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                    <text>L u·NDO LUSTftílDO
Año XL-Tomo !.-Número 20

MEXIC0, tdAY0 15 DE 1904.

Subscripción mensual foránea ...... $ 1.60
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Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDLA
RegiS t rado como art!culo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Oerenta: LUIS REYES SPINOOLA

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Estudio Fotográfico.
(De la "Colección de la American Fotho Materlals Co.")

�l:t MUNDO ILUSTRADó

El Miedo á la Muerte

menos de cerca nos acecha. Ya de cerca,
frente á frente y cara á cara, solemos más
desearla que temerla, y al erizamiento de cabellos y á. la convulsión del pánico con que
A muerte no es s6lo la peripecia sucreíamos verla venir, suelen substituirse el
prema y el trágico desehlace de la
reto arrogante y provocativo con que salimos
vida; es también un problema pavoal
frente de un adversario ó la sonriea pláciroso, un gigantesco y siniestro punto de inda y dulce con que salud~mos á u~ amigo.
terrogación sobre lo desconocido, sobre lo
Casi no hay caso de muerte que no lo deignorado, sobre el más allá.
muestre y compruebe. Descartemo.s todos
·Morir es no s6lo salir de lo conocido, de lo
los casos en que, perJida la razón y obnubitangible, de lo real y de lo amado, sino enlada la conciencia, el moribundo no se da
trar en lo misterios0, en lo problemático, en
cuenta de su situaci6n y, por consiguiente, no
lo incomprensible.
puede resentir «ni temores ni esperanzas», y
Al pensar en la muerte, el cuerpo y el alno tengamos en cuenta más que aquellos en
ma resienten un doble calosfrío: el de perder
que los «morituri», los que van á morir, salo que se ama y el de temer lo que sobreben de qué se trata y lo que se les espera.
venga.
Pues bien, en la inmeasa mayoría de los caLa fe y la raz6n, esas grandes y nobles
sos, el moribundo ve venir la muerte con seconsoladoras en todas las grande&amp; contingenrenidad y con resignación, y lejos de pedir
cias y en todas las dolorosas circunstancias,
consuelos y de demandar fortaleza, suele
son, salvo en espíritus verdaderamente priprodigarla á los suyos. El moribundo, consvilegiados y excepcionales, impotentes para
ciente de su pr6ximo fin, de cien casos en
dar la tranquilidad, la rec;ignación, la plácinoventa y nueve, ó manifiesta la más proda sumisi6n al destino manifiesto y la obefunda indiferencia por su propia suerte, ó la
diencia complaciente á la ley inexorable.
más sumisa aceptación de su destino.
La Naturaleza nos ha impuesto im¡-erio-¡Vamos!-dice á su esposa, á sus hijos,
samente y como sentimiento fundamental y
á
sus
amigos.-¡Valor! No hay que desconpredominante, el amor á la vida, y nos ha
solarse. ¡ Ya voy á descansar!
dotado de una curiosidad insaciable, inextinY prodiga sonrisas, consuelos, bendicioguible, que nos impele á averiguarlo todo y
nes ...... Antes se le creería comentador ó esque no nos permite tolerar el misterio. El
pectador del tremendo drama, que su protll.·
amor á la vida y el horror al misterio, de
gonista.
consuno, nos hacP-n atormentadora é intoleLos casos en que el -moribundo protesta,
rable la idea de la muerte.
se subleva, increpa, reclama la vida como un
Los reyes magos tenían por norte un astro;
derecho y señala Ja muerte como un atentalos seres vivientes tienen por meta un abisdo, ~on, lo repetimos, una excepci6n rarísimo. Considerada de lejos, analizada con mima, de la que se habla y que se comenta conuciosidad, discernida con la lucidez de que
mo todo fen6meno anormal y todo aconteciel hombre es capaz, la idea de la muerte remiento extraordinario.
sulta tan aterradora, que tal parece que deY no se diga que son las amargura&amp;, los
bería serincompatible con la vida. «A priocontratiempos y los desengafios de la exisri» y á pesar de las esperapzas que infunde
tencia, los que hacen tolerable y hasta apela fe y c).e )os consuelos que puede prodigar '
tecible la muerte. Lejos de eso; los hombres
la raz6n, la Rola idea_de la muerte, mexoraque mejor han gozado de la vida, suelen ser
ble é inevitable, debería hacer enflaquecer,
los más indiferentes ante la muerte; y suelen
encanecer, envejecer, 'y debería amargar perasirse
con mayor ahinco y más testaruda
petuamente la vida humana.
desesperaci6n á la tabla de la existencia, jusConsu1tada la experiencia, resulta todo lo
tamente los náufragos, los desheredados, los
contrario. Tememos la muerte, sin duda,
perseguidos y los acosados por el déstino. ·
puesto que amamos la vida y puesto que nos
En ccLa Joie de vivre», Zolá pinta como el
ar»edra el más allá; pero la tememos más
más apegado á la vida, como el más renuenmientras p:iás de lejos nos amenaza, mientras
te
á la desaparici6n, como el más aferrado á
' ,-

L

LLA en los últirnos días del
revuelto caos, cuando empezó en el universo la obra de
la clasificación, Dios apartó unos
cuantos frillones de trillones de
espíritus que no te_n ían e~pleo en
los dominios celestiales m en los
infernales, porque, por una parte,
eran inferiores á los ángeles, serafines y demás coros del cielo, y por
otra parte, bo' merecían descender
al infierno, porque'eran una~ pobres
almas de cántaro que carecieron de
la valentía bastante para sublevarse con Luzbel. Y fueron destinados
á crear una especie intermedia entre
ángeles y demonios: la especie humana. Fa:oricó luego unos. cu9:ntos
cuerpecillos con el polvo mút1l de
los escoinbros del caos, sopló sobre
ellos y les infundió las almas.
Dióles voz y pal_a bra por señal!
testimonio-de la nobleza de su origen, para -qu~ se distinguier!l'n de
los animales rnnobles de la Tierra;
aunque es de temer que en aquel
instante no contó con la futura
oratoria de las u.t~yorfas parlamentarias, la cual ·rnduce muchas
veces á confundira.n~s. que á disting-uir las especies vivientes.
y dotado el hombre de cuerpo
suelto y semoviente, de alma q_ue lo
guiase y de voz que lo comumcara
con sus·semejantes-,-~ejóle Di?s entregado á sus prop10s med10s y
fuerzas y al libre albedrío de sus
pensamientos y actos.
Pasaron millares dé siglos, y los
hombres, ensoberbeci~os con aque¡los dones singulares, iban volvién-

A

EL MUNDO ILUSTRADO
la existencia, precisamente al más deforme,
al más enfermo, al más miserable y al más
infortunado de los personajes de la obra. Y
así es la verdad. Un Petronio, un Sardanápalo
pueden, sonrientes 6 altaneroe, abrirse las
venas en el bafio perfumado 6 arrojarse con
sus conéubinas á la hoguera ardiente, en tanto que es frecuente que Job 6 Diógenes derramen lágrimas de sangre al abandonar para siempre su muladar 6 su tonel. Los gladiadores romanos, llenos de vida, henchidos
de ~avia, viviendo en la abundancia, cubiertos de laureles de victoria y entregados á los
más bajos, para nosotros, vero para ellos exquisitos placere~, entraban al circo rnludando ostensiblemente al César y realmente á la
muerte con su grito triunfal y entusiasta:
((¡Ave César, morituri te salutant!,,
Tan trem1mda anomalía, á saber, el miedo cerval á la muerte lejana y la indiferencia por la muerte pr6xima é inminente, parece inexplicable, paradojal y absurda, y es,
en el fondo, comprensible, racional y 16gica.
La Naturaleza, que parece haberlo dispuesto todo fuera de nosotros para obligarfios 'á
la lucha y orillarnos á la derrota y á la muerte, lo ha combinado todo dentro &lt;le nosotros
para asegurarnos la victoria y la vida. Moribundo, el hombre, ese gladiador, busca todavía y encuentra la actitud estética en que
ha de 'lorprenderlo la muerte.
·
Pero no es simple cuestión de estética, sino, en realidad, de ccvida 6 muerte». Si el
hombre no temiera la muerte, no batallarí•a
lo bastante por la vida, y si no supiera despreciarla, no podría emprender y sostener-la
lucha "y decidir, en su favor, de la victoria.
Este dilema, la Naturaleza lo ha retorcido
con una contradicci6n y en definitiva nos ha
hecho terrorífica y odiosa la sombra, y amable y casi apetecible la realidad.
De ahí este fenómeno, que hemos tratado
de hacer resaltar para consuelo de afligidos,
que de la muerte lo único atormentador es
pensar en ella. En cuanto á pasar por ella,
nada resulta más fácil ni más llano.

con el mismo amor á. quien pase
después de nosotros. Nos mostrará
impúdicamente los secretos de sus
formas, como brindando con ellas,
y no extenderá sus brazos para
abrazarnos.
Si es figura de hombre fuerte, nos
mirará con ira ó amenaza provocadoras; le abofeteamos, y aquel Hércules no moverá una mano para
embestirnos ni defenderse. Golp~ad
las figuras y se quebrarán en _cien
pedazos, pero no exhalarán ni. un
lamento ni una lágrima. No sienten el amor, ni el odio, ni el placer
ni el dolor.
¡Qué les falta para ser hombres?
El último y definitivo soplo de l:t
divinidad, el complemento de la vida el fuego invisible que anima la
t,sdultllra de Pigmalión, el alma.
Pasaron otros siglos. Los h&lt;!~-bres pusieron palabras en la musica; las palabras se acomodar?º al
ritmo de los cantos, y apareció en
la tierra la poesía, informe, pop~lar recitando haz.añas de los heroe's ensueños de las fábulas ó encant~s del amor. Reunié~onse los
cantares dispersos, y n_ac1ó el POE:·
ma primitivo, el embrión de la. litera.tura.
Llegó el último, sig'uiendo el crecimiento natural· del ser humano.
El niño tiene cuerpo, tiene v?~•
llora ó ríe, se queja ó se regociJa
desde la primera infancia. Sólo
después de l~nto _desa:rollo aparecen en 61 la mtehgencia, la voluntad, el sentimiento y la palabra;
entonces realmente le elltra el alma
en el cuerpo.
Pasaron más siglos. Los cantares
solitarios se convirtieron en diálogos y nació la forma suprema
de 1~ literatura, la más difícil por
más complicada, la que es evo~ación vívida en vez de _narración
parada, el pot1ma dramá tico,el artealma, creador de ~ombres C?rpóreos que sienten, pLensan, quieren,
andan y hablan, imitando y fing1en,
SR. LIC. DON EDUARDO VILLADA,
do la vida real.
Gob,,-,.nado•• int,,-,.inw del Esta&lt;lo de Méx ico.
El arte-alma se infundió en la
estatua, y la estatua, an~s clavad~
en su sitio, .novió ~os o¡os como s1 articuladv, tomó verbo y signi~ca- fecunda unidad, forman el poder
despar\ara, extendió los _braz_os y ción haciéndose como eco sensible divino, el de crear hombres.
La esc:iltura hace cuerpos; la
sacudió la cabeza, como si se ~1ber- del pensamiento encerrado.
música hace voces; la dramática
Y quedó consumado el &lt;fíat~ y
tara de su propio peso, y sah6 del
mundo inerte, del mundo de lama- hecha la obra de Dios en la Tierra. hace almas. Dios puede descansar
teria, á la región de lo viv~ y _lo Descendió á ella la trinid~d de las mientras vi van las tres artes.
EUGENIO SELLÉS.
espiritual. Su voz, antes sonido rn- potencias creadoras que, ¡untas en
0

El Gobernador Interino
DEL ESTADO DE 111.EXICO

e

ON el carácter de interino,
acaba de hacerse cargo del Poder
Ejecutivo del Estado de Méx:ico,
el Sr. Lic. D. Eduardo Villada,
caballero muy estimado en aquella Entidad Federativa por la hon•
radez y rectitud de que ha dado
muestras en los distintos puestos
que ha desempeñado.
El Sr. Villada naci6 en México
en 1842 y recibió el título de
abogado en 1855, sirviendo primero en el Estado de Hidalgo,
en el Ramo Judicial. y después
en el Estado de México, como
Magistrado del Tribunal Sup:·
rior de Justicia y como Pret1dente de este alto cuerpo.
Hace ocho 6 diez afios, el Sr.
Villada fué llamado á encargarse
del Despacho de Gobierno,. como Secretario, y, con tal carácter,
prest6 importantes servicios á la
Administración del finado Sr. General. D. José Vicente Villada.
Durante el tiempo que este funcionario permaneció en Europa,
fué además Gobernador interi'
no.'
La elecci6n hecha en favor del
Sefior Villada por la Legislatura·
local ha sido muy bien rec~bida
en Estado de México.

et'

Hay una emulaci6~ . n,oble que
nos conquista la _g~?m¡, por e! ~~;
ber· mas la ambic10n, deseo m ...
saciable de elevarse aun ,sobre
las ruinas de los otros, es un vicio más pernicioso áÚn ·p~ra los
imperios que la pereza misma.

/

dose ingratos y olvidadizos con jeres se irán mirando con indifesus hermanos; fué el arte primogéquien se los concedió.
la pareja se acercará sin nito.
Cada ser engendra su ser congé- rencia,
pasión,
ejecutará
sus
funciones
por
El hombre futuro tendría ya voz
nere, y cada _sentimiento su sen.t i- impulso mecánico de la naturaleza
para su creación artificial.
miento correlativo: el amor, amor; desmayada,
como engulle el hamPasaron ms.s siglos; y un día de
el olvido, olvido. Por mucha que briento sin amar
la comida; la raza mucha luz, algún desocupado mofuere su bondad, Dio!&gt; se dolió de irá
y al cabo de algu• deló toscamente el contorno de la
la ingratitud de sus criaturas. Su nasenfriándose,
generaciones nacerán seres figura humana, tal vez la figura de
misericordia infinita le movía al híbridos
perdón, y perdonó; pero apartando neración:i&gt;.incapaces para nueva ge- 'la mujer amada que él tenia siempre esculpida en la retina y se le
su mano de la Tierra y de sus perY el Señor, eternamente bueno y salía afuera como de un reflector
vertidos habitantes, resolvió des- misericordioso,
entenderse de ellos y dedicar sus contingencias. proveyó á tales que proyectase á distancia la. luz
contenida en él.
atenciones á objetos más elevados.
¿Cómo? Enviando á la Tierra.tres
Y nació el arte de la escultura, de
Quizá de esta éµoca data la pobla- soplos
que llevaban partes de sus cuya infancia grosera quedan ves·
ción de los · soles y estrellas del potencias
creadoras;
tres
soplos
de
mundo sideral, que están habitados arte. Porque Dios fué artista al tigios remotos en los monumentos
por seres de naturaleza diferente hacer al hombre. Fué escultor, mo- primitivos.
El hombre futuro tenía ya cuerpo
de la humana, según afirman los delando
e}·cuerpo; fué pintor, co- para su creación artificial.
sabios que no los han visto ni los
Y habiendo voz y cuerpo, hay
verán. Dejada de la mano de Dios. lorando la carne; fué músico, dánalgo más que la estatua, hay homla. humanidad estaba condenada á dole la voz y Ia palabra.
Y sugiriendo á las inteligencias bre, tan completo en la apariencia
desaparecer, si la Suma bondad
no hubiera ¡,ensado por última vez terrenales esas facultades artísti- como el fabricado por el Supremo
.
en ella.
cas, los hombres podrían crearse á artista.
sí mismos cuando fueren llegados
Sólo en.la apariencia: porque en
Y Dios pensó así: &lt;Si esos misetristes días de la infecundidad. la realidad, aquel ser macizo no
rables gusanillos han sido ingratos losDios
dijo «hágase:i&gt;, y el arte di- vive, no piensa, no quiere, no sien~
conmigo que soy su Criador, ¿cómo
vino fué hecho en la tierra. Una te. no anda.
no han de ser ingratos entre sí'r Y
alegre mañana la humanidad amaNos mira; pero ¿09s ve ó no ~os
el día en que la ingratitud llene la neció
canta.nd0, como cantan los ve? ¿Nos oye ó no nos oye? ¡Quién
Tierra, se acabará el amor, y, aca- pájaros
al alborear el Sol. Las sabe! No puede comunicar con nos~
bado el amor, perecerá con él la
trenzaban sus cabelleras otros.
facultad procreadora que perpetúa mujeres
al son de plácidas canciones. Los
Suena, como sonaba la estatu11las espPCies, de igual manera que hombres
iban á su trabajo, y abrían fabulosa al bérirla los rayos clel
no produce frutos el árbol seco
en el campo y sembra- sol. Pero ¿dice algo, expresa a,lg&lt;)
aunque siga en pie, sostenido po~ los surcos
el grano en los surcos al com- aquella voz vaga, aérea, indefini~l!raíces muertas, hasta que las pudra ban
de monótonos cantares. Los de la música sin palabra? ªe queJa.
la misma, humed·a d que las nutre - pás
pastores agujereaban lás ..caña s 'de " á 'veces: también se queja el viento
cuando vivas.
las riberas y, convirtiéndolas en entre las bojas y no habla. Ruge á
«Por ahora, el relojillo humano silvestre caramillo, eqtretenían con veces: también ruge el mar y no
tiene cuerda para algunos siglos: sonatas sencillas los largos ocios liabla.
tanta vida le infundí. Pero se gas- del pa&amp;toreo.
Si la estatua representa una mutará con el uso y el abuso. Atraídos
arte de la música apareció jer nos mirará con ojos enamora•
por otros intereses, hombres y mu- enYelelmundo
antes que ninguno de do~; pero traidora siempre, mirará

NUESTR~ PAÍS.-UN PAISAJE DEL CAMINO DE ffiERRO DEL PARRAL Á DURANGO.

./

�l:t MUNDÓ ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

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La Escuela Pdmarla.-Dl11trlbnclones
de premlus,-Cl.&gt;&amp;nMur.. de la 1Cx•

POHln16n ,i., Flores en Coyo,.cán.-EI nat,.llclo de Hldal11:0. - • La Cond&lt;'oacl6n
de Fausto" en Arbeo.
J..aMarlanL

E

S hermosa y es reconfortante
la vista de esas colmenas humanas que llamanos escuelas primarias. En la mañana tibia, á los
primeros albores del sol, los chicos salen con ojos apesadumbrados aún por la rebelde mano del
suei'io. Caen sus párpados con
persistente somnolencia. mientras,
al paso más lento, van por la vereda, cargando de mala gana los
libros y los papeles.
A medida que se acercan á la
puerta modesta sobre cuyo cerramiento campea, como un estandarte, el lema siempre igual; á medida
que la distancia que los separa del
maestro, de la aritmética, es más
corta, su paso se va haciendo más
y más lento, hasta que, en un arranque de decisión desesperada, penetran al patiecillo i:aludando.
Después, al mediodía, á los calient,es rayos del sol canicular. l&amp;.
escena cambia por completo. Los
que eran horas antes remisos, se
muestran diligentes y ágiles. Salen de la estrecha puerta 'JOmo un
rebaffo humano largo tiempo reprimido en sus instintoos de l iber•
tad, y á la alegre luz meridiana,
sonríen con sus rostros alborozados.
Cada affo la población escolar
se congrega en algún teatro para
recibir los anhelaaos premios, pro-

dueto de doce meses de labor. En
la sala, remozados y limpios, se
encuentran los premiados, soportando orgullosamente las agudas
miradas, mezcla de despecho y de
envidia, de los que solamente como concurrentes han ido á la ceremonia.
¡Cuántas esperanzas en embrión!
Cuando la vida es buena, cuando
aún no se tienen nociones bastante
precisas acerca del mundo y se
cree ep la virtud omnipotente de la
voluntad y del esfuerzo humanos,
el acto solo de presentarse á recibir un premio implica la más grata satisfacción que es dable alean•
zar al pequeño. No importa que
sean cientos ó miles los premiados y que apenas si por un minuto la atención de la sala se condense en los que van rápidamente
sucediéndose en la plataforma. No .
importa que el zurdo profesor se
equivoque al nombrar al premiado. Una atmósfera de bondad, de
benevolencia, envuelve en sus mal] as inconsútiles al estudiante. U na
luz sonrosada y misteriosa alumbra los oojetos todos.
Enfrente del libro en cuya pá•
gina primera se lee la dedicatoria
oficial, el pobre niño sueña. Sus
sueffos, como los de Jacob, se elevan hasta el cielo. La ignorancia
es una madre piadosa, y nadie
más ignorante que los niffos.
En alas de la imaginación, los
affos pasan rápidamente y son tonos venturosos; el premio, los libros, el diploma, forman la basepobre base-de todo un edificio mi-

la.gros?, fantástico, de toda una.
población de las Mil y Una Noches, en la que tienen su natural
habitación todos los sueños y las
ilusiones todas. En esa edad aún
se tienen ilusiones.
'

*

* *de premios forPor eso los días
man en el alma de la población escolar fechas inC?l vida.bles, etapas
perfectamente d1seffadas que no
oastará á desmoronar ni la acción
destructora del tiempo. El que haya p~sado por la escuela no podrá
asistir á esas ceremonias sin sentir que sopla sobre su espíritu la
fresca brisa del recuerdo.
Las fies~as escolares se dirigen
al pequeiltto, al que principia entre gimoteos y besos maternales la
ásper_a subi~a, al que aún lleva en
sus OJOS de lDOCencia todo el brillo que después b,abrán de apagar
los huracaues de la vida. Las distribuciones de premios forman para el estudiante ya avanzado, el anhelo más grande, la mayor de las
satisfacciones y la más dulce de
las esperanz~s en esa parte del camino en el que solamente las rosas
abren sus corolas como una boca
que sonríe. ,

***

La semana ha sido de distribuciones de premios. Después de la
ceremonia del Teatro Arbeu, la de
Coyoac~n; después del premio á la
aplicación escolar, el premio al
trabajo. Al más poético de los trabajos, que en un país ideal debería

ser campo abierto solamente á la
actividad femenina.
En el coqueto edificio de Coyoacán tienen su asiento todos los perfumes y s11 dan cita todas las rosas
del Valle. Las celebraciones son
patrocinadas pe&gt;r l!ls selloras, son
)as.damas las que presiden, y 3ería
1ns1gne desconocimiento dti la estética no invitarlas para qne acoplen
S';!S rosas á las otras ,·osas y sus
OJOS á las azules miosotis. La floricultura debería estai· exclusivamente reservada á las mujeres, como lo está la fabricación de flores
artificiales. Mal cuadra en un macizo de geranios la figura de un
hombre, y en manos masculinas,
parece hasta que pierden sus aromas las gardenias y las rosas.
Las fiestas de Coyoacán tienen
la fresca hemosura natural que las
flores cowunican á todo aquello
que las llama en su auxilio. Es un
inaudito brote de corolas y de verdes bojas; la gama del rojo, del
azul, del verde, se agota en combinaciones delicios11s, y tal parece
que se han dado cita en el recinto
todas las maravillas florales del
Valle.

de bendición, se extiende por encima de la patria, de esa pobre patria que él cononoció pequeffita y
que se ha ido lenta y trabajosamente desarrollando debido á su sacrificio.
La revuelta época de la independencia está toda llena de la tranquila majestad del Padre Hidalgo
y de la roja figura militar de Morelos. Con ellos basta para la gloria de una nación, con sólo ellos.
Porque el Padre Hidalgo es la
encarnación de un alto ideal que
marcha-no importa el tiempo, no
impo1•tan los sacrificios-á su objeto, con la marcha impávida de
quien lleva un hálito de calor en
el pecho y una gran estrella que lo
guíe.
La alta figura del Padre Hidalgo
llena con su augusta grandeza la
época más borr11scosa de nuestra
historia. Se esparce de él algo
como un hálito de maravilloso esplendor, que turba, como la luz de
una aurora boreal, tranquila y
suave, que dora las tenebrosas profundidades del horizonte.
El culto que el pueblo le rinde
tiene mucho del afecto filial y persistente que ata á los miembros de
ganeraciunes sucesivas. Más que
el imponen.te temor que causan los
héroes sangrieutos, el Padre Hi-

dalgo tiene sobre nosotros el aliciente sobrenatural de su esenciá
superhumana. Los héroes de lapatria tienen entre sí algo de común
siempre. Es en los campos de batalla, regados por la roja y fecunda
sangre del pueblo, donde be encuentran mejor; tiene la olímpica grandeza de un Zeus, cuyas iras estt·emecen el cielo y lanzan á la tierra
los airados fuegos de su diestra
poderosa. El Padre Hidalgo, solo
en su camino del calvario, pasa
lenta y suavemente por nuestra
imaginación, llevando en sí la
prestigiosa fe que es capaz de mover las montañas, la fe en el porvenir de un pueblo que mal podía
conocer, puesto que aún no se formaba.
Y los siglos lloverán sus polvos
de olvido sobre las figuras bistó1·icas y sobre los hechos, sin que la
alta personalidad del Padre Hidalgo se conmueva. Los huracanes de
las pasiones políticas, los odios,
los movimientos convu lsivos de un
pueblo en vías de formación, ningún efecto han tenido ni tendrán
sobre el culto, más religioso que
patriótico, consagrado á esa gran
figura de nuestra historia, á ese
Padre que lo fué en realidad de su
pueblo, á ese sa,nto cuya fe es la
estrella que nos ha guiado por el
desierto.

El maestro Meneses ha tenido su
eserata d 'onore&gt; en estos días y ha
visto premiados sus esfuerzos, por
la presencia de muy distinguidas
familias en esa noche. Como un
regalo-exquisito y noble regalo de
un virtuoso á su público-el maes •
tro Meneses puso en su beneficio
algunos números de la «Condenación de Fausto&gt;, la obra maestra,
al dPcir de los críticos, del inmortal Berlioz.
Anteriormente habíamosescuchado el &lt;Lelio&gt; y la &lt;Sinfonía Fantástica&gt;, y con ellas ·habíamos
abierto nuestras relaciones con
Berlioz. Muy alta y noble música,
no cabe duda; pero más alta. más
inspirada. más noble la que Meneses nos ofreció redentemente.
Por uno de esos contratiempos
que jamás dejaremos de lamentar,
la música de la &lt;Condenación de
Fausto&gt; se retrasó y fué completamente imposible que en esta temporada escucbáranios la partitura
completa.
Los pocos números que oímos,
dan. sin embargo, clara idea de lo
que ha de ser la obra entera, que
en opinión de alg-unos críticos eu•
ropeos,es lo más elevado y hermoso
que en su vida escribió el músico

***

Terminada la, actual temporada
de conciertos, tendremos en el Arbeu á la Mariani, nuestra conocida
antigua, nuestra admirada y admirable cvnocida, que vuelve con el
prestigio de muchos aplausos que
ha recibido en sus tour·nées en Europa, y en Cuba más recientemente.
Al decir de los cronistas de la
Habana, donde estuvo trabajando
Teresa Mariani, vuelve la artista
italiana muy m,e jorada en todos
sentido~. Su compaffía es completa,
homogénea, tal como pocas ocasiones hemos tenido oportunidad de
verlas en México.
Podemos, por ende, dar libre curso á nuestro entusiasmo y dejarlo
que vuele, como un pajarillo ebrio
cte luz y de vida, en la atmósfera.
transparente de una iie estas madrugadas de primavera.

*

**
La luna, con rubores
intempestivos, se recata y oculta el rostro
tras de nubarrones de hollín, plenos de relámpagos. La lluvia suena sus monótonos tamborileos ....
llueve, llueve tenazmente.
dlnfenor Lescano.

-,

,,.

***

Entre las sangrientas brumas
que ocultan los µrimeros años del
décimonono siglo, perdiéndose en
la vaga penumbra de los tiempos,
se alza la figura, tranquila como la
de un mártir, apacible como la de
un pastor y heroica hasta la más
alta grandeza, del Padre Hidalgo.
Su blanca mano, en un gran signo

TRADICION ESUYA

La luna esplende en el zafir sin mancha
y, como inmensa sábana de lino,
su lumbre arropa el silencioso valle,
el lago azul, el imponente abismo,
constelando de perlas los arroyos
y de trémulos prismas el rocío.
El ruiseffor, maravillosos cantos
al viento esparce, y su perfume místico
exhalan somnolentes
sobre la grana los tempranos lirios.
Cual profundos lamentos
de algún doliente corazón surgidos,
las doce suenan en la antigua torre
del poblado vecino ....

***

Pf\lSf\J~.

de corazón y de talento que se llamó Héctor Berlioz.

***

[De la "Colección de la American Fhoto M&amp;teriala Co."I

que el mar estrella en la distante playa,
la de la nieve que circunda el monte
vívida, tPrsa, luminosa, intacta.
¡Es el traje radioso y sugestivo
de las encantadoras desposadas!
En sus manos finísimas y ágiles
-suaves manos de hadascentellean en áuricos anillos
diamantes, y rubíes y esmerallias.
Fingen zafiros sus pupilas, fingen
-llenas de encanto y de imposible gracia-húmedas fresas sus carmíneas bocas
que amor inspiran y de amor se inflaman.
Tienen sus rostros el blancor lumínico
de las perlas arábigas, ,
el de los arduos ponderosos témpanos
de las medrosas soledades árticas.

Del solitario y viejo camposanto
que Primavera de verdor esmalta,
surgen y flotan en el claro ambiente
fosforescentes llamas
que luego, al són de misteriosas músicas
de sistros de oro y cristalinas flautas,
formas adquieren de hechiceras vírgenes
de blondo rizo y esbeltez de estatua.

Son las c:wilis&gt;, las gráciles doncellas
que, amantes incansables de la danza,
,cayeron en la negra sepultura
como azucenas eu botón cortadas,
antes que el casto beso de himeneo
resonase en sus almas.

Sonrientes, ligeras, vaporosas
por las campiñas odorantes vagan.
Su traje ofrece la impecable albura
del duro mármol que el artista labra,
la de la espuma de las broncas olas

Ahora, como en vida,
en las praderas olorosas bailan
al dulce són de milagrosos sistros
y cristalinas flautas,
coronadas las frentes ideales
de camelias, y lirios y campánulas.

Mas ¡ay del viajador á quien sorprendan
las beldades fantásticas!
una tras otra arrastrarán al mísero
en rauda, bella, interminable danza,
hasta que al fin, rendido de fatiga,
sangre brotando de la herida planta,
sóbre la tierra moribundo ruede,
ó llevado en las alas
de raro sortilegio,
del lago se hunda en las_s:lentes aguas .. _....

***

Interrumpe la fiesta peregrina
el cántico jocundo de la alondra
que anuncia, desde el álamo plateado,
el fenecer de las nocturnas horas.
Los sistros enmudecen,
enmudecen las flautas melodiosas,
cual pájaros heridos
por la flecha traidora.
Las doncellas las rústicas guirnaldas
á los floridos céspedes arrojan, · ~
y se van, y se pierden en la niebla¡
como un albo tropel de mariposas,
como un bando magnífico de cisnes
que el vuelo tienden á región ignota,
mientras en el azul del horizonte
en su rojo corcel surge la aurora
cubriendo con el oro de sus rizos
el valle, el lago, la cerúlea comba!
AUGUSTO

MÉNDEZ-LoYN A z.

�lL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

•

fl CONCURSO Df LOS NINOS
El número de fotografías que hemos recibido hasta la fecha, nos indica que no nos
equivocamos en la elección del asunto al
abrir por primera vez en México un con~urso de niños, y nos hace suponer que el certamen tendrá un éxito completo.
Muchos son los retratos que de todas partos del país se nos han enviado por nuestros
sub8criptores, contándose entre aquellos los
de algunos «bebési, dignos de llamar la atención por su corpulencia y hermosura.
Esto nos satisface en gran manera tanto
más cuanto que.el buen desarrollo fí~ico de
los nifios en sus primeros afios, reviste capital importancia, y nog alienta en nuestro deseo de hacer de EL MUNDO ILUSTRADO un
periódico verdaderamente útil á las familias.
El resultado del concurso se dará á conocer en el número de este periódico correspondiél).té al segundo domingo de junio, publicándose al lado los retritos de los vencedores, los de aquellos niños que nos parezca
más conveniente.

.
El Puerto de Manzanillo

MODELO EN RELIEVE DE MANZANILLO.-COLONIA. PROYECTADA
EN LA PLAY A DE EN MEDIO

Un Modelo en Relieve.

r

RÓXrnA~IENTE será remitido á la Exposición de San Luis Missouri, un curiosíHimo modelo en relieve del Puerto de Manzanillo, que mide cuatro metros de frente
por dos de ancho y que representa I.i. bahía
y la playa, tal como deben quedar á la conclusión de las obras de defensa y t&lt;aneamiento contnitadas por el Gobierno con el
Sr. Coronel Edgad K. Smoot.
El modelo, cuya hechura se dehe al Señor
Ing. Luis Basilio Castell-Blanch, es un trabajo digno de llamar la atención, por la suma de paciencia que acusa y por la escrupulo!'a exactitud con que está ejecutado. El
malecón, los muelles que de él arrancan, los
edificios todos, el rompeolas y los cerros están sujetos ,á rigurosa egcala, siendo de ad,·ertir que hasta las piedra!! que representan
el enrocamiento del mismo rompeolas, tienen en el modelo el peso y tamaño que relativamente les corresponden. La vegetación
de los cerros está simulada con estambre
verde de cuatro matices distinto!', y es tal
el lujo de detalles que el Sr. Castell-Blanch
ha desplegado en su trabajo, que no faltan
al "puerto en miniatura" ni focos de luz,
ni tinacos µara el agua, ni trenes urbanos
ni ferrocarriles de vapor; hasta los habitan•

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DE LOS MUELLES PRINCIPALES Y PARTE DE
MODERNA OE: MANZANILLO.

LA

POBLACIÓN

EN EL &lt;CLUB REFORMA&gt;,-EL MATCH.
tes están en el modelo, representados por
figuras que miden tres milímetros de altura
y que se distinguen perfectamente en los
muelles y á bordo de los buques fondeados.
Tras de los cerros se ve la bellísima laguna
de Cuyutlán, atravesada por una calzada de 4
kilómetros que se destina al paso de los trenes que corren entre Colima y Manzanillo.
En cuanto á la topografía del terreno, el
Sr. Castell-Blanch ha logrado la mayor ·
exacti.tud.
,
Como datos complementarios, ,advertiremos que de los ocho muell~s que aparecen
en el modelo, seis tendrán 200 metros de
longitud por 75 de base y 25 de frente al
mar, ~iendo, por lo mismo, suficientes para
que fondeen en cada uno de ellos cuatro
vapores de gran calado. La profundidad del
mar, en el fondeadero, será de 10 metros.
Los otros dos muelles se destinarán á barcos
de menor calado.
En este número reproducimos una vista
panorámica del puerto y dos de sus principales detalles, tomados directamente del
modelo á que nos referimos.

GRUPO DE SOCIOS DEL &lt;REFORMA&gt;.

los dos años anteriores estuvo en poder de
los «México C. C."
Se distinguieron por sus notables jugadas:
a! "bat", los Señores William Kennedy
(Capitán del «Reforma A. C.,&gt;), quien hasta
la fecha, en la actual temporada, conserva
el primer lugar, pues él solo ha hecho más
de cien carreras en un solo juego. En este
afio ha demostrado mucha más habilidad y
coDOcimientos que en los anteriores. Ha
adelantado notablemente.
Acerca de los demás jugadore~, pueden
hacer&gt;Se las siguientes apreciaciones: .
C. M. ButLi.n. - No obstante que este se- .
ñor es de los primer._os jugadores de México,

•

DE 5PORT

L

Colonia I~g~esa resid_ente en ~~ta ciudad, orgamzo una serie de partidos de
Cr1cket, comprendiendo entre estos 7 matchs
para jugadores de primera, entre el ''Reforma Athleti1; Club" , contra el ,,México Cricket Club)); 2 para los «Home born» y los «Colonialsll, 2 para «Solteros)) contra «Casados,,
y 6 para jugadores de segunda fuerza entre
«Puebla Athletic Club», «Méx ico Cricket" y
«Reforma Athletic".
Los juegos que más llamaron la atención
y á lo:3 que asistió la concurrencia más selecta y numerosa fueron, como de costumbre, los del «Reforma A. C.,, contra el «México C. C.," habiendo triunfado los primeros
y ganando la copa del «Camponeato" que en
A

en este año ha bajado muchísimo en su juego.
Charles N. Hitchins.-Su manera de jugar al «bat" se hace notable por su elegancia y estilo, ptestando, con sus muy buenas
jugadas, una valiosa ayuda á su Club.
Los jugadores que siguen tienen un juego tan igual que no hay manera de distinguirlos entre sí, pues pegando, han alcanzado casi el mismo número de carreras: E.
Burgois, T. Trollope, R. Licke, E. I. Johnson, L. H . Parry, P. C. Clifford y P. M.
Bennett.
"Tirando la pelota" , se han distinguido:
los Sres. P. M. Butlin, por la fuerza que
imprime á su bola; T. Trollope, por el efecto yue da á la bola, haciéndola Sf'guir constantemente ' 'curvas", y Charles Blackmore,
quien, sin estar á la altura de los anteriores,
juega bien y promete mucho.
En uno de los juegos ganados por su
Club, fué él quien obtuvo la victoria, salvando á sus compañeros de una derrota ca1:1i
segura.
"Fielders." Los jugadores del «Reforma
A. C.,, que «defienden el campo,&gt;, son en general débiles, no pudit-ndo mencionarse
más que á los Sres. Bennet, Butlin, J ohnson
y Clifford.
Del «México C. C. ,&gt; se hicieron aplaudir
poi,: sus buenas jugadas los Sres. A. Amor,
los hermanos Branch, Wm. Saunders, F.
.T. Mason; G. Hodgers, L. H. Hendricks,
G. Kerse, C. M. Sharp y A. E. Sayer, tanto al «bati&gt; como tirando la pelota.
De los 5 partidos jugados, el «Reforma
A. C." ha ganado 4.

o
Avaro se llama al que no osa tocar su dine•
ro, del cual es tan sólo triste guardián, y parece no reservarse más dereeho con relación á
sus tesoros que el de contemplarlos. ¿Cuál,
pues, es el provecbo que de ellos obtiene?

*

MR.

G.

SAUNDERS (M.C. C.) BATEANDO.

Contentarse con lo que uno tiene, vale tanto
como ser rico.

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MR.

VISTA PANORÁMICA DE M~NZANILLO, TOMADAIDEL MODELO EN RELIEVE.

COOMBER (M. C. C.)

BATEANDO.

LOS

DOS CAPITANEi!:

G.

KENNEOY (R. 4. ,C.)

Y A, AMOR (M, C. C. )

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

La &amp;'nerra eu el Extremo OrlentA.-La tercera Unea IIA
los ruso• en Manohurla.-Uetlra&lt;la lle Fenll:'nancheng y abRndouo de Nnev11 Chuan,t,-LII ¡:ran b9,talla en Llaoyan,t,-La slt,mrlón de Puerto Arturo
-Noticia• nontradlctorJAS.-Re•tableolmlento de oo·
monlcac lonee.-••paclencla, paciencia".

