrenta hubiera rmfrido, á ser posi
m:i,yor afrenta: Harto he demostrado desp
m1 valor. Acrisolada está mi honra. La 1
tun~, además, me ha favorecido. La. sa ·
facc16_n que espero y pido para los pasa
agrav10s, es que vuel'a merced me acepte
mo yerno.
En este punto, apareció Dolia Eulalia
lado del galán. Estaba linda en extremo, m
elPg~nte y ricam~nte engalanada con maguf
cas Joyas, y manifestando en el rostro juve
Y ruboroso gran safüfncción y contento. ¿Q
hnbía de hacer Don César? Consintiíi en t
Y abrazó ~riñosamente á sus hijo!'I, no i-in
clamar, mirando al capit.'i.n detenidamente:
~¡Válgame Dio~, muchacho v cómo
crecido y embarneci&lt;lo en este d;c~niol ¿Qui
al p~onto habfo de r1•conocer en ti al rubio
travieso monaguillo d e capuchinos que repi
batan bien las campanas·?

III
No bast~ l~ re~petuosa consideración q
fray Antomo m s p1raha al padre guardián,
ra que éste se_callase y no dijese claro que
n? había habido demonio, tampoco había
b1do duende, y que todo había sido farE&amp;.
Fray Antonio quiso entonces justifi
Y antes de volver á ~Iadrid, donde ha.bit

mente residía, habló al padre guardián como
sigue:
-No sólo ha habido duende, sino \tnO de
los duendes más poéticos que en este mundo
sublunar puede &lt;lar!-e. Era ella tan pura, tan
cándida y tan ignorante de lo malo, que á los
quince años parecía úngel y no mujer. El era
bueno y sencillo como ella. Ambos ae amaban
con la más ardiente efusión de las almaB, sin
la. menor malicia, sin que la dormida sensualidad en ellos despertase. Anhelaban uniri:;e
en estrecho y santo lazo; vivir unidos hast.a la
muerte, como en unión castísima. habían vivido desde la iníancia. A esto se oponía. el
desnivel de poi-iciún social. Mene.,ter era. que
Periquito ganase posición, nombre, gloria y
bienPs de fortuna. Al i,;epararse para irse él á
dar cima á su empresa, sin estímulo vicioso,
con inocencia de nii10s y con fen•oroso amor
del cielo, se unieron sus bocas en un beso prolongadísimo. Sin duda se interpuso entre labios y labios una ledsima chispa de éter, átomo indivisible, germen de inteligencia y de
vida. El fuego abrasador de ambas almas enamoradas penetró en el átomo, le di6 brillantez
y tersura, y cuanto hay de hermoso y de noble en el mundo, vino á reflejarse en él como
en espejo encantado que lo purifica y lo sublima todo. Los santos anhelos de amor de él y
de ella, se fundieron en uno; y, sin desprenderse enteramente de ambas almas, tuvieron
en la misteriosa unión ser singular y substancial suyo y algo á modo de vaga, indecisa. y
propia conciencia. Re separaron los amantes.
El fué muy lejos; peregrinó y combatió. Durante diez afios, no supieron ella de él, ni él
de ella, por los medio3 ordinarios y vulgares.
Pero el unificado deseo de ambos, el duende
que nació del beso, con pintadas alas de mariposa y con la rapio.ez del rayo, volaba de un
extremo á otro de la tierra; y ya se posaba en
ella, ya en él, y hacía que se estrechasen como presentes, y renovaba. el casto beso de que
había nacido, no como recuerdo vano, sino

como si nuevamente y con la misma ó con
mayor vehemencia ellos se besaran. No dude,
pues, vueiatra reverencia de que el tal duende
existe 6 ha existido. ¿Cómo explicar sin él la
tenaz resistencia, durante diez años, de los
mismos amores? El deseo no era e6lo de ella.
El deseo no era s6lo de él. En ambos estaba,
pero, al unirse, se separó de ambos, creando
la unión un ser distinto. Este ser no tiene ya
razón de ser: desaparece, pero no muere. ::So
debe decirse que ha muerto ó que va á morir
la chispa inteligente, enriquecida con la viva
representación de toda la hermosura de la tierra ó del cielo, cuando, cumplida la misión
para que fué creada, se diluye en el inmenso
mar de la inteligencia y del sentimiento, que
presta vigor armónico, y crea la luz y hnce
palpitar la. vida en la indefinida. multitud de
mundos que llenan la amplitud del éter.
Fray Domingo oy6 con atención todo esto
y mucho más que dijo fray Antonio, y acabó
por convencerse de que había. duendes; unos
prosaicos, otros poéticos como el de Don Pedro y Doña Eulalia, -,in que la teoría de fray
Antonio pugnase en manera alguna con la
verdad católica, pues redundaba en mayor
gloria de Dios, hasta donde alcanza á concebirla el limitado entendimiento humano.

.....

JUAN V ALERA.

PARA MAÑANA
¡Obstinación estéril! Al adverso
golpe me yergo más. Soy como el sándalo:
perfumo si me hieren ... ¿No es el verso
aroma del laúd? ... Zumbe el escándalo
en torno mío: voluntad entera.
y amor sin fin opongo á tanta furia.
¡Canto mientras el odio desespera!
¡Canto! Como el arbusto en primavera,
doy mis flores al viento que me injuria.

171 1
'

1

l

*
La calumnia me acecha, no lo ignoro,
pero la venceré; como Atenea
colocar6 sobre mi escudo de oro
la cabeza del monstruo hirsuta y fea.
Me atisba la calumnia, mas confío
en la victoria y al peligro acudo;
mi corazón no tiembla, ídolo mío,
porque es mi coraz6n firme, bravío,
6 intáctil como el oro de mi escudo.

"'

Y cuando queden en la lucha prava
mi afán y mis anhelos vencedores,
~obre tu seno mi cabeza esclava
colocaré: corónala de flores!. .....
Mañana, vencedor, serás mi duefio
y mandarás en mí, y Hércules nifio,
realizaré mi venturoso empeño
enhebrando los hilos de mi ensueño
en la rueca, mujer, de tu cariiio.
VÍCTOR M. RACAMONDE.

1903.

La extracción de la idea.
I
El sol, y el aire y la lengua callada. de las
co~as dicen al buen minero: es un buen día.
El trabajador, ágil y desnudo, siente cantar
su sangre y correr por su médula un impulso
de labor. Como si un invh-ible aceite lustral
le hubiese puesto en sus miembros fuerza y
ligereza, se juzga listo para todas las luchas y
capaz de llegar con su pico al corazón de la
tierra.
La boca del pozo le llama: el hondo pozo
cerebral le invita al descenso. El buen trabajador se asoma, y en el fondo ve brillar las piedras preciosas.
La naturaleza, como una maternal nodriza,

�11

,,

i

ROMA.---Una gran ceremonia ~tifical en la Basílica de San Pedro.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 2 de Agosto de 1903.

EL ::-,IUNDO ILUSTRADO

=

va á darle la mano, á ayudarle á bajará la entrada de la mina. Y él desciende en el hovo
sombrío. A poco se oye, con un son armóñico, cómo está hiriendo la roca el pico metálico.
Cuando el minero i;ale de su tarea, la luz
del cielo ilumina sobre el hnz de la tierra un
tesoro nuevo. Son los diamantes, el oro, los
rubíes, las cn.lcedonias, lns esmeraldaR, las gemas variadas y ricas que ha extraído el buen
trabajador.
Feliz descansa de la fatiga, mientras ln virja i'lodriza le sonríe misteriosa.

vieja Nodriza, con una linterna sordn, en silencio. Le ilumina el rostro y le contempla,
misteriosa.
RUBÉX DARÍO.

NOTAS MILITARES,
,:,;u~YOS

U:SIFOR~IE.".

La Comisión nombrada por In Secretaría. ele
C.uerra para proponer las reformas que, según
acuerdo de la misma Secretaría, debe hacerse

II
¿Está el i-ol acaso enfermo? Tiene sobre los
ojos un velo obscuro. El aire salta bruscamente y va húmedo, cual si saliese de un baño de
hielo. Todas las cosas dicen al buen trabajador: es un mal día.

En lugar del chacó, los soldados portarán un
casco con amarres y adornos de metal, i;iendo
éste blanco para los dragones y amarillo para
los infantes. El distintivo que se pondrá en
los cascos, consiste en una corneta y dos fusilrs, para la infantería; en dos sables para. la.
caballería, y en dos cañones y una granada.
para la artillería. Sobre el escudo, un poco
arriba, se fijará el número del batallón 6 regimiento respectivo.
En cuanto nl uniforme de cuartel, la t ropa
llevará un kepi de paño con visera &lt;le ufia,
muy ligero, y chaquetín y pantalón dt. dril.
El señor Presidente de la República pasó
revista el martes á uti grupo de individuos de
las tres armas que vestían el nuevo uniforme,
aprobando, en lo general, los modelos, y haciendo con respeeto á sus detalles algunas indicaciones que anotó la Comisión para tomarlas desde luego en cuenta.
Damos en este número fotografías de algu-

IJn infante con su equipo completo.Espalda y perfil.

El nuevo uniforme del Ejérclto.-Traje de gala
para: la intanterfa.

El mismo siente en su cuerpo un morboso
escalofrío, sus brazos no pueden alzar el pico
de labor. Creería que al dar un paso va á caer.
El ambiente le hace daño: i-us miradas se fatigan queriendo horadar la bruma.
El pozo negro y mudo, parece serle hostil.
E l buen trabajador se asoma v mira obscuridad tan sólo; abajo, en el profundo, cree escuchar la voz de un
•
funesto grillo.
Pero hay que descender; y sin ayuda,
débi l, 1:1in voluntad,
desciende al hoyo de
sombra.
Se oye apenas un
sordo golpe del pico,
de cuando en cuando.
En los intervalos de silencio, rechina el grillo de la mina.

á los modelos conforme á los cuales se construyen los uniformes del Ejército, ha terminado ya sus trabajos, presentando al señor General Mena las distintas piezas que corresponden á las tres armas.
El uniforme de gala pnra la tropa es de paño azul como el que se usa actualmente· pero
tanto el chaquetín como el pantalón s¡ diferencian de los que ahora lleva el soldado, en
algunos detalles que los hacen, no sólo más
vistosos, sino también más elegantes. El chaq~etín es cerrado~ coi~ puños, cuello y «vivos»
rOJOS, y el pantalon tiene, en vez de un «vivo »
u~a franja. del mi~mo color, á lo largo de cada
p1ern1,.. Para la infantería, la Comisión ha
propuesto se adopten, además, las polainas.

nos soldados de infantería y caballería. Próximamente publicaremos las correspondientes á los oficiales y á los artilleros.
EL

17~

BA'l'ALI.ÓN.

Por separado publicamos dos grabados que
representan al 17~ Batallón haciendo ejercicios en San Lázaro, al mando del señor Coronel .Joaquín :Mnass.
El orden que se aJYierte en la formnción
de la tropa, simula el
ataque y la defensa de
una fortificación.
La constancia de la
fortuna es la esperan·
za de los dei-graciados.

*

Sin creer en una Yida futura, la presente
sería inexplicable.

*
Al llegar la noche,
sale como una hormiga por el borde de un
vaso, el minero. Yiene
con las manos y los
pies destrozados. :Xo
ha podido extraer nada. No podrá mañana esperar el paso de
los mercaderes. Agotado, casi desfalleciente á la entrada del pozo, se refugia en el
eueño.
Entonces, cuando
está. dormido, viene la

Soldado de 1Dfa.nteru1..
Artillero en tr&amp;je de cuartel.

*

La igualdad repug·
na tanto á los hom·
hreA, que el mayor em·
peño de c:1.da uno es
distinguirse de los demás.

*

Quien no desconfía
de sí mismo, no mP.rece la confianza de
los demás.

*

Un grupo de dra:;onell

e.1

traje de gala.

Los buenos tiemblail
cuando los malos no
temen.

Domingo 2 de Agosto de 1903.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 2 de Agosto de 1903.

CONCURSO LITERARIO

tn el fin de honrar la memoria del BeneC" nt? Don Benito Juárez, el Instituto de
iencias y Artes de Oaxaca convoc6 á un

Posteriormente, el Jurado revocó su resolución en lo relativo á la recompensa otorgada al autor de «El Alma de las Cosas,)) por haberse comprobado que la composición no era
-contra todo lo establecido en las baees del
concurso-inédita.

***
La distribución de premios se efectuó el día
~O, concurriendo al acto las principales familias de Oaxaca. Los estudiantes laureados fueron muy aplaudidos, así como el mantenedor
del torneo, Dr. Adalberto Carriedo, que pro-

EL MUNDO ILUSTRADO

CONVENTUAL
Hermana contemplativa
que, elevando el pensamiento,
escrutas el firmamento
en actitud pensativa;
hermana caritativa
que alivias todas las penas
con tus sonrisas serenas
de paz, de dulzura y calma,
¡dichosa tú, que en el alma
tienes tantas cosas buenas!
Dichosa tú, hermana mfa,
la del semblante risuefio,
que hiciste el más puro suefio
de tu honda melancolía;
dichosa tú, que en un día
de voluntad y de anhelo,
alzaste el alma hasta el cielo;
y aspiraciones intensas
te dieron alas inmensas
para remontar el vuelo!
Dulce hermana que en el seno
de una sociedad menguada
floreciste inmaculada,
tal como un lirio en el cieno,
yo también, también fuí bueno·
pero mi bondad nativa
'
fué después hecha cautiva
en red de pasiones malas ...
¡y me cortaron las alas,
hermana contemplativa!

Sr. Prtscmano R. Maldonado.

ALFONSO lBERRI.

concurso literario á los estudiantes, sefialando

a.º1º
plazo improrrogable para la admisión
e os trabajos que se presentaran el período
C?mDrendido entre el 2 de abril y 'el 1&lt;? de jumo del corriente año.
~os tem~s. escogidos fueron los siguientes:
10· ompos1C16n en verso.-2&lt;? Composición en
prosa: «El Obrero l\Iexicano sus defecto" v
sus e l"d
'
., J
30 cuª 1 ª?,~S, su pasado y su porvenir.»: ompos1c1ón en prosa: «Enseñanza que encieJrra para la juventud la vida del Benemérito uárez.»
. El total de composiciones remitidas al Instituto, que ~e elevó _á diecisiete, comprendía
n~eve traba¡os relativos al primer tema dos
ª rgun~o y seis al tercero. Hecho por ~l Jura cahfi_cador el examen de las distintas piezas literarias, se acordó conferir el premio correspondiente del primer tema al autor de una
poe~ía titulada «El Alma de las Cosas » adkrdicándose el accéssit al señor Priscilia~o R.
aldonado, que present6 una composición
llama?,a «La Partida.,, Por haberse declarado
q~e nmguna de las composiciones relativas al
2 · tem~ era digna de recompensa se resolvió
por último, abjudicar al mismo s~ñor l\Ialdo~
nado el premio correspondiente al tercer tema
otorgándose el accéssit al señor Enrique E'.
Vasconcelos.

º.

La imaginación exagera, la razón descuenta y el juicio regula.

Sr. Enrique Vasconcelos.

*

nunció un hermoso discurso relativo á la fecha
que se conmemoraba.
En este número publicamos los retratos de
los señores Carriedo, Vasconcelos y l\Ialdonado.

Hay un dulce amargo en la felicidad que deleita y contrista; este sentimiento mixto de placer y dolor nos encanta y entristece al mismo tiempo.

EL JARDÍN DE PROPAGACIÓN

Los escritores moralistas son para la juventud lo qu~ los faros para el navegante, adviert~n el pehgro y salvan al amigo del naufragio.

*

El reloj de las pasiones nunca marcha exactamente.

remonia de apertura, lucían un vistosísimo adorno consistente en
guías de heno y haces de banderas que presentaban por su artística combinación, un aspecto verdaderamente agradabl~.
En el mercado se colocó una plataforma destinada á los asientos de honor, y hacia el fo~do una gran cortina en cuyo centro se destacaba una alegoría de la diosa Flora. Las señoritas Guadalupe Roig1
Guadalupe Bandera, Guadalupe Peón, Asunción Bértiz, Luz Zepeda
l\Iaría Elena Ope, Luz María Ibáñez, Herlinda Silver y Elena Zamor~
y Plowes, como reinas ~e la fiesta, ocuparon en la plataforma el lugar
preferente, tomando asiento á los lados el sefior Prefecto Político Coronel García Martínez, el Presidente del Ayuntamiento y los ~iembros de la Comisi6n de festividades.
El acto dió principio con una pieza de música que ejecut6 la orquesta de la Escuela Nacional de Ciegos. La señorita Leonor Pifia
pronunció en °eguida una entusiasta alocucit.n que le valió muchos
aplausos, y tras otro número musical, el sefior Luis G. Urbina recitó
una inspirada poesía que los concurrentes escucharon con sumo agrado. Una salva de aplausos acogi6 las últimas palabras del poeta.
. Hecha la_ ~~claraci6n de apertura, el público se dispersó para. visitar ~a expos1c10n y recorrer las barracas, repletas de golosinas, de
la feria. La verbena popular estuvo, como "iempre, animadísima.
Hoy, según está anunciado, quedará clausurado el certamen. Por
la noche se dará un baile de invitación en la Prefectura Política.

S.r Dr. Adalberto Carriedo.

La razón se turba con las pasiones como e!
agua se enturbia si es agitada por el ~ento.

*

En terrenos de Mixcoac ha quedado establecido el jardín de propagación que debe suministrar, en lo sucesivo, los árboles necerarios
para las calzadas vecinales y las diversas plantas que se empleen en la
repoblación de los jardines de la ciudad.
EL área que ocupa el jardín es muy extensa y está dividida en
lotes que contifmen distifltos éjemplares, contándose entre éstos las
plantas florales máJ á prop6sito para los parques, y una variada colección de frpsnos y otros árboles de sombra. En la actualidad se encuentran en los lotes más deseiscientasmilplanta.s que se destinan,

El amor ciega á muchos. La fortuna deslumbra á todos.

*

El amor es como los niños empieza riendo y termina llorando.
'

tas fitstas dt San Jlngd.

Puesta de sol.

Con motivo de las fiestas del Carmen que
añ? por año se celebran en San Angel, quedó
ab1e~ta hace ocho días, en el pintoresco pueblecillo, la Exposición á que fueron convocados los floricultores del Distrito.
. Debido á circunstancias especiales, el contingente ~e floree, plantas y frutas, no fué en
esta ocas10n tan notable como ha sido otras
veces; p~ro, en cambio, la concurrencia fué numerosís1ma durante el día, y la animaci6n tan
grande como nunca.
Algunas casas se veían engalanadas con
hermosos adornos florales, y tanto la alameda, como el mercado, donde se efectu6 la ce-

Sa.n Angel.-Insta.ntáneas de la. verbena del Cttrmen.

Domingo 2 de Agosto de 1903.

�en su mayoría, al embellecimiento del Paseo
de la Reforma.
En el .mi!'mo terreno hay instalados tres
grandes mv~rnaderos, y algunas &lt;&lt;Cajoneras,»
para el cultivo de determinados ejemplares,

levantándose, en el centro, un gracioso ,,chalet,, que sirve de habitaci6fi al encargado del
jardín.
La instalaci6n del jardín se hizo por orden
de la Secretaría de Comunicaciones.

Domingo 2 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 2 de Agosto de 1903.

EL PAÍS DEL SILENCIO
Huérfano y soltero, vivía con mi hermana
una adorable niña de quince años, que era ei
deleite de mi coraz6n, el sol de mi casa. La
amaba fuera de toda comparaci6n. Y ¿c6mo
no amar ese delicioso ser, turbulento y hermoso, espiritual y tierno, entusiasta y generoso, que con la risa asomada siempre á sus
labios, vibraba á todo lo bello, á todo lo grande? En esa frágil envoltura de riente niña se
sentía latir un alma ardiente, profunda y' libre. Esas eclosiones del heroísmo nacional no
son raras entre nosotros. En el silencio sofocante que pesa sobre nuestro país, en la inmensa sospecha policial que lo encierra el
genio elige á veces para abrigarse, para disimular su nidada, el inolvidable asilo que debe ser en el coraz6n de un niño 6 de una niña. Mi hermana era verdaderamentP- una de
esas elegidas. S6lo una cosa me inquietaba en
ella: la extrema franqueza de su palabra y la
independencia ruidosa de su espíritu, que no
sabía callar y ocultar ante nadie, aun ante
aquellos en cuya presencia es preciso quedar
con la boca bien muda y el alma bien (1errada. Pero me tranquilizaba al pensar que en su
edad ei:,os pequeños desvíos son sin consecuencia alguna. á pesar de que, en nuestro país
n.o hay edad para la justicia y para la desgra:
Cia.
Un día, volviendo de Moscou donde había
ido á dar algunas funcione!', en~ontré la casa
vacía. Mis dos viejos servidores se lamentaban, sobre un banquito en la antecámara.
-¿D6nde está mi hermana?-pregunté.
-¡Ay!-dijo uno de ellos, pues el otro no
hablaba.nunca, -ellos han. venido..... y la han
llevado Junto con la nodriza ...... ¡ Dios tenga.
piedad de ella!
-¿Estás loco?-grité-¿6 has bebido demasi_ado? ...... ¿6 qué? ... : .. ¿Sabes siquiera lo que
dices?...... Vamos, dime, ¿d6nde está mi hermana?
El viejo levant6 hacia el techo su triste rostro barbudo:
-Te lo he dicho-murmur6.-Ellos han
venido ...... y la han llevado ...... ¡el diablo sabe á d6ndel
. Creí que me iba á desmayar por el dolor.
Sm embargo, tuve la fuerza de asirme de una
puerta y violentamente articulé:
-¿Pero por qué? ...... Veamos, ¿por qué?...
¿Ell?s han _dicho algo?...... ¿No la han llevado sm m_o~1vo?....... ¿Han dicho por qué? ..... .
.Y el vie30, habiendo sacudido la cabeza rephc6:
'
-No han dicho nada...... nunca dicen nada ...... Vienen, como demonios, no se sabe de
d6nde ...... Y después, cuando se han marchado, no hay más que golpearse la cabeza contra
las paredes y llorar ......
-¿Pero ella?-insistí-¿ella? ...... ¿Han dicho algo? Vamos ..... . ¿ha r,rotestado?..... ¿Los
h3: am~nazado de mí, del emperador, que es
m1 amigo? ...._.. ¿Ha dicho algo? ..... .
-¿Qué qmeres que baya oicho esa querida
alm~? .... .. ¿Y qué habría podido decir? ..... .
Ha 3untado sus pequeñas manos como ante
las santas imágenes ...... Y he ~hí todo ..... .
Ahora, tú y . nosotios dos, para quienes ella
era como la vida ...... no nos queda otro recurso sino llorar mientras vivamos .... .. Porque
no se -yuelve nunca de donde ella ha ido ... .. .
¡Benditos sean Dios y nuestro padre el Czar!
Com~rendí que no obtendría otros datos de
es?s resignados y fieles brutos y salí corriendo
á m!?rmarme. Fuí mandado de una admini!tracion á otra, de unas á otras oficinas de
unas á otras ventanillas, y en todas partes 'tropecé con r?stros mudos, con almas encerrojatas, con OJOS cerrados como puertas de cárcel.
o se sabia ...... no se sabía nada...... no podecfrseme nada...... Algunos me aconse¡aban babl~r muy bajo, 6 no hablar nada, y
volver ~,m1 Clisa alegremente ..... . En mi desesperacion pensé solicitar una audiencia del
emperador..;··· El era bueno, él me amaba.
~e echaría a sus pies, imploraría su clemencia.• •:• ~ ~demás, ¿quién sabe? ...... Esa sombría 3us~ic1a CU1;fiplida en su nombre, la ignoraba qmzás, la.ignoraba seguramente.
Algunos oficiales, amigos míos, á quienes

•'~ •l\....

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I'.

~

Jairdfn de propaga.ción.-Interior del invernadero principal.-Una ca.lle.

-Mis felicitaciones, señor ..... Me dijo .....
pedí consejo, me hicieron desistir vivamente
habéis desempeñado vuestro papel e3ta noch~
de mi idea.
como M. Guitry......
'-''!,,,,i
-No hay que hablar de eso ...... no hay que
Después de esto, habiéndome tehdido la
hablar de eso ...... Ello ocurre á todo el munmano para besarla, medespidi6 graciosamente.
do. Nosotros también tenemos hermanas,
Termino ..... ya es tiempo y esos recuerdos
amigos que están allá ...... No hay que hablar
me devoran el coraz6n ...... Dos años pasaron.
de eso ......
No sabía nunca 1Jada; no había podido aprenCon el fin de distraerme de mi dolor, me
der nada de ese horroroso misterio que me hainvitaban á cenar, por la noche ...... Nos embía, de repente, llevado lo que más quería en
briagaríamos con champaña, echaríamos moel
mundo. Cada vezqueinterrogabaáunfunzos de restaurant por las ventanas ......
cionario, no obtenía otra ~osa que ese «¡chi-Venid, pues ... mi querido, venid, pues ...
tón!i&gt; verdaderamente terrorífico, con que, en
¡Buenos amigos!. .....
el mismo momento del acontecimiento, en toS6lo dos días después pude hablar con el
das partes, se habían acogido mis súplicas, las
director de la policía. Le conocía mucho. A
más apremjantes. Todas las influencias que
menudo me hacía el honor de visitarme, en
hice poner en campaña no sirvieron sino para
el teatro, en mi camarín. Era un hombre enhacer más pesadas mis angustias y más especantador, cuyas maneras afables y conversai.as
las tinieblas por donde se había tan trágici6n espiritual admiraba yo. A mis primeras
mente desmoronado la vida de la pobre y adopalabras:
rable niña que yo lloraba. Debéis pensar si
-¡Chitónl-me dijo con un tono contrariatenía el corazón en el teatro, en mis papeles,
do, -no penséis más en eso..... Hay cosas en
en
esa existencia emocionante á la cual me
que no se puede, en que no se debe nunca
apasionaba tanto antes. Pero no pensé un
pensar.
instante, por penosa que fuese, en dejarla....
Y, bruscamente, me pidi6 una multitud de
Gracias á mi profesi6n, estaba en relaciones
detalles íntimos respecto á una· cantante francuotidianas con importantes personajes del
cesa, aclamada la víspera, en la ópera, y que
imperio á quienes quizá algún día podría inél encontraba muy bonita.
teresar útilmente en mi horrorosa desgracia.
En fin, ocho días después de esos terribles
Y me encarnicé por causa de esperanzas posiacontecimientos. un siglo, os aseguro ...... ¡ay!
bles, lejanas, de las cuales, por su intermedio,
sí, un siglo de angustias, de mortales sufrientreveía la luz turbia y confusa. En cuanto
mientos, de inexpresables torturas en que penal emperador, me conservaba la misma benesé volverme loco, el teatro daba una funci6n
volencia glacial. El también sufría visiblede gala. El emperador me hizo llamar por un
mente de un mál desconocido, con un admioficial de su séquito. Estaba como de costumrable valor silencioso. Al examinar sus ojos,
bre, estaba como siempre, grave y un poco
lo
sentía ...... ¡ah! sentía fraternalmente que
triste, con una majestad un poco cansada
no sabía nada, él tampoco, que estaba triste
y una benevolencia un poco helada. No
de toda la tristeza infinita de su pueblo, y que
sé por qué, de ver así á ese coloso-fuese resla muerte venía, inclinaba poco á poco, hacia
peto, miedo, la noción precisa, en fin, de su
la tierra, sus poderosos hombros de imperial
tremendo poder,-me fué imposible articular
y melancólico gigante. Y una inmensa piedad
una palabra, una sola palabra, esa sencilla
su
oía desde mi coraz6n hacia el suyo ...... Enpalabra de «¡gracia!)) que un instante antes lletonces, ¿por qué no me atreví á lanzar el grito
naba mi pecho de esperanzas, se estremecía
que tal vez huoiese salvado á mi hermana? ...
en mi garganL'l., quemaba mis labios. Estaba
¿Por qué? ..... . ¡Ay! no lo sé.
verdaderamente paralizado, y como vacío y
Después de días y noches de indecibles_sucomo muerto.

frimientos, no pudiendo más vivir así y decidido á arriesgar el todo por el todo, me fuí á
ver al director de la policía.
-Escuchad-declaré firmemente, -no vengo á traeros inútiles palabras ...... no os pido
el perdón de mi hermana, no os pregunto siquiera dónde está...... Quiero saber solamente si vive 6 si ha muerto ......
El director tuvo un ademán de hastío.
-¿Todavía?-dijo.-¿Y para qué pensar
siempre en eso, mi querido? ...... No sois muy
razonable, en verdad ...... os dais mucho mal
inútilmente...... Vamos ...... todo está ya lejos ...... Haced como si hubiera muerto ..... .
-Es precisamente lo que quiero eaber-iflsistí.-Esa duda me mata ..... ¿Ha muerto ó
vive aún? ...... Decídmelo .. ... .
-Sois sorprendente, mi querido ...... Pero
no sé nada ...... ¿Cómo queréis que Jo sepa? ...
-Informaos ...... Después de todo, es mi
derecho ..... .
-¿Lo queréis?
-Sí, sí, sí, lo quiero- grité.
-¡Pues bien, sea! ...... me informaré, os lo
prometo ... .. .
Y añadi6 indolentemente, jugando con un
la pi cero de oro:
-Solamente os aconsejo, para el porvenir,
concebir de vuestros derechos, mi querido, una
idea un poco menos familiar ......
Seis meses después de esa conversación, una
noche, en el teatro, en mi camarín, mientras
me vestía para entrar en escena, un hombre
de policía me entreg6 un sobre lacrado... Lo
rompí febrilmente. No llevaba fecha ni firma,
y contenía estas palabras escritas con lápiz
rojo:
))Vuestra hermana existe; pero tiene todos
sus cabellos blancos."
Vi las paredes del camarín,' y las luces y el
espejo, girar, girar y desaparecer ...... y me
desplomé, como una masa inerte, sobre la alfombra.

?ía

Vista de la.s "cajoneras."

Jardfn de propaga;:i6n.-Las "cajoneras" y los inverna.deros.-Frento del invernaidero principal.

ÜCTA VIO l\iúRBEAU.

�\

ELIXIR ESTOMACAL DE SAIZ DE CARLOS.
Lo recetan los médicos de todas las naciones; es tónico digestivo y antigastrálgico cura el 98 por 100 de los enfermos del estómago é intestinos, aunque sus dolencias sean de más de 30 años de antigiiedad y hayan fracasado todos los demás medicamentos. Cura el dolor de estómago, las acedfas,
aguas de boca, vómitos, la indigestión, las dispepsias, estreñimiento, diarrea
disenteria, dilatación del estómago, O.lcera del estómago, neurostenia gástrica, hipercloridria, anemia y clorosis con dispepsia; las cura porque aumenta el apetito, auxilia la acción digestiva, el enfermo come más, digiere mejor y hay mayor asimilación y nutrición completa. Cura el mareo del mar.

Una comida abundante se digiere sin dificultad con una cucharada de Ellxlr
de Saiz de Carlos, de agradable sabor inofensivo lo mismo para el enfermo
que para el que está. sano, pudiéndose tomar.a. la vez que las aguas mineromedicinales y en sustitución de ellas Y de los licores de mesa. Es de éxito
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que obra como preventivo, impidiendo con su uso las enfermedades del tubo
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En Frascos.

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ACTUAT, Y CO~O~ADO ROY SOLEMNEMENTE,

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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ELIXIR ESTOMACAL DE SAIZ DE CARLOS.
Lo recetan los médicos de todas las naciones; es tónico digestivo y antigastrálgico cura el 98 por 100 de los enfermos del estómago é intestinos, aunque sus dolencias sean de más de 30 años de antigiiedad y hayan fracasado todos los demás medicamentos. Cura el dolor de estómago, las acedfas,
aguas de boca, vómitos, la indigestión, las dispepsias, estreñimiento, diarrea
disenteria, dilatación del estómago, O.lcera del estómago, neurostenia gástrica, hipercloridria, anemia y clorosis con dispepsia; las cura porque aumenta el apetito, auxilia la acción digestiva, el enfermo come más, digiere mejor y hay mayor asimilación y nutrición completa. Cura el mareo del mar.

Una comida abundante se digiere sin dificultad con una cucharada de Ellxlr
de Saiz de Carlos, de agradable sabor inofensivo lo mismo para el enfermo
que para el que está. sano, pudiéndose tomar.a. la vez que las aguas mineromedicinales y en sustitución de ellas Y de los licores de mesa. Es de éxito
seguro en las diarreas de los niños en todas sus edades. No sólo cura, sino
que obra como preventivo, impidiendo con su uso las enfermedades del tubo
digestivo. Diez años de éxito constante. Exija.se en las etiquetas de las botellas le palabra STOMACALIX marcade fábrica registrada. De venta; Serrano, 30, farmacia, Madrid Y principales de España, Europa Y América.

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, ELECTO PONTIFICE DE LA IGLESIA CATOLICA EL

...

4 DEL

ACTUAT, Y CO~O~ADO ROY SOLEMNEMENTE,

�Domingo 9 de Agosto de 1903.

Las matanzas de frailes.
Las &lt;cposaditas» de 1860 empezaron en ca_sa
como suelen empez11r en todas partes, es decir,
entre muchacho:1 y con créditos liu_iitados.
Las noches las distribuimos entre criados Y
nifi.os por orde!l alfa~ético, como decía e~ mozo ó sea la primera a Rosa, la Eegunda a Petra• la tercera á Juan, etc., etc. se comenzo,
co~ \m presupue!'lto módico: peregrinos, medio; olla, un real; alc1;1-rtaces y _colación, _una
peseta; velitas y C?hetitos, medio y cuartilla¡
imprevistos, cuartilla.
Desde la primera noche mi padre comenzó
á meter el desorden, comprando y lanz11ndo
buscapiés y cohetes de bomba á la hora de la
letanía. La segunda posada cost6 ya veinte
reales· en la tercera tomaron ((participio" las
sefi.or¡s del entresuelo, y no sólo participio,
!'lino también una posada. Aquel presupuesto
corrió la suerte de tod,&gt;s, creció y creció sin
cesar y á vuelta de correo ya había música,
pasteles y vino, bailecito é invitados foránoo&amp;
.
Dentro de esta rápida evolución, á nadie
debe sorprender que la Noche Buena f~era un baile en toda forma, con cena, es decir,
con bacalao á la vizcaína, tortitas de robalo,
revoltijo, ensal11da de la noche ya citada, chongos, etc., etc.
.
No se omitió esfuerzo ni se economizó gasto para que la fiesta fuera digna de su objeto,
y Íos festones las guirnaldas, los farolitos, los
candelabros c:irgados de estearina daban á l~s
patios corredores y salones un aspecto mágico qu~ se reflejaba graciosamente en las grandes esferas de cristal, tan de moda entonces,
como un palacio encantado de Liliput.
.
Mi padre había lanzado gran número de invitaciones y todos contábamos con una noche
deliciosa.
Desde por la tarde comenzamos á re?ibir recados y esquelas de excusa. Sabe Dios qué
epidemia se estaba cebando en nuesttos parientes y amigos. Todo el mundo decía estar
enfermo y suplicaba se le qispensai;e de no
asistir á la reunión. Mamá, que había preparado todo en previsión de una gran afluencia
de invitados estaba contrariadísima y temerosa de que '1a fiesta resultase deslucida por
falta de «quórum."
Al caer la tarde, llegó mi padre un sí es no
es inquieto y desazonado. Circulaban noticias
alarmantes el ejército liberal se acercaba á
marchas f~rzadas á la capital desguarnecida¡
los restos de la guarnición se habían desbandado · el comercio hacía rondas; bandas de
«blus~s» y de guerrillero~, se acercaban á gran
prisa y se las veía en las goteras de la ciudad
caracoleando en sus caballos enflaquecídos y
lanzando ¡vivas! á la libertad y tiros al aire.
Las noticias de mi abuelo fueron aún más
alarmantes y estaban impregnadas de un pesimismo profundo.
-Esta noche los ,cblusas» saquearán la ciudad incendiarán los templos y :fusilarán á las
mo~jas. Zar~goza ha dad_o orden terminante
de no dejar piedra sobre piedra de los conventos ni títere con cabeza del clero secular y reguÍar. Quiere, sobre todo, apoderarse de los
tesoros de Catedral y de los fondos disponibles en el comercio. ¡Qué Noche Buena ni qué
calabaz~s! Cierren y apaguen; y tú, Sabino, á
ver cómo te disfrazas y dónde te escondes,
porque si te agarran, te fusilan con todo "'f tu
liberalismo y á. nosotros nos pasan á cuchillo.
Mamá alarmadísima, lloraba como una
Maadale~a nosotros chillábamos Je lo lindo,
la s~rvidu~bre rezaba y Ee santiguaba y todo
era confusión en la casa.
Mi padre, que al llegar h~bía mabifesta?o
inquietud, no bien oyó á mi abuelo, reaccionó como por encanto.
-¡Ah padrel conque sigues creyendo que
el ejército liberal es una horda de bandoleros!
¡Conque lo crees ~paz de deshonrarse co~ el
saqueo el incendio y la matanza! Pues bien,
esta ndche sabremos quién tiene razón, si tú
ó yo. Pero como yo sé que no habrá tales atropellos y como tengo fe ciega en celos mí?s»,
esta noche bailaremos y cenaremos como s1 tal

EL MUNDO ILUSTRADO

cosa y tendré la casa abierta de par en par Y
hecha una ascua de oro.
.
-¡Pero, Sabino, estás loco! ¿y si atraídos
por la fiesta, se meten á la casa?
-¡Qué le hace! Hay cena bastante pa~a un_a
guerrilla; los invitaremos y verás qué divertida nos d11.mos.
Papá Pepito no quiso oír más y se fu~ á su
habitación á aprestar su bayoneta, por si acasoM~-~á, sugerida por mi abuelo, dijo, no bien
quedamos solos:
-Sabino, no harás semejante locura .. Suspendamos el baile y no tentemos á Dios de
paciencia.
-No, hija, no suspendemos nada. ¡Qué! ¿no
tienes ganas de bailar con un blu~a?
Lejos de levantar ~l campo, ?31 padre todos nosotros nos pusimos á activar los. p_ieparativos. Se reforzó el alumbrado, ~e pid1ó t~~
pistón suplementario para la música; se abno
el zaguán de par en par, comenzaron á llegar
las familias invitadas y á las nueve de la noche comenzó el bail¿ en medio de la mayor
animación.
En el transcurso de la noche entraron los
blusas. Cada vez que oíamos tropel de caballos y gritos desaforados salpicados de tal cual
mosquetazo disparado al aire, mi !?adre mandaba tocar dianas ó el Himno Nacional Y salíamos á los balcones las señoras especialmente, y aquellas h~rdas de Ati~!, aquellas
chusmas salvajes sedientas de rapma y de sangre, pasaban haciendo ~a~lar y rayando sus
caballos, y saludaban diciendo:
..
-Buenas noches, nifias; que se diviertan.
¡Viva la libertad!
-¡Viva la libertadl-respondíamos en coro
y trnnsportados de entusiasmo.
Al amanecer de aquella noche que se decía
había de ser de saqueo, de incendio y de matanza, amanecieron fusilados y colgados de los
faroles de la Plaza de Armas, dos ...... ¿qué?
¿canónigos? ¿monjas? No, dos 1cblusas,~ cada
uno con un letrero en el pecho que decia:
"Por ladrón.,&gt;
DR. M. FLORES.

!

P IO X
€1 nutoo Pontífict dt la Tgltsla Romana.
El martes último, en la mañana, ·se recibió
en México la noticia de que había sido electo
para ocupar la Sede vacante á la muerte de
León XIII, el Cardenal Giuseppe Sarto, uno
de los miembros del Sacro Colegio más prestigiados en el orbe católico, por sus virtudes
evangélicas, su vasta ilustración y su espíritu
eminentemente liberal y cristiano.
La crónica que acerca de la elección del
nuevo Pontífice ha trasmitido el cable, nos da
á entender que las opiniones de los cardenales en el caso particular que nos ocupa, se encontraban profundamente divididas, inclinándose unos á favor de Rampolla, el Secretario
de Estado del Papa León XIII, y otros á la.
candidatura de Serafín Vannutelli, que contaba en su apoyo, según se decía, con muchas
probabilidades de éxito.
En la primera votación, recogida el primero
del actual, Sarto obtuvo únicamente cuatro
votos; pero á partir de ese momento, el candi. dato fué ganando en simpatía lo que los demás
&lt;cpapábiles» perdían en popularidad, y tanto
los "rampollistas» como los c&lt;vannutellistas,"
acabaron por inclinarse resueltamente al lado
del hombre que en las votaciones subsecuentes obtuvo la mayoría completa.
El lunes en la tarde, las cédulas depositadas con el nombre de Sarto, eran ya 37, seis
menos de las requeridas para el triunfo. En
esos momentos-dicen los cablegramas,-la
emoción que experimentó el Cardenal fué
muy profunda; se vió incapacitado para sostenerse en pie, y coi:imovido con el resultado
del escrutinio, declaró que tal honor no esta-

ba reservado para él y que renunciaría su e
taci6n al Trono Pontificio. Los cardenales h
bieron de convencerlo de que aquéllos eran
designios de la Providencia, y pocas horas
pués, el martes á las doce del día,Sarto le
taba su mano para bendecir desde una de
ventanas de San Peilro á todo el mundo
Jico. Sesenta votos, dieciocho más de loe
eran estrictamente necesarios, lo colocaban
frente de los destinos de la Iglesia!

***
La multitud qu➔ llenaba la «Piazza» acl
al Vicario de Jesucristo, y el telégrafo llev
buena nueva á todos los pueblos y á todos
con..zones unidos en la religión del Cruci
do. Un alegre repique se dejó oír en toda
ma, mientras el Pontífice regresaba á su
del Cónclave. Pío X-éste es el nombre
llevará en Jo sucesivo Giuseppe Sartoocupar, conforme _á los cánones, la sil la de
Pedro, en presencia de todos los carde
reunidos en la Capilla Sixtina.

***
Inmediatamente despuéii de la elecci6
mientras el Príncipe Chigi, como :Maestro
Cónclave, redactaba el acta de costumbre,
X penetró á una pieza contigua á la sala
votaciones, para revestirse con los ornam
que el rito prescribe. De manos del Secre
de la Congrega::ión recibió el solideo pa
poco después volvió á la sala para tomar '
to en el Trono y recibir la manifostaci6n
obediencia que debían prestarle los miem
del Cónclave. Todos los cardenales besar
mano y el pie del Pontífice, besándoles
á su vez, la mejilla en señal de paz. En
imponente escena está inspirado el dibujo
en otro lugar damos á conocer: el dibu'
ha procurado presentar los retratos de los
denales más notables, ajustándose hasta
de es posible. en la composición del cun.d
lo que ha dicho el cable con relación á la
remonia y á los detalles que son, en el
de costumbre. Concluído este acto, el
Colegio enton6 el 1cTe Deum,» y levantán
el Papa, pronunció con voz entrecortada
fórmula de la bendición, que todos los pr
tes escucharon con la cabeza inclinada y
cubierta.

***
Pío X, que cuenta en la actualidad 68 a
nació en Riesi, de la Diócesi de Treviso,
Italia, el 2 de junio de 1835, y fué elevad
la dignidad cardenalicia en junio de 1893,
cibiendo el nom hramiento de Patriarca de
necia y Obispo de .Mantua, donde pa sido
neralmente estima&lt;lo por la pureza de sus
tum bres y por sus ideas progresistas.
El hecho de ser elegido contra todo lo
se esperaba, puesto que era uno de los «pa
hiles» menos avocados á ocupar la Silla, ca
en Europa una sorpresa general; pero tam
un regocijo que comienza á traducirse en
corriente de simpatía hacia su persona. _S_e
sidera, en efecto, que Pío X sabrá conc1har
intereses de la Iglesia con las necesidades
los pueblos y con los fuero'! de la modema
vilización, y mucho esperan de S? esp
bien orientado y libre de preocupaciones
gares, los que anhelan encontrar en él
continuador de la sabia política del Papa
ya tumba acaba de cerrarse.
Si así es la Iglesia católica ensanchará
dominios el Pontificado se verá libre de
tremendas conmociones á que pudieran a .
trarlo la intransigencia y la estrechez de m
de otro Papa qne no tuviera en su abono,
mo el décimo Pío, los méritos del hombre
cioso, sabio y conciliador.

y

EL MUNDO !LUSTRADO

El stñor tic. Don Protasio t aglt.
Víctima de una terrible enfermedad intestinal, falleció el día último del pasad.o, en su
residencia de la calle de Santa Catarma, el sefi.or Lic. Don Protasio Tagle, uno &lt;le
los miembros más prominentes del
Foro mexicano.
El sefi.or Tagle figuró en la política del país hace algunos afi.os, desempeñando puestos muy importantes en la Administración Pública.
Fué Diputado al Congreso de la
Unión, bajo el Gobierno del Presidente Lerdo de Tejada; Gobernador
del Distrito Federal á la caída de
aquel gobernante, y, á partir de esa
época, Ministro de Gobernación, primero, y de Justicia é Instrucción
Pública después. La cátedra de Derecho Romano, en la Escuela Nacional de Jurisprudencia, estuvo á
su cargo durante algún tiempo.
Al tener noticia del fallecimiento
del notable jurisconsulto, multitud
de p3rsona,i visitaron su casa, contándose entre éstas muchos caballeros
de representaci6n. L:is coronas depositadas en la ca.pilla ardiente por
los amigos del finado, fueron numerosísimas.
El sepelio se efectuó en el~Pa.nteón
del Tepeyac.

puerta de su recámara para llevarle las pruebas de sus artículos, y el sirviente que las llevaba le efltregaba también todos los días el
salario para su sostén, y él seguía trabajando,
leyendo y escribiendo. ....... y bebiendo para
vivir.

contra el duro colchón del raquítico lecho.)
En la calle preguntaban: 1c¿dónde está el autor de los cuentos raros?» . .... .
Nadie supo, hasta que un día, en lugar del
cuento de Luis, apareció la noticia de que
aquel autor había muerto.
¿Fué un suicidio?
¡Quién sabe!
El ingería mucho alcohol, tomaba
pocos alimentos, y luego escribía en
una forma tan rara, y se le ocurrían
unas cosas tan locas! .. ... .
FRANCISCO ZÁRATE Rmz.

RONDELES
El soñador bizantino
de la blonda cabellera,
boga triste y peregrino
en su góndola ligera;
Una trova en su camino
va cantando, lastimera,
el soñador bizantino
de la blonda cabellera.
En alas ele RU destino,
persiguiendo una .quimera,
caerá envuelto en sol divino
el soñador bizantino
de la blonda cabellera.

***

Tétrica y desencantada
llena de melancolías,
mi alma muere fatigada
en la aurora de sus días.
Al despuntar la alborada
de las ilusiones mías,
mi alma muere fatigada
en la aurora de sus días.
¡Ay uolorl Tu mano helada
marchitó mis alegrías;
por eso triste y cansada
mi alma muere fatigada
en la aurora de sus días ..... .

tutntos dt manicomio.

Los que no llegan á S. Hipólito
EL CUENTISTA
Llegó el día; estaba harto de cantinas y harto de amistades de cantina, de hombres que se le acercaban
en tono dulzón: "Yo conozco á usted
ya mucho; lo he leído, y tenía deseos de ofrecerme á sus órdenes,
siempre, incondicionalmente á sus órdenes.. . .
etc.: etc.»
Resolvió que era mejor conocér á los hombres, sin que ellos le conocieran, y que era
mejor hablará los hombres Pin tener la necesidad--¡penosa necesidadl-de contestarles, y
se encerró en el pobre cuarto, del cual para
nada volvió á salir, solo entre sus libros y solo con su pensamiento. Amante de la noche,
enamorado como la Luna del Plamita, al que
no cesa de perseguir, abotonó las aldabas de
las ventanas y encendió la luz d~ su quinqué
de pantalla verde.
Todas las noches renovaba el gas del quinqué y el alcohol de su
lá ro para ( ésta la lleva ba en el cerebro), y á
f
la luz de las dos flamas, vivía ignorando
si allá, en la calle, había luz del regio sol ó
de los plebeyos focos
eléctricos.
Pretextó pitra los
amigos que lo buscaran: siempre en los
momentos precisos en
que llamaban á su
puerta los esc·asos amigos que se acordaban de él, &lt;cacababa
de dormirse," y el doctor había recomendado que durmiera mucho y que durmiera
tranquilamente. (Se
pasaba la noche leyendo y dormía algo
cuando el sol asomaba y lo saludaban alegl'emente los felices!)
Había que llamar á la

Domingo 9 de Agosto de 1908.

JOSÉ M, CARBONELL.

Sr. Lic. Don Protas!o Tagle.

Decía la cocinera-¡mentira!-que el médico había prohibido al enfermo que viera la luz
solar y que conversara con visitas, y que¡verdad!-hacía mucho tiempo que no necesitaba cocitar, porque cuando su amo tomaba
alimento, eran huevos crudos y f'angre de res.
El médico no había podido prohibirleqne trabajara intelectualmente,·porquP. de ese género
de trabajo vivía, pero sí trabajaba poco ( quería decir la mujer que escribía poco¡ él no dejaba de trabajar, cerebralmente, ni en sueños,
porque los ensuefios le azotaban la cabeza contra la almohada y le magullaban el cuerpo

La vida sin amor es jardín sin flores. -J.
SAND.

*
Mejor es temer que confiar demasiado. SHAKESPEARE.

*
El genio concentra en sí sus aspiraciones. BYRON.

*
La virtud no es otra co~a que la hermosura
del alma.-BACON.

*
La fe en la idea ultraterrena es el consuelo de los pobres. V1CT0R Huoo.

*"

Los grandes filósofos son los genios de
la razón. -CICERON.
El deseo apresura y
crea el porvenir. -TOMMASEO,

*
Los hombres sin carácter son monedas sin
efigie.-A. TURNIER.

*
Pide á los dioses la
felicidad, á ti mismo
la prndencia.-SocRATES.

*
,,,
TIPOS NACIONALIDS.- Mujeres yaq1is.

La templanza y la
moderación en la juventud son una garantía para tener una vejez feliz.-PiuTARCO,

�Domingo 9 de Agosto de 1903.

..

LA JAULA VACIA

LOS NUKVOS UNIFOR\IBS DKL EJÉRClTO
En nuestra edición anterior dimos cuenta
de que el sefior Presidente de la República había aprobado, en lo genernl, el proyecto de
reforma del uniforme del Ejército, presentndo
á la Secretaría de Guerra por una Comisión
especialmente encargada de estudiar el mismo
proyecto.
Ampliando la información que publicamos,
diremos que e~ta Comii:;ión está i ntcgrnda por
los señores General Yictoriano Huerta, Presidente;CoronelesJ onquín )faa~s y Mnn uel Blásquez, y Teniente Coronel Eustaquio Dur{rn,
vocales; y Capitán de Artillería Luis G. Gam' boa Secretario. l~n cuanto al uniformr, nos
par~ce oportuno dar á conocer los siguientes
datos:
El Jormún que&lt;lar[1
suprimido, ..:onstando
el traje ele gala para los
jefes y oficiales, de estas prendas únicamente: ca!ICO, levita cerrada al frente con una
hilera de botones, siendo las vueltas de las
mangas, el cuello y la

Domingo 9 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

• EL MUNDO ILUSTRADO

Erase un amiguito muy leal, melancólico,
tierno, apa~ionado, que lloraba y reía para
contarme las cuitas &lt;le i;u alma encarcelada y
triste.
Hacía tres años que vivíamos juntos. Yo
tocaba en el piano mis mpsodi&lt;ts, y en la cúrcel estrecha de su ji\ula. ponía.se á gorjear.
Cuántas cositas dulces, cuántos halagos
tiernos modulaba co:1 su garganta, nielo de
harmonía!I. A ratos, apasionado, trbte, improvimba. una elegía del alma. A ratos, con
su nervioso·aleteo, ~altaba inquieto, rúpido,
del uno al otro lado u.e la jaula, intentando
con pruebas la fuga, asomando á intervalos
por entre la verja su bella callecita rubia.

sen en la alcoba lo mi~mo que antes; ~onando
como torrente de harmonías, como lamentos
y sollozo;; &lt;'0010 rauJal de lágrimas eternas
para sus ~speranzns de libertad y amor perdidas para siempre.
.
Abrir la puertecilla para que volai;e era privarme de su canto, renunciará su amor ,j compañía, olvidarlo, quitarle mi cariño. Dejarlo
allí, tan tri~te, tnn esclavo y solo, era crueldad. Y pasaban los días .....
¡ Pobre canario mío! Una mañana lo encontré muerto. Y con él en la mano, mirando su
plumaje de i;eda, descolorido y mu~tio, la boquita sonora sm aliento, muela y i;ombrfo, y
los ojillos entreabiertos, empañados co~ el hálito infame de la muerte, me acordf de su can- ~
to. Y pensé mucho rato, mucho rato.'..... en
la cruel desventura de las almas que, cual mi
canario lloran cantando su e,clavitud y en
vano cl~man por el amor y la felicidad ante el
egoísmo injusto de' sus amos......
•
F, PÉREZ FUEN'II'¡S.

LA ESPIGA DE ORO ,.,
.¡
(HOJA DE ÁLBUM)

, ol,

.

Artilleros en traje de campaña.

para el de ¡elégrafos y ferrocarriles, siendo
gris el color de los uniformes; ª.~arillos par.a
los inválidos, y gris para el Feerv1c10 de Administración Militar. La i;nojarra de los cascos
para regimientos y servicios en las grandes
formaciones, llevará un chorro de seda encarnada.
Por lo que ve á las prendas que constituyen
el equipo del soldado, han sido tambi(n reformadas, á fin de que ofrezcan mejores condiciones de sencillez y comodidad.

Símbolo d~ la vida y de la abundancia, altiva se alza en el campo la espiga, coronada
de oro.

Las Campanillas.

*

Se estremece, agitada por ~l viento,
La cortina de azules campamllas;
Flores madrugadoras y sencillas
Que se abren con gentil dei-pertamiento.

Cargada de armonfos y de fragancias,
baja de los pinares de
la montaña, que suenan como liras, la. brisa. de la mañana, ú. mecerla y arrullarla con
primor y delicia.

Las columpia, al pasar, c~n manso alie
El céfiro al venir de otras onllas,
Y en su balcón de verdes redecillas
Hacen visajes al gorrión sediento.

*

Triunfantes las ha visto la mañana,
Mas morirán al declinar el día ...
Es de esas flores mi esperanza hermana.
Como ellas ¡ay! en soledad sombría
Las ilusiones, con su pompa vana,
Nacen y mueren en el alma mía.
VICENTE ACOSTA1

Muy poco deseo y lo poco que deseo, lo
seo poco.-ELIA:N'O.

*
El honor es el más noble estímulo &lt;1el v
--VICO.
Oficiales de in:fanter1a..-Trajes de campafia y de gala.

cartera del color del distintivo del arma ó servicio correspondiente en cada caso; pantalón
con una y dos franjas.
El uniforme para el servicio de guarnición
y de campaña, se compondrá de: un saco cerrado al frente con una hilera de botones,
tres bolsas al lado derecho y dos al izquierdo
-las dos superiores, con tapa de cartera-y .. , Caballerfa.-Trajes de . campaña y de gala
vueltas iguales á. las de la levita. Pantalón
idéntico al de gala; kepí con visera de uña y
un cincho que sea distintivo del arma.
¡Pitdad,
Para el traje de gala se prescriben las caponeras de metal, en los hom broa, teniendo en
el centró tres estrellas para los cm:ouele!, dos
¡Estoy enamorado de tus ojos!
para. los tenientes coroneles, una para los ma•. Líricos, turbadores y arcanos,
yores, y un:l, dos ó tres barras, :respectivaabrasan y fulguran con los rojos
mente, para. los subtenientes, tenientes y caincendios de los soles africanos.
pitanes. Los generales Brigadieres llevarán
A
tu
santuario aC'ércome de hinojos
en el casco una águila al frente.
con anhelos divinos y humanos.
El distintivo particular de cada arma ó c;er¡Ten piedad de mis férvidos antojos!
vicio lo constituirán: el cincho del kepí, el
. ¡Estoy enamorado de tus manos!
cuello de la levita 6 saco, las vueltas de las
Ya no hay para mis pi.es ruta de abrojos,
mangas y las carteras posteriores, que serán:
ni para mi pasión duelos tiranos.
rojos para los jefes y oficiales de caballería é inYa
se
fueron del alma los enojos;
fantería, GendarmP.B del Ejército y servicio de
• ya sueño con los mártires &lt;'ristianos.
transportes; carmesí para los cuerpos de Es¡Acércame.á la lloguera de tus ojos
tado Mayor y artillería; negros, de terciopecon el suave contacto de tus manos!
lo, para el Colegio Militar; guinda para el serANDRÉS MATA.
vicio de Sanidad y tren de ambulancia; azules

Artilleros en traje de gala.

l::Joldados de caballerla y artillerla en
traje de gala.

Qué bien seguía las frases de mi piano. Era
un himno al amor y á la naturaleza; eran suspiros hondos &lt;le su alma, pidiendo libertad.
Un día le busqué compañera y se alegró
muchísimo. Ya no estaba como antes, ya tenía con ,qni?n compartir su triste ¡,uerte; pero
no canto mas.
¡P:,bre canario! En fatal hora yo mismo
quise que aquella compañera del infortunio lo
abandonase; porque era necesario que él cantara, dejando de amar en el sacro silencio de
su pasión de artista, y que sus trinos triunfa-

Y el sol, con 6sculo
de fuego, besa á la dorada espiga, ufano del
triunfo de eu pasión
fecundadora y eterna.

*
Compendio eres tú
de la vida y de la belleza y altiva t&amp; alzas
con Ía corona de tu juventud y de tus gracias.

*
Desde el sacro Olimpo, de· la lira de los
poetas se desprenden,
como aves mensajeras,

Comisión que presentó el proyecto de los nuevos uniformes.

los más suaves versos, que á ti llegan para
decirte con primor y delicia las más dulces
cosas; y al roce de sns alas en tus labios, se
ahoga la armonía en el perfµme de tu aliento.

*

Y el Amor, en la plenitud del ensueño y en
el éxtasis del deseo, te besa, ufano de encontrar en ti el germen fecundo de la belleza y de
la vida.

n. MAYORGA UrvAS.

stñora!

LA OLA

.Sobre el trémulo mar dulce resbala.
y á la. gracia triunfal con que aparece,

el céfiro errabundo un canto exhala
el palmeral distante se estremece.

, y

•'

Avanza, y un momento resplandece
• al l'OI que se hunde en la insondable sala;
túrgido seno virginal p_arece,
~- su ésp1tma, el ampo de la nieve iguala.

.

~

1

Luégo en purpúrea. claridad se tiñe
bajo el raro crepúsculo que ciñe
la. combo. iµ,urtle -ealmas llameantes;

"
y en beso' atrón:Í.dor&gt;donde
la vida,
Caba.ller1a.-Un oficial y un soldado.
en traje de gala.

rueda sobre la playa convertida
en lluvia de zafiros y diamantes.
.A.rtilleros, de , gala, e

formación. ,.

...... . ,"-..~---·

'&gt;..

.¡

•

•

:AUGUSTO NfÉNilEz:LoYNAZ.
~

-~~

�EL MUNDO TLl'STRADO

Domingo 9 de Agosto de 1903.

Domingo 9 de A,sosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL LOCO
I
«¡El loco, el loco!,» gritó una voz, y al instante, como movidas por un resorte, todas las
caras se volvieron hacia el mismo punto. Oyéronse chanzonetas, risas burlescas, risas de
esos criminales civilizados que hacen mofa de
la desgracia ajena, miradas de indiferencia y
frases de compasi6n. Alguieh dijo «¡pobre!";
otros, «¡dei:graciado!» Y todas !ns miradas continuaron fijas en la delgada figura &lt;le un hombre que srguía su camino, callo arriba, impúvido, ignorante de la alharaca que su presencia producía.
Pregunté quién era el que lograba atraer ele
esa manera la atención de todos los transe6ntes, y se me contest6: «Un infeliz, un hombre
que tiene la manía de reconocer á su esposa
en todas las mujeres hermosas que encuentra
al paso. Las persigue, las molesta y ha llegado á llamar á alguna casa, diciendo que en
ella habían escondido A !'U esposa.»
Al oír esto, por un afán de curiosidad que
á menudo se despierta en mí y me hace, inconscientemente, recotrer calles y calles siguiendo á
un anciano, á un niño, á un joven 6 fi. un matrimonio que yo creo feliz, apresuré el paso y
casi corriendo por en medio del arroyo, C..'\US~ndo }ª extrañeza de la gente que iba y yenía, llegue (l dar alcance á un hombre que, lentamente, serio, circurn~pecto, seguía su c..'\mino
volviendo la cara solamente cuando á su la~
do pasaba.alguna mujer bella y 1.,ien ver,itida.
Adelantéme un poco, hasta rozar mi cuerpo
con el suyo, pues mi maldita miopía sólo á
esa di11ta.ncil\ me permitía. verlo, cumo deseli.ba, á todo mi sabor. Era de una regular e,tatura, pero tan flaco, seco y enjuto, ele una delgadez t.'\n extremo&amp;'l, que lo hacía parecer
enormemer1te alto. Vestfa pantalones grii:e.~,
angosto11, pegados á la pierna como la funda
de un paraguas; saco nrgro, exceF:iv,1mente
corto y que apenas le lle~aha {l la cinturn · suplía la falt.'l de camisa con un paii uelo d~ i-eda, negro también, anudndo ni cn.,Jlo y sujeto con un prencle&lt;lor de ¡,lat:i, en el que estaban grabadas unns iniciales; cubría. i,u c·abeza
un sombrero de cop'.l, pringo,o y quebrado,
y, para com plPtar aqt11·lla ei-trnrn b6tica fiaura
mi homlire lucfa un hermo;;u ramillete d~ vio~
!etas que se balanceaba en el ojal del saco,
como las cabezas &lt;le un puñado de ahorcndos.
El blanco mate de su cuello
y de su rostro,resaltab'l. doble-

I
I

mente sobre el color negro del pafiuelo de seda. Era la suy1L una palidez de neur6tico, de
enfermo, y tn.l parecía que In. sn.ngre de su
cuerpo se había ahuyentado de las venas que
entrecruzaban su cara para cargarse toda en
los ojos, en esos ojos de grandes pupilas de un
azul profundo, ojos hundidos en sus oquedades, circuídos de grandes ojeras amoratadas,
pero en los que se advertía un brillo, un resplandor extraño, llameante, que infundía á
la vez miedo y respeto.
Como no me separaba de su Indo y juntos
seguíamos caminando, lleg6 á fijar;;e en esto
y clav6 en mí una mirnda que me dejó perplejo y me hizo \'.Ol ver la vista hacia otro lado.
Nunca ha caído sob1e mí una mirada como la
de los ojos del loco. O&lt;lio, rencor, desprecio;
todos los sentimientos y todas las pasiones
malas er,itaban amalgnmadaf', por decirlo ai:í,
en el veneno de aquella mirada que brotó de
sus ojoia y se c!av6 en los míos. No fué, sin
embargo, bastante á amedrentarme y seguí
caminando cerca de él.

II
Anochecía. Comenzaban á chirriar los carbones encendidos de la luz eléctricn, cuando,
1al fin! salimos de las cnlles populosas para
internarnos en las silencioi:nR de los barrio!:'.
Era todo lo que yo esperaba. l\Ie acerqué al
loco y le toqué la eF:paldn, resuelto h decirle
nlgo. Xo medió tiempo para ello. Volvi6se
hncia mí, se detuvo un momento, mir6me de
nuevo fijamentP, con su horrible mirada y
echó á andar apresurando el paso. Le seguí ·
también, y 111 poco rato, sin tuc.1rlt-:
--DisptniEeme usfrd, amigo mío, le &lt;lije
clnndo á mi rnz una entonación dulce y cariñosa.
-Déjeme en paz-exclam6 con voz débil,
npagnda, que parecía snlirle de las concavidades del est6mago.
Insistí, regué, juré que no era yo un enemigo_; que no quería, burlarme ,'e 61; que ,·iera en
nn á un amigo; ~1, á un amigo que quería
consolarle si sufrín. ¿No sabia él, acaso, que
las penas, por grandes que i::ean, disminuypn

si podemos confiarlas á una persona que
interese por nosotros?
Hablé mucho; supliqué más, acarici(mdol
consolándolo, y, por 6ltimo, logré meterlo·•
el cuartucho que servía de cantina en una taberna del barrio.
Pedí al dependiente una botella y dos ,
i;os, é hícele seña de que nos clejarn solos.
loco llen6 los vasos de un alcohol amarillento•
apur6 el suyo, aprovechún&lt;lose de los mome '
tos en que yo encendía un cigarro para repetir la operaci6n co11 el ,·aso que me pertenecía•
colore6sele el rostro, arrojó una bocanada ~
humo. y, con voz de ventrílocuo, dijo:
-No, no, señor, yo no soy loco como el
vulgo cree. Usted que pnrec/J ser un hombre
honrado, usted que Ee interesa por mí, usted
que es ... que quiere ser mi amigo, usted, ¡el
6nico!, sabrá la causa de mir, desgracias.
1Al fin hablaba! ¡Al fin triunfaba mi curiosidad!
Bebió de un solo trago la tercera copa de
aguardiente, y comenz6 Íl contar, con infantil
sinceridad, la historia de su infortunio.
Poco á poco fué animándose; temblábanle
las manos, y conforme il,n adelantando en 811
relato, notaba yo en su yoz esas inflexiones.
esos «trémolos» que s6lo produce el dolor verdadero cuando lince vibrar las cuerdas dd Bell•
timiento ......

III
Sí, sólo &lt;lespufs de seis añof', seis años hnrribles de humillaciones, de vejámenes y de
sufrimientoA, de verdaderos fuetazos dndos en
su orgullo de hombre y en su amor propio de
de1-heredndo, con1-igui6 ver realizada su única
ambiC'ión: hacer suya aquella mujer á quien
adora.ha.
Ella le quería, le quería mucho, supuesto
que por él drjaha todas su➔ opulencias y comodidades &lt;le niña mimada y rica, por la hu•
milde casita de bohemio enamorado que él ia
ofrecía. ¡ Qué feliz era y cuánto le agra&lt;leda
la felicidad que con 1,u amor le había dado!
Todavía recordaba laf! muchns veces que, ya
unidofl, en su hogar, de rodillas ante t-lla
y empapándole las
manos con sus lágrimas, entre promesas de eterno amor, le renovaba su
agradecimiento....

Una noche, una noche de Diciembre, fría,
lluviosa, Jlegnha tarde del Circo, donde, contra su costumbre, á instancias de sus amigos,
había bebido un poco. Iba exaltado, nervioso, algo trastornad&lt;;&gt; de 1a cabeza. Al acercarRe á su C..'\fla, vió que la puerta del zaguán estaba abierta, y que un hombre salía. por ella
y entraba en un coche apostado cerca de la
banqueta, á tiempo que una figura blanca desde el balc6n saludaba y decía: «Adiós.»
¿Fué un sueño? ¿Fué realidad? No lo supo,
110 lo sabe todavía. Frenético, delirante, loco
-¡y en esos momentos sí que ei-ta.ba loco!se lanz6 por la escalera arriba y lle~6 hasta la
.alcoba.
;Ahí, en In cama, estaba ella, dormida 6 fingiendo que dormía!
Ciego de ira y de oclio, ele ese odio que s61o
se siente por las personas á quienes más i-e
quiere, á quienes se quiere mucho, la cogi6
por las muñccaf', la estruj6, sin hacer caso de
sus ~ritoia, In F:acudi6, ln e~cupió en el rostro
su delito con frases burdas, groseras, frases
qu! hahín. aprendido en cantinas y en otros
sitios de igunl jaez, y ... ¡maldita memoria!. ..
tal vez llegó hasta pegarla, hasta amenazarla
con el reYólver que nerviosamente oprimía su
mano!
¡Qué noche tan horrible! Ella, en su cuarto, llorando, loca y dese!&lt;peracla; él, en la i,ala, febril, nervioso, paseándose agitadamente,
hasta que ya muy tarde, el sueño lo venci6 y
cay6 pesadamente sobre un i:ofú ..... .

IV
¿Se enteraron los criados? ...... ¿Comunica- ron á Jo;; padres de i-u amada la terxible escena de la noche anterior? ...... Lo ignoraha también. Ya muy tarde, despertó, recordó lo
acontecido; y temeroso de haber sufrido una
ofuscaci6n, deseando suplicar, pedir perd6n,

arrepentirse y besar una vez más, siquiera futse la última aquellos labios que le habían
brindado la~ mieles de la dicha, corri6 hacia
la alcoba, jadeante, trémulo, temie~do una
locura, y ...... ¡nadie! vacía la estancia, vacío
también el guardarropa, revueltas las mantas
del lecho, y allá. sobre el mármol del lavamanos un ramo de violetas; entre las flores, frescns 'y oloro!'las, un papel rugoso y en él escritas, de prisa, con lápiz y con_ caracteres temblorosos, estas palabras:
«Te has engañado. El hombre á quien sorprendiste anoche . . era mi padre. Todo lo ha

1

1

1111-'i.!.i~S~~-l111

·~·

~~

traré, pese al mismo cielo! ¡Oh, y ehtonces!...
No pudo decir más. Una ola de sangre le
subió al rostro; centelleáronle los ojos con más
fulgor que nunca, y entre grandes sollozos,
trémulo el cuerpo como el de un azogado, cayó de bruces sohre ln mesa, deshecho en lágrimas.
Permanecí callado, respetando aquel dolor
infinito que logró también humedecer mis ojos;
y pasado un largo rato, cuando comprendí que
ya se había desahogado, 1ne acerqué á él, le
alcé la cabeza, sequé sus lágrimas con mis propias manos, lo obligué á recostn.rse sobre mi
pecho y acarició.ndolo como pudiera hacerlo
con un chiquillo, tuve para él frases de consuelo que no he podido repetir jamás.
Tomó mis manos entre las suyas, las bes6
mucha!' veces y fij6 en mí sus ojos, sus grandeR ojos de un azul profundo, empañados por
las lágrima!'!. Pero ya no había en ellos eea
mirada horrible que me bacía daño: de esos
ojos parecía partir, suave, acariciadoramente,
una mirada impregnada de cariño, de un agradecimiento tan grande, que me impulsó á arrojarme entre sus brazos.
El loco sonrió levemente.
-¡Gracias! ll1b dijo entre f'Ollozos.
¡El loco eRtaba curado! ¡Habíase realizado
el milagro de las lágrimas! ¡Las lágrimas ... el
supremo remedio para los grandes dolores de
las almas buenas!
:\!A STIET, ;\1. PANES.

Rahi&lt;lo ... No me voy; me arrancan de tu lado.
Todo te lo perdono.... B6!'lcame.. . . ¡y no me
olvides!»
¡Infame! ¡Asesino! ¡Ladrón &lt;le su vida, PÍ,
de su vida, porque Re la habían arrebatado con
ella, con su mujercita, para llevársela. .. ¿á d6nde, Dios mfo, á d6nde?
'
-Pero yo la encontraré, concluy6 el loco,
iracundo, transformado, desconocido, dando
en la mesa un sonoro pufietazo. JYo la encon-

�~omingo ~ de figosfo de 1~03.

el JYfundo J/usfrado

ELNU OPONTIFICE

PIO X RECIBE DE LOS CARDENALES LA p _ _.....,EMOSTRACION DE OBEDIENCIA EN LA SALA DEL VOTO.

�Domingo 9 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 9 ae Agosto de 1903.

SANTUARIO DE LOS ANGELES.-Altar mayor y _detalle del interior.

€1 Santuario dt los Jlngdts.
Utrbtna popular.
Año por año se celebra en la plazuela de los
Angeles una verbena que atrae á multitud de
pa11eantes y que, desde tiempos muy remotos,
está considerada como una de las más populares. Las calles que conducen á aquel apartado barrio aparecen engalanadas, desde las
primeras horas del día, con los LlÚltiples adornos que son de rigor en las fiestas del pueblo:
gallardetes y fl_ores de papel de Chi1?a, g~ías
de follaje, cortinas de gancho prendidas it las
puertas y ventanas, estampas toscamente di-

bujadas, esforas de cristal y lazos que, tendidos á lo ancho de la calle, de azotea ll. azotea,
simulan una techumbre policroma que el
viento agita sin cesar y que la lluvia desmenuza. El gentío que llena la vía pública aume,1ta por momentos, se extiende á lo largo
de las aceras una hilera de puestos cargad&lt;'s
de frutaR •lue la multitud entre vaso y vaso de
pulque de,·ora, y de chucherías que los nifios
reclaman á gritos, y las murgas c:a.llejeras, e!!caramadas en el entablado que amenaza desplomarse, «regalan• los oídos de aquella muchedumbre en que se codean el ebrio escandaloso y la mujer de malas costumbres, el
artesano y la doméstica, el rapazuelo y el hom ·
bre de mundo.

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I

SANTUARIO DE LOS ANGELES.-Interlor

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Las «luces» son uno de los mayores atractivos de la fiesta y lo que más concurrencia ha
llevado siempre á los Angeles. Las bocacalles
se ven henchidas de espectadores y el tráfico
tiene, necesariamente, que interrumpirse
mientras la diversi6n es celebrada con gritos
y silbidos. En este año, la verbena, que más
de una ocasi6n ha da.do margen á serios es·
cándalos, result6 muy lucida, no s6lo por lo nu•
meroso de la concurrencia que durante el día
de la funci6n religiosa visitó el templo y la
plazuela, sino también por la infinidad de
«vendimias» que había instaladas al aire libre,
con gran regocijo de los paseantes.

el mismo cacique mandó reproducirln. &lt;'11 la
pared principal cl~l .•oratorio,• ~ncnr¡rando á
los pintores que «1mit~ran y copia_ran fielmente la imagen de la Rema. de l?s Cielos:"
La imaJ!:en fué venerada primero hnJo laa&lt;lvocaci6n de la Asunci6n y después bnjo la de
la Purísima, sin que se s~pa Íl punto fijo por
qué ha venido á llamársela «de los A n¡:i;elel'I. »
La capilla casi destruídn por el abandono
en que estu;~ durante lar~o tiempo,_ fné reedificada en 1137 según asienta. el St&gt;nnr González Obregón e1~ su libro «~léxico Viejo.» Al
nño siguiente un particular comenzó á construir un nuevo edificio, y comn no le fuera poi-ihle terminarlo, dej6 hechos únicamente los
cimientos y parte de los muros. .
Por último, diremoc,, ciue el ternbletemblor
ocurrido en abril de 1776, hizo que la devoci6n del pueblo -por 1~ Yi_rgen de los Angeles,
numentnra extraordmarrnme n te,
pues fué incontable el número de
los que acudieron a.l sitio en que
se conservaba. la imagen para im-plorar su auxilio contra el terremoto.
El templo actual, uno de los
más hermo~os de ~léxico, se comt&gt;nz6 á construir en 1808.

Primaveral moderna
Obligado á tran~ladarme á una capital de provincia al Noroeste de Espa!'ia-de esta Espoil_a
qne lo~ extr11njero&lt;1 "" )ma!!'i_nan s_
iemp~e aeh1•
&lt;·barrada por un sol de ¡11c;t1e1a:-b1ce mis maletas sin olvidar mi ropa de abrigo, an_nque esto
~ucPdfa á princinio&lt;1 de mayo, y al subir al treo,
me instalé en el depnrtamento de en~ fumadores_,&gt;
a~pirnndo á fumar en él á todo m1 Jalante, s_in
quP mA incomoñase el humo de los cigarros a¡enos-pue'I ese departamento suele ir completamf'nte vncfo.
En efecto bastf\ el amanerer. hora en que no'I
cruzábamo~ con el expreso de Francia, nadievino á turbar mi soledad. Dormía yo profun~amente envuelto en mi manta, cuando se reahzó
el cru~e. No sé si {l. los demás les sucede lo que
á mí; si también notan, dormidos y todo, la sensación extrai'la y obscur!l' de no estar_ ya solos,
de la presencia de calgmen.&gt; Yo percibí esa sen-

Siento que ha.y un Dios, y no
siento que no lo _haya.-LA BRU·
YERE.

*

El más rico de los hombres es el
econ6mico, y el más pobre el avariento. -CHAMJ,ORI.

*

***

Acerca de la devoción que nuestro pueblo
bajo tiene por la Virgen de los Angeles y del
Santuario en que esta imagen se venera, nos
parece del caso extractar algunos apuntes que
corren impresos en un libro publicado en
1781.
.
En 1580 hubo en la capital de Xueva Espa·
fia una terrible inundaci6n que caus6 á los
habitantes de México muy serios perjuicios:
se suspendieron las fiest&amp;s religiosas y civile.'l,
escasearon los víveres. cerr6 sus puerta!! el comercio, y muchas casas, particularmente las
del rumbo de los Angeles, vinieron por tierra
á consecuencia de los deslaves de lo!! techos Y
de los muros. Los muebles de las habitaciones
fueron arrastrados por las corrientes, y, sin que
nadie supiera de dónde había salido-dice el
autor de la obra á que hacemos referencia, ·se vi6 entre los disti:itos objetos que flotaban
sobre las aguas, una «hermosa imagen de ~Iaría Santísima, pintada en lienzo, que condu·
cida en las ondas enfurecidas y ag;tada con su
muchedumbre y con los vientos, fué Jlevad1~
al barrio ele c,Coatlán,» ó Lugar del S:ilitre, has·
ta parar en el mismo sitio en que hoy se yenera. ,,
Atribuído á milagro, como era común y corriente en aquellos tiempos, el hallazgo de la
imagen,• un cacique noble mandó construir á
sus expensas una capilla de adobe en donde
estuvo expuesta á la veneración de los fieles¡
mae como la pintura se destruyera en parte,
debido á la "humedad y traqueo de las olas,•

El curso de la vida de un gran
hombre,queda como un monumento imperecedero de la humana energía. -SMILES.

*

A quitin más sabe, le desagrada
perder el tiempo. -DA::-TE.

Jnstantlíneas de la verbena de los Angeles.

sa.ción durante mi sue!'io,. y poco á poco me ?esperté. A la luz hlanquecm9: d_el amanecer vi en
el asiento fronterizo á U"l v1a¡e~o. Era un mozo
como de unos diez y nueve á veinte _aílos, de cn:•
ra fina é imberbe. Su obscura gorrilla de camino, parecida á la. prolonga.da toca con q_ue r~pr~sentan á Luis XI, acentuaba la expresión i~diferente y cansada de su fisonomí_a y la langmdez
fohril de sus ojos, rodea.dos de o¡eras profundas.
Sus manos enflaque1.,idas se cruzaban _sobre el
velludo cplaid&gt; que le abrigaba las_rod1llas y le
tapaba los pies; caído sobre el cpla1d,&gt; había un
volumen de amarilla cubierta.
.
}li imaginación, activa tejedora, sobreexc1~ada además por el movimiento d~l _tr~n, se dedicó
al punto á girar en torno del via.¡er1to enferf!lº·
Disenrrí la manera de entrar eI? conversac1ó_n
con él, y la encontré en el socorrido tema delc1garro.
_·Sin duda, le incomoda á µsted el humo, cuan·
do ha venido á este depa.rtamento?-pregunté,
haciendo ademán de embols!Lr la petac9: después
de haberla sacado por una 1nadvertencrn.
-No sei'Ior-contestó el mozo en voz opaca y
'
mate como si realizase un esfuerzo p~noso.-Pued~ usted fumar .. Yo
también fumaría s1 no me lo hubiesen
impedido.
-¿Está usted indispuesto?-pregunté demostrando Interés; y la respuesta afirmativa me dió hecha la
plática que deseaba entablar. Nad\e
se resiste á hablar de sus padecimientos. sean reales ó imaginarios.
Mi compañero, deogosamente al principio, animándose grndualmente después, me enteró de cuanto quería:
era venezolano, hijv de un espaiiol:
· venía de París, adonde le había en•
viado su familia para que se instruyese y formase, y atac11do de un mal
indefinible, tal vez neurosis compli·
cada con anemia profunda, se dirigía, por consejo de los médicos, á
pasar el ve1·ano al Noroeste de Es·
paila, en casa de un hermano de su
padre, rico propietario, dueño de
una quinta en el Valle de la Rosa.
Al oír este nombre dulce y sugestí·
vo, batí palmas; el Valle de la Rosa
estaba cerca de la ciudad á que me
encaminaba yo.
-¿Conoce ese sitio?-preguntóme
con el peculiar acento de su naís mí
compai'Iero de viaje, que se endere-

;é

�Domingo 2 de Agosto de 1903.
EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 9 de Agosto de 1903.
zó, echando á un lado la manta con desenfado.
-¡Sí lo conozco!-respondí.-He vivido más
de tres años en Urbígena, adonde voy ahora
otra vez, y el Valle de la Rosa, en que veran.,ábam?s, lo tengo tan presente como si lo estuviese viendo, ~orno lo veremos á medio día desde
esa ventanilla. No cabe soñar nada más divino
Vamos á pasar una serie de montañas abruptas·
ha~ta áridas y 1;&gt;el3:das, por lo menos en esta es~
tación, pues en ¡un10 se cubren de terciopelo ver•
de; pero el Valle, que recoge todo el sol y toda ~l agua de las arroyadas del invierno, ¡es un
ver¡el, un paraíso! Le sorprenderá á usted el
cuadro que pr~senta. En este tiempo del año los
árboles están igual que si hubiese nevado co'pios~mente, de tanta flor como los reviste; los alba•
r1c?queros y los _pavíos son plumajes rosa pálido, las fresas ro¡ean y huelen á gloria; los sender?s están lle~os de violetas tardías, y las ca•
meh_as, que alh son árboles corpulentos, tienen
al pie una alfotnbra de hojas encarnadas de una

EL MUNDO ILUSTRADO
¡las florecitas del campo! ¡Beéea!-é imitó el balido de la oveja.-¿Qué sentidó puede encontrarse en nada de eso? ¿Dónde existe función más
mecánica, menos intelectual que la de la Naturaleza? Llueve, brota la vegetación; hace sol, se
ag?sta; llega el otoño, las hojas caen; viene la
primavera, vuelta á sa,lir .... Es pu1 amente animal; fisiología ruin. No sé por qué la manía de
conservar la vida ha de hacernos transi&lt;dr con
las cosas más opuestas á nuestros gustos y á
nuestras convicciones .... Yo preferiría morirme
e':1 París, en el bulevar, sobre su asfalto, que viv1~ a~í en ese Valle de la Rosa, que por su descrip_c1ón de usted debe ser el arquetipo de la vulgaridad, el oasis de un paisajista cursi.
. Al decir estas amenidades, matices de carmín
tiñeron las mejillas demacradas del joven enfe1··
mo, y sus labios, que apenas sombreaba una dedada de bozo obscuro, se contrajeron irónicamente.
-La belleza- prosiguió. notando que yo me

cía inmóvil esfinge de cobre. Allá abajo se pos~ban, como grupo de palomas torcaces, las casitas, y cerca ~e nosotros una fuente sombreada
por sauces páhdos, se desataba murmurador
dándome envidia de beber un trago en el bu;'
de la mano, á manera primitiva. Confieso uº
olvidé enteramente n. mi compañero de viaje q a~
ra recrearme en aquellos pormenores, y sólJ&gt; le
recordé a~ n~tar que el tren se detenía y escuchar
que el art1ficrnhsta me decía con frialdad•
-Feliz viaje, a~~ós; be tenido gusto en. conocerle. ¡A su servicio!
Saludé y tendí la mano, declarando ll)i nom
bre y profesión: Félix Llaguna, Magistrado ·
. -Aristeo Abigail Fierro, poeta-respondió -~~
s~n algo de sequedad altanera el enfermo, volv1é!1dose para recoger su pulcro maletón de cuero rnglés y su somb1·erera, que le.entregó al criado que le esperaba con un birlocho.
Y como yo J:iici~se un movimiento al ofr lo de
«poeta,&gt; añadió srn perder la seriedad:
-Poeta decadente.

€1 cañón Bangt, d~ tiro rápido.
Un triunfo del stñor torontl mondragón.
Con éxito verdaderamente satisfactorio, se efectuaron en París, ha-

**

-1\

-Sefiora: mi bien mi luz mi cielo; no aspira á vuestro amor el pobre bardo· pero si le 'permití~ que os ame, si le permitís que bese humilde el borde de vuestra túnica él vendrá todas las m:;_ñanas cuando
el alba sonría y os despertará c~ntando amores, y pondrá en su lira
notas dulces, 'como el gorjear de los pájaros ecos suaves ~o~o el mur_mullo del arroyuelo; permitidme que os ame, condesa Alicia, y de mi arpa brotarán himnos á vuestra s?berana hermosura,_ cantos á vuestros
ojos azules como la flor de los acianos; y cuando surJa la noche del fon&lt;lo del laao el trovador arrullará vuestro suefio entonando cántigas
misterios~s' y refiriéndoos, entre los arpegios de su. laúd, l~s baladas
fantásticas que endechan las náyades en sus palacios de cnstal, y los
coros que canturrean los gnomos martillando en las entrafias de la

EMlLIA PARDO BAZÁN.

MUSA ANTIGUA
En ti ilbMm dt lil

tierra.
-Espera, espera, espera... , mi buen trovador Fernán.

señorita tnmtn fortuño.

***

Yo un poeta no soy; que los poetas
Pulsan su propia lira;
Y yo _tan s6lo soy una arpa muda
A quien su dueño en el sal6n olvida·

'

Y si no hay una mano que la pulse
El arpa nunca vibra·
'
Y si hay notas que viven e~ sus cuerdas,
En sus cuerdas están como cautivas.
¡Ah, cuántas notas que brotar no pueden
Hay en las cuerdas mías!
Son aves mil, de un bosque habitadoras
Por la nieve in vernal entumecidas.
'
Alguna vez de príncipes ya muertoe
De la Musa Latina
Vi_enen á mí las almas, y ellas solas
Mis cuerdas pulsan y á cantar me obligan.
Pero es porque lamento que la Muerte
Acallara sus liras,
Y anhelo que sus himnos sonorosos •
En mis cuerdas encuentren otra vida.
Y así canta Catulo sus amores
Su amarga hiel destila '
Y m~ldice de Lesbia, de esa Lesbia
A quien él am6 tanto, la perfidia.
Y Horacio canta el vino y los placeres
Las gracias &lt;le Barina
'
Y entona con dulcísima tern~ra
Su diálogo de amor de Horacio y Lidia.
Y así Virgili~, o_cioso bajo una baya,
Del Mmcio á las orillas
Con su zampoña pastoril celebra
Del predio readquirido las delicias.
Mas de esos cantos, apagados ecos
. . Son los que en mi arpa vibran;
E imitar nunca pueden la belleza
De aquella incomparable poesía.
DAMAS MEXICANAS.-Srita. Maria de la Encarnación Espinosa, (de Orizaba).
c_uarta de espesor. Verá usted qué verde tan dehcado el de los praditos, qué de agua cristalina
en las fuentes; Y por los setos, cuánta rosa sil\Testr~, q~e han dado nombre al Valle. ¡Y las alde_amtas. ¡El día que se cuelgan los aretes de
fihgrana y se. atan el &lt;dengue&gt; con las cintas de
seda! No sé si ellas son realmente tan guapas ó
es que las hermosea la naturaleza, que lo embe·
llece todo.
El moz_o guardó silencio, con el ceño fruncido
y una chispa de descontento en las negras pupilas; y de pronto, mirándome fríamente murmuró:
'
-:JLa_ Naturaleza! Para mí no hay cosa más
antipática.
.
La extrañeza me impidió ba.sta protestar. Me
quedé turulato, como solemos quedarnos cuando
~fmos una her:egía muy gorda, algo que echa por
t1e;ra afirmaciones que creemos indiscutibles y
evid?ntes. El enfermo, sonriendo con sarcasmo
contrnuó:
'
- Ya ve usted si !1,e nacido en un Continente de
n~turaleza espléndida ... Supongo que por lo
mismo la ~etesto doble. Todo lo natural me pa•
rece estúpido, bueno &amp;ólo para la gente rutinaria ·
y mansa... Para los especieros, como decimos en
París .... ¡El agua!, ¡los bosques!, ¡los p1·ados!,

escandalizaba, y encantado de ello _ 1 b 11
no es lo natural, sino al contrario '1 0 t•i
1 ~zla
obra del· hombre, creación de s~ in r. ci9: •
emancipada del ciego instinto No me tedéh¡rlenci_a
·
1 J·
•
e racimo, smo e ~cor; no la tez virginal y lavad
agua. pura, smo la que ha curtido é imp
ª ~n0
el amor y adobado la perfumería· no e{~na
de mármol, sino la estatua de Car
. oque
rosa rústica de los setos sino la orqJídux' no la
truosa criada en estufa,·' no el ani·ma.l e'.1- ~ons•
· 1 ·
viviente
smo a sierpe de esmalte y pedrería ó 1 á" ,
que canta por el mecanismo La ob e P1 Jaro
bre civilizado va en sentido· contrari~ª
hNm·
tu raleza. La Naturaleza se acuesta te
ª anosotros tarde, haciendo de la noche dí P.rtnN Y
turaleza es sencilla, y nosotros somos c~' ªr a.dos; la Naturaleza no aspira sino á mp icala especie, y nosotr.os, ¡qué diablo! . .P¡8rpetu_ar
semos suprimir!
,si a pudié. Estas y otr_a~ teorías análogas desarrolló
1
tadamente m1 mterlocutor, mientras nos exaábamos al Valle de la Rosa ue
acE:rc ·
mos cuando el sol ascendí~ su z~~ft fi~_avi;tagancia de madreselvas, en ráfa
· iva r~arrancadas por el airecillo jugueft: de esencia
en el departamento· y en un prado d' penetraba
e un verde•
gay 1"dea1, una gran' vaca roja' acostad
a, pare-

!

l!

l

cascos de mi corcel de batalla han machacado más cráneos enemigos
que hebras de oro tenéis en vuestras blondas trenzas.
Guerrero y rudo soy, oídme.
.
Dadme vuestro amor, y en cambio seréis sefi_ora de cuantas tierras se
divisan desde el más alto pico de Sierra BermeJa; dadme vuestro a~or,
y en cambio alfombraré vuestra estancia con banderas enemigas;
dadme vuestro amor, y en cambio derribaré con mi lanza cien tronos
para hacer uno digno de vos.
-Esperad, esperad, valiente Don Gonzalo.

Atla&lt;:hés militares que concurrieron á. las pruebas.

-Riquezas poder y amores te brindan, mi hija querida; si los aceptas, sola, muy sola quedará tu madre, vieja y sola como la vieja torre
feudal de Aguilares.
.
Para ti tu madre anciana s6lo tiene cariño.
Alicia, mi hermosa hija, no te apartes de mí, yo te amo más que
el rico Don Nufio, más que el guerreador Don Gonzalo, más que el
buen trovador Fernán.

ce poco las pruebas del cañ6.n Bange de tiro lento y afuste rígido,
transfor~ado por el sefior Coronel Manuel Mon&lt;lrag6n en cafi6n de
tiro rápido y afuste defor~able.
..
***
A las experiencias estuvieron prese~tes los attacbés militares de las
··············· ············· ················
Legaciones de Inglaterra, Estados Umdos y otros países, así como al·······························
El ábrego gemía estrellándo:e
gunos oficiales del Ejército francés y multitud de particulares.
rn la cruz del camino; en la cruz
Al hacerse los primeros dispa•
que velaba el inacabable dolor de
ros la concurrencia qued6 soruna anciana.
pr;ndida al ver la inmovilidad
Sonriente de gozo, acompañandel montaje de la boca de fuego
do á una gran dama, pas6 ante la
y el perfecto funcionamiento de
cruz y alej6se el rico Don Nufio.
su mecanismo. Veintitrés dispa•
Refrenando el corcel, el Alférez
ros en un minuto, fueron sufide Don Gonzalo deposit6 al pie
cientes para demostrar el éxi':.o
de la cruz el último trofeo arranalcanzado por el inventor, y las
cado por su sefior al enemigo.
ventajas que para la artillería
Arrodillado ante la cruz el troofrece la nueva pieza.
Para que nuestros lectores se
vador Fernán, entonó una endeformen una idea de la importancha triste como el ¡ay! de un agocia que reviste la modificación
nizante, y, rompiendo las cuerdas
hecha á los cañones Bange de 80
de su lira, se march6 para nunca
milímetros, por el Coronel Monmás volver.
drag6n, diremos que en la :-1-ctuaSola, sola, velando día y nolidad esas piezas se consideran
che
sc,bre la tumba de su bija,
casi inútiles para el combate por
qued6
la anciana Condesa de los
ser ante todo, de tiro lento, y
Aguilares,
y cuando Fernán alequ~ transformándolas conforme
jábase,
la
infortunada
señora, soal diecanismo ideado por aquel
El Coron~l Mondrag6n explica"indo el mecanismo de la pieza.
llozando,
exclamó:
distinguido militar, pueden te-¡Alicia, mi hermosa hija, la muerte &lt;le mí te apart6; pide á la
nerse como unas de las más efi.caces y sencillas para el manejo. La transformaci6n, por otra parte, remuerte que me lleve pronto á ti; porque yo te amé y te amo más que el
rico Don Nufio, más que el guerreador Don Gonzalo, más que el buen
sulta muy poco costosa.
El Coronel Mondrag6n recibi6 numerosas felicitaciones por los britrovador Fernánl. ..
M. R. BLANCO.
llantes resultados obtenidos en las pruebas.

¿Serás tú acaso espíritu errabundo
De la Musa Latina
Y por eso pretendes tú de' mi arpa
Lai. notas arrancar hasta hoy cautivas?
¡Ah! si es así, ¡oh Musa inspiradora!
Sé tú la bien venida•
Haz el ~rpa vibrar y en hdnor tuyo
Desatara torrentes de armonía.
Mas ya lo ves; sus cuerdas están mudas·
Y aves entumecidas
'
Sus º?tas son; ~as hielan en sus nidos
Las meves del mvierno de mi vida.
JOAQUÍN D. CASA$ÚS,

Julio 30.

Decid una sola palabra, y un ejército de esclavos, negros eomo el
fondo del precipicio de Geb-Elvira, se pondrán á vuestras 6rdenes;
decidla, y de la Circasia y de la Armenia, doncellas vendrán á quemar
perfumes en vuestro camarín.
Amadme, noble Alicia, y en los treinta y dos remates de vuestra
condal corona engarzaré joyas tan valiosas que los soberanos más ricos envidiarán vuestra riqueza.
-Esperad, rico Don Nuño.

.,.

**
--Por vos, mi hermosa duefia, he vencido en cien combates, y los

Un disparo con el Bange reformado.

�Domingo 9 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
~L MUNDO ILUSTRADó

ccYo soy el «hanum,»
dichosa, dice cantando la
bella sierva; yo sor la
«vencedora de los corazones,» y el de mi Sef\or,
«el hermano del Sol,» lo
tengo á mis pies.
«Yo soy una de las cuatro «cadinns,» para. quienes el Gran Se,ñor guarda sus calientes besos y
su primer abrazo l;Uando
el sol deja de dorar los
ajimeces del Serrallo. Yo
tengo mi kio!'CO primoroso y mi corte de reina,
mis altos funcionarios,
mis eunucos negros, mis
esclavas blancas, mi carroza de oro, mi góndola
forrada de raso, y tengo
ccmi dinero de las pantuflas,» que es la renta de
una provincia del reino
inmenso de mi dueño y
siervo.
«Yo canto y él se conmueve; bailo y él se alegra; río y se desarruga
su frente, como el ceño
del cielo desaparece ante el rayo del sol; suspiro y entristece, lloro y
quiere morir.
«Mas, detrás de estos
muros altos y espléndidos que limitan mi reino, dejé un país vasto, y
en él un hogar pobre,
con dos ancianos que
acaso han muerto ya del
TIPOS NACIONALES.-India yaqul.
dolor de mi ausencia.
LIED
«Toma, Señor, los brocados con que me cubres, las joyas con que me adornas; y toma tu
carroza y tu g6ndola; y la corte con que me
I
honras, y las el&gt;clavas con que me sirves y el
La tez ruborosa
dinero
con que me envileces; toma tu co~az6n
y humildes los ojos,
con
que
°;le engañas, y déjame tan s6lo un par
mi amada son:íe, sonríe como ángel,
de
sandalias
cou que atravesar el desierto pay escucha á m1 lado mi canto amoroso.
ra ir á encontrar á mis padres y besar el 'sue-Oye, platero!
lo en que libre nací, pobre é inocente.»
Afila el cincel, y pronto
Eso canta la esclava hermosa, y una lágripara el dedo de mi novia
ma !&gt;rota de sus ojos grandes y negros.
hazme un anillo de oro.
Riquezas, honores, voluptuo~ molicie, nada llena el alma del esclli YO que no ha nacido
II
para ser!?, ¡El aire li_bre, el suelo propio, el te«Adi6s, mi adorado»
cho hum1lde1 pero sm guardas, el cuerpo fatime dijo llorando ......
gado, pero sm cadenas, el pensamiento rey, la
Qué triste es la ausencia! Qué tristes mis noches,
y en vano la espero, y e11 vano la llamo!
-Oh tapicero!
Para guardar su retrato
y las cartas que me escriba,
hazme una caja de raso.

conciencia soberana; y sobre la fn-nte tan ~Glo
la mirada de Diosl-N. BoLET PERAZA. ·

J:a canción dt las narantas.
Con los golosos labios, irritados
por el ardiente zumo, amada mía,
y á plena luz, atravesando huertos.
cantemos la canción de las naranjas!
Falsamente modestas, han ceñido
su roja piel con el rama.je obscuro,
como mejillas de mujer, brotando
de entre el desorden de cabellos negros
como roses en medio de las ruinas.
'
¡Son las bijas del Sol, las encargadas
de esparcir su alegría por el mundo!
-Muerde ésta, amada, con tus blancos dientes
y entorca las pupila11, recordando
la gloria de los árabes!-Sus fiestas
•
llenas de luz; los patios y las cañas,
los húmedos jardines y los bailos
desbordantes de vida, estremecidos
por el largo reír de las Sultanas
y el dulce suspirar di, las cautivas:
recuerda, amada mía, las Huríes
que están, como naranjas luminosas,
tentando el apetito de los buenos
en el gran paraíso de las almas!
¡Muerde, mujer traviesa., el fruto ardiente
y que el zumo abundante, al escaparse
por el labio entreabierto, corra en hilos
por tu sedosa piel, y cuello y manos
huelan como naranjas al besarte!
-Así resbala el agua entre los labios
abiertos de las piedras; así el Día,
como triunfante risa, se desprende
de la siniestra. boca de la Noche,
cu'!-ndo sus labios gigantescos-cielo
y tierra-se entreabren. ¡ ~Iuerde, amiga!
¡muerde los frutos de color de fuego
y sorbe ufana el abundante zumo!
iL~s lluvias _tristes, las neblinas densas,
las meves del 10vlerno se detienen
ante el azul país de lus naranjas!
Triunfan las favoritas de la Vida
junto á la espuma de las playas rojas,
y el_pue~lo, recibiéndolas alegre,
las 1mag1na dones misteriosos
que cultivan las macos de las hadas
para bien de los dioses. - Y al gustarlas
las niñas atrevidas, á su b;1mauo
cuenten la historia. de las tres menudas
naranjas del Amor! ¡Muerde, adoro.da!
¡Muet·de los frutos del amor, que tienen
la corteza de fuego y Ia piel suave
como un ala de blanca mariposa!
¡;\luerde, esperando el triunfo del Verano
los deliciosos frutos del Invierno!
'
. Sí, cuando todo pase, en los lejanos
tiempos de la vejez contempla.ti va,
cuando á la cumbre de los montes llegues
donde todv son témpanos y rocas
todavía con gusto las causadas '
pupilas volve1·ás bada los valles·
todavía los frutos encarnados '
como labios alegres, desde lejos
te dirán malicio~as expresioues-'
y con ri,a. ~enévola~ya u.ocian~,
ya. flur medio ca.ida. eu lo infinitobendecirás tu juventud de amores!
-!\quel uiul país de las naranjas.
E.

III
Mi alma solloza,
mi vida es martirio ......
¡Qué triste que canta la brisa de invierno!
¡Qu6 triste mi alma se muere de olvido!
-Sepulturero!
Mi ataúd está ya listo ......
hazme una huei;a muy honda,
que quiero dormir tranquilo!
ISMAEL ENRIQUE ARCINIEGAS.

€1 canto dt la tsdaoa.
Sentada sobre sus muelles cojines, los pies
desnudos y ungidos con oliente sándalo; el pebetero exhalando vahos de resinaR que eu,briagan con su aroma; el arpa apoyada en el hombro, los dedos prestos á herir las cuerdas así
está la bella esclava, así se prepara á cantar el
triste salmo de su servidumbre, que el señor
hastiado y desdefioso, escuchará somnolient¿
allá en su diván riquísimo.
NUESTRO PAIS.-Plaza de la Constltun!On
~
en Sayula, (Jalisco).

MARQUINA.

Bellas A rtes.-1D ILIO ORIENTAL

Domingo 9 de Agosto de 1903.

�CONflDfNCIAS

EL
Jlño X-tomo n- núm. 1

Mu Npo ILUSTRAD o
mextco, Jlgosto 16 dt 19oi.

Gerente: LUI&amp; Rt Yl&amp; &amp;PINDOLA

Director: LIC. RAFAIL R fl't&amp; &amp;PINDOU.

son difíciles de diagnosticar en sus principios.
Comunes á estas enfermedades son una variedad ele síntomas molestos que seguramente habr/í. usted sentido alguna vez 6 cuando
menos en parte.
El imi-omnio, la jaquecas frecuentes, los puntos negros que flotan ante la vista, la inapetencia, sensación ele pesadez y malestar al levantarse, torpeza en los movimientos, sueño ó pereza inmotivados mal humor, desarreglo en las digestestiones, falta ó pérdida de la me,
moria, imposibilidad para dedicarse á los asuntos que requieren intervención de la inteligencia, dolores vagos sin cama aparente, debilitamiento ó pérdida de las funciones sexuales, etc.
To&lt;lo este cuadro de síntomas, unidos á otros muchos que sería largo enumerar, puede decirse que forman el cuadro clínico de la mayor parte &lt;le las enfermedadrs consuntivas, sumamente extendidas y tanto más graves, cuanto que con su insidioso principio, pasan en
la mayoría ele los casos inadvertidos y sólo manifiestan sus perniciosos efectos, cuando han hecho progresos formidables que si no impo•
sible es muy difícil detener.
Probablemente usted habrá sentido algunos de estos achaques á los que quizá no habrá dado importancia, pues en algunos casos 18
Naturaleza triunfa y la huella que dejan es tan lijera que nadie se preocupa por sus resultados.
Convendrá usted, pues esto es indudable, que repetidos estos desequilibrios orgánicos, poco á poco minan su salud, y cuando usted
justamente alarmado desea recobrar esa salud, ó no puede conseguirlo, ó si llega á lograrlo, es solamente á costa de grandes y laboriosos
sacrificios.
Si al primer achaque, á la primera molestia, ustt&gt;d, como hombre pensador se preocupa de su estado y desea verse libre de funestas consecuencias, recuerde lo que á eate respecto dicen los médicos más afamados. Tome sin pérdida de tiempo el

Wino 6e dan Sermá/J
D e l Doctor

LATOUR BA UMETZ,
que sin molestia de !lingún género, devolverá á su organismo :el completo vigor y la plena salud que había perdido.
Teniendo fácil remedio todos los males que forman el principio ele las variadas enferdades á que está sujeta la Naturaleza humana,
en lamano ele usted está el arma que debe servir para combatirlas; cúlpese á sí mismo si no aprovecha la oportunidad de hacerlo.
Xo siendo el

Vino de S a n Ger01án
una prepanción empírica, sino que: está ajustada á los más rigurosos principios de la ciencia y que ha sido no solamente aprobada sino
prescrita por los más eminentes y conocidos médicos, puede u!:ted tamarla sin temor, recomendarla á s11s amigos, darla, á su familia
con absoluta confianza dvnde quiera que haya un dolor que aliviar ó una enfermeelad que combatir.

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LA CORONACIÓN DE PÍO X.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Cuentos de manicomio</name>
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        <name>El loco</name>
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        <name>Uniformes del ejército</name>
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                    <text>CONflDfNCIAS

EL
Jlño X-tomo n- núm. 1

Mu Npo ILUSTRAD o
mextco, Jlgosto 16 dt 19oi.

Gerente: LUI&amp; Rt Yl&amp; &amp;PINDOLA

Director: LIC. RAFAIL R fl't&amp; &amp;PINDOU.

son difíciles de diagnosticar en sus principios.
Comunes á estas enfermedades son una variedad ele síntomas molestos que seguramente habr/í. usted sentido alguna vez 6 cuando
menos en parte.
El imi-omnio, la jaquecas frecuentes, los puntos negros que flotan ante la vista, la inapetencia, sensación ele pesadez y malestar al levantarse, torpeza en los movimientos, sueño ó pereza inmotivados mal humor, desarreglo en las digestestiones, falta ó pérdida de la me,
moria, imposibilidad para dedicarse á los asuntos que requieren intervención de la inteligencia, dolores vagos sin cama aparente, debilitamiento ó pérdida de las funciones sexuales, etc.
To&lt;lo este cuadro de síntomas, unidos á otros muchos que sería largo enumerar, puede decirse que forman el cuadro clínico de la mayor parte &lt;le las enfermedadrs consuntivas, sumamente extendidas y tanto más graves, cuanto que con su insidioso principio, pasan en
la mayoría ele los casos inadvertidos y sólo manifiestan sus perniciosos efectos, cuando han hecho progresos formidables que si no impo•
sible es muy difícil detener.
Probablemente usted habrá sentido algunos de estos achaques á los que quizá no habrá dado importancia, pues en algunos casos 18
Naturaleza triunfa y la huella que dejan es tan lijera que nadie se preocupa por sus resultados.
Convendrá usted, pues esto es indudable, que repetidos estos desequilibrios orgánicos, poco á poco minan su salud, y cuando usted
justamente alarmado desea recobrar esa salud, ó no puede conseguirlo, ó si llega á lograrlo, es solamente á costa de grandes y laboriosos
sacrificios.
Si al primer achaque, á la primera molestia, ustt&gt;d, como hombre pensador se preocupa de su estado y desea verse libre de funestas consecuencias, recuerde lo que á eate respecto dicen los médicos más afamados. Tome sin pérdida de tiempo el

Wino 6e dan Sermá/J
D e l Doctor

LATOUR BA UMETZ,
que sin molestia de !lingún género, devolverá á su organismo :el completo vigor y la plena salud que había perdido.
Teniendo fácil remedio todos los males que forman el principio ele las variadas enferdades á que está sujeta la Naturaleza humana,
en lamano ele usted está el arma que debe servir para combatirlas; cúlpese á sí mismo si no aprovecha la oportunidad de hacerlo.
Xo siendo el

Vino de S a n Ger01án
una prepanción empírica, sino que: está ajustada á los más rigurosos principios de la ciencia y que ha sido no solamente aprobada sino
prescrita por los más eminentes y conocidos médicos, puede u!:ted tamarla sin temor, recomendarla á s11s amigos, darla, á su familia
con absoluta confianza dvnde quiera que haya un dolor que aliviar ó una enfermeelad que combatir.

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LA CORONACIÓN DE PÍO X.

�t&gt;omlngo 16 de Agosto de 1908.

Una lección de moral.
(Véase el artículo "Las matanzas de fru.iles. ")

No bien mi abuelo «tuv•&gt; viento,• como dicen los franceses, de que había «dos ?olgados»
en la Plaza de Armas, debe haberse dicho: «ésta es la mía,» y tomándonos de la ~ano~ Carlos mi hermano y á mí, nos cond UJO al pie del
patíbulo para darnos una lección «objetiva• de·
moral.
Es sorprendente que en aquell_n ~poca, ya
remota, en la que ni Pestalozz1 m Froébel
eran conocidos entre noi:otros y en que las reformas pedegógicas no eran ni s~spechadas en
México, se aplicaran ya las lecc10nes de cosas
á la educación moral.
En efecto, cada vez que había fusilado, y
nada más frecuente que el que lo hubiera, los
padres y tutores madrugaban y hacían madrugará sus hijos ó pupilos, para llevarlos á
presenciar la ejecución, hacerles palpará d_ónde conducen el vicio y el crimen! y demo_strarles prácticamente que por descuidar el silabario ó el catecismo, puede llegar un hom b1 e á
la deshonra y á la muerte.
.
En aquella sazón, tenía yo un miedo cerval
á los muertos, y los espectúc~los cr~entos 1!1ª
horripilaban y causaban vértigos. ~ien hubiera querido quedarme en casa y deJ&amp;r en paz
los restos de los que fueron; pero ~i abuelo
no cej6, y hube de acompañar\?, páhd~ y trémulo como si me fueran también á fusilar.
Ll~gamos. No olvidaré jamás aquel espectáculo. Los bandoleros pendían de dos de los
faroles de la plaza, frente á Pal_acio. ¡Qué Cf!-•
belleras hirrntasl ¡Qué barbas incultas, crecidas y ralas! Un lodo sanguinolento manchaba sus caras y sus ropa!!; en las blusas roj_as se
dibujaban y destacaban coágulos renegridos.
Colgados de las arcas, con ~nas cuerd~s, sus
cabezas pendían como abatidas y med1ta1:&gt;undas y sus ojos entreabiertos parecían mirarnos al soslayo. De tiempo en tiempo, por entre aquel •aguacero de m~chas» y «de ~ilachas,•
que diría Guillermo Prieto, se deslizaba por
una hebra de harapo ó un hilo de cabellera ó
de barba, una gota de sangre, rubí en el basurero, y caía al suelo.
Yo no tenia para aquel espectáculo más que
estupor y náusea, y no pod~a des~i9:r los ojos
de tanta miseria y de tanta 1gnommia. Por la
primera vez de mi vida la mu~rte _se me ofrecía en cínica y triunfal apoteosis, ~mta en sangre, erizada la melena de ~umé~1de y alzando en alto un padr6n de informa: «¡Por ladrónh
Mi abuelo hablaba entre tanto. Yo casi no
oía de su discurso más que palabras sueltas:
virtud 1 trabajo honor ....... Era la lecci6n de
moral dada al ~ído, con voz anegada en lágrimas é impregnada de profunda y sincera ero?·
ción. Poco á poco, y arre~atado por s~ propia
elocuencia, la voz de mi abuelo se hizo más
vibrante se form6 un corro al rededor nuestro cirdulo atento, curioso y creciente, que
no~ estrechaba y oprimía, para ver lo quepasaba y oír lo que se decía, y la ~\ática s~ ~onvirtió en disertación. Papá Pepito se dmgía
ya al pueblo le predicaba virtud y honor; confiaba en que: como se había ya dicho antes
y había de décirse después, la sangre de aquellos bandoleros sería la última que se derramara por la odiosa causa del crimen, y_creía
ver al México de mafiana pr6spero y fehz por
el trabajo honesto, gracias á aquellos terribles,
pero necesarios escarmientos.
En ese momento sinti6 que le sacaban el reloj. Con un movi~iento súbito, ~e apoderó de
la mano que le registraba el bobillo, el ratero
quiso desasirse sin logra~lo; ~ma breye lucha
seguida de la completa victoria de mi abuelo,
nos dejó en el centro de un clar? de la multitud antes apiñada y atenta. Mi abuelo tenía
sujeto de la mano á un joven, casi un adolescente, vestido de camisa y calzón de manta,
chilapefio y calzado con huaraches.
La peroraci6n se enderez6 entonces al ratero:
-¿C6mo, ¡infeliz!, ante estos cadá!eres,
frente á esta picota, cuando corre ante ti san-

EL MUNDO ILUSTRADO.

gre de ladrones, y la infamia de su crimen.horroriza á todas estas gentes honradas; mie~tras los padres de familia traen aq;ií á sus hijos para que vean palpablemente a dónde los
podrá conducir la mala conducta; cuando estás seguro de que mofiana tu cadáver vendrá
á substituirá alguno de éstos, todavía teatre·
ves á robar?
-«¡Pa que viasté, sifior, lo que nos cuesta!n
-dijo el ratero, y aprovechando el est~por de
mi abuelo ante su cinismo,_ logró d~esas1rse, ~?
abri6 pnso á través de la gente y ctesaparec10
por entre las cureñas y cajuelas de una batería tendida junto á Palacio.

***

Años después, he reflexionado e~ aquel_ suce.so. Dos escarmientos bastaron á 1m pedir el
saqueo y el incendio de la ciudad; pe:o el raterismo no resintió poco ni mucho la influencia de aquellas ejecuciones sumarias y sin form11. &lt;le proceso. Miles de hechos más ó menos
análo~os, han venido después á probarme que
más puede el rigor contra los crímenes que sugiere la violencia, que sobre los que consuma
la habilidad· que la sociedad está mejor armada contra el bandido, que contra el ratero ó el
estafador, y que vence mí1s fácilmente á Muzzolino que á «Chucho el Roto ...
DR. M. FLORES.

ENCUENTRO DE GA.TOS
Un gato amarillo y blanco, recostado á la
orilla de un elevado techo. Xo duerme ni tampoco tiene intención de dormir. Obedeciendo
á los instintos contemplativos de su raza, está
ahí para sofiar, observando al_ mism~ tie1;JlPº
las lejanías circundantes. De improviso: Junto al ángulo de una pared vecina aparecen dos
orejas saliendo detrás de una chimenea, dos
ojos e~boscados, una cabeza de ademán resuelto: otro gato!
Negro enteramente y silencioso, con precauciones de apache, al descubrir al primero,
vuelto de e!lpaldas, se detiene un momento
para reflexionar; después, por una serie de
contramarchas muy estudiadas, poco á poco ·
avanza sus patas sedosas.
El soñador, sin embargo, siente la aproximaci6n del visitante y vuelve bruscamente la
cara: orejas bajadas al momento, ligero mohín en los labios, imperceptible movimiento
de las garrae dentro de su estuche aterciopelado.
Con una calma en extremo afectada y alto
el lomo, el recién llegado se aproxima mientras que el primer ocupante, sin moverse, lo
foca con el fuego de sus ojos verdes.
Es evidente que ya se conocen un poco y
se tienen cierta estimaci6n; sin eso, el duelo
sería inevitable.
Con sus mismos sesgos y altos prolongados
llega el gato negro, al fin, y deteniéndose á
dos pasos del amarillo, siéntase erguido un
momento mirando al cielo, como diciendo:
«Ya ves que mis intenciones son pacíficas;
vengo yo también para admirar este hermoso
panorama.»
Entonces el otro vuelve la mirada, ya tranquila, hacia los lejanos horizontes, en señal de
que ha comprendido y no siente desconfianza
alguna; al ver este ademán el gato negro, se
echa á su vez, pero 1con qué acompasada lentitud va doblando en varios tiempos y movimientos una por una sus patas sedosas! Algunas miradas cambiadas aún, medio cerrando
los ojos en forma de sonrisa amistosa. Y, en
fin, sellado el pacto de confianza, los dos, sin
ocuparse el uno &lt;lel otro, quedan absortos, en
una honda contemplación, en l\n largo ensuefio.
•
PIERRE Lo1'I.

=-=

LA MUERTE DEL PAPA
JI i,ropóslto 4t nutstros graba4os.
En el presente número completamos nuestra información relativa á la muerte del Pa¡&gt;1
Le6n XIII, dan&lt;lo á conocer algunos grabadoe
-reproducidos de periódicos europeos-que
representan, entre otros asuntos, la confesi6n
del Sumo Pontífice y el aspecto de la Basílica
de San Pedro í1 la hora en que el público deefilaba frente á la capilla donde el cadáver estuvo expuesto.
A al~unos de nuestros lectores les habrá sorprendido, indudablemente, que mucho ante.
de que se recibieran en México aquellos peri6cos, hayamo'! publicado nosotros un grabado
en que aparecía el Camarlengo &lt;le la Sede dando fe del fallecimiento dPl Papa, y otro que
reproducía, tal como la describi6 el cable, la
escena de sus funerole8.
Esto que aparentemente no'I acusaría de
lig~rez~, tienf:, sin emhnrgo, su explicaci6n
muy clara: á nadie, por ejempl?-Yª sea fot6grafo ó d1bujante,-pudo perm1tírsele la entrada á la recámara de Le6n XIII, en los momentos en que Su Santidad se confesaba, ni
tampoco en el instante preciso en que Oreglia,
golpeando con el martillo de plata la frente
del Pontífice muerto, declaraba la vacancia de
la Sede Romana. La «Illui:tratión» francesa,
no obstante, ha ofrecido á sus lectores dos dibujos que reproducen aquellos actos solem•
nes.
¿Cómo ha si&lt;lo esto posible? Es claro que
para reconstruir ambas e!-cenas y ¡&gt;resentarlu
al público con el sello de verdad que puede
exigerse del periodismo moderno, el dibujante contó solamente con retrato2 y fotografías del Jugar, y con los datos que con respecto
á esas ceremonias, proporciona el conocimiento de costumbres Aeguidas de largos afi01
atrás. La composición del cuadro, mÍIB ó menos artística ó más ó menos llamativa, qued6
por completo á su arbitrio, y no por ser, en
parte, los trabajos de esa índole, producto
de la imaginación, dejará. de descubrirse en
ellos un fondo de verdad que interese al p6·
blico, siempre ávido de noticias y de il~stmciones oportunas. A mayor abundamiento,
diremos que entre los diversos dibujos relati•
vos á una misma escena y publicados por 101
mejores periódicos de Europa, no hay dos, de
distinta firma, acordes en los detalles; pues
mientras en «L'Illustration» aparece el Papa
tendido en una cama de latón en el momento
en que Oreglia declara que ha muerto el Pon•
tífice, en el «London News» ap~rece tendido
en la cama de madera que us6 siempre.
Siguiendo nosotros el procedimiento aceptado ya en todas partes por el público y que
siguen unos periódicos tan prestigiados como
son «L'Illustration• y el «London NewA,• noe
resolvimos, en obsequio de la op0rtunidad, A
publicar los ~rabados á que antes hicimos referencia, aprovechando para la ejecución de
los dibujos correepondientes, los retratos de
los cardenales y las fotografías del Vaticano
que erafi necesarias para reconstruir, conforme á las noticias ministradas por el cable, laa
escenas respectivas. Por lo que ve á los traj~
tuvimos á la mano las obras que los descnben y presentan con más fidelidad.
. .
El éxito que hemos alcanzado nos i~dica
que éste es el camino que debemos seguir, Y
así lo baremo!!: el público, en su mayoría,
acepta con gusto nue1&gt;tras ilustraciones, y tan·
to este semanario, como «El Imparcialn Y «El
Mund,&gt;,• han tenido que aumentar, en los úl•
timos días, su tiro ordinario.

***
En primera plana ofrecemos hoy un rlibujo
de la coronación del nuevo Papa, hecho según la información que contienen los cablegramas y conforme á los datos que acerca de
la ceremonia hemos recogido de fuentes muy
dignas de crédito.

Domingo 16 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

mutrtt dtl stñor tic. tancAsttr lonts.
En la ciudad de Cuernavaca, á donde había ido en busca de salud, falleció el domingo
anterior por la tarde, el sefior Lic. Don Alfonso LanCÍlster Jones, caballero muy conocido
en :México y generalmente estimado en los
círculos sociales y políticos.
El sefior Lic. Lancáster Jones, que durante
más de un año desempefió en Inglaterra el
cargo de Ministro Plenipotenciario de nuestro
país cerca del Gobierno de Eduardo VII; venía padeciendo, hace algún tiempo, una 8:f;c·
ci6n pulmonar. Para atender á ~u curacion,
po\icitó y obtuvo del sefior Presidente de la
República ser relevado de
su alto puesto, y despu~s
de una larga. travesía, que
mucho contribuyó á exacerbar sus males, vino á la
capital con el prop6sito de
dirigirse de aquí al punto
que los facultativos le señalaran como más á propósito
para su restablecimiento.
La enfermedad, por desgracia, había adquirido caracteres muy graves, y el
terrible desenlace sobrevino
á los pocos días. Los deudos del paciente, que se encontraban en México, fueron llamados á Cuerna.vaca
--donde se hallaba ya su
esposa,-y poco después ,de
su llegada, el señor Lancaster J ones entró en agonía,
muriendo á las dnco y cuarenta de la tarde.
En el Hotel de Cuernavaca donde residía e1 distinguid o jurisconsulto, se _improvisó una capilla ardiente, depositándose en ella el
cadáver durante algunas horas. El señor Gobernador
del Estado, Coronel Alarcón y otrcs funcionarios,
enviaron coronas, haciendo
presente á la familia del fi.
nado su condolencia por tan
sensible pérdida.
El cadáver del señor Lic.
Lancáster Jones fué embalftamado y traído á México,
para inhumarlo en el Panteón Francés. A los funerales concurrieron numerosas personas de representaci6n.

para que más fácil le sea evitar las persecuciones de sus enemigos. El equilibrio entre el
ataque y la defensa se ha roto. Es necesario
restablecerlo.
-¡C6mo!-exclnmé balbuceando,-¿en eso
estás pensando? ¿Y nosotros los hombres no
somos tus hijos predilectos?
Ella frunció un poco el entrecejo.
•--Todos los animales-dijo- rnn mis hijo3.
De todos me preocupo igualmente y á todos
por igual los extermino.
-Pe10 ...... el bien ...... la raz6n ...... la justicia ...... -murmuré.
-Esas son palabras humanas-repuso la
voz de hierro;-yo no conozco ni el bien ni el

EN HONOR DE PIO X
misa y "Te Deum,,

eatearal.

~Iuy justificado era el entusiasmo con que
los católicos esperaban la celebración de la
~füa que el Cabildo Eclesiáljtico clispu~o en
honor del Papa Pío X, pues pocas veces, como el domingo último, se habrá efectuado en
la Basílica una festividad mejor organizada y
más solemne.,
El templo, literalmente henchido por una
concurrencia en que '.le veían representadas
todas las clases sociales, lucía sus más ricos
adornos: grandes lienzos de
felpa roj!L, franjeados de oro,
que cubrían las columnas,
y multitud de luces distribuidas en los candiles de las
bóvedas, en el ciprés y en
los altares. Los candelabros, floreros y demás paramentos que decoraban estos
último~, ofrecían, en conjunto, un soberbio golpe de
vista.
A uno v otro lado de la
crujía, y 'cerca del ciprés,
se levantaron dos amplias
tribunas: una, destinada al
Cuerpo D~~lomático, y otro,
á las familias de los señores
11inistros y á las damas de
la mejor sociedad mexicana,
q~e habían ofrecido concurnr.
El señor Arzobispo .\larc6n se pr~sentó en Catedral
poco antes de la hora fijada.
para la ceremonia, y á las
nueve y media dió principio la ~füa, oficiando en
ella de pontifical el mismo
Prelado. Los señores Canónigos Herrera, .Jainaga, Cruz
y de los Cobos, asistieron al
oficiante.
La Misa cantada, que fué
la de Gounod, llamó verdaderamente la atenci611 del
público, pues tanto la orquesta como el coro, desempefiaron con mae:;tría los
hermosos, pero difíciles números que componen la obra.

Concluída la Misa, el señor Alarc6n entonó el «Te
Deum,» echándose entonces
á vuelo todas las campanas
del templo.
Entre la concurrencia,que
era numerosísima, se encontraban casi todos los miembros ,del Cuerpo Di ploroático y algunas damas de las
más distinguidas en los mejorPs· c!rculos rnciale.,;.

La Naturaleza
Entré en una inmensa sala subterránea de altas b6veda".
Todo ella estaba iluminada por un resplandor que
parecía surgir del suelo.
En el centro estabn. sentada una mujer de majestuoso aspecto, vestida de un
amplio traje verde.
Apoyaba en la mano su cabeza y parecía
meditar profundamente.
Comprendí que estaba ante la Naturaleza y
al punto nació en mi alma algo como un temor sagrado, ó reverencia silenciosa.
Acen¡uéme á la mujer sentada y, después
de saludarla ::on respeto, la dije:
-¡Oh madre común! ¿En que estás pensando? ¿Acaso en los futuros destinos de la
humanidad? ¿En las condiciones necesarias
para que alcance toda la perfección y dicha
posibles?
Lentamente volvió la mujer hacia mí sus
ojos sombríos, penetrantes y temibles; entreabriéronse sus labios, y oí su voz resonante, como de hierro que chocara con hierro.
-Pensando estoy en el modo de dar mayor
fuerza á los músculos de la pata de la pulga,

tn

Sr. Lic. D. Alfonso Lancaster Jones.
~al: _vuestra razón es _mi_ley. Y, ¿qué er¡ la
Justicia? Yo te dí m1 vida, yo te la quitaré
para dársela á otros seres, sean gusanos ú hombres, indistintamente. Tú, mientras no te llegue la hora, si~ue en la lucha, procura defenderte y no me importunes más.
, Quise replicar, pero toda la tierra en torno
fofo mugió sordamente; yo me estremecí de
espanto.
¡Entonces desperté!
IvAx TouRGUEXEFF.

.,11/ligida
¿Qué culpa tuve, si con ser tu amante
A la cita no fuí, tierno amor mío
'
Si la noche era obscura, intenso
frío
Y vino el suefio y me venció al instant~?
Si tuve culpa, vuelve á mí el semblante
Blando, amoroso; no con cefio impío
Mi voz dPsoigas, tú perdón ansío
Torna po_r mí, te seguiré anhelante ..... .
1Iira ~on qué an_siedad te espero y llamo;
Soy débil, POY muJer, no me acongojes·
Dímelo y presto volaré al reclamo.
'
¡No, de tu corazón ¡ay! no me arrojes!
Que con toda mi alma yo te amo
Y me duele en el alma que te enojes ..... .

¿¡

ENRIQUE FERNANDEZ GRANADOS.

�Domingo 16 de Agosto de 1903.
Domingo 16 de Agosto de 1903.

--

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO 11,USTRADO

Misa solemne en Ca.t-edra.1, en a.cclón de gracias Por la. elección de P'Io X.

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SaHda de la. concurrencia por la puerta. del Seminario.

(Fot. de "El Mundo nustraOo.")

�Domingo 16 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL liUNDO ILUSTRADO

POESfAS INDOSTÁNICAS
EL LOTO
El Loto, especie de gran J
asiático, es flor sagrada y sim
licaeotreegipcios é iodostáni
Ea Egipto, ea la religión de
mes, significaba iomortalid
adornaba. las estancias de
Dioses; en la Indio. se rep
á Lackmi, esposa de Krisna
nieado por trono el loto. Ap '
das al corazón las hvjas de J
curan las pasiones desgraciad

Loto, trono de dioses y de diosas,
mágica, suave y poderosa flor,
de encantadoras ninfas predilecta,
del Indostán flor6n.
¡Sálvame! En lo escondido de mi pecho
un veneno me mata roedor:
calma por tu virtud el fuego vivo
que arde en mi coraz6n.
En las fiestas de Krisna, en las que el pue
á la divinidad alza su voz,

vi... un extranjero tntre las verdes palmas,
más hermoso que el dios;
sí, más gentil que los divinos genios
que pululan de Brahama en la mansi6n.
Su, dulce acento penetr6 en mi alma
como flecha veloz.
En vano á todo sacerdote imploro:
no hallo filtro que alivie mi dolor;
en tus hojas, ¡oh Loto!, solamente
fundo mi salvación;
que ellas sean mi bálsamo suave ..... .
En su bajel el extranjero huy6 .... .
Devuélveme la paz .. porque me abraso:
porque muero de amor!
(Traducción de MARTl- MIQUEL.)

Para saber algo,
do. -GoETHE.

*
El honor es como la juventud, una vez
dido, no se halla más.-CAXTU.

El Camarlengo recita las preces de ritual ante la uro.a en que fueron depositadas las vfsceras de León XIII, después de embalsamado el cadáver.

.

Domingo 16 de .Agosto de 1903.

�MISA SOLifimrt n:nttTkii!ÍAL EN ACCION DF, GRACIAS POR LA ELECC[O. E Pro

X .-ASPECTO DEL CIPRÉS, DE LA CRUGÍA y DE LAS TRIBUNAS DE LCS INVITADCS.

�Domingo 16 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

EL RAYO
Madre haraposa: tú que á las puertas
vas con las manos siempre tendidas
y hallas las bolsas siempre desierta~
y las conciencias siempre dormidas;
tú que en la alforja de tu miseria
vas recogiendo los desperdicios,
que en el naufragio de cada feria
sobre las playas echan los vicios;
tú eres la hija del que en la guerra
se armó soldado, vibró su acero, ·
rodó en las luchas; se hundió en la tierra...
¡y hoy nadie sabe si fué guerrero!
Tú eres la hermana del que en los dientes
del engranaje cayera un día:
las ruedas fueron indiferentes·
pero los hombres más todavía'!

Domingo 16 de Agosto de 1903.

Tú eres la viuda del que al abrigo
del Sol, muriera sobre el a;ado:
hoy todos comen pan de su trigo·
tú no lo comes ... ¡y él lo ha sembrado!
Tú eres la hija, tú eres la hermana
tú eres la viuda, siempre en trabajo·'
tú eres la madre que hará mañana '
una bandera de cada andrajo!
En las entrañas, como un consuelo
guardas un hijo del ?1uerto esposo ....'..
Nube de harapos: prensa en el cielo·
pero en el cielo más tempestuoso! '
No será tu hijo tieruo querube
copa de mieles, ni flor de mayo ..'....
Madre haraposa: tú eres la nube· ·
¡y en las entrañas tienes el rayot'
JOSÉ SANTOS CHOCANO.

1901

I
Media noche de poi· filo
y en calleja solitaria,
recatado entre las sombras
como siniestro fantasma,
por la cólera turbado
está don Luis de Moneada,
que le han robado la honra
y quiere tomar venganza.
Y ha de tomarla cumplida,
y completa ha de tomarla.
que ¡por Cristo! que otra igual
el rey mismo no tomara.
No en vano su pecho alienta;
no en vano de alta prosapia
es don Luis vástago altivo,
y tal dice su ar•ogaocia;
no en vano ganó laureles
en Portugal y en Italia,
y conservó de su abuelo
blasón, empresa v espada.
Cuando de la vil deshonra
cae en el rostro la maucha.,
y quieu la lleva no siente
que sus iras se uesatan
como el huracán bravío,
como tempestad que estalla,
como el trueno que retumba
en llanuras y montañas,
no merece, por menguado,
el hono1· de la. venganza,
y el deshonor le mancilla
y la deshonra le infama;
pues ta.oto el tRmor le ofuRca
que olvida qu~ tales manchas
sólo el ace1·u las borra,
sólo con sangre se lavan.
Por eso entre las tioieblas,misteriosas enlutadas
que si al traidor dan ayuda
Je traicionan por la espalda,como so111bra ¡.n1.vo1·usa,
como siniest,·o fanta,ma,
en el corazón ¡.a·entlidas
de tal afrenta I as 11 amas,
reprimiendo su coraje
y conteniendo la saña,
por la cólera turbado
está don Luis de Moneada.
Y habrá de quedar memoria
en la. gente castellana
de cómo lava su afrenta
quien tuvo en tahto su foma.

Sr. General Francisco O. Arce.

N ECROLOGIA
El lunes por la tarde murió en México el
señor General Don Francisco O. Arce.
La muerte del se:fi.or General Arce ha sido
mny sentida en los círculos r..lilitares, pues
aparte ~e que el ~nado era uno de los jefes
más antiguos del EJército, contaba en su abono con antecedentes muy honrosos.
Comenzó su carrera por los años de 1845 {i.
1846, concurriendo, como cabo, á la batalla
de Churubusco. Al iniciarse la guerra de la
Reforma y de la Intervención, el General Arce se mostró un partidario decidido de las intituciones liberales, luchando al lado de Como~fort contra los franceses, en calidad de
Teniente Coronel. Estuvo, después, en la batalla de San Lorenzo y en muchos de los innu!I}erables hecho~ de armas que, á partir de
esa epoca, se sucedieron ein interrupción. hasta 1867. En este afio, el señor General asistió
como Jefe de la 2~ División del Norte al sitio
y toma de Que.rétaro, que determinó la caída
del llamado Imperio y el triunfo definitivo
de la República.
Restablecida ésta, el señor General Arce fué
sucesivamente, Comandante de la J:-laza Go~
~ernador de Sinaloa y de Guerrero, Diputado y
Senador al Congreso de la Unión en diversos
perí?dos. Al mori¡, desernpeñ_ab~ el cargo de
Pr_e~1dente de la 2. Sala del Tribunal Superior
M1htar.
A los funerales, que se efectuaron el miérco,
les con los honores de ordenanza, concurrier?,n la mayo~ p3:rte de los jefes de alta graduac1on en el EJérc1to y muchos particulares.

II

Por buena que sea la cabeza, no puede casi
nada contra el corazón. - ScuDERY.

¡Las doce! Sonó la hora.
¡Uuál se despierta la rabia
y cuál \"acilan los celos
entre dudas y esperanzas!
Por fin llegó; qut: si el toque
de la sonora campana
con su lúgubre tañido
no le dP.spertara el alma,
que estaba soñando sueño

*
. Las pasiones son los únicos oradores que
siempre persuaden.-LA RocnEFOUCAULD.

*
Si el talento es una piedra preciosa el tacto
es la montura.
ESTUDIO FOTOGRAFICO

(Mora.)

de horripilantes patrañas
¡por el Cielo y por la Virgen!
juraría el de Moneada.
En la torcida calleja
una sombra se adelanta
que arrimándose á los muros
caurelosa se recata.
Ya se acerca sigilosa,
y, aunque lentas las pisadas,
en las baldosas resuenan
más distintas y más claras.
Ya se adivina el embozo
al fulgor de pobre lámpara
que enciende piadosa mano
para cumplir una manda.
¡Con que es cierta. su deshonra!
¡Cierto que Beatriz le engaña!
El rondador se detiene ....
y está en la reja una dama..
¡Es ella! ¡Viven los cielos!
¡El único amor de su alma!
¡El amor de sus amores!
¿Ella? ¡Beatriz! ¡Ira y rabia!
¡Ah! No mintió quien le diJo:«Conde: celad vuestra casa,
&lt;que el honor alguien os roba
cde noche por la ventana.
«Y es oprobio y es vergüenza
«Pn tal hembra tal infamia,
&lt;y es villano quien la sufre
&lt;si no busca. la cobranza.&gt;

III
-Perdonad, ~eñora. mía,
si más rápido que el viento
y en alas de mi alPgría
no he venido .... Que lo siento
en el alma juraría.
-Si sois puntual á la cita,
por qué mP habláis de perdón?
¿Perdóo·t Quien le solicita
de tal manera acredita
que está muy puesto en razón.
- ¡Qué mucho si en raudo vuelo
teoctió sus alas mi endecha!
-¡Qué mucho si amor acecha
y pertinaz en su anhelo
me atravesó con su flecb a!
-Amando el hombre procura
unir la dicha. y la suerte ....
-Y en su delirio no· advierte
que si el amor es locura
Je lleva á encontrar la. muerte.
-Esclavo soy del Amor,
y Amor, señora. es abeja
que al volar de flor en flor,
en una sola se dej a
la vida con el honor.
- Sois galán ....
-¿Y quién, señora,
~ i acertó á ,·eros la c¡¡rr, , -

que es envidia de la Aurora,- ,
al hablaros no os hablara
como estoy hablando ahora?
-¡Ay, Diego! Que e~toy dormida
al oíros me pal'ece ....
Si fuese pasión mentida
la que en nuestro pecho crece,
no me robara la vida.
-¿,La vida:' ¡Plácido sueño
que, al són de música suave,
basta. nosotros risueño
llega de Amor en la nave
como buscando á su duPñol
¿.No supisteis de una flor
que, al despuntar la mañana,
rompió en pétalos de grana
la cárcel de su rubor?
¿Y nunca triste rumor
de alguna canción lejana
us contó, por la ventana,
pesares de un trovador'? f
¿,Jamás, delirante y loca,
tocó en ardiente embeleso
una boca vuestra. boca?
-Awor en las redes preso
ile otro amor que amor invoca
es flor y es canto y es beso!
¿.No supisteis de una estrella
prendada de un ruiseñor,
qne en los sauces del alcor
noche á noche se querella?
-¿,Y vos no sabéis si ella,
temerosa del azor,
tiembla mirando al cantor
cuando se avecina á vella?
-¡Va.no afán!
-¡Triste querella!
- ¡Una. historia de dolor
tao sentida como bella!
-Un cuento de trovador:
POR EL BRILLO DE UN A ESTRELf,A
GERIFALTE Y RUISE~OR.

-¡Cuánto vuestra voz conmueve!
-¡Atrás, villano y alt"ve
que así en la nocturna calma ....
-Fueg&lt;&gt; de Dios! Quién se atreve':
- ¡Sálvanos, Virgen del alma!
-;.Quién sois vos'?-el uno dice;
-Vos quién sois:'-el otro clama;
- ¡Diego Núijez de A lbornoz!
-El Conde Luis de Moneada.
Paso á paso y en silencio
apareados avanzan,
se detienen freute a l Cristo
y se miran cara á. cara.
A combatir se aperciben,
tiran sombreros y capas,
y las manos de ira trémulas
requieren fuerza y espada.
Ya con la vista se miden,
calcu lando la distaod11;
ya con rPcelo se acercan,
ya cnutt-losus se ut .can.

¡Cómo brillan los estoques!
¡Cómo se cruzan y enlazan
á los fulgores rojizos
de la mortecina lámpara!
Trémula chisporrotea.
del farolillo la llama,
y es muy o,cura la noche
y la claridad escasa.
Y los rivales no ceden;
en las tinieblas batallan;
entre la sombra se buscan,
y de la soml:&gt;ra se amparan.
Redoblan vigor y brío,
ebrios de cólera y rabia,
y son dos tig1·es que luchan,
y son dos hombres que matan.
Mano firme, mano artera,
esquiva un bote con waña,
y mortífera se hunde
basta la cruz una espada.
Un cuerpo que se desploma,
una vida que se apaga,
y unos pasos que de prisa
se alej!ln .... y luego . . .. nada!
IV
Llena de horrible congoja,
presa de mortales ansias,
por saber quién era el muerto
agual'Cló Beatriz el alba.
¡Qué tarde que llega el día!
¡Las horas qué leo tas pasan
cuando las cuenta entre dutlas
poi· sus temores el alma!
Alzó un cadáver la ronda,
llevóle envuelto en la capa,
y recogieron del sitio
un srmbre1·0 y una espada.
Del farolilo apagó~e
trémula y roja la llama,
y al fin,-consuelo dt:l tristevino la luz dese ada.

Beatriz partióse de Burgos,
y don Luis partióse á Italia,
ella buscando retiro,
el Conde buscando hazañas.
Pero en Burgos y en Toledo
y en la torre de Moceada,
donde con tocas de vmda
cuhre su afrenta la clama,
se.ben que el Conde ofendido
tomó de su honor venganza,
y logróla muy completa,
muy á tiempo y muy callada;
que la deshonra sabida
ni es vergüenza ni es infamia,
si la castiga el a ce1·0
y si co n sangre se Java.
MIGUEL HERNÁNDEZ -TÁUREGUI

Ja.lapa.-1903.

�Domingo 16 de Agosto de 1903.
EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 16 de ,\¡;osto de

El, MUNDO ILUSTRADO
l(l•):!_

cial, conocido dd uno al otro extremo de la
República, por &lt;lon&lt;le viajaba coni,;tantemente
llevando á cabo, y casi :-iempre con li!lonje~
éxito, infinidad de transacciones comercialeti,
Penlía!le yerdaderamente contento¡ el apeti:o
E n la Catedral de Puebla.
110 faltaba, ni los buenos plato!l, ni el buen
humor; bebíamos fuerte, y la charla no cesaba
Publica.mm; en el nre,;ente número 1!0s fo.
un punto.
tografías de la l'att•1!ral de Puebla, que repreCuando los mozos servían el caf(·, J&lt;:nrique
s1·11tan el inte1ior dl'l temple,, decorado parn
San Román, que tenía la peculiaridad &lt;le no
la,; honraR fúnebres allí celebradas en memoser oportuno jamás, pregunt6 de improviso á
ria tie León XIII, y el túmulo que conforme
Pablo:
al ritual, se levant6 con n;te motivo en la na•
-Y has pensado en que tu futura se avenve &lt;lel centro.
drá fácilmente á seguir la misma vicia errante
Las honra,1, {t juzgar por lo que acerca de
que tú?
l'\las han dicho los periódicos de información,
-Seguramente que no-respondió el int.erpelado,-esto sería un absurdo.
-¡Psé!-afiadió Enrique.-Cuda uno obra
tl su manera. Sin embargo....... ¡En fin!. .... .
Nadie de los amigos de Pablo atrevi6se á
&lt;lemandar la explicaci6n de aquellas vagas
frases; temíamos, y con raz6n, que viniese á
enfriar nuestros momentos de gozo¡ pero la
impaciencia de Yélez asom6; quiso saber el
significado ele aquel enigma, é insistió con Enrique pam que éste &lt;liese término á i;u pensamiento.
-Xo, no es nada; un recuerdo que me vino á las mientes. Hi ustedes quieren, lo referiré, pero ........ .
Y como Pablo se empefiara en ello, San
Román prorrumpió, después de breves instantes de silencio:
-El hombre que figura en mi relato, existi6 y se extingui6 sin dejar huella ele su paso
por el mundo. Acompañado siempre y t utoreado, dig;ámoslo así, por nuestro común enemigo el Fra.caso, la cadena de años que arras•
tró sobre la tierra form6 un cúmulo inmenso
de desgracias y sufrimientos, sin que la Dicha
asomara m 'ls que por fugaces destellos, que
sólo s.,rvían para h:1cerle ver más espantosa
hi profunda ol&gt;scuridad de su destino.
Se contemplaba solo, amargamente solo, á
la edad en que el hombre achacoso, enfermo,
siente como el viejo tronco la imprescindible
necesidad Je un apoyo, &lt;le algo qUt. alegre la
tristeza del ocaso.
Acordábru;e de haber sido feliz. E-ste tiem•
po existió en verdad, pero muy breve, y de
ello tenía de vez en cuando sus visiones con•
fusas, especie de alucinaciones momentáneas
que parecían vivificar por segundos aquel es•
píritu abatido, y que al borran,e dejaban algo
como la influencia física de un &lt;lolor.
Y cuanJo aquellac; alucinaciones aparecían
en su cerebro, carcomido por el pesar y flagelado por el recuerdo, se podía verle dilatando
su,; ojos mortecinos, pugnando por retener
má.s tiempo aquella suerte de vaga somnolen•
cía que pasaba rápida, sin detener.,e y sin dejar tnÍl:! huella que la del pájaro en el viento.
Recordaba haber amado como se ama u na
sola vez en la vida., con ese amor que parece
llevar consigo el alma, aún después de eman·
cipach. de la materia. Aquello habla sucedido
en un tiempo en que su imaainación se roo·
vía ardientemente, haciéndole creer y esperar
en la felicidad completa de poseer para sí, y
para sí solamente, el cariíio de la mujer que
CATEDRAL DE PUEBLA.-El túmulo.
formaba su encanto.
(Fol. Bustamante.)
Duró esto un invierno justo. Caricias y suspiros cambiados en la honesta calma de un
hogar para los dos ...... Hallaba placer en pa·
resultaron muy ~olemnes, pues tanto el «Nocsear por los sitios frecuentados con su m ujer•
turno,» que se efectuó el día 4 por la tarde,
cita colgada á su brazo, 6 en pasar la velada
como la misa celebrnda al siguiente día, supeal dulce calor del nido instalado po1' él con
~os habíamos reunido aquell11. noche en un
raron en lucimiento ú lo 4ue era de espesus economías de campana. I~n ella había CÍ·
gabmete de uno de los mejores restaurants de
rarse.
la
ciud.ad,
á
previa
invitación
de
Pablo
Vélez
frado todas sus necesidades de afecto de pobre
El a&lt;lorno de la Catedral, severo á la vez que
un amigo nuestro que contraería. matrimoni~
abandonado, soñando en eternos días ele bien·
sencillo, consistía en gra n&lt;les ti ras de gasa que
estar que le hacían tornarse dulce y tímido
dos
dí~s
más
tarde
y
9ue.
~eseaba
despedirse
partían de la cúpula y &lt;le las bóve&lt;lai;, rematan•
de su Ylda de soltero, mv1tandonos á una cecomo un niño.
do en los muros, y en abullona&lt;los nE&gt;gros suna entre alegres camaradas.
Un día vino la orden de marcha. ¡Dosaf\08
jetos á los barandalet1 de la crujía y á los caCr~o '}t~e no pas:1bamos de ocho ó diez, toY medio combatiendo con los indios rebeldes!
piteles &lt;le las columnas, con grnn&lt;les lazos que
d0s, o &lt;·as1 todos, rle magnífico espíritu, formaA su regreso, un buen amigo di6le noticias
realzaban notablemente la belleza del conjunacerca de su mujercita. Después de vivir con
~la la '!1ayorí:i de hombres célibes, un tanto
to. El túmulo, instalado en el centro, fué el
JUP.rgmsta.'-, pero bueno!'! chicos en el fondo y
un viejo ricacho, ostentando carruajes y bri•
mismo que sirvió para las honras del Papa
ca.pa?es de reconocer que, á Yecei:i el matrillantes, había descendido á la pasi6n desen·
Uregorio XYI y consta de cuatro curr11os: el
momo et1, a.demás de higiénico y ~atura] un
frenada, muriendo más tarde.
primero, que rodea una barandilla, ¡.;ustentabuen generador de energías en ciertos c~racl&lt;~l había tenido una hija. Fué una niña que
ha una serie de lujosos ramilletes de metal y
teres.
le hacía olvidar casi sus anteriores sufrimien·
&lt;le gruesos cirios; el segundo, revestido de nePablo, que era un habilísimo agente comertos. Cuando la madre falt6 á sus debereR, la
gro y oro, lucía unos artísticos medallones con

POR LEÓN XIII

las armas &lt;lel Pontífice Leún XIII, y ;;ubre el
tercero, que afecta la forma de una pir~mide
truncada, se veían la figura ele la tinra y
las armas pontificales. El túmulo ostentaha, a1lemfü;;, dísticos y fra;;cs alusirns á la !'O·
lemnülad.
Por lo que hace al "Nocturno» y Íl la miKa,
tanto •n un:\ como en otra ceremonia ofició
el seilor Obi!&lt;po lh:irra, estan&lt;lo encomendado
el pa1wgírico &lt;le! Papa León ú los Canónigos
Don Florencio )[. Alnirez y Don Joaquín \'ur·
gas.
La concurrE&gt;ncia. fué numero!'a, y la parte
mufical &lt;le lo mús escogido.

F ernández.

***

todos los vientos, se acentuaba una nube de
había dejado á cargo de unos vecinos compa•
tristeza que fingía en su semblante algo como
Enrique San Rom{1n guardó silencio¡ los de·
sivos de quienes él la recogió á su vuelta.
los pucheros que hacen los niíios al l~orar..
más permanecíamos también muelos, inclina•
La n ifia era el retrato de la ma,lre: de ésta
Y penc;aba sin cesar en aquella v1rgenc1ta
da la cabeza, como si mirásemos algo en el
eran sus grandes ojos de mirar apasionado,
ele labios rojos y entreabiertos, que le había
negro fondo de nuestras tazas de café; hasta
los rojos labios, ligeramente entreabierto:i, el
hecho creer en una nuevn felicidad posible.
que alguien que se hallaba cerca de mí, ex•
pelo castaño ob~curo y las manos rosadas y fi¿Por qué había huído? ¿Qué impor~'l.ba que
nas. La emoci6n em hurgaba (t Fernández cuan•
clam6:
hubiese amado á aquel hombre·? Y s1 le ama•
&lt;lo contemplaba un pequeño cuadro de pelu•
-Bah! Eso no pasa de ser .un cuento. ~e
ba,
¿por
qué
no
habérselo
dicho
á
quie~.
hu·
che azul, que encerraba su retrato tn tarjeta
Enrique,
más ó meno!'! mal urd1&lt;lo. La.fehc1biese sido feliz contemplándose en la felicidad
imperial. Entonces, &lt;le sus ojos mortecinos,
dad no depende más que de nosotros m1smo&lt;1.
de ella?
brotaban dos l(1grimas y resbalaban á intermiEntonces como en un solo mo\·imiento, le•
Por mucho tiempo permaneció viva y lace'
.
tencias por su rostro arrugado, que ;;e contraía.
vantamos nuestras
copas, y la a1gazara conb·
rante esta escena en su memoria, en el sueíio
en una dolorosa mueca. que partía el alma.
nu6 más ruidosa que en un principio, acaso
como en la vigilia.
Durante algunos afios, desvivióse con la ambición de hacer de ella una sefiorita instruída
y exquisita, que contrastaría con la ru&lt;leza. del
pobre soldado. El, mientras duraban las lar•
gas excursiones por el territorio, recorrido en
dirección &lt;le to&lt;los los vientos, había llevado
imborrablemente impreso el recuerdo &lt;le su
chiquilla, que pasaba su infancia en el inter·
nado de un liceo¡ y economizaba, economizaba hasta el extremo, para poder llenar las exigencias de aquel establecimiento á la moda.
A su regreso, la traía cosas raras de los lu•
gnres por donde cruzaba: objetos y chucherías desconocidos para ella, macetas y pájaros
que cui&lt;laha con gran solicitud y que ella le
pagaba con alegres exclamaciones de gozo y de
sorpresa.
Una noche volvi6 después de un año de au•
sencia pasado en las costas del Océano Pacífi•
co. Fué el primero que salió después del to·
que de retreta, dirigiéndose a.l liceo que guar•
daba á su nclorada chiquilla. ¡Qué aleg1íaiba
(L experimentar ella al verle, después de doce
meses ele au!lencia.! Pero la puerta del colegio
no se abrió á su llamada¡ las horas de visita
eran otrai;, y él, en su impaciencia, lo había.
olvidado. Dió media vuelta y se perdió entre
las calles de la poblaci6n, en busca de lP-cho.
Pasó la noche en continua zozobra, desper•
tando á cada instante, sonando que ella, sentada á su cabecera, le relataba su vida durante aquel año de encierro. No, ahora no se separarían¡ había. pensado en solicitar su licen•
cia, bastante merecida después de sus largos
servicios¡ ella. no volvería á la escuela,, arren•
daría una casita en los alrededores, donde ella
quisiera, y se transformaría en i:iolícita acom·
pañante de su padre, que tanto la adoraba.
A la mañana &amp;iguiente saltó ele su catre, que
s6lo había sido un potro ele tormento¡ quitó
el paño de sol á su kepí, acepi116 y vistióse,
acaso por última vez, el viejo uniforme, y se
encaminó al cabo al instituto.
Cuando la «madre» directora penetrG á la sala de espera en que se hallaba Fernández, no
pudo disimular la turbación que la embarga•
ba. Miró.bale con ojos aterra&lt;los, balbuciente,
sin fuerzas para contestarle.
La actitud de aquella mujer le dejó helado
de espanto. ((¿Qué era. lo que pasaba·? ¿Dónde
estaba su bija•? ¿Se hallaba enferma? ¿Había
muerto quizá?~ El desgraciado hombre presentía algo terrible que no podía adivinar. «Xo,
no había muerto. ¿Enferma acaso? Eso es.
Pero no ...... tampoco. ¿Qué era entonces?• Y
apurab? , apuraba á la directora á que le con.
CATEDRAL DE PUEBLA.-Una de las naves '1ate1ales.
tase inmediatamente la verdad.
(Fot. Bustamante.)
Las demás preceptoras vinieron, uniEmdo
sus disculpas: «Sí, se la había cuidado mucho,
con el ánimo de ahuyentar aquellas aves neBrillaron tantos soles desde que esto ocurrí 6,
demasiado quizá¡ nunca había &lt;lado graneles
gras á que había dado suelta el más inoportucomo hojas secas r rrastra el viento en los hos•
muestras de rebeldía¡ pero ......... »
no de nuestros amigos.
que!'!.
Sus
cnm
pañaR,
sus
tristezas,
sus
noches
Al fin supo todo; tuvo como una intuici6n·
ele
insomnio
fueron
acumulándose
en
él,
baTacubaya, 1903.
de su desgracia, y dijo la frase bruscamente.
jo
todos
los
climas.
Padeci6
la
fiebre
amarilla
A. GoNzALEZ CARR.\sco.
Un joven, un petimetre bahía emprendido
en el Golfo, calenturas en el Pacifico y recníel asedio ele la fortaleza, hasta lograr su ren•
dac;, y frío!l, y heridas y disenterías. Estaba
dici6n, y é:;ta se había tfectuado la noche r•r&lt;J·
muy gastado ya, cuando llegó la orden de su
cedente. La misma noche en que él llegaba,
retiro. La rPcibió con el talante ele] enfermo
ella huía.
que sopor1a los medicamento!&lt;, f.eguro de que
Este fué el último golpe. Des&lt;le entonces se
son inútiles, y tom6 un cuartucho Mo y deshizo uno de esos hombres bruscos que vagan
tartalado¡ que para recibir (1 la muerte, no pre•
al a.zar, sin objeto en la vida y sin deseo de
cisa el traje de ceremonia.
detenerse en ninguna parte. ous voces de
Un día, los curiosos vecinos advirtieron que
mando se hicieron más duras cuanto más bre·
la
puerta del viejo permanecía cerrada duranves, y de &lt;lía y de noche s61o se ocupaba de
te mucho tiempo. La autoridad se encarg6 de
sus obligaciones en el servicio, del cual no lleabrirla, y le encontró rígido sobre su lecho de
gó á separarse. Jamús volvió á reír, y cuando
campafia, en el descanso eterno de una vida
para ello acosúban le los coro pañeros, en su
llena tnn sólo d~ pesares y ele fatigas.
tosta.do rostro manchado por todos los soles y

�Domingo 16 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

VALLE NACIONAL.-Una calzada de cafetos y un iirbol notable.

EL VALLE 1'ACI01'AL

conservaba su espíritu radioso, renovaba sus cuotidianas libaciones
al arte, disipando así las brumas de su filosofí!L.
En silenciosa distracción, uno por uno, examinaba sus cuadros. Aquí
un Hellen en el rigor de 1m línea, á la vez vaporoso como un Chaplín.
Le seguía un Benjamín Constant: el glauco Oriente, Homero, el alma
entera del genial aeda. Después, el Vesubio, agitado, rojo, contrastando con la bahía de Nápoles, risueñamente azul, iluminada por el sol
que ahuyenta la tenue gasa matinal...... Pero con más orgullo se deleitaba en un valioso Corot-&lt;cX!.nfaR danzantes»-que no pudo arrancarle el gobierno de Francia. Completaban su colección francesa otros
autores, gracia unos, encanto otros, armonías triunfantes todos; reflejos, muchos de ellos, de un genio que sobrepasó á su época: Puvís de
Chavannes. Entre los italianos destacábase, esfumando graciosas reminiscencias de la Gioconda, una florentina del tiempo de los Médicis.
Los espafioles estaban vigorosamente representados por Villegas, Domingo, Sorolla y otros all}igarrados coloristas. Además, Barbudos para mirar con l~nte, y los eternos Galofres.
En toda la sala, en profusibn, muebles antiguos, mármoles, bronces
-el clasicismo salpicado en hermosas reproducciones destinadas al
pobre artista que no puede salir de la tierra.-Entre esas n,producciones descollaba una magnífica Venus de Milo.
Lacerada por el dolor, aquella alma de escepticismos suaves, encontraba en ese baño para su espíritu la paz anhelada. Así, siguiendo la
visita de su museo, llególe el turno á un hermoso retrato de su padre,
y el pasado, en una onda de ternuras, llenó su alma.
Niño todavía, bien lo recordaba, fué enviado á estudiar á Europa.
Cruzaba eu adolescencia llena de facilidades, cuando murió su padre.
Grabado en su espíritu estaba aún el desgarr&amp;miento producido por la
noticia, tan cruel á la distancia, que le hizo salir de la casa, inconsciente, anohadado por el golpe. Rodó así por las calles hasta llegará
un puente donde se cletuvo. Era m otofio. El día moría silencioso,
y al desvanecerse su luz, esfumábase ya el azul nocturno; el frío, ese
primer frío de la estación, que hiela hasta el alma, se hacía sentir.
Las hojas caían en miríadas tristes, vagarosas, como si despidieran al
tiempo germinador. Las aguas del Sena, resignadas, escarceando apenas, corrían, corrían sin cesar, semejantes á las horas fugitivas. Y el
adolescente de entonces, la cabeza apoyada en su mano, miraba la vida
que se le aparecía inexorable. Amarrado á su existencia, bajo la égida
carifiosa de su padre, todo fué dulzur11., sin encarar jamás el problema
del hombre. ¡Qué lejos estaba ya todp eso!. .. .
DeFpués revivió, fugazmente, los afios pasados más tarde en París;
las páginas voluptuosas que, como buen habitante del Barrio Latino,
conservaba en su historia; las fiebres de la juventud adormeciendo sus
i.1clinaciones artísticas, lo cual no le impidió, sin aparente consagración, educar su gusto, ya delicado de suyo. Entonces empezó á comprar esoR cuadros.
Y los acontecimientos se siguieron en su memoria: la vuelta á la
tierra, tras larga ausencia, haciendo de su casa un centro de artistas,
lo más refinado de la sociabilidad de entonces; recordó también su
paso por lo¡¡ salones-las crónicas de la época rememoraban sus gallardías, su ágil conversación impregnada de amable ironfa,-la vivienda solariega, su casamiento, el hogar nacido al calor de risueños
sentimientos, el hogar hoy entristecido por su cruel enfermedad ........ .

***
En aquel momento sintió que un frío sutil le subía al corazón. El
eco distante de unas notas de piano llegaba á su oído, evocándole el
cuadro famoso de la agonía de Chopín, acariciada por la música, la mú-

Fotografías de

VALLE NACIONAL.-Un ma.na,ntlal.

Conducido en el sillón rodante,
Don Andrés de la Huerta daba su
p~seo habitual por la gran sala de
p_mtura. Después de una vuelta apacible, quieto ya, piadosamente quiet?, recorría sus hermosas telas, repitiéndose la historia de cada una.
Tras esa historia, en misteriosa asociación de ideas, le asediaban enjam- .
bres de recuerdos como si estuvie. en los' lienzos.
ran escritos
Alto, enjuto, combado, por el dol?r. El tiempo, en surcoR melancólicos, marcaba en aquel rostro su
desdén por una vida más. Barba y
cabellos encanecidos· la frente diáfana, traslucía pens~mientos austeros. Y allá, en el fondo de sus pupila¡, llenas de azul brillaba toda la
vi?a que una parálisis quitara á sus
miembros ........ .
En su ~incó_n favorito, aquella vez,
con son_ risa triste., el anciano de cuer(Fot. F. Torres.) po rí g1do, que venciendo su atonía,

los

toros espafioles, tomadas en Coamatla.

sicamitip;adorade su dolor...... Elfríosubía, subía siempre. Sonaron,
con lúguhre tafiido, las campanas de la Buena Muerte despidiendo á
los que se van. Por una ventana, abierta en lo alto del salón, se
veían las copas corpulentas y i;,erenas de los árbolel', en la Avenida.
El frío le invadía ya el corazón. La muerte flotaba imperiosa en
~quella vaga sombra; y al descender, le daba
bempo para abrazar el Arte todo en su eterna
despedida. Un rayo de luna, filtrado furtivamente, se reflejó en el alma del anciano iluminándola. Fijó la mirada en la Ven'us dP
Milo. Y llevó de la vida la más pura imagen
de la belleza........ .
JORGE LAVALLE CoBo.

f rtpúsculo dt uida.

tos toros dt flooadonga.
Grande es el entusiasmo que reina entre los taurófilos por asistir á
la corrida que la Junta de Covadonga está organizando para dar mayor
realce á las fiestas espafiolas del mes
entrante.
Se sabe que la comisión que tiene
á su cargo el arreglo de ese número
del programa, desea contratará los
mejores espadas de la Península, y
,¡ue, con este objeto, ha dado ya al
apoderado respectivo instrucciones
para que los diestros no dejen de
escriturarse por falta de dinero.
Los toros que se lidiarán son ocho
y pertenecen á la magnífica ganade-

(Fots. F. Torres.)
ria de Carriquiri, que tanta celebridad ha alcanzado por la bravura y
hermosa lámina de sus reses. Los
toros se encuentran actualmente en
In hacienda de Coamatla, poco distante de la Capital, y de allí serán
transladados á los corrales de la plaza.
La cuadrilla, según se dice, se compo!!drá de cuatro matadores diez
banderiller?s y ocho picadora~, y el
correspondiente personal de ayuda.
En este número publicamoR unas
fotografías que representan al ganado en el campo de C0amatla,

Los principales cosecheros del valle .Nacional han determinado exhibir en la próxima Exposición de
San Luis Missouri, una interesante
serie de vistas estereoscópicas de loS
grandes plantíos de tabaco y de cafetos que explotan actualmente.
Dada la importancia que en los
últimos afios ha alcanzado la explotaci6n de los feracísimos terrenos
que forman el Valle, es indudable
que la exhibición será observada con
interés por todos aquellos que estén
efi aptitud de entablar relaciones comerciales con u uestros centros productores.
Entre las ilustraciones que publicamos, pueden verse una hermosísima calzada de cafetos, un manantial
y una casa de estilo moderno que
sirve de habitación á uno de los cosecheros.

Domingo 16 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

DEL TRÓPICO

I
PRIMAVERA

Dice el viento sutil su melodía,
constelado de pólenes de plata,
y en la ancha fuente luminosa y fría
el infinito su esplendor retrata.
Del áspero pefión la catarata,
bajo la intensa claridad del día
su Cll bellera :íquitla tlei;:ata
'
en rizos de fulgente pedrería.
Resurgen emociones misteriosas ..... .
La tierra exhala un hálito fecundo
y el cáliz perfumado abren las rosas.
Una dulce harmonía llena el mundo ...
Y en un espasmo insólito y profundo

vibran de amor las almas de las cosas.
VALLE NACIONAL.-Casa de un co!!echero de tabaco. ·

(Fot. F. Torres.)

FROILAN TURCIOS.

�EL MUNDO llUSTRAOO
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1903, Año 10, Tomo 2, No 7, Agosto 16</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO llUSTRAOO
Jfño X-tomo n-núm. s

mtxico, Jfgosto 23 dt 1903.

Director: LIC. RAf'AU RfYtS SPINDOLA.

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UN FUMADOR
(Fol. M. Ramos.)

�Domingo 23 de Agosto de 1903.

€1 dtstino dt la Humanidad.
Muy joven es todaYía la humanidad y, según
todas las apariencias de verdad, tiene ante sí
millones de años. Poco es eso para las almas
sedientas de infinito; pero no es, no, de ninguna manera, despreciable cantidad, porque,
apenas si podemos darnos de ella idea imperfecta. Empero, por distante que esté ese día,
al fin vendrá, y vendrá con él la extinción de
nu~stra especie. ~pagará el sol su luz, y antes,
quizá, habrá la tierra absorbido sus mares, su
atmósfera habráse hecho incapaz para la vida;
y después de haber progresado en proporciones que no podemos imaginarnos, regresará la
humanidad, degenerará, desaparecerá! ..... .
«¡Y nada quedará de nosotros, que hemos
pensado; de nosotros, que hemos amado; de
nosotros, que tanto hemos sufrido! No es posible. Sentimos algo en nosotros que no puede perecer!»

EL MUNDO ILUSTRADO.

Acuérdome de los tiempos en que la Italia,
como el Fénix. renacía á nueva vida. La Ristori, reina de la escena, dominaba á la juventud parisiense, á la que ya pertenecía, y arrancaba la admiración de todos mujer tan eminente. Y entre mis recuerdos veo, como si
fuera hoy, el ademán soberbio de la gran trágica, cuando ataviada con el traje de una Musa, arrojaba lejos de sí la lira, exclamando:
que no cantaría más la Italia, mientras no
hubiera reconquistado su libertad perdida!
Y hoy, pregúntome si es bastante solamente hacer vibrar cuerdas sonoras, cuando la noche amenaza ahogarnos entre sus sombras densas!
De cierto que es mi voz muy poca cosa; empero, por pobre y débil que sea, ¿no podrá
despertar acaso UM voz más poderosa? ¿Quién
sabe si la semilla llevada por el viento, á la
ventura, no vaya á germinar en el coraz[in de
uno de esos hombres de voz de fuego, cuyo
ministerio es la propagación de las ideas!

.
.
Sobre Arte.

CAMILO SAINT-SAENZ.

«Es imposible-decimos-que nuestro deseo
no implique una realidad.» Al contrario· es
perfe?tamente posible. ¿Quién de vosot~os,
por eJemplo, no ha deseado ardientemente remontar el curso de las edades, y vivir-aun
cuando no fuera más que un día ó una hora
-en tal ó cual de los tiempo!' que ya pasaron?
Desde luego, no es admisible en tsto ilusión
ninguna; y bien sabemos, pero sin duda ninguna, que jamás hemos de ver á Pericles 6 á
Cleopatra. Creer lo que deseamos es natural·
. no ejerce ninguna
'
mas est a creencia
acción'
sobre los hechos.
-Pero entonces, ¿dónde eatá el término?
-¿El término?
No lo hay.
Nada en la naturaleza tiende á un término
6 á un fin; 6 más bien cada fin ó cada término es á su vez un punto de partida; y la naturaleza, en su obra, preséntanos á diario
el espectáculo de un perpetuo círculo vicioso.
Véase la planta: germina y se compone de una
raíz, de u_n tallo y de bojas que van naciendo.
Crece rápidamente, y nuevas hojas y nuevos
tallos ap~recen. La raíz nutre el tallo que carga las hoJas; pero éstas nutren también al tal~o. y el ~llo da vida á la raíz. Hay reciprocidad. :No se ha llegado aún al término definido. ¡~l término es la flor! El botón engruesa, se hiende, se efectúa el milagro y la flor se
abrel Empero, la efímera flor no es más que
el templo de la fecundación· realizada ésta la
. y cae; pero' el fruto se des'
fl or se march Ita
arrolla y madura. ¿Es éste por ventura el término? Su función e" la de contener el grano·
y ~i no vemos más que la apariencia, es u~
obJeto completo y terminal. ¡Error! El grano
no es otra cosa que el embrión de la planta
futura, y de este modo, el ciclo recomienza.

··················· , ......................................
Siglos hace, la Francia era la luz del mundo; y P.sta luz amenaza empafiarse. Traídas
s~bre l_as olas de las Walkyries, las brumas del
N_orte mvaden nue~tro cielo, trayéndonos los
d!oses escan~inavo8 que combaten contra los
dioses _del Olimpo; en tanto que de las ardientes regiones de la India vienen hacia nosotros
l~s di vinidadés orientales con sus brazos múlt!ples Y. sus trompas. de elefantes. El Evangeho, sabiamente dulcificado por la Iglesia. cede
el puesto á un EvangP.lio extranjero del que
no C?mprenderían los santos una palabra si
volvieran á este mundo. En verdad nadie lo
comprende ni se cuida de comprena'erlo, porque eso _de comprender es para el rústico, y
la necesi?~d de entender bien las cosas, es como un v1c10 del que tratáramos de desasirnos.
Abandon_amos la _fe, no por la razón, sino por
la credulidad; deJamos el dogma por el milagro, á Nuestra Sefiora de París por Nuestra
Sefiora de Lourdes. El espiritismo, el esoterismo, !l~menta!l todos los días en órganos de
pubhcidad, s1~ que contemos esos baturrillos
tan m9:l coordmados de palabras sin sentido,
que exigen, no obstante, nuestra atención y
respetos.
Todo eso ,mbe, todo eso asciende triunfa de
nosotros y nos cubre de tinieblas. '

Un artista es un creador de cosas hermosas.
Revelar el Arte, ocultando al artista, tal es
el objeto del Arte.
El crítico es aquel que puede traducir en
otra forma ó con nuevos proce,limientos la
impresión que le dejan las cosas hermosas.
. La autobiografía es la más alta y la más baJª de las formas de la crítica.
Los que encuentran fpas intenci&lt;'nes en las
cosas hermosas, son corrompidos sin ser seductores. Es una falta.
Los que encuentran hermosas intenciones
en las cosas hermosas, son los cultivados. A
éstos les queda la esperanza.
Son los elegidos, para quienes las cosas hermosas significan So:lncillamente la Belleza
Un libro no es moral ó inmoral. Está ·bien
6 mal escrito. Es todo.
El desdén del siglo XIX hacia el realismo
e_s semejante á la rabia que se apodera de Ca~
hbán al contemplar su rostro en un espejo.
. El desdén del siglo XIX hacia el romautiCismo, se parece á la rabia de Calibán al no
contemplar su rostro en un espejo.
La ~ida moral ?el hombre forma una parte
del obJeto del artista, pero la moralidad del
~rte consiste en el uso perfecto de un medio
imperfecto.
El artista no desea probar cosa alguna. Pero las co~s verdaderas pueden ser probadas.
. El artista no tiene simpatías éticas. Una
simpatía °!oral ~n un artista, trae consigo un
amanPra_miento imperdonable del estilo.
. JPl artista no debe caer nunca en la iwpreVlSlÓn. Puede expresar todo.
. Para el artista, la idea y el lenguaje son los
mstrumentos de un arte.
El vicio y la virtud son los materiales. Desde el punto de vista de la forma, el ti1'º de tod!1s las artes es la música. Desde el punto de
vista de la sensación, el comediante.
Todo arte es á la_ vez superficie y símbolo.
Los que buscan baJo la superficie lo hacen
por su cuenta y riesgo.
'
Lo propio los que intentan penetrar el símbolo.
E~ el espectador y no la vida lo qui' el Arte
refleJa realmente.
La diversidad de opiniones acerca de una
obra de arte, demuestra que esta obra es nueva, complexa y viable.
Cuando las críticas
tt,
.
.difieren, el artista esa
d e acuerd o consigo mismo.
Podemos perdonará un hombre que ha a
becbo_algo útil, con tal de que no lo admife
La úm~a exc~sa de haber hecho algo inútil.
es admirarlo mtensamente.
'
OSCAR WILDE.

EL MUNDO ILUSTRADO

1a dama del abanico blanco.

NEGRA DAMA

( CUENTO CHINO. )

Tcbouang-Ti,en, del país de Senng, era
letrado que llevaba la sabiduría hasta el d
prendimiento de todas las cosas perecede
y como buen chino, no creía en las cosas e
nas, y no le quedaba para contener su al
sino la conciencia de escapará los errores
m ~~es.de l_os h?m bres, que se agitan para
qumr rnút1les riquezas ú honores vanos
Pero era necesario que esa satisfacció~ fu
se profunda, porque después de su muerte
proclamado feliz y digno de envidia.
Durante los días que los genios descon
d_os del mundo le concedieron pasar bajo
cielo verde, entre arbustos en flor saucee
bambúes, Tchouang-Tl:len tenía la ~ostum
d~ pas~ar soñan~o en. esos países en que
vivia srn saber como m por qué.
Una mañana que erraba á la ventura en
pendientes floridas de la montaña Kam-H
se encontró impensadamente en un cernen
rio, en el cual los muertos reposaban,
el uso del país, bajo montículos de tierra
tida. A la vista de esas innumerables tu
bas que se perdían en el horiz.m te el le
meditó sobre lo3 destinos de los h~mbree.
¡ Ay, se dijo, mirad la encrucijada en q
se confunden todos los caminos de la vi
¡Cuando una toma sitio en la man:;ión de 1
muertos, nunca se vuelve al día!
No es singular esta idea. pero resume en
bastante bien _la filosofía de Tchoua11gy la de los chinos, que no conocen sino
sola vida, aquella en que uno ve al sol fto
cer á las peonías. La igualdad de los he
nos en la tumba _los ~onsuela ó los desespe
según que estén rnchnados á la serenidad 6
la melancolía. Tienen para distraerse u
multituJ de di?ses verdes ó rojos, que al
nas veces resucitan los muertos y ejercen
magia divertidora.
Pero Tchouang-T:;en, que pertenecía 6
secta orgullosa de los filósofos, no pedía
suelo á los dragones de porcelana. Como pe
seaba MÍ r,,u pensamiento á través de las tn
bas, encontró súbitamento á una joven eefi
ra que llevaba traje de luto es decir un
go vestido blanco di' tela gr¿sera y si~ cost~
ras. ~entada cerca de una tumba, agitaba u
abanico blanco sobre la tierra aún fresca del
túmulo funerario.
'
'
Deseando conocer el motivo de acción tan
extrafia, . Tchouang-Tsen saludó á la jov8"
con política y le dijo:--1\.fe atreveré, seftora,
á preguntaros: ¿quién está en esa tumba
~or qué os tomáis el trabajo de abanicar la
t1er.ra que Je recubre? Soy filósofo busco 111
' me escacamas, y h e aqm, una caui,a que se
pa.
La joven señora continuó abanicando en•
rojt-ció, bajó la cabeza y murmuró algunaa
palabras que el sabio no oyó. Renovó mu•
chas veces su pregunta inútilmente. La seflora no.se cuidaba de él y parecía que su al·
ma hubiese pasado toda entera á la mano que
movía el abanico.
Tchouang•Tl:len se alejó tristemente. Aun·
que conocía que todo no era sino vanidad,
era naturalmente inclinado á buscar el móvil
de las acc~ones humanas y particularmP.~te
de las ~UJe:es; esa pequefia especie de en&amp;•
tura le msp1raba una especie de curiosidad
malévola, pero muy viva. Prosiguió lenta·
mente ~u paseo, volviendo la cabeza para ver
el abanico que batía el aire como el ala de
u?~ gran mariposa, cuando súbitamente una
v1eJa, que él no había visto le hizo sefias p&amp;·
ra que la siguiera.
'
Lo llevó á la sombra de un sepulcro m61
al~o que los demás, y le dijo: «Os oí hacerf.
mi ama una _Pregunta que ella no respondió.
Per~ Y.º satisfaré vuestra curiosidad por un
sentimiento material de cortesía, y en la esperanza de que me daréis, en justa reciproci·
dad, un papel mágico que prolongue mi vida.•
Tchouang-Tsen sacó de su bolsa una moneda, Y la vieja habló en estos términos: La
señora que visteis en la tumba es la señora,
la viuda de un letrado llamado 'Tao, que mu•

Domingo 23 de Agosto de 1903.

EX UX ALBLDf.

A los efectos mlÍgicos que vuestra faz inspira

Resuenen armoniosas las cuerdas de mi lira·
Y en sus galantes rimas el verso triunfador,'
Salude reverente las opulentas galas
Que la rosada Venus y la severa Palas
Ü.3 dieron como ofrenda de olímpico esplendor!
La noche tenebrosa pre,tó á vuestros &lt;'abellos
Su negro más profundo; y ÍI vuestros ojos bello::i
El almo sol empíreo su lumbre celestial·
La flor os _dió perfL!mes; y soberano porte
La her~nc1a pere~rma de alguna regia corte ...
II erenc1a que revive de vuestro chic triunfa!.
E_l negro hermoso y puro de vuestro negro traje,
J~uc1ente ?orno un ~v~ de espléndido plumaje;
hl negro mtacto y agil, el negro brillador
De un ojo circu'irlo de 11{\cares y rosas·
El negro de unas trenzas crespadas y ~edosa~
Es negro que ilumina la ruta del amor!
'

. E~ negro tan ~adiante mi musa ya se inspira,
1: vibran armoniosas las cuerdas de mi lira·

Y en sus galantes rimas el verso triunfador'
f-aluda reverente las opulentas galas
'
Que la rosada Venus y la severa Palas
Os dieron como ofrenda de olímpico esplemlorl

J. M.

GALIXDEZ.

A LA COPLA
Tiene la mariposa cuatro alas
tú tienes cuatro versos voladore~·
ella, al girar, resbala por las flor~s·
tú por los labios, al girar, resbalas.'
Como luces su túnica, tú exhalas
de tus versos divinos resplandores ·
y fingen ocho vuelos tembladores '
tus cuatro remos y sus cuatro pala¡.:,

Valleto.

Estudio fotogr&amp;fico

rió hace quince días, después de una larga
enfermedad, y esa tumba es la de su marido.
Se amaban tiernamente. Al expirar el señor
Tao, no podía resolverse á dejar á su esposa
en el mundo, en la flor de la edad y la belleza. Se resignó sin embargo, porque era de un
carácter muy dulce, y su alma se sometía voluntariamente á la necesidad. Llorando en la
cabecera del señor Tao, que no había dejado
durante su enfermedad, la señora ponía por
testigos á los dioses de que no sobreviviría á su
esposo, y que compartiría su tumba como había compartido su lecho.
Pero Tao le dijo: c&lt;Señora, no juréis eso.»
xAl menos, replicó ella, si debo sobreviviros y estar condenada á ver la 1uz del día cuando vos no la veréis más, sabed que no consentiré jamás en hacerme la mujer de otro; y no
tendré sino un esposo como HO tengo sino una
alma.n
Pero Tao le dijo: «Señora, no juréis eso.»
- ¡Oh, señor Tao! señor Tao! dejadme jurar, al menos, que no me casaré en cinco
afios!
Pero Tao le dijo: «Sefiora, no juréis eso, jur:i.d tan sólo guardar fielmente mi memoria
en tanto que la tierra no se seque sobre mi
tumba."
La señora Lu hizo un gran juramento y el
buen Tao cerró los ojos para no volve;los á
abrir!
La desesperación de la señora Lu fué inmensa; sus ojos btotaban un mar de lágrimas.
Rompió los juegos de porcelana; pero todo
pasó, y el torrente del dolor se agot6. Tres
días después de la muerte de Tao, la tristeza
de la señora Lu se había hecho más humana·
supo que un joven discípulo de Tao desea~
ba atestiguarle la parte que había tomado en

su duelo, y juzgó con razón que
no podía dispensarse de redbirlo,
y lo recibió suspirando. El joven
era muy elegante y de una bella
figura; le habló un poco de Tao
y mucho de ella: le dijo que era encantadora y que la amaba;
ella le dejó decir. El
joven prometió volver
y la señora Lu lo espera cerca de la tumba de su marido, donde la h::béis visto pa1,ar todo el día secando la tierra con su abanico.

Ya te enredas de_l alma en una queja,
ya en azul campanilla de una reja
ya de un mantón en el airoso flec¿.
En el suelo andaluz, copla has nacido
.
'
'
y bene1,1-ave
musical-tu nido
¡de la guitarra en el sonoro hueco!
SALYAJ)()R Rt'EDA.

***

Cuando la vieja terminó su narración, el
sabio Tchouang-Tsen
dijo: la juventud es
corta; el aguijón del
deseo da alas áloshombres y mujeres jóvenes. Después de todo,
la sefiora Lu es una
buena persona y quiere cumplir sujuramento.
Es un ejemplo para
las mujeres blancas de
Europa.
ANATOLE FRA'N'CE.

Una jota.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Agosto de 1903.

====,,,....,,.=--...:.=====================,..................---==============
su vida., con su inexperiencia, el perdido encanto de la vieja composición, que poco á poco !'esurgía bajo los inbií.biles declvs de la madre.
Sor Leocadia ya no reía. Miraba atentamente
á la risueña pareja. Alta, bien proporcionada,
dejando adivina1· en ella á la. futuramatrnna, la
mayor. Nerviosa, indc cisa, manejanrlo á su
hermana como pudiera hacerlo un hombre, la
pequeña. En ambas estaba simbolizado uu mundo nuevo, un mundo d,dlusiones, de esperanzas,
de dudas, de desalientos.
El piano cesó de pronto. Las jóvenes corrieron hacia la mad1·e, y, uniéndose con ella, esti-ecbáronla junto á sus corazones. Sor Leocadia
se puso en pie y entonces las tres se levantaron
para despedirse. Era muy tarde. Ya no había
sol.
Las confidencias y las manifestaciones cariñosas, se repitieron con mayor desorden aún que
antes.
-Nada, nada: la mayor estaba cont.E'ntísima
de casarse, y como no la consultaran más que á
ella, ¡muchos hijos! ¡muchísimos! ¡Los adoraba!
¡Había nacido para batallar con veinte chiquillos!
-Y tú, ¿qué quieres ser'? ¿Te gusta.ría quedar•
te aquí conmigo·?-pregunt6 la religiosa á la
niña.
-Aún no sé-repuso la interrogada abriendo
sus inquietos ojos;-más que santa .... me gusta.ría ser reina .... y si no, me gustaría. ser una
gran artista, una cantante que hiciera muchos
gorgoritos. Lo que á mí me gustaría es que hablasen mucho de mí.
-Dios te conceda lo que más te convengaconcluyó la monja, poniendo su blanquísima mano sobre la revuelta cabellera de la ambiciosa.
-¡Qué pena separarnos!-gimió la .madre estrechando á Sor Leocadia. El consuelo que me
queda es verte tan buena, tan robusta. Tú, que
fniste siempre tan delicaducha y tan expuesta
á .... ¿Te acue1·das'.-' ¡Qué µredicciones! ¡Jesús!
Los médicos no saben lo que dicen. ¡Pues nunca
estuviste tan sana!
-Adiós, adiós. El os bendiga.
-Adiós, Carmel a de mi alma. ¿Hasta cuándo,
mujer, hasta cuándo'!
-¡Quién sabe! ¡Nuestros caminos son distintos; pero .... ya veis .... cuando menos se piensa ... . quizá pronto .... Adios. ¡Que se haga su

LA VISITA
La campana. del convento sonó primero tres,
después siete veces, anunciando la llegada de una
visita y previniendo á la hermana Leocadia. que
alguien reclamaba. su presencia en la sala de recibo.
A pasos menuditos y recogido pulcra.mente el
hábito azul, bajó la religiosa !03 peldaños de la
escalera., santiguóse al cruzar frente á una ima•
gen de Santa Teresa que decoraba el muro, y
tras de toser con discreción monjil, empujó la
puerta del locutorio.
Dos ó tres mujeres se lanzaron a l locutorio,
abrazándose á ella y besando su rostro.
-¡Carmelal ¡Carmela! ¿No nos esperabas, verdad'! ¿no nos esperabas? Sabíamos que hoy llegarías aquí, de paso para Barcelona. ¡Qué alegría., poderte dar un abrazo! Eustaquio no pudo
venir. ¡Ya lo sentirá el pobre!
Atropellábanse por hablar, quitándose unas
á otras la palabra, sin permitir que la monja les
respondiese más que con monosílabos.
Eran tres mujeres. La primera gorda, descuidada, satisfecha de vivir, luciendo restos de un
parecer agradable. La segunda, moza, delgada,
pendiente del traje y de la compostura. La tercera, niña, con grandes ojos rodeados de obscuros cfrculos que hacían vivir un rostro mate y
atormentado.
La monja se dejaba palpar; veía con agrado
á aquella familia de quien viviera separada tantos años, recordaba palabra.3, gesto~, sentimientos. Extrañábase de novedades, de mudanzas,
de exageraciones.
-¿No sabes? Chonchito se nos casa. Sí, se nos
casa con un chico de aquí, muy bueno y muy trabajador. Si te quedas unos tlías, ya te lo traeremos.
Y la moza sonreía, sonreía seria, plácida10ente, contemplando las fotografías de la pared,
descubriendo los paseos del jardín que se veían
d.isde las ventanas, mientras la niña 1 jugueteando con el gran rosario que la monja. l levaba colgado á la cintura, murmuraba muy quedo:
-¡Qué bonito es ser monja! ¡Llamarla todos á
una la tia monja!. .. . ¡Qué bonito es se1• santa!. ..
¡Ser la. santa. de la. familia! . .. . ¡Y yo que no te
conocía! Si vieras, tía Carmela, qué ganas tenía
de besarte y de abrazarte! ....

-Loquilla, loquilla - responnía dulcemente
sor Leocadia con su voz monótona de antigua
profesora.-¿Crees que el ser santa. es Ucil'?
¿Quieres serlo porque te parece bonito'? Como
que no hay más que decir: ¡vaya, voy á ser una
santa!
En esto la moza dió un grito de sorpresa, y su
voz dulce de enamorada exclamó melancólicamente:
-¡Qué jardín! ¡qué paz! ¡qué tranquilidad! ¡Si
me encerrasen en él, me moriría! Aborrezco los
cipreses, que cuando se mueven con el viento
parece que d~cen: No, no creas en nada, todo pa'.
sa. ¡Qué wér1to tao grande el renun::iar á todo
tía Carmela, cuando todo es tan bvnito y Dio~
lo ha crea.do para que, admirándolo. le admire·
mos á El por comparación!
-No hagas caso de estas dos chifladas-concluyó la. madre cogiendo las manos de la monja.
y besándoselas una después de otra.-La mayo.r
va á casarse. Todo lo qu i no es su novio, Je parece mal. Cásese en buen hora. Será esposa modelo, madre perfecta. Nació para el mundo. Tiene en sí sobra de vida. La pequeña aún no sabe
nada. 1:odo le choca, hay que vigilarla: se parece á t1, pero con menos cabeza.
La monja paseaba su mirada alternativamente
de la moza á la Diña. La madra prosiguió:
-Nuestros proyectos son gloriosos. Al novio
de ésta le ofrecen una plaza muy buena en M:ílaga. A Eustaquio le recomiendan un clima más
templado, y yo, con tal de no separarme de el los
estoy bien en todas partes; de modo que nos ire'.
mos. Los hombres piensan establecer un "ran
negocio nuevo, con la representación de un: casa inglesa! que, según aseguran, nos hará ricos.
Para Marrncha tampoco me disi?usta el cambio
Eo"fin, seremos muy felices. Te aburro,¿ verdad·?~
con esto_s proyectos tan vulgai·es y mediocres.
¡Qué qmeresl Yo ya no soy más que eso madre ·
r~nuncié á t~das mis pretensiones. Tú,' si estu'.
v1e1·as en m1 caso, harías lo mismo; pero1 amiga, te dedicaste á otra cosa mejo1·: nos cbafaste
á todos eligiendo estado.
&lt;Era cierto-pensaba la. monja.-Ella ella solita, sin el consejo de nadie, había elegiclo esta.do; IIl:a.s._. .. ¿era razón el haberlo elegido para
presc10d1r 01'.1 adelante de su persona, para no

contar en los planes de familia con su prox1m1•
dad ó su presencia, para no haber hecho nada
por verla en tantos años? .... Sí, sí- concluía.al
fin,-era razón .... era justo ... ella fué la que
se separó primero, la que rompió primero el la•
zo con que la naturaleza lo~ uniera.&gt;
En tanto seguía la madre refiriendo gracias,
historias, sin orden ni concierto, todas referen·
tes á sus hijas. Por fin, y no obstante las súpli·
cas de la interesada, empeñ6se en contar á sor
Leocadia los pormenores de sus amoríos con el
que pronto iba á ser su esposo.
-Nada más tonto: una noche habían ido al
teatro á ver una actriz extranjera, de paso en la
población. La comedia. repres1;ntada fué tan ver·
de que, roja de vergüenza la. niña, y sin atreverse á mirar al escenario, dedicóse á registrar las
butacas; reparó en un muchacho.... . y nada,
porque al segundo acto se marchó ... . . y en el
paseo concluyeron de arreglarse. ¿Verdad que
era muy tontoi' En su tiempo, en el tiempo de
Ca1·mela y de su hPrmana, se hacían las cosas
de otra manera. Ella se enamoró de Eustaquio
en un baile de máscaras del Real, cuando vivían
en Madrid. Aún l e parecí-a estarlo viendu. ¡Qué
sueño! ¡Y pensar que C armela asistía también al
b~ile con un dominó negro y rosa! ¡Sor Leocad1a! ¡Cómo variaban los tiempos! Pero había
cosas que no se olvidaban nunca. El vals, el vals
por ejemplo, que tot:abaa aquella noche, lo tení&amp;
,iiemprl: en la memoria. ¿Qué cuál era? ¿,Pero se•
ría posible? ¿No lo ncu1·daba'? Aquel de la.lá,
!alá, la, lari. ... ¿Tamµoco? ¡Qué lástima no ha·
ber allí un piano para .. . .
Mariucba, encantada, señaló uno arrimado al
muro, y la madre, presa de súbita iaspi1·acióo,
sin hacer caso de la l'isa burlona de la monja,
lanzóse hacia él, levantó la tapa, recorrió con
los gruesos dedos el amarillento teclado, y tras
algunas vanas tentativa:,,, primero torpe, despué s armonioso, por fin completo, elevóse por
los aires el dtmo de un vals antiguo, antiguo
como los amores que recordaba.
_-¡Bravo! ¡hravo, mamá! ¡Sigue, sigue!-vo·
c1feró, contentísima, la chicuela, al mismo tiem•
po que agarraba po r la cintura á su herma.na Y
coruenza t&gt;an ambas á dar vueltas a.irosísimas
por el cuarto, renovando t:on su juventud, con

voluntad, así en la tierra como en el cielo! ¡Yo
siempre rezo por que seáis muy felices!
¡Muy felices! ¡Lo dest&gt;aba con toda su alma!
¡Era lo único de material, de vivo, de agradable y de doloroso que la unía al mundo! ¡Qué
poco hnbfa cambiado su hermana! ¡Siempre la
misma! Su hija mayor se le parecía. Su porvenir estaba, indudablemente, en crear una familia, en pelear cara á cara con la vida. En cambio la menor .... la menor, como había dicho la
madre, se parecía. más á ella, á Carmela. La
misma vivt&gt;za, la misma resolución, las mismas...
¡Qué sueño, qué sueño era la existencia! ¡Cómo
la niña de ayer podía convertirse en la mujer
enérgica, activa, en la fundadora de hoy! ¡Qué
hermosa labor! Encargada. por los superio1·es,
marchaba á otra provincia para organizar un
nuevo convento; con aquél serían tres los fundados por ella .... QuizÁ. funda.ría mlÍs .... aún era
joven, aún .... ¿Qué diferencia podía caber entre
la existencia de .... No, ella no había sido tampoco estéril para el mundo. Su labor estaba visible. No había sido de las que co:iardemente se
1efugian en un claustro para vivir sin preocupaciones ni c1.1idados ajenos. No; había luchado,
había sufrido... había .... La frente de Leocadia se apoyó sobre los fríos cristales de la ventana. A sus pies se extendían el desierto jardín,
adornado aquí y allií. por varios santos de piedra. La sombra invadíi. los paseos más alejados. Las bojas sPcas rodaban por las praderas.
Los ciµreses agita.han blandamente sus copas,
dándose µaz unos á otros. Las palabras de la
enamorada resonaron en los oídos de la esposa
del Seilor:
-1:'areceque al moverlos el viento. dicen: «¡No,
no creas en nada . .. . Todo pasa!&gt;
Algo se apretó en la garganta de la monja, y
molesta por una opresión desconocida, alejóse
de los cristales para sentarse frente al abierto
piano, cuyas amarillentas teclas interrumpían la
obscuridad tristona que comenzaba á invadfr el
cuarto.
Una vez allí, sus manos exangües levantáronse para aflojar el cordón que sujetaba la toca,
mortificando la carne, y poco á poco descendieron hasta posarse sobre la superficie de marfil,
arrancando un débil quejido á las fatigadas cuerdas.
La sombra iba creciendo por momentos y la

angustia, una angustia indescriptible, se apoderaba de la monja hasta dejarla paralizada, inmóvil sobre el asiento. Los retratos de los santos patronos de la comunidad cesaron de distinguirse en los muros para confundirse dentro del
círculo negt·o. Las sillas se borraron también.
Las ventanas sólo rellt&gt;jaron opacas siluetas.
Cuando la.obscuridad fuécompleta, interrumpióse de pronto el silencio del cuarto por un acorde
tímido, vacilantP, que procedía del piano. Al
primero siguieron otros más resueltos, ligeros,
desenfadados, basta constituir la melodía, el tema del vals, del pobre vals antiguo, soso, vulgar, que horas antes se escuchara en la misma
habitación. Aquella aJt&gt;gre música, mal medida,
y recordada apenas, mPjor que danza acariciadora y rítmica. semejaba. el confuso y trabajoso
esfuerzo practicado por una nifta de ocho años
para vencer las dificultades de su lección.
¡Niilos! ¡Niilos! ¡Cuándo se deja de serlo!
¡Cuándo se ba sido verdaderamente en la vida!
De pronto, el piano cesó . ... de nuevo volvió
á empezar, al mismo tiempo que see,cucbabaun
murmullo continuado, qut&gt;jumbroso. La música
seguía y el murmullo también .... No, no podía
dudarse .... Eran sollozos .... A la mitad de un
arpegio, interi-umpióse de nuevo la música, oyóse un grito abogado .... gl'ito de dolor, de socorro .... al que siguió la caída de un cuerpo pesado; después varios gemidos, algo más débiles;
después un ronquido .... una especie de estertor .... después nada .... La vibración de las
cuerdas del piano extinguióse .... las siluetas
opacas de la ventana se bor1·aron por completo.
El silencio se enseñoreó con majestuosa pavura
de cuar.to alcanzaba la vista.