I

NFATIGABLES en la actividad que desde el principio de las hostilidades han
desplegado los japoneRes, vese al caho
de tres meses de guerra cómo van der,arrollando sus planes de ataque, á fin de obtener
las mayores ventajas sobre ei enemigo, poco
dispuesto, según sus propias declaracioner,,
á entrar en una campafia. de trascendencia,
al tiempo en que to.davía parecía co11fiar
en la eficacia de las gestiones diplomáticas.
Después del avance decidido sobre el río
Yalú, donde las huestes niponesas esperaban
~randes resistenciaR, y donde previamente se
había asep;urado que los rusos, a posta dos en
la ribera derecha, habrían de estorbar, pero
no tratarían de impedir el paso del enemigo;
después de la reti rada del General Zassalitch
á la segunda línea, abrumado por la artillería preponderante d el General Kuroki, y rechazado por fuerzas muy superioreí', creíase
que, atrincheradas las tropas moi,,covitas en
Fenguanchenp;, no retrocederían rumbo hacia el Norte, sin aprovecharF&lt;e de la posición
escogida estratégicamente, y se harían fuertes en esa plaza, donde se habían acumulado
grandes elementos de combate y formado
una barrera al avance de l11s fuerzas contrarias. No ha sido aRÍ: iniciada la persecución
á través de los eFOcabrosos senderos que cruzan el valle del Yalú, la segunda línea fué
abandonada como la primera, sin ninguna
resistencia, no sin que ocurriera un episodio
cerca de Hamatan, donde otra vez la suerte
fué desfavorable á las arenas del Czar, per-

diendo ~h el encuentro varios cañones de
campaña y dejando en poder del enemigo
buen número de prisioneros. Fenguanclieng
fué drsocupaclo, sus almacenes volados y
quedó libre el paso que los japoneses trataba11 de abrirse entre las estrofas horrísonas

tirada .v ab:mdono de SUR primitivas posicio-·
neFO, háhlase &lt;le que los rusoi; han comenzado
la de Nueva Chuang, puerto y ciudad que se
había f,,rtiñcado, aun e~tando como está
fuera de la ei,fera directa é inmediata de la
influencia moscovita; ha principiado ya esa

L~ GUERRA RUSOJAPONESA -EXPLOSIÓN DE UN TORPEDO CONTRA
•
UN CRUCERO.

LOS RUSOS OBSERVANDO DESDE PUERTO ARTURO LOS MOVIMIENTOS
UE LA ESCUADRA JAPONESA.

de su artillería y al empuje de sus apr Jtados
ha tallones.
Para completar la información sobre la re-

retirada, y tal vez á estas horas sea una plaza que deja libre otro punto ele desembarque
á los japoneses. La base actual de re~istencia
parece ser ahora Liaoyang, puuto situado en
el camino de Mukden, y que 8i es abandonada ó cae en poder &lt;le los niponese8, después del combate reñido que allí se espera,
dejará enteramente á merced de los invasores de l\fanchuria la1:1 líneas de comunicaciones ron Kharbin y Nueva Chuang, y la región
occidental que conduce por vía férrea á Puerto Arturo y á Dalny.
Si como Fe o.ice, el plan· primitivo del General Kuropatkine no se ha modificado por
los reveses del Yalú, si todavía se pretende
dejar que las fuerzas enemigas avancen al
corazón de Manchuria, para darles un golpe
decisi\·o, quién sabe hasta d6nde llegarán
esas tendencias meramente defensiva•, que
levantan el eRpíritu de los enemigos y Jeben
influir de modo contrario en los que casi paRivamente wn adelantarse las tropas del l\likadn, hasta puntos que eran baluartes levantadoR para oponeree á los avances ahora
consentidos.

***

Lo que parece resultar claramente de todos
estos movimientos opurstos, es que no eran
tan numeroFas como se afirmaba, las fuerzas del General Kuro¡.,atkine, y era mucho
más extensa. de lo que se ha confesado la
fa.lta'de preparativoe en Rueia, para la caro•
.Ql!lSP'.tTiPJ 0.1!1 LA &lt;\RTlhl.l!ilUA JAHN:IIA POR r.,\I 1UIIRAI J)Jll, YA.I.C,

paftá¡ que 10 preoipitó por parte del Jap6n,

E:1 qne el Bar6n Rossen, ministro moscovita on Tokio, ó confió dema1:1iado en la acción de la diplomacia, ó pasaron inadvertidos á sus ojos investigadores los preparativos del p;obierno japonés, que á no dudar
ha venido disponiéndose á la guerra desde
que recogió )a indemnización china, y por
virtud de la intervención de San Petersburgo, ayudado por los gabinetes de París y de
Berlín, vi6 cercenados los frutos de su victoria, alcanzada hace diez años, casi en los mismos sitios donde ahora triunfan el almirante Togo y el general Kuroki, y antes prevalecieron Ito y Yamagata. Es que el almirante Alexieff, enviado en misión especial,
no solamente para arreglar las dificultades
pendientes, provocadas por el Jap6n, no
pudo ó no supo imponerse bien de la actitud
verdadera del gobierno de Tokio, quien
mieutras dejaba la debida acción á los diplomáticos, no perdía tiempo en inútiles expedientes, sino antes al contrario se armaba
en alta fuerza, y quizá con el consentimiento ó la tolemncia del débil Emperador de
Corea, iba acumulando elementos en la tierra que había de ser base segura de sus operaciones. Es que el Czar, generoso en grado
extremo y hasta inconcebible, en sus grandes ideales de paz. no creyó que sería obligado á la guerra por la marcha de los acontecimientos, y por lo mismo, confió más en
la eficacia de los expedientes que en la acci6n resuelta de los inmensos elementos de
guerra, que pudo poner oportunamente en
las comarcas objeto de discusión, ó acaso, no
queriendo despertar más las suspicacias de
su enemigo, no quiso emprender movimientos que hubieran podido precipitar las hostilidades que trataba de evitar.
Sea de estas meras conjeturas lo que fuere, el 9aso es que á nadie se oculta ahora
que Rusia fué sorprendida del todo y se vió
casi desprevenida, al sonar el primer cafionazo enfrente de Puerto Arturo, en la madrugada del 8 de febrero, y se halló en cir,
cunstancia" difíciles, cuando supo con do,
lor que ·en la misma fecha se habían hundido dó11 de eu11 barcoé de comba.te en la bahía

d, Ch,=.ulpo1 oubr1'ndo11 oon tl pab1ll6n

UN PUESTO RUSO DE SOCORRO5'.

que flotó en Navarino las tripulaciones del
"Variag" y del "Korietz," al buscar bajo
las olas el sudario de sus glorias, en medio
d e los himnos triunfales que acompañaron
su rota.

***

Y entre tanto que en.las tierras de Manchuria se dirime á cañonazos la preponder~ncia de los beligerantes, siguen las operaciones por mar con varia fortuna, pero siempre al parecer favorables para las escuadras
rlel Mikado. Dueños de las bocas del río
Yalú, después de la batalla del día 1?, pretenden ahora haber dejado encerrada y sin
remedio á la flota moscovita en el interior
&lt;le 11,. bahía de Puerto Arturo, habiendo logrado, en su tercera tentativa, hundir ocho
barcos mercantes cargados de piedras en el

canal quE conduce á la bahía. Si la versión
japoñef'a, según parte oficial del Vicealmirante Togo, da por concluida la obra, declarando que queda "embotellada'' la flota
rusa, la versión r.ooscovita señala un nuevo
fracaso en los intentos japonesei::, diciendo
que los brulotes fueron echados á pique por
el fuego de las baterías de tierra y de los cruceros que salieron á impedir el éxito de los
planes del enemigo. Y en esta vez, como
en otras, nos encontramos ante noticias contradictorias que no se compadecen y dejab
al observador imparcial en condiciones de
no poder decidir la verdad de lo acontecido.
Pero si Puerto Arturo queda 6 no cerrado para los barcos rusos, no se ha vuelto á
hablar, sin embargo, de nuevas operaciones
del comandante naval en esa plaza, y aunque la divisi6n de Vladivostock parece que

�EL MUNDO IlUSTRADO
ha emprendido una jira por aguas coreanas
no ha sido bastaEte áimpedir los desembar:
ques efectuados eh la península de Liaotung,
los cuales, exagerados en un principio provocaron desaliento en Petersburgo y ~xplosiones de entusiasme en Tokio, entusiasmo
y desaliento que p~onto se desvanecieron, al
saberse que las interrumpidas comunicaciones, que se creyeron definitivas, se han restablecido yi¡, merced á la escasez de las fuerzar de desembarque-no se sabe todavía6 á movimientos ofensivos de la guarnición

Desoloción

sitiada, que río nudo hacer una salida eficaz
para su propia seguridad. Contábase que los
japoneses, apenas desembarcados, habían
cortado el telégrafo, destruído el ferrocarril y
fortificádose en excelentes posiciones; la
noticia de que Puerto Arturo está otra vez
comunicado, demuestra de una manera evid.ente que las primeras relaciones de los desembarques japoneses fueron muy abultadas,
y que la fuerza que op'lra en Liaotung era
insuficiente para sostener su posición en la
parte más estrecha de la península, donde

-¿Por dónde '¡'as, animal?-oye exclamar
lona, desde los primeros pasos, en la masa
negra que sube y baja. -¿Por dónde diablo
vas? Toma á la derecha.
El oficial se enfada.
-¿No sabes guiar?..... Toma á la derecha.
Un cochero de lujo jura; un transeúnte que
atraviesa la calle y á quien han rozado la es-

parecen haber tomado nueva base para atacar por tierra la plaza que el General Stoessel llama y con razón '·baluarte de Rusia en
el Extremo Oriente."
Entre tanto, y esperando la marcha de los
acontecimientos que vuelvan su prestigio á
las armas moscovitas, digamos las palabras
con que el Est~do Mayor General ruso responde á la ansiedad del pueblo: "Paciencia
paciencia.''
'
11 de mayo de 1094.

z. z. z.

por ciega; y tiene aspecto de no comprender
en dónde está ni. por qué está allí.
- ¡Qué imbéciles!-exclama el oficial. Se diría que se han puesto de acuerdo para ponerse
delante del caballo. •
lona se vuelve hacia su parroquiano y mueve los labios.
.
Quisiera decir algo, piiro no sale de su gar-

.

palda las narices del caballo, mira á lona de
un modo furioso, y se sacude. lona, como si
estuviera sobre alfileres, se vuelve en su asiento, menea los codos á derecha é izquierda,
mueve los ojos, como un hombre á quien el va-

,l!JJ/~~f~
-iiiiij1(lüll~il11uím'íiffli1,,~~~i
?A;.
~
...¡--~
.
.

\

ganta sino un sonido ronco.
-¿,Qué?-pregunta el oficial. ,
Una sonrisa contrae la hoca de lona, hace
un esfuerzo y dice con voz sorda:
-Mi hijo, señor..... ha muerto esta semana.
-¿,Eh? ¿De qué ha muerto? '
lona vuelve el busto y dice:
-¡,Quién lo sabe?.... De la fiebre probable·
mente..... Ha estado tres días en el hospital,
y ha muerto. Hágase la voluntatl de Dios.
-¡Ten cuidatlo!-exclama una voz en las
somt rns.-¿Vas ciego? Abre los ojos.
-Anda, anda-dice el oficial,-ó no llegare·
mos hasta mañana..... Arrea un poco.
El cochero tiende de nuevo ·el c•1ello, se yerg-ue y agita el látigo. Varias ·v eces se vuelve
hacia el oficial; pero el oficial ha cerrado los
ojos y no parece dispuesto á ~Rcucharle.
El oficial baja en el cuartel Viborg, y lona
quéda parado en aquel sitio, sin menearse. La
nieve blanquea de nuevo á su caballo ..... Pasa
una hora, luego otra.
Tres jóvenes llegan disputan'do. El uno es
bajo y jorob:i.do; los otros dos son altos y del·
gados.
-Cochero, al puesto de policía- gr~ta con
voz cascada el jorobado.-Los tres, vemte ko•
peks.
•
lona tira de las riendas y casta.ñe~i¡. ~os la·
bios. Veinte kopeks es un prPcio 1rr1sor10~ pe·
ro no piensa en el precio. Un rublo 6 CJDCO
kopeks, todo le es lo mismo ahora, con- tal die
llevar gente. Los jóvenes, empujándose~ d ·
ciendo palabras gruesas, se acercan itl. tr11:eo
y quieren subir los tres á un tiempo: D1scutedn
sobre quiénes han de sentarse y quién ha e
permanecer en pie. Tras un largo debate, de·
ciden que el jorobado, como más pequeño, per·
manezca en pie.

!t MUNDO ILUSTRADO
-Vamos, anda-dice el jorobado, instalándos~ y soplando en el cuello de Iona.-¡Arrea!
i Y tienes un sombrero, amigo!..... No se encontraría uno semejante en Petersburgo.
lona ríe:
- ¡Ji, ji'..... A&amp;í es .. .. . .
-Bueno, arrea, arre11,....... ¿Vas á irá este
paso todo el tiempo':'
--La cabeza se me parte... -dice uno de los dos
mayores.-Ayer noche, en casa de los Doukmassov, Vasca y yo hemos bebido cuatro botellas de coñac.
. --;No comprendo que se mienta así-exclamó
md1gnado el otro alto.-Miente como un animal.
-Que Dios me castigue si no es cierto.
-Tan cierto como que tose una gallina.
lona sonríe:
-!Ji, ji! S?n señores alegres.
- ¡Que el diablo te .... !-exclama el jorobado. -¿Quieres andar. viejo apestoso? ¡Valiente
paso! Arrea, arrea firme.
lona siente detrás de su espalda el cuerpo
que se mueve y la voz que tiembla del jorobado; oye las i~j~rias que le dirige, ve á las gentes, y el sentimiento de la soledad comienza
insensiblemente á suavizarse en él. Los dos
altos se ponen á hablar de una tal Nodejda
Petrovna.
lona se vuelve hacia ellos á cada momento.
Aprovechando un momento de calma, murmura:
-Esta semana ... he perdido á un hijo ....
. -Todos morimos-suspira el _jorobado, enJugándose los labios después de un acceso de
tos.-Vamos, arrea. De prisa. Señores así no
podemos ir. ¡,Cu•ándo vamos á llegar?'
-Reanímale un poco pegándole en el cuello.
-¿Lo oyes, viejo':' Si gastáramos cumplidos
con yosotros,_habría que irá pie. ¿,Lo oyes,
serpiente Gormytcb? (*) ¿Te b urlas de lo que
decimos?
.
Y lona, aunque no los ve, oye el ruido de los
golpes que le pegan.
-¡Ji, ji!. ... ¡son señores alegres! Dios ,les
conserve la salud.
-Cochero. ¿ Estás casado?-pregunta uno de
los altos.
-¿Yo? ¡Ji, ji! Mi mujer es ya bajo la tierra
húmeda; ¡ji, ji! la tumba, vamos. Ya ven mi
bijo ha muerto y yo vivo ¡Qué cosas! La ru~erte se ha _equi vocado d\l puerta .... En lugar de
venir á mí, ha ido á mi hijo.
Y lona se ha vuelto para contar cómo ha
muerto su hijo.
Pero el jorobado, lanzando un ligero suspiro
anuncia que, gracii.s á Dios, han llegado ... '.
lona recibe sus veinte kopeks y se queda mirando á los ióvenes, que desaparecen por un
portal sombrío.
.
¡ Solo otra vez! Y una vez más empieza el silencio .... Su pena, un instante calmada, renace y angustia su pecho con una fuerza mayor.
Los ojos de lona recorren ansiosos los grupos
cte gentes que se apresuran por los dos lados
de la calle; ¿no se hallará entre aquellos miles
de personas alguna que le oyera? Pero las gentes pasan sin fijarse en él ni en su pena ....
¡Pena enorme, sin límites! Si el pecho de lona estallara y su angustia se esparciese, parece que inundaría el mundo entero, y, sin embargo, nadie la ve.
lona ve á un agente y se decide á hablar
con él.
--Amigo-le dice,-¿qué hora puede ser?
-Las nueve dadas... ¿Por qué te paras a quí?
-le responde el agente.-Si¡rne.
Jona avanza algunos paso.s, se recoge sobre
sí mismo y se entrega á su pena .... Ve ya que
dirigirse á las gentes es trabajo perdido.
Y no han transcurrido cinco minutos, cuando levanta la cabeza como si sintiera un do!or
agudo, y tira delas riendas ... No puede más...
«Al relevo- se dice,-al relevo&gt;.
El caballo, como si lo comprendiera también,
empieza á trotar. Al cabo de una hora y medii.i,, lona está sentado junto á una gran estufa
sucia. Otras personas roncan tumbadas en el
suelo. Hay una atmósfera irrespirable... lona
mira á los que duermen, se rasca la cabeza y
se arrepiente de haber vuelto tan pronto.
«Ni siquiera he ganado mi avena-piensa;por esto me aburro .... Un hombre que hace lo
que debe hacer, cuando ha comido y su caballo
también, está siempre tranquilo&gt;.
Un cochero joven se levanta desde un rincón,
se queja medio dormido y va á coger un jarro
de ag-ua.
-¿.Tienes sed?
-Sí.
-Pues bien, átusalud. ¿.No sabes, hermano,
que mi hijo ha mnerto en esta semana en el
hospital? Es una historia.
lona quiere ver el efecto que han producido
sus palabras, pero no ve nada. El cochero se
ha vuelto á tapar la cabeza, y duerme. lona
suspira. .. Vaáhacer ya una semana que su hijo ha muerto, y todavía no ha podido decírselo
t.ranq uilamente á nadie. Habría que decirlo con
orden, respetuosamente; contar c6mo su hijo
cayó enfermo, cómo sufrió, lo que dijo antes
de morir y cómo murió .... Habría que contar
su entierro. Le queda una hija en el pueblo,
(*) Serpiente que desempell.a un gran papel en los cuentos

populares rlll!OI,

~ni,si_a; también habría que hablar de ella.
1Qu1s1era habl3:r de tantas cosas! .... El que le
escuchara suspiraría, gemiría y sabría compadecerle. Contárselo á las mujeres sería wejor
aún; son tontas, pero basta con dos palabras
para hacerlas llorar.
&lt;Tengo que ir á ver á mi caballo-se dice
Iona,,-:--¡Ya tendr_ás tiempo de dormir! No tengas miedo, dormirás bastante&gt;.
Va á la cuadra.
Piensa en la avena, en el heno en el tiempo '
que hace.
'
No puede pensar en su hijo cuando está solo.
Podría hablar de él con alguien; pero pensar
en él estando solo Y representárselo en vida es
atrozmente penoso.
'
-¿Corues?-pregunta á su caballo.-Vamos,
come, come. Puesto que no hemos ganado para
~vena, comamos heno .... Sí. ... Ya estoy vieJ~ para ha!'er de cochero .... A mi hijo le iba
bien. pero no á mí. El era un verdadero cochero. No tenía más que vivir.

lona se calla un rato, y luego dice:
-Sí, caballo, así es. Ya no tenemos á Kouzm a Yougtch .... Haqueridodejarnos. Leco~ió
así de repente, y ha muerto sin motivo .... Mira, supongamos que fueras padre de una jaca
y que, de pronto, esa jaca te dejara solo· ¿n¿
serías desgraciado?
'
E l caballo come, escucha y sopla sobre las
manos de su amo.
.
lona se o lvi da de que es un ser irracional, y
se lo cuenta todo.
ANTÓN TCHErlrov.

00
Tanto varían las cosas sujetas al capricho
humano, que llegan á cvofundirse l as más re-cientes con las mis antiguas.

*

Preciso es contentarse con su posición y sacar de ella toda la ventaja posible. No existe
condición tan dura que un hombre razonable
no pueda halla:r algún consuelo en ella.

7

......

1,

Un Lansquenete.
(Soldado alemán

del Sl¡rlo XV.)

Dibujo or~clnal de J. N. Rondeni,

�EL MUNDO ILUSTRADO

TIV0S DEL 0'1.~.

tt MUNDO ItUS'l'RAl&gt;O

_
P ara las Dan,as
LOS GUANTES.

11

mismo la mujer elegante dispuesta á gastar tiempo y
dinero para lograr los mayores refinamientos de gusto en su
toilette, que la abnegada madre de
familia que no dispone ni de tiempo
ni de dinero, encontrarán en estas
breves líneas consejos prácticos y
fácilmente aplicables á las condiciones de su vida.
Para ir de lo simple á ·lo compuesto, hablemos primeramente de
los guantes que usl\ todo el mundo,
P.S decir, de los que á diario se llevan eu calles y visitas, y después hablaremos de los guantes de reunión,
de automóvil, de equitación, etc.
El único medio para lograr estar
sic,mpre bien ''enguantada" aun
con el traje más sencillo, consiste en elegir guantes fuertes y de buena
calidad y en tenerlos constantemente limpios. Esta última condición no puede
realizarla una mujer económica sino teniendo guantes fáciles de limpiar. Hay
algunos que quedan listos con una simple enjabonada y éstos son los que especialmente recomendamos á las mujeres
de hogar. Aunque es cierto que cuestan
un poco más que los otro¡:,, duran, en
cambio, muchísimo más tiempo y se pueden lavar hasta quince veces sin que se
"marchiten", es decir, sin que Sil ajen
hasta quedar inútiles. Con estos guantes
se evitan los gastos del tintorero, los de
la bencina, y, además, acostumbran á las
sefioras á esta clase de faenas domésticas.
Sobre todo, con este sistema lle evitan
los desagradables accidentes que se han
registrado y en los cuales se inflama
espontáneamente Ja bencina de que están
impregnados los guantes, causando algu~
nas quemaduras y serios sustos á las damas.
Nada hay que temer con el lavado del
jabón. Se ponen los guantes en la mano
como para ser usados y en esas condiciones se lavan con agua tibia y jabón. Este
lavado se hace con varias aguas y en la
última se pone una cucharadita de glicerina para litro y medio de agua. Antes
de dejarlos, se secan con un lienzo grueso,
pero no frotándolos, sino tocáudolos suavemente, para evitar que se separe la piel.
Una vez secos los guantes, se soplan hasta inflarse y así se dejan para que no pierdan su forma. Se les cuelga y se les deja
á la temperatura de la pieza por unas
ocho ó diez horas.
Si se quiere activar el secado, se les
puede acercar al fuego ó al tubo de una
lámpara de petróleo, pero evitando siempre una temperatura demasiado elevada,
que los maltrataría. Después de cinco ó
seis lavados, los dedos pulgares de los
guantes tienen una tendencia marcada á
contraerse; se evita P.Sto llenándolos,
mientras se secan, con pedazos de papel
de china. Estos guantes lavablei&lt; son de
cabritilla de todos colores. (Figura 1 ).
Son muy bonito¡:,, especialmente los
grises. Este color, poco "chillón'',
conviene particularmente para los
paseos matinales y visitas de confianza. En el invierno se preferirá
la piel de antílope, pero siempre
de color gris. Estos guantes se lavan muy bien y en estos tiempos
son más "chic" y elegantes que los
de cuero de Rusia, que tanta demanda tuvieron en los últimos años.

***

UN CENTINB~A RUSO.

Los guantes de piel de gamo ó de
antílope son más abrigadores que
los forrados y más fáciles de llevar.

Para visitas de cumplimiento y para paseos elegantes, deben preferirse
los guantes de cabritilla _blancos ó,
en general, de colores claros. (Figura 4).
Los guantes para automóvil ( Figura 2) , son de piel de perro y con
altos puños, cuyo papel principal es
preservar la mano y brazo de los
polvos y del viento que sopla en los
caminos. Como aun en verano los
pies y las manos se enfrían fácilmente cuando se camina en automóvil, estos guantes sirren igualmente para preservar al que los lleva
de una baja temperatura. Estos
guantes,'muy caros, pueden remplazarse por guantes de lana blanca, á
los cuales se les añaden puños de
tricó, á fin de cubrir el antebrazo.
Los guantes de soirée deben ser
blancos, gris, perla ó negros. (Figura 6) . Estos deben escogerse de la
mejor calidad, porquP- la piel negra,
generalme:::i.te, es débil y se destiñe
con facilidad.
A caballo, una mujer debe enguantarse
de blanco ó de gris. (Figura 3) . Para todos los caso" de que hemos hablado se
sobrentiende que los guantes no se 'han
mandado hacer á la medida, sino que se
han comprado en los cajones. Por último, aconsejamos que cuando se compren
los guantes, las personas se cercioren bien
de su perf~cto estado, pues hay muchos
que aparentamente no tiern,•n roturas y
sin embargo, basta con u~arlos una sol~
vez para que queden inutilizados.

&lt;&gt;

la luz Roja y el sarampión
Experimentos de un médico español

&lt;El desconocimiento de la causa íntima
del sarampión, enfermedad infecciosa con
localización en la piel, de origen microbiano seguramente, pero cuyo agente patógeno
no se ha hallado aún; la falta de medicación fundamental contra esa fiebre eruptiva,
que en sus formas regulares no exige tratamiento, y en las anómalas ha de ser combatida sintomáticamente, y la poca eficacia
de la_ higiene_para prevenir un mal tan generalizado y que, con apariencias tan leves
tiene la importancia que supone el bech~
de haber ocasionado sólo en Madrid durante los últimos doce aílos. desde 1889 á
1900, 5,863 víctimas, 6 sea el 29 por 1,000 de
la mortalidad total, justifican cuantos esfuerzos se hacen para hallar un medio cap~z de atenuar los estragos de esta pande1ma.
«Entre las nuevas tentativas hechas al
efecto, se halla la aplicación de la fototerapia por la luz roja, procedimiento que,
por haberse puesto de moda con extraordinaria rapidez, ahora que todos los medios
físicos ganan terreno en el tratamiento de
las enfermedades, merece ser estudiado
clínicamente, prescindiendo de sus fundamentos teóricos, para apreciar con exactitud su verdadero valor terapéutico&gt;.
Con estos párrafos empieza el Dr. Monmeneu una de sus dos interesantes comunicaciones al Congreso internacional de
Medicina celebrado recientemente en Madrid. Y en efecto, el Dr. Monmeneu ha
hecho un estudio experiment al y prolijo de
los efectos dela l uz roja en los enfermos
de sarampión.
Las conclusiones que saca de su estudio
práctico son interesantes. Declara que
de sus experimentos no ha resultado
probada la hipótesis de que lo,; rayos
rojos, modifica dort&gt;s, según Finsen,
de los estados inflamatorios y supuráticos de la cubierta cutánea, modifican la erupción de todo el cuerpo
y atenúan la enfermedad acortando su
duración. Si la luz roja modifica la
erupción de la cara, debe ser en grado demasiado insignificante para que
sea posible apreciarlo con exactitud, y
en todo caso, su in fluencia no se extiende á la totalidad de la infección y
menos á la evolución de la enfermedad. Así lo afirma el Dr. Monmeneu.
Este, sin embargo, ha podido observar que la luz roja ejerce una acción
indudable sobre el catarro de los ojos,
gue suele acompañar al sar~mpión, y

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

que, por lo tanto, dicha luz roja es un remedio
aprovechable de fácil aplicación en todas par·
tes, pues se le. puede emplear colocando gruesas cortinas rojas 6 capas de papel rojo superpuestas en los cristales de las ventanas y
cubriendo de igual modo las lámparas eléctricas.
Avalora estas observaciones la circunstancia de que el Dr. Monmeneu es uno de los
médicos más estudiosos y de más rráctica de
Madrid.

reina en la naturaleza. Aparte de estas ''razones po6ticas' ', digámoslo así, están en favor de lo que decimos las razones de comodidad, pues las telas de colores claros absorben menos los rayos del sol y permiten que
el cuerpo se mantenga á un grado relativo ,
de frescura, muy agradable.

~~p

Grabado 1.-Traje de tela de algodón de
falda plegada y blusa suelta, ataviadas ambas con aplicaciones de cinta negra, colocadas paralelamente en la parte inferior y superior de la falda, cuello y mangas. Además,
un pequeño cuello de encaje cubre la parte
superior de la blusa. La original colocación
de las aplicaciones da mucha vista al traje
de este modelo.
Grabado número 2.-Traje de algodón
cbn ancho cuello de encaje, falda plegada
longitudinalmente y adornos de rameado y

La siguiente es una blusa imitación de plisé, confeccionada con
tela de poco cuerpo y adornada únicamente con aplicaciones de
cordoncillo, pequeúo canesú de encaje, mangas con volantes y puños también de encaje. El modelo que sigue representa blusas toreras con ancho cuellohombreras y aplicaciones de pasamanería.
Incluimos también entre los modelos, el de un primoroso sombrero de verano, y el de un elegante traje de visita.

***

Trajes y Blusas de Verano

NOS

hallamos en plena estación primaveral y es necesario prepararnos á los
grandes calores de verano con trajes apropiados. En la presente página encontraréis
una colección completa de blusas y trajes

Tosefina..

BLUSAS CON CUELLO DE ENCAJE.

de primavera. Adórnanse las del primer modelo con ancho cuello de
encaje; pliéganse t~asversalmente en el corpiño y en las mangas y
hácense éstas termmar por graciosos puños de encaje semejante al
del cuello.
BLUSAS DE PLISÉ CON APLICACIONES DE CORDONCILLO.

MODELO DE SOMBRERO DE VERANO.

dumentaria femenina implanten nuestros
vecinos.

***

los trajes de verano, generalmente, constan de faldas cortas y corpiños sueltos, sin
que, por supuesto, se pasen los límites de
decencia y llioralidad á que deben obedecer
todas las prendas del vestuario femenino.
Además, los colores de los vestidos de primavera deberán ser claros, pues siendo ésta
la época de las flores y de los pájaros, las
mujeres, en sus trajes, deben guardar consonancia con el alborozo y policromía que

MODELOS DE BLUSAS TORERAS•

TRAJE DE VISITA [ESPALDER.O Y DELANTEROl

...........................w ...........................w
SALAMMBO

S

avanzó hasta el borde del terrado. Sus ojos recorrieron un instante el
horizonte; luego los bajó para contemplar la
ciudad dormida, y el suspiro que di(&gt;, al ensanchar su pecho, hizo ondular de un extremo al otro la larga túnica blanca que colgaba en torno suyo sin corchete ni cinturón.
Sus sandalias de puntas encorvadas desaparecían bajo un montón de esmeraldas, y sus
sueltos cabellos llenaban una redecilla de
hilo de púrpura.
Alzó de nuevo la cabeza, miró á la luna,
y mezcl¡tndo á sus palabras algunos fragmentos de himnos, murmuró:
-¡Cuán ligeramente giras, sostenida por
el éter impalpable! El se abrillanta en derredor tuyo, y el movimiento de tu agitación distribuye los vientos y los fecundos
rocíos. Según creces ó menguas, se ensanchan ó se achican los ojos de los gatos y las
manchas de las panteras. ¡Las esposas gritan tu nombre en sus dolores!
AJ.AMMBÓ

Figura número 1.

para la temporada; todas vaporosas, suaves,
trasparentes, de colores claros, sencillas en
su confección y elegantes en su aspecto. Los
modelos son americanos y esperamos que
agradarán á nuestras lectoras.
Debemos manifestar que
hemoi, recibido numerosas
cartas de nuestras abonadas en las que se nos indica la con v~niencia de que
con frecuencia publiquemos en nue;itro semanario
modelos de trajes americanos. Las complaceremos
con gusto, y á reserva de
publicar fig:urines europeos,
daremos á 0&lt;mocer todas
las novedades que en in-

Figura número 2.

cintas en su parte inferior, corpifio moderno,
plegado y ceñido al frente y sujeto por un
broche metálico. Las mangas, amplias y con
pequefíos pliegues transvereales, teÍminan
por puños estrechos de encaje.
·
Grabado número 3.-Tra.je de verano de
tela rameada y adornacto con aplicaciones
de encaje y superpuestos de tela negra en el
corpiño imitación de solapas. Estas solapas
imitadas llegan hasta formar el cinturón,
que es un poco más ancho de lo que generalmente se acostumbra.
·
La enagua consta de dos pequeñas $Obr~faldás· las mangas son englobadas y terminada&lt; como en los trajes, anteriores, por
estrechos puños de encaje inglés.
Los grabados siguientes repre¡:entan
una vistosa y elegante colección de blusas
Fig,u ra nümero 3.

,)

\...

¡Hinchas los mariscos! ¡Haces fermentar los
vinos! ¡Pudres los cadáveres! ¡Formas las
perlas en el fondo del mar!
''Y todos los gérmenes, ¡oh Diosa!, se agitan en las oscuras profundidades de tu humedad.
.
'•Cuando apareces, la quietud se esparce
sobre la tierra, ciérranse las flores, las olas
se apaciguan, los hombres, cansados, se tienden con el pecho hacia ti, y el mundo, con
sus océanos y sus montañas, se-. mira en tu
rostro como en un espejo. Eres blanca, dulce, luminosa, inmaculada, auxiliadora, purificante, serena!"
·
Los cuernos de la luna estaban entonces
sobre la montaña de Aguas Calientes en la
escotadura de dos cumbres, al otro lado del
Golfo. Había más abajo una estrella pequeña y al derredor un círculo pálido.
Salammbó continuó:
"¡Pero eres terrible dueño! ...... ¡Por ti se
producen los monstruos, los fantasmal'! espantosos, los sueños engañadores; tus ojos
devoran las piedras, y cada vez que rejuveneces, los monos enferman!

"¿A dónde val", pues? ¿Por qué cambiar
perpetuamente de forma? ...... Ora pequeña.
y encorvada, te deslizas por los espacios como una galera sin arboladura, ó bien en
medio de las estrellas, pareces un pasto; que
~uarda su rebaño. Luciente y redonda rozas la cima de los montes como la rued~ de
un carro.
"¡Oh Tanit!
''¿Me amas, no es cierto? ¡Te he mirado
tanto! ¡Pero no! ¡Tú corres por el cielo azul
y yo me quedo sobre la inmóvil tierra!
"¡Taanach, toma el nebal y toca dulcemente la cuerda de plata, porque mi corazón
está triste!"
La esclava levantó una especie de arpa de
ébano, más alta que ella 'y triangular como
un delta; :fijó su punta en un globo de cristal y se puso á tocar con ambos brazos.
Los sonidos se sucedían, sordos y precipitados c~mo el zumbido de las abejas, y ca.
da vez mas sonoros volaban en la oscuridad
con el lamento de las olas y el susurro de
los grandes árboles de la Acr6polis.

Gusta.evo Fla.dhert.

�EL MUNDO ILUSTRADO

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(*)

......Y del Tiempo sonó la primer hora
Con claridad d~ Aurora
El Caos se iluminó, y en un espasmo
La Materia en el éter diluida
Se despertó á la vida
De geuesiaco amor al entusiasmo!
Y fué la Creación... La nebulosa
Se condensó radiosa,
Y el Sol foco de luz brillante y pto,
Llevando en pos su regia comitiva,
Comenzó su deriva,
Ma¡estuoso y triunfal, por el vaclo.
¡El Planeta nació; la tosca esfera
Cou intuición certera
Su plaza halló en mitad del inflni~,
Y por cima de un mar de lava mqm~to,
Selabró un esqueleto
Colosal de basalto y de granito!
'l'ibios océanos la extensión llenaban;
Los c\\mulus poblaban,
Preñados de torment.J.s, el espacio,
Y la roca creciendo, firme y muda,
Se usomaba desnude.
.
Del mar inmenso sobre el manto lacio...
¡Y la vida surgió! ¡De lo profundo,
Para poblar el Mundo, . . .
Forma cobró la nómade rnvlSlble;
Y fué cuna grandiosa, asi, el abismo,
Del primer organismo, .
.
Microscópico, obscuro, mdefimble ...!
¡Se siguieron rodando las edades;
Las broncas tempestades
Apaciguaron su clamor de guerra,
Y de lo porvenir para alegria,
En un remoto día
.
,.
La primer planta se prendló ,\ la 'Iierra.1
Después, la c,terna evolución por norma;
Una trns otra forma
En el laboratorio de Natura,
Buscando el arquetipo y los ideales... ·
Las selvas colosales,
Los monstruos que serian nuestra pavura...
De toda estirpe que rodó agotada,
Nos quedó consigne.de.
.
En páginas de piedra la memona;
¡Por eso en cada fósil que se exlv1ma,
El genio lee y consuma
.
.
De la Creación la sorprendente hIBtona!
Y el Hombre apareció ... ¡Salvaje y rudo;
Sin más arma ni escudo
. Para, ganar del orbe la diadema
Y ser el Rey de todo lo existente,
Que un cerebro potente
Y un «Dios y Libertad» por sacro lema!
Por ese cetro, en la tenaz disputa
Venció al oso en la grnta
Y talló el sllex;J en aquel deseo
De no tener riv . siempre inaudito,
Su fuego al Infinito
Por la mano robó de Prometeo.

**• pensamiento...
y el imperio náeió del
¡Del trabajo al ali.ento
.
.
Germinan prodig10sas las creac10nes,
Vencido el toro sobre el campo surca,
Y sobre el mar, la urca
Salva distancias para unir naciones! .
Da á Grecia Egipto el gnomon: Grecia á RoCuando ésta la desploma
(ma,
Sobre el lecho terrible de Procusto,
Mármoles blancos y tablillas de oro,
Una herencia-tesoro
De e.ugtlStas leyes y de un arte augusto.
¡Y después, cuando Roma se derrumba
Como el Sol en la tumba
.
De un ocaso que es !gt.ea florescencia,
mota y se esparce, en nube mdiosa,
De la ruina grandiosa,
.
.
Polvo que es polen de futura Ciencia!
¡Polen á cuyo influjo en la remota
Región, la vida brota
Que hace veriel del yermo; del basalto,
Soberbio pedestal: del árbol, nave,
Y de la idea, un ave
Para subir, aligera, muy alto ... !
¡Ya empeñado por siempre está el combate!
Es fuerza que arrebate
,
El hombre sus dominios al arcano
Y que torne su esclava á la materia
Y al Progreso la arteria
En que palpite el ser del genio ~u,mano.
Mas de la lucha en la tenaz retr1ega,
¡Ay del que se doblega
De fuerzas falto, ó al luchar olvida.
Que es «Dios y Libertad» el lema primo!
¡Rodará sin arrimo,
Como ,roca del álveo desprendida!
•*•

¿Qué fué el pasar de siglos q ue arrastraron,
Cuando al no ser bajaron,
.
.
Ya una raza, ya un dogma, ya un 1mper10?
¡Nunca el 'l'iempo al correr mató la Idea,
Que nace y aletea
La ninfa sobre el mismo cementerio!
¡De los siglos así, sobre la ruina
Que mágico ilumina
El proyector.potente de lf!, Historia,

Su uresurrex1t)&gt; cuanto existe canta,
Y otra vez se levanta
.

Como un slm bolo eterno de victoria!
y un dla. mientras que lenta, sorda, extraña,
ne la Europa en la entraña
La convulsión fatídica ferm~nta
Como en la muda entraña del nevado
Vive el luego ignorado
Para estallar en erupción violenta,
De una núbil nación americana
Que sacudía su im.ane..
Ultrajante tortura del ilota,
Llegó á la Francia. la fecunda, un sabio
Insigne en cuyo labio
Evangelio es la máxima qne brota.
Alli otro sabio singular le.espera,
A cuya risa artera
.
y nerviosa, el latent~ cataclismo
Como el fuego en la fragua, creces toma...
Risa que, •l fin, desplom~
Un trono secular en el !),blSmO.
.
.
Un nombre para el meto Frauklm qmere;
Pero Voltaire prefiere
A un nombre vano, un inmortal emblema;
y del niño en la frente inmaculada
Su mano descarnada,
- «·God and Liberty-dice,-és~ es tu lema!••
¡Y cuando Frn.nklin á h, Patria torna,
Con ese lema exorna

(*)

Esta compcsición. fné leida por su autor
en el solemne e.niversano de la fundación de la
Sociedad de Geografía y ~stadistica, c&lt;,lebrado el 28 de abril de 1904. El señor Presidente
de la Sociedad di6 al .ªl!tor. como te~a para
esta composición, la ~ivisa «God an? Liberty»
que Voltaire dió al me~ de Frankhn, &lt;;_uando
l'.\ste enviado de Emba¡ador de los Estados
unidos á Francia, al independerse las colonias, pedle. que aquél diera á su meto un nombre.

De la Patria el escudo soberano,
Y en dos palabras el ideal precisa
Y forja la divisa
Mejor, para este pueblo americano!
Lema que, por hermoso y por fecundo,
Será del Nuevo Mundo,
Mientras exista, el grito de batalla......
¡Del mun&lt;lo de Colón, que triunfalmente
Avanza en el presente
Y do el futuro del Progreso se halla!
Que de Franklin, de O'Hlggins y Morelos
Nunca los patrios suelos
'l'eman al vago porvenir... ¡La gloria
Suya será, si enseflan á sus hijos
Que, en ese lema fijos,
La ruta encontrarán de la Victoria!
¡En Dios y Libertad todo se encierra;
Porque al ir por la tierra,
Quien ~ Dios busca, lleva dentro el pecho,
Para luchar, loriga protectora;
Y quien libre labora,
Es grande y fuerte al fin por el derecho!
¡Qu~ ruede el tiempo en cüra no soñada!
Mas al trocarse en nada
La vida en nuestro libre Continente,
En la cima del Ande, augusta y fiera,
Clave con su bandera
Ese lema el postrer superviviente!
E . Jtrt,queo Cast;,Uanos.

México, abril 28 de 1904.

•

Bajo el Sol delas Sombras

L

AS frágiles rosas que se descogen sobre nuestra mesa,
mostrando los granos de oro
de su seno; esas rosas, que desde
Tamarís hasta Mentón, bordan
el mar de blan~os jardines, cuyo
aroma fugaz se escapa con los follajes precoces, esas flores queparece no esperan sino el m vernadero, para darle la bienvenida y
morir, representan mejor que nada la viviente acogida de un país
propiéio á la febril y somnolente
vida de los enfermos en convalecencia ávidos de sol, ó el ·ensueño nostálgico de los artistas
amigos del verdor luminoso y
del agua azul.
Decoración melancólica y encantadora, falsa Africa sin el ardor de los rayos vivaces ni el hálito de la luna árabe, de limón y de
almizcle, falsa Córcega sin el aroma penetrante de sus boscajes,
pero finamente perfumada del
verde de los pinos y de los cistos,
con su suelo rojizo y guijarroso,
sus arrecifes en donde bate el
mar, sus playas de ceniza gris,
esta costa de Provenza, carcomida de golfetes en donde muge el
viento, exhala un hechizo especial, muy triste y muy dulce.
Tiene el esplendor mouótono, la
severidad funeral de un cementerio, el silencio encantado de un
jardín de las almas, de una estufa
de agonfos.
¿Por qué sugestiones fluidas,
imprecisas, á la influencia de
cuáles reacciones nerviosas y cuasi magnéticas se determina esta
melancolía propia de las jornadas
radiosas, esta indecible tristeza
que parece hecha de la inexpli.·
cable y estéril belleza de las cosas de la vibración mecánica de
' y que se agita
. y crece en
la luz,
ondas circulares, semejante á una
cara de agua desgarrada por un
guijarro, á todo contacto y á todo razonamiento con los seres,
con los vegetales, con la simple
mirada de la materia inerte? Explicarlo es imposible, bien que se
siente intensamente.
Acaso las más simples causas
materiales la hayan infiltrado en
nuestro ser, desmayada languidez como absorta de vivir y que,
sin querer morir, suspira y ansía,
extenuada sin ágotamiento, amilanada sin motivo, con esa sonrisa
infantil próxima al llanto de una
mujer que cerrase los ojos y ·abatiese la cerviz... .. .
Una circunstancia más precisa
debía agravar este «sple~n» inex-

plicable ó insuficientemente explicado y matizarlo de una 8entimentalidad confusa, de imposible dese.o y de pesar ilusorio.
Nuestro carruaje acababa de pa•
sar al lado de dos misses vestidas
de blanco, todas con sombrerilios
de paja ingleses, apoyadas en largos cayados de excúrsionistas.
De cara al sol, largas, enhiestas,
pisando firme como muchachos,
~ubían, como nosotros, al observatorio que domina Cannes y el
mar, corta.n do por desechos. Sus
faldas cortas, rasando sobre zapatos de cuero leonado, emergen
ó desaparecen detrás de los sotos.
A veces, el coche las a~canzaba,
y sus enérgicas fisonomías, rosadas y blancas, radiaban del placer de adelantársenos, aunque estuviesen seguras de que nos precedían en la ascensión. Rus bucles de oro retorcidos dejaban
descubierto el cuello, y las frases
que cambiaban brevemente en
inglés, daban un atractivo incomprensible á la mímica parlante de sus rasgos.
Teníamo1,1, empero, de vuelta
en vuelta, huecos de sombra en
medio de mesetas de luz ; habíamos llegado á la pl11taforma del
observatorio; las ingl'lsas, apoyadas las manos en la balaustrada, contem~laban ya la llanura
magnífica, el agua, los montes,
Cannes, las islas. El mar, al sol
de las cuatro, palidecía; sobre el
azul lácteo del golfo, e1,1trías, tornasoles, ondulantes reflejos trazaban cabalísticos dibujos.
De pronto pasó un soplo frío
que hizo vacilar el mar, los rayos
pálidos, los árboles: el soplo traidor que anuncia en aquel país el

ocaso. Las inglesas se estremecieron, alzaron los hombros como sorprendidas, estrecharon sus
brazos á sus talles y, •después de
consultarse con la muada, bajaron vivamente el repecho, pasando y repasando sus faldas !l.l azar
de los taludes.
Aquel, stremecimfonto y la tos
que lo acompafió, una tps ,irritada y seca, discreta y contenida,
una tos di~gll!ltada de1deJ· arse oír
.
1
porque toda tos tiene
una voz en'
esos países de malaria y de languidez: las hay viejas y hendidas,
grosera1&lt;, delicadas, ' ruidosas,
ahogadas, toses que tienen 131 asprcto de las caran que agitan .....
ah! aquel estremecimiento y
aquella tos!
·
Y aquella vez, nuestra ins6lita
trifiteza tuvo un sentido: ella se
había desprendido, seguramente,
de ese país en que las rosas se
deshojan apenas abiertas,en donde tantas agonías se han sumergido, ventanas abiertas sobre las
ondas y el cielo, país qur, con su
verdura monótona, de un tono
de ciprés, parece un gran jardín
de la paz suprema.
Sí, al soplo pérfido del crepúsculo comprendimos demasiado
bien la fuga elocuente de aquellas
jóvenes hundiéndose en la verdura negruzca, blancas bajo la palidez del sol de las FOmbras, de
tantas otras sombras frágiles y
encantadoras como ella1,1, que,
desde hacía años, se h abían desvanecido en aquella claridad y
que poblaban, con su impalpable supervivencia, aquel edén
crepuscular de oro· azul.

Paul et Vídor Marguerítte.

fx~osi(ión ~e San luis.
cuota.s de vi~je redondo, en moneda americana.
Ciudad de México ......... $51\.25
Pacbuca .................. 56.25
Tolur.a ................. ... 55.85
Queréta.ro. . . . . . . . . .. . . . . .. 51. 40
Saltillo ................... 40.05
San Luis Potosí . . . . . . . . . . 46. 90
Tampico ......... ... ...... 55.20

Cela.ya, Silao, Irapuato,
Aguascalient es. . . . . .. . ... $50. 90
Torreón. . . . . . . . . . . . . . .. . . . 45. 60
Parral. ........ . . .. ....... 47.50
Gua.dala.jara .............. 56'.25
Monterrey . . . . . . . . . . . . . . . . 38.15

S7ILWCLL PLACC
La más hermoso Colonia no sólo por su posición,
que lo es contigua al Paseo' de la Reforma, sino porque ..las personas que están comprando lotes, pertenecen á lo más granado de nuestra sociedad, quíe~es desean construir magníficos edificios, que, en
epoca n9 muy lejana, llegarán á ser el lugar más de
D?-Oda y el cen~ro de las lujosas residencias de la
mudad de México.
Sírvase investigar el alza á que ha llegado en esta parte de la ciudad, de algunos años á esta parte,
y se convencerá de que no hay inversión más segura~ni de más brillantes resultados que la que le ofrecemos.
. Por un acuerdo especial, se ha prohibido, para
siempre, establecer pulquerías ú otros establecimientos por el estilo en esta Colonia. Siendo estA
lugar pa.ra edificar fincas que llenen todos los requisit~s de salubridad y, por consiguiente, para que
residan personas de refinada cultura, se hacen necesarias estas restricciones.
En menos de tres meses se ha vendido cerca de
la cuarta parte de este terreno, y esperamos quepara fines del presente año, todos los lotes habrán sido
tomados, y dentro de unos cinco años, este lugar ~erá el más hermoso y saludable de la Capital de la
República.
Creemos que en un tiempo no muy remoto, México llegará á ocupar la primera fila por sus edificios,
en el hemisferio occidental. Tiene la ventaja natural, que no gozan otras capitales: salud y cultura.
Continuamos vendiendo lotes bajo nuestro mismo
plan, es decir, veinte por ciento al contado y el resto en nueve años• .Ningún interés se paga sino después de que se hayan concluído: calles de asfalto,
banquetas de cemento, drenaje y un sistema completo de agua.
¿Hay alguna proposición de terrenos mejor que
ésta?
Para mayores informes, dirigirse á

United States y Mexican Trust Company,
Los boletos son buenos para hacer el viaje en cinco días en una
ú otra dirección.-El límite final de los mismos boletos es de 90
días, pero en todo caso no serán buenos más a.llá del día.15 de di·
ciembre de 1904.--Se hacen arreglos para apartamentos de Pullman, con camas directas.
Duillev T/10111.as. Agente viajero
de PasaJes.-Apartado núm. 34.
TORREON. Coah.

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Dewit Ha1n1nOn(l. Agente vJaJero
de PasaJes.-la. San J,'ranclsco, 8.
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ó á los Sres. Prevost &amp; Vail,
Primera de san frand.sco, 8.

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Año XL-Tomo I.-Número 21

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Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDLA

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MEXICO, MAYO 22 DE 1904.
Registrado como articulo de segunda ciase, en 3 de Noviembre ·de 1894.

Subscripción mensual foránea......$;1.60
ldem
ldem en la Capital, $ l. 26

Gerente: LUIS REYES SPINDDU

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(Fot. J . G6mez Gallardo,- Gnadala jara).

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1904, Año 11, Tomo 1, No 20, Mayo 15</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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Año XL-Tomo I.-Número 21

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Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDLA

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MEXICO, MAYO 22 DE 1904.
Registrado como articulo de segunda ciase, en 3 de Noviembre ·de 1894.

Subscripción mensual foránea......$;1.60
ldem
ldem en la Capital, $ l. 26

Gerente: LUIS REYES SPINDDU

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Signoret, Honnorat y Comp.

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Srlta. Paz Galla rdo.

(Fot. J . G6mez Gallardo,- Gnadala jara).

·

�EL MUNDO ItUSTltAl&gt;O

EL MUNDO ILUSTRADO

3tr. toncurso dt

de la Redacción del periódico adjudicar
los premios ofrecidos, no habiendo, por
lo mismo, jurado especial calificador.
Los originales de las obras que no resulten premiadas quedarán á disposición de los interesados para que los recojan, juntamente con el pliego cerrado
en que conste su nombre y que no será,
en ningún caso, abierto por nosotros.
La Redacción publicará, sin embargo,
todos aquellos trabajos que juzgue
oportuno, ya sea con la fínna de su autor, si éste lo permite, ó indicando únicamente el lema respectivo.
4. \'IS - Tanto el cuento como el episodio á que se refieren estas bases, serán publicados en un gran número extraordinario que prepara "El Mundo
Ilustrado" para el mes de septiembre.
El resultado del concurso se dará á conocer en la primera quincena del mismo mes, entregándose á cada uno de los
vencedores, como recompensa, $ 50 en
efectivo y una pluma de oro.

"El mundo Ilustrado"
Premio: Pluma de oro y 50 pesos

T

ODOS los grandes poetas, los grandes artistas, los grandes filósofos, han amado á
la niñez. Cristo, al decir: «dejad que los niñvs
se acerquen á mi&gt;, escandalizaba~ los judíos,
porque en la antigua Judea, en la mosaica Judea, que presenció la epopeya admirable de la
caridad del Cristo, el niño era algo indefinido
cuya categoría estaba apenas demarcada entre la bestia y la piedra inerte.
El hombre primitivo, al nacer á la vida con
las pupilas empapadas aún de la negra sombra
salvaje en la que palpita su alma imperfecta y
mal esbozada., lo que primero nota en el mundo exterior es la existencia de fuerzas desconocidas para é l, poderosas fuerzas cuyo origen y destino le es por completo obscuro, pero
que le aniquilan con la misma inconsciente fa·
cilidad con que aniquilan al animal, á la planta, á la. roca que, por una fatal contingencia,
se encuentran á su paso.
De aquí la. hosca y cruel hostilidad de los
salvajes. El hombre que primero ha visto en
la. selva primitiva el cadáver de su semejante,
muerto por la mordedura. tóxica de la víbora,
por la espada cintilante del rayo, ha sentido
en su pequeila alma sin fondo y sin luz la. fría
tristeza. que le revela su pequeñez y su insignificancia en el admira ble orden de la creación.
Al sentimiento claramente egoísta que le ha.ce
ver en el hombre muerto un rival aniquilado
por la. obra de la casualidad, sin esfuerzo alguno, un nombre que ya no le disputará la
presa ni le hará su víctima. si es más fuerte
que él, se une el sentimiento de su propia miseria de su propia debilidad. Entonces busca
á sus' semejantes y se reúne con ellos para formar el clan.
Pero la mujer, que come y no trabaja tan
bien como los hombres, que es débil, que es enfermiza, es una especie de necesaria. fatalidad,
de indispensable carga, á la que se le puede
perdonar, es cierto, pero á laque jamás podrá
tenérsele cariño. El hijo, el pequeño, es un
ser débil que hay que defender, que no puede
aportar á la común choza el fruto de sus cacerías. Es, como la. madre, un lujo del salvaje,
un necesario estorbo en la guarida del antropoide.
.
.
Después, poco á poco, la muJer y el mño se
convencen instintivamente de la verdad de su
desgracia, de su situaci~n equívo_ca y propensa á sufrir la consecuencia de la ira del macho y entonces la mujer débil, y el niilo, más
débil aún, ayudan trabajosa.man~ a) macho e_n
la obra difícil, impuesta por la d1v10a maldición de proporcionarse el sustento diario.
Es' solamente en las sociedades ya altamente,
civilizadas en las que llegan ya á los linderos
del vicio (a.'l ta muestra de civilización decadente) que vemos á la mujer alcanzar ~n puesto,
suyo propio, inalienable en la sociedad conyuga.'i. Pero en los pueblos orientales, e':11.os
que el Cristianismo no ha lanzado su meridiana luz, la mujer sigue sumisa á la ley_ del harem y el niño, desnudo, enfermo, seme1ante al
per;o y al pollino, recoge en las calles los restos putrefactos y hediondos de la comida de los
mayores, y aun se le considera muy gravoso
á la familia.

FAR FROM
(Confidencia)

·Te acuerdas?...... Toa tarde, lluvia lenta
Sobre los mudos campos de.0 cendla,
cual pluma que dejara la tormenta
Caer de su ala fria.
Lloraban tras la bruma las campanas
Con sones que llegaban al ?Ido
Tristes como las ráfagas le¡anas
De un recuerdo perdido.
Remedando fantásticas congojas,.
Doblaba el ventarrón las ramas yfo1as,
y arrancaba á los árboles sus _ho¡as
y á las aves sus que¡as.
Azotaban el nido las i.eblinas,
Azotaban el árbol densas b~umns;
Sacudlan sus ramas las enemas
Y el ~jaro sus plumas.
El viento que bajaba de las rocas
Te agolpaba á las sienes el cabello,
y de su mant-0 con las negras tocas
Te heria el rostro bello.

Cristo fué el primero que logró descubrir en
el cristal profundo y claro de las miradas del
niilo el enigma del porvenir de la raza. Al
llamará sí á los niños, Cristo supo que atraía
sobre su cabeza nimbada por el dolor supremo, la ira de los mosaístas, embebidos en la
rancia creencia judaica, como ur:.a mecha en el
aceite de una lámpara. De entonces acá, el
niilo forma parte de la familia., parte integrante y adorno del hogar, debido solamente al
mágico prestigio de la palabra del Cristo.

***
Por eso ha abierto EL MUNDO ILUSTRADO
un concurso de niños, tratando de implantar
entre nosotros una costumbre que en países
del Viejo Continente y en los Estados Unidos
es ya general y da siempre espléndidos resultados. Tras de la sencilla enunciación de las
bases del concurso, deben los lectores ver la
tendencia á estimular la aplicación de los padres hacia la crianza de los niilos. Quiérese
por este medio hacer que se grabe en la ima.•
ginación del mayor número de mexicanos que
sea posible, este axioma: «en la existencia frágil, vegetativa, inconsciente del niilo, está imbíbita la existencia clara y bien delineada del
hombre formal&gt;.
El concurso se dit-ige á los padres, á las madres, y tiene por objeto, secundario, lejano,
trascendental, hacer que crezca hasta el límite
mayor que se puede, el tratamiento científico
del niffo, la crianza lógica y bien dirigida
que habrá de formar la raza del futuro, precisamente la que, por vivir a.ilos después de
nosotros, habrá de tener la necesidad imperiosa de ser fuerte, para llevar á la lucha por la
existencia elementos de combate que le permitan sostenerse, vencer; no ser vencida, antes
de entrar en lucha, por estar desarmada.
Alguien dice que el más grave defecto de los
cuadros de Miguel Angel (hay personas que
encuentran defectuoso hasta el brillo de una
estrella inmaculada) es que los niños tienen
«cara de hombres&gt;. En esta. frase trivial se encuentra sintP.tiza.do un hecho . que muchos han
de haber notado ya: el niño es una. persoaali·
dad completamente original; no es, ni con mucho, un hombre pequeño, un hombre que aún
no se desarrolla; es, por el contrario, el niilo
algo absolutamente ú~ico y. cuyos. ca.racter~s
particularí~imos permiten diferenciarlo á pr1•
mera vista.
El coñcurso de los niños tendrá, á lo queparece, éxito muy grande, en comparación, por
supuesto, y estamos seguros de que será un!!'
buena semilla. sembrada que habrá de fructificar algún día.

***

Sigue en el Teatro ..t\rbeu prac~icand? el Gobierno la obra de caridad artística, -digamos,
que se propuso al tomar en arrenda.miento el
citado coliseo. Después de la temporada. de
conciertos que nos ha ofrecido el maestro Meneses, fué organizado un concierto especial,
síntesis correctísima y valiosa de la obra an-

Herían los guijarros tu pie hre,•e,
En tus rizos cuajé.base la escarcha,
Pero al través de rocas y de nie.ve
Seguimos nuestra marche..
Llegamos al lugar do en otros dtas,
Al lado de los tumbos bramadores,
Gozamos de ignoradas e.legrlas,
·
De ignorados amores;
Teniendo en los transportes de ventura,
Como testigos de ese e.mor á solas,
Las errantes gaviotas en la a!tura
Y á nuestros pies las olas.
Mas ve. no murmurab11n, como enantes,
Las ondas mis amores á la arena:
Que al lleear á le. arena murmuran tes,
Murmuraban mi pena.
y las gaviotas, por la linea angosta
Donde el mar se confunde con el cielo,
En busca &lt;le otro delo y otra costa
Dilataban el vuelo.
-¡Adi6s!-dije á las olas que mor!an
Sobre los recios peñascales rotas;
-¡Adiós!- dije, al mirarlas cómo hulan,
A las blancas gaviotas.
No más citas de amor sobre las rocas,
No más citas de amor en los ribazos,
No más besos de e.mor sobre las bocaS,
NI á. los cuellos abrazos!

teriormente presentada á la admiración del
público, especialmente hecha para la clase
obrera..
Un pensador moderno, parafraseando el refrán universalmente conocido, ha dichc-: &lt;dime
la música que te gusta y te diré quién eres&gt;. Al
decirlo, hi,, enunciado en una forma humorística un axioma. conocido ya de los que se dedican al estudio de la humanidad.
Como una flor de civilización y de progreso,
la música se muere en la atmósfera del atraso
y de la abyección. Es, para ella, oxígeno vivificador el cultivo de la inteligencia humana,
y sólo extiende sus pétalos gloriosos á la lumbre meridiana de un sol que calienta mucho.
Los pueblos, cuando hacen música, han hecho ya su propio progreso, han laborado te·
nazmente persiguiendo el bienestar físico y
pueden buscar e11 la. música la delectación indispensable ya para su inteligencia aguzada,
hiperestesiada, que, de otra manera, se senti·
ría enferma, vacía, hueca., inacabada.
Proporcionar á los pueblos pobres, como el
nuestro, el beneficio inapreciable de escuchar
música, verdadera, alta y noble música, es de
primera importancia, si se quiere que, lenta.mente, con la lentitud misma con la que la naturaleza hace sus obras magnas, vayan crista•
!izando en su cerebro todos esos detalles pe·
queños que, al reunirse, forman el intrincado
mecanismo de una inteligencia civilizada.
Los conciertos se han ido. Tendremos solamente la compañía de drama italiano en la que
como estrella figura la Maria.ni. Es una antigua conocida nuestra, á la que hemos admira.do en algunas de sus creaciones y á la.que, hoy
que vuelve á nuestro país, aplaudiremos sinceramente.

"El Mundo Ilustrado" convoca á los
escritores del país á un certamen literario que tendrá por objeto premiar:
1.- AI autor del mejor cuento de costumbres mexicanas.
II.-Al autor del mejor "episodio histórico," escrito en fonna de cuento y
relativo á la época de la Independencia
Nacional.
Las bases á que se sujetará el certamen son las siguientes:
l. \'IS -Las personas que deseen tomar
parte en el concurso, deberán remitimos
directamente á nuestras oficínas-2. \'IS
de las Damas, núm. 4,-antes del 30 de
junio próximo y bajo sobre marcado
con un lema, el original del trabajo que
presenten, remitiéndonos, al mismo
tiempo y bajo otro sobre, marcado con
el mismo lema, un pliego en que consten el nombre del autor, su domicilio y
el lugar de su residencia.
2. \'IS -El cuento y el episodio no podrán contener más de tres mil palabras
cada uno, y deberán ser forzosamente
inéditos.
3. \'IS - Queda exclusivamente á cargo
•

~

&lt;&gt;

SIN H0G1\R

fl

lo largo el camino p~lvoriento, interminable. Ni una nube en lo a ltv, ni un rumor
abajo. El cielo limpio, ilumina.do por el sol
deslumbrante.
Es una tarde abrasadora de estío.
Ea la lontananza gris de la cuesta, aparece
un punto negro que se mueve, se acerca, se
agranda, se distingue una forma humana . ....
es una mujer que r.amina. lentamente ..... .

~

Con la temporada de lluvias, el Circo levan·
ta su tienda y S'3 marcha. Queda solamente en
los sueños infantiles la enharinada faz de Bell,
cuya mueca socarrona levanta parvadas de
risas ingenuas, de blancas risas cristalinas,
como levantaría parvadas de mariposas la.
brusca agitación de una rama florida.
Volverá después, cuando el Padre Invierno
haya vuelto también de su larga expedición al
Polo, cuando el frío, como mago iracundo, ha.ya. cortado todas !as flores y haya constela.do
nuestros cielos de mucho polvo de oro.

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'c4ntenor Lescano.

Puse un adiós sobre tus labios rojos,
Del llan~o y del amor en los excesos;
Y me dieron sus lágrimas tus ojos,
Y tus labios sus be.sos.
Y-¡Adl6s!-te dije.- ¡Adiós, Rdiós, bien mio!
Y sepulté en tus manos mi cabeza.
Y tus manos U&gt;mblaban. no de frlo,
De amor y de tristeza.
FijR~te con callAdo desconsuelo
En mi pupila tu pupila triste.
Sepultast~ la frente en tu pañuelo
Y gemiste...... gemist~I

***

tras

José Biva,i Groot.

::

,• .

¡

Hoy nos separan anchos hnrizonres,
Uoy nos separan altos valladares,
Y
los valladare,,, recios montes,
Tras los montes, los me.res.
;,Vuelves hoy, como er.tonces, tras las densas
Brumas, á las arenas gemidoras,
y como entonces. en mi amor hoy piensas,
Como en tonccs me lloras?
No sé...... mas al pensarlo, acongojada
lloy tiembla el alma con angustia incierta;
Que no sé si te lloro desposada
O si te lloro muerta.

' -

t.,_.. ',.

't"\'
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• e~

** *

Llueve. Caen simétricamenie los goterones
sonoros sobre la ciudad sombría, fingiendo una.
redecilla de hilos apretados en cuyas mallas
tiembla, como un insecto et1 la tela de una ara.•
ña, la estrella vespertina. El sordo rumor de
lalluvizna bate á la. funerala sus enigmáticos
redobles, mientras el espíritu tiende sus a.las
humedecidas hacia lejanosraíses brumosos de
ensueño y de muerte, hacia extrailos países
donde la quimera reina y la vida se deslíe en
anonadamientos supremos y divinos.

RAFAEL RAMOS PE0RUEZA.
r-

-.

., _._ ~~·:, . :. .

***

I.a mujer es joven, muy delga.da, lleva en
sus brazos un niño escuálido y avanza fatigosamente ...... .
A veces se sienta sobre una piedra ó en el
borde elevado del camino montañoso; sus vestidos están hechos jirones, viejos y sucios; envuelve su cabeza en una mascada negra, deshilachada y verdosa por el tiempo; su tez enfermiza, descolorida, los ojos agrandados por
cercos violetas y los labios exangües ... . ... .
Con las bellas manos pálidas, entrelazadas,
toma el cuerpo del niilo moi:ibundo ........ ya
parece un muertecito, con el rostro lívido, humedecida por frío sudor !afrente, sobre la que
se pegan sus ricillos de oro.
El sol se va ocultando tras los cerros azulosos .. . . . . . .. .
Una claridad naranjada se difunde dulcemente en el Ocaso, el uisco no se mira ya... . .
Al calor de la t!lrde, sigue la frescura de la
noche.
Todas las cosas se miran de un color más
obscuro; el polvo del camino, las montailas
..... los árboles están ennegrecidos por la sombra. Los pájaros, friolentos, tornan á sus nidos; algunas estrellas parpaaean .. ... .
La mujer deja en el suelo un bulto de ropa
que llevaba suspendido del brazo.... . . explora
con sus ojos el camino hacia atrás, adelante,
por los lados, buscando un viajero, un auxilio ... . . nadie viene ..... .
El niño fija sus ojos turbios y vidriosos,
con expresión de angustia, en el rostro de
su madre; ella lo besa, lo estrecha contra su
corazón, intenta darle calor y vida con sus caricias ...... . El cuerpecito se enfría más y más,
la frente parece una lámina de mármol bajo
la nieve, las manecitas, trozos de hielo...... .
las uñas y los labios están mora.dos, la boca
muy abierta, y los ojos, fijos, fijos . ...... .
De pronto suspira fuertemente y deja caer
hacia atrás la cabeza, mientras el cuerpo se
estira un poco y luego queda inmóvil. .....
Las lágrimas de la mujer humedecen el rostro del muertecito.
El aire grita dolorosamente entre el ramaje,
y la luna asciende con lentitud sobre los montes, derramando una claridau amarillenta, como una enorme lámpara de oro.

..:

ESTUDIOS FOTOGRÁFICOS.-UN PAISAJE,

�Et MUNDO ItUSTRADO

Sociedad fotogrática Mexicana.
A

CABA de instalarse en esta capital una
Sociedad Fotográfica de profesionales y aficionados, que preside el inteligente "amateur" Sr. Lic. D. José Luis Requena, y que
tiene por objeto la celebraci6n de concursos
especiales para premiar los mejores trabajos
que logren los socios.
A este fin se organizarán peri6dicamente
excursiones á distintos lugares del Distrito
y de los Estados limítrofes, que ofrezcan algún interés, ya sea por sus bellezas naturales,
ó por los edificios ó ruinas que en ellos se
encuentren. La primera de estas excursiones

GlmPO D.E SOCIOS DE LA. AGKUPACIÓN FOTOGltÁFlCA MEXCCANA.

Sl{, LllJ J

LUIS Rll:QUl!:NA.

se emprendi6 en días pasados, tomándose
una serie de hermoeas vistas de Xochimilco
que están actualmente sujetas al examen de
un Jurado especial, que será el que las califique y otórg'\le la recompensa ofrecida al
socio que resulte vencedor. Como requisito
indispensable, ha quedado establecido que
las fotografías deben ser tomadas con cámara de mano.

El Sr. Lic. Requena tom6 algunas vistas
de Xochimilco, ayudado por el socio Sr.
Conde, y á él pertenece lo que hoy publicamos juntamente con un grupo en que figuran: Lle pie, los Sres. Miguel Cortina, Ing.
Ignacio Hidalgo, Lic. Benjamín Barrio!'&lt;, Dr.
J. García, Alejandro Riva Fontecha ( Vicepresidente de la Sociedad), M. Jules y Dr.
J. Armendáriz; y sentados, los Sres. Gorgollo, J. Luis Requena (jr)., Ignacio del Collado, F . Mufíoz, M. Prado, Julio Céear y
Jenaro Cortina.
En nuestros próximos números daremos
á conocer otros trabajos artísticos que enriquecen la magnífica galería fotográfica con
que cuenta el Sr . .Lic. Requena.

A una Pecadora
¿Es la comedia c ruel de los amores
La que con &lt;rél» representar hoy quieres?
; Ay! á veces vosotras, las mujeres,
Sois venen0sas corno ciertas flores.
'
Tus ojos, asesinos y traidores,
Son los fríos puñales con que hieres
A esa alma desgarrada, en quien prefieres
Verter toda la hiel de los dolores.
T u belleza magníficc1, atesora
Resplandores y sorn bras, cieno y nieve .. .
Pero surge la duda aterradora
De que, si ese cllnjunto se remueve,
Quede sólo la impura pecadora,
Como el fango en la calle cuando llueve!

V . ACOSTA.
iCARíDAD!-(GRUPO REGALADO POR UN NOTABLE ESCULTOR Á LA CRUZ ROJA RUSA.)

lL Lffi § Il IBMlffis ~Lffi

O

H qué gu:.to! El trabajo había sido duro,
pero ya concluyó y ahora sólo faltab a des·
uncie los animales para ir á. juntarse con la
Clorinda, que estaba ocupada en las casas, y
marcharse después juntos al mísero ranchito,
albergue de su amor recién bendecido por el
cura.
¡Y quó alegre se siente uno junto á la muj er
quflrida despué; del trabajo!
Todo el dfa, bajo e l sol que tostaba la piel,
la yunta de Gcegul'io ha,bía. caminado lentamente en el potrero, de ida y de vuelta, tirando
del arado que manejaba e l peón sudoroso,
oliente á tierras húmedas y hierbas verdes. Y
todo este manto de biznagas y gualputas en
que sobresalían los palquis balanceantes, las
melosas y l os yuyos, está cubie .• to de surcos,
y en la tierra morena sólo se levantan aún los
espinos de tonos grises y troncos retorcidos.
La campiña se adormece en el crepúsculo que
empieza ácubrirla de neblinas, y un vaho tenue
parece brotar del suelo. El grano se ha hundido en su vientre generoso, y en la paz de las
cortas oraciones de otoño ernpit-za desde luego
el proceso glorioso de su germinación.

** *
El peón picaneó los bueyes para llegar más
de prisa.
-Pt, pt, pt.... ¡Liberal, !Jhacolí!
Era preciso apurarse, ya que la vivienda estaba tan distante; pero ¡qué importa si al ñ u
se irán juntos!
A l llegar á las casas, Gregario encontró á
la Clorinda, que lo esperaba desde hacía rato.

SOOIED.\D FOl'OORÁFICA MEXICANA -UNA VISTA DE LOS ALREDEDORES DE XOCHIMlLCO,

Tuvo una sonris .. amable para su mujer, que
ella la devolvió gustosa.
-¿Por qué has demorado tanto, Goyo? Vamos á llegar de noc:he.
-Es que estaba arando en el potrero del risco, más allá del estero.
Se afanaba en desenyugar la yunta, y des pués de haber colocado el yugo con las coyundas enrolladas debajo del galpón, fué á dejar
los bueyes al corral, que impregnaba el ai re
con el acre olor del guano.
Un toro encerrado al lí, con el hocico levantado. husmeando la proximidad de las vacas,
mugía con una voz bronca y suave, como una
cadcia enviada á t ravés del espacio. A la distancia, las vacas que rumiaban echadas en el
pasta!, respondieron con otros mugidos discordantes.
-Cállate, Overo-dijo Gregorio a l pasar,
palmeando cariñosamente el ancho lomo del
animal.
Después se desdobló los pantalones remangados que dejaban ver los calzonc ill os, se p uso la chaqueta, echó sobre el hombro la manta
¡&gt;legada y fué en busca de Clorinda.

***

.se fueron. Se fueron á lo largo de los caminos que empezaba á alumbrar la luna. A
los lados, las tierras perfumadas de todos los
olores sil ves tres se extendían Y. uiet as, descansando de la rurla labor del día, con el vien tre
inllndo ~or la siembra, corno una augusta madre; la t ierra fiel, y siempre joven y siempre
amante, que, al llegar la pri.navera, retorna
con creces la ofrenda ea su riente vegetación
de hinchadas espigas rubias. Se fueron los recién casados apretaditos el uno junto al otro
sin hablar pal abra.
'
Daba gusto verlos así. For maban muy bonita pareja y, de cierto, los dos se mereuían.

Ambos jóvenes, sanos, robustos, habían sentido también llegar el tiempo de las plantaciones y se habían amado cariñosamente, libremente, con e l amor puro y santo que despliega
sus alas sobre los potreros, los bosques, los
soberbios palacios, los ranchos humildes.
¡Con qué ausias esperaban ahora el brote del
próximo retoño!
Caminaban sobre una alfombra de hojas secas que crujían bajo sus pies, y algunas que se
desprendían revo lando de los álamos, vinieron
á sujetarse en el pelo de la joven, que marchaba así, a u reolada por la luna, con una corona
de hojas, como una joven ninfa de las landas.
Los tapiales del camino aparecían corno una
línea blancuzca con un ángulo de sombras densas. Los potrero;; recién arados se desenrollaban á lo lejos bajo la argentada luz de la
luna brillando en un cielo transparente. Un
zanjón marcaba su cauce al través con una
raya negra originada por los totorales de sus
orillas. Allá, la cresta de un cerro muestra&amp;u
perfil atrevido y ái.pero sob1·e el horizonte celeste, y má~ distant&lt;J, otros cerros se borronean
eu las neblinas. Los á r·boles manchan el cielo
con sus masas oscuras, y de la inmensidad de
los campos dOl'rnidos surge, se levanta, flota
u□ call ado regocijo que alegra el ánimo.
Los dos campesinos cruzaron en el camino
muy pocas palabras, entregado cada cual á las
i ieas dicbosas de su luna de miel; y cuando
por fin llegaron á· la puerta del rancho, sin
decirse nada, los dos se abrazaron estrechamente y se besaron largamente en la boca an·
tes de entrar.
Un vi,rntt,cito tibio, cargado de polen, empezaba á flotar á Bor de tierra. haciendo estremecer laR ho jas desuoloridas de los á1·boles.
La noche misteriosa cubrí u. la mitad del mundo protegiendo las siembras.....

Guíllermo Laharca Huhertson.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Política General
Ru•la y la GrRp Hretaila.-Rumores de 1111 Hcnerdo trascenrteutal.-La• esferas de Influencia en Asla.-La SUPl'te de C 11nstantlnopla Y el testamento
dtt Pedro e l Grande,-Lo que seria este Rcn~rdo parR IR guerra actual.-Un cambio rte frente.

G

l

ON motivo de la llEgada á San Petersburgo del nuevo embajador de la Gran
Bretaña, háblase otra vez con insistencia de las tentativas manifiestas de mejorar
en lo posible las relaciones anglorrusat1, un
tanto debilitadai;:, no sólo por la marcha df
la guerra actual entre el Imperio del Sol
Naciente y la gran monarquía eslava, siho
por las tradicionales rivalidades que han
apartado y en ocasiones puesto en peligro
la paz del mundo, por las opuestas y encontradas tenclencias de ingleses y rusos en el
Asia central.
,
Encerrado el dominio de los Romanoff en
los límites de la Sarmacia clásica, sin poseer
más litoral que el que le ofrecían los inclemtintcs mares hiperbóreo~, abriéronse paso
primero con la punta de la espada que venció en Poltawa á los suecos, basta las playas del mar Báltico; fundaron la gran metrópoli del Neva, y ocupando las provincias
germanofinesas, convirlieron la potencia semiasiática, que por algunos siglos vivió bajo la dependencia. de los sucesores de Timurlenk; en un Estado europeo, con abiertos y decisivos impulsos hacia la civilización occidental. No bastaba á las aspiraciones
del gran pueblo que se levantaba joven y
robusto, el territorio adquirido para llenar
la misión que se había impuesto en la obra
del progreso: a~ sur de sus fronteras se erguía el imperio muslímico que por degeneracióri de los hijos y parientes del Profeta,
había caído en poder de los feroces turanios,
y contra ese baluarte de una civilización en
plena decadencia, contra esa muralla. que
apenas lograron mellar las fuerzas coligadas
de la Europa cristiana en las romancescas
aventuras de las cruzadas, se dirigieron los
tiros de los monarcas eslavos ohteniendo paso
á paso el dominio del mar Negro, haciendo
al fin del Ponto Euxino un lago ruso, y extendiéndose también gradualmente en d i-

las puertas del Mar Negro á las escuadrad
rusas; luego la ¡rnerra del Danubio, que
asombra al mundo con los esplendores de
Plewna, y luego la Conferencia de Berlín
que en nombre de un equilibrio imposible'
anula los preliminares de San Stépbano, par~
cercenar la victoria al vencedor.
En todas ei,tas operaciones, que w n el
Lo que ee ha llamado el «test.amento de Petriunfo de la moderna diplomacia, vense cladro el Grandei,, señalaba á Rusia como térras6 encubiertas las maquinacionesdelaGran
mino de sus expansiones territoriales hacia
Bretaña, que ya recogen la herencia musulel Sur de Europa, el hermoso Helesponto,
mana, preponderando sobre la tierra de los
las aguas rumorosas del Cuerno de Oro y la
Faraones, ya toman para si la Chipr~ fenibasílica bizantina de la Santn Sabiduría, que
cia, ya dejan perecer á la Grecia romántica,
por luengos siglos ha dormido á !asombra de
acuchillada por los turcos en las llanuras de
la Media Luna. Con esa fe inquebrantable
Larisa.
de los pueblos primitivos, dábase á sí mismo
Por eso llama la atención de una manera
el moscovita la misión providencial de rescaque raya en asombro, sabn que un diplotar de los infieles á la imperial ciudad de
mático extranjero apunta la poeibilidad de
Constantino, luz y espejo de la fe cristiana,
que Inglaterra pre~cin&lt;la de su oposición
emporio brillantísimo del mundo oriental y
tradicional á los avances rusos, indicando
cuna y origen de los ritos y creencias esla\'as,
-¿quién lo crPyera?-que para determinar las
recibidas en la soledad de las estepas por meesferas de influencia en el Asia, como se han
dio de los misioneros que enviaban al Norte
determinado con Francia las et&gt;feras de inlos sucesores más ó menos degenerados de
fluencia Pn Africa, Ee da carta blanra á la
los J ustinianos y Leones Isáuricos.
corte &lt;le Petersburgo para abrirse el paf&gt;O de
En ese camino triunfal, no una, sino repelofl Dardanelos, y quizá para ocupar la perla
tidas veces, han tropezqdo los legatarios del
del Bósforo, la imperial Bizancio. ~i no esimperio que inauguró el heredero de Iván el
tuviéramos acoetumbrados á las sorpresas,
Terrible, con la1:1 fuerzas británicas, ya solas,
si no pensáramos que á veces lo más inveroya aliadas con otras para detener el vuelo de
las águilas de Petersburgo. Pudieron encon- . símil es la verdad, consideraríamos la nota
informativa correspondiente como un «catrar apoyo en las potencias occidentales cuannardi, de marca mayor; pero todo cabe en
do se trató de dar vida á la madre Grecia,
lo posible, en esos paeadizos estrechos y
que caía desangrada al filo de los alfanjes
obscuros por los cuales camina la diploma•
musulmanes, sin conseguir su ansiada libercia. ¡Quién sabe cuántas cosas nos aguardan
tad; pero la cuestión de Oriente se hace euen la marcha de los acontecimientos, que
ropea, y por celos de los avances moscovitas,
parecen orillados á verdaderos portentos!
por dondequiera encuentra paladines el imPues ¿no se insinúa que esa aproximación
perio otomano á fin de retardar la caída de
anglorrusa tiene cierta relación con celos no
Stambul en manos de los autócratas del Neocultos, por el crecimiento ine1:1perado de la
va. Primero es Crimea con todas RUS ~lorias
marina alemana? ¿,No hay que recordar tam•
y sus grandeza!', que ilu!-tran á los beligeranbién que el principal p1otector del sultán
tes; después el tratado de Parí~, que cierra

rección del risuefio Oriente, del encantado
Cáucaso, del histórico Iram, hasta tocar los
limites del Imperio de la India bramánica
que para sí guardaban los ingleses, celosos
de las hazañas de Hasting y de Clive.