.. ····· .... ..... .. .. ··········· ··· ···· . ··········
Al cabo, resonaron unos pasos preci pitados,
después otros, después más. Se oyó el cuchicheo
de voces femeninas. Eotrea brióse la puerta. Adelantaron la cabeza varias religiosas, y al penetrar la luz en el cuarto, lanzaron ácoro un grito
de horror y de compasi ón.
Sobre el piano, en violenta postura, descefiidas las tocas y alborotado el ceniciento cabello,
yacía el cuerpo de sor Leocadia. Los ojos, abiertos aún, miraban con espantosa fijeza algo que
no se podía determinar. Por sus narices deslizá,base, casi imperceptible, un hilillo de roja san-

�EL ?,rt,Nt)O ILUSTRADO

Domingo 23 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Agosto de 1903.

tu voluntad ó sin ella. Tu siempre has obedecido á tu señor; pues bien,
sé sumiso ahora.
-Todo, menos eso: pide y seré obediente como siempr,:; pero no
me exijas la entrega de mi mujer.
-Si es así, dame tu vida. Me la has ofrecido muchas veces, y ahora
necesito que se cumpla tal promesa.
-Se cumplirá, pero con una condición: debo matar antes á ~Iilia,
é inmediatamente mi sangre se juntará á su sangre.
-¡Ingrato, pen·er:;o!-gritó Atlacatl, lleno de coraje.
-¡Ni ingrato ni perverso! Si falta mía ha sido unirme á una mujer,
más ingrato y más perverso es quien arrebatar pretende una mujer que
tiene dueño.
Atlacatl, ciego &lt;le ira, tomó con presteza su maza de roble y se lanzó
sobre Tep-Ta.
En ese instante llegó l\Iilia y se colocó entre ambos.
Tep-Ta aprovechó esa circunstancia para apoderarse de la maza
del cacique, y de un solo gol pe en la cabeza dejó exánime á la inocente )Iilia.
Y huyó rápidamente.

***

Las aves de rapiña, pocos dfas después de este suceso, condujeron á
los que buscaban á Tep-Ta á una hondonada muy profunda: allí estaba el cadáver del indio que tanta fama llegó á dar al país de estos guerreros.
CARLOS

A.

btE:SDI.\..

Gna polmi,:a relativa es compatible con lo que hay de m1s noble en
el carácter.

*

El carácter es una propiedad. Es el más noble de todos los bienes;
es un derecho á la aproba0ión general y al respeto de los hombres.

*

Ninguno e~tá obligado á ser rico ó grande, no, ni á ser sabio; pero
todo hombre está obligado á ser honrado.

*

Si11 principios, el hombre es como un buque sin timón y sin brújula, abandonado para ser impelido de aquí para allá por cualquier
viento que sople.

ASILO DE l\IENDIGOS.-:!\1arfa \'liia~ y Ambrcsla Rodr1guez.
gre que venía á caer sobre los morados labios.
-¡Pobre snr Leocadial-exclamó al fin una de
las religiosas.-¡Ya decía el doctor que podía
ocurrir una desgracia el día menos pensado!
¡Pobre hermana nuestra! ¡Y lo que pierde con
ella la orden! El corazón; el corazón hermosísimo que tenía es lo que la ha matado. Avisad,
avisad en seguida á todo el mundo, y nosotras
de rodillas; un Padrenuestro por su alma.
«¡Paternóster! .... &gt;
Al,l•'ONSO DANYH,A.

EL ASILO DE MENDIGOS
LOS MAS VIEJOS
En este n(1mero damos á cor.ocer los retra•
tos de los mendigos más viejos que Pxisten actualmente en el asilo fundado hnce algunos
años en la calle del Sur, y sostenido hasta la
fecha con fondos de particulnree.
Lo!! mendigo¡¡ á que nos referimof:, son: Marfa Yiñ:1f:, de 102 afios de edad; Amhrl)sia Rodríguez, de ll9; Gabriel Rendón, de 80, y José E. l\Jatus, de 65. Este último, Fegún dice,
naci6 en Peten, Guatemala, y fué durante sus
mejores afios uno de los más famosos cabecillas revolucionarios de aquel paÍ!'. Pobre ~abandonado de sus partidarioi;:, vino á México
con el propót-ito de buscar aquí trabajo, pero
urgitlo por la miseria. y ciego, se vi6 obli¡m&lt;lo
á ingreFar al Asilo ac&lt;'giéndose ú la benéfica
ini-titución.
En cuimto ÍI Rendón, cuenta que fué jornalero y que no sabe en qué año le arrebataron
el azadón para hacerlo abrazar el fu~il. «Me
lleYaron de chinaco-dice-y peleé contra los
mochos el'! Querétaro. »
l\Jarín Yiñas y Amhrnsio Rn&lt;lríguez. no ohstante su a,·anzada edad, consen·an todavía el
recuerdo de algunos acontecimientos notables
de la Historia de ~léxico.
En gehernl, loR mendigos Fe encuentran-satisfecho.s y muy ap;radecidos á la inf'titución
qtH' les proporciona los m~dios i ndispensables para la subsi~tencia.

TEP-TA
LEYENDA I NDI ANA

~o había otro como él para manejar el arco.
«Tepescuintle» que veía, era presa ~egura:
la saeta no se separaba un punto de la dirección que le imprimía su certern mano.
Era un indio corpulento, tle fuerza admirable, ~gil como un Yena&lt;lo que ha escapado
muchas veces &lt;le la persecución &lt;le tenaces cazadores.
Salvaba hondonadas y atraYesaba ríos con
rapidez pasmosa, y siempre se le vi6 aparecer
ni lado opuesto, ileso del todo y sin demostrar

fatiga.
l\inguM de lo, súbdito~ de At.lacetl gozó,
como él, de tan señaladas comidericirn~s: era
el comr añero ins~paral le del cae.que y, casi

siempre, el único responsable de cuanta arriesgada empresa se realizaba en el reino.
Tep-Ta obedecía ciegamente á 11u sefior, y
por él hubiera hecho con guslo el sacrificio de
su vida.

ASILO DE MENDIGOS.-J'osé E. Matus

***

En los dominios del famoso Lemp~ra conoció á l\Iilia, una india pequeñita, pern bieD
formada, ardiente y encantadora como 1110 1111
había encontrado entre las mujeres de Cuau,tlán.
Tep-Ta se prendó de sus gracias, y comoencontrara resistencia de su parte, la arrebató
de en medio de una fiesta, y huyó con ella,
hasta obligarla á llegar en su compañía á la
tierra cuscatleca.

***

-Entrégame á. tu mujer-le dijo el rey
Atlacatl. Dámela para no quitártela á la fuer•
za. Milia es de mi agrado, y debe ser mia, ~ D

JAMAICA.-Una vista del canal
ASILO DE MElNDIGOS.-De charla.

(Fot. V ALL.ETO.)

�Domingo 23 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

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(Fot. Carmichael).

Camino de México á. Cuernavaca..-U na curva.

UN ÁRBOL NOTABLE
l\Iuy conocidos son eu la Iluasteca Veracruzana unos á rboles gigantescos cuyo tronco
tiene, por Jo regular, el aspecto ele una serie ele
col umnaf:l, más ó menos gruesas y elevadas.
Estos notables ejemplares, como es sabido,
tienen su origen en una especie de parásito
vegetal que nace en las ramas de algún árbol
de una semilla depositada en ellas, ya sea por
los p:íjaros 6 por la acción del viento. Una
vez que el parásito comienza á desarro!larse,
echa nuevas raices. que crecen y se alargan
hasta penetrar en el suelo y que se transforman, con el transcurso del tiempo, en troncos
que dan á su vez origen á otras muchas raíces
que se enreda.u al árbol entrelazándose hasta
cubrirlo con una verdadera red. Las rníces se
engruesan y se unen cada vez mfü•, y el árbol
que &lt;lió albergue al parúsito, acaba por desaparecer.
La fotografía que publicamos representa un
curioso ejemplar de esta-clase &lt;le árboles.

nifia callejera!-casta y buena como esas florecillas que se abren prendidas de los festones
que verdean nacidos en las grietas de las ojivas de las catedrales, místicas y sencillas como una ofrenda de la piedra á la Divinidad.
Odette era buena, honrada y casta ... ¡por eso
soñaba en Lobengrin!
La última ,·ez que la vi, llevaba su cesta
cuajada de flores. Camelias que por lo blancas parecían espolvoreadas con nieve; otras
con estrías rojas como si estuvieran heridas;
rosadas unas cómo mejillas de sana colE'giala,
y otras carmesíes como cuajarones de sangrE'.

Vio!etas púdicas y dalias hijas del invernadero, con ropajes pomposos' y opulentos como
de princesitas de minuet; cri1:-ántemos quepa•
recían explosiones ele rr,,yos de oro, como er,
una pirotecnia; rosas inglesas de pétalos sedosos y colores matE's, y en mitad del cesto un
humilde ramito rle hamaméliclas tempranas,
aromosaf:l, destilando la esencia de sus cálices,
parecidos á una gota de oro fundido que re~altara rnbre la albura de un e~trellado copo
de nieve. Y Odette corría &lt;le aquí para allá
vmdiendo sus flores y rE'galando bUS sonrisas
dt-formef:l, empcfiadísima en vender aquel

CUENT8S RÁPIDOS
LA FIORAJA
A Mademoiselle Romanticisme.

E:;toy i ntrigaclo porqu¡, ha muchos clíns que
no veo á Odette, la floristilla del Odeón; la última yez &lt;JUC la Yi, Oclette estaha trágica }'Ol'
lo triste, y ha desnpareciclo desde entonces
mi1-1tnio~amente.
Tú la conociste: ¿te acuerdas de ellR? Era
una napolitana que vagabunrlE'ando probablemente con algún c&lt;pifferari,,&gt; habia llegado desde el golfo azul turquern que cuida el Vesubio,
hasta las orillas del Sena en plE'no París. Era
fea ... ¡qué fea! con su cabello cobrizo, i-us ojo8
indolentes y grandes de ovino, su boca ancha
de belfo¡; carnosos, su cuello grueso y sus manos con reminiscencias de manos de simio.
Pero era buena y casta-¡qué prodigio en una

Huasteca Vcracruzana.-Un Arbol nota.ble.

�Domingo 2:l de Agosto de 1903.
ramito de hamamélidas que se habían abierto
caprichosamente en mitad del otoño. Rosas,
crisántemos y camelias se iban prendidos de
las solapas de loE jaquets, 6 acariciadas en las
manos de coquetuelas .,l,oulevardieres;• sólo
la.'l hn.mamélidas se quedaban rezagadas ..... .
¿,por qué? Al verlo, Odette las dió muchos beSOf? &lt;le ternura, como si la niña huérfana sintiera con las flores huérfanas, y las flores desdeñadas comprendieran á la niña desdeñada
del amor, de la fortuna y de la dicha!
- Caballero, estas hamamélidas ...... huelen
mucho, más que las otras flores ..... no serán
tan bonitas, pero tienen aroma....•....
El caballero miraba despectivamente á las
florecillas y tomaba una camelia.
-Las hamamélidas, señorita, no son tan bonitas como las dalias, pero tienen aroma ......
La grisetilla tomaba una dalia de hojas abullonadas y dejaban las hamamélidas. De qué les
servía el aroma sin la forma, lo atrayente, lo
su~estivo, lo aparente?
Por fin, al caer el sol, el cesto se vaci6, quedando en él sólo las hamamélidas, casi marchitas, pero siempre olorosas; se sabían morir
noblemente, sedientas por la falta de agua de
un húcaro, pero destilando perfume y ron
muchos besos &lt;le Odette. La fioristilla fué á
reclinarse en uno de los bordes del Puente
X uevo, y tomando del cesto en el suelo las
hamamélidas, se puso á verlas y á cavilar. Como ellas era ella: pura, llena su alma de aroma; la gotn de oro de los cálices, era la gota
de oro de EUS sentimientos; la albura ele los
pétalos, lo inmaculado de sus sentimientos;
cualquier transeúnte aceptaría regaladas las
florecillas, pero no con cariño; ella podía entregarse también con sus quince años á cualquier
hombre que no la tomaría por amor ...... y así
como para las hamamélidas no había un afecto, tampoco para ella lo había; y así como
para ellas no venía un d uefio, para ella no venía Lohengrin; y al día siguiente las florecillas amanecerían muertas y manchadas en el
mont6n de la basura callejera, y ella .. . ... ¡podía amanecer en el mont6n de lo humano que
rueda al lodo! ¡Sola.. .... sola ...... qué tristeza!
¡Pobres flores! Se morían de sed, querían
agua ...... Y vié:-!dolas y dándoles el último bt:so, las arrojó al Sena, pudiendo ver, á la luz
crepuscular, cómo se iban, navegando muellemente balanceadas, despacito y como diciéndola: «¡.Adi6s, hermana! «A Bientotl»
Odette, con los codos en el antepecho del
puente y la barba entre las manos, absorta y

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Una rJxcursión escolar.
Con ~:.s~ buen éxito han comenzado á e.[ec·
tuarFe ,~ excursione11 científirai- que previene
el '¡1lan de estudios de la Esruela ~acio11al
P .reparatoria contándose entre las más intereMntes la qu~ emprendieron á la Cima y el
Monte de las Cruces loi- alumnos de la clases
~le Química y ~fineralogín.
Los Profesores Andrés Almaraz, Guillermo
B. Puga y .Juli{rn Sierra fueron los q?~ acompañ~ron á los a_lumnos en esta ocas10n, concurriendo también, como preparadores, los señores Adolfo Castañares, .Joaquín Pnalta y
Nicolás Rojano. Lo~ excursionistas snlieron
por el Ferrocarril ~acional el día 11 ~el corriente, dirigiéndose á unas canteras s1tuad~s
-en las Cruces, con el fin de hacer en aquel sitio alguna.s experiencias sobre voladuras de
roca&amp;.

Con las precauciones del caso, se abrieron
seis taladros en diRtintos puntos, cargándolos
con dinamita de 40 por ciento, para hacerlos
estallar por medio de una. chispa eléctrica. L~s
alumnos, que presencia_ro_n con todo eletemmiento las pruebas, recibieron &lt;le los proíe~ore¡, las explicaciones neceFarias con respect? al
método empleado. Después les fueron exph~ados los efectos del agua sobre las substancias
solubles de h1s rocaR, haciéndose, para el mejor resultado de la conferencia, algunos experimentos práctico!-&lt;.
En cuanto al ramo de Mineralogía, el profeiaor di6 una lección sobre la configuración y
constitución del terreno.
Durante el viaje, se tomaron fotografías_ ele
distintos punto1:1, siendo alguna,- de ellas m~tantáneas muy bien logradas. La que pubhcamos representa á un soldado en el momento en que se le encabrita el caballo que monta.

A. LA SIESTA.
HERIWL\

Ni ,·olador insecto ni susurrante aheja;
Del sol bajo la lumbre el bosque se adormece,
y al suave terciopelo del musgo se parece
La. luz que tamizada. la. fronda. pasar deja.
"Herodfas". Cuadro de Veronés.-(Dil la colección Chavero)
ensimh,mada, miraba con sugesti6n el agua
que corría y las hamamélidas que se iban en
las ondas recostadas ...... La campana del cercano convento de ...... llam6 como si llamara
á alguien, y Odette, vol vié:idose al sonido corno si respondiera, dijo:· «¡No! 1Xo pued~.... !.11
Ü?ette _ha desapar~cido desde esa vez, que
la_ v1 trágica en su tristeza, y esto me tiene intrigado.

E.

MAQUEO CASTELLAXOS.

PARA UN AMIGO
Hasta_t_u bo¡rartranquilo, franco y hospitalario
Que cob1JÓ mil veces mi ensueño solitario
Que como un oasis fresco se alzara en mi damino
Y donde m~ brindaste de tu pan y tu vino,
Donde abrieron sus rosas mis raras alegrías
Y plegaron las alas mis tristezas sombrías
Lleven_ estas estrofas un pulla.do de flores '
Con m1 afecto muy hondo y mis votos me_iores.
Cuando la vida negra nos envuelve en su ola
D&amp; amargura y de duelo, y el alma está muy sola•
Cuando la frente punza la corona de espinas '
Y el spleen nos arropa con sus vagas neblin~s·
Cuando el amor di vino extinguió sus reflejos '
Y la noche se acerca y la dicha está. lejos· '
Cuando llora el espíritu y de luto se viste'
Y_ se apaga el recuerdo como un astro muy triste
S1 enc~ntrar_nos de pronto en la intrincada send~
Un car1fio sJDcero que la mano nos tienda
Que para nuestras penas tenga en los ojos Iianto
Y para nuestros júbilos en los labios un cant '.
Que cure las heridas y calme los hastíos
v,

Y nos diga: tus goces y tus duelos son míos,
Sentimos que regresa radiante la ilusión
Y á la nueva esperanza se entreabre el corazón.
':l'al h_iciste... Yo estaba solo y desfallecido,
M1 vacilante paso guiaba hacia el olvido
Y enervada por una letal melancolía,
En tierra y sin aliento mi juventud yacía.
Abrumado por torvas y rudas decepciones
Iba bajando, lento, los duros escalones
Que en espiral funesto llevan al precipicio
Del tedio, el abandono, la enfermedad y el vicio
Cuando tú te acercaste, me tendiste la mano,
Y me abriste los brazos y me llamaste hermano;
Y mi fe tuvo entonces con tu palabra una ala,
Y vi que la existencia no era en verdad tan ma.la;
Y entonces vinculamos, con un afecto igual,
Nuestros dos corazones con lazo fraternal.
Más tarde, cuando el odio te disparó su flecha,
Rugió sobre tu frente la tempestad deshecha,
Y la pálida envidia, la vil calumnia, todo
Lo que es rastrero, abyecto y sucio de algún modo,
Amargó tu existencia y emponzoñó tus horas;
Cuando te lastimaron infidencias traidoras,
Y la amistad vendida te negó con sus dudas,
Y te manchó el engaño con el beso de Judas,
Yo te vi perseguido, iamuta.ble y sereno,
Y me puse á. tu lado porque sé que eres bueno;
Y porque estabas solo, l!iempre estuve contigo;
Y porque eras odiado, yo siempre fuí tu amigo!
Entre nubes del cielo y lodo de la tierra,
Con pacíficas auras y huracanes de guerra,
Nuestra a.mistad es árbol que \pan ta sus frondas
Y que á través del tiempo eclrl&gt; raíces hondas.
A ella. mi carifio sin esfuerzo le arranca
Estos versos, que dejo en la. página blanca,
Y que quiero que lleven á tu hogar, que es el mío,
El abrazo de hermano que de lejos te envío.

'

F . ~l.

Eatórnanse mis párpados y en ellos se refleja.,
Acribillando el dombo que la. arboleda ofre&lt;'e,
La luz del mediodía, que juega, y 1·espland_ece
y con furti \"'OS rayos forma una red bermeJa..
Hacia Ja ardiente gasa de tintas caprichosas,
De efluvios embriagadas y luz, las mariposas
Dirígense en enjambres piatados y risueños;
La red brillante cog,m mis dedos intranquilos
y en las sutiles mallas de los dorados hilos,

Voy-cazador poeta-aprisionando sueños.

un tovno andano.
HERIWIA

Con arte insigne y sin igual maestría,
Mejor que Ruiz, y Becerril y Arfeo,
Cincelo un asa, grabo un camafeo
Y sé engastat· brillante pedrería.
Sobre el metal que al iris desafía,
Siempre esculpí-pecaminoso empleo,En ,ez de un santo y místico trofeo,
Al Cisne y Leda., á Uaco en una orgía.
Damasquinando estoques y puñales,
Por el orgullo de obras infernales
Puse en peligro mi futura suerte¡
Por eso al ver que la. vejez me agobia,
Quiero cual Juan, el preste de St-govia,
Labrando un cáliz encontrar la muerte.

DE ÜLAGUÍBEL.

ENRIQUE GONZÁLF:Z MARTfNEZ.

1003.

Excursión escolar.-Los alumnos de la Preparatoria en el Monte de las Cruces.

Una instantánea.

Domingo 23 de Agosto de 1903.

INVIERNO
En el pálido cielo las neblinas
erraban como sombras espectrales
y la lluvia ponfa en los sau~ales
sus collares de perlas argentinas.
l'n lienzo gris las húmedas colmas
arropó con sus túnicas glncinles,
y las trémulas lumbres matinales
doraban á lns brumas opalinas.
El río rumoreaba en la espesura
y á lo lejos fi,1gía la llanura
jardines de esmeraldas refulgente~.

Y graneles gotas, con un ritmo vario,
resbalaban de un roble milenario
como si fueran lágrimas dolientes.
FROILA:S TURCIO~.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Agosto de 1903.

EL llfONDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Agosto de 1903.

ojos cerrados reco~tada sobre el banco ....... .
Flores maravillosas, con pétalo~ de escarcha,
adornaban su cabello, un velo mmaculado la
cubría.
-¡)Iarieta!. ..... ¡Ah Dios mío! .
Al grito de Justina, todos acudieron con
ayes, lloros y sollozos. En vano la lla.ma:on ...
«La Inocente• ya no oía las voces de la tierra.
H abía ido con su vestido de desposada á terminar su ensueño en el paraíso.

LA INOCENTE
-¿Y te gusta esto, l\Iarieta?
-¡Estarás bella con este lindo vrstido!
-¿Te gusta el celeste?
-¡Ya lo creo! ¡como ella es rubia!
~Iarieta Laroudet se puso á reír; una risa
infantil que prolongaba, acompañándola con
un balanceo de cuerpo. Ora sobre un pie, ora.
sobre el otro, inclinada hacia las costurera!&gt;,
las miraba trabajar con aire encantado.
Teresa, Mariana, Irma, las tres más hábiles obreras cte la aldea, desde una semana no
salían de la granja de los Laroudet. Tenían
que apresurarse; sólo faltaban cinco días para
la boda, y el vestido de la novia no estaba termi nado.
La boda debía ser hE&gt;rmosa.
El novio, Hilarión Larroque, era muy rico
y era, además, un mozo de excelentes prendas
físicas y morales: no había otro como él para
colocarse la boina cual si fuera una aureola, al
lanzarse en aturdidores «caballero solo,,, traídos del regimiento. Tenía, además. otra virtud: cantaba. Había que oírle, cuando, para
romper la monotonía de una larga comida de
bodas, subía rnbre su silla, con el chaleco
abierto sobre su faja roja, y con voz sonora desgranaba su repertorio, importado también del
regimiento.

Era una «inocente.» Se hablaba de ella suspirando, aunque se la quería, pues Marieta no
era mala, sino algo rezongona, cuando se la
contraria.ha.
Al presentarse Hilarión á hacer su corte ÍI
la noYia, la hennoi,;a morena ,Ju!'tina, hermana mayor de l\Iarieta. alguien. i,in pensar en
mal, ~e dirigió diciendo á la «Inocente»:
-1\laricta, aquí está tu novio: eres tú la
novia.
l\Iarieta se había puesto á reír: había compren&lt;liJo. l\liró á Ililarión, volvió á reír y vino á sentarse ~ su lado. J ustina se divertía
con esa comedia: su novio, para complacerla,
se divertía también, y en toda la casa, ese día
y los siguientes, se continuó el juego:
-¿Te casas, Marieta?
Ella contestaba:
-Sí, sí, ó se reía.
La madre intervino:
-No quiero que se burlen &lt;le mi pobre «Inocente» y trató de desengañarla· pero ésta se
enoj6 y quedó mohína durant~ muchas horas.
-Déjala, mamá-dijo Justina·-el día de
la boda, .\!arieta verá que se b~ engañado
y mientras tanto, más vale que esté con:
tenta.
Y las tres costureras, cuando fueron á coser
el ajuar, continuaron mec:endo la ilusión &lt;le
la «Inocente.,,
-¿Te gusta esto, )!arieta?
Y Marieta se inclinaba sobre todas las beJlas cosas que preparaban para ella las admiraba feliz y reía.
'
La víspera del &lt;lía fijado para la boda el
frío aumentó y el cielo se puso gris. Todo~ se
&lt;losolaban. J ustina é IIilari6n se amaban con
el magnífico egoísmo de las ternuras felices.
Aqu.ella noche, c?mo Hi)ari6n por última
vez deJara á su novia, J ustma sorprendió la
mi~ada de éxtasis con que la «Inocente» seguía
al Joven y de repente aqueJlo la irritó.
-Oye-dijo á Marieta, apretándole el brazo, -es necesario que esa comedia termine....
h~ d~~ado bastante._ No es contigo que se casa
JI1l:mon ... es conmigo, ¿entiendes?
Y como Marieta tomara un aire testarudo
su h ermana agrego• para convencerla mejor: '
-¿Cómo podrías ser tú In novia? ... ¿Tienes
acaso un velo blanco?... ¿Tienes corona·? .Mientras que yo, tengo todo eso ... l\lira.
Se envolvió en su tul blanco, colocó sobre
su rabeza la corona de azahares y dijo:
-¿Ve~? Soy yo la _novia. Se han querido
reír de t1. .. Ve á dormir, Marieta y consuélate. La próxima vez le tocará á
Marieta no se fué á dormir.
. Su cama estaba en la misma cocina, debaJO de una escalera que formaba una especie de
alcoba cerrada con cortinr.s. La «Inocente• se
sent6 en el borde de
su cama, cruz6 las
f ~
manos sobre las ro~,
dillas y trató de
comprender lo que
le había dicho su
herma.na. Qued6 así largo
tiempo. La lúmpara se apa,
gó.
Rin embargo, la obscuridad en la pieza no era completa; un reflejo blanquizco
caía de las ventanas y se alarga.ha sobre el suelo... Se
hahría dicho que la sombra
se hacía blanca. ~!arieta se
levantó, se acercó á la ventana y, de repente, distraí-

ti'.

Así es que, cuando los Larroque hicieron i;u
pedido, los Laroudot no vacilaron. Bien i,abían que desde tiempo atrás, su hija iba vensando en I!ilarión. El casamiento fué fijado
para la semana que precedía al carnaval.
Como se dice en el Bearn, los Laroudet «tenían su cruz,» es decir, su desgracia; esta cruz,
&lt;le veinte años, ojos azules y cabellos rubios,
se llamaba Marieta.

da de sus pensamientos demasiado pesad
miró.
·
Empujados por áspera brisa, copos, pri
ro ligeros, luego más apretados, caían len
mente, revoloteaban. La nieve poco á
cuhría los techos de las granjas, el muro
patio, el patio mismo. Y de toda esa blan
ra parecía surgir una luz confusa.
l\Iarieta abri6 la ventana. 'Gn copo vino
posarse sobre su mano, otros siguieron,
prendieron á sus hombros, á su cabello...

MARIA TnrnRY.

''LAGUNA VKBDE"
A título &lt;le información curiosa, publicamos
una fotografía &lt;le ln. «Laguna Verde," situada
{i corta distancia de Acúmbaro, en el Estado
de :Michoacán. La laguna, notable por la ~ran
cantidad de substancias rnlfuro~as y ferrugmoRas que contiene, aparece á la ¡¡i mple vista
complet.,mente verde, y despide un olor desagradable. Inmedinta á e~ta lngun_a, se encuentra otra que los campesmos designan con el
nombre' de «Larga", y que, sin embargo de e~L'l.r ubicada en los mic;mos terrenoi-, es &lt;le agua
potable.
,
.
Los hervideros &lt;le l\Iantaro, situados E&gt;n
comprensiones de la misma had_l'nda :1 e¡ue
pertenecen las lagunaf', son también m~y _nota.bles. La formación del terreno es volcamca,
y el ruido que producen se oye á tres kilómetros de distancia. En distintos puntos, los hervideros producen vapores que forman una especie ele columnas de humo, como puede verse en uno de nuestros grabados.

LA CIENCIA
una olslón lit Dantt
L o que p-.rsiste invariahle e11 r an·
"tidad, pero siempre modifl~od&lt;?se
ºen su Corroa bajo e:--as apanenc1as
ºsensibles que nos presenta el univer"so excede á la concepción y al co·
uo~cimieoto humann~; é!-o&amp; e-J un P&lt;&gt;"der d•scooocido é incogno,ciblo
uque c:.,tamo~ obligados á reconocor
"como s'n limites en el espacio.}
..sin priocipfo ni fin en el tiempe&gt;. '
HERBERT SPl'.NCER.

tonces bati6 las manos y se puso á reír¡ yano
debía tener pesar. Ya que Hilarión, para casarse con ella, quería que fuera velada de blanco, con blancas flores en el cabello, iba á ad&lt; r•
narse para él.
De un salto ligero ~!arieta pas6 la venta na,
que era muy baja. El frío era intenso. Pero
el hermoso velo blanco que iba á envolverla
la calentaría.
Allí había un banco. l\Iarieta se sentó, jun•
tó las manos y tuvo buen cuidado de no moverse mÍls, para no deshojar las flores delica•
das 11i rai;:gar el velo frágil que lentamente la
revestía.
«La Inocente» había ten ido razón; el Yelo le
daba calor... Ya casi no sentía el vien to.. . Se
adormecía, el alma en éxtasis. Ya creía oírla
música alegre del cortejo que venía á buscará
la novia.
Al alba, J ustina se levantó. Baj6, toda.vía
medio dormida, y fué á abrir la puerta para
ver el tiempo. Los copos ya no caían, perola
helada había endurecido la nieve, salpicándola de cristales lucientes, donde se miraba el sol
levante. Miró al cielo: estaba claro. La nieve,
como se dice al1{1, lo había limpiado. La úni•
ca molestia sería el cleshielo. Al pri mer rayo
ele sol, todo ese terciopelo blanco se cambia•
1 h (•11 lodo.
Satisfecha, Justina. iba
á cerrar la puerta, cuan·
do advirtió á. l\Iarieta
muy pálida y co n lOII

I
Dejaba Dante la. mansión del cielo,
donde ninguna. luz proyecta. sombra,
y se detuvo, preso de un a.obelo
que por jamás sentido, más Je a.sombra
y hace arrugar su frente, a.ates serena. ....
Pisa. una. nube que le brinda. a.lfomb1·a
de plata. azul como de luna llena;
y su fig-ura roja. ahí se agita.,
entre el cielo y el mundo, en grande escena,
como una. lengua. enorme que pa.lp!ta;
é irguiendo majestuoso ante el abismo,
tres veces "¡Beatriz!'' su boca grita ... . . .

··Laguna Verde".-(11khoacAn).
cella dice la cosa que me escapa
cdónde no puede penetrar mi mano;
evo descubro las leyes de una etapa
cen el curso de siglos ...... Donde habito,
«siempre la realidad mi sien empapa. . ...
&gt;Del espacio que miras infinito,
cdigo la ley; del astro que se int\ama,
egue es como voz de luminoso g1ito:
cdel combate del agua con la lluma,
egue constru)·e titánicos volcanes:
cde la materia inerte que una ebCama.
«cubre como un ropa.je, y tiene afanes
cde célula, el origen de la vida! ....
c¡Ahl, yo conozco los cien mil eng1·anes
cele la. materia á la materia. asida!
«¡Conozco que el amor, que es harmonioso,
cá la Creación entera tiene unida! ...
«Amor es el enganche misterioso
cde los astros sin fin en el vacío;
ca.mor es en la flor, conjunto hermoso
«de pétalos y polen; en bravío
«animal, es a.mor lo que lo agita;
cy a.mor la. Patria: &lt;:orno la onda al río,
«las almas se unen en la Patria!. .....
Grita
ca.mor en cada sueño; en la creencia,
ceo la unión fraternal, en la bendita
cunión humanitaria! .... . .
Y yo, la. Cien&lt;-ia;
csoy amor que las leyes armonizo,
cy la ley es amor, es coexistencia! ...... &gt;

V

Dante dudaba si era algún hechizo
lo que en su asombro deslizar oía ..... .
~[as de pronto una luz mirar le hizo
c¡ue una mujer ,:rra.ndiosa. aparecía.
y la Creación aba.rea entre sus brazos;
pero ¡ las manos en la sombra hundía! ....
¿Era. separación, y hechas pedazos
fueron sus manos, penetrar queriendo
en el mistei-io aquel'! ó ¡,quizas lazos
que detrás de la sombra t1stánse uniendo? ....
-«La mano de la Ciencia. es una mano
-dijo la misma voz que estuvo oyendocque se hunde á cada. instante en el arcano,
cy mientras más ahonda, más lo aumenta;
egue haciendo más vidente al ser humano,
clo incognoscible. al par, m(ls le acrecienta,
cy así prolonga su vivir alterno! ..... .
VI

Dante, extasiado, caminar intenta .....
Pero aunque firme atravesó el Infierno,
no puede soportar las mara.villas
con que se oculta aquel Poder Eterno;
los brazos abre, y dobla 1as rodillas! ..... .
~léxico, 11103.

II
Pero el misterio sigue en su mutismo:
y aquel vidente que en los siglos mira,
ya. nada. entiende, y duda. de sí mismo:
pues la. Creación enorme que ante él gira.,
Je estrecha. el corazón, y lo anonada.,
y no puede saber si teme ó admira.! ..... .
III

Recorre los abismos su mira.da.,
y aunque ve como un caos que derrumba.
entre la. confusión, siente 01·denada,
como vió la armonía de ultr atumba,
la máquina. sin fin del universo
que una. gloria separa d., una tumba! ....
Sus ojos, con afanes de converso,
escudriñan el fondo y periferia,
y descubren la unión en lo disperso;
y ven que con la fuerza. y la. materia
se forman desde el átomo invisible
basta el dolor humano y la miseria;
y que en transformación indestructible,
se disuelve la fuerza concentrada.,
ó se concentra agitación movible;
y es todo evolución, fuerza. heredera.,
movimiento que queda trasmitido,
sin que nada. se forme de la nada! ....

rv
Pero entonces, ¿el mundo que ha vi vi&lt;lo
ha.ce poco, el vidente, es fantasía•~ . . ..
c¡No! ... &gt;-le responde el eco de algún ruido:
&lt;Tú viste la verdad!. ... La Teología
cha gula.do tus pasos en su imperio
egue explica lo que yo nunca podría;
cpues mi imperio f-S el mundo y no el misterio;
cyo explico lo visible y no lo arcano:
cla nota. más vibrante del salterio,
cella la. da con Dios, y yo en lo humano;

"Laguna Larga."-(Michoacán).

ROBERTO

A.

EsTE\'A

Rmz.

�Domingo 23 de Agosto de 1903.

EL GEMELO
La condesti. de Noroña, al recibir y leer la
apremiante esquela de invitación, hizo un movimiento de contrariedad. ¡Tanto tiempo que
no asistía á fiestas! Desde la muerte de su esposo: dos años y medio, entre luto y alivio.
Parte por tristeza verdadera, parte por comodidad, se había habituado á no salir de noche,
á recogerse temprano, á no vestirse y á prescindir del mundo y sus pompas, concentrándose
en el amor maternal-en Diego, su adorado
hijo único.-Sin embargo, no hay regla sin
excepción; se trataba de la boda de Carlota, la
sobrina predilecta, la ahijada....... X o cabía
negarse.
-Y lo peor es que han adelantado el &lt;lía .. .
-pensó.-Se casan el 16.... Estamos á 10... .
Veremos si madama Pastiche me saca de este
apuro. En una sema11a bien puede armar sobre raso gris ó violeta mis encajes. Yo no exijo muchos perifollos. Con los encajes y mis
joyas ..... .

EL MUNDO ILUSTllADO

- ¿Es posible que yo lo dejase así?-murmuró ca&amp;i en voz alta.
Era el primer cajón de la izquierda. La
condesa creía haber colocado en él su gran
rama de eglantinaR de diamantes. Súlo encerraba chucherías sin gran valor, un par
de relojes de esmalte, papeles de seda arrugados. La señora, dei,azonada, turbada, pasó á
reconocer los restantes cajones. Abiertos estaban todos; dos de ellos astillados y destrozada
la cerradura. Las manos de la dama temblaban· frio sudor h umedccía sus sienes. Ya no
cabí~ duda; faltaban de alií todas las joy~s,
las hereditarias y las nupciales. Rama de diamantes, sartas de pPrlas, collar &lt;le chatones,
broche de rubíes y b,illantes ... ¡Robada! ¡Robada!
Una impresión extraña, conocida de cuantos se han visto en caso análogo, dominó á la
conc.leRa. Por un instante dudó de su memoria dudó de la existencia real de los objetos
qu~ no veía. Inmediatamente se le impuso el
recuerdo preciso, categórico. ¡Si hasta tenía
presente que al envolver en papeles de seda y

· Hervideros de Marrtaro. {Mlchoacá.u)

Tocó un golpe en el timbre y. pasados algunos minutos, acudió la doncella.
-¿Qué estabas haciendo?-preguntó la condesa impaciente.
-Ayudaba á Gregorio á buscar una coi,a
que se le ha perdido al señorito.
-¿Y qué cosa es ésa?
-Un gemelo de los puños. Uno de los de
granate, que la sefiora condesa le regaló hace
un mes.
-¡Válgame Dios! ¡Qué chico! Perder ya
ese gemelo, tan precioso y original como era!
No los hay así en Madrid. ¡Bueno! ya seguiréis buscando: ahora tráete del armario mayor mis chantillíes, los volantes y la berta.
No sé en qué estante los habré colocado. Registra ... ... .. .
La sirvienta obedeció, no sin hacer á su vez
ese involuntario mohín de sorpresa que producen en los criados ya antiguos en las casas
las órdenes inesperadas que indican variación
en el género de vida. Al retirarse la doncella,
la dama pas6 al amplio dormitorio y tomó de
un secreter un llavero, de llaves menudas; se
dirigió á otro mueble, un escritoriocómoda
Imperio, de esos que al bajar la tapa forman
mesa y tienen dentro sólida cajonería, y lo
abrió, diciendo entre sí:
-Suerte que las he retirado del Banco este
invierno ...... Ya me temía yo que saltase algún compromiso.
Al introducir la llavecita en uno de los cajones, notó con extrafieza que estaba abierto.

algodones en rama el broche de rubíes, había
advertido que estaba sucio y que era necesario llevarlo al joyero á que lo limpiase!-El
muelle estaba bien cerrado por fuera ... -cal.
culó la señora, en cuyo espíritu se iniciaba
ese trabajo e.le indagatoria que hasta sin querer verificamos ante un delito. -Ladrón de
casa. Alguien que entra aquí con libertad á
cualquier hora; que aprovecha un descuido
mío para apoderarse de mis llaves; que puede pasarse aquí un rato probándolas... Alguien
que sabe como yo misma ti! sitio en que guardo mis joyas, su valor, mi costumbre de no
usarlas en estos últimos afios ..... .
Como rayos de luz dispersos que se reúnen
y forman inte!lso foco, estas observaciones
confluyeron en un nombre:
-¡Lucía!
¡Era ella! No podía ser nacliemás. Las sugestiones de la· duda y del bien pensar no contrarrestaban la abrumadora evidencia. Cierto
que Lucía llevaba en la casa ocho años de excelente servicio. Hija de honrados arrendadores de la condesa; criada á la sombra de la familia de Norofia, ptobada estaba su lealtad
por asistencia en enfermedades graves de los
amos, en que había pasado semanas enteras
sin acostarse, velando, entregando su juventud
y su salud con la generosidad fácil de la gente humilde. Pero-discurría la condesa-cabe ser muy leal, muy dócil, basta des¡nteresado ... y ceder un día á la tentación de la codicia, dominadora de los demás instintos. Por

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Agosto de 1903.

algo hay en el mundo llaves, cerrojos co
recios; por algo se vigila siempre al pob
cuando la casualidad 6 las circunstancias l
ponen en contacto con los tesoros del rico..
En el cerebro de la condesa, bajo la fuerte·
presión del descubrimiento, la imagen de
cía se transformaba--fenómeno psíquico del
más curiosos.-Borrábanse los rasgos de
criatura bi;ena, sencilla, llena de abnegaci6
y aparecía una mujer artera, astuta, codiei
sa, que aguardaba, acorazada de hipocres(
el momento de extender sus largas uf\aa
arramblar con cuanto existía en el guardaj
yas de su ama ........ .
«Por eso se sobresaltó la bribona cuando l
mandé traer los enct1jes-pensó la señora, o
deciendo al instinto humano de explicar en
sentido de la preocupación dominantecualqui
hecho.-Temió que al necesitar los encaj
necesitase las joyas también. ¡Ya, ya! Espe
que tendrás tu merecido. No quiero ponerm
con ella en dimes y diretes: si la veo llorar
fácil que me entre lástima, y si la doy tie '
á pedirme perdón, puedo cometer la tonte
de otorgárselo. Antes de que se me pase lain
dignación, el parle.»
La dama, eobre la misma tabla de la cóm
&lt;laescritorio, trazó con lápiz algunas palab
en una tarjeta, la puso sobre y dirección, 1i· •
el timbre dos veces, y cuando Gregorio, el ayo
da de cámara, apareció en la puerta, se la en
tregó:
-Esto, á la delegación, ahora mismo.
Sola otra vez, la condesa volvió á fijarse
los cajones.
-Tiene fuerza la ladrona-pens6 al ver l
dos que habían sido abiertos violentamente.
Sin duda, en la prisa, no acertó con la llavecita propia de ~ada uno y los forzó. Como
salgo tan poco de casa. y me paso la vida
ese g'.l.binete ..... .
AL sentir los pasos de Lucía que se ace
ba, la indigóación de la condesa precipitó
curso de su sangre, que dió, como suele decirse, un vuelco. Entró la muchacha trayend
una caja chata de cartón.
-Trabajo me ha costado hallarlos, sefiora.
Estaban en lo más alto, entre las colchas d
raso y las mantillas.
La señora no respondió al pronto. Respiraba, para que su voz no saliese de la garganta
demasiado alterada y ronca. En la boca revol•
vía hieles, en la lengua la hormigueaban insultos. Tenía impulsos de coger por un brar.o
á la sirvienta y arrojarla contra la pared. Si
la hubieran quitado el dinero que las joyu
valían, no sentiría tanta cólera; pero es que
eran joyas de familia, el esplendor y el decoro de la estirpe ... y el tocarlas, un atentado,
un ultraje ..... .
Se domina la voz, se sujeta la lengua, se in•
movilizan las manos ... los ojos no. La mirada
de la condesa buscó, terrible y acusadora, la
ele Lucía, y la encontró fija, como bipnotir.a•
da en el mueble escritorio abierto aú n, con
los cajones fuera. En to~o de asom bro, de
asombro alegre, impremeditado la doncella
exclamó acercándose:
'
-¡Señora! ¡Señora! Ahí. .. en ese cajoncito
del escritorio.... ¡EL gemelo que faltaba ! ¡El
gemelo del señorito Diego!
La condesa abrió la boca, txtendió los bm•
zos, comprendió ... sin comprender, y, rígid~,
de_ golpe, cayó hacia atrás, perdido el conoc1•
uuento, casi roto el corazón.
EMILIA PARDO BAZ..\X.

SOMBRAS
Como esas nocturnas tinieblas falaces
Que envuelven la tumba gigante del sol,
Así mis recuerdos se posan fugaces
En tu alma, sepulcro glacial de mi amor.
Por eso no importa que cantes y rías;
Y o sé que mi penas á ti llegarán,
Cual llegan inmensas las noches sombrías
Allá do se cuajan las olas del mar.
JULIO FLORE,:.

Bogotá.

PRESO.
Cuaqro &lt;1e J. H. S;-lvestre.

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[L MUNDO ILUSTRADO

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>-

[L MUNDO ILUSTRADO

----

UIT 4"Tl.PHILIQVI -

LECHE ANTEF
CUlllC ON pronta711tguracl1 con lo

Leche Can

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Director: LIC. RAF,UL RfYf!!&gt; !!&gt;PINDOLA.

EFLORESCENCIAI
ROJECEB.

COQUELUCHE

mtxico, Jlgosto 30 4t 1903.

Tralallltllt r11lm.l j lat1m1, ,., h■lrul11• ttl 111

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1,, Bue des Beau-ArlJ, PWS

!
;
; N}me. A- Lafage i
!
===
i
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;

i

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1

i

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Es una cura rlt.pida para

adquirido para

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...,,---....._..

i

Enrique 6. Schafer.

¡
¡~'

Le participa también que por los últimos vapores ha recibido ~
un gran surtido de
)

Doll~dadts dtl mtJor gusto.

Reumatismo

~

1

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t..~.~-~-~-~-t4~.t4~.t4~.~-(4-';!~.~.t4~.t4-'i'}.~.t4-&gt;,"}.~.~-t4-'l'},~.J

-Painki\\e
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J poder atenderla con mayor eficacia y esmero, ha
J sus talleres á

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~~""~~~""""''"'~""""""""""""'""~""''1
DEL DR. TORREL, DE PARÍS.
U nica prepsraci6n que evita la caida prematura del pelo, lo aumenta, suaviza y hermosea, á la vez que le comunica un aroma agradable.
Su acción antiparasitaria y antiséptica, unida á un notable po -ter exc~tante dc1l folículo piloso, hace nacer el
pelo en las afeccwne3 decal vante3 del cue1 o cabelludo y
evita la caspa.
Una cabellera abu_ndante y bien cuidada, es, ~in duda
alguna: el ornato meJor de la mujer; el P ETRO L pro porciooa el medio más eficaz para conservar este bellfaimo
atributo.
El uso del

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P!TROL. DRL. Dr. TORR!L., D! PARIS,

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evita la calvicie prematura, que tanto afea y comunica al
hombre el repulsivo aspecto de un joven viejo y gastado
DE VENTA EN LA$ DROQUER/AS Y FARMACIAS.

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~~~~~~~~~~~~~
.'

LORD SALISBURY, Eminente Estadista Inglés.
t el 22 del actual.

Subscripción mensual forinca S1.50
idcm,
ldcm. en la capital SI, 2S

Gerente: LUI~ Rfl'f!!&gt; !!&gt;PINDOLA

�Domingo 30 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

to pasar así los senderos del Asia, y esos deGran número de niños creen que los recién
siertos que sólo surcan huellas lejanas Je canacidos Re encuentran dentro de los huertos
mellos, hacia santas peregrinacioneR en coó en las florei&gt;. Una amiga mía-dice-me ha
marcas misteriosas.
'
confesado que hasta los nue,·e ailos andaba
Y porque regresaba &lt;le In Meca, el humilde
Paula Lombroso dedica en la «Revista )fobuscando en las plantas del huerto un niño !l
y mísero mendigo, ha&lt;ljí muy venerable, lle&lt;lerna» un intere~ante artículo al estudio de
punto de nacer. En realidad, esto no es máo
vaba en su frente descarnada el turbante verestacuriosri cuestión:¿,Por qué los ni i1os toman
maravilloso que ver salir un pollo de un
de, que revelaba su sabiduría.
con tanto interés e!:'as historias fantústicas de
Así, pues, Gu1""7Bab(1, que tenía la misión de
huevo.
árboles que bailan, piedra::; que cantan, botas
Para el niño no existe la distinción entre el
traer al pachá de Buda los bienes más preciode siete leguas, anillos que hacen invisibles á. _ reino mineral, vegetal y animal; el antroposos de la tierra--lo que en su vida errante ,
¡;us poseedorei&gt;, y tantos y tantos otros cuenmorfismo es innato en él. Así, la niña de Taitravés &lt;le diversas naciones, le hubiera pa~
tos extraordinarios é inverosimiles?
ne cree que la luna juega al escondite, y el
cido digno de envidia,-Gul-Babá, después de
)luchos creen que esto depende del desarroniño de Paula Lombroso, de dos años, cree
haber enumerado todo lo que excita la admillo &lt;le la imaginación; pero no deb~ ser así,
que el tren va á Turín para hablar con el abueración de los hombres, después de haber conporque yo-diée la escritora-he tenido á la
lo; así, los niño~ que oyen un fonógrafo, creen
templado sin alegría. muchos tesoros Gul,·ista mucho tiempo gran número de niños,
que hay dentro un hombre escondido. Nadn,
Babú, el sabio, volvía con las manos 'vaeíae.
y estoy persuadida de que tienen poquísima
pues, tiene de extraño que les parezca corrienEn ese momento, después de tantos mafantasía y de que loll relatos maravillosos son
te que los animales hablen.
res
frar.quea&lt;los, tantas llanuras y ríos eruinterpretado!:! por ellos de un modo que ni siEs, pues, muy probable que las fábulas
za&lt;los, el hadjí llegó al pie de montañas muy
quiera i;ospechamos ni menos podemos imaagraden á los niños por la realidad que ellos
altas.
ginar. Este mundo supranatural no tiene pales dan. Creemos transportarlos á un mundo
Las cimas cubiertas ele nieve tocaban el firra ellos nada de mágico ni de increíble, sino
fantá~tico, cultndo la realidad es para ellos tan
mamento,
pero un país tibio se extendí&amp;
4ue les parece sencillo y «natural,,, ya que lo
fantástica como nuestros cuentos. Al niño le • abajo, todo perfumo.do por un penetran
que ven y oyen, realmente es tan maravilloso
sucede con las fábulas lo que á los jóvenes con
olor.
como aquello para ellos.
la poesía y á los adultos con la ciencia.
Gul-Babá se maravilló de no ver sino cam•
Yo he visto, por ejemplo, á mi hijo, de diez
FERXAXDO ARAUJO.
pos
de rosas. Eran de tres colores: blancaa,
á catorce meses, preocupa&lt;lo por un hecho que
encarnadas y amarillas, y de cien mil matidebía parecerle portentoso: las campanas. ViCaracas.
ces.
víamos cerca de una iglesia, y cuando las
Y Gul-Bnbá conoció que esas montañas eran
campanas sonaban, llenando el aire con sus
los ~alkanes, y ~se país era resguardado por la
alegres tañidos, el niño se maravillaba, busLORD SALISBURY.
-yert1ente Kazanl1k. No estaba, pues, muy lecando la causa de aquel ruido. Otro hecho no
JOS de Hungría. Ei1~onces, cansado del viaje,
menos curioso es la pasión de los niños, entre
aturdido por el aire embalsamado, Gul-Babi
los nueve y los diez y ocho meses, por los zaAraba de morir uno de los más grandes esse durmió cerca de las rosas.
patos. Nada les entretiene tanto como sus zatadistas del mundo, y que por mucho tiempo
Al despedirse, cuando iba á emprender de
patitos. Y es porque los estiman como parte
dirigió la política del Imperio Britúnko: Lord
nuevo la marcha, se acordó, inquieto de 81l
de la propia persona, debiendo sucederles lo
Sálisbury.
misión. Muy pronto se prePentaría del¡nte del
mismo con los anteojo!', pues las per~onas que
Roberto Arturo Tálbot de Gnscogne, Marlo'&gt; gastan llaman extraordinariamente la atenpalacio de Buda.
qués de Sálisbury, ex-primer Ministro de la
¿Qué rara maravilla le traería, después de
ción de los niilos.
Reina Yictoria, murió á los setenta y tres afios
tantas
miserias humanas comparadas'? ¿Qu6
También creía el niño de la Lombroso que
de edad, después de haber dedicado todas sus
las ov •jas balan con la cola, porc¡ue cuando
tesoro supremo, en el hueco de la mano?
actividade~ al servicio de su país, excepto en
tiraba de la cola ÍI una oveja que le habían reSilenciosamente, Gul-Babá meneaba la calo~ dos últimos años, en que se retiró á la vida
galado, balaba. Un niño de &lt;los años tenía
beza: había tocado la vanidad de las cosaa.
pnvada, cediendo á la fatiga y á la enforgrandísimo miedo de lCJs árboles, y esto era
Pero cuando sus miradas iban de una á otra
meclad.
muy natural: si un bastón no se tiene en pie
supe_rficie florida, de pronto se preguntó, ron•
Era el Marqués de Sálisbury un estadista
por sí solo, ¿cómo los árboles pueden sostemovido por el perfume vigoroso:
por t~rnperamerito. Desde muy joven ocupó
nerse? De aquí el temor de que se cayeran y
-¿Y qué más rara maravilla que esta qu
un as~ento er,i el parlamento, y debido á sus
le hicieran &lt;laño. Otra niña, de trts aiios no
he
encontmdo aquí? ¿Qué tesoro puede com•
energias y ~\ sus aptitudes, no tardó en ser
quería mirar_ la~ estr~llas, p~rque quema~; y
pararse con éste?
procla.~ado Jefe de uno de los partidos políties que las as11111laba a las chispas que sin duAlegre, entró en el campo. Xada igualaba
cos militantes.
&lt;la la habían quemado.
,
la belleza de esas rosas.
, P?r var~as ~casiones fué miembro jefe del
En el curso de la vida ven los niños cosas
Vaciló largamente, inclinado sobre lo3 cáli(,ab~nete mgles,_ y tuvo que estudiar y resolmaravillosas: un día de invierno se asoman
ces embriagadores; surgían de todas partee,
ver 1mportantís1mos problemas.
á la ventana, y ven el paisaje transformado
deslumbrantes como u~a seda mágica, y sua•
. La muerte del célebre estadista ha conmotodo vestido de blanco; unos creen que es azú:
ves como carne de muJer.
vido hondamente al Imperio Británico y el
car, otros que es sal, otros que es el Señor
Concluyó por tomar la más blanca de todas
Rey Eduardo ~a manifestado su profunda peque envía migajitas de pan~ los pájaros; ¿po~
las, rosas, que es la rosa de la inocencia, y la
na. ~or la pérdida de un hombre que era inqué no han de creer en lluvias de confites y . sustituible.
mar encarnada, que es la del amor.
•
bombones, ó de monedas, después de haber
Las ocultó, tembloroso, en su bastón hueco,
El puesto que ocupó &lt;:orno Primer )Iinisvisto una nevada?
y luego ?ontinuó su marcha á toda prisa.
tr?, está ahora ocupado por su sobrino 1Ir.
Me acuerdo-dice la Lombroso-de una niAl aleJarse, con goce en el corazón, satisfeBal!~ur. ~e. cree que, aunque retirado de la
ña de cuatro años, que ayudando á RU madre
cho de su robo, se acordó de que no había topoi: ~1ca, Sahsbury prestaba ayuda eficaz á su
á llevar un cesto, donde babia un trozo &lt;le
mado la última de las rosas.
sobrmo, en los asuntos más dificultosos.
r.a.rne cruda, vió dos ó tres perros acudir y
X:, vol_viendo á pasos precipitados, se apogirar en torno del cesto.-Sienten la carne
doro apnsl\ de la rosa cuyo color es amarillo y
dijo la madre.-Pero ¿cómo si el cesto estÁ
que aparta los malos deseos.
tapado? ¿cómo saben que lle~amos carne si no
Entonces, llevando las tres rosas en su baa·
la ven?, decía la niña, maravillada.
tón hueco, el peregrino de barba blanca se fu6.
Esta misma niña, viendo poner al sol ropa
por la montaña ligero como un niño.
mojada, que lí. la media hora estaba seca, pre)Iarchó días y más días.
Tal es el n_ombre_ en~ntador que lleva, en
guntaba: ~Pero ¿dón~e va el agua,.quién se la
Buda,
la
colma
de
Jardmes
floridos
limitada
Baj_ó .P?r río, rápidos, sobre balsas de árbolleva?» ¿Como esta mña, antes de ver seco lo
les; d1ng1a de paso una mirada á los castillOI
por altas mu rallas, cuyo recinto &lt;lo1~ina deshúmedo, ha de sorprenderse de que lo dulce
fuertes, construídos en las alturas como nede el f~ndo de un pasado de leyenda el ~ncho
se vuelva amargo, y lo blanco negro? ¿Y el
Danubio y Prest.
'
gros nidos de águila.
'
eco? Se oye el grito que repite la palabra se
Por
último,
conoció,
en
la
extensión
de la
_Y
taffi:b_ién
es
hermoso
el
cuento
que,
en
el
busca de dónde sale, y no se encuentra n~da.
mis1:10 sitio, se nos narró, con sus cándidas
llan~ra, que entraba en el Alfold. Reconoci6
¿Qué puede ser eso? Una voz del aire1 un esvers1one~ populares, en que se manifiesta el
las ciud~des húngaras con sus casas bajas, de
píritu, una persona invisible que se esconde.
al,ma abigarrada de Hungría, caballeresca. y
calles alineadas, como estaban antes las tien·
Hay otro grupo de cuestiones que los niiios
das
en los campamentos bárbaros.
barbara.
se plantean y que demuestran que lo que es
· En aquel tiempo reinaba en Buda Alí Pa, Y ~~Y. pronto anduvo á lo largo del gran
imposible µara nosotros, es para ellos cosa nachá de Turquía. En la antigua mona:quí
no, dmgiendo un saludo amistoso á los mil
tural y corriente. Un niño de Egger decía á
do!1de, desde mu~h~ tiempo, se habían exti~:
barquitosmolinos, anclados en medio de la
su abuelo:-Cuando yo sea grande y tú peguido
los
_reye~
cristianos
de
la
raza
de
Arpad
corrient~, cuyas ruedas de anchas paletas muequeño, yo te llevaré. Otra niña no comprensobre ~as 1gles1as blasonadas de las flores de¡¡;
len e~ trigo de las mieses y cuya linterna dodía cómo se hace para crecer, y creía que basde
A~Jou,
se
levantaba
la
torre
cuadrada
de
méstica oscila por la noche sobre el a"ua
pro0
taba añadir un pocoá laspiernas los brazos y
los mmaretes.
funda.
el cuello. Otra niña, hermanad~ la Lombroy en ese mis~o tiempo vivía un sabio llaYa Buda erguía sobre el Danubio sus mina•
so, creía que los personas nacían como son:
mado G?l-Baba. Era un hombre muy vie·o
retes Y torres. Y Gul- Babá se regocijó, apreunos como niños, otros como hombres hechos
cu_yos pies se habían gastado en todos los ~~
tnndo en su mano el bastón hueco que contey otros como viejos. Otra niña creía que asi
mmos del mundo. Marchaba e11corvado con
nía las rosas.
'
como los niños son hijos de los hombre;1 las
su larga barba blanca flotante al viento.'
. Por último, después de tantos años de cien·
piedras pequeñas son hijas de las grandes y
Apoyado en un bastón hueco, le habían viscia Y de marcha, el hadjí llegaba al término,
los bastoncitos de ks bastones.
'

tas fábulas y los niños.

ca montaña dt las Rosas.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 30 de Agosto de 1903.

tario de la Legación Mexicana en Wáshington;
el centro de las arcadas llenas de sombra, el
en 188-&gt; pasó á Italia con la categoría de seSe difunde la noticia de que un sabio con turhúngaro está de pie, al lado del turco.
gundo, y cinco años después á la Gran Bretabante verde ha llegado. Los chaouchs de Alí
Alí Pachá, medio desnudo, 6. quien damaíia, donde permaneció hasta el mes de octuPachá forman hileras. En el fondo de la casa
saje un esclavo negro, tiene detrás de él á Gulbre de 1891, ¡,ara volverá los Estados Unidos,
blanca donde el señor otomano vive retiraBabá.
con
el mismo carácter. Nombrado primer
do, entra Gul-Babá.
--¡Yo he robado la rosal-exclama el h(m·
Secretario, tuvo á su cargo interinament{' la
-¡Y bien! ¿Dónde están las m_aravillas esgaro.
Legación de nuestro país en aquella Repúbliperadas? ¿Qué asombroso tesoro trae?
-¡He sido yo!-grita el turco.
ca, desempeñando, á partir de 18H6 y en diGul-Babá abre su bast6n y saca los tres ta- .
Gul-Babá mirn, más tranquilo, la disputa.
versos períodos, iguales funciones en Alemallos marchitos.
El rostro del húngaro manifiesta en rasgos ele
nia, por ausencia del Ministro.
-¿,Eso es todo'? ¿Simiente de rosas?
fuego el orgullo &lt;le su conciencia; el del turco
El nombramiento extendido al sefior Co\'aY Gul-Babá se sonríe, mientras el Pachá de
el ardor de un fanatismo resignado.
rrubias ha causa.do muy buena impresión en
Oriente, pensativo, se interroga ...... El hadjf
Y el viejo piensa en la belleza, en la virtud
los círculos diplomáticos. Próximamente salt iene razón. ¿Qué cosa más hermosa que las
desp6tica
de las rosas.
drá de Alemania el nuevo Ministro, para diriflores? Alí, satisfecho, ordenará, pues, que se
-Seiior, dice al fin al Pachá: que alarga la
girse á Santiago de Chile y establecer allí su
den al viejo jardines sobre la colina. Que planespada, impasible, bajo las manos ágiles del
te allí y culti,·e sus rosas, para que Buda
residencia.
negro: dígnate dejarme á mí. el cui&lt;lado de la
sea adornada por su brillo y regocijada por su
venganza. Entrégame estos enamorados.
olor.
Ali Pachá hace una señal. El viejo Gul se
Toda la estación, en la colina, Gul-Babá,
lleva sus prisioneros. Los acompafia hasta el
con regadera y aznda en mano, trabajó infatijardín de las rosas.
¿Qué es un poeta? l'.n temperamento &lt;legablemente. Y muy pronto, de las tres rosaA
Pero ¿qué es lo que le pasa al santo hadji?
de Kazanlik nacieron miles y miles de roAas
licado que vibra hasta ciertos leves impulsos
Se inclina sobre las rosas encarnadas y hace
de que muchos seres no
que, á diei le¡_(uas á la redonda, embalsamase dan cuenta,y que sabe
ban el aire. Se veían de lejos sus manchas
traducir esas vibraciones
blancas, púrpuras y amarillas, semejantes Ít
en encanto. Así, pues
grandes estandartes inm6viles.
Entonces se agitó la cqdicia de las damas
mientras los impulsos:
de Buda. A la curiosidad de los primeros días,
las causas externas, sean .
sucedió un frenesí d~ deseos. Todas apetecían
las mismas, mientras el
mundo no cambie, los
la posesión de una de esas rosas.
Pero ninguna pensaba. en su deseo en la ropoetas conservarán ciersa blanca, que es la &lt;le la inocencia, ni en la
to aire de semejanza enamarilla, que aleja los malos pensamientos.
tre sí, llegando en ocaCada una soñaba con la encarnada, quería la
siones hasta la coincidencia Y como el mundo
rosa del amor.
Muy pronto, saqueados de noche, los jardiapenas se transforma pones de Gul-Babá, solamente floridos de blan•
co á poco, poco 6. poco
co y amarillo, no tuvieron ya una sola de las
también se transforma el
purpúreas rosas mági.cas.
arte, aunque pueda tener
El ha&lt;ljí exclamaba que 11quello era un asem ú Ití ples man ifestaciosinato, u11 sacrilegio. Más apasionado por sus
ned en una época dada.
queridas hijas que todos los amantes de Buda
El triunfo de la juvená la vez, consiguió del Pachá que se levantatud, del vino y de las roran alrededor altas murallas erizadas de punsas, puede inspirar rotas de hierro.
mo ha inspirado p~taR
Pero una tarde que en las plazas públicas
de Grtcia y p¿etas de
habían danzado osos, llevados por domadores
Pereia. Pero el temperade Transilvanía, con gorros puntiagudos unos
mento de cada poE&gt;ta
j6venes de la ciudad, impulsados por s~s nocue~ta por algo. Así, las
vias, dieron muerte á esos animales y vestimuJeres que hacen reír
dos con pesadas pieles peludas, es¿ai~ron la
á Quevedo, amar~an :'t
pared, sin hacer caso de las puntas de hierro
l\Iusset,desesperan á JIPini del sueño inquieto ele Gul-Babá · ni una rone Y matan .á Acuila.
sa encarnada quedó por la mañana'.
Entonces los chaouchs á caballo recorrieron
Un poeta, BaudelairP. flP
la ciudad y proclamaron en todas las encrucipasma de voluptuosidad
al olor de un viejo frasco
jadas:
«¡Quien viole de aquí en adelante el jardín
donde hubo un perfunwde las rosas, será degollado!»
y otro poeta, \'íctor Hu~
Y el deseo de las mujeres de Buda se acrego, se desata en líri&lt;•a
indignación cuando en
centó.
Una semana no había transcurrido y la hiel remoto é ignorado rinja de~ )?yero impuso á un jovtln húngaro esta
cón de un país ignorado
c?nd1c1on : i~l;\ rosa e~carnada!; y al mismo
y remoto, alguna mano
~1em~o, la hiJa de un _neo musulmán impuso
SR. :\U(rngL COY.\Hlt"GBUS, :\linlstro de :m•xlco en las Hepl\blicas ~e César oprime ó apn,~ un Joven turco la misma condición: ¡la rosa
Sudamericanas del racifico.
nalea el seno de la Liencarnada!
dos
grandes
ramos.
Los
jó,·enes
atóuitos
le
,
.
bertad. Cervantes y RaLlegó la noche. Ei húngaro y el turco sin
contemplan. Sin decir una pal~bra, con' un
~elms mueve~ á risa; Esquilo y Shákespeare
saber uno de otro, resolvieron intentar la ~uerademán lleno de mansedumbre, Gul-Babá les
a espanto. ~uc1ano ríe de lQs dioses de Homete. El húngaro se disfrazó de turco y el turco
alarga
los
ramos,
Y,
después,
como
tiene
renro, y Voltaire ?e la fe religiosa de Calderón.
se vistió de húngaro.
'
cor aún, los despide enojado.
Pero ~10 es ~ácil que un poeta de ahora se paQuizá frustrarían así la mala suerte
Tal fué la última lección de la vida de Gulrezca ,\ Hes1odo, por ej~mplo, poeta que co. Y los dos llegaron en la sombra á u~ punto
Babá,
que,
desde
ha&lt;:e
trescientos
años
duerrresponde á _otr:i, !nodahda~ de civilización; Y
diferente ~el~, muralla; se alzaron contenienme en la m?ntafia de las rosas, y cuya tumba
sí. puede comcidir, aun sm propósito delido la respuac1on y llegaron al fin, con las mave, cada pnmavera, florecer los campos blanberado, con Shelley, Hugo Fóscolo \'erlaine
nos ensangrentadas, hasta las rosas color de
cos, purpúreos y amarillos, los campos diviUhl~nd, Casa~ ó Campoamor.
'
'
sangre.
nos de Kazanlik.
Solo _q~e s1em~re será el mayor poeta el
Pero l~s chaouchs vigilaban bien. El húnPAUL Y \'1cTOR )IARGUERITTE.
más o~1~ma~. Mientras ~o se logre obtener
g_aro vestido de turco se escapó,y el turco vesuna or1gmahdad, aunque sea relativa no se
tido de húngaro quedó preso.
debe ~sc_ribir. l\Iás vale emplear el se~timiento artistico que se posea en comprender y
Y toda. la ~iudad sabe á la mañana siguiengustar á los maestros. Pero eso yo preconizo
te la desgraciada tentativa. Se cortará la cabee~ ,placer, raro y generoso, de la contemplaza á un hombre &lt;le raza magiar. En ese miscion, de la comprensión, de la admiración.
mo momento está delante del Pachá Ali. Intenta en vano excusar su crimen.
La Comisión Permanente del Congreso GeRU.l.'J:SO BLANCO FOlliBONA.
Un remordimiento domina, atormenta al
n~ral, ~a a~robado el nombramiento que el
enamorado salvo; 1,no es él, magiar, el que ha
EJec~tivo hizo á f_avor del señor Miguel Covarobado la rosa? ¿No le obliga su deberá entrer~ubias ~ar~ cubrir el puesto de Ministro Plegarse y _revelar todo al Pachá? Salvará al mempotenc~ar10 de México en las Repúblicas
nos, al inocente.
'
Sudamericanas del· Pacífico.
AHÍ, pues, en el patio de la casa del coman. El señ?r Covarrubias se inició en la carrera
dante, donde un chorro de agua mllrmura en
diplomática el año de 1880 como tercer Secre-

ministro dt mtxico tn Sudamtrlca.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 30 de Agosto de 1903.

El botón dt rosa.

CHURUBUSCO
EL ANIVERSARIO DEL

20

Hace muchos días que miro en mi jardíu
un botón pálido, cuyos pétalos Eemejan a lita~
de pájaro que tiene frío, y que espera el mo•
mento de marchit:use como las hojas del ~alvaje rosnl en que nació; hojas que caen comv
11 u,·in. helarla 1&lt;ohre él.
Desde r¡ue le vi, me vi te11tado tnmbién ú
arranra1 lo pam ofrecerlo á la cine amo. Después pensé que es1 tlor moribunda, agonizando en In. melancolía del otoño, era muy poco
digna d~ 1&lt;u triunfadora belleza.
Sin embargo, ese botón pálido le hubiera
dicho, mejor que yo, que á sus pies ha de dei-hojarse mi último pensamiento y que una rosa inmorlnl florece •1,iempre en el jardín de mi!'
sueños. l'n rosnl cuyas raíces están en el doloroso fondo de mi alma.
Y algo íntimamente fraternal llora en mí al
contern ;,lar la dei-esperada agonía de las flores
moribundas, brotadas muy tarde para gozar
de la gloria de las esplendideces primaverales,
y semejante al amor tarclío que cuenta :::aenos
las felicidades venideras que el inútil tesoro
de los placeres perdidos.

DE AGOSTO

La agrupaci6n obrera «Gratitud» organiz6
para el día 20 del actual un:3- sencilla cne~onia en recuerdo de los mexicanos que muneron gloriosamente por la Patria en la defensa
del Convento de Churubusco, atacado en 1847
por las tropa&amp; norteamericanas invasoras.
La agrupaci6n invit6 para que tomaran parte en aquel acto, á la~ diversas so~iedades Y
corporaciones mutualistas ~e lac3;.pital,_y ~uchas fueron las que, atendiendo a 19: rnvitaci6n, enviaro!l á Churubusco delegac10nes especiales que las representaran.
.
A la llegada de los invitados, el históri~o
pueblecillo ofrecía un risueño aspecto: multitud de personas tomaron los primeros trenes
de la mañana para dirigirse á él, y moll?entos
antes de que diera principio la ceremonia, era
ya imposible abrirse paso entre el gentío
que después de visitar el convento, se agrupaba 'ante la plataforma destinada á la Mesa
Directiva de la agrupaci6n de obreros y á los
oradores. En las cercanías del convento se
instalaron numerosos puestos tle golosinas,
improvisándose así una animada verbena.

Am,IAND 8ILYESTRE.

Los delegados de las agrupaciones mutualistas.

DEL VASO DE PLATA.
Lábrame ya, platero,
la copa del verano;
y antes que todo, en ella
pondrás al r6seo Mayo;

Y luego has ge imitarme
el néctar delicado,
con el mayor esmero
la plata cincelando.
Pero no junto al vino
me grabes los extraños
misterios, ni del mundo
ningún terrible caso.
Grábame á Baco, el hijo
de Jove soberano,
y á la Diosa de amores,
Himeneos fraguando.
Bajo un parral frondoso
de racimos cargado,
pon Gracias, y Amorcillos
sin flechas y sin arco.

La Junta Organizadora Y los oradores.

Y grábame una turba
de j6venes gallardos ;
y en medio de ellos Febo
diviértase jugando.
ANACREO~TE.

El programa, que se componía de algunas
piezas de música y de poesíae y discursos alusivos á la solemnidad, se cum,pli6 en todas sus
partes, siendo uno de los nú!Ileros que ~ás
impresionaron á la concurrencia, la alocuci6!1
pronunciada por el señor José V. Monsur1,
veterano del 47. Las frases del sefíor Monsuri, desnudas de pompa, pero llenas de s~nceridad, le conquistaron un aplauso entusiasta
del público.
En cuanto á la parte musical, estuvo ftcar"º de una orquesta típica y de la banda del
Estado Mayor, que envi6 la Comandancia Militar.
Al pie del monumento erigido á los defensores de Churubnsco, los delegados de las sociedades obreras y algunos particulares depositaron hermosas coronas.
Antes del mediodía termin6 la manifestación.

,.

CONTINENTALES
[Sonetos Tn41anosJ
J.Q,;

COCUYOS.

Parpadeos ele luces vacilantes
bordan la sel va cuando mu ere el día,
á manera de extraña pedrería
que relumbra y se apaga por instantes ..... .
En desatados círculos errantes,
brotan cocuyos en la selva umbría,
cual si alguien, con la fiebre de la orgía,
arrojara puñados de diamantes ..... .
De día ocultos en la verde alfombra,
s61o en las horas de nocturna c.i.lma
divagan á través de la espesura;
y á fuerza de brillar entre la sombra
acreciPntan su brillo, como el alma '
que á fuerza de sufrir se hace más pura!
LA PIEL DEL PU)IA.

Rasga el puñal con acerado diente
la pintoresca piel; brotan raudales
de sangrientos rubíes y corales·
y el puma rinde la achatada fr~nte.
Dobla, sobre su cuello airosamente
la rodilla Nemrod; himnos triunfales'
puguan entre los ásperos breñales·
y se tiñe de púrpura el torrente ... : ..
La piel envuelve, con abrazo estrecho
la desnudez del cazador fornido:
'
1qué orgullo siente cuando cubre un pecho;
, mas su orgullo es m~yor cuando reposa,
a la manera de un tapiz tendido
bajo los pies de una mujer herm'osal
EL PASEO DE AGCAS.

(Asunto limeí1o.)

~ijo al virrey la Perricholi un día:
- Si te seducen mi morena frente
mi boca de granate y la elocuenU:
luz de los ojos que mi amor te envía·

'

si mi busto provoca tu ardentía
dame un espejo, asombro de la g¡nte
donde pueda mirarme dignamente '
cada vez que me llames: ¡alma mía!
Y respondi6 el virrey: Toma esta mano
Te prometo un cristal digno de un bada ·
con profundos y límpidos reflejos.
'
Haré un «Paseo de Aguas)) veneciano
para que te contemples retratada
'
no en uno solo, siuo en mil espej'os!
JOSÉ S. ÜHOOANO.
Grupos de la gente del pueblo que con curr·1·0· ••
t. la
manifestación.

Domingo 30 de Agosto de 1903.

�Domini;o

:;o de Agosto de 1903.

La cabaña de Zorim era la más pobre, pero
la más limpia y aseada de toda aquella ribera.
Y es que Zorim, como acostumbrado desde
muy joven á vivir junto al agua, tenía por Pila
verdadera devoción, adorándola con mayor fervor quizás que á los ídolos ele la pagoda cu~ras
cúpulas se columbraban á lo lejos. Por todos
los tesoros que el rnjá Ranjee _ocultaba en_ !'IU
palacio ele Kalimul, no hubiera consentido
Zorim en llevar manchad:;;.s sus ropas, descosidas sus sandalias ó enmarañados sus cabellos· fuera para él tal desaseo y desidin. una
ofe~sa irreparable á las límpidas aguas del lago que amorosas besaban su cabafia y pródig~ le ofrecían aves y peces para su sustento,
ya que no para su regalo.
Sabía Zorim, por haberlo_ pregonado un?~
heraldos en toda aquella r1bera, que el raJa,
Ranjee andaba muy desasosegado é inquieto
en busca de un ave extremadamente rara, la
única que le faltaba en la colecc~~n d~l jardín
de su palacio, y por cuya poses1on diera, de
buen grado subidísirno premio á quien se la
presentase.' Todos los pescadores _de la ribera
se pusieron al acecho en los paraJes del lago
donde solían acudir las aves acuáticas, y quién
más quién meno¡,, ninguno quedó sin espe•
ran;11s de lograr el galardón ofrecido por Ranjee. Solo Zorim, satisfecho y contento en su
pobreza decía: cr¿Para qué he de afanarme?
¿No me' dah las aguas el continuo sustento? Si
tuviera mujer é hijos, de seguro que su amor
despertara en mí el ansia de riquezas; pero mi
esposa es el agua, mis hij3:s _las redes, m_i hacienda la barca, y no amb1c1ono otros b1ene~,
que tal vez me acarrearan más aflicción que gozo. Lejos del trato de mis semejantes, no C?nozco la doblez ni el engaño, ni temo que mis
amigos me traicionen. Las estrellas me cuentan las glorias de Brahrna y mi conciencia me.
prohibe dañar al prójimo. Esto me basta para
gobernar mi vida y no ~cha:: de menos, en esta apacible soledad, la falaz y bulliciosa compafiía de las ciudades.,,
Así decía en filosófico soliloquio el pescador
Zorim, sin tener noticias de Diógenes, cuando
á orillas del lago y á la misma puerta de su
cabaña vino á posarse un ave cuyo magnífico
plumaje deslumbraba la vista, y cuyas esbeltas proporciones corresponqían á las galas de
que la proveyó la naturaleza. Era aquel hermoso pájaro una maravillosa muestra de la
potencia creadora de Brahma. Matices y colores, luces y sombras, dhfumes y tornasoles;
gamas jamás concebidas por el arte y armonías nunca logradas por humanos pinceles, se
aunaban portentosamente en aquellas alas,
que plegadas parecían incrustados estuchee, y
abiertas semejaban lluvia de no imaginada pedrería. El penacho que adornaba airosamente
la elegante cabeza del ave, las plumas que en
línea circular ceñían su cuello, formando como un medallón de topacios y zafiros en su
garganta; el largo plumaje de la cola, cuyos
tornasoles reflejaban los rayos del sol en inquietos cambiantes, y que por lo tenue resplandecía como la cabellera de un cometa, to·
do era magnífico, majestuoso, paradisíaco y
peregrino. Era el ave que faltaba en la colección del rajá Ranjee y en cuya busca andaba
éste tan qesasose~ado é inquieto.

EL MUNDO ILUSTRADO

=

-¿Dónde vas, bnen homhre? ¿Acaso no saPosóse el ave en una levísima prominencia
bes que está prohibida la entrada ~n el recinto
ele la orilla del lago; mas, desgraciadamente
del palacio, o es qu~ no temes las ir~s ele Ra_npara ella, cedió á su peso el montículo arenojee? Hazte a tras y largate de aquí, s1 no quieso cual si fuese una trampa puesta adrede, y
res que tu cabeza sirva de presente al rajá.
vi~o á dar con su cuerpo en tierra. Forcejea-A verle venía-respondió el pescador.
ba el ave por servirse de las alas, cuya longi- ¿Tú, coh ese pelaje, querías verá R_anjee?
tud y delaadez más bien le eran estorbo que
A
buen seguro que por tus hermoeos OJOS iba
auxilio c~ando salió Zorim de su cabaña y no
á divertirse de los grav-3s asuntos en que en
tuvo m~s que alargar la mano para coger el
estos momentos ocupa su atención. :Márchate
gracioso bípedo, en el instante en que había
y no me apures la paciencia. No está el rajá
logrado por fin arrancar el vuelo.
para perder ~l tiempo oyen~o pedigüE&gt;ñerías.
-Bien dicen-exclamó Zorim-que la suerVolvió Zonm las espaldas sm despegar los late es ciega y la fortuna loca. Por la ribera anbios y se disponía á tomar la vuelta de su cadan azorados los otros pescadores en busca de
bañ~ con el ave oculta bajo el brazo, cuando
este magnífico rinimal, sin poder dar ni con su
apercibiéndose el centinela de aquella especie
rastro siquiera, y á mí, que ni lo buscaba ni
de matute, exclamó:
lo quería, se me posa en la puerta de la caba-Escucha, buen hombre, ¿qué es lo que
ña y en la palma de la mano como si dijéraahí escondes? ¿Trajiste acaso malas intenciomos.
n!)s? Ven acá y no te apreeures, pues alservi•
Y dirigiéndose al ave que entre sus brazos
cío del príncipe conviene descubrir ese misteaprisionaba, prosiguió de esta. manera:
rio.
-¡Infeliz de ti porque naciste hermosa! Si
-Ni traje malas intenciones:._replicó ZoBrahma no pusiera en tus plumas los arrebo-·.
rim,-ni es un misterio, sino un ave hermosa
les de la aurora, los cambiantes del iris, lm1
y rara, lo que bajo mi brazo oculto. Es el ave
matices de las flores y los reflE&gt;jos de las piepor cuya posesión anda Ranjee desasosegado
dras que ambiciona el hombre, rozaras descuié inquieto. Quería ofrecérsela sin esperanza de
dada y juguetona las aguas del lago, rizándopremio, pues aunque-pobre y menesteroso, me
las con el suave soplo de tus alas. Pero Ransatisfago con el placer de contentar á nuestro
jee te codicia y no es bien que príncipe tan
príncipe.
magnánimo y justiciero se desasosiegue por tu
-¡Oh, qué maravilla!-exclamó el centin~
posesión. Se te acabó la libertad, y en el esla al ver el magnífico plumaje del ave acuáti•
trecho espacio de un jardín has de alegrar la
ca que Zorim le mostraha. - ¡Pero si por ella;
vista de tu dueño.
Encaminóse Zorim con su valiosa presa hate van á dar un tesoro! Mira, sé discreto y cecia el palacio del rajá, donde llegó cuando ya
rremos un trato. Te deja_ré pasar libremente,
el sol estaba en la última etapa de su cotidiacon tal de que al salir me des la mitad de le&gt;
no camino. En la puerta de la principal moque por el ave pidas ó te ofrezcan. Si no te
rada estaba apostado un centinela que, cumconviene, lo perderás todo, pues me será muy
pliendo la consigna, detuvo á Zorim en los
fácil decir que te proponías asesinar al prínumbrales con estas palalo,ras amenazadoras:
cipe.

EL MUNDO ILUSTRA.DO.

Quedóse Zorim pensativo por un momento,
y al cabo aceptó el trato del centinela. Entróse, pues, en el palacio y fué conducido á la
presencia de Ranjee, que ya desconfiaba de
completar su colección; pero al ver el ave que
Zorim traía, admiróse sobremanera y se alegró grandemente en su corazón, por ser aquel
raro ejemplar el único que le faltaba.
-Señor-dijo Zorim,-aunque pescador,
no soy rudo, pues letras y libros alimentaron
la infancia de mi espíritu, por más que desengañado dd mundo, haya escogido la soledad
y la pobreza como únicos con~ejeros de mi vida. cé la fidelidad que te debo y el ansia con
que dEseabas la posesión de este alado ramillete de joyas y flores. Tuyo es sin que te haya de atormentar el agradecimiento.
-En verdad -dijo Ranjee, dirigiéndose á
los personajes de im corte,-nunca creí que las
cabañas pudiesen albergar letrados y filósofos
bajo apariencia de pescadores. Pero juro por
mi fe que no te has de marchar sin el galardón debido á tu generosidad. Pide cuanto
quieras, que pronto estoy á concedértelo.
-Desairarte fuera, ¡oh príncipt::!, no corresponder á tus deseos-contestó impasible el
pescador,-y así pido que, en recompensa ordenes me sean administrados cien azbtes 'por
manos del verdugo.
Miráronse asombrado3 los circunstante!' con
aire de sospecha sobre el buen juicio de quien
de tan e?Ctraña s;1erte se expresaba, y el mismo RanJee quedo sorprendido de las palabras
~el pescad?r; pero recelando que algún misteno encubr1an, le preguntó:

-¿Y qué te mueve á pedir tal premio, cuando otro en tu lugar no sabría poner medidas
en su boca?
-Señor-respondió Zorim, -el centi:iela
que cm;todia las puertas de tu palacio y vela
por tu so¡;¡iego, no quiso abrirme paso si antes
no le prometía partir con él lo que por mi rega!o me _dieras. Pídote cien azotes para que
caigan cmcuenta en sus espaldas; así tendrá el
castigo de su f~lonía.
Alabó el rajá la oc.urrencia del pescador, y
en el acto ~andó llamar al centinela para que,
en ~resenc1a de la corte toda, recibiera los promet1_dos a~otes. En cuanto á Zorim, no quiso
RanJe~ deJarle marchar sin recompensar esplénd1daffiente su acción, y ordenó que se le ·
e~tregara una tal~9a de oro, con la que el ya
neo pescador volv1ose ufano y satisfecho á las
soledad€s de su cabaña.

.....

Los hombres prometen según sus esperanzas, y cumplen según sus temores.

Domingo 30 de Agosto de 1903.

Es preferible que la maldad quede impune,
á que una buena acción quede sin recompensa.

*
Entre un adulador pérfido y un amigo, hay
la misma diferencia que entre una cortesana y
una mujer honrada.

*

De~pués de la _palabra, el silencio es el poder más grande que hay en el mundo.

JUNTO A LA FUENTE
( DE M. J. GUYA U. )

Se desgranaba el agua dulcemente
Y, escuchando la música sonora,
'
Una niña arrogante y seductora
Llenaba un jarro en escondida fuente.

*

Doraba la· campiña el s~l poniente
Y roobre el jarro la gentil pastora
'
Inclinaba su frente soñadora
Viendo subir el agua lentamente.

*

. El chorro brillador v cristalino
Rizado por el viento vespertino '
Rima en el jarro cántiga serena'.

En las revoluciones, los revolucionarios hacen el gasto, y el pueblo pacífico paga la
cuenta.
La ociosidad del espíritu y del cuerpo se
parece al moho: gasta más que el trabajo.

*
Luchar con las dificultades es el medio más
seguro de vencerlas.

Como el agua que corre, así es mi vida
Y si doblo la frente dolorida,
'
Es por ver si mi copa al fin se llena!
Traducción de M. R.

BLANCO-BELMONTE.

�Domingo 30 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Ante la estatua de Cuauhtemoc

«Oh tú, el m(is admirable de los avarientos, tu fama ha traspuesto las
distancias, como los rayos del sol
llegan hasta las profundidades de
un pozo, y yo_ vengo á artojarme á
tus gloriosos pies y á a prender las
maravillas que realizas, si es que tu
bondad me Jo permite.»
El maestro avaro estaba i-entado
ú la puerta de su tienda, y metido en
sus harapos desgarrados por todas
partes, parecía un pez en una red.
Miró con ojos indiferentes al avaro
de Kufa, y le vió cansado v hambriento, imposihilitado de i,nponérsele. Le habl6 así: «Oh hermano
mío, bienvenido seas; tengo la lección más preciosa que impartirte;
pero ~oy muy pobre y no pmdo dÍlrteb sin paga.n Y señaló la cantidad
que sería el prerio del ~flcreto.
A esto el avaro de Kufa gimió
lloró, gruñó y suplicó, y el maestr¿
avaro sonrió y dijo: «Bien lo hace1&lt;,
verdaderamente, ¡oh perln tle la avaricia!, pero trato es trato: si no paga~,
no ha.y i;ecreto.n Y aeí fué que recogió del de Kufa, no i-olamente las
monedas que había obtenido mendigando por el camino, i-i no también
las _ropas exteriores, dej(1ndolo nada
más que con las interiores. El avaro de Kufa quiso entonces que el de
Basora le alimentara, puesto que le
había. de1&lt;pojado de cuanto tenia, y
el maestro le bes6 y le dijo: «Bendito seai-, hermano; tu alimento es.'
tá incluído en el convenio y vamos
inmediatamente al mercado á comprar algo que comer." A esto, el a.varo de Kufa olvidó su disgusto y siguió al maestro á la tienda d~l pa.-

Entusiasta manlftstaclón.

.\nte la estatua de Cuauhtemoc.-La Comisión del Ayuntamiento.

Domingo 30 de c\.gosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Siguiendo la costumbre establecida de algún tiempo á esta parte, el &lt;lía 21 del actual
por la mañana, se efectuó l:\ manifestació1~
que en memoria del último Emperador azteca, organiza anualmente el Ayuntamiento de
México.
La glorieta donde se levanta la estatua del
heroico Cuauhtemoc, se vió con este motivo
muy concurrida. Grupos de personas de todas
las clases s_ociales se dieron cita. en aquel lugar, distinguiéndose entre los concurrentes algunos niños que vestían el traje de los antiguos 1:1exicanos, y un numeroso grupo de
extranJeros.
A la➔ nueve y media dió principio la ceremoni~ con un discurso lln nahuatl, que pron1:111c1ó el señor Presbítero Don José Pilar Sandoval, trnúucién&lt;lolo aespués al castellano.
En .;eguic.la, un curo formado por cincuenta
ni~os cantó el Himno _N~cional, que el público eFcucho con recog1m1ento.
Tanto la glorieta como el tramo ele la calzada compremliclo entie aquel sitio y la estatua de Carlos IV, estaban aúornados con mástiles y gallardetes de los colores n.acionales.
El monumento ostentaba grandes guías de flores y musgos, artíscamente distribuídas.
Las autoridades de los pueblos cercanos enviarou algunas coronas, llamando la atención
entre todas las recibidas, la de Milpa Alta.
Era de forma oval, estaba. formada de crisántemos, pensamientos, nomeolvides y violiitas, y atada con cintas blancas en que se leía
esta inscripción: «Descendientes aztecas á su
Emperador Cuauhtemoc. Milpa Alta. D. F.,
agosto 21 de 1903. »
'
Ademns de los señores Regidores Montafio
Ramiro, Ordóñez, Mariscal, Fernández Castelló y Priani, que representaban en la ceremonia al Ayuntamiento, concurrieron todos los
prefectos políticos.de las uiunicipalidades del
Di:;trito.
La banda de Artillería amenizó el acto con
piezas escogidas.

E, monumento de Cuanhlemoc adornado para la ceremonia.

nadero, con el ánimo dispuesto á recibir la lección, á causa del hambre
que sentía.
Llegaron y el maestro preguntó:
,,¿Tienes buen pan?i, Y el panadero
respondió: «Sí; por cierto que tengo
el mejor pan posible, tan fresco y
suave como la mantequilla.i,
Entonces el avaro de Kufa se
alegró, porque creyó que iba ya. á
comer. Pero el maestro le dijo: «¡Nota bien esto, hermano!» Se compara la mantequilla con el pan, y se
la declara mejor, y esto por un panadero que eabe bien de panadería.
Y como consumimos tan poco, nos
será más barato, y creo que es juicioso y tconómico conformarnos
con mantequilla.&gt;,
Marcháronse á buscar la mantequilla en casa del tendero, y le preguntaron si la tenía buena. Y él
respondió: «Sí; por cierto que la
tengo, señores míos, de la. mejor
posible; tan a:omática y fresca como
el aceite ele olívo!i&gt; Y otra vez el
avaro de Kufa se lamió los labios,
excitado su apetito por las palabras
del tendero. Pero de nuevo le interrumpió el maestro, diciendo: «Observa también esto, ¡oh tú que vienes en busca. de sabiduría! El aceite de olivo es comparado con la mejor mantequilla. Por tanto, es preferible el buen aceite, como es mejor que las estrellas la luna. Pasemos á cai,a del vendedor de aceite."
Y habiendo llegado, el maestro
preguntó: «¿Tienes buen aceite?" Y
el vendedor contestó: xTengo del
mejor posible, tan fresco y transparente como el agua.n

LOS DOS AVAROS

Grupo de niilos vestidos a la usanza de los aztecas.

En, a&lt;¡~el tiempo vi vía en una pec¡ueña cin·
dad, a. unll,as del E_ufrates, un hombrequeera
el avaro mas conocido y refirn1do. Con mucho
gu~to habría soportado ese hombre el 1mfriI1;1ie11t? m~s ~troz con tal de obtener la ganan·
c!a rr~as d1mmuta, ypormuchotiemposecon·
~1dero ?orno el más a.varo de toda. Arabia. .Muchi!. felicidad inocente le causaba la idea de
9ue en toda la comarca no hubiese quien le
1~ualara. en el arte de atesorar. Así fué que un
&lt;ha, cuando unos_ c?merciantes que acaba.han
de desembarcar vinieron á decirle: «Quita allá,
en Basora hayª?º~~ un hombre que es más
ava.~o que tú,» smtio que f'US entrañas se re·
torcian Y su razón se nublaba. Sin embargo,
pudo contestar: cc¿Es muého más que yo?", y
le contestaron: &lt;&lt;Es mucho más que tú como
la vaca es mayor que la ternera.,, Con'esto el
avaro se retiró á su ca!'a y se encerró tristemente, hasta que de la misma tristeza brotó el
consuele&gt;.
Porqu_~ siendo un hombre sensible y piadoso, se dtJO á f'Í mismo: ccEs la voluntad de
Aquel q~e todo lo puede, que yo sea humillado en_ mt, orgullo. Así se11, y no me desespero;
pero_ Jré ª, buscar ~ ese que es más que yo, me
arroJaré a sus p1ei-, y aprenderé algo de él.
«Porque puedo ir á BaFora á poco costo si
rmprendo el camino á pie, aunque tarde más
que, embarcándome.»
En seguida. emprendió la marcha é l1izo
and~nd? todo el camino hasta Baso;a, pro·
porc10nandose la subsistencia por la limosna
de los 9ue encontraba á su paso. Así llegó á
1 destmo con algunas monedas en la bolsa,
/era de que obtuvo gratuitamente buena can·
idad de víveres. Preguntó por el gran maes•
tro avaro Y, habiéndole encontrado, le dijo:

....

r

.\.specto de una parte de la glorieta durante la cermonia.

NUESTRO PAIS.-Barranca Y puente de Metlac, en el camino de Veracruz.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 30 de Agosto de 1903. ·

de correcto perfil. La tez, de nifia enferma,
tenía las tonalidades del marfil viejo; los labios simulaban una pequeña herida pr6xima
á cicatrizarse; pero en los ojos, que por su
mismo color, profundamente negros, parecía~
más hundidos, estaba aglomerada toda la vida que faltaba al resto de la cara. Esos brillaban como ascuas y tenían, á ratos, parpa•
deos semejantes á los de ciertos luceros cuya
luz parece que va á extinguirse para siempre
y vuelve á brillar con más fulgor.
Al verla, fijos mis ojos en los de ella; al
contemplarla con tal tenacidad que obligó_ á
la niña á acurrucarse en los brazos del anciano mi ímaginaci6n exaltada me hizo recordar
á ~lguien para quien habían sido todas mis
caricias, todas mis energías de hombre tenaz
y emprendedor, agotado ahora por el sufrimiento.
La niña enlutada desaparecía y ante mis
ojos se presentaba .... .. mi hija, mi «Mari, » como yo la llamaba, aquel ángel a&lt;lorado que
con toda su inocencia no pudo purificar las
entrafías de la pérfida que la había concebido!. .....
En mi alucinaci6n, la veía ahí, delante,
bailoteando para entretenerme, riendo con argentina risa, encaramándose dificultosamente
sobre mis rodilla¡_,, y, con su:; deditos de muñeca, arrancando traviesamente los bigotes á
su padre.
La veía, como cuando por la noche llegaba
del trabajo, un trabajo de muchas horas, y la
encontrabll. dormida sobre sus almohadonrs de

Pensaba en esto, cuando se lleg6 un tranvía
silencioso y casi vacío. Me fijé en el r6tulo:
«A Dolores. » ¡Ese eia el que me convenía, y
y á él subí tan apresuradamente como me lo
permitieron mis débiles piernas.
Tenía el tranvía, en su interior, algo de fúnebre de rnelanc6lico. Las persianas hacían
que 1~ luz se filtrase á hurtadillas, serpenteando a·quí y r llá, como temerosas de ir á turbar
la semiobscuridad que ahí reinaba. Las C'Orreas del llamador se balanceaban acompasadamente, el silencio era s6lo interrumpido por
el ruido que al rodar producía el coche, pues
los dos únicos pasajeros que en él me hacían
compañ.ía, permanecían callados é inm6viles
como estatuas.
Al entrar al tranvía, s6lo pude advertir dos
manchas negras, alta la una, diminuta la otra,
que se parecía á la primera.
Cuando mis ojos hubiéronse acostumbrado
á aquella obscuridad de nicho mortuorio, pude disti11guir las facciones de mis compañeros
de viaje. Eran un caballero como &lt;le sesenta
años, alto y delgado, y una niñita de cuatro
6 cinco, aproximadamente, un querubín de
cabellos rubios como los chorros del oro.
De la niña, cubierta con su vestidito negro
que le bajaba hasta los tobillos, s6lo podían
distinguirse sus bucles dorados y el óvalo delicado de su rostro, que rernltaba como una
mancha clara sobre el brazo del anciano, donde se reclinaba.
Inconscientemente clavé en ella mis ojos.
Había algo que me atraía en aquella carita

A esto, el avaro de Kufa no sinti6 despertarse su apetito, aunque
estaba más hambriento y débil después de esa correría. Pero el maestro hizo advertir ese último descubrimiento y dijo: «Observa esto también, ¡oh tú el más ardiente de los discípulos! Por esta regla hemos
probado todas l&lt;ts cosas que un hombre busca para su alimento. Y por
esta regla hemos descubierto que el agua es lo supremo. En casa tengo una gran fuente de ese regalo, el más precioso de todos, y con él
he de obsequiarte en prue_ba de hospitalidad.»
Y, por supuesto, al regresar, sólo puso agua en la mesa ante su huésped, porque habían descubierto que el agua ua mejor que d aceite,
el aceite mejor que la mafltequilla y la mantequilla mejor que el pan.
Y el hombre de Kufa no pudo contener un rugido de cólera. Pero
le venci6 el entusiasmo y le hizo exclamar: «¡Alá sea loado! Al menos no he hecho en vano tan larga jornada!"
L. LusK.

una artista amtricana
Para los que creen que en medio del gran industrialismo americano no puede florecer el arte; para los que sostienen que la mujer es
incapaz de sobresalir en las ciencias y en las artes, aquí está, como
un ejemplo notable, el de la afamada escultora Miss 8ybi1 C. Easterday; que actualmente visita México.
La artista es joven aún, pues no pasa de los veintid6s. años. De ·
hermosa presencia, impresiona.agradablemente desde luego por su
cultura y por lo refinado de sus gustos artísticos. Nacida y educada
en California, en la perla del Pacífico, en el romántico país del ensueño, legendario por sus riquezas fabulosas, por sus jardines encantados, la joven escultora ha pasado sus mejores años entregada al cultivo del arte, y sus obras son celebradas por los críticos de su país.
California parece ser, después de Boston, el centro artístico más imp . rtante de los Estados l'nidos. Quién sabe si el color .local del paisaje, con las montañas casi inaccesibles, con los huertos surgidos, á
fuerza de labor, del antiguo desierto; el mar que baña uno de los
' puertos más hermosos del pacífico; las vigorosas masas de granito de
la Golden Gate; el cielo límpido; el clima semejante al del sur de Europa, no influyan de manera decisiva para ello.
De una ó de otra manera, de California viene ahora una artista
distinguida, que ha encontrado la mejor atogi&lt;la en nuestros círculos
artísticos y cuyos trabajos han sido admirados. En este número reproducimos algunos de los principales.

1 az41-.--

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EN EL TRANVIA

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¡Aire, mucho aire purol-había dicho el Doctor.-Y, p_ues el Doctor lo decía, necesario era obedecerle.
Y á buscar aire puro, aire d~l campo para mis pobres pulmones
enfermos, salí aquella tarde, después de descabezar una siestecita que
de buena gana hubiera prolongado por media hora más.
Era la tarde de un domingo de primavera. El sol, hermosísimo,
caía como lluvia de oro sobre el asfalto, húmedo aún, de las calles.
Los zaguanes _de las casa~ vomi~ban gentes alegres, gentes del pueblo, que, luciendo ~l tra~e domrnguero, bien limpio y aplanchado,
salían en busca de d1vers1ones, de golosinas de sitio donde dar rienda suelta á su alegría; dispuestas á gastarse 'en ello los últimos centavos que sobraban de la raya.
Por la boca~lle hasta doQde llegué, pasaban y volvían á pasar los
tranvías eléctricos, rebosando pasajeros. Era media ciudad que emigraba momentáneamente, deseosa de otro ambiente y ele otros panoramas.
Y ahí ~ran de verse, asomando por las ventanillas, los rostros alegres
de las_muJeres, rostr~s broncíneos, bien fregoteaaos y limpios con l~s
ablucion:s d~ la mana~a, y de los que el sol sacaba chispas; ojos bnllantes, mquietos, curiosos de verlo todo que iban leyendo los letreros de los establ~cimientos. "j por fuera, por no caber ya adentro, col·
gando c~mo miembros mutilados1 algunos brazos carnosos, rollizos,
mal cubirrtos con las mangas ctel ccsaco» almidonado.
Luego ven_fan los tranvías especiales y los de l\fixcoac y San Angel, convertl~os_ en lucientes jaulas donde, aprisionadas, parloteaban como. paJanllos Y formando grupos, las muchachas, vestidas con
telas claras de colores alegres, tan alegres como sus caritas empolvadas.
El ruido del silbato del tranvía confundíase con el de las risas éste
con las armonías dt la banda quP venía en el coche Riguiente fo~mando todos ellos una algarabía entusiasta que convidaba á s~bir al coche Y saturarse ~e placer, de perfumes de flores, de esencias de mujeres elegantes, y a darse_ un baño de alegría juvenil.
¡De buena ~a,na hub1éralo yo hecho! Tentado estuve de ello varias
veces .._. .. • _Qmzas era eso lo que necesitaba...... Pero ...... ¿á d6nde ir
con mis tristezas y mis enfermedades?

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"La memoria descorriendo el velo del pasado."

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El niño y el anciano son dos poetas encerrados en su impotencia:
el primero no puede todavía; el segundo no puede ya.

Miss Sybil U. Easterday, escultora americana.

Domingo 30 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

pluma, iluminada suavemente por la luz de la
veladora. ¡Cómo me desquitaba entonces de
las horas de separaci6n! ¡C6mo cambiaba cada instante de angustia diaria por un centenar
de besos dados en aquella boquilla fresca que
se entreabría como una rosa eh capullo! ¡Qué
placer tan grande experimentaba cuando sentía inundado todo mi rostro por el aliento,
esencia de pureza, que se escapaba sosegadamente por los labios de la niña dormida!. .....
Y al fin, cuando recostaba la cabeza sobre el
mismo almohad6n en que reposaba la de mi
hija, ¡cómo y cuánto lloraba, de alegría al ver
de cerca ese pedazo de mi alma, de tristeza al
pensar en la madre, muerta para mi, ya que·
para otros no!
La alucinación no me abandonaba. No; ¡si
era ella, mi hija, mi (eMari&gt;, la que tenía yo delante! ¡No era cierto que hubiera muerto de
crup entre mis brazos! ¡Mentira que por
aquel mismo camino que ahora recorría la
hubiese llevado á enterrar! ¡No; ahí estaba,
ante mi vista, al alcance de m is manos, mirándome mucho con sus ojazos preciosos,
abiertos, muy abiertos ...... l
Temblaba, sentía que el corazón me dolía
como si dieran sobre él como sobre un yunque·
mis ojos estaban inm6viles como los de lo~
muertos, fijos en aquel cuerpecito que yo creía
el de mi hija. Quería contenerme; me afianzaba á la banqueta encajando en ella las uñas
de crispados dedos ... ... Y no pude contenerme; sentí que algo·, como un enorme sollozo,
se me agolpaba á la garganta, que el coraz6n
se me asomaba á los labios, y dí un salto, un
salto de loba que arrebata á su cachorro; llegué hasta la niña, la tomé entre mis manos,
la besé en la boca con un ~eso largo y febril
como besaba á mi hija, beso que ahog6 el grito de estupor de la pequeñuela; y cuando el
padre, el verdadero padre, me la quit6 de los
brazos, salí á escape del tranvía, salté, á riesgo de matar1:11e, el escal6n, y tembloroso, jadeante, volviendo á todos lados mis miradas
extraviadas, me quedé solo ...... solo en mitad
del camino ...... !
MA]).7 JEL

M. p ANES.

�Domingo 30 ele Agosto de 190:J.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 30 de Agosto de 1903.

NOTA DE SOCIEDAD
Eu la cin&lt;la&lt;l de .Jalapa se efectuó en días
pasados el matrimonio del señor Lic. Enrique
Torres Torija, con la distinguida y hermosa
señorita Laura ~-Iuñoz y Lan&lt;lero.
La ceremonia religiosa, guefué muy solemne, se vió concurrida por las principales familias de la población y por caballeros de la
mejor sociedad. El señor Obispo de Veracruz,
Don Joaquín Arcadio Pagaza, dió la bendición á los de1&gt;posados, dirigiéndoles antes una
sencilla alocución escrita por él mismo.
El matrimonio civil se verificó momentos
después en h casa de la señora María Luisa
l\fuñoz de Reboul, concurriendo al acto como
testigos los señores Don Teodoro A. Dehesa,
Don Antonio Torres Torija, Don Francisco
.Javier Muíioz, Don Yíctor Manuel Castillo.
Don Manuel Torres Torija, Don .Javier Muñoz Landero, Don Ignacio Muñoz, Don Raúl
Dehesa y Don Luis Caraza.
Los obsequios ofrecidos á la novia fueron
muchos, contándose entre ellos algunos muy
valiosos.

La Sorpresa.
Durante la noche del 24 al 2,j vendimiario
de 179-!, una compañía elegida, destacada en
los puestos avanzados del ejército de los Pirineos Occidentales, ocupaba el famoso valle de Honceveaux, PSe paso salvaje, que evoca todavía la antigua epopeya, que servía de
extraño marco al modernismo &lt;lel vivac repu blicano,clébi1mente alumbrado en medio de
las tinieblas por la llama ele un fuego rústico.
El reflejo de las brasas mori hundas brillaba en los cili11dros de los tambores, encendía
las pirúmides ele los pabellohes ele armas y
hacía destacar sobre la seda nueva de la bandera, en el centro de una guirnalda de laurel
y de roble, la inscripción: «Semi brigada de
los cazadores vascos."
Solo, sentado en un montóh de mochilas,
las botas ante el fuego, los codos en las rodillas, el ayudante general velaba.
Bruscamente sacó su reloj, é interpelando á
uh centinela próximo, le dijo:
-Ve á avisar al hombre de guardia para
relevar el puesto de Burguete. Es ya la hora.
Ji;l hombre se fué hacia una carpa, entró
para salir luego con un niño de larga cabellera rizada que le cubrfo. el cuello.
Llevaba el traje de los aldeanos vascos,
pues el Estado carecía de dinero para el equipo de eus soldados: boina azul, blusa roja,
pantalón corto· negro y alpargatas blancas con
cintas, pero todo descolorido por el sol y las
lluvias, hecho jirones en los combates, soberbiamente ajado. Su persona acusaba el tipo
tradicional del montañés de esa región, mi-

Sobre un pétalo de rosa
una abeja se adurmió;
y la abeja milagrosa,
sobre el pétalo de rosa
en rubí se transformó.
La leyenda de la abeja
que en rubí se convirtió,
no es patraña ni conseja:
la leyenda de la abeja
en tus labios reví vió.

u~rsos d~ álbum.
De las fúlgidas estrellas
no te extrañen los enojos;
aunque fúlgidas y bellas,
tienen celos las estrell¡i.s
del encanto de tus ojos.
Alguien die~ del coral,
que te oprime cuando toca
tu garganta escultural.
Es, ¡oh niña!, que el coral
tif'ne celos de tu boca.

Sra. Laura 2'.L Lan.ctero de Torres Torija.
La nieve que en la montaña
colora el alba esplendente,
contra tu frente se ensaña.
¡La nieve de la montaña
celosa está de tu frente!
Tamhién la rosa, celosa
de tu belleza ideal,
se imagina más hermm;a.
¡Así piensa la celo~a
porque envidia á su rival!
ANDRÉS MATA.
1903.

Quien no sab~ lenguas extranjeras, no sabe
nada de la propia. Cada quien, por el solo
h~cho .de poder hablar, cree también poder
d1scurnr res1 ecto de lenguaje.

*

La supersti~ión es la poesía de la vida; por
eso no les dan a á los poetas el ser supersticiosos.

*

P';le&lt;lo prometer ser sincero, mas no ser imparcial.

EL PECADO
Era Elisa muy niña, yo muy niño·
jugábamos los dos alegremente
'
y si ella me besaba con cariño '
.vo le besaba con amor la frente.
Elisa fué creciendo, yo fuí mozo
.Y aún siguieron los besos con el juf'go·
Elifla fué mujer, hombre yo luego:
'
y aún ella me besaba sin reb(,zo.
Un día mi tutor y su madrina
los besos y los juegos prohibie~on •
y esta amorosa usanza peregrina,'
que era «grave pecado&gt;i nos dijeron.
Mas desde entonces, siempre que nos vemos
.Y solos en su C.'l$a nos hallamos
yo la digo muy triste: «¿No pec.c~mos?ii
Y ella me dice con rubor: ;c¡Pequemos!&gt;i
Sr. Lic. Enrique T.orres Torija.

Máximas de Goethe.

0.

CURTERO,

*

La ingratitud es siempre una especie de
flaq~1eza. No he conocido nunca hombres de
ménto malagradecidos.

*

~o.s _hombres han pensado ya todo cuanto
ee JU1c1oso; ahora lo que debemos procurar
nosotros, es seguir pensando en ello.

*

En numerosos casos guardo silencio porque
no gusto de desconcertar á los hombres, y me
complace mucho el que para ellos sea motivo
de alegría lo que para mí lo es de enojo.

"'

N"o es la piedad un fin sino un medio de
lle~~r al más alto grado a'e cultura con la tranqmhdad de e~píritu más pura. Por esto es de
notar que qme!:les se proponen la piedad como
un fi_n, la~ más veces acaban por convertirse
en hipócritas.

rada franca y resuelta,rostro enérgico y delga.do, cuerpo vigoroso, elástico.
A cinco pasos del ayudante general, el pequeño cazador vasco se paró, saludó, y con
los ojos fijos, esperó militarmente.
-Acércate, muchacho - dijo el oficial, saludándole con gesto á la vez marcial y paterno. Luego, después de arrugar la frente, como para recordar algo:
-¿Tu nombre·?
- Joannes Echeparre.
- Ah, sí recuerdo. Sois tres Echeparre en
los cazadores vascos, toda la familia, el abuelo, el padre y el hijo.
- l\Ii padre ha rn uerto.
-¡ Pobre niño! ¿Y el abuelo?
-Vive y continúo la C-ªffif1ªña con él.
-¡Peio me pareces D'td'y Joven!
--Ya tengo diecisiete años.
- ¿Diecisiete años, y has sido designado
para esa guardia de noche?
-Sí, señor.
-Es inconcebible. ¡Elegir un muchacho
de diecisiete años! ¿Q,uién ha podido mandarte para ese servicio?
-Es·...... que ..... .
-Vamos, habla sin temor.
·-Hace un momento Ecbebarne entró en la
carpa para avisar á mi abuelo, que dormía:
«Vamos, de pie, es tu turno, es la hora.» Yo
estaba despierto. Entonces contesté: «Pre,.ente.,i Tomé mi fusil y vine en lugar del viejo.
Vea, sefior, hay que dejarle dormir: con sus
sesenta afios pasados está muy cansado; y mi
padre, al morir, me ha recomendado tener

cuidado de él. Yo soy fuerte, podéis contar
conmigo. ¿Qué hay que hacer?
-Be trata de relevar al camarada que guarda el paso de Burguete. El puesto es muy
peligroso y la consigna sencilla. Si el español
quiere forzar el desfiladero, el centinela debe
hacerse matar para dar á los refuerzos el tiempo de acudir.
-Está bien; estoy pronto.
-¿Me has comprendido bien? Tendrús que
resistir hasta la muerte.
-Hasta la muerte.
-¿Y si al ver al enemigo tienes miedo?
-La gente de mi país no conoce el miedo.
-Bien contestado. Pero ¿qué dirá tu abuelo cuando sepa que le has tomado el turno?
Vet(\ á pedirle permiso.
-Eso no, no quiero que lo sepa.
-¿Pero si te sucede alguna desgracia?
-Ocurra lo que ocurra, os juro que el viejo estará satisfecho de mí.
Vamos, pues, cazadorcito-concluyó el general acariciando la cara del niño, -pnnte en
camino. Eres de buena semilla, digno de los
tuyos y de tu brigada.

***
Mientras que la noche volvía á cerrarse sobre el imberbe montañés, el oficial secó su
párpado con gesto furtivo, pues la admiraci~n y el re~peto eran unánimes hacia e1;:a pareJa tan desigual formada por el viejo y el joven Echeparre, soldados de la misma compafiía, que combatían bajo la misma bandera
para VPngar rt.spectivamente la memoria del
hijo y del padre, de su querido desaparecido.
_Despunta el dí~. El. Yiejo Echeparre, dommado por un 1mpenoso sueño continúa
durmie_rido bajo la carI_&gt;a; toda la f~tiga de la
campana parece reumrse en su pobre carne
arruinada por las privaciones y las veladas. '
De repente un tiro de fusil le hace sobresaltar. Tfende el brazo para buscar á su nieto
pero no encuentra á nadie y llama:
'
-¡Joannesl ¡Joannes!
Ninguna respuesta.
Mientras tanto continúa el tiroteo, amplifi.
cado por los ecos de las montañas.
Una espantosa y fulgurabte idea atraviesa
entonces el cerebro del abuelo. Sí, recuerda
ahora. A él se le había designado de servicio
para el paso de Burguete. ¡Joannes ha debido
1r en su lugar! ¡Oh, maldito sueño!
Fehrilmente, entre el tumulto del vivac
que se deshace apuradamente, pues el enemi:
g? emprende la batalla por un ataque simult~neo de todos los puestos avanzados, el anc1~no va de grupo en grupo, siempre con la
misma pregunta en los labios:
-¿Dónde está Joannes?
. -Nadie sabe, nadie ha visto ni puede deCll'le. nada. ¡Oh! ¿Cómo quitarse esa duda angust10sa?
De repente, dominando el rumor oye la
voz fuerte del ayudante general:
'
-Una sección va á correr al desfiladero de
B~rgu~te: Espero que el chico Echeparre podra re~1stir hasta la llegada del refuerzo.
Ol~1dando la disciplina, el abuelo interpe•
16 al Jefe:
-¿Es ac~so mi J oannes? Solito, allá arriba?
Me lo van~ matar y por mi culpa. ¡Oh! miserable, que he hecho !
-V~mos, valiente. No pierdas tu tiempo
e~ l!or!queos. Unete á esos.hombres. Llegaras a tiempo para salvar al niño.
P?r una senda abrupta, la pequeña tropa
empieza ur.ia ascensión vertiginosa. Horriblemen~e páhdo, 1~ frente arrugada por la angustia, las pupilas engrandecidas por el terror, el sex~g~nario, que parece haber recobrado su prod1g1osa agilidad de antafio, corre

•

�EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 30 de Agosto de 1903.

á la cabeza de la sección, siempre más ligero,

•

repitiendo con voz uniforme:
-¡Me lo van á matar y por mi culpa!
Cado tiro le hace estremecer y correr más
aprisa. Un cuarto de hora después llega al
paso crítico, dom e, según la consigna, el
centinela debe hacerse matar. Es un largo corredor rocalloso que une. dos valles. Desde
allí Joannes, al abrigo de un trozo de granito,
apunta cuidadosamente, y cada tiro lleva la
muerte á todo enemigo que aparece al otro
extremo.
En cuanto el viejo le percibe, lanza este grito triunfal, donde vibra toda la felicidad de
volverle á ver:
-¡Valor, Joannes, estoy aquí!
Pero, aprovechando el momento en que el
niño se da vuelta para contestar el saludo, un
enemigo le envía una bala. El joven ~azador

ROMANZA.
Sus pestañas cargadas de sombra
Velaban sus ojos profundos y negros;
El amor, como luz de una estrella,
Cintilaba lánguido rompiendo ese velo.
Era aquélla una noche de luna:
La luz de la luna que alegra los sueños,
Dilataba con vaga tristeza
Mi cansado espíritu en los firmamentos.
Yo le dije:-«La noche se mece
Llevada en los hombros del vasto silencio;
Allá arriba en los cielos azules
Hay estrellas pálidas que ven lo que hacemos.
En la selva los aires dormidos,
En el largo río las aguas gimiendo,
·y la espiga temblando en el llano,
Y el alta montaña callada á lo lejos,

EL MUNDO ILUSTRADO

deja su fusil y cae en los brazos del viejo, llegado á tiempo para recibirle.
Mientras que los camaradas se lanzan sobre
la plataforma, desde luego cerrada á los españoles, el abuelo aleja un poco al joven héroe
que ha salvado el puesto, le tiende sobre musgos y le lleva la cantimplora á los labios.
En el nimbo oscuro de sus cabellos, el delicado rostro del niño tiene ya la blanca huella de la agonía. Poco á poco, sin embargo,
su boca exangüe se crispa, sus párpados baten;· reconoce al anciano. Entoncet&gt;, con voz
entrecortada, pronuncia delirando:
-¡Abuelo, perdóname! Dormías tan bien
esta noche bajo la carpa. .. ........ Llamaron
¡Echeparrel Es mi nombre, después de todo,
y he contestado: ((presente» ... Figúrate. que el
general me encontraba demasiado joven para
la tarea. Le dirás que he cumplido con mi

Y los ruidos ahogados del bosque,
Y la roca informe que orilla el sendero,
Y la sombra del árbol que canta,
Trovador inmóvil mirando á los cielos,
Son, le dije, son cosas muy tristes,
Son cosas que dejan una ansia en mi pecho
Que despiertan los hondos suspiros,
'
Soplos de esperanzas, sombras de recuerdoe. »
Respondióme:-cc¡Qué bella es la luna!
Y o siento y no puedo decir lo que siento.
En las noches como ésta, ¿no sabes
Cuál es la palabra que agrada al silencio?,i
-ccEn las noches como ésta, le dijll,
Se siente en el alma murmullos de versos·
Los que dicen ccyo te amoi, esta noche, '
Dicen lo que dicen la tierra y los cielos.,,
FRANCISCO GAVIDIA.

*

El sentimiento del deber cumplido es para
nosotros una música á media noche.'

deber como un:&gt; grande. ¡Oh, dormías tan
bien! ¡No, no podía despertarte!
Las gotas rojas continuaban rodando por
su pecho. Cm, voz apagada, el niño agregó:
-Había pensado: voy á hacerle esta Rorpresa. Mafiana su turno de servicio habrá pasado y su nieto estará de regreso ...... abuelo,
háblame. ¿No estás contento con mi sorpresa? ........ .
Esta fué su última palabra.
Poco después, un cazador, al aproximarse
á los dos Echeparre, encontró al abuelo que
tenía estrechamente abrazado el cuerpo de ~u
nieto. Pero cuando quiso separarlos, se &lt;lió
cuenta de que el viejo también era cadáver.
La sorpresa de .Joannes le había muerto.

H.

PEYRE DE BÉTOUZE'r.

EN EL PAVÉS.
Lo que observé, en mi lira he reflejado,
y en mis versos grabé lo que he sentido;

cuando gocé venturas, he reído;
cuando sufrí pesares, he llorado.
Nací para guerrear como el soldado,
y á los humanos golpes advertido,

prefiero en liza 8ucumbir vencido
á morir en el lecho ase3inado.

No me rindo jamás. Mi interna llama,
siempre que llega la borrasca, acrece
y con su luz mi corazón inflama.
. ¡Mi corazón! Al árbol se parece:
si á cada vendaval pierde una rama,
con más flores en mayo reverdece.
°MANUEL

S.

PICHARDO.

LA ELECCIÓN DEL NUEVO PONTÍFICE.
El Cardenal Rampolla depositando su voto.

Domingo 30 de Agosto de 1903.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Botón de rosa</name>
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''ALFONSO

�BIBLIOTECA UNlV ERSliAíllA
''ALFONSO REYES''

Et MUNDO ILUSTRADO

FONDO RICARDO COVARRUSI S

Sub~crlpcl6n me11J1nal fodnea ...... f 1.60
Jdem
ldem en lil Capltal.$ 1.20

MEXICO, ENERO 3 de 1904

Beranr,: LUIS BEYES SPINDOLA

¡Señoras y Caballeros!
OCURRID

Al PUtRIO Dt VtRA(RUZ
tsqUina de Capuchinas y Monterilla---MéxiCo
En estos vastos almacenes que son los más completos y mejor surti=
dos de la República, sus dueños han procurado reunir todos los artícu•
los de lujo que se necesitan en una casa elegante. El caballero más exi=
gente puede encontrar en ellos desde el sombrero basta los zapatos de
mejor clase, y las damas más distinguidas y de gusto más ~dinadv, en•
contrarán también desde las más ricas y hermosas telas y confecciones,
hasta Jos perfumes más exquisitos y más en boga en .el gran mundo pa•
risién.

...

LAS NOVEDADES DE ESTACION que acaban de llegar por el liltimo
vapor, están llamadas á producir una verdadera revolución en la moda
dominante en México, y sería imposible enumerar las maravillas que
constituyen el inmenso surtido con que cuenta la casa. Es indispensa=
ble visitar los almacenes de "AL PUERTO DE VERACRUZ," si se quie•
reo conocer las últimas creaciones de la moda, en Paletós, Capas, Collets,
Refajos, Sombreros, Faldas, Corsets, Ropa interior, etc., etc.

..

Para que nada falte en este gran establecimiento, EL UNlCO EN SU
-GENERO, el departamento de Tapicería y Ebanistería, ofrece un bello y
completo surtido de Ajuares para sala y recámara y riquísima colección
de Muebles y Vajillas para el servicio de Comedor. Los estilos son muy
variados, pues los_hay desde Primer Imperio basta Arte Moderno.

....
Ocurrid AL PUERTO DE VERACRUZ,
la casa que vende más barato y á precios fijos marcados con ci•
iras conocidas.

..

A toda persona que compre efectos ·valor de VEINTE PESOS arriba, se le obsequiará con un

"Cocinero Alumínium."
SignQret, Honnorat y Comp.
SR.GRAL.O.POR
Booeto para " El Mundo Ilustrado"
por U, B, Eaaterday.

FONDO

RICARDO COVARRUBIAI

•

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL ltlJNDO ILUSTRADO

A

M~RG&lt;?S ! ~olorosos fueron los auspicios bajo los cu a.les
d~ó prmeip10 el a.no de ~903, en medio de la consterna- Salubrldad
ciót: producida en el ánimo público por la declaración
Públlca
.
oficial d_e que Mazatlán y Ensenada, en la Baja Ce.llforma., estaban m!e ta.do de peste bubónica. Las autoridades tomaron
todas las ~ed1das necesa.ria.s para extinguir la enfermedad y aislar las looahda~es en que se babia. desarrollado· y, grato es consignarlo, en esta ocas16n, todas la clases socia.le de la.República entera ayu•
d~ron á los Poderes Públ_icos en sus esf-Jerzos para detener el avance del
t1emendo mal, Y por medio de espontánea subscrlpción en que figuraron
desde los más altos próceres hasta los nino3 de las escuelas, los jornaleros del campo, los soldados en campaña y los presos de las cárceles
reu~iéronse en pocos meses más de$ 300,000 que la Junta de Caridad or'.
g~mzada en esta ~pital bajo la presidencia del Sr. Ramón Corral, Mi~stro_ de Gobern~~ión, remitió en diversas partidas á Mazatlán para ser
mvert1da en _aux1hos á las víctimas 6 sus familias, en indemnizaciones
por d~struco16n de _fincas y ropa, ere., y en obras de saneamiento. Inútil
es ~ec1: qt:e el Gobierno Federal y el de Sine.loa cooperaron también pecun1ar1amente_-y por medio d~ enérgicas y prontas disposiciones. Sólo así
pudo consegu1rse el espléndido triunfo de sofocar la plaga en tan breve
p~a.zo, _que sé pudo ya extender patentes limpias en Mazatlán el 17 de junio, tr~uni~ que en :un Congri:so Internacional de higiene ensalzó ha poco distmgu1do médico extranJero.
Para con uelo de 1~ Humanidad, surgieron en esta ocasión nobles
héroes de la Ciencia~ médicos abnegados que de esta Capital y
otros puntos de la Republica, acudieron presurosos y sin miedo á. ayudar á. sus colegas de Mazatlán.
Y_desgr~iadamente, parecía. que aunque no en grave peligro todo el
terr1.torio, iba á. fenecer est~ &amp;11&lt;? dibujándose toda.vía en el 'horizonte el
trá.g1co especn:o de otra. ep1dem1a: la fiebre amarilla, que en el último verano se exte~dió pa.voro amente desde Ta.mpjco hasta la frontera de los
Estados Umdos Y a.~n llegó á.inva.dir éstos; mas, por fortuna, parece que
se ba lograd~ reduc1r la. enfermedad á sus antiguos dominios, Je. costa; y
para c~mb~tirla. aun allí, el ongr~so ha autoriza.do la. inversión extra.ordmar1a. de $100,000, Y el ConseJo Superior de Salubridad está. luchando con la _energía Y el acierto con que luchó en Mazatlán. Ojalá. que
sea Igual el éxito.

***

T

AN ruda como fructuosa ha, sido la labor de propagan- Exposiciones
da para la Exposición _de St. Louis Mo. y todo hace es- y congmos
per~r que nuestro contingente en aquel Certamen sea Cleofillcos
var1&amp;do, numeroso é importante.
El 24 de junio, el Delega.do de México, recibió de los contratistas el edificio que mand_ó _le_va.nta.1• nue tro gobierno; y en noviembre q uedaroncon•
tratadas las d1v1s10ne I portadas y estantería para las diversas exhibiciones de nuestros productos en lc,s edificios generales.
•
En T~luca se llevó á efecto una exposición nacional que estuvo muy
concurrid a.
El 4 de C?ctubre, con toda sole~nide.d, distribuyó el Sr. Presidente de
la República )os premios obtenidos por México en la Exposición de Pa.rí~. El entus1a mo que provocó la fiesta entre nuestros artistas Industria.les, etc., y el orgullo con que estos mismos exhibieron I uego 6pregona.ron su recompe-i:sas, demuestra. cuánta importancia les dan ya, y hace
esp_ rar qne perfecc10nP.n sus artículos para lograr nuevos merecidos y
va.liosos premio .
La Secr~tarie. de Fomento org_anizó, por iniciativa de los Ings. Fernando Ferrari Pérez y Alb~°:º Nuncio, un Museo Tecnológico que ha comen•
za.do ye. á prestar servic1~s de &lt;:uaotía á los industriales extranjeros que
desean d~tos sobre materias primas de esta. República y á. los industriales ó agricultores me?UC8!}0S -que necesiten informes sJbre utilización de
sus productos, ma.qu1na.r1a.s, etc.
En febrero _se inicia.ron los trabajos de la Conferencia de Economist~s, y se reUDIÓ en ~u~bla el Congreso Católico, cuya principal resolución Iué el establec1m1euto de un Banco.
La exposicio1;1-es de flores, pi a.nta,, y frutas y de gana.do y maquinaria que
cada a.i'io organiza la Sociedad de Concursos de Coyoacá.n, tuer'on más
concurridas que nunca. E_stos certámenes especia.les han contribuido en
g1·a.n manera. á la emulación entre los productores y al mejoramiento de
sus p1·oductos, pu_es que aquéllos han tenido oportunidad de ver y convencerse por ~í m1s~os del re.sul~e.do de la aplicación de medios científicos al -perrec01onam1ento de l.a obra de la atura.leza, en el mismo país en
que ellos tienen sus explota.o1ones.
oncurrieron co~o deleg~doi. de México~ el Lic. Jesih Urueta, al
Congreso Internacional de Ctenc~a. Históricas, de Italia; los Dre . José
Ra.mír~z de Arell_a1;10, .Angel Ga.v1ii.o y · Autonio Loaeza., al Congreso Ioterna.cwnal de H1g1en~ y Demografía, de Bruselas; los Doctores Ricardo
Suárez Gamboa, :qommgo Orva:il?S y Salvador Quevedo y Zubieta, al
Congreso In~rnac1onal de Me~icma en Madrid; los fgns. Felipe Ve.He¡_
Angel Aogmano, al de Geodes1a,en C(!penha.gue; el General José M. p .
rez,a.l de Química.. en Berlfn,y D. Luis Bolland al de actuarios de Seguros sobre la Vida en Nueva York.

-

r

***

ODOS en este mundo somos ceros· nuestra. importancia
depende ~el lug9:r que ocupamos: unidad, decena, ceo- Los que dastena ó m_1lla.r; auentra.s más adelante, más valemos. Si aparecen.
e? 10 qmta.~os el cero, sólo se pierden nueve; pero si
en un millón le quitamos, se reducen 900,000. Y tal parece que en este afio
cayó una mancha de ~nta negra: en la columna. de los millones que hizo
desaparecer p~~son.a.hdades valiosas en la contabilidad social y especialmente ep la m11ltar.
El 3 de enero ~ucumbió el Gen~ra.l Ig~acioEchagaray, salvador deJuár e:i: en u'ada.!&amp;Jara, ! en los últimos tiempos Magistrado de la Suprema.
Corte de Just1c1a Militar.
El 5 de marzo falleoi~ e_l 9:eneral Pedro Hinojosa, t.ercero en el escalafón como eneral de D1v1s1ón, y ex -Ministrp de Guerra. Tenía 3 años
de edad¡ tomó parte en la guerra contra los norteamericanos y en el sitio
de Puebrn, mandó una brigada.

•

valor de. 12.500.000 oro, be.jo las condiciones de que no habría. de consignarse de una manera especial, renta ni propiedad alguna de la Feder ción en garantía; de que el rédito sería de 4 y i por ciento, y que los
bonos habrían de rea\izar e al tipo de 97 por ciento.
Todas estas operaciones fueron llevadas á efecto satisfactoriamente, y
. como compleménto de la. convención ferrocarrilera., se otorgó una conoe.sión á la. Empresa. del Camino de Fierro acional de México, por la. cual
se compromete el Gobierno á no permitir la.construcción de ninguna línea
en determinada zona de la frontera Nordeste de los Estados Unidos, y dicha Compañía se obliga á termina.r el Ferrocarcil de Matamoros en un
pla;zo de tres aftos.
En abril fueron ampliadas por el Congreso las cantidades que había
a.signa.do el decreto de 3 de junio de 1901 para disponer de las reservas
del Tesoro en la ejecución de algunas obras públicas; y quedaron señaladas, como sigue, las partidas respectivas: Escuelas Primarias en el
Distrito Federal, $1()0,000.00; Edificio de Correos, $1.500,000.00; Hospital
General, $600,000.00, y Ho picio de Pobres, 300~000.00.
Las exportaciones en 1902-1903 ascendieron á. $197. 728,968.00, cantidad
que arroja. un aumento de 47 millones sobre el anterior. Considerando el
premio sobre valores oro, asciende esa cifra á. $219.402,069.80.
Los datos anteriores dan idea de la enorme labor y prudente gestión de
la Secretaría. de Hacienda.
A 74 millones de pesos a cendieron los ingresos durante el a.il.o fiscal
último, en el cual dejó ya de cobrarse el 5 por ciento de contribución federal, y se aumentó en proporción equlta.ti va el impuesto sobre alcoholes
y tabaco.
...

El 2 de abril dejó de pertenecer á los vivos Don Eleaza.r Loe.eza. Te 0 .
r~ro General de la Nación; el 22 del mismo mes le siguió el Geoefal B'hrnno Her1:1ández; en mayo, el Licenciado Vida.l Castañeda. Ná.jera.
nador Y Director de la.Escuela Nacional Preparatoria· en 24 de me.y~ la
p-ñora Amparo J. de Pimentel, esposa del sef!or Llce~ciado Don EmÍUo
~mente_l, Gobernador de Oa.xaca; en 22 de ese mes el General Don Lui
Perez F1gueroa; en 16 de julio, el antiguo periodist~ Enrique Chá.varri el
c~nocido y popular &lt;J ~venal&gt;· en primero de agosto, e1 Licencia.do Pro'tas10 Ta¡?le, ex- Secretario de Est1.1do; el día 19. el Licenciado Alfonso Lanca.ster Jone · el 10, el Gen~ral Fra.nci co ~- Arce, ex- Gobernador del Estado de Guerrer&lt;;&gt;, En sept1embre, el Mag1 trado Andrés Horcasitas; en
oct~bre, Don Gulllermo Barron; en ooviembre: nuestro querido compañero anuel Panes (&lt;Pedro Ponee&gt;); el Magistrado al vador Medina y o .
daec~ea; Don Miguel Tel10, Administrador del Timbre en el Distrito F~eral, el Ge_nera.l DC?n Manuel Orella.na Noguera,s: Don Pedro Ordóñez
antiguo regidor y director, por decirlo agf, de varia sociedades de obre~
ros,
Gener~l Don Rafa.el Cravioto, ex- Gobernador del Estado de Hidalgo, S en dimem~r~, la muy est~ada sei\ora Laura Smith de Mariscal
esposa del seilor M1mstro de Relaciones Exteriores.
'

y

s!-

E

*...*

AS ~estas de las colonias extranjeras, como ha. venido sucediendo desde hace a.Jgunog- a.i\os, excedieron en el pre- Da sociedad
sente á. las del pasado, en animación y espler:dor.
·
pe_ dl versa índole, con varios motivo , unos tristes y otros ale
en1f1st1ntas 1ormas, a.bun_daron las fiestas pliblica.s, suntuosas a.Jg~~e:;
e e as, como a;s de ~uan&amp;Juato en octubre 1Htimo, con Ias cuales se inaugura.ron, con &amp;s1stencia del sei1or Presidente de la República el es Jé d'
do cTea~ro JuáreZ&gt;, el Palacio Legislativo y la planta eléct;ica !ovnd~
ptor bmed10 de una de las más costosas instalaciones en su género'que basa a. ora se habían llevado á efecto en el país.
_El_ combate de flo1•!3S en 10 ~e mayo, fué soberbio y atrajo inusitado mov1m1ento: La.s a.mphas avemda.s del Bosque de Chapultepec quizá nunca
habían sido holladas por un número tal de carruajes y ta.otos milla.re de
peatones.
Dfe,~e!laªg' eíin efi.l ltujoil quel e.costumbra, organi:i:6 en honor del General
·
n .uca. ~s a ora , que se efectuó el 7 de junio.
Las fiestas nacionales del 5 de Mayo y 16 de eptlembre pro
como siempre, enorme a.fluencia. de forasteros.
'
vocaron,
1EI 18le Julio estuvo muy concurrida la manifestación á Juárez quizá
fag~lmb s ql!se dd rdinario,_ debid_o á. los preparativos que sehací~n pa.~a
í e rae n e ce~tenarlo! obJeto con el cua.l e reunió en la noche del
~ a.1citado la.Convenmón Nac1ona.l Jua.rista á que concurrieron delegados
e a mayor parte de las municipalidades de la R epública

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·tª

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Pif: 1
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1

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ª}

1~:

***

A sido notable .el ali.o de 1903 por el gran· adelanto-y
mejoramiento de nuestros caminos ferrocarrileros.
Comunicaciones.
Citaremos ante todo la. inauguración de la nueva. línea del Ferrocarril Nacional entre México y Gonzá.lez, y el ensanche de le. via desde esa estación hasta uevo La.redo, obra colosal en que
se invirtió más de 10 millones de pesos, y hubo épocas en que trabajaron
más de 18,000 operarios.
En otro lugar hablamos de la. combinación ferrocarrilera llevado. á
cabo por el Gobierno, y como consecuencia. de ella, de la concesión otorgada. al Ferrocarril Nacional.
El Central, aunque con lentitud, sigue tendiendo sus rieles hacia. Colima. y :Manzanillo; con gran actividad avanza. en su Jíne&amp; corta á- Tampico por Pánuco, y ha puesto al servicio público una nueva ruta directa á.
Pachuca. Ultime.mente ha celebra.do algunos arreglos para la construc•ciób. de la línea entre Estación Gutiérrez y Durango.
Había en la República. el mes de septiembre 18,191 kilómetros de ferrocarriles, cifra que nos coloca en el sexto 6 séptimo lugar, por la extensión de líneas, entre todas las naciones del mundo.
En mayo se inauguró la. nueva línea de vapores entre México y Hamburgo, pertenecieote-á. poderosa. Compañía.
Se han celebra.do contratos pa.ra una línea de vapores entre ARia y los
puertos mexicanos en el Pa.oHico; para otra que partiendo de Trie te y
Fiumo, tocará. los puertos del Golfo mexicano y algunos de Espaila. é Itu.lia, y para un.a nueva. que ligue los puertos del Golfo de México con varios de Centro y Sudamérica.
Los telégrafos federales miden más de 50,000 kilómetros.
Se hiciel'on interesantes experimentos de telegrafía. sin hilos, que ha
comenzado ya. á. funcionar, y se pagó el cable tendido entre Vera.cruz,
Fronteru. y Ua.mpeche, que de tan gran importancia ha sido para la comunicación de la península. yuca.teca con el resto del mundo. En el último
año fisce.l se despacharon más de tres millones de mensajes.
'
El orreo ha continuo.do en su vertiginoso progre o. En el último a'ilo
lisoal se expidieron giros postales por $42.000,000.00, y el número de envíos 6 pieza que circularon en la. red postal, fué de 166.000,000.
Esto da.tos son el más convincente síntoma. de nuestra. general prosperidad.

Jrimanslación de los re ~ del General Bravo á esta c~pita.1 dió oca.st n "'
ponent.es ceremonias y merecidos honores.
'

L 1 &lt;&gt; de enero este.be. el cambio, sobre los Estados Unifiºs, á 2á601 por 100, y subió luego alguoos punto basta Flmzas
efiar valer el peso mexicano 37 centavo or~: Des·
pu s de una. fuerte baja que se inició en abril, y de varias a.Izas
a.Jterna.tivas, á. últimas fechas nuestro peso va.lía 42 centavos y
f y
c16n.
una raeLa dsituación difícil que crearon, no tanto Ji,. depreciación de nuestra
~one a. cuanto las rápidas y fuertes oscilaciones en su va.lo h"
á
tntensa la a.la_r~a del comercio y preocupó justamente al Gobi~ri~o m s
A í que, á intciabiva de la ecretarf&amp; de Hacienda y previos al·
a.rr:glos con el gobierno chino, por conducto de u representante ár;l~~
m t1co Y el nuestro en Wá P-hlngton, se solicitó obtuvo la coo e
'ó
de loe Estado~ Unidos pa.ra procurar q~e las principales na.cibn"e~c~ei
mundo se pusieran de acuerdo para estudiar un plan que tenga
b'
to establecer una rel~ción de valor entl'e las monedas de oro y
Jey adoptaran las medidas adecuadas para mantener fija dicha relacló!~ª•
En persecución de tal fin y por acuerdo de 4 de febrero fuero d i
~adas 44 personas d~ las más distinguidas en estudios de Eeono:ía
t1ca. 6 notoriamente idóneas por la práctica adquirida en ocu
·
re\9:cl?na.das con el problema que debían discutir, 6 por su taleg~cto~~~
noc1_m1entos e~peoiales, con el propósito de que, reunidas en asambÍea. ó
comisión, dehberarau acerca del asunto, recogieran y ordenaran ¡0 da.tos necesarios Y propusieran, por último, lo que estimasen conveniente
Aceptados gustosa.mente los nombramientos r eunióse la coro· '6
·
desde luego emprendió uno de los trabajos má~ arduos á import;!~:.'
Censo Monetar10 que se efectuó en 31 de marzo. En estos días
·á
para terminar las. labores de la Conferencia;
ya est n
Es seguro también que con el viaje y eficaces gestiones del señor Lim~n~ur
E~opa. en co,mpa.fl.ía de otros dps comisionados mexicanos
Y le .oós del ots sta.ddos Unidos, se haya logrado avanzar mucho para la
so uci n e rascen ente.\ punto.
Combin_ación importantísiq¡a fué la. lleva.da. á cabo con respecto á 1
ferrocarriles.
·
os
Ante la temible amenaza que asomaba. inminente de
compañía posesfonada.s de nuestros ca.minos de fie~ro y ~~: 0~º:~~:~s
elementos, llegaran á consolidarse y convertirse en amago ú obstácul 8
real para el progreso de nuestro comercio ó agricultura ó de ciert
·0
dustrias, por virtud de competencias ó combinaciones que ejecutá~d~~;
dentro del terreno legal, fuera dificil, quizá imposible, evit~r de otra man_era que por la ideada hábilmente por el Gobierno éste consi uió ad ·
r~,
feKfér costo, el número suficiente de accion~s del Ferrlca.rril
c1ona e
ldco, mediante las cuales, por medio de varias O Ara ¡
que no sel'ía. fá~U explicar en pocas lfnea.s, obtuvo dominici ta~ ones
la direcc~ón de dicha líoe!I' y de la del Internacional, cuanto eC: la d: 18:.
teroceá.n1co, logrando as1 quedar en aptitud de impedir musts&gt; ó i d"
8 n 1•
catos Y otra.e negoci_aciones r~inosas para el público.
Para el pago de dichas acciones, que importaron nueve millones de esos ~ro, Y el de algunas obras públicas que son indis ensables
p
e~ l!3ó8JOdramlento de nuestros puertos, los trabajos de san~amiento 'yc~~~
v1s1 n e agua pot~l?le pa.ra la ciudad de México, et.e., se autorizó al E"ecut1vo para que 81Dltiese obligaciones del Tesoro á. dos años de plazo ior

.

XPEDIDA en septiembre la nueva ley de organización
de los tribuna.les, el Ejecutivo ha. hecho últimamente los Leyes J Bannombramientos de magistrados del Tribunal Superior,
dos.
jueces, defensores, agentes del Ministerio Público y peritos médicolegistas.
La frecuencia y de caro con que operaban ya los rateros y circula.dores
de moneda falsa, hizo üecesa.ria. la reforma. de los artículos relativos del
Código Penal, y e de esperar que los severo castigos que hoy se aplica
á- los autores de l'Obo y de moneda ileaítima, disminuyan considerablemente el número de delincuentes.
•
En 19 de julio comenzó á. regir la nueva. ley de organización política y
municipal del Distrito Federal, formando la junta de Gobierno Don Gui•
llermo de Landa y Escandón, el Ingeniero Roberto Ge.yo! y el Doctor
Eduardo Licéaga. Desde esa. fecha, modifica.das las prerrogativas del
Ayuntamiento, quedó constituido como cuerpo consultivo, con las fa.culta.des de oponer su veto, vigilar 6 iniciar lo que tenga á bien, respecto á
los senicios públicos.
Fueron reformados los reglamentos de farmacias, juegos y venta de
bebidas alcohólicas.
El nuevo regle.mento de cantinas produjo, desde luego, de una manera
sensible, la a.minora-0ión de delitos é infracciones de policía durante la
tarde y uoche de los domingos.

Y.ª!

L

... *

•

*
**

MPOSIBLE citar en esta breve resetla. todos los oegocios de
cuantía. que se han inicia.do ó lleva.do á. efecto, en los ra- ladustrla.
mos enunciados, por lo cual me limitaré á. mencionar, res• Colonlzaclón.
pecto al primero, el contrato celebrado con una Compania lllneria.
para. la fabricación de dioamita. y explosivos¡ con relación al . ..
segundo, la a.dqui ición de grandes porciones de terreno en Ta.ma.ulipas
y Chihuahua. para la colonizaclón de los boeros; y1 en cuanto al último,
el descubrimiento de ricas minas de oro á. inmediaciones de Ejutla, Oaxaca.
La industria. mlnera prospera. notablemente. Los yacimientos a.rgentífe•
ros ce.da vez rinden mayor provecho, á. pesar del bajo pr!jCio que la plata
llegó á tener. Con el cobre ha sucedido lo mismoJ y todo hace e perar que
México, dentt·o de pocos años, sea uno de los prmoipales países productores del mundo, para lo cual bastarán simplemente sus minas de Sonora
y le.Baja California, donde :fuertes negociaciones van transformando los
antiguos desiertos en populosas ciudi,.des.
Y ya comienzan á surgir halaga.doras, nuevas ex:ptotaciones, como la
del antimonio, el blanco a.:i:ula.do metal que da vida. á. la imprenta pues
con él se fabrican los tipos 6 letras. Solamente una fundición en el1Esta.do de San Luis Potosi, lanzó en un a.i\o a.l mercado 2,159 toneladas.
Pero dará. mejor idea de nuestro progl'eso en este ramo el siguiente dato: durante el último afio fiscal, expidió la Secreta.ría. de Foment-0 4 132
títulos de propiedades minera. .
'
e expidieron por el referido Ministerio de Fomento dos leyes de importancia.: la nueva de patentes y marcas de fábrica., que empezó á reglr
en 19 de octubre, y la que prorroga. la exención de derechos de importación para. los animales de la especie equina.

S

***

N

..**

Y

*
**

ERIA prolijo enumerar las sociedades que, con fuertes
capitales, se han constituido 6 regisl.ra.do en la Repú- Comercio.
blica.
En cambio, hay que la.mentar varias quiebras: la. del cajón de ropa cLa SClrpre &amp;&gt; 1 y la del clnternational Bank &amp; Trust C&lt;&gt;&gt;, acont.eoimiento, e te último, el segundo en su género ( pues sólo recordamos uno semejante, el del Monte de Piedad), y quizá. debido á. esto ca.usó alguna alarma, no obstante que ninguna. negociación importante sufrió por efecto de
esa quiebra.
.
En Yuca.té.n hubo también algunas bancarrotas que a.penas conmovieron á. aquel E te.dotan p1·6spero, que en un mes solamente exportó ..... .
2.000,000.00 de henequén.

O escasearon, por desgracia, las catá.strofes originadas
por fenómenos meteorológicos, imprudencias ó acciden- Cathlraf11.
te . En 1 de ago t-0, un ciclón hizo estremecer las casas del puerto de Ta.mpico be.eta los cimieotos, destruyó el mercado
y vario edilicios particulares é interrumpió la. comunicación telegráfica..
Apenas comenzaba. á reponerse Mazatlá.n de la tremenda sacudida. que
le hizo experimentar la epidemia, cuando el 15 de junio un fuerte Norte lo
azot6, como para ar1•a.ncar de cuajo los últimos gérmenes de la peste· y
poco después, en los primeros día de octubre, un nuevo huracán echó
por tierra vario edificios y hundió en las aguas procelosa.e varias embarcaciones, cuyos tripulant.es perecieron, a.sí como un celador de la
aduana. No vió, sin embargo, el pueblo mazatleco con tanto espanto el
fenómeno como babia visto la aparición de la peste bubónica ....
Neptuno quiso recordarnos su existencia. y manifestó su poder. Fuertes
inundaciones aDigieron á los habitante de las riberas del río Suchia.te,
e-n la frontera de Guatemala, y ca.usa.ron perjuicios de importancia en
Yautepec, ese verjel del Estado de Morelos. El río Na.zas, de ordinario
exhausto, y pletórico un día, anegó las desoladas llanuras á. él contiguas, cuyo polvo gri produce, no obstante, greila.s de oro blanco) 6 sea
algodón. u cólera, desastrosa. por el momento, originará. esplendidas
cosechas. Ojalá que pudiera provocarse su enojo cada vez que se le necesite.
El pavoroso fuego con frecuencia. ha. teiiido de púrpura. nuestro cielo
azul. El 15 de enero destruyó en México una fábrica de aceites; el 7 de febrero estuvo á punto de devorar por completo una. céntrica. ferretería., y
el 14 de ese mi mo mes, formidable incendio convirtió en gigantesca hornaza la fundición de fierro de las Delicias.
Fuera de la capital, el rojo elemento causó en algunos lugares terribles destrozos; en Iérlda consumió una calle entera, originando pérdidas por 2 millones de pesos, y en Vera.cruz redujo á escombros siete
manzanas y dejó sin bogar á 1,500 pet·sonas. ólo compara.ble con lo
enorme de la desgracia, fuá, por fortuna., la generosidad de los yucatecos
v de los vera.cruza.nos, que permitió resarcir en tan breve plazo los perJuioios, que se su~pendieron algunas de las subscripciones abiertas en varios puntos de la República.
·
El volcán de Colima, en los últimos días de febrero amenazó y llenó de
terror á los pueblos vecinos; y, por último, como accidentes ó consecuencias na.tura.le del progreso, no han faltado numerosos descarrilamientos
y siniestros, entre los cuales sólo a.puntaremos la explosión en la mina
de «Las Esperanzas&gt;, en 1a c11a.l resultaron 24 muertos y muchos heridos,
y el desplome, á fines de a.brll, á causa de un temblor, en el túnel de Tuxpa.n, qlle estaba. construyendo el Ferrocarril Central. Varios de los hombres que perforaban. allí la montaíla, encontraron la muerte al abrir paso á la vida.

ya que empezamos con lo tétrico y lo negro, mezclaremos una. nota alegre, color de rosa: el gran número de Dlmsloaes
fiestas musicales y el entusiasmo por ellas despertado p6bllcas.
en el público.
Todavía. recordarán mu.chos camateurs&gt; la magistral ejecución de lo
oratorios de Massenet, &lt;Eva&gt;, «Magdalena&gt; y «La Virgen&gt;, por el &lt;Club
Lira&gt; y la orquesta del Conservatorio, bajo la dirección del me.estro Menees; el soberbio cStabat Me.ter&gt;, de Rossini, en el Teatro del Rene.cimiento por el Orfeón mixto &lt;Lodoza&gt;, en que tanto se distinguieron la esposa
de1l Director del Orfeón, la seiiora. Maura Alfa.ro de Garrido y Adrián
Guichenné; los conciertos de Marrón Saloma, Carlos del Castillo y Vi1\a.seflor: unos, los que se iban para Europa, y otr;os, los que han venido
á. mostrarnos sus adelantos y revelarnos su ta.lento.
La temporada de ópera en el Teatro del Renacimiento, tué casi un fiasco, y le. del Circo Orrin, con precios reducidos, tuvo para. la Empresa.,
segltn parece, buenos resultados pecunla.rios.
En el Principal no hubo más novedad que la representación de «Zulema&gt; con lujo de atrezzo y mediana. ejecución.
E~ cuestión de torus, loe aficione.dos no pueden olvidar aún las proezas de Reverte, muertú pocos meses después en Espa.i'la., y comentan aún
su beneficio· la cogida de «Perdigón,, en marzo; la gr&amp;n corrida. de Beneficencia, con toros de Cu.rriquiri; y los sucesos úl~imos: el desastre de
Fa.ico las alternativas de habilidad y torpeza. ó miedo de Montes y la.s
ovaciones á. «Macha.quito&gt;. Ya se olvidó por completo la lucbaentreRómulus y Ugartechea, en que, contra los deseos del público, venció el primero.
Concluye el año con los aplausos y ¡bravos! que tan mereotdamente se
ha conquista.do la Compallía de Opera de Arbeu, y, especialmente, la senora Tetra.zzini. Sabido es el encanto con que el público ha vuelto á escuchar en esta temporada algunas óperas del repertorio antiguo, y el fervoroso entusiasmo con que ba recibido algunas obras nuevas en México,
como &lt;Ha.ensen y Gretel&gt;, y cWerther&gt;, sobre todo.

Sujetos á. determinado espacio, hemos tenido que omitir numerosos
aéontecifnientos dignos, sin duda, de mención, y callamos otros á que se
contra.e este mismo número de EL MUNDO lLtrSTRADO; por ejemplo, los
cambios en el alto personal de gobierno y eclesiástico. Debiera. terminar
el presente artículo con el bal'l.nce del allo; pero ¿quién habría de atreverse á valuar al hombre que muere y al niíio que na.ce ó al in1I1igrante
que arriba á nuestros puertos? ¿quién podría calcular los efectos de una
epidemia, de una. ley, de un descubrimi~nto\l
A juzgar por los hechos referidos y los resulta.dos que hasta boy arrojan algunos de ellos, puede asegurarse, no obstante, que el /l'ilO de 1903,
Iniciado en medio de angustiosa situación, la en.traga. bonancible y pró pera á su sur.esor, 1904. Que éste imite el ejemplo, ha.y que desear.
JtrLIO POULAT,

Diciembre de 1903.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

¿:¡r, D. Ra.món Corral.

EL SEf OR PRESIDENTE DE LA REPUBLICA

ámefario de Gobernaciór¡

Y SU CiA81NCTC '

D

ESPUES de las azarosas luéhas que llenaron el primer período de la historia. de
México independiente; despué~ del rudo
bata.lla1· para perfeccionar nuestro régimen instit,,&lt;';onal; despué~ de los épicos combate~ rp1• · hubo de sostener la República,
unos en que cayó desangrada y moribunda y otros en que alcanzó la aureola de
la victoria, -:onservando intacta y sin
mancilla su independencia autonómica.,
con su tradición constitucional y su regeneradora Reforma, aún quedaban obscuros problemas por resolver, aún había.
que comenzar una labot· constante, y no
por incruenta meaos eficaz, para entrar
de lleno en la vida pacífica del pl'Ogreso,
despertando actividades latentes, sacu•
diendo energías adormecidas, buscando
elementos propios para el desarrollo material del vaís y allegando los extl'8.flO~
que de nosotros se halla.bao apartados
por nuestros errores tndicionu.les y de
ra.zg,.
Como ha dicho un sabio publicista, estudiáodo las condiciones de nuestro medio social, el problema. principal de México ha sido un problema de pan y de instrucción. Apartándose de los hermosos
idea.le$ que guiaron á nuestros padres en
la brega, había que volver los ojos á la
realidad de las cosas y atender de pre·
ferencia á la solución del problema económico, procurando traba.jo en gl'aode
escala á la gnn masa del pueblo, u·abajo que babia
de pt•oporcionarle los medios pat•a cubrir sus nece•
sídades; precisaba. que los campos yermos y agostados por las ráfagas a brasadot·as de las revoluciones, a brie1•an su sen o á todos los gérmenes para dar
ópimas cosechas; era necesario que la montafla se
desgaja1·a, ya para abl'ir paso á la locomotora., ya
para. ostentar el rico filón E¡Ue babia esperado largos años la piquet11. de la explotación. Todo esto se
necesitaba para iniciar la nueva vida de la República, -y todo esto Y algo más ha s1cto Ja obra del seB.or General D. Porfirio Dia.z desde que está al frente de los destinosde la Nación.
Atendió primero, como asunto de vital interés y
trascendental importancia para
lo porvenir, al problema económico,pa.ra acudir luego á llenar
las necesidades de la educación
nacional, preparándonos gradual y progresivamente á la
práctica efectiva de nuestras iostitucicnes, y disponiéndonos al
ejercicio~del régimen democráti 0
co.
En su ardua y meritísima labor, en I a acendrada fe que lo
enardecía para ensanchar nuestros horizontes de progreso, en
la serena y firme Gon.fianza. que
lo alentaba, esperando sin vaci1 a c iones un desen vol vimieuto
efectivo de las fuerzas vivas del
país, su gran conocimiento de
las persolias y de las cosas de
su época. lo ba guiado siempre
para elegir coa tacto inimita:ble
el persoual de sus colaboradores.
Resuelto de manera in variable á desarrollar su programa.
político condensa.do en. un1~ frase apotegmá.tica que se ha he•
~r. lng..D. Leandro fern_ándei:..
cho proverbial en todo el país,
~ecretano de Comumcac1011e-~
sus Sec1·etarios de Estado han
sido escogidos para ayudarlo
en su tarea, y cada uay en su ramo ha sabido corresponder á. la
COn•
fianza que eu él dep0S1tara. el Jefe del Ejecutivo.

*

no de fornen

*
El sello~ Licenciado don Ignacio *Mariscal,
de la pléyade gloriosa de
los Const1tuyeDtes del 57, es, en e~ Departamento de Relaciones Extranjeras, una de Ias figuras más consp1cuas del Gabinet.e mexicano. Diplomá-

tico consuma.do, que comenzó sus tareas como
Secretario de la Legación de México en los
Esta.dos Unidos, durante la difícil época de la.
Intervención, ha toma.do parte muy directa., como Jefe de su Departamento, en el gran ensanche de lai;i relaciones internacionales que ha
logrado México en los últimos ailos.
Aparte de su~ trabaj&lt;?s en diversos_r'!-mos de
Ji. a.dministrac1óa pública y como Ministro de
Justicia., son de notarse, principalmente, los
tratados de limites con Guatemala y con
la. colonia inglesa de Belice. El seilor
Mariscal está al frente del Ministerio de
Relaciones, sin interrupción, desde diciembre de 1884.

*
**

En enero del año próximo pasado, por
un pequeño cambio ocurrido en el Gabinete se ene~ rgó de la importante Secretar{~ de Gob~ rnación el seilor don Ramón Corral. Antiguo escritor público
que siempre ba, militado en las filas liberales traía., cuando vino á México como
Gobe~na.dor del Distrito Federal, el buen
nombre adquirido como Gobernador de
Sonora, su Estado natal.
En el corto tiempo que lleva de tener á
su cargo la Senetaría de Gobernación,
se ha dejado notar su in.fluencia en la
gestión activa que desplegó para extinguir Ja epidemia de peste negra en Ma~atlán y para allegar recursos extraofic1a•
les con que acudir álas necesidade~ y socorrerá las víctimas de la plaga. Todos
saben que la acción del Gobierno fué co·
ronada. del maJ or éxito.
A este periodo corresponde ta.ml;&gt;ién. la
ley que ba organizado en nueva forma el Distrito
Federal, que se venía estudiando con anticipación.

El señor Licenciado don Justino Ferná.ndez, SecretaTio de Justicia é Instrucción Pública,es otro veterano del partido liberal. Diputado Constituyente
en 1856 y Gobernador del Distrito Federal en 1861,
:fué colaoorador activo del Gobierno de Juárez. E~tonces promulgó las Leyes de Ref~rma. en la Capital. y cooperaba en la reconstrucción del país des·
pués de la guerra de &lt;Tres Años&gt;, cu~ndo la. Repú·
blica fué sorprendida por la Intervención.
• También dejó el seilor Fernández huellas de su
paso en la Escuela. de Jurisprudencia, que dirigió por varios
años, siendo llamado á la Secretaría de Estado que hoy ocupa, ea abril de 1901, cuando e~e
Departamento se dividía. en dos
Subsecretarías. Presentes están
ante el pe.is los trabajos empren•
didos por el sei'ior Fernández
para la nueva organización judicial del Distrito y Territorios
Federales y para dar impulso á
la educación oacional en todos
sus ramos.

El sefior general don Manuel
González Cosío, Ministro de Fomento desde enero del a.i'io pasa·
do, es un antiguo colaborador
en el Gabinete, pues ha dirigido la. Secretaría. de Comunicaciones de 1891 á 1895, y por cer.
.
ca de ocho años tuvo á su cargo
la de Gobernación.
~r. 61al. D.franm,coZ. Mena.
Soldado de la República des~ecretario de Ci uerra.
de la adolescencia, es el sellor
General González Cosfo uno de
los veteranos que pelearon por
la Libertad y la. Reforma y sin descanso defendieron la independencia
de la República durante la Intervención y el Imperio.
Los méritos adquiridos por el se!Ior González Cosío en sus servicios
civiles y militares al Estado de Zacatecais, de donde es originario, y á la
Federación, son tan variados y numerosos que sería imposible resellar•
los en breves lín~s. B¡¡.ste decir que las obra.s emprendidas ó ejecutadas

,
.
D

.

19 04,- 5.ANTOR.AL,-1 904.

Derrota de tos lnsuroentes en Galderón

d I plRZI\ de GnadnJajam. fl
l!E,,O el ei~r!J!tO de B"lda1go dele . ~e realM&amp; Callcla. el Geuedonde se a1rü-1Rn las tropo~
¡e
' d
slcioncs con
re.Jlslmo salió al encuentro deleaqué\
La
susbuesttt en lo. cerc,mlas d puen
el puen•
1del 16 de ei,ero (1811 ) . los ren list~s i~~~~ro~i~J'u8Jieron nn
te; pero, obli$ado,, 11. retirarse, el 17,¡x¡r e:=ñftndefSe en nm\ lucha
ataque (ormal sobre el campo enemigo,
,.., ei,u • a1 ver que el
que estuvo ái p_unto de determln111 811 ~tcr~'aecidióJr.,dar, con todas
triunfo de los m urgentes no era remo o,
hl
alcnnY.ando una
sw; tropM reunidas, el llltlmo golpy,
ª~l1ºaerT~ta de HÍdaJgo fué
victoria tan h.1espcra.d&amp; comochcomp eh \ .~rse declarado un lncencüo
rleblde principabnente al he o de ª""
jé ·to
en e.l cumpo donde se encontrab11 el gru~ de u e rci ·

°~i~•C~1gc~n.

noche

fu

C

Fin de la Guerra de Tres f\ños

ON la derrota. de :Mira:món en Ca.lpul(llpa:m-22 de ~icimcbre de
J8'l{)-y con la evacuación de la capital por aquelJ~ie do w~~
después, se cierra el periodo de tremenda,; convuls1oncs 1lO
~.as que se conoce en 1a !Jlstor,a de México CC!n el _nombre ~
•Guerra. de Tres Años.• El Ejército ConstltuCionah~, que
ma.ndo del General D. Jes\ls Gonzá.)ez Ortega, babia obtenido imo de
sns más gloriosos triunfos, venc!cado á hu, huestes reaccion.l'nas pocos dJru, ,mte$. comenzó á entrar en Méxloo desde el die. 2ii,
1;f"
queila.s part!.das· pero descoso aquel jefe de estimularlo J?l'eIU an o
su buen comwrtamiemo ord~ó que el 1~ de enero de 1861 !ó-0 efectuara su entr11da ~olemne la. ~letr(,polt GouzAlcz 011:&lt;'ga, a.l ñ:ente de
~ .000 hombres. fué recibido por el A)nmt ..míento en la. Calle.del ~~ente de san Francisco, y vitoretido por el pueblo á •u pa~porh\Slllllles.

er

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1,C
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l La Circ.mciaión del eñor.
2 Sa.n Martiniano Obispo.
3 Santa G1:noveva.
4 San Prisciliano.
5 &amp;inTel&lt;lS!oropapa.
6 Los Santos Re)' es.
7 San Lnciano mártir.
~ SanAwlinar obispo.
9 Sllntos ,uli¡j.c )' .Tocuudo.
10 San Gon1,aJ.o de Amarnnte,
11 San Higlnlo J'l&lt;'Jm•
12 Sa.ntol! Arcadio y 'l'lgtlo.
lS $&amp;u Gumesindo.
H Santos Rilarlo y Fl'lix.
lf&gt; Se.n Pablo ermitaño,
SA,n !lf arcelo papa.
,
El dulce nombre de ,Jemt .
San Leobardo.
an ~noto rey .

San Sebastlím mártir. .
Santa Inés vlTgen, mártir.
San Vicente mártir.
San rldefonso obls])I).

'uestra Sra. 9e la Paz.

2ó Sanlá Elvim mllrtir.
26 ,San l'olica.rpo obispo.
27 San Juan Crisóstomo.
28 San Juli~n obispo confesor.
29 San l'rancisco de Sales.
~ 30 Santa M:artina yJrgen.
D 81 San Pedro N0l!t.-SC0.

�EL MUNDO ILUSTRADO
durante su permanencia. en los distintos Minis terios que ha. tenido á. su
cargo, lo constituyen en una. de la.s personalidades más salientes del partido liberal.
El señor Ingeniero don Lee.ndro Fernández, nombra.do Ministro de Comunicaciones en enero de 1903, cuenta. como hombre púb!ico con una boja
de servicios en que resalte. la laboriosidad. Desde el puesto de Regidor
del Ayuntamiento de México á que fué llamado en 1880, hasta el de Ministro de Fomento, que ocupó en diciembre de 1900, siendo sucesivamen•te profesor y director de la Escuela de Ingenieros, del Observa.torio Astronómico y de la. Ca.se. de Moneda, Subsecretario de Comunicaciones y
Goberna.dor de Dura.ngo, su Estado na.tal, el sefior Fernández ha deja.do
siempre en todas partes huellas de su actividad y de su rectitud.

***

El ailo de 1892 y siendo Ministro de Haciende. el seílor don fa.tías Romero, entró de Subsecretario en ese Departamento el seiloi- Licenciado
don José !ves Lima.ntour. Encargado pdmero del Despacho y Sec1·etario
de Estado después, ha sido desde entonces el seilor Liman tour colaborador meritisimo del seilor General Díaz, en la. solución del problema económico que ha contribuido eficazmente á la. bonancible situación del
pa.fs.
Propios y extraños, todos reconocen la a.Ita labor financie ra del señor
Secretario de Hacienda., y si hubié ramos de enumerar todos sus tra bajos
en el departamento que es á su cargo, tendríamos que entrar ea porme-

nores, para. lo cual ca.recemos de espacio. Pero, sin embargo, no podemos pasar en silencio algunos puntos salientes que sintetizan por su
naturaleza la. gestión por él emprendida. La nivelación d~ los presupuestos, que desde 1895 se cierran con superávit; la. abolición de la.s alcabalas, prometida desde 1857; la conversión de la Deuda Pública en l 99
y sus hábiles gestiones para. que e-1 Gobierno se adueñara de la dirección
de dos ví as fórreas importantes, marcando así una nueva política f errocarrilera. en el Gobierno, son hechos lleva.dos á cabo en el tiempo que el
sei'ior Limantour ha .colaborado con el señor General Díaz, y que han
senido para cimentar sobre bases firmes ·el crédito naciona.l.

***

Un veterano de las guerras de «Tres Años&gt; y de la Ictervención figura
desde enero de 1903 al frente de la Secretaría de Guerra. y Marina. El
seilor general D. Francisco Z. Mena ocupa ese alto puesto, a.sí por su
limpia hoja de servicios miUtares,oomo por haber trabajado en otros ramos en la actual Administración. Ministro de México en Berlin en 1880, y
Gobernador de Guanajuato, electc, después del triunfo de la. revolución de
Tuxtepec; Agente financiero en Londres, y Ministro de Comunicaciones
en 1895, son muy va.ria.dos los servicios que le debe el país, y distintos los
ramos ea que se ha ejercitado su colaboración en la magna obra del Jefe del Estado.
Tales son, en brevísimos rasgos, las altas personal¡da.des que forman
el Gabinete del señor President.e de la República, y que con él cooperan
al engrandecimiento del país.
Diciembre de 1903.

·n1c1 E~tr111Je
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EL MUNDO ILUSTRADO

.
_·

=r

SUCES05 DE l 90J
El Arbítraje.-La Rebelión de Marruecos.-El Militarismo Turco,-Los ingleses en Africa.-El predominio
sobre Chína.-Conflicto ruso-japonés.-La política pontíficia.-Muerte de Spencer
y Salísbury.-La caída de Mr. Chamberlain.-El proteccionismo
y el libre cambio en Inglaterra•

S

I, para juzgar de un modo general de
]os sucesos ocurridos en el mundo durante el a.ílo que acaba de expirar, fuésemos á aplicar el criterio filosó.fl.coque,
conforme á la.crítica histórica, debe presidit- todos estos juic10s; si nos interrogásemos
respecto á este tercer afio del siglo veint.e con la
pregunta suprema: ¿con cuáles obras de ci vili•
za.ci9n he. contribuido al bienestar,al progr.e so,
al perfeccior;amiento de la. especie humana.?,
quién sab~ si nos quedaríamos perplejos para.
contestar, para encontrar los caracteres que,
desde ese punto de vista., hayan podido distinguirá este brevísimo instante de la. vida de la
humanidad.
Y no purque esta época haya. sido esencial·
ment.e tranquila ni se haya marca.do por sucesos trascendentales, ni porque los a.contecimientos ocurridos sobre la faz de la tierra. no
hayan tenido gran int.erés; muy a.l contrario,
en el mundo político be. habido sucesos que,
por su ·magnitud, por la manera súbita é implacable con que hao derruído principios res·
peta.dos durante siglos, han tomado las proporciones de verdaderos cataclismos. En estos últimos tiempos hemos presenciado hechos·que
borran para siempre viefos prin'c ipios de dere·
cho interoa.cional, venerados por los pueblos
todos del pi a.neta.
Perodetodoesteconjunto,si buscamos la obra
eminentemente civiliza.dora. que pueda. caracteri1.ar este principio de siglo, nq encontraremos
quizá más que una., acogida con gran entusias•
mo y sostenida con vigor por pueblos snfiadores
denuestra.América,entrelos cuales México ha. fll!'Urado de una manera prominente: el .Arbitra.je.
Hasid.o e.qui, en las tierras que baí!a. el seco mexicano, donde se ha llegado á los acuerdos más
trascendentales de la época, respecto á esa nueva institución, destinada. nor su índole civiliza.·
dora, á llevar á. oabo las obras de paz entre
los pueblos. Puede afirmarse, sin temor de
caer en error, que en los primeros aff.os de este
siglo se han llevado á.. cabo más arreglos por
medio de arbitraje que en ninguna otra época.
de la historia. Y ha habido entre ellos gravísimos problemas que parecía. imposible resol·
ver sino por la guerra-tal, por ejemplo, el con·
flicto entre las dos más civilizadas repúblicas
de Sud- Americe., Argentina. y Cbile, que soste·
nían larga disputa sobre fronteras.
.
A estos comienzos de siglo toca. la. gloria. de
haber ensanchado la esfet•a de acción del arbitraje, haciéndolo aplicable cada vez á más
numerosos y delicados problemas internacionales. ¿Llega.rá ést.e á substibllir á la guerra.,
aunque sea en épocas retnotisimas, de las que
no podremoa tener ni viga idea.? •...

Marruecos se desarrolle. la tragedia: ya es el
*
Sultán quien vence, quien cobra los tributos y
Mas, por otra parte, *la* guerra, la imple.ca.ble,
quien impera en lo ab.-oluto; ya. es el pretenel azote más cruel de la. humanidad en todos
diente quien sale victorioso; mas. ¿habrá por
los siglos, continúa cerniéndose sobre los pneventura una venta.je. decidida en que'uno ú otro
blos. Y todavía. la guerra ha tenido en diverse~ el vencido? Acontece_allí-cumo en tiempos
sas épocas un papel civilir.ador. ¿,No las cruaciagos hubo de ocurrirnos á los mexicanos,
zadas fueron la campaBa de la civilización
y como sucede aún á muchos de nuestros heroccidental? ¿No las conquistas árabes fueron
manos de América- luchar contra. un despotisel vehículo de esa civilización de la. que aún en
nuestros dfa.s se conservan maravillosos munu- - _Jno bá.cl&gt;aro, derrocar un absolutismo 1 sencillame~te pa.i:a, sobre las humeantes ruin as del anmantos? ¿ o podrían citarse muchos otros catenor, edificar un absolutismo nuevo no me·
sos en los que las huestes guerreras han sido
. nos bárba~o ni menos sangriento, que' habría
los &lt;pioneers&gt; del progreso huma.no?
que destruir después.
Pero no puede ser una lucha eminentemente
favorable al bienestar de la humanidad Ja guerra. de rebelión de Marruecos, por ejemplo, que
***
ha sido, en último análisis, la. lucha desespeMacedonia., la cuna. de Filipo y de Alejandro
rada de un poder absoluto que quiere sostenerse
la que en llD tiempo fué la que llevó á. los re:
á toda costa, y los oprimidos, que quieren á su
m_otos pue~los de Oriente la civilización helévez convertirse en opresores. En el turbulento
nica, ha. sido en este a.no teatro de bárbaras
escenas.
La población sujeta al dominio turco se lanzó á una. lucha desigual, desesperada tremenda., en contra de Je. dominación musul~ana pero sus esfuerzos se bao estrellado contra el' pod~río del Sultán y contra Ja. absoluta indifere1;1c1a. de los pueblos de Occidente. Apenas si en
las pequeBa.~ nacione~ autónomas de la. península. bi.lká.nic:i,, como Bulgaria por ejemplo
se ~a producido un movimiento de simpatí.a'.
hacia los_ 1mby1;1gados macedonios, movimiento .m~s bien ¡:&gt;la.tóni~o, más bien popular, repr1m1,do lo más posible por el prudente gobierno bulgaro, que debe haber tenido presente la
desdicba.dísima. aventura del Rey Jorge de Gre•
cia., derrotado, vencido por los musulmanes
por ,haber i~t.enta,do llevar á cabo'11J.na quijote~
ría internac10.na.l.
•
,
Y lo que se ha. llamado el a. cuestión de Macedonia&gt; vuelve ~ quedar_, lo mismo que antt,s,
un problema s10 ~oluc1ón !1-Pare,n te, una ti ranía en S~ll.tu-guo, ioconmov¡ble por quién sabe
cuánto tiempo. La causa del coollicto es, sin
embar~o, b1_e!1 clara. Turquía. a p'ira. á ser una
potenc_1a militar ca~az ae competir con las
de primer orden, y s1 no lo ba. 'logrado, cuando menos sí puede considerarse como la. primera potencia militar de segundo orden in·
cluyendo _á España. Pero, careciendo de r;cursos .sufl~ientes para sosteoer en pie de paz
un e1é~c1~ de cerca dedo. cientos mil hombres,
ha. dec1d1do que sus milicias vivan del todo ó
en parte, sobre el país que parecedan destina.das á proteger. Y he aquí por qué los ba.sbiba.souks ~on una amenaza coo&amp;tante para el pueb!o,. S~empre la clase militar, cuando está indq¡~nphnada. y hambt•ienta., se ceba sobre la plebe rndefensa.
LA QUERRA, CIVIL EN MARUECOS -ENTRADA
El militarismo turco de estos últimos tiempos
DE PRISIONEROS EN FEZ,
ha dado el escándalo de que en Europa, en es!

LA INSURRECCIÓN EN MACEDONIA, -LOS SOBREVIVIENTES DE UNA MATANZA
HECHA. POR LOS TURCOS.

tos albores de siglo XX, se presencien matanzas como las de los sarracenos: el cielo del
continente más civilizado se enrojezca por el
fulgor siniestro de las aldeas entregadas al
fuego por los soldados musulmanes, después de
haber sido saqueadas y sus habitantes asesinados en masa.
Pero Europa está dispuesta á cerrar los ojos
voluntariamente y no manifiesta el menor propósito de intervenir de una. manera radical. Es
imposible que, por ahorrar la sangre de u.nos
cuantos oprimidos, se rompa. la unidad de lo
que se considera la obra maestra de la política.
moderna: el Concierto Europeo, al cual se sacrifica. todos los intereses, aún los de los
pueblos más dignos de respeto. Por gua.rdar
ese equilibrio inestable, se consumen para el
sostenimiento de ejércitos formidables, la. san•
gre, el sudor y la riqueza de los pueblos más
industl'iosos y más civiliza.dos del mundo.

*

* á la cultura europea:
Otro golpe en plena *faz
la tragedia. de Bel grado. Otra. página que agregar á. la tétrica historia del militarismo, del
insaciable Moloch, que, por desdicha, ha sido
el dios único por muchos años en nuestra América y todavía recibe culto ferviente en algunos países hermanos del nuestro.
:.~

***

Y para éompletar el cuadro de exterminio,
para recargar el fondo negro del panorama. de
· estos tiempos, los ingleses siguen a.delante la
campe.Be. del Somal, ca.mpa!ia que no es sino
una brevísima etapa. en la conquista del cora•
zón de Africa, en la. q1:1e estánempetia.dosel interés y el orgullo británicos. El colosal imperio británico ha fijado entre sus futm·a.s conquistas el establecimiento de la. «Cruz Africana&gt;, ' es decir, de dos caminos de hierro que
atraviesen territorio conquistado y que crucen
A.frica. de Oriente á Poniente y de Norte á Sur.

¡,Que parallograrlo será preciso ex.terminar
razas indígenas, destruir imperios y repúblicas
enviar hombres y más hombres al mortíferJ
clima? ¡Qué importa! ¡Bien vale eso para el
imperialismo británico, la posesión incontestable del continent.e negro!

de las obras más nota.bles por su unidad y por
su trascendencia. En las páginas de este sema•
na.río ha sido magistralmente juzgada la obra
del filósofo por uno de nuestros más sólidos
criterios.
Lord Salisbury fué, después de Gladstone, el
político más note.ble que tuvo Inglaterra y uno
de los campeones más grandes de la unidad del
Imperio.
De la escena política ha desaparecido últimamente, por haberse a.parta.do del gobíe1·no
inglés, una de la.s figuras más prominentes entre los estadistas contemporáneos: Mr. Chamberlairr.
Este persona.jehl\,sido, indudablement.e, el político más discutido y el hombre de las granúes
ideas y de las grandes empresas. Sus enemigos
le a.tribuyeron como una de sus obras maestras
la. lle la guerra sudafricana, de ese inmenso y
terrible orama. cuyo epílogo fué la desaparición
de dos repúblicas independientes y el engasta.•
miento de dos nuevas gemas en la corona imperial británica.
No cabe duda que Cbamberlain fué procla.mador decidido del imperialismo inglés, y que,
como Ministro de las Colonias, si no preparó
la. guerra, como se pretende, sí fué uno de los
directores de ella y contribuyó á su éxito.
Pero cabe preguntar: ¿sin el apoyo de la. opinión, sin contar con el pueblo inglf s, habría
podido Cbamberlain hacer la guerra?
La. caíd&amp; del Ministro de las Colonias es una
lección curiosísima.. En efecto, ese hombre que,
por su energía, por su fanatismo imperial, pudo encontrar a.poyo en el pueblo pa1·a su inqubbrantable política de expansión y tuvo á su
disposición ejércitos y empréstitos para llevar
á cabo la conquista. del Transvaal, cayó, irremisiblemente, cuando pretendiendo afirmar la
solidez del Imperio, habló de romper con la
tradición librecambista, uno de los orgullos
de Inglaterra..

*

* * est.e ligerísimo boceto
En momentos de cerrar
de la situación política, en el Extremo Oriente
se anuncia la inminencia. de una. guerra que, de
e tallar, será una. de las más terribles de la
historia. contemporánea. La. manzana de la. discordia es, aparentemente, la ocupación de
Ma.ndchuria por los rusos; péro, en verdad es
el predominio sobre China.
'
Los japoneses no pueden ver con calma que
el Gobierno moscovita establezca guarniciones
en Mandc~uria., y se ma~ifiesta dispuesto á llegar al último extremo, 1 no las retira de allí.
Rusia, proba.blement.e, no vacila.ría. en desdeíl.a.r la. actitud del Imperio del Sol Naciente
si no tuviese noticia de que existe una formi~
dable alianza anglo-japonesa., y que una lucha
con el Japón sería, al mismo tiemoo una guerra con la Gran Bretaña. Y éi¡ta e~ la razón
p~rque, si bien los despachos parecen hacer inmrnent.e la guerra, nada es posible anunciar de
cierto.
A ninguna de las tres naciones interesadas
más directamente, conviene lanzarse á tamaña
lucha, y menos aún cuando hay otros interesados también ~n la política de Oriente, y quepodrían muy bien aprovechar el conflicto.
*

. El cambio ocurrido '**
en el trono pontifi:cio, es,
sm duda alguna, el suceso culminante del año
que terminó. La muerte del Pontífice más libe1·al, más sa.bio, más tolerante y el más hábil
político que ha tenido la Iglesia en los últimos
tiempos, no dejó de ca.usar cierta zozobra. Se
temió que el nuevo Pontífice reaccionara. contra
la p_o litica. salvadora de León XlII, y que la
grandiosa. obra emprendida por el Papa.
demócrata., fuese á ser
destruid a. Mas los
primeros actos de gobie1•no del Papa. Pío
X, le hacen aparecer
c~mo más progresista.
aun que su antecesor,
más liberal, más dispuesto á romper con
las estorbosas tradiciones de la Iglesia. y
admitir de una vez,sin
reticencias, las conquistas de la civilización.
La. Iglesia católica
y la obra de León
XIII están, pues, sa.1vadas.

***

LA CUESTIÓ?'l' DE ORIENTE.-LOS RUSOS EN MANDCBURIA,

El pueblo inglés ha
tenido dos días de luto por la muerte de dos
de sus grandes hombres: Spencer y Lord
Salisbury. Al uno
debe la filosofía. •una

LA CAMPA!-1A DE SOMALILANDIA - EL DESAS·
TRE DEL CORONET, PLUNKETT.

,

. Ese _pueblo que fué á la guerra, que sufrió
1mpa.s1blemente reveses y calamidades por la
u01dad y grandeza del I mpetio, résistió'."vi~orosameote cuando se le habló de renuqciar á los
beneficios del libre cambio.
·
H:n un país latino, el Ministro Cban'Íbérlll.in
habría sido derrocado, escarnecido, injuriado
cuando se recibiera la noticia. de la primera,
derrota. en Sunáfrica.. En cambio, se le habría.
escucha.do con indiferencia. cuando hablaba
con toda su e1ocuencia.persuasiva, de las venta~
ja.s del proteccionismo; ó quién sabe si presentando su programa financiero como un rasgo
de alto p&amp;.triotismo, habría hallado eco en las
masas del pueblo latino, irreftex.ivas y fácilmente sugestiona.bles 1

***
Si cupiera. resumir en unas cuantas líneas
todos los principales hechos que la historia. ha.
presencia.do en los días del a.ño que acaba de
concluir, podríamos decir que de todos ellos,
desde los más insignificantes hasta. los de mayor trascendencia, se desprende una vez más el
axioma que rige á la. vida de los pueblos: los
intereses hablan más alto que los principios, y
al servicio de aquéllos se encuentra.o todas las
armas de combate que la b.uma,nidad puede esgrimir en la eterna, implacable, desesperada
lucha por la existencia.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO llUST:RADO

En la noche septentrional, desolada, inmensa, resonaban los gri tos de
los pilluelos, que se batían con nie ve en el arroyo. Los alegres sones de
una charanga llegaban, desfallecidos, én a las de un viento perezoso que
apenas levantab11, los más ligeros copos para jugar un momento con
ellos y desbaratarlos , cual si fueran marg aritas intnaculadas , entre los
dedos ágiles de una mano femenina..
E ra la noche del Año Nt1ev '). i, De cuá l Rilo? De cualquiera ; los que después han corrido se parecen tanto á los anter iores, que sería. diffcil
á mi memoria llegar á clasificarlos debidamente. Era la noche de A ño
Nuevo y nevaba copiosamente.
La nieve tiene encantos misteriosos, femeninos y crueles; encantos mil,
que ofrece á. quien sabe amarla. Hay en la caída de los copos blanqu ísimos, en el seno de la noche, algo de infinibamente triste, al go de humano, algo de común con el dolor, y con la miseri a y con la muerte. Parece
que alg~ien llora, en silencio, con el amargo llanto de los dolores muy
hondos, incapaces de expresarse por el sollozo ó por el gtJmído. La nieve es la expresión de un dolor infinito.
En los clima~ d~l Norte, la, oatura.leza. toda se &amp;presta, en el otoílo, á.
la. llegada del rnv;ierno. Se de!lnuda. de sus hojas el árbol; q ueda el cielo,
por toda la esta.c1ón, de un gris de plomo ; la gama sonora del viento se
tral!sforma, de_ligera. y !!'legre, en grave y profunda; y cuando el P adre
lnviernn deshoJa en et aire toda una.floración de azahares cuando nieva
y el frío desciende á muchos grados ba.jo ce ro, sobrecogen 'al espíritu raros temores de algo enorme, de algo ineludible y enorme, que en mucho
se parece á la muerte.
· Es por t!!-1 causa que los hombres del Norte son refl exivos y son serios.
~a eterna Juventud de )a natu~aleza. es propicia á la. idea de la inmortalidad, y_por eso lo~ griegos dieron por morada á sus dioses los bosquecillos, siempre, tlor1dos, de alguna. región meridional y caliente.

***

En la aldehuela tejana en la que vivía en tonces, la celebt•ación del Aao
uevo era._ uno de e:.vs faustos acontecimientos que dan temas para. la
conv~rsa.c1ón por doce meses y ll!IÍS. La existencia monótona. y primiti•
va, d1stante,y con mucho, de la vida metropolitana sacudía. una noche su
testa so6:olienta, e1;1trea.bría sus ~jos a.modorrados', lanzaba algún bostezo al est1rar sus miembros encogidos por el largo sueño y se aprestaba
á gozar; á gozar algunas horas, en honor del año que se' acercaba.
. P~ro la noche era muy fria, muy negra y poco ó nada acogedora. Y o,
invitado por los &lt;_Rt1d Me~&gt;, como singularmente se apodaban los miembros de una espec1~ d~ so01ed:i.d naturalista y masónica., dirigía, desde la
balau~trada del ed1fi.010 donde la fiesta se celebraba, mis largas miradas
de ted10,que se perdi~o en el seno de la noche, silenciosa dolorosa opaca y fría como una mtrada demuerto.
'
'
Dentro, las rubias &lt;misses&gt; y los «gentleman&gt; correctísimos bailaban
boston Y conversaban en. el len.g uaje rígido y gutural de sus ~ayores.
Lasa.la estaba llena de lo mlls granado de la pequefl a sociedad del poblacho. Ho~bres f~rnldos avezado_s á. la lucha, en actitudes tranquilas
Y reposa~as, seil.01 as m~yores s?nr1entes, mostrando las mil y una face•
tas camb1an~s d~ sus ?lentes orificados en profllsión; señoritas e~belta.s,
de gr~ndes OJOS mfant1les Y azul es, y de mechones áureos incandescen•
tes tolSOJ?es r~gios de un oro tinísimo ; mozalbetes hercúle~s que venian
de la untversLdad á. pasar las vacaciones al lado de los padres y que

--

pretendían demostrar, con sus actitudes varoniles y sus cortesía.s sobre·
carg:adas de «do you like~? y de cwill you&gt;?, que la vida de sociedad era
para ellos asunto conocido; todos alegres, con la sana alegría de una di•
gestión perfecta, todos ellos contentos, convencidos de que bien valía. la
pena vivir una vida como la suya. Fuera, la nieve blanquísima, tenaz y
copiosa, cayendo en las enormes fauces abiertas de la noche, llena de
vag os acordes estrafalarios y de súbitos encandecimiPntos de luces leja.e.as.

Principios de Id Conqu~td de México

*
**

C uando, en el silencio de la. noche, sona.ron las doce nota.s nítidas y claras que despedían al viejo año, para. dar entrada. al nuevo como á un
soberano conquistador quevuelvelleno de oro y de gloria de la guerra;
cuando en el viejo reloj de Ja casa las doce campanadas marcaron la división entre dos aflos. la concurrencia toda se dirigió al comedor, donde
estaban µreparados algunos platos fríos y 111.s copas, milagrosas en su
delgada transparencia, rebosando Champagne.
Y brinda.ron los sajones, lJenos de fe en Jo porvenir y de confianza en
los destinos de su raza omnipotente. Brinda.ron por el año que moría y
-por los beneficios que en esos doce meses la patria ba.bía. recibido como
copioso fruto de bendición, por sus la.bores constantes y ciclópeas; brindaron por la mujer, por la deliciosa hembra rubia -y frágil que adorna
los hogares del Norte; bebieron el Champagne californiano lanzando al
aire sus &lt;hurras&gt; tempestuosos.
Pero ni una sola palabra escuché referente al año que venía. No a.lber•
g aban la meno r duda acerca del progreso continuado de su patria. y del aumento seguro de sus propios negocios; ni una palabra de esper&amp;nza y de
a.chelo, pidiendo para la fut ura etapa de la vida a.lgo que no habían lo•
grado conseg uir en la. etapa terminada.
Me hirió profundamente la confianza viril de aquellos hombres y la
seductora confianza de aquellas mujeres, deliciosas como una porcelana
imperial. Toda. su energía era pa.ra. ensalzar el vigor de la patria, el
adelanto prodigioso de la. raza, la ventura inmensa de sus bogares, y ni
un solo momento pensa.ron eu que algo había que desear; ni un solo re·
mordimiento empañó el tranquilo fulgor de sus ojos, ni una promesa. de
enmienda., ni un voto por mejores día.s, nada ....

***
Y , cuando por encima de la. nieve inmaculada, me dirigía a.l cua.rtucho
en que mi soledad y mi aislamiento transcurrían , por en medio del arro·
yo, en pleno periodo terciario de la embriaguez, dos latinoamericanos
venían, cayendo frecuentemente en el f~go, levantándose con grandes
vacilaciones y dando voces. Habla.u celebrado la última noche del año.
.Me separé violentamente, para evitar ser atropellado por los ebrios
y, cuando doblaba la esqüina, llegaron á. mis oídos los gritos que Jan'.
zaban, con su lengua estropajada y balbuciente:
«Año Nuevo, Vida. Nueva&gt; repetían. Me invadió una súbita tristeza
prof unda y mortal, al escucha,·, en el idioma patrio, en el idioma de ml
niñez, aquellas palabras blasfematorias.
«Vida. Nueva&gt; ¡Qué más qui_siera nuestt-a pobre raza. )

D

F.;;rG~.I IJ0 rrrrm',n ,orr.;.0 pn.r:i poner-

se ,11 frcnu· de lr1 exp('&lt;lic1&lt;m qnt&lt; ,fo.
b!u empn•1Hler In onqu1st&gt;t d&lt;! ) íéxjcn, el IR ele lebrero ck 1.ol\', se hizo :í
hl voln en punL1de ~nu .-\ ntún - cxtre,.
mlrlurt o,•ddent,t 1 do In isla el' Cnb,, c•on once JIN¡w·i\0-~ b,1jole, ,\ 1,orc!o de los cuales Yeni:,n n,;is iie ot·l1odcnht!-! pcn-ona,~ entre :;aldn.llos'" ,irr i,·nH'il. T.11 t•~v "1i\-if1 n llc!(ú :i lin~'!&lt;dC
febrÚro ú 0:-mmel ( Y1 t•ttli\n) y rl~~&lt;"Olh1Hcú
nlli tnmnnrto p(¡si,siím del territorio ,í nom ure
,lt!l l{cv dt' l{spuirn. Cort,í:,¡ tr,1jo p11r~1 el ~erric'io de su ekrc!tn ilie,·isi•is Mbflllos y 1-1 piews
ik II rli llcri11.
~;¡ 1~ rl r m~n(). n el templo principal. que
tt~~Í1iu 11 1 ~ in(liol-- y ttll t C t11lll inln!!e.n CQ] ~1_cüdtl
1

1

p,u· loq c,,p11ñoles, el P&gt;t&lt;lr&lt;' ,)llíLO l)1az d1¡0 1t1

primem misa q11c secclebr&lt;, en lo que lloy e ·
tcrrHurio mc:&lt;irano.

ti primer auto de fe

E

:,;¡ )a ¡;lnzuch ilcl "Mn.rqnés del \ 'nllu,
junto¡¡ la Catcdr,,I de Méc,.i1,'0, celeuró
el Tril111 M l del S.rnto Oficio el 28 de
feb rero d e l iiH 41 primer nuto de _fl'.
LO!' pem tenci11d(ll;, seglln nn testigo
ocu l11r, fueron ¡retenta. De e te;,,;, tres incron
quemados cl ml~mo din, . •n ta. ó sesen til Y
uno azotados, y los &lt;lemll.s, rémi tidos í, 11Jgu.nos
coorcmos, deblnn extinguir su condellll.c0mo

D . León Guzlni,n, ful' el pyimcr o en vrcslar el
junune.nto. l111cifndolo en seguid" &lt;&gt;1 P rt,,,ldcnte D. Valeo tln Gómez l''11rin y de;;pués los
demús Diputado". El Gral. D. Ignacio Comoufór L, com o Jefe ~upremo dcl_Po&lt;lc.r Ej~cuti ,·o,
j u ró tam biiin, el mismo dl11,_~ u,rrdar y hacer
guo.rrll\.l" el n uevo Código l'olitico.

slrv'h&lt;uks·

()

~\.I Auto c{)ncurrleron el Virrey, lo. A.111llencla, el Arzobispo y ot ras al tas dignidades de la
Colonia.

A

1904.- S:f\NTORAL.-1 904

La Constitución de 1857
L
.M
lit
J

NTE una concurrcnci&amp; nnmel'OSI.Simo.
gue llellftba las gtilCr in.s dcl eo
_ ngreso,
fné jure.da cl f&gt; de febrero de J.857. la
Constituclól! que hoy rigeen lll República . .El ViceprC\,1deote de Jo. Asamblea,

V

S
D
L
1&gt;1
lll
J
V
S
D
L
M
M
J

V
S
D
L

ANTENOR LES CANO.

~·~
Nuestros Oraba.dos

M
U

J
V

D
L

En nuestra primera plana publicam_o s un boceto del Sr. Gral. D. Porfirio Díaz, hecho
expresamente para nuestro número de Año Nuevo por la distinguida artista Miss U. S. Easterua;y, escultora americana de quien tuvimos hace poco ocasión de dar á conocer algunos trabaJOS. El boceto del Sr. Presidente de 1a Repóblfoa, no obstante haber sido hecho en muy
pocos días,. está bien logrado y demuestra el empeño que por obtener un buen parecido, puso
nuestra estimable colaborado1a.

l San I gn acio obispo nu\:rtir.
2 San G1mclldo murtir.
an Bla.s obispo.
;1 Snn A.odre Corsino obispo.
5 San Felipe de Jc.~ü~ m&gt;ltt!r.
6 San Amand11 olJi.sJ)O.
7 Sao Romualdo abud.
s San Ju1tn Mnhi. confesor.
9 San Clrilo Alej&gt;1udri!lo .
10 San Guillermo ermltn.ño.
11 ·San everian o o.bl\d.
12 San Mel~"'iO.
IS San Benigno m árti r .
14 au Vnlentin presbltero m.;,\rtl.r.
15 Sil.u Flíustino mártir .
16 Sant a J ullu.u,1 vir¡¡en.
17 Sa.n. 'l'eódulo mArur.
18 &amp;.n Slmeón 11bispo mi\rtir .
19 an Gabin11 pre, bltero mártir.
20 San Elcuterio obispo.
21 Sao Severi.tmo obll&lt;po.
2'l Sa.o tu. Ma r garita oe Cortóua.
2ll S.,11 Floreucio confesor.
24 San. Modesto obi,;po.
25 San I&gt;IatiaS 11.póstol.
26 v !l.n Portirio confesor.
27
an Baldomero confe!!O r.
28 Stlll ROD\lin &gt;1b1td.
29 San Macario má rtir

s

*

Por ser de justicia, hacemos constar que ~a~to }os retratos de los Sres. Arzobispos y Obispos que figuran en estas p áginas, como algunos de los miembros del Cuerpo Diplomático, de
1os Sres. Go?ernadores de los Estados y de las damas mexicanas, los debemos á la galantería.
d_e los conocidos y hábiles fot6grafos, Sre~. Valleto, Mora, Cruces y Lupercio. Las ilustrac10nes del artículo 1(El Primer Cigarro)), son obra. del Sr. Arriaga.