LA GUER~~ ~~ pRIENTE.-UN SOLDADO itV[&gt;O, PRISIONEHQ
DE LOS JAPONESES,

***

l,A GUEHRA EN ORIENTE - UN SOLDADO JAPONÉS, Pl:USIONERO
DE LOS JlUSOS .

APERTURA DE LA EXPOSICIÓN DE S AN LUIS.-EL MINI STRO TAFT PRONUNCIANDO SU DISCURSO.

sanguinario, del rojo Abdul H amid, es el
monarca teutón?...... Esperemos.

***

Si lograra Rusia el acuerdo con Inglaterra
que se anuncia, si llegaran á terminar'!e las
dificultades pendientes, dejando á los dos
grandes imperios sus respectivas esferas de
influencia en las regiones asiáticas donde
tienen ambas intereses encontrados, libre de
extrañas preocupaciones podría dedicar todas sus energías á la solución del problema
de la guerra con Japón, que es hoy el punto
objetivo de toda su actividad.
En ese caso, no tardaríamos en ver march ar hacia las aguas chinas y á los mares
orientales las escuadras del Báltico y del
Mar Negro, las cuales, unidas y con los elementos ele buques auxiliares que en este
tiempo pudie11an agregárseles, serían bastantes á recobrar '31 prestigio moscovita en el
mar, que ha quedado hasta hoy á merced de
los buques del Vicealmirante Togo, permitiendo á las fuerzas del Mikado desembarcar
en todos los puntos donde le ha parecido
conveniente á sus proyectos estratégicos,
amenazando el centro mismo de las posiciones rusas en Puerto Arturo, en Dalny, en
Niuchuang, en toda la penínRula de Liaotún , y basta en el corazón de la Manchuria
rusa, acercándose á Mukden y tratando de
llegar hasta Harbir;.
En efecto, aislado Puerto Arturo de comunicaciones y entrega.do á sus propias
fuerzas para resistir al empuje de los elementos contra la plaza acumulados por mar
y tierra; abandonado casi el puerto y la ciudad de Niuchuang, que se había fortificado
para la defensa, aunque no estzba en jurisdicción de Rusia; volados en Dalny los muelles y obras construidas para el servicio del
puerto á costa de varios millones, creyendo
el general Kuropatkine que no tiene disponibles tropas suficientes para aventurar u n
combate decisivo, limitase por ahora á moVP.rse en actitud meramente defensiva, esquivando un encuentro, pero espiando, sin
embargo, los movimientos de avance ele las
fuerzas que rompieron la primera línea en

las riberas del Yalú, para en caso posible curso, y, acto continuo, por medio de un incaer sobre ellas en ataque abrumador. Con genioso mecanismo, sobre todos los edificios
aquel refuerzo, la suerte de la campaña po- á u1; tiempo se izaron millares de insignias
dría ser otra.
nac10nales que, flotando al aire, anunciaban
Y entre tanto, no decae el ánimo de los que el gran Certamen quedaba abierto al
h ijos del Czar; no sienten más que desalien- mundo.
tos pasajeros, y esperan , esperan que al fin
triunfe su causa, á la que llaman la causa
A las doce y quince minutos hora de San
de la religión, por más que los japoneses digan que en la presente contienda nada tiene Luis, según se había dispuesto previamente
que ver la raza ni la idea religiosa.. Por eso el Presidente Roosevelt, desde la Casa Blan~
eléctrico el cual hizo
aclaman á su «Padrei&gt; y señor a l pasar á ca, oprimió un. botón
.
'
poner
1:;n
movimiento
toda la maquinaria
de
cumplir una especie de exvoto á un santuario escondido en las entrañas de la Ru- la Exposición en medio de grandes repiques
sia Roja. A veces la fe hace milagros que y de los aplausos y vivas de la multitud.
Uno de los números más notables del prosorprenden.
grama d e apertura, fué el desfile de la comi19 de mayo de 1904.
tiva oficial, en que figura?ªº diplomáticos y
z. z. z. soldados de todas las naciones con sus variados y vistosos uniformes; pero nada llamó
~OP
tanto la atención como la presencia en el local de la Feria, del príncipe chino Pu Lun
que actualmente visita los Estados Unidos
que se ~reser.tó acompañado de un grupo de
mandarmes que formaban su séquito.
L 30 de abril último quedó solemnemente
Aun cuando pocos países han terminado
inaugurada la Exposición Internacional la instalación de sus edificios, y no es poside San Luis Missouri, abriéndose al público ble tener todavía una idea exacta de la imlos edificios generales del Certamen.
por!,ancia 9ue alcanzará el Certamen, puede
E l acto de apertura de la gran feria de 1904, dec1rse, á Juzgar por el entusiasmo que ha
con que se celebra la adquisición del territo- despertado en todo el Continente que será
rio de la Luisiana por los Estados Unidos
uno de los más famosos que se h~yan efecfué en extremo sencillo, si hemos de atener~ tuado en la Unión Americana.
nos á la crónica que de él trasmitió el cable.
Las fotografías que publicamos represenLa ceremonia dió principio á las nueve, con tan el aspecto de la gran plaza donde se vela entrega de las llaves de los distintos de- rificó el acto inaugural, durante la lectura
partamentos á los funcionarios de la Exposi- del discurso del .Ministro de la Guerra,· Mr.
ción, y con la lectura del discurso inaugural, Taft; los pa_laci~s de _la E lectricidad y de Inque estuvo encomP-ndado á Mr. Francis, en dustrias Vanas, Ilummado con millares de
la gran plaza donde se levanta el monumen- focos la noche del 30 de abril.
to &lt;:onmemorativo de la compra de la Luisi~na. En representación de los expositores extranjeros, habló el Sr. Ingeniero Albino R.
Nuncio, Jefe del Departamento Mexicano '
para dar las gracias por la buena acogida qu~
ee les había dispensado en San Luis y para
encarecer la importancia de la Exposición.
En seguida :Mr. Taft, Ministro de la Guerra de los Estados 'Unidos, pronqnció qn die•

***

y

La Exposición de San Luis

E

r

�EL MUNDO ILUSTRADO

La Exposición de San Luis Missouri.

FACHADA PRINCJPAL DEL EDIFICIO DE LA ELECTRICIDAD.

EL MUNDO ILUSTRADO

La Exposición de San Luis Missouri.

EL EOJFICIO DE LA ELECTRICIDAD, LA NOCHE DEL 30 DE ABR[L.

EL EDIFICIO DE INDUSTRIAS V ARIAS, LA NOCHE DEL 30 DE ABRIL,

�EL MUNDO ILUSTRAno

EL MUNDO ILUSTRADO
de Gasea, combatiendo contra Gonzalo Pizarro; pues á principios de marzo aparecieron en Trujillo Diego Martín y Juan Viejo,
soldados ambos de las tropas de Diego de
Mora, con carta de éste para Escobar, quien
los aposent6 en la casa.
Pocos días deepués, en la mañana del primer domingo de abril, los dos advenedizos
penetraron en la casa de la Barbarán, le
cortaron las trenzas y le hicieron un feroz
chirlo en la nariz, dejándosela como "nariz
de camello," según hizo escribir la víctima
en la querella que interpuso ante la autoridad.
Los dos malsines, despuéR de realizado
el cobarde delito, se hicieron humo emprendiendo la fuga hasta incorporarse en el ejército.
Gasea nombr6 con el carácter de juez pesquisador al licenciado Gómez Hernández,
quien se traslad6 á Trujillo, y después de
tomadas las primeras declarnciones, expidi6
auto de prisi6n contra don Diego de Mora.
Hallábase este oficial todavía en campafia cuando le fué notificado, y contest6 que
mal podía ir á la cárcel quien como él, aparte de ser hidalgo de solar conocido, era también el capitán más antiguo entre todoe, los
del reino, razones que pe;:aron en el ánimo
del pesquisador para no insistir en lo de ponerlo entre rejas. Buen peine de escardar
lana fué el tal don Diego. No hubo revoluci6n en la que no figurara entre los más
comprometidos; pero siempre, á la hora de
apretar, decía ya vuelvo 6 hasta aquí llegaron las amistades, y desertaba para presentarse en el campo realista. Fué un politiquero de sutilísimo olfato.
El proceso que existe en el archivo nacional y que he ojeado y ojeado, consta qe
más de 800 folios, y duraría hasta .!::.oy día
de la fecha si á Diego de Mora no se lo hubiera llevado al otro mundo la Tiñosa en

EXPOSICIÓN DE SAN LUIS MJSSOURI.-ILUMINACIÓN DEL EDIFICIO DE INDUSTRIAS V ARIAS.

LA NARIZ DE CAMELLO
(Tradición peruana.)

Se narra el porqué, en la nochebuena de 1547, no hu•
bo en ',rrujlllo misR de ,rallo, sino misa
de gallinas.

DOÑA María Lazcano (conocida después
con el apodo de la «Nariz de camello») era,
el año que la presentamos al lector, de lo
más granado de la ciudad de Trujillo. Era
andaluza y de agraciada lámina, á pesar de
que ya frisaba en los cuarenta y cinco diciembres, y lo zalamero y nada orgulloso de
su carácter le había conquistado muchas
simpatías entre la gente del pueblo.
Era viuda de Juan d6 Barbarán, compañero de Pizarro en la conquista, al cual en
el reparto del rescate de Atahualpa le correspondieron, como á soldado de caballería,
362 marcos de plata y 8,880 pesos de oro.
En 1538 era ya el aventurero Juan de Barbarán todo un personaje, como que investía.
el gra&lt;lo de capitán, era regidor en el cabildo de Lima y poseía una de las principales
encomiendas en el fértil valle de Chicarna.
En ese año hizo venir de España á su mujer, que era una sevillana &lt;le mucho rPconcomio y con toda la sal de la tierra de María
Santísima.
Asesinn.do Francisco Pizarra, Barbarán y
su mujer vistieron el mutilado cadáver con
el hábito de los caballeros de Santiago y le
dieron cristiana sepultura en el patiecito &lt;le
celos Naranjos)), anexo á la catedral. Siendo
tan entusiasta y leal amigo del jefe de la
conquista, está dicho que tom6 activa participación en la guerra contra Almagro «el
Mozo)), terminada la cual, harto de aventuras, peligros y desengaños, fijó su residencia en Trujillo. Fué Barbarán de los poquisimos conquistadores que no tuvieron muerte desastrosa. Muri6 de Médicos y p6cimas
en 1545
En 1547 no era la viuda de Barbarán la
única dama española con sµpremacía 6 prestigio en la ciudad fundada por Pizarra.
Competía con ella doña Ana de Valverde,

mujer del capitán don Diego de Mora, uno
de los fundadores de Trujillo y su primer
gobernador, riquísimo encomendero en
Huanchaco y Chicama, y el primer hacen•
dado que implantó trapiche para elaborar
azúcar en el Perú, después de haber hecho
traer de México caña para las plantaciones.
Aquello de que la primera azúcar peruana
se produjo en Huánuco, no pasa de ser una
novela del historiador Garcilaso. como lo
comprueban Feyjoo de Sosa y Mendiburu.
Acostumbraba·do:fía Ana, que era muy
gentil hembra de treinta navidades bien disimuladas, ir á misa en compafiía de la mujer del mariscal Alonso de Alvarado, y su
criada se encargaba de tender las alfombrillas sobre la losa que cubría una sepultura.
La costumbre, según doña Ana y según muchos publiciatas, constituye lo que llaman
derecho consuetudinario y parece que como
á tal lo acataban las trujillana~, pues ninguna osaba arrodillarse en aquel sitio tenido como propiedad exclusiva de la exgobernadora y de su amiga la mariscala, á quien
la primera tenía de huésped mientras las
cosas políticas cambiaran de rumbo y regrN•ara Alvarado á la capital del virreinato.
Llegó la noche buena de 1547, y con ella
la famosa miRa del gallo. A las once y inedia entró en la iglesia, muy emperifollada
y luciendo carabanas con brillantes como
garbanzos, la jamona viuda de Barbarán,
acompafiada de la gaditana Pepita de Montúfar, muchacha alegre, allá en su tierra, y
que á poco de llegada al Perú cas6 con un
alférez.
General fué el cuchicheo entre la gente y!t
congregada en el templo, al ver qm la criada tendía las alfombrillas sobre la antigua
sepultura.
Aquí va á haber algo muy gordo, se decían y no se equivocaron.
Un cuarto de hora después llegó doña
Ana con su inesperable amiga la mariscala,
ambas puestas de veinticinco alfileres y deslumbrantes con el brillo de las alhajas.
Al encontrar ocupado s-a sitio, doña Ana
se detuvo sorprendida: pero rehaciéndose
en breve, dijo á doña María:

¡Qué de risas en los labios!
¡cuánta d ulee sensaci6n
reflejada de los ojos
en el plácido fulgor!
Y en los aires la campana
con su aguda y limpia voz
proclamando la alegría
de la vasta creaci6n.
Cada nota, cada acento
del metal resonador,
va á encender una esperanza
6 á avivar una ilusión!
S6lo en mí, nauta sin rumbo
que la playa nunca vió,
hoja errante del otoño
que en el surco seca el sol!
S6lo en mí, de esa campana
la gozoza vibraci6n
no despierta más que angustias,
y sollozos y dolor!
TIPOS NACIOl&lt;ALES.-INDIOS ZACAPOAXTLAS
EN TRAJE DE BODA.

El Domingo en d tampo
Es el campo, y es estío,
y es el día del Señor,
y á los cielos la campana
da su alegre vibraci6n.
Huele á flores y á rocío,
aún no seco por el sol,
que no ha mucho que en el cielo
la mañana despert6.

1

155&amp;

-Sefiora, ese sitio me pertenece desde
que Trujillo es Trujillo, y espero que tendrá á bien irse con su alfombrilla á otro lugar.
-¿Me lo ruega usted 6 me lo manda?contest6 con tono de fisga la andaluza.-Si
me lo ruega, le daré gusto; pero si me lo
·manda, nones y none!&lt;, que en la casa de
Dios no hay sitio comprado-.
-¡Probablemente olvida usted con quién
habla! Guarde respetos y sepa que está hablando con la esposa del maese de campo
don Diego de Mora y con la mariscala de
Alvarado.
La sevillana las midió con la mirada de
abajo para arriba y luego de arriba para abajo, y con la flema despreciativa y desaire insultador de una manola del barrio de Triana, contest6:
-¡Valiente par de perdidas!
Aquello fué ya cosa de taparse lo;i oídos
cor1 algodón en rama para no oír las palabrotas que vomitaron por sus bocas las de
Mora, de Alvarado, de Barbarán y de Montúfar, olvidadas por completo de la reverencia debida al lugar en que se hallaban.
El concurso se arremolinó y, dicho sea en
verdad, mayor era el número de los amigos
y amigas de la andaluza. A la bulla acudi6
el cura seguido dPl i;acristán, y cuando se
convenci6 de que le era imposible aquietar
los ánimos, grit6 furioso:
-¡Basta de escándalo y todo el mundo á
la calle! Esto no es misa del gallo, sino misa de gallinae.
Y el 8acristán cer.ró la puerta de la igle~ia cuando se retiraron los feligreses, quedándose la misa sin celebrar por carencia de
público.

¡Qué bullicio, qué alegría!
¡Cuánto trino! ¡cuánta voz!
cuánta cinta en los cabello!',
y en los senos cuánta flor!

La pobre andaluza,- después de ocho años
de litigio, en que, según tasaci6n de costas,
gaflto 610 pesos de oro y seis tomines, gan6
el apodo de "la nariz de camello," mote
con que ella mi.-ma se bautizara en su primer recurso.

CJ?jcardo Palma.
LIMA.

~
Nuestros defectos, en la vida íntima, no son
á veces más que el desquite de las cualidades
que la vida exterior nos impone.

...

La vida~ es más que la preparación lenta
y seg-ura d la muert1i; y la verdad, el retoque
ttontinuo, · ncesante y fatigoso del error.

...

Si el ~r humano no pudiera quejarse, se
aboguía de pena.

Huele á flores y á rocío
y á inocencia, y paz y amor,
que no hay dolos en el campo,
ni egoísmos ni traici6n.

J. A.

PÉREZ BoNALDE.

➔·--•~

EL ULTIMO INCENDIO
Nuestros lectores tienen ya conocimiento
del incendio ocurrido la noche del día 13 en
las bodegas de una casa comercial establecida en la esquina de las calles de San Juan
de Letrán y Rebeldes, y de las fuertes pérdidas que el siniestro ocasion6, tanto á aquella negociaci6n, como á la familia Hijar y
Haro, que vivía en los altos del edificio incendiado.

Y entre tanto la campana
con su aguda y limpia voz,
en la torre volteando
canta alegre su canción:
La canci6n de la esperanza

en un mundo Puperior,
la canci6n de los que viven
sin luchar contra su Dios;

Y despiertan los creyentes
á su gárrulo clamor,
y en el pueblo todo es vida,
y rn el cielo todo es sol.

OTRO ASPECTO .pi;: LAS BODEGAS CONSUMIDAS
ro&amp; EL FUEGO.

***
Durante ocho días fué Trujillo un hervidero de chismes, y fastidiadas doña Ana y
su compañera, emprendieron viaje á Lima,
dejando al cuidado de la casa y ha'cienda á
Gaspar de Escobar, pariente de Mora.
Indudablemente las damas noticiaron de
lo ocurrido en la nochebuena á sus maridos,
que estaban en Aadahuaylas en el ejército

Que ese bronce que á otros dice
«paz, y amor, y dicha y Dio:,i&gt;;
ay! está tocando á muerto
en mi pobre coraz6n!

EL INCEND!O DEL DÍA 13,-ASPECTO DE LAS BODEGAS DESPUÉS DEI. SINIESTRO.

La alarma que produjo entre los vecinos
el sinie!.'tro, fué muy grandP, y r-610 las oportunas medidas dictadas por las autoridade!',
pudieron hacer que en la zona abarcada por
fil fupgo no se registrnran :lesgracias ni desórdenes.
Los bornhnoR trabajaron con toda actividad, logrando al cabo de una faena verda&lt;leramente ruda, localizar las llamas que
amenazaban á invadir los edificio~ vecinos.
En eflte número v.erán nuestros lectores dos
foto_grafías del lugar donde más estragoe ca:usó el fuego.
-

�EL MUNDO ILUSTRADO

Et '.MU:tqDO ItUSTltADó

PAGINAS DE LA MODA

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N la presente página vamos á ocupamos
detenidamente del sombrero femenino;
pero antes de hacer menci6n de los grabados que ofrecernos y de explicarlos, trataremos un pJco del sornhrero en general y de
los veloi;,, especialmente de estos último,,
cuyo uso es más importante de lo que parece, porque si ponerse el velo es un arte y

el:cvger bien el velo es muy difícil, el ccchic))
es un todo compuesto de mil cenadas", corno
ha dicho una celebrada escritora francesa, y
ponerse bien el velo es una de esas mil cenadas" que forman el «chic". Una redecilla ligera sembrada de puntos obscuros, 6 ccmoscas)), aumenta los encantos de un rostro; y
un velo negro ligero sembrado de puntos

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I

Modelos números 1, 2, 3, 4,
5, 6, 7 y 8.

�Et Mú'NDO ILÜSTRADó
blancos, áumenta la blancura de la tez. Este
último velo-diremos da paso-debe escogerse con toda discreci6n, pues el tejido más
6 menos delicado y fino, es lo que in fluye en
su buen éxito.
Nada hay más práctico, para decidirse por
tal 6 cual velo, que mirarse al espejo y ver
cuál es el color y tejido que mejor con viene,
6 colocar el velo sobre las manos y mirar el
efecto que produce. El velo muy obscuro y
de tejido muy fino, ob-,curecerá la tez, mientras el blanco, también de tejido muy delicado, aumenta su blancura.
Es necesario, por lo mismo, elegir la clase
y el color del velo según las circunstancias.
Los gruesoi: y muy tupidos, s6lo convienen
para los viajes. Entonces pueden ser de cualquier color. En invierno y en las ciudades,
se usan velos obscuros; en primavera., claros
y ligeros; para visitas y paseos públicos, de
un color semejante al del traje. Para teatros
no se usan de ningún género, pues la buena
costumbre prohibe que las sefioras concurran á funciones teatrales, y especialmente
á v~spertinas, con sombrero y velo.

***

Por lo que respecta á los sombreros, nuestros grabados dan una exacta idea de los que
hoy están más de moda. Generalizando un
poco el tema, diremos que una de las prendas más difíciles de llevar y que contribuye más ~ la elegancia femenina, es el sombrero. Los muy grandes y los muy chicos,
los claros y los obscuros, los de . paja y los
de fieltro, los muy ataviados y los de poco
adorno, todos se usan, todos son elegantes y
todos son apropia.dos. El «quid» estriba en
la acertada elecci6n. Nada más ridículo que
un sombrero grande, con alas voladas, lleno
de flores y encajes, en la cabeza de una mujer de pequefia estatura; y ningún · adefesio
mayc,r que un sombrero chico de paja, con
pocos adornos y alas invertidas, en la cabeza
de una mujer alta y robusta.
Los sombreros de primavera son, generalmente, de colores claros, y sus principales
adornos consisten en flores y gasas. Los de
invierno deben ser, de acuerdo con la regla establecida, de colores obscuros, y sus adornos,
de plumas y terciopelos generalmente; llevando, los primeros, la «forma» de paja, y los
segundos, la ccformai&gt; de fieltro. Hechas estas
ligeras explicaciones acerca de los velos y de
los sombreros, paso á explicará mis lectoras
los grabados de la presente ,,Página dé la
Moda».
Número 1.-Sombrero de paja roja y engalanado con aplicacionee del mismo color.
Un pequeño lazo blanco se coloca en la parte superior de la prenda, á fin de que resalte
más el rojo y pierda un poco su uniformidad,

lo cual es de muy buen gusto. Los adornos,
según lo hemos indicado ya, consisten en
flores y gasas.
Número 2.-Sombrero blanco y negro. La
paja de la forma es negra y los adornos de
gasa son blancos. La com binaci6n de estos
colores resulta agradable, y el sombrero, de
bonito aspecto.
N úruero 3. -Toca «colonial». La forma de
esta toca es de las ccinvertidas», es decir, de
aquellas cuyas alas están dobladas hacia
arriba y forman una especie de canastilla.
Los adornos principales de esta prenda consisten en botones de roRa, nomeolvides y
cintas de terciopelo negro. Esta toca cuadra
bien á sefioritas de mediana estatura, pero
nunca resultará elegante en damas corpulentas.
Número 4.-Sombrero de paja de anchas
alas y de alta copa, adornado con rosae blancas y con una cccolgadurai,, ó velo posterior,
que cubre por parte la mitad del ala. Este
sombrero, por sus dimensiones y forma especial, quedará bien en la cabeza de sefí.oritas robustas.
Número 5.--Sombrero transparente, es
decir, confeccionado con forma de atambre
en forma de rejilla y cubierta ésta con gasa
6 plisé de Reda. Se adorna con nohleolvides y con aplicaciones de cinta blanca. Este es uno de los sombreros más apropiados
para la estaci6n de primavera.

EL MUNDO ItUSTRADó

Modelo número 11.
ta edad.
usarlas.

Las j6venes solteras no deberán

***

cantadora que todos querían y estimaban
como á la joya más preciada y el galard6n
más soberbio que ningún pueblo pudiera
presentar, de belleza y donosura.
Era, ,además, la muchacha, de una bondad y gracia tan extraordinarias, que no s6lo los hombres la adoraban, sino que laR muj~res, ca~o singular ?el que no hay memoria semeJante, también la encontraban deliciosa, á más de bellísima ( que no hubiernn
po~i?o negarle est.3: cualidad, por mucho que
qms1eran )_, deshaméndose, Jodas, en elogios
y celebrac10nes sobre el caracter, la gracia y
la~ ~an~ras que tant_o cautivaban en aquel
pr1v!leg1ado ser, nacido para reinar en todos
los corazones.
La gente de allí estaba apasionada y celosa de su joya y la guardaba como un tesoro de avaro, disputándole al mismo sol los
rayos que acariciaban su frente y palidecían
ante el mirar de sus ojos.
La Hada Amable ( que así dieron en llamarla) vivía contenta y feliz, repartiendo
por igual sus gracias y atenciones, que todos
recibían con inefable dicha.
Una vez pensaron en casarla y se dieron
á buscarle marido.
No era cosa fácil, porque, adorándola todos, no admitían que pudiera ser afortunado poseedor de aquella beldad más que el
que tuviera excepcionales condiciones.
. Y r~unidos los más notables del lugar,
discutieron el problema que á todos interesaba.

Ya que de sombreros hemos hablado extensamente, presentando una hermosa colecci6n de ellos, paso ahora á ocuparme de los
trajes más propios para la presente estaci6n.
Sabéis que en la primavera es indispensable,
para una mujer elegante, vestir trajes claros
con adornos también claros y sombreros de flores, paja y gasas; sabéis, igualmente, que las
muselinas, nansús y demás telas de poca
resistencia y dibujos rameados, son las más
á prop6sito para estos trajes primaverales;
pero lo que debo advertiros es que el estilo
de los trajes de primavera ha de ser, por regla general, «renacimiento». Nada más impropio que llevar trajes ((estilo sastre&gt;, 6 ccchaquetas toreras&gt;, en la estaci6n de calores. Así,
pues, confeccionad vuestros trajes de modo
que fle ajusten en todo á los modelos ccrenacimiento", que no son otros sino los que ya
conocéis demasiado: blusas plegadas con
cuellos de encaje, faldas de gran vuelo, también muy plegadas y con adornos de gasa 6

•,•;::,•·..

f _º;; J~
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Números 6, 7 y 8.-Estos sombreros difieren entre sí y de hs anteriores por el
arreglo especial cte sus «formas», mas no por
sus adornos. En efecto, los adornos consisten en flores y gasas de colores claros. El
número 8 se adorna, además, con plumas
de avestruz. Este modelo y el anterior son
de grandes dimensiones. El número 6 es
apropiado únicamente para sefí.oritas j6venes.
Número 9. -Sombrero azul, de paja. Ad6rnase con encara pelas de cinta azul, muy plegadas y repartidas proporcionalmente en toda la extensi6n del sombrero. El adorno
principal, y pudiéramos decir el único, consiste en un ancho mofí.o de terciopelo azul,
colocado á lo largo, en La parte posterior.
Número 10.-Sombrero napolitano, de pa•
ja amarillo pálido, adornado con satín azul
«liberty». En su ala izquierda lleva dos plumas de avestruz, cuyos matices van de lo
blanco á lo azul obscuro. La copa del sombrero se adorna también con satín azui, para
lograr el mejor efecto.
Número 11.-Toca adornada con gasa crema y blanca, con rosas amarillas y violetas
obscuras. Esta toca, como todas las de .su
género, es de pequefias dimensiones y de
forma circular. La usan, generalmente, las
sefioras recién casadas 6 las señoritas dt cier-

,.....,,......

Hédor de Saa'lJedra.

plisé.
Modelo ·número 10.

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:--Debemos casarla-decía un hombre que
pemaba canas--con alguien que tenga mucho talento y le lleve un nombre prestigioso.
-Pues yo opino-contest6 otro que trajeaba lujosamente y tenía los dedos llenos
de S?rtijas cuajadas de brillantes-que su
mando debe ser el más rico. El dinero es
el que da la felicidad.
-¡Nada de esol-interrumpi6 uno que tenía arrogante figura de gladiador romano.Para merecer á nuestra Hada, es preciso ser
el más buen mozo del país. No debe casarse sino con el hombre más guapo.
-Y yo repito que con el más rico.
- Y yo que con el más sabio.
-Pues yo digo que con el más valiente.
-Con el más noble-objet6 un crítico.
-¡Con el más afortunado!-exclam6 un
pesimista.
-Con el más gracioso-murmur6 un hipocondriaco.
-No, sefiores-dijo otro,-debemos casarla con el más atrevido. ((Audaces fortunai&gt; ...
-O con el más tímido-interrumpi6 uno.
-¡Con ninguno!-refunfufi6 un egoísta.
No llegando á iln acuerdo, decidieron concluir _por donde debieron haber empezado:
por consultar la opini6n de la Hada Amable.
. _Llamada á la presencia del Are6pago, la
d1Jeron:
-Te vamos á casar; pero no sabemos qué
marido elegir entre el más sabio, el más rico, el más noble, el más hermoso, ~l más
elegante 6 el más valiente. Escoge tú.
La Hada Amable hizo un mohín encantador y se march6, volviendo de allí á un rato llevando de la mano á un mancebo que
en nada se diferenciaba de los demás hombres y nada ostentoso llevaba en rn persona.
--Me habéis ofrecido-dijo-á mucha gente, para que escogiera el marido que más
me conviniera; pero habéis olvidado preguntarme una cosa que habría decidido el a,c,unto desde el primer momento.
La reuni6n se mir6 asombrada y
nada pudo replicar en el primer momento.
-Quiero-dijo la Hada Amable,
mostrando al joven que la acompafiaba- al que más me ha amado.

ELOATO
(De "Fleurs du Mal", de Baudelalre.)

Mi hermoso gato, ven sobre mi pecho;
retén las finas uñas de tu pata
y sumergirme déjame en tus ojos
bellos, mezclados de metal y de ágata.
Cuando, en huelga mis dedos, acarician
de tu lomo la piel suave y elástica1
en que, crispada de placer, mi mano
tu cuerpo eléctrico y felino palpa,
veo á mi mujer espiritual. Su vista,
como la tuya, bestiecilla amada,
profunda y fría, corta como un dardo,
y de sus pies á su cabeza extática,
aire sutil, perfume peligroso,
en torno de su cuerpo bruno nadan.
MANUEL

00
*

La historia universal enseña que no ba habido en el mundo mayor fuente de males que
una conciencia errónea, pues ella ha sido la
madre del fanatismo, y nada en el mundo ha
causado tantos males como el fanatismo.

I

Josefina.
.....

La Hada Amable
N una ciudad muy populosa, donde sus
habitantes, impulsados por la ola del
positivismo moderno, · se entregaban
constante y febrilmente al traba_jo, no_s~ñando sino con grandes producc10nes agn·
colas con la subida de los precios en el product¿ y con levantar contribuciones para alcanzar mayores rendimientos en las rentas
del Estado .e n esa ciudad, tan entregada al
materialis~o de las cosaE', por la condic~6n
de sus habitantes, que no habían !emdo
nunca otro empefio que el de producir; en
ese país, repito, había una muchacha en•

/
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TRAJE DE &lt;FULARD&gt; ADORNADO CON ;J!JNCAJE
DE Ftl'N'l'O INGLÉS,

*

Hay que reservar siempre en el cerebro un
lugarcito para las ideas de los demás.

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PICH ARDO.

El trabajo es un poderoso reconfortante, una
coraza pesada y molesta, pero que protege muy
bien contra el dolor.

.
.. -~,
.....

Los modelos que hoy ofrezco á mis lectoras, son de moda americana y unos de los
más elegantes que puedan encontrarse.
El número 1 está confeccionado con satín
6 fular blancos y adornado con encaje de
punto ingléf', y es de lo mejor que puede llevarse en la presente estaci6n de calores.
El número 2 es un jaquet, «último estilo",
con homhreras modernas. Este modelo es de
los más bonitos para la estaci6n actual. Se
confecciona con tela «veneciana» de color
gris y los adornos y aplicaciones se coloéan
en ;robos espalderes, al frente, 6 sea en el
peto y en las hombreras.

S.

TRAJE &lt;JAQUET,&gt; ESTIC..O ÚLTIMO,

�.
Et MU'.NDO ILUSTRADO

Laeumbre

E

,.

RAN tres mozuelos, llamados
Juan, Pedro y Diego, no por
hermanos menos distintos unos de
otros, en condiciones físicas y morales, que los demás hombres, pues
está visto que la igualdad, como la
perfección, no es ctiosa de la tierra.
Había en la abrupta aldea donde
nacieron, una montaña tao alta,
que su cumbre, habitualmente cubierta de nieve, se perdía más allá
de las nubes, en un nimbo de luz
que ofu,caba la vista y se coofuoctía cou el cielo.
Y era voz. pút&gt;lica, en varias leguas á la redonda, que más de un
sencillo habitante ae I a comarc~
había intentado escalarla, sin conseguirlo; pues de cuantos s~ propusieran dar cima á tan arriesgada
empresa, ó no se bahía vuelto á tener noticia, ó se contaban todos en
el número de los desahuciados.
Los fracasos ascensionales se repitieron con tanta frecuencia, durante un tiempo, que á la hora ~n
que comienza este cuento, ya nadie
se preocupaba de la grandiosa
montaña sino pa1·a arlmirarla, meet irla con I a vista .y suspirar de impotencia, ante la imposibilidad de
remontarla.
Sin embargo, circulaba también
como cierto que alguien había logrado tocar su cumbre; que ésta no
era ioaccasible sino para los espíritus tímidos y faltos de verdadera
r"soluc1ón, y que bajo el penacho
de nieve que la orlaba, había una
bolsa de dinero, una corona de
laureles y un libro en el cua_l ~nía
cada uno el derecho de escrib11· su
nombre.
El padre de Juan, Pedro y Di0go, al tiémpo de morir, llamó á
aquellos pedazos de su alma y habl6tes de este modo:
- Hijos míos, voy á expirar. Pero no quiero rendir mi cuerpo á la
madre tierra sin revelaros antes
un ~ecreto que he llevado toda mi
vida en lo más hondo de mi alma.
Los hijos del mot·ibundo rodearon á éste con más amor, abriendo
tamaña boca, y el viejo, sollozando con dificultad, continuó:
-Yo no soy un labrador, aunque
lo haya sido. Mis aspiraciones estaban muy por encima de esas que
encorvan al hombre sobre el suelo;
porque el trabajo sólo ~igoifica_ á
quien lo ejecuta obedeciendo á 10constrastable vocación, y yo no había nacido para cultivar Ja tierra.
Intentad subir esa cumbre que,
aunque áspera y alta, no lo es tanto como parece, y si, uoa vez en ella,
os encoutráis con que habéis perdido el tiempo, maldecid á vuest~o
ambicioso padre por el conseJO
que os ha dado. Yo, como os llevaba á cuestas ..... .
A esta, altura del relato, los dientes del viejo moribundo rechinaron
sordamente y é,te expiró en medio
de aquellos hijos, que, una vez llenados sus deberes de cdstianos
para con el autor de sus dí~s, á
quien tanto amaban, no pudieron
uu1·mir tranquilos hasta no dar
cumplimiento á su postrera voluntad.
La noticia de que los hermanos
J ua.u, .Pedro y Diego iban á retnootar la mistel'iosa cumbre después de tanto tiempo que nadie lo
rnteotaba. ya, explotó como U'1a
bomba en la. nativa aldea. Los habitantes de sus rincones más extremos aglo1!leráruuse al pie de la
moutaüa en el momento de la partida, y no es fácil uescifra_r ~i lo
que hteieroo á los excurs10n1stas
fué uoa ovación ó una rel·hitla,
¡&gt;ues estaban muy divididos los
ú.nimos sobre el wodo de apreciar
su conducta.
l!!l caso fué, sea como sea, que
cuando tocaron á p11,rtir, Juan salió adelante con la. rapidez de un
tren poc una vía sin estaciones, resuelto á no resollar hasta no haber tocado la cumbre con la mano.
Pedro lo dejó lucir una J:,ueoa delantera, y sólo después que Juan se
hubo perdido de vista en un recodo de la montaña, se lanzó en su
pos con la velocidad de una exhalación, para alcanzarlo, batirlo y
tomar un largo descanso, bastante

más allá del ,Paraje en que lo había pasado. · Diego, sin preocuparse poco ni mucho de la marcha
inicial de sus hermanos, midió una
vez más con la vista la montaña y,
sin olvidar se de nada que pudiera
hacerle falta, echóse á andar al paso y se dejó sorprender por la noche á la altura del recodo en que,
de mañana aún, se había perdido
de vista su primer hermano.
El pueblo, que, á pesar de las encontradas emociones que allí lo
congregaba, había aplaudido á
Juan y victoreado á Pedro, al ver
la pachorra con que Diego se ponía en marcha, se echó á reír estrneodosameote y lo despidió con
la rechifla más grande que el lector
pueda imaginarse.
-¡Va á llegar pronto! dijo un
viejo irónicamente.
-Sí, apoyó un jovencit?, comtemplaono la cumbre con eterta envinia. Nos hemos de morir todos
sin tener noticia de su llegada.
-SI es que se puede llegar á al·
guna parte con la locura, t~rmioó
no tercero, porque, para mi, esto
no pasa de cosa de locos.
Así comentando el suceso, los
r&gt;ircunvecinos de Juan, Pedro Y
Diego echa1·00 una última mirada
á la montaña.y, en vol viendo en otr_a
de conmiseración á los atrevidos excursionistas, se retiraron á
sus casas, mieüGras éstos, siguiendo el camino que en forma de an·
gosta y áspera eS'))iral conducía á
la mistPriosa cumbre, daban cumplimi•mto al consej~ del a~tor de
sus días, Juan corriendo siempre,
Pedro descansando el tiempo que
le ganaba á Juan, para volver ~
pasarlo en un nuevo esfuerzo si
é,te se le adelantaba, y DiPgo marchando cada vez á mayor distancia
de ellos, con un paso tan lento que
resultaría ridículo si no fuese tao
firme.
Al poco tiempo de la partida,
Juan que había. adoptado el sistema d~ correr sin descansar, rodó
cuesta abajo, víctima de la fati~a
que lo aquejaba, y un poco mas
tarde. aunque algo más arriba, sufrió la misma suerte Pedro, que, en
uno de sus intervalos de traba.jo,
cayó para n0 levantarse m:í.s. Sólo Diego seguía subiendo con la
misma pachorra, pero con igual firmeza, descansando si se sentía fa.tigado, y poniéndose en marcha
cunado se hallaba fresco.
A este paso, avanzando lenta,
pero constantemente, llegó después
de mucho tiempo ála ansiada cumbre tal vez sin pretenderlo, y al
poder los pies en ella, e;xtrañando
no encontrar allí á ninguno de sus
hermanos, sintió allá abajo, muy
abajo, un ruido sordo, confuso, estruendoso que llegaba basta él, cabalgando en alas del viento.
Diego puso la mano encorvada
detrás de la oreja y escuchó, pareciéndole que lo a.clawabao; llevóla
después á la altura de la_s cejas, á
manera de pantalla, .v onró; pero,
entre el amontonamiento de caras
que se movían al pie de la montaña. no alcanzó á conocer ninguna.
..:..¿Serán aplausos? - preguntóse
á sí mismo ingenuamente. ¿Por
qué me aplaudirán?
y sin perder tiempo en averiguarlo, sintiendo la cabPza y la
barba completamente cubiet·tas de
copos de nieve, se puso á sacudirlos con la punta de los dedos,
notando sólo eot0nct:s, con mayor
asornbro que el producido en su alma por los pre~untos aplausos, que
se hall aba cubierto por J a nieve
de los años, no de las alturas: tanto era el tiempo que había empleado pn la ascensión de la cumbre.
-¡Diablo!-exclamó, cont»mplando con cierto desconsuelo la bolsa
· de oro, la corona de Ja.urtles y Pl
libro en que se disponía á escribir
su nombre.-¿ Y de qué me servirá
todo esto ahora q'.le soy viPjo?
Pero sintiendo que lvs aplausos
seguían resonando al pie de la
montaña, escribió su nombre en el
libro de la historia, aseguró la corona de laureles en la cabeza y, distribuyendo en sus bolsillos las monedas que le brindaba la bolsa, se
dispuso á bajar la gran cuesta con
la misma calma con que la había
subido.
A la mitad de la bajada encontró los despojos de Pedro, despa-

rramados por el viento; un poco
más abajo, los de Juan, carcomidos por los aflos, y comprendiendo entonces que sólo había llegado á la cumbre pasando sobre los
cadáveres de sus hermanos, sintió
en el fondo de su alma haber sido
más afortunado que ellos.
Sin embargo, los aplausos que
le rendía la multitud apiñada al
pie de la montaña, ahuytntaron de
su pensamiento las ideas que lo
acongojaban, y tranquilo de conciencia, prosiguió su descenso con
la mente fresca y el corazón puro,
pero sin fw~rzas para retribuir los
vítores con que era recibido: tao
viejo se sentía!
Era célebre, rico, feliz, pero estaba muerto, y la herencia á tanta
costa alcanzada, sólo aprovechó á
gentes desconocidas para él.

Los bienes fueron valuados en $126,000.

á su Derecha.

La mayor parte de lo testado consist!a en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mu,.
tua", Compañía de Seguros sobre
la vida, de Nueva York.

H.e,ce pocos diaa que se practicó
la apertura del testa.mento del Ilustrfsimo Sr. Arzobispo D. Patricio
A. Feehan en la. ciudad de Chicago,
llUnois. La fortuna del d!stioguido
)relado ascendió á cerca de. . . .
$125,000 oro americano; y según el
inventario q'll!E! se h:o publicado, los
bienes que dejó fueron como sigue:
Dos pólizas de "La
NUMAEL EZPER.
Mutua,"
Compañfa
de Seguros sobre 111
Vida, de Nueva York,
por $25,000 oro cada
una, ó sean. . . . . $ 50.000 oro.
E:VOCACI0N
Divi&lt;leo-dos ai·nmnladoA
sobre una de las póBlancas noches de lunas tropicales
li:ws. .· . . . . . . 9.329 oro.
salpicadas de est&gt;'ellas atPridas,
Otra póliza de seguro. 14.000 oro.
ensueños de las vírgenes dormidas Acciones en efectivo y
en lechos de.rosales.
en Bn n,cos. . . . . . 37 .ooo oro.
· Entr-e las di~poslciones del seVerdes tintes de tardes odentales, ñor Arzobispo, en su testamento. f'il
de languidez y de piedad teñidas,
hicieron éstas:
que besais como láuguid as queridas
A su hermana, sE&gt;ñorita
Kate
desiertos aren a les.
F1eehan. qne estuvo siempr0 ,Al:J él
hasta sn mnerte. $~0.000 oro en boDulce quietud de noches venecianas; nos y $25.000 oro en nna ele las pópupilas de las vírgenes cristianas
liza~ de seguro; lí la SPtioro Ana A.
nubladas por el llanto;
Feehao. viuda rlPI señor nocto'
Eduardo L. Feehan. hermano del
¡Verted sobre mi espíritu afligido
seiior Arzobispo. $%.OllO oro de
todo el poder inmenso del olvido
otra de las póliza~. y ~~.000 oro en
que necesito tanto!
efectivo; (1 la Aca,demia de San Patricio de Chicala!o. de la q11e es prP•
RENÉ LóPEZ.
ceptoru su hermana. Mn1rP Ma ría
Diciembre, 1903.
0atalina. $10.000 oro &lt;le la Ílllima
póliza; á la escuela "Santa Marfa"
de enseñanza práctica para vorones, de Feehaoville, Illinois. qne
Para la gente de vergüenza. la el'a la institución por la qne mAs SP
recompensa más valiosa de sn tra- Interesaba el sefior Ar7,oblspo. i;e
bajo consiste en la aprohación de entregaron los $4.000 rPst11otes de
I• C\ltlms nflllu
aquellos nara quienes lo hace.

•

o

fx~osi(ión ~e ·san luis.
cuotas de viaje redondo, en moneda ameri(ana.
Ciu&lt;'lad de México ....... . . $5fi.25
Pacbuca .................. fi6.25
T o 1ur&gt;a ... • • • • .... · · .. · · ·.. 55· 85
Q ue, ét aro ...... • • • •• · · · · · · 5 1· 40
Saltillo ................... 40.05
· p O t OS1, . . . . . . . . . . 46· 90
S an L UlS
Tampico .................. 55.20

•

et test11tnentt
del Ilmo. Sr. !rzobispo Feehan

Cela ya, Silao. Irapuato,
Ao-uascalientes . ......... . . $50.90
T;;'rreón ....... . ........... 45.60
47 50
Parral. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5o•25
Guadíllajara ............. • ·
Monterre_y ................ 38.15

..

SieJl\Pre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á• determinado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invari.ablemente
hacia nuestra derecha. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asiento en eI Paseo y se convencerá de ello. Encontrará el noventa y
cinco por ciento que inconscientemente voltean sus cabezas siei:µpre
á la derecha.
Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chapultepec, vea á su derecha, allí .está el

STILWELL PLACE
Adelante de Cuauhtemoc, pasando la tercera Glorieta, á lo largo de
toda la hilera de euqaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teia, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquinas de las calles.
Dentro de muy pocas semanas verá un buen número de obreros
llevando sus herramientas par~ empezar el drenaje y colocar los tubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles con asfalto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á. sus amigos, hace
cinco años, que los terrenos del

STILWELL PLACE
se adquirían por una canción. Siga el ejemplo de los demás y compre
sus lotes, ·obteniendo las ventajas de sus precios. Venga á nuestra
oficina ' Primera de San Francisco,
númei:o 4, ó á la de nuestros Agen.
tes Generales, Sres. Prevost &amp; Vail, Primera de San Franci~co, número 8, y le daremos toda ~lase de informes, así como una lista de personas prominentes que han comprado lotes en esta COLONIA, donde
piensan edificar sus Casas-Palacios. Vea á alguna de estas personas
que han comprado terrenos en

STILWELL PLACE
Los boletos son buenos ¡&gt;ara hacer el via)e en.cin&lt;&gt;o oías e~ u;~
ú otra dirección.-El límite final de los mismos bolel?s d: didías, pero en todo caso no serán buenos más allá del dia
_
ciembre de 1904.--Se hacen arreglos para apartamentos de Pu 11
man, con camas directas.

lJ

Du(Uey Thomas. Agente viajero
d., Pasajes.-Apartado núm. 34,
TORREON, Coah,

w.

DewitHonnmon/L, Agente viajero
de Pasajes,-la, San Francisco, 8,
l\lEXICO, D, F,

S. Farnsworth.-Agente General.
¡! '.San Francisco, Núm. 8, Mél&lt;lco. D, F .

y pregúntele por qué ha preferido este lugar á otros numerosos que
hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para comprar
el suyo.
Uno de los más prominentes negociantes mexicanos acaba de comprar lotes por valor de cincuenta y dos mil pesos en el Stilwell Place,
'\
la semana pasada. No pagó más de diez mil pesos al contado, y el resto lo pagará en nueve años. ¿Cuánto llegarán á valer estos lotes dentro de nueve años, si siguen aumentando en cada año un diez por
ciento, como ha ido sucediendo durante los últimos nueve años que
han pasado?

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--Visitense Nuestros Apara dores--Año XI-Tomo 1-Núm. 22

Dominga 29 de Mayo -de 1904

Precio del ejemplar: 50 ·centavos.

�EL MUNDO ILUSTRADO

La Guerra Barata
El Globo y. el Acorazado
ue la guerra parece ser, como la enmedad y la muerte, una calamidad
irremediable y un mal incurable y
necesario que ha de aquejar sempiternamente á la humanidad, nada más loable ni más
meritorio que esfprzarse por limitar sus estragos, por abaratar su costo, que es otra
manera de hac.e rla menos desastrosa, y que
preocuparse de que sea menos mortifera y
cause menos viudeces y orfandades de las
que es común que acarree y ocasione.
. Un sistema de guerra que no·costara á nadie un centavo, ui una gota de sangre, dados
los instintos batalladores de la humanidad y
el desarrollo de sus gibas de combatidad, sería un dilettantismo, un sport delicioso y un
verdadero placer de sociedad, tanto 6 más
que las charadas animadas 6 la danza del
Kanguro.
Pero de ese ideal estamos tan lejos como
de Jauja, y entretanto podemos llegará combatirnos sin hacernos dafio y sin gastar un
real, tenemos que conformarnos i:on algo menos.
Ese «algo menos», sin embargo, es ya por
sí mismo mucho más de lo que de un día
para el siguiente podríamos esperar, y bastará por sí solo á hacer agradable y apetecible
la guerra y, sobre todo, á facilitarla y difundirla poniéndola al alcance de todas las fortunas. ¡Qué diablo! los grandes goces y las
grandes satisfacciones de la existencia deben
ser patrimonio de todo el mundo, y no ve•
moa por .qué lae repúblicas de San Marino y
del Valle de Andorra no se ·han de procurar,
al igual de las grande3 potencias, la satisfacci6n de guerrear y hasta la de vencer!
El portentoso descubrimiento, como la luz,
viene de Oriente, y como el huevo de Colón,
es de esas cosas inauditas, _estupendas y portentosas que todo el mundo pudo haber descubierto y que, sin embargo, á nadie se le
habían ocurrido.
En breves términos: trátase de arrumbar
los acorazados, los cruceros, los torpederos
y «destroyers", ·de relegar al cuarto de los trebejos las baterías de costa y fortaleza, los
.campos atrincherados, las plazas fuertes, las
baterías de sitio, de batalla y de montafia,
las ametralladoras y los fusiles de pequeño
calibre y largo alcance; de condenar al ostracismo desde el ariete y la bombarda hasta el Bange de doce metros y el Krupp de
veinticuatro, desde el arco y la flecha hasta
el Maüsser y el Mondrag6n, y substituir todo ese attre:no pesado, caro y brutal como la
barbarie, por algo de elegante, de barato y
de airoso como la ci vilizaci6n.
De airoso, 's í. Nada más airoso, en efecto,
que lo que se nos ofrece en cambio de lo que
se nos fuerza á desechar. ,
Digámoslo de una vez: se trata de reemplazar el ccPetropavlovsb, erizado Je cañones, por el ccVulcano» de Cantolla y Rico,
cargado de granadas de Iidita ó de panclastita.
¡El globo de escuadra, el aeroplano de línea, la guerra en el aire y por el aire, Belona alada, el halc6n substituyendo á la ballena, y el águila reemplazando al drag6ri ...... !
Ante estas cosas estupendas, la primera impresi6n es reír, la segunda meditar y la
tercera aplaudir.
¡Qué progreso! ¡qué revuluci6n! ¡qué
transformaci6n! Se acabaron la vieja táctica y
la antigua estrategia. No hay ya para qué
fortificar plazas, ni atrincherar campamentos, ni instalar baterías, ni remover tierras
ni construir reductos. Plewna y Sebastopol
estarán ya á merced del primer Santos Dumont que quiera bombardearlas sobre la vertical. Todas esas patrafias de avanzadas, de
vanguardias, de cortinas de caballería, de
grandes guardias y demás implementos del

D
oficio, darán higa en lo de adelante. Sobre el
vibouac, el campo atrincherado, la fortaleza,
la ph.za fuerte, lloverá fuego como llovió sobre Sodoma y Gomorra, y sólo el paraguas
blindado puede atenuar la catástrofe sin evitarla del todo.
¡Pobres estratégicos y pobres tácticos! Verse obligados á renunciará cubrir su retaguar•
dia, á proteger sus flancos, á explorar el campo, á mantener los contactos, á asegurar sus
comunicaciones, á facilitarse una retirada, y
todo esto bajo el ojo avizor y la sonrisa sardónica de un aerostato que, enseñoreado del
espacio, va á vomitar sobre el ejército todo
su lastre de explosivos y á volcar sobre la
falange de héroes el cesto de basura &lt;le sus
proyectiles de panclastita! ¿De qué van á
vivir esas gentes, y, sobre todo, d6n&lt;le van á
vivir que no les alcance la lluvia de fuego?
¡Sólo en las galerías de las minas ó en el fondo de las cavernas!
Pero, se me objetará, tanto hay de dar como de recibir; tan puede tener globos combatientes el Japón como Rusia; porque es el
.Jap6n, apresurémonos á decirlo, el portentoso inventor, según se dice, de esta escuela
~e guerra.
Pues precisamente en eso consiste, para
mí, la importancia sin igual del nuevo invento. Si sólo un.a potencia pudiera tener
globos de guerra, vería yo con terror esa forma del progreso, porque la potencia monopolizadora se haría dueña del mundo. Pero
puesto que todos po&lt;,]emos poseerlos, la cosa
cambia de aspecto y todos podemos, igualando nuestras fuerzas, hacernos frente é imponernos respeto recíproco. El globo de guerra
es, pues, por ~o menos, la democratización de
la guerra, la igualdad ante la ley de la fuerza, como no sea el fin de . la guerra misma.
Si el globo de combate llega á ser un hecho, y no vemos dificultad insuperable para
ello, se habrá verificado una evoluci6n comp8rable á la que operaron las armas de fuego; una democratizaci6n también del art'.l
militar. Pero esta evoluci6n será más benéfica y más grandiosa, porque las armas de
fuego encarecieron la guerra y los globos de
combate la abaratarán.
Un globo de primera línea, y hasta dirigible, cosa que en rigor no creemos indispensable y tal vez ni posible, cuesta la centésima parte de lo que cuesta un acorazado de
escuadra. Muchos globos en campaña más
bien se estorban que se ayudan. La guerra
puede hacerse, demos por caso, entre Rusia
y el Japón con uh centenar de globos por
barba, es decir, por naci6n, y con tripulaciones de dos 6 tres hombres por globo. Incluyendo el costo de los explosivos y proyectiles y suponiendo que todos los combatientes perezcan en la contienda, la situaci6n se
liquida con doce 6 quince millones de gasto
total y con un sacrificio de seis ó setecientos
hombres que, escogidos entre los huérfanos
sin padre ni madre, los viudos sin esposa ni
hijof:)-y abundah estas variedades de ciudadanos,- resúltarán regalados,ysobre no dejar
quiep. los llore ni quien reclame pensiones al
Estado, morirán cubiertos de gloria. Y esto
sin contar con que el paracaídas puede evitar muchas muertes y no escasa efur,i6n de
sangre.
Dentro de estos principios, una guerra CÍ'vil puede reducirse á un duelo aéreo entre
Cantolla y Rico, y Acosta, y una guerra internacional, á un encuentro atmosférico entre
Nicolás II y el Mikado.
Y será poético y noble, y grande, y huma1iitario y barato, ver á dos potencias, represeniadas por dos hombres y tripulando dos
Montgo:fiers, darse cita en las nub1cs, conducidos por las brisas, para dirimir las contiendas y sol ventar los odios y los rencores de
dos pue~los.

Et :M:trNDO ItUSTkAl&gt;O

"JACK"
La semana entrante comenzará á ha~

cerse el reparto del segundo tomo de
"JACK," hermosa novela de Alfonso
Daudet, que "El Mundo Ilustrado" ofre.
ce como PRIMA á sus subscriptores.

•.

El Sr. Inspector••
General de Policía

..

:

·..

En substitución del Sr. Brigadier Don Fernando González, que acaba de ser electo Gobernador substituto del Estado de México por
la Legislatura local. se hizo cargo de la Inspección General de Policía el Sr. Teniente Coronel Don Félix Díaz.
Las numerosas simpatías con que cuenta en
México el nuevo Inspector y las cualidades
que lo distinguen como militar y como caballero, han hecho que su nombramiento sea acogí-

do con beneplácito por todas las clases sociales.
El Sr. Teniente Coronel Díaz prestó la protesta de ley el domingo último, tomando desde
luego posesión ile su empleo, en presencia de
los emvleados superiores de la Inspección General y de las diversas comisarías. El Sr. Brigadier Goozález hizo a:n te los empleados la
presentación del nuevo Jefe de la policía, y éste, en correctas frases, se dirigió á sus subordinados, manifestándoles .que ingresaba á la
corporación animado de las mejores intenciones, y que esperaba contar siempre con su ayuda para salir avante en sus propósitos.
El Sr. Teniente Coronel Díaz ha sido Diputado al Congreso de la Unión, Cóosnl de México en Cbile .v miembro del Estado Mayor del
señor Presidente de la República.

00

fl f stado Mayor del Sr. Presidente
UBLICAMOS en este número una fotografía en que aparecen, en grupo, el Señor Brigadier D. Fernando González,
como Jefe del Estado Mayor del Señór
Presidente ·de la República, y los Sres Mayor
de Caballería Pablo Escandóo y Capitanes de
Ingenieros Porfirio Díaz, Agustín del Río, Ar·
mando Santa Cruz y Enrique Hurtado, miem·
bros también de la misma Corporación.
El{ceptuando al Señor Mayor Escandóo, que
se educó en Europa, todos los ayudantes del
Señor Presidente de la República son hijos del
Colegio Militar.
El Señor Brigadier Goozález ingresó al Estado Mayor á raíz de la muerte del Sr. Gral.
D. Manuel Gon~ález, padr~ suyo, quedando
más tarde como ¡efe de él; ha desempeñado distintas comisiones del Gobierno, asistiendo á
las c&amp;.mpañas de Yucatán y de Torin, y últimamente, después de servir el delic&amp;.do puesto
de Inspector General de Policía, fué electo Gobernador substituto del Estado de México por
la Legislatura de aquella Entidad federativa.
En cuanto al Sr. Mayor H!scandóo, sirve en
el Estado Mayor desde 1898 y está condecorado por el Gobierno de 'l.ustria eon la Corona
de Hierro. Actualmente~s el Jefe de la Corporación.
El Sr. Capitán Díaz, del Estado Mayor Especial, salió del Colegio Militar el año de 1892;
ascendió á Capitán 29 en 1895, y á Capitán 19

Sr. Capitán Enrique Hurtado.

Sr. Mayor Pablo Escand6n.

en 1901; está condecorado con el Aguila Roja
de Alemania, y es, además, Caballero de la
Legión de Honor.
En cuanto á los Sres. Capitanes del Río y
Santa Cruz, terminaron sus estudios en el Colegio en 1894, pasando ambos al Estado Mayor
del Señor Presidente, donde ascendieron en
1901 á Capitanes segundos w primeros en 1903.
El Sr. Santa Cruz ha diriglflo, como ingenie·
ro, algunas obras de importancia, como la del
Palacio de Justicia Civil de Cordobanes, y es
Inspector del Ferrocarril de Cuernavaca al Pacifico.
·
El Señor Capitán 29 de Io~euieros Enrique

Sr. Capitán Armando Santacruz.

Sr. Brigadier Femando González.

Hurtado ingresó al Estado Mayor hace seis
años, ·ol;Jteniendo en 1903 este grado. Aunque
no figuran en el grupo, pertenecen también al
Estado Mayor del Señor Presidente los Sres.
Tenientes Coroneles Francisco H. García y
Félix Díaz, y Capitanes primeros José Montesinos, Naroo Dorheker y Samuel García Cuéllar.
•
La fotografía que reproducimos, perfectamente lograda, fué hecha en los talleres «Art
Nouveau&gt;, establecidos en la 1~ de San Francisco. La propiedad artística está asegurada..

Sr. Capitán Aguslln del Río.

Sr. Capitán Porfirio Díaz.

LA EXPOSICION DE SAN LUIS.
Ampliamos nuestra información gráfica relativa á la apertura del grao certamen inter·nacional de Sao Luis Missouri, con una hermosa vista que representa el pintoresco lago
formado en Jos terrenos de la Exposición, y el
edificio de festividades que se levanta á orillas
de él y que puede considerarse como uno de
los más nota.bles por su belleza arquitectónica.
En nuestras próximas ediciones publicaremos otras de las fotografías que nos han sido
enviadas por nuestro corresponsal.

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AL
PUtRT
Dt VtRACRUZ
'

Año XI.-Tomo 1.-Número 22

I

,~{

'

MEXICO, MAYO 29 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA
Regis t rado como arUculo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Subscrlpcl6n mensual foránea ...... $ 1.t o
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Gerente: LUIS REYES SPINDOLA

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Srlta. Gabrlela Saldaña,

CABEZA DE ESTUDIO.
(Fol. Gómez Gallardo, -l uadalaJara.)

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>-L

AL
PUtRT
Dt VtRACRUZ
'

Año XI.-Tomo 1.-Número 22

I

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'

MEXICO, MAYO 29 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA
Regis t rado como arUculo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Subscrlpcl6n mensual foránea ...... $ 1.t o
ldem
ldem en la Capital.$ I. 26

Gerente: LUIS REYES SPINDOLA

.
1

ALMACEN'E S .
.:r• 6R-AND&gt;ES
DE· ROPA Y- NOVEDADES
SEGUNDA MONTERILLA Y CAPUCHINAS. MEXICO
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LA CASA EN ESTA CAPITAL
QUE \'ENDE· iv\AS BARATO.
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que tenemos del artículo,..... es mucho
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,, vo
podemos
'atender con eficacia todos los pedidos que
\
..

..

;

'

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",;-

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'

,se nos hagan. • • • • • • • • • • • •
. También tenemos un espléndido surtido de Paneaux
artísticos, el único en .su género
en la Capital.

1
1

.iFrB6ios lnvariahlBmBntB
FUOS Usin 60fflD6t6n6ia!
,.

Si&amp;noret, Honnorat y comp.

•
'

------■--------

Srlta. Gabrlela Saldaña,

CABEZA DE ESTUDIO.
(Fol. Gómez Gallardo, -l uadalaJara.)

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

mantillas blancas, concluyendo la escena personas del pueblo y algunos frailes, todos esplénóidamente pintados.
En el coro se a.perciben el seilor Obispo y
canónigos, y en el altar el sacerdote oficiante
con el incensario, cuyo incienso se ve l; cuyo
olor se siente, pues toda la escena respira. un
ambiente de tranquilidad y recogimiento que
encanta..
Artística.mente tiene uno que fijarse en el
«tour de force&gt; que el artista. se ha impuesto
al colocar tocándose; sobre el &lt;rojo&gt; de la. alfombra, los trajes terciopelo crojocereza&gt; de
las niñas, al lado los «encarnados vivos&gt; de
dos monaguillos, el del altar de la Virgen y
los terciopelos crojooscuros&gt;, de viejo uso, de
las columnas Cinco rojos perfectamente armonizados y distinguiéndose por sus matices y
tonalidades. También están hábilmente tocados todos los metales. En realidad, toda la ejecuci6n es franca y algunos trajes y cabezas tstán espléndidamente pintados.
L a composición en profundidad, moderna,
sin exa.o-eraciones de perspectiva en los primeros ter~iuos. La luz, bien repartida y pasando
sin brusca transición de lo más claro en el
centro á la difusa en los lados, da una entonación vigorosa. y rica. de color y una solidez en
el primer término que. hacen que e~ta. obra sea.
superior en su armomosa entonación y en la.s
ca.11nes bien empastadas, a.1 cuadro &lt;'lel monaguillo que posee la Academia de Bellas Artes.
Ejecutado en Roma., en el mismo estudio del
celebra.do pintor, lo escogió el señor de L.anda,
probaudo así su acertado conocimiento e~ la
elección, puesto que nos ha traído á México,
de dicho autor, la. verdadel'a. obra maest1·a..

ga suya le había. &lt;lio.:bu justnmeow el &lt;lía anterior que se le notaba una. pequefla decoloración en la. manga llerecba. Y era. cierto, ahora.
la veía muy bien. Después, recogiéndose la
falda, se puso á contemplar sus zapatos franceses: los tacones estaban ligeramente gastados. Y aquel Ia. era Ia mejor de sus blusas y éstos sus zapatos mejores. Y recordó entonces
cierto terno maravilloso que estaba en el esca.parata de cierta modista, y también un exquisito abrigo que justamente vendría. admirable con aquel terno. También pensó en cierto
bejuco de oro que podría llevarse sobre el abrigo, y en cierta sortija con un hermoso solitario, marca Tiffany.
Miss Brown vol vió á sentarse y meditó largamente~ después se incorporó con violencia y
se puso en pie. Se levantó una mujer caída.
Gua1·daría el dinei·o.

muy semejante á Miss Brown misma-joven,
a.Ita, rubt'J. y de pe1 fil sonrosado,-apareció
bajando por la próxima escalera y se dirii;t"ió
hacia ella. La desconocida estaba ataviada
con el mismo sombrero, terno y abrigo que
Miss Brown había escogido en su imaginación,
y ¡qué guapa y elegante estaba!
-Perdonad, ¿erais vos quien llamabais en
el número 33?
Miss Brown contestó afit·ma.tivamente, considerando de paso, con cierta codicia., que aunque ella era más bella que la desconocida, ésta
se veía notoriamente más «chic&gt;.
-Llego, pues, á tiempo-dijo la dama..-Este
es mi cuarto. Tened la bondad de entrar.
Miss Cecilia Brown lo hizo así y fué pregunta.da de la manera más ama.t&gt;le del mundo cuál
era el moth-o de su visita.
-Soy repórter-em pezó Miss Brown apretando nerviosamente el libro de notas que llevaba
en la mano-y he venido á averiguar el motivo
de ese extraiio a.viso de usted publicado en la
sección de &lt;Perdido y Encontrado&gt; de nuestro
periódico.
Al saber que la visitante era repórter, la da-

EL BARÓN DE CATLLÁ.

~

El Et6rno f6IB6Ilill0
LA FIESTA DEf, MES DE MAYO EN' LA CATEDRAL DE VALENCIA,-(CUADRO DE JOSÉ Bl~NLLlURE.)
(Propiedad del Sr. D, Gnlllermo de Laoda y Escaudóo.)

La Fiesta·del Mes de Mayo,
EY LA CATEDRAL DE l'ALE.fCLl
Cuadro de José Ben lllur..

j

DAMAS

MEXICANAS

$RITA TERE'!A ARAH10.
,•
(Fot. del, Gómez Gallardo.-Gnadala,lara.)

ELLISIMO cuadro del ilustre Directot· lle la. Academia. española en Roma., que aquilata, una vez más, el
gusto exquisito ae los buenos, aunque esca.sois, aficionados con que cuenta la metrópoli .
.1!:ntre la mística semiobscuridad de los templos góticos, se aperciben los calados de pie•
dra de la puerta de la izquierda y algo de la
ornamentación barroca del órgan&lt;&gt;, al la do
opuesto. En el centro, el coro de estilo gótico
florido y, en el fondo, el altar de mediados del
siglo XV.
Mescolanza propia de dichos templos, cuyas
obras duraban siglos, y en que cada siglo iwprimfa su estilo y cada geoeración afladía. ¡,us
ofrendas; con virtiéndOStl así los temph,s en verdaderos museos 1u·quitectónicos y artísticos de
incalculable riqueza. En este medio se desarrolla la esceu11,, una misa mayor en honor de
la Virgen en el m~s de mayo, el mes de las .llores, y en la ciudad de las .1101 es, Valencia.
Y como si tanta i-iqueza en imágenes, tallados y colores, no bastara para la. tiesta. de la
Virgen, la.s esbeltas columnas han sido revestidas de terciopelois recamados de oro, y los
bellísimos bajorrelieves admirablemente esculvidos de la barand&lt;\ de l órgano, cubiertos de
igual manera, desapareciendo á la vista, así, lo
ue mejor g usto be.Jo Ju más llamativo.
Pero 111. fe sencilla de los habitautes de la
&lt;Huerta&gt;, que acucttm con los pendones de los
gremios á celebrar la tiesta prima vera!, así lo
requiere; ¡todo es poco para su Virgtn! .. . . y
.a.si la bellu. alfombra de oriental diuujo y só1·•
dido y potente colorido, tampoco les basta, y
frescas flores de todos los ru11,tices Ia esmalt11,u
vor doquier.
'fibia. luz, jugando con l a de los cirios, hiere
la alfombra, y resph.ndeciendo en el traje de
tr11.ma de oro y aJJófu.r de la Virgen, irr11.di11.,
cual si de la illlagen misma saliera. la. luz que
ilumina todo el cuadro.
A los pies del trono de la imagen, cuatro
niñas vestidas de reinas de la cbuerta&gt;, con
a1·caicos trajes de terciopelo color de cereza
con franjas de c,ro y altas coronas dora.das,
trajes de guardarropí a pintados con un gusto
y franqueza de toque admirables; dewáis, sus
madres con sus mejores atavíos, y, por último,
en la penumbra, los &lt;huertanos&gt; con sus pen·
dones y sus capas ~ceremonia, En el ó1·ga.no,
el maestro de capilla y los niños de coro.
Al lado opuesto, otras cuatro niñ~s con lindos vestidos de bl11.nca mll!,elina, ofreciendo las
ocho niñas sus canastillos de flores á la Virgen. Siguen las señoras de la Congregación de
María., jóvenes y distinguidas con sus diáfanas

Por Mark Lemon

-----

Pani El Mundo lluslnido

-&lt;PERDIDO. - Durante la cma.tinée&gt; de ayer
jueves, en el teatro de la,Albambr!I-, se p~r&lt;lió
una. bolsa de piel de Rusia contemendo $2,000
en billetes de Banco y una moneda. desga,tada
de diez centavos. La person11, que ha.ya _encontrado esos objetos, puede guardar los diez c_entavo; si devuelve los 2,000 pesos. Cuarto num.
33. Hotel Knutsford&gt;.
Mil&gt;s Cecilia. Brown arrojó al suelo, con un
gesto de cólera, el diario de la maña.na. en que
acababa de leer el a.viso anterior, en la sección
de «Perdido y Encoutrado&gt;, y ab:ió, con s1;1s
dellos nerviosos, una. bolsa de piel de Rusta
conteniendo dos mil pesos en billetes de Banco
y una veq ueña moneda desgastada de diez centa.vos. Apenas podía creer lo que veían sus
ojos. ¡Bah! Un hombre- ¿ó acaso sería una
mujer·~- habído perdido dos mil duros en moneda buena. y corriente, y, además, diez centavos
.. . . ¡y teuía el descaro de ofrecer lo último a l
que le entregase lo primero! -¡Magnífica recompensa- exclamó Miss Brown sintiéndose
poseída de indignación como si hubiese sufrido
uu ultra.je.
.
Miss Cecilia Browu era. una Joven soltera de
unos veintitrés años, alta, rubia, de piel sonrosada.. El día anterior, en la &lt;matinée&gt; de selloras se había encontrado cou aquella bolsa,
y ent;rándose de que se bailaba en posesión de
una pequeila fortuna, inmediatamente se puso
á recorrer las calles elegantes de modista en
modista no en verdad porque se hubiera propuesto guardarse el dinero y gastarlo, sin?
simplemente pa.ra ver cuántos hermosos vestidos puede uno comprar con dos mil pesos.
También es cierto que estaba segura de obtener una bonita recompensa, y con ella, cuando
menos, podría comprar un elegante traje y un
precioso sombrero.
¡Pero ahora.! Miss Brown se !evantó de su
asiento y empezó á recorrer, agitada, su pequeña ¡,ero coqueta habitación. Aquello era
intolerable. Una pequeiia moneda desgastada
en cambio de dos mil pesos. Eso era. burlesco,
ultrajante. No; no consentiría en semejante
ingratitud; no devolvería. el dinero y co~ ~sto
daría su merecido al dueño de él. ¡Decididamente no! Y Miss Brown se detuvo; en seguida.,
cruzada de brazos, dió con el pie un enérgico
gol pe en el suelo, como_µar3: co_nfirma.r su decisión, y sus lindos labios dibu¡a.ron unl!'. sonrisa enigmática. e Me quedo con ellos&gt;, di Jo.
Pero aquella pequefla. pieza desgastada . ...
Er a necesario mira.ria. de nuevo. La tomó del
fondo de la bolsa de piel de Rusia y la.examinó
detenida.mente. No. después de todo, noistaba.
muy desgastada. Todavía podían verse en ella
los dibujos del troquel y algunas letras. Y la
lucha. mural empezó. Quedarse con el dinero,
no sería honrado. Pero ¿por qué había de set·
lo contrario? En cambio, devolver el dinero,
sólo le produciría diez centavos en. comp,en$a·
ción. ¿,Qué ha.ría? ¿Gua~a.r los billetes? Devolverlos .... ¿devolverlos?
.
Miss Cecilia Brown se acercó á un espe¡o y
contempló su elegante blusa. de seda. Una a.mi-

La. aesgasta.da. moneda, retenida. en uno de
los pliegues de la enagua, cayó al su&lt;1lo produciendo uu sonido argentino. Miss Brown la
miró por uu instante con aire absorto y como
sorprendida.. Después la. recogió y la volvió á
examinar cuidadosamente. ;,Qué podrá ser esto? pensó. Ea segui&lt;la no pudo menos de reírse
de la ocurrencia. ¡Ofrecer aquello en cambio dA
dos mil duros! Esto sí que es raro. ¡Diablo!
¡,Por qué, en suma, el dueño de aquellos billetes ofrecía sólo aquella miserable mon¡,oa como recompensa al que se los devolviera?
~iss Cecilia. Brown sintióse invadida. &lt;'le nna
curiosidad irresistilJle. ¿Sería avaricia? No;
un hombre avaro ó una mujer avara ofrecerían, al contrario, una recompensa liberal para que los dos mil pesos les fueran devuelt(!s.
;.Por qué, pues, se ofrecía. sólo aquella moneda
de diez centavos? ¿Por qué? Mientras más consideraba el asunto. más interesada se SE'ntía.
ea el misterio y más y más poseída de curiosidad por aclararlo. Aquella. noche durmió mal
y el sueño no le trajo ninguna solució a. &lt;Uoa.
moneda. desgastada de diez centavos&gt;. ~Quien
haya encontrado esos objetos puede ¡;t"uard ar la
&lt;moneda&gt; si devuelve los billetes.&gt;. ;,Qué significa esto? ¿Qué podrá significar? Era preciso
q 1.1e ella lo clescu briese.
Sin embargo, en medio de la fiebre de curiosi&lt;'l ad que la dominaba, Miss Brown no olvidaba los principios elementa!P.s de la prudencia.. Ella satisfaría su curiosidad, pero no entregaría. los dos mil pesos. Esto era esencial.
Así, pues, con los billetes ocultos en su corsé,
por t.i acaso se viese obligada á r .. ndirlos, y
un libro de no_tas en la mano, Miss Cecili11.
Brown se encaminó al Hotel Knutsford y llamó
resueltamente en el número 33. Llamó repetidas
veces sin obtener contestación, y muy cor..trariada, dieponíase á pardr, cuando una dama

ma. del número 33 tomó una actitud más fría y
seria.
- Ah-contestó con negligencia mirando á
Miss Brown á través de su impertinente:- de
suerte es que usted viene de su periódico para
saber algo de lo que significa ese extraño aviso.
Realmente. Miss . .. . . .
-Miss Hill.
-Realmente, Miss Hill- prosiguió la dama
desembarazándose de su sombrero y de su
a.brigo, - siento no poder informará los periódicos sobre los notables incidentes del caso;
usted tendrá la amabilidad de excusarme.
La voz de la dama tomó otra v¡,z inflexiones
JDás d u Ices cuando observó que Miss Brown se
llevaba la. punta del láp:z á los labios en actitud preparatoria de tomar notas. Quizás adi·vinó que Miss Brown no era repórter.
Los repórters no llevan el lápiz á la. boca,
al mE&gt;nos cuando el lápiz es indeleble.
-Seguramente que sí, seí'!ora. - respondió
Miss Brown, sintiendo que su curiosidad llegaba al colmo.
-;.No que réis sentaros un momento, Miss
Hill'? Estoy segura que este trabajo de repórter
d ebe cansaros en cuerpo y alma.
Miss Cecilia Brown aceptó la invitación y
tomó asiento enfrente de la desconocida. Naturalmente, a.bordó el tema de la pieza desgastada de diez centavos, é insinuó, é insistió y
pre¡untó, pero todo en va.no, La d&amp;ma desvia-

�EL MUNDO ILUSTRADO
ba la conversación á otros objetos de la manera más dulce y discreta. Finalmente, con la
mayor cortesía y suavidad, di6 á entender á
Miss 'Brown que su visita se había prolongado
más de lo necesario.
Miss Brown se levantó; SA sentía desconcertada. La dulce y afectada discreción de aquella
dama había frustrado su astucia; se sentía. vencida. Sólo un recurso único le quedaba. para
satisfacer la curiosidad que la consumía. Si
devolvía los $2.000, podría saber por fin lo que
significaba la desgastada moneda de diez centavos.
Se llevó la mano al seno, sacó la bolsa de
piel de :::tusia que contenía la moneda misteriosa. y los billetes y la puso en el centro de la
mesa. Las dos mujeres se miraron cara á cara.
La dama habló primero, y tomando la bolsa
exclamó, sonriendo g1·aci11samente:
-¿Cómo podré jamás agradeceros bastante?

Después abrió la bolsa. Los billetes todos
estaban ahí y también la desgastada pieza de
metal.
-Ah-dijo siempre sonriendo, - aquí tenéis
esto quA os pertenece ahora.
Miss Brown miraba altemativamente lamoneda que tenía en la mano y la cara sonriente
de la huéspeda.
-Pero .... -dijo al fin, y la expresión de su
rostro completó la frase.
- En efecto-dijo la dama,- debo explicaros
ahora por qué ofrecí como compensación esa
moneda de diez centavos. Cuando perdí la bolsa, conté el caso á un amigo mío y é,te me
aconsejó que, puesto que había. yo perdido la
bolsa en una &lt;matinée&gt; de señoras, por lo que '
seguramente una seilora la debía de haber encontrado, el medio más seguro para obtenei, la
devol'ucióo del dinero, sería el.de ofrecer como
recompensa la moneda de diez centavos.

EL MUNDO ILUSTRADO
-Pero no entiendo aún- empezó Miss Brown.
- Sí, querida, no comprendéis- prosiguió la
dama siempre sonrieodo.- Si la persona que
encontró la bolsa era una mujer, no podría vivir hasta saber por qué razón se ofrecía una
piera de diez centavos por dos mil duros; y,
naturalmente, su curiosidad la conduciría directamente á mí con la bolsa. De esa manera sería casi seguro que los billetes me serían devueltos. Pero en- realidad, querida-añadió l a
dama con mis dulzura,-aquí, entre nosotras,
os diré que no creo que nosotras las mujeres
·seamos en realidad más curiosas que los homl;&gt;res.
Cuando Miss Cecilia Brown salió del número 33, Hotel Knutsford, aún apretaba entre sus
dedos nerviosos la moneda desgastada de diez
centavos.
B. CALERO.

Franela y el Vatlcano,-ltPcuerdos de la Edad llledla.-La protesta del Papa contra el Goblel'no francé•.-Ruptura de relaciones entre la República Y la Santa Sede,
Budht11s y orlstlanos.- Un eosneño japonés.-La campaña en l\lanchnrla,-Rnmores aenaaclonales, • · Gran batalh\ próxima.