"~L MlJ~DO ILUSTRA.DO"
EN 1904

A

ENrADOS w,· el éxito que J1a ven.Ido logrando e t e p eriódico desde qoe."tan t o ·8us ' 1Justra-Olo-

ne8 como au l.nfo,:,maclón, s e han hecho prll,lclpalJnente oaclooales y de a c tua.Uda.d, hemos re sue lto mejorarlo y 8eg-alr al camino qne pe.rece m"8 del agrado de .qoestros leutorM.
E llos &gt;1on los que manda.n y nos otros nos empeíliunoq e n servirlos. perAlgulendo s le mvre la.
s atlsfa.cclón d complacerlo•· A este fin, .EL 1\l1D tDO rr,US'r B-ADO a.pMecer.., á. vartir del 10
d e e n e ro vróxtmo, en una fono.a Q.Ue sin llparlarse vor comple to de la que hasta ahora ha t e,
nl&lt;lo, lo haga ú l&amp; vez que más lega;nte, m»s i\ propósito pru,a oonte u r 1t11ontos dtve rMos y
muy otiles que, de otro modo, se:rí,. lm_po11lble t.:rat &amp;l' en sllf! colu,nna .
Además, publicaremos tn11usWL1Inente. en volú.m11nes perfeotamente Impresos y enc uadernados á 1&amp; rúk1
t ""- -ov ELAS O .E LOS A UTOR ES ll1AS NOTABLES, pQ,l'a rep &amp;rti:rlas como PRIMA.$ á los sob!le rlptoreM.
E st as nove las, uuyo pré clo en l as llbrerfas e s c uando m e nos de 81,óO. s e:riin e8oogldas entre las mejores. ú. Ou
d e s atlsfa. e r .amplia m e nte el bue n &amp;"1l8to lite rario de los abonados ,. este v e rl6d1oo, que de sega ro es m ás r e ftnaclo que e l de los /La-lJitu;s ,í. los f"olletlues de los dlal:-Los poi,nlares.

En lo ref e rente á l a s eoc lón de anuncios, nos proponemos ,idoptar no sistema ente rame nte d1s t1nto d e l
11.ue hasta aquí hemos HegaJdo. Los llllnnclos lrán distribui dos d e numera que :resalte á, 1&gt;r lme n, vlJJta su tm port9.ncla, Y e st 11,rán ilustrados con FOTOG RA.FJA S O Jl'IG RAS AB.TISTICAS que los embelle zcan y atra.l•
gan la ate n ción d él lector. Los c ome r cia ntes t e ndrán e n lo suceslyo e n EL MUNDO ILUSTBA.l&gt;O e l órgano más á propósit o para, annnola:r sus mercan ()íSS: pues conta mos al efecto con 111. m á.s v1tclada col~cct6n de
modelo8 de avlsos, tanto á. una tinta como á 00111:res.
E speramos (IQe el público :recibirá. con gn.sto hu m e Jon,s q_ue vamos ú. l.mplantar,
Presldcute del Congreso Conalllnfent.e,

Presidente de la BepóliUca ou rebrero de l Sú 7.

�Et MUNDO ItUSTltADO
EL lTIJlfDO

nusTA.A.Do

nidad, causa de re~ocijo para los propios
y de sincera admira·
ción para.los extrafíos,
nos presenta. ante todos como un elemento útil en el trabajo
universal.

***

H1LVIZCOI\Df ~lllbHO,Ot Ho\llHU4. ~ltl~r.Ol'IARnKGRRrlRMtROU.
Mi¡¡1~rro d.e Belg ica .
Mi"i)rrodelaRe úblira Rrgwfina

M6XiGO Usus R6la610Il6S [Ut6rnaGtonat6S
~·~
Es indudable que el ensanche y extensi6n en las relaciones diplomáticas de un país son elementos que
muestran con signos evidentes su progreso y desarrollo,
como índices de una vida internacional activa.
Grandes períodos hubo en nuestra historin en que,
poco conocidos por los extranjeros, se exagera ban nuestros defectos, se cercenaban nuestras cualidades, y se
nos presentaba ante el mundo como un pueblo irremisiblemente ingobernable condenado para siempre á
agitarse en perpetua!ó! luchas, á agotarse en convulsiones horrendas, á ser un eterno peligro amenazante para. los intereses propios y ext.rafios. Hay que confesar,
por doloroso que sea, que no faltaban razones para.juzgarnos así, por más que el juicio estuviera recargado de
tintes sombrios, á que no éramos acreedores. Eramos
un pueblo en vía de formación, y los que con más dureza y acrimonia nos juzgaban, olvidadan, sin duda,
las lucha.6 seculares á que habian estado sujetos, y sin
atendei á las condicione$ atávicas de nuestra raza y lÍ

las circunstancias del medio en que se desenvolvía la
joven república, achacaban sólo á defectos orgánicos, á

vicios irremediables, lo que pudiera llamarse «FIEBBE
la integración y desenvolvimiento
de nuestra vida superorgánica.
Por fortuna,, tiempo ha que dejamos esos arambeles
de un pasado doloroso, tiempo ha que, encauzadas
nuestras actividodes en un.a corriente vivificadora, trabajamos decididamente en nuestro mejoramiento completo, procuramos perfeccionar nuestro rligimen institucional, adaptándolo á nuestras necesidades, y en
labor sana y eficaz procuramos dar eoluci6n satisfactoria al problema económico, para. obtener elementos de
paz y de progreso en Ja ecuación política y social.
Y esta. transformación gradual y progresiva efectuada en la República Mexicana, á la faz del mundo, esta
entrada definitiva de la nación al concierto de los pueblos culto , esta participaci6n integral del pais en la
obra de la civilización, en 11\ vida solidaria de la humaDE 'REGDITENTOi&gt; en

Derribada la antigua
muralla chinesca que
pretendimos en un tiempo levantar contra
la influencia del capital extranjero, reconocidas con toda. hoñradez nuestras antiguas
deucla.s y asentada así la base de nuestro
crédito en lo porvenir, con la suprema confianza. del jefe del Estado en nuestro latente
progreso y con su acendrada. fe en las fuerzas vivas del país, abrimos nuestras puertas
á las corrientes exteriores, y el resultado regenerador no se hizo esperar. Pronto una
red de vía.e férreas puso en comunicación
fácillos centros productores del país, llevando, como las arterias, corriente vivificantes
de fuerza y energía.; millares de kilómetros
de hilos telegráficos, como .filamentos nerviosos del organismo social, pusieron en relación sus diversos elementos, y como al influjo de un mágico ensalmo, todo fué vida y
movimiento, en donde antes todo era estancamiento y muerte.
El mundo nos contemplaba absorto, y
pronto el interés que inspirábamos, estableci6 corrientes de cordiales relaciones.
Al terminar nuestra épica lucha que inició el tratado de Londres de 31 de octubre
de 1861, en que tres potencias europeas, una.
de ellas en el apogeo de su grandeza, se unieron contra la República, y concluyó en el
drama sangriento de la justicia nacional¡ al
terminar la épica lucha en que noeotros nos
ofrecimos víctimas por la libertad de un continente y peleamos con denuedo y bizarría
por nuestros propios hogares, haciéndonos
los paladines de la doctrina que con agraba para siempre la libertad de América,
for1Dulada por James Monroe contra la Santa. Alianza, á p:d nci pios del siglo XIX, quedamos como en un espléndido aislamiento
como enhie ta roca que sustenta un faro'
besada. por brisas de admiración y azotad~
por olas de odio.
De entonces acá, ¡cuánto cambios se bnn
efectuado en nuestras relaciones diplomáticas! cómo se han ensanchado las corrienLes
de amistad que nos unen, lo mismo con pueblo hermanos por raza, por vecindad y por
semejanza de instituciones, que con aquellos
de nosotroe apartados por la tradición la
distancia 6 la disimilitud de régimen político!

***

Aparte rle nuestro visible progreso fruto
de largos años de paz, que nos ha acr~ditado
ante ~1 mundo como un pueblo bonrado y
traba¡a.dor, celoso del propio y respetuoso
del ajeno derecho, hay en la época presente
en los acontecimientos contemporáneos do;
hechos que han contribuido indirecta~ente
puede decirse, pero de una ~anera. eficaz al
ensanchamiento de nuestras relaciones 'internacionales: la. convocación del Congreso
de la P~ por el Czar icolás II, en 1899, y
la reum6n de la segunda Conferencia Internacional Panamericana en 1901. México fué
la única nación hispano-americana que estuvo representada en el Congreso de La Haya; ~u caJ?ita.l fué designada por acuerdo
cuasi unámme de las repúblicas del Continente1 p~ra asiento del segundo Congreso
Panamencano, que tanta resonancia ha de
tener para lo porvenir en los pueblos hermanos del mundo de Colón.
Por circunstancias difícilmente explicables, nuestras relaciones eran tná.s positivas
con la naciones europeas que con nuestras
hermanas de. Hispano--Amériea. L:.. segunda Conferencia Panamericana ha servido para darnos á conocer entre las repúblicas todas de este lado del Atlántico, que enviaron
~us repreeentllntes á nuestra 11Ietr6poli, de¡1mdo gran parte de ellas acreditada una legación permanente.

0

***

Hasta de la P~rsia legendaria, del país del
Iram d_ot_1~e C:eciero~ los gérmenes primeros
de la c1vilizac16Ii. aria, después de la :florescencia de los Vedas, llega á nosotros un ernhajad?r _es~eci-al y extraordinario, para ofrecer d1stmmón honroea á la Rapública en la
persona de su Supremo Magistrado. Dcl Extre~? Oriente, &lt;'.}el joven y vigoroso Jap6n
recibimos tam b1én prendas de segura amistad,

Nuestras relaciones cordiales y afectuosas
con los pueblos cultos todo1:: de Europa, América y Asia, se estrechan cada vez m~, y
nuevos tratados y convenciones son prendas de concordia y lazos de unión para lo
porvenir,
Por eso ·nos honramos al publicar en las
páginas de EL MuNDo ILusTRADo, los retratos de todos los representantes de los gobiernos extranjeros en nuestro país, dando á conocer en fotograbado á todo el H. Cuerpo
Diplomático acreditado ante el Gobierno Mexicano, cuya misión de confraternidad universal, tiende á hacer efectivo el reinado de
la paz sobre la tierra.

. de .R.- No inclul.mo&amp; entre !os retmta&amp; d e los jefes de misión ,1ue Uust.mn esto.s páginas el d el repl"Cill;!ntante de Portu-

gal , Vlzeondé d e .Alte, pol" no h,1uo rlo recibido opo-rl11ru1menw
d~ Wá~hl ngton , &lt;'lurhul d oudt• rc.-,,lde el distinguido mp,owal!eo.
l;()S re1i. ~lrili-rrosdt!I Ec.uador, fui ~ llajos Nknntgun Bnll\•l11, Arg1mtlnn, P erli , l'elllln y Pnrtogal 1·eslden unntlJ(li1 on
lu capi tal de lo. vectna R ep1\1Jllca .

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

EL ROBINSON MEXICANO
Capfüdo denn Libro para los Niños, por Carlos Díaz Dnfoo.

Is.
producción,-El trabajo aislado y el trabajo en

SUMARIO, -El traba.Jo, sego.ndo factor de

común,- nión de los esfuerzos humanos,-División del"trahajo.-Ventajaa de la. divisi5n del
trabajo.-División tel'l'itorial.del trabajo,-Bus
conseouenoia.s,-La. a.coión· del trabajo sobre la
natnraleza y 111 acoión de la. na.tnra.Jeza. sobre" el
txaba:o,
O dlas tnmscnrrlnn p,1r11 el Rohinsón
!&gt;Iexicano Nm unn rapidez ¡¡x.trnordi.

mu-ln,porqne ocupado,én sus lrabajos,el
tiempo se le ba&lt;:h(m~ corto de lo que.
en medio de st1 soledad,
pod:rla imuginarse,
Cada vez encontraba en In, ls.l.1111u0\'IUlJ1T111 1/·
tion~ con que atender t\ Sll sub,·i•lene,i&lt;i, es ducir, ,i lrurnecesidades de su \' ida.
Babia gmndes cantidades do Arboles frutales (limoneros, naro.njos, m1U1za~011, ele.); otro~
&lt;.le mad11ra de construcción, otros tin !(,reos,
y gran y11rleelad de los que producen goma, cuando sir les practica una incisión en el
tronco. nabta tiimoién planUIS tuberculosas
(como la p11pa) y bortaliw.s. Lo que no pudo
descubrir lué ningún cereal ( orno el trigo), Y
lo deploró el joven proíundnmente, pues bien
sabia que los cereal es constituyen a llmcntos
sanos y substt1.nciosos.
11111 til es dOOll' !JUG, en .virtud de est.os b11llazgos, su hnerto se ibll en. anchando -poco 1\
poco, 10 que Juro qne su torea aumentara proporcionalmente; )' como 11.1 par que_sus plantlos, tenla que atündcr 6 otras labores, rcsult~ba que en multitud de ocasiones se v ta obll·
gado ll dejar nn orden. &lt;le /rabajn para consagrarse t\ olrD.

H&lt;lllía gra11da_oon/WctdCl! de (lrbole8frutales ..... ,.

-¡.Ahl-se clecía el desterrado.-¡Si á. lo menos tuviera un compañero que me 11yud11ra. en
mis labores!
Es que en efecto la labor de ,i(Jj¡ /romltre8
reunid08
un resuÍtado muy superior t\ 111 lalabor de dos hombre,i que trabajan ca&lt;la !ll!O

da

aisla&lt;lamente.
Por eso hay ciert-OS trabajos que reclaman la
cooperación de 11.mchos hombres: talar un bos·
que, rc&lt;:oger una oosecha, construir una ca.sa.,
periomr una. montaiia, etc., etc.; en nada de
esto podla pensar, porque tales trooojos son la
consecuencia de la unión rle los eefuenos hum.anos.
Su padr~ le llabla dicho á menudo que sol11mente po.ra Ialrlcar un colcbón de hlllll. trabaJo.11 cientos de manos: las 11uc cuidabnn llas
ovejas, delas que se obtm,o la m.all'ria pr-ima;
las que las trasquilnron; Jns que lav11ron la lana; lfU! que vendieron &lt;lata; las que lo. cardilron, sin contar Jo.s que prcparnron la tierra para que pastaran esas ovoJ.s, los que regaron
esa tierra y la limpie.ron, etc., cte.
Tambieu le habla. dicho su mlslllo padre
que la vida de un hombre no bastnr!a para
con truir por si wlo un reloj.
De esta suerte, !ji Jm1n hubiera tenido un
compañero, éste se habrfo encarga.do do atender al huerto, por ejemplo. cu tanto que ~I joven proseguirla la labor de íal.&gt;rlcarse herrn.mientaa, cuya falta Je ern cada die. más sen$1ble. Hnsta entonces sólo babia fabricado un
hacha de piedra y un mazo de madera, que
aunque mu¡- toscos y de dificil manejo, no dejaban de presfur/J!. 8Cl'V ieiQ$.
Más esfuerzos reclamó todavla la construcción de un quita!sol con que resguardarse de
los rayos del &amp;litro del dla.

. .......limla que Jiabiú¡,- en l~i playa

P,1mconsegnirlo,"arm6:con ·verill,ufde un
árbol un enrejado en figura de ml'Cl.ia namnja
y el centro lo atr11vcsó con tm polo, qlle aseguró con
cuerda . Dcspl\éS, to¡nó las hojas
]Il¡\s auebas ele un cocotero y lfU! prendió con
alfileres soore aquella arm11z6n.
Pero, jcómo! ¿Juan t-en.ia alfileres'/ ¿Los hal;la
encontrlldo acaso en lea solapns de su !;RCO'/ No,
por ctertO, sino qne los fabricó igualmente. ¿Y
con q ul!? Con las espinas de algunos pece
mu ortos que el mar arrojaba i\ la playa.
Esto demu.,,;tra que l&lt;t in(l,u¡/riu d&lt;l lwmbre
al)rO\'Ccha LOdo lo que le proporctona la nat11rnle1.a, y que en ella no hay nada que sea verdaderamente imltil.
Pero la ldea de que por grttnde que fuese u
onerglo., y tenaces y pcl'lllstentcs sns esfuerzos,
no llegar!au nunca 11. satisfacer todas sus necesidades, le segula atormentando. Por eso ru;pirabn constantemente por aquel compañero
·uya ayuda le habría sido tan beneficiosa. No
sólo remtb-!an ambos aus eefuer203 para alcanzar
nu dc~1·11iim1do tJbJcto, por ejemplo, derribar
un árbol, sino que cada uno se c0D$1\gT11ria' I!.
una wla labor, lo que llllrl.a más /ácil y sencilla
la tarea. Esto es lo que se llam11 la ,livisi(m díd
truoojo, qnc tllU poderosamente ha. contribuido
I\I progreso de la worlncci(m de objetos útiles,
Aü, en el caso del reloj que hl\bla acudido á
la memoria de Ju11.nito, es verdad quc_la vida
de un hombre apenlll! bastaría. para construir
uno; pero si se reúnen cincuenta, el resuJtado
esmuydistinto. Unos se consugranill á hacer ~'l!leras, otrM ma.neclJJa,¡, é tos rnedas y los otros
á armar las ellferentes piezas. Procediendo c1e
esto_modo, la fabricación de un reloj rolamen-

=

Mtú eefnerws reetam&lt;l la ro118lruteüm
de u,¡ r¡u itawl ..

te l'eclami\ u no, dos ó tre dlas, según'. ell m\_
me..-o de operarios qne Intervienen en la tarea.
n sabio inglés, que pudiera llamarse el pa-d re de la Cimu,ia Ecmt61ni,x,, Adam núth, .ho.
llegado á o.firmar qué el rl~m•r!Jil/l de tu ,irtX/!lrcil,tt, cs decir, el ,1,w1rrolln ·,Je¡ bienr•lm· de la ~·
pecle humana, descansa en la cli&lt;'Uión ilel trob11jo.

ro de tnles objetos depende del número de hombre.1J•111JaJadm·t!II que hay en él, esa riqueza
tambit&lt;u procede de lo más ó Ínenos divididas que estAn 1118 labores, ya que la dfri1tiót, da
ll'nbajo da por resultado la mavor p,-oduccitm
de los obJel.o• 1.&lt;til&lt;JS.
Mientras tamo, seguía Robinsón r:xplm·cmdu
la isla, con el objeto de deS&lt;:nbrir nueva /1.1.c11tc~ de tit¡ue::11, 6 sea DUeYas substancias aprovechables par11 sus labores. u Lugar preferido,
uo ob.~tante, er11 los •Bo:;que,s,,, cuya Ieraaldad
y hermosura no dejab;i nunca de admirar.
Continuaba lamentando no poder trnsladllJ'
alll •u tllbergue; pero por m:1l! que habla busciiclo ~uicladOSllmcn'.c, no encontró, como en
la playa, gruta 1ú caverna algun11. que le ,;iniera de retiro.
'l'cnla, pues, quecuJtivar sus plantas en lo~
,Bosques,,, tomar las piedras 11ue apro1·echaba
Plim fübrlcar herl'llmientos en la .Clm,i,s,, y
lrnofü1r en la •Ph1ya,,,
Oada comarca tiene, electivamente, en el
mundo sus riqueza¡¡nalur(l/es d.i(erente,; y como
la. e;rplataci6n de cada riquc,a 11.aturnl reclama
/11l,or &lt;tislimi,, la. misma n11turaleza ha establecido la divi8ió1' lcrrUorial del traoojo.
Asl e· como cu una comnroa sólo se cul Uva
el algodón; en otra, esfembraexclwrtvamonte
trigo ó mafa; ésta no tiene si.no plantíos de cai'la de nil\car; aquélla ofrece nada más que minas de l)tflm, oro, carbón ó Werro. Y resaltan
de nltt, po.ra las conuucas, 111s mismas ventajas
que para lo individuos al dlvidlnlO el trabajo,
puesto que cada un,1 de ellas puede ofrecer

tillo, en ltt segundó. quincena ele marzo de 1520, rindieron v11su-l l11je 11.l"Rey ele Espafül, ]lOr 1111t.i Hernan Gortéll, M11cteimn11 r los reye de Acolhw1cAn . .El neto, q u(l i:ertlücó ::l ll$cribaoo Pedro Femilndez, se efectuó en el ral1tolo de Axay11catl, estando pre entes la mayor parte de los (!apiten es de!
ej&lt;,rclto del onqui•lador y algunos soldadOI! espaiioles. El m., ,uo historiudor refiere que !llocteznma "ºº pud sostener lus !!\grima.'&lt;,• impreldonudo, indudablemente, por lfl signlfiéllclún y tr11.sccndoocia de
la l)rote.-ta que habin'hecho.
•_
_ .. :a _ . _ ,
•

RO N UNCI /\ Ml fiNT O D C LANO A .-A con.st-cuenciaelehabcrsc pronuncittdo en GnuduJu.

Jam ciucl,id donde so hall11ba cstableaido el Goo1erno den. BllD.lto Jurtrc1~ el )efe del M l;at;1llóo,
D. A.ntonlo Lancla, el H tlo mai-,,0 de 1R58 ~e amotinó la gu11rdia de Palacio, J)!!Jletrando basta eJ sal(m donde ,;e encontmba el !'residente, con el objeto de asesinarle La sererudacl que nntoel peligro
demostró el , r. .Ju,1re-¿, y1as pah1bras qlle en a.&lt;¡Ul•lln$ nttiotivas circnnstnncias dirigió D . Guilltrmo
Prieto 11. los pronuncilidos, diciéndoles que siempre h11btan ald(I uno., ,·nllentcs y que no podían convertirse
en asesto~, hicieron que la guardia levantam sus ar.ma.s, desisli(ndose de sus crJnúnales propósitcs.

------------•I
1 ¡

1 904.- :;:ANTOi:tAL,- 1904 ,J
V
M 1 San Albino.
S
M 2 San Pablo mártir.
D
T
3 an .Emeterio mártir.
L
V
4 San Casimi:ro.
M
S
ó San Eusebio mártir.
M
D
ij San Victor mártir.
J
L
7 auto Tomru;.
V
~[
~an ,luan de Dios.
111 9 , antn J'rnncü;ca.
D

J

Grand · ,on, cJectlvnmente, las ventaja que
rcsuJtau. de esto. división. Si Robinsón se hnbie:ra podido dedicar ú nlro.men te ~ con¡. trulr
quitasolei.:, claro es que el scgunelo que construyera le habrhL r ollado mejor qne cl -primero, el tercero mejor que el segundo y asi uccsivamcntc. Llegarla á adquirir mayor habilida&lt;l, umplcm1a nwws r.sju,rzo• y los quite.._&lt;ole Sllld rlan ca.da vez ntás per/ecw.~ de ~us manos, también coda din un\s dta!rax ¡¡ 1·t1= en
esta torea.

Después, ,·co11om ízarla mucho /lempo do! que
se velo. obligo.do i'i ga tar abandonando Ju construci6n del quitasol para regar sus plantas ó
hacer unos metros de cuerda. As!, un obrero
que en un taller ejecuta una misma taren son
un&amp; sol&amp; herramienta, sin cambiar do lug,1r,
a.hom1 mucho eefium:o i1ullil destinado á moverse de un sitio i'i otro l' á buscar vnrins herromlon ta.~. q uc por tener 11uic11 ,.;,m,,oa düil i II tn•,
exiger(rambios so.ccslvos de:esruerzos. Un martillo no se muovc como una sierra ni una .&amp;!erra como un destornillador. Tres hombres qac
movieran: uno110 mnrtillo, otrQnna sierra y el
tercero un destornillador, con nn mismo Qbjet-0-fabrtcar nn mueble, por cjemplo,- 11rodueirúm mástraixzjo en un dla queuu/wmbre que
en ese mismo din hiciera uso de111S tres herramientas.
Juanpertlia, pues, mucho tiempo y mucha
J1obllidad por no pocler llegará especializar sus
ftuwionc•, es decir,por no empicar snsesfuer.ros
- lí ·icos é intelectuales-en 1m trlJbqjo especi/Jl.
De buena gana so h11brl11 elcjado llevar J)Or
!'IJS inclinaciones .haclll dctem1inltelo trabajo
qne prcferla i, los otros, coll lt1 écrte,,a de que·
ojerci!ando este tmba.jo que preferia , llegaria
l\ dominarlo-y lista es otra ventaja de lu di•
vi~(m del trabajo, que -pcrm.iw l\ cada hombre
seguir. us oflclones y ejercita.r sus lacnltadl'S,
elistinlllll pn~a cada u.no; pero, de*raciadamente, Ollto no le era posible, 11or t.oncr que obtener por sl propio todos /()ll procluclns que he.bla menester.
Et1 lo. ,,ifta ~O&lt;'i&lt;rl no pasa lo mismo, puesto
que cada hombre selim.lta á 0bt nor ,ma pa,._
ti! de tos woducln• que hacen falta (1 todos, sabiendo q ne otro baro otra parte, otro otra, y n.si
/nd,ri,, h11;;ta obtener el total ,to pmd11clos que
necesita esa sociedad.
Entonces comJ)rcndió Ju,iDJto qu si la riqueza de un pueolo consiste en &amp;1 número (le
r¡bjet.os &lt;,taa que produce ese pueblo y el m\me-

V
D

ASA l..l.. A J fi A L R fiY D fi fiS P l\r,A.-Seg,ln refiere e) h.istoriador Bemnl D1&amp;1sdel C1t1&lt;·

su lug111·¡prefe1'idn . .'....
prociuclqs r//J)l'ri,ilt, mAs hlcn tla/xJradl1$ ·Y en
mnyar ca11titlr1&lt;l que $Í l¡, !mea ,e hubiem· empleado en varias pro&lt;lucciones1l. la Tl!Z,
La natur1.1le?.a marca á lo. hombres la dirección quedeben elará,su trabajo. lmdwr ro,itra
ella y 1'CllllCl'la, es, sin duda, uno de los objetos
del esf11ru'1.0 humano, pero Vencerla en aquellos ele.meo tos rmitmrlo.• ú la vida)' al bicnest.ar. A 111 Inversa, los hombre,¡ est,\n obligado
á. rhdec.-rln y C1y11darla ('Uando Rns t'lementos
!'&lt;ln .f&lt;m&gt;l'abtc• ti. e.sos mlsu,o,; fines.

10
11
12
13
14
15
16

17
l~
1~
20

San Macario Ohi~po.
San EulogJo.
San Gre~orio.
&amp;lota En!ra,ia.
Santa Florentina.
$a.u Raymundo·
San Il o(lberlo.
San Patricio.
Sun Gu~riel Arcángel
eñ◊r ::;an Jo~.
Santa Eufc.mla.

J, 21 San .Benito abad.
M 22 San Octm~ano mñrtir.
:M 23 Sn.n Victoriano,
J
24 San Epigiuenio.
V 2,,; Encarna i6n del Verbo.
?~ Sao Dimas.
D 27 San Ruperto,
L '-" San Sixto ID.
M í9 San Bertnldo confesor.
M 30 Son Régulo obispo,
J
31 - n Beujamln.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL :MUNDO ILUSTRADO

***

Los Sports
No cabe duda que nuestra capital progresa. Y no es solamente nuestra capital, es nuestro país; pero como es perfectamente racional,
el progreso se acentúa en los centlos sociales de más importancia,
porque las naciones en que, como México, el régimen colonial ha. tenido mucho de centralizador, la capital es algo así como una reducción de todo el país, dentro de los límites de un di trito.
La llegada frecuente y continuada de americanos, nos ha sacado de
nuestra existencia de monotonía y debi!idad, de«cn.lle tle PlateroS&gt;, y
de anemia, existencia bochornosa para cuando se tienen veinticinco
años y se es un hombre. Los sports, como el «whisky-cocktaib,
son los compañeros inseparnbles tle los nmerirahos.
La raza americana es fuerte por el Pjercicio continuado de los
ports, y los sports son muy americanos, porque éstos son fuertes.
Es una costumbre fácil, cuando se hn. ensayado alguna vez, y es,
además, una buena costumbre. Es un hecho fuera ya de toda discusibn que los sports metódicos acaban por hacer de una raza de enanos una raza de gigantes, y es cosa sabida que los que en su juventud se han acostumbrado á hacer algún ejercicio, difícilmente
prescinden de la costumbre, aunque las circunstancias que los rodeen en su vida, los afíos y demás, les sean absolutamente hostiles.
Si la costuml.,re de los sports es higiénica, y es, socialmente, recomenda.ble, entre nosotros debe implantarse, porque más que muchos
de los pueblos del mundo, necesitamos hacer una. vida higiénica.

eo

Amplio ca.mpo existe, pues, para. ejercicios físicos, ya en los sports nacionales, ya
en los importados. Entre ellos se debería escoger lo mejor, y i;e ei;tá escogiendo de hecho, tanto por Jo:; adultos cowo JJOr los directore de colegio, pam que los educandos,
á fa vez que instruídos, resulten vigorosos,
cosa que, por de.gracia, se descuidaba hace
al¡nmos años.
no de los SJ ,O:ts que más recientemente
nan triunfado lit: mil di6cullade:1 en nuestro
pa:s, pero que pare&lt; e por fortuna que ya seha aclimatado, e:; el dtl° «base-balb1.
Se hatenidoqut: luchar con graves dificulta.de., para ver de obtener un &lt;(team,, quu
diera algunas funciones en la Reforma los
clomingos. Para ver de completar la cantidad de jugadores que es precirn, ha habido
que pagar por algún tiempo jugadores de
}Jrofesi6n, que ayudaran á los aficionados.
o importa; el resultado se ha conseguido

f\ éxico

FOOT-BALL.

SPORT MIDOCANO -UN PIAL,

na, es sport que nunca debería recomendarse. La pelota á. mano, tal
como el pueblo la practica, es también un ejercicio recomendable.
Lo mismo se puede decir del lazo, que ejercita la vista, hace
buen jinete al que lo practica y tiene la cantidad de riesgo justamente necesaria para darlo algún atractivo. Estos, on sports nacionales, y con sólo que á ellos se dedicara la juventud, mucho se habría adelantado.

***
Pero los sports que están de moda y que es de desearse que
siempre lo estén entre nosotros, son netamente americanos. Es á
los americanos á los que debemos el renacimiento del gasto por los
ejercicios físicos, que alejan al joven, los días de fiesta, de la obligada é indi~pensablecantina, y que, además, lo hacen adquirir fuer-

ball", por ejemplo, ni requiere esfuerzos
sobrehumanos, que serían demasiado peli grosos en la altura á que nuestra ciudad se
encuentra.
Los juegos de «basse-bafü son muy animados, y, además de los ju~adores, se encaminan ya á los terrenos de la Reforma, lo,;
domingos, buen número de personas que desean hacer algún ejercicio á pie y divertir,-e
con los incidentes de la lucha. Y es curioso
el hecho de que sea el Club « Iéxico11, hasta
ahora, el que mayor número de triunfos_ha
obtenido.
El «Polo» y el «Golfoi1 tienen sus partitlarios; pero e3 esto entre los extranjeros especialmente. El «Polo» requiere la compra y
sostt,nirniento de ,,ponies)) que cuestan muy
caros en nuestro país, y el «Golfo» es juego
que á algunos parece algo femenino. Tal vez
por ello no ha ·a progresado mucho.
Los «tea.mi;» de 1,basse-ball», en cambio, se
multiplican, y ya es de esperar que en pocos
meses sean aún más numerosos que lo que
ahora son.

CARRERAS Á PIE.

ya y debe ser muy halagador para los miembros del Club México.

***
L.

POR'r MIQQO,\NO -ASEGURANDO UN PRl!.T.IL.

En los seores que los últimos juegos han
arrojado ha sido este club el que mayor número de triunfos ha registrado en su abono.
Y es tanto más de celebrarse cuanto que bace poco tiempo que se dedica al juego inglés,
y que, por ende, dehe haber tenido serias dificultades, desde su organización basta sus
últimos triunfos.
'
Los anotamos con gusto, por ser este un
estímulo á los jugadores y porque quisiéramos poder decir lo mismo de todos los clubs
que en la capital se han formado rara dedi
carse al sport.

:N"o es que entre no~otros los ~rorts no existan ó no hayan l"Xislido ante de que el elemento nmericano que hoy rndica núe;,trn Cllpital, los haya importado. o; e11tre nosotro;; t&gt;xisten sporl;i¡ netamente 11aciona.les, que son &lt;ligno:i de atenci611 por dos grande·
moti,·os.

en

***

Es el primero que en cualquier parte y sin gasto de ninguna especiP., sería posible ejercitarlos, pue1&lt;to que ya Je antemano se han hecho los preparativos necesarios; y el segundo, que es más fácil encontrar quienes conozcan algún sport nacional, que jugadores de Polo,
por ejemplo.
Los sports nacionales, en parte cuando menos, no merecen el
calificativo de ta.les; pero no por esto dejan de existir algunos dignos
de alabanza, lo mismo por el higienista que por el sociólogo.
De los diferentes ejercicios, por Pjemplo, que se efectúan á caballo, la simple equitación es recomendable en extremo. Pero los «coleaderos", en los cuales fácilmente 1:,e cieimuca un cal,nllo, :;,e lastima
una res ó se hiere el jinete, sin que por ello se obtengn. ventnj;~ algo.

F0O1'-BALL.

zas. Y nosotros somos uno de los pueblos del mundo que mayor
necesidad tiene de adquirir fuerzas, si queremos subs~raernos á la inevitA.ble ley de selección natural.
El «Club Reforma» ha implantado el gueto por el «basse-ball», que
y:i Ee juel!'a, domingo por domingo, en los terrenos del Paseo de la Reformn. El «basse-ball» es de los juegos que más se adaptan á nuestra
índole y Íl nuestra. constitución, pues no tiene In. rudeza del c,foot-

CARRERAS DE CABALLOS.

CAZA DE LA ZORRA.

Del «foot-bal1&gt; se puede decir, también,
que es demasiado entírgico para nuestra raza
y para la altura á que habitamos en la Mesa
Central.
Hay, sin .embargo, algunos &lt;(teams» que
juegan el «foot-ball», aunque su número no
se acercsi, ni con mucho, al de los «baJlseba.listaS&gt;•.
Uno de los sports que mayor éxito han de
tener, seguramente, es la equitación, entre
los militares sobre todo. Laequitaci6n en los
oficia.les es un ejercicio que debería cultivarse asiduamente. Eu los ejércitos extranjeros
-el francés, especialmente,-los oficiales de
los regimientos y de los batallones de artilleros, son todos admirables jinetes, que frecuentemente disputan á los profesionales el
triunfo en los hipódromos.
Entre nosotros ha sido, primero, el «Club
Hípico Alemáni, el que haya efectuado reuniones frecuentes para dedicarse á la «caza
de la zorr!Lll y á los saltos de obstáculos. Des-

pués, cronológicamente, ba venido el «Club
Hípico Iilitar", y la fraternal unióll de ambos parece que ha producido buenos resultados.
Respecto á las carreras de caballos, que entre nosotros-al parecer cuando menosno se aclimatan, hay que ver que los cabaHos de carrera. son escasos, que cuestan demasiado en el país, y que los que hay, aún
no han sido debidamente seleccionados para
producir una raza que tal vez podría llegar Íl
igualar á las extranjeras. Algo se hace, sin
embargo, especialmente por la iniciativa. del
«Jockey lub,&gt;, y en las reuniones á las que
esta sociedad privada cita, r:;e nota una concu•
rrencia tan distinguida como numero1:a.
Pero entre nosotros no existe, en realidad,
la industria ganadera caballar, con la importancia que en otros países, en donde los propios criadores hacen que las carreras sean
muy sonadas, como un reclamo para sus
mismos criaderos.

LA WN.JI'ENNIS.

�EL MUNDO ILUSWDO

EL lmM&gt;O lllJSTliDO

Adveni1,,iento de Pierrot
L antro silencioso· las retortas., humeantes, y obscuros los rincones; Polichinela, d
codos ~obre la ate~tada mesa,observa las burbujas que en intervalos suben del fon.
do de un recipiente á la superficie del líquido hirvfondo; su cabeza está cal
va de tanto estudio, su cara rugosa por lo largo de la Yigilins, y su traje d
cuidado, por el olvido para las cosas -venales; flamea la lumbre en el hornillo y b?rbota
contenido de quién sabe qué substancias en ebullici6n; de pronto aquel mago solitario se
levanta y exclama: «El fuego, siempre el fuego, como un infierno, quemando el germen, 1
el fen6meno se oculta; no valen signos cabalístico~, no importa toda la ciencia traída de¡
oriente y robada á los fakires; del fondo misterioso de la retorta verde no surge lleno de
vigor el homúnculo rojo ........ . Quejidos, lloros: ........ ayes de muerte Y. vagidos de Yidal
Pero el taumaturgo se engaña ......... Y los otros, los torpes, los que han enterrado un raye
de sol en el surco
poner la semilla en él, esperando así ver salir de la alquimia, lucie.nte
y victoriosa, la piedra filosofal. ........ Error! vanidad! soberbia! mentira! Primero teng
mos el ente y después dotémosle de la piedra angular, del oro que brilla en las estrell
estudiadas por ]os a trólogos y en el sol de que somos vasallos y siervos!i&gt;
Por la abertura tenebro a de la cueva penetr6 un rápido fulgor; después el aire trajo d'
bilmente en sus ondas, como á un nifio dormido, el eco blando de una tierna canción:
hosanna de un ángel en la guarida de un demonio! Polichinela quit6 todo pensamjento d
aquellos chirimbolos, olvidó al homúnculo rojo y á la r9torta verde, iuése cam~no adelan
te hasta llegar á la boca de la cueva¡ un hálito de frescura oreó su caheza calva; sac6 cautelo amente un pie fuera, puso las temblonas manos á modo de pantalla ante los cansados
ojo;i y miró allá muy lejos una pareja amorosameute discurriendo por la ancha vereda argentada con la luz de la luna, que plateaba los árboles de las orillas del río ...... l\farjofle
te!. ..... mi mujer!. ..... ¿Cuánto tiempo hace que la dejé? ...... ¿un minuto? ¿un afio? ......
¡qué sé yo!. ..... El estudio no tiene medida nj en el tiempo ni en el espacio...... ¿Ella in•
tiel? Y la canción venía fresca y distintamente á repicar vibrante en los oídm.., despiert
entonces á. las voces de la naturaleza.
VolYi6 Polichinela al antro; dej6 de ser i::abio para tornarse en humano; pensó en un
venganza; del fondo de un anaquel extrajo la redoma negra que contenfa la hiel &lt;le la sala.
mandra amarjlla: allí estaba el instrumento de su venganza; púsose la caperuza roja, apa•
gó el fuego del hornillo y salió ...... la se11da estaba desierta; ni Marionette ni su rival
distinguían en lontananza; emprendió la marcha, guiado por la plena luz lunar y vigorizade&gt;
por los celos ...... anduvo, y anduvo mucho. «¡Adelante!ii, le decían siempre, y seguía con
..el mismo ardor de Ashaverus; toda huella se presentaba á su calenturienta mollera coro~
la pista de la perjura, y jadeante, hambriento y destrozado, di6 con sus canijas carnes en
la populosa Par~s, que ñabía ayunado en cuaresma para volver con desbordante entusiasme&gt;
á la orgía ......
r o era asunto de pocas horas encontrar dentro de la tumultuosa ciudad parisina á la
pareja fugitiva; Polichinela, aunque celoso, era l1ombre y tuvo hambre; bu. có hospeda"
en una hostería que mostraba como genial cüstintiYo un enorme borrego blanco.
El compañero de cena estuvo obsequioso con él, y Polichinela por su parte no se manifest6 reservado y cont6 en breves palabras u historia y el motivo de sus pesquisas· el hos•
telero metió baza, y más ladino, aconsejó al burlado que concurriera al baile de
cara¿i,
lugar de cita para amantes libertinos y de escapatoria para m11jeres livianas; aquel hostelero b11rdo se representaba un Salomón en los adentros de Polichinela; sí, en el baile encon•
traría á la criminal pareja y la reconocería entre· mil; a.sí pensando, palpaba debajo del ja
bón la pequeña redoma negra ..... .
El disfraz estaba bien: puesto el mantel blanco por debajo de los hombros en dos doblecee, le cae como sayo; sobre él va la sábana de la cama, que, por las dos rasgaduras de sui
extremos, eemeja una casa.ca con flotantes mangas, en tanto que la punta posterior parece
la cola de un gorrión; ya de marcha, objetó el hostelero al truchimán del Polichinela qu~
el r? tro 1~ llevaba inal_terado y Pº: e!lo podía ser reconocido¡ entonces, con un poco de
han mi. cogida de ln cocma, puso Pohchmela blanca su cara amarillenta.
-¡ Buena suertel-gritó á guisa de despedida el huésped, que estaba curioso por saber el
resultado de aquella aventura.

sin

Uo 1•cn
. ccdor. La toma.de Pnebls,que tnnto rontribnyó
al trluniodeflnilivo de la causa naclonol, es una delas
~:i,~~~a del r. Gral. Dlaz que más le honron y enal

Mdximlliano a(epta Ll rnrona de México

A

CEPTADA por el Archiduque )laximíliano de
Austri~ la corona de México que le fué
puesta por el partido con!'&lt;lrvador, el 10 de n'fZ
d.e 1864 prestó el mismo Arebiduquc con las
formalldadcs de estilo, el juramento de desempeñar bien y ~eln,ente su encargo. El neto ae efectuó
en el salón J?rrncipal de Mlramar. concurriendo á. él
D. José Maria Gutiérrez de Estrada, como Presidente
de la Com.lidón encargada. de ofrecer á }f axlmilfano
. la corona; D. José ll1únuel Illdalgo D. Ignacio Aguilar y Marocho, D. Joa.q uln Vch\squez de L-eón o
Adrhln Woll, D. Tomás Morplty, D. Antonio Esénn'.
dón y D. Antonio Suároz Peredo, como vocales, y D.
Angel I¡¡leslas y Domlngue7., como Secretarlo.
Camb1áronse entre 9utiérrei de Estmdii y el Arr,hiduque expreslYos &lt;lL'ICUrsoo,, ,. concl11ida 1,1 ceremonia:....\ la que C!!lu vo )'.lrcrenu, \a Archiduquesa Cllrlo•
m,-sc lzC, en Mlmmar la band"rn mexicana sa ludándola. con -veintiún cañOilftZOS. E l Archiduque préS14 el
juramento ante 1l1l abad Mitrado, 11 quien ll&gt;!istleron
F'r&amp;y Tomu.s Gómcz, ca_pelh\n de &gt;tqp&lt;'l, y J)_ Ignacio
Montes de Oca, hoy ob1,ipo de s. Lllll! Potosi.

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1 904.-SA/'ITORAL.-1 904,
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V 29

Toma de Puebla por el General Díaz

S

ABEDOR el Sr. General D. Porfirio Dlaz de que
una !ucrl columna de les tres anuos nl rn,rndo de!&gt;. Leonardo Márquez sedirigiá en a.uxilio de 1~ plaza de Puebla si&amp;d,1 por él l' ocu•
pada 11 la. sazón pol' los imperla11st,lts resol Yit,
la n_o!)h0 del H de abril de 1867, efectuar Ún ataque
decu,¡vo sobre ltt m1 ma. plll.Ztl., tomándola por asalto.
A 18$ tres de la mañana lll:l (uer¿as republicanos a,·an~ron ,hada las fortificaciones que ocupaban lo~ sitia•
dos, y•despu~$ de un sangriento combate se apoderaron de elles, hasta penetmr,victorio.:ns al centro dela
población. Los Imperialistas se retiraron ll. los cerros
de_Loreto Y GUlldalupe rindiéndo,,e el dls ~al candi.

s so

mi

***
Todo lo ruidoso que pu'e da inventar la locura humana, estaba allí: desde la griseta vesti•
da modestamente de jn.rdinera, hasta la damisela disfrazada ostentosamente de «diablesa•;
afuera, el relente enfriaba los huesos; adentro, las luces y las emanaciones de los cuerpos
enardecfan el cerebro; muy pronto Polichinela se perdi6 entre aquella batahola· mudo tris•
te en ese r ecinto de la orgía estruendosa., iba de aquí para allá como un fant~sma bt'anco¡
,«ólo, en las mujeres fij~ba su es~rudiñador~ ~irada ...... Mari?~elte no parecía; bien que no
pod ta. e. caparse á la vista perspicaz de Pohchmela. pues sentrna la presenc· a de tfarionette
•:omo el girasol busca y s.iente los rayos solares ......
Súbitamente, en el rostro del abandonado Polichinela desapareció la melancolía motivo
de bromn. p:tra más de un chusco¡ en ·sus ojos brillaba tan pronto el fulgor de la c~nicia como el relámpngo de la vengan~·-·•·• una mujer lo ha mirarlo con fijeza desde el fondo negr? de su antifaz .. ..... Est? basta: la si_gue, la cortt&gt;ja....._.. De pronto su cabeza voltejea, F&amp;
aligera_ de esos sus pensam1entos.f:.an~nentos .Y ee emancipa del yugo de aquellas sus ideas
tl e ~ab1h~ndo ...... s~ p~ra un punto a. refl~x1onar acerca_ de las flaquezas del prójimo; pero
la au~tendad del fi~oso!o f las argumentac1011es del ergotista, rebeldes, huyen 6 se ocultan¡
entonces una carcaJada rm&lt;losa.alegra su boca; da el brazo á su part&gt;ja invHán&lt;lola á bailar, y
ligero y alado r.omo un venr.ejo, se pierde en torpes giros entre la fi~sta de carnaval mien·
tra su pensamiento repite, dentro, muy dentro, sobre un hacinamiento de cosas oh~dad11s,
como un grito de redención:
«¡Bailemos, riamos, que la muerte llegará al cabo!,,

Aquel saltarín tan vacío del

caletre ►

1

era Pierrot, enamorado de Colornbina.
CAYETANO RODRÍGUEZ BELTRÁN.

Toma de Puebla por el Sr. OraL D, Porll.rlo Díaz (1867).-Detalle prl11clpal de un cuadro de}'. de P. Meudoza.

San Melilón obispo confesor
San Francisco de Pa.11.la confesor.
Santos Ricardo obi po y Benito de Palermo
an Is¡dro arzobispo confesor.
·
San Vicente _Ferrer confesor.
La Bea~ J1c1hann de Cornillón ,;rgcn.
~an ~,Jamo obi$PO confesor.
an
bert,) patrit1rcu do Jeru~alem.
nta Ca.silda virgen.
Santos ,l.)lolonio y E,. ·qniel profeta.
San León llfngno p¡1p1t con fe.sor.
San Julio pnpa confesor.
San Hermeneglldo rey m(trti r.
an Pedro Gon7~11ez Telmo.
Santas Anu.,,msia y Ba$lllm mártlre.;.
Santo ~orlblo de Liébana obispo.
San1Amcetopapa mártir
San:Penecto Presbit ro Íuártlr.
un Crescenclo conlesor.
San Crlsóforo mártir.
San Anselmo obispo confesor.
Santo., Solero y Cayo Pon ti fice.&lt;,.
untos Jo~e y Ade.llxlrto mt\rtlres.
an Fidel e Sigmaringa.
San Ma.rcos.J&lt;:rnngcltsm.
Santos Clcto y Marccllno ponttflcf;'s.
Santo Tol'iblo de }fogrov~o con(esor.
an Pablo dela Crnz con esor.
San Pedro de Vcrona mártir.
Santa catalina de cna -virgen.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

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Arrulla('á nuestro hijo, besar la frente d~ nuestra madre, estre
char la mano del amigo, caer á los p1es de la ama~a, ¿es esto por ventera una estupidez, y el segundo _que lo hizo puede
m~recer el dicW:do de imbécil? A tanto equivaldría decir que
el Vesubio no es más que un plagiario del Etna, que el polo
boreal imita. servilmente al polo austral; que el huracán. no
es más que la hipérbole de la brisa, y el terremoto la ampulosidad
y el énfasis de la vibraci6n.
Pues bien todas estas enormidades son por.a cosa en comparación de la f~rmidabl-, injusticia ae Voltaire. . . .
Nada, en efecto, más natural, espontáneo é rnstintivo que C?m•
parará las mujeres con las flores. Ante esta metáfora, subhme
y casi divina por lo noble, por lo . exacta, por lo d1;1lce, . P?r lo
discreta por lo delicada por lo umver al y por lo 1rres1st1ble,
palidec~n y se nfuscan' todos los símiles Y_ todos _los tropos del
mundo. Si hubiera un catálogo razonado y Jerarquizado por orden de mérito, algo así como un almanaque de Gotha de las figuras de pensamiento, en prim~r lugar figuraría la que en _segun~
do califica Voltaire de imbéctl, el parangón entre l~s muJeres )
las flores; si un nuevo Monthion fundara un pre:rno_ pai:a la ~;-·
presi6n poética más i_nte~sa, la_n A DE ORO qu~daría sm d1scus1on
adjudicada á una muJer s1mbohzada por un hrio.
.
¿Qué es Ja mujer? Es fecundida&lt;l, como la flor; ell dehcadeza, como la flor; es fragancia, como la flor; es dulzura, como la flor; es
inconsistencia, como la flor.
Como la flor, la mujer esparce
fra«ancia~ ostenta coloridos, da frutosºopimos, condensa en dº1amantes
gotas de ~ocío; engalana la vida

Las MU]8f8S
V LAS

FLORSS
~
El primero, decía Voltaire, que compar6 las mujeres con las flores, fué un
poeta¡ el segundo, un imbécil.
En esta apreciaci6n cortada á pico, acerada como una
daga y tajante como una hacha, hay una injusticia fla.
gra11te y notoria, contra la
que, aunque tardíamente,
estamos obligados á protestar.
Para calificar de imbécil
al segundo que se sirve de
una metáfora á la que un

poeta ha tenido derechos de primer ocupante, es: forzoso supont:r y dar por probado
que aquél, es decir, el segundo la calcó, la
plagi6, se la apropió del primero y que, rutinario y carnero de Panurgo, corri6 en
cuanto vió correr á su predecesor, y brincó
cu.a ndo lo vió saltar.
Ahora bien: es manifiesto que si en multitud de casos las cosas pasan de ese modo,
l1ay infinidad de otros en que los sucesos se
encadenan en forma y- modo totalmente diversos.
•Hay metáforas, símiles, tropos, que dirían
los tratadistas, que son individuales, perso- .
nales, con marca de fábrica registrada y, por
lo tanto, inviolables. Reproducirlas, reeditarlas, hacerlas circular con otro cufio, no
da lugar sino á un proceso .por plagio litérario, á una sentencia condenatoria por circulaci6n de moneda falsa, y al desprestigio y
al ostracismo del procesado.
Pero las hay también del dominio público, de uso común, tan espontáneas, tan na-

turales, tan innatas, por decirlo así, que bro
tan de los labios y de la pluma por virtud
propia, por su misma fuerza expansiva porque, antes que la imitación las sugier¡ y la
vanidad literaria las dicte, ya el coraz6n las
siente, la mente las concibe, el labio las prommcia y la mano las graba.
Cuando en la letanía se apellida á la Virgen María, Torre de David, Torre de Marfil
Casa de Oro, Estrella Matutina; cuando e~
el Cantar de los Cantares se llaman Cabrito
Mellizo á los senos de la herofoa ¡ cuando el
viejo Homero nos dice de un guerrero acosado por los enemigos, que cayeron éstos sobre él &lt;ccomo s.obre un asno metido en un
trigal,,, es evidente que nos encontramos en
el terreno de la poesía personal individual
inimitable, como no sea por ví~ de plagio
por simple, puro y estúpido ESNOBISMO. Para decir: «Noche en que el sol brill6,» ó para
comparar el firmamento á la cola suntuosa
y espléndida de un pavo real, se neceaita el
genio de Justo Sierra ó la ardiente inspira-

6

ci6n de Amado ervo. El sEG NDo, el PA..'3TIOIIE R,
el nuevo editor del pensamiento, merece, más que
el dictado de ünbécil, las afrentas de la. picota.
Pero en cambio 1 llamar estrellas á los ojos hermosos, hablar del rubor de la aurora y del in~endio del crepúsculo vespertino; decir de un valiente que es un le6n y de un cor~sano q~e es un _rep•
til; comparar la pureza {i la nieve, la mocenma al
liri.o, la volubilidad á la mariposa, llamar e.xplo•
si6n al ímpetu, rayo á la ira, negro ó punzante al
dolor, madre á la tierra y flor á la mujer, ·ni en
primero, ni en segundo ni en vigésimo lugar es
una imbecilidad, ni un plagio, ni un crimen literario ni una lesa majestad poética.
Mu v al contrario, es un derecho del hombre que han olvidado consignar las instituciones de los pueblos libres. ro, nada que es espontáneo, instintivo, natural; nada que emane lógica é incontestablemente de
la actividad normal é imperiosa del organismo físico de la constituci6n
mental y moral, puede constituir crimen literario ni dolo poético.

�!t MUNDO IttrS'l'~ADO

,.,

EL MUNDO ILUSTRADO

como la flor el prado. Violeta, se oculta y perfuma; ca·
melia, brilla y reina; ros1¡1,, se ostenta; lirio, se entrea·
bre y atrae; mosqueta, embriaga¡ campánula, abraza; y
después de prodigar y desparramar en torno suyo la belleza, el amor y la felicidad, dobla la frente resighada, se
marchita y muere bajo los rayos del mismo sol que la vió
nacer y desarrollarse.
Meditando en estos casos, se acaba por reconocer que el
imbécil no es el segundo que comparó las mujeres con las
flores, y si la posteridad no hubiera consagrado su genio, y la raz6n no lo hubiera ancionado, acabaríase por
creer que el imbécil es quien de tal calificó á los que no
pueden resistir á la más espontánea de las metáforas, la
que asimila las mujeres y las flores.

Hay siempre per3onas que afio por afio declar,an no haber vjsto nunca un tiempo tan deplorable. Pronto se
echan en olvido las tempestades pasadas.-MASCART.

***

Bueno es para el espíritu hacer todos los afíos una cosa
nueva y tratarlo como las tierras cuya amelga se varía.SAIN·r-BE vE.

JT/0

(/812)

S

Fin del Sitio dfGuautla.

190:,4-.-!&gt;A/'fTORAL.-J 904.

IEN DO .va imposible para los dciemor~ de la heroica Cuautln,
resistir por más tiempo á los estragos del hntnbre i· de IR peste, el'ilustre caudillo D. José Maria Moreloo se dispuso 11, evacuar Jn poblnción. intentando ln snlida de sus-tropas. de manera q11~ el cnelIÚ,l(o no se diese cuenta de ello. Los insurgentes emprendieron la mílrCha: pero ni RtravesAr por entre los puntos
que ocu pab,m los rea listo~. fueron sorprendidos y oblig&gt;1.dos á batirse. El combate, q11e se efectuó al amanecer del H de maro de 1812,
íué redidisimo y d!l fatales conseruencltts para 1118 tropas de MorelO!!;
pues sólo parto élc éstas logró salrnrse, esc¡1pándose tambi~n eJ Héroe.
El enemjgoentró luego (1 la pobl&gt;1ción, entregá.ndose al pillaje ~ incemliando IIIdci;oladn vilfa.
·

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Batalla del 5 de Mauo

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-

OTO por Francia los tratados de Le. Soledad, lru! hueste,; in rnsoras, que ftCAuclillnba el General Le.nrencez, avan1:1rron rum._o
á. Puebla, batiendo ni Ejército Mexicano en las cwnbres de
Acultzingo. Este, que sufl'l6 allí 11D descalabro, ije replegó hacia
aquella ciudad, tomando l)OSlcloncs en los cerros de Onadalupe
y dé Loret.o. Los franceses se aviste.ron el día i¡ de mayo (1862) anie el Ejérci~ Nacional, ~ despMs d&lt;; emprender tres a.taques inlructuosos, se vrnron obligado~ á TCtirarse, batidos heroica y braYamente_por las tropas mexican88 &lt;¡,ue rwmdaba el General"Zarogoza.
El dibujo que publil•amos-oop,a de un cuadro del célebre pintor
catalán Cu.sacb.s-=-representa un cpisodiodP aquella gloriosa jornada.

D
L
M

1 San Jorem(a.s profeta.
2 Sa.n Atanasto obispo.
a $11.n Alejandro pápa.
4 Se.n Silvlano o hispo.
snn ~\gu ti 11.
San Evodio obispo.
San E&amp;tanislao obj¡¡po.
San ,Acacio mártir.
Sao Gregorio obi~-po.
San Antonio obispo.
an Francisco con/esor.
Santo Domingo confesor.
San Peoro .Regalado.
Santa Jinedina mártir.
Santo Cristina.
San Ubaldo obispo.
Sa.n P~ual Ba116n.
tra. Sra. de la. Luz.
San Pedro Celestino.
San Bernnrdino.
Sa.nta Virginla. mArtlr.
Santa Rita de Casia.
$an Epitadio obispo.
anta Susana mllrtir.
Sa.n Gregorio VlI papa..
San Felf-pe Ncri confesor.
n Beda el Venerable.
San Germán obi po.
Santa Teodosia. mártir.
San Fernando rey coti.
Santa A.ngela virgen.

�EL MUNDO llUSTRADO

~~ EL

EL MUNDO llUSTRADO

• PRIM,ER • CIGARRO~@.~:*
Mi amigo Manuelito Morán y Mariscal ha
almorzado espléndidamente. ¡Lúculo come
en casa de Lúculo! Mi amigo es un exquísito un ático de la ((bonne ch~re". Manuel
Sie;ta Méndez no desdefiaria tenerlo por
comensal en sus banquetes del Jockey. Y
como todo buen gourmet, Manuelito Morán
y Ma,riscal rnborea el divino placer de la sobremesa.
La sobremesa es el momento de las paradojas, ele las grandes verdades que han de
realizarse algún día. Por l~ s?bremesa se ~ntra á la digesti6n¡ es su port1co, un p6rtico
fino esbelto, de líneas correctas, el preludio de un día puro y azul, el primer verso
de un poema triunfal.
Pero una sobremesa solo, es la promesa
de un placer. El almuerzo es como el amor,
es como la amistad es como la caridad: han
de ser dos los que 1~ comparten. Quitad á
]a mesa el amigo ¿y qué queda?...... Queda
un cigarro.
, ,
.
Un cigarro vale tanto o mas que un amigo
cuando el amigo es malo y el cigarro es bueno. Y fiso1óficamente, mi amigo Manuelito
Morán y Mariscal cruza la pierna, como co_nviene á un hombre de su edad y de sus circunstancias en un momento SQ!emne de la
vida, saca una tabaquera, frota una cerilla
y encienrle á su compañero de sobremei,a.
Bah! Fumemos! Esto aproxima al ideal.
¿Fumar, no es soñar? El humo es la túnica
tenue que envuelve los eusueños. Tras de
las espirales vagas, se destacan las esperanzas, los deseos. las ilusiones. 1Todo es humo!
Ved: á través de la -flotante clámide, surgen las bellas imágene1-1, los rientes horizon•
tes, las atractivns lejanías que perseguimos.
Ved: aquel la bocanada qnese eleva lentamente, va .fijando perfiles, modelando formas,
precisando contorno&gt;'. Es la rccasita de tu~
rr6n,, que la bada de la leyend.a de Grimm
ofrece arteramente á loR extraviados de ]os
boflr¡ues; es la enarol)rada hecha de niebla,
la Dulcinea por quien combate el demente
caballero; es el rostro de los amados n.usentes; es la alegría, es el dolor, es la fe, PS el
desengafío. Esn. bocanada se llama ambici6n, esa otra se llama amor, aqu élla gloria.
¡Todo es humol
Un poeta ha dicho que laR nubes toman
la forma de los países que atravjesAn. ¿Y qué
son, en suma, las nubes? Humo de los cielos. Y .J.sí, toman las formas de cosas y seres que revolotean en nuestro espíritu. ¡Fu·
memos!
Y mi amigo Manuelito Morán y Mariscal,
cruzada la pierna,como conviene á un hombre
su edad y circunstancias, despide flotantes anillos qne se desvanecfln en el aire,
poniendo aquí un jir6n &lt;le brume. que se alza de un lago; acá, la blanca pluma de un
a_ve herida en mitad de su vuelo; allá, el copo de· nieve de un atardecer melanc6lico;
ora la cauda esfamada de un cometa; ya el
encaje de una dama; bien la inscripci6n cabalística trazada por un. genio en el espacio.
El cigarro se va lentamente apurando; el
amigo r,e despide; pero, comó otros amigos,
dejando en su.despedida una sensación des•
agradable: un picor en la garganta, un desvanei;iimiento &lt;:,n los ojo11, un sabor amargo,
en los labios. Y mi amigo piensa que un
sorbo de licor bastará para borrar el recuerdo del ingrato ..
¡Horror! Los o(rlos me zam ban, la cabeza se me antoja· abierta por nna espada, el
•est6mago se contrae,. vacilan las pierna~( Y
una •gran anr:istia .ie apodera de mi amigo
Manuel.' MoránLy Mariscal, mientras á su boca
acude el grito de i:ed'ención, el f'Ublime grito
en el qu~ $e ref-agian hasta los ateos:¡ Mamá 1
1Socorrol Un médico!. . .. .... ¡Tomás! ¿Qué
ocúrre? ¡El nilio!. ..... ¡Se muere!... ....
El d.octor de la ca~a (:media hora después) ::--No es.nada, Señora, tranqui:Iícese usted. El niño ha comido fuerte ... ha bebido .....
y creo, que ha, fumado. ¿Quiei:e usted un
cigarro, don Tomás tal papá.).
Don TotnáR: Gracias, Doctor, ¡No fumol

El sol ha caído; ardió el horizonte
En púr¡,ura y oro. De Jo alto del monte
Bajar á los campos la sombra se ve.
Suena. la campana, misteriosa y grave,
Y hacia el éter tiende sus alas el "Ave"
Que eleva le. Fe.
En silente calma puéblanse los cielos
De infinitos mundos y sutiles velos.
Muere ya. la tarde; y, sobre la cruz
Que rema.ta el dombo de la iglesia, Si.río
Brnta del espacio, como blanc&lt;, lirio,
Trémulo de luz.
Rásga.se el sombrío velo hacia. el Oriente
Y la luna. llena se alza lentamente,
Suave luz difunde por la. azul región
Y decir parece: "descansad, mortales;
Por los vagos suelios vuestros hondos roa.Ahuyentados SOQ".
les
¡Oh, la Noche llega! Dulcemente triste,
Con su manto cubre todo lo que existe ....
Júpiter deslumbra sobre su alba sien;
Fúlgidas estrellas ciflen su ca.bello
Y en sus ojos brilla límpido destello
De un ignoto edén ....

¡Era asimi ama.da.!. ... pálida, serena;
Era, cual la oche, dulce, triste, buena. ..
Ceiiía. su frente sideral fulgor,
En sus virginales ojos pensativos,
Impalpables sueños lloraban cautivos
Un intenso amor ... .
¡Corazón! en tanto que la aurora impía.
bre, sonri:endo, la puerta del día
-Arca de Pe.ndora qu.e cerrada está, En la paz te aduerme de tu dicha arcana ..
¡ Cuánto más dichoso si al llegar maña.o a,
o latieras ya! . ...
E. FERNÁNDEZ GRANADOS.

de

Fot, dtlArr)a¡a,

CAitI.08 DIAZ Dt1100.

Fol. di Arria¡&amp;,

�EL MUNDO llUSTRA.DO

EL lllJBDO llUSTRADO

LABOREMOS
Todo-trabajo es oración: QreJD06.
GllSPllr Nt\ñez de Arce.

¡Oh, la ley del trabajo, ley sacrosanta
que alienta., que redime, que á. Dios levanta;
damnación, anatema, cruz, sacrificio,
tú nos libras de un monstruo fatal: el vicio!
Te desprecia el idiota, te odia el estulto,
y el bueno y el honrado te rinden culto
en el campo, en la corte y en el taller.
El sudor que produces sobre las frentes,
al cuajarse, en diamantes iridiscentes
se ve tremer.
Labrador, rey sublime de la Natura.,
de encallecidas manos y de alma pura:
en su clarín los gallos tocan dta.na
anunciando la gloria de la mal'lana..
¡ Sus! Del noble trabajo cumple las leyes,
abandona el bohío, unce tus bueyes
y de la grave yunta camina en pos.
Que los campos de Cares surque el arado,
y el crujir de la reja con ritmo a.lado
se eleve á Dios.
Minero que en 1a sima. buscas el oro
y de irisadas gemas rico tesoro,
que con los gnomos vives obscura vida.
de peligros aleves tan circuida.:
¡Sus! La piqueta. a.l hombro, resuelto baja
al antro entenebrido y allí trabaja,
Hérnules incansable de alma víril.
Vuelen tus pensamientos á Dios, en tanto
que los golpes entonan un himno santo
sobre el cantil.
Buzo que en el abismo del oceano
cuántas veces las perlas buscas en vano:
no temas, si levantas tus oraciones,
que te acosen ha.mbrieutos los tiburones.
¡Sus! Viste el escafandro, las aguas hiende,
atrevido basta el fondo del mar desciende

y con valiosa pesca surge triunfal.
De tu campa.na el toque la dicha encierrn,
porque con él anuncias volver á tierra
con un caudal.
Herrero que la fragua tornas en templo

y que eres de trabajo constante ejemplo;
tú el de atléticos biceps y tez cobriza.,

Vuloano, envuelto en nubes de humo y ceniza:
¡ Sus! Que encienda tu rostro del fuego el brillo;
que el ciclópeo repique de tu martillo
rebotando en el yunque con rudo son,
forge los versos ígneos de ese poema
que es del humilde obrero, místico emblema.
de redención.
Artistas, los ilusos, los soñadores
de la rebelde forma. domina.dores;
id á. las nobles luchas del pensamiento
con las armas del numen y del talento.
¡ Sus! Que de la bicorne lira de plata
gotee perlas de llanto la serenata;
que en el marmóreo bloque cante el cincel,
y que en los blancos lienzos broten verjeles
-las rimas policromas que escribe Apeles
con el pincel.
Y vosotros, poetas, hermanos mios,
enfermos de la vida siempre sombríos,
que lleváis muchos sueilos bajo la frente
y en el alma un orgullo noble y latente,
laborad-aunque expuestos á. duras mofaspara un himno al Traba.jo limpias estrofas
y de nombre y de la.uros marchad en pos ... .
¡ Sacudid las melenas alborotadas
por donde el estro eleva las llamaradas
que a.viva Dios.
JUAN

B.

DELGADO.

México, á 1 &lt;&gt; de enero de 1904.

--

h 7ilTIMO OIA
0[ LA IN0UISICI0N

( 1820 )

E

~• Sa n to Of icio

C

Entntd• de llaxlmlllano en Jlexlco.

N virtud de )laber Ido nuevamente jurada en Méxlco-3l de mayo de 1820-la Constitución cspai'lo-la de 1812, y de ser los priori pi~ por ella r,lWJamados incompatibles con la ex!Rtenria del Tribunal del Santo Oficio, el JO de junio de 1820 quedaron el11USUl'lldW1 sus ollclnas y libres los reos que se tmcontrabao en sus $celes. Ante una fuerza de roldad08, apostada en el exrerio, del ediftclo de aquel Tribunal-el mismoque ocupa ho).' la F.scuelii N. de ?.fedlolna,-1 Notario
D. JQSé IJmacio egrelros y Sor!&amp; leyó!&amp; Real Orden que
dlspu.so fa cl&amp;USW'8. de la institución, y levo.ntada el ac1&amp; correspondiente, l&amp; tropa penetró al interior, abrió Jo, ·
calabozos y puso II todos los procesados en absoluta libertAd.-El Santo Ollclo functoo6 en la. Nueva E.,paña
durante doscientos cuarenta y nueve ailO!'.

ON un esplendor verdadmmente extraordinario
hicieron su. entni.d&amp; en México, el 12 de j uni\J de

1864, el Archiduque Ma.x:imiJiaoo de Austria y su
espo¡¡a 111 Archlduque&amp;i Carlota Ama.HA. Las call~
de San Andrés, Ve.rgal'a.y Piaterosesmban profusamente adornadas con arcos triunfales, flores y banderas, y
tal.rué el entusiasmo que por presenciar el paso del carrU&amp;je del Atchlduq11c, se despertó entro las cla.&lt;;es a.Itas, prlnclpalmeo'te, que llegaron! pagal'!ie, por el alquiler de un
balcón, hasta qn1nfeotos peS&lt;l8.
Tl'WI una larga serle de viclsltude politicas y al cabo de
tres tú"\os durante los cuales el partido conservador trató
int1tllmente desostenerlo al !rente del gobierno monru-quico, Maximlli.ano fué hecho prisionero en Querét&amp;ro ef 15
de maro de 1867, y fllSlla.do1 en unión de sus Genem.les
:Mlramón y Mejta, el 19 de Junio !!lguiente.
1 904.- S:JVITORl'L ,- I 9 04.
M
J
V

f

~ 1:\

Para "El Mundo Ilustrado" dt Mf1lco.

~'r-J•77"C7~\.~

OR el sombrío callej6n sembrado de álamos, iba la venturosa pareja dialogando del amor
vv
~ bajo la última explosión de luz de la tarde moribunda. Y junto con aquel idilio cantaban las
~~
,~~ aves y se estremecían los árboles muellemente, como bajo una lánguida caricia de muJ·er.
~Ó~
~~
Sus vocei;,, que alternaban dulcemente en aquellas letanías de amorosa pasión, perdian~Ó~
_ ~Qp se en las brisas pasajeras, como efluvios de dos lirios mecidos por el viento.
d,Ó~
~
De pronto, allá, á lo lejos y en la torrecilla de la iglesia, se oy6 el primer campanazo ele
d.~\
!'in;. la oración, luego el segundo ... el tercero ... y en el aire qued6 vibrando una ouda de tristeza..
·~
Q.!lr
Tras los montes, las sangrientas coloraciones del crepúsculo morían en una difusión de
alburas de lirios y de rosas enfermas ..... Una palidez intensa invadía el espacio ...... Losár~- ~~
boles callaban.
Bajo el obscuro azul del cielo, oscilaba un ave en su lento y peregrino vuelo ... .. .
Y de las serranías brotaba el melanc6lico balido de una oveja.
- Amor mío-dijo la nifia estrechando la mano de su amado, -¿qué es esta profunda tristeza.que p.esa
sobre todas las .cosas? ¿Qué inefable encanto, como embriagador perfume, inunda mi alma?
-Eso-dijo él-es la Poesía, que desciende en el misterio de las sombras, para llenar el inmenso sueño
de la noche.
Y en el silencio de aquel éxtasis divino, estalló un beso . .. .. . y luego en el cielo surgió la luna.

p

~'\..~¿;,_~

Rafael Angel Troyo.
Oarta.go (Ooata Rica), 1903,

1 Nuestra Señora de la Gracia.
2 corpus Chrlstl, san Mareelino nulrtlr.
s San Isaac Monje mártir.
4 San l,'raocisco Csmcciolo Confesor.
6 San Bor.ifr.clo Obispo.
&amp; Sao Norberto Obispo Cooiesor.
7 San Pablo Obispo mártir
ti •'antoe },fa.,~!lllino y Medal'do Obispo!l.
9 ;a.n Fclldano mártir.
J(, J&lt;:J Sagrndo Corazón de Jesús.
ll l:ian Beroabé Apóstol.

Pa

i!~~

~tfnfoªo%1°~0e
~J~fre.
11[ 14. San Ba.slllo Magno Oblspo.
M l&amp; Santos Vito y Mode. ,o m:\rtll'C$.
J 16
ILD Juan :Fran~lsco 1tcgi~V 17 San Manuel é I•anro m,trtir.
S 18 Santa Paula Virgen m(irtir.
D 19 Ntra. Scfiora del Perpetuo So.:orro.
l. 20 San SilYerio Papa.
~1 21
ao Luis Go~a Confesor.
M 22 San Paullno ObIS¡&gt;&lt;&gt; Confesor.
J 28 Santos Zenón y .Agripioa mártires.
V 24 La Nallvld•d de S. Jitan Bautista.
2D San Guillermo Abad
D 26 San An~mo Obispo Con!eoor.
L '1:7 Sao Lo.dlslBO Rey Confesor
M 28 San León II Papa Confesor.
M 29 San Pedro J Sm Pablo Apóstoles.
J 30 Santa Lncina Virgen.

�EL MUNDO ILUSTRADO

eanicas

-

-

En la calle, ni una alma. El asfalto gris parecía más gris,fúnebremente gris, en las tinieblas betunosas de la noche, punzadas aquí y
allá por la cruda claridad blanca de los focos .eléctricos.
La muestra rojiza de un enorme reloj sujeto á una. ménsula, está
indicando la hora: la una, con sus manecillas que parecen detenerse
ante las cifras como pernezuelas frágiles cansadas de correr al par que
el tiempo.
CANICAS está triste. e neg6 á seguirá sus compañeros, que le invitaban á irá darse una panzada de fiambres y «garapifias" en la «tortería», y ahora le pesa haberse quedado solo. Arrecido de frío bajo su
improvisada esclavina de peri6dicos y carteles engrudados, tirita,
sobrecogido por angustioso malestar que le araña la garganta como si
tuviera atascado allí un puñado de ortigas que le impidiese sollo1.ar.
Su brazo flaco, su pobre brazo huesudo y amarillo, de niño mjserable, sujeta contra el cuerpo un liacho de «Imparcialee~, con fuerza
de tenaza, como se sujeta lo que nos da el pan, .como se agarra la tabla que nos impide irnos á pique en la borrasca dura de la vida.
Malo ha sido el día y peor la noche. Todos esos señorones enfundados en gruesos gabanes¡ todas esas lindas señoritas envueltas en sedas y en pieles, se han apartado del sucio y andrajoso arrapiezo que
lanzaba en medio de la calle au pregón querelloso. ¿Par!/&gt; qué querían
i:;aber lo que ocurrió ayer, si el día de hoy se abría ante ellos como
una inmensa vía de placeres, flameante y cálida?

-

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Allá se fueron, atropellados, en coches, en tra::lvías, en autom6vi1es, sin que les moviera á compasión esa incipiente humanidad que
se desgañitaba en el arroyo imploranáo el pan de cada día con su recio
y agudo vocear.
Ahora la calle est.á sola, lúgubremente, fantásticamente sola, como un claustro pardo y frío ~or el cual hubiesen pasado. las visiones
fulgurante:;, y fementidas de una tentación.
Si CANICAS pudiese llorar, lloraría; pero no puede. Si CANICAS
supiese rezar, rezaría; ¡,ero no sabe.
Está solo, sin camaradas, sin risas, sin juegos, y ha vuelto á ser un
niño, un pobre nifio que teme las sombras y á quien lastiman el frío
y el desamparo.
1Madrel Como él dice 1qué solito estál No tiene casa. Antes le dejaban dormir en el zaguán donde Don Dimas tiene f'Btablecido un
acreditado comercio de fierros viejos; pero le «levantaron» un robo y
le echaron de ahí á puntapiés como á un perro.
Ahora se queda enroscado en un quicio como los canes vagabundos, compafieros inseparables de la andante granujería.
El niño ha visto desfilar ante sus ojos el lujo d~ los trenes; se ha detenido ante los escaparates colmados de cosas
bellas, y buenas y sabro~ar-i; pero no piensa en 11ada de eso,
ni nada de eso codicia. Ya sabe que esas gangas no son
para él! Decidido y grave como un hombrecito de diez
mios, anduvo entre la multitud á caza del centavo, pero
el centavo no se dej6 coger. Mañana habrá que ayunar si
es que GARNACHAS el pilluelo ese grandull6n que le asusta
con sus audacias de ratero,
no se deja conmover y le
presta diez cent.avos.
GARNACllA es su único
arrimo. Cierto que á veces
le pega 6 Je obliga al martirio de tragar bebistrajos que
le queman las entrañas y le
trastornan la cabeza. «Nole
hace». Siquiera él le protege y evita que E'e muera de
hambre. ¿Dónde andará
GARNACHAS? .....•

,f:**
Entre las brumas del sueño
. '
que ya com1eñza

�EL MUNDO ILUSTB.AbO

EL MUNDO ILUSTRADO

á enturbiar sus ideas, CANICAS ve claro, claro, como si lo fuera á tocar, á aquel niño rico que se apeaba de un coche con tantos juguetes,
cajas y bomboneras en ambos brazos; que se le caían por el suelo sin
que él acertara á abarcarlos, y á su madre, una señora alta y hermosa
q_ue los recogía solícita y sonriente...... ¡Oh prodigio! la señora se
vuelve hacia él, hacia CANICAS, y le invita, con la voz y. con el ademán á subir al coche l...... El pillete se queda de una pieza, sin acertará moverse, pero unas manos suaves y cariñosas le cogen y le colocan en los mullidos cojines del carruaje, que echa andar ¡hala! camino de algún maravilloso palacio de hadas .. ... .

***

La calle está triste, plomiza, silenciosa. Pasa un desvencijado sim6n al claudicante trotar de sus caballos cojitrancos. La gente sale
de los t~atros abrigada y contenta. Pasan parejas de enamorados con
paso rápido y vigoroso. Una bandada de chiquillos, maravillados aún
por las escenas de una comedia de magia, cruzan la calle charloteando como pájaros......
·
.
Y nadie ve al zarramplín q.esarrapado que, envuelto en las sombras hospitalarias y meditabundas, en el quicio de una puerta, suejia
que tiene una madi:e hermosa y rica que le llena las manos de monedas y juguetes, y las mejillas de besos, que caen sobre su rostro contristado suaves y tibios como pétalos de una rosa moribunda.
Por las mejillas pálidas y sucias del granuja dormido, corre un hilo
de lágrimas ..... .
ÜARLOS TORO.

~14..
Los Gobernadores de los Estados
En este número publicarnos los retratos de los señores Gobernadores de los Estados que actualmente se encuentran en ejercicio de·sus
funciones.
.
Durante el año que acaba de pasar se hicieron tres nuevas elecciones: la del Sr. General D. Luis Terrazas, como substituto del Sr. Coronel D. Miguel Ahumada, en la Jefatura del Poder Ejecutivo de
Chihuahua; la del Sr. Lic. D. Luis García Mézquita, para Gobernador constitucional de Campeche, y, por último, la del Sr. Lic. D.
Enrique O. de la Madrid, para Gobernador del de Colima. El Sr. de
la Madrid, que tomó posesión de su cargo el 1? de noviembre último
había deaempeñado ya aquel importante puesto, interinamente e~
virtud de la designación que p~ra c~brir la -vacante que dej6 á. su
muerte el Sr. Coronel D. Francisco Santa Cruz, hizo á su favor la
Legista.tura local. En el mismo afio fué electo -además Gobernador
de Aguascalientes el Sr. D. Alejandro Vásqu~z del Me~r.ado quien
tom6 hace poco, posesión de su alto puesto.
'
En cuanto al Sr. General Terrazas y al Sr. Lic. García Mézquita,
el primero se hizo cargo del Gpbierno de Chihuahua en
mayo del afio de 1903, y el segundo entr6 á ejercer sus
funciones en Campeche el 16 de septiembre próximo pasado.
Los nuevos gobernado-res cuentan en su abono con antecedentes muy honrosos y están llamados por su espíritu
de iniciativa y por Ja rectitud y justificación de que _han
dado ya buenas pruebas, á impulsar y proteger todo aquello que renunde e~ beneficio de las Entidades Federa.ti vas que gobiernan.

Por lo que ve á los señores Gobernadores de los demás Estados de la Uni6n,
sus antecedentes son ya muy
conoéidosycreemos innecesario
hacer referencia
especial á su¡;¡
gestiones.

V

Regreso de Juárez á la Capital
de la República

¡CTORIOSA 1a. l'tcp1iblica en Querétaro: oc11p11dala .cnpital por el ~r. General don I'ortlJio
J,lhlz- 21de jumodel.'167-y restabl('("idoen todo el pal$·e1 dOminio de le. íuerw.s liberules, el
Dcneml!nto D. Benito.Tuárez, que A.l frente del
Gobtcrno ('.onstltucional
encontraba ~n San Lois
Potosi. salió ele 11.Q uella poblllCJ6n rumbo á México,
con el .fin de establecer en esta_ ciudtld el a.siento de
los Supremos Poderes de la Uni(ln.
En In ciudades del tránsito el Sr. Juárez fué objeto
de las más espOnblnel).8 y signiflcattvas demosqnciones &lt;le simpa tia. Ll~ó (i TlalneJ?antla el 12 de Julio;
niclbió uHI á las distint¡,s comisiones que de México
hablan sA.lidq &gt;\ eneoiltra.rlo pe.Ta d11rlc la bien~enida
~ nombre de los _gremios y corporaciones civile; y militares de la. cap1t.al, y despuós de perma.neeer dos dl,,s
en Chap1tltepec, hizo su entrada t.riunfal en México el
15 por Iu mru1anu.
·

....

La comitiva preai&lt;l.encla.l ocupaba treinta carraa.jes:
penetró por la puerta de Belén, y siguiendo ])Or tes·=
Hes d~ lJucarell.l se ilétuvo en 111 glQrieta. de Carlo.slV,
donde se habla evant.ado un altar á. la. P,itria. Un gru•
pode nlftas \'cstidlll! de blllJ.lro ofreció alll un laurel
de oro e.l Sr. Juf\rez, quien lo aceptó proñ~nda.mente
emocionado. En seguida fueron deposite.das ante el
altar numerosas coronas de flor , l&lt;iendo el primero
én dejar ante él su ofrenda:: el mlSlllo Pre.si.dente.
L8s tropas que mtindaba. el r, Gral. Di.az v que ma.rchaba.n tras la •caleW&gt; del Benemérito, desfilaron ,;'les•
pul's, en columna de honor. frente al Pul11cio Nacio•
na.l, y pQr la ta.me, el Sr. .Tuárez, á quien el pneblo
aclamó ).Jeno de jllbiloá su paso J&gt;Or Jns calle¡¡ de la.
metrópoli, pol,,licó nn ma.nl6esfo /i 1&gt;1 Naclón en el que
dijo, entre olms cOStlF, lo que sigue:
«Mexicanos: Hemos alcanzado el ma.yor bien que
nodle.mos desear, vlenclo consumada por segunda ve¡¡;
Io. independen·c ia de nuestro. Patria. Coopercm°" todos J)llra POder légarla ll. nn tro,¡ hijos, en camino de
pr,;,spericfud, amando }' 8(!Sléniendo ,siempre nuestrn
mélependencia y nuestra libertad».

•*•

.ElSc. Ju{irez, ll. quieu con jtu,ticia se &lt;&gt;olllli.dera como

una de 1a.s glorias más legitimas de México, murió el

18 de J uli,;, de 18i2.

l 904.-5ANTORAL.-l 904

y
!:;

D

L

~

l Sa.n Seeundino Obispo mártir.
2 S..n M11rtlnl11no m!írtir.

3 San 11.farcinl Obispo Confesor.
,¡. Nuestra Sllli.om del Refugjo.

¡; San Antonio MariR. Zacada co,úesor.
6 an Ton.i•s profeta.
7 Sn.ntos Qirilo y Mctodio .
V 8 Santa Is&amp;bel R.e lna de l'ortuiaL
9 Los prodigios de Maria antrslmu.
10 Nues.tm eilom de Ocotllio.
11 811.1110'; Pío r Papa. y Abundlo l'rosb.
12 San Juan Guálberto abad.
13 Sv.n .!,oaclet.o Papa mitrttr.
14 San Bueua.,entura obispo.
15 San Enrique F:mpemdor conL
16 Nuestra et&lt;;ñora del Cilrmen.
17 El DiYino Redentor.
18 San Camilo de Lelis confesor.
19 San Vlccnfo de J:'a,·, 1 eonfo,;or.
:.io san J eronlnw Emillano &lt;:on!e.sor.
21 Sa.ntof; Daniel pro[eta. y Juan monje
:Cl Santa Maria li,1gdalena.
:!ll S1m.Apolinar obispo 1Ii:\rttr.
D U San Y-mnci.\c,-o Solano confesor.
L 2.'i Santi.ago el Mayor A¡,6,;toJ.
l1 26 Sei\orn 88:ntn AM.
M 'l:l Snn P&amp;Utaleón mártir.
J 28 S1111tos.Na.ziirlo y Cel,¡o niños.
V 29 Santa Marta 'lirgen.
S 30 S11.11tos Abdón, Sanen r J1111ta mártires.
n 31 So.u lgnacio de Lo:,ola. confesor.
)f
.J

1

.r

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL JifUNDO ILUSTRADO

mañana sufrí una tri teza más
da que la tristeza de lo viejos
que si¡?nen iendo poeta á
pesar ele lo de engafio y de
la enferm dade eniles: volví de pronto,
retroc dí súbitamente á la infancia.
uentan que algunos pre idiario , en vísperas de
morir, encanecen en una noche, y yo, á la
inversa, sentí en unos breves minuto que
mis cabenos se tornaban blondos.
¿ uién no viaja {1 trnvé del pai de lo
escaparates que son la uiz1, la Italia, el
Oriente de las calle céntrica ? ¿Quién no
ha tenido algo que aprender 6 algo que descubrir frente á los cri ta.le enorme. donde
la joyas centellean; relucen, nuevo , los
oros de lo rótulos; joyantean las seda ; e
más cándi&lt;la la albura de los encajes y de
Jo plumone ¡ decorosa y correcta la apariencia. de lo ver.enos alcohólicos¡ tentadora la. desnudez pagana de los barros y de los
bronces¡ ugestiva la cubierta de colore de
la ópera. nueva?

Yo me detuve en uno de ellos: había en
él libros recios, con punteras de cobre y lomo acorazado; diminuta Agendas con cantos dorados, breve libritos hechos como para 11.pun~r en ellos las i';Dpre i?nes fugaces
de una. virgen loca 6 el directono de un microcosmo de hadas; "Libros de Caja•, largos
y an~o to ; b~ock de p~pel para m!íqu.iria.;
sobres !í. una bicoca el mtlla.r; garrafa de tinta pa~ ennegrecer resmas de papel mini .
tro, y Junto .r1.a.quello símbolos del negocio,
de la contab1hdad adu ta, de Ja vida práctica, contrastaban como la coaturera. del brazo
de un Rey del petr6leo: las cajas con diminutos pliego de color con 6 sin · emblema·
los lacres al picado como las venturina por
átomos áureo ¡ los lápices de matices vivos·
el tintero de cri tal de roca; la -plegadera d~
marfil hecha para abrir sin dolor el claustro
de una bella prosa; el pi a.papeles iruulando 1.a.firos y goloondn monstruoso , y las
gomas de borrar de todas las forma y matices, que .tiE:Den la enmienda. del error y el
anepentim1ento. Todo ello se antojaba el
ar enal ob tétrico para. hacer más fácil y más
breve el alumbra.miento de la ideas; una
hoja de papel eb'1rneo, inmaculado, terso,

después, juzgando de lejos el golpe de vista
de us dibujos; en eguida, echándole vaho
y borrándolos, mientras yo, á un puso, en
1 quicio de piedra, d gn fado por eJ fr{msito cie los e colare , en cuolilla , sacando me&lt;lia lengua, aguzaba la punta de un pizarrín
de lo llamado de jab6n, ha -ta dejarla como la de un puñal, como la de una aguja.

***

¡c6mo incita á e cribir en él con letra clara
algo de tanto infdito como dentro llevamo
y que nunca pasa del periodo de protoplasma, ·in forma y sin vida!
Y he aquí que se alegran mis ojo : que
emica(da sobre o.na caja de broches y un
fra. co de mucílago, vi una pizarra. grande y
nueva; en el marco la boradaci6n para pa ar
el bramante que sujeta la e ponja, y arriba,
ese nombre popular entre lo muchacho, :
«Fábeu; eso nombre inolvidable que vimos
en los dobles decímetro , en los portaplumas, en los lápices de la escuela, y hoy realta e,ocando tiempos idos y leemos con
la triste y nostálgica lentitud con que deletreaba Chopín el nombre de Polonia.
El pergamino color de momia¡ el viejo papel de lo libro venerable ¡ el pliego orlado
por parduscas fimbrias en las carta.a añeja ;
]a página cabalistica, pautada y llovida de
notas: est.nmbres y pi tilo de flores negras;
la cuartilla cocinada de pri&amp;l pnra engafiar
la voracidad de la prensa; la hoja de á1bum
6 la hoja á pera lapizada 6 ennegrecida por
el carboncillo del dibujante, todo ello me
conmueve meno que esa lámina necrológica., fría y dura, donde lo que e escribe, presto e borra; porque viven el e pacio de un
capricho pueril lo barruntos de letra y los
simulacros de adiciones y re ta que en ella.
trazan las manos exterminadoras de lo niño.
Y recordé mi pizarra, digo, nue tra pi1..arra., ¡aquella pir.arra! y me parece ver á largarita inclinada sobre ella, bordando en campo de sable los arabe oo de oro de us rizos;

____..
....

Desde el primer día fuí u incondicional
admirador; no eran para menos aquel u
a.plom9 para afirmar que Jacob había dormido en el vientre de la ballena. oñando
con una e oaJera de serafines, y que acababa
de leerlo en un libro de su casa; aquel garbo
con que respondía que triángulo i 6 celes era
una linea tirada del centro á la circunferencia; u prurito de declararse la autora de todas las travesura que lo deruá perpetrábamo ¡ u carí1cter ind6mito para r i tir el
mandato dulce, severo, violento, tiránico,
brutal, á 1n po tre, de la. mae tra.
-¡ !áteme u ted, señorita, llame á la tropa, como &lt;lice; mándela diez mil recado á
mi papá; pero yo lo que digo lo ost-engo:
¡no me hinco! ¡no y no! y si usted me pega.,
la. acuso con el :i"Obiernol
Llam!í.banla aparte; atrave aba serena el
salón de e tudio ; d cíale la maestra alguna
palabras al oído ....

--Eso f, por la bt1Pll'I todo ...... ¿Me hinco en cru1.? Quítate, Rolcfrin, que

toy castigada; pero ya me dijo la señorita que i la
obedezco, me presta toda la tarde el trompo
que le quit6 á anuel añas hace dos meses.
in embargo, sabía s r delicada y exquisita; su manos1 como las de una encantadora, ptiinaban nue tro indómito cabellos
sin dolor; cort4lban nue tras uiias de fiera,
in efa i6n de angre; cuando habían udado
la maestra y us criadas in con eguir des-

hacer el nudo ciego ele nue tro calzoncito ,
ella no manclaha e lar quieto y no pinfar;
levantaba. la falda del rop6n y, ·resuelto el
problema ...... (

-Y por qu no re1.a tú, l\Iargot?
- ef\oritn, porque yo rezo de pu(, de ustede : yo no nece ito alrici6n, ni inflamarme, ni nada de e o que dice la n()vena¡ yo le•
pido ú Dios una herramienta de carp'ntería,
de juguete, y rezaré una oración que pida
cosa ai:í.
· ue tros lugar

que&lt;laban opuestos: ella

al pie de la r.ama una gran cama patrinrr-al
pintada de rojo con pa tore , y fruta y colcha rameada¡ bordaba en canevár, una tira
para cuelga: larga hilera ele ánade azule y
amarillos en fondo café, cópiá11dola de pringo mue tra, en tanto que yo y demás varones de la minoría, en illas bajas, repetía.roo eslúpidamPnte desde donde decía: ,rodeado por todas parte de agull,ll hasta: &lt;(Se
llama arcbi piélago.• La ma tra, puesto lo
anteojo~, en artaba chaquira; adormecía el
reloj cuyo péndulo era un niño de porc lana balancéandose en un columpio; ardía. crepitante en un ancho tazón clúne,co, una
maripo. a. frente á una Purísima, con más
joyas y bordado que 1:na sultan , y sin rumor de lizáha e lentamente, sin tanteos ni
extravíos, un pobre can, cuyo ojo ciegos y
cenicientos, parecían do canicas de ágata.
lnequívoca señal de que la criada había
vuelto de la compra y era la ora de recreo.
uando le di aquel bot6n de cristal rojo,
un hule de flecha y siete «reina » de chabacano, que fueron el precio en que tasó u amistad, no convertimos en in, eparables¡ en la
pareja ai lada, en los do dí colos de la escuela, ya. demasiado oerios para jugará tonterías como los .-pipis y gafia , el imbécil
«pan y que o», el estúpido« n liguel» y el
de precio.ble «yo tengo una cana t.a. llena de
flores.•
o le gustaba saltar la cuerda, porqu no
e la abían echar; no le hacía gracil\ poner
piedras en platitos para que hicieran veces
de comidita; pu to que le habían prohibido terminantemente jugar al piso y al buuo obliga.do, y le hacfan trampas en lo lances de canitns y se podían romper los vidrios
COll la peonza, me decía:
-Ven, Diego: deja á e os infelice ¡ tú y

yo vamo l1. jugará otra co a; pero tapa para
que no vean: el que pierda, e e cuenta.
Como la pizarra no tenía e ponjn ni eJla
traía pañuelo, e oupía su ells 0 ua blaucas
y borraba. con ella. la. suma. imposible de
quebrados.
Pintaba «ella el gato• y sacándose de la
boca el broche, pl urna de e cri bir, bot6n de
camisa clavo ú otro objeto que continuamente traía. dentro lo e con&lt;lía en las mano que, pue tas hacia a.trá primero, presentaba de pués cerrada.a para rifar la salida,
y en eso, como en todas las cosa , iempre
fué «manoll y iempre traz6 la diagonal del
triunfo en la pizarra.
Y ella contaba, contaba lo que bahía ofiado los suefio m e tupendo : ora e miraba c011 vertida en un carrete de hilo co11 el
cual jogaba el gato de su ca a; ora en un
arzobispo- el Arzobi po era para. ella el
súroum de la opulencia, de la jerarquía, del
poder-que decía misa en un altar y úbitamente se tomaban templo, gente , órgano,
pobre del atrio, todo en las ola del mnr, y
el celebrante reve tido con casulla deslumbradora quedaba solo en el arrecife; á veces
le hablaban toda cla e de anímale , desde la
pu!aa que se comeJa «erre.a» y pronuncia la
zetas como Jo e pafiolee, ha ta la. torluga,
mansa y meliflua, que tiene sonsonete como
la señorita ArtigM, nu tra mae tra.
.'o1íamo lmcer proyecto para lo futuro:
ella. e tudiaría para almirante, aunque le
gn taría también ser bailarina de circo, 6 levantar con lo diente , como la mujer Hércu le,, un caballo con jinete¡ otras vece optaba por hacerse monja en un convento donde yo fuera confesor, y al hablar del confesor, apodertibase de nosotros una ttece idnd
urgente de hacerno confidencias en voz baja, relatando pecados enormes, imaginario ,
pecado. horrible , P-omo por ejemplo: haberse reído en misa de doce de las barbas de
an Ant6n, ó levantado un falso testimonio
á. Ramoncito Aguilera, que tenía frenillo, y
por consiguieute, era incapaz de incerarse.
-Tú irías á la guerr11.?
-Pue yo también de vivandera y t(1 de
coronel; los do {\ caballo. Nunca he montado un caballo mAs que en lo volantines 6
en el barandal de la escalem de mi casa.· pero me gustaría un animal del tamaño el~ e •
ta pieza todo blnnco y con los ojos azule ,
. • l~ muy larga y mucha. e puma en la boca.
súbito e lanzaba déun bote en medio
del patio para. bracear, camcolen.r, patenr y
ta ca.r un freno imaginario, po esion:índose
de su papel equino !í. un grado tal, que nadie

podía ncercársele sin recibir un estornudo 6
una coz. Un mes má tarde nos gustaba ser
Jeone del de ierto africano, y á la emana
iguiente p rro~ de Terranova, metamorfosis
que fué evernmente prohibida cuando qui o
salvar á Toma.sito Arias: lo arrojó á una
-fuente para que nanfragara. y er ella el noble «Emperador» (perro de un tío suyo)
que lo sacara l1. flote.
-Pero qué, una nifia debe era í?-le decía. en tono persuasivo la. . efiora. Artigas.La niñas deben ser mode tas, recatadas,
juicio.a ; u juguet
on las mufiecrui, no
los trompo ; su ocupación e componer las
ahnohadillas, y no tirar papillotes con flechas
de lrnle. Ya e tá grande, Margot, para e os
retozos; ¡qué bonito que unasefiorita equiera ubir i lo árboles como cualquier mucha.cho, y en vez de cantar una alabanza {~ la
irgen, e entretenga en berrear toque militare l i sigues a í, erá de grande como la
sefi.ora que vende lo dulce : gorda, pesada,
con mano fría y ó. pera y anteojo ; con lunares de pelo, patillas y bigotes: é e e tu
porvenir, er una dofía. Bernarda. Por eso
traes las mano despellejadas, y re quebrajado el cuti de la cara, quemada la frente
por el ol. Aprende á Palmira Arag6n, ¡tau
blanc.'\, tan sedosa, tan aplicada.!
-Diego, dime la _..erdad; pero b sando la
efial de la Cruz: ¿me parezco á tlofia Bernarda? A f, de fr nte 6 de perfil¡ Hjnte c6mo
ando, ¿cojeo como ella? ¿, oy tan horrible y
tan antipática? ¿E verdad que e a mustia,
chi mo a de Palmira A.rag6n tiene la carne
m!í.s blanca •¡ue la mfa?
-T cHr , egún ..... .
-Ya saliste con el ~egún», ¿para qué eres
hombre sí no dice la c as cara{\ cara? Dímelo de u~a vez; dime que me parezco (tesa
h rrible vieja; dime que a u to á lo recién
nacidos¡ dime que Pal mira ..... .
Y por primera vez, durante el afio colar, vi gotear el llanto de aquellos ojos inefables y hermo o , poético y de un azul indefinible como las aguas mágicas y quietas
donde se empapan las violetas radioM de la
tarde.
La primera. tri tezn. hizo caer &lt;le u alma
aquella ruda corteza de bru queda.des varoniles; volvi6 e taciturna, vohi6 e femenina,
y se apoder6 de nosotros -porque yo no era
sino el pejo de su acciones,-primero, el
amor por lo. música: llegamos á silbar como
los pájaros¡ y de puée, por el dibujo. Como
éramo víctimas de per ecuciones injustas,
y todo el mundo, nuestro padres, nueJtros
hermanos, nue tros parientes político ; los
criados, la maestra, los condiscípulos, no

�EL 14UNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
la boca. de oreja á oreja¡ éste es el corpifio
de piquitos¡ éstas las enaguas con tiras de
terciopelo. ¿Lo quieres con botas 6 con zapatos bajos?
- Como quieras tú.
- Con zapatos bajos, porque ~on los nuevos: ¿me parezco?
-Sí, pero la verdad, ese ojo ..... .
-Tonto, es que estoy llorando porque estoy muy triste, Dieguito .... .. muy triste; pero no llores tú ..... . échate vaho en los ojo ,
animal, porque si te ven así dirán que te he
pegado.

Lo adi vinan u tecles: Lres me es despuGs la fuimos á visitar sus condi~cípulos,
muy en silencio, de puntillas, con los brazos crtw.adoi:, con los trajes nuevos; estaba
en su camita de bronC('1 vestida de blanco,
con muchas flores; y un velo cubríale la
cara, y su mamá, con el pañuelo mojado en
llanto, espantaba las moticas; parecía lapo• bre señora llorar oro, porque Ja luz de los
cirios cabñUeaba en sus lágrimati.
- Tanto como te quería , Dieguitol
Y convulEa me beeaba. frente, ojos y boca,
como mi. madre me besaba; entonces yo no
teníat1 otra misión que molestarnos para que
sabía lo que era la muerte, y en caEa., á esmuriéramos de consunci6n. porque nadie
condidas, miraba la pizarra¡ el horrible munos quena; ¡ay! como nos quitaban el papel
ñeco, por iute mágica del amor fofantil, del
bJanco, y Jos lápices y los vidrios con que les
amor niño cuya alas están salpicadas de
sacábamos pnnta; como ella no tenía pizarra
rocío; el horrible muñeco se le parecía, era
porque se la había.o escondido con el pretexella, con los ojos muy grandes y pensativos,
con la boca risueiia ...... !
to de que con ella había golpeado á Palmira:
í, se muri6. ¿Qué nifía angélica no se
-Ven, Diego, vamos ápinta.r árbolel.l, camuere
temprano? ¿Qué flor delicada dura
GUITO! ¡¡ADIO PARA. SIEMPREJI Y
sitas, hombres, ferrocnrriles con humo, camás que el espacio de una mañana? Talpamás
abajo
escrita.
de
mi
puño
y
peor
letra,
ballos y el retrato de 111. sefiora ArtigRl'l, ron
rece que lo arcano no quiere que falten en la
la rniRma horrible despedida: ¡ ADIOS HERsu sombrero torcido y una pluma rota. Vavida remembranzas dtilces y triste.'! á la par,
MA ITA MARGOT DE MI CORASO
mos á ver quién dibuja letras más bonitas...
y
tiene una .floresta. donde la Muerte, con
NO ME OLVIDES!
Cnando en la nochP, deRpués &lt;lel cuento
manos amarillas, cultiva sus melancólicas
Fueron nuestros padres á dar las gracias á
de {1Los tre príncipes» y de la oraci6n dicha
azucenas ..... .
la sefiora Artigas. os vistieron los mejores
á medio dormir, Vf!ncido por la fatij?ll del
Viejo soy y no be o esa pizarra, esi maltraje : ella iba con polvos y perfames; yo,
recreo E&gt;scolar (no del estudio) , cerraba los
trecha
pizarrn, J?01· no borrR.r un
o abpeinado con pomada¡ nos mandaron á jugar,
ojos, y mi eApíritn Re detenía ante la puerta
~nrdo: ¡como que es un símbolo de nfancia
juntos
fuimo_.¡
al
sitio
preferido.
&lt;le ébano de los sueños; en la obscuridad imirreparable! Y con qu é honda tern ra dele-Acuérdate lo que hemos jurado!
penetrable de esas tiniebla"', siempre se destreo todavía:
-Acuérdate
tú
también)
tac6, ora con alflR de nieve refulgente, ora
-A nadie Je ensefies la pizarra y nunca
,qADIOS, MI HERMA 11'A MARGOT!.11
nimbada de límpidos oro , siempre risuefia,
Ja regale , aunque te den miles de mjles de
fargot, la hermanita mfa. y era ella quien
caniClls, y millones de (lfeina.s» de chabacame llevaba &lt;le la mano á un país qnimérico
uos, y de aquí á Veracraz de hule para fley disparatado, donde las árbole!'I, lm:1 ca as,
chas, y todq el mundo de cnlcomanías. Te
la,, personas y laR hestiaR aRnmfon el aApPcvoy á pintar mi retrato como recuerdo: éi,te
to convencional de los dibujo de una pizaes el mech6n que tengo en Ja frente; aaí este
rra. ¿Por qué cuando la señora Artigas nos
ojo que meto sin querer; las narices, boludas;
dijo tristemente que ya nada tenía que enseñarnos, que á ella, á fargot, habrían de
bajarle un dedo al vestido y peinarla de alto,
y no de &lt;los trenzas, y á m{ vestirme con
chaleco de verdad, y no fingido en la blusa;
que no la olvidáramo. , que no qt1erfa mucho¡ que ella , la niñita traviesa en el Colegia de fas MonjaR, y yo, el incorregihle en
el Colegio para hombres nadn. mfü,, d ebíamos ser buenos, y obedie!'ltea y estudiosos¡ por qué bajamos los ojoR, se nos encendi6 el rostro, dimos la media vuelta y nos
refugiamos en opuesto rincones?
Aún recuerdo que á la hora ele recreo dijimos al unísono, ,con una precoz alegría:
-Los dos hemos llorado. ¿Verdad que
au,1que nos saquen del Colegio, siemprP,
siempie ~eguiremos en nuestro prop6sito de
estudia-r tú y yo para pint9res? Y hemos de
pintar tocla clase de nombre de tiendas, y
relojerías, herrerías ... .. .
Y convencidos de nuefitra desventura., seguimos llorando de un hilo; en la piedra del
quicio, con la pizarra en las rodillas y sobre
el boceto de un barco náufrago en una tempestad de rúbricas y eses, que eran las olas;
sobre aquel océano gris en fondo negro,
cayeron confundidas las gotas recias de nuestro dolor.
Soñé con ella toda. la noche, y toda la noche vi en las tinieblas aquella su última obra
de arte: con mayúsculas torcidas, entre admiracion~ CQlosales, escribi6: 11ADIOS DIE-

T

CO!ó?Tfi5 -Des¡m' de setenta y ci n co drn.s
OMI\ Dfi MfiXICO, PO,R d f
N:s ri eTennehlltl6n d ieron ¡m1ebns de
de ,sit!¡ o, ldudro,mmatcbl•'.t!? J~~l~~i:».: ejemplo, Cunuhtemoc,c..?!'1º Jefod• suprenn ,•u or n
~,
.
· tJm,¡ em.,.. nda e paz.
1
n.1 0 del im¡lerio azt ~
~ pcn;!,gllido cerco por 11110 delos ca pita.1 ·a. re!!lb .~~e:H: ~ !
El Mroe rechazó o.!, propoo1
• 0 u huir junÍAnum tc con el rey de '.l'lacópam.
nes d el Conquistador, c11yó en
recibió tendi~dol e lus bm~. en p ruch,t de respeto al a_''.j
(.lunuhtemoc fné ll eva.do 11n tc j tte • lle~¡I ron d o Vum.mas se 0.1:erc(J :l. él; puso su mano e n el pomo !'lor de:,graciAdo, y el h~ , cu~•os O O!:! se
ronuncr6 e, táS [~: . Mo.Iln tz! n; pu,,,, he hecho r 110.u w
ui1 ¡ que )levabu nl cmto ul C'onquistudor, Y P
,
r lucr?.a ,. preso unte t u. persoM ,. pOdcr, toinn

JIOdg, ai. ~ºfi!

l,t

u

~um~lllll en d efcllSII de mJ

l~h:1~~

1e

4

•iudud1Yi e
pu~gi?d~~•:fi~o emperador azteca, 11 qule n los eonquistaw::~
r ll!li
mú tame CJ¡'.'i/ ~mº:rn~::a_rle el recr •to rehltlvo al lug~ r dond~ ·e éllc0111 rt1ba. ocu
dieron
tormc.i:ito
u
pocos
l
la
toma
de }fé2llco el 1s de Agosto de ló21.
tesoro de su tmporlo, se consumo

luc¡,,&gt;o e.,te puñal

C..HURUBUSC.

00847)

-

V

DfiFt;NSf\ DC GHURlJllUSGO

en Pacllern,i IJ?r el cj~cit~ in\'11..SOr n or1_011~c•~ hl~ ~:;,,
llllS QIIU COIJl)'OllÍIUl Ju. .01vi~l60 del Nor te; hu,s.tro~l~!O~ \ gmto (hl
re del cncm1go rn111 bu ll ll~x i&lt;-o, se concc II mron ~ - o -

ENCIDA

1904,-5JV"lTORAL,- 1904.

[;:,= r~~~!,~:

en 'huru-

s. J oaquln, padre d~ ~ - s.
, . Bonlfocio. sta. E lenu, cmp.

b11Sco.
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¡ Ge , ..¡ n M,m uol RJneón , quien tenl n ~ sus ór.El colnYcntdo
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defensores rc:-ehuzaron Alos o.mi,~c.1U10@ re,~ . ll-, "'"• , ,11 1m ºble ,. !!l pun m ~o rindió.
nrmamenl&lt;&gt; v agotadas hlll munieiones, h\ re.si Lcnc1t/ e) nlúd~mto'tt tus ruinas del tl l8tó1 ml"o~
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aQcli.,n,
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ll, 011 ~
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Rincón y Arniya y don Manuel Ed\ll\rdo de oroswa.,

s. M1lxhnlllnno, sru. Ro,m.
', Fabri(oionol ~. Fillberló,
s. Felipe Ben clo, ~. llenllo .
s. Ban olom~. ap., sta. Aurea.
S. Lu f~. rey d e Frnnwi.
• . Ueferln~(!b,, s. LC&lt;Wlgildo.
s. J ~ d e l.;IIJl\nUi S, ij, Ru!C1,

La:.1:°~111 B"e.~18

°

1

~

J Mi

• Lui,,, ob., s. Murlnno.

8, Be r n11rdo. d., . llmuol, p .

El S. (.\')r a:6,1 de Maria. Mol~és.
Le. degollo.clón del Dan lista.
ta. Rosa de Lima.

S. Ramón Nonnato.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

S

IENDO este número de «El Mundo Ilustrado,, por su forma espPcial y por Ja importancia de
los asuntos que contiene, uno de
los que, indudablemente, conservarán nuestros lectores. con más agrado, nos ha parecido oportuno publicar en estas páginas los
retratos'de los sefiores Arzobispos y Obispos
en cuyas manos está el gobierno de la Iglesia Católica en México.
El país se encuentra actualmente dividido
en siete Arzobispados que son: los de '1vféxico, Michoacán, Guadalajara, Antequera [Oaxaca], Linares [Ntievo Le6n], Durango y
Puebla. Este último, creado por el Papa
Pío X, qued6 establecido en diciembre de
1903, y al frente de él figura el Sr. Dr. D.
Ram6n !barra y González, quien, por espacio de más de un año, desempefió allí el
&lt;'.argo de Obispo.
Los demás Arzobispados, por el orden en
que antes los citamos, tienen como jefes á
¿os señores: Dr. D. Próspero María Alarcón,

Dr. D. Atenógenes Silva, Dr. D. José de J.
Ortiz, Dr. D. Eul ogio Gmow, Dr. D. Santiago de la Garza Zambrano y Dr. D. Santiago Zubiría, prelados todos que gozan de
grande1;3 simpatías entre los fieles.
En cuanto á los obispados, se cuentan en
la actualidad veintiuno, que son: Tulancingo, Veracruz, Chilapa, Cuernavaca, Querétaro, León, Zamora, Zacatecas. Colima, Tepic, Aguascalientes, Chiapas, Yucatán, Tabasco, Tehuantepec, las Mixtecas [Huajuápam de León], San Luis Potosí, 'famaulipas, Sonora, Sinaloa y Chihuahua. En el
grupo de retratos correspondiente á los sefiores Obispos, puede verse el nombre de cada prelado y el de la Diócesi que gobierna.
De poco tiempo á. esta parte ha habido en
el Episcopado Mexicano algunos movimientos de importancia: el Sr. Dr. D. Homobono Anaya, que era Obispo de Sinaloa, pas6
á serlo de Chilapa; Fray. José María de Jesús Portugal, que había desempeñado igual
cargo en Saltillo, pas6 á Aguascalientes-

Diócesi de nueva creación,-y para substituir eri Sonora al Illmo. D. Herculano López, fué designado el Dr. D. Ignacio Valdespinos, Canónigo de la Catedral de Durango.
En Sinaloa substituye al Sr. Anaya el !limo.
D. Francisco Uranga y Sáenz.
Debemos también anotar la creaci6n de
un nuevo Obispado: el de las 1\fixtecas, que
comprende parte de la Arquidiócesis de Antequera y que está encomendado al Sr. Dr. D.
Rafael Amador y Hernández, y la consagración de los señores: Dr. D. Carlos de Jesús·
Mejía, Dr. D. J. Amador Velasco y Dr. D.
Francisco Orozco y Jiménez, como obispos,
respectivamente, de Tehuantepec, Colima y
Chiapas.
La Diócesi de Zamora, cuyo Obispo ea el
Sr. Dr. D. José María Cázares y Martínez,
está gobernada actualmente, en virtud de
que este Prelado se encuentra desde hace
tiempo muy enfermo, por el Dr. D. José de
Jesús Fernández y Barragán, quien tiene el
carácter de Coadjutor con derecho á suc eFión.

f

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

El P erio&lt;:Ji5rno t\ o&lt;:I~roo
Cómo se hacen los Periódicos Diarios.
Detalles de las Oficinas y Talleres de la Casa Editorial de nuestro Direotor,- "El Imparcial,"
"El Mundo Diario" y "El Mundo Ilustrado."
UANDO, mañana á
mañana, la bulliciosa, turba de pilluelos se dispersa
en todas direcciones, atronando el
aire con sus voces
estridentes, chillonas, con gritos prolongados, en falsete, anunciandocc¡El
Imparcia.aaaa1!&gt;, y
dejando un reguero de hojas iro presas que la multitud
abre y recorre con
avidez; cuando este espectáculo se repite á las primeras luces
de cada amanecer, los que reciben, de manos

del papelero, el peri6dico que les informa de
todo lo nota ble ocurrido la víspera en todas
partes del mundo, sin duda que no piensan
en la suma de trabajo que representa esa frívola hoja impresa, destinada á vivir, como
las libélulas, unas cuantas horas.
Más de una vez, el curioso lector, mientras recorre con displicencia las columnas del
diario, habrá preguntádose con cierto interés:
c,¿cómo s~ hace (!El Imparcial»?
El periodismo en :léxico ha evolucionado
de una manera tan rápida, que todas las innovaciones introducidas en cada uno de los
afiejos procedimientos, permanecen desconocidas aún para muchas de las personas interiorizadas en asuntos de imprenta, 6 con casas editoras 6 con publicaciones diversas.
Antafio, el periodismo era, puede afirmarse, 6 bien una especie de sport á que se

dedicaban escritores políticos, 6 bien un
procedimiento más 6 menos directo para ob-'
tener uúa posición oficial; 6 era un entretenimiento, como acontecía con revistas literarias, algunas de ellas notabilísimas, que
dieron fama y renombre á varios escritores
mexicanos. Mas el periodismo, en aquellos
tiempos, no era un negocio ni una industria
independiente, sino subordinado á otros.
Generalmente el duefio de una imprenta hacía un peri6dico, para ocupar en tarea secundaria sus máquinas y obtener más provecho
de ellas.
Las antiguas redacciones de periódico eran
más bien clubs políticos 6 cent.ros literarios,
á veces círculos de conepiradores, en los que
se discutían con pasi6n los asuntos de lapolítica militante y donde encontraban amplia ·
acogida muchísimos desocupados. Allí se

L

El Grito de Dolores

T

Defensa de Chapultepec

A Rep1\blica ~clebra el 16 de ~t m~· el
nconteclmlento ml\s glorioso que re1nstra
sn historia: la re, olucibn one 11ca.udilled a
por el ilu stre Cura D. :Miguel Hld All!:O Y Costilla. e,,tall6 en Dolores en 1 10. HldnJgo, seguido de Allende. Aldnm n y una~ cort,, fuen,a d_e
gen te d&lt;,l pueblo. ,;alió él mismo ola para Snn llf1¡n.1cl el Grttnde: continuó su m orch 11, posando por
Atotonil ro, hasta elnrn. y de alll , al fren t_e ,Yf!. /le
u n ejército d e mM &lt;le 20,000 hombre~. ~e d m¡r,r, :l.
Guanaj uato, don,;le ft viv3,fu erzn tom6 el C11. tillo
de (}ron8di tll~, el día 28.
El Po'1ro de la Patria, vencedor en la b atalla del
/tf on te de Jo.~ Cn1cc y derrotado en l a &lt;le Calderón-ló._~ dos h echo d e annns mÚll notablei, á que
concu rrl 6 d uran te su eflmcrn vida deCaudillo,fu6 aprehend ido en Acatltá de Baján , en unión d e
Allen de,.Timén e,, Abu.sol oyotros pa tri otas, cl 21 de
ma:rzo de 1811. ,, con denadolimuert . scle]lfill(,-por
las armas en Chihuah ua el 80 d e julio del mismo
nDo.

o

Ri r.--7..i.::--TES las tropas iln•asorns norte-

americana~ en Chnrubusco-20 de Agosto
de 18'17- y en Molino del Rey-$ de ,;ep-tiemhre---el General ii'oott dlS].lu so n n
q ne decisivo sobre Chapnltepec, pam el
dta IS. La. d efensa del edillcio qued ó en comendada
r. losgeu ernl es D. NicoH\s Bravo y D. Mariano ~ronterile. c:¡_nien~ teninn bajo su man do POCO mr,s de
oeboci,¡n tos hombres; lneluso losalu mn osd&lt;&gt;I Colegio l)J.ilitar. El ataque fné terrible: el ed ificio. qne
babia suMdo o,,I die ltllterior un bombardeo contin uo. :fué tomado por e.sal to, r w uchoo de sus beroleos d efensor es result.nron m uer tos. Entre el los
se contaron el tenienie Juan de la Burera y los
cadetes Juan E!.'('n tia, Fem !IIldO Montes d~ Oca,
Francisco Má.rqu ez, Agustl n Mo1gar y Vi cen te
Sm\rez: los bé rocs-nii\os qne srrpicrtJn S11crlflcarse
glori088lllente por la Patri a. :m enemjgo hizo nnmerosos prisioneros, ent re éstos nl General Bravo,
,, ooupó ln cnpitál &lt;'I dial'\. E l pueblo . i ndJgnlldo, protestó contra la ocupación a tacando á. los
invasores en las calles de la ciudad.

"'ta-

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1 904.- 51\.NT OJ:U'L.-l 904.
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1 Nuestr a Señora d e los Rem edi os.

z San F..steban ltey Confesor.
3 San A risb•o Obi.spo ::',fá.T tir.

4 Nues!Ta Señ.om de la Colll!Olflcl6n_

ó San Loren zo Justinlano.

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;FACHADA HACIA LA

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CALLE DE LAS DAMAS.

FACHA.DA HACIA. LA CAL LE DEL P UENTE QUEBRADO.

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&amp;lo D oncinno Obispo.
Santa Regi n n Virgen.
Lo; NatiddMl de Mnrla Santlslma .
San Ped ro Ct;wer Confesor.
an Nicolás de Tolentin o.
El Dul ce "ombre de c\Inrla.
San l\foccdonio lllártir .
Sun Amad o Obispo C-oo fesor.
r_.,. Ex alteeión d e In nn m Cruz.
Slln Nkomédcs P resl&gt;itcro Má rt:Jr.
Snn Cornelio Pn-pn.
an Pedro de Axbu~~an ,Too(' &lt;le Cupertino Conf.
San Gena ro, St&gt;t. Pom posa.
San Agap1to Popa.
santos Joná.s ProL y Efl¡ren in Vir .
Santo 'I'om~s d e Villanue,n.
San T,i ao Papn.
Nuestro Scjl()r\\ &lt;l e la ~{crceil.
a a tn M11 r!a d e Ce.vellón \ rugen.
San Cipriano Már ti r.
Santos Cosme y Dunlián h ermano .
S,m Wcnccslao DuqueM"ilrtit.
So.nta Gud elia Virgen.
San J er(¡nimo Pi:esbirero.

�EL MUNDO llUSTRADO
EL MUNDO llUSTRADO
para ello tomaremos como tipo el que nos
es más conocido: «El Imparcial».
&lt;rEl Imparcial» ocupa un edificio propio,
que abarca las casas números 3 y 4 de }a segunna calle de las Damas, y 3 y 4 de la del
Puente Quebrado.
La fachada principal, que mira á la calle
de las Damas, consta de cuatro pisos de cantera, de estilo Renacimiento, con un coronamiento en el cual se encuentra una hermosa
terraza, desde donde se abarca todo el Valle
de México y se disfruta de una hermosa
perspectiva. La altura total de esta fachada
es dP 23 metros, lo cual la coloc,a entre los
edificios privados de mayor altura en esta
capital.
La otra fachada es de tres pisos de ladrillo, sobre los cuales se alzan las paredes de
cristales del taller de fotograbado.
Todo el edilicio, ( que fué proyectado y
construí do por el reputado arquitecto D. An tonio Ri vas Mercado) e~tá ocupado, excepto
en tresdepa.rtamentos,exclusivamenteconlos
talleres, oficinas y demás dependencias indispensables para los periódicos tcEl Imparcial»,
,cEIMundon y ,cEl Mundo Ilustrado,&gt;, que se
publican en esta casa.
Para seguir algún orden en la descripción
lijera que nos proponemos hacer, comenzaremos por la Administración.

gran sal6n de recepción del Director, la sala de trabajo del Director
y su secretario, y la biblioteca:
Contigua. á la Direcci6n, se encuentra la sala de redactores, que
tiene acceso por un patio de cristales, al que se penetra pasando por
la conserjería.
La sala de redactores es una galería en la que ampliamente caben )
diez y seis escritorios para otros tantos rep6rters y redactores. En el
grabado que publicamos s6lo se ve una parte de esta sala.
En este departamento, como en la mayoría de los que vamos á
describir, puede decirse que el trabajo no cesa nunca, pues á poco
tiempo de haber terminado Jas labores para el periódico de la mañana, que concluyen á la madrugada, comienzan las del periódico de
la tarde.

DESPACHO DEL DIRE •.rOR.

charlaba, se fumaba, se hacía esprit se improvisaban epigramas, y entre charl~ y charla y burla burlando, se escribían los artfoul&lt;;i!, _se corregían pruebas y se dirigía el pe·
r1od1co.
,
Esos tiempos románticos nan pit!Oado para
no vo!ver, por lo menos en la capital de la
República y en las principales pohlaciones
del país; apenas si en provincia quedan algunos peri6dicos hechos así, como un hermoso pasatiempo, por «amateuri;» del periodismo-especie que abunda en todos los rincones del mundo.
A~o~~ México, al igual que t?dos los países c1viltza.dos, cuenta con una mdustria periodística, más 6 menos robusta, pero con
vida propia. Tiene periódicos que constituY:en _por sí mis~os empresas solventes; periodistas profes1onales, es decir, que viven
del periodismo y trabajan exclusivamente
para él, y talleres con maquinaria propia,
hecha expresamente para la factura de los
periódico$ y que s6lo en ellos podría tener
· aplicación.
Por esta raz6n nos ha venido la idea de escribir nn artículo en el que se describa, aun
que sea de una manera breve y concisa lo
que es el peri6dico moderno en Méxicd, y

.CRÓNICA. NEGRA..- RE)?ÓRTER TO.MANDO UNA. NOTA.

Los redactores de antaño eran&gt; por lo común, personas que se preciaban de manejar el idioma con toda corrección, que meditaban durante mucho tiempo sus artículos; que pasaban horas y horas sentados frente á su mesa de trabajo, siempre desordenada, llena de papeles, con sendos manchoues de tinta, y en la que se veía un tintero
desbordante, una pluma, las consabidas tijeras y el tarro del engntdo.
DEPARTAMENTO DE FORMACIÓN DE DIARIOS.

1

1

importa que una concordancia resulte ar''revés de COlIJO lo mandan
los cánones, ni que en toda una columna no aparezca. un solo sip;no
ortográfico, ni que la literatura resulte m~ullada á fuerza de porrazos; él ha llenado cuartillas de papel; ha referido con todos suA detalles el crimen más emocionante, sin omitir cómo estaba el difunto
cuando la policía llegó, y qué dijo el asesino al hundir el pufi.al en el
pecho de la víctima; 6 bien, ha dado la lista completa de la concurrencia. al «matrimonio elegante», en que ofició el sefior Arzobispo,
y ha descrito minuciosamente hasta el más diminuto bordado del
traje que luciera la desposada; 6 bien ha podido, tras una persecu-

DEP A'.RTAMENTQ DE ADMINISTRACIÓN

/\dministraG1ón
A esta oficina tiene acceso el público, y por
esta raz6n se e:icuentra en la planta baja,
con vista á 1a calle á través de grandes ventanas con cristales, á guisa de aparadores.
En esta oficina se encuentran la Caja, el
Departamento de Subscriptores y Agentes foTáneos, el de Anuncios, y en un espacioso sa•
lóti que forma ángulo, el Archivo.
El personal que atiende estos departamentos, consta normalmente de ocho ó nueve
empleados. Parecería, y con razón, que este
personal habría de ser insuficienté para aten·
~er todos esos servicios, pues sólo el de anu ncios, por ejemplo, necesitaría mns de seis
dependientes. Pero es necesario advertir que
el departamento de subscriptores y agentes
sólo comprende los foráneos pues los de la
ciudad dependen de otro departam11nto, y
en cuanto á los anunciant~s. la inmensa roa·
yoría de ellos Sf' entienden directamente con
l~ agencia de los Sres. B. y G. Gretschel, que
tiene un personal numeroso de empleados.

DireGGión

u RedaGGión

En el piso inmediato, en las piezas que
corresponden á la Administraci6n se encuen·
tra el sal6n de recibir de los red~tores un
SALA DE REDACTORES Y REPÓRTERS.

'

DEPAR'l'AMENT0°:DE LINO',l'IPOS1

Quien, habituado á ese ti_po de escritor. concurra á una de las redacciones modernas, creer~ que concurre á la oficina de un bauco ó
de uha casa comercial. Eh las horas de mayor actividad, se oye el
ruido breve y duro, como el de una p;raniza&lt;la, de las máquinas de escribir, en las que el infatigable repórter adereza suA noticias.
El repórter, tipo desconocido en México, .hasta hace poco tiempo
aclimatado aquí y hecho á las exigencias del medio, es un personn.je
que causa horror álos veteranos de la pretlsii. Incorrecto en AU estilo
hasta el punto de que ha creado un lenguaje especialísimo formado
de no más de veinte palabras, agota s:n ingtmio para reunir el mayor
número de detalles que impresionen al público.
ESTEREOTIPIA. -SACANDO UN FLAN.
Vedle a11í en don.de el grupo de curiosos que se arremolinan en
plena ca.Ue, denuncia el suceso digño de ser relatado al día siguiente. Empuña el lápiz, alista el carnet y abriéndose paso T&gt;Or enke ,ü ción de todo el día y á través de toda la ciudad, arrancar una en, gentío, interroga á éste, examina á agué~ sin importarle un bledo trevista del Plicopetado personaje que por el momento atrae laR mi\que se le tenga por intruso y que sus repetidas preguntas le hagan radas del público.
~asar por impertinente.
¡El estilo ...... la gramática! ¡Qné le importan á él, como al público
- Repleto el carnet, vuela á la Redacción para llep;ar antes que nin- á quien sirve! Sus noticias, amaneradas, plagadas de barbarismos,
Juno otro, con aire triunfante por haber atrapado la nota sensacional cacofónicas y desordenadas, serán al día siguiente devora.das por el
del día.
público con más interés que las estancias de un poeta excelso. Un re1\·allí, frente al«tipewriteri,, sus dedos hacen una .fuga vertiginosa, p6rter á quien censura.han en una ocnsi6n su torpeza para escribir
trazando lineas-y más lineas, l'ápidamente. sin dete;nerse á marcar pun- respondía., en un rasgo de c&lt;esprib, no raro en estos personajes: (1¡ Quiá'
to ni coma¡ sin rebuscar un término y sin consultar para nada el yo soy el escritor más leído en México ti&gt;. ....• Y escribía diariament~
dicciooario-el inseparable de los escritores de otra época. Nada le la -(cCróni~ Negra» de «El Imparcial».

�EL MUNDO llUSTRADO
El repórter bru ca distraer al público, impresionarle; u tnlento
consiste en hallar el
punto c!e vi. ta inter ante de cuanto Ye ú
oye relat1tr.. .... .
o es po ihle. el'l'ir
al mismo tiempo dti
informante oportuno
y minucio o, y de lit-1
enamorad(l de las musaR ..... .
¡Los cronicone han
muerto!
Y luego, a1H mi mo, en la Red&amp;cci6n,
está un perFonaje que
también desempi,iía.
imp0rtante papel, y
que no tiene má h\rea que ]a de reví ar,
hoja por hoja, lo escrito por todo lo rep6rter ; purgarle de los
errores má burdo ;
de la falta menos
di imulable . Es algo
como el modi to de
un teatro, que da la
última mirada y ]a úl tima mano á lo vestiFONDIENDO o A i&gt;LA 'CHA "E TER~:;oTfl'r A,
doR de los per onajes,
nnte de quefranqueen
]o bastidores y aparezcan ante el público. Y también suel acontecerleR como al modi to de teatro, que no puede, por mlis que haga
impedir que artiFtas de pé imo gusto se pre enta en la e cena ve tidos de manera infernal.

EL MUNDO ILUSTRADO

ACANOO

NA P LANCHA E TEREOTÍPI ',\.

ne seis de estas máquina , que trabajan casi sin interrupción y hacen
el trahajo que, /\. mano, harían mli de e. enta. operario .
La máquina es tan fácilmente man jable que, como e ve en el grabado, hay eñoritas que pueden hacer la tarea tan rápidamente como
lo hombre y durante la mi mas hora que ello~.

La FormaGión de los Diarios
Inmediato se encuentra el departamento ]lmnado de «Formación
&lt;le lo. dinrioSJ1, en el cual , uha vez terminado en e1 de linotipos el trabajo tipográfico de todo el matf,rial que ha de figurar en el peri6dico
se le dispone en unos marcos de hierro, por orden de páginas y co~
lumna .

Los Llnotioos
falque bien, la noticia han quedado presentahles, y entonces
pasan á un departamento que n «E:l Imparcial », cuyo edificio fué
con truído ad boc, se encuéotra enteramente 6. mano del Jefe de redactores: el de linotipo~.
aquí es tiempo de hablar d esta m{1quina, introducida al país
hnce unos cua.tro 6 cinco año. , más moderna aún que el repórter-y
m!t notable, á fe .
Figurao un opa.rato provi to de su motor y de su hornilla, ante el
cual se sienta c6modamente, en 11ill{m giratorio l obrero, teniendo
al alcance de u mano un teclado, má corto que el de un piano, poco más extenso que el de una mflquina de e. cribir, en el CU!ll oprime
]as teclas correspondientes á la letras del e crito que tiene frente á
los ojo , y no . e preocupa ya ino de moverá cnda línea una palanca, alimentar convenientemente la hornilla, de tiempo t-n tiempo, y
llamar también, de cunndo en cuando, al mozo que saca las pruebas.
La máqu ina se encarga de lo demá Jel trabaj . El antiguo tipógrafo tenía qu pn~arse la virlii de pie frente á la caja, dividida en
tantos compartim ientos como letrag se u an, de los cuales tenía que
tomar letr11. por letra y acomodarlas en un pequeño instrumento en
qu e la a.lineaba. E. te trabajo era. sumamente dilatado, inc6modo,
peno o..... . y mal retribuido. n obrero difícilmente ganaba un peso y medio aJ día, y para ello necesitaba pa ru- once ó doce horas
frente á Ja caja, manejando la letra11, cuyo plomo llegaba á veces á causarle graves
dolencia .
El Ii noti pose encarga ahora de juntar In
letraP, :\linearlrua, ajustarlas, de,·ol verlaP á
us lugares, y en vez
de gyu¡,o de letras
suelta , entrega automáticamente al operario grupo de lfueas
compactas, mlÍs fácilmente manejabJCE, y
clara , como que son
iempre nueva . Y el
obrero puede obtener
en la máquina un n1ario tre.'! veces mnyor,
con meno trabajo y
meno mole tia .
¿No e. é. ta un&amp; mnra villa del automati ino?
El departamento de
linotipos de nEI Impa.rcial», que es el más
amplio de cuantos
PL.U ' OElA ESTEREOTÍPIC A y FLA E .
exi ten en féxico, tie?

A CABADO DE LA , PLA

CITAS ESTEREOTiPI A .

En la formaci 6n del peri6dico, que es una de la labores má interesante!.", intervi~e~ el ec;~tario ~e la Redacci6n, que, con las pruebas en la mano, md1ca el sitio prec1 o en que el regente ó ea el jefe
del departamento, ha de ir colocando ca.da uno de Jo ~rtícu1os del
peri6dic~. Esta ~peraci6o d be ser h~cha. muy rápidamente, porque
el preo 1 ta-:e1 ttr~o de Jaca l!'-e::o~e con urgencia que f\ determinada hora, m un mrnuto mlis m un minuto menos e t~ lista. u prensa para comenzar la impresión.
'
En e e brevísimv tiempo, hay que reviear una por una todas ,as

llialrnatlán y la Carbonera.

P

1904.- $1\NTORA L.-1 ? 04
. n n cm i,do hl!qio l"onl.
• ,m Loodt~rlo OLl"J)&lt;),

RI ' lONJ-:JtO en el an tiguo convento ele la C'ompllflla. en P11l'hl11. ~I
·r.Gntl Don Porfirio Dlat. log-r(• ,·adl • el '.!IJ d • •ptl&lt;:mbr · de l &gt;M
l)urlnmlu In viKllnnda. d~ 10&lt;! ccnt ln c l!lll; muchó HOlo. rumbo li C'n•
vt1l11: se 11nl6 lf u n g r11 p0 dt• Clltorcc rcpu bllCllil , y dt'l'pu~. d e !'(ir•

j,!"-'nd;•r r d

t111

·a n Gc•rardo Abad.

frnn clseo de .!si
.' n .\ tllano.
Ñl1l Jlruno &lt;'onfCt&lt;Or.
• llll . lan...... f Rp,,.
.,,n 1,1 fJrh:ld a.

.'1111

rtn11r la g1111rnlcl&lt;,n de Te hui rungo, derrotó &lt;:n Piex•

con r1111ren t.i hombre., A 11n l'&gt;-euad r&lt;m enemlr¡o.

• f:J 1~ de Octnbre b!ttl611.I Jefe n.•11cl'1onitrlo n
&gt;. alcanxa ndn una ,·lctorill cnm¡,kia. F.I Ge n ero! 1)1az 1lhi¡rlo A lm Mlxt0;-l"II, y t\ la Cc.oo;lli h ku,
rlo nde Jenui tll nu ,,..,, rucr,..is y r x-Qglt, c leu1e nlM d t' g111&gt;rr11. ). Pl' N'll: Uhlo
en IX'Mlnn "'¡x&gt;r Le· tl'(&gt;J&gt;U lrnpt,rlule,,. "'' tornó t\ •U vez t•n lufati,c11IM r~•rll&lt;ll'lt1lclor rle ~ti cunn&lt;lo tuvo 1•n cln:un,t.1mrltlll ti~ rlo. F.I S di, Octuhn,

~ Olo nI,lo.
• a n f mnl'I• -o de Bor!n,
n LuL, .Bl'ltnlu.

, n M11:,tl rn llluno.
811 n l';lun Nlo fü•y.
san c·111L-tto 1'11¡,a.
Sa ntn Ten.,.., ti~ -lc,,1\s •
~an t1on.-ntino bls11().

d o 1¡,¡¡¡1 ¡,rc,en tb ncrlú n e n M!uh n atM.n, ti una fu erte brlgad n d é l11R fr1,t
arm,111 qllll ma11dob11 t"I lcfc b:n¡,cr lnfüt n Oro no1.. t:I General D)111,I\ lncat..,.
za d • 7úll ldad, , In dt-rroth compl 1am,•ntc ,. man-h6_ t'n m1dR "&lt;thre 011·
. 1\l'll. p l111.tt :\ tl(m dc Sl· hublll dlrif(ltlo ll&lt;tlll'l jefe l"'-m mcorpomrs(.' ni IITUI!·
, o d e SWI tropa•.
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, llll!U Ed11 ,1igi , •

•••

. un l,nr e~ i,;,•11 ngl'll• 111 ,
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~un t·,·lit-io111u ,rnrnr

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n,·l•Ulron lo,dfl'&lt; colnmm" ..omnirin• e n l11k lomu~ 1h Is r ,1rbom,ra,) tm 1111
· rt•Ohll~h no com h11 te. 11&gt;!! lm ¡x, riot lí~ tu ~ f u eron ,l ~rrorn d os, q111~l11ndo e n POd••r
(l ('I n nwdor •ua tTo 1•11i\011 t . .,.¡,..,1.,ntú,;,•11 ru bmn, Y~ p rfslmu:ro,. La eo•
hunnll hnperlall•tn 111,·n 11,l mu~rt
El (,&lt;'lll'nt.l {llaz. ,it.,pu(• de
b rlllun te 11c1·1t\a. que con~tltnyc n no 11 •
l0t- hl'&lt;'b• , má gl&lt;,rff'&gt;M. ilt- ,u vldi&lt; mlliUlr, ,·oh·!(, 4 huun-c fn.•nte 1\ ll1L-Utu
--f'oln qu, ..Omn oi hul,km llhltldo i'll ilcAA JHlrfd(m;-rt•dobl(, t•I R!'&lt;·d lo, y pur
n n , (WUJ~I lll p lo,iu ~1 31. 11 j11bf1U1do ,•on lo., ~ltill.d !ldl uno !'tlJlllult1cJt,o muy
honru,,.a ¡&gt;l\ra Ja, ar11111• re¡,11h1iranw-.
E., ta, h amfla, 1M {, ·m•rol 11h11. he:n &gt;ido ephmilliln. &lt;'OD n- rdadcrv
~n tu,10.&lt;ino, por los t6r ll t0&lt;1 más notnlile~ del mundo 1:111c ro .

~1111 Hllo rin n .\ bnd,

·un t,1 EJn,1(11 \"l.rgen \I Artir.
. u I' ,dru l'u,· 'lll\l Oh.
. d.ll ltníu,•l .\ Nsln¡;~I.
. n Oubi no.

RoTATIV A CHlCA,-CAP AOIDAD:

16,000 ~lPLARE

POR HORA.

2'I

i-a n t:rnrl.,1,i l 'nJ,n.
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27

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11
L

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

nas modernas se han suprimido las cintas, sujetas á romp~rse 6 s~tar de su osici6n normal, y el mecanismo doblad~r cons1Ste en cilindros hJecos, sobre los cuales se apoyan las cuchillas para cortar el
a el
barras sobre las cuales se efectúa el doblez.
p 0 ~ fu.Ueres de &lt;(El Imparciah y ccEl Mund~&gt;i tie~en dos prens~s r@•
tativas de corta capacidad, pues ci..da una no 1mpnn;e más q:ne diez {
seis mil ejemplares por hora; pero tienen otra prensa mayor, úmca en {"'
Re ública, y sin duda la más moderna que ~e ha con.~truído p~ra .ª
A!érica latina. Esta prensa tiene una capacidad má:iuma p~ra 1II;PTI·
mir noventa y seis mil ejemplares por hora; consta de cuatro_p1so&lt;l' o sea
una equivalencia de ocho prensas chicas de las más perfe?ciona as; su
doblador automático es el más moderno que se conoce: T!ene, ad!más,
mecanismo para imprimir al mismo tiempo tres dlstrntos co ores,
a.demás del negro.
d 1 d
Las Prensas Rotativas
Esta prensa cuyo conjunto se ve en un grabado, y uno e os eDe alli pasa la plancha á talles en el ot:o, tiene 3.70 metroR de altura por 7.12 de largo Y dos
los cilindros de la prensa rotativa sobre los cuales se
ajusta' perfectamente, gracias á su forma. curva. Como se sabe, la-s prensas rotativas se distinguen de las
µlanal'I antiguas en q~e la
i m presi6n se hace al m.1smo
tiempo por los dos lados del
papel. Para esto, 1~ s:iip~rficie que ha de impr1m1r tiene que ser cilíndrica y hacer
la impre~i6n apoyándose soELEOTROTIPÍA. -PRENSA moRA ULIOA.
bre otro cilindro. .
.
La prensa rotativa, á pr~mera vista da ]a irnpresi6n de una serie de laminadores, 6 sea de _cilindros col'ocados uno enfrente de otro, y de los cuales ald una tira.
lar a de papel. Su mecanismo, en pocas palabras,. puede escornpone! e en tres partes: el de i171p~esi6n, 6 sean lo_s c1.]md~os en_.9-u_e s~
fijan las planchas para impr1m1r, y los que rec1b~n la 1m_Pres1on, tn
tre m10s y otros pasa la tira de papel. El mecamsmo entmtador, orve. las letras, las :figuras, los
detalles que la matriz de cartón copi6 de la forma del periódico.
Queda ya solau1ente recortar la plancha eh otra
máquina, llamada ras1;1radora pu1irla y regulanzarla,
«r~tocarlan, podría decirse,
á fuerza de cincel eh un caballete curvo para deja-rla
ya lista.

i,

TALLER DE GRABADOS. -RETOQUE.

y medio de ancho ocupa ella sola uno de los dep~rtamentos de 13: casa con su motor ~léctrico especial. Para dar una idea de la rapidez
dei trabajo en esta máquina, di~emo~ que, puesta á toda velocidad:
puede consumir en cerca de diez mm u tos ?ºs ro11os d~ papel _de an
chura igual al doble del largo de «El Imparcial», y de crnco kilómetros de longitud cada. uno.
Los ejemplares que produce salen doblados en la forma en que los
papeleros los llevan consigo, cont~~os uno po~ uno, y, ap~rtado~ en
montones de á cien. F,n las edic10nes de se1s, ocho o mas págmas,
los ejemplares salen, además, pegados.

GRA.N ROTATrVA.-OAPACIDAU MÁXIMA: 96,000 EJEMPLARES POR IIORA.

pruebas, ya purgadas hasta donde es posible
de errores de imprenta, por el corrector; clasificar los artículos por su importancia, designarles sitio, consultar puntos difíciles al
Director, y disponer en orden cada una de
las secciones de que consta el periódico.

La Estereotioía
A partir de este momento, puede decirse
que la factura del periódico entra en la fase
puramente mecánica ( si acaso es posible que

UN DETALLE DE LA GRAN ROTATIVA.

sólo la mecánica intervenga en estas operaciones ¿no es necesaria también la habHidad
personal del operario?).
Estas operaciones constituyen también una
novedad en México y procuraremos describirlas lo más rápidamente posible en atención al espacio de que disponemo;.
La estereotipfa comprende tres operaciones radicalmente distintas. La primera consiste en aplicar sobre la superficie de la ,cformai, varia hojas de papel especiaJ, mojado
y preparado de cierta mañera, y someter el
todo á una presión nniforme, para que el
papel se amolde perfectamente á la superficie donde están las letras de plomo, Jop grabados, etc., y sobre ellos se imprima en hueco, fielmente, cada uno de los detalles que
· de pués han de salir impresos en el pape1.
Para esta operación, los talleres de «El Imparcial» y ccEl M:undoii, cuentan con una máquina única en México, que se ve en uno de
los grabados adjuntos, y en la cual, mediante ~n esfuerzo muy poco considerable, el operario somete la forma á una presión de muchos kilos y perfectamente uniforme.
En seguida viene la segunda operaci6n
que consiste en @ecar las hoj!;LR de papel y~
amoldado á la superficie de la forma, en' una
especie de tórculo, sobre una mesa de hierl o
de plancha hueca. y por cuyo interior circula
vapor sobrecalentado y {i. una presión de sesenta á ochenta libras.
Alguno minutos bastan para que las hojas de papel sequen y formen una hoja de
cartón immamente compacto, en el cual se
ven, enhueco, claramente marcados todos los
detalles que han de imprimirse después. Esta hoja se llama «flani, y sirve panda tercera
operación fundamental de la estereotipia.
Consiste en c0locar la matriz, ó flan en una
caja cuadrangular, ' formada por dos ~uperficies curvas ~ue se acercan ó se alejan por un
gozne y se cierran por un pasador. Colocada

allí la matriz, se vierte en el hueco de la caja, cierta cantitad de metal fundido y después se enfría por medio de una corriente
continua de agua á la temperatura aro bien te.
A los pocos momentos, el metal se ha solificado de nuevo. Se abre la caja y se extrae
de ella una plancha de metal, curva, de la
que se separa fácilmente, mediante una capa protectora de talco, la matriz de cartón
que ha servido de molde. Sobre la superficie
c6ncava de la plancha de metal, se. jiUeden
entonces ver fielmente reproducidas en relie-

ElcGtrotioía
La impresión á. colores en la prensa grande, la. de fotograbados ~n
«medio tono)i, requieren operaciones especiales y, por lo tanto1 la ex1s•
tencia de talleres anexos, que se encuentran en «El Imparc~ali•. Debemos advertir que en este punto y guardando las proporciones debidas, los talleres de este periódido cuentan ,con todo lo que puede
existir en el periódico más grande del mundo, y son superiores á los
de muchos peri6dicos de ciudades de segundo orden en los Estados
Unidos.
· í
·
Entre los talleres anexos, se cuentan los de electrotil? a, q~e tieSALÓN DE DIBUJO.
nen por objeto producir planchas, _no ya de metal fundido,_ ~mo por
medio de la galvanoplastia, con obJeto de a.lcanza_r una pre~1SJÓll mumado de una serie de cilindros de varias dim_ensiones, qu_e tienen por cho mayor en los detalles. -Para esto se usan vanas máqumas: una
objeto recoger la tinta de la fuente, 6 sea la ca)a que le enc1erra, Y lue- de presión hidráulica- única también en México-que puede produgo ext-enderla en una capa perfectamente untforrne y tenue, para en- cir una presión de
tintar después las planchas que dan la irnp;~si6n. La tercera parte 250toneladas, y que
del gran mecanismo es el doblado aut~matico. En unas prensas se sirve para sacar lo
hace por medio de cintas que llevan la trr?- de papel, cuchillas que l_a moldes en cera, del
cortan y otras cintas que la doblan en vanos dobleces. En Jas máq lll- grabado que ha de
imprimirse. De allí
pasa el molde á los
bafios de cobre, alimentados por una
batería podel'Osa, y
en seguida á. máquinas que tienen
por objeto recoita.r,
pulir, retocar, etc.,
las planchas de cobre.

Dibuio y Grabado

TALLER DE GRABADOS.-CÁMARAS FOTOGRÁFICAS.

UNiDEPARTAMENTO DE LA ELECTROTIPÍA.

El taller de dibujo, que está. representado en uno de
nuestros grabados,
ocupa en el pii:o
más alto del edificio un salón espacios o, el mejor
alumbrado de la casa, en el cual pue-

HACIENDO UN.GRABADO CON LUZ ELÉCTRICA.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUST.RAllO
«router». Llaroáse así una máquina curiosa,
en la cual se recortan los grabados y se les
ahondan los huecos extensos, que el ácido
tardaría mucho en ahondar. Esta máquina
consiste principalmente en un.a. especie de
broca mon tada en una rueda giratoria que,
mecliante banda s de comunicación, puede
girará razón de más de sesenta revoluciones
por segundo y, debido á esto, gasta rápidamente el sitio en que se apoya la punta del
punzón.
En el mismo local hay máquinas espEciales para cortar bancos de plomo en los cuales se fijan los grabados para los diarios.

"El Mundo Ilustrado"

DEPARTAMENTO DE GRABADO. - EL BA~O.

den trabajar c6modamente treinta dibujantes. Anexo hay un vestuario, rara que los modelos de que 1:1e copian los dibujos sean de lo
más apropiado posible.
El taller de grabado es otro de
los orgullos de la casa, pues por
su local, por su dotación de aparatos, instrumentos, personal, etc.
puede compararse con el de cualquier peri6dico del mundo.
El departamento de grabado
consta de varias partes: el salón
donde se toman las negativas, espacioso, alumbrado convenientemente, con todos los útiles indispen~bles; el de revelar, el de
grabado propiamente dicho, 6
sea donde las placas de metal ya
impresas, se someten al baño de
ácido que las ataca y forma el
relieve del g,abado.
Una de las novedades más útiles de este taller, consiste en Ja
instalación de unos focos de mil
quinientas bujías, por medio de
los cuales se pueden tomar fotografías y hacer fotograbados aun
cuando el cielo esté nublado, ó de
noche. Los operarios del fotograbado tienen á gala, cuando un visitante
distinguido llega allí de noche, tomar de él
una. fotografía, y en tanto que recorre el
resto de la casa, revelan, imprimen, etc., para poder mostrarle su re~rato antes de que
se despida.
El taller de fotograbado tiene otro departamento, que ocupa local propio: el de la

Aunque editado en la misma casa que «El
Imparcial» y «El Mundo», ,,El Mundo Ilustrado» tiene un departamento enteramente
separado, con personal pxopio, máquin&amp;s
propias y separadas de todo lo q ue á los diarios se refiere.
Su departamento de formaci6n es menos
complicado, no obstante que la operación en.
sí es más dilatada, laboriosa y difícil que la
de ]os diarios, á cau a de que la mayor parte del trabajo no se hace en linotipos, y por
la diversidad de grabados, á los cuales hay
que sujetar las dimensiones de las líneas del
texto.
Los diarios son publicaciones en las que

DEPA RT AMENTO DE MONTAJE DE GRA BADOS..

se necesita, antes que todo, de la oportunidad, tanto eil los artículos como en ~os ~rab3dos; el público no podría exigir en ellos
que cada grabado fuese una obra de arte ni
que la impresión fuese un acabado trabajo de
tipografía. En semanario como cc El Mundo
Ilustrado», si es sumamente importante la
corrección artística, y de aquí que sea nece-

'MÁ QUIN A ROUTER.

sario hacer la imptesi6n por procedimientos
diversoe.
Este semanario no podría hacerAe en prensa rotativa, pues basta hoy esas prensas no
han podido hacer un trabajo tan
.fin o como el que esta. publicación
requiere. Para su impresión, hay
en eeta casa dos prensas planas
de la fábrica de ,, alter Scott, de
las más modernas y mejores que
allí se constr uyen. La rapidez de
tiro de estas máquinas excede de
tres mil ejemplares por hora.
En el departamento de prensas
planas está también la encuadernación, en ]a que se ven máqui
uas para coser los pliegos y dos
máquinas dobladoras una de ]as
cuales es taro bién trn primor de
automatismo.
En e ta no es necesario, como
en las otra.a, que un operario esté
colocando pliego por pliego ]os
r¡ue ha de doblar la máquina. La
tarea del obrero se limita á poner
todos los pliego que han de dqblarse en una llifü'ª colocada en la
parte posterior · de la máquina,
alL-•tar su máquina y echarla á
andar. La máquina se encarga por un mecanismo,&lt;cas1 humano,J1en tomar uno á. uno los
pliegos, acomodarlos á determinado registro,
emparejarlos y doblarlos en doEt, cuatro,
ocho, doce dobleces, á rapidez máxima de
más de tres mil por hora.
Pasamos, ahora, á ocuparnos del departamento de empaque y correo.
,

C

El f\Gta de lndeoendenGia.

OXYOC.!DO por el gran Morelos, el 13 de Septiembre de l8Ul se Ttlllni6 en Chilpuncingo cl
P rimer Cong reso Nacion a.l. Laos Dipu tudos
n ombrad os fu eron: n . Ignacio Rnyón, por
Guadalnj am; D. J osé Maria Licéag'll , por Gua•
najuato; D• .Al)dres QuintaruL Roo, por ).&gt;riebl a; D.
Cat:loo M . de .Bwtamanto. por México; D. José M.
Oos, por , ·eracruz: n . JosO Mnda ~t urgu.10,, por Oaxuca ; lJ. J asé Manuel de Herrera, por Tecpan y D. J osé

.

.

S!xto Yerdu~eo por Michoacl\n. Como Secretarios figura ban en la Asamb1ca D. Comeb o Ortiz de
Zárate y D. o,dos Eruiqucz del CMtillo. ID 6 de 'oviembre, el Copgreso expldl~ una proclamo. de•
clanmdo que el pa\s .recobru b\l. el ejercicio d S\t sobcrenlo. y qu e quedabo. i,am siempre disuelta su

d epen dencia del trono espaiiol.
F..sta p rocl,¡m a . que redactó Bnstamnnte y qlle se conoce genemlln~te con el nombre de Acta de
I nd er,endencla ,;n o pOr decirlo así á d etermina.r de una manera p recisa. el caráet.er de lo. R eYoluoióll, llgl"Up&gt;1Di10 biij ounit nrl.w1, ba nde ril il todos los q ue con tanto ' 'IUOr y co!1$t8.Ilcla l o. sostenian.

P

ALMA CEN DE LA FOTOG R.AFfA,

UNA DE LA S PREN SAS EN QUE S E TIRA "EL MUNDO ILtTS'l'RAOO"

RendiGión de la Isla de M.exGala.

ROPAGADO en la Nueva GaliciA lll movlm.i nto insurreceionn.l de Dolor es. el lndigena Enea~
n a ción Rosas. que se hallaba afilia do á la causa d e la llldcpen denc_la, u p resentó en lns .nbcros del lago de hapal,i; reclutó un n rorta fuer;,a en tre los h!J.bttantes d e la. mncherlas
cerca,neg ~- prln', ero r n e l pueblo de ,\f •xcula v d espués en .Ponc1tltin , d errotó {i l os reah.st"s
q u e lo perileguirul. Aprovetbaod o su vlotoriii.•. IOll iudcp&lt;!n~ie_n t ' oru ()aron In isln de Mexcru.o. y l evanta ron fortificaciones. Cno.tro Ri'ios, de 1812 (L 8lf-res1 t1eron a.111 los n t!lques 1!8Ilgricntos y terribles de lu~ troprui rolo niale~. acoudillados por el Cnm de OcotMn, Marcos Castellanos, por
J~ S11n ta Ana y PQr Rooas; y tnl Cué ¡;u obstin ación en Jl!OTir antes q ue cc(!.cr Wl p,11rno de ticrm_al
en emigo, qué el Jntcndcnte D. Jos&lt;: de l,1 Cru., ~e yió oblJgado. t ru ,P.U~ seoe élc derrota~ que sufi:i~
ronsus fv.crznsen disttntos eom11n(es r.orngnn ytierm á trllslad,trse a l teatro tle lo~ ~uecsos pur11 dm~'Í r e11 persona las opern.cione,,. Hu bilitn.r on los r callst&gt;I&amp; una escuadrilla; estrecharon el bloqueo-que
R o,o1S y Santll ..\1111 b urlnrim re~ttdo.s Ye&lt;'llS p11 r1.1, irá atacar al ene~go á sus mlsnu:-.;_m1n1p_u.rue1ito•
-v el 2a de Nóvicmlicc de JITT.6. l(&gt;gr,uon, por ti.u, ocupar l1.1, IJ&lt;lfl en vutud de tma ('t1prtuJac16n n¡u11tada. con et mismo Cnstcllnnos.
I.m d efensores de Mex('nla, diezm ados por lll bam~Te y vor la peste, h11)lln~ qued&gt;)do, de mll que
eran, redueidos ~ oc h ocientos, y el TnWndentc, en "VISt.a. de ln e..•qmnto¡a m1_sen n en qlle se en cont!"9-·
bnn, orden_6 ~ les-socorriera con mil cnrgns de nuliz. Lll oc11pnClón de la isla t-1é celebrada con m meo.so jü)illo por los realisw.

1904,- s;ANTORAL,-l 904,

1r

;\f
J
V

D

L
M

1 Todo los Santos.
2 .Los Fieles Difuntos.
s San Hfüul&lt;&gt; :M~rtk
4
RO Carlos Borromeo.
~ fian Znca(ias.
6 San Leonnrdo Confesqr.
7 San Eme to Abild.
8 :,rn WU! ehndo.
9 San Teodoro :\fúrtlr.
10 ' nn A ndré ,\ Yelino.
11 S.m M,,run Obispo onf.
12 San ~rartin 1'0.pn.
13 l'nn JJiego lle A.lcalá .
1-1 San Josufa, 01.lisp&lt;).
15 S.rnt!l. (icrtrudis Virgen.

an l'id encio l\fá r li r.
)1J 11176. San
Ania no ObispoConfesor.
V

18

19

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21
22

San Od(m.Abad.
San J&gt;on ciano Pava.
San Yélix de Való is.

San M,iu ro Obispo.

sant&gt;1 Cccilfa Virgen.

n Clemeu te Pav a.
2ll
24 San ,Ju,111 d hl Cruz.
25
26

21
2..~

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M 30

:lrul l !l Catllril11l Vi rg,'n .
S.rn Silv1;,5tre Abnd .

S.nu Facundo.
.:an Sústen"•·

s,m S!lt\lrllill().

San .Andr?s _\])6stol.

�EL MUNDO nusTRADO

EL MUNDO nusTRADO

El Gorreo

hecesitan vender los primeros
ejemplares para poder comprar su desayuno ......

Para empacar y d~spachar
los peri6dicos que el correo ha
lllgunas Gifras
de transportar, hay un deparmmento especial servido por
Para concluir este Hjero boscinco empleadcs, sumamente
quejo de lo que es ahora la inprácticos en el asunto y cuyo
dustria periodística en MéxiJefe ocupa ese puesto desde la
co, presentaremos algunas cifundaci6n de ccEl Imparcial».
fras.
Gracias á esto y á la organizaDurante el año de 1902, ha
ción dada á este servicio es
pasado de TREINTA MILLOposible en tiempos normales
NES el número de ejemplares
enfajillar, empacar y distribuí;.
que de ccEL Mundo» y 1cEI Impor rutas, cerca de veinte mil
parcial» han circulado en el púejemplares que diariamente
blico.
conduce el corrreo á casi todos
En este afio la circulación ha
los puntos de la República y
aumentado
un 20 por ciento.
todo este trabajo en menos 1de
Para esta circulación ha siclos horas, para que á las cinco
do necesario consumir cerca de
de la mañana esté ·depositado
mil toneladas de papel, con un
todo en la oficina de Correos.
valor aproximado de doscienI ,
EL transporte de peri6dicos á
tos mil pesos.
la oficina postal, en los primeros
DEPARTAME.NTO¡UE)'oRMACIÓN DE «EL MUN O ILUSTRADO.&gt;
El personal de 1as oficinas
tiempos del periodismo mexiconsta de ciento veinte emcano, se hacía por medio de un mozo, y topleados.
La fuerza Motriz
da vía se ve llegar á la oficina alguno que
Si al número de empleados que viven dd
Todas las máquinas de esta casa están mootro mozo conduciendo á cuestas un costal
producto de su salario en esta casa, se afiavidas por electricidad y se ve una particuen que van los periódicos.
de el de los papeleros que viven de la venlaridad que seguramente no es común en
ta, asi como el de los agentes que tienen por
Recién fundado 1, El Im pa1·cia1,, no fué poMé~~o, y es la de que, exceptuando tres ó
único 6 principal giro el de la agencia del
sible_ ~acer así rápidamente el tr;nsporte, y
cuatro máquinas pequeñas y secundarias
periódico en poblaciones foráneas, no es exse ut1hzaron entonces varios carros de mano
de! departamento de electrotipía, todas las
cesivo calcular que la industria del periódipara llevar los impresos al correo. Hace cuademás, por pequeñas que sean, tienen cada
co, y especialmente la de estas publicaciotro afios que ni esto ha bastado y desde enuna su motor propio, de manera que no se
nes, sirve de principal elemento de vida patonces se usan carros tirados po~ caballos de
ve en ninguna otra. parte poleas y bandas de
ra cerca de trescientas familias, 6 sea más
gran alzada. Pronto será Il€,cesario aumentar
transmisión.
de mil personas.
e te servicio.
. La fuerza es suministrada por dos grandes
XXX.
d1hamos, que se encuentran también instalados en departamento especial, al que no
tiene acceso nadie más que el electricista que
permanece constantemente en el est&amp;blecimieuto. Hay motores desde 50 caballos hasta un cuarto, de cor.riente continua.

POR EL MUNDO CIENTIFICO
El Radlo.-,llarconi y Tesla.
La Nave:acióo aérea.--,~uevos Submarinos.

El germen de fa ulstencia.

S

ERIA muy dilicil, imposible por
mejor decir: citar en un artículo
de lasexiguas proporciones que necesariamente tienen los que pretendan ser leídos por muchas personas, los
acontecimientos todos de índole científica
que marcan la evoluci6n de un año.
La ciencia avanza, y avanza con pasos tan
rftpi&lt;los, que es düícil seguirla si no se ha de
especializar el estudio debidamente. Las revistru que se ocupan especialmente de asuntos científicos, pueden apenas mantener
sus ediciones en mzonables límites. obran.
i.1vestigadores, las bases han _Rido sentadas
con solidez romana¡ E'l campo de investigaciones es muy amplio, y en estas condiciones
es ardua la ta.rea del que ha de resumir en
unos cuantos párrafos la incesante labor de
algunos centenares de hombres de ciencia,
eternamente en persecuci6n de algo nuevo,
de algo útil, de algo provechoso á la humanidad.
En materia médica, las conquistas del año
que acaba de pasar han sid? 1mmerosas, es
cit,rto; pero esto vale poco s1 se las compara
con la inmensa ventaja que 1-'restan á los facultativos de la presente generación.

fermedad. Parece que ha logrado encontrar
el malhechor microbio, perseguido hace años
en los laboratorios y siempre invisible hasta
para loa más poderosos microscopios. Elmicrobio productor del cáncer, una vez que haya sido encontrado, será él mismo la causa
de su muerte; la aplicación de 1osprincipios
que Pasteur sen t6 en este género de dolencias,
ha de dar aún muchos resultados asombro-

sos.
Además, se confía en que el radio, mediante cierta acci6n, aún no perfectamente definida, ha de dar la vista á los ciegos. No á
todos los que viven en las perpetuas tinieblas,
sino á los que, por parálisis de los nervios
ópticos, lucen sus ojos claros, sin vida, sin
senei bilidad.

***

La electricidad es uno de los campos más
fecundos y que menos han sido hollados por
la planta del hombre. Queda aún mucho por
recorrer en este ramo de la física. Pero Tesla y Marconi, los principales, han logrado,
por procedimientos bastante sencillos, como
los que utilizan siempre los que tienen éxito;
han logrado, decía, estupendos resultados.

LUMINOSAS.

distancias que hacen práctico el método y
que le aseguran una enérgica vitalidad.
Tesla por su parte, ha profundizado el
estudio' de la electricidad, siempre bajo el
punto de vista práctico, y ha obtenido resultados muy valiosos. Los «Rayos Tesla,, serán dentro de muy poco tiempo empleados
en todo el mundo, pues est.án dotados ~e
propiedades maravillosas, aun p_oco est~d1ad.as; pero no por ello menos vahosas m menos ciertas.

***

La Venta~de los:Diarios

DEPARTAMENTO DE DINAMOS.

La salida de &lt;&lt;El Imparciah&gt; es un espectáculo de Los más animados que se ven en
México. El departamento de venta está cituado en la planta baja, con cuatro grandes
puertas á la calle del l'uente Quebradc,. Allí,
desde antes del amanecer, comienzan i reunirs~ los voceadores de periódicos, en espera de que las puertas se abran y comience
la venta.
En cuanto se anuncia que la venta ha comenzado, la chiquillería. e anima, todos se
disputan el primer lugar, todos quieren ser
los primeros en adquirir los periódicos y en
cuanto los tienen en la mano, se lan'zan á
todo correr de sus frágiles piernas, rumbo al
barrio que frecuentan, llevando los periódiº cos bajo el brazo y lanzando el grito penetrante :«El Imparciaaaall" ......
Cuando por alguna circunstancia, se retarda la salida del periódico, aquella muchedumbre se impacienta, se irrita, se torna
agresiva; no puede reprimir su angustia ......
Es que todos esos pilluelos viven s6lo de la
venta del periódico y, como jamás ahorran,

'l'E LA EN SUGABINETE,-LAS RADlACIONES

GUILLERMO MARCONI.

Cuando se anuncio que la telegrafía sin
alambres era un hecho, que Marconi había
traneimitido mensajes por el intermedio baratísimo de la atmósfera misma, una ola de críticas envolvió los primeros experimento y
se combatió, en nombre de lbs conocimientos antiguos, los conocimientos novísimos
aplicados por el electricista italiano.
Ahora parece que el triunfo ha sido un
hecho y que no cahe lugar á duda. Marconi
ha logrado enviar mensajes, si no á través del
Atlántico, regularmente, como lo soñó, sí á

La navegación aérea sigue triunfalmente
su camino por los aires. Ha pasaJo ya del
período de simples pruebas empíricas al de
la experimentaci6n cientí6ca, y la existencia
ele los pequeños moton,s que ahora ae construyen para los automóviles, hace posible el
intento obstinado de Santos Dumont, 6 los
audaces vuelos de Lebaudy y de Stanley.
Santos Dumont va al frente de la legión
de perseguidores de la navegación aérea. Le
corresponde el lugat por orden y por mérito
propio, y es el «Saritos Dumont número 10,,
el que ha alcanzado hasta hoy los resultados
más completos en este sentido, pues ha logrado no solamente sostenerse en contra de
los vientos, sino caminar, abrirse paso por
en medio de las nubes tempestuosas á velocidad muy respetable.
Quizá no lliUY tarde veamos el modelo definitivo de un buque aéreo, y hay que esperar que sean los aeróstatos que por endma

EL RADIO ,-LA COR.ACIÓN DE LA CEGUERA.

UEPARTAMENTODECALDERA

DEPARTA.MENTO DE VENTA .
SALIDA DE LOS DIARIOS,

Los descubrimientos más importantes son
los referentes á las aplicaciones de los Rayos
X, primero¡ y del maravilloso metal que los
esposos Curie presentaron al último Congreso de Química aplicada, en Berlín después.
El radio está llamado á figurar en primera
línea entre los elementos de que el hombre
dispone en su lucha contra el mal, contra la
enfermedad y contra la muerte. No ha sido
sólo un descubrimiento el de los Curie; han
sido diez 6 doce descubrimientos igualmente
notables, en germen algunos de ellos; ya desarrollados unos pocos.
La curaci6n del cáncer por la aplicaoi6n
de substancias derivadas del radio, que tienen poderosas propiedades radioactivas, es
una de las conquistas de mayor importancia.
Los cancerosos han formado hasta hoy una
triste clase de desamparados, que bien merecen siquiera la esperanza que hoy llega á sus
pobres cuerpos roídos por el mal También
se anuncia el famoso descubrimiento del Dr.
Schmidth, alemán, referente á ]a misma en-

LA NAVEQ-ACION AEREA.-PRIMERA P.RUEBA. DEL "SANTOS DUMONT," CON PASAJEROS.

�EL MUNDO ILUSTRADO

LA NAVEGACIO

de la Torre Eiffel circulan, lo embrione ,
los gérmenes que contengan el verdarlero
globo, digno de la civilizaci6n del iglo 'X.

***

Si los globos avanzan, seguramente que
má lo hacen los a.utom6viles, victoreado en
toda parte . Un olo hecho e podría citar,
si quisiérarno aducir pruebas en pro del
a erto: la baratura que alcanzan lo autom6viles actualmente.
Porque es evidente que se debe llamar barato al autom6vil que cuesta en los E tados
nido 750 d61lars. Entre nosotros la cosa e
distinta, porque, á semejanza del avaro que
en «La Mil y na 1 ocbes» se nos describe,
juntamos nuestras monedas, y noche á noche las vemos y las recontamo , hasta que
un día, un Genio, una Hada maléfica., no las
convierte en bojas de álamo. Esta Hada maléfica es el cambio.
Pero el automovilismo marcha rápidamente hacia un grado de perfección que los mismo que lo introdujeron no hace a!in mucho afio , nunca hubieran esperado ni aun
en su en uefios má ambicio os. Ya e encuentran e tablecidas fábricas á millares que
se ostienen periectamente. 610 falta dar el
pa o deci ivo: encontrar un automóvil más
barato, de cien 6 do cientos clóllars, cuando
má . Entonces habrá triunfado por completo.

***

La navegaci6n ha alcanzado cierto nivel
en nu tros días, de tal manera alto, que es
bien dificil sefialar alguna mejom, y más en
el corto término de doce me e . La navegaci6n á vapor, nacida en los primeros af.ios
del siglo que acaba de morir, ha sido uno de
los legados que m§ importancia tendrán en
el curso clel presente siglo.

UBMARIN.A.-PRUEBA

.E• LA MARINA L'OLE A.

olamente debe citar el hecho de que
circulan con perfecta regularidad eu la ruta
de ~ueva York á Europa, buques de treinta
mil tonelada , con todas la comodidadei, no
ya de una ca a mode ta de los E t.ados nido , sino de un verdadero palacio de la Quinta Avenida. Los buques mayore , hace veinte afio , tenfo.n olamente de doce á quince
mil tonelada . Hoy e ha llegado ÍL duplicar
la cifra, siempre P.a beneficio de lo pasajeros y para mayor seguridad de los viajes por
mar.
Pero la marina de guerra sí ha obtenido
al¡rnnos triunfos [no en la guerra, por fortuna] recientemente. La con trucci6n de los
submarino , desde que el mago Verne ofi6
el « autilus», ha iclo una e pecie de pe adilla de los armadores é ingeniero navales.
Ahora parece que la fortuna empieza á mirar cou ojos favorables á los que tal forma de
baque per ignen. Así parecen demostrarlo,
cuando meno , las experiencias hechas en
muy diversos punto de la tierra.
Los americano guardan celosamente un
modelo, efectivo, práctico, como lo e la fuerte razn. del Norte, de buque marino. Es el
tipo «Hóllaud», que ha ido bautizado por
mis
lice Roo e\"e)t, la bija mayor del Presidente americano. Miss !ice ha confirmado, permaneciendo algunos minutos sumergida, la condiciones de seguridad que ofrece
este modelo.
P ro lo alemanes no se han qufldado á la
zaga, ni lo han hecho tampoco los ingle e .
El Prfncipe.llenry de Pru ia ha e ta.do muy
atareado algunas emanas en lo astilleros
imperial ele Dautziog, e tudiando un nuevo modelo, cuyas características permanecen
en el más profundo mi terio, pero que hn sido probado con éxito. Lo ingle es, en la
rada de pithead, han logrado atacar á los

UN SUBMARINO llACIENDQ

EL :MUJmO ILUSTRADO

US PRUEBA •

enormes crucero acorazado dE&gt; su mo.rina de
guerra, con un buquecillo muy sem jante nl
1rH6lland», en el que s61o cuatro hombres
pueden pasar algunas horas, dirigir algunos
torpedo y caminar ba tantea millas, siempre
en el seno de la aguas.
Por fortuna, á la. vez que avanza la ciencia en contra del hombre, avanza en su beneficio. El bien y el mal, entidade perfectamente relativas, nunca pueden eparnr e.
La sabia fábula bíblica nos ha ensefiado, hace mucho tiempo, e ta verdad, y lo hecho
la demuestran.

***
Como un digno coronamiento del rápido
vistazo que acabo de dar sobre el inconmensurable pacio en que lo hombres de ciencia laboran (vistazo en el que, indi pensablemente, mucho ha quedado oculto para mi
ojos miope ), como un cerramiento digno,
hay que reseñar en breve términos el de cubrimiento del Dr. Líttleton, del que di6
cuenta ante la oi versidad americana de más
fama. e trata, sencillamente, del de cubrimiento del germen de la existencia.
El Dr. LHtleton ha tomado ciert.o cuerpos que la química nos ofrece; los ha mezclado en las debida proporciones, en una
vasija., y calentándolo y haciendo pasar una.
corriente eléctrica, ha logrado producir un
animal vü-o. Un animal, no; la. forma prehi t6rica. del animal¡ la prhniti va celdilla
que en las épocas antidiluvianas formaba el
germen del que, á través de millone de afios,
habrían de producirse el hombre, lo animales, la vida toda. De ser cierto e te descubrimiento, es el más vatio. o del afio¡ quizá.
el mú.s valio o de todos los siglos.

A

TENOR LESCANO,

~ 11 Y.l~n Olib-po t'l.lnÍl r,
!'a:1111, Bihlona ,·lrgen.
:,¡¡¡n Pmnc•l•co J&amp;vler r1,nfe,.c¡r,
l1 l'i,clnr l 'rl,;/1\ogo ohi,~ l"O?II.
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bá.s h;ul y $1lll111 1 rl&gt;¡llllll,

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Sau ~folq_nirul~s J•npo mártir.

¡, U . , 11 [l¼m,u.n ""'"' COll ll'"'r.
12 J :'la ra ' iinra d~ liaad_■ l~p •
1 !3 :&lt;Rnt11 Lucio Virgen 111,~r.

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Paz Gon España

NTRE las efemfrld, . nArlonnk COrrt"'JlOll•
1lltnlt 11I m . dt• clki1•mhre fitnlnt tamhli'n lu i,lehmclltn tlel Ln,uvlv &lt;1(• l'n'- 1·011
f:"'J)&amp;1l11 , 1,- ._ el rr&lt;"1ncx•lmi llllHlt:, li, lndt~
J&gt;1'11Cknrh1 de ~(·. IC'O ¡ ,r d ¡:ot,1 ·nto &lt;h
nquel 11111s.
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MI 1mt11dn •t• nju,th eull'l• el f.xrmo. d . • &lt;
Maria Co.latn\\'11, -· •rrl&amp;nlt d~ f),18d~ d III ll!'IDA
R&lt;1! •111,• 1'1,1\11 \IIU'lo ~·rbtinft. I t•I J-.~cmo. , r. D.
~J¡ru¡ 1 Stultll Mur·a Mrnb,tro d . M'11co (•ll LOll·
&lt;Ir, • .,.. firmó en e1 "'de !Jiclcmbrc 1"'3ó, y In~ n1-

rlik1Íi10· por l•I Gral. l!.Anitsta.&lt;lo Bu,uummt • ,-omo Pr,,ddcnl• de 111 Rcr,1lt.Uc,i 1 lrana ~· por la
misma Rclru• ;\lurla Crl.súnu.

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:!3 ;nnlJI \'ictorin l'ir)!1·11 m~rtir.
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2:-, Saluh J\111u~tu.,ht 11u'trllr.
2li "&lt;in f::,tdwm 1•n,1om,l_r1lr.
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m ·ublno Obl;;po.
s,111,llv lT'l•LPllCt11lft, r.

�EL MUNDO llUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Una visita á la casa Ptllandini
Lo que poedel) la PerseveraQcia y el Trabajo
En algunas ocasiones nos hemos ocupado
en estas columnas de la casa comercial que,
en el número 10 de la 21: calle de San Francisco, tiene establecida el laborioso industrial
y comerciante Don Claudio Pellandini, y de
los magníficos talleres con
que cuenta la referida casa,
para la producción de los
principales artículos que en
ella se e:xpenden y que tan
act·editados se encuentran
en toda la República.
Al hablar de la Casa Pellandini, siempre hemo1:t tenido para su jefe frases de
aliento y de encomio; pues
nadie que conozca las condiciones en que se desarrolla la industria en el pnís,
dejará. de apreciar lo mucho
que este importantísimo fnctor de la riqueza pública
debe á EU espíritu de inicintiva y á sus dotes &lt;le liombre
de empresa y de labor.
El sefior Pellandini e~, en
efecto, uno de los extranjeros que más han contdbuído entre nosotros al mejoramiento de la Industria: él
no se ha limitado á importar
artículos de casas europeas
y á venderlos aquí á precios
exorbil;antes; muy al contrario, ha querido que muchos de esos artículos se
produzcan en léxico, y venciendo, como es de uponerse, dificultades que á
otros hubieran hecho retroceder, acometi6 con decisión
y energía una tarea verdaderamente digna de aplauso:
fundar talleres y convertirse
en fabricante, abriendo así
campos más vastos á la actividad de nuestrai- clases
trabajadoras.

decorado de los más suntuosos salones. El
surtido de papel tapiz que tiene siempre la
Casa Pellandini, es el mejor que se conoce en
la plaza: los estilos son variadísimos y la calidad del artículo está garantizada.

Además, en los almacenes bay una considerable existencia de la renombrada pintura
de esmalte &lt;,Ripolin,,¡ de finísimos cristales
procedentes de Ja fábrica de St. Gobaitl Ohau •
ny &amp; Cirey, de Francia-una de las mejores

del mundo,-y de toda clase de materiales y útiles para dibujantes y pintores. _El
señor Pellandim es el úmco
Agente en 1a. República; de
las fábricas de St. Gobam y
de la pinturi (cRipolin».
Todos los artículos á que
nos referimos, están expuestos en los salones espaciosos, que se encuentran lujosamente decorados.

Los Talleres
Hace cuatro afios que el
señor Pellaodini, con el deseo muy laudable, de impla~tar en ~léxico u:1~ nueva iodustna, conetb16 la
idea de fundar los grandes
talleres que vamos en seguida á describir. El local en
que están instalados cubre
una área de 12,000 metros
cuadrados; su construcción
fué dirigida personalme:1te
por el infatigable i nd ustrinl,
y e1 edificio ~onstn. de una
serie de amplios y bien ventilados departamentos, cuyas paredes y columnas son
de piedra y hierro.
:Monta.da la maquinaria
que el señor Pellandini compr6 para la fábrica en Europa y Estndos Unid?s, la n~~va industria quedo defünt1vamente establecida en México en julio de 1899.

Departa.mento de Biselar y Decorar Créstales

DEPARTAMEN'ros DE1VITIUNAS, PLATEADO y'DlBOJO ,

*
**
La casa, según lás noticias que, durante una visita
que hicimos á. los talleres,
logramos recoger, fué f undada en 1839, y, favorPcida
siempre por el público consumidor, ha realizado, desde
aquella época-pero e"' pecialmente en el curso de los
últimos diez afíos-progresos de que pudieran con justicia ufanarse las más pr6speras y acreditadas negociaciones mercantiles. Sus almacenes,situados, como antes dijimos, en la 21_1, calle de
San Francisco, número 10,
son, en verdad, dignos de
verse: todo lo que en materia de objetos de lujo y de
utilidad, como estatuas, grabados, fotografías, pinturas,
espejos, etc., etc., pueden
exigir los gustos más delicados, se encuentra en ellos
formando colecciones intere
santísimas que el comprador admira justamente.
Hay allí primorosas obras
de escultura en mármol,
bronce y terracota¡ espejos
venecianos y florentinos,
acuarelas de famosos artistas y, en suma, todo lo que
pueda necesitarse para el

Este departamento, dotado c~n 27 máquinas para biselar, grabar y pulir toda clase de cristales, tienP. 20 metr_os de frente por
30 de fondo. La fuerza motriz _que se emplea
en él es eléctrica, y los trnbaJos que all_í, se
ejecutan llaman positivamente la at~nc1on.
Entre ellos pudimos ver algunos espeJOB venecianos--hasta de 4.50 metros de largocuyo acabado es de lo mejor que se conoce.
En esta phrte de la fábrica,
donde tienen ahora ocupa•
ción más de 20 hombres, hay
espacio y maquinaria sufi;
cientes para dar empleo a
cuarenta operarios.
Gratamente sorprendidos
de la belleza de los artículos que se fabrican eh ~sa
sección, pasamos en seguida
al

DEPARTAMENTO DE BISELAR CRISTALES,

Sin embargo, debem?~ decir que Jo que
más nos llamó la atenc10n, fl;lé ~~ depar~mento reservado para la fabncac1on de vidrieras artfaticas emplomadas. Este ra.1;10
constituye una verdadera novedad y _efl, _11;dudablemente, uno de los que con Jnsbc1a
pueden considerarse 0omo más importantes.
Los trabajos que 1;e des~mpeñan ~n el taller
consisten en encorvar vidrios y custales, hacer vidrio nevado, biselar, y tallar_ y grabar
cristales, por medio de una máquma espe-

cial. Además, en este departa!11ento ~e ejecutan trabajos relativos á la mstala016n de
invernaderos.
.
&lt;l
En cuanto á, la.s vidrieras l\rtísc.1ca!l, po ~moa drcir que su perfecto acabado_ y la onginalidad de los estilos, las acred1~n como
las mejores que se conocen. La rnmensa
mayoría de las vidrieras co1ocadae _en las
ventanas de las iglesias del país, han ª!ª? hechas en los talleres del señor Pellan~1n1, de
donde han salido. además,las que ex1sten en

Departamento de Plateado,
Doradurfa, etc., efe.,
donde se transforman en lunas de excelente cali&lt;lad los
cristales destinados para .es·
pejos. Anexo á este departa.mento, está otro taller
donde un grupo de obreros
muy hábiles se dedican al
corte del cristal que debe
utilizarse en los trabajos concernientes á los demás talleres. El plateado de los cristales, hecho por un procedimiento e pecial que inventó
el señor Pe1landini, está garantizado por veinte afi.oei.
Ninguna otra casa, estamos
seguros, puede ofrecer una
garantía igual á sus clien-

tes.
En las secciones dt; doraduría y fabricación de marcos, trabajnn más de tre_inta
hombres y algunassefiontas,
estando tanto el corte como
' , d e «passeparla colocacion
touts», encomendados á ope·
DEPARTAMENTO DE TRABAJOS

DE ESCULTURA EN MADERA,

rarios muy expertos.
CORNISAS y DORADORÍA.

DEPARTAMENTO PARA LA PREPARAOIÓN DE ESPEJOS Y GRABADOS EN VIDRIO.

�EL MUNDO llUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
los departamentos de la Tesorería General y del Sal6n
de Embajadores ( en el Palacio Nacional), en el Castillo
de Chapultepec,Palacio Municipal de México, Templo
del Colegio de Niñas, templos protestantes de México
y ~an Luis Potosí, iglesias
de jesuitas en . Oaxaca., departamentos pnvados del señor General Díaz enChapultepec, Escuela Normal de
.Jalapa, Palacio del Gobierno de Guana.juato, Casino de
Mérida, y en otros muchos
edificios públicos y particulares.
En el taller hay empleados ordinariamente seis artistas, á quienes están encomendados el dibujo y la
combinación de colores de
las vidrieras, treinta operarjos y algunos aprendices.
Tan importa11te como el
anterior, es, sin duda alguna, el taller de carpintería,
donde se fabrican, principalmente, vitrinas 6 aparadores para mostrador, de
diversas formas y tamaños
así como distintos objeto~
tallados en madera con tanta perlecci6n y buen gusto,
que _pueden compararse,
ventaJosamente, con los mejores que se producen en el
extranjero.
La maquinaria correspondiente á la carpintería está movida por electricidad y es modernísima.

***
Otro tanto puede decirse del departamento de niquelado, tan notable por la buen~ calidad . ?e s~s pr~ductos y por la mi:igmfica dotac1on ae útiles y subi;:tancias con
que cuenta para el desempeño de los trabajos m_ás artísticos y bien acabados. Entre
otras piezas que nos llamaron la atención vimos a11í una serie de _((aparatos,1 destinad~s á,
contener los artículos que ordinariamente
se exponen en los aparadores de 1as casas
come1ciales: su construcción
es muy sólida, y su estilo
del mejor gusto.
Los precios á q \te se expenden en la Casa Pe11andini, son sumamente bajo~, y
da&lt;:la.s las excepcionales condiciones de durabilidad y
hermosura que los aparatos
reunen, es in!fudable que su
empleo se hará muy pronto
extensivo á todos los establecimientos mercantiles
que deseen tener, para sus
aparadores, un objeto de
tanta utilidad.

El departamento de empaque, anexo á los talleresi
está servido por un persona.
muy experto en las labores
que tiene encomendadas.
Buena prueba de lo que decimos, es que la casa garantiza sus empaq_ues, segura
de daT, en todo caso, gusto
á su numerosísima clientela.
En cuanto á las demás dependencias de la fábrica, en
este número puede verse
una fotografía de los corrales en donde se encuentran
depositados, en lugares á
prop6sito, carros rep1'rtidores de la casa, y donde están instaladas las caballerizas necesarias para las bes•
tias de tiro.

La. Sucursal en Guaáa.laja.r~

GRANDES ALMACENES DE VIDRIOS Y CRISTALES.-CARROS RF..PARTIDORES.

Durante nuestra visita á los talleres del
sefior Pellandini, tuvimos también ocasi6n
de recorrer los departamentos Ni que se encuentran almacenadas las existencias de papel tapiz y molduras para marcos, y los marcos hechos. Admirados-ésta es la palabraquedamos al ver el espléndido surtido que
hay allí de estos artículos: más de quinientos
mil rollos de papel esUin almacenados en
uno_ de los salones del segundo piso, y convementemeute separados, según su clase·
pues hay que advertir que lo mismo se en~
cuentra entre ellos el má-s corriente y de

menor precio, que el más fino y de míis elevado valor. Los dibujos_ son bellísimos; y
en c~anto á la bu~na calidad, el papel no
admite competencia.

..**

En los salones de molduras v marcos hech?s, se _encuentra también uha magnifica.
A~stenc1a, como puede apreciarse á la simple
vista, en el correspondiente grabado. Las
molduras:-entre las cuales se ven desde las
_m ás sencillas hasta las más artísticas-son
~e un acabado perfecto, y los marcos se distinguen notablemehte por su irreprochable
corte y hechura.
.

GRANDES DEPÓSITOSDE!PAPELTAPIZ Y MARCOSlIECROS,-MOLDURAS PARA MARCOS.-UNO DELOS SAWNES
DEL ALMACÉN SITUADO EN EL NÚM. 10 DE LA 2~ DE SAN FRANCISCO.

te&amp;.

El interior de los almacenes está decorado cofi verdadera elegancia y esm\1y amplio.
Las ventajas que ofrece á
Ja1isco y á los Estados colindantes el sostenimiento
de la Sucursal, son grandísimas, pues desde. lut&gt;go, la
clientela que antes ocurría á
la Casa Matriz, ahorra el
desembolso de gastos de
tranPporte y se evjta pérdidas de tiempo. El público
así lo ha comprendido, al
favorecer, como favorece, á
la Sucursal, haciendo eil. ella
sus compras.

Crisia{es y coidrios, papel
tapiz, efe., efe.
Los almacenes de depósi-

to de cristales y vidrios, que
represent.a uno de nuestroR
grab¡tdos, constan de dos
grandes salones de sesenta
metros de largo por siete de
anchura. El «surtido» que
en ellos se encuentra, es vastísimo y está ordenado de
manera que la busca de un
cristal de determinadas dimensiones, se haga fácilmente y en el menor tiempo posible. La gran existencia de -vidrios y cristales con
que cuenta este almacén,
permite á la casa servir los
pedidos con toda oportunidad,:por considera.bles que
éstos sean.

Para completar los datos,
muy incompletos ciertamente, que hemos dado á
conocerá nuestros lectores
acerca de 1a importantísima
negociación comercial é industrial de Don Claudio
J&gt;ellandini, agregaremos en
seguida algunas palabras
con respecto á. la Sucursal
que el mencionarle· caballero tiene establecida en Guadalajara.
Esta Sucursal-la única
casa en su género con que
cuenta la Perla de Occidente--fué fundada en 1901, y
se encuentra abierta al público en el amplio y elegante edificio maTcado en la calle de L6pez Cotilla con los
números 43 y 45.
El surtido con que están
dotados sus almacenes, es
muy selecto y corresponde,
ampliamente, á las exigencias del público coni,umidor, no s6lo por lo que ve á
Guadalajara, sino también
á los Estados de Colima y
Sina\oa, y al Territorio de
Tepic, que se surten generalmente en aquella plaza.
Como la Casa Matriz, la Sucursal tiene constantemente
una riquísima existencia de
objetos de arte y de materiales para pintores y dibujan-

..* *

SUCURSAL DEJ.,A OASA PELLANQINI EN GUADALAJARA.-VISTAS DEL lN'l'ERIOR Y 1'~ACRADA PRINCIPAL.

Creemos que basta con lo dicho para
justificar el elogio que del sefior Pellandini
hicimos al principio de este artículo; pues no
ca.be dnda que á sua esfuerzos y á su espíri-

tu de empresa, se dehe la implantaci6n en el
país de una industria de tanta importancia
como es la de la fabricación de espejos y vitrinas artísticas.
Por lo demás, bien merecida tiene el se-

ñor Pellandini la fama que goza de comerciante laborioso y honrado; pues que s6Io
á su honradez y laboriosidad, puede atribuirse el éxito por él obtenido en su importantísima negociaci6n.

~
TALLER Dl!l NIQUl!;LAOO,-ll'R.AG"UA$ y TORNERf.As.-coRRALES DE LA ll'ÁlµUOA,

�EL MUNDO llUSTRA.DO

EL :MUNDO llUSTRADO

LOS BANOS TERMALES
Y las Aguas Minerales del PeQón
En este n11mero publicamos una. serie de fo.
tografías tlel gran establecimiento balneario
conocido entre no otros de de hace algunos
a.flos con el nombre de e El Peiión&gt;, así como de
l a. magnifica fábrica. de Aguas Minerales re•
cientemente fundada en un edificio que e levanta. junt-0 al que ocupa. el referido e tablecimiento, por una re µeta.ble "'ompa.ñía. cuyo de pacho e encuentra abierto en el número 20 de la
ca.lle de Donceles, en esta capita.1.
La fama que han gozado iempre los bailos
del Peñón, por la maravillo as propiedades
medicina.le que poseen las agua que los urten, es generalmente reconocida, y á esto se
debe, sin duda, la pl'edilección del público por
esa agua . 11ultitud de persona que adecen
determinada. nfermedades, acuden ali en busca de alivio, y son innumerable , por cierto,
roe casos en que u eficacia. ha quedado plenamente comprobada..
El Pefión, como es sabido, está. situado á
cuatro kilómetro , más 6 menos, de I a capital de
la República, y á la orilla Poniente del lago
de Texcoco; la capa en donde brota. el agua es
silicífera. y muy semejante á. las de las monta.ilas de Bohemia-donde tienen origen los mana.ntiales más afama.dos del mundo- y e en-

*
**

f

VI TA GENERAL DEL EDIFICIO D:F; LOS DA1'fos.

clón de la funciones orgánicas suprlmidas 1 la.
restauración del apetito, digestión y de las fuerza vita.les.
«El coploso sudor que eslos bailos excitac y
que debería suponerse que debilitaría á los pa.-

CRAN SALÓN DI~ CONUJEH'.rO

cuentra, como e observa en todos los terrenos
de formación análoga, desprovista en lo absoluto de vegetación.
Na.da se sabe con respecto al uso que de las
fuentes termalAs del Pailón baya.n hecho las
tribus que pobla.be.n el Va.lb~ de México antes
de la. Conquista; pero, á partir de la época en
que el Gobierno colonial quedó definitivamente
establecido, muchos fueron los hombre de ciencia que se ocupa.Ton en e tudia.r las aguas que
producen, y muchísimas las aplicaciones que
ésta.s tuviet·on en la medicina.. Para robustecer
nuestra. afirmación, kanscribiwos en seguida.
la carta. e crlta. 6. Dl)n André Caballero por
Don Gabriel de Ocampo, Doct-0r en Medicina.
de la Real y Pontificia 'niversidad de México
y uno de los sabios má.s notables de la Nueva
E pa.ña, y que aparece publicada. en el número
de LA GACE'rA DE MÉXICO correspondiente al
22 de diciembre de 1192.
Dice así:
e .... . La. gran cantlda.J de gases mefíticos y
respec1.0 de los cuale la experiencia prueba
que extinguen las vela y sofocan 6 matan los
pájaros pequeños, es, en mi o¡.,inión, la causa
activa que restaura como de una manera mágica la perdida actividad de los miembros paralizados 6 medio paraliza.dos. E e te ga. el que
reanima los nervios y vuelve los espfritu a.ni•
ma.le más a.cUvos, disipa las obskucciones
crónicas de loa mlsmos nervios y de los órganos y glá.ndulns. El os el que restablece el equilibrio conveniente en la circulación de los líquidos y en hi ac'!iÓo muscular de la.s partes
sólidas, y r•º ta.o sólo en estas partes en gene·
ra.l, sino "también en las fibras pequeño. que
la com¡::')oen; y de e ta manera resulta la total
extirpación 6 al menos un notable y benéfico
alivio de la gota. y el reumatismo, la. estimula-

A este documento, que no vacilamos en considerar como uno de lo testimonios más con·
cluyeotes que acreditan la eficacia de las aguas
del Peilóo tendríamos que agregar otros muchos; pero siendo esto imposible, dada_s las
cortas dimensiones de un artículo, nos ümitaremos á. describir, aunque sea. á g1·a.ndes ras.,.0s el estado en que ahora e encuentran los
~
'
baños.

cientes, está. proba.do por la experiencia que
produce el efecto contrario, y en ca.da caso e
ha demoskado que se obtiene una reanimación,
la. cual sólo puede tener lugar cuando la naturaleza. se resta.blece y cuando llegan á eliminar e todas las sub tancia nociva .
cEs digno de observar que e te sudor copioso cQntinuado por diez días 6 má. y los ba.Hos
tomados tres 6 cuatro veces al día, producen
los mismo buenos resultados en los pacientes
de menos de diez año que en lo. que tienen más
edad.
cLas sales coot.enidas en estas aguas, que los
profesores se.ben muy bien que son laxante
combina.das como lo e tán con gran 1:antidad
de gases y con una. al tu. tempera.turn, son especialmente adecuadas para. producir los efecto
mencionados de renovar obstrucciones, aflojar
y disolver las fibras sin destruir su propio tono
ó vigor. E lo se ha comprobado por la experiencia. Desde que estos descubrimiento afor•
tunados han tenido Jugar, debemos comprender
proplameate la verdadera. fuerza. y virtud de
e tas a.guas en los caso de gota, reuma.ti mo,
epilepsia, hipocondría é histeria, así com.l en
las afeccione pulmonares y cutáneas.
&lt;Si yo quisiera mencionar los casos especiales de curaciones efectuadas por esta aguas,
la lista. de ellos sería. .nuy larga, y además,
mucha gente de esta ciudad tiene ya noticias de
todos estos casos¡ y si alguno dudara de la
eficacia de ellos, es un paseo fácil y agradable,
porque no están !03 batlos distantes mtí. que
uua legua. de la. ciudad, y cualquiera. puede ver
por sus propios ojos, en cualquier día indistinta.mente del ano 1 muchos inválidos que acuden
á bañarse, y as1 como si compara la condición
de los que entran con la de to que salen del
establecimiento después de haberse bañado,
a.dqulrirá por sí mismo una completa convicción de la eficacia de las aguas, siendo ademá.s
muy cierto que un va. to número de enfermos
crónicos en los que le, sa.lud había desaparecido por completo, esta:, aguas les produjeron
efectos maravillosos ...... &gt;

Los ba.ilos e tán instalados en un edificio a m plio bien ventilado y decora.do con ve.rd~der a
eleg~ncia, y sed ividen en dos grupos di trntos:
uno que se destina. á la seíloras y otro que es tá. reservado \Hl.l'O. los caballeros. En el 11!-ismo
edificio hay cuartos amuebla.dos conve~1entemente para las personas que por prescl'lpción
facultativa hayan de pel'manecer en el e tablecimiento por algunos días, así com~ un ele•
gante restaurant, salone para. con~1erto Y
juegos permitidos por la. ley; .u1;1aca~1l!a don·
de ema.nariamente, hay serv1c10 rehg1oso, Y
ja~dines muy bien cultivados.
Los días fe tivos toca en el Pailón una orquesta. contratada. expresamente para el~o. La
concurrencia. es en estos días numero ís1ma.
En cuanto al ervicio de los baílos y sus d~peodencias, es magnifico: las ropas y uteo l•
lios de tocador son de primera cla.se, "! el per•
sonal encargado de a.tender á los bañista , es
no . 610 suficiente, sino apto y atento.
Próximamente, según a.b.emos, 1!1- Empresa.
llevará {~ cabo lmportantis1mas meJor as, il. fin
de que lo atractivos que ofrecen ahora los bo.ilos, sean mayores si cabe.

*
*.

DEPARTAMENTO DE B~O

PARA SEf:tORES.