H

AN pasado treinta y cuatro años &lt;lesde
que el «Ré gallaotuomo&gt;, impulsado por
las aspiraciones del nueblo italiano penetró ·por la Puerta Pío Latina á la ciudad de las siete colinas, que por virtud de soberanos extranjeros había vi vid o lare-os y nrolongados siglos bajo la autoridad del obispo
de Roma y primado del mundo católico; 34
años han pasado desde que la casa de Saboya const1t~yó la unidad de :i;talia, der:i~ando el débil dique que se ofrecía como ultimo
reducto á los sueños del Dante, y todavía la
cues~ión par i ce tan candente como si buhiera
sido ayer cuando el Pontífice romano fué despojado de la triple corona, como si persistiera
ínteg-ra y para siempre inmutable la fórmula.
de Pío IX, como si resonara perpetuamentP- el
«non possumus&gt; pronunciado en hora solemne
por el Papa que se ligó en cierto modo con la
revolución, para ser después su enemigo más
encarnizado.
Cuando ascendió á la Sede Apostólica el Cardenal Sarto, como candidato de transacción,
después del veto interpuesto por el gobierno del
Emperador Francisco José de Hapsbur.go-Lorena, y se le indicaba como un Pontífice dulce
y bueno, con las virtudes cristianas toda~, con
los conocimientos de la época presente y con
la conciencia de su altísima misión en el seno
de las modernas sociedades, muchos pensaban
que sería un Papa hasta liberal, capaz de dar fin
y remate feliz á la cuestión romana y de aceptar
los hechos consumados, no sólo porque son
irremediables en sí mismos, sino también porque llevan en sí el reconocimiento del inalienable derecho que tienen los pueblos para darse los gobiernos é instituciones que mejor les
parezcan, ó con los cuales pretendan llenar mejor sus aspiraciones á la paz y á la ~elicidad. Vana esperanza é ilusiones vanas las
que pudieron abrigarse por un momeóto: nueve meses después de su coronación, ha encontrado Pío X el primer tropiezo y ha mostrado
la intransigencia misma que sus antecesores.
Fué á Roma en misión de paz y de harmonía
entre los pueblos el Presidente Loubet, su pre-

.

-- ........

.

'

mo magistrado de la República Francesa con
gobierno laico, y creyendo el Pontífice romano
que estábamos en los tiempos medioevales, en
que podía, con su omoipotericia, impone.r á los
soberanos basta las humillaciones de Canosa,
y asentarse como árbitro de los destinos de los
pueblos conocidos ó por conocer-como cuando marcó la línea alejandrina,-lanza á la faz

.

.

de las potencias católicas una protesta por la
visita de M Loubet al rey Víctor Manuel III,
representante de la monarquía Jpgítima que
reina sobre el pueble&gt; italiano. El nieto del
fundador de la Italia unida no habrá extrañado nada en la actitud asumida por el Papa; pero el gobierno francés no ha hecho esperar mucho tiempo la respuesta, á pesar de la moderación del Ministro M. Delcas~é: ha llamado a l
Embajador de la República Francesa acreditado en el Vaticano, dando á este acto todo el
alcance que pueda tener en las prácticas diplomáticas, y quién sabfl si urgido el gabinete que
preside M. Combes-á quien un periódico clerical llama graciosamente el moderno J uda~.se denuncie el concordato celebrado con Napoleón, y se inauguren con más vigor y decisión los tendencias ya manifestadas en otras
ocasiones, para decretar de:finiti vamente la separación entre el Estado y la Iglesia.

***

J

***

Y si es laboriosa y
lent a la evolución de las
instituciones r eligiosas, es mucho más tardía y difícil la adopción
de sus principios por
los pueblos, y mucho
más lenta y la boriosa
la tarea de hacer que
los individuos vay an
acomodándoseá las tendencias de una religión.
masas por lo general
ignaras, que por serie
de generaciones han vivido al amparo de un
culto y se han desarrollado á la sombra de un
f ...natismo. Por eso ere€•
mos extemporánea la
'l'OKlO -VO'l'ANUO LOS G ASTOS PARA LA GUERRA. - EL MINISTRO DE
noticia echada á volar
HACIENDA CONTESTA UNA!INTERPEL.AClÓN EN LA. CÁMARA,
por el cable de que las
clases directoras de J a_
pón trataban de implanIII ó repartía como feudos propios la extentar y procuraban favorecer por todos los mei:ión de la tierra con el célebre Alejandro VI.
dios posibles la propagación del cristianismo
Francia bajo la moderna tercera República, no
en el Imperio del Sol Naciente, y luego, bajo
es la de los tiempos napoleónicos, ni siquiera
la presión del elemento oficial, cambiar cosla del segundo imperio; ha sabido darse un gotumbres, h ábitos y tradiciones, á :fin de poner
bierno laico de acuerdo con las aspiraciones
al país en condiciones semejantes á las de los
de las generaciones nuevas. Y si por capriehos
pueblos occidentales.
del Napoleón I II perdió la amistad sincera de
¿Qué se pretende? ¿Cambiar sencillamente el
Italia, qu'e habían engendrado los triunfos alculto de Buda por el de Cristo? ¿Hacer que el
canzados en la guerra con Austria, llegó despueblo adore y reverencie al sublime Galileo,
pués de Solferino á Mentana, y obligó á la
al mártir del Calvario, ·en vez de prosternarse
casa de S a boya á buscar en Prusia el apoyo
ante los a ltares del gran Zakya-Muni, que se

ofreció en holocausto por librar al mundo
orient al de la tiranía bramánica y fundó la doct rina con su ejemplo de amor y de paz,. esperando el nirvana en el t iempo y en el espacio?
No; las conversiones de las masas á las nuevas doctrinas, por más accesibles que éstas
sean á las inteligencias vulgares., no se hacen
de orden superior, aun cuando se lleven á sangre y fuego: son fruto de una labor gradual y
progresiva .que va infiltrándose en las almas,
que va p reparando los corazones, por lo comú n co,nenzando entre los pequeños, para ascender después en olas invasoras hasta las
c umbres, derramándose luego como lluvia de
bendiciones sobre las edades y los tiempos por
venir.
Si para completar su obra evolutiva pretende el J apón crear un cristianismo oficial arreg lado para sus necesidades, más que en las
iglesias, de be iniciar su labor en las escuelas;
a.sí fundará algo sólido, así podrá h acer que
la luz penetre en las est ratificaciones seculares
que forman el fondo de l a ci vilización niponesa.

•

r.;A Qttllll\RA_l\t1SOIÁPpNID8.A 1-t.01i.1 Q()S i\009 RéJ9tSrclll~l)J lfl'fl A'l'AQU.l!l / DE X.OS JAPONESES,.

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* , que produce estos
La situación, ent re t*anto
impulsos en eJ imperio de MatsuH1to, sigue con
-varia fo_rtuna para los beligerantes. Como queriendo sati~facer la creciente ansiedad que por
t odas partes se experimenta por conocer el desenlace del conflicto, cada vez más distante, han
circulado en estos últimos días rumores de los
más sensacioaales, y á propósito de ellos se
han Ianzado comentarios inspirados en las simp atía.b á favor de los rusos ó de los japoneses.
Se ha hablado de derrotas en Maocburia, de.
cambios en los planes del General Kuroki, de
movimientos contra Puerto Arturo rechazados
con enormes pérdidas, y después de tantos rumo res y noticias más ó menos fundadas, sólo
se sabe de cierto que la escuadra japonesa ha
perdido dos de sus buques principales echados
á pique frente á las costas de la península de
Liaotung por accidentes de campaña; el Yoshinoy el Hatsuse bajoel sudariodelas olas, arrastrando en su hundimiento centenares de marinos, atestiguan las dificultades con que se tropieza en torno de los puestos rusos.
Suspendida por unos días la marcha invasora del ejército japonés, que, rota la resistencia
en el r ío Y alú, se dirigió con flrmezahacia las
plazas fortificadas del norte, procurando flanquear las fuerzas enemigas, el avance ha comenzado de nuevo: cada día que pasa nos acerca al momento solemne en que se ha de dar una
batalla de importancia, pero no decisiva, en
las comarcas manchúes. Los beli1?erantes se
hallan cada vez más en contacto por medio de
sus exploradores; una nube negra se cierne SO ·
bre los campamentos y muy pronto, al cárdeno r esplandor de los relámpagos y entre el
horrísono estruendo del rayo, podrán contemplarse escenas espantosas de terrible destrucción.
Mayo 26.
Z. Z. Z.

VÍCTÍMAS INOCENTES DE LA GUERRA.-RKFUGIADOS RUSOS .AGUARDANDO
LOS THENES EN HARBCN,

· ~-

~

que le negaba su antigua aliada para consumar la unidad, no
había de impedir ahora,
por etiquetas de dudosa obligación que el
Supremo Magistrado
de la R epública pagara
cortesmente la visita de
París, hecha por el
joven Víctor Man uel
entre las aclamaciones
de la multitud.
Y de ahí la protesta
de Su Santidad . ... ¡Qué
lentamente evolucionan
las institucio'n es religiosas! ¡Cuánta extrañeza causa ver que baya quien piense qne
pueda perdurará travé ~
de las edades la influencia que ejerció la
espada de Carlos Marte!, que creó al PapaR ey!

Jw

S 1. se considera el asunto desde el punto de
vista· político, no cabe duda que el Pontífice
romano ha cometido un error, que puede tener
graves y trascendentales consecuencias para
las relaciones entre la Sede Apostólica y la
cristianísima Francia, donde se necesita más
dulzura y mansedumbre que enérgicas protestas, que_n? conducen á nada práctico. ¿A quiénes se d1r1gen esas protestas? Indudablemente
á los E~tados católicos, que están en comunión
con la Santa Sede; pero esos Estados tienen
también ::,us deberes polfticos que cumpl ir, y
no pueden-como no pudo M. LoubPt- colocarse fuera de la comunión de los pueblos cultos
por g uardar sus amistades con el monarca sin
corona, preso voluntario que reside en el Vaticano.
. Pero la Iglesia sigi¡e su camino marcado; es
mmutable, según su~propias declaracionPs,· y
en van.o .corren los tiempos y cruzan las edades!
cree v1v1r ahora como en los siglos pasados¡

en las épocas para siempre ldas en que doml•
uba. con Gre¡orio VII; le¡lalaba, 0011 Julio

LA GUBRaA:RV80JA.PONlllBA1-VN lUCGIJdIENTO iTAPONJ!Ji FlUllNTlll Á PtNG-Y..A.N!i (NOJ.\TJD p~ QOJ.\.lllA,)

�!t MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

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CHAS fiestas religiosas se han
elebrado durante el septenario, y
entre ellas ninguna seguramente como la que ha sido ofrecida por las mitras provinciiinas á la Guadalupana. La
erección en Basílica de la Colegiata en la que
la Virgen India se encuentra, ha suministrado el motivo suficiente para el de'hoche de
luz y de colores que han constituído las ceremonias de dedicación.
La Virgen de Guadalupe PR mexicana,
netamente mexicana, y no en balde el Parlre
Hidalgo, en la época sangrienta de la independencia nacionnl, levantó por encima de
sus bla'ncos cabellos la enst-ña en la que aparecía con i;us manrn~ juntas y una gran sonril'a enigmática la Virg!'n india. Podrá in
cierto que la aparición haya sido u11a firción
de algún caritativo obi!'po de los primitivos
que rigieron la igl!'f::ia mexicana en las tristísimns etapas que Figuieron inmediatamente á la conquista de Cortés; podrá ser que de
la leyenda, desmoronada por loi:; dedos frío,;,
sin sangre, &lt;le algún Rilogismo de hierro,
solamente queden migajas indignas ele que
se les tome en considnació11; pero la leyenda seguirá viviendo en el corazón sencillo
del indígena.
Corn,idérest:l el espectáculo. Sohre las ruinas de la civilización que se hundía para
siempre en la noche VP.1tigin0Fa dt-1 paF¡ido,
por encin1a &lt;lel ídolo que demo~traha con
!'U im¡,aRivirlael !'U impotencia absoluta, sobre la sangre y el fupgo de la época de hierro y de Mmgre, quPdaban flotando los harapos del alma del indio. Pobre alma peque,
ñita y deforme, si se quiere; pero siempre
una alma, una alrua humana f'u,c!'ptible
quizá de gozar, susceptible seguramente de
sufrir.
El horizonte n!'gro hacía desaparecer los
últimos rayitos ele esperanza que cal!'1,t:1.ban
el alma del indio. La sombra era total y
absoluta. ¿En dónde esta.han los reyes que
pasabnn coronados por la pluma verdinegra del colibrí, en sus literas de inmaculada blancura? ¿En dónde !'Staban los diosPs
que aparecían antes cubiertos por la snugre
del sacrificio y por el oto y la plata de las
minaB, en sus altos tronos de granito, poderosos y herméticos?
Nada; por encima del suelo completamente cubierto &lt;le sangre, de eangre roja de hermanos, el cielo se extendía como una pesada
lámina de plomo, en la que los astros no pudieran lucir. El horizonte, hasta ¡wrderse en
los abismos del infinito, solamente tPnía olores de mat&amp;.fiza, ele tragedia. El indio iba
lentamente con los pies manchados y la frente vacía, mientras• no silbaba como víbora
trágica en el aire el látigo del encomendero
que le hiciera avnnzar más de pri!'a, siempre
más de prisa. ¿Hacia dónde? Hacia la
muerte y el olvido.

Entonces surgió, por encima de este mar
de sangre .hunrnna, y de miseria humana y
de dolor humano, la figura trar:quila y sonriente de la Virgencita india. Ella hablaba
al· siervo con el dulce lenguaje de sus mayores; ella llevaba, siendo la madre rle Dio!',
Riendo reina y santa, el humilde huipil de
la india. Ella era buena y tenía para el fodio palabras que éste solamente había escuchado allá muy lejos, cuando sobre la su-.
perficie inhollada de la laguna se de!'lizaba
su canoa, la canoa paterna en la que la IT).adre le arrullaba con los cantos de los abuel01,.
El indio vió á la «madrecita,1 que se le
aparecía, que llegaba á él, que le hablaba de
paz, de caridad y de perdón. ¿Que sus promesas eran falsas? ¿Acaso lo bOn menos fas
que la vida no-, hace desde niño!'? ¿.Acaf:o,
por tal razón, las olvielamos, por rnás que la
duda nos haya puesto sohre aviso, soplándonos pafabras de odio en los oídos?
La tradición de la Virgen india es un
acontecimiento de caridad, de alta misericonlia, q ne muy difícilmente ol vi&lt;lar:í. el indio. l'odrá desmoronarse la nacionalidad á
,fuerza de tanta sangre constituí'da; pero por
encima del trágico naufragio qnedr..rá, con su
hermética sonri!'a de bondad. la VirgenP-ita
buena y humilde qne supo hablrtr al inelio
de snH padres, siervos. que 16 supo inspirar
un poco de amor á su vida de i•sclavo, que
le hizo olvidar el porvenir de su raza de paria,:.
Por eso es qu!', aunque la crítica hif,tórica
dei,,barate la leyenda convirtiéndola Pn un
engaño cualquina, trivial y sin conciencia
· de su propio valor, por más que se le demuestre lo que haya &lt;le verdad, el indio, el
vencido, el humilde irá siempre con un ramo de flores á visitar á la &lt;Cmadrecita» que
le habló en su idioma, olvidado por todos.

***

Lns obras del genio humano nunca pertenecen á. esta ó á la otra generación, ni pueden encerrarse en los estrech0s límites en los
cualr.s florece y muere la vida humana. La
obra del genio, por serlo, tiene alns suficientemente po&lt;lerosas para volará rtlturns desconocidrts, por encima de las razas y de los
tiempo!:!.
Cuando Sardou lanzó al teatro su ccFedora», la alianza francorrusa tenía enamorada
á esa frívola coqueta que en Europa se llama la opinión francesa. Con la refinad&amp;. elegancia de su estirpe de reyes, el «chic» francés se deieitaba ~incerame11te al ver en la
escena el tipo, un poco artificial, un poco rí. gido, dt:: la rusa nihilista y conspiradora..
El teatro de Sardou ha sido juzgado ya por
hombres de alta estirpe intelectual; la 6 ltima palabra, sin embarg'), será imposible
pronunciarla aún, pues poco es el espacio de
un siglo para poder ver á suficiente distancia las creaciunes del dramaturgo.

No son como la flor del poeta, que muere
con el sol que la vió nacer, pues llevan en
sí la rara e&amp;encia de los avatares y de las
trasmigmciones, y el sueño Pn que las vemos
sumergida,1, por más que nos engafü\ no es
el sopor de la muerte, sino la !etargia de la
que han de resucitar cuando sea el tiempo
propicio para ello.
Hoy la guerra &lt;la cierto barniz de actualidarl-el suficiente para quA nos cautive y
nos haga ¡:uyo,;-á la obra de Sardou. ·La
Empref:a ele la Mariani, al a.parecer entre nosotros desputSs de su larga tPmporada anterior de retiro, ha escogido ccFedora», tanto
porque !'abe que es una de las creaciones de
Terel:'a Mariani ·e n la que la actriz itálica se
P-leva máfl alto, cuanto por la notoriedad q11e
los actúales acontecimientos de Oriente dan
á la trifi'te y pálida figura de e!'a rm•a
aventurera que el genio de Snrdou ha improvi~ado con cuatro brochazos de un tone,
fuertA y unas cuantas frases troqueladas á
fuego.
Después hemos dsto la¿cMagda&gt;'., de Suderman, que era·"ª m1Pstra viPja amiga, nue;;tra cunocicla de antaño. La obra del dramaturgo teutón no es muy gustada por nuestro
público, porque es Fajona, porque no viene
en ella el alma latina que entre floeotros
nlienta.
·
Sin Pmbargo, comprendemos la lucha ele
esa actriz, que no por pasear altiva y triunfadora por los escenarios, levantada del fango
por las alas poderosas del arte, dPja de ser
una madre. La extraña mezcla de este personaje nos interesa, no cabe dudn,-; pno no
entramos por completo en su espíritu, porque tiene las nebulosidades de lo!'; países donde el signo S!'ptentrional irradia en la noche
serena.
Después la Mariani encarnará . para nosotros todas las heroínas frívolas ó magnánimas, poderosas ó tímidas, voluµtuosas ó
castas que el teatro moderno impone rtl espíritu proteiro de la actriz de talento. Vivirá
para nosotros en los extraños medios artificiales en los cuales se mueven desele Ofelia
hasta La Tosca, liorando, gimiendo, sonriendo, gozando, en. esa curiosa mezcln, algo
caótica, que es la que hace se asemt-je tanto
el esceuario de un teatro á la vida real.

***

Como escuadrones diabólicos que cargan
al galope, pasan por el cielo amenazador los
vientos de tormenta. Cabalgan las nuues sus
más brio"os corceles en imposibles cabriolas,
tendiendo un manto de suprema tristeza sohre el azul implacable de nuestros cielos.
Llueve, 11 ueve interminablem!'nte y la tristeza de la 11 u via se infiltra como un letal veneno en el espíritu, trabajado por el tedio.

dl.nfenor Lescano.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

La Basílica de Guadalupe
SOLEMNIDADES RELIGIOSAS

{'_ ON toda suntuosidad se efectuó el día 24
del actual la ceremonia &lt;le erección eh
B_asílica ~e l_a Colegiata ~e Guadalupe, habiendo asistido al acto casi todos los arzobispos y obispos mexicanos.
La ceremonia, por ser enteramente nueva
atrajo á. multitud de personas, que llenaro¿
las naves de la Basílica.
A las ocho y cuarto, en la gran sala capit~lar se organizó la procesión, que fué precedida por los arzobispos y obispos asistentes
revestidos rle capa pluvial, mitra y báculo:
. El ma~~tro de ceremonias, Pbro. Felipe
1:meda, d1? orden para la ~alida &lt;le la procesión al atrio en el orden y Jerarquías siguientes:
Obitapo de Colima, Amador Velasco· Obispo de Huajuapan de León, Rafael A~ador·
Obi11po de Sinaloa, Francisco U ranga; Obisp~
de Tehuantepec, 9arlos Jesús Mejía; Obispo
de. Sonora, I~nacio Valdespino; Ohispo de
Ch~huahua,Nic?lás Pérez Gavilán; Obispo de
Chiapas, Francisco Orozco y Jiménez· Obispo de Le~n, Leopoldo ~uiz y Flores; Obispo
de Yucatán, Martín Tnschler; Obispo de Zacatecas, Jesús Alva; Obispo de Tabasco
Francisco Campos; Obispo. de Cuerñavaca'
Francisco Plancarte y Navarrete; Obispo d¿
Tepic, Ignacio Díaz; Obispo de Tulancingo
José Mora; Obispo de Aguascalientes José
de Jesús Portugal; Obispo de Querétar~ Rafael Camacho; Obispo de San Luis P~toeí
Ignacio Montes de Oca y Obregón; Arzobis~
po de Puebla, Ramón Ibarra y González·
Arzobispo de Guadal ajara, José de Jesús Or~
tiz;Arzobispo de Linares, Santiago de la Garza Zambrano; Arzobispo &lt;le Michoacán Ate-•
~ógenes S_ilva; A.rzobispo de Durango,' Santiago Zubiría y Manzanares; Arzobispo de
Oaxaca, Eulogio Gregorio Guillow; Visitador
Apostólico, Doménico Serafini; Arzobispo de
México, Próspero María Alarcón y Sánchez
de la Barquera; representantes del clero en
general, y muchas cofradías y archicofradías.
Al frente de la procesión iban el «Tintinabulum», el «Conopeum» y las mazas con las

U

LA B&gt;.SfLICA DE GUADALUPE,__..:.FACHADA PRINCIPAL.

EN LA BASÍLICA DE GUADALUPE,-ASPECTO DEL TEMPLO DURANTE LA FUNCIÓN DEL DÍA

urnas de cristal de San Diácono y San Plácido.
Al llegar á la puerta del centro, todos lo.;;
prelados ocuparon sus respectivos asientos y
Monseñor Serafini hizo entrega al Arzobispo
de México de los documentos pontificios relativos á la erección y á los cuales dió lectura.
Acto continuo, el Sr. Alarcón se dirigió á
los fieles y declaró en alta voz que quedaba
,,ad eternum» erigida en Basilíca la Excolegiata de Guadalupe, y, en ese moménto, el
Arzobispo de México abrió la puerta del centro, el de Michoacán la de la derecha, el
Arzobispo de Guadalajara la de la izquierda,
el Arzobispo de Oaxaca la del lado poniente,
el Arzobispo de Linares la del oriente, y el
Arzobispo de Puebla la del Sagrario.
Terminada esta ceremonia, &amp;e c&lt;1.ntó la salve y se leyó el acta de erección. El Sr. Serafini ofició de pontifical, asistido por los curas de San Miguel y Santa María la Redonda.
Al día siguiente se efectuó la consagración
de la Basílica con asistencia de todos los arzobispos y obispos.

o

CUENTO CHIQUITIN

E

N la ribera de un mar, sobre el árido
crestón de una roca formidable que
de continuo el oleaje besa suave y
rumorosamente, haj una choza semejante á
un nido de águila, donde un ermitaño vive
lo&amp; últi[r!OS días de su vida, puliendo con sus
manos largas y pálidas, corales primorosos
que, según fantásticas l~yendas, preservan
de la mala ventura.
En pos de un milagroso amuleto, fuí en
una ooai,i6n á le. choza del anciano ermitafto.

Su voz era dulce y triste como un eco de
JDN LA BAIÍUO.t. l)lll GUAl1ALUPlli,-LÁ PROOllilÓN JIIN'l'RANJ)() 4L TIIMPLO,

ultratumba; su mirada tenía tenues irradiaciones de crepúsculo; su ademán era reposado y solemne.
·
Yo le conté el origen de mi antiguo contradís; le dije .cómo el desdén de una mujer
era agudo y cruel estilete clavado en micorazón; le referí confid@cialmente todo el
largo historial de mis amores; le confesé cómo en mi lira sólo había canciones para
Ella; le describí con frases luminosas el fuego inmaterial de mi pasión; le dije cómo mi
vida era ingrata y monótona sin un seno cariñoso que recogiera, como una ánfora de
nácar, el llanto mío; le abrí, en fin, mi alma, rasgando el velo que esconde sus heridas; y cuando esperaba de su voz dulce y
triste como eco de ultratumba el consuelo
anodino; al buscar en su mirada. crepuscular
el análisis de mi dolor; cuando creí Llirar en
sus manos, largas y pálidas, el coral de la
buena ventura, só:o vi, con sorpresa, que de
sus ojos caían, co.m o perlas de riquísimo
oriente, do!'! lágrimas ruborosas que lentamente fueron á esconderse en los hilos canosos de su luenga barba venerable.
Y luego, después de referirme á su vez
una historia fatal de su juventud, cuyo epílogo era aquella roca formidable que el oleaje besaba suavemente, me dijo suspirando:
"¡Cándido joven! Si yo hubiera hallado el
milagroso amuleto que t{¡ buscas; si el coral
de unos labios hubiera sido bueno para mi
felicidad, yo no viviera hoy solo y sin ventura en esta árida roca que el oleaje besa rumorosamente.
El coral, sangre de un monstruo petrificada en el mar, pierde su virtud bienhechora
ante ese otro monstruo: la mujer».
¡Oh ideal!

***

No hagas que yo oonolura tni11 díae en la.
Qrilla. de un ma.1'1 @obre el á.rido crestón de

25.

una roca formidable, como el viejo ermitaño.
Para mi mala ventura hay un coral prodigioso: el coral de tus labios.
RAFAEL SnvA.

➔-~

·Se Muere el Día
(Paráfrasis de Longfolow.)
I
El día se apagó. Botan las alas
de la noche la bruma,
como si águila. ne¡rra y gigantesca
dejara. caer sus plumas.
Las luminarias de la aldea brillan
al través de la. lluvia;
extr_aña vaguedad siento en mi espíritu,
y tristeza y ternura.
II
Acércate y lee. Toma ese libro;
escoge una balada
.
dulce y encantadora, que mitigue
el cansancio de mi alma.
No quiero cantos de poeta egregio
que ruidosos estallan,
y que recuerdan el combate rudo
de la existencia humana,
III
De esos cantos no quiero en esta noche
sino versos de bardo
'
que suave arrulle y cuyo acento suene
como lluvia de llanto;
Acordes de uri laúd que el eco sean
de algo muy puro y vago;
y que en mi corazón vibrantes. caigan
como himnos del santuario.
IV
Acércate á leer. El ritmo poético
gemirá con ternura,
aleteando, cual ave enamorada
de tu voz en la. música.
'
Se tornará la bruma en una aurora·
y en mi alma una luz fúlgida
'
fórmará un arco iris de esperanza,
~omo tl sgl eJ:1 la. lluvia,
A, M.\YORGA RIVAi,

�l:L MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Páginas de la Moda

nea. ·La igualdad y simetría en estos pliegues es
uno de los factores más
importantes para obtener buen resultado rn el
conjunto. El talle cúbrese con una imitación de

I;xplicacíón de nuestros grabados
; Número 1.-Variada y elegante colecci6n
de trajes de paseo y visita, confeccionados
con telas de estaci6n y aplicaciones de encaje.:! 'y abalorios. Las hechuras de estos trajes
tl~ diferencian notablemente entre sí. Así es
cc;&gt;mo
,, ufios constan de faldas füas, mientras

otros se distinguen precisamente por la excepcional confecci6n de las falda·s, todas las
cuales son plegadas longitudinal 6 transversalmente, 6 constan de sobreenaguas, á semejanza de los vestidos estilo eastre.
El grabado de la parte inferior representa

un traje de visita, cuyo corpiño, de confecci6n enteramente modernista, es una prenda
muy delicada, pues con el menor descuido
en su corte 6 en las aplicaciones de sus adornos, resulta sin la elegancia debida. El peto
y el espaldar se ouhren de punto de Alenz6n;
las mangas están dividida1;1 en dos partes: en
la superior, entallada, se aplicnn adornos de
encaje obscuro; y en la inferior, aglobada,
punto rameado. El sombrero, para que haga ccpendanb1 con el resto del traje, no s6lo
por su originalidad, sino también por su elegancia, se cubre en toda su extensi6n por ligero velo de punto rameado, que, como lo representa el grabado, cuelga hasta por ,obre
los hombros. La confecci6n original de t-ste
vestido y el sombrero, forman un conjunto
muy agradable que sienta bien á las st ñoritas de talle esbelto.
Los demás trajes son, asimismo, de última moda y muy usados por las damas principales de Bruselas y París. Casi todos se
confeccionan con telas de coloree claros y los
adornos con il:'ten en pasamanerías de me-

resultados. Estos trajes, tanto los modernos
como los de estilo sastre, se confeccionan con
telas de la estación. Su corte está de acuerdo
á la última moda, y como lo dije al principio, lo recomiendo muy e~pecialmente. Estos trajes constituyen la última palabra de
la moda europea.

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tal, encajes de Inglaterra y cintas maravillosas, combinados todos de manera de formar
un conjunto agradable. Los sombreros que
deben llevarse con estos trajes han de ser tales, que no pequen ni por sus exageradas dimensiones, ni por su pequeñez casi mezquina. Por lo demás, y para dar fin á la explicaci6n de estos grabados, debo advertir 'lue
todos los trajes que representan son exclusivameñte propios para la actual estación de
verano, y que deben llevarse para los paseos
y vi!'itas de cumplimiento.
Número 2. -Elegantísima colecci6n de trajes de visita y de paseo, propios para señoritas y señoras j6venes. Muy especialmente
recomiendo á mis lectoras la presente colección de figurines, que es una de las hermosas y originales que se han publicado en las
presentes Páginas de la Mo'da. Son estos trajes de tal manera vistosos, correctos y elegantes, que seguramente muy pocos habrán ·
de superarlos. El primero de izquierda á derecha se confecciona con nansú, con muselina 6 con otra tela semejante de poco cuerpo,
Y se alforza de la manera que lo indica el
grabad.o, procurando que todos los pliegues
transversale~, tanto los grandes como los pequefios, no hagan fruncidos .ni pierdan la lí-

Grupo número 2,

«fichú~ adornado con punto inglés y aplicaciones de gasa plegadas ligeramente, de manera á asemejar «plisé». Las mangaE&gt;, englo'badas hasta sn mitad superior, se hacen terminar por puños que, aunque no muy estrechos, dejen percibir, no obstante, algún
ajuste en el brazo.
Por lo que hace á los demás vestidos, s6lo
debo aconsejar á las lectoras que se ajusten
por completo al figurín, pues de no hacerlo
así, estarán expuestas á no obtene.r buenos ··

Grabado número 3.-Finalmente, presentamos en esta secci6n cuatro figurines escogidos y de moda. Repreieentan, respectivamente, trajes de visitas, de viaje y de casa.
Los dos primeros del-lado izquierdo ( de visita), son de estilo moderno. Las 'dos faldas
se pliegan ligeramente. La primera consta
de sobrefaldas, y la segunda, aunque lisa,
lleva en su parte inferior pliegues más vastos, de modo de dar algún vuelo á la enagua.
Los corpiños son de confección semejante,

�Ét MUNDO ItUSTRADO
pues aunque el primero no lleva cuellohombreras de la misma tela como el segundo,
consta de mangas semejantes á las de éste y
del mismo entalle, tanto posterior como anteriormente. Los dos talles se rodean por cin-

turones no muy anchos, pero tampoco muy
angostos.
El segundo grabado no representa un traje, sino un abrigo de camino. La confecci6n
de esta prenda es sencillísima, pues al corte

EL l\!UNDO ItUSTltADO
talar del abrigo, s6lo hay que afí.adir algunos pliegues longitudinale:;i, de manera de
dar más soltura y libertad al entalle. En la
parte superior se prende la esclavina con
aplica')iones triples de cinta maravillosa, y
las mangas se confeccionan de forma aglobada, haciéndolas terminar por puños amplios é invertidos.
Por último, el cuarto grabado representa
una blusa de·casa confeccionada con «tela de
Vichy¡¡ 6 sedalina á cuadros, 6 cualquiera
otra tela de poca cone'istencia y propia para
la estaci6n actual. El corte, como puede verse, es sencillo en extremo, pues consta de
moldes llanos plegados 6 tableados á lo largo. Las mangas aj ustadas de los hombros, se
enanchan en su parte inferior, de manera de
formar una manga englobada. Los puños
· son estrechos.

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,JoSEFINA.

&lt;Bé)&gt;

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Grupo número3,

CIUDAD FUNDADA
Santa Fe de Bogotá
B•jo un ennrme casco de reluciente acero
allá, en la cumbre. súbito apareció un guerrero
sobre un corcel nervioso........ .
Jiménez de Ques•dá
persignó los abismos con la cruz de su espada,
y convirtió los ojos, desde la brava alt.ura,
bacia el lejano rlo, que, entre una selva obscura,
se retorc!a abajo, con el zigzag de un gesto,
como una larga VI bora entre un florido cesto..... .
Por ese río, á modo de procesión flotante,
trájo él su fiera tropa, desde la mar distante,
Y selvas rtespeinadas, y trágicos esteros,
y ciénagas fe.laces cruzaron los viajeros.
jOh capitán! Las selv•s orlaban vuestra frente;
las ciénagas lamían los pies de aquella gente;
y los esteros, mndos de asombro al contemplaros,
se abrían á manera de grandes ojos claros......
El Magdalena hacia sus eses como un boa,
doblándose piado.so bajo IR audaz canoa;
y el capiti1n, gozando de tanta mftrs.villa
que un cuerno de abundancia vació sobre la orilla,
no se curaba nunca ni del caimán m~mbrudo,
ni de la araña infame ni del mordaz zancudo..... .
Y, en tanto, en las montañas, queparecl•n muertas,
jaguar adolorido li.mzaba sus alertas;
y una culebra, á veces. al fondo del boscaje,
silbaba como silba la flecha de un salvaje ......
Tal fué. Pero la tropa, gnnosa de la •!tura,
ve al fin, bajo los Andes, tenderse una llanura
de verde pa.sto y rica de floreciente abono,
como un tapiz tendido bajo los pies de un trono.
Y al ver que en ella un r\o sereno se destaca,
meciéndose á manera de gigantesca hamaca,
el husmeador caballo del capitán remueve
sus largas crines, tiembla con PI temblor más leve,
y arroja al aire un fresco relincho de ventura
que suena por encima de toda esa llanura......
Hecha de un solo tronco, más tarde, una piragua,
trazó por un instante su rúbrica en el agua,
del Magdalena á lo ancho; por In contraria riba
tropel de ondas sonantes llegaba desde arriba.
Y la piragua aquella que desprendió Qu=da,
fué á detenerse antA otro guerrero, cuya espada
relumbró al sol...... Vestla jubón de fina tela,
sombrero en ricas plumas y botas de áurea espuela.
Tal Belalcázar. Viene con su arrogante tropa,
como un desfile asiático envuelto en fausta ropa,
desde el Imperio mismo del Sol, donde Pizarro
fundió en oro macizo las ruedas de su carro.
El sometió á:sus plantas todo el reino de Quito;
y .ensanchando la curva de su anhelo infinito,
escaló las montañas, como ayer los titanes,
y robó el fuego sacro, 110 al cielo, ¡á los volcanes!

Se lanzó en marcha luego sobre Cundinamarca:
¡y no exploro más tierras la paloma del Arca!
El conquist6 á los Pastos tenaces y aguerridos.
En Popayán ron,picron los broncos estampidos
de sus arcabuzuws en un pregón de gloriu.
Vió los campos de Cali. Se perpetuó en la Historia
con Timaná fundada sobre inmortal cimiento;
que una ciudad es siempre mejor que 11n monumento.
Y, al fin, llegó hasta el puntv donde le halló la tropa
de Quesada. El brindóles con corazón y copa,
copa y corazón de oro. Y hublóles del Imperio
de Atahuulpa poblado de atrncrivo misterio,
dela de RumiJiahui reverberante esp,via
y de una tierra nunca por ia ambición soñad1t ..... .
Y deslumbró los ojo• de los conquistadores
con cántaros de arcilla que parechm flores,
vajilla regia, mantos de abrigadora luna,
joyas de raras piedras, trajes de pompa indiirna;
clavó contra la puerta de su tienda una cuña
de plata, y se hizo alfombra con pieles de vicuña..... .

mostrando tínicrunente ht punt1t de la eola.
Y ·otra vez vió la muerte de un boa utragantado,
qne d.espuús de lograrse de,·orar un venado,
retema en la boca lit brutnl cornamenta,
como ejemplo simbólico al que todo lo intenta.
Cesó el éxodo.
.
Entonces decidieron la vida
reposar juntamente. sobre aquella tendidn,

ver&lt;;Je r frci-:ca llanurn. ·y en un dia dP gloria.

la ciudad fué fundada por los tres. Tal la Historia.
Uno le puso el easco de la sabidurla;
otro li• envolvió en stdas de 1?racia y l!nllardia
y el otro. al son a legre de músieas /!Uerreras. '
tendió le ante las pl&amp;ntas las pi~les de sus fieras.
Ciudad que hace tres siglos que triunfa de la muerte
tiene las tres virtudes: SRbia, graciosa y fuerte.
'
Parece que una estrella prende tal ventura
y as\ es coro, • á lo lejos, .fonfunden rn figura·
de las historias viejas en los confines vagos '
los 'l'res Conquistadores con los Tres Reyes ÍITagos!

•

•

,::~,:

Se unieron, desde entonces, uno y oLro guerrero;

y de sus dos Pspadas nació una cruz de acero.
Las t •opas de uno y otro se hicieron un conjunto,
cual lo hacen los dos ríos en ese mismo punto,
En ese punto, el Cauca se junta al otro r io,
como un dolor sombrio á otro dolor sombrío;
y fingen ambos luego, por entre las malezas,
una serpiente sola, ¡.,ero con dos cabezas..... .
11Nueva cierta he tRnido; viene gt)ntc e:;pañola
por los llanos. Se acerca».
De la montaña sola
tal escribe un mensaje c1tpiti1n desterrado,
con achiote silvestre sobre piel de venado.
jEra el otro! Faltaba; pero al fin ya venia ..... .
El Tudesco asoinóse por la selva bre. vla,
cual si fuese un dios rubio de los bosques paganos;
y entreabriendo las hojas con rns trémulas manos,
sacó á luz sus cabellos fulgurantes y rojos,
y el satln de su frente y el añil de sus ojos.
Detra,, dél los soldados le formaban tropeles,
envolviendo sus carnes en selvática;¡ pieles,
cadavéricos, tristes, sile·nciosos, sombríos,
trasijados por hambres y esquilmados por frio.~ ..... .
¿Desde dónde llegaban? Fre'demán era enfermo
de la fiebre del siglo. Ni en el llano más yermo,
nj en la sierra con nieves ni en el rlo sin vado,
sintió nunca en el alma despertarse un cuidado.
y él seguía, y seguía y segula adelante,
quebrantando las zarzas con su pie de gigante,
derrotando las olas con su pec)lo y su brazo
y rompiendo las nieves con la fe de un hachazo.
Él pasó por en medio de les tribus salvajes
cual Moisés por en medio de los bravos oleajes;
y vió á muchos corceles y vió á muchos soldados
por largulsimas flechas contra el suelo clavados.
Una vez vió que un tigre saltó sobre el sendero,
estranguló á un caballo, despedazó á un guerrero;
y huyó por las sabanas, entre la yerba sola,

José Santos Chocano.

' ;.

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d.O~

~ r.ll;~,. , . ~~L -...........

EN ARBEU

:SRf\~AliLI

E

L día 21 del actual debutó en el Teatro
Arbeu, con la «Magd a» de Sudermann,
la Compañía Dramática «Teresa Mariani», que tan gratos r ecuerdos dejó
entre nosotros durante su primera visita á esta capital.
Las obras q ue lleva puestas en escena son:
«Magda», «La Felicita en un Cantuccio», «Fedora» y «La Corte de Napoleón», siendo selecs
ta y distinguida la concurrencia que ha llenado las localidades del coliseo de San Felipe en
l as distintas r epresentaciones.
La Sra. Mariani lia recibido muestras inéquívocas del ca.riño y admiración que el público de México le profesa. Su presentación
causó verdadero entusiasmo, y hay que confesar que la eminente artista italiana ha sabido
corresponder con su labor artística á los aplausos de sus admiradores.
En este número publicamos los retr atos de
los principales artistas de la Compañía,

r

�EL MUNDO ll.USTRADO

€1 dt las florts
L-levo lirios y violetas,
lo me¡or de mis jardines,
lo me¡or de mis macetas;
llevo doscientos claveles,
. y doscientas clavellinas
y doscientos mil millones
de nardos y rosas finas;
llevo los blancos jazmines,
los de más ricos olores;
llevo, en fin, toltas las llores
que nacen en mis jardines.
Niftas, aqul está el florero,
el que vende más barato
y más y con más salero.