El local donde se embot~lla.n las aguas minera·
PRODUCTO GA. E&lt;\. OS

Aire ............................... .
Acido carbónico... . . . . . . . ...... • • •
Nitrógeno ......... . ....... . ..... • ..
Va¡&gt;or de a.gua .. .............. ••••• •

DEPAC,.TAMEN''ro DE BAROS PARA

E!itO:lAs.

28
l. 7

Tota.l en centímet1·0s cúbicos por li
tro ........................ . ....... 100.00
PRODUCTOS SÓLTDO

ulfalto de cal.. ................ , •, •
Carbonato de cal. . . . . . . . . . . . . .... .
ldem de magnesio ............... •.•
Idem de sosa. . . . ......... • . . • .. • • • • • •
Cloruro de sodio................. .
SiUcat-0 de potasa. . . .. . ........ ..
Yoduro de' potasio ......... . . .
Alúmina ........ . .............. . .
l!'ierro y manganei,o ............... .

0.029

Tota1 en gra.mus por litro ...... ~...
Densidad, 1.0016;3 á. 20Q
Temperatm·a, 4495.

1.325

0.();j(i

o.256

O 341
0.480

0.147
ve tigio
0.016
vestigios

Actualmente el viaje al Peüón e hace con
mucha. comodidad, pues ca.da veinte minuto
parten de la ca.lle de Cocheras los t1·enes de
tra&lt;:eióo animal que conducen ha ta la puerta
de los bailos. El tiempo que se emplea en el
trayecto es menor de media hora. Pronto, según sabemos, quedará. establecido un ~ervicio
de trenes eléctricos pa.ra. ma.yor comodHlad del
público.
LABORA 'l'ORlO QUÍMICO.

•

6.2
63.3

les ocupa una considerable oxten~ión de terreno' y está situado á corta. dista.ncrn de los bailo', hacia el Nori.e. Consta de un gran sa}ón,
de hermoso e tilo arquitectónico, ~e una p1ez.a
donde está. lo talado el la.bora~~10 de quÍID.l·
ca y de otros cuartos que se ut1hzan como depahamentos para el lavado de las botellas Y
el almacenaje de los productos de la casa.
En el alón principal, que recibe _luz Y ,enti1ación por una serie de ventanas abiertas en los
muros latero.les, se encuentran insta'.a.das las
máquina. embot.ella.doras y. las mesa., donde se
efectúa el empaque. En este sa~ón ha.y constan·
temente trabajando un grao numero de opera.ríos y algunas señoritas.
En cuanto al labo1•atorio, está. ~ot~do con
todas las ubstancia y aparatos md1spensable para u objeto.
La limpieza que se observn. en ~dos los departamento es verdaderamente digna de llamar la atención.
Por lo que toca á la. excelente preparación Y
pureza de las aguas minerales que allí se producen, bástenos decirqueestáo recomenda~as por
médicos nota.ble·, como el eilor Dr. Lic~aga,
Presidente del onsejo Superior de Salubridad,
como las mejores y más eficaces 1&gt;ara lu. cu1·t~cl6n de determina.das enfermedades del estómago. En el mercado, son actualmente las más
solicitada ·.
Para. concluh-, reproducimos á cootiuuacióo
el a.nfi.lisis exacto que, de las aguas del manantial del Pei\6n, hizo el eminente químico Don
Leopoldo Río de la Loza:

DEPARTAMENTO DE

ru·v AS.E.

�EL ltUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO llUSTRADO

LA GRAN JOYERIA

En esta terraza, los elegantes parroquianos
del caié pueden contemplar á su sabor la admirable perspectiva del Castillo, que.se yergue á. lo lejos, sobre la verde frondoSidad de
los ahuehuetes.

"LA PtRLA"
Muy difícil, ciertamente, es que en el período de gran actividad comercial que de una
manera tan brillante se ha iniciado en Mé.xico, logre determinada casa, por importante
que se la suponga, sobreponerse á los escollos de la competencia y salir victoriosa en
una lucha que, necesariamente, demanda de
todos los que en ella están empefiados, una.
suma incalculable de energías y de esfuerzos.
«La. Perla», la gran joyería preferida por
el público elegante de México, ha vencido
entre nosotros esa dificultad, y gracias al
empeño que por elevarla á la altura que le
corresponde han tenido siempre SUR propietarios, los señores Diener Herma.nos, figura
hoy en primera línea entre todos los establecimientos que se dedican á la venta de joyas
y objetos artísticos.

***
El gran sal6n interior, decorado con todo
lujo, ofrece un aspecto m~y hermoso_co~ sus
pinturas claras, sus Gobebno~ y sus v1dr1er_as
artística.a. En él se han ofrecido las más anstocrá.tica-s comidas los banquetes políticos,
etc. Los domingo; y los jueves, toca a~ por
la tarde el quinteto Jordá., tan ~plaud1do en
nuestros mejores círculos artísticos.
Hay, además, salones para fumar, tocadores para las damas, eleg~ntes retretes, etc.
Es en verdad un hermoso espectáculo el
que presenta el sa16n come~&lt;;&gt;r los jueves y
domingos, cuando una select1s1ma concurr~ncia de damas y caballeros de nuestra meJor
sociedad acude al Café de Cbapultepec y
' pequeñas met38.l', en que las r?.sas
ocupa sus
alternan con las piezas de la elegante va.Jllla
y la cristalería despide chispazos de luz,
Bien podemos afirmar que el rcCafé Chapultepec» es el centro de convivialidad ':Ilás
favorecido por el público elegante de México.

***
Hace un año, el 10 de Enero de 1903, se
inauguró el magnífico edificio que los señores Diener hicieron construirá todo costo en
la esquina de la Profesa y el callej6n de Santa Clara, para transladar alli su giro comercial. El edificio, que entonces- estaba. terminado s6lo en parte, es positivamente digno
del objeto á que está destinado y ,.hoy por hoy,
puede considerarse como una de las obras arquitectónicas que más hermosean nuestra
gran avenida.
De entonces acá., «La Perla» ha realizado
una serie de progresos que si demuestran,
por una parte, la predilecct6n ·que los consumidores tienen por esa casa, por otra son
prueba concluyente del celo con que sus propietarios corresponden á aquella. significati va
demostraci6n de confianza y aprecio que reciben del público.
El surtido que ahora se encuentra en «La
Perla» es, indudablemente, el .mejor y más
completo que pueda darse; sus aparadores,
arreglados éon es(! arte especial y ese talento
que tanto realzan la belleza de los objetos
que se exhiben, $On constantemente admirados, y con justicia: en ellos se halla desde
el reloj más barato que puede adquirir el
obrero, hasta la joya de más subido precio.
Todo es hermoso, todo de una factura irreprochable, todo de procedencia legítima y
garantizado.

***

El interior es uha maravilla: estatuas de
mármol, bronce y c1bisquit»; centros de mesa elegantísimos; relojes de pared, de mesa
y de bolsillo, candelabros y lámparas dignas
de figurar en los más elegantes salones; esto,
y mucho más, se encuentra allí despertando
el interés de los numerosísimos visitantes
que acuden diariamente á c&lt;La. Perla».

RESTAURANT DE CllAPULTEPEC.-VISTA

GENERAL.

El Café-Restaurant
D6

CHAPULTEPEC
El "rendez-vous" de M.éxioo

FACHADA DE LA GRAN JOYERÍA &lt;LA PERLA,,&gt;

En vitrinas muy lujosas de cristal, se exhiben las más ricas joyas, como son collares
de perlas y brillantes, brazaletes, anillos,
etc., etc. Entre estas joyas hay algunas cuyo valor oscila entre $25,000 y 30,000, y
otras que, aunque de menos precio, son, sin
embargo, muy notables por su exquisita hechura. y por la belleza de las pedrerías.
Ea cuanto al ramo de bastones, «La Perla» cuenta con una existencia variadísima,
pudiendo asegurarse que tanto por la originalidad de estilos que en ella se encuentra,
como por la magnífica calidad de las cañas
es la mejor de su especie actualmente e~
la capital.

***
Muchos son, sin duda, los detalles que con
referencia al gran establecimiento mercantil
de los sefiores Diener, hemos omitido en este artículo¡ pero ya que nos es imposible
darle mayor extensión, no deja.remos de recomendar antes al público de buen gusto
que visite &lt;1La Perla», seguro de que encon~
trará e~ ella, por poco preciv, los objetos de
arte mas notables y los relojes más afamados
del mundo. Entre éstos se encuentran los de
marca &lt;1Boule1,, que son la especialidad de la
casa.

En el sitio más hermoso de México, al pie
mismo del legendario Castillo de Chapultepec, un poco á la izquierda de la gran avenida que rodea el parque, se alza el famoso
~Café-Restaurant de Cbapultepec,,: ein ~isputa el mejor de los comedores, el preferido
por la «high life» de México, ya para las comidas íntimas, ya para los grandes banquetes que constituyen un acontecimiento.
Esbelto y airoso, el edificio del café alza
su blanca techumbre entre las frondas eternamente verdes del parque. Amplio y bien
cuidado jardín lo circunda y frente á él pasan en interminable desfile, los más elegantes y ricos trenes de la alta sociedad mexicana.
Una amplia terraza forma el frente del edificio y á ella se asciende por cuatro escalinatas que arrancan de la arena del gran jardín.
RE TAURANT DE CHAPULTEPEC.-LAITERRAZA PRINCIPAL Y UNO DE LOS PABELLONES.

El servicio culinario está dirigido por un
,maure d' hotel» traído expresamente ,le París, y por otros inteligentes cocineros, cuyas
selectas listas Ron preferidas por los «gourmets.» de la crema mexicana.
Numerosa y correcta servidumbre atiende
á los comensales, sirviéndoles cuanto plato
6 golosina delicada figura en la despensa de
las grandes cocinas. Una bodega especial
contiene los mejores caldos que puedan ape•
tecerse.

***
Para el servicio fuera del Café, se cuenta
con hornos portátilei; y puede servirse el más
delicado banquete ó lunch, en el sitio que se
indique, á precios muy c6modos.
Justificada está la preferencia que la alta
clase de México ha dado al «Café-Restaurant
de Chapultepec».

ENTRADA Á 'LA JOYERÍA.

UN DETALLE DE LA PLANTA BAJ"A DEL EDIFICIO.

RESTAURANT DE CHAPULTEPEC,-PARTE NORTE DEL EDIFICIO,-UNA

CASA HABITACIÓN.

�EL MUNDO ILUSTRADO

44

EL MUNDO ILUSTRADO

EL BUEN TONO" 5.-/,..

EL UHOTEL REFORMA§!

NOTAB~ES PROGRESOS

Toca ahora su turno, en las páginas consagradas por este semanario á dar á conocer
los establecimientos mercantiles é industriales más importantes de la República, á la
grañ fábrica· de tabacos establecida en léxico por uno de los hombres de empresa más
inteligentes y prestigiados: por el señor Don
Ernesto Pugibet.
La historia de &lt;e El Buen Tono», que no es,
en compendio, sino la de una serie de triunfos hourada y legítimamente adquiridos, ofrece á los ob$ervadores puntos muy dignos de
ser estudiados, pues no sólo representa una
suma. de esfuerzos incalculable, ino también
-y esto nadie pod1á negarlo-una constancia en el trabajo y una laboriosidad en la
empresa que positivamente honran al infatigable industrial.
Prueba muy terminante de lo que decimús,
es el hecho de que la fábrica «El Buen Tono11
haya logrado elevarse en el período de tiempo, relativamente corto, que lleva de establecida, hasta la altura en que ahora se encuentra,,. co1ocántlo~e al irente de todas las n~gociaciones análogas que existen en la capital.
La organización de esta. fábrica, el orden

que reina en todos sus departamentos, y,
más que todo, la moralidad que se ha logrado imponer en el ánimo y las costumbres de
los obreros, han hecho de la casa de «El Buen
Tono11 un verdadero templo erigido al trabajo.
.
l\Iil doscientos obreros están encargados de
la elaboraci6n ejecutada en los departamentos de máquinas, envoltura, etc.; ciento cincuenta individuoe trabajan en la. sección de
empa1ue y maniobras del tabaco; trescientos
sirven en los tafleres de litografía, y más de
un centenar de nifios adquieren el hábito del
trabajo en la fabricaci6n de cajas de cartón.
focho tenemos que decir del incremento
que esta gran empresa cigarrera ha tomado
En los últimos tres afios, aumentando su capital y extendiendo la exportaci6n de sus
productos hasta introducirlos á Francia, de
cuyo Gobierno es proveedora la fábrica. Tal
incremento ba puesto en auge los valores fundadores de la Compañía y proporcionado á
los accionistas dividendos fabulosos; sin que
por ello haya dejado de aumentar el número
de máquinas y de muebles, y dejádose un
gran fondo anual de reserva.

Estos triunfos .financieros vienen á justifi car la perpetua inteligencia y el tacto del
Consejo de Administración, integrado actualmente del modo que sigue: Presidente,
señor General Don Manuel González Cosío;
Vicepresideñte, señor Licenciado Don Rafael Dondé¡ Consejeros: señores Licenciado
Emilio Velasco, Julio M. Limantour, Porfirio Díaz (rujo), Henri Tron y Hugo Scherer; Director General, Ernesto Pugibet, y
Vicedirector, Andrés Eizaguirre.

La fábrica de« El Buen Tono» debe ser visitada por todos los hombres que amen las
diferentes formas del progreso. El mayor orden, un aseo desmedido y la perfecta corrección que se nota en todos los que allí trabajan, demostrarán elocuentemente al visitante, á qué hermoso pináculo puede llegarse
cuando para la cimentación de un negocio
cualquiera, se aprontan las más inquebrantables energías y se tiene verdadero amor al
trabajo.

Reiio y fw\oderl')o Establecimi~l')to
En lo que pudiéramos llamar el daubom·g&gt;aristocrático deMéxico, en
el hermoso Po.seo de l a Reforma., que se extiende desde la esta.tu a de Carlos IV hasta.·e1 Castillo de 'ba.pu1t.epec, se alza el suntuoso edificio del
Hot.el &lt;Refor ma&gt;, r odeado de innumerables &lt;chalets&gt;, que son Otl'OS tantos palacios, y dominando la más admirable de las perspectiv~s.
Dicho paseo es la parte má.s moderna de la ciudad, la escogida por la
a l ta sociedad mexicana y por los má.s prominE-ntes ext1·anjeros, pal'a erigir esa s r -,sidenci as de gran belJeza arquitectónica, que dan idea Y habl an muy alto del progreso urbano á que ha llegado nuestra capital en
los últimos aüos.
Allí, pues, se instaló el Hotel:&lt;Reforma&gt;, fundado por el señor Doctor
Nibbi , distinguido caballero italiano muy apreciado en México_ por su
corrección y por su espíritu de empresa. para lo grandes negocios. 1 odudable era que reunidas tales dotes en el propietario del establecimiento, éste no podría. menos que ser , por su di posición gener~l y por su
«confort&gt; y lujo interiores, el primero en rango y en elegancia entre los
demás hoteles de la capital.
B ien claro hemos visto que ta.les esperanzas o·o salieron fallidas. El
Hotel «Reforma.&gt;, cuya construcción es del más sobrio y her moso estilo
euro peo, ofrece en su interior cuantas lujosas comodidades p~eda.n ape•
tecerse en el más correcto alojamiento, y no vacilamos en demr que e tá.
á l a altura de los mejores hoteles del Viejo Mundo.
Dm·ante l a Segunda
Conferencia. Pan-Americana reunida. en esta.
capital y que despertó
tanto interés en Eut·opa,
el Hotel ·&lt;Reforma&gt; fué
la mot·ada que temporalml'nte ha.bita.ron los
delega.dos más promi ·
oentes, quienes, dut-an•
te su permanencia. en el
establecimiento , ·disfl'Uta.ron de todo género de
comodidades. Aparte
de ellas, los alojados
disfrutan la gran atracción de contemplar desde sus habitaciones el
elt&gt;gante paseo de carruajes que, á las últi·
mas boras de la tarde,
muestra. cuanto de elegante y de «chic&gt; tiene
la alta sociedad me.xicana..
El Hotel &lt;Reforma&gt;
consta de tres pisos, á
los que da acceso una
amplia escalel'a de márEL E DIFICIO DEL HOTEL REFORMA, VISTO
mol, en ca.da uno de
DESDE LA GLORIET,\ COLÓN.
cuyos tramos hay a.sien.
tos de descanso para.
¡
damas Al pie de esta monumental escalera está la. oficina destinada
tslos pa~ajeros, que en ella encuentra.o un eficaz ser vicio telefóni .
coy telegráfico , buzones para correspondencia. de todo género, etc. etc.
0

HOTEL REFOftM.A.-C0RRm&gt;ORES Y ESCA LERA .

A la izquierda está el despacho del señor Doctor Ni~bi, incansable Y_gala.ate caballero que celosa.mente cuida de que los aloJa.dos sean atendidos
y sP.rvidos con todo celo y corrección.
Para irá las habitaciones se pasa por elega.ntes y cómodos c01-redores .
En el spgundo piso está instalado el restaurant, en un gran salón, contiguo al cual hay gabinetes para ramili~s. ,
.
Un cocinero francés , verdadero «ma1tre d hotel&gt;, est1i encargado deba.cer el servicio en tres estilos diferentes: francés, alemán y americano. En
este comedor se ha hecho un verdadero derroche de lujo, lo mismo que en
los departa.mento para. habitación y salones d_c. _recibo, de_f~ma.r, cu~rto
de baño, w. C., etc. , que reúnen grandes cond1c10nes de ~1g1eae y orientación. En todos ellos ha.y profusión de alumbrado eléctrico.
Frente al hotel paran varias líneas de tranvías eléctricos y muy cerca
de él se ba.llan Jas estaciones de ferrocarril.
En suma: el Do&lt;,tor Nibbi ha logrado hacer del Hotel &lt;Reforma&gt; un
establecimiento que han preferido los embajadores, los millonarios, los
"ra.ndes escritores y cuanto personaje notable ha visitado l a República
" los últimos años.
en

[§]

"EL BUEN TONO," S. A,-MAQOINAlUA~ARA LA ELABORAOIÓN,

HOTEL REFORMA.-UN DE_¡'AúLE DEú RESTAURANT.

HOTEL REFORMA.-ANTESALA DE LAS BABlTACIONES IDESTlNAD.AS : _
Á LOS PASAJEROS,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL HUNDO ILUST.RA.UO

fl Capital fxtranjero en Méxirn~
Importantísima Negooiaoión
Según este.dísticas fidedignas que obt•an en
poder del ministerio de Hacienda y publicadas
también por el representante consular ameri•
cano en esta capital, basta !ebre1·0 del último
año ascendía á $500.000,000, oro americano, el
capital invertido en México. En el tiempo subsecuente, ó dentro del espacio de metJos de un
ai'lo, según el &lt;Mexican Investo1·&gt;, periódico fi.
nanciero publicado en esta capital y dedicado
á las inversiones extranjeras, éstas han sido
como de $200.000,000 más. Más de la mitad del
dinero americano invertido en México el aíio
pasa.do, lo ba sido en bienes raíces. Sumas
muy consiaerables se bao gasta.do en propiedades al rededor de la ciudad y dentro del Distrito Federal, dándose la preferencia á vastas
fajas de terreno para subdividirlas en lotes ó
en haciendas cercanas á la ciudad y que pudiesen fraccionarse en jardines de diez á veinte
hectáreas cada uno. in embargo, algunas de
las ventas más importantes, han sido de in-

EL

R. PREVOST EN SU D;ESPACBO.

da.lados operadores que están interesados con
respecto á México y su progreso. Efecti vo.mente, esta firma emprende transarciones importantes directamente con sus clientes americanos, y se halla. en aptitud de hacer en esa línea los contratos más satisfactorios. Una experiencia de diez aílos en la. República; el conocimiento de los terrenos en todas las secciones, así como de sus valores; la posesión del
habla espaflola, y sus bien establecidas rela•
ciones en punto á negocios con prominentes \
mexicanos en muchos Estados de la República ,
convierten á los señores Prevost y Vai1 en per·
sooas singularmente útiles para quienes deseen
vender vastas propiedades. No se encarga.o de
residencias ó fajas de terrenos muy reducidas, sino que gustan siempre de examinar haR. M. B. PREVOST.
SR. W. L. V AIL
ciendas de importancia, sin parar mientes en
la locación de ellas. Tampoco procu1·an optrato. Creen dichos sel'Iores que los fracciociones sobre propiedad sino cuando tienen
nadores de propiedad raíz hacen mal en somecompra.dores dispuestos á cerrar trato y soter la propiedad á opciones, y que cuando los
lamente mediante el pago de une. suma de diterrenos son aceptados para la venta, debería
nero que será suficiente recompensa para el
hacerse al punto un esfuerzo por enajenar
propietario, en ce.so de que no se realice el conaquélla.

.

FACHADA DE LAS OFICI AS DE LOS SRES.
PREVOST Y VAIL.

mensa.s posesiones mexicanas en el lnterior,
donde se ha.o compt•ado terrenos para cría. de
ganado, terrenos para corte de madera y exten.
sas haciendas donde establecer colonias de
«rancheros&gt; americanos.

***

Muchos de estos cuantiosos contra.tos se ha.o
hecho con intervención de la ffrma. de Prevost
y Vail (l"' de Sa.n Francisco, número 8), quienes tienen larga experiencia en los negocios y
son los únicos en esta ciudad que especialmente se dedican al ramo de bienes raíces. Mr.
Vail, de dicha lirma, intervino en la reciente
venta de la hacienda. de la Teja, que va á coa•
vertirse en un hermoso suburbio de la ciudad
de Méx:ico. El mismo caballero aseguró la vente. de la faja. de terreno que pertenecía al seflor
Ministro Limantour en el Paseo de la Reforma
y que se está vendiendo actualmente bajo el
nombre de «Stílwell Place&gt; (Plaza Stílwell) y
promete ser uno de los suburbios más bellos
de México. Mr. Prevost, antes de venir á esta
ciudad, tenía. ya cuantiosos intereses entre ma·
nos, en materia de transacciones sobre bienes
raíces en Wáshington y Nueva. York, y tiene
conexiones amplísimas con prominentes y acau-

EL SR

VA!LEN SU DESPACHO,

TRAJE DE MUSELINA NEGRA CON FONDO «CHAMPAGNE.&gt;

riamente por lo más escogido del bello sexo
de esta Metr6poli. De allí han salido trajes
riquísimos confeccionados bajo la última
creación ideada e11 París, de suerte que nada pueden envidiar nuestras damas á las que
visten en casa_de Worth, el célebre modisto
parisiense.

El Taller de Mme. Laiage.
00
Cada día van siendo mayores los atractivos
que presentan el cotidiano paseo de la Reforma y el desfile en la avenida de Plateros,
tanto por los lujosos trenes que formall: larga procesión, como por la magnificencia de
las "toilettes» que lucen nuestras grandes damas, ya reclinadas en los sedosos almohadones de sus carruajes, ya deslizándose por la
acera con el andar rítmico propio de las mujereJ mexicanas.
Para un observador cualquiera no habrá
pasado desapercibido el aumento de lujo que
ha hecho de nuestra capital una verdaclera
ciudad europea. En teatros, bailes, banquetes y paseos, la suntuosidad y elegancia de
los trajes iemeninos ca.usa verdadera admiración.
Y es indudable que esas grandee «tenues» y
las coniecciones que más llaman la atención,
proceden de la Caaa de Modas de Madame A.
Lafage, una francesa muy espiritual y muy
artista, que desde su llegada á México, fué
preferida por las sefioras elegantes para vestir de eiedas y finísimos paños los más perfectos cuerpos de las más hermosas mujeres.
Por los salones de Madame Lafage ha desfilado el alto elemento femenino de esta capital, encontrando siempre en ellos las últimas novedades de Europa, en materia de
modas. ¡Cuántos delicados talles habrán podido mostrar su esbeltez y gallardía bajo
las maraviUosas confecciones de la hábil modista francesa!
La casa que en la avenida Juárez, n6mero
10, ocupa Madame La.fage, es visitada dia-

TRAJE DI!: «LUISrNE&gt; Y TERCIOPELO.

***

'!'RAJE DE &lt;VELO DE PARÍS .&gt;

En egta página publica.moa tres primorosos trajes que llevan la firma de la incomparable fadame A. Wage.
Uno de ellos, el primero, es de finísima
muselina negra con rosas pintadas; lleva un
fondo color «champagne» y está adornado
con aplicaciones de «chautilly» y «cluny. &gt;,
Este traje, que no desdefiaría vestir la más
elegante de nuestras damas, es de hechura
irreprochable y del mejor gusto.
Muy notable es también otro de los trajes que apareceu en nuestros grabados: el de
«luisini&gt;.11 _«champagne" y «ter.!iopelo limineu,,
La falda, de un corte perfecto, aparece adornada con aplicaciones riquísimas, y tanto el
talle, como las mangas y el cuello, son de 1a
más exquisita factura.
Por último, llamamos la atenci6n de las
damas acerca del traje de «velo de París»
con aplicaciones de «guipuren crema, que aparece en otro de nuestros grabados. Este bellísimo traje, que reúne á la sencillez de su
estilo un corte elegantísimo, lleva un gracioso cinturón con botones de ccstrass». El
adorno, muy sobrio, pero muy bien combinado, es de magnifico efecto.
No cabe duda: fada.me Lafage, la modista
francesa más antigua con que cuenta ahora
la Metrópoli, es acreedora á la confianza y al
aprecio de su uumerosísima clientela.

�EL 1411NDO ILUSTRADO

EL MUNDO llUSTRADO

Una N6006ia6ión MOd610
IL,1\i oo~~~IE~:Ai~IBXIl~~;Aiºº
.
Hacia Ja parte más elegante y más nueva
mo, que la producci6n diaria total es "de sie-

de la capital, casi al extremo Sur de la hermosa avenida de Bucareli, se alza el edilicio
donde está instalada una de las negociaciones industriales más importantes de México:
la de la «Compafifa Cigarrera Mexfo.tna».
La ((Cigarrera Mexicana» foé constituída
fusionándose eu ella cuatro de las principales
casas manufactureras de tabaco que hace algunos afios existían. en México. Logróse con
ello no sólo la acumulación de los fuertes capitales que dichas negociaciones representaban, sino el acaparamiento de distintas marcas ya acredit.a.das entre los consumidores á
quienes con el aumento de capital y con' el
desarrollo de la emprern, se daban indudables garantfas de legitimidad y bitjo precio
de la manufactura.
La concentración de esos distintos elementos, hizo, desde luego, que la fábrica apareciera con el respetable capital de un millón
setecientos cincuenta mil pesos, suficiente
para girar una explotación de tanta importancia, de tan indispensable salida en todos
los mercados del mundo.

te millones de cigarros.
·
Los movimientos de cada máquina sorprenden. Parece que dentro de la delicada
estructura de cada una &lt;le ellas, hay una voluntad humana que impulsa el mecanismo
imprimiéndole movimientos de la más rara
precisión.

-. Más de cien clases son las del papel que se
emplea en la elaboración; y cuando las cajetillas están ya cerradas, se forman paquetes
que contienen determinado número de ellas,
quedando listos para la exportación á los
lCstados de la República y á Europa, Estados
Unidos y Centro y Sudamérica. Durante el
primer año de trabajo, la «Cigarrera Mexica-

DEPAUTAMENTO DE EN CAJETILLAR.

elaboró cigarros por valor de $3. 000, 000,
de los cuales exportó una gran parte, hacitndo así gran competencia á las manufacturas
extranjeras.
En el Distrito Federal, el reparto es hecho por cnarenta carros elegantísimos, tirados por caballos &lt;le gran alzada.

11a))

*

El gran edificio de**
la Compañía, moderna
construcción de ladrillo, Jo forman todos los
departamento necesarios á empre 'a semejante. Bástenos decir que concurren á él mil
obreros, entre hombres y mujeres, que son
los encargados, en medio del orden mis per.ecto, de las distintas labores de la fábrica.

Para la dirección de los djst.intos departamentos de la fábrica, son necesarios cien empleados superiores, encargados de ramos tan
imr1ortantes como los de empaque, carpintería, expendios, embarque, bodega. , etc. En
estas últimas existen enormes cantidades de
tabaco en rama, que proce&lt;le únicamente de
las plantaciones de Oaxaca, Veracruz, Chiapas, Tamaulipas y Tepic.
La mezcla de estos tabacos se ejecuta por
procedimientos del todo iguales á Jos que e
siguen en Cuba.

Orgulloso debe sentirse el señor Gerente

de la Compafiía, Don Ricardo del Río, porque ha sabido cumplir con rara constancia
esas indudables exigencias de una labor tan
ardua, como la de sacar á flote, á fuerza de
energías, el prestigio comercial y el provecho
pecuniario de un capital de tamaña cuantía.
Todo lo ha logrado el señor del Río, y no
podía suceder d e otro modo. En todos los
certámenes donde el e~fuerzo universal hizo
p1odigios para alcanzar un premio, ganándolo en la más noble ele las competencia , la
((Cigarrera Mexicana» obtuvo hermosÍ!&lt;imas,
altas distinciones, logrando con ella el enaltecimiento ele la industria nacional.

***

Ochenta máquinas «Bonsack» y «Comas"
funcionan, movidas por fuerza eléctrica en
los hermosos talleres de Rucareli. Di~bo.s
máquinas, que revelan lo que puede fraguar
de maravilloso el ingenio humano, están instaladas en amplísimos salones de elaboración, teehados de cristales y dotados &lt;le todas las comodidadea y condiciones higiénicas que pueden hacer agradable á los obreros
la labor cotidiana.
Cada una de las ochenta máquinas, cuyo
portentoso funcionamiento entusiasma hastn
dejar el ánimo suspenRo, puede producir de
ciento cincuenta á doscientos cincuenta. cigarrillos por minuto, calculándose, por lo mis-

DEPARTAMENTO DE M~ QUINAS ENGARGOLA DORAS,

DEPARTAMENTO DE &lt;SECADORAS&gt; Y «ENFRIADORAS,&gt;

«DEPAR'l'AMENTO DE PICADURAS.»

�•
EL 1t1Jlrn0 llUSTRADO

EL MUNDO llUSTRADO

Th6 M6Xi60 Min6 ano Sm6lt6r SUDDIU Gomoanu
(Compañía Abastecedora de Minas y fundiciones de México)
Entre las numerosas negociaciones comerciales establecidas en la actualidad en México, ocupa un lugar preferente, por la importancia de su giro y por el ctédito que ha sabido crearse, la Compafiía Abastecedora de
Minas y Fundiciones de México [The Mexico Mine and Smelter Supply Company],
cuyo domicilio se encuentra en el soberbio
edificio que ocupa la esquina poniente norte
de las calles 11!- de San Francisco y San Juan
de Letrán.
Los accionistas principales de esta Negociaci6n, aon los sefiores John S. Cary, de
Denver, Estado de Colorado [Presidente y
uno de los fundadores de la Uompanía], y
Joseph Seep, de Oil City, PensilvaniA, bien
conocido efl los Estados Unidos como fuerte
capitalista, pues fué uno de Jo¡¡ fundadores
y permanece como uno de los principales accionistas de la gran Com pafifa de petróleo
«Standud Oil Companyi,. El señor Cary,
además de 8er capitalista, ha estado por
años al frente de la Mine and Smelter Supply Company, de Denver, una de Jas ca~as
más importantes en el ramo de maquinaria
en la parte occidental de los Estados Unidos.
Como Gerente residente en México, figu·
ra el sefíor Thaddeus S. Dayton, y como encargado del Departamento de Ventas, el sefior W. J. Williams. Forman la Junta Directiva de la Compafiía, además del señor
John S. Cary, personas tan acreditadas en el
comercio como son Mr. Robert J. Cary, Vicepresidente; Mr. Herbert . E. Fiske, Secretario; Mr. J. H. Fennessy, Tesorero, y Mr.
Albert Seep, Ingeniero Mecánico.
En cuanto á la dirección telegráfica de la
Compañía, es la siguiente: rcMexmine, Mex.ico, D. F. »--EL apartado postal es el número 447.-Teléfono: 403.

***
La poderosa Compañía á que nos referimos, tiene más de 1.000,000 de pesos en
mercancías, que constituyen al surtido más
vasto y completo que pueda encontrarse en
la plaza. En el almacén anexo al despacho,
eh la esquina de Safi Francisco y San Juan
de Letrán, hay siempre á la vista del público los mejores ejemplares de maquinaria para minas, haciendas y fábricas. Estos ejemplares son los más modernos que se conocen
y los mejor construidos que se importan á
México.
Además de estos almacenes, cuenta la ca·
sa con extensas bodegas, situadas en Nonoalco, en las cuales entran varias líneas de
ferrocarril.
Por lo que toca al ramo de minrui, que es
la especialidad de la Compafifa, hay siem•
pre en sus almacenes una gran existencia de
todo lo que en materia de útiles, herramientas y maquinarias, puede necesitar la negociación minera mis extensa.
Además, «The Mexico Mine and Smelter
Supply Company" suministra toda clase de
mfl.quinas y herramientas para los diversos
UB')S de la industria, de :a agricultura y de la
ingeniería, y vende material rodante para
ferrocarril~ y tranvías aéreos. En los vastos
depósitos de la. Compañía se encuentran
siempre también los mejores materiales de
hierro para la construcci6n de puentes y edificios, etc.
El surtido que tiene la Cotnpañía es tan
extenso y está tan bien arreglado, que ocurriendo á sus almacenes, puede adquirirse
desde un tornillo hasta la. más complicada
maquinaria para la minería 6 la. industria.

FACHADA DEL EDIFICIO DONDE ESTÁ INSTALADA 'l'HE MEXICO MINE AND SMELTER SUPPLY COMPANY.

*
**

((The Mexico Mine and Smelter Supply
CompanyJ&gt; se fundó en México el afio de 1898·
y es, por lo mismo, muy reciente su funda:
ci6n. Sin embargo, es ya la casa más importante en su ramo de maquina.ria, y una de
las casas importadorai más fuertes de la República.
La Compafiía cuenta con un gran número
de agentes viajeros, aptos y conocedores del
ramo, que recorren continuamente los principales Estados del país, y con agentes co-

rresponsales en diversas ciudades de Inglaterra, Bélgica, Alemania y Estados U nidos.

***

La Drogueria de la Profesa
Consecuentes con nuestro propósito de dar . á con?oer en «~1 l\iundo
11 u trudo&gt; los establecimientos industriales y comercia les más lmport~,r

tes de la Capital, apuntamos en seguida algu!30S dat?s que con relam. n
á la gra,n «Droguería de la Profesa&gt; nos ba sido posible recoger.
Esta magnífica Droguería, esta?lec1da, como se sabE:_, en una de las calles más céntricas de la Metrópoh, fué fnodada en l 60 por el Sr. D. Jnlio L1tbadie (padre), entt'ando á f?rmar soci,idad_ con él á los pocos meses el Sr. Euaenio Pinsón. La soc1t:'dlld permaneció así constituida; basta.
'
"
el aiio ae 1 80, en que
el 81'. Labadie quedó
como único dueño del
negocio: y ocho aílQ!'l
después. en vil·tud del
fa.l lecimiento de este señor, se con1&lt;tituyó nue•
vamente bajo la r11zón
social de «J. Labactie
Sucesores, y Cía.&gt; por
los actuales ocios propietarios D. Luis y D .
.Eiéctor Labadie y D.
Arístides Mart.el. Al
frente de Ia cal'&lt;a, y con
¡1oder qut:&gt; Je han otorgado dicho seflores, Fe
encuentra actl\a.lmente
el St·. Emilio Zarauz,
en ballero cu,1•os conodmlentos en los ramos
que cotrlpreode el giro
~on genet·almente reconocidos.
Basta detenerse frente á los lujosísimos escaparates de laDrogueda ó penetrar en su espléndido salón de despacho, pat'a fo1:marse
unajdea de la importancia de esta llegociaci6o. Dl'o~as, perfume·
ría de las fá.brica.s roás
acl'editadas de París y
Londres, y la marca especial de la casa; materiales y apiu·atos para. fotografía; papel tapiz· todo se eocuenka
DROGUERÍA DE LA PRO!i'ESA. - FACHADA DEL EDIFICIO. allí' formando el mejor
1
y el más vasto surtido
que de estos artículos existe en México.
La Casa «Labadie&gt; es, por lo que se ,refiere a.l ramo de fotografía., la
más a.ntio-ua en la Canital y la que mas garantías puede ofrecer en este
sentido, á los consumido;es. Las substancias que expende son de supre·

ma calidad, y los aparatos que se encuentran en sus alma~enes, son de
los mejores que se fabrican en el mundo. Además, los aficionados á .1~
fotograffa tienen á, su disposi.ción en la Ca a, u:,::i depa~tamenio especia_
donde cal·gar «cha.sis&gt;, revelar placas, y bacer 1mpres1ones .. Este depa.r
tamento cuenta coa todo lo necesario para llenar las nece tdades de su
obi~to~uanto al ramo de DrOO'&amp;S los señores «.T. Labadie Sucesores Y
Cía.&gt; ti.enen constantemente ;o a' gran eJi:iste~cia de todos los pro~u?tos
químicos y farmacéuticos que se conocen, siendo en la plaza, los umcos
agentes de las fábricas más acredita.das del mundo.
El surtido de papel tapiz que hay en_ los ~lmacenes ~e la Droguería es
soberbio: la variedad de estüos y la lllffieJ01:able calidad del producto
hacen de él uno de los mm; completos y más 1mportrantes que pueda.u encontrarse en el )íercado.
.
,
Por último diremos que los sei'lores «,J. Labad1~ Sucesore~ Y Cia.&gt; son
agentes exclu'sivos para la puolicación de aounc10s extra.n1eros en los
principales periódicos del país.
Ilnstramos esta plana con tres vistas fotográficas que rep1•esentan 1a
facbadn de la Drog-ueríe.. el salón de despacho y un detalle del departamento de fotografía.

DROGUERiA D1!! LA PROl"ESA.-OEP,\RTAME ".rO DIJJ FOTOGRAFÍA.

Por último, diremos que «The Mexico Mi
ne and Smelter Supply Oompany" tiene la
representaci6n exclusiva de muchas de las
principales fábricas de la República vecina
de toda clase de maquinaria. y herramienta;
y sus ventas, ya enormes, van aumentándose
de día en dfa.

INTERIOR DE LOS ALMACENES DETH-E MEXICO MINE AND SMELTER SUPPLY COM.PANY SITUADOS EN
LA.ESQUINA P. N. DE SAN FRANCISCO Y SAN JUAN DE LETR.ÁN. '
DROGUERÍA DE l,A l'RQFESA. - Th.TTERIOR.

�tL

lro?l])()

EL MUNDO ILUSTRADO

ILUST&amp;A.0O

~:;:=;=~=--==-:;::;=:;======--~~

lA (OMPANIA (fRVf((RA Df lOlU(A YMfXl(O

u

ANATORlO DEL

R. OR. SU Á REZ G AMOOA. - F'ACHADA DEL EDlfo'ItIO Y VISTA DEL INTERIOR

n Sanatorio Modelo

En el coraz6n de la nueva y herm sí .
colonia llamada A)IERlCANi\ e d .º tmal
lind
·
. ·,
ectr, en e
ero pomente de la Cmdad de México al
lado del paseo de t, A REFORM
1
'
edificio del A ATORIO d 1.A. e evantA el
CARDO
AREZ AMB e Doctor D. RICalle de Rorn11. n,
'r:
D , en la TercP,ra
·
' um. ,&gt;.
esde su aspecto
exterior,, ed te E tablecimiento perm1·te so peeh ar 1a JO o 1e de u naturale
.
lemne
d
za. erio, so.
' muy asea o, el edificio ostenta l
nombre de . u nropietai-io
e
«CLINICA QUIRURGI A py esta leyenda:
». enetrando á él
11ama d esde luego la atenci6n
el .
d'
aspecto de alegría y vida que se
ta&lt;'
parece un.centro de enfermo y
tr~ te:
za,
al
contrario,
sus
hermosos
J·a
dº
ani d
.
r rnes su
ma a concurrencia, su brillante li~ ie~'a·la luz que á él penetra á raudales Jdo
m tea que allí _se cura por los métod~s modernlos, que aleJan del enfermo todo aqueU
0
que o abrume 6 la entristezca. u
do, parece ser la máxima de esta
recreanFundada hace más de cuatro fiasa.
· ta ·
a os por su
Prop1e
no, el 'r. Doctor RICARDO
A
REZ GAMBOA, han pasado por sus salone;
gran n~mero de enfermo distinguid
sus reg1 tro quirúrgico existen fumo , y en
respetables y conocidas. El servicio
está á cargo principRlmente de su D' ~co
el r. SUAREZ GAMBOA cu
irbec r,
.
'd
,
yo nom re e
b1en
conoet o en el paf... Además
i
lo8 Do ·tore8 LUI MORALES
FRANCI CO CARRAL. GER t ~ DIAZ
LOMBAR_DO, JO E TERRE 'y otros varios
Cuatro~ c1nc_o practicante facilitan la ta~
qmlrurg1cae. Alumnos distinguidos de
~ i scue a de Medicina, llevan ahí su
n
ting~nt~ de ciencia y de labor.
co ·
Ma informes, respecto al per ona] e ohtendrá n en el despacho del Doctor
ARDO. UAREZ GA 1BOA en la Calle d B
navista, 4}.
'
e ueEn~re los departamentos que llaman la
ntenci6n por su verdadera suntuo idad figuran la
LA DE OPERACIONE
' l
OR4TORIO. La primera, montada con iodea
sencillez, ostenta. los mejores y más perfec-

N~

~:esifira
d!

cionados aparatos conocido actualmente.
El segundo, radiante de elegancia y de buen
gu to, ofrece tranquilo retiro ít los que deeen entregarse á la. oración. Todos los días
se celP.bra en el Oratorio el anto a.crificio
de la l\fis~ á In seis de la mafiana, viéndo~e concurrido por l aristocrática falliilias
del rumbo, y permitiendo A los enformos
que lo deseen. buen campo para u prácticas_ devotas. El per onal que cuida del Oratono, es el mi moque cuida de todo el E .
tablecii:zi!ento: un selecto grupo de Hermanas rellg10 as, perfectamente inslruída en
el arte de curar. Buenas cariño as emi~entement.e caritativas, so~ uno rle l~s meJores beneficios que este E tablecimiento
ofrece á su Clientela.
. La ~r11ctica m édica, en e ta Casa, es también digna de mención: tiene un lema: «P .

~~~

&lt;ER LO BEXEFICIOi.:' DE LA fEDICIL,ALC , ' CE
TODA L · FORT C A •· Alh lo ~•smo se atiende al rico
que al pobre, lo unsmo se recibe e cura e
consuel~ al a,Silado de primera. ~la e gu~ al
prole~no que 00 paga. Las operacione , Jn 8
~ura~1ones, Jas consulta : SE&gt; dan sin reparar
,\. quién, y pu de e tnrse seguro, al tocar lftB
píudertas &lt;le la asu, de que nadie será des-

.f

pE

o o.
ror ce~tena:es se cuentan ya lo grandeii
é~tto quuúrg1cos realizado en el E tabled•
mi_ento: multitud de eñf rmo ya o erado
existen por toda la Rep(i blica y ellos~ i11mo
?0 10 que propagan Y realzan la importancia de unn a aquP, cual ésta, adunaCII~ ·.
~IA. ARTE, MOR AL HO IBRE PR .

RE

E

LA 'Al'ITAL.

La inda tria cervecera en México ha adquirido últimamente un desarrollo muy considerable, bll8ta. el punto de ocupar uno de
loR primeros lugarett entre las industrias nacional , tanto por la calidad de sus producto , como por el número de trabajadores que
emplea y el capital en ella invertido.
Por otra parte, la poblaci6n de léxico es-·
tá aprendiendo más y más cada día á tomar
cerveza, es decir, á estimar mejor In calidad
de esta bebida y á usar de ella cotidianamente. Hace algún tiempo, las per ooas que
con umían cerveza. eran en ntmero mucho
menor, comparado con el de las que consumían otras bebidas menos limpias, menos
sanas y meno agradables. Pero á medida.
que la buena. r.erveza se ha ido poniendo al
alcance de todo , y á. medida que ha. mejorado la calidad de la cerveza. mexicana, la
proporción de con umidores ha. aumentado
de una manera. considerahle.
La mpañía Cervecera de Toluca y México
una de las más antiguas en léxico y
que mtís se han acreditado. u fábrica, situada en Toluca, es una de las mh grandes
del país, y se distingue por la pureza y bondad de sus productos.
La Compañía, tal como existe ahora., fué
incorporada en l 90, con el objeto de dar
grim impulso!\ la Fábrica, y tan lnego como
lanz6 sus productos o.l merca.do, Cueron reconocidos como inmejorables. De est.'\ manera, la Compañía progres6 de de su co•
mienzos.
F,l Presidente de la Compañía ervecera.
Je Toluca y México, es el r. ll. L. \\"iechers, capitalista y hombre de negocios muy
conocido en Mfxico. El Gerente General e
Don Santiago Graaf y tiene sus oficinas en
Toluca, donde es una. de las persona más

proroinentes. Las oficinas de México están
!i cargo de Don Emilio Leycegui.
La. Fábrica de Toluca ocupa una gran extension de terreno y cuenta con varios edificios propio para la elaboraci6n del producto, para fábrica de hielo, para. depa.rtamtnto de máqoinns, almacene y caballeri-

za .
E:otos edificios son am1&gt;lios, bien conslruído!I y perfecta.mente acondicionados, y la
maquinaria. que e usa en cada uno de I departrunento , es de los modelos más IDO·
dernos y perfeccionados.
La fábrica de hielo es un modelo en su
género, y su capacidad de 200 tonelada por
día, la hace la más grande del paí . La. capacidad total de la ervecería, es de 90,000
barril s americano por afio.
La 'ompañía tiene fábrica propia para lna
botellas que usa, y de las cuales pueden hacerse á raz6n de 20,000 por día.
Los almacenes de la Fábrica tienen capacidad para contener 10,000 cajllft de cerveza.
La maquinaria está. movida. por tres motores que tienen utia potencia total de 300 caballo de vapor, y alimentados por cuatro
calderas con 400 caballo de fuerza.
Los materiales con que está elabora.da la
cerveza, son importado I á gran co to, &lt;le los
E tados nidos y Alemania, y gracias á esto, el producto re ulta de calidad igual á la
de las mejores cervezas del mundo.
El departamento de embotellar está montado conforme á las últimas rtforma , pues
tiene lavaderos automáticos, y está equipado como para producir el mejor trabaj~ po•
aible.
El agua que se emplea para la elaboraci6n
de la cerveza, está considerada conforme á
lo anftlisis de peritos competente , como de

]a mejor calidad, por su pureza y excelencia.
Las marcas más afamadas dA fábrica, son:
Toluca Extra, Toluca Favorita, Lager Bee1,
Bock Beer, Pilsner, 'nadard y tar Beer.
La primera, llamada Toluca E ·tra, obtuvo el primer premio en la última E ·po ici6n
de Parí , y fue con iderada por los jurado
co•no la cerveza más pura y más fina de todn la que concurrieron al certrunen. E to es,
como se comprende, un grnn triunfo para. la
industria cervecera mexicana, y demuestra
la superioridad de los producto de la Fábrica de Toluca.
En la Fábrica trabajan 450 operaríos,á cuyo
frente hay varios cerveceros muy experimentados. El de pacho de la ciudad de México
mplea para él solo 29 ca.rro repartidores, y
9 en Ta.cuba.ya. Las oficina en esta ciudad
están ituadas en la Rinconada de 'an Diego,
número 11, y e t{m á cargo del , 'r. Emilio
Leceygui, que es persona recomen&lt;lable por
su habilidad para los negocio .
El Presidente de la Compañia, r. \\'iechers, es banquero muy conocido, y está en
relacione comerciales con varias casas de
reputaci6n universal.
El ' r. Graaf, ierente, e uno de los hombres mi expertos de la indu tria cervecero,
de la cua.l es uno de los upioneers• en la República, y además es muy couocedor del
paí . in duda á estas cualidades debe el
haber impulsado tan brillantemente los negocios de la Com-pañía.
Con el personal que acabamos de mencionar, y con los elementos de primera clase
que la Compafiía ti~ne en acción, no hay que
sorprendeTSe de que la Compañia Cervecera
de Toluca y ~1éxi&lt;:O ocupe un lugar distinguido entre sus congéneres de América.

y

1-

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':lJ~Y

CO:;T!8z::!

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VI TA EXTERIOR DEL EI&gt;IFIOlO DE LA CERVECERÍA DE TOLUCA,
SANATOlUO DEL SR, DR, SUÁRE Z GAMBQA, - UN GRUPO D
'
EN' LA SALA DEOPERACIONE~NAS Yf PRAO'l'IOANTJl:S

�EL MUNDO ILUSTlrADO

EL MUNDO ILUSTRADO

LA GR.i\N SEDERU

Comprendieron que por ahí debían empezar y lo lograron.
Los principales departametltos de la casa,
ou el de modistas, de que hablamos antes,
el de barilleros, en el que se en?uentra un
;urtido completo; el de coniecc1on~s, que
podemos citar como uno de Jos meJores ~e
la capital está atendido p~r notables modistas ue proporcionan al ~tiente con todo e~m¡r; y prontitud los meJores Y más cap~chosos modelos, de l_as últimas modas e
Europa y Estados Urudos.

"tL PAJt"
Importante Gasa GomerGial
En. el pasado mes de m'élyo, tuvo lugar en
e. ta ciudad uno de esos acontecimientos notables qne produjeron ur.a revolución entre
la gente elegante, y cuyo recuerdo vive aún
imperecedero en la memoria de las más di tinguidas damas de nuestr:\ buena sociedad:
la inauguración, en la esquina de las calles
del Em pedradil lo y Plateros, de la importante casa comercial, de sedas y artículos de fantasía para el bello sexo, jntitulada ,dl:l Paje,,.
Sus propietarios, los conocidos señores que
forman la razón social «Arellano y Compañía», haciendo gala de su inteligencia y exquisito gusto, procuraron reunir en su espaciosos almacenes el prototipo de la elegancia,
distinción, arte y buen gusto capaces de !'atisfacer el capricho de las damas mis exigentes.
Y en efecto, sus esfuerzos se han visto coronados del más lisonjero éxito, pues por SU!i
puertas han de filado desde la distinguida
señora Doña Carmen Romero Rubio de Díaz,
esposa del sefior Presidente de la República,
[que hizo la primera compra en el día de su
inauguraci6n] hasta la señorita más modesta.
Para todas las ei::feras de la sociedad tiene
departamentos especiales la sedería de «El
Pajen.
Encajes, listones, blondas, aplicaciones,
pasamanerías, flores, aigrettes, pluma"', telas fantasía, telas para vestido, botones, sedas para bordar, coser y tejerJ artículos para barilleros y eastres, etc. , etc.
o pueden
tener rival en ninguna clase de establecimientos de este género.
El departamento de modietas está atendido por personas aptas y conocedoras del

ramo.

***
E

"~ª

rEcL1LrnADE DE LA
SA. -Corsets
Sirena» marca ccRBFOIUIA», que podemos a¡¡e-

&lt;EL PAJE.'&gt; - FACHADA DEL EDIFICIO.

Esto, agregado á la buena calidad y baratura de los artículo , ha. hecho que este departamento sea uno de los más concurridos
de la casa.
En sus escapa.ratea y mostradores se encuentran expuesto los últimos modelos ideados por las mejores modistas de París. Londres y Berlín.
Su departamento de confecciones es un
modelo de elegancia y bueu gusto.
La riqueza de los géneros y la córrecci6n
en 1 corte, deleitan y seducen.
Al frente de e ta sección, los señores Arellano y Compafiía han colocado á una de las

modü,tas de mayor renombre de Parí., conocedt&gt;ra de _todos los estilos, todos los capri•
chos y todos los gustos del más exquisito
«chic» parisién.
Las confecciones que de manos de esta extraordinaria modista salen, llevan el sel Io
característico que ha sabido conquistar ccEl
Paje» y son las más admiradas en los salones.
Verdadero orgullo puede caber á los señores Arellano y Compañía de haber montado
un departamento que pued.e llamarse con justicia el prjmero que de su clase existe én la
República.

gurar ~on los mejor acabados y más peJfectos que exi~ten en el ?1:1,n?o, porque re_ nen á sus condicionés mg1emcas y á su comodidad un irreprochable corte y una comcomplet; perfeccí6n E-D su hechura.
ombrer0s adornados para sefíoras, sefio
ritas y niños desde 5. 00 haS ta $100. OO.
Losrenom,brados guante_s «~errin»,siste_ma
J ouvin, son también especialidad d~ l_a ca~¡¡.,
donde se encuentra además el depos!~º gci"
neral de la fábrica. de cintas((!·ª pn10n:'i . e
los Sre . Alberto A1·ellano y Cia ... la pnmern y única en~Jm género, establecida en fo,
República.

"'
CTN DE1lÁ~LE DEL 1:IEPARTA"MEN'rO DE Vl!lNT~

ALIMENUDEO,

No es menos notable el departamento de

"El Pajei,, destinado á la venta al por_ menor,
que reúne á su sencillez el caracterí tico sello
de la elegancia y el buen gusto.
Nueve amplísimos ª?aradores, _cerrado_s
por espléndidas lunas venecianas, rnundan
de luz y a1egría las innumerables novedades
que allí se exhiben.
Cuatro eleganles puertas, una á1:lateros y
otras al Empedradillo, dan acceso a es~e departamento, no pudiendo sus depe_ndientes
despachar á todo el público que aili acude
en demanda de novedades.
Los empleados, y en general todos los
pendientes, son conocidos por su correc~16n
entre la cnlta sociedad de nuestra capital.
Todos ellos son atentos, fino", correct.os, ! sus
conocimientos en el ramo á que se dedu;au,
están por demás acreditados.
Estas cualidades de los empleados de ?El
Paje», son la mejor garantía para:~ público . .
Los señores Arellano y Co~p_arua, ente~diendo que éstas son las prmc1pales cuaJ1&lt;lades que deben ~dorn~r. á todos los de~endientes de comercrn, h1c1eron ~na acetta9a
selecci6n entre el peI"soual, hab1en~o logrado reunir el elemento de que hoy d1spqnell.

?-e-

DEPARTAMENTO DE VE, 'l'A,S AL POR MA_YOR (ENTRESUELO,)

**..

Nuestros grabados repres~ntan los pl'incipales departamentos de esta irn.portante negociación merca.lltil. El1os, por sí solos, ba~tan
para que nuestros-lectores se_formen_una idea
de la magnificencja de _s1~ msta1ac16n y _del
buen gusto 9.ue ~a presidido en la orgamzaci6n del establecimiento.
.
En un p.eríodp de ti~mpo relat1va~ente
corto, pues como antes md1camos, su 1~anO'uraci6n data del pasn.do mayo, ha lo9r~do
~EL J&gt;aje» reunir una clientela numeros1s1!'.Ila
y select.a que á todas horas llena sus alm~ce-

nes.

~uestra enhorabuena á los señores Are11 ano y CompañÍa á cuya actividad é inca11sables esfuerzos, debe nuestra capita~ un estit
blecimient9 que le honra ~ los OJQS de los
muchos , extranjero que residen e~tre , I!OS.
otros.

(

'

DEl?ARTAllIENTO DE VENTAS AL MENUD1'JQ.

DEE'AR'rAME~TO

DE VENTAS AL POR MAYOR

(1.1-nrSDELO.)

�Et MtrNí&gt;O n.trsTRADo

EL MUNDO ILUSTRADO

la • fa~ri(a(ión • ~e • Iortill~5 • en • Má~uina

En este local, y hacia el muro del fondo,
se ven dos ranuras por las cuales penetra la
misma banda que recibe de la máquina las
tortillas en crudo conduciéndolas á través
del horno y del s~lón de airea.do, basta el
mismo d~pacho, d?nde so~ recogidas ;n cajas especiales y enviadas á .os ~xpendios.
A las ventajas que el nuevo sistema def~bricaci6n de tortiUas ofrece á los consumidores desde el punto de vista de la higiene,
hay que agregar las de la baratura del artículo¡ pue el precio fl que vende ~us productos la Fábrica es mucho más baJo que el
establecido generalmente en las «-tortillerías».

--Limpieza y Baratura
Hace poco hab16 EL I !PARCIAL acerca de
la fábrica de tvrtillas á máquina establecida
en 111 número 2,4 ...0 de la calle de San alvador el Seco, en esta población, por una sociedad recientemente fundada bajo el nom-

bre de toda substancia. extrafia 6 de microbios suceptibles de llevar el contagio á los
hogares.
Lo que primero se nos mostró, durante
nuestra visita, fné el departamento de coc-

únicamente, no s6Jo el buen aspecto, sino
también el sabor agradable de las tortilJas.
De este departamento fuimos conducidos
después, por los empleados superiores de Ja
Fábrica, al de máquinas, donde se ven dos
SRES, LUI

ROMERO Y EVERAROO RODRÍGUEZ ARCE,

INVENTORES DE T,A MÁQUINA TORTIC.LADORA.

***
El! indudable que el empleo de las máqui-

FACHADA DE LA FÁBRICA.

bre ele «La Compañía. de las Máquinas Tortilladoras, . A.»
Es de tal importancia la instalación de esta. nueva industria-ya que las antiguas «tortillerías», por el estado de abandono y desaseo en que se encuentran, constituyen un grave peligro pa~a _la salubridad pública, -que
no hemos resistido al deseo de hacer una visita á la Fábrica, recogiendo los datos que
con referencia á sus talleres ve!án nuestros lectores en seguida,
1lustrados debidamente con algunas vistas fotográficas.

DE PAOBO DEL GERENTE.

ci6n del maíz 6 «preparado del mixtamal,,,
donde se encuentra un tanque de lámina de
hierro, con capaci&lt;lad de doce hectolitros y
calentado directamente con leña..
Para la preparación del maíz, la Fábrica
ba logrado establecer reglas fijas, que aseguren las buenas condicione de aquél para la
condimentación de la masa. Este punto es de
grandísima importancia, pues de él depende,

***

Lo que más sorprende, al penetrar en el interior del establecimiento, es el contraste que la.
instalación ofrece con respecto á
las viejas «tortillerías» de sucias
paredes y de aspecto, en general, repugnante; pues nada hay
en sus distintos departamentos
q~e no esté perfecta.mente limpio y que no acuse, desde luego,
el aseo más escrupuloso. Esto,
para los consumidores, es una garantía inestimable, y hará sin duda que los productos de la fábrica sean preferidos por todos aquellos que deseen un alimento liDE P A.CHO DEL ADMINISTRADOR.

MOLINO DENIXTAMAL.

molinos suficientes para producir, cada uno
de ellos, una cantidad de masa igual al doble de la que se necesita para alimentar la
«máquina tortilladora11. Cerca de los molinor,
se encuentra el moto!" eléctrico que proporciona la fuerza motriz necesaria para poner
en movimiento la instalación.
La «tortilladora", que admiran justamente
los visitantes, no s6lo por Ja sencillez de su
mecanismo, sino también por la
enorme cantidad de tortillas que
p1oduce, está montada el\ un local amplio, bien acondicionado
y muy limpio. Esta máquina,
en sus partes esenciales, consta de
una «tolva» ó «embudo» donde se
deposita la masa y de un tornillo que, al girar, empuja la misma masa. á una bomba que comprimiéndola, la hace saJir por una
ranura del grueso exacto de la
tortilla. En esta ranura hay dos
pequefias piezas que al acercarse
6 retirarse, hacen que las tortillas tomen la forma sensiblemente circular que las distingue
de las fabricadas á mano. Esto
tiene por objeto que los consumidores puedan, en todo caso, cerciorarse de la legitima procedencia del producto.

VI TA GENERAL DEL SALóN DE MAQUlNAS.

La capacidad de ~a «tortilladora» puede
variar según se nos mform6 1 entre fi ueve Y
dieci~~is mil tortillas por hora. Estas, tal
como salen de le. máquina, ei,tán_ perf;~tamente limpias¡ pues debido á la diapos1c1ón
que lo inventores de aquélla l?graro? dar al
mecanismo, es de todo punto 1mposibl~ que
]as tortillas tengan contacto con las piezas
en¡?rasadas de la máquina.
.
Por último, en la ~rma_z6n de la _m~quma,
gira. una polea que 1mpmne mov1m1_ento á
una banda metálica. sin fin, qu~ recibe las
tortilla , en crudo, y las conduce dir~ctamente
al horno donde se efectúa su cocción: Este
horno e tá hecho en parte con ladr1llo refracta;io y en parte con ladrillo común, Y
tiene una longitud de trece m;tros. En las
extremidades anterior y postenor, se encuentran dos aberturas destinadas ~l pnso de la
banda conductora, cuya velocidad es 1~ estrictamente necesaria pare. que las tortillas
que conduce reciban la cantidad_ju~ta de es:-·
ior que requiere su perfecto cocmuento. El
gasto de combustible que demanda el horno,
es casi insignificante, pues nunca pasa de
cincuenta. centa.vos el valor del que consume
en la cocción de las doce mil tortillas que
por término medio se fabrican en una hora.
Estas tortillas salen del horno al eal6n de
«aireado» con una separaci6n perfecta.mente
marcada de las dos telas, lo cual de~uestra
su buen cocimiento; e1 calor se mantiene en
aquéllas durante algunas ho~as, y, en cuanto á su sabor, resultan superiores, con mucho, li. las hechas á mano.

nas tortilladoras se hará muy pronto extenRivo no sólo á toda la República, sino también' á los países de Centro! udaD?érica que
utilizan el maíz en la ahmentam6n de la
clases pooulares¡ pues según los !nformes
que nos proporcionó el sefior Ingerue~o ~on
Luis Romero 1erente de la egoc1ac10n 1
muchos son l~a contratos de venta de máquinas que tiene firmado la Compafiia con persona de fuera de la capital

***

ALIDA DE LA

Ahora bien, si se toma en cuenta el enor-

la explotación de la máquina; y en el segun•
do, las vendedoras de tortillas pueden ocurrh
á Ja fábrica y hacer sus compras al por mayor, para revender el articulo, obt.enien~o
mayores utilidades que las que ahora obtienen. Para concluir, diremos que una carg_a
de maíz con 140 kilos, produce en la máq111na. 10 000 tortillas, más 6 menos, de catorce
centÍ~P,tros de diámetro y veintidós gramos
de peso, aproximadamente, y que según
datos recogidos por personas competentes,
puede calcularse un consumo de quince tortillas por habitante diariamente, en cualquier
población de la República.

***

Mucho .:ielebrare.mos que «La Compafiía de
las Máquinas Tortilladoras, S. A. »1 formada
por hombres de empresa y de la.bor tan honorables como el sefior Ingeniero Don Víctor
M. Braschi, su Presidente, logre impulsar
cada. día más su negocio, en beneficio del
país entero¡ pues no cabe duda que el ensanche de una industria de tanto porvenir
como la que se acaba de implantar en México redunda en provecho de las clase pobres, que graciae á ella tienen á su alcance
un alimento barato y de buena calidad.

***
Muy satisfechos de nuestra visita á los
distintos departamentos de ~a Fábrica, pasamos, por último, al expendio donde u? grupo de señorita. atiende á los consumidores
al menudeo y despacha los pedidos al por
mayor que se hacen diariamente nla cnsa..

SALÓN DE AIREADO DE LA

TORTILLAS,

me consumo de tortillas que hay en el país;
loa ventajosos resultados que se obtümen con
la explotaci6n de los molinos de mixta.mal,
y el hecho de qu11 una. multitud de personas
viven actualmente con s61o el trabajo de hacer y vender tortiUas, se comprenderá que
la adquisición de la. máquina es un pingüe
negocio para cualquier

MÁ U[NA TORTILC.ADORA,

TORTIT,I.AS LISTA. PARA
LA VENTA.

capitalista.
Y no hay que pensar que con la implantaci6n de la nueva industria, tengan que
desaparecer los molinos de mixta.mal que
ahora proporcionan los
medios di: subsistencia á muchas personas, ni tampoco en
que con ]a fabric11Ci6n
y venta en grande escala de tortillas hechas
en máquina, se arruinarán las infelices mujeres que 1as hacen á
mano ó las llevan al
mercado.
En el primer ".a.so, la.
explotaci6n de los molinos puede combinarse perfectamente con

***

Las fotografías qne publicamos en este
número, justifican, por lo demó.s, lo que
asentamo al principio de este artículo con
respeto á la escrupulosa limpieza que se advierte en la Fábrica. Ellas, estamoa seguros, son suficientes para que el público se
cohvenza de que la industria que nos ocupa
merece de su parte la más decidida protección.

DESPACHO DE TORTILLA ,

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

•'Paris Cbarmar,t"
Un E,tableoimiento de Primer Orden

HORASo
IOA.M

\ ll: UIF'l CIO DONDE E l'Á IN 'VALADOEL B A.NCO ALEMÁN
''l'R ASATLÁN'r l CO.

BA NCO ~\ LEMÁN 'l'RASATLÁ TICO -DEPARTAMF.JN'l'O DF, CAJ A
Y lJESPACHO PAltA EL PÚBLICO

Si ha.y actualmente en México una casa
de Modas que merezca toda la confianza y
toda la protecci6n de las damas de buen gusto, es sin duda la que con el nombre de ((Paria Charmantn, se encuentra situada, en ]a
esquina de ]as calles 2~ de Plateros y la Palma.
Sus aparadores, ante los euales se detienen día por día los que desean conocer la
última nota de la moda, encierran, ordinariamente, todo cuanto de lujoso y artístico
puede concebirAe en materia de indumentaria femenina. Vestidos de re1:1ni6n y de paseo, de teatro y de baile; sombreros de la
más perfecta hechura y de irreprochable forma: todo se encuentra alli, despertando la
admiración del público. Los maniquíec; de
caras perfectamente modeladas que asoman
tras el cristal de los aparadores, parecen animarse bajo los riquísimos trajes que en ellos
se exhiben.
Y ha.y raz6n de sobra para que el ,cParis
Charmant» sea el establecimiento preferido
por nuestras damas aristocráticas: en primer
lugar, sus almacenes son los que figuran en
primera línea, tratándose de telas, aplicaciones, etc., etc., para la confección de trajes, y,
en segundo, no existe en México establecimiento que más se esfuerce por complacer
tan ampliamente á su clientela. El «Paris
Charmant» cuenta con modistas experimentadas y cortadores de primer orden, capaces
de dejar satisfecho el gusto más delicado, y
en sus talleres no hay operaria que no esté
suficientemente instruída para desempefiar
á conciencia su labor.
Tanto es el crédito que esta magnífica ne-

&lt;PARÍ

CHARMANT&gt; -FA CELADA DEL EDIFICIO,

gociaci6n ha logrado crearse, y tanto es el
empeño que su propietario tiene por elevarla á la altura que le corresponde, que la
fama de que goza se ha extendido hasta las
más lejanas poblaciones de la República.
umerosísimas son, en efecto, las damas
de fuera de la capital que le confían la
confección de sus trajes, seguras de que
ni~gún , otro establecimiento análogo puede
atender sus indicaciones con la exactitud y
el esmero con que siempre lo hace esta casa.
Por lo que á la Capital de la República
respecta, sólo diremos que al «Paris Charmant» acuden siempre las damas más aristócratas, y que de sus talleres han salido las

confecciones más ricas y más bien acabadas,
en los últimos afíos.
Los suntuosísimoFI matrimonios celebrados hace poco en México, ofrederon una
brillante oportunidad al ((París Charmant»
para lucirse: los más hermosos trajes fueron
hechos allí. Uno de éstos aparece fotografiado en esta plana, juntamente con otro de
paseo, de correctísimo corte y de magníficas
telas.
Para. concluir, agregaremos que el c&lt;París
Charroant», no obstante su lujo y su envidiable fama., cobra á sus clientes precios tan
módicos como ninguna otra casa de su género.

,f,

.BANCO ALEM:Ár TRASATL AN' r I CO .- DEPARTAMlllN'l'O D.E E 'CIU TORlO.

Banco Jlt~mán Crasatlántico
SUGURSf\L D5L

"D6UtS6h6 U606FS66iS6h6 BanK" 06 B6rlín
San 1\gustin, número 7
L U JOSiSlMOS TRAJES DE BODA y DE P A EO, CONFECCJONA PO

pon

L A CAS A &lt;PARÍS CBAI!MAN'l'.&gt;

�EL MUNDO ll.USTRADO

EL MUNDO ll.USTRADO

EstanI661ml6nto 06 una 1moortant6 1naustria.
La Gran I~ábrica de Calzado (le lo re .. C. B. Zetina YComp.

SALON'E

DE:AP.ARADO DE CORTES,

EDIFICIO INTERIOR DE LA FÁBRICA,

Ca 6ranada Extinguidora "fiardtn"
U r, Triur,fo Completo
La. frecuencia con que por desgracia se suceden en el pa.i los casos de iccep.dio, y la. neceida.d. que existe de e ta.r siempre alerta. contra.
ta cla e de sinie tros, han hecho que tanto
la autoridades como los comercia.ni.es y propietarios, se preocupen muy seriament~ en la
actualidad por encontrar lo medio más eflca.ce de combatir el ruego en un momento dadó.
Las catástrofes ocurridas últimamente en
Mérida y en Vernc1·uz 1 por otra. parte, vienen á
poner de manifiesto las terrible consecuencias
que puede traer con igo Jade truccióndeedificios ó manzanas enteras, susceptible de acarrea.r
la ruina á las negociacione más prósperas 6
de oca.siona.r una. muert.e segura á los que, ectreo-a.do al trabajo 6 a.l o iego se ,en de improviso amenazados por las llamas ó por inevitables derrumbes.
Como e te asunto e de grandísima. importancia., creemo:; pre ·tar al público un verdadero
ervicio 1·eflriár\donos hoy en estas columna
al más precioso recurso que baya podido inventarse pl\ra extinguir incendios : las granadas &lt;Barden&gt;.
Esta grana.da , que se fabrican con el vidrio
más delgado, están constituidas por un frasco
azul, de forma. elegante, que contiene un Hquido de compo ición qu(m1ca. inofensiva tanto
para la persona como pa1·a. las cosas ; no son
explosiva ni corro i vas; jamás e deterioran
y no sufren alteración alguna ni por el clima
ni por el tiempo. Ademá , y esto es muy importante, u empleo es tan sencillo que un niño
olo puede, con la mayor facilidad, apagar un
incendio, pue basto. arrojarla. en medio de las
llamas pa1·0. que, al romperse, se extienda sobre el fuego e1 líquido que contienen, desarrollándos inmediatamente uns. enorme cantidad
de gases que hacen absolutamente imposible
toda combustión. Ya. s1:1 comprenderá, por lo
que decimos, que este maravilloso invento no
debe faltar en caso. alguna, máxime cuando los
cjuego &gt; de granadas, ya sean de uno, do ó
tl·es cfra.scos&gt;, con tituyen por su elegante apariencia., un verdadero adorno digno de figurar
hasta en los más hermosos salones.

*
**
Hace pocos meses-y e to lo decimos para
jn tificar la recomendación que de la granadas cHarden&gt; hacemos a.l público- e efectuaron en la. Casa.mu.ta, en Chapultepec y en la.
Avenid11, de Pa.toui, unas experiencias interesantí imas, que llevaron al ánimo de cuantos
la.s presenciaron lo. convicción de que no hay
actualmeute ni habrá quizás, para extinguir
un incendio, un a1ed1o más eguro oi más rápido que el u o de las misma granada . Se improvisa.ron caseta ; e amontonaron materia.les
susceptibles de a.rder violentamente· e les prendió fuego, y cuando las llamas se retorcían

elevándose ya á. considera.ble altura., los concurrentes, a ombrado , vieron que el fuego e
extinguía como por encanto; para vencer al vora.z elemento, bastó a.rroja1• á él las granada .
En Tacuba e efectuaron, asimii;mo, otras experiencias con resultados en extremo atisfactorios.
En vista del éxito obtenido en las experíencia , la Secreta.ría de Guerra y la de Hacienda
compraron un gran número de grana.das pa.ra.
distribuirla en lo edificios y cficinas de u
dependencia, siendo, 11,demás, incontables los

cHarden&gt; han alcanzado en las expos1c1ones
más notables del mundo, llenarfamos con la
sola enumeración de las recompensas que ásus
fabricantes les ha.o sido otorgacla , un espacio
mucho mayor del que disponemo · bá tenos,
pues, decir qu11 en la Exposiciones Universa.les del 9 y 1900, quedó la extinguidora. «Ha.rden&gt; fuera de concurso y que en la de AnverR,
celebra.da en 1 7, obtuvo medalla de oro y diploma adicional, en competencia. con otra.ca a
fabricante de extinguidora.s de incendio. Mr.
William Layton, Comisario de la Sección Inglesa. en el Certamen, decía con este motivo á
la. «Sociedad Francesa. de la Grana.da Extinguidora «Harden&gt;, entre otras cosas, lo siguiente:
&lt;Tengo el honor de comunicaros la deci ión
del Jura.do de la Exposición de Anvers, relativa. á las pruebas comparativas que ha.o tenido
lugar, el lunes último, entre vosotros y la otra
Compa.tlía Exponente.
«Et .Jurado opina. que la. dos granada oc
eficaces para. extinguir lo incendios; en consecuencia, concede una medalla. de oro á. cada
casa..
&lt;Al mismo tiempo, el Jurado se ve obligado á
reconocer que en igualdad de condiciones,
cla mlta.d de la. cantidad contenida en vuestras
grana.das ha. extinguido el fuego en meco tiempo que la granadas de la otra Compaiiía concurrent.e.
«En consecuencia, el Jurado os concede el Diploma de honor adicional&gt;.
Además, las granada cHarden&gt; h&amp;n obtenido medallas de oro en la Exposición del Havre
(1 7); Exposición de Hl,ziene y de Salva.vidas
(Paris-1 ) y Exposición de Londres (1886).
En cuanto á. los certificados que prueba.n el buen
éx-ito obtenido siempre con su empleo, la Sociedad tiene en su poder testimonios muy elocuentes de todas partes del mundo,

Como una prueba mu:v c·lara del ensanche que la. indu tria. ha. adquirido
en el paí , sobre todo en los últimos años, vamos á referirno~ en e tas
líneas á. la. fundación de un nuevo centro ma.nufactnrero, cuya importancia. está fuera. de toda duda: la Gran Fá.brica de Calza.do e ta.blecida en
Ta.cubaya por los señores . B. Zetina y Compañía..
Esta Fábrica. monta.da. á. todo costo y conforme á. los adelantos modernos, ha venido á satisfacer.una de las nec~sidades más a.premian tes que
se hacían sentir en la. poblac16n 1 pues nadie ignora el _precio verdadera.mente alto á que e expende el ca.Izado de procedenma a.mericana en
la. plaza, ni las mal as condici_one de durabilidad y ~lega.ocia de los za.patos que aquí se fabrica.e igu1endo los métodos e.n~tj!'uos.Los señores C.
B. Zet.ina y Compañía, en efecto, ha.n logrado sat1sfacer aque~a. necesidad . pues á le. inmej&lt;,rable calidad de los producto de su fábrica. ~a.e
a.preciados como los mejores en su género, ha.y que agregar las ventaJa
que para. el consumidor ofrece su extremada baratura.
Este nuevo centro ioilu trial está dota.do de una maquinaria. de primer
orden· da a.ctµo.lmente ocupa.ciór. á un gran número de opera.ríos, y tales
1100 los adelantos po r él obtenidos, que no obstante el corto tiempo que
lleva de fundado, cuenta. ya con nueve sucursa.le establecidas en México
y con una a.biertaa.l público en Puebla.. Po.raquenue troslectore se formen una. idea de la. gra.n importancia. de la. Fá~rica, dtre';DOS que sólo en
el año de 1903 fo.brico calzado por valor de IM69,000, habiendo pa.gado á
s us oper arios cercn. de $fil.OOO, por la man ufacturo. de aquél. El número
de pares de zapatos fabricados, fué de'. ,200.
Debemos advertir que los señores _C. . Zetina y Compai'lía., trope1.aron a.1 principio con alguno.~ diflcultade en cuanto á. obreros, pues hubo neoe idad de traer operarios. de los Estad?s Unidos, _que, como con?·
cedores de l as máquina. , estuvieran en aptttud de enseñar su ma.neJo
á. los mexicanog que se admitieron como aprendices, con el propósito
muy laudable de que únlcámente éstos trabajara.o en los talleres en lo
sucesivo. ¼ .s que entonces f~eron aprendices con un sueldo de ~5 centavos. diarib)!, son ahora. ofio1ales q ue ganan de $3.00 á$4.00 al d1a.
MAQUL"l"AIPARA COSER EL PUNTO DEL CALZADO.

***

En cuanto á los materia.les que se emplean en
la manufactura del ca.Iza.do, e Importan directamente de los Esta.dos Unido y l!:urvpa., pues
desde el simple hilo ha. La. la. piel más fina., son
de aquella procedencia. La importación se ha.ce en grande cantidade , y e to permite que el
ca.Iza.do más fino pueda venderse 11ctualmente á
$6.50 el de señoras y á. 87.50 el de caballeros.
Los señores C. B. Zetina. y Compatiía., con el
de eo de ensanchar todavía más u negocio en
beneficio de toda la República, tratan de abrir
-próximamente, en las principales poblaciones
del país, algunas agencias donde se expendan
sus productos.
Pa.1 a esto se están instalando y a. en la Fábrica-Raocbería, número 1, Tacubaya.,-nuevos departamentos que tendrán máquinas suficientes para duplicar 6 triplicar la prod··cción.
En e te número damos á conocer en fotografía
algunos departamentos del establecimiento industrial que nos ocupa..
Es de felicitarse muy calurosamente á los seflores Carlos B. Zetina. y Frbncisco Martínez
Arauna, que forman la razón social de la Fá.brica, por haber implanta.do en el pa.í una. industria tan necesario. y tan importante.

*•*

SR. ADOLFO P A CAL.
Unico reprc entante en la Replibllca de la "St&gt;ciedad
Fmnce,;a de le. Gmnnd11 'Eictlnguidora Harden."

e tablecimien.~s me1·cantiles é industriales que
las han adqu1r1do; pues según nuestros informes, pasa ya de novecientas docenas el número
de gro.nadas vendidas en "i\Iéxico Sa.ltillo Monterrey, Torreón, San Luis Poiosí Le\5~ Lagos, Aguascalientes y otra., pobl~cione~ del
país.

•

**

si fuéramos á referirnos de una manera pormenorizada. á los triunfos que las granadas

Por er de interés, agregaremos que el único
repre entante de la. cSocieda.d Fra.ncesa de la.
Granada Extioguidora «Ha.rden&gt; en México, es
el señor Don Adolfo Pascal ( allejón de Bilbao, número 5.-Apa.rtado 652), quien hace pocos día estuvo en Jalapa con el objeto de nacer, á petición del Gobierno de Veracru?., algunas experiencias de extinción de incendios.
Dada. la. indi cutible eficacia. de las granadas
cHa.rden&gt;, es seguro que estas experiencias se
llevaron á. cabo con el mejor éxit-0.
Por último, diremos que la &lt;Sociedad Fra.ncesa de la Grana.da. Extlnguidora clla.rden&gt;, es
actualmente proveedora de la Marina y del
Ejército francés, y del mexicano, a í como de
innumerables ayuntamientos, hospitales, escuelas, haciendas y esta.blecimientosindustriales y mercantiles .

m

*
**
Los propietarios del nuevo centro industrial
invitan á. las personas que deseen vi ita.1· sus
talleres, á. fin de que lo hagan, segura.s de set·
perfectamente recibidas y atendidas.

00
DEPARTAMENTO N'(j?,{. 3 DE ENSUEL.A.DO Y .AOABADO,

�EL MUNDO llUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

LAS GRANDES INDUSTRIAS MEXICANAS.

'' LA PRUEBA''
Balsa Hermanos.-Veraoruz.

jase encuentran las oficinas de la Empresa, el departamento de empaque y los alma.cenes de tabaco en rama. Estos almacenes tienen capacidad para contener hasta cinco
mil tercios de 100 kilos de peso cada uno.
Los altos, destinados á los talleres para elaboración y
manufactura de puros, están divididos por mitad, formando dos exte~sos salones denominados ,,galera.8», en los cuales trabajan más de 400 operarios, con tal ligereza y tal
perfección, que en un solo dfa salen de sus manos millares
de puroEl, perfectamente acabados.
En estos salones están comprendidos cuatro departamentos que se destinan al «rezagado», «despalillado», «fileteado» y «escogido» de puros.
La mayoría del tabaco que se elabora en los talleres de
esta fálnica., pertenece á las ya famosas plantaciones del
Va11e Nacional (Estado de Oaxaca) que poseen los señores Balea Hermanos, actualeii propietarios de la fábrica
que nos ocupa.
A tal extremo ha llegado la preponderancia que la fábrica de los sefiores Balsa Hermanos ba adquirido en Mé-

VERACRUZ.-FACBADA DEL EDIFICIO n:m:.BALSA HERMANOS.

Sería un oh·ido inexcusable de nuestra parte no hacer
menci6n en este número de una de las industrias mexicanas que más contribuyen en la actualidad al desarrollo
de la riqueza pública y al bienestar de las clases trabajadoras: nos referimos á la industria del cultivo del tabaco
Y elaboración de puros, que tantos progresos ha alcanzado
en el país.
Al hablar de este importantísimo factor de la industria
nacional, nada más justo sería que dar á conocer las fábricas que más se distinguen por lo cuantioso de su producci6n y por el crédito de que gozan entre los consumidores;
pero en la imposibilidad de hacerlo en un artículo de
tan cortas dimensiones como éste, nos ocupamos únicamente de la más importante y más acreditada: la que tienen establecida en Veracruz los Sres. Balsa Hermanos.
«La Prueba», que así se llama este magnífico establecimiento industrial, fué fundada en 1 69 por el Sr. Don José .Balsa y Rfo-padre del actual administrador gerente de
la negociaci6n, D. José Balsa-y ocupa hoy en Yeracruz un
amplio y bien acondicionado edificio cuya extensión superficial pasa de 34,000 pies cuadrados. Este edificio, el
primero en su género en la República, está situado en la
esquina deJas calles de Zamora é Hidalgo, se extiende por
la de Miguel Lerdo y consta de dos pisos. En la planta ba-

OASA. DEL SR. DON JOSE ESCANDÓN EN L~ CALLE
DE TIOURCIO, NÜM,

20.

"FA CHADA DEL PALACIO DEL SR. DON ALEJANDRO ESOANDÓN,
IlAOIA EL CINCO DE MAYO.

GI Emb6ll66iml6nto 06 la 6iuOaO
NUBVOS EDIPICIOS

FÁBRIOA DI!: BALSA liERMANOS.-ENTRADA.

xico, qu~, no ?u~iendo por sí sola surtir todos los pedidos
que recibe d1anamente, se vió en la necesidad de establecer una Sucursal en la capital del Estado de Puebla.
Los puros salidos delos talleres de la fábrica. «La. Prue~a» tienen el sello ca_racterístico de suavidad y aroma que
Justamente los han hecho famosos entre los fumadores de
buen gusto.

BALSA.HElUUNOS, - VID-A DELOS MANGOS, SAN JUAN DELRf.O. -VALLE NAOIONA.L.

Los mejores triunfos de que en este sentido puede ufanarse «La Prueba», están acreditados en los múltiples di
plomas y medallas que sus productos han obtenido en diversas exposiciones nacionales y extranjeras.
A. continuaci6n mencionamos los principales concursos
en que ha estado &lt;&lt;La Prueba» representada.
World' sColnmbian Exposition, Chicago,1893¡ Jnternational E xposition,Pbilade1phia,18i6; Exposici6n Nacional
de 1éxico, 1876; Exposici6n Universal de París 1889·
Primera exposición Veracruzana, 1881; Exposici6~ Muni~
c!~a.l de México, 1875; Cotton States Ioternational Expo•
s1t1on Atlante, 1895; Exposición. Municipal de Puebla
1880; Exposici6n Municipal de Tepic, 1883; y por último'
Exposicion Internacional de París, 1900, y Búffa~
101 1901. En todos estos concursos "La Prueba» ha
obtenido numerosísimas y .:merecidas recompensas.

Una. de la.s manifestaciones de la. prosperidad nacional que más ola.re.mente se peraiben
y que más llaman la atencióu de los que observan, con ánimo tranquilo y bien dispuesto,
los a.dela.otos rea.liza.dos por la ciudad de Mé·
xico en la. última década., es ind.ida.blemente
ese a.obelo de renovación continua que va. poco á poco transformando á la. antigua. metrópoli de ca.l les t-0rtuosas y sombríos caserones,
en una población moderna., de hermosas avenidas y edificios que constituyen su mejor orna.to.
Muchas son, á la íecba., las calles que han
cambiado totalmente su aspecto de encrucijadas por el de espacio..1s0s y bien orie!ltados bu·
leva.res, y muchas son también las que han sido abiertas, pa.ra. f&lt;1.cilitar el tráfico cada. día.
mayor que se advierte en la. capital. Encua.nto
á. edificios, rara. es a.hora la. cuadra donde no
se encuentra. alguno nuevo, modesto ó suntuoso, pero suficiente para. que los turistas, siempre ávidós de impresiones, se formen una idea.
de los progresos que en materia. de fincas urbanas ha. logrado la. primera. ciudad del pais.
La.s anteriores reflexiones nos las han sugerido la.s fotografías de tres bellísimos edilicios
cuya. coostruccion se debe al arquitecto Sr.
s. Contri, uno de los que más se distinguen por su buen gusto y por sus vastos conocimientos en el arte que cultil"a. Uno de esos
edificios está situado en el mismo lugar donde
hace pocos años estuvieron insta.ladas las ofioas de EL l.MJ&gt;ARCIAL y EL MUNOO: en la. ca.lle
de Tiburcio, núm. 20, y pertenece al Sr. D.
.José Esca.ndón. La obra. es la más nueva que
exist.e en esa calle, y está hecha con pleno conocimiento del espacio que ocupa. y con una
corrección de estilo irreprochable.
En otra de la.s fotografías que publicamos.
verán los lectores de este periódico el edificio
que el Sr. C-Ontri construyó en la. esquina. de
Betlemitas y el 5 de Mayo, para el Sr. Don
Manuel l!!sca.ndón. Este edificio consta de cuatro pisos y está destinado, como su aspecto lo
indica, para. el establecimiento de despachos
comerciales y de profesionista.s.
La. sobriedad de su estilo y la. severa elegancia de sus puertas y balcones, ha.ceo que la
construcción sea, en la. nueva avenida, una.
de las que más se distinguen y más son admira.das.
Al Sr. Contri se debe también el proyecto de
facha.da., hacia el 5 de Mayo, que se ejecutó en
el soberbio edificio quepertenecea.l Sr. D. Alejandro Esca.ndón y que da. frente á la plazuela.

de Guardiola.. Esta. residencia., que puede considerarse un palacio, ha ganado mucho en be•
lleza, no cabe duda., con la nueva. fachada.
Por último, y ya. que en la.s líneas anteriores
hemos hablado únicamente de las obt•as arquitectónicas que debe la ciudad al Sr. Contri, dil'emos que este notable arquitecto es el autor del
proyecto a.probado por el Gobierno para. la
construcción del magnífico edificio que ocupará la Secretaría de Comunicaciones v Obras
Públicas en el lugar donde abora se encuentra.

el Hospital de San Andrés. El proyecto es ya
conocido de nuestros lectores, por haberlo publicado este semanario en su oportunidad, y
nos parece ocioso ocuparnos de él nueva.mente.
Sólo haremos constar, por ser de justicia., que
el Sr. Contri ha recibido numerosas felicitaciones con motivo de dicho trabajo.
Para otra. ocasión nos proponemos hablar más
extensamente a.cerca de estos y otros muchos
edificios proyectados y constt•uídos por el Sr.
Contri.

EDI~'lOIO PERT&amp;'IBCIENTE AL SR. DON MANUEL E S CANDÓN , CON TRUÍOO EN LA ESQffiNA
DE BETLEMITAS Y CINCO DE MAYO.

�EL MlTNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

EL -TIV0LI DEL ELISEO

FRONTON Nf\CIO.NAL

~
En esta. plana verán nuestros lectores una
fotografía del interior del gran Tívoli del
,cElíseo)), tan ventajosamente conocido en México por la belleza de sus jardines y la elegancia de sus salones.
El «Elíseo» es, no cabe duda, el único establecimiento, en su género, con que cuenta ahora la :Metr6poli, pues en ninguna otra
parte, como allí, pod16,n encontrarse &lt;lepar•
tamentos más á prop6sito para la celebraci6n
de banquetes, días de campo, hailes, etc.,
etc., ni salones de boliches y de patinar
más bien acondicionados y más lujosos.
Las colonias extranjeras han hecho de
aquel sitio de recreo su local favorito para
las fiestas con que, año por afio, solemnizan
sus grandes fastos nacionales, y multitud
de familias y caballeros de la buena socie•
dad, acuden á él, ansiosos de distraerse y de
respirar el aire embalsamado que orea sus
jardines, á la c,,ombra de los frondosos árboles que lo embellecen.
Los 11.ctuales encargados del Tívoli, SreH.
Desdier y Reynaud, se propusieron hacer del
establecimiento una ca1,a modelo, y lo han
conseguido; el restaurant, que atiende un cocinero de primer orden, es, actualmente, el
preferido del público de buen gusto, tanto
por la buena condimentaci6n de los platillos
que allí se sirven, como por la excelencia de
los vinos que hay siempre ea sus bodegas.
Muy raro es el día en que no se efectúa allí
algún banquete, y esto es la prueba más clara de quf\ la casa, á fuerza de esmero y de
trabajo, ha llabido conquistarse la más numerosa clientela. Según sabemos, la Empresa que tiene á su cargo este magnífico Esta-

UN GRAN HNTRO Df RfCRfO :J4..

2A DE ITURBIDE

mmmmmmmm

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OUl ■ IELAS

APUESTAS
MUTUAS

Simples y

DOBLES

mmmmmmmm

mmmmmmmm
blecimiento, se encarga también, por precios muy m6dicos, de servir banquetes fuera de la Capital.
,
Ojalá que los Sres. Desdier y Reynaud no

desmayen en su empefiode mejornr constantemente el «Tívoli», ya que el público que
los favorece es tan numeroso y que tan hien
ha sabido corresponder á sus afanes.

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I

EL GRAN TRIUNFO DE LA CIENCIA

L UN-DO LUST~ílDO
Año XI- Tomo I~Número 2
Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA

MEXICO, ENERO 10 de 1904

Snbscrl()t'l611 men~n&amp;l rod nea ...... $ 1. 50
Idem
ldem en 1B Capital.$ l. 25

Gerenta: LUIS BEYES SPINDOU
Registra.do como a.rt\c1!lo de segunda ele.se en 3 deNovtem.bre de 180-!.

et/EXTRACTO DE ACEITE

DE HIGAOÓ DE BACALAO~
(MORBHUOL.)

l CHTIOL, KOU Y ESTRICNINA,
son los principa.le&amp; componen-

tea de eata ma.ra.villoM prepa•
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f ol. de ''El [llundo Ilustrado.''

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                    <text>ta casa qut l',n&lt;tt más barato
dt la Rtpública.

L UNDO LUST~aoo
!ño XL-Tomo I.-Número 10.

MEXICO, MARZO~ó DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINOOLA
Registrado como artrc::Jo de segunda cla.se, en 3 de Noviembre de 1894.

Subscrlpcl6n me11sual foránea ......$ l. 60
ldem
ldem e11 la Capital.$ 1. 2ó

Gerente: LUIS REYES SPINDOLA

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Stgunda dt la monttrilla
y tapucbinas.-mtxico.
Gronde~ ·Almoc~nes
de Ropo y N-ov·e dodes
f

,~~n@.il

1D) ~ rµ&gt; éñl rrtt¿ro mm ~rn11l@ 4~
cdl ~ IPéñlffil @§ y ~illl~nmm nrr~§

~Il J!lITl~D@IF cdl~ Il©i ~©1T¡i)l1l©1Ilo
Surtido sin igual en:
_. ·:·.,.
:,:. Paños, Satinés, Diagon~les; Armures, Corsc~ew, Cheviottes,. Foules,
Peignés negras y de colores.
Casimires de -fantasíá ingleses y franceses.
Cortes.de Pant~lón Novedad.
Panas parB;_trajes .de carta y spprt..:, .
Franelas americanas, bennis; etc. ·
Alpacas lisas y de Jantasía.
Sargas de seda: Rasos, Alepines y percalicas.
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DLpóshC?' dé:;,:. fos Fábriéa$ Notior1al~
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·"~Mandapios á efé1ta_l t"e. CQrreo tod~~ las .,.,muestras ·que _se nos pid~n.
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~~mitimos, FRAtiCOS DE PO~TE, 1~ pedid.!)$ _f!!ayores
·
de 25 pesos cuyo peso nó exceda
dé
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. 15 kilos;
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LA PESCA
Fot. &lt;le EL MUNDO ILUS2'1UDO

�EL MUNDO ILUSTRADO

tL MUNDO ltUSTRADO

"la Piel ~e la~a"
Prima para los subscriptores

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En estos días recibirán nuestros abonados la novela que les tenemos ofrecida.
Consta de un tomo á la rustica con
más de 300 páginas, y la obra es una
de las más celebradas del notable literato H: de Balzac.

--.:;.....:;:::

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Cyrano en Arbeo,-La Cuaresma,-En el Principal:
"La Reina. 1\Iora."

L penacho de·Cyrano ha vuelto á circular altanero entre nosotros. Algunos
han dicho que la poesía de Edmundo
Rosta.nd es populachera. y que este poeta. acude en sus piezas dramáticas, á recursos ga.stado's y de efecto muy discutible. La verdad es
que difícilmente se puede creer esto cuando se
ha asistido á la. representación de Cyrano, hecha por algún artista de &amp;.ltos vuelos y de ta•
lento.
Hay obras de arte que, por sí solas, forman
la gloria de su autor, por pequefias que sean.
No es la fecundidad sola característica. de los
grandes hombres, y es, !Lntes bie~, una ci~cunstancia desfavorable, si en sí misma se ¡uzga.
Los Hugos son muy escasos. Se ha celebrad?
ya el centenario del nacimiento de este formidable poeta. y no se sabe aún que vientre alguno de madre haya llevado al que ha de sucederle en el sitio vacío que dejó á su muerte.
Sólo Rugo pudo tener I a tensión de espíritu
suficiente para sostenerse en su vuelo á la. altura de las estrellas. Aun los homhres de talento indiscutible tienen sus horas en las cuales
la. fibra de sus músculos se afloja, se relajan
sus alas y se hace tardo y difíci! su vue_lo. Una
producción enorme no es, por cierto, signo de
alta alcurnia. intelectual; los antiguos solían
decir que aun Homero dormitaba á las veces.
Rostand pertenece á la ilustre cate¡wría de
los que producen poco, de los que afinan en
siete nornos el oro de su verso y lo pulen y
lustran después por tiempo bastante largo. Su
obra es escasa, es cierto, apenas si llenaría un
volumen, y, sin embargo, el sitial que ocupa.en
la. Academia de P'l.rís es suyo por obra. y gracia de su propio mérito.
Cyrano de Bergerac ocupa un lugar, en la
poesía dramática francesa, semejante al que
ocupa., en la literatura española, el inmortal
hidalgo manchego. Se completan y se parecen
estos dos personajes, en los cuales parece soplar el trágico aliento de una raza.
Porque el penacho de Cyrano ha sido divi·
sado por todo francés y aun podría decir que
por todo latino, alguna vez cuando menos. La
verba aguda y romántica del g:ascón ampuloso
y pendenciero lleva en sí el chic francés, como
en las frases de D. Quijote se puede escuchar
algo como una reminiscencia de la labia española. Cyrano es francés y lo es por dere~ho
propio, por nacimiento, por haberse nu~rido
con el jugo de las uvas francesas y delos rng~-

E

Sinfonía de la fuente
todos allí junto á la
ESTABAMOS
fuente árida, El descanso impre-

I'
1

visto, y las palabras, y el. aspecto
de la dolorida, y la solemmdad del
lugar cerrado, y la frialdad argentina de la luz que le llovía de lo alto la inminencia de la metamorfosi~, parecían prestar ~ aq?-ella antigua cosa inerte el m-i sterio de una
obra de magia. La mole marmórea
-composición pomposa e.e caballos
neptuncos de tritones, de delfines y
de concha; en tríplice orden~surgía ante nosotros cubierta de costras grisáceas y de líquenes desecados blanqueante aquí y allá como
el t;onco del haya, y sus múltiples
bocas humanas y bestiales pare~ían
casi haber conservado en el silencio la actitud de la líquida voz últimamente producida.

niós franceses. Y, además, el verso de Rostand
es una delicia purísima.
El alejandrino clásico que en ninguna lengua
adquiere la sonora flexibilidad que en la fran·
cesa, suena de un modo nuevo en el drama de
Rosta.ad, por más que se le conozca desde luego. Lleva el original sello de buena cepa, es
producto legítimo de la lengua gala; pero lle·
va también, y muy marcado, el sello personal
de Rostand.
Si «L' Aiglon&gt; conmovió más á los franceses
por ser la epopeya napoleónica en su episodio
final, «Cyrano&gt; nos conmueve más á los latinos en general porque es más extenso, por de·
cirlo así; porque abarca y generaliza el espíritu de raza y las modalidades de región; porque ríe con risa que nos es bien conocida y
porque lleva en el corazón amarguras que se
compadecen y simpatizan con nuestt·as amarguras.
Hecho por Thuillier, convence oastante. Es
una de las piezas que mejor le resultan y entra
en su temperamento. Tiene escenas en las que
descuella por su natural ejecución y delicadeza. en los detalles, y escenas en las que conmueve y levanta. al auditorio.
Por desgracia., la Cuaresma se encuentra ya
avanzada, y el público es escaso, como no debería serlo jamás, tratándose de un artista como Thuillier. La. verdad es que cualquiera que
sea el actor que ocupe nuestros teatros en esta
temporada, corre el riesgo de tropezar con la
roca durísima., inconmovible, de la. costumbre.
La Cuaresma ha agotado por completo las
fuentes de la crónica. Nada se sabe. Na.da se
hace. Nada se dice. Parece que un gran soplo
de paz y de desaliento ha pasado por encima
de la ciudad adormecida.
En los teatros, las butacas vacías y los palcos desiertos. Las calles solitarias, los paseos
sin la gala y el ornato de las mujeres. Decidida.mente estamos en un período difícil.
Los &lt;habitués&gt; del Teatro Principal son s~empre los mismos y para ellos no ha.y Cuaresma.
Son los únicos que concurren siempre al coliseo, lo mismo en los meses de calor insoportable que en las heladas noches en las q¡¡e los
vientos arra.santes pasean en las sombras sus
d.iplorables túnicas rasgadas y lanzan sus alaridos incoherentes de locos.
En el Principal ha habido estrenos, dignos
de mención los unos, á pesar de ser piececilla.s
del género ínfimo. Parece que se va produciendo cierta. regresión hacia mejores y más sanos
principios, que bien caben en la cáscara de
nuez del género pequeflo.
La zarzuela cuadra bien á nuestra. época' y
á nuestras costumbres. Se puede escribir y es-

-Apartaos-añadió Anatolia in- ·
clinándose hacia un disco de bronce que cerraba una apert~ra circ~lar en el pavimento próximo al pilón inferior,- voy á dar agua.
Y puso los dedos en el anillo que
salía del centro del disco y probó
de levantar el peso, pero como no
lo consiguiese, se incorporó, coloreado el rostro por el esfuerzo. Fuí
yo en su ayuda, y, advertida, inclinóse de nuevo y con su mano encontró el asa. escondida. La cogimos entrambos, y con un movimiento acorde, tiramos con fuerza, mientras ya se oía borbotear el agua
saliente por las venas de la fuente
exánime.
Se produjo un momento de expectación ansiosa, como si esperásemos que las bocas de los monstru_os
diesen una respuesta. Involuntariamente imaginé la voluptuosidad de
la piedra invadida por la fresca y

cribir decentemente para los teatros por horas,
y el público acepta las producciones del ta.lento, por más que se diga. lo contrario. El teatro
es difícil que llegue á adquirir los caracteres
de una escuela, como muchos quieren, de las
costumbres. Pero no por esto hay que desesperar y creer que sólo la. pornografía. incandescente y el chiste canallesco encuentran aceptación entre nosotros.
Cuando autores como los hermanos Quintero
hacen piececillas como &lt;La. Reina Mora&gt;, el
éxito es seguro, lógico y legítimo. Seguramente que no quiero decir con ello que entre las
frágiles mallas del género ínfimo puedan ca.her
las a.venturas tremendas del romanticismo, ni
los formidables gritos de pasión de la lírica
moderna. &lt;Lobengrin&gt; y &lt;Tanha.usser&gt; no podrán nunca. vivir en esa atmósfera.
Pero bien se puede refrenar en algo, cuando
menos, la natural y atávica tendencra que tenemos todos á retrogradar, y producir piececilla.s que, sin salirse de los límites exiguos del
génet"O, sean dignas de un aplauso decente y
de una alabanza noble.
«La. Reina Mora&gt;, que cité antes, es una bue•
na muestra de esta tendencia sana y noble, que
puede dignificar al géneru pequefio .r h!lCer!o
en realidad un género teatral. Es un ep1sod10
sencillo de la vida popular andaluza.; pero co·
mo está bien observado, está bien escrito y tiene la gracia. que los hermanos Quintero saben,
cuando quieren, derramar, resulta ba.$t&amp;nte
aceptable.
La tendencia. se ha venido acentuando lenta.mente. Pero es consoladora y debe ser apre·
ciada debidamente por el público. Si los autores de ingenio quisieran producir obras, seguramente que los desheredados del talento no
tendrían la audacia que hoy tienen para. a.saltar la escena, inundándola con pornografías
anodinas. La degradación del género, degradación que parece será pronto reemplaza.da
por un esfuerzo laudable en pro del buen teatro, aunque sea. por horas, tiene su posible explicación en la sistemática abstinencia de aquellos que podrían producir; abstinencia que envalentona á los imbéciles.

***

Nuestro henévolo clima ha. derrama.do ya
todo un tesoro de tintes encendidos en las c~
rolas prematuras. Las noches tibias y tra_nqu1las extienden galas pomposas en los Cielos,
cuando, en la inmensa paz sideral, vuelan, como abejas de oro en torno de un panal argen•
tado, las estrellas.

fluida vida; fingí en mí mismo el
imposible estremecimiento.
Las bocas de los tritones soplaban, las fauces de los delfines borboteaban. En lo más alto un surtidor hizo irrupción silbando, luciente y rápido, como una estocada.
vibrando c0ntra el azul; se fraccionó, retro~edió, duqó, resurgió más
derecho y más fuerte; se mantuvo
alto en el aire, se hizo diamantino,
se convirtió en estrella., pareció florecer. Un estrépito breve y limpio,
como el chasquido de una fusta, resonó antes en el claustro; después
se produjo como una ca.rea.jada. de
risa. poderosa, fué como un estalli·
do de aplauso-,, fué como un chaparrón de lluvia. Todas las bocas
dieron sus chorros, que se curvaron en arco para. llenar las conchas
inferiores. La piedra, baí!ándose
aquí y allá, se cubría de manchas
obscuras, relucía en las partes hu·

~~~
medecidas, se regaba con ríos ca.da vez más espesos-al fin gozó toda entera el contacto del a.gua., pa.·
reció abrir á los placeres innume·
rabies todos sus poros, se reavivó
como un árbol beneficiado para una
nube.-Rápidamente las cavidades
más angostas se llenaron, se desbordaron, cotnpusieron coronas argénteas, de continuo destruidas Y
renovadas de continuo. Como se
multiplicaban los juegos instantáneos abajo por la diversidad d~la.s
esculturas, crecían los sones 1~terrumpidos formando una. música
siempre más profunda. en el gran
resonar de las paredes. Gallardos
sobre la. gran sinfonía del agua, al
caer en el agua dominaban los chasquidos y gran ruido del caño· ce~tral, que dirigía, contra la cer viz
de los tritones, 1as flores milagro·
sa.s florecientes de momento en mo•
mento en la cima de su tallo.
GABRIEL D 1ANNUNZIO,

Dé frescura., dulce y grata;
En tus nocturnos insomnios
Me posaré en tus pestafias,
Y te brindaré los blandos
Sueños que a.legren tu alma.
Y adormecida en tu pecho,
Llena de amor y esperanza,
Aguardaré que amanezca
Para emprender la jornada.

..

ENRIQUE FERNÁNDEZ GRANADOS.

DIA DE INVIERNO
La. tarde muelle y lánguida declina.:
un sudario de luto el cielo viste,
y la Naturaleza opaca. y triste
dormir parece un sueño de morfina ....
Cuelga. en el aire un manto la neblina.
y simula que todo lo que existe,
la ilusión melancólica. reviste
de un cementerio en espantable ruina.....
Como u11a. veleidosa. cortesana
duerme el sol en su lecho de oro y '5rana;
un hálito vernal filtra las venas
y recorre sus celdas misteriosas,
como delgadas sierpes venenosas
en cálices de blancas azucenas ....
JOSÉ M. CARBONELL.

o

~

NECROLOGIA

SE~ORA AMPARO SÁNCHEZ MÁRMOL DE MANTILLA Y SR. D. JOSÉ MARÍA MANTILLA

NUPCIAL
A

Pensamiento Nocturno

NTE una concurrencia tan :&lt;electa co-

mo numerosa, se efectuó, el 27 del pasado por la mañana, el matrimol'.!io canónico
de la. Srita. Amparo Sánchez Mármol con el
Sr. D. José María Mantilla.
La ceren;1onia tuvo lugar en la capilla del
Sefior Arzobispo Alarcón, la cual estaba engalanada con vistosas guías de alelíes y gardenias.
Fueron padrinos de los desposados el Senor Lic. D. Manuel Sánchez Mármol y su
sefi.ora esposa, padres de la novia., á quien
sirvieron de pajes las nifí.as Maristela Sosa,
Dora Pellicer y Evangelina L6pez.
Terminado el acto religioso, durante el
cual tocó un buen cuarteto, la distinguida
pareja pas6 á la biblioteca particular del Señor Arzobispo para recibir las felicitaciones
de sus parientes y de sus amigos. A mediodía se sirvió, en la casa del Sr. Lic. Sánchez
Mármol. una comida íntfma en obsequio de
los novios.
Las simpatías con que cuentan los contrayentes entre las principales familias de la
Metr6poli, y las prendas personales que los
distinguen, hacen que su matrimonio constituya una de las notas sociales más sobresalientes de los últimos días.

La mentira es á la vez la más infame violación del orden moral del mundo y la mayor degradación de la. dignidad humana..

*

* * en vivir descontento
No consiste la virtud
del proceder de los demás.-BERSOT.

La obscuridad de la noche
A los dos nos ocultaba ... .
Ella, sentada á mi la.do;
Yo, reclina.do en su falda.
Y le dije:
-Amada mía,
Paraíso de mi alma:
Si yo antes que tú me muero,
Saldré, de mi caja.,
Convertido en avecita,
Todos los días, al alba,
E iré á posarme en tus rejas
Para cantar la. alborada.
De allí partiré volando
A introducirme en tu estancia
Para que tú me acaricies
Con tus ma.necita.s blancas,
Hasta. que al fin, con tus besos,
Quede, lleno de esperanza,
Dormido sobre tu seno
O acurrucado en tu falda.
Y ella me dijo:
-Amor mío,
Encanto y luz de mi alma.:
Si yo muero antes que tú,
Saldré, de mi c,aja,
Convertida. en el espíritu
Que por los aires di vaga.
En la flor que tú respires
Plegaré mis leves alas; ·
En el perfume que a.mes,
Irá diluida. mi alma;
Estaré en el fresco arbusto
Que te dé sombra.; en el agua.
De la fuente rumorosa.
Que refresque t u garganta;
En el pájaro que cante
Su amor en la. verde rama,
Y en los ojos de la virgen
En quien fijes tu mira.da.
A darte de amor un beso
Vendré á ti sobre las alas
De la brisa que á tu frente

El día 20 de febrero último dejó de existir
en Tulancingo la sefiora Doña. Rita Ortufio de
Ormaechea, dama generalmente estima.da en
aquella población por sus sentimientos filantrópicos y las obras de beneficencia. que llevó
á cabo.
La señora de Ormaechea. era originaria de
Madrid y casó en 1869 con el sefior Lic. Don
Gabriel Ormaechea, hermano del sefior Obis-

SRA. RITA ORTU~O DE ORMAECHEA,

po Don Juan B. del mismo apellido, que tanto
figuró en México durante las aciagas épocas
de la Reforma. y de la Intervención. En febrero de 1890, la sefiora Ortufio fundó en Tulancingo uo a.silo para nií'ias pobres y huérfanas,
sosteniéndolo con sus propios recursos hasta.
el día. de su muerte.

�I

É:a:. MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

LAS FIESTAS EN VERACRUZ
INAUGURACION DE DOS GRANDES MEJORAS

CoN

gran pompa acaban de inaugurarse en Veracruz dos importantisimas
mejoras que vienen á ser, puede decirse, el
complemento de las obras que allí se han
llevado á cabo por cuenta del Gobierno, pa-

bombas que abastecen de agua á la ciudad.
Entre otras personas, vimos en los coches
á los Sres. Jefe Político, Francisco Ortiz; Presidente Municipal, Mario Molina; Director
C:e Faros, Francisco Nicolau, y Director de la

taba la cooperaci6n del pueblo con su limpieza.
.
El Senor Presidente Municipal contest6 el
brindis del Sr. Pearson con frases muy expresivas, tomando después la palabra el Se-

F.L l'lENOR MINISTRO DE COMUNICACIONES
VISITANDO;LASIOBRAS DEL SANEAMIENTO

ñor Ministro de ComunicaciotleR. el Sr. Lic.
Raigosa y ·e~ Se_ñor Mini;s"tro de España. TodoR estos brmd1s fueron, muy aplaudidos.
Terminada la comida, los invitado1:1 se dirigieron al edificio en que se encuentra instalada la dotaci6n efe bombas para el servicio &lt;le distribución de aguas haciéndose uso
para inaugurar el mismo edificio, de una lla~
ve de_ oro de ocho centímetros de longitud,
que tiene en la parte superior el escudo de
Veracruz y, en el reverso, una inscripci6n

te se a~ri6 desJ?~és el edificio co;respondiente á la rnstalac1on del saneamiento.
. ~ las cuatro de la tarde emprendieron los
m vitados el regreso á Veracruz, deteniéndose el convoy en la Alameda de los Cocos á
fin de q_ue los mismos invitados pudie;an
presenciar un simulacro de incendio. Al efecto, se improvis6 una caseta de madera como
de sei~ metros, impregnándola de materias
inflamables para prenderle fuPgo. Las mangueras extinguidoras fueron cinco y se colocaron en las nuevas tomas de agua notándose que la presi6n de ésta es muy fuerte
pues los chorros, que alcanzaban una altur~
de ocho metros, extinguieron el fuego en pocos momentos.
Por último, los convidados visitaron el departamento de bombas y el colector establecidos en el rompeo!as del Noroeste, que es
por donde al mar tienen salida los desechos.
Por la noche se di6, en el Círculo E&gt;&lt;pañol
Mercantil, un gran baile en obsequio del Señor Ministro de Comunicaciones y de las demás personas concurrentes á las fiestas. A
las doce de la noche se sirvió un lunch en
el Salón-teatro, donde fué improvisado el
comedor.
Finalmente, en el Teatro Dehesa se efectu6 un baile popular.

Algunos datos histórioos
Siendo Veracruz ur.o de los primeros puertos

EL SIMULACRO DE INCENDIO.
-LA CASETA

les, dPsde luego, dieron principio á su ejecución, habiendo formado los proyectos d¡¡ ambas
obras el Sr. William Fox, uno de los más notables ingenieros sanitarios de Inglaterra.
Las obras del saneamiento fueron hechas con

ASPECTO DE LA ESTACJÓN Á LA LLEGADA DEL TREN ESPECIAL DE MÉXICO

ra hacer de aquel puerto el primero en las
costas mexicanas. Nos referimos á los trabajos de introducción de agua potable y saneamiento, que fué á inaugurar, en nombre
del Presidente de la República, el Sr. Secretario de Comunicaciones, Ingeniero D. Leandro Fernández.
La ciudad de Veracruz, con este motivo,
se vistió de gala y muchas fueron las personas que, galantemente invitadas por el Gobierno del Estado y por la Compañía Pearson, concurrieron á los festejos organizados
en honor del Sr. Ministro. El tren que condujo al Sr. Fernández á Veracruz, lleg6 á su
destino el 27 por la mañana. Numerosas
personas, entre las cuales se encontraban los
8res. Gobernador Don Teodoro A. Dehesa
y Comandante Militar de la Plaza, Don Joaquin Maass, esperaban en-la estaci6n la llegada del alto funcionario, á quien salud6
a nombre del Estado, dándole la bienvenida
el mismo Sr. Gobernador. El arribo del tren
fué festejado con aplausos, salvas de cohetes
y piezas de música.
Momentos después, efi vagones urbanos,
los invitados se dirigieron á la estaci6n del Ferrocarril de Al varado, donde los esperaba el
tren que debía conducirlos al ccTejar,» sitio
donde se encuentran los filtros, tanques y

Escuela Naval, Manuel Izaguirre. · Al bajar
del tren el Sr. Secretari,&gt; de Comunicaciones,
fué recibido por el Ingeniero en jefe de las
obras, Sr. Cradtree.
Después, y en un sal6n improvisado al
aire libre y adornado con palmas, flores y
banderas, se sirvi6 el banquete ofrecido por
el Sr. Pearson al Sr. Fernández, quien ocupó en la mesa el lugar de honor, colocándose á la derecha los Sres. Gobernador del Estado, Ministro de Eepaña, Gobernador del
Distrito, Don Guillermo de Landa y Escandón, y Senador Don Jenaro Raigosa. A la
izquierda tomaron asiento los Sres. W eemann D. Pearson, Ingeniero I. Lavit, el Presidente del Ayuntamiento, el Jefe Político y
el Comanda.nte Militar de Veracruz; Capitán
Porfirio Díaz, Gen&amp;ral Martín González y el
Sr. Don Carlos de Latida. Al banquete asistieron más de trescientas personas y fué
amenizado con escogidas piezas por la banda
del 17 Batall6n.
A la hora de.los postres, el Sr. Pearson
brind6 para enaftecer los méritos del Sr.
Ministró de Comunicaciones y del Sr. Dehesa, agregando que, con las obras inauguradas, la ciudad podía contarse entre las primeras de la República, y que para que aquellas obras dieran buen resultado, se necesi-

EL SIMULACRO DE INCENDJO.-EL PÚBLICO PRESENCIANDO LOS TRAB.AJOS
DE ExTINCIÓN

que dice: «Inauguraci6n de laA obras de Saneamiento y abastecimient.o de aguas de
Veracruz. Recuerdo de W. D. Pearson al Gobernador rlel Estiido, D. Teodoro A. Dehesa.
Febrero 27 de 1904". Con una llave semejan-

SALÓN DE BAILE EN EL CÍRCULO ESPAROL
MERCANTIL

de la R~pública y haciéndose indispensable el
saneamiento de la ciudad y su abastecimiento
de agua, tanto el Gobierno Federal &lt;'omo el del
EstaC::o, tesolvieron llevar á cabo estas importantes mejora~. A este efecto, se celebró un contrato con los Sres. S. Pearson &amp; Son, los cua-

arreglo al sistema «separado» de transporte
por a~ua; y constan de una atarjea ma yor que
se extiende desde el límite Sureste de la ciudad
~asta la esta~ión de bomb as; de varias atarJeas secunaarias y de todos los caños accesorios necesarios para su func ionamiento. Las

EL COMEDOR EN EL CÍRCULO MERCANTIL
BAILE POPULAR EN EL TEATRO DEHESA
LOS TRENES URBANOS EN LA ESTACIÓN DEL MEXICANO

DESPUÉS DEJ, BANQUETE EN EL TEJAR

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

EDIFICIO DONDEIESTÁN INSTALADAS LAS BOMBAS DEL SANEAMIENTO

BOMBAS PARA ELEVAR EL AGUA, INSTALADAS EN EL TEJAR.-EL SE~OR MINISTRO DE COMUNICACIONES VISITANDO
LAS INSTALACIONES DE VENTURÍN

atarjeas, en conjunto, tienen una longitud de
55 kilómetros.

La atarjea mayor atraviesa el terreno gana•
do al mar en virtud de las obras del puerto,
con dirección al Norte, teniendo una longitud
de 1800 metros y una pPnc!iente de 1 en 1000.
E~ta se compone de un lecho de concreto ~on
bóveda inferior de un bloc de barro. cocido
amoldado á la forma exacta y entech ado sobre
el coneréto. Los costados basta el nivel del
arranque son de concreto revestido con anillo
de ladrillos v itrificados. Entre el concreto y los
ladrillos se extendió un revestimiento de mezcla de cemento. Las atarjeas secundarias son
de O. 75 por O. 50 metros, c0n una pendient~ de
1 en 8001 y est á n construidas de igual manera

que la mayor. Los caños de las casas que comunican con
las atarjeas tienen un diámetro de 0.15 D?etros. Desde el
baluarte de Santiago, el lavado de la atar¡ea i;nayor se hace por medio de un tubo de 0.38 metros de diámetro, que
conduce agua de mar desde el puerto.
.
Lll. instalación de bombas se compone de tres máqmnas
de alta y baja presión, teniendo cada una tres é mbolos con
. diámetro de 0.45 metros y golpe de O. 76 metros. Dos de,13:s
máquinas tienen capacidad para bombear 19 metros cubicos por minuto.
.
El vapor lo proporcionan tres calderas,. sistema «C~rnisb&gt;, y la instalación tiene su planta propia de luz elec•
trica.

***
No es posible, en unas cuantas
líneas, referirnos á los trabajos
que desde los comienzos de l a
Conquista basta nuestros días
se h an llevado á cabo para surtir de agua potable á Vera?ruz.
El conde de Monterrey, virrey
de Nueva España, proveyó á la
necesidad que allí se hacía sentir del precioso líquido, con la
apertura de cisternas, aljibes_y
pozos públicos; más tarde, ba¡o
el reinado deFelipe V, se empren-

dieron nuevas obras, á fin de hacer más regu·
lar el servicio y, por último, el conde deRevillagigedo aprobó, en 1789, unos proyectos para
la introducción del agua de Jamapa, cuya eje·
cu:iión importó 380,000 pesos.
A partir de aquellaépoca, muchas fueron las
reparaciones que hubo qbe hacer á las obras
y muchos los nuevos proyectos que se presen·
ta.ron para surtir á la población con la can ti·
dad de agua suficiente para sus necesidades.
Sólo diremos, por lo mismo, ya que no nos es
posible referirnos detalladamente á ca,'.ia uno
de aquellos proyectos, que todavía en 1864 el
prefecto de Vera.cruz gestionaba., ante el Go bierno de Max imilia.no, se le autorizara para
llevará cabo otro proyecto que babía siclo pre·
~entado en 1858 por los Sres. J. M. Melgar,
Angel Carra.u y Lorenzo Rivera.
Emprendiéronse por fin las obras. quedando
terminadas el 14 de diciembre de 1866, pero bien
pronto se notó que el caudal de agua era y a insuficiente para el servicio, en virtud del crecimiento de la población y hubo necesidad de
pensar en un nuevo proyecto que salvara al
vecindario de los horrores de la sequía.
Este proyecto, que se acaba de llevar á la
práctica con éxito muy lisonjero, consiste según la reseña descriptiva que han publicado
los señores S. Pearson and Son Ltd., contratistas de las obras, en lo siguiente:
«La instalación de una planta de maquinaria
en El Tejar, destinada á extraer el agua del río
Jama.pa, haciéndola pasará los estanques de
asentar, en los cuales, como su nombr e lo dice,
sufre el agua su primera é imperfecta depuración. Dichos estanques se comunican por medio
dB tubos especiales con los qepósitos de filtrar,
á los cuales pasa el líquido, saliendo después,

ya purificada, para ser lanzada por una ca.ñe•
ría de 15 pulgadas de diámetro y M. 12,521. 64
de extensión hacia el depósito de servicio ó
tanque de distribución, construido en el Médano del Perro. Del depósito de servicio, el agua
es conducida por una cañería de 20 pulgadas
de diámetro y M. 1,112. 90 de extensión, hasta
la calle de la Laguna, en donde se bifurca para
formar dos grandes circuitos compuestos de
t ubería de di versos diámetros, según la parte
de la ciudad que recorren, siendo su extensión
la siguiente: de ¡5 pulgadas de diámetro, M.
5,626.25, y de 4 pulgadas, M. 46,418.33.
Las obras de in Groducci9n de agua á Veracruz han importado, según el contrato de 26 de
Septiembre de 1901. la cantidad de $2.250,495. OO.
La capacidad del depósito de servicio construído en El Tejar es de 8,000 metros cúbicos,
ó ~ean 8.000,000 de litros.
Vera.cruz recibe con las nuevas obras 13,500
metros cúbicos de agua por día, los cuales dan,
para unn. población de 30,000 almas , la cantidad de 225 litros diarios por cada habitante».
Los aatos anteriores bastan para patentizar,
que el puerto de Veracruz es, actualmente, una
de las poblaciones más bien surtidas del precioso líquido.
r,':La Compañía S. Pearson and Son Ltd., me•
recen ciertamente los más calurosos aplausos
por las importantísimas obras que acaban de
llevar á efecto. En cuanto al Gobierno de Vera.cruz y al Gobierno Federal que han contribuído para ello con cuantos elementos fueron
necesarios, haciéndose acreedores al más alto
elegio por parte de la sociedad veracruzana,
es indudable que basta esta nueva prueba de
su espíritu eminentemente progresista, para
enaltecer sus esfuerzos en pro del bienestar y
mejoramiento de la Ciudad~Heroica..

UNO DE LOS TANQUES DEL TEJAR DONDE SE FILTRA EL AGUA

SEROR H. H . CRABTREE,
INGENIERO EN JEFE DE LAS OBRAS

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.EDJ:,F:ICJ9 WNDE ESTÁN INSTALADOSILOSIBOMBEROS PARA ELEVAR EL A GUA· - VISITANDO LOS TANQUES DEL
_ TEJAR

.

·VISTA COMPLETA DEL EDIFICIO DONDE ESTÁN INSTALADAS LAS BOMBAS
PARA ELEVAR EL AGUA POTABLE.

VERACRUZ.-UNA INSTANTÁNEA DEL SIMULACRO DE INCENDIO.

�es Oficiales
de Párvulos

GRUPO .DE PROFESORAS DEL ESTABLECIMIENTO.

DONES DE~FROEBEL. -TEJIENDO ~N BAS'.l'IDORES.

jugar á la "Buena Madre» adoptando actitudes especiales, moverse para tomar asiento y repartir sus útiles.
El recreo es especial, las maestras se despojan de rn
seriedad y vuelven por un momento á la Edad infantil. Las instantáneas tomadas de esos ju·egos,
darán una idea de lo que son los ratos de asueto en el jardín, que tambiéc. aprovechan las
profesoras para hacer que los niños observen
la naturaleza y ejerciten sus facultades.
Como esta escuela, se ha inaugurado otra en
la calle de Sor Juana Inés de la Cruz, á cargo
de la Srita. Profesora R. Zapata, quien tiene á
sus 6rdenes u;:; persona~ competente y entusiasta por la educaci6n de la niñez.

no corregir _á la naturaleza, ha sido
1MITAR,
el gran secreto de la educaci6n.
Hacer de la escuela un hogar tranquilo donde el niño, como al laq.ó de la madre, ejercite
su actividad, obteniendo pór este ejercicio, bien
dirigido, el desarrollo y perfeccionamiento necesarios de todas sus facultades, fué el problema
que resolvi6 sabiamente Froebel.
Las «Eecuelas Maternales", como se llaman en
Francia los «Kindergarten» de Alemania, los
«Jardines de la Infanciai,, en otros paíseE", son
la nota moderna en el arte pedag6gico.
El Gobierno mexicano ha comprendido que
estas escuelas de párvulos producen inmensos
qeneficios y . ha aumentado rn número, instalando espléndidamente dos de esos planteleP, que · se han dotado
de todos los tlementos necesarios é indiF&lt;pensables para
impartir una educaci6n propia.

00

LAS ESTAMPAS DÉ FROEBEL. -ESTUDIO DE LA
NATURALEZA.

do, al frente del cual figura la Srita. Profesora
Estefanía Castañeda, es lo más competente que
se pudo encontrar y trata á los nifios con todas
las ternuras maternales que exige el sistema
educativo.
Varias criadas atienden á los
parvulitos: niños y niñas de 4 á
6 años, quienes se encuentran

DONES DE FROEBEL.-DURMIENDO AL PAJARITO.

felices al concurrir á un plantel tan lleno de
atractivos.
El trabajo se hace al son de cantos acompaüados en arm6nium, y la entrada, salida y -reparto de útiles, se acompaña con música apropiada.
Verdadero encanto proporciona ver á los
pequeñuelos trenzar el papel en bastidores á
propósito, continuando bandas multicoloras;
hacer con sus manitas construcciones de arena,

ili

ALEONA

1

!"

Nuestros grabados darán una idea exacta de
lo que son estas escuelas. Tomadas nuestras fotografías en los momentos del trabajo, sin preparaci6n alguna, son el reflejo fiel de la vida
escolar.
El edificio que ocupa la escuela, está en la
calle del Paseo Nuevo y lo constituyen salones
á prop6sito para el número de niños· que se han
recibido, y dos amplios jardines p!ua los juegos
y ejercicios infantiles.
Los muebles y útiles son de la mejor calidad,
y el decorado de las clases, consistente en pla_ntas, jaulas con pájaros y flores, dan al estable~imiento un_aspecw ~I).c~ntador. El profesora.-

Tienes nombre de fiera. Y son de fiera
tus ojos con arenas de diamante;
tu vello, de oro fino é incitante;
y tu boca, de guinda tempraner::i .
Nobleza hidalga y altivez arte1 a
brillan en tu mi::-ada fulgurante,
y eres, ora sumisa, ora triunfante,
al par que una leona, una pantera.
Soy hábil domador: no es pertinente
castigarte con hierro incandescente
para extirpar de orgullo tus exceso~.
Cuando te tienda de mi amor los lazos,
enjaulada en la cárcel de mis brazos,
fustigaré tu carne con mis besos.
Juan B. Delga.do.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

POLITICA GENERAL
L" ituerr" ruso-Japouesa.-Las operaciones h"st" el dla.,-Movlmlentos prep"r"torlos.-J..p6n en el m ..r y Rusl" en 1.. tlerra,-Sns Coerzas predomlu..ntos.
En Core" y en ::\Iandchnrla.-Frcnte á frente.-Ansiedad generaL-Los futuros aconteclmJeutos.-La cuestl6u de los Balkanes.
Aspiraciones de Maoedonla.-Servta y Bnlirarla.-La lnterveuol6n de las potencias.
Los próximos levantamientos.

LJ

X . mes pronto hará que el gobierno
mponés, cansado, según su propia opinión, de esperar la respuesta rusa á sus pre~ensi_ones, rompió de modo brusco y cuasi
mopmado las negociaciones diplomáticas y
se dispuso á abrir inmediatamente la campaña contra su rival en el Extremo Oriente.
En las semanas transcurridas, he aquí, en
resumen, la marcha de las operaciones por
las dos partes beligerantes: ataques ·repetidos sobre Puerto Arturo llevados á cabo con
gran prudencia por los japoneses y resistidos
con serenidad por los rusos, al abrigo de sus
formidables fo1tificaciones; un intento frustrado de bloquear la bahía, echando adrede
á pique algunos barcos viejos cargados de
piedras para hacer impracticable la entrada

en tierra neutral, según la opinión vulgar,
y aliada, conforme á recientes tratados impuestos por el Japón al Emperador coreano, comenzar movimientos ofensivos contra las huestes rusas que se hallan al Norte,
en las riberas del río Yalú. Aliada ó sometida, de grado ó por fuerza, Corea será, en un
porvenir no remoto, el campo de las hostilidades entre las dos potencias contendientes,
y en esa virtud mal podrá conservar la neutralidad de que ha querido hacer gala, para
acomodarse á las prácticas internacionales,
acaso sin intención de cumplir los compromisos contraídos. Por eso, apenas se anunció el tratado conciuído con el gobierno del
l\fikado, se dijo luego que las tropas coreanas se habían unido á las japonesas en acti-

do con dificultades de carácter internacional
para obteher libre paso por el canal de los
Dardanelos, y hallando también tropiezos
de diversa índole en los pasos que conducen
de las costas rusas á las aguas libres del l\Iar
del Norte, la escuadrilla del Mediterráneo,
que ya estaba á la altura de las costas africanas, ha hecho rumbo de nuevo á través de
Suez, aplazando para más tarde la proyectada concentración; los buques del Báltico esperan nuevas órdenes, y los del l\Iar Negro
aguardan el consentimiento del Sultán, por
una parte y que Inglaterra levante el impuEsto veto á los movimientos de los barcos rusos
encerrados en el interior del Ponto Euxino.
Por de pronto las condiciones geográficas
de Japón y su situación insular han podido

ha tenido que permanecer á la defensiva,
por tierra ha acumulado incesantemente sus
fuerzas en Mandcburia, y tomando por base las importantes ciudades de Mukden y de
Harbin, el ferrocarril transiberiano ha derramado sin cesar los inmensos recursos de
que dispone pam tomar la revancha en los
combates que habrán de tener dentro de poco por teatro ias riberas del Yalú.
La extensa arteria de acero que cruza toda
la Siberia y une la capital del Imperio con
Puerto Arturo y Vladivostock, á través de
las tristes estepas y calladas soledades de la

muerto hace siglos á la civilización occidental.
,
Y lucharán sin tregua ni descanso hasta
obtener el anhelado triunfo, que no en vano
han visto brotar de las llamas de incendio de
Larissa, donde los griegos se ofrecieron en eacrificio la autonomía de Creta; no en vano
han bu~cado con pacien~ia el auxi~io de Bulgaria que desafiando hasta las iras de su
prot;ctor 'el poderoso Autócrata de San Petersburgo, ha podido ampararlos d~ las persecuciones de los agentes del roJo Abdul
Hamid. Y no sería extraño que en la reu-

z. z. z.

2 de marzo de 1904.

o
R IMA
Déjame así, e? mi caverna ob~cura,
rugir como el lean en la~ montanas,
sin que le cause penas m temores
la soledad que espanta.

..
'\

..
I

y

Déjame así, que de ese modo puedo,
no siendo prisionero de tus garra~,
vivir cual la paloma que ha vencido
el huracán con sus valientes alas.
EsTEBAN FoNCUEVA.

-

~

LAS MUCHACHAS

--

~

LA GUERRA RUSO JAP0NESA.-REFUERZOS RUSOS PARA EXTREMO ORIENTE.-C0NVOY
EN TERRENOS DE MANDCHURIA

EFERVESCENCIA ANTI·RUSA EN EL .TAPÓN.-MANIFESTACIÓN
DE LOS SOLDADOS EN LAS CALLES DE TOKIO.
al puerto y dejar la escuadrilla rusa más eficazmente detenida que hasta ahora han podido lograr las constantes jiras de los cruceros niponeses; abandonada Corea á sus propias fuerzas, sobre ella ha lanzado el Mikado
el grue!'o de sus fuerzas de tierra y de ella
han tomado pacífica posesión, sin que las
tropas·moscovitas hayan podido detener la
avalancha mongola que se ha derramado en
aquellas~tierras.
n Considéranse tan completas esas tropas y
tan firme la base de sus operaciones futuras,
que ya se anuncia que el Estado Mayor ja.
ponés ha salido de Tokio para Chemulpo, y

EJÉRCITO RUS0.-AR'l'ILLERÍA DE FORTALEZA
EN POSICIÓN DE COMBA.TE
va campaña, sin que hayan encontrado eco
prevalecer sobre Rusia, cuyos centros de ac- ,
las protestas de Rusia.
tividad comunican con mares helados en
la mayor parte del afio, ó tienen su desembocadura en aguas cuyo dominio territorial
Por su parte, la gran potencia occidental
no le pertenece. Y en esa situación ha visto
de Europa no ha quedado inactiva; pretencon pena, pero sin zozobra, los ataques repedió en los primeros momentos mover y contidos contra Puerto Arturo, que después de
centrar todas sus fuerzas de mar enviando
todo, no han teaido hasta hoy un resultado
á las aguas orientales sus escuadras del Medecisivo y se han manifestado sólo en la forditerráneo, del Báltico y del Mar Negro;
ma de desperfectos causados á las unidades
quiso aumentar sus elemefitoR ofensivos y
tácticas de su escuadra, muy menguada ya
defensivos en Puer to Arturo y Vladivostock;
por el alejamiento de los centros de sus opepero detenida por los rápidos movimientos
raciones.
del Japón, cuyas fuerzas recelaba, tropezanPero si por mar el gran imperio del Czar

***

las negociaciones emprend~das por las. potencias continentales más directamente interesadas en el problema de los Balkan~s? Bie_n
está que Austria é Italia traten de 1mpedu
complicaciones posibles rusoturcas, ~ero
creemos que nada pueden contra las aspiraciones macedónicas, á, menos que, para que no
se repitan las escenas de sangre y de matanza del año pasado, obliguen por la fuerza á
la Sublime Puerta á implantar las reformas
acordadas si son aceptables para los pueblos á qui~nes se destinan.
Corto muy corto es el plazo, y no es de
creerse que en pocos días se lleve á ~bo lo
que tardó tanto tiempo en concebuse, Y
más, mucho más, en acercarse á la ansiada
realidad.

Rusia Asiática, ha quedado concluida en toda su extensión, aun en la parte que corresponde al lago Baikal, que por uno~ días estuvo interrumpida, y hoy, al ~ec1r de un
funcionario ruso envía un contingente que
puede valuarse ;n tres mil hombres P?r día,
para sostener las aspiraciones moscovitas en
Extremo Oriente.
Frente á frente lfs fuerzas rusas y japonesas, pues ya 88 tocan al Norte de C?re3: las
d
d 1 d
é 1tos
patrullas
exploraenoras
e os elos
eJ re ver-,
no
ha de tardar
comenzar
drama
dadero que cou ansiedad creciente espera el
mundo · unos los neutrales reales, lamentando la l~cha; ¿tros, los interes!ldos en el fon;
do y neutrales en la apariencia, deseando, a
no dudar, que triunfe "'/ prevalezca aquel por
quien no º~']-ltan sus s1mpat!as. Breve será
la expectac10n, pues es ~1fícil q~e por mucho tiempo dure la tens16n nerviosa que sacude á los dos pueblos; quizá en la pres~1:te
semana lleguen hasta nosotros las noticias
de los primeros formales encuentros que h an
de empapar de sangre los campos mandchúes
y las tierras coreanas, donde se desenvolverán las escenas principales del tremendo drama de la guerra á que se han lanz!l~º dos
imperios, presas de la manía del.k1lometro
cuadrado.

ni6n panslavista que se anuncia por motivos
de la guerra en el oriente asiático, . también
los servios tomaran parte; los servios, que,
olvidados ya de las aventuras de Alejandro
de Battenberg, y reconciliados ya con sus
vecinos y parientes los búlgaros, tratan abora y procuran h:!cer que se borre el-recuerdo
de la tragedia de Bel grado para entrar en una
vida al amparo de una lucha que ha de desper tar universales simpatías entre los pueblos, porque se emprende e~ nombre ~e la
libertad y de la independencia que por siglos
ha esperado:M:acedoniay porsiglost9:mb~énba
sido defraudada en sus nobles asp1rac1ones.
¿Qué significan, si no, las palabra~ ~el rey
Pedro de Servia á sus soldados, pred1c1éndoles horas de prueba en los futuros días? ¿qué

ENDO hacia la ciudad en cuyas terrazas
se canta,-bajo los árbole~ flori~os como
Y
ramajes nupciales-yendo hacia la cmdad en
donde el suelo de las plazas-vibra, en la
noche azul y rosa, con silencio de danzas fatigadas-encontramos á las muchachas de
la llanura-que venían á la fuente-que venían anhelantes-mientras nosotros paeábamos. -La dulzura del cielo claro vivía en
sus ojos tristes,-los pájaros de la mafiana
cantaban en sus voces dulces.-¡Oh, tan dulces con sus ojos de buen augu~io-:-y tan tiernos con sus voces de palomaa md1cadoras!Ellas se sentaron para vernos, tristes y castas-y sus manos juntas parecían guardar
sus corazones en jaulas ...... Nosotros vamos
hacia la ciudad en cuyas terrazas se cant3:bajo los árboles floridos, para buscar novias
-¡oh campanas de alegría en el silencio de
las plazas!-las campanas tiemblan como flores que se mecen.
HESRY DE REG~IER.

***

LA ESCUADRA RUSA QUE HA SIDO ATACADA EN PUERTO ARTURO
POR LOS JAPONESES,

LLEGADA DE UN RREN DE REFUERZOS MILITARES
Á PUERTO ARTURO,

Entre tanto en el oriente europeo, en lo
que desde el siglo XVIII ha sido n úcleo de
intrincadas cuestiones y ha despertado de
una manera tradicional los apetitos de las
potencias, míranse cada vez co_n mayores zozobras los próximos levantamientos que allí
se preparan contra el dominio del S~ltán.
Apenas el empuje primaveral de la savia haga palpi~r los nuevos brotes e~ los campos
macedómcos esos fieros montaneses se lanzarán al enc~entro de sus dominadores seculares los turcos y en desesperada lucha buscarán la muer~, ya que la ansiad~ ~iberta~
se aleja de ellos como. un_ fantistico m1raje, merced á las combmac1ones de los g~binete!', que quieren y prete~en galvamzar el cadáver infecto delimperio musulmán,

UN ACORAZADO JAPONÉS ALISTÁNDOSE PARA EL SERVICIO ACTIVO

�EL MUNDO ILUSTRADO

Et MUNDO ItUSTltADO

Páginas de la Moda
HEMOS presentado al examen de nues-

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hateríafl de lói:i fuertes en Ia península. del
Tigre, Golden Hill, y la Peña Eléctrica, vueltas contra el enemigo, siguiéndose un furioso cañoneo que dur6 hasta las • cinco de la
mañana.
El fuego de los enemigos fué aflojando y
se hizo irregular; los japoneses habían fracasado en su intento.
Los cuatro buques se hundieron, quedan3

do en estas posiciones: uno junto á Golden
Hill, dos frente á la entrada del canal y la
península de Liaotheshan, y otro cerca del
«Retvizan». Dos de los buques son presa de
las llamas todavía. Dos cruceros rusos persiguieron á la flotilla da torpederos; se dice
que uno de los torpederos se fué á pique.

00

***
8i tenemos, pues, aquellas facilidades, y
si, por otra parte, la corrección en los trajes
se está imponiendo con irresistible poderío.
justo es respetar los cánones de la moda é
imponernos la obligaci6n de vestir con elegancia. Ya he dicho en ocasiones anteriores
que la elegancia no consiste en la riqueza de
las telas ni en el lujo de los adornos; consiste
en la correcci6n de las confecciones y en la
gracia para llevarlas, haci"éndolas lucir.
Esos trajes de paseo, especialmente, y en
general todos aquellos que se llevan en lugares públicos, deben ser irreprochables en su
corte. Nada hay tan mal visto como una falda con «respingos» ó una blusa con c,alforzas».
En los vestidos de calle debe procurarse que
la falda tenga algún vuelo para recogerla con
facilidad y evitar que recoja el polvo 6 el lodo del camino.

***

· El número 1 de nuestros grabados representa una «toilette,, de comedor. Para concu_rrir á banquetes de etiqueta, ningún modelo
puede ser tan apropiado
como éste. El talle ha de
cerrar el cuello, pues sería altamente imwopio
lucir el más pequeño escote en trajes de esta na- ·
turaleza. Las mangas deben ser cortas para facilitar los movimientos delas
manos y evitar que aquéllas tengan puntos de
contacto con los platillos.
Las mangas de estos vestidos se llevan, por regla
general, esclavinadas.
Fig. número 1.

o

Puerto Arturo, febrero 25.- Ayer, como á
fa una de la 1,.iadrugada, en un intento desesperado, -pretendieron los japoueses tapar la
entrada interior de la bahía; con los torpederos venían cuatro vapores mercantes, que
se enviaron por ambos lados de la entrada.
El movimiento fué advertido por el «Retvizan», que estaba en el canal, y el cual abri6
inmediatamente el fuego, secundado por las

ción en nuestra indumentaria femenina. Y
como los precios de telas y de ccmano de obrai,
han abaratado en un buen tanto por ciento,
de aquí. resulta que no se necesita poseer
una gran fortuna para vestir con toda elegancia y corrección. Lo que antes s6lo era posible para damas encumbradas, hoy lo es para
señoras que no poseen coches ni lucen joyas.
El jefe de una modesta familia puede proporcionar lo necesario para que la esposa. y
las hijas vistan con decencia.

tras lectoras numerosos figurines de
trajes de bailes, paseos, hogar, teatros, comidas, visitas, etc. Creemos que la colección
de grabados á que hacemos referencia, es de
lo más completa que puede tenerse en un semanario que, como el nuestro, trata en sus
páginas diversos asuntos. Nuestras subscriptoras'nos han enviado numerosas cartas en
las que se nos pide demos preferencia á los
figurines de trajes para paseo y reuniones.
Atendiendo la petici6n, publicamos en este
número una serie de elegantísimos modelos
que agradarán, sin duda alguna, á nuestras
abonadas.
Antes de hacer la descripci6n de ellos, hablaré un poco del desarrollo que la elegancia
femenina está tomando en nuestro país. Antiguamente, y de esto sólo hará doce años,
nuestras damas no vestían con el lujo cou
que hoy lo hacen. Apenas si un contado número de ellas llevaba, con todo garbo y chic,
faldas cortadas en los talleres parisienses ó
blusas de «englobado» confeccionadas por la
mejor modista de la ciudad.
Hoy todo ha cambiado: en los paseos, templos, teatros y reuniones, causan admiración
las «reinas de la elegancia», que son incontables. Desde fas señoritae de dieciocho á veinte años, hasta las respetables matronas sexa-·
genarias, llevan correctísimos trajes, impecables en su corte y discretísimos en sus adornos.
Y esta evoluci6n en nuestra indumentaria
femenina, ¿á qué se debe? La caus~ es fácil ·
de explicar. Antiguamente las relaciones comerciales de México con Europa, no habían
alcanzado el gran desarrollo que actualmente
tienen, y por este motivo los comerciantes
en telas no recibían, casi á diario como hoy,
las últimas novedades del Antiguo Continente; la industria de tejidos é hilados ha progresado también de modo increíble, y hoy se
fabrican en el país telas que hace doce años
no hubiesen podido fabricarse; en 1:1quel
tiempo las «casas de modas» eran contadas
en esta ciudad y hoy se han multiplicado
extraordinariamente, al grado de que son
pocas las calles donde no haya uno ó más talleres de confecciones.
Sin entrar en más detalles, bastan los anteriores pera explicar el porqué de la evolu-

Fig, número 3.

�EL :rrtuNno lLU$TRAD0

EL MUNDO íLUSTltAl&gt;O

to en las presentes «Páginas de
la' Moda,&gt; hemos dado cabida á
un buen número de elegantes figurines, no sólo de trajes para paseo y casa, sino también para ceremonias y banquetes.

•

JOSEFINA.

ODA INGENUA
.A una ,nestiza-.

I.
Se enflora la Primavera,
y con su racha más tibia
agita tu cabellera,
como si algo te dijera
de la lejana Valdivia.
Aunque está la tarde triste,
mi ensueño hacia ti galopa,
ya que en mí la luz vertiste
de esos ojos con que viste
las maravillas de Europa.
Mi espíritu se electriza
y canta cuando divisa

flotar sus ímpetus raros
en esos ojos más claros
que un panorama de Suiza ...•

Sonat,a al claro de luna
cantada á son de guitarra
eres tú como ninguna,
'
por tu cabellera bruna
y tu apostura bizarra.
Nacida en extraño suelo,
en tu alma extraña se encierri.
quién sabe si en paz ó en guer;a
la ternura de tu cielo
'
con la pasión de mi tierra..
Hay algo en ti que despierta
las hambres de la caricia....
Algo en tu boca. entreabierta
dice ya que la delicia
está cantando su alerta.. ..

III.

Flg, número 4,

Los figurines del número 2 representan dos originales y elegantes trajes de paseo. La tela á cuadros de uno de ellos, puede substituirse por otra decoloruniforme,
pero procurando siempre que la
falda inferior sea de color más
obscuro, para producir el contraste que representa el modelo. Los
flecos del otro figurín deben ser de
seda y enteramente iguales los de
la blusa y los de la falda. Las mangas de ambos trajes son campanulaclas y terminan con estrechos
puños.
Nada más hermoso y de alto
tono que los trajes representados
por nuestro grabado número 3.
Ambos son para paseo y ambos
llaman desde luego la atenci6n
por la originalidad ele sus detalles.
Estos vestidos son muy usados en
Alemania y su uso se está extendiendo rápidamente á Francia é
Inglaterra. En México han comenzado á llevarse y algunas damas los han ostentado en nuestro
Bosque de Chapultepec. Facilísimos en su confección, todo su
mérito consif,te en el «efecto,:.
Unos se llevan con cinturón y
otros sin esta prenda. Generalmente, lucen más sin ella.
El número 4 es un hermoso
modelo de traje &lt;&lt;princesa», propio para señoritas de 15 á 16 años
y apropiado únicamente para el
acto de la confirmación. Los rameados de la falda'-J' talle pueden
ser «sobrepuestos» ó pintados.
Los demás grabados representan: una blusa de casa, trajes de
visita y reunión, un vestido infantil y trajes para niñas de trece
{t quince años; finalmente, faldas
de lana para trajes de paseo y de
cai:a.
Como nuestras lectoras han vis-

.

,

Y de tu alma femenina,
picaresca y columbina,
como un r elámpago cruza
por tu nariz parisina
-y por tu boca andaluza.
VI.
Pero en las tardes discretas
de neblinas v1oletas
sobl'e las blancas ciudades,
en tus pupilas inquietas
suspiran muchas saudades.
Y sentándote á tu piano
-un negro piano alemán,tus sueños vol ando van
al eco vago y lejano
de una balada de Uhland ....

Nada hay en ti que no estalle
en triunfos de aristocracia.
Cuando así ondulas el talle,
se va llenando la calle
del perfume de tu gracia.

Y allá en espléndida. corte
-así divagan tus cánticos,rinden ante ti su porte
los caballeros románticos
de las leyendas del Norte.... .

IV.
Amo tu voz porque vibra
y con 'ingenuo alborozo
hace vibrar toda fibra,
porque en ella se equilibra
la risa con el sollozo.

Fig. númer~ 5.

Fig. número 8.

VII.
Así me gustas. Por eso
no silencio que te adoro.
Por eso en ti me embeleso.
Por eso en mi alma tu beso
sonaría á perla y oro.
Virginidad opulenta,
son tus caprichos extraños
la marejada violenta

Amo tu voz, porque hace,
con la inflexión extranjera.,
más original tu frase;
tu voz, que aunque s,e disfrace,
es cruelmente zalamera....
Pero amo más tu palabra,
porque al vaciar sus torrentes
de armonías transparentes,
hace que tu boca se abra
para que brillen tus dientes.

Ella reposa. perezosamente
acostada en el lecho: tras la nuca
las manos finas, largas, escondiéndose
entre la profusión de los cabellos,
como dos a.ves blancas que, acosadas,
buscan refugio en la maraiia obscura.
En tanto, vagan sus abiertos ojos . J
sin det&lt;&gt;.nerse fije.roen te en nada.
Y sus ojos parécenme dos sueños
que tuvieran pupilas y miraran.
Por el postigo, apenas entreabierto,
pasa una luz discreta, una luz intima,
como luz de crepüsculo. En la. alcoba
flota un perfume tibio, ese perfume
que es como el alma de los besos idos.
Entonces mi cabeza va á. posarse
junto á. la de ella, y ella me sonrle
y su sonrisa es elocuente, como
una !rase de amor; y su sonrisa
es como si en lenguaje luminoso
y mudo, me dijera •YO te e.roo!»

Cuando ante tu regio paso
las bocas sueltan sus oles,
cruje de tu traje el raso
y van contigo del brazo
tus recuerdos españoles.

Por el auroral encarne
del cutis tenue y sedeño,
ese tu rostro zahareño
es un ensueño de carne
hecho con carne de ensueño.

No son tus ojos azures
ni tienen grises de brumas.
Si no amas, no lo asegures.
que en tu sombrero las plumas
se besan con los guipures.

De nuestra vida

V.
Tus manos llenas de hoyuelos
tienen curvas exquisitas,
y sus dedos picaruelos
saben incendiar los celos
de las mujeres bonitas.

~on que ya en fruto revienta
la gloria de tus veinte años.
Me tiene loco tu hechizo.
Y aunque ilay en tu orgullo escollo,
ya abrirás el paraíso,
diabolesco ángel mestizo,
á tu poeta cri:ollo.
VÍCTOR DOMINGO SILVA.

UN NOTABlf fXPORTADOR
DE

PRODUCTOS NACIONALES
N la creciente evolución económico-mercantil que actualmente se opera en México, bajo la egida de la paz bienhechora, implantada hace más de cinco lustros por el
egregio é ilustre ciudadano Gral. Porfirio Díaz,
Presidente de la República, se hace notar de
una manera extraordinaria la exportación de
pieles de ganado vacuno, lanar y cabrío de los
distintos Estados de la Federación Mexicana y
principalmente de la frontera del Norte, de
donde solamente de Monterrey, Nuevo León, se
han exportado, en el año de 1903, más de dos
millones de pesos por el acaudalado comerciante Sr. D. Pedro Treviño, persona tan conocida
en aquel comercio como en la Plaza de New
York, de los Estados Unidos de Norte América.
Como es bien sabido entre las personas que
comercian en estos artículos, para la exportación de las PIELES DE RES y de ganado CABRÍO,

E

Sr, Don Pedro Treviño,

es absolutamente indispensable una previa PRE·
PARACIÓN ESPECIAL. que impida que un insecto
llamado polilla l as invada durante el tiempo
de su transporte y de su almacenaje; y este procedimiento químico-industrial ha. sido implantado, con los mejores y satisfactorios resultados, por el Sr. Treviño en sus grandes cuerer ías que tiene establecidas en los suburbios de
Monterrey, habiéndole valido tal preparación
una alza considerable en el precio de esas merFlg. número 7,

Así como el fuego pone á prueba
el oro, el poder pone á prueba las
doctrinas. -LAVEDÁN.

*

La riqueza real de una nación
consiste, no en conquistar los dominios de otro, sino en hacer valer
los suyos.-TALLEYRAND.

cancías ó artículos de exportación nacional, y
grandes ganancias en su negociación.
Algunas de las principales casas comisionistas de New York procuran obtener la preferencia de recibir sus mercancías, para su venta en
aquella Plaza, por los pingües productos que
les resultan de su comisión.
La exportación que la casa de comercio del
referido Sr. Treviño, establecida en l a ciudad
de Monterrey, hizo durante el año de 1903, según los datos que tenemos á la vista y que se
ha servido ministrarnos una persona que conoce perfectamente los negocios de aquel tan
hábil como honrad.o comerciante, es como sigue:
PRODUCTOS DEL PAIS

600,000 pieles MATANZA por valor

de ............ . ................. $ 1. 080,000.00

960,000 pieles frontera por valor

de ............ ... ..... . ..... ... .

924,000.00
36,000.00
55,000.00
10,000.00
2,000.00

valor de ...................... .

144,000.00

240,000 pieles de cabrito ... . .... .
50,000 kilos cerda caballo . .... .
10,000 pieles de venado ........ .
5,000 pieles jabalí............. .
720,000 kilos ixtle lechuguill-a por

Suma .. . . ... . .. $ 2.251,000.00
Esta importante exportación de productos
nacionales pone de manifiesto el empeño laudable por prosperar de los hombres de negocios, de nuestros hábiles y entendidos comerciantes financieros, cuyos capitales están multiplicándose día á día en su propio provecho y
en bien de los intereses fiscales, que marcan,
con beneplácito general, el termómetro del incesante progreso de nuestro país.
Estas operaciones de nuestro comercio dan á
conocer también en el extranjero alg-unos de
los ramos de la riqueza pública de México, y
establecen permanentemente y estrechan más
y más las relaciones mer cantiles con lás naciones amigas, principalmente con la gran República de Norte América, que en la presenteépoca está llamando la atención del mundo, por
su colosal industria, sus grandiosos inventos,
su universal comercio y su fabulosa riqueza en
lo.s comienzos del siglo XX, cuya luz auroral,
de creciente y verdadero engrandecimiento en
todos sentidos y en todos los ramos del saber
humano, tendrá que difundirse en los horizontes del porvenir, en bien de todos los pueblos
civilizados, por los más apartados ámbitos del

~o~.

.

Las franquicias arancelarias para el comer•
cio de nuestrapequeñaé incipiente exportación,
obra de un detenido y concienzudo estudio de
nuestro ilustre Ministro de Hacienda, están
dando los más apetecibles resultados en las
finanzas públicas; y por esta razón estamos palpando, con verdadero beneplácito, el rápido engrandecimiento de muchos capitales en varios

:;" Después y para hacer aün más viva
nuestra felicidad, nos recordamos
aquellos •die.:; tristes», cuando todos
escarnecian nuestro amor; aquellos
dias de la ausencia, en que probamos
todas las cmarguras de !a vida....
Ella habla dulcemente, y por sus ojos
pasa la sucesión de los recuerdos,
como esas leves nubes que no alcanzan
~ !\ empañar el fulgor del sol, en estos - - ~
dlas primaverales......
·
Me refiere
sus angustias de entonces y me pide
que le cuente las rolas.
Yo ladlgo
mis pasadas congojes, mis horribles
martirios y mis trágicos dolores.
Ella me escucha recogida y luego,
antes que yo concluya mi relato,
me echa al cuello los brazos, yo la oprimo
contra mi pecho y juntos nuestros labios
forman sólo una boca, y nuestras almas
forman al confundirse una alma sola.
M. J.íagallanC8 Mourc.

Estados de la República. principalmente en
Yucatán, en donde la agricnltura é industria
henequenera está tan desarrollada para el comercio exterior, que sus propietarios han improvisado, por decirlo así, grandes fortunas y
han ensanchado la riqueza agrícola de aquella
península.
Así también en el Esta.do de Nuevo León, debido, en su mayor parte, á las muy liberales
concesiones del Gobierno General para el establecimiento é inauguración de las 'grandes
fundici.ones metalúrgicas de Monterrey, hemos
vi3to, en ese emporio de comercio é industria
fabril, que su notable engrandeciwiento ha surgido, de pocos años á esta fecha, teniendo por
base la entrada de los ferrocarriles en aquella
parte de la frontera del Norte. Efectivamente,
en septiembre de 1882 se inauguró en Monterrey
el tramo ósea la división del Norte del Ferrocarril Nacional Mexicano, que en La.redo de
Tamaulipa¡¡ conectaba. con las vías férreas de
los Esta.dos Unidos de Norte América; y en
1888 se dió principio á los trabajos del Ferrocarril de Monterrey al Golfo mexicano, cuya
línea ha venido á levantar, en alto grado, el
comercio de la capital de Nuevo León.
Y tanto este ferrocarril como los otro~ que
en la actualidad llegan á. aquella ciudad, han
ofrecido y ofrecerán, con más ó menos frecuencia, al comerciante exportador D. Pedro Treviño, tarifas especiales por las grandes remesas que quincenalmente ha.ce de los productos
nacionales para el extranjero. Es verdaderamente notable el movimiento mercantil que tiene la casa de comercio del Sr. Treviño, según
el registro del departamento de fletes de los fe.
rrocarriles de la frontera del Norte y á juzgar
también por el despacho de giros ó letras de
cambio que le son pagadas por los Bancos de
Monterrey, principalmente por la Sucursal en
aquella Plaza del Banco de Londres y México.
Creemos conveniente á los intereses generales del país, dar á. conocer personalidades como la del Sr. D. ~dro Treviño, que por su
modestia y notables aptitudes para el comercio
de exportación en grande escala, está llamando
la atención de los hombres de negocios de a.que•
llas comarcas y de esta capital.
Hoy da,mos á la publicidad su retrato para
que nuestros lectores conozcan al gran exportador de nuestros productos nacionales, Señor
Treviño, comerciante de la ciudad de Monterrey. Ya en otros artículos publicaremos algo
de importancia referente á la gran fábrica de
hielo, aguas gaseosas y minerales en TOPO CHI·
co queestáimplantandoeste acaudalado comerciante, con una planta de luz eléctrica de que
en breve disfrutarán los habitantes de S. Ber
nabé, jurisdicción de la capital de Nuevo León.
México, Febrero 21 de 1904.

�:tt MUNDO

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í d e e 1ma d u l ce, el cont rast e no
es muy notable -entre las diversas estaciones,· sin
•·.:e:t embargo, el cuerpo, que parece dotado de sensibi~•-••• lidad exquisita, presiente perfectamente los caro••· ••• bios de clima, por pequeños que sean, y de ahí
~i~
••••• proviene que cada estación traiga consigo en. d el
••· ••• f ermed a d es que pudºé
1 ramos. 11amar propias
•·.:e:~: tiempo. En el invierno las bronquitis, neumonías
:~-.~·; y demás afecciones del aparato respiratorio; en verano las afecciones gastrointestinales en todas sus
•• • •• formas,· en las demás estacíones, reumas, enfer:t!··.-:·;
••·•·~• medades de la piel, etc.
•·.:e.~
Aderoá s d e l as enf ermed a d es c1ºtad as y que t·1e~•-• •~
.~·.,·.
nen uha forma aguda, hay afecciones que, sin ser
enfermedad, sí predisponen al organismo para que
:~·~;~ en él se desarrolle cualquiera de las indicadas;
:~:•·~: al número de las afecciones predisponentes perte•:-,:. · nece la anemia ó pobreza de la sangre, propia de
los países tropicales, como el nuestro,· la anemia
~~
••·••·· tiene por causa la mala alimentación y la defectuosa asimilación de las substancias ingeribles,
:~:•·~: siendo estas afecciones la pu~rta de entrada para
la cIoros1s,
. escro"fu la, tisis,
· · etc.
:~:•·~:
En el verano el apetito disminuye, las digestiones son lentas é incompletas, porque el calor pro• • • • • duce algo de atonía en los movimientos peristálticos del estómago, siendo esta causa bástante pa••·:-:~ raque la anemia se acentúe y con ella sus ·fúne:~:•·~: bres derivado!l.
••·••··
A causa de l asmal as d igestiones en el verano y
••.
.-:~
:.;:;;; de los enftil!.mientos producidos por el exceso de
••·••·· traspiración, hay otra enfermedad de peligro real,
reinante en nuestra mesa central, llamada tifo
:.•:•·~: exantemático, cuya gravedad es bien conocida.
~~
Para ponerse al abrigo de todos estos peligros
:.•:•·~: que acarre~ la primavera, el

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: •••:•:

tómo son las Jagrtmu.
Las lágrimas que vierte una per•
sona de raza blanca están compuestas de agua en gran cantidad, fosfato de sosa, cloruro de sodio y una
pequeñísima cantidad de mucus.
En los negros, los elementos de
las lágrimas son casi los mismos;
solamente falta el fosfato de sosa
y en cambio hay una escasa propor'.
ción· de amonía~o.
Lo¡t¡esquimales lloran muy raras
veces; cuando lo hacen, sus lágrimas contienen mucho cloruro de
sodio; gente endurecida por las especiales condiciones de su país, no
es en ellos frecuente el llanto, pero
en cambio lo vierten más amargo
que los hombres de otras razas.
Más curioso que la composición
química de las lágrimas, es su as•
pecto al microscopio. Los elementos de la lágrima del blanco están
dispuestos de manera que figwran
las espinas de un pez; en la lágrima del africano forman una especie
de cruz, y en la del esquimal ofrecen la forma de un arco.

~º~

PtNSf\MIENTOS.
I,o que se llama suerte, en sentido de probabilidad y éxito, resulta
de una relación exac~a entre nues•
tras fuerza&amp; y las circunstancias,
casi independientes de nuestra voluntad.

*

* * siempre imitar
La mentira busca
á la verdad.
*

*
Los primeros *amores
no son los
mejores. Son como los primeros
dientes: es preciso que se caigan.
*

**
Es necesario periódicamente
pa·
sar revista á nuestras ideas y á
nuestros libros, bajo pena de no saber ya lo que se tiene en el talento
y la biblioteca.

*

**
La vida es la escuela
donde nunca se tiene tiempo de concluir su fi·
losofía.

A Denver, Kansas Oity, St, Louis, Ohicago, New Yorlf,
·
San Francisco y Los Angeles

~-~

.!'•....
-....
•:•.•:
!',e:•.•:

Profesor de Obstetricia en la Escuela Nacional de
Medicina de México, miembro qe l a Academia d e •:!-;•
Medicina, médico del Hospital de San Andrés, di. . te:
•• ·••.•
ce l o s1gmen
. •••:•
«La especial composición del
••·•·••

•....

M~

1

•:•:•..

,no a~\. san ª~rma"
n., •:•:•
~~:t.
U\.

" ..

e. n el que se adunan l os reconstituyentes, los tól h
nicos neurosténicos y cardíacos, al icthyo , acen
esta preparación la más adecuada al tratamiento de laA enfermedades en las que predomina la
·
d e1 m
. d.1v1.
pob reza d e sangre y e l d e b 1'l'1tam1ento

duo.»

••·•·••
~-•:•.•=
•....
.:•:•.•

••·•·!:
!",e:•.•.
~:•.:•
: • ••:~;
:-•:·.•:
~.-•.:•

Plantas que florecen dos ums.
Jlstucla de zorra.
que muchos fabulistas
S se hanesinspirado
frecuentemenABIDO

te en la astucia de la zorra; que
sus narraciones no tienen nada de
hiperbólico, lo demuestra el siguien·
te hecho referido por un periódico
científico inglés:
Una zorra que estaba enjaulada
y veía con envidia á varias gallinas picoteando poi· los akededores
de su prisión, determinó disminuir
en provecho suyo el número de las
aves. Al efecto, puso junto á las rejas algunos 1·estos de su comida y
se echó como para poder dormir.
Pocos momentos después, una ga11 ina, h11biendo olido el cebo, metió confiadamente la cabeza por
entre los hierros para cogerlo, pero
inmediatamente se sinti~ agarrada
por el cuello.
La zorra, levantándose de pronto, la. había cogido entre sus fauces,
y dos dentalladas la bastaron para
matarla.

€1 carácter en los dientes.
Los dientes mejores, son los que
están colocados con regularidad y
son de mediano tamaño y de color
blanco crema. Cuando son de blanco azulado, denotan poca inteligen•
cia. y escaso poder mental, y los
que son obscuros indican que su
propietario no goza de perfecta salud.
Cuando una persona tiene los
dientes separados entre sí por espacios bastante anchos, no hay que
confiar en ella. Si es un hombre,
indudablemente será de carácter
cruel; si es mujer, ten!'lrá mal genio
y no hará lo más míniruo por disimularlo.
Los dientes muy: grandes, sobre
todo si además son salientes, indi•
can el predominio de la amabilidad.
Las mujeres que tienen los dientes
así, siempre están contentas y no
dejan de refr, cual si quisieran hacer ver que gozan con la vida. Encontrar dientes de esta clase, es in•
dicio de que se ha dado cnn una
persona de buen humor, y hay que
convenir en que tales dentaduras,
si están bien cuidadas, sientan admirablemente en una cara alegre.
Si los dientes, sea cualquiera su
forma y tamaño, se encuentran so·
bre una mandíbula estrecha, es señal de que el individuo tiene gustos
refinados y simpatías naturales.
Por regla general, los dientes
salientes denotan generosidad. Las
personas que los poseen son las
mejores del mundo, y en cualquier
trance se puede acudirá ellas con
la seguridad de que su corazón se
interesará en las desdichas ajenas;
1,i son mujeres, casi siempre serán
humildes, mode'Stas y libres de la
afectación y el disimulo, tan co·
r riente en el bello sexo ( dicho sea
con perdón del mismo).
Como se ve, bay motivo más que
suficiente para que las condiciones
personales se estudien en los dientes, y el enseñados ha de ser antes
de mucho c"sa indispensable para
el trato social,. ámenos que uno se
reconozca con defectos dignos de
ser ocultados.

La destrucción de las h0jas en
ciertas plantas parece dar lugar,
verificadas en determinadas condi·
ciones, á una segunda floración.
Un observador, Mr. Apert, dice
haber visto á fines del mes de octu•
bre de 1960 en Tarrides, Francia,
un macizo de lilas blancas en flor,
exactamente con el mismo aspecto
que pudieran ofrecer en primavera.
Investigando la causa del fenómeno, averiguó que aquellos arbustos
habían perdido meses antes todas
sus ho jas,_devoradas por un enjambre de c11 ntáridas.
En 190:l estos insectos han vuelto
en el mPs de julio y han atacado
parcialment-e á las mismas li las,
que de nuevo han florecido en parte
durante el otoño.
Así como á la de&gt;strucción completa de las hojas sucedió una floración total, á la destrucdón parcial h¡1 seguido la producción de
algunos ramos de lilas solamente.
Este h1cho, del que podrían deducirse consecuencias de evidente
importancia para la jardinería, no
es difícil de comprobar, y ·sería interesante hacerlo durante el verano
próximo.
Para ello no habría más q ue
arrancar en julio ó agosto las bojas ele algunos árboles de los que en
estos meses tienen ya algunas ye•
mas productoras de flores, como
son el manzano, la lila, el cerezo,
etc.

la curación de dicha enfermedad,
tan general como mortificante.
Pero como quiera que sea, toca á
los bacteiiólogos japoneses el honor de haber indicado la solución
del prob!tima, en el caso, muy pro
bable, de la especialidad del medimento.

MUN\'ON'S
Jabón del A\lellano
Dt L..\ BRUJA

ta luna de Pascua como barómetro.
Una luna clara indica helada; si
aparece turbia ó como sucia, presagia lluvia.
Un halo alrededor de la. luna es
signo de tormenta; un doble halo,
indica tiempo muy borrascoso.
Si un cambio de luna coincide
con viento del Este, es señal de que
va á hacer mal tiempo.
Si á los tres días de u¡;¡ cambio
de luna aparece ésta clara y bri·
llante, seguramente hará un tiempo
hermoso.
Cuando se ve la luna de día, hay
que esperar tiempo frío.
Cua·ndo las puntas de la luna en
creciente se ven con mucha claridad,
es que va á helar.

.

Un Reparto Equitativo
una vez dos honraPLEITEABAN
dos labriegos bóeros, dispután-

dose la mejor parte de un terreno
que poseían y que decidieron dividir por partes iguales.
ttmenterlo de tltfantes.
Era en aquellos felices días para
estas pobres gentes en que todavía
Los mercaderes árabes, que desde eran
dueños de su amada patria,' á
el interior de Africa llegan á la
costa con cargamentos de marfil, la cual llamaban orgullosamente
maderas preciosas y plumas de &lt;República del Transvaal&gt;, y que
no es hoy sino una colonia de In·
avestruz,habla n conmucbafrecuen- glaterra.
cia de cementel'ios de elefantes, ó
Cada uno de los dos campesinos
sean sitios que estos colosales cua- afirmaba
que la distribuéipn por él
drúpedos eligen para morir. Hasta ·
ahora, se creía que tales relatos no propuesta era la mejor, y que la de
eran sino cuentos ideados por la su compañero le perj udicaba gran•
vi va imaginación oriental; pero hoy demente, y asi permanecieron mutiempo en riña,&lt;erre» que&lt;erre&gt;,
está probado que la tenida por fá- cho
sin ceder un ápice, y no hubo con·
bula es realidad.
La confirmación de las narracio- sejo de anciano ni fallo de juez que
nes de los árapes, se debe á un ofi- les hiciera entrar en razón. ¡Quién
cial inglés, el Comandante Powell sabe en lo que habría parado la
Cotton, que ha pasado cuarenta me• disputa á no habérseles ocurrido
ses en el Uganda y el Alto Nilo, y dejarla á la decisión del viejo
ha visto con sus propio&lt;;ojos un ce - Kruger, Presidente entonces de la
República sudafricana.
menterio de elefantes.
Sostuvieron ambos, ante el anciaEncuéntrase éste situado al pie
de una sierra, no lejos de unos ma- no y noble árbitro, sus pretensio•
nantiales. Los elefantes van allí nes, creyendo cada cual que habría
cuando sienten llegar sus últimos de obtener de sus labios la razón;
quedaron mudos de asombro
momentos. '.rodo e1 terreno está cu- pero
bierto de enormes esqueletos blan- cuando aquél les dijo:
ninguno de vosotros está
queados por el aire y el sol, y los la-Con
justicia, puesto que no os habéis
indígenas acuden allí con regularipuesto de acuerdo. Sólo hay un
dad para recoger el marfil.
de hacer el reparto equitati·
Según asegura el oficial, es difí- medio
justo ..... .
cil imaginarse lo imponente del es- voy
- ¿Cuál?- preguntaron á una los
pectáculo sin haberlo visto.
dos labriegos.
- Que uno de ustedes di vida la
Jldelanto científico.
pt·opiedad en dos parte~, y que el
otro
eséoja ....
Los diarios japoneses nos hacen
-¡Es
verdad !-dijeron llenos de
saber que se ha descubierto el sé- admiración
aquellos sencillos homrum contra el asma, y ser los auto- bres, y salieron
satisfechos, charres de tan importante descubrimien - ' lando como buenos
camaradas, de3·
to los doctores Okuyama, Endo y el pués de dar l as gracias
al viejo
profesor Kitasato.
Ya varios especialistas y sabios Kruger por su sabio consejo.
alemanes habían hecho conocer el
bacilo del asma, y declaraban y
demostraban la posibilidad de encontrar un sérum capaz de efectuar

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éste se presenta; el raciocinio nos aconseja prevenirnos contra él.

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~:it;
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los bienes fueron valuados en $125,000.

La mayor parte de lo testado consistla en dos pólizas de $25,000 ·
cad~ una, tomadas en "La Mutua", Compañia de Seguros sobre
la vida, de Nueva York.

EL MUNDO ILUSTRADO

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~~

Dr. manutl 6ut·1t'rrtz, :~:--:•
..•=·=
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et test.11mento
del Ilmo. Sr. .Arzobispo Fechan

H.eioo ·POCOS &lt;ll'as que se Practicó
la apertura del testamento del Ilustrísimo Sr. Arzobispo D. Patricio
A. Feehan en la ciudad de Chicago,
Lllinois. La fortuna del distingúi&lt;io
)relado ascendió á cerca de. • • .
$125,000 oro amerioa.n:o; y según el
inventario quie se Iul· publicado los
bienes que dejó fueron como sigue:
Dos pólizas de "La
Mutua,"
Compañf.a
de Seguros sobre Ja
Vida, de Nueva York,
por $25,000 oro cada.
una, ó sean. . . . .$ 50,000 oro.
Dividenidos acumula.dos
sobre un,a, de las póliws. . . . . . . . 9,329 oro.
Otra póliza die seguro. 14,000 oro.
Acciones eru efectivo y
en Bancos. . . . . . 37,000 oro.
Entre las disposiciones del ses
ñor Arzobispo, en su testamento, se
hicieron 'éstas:
A su hermana, señorita Krute
F1eeharu, que estuvo siempre con él
hasta su muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000 oro en l\lna de las pólizas de seguro; á la; señero, Ana A.
Feehan, viuda del señor Doctor
Edua1'do L. Feehan, hermano del
seíior Arzobispo, $25,000 oro de
otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo; 1í fa Ac8Jdemia de San· Patricio de Chicago, de la que es preceptoro· su hermana, Madre Maria
Catalina, $10,000 oro ije la última
póliza; á la escuela "Santa Maria"
de enseñanza práctica para vorones, de Feehanville, Illinois, que
era la institución por la que n¡ás ,se
Interesaba el señor ArzobiSpo, se
entregaron los $4,000 restantes de
la última póliza.

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{f1~ üino de San Germán. ~l~}
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O leo de J uan :U, Pach aco.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>ta casa qut otndt más barato
. dt la Rtpública.

AL

Año XI.-Tomo 1.-Número 11.

MEXICO, MARZO 13 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA
Registrado como artfc·-Io de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Subscrlpcl611 mensual foránea...... $ 1.60
ldem
ldem en la Capital,$ 1. 26

Gerente: LUIS REYES SPINDOLA

PUERTO
DE VERACRUZ
Stgunda dt la monttrilla ·
y eapucbinas.-mtxico.
Grandes Almacenes
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1D) ~ IP&gt; éfü Irll@mm~illl11&lt;ID

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~ n mm~n&lt;ID w cdl ~ Il@ ~ @IP nll@Ilº

:t

~§

Surtido sin igual en:
Paños, Satinés, Diagonales, Armures, Corsckew, Cheviottes, Foules,
Peignés negras y de co1ores.
.
Casimires de fantasía ingleses y franceses.
Cortes de Pantalón Novedad.
Panas para trajes de caza y sport. .
Franelas americanas, bennis, etc.
Alpacas lisas y de fantasía.
Sargas de seda, Rasos, Alepines y percalicas.

n

.~
1

Depósito de los Fábricas Nocior1ales

t

Mandamos á vuelta de Correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, FRANCOS DE PORTE, los pedidos mayores
de 25 pesos cuyo peso no exceda de 15 kilos.

1
CABEZA D E ESTUDIO.
O leo de J uan :U, Pach aco.

�1:t MUNDO ÍLUSTRADO
EL MUNDO ILúSTRADO

Notas f'\ etropolitáoas

1

'

El Princlpe Abrll.-Combate de flores.-La educacl6n en Méxlco.--Teatro Arbeu.
-"El Surco" y "En el Seno de la Mua-te."

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L Príncipe Abril ha enviado sus embajadas á nuestro valle y se escucha ya el claro tintineo de sus cascabeles de plata. En
una ideal competencia, el fértil suelo contesta á cada estrella que surje en el infinito negro de la noche, con una flor que se a.bre á todos los vientos.
La savia bulle en los retoños, como una sangre joven y exúbera; y se siente en el campo la
misteriosa atracción que ejerce lo que es bello,
lo que es fuerte, lo que es sano. Parece que ha
soplado un gran viento de juventud y de vida,
y que, á su beso, se apresuran los árboles á
cubrirse con la gala de sus hojas nuevas, y
las flores entonan, en el silencioso lenguaje de
sus almas, el hossana al que llega, al Príncipe
Abril, que ha enviado ya sus embajadas.
Viene á desposarse con la Primavera. Se dirá aquella deliciosa "Misa de las Flores" y
tendrán, para los desposados, muchas estre·
llas nuestro cielo incomparable, muchos perfumes nuestras flores y muchos cantos de amor
los pajarillos en las ramas.
Sea bienvenido. La mañana ha limpiado ya
sus celajes, y ha dispuesto sus ofrendas con
toda la pomposa policromía de la flor tempranera. La tarde apresta sus melancolías intinitas, y la música de sus vientos, que cantan á
la sordina la gloria de amar. La noche tiene
para el Príncipe Abril galanterías de mujer enamorada que se entrega, toda llena de temblores deliciosos, á los abrazos de su amado ....

***

para que sepan encontrar en el grupo social á
que pertenecen el sitio que más cuadre á sus
facultades y para que, una vez encontrado este
sitio, sepan cumplir con sus deberes y reclamar su¡¡ derechos en forma.
Cuando los ingleses, admirados por el rápido desarrollo de los Estados Unidos, enviaron
á territorio de la Unión representantes que estudiaran concienzudamente las causas íntimas
de tan prodigioso progreso, especificaron claramente á sus mensajeros cuál había de ser su
papel y cuáles sus labores. Y los emisarios
volvieron llevando á la madre patria la impresión de un vago deslumbramiento.
Admiraban los grandes talleres "de los americanos y su manera genial de conducir asun•
tos de tan disímbola naturaleza; declaraban
que en muchos puntos eJ americano aparecía
superior al inglés; y confesaban que los méto•
dos de tratamiento de los minerales se acercaban á una .rara perfección en los Estados Unidos. Pero lo que más llamó la atención de es·
tos hombres avezados á la lucha y fuertes con
la fuerza de sus experiencias y de sus vidas, .
fué la escuela primaria.
Así lo declararon en su patria. La escuela, el
centro de educación, la manera de "hacer hombres y mujeres," ahí estaba el secreto, ahí estaba el porqué del progreso inaudito de la
Gran República.
Entonces se pensó en adaptar lc,s colegios de
Inglaterra á la manera de ser americana. Las
costumbres, la rutina, pesando con la inmensa

Se dispone un combate de flores, que ·s erá la
resurrección de aquellos que hemos visto y que
por desgracia no fué posible continuar. La
tiesta de las flores, la tiesta de la primavera,
con sus simbolismos y sus derroches de pétalos, ejerce en el espíritu el consuelo de nna
suave caricia femenina.
Será el Combate de Flores una fiesta de la
elegancia y del amor; se citará á la mujer, para recibirla con flores y con música. Porque
si las flores completan á la mujer, la mujer
completa á la música y son, música, flores y
mujeres, el símbolo de la alegría de vivir.
¡Tiene la vida tan escasos momentos de buen
humor! Es una enferma, de crónicos males, cuyo gesto avinagrado impone la nota en todo
tiempo; y cuando, por rara casualidad, una
vaga sonrisa a.parece eq sus labios, debemos
apresurarnos, porque fácil es que no vuelva á
acontecer tal cosa. ¡Es la vida entre nosotros
una enferma que se mu_ere de hastío!

***

La educación.es, por ahora, uno de los grandes problemas en nuestro país y, ya que la gestión administt-ativa nos ha guiado por los senderos que ahora recorremos, justo es que la
iniciativa privada venga en auxilio de la oficial, para dar digno fin á la obra comenzada,
para coronar nuestro progreso y cimentarlo en
sólidas bases. Porque en nuestra época sólo
los pueblos educados triunfan. Es en la escuela eu la que se forman los caracteres que han
de ser después los guiadores de la nación.
EL secreto de la gran fuerza de los americanos del Norte, reside en sus acailemias y en sus
escuelas. LO que el muchacho ó la señorita
americana saben al salir de las escuelas, es
muy suficiente para que se basten á sí mismos,

pesadumbre de una roca, en mucho entorpecieron tan buenas intenciones: pero por fin triunfaron los iniciadores y en pocos mesiis el resultado fué superior á las esperanzas más codiciosas.
Entre nosotros es tiempo ya de que el individuo se una, para formar con los aislados elementos que de otra suerte serían inútiles, un
haz de energías y de voluntades que, bien encauzadas, serán de inapreciable importancia.
para la vida futura de nuestra patria. El Gobierno no puede, humanamente, estar listo para todo, hacer todo, pensar en todo, y precisamente porque es mucho lo que ha hecho, debe
completarse su labor con la de los individuos
de más alcance intelectual que entre nosotros
vivan, para que sea más fructuosa.
La creación de escuelas de educación que se
ha iniciado por una compañía particular re•
cientemente constituída, es un hecho digno de
ser conmemorado. Será, la fecha en que se abra.
uno de estos estable:cimientos, la fecha de nuestra redención social, la fecha en la que se iniciará nuestro progreso futuro, tomando caracteres de solidez y ne fuerza.

***

El Teatro Arbeu sigue siendo el punto de cita de todos los amantes del arte. La compafiía
de Thuillier, que vale mucho, ha cumplido con
exceso sus promesas y ha obtenido, por modo
tal, el triunfo más legítimo.
Después de las dos formidables obras del
repertorio shakespiriano que nos ofreció, ha
puesto en escena el drama de Cavestany "El
Surco," en el que Thuillier hace una. verdadera creación. Los papeles en los cuales el artista tiene que representar edades que ha vivido,
mucho tienen de una recordación, y parecen,
en mucho, la repetición de algo que ha ocurrido y que se conoce perfectamente.
Pero cuando hay que representar edades que
aún no llegan, cu11,ndo hay que fingir el tem•
blor ·s enil que h ún no se experimenta y forzar
la voz para que adquiera debilidades, estando
en todo su vigor, las dificultades se acrecientan y la labor se hace ruda.
La prueba ha sido muy dura, hay que confesarlo, y Thuillier ha salido triunfante. "El
Surco," por otra parte, es una deliciosa obra.
llena del fresco olor del tomillo, y sobre la cual
domina el cielo de una campifia hispana. .
Muy distinta, aunque también hermosa, es
"En el Seno de I a Muerte", que nos ha ofrecido
la misma compal'íía. de Arbeu. La flexibilidad
de Thuillier para adaptar su alma á tan distintos tipos, es de cierto admirable. Hay que
enviarle un sincero aplauso.

***

El Príncipe Abril se avecina. Para recibirlo
ha tendido su amada, la Primavera, una alfombra de flores inmaculadas. Ya despeina sus
rubias trenzas, para ungirlas con óleos balsá•
micos. La naturaleza torna también parte en la
fiesta. El amor y la vida flotan en los aires.

«EN EL SENO DE LA MUERTE.&gt;-UNA ESCENA
DEL TERCER ACTO.

UN PROY,ECTO DE RULETA.

C

ORRO traslado á los fervientes de Birján de un caso que he
presenciado, que casi "he vivido'', como hoy se dice, y que
bien meditado y estudiado puede
contribuir á desvanecer en el espíritu de los jugadores esa ilusión tan
engafiosa como seductora en cuya
virtud se juega con la esperanza de
ganar, y se admite que existen ó
pueden existir combinaciones, sistemas, proyectos infalibles para
subyugará la veleidosa fortuna.
Nos reuníamos con a lguna frecuencia en la redacción de Pn periódico parisiense un grupo de ami·
gos mexicanos y pasábamos buenos ratos hablando de toda clase
de asuntos y especialmente de literatura y de arte.
Un día, al llegar coir.o de costumbre á nuestro centro de reunión, nos
encontramos con un personaje extraño 1),1 grupo y desconocido para
casi todos.
-·Mr. Chimene-dijo el dueño de
la casa, presentándonos al neófito.
Era éste un hombre enorme y extremadamente flaco, de nariz aguileña, cejas oblicuas, ojos negros,
profundos é impenetrables, traje de
luto pasablemente sórdido y uñas
puntiagudas y encorvadas. Algo
así como un Mefistófeles taciturno
y melancólico ó como un D. Quijote ensimismado y meditativo.
-¿Mr. Chimene es literato?
- No; Mr. Chimene. tiene un proyecto infalible para ganar á la ruleta.
-¿Y en qué consiste?
- Es su secreto; pero está deci(iido á experimentarlo y demostrarlo
en nuestra presencia tantas cuantas veces sea necesario hasta que
quedemos plenamente satisfechos
de su eficacia y de su infalibilidad. Una vez ensayado.lo bastante y adquirida convicción plena de
que no falla ni puede fallar, Mr.
Chimene levantará entre nosotros
una subscripción, y reunido un capital decente, aun cuando no sea
considerable, el inventor irá á jugará Monte Cario y los que subscriban se distribuirán las utilidades cediendo á Mr. Cliimene el tanto por ciento que se estipule.
Nos veíamos unos á otros con
cierto asombro,y una sonrisa de escepticismo vagaba por nuestros labios. Chimene callaba y st&gt; conformaba con aprobar con pausados
y cadenciosos movimientos de cabeza.
-Veamos las condiciones de Mr.
Chimene.
- Son muy sencillas y dan todo
género de garantías- agregó el director del periódico, pues el autor
del proyecto permanecía mudo. Hemos traído una ruleta y fichas
que representen dinero. Mr. Chimene hará sus apuestas y se compromete á duplicar el capital que
se Je entregue en cada sesión, sin
llegar jamá s·á perder la cantidad
inicial. Duplicado el capital, se
suspenderá la sesión para reanudarla cuantas veces fuere necesario
en las mismas condiciones. El experimentador está dispuesto á sa-

LAS MARAVILLAS

crificar el tiempo que los accionistas creyeren necesario hasta llegar
á convencerlos y después procederá á "levantar" el capital y á jugar de veras.
A estas alturas ya muchas sonrisas escépticas se habían borrado
de otros tantos pares de labios y
algunos que otros ojos tenían el
brillo intenso del entusiasmo y de
la fe.
Chimene callaba y casi sonreía.
Pasamos á la pieza contigua,
transformada en sala de juego, y
comenzó la sesión. Se encomendó
á los más escépticos el manejo del
aparato y se les confiaron las nobles funciones 'de gurrupiés. Chime•
ne recibió mil francos en fichas, algunos de nósotros, destinados á
servir de puntos d&lt;;J comparación,
tomamos diversas cantidades en
las mismas especies y comenzó la
·magna experiencia.
El operador, augusto, solemne y
silencioso, hacía sus apuestas con
varia fortuna y en muy distintas
formas. Acertaba unos golpes,
erraba otros, y según ganaba ó perdía, modificaba su tanteo impasible
ante el hado adverso ó favorable,
y atento y concentrado como un oficiante.
Cuando ya los "puntos de comparación" habíamos perdido nuestros lotes, Chimene tendió la. mano
indicando una suspensión de hostilidades, hizo contar sus fichas y
resultaron mil doscientos francos
de utilidades netas. Chimene había
cumplido en todos los tercios.
Los ojos brillantes estaban en
mayoría; l as sonrisas escépticas,
de capa caída. A lguien dijo:
-Acepto y me subscribo con mil
francos.
El artista cambió una mirada inexpresiva con nuestro anfitrión y
éste indicó:
-Mr. Chimene dice que la experiencia no es aún concluyente, que
hay que repetirla muchas veces para que sea probante, y á pesar de
la fatiga que le produce el cálculo
mental de su tanteo, está dispuesto
á reiterar el experimento.
Se armó la gorda. Unos querían
que la experiencia se repitiera con
un capital mayor; otros más sensatos, la creían más concluyente
con uno menor.
-Más concluyente, sí; pero me·
nos productiva, decían los del pro.
Y los del contra contestaban:
-No se trata de productividad
actual, sino de seguridad de los
métodos y de eficacia del "modus
operandi", y el pequeño capital
prueba, en la especie, m,í,s que el
grande.
Segunda mirada indescifrable de
Chimene al director de escena.
-Nuestro grande hombre reconoce que hay un "mínimum" de capital indispensable para proceder;
pero en obsequio del aud_itorio consiente en operar con cien franco·s
como punto de partida.
Hurras, ovaciones y á ello! Quince minutos después, Chimene volvía á pronunciar con la mano su
"Quos ego" y entregaba trescie.n tos
cincuenta francos y algunos céntimos de utilidad sobre los cien de
capital.
Aunque fatigado, indicó con la
mirada que haría todavía otra ex-

periencia con cincuenta francos de
entrada, y que trataría de quintuplicarlos, bien que con pocas probabilidades de éxito. El cálculo
de su tanteo fué en esta ocasión tan
riguroso y tanto y tan bien se ciñó
el operador á sus fórmulas y á la
secuela general de su proyecto, que
estuvo á punto de desmontar.
El entusiasmo no conoció límites.
Chimene fué abrazado, besado y
paseado en triunfo por los escépticos, y sólo una modestia innata y
orgánica como la suya, le impidió
envanecerse de aquella, ovación tan
entusiasta como espontánea.
Pero nunca ha de faltar una nota
discordante en el concierto más
unánime y más armonioso. ·Ya la
subscripción para explotar el pr&lt;&gt;yecto montaba á tres mil francos
cuando un «aguafiestas&gt;, «trouble
fete&gt;, que llaman los franceses, se
interpuso y dijo:
- No obstante el éxito alcanzado
por el elocuente Mr. Cbimene, tengo objeciones de dos categorías que
hacer á su proyecto, las unas de
orden mecánico y las otras de índole filosófica. En consecuencia, pido
que antes de la votación se hagan
nuevos ensayos con una ruleta que
yo traeré é ins~alaré mafiana y que
funcionará bajo mi dirección. Después promoveré un debate contradictorio entre Mr. Chimene y sus ·
partidarios, de una parte, y el que
habla, de la otra, para promover
un acuerdo en asuntos cuya gravedad nadie aquí puede desconocer.
Dicho y hecho. Chimene asintió
á todo. Se reiteraron las experiencias con distinta ruleta; pero con el
mismo éxito para el operador. En
cuanto al debate contradictorio, fué
un triunfo para las pupilas negras
y profundas de Chime.ne.
Su adversario le argüía y con
sobrada razón aparente:
-Si posee usted un secreto de tanta magnitud y de tan seguros y pingües resultados, ¿cómo sele ha ocurr~do acudir á nosotros, desheredados de la fortuna, en vez de proponérselo y ensayarlo ante los
Rostschild, los Hirsch, los Soubeyran; ó bien, hacerse asignar una
renta espléndida por los empresarios de Monte Cario, ó hacersEl reconocer un capital con la condición
de no jugar jamás?
La; mirada inexpresiva de Chimene respondió por la boca de ganso
de su habitual intérprete.
-Así lo he hecho; pero los grandes capitalistas quieren que les venda el se.creto para explotarlo ellos,
alegando que si me suministran capital, á poco andar yo seré también
capitalista, jugaré por mi cuenta y
los mandaré á paseo. En cuanto á
la empresa de Monte Carlo, no cree
en los proyectos infalibles, y me ha
contestado que puedo ir á desbancarla cuando guste. Entonces he
pensado que los únicos accionistas
poaibles, se.r ían personas de pocas
aspiraciones, capaces de contentar-.
se con subscribir cien francos y ganar cien mil en una semana. Pero
no insisto más y me retiro, porque
voy á ensayar mi proyecto en el
barrio latino, en donde un grupo
de estudiantes está dispuesto á reunirme mil francos de capital, poniendo-á escote todas las escuelas
superiores de Par_ís.

on RADIO.

co con sus rayos.

mN EL SENO DE LA 1,{UERTE.&gt;-ESC~AS niµ. TERCER ACTO.

Así fué. Durante ocho días un
telegrama vespertino de nuestro comisionado, nos informó de la marc~a de nuestros asuntos. Era lacómco y elocuente, como Chimene el
dichoso telegrama:
'
Primer día: Ganados fr
5 712 oo
29
•
' .
39
"
,,
,,
12,575.25
4,;,
"
,,
,,
25,418.14
,,
,,
,,
52,973. 05
5 99
,,
,,
,, 118,002.00
6
,,
,,
,, 312,111.16
715,144.01
,,
,,
,, l. 500,212. 50
. Ma~erialm_ente no vivíamos, ó meJor dicho, vivíamos en el paraíso.
Aquello era la California Australia, el Pactolo. En espera'de llegar
á los cinco millones, peso neto prometidos por Chimene y en ..;fa de .
realización, contraíamos deuda,s
nos dábamos importancia1 comprá:
bamos á plazo joyas y chucherías
Y. el dirE:cto_r del periódico se dab¡
cita á diario con unor, ingenieros
navales á quienes había mandado
h~cer un «yacht&gt; de recreo que babia de llamarse el «Chimene&gt;
El telegrama del noveno d.ía fué
menos satisfactorio. Decía simplemente:
. «Todo l?erdido, capital y ganancias. Ch1mene, desaparecido,-EL

¡~ ,,

,,

,,

CORRESPONSAL&gt;.

¿Qué había pasado? Lo supimos
después. En un momento en que
nuestro encargado de la vigilancia
?ª Chimene se separó de la mesa de
Juego para platicar con una belleza de ~uda Pest, de extraordinarios
atract1v?s, que lo camelaba hacía
días, Ch1mene, ó perdió todo y huyó,
ó se levantó con el santo y la limosna y desapareci6 llevándose todas
nues~ras_esperanzas y todas nuestras 1lus10nes.
La policía le siguió la pista y
creyó reconocerlo en un enano regordete, de ojos azules y extremadamente locuaz que se embarcó esa
noche par3: s~be Dios dónde. Tal
vez era Ch1mene disfrazado.
¡Y es éste el mejor de los proyectos de ruleta!

Dr. M. Flores.

Hemos tenido á la vista una de dichas
partículas, propiedad del Prof. Luis G. Le6n
con la cual obtuvo una fotografía que re'.
producimos en este númer9. El radio emite
rayos X, que se aprovecharon para impresionar Ia placa de que se trata.
La mencionada partícula es casi inapreciable á la simple vista; pero sus radiaciones sobre una plaquita de sulfuro de zinc
sí son p erfectam ente perceptibles y se no~
tan con toda facilidad en el aparato científico especial llamado Spintariscopio.
Yá en este semanario hemos hablado extensamente del referido m etal, y por eso no
insistimos por ahora.

L.a primera fotografla sacada en Méxi•

El mundo científico ha fijado su atenci6n
y la prensa peri6dica ha difundido por todas partes la sorprendente noticia de las maravillas de ese nuevo cuerpo descubierto por
el Profesor y la Sra. Curie en París y que
ha tomado el nombre de radio. .
A México vinieron ya tres partículas del
raro metal, que tiene la particularidad de
emitir indefinidamente fulguraciones que semejan una lluvia de estrellas.

Todas las manos se tendieron suplicantes y retentivas hacia Chimene. No; Chimene no podía abando•
nar á lo~ primeros hombres que habían temdo fe en su genio y vinc:ilado esperanza en su triunfo. ¡No!
¡A la vida ó la muerte! Daríamos
el capit~l, modesto sin duda, pero
necesario, y redactaríamos un cont!°ato cuyo p~ne!)te sería el escéptico de las ob1ec10nes mecánicas y
filosóficas.
Se reunieron á duras penas cinco
mil francos. Chimene estipuló que
sólo cobraría su pasaje á Monte
Carlo y sus gastos á razón de cinco francos diarios, en tanto el caPi.tal no ;hubiera llegado á veinte
mil. Partiendo de ahí, el genial inv_entor tendría ~e_recho al diez por
ciento de las utilidades y la sociedad se disolvería sin ulteriorrecur
S? cuan?º Chimene hubiera ganadr_
cinco millones de francos libres de
polvo y paja. Uno de los ~sociados
lo acompañaría á Monte Carlo
guardaría el dinero y administrarí~
y regentearía los fondos de la sociedad.

FOl'OGRAFIA TOMADA CON LUZ DE &lt;RADIO,&gt;

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EL MUNDO ILUSTRADO

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N el Hannover, la catedral, 6, como sella•
ma, el Domo de Hildesbein, es indudablemente uno de los monumentos más antiguos de la Alemania, que se remonta, según la tradición, al mismo Carlomagno.
El Emperador bahía perdido en la caza su
cuerno de marfil que apreciaba mucho, Desesperado, hizo voto, si se encontraba en alguna
parte, de construir en el sitio mismo del hallaz- ·
go una iglesia tan grande como su propio palacio.
Al día. siguiente, uno de sus escuderos vió
balancearse el precioso cuerno en las ramas
floridas de un rosal silvestre.
El Emperador, fiel á su juramento, puso sobre las raíces del arbusto la primera piedra del
templo.
El hecho es que, detrás del coro y debajo del
altar mayor, surge un rosal gigantesco que,
atravesando el muro por una ancha brecha,
ostenta hasta la cúspide del edificio su ramaje
tnpido y florido á pesar de los años y tapiza
con un manto de verdor el conjunto de piedras
obscurecidas por la pátina de los siglos.
Se entra en la iglesia por una elevada puerta
de cobre cincelado, maravilla de paciencia, de
trabajo y de fe, composición maciza y conmovedora en que el buril de algún gran artista de
la Edad ·Media ha trazado, una por una, con
candidez encantadora y pun,zante intensidad,
todas las escenas de la pasión de Jesucristo.
Esta obra maestra, que lleva la fecha del
año 1000, fué hecha para rogar al cielo que preservara al mundo dél aniquilamiento definitivo
de que se le creía amenazado.
El visitante huella la tumba de granito donde reposa San Bernardo, primer Obispo de
Hildeshein.
Cerca del coro donde cuelga, suspendido de
un pilar, el estandarte turco tomado en Belgrado en 1691 («Tropheum fugatae lunae captique
Belgradi&gt;), se destaca un bajo relieve de madera tallada que representa la Resurrección.
Aquí, por ejemplo, el eclecticismo histórico
del autor toma ancho vuelo, porque los dos soldados romanos que montan la guardia, llevan
la cabeza cubierta por el «salade&gt; [casco de celada] al lado del sepulcro desi,. rto del Gólgota,
y están armados con arcabuces de rueda del
último modelo ....
Hay otros ejemplos, sin embargo. Veronese
ha. vestido á sus apóstoles como patricios de
San Marcos.

El tesoro contiene también el famoso cuerno
de marfil legado por Carlomagno, al mismo
tiempo que un broche de su manto imperial, la
zapatilla de no se qué Papa y una serie de otros
objetos más ó menos curiosos, teniendo cada
uno su leyenda particular, de cuya autenticidad me libraré muy bien de salir garante.
Es una iglesia digna de visitarse, como se ve,
y que merece la pena del viaje.
Pues bien: hace unos cincuenta años, el Domo, además de sus riquezas y curiosidades,
poseía un organista famoso llamado Karl
Schneider.

***
Era éste un músico apasionado de su arte,
que había estudiado en Leipzig con el gran
Bacb.
Parn él, las fugas y las tocatas del maestro
no tenían secreto.
Conocía maravillosamente los recursos de !.U
instrumento, cuyos pedales y registros manejaba con habilidad sin igual; y cuando bacía cantar sus «voces celestes&gt;, se hubiera dicho que
era un concierto de arcángeles descendidos de
su trono eterno.
~ra la gloria de la capilla de música, el honor de la ciudad, la ilustración del reino, y
varias veces Su Majestad le había mandado
ofrecer sumas considerables para que abandonara su catedral y sirviera en la capilla del
castillo real.
Pero él se negaba siempre y continuaba en
su pequ,~ñaciudad, donde cada domingo venían
á oírle de los distritos de l as inmediaciones.
El motivo era que Karl estaba enamorado.
Desde que vió á la hija del juez Baun_gartein,
Guillermina, cuyos cabellos se asemejaban á
una cascada de oro líquido, y los ojos azules
á primaveras abiertas al sol de verano, desde
que la había oído una noche en la iglesia resplandeciente de luz y saturada de incienso cantar un died&gt; en honor de Santa Catalina, y
llenar la nave con su voz cálida y vibrante,
cuyas sonoridades llenas le llegaban, como si .
se hubieran cernido sobre las frentes prosternadas, él ya no se pertenecía.
Sólo para ella pedía á su órgano sus melodías más dulces, para ella tocaba sus marchas
alegres, para" ella lanzaba sus acordes triunfales.
Decía sus declaraciones discretas con inte-

rioridades veladas que cantaban una confesión. .
Las flautas, mezcladas á la voz humana, murmuraban notas apasionadas en un roce de alas,
y los clarinetes hinchaban los sonidos con una
insistencia apremiante, una decisión más franca, una nitidez más audaz.
Pero ¡ay!, todo eso era en vano. La adorada
no sentía por el pobre!organista sino una admiración de artista y ningún sentimiento particular.
Le escuchaba con placer , es cierto, pero no
adivinó nunca que todas las notas que volaban
bajo la bóveda de piedra tenían un sentido, que
esos cantos le hablaban á ella y le decían Jos
sufrimientos de un corazón que le pertenecía
por completo.
No sentía esa atmósfera deternuraquelaenvolvía como un rayo de luz tamizada por un
ventanal, y no entendía ni las llamadas desgarradoras, ni las súµlicas, ni las plegarias.
Ella pensaba en cierto teniente de caballería
ligera, que llevaba un penacho de plumas blancas con las armas reales grabadas en el tahalí
de :su cartuchera y que la había mirado, el año
anterior, en la patinación.
Evidentemente, el mísero Karl, con su levitón
negro y sus cabellos demasiado largos, no podía luchar.
Un día .... el organista se armó de valor y
se fué á casa del juez. No era rico y sólo poseía.
su empleo para vivir.
¡Pero tenía tanto talento! Trabajaría, ga.naría dinero, se dejaría oír en las capitales, compondría coros, fugas, sinfonías, quizás óperas.
Seguramente lleg aría á ser célebre. ¡Con tal
que Guillermina le quisiera! ¡Qué feliz la haría!
Era demasiado tarde. Guillermina se había
comprometido ya precisamente con el joven
oficial.
El .desgraciado Karl huyó desesperado, ani•
quilado por el derrumbamiento súbito de sus
aspiraciones y de sus ensueños, quebrantado
de pesar y resuelto á desaparecer para irá llorar en alguna parte sus ensueños de dicha desvanecida.
.
No quiso ya subir al órgano. El instrumento
permaneció mudo durante cuatro domingos seguidos, destacando en el fondo de la iglesia la
hilera de sus lari;os tubos taciturnos, cuya voz
se había extinguido y estaba ausente su alma.
Vagó quejumbroso por los campos, contando
su pena á la brisa que no le oía y asustando á
los aldeanos, que lo tomaban por loco.
Se acercaba la fecha del matrimonio de Guillermina. El juez que había convocado á la ce•
remonia á los consejeros antiguos, á los auditores y á los magistrados, e$taba afligido por
la huída de su organista, que le hacía esa mala
pasada en el momento d~cisi vó.
Pensó en enviará buscar á otro cualquiera,
algún pobre diablo famélico de las inmediaciones, que se daría por muy contento con ganar
alguna retribución.
¿Pero se podía envilecer decentemente el ins·
trumento ilustrado por Schneider\' ¿Se podía
sin deshonor confiar á un torpe el cuidado de
despertar las &lt;evoces celestes&gt; dormidas hacía
tanto tiempo?
E l obispo se oponía, lo mismo que la mayordomía de la iglesia. ¡No! Se cubriría el órga·
no con un velo y se dejaría su masa sombría
ocultarse en la sombra de las bóvedas, avtr·
gon·z ada del abandono del que la animaba.
Así se hizo. Y cuando la rubia Guillermina,
ruborizada de amor y de dicha, subió l::i.s gra·
das del t emplo del brazo del señor Baungarteo,
l.llientras el nov-io, dorado en todas sus costu·
ras, saltaba por det rás, para no tropezar ~us
espuelas en la cola del tr;,,je de desposada,. mn•
guna marcha triunfal acompañó el corte¡o al
altar.
-¡Qué triste es esto, Fritz! -dijo la señora
Bauogarten al oído de su marido.
-Es verdad. ¡Maldito Schneider! Si alguna
vez cae en mis manos, me lo pagará caro.
Pero hete aquí, de r.ronto, mientras el obispo
con su mitra en la cabeza y el báculo en la roa·
no, se acercaba á los novios para felicitarles y
los canónigos envueltos en armiffo se agrupaban con sus cirios alrededor de Su Grandezaé,
un ruido de tr.1eno estalló en la tribuna. Fu
primero un rugido sordo, como el anuncio de
algún cataclismo inminente.

Después se oyeron trompetas que sonaban
estridentes y apremiantes, lanzando á los cuatro ángulos del templo llamadas imperiosas.
Y voces terribles respondieron anhelantes
que parecían salir de las profundidades de los
muros y repercutir contra los pilares macizos.
La_rgos sollozos, rasgados por gritos de angustta, atravesaron toda la extensión de la nave,. acompañados de una melopea lúgubre, seme¡ante al lamento de una alma abandonada
que gime.
Armonías entrechocadas, discordantes, acordes dolorosos, sonidos lamentables, llenaban
la antigua iglesia, aument ando su intensidad
cada minuto bajo la presión del viento desencadenado que llenaba los tubos y hacía temblar la masa de madera oculta allá ar·riba. bajo
su ve!o.
Parecía una falange de demonios aullando
de dolor y de desesperación, un concierto de
condenados abrasados por las lla.nas venga•
doras.
Las ondas sonoras se ensanchaban en un empuje in vencible y parecían comunicará las mismas piedras sus vibraci0nes.
La~ llam~s de los cirios vacilaban, las estatuas rnmóv1les se estremecían en sus nichos de
ye~o, y las cabezas de los fieles se inclinaban
baJo un soplo de espanto y de horror.
l!;l obispo, muy pálido, hizo el ademán de
exorcizar, pero se le escapó de las manos el
báculo.
Los canónigos, aterrados, rechinaban los
dientes y dejaron caer sus ci rios.
Guillermina, como Margarita atormentada
por los demonios, pidió á su madre un frasco
de sales y se desmayó murmurando:
-¡Tengo miedo!
E l ór&amp;"ano calló al fin. La espantosa sinfonía
se 11:pac1guó en una frase dulce y triste, última
q ueJa de amor traicionado y suprema expresión
de dolor.
El bedel, tranquilizado, se disponía á subir
para expulsar al maldito que acababa de evo?ªr con un objeto desconocido á las potencias
rnfernales, cuando se vió aparecer en la tribuna á Karl Schneider, con los ojos extraviados
y los cabellos desgreñados.
~r.ep6 como un gato por las asperezas de la
DaJa del 6r:gano hasta la parte superior de los
tubos, envió con la mano un beso hacia el coro, donde Guillermina inanimada estaba extendid~ y recibía cuidados, y después se lanzó al
vacrn y fué á estrellarse palpitante sobre el
granito de la tumba de San Bernardo.

***
El canónigo que me relató esta historia me
señaló también una enorme mancha obscur~ incrustada e.:i la piedra tumular.
Se dice que cuando cantan en el órgano las
c:~o?es celestes&gt;, aquella mancha se enrojec1;
sub1tamente y toma una coloración de sangre
encarnada.
JULES LEMAITRE.
De la Academla }'rancesa,

00 .

. .

1
.f

-· "':

..·
·

1

,

.

Morir y vivir en la memoria de los homhres,
es la posesión de la vida eterna,

*

El pedante habla á Ios niños como si fueran
hombres, y á éstos como si fueran niños.

Agualturbia.
(Fot. Luperclo.)

POSTALES
En el mar de Margarita
Hay, como tú, perlas blondas.
¡Quién inquiriera sus ondas
'
Para darte, Margarita,
Como tú, perlas tan blondas! .

*
Tus ilusiones son rosas
Que guardan fragantes mieles·
Y los tímidos rondeles
'
Son doradas mariposas
Que sueñan con esas mielef',
,¡:

Cuando tu ilusi6n medita
En la rumorosa cuita
Que llega á brindarte aromas,
El ansia de· tus amores
Finge escuchar antre flores
Un idilio de palomas.

':Ramón L. Santel/i,
CliAPUl,Tll,PEO,-UNA CAl."LE D~ l:IOSQUE.
, _ ,. (Fot, dj! "EJ l\l~do IJ-qs~~do,")

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Política General

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.El recluso de la Isla del Dlablo.-.El gran acto civil de Zolá. y la rehabllltaclóu de Alfredo Dreyfus.-La revisión del proceso r&lt;,suelta por fa, Corte de Casacl61:1
de l&lt;'rancla,-Otro bombardeo eu Vladivostock.-L,. politica inglesa en el actual coufllcto.-Pretensioues
de Abdul Hamid.

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HABL6 Emilio Zolá, y la luz fué; y de
sus tumbas salieron hasta los muertos
para declarar eh favor del infeliz recluso de la Isla del Diablo. La verdad se ha
abierto paso á través de todas las sombras
que pretendían envolver .sus resplai:!dores
magníficos, á pesar del tremendo oleaje de
pasiones que se entrechocaban en furia desenfrenada, á pes.a r de las montañas que se
levantaron- para oponerse á su marcha triunfadora. Habló Zolá, y la verdad luci6 con
todas sus lumbres aurorales y cayó en lluvia
de luz y brillo con llamas de fuego sobre las
frentes de los encargados de la rehabilitación
del proscrito, del que sufrió en silencio, con
la protea.ta eterna en los labios, las maldiciones dé una multitud extraviada y los anatemas·de toda una clase social importante de
la sociedad francesa.
El fallo pronunciado por la Corte de Casación, el más alto' y respetable ti:ibunal de
la República Francesa, dt-ja ya entrever la
completa inculpabilidad de Alfredo Dreyfus.
¡Qué distintas las circunstancias de ahora
y las que precedieron y siguieron á la primera sentencia en el consejo de guerra de
París y á su confinamiento á perpetuidad
en la espantosa isleta que se levanta frente
á Cayena! ¡Qué diferente la actitud de los
franceses hoy qu~ se busca la reparación en
favor de un inocente, y la, exaltación que
acompañó las sesiones celebradas en .Rennes,
donde un tribunal preocupado y falto de ·
los elementos ir.dispensables de prueba, lanzó por segunda vez el anatema sobre una
frente que no podía erguirse ante el público sin sentir que caían sobre e~la las blasfemias de un populacho embriagado por las
consejas que querían hacer creer en la existencia de un culpable. Y el culpable quizá

-.

¡.

EN SAN PETERSBURG0.-UNA MANIFESTACIÓN PATRIÓTICA POPULAR ANTE
EL PALACIO DE INVIERNO.
según datos incompletos, sino de los directores de la escena, que entre bastia.ores procuraban dejar indeleble la mancha de traidor en la frente del acusado.
Todo ha entrado en calma; lejos estamos
de las tremendas amenazas de los nacionaliRtas, que ponían en peligro la República;
lejos de las incendiarias alocuciones de Deroulede y de los desafíos inconcebibles de

\

-

Y en tantoqueunanubesedisipaenFrancia al resplandor de la justicia, sigue en Extremo Oriente cerniéndose tremenda tempestad, y á la distancia que estamos del teatro
de las operaciones de guerra, se hace difícil
obtener informaciones fieles y cabales de la
marcha de los acontecimientos, y habremos
de verlos por ahora á través del prisma más ó
menos apasionado de los escasos corresponsales que nos sirven al día el platillo condimentado de la noticia sensacional.
Dos hechos, sin embargo, se señalan en la
presente semana y que parecen fuera de toda
duda, pues han recibido oportunamente la .
debidá confirmación: el bombardeo de Vladivostock por la flota japonesa al mando del
contralmirante Uriú, y la cuasi seguridad dada por declaraciones de la Gran Bretaña de
que no habrá las temidas complicaciones europeas por razón de la guerra que desgarra
ya dos grandes pueblos.

Esperemos, esperemos, que al fin la verdad debe abrirse paso
á través de estas brumas y habremos de saber lo que hay en la
realidad de los sucesos
que se nos presentan
como velados por sombras y dudas imposibles de resolver.·
Entre tanto, el regreso á Londres del
Embajador ruso que
había ido á San Petersburgo para decir
adiós á su hijo que
marcha á la campaña,
ha sido motivo de plácemes para los que desean de buena voluntad que ya que la guerra ha estallado, quede

...

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&amp;L-5:S-...l!!.!!EE.!5 1 +&lt;'5!li# 0th

***

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1'

¿Qué falta para que Dreyfus vuelva á go•
zar de las consideraciones del pueblo? Poco
ó nada; el P1ocurador General, que comenzó
el estudio del «caso» con la firme convicción
de que no había habido error judicial, ha dicho que ante su actitud severa se han desvanecido todas las ideas y preocupaciones de
antaño, y h!l, declarado que, por ahora, no
quedan contra el antiguo convicto, pero jamás confeso, más que sombras que hará desaparecer hasta en sus últimos matices la averiguación suplementaria mandada practicar
para el esclarecimiento de ciertos hechos dudosos que aún quedan en pie, los cuales no
serán bastantes á invalidar lo hasta aquí demostrado para que dejara de prosperar como
ha pro~perado el procedimiento de revisión
acordado por el Tribunal. ¡Honor á los magistrados que han podido fallar sin prPjuicioAI
¡Paso al smtimiento eterno de la justicia universal, aceptado por la Francia republicana!

✓

LA GUERRA NAVAL'.MODERNA,-EXPLOSIÓN DE MINAS POR
DE CONTRAMINAS.
Después del bombardeo del puerto ruso en
las aguas del mar del Japón, han comenzado, como siempre que algún acontecimiento
fuera de lo ordinario se anuncia, á llover las
conjeturas sobre los fines alcanzados y sobre
las consecuencias posibles.
·
Como si cada persona que suministra las
noticias en los centros di versos de información, estuviera elaborando constantemente
según sus propias aficiones y no según los
datos adquiridos, todo es contradictorio, todo sin coordinación posible. Quién asegura
que los buques rusos han sido destruídos ó
apresados al intentar regresará Vladivostock,
de donde habían salido en movimientos de co
operación con las fuerzas de tierra, para oponerse á desembarques intentados en aquellas
remotas regiones; quién dice, anunciando de
fuente autorizada, su información, que los
b uques rusos estan dentro del puerto todavía á cubierto de sorpresas; y lo mismo de los
movimientos de las fuerzas de tierra y exactamente igual cuando se refieren á ios estragos causados hasta ahora en las posiciones y
en los elementos del enemigo. Los japoneses
ó por mejor decir, las noticias que vienen d~
Tokio son las que más hacen dudar de la
-veracidad de los que las transmiten.

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A
~~.t.~

LA INfl'ANTERIA JAPONESA.-UNA CARGA

Á

LA BAYONETA.

bían agriado las ligerezas de las prensas en
ambos lados.
·

'!. {}(

.

.

:

. MARINA JAJ'0NESA, - ARTILLEROS NAVALES OBSERVANDO LOS EFEJ]os DE UN TIRO.
Gue_rin, en las calles mismas de la ciudadluz; la República, una, fuerte y poderosa.
ni se estremece ni teme sacudimientos porque se hable d e la rehabilitación del que se
j.uzgaba ayer un-culpable aborrecido; ya no
se oyen tampoco los terribles denuest.os de
Drumor:d contra todo los semíticos. Por encima de ese mar, tranquilo hoy. y ayer azotado por vientos de tempestad, flota la serena .
palabra de Zolá, exclamando con voz tonante su imponente "J' accuse, '' que resonó al
fin con alientos apocalípticos y se dej6 escu- EN VLADIVOSTOCK.- LA FLOTA RUSA MANIOBRAN))()
char en las salas del Supremo Tribunal.
A FA voR DEL ROMPE-HIELOS.

.

'ffll,i,".

***

Y ya comienza á comprenderse á qué costa habrá d6 consentir Turquía en el anhelo
de esos buques encerrados é inútiles para la guerra: ya se dice que el astuto Abdul
Harr:::d pide nada menos que manos libres en
los Balkanes como precio de su disimulo en
la vigilancia del Cuerno de Oro, i&gt;i es que los
Sea para bien de la paz del mundo y pa- · ingleses consienten Pll cerrar los ojos como
quiere el Sultán. Y á ese precio no es de
ra el mantenimiento de las dos naciones
creerse que admita Rusia el convenio; no
que arrastradas por comunidad de intereses
son de abandonarse su prestigio y su predo- ,
en la dirección de Oriente, pueden muy bien
minio en los pueblos eslavos, no son de
un día hallarse frente á frimte, como se
desdeñarse sus sueños de panslavismo, para
decía en un libro azul á prop6sito de la exque á .una necesidad del momento sacrifipedici6n del Tibet emprendida por Inglateque sus aspiraciones de toda la vida. Ya
rra y fio con muy buenos ojos vista desde el
habremos de ver de _qué otra manera se logabinete de San Petersburgo. Sea para bien
gra acariciar á la Sublime Puerta sin que
de los hombres de buena voluntad , que ya
haya de apelarse á un expediente que por
temían que el veto de la reina de los mares
&lt;le pronto no puede aceptar el Emperador
impuesto al Sultán para que fio permita que·
Moscovita.
la escuadra rusa del Mar Negro atraviese los
9 de marzo de 1904.
Dardanelos, fuera ocasión de un rompimiento 6 por lo menos de
z. z. z.
que se resfriaran las
relaciones entre los
dos pueblos,que ha-

:~

ha existido, pero no fué el capitán. Dreyfus:
allí está.. , clamando desde su sepulcro, las
declaraciones del suicida coronel Henri; allí
las afirmaciones del 'encargado de los aréhivos,asegurando bajo juramento y demostrando las falsificaciones ejecutadas con saña
inexplicable,. en los· llamados documentos
de convicción; allí está todo el proceso nue,vamente rec0nstruído en la Corte de Casaci6n, mostrando á la faz del mundo, que ha
seguido con interés las fases diferentes del
drama, hasta dónde ha podido llegar el error,
no diremos de los jueces, pues ellos juzgaban

~..

......

MEDIO

en lo posible reducida á las dos potencias beligeran~es, sin que otras se mezclen en ella produciendo acaso una conflagración europea.
El Embajador llevó á Rui;;ia una carta autógrafo del rey Eduardo,llena de frases conciliadoras, y ha vuelto con una carta del Czar para el soberano de la Gran Bretaña, auguran-do que los temores de desavenencias rusobrit.anas no entran en cuenta de los poderosos monarcas.

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....

UN TORPEDO AU'l'OMÓVIL.-EXPERIENCIAS EFECTUADAS

Á

BORDO DE CAZATORPEDEROS.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

EL CARNAVAL EN MERIDA
~cos de las Fiestas

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AMOSAS rnn, en toda la República, las
fiestas que con motivo del Carnaval se
celebran, año por año, en Mérida. Los
habitantes de la población, lo mismo el rico
que el pobre, lo mismo el obrero que el acaudalado, abandonan durante los días que prec-eden al "tiempo santo" sus ocupaciones ordinarias, y se lanzan por calles y plazas ansiosos de distraerse, de di vertir,;e hasta sa-.
ciarse.
En esta ocasión las fiestas de Mérida han
tenido un lucimiento extraordinario, pues

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NIÑA MARIA GUERRA Y RUBIO.

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NIÑAS FERNANDA

no parece si~o que en aquella próspera ciudad, muy al contrario de lo que sucede en
• México y en la mayor parte de las poblaci0nes del Interior, el entm•iasmo por esa clase
de holgorios ha ido en aumento sin descanso.
El programa á que obedeci6 la serie de festejos que acaban de efectuarse con gran pompa, comprendía un desfile de · pequeños carruajes tirados por caballitos ó borregos y
conducidos por niños de corta edad. Más
de cien vehículos lujosamente adornados y

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ESTHER ZA V ALA.

que representaban distintas figuras, tomiron
parte en el concurso, entablándose entre los
chiquitines que los ocupaban, un combate
en que, á guisa de proyectilee, se hizo derroche de juguetes, flores y serpentinas. Por
las calles discurrían innumerables parejas de
"chinos,'' "japoneses," "novios," "pierrots,'' "polichinelas," etc., etc. Los niños
fueron obsequiados en la Lonja coh dulces y
juguetes, otorgándose premios especiales á
los que por su disfraz y el buen adorno de
su¡; ''carruajes' ' se hicieron acreedores á ellos.

I
....__!

Tipos del día.- Uh cosaco.
PENSAMIENTOS.

La conquista tiene un· límite natural: la asimilación.-SOREL.

*
El singular derecho dematarque, segúnPascal, limitan una montaña, un río, tiene, para
ejercitarse, todos los puntos del globo donde
viven, sufren ¡ ¡µuer~n seres humanos, -VAir
TOUR; ' ' ·
.. . ,

*
Si la ciencia nos proporcionase medios de
comunicación con los otros planetas, nuestro
primer anhelo consistiría en iz: á guerrear en
ellos para imponerles nuestras ideas y nuestros
productos. -V ALTOUR.

*
Hay horas en que la mejor mane_ra de amar
á la humanidad es amará la p11,tr¡a,-VfCTOR
HUGO.

*

Las revo!ucion~s nace:i de causas baladíes Y
ponen en juego grandes intereses. - LACOUR,

*

Lo falseado puede corregirse; lo envilecido,
envilecido se queda.-HAUSSONVILLE.

*

El valor de la verdadera amistad es inapre·
ciable; el de la amistad fingida es detestable.

&lt;X&gt;

CARRO &lt;ANF_'ORA.»-SEÍ'fORI':l'AS ROS;\ GUERRA Y MERCEDES RUBIO,

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:: Fots, de Guerra

NIÍ'fA MARIA RUBIO IBARRA,

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

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merosísima, cerrándose las fiestas por la noche con dos grandes
bailes que se efectuaron en los círculos
"Uni6u" y "Liceo."
Más de 700 parejas se
contaban esa noche en
aquellos aristocráticos
centros de reuni6n. En
las sociedades ''Paz y
Reuni6n'' y ' 'Recreativo Popular" se dieron también bailes.
siendo éstos para mestizos.
En este número publicamos algunas vistas de pequeños carruajes y carros aleg6ricos, tomadas para
nuestro Semanario por
la Fotografía Guerra..

NI~AS'ERMILDA Y MARIA CÁMARA.

El día 16, el máR grande de las fiestas, hubo una batalla de flores durante la cual multitud de carruajes, ricos y vistosamente engalanados, recorrieron las calles de Mérida.
Las señoritas que ocupaban los coches lucían magníficos trajes de fantasía, así como
los miembros de las comparsas y estudiantinas concurrentes al combate.
Terminado éste, las damas y caballeros fueron obsequiados con flores, dulces, juguetes, libros y
peri6dicos, adjudicándose por el Jurado á
los dueños de los coches mejor adornados,
valiosas recompensas que consistían en artísticos estandartes.
Las calles donde se efectu6 la batalla quedaron cubiertas completamente de flores,
serpentinas, confetti.
Para que nuestros lectores teJ?gan una
idea del extraordinario lucimiento de las
fiestas, diremos que el número de carruajes
adornados que desfilaron por las calles de
Mérida, fué de mil cuatrocientos cuarenta y
cinco. Los carros aleg6ricos, entre los cuales había algunos verdaderamente notabl~s
por la riqueza de su decorado y por su originalidad, fueron diez.
El carro fúnebre del Carnaval fué acompañado, el día 17, por una concurrencia nu-

POEMA DE SANGRE

H

AY dos medios para llegar fácilmente
al coraz6n de la mujer: el arte y el valor.
Los héroes nunca llaman en vano con
el pomo de rn tizona á la puerta cerrada de
un coraz6n femenino; los poetas con la música de sus versos rindieron siempre el ánima remisa de la mujer. Seré un héroe, ya
que no puedo ser un poeta.
Y el joven córonel, abrochándose el último dorado bot6n del uniforme, sali6 del cuartel entre los honores de su rango marcial.

*
El camino era largo. La noche, propicia
al amor. Una armonía estelar llenaba el
ambiente de·misterio.
-Si esta noche no me da esa mujer una
esperanza, m_oriré en la primera pelea. La
tristeza de un nuevo desdén me prestaría va-

·1or. Esta noche venceré su3 dudas.
necesario, las ahogaré en mi sangre.

Si es

*

En·el arrabal silencioso, la casa de la novia se ve como un nido, blanqueando entre
los árboles, bajo la luna radiante.
El coche rueda rápidamente, después lentamente, y se detiene al fin.
Un piano gime. Un verso de Tosti vuela
como un pájaro por el espacio luminoso y
sonoro.
El Coronel pone en orden el tahalí de su
espada, ajústase el kepis, sacude el polvo recogido en la pechera del dormán, lleno de
botones de oro y alamares de seda, y entra
en la casa de la novia, ahogando su emoci6n
con el ruido de sus botas.

*
- Mañana, sí. La guerra es interminable. Sin odiarnos nos matamos. Mafiana
volvemos á campaña. Para la rubia madeja de tus cabellos de oro, yo traeré del campamento un laurel. Pero debei;, alentar mi
coraz6n. Dime que me quieres. Si rne voy
sin saberlo, caeré en la lidia, si no herido
por una bala, muerto de tu desdén. Di ¿me
quieres?
-Sí. ¡Te quiero! ¡Te quise siempre! Ahora
has de contestarme esta pregunta, -y tu respuesta será como un solemne juramento: ¿me
olvidarás?
Sobre una mesa vecina estaba el Album
de Auristela, lleno de aut6grafos valiosos.
El joven soldado lo abri6. Con un movimiento rápido sac6 del dormáfi un fino puñal; con su punt.a agudísima se rasg6 la epidermis del índice derecho; y con tan rara
pluma escribi6 con sangre, en la última hoja
blanca del Album, esta palabra: ¡Nunca!

El Internado en la Preparatoria
LOS COMEDORES
Como es sabido, está ya resuelta la implantaci6n del internado en la Escuela Nacional Preparatoria, y s6lo se espera, para la
admisi6n de alumnos, que la superioridad
fije la fecha en que deben comenzar á recibirse en el plantel.
En el presente número publicamos fotografías de los comedores para el internado y
de la cocina que pr6ximamente se inaugurarán en la Escuela Nacional Preparatoria.
Con ese objeto han sido construídos dos
grandes salones que se destinarán á comedores, en uno de los ángulos del patio del «Colegio Chico», los cuales están provistos de sus
correspondientes mesas y sillas de construcci6n americana.
Tocla la vajilla es inglesa y tiene grabadas
las iniciale'l del plantel, y cada mesa está cubierta con un mantón de franela gruesa para
evitar que se mt.ltraten lvR manteles. En uno
de dichos salones se halla un dep6sito de
agua provisto de un filtro «Pasteurn, que rinde aproximadamente 150 litros por hora y
que i,;e cierra automáticamente tan pronto como el mismo dep6sito está lleno.
Los salones son suficientes para dar cabida á 300 personas.
La comida que se ha de servir á los ínter-

COMEDOR NÚMERO UNO.

mío! Cuando tenga cien canarios, se me reventará la cabeza. ¡Ya se metió el otro, mamá ... !
Siento que se besan.
Los padres lloraron.

*

La easa está alegre.* *Ha llegado un alienista notable, el hermano del pobre joven.
El loco es nuevamente tratado hasta que
aquél, viendo la inutilidad de su ciencia, tiene
una idea.
-Te voy á sacar esos canarios -le dice á su
hermano.
El loco salta de contento.
Como se comprenderá, vendan al loco, y el
alienista le hace una incisión en la parte superior de la cabeza.
El loco cree de veras que le sacariin los canarios.
- ¡Ya vienen! ¡ya los agarré! ¡infames!-dice
el alienista.-¡ Aquí están!
Al joven le quitan la venda y le muestran
dos canarios que su hermano tiene consigo.
· -¡ Bendito sea Dios!-exclama el loco. - Ya
estoy bueno. Cosan bien la herida para que
no vuelvan á meterse esos animales. No, mejor mátenlos.
Y á presencia del loc*o matan los canarios.

Rafa.el Síl'CJa,

00
-La hipocresía no es una pasi6n, sino la
careta de todas las pasiones.
-La mora! es la higiene del alma.
-Ser señalado con el dedo, es el diminutivo de anatema.

COMEDOR

nos, estará compuesta de dos sopas, un huevo, un beefsteak que, ya cocido, pese lo menos dos onzas, un guisado, frijoles, fruta y
dulce.
Por lo que hace á la cocina, el departamento está dotado con las baterías más modernas y con todos los útiles indispensables
para el buen servicio.

NÚMERO . DOS.

* el joven ha olvidaLa familia es feliz, *pues
do su tema. Pero una semana después que el
alienista "sacó" los canarios, el joven se entristece.
- ¿Qué tienes?- le pregunta su hermano.
--¡Ay hermano!-le contesta el loco-Mesa&lt;'aste los canarios, dejllndome el nido con una
docena de huevitos. Estos luego inqubarán,
y ... doce canarios, cien canarios, mil canarios, un millón de canarios dentro de mi cabeza.... ¡Oh! ¡Esto es horrible, Dios mío!
El alienista exclama entonces:
-¡Es incurable!

e:::;

~O{)

EL LOCO DE LOS CANARIOS
(Cuento ajeno.)

Era joven, rico y dP. noble familia. Un día
se levantó de la cama diciendo:
- ¿Oyen?
-;.Qué?
- Tengo un canario de"ntro de la cabeza.
-;.Un canario dentro de la cabeza.... ?
-Sí; y ¡cómo canta! pero me mortifica. .$e
ha callado; ya vuelve á cantar. Me duele la 6abeza, porque el canario me pica los sesos. ¡Ay.!
¡Loco!
La tema consistía en creer que un canario estaba dentro de su cabeza.
Como los médicos más notables asistieron al
desgraciado y ninguno pudo curarlo, su hermano dijo:
-Estudiaré la medicina; tal vez yo ....

*

* joven seguía peor de
Pasaron diAz años. * El
su locur:i. Un día dijo:
' -Temo, papá, que el compañero del canario
que tengo dentro, se meta también; y entonces,
los dos harán un nido y se procrearán. ¡ Dios
MÉRIDA, -CARRO &lt;LIRIO,» - SRITA, BIBIANA CASTRO.

MÉRIDA, -c.A,RRO «EL PROGRESO,l-SRITA. ANITA CÁMARA B.

E. PREPARATORIA,-LA[COCINA,

A. l!letes Bolaffos.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

SILENCIOSAMENTE

Páginas de la Moda

Courons vers l'ho rizon, il es tard, courons vite
Pour a.traper a.ux moins 1m obligue rayonl
CII. BAUDELA!R E•

. . . . Y he vuelto al sitio donde ayer apenas
á tus caricias vinculé mi vida,
donde al amor rompiste las cadenas
y entre mis brazos te miré vencida.
Hoy, el canoro ruiseñor no anida
sobre el naranjo en flor ; en las serenas
mañanas, una alondra d9lorida
lanza sólo sus pobres cantilenas.
Y en tanto que las buenas y sencillas
segadoras recogen sus gavillas
con rostro esquivo y con mirar risueño,
Cruza á lo lejos, por la pampa verde,
un extraño viajero que se pierde
tras la ignota colina del ensúeño.
1904.

DELIO SERA VILLE.

EDIFICIO DE LA ADMINISTRACIÓN DE CORREOS
EN CIUDAD JUÁREZ.

EL ESTADO DE CHIHUAHUA
Vistas interesantes.
Hace poco tiempo publicamos en este semanarío algunas
fotografías de lugares históricos y pintorescos del Estado de
Chihuahua, siguiendo nuestra costumbre de dar á conocer
todo aquello que en punto á información gráfica,· revista alguna importancia.
En este número aparecen ahora otras fotografías del mismo Estado, que esperamos sean vistas con interés por nuestros lectores. Una de ellas representa el local que ocupa en
Ciudad Juárez la Administración de Correos, y que se levanta precisamente en el mismo sitio en que 'se encontraba en
1865 la casa que habitó el Benemérito de América durante
GARITA MEXICANA EN CI.UDAD JUÁREZ.

Pensamientos
Verdad ó quimera, la idea del infinito nos atraerá siempre.
-RENÁN.

*

La vida es una adición de esperanzas fallidas. - X.

*

El poet~ añade poco á las ideas de si;¡ tiempo; las graba en
monedas o en medallas, y las difunde ó las conserva. -VAL·
TOUR.

* .

-~
.. ~ ~ t
~-_:;,,J- - -

Ag::iardando la suprema constitución de los Estados Unidos de Europa, cada pueblo tíene puesta la mano en el pomo
·de su espada; de otro modo, podría él desaparecer antes del
gran día.-KANT.

*

El trabajo es el padre del bienestar y de la virtud.

EL RÍO BRAVO EN DÍAS DE GRÁN A VENIDA.

su permanencia en la ciudad mencionada. En el pórtico dela-moderna construcción se ve un busto en bronce del ilustre patricio y una inscripción en letras de metal, que dice: ·
«En eate lugar residió el Presidente Benito J uárez sosteniendo la autonomía nacional cuando el ejército francés invadió
la República.-1865-66.~La Patria debe á su constancia y
energía la reivindicación de sus derechos».
Los demás grabados que aparecen ~n esta pagma, representan la Garita mexicana, ó sea el punto limítrofe con los Estados Unidos; el Río Bravo en un día de fuerte avenida, y
una vista del camino ferroviario de Parral á Durango.
Tanto estas vistas como las que hace poco dimos á la publicidad, formarán parte del ,,Album Directorio del Estado
de Chihuahua» que ha ordenado el señor Federico García y
Alba y que verá la luz próximamente.
.....s.~~~~~

~-Z7•C7•C7~~~.,,...

La historia suministra argumentos para todas lairtesis; es
el arsenal común de todos los partidos. - VALTOUR.

*

Nadie es más apto para mandar que el que sabe hacer lo
que manda.

FERROCARRIL'DE~PARRAL Á DURANGO,-UN PUENTE,

Fig. número 1.

C

ONTINUO ocupándome de los trajes de
paseo, ya que esta faz de la indumentaria femenina tiene gran interés
para nuestras lectoras. Para esta página, lo
mismo que para las anteriores, he escogido
los más elegantes figurines llegados á mi
mesa de trabajo. Figurines europeos que
constituyen la última palabra de la elegancia
y el buen gusto en las populosas metrópolis
del Viejo Continente. ·
Antes, quiero hablaros un poco de moda
europea; pues es ésta la moda que hemos
aceptado con toda franqueza, por más que
la americana trate de imponer su dominio
entre nosotras. Ambas modas tienen entre sí
diferencias fundamentales. Sin analizarlas,
diremos que más cuadra á nuestras costumbres y á nuestra raza la moda del Viejo Continente. Si la americana la adoptamos, es
solamente para trajes sencillos, µero nunca
para vestidos de etiqueta. Los trajes amei-icanos son más fáciles de llevar, menos complicados en su confección y menos costosos;
los europeos son, ante todo, trajes de "gran
tenue", sin que esto quiera decir que no los
hay sencillos para faenas domésticas.
En las ciudades de Europa, especialmente
en las de Francia, las mujeres, rindiendo
culto á una inveterada costumbre, salen de
paseo por avenidas y bulevares en las últimas horas de la tarde y primeras de la noche. Natural es, por consiguiente, que los
trajes de calle sean, para las europeas, un

Fig. número 2.

artículo de lujo que ostentan con donaire.
Se explica así que la mujer francesa, particularmente, ponga especial atención y dedique todo su empefio en que las confecciones
de calle sean de lo más irreprochable y vistosas. Desatienden un poco la indumentaria
del hogar y sólo las damas Je posición re
preocupan en la hechura de trajes de soirée.
La calle, en París, es á manera de un campo militar donde pasa una incesante revista
la airosa juventud femenina.
En México se observa, aunque en menor
escala, semejante costumbre. Nuestras calles de Plateros y de San Francisco, el bosque de Chapultepec y, en general, las avenidas céntricas de la población, son visitadas
á diario por un ejército numeroso de señoritas que se preocupan de la corrección de i,u
indumentaria. Ya en otra ocasión he dicho
que la moda en México ha evolucionado
notablemente, aunque se encuentra todavía
en un período de desarrollo. En la actualidad hay más elegancia que hace veinte
años.
Si, pues,fel traje de paseo debe ser para
nosotras las mexicanas objeto de gran atención, justo es que estudiemos á conciencia
los modelos más adecuados á nuestras costumbres y á nuestros gustos. Creo haber seleccionado debidamente los figurines y espero que serán de vuestro agrado los que aparecen en la presente página. Publico, además,
dos de trajes de primera comunión.

Modelo número 1.-Traje estilo alemán
para paseo. Confeccionado con tela de · sed~
color obscuro y ataviado con pasamanei;ía
de cordoncillo y cinta maravillosa. La falda
ajustada en sus dos tercios superiores, arran~
ca en vuelos cortos en su tercio inferior. Este tercio debe plegarse lo máA extemamente
que sea posible,de acuerdo con las dimensiones de la persona que lo lleve. Las dama&amp;
altas de estatura harán bien en dar largos
vuelos á sus faldas. La blusa es enteramente
moderna y sugestiva. Es tal) e "esclavinado."
Llámase así por su semejanza con Jas e¡:clavinas de _capa: Las mangas se "agloban" en
su parte mfenor y se hacen terminar por
pufios estrechoi;i. Los adornos son de encaje
y cinta maravillosa, á los que se agregan
cuatro borlas de seda colocadas simétricamente en la parte anterior.
Modelo número 2. -Dos elegantes vestidos
de visita, propios para sefioritas de quince á
diez y nueve años. El de tela oscura consta
de falda entallada y corpifio "esclavinado."
La enagua consta de faida y Robrefalda y
ambas rematan en vistoso adorno de ~ncha cinta de terciopelo negro, llevando de
trecho en trecho botone~ metálicos. Los
adornos de la esclavina, en el corpiño son
enteramente i~uales á los de la falda
sobrefalda. Las mangas son también engloba•
das en su parte posterior y terminadas por

y

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

ACTUALIDADES.-NIKKO
Nikko wo minai ucbi wa.,
¡&lt;lCekko&gt; to iu na.!

L

A traducción al castellano de las pala-

1,_,:);

bras que encabezan este artículo, es la
siguiente: No podrás decir Kekko ( espléndido), has~a que hayas vi~to Ní~ko.
· Nikko está situado á unas Cien millas a-1
Norte de Tokio, la capital del Japón, y es
tenido en gran estima por los japoneses, por
estar allí enterrados los dos grandes, Yeyasu
y Yemitsu; para los viajeros que }o visitan,
Nikko es ccKekko,,, por sus magmficos templos, sus grandes faroles de pied;a y de bro~ce, sus curiosos tallados sobre piedra de ammales fabulosos, y de los mayores monstruos
que jamás existieron; por sus montafias, barrancos y cascadas, y, sobre todo, por su
avenida de pinos de treinta millas de extensión. Se reúnen en Nikko todas las bellezas,
las naturales y las que el arte crea, contribuyendo de este modo la naturaleza y el hombre á que el lugar sea, sin disputa, el mejor entre los mejores del Universo.
La mayoría de los lugares célebres por
cualquier causa, producen una decepción á
quien los visita por primera vez, debido, sin
duda, á que la idea que se ha hecho es superior á la realidad; dos puntos, sin embargo, existen que pueden exceptuarse de esta
regla y son: Taj Malhal en la India y Nikko
en el Japón.

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Fig. número 5.

Fig. número 4.

Fig. número 7.

pufios estrechos, tal como lo exige 1~ moda
de nuestros tiempos. El segundo traJe es de
''plisé'' de seda blanca. La falda es lisa, de
siete cuchillas· el corpifio se adorna con ancho cuellohodibreras de encaje ingléE&lt;. Un
cinturón de seda es indispensable para los
dos trajes que representan estos modelos.
Modelo número 3.-Traje francés de paseo hecho con seda ó sedalina y adornado
cod cuello y pufios de encaje de Alenzón.
Para este traje es indispensable el corsé de
.varilla recta, pues sólo con él se logra dar á
la enagua la forma debida que representa el
modelo. El talle se rodea con cinturón de
seda llevando broche metálico 6 de concha
náca~. El sombrero ha de hacer "~efl.dant,''
á fin de completar esta elegante mdumentaria.
.
.
Modelos números 4 y 5.-TraJes para primera comunión, confeccionados con seda
blanca ó crema pálido. Las blusas, de plisé
de seda, y el velo, de punto de~ mismo ~olor
que el traje. Los velos para traJes de pnme:
ra comunión son cortos y no deben llegar
hasta el pie de la falda. Nada ~ay más impropio que un velo largo en tra-Jes para estas ceremonias.
· Los modelos restantes
representan trajes de casa y pl\,seo, de última moda.
JOSEFINA.

o
La nobleza y la virtud
i-on una sola; luego no
hay má11 nobleza que la
· virtud.

*
Callar es el silencio manifiesto, y es la . elocue~cia de las situaciones difíciles.

~-:

Flg, nGmero 3,

Entre las muchas bellezas de 'Nikko,
rece citarse el llamado puente rojo sobre
Daiyagawa, un río de cuarenta pies de anc
y que es necesario cruzar para entrar en 1
templos. El puente en sí mismo es una
ravilla, y está todo cubierto de laca de col
rojo; es considerado como sagrado y eetá
rrado al público por dos puertas, una á
extremo, las que ee abren solamente dos
ces al afio. Su origen es en extremo in
sante. Cuentan que cuando d primer san
budista llegó á aquel sitio, encontró el ri
lo que le impedía continuar avanzando; vi
do esto el santo, cayó sobre sus rodil1as y
menzó á orar, apareciendo á los pocos i
tantes en la orilla opuesta un ser de tama
colosal, vestido de azul, con un coJlar
cráneos colgado al cuello, y llevafido en
manos dos culebras, una verde y otra
las que depositó sobre las aguas. Tan p
to cayeron sobre el río las culebras. se tra
formaron en un hermoso puente, por el q
cruzó el santo, pero al llegar al otro lado
ir á dar las gracias á su protector, tanto ,
como el puente desaparecieron. En el
mo lugar se construyó el puénte actual.
Subiendo una colina, encuentra el viaj
una serie de templos muy difíciles de dese
bir con exactitud, en atención á su rara m
nificencia y lo complicado de su ornam
tación. Los templos de Nikko son para,
Japón lo que es el Partenón para Gr
para Egipto las pirámides, y la Capi11a
tina para Italia; todos encierran model?9.
lo más exquisito que produce Jaindustna_
ponesa, y en tan gran número, que no se f
be, al describir, por dónde empeza1..
En conjunt~ hay uno(i treinta edificios, d
los cuales algunos son templos, otros
sas de vivienda de los sacerdo.tes, campana
ríos y pequefios mausoleos.
Entre otras cosas notables visitan los tu
ristas el caballo sagrado, qt{e vive en un,
elegante caba1leriza y se alimenta _exclUSl
vamente con judías, las que se le sirven
1m gran plato de porcelana.

•

"SflNTfl FE" l,fl MEJOR RUTfl

Fig. número 6.

Pasemos ah~ra á los árbol{ls, á la inmensa avenida de treinta millas
de largo. Es tan magnífica, que es difícil describirla tal cual es. A
ambos lados de tia avenid.a se alinean majestuosamente los pinos,
entrelazando sus copas.
·
La hi~toria de la avenida es la siguiente: Cuando el gran Yeyasu
inició la subscripción para construir los templos, puentes, etc., recibió de algunos dinero en efectivo, mientras otros le mandaron estatuas de bronce ó grandes farolas de piedras; pero un individuo le
mandó á decir que siendo pobre, no podría hacer grandes regalos,
pero que en compensaci6n mandaría sembrar algunos árboles. Mandó con este objeto á sus criados, quienes sembraron miles y miles de
árboles, y en la actualidad su nombre es el único que se recuerda
entre todos los que contribuyeron al engrandecimiento de Nikko.
(Del inglés.)

e: tESt.11mEnto

del Ilmo. Sr. Arzobispo Fechan
Los bienes fueron valuados en $125,000.

La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua", Compañía de Seguros sobre
la vida, de Nueva York. ·

He-ce pocos dl'.as que se practicó
la apertura del testamento del Ilus-

trfsimo Sr. Arzobispo D. Patricio
A. Foohan en la ciudad de Chicago.
l11inois. La fortuna del d!stinguido
)relado ascendió á cerca de. . . .
$125,000 oro amerioano; y según el
inventario qu,e se lUl publicado, los
bienes que dejó fueron como sigue:
Dos pólizas de "La
Mutua;'
Compafiia
de Seguros sobre la
Vida, de Nueva York,
por $25,000 oro cada.
una, ó sean . . . . . $ 50,000 oro.
Dividendos a.cumulados

A Denver, Kansas Oity, St, Louis, Ohicago,-New York,
San Francisco y _Los Angeles

M. RODRÍFUEZ ÉMBI L.

sobre una de las póliztis. . . . . . . • 9,329 oro.
Otra póliza de segqro. 14,000 ox:o.
Acciones e!l) efectivo y
en Bancos. . . . • . 37,000 oro.
Entre -l as disposiciones del sefior Arzobispo, en su testamento, se
hicieron éstas:
A su hel1!Ilana, sefiorita Klllte
F1eehan, que estuvo siempre con él
hasta su muer.te, $40,000 oro en bonos y $25,000 oro en 'llna de las pólizas de seguro; á. lai sefioro- Ana A.
Feehan, viuda del sefior Doctor
Eduardo L. Feehan, hermano del
señor Arzobispo, $25,000 oro de
otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo; á la Acaidemia de San: Patricio de Chicago, de la que es preceptore- su herma'Ila, Madre Marra
Catalina, $10,000 oro ije la, última
póliza; á la escuela "Santa Maria"
de ensefianza práctica para varones, de Feehanv!lle, Illlnols, que
era, la Institución: por 'la que mlis se
Interesaba. el sefior Arzobispo, se
entregaron los $4,000 restantes de
la tlltima póliza.

Se reservan camas en Carro Pulman para todos los puntos en
los Estados Unidos. Los R estaurants y Carros Comedores de Harver en la Línea de Santa. Fe, son renombrados en el mundo entero.
Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

W. S. Farnsworth. -Agente General.

'

1' Sao Francisco, Núm. 8, l\Iéxlco, D. F.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO
do, se le quitan los hilos y espetones y se echa en un platón.
En el centro se ponen las papas
amasadas, valiéndose de una talega de pastelería con tubo de estre•
lla para darle á la masa vistosa
forma en la cima.
Los guisantes se colocan en el
borde del platón.

fl L,QS tNFERMOS
DeL

tbuletas francesas con setas, ú bongos.

i

~§

¿Sufre usted del est6mago, no tiene apetito, digiere

~ con dificultad, tiene usted gastritis, dispepsia, gastral-

§

-S. gfa, disentería, úlcera ~el estómago, dilatacíod'? del ~~ tomago, neurastenia gastrica, anemia con ispepsia, ■;
=: una enfermedad de los intestinos?
■:¿Por la mañana, al levantarse, tiene la lengua su- ~
~ cía, mal olor de aliento, está bilioso, tiene aguas de :;

~

~
.._

..

boca?

::
¿Después de las comidas tiene usted eructo, agrios, ~

~ gases, pirosis, vahídos, pesadez de cabeza, ruidos en ~
■; los oídos, sofocación, opresión, palpitaciones al cora- '$,
~

~

~

:-■:• zón?
¿Tiene usted dolores al vientre, á la espalda, vómitos, estreñimiento, diarreas?
•
Se altera usted con facilidad, está febril, se írri=: ta por la menor cosa, está triste, abatido, evita el
::
1
,..,
,..,
•• trato socia...,
teniendo por la noch e ensuenos,
sueno
~ agitado, respiración difícil?
~
Desea evitar el mar_eo del mar al tener que embar~
~ carse?
••
::
¿Ningún remedio, ningún régimen ha podido cu~
,S. rar á usted?
::
No se desespere, tome pronto

~

::
::
••

§

~

..

::
~
~

■:

=:

·.•

••
-S.
~
::
~

:-~

~

-:

~

~

..
'$,

~

..~
..

Elixir Estoma6al

:■

DE

~

!

~ Saiz de Carlos -:
~
,S.

~

Es el remedio d el día u sado en el mundo entero,
..• el que {micamente t riunfa de las enfermed acl es re:■ beldes á to&lt;lo tratamiento del estómago é intestinos.

•■:
~

Preguntad á -todo el que lo tom e y os &lt;lirá:

~

..'$,
..
•:

(l&lt;'ot. Luperclo.)

BAJO EL YUGO
en bru(o pinfaclor d e arqueado cuello
v ino á ver la ta ren de la gente.
Rccoglnnse al bosque los zarzales.
y en la tibia extensión, roja y escueta,
un a c(ilida tinta d e violeta
sonrooabn colinas y jarales.

I
Ln tierra erial crujía
bañada por el sol del mediodía,
y sobre las colinas y collados,
como sarmien tos q ue la nieve aplasta,
por el yugo impla cable domeñ ados
iba n los bueyes, d e mirada casta.

Al pie nudoso de un cerril espino,
rendido neaso del ran..&lt;,ancio rudo,
habíase dormido el campesino.
Refrescaba la tu rde su d esnudo
pecho, y ln yunta, por el sueloechada,
rcposabn, en silencio, In jornada.

Tras ele ellos él arado, bruscamente

d esgarraba la tie rra enrojecida,
y el rústico boyero, con la lren te
empapada en sudor. iba en seguida
retando al ciclo y !t la suerte esclava,
mie ntras que, airado, con la férrea punta
de la pica mentorn, desgnrrabn
los ~ancos macilentos de la yunht.

Al verlo el nmo, que hi estanci,i jira,
cual mastln que Íl la prcsii carga ciego,
rompió su fusta , rebosante en ira,
sobre el pech o desnudo d el htbricgo;
y con voz que á las aves espa ntaba.
«¡qué te duerme~! rugínle el bandido,
¡nndn, bestia! In tarde a un no se 11cnbn
y tú te estás, como u n ladrón , dormido!• ...

Par:1bnnsc los bueyes, jadeantes,
" veces, cua ndo e ra áspero el repecho,
y e l la briego feroz, lanzando g ritos
que asustaba n los p.1 jaros e rrantes
que se~tcnban al sol d e trecho en trecho,
les d ccla, aguijándoles: ¡malditos! ......
y agregaba en su mudo pensamiento
el v:illn no violent-0:
¡buey n aciste! ¡buey eres! ...... y In m ucllL
yunta a rañaba la pendiente rucli1,
y descendía por la fnldn opucstt1,
y otm falda snbla y o tra cuestn;
en tanto que en Jn vega, que ,·ercleab11,
debajo de los árboles e.stirns,
el noble toro mujidor sestcab11
en medio á los re baños pensati vos.

Y as! como u u vit1jcro que en ht inrierui
noche,~ d utr mc sobre sierpe impurn.
y mordido por ella se despierta,
y 8111tu l' h uye por la sclm obscurn,
así el boyero dt•spcr tó Psp1rntndo
y ante el a.roo Cj,,1i\udo q ue le agn\.,~ia,
toro mal herido, con su a nido
~e nlcj6, dcvo1,'rnclosc su mbin ......

;,m,1

1

IJI

Desde en'.onces ht yunta y el boyero,
bajo el yugo común que lo. fatlgn,
de aquel campo hasta el guijo postrimero
riegan, a ra ndo, ron su sang re ami€a ......
])iego ])11b/l: l"rr ulia.

II
Cala ya la tarde, mansamente,
cuando el amo y seilor de todo t\quello,

~
~§§§~
•Z7•Z7•Z7•Z7•Z7•Z7~•'S::::,•-S:S,•"S::::,•-S::S•'-S·
Hay cadenas que son de oro cuando se las ve de lejos, de piorno cuan·
do se las lleva encima, y de fier rn cuando se las ve romper. - SCRIBE.

*

No vivimos sino en lo presente · pero se escapa y cae en la nada, como
el relámpago que surca ht. nube y' desaparece. L a vid a es un recuerdo,
una esperanza, un punto.-CASTlGLIONE.

••
~

~

::

•'EL ELIXIR EST01\\ACAL de SAIZ de CARLOS (~to= ,s._
■: malix) me ha curado radicalmente, mientras que los de= '$,
~ más medicamentos no me habían ni aun aliviado."
~

:.~

~

E s seguro en ~us efect os y

••

~ SlfMPRI l~OfINSIYO ..~

't■:

:■

::
:■

::
,s._

aunque se use añ os seguidos.
.
Cura las diarreas &lt;l e los nifios, aumenta e1 apet1~ to, tonifica y ayuda á las di gestiones, por lo que es
■: de uso n ecesario.
.

i

se vende en todas las Droguerías y farmacias.

:;
:;

¡l

"!.•• ■-----■..11
• • • • • • • • • • • • • • • • • • ~• • • • • • • • • • • -~~ • • • • • • ■1
••••.-.-.---.-a•• ■■■■•.-.-.--.-■• ■••••••• ■--•••• ■• ■- ■ r■ a ■■

...-.--.

E SCENAS DE LA VIDA MILITAR,-EL &lt;RANCHO,&gt;

Se les quita la parte flaca á doce
chuletas de carnero.
Se lava y se corta en tajadas delga.das medio quilogramo de hongos
frescos y se echan en una olla con
una cucharada de mantequilla, una
cucharadita de sal y 1,1na más chica
de pimienta; se tapa y se cuece poco
á poco por espacio de veinte minutos.
Se moja una cucharada de harina en un poco de leche, se junta con
las setas, ú bongos, se remueve la.
mezcla hasta que hierva y se pone
en seguida por veinte minutos sobre agua caliente mientras se asan
las chuletas.
Se tendrán disponibles tajadas
de pan tostado, que se acomodarán
en un platón caliente.
Las chuletas se ponen sobre las
tostadas, se espolvorean con sal y
pimienta, se les vierte encima la salsa de setas y se mandan á la mesa.

Bistec á la borllalesa.
Una vez prevenida una tajada de
carne grande y como de pulgada y
media de grueso, se mezcla una cucharada de mantequilla con una de
harina y se añade medio litro de
caldo muy gordo, una cucharada
de cebolla picada., una hoja de laurel, una cucharadita de semilla de
api:o, una de sal y una de pimienta.
Se hace hervir esta mezcla y se
mantiene hirviendo á fuego lento
durante media hora.
Se introducen en el horno por
diez minutos unos diez hongos grandes, se agregan á Ia salsa, se tapa
ésta y se pone sobre agua caliente
mientras se asa la tajada de carne
á toda prisa por uno y otro lado,
hasta que se deseque, y Jespués des•
pacito por veinte minutos.
Se sirve en un platón caliente y
se espolvorea con sal y pimienta.
Se le agrega á la salsa una cucharada de mantequilla, se sacan las
setas, se ponen sobre la carne y se
les vierte encima la salsa.

tandón egipcio.
Se pica finamente un quilogramo
de carne de res; se añaden y mezclan dos cucharaditas de sal, una
de pimienta, un cuarto de litro de
almendras ó de avellanas tajadas,
una cucharada. de perejil picado y
dos cucharadas de cebolla rallada.
Hágase un rollo compacto, envuélvase en papel aceitado, póngase en una cacerola y ai'iádase un
cuarto de litro de buen caldo y una
cucharada de mantequilla.
Se cuece al horno, pringando sobre el papel, por espacio de tres
cuartos de hora.
Se quita el papel y se pone el canelón en el centro de un plato.
Se baten juntas dos cucharadas
de mantequilla y dos de harina; se
echa la mezcla en la cacerola con
medio litro de caldo; se remueve
hasta que hierva; se añade una cu-

charadita de sal y dos cucharadas
de extracto de jitomate, siempre
que se tenga á la mano.
Se cuela esto sobre el rollo, el
cual se adorna con rebanadas de
pan tostado.

...

turtosidadts
A~ué es la atm6sfera~
El Profesor J. Hann, de Viena,
de los más célebres meteorólogos de
nuestros tiempos, ha dado en aquella capital una reciente conferencia,
en la que ha expuesto un análisis
más preciso del aire atmosférico, el
que, además del oxígeno y del ázoe,
contiene los siguientes elementos:
argón, néon, cripton, xénon y helio,
nombres bárbaros de gases que tienen propiedades distintas.
Ademas, observaciones directas
hao permitido comprobar la exis•
tencia del hidrógeno, este principio
del agua, considerado hasta hoy
como extraño ó ajeno comµletamente á la atmósfera terrestre. Gracias
ií las nociones exactas que hoy poseemos de estos diferentes gases, de
sus pesos, de su temperatura de liquefacción, etc., hase podido determinar y fijar muy bien las proporciones ea que se encuentran en las
varias alturas, y esto es lo que ha
tratado de precisar el sabio meteorólogo austriaco.
La atmósfera de las llanuras ó
planicies poco elevadas, contiene
78 por ciento de ázoe; 21 por ciento
de oxígeno; 0'9 de argón; 3 diez milésimos de ácido carbónico, dado
que el hidrógeno no figura sino como un diez milésimo; y los otros
elementos cuyo volumen varía de 1
cien milésimo á un millonésimo, no
se estudian y conservan sino como
curiosidades de laboratorio.
A diez kilómetros de altura, se
encuentra en el aire un 81 por cien•
to de ázoe por 18 de oxígeno. En
esa altura, el argón y el ácido carbónico son la mitad, ó sea, un 50
por ciento más débiles que en las
llanuras; pero en cambio, el hidrógen() es mucho más abundante. A
50 kilómetros de altura y con un
frío de fl0 grados, la proporción del
ázoe disminuye á 79 por ciento; la
del oxígeno se reduce á 7 por ciento; la del argón es en cantidad igual
á la del ácido carbónico en la llanura, y allí, el ácido carbónico ha
desaparecido; el hidrógeno se ha
aumentado considerablemente y
ocupa el 14 por ciento del volumen
total; y el helio-del que no había
hasta esta altura ni trazas en el aire, - entra, sin emt&gt;a.rgo, en la proporción de un milésimo.
Cuanto más ascendemos, más se
rarifican el ázoe y el oxígeno, y
proporcionalmente aumenta el hi·
d1·ógeno. En las regiones muy altas
del aire, es por fin el hidrógeno el
que reina en absoluto, acompañado
de un poco de helio; al paso que en
estos medios en que nosotros respiramos, son los gases pesados los
que constituyen el mayor contingente de tantos y preciosos elementos.

No siempre es uno mismo el hacedor de su destino;mas se puede siemp re ser su colaborador. -VALTOUR.
- Más dura la memoria de las in·
jurias que la de los beneficios.
-Cuando sufras, consuélate pen·
sando que 1:,n este mundo, lo mismo
los goces que los pesares son transitorios.
-En el curso de tu vida, forzosamente llegarán días de tribulación
y de amargura: está apercibido para mostrarte grande cuando lleg uen.

~Uf'IACIÓN OE ALMORRANAS GARANTIZADA
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Bn todas 1us formas. Si no se curan no se e aga.
Loa droguistas están a u tor i:iados por los fabrican•
tu del •UNGUENTO PAZO, para devolver el importe, si falla. Cura casos ordinarios en 6 dfas J
los más de,esperados en 1,4.. La primera cura t;ae
la tranquilidad. Quita la comezón instantaneamen•
te. Es un nueve descubrimiento y el único que p·
rantiza una curación completa y que devuelve 1t1
importe si no cura. Si no lo encuent ra en las Dro•
guerías, pidalo adjuntando estampillas por valor so
cts. oro á la Paris Medicine Co., St. Lo uis, Mo.,
U, S. A., fabricantes d e l as famosas past il las Laxan•
tes de Bro mo•Qu inina para curar un rc~fri;ido.

Texcoco, México, febrero 16.
· Siendo universalmente reconocidos los benéficos efectos del aceite
de hígado de bacalao y los hipofos- Vd. empieza á engrosar, y engrosar ee
fitos- escribe el Dr. Rodrigo Ló- envejecer. Tome pues,todas /aa ma.üanaa
pez Parra, de la Facult ad de Méxi- en ayunas dos grajeas de THYROiDINA
ROUTY Y su talle se conservará esoeUo
co, á los señores Scott &amp; Bowne,ha cabido la satisfacción de poder 6 volverá á serlo.- El fruco de 50gra,Jeu 101 •
presentar á la humanidad doliente PARIS, Laboratorlo.1, Ruede CbAteaudun.
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Arto XI-Tomo 1-Num. 12

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(Fot. de "El Mundo 1111$trado.")

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1904, Año 11, Tomo 1, No 11, Marzo 13</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Carnaval en Mérida</name>
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                    <text>'

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Año XL-Tomo I.- Número 12.

MEXICO, MARZO 20 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

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UN BUEN PASTOR.
(Fot. de "El Mundo 1111$trado.")

�ÉL MUNDO ÍLUSTRADÓ
Necroló¡rlca.

Los Sres. Gustavo Baz y Dr. lgnatio Pombo

La Semana de Dolores.-La Prlmavera.-Los teatros.

Un drama de amor.

T

IENE la liturgia cat61ica muy hermosas fiestas, símbolos populares de al. tas ideas; formas palpables de abstracciones superiores, que se ofrecen accesibles á todos, e•.wueltas en el manto pomposo de una f6rmula religioc;a.
La Semana de Dolores coincide con la llegada de la Primavera. Entre nosotros, en
el Valle de México, la festividad de la Virgen de los Dolores es la fiesta de las corolas y de las hojas. La figura de la Virgen
Madre herida por los siete puñales del dolor, es una de las más logradas de la liturgia,
sin género de duda.
Porque el dolor es purificador como el
fuego; porque el dolor tiene las excelsitudes
mismas de la gloria, del amor y de la muerte; tres formas en sí del dolor supremo.
Por el dolor, el hombre se eleva sobre los
demás animales de la tierra, por el sufrimiento se depura !.se afina el espíritu humano, hasta adqumr las alas místicas y vaporosas qne da á los ángeles el arte, hasta
llegar á tocar con la frente los misteriosos
cielos en los cuales habita lo más alto, lo
más noble y lo más puro de la esencia divina.
El hombre, sin el dolor, sería el bípedo
implume clásico; sería el "horno sapiens"
de la clasificaci6n zool6gica, y la existencia
de tales seres podría formar una tribu, un
rebaño, nunca una sociedad.
El hombre primitivo, en medio de las selvas profundas en que debe haber surgido á
la exi~tencia, todo lleno de curiosidades y
de temores, el primitivo cavador de grutas,
para elev11-rse á la categoría de ser superior,
debe haber llorado, debe haber sentido la
angustiosa sensaci6n de vacío interno, ,le
aniquilamiento, que acompaña siempre á
las penas mayores. El placer degenera y
enerva; los santos y los sabios lo son porque
saben llorar, unos ante la miseria humana,
pidiendo á la Divinidad perd6n para tantos
excesos y para tanta mentira; los otros, ante
la pequeñez, la insignificancia la miseria de
la vida.
'
Es una fiesta simpática la fiesta de los
Dolores. Ante ella, ante la Virgen-Madre,
no por ser mujer, sino porque ha tenido entre sus brazos el cadáver de su hijo· no por
ser María, la doncella inmaculada
casta,
sino por ser la que lleva los siete místicos
puñales del.dolor en su pecho; ante ella, los
humildes, los pobres, los que no tienen nada, llevan el tesoro inapreciable de sus penas, de sus ternuras, de sus vidas enfermas
y miserables.
Porque el dolor, y el amor y la muerte
son los tres clavos sangrientos con los cuales el destino nos crucifica.
La existencia
del hombre gira siempre en rededor de-esos
tres puntos cardinales. Y mientras el último no llega, mientras la vida se adhiere á
nuestro cuerpo con tenacidades de naúfrago,
el amor y el dolor se disputan nuestro espíritu, como dos hambrientos que forcejean
por un mendrugo.

y

***
Citan las flores con insinuaciones coquetas á las mujeres. Ya se aprestan á dejar
sus más caros perfumes en el seno de las
muchachas, durante la temporada del veraneo. Ha mucho tiempo que alguien dijo
que las mujeres son hermosas, porque se parecen á las flores, y las flores son bellas,
porque en mucho se asemejan á la mujer.
Pero cada afio, cada verano, el milagro vuelve á efectuarse, y cada año nos parecen más
hermosas las mujeres, cuando en medio de
las flores aparecen, y más bellas las flores,
porque son las -preferidas de las mujeres.
Lo que en países de clima extremoso es
imprescindible necesidad del hombre que
trabaja, lo que es descanso y vacaci6n en el
norte, es, entre nosotrO!i, un lujo que s6lo
en nuestro valle es permitido. El verano
es una cita de las flores á las mujeres; una
deliciosa conjunci6n de dos hertuosuras que
se funden en una gloria de los ojos y del espíritu; un milagro, siempre viejo y desconocido siempre, que todos esperamos con la
vaga imprensi6n con que se va á la primera
cita de amor.

***

Los teatros se aprestan á cerrar momentáneamente sus puertas, por lo avanzado de la
cuaresma, que aleja al público de los coliseos,
En Arbeu se despide la compañía que tan
brillante campaña ha sostenido, con el viejo
«Tenorio», con el conocido y admirado de todos los muchachos.
Después del «Cyrano», el «Tenorio" resulta finchado como un fidalgo tonto, y el air6n
de plumas de su sombrerc, parece desgarbado después de que ha flotado al viento el
blanco penacho del héroe gasc6n.
Pero sin embargo, Thuillier logra hacer el
milagro de infundir vida en ese manequí de
farsas y de ampulosidades que engendr6 la
imaginaci6n de Zorrilla. El «Tenorioii es. un
vago fantasma petulante, pero el talento del
actor espafiol salva al personaje y salva á la
obra. Su «Tenorioii resulta vivo, animado,
amoroso, valiente, cualidades todas que son
de Thuillier, no del héroe imposible de Zorrilla.
El Orrin ha cerrado sus puertas, despidién ·
dose por breves días, mientras sacude sus
d"coraciones y refuerza sus elencos. Hasta
la Pascua no veremos la enharinada mueca
de Bell, ni los actos de acrobatismo que nos
ofrece Orrin todos los años. Los nifios, por
escasos días, dejarán de reír con sus risas
que se desgranan como un rosario de perlas.

***

Un pequeño drama de amor, una trivial
historia de pasi6n y de abandono ha venido
á levantar la convulsión del sollozo, en el
seno de las románticas que aún quedan. Es
una de tantas historias en las cuales los capítulos se suceden con la tediosa regularidad
de una novela de folletín, y en la que, cambiándole el nombre á los personajes, queda
la vieja historia convertida en nueva.
Es siempre lo mismo. El coraz6n y el espíritu de la mujer han sido siempre uno de

los misterios más grandes, uno de los mis
indescifrables enigmas que se encuentran en
la vida.
En el dintel del coraz6n femenino, la simb6lica esfinge tiende sus 6rbitas vacías al
· horizonte desierto. Un gran vértigo sacude
á los que se atreven á asomarse, siquiera sea
por un momento. En el fondo, en el interior
dantesco, todas las anomalías, todos los misterios, las degeneraciones todas y los absurdos más inconcebibles, se mezclan en confusi6n desconcertante con los altos ideales, la
sublimidad de la pasi6n y la heroicidad del
sacrificio.
Como en la caja de Pan dora, todos los males duermen sus pesados suefios de bestia
apocalíptica en el coraz6n femenino, mien•
tras no llega el momento preciso en que la
voluntad los despierte y desen&lt;:adene. Pero
á la vez, en absurda promiscuidad, el bien y
la belleza han dejado sus más preciados doñes en esas almas, pequeñitas y frágiles como una porcelana imperial; fuertes, altas y
nobles como el ideal y el ensuefio.
¿Qué milagro de amor habrá desconcerta•
do á esa muchacha, que se entrega al aman•
te, bajo la promesa de un matrimonio leja•
no, y que, cuando su falta se hace ostensi•
ble, apela al suicidio, con fuerza y valordig•
nos de mejor causa? ¿Qué vértigo sopl6
encima de esa energía, que la apag6 como
una débil llama?

Honda sensacion ha causado en la sociedad
mexicana la noticia. del repentino fallecimiento
del distini?uido escritor y diplomático Sr. Don
Gustavo Baz, ocurrido últimamente en París,
donde desempeñaba el cargo de Primer Secretario de I a Legación de México en Francia.
El Sr. Baz principió su carrera diplomática
el año de 1880, interrumpiéndola en 1884 para
ingresar á la Cámara de Diputados, á la cual
perteneció hasta 1890, en que salió para la capital de la República francesa, como Encargado de Negocios de México durante la ausencia
del sefior Ministro. Además, desempeñó con
acierto y d¡screción el cargo de Delegado de
México en diferentes congresos y exposiciones.
El año de 1900 el Sr. Baz fué nombrado Oficial de la Legión de Honor, y en 1892 fué electo
Vicepresidente de la Sociedad Internacional de
Literatos y Artistas de París.
La muerte del Sr. Baz ha sido generalmente
sentida.

***

t

SR. DON GUSTAVO BAZ,
en Paría el 14 del actual.

NUÑEZ DE BALB07-t
Por la atónita selva, que pujante
abres, como rasgada vestid·.ira,
vas corriendo la intrépida aventura
de llevar tu pendón siempre adelante;
mas de súbito escuchas el gigante
rumor de un mar, poblando esa espesura,
y reparas que crece y se apresura
cuanto más huyes tú del mar de Atlante.
Es otro... ¿No lo ves?.. Hacia él te lanzas:
llegas por fin con tu bandera á solas,
y en las aguas del mar entras y avanzas;
y diríase. al ver tu épico trazo,
no que tú penetraste entre las olas,
sino que el mismo mar . ... te dió un abrazo!

Tosé Santos Cfwcano.

La crónica de la semana registra otra nota
dolorosa: á las ocho y media de la mafiana del
miércoles último, después de varias semanas
de enfermedad, dejó de existir en esta capital
el Sr. Dr. Ignacio Pombo, Senador por el Estado de Oaxaca.
El Sr. Pombo era originario de Oaxaca, donde hizo sus primeros estudios para la carrera
de medicina, la cual terminó en México, obteniendo el título profesional el año de 1854.
El Sr. Pombo desempeñó varios puestos de
importancia durante el gobierno del Sr. Juárez y fué Jefe nato del departamento médico de
la Secretaría de Guerra, puesto que dejó vacante para pasar al Congre~o como Diputado,
primero, y después como Senador.
En el Estado de Oaxaca desempefió el cargo
de Oficial Mayor de la Secretaría de Gobierno
en la época en que el Sr. Lic. Don Marcos Pérez fué Gobernador, y, por último, perteneció
á varias sociedades científicas, siendo fundador de la agrupación &lt;Larrey&gt;.
Actualmente era vocal de la Junta Directiva
del Colegio de la Paz.
Los funerales del Sr. Pombo se efectuaron el
jueves en la mañana enel panteón del Tepeyac,
siendo presididos por el Sr. General Don Porfirio Díaz.
La familia del Sr. Pombo ha recibido innumerables muestras de condolencia.

***

El frío ha regalado á las montanas todo
un joyero de cristalinos diamantes. Una~
fiana el Valle se despert6 sintiendo que pal
pitaban en su frente, como una imperial corona, todas las cintilaciones del cielo. La
nevada había hecho el milagro, y desde su
altura vertiginosa, la «Mujer Blancai&gt;, de la
fábula azteca, veía dilatarse hasta los confines del horizonte la blancura implacable de
la nieve, como si, en la noche, todos los án•
geles hubieran desplumado sus alas.

Qued6 ya repartida la obra que ofrecimos como prima á nuestros a~~~
de quienes hemos estado rec1bien
bondadosas frases de aprobaci6n ~
haber elegido "La Piel de Zapa"
Balzac.
•
, el
Tal vez antes de que se efectúe
Segundo Concurso de nuestro semanario, repartiremos otro libro no men~
interesante que el anterior.

MUSEO NACIONAL.-EL NUEVO SALON,

SR. DR. DON IGNACIO POMBO,
t en México el 16 del actual.

EN EL MUSEO NACIONAL
En el Museo Nacional acaba de abrirse un
nuevo salón, en el cual han sido colocados los
diferentes objetos arqueológicos que, como se
recordará, fueron encontrados en la calle de
las Escalerillas, al hacerse las excavaciones
necesarias para la construcción de los colectores del Saneamiento.
El salón es bastante amplio; está muy bien
acondicionado, y cuenta con el número de estantes indispensable para la buena. distribución
de los ejemplares á que nos referimos.

~r¡p
Los grandes hombres del pasado no son más
que instrumentos en las manos del presente.

*

Las derrotas se vengan, la.a pérdidas se reparan, las ruinas se reedifican, pero la decadencia en el hombre es irremediable.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

VIO1\ S0eI1\L

POEMAS EN PROSA
EL JUDIO ERR~NTE MODEl~NO

AYER

-- .

,

-"W

,....4
y

J

me lo encontré, sí, señor. Muy entrapajado y envuelto; calzado con unos
enormes botines; cubiertas las manos en g1·uesos y felpudos manguillos, y fumándose un
cigarro. En el instante Jo conocí, como que
tantas y tantas veces lo he visto! Lectores
míos! vosotros también, y en varias ocasiones,
Jo habéis visto. ¿.Tendré necesidad de pintá•
roslo, ó descifrároslo hoy?
Siempre convenientemente «trajeado;~ obedeciendo á la moda lo bastante pa,·a ser elf'gante, pero no de modo exag~1 a lo; para no hacerse
muy notable, no lleva nunc..1, nada eu las manos. l&gt;ías, apenas se anuncia jel aguacero, es·
ternos seguros que no fa ltará á nuestro tipo el
paraguas debajo del br¡¡zo. De la faltriquera
izquierda de su so?reto&lt;lo, despuntan ous ó
tres periódicos mano~eados, p,rrugados, como
si los hubiese leíuo; pero ui p1&gt;r encima de ellos
ha paseactosus ojos, ni hay tt•adición ninguna,
que nadie lo haya repat·ado en disposiclóu de
lePr.
Se mete entre el barro, camina sobre la nieve,
y sus zapatos están siempre maravillosamente
limpios; sin embargo, preguntad qué llmpiabotas Jo ha visto poner alguna vez los ples
sobre la cajita de los del oficio, y os responderán: ;ninguno! c,No es cierto que es éste un
famoso orig¡nal i'
Pues bien; no es así absolutamente. Es, sí,
la pura vulgaridad. Ni buen mozo ni feo, ni
gordo ni flaco, ni vif'jo ni joven, ni pícarv ni
estúpido; se parece á todo el mu.ndo.
Empero, hemos de confesar y repetir que tiene algo muy particular y de earecterístlca propiedad; helo aquí: N-o se detiene jamás.
L'.1. multitud se C?tnpacta delante de un traficante en cuadro, ó de un vendedor de comes-

~
•

-- "'·
.:.r. .....

Grupo de bailadores de 8 á 10 ailos.-1. Elena Cnesta.-~.11\lartln L6pez.-s.·carmen Gorjox.-4. Jorce
Rocquet.-5. Elena lllatlenzo.- 6. José Gorjnx.-7. Elena Domíngnez.-8. Raúl llarberena.

Baile infantil de fantasía
El Casino de Tampico organiz6, con motivo de las fiestas de C:..rnaval, un baile infantil de fantasía que se eiectuó en los salones de aquel centro de recreo en los últimos
días del pasado.
El baile á que nos referimos resulté, muy
lucido y ha dejado entre los habitantes del
puerto los más gratos recuerdos. Multitud
de nifios se dieron cita en el local, vistiendo
los más variados trajes: babia entre los
concurrentes: «contrabandistasii, «aldeanosii,
«princesasn, ,,caballeros de corte&gt;&gt;, «soldadosn;
todo un grupo de tipos y personajes de distintas épocas y nacionalidades, que se entregaban, con la alegría propia de la infancia, á
las delicias del baile.

Entre los nifios que más llamaron la atenci6n por lo correcto de sus trajes, mencionaremos á Jorge Rocquet, Elena Matienzo y
Elena Domínguez, María Teres~ Jáuregui,
Gracia y Núñez y Raúl Ostos. Los primeros,
del grupo de chiquitines de 8 á 10 años, y
los segundos del dé_4 á 6, que bailaron las
cuadrillas anotadas
el carnet, conquistándose muchos aplausos por la gracia y desenvoltura de que hicieron derroche.
La fiesta, á instancias de las principales
familias de Tampico, se repiti6 el 28 de febrero, resultando tanto 6 más lucida que el
primer día.
Ofrecemos en este número dos fotografías

en

que representan los grupos de bailadores de
4 á 6 y de 8 á 10 años, así como las de lo,
niño Alberto y Raúl Ostos.

00
Quien no sabe obedecerá sus superiores,
no merece ser obedecido de sus inferiores.EvANGELI.
·

*

El teatyo es la literatura de la gente edu.
cada qu:e no tiene tiempo de leer.-SAIN'J.',;
BEUVE.

*

Se tiene siempre el coraz6n prendido
lo que se ha sembrado.-BAzIN.

{f ,~:,· "

«

ea

.

J

BELLAS AR'I'ES.-MATER DOLOROSA.
(Cuadro de autor desconocido, propiedad del Sr. Luis Galván.)

verdadero designio- del que no tiene sin embargo, conciencia,-es sencillamente 'el de estar donde no está.
¡_Lo conocéis ya?
R ecor'.laos. Si sois muy anciano 1 ]o habéis
visto en todas las calles y en toda é poca· lo
h_a?éis visto durante el cólera, en los días' del
s1t10, en los meses de la Comuna, el otro día,

no más, en lo más recio de la tormenta de nieve.. Lo veréis hoy, en el momento en que salgáis ~ la cal le; y _mañana, temprano, lo veréis
i;amb_1é n. Lo veréis, no hayáis cuidado, ó más
prop1a_mente, lo verá todo el mundo siempre.
E~te tipo, es un tipo de París: es el Judío
Errante moderno.
. ~ero, ¿qué voz, así como secreta y poderosa,
lo impulsa á esta marcha sempiterna é !inútil?
P ues en dos palabras os lo diré: se fastidia
Y se marcha á zancajear por ahí.
JUAN RICHEPIN.

BAILE INFANTIL.-Nif-fO ALBERTO J.IOSTOS
tibles; pero él no se detiene á mirar ni la tela
en que el pintor mamarrachero borrajeó el arcoiris, ni el pavo trufado, cuyo hermoso pecho
jaspeado parece la espalda pintarrajeada de
una mujer.
El aun vuelve el rostro á mirar cuando un
pobre rocín se desploma y cae al suelo, envara.das las piernas, jadeándule los ijares, perdida la mira.da. en las angustias de la muerte.
Si oye detrás de sí que gritan ¡al ladrón!, escóndese para dejar pasar a l ratero; y si luego
corre tras él con los granujas, no es más que
para desquitar el tiempo que ha perdido, haciendo la parada. de unos seg-undos. En suma,
su única preocupación es ésta: tiene miedo,
horror, de estar alguna vez atrasado. Pero,
;.dónde diablos va, para que esté tan apura.do
é inquieto?
Ah! en este punto, nuestro personaje llega a
hacerse verdaderamente original. Porque, imaginaos. ó mejor dicho, sabedlo con certeza.: no
va á parte alguna.
Marcb.a sin saber la dirección que lleva·; sin
inquirir el porqué, sin sentir aún el cómo va.
Se precipita hacia un término 6 fin, que huye
sin cesar, ó más claro: que no exis·te. El persigue un vano sé qué, el cual no se preocupa
de aléanza'r, pero que aparenta buscar consta.ntemente. Inclínome á creer que - acasof,s\!,
Grupo de bailadores de 4 á 6 ailos.-1, Gracia Núñez.-2. Fl~roncfo Domlng~ez.- 3, María Te~eSll Jánregnl.- 4. Raúl Ostos.-5, Consuelo Peña,-6, Leopoldo
Dominl:'nez,- 'l', Elena López,- 8 , Juan Cortlna.-9, Sofla Núilez,- 10, Antonio López Cortina,

A las sociedades de elogios mutuos se deben
muchas repu~aciones que son otros tantos sarmos.-V ALTOUR.

*
No te quejes de tu tiempo: si te parecE1 malo
pregúnt8:te á ti mismo qué es lo que has hech¿
para meJorarlo.-CARLYLE.

*
. No ha mu~rto el feudalismo: cada poderoso
t1eoe u_na clientela por él domesticada y por él
defendida. -BARRÉS.

*
El medio más eficaz que ha podido hallarse
p~ra propagar nuestros vicios, es una viva.
pwtura de ellos .en la novela, en el teatro y aún
en el púlpito.-VALTOUR.
* .
Qrítica: arte.de pasar por hombre de gusto,
mostrá ndose disgustado por todo.--COURCE-

LtE.

*
Censura: uno de esos viejos cargos sociales
tan imposible de renunciar honrosamente en
BAILE lNF.AN'l'IL,-NÍ~o RA Ul.i-OS'l'OS.~, ,•;1 ' nuestra ,é poca como de desempeñar con prove,,···&lt;füo.-VAL'l'OUR,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Política Geoeral
En la Cámar a de los Comunes.-El l\llntsterlo pellgra.-Una derrota lnesperada.- Trlunfo de los lrlandeses.-Los llberales en accl6n.-John Redmond héroe
de la Jornada.- La guerra.-Otro bombardeo.-El Almirante Makarolf,-Puerto Arturo ftrme.-Los rusos toman la ofinslva.-En espera
de las operaciones por tlerra.-Sln temores de compllcaclones.-Medlacl6n prematura.

N

O era difícil prever, al abrirse el actual Parlamento, que pronto ocurriría un rompimiento eñtre las diversas fracciones en
que se ha!lan divididos los partidos ingleses. Es cierto que
los puntos principales de disidencia radican en la'cuesti6n financiera que divide y aparta á conservadores y liberales en variados grupos
y en ma.tizadas bJ:1.nderías; pero los irlandeses, que forman la agrupaci6n más compacta de la Cámara de los Comunes, los que obedecen
á las indicaciones del «terrible» John Redmond, jefe reconocido é indiscutible de los que sueñan en la anhelada «Home Rule» para la
verde Erín; los que trabaj\\n sin descanso por dar la codiciada auto-

***
El golpe ha sido duro, y habrá de influir por modo eficaz en debilitar á Balfour y en disminuir su ya menguado prestigio, abriendo
paso á los liberales hacia el poder, escapado de sus manos casi desde
que el «Great Old Man» se eclips6 de la escena política; para buscar
descanso á sus arduas labores de media centuria.
La ausencia del célebre ex-Ministro Mr. Chamberlain es, acaso un
factor que ha de tenerse en cuenta para calcular los acontecimie~tos
futuros en la política inglesa, pues todavía no se ha tratado en el
Parlamento del asunto principal, de la reforma financiera, que es la
que más divide los ánimos y más multiplica escisiones en las antes
apretadas filas que regenteaban el difunto Salisbury y Lord Rosebery. Es cierto que ya ¡;e nos dice que Balfour ha declarado que
en el actual período parlamentario no se tratará de reformas financieras; pero esta misma declaraci6n hace pensar en el pronto regreso
de Chamberlain, quien, á no dudar, procurará impulsar la iniciada
campafia.

***
Este incidente, que amenaza la yida del Ministerio Balfour, hará
apartar á Inglaterra la vista de los acontecimientos que con gran lentitud van desarrollándose en el Extremo Oriente, por más que en todo el Reino Unido dase importancia capital al duelo que sostienen
Rusia y el Jap6n, por prevalecer cada cual c.o n absoluto predominio
sobre aquellas regiones abiertas al comercio y á la Ó:plofaci6n de los
pueblos occidentales.
Pero si la Gran Bretaña deja por un momento de preocuparse, si
posible es, por la marcha de la guerra, el mundo sigue todavía con
creciente interés las operaciones y espera con ansia los movimientos
cj.e las tropas rusas y japonesas que se congregan en los confines de
Mandchuria, atisbando con mirada escrutadora la hora de los combates que tengan siquiera apariencias de definitivos; pues hasta ahora
nada se ha adelantado en los encuentros por mar y tierra ocurridos
entre rusos y japoneses.

Cierto que ~or depronto los ejércitos del Mikado han podido desemba_r~ar r.uas1 pacíficamente en Corea, á favor de la preponderancia
adqumda en los mares orientales por los primeros movimientos de
sus flotas, que han logrado mantener á las escuadras enemigas
unas encerradas ~n Pu~r!o Arturo al abrigo de las fortificaciones d¿
la plaza, y otras rnmov1hzadas en Vla_divostock, parte por los hielos
~e la comarca que con_fina con las reg10nes hiperbóreas, parte por las
Jiras de los cruceros Japon~ses que ~a1;1da el Almirante Togo, los
cuales se mueven á la contmua en d1strntas direcciones buscando
los ~uques enemigos, á fin de procurar anonadar el pod~r naval de
~us1a _y quedar _du~ños de los mares, y por ende dejar reducido al
imperio mo~covita ª. la ~ase de provisiones que á gran costo le ofrece
el Ferrocarril Trans1benano.
A ese objeto ha tendido sin duda el bombardeo de Vladivostock
el cual~~ definitiva pareci6 más un reconocimiento, según la primiti~
va version ~e San Petersburgo, qu~ un_ at~evido golpe de mano, como _pret~n?ian lo~ que toman sus mspuac10nes en la capital del imperio dei Sol Naciente. A eso han tendido también los repetidos
a_taques contra Puerto Artur?, el úl~imo de los cuales parece haber
sido _más eficaz que los ~nte:10res, á J~zgar, no por los ditirambos que
provienen de procedencia mponesa, srno por las pérdidas confesadas
po_r los rusos, que ~n esta vez,. ?omo en toda la campaña, son los
primeros en comumcar la:s noticias referentes á la situaci6n naval de
Puerto Arturo. Ya no se contenta el vicealmirante Makaroff como su
predecesor, con esperar sencillamente los ataques del contr~rio· impetuoso al parecer, busca en ~ovimientos activos nuevas probabilidade~ de triunfo y se le ha visto en el combate del día 10 salir con
dos simples cruceros protegidos á rescatar un cazatorpedero ruso que
se hundía, aun cuando era de temerse que encontrara como encontr6
al ~rueso de la flota enem_iga. Esta_ tentativa, aunq~e haya resulta~
do 1~fru~tuosa por las circunstancias en que se emprendi6, habrá
servido sm duda para levantar el espíritu de sus subordinados, pues
según afirman los e~pertos,. las tropas se fatigan en la inacci6n y se
cansan en la espera mde:fimda de los ataques del contrario.

***
Entre tanto, permanecen firmes en sus puestos los defensores, y ni
remotamente han pensado ab3:ndonar su fuerte posici6n, por más que
una Y otra vez se haya anunciado así en informes de origen japonés.

LA GUERRA RUSOJAPONESA.-EMBARCO DE TORPEDOS,

Y en espera de}os ~utu~os acontecimientos, s6lo una. cosa puede
darse por segura o ?as1: que las dos pot~ncias contendientes quedarán
solas en la lucha sm que hayan de temerse complicaciones· pues
desv~n~cida la pos;bilidad de i,ltervenci6n de Gran Bretaña, d~spués
del VIaJe del Em baJador ruso que llev6 de San Petersburgo á Londres
Y de L?ndres á San Petersburgo prendas de amie.tad y confianza de los
respectivos soberanos; y expedida la proclama de neutralidad de los
Estados Unidos por el Presidente Roosevelt que con satisfacci6n tan
franca recibieron en Rusia, los temor.es tod¿s se han deshecho, y hasta se ha lle~ado á apuntar, aunque sm fundamento, que Francia y
Estados Umdos estaban llamados á intervenir de modo amistoso
para la cesaci6n de las hostilidades. Verdaderamente, es á nuestro
e!)tender pr_ematuro cualquier intento de mediaci6n en las actuales
circunstancias; después, quién sabe; tiene muchos escondrijos la
competencia de los pueblos.
16 de marzo de 1904.

o
LA GUERRA RUSOJAPONESA.-EL GOBERNADOR DE VARSOVIA PASANDO
REVISTA A LAS TROPAS ANTES DE LA SALIDA DE ÉSTAS
PARA MANDCHURIA.
LOS JEFES DE LAS FUERZAS RUSAS EN ORIENTE.-EL(GENERAL
KUROI'ATKINE Y EL ALMIRANTE MAKAROFF.

nomía á Irlanda, desde hace muchos años; los que fueron derrotados
con P~rnell y cayeron con las promesas del gran Gladstone, que ya
anunciaba cercano el deseado triunfo; esos mismos que se inclinan á
uno ':( ?tro la~o d~ los partidos dominantes, según las tendencias de
·los yieJOS «tor~e~» ? de los modernos «wigh~», haciendo á cada paso
vacilar el _eqmhbrio _de la Cámara, han logrado en la primera escaramuza de 1mportanc1a, substraer la mayoría parlamentaria con que
.contaba el Primer Ministro, Mr. Balfour, y en poco estuvo que el Gabinete no fuera completamente derrotado.
Tratábase de una simple cueeti6n administrativa referente á Irlanda: de la prohibici6n de la ensefümza del gaélico en las escuelas irlandesas, y el golpe preparado con tacto exquisito sorprendi6 aun á los
mismos partidarios y n0 menos á los liberales, 'que no esperaban una
derrota tan patente en asunto de tan escasa importancia. Y, sin embargo, así fué: mientras Mr. Balfour charlaba tranquilamente con un
amigo de las galerías, la discusi6n, que casi pas6 inadvertida termin_6. en _silencio, .Y _al r~cogerse la votaci_6n, se vió, con asombro'de opos1c1omstas y mm1ster1ales, que el gobierno había llegado á una minoría de once votos.
·
El entusiasmo que se sigui6 entre lo? vencedores, fué' una especie
.de tregua que supo aprovechar con mucha cautela el derrotado Primer Ministro, llamando á toda prisa á sus ausentes partidarios, pues
cuando se pretendi6 hacer constar que el gobierno carecía de la exigida mayoría, se vi6 que ya la tenía de veinticinco votos: es decir
que mientras la liga liberal-irlandesa se entretenía en apláusos y fe:
licitaciones mutuas, los unionistas habían podido llamar treinta y
~ei~ qe SlfS n,iieillbr9!3 ¡&gt;ara impedir la retira,da del Ministerio,

z. z. z.

Solamente _de una manera se conservan las naciones: cuando representan grandes ideas y cuando están representadas por grandes hombres.

*

No hay casualidud, no hay más que coincidencias.

Siguen imperturbables aguardando la
concentraci6n de tropas en Mandchuria,
que no tardarán en ser en número suficiente para comenzar operaciones agresivas
coutra los soldados niponeses, que, por
su parte, continúan llegando á tierras coreanas, donde mandan como verdaderos
dueños, ya que el tratado celel;&gt;rado últimamente con el Emperador que nominalmente reina en Seul, los deja en completa libertad de acci6n, aunque hayan pretendido negar que la administraci6n del
imperio peninsular no estaba supeditada
á sus órdenes y exigencias; siguen preponderantes desde Seul hasta Pingyan,
construyendo vías férreas, removiendo
empleados, cambiando la organizaci6n
general del país, y dictando todas las disposiciones que creen convenientes para
los futuros movimientos estratégicos.

***

LA GUEMA RUSOJAPONESA. -UN BUQUE DE GUERRA ,TAPQNÉl$
PROVEYÉNDOSE DE CARBÓN,

Tal es, al terminar la presente semana,
el estado que guardan los beligerantes,
frente á frente los dos, recelándose mutuamente de intentar por ahora ningún
movimiento que pueda comprometer el
porvenir, que cada cual considera favorable para sus propios intereses.

LA GUJlJRRA RUSOJAPONESA,-CO?i!CEN'J.'JUC¡óN PE ~OPAS RUSAS EN LAS RIBERAS PEL YALÚ,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
!

'

Notas de sport

El "Rtforma Jltblttic tlub"

TIRANDO UNA BALA DE 16 LIBRAS.

SALTO CON GARROC'HA.

Sr. C, 1\1. Bntlln.

Sr, T, R, Phllllps, Presidente.

oY conmemora el «Reforma AtbleticClub&gt;
el X aniversario de su fundación.
Este Club, que puede considerarse como
el principal centro de «sport&gt; en la República
Mexicana, fué definitivamente organizado el
20 de marzo de 1904, por unos cincuenta caballeros, de entre los cuales se formó la Mesa
Directiva compuesta por los señores P. de la
Poer French, Presidente Honorario; H. C. Waters, Presidente; L. J. Nunn, Vicepresidente, y
T. R. Phillips, Secretario y Tesorero, habiendo sido socios fundadores los señores A. P. de
la Poer Frencb (Ministro inglés), H. C. Waters,
A. J. Cam'pbell, E. W. Jackson, FelipeM. Robertson, Chandos S. Stanhope. Charles O.
Pl¡.illips, L. H. Rouzer, Lionel O.arden, J. H.
Hampson y Richard Honey. Entre los socios
figuran personas de representación de la colonia inglesa, como banqueros, capitalistas, apo•
derados y representantes de varias
compañías, etc.
Actualmente. el Club tiene 233 socios, de los cuales solamente 80 no
son ingleses, estando incluídos en
este número 30 mexicanos.
Durante todo el año, el Club ce- .
lebra en los terrenos de la Reforma
los juegos de «Cricket&gt;, «Lawn Tennis&gt;, «Football&gt;, «Polo&gt;, «Hockey&gt;
y «Quoits&gt;. De éstos los que cuentan con mayor número de aficionados, son el «Cricket&gt;,el «Lawn Tennis&gt; y el «Football&gt;.
Los seis primeros meses cel año
forman la temporada del «Cricket&gt;,
y los otros seis la del «Football&gt;. ·
El 12 de diciembre es el llamado
por los socios ·« sporting day&gt;, y
en este día, año por año, se celebran distintos juegos atléticos, otorgándose á los vencedores valiosc,s
y artísticos premios.

H

En los diferentes «sports&gt; al aire
libre, corresponde al «Reforma
Athletic Club&gt;, la honra de contar
entre sus miembros á los mejores
jugadores de la República. A coni;inuación damos los nombres de

Srlta, PatrJcla Bntlin.

Sr. Shrap.

Sr, 1\1, S. Tnrner.

algunos de ellos, con expresión de los juegos
en que se distinguen y la fecha en que batieron el &lt;record&gt;:
M. S. TURNER.-Carrers de velocidad á 100
yardas; tiempo, 10 segundos dos quintos (diciembre 12 de 11J02). En carrera abierta á larga distancia no ha tenido competidor en México, hasta la fecha, el señor Turner; es un completo «sportman&gt;. Ha pertenecido al «South
London Harriers Club&gt; (el primero en el mundo en su género), al «Vesta Rowing Club» y al
«Otter Swimming Club&gt;, obteniendo grandes
premios como nadador, remador y corredor
(con y sin obstáculos). Nadando ha hecho 40
yardas en 24 segundos, 60 en 36 y 90 en 61. Andando á paso veloz, ha hecho 19 millas en tres
horas 15 minutos. Ha obtenido grandes triunfos en el juego llamado «Water Polo&gt;; y remando en las grandes regatas &lt;lf 1 Támesis, ha con-

quistado los primeros lugares. Tiene 27 arios
de edad, de los nuales ha dedicado 12 á toda
clase de ejercicios atléticos.
H. J. HOLT. - Salto de altura. 5 pies 4 y media pnlgadas ( diciembre 12 de 1902). Carrera de
obstáculos y velocidad, 120 yardas en 17 segundos dos quintos. El señor Holt es, además, un
gran jugador de «Base Ball:&amp; y uno de los primeros jugadores de Cricket en la República.
C. M. BUTLIN. - Salto á distanda, 20 pies
y 3½ pulgadas (julio 4 de 1903). Salto con garrocbi,,: Altura, 9 pies dos pulgadas [diciembre
12 de 1899). El señor Butlin es también un
gran «sportman&gt;. No ba llegado á ser vencido
en el «Lawn Tennis&gt;, consArvando bast.a la fe·
cha la copa. Ha sido campeón en el salto con
garrocha y hasta la fecha ninguno ha alcanzado la altura que él brincando en competencia. Sin embargo, el señor Sharp puede considerarse como el actual campeón
en este ejercicio, pues si bien es
cierto que no ha llegado á brincar
los 9 pies 2 pulgadas alcanzados
por. el señor Butlin, es de creerse
que teniendo competidor, pueda batir el «record», porque de dos años
á esta parte ha vencido con facilidad á sus contrarios. El señor But·
lin no puede saltar en la actualidad
lo mismo que en el año de 1899, por
haberse fracturado un brazo.
OSCAR BRANIFF.- Arrojar
una bala de 16 libras á mayor distancia: 31 pies 6 pulgadas [Diciem·
bre 12 de 1901). El señor Bra.niff
es un verdadero atleta y siempre se
ha disting'Gido como jugador de
«Base Ball&gt;, «Football», «Salto con
garrocha&gt;, etc.
JUEGO DE CRICKET.-No obstante que el «Reforma&gt; ha perdido
la «League Cup&gt; por muy pocos ta.utos, en los dos últimos años la ob·
tuvo y conservó durante los años de
1900 y 1901. El Sr. C. M. Butlin tiene
el «record&gt; más alto al «bat&gt;, haciendo en Puebla el 22 de febrero
de 1903, 175 carreras, sin que lo·
graran ponerlo fuera. El señor Butlin es el mejor jugador de «Cricket&gt;
EL &lt;REFORMA ATHLETCC CLUB&gt; EN UN &lt;SPORTING DA Y.&gt;
en el país, y mientras fué Capitán

del «Reforma Athletic Club&gt;, su team conservó
el campeonato en este juego. También se han
oistinguido t&gt;n el «Cricket&gt; los señores Geo
Kennedy, H. E. Brook, F. Trollope y George
Ga:vnor.
FOOTBALL.-El Club t~mbién cuenta con
muy buenos jugadores de «Football&gt;, entre los
que figuran, en primer lugar, los señores Johson, Parada, R. BlackmorP, Clifford (Capitán
del Britisl.l Club), Bennet, Turner y Bourchier.
LA WN TENNIS.-Por muchos años tuvieron el campeonato en este juego los señores
Wm. B. Woodrow y C. M. Butlin [en los «doubles&gt;). El primero de estos señores obsequió
al Club las dos valiosas y artísticas copas que
i=;irven de insignia á los campeones de este
juego.
En los «doubles&gt; son actualmente campeones
los señores Butlin y T. Honey.
Entre los jugadores pertenecientes al bello
sexo, no ha. podido competir, hasta la fecha,
ninguna con la señorita Patricia Butlin, y aun
entre los hombres hay muy pocos que puedan
competir con tán hábil y simpática jugadora.
Ojalá siguiendo el ejemplo del «Reforma
Athletic Club&gt;, tan hábilmente dirigido por el

¡Muchos escriben libros! ... De la Gloria
rnnchos corren detrás;
más, la página eterna... la soi'iada...
¿cuántos la escribirán?
MANUEL DEL p A LA ero.

o
Los pueblos j6venes no ven sino lo que
tienen que ganar; las naciones vif'jas piensan en lo que tienen que perder. -GROS·
CLAUDE.

&lt;CLUB REFORMA. &gt;-POLO,

PIERROT TRISTE
Pierrot acariciando la mandolina,
y dibujando el ritmo con su pirueta,
rasguea una romántica cavaleta
que gustaba á su pérfida Colombina.
Entona su voz dúctil y cristalina
una canción vibrante como saeta,
mientras corre una lágrima en su careta
cual transpar•.nte y húmeda serpentina.
«CT,UB REFORMA.&gt;- LA WN TT&lt;:NNIS.

La historia es una buena consejera porque
es la experiencia comprobada y condensada.

Su novia, la de mística faz de plata.,
con otro más hermoso fuése la ingrata,
llevándose su dulce gracia divina;
Pierrot mezcla en su canto risas y enojos
y la lágrima a ,uella brilla en sus ojos
cual transparente y húmeda serpentina ....

-MAZADE.

RAMIRO HERNÁNDEZ PORTELA.

&lt;CLUD REFORMA,&gt;-SALTO Á DISTANCIA.

señor Thomas R. Phillips, se fundaran algunos
clubs de mexicanos para fomentar entre nosotros la afición al sport.

00
LA PAGINA ETERNA
Tonos los que escribimos la soñamos
magnífica; ideal;
la buscan en el libro nuestros ojos,
y en el libro no está.
Engendro del placer 6 la amargura,
del combate 6 la paz,
vive allí con el alma del poeta,
el alma universal.
La hallaron en la fe Milton y Dante;
en la duda, Balzac;
Shakespeare en la miseria; en el regalo
Byron y Chateaubriand.
A la mentira la arra.ncó Cervantes;
. Tácito á la verdad:
y es, lo mismo plegaria que blasfemia,
en io&lt;los ir¡mortal,
CARRERA DE .Nl;~O!'¡ ..

FOOTBALL.

VERA CRUZ. -BA~ ADORES,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

,

Ella se irritaba un poco. El socarrón se
callaba.
-¿De veras? ¿No conseguiría ella hacerle
contar una de sus buenas fortunas de bastidores, una sola'?
-Pues bien, amiga mía, concluyó por responder Fa.bree, sonriéndose; ya que usted lo desea
tanto, voy á decirle cuál ha sido mi primera
pasión.
-¿Por una mujer de teatro?
-Sí, pero le advierto á nsted que la acción
no pasa en la calle Richelieu, en el teatro Francés, y la heroína no es &lt;sociétaire&gt; con parte
entera. Tenía yo entonces diecinueve años y
comenzaba mis estudios de derecho. Era cándido y tímido.

*
**

L

Una noche entré en el teatrito de los Gvbelins, donde se representaba la &lt;cBerlina del
emigrado,&gt; y quedé herido de amor por la dama
joven, que se llamaba Blanca Lilas, tan pronto como apareció en escen.a,. ¿Era joven? ¿Era
linda? Me lo pregunto á mí mismo hoy que sé
que la belleza de una actriz puede desaparecer
con cold-cream y dos toallas, y que las «ingenuas&gt; tienen generalmente un hijo teniente
de caballería ó subprefecto.
Pero entonces, mademoiselle B lanche Lilas
me aparecía como la más adorable de las mujeres.
.
Sólo vivía para soñar en ella, y, para admirarla con más frecuencia, en el escenario de
los Gobelins, de Montparnasse y de Grenelleporque la compañía era ambulante,-vendía yo
todos mis libros á los puesteros de la calle
Cujas .... Gracias á Blanca Lilas, conozco el
repertorio de los antiguos melodramas.
rQué encantadora estaba en el «Cretín de la
Montagne,&gt; y en «Polder, ó el Verdugo deAmsterdam.&gt;
·
Es la única mujer por quien he hecho versos.
Eran execrables, pero sinceros, y nunca, como
es de suponer, me consideré con audacia para
dirigírselos.
.
Las vacaciones me llamaron entonces á m1
provincia, en casa de mi familia. Las pasé contando las horas, y, la noche misma en que regresé á París, corrí á los Gobelins, después á
Montparnasse y luego á Grenelle.
El nombre de mi actriz no figuraba ya en
ninguno de los tres carteles.
.
.
La inquietud, la espantosa mquietud que

i:r~~a:~ tt~r;i!~~ ~! ;~!~;º~~

La Camarera de Teatro
EN

!)l Odeón se daba aquella noche el «Depit amoureux,&gt; como "petite piece "y la
hermosa Sofí.a Cherubín, que desempeñ~ba el
pap!)l de Marinette, estaba todavía en el escenar~o, cuando Fabrec-ya lo conocéis, Fabrec,
~l dip_utado de barba de oro, con su aspecto tan
JUveml, á pesar de sus cuarenta años, y á quien
S«;l encuentra en todos los estrenos-entreabrió,
sin llamar, la puerta del camarín diciendo
&lt;¡Cu-cúl&gt;.
'
El malvado, que hacía algún tiempo coqueteaba con S?fía, creía sorprenderla en el momento de quitarse los afeites, en el más seductor desorden, como á veces se lo ofrecía la
suerte.
La escena de falso pudor é indignación fingid.a que representaba la comedianta divertía
siempre mucho á Fa.bree.
'
-rQué indiscreto! Le prohibo mirar ..... .
. Vuélvase lle espaldas .... el tiempo preciso para que me poni;a el peinador .. . . ¡Qué monstruos de hombres!
Y es~o. co_nclufa generalmente con un beso de
reconc1hación en la nuca de la bella joven.
Por eso se encontró algo contrariado al encontrar vacío el camarín.
Pero Constancia, la vieja camarera, que estaba ~etrás de un ?iombo, salió y le dijo:
-Si el señor quiere tomarse la molestia de
se_ntarse .... la señora volverá dentro de cinco
mmutos.
Fa.bree se dejó éaer en un sillón de Persia
floreado, cruzó las piernas, y, al mismo ·tiempo que golpeaba con la punta del bastón su
b&lt;?tín charol~d?, s&amp; ·sumergió en · reflexiones,
mientras la vieJa arreglaba las chuchería,$ en
la mesa del tocador,

Aparte de todo, ¿,para qué había ido al cuarto de Sofía Cherubín?No era por amor. Apenas
por distracción.
Un día que se puso apremiante, ella le dijo,
con cierto aire razonable:
-Escuche usted, señor Fabree. Es usted muy
amable. Pero yo tengo cuarenta mil francos
de deudas, y para ustedes se ha concluído el
hermoso tiempo del Panamá. Venga á charlar
aquí todo lo que quiera, pero sólo seremos
buenos compañeros . ...
Francamente, ella tenía razón. Sin embargo,
un atractivo llevaba siempre allí al hombre de
buena fortuna, un atractivo casi desinteresado,
porque, contento con obtener aquí y allí lo que
nuestros antepasados llamaban los &lt;menus sufrages,&gt; se complacía al lado oe esa artista de
raza tan bella y tan alegre, y se reía francamente de sus salidas espirituales y sazonadas
con un asomo de cinismo.
¿Y además, qué? Hay que matar el tiempo.

***
Y mientras pensaba, Fa.bree miraba maquinalmente á la camarera, y, bruscamente, lesacó de su ensueño el rostro de la viejecita reflejado en el espe:jo.
'
¡Qué ruina! ¡Qué desconsoladora fealdad!
Seca como un palo, arrugad a como una manzana en invierno, con greñas color ceniza
ojos muertos, dientes amarillos y demasiad~
largos que mordían unos labios amoratados:
daba miedo. Y probablemente había sido una
mujer linda, y amada en sus tiempos.
Debía tener por lo menos setenta y cinco
·11,j¡o!j;.- -Y; Fabree, cuyo corazón era. bueno, se

co1:11padeció de esa lamentable vieja, que traba.Jaba hasta la muerte; pero, en su refinamiento, sentía también algo como una repugnancia
al ver esa bruja con harapos de luto, que parecía manchar, al ~ocarlos, los encajes, las frusler:~as de plata cmcelada, los peines de carey
roJ1zo, todas las cosas de lujo, delicadas y
perfumadas, que brillaban sobre la mesa de la
actriz.
De pronto, la puerta se abrió y Sofía Cherubín apareció con una rosa en la oreja, con su
rozagante falda de Marinette.
Estaba fresca como un capullo la divina trigue_ña, y estallaba de juventud, de belleza, de
afeites y de desenvoltura.
-¡Fa.bree! exclamó alegremente. Llega usted
oportunamente, pues vamos á hacer una pequeña fiesta. Dentro de poco vendrán á buscarnos
á mí y á mis compañeras, con trajes de teatro'
para llevarnos á la Gaité, donde representare~
mos para un &lt;beneficio.&gt; Mientras tanto charlaremos, y durante este tiempo, Constancia
n?s preparará un ponche. Siéntese y sea juicioso.
La camarera pasó detrás del biombo.
Charlaron, y Sofía, según su costumbre se
puso á bromear con el hermoso diputado sobre
los. numerosos éxitos de galantería que se le
atribuían en el mundo del teatro.
Vamos á ver, ¿era verdad todavía su historia
con la &lt;divette&gt; del teatro Nouvea~tés?
Pero Fa.bree era discreto.
. El verdade~o hombre afortunado con las muJe!'es lo es siempre, porque las ama por sí
mismas, y no por necia vanidad.
A l~s preguntas de.Sofía, Fa.bree no respondía s1uo eon bromas, siu decir na¡la.

~~p~º;:r~~
se había renovado el contrato de mademoiselle
Blanche Lilas y que no se sabía lo que había
sido de ella.
Pues bien, querida amiga: créame si quiere,
pero sentí ese día mi más doloroso, mi más
amargo pesar de amor, y pasaron muchos meses antes de consolarme.
-¿Y eso es todo? preguntó la comedianta.
-Ni más ni menos.
- Fabrec, es usted un mistificador, y se burla
de mí con sus recuerdos estudiantiles.
Pero, de pronto, la camarera de la actriz entró en el uamarín.
-Señora, esos señores y señoras suben al
coche. No esperan más que á usted.
Y la voz del director de escena gritaba en la
escalera:
-¡Señorita Cberubínl ¡Pronto! se nos va á
hacer tarde.
En un minuto, una sirvienta tomó de las manos de la vieja los paquetes.
Sofía se envolvió en una piel. ...
-¡Hasta la vista, Fa.bree!
Y las dos mujeres salieron corriendo:

LA AGRUPACIÓN DE &lt;DIONISIANOS.&gt;-SOCIOS CONCURRENTES AL úLTIMO BANQUE'l'E,

Tres meses después de haber salido del teatro; me dediqué á ganar la vida limpiando. casas y ayudando á los quehaceres domésticos
como sirvienta. Gracias á un antiguo compañero que desempeñaba los papeles de característico, conseguí, mucho tiempo después, esta
colocación de camarera de teatro.
Pero ya no puedo más. Sólo me conviene !)l
hospicio. Mi solicitud está en la Asistencia
Pública. Puede usted preguntar. Mi no~bre
verdadero es Constancia Poireau. Y ya que en
otro tiempo se dignó usted fijarse en mí. ...
Ella se interrumpió, como avergonzada, temiendo disgustar al hombre á quien pedía un
favor.
Afortunadamente para ella, él tenía buen corazón.
-Iré .... mañana, dijo él con una voz casi
temblorosa.
Tranquilícese usted, voy á ejercer mi influencta en las oficinas. Y si, por el momento, agregó, con los dedos en el bolsillo del chaleco,
pudiera serle útil. ...
Pero ella hizo un ademán de negativa, discreto y muy digno.
-Gracias, caballero .... Todo lo que deseo
es entrar en un hospicio . . .. Allí con mi corto
socorro anual de la Sociedad de los Artistas,
estaré muy satisfecha.
Por un movimiento cordial, antes de separarse de ella, le alargó la mano. Pero cuando ella puso la suya, seca y arrugada, no pudo contener un estremeeimiento al pensar que
veinte años antes, hubiera llorado de alegría
á haber podido depositar, sobre esa misma
mano, su tímido beso de adolescente.
Y al irse por los corredores del teatro, con
una ligera palpitación de corazón, se sorprendía, á resar de su experiencia, de esa extraña
vida de París, donde él, casi un joven todavía, tenía el deber de conseguir un lecho de incurable para la mujer que le inspiró su primer ensueño de amor.

***
El diputado iba á salir á su vez, cuando la
vieja Constanza se acercó.
y levantando hacia él su rostro de miseria:
-¡Caballero .. . . ! dijo tímidamente.
-¿Qué quiere usted, buena mujer?
-Deseo pedirle una cosa. Estoy muy fatigada. Y a no t:engo salud. Ape~as si. pued?
hacer mi traba.JO, Por eso he pedido m1 admisión en un hospicio.
-Está bien, dijo distraídamente Fa.bree.
Cuando yo vuelva otra vez, me entregará usted una nota.
Pero la camarera no lo había dicho todo. .
-Además, caballero, hay una cosa que quizás le hará interesar algo más por mí. Le he
oído hace poco, cuando hablaba -qsted con la
señora. Pues bien: yo soy Blanca Lilas.
Involuntariamente, Fabrec lanzó una exclamación y retrocedió un paso. .
.
¡Blanca Lilas! ¿Era Blanca Lilas, esa horrible vieja harapienta, con ese rostro de veladora de muert0s·t
Exclamó, muy turbado, casi con espanto:
-Pero ¿qué edad tiene usted?
La vieja se sonrió lamentablemente.
-No la que parezco, es verdad. He sufrido
mucho. Pero tengo sesenta y dos afios, y tenía ya cuarenta y uno cuando me vió usted representar, en un teatro de los suburbios. La
edad de las cómicas no se ve desde la sala.
Pero á pesar de esto, me ~espidieron pre~isamente ese año. Me consideraban demasiado
vieja. Y después llegó la, llÜ$eria.

Francisco Coppée.

La "Agrupación de Dionisianos"
En días pasados celebró s1;1,banque~e a1_1~al
reglamentario la «Agrupa~1on de, D1oni~1anos» sociedad en la cual tienen solo cabida
los que en su juventud fueroñ alumnos del
plantel que dirigía el señor Don Dionisio Gómez.
Entre los viejos condiscípulos se cuentan
actualmente hombres de mérito y de elevada posición que, lejos de echar en olvido el
recuerdo de las horas pasadas en la escuela,
procuran mantenerlo siempre vivo, reuniéndose en amigables convivialidades.
Al último banquete, que se celebró en uno
de los principales restaurantes de la capital,
concurrieron los señores Lic. Don Roberto
Núfiez, Subsecretario de Hacienda; Don Rafael del Castillo, Don Agustín Earriaga, Don
Bernardo A. Z. Palafox, Coronel del Batallón de Zapadores; Don Jesús Rábago, Diputado; Lic. Don Eugenio Ezquerro, Juez
3'! Correccional; Lic. Don Manuel M. Dávalos, Don Fernando S. Padilla, Don Jqaquín
Zerecero, Coronel Don Manuel P. Villarreal,
Don Adolfo Toussaint, Doh Félix M. Escalante y Don Francisco de P. Echeverrla, discípulos todos de Don. · Dionisio Gómez, así
como algunas otras personas que también
pertenecieron á la misma escuela. Además,
asistieron al banquete los señores Don José
León y Don Luis Reboulet, que fueron profesores del establecimiento en la época en que
cursaban la instrucción primaria los miembros del círculo actual de «Dionisianos».
Durante la comida reinó entre los concurrentes la más franca animación.

~

•r-- ~-:--,'"'
f

••

11'-

;NUESTRO PAIS,-VlSTA GENERAL DE C. JUÁREZ,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Páginas de la Moda
Los trajes de Semana Santa.-Para la Pascna:
trajes de baile y de paseo,

cuanto á las segundas, muchas
son las reuniones familiares
que se están organizando.

E

STAMOS en pler¡.a cua-

SR. ARZOBISPO DON PRÓSPERO MARÍA ALARCÓN.

El Visitador Apostólico.

H

ACE pocos días l~egó á esta capita;, procedente de Europa, Monseñor Domenico Serafini, Arzobiepo de Spoleto,
nombrado por el Papa Pío X Visitador
Apostólico en México.
'
La misión de Monseñor Serafini se rela-

resma y la Semana Mayor toca ya á nuestras
puertas. El traje negro, por
una costumbre social inveterada se impone en estos tiempo; y mal vista es la dama elegan'te que no lo lleva. Sin embargo, debo hacer una aclaración: el traje negro sólo se usa
en las :fiestas religiosa1:¡ y en
una que otra elegante reunión.
Acatemos la costumbre, que es
á manera de fuerza avasalladora que nos eubyuga, y rindiendo culto á la moda que en estos tiempos cuaresmales ha imperado desde hace largos años,
adoptemos el traje negro.
La Semana Mayor es recibida por nuestra sociedad con
grandes alardeos de lujo y ostentosas manifestaciones de elegancia. No hay hogar, por
modesto que sea, en el que no
se confeccione por lo menos un .
traje para la Semana Santa. Y
tiene que ser así: las ciudades
se animan y hasta los apacibles
pueblos de las serranías entran en un período efímero de

MONSE!il'ORSERAFINI, VISITADOR APOSTÓLICO.

cio~a directa y exclusivamente con &amp;l buen
gobierno de la Iglesia Católica en el país
pues ~egvn las declaraciones que con res:
pecto a su venida han hecho á la prensa personas caraderizadas y que parece están al
tanto d~~ asunto, el Visitador trae el encar~
go esp~mal de cerciorars~ de la marcha que
aquí_ sigue la misma Iglesia, y de poner reme~10, ca;so de que existan, á los males que
advierta.
· -

***

,~/
R·

·-~

_µ

--

[En un cortijo.)
I

Eres todo un filóscfo, borrico;
ni el duelo esquivas ni el ¡,Jacer te afana
y sólo el ansia de pasión liviana
suele tu calma interrumpir tantico.
Pobre en meollo y en paciencia rico,
sul¡es al que te zurra la badana,
y conduces á rústica aldeana
como á desventurado merolico.
:~Quién como tú feliz? Cual muchos hombres
ci,tras todo tu encanto en el ¡,esebre;
y aunque á, la humana multitud no asombres,
que eres, por torpe, de sarcasmo objeto,
consigues que un poeta te celebre
grabándote en el cuño del soneto!
II
Caldo el rabo y la cabeza baja,
¡¡o t,e se&lt;lqce11 i¡:noraqas lides,

}'., parodiando á Diógenes, no pides
srno comer en paz la rica paja.
No ~onoces de orgullo ni una miaja,
Y. sumiso en la cuadra do resides
sm proteHar del pienso te despides
cuando t~ ordena el látigo: ¡trabaja!
Hu_milde, el grano llevas á la siembra;
humilde, traes en la pisca el fruto:
Y sólo cuando corres tras la hembra
s\entes que te entusiasman dnlces goces
Y te transformas en el fiero bruto
que se defiende del rival á coces!
III
Tu nombre es timbre de tontera y cu·\nto
ser C!J~ privilegiada inteli¡¡encia '
'
ambiciona la paz de tu ex1Stencia
que no la turba el sinsabor del llanto!
No te seduce el pasajero encanto
de la fama, el poder y la opulencia
y á fal!'8, &lt;!e saber, tienes la ciencia'
de v,vir sm zozobra ni quebranw,

~

.

El Sr. Ser~fini ha sido recibido por los
prelados mex1cauos con todas las atenciones que le son debidas por el carácter de
que está investido. El día de su IIPgada.
estuvieron á saludarlo en la el"tación del
Ce~tral: el Sr. Arzobispo de México, Dr. D.
Pr_ospero María Alarcón, el Arzobi1&gt;po de
M1choacán, Dr. D. Atenógenes Silva y al
gunos otros miembros del alto clero. '

Lucha en la vida, en el palenque inmenso
el ho!'lbre. y pide al triunfo una caricia,
'
su bnllo al oro y al amor su incienso......
,Y no obtiene, vencido, en su estulticia,
TI) asegurar, cual tú, el diario pienso,
m hallar, en la derrota, la justicia!
IV
Es tu misión de paz; nunca inhumano
tu fuerza apliéas á vivir en guerra,

y cammas en paz por valle v sierra
cargando leña ó conduciendo grano.
En cambio el hombre. con rencor insano
riega de sangre la fecunda tierra
'
Y en su loca ambición al mundo aterra
si _lucha, cual Caln, contra el hermano.
Tú llevas la alegria á Je.g cabañas,
que al pobre ayudas que te da el sustento
y á todos sirves y á ninguno dañas...... '
¡Y el hombre con frecuencia en su locura
lleva el dolor á donde ve el contento,
'
hace la noche en do¡¡de e! sol ful¡:uml

V

Dándola más de alguno de ladino
al ver_ cómo te ensalzo, considero '
que dirá: á tal Aquiles tal Homero,
6 bueno está el cantor para el pollino.
Juzg)len asl, que es un juzgar sin tino
pues d1gno es de un encomio lisonjero '
quien como tú, con el sudor del cuero'
gana la vida y cumple su destino.
'
Tt\ debes imperar: en estos dlas
nn que se pone la virtud á escote
Y se aplauden supremas cobardías,
. Y el mal se yergue, sobre el bien. triunfante,
s1 vale Sancho más que Don Quijote
tú valer debes más que Rocinante! '
1904.

_EDUARDO

J. CORREA.

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1

ASPECTO DE LA ESTACIÓN DEL CENTRAL Á LA LLEGADA DEL VISITADOR APOSTÓLTCO.

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SR. ARZOBISPO DON ATll:N"6GENES SILVA.
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Flg. número 2,

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Grabado número 1.- Elegantísimo traje de calle, corte
modelo y estilo "regencia.' '
Confecciónase con tela de color gris y se adorna con cinta
maravillosa y botonadura metálica. El talle se ajusta mediante un pequeño cinturón de
seda, ribeteado con la misma
cinta maravillosa. La elegancia de este traje consiste, como
puede verse tras ligero examen, en la disposición y corte
de la falda. Consta ésta de tres
sobrefaldas cuyos pliegues aumentan proporcional ro en te.
La longitud del frente ha de ser
igual &amp; la estatura, y en la parte posterior, con el aumento de
pliegues coincide el aumento
de tela hasta formar una pequefia cauda. Esta falda es de
siete cuchillas.
El talle se
adorna con medio cuellohom-

movimiento. Natural es, por consecuencia,
que todas las mujeres nos empeñemos en lucir "toilettes" que no acostumbramol." por lo
general. En esos días nos exhibimos y justo es presentarse ante el público con la corrección debida.
Vosotras habéis observado, tal como lo he
observado yo, que en la Semana Santa las
damas lucen dos clases de vestidos: de color
y negros. Aquél se emplea para la calle y
visitas; el último, para las ceremonias religiosas. El "viernes santo" es de todo rigor
vestir de luto. Entiéndase que hablo en relación á nuestras costumbres.
Hechas las anteriores observaciones con
respecto á los trajes de Semana Santa, paso
á describir á mis amables lectoras la hermosa colección de vestidos de baile y de paseo
que aparece en estas páginas y que les será,
sin duda, de grandísima utilidad para las
fiestas, tanto públicas como privadas, que se
efectuarán durante los días de Pascua. En
cuanto á las primeras, háblase ya de un
combate de flores, para el 10 de abril; y en

Fig. número 1.

Flg. nQmero 3.

Fig. número 4.

breras. Estos medios cuellos sólo cubren
parte del corpiño por la espalda, dejando libre el frente, tal como lo representa el modelo. Las mangas son de estilo "abrigo,"
es decir, un poco más anchas en su parte inferior, sin ser estrechas en la superior. Se
terminan con puños anchos, también de seda, y pequeños pufios de tela, ajustados.
Trajes semejantes á éste, sólo deben ser lle ·
vados por damas de talle esbelto.
Grabado número 2.-Este traje de baile
deben. llevarlo solamente las damas de estatura elevada, pues no es propio para
cuerpos pequeños. Su confección, aunque
vistosa, es sencilla. En este Semanario hemos publicado ya tra.jes semejantes y nada
tenemos que agregar.
Grabado número 3. -Sencillo y elegante
traje de casa, para sefioritas. La falda se
pliega ligeramente. La parte principal de
este vestido es el talle, que de lleno representa nuestro figurín. Para la confección
de este traje debe hacerse uso de tela de color claro, pues náda hay más impropio que

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
mas, fué á pedir á su abuelo protección.
.
-Mira, papá, exclamó, Merceditas me ha quitado la lana.
-Sí, papá, contestó la alu?,ida,
porque hace mucho frío y mi mu· ,.
ñeca está desnuda.
-Pero el ovillo era mío y ella
me lo quitó porque es mayor. . .
Levantándose el General, se dirige á un antiguo a~mario y_ saca de
él una cinta amarilla. y roJa de la
que pendía una medalla y le dice:
-Toma, hijita, abriga tu muñeca
y decórala.
Con esto terminó la querella y
continuó nuevamente la interrumpida conversación.
De pronto la hija del General San
Martín se fija. en la medalla. que la
muñeca ostentaba ufana, la toma y
lee: &lt;Bailén, 8 de junio
de 1808,&gt; y sorprendida
exclama:
-1Padre! ¿Usted no
se ha fija.do en lo que
le ha dado á la chica?
-¿Qué?-dijo San Martín, indiferentemente.
-La medalla con que
el Gobierno espafiol
premió á usted en la.
batalla. de Ba.ilén.
Se ata. la. carne co_n una. tira de
-La aprecio mucho, bija-:eontestó·-en Bailén tuve la gloria de lienzo y se pone encul!a de los veser r;comenda.do en el parte Y des- getales pica.dos, añadie~do 1;1na cucharadita de sal Y medio htro de
pués condecorado.
.
-¿Entonces cómo deJa un re- caldo hirviendo.
Se tapa la cacerola y se pone á
cuerdo como ése en manos de una
chiquilla que no sabe l&lt;? que vale? cocer la ternera. en un horno moderado, como á tresci~ntos grados Fáh
-agregó uno de sus amigos.
-Me hará usted el favor de _de- renheit, por espacio de c~atro hocirme, mi amigo-dijo tra,nqm~a- ras pringándola, es decir, untánmente San Martín,-¿,para qué sir- dol~ gordo de tocino, una. ó dos veve la gloria, si u':1 cinta.j? de éstos
no consigue siquiera en3ugar las cese pasa la carne á un platón Y se
a.dorna. con guisantes cuidadosalágrimas de un niño?
mente cocidos.
Se baten juntas en la cacerola.
dos cucharadas de manteq~ill~ Y
'fricandó dt ttrntra.
dos de harina, se añade medio htro
de caldo y se bate la mezcla hasta
Se escoge una tajada gruesa de que hierva.
.
pierna de ternera, con un peso de
Agré"'uese una cucharadita de
dos á tres quilogramos.
ramillete (laurel, tomillo y mejoSe cubre el fondo de una cacer?• rana), media cucharadita. de s!l-1,
la con zanahoria, cebolla. y apio media de salsa de W orcestershire
picados, y se añaden dos hojas de ú otra de clase superior, y cuélese
laurel.
sobre la carne.

Fig. número 6.

~
.r;. -

·--

.. .

-

.~:.-;:::

los vestidos obscuros para el hogar. Las mangas, ablusadas, hácense rematar por una ajustada pasamanería que substituye al peto. El
cuello debe ser alto y estrecho. El frente ad6rnase con pasamanería
á cuadros y botones metálicos, unidos unos á los otros, los de lado
opuesto, con cordoncillo de seda. Un cintur6n, il,mbién de seda, ciñe
el talle y cubre la parte superior de la falda. EL blusa, por lo sencilla y vistosa, la recomiendo muy especialmente á mis lectoras.
Grabado número 4.-Hermoso vestido de baile, de estilo original,
de confecci6n sencilla y de gran efecto. Se usa plisé de seda 6 gasa
lisa ligeramente encarrujada. La falda debe tener el vuelo necesario
para el objeto á que se destina. El talle se ajusta lo más que sea po-

sible en la cintura y se deja un poco holgado en la parte superior.
El escote es circular. Las guías de rosas que adornan la falda en su
tercio inferior, y el talle al nivel del escote, constituyen los únicos
adornos de esta elegante "toilette." Las mangas, cortas y abundantes, se hacen desaparecer en su parte superior bajo el ancho cuellohombreras del corpiño. El peinado "de raya" se adorna únicamente
con dos crisantemas blancas.
Grabado número 5.-Traje de reuni6n, seleccionado entre los mejores figurines de su clase y confeccionado con tela blanca.
Los adornos de este hermoso vestido son de gasa encarrujada 6 plisé de seda, y su disposici6n es el factor pri_ncipal de la elegancia del
traje. E_n efecto: las bandas transversales del plisé, colocrdas simétricamente, lo mismo en la falda que en el talle, forman un conjunto
agradable á la vez que original.
El cuello debe ser alto y ajustado; las mangas, cortas, sin llegar al
extremo de los vestidos de baile. Un angosto cintur6n de seda rodea
la parte superior de la enagua. La falda se pliega ligeramente. Este
traje, como se ve, se usa solamente con corsés de varilla recta, que
son los únicos que dan la forma debida.
Los demás grabados, del 6 al 9, representan una variada colecci6n
de trajes de calle, casa y paseo. Son tan diversas las confecciones de
estos figurines y sus ~dor?-,ºs pueden variar 41,nto, que es inútil entrar en detallada exphcac1on de cada uno de ellos. Baste decir que
todos son de última moda y que se ajustan perfectamente á nuestros
usos, no obstante ser europeos. Nuestras lectoras podrán elegir el que
más les agrade, seguras de que quedarán complacidas con su nueva
confecci6n.

Josefína.

..

"SANTA FE," LA MEJOR RUTA.
A Denver,~Kansas City, St. Louis, Ohicago, New York,
San Francisco y Los Angeles

Una anécdota del Gral. San Martín

S

AN Martín, el ilustre héroe
sudamericano, consideraba
las medallas, cordones y cintas,
pruebas de los numerosos triunfos
obtenidos en !alarga carrera de su
gloria &lt;inútiles si no servían para
enjug¡r siquiera las lágrimas de
un niño&gt;.

·. ii~~~~i~;{¡;~¡~ ~·1. o;~¡:. s'¡~ ·M~~:
tín una tarde en su humilde casa de
Blunois, con su hija y nietas, en

tat11mento
del Ilmo. Sr. Arzobispo Fechan
€t

Los bienes fueron valuados en $126,000.
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La MU·
tua", Compañía de Seguros sobre
la vida, de Nueva York.

Hoce pocos dfa.s que se practicó
La apertura del testamento d.el Ilus-

Flg. número 7,

trfsimo Sr. Arzobispo D. Patricio
A. Feehan en la ciudad de Chicago.
lllinois. La. fortuna del d!stlnguido
)relado ascenldló á. cerca de. . . .
$125,000 oro iamerica.n-o; y según el
inventarlo qru,e se hll publicado, los
bienes que dejó fueron como sigue:
Dos pólizas de "La
Mutua,''
Compafiia
de Seguros sobre la
Vida., de Nueva York,
por $25,000 orQ cada
una, ó sean. . • . .$ 60,000 oro.
Dividendos acumulados

compañía de algunos amigos que,
sentados cerca cte la estufa, discutían alegremente sobre la patria
ausente, que era el tema. favorito
de su conversación.
Su patria en aquella época de
horror se hallaba. dominada por el
tirano Juan Manuel Rosas.
No muy lejos de ellos dos pequeñas jugaban á las mufiecas, que
adornaban con un ovillo de lana;
de pronto la interesante conversación se interrumpió por la menor
de las niñas, que, con acento dolorido y con los ojos llenos de lágrisobre una de la.s pólizes. . . . • . . • 9,329 oro.
Otra póliza de seguro. 14,000 oro.
Acciones elll efectivo Y
en Bancos. . . . . . 37,000 oro.
Entre las disposiciones del sefi.or Arzobispo, en su testamento, se
hicieron éstas:
A su hemnana, sefi.orita K1llte
Fieehan, que estuvo siempre con él
hasta su muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000 oro en une. de las pólizas de seguro; A la, señore, Ana A.
Feehan, viuda del señor Doctor
Edua.rtlo L . Feehan, hermano del
señor Arzobispo, $25,000 oro de
otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo; á. la Academia de Salll Patricio de Chioago, de la que es preceptoro, su herma111a, Madre Marta
Catalina, $10,000 oro ,de la., última.
póliza· á. la escuela ' Santa Maria"
de en'sefianza prá.ctfoa Para varones, de Feeha.nvllle, IU!nols, que
era la lnstltuclólll por la que mAs se
interesaba el sefior .Arzobispo, se
entregaron los $4,000 restantes de
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�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

SICRfTOS DIL TOCADOR
EL CABELLO

WOMAN'SCROWNINGGLORYIS
HER HAIR, dicen los ingleses,
y efectivamente, en la mujer,
una hermosa cabellera es la glorios_a corona de su ?elleza, pues constituye, con los OJOS y el cutis, sus
atractivos físicos más poderosos.
El color y la calidad del pelo caracterizan el tipo, son el sello de
~az11¡, com&lt;? quien dice. Así que la
importancia de atender á su !J.igiene y. preservación, es evidente.
La cabellera protege el cráneo y
los órganos que encierra, del aire,
del sol, de los cambios atmosféricos. Es, además, una especie de armadura salvadora contra las heridas y contusiones del cráneo.
Cuando el cuero cabelludo se eoc~eotra húmedo p~r la transpiracrón·, el pelo permite que se seque
sin transición brusca de temperatura, llegándole el aire suavemente
tamizado por los múltiples tubos
capila. es.
·se resiente también de todo decaimiento en la salud, y el cabello
de una persona profundamente anémica ó débil, acaba por perder su
brillo y vitalidad; de modo que una
cabellera bella y lozana, es casi
siempre indicio de buena salud, y
para conservarla no hay que descuidar el estado general del cuerpo,
indispensable á la belleza, no obstante las protestas de Baudelaire,
Verlaioe y su cohorte de decadentes enfermizos.
:Jl:q cuanto á los cuidados, puede
sufrir el cabello por exceso tanto
como por falta. Los estirones de la
peinadora y sus tijeras de rizar,
son casi nocivos como el abandono,
pues ar1•ancan el pelo, irritando,
lastimándo el cuero cabelludo y
quemándolo.
·I gual daño hacen los cepillos demasiado duros, los peines demasiado fi.oos, y, sobre todo, el uso constante de lociones que suelen ser peligrosas, á no hablar de tinturas
con base de plomo.
Las atenciones que requiere la
cabeza son muy sencillas: pasar el
peine lo más á menudo posible para que esté el pelo siempre desenredado, el peine fino, una vez al día,
para quitar toda materia extraña
que se deposite ·en el cráneo; ceiiillar, mañana y noche, con un cepillo
Para lavar las telas de seda.
algo suave..
.
El uso del cepillo es absolutamen- ·
Hágase una mezcla de una parte
te necesario; quita las partículas de de jabón blanco, dQs de miel, blancaspa y de polvo, da brillo y una ca tam.b iép, y cuatro de espíritu de
finura sedosa al cabello, provocan- vino. Todo esto se hace cocer lendo, al mismo tiempo, una ligera ex- tamente basta tanto ½ue la mezcla
citación de la raíz, que es altamente lle.g ue á hervir. Se frota con un
favorable á su crecimiento. Esto cepillo muy suave los sitios del a
podría llamarse la «ventilación del tela que se desea limpiar, y se incabello».
trc-duce en seguida aquélla en ag-ua
Dice. un distinguido especialista fría tantas veces como sea necesario, en tanto que el agua no .se ensohre este punto:
«Al penetrar el aire en 1a cabelle- turbie por las repetidas inmersiora, la savia abunda, y resulta que nes de la tela, ·la, que, ni se debe reel pelo adquiere nuevo vigor. El torcer ni frotar. Se coloca después
pelo se asemeja á un vegetal por · dicba·tela entre dos •· lienzos· bien
los jugos que asimila, y por la par- limpios durante una hora, plante que toma el aire en su vitalidad. chándola al cabo de este tiempo,
«De la misma manera que una cuando todavía se .halla húmeda. También se propone una mezcla
planta decae y se march1ta cuando
está constantemente alejada del de dos partes de esencia de jabón -y
contacto def aire, así el cabello de- una parte de miel blanca, aplicáncae y se marchita cuando no siente dola del modo que acabamos de indicar. Hay además una receta que,
esa influencia vi vi.ficadora.
«Moral:- Señoras, dejen flotar según Mr. Chevalier, es-tan excelibremente el cabello, aunque no sea lente para las telas de lana úomo
más ·que por ·breves momentos, ca- . para las de seda; es la siguiente:
da mañana y noche, si quieren us- tómense seis litros de agua; 122
tedes conservarlo en toda su her- gramos de sosa; dos hieles de buey
· purificadas; 61 gramos de jabón nemosura&gt;.
En cuanto á medicamentos, soy . gro y el jugo de un limón . .Se puemuy escéptica; la mayor parte de de emplear en frío y en caliente,.
También hay un procedimiento
las cabezas están mucho mejor sin
ninguno; sin embargo, esto varía para devolverá las telas de seda
su brillantez, y que consiste en excon cada caso.
Las personas de pelo muy seco tenderlas sobre una plancha de manecesitan suministrar artificialmen- dera un tanto arqueada, esponjánte las secreciones lubrificadoras que dolas con 1.1,na solución de almácigo
faltan, y harán bien en frotar dete- en gotas y de alcohol [1 de almácinidamente el euero cabelludo con go, 12 de alcohol], plaochándolas
vaselina ó algún aceite puro, que en seguida con una plancha no
puede ser perfumado si se quiere. muy caliente. Haciendo dicha ope·
Este debe usarse siempre en peque- ranión con la i;eda no hay que teña cántidad, untándolo solamente mer en lo sucesivo las manchas de
en el cráneo y en el pelo. En las agua.
personas q]!e, al contrario, sufren
un excesq , natural de grasa, los
acet~s y pomadas tenderían á ex-

A

...

Para
sazonar las.sopas y
'las
-... : salsas y 'mejorar.
de un modo prodi•
gioso todos
" tos ~oci-"
\'
. dos .
'
en los que se empl_ea caldo,··
~

POGAS.

GOTAS

... BAST.A N
Economiza 50 por ciento de
, carne. Esta puede y debe
leducirse á las tres
.
Juartas partes de
'
.
la que se usa
'para el pu•
- cbero.
y)e refuerza con
~

J ,u go~agg,i
el caldo delgado obtenido~
Fuera_de Concurso. Miembro del Jurado\...
·
. _Exposiciones Universales de 1889 y 1900.
~randes Premios: lyon; . 1894; Burdeos, 1895.
De venta: EN ALMACENES y ..ABARROTES.

citar más las ya abundantes secreciones, con el efecto desastroso de
hacerles caer el pelo.
Para esas recomendamos el lavarse la cabeza semanalmente con
algún jabón antiséptico, como el de
alquitrán, de azufre, de cuticura ó
de bicloruro de mercurio.
Inútil es prevenir á la mujer contra el uso pernicioso de las tinturas.
Los químicos de la antigüedad lo
hicieron presente á Aspasia y á
Cleopatra, pero no por eso dejaron
de oiotarse el pelo.
dl faut souffrir pour étre belle»,
dice el refrán, y estamos dispuestas
á snfrir con tal que la pintura nos
embellezca ó nos quite años. La
dificultad está en engañar rompiendo la, harmonía del tipo, pues aunque se le dé al cabello un tinte 'que
no es suyo, queda el colorido de los
ojos y de la tez para proclamar la
mentira; como la mona á quien :visten de seda, la morena que se tiñe
de rubia ó la vieja que se· pinta las
canas, morena 6- vieja se q uPda 'y
no se engaña más que 4 sí misma.
La célebre actriz francesa, Mlle.
Mars, murió de una erisipela á consecuencia de haberse untado una
loción para teñirse el pelo, que
contenía, como casi todas, s~lés
metálicas venenosas.
Para consuelo de mis lectoras,
bueno es que sepan que los hombres
padecen más enfermedades del cut;iro cabelludo que nosotras, y la calvicie, mortificación de tanto amor
propio, abunda más en e.l sexo
fuerte.
· ·
Se ha a tribuido hasta aho1•a ·'á
varias causas, princípalmente á la
costumbre de llevar con exceso la
cabPza cubierta, impidiendo así fa
ventilación tan recomendada. Los
turcos y otros orientales que usan
constantemente el turbante, son ca:1vos muy jóvenes.
Pero el siglo que acaba de morir
nos dió á conocer, como uno de sus
últimos descubrimientos, el secreto
de la calvicie. Es un microbio. Sí,
señores, es un microbio el que les·
come el pelo. Ahora falta descubri.r
la manera de aniquilar el maldito
«bacilus», y al iovestigaqor que logre aclarar ese ir.bterio, le espera
una inmensa fortuna y el agradecimiento de media humanidad.
BLANCHE Z. DEBAitALT.

jo éste, si le molesto, pero usted se
ha servido autorizarme.

-Es á propósito de la torpeza de
aquel pobre sirviente que vi en la
casa de usted, ¿no es verdad?
-Sí, señor.
- Está bien.
Y Roger se dirigió h11cia la caja
que contenía el jarrón de su bisa·
bue la, pensando que la excelente se·
ñOl'a aprobaría su buena acción.
8in embargo, en el momento de
separarse de este objeto, casi lamentó hacerlo y no escuchaba las
p~labras de g-ratitud del sefior Bissoo, cuando éste agregó:
- A mí mismo me presta usted un
servicio, porque al contentar al sir·
viente del barón de Trezal, me aseguro la clientela de su patrón, lo
cual no es de desdeñar.
El joven se sobre.altó y volvió á
colocar sobre la mesa. la caja que
había toma.do.
-Lo siento mucho, dijo, pero no
puedo ¡,restar á usted este servicio,
pues razones de familia me impiden
separarme de este jarrón, que se
asemeja, en efecto, á los restos del
que be visto en casa de usted.
El comerciante, consterna.do, intentó aún abogar por una causa que,
en el fondo, era mucho más suya
que del sirviente de los Trezal.
Todo fué inútil. El señor de Luziére afirmó que no cejaría. en su
resolución.
Al pie de la esca.lera., el autor de
la torpez,a esperaba al señor Bisson, y,· muy desesperado, se fué á
presipir los últimos
prepa'ra.tivos
para recibirá, sus 1patrones, que llegaban ese mismo-día.
El señor de Lu-ziére pensó que era
el día de· las caras disgustadas al
ver llegar, pocos instantes después
de la salida del dueño del bázar, á
su amigo Ma.rcelo.
-La señorita. no quiere casarse,
dijo al momento en tono dt&gt; "requiero." La señora de Arthiel, mi
excelente amiga, que también lo es
suya, me lo ha escrito recientemente.
·
-Tiene razón esa joven. Es un
punto de simpatía eµir.e nosotros.
Te agradezco tus ,buenas intenciones, y para recompensarte te invi•
to á la gran. caceria. qüe mi. padre
orga.n.iza en mi honor f'l lunes próximo, 25 de octubre, con carta blanca sobre la cuestión de los tiradores.
Odette de Treial en su lindo cuartio, tapizado de seda, lloraba. delan·

te del jarrón roto. Quiso volver á
ver los pedazos, los tomó en la roano, los llevó á sus labios, y una
gota de sangre procedente de un ligero rasguño cayó sobre su traje
de espumilla. blanca.
Para su alma, la herida era profunda, porque.le parecía sentir el
desgarramiento de todos sus ensueños de juventud de que era símbolo
la frágil ánfora.
Odette la contemplaba. como una
especie de talismán. ¡:a:abía creído
tantas veces que á las vibraciones
de su cristal se mezclaba la pala.bra imprudente pronunciada por la
anciana: "Roger te amará.!"
Los años habían pasado, la a.usencia, unida á las divergencias de
familia., había arroja.do un velo tupido sobre las relaciones de los
primos, pero la esperanza. había

queda.do en el corazón de la joven,
sostenida p9r su ardiente imaginación.
·
- Ahora estoy segura de que todo
ha acabado. Necesito ser valiente
y no vivir yadequimeras, pensó la
señorita de Trezal, con un último
sollozo. Mi padre me apremia. pa·
rá que me case. ¡Qué contento hu·
biera estado con una alianza que
borrara los tristes conflictos de in•
tereses!
Ya que no debo pensar más en
ello, ¿por qué no he de acoger las
proposiciones de la señora de Artheil que no quise escuchar el otro
día?
·
Se acercó á su ·escritorio y con
mano febril escribió:
"Necesito verá usted.
"Su amiga
Odette."
Menos de una hora después la se·
ñora de Artheil estaba al lado de
Odette sonriendo con la más indulgente simpatía á las coofidenc1a.s
de la joven enamorada de un primo
á quien conocía apenas y cuyo
nombre callaba. por delicadeza.
-Cálmese usted, dijo la sefiora
enjugando las lágrimas quecorrían
aún, y como ella había sufrido mucho en su vida, agregó:
- No hay que llorar por ensueños. La. providencia lo arreglará
todo, créam~, porque según los informes más serios, entreveo grandes gara-ntías de dicha en su unión
de usted con el s¡iñor Roger de Luziére.
-¡Roger! ¿es posible? ¿con que
era él?
Y Odette, loca de alegría, se echó
al cuello de la serlora. de Artheil.
Lo demás se a.divina fácilmente.
El nombre del señor de Trezal figura al frente de los in vita.dos para
la cacería del 25, y la ánfora de cristal, salida de su nido de algodones, reposa sobre la mesa de Odette.
De su cuello elegante surge la última rosa. a.bierta en los futuros do·
minios de la. linda desposada..
BARONESA LIVET.

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LOS CLIMAS TROPICALES

Generalmente los climas tro- mo eficaz antiloto el VINO DE
SAN GERMAN, que debido á
picales son los más favoreddos
por la Naturaleza, para el colo- s'lls elementos, restablece el equisal desarrollo de la flora, que librio de las funciones orgánicas
tonifica el si'f'tema nervioso, auforma el principal elemento de
menta
el apet ito y crea rápidavida y de riqueza.
mente
carne
y aangre, sin permi
D'esgraciadamente, lo que es
tir
el
de1sarrollo
de los tejldoa
fuente de vida para el reino vegetal, no lo es para el hoo:nbre, grasOE qu,1 son los causantes de 1a
pues generailroente el excest' de obesidad.
A propósito de este valioso r •;calor aumenta las secreciones, lo
que origina pérdidas orgánicas de constituycnte, univer~a1ment P coimportancia, no reparadas sufi- nocido, EL DR. R. MACIAS,
cientemente por la alimenbt:ión, Profesor adjunto de Olínica expues además de que ésta, por ra- terna en la Escuela Nacional
zones •e speciales, no contiene las Medicina de México, dice: La
substancias proteicas s uficientes, composición del VINO DE SAX
el estómago no ingiere la canti- GERMAN garantiza sus bu'e~1 os
dad de alimento necesario, pues efect os y aquí, en donde tanto
el calor exagerado es una causa abundan las enfermedades por
de atonía intestinal; es decir, que debilidad en la nutrición, será de
el aparato digestivo no cumple positiva ut ilidad para el públi•; ,
El Dr. R. Macías, ventajooacon sus funciones, los movimientos peristálticos son débiles ó nu- ment e conocido como hombre de
ios, la secreción de jugo gástrico cieMia, recomendando y prescri·
y pancreático no es suficiente, y b iendo el VINO DE SAN GERpo.r último, el intestino delgado MAN, hace su mejor alaban.za,
Dulcts da fra11buesas
en razón de la atonía que experi- pues en asuntos de medicina la'
Tómense 135 gramos de frambue- menta por el calor, no absorbe la opinión de un facultativo es de
sas (previamente secadas á la estufa) y pulverícense en un almirez; cantidad suficiente de alimentos gran peso.
Tómese, pues, el VINO Di•;
derrítase por separa.do medio kilo· digeridos.
gramo de azúcar, y échese encima
Todas estas circunstancias re- SAN ,GERMAN sin reserva, esel polvo de frambuesas cuando esté en buen punto de cocción. Una.se unidas, pronto se traducen por un
pecialmente ahora que está próla pasta cita.da más arriba y muéb . • t d 1
'
0
ximo el verano, estación en la
vase todo como se ha explicado, pa- empo reclllllen
e a sangre
raque dé un hervor. En seguida se anemia que trae como consecuen- cual el apetito disminuye, y por
vacía en las cajas de papel.
1•
'
·' d 1 t .. d
Las substancias vegetales emplea- Cl.8. la degeneracrnn e os 8 J1 08, consecuencia, el agotamiento y la
das para. hacer estos dulces deben el adelgazamiento rápido del pa- anemia se desarrollan profusaser secas, á fin de que el azúcar no . t . ote · debilitaru.ienente.
suba.
, cien e, J,11p .ncia,
1 to de las fondones intelectuales,
EL VINO BE SAN GERMAN
·
la t
tiene un ;;abor tan agradable, que
Toluca.? México_, febrero 21. . y a:l cabo de poco tiempo,
uNo tengo mconveniente en ma.m- ' b • los'-· que es el azote de todo
hasta los niños más rebeldes lo
festar-declara el Dr. José Rodrí-' eicu L, .,
toman con gusto.
guez 1 Médico del Hospital Civil,- or"anismo agotado.
que desde que fué _imroducida en
Para combatir todas estas afecProcúrese que el hogar nunca
esta. plaza la Emulsión de Scott de
,
. .
aceite de hígado de bacalao con ciones que, segun hemos m&lt;lw a- esté desprovisto de tan valiosa
hipofosfitos de cal Y deéso.sa, la fe I do son com'll.Iles ó endémicas en medicina, que conserva y alarga
usado con muy buen xito en a
'
·
curación de la ane~ia, !i.nfati~mo los países tropicales·como el nues- la vida, librándola &lt;le enfermeday en algunas a.~ecctio~es crómcas tro la ciencia ha descubierto codes y tropiezos.
del aparato respira orio.
'
.

v.e

°

�Año XI-Tomo 1-Número 13

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06·
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>~mmmmmmmmmmmmm
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DE ROPA y NOVEDADES

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Año XL-Tomo!.-Número 13.

MEXICO, MARZO 27 DE 1904.

Director: LIC. m m REYES SPINDOLA

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Registrado como art1cu ¡o d e segu11da clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Sullsrrlpcl6n m•uaual ror6nea...... $ l. 60
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ldtm eo la Capital.$ 1. 2G

Oarenle: LUIS REYES SPINDOLA

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L A MUJER ADUL,TERA.
Dlbtd o de Guatll'l'o D oré,

�:Et MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRAD()

Reliquias Históricas

dencia. -Julio 14 de 1867.--Varios mexicanos».
Cada uha de las alhajas está colocada en
su correspondiente estuche.
El señor Lic. Don .Benito J uárez hijo de
quien obtuvimos permiso para publicar e~Las
reliquias históricas, nos ha. manifestado que
por acuerdo de su familia, se ha resuelto qu~
el día del centenario del natalicio del Benemérito, es decir, el 21 de marzo de 1906 el
referido señor J uárez hará., con las formalidades debidas, solemne entrega al señor Presidente de la República 'de esos objetos tan
queridos, rara que sean colocados en el ?iluse~ Nacional, en un_i6n de los otros que allí
e_x1sten y que han e1&lt;lo cedidos por la familia. del grande hombre i quien pertenecieron.
Publicamos también una vi~ta de 1a casa
que el P. Sala.nueva, prot('ctor del señor .Juirez, habit6 en Oaxaca. En esta casa fué donde el Benemérito encontró abrigo y protec-

Las GondeGoraGiones de Juárnz

E

L día 21_d~l actual fué el 9~&lt;.&gt;. aniversario
del nacmuento del Benemerito C. Benito .Juárez, celebrándose con entusiasmo en

Fiestas de flores.-EI Viernes de Dolores y el Domingo de Ramos.-Promesas
para la temporada de Pascua.

fi

.AY grandes -preparativos en los verjeles
del Valle. Desde que el Sol se avecina al
equinoccio y van los días alargándose
lentamente, desde que la Primavera sopla su
aliento vivificador y cálido sobre los retoños
donde la savia comienza á despertarse de su
sopor larguísimo, las flores se preparan á su
fiesta.
Se teñirán las rosas soberanas con los tintes todos de la aurora; desde la sangre roja
y vi va, hasta la palidez aérea, desde la carne
aterciopelada., que se ant-0ja la frente de una
1.uujer hermosa, hasta el carmesí que imita
la púrpura l egendaria, toda la gama del rojo
y del rosado, toda la encendida gradaci6n de
tintas sonrosadas, se extiende en los pétálos
de las rosas. Ejercen el monopolio de estas
.t intas, casi humanas, y apenas si conceden
á los geranios el uso de ciertos rosas empalidecidos y deslavados.
Las violetas cubren sus flores del color
simb6lico de la tristeza y de la· melancolía.
Los pensamientos ostentan una paleta biza•
rra que se cliria fruto de la imaginaci6n enferma de un demente llegado á la locura por
el sendero florido del arte.
Las flores se aprestaq á celebrar dignamente su fiesta titular. Hay actividad en la
confección de los hermosos tocados. Las florei:s rizan sus pétalos y los bordan; colocan
aplicaciones en _los bordes y pi~tan, c?n ~elicadeza femenma, los m1fiuc1osos dibu1os
que tanto admiramos en ellas.
La febril actividad de un taller reina en
los jardine8. Flota en la atm6sfera, caldeada. por los rayos verticales del sol de m~rzo,
el insinuante perfume de las rosas remas.
Es µn derroche de matices y una orgfa de
tonos; precisa que, al llegar el día de la fiesta todas las plantas ostenten orgullosas sus
n~evos vestidos; precisa que todas las flores,
como incensarios vivos, contribuyan á impregnar el aire del día floral coh los capitosos
aromas de sus nectarios.

***

Ante la simb6lica figura de la Virgen Dolorosa la humanidad siente en su alma el
paso de una sensaci6n 'semejante al inefable
vértigo de la muerte. La dolorosa :figura de
la Virgen de los Siete Pufiales, tiene sobre el
espíritu la atracci6n de lo &lt;&lt;ya visto».
Y es que, en el fondo del alma, lleva~~s
todos una Virgen Dolorosa que sonríe cliVJnamente al dolor que la hiere. J6venes ó
viejos, con la cabeza llena de los hielos de
la existencia 6 de los humos embriagadores
de la juventud, todos tenemos en el más secreto camarín de nuestro espíritu )a imagen
simb6lica del inevitable Dolor Humano.
.Al principio, cuando recorremos las primeras etapas del camino poblado de abrojos,
derramando las miradas en torno, con la vaguedad curiosa del asombro; cuando llevamos muchas estrellas en la frente y desconocemos los abismos de la ruta, porque llevamos la mirada fija en el vacío infinilo de la
regi6n sideral, entonces sorprendemos á nuestra auna, á ocasiones, arrodillada ante la
Imagen Dolorosa, como ante un símbolo sagrado. Y sentimos el frío del espanto qu_e
eriza n,uestros C!l,bellos, al recordar que, q';ll·
zá en vidás anteriores, quizá en remotas existencias vagas, que se pierden en la noche del
tiempo y del espacio, hemos sido fervientes

adoradores de esa Virgen Madre, toda llena
de dolores, en cuyo coraz6n arde una flama
inextinguible que hace brillar siniestramente el acero de los siete pufiales implacables.
Después, cuando ya hemos doblado la
cuesta, y el camino no asciende ante nuestros pasos, sino antes bien, desciende basta
perderse en el abismo negro de la muerte, en
el abismo frío y siniestro de la muerte; cuando sangran nuestros pies heridos por los
abrojos, basta entonces visto'l, y se han disipado de nue.&lt;tra frente las estrellas, á lasalida de un sol opaco y triste; cuando apenas
arde en el santuario una llama casi invisible
y 1a miseria humana. ha tr_abajado larga y
tenazmente nuestros cuerpos y nuestras almas, entonces peregrinamos más frecuentemente á la eterna capilla, entonces conocemos bien á la Santa Dolorosa, entonces ya
no nos arredra el espanto. ni sentimos la fría
sensaci6n inexplicable al encontrarnos en su
presencia.
Es que ya nos compreodemos bien, que ya
hemos llmado largamente ante ella y le hemos ofrecido lo que de más humano tenemos:
nuestras lágrimas, nuestras miserias, nuestros miedos y nuestras maldades. Hemos acu dido, agitados por la punzada intensa del
dolor, á su eterno consuelo, y hemos visto
que sus labios, exangües, saben aún sonreír
melanc6Hcamente, á pesar de que brillan en
su pecho los siete puñales !!angrientos.
Más tarde, cuando ya tenemos el alma y
cuerpo entumidos por el frío de la tumba
que se avecina; cuando ya hemos dejado tina
gota de sangre en cada zarzal del sendero y
una esperanza en cada noche del alma, entonces la Santa Dolorosa es un refugio y un
amparo y la última esperanza. Ella es la que
promete la paz, el descanso, la alegría del no
ser, para tiempos no muy lejanos. Nos ha
acompafiado ;,orla ruta y ha visto que son
muy hondas nuestras heridas y muy graves
nuestros dolores¡ como una b uena madre, enjuga nuestra.frente, donde cuaja el sufrimiento en frías gotas de sudor de agonía; como
una buena esposa, nos habla de la paz, que
ha de llegar, y del bien, que s6lo en la som·bra eterna existe¡ como una buena hija, nos
toma de la mano, para que no tengamos miedo al pasará la regi6n del olvido y de la
nada.
Nuestra Sefiora de la Esperanza, para los
que llegan; Nuestra Sefi.ora del Dolor, parn
los que sufren; Nuestra Sefiora del Olvido
Eterno, para los que mueren; pero siempre la
misma, siempre la Madre Dolorosa, en cuyo
pecho arde la flama simb6lica á cuyo resplandor se enciende el hierro de los Siete Pufiales, con tintas de sangre.

***
En los templos, bajo las anchurosas b6vedas sombrías, el himno de paz vibra con sus
notas enérgicas y ehtusiastas. E l ((hossana»
vuela mientras se agitan las palma¡;,, con la
cadenciosa agilidad de cabezas que saludan
al que viene.
Volverá otra vez el Cristo á pasar su angustiosa figura de dolor por la conciencia humana. Llega á Jerusalén ante la maldad, que
se inclina desconcertada mientras prepara el
golpe sangriento y fatal; pasa sereno por encima de la tempestuosa muchedumbre, y s6-

lo brilla en la multitud de miradas torvas
del pueblo el balo lunar que rodea su frente
divinizada por el padecimiento y por la bondad.
La .fiesta de las palmas vuelve á recordarnos los episodios de aquella tragedia, la única que ha tenido potencia. bastante para perdurar por encima de los siglos y de las razas.
Porque la intensidad del dolor, sintetizada
en la iigura dolorosa del Cristo¡ la iniquidad
espantosa dela injusticia humana, siempre la
mii,ma y siempre humana; porque la sangre
entonces derramada sobre las pefias del Calvario, permanecen -vivas y frescas en la con•
ciencia de 1as generaciones y perduran á través del tiempo y de las edades.

***

di versas poblaciones &lt;le la República.
Con tal motivo, juzgamos oportuno publi~r las fotografías de IM alhajas que pertenec_ier~n á a.que! _ilustre patricio y que su famil ia. t iene depositadas -en el Nacional Monte de
Piedad.
Estas alhajas son las siguientes:
Placa de oro, brillantes, rosas, rubíes y esmeraldas, con esta inscrípci6n: «Al Libertador de ~léxico, C. Presidente de Ja República, Bemto Jnárez. Los mexicanos de Oaliforni~ y de Nevada, acogiendo con entusiasmo
la idea del C. Coronel José A. Godoy, dedican esta medalla como muestra. de su afecto
y admi~aci6n al ilustre Magistrado que ha
mantenido desplegado el pabellón nacional
dur_ante la gloriosa lucha que México ha sostemd~ contra los franceses y traidores. San
Francisco Cal. -Septiembre 16 de 1867».
Medalla de oro y esmalte con una estrella
de _brill~nt~~- Tiene por el a~verso la siguiente mscr1pc1on: «Al D. D. Benito Juárez. La
EscueJa de Medicina de Lima11; y por el reverso se lee: «Por el triunfo oblenido sobre
la intervención extranjera. Julio 28 de 1867».
Medalla de oro, con esmeraldas, brillantes

Tenemos una grata promesa. En la temporada de Pascua, en i:t1anto comiencen á
abrir sus puertas los teatros, el Maestro Meneses nos ofrecerá las primicias de una mú.
ca alta y excelsa.
Recordamos aún la temporada anterior en
la que escuchamos «La Virgen» y alg unas
otras hermosas obras del genio humano.
.A.hora senos promete música de Berliotz alta y nobl~, mú,sica que, por deegracia: no
hemos podido aun saborear en México.
La temporada de Thuillier ha seguido en
la senda del triunfo, de la victoria conipleta
y absoluta. Después de Shakespeare, de~pués
de Echegaray, nos ha ofrecido una creaci6n
de &lt;&lt;Tierra Bajai,, la formidable obra de Guimerá, en la que Thuillier hace una de las fi.
guras más hermosamente humanas de 1m :repertorio.

o
Coro a a de ot·o regalada al Sr. Juárer.11or
mexicano•, en .1867.

LA NOCHE Tl~ISTE.
Cortés, oculto por el ancha cope.
del árbol triste, en actitud de duelo
miró pasar con desata.do vuelo
'
las fugitivas heces de su tropa:
Pensó quizás en su lejano.Europa;
y, ante el fraca.so de su audaz anhelo
sintió bajo sus pies temblar el suelo, '
crispó los puños y rasgó su ropa.
¡Qué desesperación!. ... Arrancó el broche
que ataba bl cuello; en las convulsas manos
hundió la faz; y pt•orrumpió en querellas ....
Nadie le vió llorar: sólo la noche·
¡mas ao pueden valer ojos humano;
lo que va.le una noche con estrella.si

José Santos Choca.no.

,.,.,.¡08

ci6n y donde empezó á aprender el silabario.

Léanse en otro lugar de este número,
las bases de nuestro segundo
Concurso de 1904.

o

ROMANZA DE TENOR

1EL
1

Grao placa ob,equlada. al Sr. Juárez 1&gt;or ¡ 08 mexicanos ""8ldcotes en Callforma y Neva&lt;la.

y rubíes. En el anverso dice: «EL Estado libre y soberano de Oaxacai,, y al reverso: «Al

Almo de Amér lGa

Los himnos albos al amor eterno, los ma.driga.le_s galantes, llenan las cuartillas mientras
sum1?-o _en pobreza el bardo fü,ge de gran señor.
¡l\hm1 está s?lal Cuando llega el primer rayo
d?l sol de abril, ella. lo recol!"e abl'iendo los
OJOS Y la boca, y su úoica compa.Bera es una
ro-a que lentamente la.espía.
F~e:a, ronca. el ba.t·t·io Latino sus estrofas
ma.hc1osas1 y .los artistas llaman al -poeta. para
tomar el a.JenJo en el hirviente café Momus l
E~ el cielo gris la nieve dibuja sus filigrana~, _erectos campan u.r1os como triunfo del
Cnst1a_nismo, recuerdan á los fieles que llega.
la. media noche, y el poeta de cabellera sedosa.
apoya. sus labios por donde vuelan los besos
sob1·e los de Mimf, y aun sobre su cabecita. de
ave, rueda. la caricia de Setene la madre del
poeta, la mad1·e del músico, l a. i'nadre del pintor, la madi-e del filó ofo.
FRANCISCO GARCÍA CISNE.ROS.

***

AvanZll, coronada de pámpaflos y de rosas
la Primavera. Los campos se cubren de mult icolora túnica de flores, sobre la cual brillan, como un joyel con alas, los colibríes de
fuego y de esmeralda. Vuelve lentamente
el Tiempo la monótona rueda de las horas
Y el espíritu avanza en las tinieblas con 1~
mirada fija en t:1 infinito horizonte n;buloso
en el infinito negro tras del cual la sombr~
extiende sus dominios, en el infinito negro y
profundo, donde la muerte elabora sus misterios.

JJ:stnohe de caoba c¡ue 1rua.rda la corone.de oro.

inimitable patriotismo de su hijo predilecto
Benito ,Juárez. -1867».
'
.,Medalla de pl~ta., con la.siguienteinscrip01on: 1(Al C. Presidente Benito Juárez en su
vuelta á. San Luis Potosí. - Febrero de' 1867».
Medalla de oro. Dice por un lado: «Al C.
Beni_to J uárez, Presidente de la República
Mexicanai,¡ y por el otro: KJunio 24 de 1868.
El pueblo de 8an Juan de Arag6n,1.
·
Medalla ele oro, con e1 busto del señor Juárez, al rededor del cual se lee: «Presidente
de la República }lexicana, C. Benito J uárez.,,.
Al reverso dice: «El pueblo de la Luz en testimonio de amor y gratilud al Benem'érito de
la Patria, C. Benito Juárez.-Mayo 15 de
1867».
Un hermoso estuche de caoba, qu.e figura
un gorro frigio, guarda una corona de oro
qu e tiene al frente un broche de esmeralda
brillantes y rubíel'.', con la siguiente dedica~
toria: ,,.Al C. Presfdente Benito Juárez, que
salv6 á la República y consolid6 la Indepen-

no está en venal-Ni el Soneto pomposo
ni el femenil ronde! surgen del cerebro
de! barcl~, sino vienen los versos, llega la Poesía.: es Mtmí.
Débil, pálida, supremameate bella. y tristemente buena. Sobre u cabecita. de ave cae la
~una.- Selene, madre del poeta, maclre del músico, madre del pintor, madre del filósofo a.rg:eo~a en la. boardilla, donde la. reina Miseria. tiene su trono en el desvencijado sillón
y su corona de laurel. Mimí tiene los ojos
como dos uvas negras y la boca. como un punto
de g-r:a"!late; en su alma viven amores nuevos y
exq ms1teces desconocidas.
. Es_ la casta paloma, la ble.nea perla, la que
rnspi.ra confianza y ca.riflo• espe1·a.d señorita
Rodolfo os va á decit· quién es.
'
'
_-Es e! poeta. ¿Qué hace? Escribe. ·y cómo
vive? ¡vtve!
G

Oasa_donde vlrló Juárez ea Oaxaca. allado de su
protector e l Padre alllJlu.e,..._

�!t MUNDO ttUST1An0

UNA OBRA COLOSAL
CN DICN DC L./\ I\GRIGUL. TURJ\.

JI NA mejora de trascendental importancia
\1 ha emprendido en el importante y pin-

HUIOHAPAN. -LA PLAZA PRINCIPAL.

toresco pueblo de Huichapan el gobierno
del Estado de Hidalgo¡ nos referimos á la.
construcci6n de una gran presa para. el riego de los vastos terrenos de aquella comarca..
Para que nuestros lectores se puedan formar idea de la. magnhud de la obra, ilamo..
aquí algunos datos de c6mo será aquélla.
El espesor 6 grueso en la parte inferior de
la. cortina de la presa, tendrá cuarenta metros. La altura d~sde el fondo hasta el nivel del agua será de CU&amp;renta. metros. EL
mayor largo en la parte superior medirá trescientos cuarenta metros. El volumen de la
mampoateóa que se empleará, asciende á
treinta y cinco mil metroe cúbicos.
Termina.Wl. la presa, podrá contener treinta. y seis millones de metros cúbicos de
a.gua, para poder regar cuarenta. y cuatro mil
hectara!!I de terreno. El canal hasta la pre•
sa Meteté, teodxá una dist.ancia de doce y
medio ki16metros.
Como se ve, la. obra es
colosal y de grandísima importancia para
los agricultores de Huichapan y sus contornoe.
En la actualidad multitud de obreros trabaja.o en las grandes excavaciones que ha sido necesario hacer para la construcción de
los cimientos de la presa, así como en la
apertura del canal.
En este número publicamos varias fotografías de los trabajos emprendidos ni la
presa y obras de la plaza principal de Huichapan y del Palacio Municipal.

o
El Ultimo An,or.
De tal s11erte se comprende todo
en nuestros seres. que ye, no 80
puede decir dónde comienza el uno
y dónde termina el otzo......

E

HOlORAPAN.-l!:L PALAOIO MUNIOIPAL.

BU1Cl;{APAN.-1:XCAVACIÓN 1'"-RA LOS CIMIENTOS DE LA PRESA.

(M:a&amp;terlillok,)

L camino se perdía á lo lejos, bajo la doble hilera de árboles que juntaban sus
follajes como un arco verde y movedizo. El
cielo azul desaparecía entre las ascuas del
crepúsculo. Las hondonadas se llenaban de
sombra. El astro rey, moribundo, que esparcía sus rayos de oro como estremeciéndose, hacía brillar las aguaB tranquilas del
lago con resplandores siniestros. La tarde
dormíase acariciada por las rojas claridades
del ocaso.
Por el Norte, súbitamente, una nube negra y espesísima apereci6 amenazadora y se
lanzó por la inmensidad del cielo, deshaciendo la poesía misteriosa del crepúsculo.
Y los dos enamora.dos, últimos herederos
de razas superiores y olvidadas, caminaban
lentamente unidos por la fuerza de lo bello
y por el horror de las fealdades terrenales.
Sus ojos, reflejo de pasio.i.1es heroicas y de
suefios de edades gloriosas, contemplaban
con disgusto el paisaje que los rodeaba. Las
beUa.s y puras lineas de los enamorados desentonaban el fondo raquítico de una naturaleza mustia y campesina.
Y una tristeza desesperada se apoder6 de
ellos, y se miraron en el fondo de sus
ojos para. olvidarse el uno en el otro.
Rehecho por la claridad que de los ojos
.d e ella .irradiaba, el enamorado dijo: "Yo
sin ti no viviría. Tú para mí eres algo más
que la mujer sofiada: eres la resurrecci6n de
aquellos tiempos que tanto ansío. 8610 delante de tus ojos inmensos, fuentes de luz y
alegria, negros como una noche eternamente oscura, vuelvo fi. la vida. S6lo delante de
esa frente noble y serena, llena de pensamientos amorosos y de belleza indefinida, la
suave tranquilidad me consuela. Sólo delante de tus labios rojos, como dos arcos de fuego sobre la blanoura de tu rostro, que más
se arquean &lt;mando á. ellos se acercan los míos,
siento palpitar mi corazón. Y tus ca.bellos?

EL MUNDO ll..USTRADO
Oh, tus cabellos! Son ondas de pasión antigua y heroica, torrentes de voluptuosidad
cuando se desligan, símbolo de pu.reza.cuando loa recoges sobre tu cabeza, con aire altivo y guerrero. • Yo te amo, porque eres la
belleui. soberana, domfoadora y absolut,a.
Yo te amo, porque has atravesado este mundo miserable, desdeñosa y ~i invisible, para llegar hasta mí con el bnllo deslumbrador del sol, con la cliuida.d misteriosa de la
luna, con la majestad de las noches estrelladas. Yo te amo, porque en ti encuentro la
belleza espléndida de Semframis yCleopatra
y el hechizo espiritual de Beatrice. Yo m~
arrodillo ante tu cuerpo divino como el héroe griego enfrente del ara de enue. Yo te
amo con la pasión gigantesca y violenta del
Faraón por la virgen eti6pica. Yo mento por
ti la adoración del caballero medioeval por
la. doncella m1stica, de rostro purísimo y de
mirada angéhca. Yo te amo con i.odos los
amores" ..... .
Y en medio de una naturaleza mustia y
campesina, bajo un cielo cubierto de nubes
en la.quietud pavorosa de la tempestad pr6xi~
ma, se abrieron los·Jabios de la enamorada.
Una delicada melodía, como recuerdo de felicidad muerta, brot6 con suavidad en el cami oo desierto.
((Yo te adoro, porque te veo bello como
Apolo, fuerte como Hércules, enamorado á
]a vez como Petrarca y Ovidio. Yo te veo
con los ojos del deseo, sobre un carro de guerra adornado de oro y marfil y cubierto de
pieles de fieras, entre nubes de polvo, mientras el sol hace lucir el cobre de tu escudo
y coo la diestra lanzns el dardo que se pierde silba.nd~ ent!e la hueste enemiga. Y veo,
detrás de tl, millones de soldados, focontables Janz'\Sj percibo el ruido de las llanuras
sacudidas por huellas humanas; llegan á mi;
oí.dos los ecos de himnos de victorias más
~ranrleR que las de Alejandro, de Aníbal y
de César.
' 'Yo te veo sobre la arena. del Coliseo, vencedor de los atletas, con el esfuerzo del pecho robusto y del biceps poderoso.
"Yo quisiera eternizar la voz tuya, cascada
armoniosa, fuente de elocuencia. evoca.dora
de vida, revelación de -belleza. Yo quisiera
para ti la omnipotencia de los reyes de Persia y Babilonia, ]a sabiduría de Salom6n,
las riquezas de Creso, la ·ciega obediencia de
las falanjes roaced6nicas y de las legiones
roma.nas. Y o te quisiera dominador abso•
luto de estos seres mezquinos que se tienen
por hombres y no son buenos ni para e~cla.•
vos .... .. ''
Y la voz tomaba una entonación épica,
bajo la. arqueada. oscura, en un sublime momento glorioso de orgullo y de dominio.
"Te amo por tu mirar de rey, por tus ojos
de ~uila, por tu frente siempre luminosa.
''Te runo, porque, sin hablar, nm.stras a1mas se ven, y viven la vida inmaterial de
las cosas imperecedera11, y tiemblan como
llamas amorosas, y se unen en un fuego inextinguible. Te amo, porque los efluvios
de nuestros corazones, al ensancharse, retrocedarían si no pudiesen unirse. Te amo,
porque soy m11jer" ..... .
Y la voz desfallecía, muriendo como un
deseo de amor, bajo la calma trágica de1
cielo....... ..................... .......... ........... ..

HUIOHAPAN.-l'JtINCTPlO DEL CANAL PARA LA rRESA.

HULOHAPAN. -TERRENOS QUE ATRAVESARÁ EL CANAL.

Barcínonis.

~

AL DESPERTAR
Pues de tus velos grises y livianos
Apenas, muda noche, te despojas,
Y la. mañana. oon sus tintas rojas
Aún no baña los montes y los llanos,
¡Vengan los se.eros libros, á mis manos,
En cuyas bella.¡:,., inspira.das bojas,
Sus a.nsia.s, entusiasmos y congojas
Vertieron los poetas mis herma.nos! ....
Saturado de luz y de armonía.
Me siento al finl ... Ahora de los viles
Vuelva. la. diurna hostilidad impía,
Yérganse en mi sendero los reptiles,
PL1es llevo resguarda.da. el al.me. mí.a
Con la armadura olímpica. de Aquiles!
Lima..
NOMA P. LLoNA.

HUIOlUPAN.-oTRA VISTA DE LAS EXCAVACIONES PABA LOS OIMil!.NTOS,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

na.dos, dejan á la posteridad ensefla.nzas gratas y recuerdos cariñosos.

El canal de Panamá.-De Nú.ilez de Balboa á Fernl\ndo de Le~seJ)S,...!antecedt•ntes.-El derecho y la necesldad,-La nu ,-a Repúbllca.-En inaroha.-KI gabinete de Balfour
flrme,-1 Pobre Traus1•aal 1-.llluRrte d~l Duque ele Cambrlg&lt;le.-Un ,•etnauo ,le Crbnen.-!..,,. i:uerra rnso-Japoueoa.- ltuacl6n
mooótona.-El quinto bombardeo"" Puerto Ar~oro.-La condlolón eoonómtca.

n

o mucho después que Vasco Núñez de Bal-

boa, substrayéndose á.la autoridad de Pedra.ria.s, gobernador de Tie1•ra Firme, se adelantó por coma.reas desconocidas, atravesó el
istmo de Do.ríen, dese ubrió el Océano Pacífico,
y avanzando á pie por entre sus revueltas ondas tremoló el viola.do {,endón de Castilla para tomar posesión de aquella. inmensidad en
nombre del Emperador Carlos V; no mucho
después de esta hazaña, digna. de los tiempos
míticos, pensóse ya en la perfor9:ción de 11quel
istmo para establecer una comunicación entre
los dos Océanos: el Atlántico, que besaba las
tierras del viejo mundo, y el nueva.mente descubierto, que llevaba á playas desconocidas y
remotas. Y tan factible se consideró la empresa, que no tardó un c~pitán ~ene~al de aquellos territorios en pedn· autor1za.c1óu al 1·ey de
Espaiia. para comebzar la. obra de titanes,. con
un puilado de soldados y peones ind1g~nas,
obra gigantesca, donde andando los siglos
fracasaría. el genio de Fernando Lesseps, ese
Moisés de las modernas edades, que, á diferen·
cia. del personaje bíblico, babia juntado las
aguas del Bermejo con las turbulentas del Mar
Interior, que habían presencia?º pura.s y si?
mezcla los tiempos de la humanidad en sus primeras etapas, sin dejarse arrastrar por los es·
fuer1.os de los Faraones tebanos, á través del
istmo de Pelusa y de :S:eroópolis.
Cruzaron los siglos, pasaron las edades, y
llegó la época en que las necesidades del C?mercio del mundo exigieron con más urgencia
que antes la. obra gigantesca del canal interocéanico que había de e1·uzar el istmo de Panamá. Se había,n estudiado las divers~s v~as
propuestas para establecer la. comumcació?
deseada y después de tanteos y reconocimientos' se volvía siempre al proyecto del
&lt;Gran Francés,&gt; consruído y vilipendiado en

mm. sacuden el volcánico suelo de Hispano.América., había agotado en cruenta y costosa
lucha las fuen:as de Colombia; aún quedaban
rescoldos de la antigua hoguerll,, y el departamento de Panamá, que no e1•a de los que menos
babia.o sufrido en la contienda, al ver que el
Senado de la República. reprobaba el tratado
conclufdo con los E tados Unidos, acudió á un
ex1&gt;edi.ente lamentable para los fueros etel'nos
de la. ju ticia, y doloroso en extremo para. la.
nación colombiana: asumió su soberanía,, se
declaró independiente del Esta.&lt;lo rle que había.
formado parte y procui·ó con tituirse á labrevedad posible en república. soberana. y, poi·
ende, dueña absoluto. de su suelo antes que todo y de sus futuros destinos.
Consumada. la. secesión, y aun antes de que
el nuevóE ta.do americano fuera. reconocido
por las p·otencias aquende y allende el Atlántico, nu nuevo tratado ajustado con la poderosa república anglosajona, ase{!u1·~• por :1ºª
parte, la independencia de la repúbhca. naciente y, por otra, la. construcción pronta y efectiva del canal ístmico.

·r,

*
**

. Len~a, monótona., uniforme, sigue todavía la
s1tua.c16n en el Extremo Oriente. Avalanchas
de rusos que se desbordan hacia las llanuras
de Mandchuria., fortitloá.ndose en las riberas
del Yalú, parapetándose en Nueva Chua.ng
leva.atando defensas en Da.lny concentrándos~
en torno de Ha.rbin, en espera.' de tener fuerza
abrumadora para prevalecer á golpe seguro

***

EL DUQUE DE CAMBRIDGE~

GRAL. ESTEBAN llUERTA , JEFE DEL EJÉRGlTO
PANAME°RO~ -

No fueron, ni pudi~ron ser tan certeros contra el mimsterio Balfour, los tiros preparados
por los libera.les ingleses, como el golpe asestado por los partidarios de I a libre Erín. Parece que las lilas ministeriales se estrecha.ron
al asomo del peli~ro, y cuando el &lt;leader&gt; liberal Sir Henry Ca.inpbell-Bannerman pretendió consumar la obi·a de Redmond, proponiendo nn voto de censura para el gobierno por
haber autoriza.do la importación de trabajadores chinos en el Transvaal, los dardos de su
elocuencia se estrel!al'ou ante la serenidad del
Primer Ministro Ba.l!our, resultando en vez de
un golpe teatral, una. simple escaramuza parlamenta,ria.
.
¡Pobre Transvaall mientras tus hijos vencid~s buscan en_ suelo_ extraño consuelo para sus
tristezas, ves mvad1dos tus campos por jornaleros mongoles, por todas partes malquistos
y todos olvidando tus heroísmos. y todos a.par'.
ta.ndo la. vista de tu suelo pro-fa.nado por la
pla.nt~ d~l chino, ~- hacen ahora juguete de
combmac1ones poht1cas y de maquinaciones
parla.mentar;as. Espera., espera, que cuando te
baya.s fortalecido á. la sombra de la &lt;Union
Jack&gt; y te bayas reconstituído en el gobierno
propio de colonia autónoma, podrás aspirar
de nuevo á tu soñada. independencia., qué entonces nadie te podrá arrebat1u·.

No entrar~mos en los detalles que narran los
acontecimientos inicia.dos en noviembre último
por los corifeos de la. nueva nacionalidad;
baste decir que, verificada la. excisión sin efusión de sang1·e, constituida la república istmeña con todos los requisitos del derecho público, establecida.s sus autoridades constitucionales, sancionado el tratado novísimo por el
gobierno de Estados Unidos y reconocido el
· nuevo Estado por casi todos los pueblos soberanos, ya está funcionando en Wásb.ington la
comisión encargada. por el Ejecutivo de dirigir los trabajos y vigilar la construcción de
la vía. interoceánics, que ba de dar gran impulso á las transacciones que á través di'! los mares celebran los pueblos y naciones, pa.r11, cam·
biar los productos de las zonas más apartadas
y establecer el lazc mercantil de la humana.
solidaridad. Pronto la. piqueta del traficante
dará. el pl'iuier golpe, que ha de resonar dolorosamente en el corazón de Colombia, pero
que abrirli. un camino nuevo á la obra de la.
civilización.

Y mientras en los pasillos de la Cámara de
los Comunes se preparan nuevas escenas de
la comedla política. que amena.za. al gabinete
Balfour, la suntuosa. Abadía de Westruinsterba.
abierto sus puertas medioevales para honrar
bajo sus altas bóvedas los restos mortales del
Duque de Ca1nbridge, como príncipe de la. real
familia, primo de la difunta. Reina. Victoria
veterano de la guerra. de Crimea. y soldado d~
Jamás a.Ha jerarquía. militar en el ejército del
Reino Unido.
¡A cuántas tristes con¡¡ideraciones da lugar
la. desaparición de esos hombres que, como el
Duque de Cambridge, que acaba de bajar á la
fosa, junto al lecho de piedra. de §o esposa morganática., una actriz del género bufo, son los
representlj,ntes de tiempos para. siempre idos!
El difunto e1·a compañero de aquellos célebres
«hi~blanders&gt; que se inmortalizaron en la planicie de Valaclava, sobre las agi•estes regiobes
del Quersoneso, dando la carga inútil y heroica de caballería q~e hizo célebre á Lord Racle, carga sólo excedida por la tenacidad de
Ma.c Mahón al permanecer impávido en la parte minada de la famosa torre de Malakoff
~,onde quedó P?_rque a.llí estaba: &lt;J'y suis:
J y reste&gt;, que dlJo en arranque laoedemónico.
Hombres como el difunto Duque que · llevan
á su sepulcro las bendiciones de sus subordi-

combat.e á la. península., espían los movimient-0s
de las escuadras de Puerto Arturo y de VI a.di·
vostock, y apenas si logra.u interrumpir la
calma. aparente de la campai'ia., con un quinto
bombardeo sobre el puerto que domina en Lia.otung, el cual, á juzgar por lo que hasta hoy se
ha da.do á conocer, así de fuente niponesa como moscovita., ha. sido tan ineficaz como los
anteriores.
,
Y e!l este ir y venir de tropas, en este incesante movimiento de buques, en estos bombardeos 1·epetidos, las fuerzas económicas se gastan, los recursos se a¡rotan, y el desenlace
drama se aleja más y más.
Por lo que toca á Japón, la Dieta Imperial,
convocada á sesiones extraordinarias, no parece muy dispuesta á escucbar la.sindicaciones
tod11.s del Emperador, que á ella ha. acudido,
pidiendo recursos extra.ordinarios para la guerra: cuénta.se que el monopolio del tabaco, propuesfo, cie donde se esperaban algunos millo•
nes, será desechado y, si como éste, los otros
proyectos sufren menoscabo, no es de envidiarse en situación financiera., á pesar de la.
suscrición nacional de 100 millones de yens.
Rusia, á juzgar por las declaraciones del
Ministro de Hacienda. que hasta nosotros han
llegado, está. en mejores condiciones. Pero de
todos modos, 1a gueaa no puede prolongarse
indefinidamente, sin poner en peligro las fuerzas del coloso.
Marzo 24 de 1904.
z. Z, Z.

PENSAMIENTOS

El ser huma.no cuya conciencia. está pura. y
tranquila., halla en&lt;.:a.nto en todo cuanto le rodea; solamente para él es bella. la naturaleza..

*

Mis atenciones todas se reducen á una sola.:
estudia1•1l.Je, prof□ ndizarme y, sobre todo, vencerme para. hacerme.digno de alcanzar la verdad.- F.ENELÓN.

*

LA GUERRA. RUSOJAPONESA.-LOS COSACOS DEL

CÁUCASODISPONIÉNDOSE Á SALCR
PARA. EXTREMO ORIENTE.

sobre las tropas enemigas, á riesgo de perder
la neutralidad del Celeste Imperio, si no alcanzan por tierra un ruidoso triunfo sobre sus
contrarios.
Los japoneses, por su parte, dueiios casi absolutos de Corea, cuyo Emperador pe.rece supeditado al cowandante de las fuerzas del Mikado, siguel;l mandando nuevos elementos de

Nadie sufre una reprensión con tanta entereza como quien tiene plena. conciencia de merecer ala.ba.nza.-1\IADAME DE LAMB.ERT,

*

Indudablemente es un malestar lleno de defectos; pero mal mayor aún es a.bu.ndar en ellos
y no querer reconocerlos, pues que es a!Iadirles todavía el de una ilusión V'Oluntaria.. PASCAL,
lt

El contento de sí mismo es la prueba y la re-

compensa de la buena conducta.

;DR, MANUifü AM.&amp;llOR, PRESIDENT!l: Dll: 1:,A

REPÚBLICA Dll: PANAMÁ,

la misma tierra. que levantó estatuas á su memoria., porque faltó á su cita el dios éxito, porque no pudo vigilar el derroche y el despilfa.rrQ de los inmensos cauda.les confiados á su
inteligencia y laborío ida(l de fama universal.
);'asa.ron los tiempos, y era preciso comenzar
depuevo los trabajos suspendidos.
Dueíla la. república. de Colomb!a del territorio donde había de construirse el canal, no se
daba. toda la prisa n!=!cesaria para expeditar
los preliminares de la tarea que toma.be. á. su
-cal'go el gobiérno de la Unión Amerfoana.
Pu11o lp,rga. rev1;1l11ción1 de esª1' q,µe 6. Ja, collH~
'--

.

.

.

}?AN AM,\,-J.:íMITES DE LA NPEVA REP'fl'BLJC.o\-

I.A OmraRA ¡il)'SOJ.A.PO:t-.'ESA,-Al'RERENSIÓN DE JAPONESES SOS~(JffOSOS(POIJ LOS OOSACOS,-E;l¡ FERROOAMIL TRANSIB&amp;RIANOI

�EL MUNDO ILUSTRADO

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JERUSALEM EN TIEMPO DE JES CRISTO.-UN PLANO CURIOSO.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Nu6stro S6ounao Gonourso 06 1904
Estímulo á los Padres de Familia.

JI

por la extraordinaria aceptación q11e ha tenido, por parte de nuestros subscriptores, el primer concurso
de EL MUNDO !LUSTRADO, en 1904, nos apresuramos á abrir un nuevo certamen de carácter enteramente distinto del anterior, pero
de gran interés para las familias.
Tratamos de estimular, con este concurso,
á todos los que directamente se interesen por
la salud de los niños y por su buen desarrollo físico en los primeros aJ'ios de la infancia,
otorgando un premio á los que reúnan, en
nuestro concepto, las mejores condiciones en
ese sentido. Concursos de esta naturaleza se
efectúan frecuentemeute, tanto en Europa
como en los Estados Unidos, con el mayor
LENTA.DOS

éxito.
Debemos advertir que, siendo qno de nuestros principales prop6sitos el de que todos
los abonados de este semanario puedan lomar parte en los concursos 4ue organizamo ,
no hemos olvidado en esta vez el derecho que
tienen n. que se les adjudique el premio respectivo; pues, como se verá eh las bases que
en seguida se establecen, todos, sin excepción, pueden aspirar á la recompensa, ya
sea que el nifio que resulte vencedor sea hijo del subscriptor ó de alguno de sus parientes 6 amigos.
Además, y con el objeto de que s6lo nuestros ahorrados puedan entrar al concurso, en
El. MuNDO !LUSTRADO del 1? de mayo pr6ximo se publicará un cup6n especial, á fin de

EL LUNAR

P

I

UES, seíior, éste era un príncipe de no sé
qué país. Sólo 3é que no era de Espafia,
porque aquél era. un país muy dichoso.
A pesar de esto, el prfoci peque regía. sus destinos no era feliz, ni mucho menos. Efecto de
alguna causa. desconocida. ó de enfermedad
oculta á los ojos de la ciencia, tenía el joven
soberano (porque os advierto que era. muy joven) una tristeza. tal, que da.be. lástima verlo.
:Muchas veces, en medio de las fiéstas con que
sus cortesanos le obsequia.bFrn, sentíase abrumado por la. melancolfa, y empezaba á ~acer
pucheros no obstante su elevada. alcurma; y
cuantos más esfuerzos bacía. por a.nimarle la.
gente que le rodea.ba, más se entristecía. el pobrecito, acabando siempre por echarse á. llorar
á. lágrima. vi va.
·
Reuniéroose los médicos más afamados del
país, le llena.ron el cuerpo de jaropes, sehicü¡roo ensa.yos de todo género con las hierbas
tenidas por maravillosas, se apeló á. los recursos sobrenaturaíes, consultando á nigrománticos y ancianas tenidas por brujas: todo fué
inútil. El príncipe no gozaba un momento de
a.legría¡ los motivos de _g oceeran¡,araélcausa
de mayor tristeza, y el 10feliz se consumía poco á poco, de tal manera, que iba quedándose
en los huesos.
Prohibióse, bajo terribles pena.s, usar trajts
negros, morados ó amarillos, poi,' haber indica.do alguien que.la. vista de tales colores ,Pr!3·
disponían á la tristeza, y toda, la gente se vistió
de encarnado y verde que daba gusto verla.
Parecía aquel un pueblo de cotorras y g uaca.mayos.
.
. .
Pues nada: á pesar-de tales d1spos101ones y
de hacerse constantes las fiestas y regoeijos
públicos, el ai.gusto m&amp;n';ebo lloraba.como un
chiquillo y no bahía medio de consolarle.