á los armónicos sones de aquel la á modo de d u Ice y lánguida
canturria con que en cada esquina anunciaba su presencia Joseíto el «Flore1·0&gt;, asomárunse,
como siempre ocurría, acá y acullá,
en puertas, y rejas y balcones, las
hembras en estado de merecer, avecindadas á la sazón en la Calle de
Zamorano.
Reclinado Joseíto contra la esquina de la qalle, al brazo el largo
cesto de mimbre, donde aparecía
profusamente representada casi del
todo la rica flora andaluza; echadli.
hacia atrás la mísera golilla, por
bajo de la cual desbordaba el largo
y negrísimo pelo en encrespactos
mechones sobre la frente juvenil y
en rizosos &lt;tufos&gt; sobre las atezadas sienes; fresco y primaveral el
moreno y acharranado semblante,
de tez tostada, ojos grandes y melados, pequeña nariz y boca grande,
de gruesos labios y blanquísima
dentadura. Y luciendo, todo hañado en sol, la poco flamante chamarreta azul, los amplios pantalones
de lhayorquín, que dejaban ver,
arremangados al tobillo, los pies
descalzos y renegridos, como jamás
sujetos á yugo de ninguna especie;
reclinado contra la esquina en gallarda actitud, con la mano libre á
modo de pantalla, junto á la boca,
dió fin al cadencioso pregón, con
los ojos fijos en Lola la «Mendruguito&gt;, en áquella chavala de quien
é l decía, cada vez que de elli.. se
hablaba, entre sus amigos y compañeros:
·
-Esa «gachí&gt; es mi ojito derecho
y un ala de mi corazón, y el que se
atreva á mirarla sin mi permiso,
tiene pena de la vía.
Y buen gusto pro baba tener J oseíto declarándose paladín de aquella
muchachita, recogida por el «Boq ueronero&gt; en una hora de compasiva emoción; de aquella chavahlla
de cara la más picaresca y tentadora
de las que por aquel entonces secábanle las fauces y aletargábanle la
pupila á los más de estuco de los
mocitos del barrio
Diez y seis abriles acababa_ de
cumplir Dolores, cuando un díaterminada la fatigosa brega diaria
-sentóse á réspirar el fresco relente
de la tarde en la puerta del corralón, en una de cuy as salas con
alcoba habitaba con el «Boqueronero&gt; y con su respetabilísima consorte, y sentada en el escalónrepetimos,-estaba Lola siguiendo
con mirada no exenta de envidia á
las más acomodadas de sus con ve•
cinas que di~currían por la calle
con aniinados bendui-rios, luciendv
sus crujientes vestidos de percal,
sus ·pañolones de crespón y sus pintorescos tocados, cuu.ndo Joseíto
el «Florero&gt;, que acababa de malbaratar, casi del todo, el contenido
de su gran cesto de mimbres, acercóse á ella con gallardo contoneo y
preg-untóle con voz dulce y acarici:;i.dora:
- ¿,Y qué, tú, profgio, no me compras ninguña de mis maravilla;;·?
Lola se puso encarnada, turbóse
un tanto y repúsole con voz de ar.gentino t imbre:
- No puede ser, yo no me pongo
flores sino cuando refresca el tiempo .
- ¿Y si yo' qmsiera regalarte las
más bonitas de las que yo cogí esta
mañana?
- Pos t-e estimaría la inti,oción
y .... ¡me alegro de verte bueno!
- Pos lo que son éstas te las pon,i,, tú hoy en tu matita de pelo.
Y al decir esto, ofrecía á la muchacha las más bellas ae las flores
de su canasto.
- Muchas gracias, ya te be dicho
que no puee ser-exc lamó Lola
rechazándolas dulcemente con la
mano.

Y

- Vaya si puee ser ; éstas las cogí
yo ~eosan~o en ti, ¿tú te enteras?
pa ti, pa t1, que eres prima hermana, por lo bonita, de la Madre de
los Pastores.
Lola ¡¡onrió al oír el apasionado
requiebro, y
- ¡Muchas gracias, ya que te empeñas! - exclamó cogiendo aquel
ramo de flores, que como humilde y
o 1o roso homenaje de amor ofrecíale
J&lt;?seíto el «Florero&gt;, al par que la
miraba con vehemente y apasionadí sima fijeza.

II
Dolores, como siempre hacía desde la tarde aquella en que aceµtara.
el primer tributo de amor de Joseíto, salió al oír su cadencioso pregón á la puerta de la calle, y reclinóse contra el quicio á esperar á su
enamorado, mientras á pocos pasos
de ella mantenían vivo y sin i:uda
amoroso diálogo, Rosario la «Peinado_ra&gt;, una de las hembras de más
cartel del barrio, con Currito el
«Petaquero&gt;, uno de los mozos de
más bandera de todos los del Distrito.
Joseíto el «Florero&gt;, terminado
el pregón, por oír el cual abandonaban todos un punto sus quehaceres, a vanzó rápido hacia la puer ta
donde lucía sus indiscutibles he•
chizos y sus indiscutiblemente humildes adornos I a tan amad a por
él, protegida de Juan el «Boqueronero&gt;
-Ven acá, tú , José -díjoleá éste
Currito con voz imperiosa, al ver·lo
aproximarse á Lola.
-Aquí &lt;Jstá ya el que usté necesita, 11a lo que usté guste mandarrepúsole el muchacho acercándose
á la amorosa parej a.
- Pos vamos á ver si tiees tú flores bastantes pa enterri,.r á esta
señora que acal:ia de morirse de
ripente, porque le be dicho que no
la quiero querer porque no me da
la gana.
-,Flores traigo yo, no ya pa
enterrará esta señora, sino pa enterrar basta la torre del «Tiro»;
pero el caso es que siemure va á
r esultar más bonita la muerta que
la mortaja .
-Muchas gracias-exclamó Rosario, miPntras Lola, que no perdía
palabra, fruncía un tantico el preciosísimo entrecejo.
- Pos empiez a ya á conve rtirla en
un ri,,millete-dijo Curro, al par
que se limpiaba el sudor de 1a frente con un blanquísimo pañuelo.
-¡Y p a que quieo yo tantas flores !
¿ Se piensa usté que voy á poner un
puesto en la «Plaza»?
--Eso me dijeron á mí en secreto
esta mañana; µero si no es asín,
alargue usté ya un0 de esos puñaos
de jazmines que Dios le puso por
manos y tome usté lasque 111ás sean .
de su gusto.
- Bueno, las toma, é, no se a que
si no las tomo, se le ponga sobre el
corazón y me tome usté abonecimiento.
Y Rosario fué á coger una de 1as
rosas merlio escondidas en e l cesto.
-No. ésa no-exclamó bru scamente Jos• íto y casi arrancando de
manos de la «P einadora» la flor por
ella escogida.
- ¿Cómo que ,ésa no·?-preguntó
Curro con ásµero acento , mie ntras
Rosario miraba á Jo.s-eíto con pro•
funda sorpresa.
-Como que ésta no puee sPrrepuso J oseíto con resuelta actitud;
-esta rosa me encargó á mí mucho
t&gt;l rosal que no se la di era más que
:', la jPmbra con quien yo vivo so!Iando.
Y al decir esto, miraba de reojo
el «Florero» á Dolores, que le son reía llena de satisfacción y -de casi
infantil orgullo.
- Pus es1L qu ieo yo ó no q·uieo
ning una-exclu.mó !{osario sin disimu I ar su despecho.
-'I.'o se puee arreglar- dijo Curro
acercá adose á J oseít o:- t ú dices
que á ti te encargó el ros al que no .le dieras esa flor á otra que no sea
la jembra más detu gusto; pos bien,
des pué s que tú te viniste se arrepin•
tió el rosal y me e ncar·gó á mí que
t e r ecogiera la rosa y que te dejase
en cambio este duro como contraseña .
Y Currito, mientras hablaba, sacó del bolsillo, con arrogante acti-

tud, la moneda indicada, que ofreció
desdeñosámente á Joseíto.
Este miró con irónico desdén al
«Petaq uero» y l'epú ~ole encogiéndose de hombros:
- ¡Un«chusco»! ¡Quémoodetirar
á la ca.lle las rentas vitalicias!
-¿Te parece poco, charrán'? Pues
toma dos y vete a onde yo no te vuelv a á echar encima los ojos de mi
cara.
- Que no, hombr.e, que no; ni por
dos, ni por tres, ni por mil millones; esta flor viene exmirriá pa
quien ustedes verán ahora, y no
tiee usté parneses bastantes en su
faltriquera pa que yo me mate el
gusto de verla ahora mismito en su
pelito anillao.
Y diciendo esto, dirigióse rápidamente con lt~ flor en la mano á Dolores, á la cual le dijo al par que se
la of, ecía:
- Tómala ttl, quepa ti abrió en el
rosal y á ti me encargó el rosal que
te la entregara ....
Y algunos minutos después podí&lt;t
verse todavía cómo Lola 1a «Mendruguito», con la rosa prendida en
el negrísimo pelo, seguía con amoro~a mirada á José, el cual. al llegará la esquina, volvió la cabeza,
detú vose algunos instantes, soni-ió
dulce y picarescamente á la muj er
querida, y se alejó por tia, dando
al viento otra ver. aquel su armónico pregón, que más que pregón pareCia una oriental y dulcísima canturria.

€1: t€StJlffl€DtO

del Ilmo. Sr. Arzobispo Feehan

S7ILWCLL PLAc:c ·

Los bienes fueron valuados en $125,000.
La mayor parte de lo testado con•
sistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mu•tua", Compañia de Seguros sobre
la vida, de Nueva York,

Heoo pocos dfa.s que se Practicó
La 9:pertura del test.amento &lt;Le! 11ustr1!1mo Sr. Arzobispo D. Patricio
A. Fe_ehan en la ciudad de Chicago,
mino1s. La fortuna del d!stinguido
)relado ascendió A cerca de. . . .
p25,000 _oro a,mericano; y se¡nín el
!~ventano que se ho publicado, los
bienes que dejó fueron como sigue·
Dos pólizas de "La
·
Mutua,"
Compafüa
de Seguros sobre la
Vida. de Nueva York,
por $25,000 oro ca,la
una, ó sean . . . . . $ 50.000 oro
Divirtendo~ acumnlados
·
sobre una de 1-as póliws. . . . . . . . 9.329 oro.
Otra póliza de seguro. 14,000 oro.
Acciones en efectivo y
en Bancos. . . . . . 37.000 oro.
Entre las disposiciones del señor Arzobispo, en su testamento i,p
hicieron éstas:
·
A su hermana, señorita Kate
F-eeban, que estuvo slempro ..on él
· hasta su muerte, $40,000 oro en boART URO REYES.
nos y $25.000 oro en una cte las pólizas de seguro; á la. señoro Ana A•
Feehan. viuda del señor Doctor
Eduar•do L. Feeban. hermano del
sefior Arzobispo, $25,000 oro de
MIENTE
otra de las pólizas, y $5.000 oro en
No importa que no me quieras; efertivo; á la Ac8idemia de San· Patricio de Cbicago. de la que es preSi me quisiste, mujer,
ceptort1 su herma'l1a, Ma&lt;tre Marta
Dime si son de placer
Catalina. $10.000 oro de la última
'l'us oj':lras.
póliza: á la escuela "Santa Marta"
. No importa- que no me quieras; de enseñanza prli.ctica para vnroEngáñame por favor ;
nes, de Feehanville, Illlnols. que
Dime que son de dolor
era le Institución por la q11e m!is se
Tus ojeras.
Interesaba el eeñor An.ohisJ&gt;O. E=f'
entregaron los $4.000 restantes rif'
FRAN CISCO A. DE !CAZA.
•• rtltlma D'\llza

..

fx~osi(ión ~e .San luis.
cuotas ~e vidje redondo, en moneda dmericand.
Ciuilad de Méx ico ......... $5fl.25
Pachuca . ..... . ... . ....... 56.25
Tolu&lt;'a. ................. . .. 55.85
Querétaro .. ........~ .... .. 51.40
Saltillo . .. ... ........... . . 40.05
San Luis Potosí . ......... 46. 90
Tampico . ................. 55.20

Celaya., Silao, Irapuato,
Aguascal ientes..... .. .... $50. 90
Torreón .... ; .............. 45. 60
Parral. ................... 47.50
Guadalajara .............. 56. 25
Monterrey ................ 38.15

•

, Los b&lt;?leto~ son buenos yara hacer el viaje en cinco días en unsi.
u otra d1recc1ón.-El límite final de los mismos boletos Ps de 90
d_fas, pero en todo ca so no serán buenos más allá del día. 15 de di ·
c1embre de 1904.--Se hacen arreglos para apartamentos de Pullman, con camas directas.
DwUey Thornas. Agenie viaje ro
de Pasajes.-Apartado núm. 34,
TORREON, Coah.

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de Pasajes.-la. San Francisco, s.
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S. Farns&lt;Worlh.-Agente General.
t ~ 'San Franclsco. Nlllll. 8, México. D. F .

•

La más hermoso Colonia, no sólo por su posición,
que lo es contigua al Paseo de la Reforma, sino porque las personas que están comprando lotes, pertenecen á lo más granado de nuestra ~ociedad, quienes desean construir IQ.agníficos edificios, que, en
época no muy lejana, llegarán á ser el lugar más de
moda y el centro de las lujosas residencias de la
ciudad de México.
Sírvase investigar el alza á que ba .llegado en esta parte de la ciudad, de algunos años á esta parte,
y se convencerá de que no hay inversión más segura ni de más brillantes resultados que la que le ofrecemos.
. Por un acuerdo especial, se ha prohibido, para
siempre, establecer pulquerías ú otros establecimientos por el estilo en esta Colonia. Siendo estA
lugar pa.ra edificar fincas que llenen todos los requisitos de salubridad y, por consiguiente, para que
residan personas de refinada cultura, se hacen necesarias estas restricciones.
En menos de tres meses se ha vendido cerca de
la cuarta parte de este terreno, y esperamos que.para fines del presente año, todo~ los lotes habrán sido
tomados, y dentro de unos cinco años, este lugar ~ erá el más hermoso y saludable de la Capital de la
República.
Creemos que en un tiempo no muy remoto, México llegará á ocupar la primera fila por sus edificios,en el hemisferio occidental. Tiene la ventaja natural, que no gozan otras capitales: salud y cultura.
Continuamos vendiendo lotes bajo nuestro mi3mo
plan, es decir, veinte por ciento al contado y el resto en nueve años• .Ningún interés se paga sino después de que se hayan concluído: calles de asfalto~
. banquetas de cemento, drenaje y un sistema completo de agua.
¿Hay ·alguna proposición de terrenos mejor .que .
ésta?
Pal'a mayores informes, dirigirse á

United States y Mexican Trust Company,
Primera de San franlisco, 4,

ó á los Sres. Prevost &amp; Vail,
Primerd ·de San frdnds(o, 8.

�:~. GRANDES
,ALMACENES
f

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EL PALACIO_:_

" ".MEXlto

DE HIERROs.A.

Año XI-Tomo 1-Ndm. 23
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Apartado
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calored del Verano.
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Domingo 5 de Junio de 1904

Precio del ejemplar: 50 centavos.

�L UNDO LU5T~ílDO

,

-AL
.

.

Año XL-Tomo 1.-Número 23

.

MEXICO, JUNIO 5 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINODLA
Registrado como artfculo de segunda clase, en 3 de Noviembre d e '1894.

PU·t l!T
Dt - ,.·V tRA -RUZ
.

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,

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Gerente: LUIS REYES SPINDOU

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                    <text>L UNDO LU5T~ílDO

,

-AL
.

.

Año XL-Tomo 1.-Número 23

.

MEXICO, JUNIO 5 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINODLA
Registrado como artfculo de segunda clase, en 3 de Noviembre d e '1894.

PU·t l!T
Dt - ,.·V tRA -RUZ
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Gerente: LUIS REYES SPINDOU

�Et MUÑDO ILUSTRADO

- - - -- - -·----

~ LGUNO

de los escritores de más altos vue4 de julio, los franceses el 14, harán sus
los del siglo que acaba de fenecer, al
fiestas nacionales á muchas leguas de lapareferirse, en lenguaje pomposo y lleno de
tria, pero acompañados por el alma mexigemas vivas, á Guttenberg y á la invención
cana, por el espíritu de nuestro país, que
de la impreuta, deoía: que mis que el dessabe todo lo que el mundo-no solamente
cubrimiento de América, más que los gran•
nosotros-debe á' esos dos hechos magnos de
des acontecimientos cuya intensa acción
la historia de la humanidad: la revolución
ejerce tal influencia que 1,epara los siglos y
francesa, iniciada en la toma de la Bae,tilla,
las edades, era la invención de la imprenta
y la independencia de los antiguos Estados
un hecho digno de remembranza eterna.
coloniales de Inglateua ( en 1796), corolario
La humanidad, que anteriormente á la
del anterior acontecimiento y digno ·cominvención de esos pequeños signos de meplemento.
tal, estaba separada en grupos, más ó mePor desgracia, los oradores de tribuna linos numerosos, pero siempre enemigos; la
bre han degenerado el recuerdo de la revohumanidad, que vivía aislada, en dislución francesa, cabalgando zurdamente en
tintas etapas de ;,erfeccionawiento, pero
alusiones á los movímientos formidables de
sufriendo cada región la pesada carga de sus
la opinión, que forman la base de la época
propias supersticiones y 'sin aprovechar los
enorme y sangrienta, noble y cruel, que lletrabajos que á pocas leguas de distancia se
na los últimos años del siglo antepasado y
llevaban á cabo; la humanidad, múltiple en
se prolonga, como una pincelada de sangre,
sus i;azas y en sus pueblos, fué una cuando
sobre la aurora del siglo que acabamos de
el genio creador de Guttenberg le &lt;lió el insver morir.
trumento más admirable que ha creado la
Pero será siempre la revolución francesa
inteligencia humana: la imprenta.
el grito más hondo y la más violenta conY tanto eR así, que· los historiógrafos esvulsión del pueblo oprimido-¡ -..Jierá siempre
tán de acuerdo al comenzar una de las granla toma de la Bastilla, más que una jornada
des épocas de la historia de la humanidad,
de gloria, triunfo legítimo de los que «no
precisamente cuando la imprenta y la refortenían derecho)) á triunfar, un despertar de
ma religiosa habían levaritado el espíritu
la humanidad toda. Por eso, por su enorme
por encima de los estrechos horizontes en
magnitud, es por lo que hasta en los mo•
los cuales antes, como un pobre pájaro cumentos en que pretende abrazar, rasga la
yas alas estuvieran enfermas, tropezaba y se . piel de los hombres.
hería.
Los grandes movimientos humanos deben
ser juzgados en conjunto, vistos con 11n teLa imprenta, de entonces á nuestros días,
lescopio, como se miran las estrellas. Jamás
ha sido la palanca que mueve los mundos;
hay que aplicar á esos colosos el mismo esno la palanca ridículamente soñada por el
calpelo que sitve para desgarrar las fibras de
que piensa aún en el milagro y preferiría un
nuestro cuerpo endeble.
acto de funambulismo sideral á una reforma
Después, la revolución de independencia
de la inteligencia humana, sino la palanca
de las colonias británicas de América termi-.
simbólica que ha logrado mover, no un munnó de esquiciar el movimiento que aún no
do, todos los mundos; y no sólo moverlos,
se completa, movimiento ascendente hacia
sino levantarlos más allá de la. muerte y má1:1
la luz, hacia la paz, hacia el progreso que
allá del olvido, que es otr&amp;. muerte.
la humanidad había intentado tantas vecef'!,
Por eso resulta siempre alabable, cualsin conseguir remontaree nunca, porque pequiera que sea, el acto por el que se procura
saban sobre sus alas los oprobiosos hierros
fijar en la memoria de las gt:neraciones por
de la tiranía. La independencia de los Estavenir alguno de estos hechos que hacen la
dos Unidos desterró, &lt;le una vez para todaR,
histo;ia. Por eso es digna de alabanza la idea
del corazón de los aristócratas y de la model grupo de entusiastas que, queriendo honnarquía, la eeperanza de llegar á someter
rar á México, pretenden colocar, en la esnuevamente á la fiera que se había hecho
quina de la Moneda y Santa Teresa, un moadulta, que sabía ya cuál era el poder de sus
numento que recuerde á la humanidad de
garras, que había destrozado y había mormafiana que fué en México en donde, por
dido
á sus captores, convirtiéndolos de reprimera vez, la inteligencia humana cuajó
yes en plebeyos, de tiranos en humildes seren letras de molde en América; que fué en
vidores.
la Metrópoli en donde se fundó la primera
Por eso siempre que la Colonia francesa y
imprenta del Nuevo Mundo.
la Colonia americana convocan al pueblo á
Be quiere, solamente, dedicar una placa
la celebración de·sus fiestas nacionales, nosde mármol en la que se escribirá la fecha
otros, los que hemos aprovechado el impuldel hecho y un!!,_sucinta narración del aconso primitivamente dado á la humanidad en
tecimiento, sin más flores de retórica. Heel asalto de la Bastilla, no nos consideramos
chos como el que se trata de conmemorar
llevan en sí suficiente importancia, para. que·... invitados: somos de casa, somos también
franceses el 14 de julio y americanos el 4, y
la simple recordación evoque, como una buevamos así á unir nuestro tributo al que rinna maga, todo un mundo de ideas en los ceden
á sus héroes los dos pueblos que nos
rebi'os.
precedieron-en la lucha por la libertad.

n

***

Los extranjeros que á ~uestro lado viven
están preocuP,a~os por la cer?anía de sus
festividades c1v10as. Los americanos el día

*"'*

EL MUNDO ILUSTRADO

-

La Primavera es muy galante y más lo es
en nuestro Valle. Sabe que en estas mafia•

flores, enardecidas, se abrazan por el deseo
de rivalizar con el azul del cielo por la ener~ía de sus colores; y que el calor, haciendo
visibles los perfumes, los eleva hacia el astro
como copos de humo.
Sin embargo, en medio de esta fruición
universal, yo he reparado á un ser afligido.
A los pies de una Venus colosal, uno de
esos locos artificiales, uno de esos bufones
voluntarios encargados de hacer reír á los ·
reyes cuando el remordimiento ó el fastidio los domina, cubiertos con un vestido escandaloso y ridículo, la cabeza enredada. con
cuernos y cascabeles, oprimida contra el pedestal, levanta los ojos llenos de lágrimas
hacia la inmortal diosa.
Y sus ojos dicen: «Yo soy el último y el
más solitario de los humanos, privado de
amor y de amistad, mucho más inferior en
esto al más imperfecto de los animales. Sin
embargo, yo también he sido hecho para
comprender y sentir la inmortal belleza!
¡Ah diosa! ¡ten piedad de mi tristeza y de
mi delirio!»
Pero la implacable Venus mira á lo lejos
no se qué con sus ojos de mármol.

nas las señoras gustan de salir al campo y,
para recibirlas dignamente, tiende su alfombra y brota en las corolas. Las damas, en
nuestro Valle, saben que han de ser bien recibidas y se presentan alegres,· al aire la
triunfal cabellera y llenas de rosas las mejillas; los días festivos especialmente, al espectáculo, siempre hermoso, de la naturaleza,
se une el espectáculo, siempre conmovedor,
de la mujer.

DON MANUEL M!RU DE Z!M!CONA
Hace ocho días dejó de existir en su residencia de la Calzada de la Reforma, el Sr.
Don Manuel M. de Za macona, Magistrado á
la Suprema Corte de Justicia de la Nación y
uno de los hombres que más se han distinguido en el país por su apego á los ideales
democráticos y por su probidad intachable.
La carrera política del Sr. de Zamacona,

ra de Relaciones Exteriores y como Secretario de Estado firmó-cediendo á las reiteradas instancias del Benemérito, y casi contra
su volunlad, según se ha asegurado-la fa.
mosa ley de suspensión de pagos de deudas
extranj~ras que dió origen á la intervención
de las potencias ali&amp;.da1, en 1862.
Por último, diremos que el distinguido
funcionario que acaba de morir, fué uno de
los primeros en afiliarse al partido porfirista combatiendo rudamente á los gobiernos
d~ los se:ñores J uárez y Lerdo. Posteriormente desempeñó el cargo de Ministro de ~léxico en los Estados Unidos, siendo electo en
1896 Magistrado de la Suprema Corte. Además, el Sr. Zamacona servía el pu~sto de
Director de la Escuela de Artes y Oficios para Señoritas.
A los funerales, que por recomendación
especial del Sr. Zamacona se efectuaron
sin pompa alguna, concurrieron el se:ñor Pr~sidente de la Repúhlica y numerosos particulares. La Suprema Corte, la Escuela de
Artes y Oficios y la Subsecretaría de Instrucción Pública, enviaron comisiones que los
representaran en el acto, estando la oración
fúnebre á cargo del Sr. Magistrado Don Julio Zárate.

•

CHARJ.ES BAUDELAIRE.

~

***
El Club Hípico Alemán ha tenido la genial inspiración de invitar damas á sus correrías hebdomadarias y la innovación ha
sido acogida con el júbilo que era racional
esperar de ella. En la «caza de la zorra)), que
los domingos llevan á cabo los caballeros que
forman el Club mencionado, se ven yabastantes amazonas que compiten con los hombres para co,1seguir el triunfo y que cabalgan al frenético galope de sus «pur sang))
tras de la cola, siempre móvil, siempre alcanzada y desvanecida siempre, que pasa
ante sus ojos dilatados por la esperanza; con
una ilusión que se burla de las ansias que
inspira.
Merecen un aplauso los rudos eajones que
distraen sus ocios dominicales llevando hierro á sus venas y aire á sus pulmones, por
haber hecho un lugar especial á la mujer en
sus fiestas. Más que el aplauso, recibirán el
premio con su propia acción, pues la sola
presencia de clamas al lado de los que cabalgan tras de la «zorra)), es ya un premio y
un galardón envidiable.

La Banda de Artillería

EL SUEÑO DEL ESCLAVO
[Pensamiento de Walter Scott]

Hosco y huraño, en reducida estancia
vive el esclavo mísero, y su empeño
es beber el narcótico del sueño
igual que un néctar de sutil fragancia.
En el antro sin fin de la ignorancia
le hundió por siempre.su insensible dueño,
y es la cólera huésped de su ceño,
y una historia patética su infancia.
¡Ora durmiendo estál ¡Tened cuidado
los que cruzáis de prisa por su lado!
¡Ninguna voz en su presencia vibre!
Dejad que el triste de dormir acabe,

y no le despertéis, porque ¿quién sabe

si ese esclavo infeliz sueña ser libre? ....
BONJFACIO BVRNE.

OROXIMAMENTE saldrá para San
El Sr. D. Manuel 1\1,.ría de Zamacona,
t el dla 29 de Mayo.

está llena de rai-gos que lo enaltecen y que
lo hacen aparecer en la esfera política como
una de las figuras. más salientes. Fué primero diputado al segundo Congreso Constitucional, donde se dió á conocer como orador
de combate y como polemista irresistible;
después representó á México en Wáshington,
y, durante algún tiempo, formó parte de la
«Comisión Mixta de Reclamaciones)). reunida
con el fin de arreglar las demandas pendientes de ciudadanos americanos contra México
y de ciudadanos mexicanos contra Estados
Unidos.
Bajo la presidencia de Don Benito J uárez,
el Sr. de Zamacona tuvo á su cargo la carte-

militar mexicano en la Exposición, la Banda de Artillería que dirige el Sr. Capitán D.
Ricardo Pacheco y que ha visitado ya en
otras ocasiones la vecina República.
La Banda ha Rido reforzada, aprovechándose algunos de los mejores elementos de
que se dispone en la Capital, á :fin de que el
conjunto resulte lo más homogéneo que sea
posible, dotándosele, además, con un magnífico instrumental recientement6 importado
de Europa.
El Capitán Pacheco ha puesto toda su
atención en el estudio de las distintas obras
que se ejecutarán en San Louis, y es seguro
que durante su permanencia en los Estados
Unidos, conquistará la Banda triunfos mayores que los obtenidos por ella en Buffalo.

~-,:,:;--~~______.. .-=- ---1-;:-~ ~

•

Louis Mis-

I&lt;" souri, formando parte &lt;lel contingente

~.;...,-,.:..,.,.::..,...;..::.::.._:.:;......,.....- --.-,,- -:----'="--,......,._________ ...,...,________, _ .......;,.;.._.~

***
Como una Niobe lamen~ble á la que rompe el corazón el recuerdo de sus hijos, la Noche ha llorado largamente sobre la infinita
tiniebla. Hay en el monótono ritmo de la
lluvia que cae, que cae incesantemente, que
cae Rin consuelo, algo de humano, de profundamente doloroso, algo de interminablemente triste. La imagen del «Pauvre Lelian,,
viene á nuestro espíritu cuando, en medio del
silencio de las avenidas desiertas, la lluvia
prolonga sus funerales tocatas. La lluvia es
el llanto del cielo, y cuando el cielo llora, el
corazón se siente brutalmente c0gido por la
garra del tedio.
«Il pleure sur la ville
«Comm'il pleure sur mon cceur .... »