II
Un día. se presentó en palacio un ~xtrai'lo
personaje. Aseguraba. poseer 11n remedio eficacisimo contra la tristeza., y fué introducido
hasta la regia cámara..
El príncipe se enjugó las lágrima.s que entonces como casi siempre, vertía; contestó al
salud~ del r ecién llegado , y entreabriendo los
labios con una meláncolica sonrisa de incre·
d\tlidad, le nreguotó quién era.
ÍiJLaspecto del descon~cid? era lo más á. ¡;&gt;ro·
pó'sito para excitar la b1lar1dad en cua1qu1era.
que no fuese el príncipe triste.
.
Figure.os un v.ejete de corta estatura,-piernas
¡11¡tr~adamente tiacas, cuerpo un t~n~ corco•

que al remitírsenos la fotografía de que se
habla en las bases, lo manden también,
como justificante de que el interesado es
subscriptor de este peri6dico. La Administraci6n cuidará de inutiUzar los cupones de
los ejemplares que venda sueltos, á fin de
que no pueda hacerse uso de ellos por personas que no tengan el carácter de abonados.

BASES
I . Be establecen dos primero!! premios y
dos segundos, para. niños de O á 2 años y de
2 á 4 afios de edad, que consistirán respéctivamente en dos retratos al 6leo, de los mismos ni.ñosJ al tamafio natural, y dos amplificaciones fotográficas, de ignales dimensiones. Los retratos serán entregados con sucorrespondiente marco en nuestras oficina~, en
México, ya sea á los intereeados 6 á las
personas que éstos designen para que los recojan, si residen fuera de la capital.
II. Los que deseen tomar prrte en el
concurso, deberán remitirnos antes del. 20
de mayo pr6ximo, directamente y á la 21!- calle de las Damas, núm. 4, una fotografía del
niño [hombre 6 mujer] que presenten al
certamen, haciendo constar al reverso los aiguientes datos, que escribirán también en el
cup6n respectivo:
A.- La edad exacta del niño, al bace1se
la remisión del retrato.
B.-Su peso, en gramos.

C.-Su nombre y apellido.
D.-El nombre, lugai- de residencia y domicilio del que lo presente ~l concurso.
Los cupones vendrán firmados preoisamente por un médico que corrobore la exactitud de los datos sobre edad y peso. Sin
este requisito, los cupones no tendrán valor
alguno.
Nos reservamos el derecho de comprobar
tanto la autenticidad de la firma del médico
como el hecho de que los niños han sido re, tratados recientem¡mte. .
JII. Las fotografías deberán ser suficientemente claras, y su tamafio, ~uando menos,
el "Imperial," prefiriéndose los retratos de
''medio-desnudo.''
IV. Los subscriptores que no tengan ensu
familia niños de O á 2 ni de 2 á 4 afios, podrán hacer uso del cup6n correspondiente
remitiendo el retrato de algún nifto que, ásu
juicio, merezca figurar en el certamen, ó bien
regalar el mismo cup6n á otra. persona para
que lo utilice.
V. El resultado del concurso se dará á conocer por EL MUNDO ILUSTRA.DO en su edición del segundo domingo de junio. En esta
edición, además de las fotografías de los niños vencedores, se publicarán las de los otros
nifios que á nuestro juicio lo merezcan.
La ejecución de los retratos al óleo que
ofrecemos como premios, será encomendada
á un artista competente.

- Descuidad, que estamos completamente
vado, cara extremada.mento pequeña., con una.
nariz extra.ordinaria.mente gorda y colorada.,
solos.
-En este ca.so, vais á saber la sencilla. may una boca grandísima con un único diente,
nera. de curar á. nuestro amado monarca.
que tembla.ba de verse solo.
-Decidle. pronto, que ya estoy impaciente
Los ojos, muy pequeño11, pero negrísimos y
de una mira.da viva y penetrante, daban á la.
por saberla.
El príncipe no int.errumpió este diálogo sino
fisonomía. una expresión animad R. y alegre.
con unos cuantos sollozos ca.paces de conmoVestía. una especie de blusa roja que remaver á. las piedras.
taba en picos adornados con cascabeles; unos
-Pues bien- dijo al fin el risuello hombrecicalzones ceñidos, de aquel mismo color; y un
llo:- el medio único para curar esa profundo.
gorro puntiagudo rematado por nna campatristeza. consiste en encuntrar una. mujer que
nilla.
tenga. un lunar negro, del tamafio de una lenCualquiera hubiPse creído ver en el vejete
teja, sobre el homb1·0 derecho, y que esa.mujer
una. caricatura de Momo.
dé un beso al princi pe en la. frente.
- Poco debe importaros, señor- dijo al prínEl ministro se echó tí reír y el rey á llorar.
cipe,- saber quién yo sea. Básteme deciros que
E l hombrec!llo se puso serio. acaso por primeposeo el secrPto de vuestra felicidad.
ra vez en su vida; pero muy bien pronto, reco•
- ¿.Y q ué quieres por revelá.rmelo?
braodo su 'alegre aspecto, alladió:
- Absolutamente nada.
-¿ Dudáis de la eficacia de mi remedio? No
-En ese caso, debo estarte doblemente agra.importa.. Bien sencillo ha de ser el praatica.r•
decido.
lo, y nada perderéis en ello. Además, para
- Una sola condicióll impongo pare. descuque con fe ló busquéis, sabed quede esa. mi!ma
briros el medio de matar la tristeza, y es que
enfermedad he curado, por un medio análogo,
nadie sino vos y otra persona. de vuestra abá un potentado del pa.ís ve..}ioo. lnformaos si
soluta confianza se enteren del secreto. Y exijo
es cierto, y cuando lo sepá.is, confie.réis seguta.nta. reserva porque perdería. su eficacia. el
ramente en el r esultado que ha de &lt;lar lo que
remedio en caso de llegar á. ser conocido.
-Mi palabra. de rey y el interés de aliviarme
os be propuesto.
- Basta-dijo el prfocipe Uorando siempre,
te garantizan el exacto cumplimiento de esa
condición- dijo el príncipe echándose á llorar
- basta, yo necesito creerte; yo haré que bus' quen una mujer que tenga un lunar negro, code una. manera. desconsoladora.
mo una lenteja, sobre el h:,mbro derecho, y
-Ve", seflor, que urge el remedie&gt;.
que me dé un beso en la frente. Desde hoy
- Mucho, muchísimo- ail.adió el príncipe,
mismo se la buscat'á- añadió dirigiéndose a.l
dando cada suspiro que partía. el alma..
- Pues en ese caso, designad la persona á
ministro:-yo lo mando, yo necesito creer á
quien hemos de hacer partícipe ciel secreto y
este hombre, pot•que si perdin·a la esperanza
busquemos cuanto antes la medicina.
de curarme, moriría.
E l príncipe, vertiendo lágrimas como avellaY más desconsolado, al parecer, que antes,
oa s, pensó unos cuantos minutos, y por fin
rompió á llorar de nuevo.
- Señor-dijo el hombrecillo, cuyo semblandijo :
-Nadie me parece más á propósito que mi
te ofrecía un contraste extraño con el del prín·
primer ministro.
cipe,- yo me retiro.
- ¿Pero insistís en no pedirme na.da por el
-Llamadla al punto.
Hízolo así, en efecto, y bien pronto se preremedio?
- Na.da: volveré á veros cue.ndo estéis más
sentó el ministro haciendo r everencias.
a.legre que unas castail.uelas.
Y haciendo una pirueta y un gracioso r;nohín,
III
&amp;alió de la. estancia.
Era. el tal hombre ya viejo; pero toda. la graIV
vedad que los aí'i.os le habían prestado, se la
quitaba el traje de color de cereza con adornos
- ¿Con que no crees lo que me ha dicho ese
verdes que vestía, para no aumentar la tristehombre?-preguntó el soberano e.l ministro,
za. de su augusto amo.
en cuanto aquél hubo salido.
En cuanto éste le dijo la. causa de haberle
- Señor, no quiero disgusta.i-os, .Pero me per•
llamado, el ministro, que había. reprimido dimito &lt;l,udar de ello. Podemos, s10 embargo,
fícilmente una. carcajada al ver el ridículo asaveriguar si es cierto que por un medio semepecto del hombre que se proponía. cura.r al prínjante ha cura.do á quien nos dijo; y si resulta
cipe, demostró visible¡g.ente el interés que le
verdad; yo, como vos, confiaré en ~1 remedio
· inspiraba conocer él secreto.
que pro¡,oi:ie1 y b\l&amp;Ciu-emos ui:ia mu¡er que ten•
....ved si alguien puede eacucln,rnos.

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"""'ga. ese lunar, haciendo paraencontrarla.·todos

los esfuerzos imaginables.
-P11es deseo que se averigüe al momento i,i
en efecto ba curado á ese que padecía como yo.
-Se preguntará inmediatamente.
Y á muy poco se supo con certeza. que aquel
hombre, pol' un medio desconocido, pero, según el interesado, muy sencillo, leba.bía cura.do de una antigua y horrible tristeza en poquísimos días.
Averiguado esto, y aunque sin decfr para
qué objeto, ma.ndároose miles de emisarios en
busca de una mujer que tuviera el lunar apetecido.
Además, en todos los sitios públicos se colgaron carteles que decían, poco más ó menos,
lo siguiente:
«Toqa mujer que tenga sobre el hombro derecho un lugar negro del ta.maño de una lente•
ja, se presentará en el palacio del primer ministro.~
V

A pesar de tantas averiguaciones y de tan
numerosos anuncios, la anhelada mujer no parecía..
Infinidad de ellas se presentaron: unas tenían
el lunar un poco más a.-rriba; o tras, un poco
más aba.jo; éstas, un poco máscbico,; aquéllas,
un poco más "rande.
Por fin, pareció una que lo tenía en el sitio
designado, y del tamaño preciso; pero no era
negro, sino de un color de chocolate claro.
A pesar de esta pequeña falta, se hizo entrat•
á la mujer, que et·a, por cierto fea y vieja., en
la. cámara real, y con el mayor secreto dió un
beso en la frente al monarca., que en cuanto ló
recibió, se puso más triste que nunca. y empezó á llorar á cborros.
Despidieron de mala. manera á la mujer del
lugar, que no acertó á comprender todo aquello, y se continuó buscando con más ahinco á
la que tuviese las necesarias condiciones.
VI
El tiempo corría, y el monarca empeoraba.
A tal extremo había. Uegado su desconsuelo,
que lloraba baste. dormido, y nocbe hubo en
que, para que no se ahogase ensu propio llanto, tuvieron q_ue sacarle de la cama.
Entretanto, enflaquecía poco á poeo, basta
EJ.Uedar en sus puros huesos, y el infeliz ya no
tenia fuerzas más g~e pa.r~ $Ollozar, solt~nd_o

cada suspiro que parecía imposible saliese de
aquel cuerpecillo tau débil.
Y la mujer del lunar no parecía, poi· más que
se la. buscaba sin descanso. ¡Tao difícil es,
&amp;]!D á los p1,focipes, halla.r aquello que más
desean!
VII

Llegó la prima.vera. Los árboles se pusieron
sus trajes verdes, y cantarotl los pájaros lo
mejor de su repertorio. Todo en el campo era.
alP!:\'rfa..
Una 1uaflana. de las más r i sueiias, en que no
había una sola nube en el cielo, el príncipe se
hizo trasladar en hrazos desde el lecho, que
ya por sí no podía abandonar, á un sillón colocado junto á un balcón abierto sobre el jardín dP.1 palacio.
AlJí lo dejaron solo, porque la gente le en•
tt•istecfa más. y se entregó á su sabor á la más
profunda melancolía.
El hermoso e pectáculo que ofrecía á su vista
la naturaleza, le producía un pesar i ndecible.
El pobrecito lloraba bilo á hilo y- á •través de
sus lágrimas miraba el jardín, donde los ruiseñores gorjeaban á su gusto.
De pronto vió aparecer por entre los árboles
una mucha.ch.a que l'Ontaría quince aiios á lo
sumo, y que, vivaracba , cantanélú como una
alondra y corriendo como una cierva, hollaba
apenas con u planta el suelo florecido.
El príncipe tuvo envidia de aquella chicuela.,
bija. del ja.rilinero:
Di1·igióse ésta á una fuentecilla. que vertía un
chorro de agua fresca y bulliciosa, y después de
mirar en toruo suyo, como para cerciorarse de
que nadie la veía, se quitó el corpiño de la.na
a.z1üque llevaba y empezó á l avarse, jugueteando con la clarísima corriente.
El príncipe, al verla, lanzó un grito, y la
muchacha, asustada. se cubrió rápidamente.con
el corpitio y echó á correr; ocultándose entre
los árboles.
El pl'íncipe, que desde algunos días antes no
había podido moverse del sitio en que le colocaban, hizo un supremo esfuerzo, púsoseeo pie,
y cogiendo el cordón de una campanilla., Jo agitó con violencia.
Acudieron varios servidores.
-¡El ministro!-e:xclamó el príncipe;- que
venga. pronto, pronto.
Salieron á buscarlo, y pocos momentos después entró en la estancia.
- Oye-le dijo elpríqcipe, esfQrzándose para

.

)

echar del cuerpo la voz; -la hij11, del jardinero,
que venga ... tiene el lunar negro... en el hombro derecho .. . como una lenteja.
- ¿Es posible?
- Si: la. he visto. .. ¡Que venga.!
Y dicho esto, se echó á llorar amargamente,
mientras el ministro salía. de la habitación.
A muy poco volvió acompe.ñado de ia·mucba.cha, que aún traía quitado el corpifto y pinta.do el rubor en el rostro.
-Es cierto, stmor-dijo al entrar el ministro·
- ¡va.is á ser feliz! ¡Tiene el lunar! Vamos...'.
Ml.adió dirig iéndose á la joven,- da un beso en
la frente al rey.
La; muchacha se resistía, y el soberano lloraba más que nunca.
- Vamos- repitió el ministro, tomando á la
joven por un brazo y obligándola. á acercarse
al enfermo.
La muchacha se aproximó, y encarnada como
una amapola, le besó en Ia.11·enre:
Así que el príncipe sintió aquel anhelado
ósculo de felicidad, sonrió dulcemente, pintándose en su rostro la alegría más completa.
- ¡Qué feliz soy!-dijo, rJendocomo un niño.
- ¡Y hemos busca.do por todas partes lo que
teníamos aquí!-exclamó el mlnistro. - Dale
otro beso-dijo á la muchacha.
Esta se acercó de nuevo y le besó como antes
El pr~ucipe soltó un a. carcaj a.da sonora. y cerró
los OJOS.
~ ? l!:stáis y a contento, señor?- le preguntó el
m1n1stro.
¡El príncipe n.o respondió! ¡Estaba muerto!
La muchacha dió un grito; el ministro se quedó aterr11.do.
. Y cuan~o poco después salía. de la habitación.' ~e01a pai:a s\ el buen vi~jo llorando:
- ,Siempr e lo mismo! El primer momento de
verdadera felicidad es el último de la vida,

..

RAMOS C ARRIÓN.

L a virtu~ no entra sino en una. alma.cuhive.da, perfeccione.da por un ejercicio contiBuo·
nacemos para. e1la, pero no con ella. Los hom~
?res ~ás fel!zme~~ nacidos tienen, e.ntes de
mstrU1rs~, d1~pos1c1ones para. la virtud mas
no son aun virtuosos.
'
i¡

Una conciencia pura es una blanda almoba_da en que sólo el ll.oQlbfe de bien pued4;¡ reposar. -

�Et Mtrih&gt;o IttrSTWó
EL llll'NDO ILUSTRADO

UN PLANO OllRIOSO DE JEltOSlLEN

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es la colección de figurines
que en las preeentespáginas de la c&lt;ModaJ&gt; ofrezco á la consideraci6n de mis
lectoras. Trajes de casa, de paseo, blm:,as,
s?mbreros y faldas forman 1a colecci6n. Inútil es manifestar una vez wás á nuestras abonadas q~e todas estas prendas de ropa son
de la últuna moda y que han sido tomadas
de los mejores periódicos especialistas llegados á nuestra redacción.
Habiendo dado mi opinión, en anterior
ARIADÍSIMA.

M

y elegancia. La tela es de seda, y las aplicaciones de encaje son las que dan vida á la
confección. El otro traje, también de visita
confecciónase con tela de seda 6 lana, colo;
obscuro, y se adorna con aplicaciones de cinta negra maravillosa. El ancho cuellohombreras, esclavinado, se hace terminar en ángulo por la. parte delantera.
Graba.do número 2.-Traje «reforma¡¡ para
casa, confeccionado con tela diagonal color
obscuro y adornado con una hermosa·aplica.ci6n de encaje que atavía el frente del talle
y principio de la falda. En la parte final de
las mangas se aplican adornos semejante@.
Las mangas se hacen terminar por puños de
seda blanca y negra. La imitación de escote
del talle se cubre con gasa de seda adornada
con tiras longitudinales de plisé.
Grahado número 4. -Modelos de sombreros para la estación de verano. Nuestras lectoras harán bien en fijarse detenidamente en

Flor Negra

~ PÚ·b-»9 . 4~~'-4
~

Por ser de oportunidad, publicamos en este número un antiquísimo plano de la ciudad de J erus!l.lén en el cual aparecen representados, tanto los lugares cuya historia se
relaciona. con la vida y muerte de Jesucristo·
como los edificios principales q lie existían en
aquella época. Entre éstos se cuenta el palacio de Pilatos, el de Caif6s, la torre de David, el gran templo, la casa de Simón Cirineo, el «arco del Ecce Horno», etc.
A la izquierda del plano se ve el camino
seguido por Jesucristo desde la casa de Pilatos hasta el Monte Calvario, y en la parte
superior está representado el huerto de los
Olivos y la escena del «Prendimiento,,. Finalmente, en la parte de abajo y al extremo
opuesto del Calvario, se ve el sitio en donde,
según la. tradición, Ae ahorcó J udM.

Páginas de la Moda

//4v~-~~ ~ ~4
~ ~ ,/4

7·

Cu ANDO á. la. media noche me despierta.
El medroso aullido
De mi perro, que aes.so mal dormido

En el .imbra.l obscuro de mi puerta.,
De los trasnocha.dores el ·rüido
Oye en la calle lóbrega. y desierta.;
O el alerta
Del gallo,
Que en las hondas tinieblas sumergido
Cela, ampara y vigila. su serrallo;
Me incorporo en mi lecho,
Me incorporo y medito
En el daf1o espantoso que me ba.s hecho.
En el me.l infinito
Que me ca.usó tu a.mor .... 1 amor maldito
Que a.rranoar no he logra.do de mi pecho.
Y abro los ojos en la sombra, entonces,
Mientras que á. mis oí.dos
Llega.o los melancólicos tañidos
De los leja.nos bronces.
Y evoco, soñoliento,
Los recuerdos queridos
Que llenaron de luz mi pensamiento,
Recuerdos ¡ a.y I de las difuntas horas
En que bébí la luz de· tus pupilas
Negras, pero brillantes como auroras!
. ' ············ ....... ····· ····· ·· ... ..

UN AUTÓGRAFO DE RUBÉN DARfO.

···· ·· ... .

¿Porque os fuisteis tan presto,horas tranquilas,
¡Muertas encantadoras!
Bogotá.
JULIO FLOREZ.

Fig. número 2.

la elección de sombrero que es uno de los más
difíciles problemas que tienen que resolver
~as sefioras. Por lo regular, no encuentran
Jamás uno á su gusto, y sólo después de ver
numerosos modelos logran escoger el que
creen adecua.do. Depende esta dificultad del
poco cuidado que las señoras tienen en estudiar las medidas de su cuerpo. Si lo hicieran, no tendrían dificultades para la elección
del sombrero. Es una de las prendas efectiv_amente, más difíciles de elegir, pe;o si se
tiene en cuenta la estatura, el grueso de la
persona, la forma del rostro y otros detalles

Flg. n&lt;imero 1.

artículo, acerca de los trajes que deben llevarse en Semana Santa, s6lo me resta. deciros, en respuesta á algunas consultas sobre
el particular, que las telas de seda son las
más adecuadas para los vestidos elegantes de
ca.lle.
Hay en la actualidad una hermosa tela
&lt;(parisina», que es un verdadero primor par~
trajes de calle. El color perla es el más elegante en est8 clase de telas. La «parisina» es
aún muy poco conocida y sólo he visto diez
ó doce trajes, á lo sumo, confeccionados con
~a tela .. Este es el D?omento oportuno para
smgular1zarse y vestu con todo tcchic», empleando la hermosa tela.

***

s

ESTUD10 FOTOGRÁFICO.

(Coleoclon!de la "Orlataleria de Verirara,.")

Grabado número 1.-Representa dos trajes de visita. El primero, estilo «princesa »
es un verdadero modelo por la originalid~d

estos modelos de formas, pues
seguramente las encontrarán
muy elegantes y de alto tono.
Tales como éstos son los sombreros que están de moda en
Europa. Las formas de paja de
ala doblada, los campesinos con
copa de céfiro y los inclinados
hacia adelante, son de muy
buen gusto.
Advertiremos, de paso, que

Flg, n&lt;imero

a,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
deliciosa amistad, entre los veinte
años de ella y unos cuantos más
de él. .....

por este estilo, que al parecer son de ¡Joca
monta, no se dificultarfa la elección del sombrero.
Por regla general, y esto es un buen consejo, nuestras lectoras harán bien en confeccionarse por sí mismas los sombreros que deban usar. Cómprense las formas de paja ó
fieltro y adórnense al gusto en el hogar. De
esta manera el costo total 1·esultará menos
caro, ylapreudamuyvistosa,si se han terudo modelos que imitar.
Grabados números 5 y 6.-Estos dos grabados representan una colección de seis blusas para casa. Todas son muy elegantes y de
fácil confección, como vamos á e:x:plica.rlo.
Elíjanse telas á cuadros 6 labradas y adórnense cou botonaduras metálicas 6 aplicaciones de enea.je 6 cinta. El corte de todas estas
blusas ha de ser apropiado para los corsés
de varilla recta, que son los que se estilan y
los únicos que pueden dar la forma exacta á
las confecciones modernas. Cualquiera de las
blusas que representa este grabado pueden
confeccionarse á domicilio, pues siempre
procuramos publicar en las páginas de la
«Moda» figurines que por su sencillez en la
confección puedan hacers~ en casa. Sería
muy di!:lpendioso gastar en modista cuando
una mujer hacendC1sa y de hogar puede des·
empefiar el trabajo con tanta perfección como la mejor de las modistas.
Grabado número 7.--Tres faldas de verano es lo que representa este grabado. Los fi.
gurinea de las enaguas soh sencillísimos, como puede verse. Las enaguas se pliegan longitudinalmente y dos de ellas se adornan en
su parte inferior con pliegues transversales.
También estas faldas deberán llevarse con
corsés de varillas rectas, pues de no ser así,
no tomar~n la forma precisa, que es la única elegante. Estas faldas, lo mismo que las

*

* * terminado el
Recordaba cómo,
vals, le tomó él una de sus manos,
pequeñas y nerviosas, sin que ella
se resistiera, pues sólo creía ver en
ese acto ya la. vieja. costumbre de
Jorge de pasa.i· revista. á, sus sortijas, repitiendo de paso sus inocentes bromas sobre novios. Pero aquella -vez se sintió turbada por su mirada profunda, cual si hubiera
transmitido en ella todo el deseo
del alma rebelándose contra el silencio. Y al recibir la luz de sus
ojos-se lo confesaba con íntimo y
secreto deleite,-vió alzarse á.nte la
opacidad de su existencia. lllonótona, todo un porvenir de vida pla.•
centero, todo un horizonte de coloraciones aurorinas.
Luego recordaba su primer impulso de arrancarse de su lado, ante la. visión del deber, señalándole
lo imposible de esa
uni.ón, pues él, con modestos medios de vida,
no podía constituirlo un
hogar digno de ella. Y
recordaba que ese mismo cálculo frío y egoísta, la condujo, en el ac•
to, á retenerle, á recompensarle con su mirada
en Jaeua.lleorreció---en
,_ .
espontáneo ananque,
y adivinando por fin los moti vos .....
de su actitud-las bondades y los
sacrificios necesarios para el florr.cimiento de aquella pasión.•.... Y
recordó por fin cómo, sin haber
cambiado entre ellos pa.la.bra alguna., sus labios se unieron en un be·
so interrnina.ble, el poema de la
atracción de los seres.
Y ante este nuevo y violento recuerdo, su cuerpo, lirio humano, se
agitó en un sollozo comprimido....
*
**

Fig. nCimero 4,
tantes é insinuarle á su vez, con
datos velados. historias galantes
que se Je atribuían; y sonreía al
considerar el empeiío de Jorge en
eludircontestaciooes, y los cambios
de con-versaoióo bruscos, amenos ..
En la época evocada, cqno_cía la
ad versión de Jorge á los novia~~os
oficia.le , á. los Pncuentros en s1t1os
púb1icos, antechi mografías impertinentes, á. todo cuanto significa1·a
&lt;legislación de afecto&gt;; y salvo galltnterías superficiales ofrecidas ca.si por hábito á reinas de belleza.,
no le conocfa, á la verdad, asiduidades con ninguna niña, crnyéodole
libre de preocupaciones amorosas.
Aqui&gt;l conversador enketeoido y
amable, aquel artist&amp; por tilmpera.•
mento, á. cuya amistad debía la
placidez de muchos momentos, era
entonces para ella. un misterio, pre•
Fig. número 5.
blusas de nuestros grabados anteriores, pueden confeccionarse á domicilio, con la segurida.d de obtener un trabajo perfecto y economizar lo que debería emplears&amp;en el pago
de modista.
JOSEFINA.

&lt;&gt;

ALMA DE MUJER

A

L arrancar del teclado el último acorde
de un vals zíngaro, recuerdo para Marta
de todo el eucanto y el misterio de su
desgraciado amor, quedó inmóvil freute a.l
piano, íntimamente conm&lt;_&gt;vlda. por aquella
música. Couio Je ocurría. srn c%a'r desde mucb.a.s semanas, evocó el momento en que, seis
meses antes, en ese mismo sitio, Jorge- el
compañern de todas la.s horas de un berma.no
suyo -después de ese mismo vals, escuchado
con gran atención, sorprendióla. con muda,
pero elocuente declaración de a.mor.
Recordaba perfectamente esa mira?ª. con la.
cual envolvióla uo segundo, tan distinta de
la.s fflaternales de otras horas de con.fiado
abandono en que solía bromearla. con una lista
interminable de festeja.ates, fingiendo ella molestarse, sólo por el gusto de discutir unos ins-

dizo ó bruta.lmente incapaz de
amarte .... como un herma.no.
Tu felicidad ha sido, es y será.
siempre mi guía.
&lt;Esta es mi última.-JORGE&gt;.

Flg. nC.moro 6,

auntándose muchas veces si habría
amado sin atreverse á dilucidar el
punto 'con él, pero resolviendo _el
problema.- inconscientemente satisfecha -por la negativa.
No lo había. creído por eso inca•
paz de amar; al contrario, lo con•
cibió como un amoroso, replegado
en sí, un tímido dentro de un osado temeroso de equivocarse y halla~ desgracias donde buscara. feliciclaaes.
Y Marta, en esa primera parte de
sus recuerdos, recordó, admira.da,
los muchos momentos dedica.dos
por eJla, a.ntes de la. sorpresa, á l_a
investigación del a.lma. de su ami·
go, y pensó, por primera v~z, no
fuese lo inesperado de la actitud de
Jorge la causa única de su amor
por él-amor del cual nunc9: tuvo
a.rrepentimientos,-sino también la

Quiso aparta.r la. evocación. Pasó
al jardín donde las plantas florecían a.carici&amp;das por la brisa pri•
mavera.J, y COt&gt;tando llores, hizo,
inconsciente, un pequeño ramo. Su
vista qm;dó fija. en una rosa de co •
lor de fuego, de las que -rél&gt; prefería. ¡Otra. vez &lt;él&gt;! Y su cerebro,
incapaz de dominarse, se abandonó
nneva.mente á la evocación de aquel
drama íntimo, á. nadie referido ni
a.un en los momen105 de prueba. Y
asi, siendo sola á experimentar su_
dolor, si sus congojas la desgarra•
bao sin el bálsaooo del consuelo,
también sólo pa.t•a ella sería el re·
cuerdo de los momentos felices ....
Reclinado el cuerpo sobre un bao·
co, á la sombra de un afloso árbol, el
ramo incoocluído sobre la.s faldas,
la rosa oprimida en los labios, sintiendo su suave perfume y mordien•
do los pétalos sanguíneos cual si
fueran formas del a evocación amable del pasa.do, Marta., instante tras
instante, recorrió en la embriaguez
del recuerdo los sitios, los muebles,
los adornos, testigos de las deliciosas peq ueffeces bl'indadas por
aquel a.mor de pocos días, diez á. lo
sumo, hasta la hora fatal de la
reacción hacia el frío deber, inicia.da. por él, irrevocablemente, en nombre de la felicidad de ella. ¡Cuánto
hubiera anhelado ballar en Jorge
más egoísmo, más olvido del deber!
¡Cuánto hallarlo menos altruista,
pero más humar.o!. ... iY qué bruscamente la sorprendió con su deci•
sión de no verla más! Ella, si:l sensaciones siquiera, en medio de un
estupor que la. paralizaba, le dejó
partir sin pronunciar una queja.
Después trató de atraerle con cartas sin térmtno, con renglones imperativos. Todo en vano: no volvió.
Y ante tales recuerdos sufría una
confusión completa de sus ideas,
espantosa obscuridad en la cual
por fin a.parecía, paulatinamente,
la cl&amp;ra visión del deber. Pero la.
idea de signiJica1· esa pasa.da comunión di} afecto&lt;i 11na mácula para sn
concitncia-, lo. rebelaba, tal como en
las heuatombes de lo~ antiguos ntos se rebelara en silencio una. víctima., contra. "l sacrificio ineficaz,
est.éril. ...
Conceptos confusos de honor 1.,.,
agitaron, pero en ningún momento
surgió la acus~ción pa.rael amado.
El la había provoca.do á a.mar, era.
cierto, después de aquel -va.Is ..... .

Fig. nCimero 7.

Pero ¿lo rechazó acaso? Y además,
¿no fué él quien luego la retrotrajo
al deber? La última carta., la únioa.
conservada., ¿no era de fraterna.les
consejos, insospechable en sus finest'
E investigando el jardín en el temor de ser sorprendida, buscó en
su seno la. carta, ansiosa de leerla.
una vez más.

***

En muchos dobleces, si;.có de entre los sencillos encajes del batón
un papel arrugado. Quitó de sus
faldas las .flores, hizo pasar los
restos de la rosa al sitio donde
guardar&amp; la carta, y, protegiéndose de mira.das ímposibles, con la

amplitud de las mangas, desdobló
la. carta. Fechada dos meses antes,
Marta creía ha.llar siempre frases
nuevas, nunca.leídas .... Un sobre·
nombre cariñoso que la daban sus
amigas, reemplazaba al suyo:
&lt;Ghiyal Te suplico una vez más
comprendas juiciosamente mis esfuerzos; en vez de rogarme, a.pruébame. Si no te a.dorara tanto, sería
inc"mprensible, torpe, mi actitud.
&lt;86 juiciosa., Ghiya; debemos
tra.nsfol'm&amp;r nuestra pasión en sentimientos amistosos. Muéstrate valerosa; si así no Jo haces, lograrás
mi desesperación. Ante tu felicidad,
ta.l como debe ser, todo lo abdico.
Cuando nos veamos de nuevo, sólo
con pensamientos amistosos en la
mente, saca energías de tu cariño
fi.lia.l. Y siempre, á través de mis
aparentes fria.Ida.des-repara bien
en esto,-oo me creas un ser olvida.

Por un 1·ato***miró las letras
sin verlas .... Después, la. fuerza
de las cosas, tanto tiempo impo•
tente, hizo pt•esión en ella. Y ante
la reacción roga.da por él, ante
ese deber implaca.ble para su
amoroso anhelo, donde queda.·
ría en ruinas su juventud, sintió
apoderarse de ella energías, no
encauzadas aún, pero ini~-iales
de una conducta futura.
Entre sus manos,
en un postrer momento de vacilación,
sostuvo su cabeza.,
inimitable de belleza, donde el ca.bello
era palio bajo el cual
dos ojos magníficos
lloraban sin lágrimas ....
La imagen de J orge ap e.recia. nítida en
su mente. Sintióse in•
vadida por exquisita.
ternura y, muy mujer, tuvo orgullo de
ha.berle ama.do, de
amarle tanto. Fuá el
último recuerdo ....
Luego, ya decidida á la tortura.
de vivir sin él, dijo penosamente,
hablándole como en el ayer de los
dulces abandonos: «¡Tú lo has que1•ido........ pero nunca., nunca. me
amaste bien I&gt;
Y como si tal reproche la hubiera restituido á. su existencia anterior, bajó basta ella una insensibilidad de aniquilamiento.
Y al salir de aquel rincón del jardín, SU'- ojos, ojos de dolor y de
anhelo, iban apartándose de las flores, besa.das por el sol de mediodía .. ... .
MARCELO DEL 1\uzo.

Poco cuesta la confesión de las
faltas á quienes se juzgan capaces
de repararlas.

et tatJmtEnto

del Ilmo. Sr. Arzobispo Fechan
Los bleaes fueron valuados en $125,000.

La mayor parte de lo testado consisti a en dos pólizas de $26,000
cada una, tomadas en "La Mutua", Compañía de Seguros sobre
la vida, de Nueva York,

"SANTA FE," LA MEJOR RUTA.
A Denver,._KansaB Oity, St, Louis, Ohicago, New York,
San Francisco y Los Angeles

Hece pocos dta.s que se practlc6
la apertura del testa.mento d.el nustrf.simo Sr. Arzobispo D. Patricio
A. Feeha.n eo la ciudad de Chicago,
Illiuois. La. fortuna del d!stlnguido
)rala.do ascendió 1 cerca. de. • • .
$125,000 oro a.mel'ica.no; y según el

inventario qu,e se h.O publicado, los
bienes que dedó fueron oomo sigue:
Dos póllzae de "La
Mutua,"
Compaftfa
de Seguros sobre la
Vida, de Nueva York,
por $25,000 oro cada
una, 6 sean. . . . . $ 50,000 oro.
Div!tlen&lt;loe acumulados
sobre un.a. de las pólli:lls. . . . . . . •
9,329 oro.
Otra. póllza de seguro. 14,000 oro.
A&lt;:eiones ell! efectivo y
en Baneos. . . . . . 3'1,000 oro.
Entre las disposiciones del se•
ñor Arzobispo, en su testamento, se
hicieron éstas:
A su her,mana, seliorlta Kate
Feehan, que estuvo siempre'. con él
hasta su muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000 oro en una. de las póliUI.S de seguro; á la. señoril· A.na A.
Feilba,n, viuda del señor Doctor
Eduardo L. Feehan, hermano del
señor Arzobispo, $25,000 oro de
otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo; 6. la Academia de San• Patricio de Chicago, de la que es preceptoni su hermana, Ma&lt;ire Marra
Catalina, $10,000 oro de la, filtima
póliza; á. la escuela "Santa Marta"
de enseñanza. prá.ctica para v:erones, de Feehanville, Illlnois, gue
era. la lostltuclón- por la que mAs se
interesaba. el ee.iíor Arzobispo, se
entregaron los t•.ooo restantes de
la Ql.Uma. póliza.

Se reservan ca.mas en Carro Pulma.n para todos los puntos en
los Esta.dos Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de Bar•
ver en la Línea. de Santa. Fe, son renombra.dos en el mundo entero.
Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á,
W. S. Fams'Worfh.- Agente General.
1' San Franclaco. Nlll'.D. 8. I\Uxtoo, D. F.

�Et MUNDO nusT:a.ADO
EL MUNDO ILUSTRADO
t

PANTASIA.

D

EL ARGUMENTE, OE UN OR1\M1\.

de la comida., charla·
hao alegremente va.ríos ámigos
en la sal a destinada á furoar.
Y el judío Pereira, Director de
uno de los Teatros de París, decía
en tono solemne:
-No hay obra buena. cuyo argumento no pueda referirse en cinco
minutos.
-No i,or autor dramático-con•
testó Mauricio L .... agregado de
Embajada, - pero si Ud. quiere,
a migo Pereir a, le contaré una -anécdota de la que podría. sacarse un
buen partido con destino a l teatro.
Pero el plazo de cinco minutos para
relatar el argumento, es demasiado
breve.
-Bueno-exclamó el judío, -le
concedo á Ud. un cuarto de hora.
-Pues bien; la historia que voy
á referir causó en Austria gran
sensación, en los tiempos en que yo
residía en aquel país.
Babia á. 1a sazón en Viena un
médico de extra.ol'dinaria fa.roa pa·
ra. las enfel'meda.des del corazón.
El doctor Arnold, que así se lla•
ma.ba, tenía cuarenta. arios y con•
iaba. con una magnífica. clientela.
Una fa.milla. rusa, la familia de
los Skebe1off, residente en Viena,
llamó cierto día. al doctor para que
visitara á la seilorita de la casa, en
quien la ciencia había. descubierto
un principio de aneurisma.
Arnold auscultó á la hermosa
Eva, y se enamoró locamente de
los enea.otos de aquella. admirable
morena de diez y ocho ailos.
-Mauricio-interrumpió el dueño de la casa.,-eso pa.rece una comedia, y nos has prometido un
dt·ama..
- Todo se hará.. Al poco tiempo,
el doctor contrajo matrimonio con
Eva, y los Skebeloff se fueron á.
vivir IÍ. MOS'lOU.
Arnold ama.be. á su mujer, como
á. su esposa y como enferma., adorándola. y cuidándola. con singular
esmero.
Eva, cuya salud se iba. resta.ble•
clendo por momentos, volvió á fre•
cueotar la sociedad y hasta se per•
mitió bailar en repetidas ocasiones.
- ¿A pesar de su enfermedad del
corazón?
ESPUÉS

(Coleoclón de la "Crl8talerltt dt, Ver¡rRra.'')

_ _ _ _ _ _ _ _ __ _ _ _ _ _ _ NUESTRO PAÍS.-CANAL DE T.ENEXT.EPANGO,-ESTA.00 DE MORELOS,

- Sí. Y esta.ha, a.l parecer, tan
bien curada., que su esposo le había
permitido bailar, como médico,
aunque de buena gana. se lo habría
prohibid o como ma.rido celoso. Porque el elegante Capitán Blazewitz
-un Apolo con uniforme-.dgura.ba.
siempre en primera línea. en el pro·
grama. de baile de la seilora. de Ar·
nold.
-¡Col'riente!- dijo Pereira.,-ya
está. hecha la exposicióñ de la. obra.
-Sí, sei'ior¡ y abora vamos al
nudo del drama. Cier to día descu•
brió Arnold un paquete de cartas ...
- Ese es un recurso muy usado.
-Es Ud. insoportable, amigo Pe·
reira; pero no es posible falsear la
Yerdad histórica. Las ciertas car•
tas ..... .
-Demostraron a.l marido sudes·
honra.
-Eso es.
-Si conoce la historia, ¿por qué
no la. cuenta Ud. mismo, a.migo Pe·
reira.?
-No la.conozco; pero la. supongo
y la desarrollo. Conque el marido
se vengó ... .
- Cometiendo uno de esos crímenes que quedan ignorados.
-Pues entonces, ¿cómo ha tenido
Ud. noticia. del caso?
-Porque el doctor habló en con·
fianza, movido por ese instinto que
obliga á los culpables á. revelar el
secreto que poseen.
-Adelante.
-Elesposoofendidoimaginó una
venganza. terrible, sólo permitida
á un""hombre de esa profesión. Eva
no esta.ha radicalmente curada de
su enfermeda.d, y desde aquel día.
consagróse A1·nold á. devolvérsela
y acrecentársela por todos los me·
dios imaginables.
Por las cartas que había sorpren•
dido, conocía el doctor la intensidsd de la pasión que dominaba. á
los dos a.mar;tes.
Aquel Me.quia.velo doméstico
contuvo su indignación y puso es•
peoial cuida.do en estorbar con
disimulo las entrevistas de los cri•
minales, interceptando la corres•
pondencia y procurando empeorar
cada. vez más el estado de su esposa.
El doctor iba. matando á su mujer

con la. misma precisión con que
antes la. había curado.
Y el hipócrita le decía.: &lt;¿Pero
qué tienes, mi querida. Evai' Mi
ciencia no me sirve ya de nada.
Estás triste y cualquiera diría que
te mueres de pena.. ;,No eres feliz
conmigo?&gt; Al cabo de seis meses,
los síncopes ere.o más frecuentes y
las palpitaciones más rápidas. ha•
bien do reaparecido todos los síntomas del aneurisma. ¿A que no interrumpe Ud. a.hora., amigo Pereira?
-Sí, seftor, le interru,npiré á Ud.
para. decirle que ése es el segundo
acto, el nudo de la obra. Venga
abora. el desenlace.
Al instante. Una. tarde entra e1
doctor como un a tempestad en el
cuarto de su mujer, y le dice de
repente: c:Lo sé todo, miserable. El
seí'ior de Bla.zewitz es tu amante.&gt;
La pobre Eva palideció, como si
fuera á exba.lar el último suspiro,
y dijo: «¡Mátame si quiere.&lt;1!&gt; Era.
lo que la infeliz deseaba.. &lt;No pondré mis manos sobre une. mujerrepuso Arnold.-Tu cómplice ha
pagado por los dos. Acabo de ba.•
tirme con Bla.zewitz .... y . . .. le he
mata.do!&gt; Eva cayó sobre la alfombra.. Pero el doctor había mentido,
pues DO era. capaz de atreverse
con el Capitán, que pasaba como
uno de los mejores tiradores de
Viena. Arrodillóse junto á. su mu•
jer, tendida en tierra, y le cogió
una mano. El pulso latía aún y
Eva vivía. Entonces, el ver'dugo
procuró reanimarla con un cot·dial.
&lt;Vas á vestirte y á ponerte toda.a
tus joyas para. acompaílarme al
baile de la .Embajada fra.ncesa.&gt;cNo puedo, me serfa. imposible.&gt;Vístete y partamos. He dado por
pretexto para. mi desafío con Blazewitz una. cuestión de juego y mi
honor esta. comprometido. Es pre•
ciso que nos vean del brazo esta
nocbe, para. que nadie crea. que me
he batido por ti. &gt;
Eva obedeció, no pudiendo resistir á las exigencias del hombre á
quien había. ultrajado ta.o cruelmente.
El doctor Arnold llevó á Eva a.l
baile de la Embajad't~.
Al llegar, dejóse caer la. infeliz

en una butaca. del saló o de entra.da
donde un ujier proclamaba. á cad~
momento el nombre de las per sonas
que se iban presentando.
El doctor permanecía. e.o pie de•
trás de la butaca de su esposa..
De pronto se acercó al oído de
Eva., como para diri¡?i rle una galantería, y le dijo: c¿Y aún no t.e
ha matado el dolor, miserable?&gt;c_¡~odavía no!&gt;-~urm~ró la ajust1c1ada.-cPues bien, mira, aíla.dió
el asesino, indicándole la. puerta.Y muere de alegría.&gt;-En aquel momento, el bujier anunció con voz
i:;onora.:-c:¡El Ca.nitán Barón de
Blazewitzl&gt;- EI oficial entró y bus•
có con la mirarla á. E\•a, á la que
a.penas rfCODCCÍÓ .
L~ setlo1·a de Arnold se levantó
de su as:ento, como movida por un
rE&gt;sorte, lívida. y desencajada.; llevóse la. mano á la. ga.rganta y cayó
muerta. sobre el pavimento.
El escá.nda.lo fué espantoso. El
doctor se precipitó sobre el cadáver
de su esposa, lanzando gritos de
dolor, y la desesperación de Blazewitz habría dado mucho i, ue ha•
blar, si un amigo no le hubiese
sacado á toda prisa del sa.lón.
Retiráronse los convidados, y el
cbuffet&gt; fué entregado á la voraci·
dad de la. servidumbre.
Mauricio guardó silencio y á los
pocos insta.ates se pr esentó la d ueíla. de la casa:
-Vamos, SE-flores, ¿todavía. no
han acabado Uds. de fumar?
Al pasar al salón, dió Pereira. el
brazo á Mauricio y Je elijo:
-,:.Pero qué b.a sido del doctor?
-En un momento de imprunpncia
tuvo la. debilidad de vanagloriarse
de su crimen, que, por Jo dewás, se
i:;ustrae á todo género de castigo.
En la. actualidad reside en Varsovia, donde tiene una. clientela. de
primer orden, y continúa repitiendo
á los enfermos de su espeoialidad:
c:¡Sobre todo, nada de emociones
fuertes!&gt; Y ahora. dígame Ud . con
franqueza, ¿qué le ha parecido á
Ud. el argumento del drama?
-No me parece mal. Pero tengo
la seguridad de que los orHfoos
dirían que es una. Imitación de la.
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Abril J de 1904

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�L UNDO LUST~ílDO
Año XL-Tomo 1.-Número 1-1.

MEXICO, ABRIL 3 DE 19.04.

Dlnctor: LIC. RAFAEl REYES SPINDOU
Registrado como artículo de segunda cl11Be, en 3 de Noviembre de 1894.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>L UNDO LUST~ílDO
Año XL-Tomo 1.-Número 14.

MEXICO, ABRIL 3 DE 19.04.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Sut,srr lpclón mensual fodnea ......$ 1. ó0
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Gerente: LUIS REYES SPINDOLA

Los más orana6s umBior surtiOos 06 la .R6Dú01iGa.

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Informamos á nJtestra numerosa y distinguida clien=
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Remitimos, FRANCOS DE PORTE, los pedidos mayores
de 25 pesos cuyo peso no exceda de 15 kilos.

Signoret;ilonnorat y Cpmp.

J~SUS AZOTADO POR LOS JUDIOS.
Dibujo de Gustavo Dor.S.

�'.Et MUNDO !LUSTRADÓ

'.Et MUNDO It..US'.l'RADO

NOTAS M~TROPOLITANAS
La Semana Mayor .-Los Teat1·os.-Los concie,•tos del
Maestro Meneses.-Comvañía de Qpe,•« J!'i-ancesa.-Las fiestas del 2 de A.b1·U.

•

La Semana Mayor está llena de la inmensa sombra que proyecta la figura grandiosa del Cristo. En las melancolías de la
tarde en el augusto misterio de la noche
que ¡e aproxima lentamente, flota, proyectándose á través de veinte siglos, la tranquila figura del Nazareno, en cuyo espíritu,
como en una divina ánfora de cristal, caben
todas las ternuras y tienen abrigo todas las
misericordias.
Vivimos demasiado de prisa para ·que podamos conceder algo más que un septenario á la contemplación interna ·de esa figura
extrahumana, de ese Hijo del Hombre que
pasa hace dos mil años, bajo todos los cielos preñados de tempestad y por encima de
todos los mares enfurecidos y rugientes. De
no ser por el ansia nerviosa que nos sacude
y nos impulsa, de no ser porque ocupa todo
nuestro tiempo la conquista del Vellocino
de Oro tendríamos mayores miradas para
esa pálida figura de hombre bueno, que tiene el prestigio misterioso de lo desconocido
y de lo sagrado, al propio tiempo que lamagia infinita de quien pude comprender el
dolor porque lo ha sentido.
Cristo llega á nosotros, prolongándose por
encima de toda la miseria y de toda la maldad que destilan veinte siglos de vida humana. Nadie como ese humilde hombre del
pueblo ha infl.uído en la marcha del mundo,
no por la brutal imposición de las armas,
no por el prestigio demoledor del genio, !'lino por la apacible influencia de un dolor
que condensa todos los dolores, de un sacrificio que impone el pasmo aun en los espíritus más fuertes, de una angustia en la
que todas las angustias humanas tienen su
fuente y su destino. Po~que el _Cristo_ es el
amor inmenso, eterno, sm límites, sm reservas, y es el dolor infinito, sin consuelos
posibles sin alivio. Porque el Cristo ha lle•
gado á ;er la personifi_caci?? de todo sufr.~miento de toda humlllac1on, de toda miseria; l~ sangre que destilan sus heridas, es
la misma sangre que corre oculta por el corazón humano; sus dolores son nuestros dolores; sus padecimientos son los nuestros.
Encarna y sintetiza todo lo que de dolo~¡;o
tiene la existencia humana, todo lo que de
amargo y duro se oculta en el espíritu, todo
lo que el alma tiene de espantoso y profundo.
Peregrina nuestro espíritu á él con l!l vaga ansiedad -de quien traspasa el umbral
de lo desconocido; pero vemos que sus llagas son como nuestras llagas, y que sus dolores son los mismos dolores que nuestro espíritu oculta sigilosamente. La peregrinación es pavoroRa, pero de ella vuelve el alma llena de inefahles sonrisas.
·"El es la luz, es la verdad, es la vida,"
porque él ha sufrido, P?rque él ha_ amado.
con intenso amor, porque él ha temdo a~te
sus labios secos de fiebre, la amarga hiel
.del corazón
' humano.
, De pie, en los lí!Ilites ?bscuros _de la nada tras de cuyos imprecisos horizontes se
extiende la sombra y la muerte, el Cristo
tiende sus brazos á nosotros. Marcha sobre
el abismo proceloso de nuestra alma, á pie
'e njuto, como por el Tiberiades. Y es el único que nos acompaña, que nos conforta y
nos ayuda cuando dirigimos los ojos desolados á esa' región de misterio y de negación
absoluta á esos horizontes vagos y tenebrosos tras' de los cuales comienza el reino de
la muerte.

***

Uno por uno, á medida que la Semana
Mayor Ee acercaba, los teatros fueron cerrando sus puertas. Nuestra :ipetrópoli no
tiene' demasiados.centros de diversión. Nadie se ha ocupado en hacer estadísticas comparativas; pero creo firmemente que, de haberlo hecho, resultaría claro y seguro que es

Poiítica Ger,~ral

la capital mexicana la población que cuenta
tura. Hemos progresado; y uno de los signos más claros sería, sin duda alguna, la imcon menos centros de reunión, entre las de
plantación en nuestra metrópoli de un essu tamaño y categoría.
¿Somos demasiado hoscos, gustamos demapectáculo culto, por esencia culto, que si
siado del «sweet home» ó influye en esto,
tiene puntos de contacto con el género chicomo en toda nuestra exii,tencia, la malhaco, lleva, sin embargo, la frente suficientemente alta para que en sus pupilas se refledada cuestión de la plata? Es difícil saberjen los astros.
lo. En la ·c apital Argentina, por ejemplo,
cofi una poblar.ión que se puede calcular en
***
Las fiestas militares tienen sobre el pueel doble de la nuestra, los teatros constantemente abiertos al público son tres á cuatro
blo, que á la postre es un conjunto de niños
veces más numerosos que en México. Cier- · grandes, el mismo prestigio que tienen sobre
to que la diversión que entre nosotros es calas criaturas los cintajos, cornetas y demás
rísima, apenas si es cara en aquella hermosa
arreos que ellos fingen insignias marciales.
población sudamericana, y que el asiento
Jamás se logrará, ni en los pueblos más cique pagamos nosotros á un precio alto, se
vilizados, hacer que desaparezca el escal-:-frío
de placer que recorre el alma colectiva en los
pa~a ahí con unos cuantos centavos.
Los teatros cerraron sus puertas, promemomentos en que ·p asa un regimiento lantiéndonos presentarse remozados y limpios
zando al viento de la mañana la pr;mpa de
sus notas de guerra.
en cuanto la Semana Mayor hubiera pasado.
Los elencos, á decir verdad, se resentían ya
. Las fiestas militares son las fiestas popude una carencia extrema de artistas idóneos. . lares por excelencia. Apenas si habrá un
Precisa ahora que las empresas hagan sus
porciento escasísimo entre los que presencontratos á la mayor brevedad, para que los
cian el desfile de un batallón, .que no se
cuadros, completos, puedan atraer la concusienta transportado por la magia multicolo•
rrencia que de otra manera difícilmente se
ra del uniforme á momentos mejores de su
obtendría.
existencia anterior. No importa que sean
extranjeros, no importa que sean viejos.
***
Los unos fingen al paso de las tropas una
Para la Pascua tenemos grandes promesas,
visión de su lejana patria; los otros sienten
dignas la ma_yor parte de ellas de un aplauen sus pechos el mismo latido de placer
so sincero. El maestro Meneses, infatigaque cuando niños sentían en idénticas cirble, tenaz, empeñado en vencer la arisca recunstancias.
sistencia de la so.ciedad, dará una nueva seEl alma de la patria vuela por encima de
rie de conciertos en la que nos ofrecerá las
los batallones en revista, y encarna en la
obras de Berlioz, muy especialmente, en mebandera, que ondea en el polvillo luminoso
dio de otras muchas de renombre universal.
de la mañana como un iris simbólico.
La música de Héctor Berlioz ha sido uno
Por desgracia la civilización tiende á
de los ejemplos claros y palpables de lo que
"cosmopolitalizar"
á los pueblo!'. Pero mupuede perjudicar la bandería artística á un
chos siglos han de pasar aún, muchos desgenio. Música exquisita, llena de un vigor
files militares han de efectuarse, antes de que
asombroso, sabiamente pensada y eabiael pueblo, el verdadero pueblo humilde y
mente expresada, modelo de delicadeza y, de
patriota, dej&lt;i de lanzar los estentóreos vivas
armonía; y, sin embargo, han pasado mual paso de una columna de soldarlos. Entre
chos años antes de que el público conocedor
nosotros se aúna al prestigio de la tropa el
de Europa se fije en ella. Parece que el Berenorme prestigio de ese· nombre que después
lioz crítico musical, en mucho perjudicó al
de llenar toda la patria, se extiende por los
Berlioz compositor, .y que las acritudes que
ámbitos del mundo todo: Porfirio Díaz,
se encuentran frecuentemente en la literatuPorque no cabe duda: apenas se i,abe
ra mutücal del maestro, han sido de .mal
que
el nombre ilustre del Primer Magistraagüero para su propio prestigio, como inspido suena, como una nota de gloria, en la
rado y correctísimo compositor.
,
revista, y ya el pueblo todo, unánime, coAhora la reacción indispensable, cierta,
mo
un solo hombre, se presenta y lo aclama.
segura, llega, aunque un poco tarde, y . la
Su nombre es un símbolo; es una palabra
música de Héctor Berlioz figura con honor
mágica para mover los corazones.
en la mayoría de los programas de las grandes salas de concierto de Europa. Nosotros
En la tarde infinita, mientras en el occino la conocemos. El nombre, apenas, ha
dente tiemblan los últimos rayos de un sol
pasado el Atlántico, para llegar, aureolado
enfermo, el espíritu se encara con el mistepór la fama, á nuestros oídos. Pero las difirio de la noche que llega. Lentamente se
cultades de la exquisita música del maestro,
encienden los luceros con tembloroso brillar,
unidas á la hostilidad inerte que á todo _lo
y á las pupilas interrogadoras contesta. el
suyo se profesaba, han retrasado, hasta hoy,
vuelo tortuoso de un pájaro que parece esel momento de escuchar la "Condenación
cribir con el ala signos cabalísticos de un
de Fausto", que nos promete el Maestro Melenguaje macabro, de un lenguaje presentineses y que esperamos ansiosos.
do y sin\estro .. ... .

La cuesti6n reliaiosa ,m ll'ranr.ia.-Waldeck-Roussau
11 Combes.- B&lt;1dieales 11 ult1•amontmnos.-El Eliseo
11 el Vaticano.-Fraw,ia é Ltalia.-Recuerdos histl&gt;•·icos,-Las .,,sita&amp; al Rey Victm• ill'anttel.-..4.ntes y
ahtn•a.- La uue1"1·a 1·usojci,ponesa.- A.taq11,es 111·Psi1r
te11.cia.-Las flnianzasjaponesas.-La actLwd de Tokio.

D

ESDE que el célebre Waldeck-Rousseau
se encargó del poder, presidiendo el Ga,
binete francés, el parlamentarismo, que
!había hecho de la República. un campo de comibate eterno y de luchas estériles, ha quedado
sometido y las filas de los diversos partidos
'marchan en pos de sus idea.les, buscand() tran•
¡quilas la. realización d,i sus aspiraciones, sin
,amenazará ca.da paso la. existencia. de los Mi!histerios, que antes apenas podían subsistir en
¡nedio de las tormentas deshechas. Aquel Gabinete, que pudo calmar la tempestad levant·a.f$a por el caso Dreyfus, que ponía. en peligro
1ha.sta la. existencia. misma de la. tercera Repú'blica., domeñó también los desmanes pa.rla.men·
:tarios, sujetó las ambiciones no satisfechas,
¡~
· ca.116 los apetitos desbordantes, serenó las
1 a.siones desenfrenadas, y cimentó un gobier•
• .o COJDO no se veía. desde los tiempos de GamB·etta..
' 'Pero dejaba pendiente un problema en cuya
sólución solamente había dado el primer paso:
el' problema de las comunidades religiosas.
~ Combes, el sucesor, lo ha. abordado con áni•
.roo sereno y con firmeza no desmentida., y siem·
pre con a.poyo de las Cámaras, donde han do·
mina.do los elementos radicales, ha ido poco á
poco avanzando, no sin tener que sofocar por
la fuerza. de las armas las algara.das de las
multitudes, en ciertos Departamentos donde
los religiosos regula.res tenían su asiento principal y deslumbraban al pueblo con el polvillo
de oro de sus predicaciones.
' En vano han clam11.do los partidarios del ul•
tramontanismo contra. lo que llaman persecueiones religiosas; en va.no han tratado de resistir al complimiento de la. ley; el poder civil
se ha hecho respetar y su preponderancia so•
bre las autoridades eelesiásticas es actualmente una. conquista alcanzada. para. siempre en la.
Francia. republicana, fundada por 'l'hiers y
santificada. por Carnot.

***

La aproximación de la República al vecino
reino de Italia, que por tradicionales lazos debieran de estar unidos para siempre, ha traído
de nuevo á la discusión el asunto religioso,
que parecía, si no olvida.do, por lo menos en
un período de relativa calma. Todos los hombres de buena voluntad han visto con regocijo
cómo se allanan los caminos y se enderezan
llJ:ª veredas para que los pueblos latinos,
aquende y allende los legendarios Alpes, vivan
en una armonía perfecta q,ue jamás debió ver-

se quebranta.da., ya. que á ello se oponían la
razón histórica junta con la razón económica.
El país que recibió de Francia la. ayuda. más
eficaz en la época gloriosa del &lt;ressorgimen·
to&gt;, que vió á sus hijos peleando como buenos
al la.do de lo~ frances1:&gt;s, por el principio de las
nacionalidades, no podía olvidar ni ha. olvidado esas tradiciones fraternales. El sobera•
no actual de Italia no fundó la. &lt;Tríplice&gt; y,
por ende, se ha. encontrado en disposición de
anudar unos lazos que las circunstancias más
que las personas ha.bí..n desata.do. Su visita
á la capital francesa fué un viaje triunfal, y
como no ha. de tardar en recibir la. respuesta. cortés del Presidente Loubet, vuelven
de nuevo á hablar los ultra.monta.nos de las re•
laciones entre Francia y el Vaticano. ·
No ha muchos días que un diputado pretendió en la Cámara francesa oponerse á que se
votaran los créditos necesarios al viaje del
Supremo Magistrado de la República, y una
vez más quedó demostrado cómo ha avanza.do
la opinión radi~al, pues se obtuvo lo solicitado, en medio de aplausos que supo arrancar el
popular Ministro Delcassé, hablando de la.
alianza francorrusa, alusión muy á propósito
en los momentos actuales, para levantar dudas y desvanecer gratuitas supo11iciones que
deiaba.n circular los desafectos á la gran República.
·
Nuevo incentivo á la. disputa tradicional, ha
sido el discurso de S. S. Pío X ante el Sacro
Colegio, censurando la. política francesa. A él
ha. contestado el Embajador de Francia. en el
Vaticano con una enérgica protesta. y con una.
declaración más enérgica. .el Primer Ministro
Mr. Combes.
Y marchará dentro de poco el Presidente
Loubet rumbo al país &lt;do florece el naranjo&gt;,
y la patria de Cavour y de Ma.zzini saludará
entusiasmada. al que llega. en nombre de la paz
y de la solidaridad de los pueblos, á hablarle
en representación de la patria. de Cremieux y
de Ju.les Ferry. Y esperará en vano el suc.esor
de León XHI y de la política. tradicional del
Pontífice del «Syllabus&gt;, que llame á sus puertas el Supremo Magistrado de un poder eminentemente laico; y las cortesías acostumbradas en la. corte del Vaticano, no encontrarán
dificulta.des, porque la. visita será exclusivamente dedica.da. al soberano de la. casa de Saboya., que ha heredado con la corona que Carlos Martel puso en la frente del Rey Papa, los
derechos transmitidos por la voluntad del Pueblo Rey, entre los escombros de la. Puerta. Pía,
el 20 de septiembre de 1870.

Italia., entre tanto, está á la. orden del día.
Mientras espera. agasajar al Presidente de
Francia, ha concedido una cordial acogida. al
Emperador de Alemania, y derrochado en su
honor los tesoros de su entusiasmo, formando
un hermoso cuadro que tenia por marco el cie·
lo azul de la antigua Parténope en medio de .

los esplendores del puerto, que vigila. como
centinela el magnífico Vesubio, y a.ca.ricia. con
sus ondas verdosas el encantado Pausilipo.
Allí se han reunido el monarca teutón y el
soberano latino, y en abrazo fraternal han ha.blado de paz y de concordia; allí se han hecho
recuerdos de los lazos que unen al imperio germánico con la Italia unida; pero de seguro no
habrá olvida.do Víctor Manuel III que si la
visita a.ctua.l representa las rotas de Custozza,
la. futura que en breve recibirá en el Quirinal,
debe traer á la memoria los espléndidos días
de Solferino.
*
**
Y en medio de estas cortesías que se cambian
entre soberanos y jefes de Estado, en medio de
estas manifestaciones que unen á los pueblos
con lazos de paz y los estrechan en compromisos de a.mistad, la guerra. en Extremo Oriente
sigue desenvolviéndose lentaIIJ.ente, mientras la
madre primavera. extiende sobre las heladas
coma.reas del Septentrión su falda de verdura,
para hacer menos ingrata la. ta.rea de los que
tienen que combatir en defensa de su bandera..
Hasta hoy Rusia se ha. limitado á resistir los
ataques de su enemigo; una y otra vez en Puerto Arturo y 'en Vladivostock. Cinco ocasiones
los acorazados del Mikado se han presenta.do
frente al puerto que domina. la península de
Liaotung, y cinco ocasiones se han retirado sin
poder rendir la formidable fortaleza. y su··poderosa. resistencia.. Sobre el mismo puerto se
han hecho dos tentativas para. ta.par la entra.da
del canal estrecho que conduce al interior dela.
bahía, y en las dos han fracasado los japoneses. Si es de alabarse la tenacidad de los que •
atacan, no lo es menos la. tenacidad de los que
resisten, muy especialmente en el último com•
bate, en que, según los informes de la. prensa.
diaria, un solo cazatorpedero ruso, al mando
de un ir:trépido oficial, sostuvo el empuje de
seis buques enemigos.
Y entre tanto que estas hazañas se llevan á
cabo con gran arrojo por ambas partes, la Dieta Imperial del Japón discierne un voto de gl'acia.s entre aplausos y aclamaciones al marino
distinguido que al servicio de la patria. japonesa ha sabido hasta ahora mantener alto el
nombre de los vencedores de Wei-Hai-Wei en
1894, y sostener la. preponderancia en los mares orienta.les. Pero si concede esos honores,
no parece ceder en los puntos principales que
se refieren á los impuestos extraordinarios de
guerra; pues á pesar de las protestas de sumi•
sión hechas en la apertura del Parlamento, ha
rechazado algunos de los proyectos del gobierno del Emperador, y acaso surjan dificultades,
porque son insuficientes los recursos votados.
Veremos cómo sal va el escollo el Primer Ministro Katsura, que, en época bien difícil, tiene
sobre sí inmensa responsabilidad.

z. z. z.
Marzo 29 de 1904.

***

'***

Tendremos una compañía de ópera cómica y de opereta, que, á juzgar por los elencos que nos han llegado, será tan completa
como puede serlo cualquiera. de las que fi.
guran en las grandes capitales.
Tiempo es ya de que algo se intente en
este sentido. El vaudeville francés está tan
distante del "género chico" como lo está el
drama lírico de la "pastorela" arcaica. Quizá haya peregrinado suficientemente nuestro espíritu para que en su viaje ultraterrestre haya adquirido afinidades mejores y haya hiperestesiado su gusto. Quizá cuando
veamos de cerca el espectáculo francés por
excelencia (si no lo ha prostituido el empresario), sintamos la palpitación del intenso
placer que nada iguala ni imita nada.
Es hora de que ensayemos. Porque si el
salero español está más cerca de nosotros
que el chic francés, tiene éste caracteres de
rica universalidad que lo hacen fácilmente
accesible, cuando se le mira desde cierta al-

Antenor Lescano.

Nuestro Primer Concurso
APERTURA DEL FRASCO
Participamos á los subscriptores de
este periódico que hayan tomado parte en nuestro Primer Concurso de
1904, que mañana, lunes, á las ·10
a. m. , se efectuará en la Notaría del
Sr. D. José Arellano [calle del Esclavo, núm. 2] la apertura del frasco
respectivo y la verificación del número de municiones que contenga.
En el número próximo daremos á
conocer el nombre de la persona , á
quien, conforme á las bases, se adjudique el premio correspondiente.
JAPÓN.-LOS HOMBRES QUE HABITUALMENTE ARRASTRAN LOS &lt;RINCKISHÁ,&gt; SON UTILIZADOS PARA EL TRANSPCRTE
DE MATERIALES DE GUERRA.

�'.Et '.MUNDó ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

ta fofradía dtl Siltncio

E,L PASEO DE Lf\S FLORES
EN SANTA ANITA.

l

.1

•

UN ALMOERZO AL AIRE LIBRE.

.·Cori_Nores,
menos ;ntusiasmo .que ,en años antepero todavía con alboroto, se celebr'6 esta vez el tradicional paseo de -l as flores en la calzada y canal de la Viga.
Desde antes de amanecer, una multitud
· alegre ocupaba ya las canoas que surcan el
canal, cantando al sofi de mandolinas y guitarras, mie_n tras por la calzada desfilaba una
hilera interminable de carruajes y peatones.
_Lo curioso de este paseo, como se sabe, es
que conforme avanza el día, va cambiando
el carácter de su concurrencia. Los prime-

ros en retirarse son: el •humilde obrero, la
costurera y los operarios q-e' casas cuyos talleres y despachos abren ~µs puertas en las
primeras horas de la m:¡.ñ_ina. .Eñ seguida
tócales abandonar el paseó á los oficinistas
y empleados de cierta_categt)ría, y finalmentP., á los que, por su 'posi9i6n social, pµeden
á sus anchas divertirs~►,•
El paseo, pues, no liega á verse desierto
á ninguna hora del dfa.
Ir al paseo y no desayunarae atole y tamales al aire libre, comprar 'apio y lechugas y

UN PU.t,;S'l'O DE Vl!:RDURAS,

la indispensable corona de amapolas, es para la mayoría de los paseantes algo asi como falta de patriotüimo, y un desacato á la
vieja costumbre.
La circunstancia de 110 haber habido paseo en•la Alameda este año1 hizo que la
afluencia de concurrentes f¡. la Viga fuera
mayor. La músicas de Zapadores y !a del
10~ Batallón ejecutaron durante el paseo las
mejores piezas de su repertorio.

Por la calle lejana, pasando
viene el Nazareno,
la frente abatida, la cruz á la espalda,
la mirada vítrea clavada en el suelo.
Sólo al contemplarlo
se cuaja la sangre en el pecho;
no mirl!,, y sus ojos traspasan el alma,
no exhala una queja,
·
y en el alma se clava su acento.
Su aspecto terrible
el valor paraliza en los nervios,
y agujas de nieve
saetean de espanto los huesos.
Montañés á su gran escultura
transmitióle un poder tan tremendo.
que al mirarla, las víboras quietas ·
del pecado, sacuden su sueño,
y revueltas el pecho estremecen
la conciencia acosando y mordiendo.
Lenta cofradía,
es la del «Silencio», ·
la imagen conEluce
sin rumores, ni cantos ni ecos.
· Como luna debajo de un lago,
cual figura detrás de un espejo,
.
se mueven las luces y avanzan y avan'zan,
horrándose á veces al soplo del vien'to. ' 1
· La túnica· larga tejida de lirios,
el cíngulo qe oro colgado del cuerpo,
el cabello mezclado de espinas,
moradas las manos
y la sangre saltando y corriendo,
á la luz amarilla resaltan
con los trazos terribles de un sueffo,
y el séquito mudo camina, camina,
como hilera de vagos espectros.
Borrones confusos
que la noche dibuja á lo lejos,
los demás nazarenos deslizan
sus ropajes medrosos y luengos,
tan leves y largos,
que así de la niebla los pálidos velos,
suoen la montaffa
,,
arrastrando sus pliegues aéreos.
A los lados,. las-rejas se abren
llenas de semblantes y de ojos despiertos,
que·en la noche aguardaron las horas.
deli hondo, misterio,.
para v.er·elt1U1,llado desfile·
venir·desp!egando sus círculos lentos.
La luna riela
sin rumor en el' líquido inq_uieto,
que copia las ffores del fresco naranjo
en el trémulo azul de su seno.
La gente se agrupa
para ver en las calles el séquito
y baja los ojos-que, humildes, no-pueden
resistir los del gran Nazareno.
El áureo incensario,
sus ascuas meciendo,
raya la penumbra
con líneas de fuego,
y á los aires arroja la nube
de místico incienso,
que á la luz de los cir\os parece
la escala en que suben plegarias y rezos.
Nada turba la noche; ni cantos,
ni sentidas «saetas» del pueblo,
ni fúnebres músicas,
ni tambores discordes y huecos:
volterianas palomas tan sólo¡
en l'a.s azoteas orladas de tiestos,
á veces· trasmiten, su· arrullo de idilio

EN LA VIGA.-P.ASANDO EL PUENTE DE LA GARITA.

como un largo y ronco murmurio de besos;
pero pronto vuelve
á reinar el augusto silencio;
las 'lolas se arrastran;
los pasos son lentos;
con terrible fatig-a l'a imagen
pasa bajo el tronco del sacro madero;

p cuando de espalda
imponente se pierde á lo lejos,.
las despiertas víboras
del peca.do retornan al sueño,
y en el fondo de sombras del alma;
,
se enroscan y· quedan tranqudlas de nuev.6.
8.A:,LVADOR. RliJED1A: ..
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1-

EL P.ASEO DE LAS FLORES.-ASPECTO DE LA O.ALZADA DE LA VIGA.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

EL CONVENTO

·Muerte del Señor Gobernador de Guerrero

Madre naturaleia, nueva vida
viene á pedirte quien la suya ha dado,
y resucita al fin, desengañado
de la pompa del mundo fementida.
Toda esperanza por mi mal perdida,
buscó un asilo en ti, triste y cansado,
como busca un refugio en el sagrado
recinto del convento el alma herida.
Mi claustro serás tú, natura hermosa; ·
pues tú me brindas en tu seno oscuro
"
para amará mi Dios con santo anhelo: •
una celda en tu umbría rumorosa,
en tus montañas el altar más puro;
y un libro de oraciones en tu cielo.

En prensa ya nuestro número antei:io~, se
recibi6 en México la noticia del fallec1miento del Sr. Don Agustín Mora, Gobernador
de Guerrero, acaecido en la ciudad de Puebla el 23 del pasado.
El Sr. Mora fué electo Gobernador de aquel
Estado hace cuatro años y gozaba de grandes simpatías tanto por su laboriosidad como por el empeño con que se dedic6 siempre
á promover el adelanto de 1a entidad que
había sido confiada á su gobierflo. Durante
la época de los temblores en Chilpancingo,
el Sr. Mora no obstante &amp;u edad avanzada,
pues contaba 70 años. se disting~i6 muy particularmente por su afán de acudir, por cua~tos medios estuvieron á su alcance, en auxilio de las víctimas de los terremotos.
Hace poco tiempo, el Sr. Mora empren~i6
una larga excursi6n á caballo por los diferentes distritos del Estado, cayendo enfermo
de pulmonía al regresar á Chilpancingo.

FF:DERICO VILLOCH.
Marzo, 1904.

El buen ejempio dispone el alma al bien;
emana de él algo así como una brisa vivificadora y saludable; c?n.stituye á manera de
una atm6sfera á propos1to para hacernos sanos y fuertes.-LEBRUN.

SR. DON AGUSTÍN MORA

t el di11 Z3 del pasado,
Restablecido un tanto de sus males, se ~irigi6 á Puebla, su ciudad natal, con el obJ~to
de pasar allí el perfodo de convalecencia;
pero desgraciadamente, la e~fermedad volvi6 á atacarle 'y los recursos mtentados para
salvarlo fueron ineficaces.
La muerte del Sr. Mora ha causado honda
impresi6n tanto en Guerrero como en Pue· bla, .dond~ alguna vez desempeñ6 también el
puesto de Gobernador.

,

~OP

SANTA ANITA.- UN GRUPO DE PASEANTES.

Las alabanzas obtenidas por las almas
fuertes y elevada&amp;, acrecientan su ardor y
su pujanza; se avergonzarían de no sa~er
conservar su gloria, dándole mayor brillo
con acciones más bellas aún.

SANTA ANITA. -CARRO &lt;COMPLETO.&lt;&gt;

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r-:-'"'&lt;l.::

..

LA ORACION DEL HUERTO.

.. ..

~"

.""

(Dibujo de Gnst11vo Doré,)

.

..

. , ..

TIERRA SANTA.
(De1,••viaje:á:Orlente.••)

2 de noviembre, acampado junto

á la piscina de Salomón, bajo las

murallas de Jerusalén.

SANTA ANITA.-CONTRATANDO UNA CANOA,
,

, .I

r,UERIAMOS consagrar un día. á la oración
~ en a.quel sítio hacia el cual todos los cristianos se vuelven orando, .como los mahometanos se vu~l ven hacia la Meca. Rogamos
al religioso que desempeñaba, él s6lo, el cargo de cura en Jerusalén, que celebrase, por
nuestros parientes vivos y muertos, por nuestros amigos de todos los tiempos y de todos
los lugaree, por nosotros mismos en fin, la

conmemoraci6n del grande y doloroso sacrificio que reg6 aquel suelo con la sangre del
justo para hacer germinar en su seno la caridad y la esperanza: todos asistimos á la
misa con los sentimientos que nuestros dolores, nuestros recuerdos, nuestras pérdidas, .
nuestros deseos y nuestras diversas medidas
de piedad y -creencia, nos inspiraban á cada
cual: elegimos por templo y por altar la gruta de Getsemaní, en lo hondo del valle de
Josafat. A esta caverna del pie del monte
de los Olivos se retiraba Cristo, según las
tradiciones, para sustraerse á veces á la persecuci6n de sus enemigos y á la importunidad de sus discípulos; allí se engolfaba en
sus celestiales pensamientos y pedía á su padre que el cáliz demasiado amargo que él

.mismo había- llenado, o.omo, t9dos , no~otros

llenamos el nuestro, pasase lejos de sus Jabios; allí dijo á sus tres amigos, la víspera
de su muerte, que se estuviesen á un lado y
no se durmiesen, y tres veces tuvo que d~spertarlos: tan fácil es de adormecer el ' celo
de la,cai:idad humana; allí, en fin, pas6 aquellas terribles horas de la agonía, lucha inefable entre la vida y la muerte, entre la voluntad y el instinto, entre el alma, que quiere emanciparse, y la materia, que resisteporque es ciega; allí sud6 sangre · y· agua, y
cansado de pelear consigo mismp sin que 1~
victoria de la iriteligencia dieso la paz á sus
.pensamientos, dijq aquellas palabras finales,
aquellas palabras que resumen todo el hombre y todo Dios, aquellas palabras que han
llegado á ser la sabiduría de todos los sabios
-Y que deberían. ser. el epitafio de todas la;

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRA»O

1

MARIA AL PIE DE LA CRUZ.
Colección Pellan din!.

vidas, y la inscripci6n única de todas las cosas creadas: ¡Padre mío! ¡hágase vuestra
voluntad, y no la mía!
El lugar de esta gruta abierta en el peñasco del Cedrón, es uno de loe más probables
y mejor justificados por el aspecto de los sitios, de todos los que la piadosa credulidad
populai, ha asignado á cada una -de-fas etice•

nas del drama evangélico. Aquel es verdaderamente
el valle sentado á la sombra
1
de la m uerte, el abismo escondido bajo los
muros de la ciudad, el hueco más profundo
y verosímilmente entonces el más evitado
por los hombres, donde Cristo, que debía
tener por enemigos á todos los h9mbres,
porque venía·. á atacar todas sus mentiras,

debió buscar á veces un abrigo y recogerse
en sí mismo para meditar, orar y sufrir! El
torrente impuro del Cedrón corre á algunos
pasos. Entonces no era más que un basurero de Jerusalén. Allí se repliega la colina
de los Olivos para unirse con las colinas en
que están las sepulturas de los reyes, y forma como un hondo recodo donde grandes

MARIA RECIBE EL CUERPO DE JESUS.
Colección PellandJnl.

masas de olivos, de terebintos y de higueras
Y aquell_os á~boles frutales que el pobre pue:
bl~ cultiva siempre, en el p_olvo mismo del
penasco en las cercanías de una gran ciudad
d_e?ían ocultar la entrada de la gruta; aquéÍ
sitio, además, no se alteró ni dejó de ser reconocible con las ruinas que sepultaron á

Jerusalén. Los discípulos que habían velad? y orado con Cristo, pudieron volver y decir, sefü~Jando el pe:ñasco y los árboles:¡Allí eral-Un valle no se borra como una
calle, y el menor peñasco dura más que el
templo más magnífico.
La gruta de Getsemaní y el peñasco- que

la cubre están rodeados ahora por las tapias
de una capillita cerrada con llave, la cual
llaye permanece en poder de los religiosos
la~mos de Jerusalén. Esta gruta y los siete
ohvos del campo vecino les pertenecen• la
pu~rta labrada _en la peña Ee abre rnbr~ el
patio de obro piadoso eantuario que se llama

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

r.

,

Un soldado de la guerra de Reforma,
uenaeaor ae pertóatcos.
, t

NUESTRO PAfS.-BOTES PESCAD9RES EN Vl':flACRUZ.

amor en el fondo de la cual se ve y se ama
al «ser evidente,» Dios! ...

La misma fecha.

DESPUES DE LA CRUCIFIXION
Dibujo de Gustavo Doré,

el sepulcro de la Virgen; éste pertenece á los
Griegos; la gi:_uta es profunda y alta, y está
dividida en dos cavidades que comunican
entre sí por medio de una especie de pórtico subterráneo. Hay muchos altares labrados también en la roca viva; nadie ha desfigurado este santuario, dado por la naturaleza, con tantos ornatos artificiales como todos los demás santuarios del Santo Sepulc[ºi
la bóveda, el piso y las paredes son la roca
misma, destilando todavía, como lágrimas,
la humedad cavernosa de la tierra que lo
rodea; solamente han aplicado, encima de
cáda altar, una mala representación en láminas de cobre pintado de color de carne y
de tamaño natural, de la escena de la agonía de Cristo, con los ángelee que le presentan el cáliz de la muerte; si se arrancasen
estas malas figuras qu~ destruyen las que la
..i.8:laginaci6n piadosa gusta ~-e orearse en la

sombra de aquella gruta vacía; si dejaran á
las miradas húmedas de llanto subir libremente y sin imágenes sensibles hacia el pensamiento de que está llena aquella noche,
esta gruta sería la más intacta y religiosa reliquia de las colinas de Sion; ¡pero es preciso que los hombres estropeen sieLl pre un poco todo lo que tocan! ¡Ah! ¡Si hubieran alterado y estropeado solamente las piedras y
las ruinas de estas escenas visibles! Pero
¿qué no han hecho con los dogmas, las doctrinas, los ejemplos de aquella religión de
razón, de sencillez, de amor y de humildad
que el hijo del hombre les enseñó á precio
de su sangre? Cuando Dios permite que una
verdad caiga sobre la tierra, ·los hombres
empiezan por maldecir y lapidar al que la
trae, luego se apoderan de aquella verdad
que no ha~ podido matar con él, porque la
verdad es mm9rt_a¡¡ pero como la pieclra pre•

ciosa que los malhechores arrebatan al peregrino celeste, la engastan en tantos errores que no es posible reconocerla, hasta que
de nuevo brille la luz sobre ella, y separan. do.al cabo de siglos el diamante de su cerco,
dice la filosofía:-He aquí lo cierto, he aquí
lo falso: ésta es la verdad, éste es el error!
Esta es la razón porque todas las religiones
tienen dos naturalezas cuya asociación __¡tdmira á las inteligencias: una flaturaleza
popular, milagros, leyendas supersticiosas,
vergonzosas, impura liga con que los siglos
de ignorancia y de tinieblas empañan el pensamiento del cielo; una naturaleza racional
y filosófica que se descubre espléndida é inmutable, borrando con la mano el orín humano, y que, presentada á la luz eterna é
incorruptible-, que es la razón, la refleja pura y entera, é ilumina toda cosa y toda inte•
ligencia con aquella c}~riq.ad de verdad •Y

Existe, no lejos de la gruta de Getsemaní
un rinconcillo de tierra sombreado todaví;
por siete olivos, que las tradiciones populares señalan como los mismos árboles bajo
lo~ cuales se tendió y lloró Jesús. Estos
olivos, en efecto, llevan impresa realmente
en sus troncos y en su-s inmensas raíces la
fecha de los diez y ocho siglos que han trascurrido desde aquella gran noche. Estos
troncos son enormes y están formados como
todos los de los añosos olí vos, de. u~ gran
número de tallo·s que parece que se han incorporado al árbol, bajo la. misma corteza
•Y forman como un haz de columnas reuni~
das. , Sus ramas están ~así desecadas, pero
todavia dan algunas aceitunas. Cogimos las
, q?~ habfa en el suelo debajo de los árboles;
hicimos caer algµnas con piadosa discreción
Y, n~s llenamos con ~!la~ los bolsillos par~
llevarselas, como rehqma de aquella tierra
á ~uestr~s amigos. Concibo que sea cos~
dulce para el alma cristiana orar revolviendo entre los dedos los huesos de las aceitu_nas de _a1uellos árboles cuyas raíces regó y
fecundizo ~case J esú~ con sus l~grimas cuando por última vez oro sobre la tierra. Si és- ·
tos no son los mismos troncos, son prcbablemente retoños de aquellos árboles sarrrados ·
. -pero nada prueba que no sean idénti~amen~
te los mismós. He recorrido todas las partes del mundo donde nace el olivo· este árbol vive sigloE', y en ninguna parte he hallad9 otros más gruesos, aunque plantados
en un terreno pedregoso y árido. En la ci~ª- del Líbano he visto cedros que las tra., d1c10n~s árabes hacen ascenderá los afios de
Salomon. No hay en esto nada imposible·
la nat~raleza ~a da~o á ci~rtos yegetales má~
durac~on que a los imperios; ciertas encinas
han visto pasar muchas dinastías, y la bellot_a que pisamos con desdén, el hueso de
aceituna que revuelvo entre mis dedos, 'la
manzana_ de cedro que barre el viento, se
rep!oducirán, florecerán y cubrirán todavía
la tierra con su sombra, cu::.ndo los centenar~s de generaci~nes que nos siguen haya·n
1evuelto á la tierra este puñado de polvo
que una á una. le van robando. Esto no es
una señal dt: desprecio de la creación hacia
nosotro~: la 1m portancia relativa de los seres
no s~ mide por la. duración, sino por Ja intensidad de su existencia; más vida hay en
una ho~~ d~ pensamiento, de contemplación,
d_e oracion o de amor, que en una existencia to~a entera de hombre puramente física:
más vida hay e~ un pensamiento que recorre el mundo--.y sube al cielo ._en un espaciO',

de tiempo inaprP.ciable, en la millonésima
p_arte de un segundo, que en los diez y ocho
siglos de ~egetacié,n _de l~s ?livos que estoy
tocando, o en dos mil qmmentos años de los
cedros de Salomón.

La misma fecha.

iftODO anciano, por humilde que sea su
~ condi~ión, inspira siempre respeto, y
mas aún si, como Te0doro Candia, cuyo retrato ¡,ublicamos hoy, tiene tan honrosos
antecedentes.
. Candia, que hoy se dedica á vender periódicos, es nada menos que un viejo soldado
que hizo la guerra de Reforma y toda la
campaña contra la Intervención y el llamado Imperio.
Duran.te su servicio en las filas conoció á
casi todos los jefes liberales y recorrió gran
parte de la República, concurriendo .á diferentes batallas.
Ingresó al ejército como soldado raso á
las órdenes del General Santos Degollado
c_uando el primer sitio de México, y asis~
tiendo al de Guadalajara se batió contra
Castillo, Woll, Gua,larramay Blancarte. Al
concluir la. guerra de Tres Años y después
de tomar parte en la batalla de Calpulálpam, Candia se dió de baja; pero un poco
más tarde .se incorporó á la Guardia Nacional de Pachuca, pasando por último al pri.
mer batallón de Toluca, que prestó sus i,er.
vicios en la gloriosa acción del 5 de Mayo.
Cuando el General González OrtJga sitió~
México, Candia venía á sus órdenes incorporándose finalmente á uno de los ~uerpos
q~e ~ormaron. ~l Ejército del Korte y que
asistieron al sitio y toma de Querétaro.
Después de esta acción, Candia estuvo en
los principales hechos de armas que se libraron, y al darse de baja el afio de 1880 :figuraba en el 13~ Batallón, que mandaba 'el General Pradillo.
Candia tuvo la f,irtuna de no resultar herido nunca en campaña, y de no haber sido
hecho priFionero más que una vez. El haber perdido sus documentos y diploma del
5 de Mayo, ha hecho que el veterano Candia
no pueda alegar sus derechos á una pensión·
pero hay varios Jefes que lo conocen
espera que ellos certificarán los servicios que
prestó al país.

He almorzado, sentado en las gradas de
la fuente de Siloe; he escrito algunos versos, ";( luego los h'e rasgado y tirado al manantial. La palabra es un arma mellada•
los más hermosos versos son los que n~
se pueden escribir. Las palabras de toda !engua son incompletas, y cada día el corazon del hombre halla en los matices de
~us sen_timiento!l, y la imaginación en las
1mpres1ones de la naturaleza visible cosas
que .l a boca no puede
'
expresar por falta de r - -:--------- ---~~-......,.:..,___-------===.--;
voces. El corazón y el
pensamiento del hombre son un músico precisado á ejecutar una
música infinita en un
clave que no tiene más
que algunas notas.
Más vale callar: el silencio es una hermosa
poesía en ciertos mo-·
mentos; el espíritu la
oye y Dios la comprende: basta.

y

cA. de Lamartine.
La conciencia habla

á todos los hombres que

no s,_e l:Jan hecho, á fuerza de depravación indignos de oírla. '

No puede ser feliz nadie que no goce de su
propia estimación.

Puro en las acciones
Y en las palabras, sé
puro también en tus
pensamientos y arréglalos tan cuidadosamente
que si te preguntan en
g_ué piensas, puedas
siempre dar una respuesta pronta, sincera
y al mismo tiempo honrosa para ti.

•·EI,)PAPELEBO 'J.lEODORO CANDIAv✓

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

-

(

Páginas de la Moda

1

0S figurines de la presente págma
•
re-

presentan una variada colección de traJes de calle, cte cal:!a y de baile E
.
nana d
• xam1o etem&lt;.iamente u110 á uno todos los
lllo&lt;.lelol:!, l:!e vera 11ue
-. la l:!ubnectad en e 1 a d orno Y 1a curreccwu eu el eutalle so l
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ci . 1
, n os prmpa el:! 1actores de isu elegancia.
Lll.l:! pal:!aruaneríal:l, 1a1:1 apucacwllt::l:l ruetallcal:! y lois eucaJt::1:! ó ¡,unto1:1 &lt;.ie Aleuzun, sou luis adurno1:1
pnncipaleis qut:: Se llevan en lul:!
LraJt::is mu&lt;.ieruu¡:j, lJe Vt::z en cuau&lt;.iu, Y 1:1010 cuauuo 1rupenol:!ailleutt:: lu rt::qu1ert:: el tigunu, l:!e apncan1.u aUul'llUl:l ÚlVt:n,Ud. .h,u t::.:,LUIS .
ca;:,u1:1 &lt;.itil&gt;t: UIJ;:,t::i'Varl:!t:: grau pruUt::uc1a, pue¡; Ut:: uu 1:&gt;t::l' aoi, t1 U-a.Jt::
lJt:Carn Ut: l'lÚH:UlU.
Lais wuua¡; acLualel:I Jemuet:iLran
Uua marca&lt;.ia Lt:llUt:ucia I.H t:1:&gt;Lllu
«lWJJt:l"lUJJ, qut:: LallLU iuc1u t;U la
t::lJUCa (fo 10.::! LUllSt::d Ut: .lfraucia.
.l!..::1 "' 11 t::1Stt:: _l.lalis Uuuút:: cuweuzaruu
Ut:: uuevu a ilt::VlU'ISt:: y ÚUllUt:: llla:,
l:!e uisau pur ü1,1:1 uawa1:1 elegaULt::l:I
De .l!'rauc1a han pai;actu a tuU~

ESTUDIO FOTOGRÁFICO,
(Colección de la "Cristalería de Yer,:ara.")

ted, ni piense en que vi. á morirse.
Verá usted cómo se ali vía; Dios ha
de querer mandarle la salud.
Pero le temblaba la voz, la conLos oue no llegan á San ttipólito tradecía
en sus palabras la tristeza
de entonación con que las pronunciaba; y delataba sus temores y su
U ENt'Elli!IEllt
cariñoso sentimiento por la próxima partida, el gesto de dolor que
(Pensando en «Sor Filomena». de los h ermanos
le contraía el rostro, á pesar del
Goncourt.)
esfuerzo para conservar su sereniL demacrado morí hundo l la- dad. Durante los días que llevaba
maba á la gec.til enfermera el pálido mozo de recibir de las
manos de la gentil enfermera las
y le decía:
-¡Hermana, no me deje obscuras «cucharadas» y la blanca
usted solo tanto tiempo-y con la leche, ella había encontrado en el
impertinencia febril le pedía:-esté interesante aspecto del «incm·able»,
usted aquí á mi lado; hábleme de la revelación de quién sabe cuántos
Dios, de Amor, de Vida, y no me sufrimientos pasados, la huella de
deje entregado á la. desesperante idea muchas desilusiones sufridas, y !a.
de que la muerte está para mí muy simpatía había nacido para el encercana; me desespera horriblemen- juto y pálido mozo.
Después se había hecho á aquete esa idea; yo que antes he deseado la muerte muchas veces, y que la llas impertinencias febriles del enentreví en lontananza ofreciéndome fermo, que no era como todos los
su eterno abrazo frío, como una enfermos de hospital, que se difede ellos en aquella carisalvación del continuo sufrimiento renciaba
de vivir, como una solución del ñosa súplica para que la enfermera
problema eterno del incierto maña- no se fuese de su lado.
Durante las tardes largas y caluna, boy que la veo rondar en derrecuando los enfermos quedan
dor de mi lecho, me siento aferrado rosas,
sumidos en el sopor provocado por
á la vida, creo que si viviera sería la
«hora sofocante», y ella tenía alfeliz, que progresaria, que realizaría mis aspiraciones, y me desespe- gún reposo, iba á sentarse cerca de
en cuyo colchón sehundíael
ro; no quiero morir; hermana, no la cama,ya
esqueletado, momificado
quiero; pero al menos, si ha de ser, cuerpo
inspíreme usted conformidad; há- del joven, harto pronto envejecido;
game creer que hay algo tras ese 1a atraía aquel rostro varonilmente
hermoso, que, de cuando ~n cuando,
momento indispensable para los contraía
un gesto de amargura.
humanos, en que se pierde uno de
A menudo, durante su inquieto
la vida .... consuéleme usted; haga sueño
se le oía hablar, y sólo saaliro por mi tranquilidad.
Y la mujer, enternecida, Je prodi- lían de sus labios palabras incohegaba el exiguo consuelo de una rentes:
-Dios, Amor, Vida, María, Demujer cuya educación se ha concre- lito,
Conciencia, Desesperación,
tado á la que puede adquirirse á la
cabecera de enfermos de hospital, Muerte ..... .
Y la joven del mandil blanco, la
y como enfermera práctica, ve en
la faz del paciente la aproximación gentil enfermera, fija la mirada
.en aquel cuerpo, al cual se acerci.de la muerte:
-No, hermano; no desespere us- ba la Muerte de rato en rato, aho-

CU(NTOS Df MANICOMIO

E

gaba II!ªl los suspiros y pretendía
fijar la atención, para el cumplimiento de su deber, en los demás
enfermos, pero casi todos dormían.
Sólo se oía en e} largo y ancho
salón de camas, paralelamente colocadas á trechos, el gemido acompasado, el grito intermitente del
«23», y el zumbido pertinaz de un
moscardón que se colara por una
de las ventanillas.

** *
A la madrugada fué; ella, que
allá lejos, en el falso concepto de
los demás dormía, pero que en verdad pagaba á su atávica histeria el
natural tributo, escuchó el aviso
por medio de la campana eléctrica:
alguien necesitaba de auxilio, y ese
alguien era «él».
.
En efecto, «el incurable», como le
llamaban ya en el hospital, porque
él les había dado el nombre, morfa,
y cuando ella llegó, no en cumplimiento de sus deberes, pero sí en
satisfacción de sus deseos, los ojos
y la boca del moribundo se entreabieron-·para ya no cerrarse más á
voluntad del sujeto, sino por ma
no ajena- como si el «incurable»
hubiese dado un adiós á la paciente cuidadora. ·
¿Lo creerán ustedes? Yo lo creo:
á los ojos grises de la gentil enfermera asomaron lágrimas, y en la
boca empezó una tartamudeante
oración.
Después, dos hombres sacaron en
hombros, depositado en una camilla--la improvisada camilla de
hospital,--el cuerpo envuelto sólo
en el largo camisón del muerto, y
ella á hurtadillas, con reprensión
de su conciencia, traducida en sincero rubor para el rostro, contempló aquel cuerpo unos instantes,
los que el paso rítmico de los camilleros duró en el pasillo que conducía al anfiteatro.

Entonces maldijo la 'curiosidad
de los practicantes que iban á despedazar aquel cuerpo que ya ama·
ba ella.
,

***

Su aroor--entreoracióny oración,
para salvarse de aquellas mundanas tentaciones, entre arrepentimiento y arrepentimiento, se lo confesó á ellamisma,-su amor á aquel
muerto la llevó á la falta: cuando
ya todos habían salido del anfiteatro, cuando ya la luz solar acababa,
entró hasta la plancha, se aproximó al cadáver y cortó el rizo de la
cabellera negra que se desbordaba
sobre la frente fría. Fué entonces
cuando de rodillas pidió á Dios
perdón por sus amores; eran puros;
eran los amores q:ie iniciaba con
un muerto.
Desde aquel día se aman. Ella lo
mira todas las noches, cuando «éb
viene á buscarla, y sus amores siguen siendo puros-¡los amores de
un muerto!
Sólo una vez «él&gt;, atrevido, pretendió besarla en la frente, pero
ella no lo consintió; «Dios se enoja», le dijo; y «él», ¡claro!, como
muerw, no insistió.
Ella, la gentil enfermera, la enferma también, enferma de amor,
seguía creyendo que sólo Dios y
ella sabían de sus amores.
Sin embargo, ya ustedes ló saben, y como buenos .amigos, como
buenos hombres, Jo contarán á sus
conocidos, recomendando, por supuesto, «:el secreto&gt;.
¡Pobre enfermera; mañana todos
conocerán sus amores que ella cree
puros y secretos porque son con
un muerto, y ello habrá sido porque yo lo conté á ustedes! Me arrepiento, pero ya no tiene remedio.
FRANCISCO ZÁRATE RUIZ.

Morelia, 1904.

1,

'l

Fig. númer&lt;? 1,

Europa y aun á la América aunque aquí no
se han generalizado todaví¡ como fuera de
desearse. El traje ,cimperio)) es muy elegante
y t;i,l vez el único que se adapta perfe.c tamente a los talles esbeltos. Una mujer de buen
cuerpo, hará bien en llevar trajes de este es' -..\ l

• ¿,,

..:-'~

tilo, pues la belleza de su cuerpo lucirá de un
modo notable.

***

. Actualmente están en pugna los modistos
mg!eses y los franceses. Aquéllos tratando
de 1m poner la falda de corto vuelo y el talle
englobado, y é•s tos propagando por los cuatro vientos los ta1les
con corsés de varilla
recta y la,s faldas de
corto vuelo, pero no
tan ajustadas como las
inglei;as. No puede decirse cuál &lt;le las dos
modas es la triunfante
Sí creemos que la ba:
lan;a se inclina un poco a favor &lt;le las niodas parisienses.
Como para nuestros
usos y costumbres la
moda francesa es la
que más con viene :í
México, reproducimos
solamente vistosos figurines parisienses. De
vez en cuando daremos cabida á g;abados
ingleses y alemanes.
Grabado número l.
-Colección de traje:-1
de cas~, paseo y baile.
El pmnero de estilo
modernista, consta de
falda abundosa en pliegu_e~ Y de un corpiño
or1gmal. no sólo por su
cuellohombreras de
«picos», sino también
por 1&gt;US dobles manga1:1
englobadas y de entalle. Los dos trajes de
paseo también son de
a \to tono y muy apropiados para paseos matutinos. Finalmente
el cuarto, de baile'
consta Je falda lisa Ji~

�EL MUNDO ILUSTRADO

'.8L MUNDO ILUSTRADO

geramente plegada á1 lo largo y de gran vuelo, como deben ser todas
las de estos trajesr y de un corpiño de escote semicircular. Tanto las
mangas como la parte delantera del corpiño, constan de encarrujados
y de encaje; la combinación resulta de efecto. Puede variarse, á voluntad de las interesadas, la combinación de los encajes. Siñ. embargo, aconsejamos que se siga el modelo. Creemos oportuno advertir
que nuestros figurines son de trajes que se han llevado en las ceremonias para que son propios, y no se deben á la fantasía de las modistas
ni de los dibujantes, como otros figurines que aparecen en infinidad
de publicaciones. Esto constituye una verdadera ventaja para nuestras lectoras, que no experimentarán por vez primera el efecto de los
trajes, vistiéndolos, siho que reproducirán solamente los que ya han
sido aprobados y aceptados por el mundo elegante.
Grabado número 2.-Dos trajes de visita, para la estación, propios para señoritai;. Consta el primero de talle «embuchado» y falda
ajustada, y el segundo de saco «abrigo» y falda también ceñida. Como se ve por el modelo, estos dos vestidos se distinguen por su sencillez y elegancia. Los adornos de pasamanería y las aplicaciones de
cinta maravillosa constituyen, á no dudarlo, un atavío de buen gusto. Estos trajes deben llevarse para visitas de confianza 6 de media
etiqueta, pero jamás para reuniones de tono.
Grabado número 3. -Representa este grabado do.&lt; elegantes vestidos para reuniones selectas. Estos trajes, aunque de hechura diversa
de los anteriore~, son más vistosos que aquéllos, y su confección, co-·
mo. es natural, presenta mayores dificultades. Kl alforzado del primero, tanto en el talle como en la falda, es el principal adorno que
lleva el traje. Estos alforzados en la falda, decrecen proporcionalmente hasta terminar en ángulo los dos tercios inferiores de la enagua.
Las mangas, aglobadas, también se alforza,1 en su tercio inferior y se
hacen terminar por puños estrechos de la misma • tela. El segundo
traje, torero, ha de agradar sobremanera á nuestras abonadas, pues su
confecéión sale de lo vulgar,-no obstante pertenecer á un estilo muy
ge:neralizado. La falda no se ajusta tanto como en el otro vestido, sino

Conserva de grosellas
Se coge 1 kilogramo de grosellas desgranadas, que se pone al fuego en un lebrillo para
comenzar la reducción; estas grosellas ablandadas y derretidas por el calor del f~ego se
ponen sobre el tamiz, haciendo que por éi se
pas~ la pulpa. Recógese esta pulpa sin pérdida
de tiempo_, á fin de reducirla, al fuego, por la
ev3:porac16n, hasta que, agitándola, se vea
fác1~mente el fondo del barreño 6 del lebrillo.
Se t(ene :J'.'ª preparado el azúcar en estado de
clar1ficac16n y se derrama sobre las grosellas·
menéase todo bien para que el almíbar se in~

Fig. número 2.

que se le da un poco de más amplitud. Se r,liega ligeramente en la parte posterior, se adorna con pasamanería y pequeñas alforzas
transversales. La blusa consta de dos cuellos
hombreras. El peto es de plisé y encaje,, y
las solapas, lo mismo que los bordes del primer cuello, adórfianse con aplicaciones floreadaF, de cinta y encaje. Estas aplicacionts
son vistosísimas y por mil títulos las recomendamos á nuestras lectoras. Las mangas
agl6banse en su parte inferior y se hacen terminar por estrechos puños de la misma tela.
En el remate de los puños, se aplican pasamanerías semejantes á las de la chaqueta y
cuello.
.
Grabados número 4.-Presento tres traj'es .
de baile y uno de casa. Los primeros, de estilo «imperio», son la última palabra de la
elegancia; el tercero no carece de originalidad, y, por último, el cuarto es muy apropiado para señoritas de corta edad: Hay que
estudiar detenidamente todos los detalles de
estos vestidos y hacer que la: confección se
sujete á Jo indicado por los modelos. '

.

Josefíf)a,

Recetas Utiles

~

C?rpore J'. que 13: mezcla no se pegue al barreño, lo que podría su d
s1 no hubiera cuidado; al retirar el b1:1-rreño de encima ctel fuego se
er
meneando hasta que en la masa empiecen los borbotones
'
• gue
Esta receta puede servir también para las «frambuesas&gt;· las f,
las «cerezas.»
,
« 1 esas&gt; y
Se aplica, además, á la conserva de las «cuatro ºfrutas rojas&gt; (grosellas, cerezas, fresas y frambuesas).

~f

Conserva 'de piñas

Flg. número

a,

Se frota la. piña 6 «ananas&gt; contra un pedazo de azúcar; á medida
que el frote va ablandando e1 azú·
car, se le raspa la superficie con un
cuchillo; la raspadura se deposita
en un plato, sobre el cual se exprime el jugo de la piña cortada en
cuartos; bátase todo. Se cuece á la
par de 1 á 2 kilogramos de azúcar
y se echa en ·este azúcar, después de
cocido, el jugo y la raspadura, removiéndolo todo. Se deja · enfriar
un poco y se pone en los moldes.
De iguaJ.manera se preparan las
conservas de «naranjas&gt;, «limones&gt;,
&lt;cidras&gt;, etc.

Conserva de c!Jooolate
Se deslíen c_on esmero y acabadamente 64 gramos de chocolate en
pequeJia cantidad_ de azúcar clarificada; se cuece aparte medio kilo una
de azucar Y se le ¡unta la mezcla; remuévase hasta que el
, gr:tmo
borbotones. Se retira todo y se echa en los mol Ges para termi!:~~ar haga
Pasta· para dulces de frutas

Flg. número .¡,

Los/~lces Y pastas ?i~eren de las conservas, aunque aquéllos y é t
sean e rutas, por adw16n de una pasta que se com O
d
s as
huevo batida con un poco de azúcar bien t amizada. p ne e clara de _
Para dar, color á los dulces, no hay más que dárselo á 1
lo que aquellos resultan del color que se desea· se le d a lasta, ~on
con el azafrán; el rojo con el carmín.
' ·
a e amarillo

�STILWELL

ESTCJDIO FOTOGRÁFICO.

uBauti~mo de "Belki~"
.A bo1·&lt;1,o ele "Et Rnit1•e'-'.

La gata ,le J&gt;ie1·1·e Lotí.-:Los &lt;letalles
de la oe1·enionta.

E

N el diario «Stambul_» ~ncontrarnos la curiosa notICia de una
ceremonia singular que acaba
de efectuarse en las aguas d~ «El
Bósforo», á bordo de «~l Buitre&gt;,
quecomanda ellugartemente denavío Pierre Lotí.
Pero dejemos la palabra al colega turco:
-Entre íntimos, Pierre Lotí cele•
bró el bautismo de su g11.ta. L~ fiesta se efectuó á bordo de «El Buitre»,
en los departamentos del comandante maravillosamente dPcorados
para ~l acontecimiento. U~ alt3:r
con~agrado á Odín había sido erigido en el salón comedor, Y la gata,
pl'Udeaternente oculta en una cesta,
esperaba el momento de hacer su
aparición.
La ceremonia comenzó por una
audición de la sinfonía budesca de
Romberg, ejecu~ada por el comandante y sus oficial e~.
.
Uno de nuestros simpáticos ag-regados de Embajada, portaba ~abatuta de jefe de orquesta.
El alegro, el minueto y t;l fi nal,
fueron eJecutados con un b_rio notable Después á los ma¡estuosos
ac~rdes del trío de «Sigurd», al cual
se habían adaptado las pala br~s
del caso el representante de Odm
apareció. todo vestido de blanco,
envuelto ·en un resplandor ~e luz
eléctrica; ofreció á la ma~nna la
trompeta misteriosa al somdo de la
cual la gentil neófita s~ldría de su
cesta, al rugido estrepitoso de las
kohals vencedoras.
.
.
El gran sacerdot~, h~ hiendo m v~cado en seguida los ritos escapd1navos á Octín, el dios salva¡e Y
,;ever~ bautizó á la gata c~n el
nombr~ de Belkis, nombre e _su
graciosa y bella madrina, y recitó
el poema siguiente:

y que radien lan tásticos entre la noc,he obsc'.,ra
y alumbren los temblores de tu espma dorsal.

Los asistentes penetraron en la
sa,l a de los oficiales donde estaba
servido el ambigú, después de la
ceremonia. Entre los invitados de

E[ tEStJlmEnto

del Ilmo. Sr. .Arzobispo Fechan
Los bienes fueron valuados en S125,000.
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mu•
tua", Compañía de Seguros sobre

Pierre Lotí, se encontraban el Conde y l.a Condesa de Seynes; rn.a?ame
Roux representando la fam1ha de
la gata· el padrino, Mr. deFeaelón;
Conde Condesa Ostrorog; Mlle.
Chiniere, Coquelin Cadet; Mdrnes.

y

Ledoux, comandantes de vapores
extranjeros, etc.
.
El mú sico de S. A. el Pi ínc1pe
Mirza Riza Khan, encantó á la c~ncurrencia cartLando algunas canciones persas.

"SANTA·FE," LA MEJOR RUTA.
A Denver,'Kansas Oity, St, Louis, Chicago, New York,
San Francisco y Los Angeles

la vida, de Nueva York.
Ro-ce pocos di.as que se pr-acticó

la apertura del testamento del l!u~trfsimo Sr. Arzobispo D. Patricio
A. Feehan en la ciudad de Chicago,
lllinois. La fortuna del distinguido
Jrelado ascendió á cerca de . . . .
·$125,000 oro americano; y. según el
in•ventario qu,e se h.0 pub!Jcado, los
bienes que dejó fueron como signe:
Dos pólizas de "La
Mutua,"
Compañta.
de Seguros sobre la
Vida, de Nueva York,
por $25,000 oro cada
una, ó sean. . . . . $ 50,000 oro.
Divi&lt;lendos acumulados
sobre una de las póliws. . . . • . . . 9,329 oro.
Otra póliza de seguro. 14,000 oro.
Acciones en: efectivo Y
en Bancos . . . _ . . 37.000 oro.
Entre las disposiciones del señor Arzobispo, en su testamento, se
hicieron éstas:
A su hermana, señorita Kate
Fleehan•, que estuvo siempre con él
hasta su muerte, $40.000 oro en bonos y $25,000 oro en un~ de las pólizas de seguro; á la, se:1oro Ana A.
Feehan, viuda del senor Doctor
Eduardo L. Feehan, hermano del
señor Arzobispo, $25,000 oro de
otra de las pólizas, y _$5,000 oro en
efectivo; á 1:1 Academia de San Patricio de Chfoago, de la que es prece toro su herma[la, Madre M~ria
·Oh gata de pelo sedoso,
qJe sumergida entr~ una .c~stit,
Citalina, $10,000 oco}e la últim~
duermes sin angustia la siesta,
póliza; á la escuela Santa Maria
sin ningún sueño doloroso.
. de enseñanza práctka ~ara varoYo en el nombre de tu~ hermanos
con la lustral agua_benq1ta
nes de Feehanville, Illmols, que
toda viJ infamia qmta,
era' la institución: por la que. más se
fuuebautizo
cual los cristianos.
interesaba el sefior Arzobispo, se
• Y llevarás el nombr&lt;,, rutilante Y J~~d~oro
entregaron los $4,000 restantes de
de Bel~0~~:b;;~~gh%YI~i~~imall
·
la 1lltlma póliza.
.
ojos de ópalo, conserva el agua pura,

re1:

(Colección de la "Cristalería de Vergatca,")

A más hermosa Colonia, no sólo por su posición, que lo es contiguo al
Paseo de la Reforma, sino porque las personas que están comprando
lotes, pertenecen á lo más granado de nuestra sociedad, quie•
nes desean construir magníficos edificios, que, en época no muy lejana,
llegará á ser el lugar más de moda y el centro de las lujosas residencias
de la ciudad de México.
Sírvase investigar el alza á que ha llegado en esta parte de la ciudad,
de algunos años á esta parte, y se convencerá de que no hay inversión
más segura ni de más brillantes resultados que la que le ofrecemos.
Por un acuerdo especial, se ha prohibido para siempre, establecer pulquerías ú otros establecimientos por el estilo en esta Colonia. Siendo este
lugar para edificar fincas que llenen todos los requisitos de salubridad, y
por consiguiente, para que residan personas de refinada cultura, se hacen
necesarias estas restricciones.
En menos de tres meses se ha vendido cerca de la cuarta parte de este
terreno, y esperamos que para fines del presente año, todos los lotes habrán sido tomados, y dentro de unos cinco años, este lugar será el más
hermoso y saludable de la Capital de la R,epública.
Creemos que en un tiempo no muy remoto, México llegará á ocupar la
primera fila por sus edificios, en el hemisferio occidental. Tiene la ventaja
natural, que no gozan otras capitales: salud y cultura.
Continuamos vendiendo lotes bafo nuestro mismo plan, es decir, veinte
por ciento al contado y el resto en nueve años. Ningún interés se paga
sino después de que se hayan concluído: calles de asfalto, banquetas de
cemento, drenaje y un sistema completo de agua.
·

¿Hay alguna proposición
de t~rrenos mejor
que ésta?
Para mayores informes, dirigirse á

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Enaguas, Refajos,
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Papel Tapiz,

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Cristalería,
Orfebreria,

_._._

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~~ssssssss~ssssssssssss~ssssssss

Tomo XI-Año 1-Número 15

Abril 10 de 1904

Precio del Ejemplar, 50 cs.

�UN.DO LUST~ílDO
!ño XL-Tomo !.-Número 15.
Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA

MEXICO, !llRIL 10 DE 1904.

Subscripción mensual foránea ......$ l.óO
ldem
ldemen la Capital.$ 1.26

Regla t rado como artrculo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Gerente; LUIS REYES SPINDOLA

Lós má-sorano6s um6ior surtiaos 06 la R6DúbliGa.

m
.J

lnformamos á nuestra numerosa y distinguida clien=
tela, que hemos recibido y puesto á la venta un es=
pléndido surtido de telas de lino y de algodón fanta=
sía, propias para trajes de Primavera, suplicando á
nuestros favorecedores se sirvan visitar nuestro

-oe~artamento ~e Géneros ~e lino y Al~Món fantasia
en donde hay un inmenso y sin rival surtido de Cre=
tonas, Muselinas, Crespones, Sedalinas,. Cappets, Li=
nons, Telas de Vichy, Nansús, Cambray~ Piqués, Cé=
firos, Oxfords, Organdís, Satins, Brillantinas, Telas
de :Uno fantasía, Velos, Etaminas, Plumetis, etc.

•nutoo surtido tn tortts mtdio
;tonftttionados ·para blusas y
/otstidos.
-Esp,cialidad tn trttonas para mutblts y cortinas.
'

,

l

Mandamos á vuelta de Correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, FRANCOS DE PORTE, los pedidos mayores
de 25 pesos cuyo peso no exceda de 15 kilos.

Signoret, Honnorat y Comp.

51 aniversario del .2 de Abril de 1867
1:¡1 Señor General Díaz. recibe en Anz.ures la fellcltaclón d

•
e un viejo subalterno , .

(Fot, de "El Mundo Ilustrado,")

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Cofradía del silencio</name>
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        <name>Cuentos de manicomio</name>
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        <name>Fiestas 2 de abril</name>
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        <name>Opera francesa</name>
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        <name>Paseo de las flores</name>
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        <name>Semana Mayor</name>
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        <name>Tierra santa</name>
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                    <text>L UN.DO LUST~ílDO
Año XL-Tomo!.-Número 15.
Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOU

MEXICO, AllRIL 10 DE 1904.

Subsrrlpclón m•n~oal toránea......$ 1.50
fdem
ldem en la Capital.$ 1. 2G

Regle trado como aruc 1 d
u o e &amp;e~da claae, en 3 de NovJeml&gt;re de 1894.

01rent1: LUIS REYES SPINDDLA

Los más orana8s umBJor surtiaos 06 la RBDú0116a.

m
J

lnformamos á nuestra numerosa y distinguida clien=
tela, que hemos recibido y puesto á la venta un es=
pléndido surtido de telas de lino y de algodón fanta=
sía, propias para trajes de Primavera, suplicando á
nuestros favorecedores se sirvan visitar nuestro

-oe~artamento de Géneros de lino y Al~odón fantasla
en donde hay un inmenso y sin rival surtido de Cre=
tonas, Muselinas, Crespones, Sedalinas,. L;appets, Li=
nons, Telas de Vichy, Nansús, Cambray, Piqués, Cé=
firos, Oxfords, Organdís, Satins, Brillantinas, Telas
de lino fantasía, Velos, Etaminas, Plumetis, etc.

.nutvo surtido tn tortts mtdio
:tonftttionaaos ·para blusas y
'VtSddos.
Especialidad tn er~tonas para mueblts vcortinas.
Mandamos á vuelta de Correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, FRANCOS DE PORTE, los pedidos mayores
de 25 pesos cuyo peso no exceda de 15 kilos.

Signoret, Honnorat y Comp.

~I anive rsario del 2 de Abril de 1867
ti l 5eñ or Gen e ral D ía z: rec ibe en /\ n :i: ures la fellcltaclón d

•
e un viejo s u balterno,
(.Fot. de "El ll11111do )Ju_etffldo, ")

�!t MUNDO !1ttST1\AD0

Héctor 8erlio.z
J

A temporada de conciertos que el reputado
L, maestro Carlos J. Mene es ha.inaugnrado
en el Teatro Arbeu, va. á permitlr al público
mexicano admirar las portentosas creaciones
líricas de Héctor Berlioz.
El colvsal compositor francés es uno de los
músicos má.s grandes que ha producido la humanidad y figura. dignamente al lado de Wag·
ner y a.un del mismo Beethoven.
Para México es la música de Berlioz una
completa. novedad. No recordamos que hasta.
hoy, alguna de las obras del gran maestro
ha.ya sido ejecutada pa.ra. el público, ni menos
aún en las ventajosas cc,ndiciones en que el
maestro M-eneses ha. preparado su a.udicíón.
Berlioz es ante todo un músico poderoso, épico, de inspiración grandiosa., de incoumensurables vuelos de águila que ofrece al auditor
cuadros musioa.les inmensos, de colorido ar•
diente como el Tintoreto, de dibujo audaz y de
modelado potente, como Miguel Angel. En el
cTub a. miruo&gt; de su misa. de Requiero, hace
esta.llar cuatro orquestas de instrumentos de
bronce diseminadas en el templo y se cree asistir á la evocación de los muertos en el Juicio
Final Ne.da. habría. comparable como emoción
de arte, á podel'io escuchar en la Sixtine.,
!rente al-cuadro de Miguel Angel, y hacerse la
ilusión de que aquellos clamores siniestros y
aquellos lamentos sobrehumanos se exhalan de
aquellas boca.s contraida.s y brotan de aquellos
pechos gigantescos y convulsos.
En la marcba búnge.ra. de la «Damnation de
Faust&gt;, :se asiste á. un Yen&amp;, á un Austerlitz,
con su tempestad de tambores, sus llamadas
de clarines, sus tropeles de caballos, sus esta·
llidos de volcánica artillería y todo el tumulto
informe y todo el fragor a.trona.nte de la batalla.
En la misma obra, 1a. cahalgata. de Fausto y
Mefistófeles es un cuadro admirable ea verdad;
une. esca.pe.da. rauda. y vertiginosa á través de

llanuras interminables y escuetas, de bosques
sombríos poblados de fantasmas, de calladas
abruptas y de montañas escarpadas; y caballeros y palafrenes, fa.otástlcos, crea.tm·as de pesadilla, apariciones de delirio febril, galo·
pan, corren, 'l"Uefa.n, devoran el espacio jadeantes, espumaotes, ardientes como jinetes
ioteroale en oaba.lgadura.s demoniacas.
No acabaríamos. La epopeya es la atmósfera propicia y el ambiente natural de Berlioz.
En esa esfera del arte, impera, domina y reina.
como un Homero mus!ce.1.
Pero no es ésta, oi con mucho, la única cuerda
de su arco. Cuando Berlioz arroje. le. trompa
épice. y empufl.a la zampoña idílica, nada hay
más pastoril, más dulce, má.s tierno que sus
c1·ea.ciooes. Aquel cíclope potente que en el
Tuba miruo forja aceros y funde bronces, en1e.
reina Ma.b de su cJulieta y Romeo,&gt; se entretiene en tejer hilos de oro y en hacer exquisitas
filigranas frágiles y sutiles como telas de araila
y ricas y vistosas como joyeles. Entre otra.s
muchas creaciones de este orden delicado des•
cuellan.el &lt;Ballet de Silphes&gt; y el cMenoet des
Fellets&gt; en la Damnation.
Ea. estas páginas todo es frágil como el cristal, tenue como la seda, pintado y fresco cowo
el pétalo, vistoso y ágil como la. muiposa.
Su ta.lento descriptivo es iocompa.ra.ble. &lt;Le
réveil del&amp; Nature&gt;conqueseiniciacLa.Damna.tion de Fa.ust&gt;, surge de la orquesta. bajo la
fot·ma. de un canto delicioso que crece, se ensancha., se amplia, se complica y se completa.,
pasando de la gracia á la. suntuosidad y a.lesplendor, como¡asa. en prima.vera. la Ne.turale•
za del germen le. planta, del retoño á le.fronda, de la gema. á la ftor, de la. bruma á la. luz
y del sordo rumor de las fuerzas interiores y
fecundas á su manifestación visible, palpable
y grandiosa en verdor de praderas, en follajes
de bosques, en cantos de a.ves, en zumb!dos de
abejas y en irradiaciones deslumbradoras del
sol y de los astros.
Y cueota que en esos cuadros descriptivos
na.da ha.y de imitaciones toscas, ni de remedos
serviles¡ que en ellos ni siquiera cantan las
tórtolas como en la Pastoral de Beetboven, ni

los cla.rine8 de la lle1vll. como eh et .!3igfriecl dé
Wa¡-ner. Le. armonía., el contrapunto y la más
mare.villosa. de las instrumentaciones son los
recursos empleados, los únicos legítimos y los
únicos plenamente musicales.
Si para pinta.r la ~aturall'za y la Vida, Berlioz se muestra ta.o genial, no se muestra. me•
nos profundo y filosófico cuando quiere pintar
el alma humana.
Las dudas y a.ngolstias de l~austo, el escepticismo irónico de Mefi tó!eles, el amor tierno y
ápasionado de Margarita y de Julieta, penetran ha.sta el fondo del alma, hacen sentir y
pensar, arracan sollozos y lágrimas, sugieren
reflexiones serias y hacen creer que la. música
¡&gt;uede hacer, no digamos sentir, sino pensa.r
te.nto como la literatura y la poesía.
Berlioz, además, es un evocador. Sabe por
pu1·a intuición resucíta.1· la música del pasado,
como reproduce la música. exótica. La &lt;Can•
cióo Gótica&gt; de &lt;La Damoa.tioo&gt;, parece venir
del fondo de la. Edad Media, entunada por la
voz lánguida. de una castellana. y acompa!'!ada
por el laúd del trovero.
Se cuenta que un die. escribió, por vía de juego, una. ca.otsta del siglo XV, que hizo pasar
par a.uténtica y que atribuyó á un músico de la
época, Pierre Duc1·et. Todo el mundo aplaudi ó
la cantata y los a.rqueólogos musica.les fijaron
con precisión la época remota. en que había si do escrita. Como quiera. que no encontraron
indicios ni rastros de la. existencia de Pierre
Ducret, estuvieron á. punto de inscribirlo en
los diccionarios de mú~ica, como un inspirado
compositor del siglo XV, bajo la fe de le. cantata¡ y lo hubieran hecho si el mismo Berlioz no
descubre el misterio.
Un músico de talla semejante, está llamado
á. conquistar a.l público de México como ha.
subyugado al del mundo entero, y como quiera.
que un a.rticulo no hasta para analizar su talElnto, ya daremos á. nuestros lecto1·es anblcipa.ciones ó comentarios de sus obras á medida. de
la ejecución.

.•.
dua~do la. tarde de fallece lentamente tr
líd1·eg1ón poblada de quimeras, llegan á. m~:
o osrumorescomode un gra.otropelqueavanza. apresuradamente, atropellándose en la sombr~. . Cabalga.o los vientos sus corceles de ba.~a a, fingen hecatombes en el cielo las nubes
e tormenta Y el rayo, como uo índice de fuego, marca. signos misteriosos en la. altura.....
~;r-~

o
La Peregrinación Azteca
Ualloso clot11mento histórico

M

se he. be.bla.do en estos días acerca,
del hallazgo !le un ,importantísimo documento de 1~ historia. antigua mex.lca.na., que se
creía perdido desde algunos años y que se encontraba á. la. venta en una tienda de antigüedades de la calle del Coliseo Nuevo.
Nu_e~t~os lectores están seguramente a.l tanto
del htig10 á que el mismo hallazgo ha dado
~ a.rgeu¡ p ues m~en~ras _el Museo Nacional estima aquella rehqurn. h1stóricacomo desu pe .
tt:neocia., el S!·· D. Rlpólito Ra.mirez, desce~d1en~ del sabio mexicano D. José Fernando
del mismo :i,pellido, sostiene que lo adquirió
por her encia y que á él y no al Museo Je pe .
teoece.
r
Sea. ~e e~to 1? que fuere, el caso ha. despertado v1vís1mo _interés entre arqueólogos é historia.dores.y bien merece que se le consag
toda atención.
re
UOHO

Tomlindola del «Atlas Mexicano&gt; que publicó hace e.Jgú.n tiempo el Sr. Ing. D. Antonio
García C~ba.s, reproducimos en esta página
un facsímil de la lámina. en colores nllm 1 del
curioso documento. Este lleve. el nom'br~ de
c~ua.dro Histó~ico-Jeroglíflco de la. Peregrinac1 o de las ~l'lbus Azttca.s que poblaron el
Valle de México&gt;, y estll ampliamente descrito
en un largo texto por el referido D. José Ferna.n~o Ramírez, que fué Du·ecto1· del Museo
N
ac1ooa.l.
1 El «Cuadro&gt;, para la. mejor inteligencia de
fs notas explicativas, a.pu.rece numerado en
e &lt;Atlas&gt; d~l l al 49,. seiialándose con cada
une. de las cifras los distintos lugares que, des•
de su salida de la Alta California. hasta su llega.da. al Valle de México, toca.L'on las tribus
Aztecas. Las líneas paralelas que se extienden desde el 2 hasta. el 48, iodica.n el itinerario
exacto.
En cuanto á. los diferentes lugares por los
que pasó I a peregrinación, el 5 representa Cinco!lán, donde permaoeció 10 a!Ios¡ el 6, Tocolco ?l 7, Otzotlán; el 8, Mfaquiahuala¡ el 9, Je.lpan, el 14, Pa.pa.ntla; el 18, CuauJ::.titláo · el 20
.Atz~apotza.lco; el 21, Cha.leo; el 2fi, Cu~uhte!
pee, el 34, Apam, Y el 48, Tenochtitlán. Los suceso~ más notabl~s ocurridos durante l a. perigr1naoión están asimismo representados en
e &lt;f\,tl&amp;S&gt; por números. El 42 por e·em lo
tndica. que en ese sitio se celebró un siorJcio
~ma.no¡ Y el 47, que una. mujer dió á. luz un
h IJO.
L&lt;&gt;s emigrantes, según el mismo D. José Ferfaodo Ramírez, peregrinaron juntos hasta el
r~ga.r marcado con el número 18; a.Uf ese sepa•
uno,1tom a.ndo un a ruta transversal&gt; • y al
11~ge.r
os otros á. Cha.pultepec (núm 3¡¡) se
(dispei-se.~oo, dirigiéndose unos á. Tliltelblco
númei;o 37). «Los emi~ra.dos que habían per•
ma.nec1do en Che.puhpec, se movieron á su vez
tra.osl1&gt;dándose al interior de un lago (núme-

Dr. M. Flores.

B,.,
ºººº

3

ro ~): pero alll solátnente permanecieron treg
Pf
s~guiendo los otros su peregrinación hast~
e asiento de le. actual ciudad de México (nú0

mero 49)&gt;.
Como se ve por estos ligeros a.puntes, el do~umeoto á.. que nos referimos es de la. mayor
importancia. para la. Historia.

~w
ANIMA TRISTE
(DF. D'!~tNZló)

¡Cesad! que Y&amp; la mllslca mi i!$J&gt;lr1tuiatlga
Y el Ideal me canoa coroo ooo cnol!8. una
'
lleblda cuya fuerza se dlalpó; ninguna
Ficción, ninguna magia nú laxitud lllltlga ......

¡Con cuánto Rllln, al can-o, la juventud se liga,
Que lleva los Amores y rige la Fortuna•
No lmPol'Ul sea m6vll Ja hembra cual 1~ luna
Será In misma siempre, ya ébano 6 C$})lga.
•

010110, Y ,e.ranoi¡, Invlern&lt;lli, Prim,weru
Interminables horas, •ombrlas, la.stftUera.s, '
A vuestra gris únngeo m1s tedJoo van UuidOI':
El !ndeci!&gt;le tedio de ,·er sobre la !renta
clemenw 6 luclem

Un cielo siempre el miBnlo,

GUlLL&amp;IIMO V il.ENL'IA.

@

, En otro Iugar de este número damos
a conocer el resultado de nuestro PRIMER CONCURSO de J904.

.

Notas Metropolitanas

,"

t.a t. eye n da d e la V lrQen.- Go nclertos e n A rbe u . - t.a oper eta.-Flesta mlllt.a r e n An ~ ures. - Vl slón d e gl o rla.-L as nube s .

D

ESPUES de un septena.río de
fiestas, de celebra.ciooes religiosas y paLrióticas, vuelve la
11ocii vi dad burocrática. á reinar en
la ciuda.d, que ha. dejado en el g uardarropa sus trajes de cristianar. El
comerciante abre ]as puertas, bos•
tazando, á. la. misma clientela. de la
semana anterior, que le hace idénticas pregunta.s acerca de hechos
conocidos ha tiempo. Y rueda monóta.mente el mundo, mientras el
viejo Kronos, con un gesto aburrido, hace ,irar la esfera de las ho·
ras con el eterno ritmo que marca
la. eternidad del tiempo y del espa·
cio.
Hoy como ayer, malla.na. como
a.hora.; no parece sino que la. exis•
tencia. fuera una cinta cinemato~ráfica.. cuyo fin se uniera. al µrioo1 pio
proyectándose, por ende, perpetua•
mente, con le. regularidad desespera.ate de une. mecánica muderoa, el
mismo espectáculo sobre la misma
tela, en los mi mos momentos, con
variantes siempre iguales entre sí.

***

Los conciertos de Pa.scua que ha.
organizado el maestro Meneses en
el Tea.tro Arbeu, ha.o comenzado
con la audición de &lt;La Virgen&gt;, que
ya el ano anterior habíamos escuchado.
El público, sin embargo, ha recibido con sumo agrado los primeros
conciertos, pues I a selecta. música.
de Massenetno es de aquéllas que,
con la primero audición, quedan
g1·abadas en l '\ mente, como los eternos sones melodiosos de los organillos. Aúna.se á. la hermosa partitura la leyenda., que. es muy hermosa.
tambié n. María, la mujer por excelencia., la Virgen Madre de la. leyenda cristiana., será siempre objeto
de la tácita veneración humana.
Porque en su frágil cuerpo, como
en una copa de alabastro, se guarda un perfume delicioso, todo rosas
y todo primaveras. Porque su diá•
fano espíritu, sin dejar de ser huma.no, es excelso y es noble, y por
encima. de su frente empa.lidecida.
flota el ha.lo del sufrimiento, pu.n•
gente é intenso.

El poema. es hermosísirno. Ea la
primera parte, María, la Virgen
hebrea, toda. blanca. y pure. como
una. azucena. ilvestre, ora á su
Dios, y se inclina como una.humilde sierva ante la voluntad del Todopoderoso, que la ha. elegido. El
á.rcaogel Gabriel desciende en una
nube a.úrea, y se inclina. ante la Elegida, para darlecueota. de la comunicación celestial de la que es mensajero.
Las palabras de la anunciación
suenan como una promesa. de paz y
de redención, no solamente en los
oídos castos de María, sino en los
pecadores cídos del género humano
todo. «El Seilor es contigo; bendita.
entre todas las mujeres&gt;. La Virgen
escucha, con un vago sentimiento
de angustia, pues a.nt.e sus miradas,
dilata.das en vagos anhelos, se pre·
seote. la tragedia toda en la. que
ella será. el va.so de dolor ofrecido
en holocausto a.l Dios de los ejércitos.
Viene después le. escena. de las
Bodas de Canaáo, en las cuales J;i.
Virgen Madre pide a.l Hijo la consumación del milagro. Los pueblos
todos soo incrédulos y burdos, y es
sólo ante los ojos del cue1·po que
puede cuaj1tr y tomar formas sensibles el prodigio. Para ellos el Cristo, para serlo, tiene que obrar por
cuanto tiene de a.ha y divina. s u naturaleza.
Y el prodigio se rea.li za, ante la
mirada. atónita de los judíos, que
presienten algo a.normal, algo enor•
me, profundo y trascendental para.
su raza y para su religión en el mi•
la.gro que p1·E1seooian, Bruscamente, como los pueblos todos toman
sus -resoluciones, los convid1tdos
creen y la fe in.llama en ellos el espíritu, mientras vaga en los labios
del Cr-isto una sonrisa inefable.
En la pa.rte siguiente, la Madre
ve al Hijo presa de la a.ogustla y
del oprobio humanos, y todo lo que
de femenino, delicado y frágil tiene
en su espíritu luminoso, parece
romperse en un formidable despedazamiento interno, doloroso hasta.
el vértigo, hasta le. muerto.
En medio de esta escena de dolor,
de angustiosa expectativa, de tre-

mando padecimiento, la Hgura di vina y ble.nea del Cristo pasa. lentamente en un círculo de luz y de dolores.
Bajo el peso de la ignominia. su
cuerpo se doblega cruelmente. Los
hombres, los miJitares, la plebe, Je
escupen todas sus miserias y todas
sus depravaciones al pe.so. Y el espíritu vidente y puro de la Madre,
tiembla en un profundo espasmo de
dolor y de padecimiento infinitos.
La. parte final es el apoteósis de
la Sa.ota. Madre. Glorificada. por el
sufrimiento, elevada por encima de
su humana naturaleza, por la intensidad de su dolor y de su angustia.,
Marfa, la Madre, la que ha visto la
ignominia y la muerte de su bijo,
siente que su espíritu se afina y
sonríe á la muerte que llega.. La.
muerte es, en ella, una Liberación y
un premio; es el anhelo convertido
ea realidad, porla intensa. potencia
del dolor, por In. milagrosa influencia. de las lá.grimas.
Por segunda vez, el arcángel llega.: pero en esta vez, cumplidos los
designios del Altísimo por un milagro de amor, la. Madre, transfigura.da, va á reunirse con su Hijo en
uoaconjuoción de luces y de lla.!ltos.
La leyenda, es la más hermosa
que el género humano conserva., y
la mú ice. tiene la sinceridad que
penetra y conmueve el espíritu. Es
un largo sollozo redentor, una gran
angustia que se prolonga más allá
de la muerte y se termina por un
canto de gloria y de a.legríe., hecho
ya el milagro de amor, de tristeza.
y de sufrimientos infinitos.

***
Nos ha prometido el ma.estro Meneses música alta. y noble, que tanto necesitamos, y en la actual temporada haremos conocimiento con
Héctur Berlioz, muy especialmente,
y con algunos compositores de su
alta alcurnia intelectual. Lll. bue·
na semilla nunca. deja de aportar
frutos. Quizá tarden algo; pero
de cierto darán honra y provecho
á quien con tales minuciosos cuidados los atiende.
Remos tenido, a.demás, la inau•

guración de la Compañía. de Opereta y de Opera Cómica, que inicia s u
temporada en el Teatro del Rena·
cimlento. Aún no lle presenta el
cuadro completo, ni es posible juzgar del conjunto ni de las partes
principales, cuando apenas se ini·
cia la campaña. Sin embargo, se
puede decir que figuran en ella discretos artistas, que es variado su
programa y que se cuide. bastante
la escena, para. que la. impresión
estética que resulte sea muy agradable.

J,1

***
En la. vasta exteosión de Anzurez, á la. gloria. del Sol de Abril,
se extiende el ce.ropa.mento formado
para celebrar la. gloriosa. fecha.
Sobre la. llanura las tiendas de
campa.Da se levantan en correcta.
lineaci6n. mientras los bulliciosos
grupos de alegres militares salpi·
can el suelo con la note. roja.de sus
uniformes. Vuelan de un extremo
á. otro las agudas oota.s del clarín,
el toque se va prolonga o do y debilitándose á la. distancia., en la at·
mósfera, que el Sol puebla de mili ares de átomos de oro.
El seilor Presidente dió alto brillo á la festividad con su presencia.
y con1partió con la tropa la. comida
d el día. Muchos anos atrás, en la
misma techa, ba.jo el cielo azu: de
Puebla, tambien compartió con sus
soldados el me.ojar delicioso de la
victoria.
Seguro es que, en la. mente del
H6roe, á. la. vista del campamento
que se extendía basta perderse en
los indecisos confines del horizonte,
donde la. ciudad levanta las torres
de sus ig lesias medioeve.les, debe
haber surgido una visión de gloria.
Los mil y uo ruidos de la. paz, la
actividad febril de la metrópoli, al
fondo los gloriosos volea.aes que
presenciaron en épocas lejanas la.
victoria de Puebla. Y por encime.,
en la luminosa. extensión, el Angel
de la Paz, que escribía su nombre
con estrellas, formando constelaciones mexicanas, en el cielo de la
República, redimida por su obre.
milagrosa.

t

¡.!.h! ;quién pudiera darme otros nuevos seuud: e.

FACSIMIL DE UNA LÁJdINA DEL &lt;OUADRO RISTÓRICO-GEROOL:fFico
DE LA PEREGB.INAClÓN DE LAS TRIBUS AZTECAS&gt;,

�it M'üino ti.tf§Tit.ADÓ

El flniv6rsarlo 061 2 06 flbril d6 1867

EL MUNDO ILUSTRADO

Gran Fiesta Militar en Anzures

ASPECTO DE LA. TIENDA DE HONOR DURANTE LA F.i!lLICITACIÓN AL SR. GENERAL DÍAZ.

ILLEGADA DISL SR. GENERAL DÍAZ Á LA TIENDA DE HONOR.

fl ON verdadero entusiasmo SEi ha celebra.do
~ este año el fausto a.ni versa.río _del 2 de

Abril, día en que las armas republicanas al
mando del Sr. General D. Porfirio Dfaz, se cubrieron de gloria. en el a.!lalto y toma de la
Ciudad de Puebla, en 1867.
,
La. fiesta militar efectuada en el pohgono de
Anzures con este motivo, ei, de aquellas que
dejan recuerdos imperecederos, tanto por su
significación como por el entusiasmo que naturalmente despiertan en el pueblo.

***

Desde las cinco de la mañana se deja.ro_n oír
en la. ciudad las a.legres notas d~ la diana.,
ejecutada por las bandas y músicas de los

cuerpos de guarnición en esta plaza.. Por disosición superior, todas a.quéll9:s desfilaron
~or Ja calle de Cadena, donde reside el Señor
General Día.z, quien debe h11;berse en_teroec1do
al oír el épico toque que treinta y siete años
antes escuchara. sobre_ e! campo de batalla,
como premio á su hero1c1dad.
. _
_
A las ocho todo el cuerpo de E1érc1io, 1ntegrado confo;me á. Jo dispuesto por la. SecÚeta·
ría. de Guerra se hallaba formado en nea
desplegada eI:t el paseo de la Reforma, esperando el paso del Sefl.or Presidente, para hacerle los honores que maro~ la Orden!l'nza. Roá
ra Y meñia después, el Primer Mai;!1strado_,
quien acompañaban los Señore~ Secreta.r1&lt;~s
de Guerra., lla.cienda, Gobernación,, Comum-

caciones, Justicia. y Fomento, y los· !Diembros
de su Estado Mayor, salió del Palacio Nacional para dirigirse á Anzures en Jos coches de
la. Presidencia. recorriendo la~ calles de Ple.teros y San Francisco y la Avemda Juárez, Y la
calzada del paseo de la Reforma. EL 1pu~blo que se aglomeraba. en las calles del_ tránsito ansioso de presenciar el desfile,_ tributó al
s~. General Díaz ruidosas y entusiastas ova.•
cion.es.
En la. misma. calzada de la. Reforma el Sr.
Presidente presenció el desfile de los cuerpos
de las tres armas que marchaban á. Anzures en
columna ofreciendo el más brillante golpe de
viste.. Dentro ya del polígono el cuerpo de
ejército, se dió el toque de &lt;asamblea&gt;, y co-

mo movidos por un resorte, todos los soldados
procedieron á formar sus tiendas, siendo este
espectácuJo el detalle más hermo,,o de la fiesta.
Cinco minutos habrían pase.do cuando todo el
ca.ropo se vió cubierto de pequeñas tiendas, entre las cuales se destacaba la que se destinó al
Héroe de la fiesta y á. su comitiva. El cuerpo de
ejércüo estuvo 11.l mando del sei'lor Subsecretario de Guerra., Ge oeral Don Rosalino Ma.rtfoez.
Al terminar la instalación del campamento,
ó &lt;vivac&gt;, los clarines anunciaron la llegada
del Sr. Ganare.! Díaz, siendo recibiQ.o el Primer Magistrado por los Generales, Jefes y
Oficiales francos que concurrieron con objeto
de ofrecerle en el glorioso a.ni verse.rio su felicitación. El Sr. Gral. Mena., como Secretario
de Guerra y á. nom.bre de aquéllos, felicitó al
héroe del 2 de Abril en térm inos muy elocuentes. Aunque ya. &lt;El Impa.rcial&gt;dió á conocer
la conliestación del Sr. General Dfaz al Sr.
Ministro, creemos oportuno reproducirla por
los bellísimos conceptos que encierra. y que no
son sino una nueva prueba del a.mor que profesa. á la Patria el ilustre solda.do y de su carifto al Ejército.
''Seilot•es Generales, jefes y oficiales:
La. sangre y la vida de todo militar que merece la. honra de serlo, constituyen un crédito
de la Patria sobre el cual puede girará la vista; siendo esto asf, el personal del Cuerpo do
Ejército de Oriente, no ha hecho más que cumplir con su deber; sin embargo, vosotros encontráis mérito en ese cumplimiento, y ant{l
opinión tan autoriza.da, sólo puedo -0aros graLA ABTILLER!A ARMANDO
cias en su nombre por las manifestaciones de
júbilo con que vuestro espíritu militar os inel hecho que tan solemnemente conmemora hoy
duce á honrar su memoria. Os doy gracias
la. República; hecho que, como otros, no metambién por haber tenido la. delica.1eza de ennos trascendente.les para. sus destinos, es pácomendar la expresión de vuestros calurosos
gina de oro en su historia militar.
recuerdos á un antiguo amigo mío, distinguiEl transcurso de 37 años no ha moderado el
do compañero ea el episodio de Puebla. y en
otros del mismo género.
entusiasmo del pueblo mexicano por la victoria. que sus armas alcanzaron eu Puebla de
Los pocos que, como él, quedamos aquí, que
Zaragoza el día. 2 de Abrll de 1867, ni ha entihemos v.i vido bastante para presenciar vuestra
bia.do la. gratitud y venerar.ión que tributa á
patriótica expansión, la. aceptamos en el nomlos manes de sus bravos y leales compatriotas
bre y par:i. honra de aquellos que consumaron
que tan generosamente dieron ahí sus vidas

por la. vida de la patria y por la honra de su
bandera. Entusiasmo tanto má.s justificado
por parte de la República. Mexicana, cuanto
que sin preocuparse por el número de sus enemigos, fuerte en la conciencia. de su deber y
presidida por Juárez, aceptó el reto de tres
grandes potencias europeas, con. larga servidumbre de mexicanos fascinados, y combatió
con bizarrfa durante cinco a.l'Ios, con suerte
varia, es verdad; pero siempre recordaremos
con noble orgullo que aquella guerra reveladora. de la. dignidad y viriliñad mexicanas,
comenzó con el glorioso ó de Mayo y tiirminó
con el 2 de Abril y el 15 de Mayo, que, como
plausibles ¡¡-olpes de rema.te, prepa.raron el
memorable 21 de Junio.
Ojalá que esa guerra. tao desastrosa. como
regeneradora sea la. ú ltima en nuestra patria.
y que el porvenir de ésta se marque por una.
larga. era de actividad industrial y comercial;
mejoras morales y materiales y el consiguiente
bienestar; pero como desgraciadamente es posible que nuestros deseos y loa.bles propósitos
sean defraudados, aprovechemos la paz para.
ejecutar con eficacia y á. todo costo cuanto de
modo práctico nos conduzca á. cumplir el deber
que tenemos de estar preparados y de estar unidos, tanto porque la. unión es la :fuerza, como
porque México no vuelva á pasar por la vergüenza de que haya mexicanos al servicio del
invasor.
Compai'Ieros. bagamos votos por que el lema
del ejército mexicano sea siempre: "honor mil'tar, amor al estudio y amor á la Patria, simbolizada en. su gloriosa bandera."
Una salva de aplausos acogió las últimas
palabras del seilor General Díaz.

LAS TIENDAS DE CAMPA:f:l'A.

En seguida todos los jefes y oficiales desfilaron ante el señor Presidente, quien estrechaba.
con igual ca.riBo, así la. mano del jefe de alta
grad_uaci~n como la del. humilde subteniente.
Test1mo010 de ello es la fotografía que publicamos en primera. plana. yen la. que aparece el
seilor General Díaz saludando con efusión á
un veterano del Cuerpo de Inválidos, que Je felicita por el brillante hecho de armas que se
conmemoraba..
Termina.do el acto oficial, el seilor Presidente pasó al campo y bajo una tienda de campa.Be. presenció el reparto de &lt;rancho&gt; que se
hizo á la. tropa,.
A la una. y media de la. tarde, el seiior General Díaz y su comitiva., a.sí como la.s diferentes
comisiones que asistieron á la felicitación toma.roo asiento en el comedor que se improv'isó
sirviéndose en su obsequio un banquete al es'.
tilo mexicano.
En las primeras horas de lá tarde se regresó
del campo el señor Presidente de I a. Repúolica
levantándose el &lt;Viva.e&gt; para que la tropa s~
retirara á sus cuarteles.

***

Por la. noche se organizó una procesión de
antorchas quA fué presidida. por un carro a.leg6rico de la Vic~ria y querecorri6 la.s princiles c_alles de la crndad. comprendidas entre la
glorieta de Carlos IV y la plaza de Armas.
Este original desfile arrancó nutrido.s a.plausos.
1!)o los salones de la. Presidencia, la distinguida. SPftora. Dolla Carmen Romero Rubio de
Díe.z ofreció un lunch•champagne al grupo de
familias de la. mt&gt;jor sociedad mexicana y á los
miembros del Cuerpo Diplomático, que asistieron á Palacio con el fin de presenciar la procesión de antorchas. Frente al edificio se dtó
µna gra.11 serenata.
UN ASPECTO Dn. 0.AMPIJ4EN'l'O,

l,OS ZAPADORES INSTALANDO SUS TlENDA&amp;,

o

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Política General

tenida.mente por el Estado Mayor General en
San Pi!tersburgo; el nuevo jefe comenzará
pronto sus operaciones, que han de dar brillo
á l as armas moscovitas.
Por su parte, los ejércitos del Mikado, que
se dirigen en apretadas filas hacia el norte de
Corea y avanzan hacia el río Yalú, se li:.onjean de haber desalojado á los rusos de sus
posiciones, en tanto que los moscovitas declaran que en su estrategia.está la. retirada hacia el norte, para a.traer al enemigo á los puntos donde espera.o dar el golpe decisivo.
Pronto se emprenderán tas operaciones forma les por una y otra parte; y breve será el período que tengamos que espera.r para saber que
ha habido el primer comba.te, probablemente á
las orillas del Yalú. Ya la primavera sonríe
en los campos yermos ~el helado septentrión,
los árboles desnudos sienten el empuje de la
nueva. s avia., las montaffas se despojan de s u
manto de nieve, y dejan correr arroyos en cintas de plata que irán á fecunda.1· las tie-rras sedientas de vida; y esas tierras, que se abren
¡ay ! para recibir los nuevos gérmenes, seabrit•án para guardar la onda roja. de sangre con
que la humanidad riega por Jo común las etapas de su camino! ¡Qué lejos, qué lejos estamos
todavía de los días hermosos en que ba de lucir en la tierra la aurora. eterna. de la paz _para.
los hombres de buena voluntad) Aún ha.y mucha
herencia, hay muchos atavismos, ha.y muchos
sedirnentos de antiguos odlos, para es perar
que desaparezca el combate del hermano contra el hermano, del nwesita.do contra el poseedor.

hl t6r1cos.-El Rey Or18t1án de Dlp.amarca.-S'II natallolo,

"La vtalta del Pre•ldent&lt;J Loubet al Rey Vlotor Mannel,-Reoaerdo8 _ "
ern- en Orlente.-S1tnac16o de los
-Ren.nl6n de prlnctoes y monarcas en Copenba&amp;'ne, La lttl •

belJ&amp;'eraoteo.-El prtmeroombate por tierra.

D

de serias consideraciones en el Ge.•
bínete está por fin decidida. la. visita. del
Supremo Magistrado de Francia á. l_a. capital
del reino de Ita.lle., la cual, emprend)da. en los
momentos en que toda.vía no se Pxtinguen en
el aire las aolama.ciones con que fué saluda.do el
Emperador Guillermo, tiene que_h~cer coo~ra.s·
te, entre el modo con que se rec1b16 a.1 antiguo
ESl'UÉS

aliado y los honores y agasajos que se ofrez•
can al representante de una. nación .hermana
por la tradición y por las circunstancias de los
últimos Uempos. De seguro q-ue la compara•
oión no ba de resultar desfavorable ó. la. Repú•
blioa. Francesa, pues la visita de M. ~u~t ha
sido esperada con regocijo del pueblo ita.ha.no
con satisfacción de la. dinastía de Sabo~a,
~ue sin dl'Rata.r los lazos que la. ~nen á sus 9:hados de la Tríplice, ve las venta1as. econó~1ca.s
que puede conseguir de u.na. cordial inteligencia. con. la nación trasalpina.
y aparte de las corrientes mercantil.es Y de
las consideraciones puramente económicas que
influyen, ó. no dudar, en romper el frío d~ )as
relaciones francoitalianas, hay _una trad1c1ón
de simpa.tía. y de comunidad de 1dea.s que servirá también para estrechar ó. los pueblos y
á. los gobiernos en sus afectos y deferencias
restablecidos.
No puede, no debe olvida.r be.lía q1;1e !ª mano primera. que la. auxilió par.a. cons~tu1rse en
su unidad actual fué el Imperio del tercer Napoleón como había. sido la del gran Bona.parte Ja. qJe saeudi6 su suelo volcánico, y al so1:lo
de la. Revolución la despe~tó del su~íio med10eva.l para hacerla resurgir ó. los tiempos modern'os No puede ni debe olvidar que si Ma.gent11. Solfel'ino sólo le dieron la. L?mbardía,
de·ando el Véneto en poder de Austria., la convetción de Villa Franca fué la. se~a.l del lt;v~ntamiento general que Je entregó sm oópof1ción
Toscana. Módena Y Parma., prepa.r
a. expedición' de Sicilia y le abrió la.s puertas de
Nápoles.
Cierto que las veleidades de Luis Napoleón
en l&lt;1. cuestión romana., dila.ta.ron. un t!"nto la.
osesión de la. Ciudad Eterna. por el remo ~~e
habían creado las predicaciones de Mazz1n.1,
la di loma.cía de Ca.vour, la firmeza de "(ícto~
Ma.n~el auxiliadas por la espa~a. de Gar1ba.!dl
el arr'o·o de fo,. Mármora; cierto que las rn~ecililonjs del Gabinete de las Tulleria~ y laá.
astucias intangibles de Bismarck, arroJaron
Italia en brazos de Prusia, alcanzando entre
las rotas de Custozza Y
de Novara. el hermoso
¡¡¡;;;~~';¡"'a:a::-'7, jirón de la. tierra adriática. con su im,peria.l
Venecia, despues de
que Moltke aniquiló en

LA GUERRA RUSOJA:PONESA,-UN CONVOY DE .ARTILLERÍA OBLTGADO Á DETENERSE POR
LA NIEVE EN SU3ERIA.

fante por la. Puerta Pía á I a. Roma de los Papas, al eco triste y doloroso de los ca.i'looes que
ha.bían tronado en Sedán. Pero también. debe
recordarse, que todas estas circunstancias que
poco á poco Iban alejando á las antiguas naciones hermanas, no fueron buscadas por Italia y sí sólo soportad as por Francia, que protestó, siempre que pudo, contra l a política cesarista inaugure.de. después de I a guerra de Italia,
ó. pesar de haberse prometido que «el Imperio
era la paz&gt;.
Hay, pues, motivos suficientes en las t radiciones de los dos pueblos que hoy se acercan,

y

M. EMILl!l LOUBET, PRESIDENTE DE! LA
REPÚBLIOA FRANCESA,

vrc•roR MANUEL 111 Á. LA EDAD DE
CINCO Af:fOS.

nríncipes y monarcas á todos los miembros de
la. familia real, en celebración del aniversario
de su na.cimiento. ¡Qué simpática fiesta la. que
en Copenbague se dispone en honor del Rey
octogenario, de todos amado y considerado de
todos ; Rey abuelo que tiene parientes en todas
las cortes, y admiradores en todos los pueblos y
corazones leales en todos sus súbditos! ¡Qué
hermoso concurso patriarcal el que Sl!l dispone
para el día de ma.Ba.na., en que huyendo de las
preocupaciones del poder y sin los compromiso~ de la diplo~acia, se verán reunidos persona.Jes que las circunstancias a.parta.o , pero que
unen los lazos del a.mor!

***

Y mientras, allá en el lejano y remoto Oriente siguen los preparativos de la tremenda. lucha concertada ent1•e dos naciones rivales · sigue la. concentración de tropas y la a.cum~lación de elementos de destrucción, en los campos de Mandchuria y en los territorios de Cor ea. Después de la llega.da. del Vicealmirante Makaroff á Puerto Arturo con el mando supremo de las fuerzas na.vales, que ha hecho
cambiar la táctica hasta entonces observada y
ha sabido oponer mayor y más firme resistencia. á los repetidos ataques de los japonesés
nada ereemos q\le influirá más á favor de lo~
ruso.s en la marcha de la guerra, que la presenc1~ del Genera.l Kuropatkin, ql!ien se ha. encarga.do de la dirección de la campaña por
tierra.. Sin que en ningún punto se amenitüen y disminuyan las facultades del Virrey
Alexieff, que tienAtoda la confianza del Czar
el nuevo jefe habrá de hacer sentir su inicia.:
tiva y desar rollará los planes madura.dos de-

Sadowa las tropas que mandaba Bennedeck;
verdad también que el mismo Napoleón., cegai
do por la cuestión espa.íiola q1;1e ?c.as1onó e
conflicto de 1810, creyó en un pr1~c1p10.be~tarse ó. sí mismo y sólo buscó la alianza. italiana.
cuando ya. er~ tarde y no podía aceptarla Víctor Manuel quien se refugió, por ende, e~ la
neutralidad ofrecida. á Prusia y penetró trrnn·

z. z. z.

7 de abril de 1904.

.

~- de la R.--Corao ea algtln periódico de esta C!lpiW aparecieran artículos llrmadoe Jy; X . X. , el autor de esu1s crónicos hn querido calzor los suyos con la simple tlrrna de z. z. z,
para evitar cualquiera confwúón. conste.

EL SONETO
Es la divina forma del Sone, o
Agil bajel que, al navegar, desata
Catorce remos de bruñida plata
Y velas de oro sobre el mar inquieto.
Pérfida S yrte le enviará su reto
Eu la tormenta que su voz dilata
Mas, luego, brisa bonancible y grata
A Golfo azul le impulsará en secreto.
Acéchanle traidores arrecifes
Donde se hunden los frágil~s esquifes
Y hacen temblar al rudo a.venturero . ...
Pero, los arrecifes de corales
Evita, al fin . ... y se oyen los triunfa.les
Himnos del victorioso marinero! .. ..

EL RETRATO
¿Qué me dicen, sonriendo con tristeza
Viejo re~rato, tu.s profundos ojos?
'
Tus pupilas son glaucas, y son rojos
Tus labios, y gentil es tu cabeza.
Me sumerge en ensueños tu belleza
Pensativa..... quiméricos antojos
Me infundes, y los á speros enojos
Disipas ~on tu nimbo de pureza.
~.Te &lt;;onocí, tal vez, en otra vida,
Misterios a beldad desvanecida.?
¿En. quó Thulé remota, en qué lejana
Región, por vez primE1ra, me ofrecis te
La flor de tu hermosura sobrehumana
Y de tus labios la son.risa triste? .... '
LEOPOLDO DfAz.

EL REY ORISTIÁN IX DE DINAM.AROA.

¡¡A GUERRA RU$.OJAPONli;S,4.-UNA JORNADA PJNOS,\,

para mejor comprenderse; hay motivo, a.parte
de la razón económica, para que sea de trascendentales resul ta.dos la visita que en estos días
realizará el Primer Magistrado de Francia al
Rey cJe Italia, que en el aj'Jo pasado fué la. delicia de los parisienses y abrió una. nueva. era
á las relaciones entre los dos pueblos latinos,
que en. su s ola i.listoria condensan las g lorias
más grandes de una raza. que ha llenado el
mundo con el fragor de sus haza.ñas y fatigado
los cielos con el resph,ndor de sus triunfos.
Y allá van sober anos y jefes de Estado buscando en pacíficas jiras solución á los problemas pendientes , por medio de conferencias con
sus igua.les y entre las aclamaciones de los
pueblos amigos; predicando la paz y la concordia, como a ntes iban los de su propia estirpe sembrando la consternación á su paso y la
desolación en su ca.mino. No así ahora.: Guillermo de Hohenzollern cruza la azul bahía de
Nápoles saludado por los italianos y agasajado por Víctor de Saboya., para apretar los
n udos de la Triple Alianza., no en son de guerra, sino como prenda. de sus intentos pacíficos
en el equilibrio europeo; el anciano Rey Cristián de Dinamarca., olvidando para siempre su
doloroso aislamiento de o tros días, que le entregó cuasi inerme á las armas triunfadora.s de
Prusia; la cual le arrebató el codiciado Schles•
wi¡¡--:ijols~in, co~l're¡ra. en ¡,airiarc¡r.l reu¡:¡1611 dv

:¡:..A G ~ A RUSO.,APONESA,-TRANSPORT)l; DE v!VERES Y E~Ull'A,TEa
/. LOS OAf4PAffl)N'TOS Rl7$QJ¡,

�EL MUNDO ILUSTRADO

LA PIESTA MILITAR DEL' 2 DE ABRIL.

EL MUNDO ILUSTRADO

LA FIESTA Mll.... ITAR DEL 2 DB ABRIL.

LLEG ADA D f!:L SR. GENERAL DÍAZ Á ANZURES.

EL SR. GENERAL ROSALINO M:ARTÍNEz Y SU E~TADO MAYOR, RECORRIENDO EL CAMPO.

LA ARTILLERÍA D E MONT A~A ANTES DE INSTALARSE EL VI VAC.
LOS ZAPADORES RECIBleNDO EL «RANCHO. &gt;

LOS ARTILLEROS A0A-B4NW DE LEVANTAR Et CAMPO,

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

RESULTADO DE NUESTRO PRIMER

ocurrió una aventura. que estuvo á punto de
costal'les la vida. Fué el caso que al atl-avesar
un estrecho y largo puente, vieron venir una
locomotora que ava.nza.ba con velocid ad vertiginosa. y que los hubiera. atropella.do, á no habérselas ocurrido amarrar el &lt;támdern&gt; que
montaban á uno de los durmientes y colgarse
de él mientras pasaba el tren.

CONCURSO
Otra "Pl'inta" á JO$ $llb$crlptorts

Como complemento á esta. información, publicamos los t•etratos de los jóvenes periodistas cubanos.

o
Pablo y Uirginia

*

E

N "El Impa.rcia.l" del 5 del corriente, dimos
á conocer con todos sus deta.lles, el resul•
ta.do de nuestt:o primer concurso de 1904.
Más de siete mil abvnados tomaron parte en
el certamen, sin que ninguno, como consta. en
los documentos que obr¡¡,n en nuestro poder,
acertara. el número exacto de municiones (511)
contenida.sen el frasco re~pectivo. La. a.pe~tura.
de éste se hizo en presencia del Sr. Notario 1?·
José Arellano, Jeva.ntándose pe.re. constancia.
el acta. correspondiente.
.
Conforme á la.s "ba.ses" y en atención á
aquella. circuosta.ncia, buscamos el número que
más se aproximara. á la cantidad precisa., encontrando dos soluciones igua.les que señala.ba.n la cifra. 513, y que proceu(an, una, d~~ subsoriptor 159 de ·'EL MUNDO ILUSTRADO , que
reside en C. Porfirio Díaz (Coe.h.), ~ otra, del
Sr. Roque Rodríguei:, vecino de Gomez Pala.cío (Dgo). Hecho el sorteo que prevenían las
mismas bases para el ca.so de que dos ó más
de los abona.dos dieran como solución cifras
iguales resultó favorecido por la. suerte el Sr.
Rodríg~ez, quien pu~de_ desde luego. man~a.r
recoger el bronce a.rtistico que ofreció la. Jo·
yería &lt;La. Perla.&gt; como premio y que le será.
entrega.do por los Sres. Diener :anos., previa.
la presentación de una carta nuestra. que acredite sus derechos y que le será dada. en nuestras oñcinas.

Para salir de Nueva York á. Liverpool, con
dos pesos que les quedaban, pagaron el Jlete de
su bicicleta hasta aquel puerto, logrando ellos
esconderse en la. escotilla de un buque, donde
permanecieron cuarenta. y ocho horas sin comer, basta que unos marineros fueron á sacar
pastura.s, pues el buque resultó ser de los que
transportan gana.do de América á Inglaterra.
En Liverpool se embarcaron p"a.ra la. Coruila,
Espafla., pasando en bicicleta. por Cádiz, Málaga. y Valencia. Al hacer la travesía. d~ Barcelona. á. Madrid, se les 1'ompió el &lt;támdem&gt;, teniendo que camina.e á pie :&gt;80 kilómetros.
De la capital de Espai:la. se dirigieron á Francia, pasando la. frontera por Hei.daya., y llegado que hubieron á París por Lyon, Dijón y
Marsella., arr iba.ron á Niza; de aquí paisaron
á. Mónaco y l uego prosiguieron el viaje hastll.
Génova, llegando allí el mes de agosto del año
sig uiente al de su partida..
De Génova, Argüello y Deulofeu se dirigieron á. F lorencia. y luego á Piza., visitando Livorno, Roma y Nápoles, lugar donde se embarca.ron en un buque inglés fingiéndose polizontes. Al ser descubiertos , el capitán les impuso un duro castigo. En este viaJe visitaron
.Alejandría., Port Se.id y el Mar Indico, hasta
la. isla de Ceilán, donde quedaror. aba.ndonados hasta. que, como marineros, toma.ro o el
vapor &lt;Africa&gt;, que los dejó en las costas del
Sur de la India Inglesa.
De allí s alieron para las ciuda.des de Madur &amp;., Madrás, Birma.nia, Rangoon, Mala.ca,
Sioga.pur, y de esta última para. Hong-Kongen
un va por chino, en el cual se les dió el trato
más cruel. En China. se embarcaron para Manila y de all/ para el Ja.pón, visitando Tokio,
Yokobama, Osaka y Nagasa.ki, donde tomaron
pasaje para San F r anci..co Califomia. Finalmente, de San Francisco se dirigieron á Ensena.da (Baja Ca.lifornia), Mazatl~n, Tepic, Guada.laja.ra y México. Los intrépidos -viajeros
deben haber partido para Vera.cruz el jueves
último, con el fin de embarcarse a.Uf y regresar
á l a. Habana..

***

El e.eta. que se levantó al abrirse el frasco es
la siguiente:
Una este.mpi1111, de cincuenta. ce?ta.vos ~a.noelada con el sello del seílor. Nota.no Pú?l~co D.
José Arella.no.-''En la _01udad ~e Mex1co, el
día. cuatro de Abril de mil novecientos cu!"tro,
á las diez de la mañana, día y hora designa.dos por la Redacción de "Jl.L. MUNDO lLUl!l·
TRADO, " semanario de est_a _ca.pita.l, para. abrir
el frasco conteniendo muo1c10nes, á que se r~fieren la.s bases de su primer concur~o de ~11
novecientos cuatro, y verificar el numero de ·
aquéllas se abrió y, hecho el recuento, se encontró q~e contenía. municiones en c_antidad de
"quinientas once. "-Para constancia. se levanta. esta acta. el mismo día., que fir11;1a.n. algunos
connurrentes en unión del depos1tario.-José
Gó,i;ez Uga.rte.-Antonio Enríquez.-Lorenzo
J. Arellano.-Da.niel Torices.-José Arella.no.
-Rúbricas. "

***
Participamos á nue'ltrus subscriptores _que
en este mes se ba.rá el reparto de ~tro hbro
muy interesante que- ofrece como &lt;prima&gt; este
semanario.

f

D

E p ie sobre mi hombro Je sostenía yo,

mientras él, como todos los demás que
afiigidos nos quedábamos en la playa
extranjera, sacudía su pafiuelito blanco en
dirección del vapor que se a.lejaba del muelle. Mi nietecito daba el postrer adiós á su
amada primita, la compaüera de sus juegos,
la ama.da de E'U corazón. El vapor desaparfció, al fin, entre las brumas, con rumbo á.la
Patria.; los pafiuelos dejaron de agita.rae en
el ai re y muchos de ellos fueron á enjugar
más de una lágrima .... ..
¡ Las cartas, las primeras cartas! Niki tuvo
también Ja suya, escdta en grandes é indisciplinados caracteres de imprenta, en renglones que comenzaban en un ángulo y terminaban en el otro. Ella, su Pilarica querida, le decía que se había mareado un poquito, que la mar era un agua muy grande y
muy azul, y que ella no se olvi daba de él.
La carta estaba, además, ilustrada con gracioso dibujo del va.por en plena mar, y con
un admirable retrato del capitán con sus
grandes patillas, formadas por dos hermosos
borrones de tinta; todo de pufio y letra de
la. primita ausente.
El niño oy6 leer la carta con profunda
atención, interpretó correctamente los dibujos, y terminada la lectura, tomó la misiva,
la dobl6 en cuatro, y teniéndola en la mano,
se ech6 sobre ]as rodillas de su abuela; la cabecita hundida en el maternal rt&gt;gazo, el bracito colgando y la carta apretada entre los
dedos.
Lo que p9-só por el cerebro del pobre niño
durante aquel silencio de tristeza; lo quepa-

La Fiesta del 2 de Abril.
EL CARRO ALEGÓRICO DE L A

&lt;VICTORIA.&gt;

Los defectos de los bárbaros son mucha.s veces virtudes en ciernes, y los vicios de los puehlos en decadencia, virtudes degenera.das.HENRI MALO.

*

La desgracia. de la. igualdad es qu~ sola.mente la queremos con nuestros super 1ores.BECQUE.

o
Ca Uudta al mundo
PERIODLmS OUB!NOS

H

J.,OS JÓVENl!lS PflLlO J!, ARQOELLO Y ALFREDO DEULOFEU, l'ERIODISTAS OVl'IAN0$ QOE ACAl3AN
PI PAR ll.\ VT1EllrA 4~ MUm;&gt;O,

ACE poco~ días llega.ron á. esta capital los
jóvenes Ofilio E. A.r¡!'üello y Alfredo Deulofeu, redactores de EL MUNDO de la Habana, quienes, el 20 de diciembre de 1902, salieron sin un solo centavo, de la Isla. de Cuba., con
el objeto de dar la. vuelta. a.l mundo, bajo l_a.
promesa de recibir como recompensa. la cantidad de dos mil quinientos pesos al llegar al
punt&lt;I de partida.
EL MUNDO, que es el peri~dico q~~ ofrece el
premio. dejó libre la. elección d~ ~twera.rio [i,
los viajeros: pero puso por cond1c16n el recibir de aq uéllos una. carta por serna.na en laque
Je dier an cuenta. de su viaje lacónicamente.
Aceptada la proposición, Argüello y Deulofeu
se escom:lieron en el primer vapor que encontraron basta salir de la Habana ; pero al ser
descubiertos, se les llevó á presencia del Capitán, quien los mandó_ encerrar en la «bar~a.&gt;,
mientra.s el barco arribaba á Ta,mpa., Florida.
En este punto fueron entregados á la. autoridad,
acusándolos de fraude y de haber violado la.
ley de inmigración de los Estados Unidos, por
no tener loa treinta pesos que se requieren al
desembe.roar en territorio amerioa.no.

.Al ,a.ur de 'l'a.mp11i p~ra. J~~aoi:ivUie1 lea

NOJ!;STRO PAtS,-fRES.A

p~ S.A~

;ost

(SAN LUlS :fQ7'0S1).

só por su corazoncito de cuatro años, eólo los
ángeles del cielo, que son también los genios
del primer amor, pueden decirlo. Si yo lo
supiera, escribiría el sublime poema del primer pesar, que nadie conoce, porque la infancia. no se lo revela sino al celeste compañero &lt;le su guarda. Si yo fuera pintor, trazaría aquel cuadrito doloroso que me oprimió
el alma.
Al cabo de un rato, el ni.fío levantó la cabeza, alz6 los ojos húmedos de Uanto, y dijo
con acento de ternísima súplica.:
- Gran mamá, vamos nosotros también en
aquel vapor!

N.

BOLET PERAZA.

o
Aln,a de An,érica.
IJlS DOS RAYAS.
- CoJp,. del t lemPo 11ou ......

Ya trepidaba. el ímpetu guerrero,
cuando Pizarro se sintió un gigante;
y, sa.lieado del grupo vacilante,
e:x:clamó en a.Ita. voz:- Yo seguir quiero.
Y sobre el ancha arena, con su acero,
trazó luego una raya. fulgurante:
volvióse al grupo¡ sefia.ló adelante;
llegó á la. línea, y la pasó el primero . .. .

Otra raya tambiéo, pero sombría,
trazó Atahualpa. en memorable día,
cuando, cautivo de la hispana tropa,
la. altura. señaló, como un desdoro,
que ofrecio luego repletar con oro,
para saciar el hambre de la. Europa.
,TOSÉ SANTOS CHOCANO.

�EL MUNDO llUSTBADO

Muerw del Señor General Don Lui~ Carballeda

Páginas de la Moda

A fines del pasado falleci6 en México el sefior General Don Luis
Carballeda, víctima de una larga y penosa enfermedad.
El sefior Carballeda contaba 77 años de edad, y la mayor parte de
su vida la consagr6 á la defensu de la Patria, comenzando á prestar
sus servicios durante la campafia contra la invasión norteamericana,
en 1847, para continuar su carrera en 1862, á las órdenes de! señor
General Díaz.
En 1876, el sefior Carballeda fué nombrado Inspector General de
Policía, pue!'to que desempeñ6 hasta 1881, en que se hizo cargo de la
Inspección de los cuerpos rurales de la Federaci6n. Por el año de
1884 volvió á servir el empleo primeramente referido, permaneciendo
en él hasta 1897, año en que pas6 á Guadalajara como Jefe de la 51!'
7,ona militar. En 1901 regresó á esta. capital para radicarse aquí definitivamente.
El día 31 de marzo se efectuó la. inhumación del cadáver en el Pan-

LAS

modas actuales son, decididamente
u~a segunda eclici6n de las del Segund¿
I_mpeno, de esas modas exóticas que en un
tiempo fueron consideradas como la esencia
del mal gusto y de la cursilería. Este fué un
error nefasto en la historia de la moda pues
ha! _que advei-~ir que aunque esta se~unda
ed1c16n haya sido cuidadosamente «corregida y aumentada,» no es de mal tono sino
q_ue, por el contrario, ha sido de la aprobación unánime del mundo elegante.
LaR mangas de hoy y los justillos recuerd:m las que en tiempos pasados llevaba la
Emperatriz Eugenia. Ningún detalle de 1a
presente indumentaria se diferencia notablemente de la del Segundo Imperio, y hasta
los sombreros que entonces estuvieron en
boga, han vuelto á llevarse, con gran complacencia de las damas.
Los nuevos trajes de primavera muestran
que los artistas de la moda en París están
resueltos á intro~ucir la seda, que es 1Ja tela
más elegante y vistosa. En años pasados no
hubo_ tendencias tan marcadas para que la
seda imperase, pero en la estación actual
sucede lo contrario.

***

El .ilttaché Militar üe Alemania en !léxico
El se.ñor Teniente Von Fink, que durante algún tiempo permaneció en México como attacbé militar de la Legación de Alemimia, ha
salido de esta capital para aquel Imperio, donde se incorporará al regimiento en que prei-taba sus servicios antes de venir á nuestro país.
El señor Von Finck supo captarse, tanto en los círculos oficiales
como en los sociales, grandes simpatías por su trato afable 'y cortés, y
fué siempre objeto de inequívocas muestras de estimación por parte
de los miembros más distinguidos de la colonia alemana..
Publicamos en esta págifla el retrato clel señor Von Finrk, vistiendo el unüorme del regimiento alemán de ((Coraceros de la Muerte», á
que pertenece.

00
Los buenos libros son la esencia de las almas mejores, el resumen
de sus conocimientos y el fruto de sus largas vigilias. En ellos se
puede recoger en una hora el estudio de toda una vida.

SR. GENERAL DON LU1S OARBALLEDA,

te6n Francés, habiéndole hecho los honores que conforme á la ordenanza lt1 correspondían, una brigada al mando del Coronel Eduardo
M:. Caus.
La muerte del señor General Carballeda ba sido generalmente sentida, principalmente por sus subordinados y amigofl.

De p~co tiem p~ á esta pal'te, los trajes
para mfios y mñas di¾ corta edad son
iguales por completo. Los cuellos son' cua~rados, y no redondos 6 circulares como antiguamente se usaban. Las pelerinas son de
~enos fan~sía en su confección y se asemeJan mucho a los cuellos marinos. Se guarnecen con galo~es y no con franjas dentelladas. A los diez y ocho meses los niños
pueden vestir la clásica blusa de t'res pliegues
redondo:::; pero desde que han tomado los
neceearios hábitos de aseo que convienen á
su eJad, dejan ese traje y visten el netamente mas.::ulino.
Para los nifios de cuatro á ocho afios de
edad,. el _palet6 de medfa estación es el más
práet1co y el más usado. Estos consejos ge~erales que dejo anotados, son de gran utilidad y. ~o deben olvidarse, pues librarán á
las familias de muchas dificultades en materia de elección de trajes para los chicuelos.

I

'.

***

Paso ahora á explicar los :figurines de las
presentes páginas:
Grabado número 1.-Trajes modernos de

-~
- -~- - __

*

Los libros son para el alma lo que los alimentos para el cuerpo.

*

.:---

El estudio disipa. el fastidio, mitiga la tristeza, atenúa el dolor,
anima y puebla la soledad.-SEGUR.

Flg. número 1.

~~~~\:."~t~doqsu:ºá a~licacio~etasde en1caje, cin_ta y ab_alorios. La originalidad de
,
primera vis resa ta, consiste únicamente en 1 d ·
· ·6
d e los adornos,
pues como F!e ve ambas faldas de li
. 8: 1spos101 n
1
adornadas, trasversalmente, po;'las aplicacione~ á q~e ~:~e
.1~~e~r;f!~

~~~i~!

A Venus Urania.

¿POR QUE ... ?

La Emperatriz Loca

¡Venus descíende al 1nundo! la. Pureza
Brilla. en' las almas con ful gol' escaso;
El Genio expil'&amp;j el hombre, paso á paso,
Camina. hacia. el abismo en su tol'peza..

En mi humilde boardilla de poet,a,
en la que á solas por tu ausencia lloro,
puse en la jaula. tu canario de oro
y en el azul florero tu violeta.

Carlota., abandonada y macilenta,
en un Castillo encierra. su locura,
y evoca de su trágica aventura
la fecha de Querétaro sangrienta.

Huyó del Arte la ideal :Belleza;
La. sensata. rRzón vuela al a.ca.so;
Nos deja. la. Virtud, y, en e~Ocaso,.
La. desnuda Verdad á bund1rse empieza . . .

Mas su vi.da fué breve. ¿Qué secreta
enlermeda.d los consumíó :' Lo 1gooro;
ni el canario á. otros muohos hizo coro,
ni perfumó la :flor mi estancia quieta.

Parece que le daiia y que le afrenta
cuanto fué gala. a.ver de ~u hermosura:
Cogen sus manos flores con ternura
y luego con sus pies las ato1•mijnta.

¡Tus hijos somos! .. de tu excelsa altura.,
¡Madre desciende y sá.lvanos! . .. umbrosa
Nocbe ~os cerca. y cubre de pavura .. ..

Ave y flor expiraron .... ¡Oh maldita
sombra la que proyecto, 6 Jo que fupre,
que basta.. lo fútil sin piedad me quita!. ...

Sueil:a. que aún es la Emperatriz consorte
y ciffe el busto con &lt;toilette&gt; de Corte:
ronda en la noche el medioeval Castillo,

¡Qué brille en el cenit, esplendorosa.,
De tus ojos la luz eterna y pura,
.
La. luz de tu mira.da., ¡ob Madre! ¡oh D10sa!

Dime: ¿por qué el destino así me hiere'! ... .
¿Me obsequias una flor?. . .. ¡Se me marchita!
¿Me obsequias un ca.nario? ... . ¡Se me muere!

y su labio infeliz, que á nadie nombra.,
en el puente, en el foso, en el rastrillo,
-¡Ma.ximiliano!- gime entre la sombra ...

ENRlQ"OE FERNÁNPEZ GRANADOS,

JUAlf B, Dl;LGADO,

M..\NUEL S, PlCHÁRDO,
H&amp;b&amp;na-1904.

Flg, nOmero 2,

Flg, nOmero 3,

��"El Mundo llustradou
S~iUr,do Gor,curso de l 904.

JI

por ]a extraordinaria aceptaci6n que ha tenido, por parte de nuestro subscriptores, el primer concurso
de EL MUNDO lLu~TnADO, en 1904, nos apresuramo á abrir un nuevo certamen de carácter enteramente distinto del anterior, pero
de gran interés para las fantllias.
Trata.moa de estimular, con este concurso,
á. todos los que directamente se interesen por
]a salud de los nifios y por su buen desarrollo ff ico en los primeros años de la infancia,
otorgando un premio á loe que reúnan, en
nuestro concepto, las mejores condiciones en
ese sentido. Concursos de e ta naturaleza se
efectúan frecuenteroeute, tanto en Europa
como en los Estado Unido , con el mayor
éxito.
Debemos advertir que, siendo uno de nuestros principales propósitos el de que todos
los abonados de este semanario puedan tomar parte en los concursos 4ue organizamos,
no hemos olvidado en esta vez el derecho que
tienen á que se les adjudique el premio respectivo·, pues l como se verá den las .base que
en seguida se e tablecen, to os, sm excepción, pueden aspirar !L la recompensa, Y.ª
sea. que el nifio que resulte vencedor sea_ hijo del subscriptor 6 de alguno de sus panentes 6 amigos.
Además, y con el objeto de ques6lo nuestros ahonados puedan entrar al concurso, en
E1. MUNDO lLU ' TRADO del 1? de mayo pr6ximo se publicará. un cup6n especial, á fin de
LE 'TADOS

que al remitírsenos la fotografía. de que se
habla en las bnses, lo manden también,
como justificante de 9u~ el interesad~ _es
subscriptor de este per1ód1co. La Adm1mstraci6n cuidará de inutilizar los cupones de
los ejemplares que venda suellos, á fin de
que no pueda hacerse uso de ello por personas que no tengan el carácter de abonados.

BASES
I. 3e establecen do primero~ premio y
dos segundos para nifios de O á. 2 años y de
2 á 4 afio de1 edad, que consistirán respectivamente en dos retratos al 6leo, de los mi ·
mos nifios, al tamafio natural, y dos amplificaciones fotográti~, de igtiales dimensiones. Los retrato9 serán entregados con u correspondiente marco en ~uestras oficinas, en
México ya sea {i los intere ados 6 á las
person;s que é tos designen par~ que los recojan si residen fuera de la capital.
Los que deseen tomar p"rte en el
concurso deberán remitirnos antes del 20
de mayo 1próximo, directamente y á. la 21!- calle de las Damll.fl, núm. 4, una fotografía del
n iño [hombre 6 mujer] que presenten ~l
certaruen haciendo con tar al rPver o los Sl·
guientes da.tos, que escribirán también en el
cupón respectivo:
A. - La edad exacta del nifio, al hace1se
la remi i6n del retrato.
B.- u pe o, en gramos.

rr.'

a: test.mnento

Recetas Varias

del Ilmo. Sr. Arzobispo Fechan
Dulces d1 llores de oaraaJa
Se toma. 1 kilogramo de azúcar,
se cla.rlfica, se espuma.; se le hace
hervir varias veces, echándole 250
gra.mos de llores de naranjo; después de cocido se Je agrega una cu·
charada. de la. pasta con u.bid a; me·
néase todo con prontitud, en movimiento circular y a.poyando en los
bordes para que el azúcar suba;se
deja. caer de nuevo y otra ve1. ~ebace subir, agitando como la_pr1mera.
vez. Luego se vierte el conJunto resultante en caja de papel engrasada con aceite fino y salpica.das de
azúcar.

rrlcto.
Córt.ese en cubos de una pulgada
medio quilogramo de carne de res
y aplánense golpeándolos recio con
un ama. adol' de pa.pa.
Mónden e y rebánense tres papas
grande y cuatro cebollas.
Póngase una. capa de papa en el
fondo de una. tartera, Juego una
capa de carne y ceholla., y espolvoréese eon so.l y pimienta.
.
Móndense y córtense en mitades
cutitro jit-0mat.es de buen tamaYlo,
píquese la.carnemenuda.ment.e, líche•
se en la tartera. y anádase una cuchara.da de mantequilla. dividido.
en porciones pequeiias.
Viértase sobre todo ello una media copa de crema espesa y á~ida.
•rápese, métase en una vas!Ja de
a.gua hirviendo y cuézase en un
horno uave por espacio de dos horas y medio..

eamero estofado.
Se hacen oquedades pequeilas en
un pecho de carnero y se llenan de
apio pica.do.
Se pone en uno. tartera., se espolvorea. con una cuchare.dita. de sal y
una de pimienta.
Aiiádase uno. copo. de agua y cuézase en un horno &amp;rdlente por veinte minutos, y en seguida. por una
hora. á fuego lento.
Se sirve con una. buena. salsa.

C.-Su nombre y apellido.
D.-El nombre, lugar de residencia y domicilio del que lo presente al concurso.
Los cupones vendrán fumados precisa.mente por un médico que corrobore la. exactitud de los datos sobre edad y peso. Sin
este requi ito, lo cupones no tendrán valor
algtino.
1 Tos r ervamos el derecho de comprobar
tanto la autenticidad de la firma &lt;lel médico
como el hecho de que lo niflos han sido retratados recientemente.
III. La. fotografías deberán ser suficientemente clara. , y su tamaño, ruando menos,
el "Imperial," prefiriéndose los retratos de
•·medio-de nudo. "
IV. Los subscriptores que no tengan en su
familia. niño de O á. 2 ni de 2 á 4 año , podrán hacer uso del cup6n corre pondiente
remitiendo el r etrato &lt;le algún n iño que, á su
juicio, merezca figurar en el certamen, 6 bien
regalar el mismo cupón á otra persona. para
que lo utilice.
V. El resultado del concur o se dará á conocer por E1, MUNDO lLu "TRADO en su edición del segundo domingo de junio. En 6Rta.
edici6n, además de las fotografías de los nifios vencedores, se publicarán las de lo otros
nifios que á. nue tro juicio lo merezca.o.
La ejeouci6n de los retratos al 6leo que
ofrecemos como premio!'!, será encomendada
á un artista competente.

Los blem fmoa raloados u $125,000.
La mayor parte de lo testado c ons istía e n dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mut ua", Com pallia de Seg uros s obre
la vida, de Nueva York,

"SANTA FE," LA MEJOR ~UTA.
A Denver, Kansas Oity, St, Louis, Ohicago, New York,
San Francisco y Los Angeles
llll'li!lltB'I~~~_,..~-

---~IP'!""I'~

Ho&lt;ie pocos dlas que se practicó
la apertura del testamento del Ilustrislmo Sr. Anobispo D. Patricio
A. Feehan en la ciudad de Chlcago,
lJllnols.. La fortuna del d!stingu1do
)relado ascendió a cerca de. . . .
$125,000 oro americe.no; y segtln el
inventarlo que se blJ publicado, los
bienes que dejó fueron como sigue:
Dos pólizas de "La
Mutua,"
Compa.ft1a
de Seguros sobre lo
Vida. de Nueva York,
por $25,000 oro cada
una, ó sean . . . . . $ 50,000 oro.
Dlvltlendos a.cumulados
sobre una de las póll1J1s. . . . • . . . 9,329 oro.
Ot.ra. póliza de seguro. 14,000 oro.
Acciones en efectivo Y
en Bancoe. . . . . . 37,000 oro.

~TIL tLL
PLA
hermosa Colonia, no sólo por su posición, que lo es contiguo al
de la Reforma, sino porque las personas que están comprando
lotes, pertenecen á lo más granado de nuestra sociedad, quie•
nes desean construir magníficos edificios, que, ea época no muy lejana,
llegará á ser el Jugar más de moda y el centro de las lujosas residencias
de la ciudad de México.
Sírvase investigar el aJza á que ha llegado en esta parte de la ciudad,
de algunos años á esta parte, y se convencerá de que no hay inversión
más segura ni de más briJJantes resultados que la que le ofrecemos.
Por un acuerdo especial, se ha prohibido para siempre, establecer pul•
querías ú otros establecimientos por el estilo en esta Colonia. Siendo este
lugar para edificar fincas que llenen todos los requisitos de salubridad, y
por consiguiente, para que residan personas de refinada cultura, se hacen
necesarias estas restricciones.
En menos de tres meses se ha vendido cerca de la cuarta parte de este
terreno, Yesperamos que para fines del presente año. todos los lotes ha•
brán sido tomados, y dentro de unos cinco años, este lugar será el más
hermoso y saludable de la Capital de la República.
Creemos que en un tiempo no muy remoto, México llegará á ocupar la
primera fila por sus edificios, en el hemisferio occidental. Tiene la ventaja
natural, que no gozan otras capitales: salud y cultura.
Continuamos vendiendo lotes bajo nuestro mismo plan, es decir, veinte
por ciento aJ contado y el resto en nueve años. Ningún interés se paga
sino después de que se hayan concluido: calJes de asfalto, banquetas de
cemento, drenaje y un sistema completo de agua.

¿Hay alguna proposición

1

Entre las dlsp0slciones del seftor Arzobispo, en su testamento. se
hicieron éstas:
A su hermana, a.el'lorlta Ka.te
Foeehan, que eituvo siempre con él
hasta u muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000 oro en una. de las póUzas de seguro; li. l.&amp; seiioro Ana A.
Feeh&amp;n viuda del eeilor Doctor
Edu.al'do L. Feehan, hermano del
sefior Arzobispo, $25,000 oro de
otra. de las p6llzas, y $5,000 oro en
efectivo; (l. la Academia de 8a.l1' Patricio de ChJoago, de la que es preceptora su hermuia, Madre Marra
Cata.llna, $10,000 oro de l&amp; ü l ~
póllz&amp;; 11 la escuela "Sant.e Marta.
de enseiianza práctica para, varones, de Fleehanvllle, Illlno.18, que
era la lnstltuclóo por 1a que mA8 Be
interesaba. e1 aefior

Arzobispo.

110

entregaron loe ~ 000 reet.eui . de
1a dltlma póU-.

de terrenos mejor
que ésta?
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Año XI.- Tomo I.- Número 16.

MEXICO, lBRIL 17 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDLA
Regis trado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Sub~rrlprlón men8uII forineit...... ifl 1. ó0
ldem
ldett1 en la Capital. ill L 26

Gerenta: LUIS REYES SPIIIDOLA

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>El Mundo Ilustrado</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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AL P:U ERTO

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GRANDES ALMACENES
DE ROPA~-.y NOVEDADES .

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I

MEXICO, ABRIL 17 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDLA
Registrado como artrculo de segunda clase, en 3 de Novlembr~ de 1894.

Subserlpclóu mensual foránea ...... $ I.óO
ldem
ldem en la Capital.$ l. 2o

Gerente: LUIS REYES SPINDDLA

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SEGUNDA MONTERILLA Y CAPUCHINAS. MEXICO

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Año XL-Tomo I.-Número 16.

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VERACR~
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L UN.DO LUST~ADO

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D6Dartam6nto 06 ·r6rtum6ría,
flrtíGulos 06 F.antasía u6uant6s:

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Depósito del mara~Hloso ]abón para Desmanchar·Ropa y Pieles.
\ ,precios invariabl~mente fijos y si,n coin:pétencia,
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.,SignOfét, Honnorat y (omp. - ·· ,

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El Combate de Flores en Chapultepec.
"'1ictoric1.·., &lt;le lc1. Src1.. l"'\kt,el (Grár, Pr~n,io,)- "Du&lt;¡uesc1." &lt;le los r,Hjos Díc1.z Rc1.iios c1. CJ"'\e 11c ió11 t,or,oríficc1. .)

�tt MUNDO tt11STltADO

~t ?titJm&gt;o tttrSTitADO

nitot y 6rauizo
A nieve, más aún que la lluvia,
es la fecundidad de la tierra.
Diríase que es su nodriza, según la amamanta de jugos fertil:zantes, según la acaricia con el
contacto de sus copos, según la viste, la engalana y la embellece con
blanquísimos encajes y con platea•
dos hilos, y según la envuelve en
gasas transparentes.
La nieve es melancólica, pero es
dulce y tierna. Sus copos tenues y
como cardados, flotan y se ciernen
en la atmósfera, como las aves sobre sus nidos, ó como las mariposas sobre las flores, antes de depositarse en la tierra ó de posarse
sobre la vegetación.
Ligera y alada, cae sin herir, sin
maltratar, sin destruir. Se posa delicada sobre lll.s aristas más finas,
sobre las ramas más frágiles, sobre
las vellosidades más tenues, sin doblegarlás ni deformarlas ni romperlas. Así posada y superpuesta
en capas finísimas, reproduce en
alto relieve y con absoluta fidelidad, todos los rasgos, todos los
surcos, todas las asperidades y todos los contornos de los objetos,
esculpiéndolos, por decirlo así, en
blanquísimo mármol.
Salvo cuando el huraeán la brutaliza ó el declive la traiciona, la
nieve jamás acomete, jamás ataca,
jamás derriba, jamás aniquila. Todo en ella es caricia silenciosa y
discreta.
Venga después el sol á fundir la, y

L

entonces, convertida en hilos de
plata líquida, se insinúa, se infiltra, impregna la tierra y la vegetación transfundiéndole los gérmenes
y los jugos de la vida, enriquecidos
con los abonos atmosféricos que ha
aprisionado, al formarse, en las
mallas de sus copos.
Llegada la primavera, la nieve
acumulada en el invierno, se transforma en arroyos juguetones, en
majestuosos ríos, en lagos apacibles, en torrentes espumantes, en
regadío de praderas; en fecundidad, en vida, en retoños y nidos en
los troncos, en sombríos y murmurantes follajes en los bosques, en
espigas, en flores, en frutas, en ri queza y bienestar.

*

**
El granizo es tumultuoso
y brutal. Na vega por los aires en colosales barcas negras; se anuncia con
ruidosa artillería, con redobles de
atabales, con estruendos de trompas, con fulguraciones, con fulminaciones. Es un monstruo de alas
negras, pico de acero y garras aguzadas, preñado de odios, agitado
por las furias, sacudido por las
convulsiones de una cólera ciega y
desmesurada
A su llegada, todo se obscurece
en el cielo y todo se estremece en la
tierra. Los animales buscan refugio en el fondo delas cavernas; las
aves cubren nerviosamente con sus
alas á sus polh,elos; las altas encinas sacuden sus·ramas como calosfriadas de terror, y los enhiestos
pinos alzan sus cimas agudas como

saliendo al encuentro del rayo qué
ha de desgajarlos é incendiarlos.
De repente, el colosal é informe
tumor negruzco se abre y el combate comienza. El relámpago ciega,
el rayo atruena, el granizo apedrea,
el viento arrasa y la destrucción y
la muerte se ciernen sobre la Naturaleza.
El follaje desmenuzado gira á im•
pulsos del viento, los pétalos caen
acdbillados; las frutas agujereadas se desprenden de las ramas, y
ruedan por tierra los granos aplastados de las espigas desgl'anadas.
Caen las aves como fulminadas por
lqs disparos de siniestros é i~visibles cazadores, ruedan los mdos,
vuelan las techumbres, se hunden
las cabañas, perecen á montones
los animales y las plantas.
A poco, de lo que era un campo
de maíz, no q_uedan más que cadáve1·es de cañas hacinados y confundidos; los jardines S!3 transforman
en lodo de pétalos; en los bosques
se yerguen despavorido!! y petrificados los esqueletos desnudos de
los árboles ayer frondosos y exuberantes. El caserío es ya ruina; el
barranco, colmado y azolvado,
desborda sus agua.s sobre la campiña y la trausforma en lago de
fango.
El granizo hace harapos de lo
que eran vestiduras; tiestos, de lo
que fueron ánforas; hacinamientos,
de lo que fueron construcciones;
papillas escurridizas, de lo que fueron formas, y el espectro escueto y
demacrado de la miseria se cierne

en lo que fueron centros de prosperidad.
Esparpajar, desmenuzar, dispersi.r y aniquilar todo lo que antes
fué trabajo acumulado, riqueza
creada, vida fecunda y bienestar
seguro, tal es su obra, y ni la imaginación más candente del poeta
más inspirado encuentra la compensación de tanta ruina en la contemplación de aquella tumultuosa
batalla en que los proyectiles son
diamantes.
¡Felices los países de nieve que
tienen el tranquilo y melancólico
reposo del invierno, para disfrutar
después, del despertar espléndido y
suntuoso de la primavera!
Nieve y grsi,nizo ... , para el físico
son una misma cosa. Para el labrador, para el productor, para.el hombre de trabajo y de ahor1·0, media
entre ellos la misma diferencia que
entre la madre que amamantay acaricia y el·monstruo que hiere y destruye. Aquélla es todo amor,. éste
todo odio; aquélla es prosperidad,
éste miseria; aquélla es fecundidad
y éste es aniquilamiento.
Y así es la Naturaleza y así es la
vida. ¡Con la misma gota de agua,
fecunda ó esteriliza, crea ó de1,truye, engendra ó mata, vivifica ó aniquila!

POLITICA GENERAL
La Reina Doñ!l ls,'•bel,-Su vida y su muerte,-Recuerdos de otro• d1as.-Glorlas Que pasan.-El atentado
contra el PrlmAr l!Ilolstro Maura,-Flrmeza del
Rey Alfonso XLII ,-El Soberano en su puesto.-Lamentable desgracia en Puerto Arturo,-Un acorazado perdldo.-Mu&lt;,rte del Vicealmirante Maka·
roff,-Los efectos del accidente.

TRISTE Y sombría ha sido la presente semana para España: ha visto desapareéer á
la reina ~bue!a, á la célebre DI!- Isabel II, que
con su h1stor1a llena casi toda la pasada cen.

se desmoronó su trono, al estampido de los
cail.ones que tronaron en el memorable puente
d~ Alcolea! Después, el destierro, la proscripción, la sombra; los partidos en rabiosa lucha·
la guerra francoalemana que se enciende ai
buscarse un sucesor de la reina destronada·1 el
general Prim que perece al filo del puñal de
un asesino despiadado; el rey Ama.deo quepasa ?ºm~ en visión profética por las gradas del
sollo mmado por la revolución; los- cantonales que desgarran el seno de la patria española: la República que se derrumba á pesar de
la honradez de Pi y Margall y la' entereza de
Castel ar; otra vez la hidra del carlismo asomando sus fauces hambrientas y ensangrentadas: el
cuartelazo de Sagunto; Martínez Campos que
proclama á Alfonso XII; la restauración ....
Y en tanto, la ~eina D._. Isabel, siempre envuelta e? las t"r1stezas de la expatriación, sin
que pud1ora ver de nuevo el sol de sus primer~.s alegrías, ni aun bajo la influencia de su
h110 que ceñía la corona de que ella se había
despojado al impulso avasallador de la revolución triunfante.
S!gu~eron después los años fatigosos de la
ano1a01dad, fríos,- solitarios y tediosos para
la que fué soberana aplaudida y que ~on la
Emp~ratriz Eu&amp;"enia, otra grandeza que se so·
brevive á sí misma, compartió la celebridad
en los centros aristocráticos de Europa· después, el manto del ol vid-o, en medio de la fiebre q_ue consume á las m?dernas sociedades; y
por fin, la eterna prometida, la muerte que uivela con su rasero al prócer y al mendigo, al
noble y al ~lebeyo, en el montón de tierni, que
á t?dos abriga con el mismo carii'io de madre
umversal.

/

Notas M~troPolitanas
SI granlzo.-La nleve.-81 frio.-La fiesta florat.-Los nlños.-Los teatros.

OR un extraño capricho de la Natúraleza,
hemos tenido el espectáculo milagroso de
una gran nevada. Nosotros, que acostumbramos llamar invierno á la estación que buscan nuestros vecinos septentrionales por sumorigerada dulzura, hemos visto el Valle cubierto por la repentina. floración de una nevasca inesperada.
Amado Nervo ha de haber pensado en c:La
Hermana Nieve&gt;. Los divinos versos de su poema acudían á mis labios al contemplar desde
la altura la extensión del Valle, en la que se
antojaba un gran combate de lirios, cuya sangre inmaculada cubría la llanura.
La nieve tiene extrañas harmonías de una
divina blancura. Ella, más que ninguno de los
grandes espectáculos de la Na tu raleza, llena el
espíritu de un gran sentimiento de beatitud; de
paz, de suave y tranquila ang.istia, que se desvanece en un largo estremecimiento. La nieve
es buena y es hermosa. Bajo sus diamantinas
sábanas, hierve la savia de los gérmenes que
han de brotar en la Primavera; ella es la que
cubre las altas regiones en las cuales el pie del
hombre rara vez se aventura; ella es la que
guarda en ·1a infinita soledad del Polo, el secreto que los siglos han sido impotentes para esclarecer, para sospechar siquiera.
•
La nieve se muestra esqui va hacia nosotros.
En nuestros climas de fuego, de eterno y desesperante calor, la nieve no es comp1·endida. Es
una gran esquiva, porque sabe que es hermosa,
que es más hermosa. que todas y por eso nunca
nos visita.
Ha sido preciso un engaño, uno de los deliciosos engaños de la Naturaleza, para que, ante nuestros ojos asombrados se desarrolle el
panorama que presentaría nuestro Valle, de
encontrarse á muchos grados de latitud por
encima de la que ocupa. El granizo, el frágil
y juguetón granizo, que llega repicando en todos los cristales, por una humorada infantil,
nos hizo ver una,; cuantas horas el ensueño
que muchos guardamos para las horas de in•
tensa melancolía, el blanco ensueño que inspiró al divino Teófilo los sublimes verso s de su
c:Sinfonía en Blanco Mayor&gt;.
El hombre podrá penetrar con sus plantas
burdas y sus ojos llenos del ahinco de lucro en
todos los secretos, en todos los tesoros de la
Naturaleza; violará las altas cataratas para
extraer de ellas la electricidad vulgar que mueve la máquina odiosa; robará las fuerzas que
el Gran Todo ha puesto á la disposición del
fuego, las que ha dado por patdmon~o á la rabia que hierve en los volcanes; pero ¡amás penetrará el blanco misterio de la nieve. Es por
eso que sentimos ante la fugitiva visión de esa
blancura de ala, áe lirio, el vago sentimiento
de estupor, el anonadamiento total que sumerge al espíritu en una región ilimitada, en cuyos

P

horizontes inacabables vuelan lentamente todas las quimeras.

......
*
Por una de tantas anomalías de nuestro carácter híbrido, las fiestas florales son raras
entre nosotros. Preciso es que venga algún extranjero á admirarse ante los prodigios de
nuestros jardines, para que tengamos la noción, siquiera sea la noción incompleta y deforme, de lo mucho que valen y de lo mucho
que podrían producir bien aprovechados.
En nuestro Valle, las flores se ofrecen en un
eterno afán de pródigo. Las hay blancas, muy
blancas, con pétalos de cera en los cuales una
sangre anémica apenas si circula con lentitudes
señoriales; las hay rojas, tan rojas como una
desesperación sin límites y sin remedio; las hay
azules, como los ojos impregnados de bruma
de esas turbadoras mujeres septentrionales; la.s
· hay de formas correctas y simétricas; las hay
llenas de perfumes incitantes; las hay casi ca1·nales y femeninas como labios, como frentes y
como piel de mujeres hermosas.
Las rosas, con arrogancias de hembras va. nas, irguen sus corolas que el-paciente esfuerzo humano ha plegado; rosas hay que tienen la
morbidez de la carne, de la fresc¡i, carne joven,
llena de emanaciones y de redondeces; rosas
existen en las cuales parece hervir la sangre
criolla en tumultuosos giros. La camelia imperial extiende sus pétalos de cera, frágiles y satinados· balancean sus pequei'ias corolas, como
estrslla~, las margaritas, caras á los amantes,
y los miosotis se empeñan, sin.conseguirlo, en
·copiar el color de los cielos serenos.
Son las huertas del Valle la residencia favorita del Príncipe Abril, porque en ellas, co•
mo en el verso del sudamericano, parece que
.la tierra contesta al cielo con una flor por cada estrella.
· Las fiestas fl.órales hacen :falta entre nosotros.
Demasiado escasas son las fiestas que nos quedan. Es tiempo y a de que la adusta esquivez
que nos legaron nuestros padres, vaya desapa
recíendo en una sociabilidad que haría menos
monótona la existencia metropolitana. •
El ensayo, por lo pronto, ha sido feliz. Los
carruajes adornados llevaron á la fiesta la doble delicia de las flores y de las mujeres, muchos
perfumes y muchas hermosuras. Tam1;&gt;ién los
niños tuvieron su parte y no fué, por cierto, la
menor ni la menos agraciada. . Los pequeíl.os,
los que llegan á la vida abriendo grandemente
sus grandes ojos, con el pasmo el!orme de los
primeros años, deberían figurar siempre en e_ste "'énero de fiestas.
.
Para ellos ijon, en realidad, las mayores delicias y las estupefacciones más grandes en ta- 1
les casos.
.
.
El niño tiene sus sitios privilegia.dos, tiene

sus espectáculos predilectos, y justo es que los
mayores se acuerden frecuentemente de que también en esas cabecitas rizadas la idea tiende
sus alas condorinas para iniciarse en vuelos
vertiginosos.
Los niñQs .. . . Todos los grandes hombres,
los pensadores que ilustran y levantan á la humanidad, han ama.do mucho á los pequeños.
Jesús, el Cristo, gustó mucho de hablar de ellos,
de servirse de ellos en sus simbólicas y misteriosas prédicas.
Bien están los pequeños y las flores. De ser
posible, para que la fiesta fuera completa, habría que invitará los pájaros á ella. Pero son
demasiado esquivos; hemos sido tan crueles
con ellos, que ahora nos temen y nos castigan
con S:l alejamiento.
La fiesta floral de hería establecerse entre nostros, debería ser un privilegio del Valle, que
tanta¡, flores ofrece. Porque tan es un privilegio del Valle esa orgía de colores y de aromas,
que nuestras mujeres se parecen más á las flores que las de cualquiera otra raza. La mujer
del Norte, la frágil y harmoniosa hembra septentrional, es más humana, más celeste si se
quiere; pero menos floral que la nuestra. La
mujer helénica fué una competidora de las dio•Sas; la nuestra es una competidora de las flores. Algo tiene de los pétalos de rosa.

***
El maestro Meneses ha cumplido sus ofreci•
mientas y nos ha hecho oír la. fantasía de Héctor Berlioz, en la que el poeta músico pinta la
pasión más grande dé su existencia. Están lós
críticos de acuerdo-cosa inaudita- al reconocer el c:Lelio&gt; y su primera parte, la &lt;Sinfonía
Fantástica», como una de las obras maestras
de la música moderna.
Por desgracia, nuestro público se ha mostrado algo esquivo. ¡Hubiera sido tar¡ consolador,
tan bueno, verlo acudir al reclamo!
Tenemos también una Compañía de opereta
y de ópera cómica, como hace muchos años la
deseábamos. Quizá _sea éste el género que más
cuadre á nuestros gustos. De aceptarlo francamente el público, tendremos siquiera un refugio modesto, pero hermoso, para las largas
veladas.

...

... *
Abril es un nigromante prestigioso. Cada
crepúsculo nos presenta una nueva gloria de
fuego en el occidente; cada ocaso es un luminoso milagro, un derroche de sangre sideral, en
la que nada Venus como ur¡gran diamante que
se ahoga en un incendio.

cl/ntenor Lescano.

en su odio satánico, pretenden ahogar en san•
gre á los representantes del Estado moderno.
~ay muchas sombras de ignorancia y de misel'la en las capas del bajo fondo social que en·
gendra tempestades sordas en el subsuelo y
]lrecisa llevar por todas partes rayos de Ju~ y
pedazos de pan, á fin de satisfacer al que ruge
entre los horrores del hambre y las soledades
de la orfandad inteh,ctual.

***

_Por su parte, el Rey Alfonso se ha mostrado
digno de su corona al l'8alizar el viaje acordado á Barcel&lt;;&gt;na, pues sus propios en'"migos, si
a~aso los tiene un soberano que apenas comitinza á trazar las primeras líneas en la historia C!e su reinado, nabrán de confesar la entereza de su corazón, firme en la serenidad de
una conciencia tranquila. Después de hi,.ber
recibido tln las aguas ele Vigo al poderoso Emperauor &lt;le Alewauia, que hizo al joven lliy
un saludo de cortesía, y de haber reanudado
los lazos dt1 amistad co1·dial que lo m:ian con
su difunto padre el .Rey Alronso XII, debía
procur_ar COL.l ·su presencia l.rnscar los medios
ue con¡urar la tormenta que se cierne sobre las
p1·ovmc1as catulanas. 81 no lo consigue es
oastauw ménto para él haberlo intentado; pueUtl ~~tar sat1sfec1.10 de su conducta que ha me1·ecido aplausos de propios y de extraftos..

**...
Un ac_ontecimiei:ito do_loroso para el Imperio
moscov1La ha venido á interruwpir la monotonía de los incidentes de la gue,·ra que lentamente se va des,:,n volviendo eu el I emoto Oriente: cuando se acei·caban á Puerto Arturo los
buqutlij Japoneses para iutentar un nuevo atalJ.Utl, el Vkealruiraute Makaroff, Jefe de las
tuerzas navales de Rusia, ;,alió uela bahía con
sus IJuques escogidos, á fin ue hacer frente al
tlnemigü, y vienuo la superioridad numérica ae
los dt:llltllltos del Contraalmil-ante '.l.'ogo, volvió-al ¡,uei-to, trovezanuo, desgraciaaamente
cont1·a una Uti las ruinas QUtJ Utefienden la en~
tracia y hunctiéuuose cou su buque insignia el
acorazado &lt;.l:'1:,tropav lov;.k&gt;, y perecieLUO á. su
lado la mayor pa1·te de los tripulantes del barco peruido.
· Ronda sensación ha producido el fatal accidente en los cent1·os de la metrópoli rusa que
ve desapa1·ecer, en un momento, al Jefe en quien

Entreoista det E,npel'ltdo,· Guittm•m.o y el Be¡¡ A.lfo11sn
á bo1·tlo de la, "Gfralda,"

turia, y ha provocado en Barcelona una escena
de horror en que los odios de la anarquía estuvieron,_á puuto de dejar acéfalo el gobierno
ue su MaJestad, pretendiendo as1:,star golpe de
muerte en la persona del Primer Ministro Sr.
•Maura.
¡Cuán varios y encontrados serán los sentimientos del pueblo espai'iol, viendo bajará la
fo~a á. la augusta hija de Fernando VII, que
fue en el segundo t ercio del siglo XIX el ído :o
de los espauoles, po1· cuyo trono se derramaron torrentes de noble sangre hispana se sacudió la sociedad ha~ta ~n sus fundam~ntos, y
se luchó y se combauó srn tregua. ni descanso,
¡,or muchos all.os, trayendo como consecuencia
~a creación de caudi!Jos que Juego quisieron
imponer su voluntad, inauguranuo la era de
los motines militares que habían iniciado, con
.el mfaute D. Carlos, los pa1·t1dal'ios del absolutismo, y que dejaron profuuda huella en la
est1·uctura. de la ruonarquía, ue la cual trabaJosamente se va 1·ecobrnndo hasta en los comienzos del nuevo reinado.
CJ
Y después de haber siao adorada de su pueblo, uespués de haber alcanzado gloria, ¡cuántas tempe$~ades se desencauenarou sol.Jre ella!
¡córuo rugió el ,·ayo sobre su cabezal ¡cómo es·
1;a1laron 10s rencores y explotaron los odios y
romp1erou sus diques las pasiones, hasta que

La. Beina Isa.be(,-t ••eaie,itemente en Pa••Ís,

¡Pobre Señora! s;u vida se extinguió como
lo_s últimos resplandores de uno de esos soles
leJanos que ll_egan á nuestras pupilas, cuando
h~ce mucho tiempo habían dejado de existir.
Ni pudo recoger el postrer aliento de su ama•
?º hijo, ni,recibió sobre su frente helada por
,a agonía,. el ósculo postrero de su nieto. Cosas d~ la p.olític~: En su lecho mortuorio sólo
estuvi_eron sus ln¡as, las que con ella juntaron
sus tristezas.

***

Bien decían los miembros del Gabinete español, que era peligroso que Su Majestad D. Alf?nso XIII se dirigiera á la capital del princ_ipado de Catalufta, en jira de carácter polít1co, pues Barcelona se ha distinguido últimamente P?r sus agitaciones y por ser el centro
recono~ido de maqui~aciones malsanas y de
explos10nes anarqmstas. Bien hacían en
q!1e!er disuadir al monarca de su proyectado ·
via¡e, pues parecía que un presentimitnto les 1' T.-&lt;t ouen•a en O,'iente,-El Yi.céatn,i,•a.ite Tooo
di rigiendo una 1naniotn~ana11al.
anun&lt;liaba la catástro· ·"•
fe. Afortunadamente, el ·
golpe estuvo mal prehabían puesto su confianza el Emperador y sus
parado y peor ejecutaesperanzas los patriotas moscovitas. y en efecdo, y el Sr. Ministro
to, desde que el difunto Makaroff tomó el manMaura, á quien fué dido de las flotas del Extremo Oriente, manifes'rigido, pudo escapar
~óse una nueva fase en la mat cha de la campacasi ileso de las asena¡ ya no. se esperaban l?s ataques del enemichanzas odiosas del
go al abrigo d~ las formidables fortificaciones
anarquismo. Bay que·
d~l puerto; en mcesante movimiento y con anfelicitar á España por. s1a de corresponderá la confianza del Czar el
que por esta ocasión no
nuevo Comandante salía para desafiar más' de
ha perdido al hombre
una vez, en mar abierto, las fuerzas del Mikapúblico que tiene sobre
do, l_as cuales se conservaban á respetable dissus hombros todo el pet~ncia para no comprometer las ventajas obteso del gobierno responmdas_ en los_primeros encuentros. Supo, adesable de la monarquía,
m~s, ~nfundir en sus subordinados desde el
y por que no ha tenido
prmcip10 de su mando un empuje y una energía
que lamentar, ·con proque parecía se iban perdiendo en la inacción
fundo terror, la repetien que pe~manecían _antes de su llegada.
ción del tremendo suce. La pérdida del Vicealmirante Makaroff deso de Santa Agueda.
¡a un vacío _que sabrán llenar otros jefes, digDe seguro que el atennos de contmuar las tradiciones gloriosas del
tado contra el Sr. Mauque ~caba de perecer en un accidente tan desra, servirá para redograciado como lamentable.
blar las precauciones
14 de abril de 1904.
Z. Z. Z,
tomadas sin duda contra los enemigos jurados de la sociedad, que
La uuerra en Oriente,-]{/, G611,61'al Kuro,,aiki11, en ,u du¡,(l,(Jho,1

&lt;&gt;

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Er,tre Aves

El Comb·a te de Flores

INCO a.í'!os ha que tengo de vecino á un viejo y achacoso sauce que siempre he amado
y que hoy amo mucho más porque bajo sus
decrépitas frondas, amenazadas ya por laca l·v icie, he sentido muchas ternezas y pensado
muchas estrofas.
Ahí está juc.to á l as t api as de mi hogar, como centinela curioso de mi vida que se complace en espiar mis actos, en oír mis palabras y
en referir¡ne, á la continua, los secretos de sus
viejos amores, de sus dolencias presentes y de
sus g lorias pasadas. Ahí
est á ulcerado y quejicoso,
empinando su cuerpo esqueletado para sorp render
mis pasos, . balanceando
sus . tísicos ramajes con:
movimientos que remedan
el saludo a paratoso de un
viejo cortesano.
Ese buen árbol de testa
venerable, con quien be
tenido confidencias de cosas muy sanas, se me antoja á las veces el abuelo
cariñoso de los árboles
que lo rodean haciendo
alarde de garrida juventud. Es mi vecino predilecto, es el complaciente
consejero de mis musas, y

C

Hermosa Fiesta en Chapultepec

1
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-

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1 1

A nota más brillante de los últimos días, ha
sido la fiesta con que se celebró el domingo pasado, en Cbapultepec, la llegada de
la Primavera. El bosque, el viejo bosque de
ahuehuetes milenarios que alberga entre sus
frondas un enjambre de rosas aladas, y que
guarda, piadoso, eternamente loado por la fama, el recuerdo de uno de los más grandes sa-

L

UN DETALLE DEL CARRUAJE QUE OBTUVO EL
GRAN PREMIO.-SRA. MICHEL Y
SRITAS. DACHARY,

crificios por la patria, abrió ese día
sus puertas para congregar, bajo la
arcada de sus avenidas llenas de sombra y de frescura, á la mujer, que alegra nuestra vida, y á la flor, que es
perenne alegría de los campos.

*

T..a fiesta r esultó bellísima. Multitud
de carruajes adorn¡i.dos, unos lujosamente, y otros no, se dieron cita en el
terreno del combate, ofrecienclo á las
miradas ávidas de sensaciones de la
muchedumbre, un a~pecto verdaderamente encantador.. No cabe en los
estrechos límites de nuestras columnas
la descripción detallada de todos y

cada uno de los vehículos que tomaron parte
en el concurso, ni la lista completa d&amp; las fa.
milias á cuyo·buen gusto se debe el derroche de
gracia desplegado en su adorno; pero no resistimos á la tentación de describir, siquiera sea
á grandes rasgos, los carruajes que más llamaron la atención y que obtuvieron los princi·
pales premios.
.
«Victoria&gt;, de la Sra. Michel. ( Gran Premio.)
-Elegantísima: toda cubierta con flores morado, blanco y lila, ofrecía un soberbio golpe
de vista. Un caballo blanco, .ricamente enjaezado, tiraba del carruaje, que ocupaban, vistiendo hermosos trajes primaverales, la Sra.
Michel y las Sritas. Dachary.
.
Automóvil, del Sr. Lic. W. A. McLaren.
(Gran Premio).- Adornado coa flores diversas
imitando «almohadillados&gt;. Ocupaban el ve-hículo el mismo seí'!or y su hermana, la Srita.
Elena.
«Duqnesal', de los niños Díaz Raigosa.Comp,.etamente revestida de miosotis, fué una
de las que más llamaron la atención por su
originalidad y elegancia. Los cuatro asientos
del primoroso cochecito estaban ocupados por
los niños Porfirio y Luisa Díaz Raigosa, hijos
del Sr. Capitán Don Porfirio Díaz, y Esperanza y _Margarita Maza, hijas del Sr. Antonio
Maza, quienes lucían bonitos trajes blanco y
azul.
,
Un «pony&gt; con penachos blancos y curiosísimas guarniciones adornadas con flores ar1,ificiales, tiraba de la «duquesal', llevado de
la brida por un lacayo de librea. Nutridos
aplausos saludaron el paso del carruaje.
«Dog-car», de la familia Brassetti.-Artístico adorno, consistente en «pencas&gt; de palmera
que figuraban cucharillas, y flores rojas.
«Duquesa&gt;, del Sr. Agustín Galán.-Decorada toda con azucenas, conducía una pareja de
niños en traje de ceremonia nupcial. Un &lt;heraldo&gt; vestido con propiedad y caballero en
un «pony&gt;, caminaba delante del cochecillo y
d~trás de éste un grupo de
pajes.
« Dog-carl', de los hermanos Salari.-Adornado con
flores naturales y telas
amaril{o y rojo.
Automóvil, de la familia
González.-Adornado con
flores artificiales; entre las
qµe dominaban los colores
blanco y rosa.
«Victoria», de la familia
Goudet. -Este carruaje estaba engalanado con multitud de flores distribuidas
en artístico desorden, llevando las ruedas cubiertas
con listones azules y blancos. Detrás, y remolcado
por la «victoria», marchaba un pequeño carruaje,
tirado por un «pony&gt;,
que ocupaba un grupo de
niños.
«Victoria», de la familia. Sarre.-El adorno de

este coche consistía
en profusión de fióres que formaban
guardas onctuladas.
'l'anto á los niños
Díaz y Raigosa como
á los dueños de los
demás coches que
acabamos dtl mencionar, se les otorgó
por el Jurado, como
recompensa, un «recuerdo&gt;. Estos consistían en hermosos
estandartes de seda
lila, con una iciscripción alusiva. Iguales
estandartes fueron
adjudicados á las siguientes personas:
Sra. Laurent; Sres.
Daniel Garza.Guerra
y Javier Gardida;
niños del Dr.Ramos;
· Sr. Casto de la Fuente Parres; familia
Pérez de León; Sres.
JohnHanfield, y Lic.
Manuel Vida.urrázaga; niños Casasús;
Srita. Elena Ballescá; Sres. Victoriano
Coutelonne y Antonio Escandón; niños
Pimentel y niños Azcué, y Sres. H. González y F. Argüello. A los
propietarios de «El Puerto de Vera.cruz&gt; y de
c:El Palacio de Hierro», se les adjudicó también
un «recuerdol' por los «carros repartidores&gt;,
adornados, que presentaron al Concurso.

COMBATE DE FLORES. -CARRUAJE DEL SR. JUAN HADFIELD.

momentos en que el suelo se viera casi cubierto por completo con rosas destlojadas, gardenias y otra multitud de «proyectiles&gt; de los más
variados colores.
El combate se reanudó por la noche en Plateros, San Francisco y la Avenida Juárez con
tanta ó mayor animación que la que habí~ reina.do en Chapultepec por la tarde. El «boulevard&gt; ostentaba un adorno sencillo 1 pero elegante, y una profusión de focos de arco é incandescentes:
La concurrencia. que hubo, tanto en el Bosque como en Plateros, fué numerosísima.
En suma: el combate de flores del domingo,

1

.

'

COMBATE!J&gt;E FLORES. -CARRUAJE DEL SR. RE NÉ SARRE,

COCHE DE LOS NIROS DE:L

fué un éxito completo y debe estimular á los
organizadores para, que, por cuantos medios
estén á su alcance, procuren la implantación definitiva en Méxito de fiestas t an hermosas como
la que acaba de llevarse á cabo.

nocro&amp;! RAMOS.

el que abre á mis ojos horizontes vivamente
azules cuando mis sueños, en parvada alegre,
v uelan á su copa en busca de fragancias, roa- tices y _gorjeos. _ . . _
. - Todas las mañanas, al d&amp;:rle yo los b uenos
días, me embeleso mirando entre sus ramas algún tierno idilio de pájaros enamorados que
se besan, ó el atrayente cuadro de los inquietos picamaderos que se asoman á las bocas de
sus nidos llevando el alimento
á los polluelos de temblorosas cabecitas implumes. Muchas veces, ante la mágica
dulzura de esas escenas me
ha parecido oír u na mtlsica
lejana de ósculos que• se desatan en suaves ondulaciones
de caden.cia. Muchas veces
ante la gloria·de e¡;¡os connu'. ,
bios.sugesti vos, he creído escuchar entre las entecas ramazones del viejo sauce, un

Además ' de las familias y caballeros que hemos mencionado, muchos fueron los que enviaron sus coches al torneo. La mayor parte de
éstos iban ocupado., por damas que lucían pri•
morosos trajes de Primavera.

***

Al brillante desfile de trenes adornados frente á la tribuna que ocupaba el Jurado calificador compuesto de los Sres. Regidores Best,
Itu;be, y Algara y Terreros, siguió un reñidísimu combate en que, á guisa de proyectiles, se
derrocharon todas las flores que en ese día pudieron obtenerse en la ciudad. El entusi asmo
fué, durante toda la tarde, grandísimo, y hubo

EL JURADO CALIFICADOR,

: '

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,..

""

�Et MUNDO II.USTRADO
pajarillos con sus ojazos de sátiros hambrientos, sus ceñudas cabezas glo::,iformes y
sus plumas entintadas con matices de hojas
secas.
En los buhos s iempre be visto las aves de
tipo criminal. La uniformidad torturante de su
canto; la opacidad de su plumaje pardo; su pasión por los sótanos umbríos y la dureza de su.
mirada recelosa, son caracteres que denuncian
en esas aves la crueldad de su~ instintos, mal
embozados por apariencias de hipócritas mansedumhres. Los pája r os les temPn y huyen azorados de su pre,eneia. Como los hombres malos, esas aves están condenadas á no vivir en
sociedad. Su canto pone muchas tristezas en el
alma; su pupila centelleante lastima como lp.
punta de una daga; su presencia es mortífera
para. las otras avecillas, y no pocas veces las
letanías de su voz suenan para las almas moribundas, como el eco de una cita de ultratum-

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l:I

EL MUNDO ILUST¡t.ADO
de aquellos lugares. De
pronto cesó su canto.
Movi ó la tor va cabeza
felina con vivacidad siniestra y vi que de un
salto se avecindó á la
boca de uno de los muchos nidos que han formado los afanosos picamaderos. El bubo
asomaba su atigrada
cabeza diabólica en el
umbral del oculto recinto. E l momento er a
propicio para un cri·
meo. El tri unfo sería
se!!uro.
Los polluelos implumes modulaban amorosos píos. Creyeron, en
el a lbo'r de sus instintos, que el hubo era la
madre que les llevaba
como de costumbre el
alimento matutino.
Los p11jaril!os r11pazuelos acentuaban más
y más sus trinos inri·
pientes,cuando de pronto vi, no sin estremecer·
me, escabullirse rápid'1.mente al alevoso car·
nivor o. y, con agilidad

f\DIOS . ..
Yo t.e soñé en mis noches como una
visión azul, y te soñé en mis días
como un hada oportuna..... .
Con el amor de las melancolías
se unió mi pecho al tuyo,
y fué esa idolatría dolorosa,
como un nupcial arrullo
y una lánguida rosa.
Vengo á decirte adiós. El verso mío
florece en un crepúsculo sombrío;
y en el albor de tu boquita roja,
golpeado por el ftío,
como un ramo de lirios se deshoja.
· ¡Adiós! Una alborada
te vislumbró mi musa enamorada
en la pomposa catedral severa.,.
y b ablaro.~ á mi alma, ya de hinojos,
la seducc1on cambiante de tus ojos :
y el zafir apagado de tu ojera.
¿Para qué más? Nuestro carifio mudo
como un pájaro canta en la montaña,
cantó, por sobre abismos, en la meta·
y sólo llevo en mi fatal escudo,
'
la orquídea azul de tu pasión extraña
y la fina esheltez de tu silueta.
En el viejo reloj suena la hora
de la partida ntroz ..... .
En fin, oh flor de Exilio!. ...... una sonora
carcajada ¡y adiós!. .. .. .

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.'

COMBATF. DE FLORES -AUTOMÓVIL DE LA
FAMILIA GONZÁT.EZ (MENCIÓN
HONORW!CA. )

extraño susurro de
diálogos indecibles
en su amorosa expresión.
Este árbol Ps, sin
duda, el más discreto confidPnte dA las
aves, porque á él miro llegar de diario
una gentil paloma
tr ajeada de plumas
cenicientas de tornas6lados brillos, · que
va á buscar ramajos secos, ·para llevarlos, en u n vuelo
bulliciosc, á lo más
intrincado de una
ceiba
paradisíaca
que engalana el ba'rrio. Hay otras aves
que hac dado en visitar al viejo sauce
desde antes que Ja
primavera dejara oír
el taconeo aristocrá•
tico de sus chapines,
bajo su inmenso pórt ico de fl.01·es. Son
los bubos esas aves;
los bubos que tanto
miedo infunden á los

EMILTANO HERNÁNDEZ.

..

~

FACHADA DE LA CAS A D"1 DON EMJLTO
CABAS!-UT, EN Ef, PASF.O DE LA REFORMA.
UNA DEL •\ S Mi&gt;.JOR AD()Rfll'ADAS
EL DÍI\ DEL COMBATE
DE FLORES.

ba, como un llamamiento preludiado por la
mner te.
Hace pocos días fuí testigo de una escena
tormentosa que me conmueve todavía al recordarla. Era una mañanita enr ojecida de sol y
saturada de fragancias. Iba yo á ver el viejo
sauce; á darle los b uenos días y á deleitarme,
como otras veces, bajo su sombra apacible,
donde be sentido tantas ternezas y pensado
tantas estrofas.
Un buho cantaba medio oculto entre l as hojas amarillas de una rama seca. Ningún otro
plumaje se o~tentaba por allí; la arboleda est aba sola; el bubo .era el único huésped del
v iejo sauce; él reinaba allí como dueño y señor

¿'tÍ:
/IJ

COMBATE DE FLORES,-UNA CARRETELA ADORNADA .
COMBATE DE FLORES.-MAD JANE AVAERT
Y MAD. ROSINE RN EL CARRUAJE
QUE OCUPABAN.

pasmosa, arrebatar del fondo de aquel nido á
los dos pajarillos que quizás mi nutos antes se
a limentaban coa sueños de caricias maternales.
Salpicaduras de sangre inocente sobre la
gruesa cama que encerraba al nido; plumillas
grises diseminadas sobre el follaje, y silencio
absoluto en torno del viejo sauce, tal fué la
escena que la madre halló al retornar á su escondida celda llevando alimento y amor para.
sus hijos.
•
•
Después de haber penetrado al silencioso albergue, aq nella ave rlespojada de sú tesor o
filial, saltaba con movimientos de pavor sobre
las ramas; exploraba el azul del cielo con miradas locas, volvía á hundirse en la oquedad
sombría de su nido, y en tanto que sus ansias y
sus gritos me movían á piedad intensa, y mientras pensaba yo con horror en las madres que
abandonan á sus hijos, escuchaba vibrar hacia
lo lejos el ca.oto monótono del buho, que sonaba. en·mi~ oídos como el eco de angu.~tiosa letanía, CO{IlO el toquedeunacitadeultratumba.,
como un llamamiento preludiado por la Mue1·te.

'Benito Fenfanes.

Nuevo Gerentede los Ferrocarriles
DEL DISTRITO.

mas líneas, en beneficio de la población.
El nombramiento hecho en favor de Mr.
Wheatly, ha sido favorablemeflte comentado en los círculos ferrocarrileros.

En substitución del Sr. Carlos Clegg, acaba de hacerse cargo de la Gerencia de la
Compañía de Tranvías Eléctricos de México,
Mr. William Walter Wheatly, persona muy
versada en este género de negocios, por su
larga práctica adquirida en las principales
compañías de los Estados Unidos, y por sus
vastos conocimientos en el sistema adoptado
para las líneas del Distrito.
En la vecina República, Mr. Wheatly fué
por algún tiempo despachador de trenes en
Brooklyn, primero; ayudante del Superintendente de la División de Buffalo en el
"West Shore Railroad"; Superintendente de
División en la "Brooklyn Raped Traint Co."
y, por último, jde de todar las líneas de la
Compañía. Mr. Wheatly se dedicó después
á escribir sobre asuntos ferrocarriler0s, dando á luz un trabajo, que mereció muchos
aplauso!'!, relativo al problema del gran tráfico en Nueva York. AdemáP, fué Primer
Vicepresidente del Club Ferrocarrilero de la
referida ciudad y Secretario del mismo.
El nuevo Gerente sé muestra animado de
las mejores intenciones para corregir las deficiencia~ que actualmente .se notan en el servicio, y para impulsar por cuantos medios
estén á su alcance,~el ensanche de las mis-

- J
COMBATE DE FLORES. - OTRO CARRUAJE ADORNADO

(JOMBATE DE FLORE$. -VlCTORIA DE DON JUAN GALÁN (MENCIÓN HONORÍFICA.)

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

LA GRANIZ.ADA DEL 9 DE ABRIL

Muerte del Sr. Enrique C. Rébsamen

M

J ¡~
!
!'~

1·.

-.

UCHOS años hacía que no se desataba sobre la capital una granizada tan
fuerte y de tan larga duración como
la que cayó el día 9, .ocasionando grandes
pérdidas á los propietarios de fincas, y algunas desgracias personales.
Serían las tres de la tarde cuando,después
de una lluvia muy tupida, comenzó á. caer
el granizo, siendo _éste en tan gran cantidad,
que las calle!! se vieron en un ~omento cubiertas por una gruesa capa de meve, que llegó á tener, contra las paredes, un espesor de
más de treinta centímetros. Las azoteas,
sobre todo las de los edificios más elevados,
quedaron también cubiertas en su totalidad
por el granizo, que, obstruyendo los t?bos
de desag~e, hizo que el agua se filtra_ra a las
habitaciones ó se derramara deter10rando
muebles y paredes.
En varias casas de comercio, el fenómeflo
causó serios perjuicios, pues rotos los vidrios
de los tragaluces, el agua _inundó salones
en los que había telas y obJetos de valor.
En la plaza Martínez de la Torre, el gr~uizo que se acu_m uló ~o?re el te~ho de lámina, hizo que éste se vm1era uba¡o, causando

• ·u
-.-.....,.---

En la ciudad de Jalapa, á donde había ido
en busca de salud, dejó de existir, el 8 del
corriente, el Sr. Don ~nrique C. Rébsamen,
notable pedagogo alemán á cuyo empeño y
relevantes prendas intelectuales debe el país,
en gran parte, los progresos realizados en el
ramo important[simo de la Instrucción Pública.
Era el Sr. Rébsamen originario de KrenzlingP,n-Egelshofen, donde nació en 1857.
Sus primeros estudios los hizo en la.Escuela
Normal de aquella población, recibiendo allí
mismo el título de Profesor de Instrucción
Primaria. Después cursó en la Ac¡¡.demia.de
Laussane y en la Universidad de Zurich las ,
asignaturas correspondientes á Profesor de
Instrucción Secundaria, haciendo su práctica en una escuela de Baviera primero, y en
una de Londres después. Tras un largo viaje por los principales·países de Europa, vino
á México, poniendo sus vastos conocimientos en pedagogía al Servicio del Estado de
Veracruz en 1885. En la ciudad de Jalapa •
fundó la E~cuela Normal de profesores que ·
tanta fama adquirió andando el ti'empo, y
está considerada todavía como la primera de
la República. Los Estados de Oaxaca, Guanajuato y Jalisco, deben también al Sr. Rébsamen servicios muy meritorios. El distinguido pedagogo, que desempeñaba á su muerte el cargo de Director de la Enseñanza Normal en el Distrito y Territorios Federalel'l,
era joven aún, pues no contaba más que 47
años de edad.
.
La noticia de la muerte del Sr. Rébsamen
causó, tanto aquí como en el Estado de Veracruz, una impresión muy dolorosa: la casa
que habitó en Jalapa fué luego visitada por
numerosas personas de la mejor sociedad, y
por los amigos y discípulos del finado que
residen en aquella población, y las ofrendas
florales depositadas en la capilla ardiente
fueron incontables.

.

EL GRANIZO EN LAS AZOTEAS DEL EDIFICIO DE &lt;EL IMPARCIAL,&gt;

..

· Para que nuestros lectores de fuera de la _capital, p~edan forma~se
idea de la magnitud de la granizada, publicamos vanas íotograf1as
del a1,pecto que pres~ntaban algunas azoteas y calles poco del:'pués de
. haber cesado el fenómeno. ·

f

......

·4,. ·,-. .
•

Y'

~OP

•,

Los viajeros salieron de esta capital para
Amecameca el jueves santo, y al día siguiente, á las trP-s de la mañana, emprendieron la
caminata hacia el volcán, empezando la asc~nsi6n á las cinco y media, para llegar á la
cima á las ocho de la mañana, no sin haber
sufrido algunos accidentes, afortunadamente de poca importancia.

SR. DON ENRIQUE C. RÉBSAMEN,
ten Jalapa el 8 del actual.

Después de hora y media de descaT)so, los
excursionistas comenzaron á bajar, llegando
al punto de partida á las once de la mañana.
El Sr. Carlos Marte! tomó .varias fotografías de diferentes lugares del volcán. De entre ellas, hemos escogirlo las que publicamos
en este número y q1,1e son las má¡:, importantes.

fXCURSION Al POPOCAUPIJL

...
JUNTANDO GRANIZO EN UNA AZOTEA.

Aprovechando los días de descanso de la
Semana Sa¡¡ta; los señores Clemente Jac-

la mul)rte.al vel~d0; del mercado y á un niño, é hhiendo á dos comerciantes que se . encoritraban cerca del lug~r del derrumbe.

La coquetería tiene sus mártires, exactamente como la religión.

El Perro '7irtuoso
(PABULA)

J: RA muy famoso en todo el

país por su
virtud y su inteligencia, un perro que
llevaba el hermoso nombre de c&lt;Bruto». Era
maestro en moralidad, paciencia y discreción.
O[ase alabarle y elogiarle cual á un Natán, el
Sabio de los cuadrúpedos.
Era una verdadera joya aquel perro 1tan
noble y tan fiel! ¡Qué alma tan hermosa!
Depositaba en él su amo su confianza para
todo, y hasta podía enviarlé á casa del carnicero. Llevaba entonces el noble perro una
cesta cargada de la boca, cesta en que el cortador metía filetes, carnero y tajadas de cerdo. ¡Cómo a traía el grato aroma de la grasa!
Pero «Bruto» no tocaba hueso alguno, sino
que tranquilo y seguro, con estoica dignidad,
llevaba á casa la preciosa carga.
Hay, sin embargo, entre los perros como
entre nosotros, una cáfila de maleantes, mastines comunes, holgazanes, envidiosos, pícaros, sin sentido para los placeres morales,
encenagados en la embriaguez sensual. Habíanse conjurado tales perdidos contra c&lt;Bruto», que fiel y alerta, con su cesto en las fau- ~
ces, no se desviaba del sendero del deber.
Y un día, cuando volviendo de casa del
carnicero tornaba á casa, vióse d·e pronto sorpre!ldido por todas lac; conjuradas bestias.
Arrebatáronle el cesto con la ·carne, cayeron
al suelo las sabrosísimas tajadas y toda la
hambrienta canalla se preci~•itó ansiosa sobre
la presa. Contempló al principio «Bruto» el
espectáculo con filosófica tranquilidad; más
cuando vió que todos aquellos perros se regodeaban devorando carne, tomó también él
parte e_n el banquete y se engulló una piernecita de carnero.

L,

***
¿«Tu quoque, Brutus», tú también, 'Bruto mío, también tú comes? Así exclama.pesaroso el moralista. Sí, el mal ejemplo seduce, y ¡ay! lo mismo que todos los demás
mamíferos, tampoco es enteramente perfecto
el perro virtuoso. ¡Come!
·

·*

ENRIQUE REINE.

El ni vela miento social es continuo: se
efectúa, ora por la exaltación de los humildes, ora por la caída &lt;le los poderosos.

*

Varios acddentes chuscos ocurrieron en la. calle, pues á cada: paso
se veía caer trarn,eúntes, poco acostumbrados á andar sobre el hielo y
los muchachos for[I)aron én diferentes calles su campo de batalla,
arrojándose, bolas de nieve.

En. un país doude ~odos Eon amos, todos
son criados.
'

*

LAS AZOTEAS DE LA ESQUINA DE LAS DAMAS Y _SAN FELIPE NERI,
DESPUÉS DE LA GRANIZADA. ,

-

Anuestros subscriptores

..,...

~

~

La abnegación y' el h~roísmo en las calamidades públicas, honran al hombre sin justificai: la calamidad.

" ...
·••-·

*

Toda energía moral es amor transformado.

'

-

- ::.,c.~·._.

- _k-

~

q

--

,

El Segundo Goncurso.- Otra prima á los
abonad'Os.

~-

A

LGUNAS persÓi;ias; quizá.por no haberse Jijado bien en los términos de las.
. bas(!s publicadas, han pretendido que
en los tall~rrs de eáta ca_¡:a se hagan las fotograffas de los ,i:iiños que, han de ~ntrar al
concurso· y ·como no sena materialmente
posible obsequia¡ tanto Úábajo extraordinario, adyertimos á ~qs interesados que no po&lt;lemo,1 'hace,r tal excepción en provecho de
los reside.ntes en la capital.

r·:

/-

.

EN EL POPOCa'J.'l!)l:'.l!a'L.-LOs l!:XCUlt~lON1~•1•as
DEN'l'RO DEL CRÁTER.

Estando casi concluí&lt;la la edición del primer tomo de :' 'J,ack' ', una de las mejores
obras de Daudet, que vamos á regalar á los
abonados, es probable .que no concluya: la
semarra pi;ó~ima sin que se haga el reparto.
Esta ¡edición lleva ilustr~ciones-heqhas ep.
los il\Heres ele, '_''E¡, Mv:rrno li,vi,rRA:pQ ."
.,.,AS AZOTEAS DE :¡'.¡A ESQUlN A DE S, JUAN

y PUB)N1'E quEBRAD0 1•DE_S PU~~ l;)El liA GRANlZADA,

~

ques, Juan Fabre., Carlos Marte], Francisco
Bellón y Vicente Gallego, miembros distinguidos de la Colonia Francesa, organizaron
una excursión al Popocatepetl, deseosos de
admirar las bellezas de la blanca montaña y
de contemplar el hermoso panorama que se
e~tiende á, sus pie&amp;,
.

EL IXTACIHUALT VISTO DESDE EL
POPOCATEPETL.

'

Para ser pícaro sin remordimiento, es preciso haber comenzado desde la niñez.
f"

EN EL POPOCATEPETL.-OTRO G~PPO-DE

LOS_F,XQ l]fi~QN,JST As.

*

En esta época de política univer1,al, una
lucha entre dos naciones, es una partida de
juego en que todos los pueblos tfopep apues.

tas.

�EL MUNDO ILUS'fRADO

ILUSTRE HUESPED

de los Abruzzos tom6 la palabra, expresando sus simpatías por México y por el Señor
Presidente de la República.

fL DUQUt Dt LOS ABRUUOS tN ACAPULCO

~~~

D

ESPUES de algunos días de permanecer en aguas de la República Argentina, ha llE'gado al punto de Acapulco
el crucero italiano ccLiguria», del cual es comandante el príncipe Luis de Saboya, Dnciue de los Ahruzzos é hijo de D. Amadeo I,
Rey de España.

S, A . EL DUQUE DE LOS ABRUZZOS.

El Duque· es una de las personalidades
más ilustres del mundo intelectual y uno de
los ¡niembros de la Casa de Saboya más populares y más queridos en su patria.
El príncipe realiz6 con gran éxito, el afio
de 1898, una expedici6n científica al polo
Norte en la corbeta ce Estrella Polar», habiendo llegado á mayor altura que la alcañzada
por todas las expediciones anteriMes. En
este viaje, el Duque sufri6, por háberi,ele
helado, la amputaci6n de dos dedos de la
mano derecha.
En Acapulco, el Príncipe Real de Italia
ha sido recibido con todos los honores que
merece su alta personalidad, y en obsequio
suyo se han organizado varias fiestas, entre
ellas una cacería, en la que el comandante
del «Liguriai, demostr6 su agilidad muy poco común en ese sport.
En la Laguna de la Coyuca se sirvi6 después de la cacería una comida al estilo nacional. A la hora del champagne, el Duque

LA SOCIEDAD "GUILLERMO TELL"
CONCURSO DE TIRO

TT PENAS hace un mes que,

á iniciativa
de un grupo muy pequeño de caballeros entusiastas para todo lo que se relaciona con el sport de la caza, fund6se la
sociedad ccGuillermo Tell,,. De entonces acá,
la idea ha tenido tan buena aceptaci6n, que
muy probablemente durante el mes que cur•
sa la cifra de cincuenta, fijada como máxim~n de asociados, será aumentada en vista
de las nvmerosas solicitudes de ingreso presentadas á la Mesa Directiva de la agrupaci6n.
·
Representa á ésta, como presiden~e elect&lt;?,
el Sr. D. Vicente Luengas, Secretario Particular del Sr. Secretn l'Ío de Hacienda, y el
Sr. Corl. Ricardo Trujillo, Director de la
Fundici6n Nacional de Artillería, como Secretario de la sociedad, contando ésta, entre
sue más distinguidos miembros, á los Sres.
Lic. D. José Ives Limantour y Gral. D.
Francisco Z. Mena.
Por concesi6n obtenida de la Secretaría
de Guerra, el club cuenta con un vasto campo de ejercicios en el establecimiento arriba
mencionado, en el cual, y á diario, los señores socios pueden ejercitarse en el tir') al
blanco. Esta facilidad, según el rPglamento respectivo, será otorgada al público en
gPneral, pues una de las princi_pales miras
de la sociedad es la de 11yudar al adelanto
en el difícil manejo de las armas.
La.agrupaci6n cuenta con buen número
de armas de fuego de diversos sistemas, los
más modernos, y entre ellas, -cierta cantidad de fusiles Maüsser, que, como se sabe,
son actualmente los reglamentarios en nuestro Ejército.

J-\

El domingo último, por la mafüma, verific6se el segundo concurso de tiro al blanco,
. á ciento cincuenta metros de distancia, con
arma de guerra y sobre blancos de cincuenta centímetros por lado. Disputárome el
premio, consistente en un hermoso cuchillo
de caza, los socios señores Vicente Luengas,
Adolfo Iberri, Norberto Domínguez, Van
den Hende Alberto Kerzman, Daniel Garza, José Agustín, Alejandro y Alfredo Saldívar Sabathé, Arturo y José Posada, José
Mondrag6n, Amoldo Casso L6pez, Mares,
Díaz Reynaga, Mac Dowell Graves, Roque•
ñí, Urbanowitz, De la Serna, Jacobo Jaime
y Daniel Garza, hijo.
El premio fué adjudicado al Sr. Ing. :\fo.
Dowell Graves, quien hizo los mejores tiros.

Los Mártires de Tacubaya

primiría. las fronteras, no pasa.ría por arriba
de las barreras aduaneras. Es cierto que sería
difícil instalar un servicio aduanero aéreo·
pero también es cierto que no sería absoluta~
mente indispensable hacerlo. Porqui&gt;, si no se
pudiesen establecer en los aires oficinas fiscales, en tierra la policía se halla.ría. siempre
bien organiza.da en todas partes. Los transportes no podrían estar cerniéadose etername?te en la atmósfera; tena rían por fuerza que
ba1ar en algún punto. ó subir de algún lugar,
y estos dos actos serían mucho más difíciles
de ocultar entonces que la fabricación de monedas falsas 6 de bombas anarquistas, hechos
que la policía de estos tiempos ha conseguido
ya impedir casi por completo.

ta maniftstattón &lt;ltl ala n.
Con el mismo entusiasmo que en años anteriores, se celebr6 el día 11 del corriente, en
el expante6n de Tacubaya, la manifestaci6n
que año por año se organiza en honor de
los liberales que fueron inicuamente fusilados en esa ciudad el afio de 1859.
La ceremonfa, que fué prPsidida por los
Sres. D. Juan A. Mateos y D. Benito Juárez, result6 muy lucida. La parte literaria
estuvo á cargo de la niña Aurora Zamora y
de los Sres. Toribio Pujol (jr. ) , Juan Mateos
( jr. ) , Carlos Ezeta, Pedro Allende, Manuel
Mateos Cejudo é Ignacio de la Peña, quienes hicieron el panegírico de los Mártires,
recordando al mismo tiempo las virtudes y
sufrimientos de los que, en los aciagos días
de 1!1. Reforma, supieron sacrificarse por la
Patria.
El monumento, que ha sido rodeado de
un hermoso jardín, se ví6 ese día cubierto
por infinidad de coronas de flores que fueron depositadas por los manifestanti?s.
La concurrencia que asisti6 á la ceremonia
fué numerosa y distinguida.

***

Hay en esto un dilema inexorable: ó los pueblos son lo bastante cuerdos para comprender
las vent~jas de una libertad absoluta. de las
tran~lac1ones humanas y de las permutas econ6m1cas, y en este caso no necesitan transportes aéreos para echar a.bajo todas la.s barreras
aduaneras; ó no están preparados para ese
concepte, y entonces el transporte aéreo no
podrá imponérselo.
Y si un pueblo más inteligente ó menos es·
crupuloso que los demás, concediese á los
tra.!1sportes a~reos plena libertad en su territorio y orga.mzase una especie de contrabando
en grande, los 4'&gt;u_ebl_os atrasa.dos, imbuidos
todavía de pro~ecc1omsmo y de exclusivismo.
respondería.o srn demora estableciendo un bloqueo que podrían hacer perfectamente eficaz.
Los aeronautas se:-ía.n puestos fuera de la ley·
se aboliría para ellos el derecho de gentes
se les trataría como á anima.les salvajes contra.
los cuales se po&lt;1ría bacer fuego impunemPnte
Pn todas p3:rtes y en cualquier momento. Dadas estas circunstancias, ¿qué es lo que PO·
dría.~ tr~n~po1·tar las aeronaves de un país á
o~ro. Nmguna. de la_s gra.~des materias primas
01 merc~de,·í3:s que tienen unportancia. para la
econ_om1a u01v~rsal; cuando mucho, piedras
preciosas, enca1es, tal V&lt;-Z publicaciones prohibidas ~n. Rusia; pe('O esto en nada altera.ría
las cond1CJones de existencia. de la. humanidad.

y

00

La Navegación Aérea
L

A conquista de los aires!

¡La navegación
del cielo con el globo dirigible! ¡Qué cuento da hadas!. ...
Por nada de este mundo quisiera yo echar
un balde de agua fría en la hoguera de entusiasmo que han rrovocado los recientes progresos del arte aeronáutico. Pero debo confesar que no creo en los globos dirigibles,
construídos por el principio de «más ~eve que
el aire&gt;, por cuanto todas las leyes físicas, así
como todos los hechos de la aviación natural,
prueban hasta la evidencia qu~ e_l principio d_e
«más pesado que el aire&gt; es el un1co que permite esperar algún resultado.
Los globos construidos por el primer principio, nunca serán diri gibles sino con un tiempo
casi completamente en calma. Al menor viento
estarán Á merced de las corrientes aéreas,
eKacta.mente en las condiciones de un viejo aerostático, fu¡,ra ya de moda, que no tenía en
sus buenos tiempos niás pretensión que elevarse en la atmósfera y cernerse y sostenerse en
ella unas cuantas horas. Para alcanzar el fin
que con tanto ardor persigue la gran descendencia de los hijos de Icaro, es preciso cambiar de rumbo. La teoría de «más pesa.do que
el aire&gt; está ya establecida y ha. de realizarse
tarde ó temprano. Se trata de encoütrar un
motor que sea á la. vez muy liviano y muy poderoso, y no se pide nada á la fuerza. aseen·
sional del ga.s hidrógeno, ni de ningún otro.
Y esta solución no está muy lejos de las posibilidades de la ciencia. actual.
Sólo que .... voy á hacer otra confesión tam·
bién pesimista. Estoy convencido de que el
día de la solución real y definitiva del proble·
ma, la humanidad ha de sufrir una dolorosa
decepción. De ninguna invención se ha prome-

***

TACUBAYA,-EL NUEVO MONUMESTO A LOS MÁRTIRES

tido aquéllá. tantos reeulta.dos deslumbrantes
como del transporte aéreo. Espera que éste ha
de ca.usar una revolución completa en todas
las actuales condiciones de existencia.. Y esta
esperanza. es va.na.
Es siempre arduo predecir el porvenir. Es
difícil, y á. veces imposible, establecer por an~icipado cuáles van á ser los efectos de una
mnovac16n. No hubo un solo contemporáneo
que se formase una idea, ni aproximada. siquiera., de las transformaciones que debía. provocar la invención de la pólvora y de la tipo·
grafía.. Más todavía: en los primeros días de ·
los ferrocarriles, en 1834, un hombre tan sa.ga.z '
como Thiers, decía con desdén que esa nove•
dad era un juguete con que la gente se distraía
l'l:10m'lntáneamente, pero que, al cabo d9 poco
tiempo, pasa.ría de moda y sería olvidado.
Este e_rror, grotesco por su enormidad, debería.
desamma.r á todos los que se sintieran tentados
f. aventurar una profecía sobre la suerte que
ha de correr una innovación.
Sin embargo,
no obstante esta lección, que parece hecha expresa.mente para imponer circunspección á los
que hacen pronósticos, me atrevo á manifestar
la opinión de que el transporte aéreo, por perfecto é irremisiblemente seguro que sea, no
realizará ni podrá realizar las promesas que
ha hecho y está haciendo á las almas poéticas,
embriagadas de ideal.

***

.

SOCIEDAD ''GUILLERMO:TELL.-UN GRUPO'.DE:socros.-APUNTANDO AL BLANCO.

:..
~~

:......-.. -~--

Los soñadores líricos ven como consecuencia de la. construcción de máquinas perfecta.mente dirigibles, una revolución de todas la.s
condiciones económicas y políticas del mundo,
Y por lo tanto, de toda la. existencia de la humanidad. Se ac abó el proteccionismo a.dua.naro. El aire no tiene fronteras ni admite barre'ras. Libertad ilimitada en toda la tierra, emulación sin obstáculos de todas las fuerzas pro•
ductivas, diferenciación extrema del trabajo.
Se crearán todos los productos en todo lugar
donde las condicioaes naturales · fueren más
ven~ajosas. De ahí el mejor empleo de la capacidad del trabajador, la abundancia., el bajo

precio y la permuta más intensa de los productos, y una facilidad para la vida material que
dará á ésta. un carácter paradisíaco.
El marco de las nacionalidades estará quebrado; el de los esta.dos políticos será elástico
ó inseguro. La facilidad de transportes hará
d~ cada u_no un dueño de la tierra. Porque na·
d\e se resignará ya á sufrir los males provementes de una mala organización política
económica. y social· sino que, con el coraz6~
alegre, se decidirá á dejarse transportar á donde se encuentre mejor y á donde represente mayor valor económico. Los pueblos no podrán
considerarse ya r ecíprocamente como rivales
hostiles, ni vivir como salteadores que acechan
una ocasión propicia. para hacer una maldad·
sino comprenderán que dependen los unos d~
los otros, que sus relaciones mutuas tienen
que ser siempre fecundas, que todos son cooperadores de los derechos y de la dignidad, é
iguales en la obra económica del mundo. Y
esto hará desaparecer. necesariamente todo
pretexto de guerra.
Aparte de que la. guerra misma sería un imposible. ¿Qué podrían hacer los acorazados
contra el rayo que los hiriese desde las nubes?
¿Qué protección tendrían las fo1·taleza.s contra.
el enemigo que les nrrojai.e de~de el cielo sus
bombas de melinita? Desde una altura inac·
cesi ble, los ejércitos en marcha ó en campamento serían pulveriza.dos sin peligro y•futa.1mente. Las batallas tendrían que librarse
pues, en los aires, donde los combatientes po.'..
drían destrozarse mutuamente; pero les sería
imposible obtener un resultado decish·o, aun
CTuando tollos e,tarían expuestos á morir en las
más horribles condiciones.
En una palabra, el transporte aéreo significa la emancipación total de:,l individuo de todas sus limitaciones históricas y topográficas
1a. fraternidad de los pueblos, la. paz eterna.'.
Tal es el sueño, 6, si se quiere, la teoría y su
desenvolvimiento lógico. Pero, con seguridad
en la práctica, las cosas sucederían de un~
manera muy diferente.
En primer lugar, el transporte aéreo no su-

La. guerra misil}ª no quedaría suprimi,]a. con
los tral?sport_es ~ereos. El arte militar se transforma.na, úmcamente, como sucedió después
de_ la invención de la pólvora, de los ferrocarriles. ~espués de las nuevas aplicaciones de
la química, de la metalurgia, de la electricidart.
No;_ el tr~nsporte aé~eo no causaría una re·
voluc•ón DI en 1~ -polít1ca nien la civilización.
Su empleo_ ~ráct1co sería muchísimo más limit~d?· Fac1hta.ría y ha.ría. libre de peligros los
v1a.1es de dPscubrimiento. En poco tiempo
n11da. nuevo habría que explorar y_a. en nuestr¿
globo. _Podría plantarse un pabellón nacional
cualquiera. en los dos polos; el Dalailama. no
po_dría.. defend~r ya los secretos de Lasa: los
episodios trágicos, como la matanza de Gor•
rlon en Jártum y el sitio de las legaciones en
Pekín, n.o serían ya posibles. Esto aumentaría
la. segur~da.d genera.! en el mundo; pero, al
mis~o t1em~o,. empobrecería la crónica periodística supr1m1éndole .U!1º de sus elemPntos de
a_ventura y de romant1c1smo, de interés apa.s10na.do y de ansiedad.
Según todas las apariencias, el transporte
a~reo no sería nunca un medio de comunicac~ón para el pueblo. Este, que prevé ya el 6mmbus aéreo con tarifa uqiforme de diez cénti~os. por grado de latitud y de longitud, tiene
ilusiones que son curiosas. El transporte aé•
reo, como el automóvil, es, por su naturaleza
un vehículo individual, no colectivo. Tal ve;
llegue á ser un día el más irra.nde lujo de la.
fl_or de los privilegiados. Ven&lt;'er la gravitación ~s un placer fantástico. No hay sueño
más mtenso que ese en que uno se imagina es~a.r _v9la.ndo. ~l transporte aéreo permitirá al
~nd1v1d~o i:e'!'hzar, despierto, ese sueño. Pero
e,á. qué md1viduo? Al millonario que pueda
comprar ó arrendar esa. costosa máquina. Pero el pueblo no sacará de la invención el más
pequ~ño prove~ho. Ni será más feliz ni más
rnfehz con esa mvención. Sólo tendría un deseo más en la vida.
Todo esto, sin embargo, no puede impedir,
como_se compre1:1derá, la. continuación de los
estudios y experimentos que se proponen hallar la S?lución práctica. &lt;1el problema. de la
n!l-vegac1ón aérea. He dicho ya que toda pred1cc16n es aventurada., y que la.s aplicaciones
q_ue li\ ~ente busca con ocasión de una invenc16n feliz, se substraen á los cálculos de la
lógica. Es posible, por lo tanto, que el transporte aéreo, una vez p!;!rfeccion11do llegue á
ser ~lgo más_ q~e un brillante complc-mento de
la vida. a.rcb1lu1osa.
PARIS.

Max Nordau.

�EL MUNDO ILUSTRADO

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EL MUNDO ILUSTRADO

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Opera y Opereta

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ON «Los Mosqueteros en el Convento,» una de las obras
más conocidas de nuestro público, debutó en el Coliseo
de la calle de San Andrés el día nueve por la hoche,
la Compañía Francesa de Opera y Opereta.
El cuadro cuenta con artistas de fama, y es, sin duda alguha, uno de los más completos entre los de su clase, que
nos han visitado. En cuanto al desempeño de las obras. que
hasta hoy se han puesto en escena, y que han sido, además
de «Los Mosqueteros», «La Hija del Regimiento)) y «Las Cam-

panas de Carri6n», s6lo diremos que la concurrencia-. se ha

manifestado muy complacida. Para el jueves por la noche estaba anuo.ciado
el «Fausto», obra señalada por la Empresa para el debut del ~ar~tono Fre1s_che.
En este número daremos á conocer los retratos de los prmc1pales artistas
que ocupan el «Renacimiento.»
Ojalá que la temporada que se ha iniciado con tan buen éxito1 despierte

entre el público el más franco entusias¡:no,

l . Mlle. Paule l'revost, Primera
"oprano de Opereta.
2. lDle. Marthe Berthet, Primera
Soprano ligera.
3. Mme. Boursier, Primera Soprano de Opereta.
4. M. N. Lacane, Primer Tenor de
Opereta y segundo Tenor de Opera cómica.
5. M. Víctor Audisio, Primer 'l'énor
ligero.
6. Mlle. Genty, Segunda Soprano.
7. M. René Boursler, Primer 'l'enor
de Opereta.
8. Mlle. Perret, Tercera Soprano.
9. M. L. Desfasiaux, Primer cómico.
10. M. Mauricc Meerloo, Director
de Orquesta.
·
ll. M, J. Roussel, Tenor cómico.
12. Mlle. Mary Granier, Primera
característica.
13 y 15. Bailarinas.

�EL MUlmO tt.USTltADO

~t MUNDO llUSTRADO

Páginas de la Moda
TRAJES INPANTILES.

EN

artículos anteriores me he ocupado de la indumementaria infantil,
que, á decir verdad, fólo es objeto de ~t.ención para un contado número de familia~.
Prosigo hoy mi tarea recomendando particularmente á mis lectoras el mayor esmero
y cuidado en la confección de estas prendas.
Una mujer de hogar, una carifíosa madre
de familia que viva y se desvele por la educación y el bienestar de sus hijos, debe
atender con toda preferencia todo aquello
que se relacione con la manera de vestir de
los niños. Si algo hay dificil, es por cierto
el' traje infantil.
Esto debe ser de tal manera, que se apar•
te del lujo inmoderado: el niño no debe usar
vestidos tan elegantes que desde sus tiernos
años deopierten en él, sentimientos de ostentación y de _vanidad que por ~ingún motivo
es bueno que abrigue.
Tampoco su traje
acusará desaliño, pues el pequeñuelo caerá
en el extremo opuesto: en el desaseo y _el
abandono.

Figura número 7.

Figura nlimero 1

Figura ·n úmero 2.

Ya veifl cóino es difícil la elección de los
trajecitos infantiles. Infinidad de figurinP.s
han llegado á mi mesa de trabajo. Los he
repasado uuo á uno, y he seleccionado los
que os presento en estas páginas. Como veréis son demasiado sencillos y muy á propósito' para nifios de -todas edades y condiciones sobiales. Paso á explicar los grabados.
Grabado número l. -Trajecitos para niños
de 7 á 8 afios, de 4 á 5 y de 6 á 7. El primero consta de saco paletó y pantaloncito
corto ablusado. El saco lleva una bolsa-cartera y seis botones metálicos que le en~allan.
EL segundo trajecito, es una ¾ata de pliegues
con cuellohombrerae, y se confecciona con
tela sencilla, de colores claros. Os _debo manifestar que, salvo raras excepc10nes, los
niños deberán vestir siempre telas de colores
claros, pues nada hay que esté más ~n ?ontraposición con el carácter de los chiquillos
que los colores severos en sus traj~s. El último :figurín, sacopaletó con pliegues y
cinturón, consta asimi::mo de pantalón cor-

to ablusado. En el remate del cuel!o hay
que poner corbata maripo~a á fin de que se
cubra la juntura de las hoJaS del saco. .
Grabado número 2. -Capucha para mfios
de 3 á 5 afios. Confecciónase con tela de seda
circundada con aplicaciones de encaje y rematada en su extremidad superior con plegadillos de gasa. Nada hay.má~ sencillo que
la confección de esta prenda, vistosa y ele~ante. Tan fácil es la confección, que en
unas cuantas horas queda lista.

mente; y el segundo, cubierto con una apli·
cación de encaje. Los dos vestiditos son
sueltos. Las mangas, también holgadas, termínanse por pufios un poco estrechos.
Grabado número 5.-Traje para nifias de
8 á 10 años, confeccionado con tela de poco
cuerpo, apropiada para la estación presente
de verano. La pequeña falda, lisa por completo, apenas si se pliega ligeramente en su •
longitud, y se divide, á manera de pequeño
holán, en su parte inferior. El talle, tableado
longitudinalmente, se ajusta á la falda con
cinturón de la misma tela, se adorna con
uu pequeño canesí y se cubre en su parte
superior por ancho cuellohombreras. Las
mangas, !l.blusadas en su parte inferior, terminan en puños estrechos. Este vestido es
muy sencillo, de poco costo y de mucha
vista.
Grabado número 6. -Colección de vestiditos para nifias de 7, 5 y 3 años, }tpropios

Figura número 4.

Figu-ra nO'moro 3,

Grabado número 3.-Representa una blusa de paseo, de cuello.marinero y pufios de
cartera. El cuello y los puños van adornados con aplicaciones de cint_a y pasamanería.
La blusita se ajusta con seis botones metálicos.
Grabado número 4.-Dos trajecitos para
nifias de tres á cuatro años, confeccionados
con telas de lana, color gris. Ambos llevan
cuellohombreras. Uno de ellos, liso entera-

Figura nlimero 5.

para visitas, confeccionados con telas de la estación y adornados con
pliegues y aplicaciones de cinta maravillosa. El primer trajecito constad~ enagua lisa,orlada en su parte inferior por una ancha aplicación
de ?rnt~, y en su parte tmp?rior, ?erca del corpiño, por plegadilks y
aphcac10nes cortas de la misma cmta. El tallecito se confecciona de
manera que los pliegues longitudinales y las aplicaciones de cintas
se al_ternen. Un ancho cuellohombreras cubre la parte superior del
corpiño; las mangas son algo estrechas en su nacimiento continúan
ablusadas y por último terminah por estrechos puños' que llevan
adornos análogos á los del talle y falda. Los otros dos vestiditos
constan de «bata imitación,» es decir, de vestido suelto en el que simu~an la fa_lda .Y el coroifi.o. Co~o puede verse por los grabados, no
encierran dificultades las confecciones de esos trajes, y menos aún
desde el momento en que, como ya lo be dicho en ocasiones anteriores, )os trajes infantiles no deben ser entallados sino más bien holgados.
Grabado número 7.-'frajecitos para niños
de 2 á 4, de 8 á
9yde4á6afios,
Figura
respectivamente. El primero
consta de saco «regencia» y pantalón «mosquetero." El saco rodéase por cinturón de cuero y atavíase con ancha aplicación de holanda ó dril, que
cubre los hombros y continúa en forma angular
hasta terminar en pico junto al cinturón. Los purtos Jóblanse al exterior imitando los que llevaban los caballeros de los tiempos medioevales. El
pantalón «mosquetero» llámase así, por ser muy,
holgado y lucir bullones 6 aucbos pliegues.
El segundo trajecito es de confección más sencilla: pantalón corto ablusado y saco imelto,ablusado también, terminado en su parte superior por
cuello angular de piqué. Finalmente, el tercer
figurín representa un traje de cadete marino. Se
confecciona con pana ó cheviot de color claro. El
pantal6n, liso y holgado, termina en «campana.»
El saco imita chaquetín y chaleco á semejanza
del traje original; solamente que en el actual no
están separadas estas dos últimas prendas, sino
que forman una sola pieza. Las espiguillas de las
mangas, la botonadura metálica grabada, y el
cuello marinero, completan el agradable traje de
que hacemos mención y que tan usado es por los
niños de París.
Grabados 8, 9 y 10.-Por último, estos grabados representan una hermosa camisita de calico
con adornos de encaje, y cuatro trajecitos para
niñas. Todas estas prendas de ropa son de última
moda. Los trajecitos se confeccionan con telas de
color «foncé» (oscuro) y se adornan con cintas de
seda oscura negra y aplicaciones de encaje blaaco
Figura número 8,

6 crema. --]osefliu.

número 6.

Figura nCimero 9,

�EL MUNDO llUSTRADO

EL TRAJE MASCULINO.

\;)ea

L" ú ltlm" mod,.,-1 nglaterra al freote.-Corsés y chalecos.-Traje de "solrée".- Las
11
Joya.s.-El ..canotler" y el panamá."

(Ca,•t,i de"'"" va1·isiense).

¿Queréis permitirme 4ue me ocu- formal, por mucha fortuna que
posea, se vestirá siempre de un mope un poco del traje masculino'?
Tenéis marido, hijo 6 herma.no á. do sobrio y mesurado.
Se contentará. con llevar trajes
quien profesáis cariño y que deseáis
ver elegante y ataviado lo más po· cortados por el mejor sastre, camisible: este tema no será., pues, desa- sas lisas, pero aumirablemente
gradable para vosotras, tanto má.s, planchadas y de una tela muy fina,
cuanto que generalmente esos seño- escasas joyas, pero adornadas con
res tienen confianza en nuestro buen pedrer ías de primer orden. Hay
gusto y quieren consultarnos sobre que dejará la juventud todo lo que
es vistoso y de iantasía.
la ele~ción de sus trttjes.
La prenda de cabeza varía. El
Se dice siempre que las mujeres
son presumidas, y yo respondo que panamá de todos precios, de todas
mu0hos hombres lo son otro tanto. las formas y de todas dimensiones,
Es verdad que ellos afectan to- se encuentra todavía sobre todas
mar aires de desdén, cuando se tra- las cabezas; pero ha decaído como
ta de esas fruslerías; pero no por sombret o de vestir; se prefiere el
eso dejan de interesarse por el cor- canotier de paja gruesa con pequete de un traje, por el color de una. ñas alas, lo mismo que el sombrero
tela., ó p.or la forma de una cor- de fieltro blando gris con a las algo
ancbas.
bata.
Tambióa son grises los guantes
Según parece, se vuelve segura¡mente á las modas de 1830, y la. de piel de Suecia, y también cier· p rimera cosa que exige este estilo tos zapatos que, con los botines
blancos y rojizos con empeines ales' tener talle.
Por eso los hombres se inclinan tos y punt&lt;\S redondeadas, son los
á llevar corsé. Ya no se nos echará calzados del día, mientras que los
en cara el talle de avispa; esos se- zapatos de charol son los de noche
que acompañan á la media de seda
ñores nos reemplazarán.
y pronto se instalarán corseteros negra lisa con dibujitos bordados.
El bastón «crochet&gt;, ó de gancho,
en los barrios con tiendas eleganse hace de madera natural y se
tes.
Se lleva la coquetería hasta usar adorna con un a nillo. Los hay que
corsés de seda con los colores de ocultan en el puño un elegante lasu caballeriza de carreras, y en In- picero.
BARONES.A LlBET.
glaterra de donde nos llegan las
modas ~omo una consigna, los
señores ostentan los corsés, los tirantes, los elásticos que sostienen
Es un fenómeno hallar una mujer
los calcetines, con los colores de que haga la. felicidad de su marisus «clubs&gt; ó de sus escuelas, por- do.-MLL E. DE SOMMERY.
Fig. número 10.
que en ese país cada «club&gt; "!( ~ad_a.
El amor es una fiebre ardiente
escuela tiene sus colores d1stmt1- cuyo atributo es cambiarlo todo, y
su locura, creerse eterno.- MME.
vos.
Los más, di&lt;?en lo que saben; y de sus catástrofes, como lo son de
Los sacos tienen grandes sohl,pas COTTIN.
sus epidemias las ciudades mal adlos menos, saben lo que dicen.
y un ancho cuello. El chaleco es
ministradas y que descuidan el
*
generalmente de color. El chaleco
Las sociedades son responsables aseo.-CHANNING.
de tapicería, bo;dado por una. mi!-·
Et t€StJ1mEnto
no femenina amiga, ha pasado hgerarnente de moda, sobre todo en
la. ciudad.
Pero, en cambio, el chaleco de
Los bienes fueron ,aluados en $125,000.
punto de lana muy fina realzada.
poi· hilos de seda de color, está toLa m ayor part e de lo t estado conA Denver, Kansas Oity, St, Louis, Ohicago, New York,
da.vía en plena boga.
s ist ía en dos pólizas de $25,000
Se varían los colores, pero los
San Francisco y Los Angeles
cada un a, toma das en " L a Mu•
más de moda son el encarnado oscuro adornado con seda del mismo
tua", Com pañía de Seguros sobre
color más clara, y, sobre todo, el
la vida, de Nueva York.
chaleco de punto blanco por cuyas
ranuras corren hilos de seda color
IDlce pocos dfas que se practicó
oro ó negro.
ta apertura del testamento del nusEl chaleco y los bolsillos están trisimo Sr. Arzobispo D. Patricio
orlados por anchos galones de se- A. Feehan en la ciudad de Chicago.
da. del mismo color que las rayas.
llllnois. La fortuna del dlstinguidC\
El sombrero de copa vulgarmen- )relado
ascendió á cerca de. . . .
te llamado c:gibus&gt;, se lleva más $125,000 oro america.no; y según el
ancho y alto; los botines son lar- inventario que se h.O publicado, los
gos y con punta. El pantalón, bas- bienes que dejó fueron como sigue:
tante ajustado sin ser estrecho, debe caer absolutamente recto y el Dos pólizas de "La
pliegue del medio debe ser impeMutua,"
Compañia
de Seguros sobre la
cable.
La moda del cuello actual, tienVida, de Nueva York,
de á pasar. Se prefiere el cuello
por $25,000 oro cada
muy alto con puntitas de bordes
una, ó sean . . . . . $ 50,000 oro.
redondeados.
Divifieodo~ acumula.dos
La corbata es má.s ancha y se
sobre una de las pó• vuelve á las grandes pec!}eras. ]!:l
liws. . . . . . . . 9.329 oro.
color violeta ó violáceo y el ro¡o Otra póliza de seguro. 14.000 oro.
algo oscuro son los colores de mo- Acciones en: efectivo y
da. Los lazos hecbos no se admiten
en Bancos. . . . . . 37 .000 oro.
sino en viaje; la corbata blanca
Entre las dlsp0siciones del separa ir con frac de soirée, debe ser
bastante ancha y de muselina muy ñor Arzobispo, en su testamento. se
hicieron éstas:
fina.
A su hermana, señorita Kate
La pechera de la camisa toda lisa,
de hilo muy fino, es lo que se usa Fieehan, que estuvo siempre con él
basta su muerte, $40,000 oro en bode más distinguido.
Sin embargo, sobre todo para la nos y $25,000 oro en una de las pó«toilette&gt; de noche, se admiten los li'.63s de seguro; á la señore Ana A.
caprichos; piqué rayado, pliegues Feehan, viuda del señor Doctor
]Eduardo L. Feehan, hermano del
anchos, etc., etc.
La ca.misa de color de zefir, de ,señor ArzobispO, $25,000 oro de
batista de seda, se llevan de día -otra de las pólizas, y $5,000 oro en
con los' puños de la misma tela, y efectivo; á la Academia de San Patricio de Chioago, de la que es preel cuello de hilo b lanco.
.
Se reser,, an camas en Carro Pulman para todos los puntos en
Detalle importante: los hombres -ceptore su hermaDa, Madre Maria
los Estados U nidos. Los Restaurants y Carros Comedores de H arusan más joyas: cadenas, botones Catalina, $10,000 oro de la última
ver en la Línea de Santa Fe, son ~enombrad&lt;?s.e~ el mundo entero.
de chaleco, botones de camisas pue- :póliza; á la escuela "Santa Marta"
Para precios, itinerarios .y otros mformes, d1r1g1rse á
den ser de lo más rico; hasta los oe enseñanza práctica para voroW. S. Farns&lt;Worfh.-Agente General.
broches de los tirantes son de oro. nes, de Feehanville, Illinols, que
Este lujo sólo se lleva por los era la institución por la que más se
1' San Francisco, Núm. 8, llléxlco, D. F,
interesaba.
el
eelior
.Arzobispo,
se
jóvenes muy ricos y muy lanza.dos
entregaron los $4,000 restantes de
en el mundo elegante.
El padre de familia., ó el señor la tUUma póllsa.

o

del Ilmo. Sr. Arzobispo Fechan

"SANTA FE," LA MEJOR RUTA.

Ud. á su Derecha.

Siempre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á determinado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invariablemente
hacia nuestra derecha.. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asiento en el P aseo y se convencerá de ello. Encontrará el noventa y
cinco por ciento que inconscientemente voltean sus cabezas siempre
á la derecha.
Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chapultepec, vea á su derecha, allí está el

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Adelante de Cuauhtemoc, pasando la tercera Glorieta, á lo largo de
toda la hilera de eucaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teja, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquinas de las calles.
·
Dentro de muy pocas semanas verá un buen número de obreros
llevando sus herramientas para empezar el drenaje y colocar los tubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles con asfalto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á sus amigos, hace
cinco años, que los terrenos del

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se adqui rían por una canción. Siga el ejemplo de los demás y compre
sus lotes, obteniendo las ventajas de sus precios. Venga á nuestra
oficina, Primera de San Francisco, número 4, 6 á la de nuestros Agentes Generales, Sres. Prevost &amp; Vai l, Primera de San Francisco, número 8, y le daremos toda clase de informes, así como una lista de personas prominentes que han comprado lotes en esta COLONIA, donde
pie11san edificar sus Casas-Palacios. Vea á alguna de estas personas
que han comprado terrenos en

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y pregúntele por qué ha preferido este lugar á otros numerosos que
hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para comprar
el suyo.
Uno de los más prominentes negociantes mexicanos acaba de comprar lotes por valor de cincuenta y dos mil pesos en el Stilwell Place,
la semana pasada. No pagó más de diez mil pesos al contado, y el resto lo pagará en nueve años. ¿,Cuánto llegarán á Yaler estos lotes dentro de nueye años, si siguen aumentando en cada año un diez por
eiento, como ha ido sucediendo durante los últimos nueve años que
han pasado?

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Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA

MEXICO, ABRIL 24 D3 1904.
Registrado como artr IO d
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e segunda clase, en 8 de Noviem bre de 1894.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>El perro virtuoso</name>
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        <name>Enrique C. Rébsamen</name>
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                    <text>-- - -- -

AL . PUERTO
DE VERACRUZ

L
Año XI.-Tomo I.-Número 17.
Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA

MEXICO, ABRIL 24 D3 1904.
Registrado como artr IO d
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UELVE ya, en los brefiales solitarios,
á palpitar la potente savia de la flora
americana. Guardan nuestras selvas
aún un vago y formidable aliento primitivo
y salvaje. En la soledad infinita de la montafia, donde el leopardo americano brama y
el águila imperial tiende sus alas por encima del rostro de un sol espléndido, donde
el cactus levanta sus carnosas pencas y las
lianas se enredan como una envidia que ataca á un enemigo augusto, flota algo que se
antoja el último hálito creador de la Naturaleza.
Cuando el Sol, con la parsimoniosa y lenta majestad de un pr6cer, se acerca al signo
primaveral, hay en el seno de la selva palpita.ciones que se sienten, sin escucharlas,
sin tocarlas, coh el sentido apenas delineado
en nuestras almas que la fisiología no ha lo-·
grado descubrir aún.

***

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La selva europea, refinada, civilizada, exquisita, tiene coqueterías de mujer fácil y
encantos un poco artificiosos, como las sonrisas de las mujeres. Las flores, que abren
sus corolas á todos los vientos, están clasificadas en los manuales académicos; se antojan pintad&amp;.s por la mano de una damita sobre un terciopelo verde. El Sol, al penetrar
por los encajes de la fronda, se filtra como
por los vidrios multicolores de una catedral,
con la apacible tenuidad propicia á los idilios elaborados y nimios de una civilizaci6n
que se avecina á la caducidad. Aqui la stlva tiene algo de salvaje: lo grandioso. Tiene
algo de primitivo: el misterio. Y algo también de siniestro: el peligro que acecha en
la cabeza triangular de la víbora 6 en la
t6xica corola de la orquídea. El Sol es brusco y fecundador, como un toro salvaje. La
flora se escapa de los catálogos, y se esparce, libre de la dominaci6n académica, en
milagrosas floraciones, irreverentes y hermosas.
La floresta europea está poblada de fantasmas, es cierto, ¡,ero de fantasmas que lo
mismo habitan los libros de historia que
los lugares de la selva. En cada rinc6n un
hecho hist6rico se acurruca, esperando, con
la sonrisa amuble de un cicerone, que vaya
un sl\bio á descubrirlo. Por dondequiera,
aun en el seno profundo del bosque, la mano del hombre ha impreso su huella, y el
signo de la esclavitud amengua y deteriora
la majestad nativa de la naturaleza.

***

La selva americana está poblada de misterios. ¿Qué tribu fué la que atraves6, al
trote bravo de sus piernas de bronce, el ojo
avizor y la flecha envenenada presta á la
muerte, por estos senderos? ¿Qué generaciones muertas frecuentan aún el misterio
de estos bosques?
El misterio, un 111isteriosecular, envuelve
á la abrupta montafia en cuyo flanco s6lo
braman las fieras, en cuya cima solamente
anidan los c6ndores. El colibrí, esmeralda
animal de reflejos de oro, paea como una
flecha de cristal, hasta perderse en el seno
de una flor de olores enervantes. No ostentan los árboles el coraz6n traspasado, signo
del amor que pasa, envclviéndose en la obscuridad; no tienen los altos encinos la simetría delatora de la mano del hombre. Los
sabinos, como ancianos caciques, tienden al
viento sus blancas guedejas, debajo de las
cuales pasan los vientos familiares al indio,
como largas lamentaciones de una raza que
desaparece en las tinieblas.
Cuando la tarde cae, cuando el sol dirige
su postrimera mirada, horizontal y vacía, y
los volcanes irisan sus nieves en las reverberaciones de un oro que se diluye en el negro de la noche, las luciérnagas, como un
emjambre de estrellas, de visita en la tierra,
vienen y van en la penumbra, con la cinti-

?rlutrno

ILUSTRADO

laci6n temblorosa de una lágrima en el
borde de unas pestafias negras.
Y la noche se puebla de formas, incompletas, rudas, como lm; animales apenas delineados de lafl primitivas creaciones terrenales. El paso del viento se antoja sollozo,
suspiro, grito de angustia 6 alarido de combate. Descienden las sombras de las altas
copas indecisas, y como cuervos sileuciosos,
van cayendo, cayendo.... A 1o lejos, con intermitencias desesperadai&gt;, brilla apenas un
lucero cuyos tenues rayos se quiebran sin
penetrar en las tinieblas, como una flecha
de cristal en un muro de acero. La noche es
mala en las montafias americanas.
No son las brujas ni los trai::gos que pueblan en la noche del sábado las seculares
selvas europeas. Es el nahual que la imaginación indígena creó de la nada; es la lechuza cuyo grito es fatal á los enferm,&gt;s; es
tamhién la muerte, pero con manifestaciones más salvajes.
S6lo se mueve á lo lejos, en el linde de la
llanura, el ladino coyote que, con su tranco
silenci0so, aterra al indígena y lanza en el
seno de las sombras su lúgub1e alarido.

***
Ha llegado la época del veraneo. Se pueblan ya ias quintas graciosas de los pueblecillos del valle y comienzan á brillar entre
los árboles las luces familiares de las reuniones vespertinas.
La ciudad se torna más sileIJciosa aún que
de costumbre. Falta la animaci6n dominical y el bullicio de la metr6poli, en tanto
que las citas y las reuniones empiezan á
animarse en los pueblecillos cercanos.
Ya se inici6 la temporada con una kermesse en Mixcoac. Y otras de ella vendrán
más y más, á medida que la estaci6n avance. Los calores enervan en las calles asfaltadas, donde el sol de abril parece clavar
todas las flechas de su carcaj con la rabia
de un hombre enfurecido.
En Europa, los elegantes, los ricos, van á
la playa. Es una necesidad de la elegancia
y de la higiene. Al propio tiempo se descansa y se hace la "cura de uvas," la "cura de
aguas" 6 la "cura de leche."
Cierto que los climas más rigurosos que
el nuestro obligan á los hombres á recobrar
la fuerza que han perdido, y á las mujeres á
desquitar las obligatorias desveladas que la
etiqueta exige en el invierno. Entre nosotros
el clima es menos riguroso y la necesidad
d~l vE:raneo menos irnperiosa; pero la moda
es también reina y sefiora y manda que á la
llegada de las golondrinas, se apresten las
muchachas á emprender el pequeño viaje á
las cercanías.

ses las caricias del triunfo. Hay que esperar, hay que tener fe en el poder del arte.

***
Un gran soplo de vida regenera en el campo los brotes y hace temblar los tallos. El
Sol se avecina lentamente al signo del equinoccio, regando sobre la tierra todo el oro
de sus miradas protectoras.

8'{emo.

~rw
81LUtTA.
Surge entre follajes su opulenta estancia,
habita un palacio de rara elegancia:
el flordelisado del Rey Sol de Francia.
Es blanca y marmórea como Gala.tea,
en venas azules su san¡rre serpea
y en sus verdes ojos Amor aletea.
Su &lt;livino labio, que á Jesús invoca,
mana tantas mieles, que la abeja loca,
creyéndolo mirto, sedienta lo toca.
Su pie, por pequeíio, cuál sedur.e y tienta:
cabe en una rosa y holgado se asienta
en el zapatito de la Cenicienta.
Por todo lo bello vibrante delir:.i.:
la mano del Arte sus nervios restira
para herirlos cuerdas de una ebúrnea lira.
Vestida con traje de Mari-Antonieta,
el minuete baila, graciosa y coqueta;
mas no con su esclavo y amante poeta.
Causa en el teatro envidia y desvelos:
las mujeres sienten al mirarla celos,
porq UP. á ella se enfocan todos los gemelos.
Cuando con altivo norte de princesa
por los bulevares cruza en su calesa,
provoca en los hombres fruición y sorpresa.
Deja como estrella luminoso rastro,
constelan sus finos dedos de alabastro
gemas irisadas cual fragmentos de astro.
¡Qué bruna la noche de su cab~llera
que al ósculo suave de brisa ligera
triunfante se extiende como una bandera!
¡Oh, quién fuera dulce pájaro canoro
para darle trovas de ritmo sonoro
-desgrane de perlas en copa de oro!
Pero nadié intente hacer] a su amada,
que como en sus cuentos dice Scherezada.,
á toda princesa la defiende una hada.
¿Acaso á la virgen Cupido es infausto?
Al dios no le acepta en dulce holocausto
ni flores ni joyas: ni á Siebel ni á Fausto.
Hay sin esperanza que amar á la diosa:
quemar nuestra alma-débil mariposade sus ojos verdes en la luz radiosa.
JUAN B. DELGADO.
México, á 24 de abril de 1904.

bra~ mov1bles en sus costados vírgenes, impacientes d·e moverse en su futuro elemento».
Las maniobras de botadura fueron dirigidas por el Ingeniero Garelli y por el Jefe de
Ingenieros Sr. Zuali, á quienes estuvo encomendada la construcci6n del buque, haciendo los honores de la casa á los invitados el
propietario de lo~ talleres, Sr. Odero, y' los
empleados superiores de la fábritla.

vi111- v' :J ..
-

~~- 3.J'J.·

,'~

..........

***
El mismo peri6dico hace del barco la siguiente descripci6n, que extractamos y que
i,;e refiere á su tipo y capacidad y al armamento de que está dotado:
«L~ nave_ tiene sus líneas muy elegantes y
sus d1mens1ones son las siguientes: eslora,
75. 70 metros; manga, 10.30; desplazamiento, 1,200 toneladas, y una velocidad de 17
nudos por hora. La capacidad de sus carborniras le permitirán recorrer una distancia de
5,000 millas á la velocidad minima de 10
millas por hora. Está dotada de dos máquinas de triple expansi6n, con fuerza de 2 OOU
caballos, y son alimentadas por dos calderas
tipo «Bleckyden expresa boiler».
«Su armamento consta de dos cañones de
tiro rápido de 10_0 milímetros, uno á popa y
otro á proa, servidos por elevadores eléctricos capaces de llevar 24 cartuchos por mi.
nuto desde las santabhbaras. En las ar•
maduras y en el puente de mando, tendrán
otros 5 cañones de 57 milímetro~, servidos
también con rapidísimos elevadores eléctricos.

,,La tripulaci6n estará compuesta de 20 oficiales y aspirantes y 90 marinos. teniendo
un departamento capaz de alojar 270 toneladas de transporte, entre oficialee y soldados.
Seis embarcaciones, de lae cuales dos son de
vapor, permitirán el desembarque de toda la
tropa.
«Todos los departamentos están dotados de
ventiladores eléctricos, y la corriente la sumi.

EL CARONERO MEXICANO «BRAVO.&gt;
(De una Ta•':ieta Postal.)

nistran dos dinamos «Bergman», movidos
por motores «Tosin; los cuales producirán
además, la energía necesaria para el alum~
brado, sefiales, elevaci6n de las municiones
talleres mecánicos y para un potente proyec~
tor eléctrico, colocado en el palo trinquete.
Cuenta, además, con una moderna instalación frigorífera para la producci6n del hielo.
«El decorado de los camarotes es verdaderamente admirable por el gusto moderno
de las decoraciones, la elegancia y la justa
entonaci6n de todo el local. La cámara exquisitamente acabada, está dotada de t~bos
de ventilación y provista del más perfecto
confort.
«Espléndidos son los camarotes de los oficiales, y entre todos, el del Comandante está
ricamente artesonado,&gt;.

.
El Nuevo Cañonero Mexicano

***
El Maestro Meneses, con laudable empefio,
se muestra decidido á dominar, á vencer la
indiferencia de nuestro público. Es una tarea honrada, meritísima y muy de la alta
personalidad que la ha emprendido.
La ''Sinfonía Fantástica" de Berlioz es
digna de que la escuche todo aquel que tenga un átomo·de pasi6n en el espíritu. Porque no es la música sabia y pedante del que
manifiesta sus conocimientos ante un público selecto; es el grito de quien siente en su
alma la mordedura del dolor; del que siente
llover sobre su espíritu todos los rocíos del
amor humano.
Se dice que es una autobiografía musical:
bien puede serlo. Los griros de pasión son
humanos, perfectamente sentidos, perfectamente comprensibles; la fantasía vigorosa
de Berlioz crea escenas de una placidez infinita, como puestas de sol en una playa tranquila y azul, en cuyas lejanías se pierden
las velas triangulares de las barcas.
Pero tiene también escenas grandiosas, de
un. alto relieve dramático, como la del sábado en la selva, en la que parece escucharse
el grito de los trasgos, la canci6n de las brujas voladoras, acompafiadas por el coro siniestro de lechuzas, de ojos relampagueantes.
Bien vale el esfuerzo del maestro Mene-

:Et MUNDO ILUSTRADO

Botadura del "Bravo" en Génova

E

L día 22 de marzo último fué botado solemnemente en los astilleros de Odero,
Sestri Ponente, de Génova, el cafionero «Bravo», construido por cuenta del Gobierno mexicano.
Al acto, que se vi6 concurridísimo al decir de la prensa italiana, asisti6 el Ministro
Plenipotenciario de nuestro país cerca del
Gobierno del Rey Víctor Manuel, y su bella
y distinguida esposa, que fué la madrina del
«Bravo» y que rompi6, siguiendo la costumbre establecida para esta clase de ceremonias,
la botella de champaña contra el espol6n del
cafionero. Además del sefior Ministro y de
RU esposa, asistieron á la botadura el Sr.
Welsch, C6nsul de México en Génova, y los
oficiales de nuestra marina Ingeniero Vare·
la, Jefe de la Comisi6n Inspectora; Inge~iero Robles, y el primer maquinista Howard,
quienes vestían de gran unif0rme.
«Hacia las diez-dice EL GoFFARO de 23
de marzo, -los a&amp;tilleros estaban henchidos
de gente. Cruzaban á lo largo dos torpederos
de nuestra marina, llegados para saludar al .
nuevo buque de guerra que, blanco y Jrallardo, bri!laba al sol, entre una profusi6n de
banderas y oriflamas, que reflejaban som

NUESTRO PAÍS.-PRES.A. DE SAN JOSÉ,-(SAN LUIS POTOSÍ.)

***
Terminado el acto de la botadura se sirvi6 á los concurrentes en los salon'es de la
casa constructora, un magnífico lunch, pronunciá?dose en~usiastas brindis, tanto por
los oficiales mex1canoe, como por los marinos
italianos.
. El _cañonero ,,Morelos&gt;, que se construye
también en Génova por el Gobierno mexicano, será botado en junio pr6ximo.
Quien prevé los males y no los previene, súfralos sin exhalar una queja, que bien merecidos los tiene.

*

Los enemigos del progreso lo son sólo en teoría, pues mucho les complace aprovecharse de
todas las ventajas que trae consigo aquél.

�Et :MtrÑi&gt;O ÍLUSTRADÓ

La Ultima Andanza

EL MUNDO ILUSTRADO

O sea el gracioso coloquio que pasó entre San Pedro, Don Quijote
y Sancho á las pnertas del cielo,

fl

UNQUE nada sobre el particular nos dejó
dicho Cide Hamete Benengeli, fueron tales
el dolor y la tribulación de Sancho á la muerte
de su amo y señoi·, que no tardó en seguirle á
la sepultura, dando con ello la. postrera y extremada prueba de su acendrada fidelidad al
ya nunca caballero andante por este bajo
mundo.
No se hallaba Sancho sin la sombra de Don
Quijote, pues el uno para el otro habían nacido
y juntos tenían de morir; así que, por más que
el cura y el barbero le animaron con sus
exhortaciones y Sa,nchica con las esperanzas
de que al fin y al cabo no habría más remedio
que parar en un gobierno mejor que el de ma·
rras, conforme á las predicciones de Don Quijote, que le auguraron títulos para él y los
suyos, hasta sus te1·ceros netezuelos, houra y
consuelo de su madura y suave vejez, entróle
al buen escudero un desmayo, una flojedad y
un descaecimiento, que á los seis ú ocno días.
de dar con sus molidos huesos en la fosa el ingenioso hidalgo, entregó á Dios su menguado
espíritu el simplicísimo villano.

humilde y bien criado, como yo, de llana condición ; hablarle be, y tengo para mí que ha de
abriros las puertas de par en par como ahora
es de noche.
Y diciendo y haciendo, tiró de su amo, y tras
no corta caminata, dieron ambos con el estrecho pórtico de la perdurable mansión de los
j·1stos.
Asomóse al ruido San Pedro y recibió con
grandes albricias á Sancho.
- Bien venidos sean lus pobres de espíritu;
pasa adelante, Sancho amigo, que ya te espe•
rábamos.
- Con quien vengo. vengo- replicó Sancho;
-aquí tiene vuesa merced, señor San Pedro, á
mi señor Don Quijote, de cuya compañía ni la
mesma muerte alcanzó á separarme. Entre él á
la par, como es justo, si no el primero.
-Don Quijote no entrará por ahora-contes•
tó San P edro,- que aún no le ha llegado su
vez.
-Rorros venimos de culpa ambos á dos-

Saocho,-si hasta aquí también llegan los maleficios de los malandrines encantadc.res, que
en los profundos infiernos los vea yo, á trueco
dé que me chamusquen las harbas, como á
punto estuvieron en la malaventurada aventura
del Clavijeño, ó Clavileño ó como fuere, que
escudero soy y no licenciado ....
- Déjate de divagaciones, Sancho amigo,
que veo que no tienes enmienda en ninguna

-Cepos quedos-saltó Sancho bastante
a~ostazado-ú oírnos han sordos, que nadie
viene á hacer usanza nueva, y alguno se entró
derecho por esa puerta sin que fuera.o á impedírselo sus fierezas, como aquél, que no digo
Y yo me sé. que de un t ajo rebaoóle la oreja á
Mar_cos ó Marco ó como quiera que se llamase
el hi de ....
-Alto ahí-vociferó á esto Don Quijote sin
poder contenerse,-ese que tú dices Sancho
fué Maleo, castigado con razón por' el seño;
San Pedro, y no conviene semejanza alguna
en el caso. Muchos caballeros acometieron con
las armas que tiñó la sangre, y no andará Je-

~q~ilatan, por la misericordia divina, en la
ultnna prueba mi purificación espiritual. Las
que el mundo todo recibió por sublimes locuras m_ía.s, sin que faltase algún mentecato que
las diputó de necedades, con lo que se contrastó su .v!!-lor, tienen en esta postrera andanza su dec1s1va consagr,. ción.
Ello _fué que Sancho no quiso entrars-a solo
en el cielo y acompañó en la penitencia á su
amo, hasta que por fin se entraron juo~os y los
dos están á la diestra de Dios Padre sentados
como es bien que estén para descansar de un~
vez de sus ya dtfioitivamente acabadas andanzas en este mundo y en el otro.
JOSÉ IJE LASERNA.

()
SELLOS HISPANOS
EL ESCORIAL

Terrestre leviatán, mole infinita
donde penetro atónito y remiso '
la parrill~ del Mártir-que el Rey quisocuán propiamente tu estructura imita.
El ánimo en tus bóvedas medita,
y á tus grandezas fúnebres sumiso, .
al ~ontemplar el cielo de improviso
sahendo de tus muros, resucita.
Por tu celda medrosa aún mira el mundo
cruzar rezando al Príncipe iracundo·
eres, alcázar, de su estirpe ejemplo: '
memorias dentro, soledad afuera
y vetusto y aislado, te contemplo '
cual la imagen mortal de España entera!

Manuel S. Píchardo.

•
Murió, pues, Sancho, acrecentando su pre,maturo fin y acabamiento la desolación que .va
reinaba en toda la Mancha por las nuevas del
fallecimiento de Don Quijote, y lo primero en
que pensó al em¡H'endtr el largo vil\je de la
eternidad, encaminándose derechito al cielo
(para donde el cura de su lugar había.le extentlido en cristiana confesión los pasaportes), fué
en reunirse allí nuevamente á su amo, lo que
Je ensar.chó el corazón rebosando alegría.
Pucos p11,sos había andado, cuando por la
opuesta verena divisó, nubláodosele un punto
el jubiloso rostro. una cuerda de condenados
que á más andar conducían unos espantables
Jemonios hacia los infernales antros.
-Priesa lleva esa gente-murmuró Sancboá lo que parece, y ligera como por florido cés·
ped camina. Por cierto que, ó yo no soy quien
soy, ó el mismísimo Ginés de Pasa.monte es
aquel que va de los primeros. Buena pro le
haga, que yo, fuera parte que no soy rencoroso,
no soy ·olvidadizo y pagarme ha la del Rucio.
Luego ·dando un gran suspiro, añadió:
-¡Oh Rucio mío, y cuán de menos agora te
echo para atajar estos vericuetos, que como
más de una vez oíle á mi buen Don Quijote,
que tanto tenía de predicador como de andante
caballero, llenos de espinas y zarzas habían
de estar, por ser los que á la bienaventuranza
eterna conducen!
Anuando, andando siguió Sancho Panza,
puestos los ojos en una· luz lejana y resplandeciente, como á modo de fa.ro celestial, cuando
apenas perdida en lontananza la endiablada
muchedumbre, topó su mirada con otra huma•
na figura que grave y melancólica y como
ensimismada, parecía vagar sin coocit:ncia ni
rumbo por las soledade« aquellas.
Acercóse Sancho, y abriendo desmesurados
ojos, entre medl'oso y asombrado, con asombro
y temor infinitos prorrumpió á grandes voces:
-Para mi santiguada que á quien. t engo
delante·no es otro q ne mi dueño y señor Don
Alonso Quijaoo el Bueno en cuerpo y alma.
¡Eh! Oigame, pardiez; vuelva en si, sefiot· mío,
que yo mismo soy, Sancho Panza, su fiel escudero, que en su busca venía, ai:&lt;i Dios me salve.
Salió de su letargo Don Quijote, pues él era,
y abalanzándose á Sancho, no tuvo más pala.oras que decirle sino echarse á Jlorar en sus
brazos como un chiquillo. Lagrimones como
bellotas lloraba también Sancho, y largo tiempo estuvieron a.mo y criado dando rienda al
gusto y al contento de vol ver á verse hasta
después de muertos.
Repuestos algún tanto, entablaron amigable
plática, que fué como sigue:
-::.;;Dígame por su vida, seilor mío-comenzó

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parte - interrumpió con paternal
acento Don Quijote.
Digo que me diga vuesa merced,
y para siempre me perdone, que
Sancho nací, Sancho morí y Sancho resucito, sin que á esto se le
halle compostura ¡.,or el sécula secuiorum amén, si no es cosa de encantamento el
que, no en el cielo, donde debiérades estar,
pero aquí dé con vuesa merced malencólico y
macilento ni más ni menos que el día que os
abandoné á vuestras penitencias en la Peña
Pobre, hecho un Beltenebrps.
- No es-con reposo y mesura respondió Don
Quijote-lance ninguno de encantamento, como
tú sueñas, Sancho amigo, el que aquí me retiene, pero como tú bien dices, penitencia, aunque distinta de la que tú piensas.
-¿,Penitencia de qué':'
-Penitencia de mis pecados. Este, Sancho,
es el castigo que llaman del purgatorio, y cuantos en él se veo, como yo me veo, pecador de
mí, tanto se hallan distantes de Jos atroces
tormentos del infierno cuanto de las d\cbas y
venturas celestes, puesto que en eso consiste el
purf!atorio, donde es el purgar de culpas y
pecados con las ansias y el anhelar de la
g loria cercana y sin poder en ningún modo
~atisfacerlos, mientras Dios Nuestro Señor no
sea servido.
- Eso es entonces como aquel de quien vuesa
merced me decía en cierta ocasión, nq sé si
mago, ó encantador ó á lo menos · gigante, que
abrumado de sed y el agua á la boca, no podía
beber, y descaído de hambre y con Jos frutos
á la mano, no podía comer, y así quien en tal
estado se mira, de él puede decirse, según di·
cen, que pasa las penas del purgatorio.
-Así es-dijo Don Quijote,-salvo que no
fué mago, ni encantador ni gigante, que fué
Tántalo aquel infelice. Yo lo mismo tengo que
resignarme al suplicio de la hambre y Ja sed
de Dios y su divina gracia que sin tregua me
acometen, hasta que, redimido, me abra el se•
flor San Pedro las puertas del cielo.
-Pues si en eso está -repuso el tozudo escudero,-véngase, sefior mío, conmigo, que tengo
entendido que el señor San Pedro era sujeto

r~.

jos el señor San Diego Matamoros, de los primeros entre los primeros, que me abonaría·
más ésos pelearon por la iglesia de Cristo:
nu_est~a santa madre, no como yo por mis anto¡ad1zas y arrepentidas fantasías.
-Pues siendo así, cada uno tiene su alma en
su almario, y no digo más, y quédese esto para
más &amp;Jlelante, y bueno está todo, pasémoslo al
raso, desnudo nací, desnudo me hallo, días
vendrán y n.trnca es tarde, si la dicha es buena
-gruñó Sancho, con otro sin fin de sentencias
refranes Y. _aun bellaquerías de su cosecha.
'
D~n Qu1¡ote, con gran resignación y parsimoma, exclamó:
-Estas son, ¡oh Sancho hermano! mis más
preciadas ejecutorias: sufrimientos,co'ntratiempos y amarguras hasta el iiltimo trance, que

()

En el Conservatorio
LA i il'Rll!IERA AUDICION PRIVADA
El día 16 del corriente se verificó en el Conservatorio Nacional de Música la primera de
las audiciones privadas mensuales que el plantel ha organizado con el propósito de estimular
el adelanto de los alumnos y el empeño de los
profesores.
La Srita Julia Genis, que fué quien obtuvo
el primer lugar entre los alumnos que tomarc,n
parte en el concurso á que nos referimos, tocó el

\

SRITA. JULIA GENIS.

vals &lt;la bemol&gt; de Moszkowski-una hermosa
p~eza, de técnica-y la tocó sin tropiezos, ha01endo desde lu~go sentir que iba enlazada su
propia sensibilidad á las bellezas musicales de
la composición. Sus condiscípulos, que llenaban la sala donde se efectuaba el torneo, la
saludaron con una salva de aplausos.
La Srita. Genis se inscribió en el Conservatorio el año de 1898, teniendo 11 años de edad·
de e~tonces acá ha obtenido siempre altas cali~
ficac10oes y más de una vez el primer premio.
Ahora cursa quinto año de piano y es discípula del Sr. César del Castillo, á quien debe desde los principios, su conocimiento de l¡ música.
Cursa, además, cuart o año de arpa, y tiene
verdadera vocación por este instrumento.

00

La pluma se vuelve pesada para quien con
ella lucha de continuo por ganar el pan de cada día.-GALTIER,
.

, ...,.._.!.,. ,e••••- '

insistió Sancbo, - y cosa jamás vista sería que
el escudero se entrase dejándose al caballero
á la puerta, cont,ra todo fuero y toda ley de
las andantes cabaI!erías.
-No hay caballerías que valgan, señor Panza, sino puntas y ril.ietes de soberbias y vanidades quti purgar, amén de otros pecadillosprosiguió San Pedro mirando de reojo á Don
Quijote, el cual tenía.se á un lado mudo é im·
¡,asible-á que le llevaron sus fierezas, puesta
la mano al hierro, en más de una injustificada
coyuntura ....

ESTUDIO FOTOGRÁFICO,
(Colección de la ''Cristalería de Ver11:ara,")

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Política •General
¡ les.-La unión de tos dos pueblos.-Bcosde la Ouerra.-La muer•
Francia y Alemanla.-Un antiguo rencor.--;-Utoplas lmpos : .
lid des tradlclonales.-Las dificultades pendientes.
te del Almirante Makaroff y la cortesla Inglesa.1va
a
R.usla Y la Oran Bretaña.- Tendenclas opuestas.-Asplraclones contrar1as.

S

I no fuera tan arraigado el sentimiento de
enemistad que por luengos años ha a par•
tado á Francia de su poderosa vecina; si no
hubiera en el fondo de ese antiguo rencor el
a¡nargo dejo de las derrotas sufridas y no se
sintieran en las manifestaciones antigermáni•
cas de los galos las explosiones de la pasión;
sí por otra parte, Alemania no estuviera tan
e~greída con la posesión del Rin, ni bu~iera
trabajado tan asiduamente durante las últimas
décadas por alcanzar la germanización cabal
y completa de las provincias que recobró por
medio del tratado de Francfort; sí no fueran
desapareciendo poco á poco, después de una
generación, las diferencias nacionales que .ª1:tes caracterizaban á los habitantes de la v1e1a
Lotaringia, podrían acept:i.rse con verdadero
regocijo, por los que sueñan en la unión cordial de los pueblos, las versiones que nos ba
comunicado el cable sobre aproximaciones é
inteligencias entre los gabinetes de París y de
Berlín. Se ha dicho, así como quien lanza una
noticia para sondear la opinión, que el Empe·
rador Guillermo, antes de terminar su viaje
de recreo por las aguas azules del Mediterrá•
neo estaría dispuesto á encontrar al Presiden~ de la República Francesa en su próxima
visita á Italia, y de ahí naturalmente se llega
á pensar que no estaría lejano el día en que se
vieran unidos por lazos de franca y leal amistad los dos grandes pueblos, apartados con
odios y alejados con resentimientos desde las
catástrofes de la guerra de 1870.
No se confirmaba todavía el rumor por medio de una nota más explícita, cuando un nuevo cablegrama vino á desvanecer la opinión
que pudo acariciarse por un momento: un periódico alemán, generalmente inspiraC:o en los
círculos oficiales, ha declarado las dificultades que se oponen á la anunciada aproxima-

ción, por no exaltar-se dice-el orgullo francés, que podría conside~ar este paso corno una
muestra de debilidad, y lejos de traer la solución anhelada ocasionar nuevas y más agrias
cornplicacione~. Las relaciones de Alemania
con Francia- concluye el diario aludido-de·
ben limitarse á las de dos países vecinos que
se miran con mutuas consideraciones; pero sin

el Grande, fundador de la dinastía reinante, después de abrirse paso
á través del reino de Suecia, para las aguas del Báltico, pensó en asentar sus reales á la sombra majestuosa de la basílica de Santa Sofía; data del tiempo en que buscando salida hacia los mares orientales para
su inmensa posesión de S iberia, buscó en el Asia del Centro la entrada
á los mares de China, amenazando por ende el imperio &lt;le la India; de
la época en que para atacar de flanco á la Sublime Puerta, dueña casi

en los pechos franceses la espada vencedora
de Moltke durante el «año terrible». Tal vez la
nueva generación, nacida lejos del odio tradicional, pueda ballar el olvido de la derrota;
difícil es, pero no es imposible, que al fin se
estrechen las manos los dos grandes pueblos
á través del Rin de arenas de oro, donde, en
las noches azules, todavía juguetean las valkirias y á las veces palpitan unidas las estrofas de Reine y de Musset.
Entonces las razas afines que resistieron con
los Vercingetórix y los Arminios á la dominación romana y llegaron á formar una nación
bajo el cetro de hierro que empuñaba el germano Carlo Magno, podrán trabajar en la
obra de la humana civilización unidas por
los mismos ideales, ya que á una se le debe la
libertad de examen predicada en la obscura
celda del fraile de Witenberg, y á la otra los de
rechos del hombre, alcanzados en medio de
relámpagos y trueno¡; de entre los escombros
humeantes de la Bastilla y al resplandor de la
revolución más portentosa de las modernas
edades.

***

EL ALMlRAJlo'lE l,KRlDL01''h', SUCESOR DE
MAKAROFF EN EL EXTREMO
ORIEN.T E.

nada má; que las que dependen de las relaciones diplomáticas.
Después de esta declaración, nada puede esperarse por ahora; ha de pasar algún tiem~o
antes de que se cicatrice la herida que abnó

UN ES:Pt..\ JAPONÉlS ANTE UNA COR'l'Elld:AROXAt.:nusA,

y á propósito de «entent.es,&gt; báblase también
de una aproximación entre Rusia y la Gran
Bretaña, á que ha dado origen, aparte de las
relaciones personales de los soberanC's de
los dos poderosos imperios, el británico
y ell moscovita; háblase de una cordialidad
posible provocada por las manifestaciones
de condolencia da.das por la prensa inglesa en la sentida muerte del Vicealmirante
Makaroff. El hecho es bastante jnteresante para que nos detengamos á analizarlo por un
momento. No son de ahora las rivalidades
ano-lorrusas; datan de la época remota en que
cada uno de los dos pueblos pensó en el dominio del Asia Central, de la época en que Pedro

UN GRUPO DE AMAZONAS RUSAS.

de la Corona, hecha
en ocasión solemne
ante la Cámara de
los Comunes, es una
fantasía del Gobierno moscovita, á la
cual no accederá de
buen grado el Gabinete de St. James.

LA ARTILLERÍA RUSA EN CAMPARA.-UN ACC'IDENTE.

por completo del Mar Negro, arrebató las pro•
vincias caucásicas, marchó sobre el Turkestán
y se aproximó á la planicie del Iram, que va
á desembocar en el Pendjab; de la época en
que, por su parte, comenzó Inglaterra á codiciar la posesión de Egipto, á fin de oponerse á
los avances alcanzados sobre el imperio musulmán; datan, en fin, de las dos cuestiones
de Oriente, el cercano y el remoto, cuya posesión despierta las concupiscencias todas;
de la suerte que se destina á los dos «hombres
enfermos», el de Europa y el de Asia, cuyos
despojos cada cual para sí desea, y en la imposibilidad de conseguirlo, procura conservar
por artificios diplomáticos una vida facticia
en aquellos cuerpos sociales destinados á perecer, galvanizándolos pvr reformas de tendencias modernas, la mayor parte inaplicables á
esas petrifiicaciones de nacionalidades.
En esa virtud, no es sólo la supuesta 6 real
tendencia proniponesa que ha mostrado la
prensa del Reino Unido desde antes que esta•
liaran las hostilidades, lo que aleja entre sí á
Rusia é Inglaterra; no es sólo la alegada co•
munidad de intereses que se dice existe entre la
señora de los mares con su gran imperio colo·
nial y las aspiraciones del recién rejuvenecido
Japón, lo que hace trabajosas las aproxima•
ciones anunciadas.
Podrán los publicistas britanos manifestar
una cortesía más 6 menos sincera ante un acontecimiento que llena de luto al pueblo ruso;
podrá verse disminuída la corriente niponófila
hasta agotar las explosiones de rusofobia que
en estos días se han observado; pero eso, que
es nada más que la apariencia de las cosas y
que no significa ni puede significar la verdade·
ra wndencia del pueblo y del gobierno de la
Gran Bretaña, no puede dar la solución de
los problemas pendientes ni dar satisfacción,
ni con mucho, al deseo de San Petersburgo de
obtener un puerto en el Golfo Pérsico, lo
cual, 1&gt;or declaración oficial de un Ministro

*

* * esperando la solución
Entretanto, ahí quedan
des~ada: la expedición al Tibet, la determinación de . esferas de influencia en Persia, la
clausura perpetua del Mar Negro á las escuadras moscovitas y, sobre todo, en la actualidad, la alianza anglojaponesa, que ha dado
ocasióc á las acusaciones de complicidad 6,
más bien dicho, de parcialidad, lanzadas contra Inglaterra á propósito del primer ataque
de Puerto Arturo, que se decía preparado en el
puerto britano de Wei-Hai-Wei, · y al hablar

de la última tentativa emprendida por el Almirante Togo para cerrar la bahía del puerto
ruso, en que se dice que fueron barcQs con bandera inglesa, vistos poco antes, los que echaron
á pique los acorazados y las baterías de la
costa, en el frustrado intento.
Por más poderosa que en el Reino Unido sea
la opinión pública manifestada en los periódicos; por más que tenga apariencias de realidad posi_b le la inteligencia anglorrusa apunti;.da en los últimos dfas, la consideramos fuera
de las circunstancias que se palpan y que hacen por ahora irreconciliables á los dos pueblos, no en lo político solamente, sino en lo
económico, por la oposición de sus intereses en
sus tendencias y en sus aspiraciones, y, por lo
mismo, orillá.dos á contraria suerte, á pesar de
las intenciones pacíficas y de la leal y franca
amistad que animan al Emperador Nicolás II
y al Rey Eduardo VII.
21 de abril de 1904.

LA GUBIRRA RUSOJAPONESA, -BOTADURAIDE UN SUBMARINO :U.N VLAOlVOS'l'OK,

z. z. z.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Carreras en Peralvillo

Rtcutrdos t Tmprtsionts

El Club Hípico Militar y el Club Hípico Alemáu

EL Gttl\PUZON DEL GttlNO

E

GRUPO DB RURALES QUE TOMARON PARTE EN LAS CARRERAS,

LAS CARRERAS EN PERAL VILLO.-TOMANDO REFRESCOS.
EN PERALVIl.LO,-EL CAPITÁN BRIDAT,

Con el fin de allegar fondos para las familiaR de los soldados muertos durante la campaña de Yuratán, y en celebraci6b del aniversario del 2 de Abril, el Club Hípico Militar, con la cooperación del Club Hípico· Alemán, organizó unas carreras que se efectua-

rreras. En la tribuna tomaron asiento, además del señor Presidente, los Sres. Barón
Von F loecker, Encargado de Nrgocios de
Alrmania; Mayor Don Pablo Ei,candón; Don
.José María Mena, Administrador Principal
del Timbre, y Capitán Armando Santa Cruz.

la cuarta carrera, para oficiales, á 400 metros,

con obstáculos y en pista curva, obtuvo el
triunfo el Subteniente Ricardo Villamil. La
quinta, que se efectuó al t.rote, fué ganada
por el Capitán Man uel M. Bridat, y la sexta,
en la cual debían tomar parte únicamente

f/

*w

...;_·-•u=;¡
¡

~

n 1,.

.........
r

Es el caso que al jugarse la cuarta carrera
el caball~ que montaba el Capitán de Arti~
llería Luis G. Gamboa, se encabritó al brincar un obstáculo, haciendo caer al jinete que
sufrió graves lesiones, pues fué arrastrado
y pateado por el brioso caballo. También el
Capitán Manuel Bridat sufrió una caída rec_ibiendo algunos golpes, afor tunadam~nte
ligeros.
El Sr. Gamboa fué atendido con todo esmero en el pnesto de socorros que se instaló
en el mismo hipódromo.
El Sr. General Díaz se retiró de Peralvillo
poco antes &lt;le la una de la tarde hora en que
termin 6 la fie~ta.
'

1a:

,.

ENIPERALVILLO. -EN EL PUESTO DE SOCORROS.

calendas una empresa atrevida por lo peligrosa. Sobre todo, en aciuella mañana hermosísima de octubri, de 1895, en que las olas gruesas, formidables, coronadas por cre~tas de
espu_m a, parecían amenazar con tragarse las
frágiles lanchas que habrían de comunicar al
buque con la tierra.
Sin embari?o, apenas hubimos fondeado tras
del fal1;1cho del Comandante del puerto, q~e se
encabritaba sobre el lomo del oleaje, llegó un
lanchón enorme, una especie de cetfoeo tripulado por ocho reml'ros, destinado á transportar á tierra, en confusión, pasajeros y carga.
Mientras el Comandante, mojado por el agua
de aqu~l _mar silvestri,. subía por Ja. escalera
con agilidad de funámbulo y se iba barco
adentro á_examinar papeles y á libar del pisco
que no deJaría dP. ofrecnle el Capitán M&amp;.cDougall, que mandAba el «ImperiaJ;i,, yo me entretuve Pn ver l'l transhordP. de los pasajeros..:...
distribución que, en los viajes marítimos que

•

E L SR. DETWILER., VENCF.DOR EN LA SEXTA CAHRERA,

ron el domingo último en el Hipódromo &lt;le
Peralv11lo y á las cuales ai;;istieron el f'eñor
Presi&lt;leute de la R"pública y el señor Secretario de (1-tierra y l\Iarina.
El Sr. General Díaz fué recibido por una
comisión espPcial que lo condujo á la tribuna de honor &lt;lescle donde presenció las ca-

VENCEOOR EN LA QUINTA
CARRERA,

RA frente á Salaverry, á bordo del vapor
«' mperial&gt;, de la marina mercantede Chile.
Salaverry es un puerto de la República
peruana. ¡Qué puerto, válgame Dios! Para los
que estamos acostumbrad.os á contemplar los
derroches de I a naturaleza tropical, exhíbese
Salaverry, que se encueati-a en el desierto como
ua bohío horripilante.
'
Así es casi toda la costa del Perú y la mitad
, de la de Chile. Desde Paita hasta Coquimbo,
en una extensióc de más de mil millas el ojo
d!3l vi~jero se fatiga contemplando ua~ sucesión 10te1•miaable de .rocas y de arenales que
no alegra la más mínima verdura como no sl'a
de cien en cien millas, en el lecho 'accident al de
algún arroyo form.ado por el deshielo de los
Andes.
Ocúi:rese preguntar cómo fué posible que l a
conquista de semejante territorio pudiera tentar á los españoles, á los Pizarros Al magros
Alvarados y Valdivias de la epopeya; y s¿
comprende cuán grande ha de haber sido la
fama de las riquezas del interior, para que
aquellos hombres se decidiesen á trasponer la
amarga extensión del desierto.
Estábamos frente á Salaverry.
Allá, á una milla de distancia, el mar se estrellaba furiosamente contra los acantilados
levantando nubes de espuma que, al azotar
roca, se clesenvolvían en abanicos de todos
colores. Hacia adentro, al norte, al sur, en
to?o lo que de la ,tierra a lcanzaba la vista,
m~danos, m{is médanos, rocas pelonas, monta~as arenosas en las cuales un sol ardiente
qmebra su luz con reflejos ofensivos. Por la
!JOche, la naturaleza se envolverá en el suda rió
1mpenetr_able de la «cama nchaca&gt;, esa niebla
sudamericana que extravía á los viajeros que
se 11veaturan en los «t11marugales:1&gt;.
;,Y qué es Salaverry? En las cuatr.o veces que
pasé frente á él, no le vi nunca. Está ocultome dijeron-tras los montes de arena. Desde
61 vapor no se ve sino el resto de un muelle
de hierro que el' mar arrancó en noche de
tormenta. Cerca está la ciudad de Trujillo
famosa en la historia del Perú. , Salaverry e~
el lu~ar por donde se embarcan los trujillanos. _Viénele su nombre d~l General Salaverry,
Presidente que fué del Perú, y hombre bizarro
Y noble, según le describl'. en alg-unas de sus
t~adiciones , el delicioso Ricardo Palma, rrínc1,pe de las letras bipanoamericanaF.
Desembarcar en Salaverry era por aquellas

LA AMBULANCIA LEVANTANDO AL CAPITÁN GAMBOA,

La p ri mera carrera , á 300 mett'os y para
individ uos de tropa, fué g:rnarla por el clarín de Artillería La&lt;lislao Ceballos, y la segunda, para ruraleFI,· por el guarda R,·fugio
l\Ién&lt;lez. Los miembros ,Je los clubs Militar
y AIPmán jugnron la trrcera r.arr.,ra., lleg1mdo primero á la meta el Sr. E. Weltnn. En

lo~ socios dPI Club Alemán, ror el Sr. Detwiler. Por último, la l'épti ma carrr1a se ju¡ró entre oficiales de los cuerpos rura]i,s, rei,nltim&lt;lo vP-nce&lt;lor el cabo primero Gumesi nclo &lt;hil Pozn.
Durante la fiest11, que se vió hastante con rri&lt;ln, ocmrieron dol'l accidentes la mrnt':dile~.

ESTUDIO FOTOGRÁFICO.
CONDUCCIÓN DEL CAPITÁN GAMBOA AL PUESTO· DE· SOCORROS. "

,- --. . .

,,_. CONDUCCIÓN DEL CAP{TÁN GAMBOA EN CAMILLA.

(Colecci6n de la "Cristalería de Vergara,")

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
sas familias y caballeros de la buena sociedad tabasqueña.
El nuevo vapor es amplio y muy cómodo
para el servicio á que se ha destinado, y está
construído con los mejores materiales, conforme á un plano detenidamente estudiado.
En ambas fotografías y hacia la derecha,
se ve el "Abraham Bandala" empavesado
con banderas de diferentes naciones y adornado con lienzos de los colores nacionales.

•

El Gobernador de Guerrero

EN substitución del Sr. D. Agustín Mora,

SAN JUAN BA UTISTA,-INAUGURACIÓN DEL VAPOR &lt;ABRAHAM BANDALA.&gt;

duran un mes largo, adquiere singular importancia.
El lanchón en que los viajeros deberían ser
conducidos á tierra, tripulado por ocho cobrizos «cholos&gt;, viejos lobos de mar hechos al p.eligro y hechos á la «chicha&gt;, subía y bajaba
con rapidez vertiginosa. A veces, desde laborda del vapor, hubiese podídose casi tocarle con
las manos. A veces parecía sumergirse en un
abismo insondable. Cuando snbía, los«cho_los&gt;
del lanchón y los &lt;1:rotos&gt; del buque cambiaban
injurias. Rescoldos de la guerra.
Bajar á los pasajeros fué empresa, porque
con semejante agitación del mar, hacer uso de
la escalera resultaba peligrosísimo, cuando
no imposible.
Imagínese que había mujeres y niños .... Pusiéronse en ejercicio las grúas del barco: una
polea que constituye el extremo de un mástil,
sirve para que por ella se deslice una cadena,
cuyo último eslabón se relaciona con la argolla de un tonel, en el que es embotellado un
pasajero. .. . . Luego, el «runrún&gt; del «donkey&gt;
de vapor; la cadena que se arrolla, levantando en alto el tonel; las voces de: «¡aguanta,
aguanta!&gt;; el pasajero que, metido en el barril,
se bambolea y gira por los aires, y, por fin, el
lento descenso con un millar de precauciones,
hasta que el pasajero llega al fondo de la lancha. La escena es pintoresca y la operación,
es, al fin y al cabo, sencilla. Así se desembarca en muchos puertos sudamericanos y en casi
todos los de Centroamérica, en la costa del
Pacífico.
Sin embargo, aquella mañana, el desembar•
co tuvo su nota que pudo haber sido trágica,
su incidente conmovedor al principio, chistoso
al fin, su novedad inusitada. Ya estaba repleta la lancha con veinte ó veinticinco pasajeros
que subían y bajaban, ma,reados en su mayor
parte. No faltaba que bajase sino uno y ese
uno era un chino que venía del Callao. Viejo,
flaco, amojamado, vestido de dril, con&lt;&gt;un sombrerillo de paja en la calavera. En la mano
llevaba una petaquita. Parecía de piedra, tal
era la impasibilidad de su rostro y la inmovilidad de su fisonomía. Le sentaron en el barril. ... runrún, · ya le izan, «¡aguanta, aguanta!&gt;, ya está suspendido á cinco metros sobre
nuestras cabezas y á veinticinco sobre el nivel
del mar .... ya le bajan .... Un estremecimien-

to de terror nos recorrió á todos, lo mismo á
los pasajeros que á los curiosos y que á los que
Pn la operación andaban ocupados. Un sacudimiento bruscG del mar, inesperado, incomprensible, bahía alterado el movimiento de
descenso del lanchón, y matemáticamente se
vió que, dentro de pocos segundos, el chino, en
lugar de caer al fondo de la lancha, sería cogido entre ésta y el costado el vapor, y, por lo
tanto, convertido en tortilla. El que maneja ha
. el «donkey&gt; tuvo una inspiración súbita, genial, rápida como el relámpago. Se vió que la
máquina desarrollaba toda la velocidad de que
era susceptible: de su cilindro salieron cinc:ienta metros de cadena, y el barril, con todo y chino, cayó con la _rapidez de una bala dentro del
mar. Ya era tiempo: un segundo después, la
lancha se estrellaba contra el buque y la cadena quedaba mordida entre ambas embarcaciones.
Segundos más tarde, el mar separaba al vapor inmenso y á la lancha, llena de inquietud
acaso más inmensa, y entonces, impreso ya el
movimiento de retroceso al «donkey&gt;, se vió
cómo emergía, sentado en su barril, con la petaquita en las manos, chorreando agua por todas partes y sin sombrero, pero impasible, inmóvil, semejante á un ídolo asiático, el chino,
cuy.o viaje de treinta metros por debajo del nivel del mar, había durado apenas veinte segundos que á nosotros nos parecieron veinte
siglos ..... .

..

que falleció últimamente, acaba de ser nombrado Gobernador del Estado de Guerrero
por la Legislatura local, el Sr. Diputado D.
Manuel Guillén, persona de honrosísimos
anteceden tes.
El Sr. Guillén nació en el pueblo de San
Jerónimo [Distrito de Galeana, Guerrero]
el 24 de Enero de 1839. A los quince años
fué enviado por sus padres á estudiar á la
Universidad de Boston, E. U., y estando ya
para recibirse de Ingeniero, tuvo que regresar á México, con motivo de los acontecimientos que se desarrollaron en el país al
proclamarse el plan de Ayutla. Pasados estos sucesos, regresó á San Francisco California, donde estuvo colocado como intérprete
en un banco, y después como empleado superior de una casa comerrial en Mary Wille.

·~
.

"-'.

-

~

..

, '1

-

;

ENRIQUE MARTÍNEZ SORRAL.

El Vapor '·'Abraham _Bandala"
Publicamos en esta página dos fotografías
que representan el acto de inauguración del
vapor de río "Abraham Bandala", construído-en los astilleros de la "Tabasco-Chiapas Trading C&lt;?", en el puerto de Frontera.
A la ceremonia concurrieron el Sr. Gobernador del Estado, Gral. Bandala, los altos
empleados de su administración y numero-

Sr. D. Manuel Gnillé?i, GobeNiador del Estado
de·G-,ierre,•o.

Al poco tiempo, el Gobierno Federal nombró al Sr. Guillén Cónsul de México en San
Francisco, y al:í contrajo primeras nupcias
con una sobrina del General Grant, Presidente de los Estados Unidos de América.
Al fallecimiento de su esposa, pocos años
después, renunció el puesto de Cónsul y se
trar.sladó á Europa, radicándose en París,
donde conoció á su actual esposa la Sra. Virginia Benítez de Guillén, con la que se unió
en matrimonio en la ciudad de Nueva York,
pasando luego á radicarse á esta ciudad.
El Sr. Guillén, lo mismo que sus hermanos Don Ramón y Don Luis, prestaron importantes servicios al ejército, habiendo pe•
recido este último heroicamente cuando con
el grado de Capitán militaba á las órdenes
del bizarro General Jiménez, defendiendo el
plan de Tuxtepec.
Desde el año de 1878 á la fecha, el nuevo
Gobernador ha sido Diputado al Congreso de
la Unión.

***

El Sr. Carlos Guevara Alarcón, que desde
la enfermedad del Sr. Mora desempeíiaba el
puesto de Gobernador interino, hizo ya entrega del gobierno al Sr. Guillén.
Los poetas son hombres que han conservado
sus ojos de niíios.

*

Más apasionadamente tal vez que á sus hijos

oa.rna.lea, ama. el hombre á 1us hijos:intelectuaINAUI.UBACIÓN DEL VAPOR CABRABAM:BANDALA,&gt;-REGRESQ DE LA COMITIVA,

le■,

_Los hombr~s verdaderamente dignos de elo•
g10, :3on sens1bl_es á la estimación, mas los desconciertan las alaba.nz·,.s.

El hombre que apetezca oír hablar con elogio
de su persom.. , guárdese de elo~iarse á sí.mismo, porque el &lt;yo&gt; es ~borrecible.

Envanecerse de su al.;urnia, fortuna 6 talen•
to, es reconocer que no los merece uno,

La modestia es ornamento del mérito1 le d&amp;
fuerza y realce.

*

•

*

�:tt MtTNDO llUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Págin as de la Moda

El ídolo referido permane?ió_ expuesto ~urante algún tiempo en la Bibhot~ca Pública.
de Cuernavaca, de donde fué enviado á cambio de algunas publicaciones, al Museo.

o

~'

El Corsé.-Lo que dice una cronista parisiense.-Ropa interior.-Nuestros figurines.

FASES DE: LUNi4

Los rncargan de á tres por vez, .
como para dejar siempre uno eu
reparaci6n en casa de la corsetera; tal reparaci6n es un sencillo
lavado, la cosa más fácil del
mundo hacer en casa, porque no
hay sino un modo de proceder.
Se quita la ballena y la guarnici6n 6 encaje que adornan. la
parte superior del corEé.
He aquí, pues, c6r,lo conviene
proceder una vez descocida la ballena.
Se extiende sobre una mesa de
madera blanca el corsé bien plano, y con un cepillo de uñas bastante grande, buen jab6n blanco
y agua caliente, se frota y lava
con intensidad.

DEL CARNAVAL

-,u ít.

I
La Luna, en esta noche, me da una
varia alucinación de forma extraña:
lo mismo que una luminosa araña
enhebrando su red, es esta Luna.
O es un tenue antifaz con el que alguna
bella estrella, fingiendo que me engaña,
vela su luz, y al empañarse empaña
la semisoledad casi oportuna.
Haciendo de Pierrot y Colombina,
mi Amada y yo dejamo,-, nuestra fina
burla al pasar por la Ciudad el coche;
y ya entre la Avenida me parece
la Luna, una gran not-a que ~mblanquece
la obscura cabellera de la Noche.
MAXIMTLIANO GUEV ARA .

II

VERACRUZ.-GRUPO) DE SOCI~S DEL «CLUB AGUILA.&gt;

Bajo el negro antifaz, corro tras una
aventura de amor y poesía,
y encanto, los disfraces por la vía
van detrás del placer y la fortuna.
No hay en mi corazón tristeza alguna;
ahogué el duelo en la copa de la orgía,

El "Club Aguila" de Veracruz
En este número encontrarán los aficionados
al «sport&gt; dos fotog-raf ías del «Club Aguila&gt;,
recientemente fun&lt;laélo en Vera.cruz por un
grupo de obreros de la localidad.
E l «Club&gt; á que nos referimos,. inauguró sus
ejercicios jugando en competenc1a con el Cluh
«Juárez&gt; al cual derrotó completamente el 16
de septie~bre del año próximo pasado. De
entonces acá, el «Aguila» ha tomado parte en
dieciséis partidos,resultando vencedor en, d&lt;?ce,
y derrotado únicalllente en cuatro .. La ultima
victoria la obtuvo sobre el «Club M1 '{to&gt;, compuesto por socios de otras agrupacion_es análogas y por algunos jugad&lt;?res de México.
Ojalá que f&lt;iguiendo el e¡emplo de la agru•
pación mencionada, se establezcan en los demás Estados, y aun en la Capital, centros de
recreo donde la clase obrera encuentre entretenimient0s tan útiles y agradables como; son
los que ofrece el sport.

o
UN IDOLO CURIOSO
En el nuevo salón del Museo Nacional recientemente abierto al púbI-.co. acaba de colocarse un curioso ídolo de piedra toscamente
labrada, que representa á un hombre y una
mujer sentados.

EL CLUB «Át,.UILA&gt;, DE VERACRUZ, EN EL CAMPO DE EJERCICIOS.

y borracho de vino y de a~egría
en medio al Boulevard, miro la Luna.
La Luna en m1mgua por el cielo sube,
y al desg-ranarel sen&lt;? de una.nube
que mil jazmines lumrnosos v1e1·te,
Su romántico disco se me antoja
la taciturna y amarilla hoja
de la vieja guadaña ele la Muerte.
A. FERNÁNDEZ GARCÍA.

AD~

or¡, '-A.
1

1

kl[

III
Esta noche ele amur, cada radi ante
lucero es un jazruíu.
Bajo la fina
vestidura fantástica. camina
un P ietTot, mela1,c6lico y errante.
L:i. Luna asoma el lívido semblante
allá por la sonárnbulM coliria:
y y;_ ei;; un abanico de la. China
ó una flor de corola extravagante.
Pierrot1 en tanto, en la penuml:ra quieta ,
mira cóm 0 se alar¡!'a su silueta,
y siente vagos y confusos miedos,
pero al mirar el rost ro de su amaela.
la Luna, le dirige una mirnela.
y un beso con la. punta de los dedos.

lSEO
,
!

ALEJANDRO CARIAS,

Caracas, febrero de 1904.

~~p
Ningún siglo ba profesa el o el egoísrr o t3:n eles·
caradamente1como1el nuestro.-JORGE S A.ND,

TRAJES DE RECE:PCfÓN Y VISITA.

D

la importancia inmensa &lt;lel papel que desempeña el corsé ~n la " toilette"
femenina, creo útil teneros al corriente de sus diferentes transformaciones.
De unos años á esta parte han sido muy sorprendentes. El talle se ha alargado, se ha llevado la parte superior del busto muy hacia a rlelante, .
mientras que la par.te inferior del talle 13ntra hastit el punto de hacn
suponer que no existe; las caderas se comprimen mucho y el talle ape- ;
nns está arqueado.
P.
Ha sido, pues, una revoluci6n completa.
~
Ahora todos se han habituado á esta forma y todo el mundo la acepta.
Según parece, va á modificarse.
·
EL talle por detrás, que había quedado corto, vn á alargarse
sensi~lemente y á arquearse más debajo de los brazos.
Creo que el golpe de vista, desde el punto e1ctético, va á gn·
nar.
Otra innovaci6n: IAs sederías chillonas, las hermosaR TOPaR
azules, se dejan para los corsés "reclames, " y los modeloR be- '
chos, para la exhibici6n; las mujeres más refina dasen sus hábitos de elegancia, llevan ahora corsés de cotí blanco, de sencillo cotí de hilo muy fino, tan ligP-ro casi como una batist_a y
q ue tiene la ventaja, sobre los tejidos de seda, de no neces1t11 r
forro, de será la vez flexible y resistente y ocupar el menor
puesto po@ible debajo de los abrigos.
· Se lava fácilmente, y esta operaci6n, lejos de perjudicar la buena
Se enjuaga, se escurre, se seca y se plancha lo mismo que la tela.
forma del corsé como se creería á primera vista, yergue por el conAgrego que este lavado no nece~ita ser frecuentemente efectuado
trarío las balle~as encorvadas por el uso y pone este objeto como si ¿ara_ los corsés. de las señoras cuidadosas, que llevan generalmente
fuera nuevo.
corp1fios exter10res 6 tapacorsés de mansounck fino, provistos sobre
ADA

MUSEO NACIONAL,-UN ÍDOLO CURIOSO.

•

•

�Et MUNDO !LUSTRADO

'.tL MUNDO ILUS'I'RADO
Publicamos también un elegante matiné
ec tat.mnento
de casa, confeccionado con tela de seda y
del
Ilmo.
Sr• .Arzobispo Fechan
adornado con pequefias aplicacionee de listones de seda y plisés de gasa. El matiné
Los bienes fueron valuados en $126,000.
lleva un pequefio escote en el cuello· las
mangas se confeccionan con toda amplitud La mayor parte de lo testado consistía en dos p61 izas de $25,000
estrechándolas un poco en los pufios. Po~
cada una, tomadas en "La Mu..
lo demás, el resto de la prenda es suelto por
tua", Compañía de Seguros sobre
completo y poco plegado, para que sus vuela vida, de Nueva York.
los ~ean lo más amplio posible.
Hoce pocos dfas que se practicó
Las blusas de verano fórmanse con telas
la ~ertura del testa.mento del Ilusde seda ó de sedalina, á cuadros ó de dia- trLs1mo
,Sr. Arzobispo D. Patricio
gonales, que son los labrados y dibujos que A. Feehan en la ciudad de Chicago
más en moda están. La confección de es- lllinois. La fortuna del distinguid¿
. tas blusas cífiese á la forma que dan al cuer- )relad.o ascendió á cerca de. • • .
$125,000 01-0 6iII!erioa.n.o; y segtín el
', polos corsés.de varilla recta de que se ha- i~ventario
qoo se h.O publicado, los
:i bla en las pnmeras líneas de esta página.
bienes que dejó fueron como sigue·
Los cuellos y los pufios ajústanse sin opri- Dos pólizas de "La
·
Mutua,"
Compafifa
mir demasiado. Los adornos constan de
de Seguros sobre la
aplicaciones de cinta maravillosa, colocados
Vida, de Nueva York,
en grecas, en líneas rectas ó en líneas sinuopor $25,000 oro cada
sas.
una, ó sean. • • • .$ 50,000 oro.
. Finalm~nte, la colección de trajes de vi- Dividendos acumulados
sobre una. de las pósita, concierto y calle, son originales · y de
lizes. · · · • • • . 9,329 oro.
buen gusto. Todos están confeccionados con Otra
p61.iza de seguro. 14,000 oro.
telas de seda, que en la estación actual se Acciones eI11 efectivo y
en Bancoe. . . . . . 37,000 oro.
emplean muchís~mo, y ador:nados con aplicaciones de encaJe, gasa y cinta maravillo- - Entre las dl..sposiciones del seArzobispo, en su testa.mento se
sa. Este artículo, como habrán observado n?r.
h1c1eron éstas:
'
nu~stras lectoras, se lleva y se ajusta bien á
A su he~mana, sefiorita Ka.te
la mdu:mentaria femenina moderna. Hubo Feehan:, que estuvo siempre con él
al~ún tlem po en que su empleo estuvo pros- hasta su muerte, $40,000 oro en bonos Y $25,000 oro en una de las pócn to.
·
lizas de seguro; á la, señ.oro, Ana A.
.cº11!-º en páginas anteriores he dado ex- Feehan, viuda del señ.or Doctor
plicaciones detalladas de trajes semejantes á Eduardo L. Feehan, hermano del
es~os, básteme decir á mis lectoras que se señor Arzobispo, $25,000 oro de
otra de las pólizas, y $5 000 oro en
SUJeten en todo á los figurines y procuren efectivo;
á la Academia de San, Pano alterarlos en lo má!:I mínimo.
tricio de Chicago, de la. que es pre-

todo de faldetas, porque las primeras sefi.ales se producen
siempre en el talle.
Así protegido el corsé de cotí blanco, conserva su frescura durante meses y meses. Se puede hacer desaparecer
una ligera mancha accidental frotando el cotí con un poco
de miga de pan.
El corsé de cotí de color claro, rosa, azul, paja se usa
tambiéu mucho; se ensucia menos fácilmente, pe~o también se limpia con más dificultad.
El tapacorsé, de que hablaba hace poco, es una de lae
prendas de "toilette" íntima que salen más caras y que
no se pueden comprar ya hechas.
La mujer elegante, cuidadosa de su "toilette," será
muy dificultosa para su tapacorsé. Debe sentar tan bien
como un corpifi.o muy ajustado.
Especialmente con la forma actual del corsé, que se lleva muy escotado por delante, el tapacorsé debe ser bastante ajustado para sostener perfectamente el pecho.
Si la señora es algo gruesa, es hasta preferible i;acrificar
la riqueza de esta prenda á su utilidad.

•

Josefina.

Avergonzarse de su condición anterior ó del
humilde linaje de sus padres, cuando se ha escalado alguna _altura, es mostrarse ingrato
para consigo mismo, es manifestará un tiempo
estrec_hez de espíritu y mal corazón orgullo y
estupidez.
'

la tlltlma p6Jba.

MATINÉ DE SEDA.

BLUSAS PLEGADAS, PARA TRAJES DE PASEO.

Los pliegues, los entredoses, los encajes,
ocupan puesto y no son resistentes para desempefi.ar el oficio que 1:1e exige de ellos. ·
Es preciso, pues, tomar un percal bastante
fuerte y ajustar exactamente cada tapacorsé como un verdadero corpifi.o sin ballenas.
Del mismo modo, debe ser bastante alto.
Basta una simple escotadura suelta rodeada
de un pequefio encaje.
Muchas sefioras mandan hacer sus tapacorsés de tafetán blanco, considerando que
esta tela es todavía más rei,istente·que el
percal, pero es aún menos agradable.
El corsé de cintas no es admisible sino
para las señoras muy delgadas, y hasta no
es posible que siente muy bien con la form:1 actual.

cepto.re su hermana, Ma&lt;lre Marta
Catalina, $10,000 oro de la ültlma
póliza; á la escuela "Santa Mar[a"
de enseñ.anza práctica para varones, de Feehanville, Illinols, que
era la institución: por la que más se
Interesaba el eeñ.or Arzobispo se
entregaron los $4,000 restantes' de

Este corsé de tul ofrece los mismos inconvenientes. Carece de resistencia, pero es
menos caliente y es una gran ventaja en los
veranos de grandes caloreR.''
Pertenecen las anteriores líneas á una cronista francesa de indiscutible mérito, que
es por decirlo así, el portavoz de la moda
e~ el gran mundo parisiense. Vosotras h~béis observado que no puede ser más precisa la extensa observación que hace iespecto
al uso de los corsés.

***

Paso ahora á explit ar los grabados de la
presente página. Verfis en ellos prendas de
ropa interior, corpifios de casa y paseo y
trajes de visita y calle.

Por lo que hace á la ropa interior, debo
deciros, ante todo, que no obstante el dominio de la seda en esta clase de confecciones, déjase el uso de esa tela para personas
adineradas y capaces de gastar lo que sea
necesario para satisfacer su capricho. P_ero
como la mayoría de nuestras familias, la inmensa mayoría que forma nuestra sociedad,
no debe ni puede hacer grandes desembolsos, deberá suplir la seda por telas de lino
ó de algodón. Aquél para el verano y primavera, y el último para invierno.
Estas prendas de ropa interior: camisolas,
justillos, batas de noche, etc., se adornan
con tiras de encaje y listones de seda, y como no requieren un talle ajustadísimo y cefiido en todo á las reglas de los . trajes, pue-

"SANTA FE," LA MEJOR RUTA.
A Denver,:.Kansas Oity,_ St, Louis, Ohicago, New York,
San Francisco y Los Angeles

TRAJE DE PASEO, PARA LA ESTACIÓN.

~en confeccionarse con entera libertad y á gusto de las personas
interesadas. Sin embargo, debe procurarse ante todo la holgura
para que no dificulten los movimientos del cuerpo.
'

Se reserva~ camas en Carro Pulman para todos los puntos en
los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de Har·
ver en la ~íne~ ~e Sa~ta Fe, son renombrados en el mundo entero.
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CAMISOLAS DE LINO Y ENCAJE,

•

•

�EL MUNDO ILUST'B.ADO

·BELL·A S ·ARTES

'7ea Ud~ á su Derecha.
Siempre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á determinado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invariablemente
hacia nuestra derecha. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asiento en el Paseo y se convencerá de ello. Encontrará el noventa y_
cinco p9r ciento que inconscientemente voltean sus cabezas siempre
á la derecha.
Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chaputtepec, vea á su derecha, allí está el

STILWELL PLACE
Adelan te de Cuauhtemoc, pasando la~tercera Glorieta, á lo largo de
toda la hilera de eucaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teja, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquinas de las calles.
Dentro de muy pocas semanas verá un buen .número de obreros
1levando sus herramientas para empezar el drenaje y colocar los tubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles con asfalto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á sus am1gos, hace
cinco años, que los terrenos del

STILWELL PLACE
se adquirían por una canción. Siga el ejemplo de los demás y compre
sus lotes, obteniendo las ventajas de sus precios. Venga á nuestra
ofi cina; Primera de San Francisco, número 4, 6 á la de nuestros Agentes Generales, Sres. Prevost &amp; Vail, Primera de San Francisco, númer9 8, y Je daremos toda clase de informes, así como una lista de personas prominentes que han comprado lotes en esta COLONIA, donde
pie11san edificar sus Casas-Palacios. Vea á alguna de estas personas
que han comprado terrenos en

STILWELL PLACE~
y pregúntele por qué ha preferido este lugar á otros numerosos que

hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para comprar
el suyo.
Uno de los más prominentes negociantes mexicanos acaba de comprar lotes por valor de cincuenta y_dos mil pesos en el Stilwell Place,
la semana pasada. No pagó más de diez mil pesos al contado, y el resto lo pagará en nueve años. ¿,Cuánto llegarán á valer estos lotes dentro de nueve años, si siguen aumentando en cada año un diez por
ciento, como ha ido sucediendo durante los últimos noove años que
han pasado?

EN ESPERA.

•

(()uadro de N, Gord.l1rlan1l)

�GRANDES ·
.ALMAC.ENES
E.L
·_ PALACIO
DE

[Sociedad AnónimaJ

i\-,..

t

CALLE

DE
S~n BERNAR_DO

. .v
CALLEJUELA
MEXICO.
Constantemente recibimos en estos artículos,
así como en

DIPARTAMINTO DI CONff(CIONtS
Y SOMBRIROS.

SOMBREROS PAPA SEÑORA,
las últimas creaciones de la 1\Ioda, procedentes
de las primeras casas especialistas de París.
Contarnos con los Talleres mejor montados
y dirigidos por

Vestidos de Taffetas, Gas~, Foulard, Crespón
de: China, Velo y Eolienne, Collets y Boas de
Gasa y :Muselina, Cuellos, . Plastrones; ·Corba... ta~, Blusas (gran variedad de estilos), Trajes
estilo Sastre.
·

Sastres y Modistas
de verdadero mérito artístico.

INTERESflNTE
Tenemos d gusto de ofrecer á nuestras amahl es lector~s, un mo4elo de v_estido .de Primavera, creación hecha en Eolienne; la falda y
Corpiño adornados con galón crem_a, estrecho,
a.:vivado por imperceptibles vivos de hilo rojo.
La armonía con el tono, de preferencia Beige, .
de la tela, es de un efecto completo.

Trousseaux completos para Desposada.
· Pídase el Catálogo. ·

Oran Exoosi6ion 6n 612° oiso u6n los floaraaor6s

�L UNDO LUST~ílDO
Año XI.-Tomo,1.-Número 18.

MEXICO,¡M!YO 19 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDLA
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894•

.;

t

"D·-·
-·

-.

'

1

:...

S. M. VICTOR MANUEL 111.
De quien ha sido hu~sped en esto&amp; días el Presidente de la República Francesa.

Subscripción mensual foránea ...... $ 1,60
ldem

ldem en la Capital.$ l. 2ó

Gerente: LUIS REYES SPINOOLA

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>L UNDO LUST~ílDO
Año XI.-Tomo,1.-Número 18.

MEXICO,¡M!YO 19 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDLA
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894•

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1

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S. M. VICTOR MANUEL 111.
De quien ha sido hu~sped en esto&amp; días el Presidente de la República Francesa.

Subscripción mensual foránea ...... $ 1,60
ldem

ldem en la Capital.$ l. 2ó

Gerente: LUIS REYES SPINOOLA

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Humanidad y Jlnimalidad

do á la hembra, que el oso que ha desalojado
á su hermano de la caverna, que el gallo que
ha monopolizado el gallinero, que la gata hambrienta que ha devorado á sus hijuelos.
Como para los animales no existen ni el pudor ni el remordimiento, como viven exclusivamente para sí mismos, como el mundo ideal
y extra-animal les son ignorados y desconocidos, para ellos la necesidad satisfech11, el instinto realizado, son toda la vida y toda la felicidad. Al rededor del animal, la sensación, el
apet:to y la pasión presentes, le trazan el círculo restringido, limitado, infranqueable y no
franqueado de toda su existencia. El «ver de
terre amoureux d'une étoile~, es creación de un
poeta; esos gusanos enamorados de los astros
son concepción humana, extrahumana y sobrehumana; los g usanos no aman más que el estiércol y la podredumbre.
Si el hombre no hubiera sido más que un
animal pu1·0 y simple, jamás hubiera dejado de
ser feliz. Hubiera vivido pobre, hambriento,
miserable, desnudo. El estercolero de Job hubiera sido para él el lecho de pétalos de Petronio; las emanaciones del pantano, sus pebeteros del harem; los zarpazos de su hembra, los
besos discretos de Ofelia ó las tiernas caricias
de Julieta.
Pero el hombre es más que un animal. Tiene,
es cierto, los pies en el fango; pero Ia frente en
el empíreo._. Es una tortuga indignada contra
su carapacno; un reptil que aspira á las alas
del águila; un&gt;t babosa que quiere ser lebrel;
un topo que sueña con ser cóndor; un murciélago siempre envidiando á la mariposa.
De ahí la gran lucha. Combate sus emanaciones con perfumes; disiwula sus deformidades con vestiduras; pone las alas de !caro á
sus impotencias; reemplaza la belleza con la
poesía; suple la virtud con la hipocresía; la •

L hombre es un ser híbrido, un injerto
monstruoso, un compuesto extraño de todo
cuanto la Naturaleza ha creado de más
grande y de más mezquino, de más noble y de
más bajo, de más sublime y de más ridículo,
de más admirable y de más despreciable.
Por su estructura física, por sus funciones
fisiológicas, por' sus instintos bajos y por sus
necesidades materiales, es pura y simplemente
un animal, mal oliente como el cerdo, tosco y
pesado como el hipopótamo, ciei:ro y brutal como el toro, glotón como el pelícano, lento y
perezoso como el topo, estúpido y vanidoso como el pavo.
Sobre esta cepa rugosa, resinosa, áspera y
torcida, la Naturaleza ha injertado un alma;
aspiraciones ideales, pasiones generosas, sed
de ciencia, anhelos de virtud, esperanzas de mejoramiento, ilusiones de grandeza.
De ahí que el hombre sea su propio y peor
enemigo y que la felicidad con que sueña no
llegue á ser jamás una realidad para él. El rumiante que pasta, el reptil que se arrastra, el
ave que vuela, el pez que nada, llevan en sí
mismos su felicidad y su destino. Jamás reniegan de su propio ser ni protestan contra su misión en la tierra. Luchan contra otros seres ó
contra la inclemencia inerte y feroz; pero jamás
luchan contra sí mismos, ni contra su naturaleza, ni contra su destino.
Sus necesidades son virtudes; sus instintos
bajos, aspiraciones nobles; la satisfacción de
sus apetitos, gloria; la realización ele sus concupiscencias, placer y orgullo. Nada más
contento ni más feliz que la fiera que ha devorado su presa, que el macho que ha brutaliza-

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ciencia con la imaginación; á lo ·real que derriba con una m.i.no, sustituye el ideal que construye con la otra.
¡Eterno descontento .... !Lo que es, no basta,
ni llena, ni satisface; lo que debía ser no llega,
ni se realiza, ni se cumple! ¡Eterno desengaño
también .... I La esperanza ofrece espejismo~
que la experiencia desvanece; la ilusión seduce
con brillantes y engañosas perspectivas que la
realidad dispers\t y disipa; llegado á lo que
creía ser la meta, el hombre se encuentra al
principio del camino; la imaginación crea mundos y el razonamiento los aniquila; la poesía
levanta monumentos que la vida reduce á escombros; todo cuerpo es humo; todo luminar, fuego fatuo; la vida no es más que la.preparación lenta y segura de la muerte; y la verdad, el retoque continuo, incesante y fatigoso
del eri-or.
Y sin embargo, el hombre vive, prospera y
se engrandece. Y es que la vida no es triun.fo,
sino lucha; que la fe licidad no estriba en
poseer, sino en adquirir; ni el poder en dominar, s~no en conquibta1; ni la gloria en subyugar, srno en crear.
Del fondo ele su infortunio surge la felicidad
del hombre. Lo importante no es trazarse límites, sino abrirse horizontes; la dicha consiste,
no en lli&gt;gar, sino f'n caminar, y la única fórmula posible de la felicidad es ésta: proponerse
realizar una obra grande y noble, y luchar, batallar, morir si es necesario, por realizarla.
Así lo han hecho los apóstoles de la virtud,
de la verdad y del bien, y en sus Tebaidas, en
sus estercoler·ó s, en sus calvarios y en sus hogueras. han sido más g-randes y má.s felices que
los sibáritas en sus lechos de pluma ó los dés- ·
potas bajo -sus mantos de púrpura.

Dr. M. Flores.

•

~ /L .

,
#.

'

'/.·

\
SRA. DOMITILA HIDALGO DE KUNHARD'l'.

El mes de las flor&lt;&gt;s.-Anlversarlo ¡¡-lorloso.-La
Exposlcl6n en Coyoacán.-Algo
de teatros.

S

E avecina el mes de mayo y con él se avecina todo el florido cortejo de la Primavera. En los primeros días de abril la flora comienza á desentumecerse apenas y sus largos
bostezos, después del sueño de tres meses, embalsaman el aire.
Tímidamente aparecen las margaritas, y los
renuevos apenas se dibujan en las cimas de los
árboles. La Naturaleza toda se antoja en ese
estado de atenta expectativa que precede siempre á los grandes acontecimientos. Es entonces el campo augusto y solemne como un templo. Los vientos parecen torpes, entumecidos,
como si sus alas, en la larga espera, hubieran
sufrido un principio de atrofia. Pasa abril;
mientras los botones revientan en lujuriosas
floraciones, las noches, cada vez más embalsamadas y más cortas, se llenan de los mil rumores imperceptibles, de los mil ruidos de la
savia que asciende á vigorizar los brotes, del
insecto que canta á las estrellas su epitalamio
primaveral, del reclamo de los pájaros en la
rama.
Es un gran laboratorio de vida. El amor,
propicio, recorre el mundo septentrional repicando en los corazones, activando la corriente de vida nueva, poniendo intensas fosforescencias en los ojos de l,...s animales, y perfumes turbadores en los pétalos que esmaltan
las frondas, como una maravillosa orgía de
colores.
Mayo es la virilidad de la Naturaleza. Crecidas ya las flores, cumplidos los antojos amorosos del insecto y de la corola, sobreviene la
beata tranquilidad que trasciende la Naturaraleza cuando su obra está cumplida. El ger·
roen vive ya, oculto en el nectario; el pájaro
ha terminado la labor de su nido, donde la
compañera empolla. Los insectos pasan atareados en proveer á la nutrición de su prole.

***

Mayo es también el mes de las ~almas gloriosas~ y de los matrimonios. La mujer, envidiosa de las nuevas galas que lucen las flores,
las imita, vistiéndose de blanco, como una
gran magnolia perfumada cuyos pistilos fueran las crenchas de seda, de áureos reflejos ó
de aterciopelado negror, sobre las cuales el
azahar, el blanco símbolo, abre los pétalos de
su corola en un espasmo de amor y de alegría.
El azahar es la flor de mayo. El símbolo
irradia su blancura en los naranjos, como invitando á amar á los que pasan. Los perfumes
de la blanca y hermosa florecilla invitan al
amor intensamente.
La mujer va al templo llevando los azahares
en la frente, como una diadema imperial. La
niña que no es sino una mujer pequeña, va
también á ofrecer, flores es cierto, como va á

ofrece~ besos su compaí'lera y hermana mayor:
la novia.
Los blancos ramos en los naranjos recuerdan las vestiduras blancas de la novia, que se
ace1 ca lentamente al altar, bajo la gloria de
la luz del sol de primavera, entre los humos
del incienso y los acordes de una marcha nup·
cial, cantada más bien por los corazones, que
dicha por la orquesta leja.o&amp;. Mayo es el mes
del amor y de las flores; las mujeres y las
frondi.s se visten de blanco cuando mayo se
aproxima.
***
Y es Mayo también el mes de las rojas glo-

rias militares. El Sol de Mayo parece traer
en su aljaba las mismas duras flechas rabiosas
que virtió en los cerros de Puebla, sobre la
cabeza desnuda de nuestros soldados. El Sol
de Mayo al visitar el Valle, parece incendiarse en la gloria de aquella acción de guerra,
lejana ya y siempre presente; legendaria casi
en su grandeza, y dulce y heroica á nuestras
almas.
La celebración del 5 de Mayo forma una
de las fiestas populares que se confunden con
el 16 de Septiembre en los brumosos reci.:erdos de nuestras clases humildes. Podría concebir fil pueblo que se borrara del calenda·
rio la fiestecilla modesta y tradicional del san. to de su barrio; pero de seguro que no comprendería jamás, y menos a.ío aceptaría, que
fueran borradas las dos fechas gloriosas de
los anales de nuestro país, las cifras que marcan dos e~apas en la dolorosa y lenta marcha
del pueblo hacia el progreso y la paz: la noche luminosa de septiembre, sobre la que pasa
la blanca figura del Padre Hidalgo, toda llena de la mansa unción del justo, y el día, lleno de la gloria del sol, en el que se libró la
batalla de Puebla.
Los pueblos necesitan ese manjar del recuerdo, como aire necesita el cuerpo para la vida.
El·pueblo que no tenga sus días de intensa excitación patriótica, será un pobre pueblo muerto, ó cuya agonía se anticipa. El culto de los
muertos-que comenzó en la supersticiosa religión de la tumba- se ha convertido en un fuerte lazo de unión entre los que han muerto, que
han dado ya su cuerpo á la tierra y los que de
ella vi vimos.

***

Una exposición de flores se abre hoy en Coyoacán. Las fiestas florales, dentro de las calles angostas de la metrópoli, tienen caracteres
de aristocracia, de lujo, que cuadran mal y
peor se avienen con el instinto de libertad de
la naturaleza..
Jamás quedará mejor un florón de rosas en
un salón cuy a atmósfera trasciende los perfumes de la alcoba, que en una tosca jarra, á los
rayos del sol, en un paisaje sin límites. En
Coyoacán las flores se hallan en casa. Se mues-

tran más coquetas, más alegres, como si tuvieran la conciencia de que añaden una nota de
fresca alegría al conjunto.
Bien merecen l as exposiciones de Coyoacán
el éxito que tienen. Las flores son organismos
tan delicados y complejos como la mujer y
para ser debidamente apreeiadas, deben e;tar
en un medio apropiado y simpático, del cual
tomen algo y al cual den mucho.
Las mujeres acuden gustosas al reclamo.
Flores y mujeres se completan en la villa veraniega, bajo la protectora mirada azul del cielo y dentro de la gloria diáfana de la atmósfera.

***

Hemos escuchado en Arbeu las «Impresiones
de Italia», que son una joya de colorido y de
intensidad descriptiva.. Al oírlas, parécenos
ver cómo en un horizonte de ensueño se esfuma.
el cielo protector bajo el cual el genio de la
raza latrna alcanzó sus mayores triunfos. La
serenidad de una tranquila contemplación llena el espíritu cuando la orquesta. nos va pintando los paisajes italianos poblados de recuerdos de gloria, llenos de los fantasmas deliciosos que evoca la memoria.
Del fondo de la montaña, toda húmeda aún
de rocío, brota como un hilo de agua fresca y
clarísima la tocata del pastor, á la que responde el canto de las zagalas que bajan á la
fuente. Una dulce impresión de frescura nos
invade. Parece que en la atmósfera flota como
un hálito de intensa vida, como un soplo fecundo de creación. Es la mañana.
Después, en el vago escenario de ensueño,
aparece la abrupta montaña que traspone la
planta ágil del cabrero. Los mulos trotan con
el rítmico andar de sus piernas teodino~as y
duras. La cigarra lanza al aire da única nota
de su violín», las piedras calcinadas se quejan;
duerme el sueño soporoso de la siesta el ave en
la rama, y la marcharítmicadelosmulos~igue
su trote cadencioso hasta perderse en el horizonte dorado por el polvo.
.
Y después Nápoles. La divina ciudad del Vesubio. La tranquila mansedumbre de su golfo,
todo azul y oro. Las calles de la ciudad, amontonándose en la falda del monstruoso volcán,
en cuyo seno hierve la rabia de la Naturaleza,
y en cuyos flancos la vid dora sus frutos, invitando á hacer la experiencia del sátiro baudelariano: chupar el jugo, soplar el pellejo y mirar al sol á través.

***

Ea· una mar de oro vivo se disuelven las soro·
bras de la noche, cuando la Aurora despierta
en el Oriente; en la tranquila soledad de lamadrugada, surge el canto del gallo como un signo de victoria; las estrellas parpadean somnolientas .... ¡Oh! si el espíritu tuviera sus a.uro·
ras .. ... .

dintenor Lescano.

VIDA SOCIAL
Dos €leganm matrimonios

TT CABAN de efectuarse en esta capital
J-\ dos iml:&gt;ces aristocráticos: el. del Sr.

Egon Kunhardtcon la señorita Domitila Hidalgo, y el del Sr. Lic.
Joaquín Baranda l\Ic. Gregor
con la señorita Dolores Luján.
El primero de estos matrimonios se verificó en el templo de Santa Teresa, que fué
hermo:aamente decorado con
gardeniaR y rosas. · Fueron padrinos rlA manos el Sr. Don
Juan Hidalgo y la Sra. Sofía
H. de Lemmem, y de velación
f'l Sr. J ..J. LllmmenR y li:t
Sra. Refngio P. de Arlali&lt;t.
Durante Ja mi-a, el quinteto
Rocabrnna ejecutó selectas piezas religio~as.
La concurrencia, enti"e la
que figuraban vario:; miembro,1
del Cuerpo Diplomático, fué
numerosa y d _istinguida.
Del matrimonio civil, celebrarlo el mi~mo día, fueron
testigos los Sres. D. Pedro L.
Rodríguez. General Powell
Clayton, Lic. Carlos Rivas,
Barón Von F loecker, Pablo
Kosidow~ki, Ignacio Torres
Adalid, José Arce y J acques
Lemmens.
La novia recibió valiosísimos regalos.

***

(Fots. Valleto. )

SRA. DOLORES L UJÁN DE BARANDA.

. Terminada la ceremonia, los novios recibie:on las felicitaciones de sus numerosas
amistades.
La concurrencia fué inuy selecta.

o

lf 6.4CION Df CHINA fN MfXICO

P

de Washington, llegaron,
d~as pasados, á esta capital el Señor
De todos los vicios el más odioso, el más
~iang Hsu~, Encargad0 de Negocios
peligroso quizá, es el 'orgullo.
de Chma en México, y su Secretario el Sr
.
Fung Ying Kai.
·
¡.¡¡¡¡¡¡¡;¡;;;;:.;,;.-;;,;iJ
El objeto de su viaje se relaciona con el próximo establecimiento en e_l paí~ de una Legación del
Imperio 9~mo, cuyo jefe será el
actual M1mstro de aquella nación
en Wáshington.
El Señor Liang Hsun vino á
América hace veinte años y se
educó en Amherst, Massachusets
desem¿eñando después diverso¿
cargos en las Legaciones del Celeste Imperio establecidas en los
Estados Unido~, España y Perú,
y en los consulados de Nueva
~or~ y de Manila. En Filipinas
eirv10 durante algún tiempo el
puesto de Cónsul General de su
país.
Hablando de México y sn estado actual, el Sr. Encargado de
Negocios se manifiesta un admirador entusiasta del Sr. General
Díaz, }'. elogia los progresos que
ha realizado la República en los
úl_timos años y el grado de prosperidad á que hoy se encuentra.
. Po~ últi~o, diremos que el distmgmdo diplomático posee un
excelente trato social y que tiene
grandes simpatías por los pueblos latinoamericanos.
ROCEDENTES

***

El matrimonio del Sr. Baranda se efectuó también en el
templo de Santa Teresa, siendo padrinos de manos el Ar.
Lic. Joaquín Baranda y su esposa la Sra. Me Gregor de Baranda, y de velación el Sr.
Luis Terrazas ( J r. ) y su esposa
la Sra. Luján de Terrazas.

La Legación de China. -ws Sres. Fnng Ying Kai y Liang Shnn.

En la fotografía que publicamos, apa~ecen el Sr. Encargado
de NegoCios y su Secretario vistiendo el típico traje de seda al
estilo oriental.
'
Antes de dos meses vendrá á
México el Sr. Ministro, para presentar sus credenciales al Sr
Presidente de la República,
•

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Nueva Fuente de Riqueza
La Compañía Petrolera Mexicana.

S

es que una po.derosa Compañía al
frente de la cual figuran millonarios
americanos, compr6 no hace mucho, á
inmediaciones de Tampico, una va,ta extensión de terreno que, por su constituci6n geo16gica, acusaba la existencia, en determinados puntofl, de fuentes petrolíferas muy
abundantes.
La Comp11.ñía, procediendo en todo á "la
americana," y una vez que tuvo datos ciertos acerca de la importancia y naturaleza de
los dep6sitos de petr6leo, construy6 primeramente una línea de ferrocarril que pusiera en comunicaci6n sus-terrenos con las ciudades más importantes de la República; estableci6 en seguida una- fábrica de hielo y
ABIDO

CÓMO BROTA EL PETROLEO DEL POZO NÚMERO

4.

.

tre los accionistas figuran notables capitalistas americanos, como son los Sres. E. P.
Ripley, Presidente de la Compañía; E. L.
Doheny, Vicepresidente y Administrador

VISTA GENERAL DE LA FACTORIA PETROLERA DEL EBANO.

A este dato, que es indudablemente de
mucha importancia para la Industria, hay
que agregar que el costo del petr6leo PS un
veinticinco por ciento más bajo que el del

--.- ~ ... .¡;- /-·
~

•• ~ .. J
..

'f;--

# .

~

O'l'RA VISTA DEL POZO NÚMERO 4 ANTES DE BROTAR
EL PETROLEO.

en talleres y fábricas, el gasto es casi insignificante, pues según cálculos aproximados,
• es de ochenta á cien pesos.
Ya se ve por Jo que decimos, que la explotación de los pozos de petr6leo resultará en
extremo beneficiosa, no s6lo para los establecimientos industriales, que se ven amenazados á cada paso por la escasez y carestía del
combustible en México,sino también, y muy
especialmente, para las empresas ferrocflrrileras, que se surten de carb6n en los Estados
Unidos .

otras fotografías del Ebano una en que pued e verse el " pozo número' 4" derramando
en un tanque provisional la gian canticlail
de _p_etróleo 9ue pro?uce. Los tanques defimtivos seran de hierro y tendrán capacidad para contener de tres á cuatro mil barriles de aceite cada uno, pudiendo éste refinar~e para ~xtraer ~e él asfalto, alquitrnn,
vaselma, aceites l_ubricantes, petr6leo para
alumbrad_o, gasolma y nafta, próductos tod_os que tienen gran demanda en el comerc10.

***

El propóflito de la "Compañía Petr_olera
Mexicana," es vender al Central l\Iex1cano
todo el aceite que esta Empresa crea necesario para alimentar sus máquinas. En caso
d~ que la operaci6n no se realice, y de que

HABITACIÓN PARA EMPLEADOS.

una planta de luz eléctrica, y, cuando había ya levantado habitaciones c6modas é
higiénicas para alojará sus empleados, di6
principio á la apertura de los pozos necesarios para la explotación, encontrando que
el aceite era de la mejor calidad y que el
rendimiento de los mismos pozos superaba
con mucho al que era de esperarse.
Hasta hoy, se han abierto ya varios pozos; pero el que más ha llamado la atenci6n
por la cuantía de sns productos, es el "número 4." Este pozo, que comenz6 á producir el3 de marzo último, puede proporcionar diariamente quinientos barriles de petr6leo, que, utilizados como combustible,
son suficientes para desarrollar la fuerza que
desarrollan 400 toneladas de carb6n.

CASAS PARA OPERARIOS.

carb6n, y que, para adaptar una locomot~ra
al sistema de alimentaci6n con aquel aceite
minern I el desembolso necesario será, cuan' ele setecientos pesos. p or l,o que
do mucho,
toca á las calderas comunes que se utilizan

CASAS DE OPERARIOS.

Para completar estos datos, diremos, por
último, que la formaci6n de la Compañía
para abrir los pozos del Ebano, se debe á
l\fr. Edward L. Doheny, descubridor de los
famosos dep6sitos de petr6leo de California
(E. U.), que han cambiado por completo la
faz del Oeste de la U ni6n Americana, y que
pueden considerarse mil veces máR importantes que los placeres de oro descubiertos
hace muchos arios en aquella riquísima comarca.
La negociaci6n, actualmente, está constituida con un capital de $10.000,000. En-

POZO NÚ M. 4 ANTES DE ENCONTRAR
EL VENERO.-UN DETALLE.

General; C. A. Canfield, W. G. Nevin y
Ch. W ellborn.

***

En. estas páginas damos á conocer, entre

...................
,

IN31'ALACIÓN PARA ABRIR LOS

~ .

-

LA FABRICA DE HIEí,O,

- ~-"
.J:c • - ·~
, .. .
!

1;&amp; ,.

TINACO ,PARA AGUA POT ABLE,

,/

rozos.

el Central suba los fletes de conducci6npues hay que advertir que la vía férrea construida por la Compañía Petrolera eflt.ronca
en el Ebano con aquel ferrocarril, -se construirá un ramal á Tam pico, puerto poco distante de los terrenos rn explotaci6n, para
embarcar a!H el petr6leo, llevflrlo por mar
á Veracruz y traerlo de allá á México, por el
Ferrocarril Interoceánico.
Además-y esto es suficiente pani qne
nuestros lectores se formen una idea de la
magnitud del negocio que nos ocupa-H' tien·e en proyecto, para el caFo de que los pozos produzcim más de la ca1,tidad que 1-i&gt; ha
calculado, la instalación de una cañería
especial desde el Ebano hasta México, dotada, de diez en diez kilómetros, de bombas
impelentes, que aseguran la llegada del líquido hasta los tanques que se establezcan
en la poblaci6n.

A UNA MU~RTA

- - - - -;,té--- •

Sumida entre la l6brega cantera
De mi cerebro calcinado, pura
Como el diamante en el carb6n fulgura
Su faz como la vi por vez prim:ra;
Y, cual rendido lapidario espera
Mi amor, cifia la humilde v'estidma
En que hoy e11vuelvo su ideal figura
De arfüta, de mujer y de hechicera ...._
Si algo palpita en mi poema,-gota
De agua en el arenal-si deja huella
O consigue ligar un alma rota; .
Si desgarra la sombra la centella
De un verso-luz que en el olvido flot-á
En su lejana inadiaci6n: es ¡ella!
'
GuéUermo Valenda.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Política General
Lo Querra rusoJaponesa.-Todavía en los prellmlnares.-Los Japoneses, dueños del mar.-Las operaciones en tlerro-- 61 río Yalú .
y las operaciones de los rusos.-1",ada se ha adelantado,-Francla é ltalla.-La Triple Allanz.a Y la "Italia Irredenta".

S

ERIA faltar á la verdad decir que la marina rusa ha podido caminar con alguna fortuna en la presente guerra emprendida para
resistir las aspiraciones del Imperio del Sol Naciente. Aparte
de la indiscutible actividad desplegada por los japones.es desde el momento en que, dando por concluidas las flegociaciones diplomáticas,
recobraron lo que ellos llaman su libertad de acci6n, á fin de apoyar

to ruso. Habían observado con astuta perspicacia que cada vez que
los buques enemigos entraban 6 salían, lo hacían por la misma ruta
y, en atrevido intento, fueron á sumergir minas en esa senda maríti:
roa en que acechaban, como á la puerta del abismo,á los confiados barcos de la flota moscovita. Los cálculos no fueron err6neos: al siguiente día, el Comandante naval de las fuerzas rusas tropez6 contra esas
minas, y el hundimiento del buque insignia, el acorazado «Petropavlovsk», con el Vicealmirante á bordo y la mt.yor parte de la tripulaci6n, y las averías que recibi6 el «Pobieda», fueron á aumentar las
pérdidas sufridas con los buques «Czarevitch», «Retvizarn&gt;, «Boyarin»
«YenisseÍ&gt;&gt; y otros que han quedado más 6 menos fuera de combate'.

***
Pero 1:1i estos accidentes, imputables directa 6 indirectamente á la
acci6n de los japoneses, juntos con la movilidad incesante de sus
escuadra!I, han dado la preponderancia de los mares orientales á las
fuerzas de Tokio, impidiendo la concentraci6n de las flotas de Vladivostock y de P_uerto Ar~uro, ?aciendo retroceder los elementos que
conducía el Almirante W1renmuR y retardando la salida de la escuadra del Mar Báltico, ya que por ahora no hay que pensar en que quede libre el paso de los Dardanelos para la que guarda el Ponto Euxino, no han hec?o adelantar, sin embargo, la marcha efectiva de
la campaña por tierra, donde, á no dudar tiene que resolverse el
conflicto.
'
Libre en toda su extensi6n el fern,carril transiberiano, aunque á
costa de grandes sacrificioR, ha podido derramar inmensos contingentes de tropas sobre Mancburia, ha podido conducir enormes canti-

y en ese estado, frente á frente los beligerantes, separados por la corriente revuelta
del Yalú, ni los unos adelantan en lo que
llaman su marcha triunfal, ni los otros avanzan con fuerza suficiente en tierra coreana
esperando detener el mayor tiempo posibl~
el paso del enemigo, para atraerlo después á
segura derrota en terreno propio. Tales son
loa que, con el nombre de proyectos del Estado Mayor General ruso, se nos comunican
como de fuente autorizada.
En breve habremos de saber de movimient?s más defin~tivos por una y otra parte, que
t iendan á quitar la monotonía á la tarda
marcha de la campaña.

aqu~l rey, campe6n y fundador de la libre
Italia, que combati6 al Austria! al lado de
Napole6n III.
En ef~c~o, de seguro que no tendrá la
actual v1~1ta los alcances que tuvo en 18,58
la entrevista de Plombiéres, en que, á solicitud del Conde ele Cavour, qued6 reeuelta la
guerra contra la dominación de los Hapsburgos en la alta Italia, tratando de arrancarles el territorio que les había cedido el
tratado de Campo Formio, celebrado por
B?napa~te en nombre y representaci6n del
Directon?; pero no puede ocultarse la circunstancia de que la aproximaci6n entre
l~s dos grandes naciones latinas ocurre prec~samen~e cua~do se han hecho públicas las
***
d1fere~cias y dificultades surgidas entre los
. Entre tanto, háblase ya de un empréstito
d_os abados de Alemania por causa de agitaª}US0do por el Gobierno moscovita con UJl
smd1cato francés que proporcionará
c_10nes en lo que se sigue llamándose la ' 'lta111. Delca•sé, llllnlstro de Negocios Extranjeros
ha ~rredenta, '' dificultades que apenas ha
$160.000,000 al.tesoro de San Petere·b~~g~de Franela.
podido .~esvane~er el Emperador Guillermo
dándole el nervio ele la guerra, indispensa:
M' .
.
con su mfluenc1a y dar por terminadas los
1mst_ros de Rela?10nes en aro bos gobiernos, en reciente entrevista
Cos~ smgular y digna de notarse: cuando desaparecía toda causa d;
9ueJa en~re ~os g_abinetes _de Viena y de Roma, un mensaje enviado
16d1cos mdependientes, p.rovoca cierta alarma, al sacará luz
los
0 que a~ta enton~es se había ocultado con nimio escrú ulo
se
hace púbhco el peligro que había corrido la "Trípliee" ~e n'aJragar e~ los mares de una revuelta interior en el Trentino
. ~era acaso ~ma mera coincidencia esta que señalamos; s~rán supo:!c10~esfratm_tas, _fruto de un buen deseo, las que se lanzan con mo1vo e a p~esenc1a de M. Loubet en Roma; pero no debe olvidarse
que la poht1ca de la paz armada ha sido muy cara á Itar
l~Jriple Alia~za, aun en vida desu autor el célebre Crispí,
oi~~
s1 res y e~em1gos entre los Italianos, y tal vez no falte quien piense
q~i ya e s tiempo de. una reversi6n de las alianzas como Ja que ocurn en 1a _se~unda mitad del siglo XVIII.
'
d Otra coincidencia, si así quiere llamársela: al presentarse el PresiRente
ubet en el Pante6n que guarda los restos mortales de los
yes c1r Manuel II Y Humberto I, forman el cortejo de honor
ve eran?s e la guerra de 1859, ostPntando en sus pechos las condecoraciones que les concedi6 Napole6n III. ¿No es para exclam
que asombran tantas coincidencias?
·
ar
La Visita del Presidente Lonbet á Roma.-Edlficlo de la Embajada Francesa
27
de
abril
de
1904.
(Antiguo Palacio Farneslol.
z. z. z.

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Pr

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b_le, m,ás qu~ 1;1-unca, hoy que los intereses econ6micos tienen influencia mas dec1d1da en el desarrollo de los acontecimientos que transformar:i los, pueblos y encauzan el desenvolvimiento de las naciones
El t1po_a que se dice se han colocado los bonos del empréstito ruso·
es un índ1~e que marca,.~on el crédito actual del imperio ruso, l~
manera de Juz~ar la cuest1on. que muestran los financieros, al aceptar
en ~rme la mita~ de la e~•~i6n de bonos á 98 por ciento de su valor
nommal, con un rnt~rés hm1tado de-cinco por ciento. Una uaci6n que
logra, en p~eno conflicto armado, efectuar una operaci6n tan ventajosa, aun en t~empos anormales da muestra segura ante los ojos vigilantes d~ los directores de las instituciones de crédito. A la hora de las
n_eces1dades, no bni;tan toda.s las ~impatías del mundo para proporc_1onar un solo pern, al que no tiene más que conflictos en perspectiva y se halla en v1Rperas de una tremenda crisi!'. Así se pueden
prevPr los. resul_tados finaleR del drama que tiene por escenario las vastas y fértiles llerra~
Manchuria, y por espectadores á todos los
pueblos del mundo c1v11Izado.

Toklo.-La mnltltod Imponiéndose de las noticias de la gu.,rra frent.,
á las oficinas de nn periódico,

sus pretensiones en la fuerza de las armas; aparte de los daños efectivos causados por los buques del Mikado en sus repetidos ataques
contra Puerto Arturo, que por lo me!)OS han limitado los movimientos de la flota rusa y obligádola, mal de f?U grado, á permanecer á
la defep.siva, ha habido otros incidentes en el curso de las operaciones, que han mermado la fuerza naval de uno de los beligerantes: verdaderas desgracias ocurridas en el interior de la misma bahía de
Puerto 'Arturo, que han dejado maltrechos algunos barcos, hundiéndose otros bajo el manto silencioso de las aguas que cubren sus míseros despojos.
La última catástrofe, la que cost6 la vida al intrépido Vicealmirante Makarnff, fué. provocada, sin duda, por ese arrojo de los ma•
rinos niponeses, demostrado en el primer bombardeo de Puerto Arturo, que los llev6 á colocar minas en las aguas territoriales del puer-

?~

***

La guerra rnsoja.pon~sa.-Volanta.t·Jos japone~es embarcándose en San Francisco
California rumbo al . Extremo Oriente.

dades de provisiones de boca y de guerra y de material de corobate, y
aprovechando su libertad de acci6n en las tierras manchúes, han fortificado los rusos sus líneas de comunicaciones, se han hecho fuertes
á lo largo del río Yalú, que separa Manchuria de Corea, y han unido por medio de líneas estratégicas sus plazas principales, que son la
base de futuras operaciones en Mukden, Dalny, Harbin y Niuchuang.
Lejos de haberse aprovechado los japoneses del fruto de sus pretendidos decisivos triunfos, intentando desembarques en los puntos antes desamparados y ya hoy á cubierto de sorpresas y de golpes de mano, con las fortalezas levantadas y las guarniciones que últimamente se han concentrado, s6lo han amontonado sus cuP.rpos
de ejército en Corea, avanzando paso á paso por entre las dificulta~ des materiales que ofrecen las imperfectas vías de comunicaci6n en
el territorio coreano, sujeto á su entera devoci6n por virtud del tratado que convierte al asendereado imperio en up. protectorado del
Japón ¡¡,vasall11,dor,

Y_mientras allá e~ el remoto Oriente se va lentamente desenvolv1e!1do la tragedia tremenda de la guerra, al arrullo de las bris~s pnmaverales que despiertan los brotes nuevos en las ramas atendas de los ~a~pos yermos_del helado 1&gt;eptentri6n, y parece corno
que, al renac1m1ento ele la vida en la naturaleza, los odios son más feroces y los rencores más _hondos entre los beligerante¡,, al sur de la
Europa! al dulc~ rumor cte las azules ondas de ese l\lar Tirreno qu
presenc16 los pnme~os pasos de la civilizaci6n latina y meci6 en re~
~otas edades la~ pnmeras trirremes de los romanos, á la sombra maJestuosa del Coliseo y frente á toelos los recuerdos que guarda en
seno la gran metr6poli del antiguo Lacio, se juntan en abrazo ~~
paz el _represe~tante de !a monarquía de Saboya que ha const.ituído
el gobierno la1so de Italia,. y ~l ~~prerno Magistrado de la República Francesa! ma~ que_ n~.mca m1ciada en la ·ardua tarea de fortificarse en el mter1or1 hbrando~e _de las viejas ~r~bas que á su marcha
oponían las comumda&lt;les rehg10sas no permitidas ni toleradas en el
Concordato, celebrado ~n condicioDP.s muy distintas de las que ahora prevalecen en Francia, en su pueblo y en su gobierno.
Sean cuales fueren las declaraciones que extraoficialmente se h _
ya~ hecho sobre la limit~~a F&gt;ignificaci6n que en la política franc~1t:i,hana ha de tener la v1s1ta del Presidente Loubet á Roma concediend?, qu,e sea c~erta la_ afirmaci6n d~l Rey Víctor Manuel, d~ que su
adhes1ori a la_ Tnple Alianza _no le qmta su libertad para entenderse
co~ otra_~ nac10nes en b~nefic10 de la paz, no puede menos de llamar
1~ atenc10n de los que siguen con interés los acontecimientoe el considerar_ con q1;é_ exquisita perspicacia ha escogido M. Del::assé el
habilís1mo mm1stro de Relaciones en el gabinete de París, .eLm~ento lll&amp;S oportqno para la 11,nunciada visita de M. L?ubet al nieto d~

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.

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EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
EL SEÑOR GENERAL DON

EL DESCARRILAMIENTO EN ZACATECAS

Miguel Castellanos Sáncbez
El día 21 del mes próximo
pasado falleció en México, á
consecuencia &lt;le violenta enfermedad. el Sr. General D. Miguel Castellanos Sánchez, caballero que en épocas aciagas
para la patria, prestó importante&lt;, servicios á la causa liberal.
El Sr. Castellanos Sár;chez
era originario de la ciudad de
Mérida y contaha al morir.74
años de edad. Durante la intervención francesa, fué asesor
del Ejército de Oriente habiendo caído una vez pri~ionero en unión del Sr. General
Díaz. Más tarde. y acompañado del General Zepeda, tomó
la plaza de Mérida, que ocupaban los imperialistas, habiendo obtenido por esta acción el
grado de General.

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EL DESCARRILAMIENTO EN ZACATECAS.-RESTOS DEL CARRO~

CÓMO QUEDÓ EL CARRO DE EQUIPAJES Y EXPRESS.

VISTA PANORÁMICA DEL LUGAR DE LA CATÁSTROFI!..

Al restablecerse ]a Repúhlica. el Sr. Caste11anos. Sánchez desempeñó diferentes puestos de 1mportancia en ]a Adminiiatración
como Diputado, Magistrado del Tribunai
Superior, Juez de DiAtrito v Gobernador del
Estado de Yucatán. Actualmente era Senador por el Estado de More]oR. .
Un número considerable de !'enadoreia diputados, abogados, milititreR y particulares
acompañaron e] cadáver del Sr. Castellanos
Sánchez hasta el panteón del Tepevac. donde se efectuó la inhumación, haciendo los
honores de ordenanza á RU cadáver 'una brigada de infantería y caballería.
•

AMPLIA y detalladamente ha dado cuenta «El Imparcial» del terrible
accidente ocurrido en la línea del Ferrocarril Central el día 19 del
mes próximo pasado, y á cónsecuencia del cual perdieron la vida diez
personas y resultaron heridas setenta y cinco.
El tren que rumbo al Paso salió de Zacatecas , á las 12 del día, descarriló en el ki16metro 7101 á una legua de aquell.a ciudad. La causa del

siniestro, según el relato de varios testigos presenciales, fué la extremada velocidad con que entró el convoy á una curva, al salir de un "reba·
je" que hay en dicho punto.
.
La máquina, el ténder, el. cano de equipajes, los coches de tercera,
segunda y primera se volcaron completamente, convirtiéndose en un
montón de astillas, bajo las cuales quedaron septlltados los pasajeros.
Las personas que resultaron ilesas, procuraron socorrer desde luPgo á
los heridos, mientras lleg:i,ba el tren de auxilio que fué pedido á Zaca·
tecas.

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El Sr. Gobernador del Estado, tan pronto como tuvo noticia del suce•
so, ordenó por su parte que se dispusiera un tren, y acompañado de varios médicos, se ,trasladó al lui,-ar de la catástrofe, donde prestó á le.s
víctimas muy impo rtantes servicios, secundado por· algunos pasajeros y '
p0r los empleados de la compañía.
.
.
Transladados los muertos y heridos á la poblaci6n, éstos últimos ~ue- .
ron solícitamente atendidos Pn el hospit.a,l, por señoras de las sociedade,; "Sierv·a s de MRría," y "Angel dPl Ho¡rar."
•'
• Las principales familias de Zacateca.s contribuyeron tnmbién á hacer
menos penosa la situación de las víctimas de la catástrofe, prodigando
á los heridos todo ¡rénero de,11uxilios.
.
Las fotografías que el Sr. Manuel SantJni tomó ilel teatro de los suce·
sos y que publicamos en este número. dan amplia idea, de la magnitud
del desastrP. que ha consternado á todo Zacatecas y Jlevado el descon·
suelo á multitud dP hogares.
Además de esas fotografías, publicamos dos tomadas nor el Sr. Luis
Flores, y que representan los restos qe la máquina y del ténder del tren
descarril ádo, y eI carro de tercera hecho pedazos.

..•
~
~~

........

-

l

.
-..:

EL 'l'REN DE PRIMERA ora.SE FU.i!lRA DE LA VÍA,

...,·".

OTRA F OTOGRAFÍA DEL TÉlNOER,

SR, GRAL. D. MIGURL CASTELLANOS SÁNCHEZ.

t

0

RESTOS DE LA MÁQITTNA Y EL TÉNDER.

SITU ACIÓN E:-. QUE QUEDARÓ N LA MÁQUINA Y EL TÉNDE R •

Nuevo Director de la Enseñanza Normal

\.;t?i
,.~.,_,.:.:,-:r~f~&lt;i
::· •~ ;.,. .,·?~l
~ ~ ---:.:_
¡.,' ~:~

"'~"!.
.. .,..

DE TERCERA.

Federales, el Sr. Don Alberto
Correa, uno de los pedagogos
que más han trabajado en pro
de la instrucción en México.
El Sr. Correa nació en San
Juan.Bautista (Tabasco), donde desempefió diversos puestos de importancia, entre ellos
los de Director del ((Periódico
Oficialn, profesor del Instituto
del Estado, Diputado al Congreso Local, Director General
de Instrucción Pública y Secretario General del Gobierno.
En la capital, el Sr. Correa
ha desempeñado también cargos tan importantes como los
de Delegado en divereos congresos de instrucción, Secretario en la Escuela Normal y después Director de la Es~uela
anexa á aquélla. Ultimamente
ocupaba el Sr. Correa el puesto
de Jefe de la Sección de Instrucción Primaria y Normal en
la Su bsecretaría de Instrucción Pública..

el día 2 1 de Abril.

En Rubstitución de] Sr. Profesor Don Enrique Rébsamen, que falleció hace poco en
Jalapa, ha sido nombmdo Director de la Enseñanza Normal en el Distrito y Territorios

SR. O. .ALBERTO CORREA,
Dlr&lt;'ctor de¡,. Enseilanza Normal del Distrito.

,._

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

fI Iemplo de la fnseñanza Antigua

ci6n, habiendo dejado á Lea acostada en el regazo de una hada cariñosa. Al verme dormido, sonrió,
y mientras leve brisa agitaba su
ba1·ba rubia, larga de un milímetro, se le ocurrió una extraña venganza.
Con gran cautela se introdujo por
el cañón de mi oído derecho hasta
la cavidad del cerebro. Una vez
allí, tomó la sustancia gris que lo

C

ON motivo de la reconstrucción del Palacio de Justicia de Cordobanes, se tiene el proyecto de demoler el templo
de la Antigua Ensefianza, que se encuentra
situado precisamente entre el edificio que
hoy ocupa la Suprema Corte de Justicia y
el que acaba de construirse para las oficinas
del Tribunal Superior y Juzgados de lo Civil y de Distrito.
El templo referido perteneció al convento
de La Enseñanza, del cual fué funJadora
Sor María de Azlor Echeves, y se construyó
á fines del siglo XVIII. Consta de una sola nave y aún se ven en ella las rejas de dos
coroA altos y de dos bajos; posee nueve altares con sus colaterales dorados de arriba
abajo, y constituye una de las mejores y más
preciadas joyas del arte churrigueresco y
barroco que f'xisten en México.
El altar mayor e3 verdaderamente notable, tanto por 1a delicadeza con que está trabajado, como por las magníficas esculturas
que en él se hallan.
La fachada es muy artística; pero no puede apreciarse bien, á causa de cubrirla un
gran arco levantado para sostener las dos
alas de la fachada. del exconvento.

_,.,ce::rt

V\ f11

integra, y, con una habilidad rara,
modeló un pájaro de grandes ojos
redondos y pico encorva.do.
Y yo aún dormía cuando Chabriantes pególe en la cabeza tres
golpecitos con su varita mágica de
avellano, para inspirarle vida, y
deslizándose por el cañón de mi
oído derecho, huyó á contarle su
travesura á Lea, la princesa diminuta que nació de las espumas.

El pájaro cruel aleteó fuertemente y con su pico corvo empezó
á picotearme sin misericordia. Desperté con el fiero dolor, sentí un
tactac continuo en las cavidades
del cerebro, y buí, huí lejos de aquel
jardín de los Ensueños, hasta llegar á la gran carretera de la Realidad, en donde prorrumpí en amargo llanto ....
Y ésta es la causa de que yo no

haya vuelto á reír nunca más con
esa mi antigua risa franca, burlona y despreocupada; porque llevo
en el cerebro un pájaro cruel, de
grandes ojos redondos, que me hace
sufrir espantosos dolores, mientras
eternamente picotea allí adentro
con su pico corvo y afilado.
AURELIO MÁXIMO,

Panamá.

st't

~

FACHADA DEL TEMPLO DELA ENSE~ANZA ANTIGUA .

EL PAJARO GRIS
O reía en aquella hermosa ma-

Y

ñana de la vida con risa franca,
burlona y despreocupada; y
deseoso de sorprender los secretos
de los gnomos, entreabrí con mis
rudas manos de disector á lo Max
Nordau, lacorolaperfumada de un
lirio. ele un gran lirio, blanco como
las túnicas de las vírgenes hebreas.
Y vi allí-¡oh júbilo!-á Lea, la
. princesa diminuta que nació de las
espumas de un: lago, peinando la
barba, larga de un milímetro, de
Chabriantes, hijo de Cbabriar v rey
del país azul de los Sueños floridos.
Ellos, al verme, dejaron escapar
un grito de asombro, fácil de confundir con el immbido de unamosca Chabríantes, rojo de có lera,
r odeó la. cintura de Lea con sus bra-

zos nervudos-aristas de paja,-y
golpeando con su diminuta vara de
avellano en el cáliz del lirio, volaron prestos hasta perderse de vista,
mientras yo, libre de inquietudes,
r eía á más y mejor con risa franca,
burlona y despreocupada.
Poco después, cansado de corretear tras las mariposas doradas y
de gustar la ambrosía de las flores,
me tendí wbre la yerba. al lado de
un fresco arroyo en cuyas aguasde Tántalo-había procurado en
vano apagar mi sed eterna.
Allí quedéme dormido y soñé muy
luego recorrer, vestido de trovador
y con el laúd al costado, un extraño país lleno de vetustos castillos,
al pie de los cuales entonaba cántigas á las castellanas hermosas de
amante y sensible corazón.
Y mientras yo feliz dormía, apar eció Chabriantes, que paseaba solitario, indignado por mi indiscre-

..

ALTAR MAYOR DEL TEMPLO DE LA ENSE~ANZ A,

Una Cabellera Notable
Como nota curiosa, reproducimos el retrato de una joven que vive
en un rancho inmediato á Aguascalientes y que llama la atención
por la abnnda:ite y larga· cabellera que posee.
Esta joven cuenta, en la actualidad, 16 años, y la abundancia
capilar le vino desde que tenía cinco. Excusado es decir que el enorme pei:io del cabello le causa graves molestias y le produce cefalalgias
y otros trastornos. Sin embargo, es tal el carifio que la joven tiene
á su cabellera, que ni remotamente ha pensado cortársela.

00
El Premio del Primer Concurso
Según recibo- que obra en nuestro poder, ha sido ya entregado al
Sr. Roque Rodrígu ez, de Gómez Palacio (Dgo. ), el bronce artístico
ofrecido como premio al que resultara vencedor en el Primer Concurso de EL MUNDO !LUSTRADO.

TIPO DE CHARRO MEXICANO DECENTE.
El retrato del Sr. Diputado Don Thomas
Morán, que aparece en esta página, dará una
idea exacta, sobre todo á los extranjeros, de
lo que ~s eptre nosotros el cccharro1, decente.

Muy al contrario del «charro,) inculto, aquél
se distingue, á primera vista, por la sobriedad de su traje, desprovisto siempre de adornQs y relumbrones, y h1uita por la sencillez

de la montura ó «silla&gt;) que lleva su caballo.
El cliché es de los mejor logrados, tanto
por el efecto del col'.!junto, como por ¡~ buena impresión fotográfica.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO Il.USTRADO

La Confesión de Juan
RA Juan Dimas todo un buen sujeto, francote, sincero y decidor, como lo son todos
esos hombres barbudos que entre sus médanos abriga el pintoresco puerto de Al varado. Eo su a.oalfabetismo, era un rústico generoso, incapaz de hacer mal á nadie y siemprA
con el ánima dispue,ta á favorecerá los que á
su cabaña se llegaban demandando abrigo.
Mas por dura. ironía de la suerte, poquísimas
veces se sintió alimentado por el júbilo que
acarrea uoa hacienda bonancible y sobrancera.
Ca.osado de maltratar su cuerpo en trabajos

E

lacas para volverse al venturoso hogar. Caminaba tranquilamente por uno de aquellos
reducidos senderos que conducen á la.s milpa.s más cerci.na.s. Caminaba, ojo a.visor y
oíño a.lerto á los &lt;chapa.rros&gt;, y en su apacible divagar oo repar ó que, siguiendo su huella y á clistancia. no nada larga., iba. pasito
á pasito Periquín, el menor de sus chicuelos,
atraído sin duda por la ilusión de ver cuáles
artes empleaba Juan Dimas para matar esas
a.ves que tantos júbilos ponían en sus ojillos,
cu ando en se odas cacerolas, adobadas 1as veían.
Entretenida en sus quebaceres de cocina.,

\►

,,,,.
poco productivos
y sabiendo que el
cultivo de la yuca no le sacaría
de fatigas y pri·
vaciones, se metió
pescador sin más
recursos que su
buena voluntad,
ni más útiles que un par de viejos remos y una
pobre red carcomida y diminuta..
Pronto J ua.n Dimas se con venció deque no era.
para él la pesca ocupación lucrativa, y casi
desalentado, aturdido de puro vivir amarga
vida de miserias, aguzó el magín, tratando de
ha.llar solución ventajosa. al obscuro problema
de su existencia.
Enredado su espíritu en intrinca.da. madeja de
locas imaginaciones, no sabía qué partido to·
marse, y á punto estaba ya de dar al traste coo
su paciencia, cuando cayó en sus manos, como
el maná en el desierto, uoa. carta que desde el
pueblecillo de Ixmatlabuac1m le escribió su
viejo compadreHesiquio Pérez, llamándolo C?D
urgencia para ponerlo al frente de grandes tierras sembradías, de que era dueño el generoso
compadre.
Juan Dimas no se hizo esperar. Luego trasl adó al indígena villorrio cachivaches y familia, y en pocos meses logró ver resultados lisonjeros en el nuevo·campo de sus afanes.
A la sombra bienhechora de su compadre,
llegó á disfrutar de esa sabr?sa tranqui~idad
que 'lonsigo trae la abundancia de la. hacienda
y el trabajo alternado con la huelga..
Dados el buen viento que soplaba á sus em•
presas, y su natural f~stivo y charlador, no era
extraño que Juan tuviera de vez e1;1 ~u ando entre sus amigos y aun entre su fa.milla, desbordamientos de sencillas alegrías que no escasas
veces terminaron en borra.cheras que se recrude:iía.n en los fandangos ante el bullicio armó nico de las vihuelas y el rítmico zapateo de las
jarochas enfloradas y llenas de colorines. Y
ahí era de verse á Juan Dimas, regodeándose
de lo lindo entre guapas a.culteca.s y llaneras
que le a.legraban el corazón y lo excitaban a l
baile y á la. gresca.
La mayor parte de sus ocios consa.grábala á
ejercicios de cacería, y a.sí, era frecuente ver á
Juan por l as tardes huroneando «~haparr~s~
y matorrales con su flamante cara.brna terCJada. al hombro en acecho de &lt;.,hacha.lacas, ve~ados ó candiles, que tanto ª?undan eo las canadas boscosas de aquellas tterras algodoneras.
¡Qué de chillarías jubilosas armaban los rapazuelos de Juan cuando éste vol vía~ su cabaña con un haz de aves muertas pendientes del
cañón de su certera carabina! En momentos
ta.les la felicidad de Juan tomaba las proporcion~s luminosas de un sol que le mo~~raba.
iri sa.dos horizontes de muy santo~ regoc1¡~s.
Una. tarde, Juan.Dimas, tan feliz como siempre, salió al campo jlOn_el propósito de merodear únicamente por los ceroanos montecillos,

la madre de Periquín, la hacendosa Aniceta,
no advirtió la ausencia del rapazuelo, que, callandito y á marcha lenta.,- sjguió los pasos de
su padre.
~- (Jo arbolillo de pequeñas frutas enrojecidas
deslumbró las pupil as de Periquín, quien, sin
temer á nada en su inocencia, se desvió del .ca.mino para. entrarse en el herboso vericueto que
ostentaba. 1as frutillas atrayentes.
¡Con qué avidez las churrienta.s manitas del
chicuelo atrapaban los ramillos y desprP-ndían
los racimos escarl ata. Con fruición de muchacho goloso sacudía al arbolillo, sin que el ruido de las hojas abatidas lo hiciese temerá nada que lo pudiera. arrancar de su sabrosa labor.
Juan Dimas, entre tanto, con pasos cautelosos, exploraba. arboledas y caña.das. El rumor
de las ramas sacudidas por Periquín llegó á
sus oídos, y un intenso cosquilleo de regocijo
estremeció sus nervios. Al pun to pensó que
aquel murmullo de r amajes, debía ser producido por aves que en sus nidos se esperezaban.
Juan se apercibió al a.taque, y con todas l as
precauciones que se requieren para lograr certero disparo, apuntó sobre el sitio donde el
ruido se pr oducía, y una estruPnd~sa descarga.
h izo estremecer los montes. Nervioso y desatentado, entre el humo del disparo, corrió á
levantar su presa. ....

Sólo a.mbioionu.ba. uui.,a.r un11o1 oua.n\H oba.oha•

•

Cuando el crepúsculo bordaba de oro las nubes del poniente, el cazador tornó á su choza,
con su flamante esc0peta sobre el hombro; pero
sin llevar como otra.s veces el manojo de aves
muertas ante las cuales sus hijos forma.bao jubilosa algarabía.
-1:M:ala. tarde, Jua.n!-exclamó An iceta desde
el humeante fogón de la cocina.-Hoy sí n&gt;tda.
matajte. Y venir tan sudao y tao dejcolorido .. .
¿Qué tienej?
-¡Nada., mujer, que he caminao mucho traj
laj malditaj chictalacajl
-¿Y Periquín se juécontigo?
- Conmigo no sia ido mujer. ¡Jun! Bújca.lo,
porque yo no sé dónde ejtá esa criatura. ¡ Buen
cnidao de madre!
Con llD poco de coraje y con much&lt;' de preocupación, Aniceta se dió á buscar á Periquín,
que no parecía ni dentro nifuerade l acabañR,
y ya desesperada nnte la ta.,de que moría y las
sombras de la noche que se levantaba., l ,r a.veó
contra su marido, refunfuñó frases de cólera y
de angustia, y ambos terminaron por culparse
de pocos cuidadosos de los paso de Periquín.
Las primeras estrellas empezaban á deshilar
su~ flecos de oro desde la opulenta turquesa de
lo infinito. cuando Aniceta y Juan Dimas, á l a
luz de vieja linterna, salieron á los montes vecinos en busca del extra.viado rapazuelo.
A l as voces de Aniceta, que llamaba al peq ueflín, sólo respondía el canto estrepitoso de algunas aves asustadizas que, soñolientas, se
recogían ante l a augusta soledad de aquellos
montes.
Después de haber buscado sin provecho por
los escondrijos y vericuetos que á su paso encontraban, Juan Dimas y Aniceta, trémulos de
aflicción, con vinieron en retirarse á su cabaña
y esperar el nuevo día.
Y ambos esperaron y Periquín s in parecer.
Los días pasaban y l a. pobre mad r e no tenía
otro consuelo que llorará todas horas ante el
recuerdo vivo de Periquín.
Desde aquella tarde abominable, Juan Dimas
perdió su buen humor. En su casa y aun en sus
trabajos de campo, a.penas si hablaba. lo muy
necesario. Desde entonces odió terriblemente á
su escopeta y maldijo á las chacha.lacas. Agobiado por indecible pesadumbre inmensa, sintió aversión hacia todo, y su cuerpo enflaquecía; sus fuerzas se agotaban y sus entr añas
er an cruelmente roídas por misteriosa enfermedad en que nadie pudo atinar.
Cuando en su invencible postración, Juan
Dimas consideró que era inevitable su muerte,
pidió al cura con insistencia., con ansia febril,
con la fe inquebrantable de quien espera entregar su alma. á Dios, su alma. limpia, pasándola
por l as aguas frías de uoa franca confesión.
Al presentársela el sacerdote, Juan Dimas,
lloroso y moribundo, sólo tuvo aliento de balbutir estas palabras:
-Confieso, padre, queyomatéáPeriquín por
ma.ta.r unaj chicha.laca.j. Un gran miedo me hi·
zo guardar silencio.. .... _. Su cuerp_o está ent.E;·
rrao debajo de un arbolito de fruta¡ colorada¡.
¡Que Aniceta me perdone, que Dioj me salve!
Benito Fe.,tanes.

Mar zo 30 de 1904.

Los Trajes para Señoras.
Crónica Parisiense
Vestidos usastre"
y Chaquetas HToreras. ,.

MODELOS NÚMEROS 1 , 2, 3, 4 y 5.

¡¡ ABLANDO de los trajes para

señoras de
I cie,·t a edad, una nota.ble cronista. parisiense escribe lo siguiente:
&lt;Solameute en la. elección de los colores y en
el detalle de algunos adornos, las mujeres que
no son ya. muy jóvenes deben dar pruebas de
tacto.
Sólo para las completa.mente ancianas, las
formas no son tan adherentes al cuerpo, las
mangas tan extravagantes, los sombreros tan
ca prichosos.
Generalmente, las señoras ancianas no se
ocupan mucho de mod&amp;.s y novedades. Conservan en su mayor parte la moda del t iempo en
que eran lindas y todavía jóvenes, y, en esto,
dan prueba. de tacto.
Conozco una, entre otra.s, que se viste aúo,
los dia.s de gala, con un traje de cachemir ne·
gro perla que llevó hace veinte años por primera. vez, y sucede que, gracias á su tidelidad
á este traje, puede dtcir que, excepto la forma,
está toda.via. de moda, por que cuanto más cambi110 las cosas más se parteen.
Una. de las disposiciones más sobrias para
señoras de 'lierta edad, es la que consiste en
agrupar pliegues, de tres en t1·es, á lo largo de
la. falda y sostener eHos pliegues por pespuntes;
a l llegar a.l tercio de la longitud, se separau y
se abl'en libremente. Un motivo de pasamanería, compue!&gt;to de un ¡;alón en forma de dos
broches enlazados, !:&gt;eñala. el punto donde concluyen los pespuntes.
Para u c:a señora de eda.d, se escoge la veste
entre las semilargas. Los pliegues de la falda.
se encuentran en la. veste, pero están "agavillados" al talle y pespunteados hasta dos centímetros arriba y abajo, y después sueltos.
Esto da. una aµarieueia de finura á un ta.lle
engrosado por la edad.
Para dar más comodid.td á esta veste, se
ponen en los hombros dos esclavinas pequeñas,
corta.das ''en forme," que guarnecen y dan
calor.

J

Se puede adornar la primera esclavina con
un gran guipur de lana brillante, de matices
mezclados, gris, verde y blanco por ejemplo;
esto produce un tono achinado muy ar monioso.
El encaje está incrustado y dispuesto "en
fo1·me" sobre paño blanco, lo cual le da un
relieve vigoroso.
Esta gua.rnición debe ponerse en el borde de
la escla.vina, y sobre el delantero desciende en
dos solapas estrechas, ter minadas en pu ntas,
y formando una línea muy prolongada..
Excepcionalmente, para esta clase de "jaqueite" se hacen dos bolsillos de paño cubiertos de guiµur, u n poco al lado de las caderas, lo cual no perjudica. á la forma del tapado
y a.grada á la que lo lleva.
El adorno de guipur y hasta la doble esclavin a. pueden suprimirse.
Una idea acertada sería. la de bac!'r la. escl a vina. independiente de la "ja.quette" y usar] a
á voluntad, según que se desee vesti1·se poco
ó mucho.
Las franja.s, las bellotas, son guarniciones
que se usan muy bien por las señora.s de edad.
El encaje negro, las pieles oscuri.s, los diamantes, son lus complementos de sus trajes.
De negro, una persona. que no es ya joven,
siempre está bien.
Pasada. cierta edad, como á los sesenta años,
la muje1· comienza á envejecer y no debe ya
escotarse.&gt;
Las anteriores observaciones, como lo he dicho, pertenecen á uo a distinguida cronista parisiense que de largos aflos á esta fecha.se ha ocupado, con toda dedicación, de asuntos femeninos. Por mi parte, añadiré que no son aquéllas
todas las observacionPs y consejos que pueden
darse acerca de los trajes para señoras de edad,
y que, en crónicas subsecuentes, ampliaré el
tema, tratándolo bajo diversas fases.

*

* * que ilustran esta.
La colección de figurines

página, representan distintos sombreros y trajes de_ úl~ima moda, 1.:0~0 puede verse por la
descr1pc1ón que en seguida ofrezco á mis lector as:
·
Modelos númei:os 1, 2, 3, 4y 5.-Representan
sombreros de pa¡a, tocas y vestido estilo sastre. En el primer sombrero de paja, redondo
y con guarniciones y bridas de cinta. hay esparcidas pequeñas flores de color de ;osa atadas ent1·e sí por medio de cinta «libertad;. El
lado interior del ala se cubre con tul y se borda dos vecPs la forma. con cinta retorcida. Una
a l a. doble, forrada de terciopelo, da á esta prnnda la consistencia necesaria. La toca de guarn iciones de encaje, se adorna. con perlas de
azabache y con uo penacho de plumas negras
de garza. Se remata. por un grao brvche metálico. Al_rededor de la forma se coloca un galón
de eocaJe. El svmbrero «directorio&gt; número 3
con bridas de cinta, es uoa prenda elegante
de mucha vista.. Se reviste el frente 'de la forma con tul «mali~e&gt;; por encima se cosen p lisés de tul; el medio se cubre con un ancbo lazo
de cinta &lt;libertad&gt; ó ma.ravillosa, que son de
mucho ¡,fecto. La toca con copete de plumas de
11.vestruz, representada en el grabado número
4, se confecciona con materia.! negro, excepto
el gran penacho de -plumas de garza, que es
blanco. El frente de la forma se forra con muselina de seda.
El último figurín, que representa un vestido
estilo sa.stre, se confecciona con tela. inglesa. á
cuadros y se guarnece con cinta 01 gra de terciopelo. La chaqueta se forma de anchos delanteros Cl'uzados en forma de triángulos. El
cierre de la parte anterior se logra por medio
de botonadurametálicadefantasía. l!:l cinturón
se forma cun cinta ancha y se cierra por medio
de un broche decorativo ó de fantasía. Todo
el traje se forra con seda.; al C'.Uello recto se
aflade un sobrecuell o, de puntas modernas. La
falda campana. debe tene1· bast ante vuelo y no
hacerse muy entallada, como por lo general se
usa. en esta clase de faldas. Debo advertir que

y

�l:t MUNDO lLUS'rltADO

Et MUNDO lLUSTitADó

MODffiLOS NÚMEROS 6, 7 Y 8,1
.t:!,'

MODELOS NÚMEROS

aunque los vestidos de estilo sastre no marchan
á la cabeza de la moda como hace algunos meses, son, sin embargo, muy usados y han sufri•
do algunas modificaciones en su confección.
Modelos números 6, 7 y 8.- El número 6 representa un vestido guarnecido con bullones y
sesgos. Se confecciona con etamina color azul
y se adorna con galones de color verde mate,
bordados en máquina, y rosas de cinta «liberty»
plegada en las extremidades. Con esta misma
cinta se forma el cinturón de un ancho de doce
á catorce centímetros. El abotellado de las manga&amp; se forma con dos bullones fruncidos y ador·
na.dos con gasa y con volantes. La enagua se
pliega horizontalmente, y en su parte superior
se abullona finamente.

El modelo número 7 representa una chaqueta•
saco con mangas pelerinás, y es solamente pro•
• pia para señoras de cierta edad. El número 8
rerresenta un vestido con chaqueta torera y
adornos de entredoses d'.l encaje. La guarní·
cióil es negra, de etamina, de tafetán y de. entredoses al bolillo. El cuello recto se cierra por
detrás y se le ajusta y da forma con ballenas.
Tanto este modelo como el del saco anterior,
están de moda y representan la última palabra
del buen gusto. Nos hemos apresurado á darlos
á conocer á nuestras lectoras, seguras de que
serán de todo su agrado.
Modelos números 9, 10 y 11.- El primero representa un traje con cuelloguarnición de forma tichú; se confecciona con tela etamina, ne-

gra, combinada con cinta de terciopelo del
mismo co lor y cinta diberty». La falda, llena
de originalidad y gracia, se pliega transver·
salmente en toda su extensión, para obtener el
bonito ~fecto del modelo. La blusa ó corpiño
se adorna en su parte media con encarrujados
de encaje y gasa. Los otros vestidos de cha•
queta torera, á pliegues el primero, y con talle
de encaje y falda campana el segundo, se ador·
nan con cuellosguarnición bordados, de color
crudo. Este color en los encajes e~tá de moda,
y no obstante eso, se puede conseguirá precios
reducidos.
JOSEFINA,

&lt;&gt;&lt;&gt;

9, 10 y 11.

Cómo se conoce si las telas son ó no (alsifieadas.
Hágase disolver un decigramo del tejido que
s~ s_upone coi:itenga lana, en diez centímetros
cubicos de leJía de potasa, añadiendo la bastante agua destilada para completar el volumen de 10~ &lt;;entímetros cúbicos. Tómese uncentímetro cubico de esta solución y viértanse algun~s gotas de nitroprusiato de sodio. Si el
!~qu1do no t&lt;;&gt;ma un color vroleta, es que el teJ1do no contiene la menor cantidad de lana y
P!l-ra as_egurarse, se afiadirán algunas gotas'de
dis_olución de lana, y se verá aparecer en seguida el color violáceo.

C Un medio para experimentar la calidad de

una tela de seda buena, como el moaré, la fa.
ya, etc., consiste en doblarla á lo ancho, trata!!do en segnidace extenderla á lo largo. Si el
pliegue no desaparece por completo es que la
tela no es suficientemente buena.
'
Par.~ comprobar l a presencia del algodón en
1os te31dos, se obrará del siguiente modo:
Lávese po_r dos veces la tela en agua hirviendo, par~ quitarla el aderezo, y déjesela secar
en ~eguida. Después se·introduce en ácido sulfúrico durante medio minuto y hasta. dos, según

el espesor de la tela; inmediatamente después
se la echa en agua, donde el algodón, transf~rmado en materia gomosa, queda destruido.
Si _la tela e~ de lana, _tomará un tinte amarillo
baJo la a_cc1ón del ácido carbónico mencionado: los hilos de lino se disuelven en parte, r,ero
el algodón queda por completo disuelto. Si la
tela es de seda, basta mojarla en agua de javel
l~ que no ataca al lino ni al algodón, pero cam:
bia la seda ~n goma, con lo cual queda el fraude á descubierto.

o

�EL MUNDO ILUSTRADO
et tat11mEnto
Esta confesión me derrot? C&lt;?~- mi gusto, la mujer me tendió los l~pleta.mente. Sólo vi ya en m1 v1s1- bios y después huyó en la obscuritante una mujer adúltera. Y me sen- dad.
. ó .
Permanecí largo tiempo mm v1_1,
tí lleno de celos contr~ _el hombre
N aquell a. época., dijo el presi- por quien había t r11.1c10na.do sus apoya.do sobre el parapeto, ebr10
Los bienes fueron valuados en $125,000.
dente Trouville, yo er a. substlt~- deberes.
de amor, medio loco de tristeza.... .
La mayor parte de lo testado con•
J to en J . .. , lugarejo donde ~e vi- ¿Por q ué-dije con a.ma.rgu~a.-;
ve mal, donde no bay una cocmera. haber escogido mi casa por a.~tlo ·
sistia e n dos p61Izas de $25,000
que sepa. ni freír un huevo ó una.
•**
-¡No he escogido- respondió la
cada una, tomadas en "La Mu•
costilla., donde los habitantes ~on mujer b ajando la cabeza;- salfa
- Al día siguiente supe á.quién hatua", Compañia de Seguros sobre
idiotas, sórdidos y hasta mal olien- perseguida.. . he llamado al azar... bía albergado, prosiguió Trouville.
tes; donde llueve tres días de ca.d_a se lo su plico no me abandone!
la vida, de Nueva York.
La hermosa r ubia no había engacuatro, donde I a. fieore, una especie
- Y bien. s~a- dije.-Permanezca. ñado á. su mi.rido, no; lo babia
Hoce pocos dfas que se practicó
de fiebre palúdica, acecha á. cada usted aquí todo el tiempo que se asesinado y en circunstancias atro- la apertura d el testamento del Iluscopa de agua que uno_ se introduce crea en peligr o.
ces· un fantástico asesinato de ca- trfsimo Sr. Arzobispo D. Patricio
en el esófago. ¡ Ah d1antrP, cu á nFué aquella. una. extra.lle. vela.da. bez~ corta.da. y arrojada á los pe- A. Feehan en la ciudad de Chlcago.
to me he aburr ido durante los tres Yo había encendido uo fuego 1e rros.
[l!lnois. La fortuna del d!stinguidCI
ai'los que estuve allí! .
.
leña preparado de antemano, y a
)relado ascendió é. cerca de. . . .
La
razón
del
crimen
no
estaba
Sobre el fondo gris p1z9:rra de mujer se calentaba Y se secab9: sen$125,000 oro americano; y. segün el
mis recuerdos, se destaca,. sm em• tada. en un viejo sill ón de terciope- bien establecida: se sabía sol amen- Inventarlo que se hn pubhcado, los
te
que
los
es¡¡?sos
tenían
frecueutes
ba.rgo, uno luminoso, ~rd1ente, de- lo amarillento. Yo me habí_a colobienes que dejó fueron como sigue·
licioso, terriblti y «roJo&gt;.. ~ua nd o cado del otro lado de la ch1men~a. disputas poi· rnter eses.
Dos pólizas de "La
¡Pónganse ustedes en micas~!
pienso en ello, mi pobre v1eJl;L car• Para verla. mejor, babia encendido
Mutua,"
Compañia
Si la desgracia.da. era detenida.,
ne se despierta y canta e~ «Ht~no&gt; todas las bujías. Después de una
de Seguros sobre ta
de la maña.na.; pero al mismo t1e,n- abstinencia tan larga_ de ? elleza, era yo quien norma I mente cleb_ía reVida, de Nueva York,
po, me recorre la nuca _un ~streme- sólo el refrigerar m_1s OJOS con cia.mar su castigo. Y fué uetemda.. .
por $26,000 oro caJa
tres
días
después,
cerca
de
la.
froncimiento, un frío de guillotina.
aquella l lamarada de Juventud r u11na, ó sean . . . . . $ 50.01111 orn
bia era una especie de orgía, una tera española. Perdí la cabeza é Oivt,tendos
acumnlaoo~
gra've y a.lucinaote orgía que ~cu- iba tal vez á.hacer al guna tontería,
*.*
sob re una de las pócuando una fiebre violenta me sacó
Era una noche como ésta, una no- paba. todas mis facultades admira.- de a.puro; seis seman~s de_ cama,
liws. . . . . . . .
9.!12!1 orn
che de llu vía . Desde bacía tres días ti vas.
una larga convalecenc1a., m1 envio Otra póliza de seguro. 14.Utl0 oro.
Cambiamos
iwenas
al~unas
p
ael a.gua no ~esa.be. de empapa.: la.
á. una ciudad menos malsa.n1;1-, me Acciones en efectivo y
ciudad. Yo acababa. de termml!'r labras. Era inútil y hubiese sido dispensaron de consultar m1 conen B1mcos. . . . . . 37.000 om.
incómodo.
La.
única
cosa,
en
efecto,
una. lamenta.ble cena de carne medio
Entre las disposiciones del seciencia.
de
que
habría
querido
hablar
con
cruda. de espinacas arenosas, dá
La mujer fué condena.da. á. quince flo r Ar zobispo, en ~u lestamento. !'e
ella- la traición que á. su esposo
vino ~itrioloso, cuando lla.maroní
años
de trabajos forzados; como hicieron ésLas:
hacía
mi
buéspeda,-estaba
dE:s~la. puerta. La. mujer que me ~erv a
A su berm:1n11, señorita Kate
confesó
todo, no se le pi_dió ~uenta
rrada.
,je
la
couversación.
Me
hmé·
de cocinera. a.-0aba.b3: de partir preté pues á ofrecerle una ta.za de t ' de su tiempo y guardó s1lenc10 so- Feeban, que estuvo siempre con él
textando un to r tlcoh.
.
E
hasta su muerte, $40.000 o ro en b&lt;'·
Fuí pues á. a.bl'ir yo mismo. _n q ~•. aceptó y que bebi_ó muy lent a• b re su estadía en mi casa. Yo creí nos y $25,000 oro en una de la.Q IJÓ·
el din'tel de '1a. puerta, so_bre las ti· mente, con aire pensativo. Pa.~a~on deber guardarlo también.
lizas de seguro; (t la señore Ana A.
Acaso les parecer á. á ustedes ex- Feehan, ,·luda del señor Orn·to:
niehla.s lluviosas, se pe1·ola.b~ una. t res horas. Los que oo ban v1v1do
sombra. femenina.. No tuve t1~mpo en J . .. no pueden saber lo que va- traño que el recuerdo de esta. aven- Eduardo L. F'eehan. hermano de
tura ha.ya qut1dado _tan bril lante,
de decir dos pala.brns. L a muJer se lieron esas t res horas.
Antes de media. no~hE:, "!º eS t aba. tan delicioso en m1_ alma. __No m_e se11or Arzobl~po. $2ñ.00() 0 1"1 rle
había precipitado en el corredor y
tan enamo1·ado de m1 v1s1tante co- explico esta singul al'ldad. 81 el_ cri- otra de las póii;,.as. y $5.íl00 oro e,,
decía. con voz suplicante:
mo
si la. h ubiera trat a.do desde v~- men de mi visitante ha arro¡ado efectivo; l\ t,1 Academia de San Pa-·Pr otegedmel
rios
meses. Ignoro si el.la lo noto. una sombra. ti-ágica i:obre todo eso, tricio de Chic11g-o, de la qne es prPAÍ mismo tiempo había c_e rra.do
L
o
seguro
es que adquiría m~s y no be podido, sin embargo, confun- ceptoro su hermana. M,11re _~l~rla
l a puer ta.. Yo estaba perpleJO.a.~~r
más
aplomo.
No des vio ya los OJO~, dir jamás lo que pasó en mí s~bre Catalina, $10.000 oro de la ult1111~
naturaleza. soy confiado, bast
.
póliza; A la escueta. ·'Santa ~la'.·t~
~nuo; pero ya. la desconfian~a. pro- me miraba.francamente. ¡Ah, aque- E&gt;l puentR con toda otra sens:.i.c1ón. de enseñanza prftl'l1c11 para v,110ll as mir a.das! Cuando ~ e en volvía y creo, f;·anca mente, que mi amor
?esional ba.b(a. Jabra.do ~u _tunelr8
en su efluvio color de v10leta s~n- por la homicida es el gran amor de nes, de F'eehan vilte, lllinols. qu_e
mi alma. Mi primer mov1m~eu_to u
era la instllul'ión por ta qne m :\s ~P
tíame preparado par a c~alqu1er mi vida.
Mi
segundo
mov1mten~o,
be né VO lo•
In teresaba el señor Arzobispo ~P
t
á
i
Slll·
aventura:
á
una
sella!
hub1e~a
de•
J.
H.
ROSNY
fué de poner en la. puer a
m
en tregaron los $ ◄ .000 rP1&gt;tnntPP tlP
jado
la
magistratura
para
huir
co_n
g ula.r visita nte. Pero !lua.ndo hu~o rni extraña visitante á la extreml·
IA llltl roa pl'lllu
repetido con una. voz J01en, uJ°!í~i dad del planeta..
.
esas voces que obran sbo r\ \acto .
Sin embar go, la pequPña crnd.ad
como una. piel fina. so re e
. estaba.
dormida. desde hacía la.1go
- Prótejame. • • · · ·
Mi tercer movi mient~ _filé de sus- t iempo. No se oía. fuera ~ás ~ue la
pender mi decisión. DtJe co~ tono voz incansable d~_la lluvia. Entonces la. mujer me d1Jo:
Ub me esforcé en óa.cer dur~.
A Denver, Kansas City, St. Louis, Ohicago, New York,
- ¡Voy á part ir !
. .
q -¿Quién es usted y qué viene á.
Tuve un gran estre!Dr c1miento.
San Francisco y Los Angeles
ha._:~s~}u!:a desgracia d al-· susp~- Hubiera querido a.rroJarme s~b~e
ella
detenerla
por
fuerza.
Me
hm11
ró,~y usted puede sal va.rme la vité á. decir:
d a-,.Su
.. ·· · · v ida est..
_,. , pues, '"mena•
-Pero usted no p uede a rriesgarse así sola., en medio de la noche.
za.da'?
S us' ojos se ajaron resueltameLJte
-Sí.
. ?
sobre los mios:
--¿ Por q u1én •
- Por la mai'lana. me sorprende-No p uedo decírselo.
.
Esta respuesta. olía mal : m1 se- rían en el camino que tengo q ue todo movimiento recobraba fuer· mar, y, además, podré salvarme...
gun Pt::r o me dije que desp ué., de
-Por lo menos- proseguí, J.,erno arriesgaba n~da P:olon- diendo completamente la cabeza.,ga.ndo un poco la aver1g_uac1ón, Y puedo acompalla1·la..
.
Sonrió con extrafia sonrisa Y
abriendo 111. puerta d~ m1 pe~U:~º
salón de muñeca, hice entrat . a murmuró:
mujtlr y encendí u n par de buJías.
-El único servicio que p uede us. Ah di11.blo!, cuando b~bo luz, me ted hacerme toda.vía, es acompa.llé inclinado de súbito &gt;i. (a más fl. arme fuera de la ciud11?, al otro
e:cesiva. indulgencia. LamuJer ~ue extremo del puente de F1ercbes • •: •
ba a llí1 moja.da. poi· la. lluvia, Si consie nte en ello, tal vez _me haesta.
con los cabellos cho rreand o de bu • ya. salvado do blemente la vida .• •
medad, era Jo que todo el_ mundo
No vacilé. Diez minutos más ta_r·
llamar ía. u na hermosa rubia.
de, marchábamos juntos ~n l'.!led10
No les diré á. ustedes que era b~- de la lluvia. No hay en m1 ex1ste~11 a como una reina, porque las rei- cia ningún recuerdo que se aproxó
nas son comunmente bastante ~oco me á. la sensación que me caus
titosas comadres; pe10 bub1era. aquella mujer dulcemente apoyada
11,pebo un ran papel en el desfile_ el sobre mi b r azo. .
~í~ del J !key ó del gran pre1~no.
Todo mi RPr clamaba de volupp
mí que desde bacía tremta
11,ra. no'coc.ocia más que l as ma- tuosid ¡1.d. Traté de a.cort~r el pa_so,
a prolongar aquella 1mpres1ó_n
~:~~!es y las disg ustaut~s _burg ue- ~!~orante,
pero la joven t ~nía pn•
ri
d
J
aquella
apar1c16n
iuvo
sa.s e • .. ,
s a · me arr astl'a.ba.
alj!"O de mil a.groso.
.
d
Al fin estuv imos sobre el puente,
Mi juventud a.dormPc1da., se es - lo franquearnos, y cua~do llegamos
ertó á ese mundo del Amor y de á. la orilla del do, m1 compañera.
Gracia que es el único ~~ndo,
.
s· .
spué, de todo; quiero decir el dijo:
-¡Gracia.si .... ;Adiós! . ... iem
&lt;e.
01. el que valga l a pena. de
ú01co ~ r la aventura de vivir. Así pre cunservaré el recuerdo de su
:;r~~!gel substituto que interrbogal~ bondad.
d
. t
y
C
Me sen tí desfallecer e tris eza.
O P ulman para 101los lns punto, Pn
• ·e de dureza en la som r~ e
Se reserva~ camas en a.r\rants Carros Corue,•01•f&gt;~ o,• l lill'·
de
pesar.
y
mi
voz
era
ron~a.
Y
con :~or no se sostuvo largo t1emlos Esto.dos UmddosS. Lot! ~:s!~n renotiibrados "º el mundo eowro.
temblor osa. cuando le respondí.
corr nte ¡1 desper tar del hombre.
ver en la Linea e an
,
d" • •
!l.
-Adiós .... me ha da.do usted va.p
recios itinerarios y otros informes, 1r1g1rse
PºJ'urmuré, siu e1;11ba!·go, para tranrias h oras de a legría Y de belleza.
ara P
'
W. S. Famscworth.-Agente Genrral.
q uilida.d de conc iencia: . éhahe•
Le había asido las manos. Nues-Pero en fin , señor a, e,qu
1t .Sau Francl8oo, Núm. 8 , !Uéxloo. D . F.
tros r ostros se toca.ron. y comprer
cho usted?
.
•
-¡He cometido un c~1men imper· diendv de pronto que s ólo pod a.
darme una recompensa.que fuera. de
dona.ble .... contra. m1 marido!

J:~ Rtfugiada

del Ilmo. Sr. Arzobispo Feehan

E

6

"SANTA FE," LA MEJOR RUTA.

0

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S7/LWCLL· PLACC
La más hermosa Colonia, no sólo por su posición,
que lo es contiguo al Paseo de la Reforma, sino porque las personas que están comprando lotes, pertenecen á lo más granado de nuestra sociedad, quienes desean construir magníficos edificios, que, en
época no muy lejana, llegarán á ser el lugar más de
moda y el centro de las lujosas re~idencias de la
ciudad de México.
Sírvase investigar el alza á que ha llegado en esta parte de la ciudad, de algunos años á esta parte,
y se convencerá de que no hay inversión más segura ni de más brillantes resultados que la que le ofrecemos.
Por un acuerdo especial, se ha prohibido, para
siempre, establecer pulquerías ú otros establecimientos por el estilo en esta Co~onia. Siendo estA
lugar para edificar fincas que llenen todos los requisitos de salubridad y, por consiguiente, para que
residan personas de refinada cultura, se hacen necesarias estas restricciones.
En menos de tres meses se ha vendido cerca de
la cuarta parte de este terreno, y esperamos que para fines del presente año, todo~ los lotes habrán sido
tomados, y dentro de unos cinco años, este lugar será el más hermoso y saludable de la Capital de la
República.
Ureemos que en un tiempo no muy remoto, México llegará á ocupar la primera fila por sus edificios,
en el hemisferio occidental. Tiene la ventaja natural, que no gozan otras capitales: salud y cultura.
Continuamos vendiendo lotes bajo nuestro mismo
plan, es decir, veinte por ciento al contado y el resto en nueve años • ..Ningún interés se paga sino después de que se hayan concluído: calles de asfalto,
banquetas de cemento, drenaje y un sistema completo de agua.
¿Hay alguna proposición de terrenos mejor que
ésta?
Para mayores informes, dirigirse á

United States ·y Mexican Irust. Company,
Primer. de San francisw, 4,

ó á los Sres. Prevost &amp; Vail,
Primen de S4ln fmclsco, 8.
'

�Año XI-Tomo 1-Núm. 19

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Precio del ejemplar: 50 centavos.

�,

L UNDO LUSTRADO
Año Xl.-Tomo,I.-Número 19.

,

MEXICO, MAYO 8 DE 1904.

Subscripción mensual foránea ......$ l. 60
ldem
ldem en la Capital.$ 1.26

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDLA

Gerente: LUIS REYES SPINDDLA

Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

DE

~··1· '
1

¡

.

.

Las Piestas del 5 de Mayo.
El Señor Presidente de la República condecorando á un Jefe del Ejército.

(Fot, de "El lllundo Ilustrado".)

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>,

L UNDO LUSTRADO
Año Xl.-Tomo,I.-Número 19.

,

MEXICO, MAYO 8 DE 1904.

Subscripción mensual foránea ......$ l. 60
ldem
ldem en la Capital.$ 1.26

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDLA

Gerente: LUIS REYES SPINDDLA

Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

DE

~··1· '
1

¡

.

.

Las Piestas del 5 de Mayo.
El Señor Presidente de la República condecorando á un Jefe del Ejército.

(Fot, de "El lllundo Ilustrado".)

�EI, MUNDO ILUSTRADO
Et MUNDO ILUSTRADO
d H,. el recu3rd~ el!tieade toda la ta.ata.sía de sus e1ocaciones;1tla me-

m)rta, agradecida, extrae de p1•ofundos y complicados sótaüos trajes
de moda a~rasada, espect~culos cuyo brillo · ha opacado la destructora
ma_no del t1em¡&gt;o, tr1stB stl~etas de per,oaas idas, y con todo estematerial foi:m_a, por algunos mstantes, un mundo irreal y delicioso, en
el eual vi_v1mos como amigos de la infancia.
. Y experimentamos ahí, casi sin darnos cuenta cabal, la dulce impre
sión que n_os conmueve cuando, por casualidad meramente encontrarnos
en las pág10as. d_e un libro olvidado una flor sin perfume,' en cuyos pé·
talos aún se d1st1ngue una fecha lejana ....

*

LA

prensa diaria ha dado cuentd., extensa y cruelmente, de
las últimas horas de un obscuro
solau do, al cual la justicia de los
hombres elimma, por pernicioso,
de la existencia.
El hondo misterio de la muerte
protege la turn ba de estos infelices.
Si de los muertos nada se debe hablar que no sea bueno, de los ajusticiados, de los que cun lo más ca·
ro que el hombre tiene han paga·
do sus culpas, no debe hablarse
ni bien siquiera. Merecen dormir
en paz, en la más absolutay duradera paz, en el sE&gt;no de una rniseri·
cordia infinita, tan grande, ó más,
que sus culpas.
La sociedad se conmueve cada
vez que la. ley envía al patíbulo á
un criminal. Es la saludable conmoción que justifica la muerte de
un hombre. Porque de no ser así,
los partidarios ae la abolición de
la pena de muerte tendrían á su fa·
vor un gran argumento. Es evidente que, para el criminal mismo,
quizá fuera preferibltl morir á permanecer por algunos años, por toda la vida, en un ·establecimiento
de corrección, aislado del mundo,
de la sociedad, de la existencia
misma.
Lo damuestran los suicidios de los grandes crimina·
les. En los países en los que,
por exceso de sensibilidad tal
vez, por exceso de miserieor•
dia, se ha abolido la pena de
muerte, precisa tener grandes
precauciones con los forzados, para evitar que dispon·
gan de una existencia que ya
no es suya, que deben; como
una suprema expiación, á la
sociedad que ult!'ajaron con
sus hechos delictuosos.
Los hombres más valien·
tes, los que llegan con la
sonrisa en los labios á los
mayores peligros, tienen un .
estremecimiento involuntario
cuando se avecinan á la
muerte. Domina el gran mis•
terio sobre la vida humana
como una gran ave de presa
cuyas negras alas fueran suficientemente grandes para
abarcar la distancia que exis•
te entre una cuna y un sepulcro ....

***

Un poeta excelso, hace
año~, escribió "La Ultima
Noche de un Sentenciado á
Muerte." Estaba imbuido en
las ideas de una época atrasada, comparativamente á la
nuestra, por más que sus alas te•
nían fuerza bastante para salvar
el abismo de los tiempos y de las
razas.
Se comprende la muerte en el
campo de batalla, al sonar estri•
dente de las trompetas que baten
la carga; sin dejar de ser la muer·
te, toma el duro trance en esos casos caracteres de grandeza tales,
que l.a pequeñez de la vida humana desaparece como un insignificante y lejano lucero que se ahoga en la luminaria intensa de un
sol tropical. La muerte, una en sí,
señora y reina del universo, es
· proteica en sus maaifestaciones,
es siempre igual á sí misma, y .sin
embargo, distinta siempre.
Cuando la justicia ha pronunciado su tremendo fallo, y la vida en
un hombre está en vísperas de terminar bruscamente, cortada por la
descarga homicida, al propio tiem·
po que e~ sacerdote, inv_ade!1 la
triste capilla todas las m1sericor·
días de que es capaz el corazón hu•

ma.uo,

El delito, el obcecante delito que
persigue como un fantasma sempiterno á los hombres, se pierde, disminuye, se va alejando rápidamente, y sólo queda, ante el escuadrón
que prepara las a'rmas, el suspirar
tenue y constante de una vida, de
una existencia que no quiere irse,
que encueo.tra bueno el sol, tran·
{!uila la tierra, que sabe que el
amor,como una gran bendición, purifica todo lo que toca, y que quiere amar, que quiere amar mucho,
amar siempre y amar intensamente.
Y, sin embargo. es preciso. An·
te la azorada multitud -cuyo corazón late en un doloroso espasmo
de piedad, á la gloria del sol que
nace, en la mañana balsámica,
queda el cadáver del infoliz que no
supo adaptarse á la vida civilizada monerna. La justicia está he·
cha. Y un vago soplo de angustia
se adhiere tenazmente á las gar·

El primero, el dos,, el cinco, el
ncho de mayo, son fechas que marcan etapas dolorosas, como todo
progreso, en la historia de los pue·
blos que llevan en :,U alma los restos del alma latina. Nuestra fiesta
del cinco es una gloriosa página
de esa sombría época que hasta
nosotros llega en alas del rE&gt;cuer·
do y que la historia llama "la intervención francesa."
No vivíamos aún cuando los soldados de Napoleón el Pequeño
mordieron el caliente polvo de
Puebla, y, sin embargo, al escu·
chai· la marcha triunfal que entonan los clarines militares en esa
fecha, parece que pasa por nuestras almas uno de esos soplos he·
roicos , que llevaban en épocas
lejanas á la multitud al asalto de
la Bastilla, al triunfo ó á la muer•
te ... quién sabe .... !.
¡Pobres de los pueblos que, al
escuchar la relación .de una epope-

gros, sombríos, en los cuales ela·
bora sus misterios el Infinito que
nos envuelve y nos compenetra.
Es precisamente la muerte la que
sublima y levanta los sacrificios,
b aciéndoles vencer al olvido. So•
lamente la i;nuerte vence á la muerte.

** *
Se acercan ya á su fin los conciertos que la tenaz constancia del
maestro Meneses ha logrado sostener algunas semanas en el Arbeu. La lucha ha sido ruda, ha sido preeiso vencer, primero, los prejuicios estólidos, infundados, que
atacan siempre á los espectáculos
cultos, so pretexto de que son nuevos. Después, vencido ya el primero de los escollos, la indiferencia del público amenazaba seriamente el éxito de la tempor.a da.
Hasta los ínfimos espectáculos er·
· ¡ruían sus cabecillas de monstruos
deformes, para escupir sobre el coliseo de San Felipe toda la mísera
hiel de sus amenazas y de sus có·
leras de pigmeos.
Pero el maestro Meneses, que
debe tener fe en la omnipotencia
del trabajo, ha seguido luchando, y, lo que es más raro aún, ha
luchado con éxito. No el éxito que
fuera de desearse, en vista
de la excelsa magnitud del
espectáculo que nos ha ofrecido; no el tl'iunfo definitivo,
sin ambages ni cortapisas,
que hubiéramos muchos que·
rido; pero sí un friunfo bas·
tante notable, mucho más
notable si se toma en cuenta
que ha sido en nuestra buena
capital donde se ha ganado.
Por desgracia-porque es
una desgracia grande - no
podremos escuchar ·en esta
temporada la "Condenación
de Fausto," que ha sido de·
signada por muchos como la
obra mi,.estra del maestro
francés que tanto poema musical delicioso nos ha legano.
Parece que ha tenido serias
dificultades la ejecución de
esa partitura divina, que bu·
hiera sido un verdadero bro·
che de oro para cerrar la
tempor'lda. No perlemos la
esperanza, sin embargo (nos·
otros siempre esperamos has·
ta lo imposible), y quizá en
la segunda temporada de
conciertos podamos escuchar
-con el espíritu encogido,
como un pajarillo ante la
mirada fascinadora de un
león imperial-la alta y noble
música que se nos promete.

* la inmen;a llanurai 'cuyos hori·
A la roja pompa del sol de m iyo,* en
zontes se esfui:nan en un desvanecimiento de tintas neutras, marcha la
tropa, al rítmico anda_r que marcan los tambores. Un sordo murmullo
se levanta del seno ag1_tado de la muchedumbre, y va agi.,.antáodose basta ~stallar en ada~ac10oes. Y el. ave s\mbólic_a cerniéndose á vertiginosa ~ltura, describe con su ala mmóv1I amphos círculos concéntricos ..

00

c:Antenor Lesca.no.

NUESTROS _GR.ABADOS

TRES RETRATOS YUN AUTOGRAFO

A

pr?pósito del glorioso aniversario que acaba de celebrarse, reproducimos en este número un retrato del General Ignacio Zaragoza, hecho al óleo cuando el futuro vencedor de los franceses contaba
años d~ eda~. Este retrato, que es de un parecido muy notable se~un el test1momo de personas que conociHon bien á Zaragoza en su
Juventud, acaba de ,;er adquirido por el Museo Nacional y ha que dado expuesto al público en el Salón de Historia Patria de ese establecimiento.
Asimismo publicamos en facsímil una carta escrita por el héroe del 5 de l\layo al Lic. D. Manuel Z. Gómez, de México, precisamente en los momentos en que se disponía á resistir el ataque de
las tropae francesas en las Cumbres de Acultzingo acción que como
se sabe, fué desfavorable á las arma, nacionales. '
'

I?

***

pam_os también en esta página un retrato del Sr. General D. Porfirio D1az, uno de los jefes republicanos que más se distinguieron
al lado de Zaragoza por su b~zarría en la célebre batalla de Puebla,
Y otro del Sr. General D. Félix Díaz, hermano suyo, á quien tocó en suerte sufrir en territorio mexic:mo el primer ataque em-

EL SR, GRAL, D. PORFIRIO DÍAZ, EN TRAJE DE CAMPA Fl'A,
[De una fotografía tomada en i876.J

prendido por los franceses contra el ejército
nacional. Este se registró en el Fortín, punto situado á dos y media leguas de Orizaba,
el 19 de abril de 1862: la guarnición del Fortín constaba de 40 hombres, siendo mucho
mayor el número de los invasores.
El retrato del Sr. General D. Porfirio Díaz
representa al héroe del 2 de Abril con traje
gris de campaña. Debemos advertir que la
fotografía, perfectamente lograda, es posterior á la época de la intervención francesa.

***
La Compañía de Opereta sigue en
el Renacimiento, viento en popa.
La mitad de los aplausos son la
obra del entusiasmo que inspiran
los artistas galos. La otra mitad,
quizá dos terceras partes, son
EL HÉROE DEL 5 DI!! MAYO.
aplausos retrospectivos, digamos,
(Retrato que r epresenta á Zaragoza á la edad de 17 años y que se
aplausos que, inconscientemen·
conserva en el Museo Nacional.)
te, tributamos á un dulce f~ntasma que ame los encantados OJOS
gaotas de todos, mientras la tropa ya como la de Puebla, no sientan de nuestra alma aparece cuando
desfil!l- lentamente al son de los en su espíritu la caliente ola. d~l escucharnos la música juguetona Y
entusiasmo ciego que hace ma,·ti- cosquilleante de «La Mascota&gt;, de
tambores cadenciosos.,
res ó hé roes de los simples solda· cLas Campanas de Carre6n&gt;, de
dos y corona la frente de los hom- . tantas zarzuelas que, allá hace
*
**
La primera quincena
de mayo es· bres con la verde palma de la vic- quince años, eran las predilectas,
tá toda llena del marcial redoble toria ó con los a~fodelos siniestros en épocas en las cuales el «género
de la clarinada épica de las tropas de la muerte! Tan ligada se en· ínfimo&gt; aún no establecía su trono
en marcha. Por una de esas her- cueotra nuestra vida á la negación de cartones sucios y de orop~les
mosas coincidencias- que parecen absolüta, á la disolución, al des- deslucidos en nuestra metrópoll. ·.
Vemos en la sala del Ren~&lt;:i·
ser las señas que hace el infinito á canso que llamamos muerte, que
la humanidad,-las fechas glorio• para ser digno de aplauso y subli· miento muchas ma.dres de familia
sas de muchos de· 'los pueblos la· me cualquier movimiento de nues· que sonríen beatíficamente al es·
tinos están comprendidas en los tra alma, precisa que en su ruta cuchar la picaresca música de Ofpase muy cerca de los campos ne• fenbach. Ante sus ojos entorna·
primeros días de mayo.

AUTóGRAFO DEL GENERAL ZARAGOZA
(Propiedad del Sr. Manuel Miranda y Marrón)

SR. GRAL. FÉLIX DÍAZ
(En traje de Coronell

�Ét MUNDÓ ItUSTRADÓ
EL MUNDO ILUSTRADO

EL ANIVERSARIO DEL 5 DE MAYO
Ante la tumba de Zaragoza.-Ceremooia· Cívica en Chapultepec.-lmposicióo
de Coodecoraciones.-Brillante desfile militar.

Mayo, fué, durante el trayecto de San Fernando al Bosque, entusiastamente ovacionado por el pueblo.
La ceremonia cívica consistió .en la lectura del parte oficial de la batalla por el Secretario del Ayuntamiento, en un discurso, que
fué muy aplaudirlo, pronunciado por el Sr.
Lic. Rafael Aguilar, y en la recitación de
una hnmm•a poeRía, de corte moderno, por
el Sr. José Juan Tablada. El poeta impreRionó vivamente al auditorio con frases é
imágenes llenas de vigor y colorido.
En seguida, el señor Presidente de la República hizo entrega á un grupo de veteranos del 5 de Mayo, de las cantidades en numerario que, siguiendo una vieja costumbre,
se les ofrecen como un premio á su buena
conducta en épocas aciagas para la Patria.
Los recompensados fueron Francisco Sánchez, Felipe Longo, Agustín Martínez, Mariano Espíndola y Luis Parada. Una salva
&lt;le aplausos saludó á los supervivientes del
5 de Mayo al presentarse en la plntaforma y
recibir aquel premio de manos del Primer
Magistrado.
La banda de artillería amenizó la ceremonia con escogidas piezas.

***

LA COMITIVA PRESIDENCIAL SALIENDO DE SAN FERNANDO
PARA CHAPULTEPEC.

EL COLEGIO MILITAR EN LAS AFUERAS DE SAN FJIBNANDO.
-UNA CONVERSIÓN,

D

E intento retardamos hasta hoy Ja publicación del presente número de EL
MUNDO ILUSTRADO, para ofrecerá nuestros lectores, con la debida oportunidad, la
información gráfica completa de los festejos
con que se ha celebrado en esta vez el aniversario de la gloriosa batalla librada en
Puebla de Zaragoza el 5 de Mayo de 1862,
por las tropas republicanas contra las huestes intervencionistas francesas.
No hay para qué decir que el entusiasmo
popular se desbordó en esta ocasión hasta el
punto de no reconocer límites, pues sabido
es que los triunfos del ejército despiertan
siempre en el pueblo la más franca alegria, y
que para México, lo mismo que para todo el
país, es el 5 de Mayo una de las fechas más
grandes que registra nuestra historia.
Cuatro fueron las partes principales que
comprendía el programa para celebrar el aniversario del triunfo de Zaragoza: ofrecimiento de coronas ante la tumba del héroe; ceremonia cívica en Chapultepec; imposición de
condecoraciones á jefes y oficiales del ejército por el Supremo Magistrado de la República, y desfile de una brillante columna militar Pº! las calles principales de la población.
LA· CEREMONIA ~N CHAPULTEPEC,-;-EL SR. GRAL. DÍAZ1ENII.A PLATAFORMA DE,HONOR.

GRUPO DE SUPERVIVIENTES DEL

5 DE MAYO,

En el Parque «Porfirio Díaz,, y bajo una
tienda improvisada, el señor Presidente im .
puso después, á los jefes, oficiales y soldados cuya lista completa publicó EL IMPARCIAL, las condecoraciones que les fueron últimamente conferidas, en virtud de los servicios por ellos prestados en distintas épocas
y acciones &lt;le guerra. Mientras se efectuaba
la impo~ición, torio el cuerpo de ejército per•
maneció presentando las armas, y las mú'&lt;icas, tur11ándose, ejecutaron el Himno Nacional.
En nuestra primera plana publicamos una
fotografía en que aparece el Sr. General Díaz
imponiendo á un Coronel la condecoración
que á éste le fué conferida.

*"'*

La nota más brillante del día fué, sin duda, el desfile de la gran columna militar;
pues aparte de que puso dP. relieve la buena
instrucción de la tropa, dió motivo para que
el entusiasmo popular se desbordara resolviéndose en vivas y aplausos á los batallones y regimien'tos del Cuerpo de Ejército y
á sus Jefes.
La columna se des;,rendió de la Reforma,
cuando el Señor Presidente y su comitiva
regresaban á Palacio, para seguir por la Aveni&lt;la J uárez haRta el Zócalo, tomar las calles de Santo Domingo y dai: vuelt::. por la
de CP.laya, para desfilar, por último, por las
del Reloj y el frente de Palacio.

En las bocacalles, en los balcones y en
las aceras había una muchedumbre incontable de espectadores.
El Cuerpo de Ejército eRtuvo á las órdenes
del Sr. General D. Manuel F. Loera, y se
componía de tropas de las tres armas, del
servicio de Ambulancia y de algunos Cuerpos rurales. El Sr. Gral. Díaz prP.senció el
deRfile desde el balcón central de Pal:i(\io.
Por la noche se quemaron en el Zócalo
bonitos furgoR artificiales y i;:e &lt;lió una gran
serrnata. El Palacio Nacional, la Diputación
y Catedral estuvieron profui;:amente iluminados.

&lt;&gt;

NECROLOGIA

EL SEÑOR GENERAi.

DON JOSE VICENTE YILLADA
A última hora recibimos la noticia de (1Ue
el Sr. Gral. Don José Vicente- Villada, Gobernador del Estado de México, falleció -el
viernes último en Toluca, á comecuencia de
una repentina y terrible enfermedad.
Los honrosos antecedentes que distinguían
al Sr. Gral. Villada como Roldado y como
gobernante, justifican la dolorosa impreFdón
que su fallecimiento ha causado, no sólo en
la entidad que gobernaba, donde era generalmente querido, sino también en México y
en otras poblaciones del país, donde tenía
numerosos amigos y contaba con francas simpatía!l.
El distinguido funcionario comenzó á sentirse enfermo el miércoles 4 del actual; al día
siguiente fué llamado su médico de cabecera, Dr. Don Ignacio Guzmán, y como el estado del paciente inspirara FerioR temores, se
unió á aquel facultativo el Dr. Don Antonio
Vilchis, para hacer entre 11mbos el diagnóstico de la enfermedad, que fué el dP. pulmonía
infecciosa. Adt&gt;más, la familia ilel Sr. Villana i,olicitó los servicios del Sr. Dr. Don José
Terrés. quien i,alió violentamente de México
para Toluca, el día 5 por la tarde.
La gravedad fué acentuándo,:e y P.] Sr. Viliada dejó, por fin, de exif'tir, al lado de su
familia, á las cuatro y diez minutos de la
tarde del 6.

***

Acerca de su vida de soldado tenemos los.
siguientes datos: después de haber trabajarlo como tipógrafo y como comerciante en
México, se afilió con el gra&lt;lo de Subteniente al ejército liberal, cayendo prisi,mero en
Puebla en 1863. Al ser conducido á Veracruz
como deportado á- Francia, logró fugarse al
pa!!ar por la cañada de Ixtapa, y dirigiéndo-

***

A las nueve de la mañana comenzaron á
reunirse en Palacio los señores Secretarios de
Gobernación, Justicia, Comunicaciones, Fomento y Guerra, los Magistrados de la Suprema Corte de Justicia, las Comisiones de
las Cámaras de Diputados y Senadores, los
miembros del Ayuntamiento y los empleados superiores &lt;lel Gobierno del Distrito, así
como los jefes del ejército y los oficiales francos de la guarnición, que debían acompafiar
al Sr. General Díaz durante los distintos actos á que estuvo presente P.l Supremo Mandatario.
,
La comitiva, en carretelas descubiertas, se
dirigió primero al panteón de San Fernando,
donde se encuentran sepultados los restos del
insigne General Zaragoza; y una vez que fueron depositadas antP. el mausoleo, por el señor Presidente de la República y por los altos
funcionarios de la Administración, hermo~as
coronas de flores naturales, volvió á organizarse para seguir rumbo á Chapultepec, pasando por la Calzada de la Reforma, donde
se encontraba formado el cuerpo de ejército
que más tarde debía desfilar desplegando la
hermosa bandera que desplegara en Puebla,
cuarenta y dos afios antes, á los cuatro vientos de la gloria. El Sr. General Díaz, que
combatió brava y heroicamente al lado de
Zaragoza en la memorable jornada del 5 de

se á San Luis Potosí, ingresó á las fuerzas
que mandaba el General Caamafio para hacer con él una expedición por el Estado de
Michoacán. Su brillante conducta en el ataque de la plaza de Morelia, en diciembre de
63, le valió el ascenso á Coma~dante, distinguiéndose más tarde en la Villa de Reyes, en
una acción que dió por resultado la completa derrota de una columna francesa.
A los pocos meses ocupó la plaza de Tacámbaro, recibiendo, ya al consumarse la
victoria, una herida en la cabeza que puso
en peligro su existencia.
Por último, cayó prisionero en compañía

SR. GRAL. JOSÉ VICENTE VILLADA,
t el 6 del aotuaL

de los Generales Salazar y Arteaga en Santa
Ana Amatlán, librándose en esta vez de ser
pasado por las armas, juntamente con aquellos patriotas, víctimas de la infoua ley del
3 de Octubre.
Al restablecimiento definitivo de la República, el Sr. Villada fué electo dos veces diputado al Congreso de la Unión. Durante
algún tiempo se dedicó con todo empeño á
las ~areas periodísticas, siendo Director de
la "Revista Universal'' y de "El Partido
Liberal."
·, Corno gobernador, bástenos decir que supo poner al servicio del Estado de México
todaa sus energía!&gt;. y que las obras por él llevadas acabo, fueron muchas y muy importanteR para el progreso y bienestar de aquella próspera región del país.

.

EL CISNE Y EL LOTO

DESFILE DE LA ARTILLERÍA FRENTE Á LA ALAMEDA.

Ea el estanque azul donde dormía
La flor divina, como airosa nave
Batiendo el ala de marfil, el ave.
El agua. quieta y misteriosa hendía.
La penumbra sus velos desceñía;
El cielo estaba límpido y suave;
En el hondo zafir la luna grave
Opalescente claridad vertía.
Dijo el Cisne: «¿Eres perla, 6 eres bada?&gt;
Pues abres tu corola inmaculada
De la intangible sombra al casto beso&gt;.....
Dijo el Loto de lánguida hermosura:
«Soy hijo de la Luna alba, y por eso
Brilla sobre mi frente su blancura&gt; ....
14:0POLDO DfAZ.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO IlUSTRADÓ

POLITICA GENERAL
Nueva fa.se de la campaña.-Segundo periodo de la
guerra rnsoJapooesa.-La batalla del Yalú.-Vlctorla. &lt;l&lt;,l general Kuroki.- Los
en la segunda
linea.-Retlrada de•astrosa.- Los héroe• lgoorados.-El hundhutento del ' 1&lt;:inshtú l'11t-rlt''
Recuerdo de Chemulpo.-La escuadra. de
Vladlvostock.-Ataque frustrado contra
Puerto Arturo.-LoR pcellmlnares de
nuevas actitudes.

""ªº"
1

samente tenía que seguir el ejército japonés.
Una impetuosidad, pues, del jefe ruso, ha
hecho que se haya convertido uu movimiento de retirada estratégica en una derrota de
más ó menos significación para la campaña.

***

Pero hay más todavía: es probable, casi
seguro, que el general ruso, comandante de

l.,

A nueva fase de la guerra entre Rusia y
el Imperio del SQl Naciente se ha iniciado con un triunfo de las armas niponesas, alcanzado con gran resonancia á las
orillas del río Yalú, que también presenció
hace diez afios la marcha avaRalladora de las
huestes del Mikado contra las furrzas del
Celeste Imperio, petrificado por seculares estratificaciones.
Considerando verídicos los informes del
cable sobre los planes que se proponía seguir el General Kuropatkine, comandante
en jefe de las fuerzas rusas de tierra, en los
que se decía no era de esperarse una gran
resistencia al avance de los japonl)ses en las
orillas del Yalú; teniendo en cuenta que las
posiciones ocupadas en la ribera derecha
fueron escogidas por los moscovitas con plena
deliberación, para detener el mayor tiempo
posible ese avance, pero no para impedirlo,
s(&gt;lo hay dos circunstancias que expliquen
el sangriento c0mbate y sus dolorosas consecuencias para los rusos.
El jefe de la línea del Yalú, dispuesto á
resistir, no de¾ía, en atención á los planes
apuntadoR, comprometerse en un combate general, sino retirarse á la brevedad mayor que le permitieran las peripecias
del movimiento del enemigo, y ocupar las
posiciones de la segunda línea que con anterioridad se había determinado, para no
exponer sus fuerzas á un accidente de~graciado, sin ne0esidad, puesto que no se esperaba batir al enemigo hasta que hubiera
éste penetrado en Mandchuria, donde están
acumulados los mejores elementos, -en líneas
estratégicas convenientemente fortificadas y
escalonadas á lo largo de las vías, que prrci-

LA GUERRA RUSOJAJ?ONESA.-TRIPULACIÓN
DEC. CRUCERO RUSO &lt;BA Y AN&gt;.

!a línea del Yalú, ni tuvo informes e~actos
sobre las fuerzas japonesas q·u e habían de
emprender un movimiento decisivo de avance sobre el río, ni pudo calcular siquiera la
abrumadora superioridad de las bocas de
fuego de que aquéllos disponían y que, por
su alcance y número, hacían enteramente·
inútil y excesivamente pelig1 osa toda resistencia.
Dueño p'or su parte el General Kurokí de

la situaci6n; conocedor de todos los acciden- ·
tes del terreno que debía atravesar con sus
fuerzas, poseedor de formidable artillería
que había de dominar de seguro la del e'!lemigo, ~uxiliado eficazmente por la flotilla
de cañoneros que lograron desembarcar cañones de poderoso alcance, procedió sobre
base firmísima, procurando atraer á las fuerzas rusas á la resistencia que esquivaban, á
fin de que su obra de avance no sólo se ejecutara en buenas condiciones, sino que se
resolviera en una victoria de sus arma1:1, que
quebrantara las fuerzas de los rusos y tuviera como ha tenido, inmensa resonancia
d~ntro y fuera de la tierra niponesa.
Y así sucedió; iniciado el movimiento el
martes de la semana pMada, por medio de
la ocupación de pequeños islotes que en medio de la corriente fo1man una excelente
base de operaciones, y lanzados atrevidos
puentes provisionales sobre las revueltas
aguas, comenzó el avance; quedó forzado el
paso del río y desbaratados los planes rusos;
pues al comenzar la resistencia con más
energía de la que se había previsto, la retirada no pudo efectuarse en perfecto orden
y al fin se convirtió en ~na derrota, que_ los
japoneses llegan á apellidar fuga con nbeteR de pán:co. De tres á cuatro mil hombres
fuera de combate, entre ellos muchos oficiales muertos herido1:1, ó prisioneros, algunos cañone; en poder del enemigo, y bajo
la influencia de una derrota, las armas moscovitas han tenido que sufrir las consecuencias aciagas del primer combate por tierra
en que la fortuna les ha sido contraria.
Por su parte, los japoneses no han dejado
de comprar cara la victoria; sólo en la persecución emprendida el día 2 de mayo contra los rusos que se retiraban á la segunda
línea de sus posiciones, en direcci6fl de Fenguancheng, perdieron 3PO hombres, durante
la resistencia que hicieron las columnas rusas, que al fin fueron vencidas, cuando habían perdido la mayor parte del ganado y
de los hombres de su artillería que cayó en
poder de los perseguidores.

***

Hay que reconocer que en el primer com•

-.:1
1

.1

de,;graciado «Kinshiú .Marú». E,; que los hijos de Nipón, émulos de las glorias y los heroísmos de Chemulpo, en que los rusos se
hundieron entre los esplendores del incendio
al son de marchas triunfales, en los barco~
«Variag» y ccKorietz», que se envolvieron en
el manto de las olas, al fragor de los cañones
del Mikado, ellos también, los soldados del
«Kinshiú Marú», quisieron competir en su
serenidad heroica con sus enemigos. Es que
lo mismo cristianos que budistas, lo mismo
los yue esperan una eternidad de gloria en
las celestes lumbres, que los que sueñan en
el eterno nirvaua, fijan su mirada hambrienta de luz en el espacio azul, y perecen arrul!ados por incompremibles harmonías, y
mueren como los héroes de todas las edades,
como los mártires de todas las religiones.

***

LA GUERRA RUSOJAPONESA.-LOS PRELADOS RUSOS BF.NDTCIENDO Á UN BATALLÓN QUE
MARCHA AL EXTREMO ORIENTE.

batfl, si los japoneses han mostrado arrojo y
bravura, los rusos han sabido resistir con serenidad admirable y han i,,abido 0aer con
gloria envueltos en ios pliegues de su bandera, azotada por la lluvia de fuego que lanzaban 160 cañones de que disponía el General
Kurokí, en su avance sobre el Yalú, empujando fuerzas superiores en número y en las
posiciones ventajosa,s de que supo apoderarse en un prii;i.cipio.

&lt;
I

~

-...

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......
.....

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t.,

1:~

p

).

***

Eu vano ha intentado de nuevo el Almirante Togo cerrar la entrada de la bahía de
Puerto Arturo·; como en las tentativas anteriores, la vigilarrcia rusa no ha podido ser
sorprendida por el arrojo japonés, y 10s buques lanzados á toda velocidad hacia el canal que recorren los. barcos rusos en sus movimientos y que sirvió de tumba bajo el sudario movedizo de las olas al Vicealmirante
Makaroff, i,e hundieron fuera de la bahía

~..-t.
Y&gt;

··-

J

'

·&gt;

\ ),.

·~

En las operaciones por mar, si los rusos
han estado más afortunadm,, los •japoneses
han tenido ocasión de n:.ostrar la impasibilidad heroica de su raza y la admirable manera con que desafían una muerte segura. Pudo el Almirante Yeszen, Comandante de las
fuerzas navales de Vladivostock, emprender
una jira á través de las aguas coreanas, y
burlando la vigilancia de Jo.,, cruceros japoneses y esquivando con rápidos movimientos el encuentro de fuerzas superioreR en rnar
abierto, llegará Gensán, penetrará la bahía
y dedpués sorprender un transporte japonéi&lt;,
que se fué á pique llevando á bordo el resto de
la fuerzct que conducía, á las costas coreanas,
fuerza que uo quiso rendirse á las intimaciones de muerte y á las amenazas de los rusos,
sino que, antes bien, con un torpedo clavado
en la mitad del casco de su buque envuelto
en llamas, hizo fuego hasta !)l último momento desde la cubierta desmantelada del

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LA GUERRA RUSOJAPONESA. - UNA COLUMNA JAPONESA MARCHANDO ENTRE LOS HrELOS.

ilntes .q ue llenaran su misió!'l de embotellar
la escuadra moscovita. Según las noticias de
última hora, nueve barcos destinaba el comandante ele la flota japonesa para su frustrado intento, y unoi- voladoR por las mibaR
del pnerto, otros arrojados sobre la co~ta, y
los más tocados por las bombas que de los
buques y de las fortificaciones de tierra Re les
lanzaron, todos se hundieron antes de llegar ·
al punto deseado. Puerto Arturo queda toda vía libre; aún tienen paso franco lo&lt;, barcos que en brPve quedarán al mando del Vicealmirante Skrydloff, amigo, rncesor y ~amarada del antiguo· bravo marino ru~o que
murió como bueno, á bordo de su buque insignia, en el desastre del «Petropavlovsk», que
iiún cubre de luto á tantas madres moscovitas

***

EC.. BOMBARDEO

om P'OER.T01ARTURO,-BOMBAS JAPONESAS C AYENl?GI S ABRE B A~GA ~
PE:iQAOO.R.AS CBlfll.AS¡ JDfll

mr.

Pt1l!l!\'l'Q1

La guer_ra ha entrado en una nueva fase\
laR opnac1011es de la campaña habrán de
aRnmir, sin dud11, nueva é intere~ante actividaa, dP.Rpués de los últimmi acontecimientos que tienm en suspenso el :ínimo público
en todo el mundo civilizado. que sigue con
ansia y con febril expectaci6n todaR las peripecias de una lucha que ha de influir p,or
modo eficaz en los destinos futuroe del encantado y remoto Oriente,

, 4 de mayo de 1904,

Z, Z, Z,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Las Fiestas del 5 de Mayo.

Las Fiestas del 5 de Mayo.

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EN LA REFORMA.-BATALLÓN EN LINEA DESPLEGADA.

UN A SECCIÓN DE ARTILLERÍA.

LLEGADA DEL SR. PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA AL «PARQUE PORFIRIO DÍAZ.&gt;

EL JEFE DE LA BRIGADA DE INFANTERÍA REVISTANDO
SUS TROPAS,

ANTES -DEL DESFILE.-ASPECTO DE LA CALZADA
DE LA REFORMA.

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EL GENERAL EN JEFE Y SU ESTADO MAYOR.

UN BATALLÓN DESFILANDO EN COLUMNA.

EL SR. PRESIDENTE DE LA REPÚBLTCA DIRIGIÉNDOSE Á LA 'TIENDA LEVANTADA EN EL PARQUE.

DESFILE DE UN RE&amp;IMIENTO,

DESFILE DE UN CUERPO DE RURALES.

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EL MUNDO ILUSTRADO

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Por Emilia Pardo Bazán.

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O tenían más hijo que aquél
los duques de Toledo, pero era
un niño como unas flores: sa.
no, apuesto, intrépido y de condici6u tan angelical y noble en la edad
tierna, que le amaban sus servidores
punto menos que sus padres. Traíle su
madre V\lstido de terciopelo, que guarnecían encajes de Holanda, con guantes de olorosa gamuza y brincos y joyeles de pedrería en el cintillo del birrete;
y al mirarle pasar por la calle bizarro
y galán cual un caballero en miniat\J.r-t,
las mujeres le echaban besos con la punta de los dedos, las vejezuelas reían guiñando el ojo·como para expresar: «¡Quién te
verá á los veinte!,,, y los graves beneficiados y los frailes austeros, sacando la cabeza de la capucha y las manos de las mangas,
le enviaban al paso una bendici6n.
Sin embargo, el duque de Toledo, aunque muy orgulloso de
. su vástago, observ6 con inquietud creciente una mala cualidad
que tenía, y que también iba en aumento según avanzaba en edad el niño don Sancho. Consistía el defecto en una especie de manía tenacísima de cautar la verdad
á troche y moche, viniese á cuento 6 no viniese, y en cualquier asunto y delante
de cualquiera .clase de personas. Cortesano viejo ya el duque de Toledo, ducho en
saber que en la corte todo es disfraz, adivinaba con terror que su hijo, por más listo, valiente, gallardo é ingenuo que se mostrase, jamás obtendría el alto puesto que
le era debido en el mundo, si no corregía tan funesta propensi6n. «Reñida está la
..
discreci6n con la verdad, como que la verdad es á menudo la indiscreción misma»,
advertía á su htJO el duque. &lt;&lt;P?r la boca solemos morir como los simples peces y no es muerte propia de ho::nbre avisado, sino de imimal
bruto, frío Y torpe», solía añadir. Corríase y afl.igíase el rapaz de tales reprensiones y advertencias, y persuadido de que erraba al ser sincero, proponía en su coraz6n enmendarse; pero su natural no lo consentía: una fuerza extraña le traía la verdad á los labios, no dándole
punto de reposo hasta que la soltaba por fin, con gran afl.icci6n del duque, que se mataba en repetir: 1cHijo Sancho, mira que lo qµ.e haces ...
La ve~dad es un veneno de los ~ás activo_s; pero_en vez de tomarse por la boca, se saca de ella. E~parcido en el aire, es cuando mata. Si tan
atractiv~ te pare~e, guárdala en t1 y para ti: no la repartas con nadie, y á nadie envenenarás».
Oc1;1m6 q~e _frisand? en los t1:'ece ,años, y siendo cada vez más lindo, desemb~razado y gentil el hijo de los duques ~e Toledo, un día que
la Rema. saho a oír misa de panda a la Catedral, hubo de verle al paso, y prendada de su apostura y dP. Ja buena graCia con que la hizo una
reveren?ta profundí~ima, quiso !nformarse de quién era, y apenas lo supo, llam6 al duque y con grandes instancias le pidi6 á don Sancho
para paJe de su real persona. Mas asustado que Jisonjeado, particip6 el duque á su hijo el honor que le dispensaba la Reina.n Aquí de miA
recelos, aquí del peligro, S~ncho.... Tu funesta manía de decir la verJad, ahora es cuando va á perderte y perdernos. Si la prudencia y el
arte de callar son buenoa siempre, en la cámara de los reyes son indispensables; te lo juron. «Antes pienso, padre-replicó el precoz don
Sancho,-que al lado de los Reyes, por ser ellos figura é imag~n de Dios, alentará la verdad misma. No cabrá en ellos mentir11, ni 11cci6n
q_ue deba ser oculta 6 reservad~»: Confuso y perplejo dej6 al duque la respuesta, pues le escarabajeaban en la memoria ciertas ·murmuraciones cortesanas referentes á hvia!1dades y amoríos regios; y tomando aliento, «No, hijo- Hclam6 por fin,-no es así como tú 13uponee....
~uando seas mayor y tu. raz6n maaure, entenderás estos enigmas. Por ahora sólo te diré que si vas á la corte resuelto á decir verdades, meJOr será que tomes ya mi c~beza y se la entregues al verdugo». Cabizbajo y melanc6lico se quedó algún tiempo don Sancho, hasta que, como el que promete, extendió la mano. «Yo sé el remedio-declar6. -Mentir me es i1,1posible pero no así guar&lt;lar si~encio. Haced vos, padre, _correr l~ voz de que un accidente me ha privado del habla, y yo os prometo, por hacero~ favor, ser mudo hasta el último día de mi vida Ri es preciso».
.
Pareci6 bien el arbitrio al duque y divulg6 lo de la mudez· siendo lo notable del cai;:o que la Reina sabedorn de que el lucido rapaz era
mudo, mostr&amp; alegría suma y mayor empeño en tenerle á su ;ervicio y 6rdenes. En efecto, desde aq'uel día asistió don Sancho como paje
en la cámara de la Reina, sella.dos los labios por el candado de la voluntad, viendo y oyendo todo cuanto ocurría, pero sin me&lt;lios dt:: revelarlo.
Poco á poco la Reina iba cobrán.dole extremQ cariño. Sancho se pasaba las horas muertas echado en los cojines de terciopelo al pie del
sillón de su 2.ma y recostando la_cabeza en sus faldas, mientras ella con la fina mano cargada de sortijas le acariciaba maternalmente los
ob~~uros y sedosos bucles. Las primeras veces que dc,n Sancho fué encargado de .abrir ·1a puerta secreta á cierto magnate y le vi6 penetrar
furtivamente en el camarí~, y á la Reina echarle al cuello los brazos, el pajecillo i::e doli6, se indign6, -y á poder soltar la lengua, Dios ~abe
la tragedia que en el palac10 se arma. Por fortun11, Sancho era mudo, oía, eso sí, y las pláticas de los dos enamorados le pusieron al_ comente de,co~3:A ha;t~ grav_es, ,de secretos de Estado y familia, y entre otros, de que el Rey, á, su vez, salía todas las noc~eR c~n m11rav1}loso re·
cato a visitar a cierta Judia muy hermosa, por quien olvida ha i;:us obligaciones de esposo y de monarca, y por cuyo mfiuJo proteg1a á los
hehreos, con perjuicio de sus reinos y mengua de sus tesoros. Esta intriga, envu!'lta en el misterio, no la 8abían más que !'l magr.ate Y la
Reina; y don Sancho, transladando su indignaci6n del delito de la mujer al del marirlo, celebr6 nuevamente no haber tenido voz, porque
así no se veía en riesgo de propalar verdad tan infame. Pasado algún tiempo, la confianza con que se hablaba delante del mudo pajecillo,
instruy6 á édte de varias maldades gordas que se tramaban en la corte: supo c6mo el privado, disimuladamenter hacía mangas Y capirotes
de la hacienda pública y c6mo el tío del Rey conspiraba para cle,-tronarle; con otras infinitas tunantadas y beilaquerías menudas que á r;ada momento hacían fluctuar de aquí allá la c61era y la virtuosa impaciencia de don Sancho, poniendo á pr ueba su cons tancia en el mutis·

mo absoluto á que se había eomprometido,

·

Sucedía, entre tanto, que le amaban todos
mucho, porque aquel lucido paje silencioso
tan caballero y tan obediente, jamás habí~
cansado. No hay para qué decir si le fayorecerí~n las damas viéndole tan gentil y estando ciertas de su discreción; y desde el Rey
hasta el último criado todos le deseaban
bienes y solicitaban su 'adelanto, hallándose
conformes en P.Ste deseo los que eran enemigos entre sí. Tanto aument6 su crédito y favor, que, al ?umplir l~s diez y ocho años y
tener que deJar rn oficio de paje por el noble
empleo de las armas. colmáronle de merce~es á porfía el Rey, la Reifia, el privado y el
mfa11;te, acrecentando los honores y preeminen?ias de su ca&lt;:ia y haciéndole donación de
alcaidías, fortalezas, villas y castillos. Y
cuando, húmedas las mejillas del beso emPª fado de lágrimas con que le despidi6 la
R~ma, que le quería como á otro hijo; oprimido el cuello con el peso de la cadena de
oro que acababa de ceñirle el Rey sali6 don
Sancho del alcázar y caba1g6 en eÚogoso andaluz que el infante le había hecho presP.nte; al ver cuántos males había evitado y cuántas prosperidades había traído su extraña
resoluci6n, tent6se la lengua con los dientes
y, meditabund~, dijo para sí [pues para lo~
demás estaba bien determi11ado á no decir
ost~ ni mos_te]: «A la primera palabra que
sue.tes al aire, lengua mía con estos dientes 6 con mi puñal te corto y te echo á los
canes,,.
Hay un erudito que sostiene la opinión de
qu~ de esta his~ori~, proviene la frase vulgar
y sm otra exphcaú10n posible: «al buen callar llaman Sanchon.

COYOACÁN.-GRUPO DE DAMAS CONCURRENTES Á LA APERTURA DE LA EXPOSICIÓN.

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A las once de la mañana dió principio el
acto, que
presidido por la Sra. María
Ü$iO de Ibáñez y amenizado por la banda
del 14 Batallbn. La Srita. Guadalupe Rodríguez ocup6 la primera la tribuna, para
pronunciar un discurso que fué muy-aplaudido por el auditorio. En seguida, la Srita.
Concepci6h . Granja di6 una cohferencia
acerca de algunas plantas exóticaR en el Valle de México, y, por último, la niña Clotilde González García habló de los colores de
las flores y de las plantas, y de la influencia
de la luz solar en la vegetaci6n. Tanto la
Señorita Granja, como la niña García, fueron
también muy aplaudidas.
.
.
Terminado el acto oficial, la concurrencia

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La Exposición de Flores.

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domingo último se efectu6 la apertura del certamen floral que anualmente organiza la Sociedad de Concursos de Coyoacán en el amplio edificio que ésta posee en
aquella pintoresca población.
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~OYOACÁN,-vuu:TANW \7N W'l'lil,

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se dirigi6 á los corredores donde se encontraban instalados los distintos lotes de la
Exposici6n, examinando con todo detenimiento los diversos ejP.mplares exhibidos.
Los lotes que más llamaron la atenci6n
de ~os visitantes, fueron el de Concepci6n
NáJ~ra, de San _Angel (rica variedad de ger~mos) el de V1dal Nájera; (hermosa colecc16n de azaleas, clemátidaR y bugambilias)
y ~l del Señ~r Me D~well, de Tacubaya:
quien presento una serie de plantas decorativae:, arnucarias, pinos, cedro", etc., etc.
Entre las damas distinguidas que asistieron á la apertura se encontraban las señoras
de Rivas, de Ibáñez, de Hegewisch, de la
Barr11, de Barreda, de Pomier, de Vértiz, de

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EL MUNDO ILUSTRADO

:tt MUNDO ItltSTRAi&gt;ó

Huink, de Le6n, ne Urueta, de G6mez, de
Noguera, y las señoritas Teresa Rivas, Luz
María Ibáñez, Luisa W olff, Ema y Rosa
Pomier, Maclovia Aneiro. Dolores y Luz
Carbajal, slaría Sicilia, Concepci6n Rivas,
Isabel Zárate, Mercedes Huink, Concepci6n
Quijano y Publia González.
En representaci6n de la Escuela Normal
para Profesoras, concurrieron á la E,xposici6n
varias niñas y señoritas de ese importante
plantel.
~. t Momentos antes de la una se retiraron los
invitados, llevando una grata impresi6n de
la hermosa fiesta primaveral.

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ARTISTAS JOV~l'!~S
RAFAEL GALINDO

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L público que concurre á los conciertos
que vienen efectuándose en Arbeu bajo la direcci6n del maestro Meneses, ha
tenido oportunidad de aplaudir en estas noches á un jovencito que figura en la orquesta como violinista y que está llamado, en
opini6n de los inteligentes, á ocupar uno
de los primeros lugares entre nuestros artistas.
El joven Rafael Galindo-que así se llama el
aplaudido violinista-cuenta apenas quince
años de edad y comenz6 sus estudios hace
poco más de cuatro, al lado del Sr. Rafael
Galindo, µadre suyo, y notable violonchelista. Su ingreso al Conservatorio Nacional
de Música, data del afio de 1902.

Los adelantos que durante este corto -período ha realizado el joven Galindo, son verdaderamente notables; pues á su conocimiento de la música, que sorprende en una
-persona desu edad, _reúne una coml?rensi6n
facilísima y una delicadeza como eJecutante, que muchos, tras largos años de trabajo,
ambicionarían poseer.
.
A esto hay que agregar su excesiva modestia y su amor al estudio, cualidades muy
dignas ciertamente, del que ansía llegar ála
meta, palmo á palmo y por sus propios méritos.
Ojalá que los aplausos que Galindo ha obtenido lo estimulen- ya que tan buenas
muestras d.e su talento nos ha dado-á proseguir sin descanso en su carrera.

CHOQUE DE TRENES

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LANO 'lE: LA C:IUDAO Y ·vALL.E: DE: ME:XIC:O. HACIA 1555 POR ALONSO DE: SANT

sando de allí en 1572 á Stockolmo, donde
permaneci6 deposita.do en la biblioteca de
la universidad &lt;le Upsal.
El año de 1892, con motivo 1üel centenario del descubrimiento de América, el plano
figur6 en la Exposici6n Colombina., y á fines de 1903, en los talleres litográficos del
ejército sueco se hizo una reproducci6n
exacta de él bajo la inspecci6n del f1abio arque61ogo Sr. Bohallius. ohteniéndose entonces, por acuerdo del Sr. Presidente de la
República, dos ejemplares dP. la copia.
En la valiosa carta se notan multitud de
incorrecciones comunes á los trabajos geográficos del siglo XVI; tanto,. que faltando
la escala, no están debidamente apreciadas
las diRtancia;;,
.
La Secretaría de Relacionef1, á la que Pe
debe la. cionaci6n del plano al Muf'eo, hizo
entrep;a formal de él a.l profPsor de arqueología, Sr. Ing. J. Galindo y Villa, quP. fu é comisionado al efecto por el director de aquel
establecim.iento.
La sala de Historia Patria. cuenta, pu'es,
con un valioso documento que da clara idea
de lo que era la ciudad de México á los
treinta y cu11.tro años· de la dominaci6n española.

*** la fotografía de un
En esta página ofrecemos

mueble curiosísimo que se encuentra también en el Museo Nacional: se trata de una
hermosa mesa de Cf'dro, tallado, que perteneci6 al convento de San Francisco y tiene
la particularidad de que la cubierta, que mine l. 70 por 2. 70 metros, es de una sola pieza. La mesa fué construída por el obrero
mexicano Francisco Ruiz el año de 1787, y
puede reputarse como una de las obras antiguas de carpintería más notables que existen en la República.
En la fotografía que publicamos aparece
sentado á la IDf'f1a el Sr. D. Santiago Sierra,
secretario del Museo, á fin de que puedan
apreciarse á la simple vista las proporciones
de aquélla.
Las sillas que rodean la mesa son también
obras muy notables, pues además de eRtar
artí~ticamente talladas, están cubiertas con
piel muy fina 1 &lt;le color rojo, primorosamente decorada. Esta sillería perteneci6 á la
~ala capitular del convento de San Agustín de México.

•

CHOQUE DE TRENES EN PUEBLA. -

GRUPOS DE C'URIOSOS EN EL LUGAR DEL SINIES~'RO.

DELIRIO
I
En un charco de sangre, alll estabas tendida,
Para siempre callada, para siempre dormida,
Con los ojos abiertos, muy abiertos...... abiertos,
Y mirándome siempre como miran los muertos,
Sin amor y sin odio, sin placer ni amargura,
Con sutil ironía y á la vez con ternura.

II
El puñal en mi diestra todavia humeaba;
Pero ya á mis oidos el furor no gritaba,
Y crecla el espanto, y la angustia crecia,'
Y humeaba en mi aiestra el puñal todavía,
Con el vaho candente de tu sangre ardorosa,
De tu &amp;1ngre de virgen, de tu sangre de diosa.
III
¿Cómo fué ......? ¿Quién lo sabe, si lo ignoro yo mismo?
¿Fué a.scensión á la cumbre? ¿iué descenso al abismo'/
::;&lt;,Jo sé que en tus ojos vi otros ojos impresos;
Que sentí e ntre tus labios el calor de o eros besos,
Y, entre sombras y dudus mi razón 1tgil.lida,
Quise hallar á tu sangre otra sangre m ezcl¡tda,
Y al vengar mis agravios y entre¡¡arte á 111. muerte,
Hasta el último instante, hasta el último, verte,
Y ver cuál se borraban en tus yertos dcspojos
La impresión de esos labios, la impresióu ae esos ojos,
Y en tus ojos ya muertos, y en tus labios ya fríos,
Para siempre dejarte la impresión de los mios.

IV
Era ya media noche, y en la obscma alameda
Murmurab11n las hojas con voz débil y queda,
Mitmtra.s dulce y tru.nquila, tru~ tin18lmo velo
De neblina, la luna se devava en el cielo.
-¡Cuán hermosa es la vida! ¡cuán hermosa!-dijiste.-Si, lq. vida es hermosa-contcsté,- pero es triste
Que se acabe tan pronto......-Y seguimos and,mdo,
'l't\ pensando en la vida, yo en h1 muerte pensando.
V

La avaricia es más opuesta á la economía
que la liberalidad.

*
Hay que merecer las alabanzas y que sustraerse á ellas.

-SI, la muerte, la muerte-murmuré, y asustada,
'l'e paraste y me viste con medrosa mirada;
Y en tus ojos tan grandes, en tus ojos t,m bel!os,
Vi brillar más que nunca la mimcta de &lt;&gt;1,quéllos,,,
Y en mi liebre inextinta de pasióu y locura,
Recorrióme la suave sensac\ón de frescura
liel que asciende á la cumbre 6 desciende al abismo.
Y después ...... ¿quién lo sabe, si lo ignoro yo mismo......?

VI

CHOQUEDF, TRENES EN PUEBLA, - LOS CARROS HECHOS PEDAZOS.

En un charco de sangre, a llí estabas tendida,
Para !-.iiempre callada, para siempre dormid~,
Con los ojos abiertos, muy abiertos...... abiertos,
Y miníndome siempre como miran los muertos,
Sin amor y sin odio, sin terror ni amargura,
Con su til ironía y á la vez con t ernura.
VII
Todavia en mi diestra el puñal humeaba;
Pero ya á mis oidos el furor no gritaba,
Y crecía la angustia, y el espanto crema,
Y humeaba en mi diestra el puñal toda via......
Mas ¡oh dicha, que en medio de mi crimen surgiera!
Al dejar en tus labios mi caricia postrera,
·
Vi quo al lin se borraba~ en t~s yertos despojos .
La impresión de sus labios, Ja lillpres16n de su.s OJOS,
Y en tus ojos ya muertos, .Y en tus labios ya J:_rws,
Para siempre quedaba la 1mpres16n de los mios.

~,

Monterrey.

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Felipe G-uer,·a-Castro.

AL FRESCO.

~EXICO EN 1555
UNA MBSA NOTABLE

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RAN interés ha des pertado, entre los
amante~ de la hi;;toriá mexicana, el
hecho de encontra.r~e en poder del
Museo Nacional el facsímil ele un ant.i.iruo
y valioso plano del valle y ciudad de México.
Los datos que acerca de este notable documento se conocen, son los siguientes:
Por el año de 15,55, D. Alonso de Santa
Cruz cosm6grafo del emperador Carlos V,
Jeva~t6 un plano de la ciudad y valle de
México, el cual fué remitido á Espa:ña, pa-

Hace pocos días ocurri6 en Puebla un accidente ferroviario que, por estar fresco aún
el recuerdo del terrible descarrilamiento acaecido cerca de Zacatecas, produjo grandísima
alarma.
·
Un tren de carga del Ferrocarril Interoceánico y el tren mixto del Mexicano que
venía de Apizaco, chocaron á orillas de la
poblaci6n, quedando la máquina del convoy
de pasajeros y cinco carros de carga del lnteroceáuico completamente hechos pedazos.
A consecuencia del choque result6 un hombre muerto y varios heridos. La causa del
accidente, según ha podido averiguarse, fué
la imprudencia de los maquinistas de ambos
trenes, pues al llegar al crucero, ninguno
quiso detener su tren,
Las autoridades de Puebla ocurrieron inmediatamente al lugar dP. la catástrofe, ordenando que los heridvs fueran transladados
al hospital y los maquinistas á la cárcel, para hacer la debida averiguaci6n.
Las fotogr2,,fías que publicamos darán idea
á nuestros lectores de la magnitud del siniestro.

MUSEG.NACIONAL. -UNA MESA NOTABLE.

El parque, donde el musgo fing~ vagos
Tintes de un verde cromoJ :;e re.fl.eJa
Rodeado por la diáfana. y bermeja
Neblina del crepósculo, en los lagos.
Abrense los -campestres jaramagos, •
Y el vespertino céfiro se aleja
Al través de los árboles, y deja
En cada flor abierta sus halagos.
En mármol, por el tiempo, enmohecido,
((Amor)) abre sus alas, y &lt;&lt;Üupidoi&gt;
Con una ninfa su combate traba.
Mientras absorto, de atracciones llenos,
Ve de la ninfa los marmóreos senos,
Heridos por las flechas de su aljaba!
JUAN DuzÁN.

�EL MUNDO ILUSTRAUO

EL MUNDO ILUSTRADO

Páginas de la Moda

no son de primera clase, como no son tam •
poco de lo mejor las flores y cintas que lo
adornan. En partes sueltas, la forma, las
flores, las cintas y demás, nunca nos costarían más de cinco ó seis pesos.
La modista cobra, por lo tanto, noventa
y cuatro pesos por su buen gusto al adornar
el sombrero. Es un . trabaio como cualquier otro, y mientras haya quien pague la
suma, seguramente que será lícito pedirla.
Pero ¿no sería posible hacer uno igual, con
gasto solamente de los seis pesos, que hasta
en la más modesta bolsa puedeu hallarse?
Es evidente que el primer ensayo que haga alguna de nuestras lectoras no ha de dejarla completamente satisfecha. En parte
porque alguna sorpresa ha de haber en un
trabajo nuev&lt;!, y en parte porque siempre
nos atraen las obras ajenas y despreciamos
profundamente las nuestras.
Para demostrarlo, aconsejamos á nuestras lectoras que hagan la siguiente experiencia: pongan en su sombrero, hecho como adelante diremoe, una etiqueta que marque "$ 100" y enséñenlo á alguna amiga.

BLUSAS DE VERANO.

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N números anteriores hemos dado á conocer á nuestras lectoras laEt más hermoEias y variadas colecciones de trajes
de paseo, de recepci6n y de casa que ha
producido la siempre fecunda imaginaci6n
de las más renombradas modistas de EuroQ

pa.Hemos dado tam b'é
'6d'1co fi I n en este peri
gurines para la confecci6n de trajes de niños, así como numerosos modelos que tienden á facilitar la hechura á domicilio de ropa
blanca, que tanto importa desde el punto de
vista de la economía; pues sabido es que en
el comercio, aquella ropa se encuentra, siempre que sea de regular 6 de buena calidad,
á precios relativamente altos.
Siguiendo nuestra costumbre de hacer que
las Páginas de la Moda de "EL MUNDO lLusTRADo" resulten útiles para sus lectoras, publicamos ahora una bellísima colección de
blusas de modelo americano. Estas blusas,
como se verá por la descripción que hace-

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del frente y de la espalda, con hombros estrechos, de una sola pieza. y adorflados, lo
mismo que la parte inferior de las mangas,
con aplicaciones de sedalina blanca, recortada en la forma que lo indica el grabado.
Esta blusa es una de las más apropiadas
para la actual estación de verano.
Número 4.-Representa el modelo de una
blusa gue puede confeccionarse con cualquier tela de la estación. Se adorna con un
gran cuellohombreras, rematando con ángulos que se presentan lo mismo en el frente
que en la parte posterior de la blusa. Los puños se asemejan en todo al cuello,no sólo en
su rlisposici6n, sino en la tela con que están
confeccionados.
Número 5-Blusa para trajes vespPrtinos,
confeccionada con crepa de algodón, con ancho cuellQ de batista, rematando con aplicaciones de encaje y cintas de seda. Las mangas son aglobadas y se Pstrechan un poco en
los puños, que SE hacen adornar con aplicaciones semejantes á las del cuello.
Núméro 6.-Bluf'a tableada de lino, adornada con aplicaciones inglesas. Los hombros son muy estrech0s y su adorno hace
juego con el del canesú ó peto y con los puños. El resto de la blusa es füo y ligeramente tableado. La falda también es lisa enteramente.

Figura número 4.

mos de ellas en seguida, demandan para _su
confección un gasto muy pequeño, s1 se tiene en cuenta su magnítico efecto, la elegancia de su corte y sus excelentes condiciones
como prendas de verano.
Número 1.-Blusa de organdí floreado,
cuyo efecto es de verdadera sorpresa. Los
dos lados del frente del corpiño se hacen
terminar con aplicaciones de batista blanca,
de suprema calidad. · El cuello y el canesú
se forman con seda rameada, Las mangas
son de estilo mo:,quetero, ataviadas con aplicaciones de encaje.
Número 2.-Blusa confeccioñada con imitaci6n de píqué y alargada en su corte, _así
en la parte anterior como en la posterior.
El cuello lo mismo que la parte inferior de
las mang~s se confecciona con batista blanca de buen~ clase. El cinturón está hecho
con piqué.
Número 3.-Blusa de batista entallada
Figura número 3,

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Figura número 6.

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Así podrá oír lo que ella misma diría ante el escaparate de la modista al ver la obra
ya terminada, sin saber c6mo se ha hecho
en detalle. Con seis pesos, no más, se compra lo siguiente: ocho yardas de paja tejida,
al gusto; un ramo de flores artificiale10,; una
armaz6n de sombrero, de alambre, en la forma del sombrero de nuestra figura, aproximadamente, pues con u nos cuantos dobleces podemos darle la figura. que más nos
conveng~. Además, compraremos una yarda de encaje, una yarda de tarlatana, y de
un género de color haremos el forro.

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Cómo se l1ace un Bonito Sombrero
Sin ffrandes ffastos

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UANDO €n los aparadores de las modistas principales ven nuestras lectoras
sombreros marcados con precios fabulosos, deben fijarse en el hecho de que, si se
le hace la disección de los adornoP, materiales y flores que forman el tocado, el precio
de estos, aisladamente, es la vigésima parte,
cuando mucho. del precio que· pide la modif'ta por la obra completamente terminada.
Vemos, por ejemplo, una toca de las que
más en moda están, que vale cien pesos,
porque lleva la etiqueta "modelo de París."
Si nos fijamos en los materiales, vemos que

Figura número 6,

CÓMO SE PEGA LA CINTA DE PAJA.

Todo puede comprarse con seis pesos como decíamos. Debemos preparar también
cierta cantidad de alfileres grandes de los
que la modista usa mucho. Es ést~ un detalle digno de tenerse en cuenta. Los mejores efectos se consiguen por medio de alfile-

res, que detienen, cada uno,
más de lo que detienen cien
puntadas. Los alfileres forman, por decirlo así, la base del arte de la moda. Al
coser debemos usar cáñamo, mejor que seda, porque
el cáñamo tiene cierto acabado poco brillante que hace desaparecer las puntadas.
S6lo los listones de satín
deben coserse con seda, del
mismo culor.

***

El sombrero que haremos
será de la forma «turbante»,
que tan bonito efecto causa
en una se:ñorita de rasgos
arredondados. Cuando la
cara de la pNtadora sea de COMENZANDO EL FORRO
rasgos agudos, salientes, suDE PAJA.
primiremos el pico que forma el ala del turbante, y quedará entonces
harmónico nuestro sombrero con los rasgos
de la cara.
Con las manos daremos la forma requerí•
da al molde, á la forma de sombrero de alamb~e que se nos ha vendido. Cuando esté listo, lo forramos con un género cualqu'era
barato, cosiendo sobre el alambre algunas
puntadas que fijen el género. Después, como lo muestra el dibujo, vamos arrollando
lentamente y cosiendo la tira de paja tejida, sobre la forma, de manera que siempre
.quede la vuelta superior montando algo sobre la inferior. El principio y el fin del tejido de paja debe atarse fuertemente, para evique se deshaga la trenza; esto se hace con
alambre delgado mejor que con hilo.
Una vez que nuestra forma quede perfectamente cubierta con el tejido de paja, con
una aguja larga y una hebra de hilo comenzaremos á unir los bordes de la cinta de paja, de manera que entren en contacto por
medio de largas puntadas, en diagonal, que
apenas entren en el borde de arriba y en
una pequefia cantidad de la cinta de abajo.
Hemos adquirido un pequeño fragmento
de encaje; pero si á nuestra lectora no gusta
este adorno, podemos utilizar un fragmento
de terciopelo 6 de género de seda flojo. Con
él hacemos una corona que cosemos en el
hueco que forma la copa, por una parte, y
el ala, por otra. En la colocación de este género es en la que hay que revelar el buen
gusto, pues basta con una ligerísima variación para que el efecto no se consiga. Para.
evitar trabajo inútil,comenzamos prendiendo
con alfileres el género, hasta conseguir que
dé las ondulaciones buscadas, en cuyo mo-

�Et MUmlO ttUST1tAD0

~t tat:mnento
PBNSAMIBNTOS
el'.pecho, y como, ájuicio del médel
Ilmo.
Sr. Arzobispo Feehan
dico, no hubiera muerto á la priEl arte es divino: creaó resucita..
mera descarga, se le dieron tres -ALEJANDRO DUMAS, HIJO,
Los bienes fueron valuados eo $126,000.
tiros de gracia en la cabeza.
Resta poner forro, por una par•
El fusilamiento de Apresa cauLa originalidad consiste. no en La mayor parte de lo test ado conte, y las flores también. El ala s6 gran sensaci6n en la ciudad.
lo nuevo, sino en lo siocero.- TH.
s istía en dos pólizas de $25,000
se levantará hasta donde se crea
ÜARLYLE.
cada una, t omadas en " La Muconveniente, prendiéndola, tamt ua", Com pañía de Seguros sobre
Propiedades de Alqunas frutas
bién por medio de alfileres, hasta
La naturaleza tiene en si misma
la v ida, de Nueva Y ork.
un valor absoluto; pero su belleza
que quedemos satisfechas del
H.o,oo pocos dtas que se practicó
no la comprenden sino los que la
resultado.
Las naranjas, los higos, las ci- · saben ver.- A. MÉZJÉRES.
la apertura del testamento del IlusSegún el peinado que se use ruel'as, los tamarindos y los melotrfsimo Sr. Arzobispo D. Patricio
cotones,
pueden
ser
utilizados
venmás frecuentemente, deberá ha- tajosamente como lax antes.
A. Feehan en la ciudad de Chicago,
se desea ser amado sino pa- Illinols. La fortuna del distinguido
cerae esta ondulaci6n, pues el
- Las granadas, las frambuesf!,s, ra.No
un motivo más de amarse )relado ascendió á. cerca de. . . .
mejor efecto lo da un &lt;&lt;rouleaux,, las bayas de zumaque y el graceJo, á sitener
$125,000 oro a,mericano ; y según el
mismo.-DIDEROT.
de cabellos que venga á llenar, son astringentes.
inventario que se h.O publicado, los
por decirlo a~í, el hueco que debienes que dejó fueron como sigue:
je la ondulaci6n del ala. GeneralDos pólizas de "La
mente habrá que hacer!;¡. sobre el
Mutua,"
CompaflJa.
de Seguros sobre la
lado derecho, y en ella prender,
Vida, de Nueva York,
con largos alfileres, el ramo que
por $25,000 oro cada
hemos adquirido y cuyas flores
una, 6 sean. . . . . $ 50,000 oro.
serán de co1or que harmonice con
Olvirtendo~ acumulados
sobre una de las póel del traje y el adorno de la roliz.tts. . . . . . . . 9,329 oro.
pa.
Otra póliza de seguro. 14,000 oro.
El forro se corta en una tarlaAcciones en efectivo y
tana delgada. Se hace primero un
en Baneoa. . . . . . 37.000 oro.
E ntre las disposiciones del secuadro de doble tamaño que el
ñor Arzobispo, en su testamento, se
diámetro de la copa; las puntas
hicieron éstas:
se cosen dentro y se pega el borA su hel'mana, señorita Kate
de al borde del sombrero.
F,eehan, que estuvo siempre con él
Hemos dado una forma de muhasta su muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000 oro en una de las póchas que puede adaptar nuestro
lizas de seguro; é. la, señoro· Ana A.
sombrero. El buen gusto de la
Feehan, viuda del señor Doctor
lectora y las necesidades de su
Eduardo L. Feehao, hermano del
toilette, harán que se modifique
señor Arzobispo, $25,000 oro de
BRUNO APRESA, AL IR Á RECIBIR LA DESCARGA, SE DESPIDE,
otra de las pólizas, y $5,000 oro en
en mucho el modelo presentado.
DESCUBRIÉNDOSE, DE SUS COMPA:1-fEROS.

mento podremos proceder á coserlo definitivamente.

\;&gt;ea Ud. á su Derecha.

***

o

.

efect ivo; é. la Academia de San: Patricio de Chica.go, de la que es preceptoro su herma11Ja, Ma&lt;lre Marta
Catalina, $10,000 oro de la últ!m~
póllza; A la escuela "Santa Maria
de enseñanza prá.ctlca para varoDl'S. di' Fl'l'hanvllle,
Illlnols, que
era la institución por la que mlís se
Interesaba el eeñor A r whispo. se

LUISA.

EJECUCIONDE UN SOLDJ\DO
El 29 de abril último fué pasado por las armas el soldado del
2&lt;? Regimiento de Caballería Bruno Apresa, á quien sentenci6 el
' Consejo de Guerra á sufrir esa pena por haber dado muerte á un
sargento y herido á un cabo, pertenecientes lós dos al mi!lmo Regimiento.
Apresa pidi6 amparo contra la
sentencia y solicit6 indulto del se-

No se adora bien sino lo que se
- Las uvas, las peras y los mem·
brillos, las fresas, las grosell_as Y conoce poco.
h1.s simientes de melón, son diuréticos.
•
- Las sandías y el melón son re• · Es un grao bien divertirse, pero
frigeraotes.
mayor aún lo es instruirse. La ~ec-Las cidras y las manzanas son tura que reúne e;;tas dos "'.e~ta.Ja.s,
refrigerantes y sedantes del estó- se a.semeja á un fruto dehc10so y e n trPli?llrOO IM $4.000 rP!&gt;IRn tes OP
la ~ltlma 111'1 llsa
mago.
n utri ti vo al mismo tiempo.
- La naranj a, tomada "º ayunas
por la mañ a.na, obra eficazmente
c0mo laxante y algunas veces hasta como purgante.
- La corteza de raíz de granado,
en forma de cocimiento, es un vermífugo muy eficaz.
A Denver, Kansas Oity, St. Louis, Chicago, New York,
- Los higos abiertos son excelent es cataplasmas para las quemaduSan Francisco y Los Angeles
ras y pequeños abscesos.

"SANTA FE," LA MEJOR RUTA.

Siempre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á determinado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invariablemente
hacia nuestra derecha. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asi ento en el Paseo y se convencerá de ello. Encontrar{t el noven ta y
cinco por c:iento que inconscientemente voltean sus cabezas siempre
á la derecha.

-

Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chapultepec, vea á sn derecha, allí está el

STILWELL PLACE
Adelante de Cuauhtemoc, pasando la: tercera Glorieta, á lo largo de
toda la hilera de eucaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teja, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquin as de las calles.
Dentro de muy pocas semanas verá un buen número de obreros
l levando sus_herramientas para empezar el drenaj e y colocar los tubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles con asfalto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á sus amigos, haee
cinco años, que los terrenos del

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st· ndquirían por una canción. Siga el ejemplo &lt;le los dl'rniÍs y compre
sus lotes, obteniendo las ventajas de sus precios. Venga á nuestra
oficina, Primera de San Francisco, número 4, 6 á la de nuestros Agentes Generales, Sres. Prevost &amp; Vail, P ri mera de San Francisco, número 8, y le daremos toda clase de informes, así como una lista de personas prominentes que han comprado lotes en es.ta COLONI A, donde
pie11san edificar sus Casas-Palacios. Vea á alguna ele estas personas
· que han comprado terrenos en

STILWELL PLACE
E L FUSILAMIENTO DE BRUNO APRESA.- LLEGADA DET, REO AL LUG AR
DE LA EJECU CIÓN.

flor Pref'idente de la República;
pero dadas las agravantes que fi.
guraban en la cau~a, estos recursos le fueron negados.
La ejecuci6n se efectu6 en el
llano de la Vaquita ante una multitud de curiosos.
Cada uno de los batallones y
regimientos que se hallan en esta
capital, mand6 una compafiía para formar el cuadro.
Apresa recibi6 tres balazos en

- La cura de uvas es muy empleada en F rancia y Suiza para el tratamiento del estómago, la escrófula
y la tuberculosis.
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cualidades astringentes, procur9:o .
dbspués de su infusi ón en agua hirviendo, una excelente cocción para
las enfermedades de los ojos.

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1' :san Franclsco. Núm. 8, México. D. F.

y pregúntele por qué ha preferido este lugar á otros num erosos que
hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para comprar
el suyo.
Lrno de los más prominentes n egociantes mexicanos acaba de comprar lotes por valor de cincuenta y dos mil pesos en el Stilwell Place,
la semana pasada. No pagó más de diez mil pesos al contado, y el resto lo pagará en nueve años. ¿Cuánto llegarán á Yaler estos lotes dentro de nueve años, si siguen aumentando en cada año u n diez por
ciento, como ha' ido sucediendo durante los últimos nueve años que
han pasado?

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Sran6es Jllmacenes

Año XI-Tomo 1-Núm ZO ,,..
·

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0ommgo
15 de Mayo de 1904

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Año XL-Tomo !.-Número 20

MEXIC0, tdAY0 15 DE 1904.

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Estudio Fotográfico.
(De la "Colección de la American Fotho Materlals Co.")

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1904, Año 11, Tomo 1, No 19, Mayo 8</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Al buen callar</name>
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        <name>Ceremonia Cívica Chapultepec</name>
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                    <text>IL1\1 § 1=\lILITJ10) V IL~ WIl1D) ~
I

EL · GRAN TRlUNFO DE LA CIENCIA

L UNDO LUST~ílDO
Año XI-Tomo !-Número 2
Director: LIC. RAFAEL REYES SPINOOLA

MEXICO, ENERO 10 de 1904

Sullscrlpclón mensual foránea......$ 1. óO
Jdern
ldem en la Capital.$ 1. 2ó

Gerente: LUIS REYES SPINDOLA
Registrado como artículo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.

PRtPARACION

'~T. GERMAIN."
SAN GltRMAN

~EXTRACTO DE ACEITE
· OE H16ADÓ DE BACALAOt
(MOR!IHUOL.)

1CHTYOL, KOLA Y ESTRICNINA,
son los principales componentes de esta maravíllo83 prepa•
ración, que ha heoho tan grandes beneficios á la hti.manida.l.

DOSIS. - 1'1oa cucharada
¡raode an~ de cada comida
y &amp;I acostarse, de manera que
enatro al dfa.

sean

· Preparado BOlament.e por

Latou~ Ba••-;
PARIS
tfo .. legitimo ai

DO

lleva la firma

ea oacla ...,,h11ra.

Una de las conquistas más asombrosas de la Farmacopea., á fines del siglo XIX, fué sin dupa la co mbinación de elementos naturales en una forma simple y agradable para. enriquecer la sangre, fortalecer
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El Vino de San Germán evita y cura la Anemia. Clorosis, Tuberculosis.
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Su uso se recomienda· por los médicos más eminentes, como que ellos saben el valor científico d~ los
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De venta en todas las Droguerías y Boticas.

Plor de la Miseria.
Fol. de " El Mundo Ilustrado."

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Política General

NuBva tDOGa 06 6St6 S6manario

~

LAnuestro
extraordinaria demanda que tuvo
número especial de Año Nuevo
y la gran circulación que ha venido logrando este periódico en los últimos meses sobre
.todo, nos impulsan á introducir en él algunas mejoras que esperamos sean recibidas
con agrado por nuestros lectores.
Estas mejoras, que implican hasta cierto
punto una reforma del sistema periodístico
que hasta aquí hemos seguido, comprenden
diversos puntos relacionados tanto con la
parte literaria y artística de este semanario,
como con lo que atañe directamente á la distribución de los asuntos que debe contener
y á su formación tipográfica.
No pormenorizaremos, sin embargo, el
plan que estamos dispuestos á adoptar; pero
sí diremos que éste no sólo está de acuerdo
con las ideas más modernas en materia periodística, sino que también-y esto justifica nuestra resolución-se aviene á las exigencias del público, numerosísimo por cierto, que más que una tribuna de las arengas
ó un asiento de las Musas, anhela encontrar
en los periódicos de la índole del nuestro, palabras y figuras, raegos y detalles que lo
pongan en contacto con 1011 hombres del día y
que lo familiaricen, si vale la frase, con los
acontecimientos más notables de la época.

El fin que perseguimos es, pues, el de hacer de EL MUNDO !LUSTRADO una revista en que lo mismo encuentre eco el asunto nacional que embargue la atención del
público ó sea susceptible de contribuir
á la formación de la Historia Patria con datos que arrojen suficiente luz con rei-pecto á
nuestras coetumbres y á nuestro modo de
ser, que el asunto extranjero más importante ó de mayor trascendencia.
Esto no quiere decir- y vale que las publicaciones peri0dicas literarias surgen en el
país á cada paso, y que, en punto á bellas
letras, hay en la actualidad revistas que las
cultivan con gracia y primor exquisitos,-que pretendamos cerrar las puertas de EL
MUNDO lLUSTADO á todo lo que trascienda á
literatura; muy al contrario, haremos lo posible por dará conocer cuanto sea, en nuestro concepto, digno de vivir en letras de molde, ya que los cuentos, las poesías y otras
producciones análogae, son parte muy principal para que la lectura de un periódico resulte, si no más interesante, sí más amena
y más entretenida.
Nuestros lectores dirán si estamos ó no en
lo justo, pues no hay, que sepamos, signo

más seguro de la buena marcha de un periódico, que la mayor ó menor demanda que
tenga en el mercado. Por lo demás, y ya que
nuestros propósitos sólo se encaminan á ofrecer á los lectores una revista útil é interesahte, sólo diremos que estamos decididos á mejorar cada día más este periódico, aunque esto importe, para nosotros, crecidos gastos y
esfuerzos incalculables.

***

En cuanto á la edición extraordinaria del
día 3, debemos agregar que nos ha traído
aparejadas una safüfacción y un descontento: es la primera el éxito obtenido, y es el
segundo la falta de ejemplares para llenar
los pedidos de última hora.
Nuestra imprevisión fué hija de nuestra
modestia, y el éxito superó á nuestras esperanzas. Todas las ediciones de lujo son muy
costosas por los materiales que usan, y ese
costo excesivo impone la cautela en los tirajes de ejemplares.
Sin embargo, tanto en el ánimo del público como en el nuestro, quedará esta prueba
como enseñanza provechosa, para tener mú
fe en el porvenir de nueatra labor, que continuaremos más decididos que nunca.
LA REDACCI6N.

RESUMEN.-El Extremo Oriente Y el conflicto ruso·
Japonés.-Ori¡¡:-enes de las dlflcnltades.- La guerra del Oplo.-:m puerto de Palikao.-Los rnsos
en Mandehuria.-EI orto de un nuevo imperio.
-Los triunfos del Jap6n.- Frente á. frente en
Corea.-Probabllldades de paz.- Conelusi6n.

L comenzar el afio, todas la.s mira.·
das están fijas en el Extremo Orien·
te: allí en las risuefia.s costas del
golfo de Petchilí parece prepararse
un tremendo drama., con todo el apara.to escénico de una. guerra. terrible, con todo
el formidable &lt;atrezzo&gt; de acorazados, cruceros arma.dos, torpederos y cdestro_yers&gt;.
Desde que a.l mediar el pasa.do siglo, la culta. Inglaterra abrió á cañonazos las puertas
del Celeste Imperio, para .º~ligarlo por la. fuer· •
za. y la violencia á. p~rm1tir ~ue su. pueblo se
envenene, fingiendo !lirvana.s imposibles con el
h1•mo pestilente del ¡ugo concreto de las a.dormideras índicas; desde antes que el general
conde de Montaubán, con un puñado de solda.dos franceses, a.travesara. el puente de Pa.lika.o,
para ir luego á. apacentar sus caballos en l&lt;?s
palacios imperiales de Pekín,. Y. despu~s á abrir
un bazar de curiosas y exq uisita.s chmería.s en
el aristocrático París de N a.poleón III; y a el
Imperio moscovita, apartado un ·momento de
sus tentativas sobre Turquía, dando treguas á
la. cláusula. testamentaria de Pedro el Grande
que le señalaba por capital á. Esta.mbul, bu~caba. para. Siberia. puntos de desahogo ~a.cia
los mares de China, asenta.:&gt;a la planta mva.sora en las riberas del río Armur, en los confines de Ma.ndchuria, y fundaba el gran puerto
de Vla.divostock, arsenal, almacén, cen~romerca.ntil, y base segura. para. sus operaciones en
lo porvenir.

fl

cenar el fruto de sus triunfos y hacerles. acep·
ta.r en Shimonoseki, por toda comp~nsación territorial, la mezquina y revuelta. isla. de Formosa.

***

La intervención AMISTOSA en favor de China
no fué meramente gratuita.. Si Japón entraba

***

FALTA á nuE&gt;stra. buena ciudad
el estímulo de un frío de muchos grados bajo cero. Los que de
tales asuntos se preocupan, acostumbran decirnos que ejerce maravillosa influencia el medio sobre
la vida. humana, y que es precisa.mente á. tal acción á. la.que debemos
nuestra. natural i.diosincracia. La.
naturaleza. es una. buena. maestra.,
siempre calumnia.da., y siempre es
á ella. á quien recurrimos cuando
pretendemos explicar lo inexplicable.
Como una buena. madre, nos acoge
y arrulla.; nos ha.ce soñar y nos ha.ce ver. Llena. nuestros ojos de vi¡¡iones divinas y amolda nuestro
corazón, de la. misma manera que
si de blanda. cera se tratara.. ¡Qué
de extraño hay, por tanto, en que
el medio que nos rodea., desde que
sonreímos inconscientemente en una
cuna, hasta que cerramos los ojos
cansa.dos, sea el que forme nuestro
espfritul
Nuestros climas tropicales, calientes y monótonos, tienen desventajas que sólo por comparación
llegamos á. percibir. Muchas veces,
en mis horas de tedio mortal, he
pensado en la súbita. transformación que habría de sufrir nuestro
hogar, sila nieve cayera en blancas
guedejas sobre la ciudad, amodorra.da y durmiente.
En nuestros hogares nunca. precisa. tener chimenea.. E~ artefacto
cuyo uso, si no desconocemos, sí
despreciamos. Y sin embargo, basta. abrir algunos de los deliciosos
libros de cuentos septentrionales,
para. que a.parezca. ante nosotros la.
estufa.,jugando un papel importante
en la fábula..
El frío obliga al hombre á recogerse. La ca.lle está cubierta. de nieve; brilla á lo lejos la. mirada. parpadeante de un foco eléctrico, y el
viento, el acera.do viento homicida.,
sopla. en la. vía pública.
¿Qué debemos esperar? A casa.
En ella. encontraremos á la. esposa.
amante ó á. la. madre llena. de ternuras y de a.di vinaciones ca.riñosas. El tibio a.liento de la. estufa.
nos -da la. bienvenida. al llegar. El
&lt;home&gt;, el dulce hogar adquiere entonces todo su prestigio.

notas
mttropolitanas
Uno de los triunfos que más frecuentemente recuerdaAdelina Patti,
la deliciosa. cantante que nuestros
padres apla.udieron,está íntima.mente relaciona.do con el cSweet Home&gt;.
Segura.mente que si en nuestros teatros hubiera cantado la vieja romanza doliente, el triunfo no hnbiera. sido tan grande, ni tan espontáneo el a.plauso.
Porque nosotros nunca. hubiéramos percibido la. dolorosa. cadencia. de esa canción olvidada hace
lustros. El cSweetHome&gt; debe cantarse en aquellos países en los cuales la varilla. mágica de la. «Herma.na Nieve&gt; cambia. por completo las
decoraciones callejeras, cuando el
Padre Invierno, mofletudo y viva.racho, dirige el tiro de renos de su
trineo hacia el Sur.
·
Todas las ficciones deliciosas de
los países del Norte, tienen porba.se el frío y la nieve. El cambio es
ta.o brusco, tan distintos los atavíos
que luce la Naturaleza, que, para.
todos forma época la. llegada de
las estaciones. Es éste un placer
que nos ha. sid"o negado por la situación meridional de nuestra patria..
En cambio tenemos algo propio,
algo que debemos al empinado volcán sobre el que dirige el Sol sus
primeras miradas hacia el Valle.
Cada. aurora es un derroche de tin •
tas de sangre, ca.da crepúsculo un
degüello de rosa.¡ purpurinas.
El Sol, como un viejo sátrapa.
oriental, muere ca.da. tarde en un
aluvión de fuego, celestial y purísimo. Y cuando la noche extiende
por los confines del cielo su amplia
ola. de tinieblas- una intensa mira•
da. de ojos negros y hondos, - arden
en el lejano firma.mento las estrellas
con trémulos fulgores y se dilata y

extiende el infinito, tal como si un
abismo se continuara en otro abismo.
Nuestros cielos de Año Nuevo,
son una gloria de la.-s tinieblas.
Fingen gruesos diamantes las estrellas, prendidos en el pecho de
una soberana. etiópica.. Así deben
haber brillado las joyas litúrgicas
en el seno de Belkiss, la. noche aquella memora.ble, á cuyo amanecer el
taima.do gua.rdiún encontró los «inmaculados pétalos de las rosas,
manchados de sangre ...... &gt;

***
La. Crºó nica es una encanta.dora,
semejante á las que nos asustan en
nuestra niñez, á cuya sola evocación nuestros párpados rebeldes se
cierran convulsiva.mente. Como las
brujas dé la leyenda, se nutre de
sangre humana., y para vivir, necesita comer niños crudos.
Su apetito es voraz. No bastan á
satisfacerla los diarios crímenes;
ni la sangre derramada en las calles-con tanta indiferencia-por
nuestrc, pueblo, es basta.ate para.
a.pagar su diabólica. SPd. Es preciso
darle gusto. Al suicidio de hoy, sigue el asesinato de mañana, y más
contenta está la Crónica mientras
mayor número de víctimas devora..
El Moloch de loa viejos pueblos
fenicios, no fué más cruel, ni más
ávida de carne tierna la. bruja del
cuento de Humperdick. Ante el altar de esa divinidad proteica y modernísima, se acumulan las diarias
miserias, los delitos constantes, las
pasiones rebeldes y bravas, los dolores profundísimos y las tristezas
mortales.
Toda una Caja. de Pa.ndora. La.
Crónica. es a.sí y a.sí ha.y que a.cap-

tarla, con sus defectos y con sus
avideces de energúmeno. Es mujer
y es bella. y sabe &lt;,ue es desea.da.
Mucho tiene de aquella amante parisina del «Hombre del Cerebro de
Oro&gt;. Después de haberle sacrificado lo mejor y de haber trocado en
trajes y en perfumes para ella. el
oro que contiene la. ca.j a. del cráneo,
el infeliz enamorado entrega, con
los dedos crispa.dos por el dolor,
las últimas partículas del precia.do
metal, arrancadas al cerebro y cubiertas de sangre para. pagar alguno de los pequeños caprichos de la
ama.da..

Pero andando los tiempos y mientras las potencias europeas discútían el diagnóstico del
nuevo &lt;hombre enfermo del Oriente,&gt; Y se proponían someter al estudio de. los ga._binetes "!
cancillerías el problema. de lamfluencia. en China., no para repartírsela. que es proyecto muy
prematuro, sino para dejar de par e~ par _«la.
puerta abierta&gt; á todas las concupiscencia.~,
para dar paso libre indefinido , la.1, expedi-

*
**
Nuestros teatros permanecen cerrados. Gusta el pú blicodea.costa.rse
temprano en estas largas noches de
invierno, y las compañías emigran
para vol ver, con las golondrina.¡,
en mejores tiempos. Eilta.mos obliga.dos á forza.da reclusión y mucho
es que tengamos, para. consolarnos
siquiera., la. esperanza. de una. buena
compañía de drama que ha prometido visitarnos pronto. Estamos ya
acostumbrándonos á. vivir de este
género de esperanzas.
Nuestra vieja. ciudad, amodorrada y triste, se a.cuesta. muy temprano;
va. á la. cama., como los ancianos
decrépitos, en cuanto muere el Sol
y arde en el cielo la. primera estrella. Este viejo hábito, mona.cal y
atrasa.do, nos da. cierto aspecto de
provincialismo y aleja las buenas
intenciones de los empresa.ríos.
La. ciudad se a.cuesta. temprano;
poco después de la hora de la.«queda.&gt;, sola.mente silba el viento en los
relieves de las fachadas; parpadean
histérica.mente los focos, balancea.dos en sus altos columpios, y llega
á nuestros oídos, debilitado por la
distancia, el quejumbroso llorar de
una guitarra ó el grito agudo y
breve de algún trasnochador empe·
dernido.

El Almirante Alcxieff,
Virrey ruso en Mnndchuria

ciones que empiezan en el misionero y acaban
en el acorazado; un pueblo despertaba de la.catalepsia secular de las razas mongólicas, rompía. las ata.dura~ que lo unia.n á. un p_a.sa.doobscuro y cuasi miserable, y el dmper10 del Sol
Na.ciente&gt; se disponía á entrar de lleno en la.
civilización occidental. Y apareció el Japón
con los arrebatos y estremecimientos de los
pueblos jóvenes; a.ca.baba de destruir su feudalismo militar tradicional, y para ensayar sus
fuerzas ociosas, para dar empleo á sus energías excedentes, que felizmente no produjeron
en su organismo social las guerras civiles, que
son com,o la. fiebre de crecimiento de los agrega.dos superorgánicos,se lanzó sobre China., su
antigua. metrópoli, por apartar de su dominio
á. Corea y ,¡ujeta.rla. á su propia influencia.
Rudo fué el choque: las muchedumbres indisclplina.da&amp; de chinos fueron arrolla.das por las
tropas j a.ponesa.s organiza.das á la. alemana. y
provistas de los elementos que la ciencia. moderna ha puesto á. disposición del arte de la.
guerra.; aún es una enseñanza para. la estrategia. naval la batalla. del río Ya.lú, y resuenan
todavía. los ecos sonoros con que la. fama proclamó las hazañas del general Y amaga.ta.
En ca.mino de Pekín los ejércitos vencedores,
y en posesión de los principales puertos del
golfo de Petchilí los cruceros del Mikado, Rusia vió un peligro en el triunfo completo del
Japón, y procuró buscar y encontró sin graves
dificuh,a.des el a.poyo de Alemania. y Francia.,
para. detener el vuelo de los triunfa.dores, cer-

El Visconde Katsure.,
Primer MlnistTo del Japón.

para. mantener el orden, y se extendieron y perfeccionaron las esferas de influencia. que ca.da
potencia. había establecido en la.casa del«hombre enfermo&gt; del Extremo Oriente.

***

Japón a.duefta.do de Corea, es una amenaza
posible, un peligro para Rusia., si abandona el
territorio mandchú que ocupa, He a.quíel nudo del conflicto actual: Japón noquieretolerar
los avances moscovitas que menoscaban i,u in·
fluencia., y exige la. desocupación _del territ&lt;?rio
ocupado temporalmente por Rusia; el gabmete de Petersburgo pide el establecimiento _de
una zona neutral entre Corea. y sus posesiones 1 para. alejarlas en lo posible de la. influencia. del Mika.do; éste pide la. predominanci~ _absoluta. en la. península. coreana., para. vigilar
más de cerca. los pasos de Rusia.
¿Estas dificulta.des tenorán una. solución pacífica.? Creemos que sí. Dejemos á un l~do las
declaraciones de los banqueros berhneses,
quienes ha.o dicho que ni Rusia. ni Japón podrán colocar un empréstito en los principales .
mercados del mundo; apartemos la. vista. de las ·
consideraciones comparativas entre las dos
potencias contendientes, la. una, Rusia, cuyo
territorio se extiende á más de la sexta parte ,
de la. parte habitada del planeta. y _13: otra. sólo
constituida por un pequeño archipiélago; la.
una poblada por poco menos de la duodécima.
parte de los habitantes del globo, y la_otr9'
constituida. por un pueblo con _a1;ra.nques ¡u~eniles, y fijémonos en las condiciones especia.les de cada. cual.
.
El Czar Nicolás, el noble soberano que inició
el Congreso de la. paz en 1899, es pacífico po~ naturaleza, y quién sabe qué sueños defraterni?a.d
universal se albergan en su elevado espíritu.
Su actitud ante el mundo tiene que ser corree·
ta., serena. y reposad a, no de iniciar un conflicto armado. Japón, que comprende la. grande·
zq, de su poderoso rival, osa emprender prepa·
ra.tivos de guerra. y los anuncia. á. todos los
vientos de la. publicidad; ¿con qué objeto? Para
hacer el peligro inminente y á ese precio a.1ca.nza.r mayores ventajas de la solución pacífl·
ca que espera con ansia.

al CONCIERTO de las naciones de Occidente, ha·
bía que a.plica.rel plan del equilibrio, inventa.·
do en tiempo de los soberanos absolutos y que
ha producido tantas guerras. Poco á poco ca.·
da. una. cobró su racompensa, y Francia. al Sur,
Rusia., Gran Bretaña y Alemania. al Norte, tuvieron sus esferas de influencia. en el corazón
mismo del Imperio que domina la dinastía
mandchú, y establecieron una especie de bloqueo pacífico sobre las costas más ricas y abiertas al comercio de la vetusta. China..
No pasó mucho tiempo sin que la Emperatriz de China, tutora. obliga.da del pobre
Kua.ngsí, triste soberano de un imperio petrifica.do, provocara. con a.yudadel príncipe Tuan,
enemigo de los extra.ajeros, una insurrección /
contra todo lo exótico, contra. todo lo nuevo,
contra. todo lo que procedía del mundo occi·
dental. Las legaciones de Pekín fueron sitia.das
por los fanáticos que azuzaban los altos funcionarios. Se formó un ejército internacional, fueron desmantela.dos los fuertes de Takú, se renovaron en la capital sagrada que había abandona.do la. Corte, las escenas del tiempo del
conde de Palika.o, y después de exigir al gobierno de la Emperatriz cuantiosa. indemniza·
ción, y de imponerle condiciones humillantes y
onerosas, Rusia se adelantó en Ma.ndchuria

-~-

Por lo demás, ¿no habrán de evitarse posi·
bles y futuras complica.cio!)es? ¿Nada sign~fican
en la. solución de las dificultades la. a.ha.nza.
franco-rusa, y la. unión anglo-japonesa? ¿Qué
actitud observarían las potenc.ia.s de la &lt;Tríplice» si estallara un conflicto arma.do en que se
mezclaran otros elementos, a.demás de los que
directa.mente están interesa.dos en la actual
contienda.'? Hasta. Estados Unidos, que reclama

Diagrama comparativo de·losejércitos ruso y japonés.
Rusia, 1.611,295.hombres.-Japón, 474,770.
■ JAPON

la «puerta. abierta&gt; en China y en Corea, es un
elemento de más en la. disputa., y á ello lo }laman sus condiciones de nueva. putencia. colo·'-··
nial.
,
"·
Todo esto ha de verse eon cuidado en Sait
Petersburgo y en Tokio, antes de decidirse á. ·
romper toda. esperanza. de a.v,ceaJm1en~ pacífico.
-·L
X. f; X.
Enero 6 de 1904.

Dlngra.ma.s comparativos de las fuer, as navales rusas y japonesas.-EI primero muestra los elementos de que disponen
en el Extremo Oriente las dos Potencias; el segundo, los mi smos elementos cuando Rusia h aya enviado toda su flota.

'

\

�EL MUNDO ILUSTRAD"

EL MUNDO ILUSTRADO

Reliquiéls Históricas
Una mesa notable,-Retratos de Maxlmlllano y Carlota, .

NA importante reliquia histórica constituye la mesa cuya fotografía
damos conocer en este número á nuestros lectores.
UDicho
mueble está hecho para usarse á lo acebo, tiene tres tableros de
á

La reliquia históriea á que nos referim~s, ha sido enviada
Nacional y pronto quedará expuesta al publico.

madera blanca, y uno de madera amarilla, que representa la wuerte de
***
Sócrates; se halla dividido en piezas desmontables á voluntad, y está
Las otras dos fotografías que aparecen en esta plana están tomad
chapeado en parte con
de unos cuadros enco11
finísima caoba. Cuatro
trados últimamente
pilastras primorosalas bodegas de la Ac
mente talladas,que desdemia de Bellas Ar
cansan sobre otras tany representan á Maxi111
tas patas qne afectan
liano y Carlota entra
la forma de garras de
de Corte. El Arcbid
ave, sostienen la cubierque, de pie, ostenta
ta, destacándose en la
manto imperial y á u
parte baja del zócalo,
lado, sobre un coj
esta inscripción: «J. M.
aparecen la corona y
Miranda. Inventó y Escetro. atributos de
culpió.-Año de 1845».
jerarquía.
La llamad
En torno de esta meemperatriz
luce un ri
sa, que estuvo primero
quísimo traje de ce
en el exedificio de la
monia, y ciñe en su e
Inquisición y que fué
beza la corona imp
transladada más tarde
rial.
á la Cámara de DiputaAmbos retratos f
dos, se agruparon el 16
ron hechos por un pin
de Septiembre de aquel
tor de Munich y han s~
año los funcionarios ando también translad
te quienes prestó el judos al Museo.
ramento de estilo como
Presidente de la República, D. José Joaquín
Herrera. La mesa fué
El hambre es muy m
después mudo testigo
la compañera, y p
del juramento que para desempeñar la Primera Magistratura, prestaron
consejera. - POSADA,
sucesivamente D. Mariano Parédes Arrillaga, D. Nicolás Bravo, D. Mariano Salas, D. Antonio L6pez de Santa Aoca. D. Valentín G6mez Farías, D. Pedro María Anaya, D. Manuel de la Peña, D. Mariano Arista,
***
La muerte de un ho
D. Juan Bautista Cevallos y D. Ignacio Comonfort, hasta Abril de 1861,
bre libre, lava la ign
en que comenzó á celebrar sus sesiones el segundo Congreso y se efectuó
MUSEO NAOIONAL,-UNA MESA HISTÓRICA.
minia de un pueblo
la elección de Juárez para Presidente dela República.
esclavos. -PEREDA.
Por último, el valioso mueble fué usado en 1863 por la Junta de Nota·
La mujer que1 vale por sí misma, no ha menester, de muchos1.oropel
bles que llamó á México á Maximiliano, ofreciéndole una corona; y á -MARQUESA
D IVRY.
partir de 1867 hasta 1895, por el Congreso de la Unión. Frente á esta mesa, además, rindieron la protesta de le.v. como Presidentes de la Repúbli ***
ca, los señores Lerdo de Tejada, en 1872; Gral. Porfirio Díaz, en 1877,
Las
obras
más
perfectM
son
las
que
faci
Gral. Manuel González en 1880 y ,nuevamente, en 1884, el Sr. Gral. Díaz. lidad, á la imitación. - PÉREZ GALDÓS más incitan,lpor su·aparente
.

Un·a Aventura ·Extraordinaria
Por Wilkie Collins

E

N la pequeña ciudad de la costa bretona, ante el fuego de

una chimenea monumeñtal, el abuelo contaba á sus nietos
sus aventuras de marinero. Había servido «por su rey» en
la época de Luis Felipe; pero anteriormente, allá cuando el
siglo anterior comenzaba, bahía formado parte de tripulaciones aventureras. Conocía de vista las costas de todo el mundo y había desembarcado y vivido en Ritios remotos, cuyos nombres son muy difíciles de pronunciar.
Habitualmente no quería extenderse en explicaciones, cuando ·se
le pedía que hablara de sus viajes. Algo había que le molestaba referir, y que por esta razón misma, era el tema de las curiosas conjeturas de toda la familia moderna. Los viejos algo sabían de cierto; pero
se cuidaban bien de decirlo á los que no habían nacido aún en la remota época de los sucesos.
·
Es por esto que, cuando el. viejo marinero, retirado ya hacía algunos lustros, y lleno de cicatrices gloriosas, se dispuso á contar su
aventura más grande, la que en su memoria debilitada se conservaba
aún nítida, los muchachos formaron rueda, los oídos se aprestaron á
no perder sílaba. La atención era religiosa.

**,¡¿

MUSEO NJ\OIONAL,-RETRATOS DE MAXIMILIANO y CARLOTA,

Era en 1818 ó 20, no estoy seguro-comenzó el anciano,-cuando
teqía yo solamente veinticinco años de edad, y me salvé de una muerte segura, por la interv.ención de elementos misteriosos.
Se peleaba en América, después de ha,ber guerreado en Francia y
en ~uropa toda. En América, los norteamericanos habían logrado
sacudir el yugo de los ingleses y se habían constituído en una república. Los sudamericanos intentaban hacer algo igual. Para ello habían levantado ejército, sin tener soldados, y libraban combates, sin
tener armas, ni municiones ni nada.
El General Bolívar, después de haber dado el grito de independencia, conducía con éxito los negocios en una extensión tan grande como cuatro veces Francia, de la América del Sur. Para consE&gt;guir armas. y municiones, tenía que encargarlas á Europa, de donde se le
enviaban con veleros tardos, díficiles de manejar y que frecuentemente caían en manos de las naves reales españolas. Yo trabajaba en
uno de estos veleros.
El ccbrick» se llamaba «Buena Intenciónn; yo era el segundo de á
bo~do, y era muy considerado por mis patrones (riquísimos marinos
retirados, que en la Cité hacían negocios con países muy lejanos) .
Habíamos recibido un cargamento de pólvora, de pura pólvora, que
parece era lo que más faltaba á lós· revolucionarios del General Bolívar.

Por supuesto que, desde que salimos de Londres, habíamos tenido
algunos incidentes, desagradables casi todos, por causa del maldito
cargamento que llevában¡os. Había que despedirse de la pipa. Se 'había prohibido estrictamente que se fumara y en el interior del ((Buena Intencíón» no se encendía luz para nada.
La navegación fué larga, muy larga; los vientos contrarios nos hicieron danzar en pleno océano por máe de dos meses. Hasta que, por
fin, cansados todos y hambrientos, logramos arribar al puerto.
Digo mal, á ningún puerto habíarpos de arribar, porque ningún
puerto habían ganado á su causa los insurgentes, y las naves españolas rondaban en todos sentidos, olfateando la presencia de buques
que llevaran auxilios para los partidarios del nuevo régimen. Teriía.mos que llegar á cierto punto de la costa, en donde habría de salir á
recibirnos un enviado del General Bolívar, hombreprácticoenla,cos;
ta americana, y éste era el que habría de decirnos en qué punto podríamos desembarcar nuestro peligroso cargamento.

"'**
A lo lejos, esfumada, se perfilaba una costa negrísima. La tempes:
tad era inminente y ninguno de nosotros conocía la rada en que estábamos, ni había yo jamás navegado por aquellos mares.
.
Echamos la sonda y encontramos que sólo cuatro pies de agua teníamos en qué navegar. El capitán mandó que estuviéramos á la expectativa mientras él bajaba á su camarote á cerciorarse de las señales y contraseñales que habríamos de hacer. Se· le había dicho, en
sus instrucciones, que gente adicta al General Bolívar habría de experar, en determinada fecha, de manera que al arrib ar nosotros, el
práctico nos abordaría y nos habría de llevar al sitio de recalada.
El Capitán salió; hizo sus señales; le fueron contestadas. Y vimos
entonces que en la costa se movían algunos puntos luminosos, mientras escuchamos el chapaleo de una canoa que se acercaba.
En ella venían dos personas. Uno de ellos era un mulato, de .ojos
traidores, recia musculatura, palabra insinuante y dulce. El otro parecí~ ir disfrazado, porque frecuentemente olvidaba la clase de vestidos que portaba y hacía el ademán de ealudar militarmente.
El mulato me chocó á primera vista. Era uno de esos tipos quejamás simpatizan á nadie y que, para que nos conformemos con su
presencia, necesitan hacer un derroche de gracia ó de talento.
El General Bolívar, en carta que el mulato presentó, nos hacía saber que el sitio era poco seguro; que la víspera, precisamente, habían
sido aprehe11didos y fusilados algun9s espías, y que las tropas reales
españolas se encontraban, de seguro, á corta distancia. Agregaba que

�EL MUNDO ILUSTRADO
el mulato era &lt;chombre de toda su confianza, muy adicto Y leal, Y,
además, muy conocedor de la costa y de las circunstancias.. Que entregáramos la direcci6n del buque á este hombre, le obedeciéramos Y
él sería quien nos llevaría al sitio del desemba_rcon. . ,
El mulato, apenas tom6 posesi6n del barco, pro~ed10 á lanzar en
pésimo inglés, juramentos. Parecía estar algo ebno, de manera 9-ue
los compañeros todos tPnían ya intenciones de lanzarle por encima
de la borda, ahogándole en el mar.
.
Fué menester que el Capitán les amonestara Pª1:ª que estuvieran
quietos, á pesar de que el patrón mismo no simpatizaba mucho &lt;l~~
tal bergante, según me lo dió á entender. El hom_bre que me parec10
disfrazado se levantó y se marchó en la canoa misma en que había
venido, en cuanto el mulato hubo cambiado con él algunas palabras.

Navegamos por espacio de varias horas á las órdPnes del mulato,
de tal manera que cuando amaneció, estábamos nuevame?te en ~Ita
mar, porque, decía el mulato, ((era conveniente que nadie nos viera
desde la costa y que escapáramos á la
vigilancia de los esbirros del gobierno español,&gt;.
Todo el día permanecimos á lo largo
de la costa. Por la noche nos acercamos,
siempre bajo la dirección del piloto mulato.
•
Tocábamos ya el puerto, cuando el negro, siempre insolente, pasó por delante
de mí, en una de las escotillas. El instinto de lainsubordinación,juntocon el.asco
que me inspiraba el mulato. me impelieron á empujarle para abrirme paso. Como
una víbora se revolvió sobre sí mismo, con
una navaja en la mano y espumarajos de
rabia en la boca.
Súbitamente me apareció la idea del
peligro. Tomé al villano por. la mano armada, le arranqué la navaja y le apliqué dos soberbias bofetadas, que lo lanzaron á rodar en la escalera.
Nada me dijo, se Hmitó á levantar la
mano en actitud de amenaza y deeapaieció en las negruras de los alquitranados
camarotes.

***

EL MUNDO ILUSTRADO

luciente de pólvora, que recibió en la palma de su ?Jano, D?ás n
aún ue el explosivo. Untó cuidado_samente la torcida y!ª int
or agujero que acababa de prac,t1car. ~espués enrollo ~l o~o
O á la candela ardiendo, volvio á cerciorarse de que mis 11
r:~~staban firmes y me dijo gritándome al oído:
- Ahora ealta ~on el brick. Tú me has abofeteado; me totn
venganza que más me place. Salud y que te apro~eche la lecció
y desapareció por la escaler~. Momentos despues oí el golpe d
remos que a~itaban la superficie del agua.

f J

***

Mi situaci6n era desesperada. Por un momento _Pensé ~~ j
todo lo que me restaba d~ energía en provecho de m1 salvac1on.
puse á reflexionar tranqmlamente.
La candela seguramente que podría arder a~tes de comuni
fuego á la mecha y al barril, un~s dos horas. S1 _!~graba acerca
apagarla, tendría el ti~mpo l?remso, el q_ue me ~ICiera falta, para
cibir auxilio· ¿pero quién habría de vemr en m1 ayuda, cuando
bamos en u~a costa desierta?
Me sacudí nerviosamente. Los s6
lazos que me ataban penetraron en
carnes; pero no cedieron. El esfut
hizo casi desvanecerme. No había
guido nada y la luz seguía ardiendo,
zando sus chisporroteos lúgubres, á
cuales solamente acompañaba el
monótono del bergantín, al caer
mente en un sentido ó en el contrari
bre sus anclas.
¿Qué debería hacer? Peneé en gri
¿,Quién me oiría en la costa desie
Porque era seguro que los bandoleros
habían asaltado á la tripulación, de
haber huído inmediatamente, lo m
jos posible.
Además, deberían haber escogido
que E:l piloto era de los suyos, el me·
tío para huir tranquilamente, es d ·
más solitario. •¿Y la candela? Me fij
que estaba á la mitad y que hab
transcurrido mucho tiempo desde qu
habían abandonado á mi suerte.
Pensé en mi madre, que me es
en lejanas costas. Recordé entonces
lo que en mi vida había acontecido
desesperé por algunos momentos, y
pués la flama, la punta luminosa•
candela en la que mi·s ojos se detuvi
ejerció cierta atracción sobre mí
produjo el efecto &lt;le un punto hipn

El intermedio eA para mí un largo período de olvido. Recuerdo sólo que el Capitán me ordenó que vigilara, porque estábamos muy cerca de la costa desconocida y el mar se agitaba, presintiendo la
cercanía de una de esas tempestades tropicale.s, amenazadoras y súbitas.
Me dormí en el puente, con el profundo sueño de largos días de
Debo haberme dormido. Cuando escuché por vez primera al
trabajo no interrumpido. El suefio me sorprendió bruscamente; brus- palabra, era una voz de mujer la que llegaba á mis oídos. Me
co fué mi despertar taro bién.
el cuerpo atrozmente; pero me parecía estar mejor. Súbitamen
Cuatro ó cinco hombres, vestidos con uniformes llenos de entor- acordéde la última vez que había pensado, por decirlo así,enel
chados, peEaban sobre mí. Unos sobre las piernas; sobre los brazos gro que me amenazaba, en la candela y en la pólvora. Traté de
los demás; uno de ellos amarrando fuertemente una mordaza en mis los ojos para cerciorarme del sitio en que estaba.
labios, y el mulato, el maldecido mulato, que sonreía sarcásticamenEn una sala baja, muy
te, ante mis ojos, bablando en lenguaje desconocido con los demás limpia, se veían hasta veinbribones.
te lechos, extendidos á lo
Al propio tiempo que inútilmente me debatía bajo la recia presión largo de las paredes. Una
de los asaltantes, escuché cómo, por la borda, caían al mar hasta ocho hermana de la caridad estahombres, precisamente los que constituían la tripulación del buque, ba al lado de mi cama y
sin contar conmigo.
platicaba con un hombre de
Pensé que también á mí me lanzarían por encima de la borda al edad, respetable, vestido de
mar, y súbitamente me apareció en la mente la idea de los sucesos negro. Se refería á sucesos
acae~idos en aquella villana expedición. El mulato, traidor, había que nunca había yo conocivendido el secreto á los españoles y había llevado el buque recto al do.
.sitio en donde un destacamento de enemigos deberían capturarle.
Era el médico. Había
¿Qué suerte me esperaba, contando con la amenaza del mulato?
pasado cuatro meses en un
Por fortuna no peMaron en arrojarme al mar desde luego. Me de- hospital de las Islas Vírgejaron tendido, bien amarrado en el sitio mismo en que me quedara nes, en donde me depositadormido, y vi desde tal lugar cómo tomaban posesión del brick, có- ron unos marinos que viemo descargaban nuestros barriles de exquisita pólvora, cómo amarra- ron que flotaba á la deriva,
ban la lancha y se marchaban, dejándome solo en el bergantín.
amarrado sólidamente á un fragmento de madera.
bía roto el brick, pero me había respetado.....

***

No sé de cierto cuántas horas pasarían. Era ya entrada la noche
cuando volví á escuchar el chapaleo de los remos y saltó al puente el
mismo diabólico mulato, acompañado de un mestizo robusto. Entre
amb~s me tomaron en peso, me bajaron hasta la sentina del bergantín ·y ahí el mulato, que debería ser algún cacique, me ató sólidamente á las argollas de hierro del piso, se cercior6 de que la mordaza
estaba bien puesta, me amenazó variaé ocasiones en su dialecto ininteligible, y, finalmente, raspó uha mecha, encendió fuego y prendió
una candela larga, que puso en uno de los huecos que había entre el
maderamen del piso.
Se retiró algo y volvió llevando en la mano una torcida de algodón, un berbiquí y una luz. Con la mayor sangre fría, el bandido
aquel se acercó á uno de los pocos barriles que habían quedado en la
.sentina. i\.l;&gt;ri§ ~r¡. ¡tgujero, por el cual se vi6 salir ún cbono negro y

.

TRADUCCION DE "El MUNDOILUSTRADl.u:

AL PARTIR
Estreché sus quince años,
Besé la boca de flor
Y los cabellos castaños,
Junto al viejo mar cantor.

- Piensa, amada, en el aman
No me quieras olvidar...
Y cayó una estrella errante
En la copa azul del mar.
R. B.

FoMBONA,

~ l.f\ fON,

naRl~l)U
LEMt~TlN

Las-~Capitales de los Estados
QUERETARO
( Fotografías de l. Muñoz Flores.)

En otro lugar damos á conocer u~a interesantísima serie de vistas fotográficas en que están representados los principales edificios y lugares históricos de la ciuda?- de Querétaro.
Al frente de la serie figuran el templo de Santiago, notable por la bellísima torre, obra
de Tres Guerras, que'lo corona; la fachada del exconvento de Capuchinar,, ~di~ci.o donde
estuvo preso el llamado Emperador Maximiliano, en junio de 1867; el Colegio C1v1l ( antes
de ccSan Ignacio,&gt;) y el exconvento de la Cruz, que fué el punto por donde las f?erzas r~publicanas tomaron la ciudad histórica, en 15 de mayo de aquel mismo afio, haciendo prisionero al Archiduque y á varios de los jefes de su ejército.
.
El teatro Iturbide es otro de los edificios notables en h historia del Segundo Imperio,
pues allí, como se recordará, se reunió el Consejo de Guer~a que juzgó .Y sente1!ció ~ muerte al mismo Archiduque y á los Generales Don Tomás MeJ~a y Don Miguel Muamon, que
fueron ejecutados en el Cerro de las Campanas. Los banquillos que ocuparon, ~l. comparecer ante sus jueces los señores Miramón y Mejía, así como el ataúd donde prov1s~onalmente fueron depositados los rest?s de Maximíliano, se con~er":an e~ u,n .sal6n especial, donde
juntamente con aquellos obJetos se guardan otras rehqmas h1stor1cas de las guerras de
Independencia y de la Intervención. El museo se encuentra ahora establecido en el Palacio de Gobierno.

*
**
En cuanto á la Academia, donde recientemente se efectuó una exposi'ción de pintura .con
motivo de la visita que el señor General Díaz hizo á Querétaro, no carece de interés desde
el punto de vista histórico; pues en sus salones, cofivertidos hoy en clases, fué ~atificado
por el Congreso Nacional, en los últimos días de mayo de 1848, el Tratado d~ Paz con lm!
Estados Unidos, que se ajustó en Guadalupe Hidalgo el 2 de febrero del referido afio.
Además de los edificios de que antes hemos hecho mención, aparecen en este número el
Palacio Municipal, ó sea la anti~ua casa que ocuparon en Querétaro la heroína Doña Josefa
Ortiz de Domínguez y su esposo; el templo de Santa.Rosa, uno de los más bellos y más
suntuosos de la República, el interior de la iglesia de San Agustín, considerado en detalle
y en conjunto como una inapreciable joya de arte, y el monumento que en el cementerio
de la Cruz guarda las cenizas de la célebre Corregidora. Completan nuestra in.f ormación
gráfica, las fotografías de la sala de sesiones del Congreso, del salón de recepciones del Palacio de Gobierno y de la cerradura de la puerta por donde Doña Josefa Ortiz de Domíngu_ez envió á decir á Don Ignacio Allende que la conjuración de Querétaro había sido descubierta.

*
**
Próximamente publidaremos fotografías de las demás capitales de los Estados, á fin de
dar á conocer.....:como lo hacemos ahora con respecto á Queré¼ro-los edifi-cios más notables con que cuentan.

�O ILUSTRADO

Las Capitales de lo stados.--QU ER ETARO

o
1.- Par-roQnla de Santiago.

Z,-Capuchinas. con ven to
donde estuvo preso
J\Ta • hnillano.
3,- Colegio Civil (Antes "de
San lgna&lt;'lo)".
4.-Convento d e la Cruz.
5, Teatro Iturblde.
6, Panorama de QuerHaro, desde lQJ¡ torres de
LaCrnz,
7,- La Academia.
8,- Intel'ior del Templo de
San Agustín.
9, Salón de recepcion es e n
el ' Palacio de Gobierno.

o

o
0

l0,-Palaclo 11lnnlol1&gt;al(An·
tl¡roa Casa de la Corregidora cloila Josefa
Ortlz de Oomlngoez.)
11.- llfonumento, e n e l Pan·
teón de la Cru7~ que
guarda las cenizas de
la Corregidora.
l Z,-Templo de Santa Rosa.
13,-l\luseo Jllstl,rlco.
1~.-Sala del Congreso.
15,-Cerradora por la Qne
habló la Corregidora
Dom'Íng-uez.annnclando que·laconsplra,•lón
de Querétaro estaba
descubierta.

o

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO [LUSTRADO

EL TELEORAFO IMPRESOR

REPUBLICA MEXICANA

~liti

TELEGRAFOS FEDERALES
HACE pocos días que en la Oficina Central de
Telégrafos Federales, se están haciendo pruebas del Telégrafo Impresor, sisten1a Hughes, con
resultados muy satisfactorios.
Hughes, el inventor, era de nacionalidad americana, y no logr6. como otros grandes hombres no lo
han logrado tampoco, ver coronados sus esfuerzos
por el éxito; pues cuando invent6 el aparato que
lleva su nombre, lo propuso á varias compañías
telegráficas de la República vecina, siendo, por
razones ignoradas, desechado en todas partes.
Ante este fracaso, Hughes emprendi6 un viaje
á Europa, vendiendo á una casa alemana su invento para regresar á su patria, ignorando si llegaría 6 no á utilizarse el telégrafo imprernr.
La casa compradora empez6 á
estudiar el nuevo sistema, logrando, por fin, que su empleo se hiciera extensivo á un gran número de oficinas alemanas y francesas.

representa el momento en que está funcionando,
así como un facsímil de un telegrama.
Pr6ximamente se harán nuevas pruebas entre
puntos más lejanos.

Si bien se dice Qtte en e11eatlonés
,Te auslo no cabe la disc1ullón; sin
emhn1·00, la aeevtnt."i6n e..-r,on.ta11e~
de rlctt1·1u.inados artícnlo."I coni•
p1•ueba la lnd.iscutible s11.pc1•io1·i&lt;la&lt;l

de ellos,

El Jabón
Cristalino
Transparente
deRieger
tu? eururutrn en, los boudolrs ,k ltt.ri
,lamas elco«utes tlcl 111,un,ln 1'11t&lt;·ro

,

'Pltec~

11

••
*

La razón no dice que la guerra debe desaparecer, algún día., sino ella dice que es necesario
obrar como si la guerra debiese deeaparecer. -RANT.

*

1/11

__

ME X ICO.
10 OICL 1903.

sf¿,,, _/(t-a,,,,

El pobre que cumple con sus obligaciones, es
más respetable que el rico que las descuida.-OTTo.
cr-•

a, hlr.t mcn1:1Jc,o Mdlua,10• ta 1U.aorultltli:n Vo• ,, nm1tio
rt:t ~ •~•poa,,... c:.~ vctü11
bfdl• &lt;f11 IM (RGl,,.-STt'.l't, 'IMC&amp;IUMia ett NCtrp eorretpoadl\'11~ conforn.. ' tarila.-t• Se--

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f..S..•IMICll6-• ,_.IIIOI\Wi: .:11•~14 t.portt•l,d'«h•fel -•-.Jt-ft Mt • V. ...,...WIW_, 111&amp;•.-. ~ al Mr.,"1,a h lu lto~ 6 ...lou Httdu, •• - . . l f •
- ,• .., redu.i ....... M• ft!Chll11Cldo
hctr• ,,..,,. di&gt; IN_,,. 41u ..a,-Jtolv
6 11 (~•• del r.e.11.QIJe q.,1,1: la .iod-rf,

4"t,,

Nada hace más incrédulos, como los malos ar-

PUEBLA 10 DICIEMBRE DE 1903=
SE HA HlCHO AQU I L~ PRUEBA DEL TELEGRAFO IMPRESOR DEL HUGHES CON
BUEN tXllO = ENVIO ESTE MENSAJE APROVEC~ANDO EL NUtVO APARATO

***
La Direcci6n de Telégrafos de-

la Joya
~el lO(í~Ol

S': . " ~ 1MP ARC I AL

T.ELEGRAMA

EL CORRE SPO ÑSAL

cidi6, por vfa de prueba, hacer
un experimento entre Puebla y
México.
Loe resultados han sido, como
decimos, satisfactorios; pues se
puede llegar con el aparato Hughes á una velocidad en la transmisi6n de setenta y cinco palabras por minuto, ó sea el despacho de cuarenta á cuarenta y cinco mensajes por hora, pudiéndose
utilizar, en los sist1::mas de transmisión múltiple, como dúplex,
cuádruplex, etc.
El aparato es sincr6nico y funciona por medio C:e una maquinaria movida por un pequeño motor eléctrico.
La rueda de tipos está sujeta
por la armadura de dos electroimanes, que la dejan libre en el
momento en que se oprime cualquiera de las teclas que sirven
EL TELÉGRAFO IMPRESOR,-TRASMITIENOO UN MENSAJE.
de manipuladores.
El teclado es semejante al de un piano y la ve- gumentos en apoyo de la verdad.-A. DE GASPAlocidad en la transmisión se explica sabi~ndo que RÍN.
el volante del aparato da seiscientas revoluciones
por minuto.
Cualquiera que sea el ser que cae de lo alto yo
La «recepci6n» se efectúa sobre una tira de pa- mido la caída y sufro todos sus grados.-M11IE'. DE
pel, que es la que se envía al público.
STAEL.
Actualmente hay cuatro telegrafistas aptos para
el desempeño de este trabajo.
El tacto es el freno del coraz6n y del cerebro.
Publicamos un grabado del aparato y otro que -JEAN LrsEROL.

*

*

Wilhelm Rieger
rrankfurt a Ma in, Alemania.
,re

ProoeNlM· ,,e lt1!1 Cm•f,•'f

ITALIA,
· 1¡5pl\~A
V PORTUGAL,

Rcprcscut1nte~ en lo Repúbllra:

Fínk y Cía.
Capuchinas 7,-Méxl.;;o.

'l'EI.ÉGRAFQ IMPRESOR, - PARTE PRIN CIPAL DEL, AP~ATQ,

Primera Plateros
esquina Alc.atc:.eru,.

El Tnctttdio dtl Ctatro Troquts dt fbicago
Iroqués de Chicago, durante la representaci6n de
una pieza intitulada ((Barba Azul».
La declaraci6n obtenida por el subjefe &lt;le policía y que ante dicho funcionario rindi6 Mac
Muller, dice que la causa del siniestro fué una
lámpara eléctrica, cuyo arco se extendió demasiado entre los dos carbones, hizo explosión y cayó.
Al producirse el incendio, el director de
la compañía orden6
que fuera bajado el telón iIJCombustible de
asbesto, sin lograr que
descendiera más que
hasta la mitad; las llamas brotaron del escenario hacia fuera, y á
los repetidos gritos de
«fuego", un pánico espantoso se apoder6 de
la multitud, que, tratando de buscar salida, se estrellaba eh
confuso tropel, poseída
de una angustia indecible.
En diez minutos perecieron más de 550
personas, de las mil
trescientas que llenaban el teatro, fijándose en 700 el número
total de víctimas, aunqu~ hasta hoy no se
tiene noticia más que
de 582, de las cuales
412 han sido identifica.das y el resto, 170,
no.
,En la lista de las
personas desaparecidas se encuentra un toCHlCAGO, FACHADA
tal de 312, y. en la de
los heridos uno de 104. La identificaci6n es uno de
101;1 trabajos más difíciles para la policía y para
las personas que han ocurrido en busca de sus parientes, padres ó hermanos al lugar del incendio,
pues existen muchos hacinamientos de cuerpos
destrozados, en los_departamentos del teatro que
·quedarón lib.re~; en]as estacioties'de'policía y en
,!?s hoSiJitalé§, gonv~tt}dQS _en vérdaderos guiña,pos de carne pt1.rpan~. calcmados y desfigurados
·por ,ebfuego. '•J, . .
Honda tristeza reina en toda la ciudad de Chicago, y por las calles, blanqueadas _vor el invierno,
infinidad de cortejos enlutados transitan á diario,

CRISTALERIA

LOEB HERMANOS

EL TELÉGRAFO IMPRESOR. -FACSÍM[L, DE UN TELEGRAMA.

p Atrofe
VOROSA y por demás funesta ha sido la catásocurrida en días pasados en el Teatro

,,f

V.ajillas para mesa
tle Lo1.&amp; y Fol'l'.elana,

conduciendo á la última morada despojos de pa•
rientes ó amigos que han dejado sin calor mu•
chos hogares.

blancas y detoradas.
Cor,tt11

/

Hnt,Jln• 11 tn&lt;fn•

ln1101-ttrul."~ de rrllttal, rl.rltde cla11c
cu-1•ri1mt'- halfttt lo tttÓa fina.. ·

***

El teatro destruído !le construyó según el modelo de la «Opera C6mica» de Paríe. Hoy damos á
conocer á nuestros lectores una fotografía de la
fachada principal del suntuoso edificio, en la actualidad reducido á un montón de escombros.

u Ya.,,o•,

m:

JUEGOS.
LAVAMANOS,
Ei;CUl'IDl!!RMI
1'0rl«c.rad 01u na IM-iaualn. e,•

"'""'"'fJ.
JXJ,1'"t~.
-.
A.1-tícttlu• ,le htdo 11 fwnlattl11,

pf,13 pa,•a oblff'!(J'ttloa,

iguot.

vro ....

cí preelOJJ aln

~

Pensamientos
No hay dificultad
más insuperable que
la que no se procura
vencer. - EvANGILE.

*
Un sabio sabrá hacer el ignorante toda
su vida; al paso que
el ignorante sabrá hacer el sabio solamente
un día.-X.

*1

DEL TEATRO IROQUÉS.

Dos son, á cual más
adorable, las madres
del hombre educado:
aquella á quien debe
la vida material, y la
que le di6 vida intelectual; y si la razón dice que debe especial
amor á los demás seres que, antes de ver
· la luz, tuvieron por
morada el mismo sagrado claustro que él,
dice también que lo
debe i gua l mente á
quienes recibieron como alimento del alma
el mismo que nutri6
la suya.-ArvER.

Gota de Ajenjo ' )
Báj51';s ~1tos cipreses~
El sepulturero, un dí.a , _
Cantaba de eBta manera
Con honda melancolía:
«Entierro ufl grano de trigo,
Y el grano. produce granos·
Entierto un hombre ...... y'el hombre
S6lo produce gu'sanos) ··
JULIO

FLOREZ.

Se espera como se respira, por
necesidad. -JEAN LISEROL.
:t

La indiferencia crece más pronto que los cipreses al borde de las
tumbas. -HIPPOLYTE LucAs.

GREMI\-ROSI\Dft
.

.

Jldenna Patti
Compuesta de substancias
tónicas y saludables,
EVITA LAS ARRUGAS.
R_KFRESCA,:EL CUTIS.
y CONSERVA LA ll.EllMOSU RA DE~ CARA
HASTA LA VEJEZ;
.

.

comunica un. perfume dell·
cioso, y con su uso diario,
)ns s-efloras tienen la seguri·
dao de conservar siempre los
eGCaotos de la belleza y la
fre~ura de la ju veo tu d. ,,.
, -1 )nt.o en Europa c9mo en
A.marica, la usan las damas
más .aristocráticas.
'.'l.~
1

D~ ventes

tf»R'oo1JERUS Y PERF1)JIERI!S
.J

�EL MUNDO ILUSTRADO .

EL MUNDO ILUSTRADO

~VIDA SOGIAL~
Baile en obsequio del Sr. Gobernador de Zacatecas

•·ev

A José Ma,,•(a, de He,•edia,
del soneto
11 nacido en, las Antillas, ded'ica este Ub,·o
de sonetos indianos
ElA1tto·1•.

Dedicatoria
Poeta: oye la voz del que te aclama,
mis versos nacen con las alas rotas,
pero llegan á ti de rama en rama;
y se van á estrellar contra tu fama,
como contra los faros las gaviotas.

que sorprendes del pájaro en los vuelos,
CI\ el curso del astro por los cielos,
en el aire, en el mar, en las montai)as?
F.sa mt\sica es sólo la cadencia
de tu raza gentil: ritmo de gloria.
Tú. no puedes negar que en la conciencia
a~rinias tu.,;r horas de- inocéncia, ·
tu fresco abril, tu· primitiva historia ......

las

Mi estrofa es un jaguar que te saluda:
ya que cruzas desiertos, no te espantes;
y al fiero grito de mi estrofa ruda,
det.én, sobre esa inmensidad desnuda,
los pies de tus fornidos elefantes.
¿Qué te quiero decir'? Decirte quiero
que América te ofrece ancha campiña,
una hamaca á los pies de un cocotero,
un zenzontle cantando en el alero
y ur.a ánfora de miel en cada piña.
Y si te place el épico horizonte,
en sus selvas te da ríos de plata;
de llanura en llanura va el bisonte,
el ct,ndor volador de monte en monte,
de peñón en peñón la catarata......
Consá~ral.J tu amor. No la fortuna
le niegues tú de un cántico sonoro.
América meció tu blanda cuna;
y, en noche tropical, te vió la luna
l poner la mano sobre el arpa de oro.
¿No sientes que, en la sangre, tus abuelos

L te legaron las m'1sicas extrañas

~,

Oyes. en la ilusión de tus amores,
del ronco mar )as th\g:icas dispútas;
y ves brotar
islas d e colores,
ya como. ramos de lozanas flores,
ya como cestas de pintadas frutas.

'$ 1 '

'.,'

\

¡
(

-~\

•

Cántala, pues, artlfice divino,
y á un libro nuevo tu fervor consagra,
que haga pensar, por lo tallado y fino,
en una miniatura de Tanagra
ó en un puño de estoque florentino.

t)

l

( '.·
~:~

' ..,,:,,

Cada soneto tuyo es .la paloma
que en su nido murmura timideces,
trofeo heroico de la vieja Roma,
6 algo como una artlstica redoma
en que se miran retozar los peces......
Desde hoy, Maestro, ampárame en tu coro,
bajo la sombra de la rubia palma.
T'1 pondrás sobre mi tu sello de oro;
y yo pondré en tu cántico sonoro,
¡todo este fuego que me facendia el alma!

La Noche de los Andes

EJ'sacerdote ante las mudas gentes
te echó su bendición:' la mar bravla
se doblaba á sus pies; y el sol ardla
en sus abiertas manos transparentes.

Hay en las soledades de la puna,
-cuando la noche aumenta ese reposo,
un misterio solemne y religioso
1[como el amor de un[alma sin fortuna ..

•

La luz sobre·tus armas refulgentes,

con alegre temblor, se estremecla:
t'1 doblaste la frente; y á.porlía
se doblaron también todas las frentes.

saltaste entre tus propios marineros;
y un ave, al rededor de tu cabeza,
te empezó á. hacer adiós con sus dos alas...

·~

:'(

,,..

· Y en ese cuadro que tu genio admira
ves que un cantor, bregan&lt;lo entre cadenas,
te da su nombre y su vibrante lira:
sientes, al fil\, que América te faspira
r que el Niágara corre por tus venas......

La partida de Colón

Luego, miraste el mar; y los remeros
de tu bote se Irguieron con presteza,
puestas en alto.las lustrosas palas:

.

0

•

La Cruz del Sur
Cuando las carabelas voladoras
al fin trazaron sobre el mar sus huellas
fueron rasgando por delante de ellas '
la inmensidad con sus audaces proras.
Entonces Dios en las nocturnas horas,
tras el misterio de las tardes bellas,
una cruz dibujó con cuatro estrellas
en el lienzo en que pinta sus auroras......

Cada curo bre de nieve es como una
¡virge~,:que, de la mano del esposo,
va saliendo del templo luminoso,
envuelta en fria castidad de luna......
¡Oh cuadro aquel de m\sticos reflejos!
Los mismos Andes á los cielos crecen
como torres de inmenso campanario;
los rayos fe hacen cruces, t lo lejos;
Y hasta los astros, al brotar parecen
las desgranadas cuentas de un rosario.....

Brilló la cruz cual argentado broche
que la punta de un velo suspendies~
dejando ver radiantes simbolismos;
Y hoy sobre el paño negro de la noche

prendid&amp; se le ve, como si fuese
' .
la condecoración de los abismos! ... .,.

Valiosa colaboración
_Ya en l;&gt;r~nsa el :ú·_l timo pliego de nues_tro número de Ai'lo Nuevo, reci•
b1mos or1g10ales cuarenta sonetos del hbro «Alma de América&gt; que pre•
para el poeta. José Santos Choca.no.
'
_En obsequi? de_ los amantes_ de _la buena literatura, damos hoy prin:ci•
p_10 á la I;JUbhc!lc1ón de la serie, rnsertando, en primer término, la bellísima d~d1catona á Don José Mar:ía de Heredia, que debe figurar al fren·
te del libro. Este, según nos man1tlesta ni;¡estro distin~uido colaborador,

constará de cien sonetos, que tiene ya escritos, y de los cuales sólo desea
POL at¡~ra, dar 4 conocer los que irán apareciendo en nuestras columnas'
a g d ra de Chocan&lt;?, &lt;;&gt;bra de empuje y de valía, constituirá, sin duda;
un ver '!'dero ~contec1m1ento enel mundo de las letras. Ojalá que así sea
tiSfacc tóbn del ,P°eta, á quien estamos suma.mente agradecidos po;
l 0 s_a co1a ora.el6n en EL MUNDO ILUSTRADO.

ri:~i~

El mes pasado tuvo lugar en el foyer del
Teatro Calder6n de Zacatecai,,, un hermoso y
aristocrático baile con que la sociedad de
aquella poblaci6n obsequi6 al Sr. Gobernador, D. Jenaro G. García. El sarao comenz6 con la marcha de Fausto, para continuar
con el minué de Mozart. F,n la gravedad,
pausada y noble, hija del siglo XVII en
]l'rancia, en la gracia y el esprit ducales 6
principescos de los acordes arcaicos de la orquesta, las parejas tejen hermosas y estéticas figurail, bordadas por el sereno conjunto
de las pelucas empolvadas y la alegre volicromía de los trajes de seda recamados de
«velours)) y joyas radiantes. Así en Zacatecas se creó de nuevo un frei,,co de Watteau,
forjado por príncipes galantes y marquesitas blondas.

*

Los grupos estuvieron formados sucesivamente por los siguientes caballeros y damas:
Sr. Edmundo Von Gehren, vestido de satín
de seda brillante, negro, recamado de galones de oro con aplicaciones de perlas y abalorio, y corbatín de encajes, con la Srita.
Guadalupe Viadero Gordoa, que lucía una
falda crema guarnecida de blondas, peto de
gasa y oro y brocado color de rosa.
Sr. Manuel G6inez Serna, vestido granate
y plomo perla, de satín de seda, adornado de
galoneR de oro, perlas y abalorios, con la
Srita. María Viadero Gordoa, que vestía falda de raso blanco, con aplicaciones de terciopelo rojo sobre malla bordada de oro.
Lic. Francisco Brefia, vestido de raso amarillo recamado de galones de oro, con la
Srita. Guadalupe Cano, que lucía traje com-

pleto de raso azul pálido, guarnecido de blondas y rosas.
Sr. Flavio Macias Torres, vestido de satín
de seda negro, con galones je oro y pasamanerías de seda roja, con la Srita. Berta Sescosse, que ostentaba falda de raso perla y peto
con anlicaciones rosa, oro y granates.
El Sr. Ingeniero Joaquín Capilla, vestido
de satín de seda verde con galones de oro y
flores de pedrería, con la Srita. Josefina Petit, que lucía falda y pliegue Watteau d~ raso
salm6n, paoier y cuerpo de seda antigua,
verde musgo, con rlflejos de iris.
Sr. Ignacio Flores Maciel, vestido de raso
color de oro viejo, recamado de galones de
plata, pedrería blanca y encajes, con la Srit~.
Anita Breña, que vestía falda de raso Liberty blanco y guarnecido con blonda antigua, recogida con cinta roja.
Lic. Ricardo Arteaga, vestido de satín morado y lila, adornado con galones de plata y
aplicaciones de abalorio y perlas, y la Srita.
Teresa Sescosse, que vestía falda de raso duquesa, lila, guarnecida con tul bordado.
Sr. Feliciano G6mez Serna, vestido de brillaflte rojo y crema, adornado de galones de
plata, y la $rita. Elena Sescosse, que lucía
traje de gasa antigua blanca y oro, drapeada.
Lic. Luis G. Sánchez, vestido de satín de
seda, casaca granate y centro can galones de
oro, y la Srita. Rosa Ibargüengoitia, que
vestía falda rosa guarnecida de blondas, panier y pliegue Watteau azul y rosa, estilo
Pompadour.

Sr. Luis Macfas Torres, vestido de raso
amarillo y crema, adornado de galones de
plata, y fa Srita. María Breña, quelucíafalda de raso Liberty ·blanco, guarnecida con
blonda antigua.
·
Sr. Carlos Pesado, vestido de satín de seda azul y rosa, con galones y rica pasamanería, y la Srita. Margarita Brefia, que ostentaba falda de raso blanca, con volante de
blonda.
Sr. Felipe Viadero, vestido de satín deseda blanco con galones de oro, y la Srita. María Ibargüengoitia, que lucía traje de raeo
blanco guarnecido de pintura al 6leo.
Sr. Manuel Ibargüengoitia, vestido de satín de seda blanco con galones de oro, y la
Srita. M1,.ría Petit, falda de raso azul con listas de plata.
·
Los Sres. Fernando Velasco, Luis Santillán, Carlos L. Klein, y las Sritas. María Cano, Mariana Petit y Virginia Moreno, que
lucían, todos, trajes no menos vistosos y elegantes que los anteriores.
Tanto las sefioritas como los caballeros
lucían, como se ve, trajes de la época, que
rivalizaban en elegancia, buen gusto y lujo
é iban ricamente alhajados.

*
La fotografía que damos á conocerá nuestros lectores, representa el conjunto de parejas que bailaban el minué y que despert6
gran entusiasmo en la sociedad zacatecana.

m

�EL MUNDO llUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

ráainas 06 1a Moda

La Indumentaria femenlna.-La vuelta"de las
crlnollnas.- EI corsé.-La moda
en Méxlco.- Nuestros
figurines.

pública, inauguramos en el presente número una sección de Modas
que estamos seguros será del agrado de nuestras simpática~ lectoras.

*

el año nuevo, y con él
han principiado las evoluciones de la indumentaria femenina.
Si recorriéramos, una á una, las
modas de estos últimos diez años,
pasmados quedaríamos al ver su
diferencia y sus transiciones, á veces demasiado bruscas.
Cuando las reinas dela·moda parisiense llevaban con todo chic las
legendarias blusas á cuadros con
hombreras de globo, se hubiera
creído un sacrilegio, una profana·
ción sin nombre, pensar siquiera
en las mangas ajustadas al brazo.
Y sin embargo, las mangas ajustadas se impusieron con irresistible
poderío dos años después de aquella moda. Cuando nuestras abuelas
usaban las clásicas crinolinas y las
abullonadas enaguas, se hubiera
pecado contra la moral, y ·se hubiera castigado con censuras á la dama que se atreviese á llevar «faldas
de talle con corsé de «varilla recta&gt;. Hoy se considera la esencia de
la cursilería usar crinolinas y éstas se han relegado para las comedias históricas en que aparecen condesas de viejos tiempos.
Me diréis que esto no es nuevo ni
original. Acepta.do. Pero las vulgaridades que relato encajan perfectamente en los momentos actuales en que la moda femenida está
sufriendo una seria metainorfosis.
Porque habéis de saber que en Alemania ya se inician las crinolinas·
que en París comienzan á esbozar~
PRINCIPIA

✓

*
Las personas *subscri~as
á nues·
tro Semanario, observarán que la
presente página de figu1iines es diversa, en lo absoluto, de la sección
que publicamos en los años anteriores. Un estudio ::oncienzudo de
la materia, nos ha indicado el ca·
mino que debemos seguir y quepa·
samos á explicar:
Desde·e ste número y en lo sucesivo,
nuestra sección de Modas será cuidadosamente escogida; en ca.da edi·
ción publicaremos figurines de una
misma prenda y los aislaremos de
tal manera, que nuestras lectoras
1_10 tengan que consultar números
anteriores para ,relacionar un figu,
·rín con otro. En el número actual
publicamos figurines de vestidos;
en el próximo publicaremos sombreros; en otro abanicos, después
tejidos y bordados, y así sucesivamente consagraremos números á los
abrigos, sombrillas, tocados, guantes, all;lajas, etc. Finalmente, para
completar nuestra sección, publicaremos periódicamente una plana de
figurines masculinos. La moda de
los hombres debe ser también conocida en estas páginas, ya que tan
poco lo es en el pai's, y ya que tan•
tas cursilerías masculinas se ven
por esas calles de Dios.

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Fig. número 5.

roa tela; el pequeño sombrero del
figurín encaja perfectamente con la
forma ajustada del vestido.
El número 3 representa, asimismo, un traje de calle propio para
señoritas de talle esbelto. Sus «decadentes&gt; adornos, logran que este
vestido tenga un magnífico golpe de
vista; la tela ha de ser de un color
rosa ó azul pálido.
El número 4 es de baile, se confecciona con muselina, y se adorna,
el pecho, con rosas blancas; en el
cinturón y en la parte superior del
escote, se coloca el insustituíble
encaje que tanta gracia y vista da
á los trajes de actualidad.
En el número 5 se pone de manifiesto la elegancia y chic de la capaesclavina, con grandes bandas colgantes y con las obligadas trencillas de seda, que caen á lo largo de
las bandas, rematando en vistosas
borlas.
El nú'mero 6 representa un modelo de abrigo suelto, de rica confección y de elegante forma, y un traje
de visita muy elegante y muy rico
en sus adornos. Recomendamos
muy especialmente el primer modelo, pues hay que advertir que esta
especie de abrigos se llevan mucho
en la actualidad y probablemente
se llevarán en la próxima estación
de invierno.
Por último, el grabado número 7
representa otro traje de baile menos complicado que el . anteripr,
pero no por eso menos agradable.
El flotante rebozo de muselina, es
prenda necesaria en este vestido.

*

* * lectoras: esConque, estimables
pero que las inovaciones que os he
anunciado, serán de vuestro agra-

Las Pildoras del Dr. Ayer son para curar pronta Y
permanentemente toda "clase de ataques biliosos como
fiebre biliosa, exceso de bilis, ictericia y vómitos biliosos.
Dolores de cabeza por la mañana, jaquecas, dolores de
cabeza ocasionados por la dispepsia y casi todos los demás
dolores de cabeza pueden aliviarse con prontitud tomando
todas las noches dos ó tres Píldoras del Dr. Ayer. Hacen
algo más que curar el estreñimiento, por producir un marcado efecto tónico en todo el aparato digestivo, dando
lugar á que la secreción de todos los :fluidos digestivos sea
más perfecta.
•
No hay otras píldoras tan buenas como las Pildoras del
Dr. Ayer.
Preparadas por el DR. J. C. AYER &amp; CO., Lowell, Ma.ss., E . U. A.

"El -Mundo Ilustrado"
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En México..........$ 1.25
Su bscripción mensuaI: En los Estados...$ 1.50

Fig. núme-ro 1.

~i con las máximas sociales? Con razón, amigaitmíás-, se nos tacha de
l~geras; con r'.1-zón se nos aplican epítetos más p menos duros pero
siempre merecidos.
'

.

.

***

L!e&lt;van el éxito á todas parles. ¿Por quét No es un secreto;
porque cada par de za.palos !le&lt;rJa. magnífica. piel, bonita. y cómoda forma y su duración está ga.ra.ntiza.da-sa.tisfa.cforia..menle.

¡

Muchas veces se dice que en México. las modas femeninas van retrasadas con el uso europeo y que nosotras llevamos las prendas de vestir
cuando ya e~ el extranjero comienza su decadencia. Nada más inexacto
· que _lo anterior. Por intuición si 'se quiere y por la diversidad de figurines que á nu_estras manos llegan, estamos al corriente de la última palab_ra. en c~estión de elegancia,y jamás haremos desairada.figura enel concier.to universal 4e la indumentaria femenina.
'

.

***

Sin embargo, debemos. avanzar más Y. más en cuestión de moda~ y •.
aunque por a~ora no· seamos nosoti,as qulenes las imppngamos, ·M);lare:
mos, en camb!o, que no ~e nos tache de displicentes. T&amp;mbién se· dice ·
que en la cap¡tal de México se usan, antes que en los Estados la,s modas
de ,actualidad. Sobre esto tendríamos mucho que hablar,y aunqué en parte sea verdadera esa suposic~ón, tiene grandísimas excepciones, que se no- ·
ta,n particularmente en las ciudades de Gua.dala.jara, Puebla, Moñterrey
Lerdo, Toluca y muchas otras.
·
'
b Pues b~en, p_ara evitar que las malas hablillas continúen y para colao~ar asiduamente al desarrollo de la indumentaria femenina en la Re-

Fig. n,úmero 2:

HAY EN
NUESTRO CAL·
ZADO ALGO

".)

Fig. número 6.

ELEGANTE

En los bailes de medio tono, pudiéramos decir, se lleva mucho este
rebozo, que, al caer en dos bandas,
aumenta la vaporosidad de los trajes y la soltura de las danzantes.
Es necesario bailar muy bien para
llevar con gracia estas bandas. De
no ser isí, constituirían un admi·
nículo estorboso y cansado.

.l .,'
; Fi9. número 3.

se las mang-as englobadas, y que
en Estados Ur~idos, se están dejan; ,
do 1os corsés de varilla recta y
usándose los de busto.
'
I.ias '.&lt;inodas nón faciunt saltus,-&gt;J', '
pero aunque caminen con paso len,11; ·.,
to, evolucionan en lo absoluto. ¡Y
cómo no evolucionar si están sujetas á un capricho, y no á un capricho cualquiera, sino á. un ca¡:u:icho femenino! Si nosotras las niii0
jeres hemos sido siempre y en todos
los tono~ motejad as de vol ublí)~,
más élebem.os, s¡i'rl-0 en cuestión de 1
modas. · Si los am.orés nos cansan, '
digo, cansan á muchas; si los placeres nos hastían, si · las faenas
domésticas &lt;i veces nos abruman,
¿qué no habrá de súcedernos con
aquello que, como nuestras modas,
no pugna con la religión del hogar

rt

Jt
Fig. número 4.

do, Y pa~o, por ahora, · á exqli~ár
l~s figurm_es ~el presente número.
ES t as exp_licaciones serán, concisas
Y se referirán, tan só-lp, á conjunto'.
L(?s det11:lles qe un 1•~raje so9. · inexplicablés Y q'ú édan a1' árbitrió y ál '
arte de las confeccionádora.s: 1
El número l · rep.r\'!:senta , dos elegantes trajes de pase0¡; propios ,pa,f.ª la entrante estación; los pequenos escotes pueden cubrirse con .
· cuellos de_ ~neaje.. Los adornos de
esto¡¡ vestidos, originales y de buen
~oq~, deben confeccionarse de.acuer- ·
'tá~ F.1º1 n el modelo, pues creo que es,
; n· enos de atractivost ·
. Elt_ número 2 representa otro tra.Je para paseo; la falda const,a, d,13-·
,c,ua,tr;o sobrefaldas que le daq·un,,
gracioso aspecto'; el talle úsase có'n '
ancho cuellohombreras de la mis-

y

BONITA

JOSEFINA.

~OP
MINIATURA

Fig., número 7.

La divina y gentil criaturita
que se ríe con su boca de f¡:-~!l.S,
siempre que me mira,
siempre que me encuentra.,
tan graciosa y tand ulce, me encanta,
¡tan dulce y t.an bella!
y me place escuchar de su risa
la voz placentera.
Con su modo infantil, ese tierno
· y precioso botón de princesa
tanto me seduce,
.
• tanto me alegra,
qµe al pasar juntoámí,suavemente,
mi duelo se lleva
la divina y gentil criaturita
que se ríe con su boca de fresa!
A. E. DE LA GUARDIA.

Los comerciantes de toda la. República debe., tener en sus al·
.~Jcenes esta famosa marca. ·
', MA!'!UfACTURAOOS POR

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�Año XI.-Tomo L-Núrn':lro 3,

EL 'MUNDO llUSTRADO

El

Et tESt.11mento

-PQinkl\\e.t

del Ilmo. Sr. Arzobispo Fechan
°Los bienes fueron valuados en $125,000.

(MATA. DOLOR)

) de PERRY DAVIS'

La m~or parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua", Compañía de Seguros sobre
la vida, de Nueva York.

Cara CALAMBRES ,
COLICOS
DIARREA

Hace pocos dias que se ,pradicó
la aipertura del testa.mento del Ilustrisimo Sr. Arzobispo D. Patricio
.A.. Feehian en la ciuda,d de Ohicago,
lllinois. La fortuna doeij distingu,do
prelado ascendió á oorca de . . .
$125,000 oro -americano; y según el
li!lJventario que se ha publicado, los
bienes que dejó !fueron como sigue:

La Fosfatina Falieres
es el alimento mAs agradable y el

máis recomendado para los niños
desde la edad d• ~ lis á siete meses
sobre ,todo en el momento del destete y durante el p,2riodo del crecimiento. "Facilita la dentición:,
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Dos pólizas de "La
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por $25,000 oro cada
una, ó sean . . . . . $ 50,000 oro.
Dividendos -acum11l!ldos
sobre una die las ¡pólizas. . . . . . .
9,329 oro.
Otr,a, póliza de seguro. 14,000 oro.
Acciones en efectivo y
en Ba.ncos . . . . . . 37,000 oro.
,E ntre los disposiciones del señor Arzobispo, €ID su testamoento, se
hicieron ésla¡g:
A su hermana, señorita Kate
Feehan, que estuvo siempre con él
hasta su muerte, $40,000 010 en bonos Y $25,000 oro en una -de las póli"'81S de seguro; A. la señora Aina A.
F\€ehan, viuda del señor doctor
!Eduardo L. Feehan, hermano del
seño,r !Arzobispo, $25,000 oro de
otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo; A. la Academia de San Patricio de Chicago, .de la quoe es preceptora su -hermana, Madre Maria
Cat:alina, $10,000 oro de la última
(l)6liza; A. la escuela "Santa Maria''
d•e enseñanza prA.ctica para varo•
nes, de Fee&lt;ha.nville, Illinois, q,ue
era la institución por Ja que más se
interesaba el s.eñor Arzobispo, se
entregaron los, $4,000 restaml€1S de
la última póliza.
.

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~----....._-~111'\
A Denver, Kansas Oity, St. Louis, Ohicago, New York,
San Francisco y Los Angeles

El Hambre de Don Severo
Venía rendido y mal impresionado· el juicio había. si'do largo, pesa.do triste, á ratos tétrico. Un
desfile interminable de testigosalgunos falsos, estaba seguro-y
otro desfile de reos, ca.si todos culpa.bles, no había duda..
Entró en su casa, saludó con unos
¡buenos días! de P?COS ami~os á la
criada, preguntó s1 los chicos habían llegado del colegio y se coló
en el despacho.
Sentado en cómodo sillón, Don
Severo comenzó á representarse el
juicio de aquella. ma.i'la.na.. Era. una.
obsesión molesta, insoportable: su
imaginación, aguzada. por la fatiga.
misma, le ha.cía. ver al vivo, con los
colores propio11 de una. realidad
exaltada., todo el cuadro ....
Don Severo, hombre integérrimo,
magistrado incorruptible, sentía
una indignación sincera contr_a
aquella ristra de procesados pehgrosísimos, que habían robado, un a
noche, cierta panadería é intentado otros desmanes.
La voz amenazadora. del fiscal de
Su Majestad - una voz chilion a,
atiplada., fríaé implacable-sonaba
en sus oídos como la. voz de la. conciencia.
¡Eran culpa.bles! El jurado lo re•
co1wcería ....

***

-¡A comer, á comer, papál-gritaron sus hijos, invadiendo el despacho.
·-Unos momentos aún, Severo, y
comeremos-dijo su mujer, que ve•
nía con los niños.
•
Don Severo la miró con tristeza
angustiosa y luego miró á los pequeños.
-Pero, hombre, ¿qué te pasa.?...
-¡Na.da, nada! Pensaba. ahora en
qué va á ser de vosotros el día que
yo me muera; porque yo puedo morirme cualquier día: ¡qué será de
estas criaturas!
-¡.Quién piensa en eso, Severo?
-¡Fútil! ¡ Superficial! ¡Imprevisora! ¿No has calculado que si yo
falto, me llevo la llave de la despensa? ¿Y qué harás tú sin la nómina.
y con seis churumbeles?
- A veces te pones insoportable;
no hay quien te resista ....
- Y tú jamás te figuras el mai'lana posible.
-Fío en la. Providencia ... .
Don Severo quiso decir algo acerca de esta señora, pero se contuvo.
Levantóse del sillón y comenzó á
pasear. De vez en cuando, cogía un
niño y lo besaba emocionado. Allá
adentro, muy adentro, en la. raíz de
su ser, se pregunta.be. si hacía bien
en ser justiciero é inabordable; si
no hubiera sido más sensato hacer
lo que tantos otros, para subir, y
subir, y medrar y ase¡?ura.r en ID&amp;·
yor escala el porvenir de aquellos
pedazos del alma ....
-Probablemente soy un orgulloso tonto.

***
La idea. le produjo frío, un frío
glacial, y como si la culpa de ti.n
impuros pensamientos fuese su mujer, se volvió hacia ella y con aires
de fiera que se domina, le dijo:
-Pero ¿en esta casa no se come?
¡Siempre lo mismo! Aquí no hay
orden ni concierto..... ¡escucha!
¿quién ha tocado en mi mesa? Sobre este libro había un papel. .. no
valía nada., pero¿dóndeestá?Quiero saber dónde está.... Además,
observo que la pluma está rllta; no
se gana. para plumas .... Ya lo sé:
ha.brán sido los .chicos; pero ¿no
sabes educ1~rlos? ¡Porque no cuidas .... 1
Afortunadamente, el chaparrón
de preguntas fué interrumpido por
la. criada, que anunció la comida.
Don Severo, con aire triunfador
dejó el despacho y se sentó á la. me:
sa, triste y malhumorado.
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***

Sólo se oían los choques de las
cucha.ras contra los platos.
Don Severo tomaba. la sopa: á la.
tercera. cucharada del caldo suculentb-tenía sus trocitos de jamón
~ sintió subir desde el fondo íntim~
del estómago, algo así como una

Precio del Ejemplar, 50 centavos,

oleada de calorcillo vital, dulce y
suave, que con rapidez eléctrica
inundó todo su cuerpo, se extendió
por las cavidades mismas del cerebro, fundiendo en su espíritu las
negruras todas.
Siguió comiendo: se sentía otro
hombre; el comedor le pareció más
claro; la alegría, una ale¡?ría pura
y franca, que quería manifestarse,
iba apoderándose de su alma. ¡Qué
ridículo le parecía lo del papel y lo
de la pluma!
•
Po'l' fin hizo una caricia á un nii'lo, luego á otro, después miró á la
mujer con ojos serenos y cariiío•
sos ....
-¿Estás mejor?-- le dijo ésta.Todo a.quello, y,a me lo parecía á
mí, era debilidad.
-Más claro hija, y perdona., era
hambre, ¿sabes? ¡hambre!
-Y el hambre, Severo, es muy
mala compañera. y peor consejera.
-Es verdad, es verdad ....

***

Y Don Severo, sin dejar de comer su buen cocido y lo demás que
vino, recordaba, pero como un su•
ceso leja.no que apenas impresiona,
el juicio. Momentos hubo en que lo
ol vid6 por completo.
Pero de repente, cuando al aba.o•
donar la mesa, se dió cuenta de que
antes de una hora tenía que volver
á su audiencia ... vestir toga y sen•
tarse en el sillón aquel, sintió un
terror inexplicable. El juicio surgió
de nuevo en su mente, pero la imaginación se lo bacía ver de otra
manera.
No era posible negarlo, estaba
patente, bastaba mirarlos con su
aire pesado y siniestro. Aquellos
reos, ladrones sin duda, ladrones
de pan, pero ladrones, tenían todos
cara de hambrientos, eran la per•
sonificación misma del hambre.
-¡Horrible! ¡horrible!-se decía
Don Severo; el hambre es una cosa
horrible. Yo mismo acabo de expe•
rimentarlo: hace una hora todo lo
veía negro, muy negro, estaba iras•
cible, tremendo, verdaderamente
estúpido ... hasta. me parecía verosímil venderme si bu biera quien me
comprase, con sólo imaginarme el
hambre hipot.ética. de mi mujer y de
mis hijos ... Y ahora que he comi•
do, todo me parece bien, la pluma
rota por el chico me hace gracia, 111
_d esaparición del _papel me qi vierte,
y el sol brilla con más fuerza, eso
no me ca.be duda.
Y Don Severo abandonó la. casa,
se marchó al tribunal, animado co•
mo siempre d&lt;1l mejor espíritu, de·
seoso como siempre de que la justi·
cia triunfase, pero sin poder dejar
de oír la voz de su amable mujer
que le decía:
-El hambre, Severo, es muy mala compafiera y peor consejera.
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ra. La firma E.W. Grove se halla en cada cajita

México, D. F., junio 18.
Tengo sumo gusto en hacer cons•
ta.r- escribe el Dr. Fernando Men·
dez Capote-que siempre heobteni•
do excelentes resulta.dos con el uso
de la Emulsión de Scott, que prepa·
ron los seíiores Scott &amp; Bowne, de
Nueva York, en afecciones talesco•
mo: escrófulas, raquitismo, anemía
de los adolescentes, y la tuberculo·
sis en sus comienzos. En más de 15
años de práctica en la Is Ia de Cuba,
mi paí~, he tenido muchas veces
ocasión de recomendar con entu·
siasmo la Emulsión de Scott.

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Año XI-Tomo !-Número 3

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�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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