MUERTE DEL SEÑOR MAtllSTR!DO

................~
:- - ~ -·•--...------.----·-

•

~~~
o

J .

El Loco y la Venus

. -:~

¡Oh! ¡Qué día tan bello! El vasto parque
desfallece bajo la ardiente mirada del Sol,
como desfallece la juventud por la dominación del Amor.
El éxtasis universal de las cosas no se manifiesta por ningún ruido¡ las aguas mismas
están come adormecidas. Bien diferente de
las fiestas humanas, es una orgía silenciosa.
Se diría que una luz que aum•mta siempre,
hace crecer más y más los objetos¡ que las

·~e""~_...

LA BANDA DE ARTILLERÍA QUE PRÓXIMAMENTE VISITARÁ
LA EXPOSICIÓN DE SAN LUIS.

~

~

�tt MUNDO ILUSTRAt&gt;ó

EL MUNDO ILUSTRADO

Importantes mejoras en Zacapoaxtla

E

N C'elebración del aniversario del 5 de
mayo, se inauguraron el mes pasado
en Zacn poaxtla, Estado de Puebla, los amp lios y hermosos salones destinados, en el
Palacio Mun icipal, á la .Jefatura Política,
8'-Í como el Ho:;pital «Hidalgo», que venía
con~truyéndose en la misma población, y el
«Puente Za ragoza,,,·que une las dos riberas
del río «Atehuetzian".
Las fiestas organizada.i con !'Ste motivo reF1tltaron muy animadas, víéndoFe concurrid.is por las principales familias de la locali&lt;lad y de las poblaciones cercanas.
El &lt;lía 13 del mi:;mo mes se inauguraron
ta111bié11, para fe~t.ejar el onomástico &lt;lel i,eñor Gobernador del Kstacto, Gral. D. Mucio
I'. illartínez, rnm:; magnítiC'as bancas de hieno colocadas en la Plaza de Armas y que
111ucho contribuyen al ornato de a4 uel sitio
de recreo.
El Palacio Municipal de Zacapoaxtla, que
representa uno de llUe:;tro~ gra hados, es uno
de los 111ejures Pdificíos co11 que cuenta el
E~tado &lt;le Pueula. La , onstruccíón es fó li&lt;la
_y elegante y se lmn gastado en ella, habla
ahora, má:; de cuanmta mil pesos.

SALTO D!i: OBSTÁCULO¡;; POR LOS SRES.
WILLINS Y MOTZ.

-...

GHUPO

/'

,

,...

',!l.,

~-i.
,,

_;~

_

Del terso lago el cristalino espejo,
Súbito enturbia la tormenta brava;
Y tú en mi corazóo, con tu desvío,
La tempestad desatas.

Yo' me lancé á los mares tormentosos;
á extraños climas y por tierra extraña;

Por el azul confín del lago inquieto
Un ave cruza, y solitaria avanza .... ·
¡Que así no vuele tu alma cariñosa,
Del nido de mi alma!

y, loco visionario, de la gloria
ansioso quise conquistar la palma!
En la l ucha caí: mas no vencido,
que siento el pecho como ardiente fragua.

R.

...... .............. ... ......... ·· ···· ··

R.

Z.ACAPOAX'l'LA,-INAUGURACIÓN DEL PUENTE 4:ZARAGOZA&gt;,

en algunos saltos de obstáculos. El Sr. L.
Willink, Teniente del 16'? Regimiento de
Húsares de Prusia, fué quien llevó la «zorra»,

corre~pondiendo al Sr. Brauer el triunfo por
haberle dado alcance.
Los miembros del Club Hípico Militar
fueron invitados á la cccaza» y tomaron también parte en los ejercicioi,.
En el ccJardín de Saltos,, del Club fué servido á los invitados un exquisito lunch, al
terminar una carrera extraordinaria que allí
se organizó.

Del lago cristalino la onda suave
Besa, irimiendo, la dorada playa;
Y yo vierto á tu~ pie~, callado y t-riste,
E l raudal de mis lágrimas.

MAYORGA RIVAS.

o

El insondable abismo que el destino
abriera á nuestras almas,
segado por las muchas desventuras,
por infinitas ansias,
q11edó tras de mi planta peregrina ....
tras la insegura planta.

ZACAPOAXTLA.-DAMAS CONCURRENTES Á LA INAUGURACJÓN DEL PALACIO MUNJCIPAL.

1:;0&lt;JJOS IJEL«CLUB RÍPILO ALE~JÁl'»Y l •EL
«CLUB HÍPICO MJLITAR.&gt;

Versos oMdados.

Llorosa y pensativa,
bajo el fulgo1· dolient1¡1 de una lágrima,
la virgen de mis »ueños,
la novia de mi alma,
aquel la noche mbteriosa y triste,
en la espaciosa sala
me dijo sollozando: «Es imposible,
yo no quiero pensar en el mañana»
Después, tendió la visw
•
a l horizonte azul de la distancia.

Llorosa y pensativa,
con el débil fulgor de una mirada,
oyóme referir mis amarguras,
mis hondas penas y mi ausenda larga!
Y la amoro'la virgen de mis sueños
con un extraño proceder callabR ....
¿Cuándo, la dije yo, pensé que fueras
como otras tantas en el mundo iogr ata?
J nclinó tristt&gt;meote la cabeza;
y cou voz supJh:ante de plPgaria
«óyeme, replicó: con tus reprochPs
y tu desdén y tu crueldad me matas» ....
Y por calmar un gesto de impaciencia
con su dolor batalla.
Mas ya; serena al fin, tras negra lucha
en que SU'- hu • llas el dclor Je marca,
prosiguió: «ven poeta .... &gt;
De la espaciosa sala.
salimos ....
Du]cemente,
como quien mir,i uoa ilusión lejana,
en el vasto confín del horizonte
extendió l a mirada ....
Y me dijo: «ya vP.s, tras e~e velo,
tras ese velo azul de la esperanza,
una noche de luna
te vi. ... «Copiosas l ágrimas
surcaban sus mejillas ....
Y en el éter azul de la distancia,
el implacable Otelo
se devora en silencio las entrañas!!

..

Del terso lago el cristalino espejo,
'Refleja un rayo de la luna pálida;
Y en el fondo de mi alma silenciosa
Tu imagen se retrata.

I

~~

lJ}!;

EL LAGO

RIMAS

.

.

·~:~;.~~::~~L~~ ~I•r:'' -- -~: -~· ·.~~, ~-~ ~

•

FACHAUA OBL PAí,ACIO MUNCCCPAL 01!: ZACAPOAXl'LA.

\

Gaza de la Zorra.

E

•

•

L Club H í pico Ale::nán, que durante algún tiempo celebró sus fiestas en el Hipódromo de Peralvillo, estrenó el domingo
último el suyo propio, situado en terrenos
de la Hacienda de la Condesa.
La fiesta, que resultó muy animada, consistió en una partida de «caza de la zorra» y

LOS CONCURRENTES EN EL JARDÍN DE SALTOS.

La concurrenaia, numerosa y muy distinguida, fué galantemente atendida por el Presidente del Club, Sr. E . Motz, y su seflora
esposa.

BENAVIDES PONCE.

LOS SOCIOS DEL CLUB HÍPICO ALEMÁN LISTOS PARA LA «CAZA DEILA:zoRRA:&gt;,

' -~TR~ sli:.To DE oBsTAcutos.

�" ILUSTRADO
Et :MU'NDÓ

EL MUNDO ILUSTRADO
, cía Liaoyang, las tropas de desembarque ya
numerosas eu la península de Liaotung se n.aelantan con pasoJirme hacia Puel'to Arturo 1 esperando rendir la plaza quizá por medio d ,u n
asalto sangriento, pue~ uno de los caraCLeres
que más han distinguido á los japoneses en la
¡,resente campaña, ha sido la rapidez y decisión en los movimientos.
.,._

rolítiGa 66n6ra1
La Batalla de Klnchú y el combate df.' Vageofuchú.
Una. derrottt. 1'."usa y nn~ '°'sca.ra.mut:a. sane-rl11nta..-La
fuerza de los cosacoo.-P•lcologla d" los eombatlenteo,-El Paraíso y,.¡ Nlrvaoa,-L,. •n.,rte de Puerto
Arturo.-Recuerdos de la guerra franooprnslana.

L

OS acontecimientos últimos que so ran desarrollado en el Extremo Oriente dejan pro·
funda impresión en el ánimo y hacPn pensar en
las condiciones orgánicas de los ejércitos que
se hallan frente á frente, pues parecen como
fuera de los cálculos ordinarios y de las previsiones comunes. Acumulados por Rusia en las
tierras manchúes grandes elementos de guerra,
en plazas fuertes y posicir:,ne~ escogidas para
resistir los avances del enemigo ;expuestos con
más 6 menos prrbabilidades de exactitud los
olanes de campafia que había aprobado el Estado Mayor en San Petersburgo, rle acuerdo
con el general Kuropatkin que tenía el delicado encargo de desenvolverlos y llevarlos á cabo en el terreno esc:i.broso de la práctica, esperábase con ansia el primer encuentro por
tierra de las fuerzas beligerantes. en el quepodría eompensarse el prestigio mo~covita, cercenado eu los principios de la guerra por los
ráoidos movimientos de las escuadras japonesas, que al mando del almirante Togo lograron, desde los primeros días de febrero, la preponderancia de las fuerzas del Mikado en la
extensión de los mares orientales.
Pudo atribuirse el mal éxito de la batalla de
Tulienchén, en que los ejércitos del general
Kuroki forz,i.ron el disputado pll.so del río Yalú, á una ·desobediencia del general Zassalitch
6, corno dicen los rusos, á una mala inteligen&lt;lia de las órdenes recibidas, haciendo una resistencia tenaz, allí donde sólo debía baber habido una mera obs~rvación de ,a marcha del
enemigo, estorbándola en lo posible, sin ofrecer verdadera batalla: pero después de la retirada y abandono de Fenguancheng, que ocuparon inmediatamente los nuevos invasores
de Manchuria, todas las miradas estaban fijas
en la península de Liaotung, que cubría el paso por tierra á las formidables posiciones que
defendían'el camino de Pu.,rto Arturo, baluart.e reconocido de los moscovitas y abrigo de
sus mejores elementos navales.
Dueños del mar y disponiendo de toda la
fuei;za de sus escuadras cuasi intactas, para
proteger desembarques en los puntos que mejor convinieran á sus planes, con firmeza inquebrantable desarrollados, pudieron los japoneses posesionarse primero de Pitsewo y luego de los diversos puntos que cortaban é interrumpían definitivamente las comunicaciones
con la plaza amenazada; con astucia y arrojo
desmedidos comenzaron sus reconocimientos
previos; lograron determinar la posición de las
fortificaciones avanzadas, el alcance y el número de las bocas de fuego que las protegían,

**

En medio de estaq sombras, que desde el principio de la campafla han pesado sobre las fuerzas rusas, llega la noticia de otra batalla que
si no tiene la importancia de los combátes en
Tuliencbén y en Kinehú, viene á demo~trar de
modo claro y evidente qué alto está todavía el
espíritu de las tropas moscovitas y córno en un
momento dado pueden prevalecer en el combate y aúu sembrar el pá.nico entre las tropas
enemigas, El episodio de la batalla de Vag,rnfuchú es en la camµaña de Manchuria una simple esca1·am11za, µero tibne importanci,L ~ino·u•
lar porque µerfila la psicología de las tro,~as
siberianas, como los asaltos al cerro de Nachan han bosquejado el carácter del soldado
japonés.
Lo que hubo realmente en Vagenfucbú, fué
una carga aso ladora de unos escuadrones de
cosacos lar:zados como racha de tempestad sobre las filas niponesas, que aunque tratan de
resistir, son al fin arrolladas y deshechas entre
el pánico qu P. produl'e l:i l::i.nza lPgendaria de
los cosacos del Don y del 'rrans Bagka l.
En vano resisten á pie lfrwe los tercios de la
infantería japonesa; en vano abrPn fueg-o mor;tííero sus cañones de tiro rápido, sobre los
fantásticos dragones. E l cosaco, como una
fuerza cit&gt;ga, hiere, mata y derriba cuanto encuentra á su paso. . . .
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EL IIJÉRCl'IO JAPONÉS PASANDO EL RÍO YALÚ,

y las di versas circunstancias de las fuerzas rusas que las defendían. Descubrieron un punto
débil enmedio de tantas precauciones, y vier0n
cómo la población do Kincbú era atacable y
cómo podía emprenderse un golpe decisivo contra los puestos fortificados en el cerro de Nashan, que sus defensores tenían por inexpugnables 6 poco menos.

*

**
Después de estos reconocimientos,
las col urt'nas japonesas se lanzan con ímpetu contra los
reductos y trincheras que ofrecen obstinada resistencia; una y otra vez son reLhazadas las
terribles cargas de la infantería japonesa; en
la estrecha lengua de tierra donde se encuentran las posiciones con valor y denuedo disputadas, puede funcionar la flota auxiliar de
las tropas de tierra y un cañonero ruso desde
la bahía de Talienguang, y cuat·o cafloneros
y varios torpederos enemigos, abren el fuego
con certero y mortífero tiro. La batalla fué reñida y sangrienta, y sólo después de dieciséis
horas de porfiado combate logran los subordi-

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CEREMONIAS RELIGIOSAS ll!N EL CAMPO DE BATALLA.-UNA PLEGARIA DE LOS RUSOS
; POR EL ÉXITO DEL PRÓXIMO COMBA TE,

(De fotografía)

da, ámenos que, lo que no es probable, reciba
socorro del extel'ior.
Por formidables que sean las fortificaciones
rle la plaza siti ada, por numerosa-s que se consideren las provisionPs allf acumu ladas, por
fuerte qu9 se crea la guarnición que la defiende, por todas partes la rodean los peligros; y
· la misma escuadra que ha r"sistido los repetidos ataques del enemigo por mar, la misma escuadra que cuenta ya entre sus mártires dist inguidos al Vicealmirante Makaroff, quién
sabe 'si a l fin sA mire reducida á repetir la dolorosa escena de S ebasto pol, para evitar que
elementos de tanta importancia caigan en poder del vencedor.

nados del Gral. Nakamura, que forman el 3er.
cuerpo de ejército japonés, apoderarse de las
posiciones con tanta energfa defendidas como
&lt;'On brío asaltad as.
Quinientos cadáveres de rusos encontrados
sobre las trincheras y tres mil quinientos japoneses entre muertos y heridos, atestiguan con
elocuencia irrefutable lo sangriento del combate. Sus resultados no se han hecho esperar:
el puerto y las fortificaciones de Puerto Arturo han quedadv enteramente aisladas y puede
decirse que después de la batalla de .Kinchú, el
cerco es completo por mar y tierra. A menos
. de un auxilio inmediato, vese marcada ya la
suerte que aguarda al baluarte formidable con
la guarnición que lo cubre y la flota que lo protege. El canal que conduce al interior de la rada está sembrado de minas propias y ajenas
de los rusos: en los diversos intentos efectuados para tapar ese canal quedan bajo sus aguas
restos de brulotes japoneses que dificultan los
movimientos de la escuadra rusa; y mientras
el general Kuroki moviéndose de Fenguancheng, marcha cautelosa, pero firmemente, ha-

*

* * en esta campaña, lo
Pero lo que más ·e xtraña
que verdaderamente sorprende, es el carácter
que han asumido los !'ombatientes, y a en lo indi vidual ya en el conju·ito.
E,o~ soldados jap0ueses que se hunden en el
&lt;Ninchuwarú» con su buque destrozado y h acen
fuego h,i.sta el último momento antes que rendirse; esos infantes niponeses que marchan á
una muerte ~egnra, pero sin detenerse contra
el cerro de Nashan; esos cosacos que se entretienen después del combate en izar como trofeos las bota~ que el enemigo ha abandonado
en su fitga, ti~nen algo de dant&lt;&gt;sco, algo de
profundamente sombdo, que perfila con rasgos
de fu ego el estado psicológico de los combatientes. Unos esperando el Paraíso celestial,
otros •el Nirvana budista; pero todos con un
fondo profundamente religioso en su espíritu,
desafían con serenidad la muerte y marchan
tranquilos al aniquilamiento en defensa de su
bandera.
¡Qué lecciones tan tristes; qué enseñanzas tan
e locuPntes en la psicología de las multitudes!
Junio 2 de 1904.
Z. Z. z.

·7

LOS INGENIEROS MILITARES JAPONESES CONSTRUYENDO UN CAMINO, DE MADERA
SOBRE U~ CAMP&lt;?, f~NT¡ANOSO.

•

EL CZAR NICQLÁS P A!'IANDO REVISTA Á LOS REGIMIENTOS
DE LA GU AROU,,

EL QENERAL Kt7ROKI, VENCEDOR

om LOS RUSOS lllN EL YA LÚ ,

Pero este. combate es un mero episodio en la
marcha general de la c ampaña: para aproximarse, si no á un desenlace, siquiera á algo
que tenga carácter decisivo, ah í quedan los
ejércitos. del General H;uroki que se adelanta
al Norte buscn,ndo las bn,ses de operaciones 4e
los rusos en Harbin y Mukden, y las tropas
que manda el General K uropatkin, tratando de
resistir en Liaoyang el avance del enemigo.
Aunque se ha dicho que el jefe militar moscovita trataba de emprender un movimiento
hacia el Sur, esquivando á su contrario, y adelantarse decisiv amente al socorro de Puerto
Arturo, creemos muy a venturado ese mo vimiento que expondría casi á una segura derrota las fuerzas moscovitas. N n P~ de crPe1·se
que tenga á su disposición fuerzas ba:stant's
para defender los caminos deHa1·b1n y deM••kdeo que amenazan de manera segura las tropa;
que marchan de Fenguanchen; y s i desp1·enu,.;ra Kur opatkin un ejércitv bastante para p 1 etender con seguridad el auxilio de la plaza sitiada, fracasandv en su iD.tento, quedaría á
merced del enemigo, rotas sus comunicaciones,
abandonados los centros de' sus oper aciones y
abierto el camio-o á su contrario para un avance victorioso. Como ha dicho mny bien un periódico inglés, la posición de ' Kuropatkin en
este caso sería SPmeja11te á ·1a del Mariscal
Macmahon. cuando trató de unirse con Bazaine
frente á los muros de Met z. Y la situación sería mucho más difícil, pues Bazaine- con trescientos mil hombres aún no estaba sitiado, y
sólo después del de~astre de St. ·Ptivat, hubo
de r etirarse á buscar abrigo bajo los muros de
la ciudad fortificada; en t anto que Puerto:_Ar,:,--,
turo, asediado por la escuadra y cereado" nor
el ejérelto del Japón, tiene ya 11u auerie marea•

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�EL MUNDO ILUSTitADO

Los Tres Sueños de Colilla
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o lTuna
IÉ:'&lt; era
Colilla? Su hombre lo dice:
«colilla sucia.!» tirada en l_a ace-

ra 6 arrojad» al nrroyo. La sociedad,
y valg;~ la imagen, por poco que rn1ga, es
«gran fumadora»; fúmase éon el mayor desembarazo razas, pueblos, &lt;linastía~, siglos y
épocas entnal", y arrnja las colillas &lt;le~pués
de ha.her llenado el espacio de humo y el
suelo de cenizas, sin otra compensación que
un poco de fuego que brilla cun luz fugaz.
Y si se fuma toda una raza 6 todo un siglo, con más fHcilidad consumirá una 6 varias familias, de esas que brotan en lo o bscuro, vi ven en el silencio y se deshacen en unos

!

chico en el apretadito puíi.o, cuando torcie1;1;
do el camino y deslumbrado por el sol, d1~
en la boca del pozo y baj6 al fondo como_ st
corriese por el rayo de luz. No es el úmco
que corriendo y deslizando por rayos de luz,
se hunde en tinieblas y podredumbres.
Pero Colilla no murió, que para mÁs altos
fines estaba destinado, siu duda, 6 para mayores miserias, que da lo mismo, i,egún la
filosofía pesimista.
•
Pasaron años y no se sabe cóm? ~ivi_ó Colilla ni él lo recuer&lt;la tampoco. P1ch6 hnwsna
comandita y también por cuenta pro-

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cuantos seres anónimos, verdaderas «colillas» de lo que pudiera llamaree el gru )JO familiar. Colilla era una de é~tas. ·
Jamás se supo si lleg6 á tener padres: la
Historia natural, con el servilismo de toda
ciencia lo afirma; la opinión pública con sus
caprichosos arranque~ de indepe1;denc~a, lo
nieO'a. Pero, en fin, st los tuvo, m nadie h,s
con"oció ni los conoci6 el interesado.
El primer recuerd? que el simpático grn.nuja conserva; la primera. vez que se encorv6 su ser reflejándose en sí mismo como espejo cilíndrico, aquel instante inicial en que
brot6 la conciencia, refiérense á una edad
comprendida entre los tres y los cinco 11fioR.
De aquel instante conserva Colilla una fotografía de colores en su cerebro, bajo el enmarañado pelambre y detrás de la tostada frente.
En una calle, una mujer vieja, sucia y fea,
con el traje de gala de lm¡-pordioseros; á su
lado Colilla, en vacilante jugueteo, y dos poceros levantando la tapa &lt;le uno de .esos pozos que van á parar,- las alcantarillas¡ mú'cha,
gente que pasa y un .ra~9 .~ e sol; que por ~apricho, se mete en las negruras del pózo.
A Colilla le choc6 aquel rayo de luz, tan
dorado tan luminóso, tan lleno de átomos ·
flotant~s, que venía en línea recta de los senos del espacio infinito para meterse en línea
recta en las lobregueces del inmundo agujero: anillo de negruras en un dedo etéreo y
divino; alianza de lo más puro y de lo más
impuro. -1'
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Claro ls que Colilla no pensó en nada de
esto· pero lo pienso yo por él. De todas maner¡s le chocó el c0ntraste. La mujer le sac6 de sµ contemplaci6n, 11acudiéndole para
que fues~ á pedir limosna á ~n.&lt;;aballe~o; c~rrió Colilla. tras el sefior, p1d10, llonqueo,
importun6 y volvía. triunfante con un perro

pia; vendió «CnrrespornlPnciai,» y hasta llegó
á vemh:r fósfor,,F; d urmi6 en portaleR, dur-

EL MUNDO ILUSTRADO·
nuja acariciaba aficiones estéticas, y si tenía que pedir, prefería levantar su cara picaresca hacia una mujer hermosa, que hacia
una vieja fea, y si al fin le daban una moneda, prefería rozar manos suaveR y perfumadas á rozar pellejos a rruirado~. Era en él costumbre antigua; cuando di' niño C!IJÓ en E-1
pozo, inFtintivamente tf•nd1ó las ma11itai:, hacia l'I ravo de luz como p11ra 11g:arrarse á él.
¡Qué lás.timn; un rnyo de luz sirve para brillar; para agarrarse t:-Írve más una cuerda de
esparto!
La señora, ó por comp11siva ó para libr:irse de impertinencins, le &lt;lió una moned11, i,::ubi6 al coche y se 11lej6. Colilla 111iró la moneda á l&amp;. luz de un mechero &lt;le g11s y se estremeció como no se había estremecido nunca,
ni en las noches mÁs frías de sus once eneros
á la intemperie: era «un11. piez11. de oro de
veinticinco peeeta~» la que le hahían dado.
Colilla la apretó cerrando el pufio con crisp11tnra titánica y &lt;lió á correr p or la c111le
m11s sombría y mñ~ de~ierta que encontr6.
l'or primera vei se enteró &lt;le que tenía corazón, según eran ]aR p:ilpitaciones con que le
romµía tl pecho; por vPz primera supo que
la s11ngre circula, al sentirla. subir en olns al
cPrebrt:, y aunque muchas veces había tenido que acudir 11 sus piernmi, nunca lns encontró más 11gilei- que en 11quella noche memora.lile. Corría y corrín, y á un c:ibnllero con
qui&lt;-11 vino á tr11pezar llamó le «la&lt;lr6ni,. pt-nFanrlo que iba á c¡11it11rle FU moneda: :1 él ~e
lo halifon llamado varia~ veces los señores de
],.vita, no l'e ;;al,e i:i r.on raz6n {, por inFtilto.
Pero no siPmpre lrnhía de e~tar rorrie11do:
em precii:;o g1rnrdarl11. Prol,lema i11rnenso
que por vez única ¡.:urgiú en FU cerebro. En
los holt,:illos del p11ntalón era irnpo,ible, porqut,:: el pantalón no loR tenía. En el hobillo
&lt;le la blui,a era.impnsiblf', porqueeE'tauaagujereado. En la an1·ha bol~11. ·1ue FOhre la. CHne del pecho formaba el sucio guiñ11po que
en tiempos mPjon•fl Fe llamó c:rn1iE'a, podían
guardarse perros chicos y aun perros grandes, que espacio había alredt&gt;dor de la cintura para todos ellos y aun para toda un;L perrera; pero una moneda dH oro de cien reales no Fe confía á tan ventilada y primitiva
escarcela.
Y siguió Col illa evitando tr:imeúntes y
huscando rallt&gt;jo,ws, hai;tn dnr con E-U cuerpo en el soca,·6n de arena de San Isidro, que
por nquel entonces era su obligado y nocturno domicilio.
¡ Qué noche! Aquel fué su «primer suefio»,
porque haE&gt;ta entonces «había dormido, no
había sofiadoi,. Ptro no fué un suPño seguido y completo con SUR peripecias fantásticas
y su unidad artística; fué más bien una serie
de pesa,Ullas.
Apretaba la moneda en la mano derecha,
y cuando se canFaba, la cogía con la mano

mió en b:incos de piedra, durmió en l o,; «.,;oca.vones &lt;le San Isidro»; muchas mañanas
vendi•&gt; en una expuerta y en forma de «arena» el lecho de la noche precedente, con s us
colchones, sus sábanas y sus almohadas.
¡Pensar que la Naturaleza ha estado fabricando durante siglos toda unaformaci6n geológica, para que un pillete 111. convierta en
cama y la trueque por uu sombrero viejo(
¡Pero, señc,r, qué ámenos vienen Jas grandezas del cosmos al correr de los idgloi,!
Colilla tenía ya once años y se iba ilustrando; el roce con los peri6dicos tiene eea ventaja, y á fuerza de vender ideas
buenas ó malas en form11. de letra
de imprenta, Colilla fué almacenando también ideas, áunque no
......
me atreveré á jurar que fuesen,
ni de las más Rublimes, ni de las
más limpias. ¡ Para limpiezas estaba el intere~ante pillete que ~debut6i, á lo.s cuatro años en una alcantarJlal
_
Amaba la. riqueza: imaginapa
que la Iiqqeza es la felicidad.
Y fué rico, relativamér:lte rico,
y 11q~í viene sq «primer sut-ñon
y su primer deserigafio. "
Elfo es que tenía i-us ideas, y
tambi~n .c1ms pasionefl, y sus am• ._ .,....._....-..::¡~
bicioñea 'de rechazo.
· Era una poche y roncfaóa Co~
lilla las salidas de un teatro;
---=!!.
aquella noche ej!lrcía de por&lt;liose. ,;;z::::r-····------ro y persigui6 con sus rueg-0~que- jull}.brosoB á,,un!l!l_!:lfiOr-ª' EÚU&gt;!~--- .. .,.......• •
pa y muy elegante, que iba á
tomar BU coche; porque···et gm

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izquierda; y de una á otra mano estuvo pasando sin cesar como oscilación de misterioso péndulo. A cada cambio se estremecía con
angustia, pensando ccque se robaba á sí mismoii aquel lindísimo redondel de oro, y cuando el sueño le vencía y los dedos se aflojaban, y la cárcel del apretado pufio empezaba
lÍ. agrietarse, y la pieza de 25 pt&gt;Retas empeza?a á caer, Colil111. despertaba de gol pe, aferrandose con ambas 111ano:-i á RU pequeña California. Para más seguridad, concluy6 metiendo la mano, en que sujetaba la moneda,
con el brazo por añadidura, en el hueco de
la camisa; y para sujetar el hrazo, que era el
izquierdo, ech6se ele este lado, con lo cual
cargó todo el peso sobre el corazé,n y tuvo
pesadillas horribles.
Soñó que venían ratones y le comían Bu
moneda. Por más que la d~fendía desesperadamente con ufias y colmillo!', y con todo el
valeroso esfuerzo de que tantas pruebas tenía
dadas en asaltos, cachetinas y pedreas.
Soñ6 que con el sudor de que e,:taba inundado se le desleía el oro, corriéndole por todo el cuerpo; y Colilla, el propio Colillll, resultaba como dorado á fuego. Así recordaba
él haber visto algunas estatuas de yeso doradas tam ~ién.
'
Con que en esto llegaba uno de esos italianos que venden «~anti-boniti-baratii, y 11:l
, y 1e colocaba sobre la tabla de los
' mucog1a
ñecos, llevá hdoselo triunfalmente por las calles, entre los gritos ele otros granujas amigos
de ~olilla, que iban gritaudu: «Es Colill11, es
Colilla que lo han doradon. Pero el stwño
que hasta aquí era plácido, concluy6 trágica111ente; porque una nube de piedras hizo afiicos todas las figuras y á Colilla entre ellai,,.
Y Colilla empezó con afán angustioso á recoger sus pro¡.,ios pedazos, no por ser suyos,
sino por estar dorados, para pegarlos y reconstruiree lo mejor posible; pero aquí, y por
una de esas extravagancias absuruaH de las
pesadillas, el conflicto llegó á su apogeo. En
efecto, los pednzos tenía yue coge, los c:on la
mano; pero la mano no podía abrirla l"i n perder la monedn, y d .. jartie hecho 11ñicos no era
posihle, ni humano; y ahrir la mano tampoco, que en 1..:uanto se¡,araha un de&lt;lo Pl Colilla de carne para atrapar un pe&lt;lazo d ~l Culilht
de yeso, por la rendija Fe escunfa la moneda; como que al fin i;u e:-:r.urrio, de,:pertando
de golpe el granuja. En la mano no estaba
la ele 25 pesetas, que sin duda habíase caído
en el h 11e&lt;'o de 111. camisa, y Colilla, con u no
y otro brnzo, a lternativamente, buscó alrededor de su cintura, sobre el pecho y bajo la
espalda: aquello fué, en las sombras y sobre
la arena del i:ocavón, una cacería horrible de
dedos crispados y uñas ensangrentadas tras
una moneda de oro que huye por laii salientes costillas y por la flaca y arañada carne
del granuja. Al fin, con estremecimiento de
placer enloquecedor, la encontró incrustada
en el hueco de dos costillas y aferr6la de
nuevo.
¿Pero dónde la guardaba? Porque el cansancio era mucho y el sueño era invencible.
Entonces, á fuerza de mirar con los abiertos
ojos en la tiniebla, que es á veces donde se
ve más claro, tuvo una idea, mejor dicho,
((vió una ideai&gt; .
Echóse á reir, abrió la boca y en la boca
zampó la moneda de cinco duros, pegándola
con la lengua á uno d e los costados. Después
tumbóse boca arriba, estiró las piernaF, estiró los brazos, apret6 los dientes y cerró los
ojos pensando: ((ahora á dormir de verdadi,.
Pero tampoco durmió, que soñó de nuevo
sueños burlones y angustiosos, como era burlona la contracci6n de sus labios y como era
angustiosa su respiraci6n por entre los dientes, apretados como herraje en caja de valores.
Soñ6 que de puntillas se entraba en la cueva ó socavón de arena una sefiora muy hermosa y mu y elegante, precisamente la que
le había dado la limosna. Y tras ella venían
otras muchas elegantes y h ermosas también.
Y cerrando la procesióQ µmchos caballerm;
de pechera lustrosa, corbata. blanca y cada
uno de eilos·con su respectivo ccmonocle)&gt;. No

NUESTRO PAÍ~.-BOCA DEL ARROYO DE A MAPA, OAXACA.

NUESTRO PAÍS. -SET,VA OAXAQUEfl'A.

NUESTRO PAÍS.-PUENTFJ SOBRE EL PA P ALOAPAM.
(Fot8. uArt Nouveau",

�tL MUNDO ILUSTRADO
le daba este nombre Colilla, que el nombre
nunca lo supo; pero c,mocía el cristalillo «de
vista», que, despuée de todo, es como se puede conocer á un «monocle&gt;&gt;.
Y todos le rodearon; y la sefiora de la limosna se arrodill6 junto á él, sin cuidarse
de si arrastraba sus sedas y sus encajes por
la arena de San Isidro; le habl6 con voz dulce como si fuese su propia madre, le llam6
hijo mío, y con sus dedos de raso, le acarici6 por entre la camisa el desnudo pecbito;
pero ya comprendi6 Colilla que la taimada
iba á buscar su moneda. A todo eso las demás sefioras reían y se abanicaban con abanicos muy lujosos de plumas, y los caballeros de la blanca pechuga y del monocle formaban círculo mirando íijamente á Colilla
como mochuelos tuertos.
¡Ay Dios mío, qué pesadilla! El granuja
sudab~ no podía respirar, sentía un nudo
en Ja g;rganta, y angustias plácidas y dolores alegres circulaban por su pobre cuerpo;
quería defenderse y no podía: le devoraban
deseos rabiosos de morderá aquella hermu~a
ladrona, y al mismo tiern po, si n? hu ~iese
tenido apretada la gargan_ta, la hub1~ra ~icho
((¡madre mía!» ¡él, que nun~a,lo babia dicho!
Al fin el suefio se formalizo; la dama her-·
mosísima ace1 c6 sus labios á los labios del
pobre nifio y con un beso pidi6 otro, y Colilla cifiéndola el desnudo cuello, la bes6 tambiJn. Pero entonces la malvada le chup6 en
aquel beso la rnoDeda de oro, y Colilla di6
un grito que le desgarr6 la garganta, y de
golpe se sent6 sobre la arena, agitando los
brazos. Al cabo de un rato comprendi6 que
estaba despierto y que había sofiado todo
aY.uello.
·
·
¿Pero y la moneda? La moneda de oro ya
no estaba en la boca.
Colilla la busc6 desesperadamente, llorando, quejándose, pidiendo . c?n . lágrimas d~
niño y juramentos de pres1d1ario. La busco
en la \:ioca, meti~ndose las dos manos; la
busc6 en sus guiñapos, desgarrándolos; la
busc6 por el socav6n, entre las som~ras, cogiendo á puñados la arena y deshaciéndola;
la busc6 en el aire agitando sus flaco~ brazos,
como si la moneda de oro pudiese ser
un rooscard6n. Y nada, la moneda no parecía.
y así llegaron las primeras luces del amanecer. La claridad del
día le trajo una idea
burlesca y consoladora: «¿me la habré tragado?»-pens6 Colilla.
De todas maneras,
la filosofía práctica de
Cülilla se enriqueci6
con dos nuevos apotegmas, á saber:
Que con ser difí?i~,
es más fácil adqumr
la riqueza que conservarla porque 6 se la
come' uno, decía Coli•
lla en su estilo, 6 se la
tragan los demás.
Y, sobre todo; que
los pobres no pueden
tener riquezas, porque
no tienen donde guardarlas.
A todo esto le llamo
yo el ,&lt;primer sueño~
de Colilla, porque s1
bien es cierto que fueron varios, están comprendidos en una sola
noche y en un solo
desengafi.p.
Los otros dos sueños
de Colilla, quedaron
para mejor ocasi6n.

EL MUNDO ILUSTRADO
Aba_ndo.nan la patria, los amores;
Al Triunfo y á la Gloria alzan ofrendas
Y van, audaces, á clavar sus tiendas
'
Del Trópico opulento entre las flores.

•

r-----=----------===:;:--:~ -~~;¡¡,~"';...=,...¡¡¡¡;¡

Un mundo dan á la grandeza hispana
Cort6s, Soto, Pizarro y Orellana
Y la heroica legión de alma bravía ....

..,,

Así, viendo su imperio majestuoso
Carlos Quinto decir pudo, orgulloso.'
¡Que en su dominio el sol no se ponía!
ATLANTIDA

Un continente virgen-escenario
Del más sangriento y formidable dramaQue alumbran cien volcanes con su llama
De las isel vas perfuma el incensario,
'
Y donde cruza el ináio temerario
Junto al torrente, que espumoso brama,
Ruge la fiera, que en los bosques ama,
Y alza su vuelo el cóndor solitario ...
Por tempestuosos mares esr.ondída
Atlántida, soñada y _µresentida,
Que ea su púrpura viste el sol de Ocaso,
Te sorprendió el audaz aventurero
¡Y despertaste á ~u brutal abrazo '
Ceñida por sus músculos de acero!
BERNAL DlAZ DEL CASTILr.O (*)

GABINETE DENTAL ANEXO -Á LA ESUUELA DE MEDICINA.-SALA DE CLÍNICA S.

estando la ensefianza de las distintas materias que allí Fe cursan, á cargo de los profesores siguientes: Dr. Alfredo Reguera, Patología dental y terapéutica; Dr. Jo8é J. Rojo,
Metalurgia dental, protP.sis, coronas y puentes; Dr. Te6filo G. Valdez. demostraci6n de
protesis dental_; Dr. Juan Falero. dem_ostraci6n de operac1011es generales, y D_r. Rica_rdo
Figueroa, cirugía dental en.materia médica.
En la actualidad h11.y trernta y dos alumno11 que practican á distintas horas del día.
El consultorio se compone, entre otros departamentos, de un despach? para el Director y un gran sal6n de clíu1ca11. &lt;londe hay
instaladas Aeis sillas sistema W1lkerson, de
último modelo, destinadas á los pacientes.
Estas sillas son muy '!6modas y permiten al
operador adoptar la postura más conveniente para el buen éxito de la operaci6n. Además, se cuenta con otra sala especial para el
servicio de las personas que desean ser operadas bajo la acci6n de la aneetesia total.
Otros de los departamentos importantes son
los destinados á laboratorio, trabajos mecánicos y torhos.
Para concluir, diremos que como el establecimiento del consultorio obedece no s6lo
{t las exigenciaR de la ei,señanza dental, sino
también á un fin altamente filantr6pico, nada se cobra á los pobres por los servicios que
r,iolicitan y que siempre les son prestados con
toda eficacia; pues únicamente se exige el
importe de los materiales, cuando se trata·de
empastadura@, orificaciones ú otros trabajos
que demandan gastos más 6 menos considera bles.

LA ENSEÑANZA DENTAL
CONSULTORIO ANEXO A U ESCUELA DE MEDICINA

Hace poco tiempo que á iniciativa d~ la
Sociedad Dental y con la ayuda del Gobier.no, se instal6 en la esquina de la calle de la
Escondida y plaza dA San Juan, un «Con"ultorio dA Enseñanza Dental anexo á la E~cuela de Medicina», con el fin de que los alumnos que cursan la carrera de dentistas, tu vieran donde hacer, una vez recibidos, la práctica necesaria.
El consultorio cuenta con los aparatos más
modernos que se emplean en las curaciones
de la boca y todos los trabajos son hechos
bajo la vigilancia del Sr.. D~. Ricardo ~rombé. Director del establemm1ento y Presidente 'de la Sociedad Dental.
EL tiempo que tienen que practicar los
alumnos en el consultorio es de tres años,

Egregio antecegor, que combatías
Con el indio, las fieras y el pantano·
Sin dar paz al cerebro ni á la mano'
Cien heroicas batallas describías. '
Al Tiempo y al Obstáculo vencías,
Y desplegando tu pendón ufano,
De Al varado y Balboa fuiste hermano
Y arquetipo de nobles energías.
Cuando la ardiente sangre de tus venas
Cansada de latir, circula apPnas ·
A la posteridad tu ensueño fías:'
La historia varonil has terminado
Y con fuerte cincel has burilado
'
El granito en que duermes, ¡Berna! Díaz!
Bjj,'NALCAZAR

La cota vistes de templado acero·
Por ignoradas, tropicales zonas, '
Te lanzas á surcar el Amazonas
¡Indomable y heroico aventurer¿!
No te detiene el áspero sendero;
En tu ansia inmensa de ceñir coronas
Vas en pos del «Dorado:» que ambicionas
Hasta donde el Atlanta ruge fiero.
Y cuando ves tu ensueño disipadoEngañoso espejismo, que han forjado
El hambre, la codicia y la leyenda,En el combate homérico te arrojas
De Popayán, y en las montañas rojas,
¡Como el cóndor su nido, alzas tu tiend~!. ...
LA RAZA VENCIDA

¡Oro y sangre! ¡Oro y sangre! Por doquiera
Riembra el conquistador espanto y ruina ....
Van marcando la ruta en que camina
El cadalso, las cruces y la hoguera.

r.

NUESTRO PAÍS.-UNA CASA HABITACIÓN EN EL BOSQUE DE SAN PEDRO (MORELIA).

Como una águila roja, su bandera
Valles y cumbres ásperas domina,
Y proyecta en la eterna nieve andina
Su sombra de fantástica quimera.
Rompe el indio su flecha en la armadura
Con un grito impotf&gt;nte de amargura,
Como el último adiós á la esperanza ....
Mientras el español, fuerte y sereno,
Espolea el corcel de sangre lleno,
Entre el bárbaro horror de la matanza ....
LA QUENA

(*) «Historia. de la. Conquista de Nueva. Espafia.» por Berna.l

Diaz. [Véase Prescott].

En la noche del trópico serena,
Sobre sns alas muelles alza el viento

Esa voz resucita el dulce coro
De las vestalf&gt;s indias, y el tesoro
Del Templo, hundido en el con!ín lejano ....

La espada blande su potente mano
Y el arcabuz de rojas claridades;
l&lt;~n su alma anidan todas las crueldades
Y á sus pies, el vencido, implora en vano.

(OS CONQUISTADORES

POR LEOPOLDO DIAZ

Llega, combate, triunfa y aniquila;
Rasga todo misterio su pupila,
Y asciende, como el águila, en la bruma.

CANTA, IOH MU!oA!

Por él. las Parcas hilan en sus ruecas ...
Por él, lloran las vírgenes aztecas
La muerte del di vino Moctezuma ....

Canta, ¡oh Musa! las bélicas proezas
De la bis pánica hueste triunfadora,
Que cruzó, como tromba asoladora,
En la patria del Inca y sus bellezas.

EL TALAMO DE ROSAS

Del i odio esclavizado las tristezas
Diga., también, tu flauta gemidora;
1Y sé como el róefo.de la aurora
Que cae sobre laureles y malezas!

Insaciable Cortés de sangre y or0,
Trata á Guatimozfo como a una fiera;
Por el ma1·tirio consPguir espera
El que supone espléndido tesoro.

Si de la gloria das la verde palma,
Sé hermosa elegía para el alma
De los que h iere el hacha del destino.

Su altivPz profanando y su decoro,
Tiende al Emperador sobre una hoguera ....
La llama, al agitar su cabP!JP1·a,
Gemir parece en lamentable lloro ...

¡Tus alas dejen luminosos rastros,
Y se&amp;.o cual torrente cristalino
Que refleja las nubeil y los astros!

Q

Y esa voz narra la extinguida gloria
Del Inca-hijo del Sol-y·Ia victoria
Implacable y sangrienta del hispano.

Va el orgulloso aventurero h ispano
A través de las hoscas soledades,
Llev1$do por propicias tempestades
Del mar Caribe al Golfo Mexicano.

El monarca, imp,tsible, ni un gemido
Dejaescap:w ..... Y oyendo el alarido
Que á su Ministro 11,r1·anca el sufrimiento,

LOS CAPITANES

GABINEl'l'E DIDNTAL,-JDL DR, FALlilRO HACIIINDO UNA DJWOS'l'RAGIÓN,

Es la canción doliente de la «Quena&gt;;
De las vencidas razas el acento;
La voz con que en el rústico instrumento
Traduce el indio su insondada pena .. ..

HERNAN CORTES

DEL POEMA

.JosÉ EcBEGARAY.

Las fatigadas notas de un lamento,
Que allá en el fondo de los valles suena.

Eran fuertes, osados vencedores
Del árabe y el moro en las contiendas ... ,
Con sed de oro, de aangr-,, de leyenda.a,
Y febril ambieión de Emp&amp;radorea,

Tl!lA.TROS,-ARBEV: PSRSONAJES _DE CLA CORTE DE NAPOLEÓN,&gt;

Dice, clavando en él las luminosas
Pupilas, que dilata su tormento:
.:¿Estoy yo, aoaao, e11 tálamo de ro1as?»...

�EL MUNDO ILUSTRADO

Et MUNDO ILltST!tADO

1\étualidades Extranjeras.

Páginas de la ·Moda
\

F

IGURINES americanos para la actual estación primaveral, es lo que publicamos en la presente página, que será, sin duda alguna, del agrado de
nuestras lectoras. Como se habrá podido observar,
no desatendemos en E L MUNDO ILUSTRADO ni las modas europeas ni las de la nación vecina. Unas y otras
han empefiado reñida luchr.: las unas quieren americanizar á Europa con sus corsés de varilla recta, sus
faldas cortas, sus blusas tableadas, sus sombreros
«pescadores,&gt;, y las otras pugnan por crearse un'a
amplia aceptación en las naciones del Nuevo Mundo con sus trajes de estilo sastre, vestidos «rf'form~» faldas «renacimiento», matinés de sedas, blondas encajes, y sombreros de flores, pájaros y gasa.
Como no somos las únicas llamadas á fallar
en la ardua cuestión de la ir..dumentaria femenina, 1
y, como además, mis lectoras no se rigen por un
gusto único y exclusivo, indudablemente, me veoj

y

obligada á dar á conocer diversidad de figurines pertenecientes ya á las modas europeas, ya
á las americanas.
Por razón de vecindad, si se quiere, (la razón
puede ser de peso) ó por simple capricho, el
caso es que en las poblaciones del Norte_ de
nuestra República, domina la moda americana. En cambio, en la capital y en algunas poblaciones del centro, las modas dommantes son
las europeas. En México, con excepción de
las damas americanas que aquí residen y de un
contado número de mexicanas, jóvenes especialmente) •las damas de nuestro mundo elegante
.
visten trajes «renacimiento», «sastre», «prmcesa»,
«reformai&gt;, etc. , que son del pleno dominio de
las modas parisiense y alemana. Para agradar
á unas y coro placer á las otras, hemos resuelto
publicar figurines escogidos de ambal:l modas.

***

Número 1.-Traje de vii:dta confeccionado
con etamina azul en combinación con pana azul
y lino blanco, y adornado con ap~cacione~ de
cinta maravillosa y pufios de enea.Je. La cmta
maravillosa ha de ser de un azul más obscuro
que el del traje y la falda, ha dé tablearse longitudinalmente y en pliegues muy angostos, de
manera de darle un vuelo regular, pues esta
enagua no se ha de distinguir ni
muy ~efiida ni por muy abundante. El corprno se pliega también longitudinalmente, de manera se;
mejante á la falda y puede usarse C')n cuello o
sin él. Por lo demáf', el
corte del vestido no ha de
entallarse escrupulosamente, pues trajel:l de esta. naturaleza pueden llevarse con holgura, sin que
é:!ta peque, por supuesto,
en abandono y del:lcuido.
Número 2.-Blusa de
casa confeccionada con
sedalina de color rosa, y
adornada. con plisé d~l
mil:lmo color. No lleva ni
cuello hombreras ni cuello marino, sino que deja
lucir el cuello femenino en casi toda su extensión. Excusado es decir que esta blusa debe~án
usarla solamente l~s señoritas de cuello pien
formado. La prenda en cuestión, es de co?fección sencillísima: el corte de la blusa se ~Justa.
á cualquier molde y se pliega transversa1mente hasta lograr el efecto que presenta la blusa
del modelo. En los dos tercios superiores, l?i:s
pliegues son demasiado angostos y en el tercio
inferior Ron más amplios, de modo á romper la
uniformidad ·que no resulta muy agradablt: en
ninguna prenda femenina. LaR mangas son
ajm,tadas en su parte superio~, pero e~ Ja inferior muy holgadai;, puel:l term1~an ca!-1 en mangas de matiné. .En l~s a~pl~as bo~amangas
puede aplicarse punto mglet'l, s1 se quiere¡ pero
acomejam'os no hacer aplicacioneH de mngún
género, sino .sujetarse á la misma tela, tal como
la. repreRenta el grabado. . .
.
Número 3. -'fraje de v1s1ta, confecc10na_do
con piel de seda y adornado con cmt,\4 tas de seda punto inglés y encaje. El
¡1 \
detalle pri~cipal de la blusa, consi~te
.-, en la agradable y simpática imitaci6n
t
de escote :,ngu1ar, cubierto con punto
iJiglés y terminado en un alto y estrecho cuello, también de punto. Por lo
demás, el re8to de la blu_sa no presenta particularidades _d e ~mgún género,
pues se pliega longitudmalmeute haEta la cintura; las mangas, normalmente anchas terminan por pl1 fios, también anchos de encaje. La falda es Ji.
A&amp; enterame~te y sin demasiado rorte,
tampoco tiene g_randes vue~~s. Cúbrese la parte inferior del corpmo con an1,ho cinturón rematado en tres botones
de metal. La sencillez de esta blusa y
su estilo enteramente moderno, ha he-

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UN CENTINELA JAPONES.

Figura número 1,

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Figura número 2.

Figura nilmero 3,

¡

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO llUSTRADO

cho que sea del agrado de numerosas j6venes americanas que le han dado á esta prenda marcada predilecci6n.
Número 4. -Representa nuestro grabado
dos sencillos y vistosos trajes de paseo, confeccionados con fulard. La tela de uno de
ellos es de color uniforme y la del otro es de
la llamada «fulard pringado». El costo de
estas telas no es muy elevado, raz6n por la
cual los trajes de nuestro grabado no son
muy dispendiosos. El del lado izquierdo
consta de falda plegada longitudinalmente y
cofi s6lo una pequeña aplicaci6n de pasa-

5.-Blusas de casa y de visita.

manería en la parte superior, cerca de la cintura; esta aplicaci6n no rodea por completo
la falda, sino que tiene, en la parte delantera, una pequeña soluci6n de continuidad.
La blusa uo presenta más originalidad sino
el gran cuello-hombreras, que arrancando de
la parte superior del corpiño, termina hasta
cerca de la mitad de los hombros, continúa
por el frente y llega h13.sta la cintura,
para perderse bajo del cintur6n de seda. Las mangas Ron anchas y se hacen
terminar por puños de encaje anchos
también. La parte superior del corpifio
se cubre con punt~ inglés, en la imitaci6n de escote angular.
El segundo traje, de menos dificultades en su confecci6n, es igualmente
vistoso que el primero. La enagua se

da. Todas también
se pliegan longitudinalmente y se cortan en escote angular, á fin de cubrir
éste con punto de
Alenz6n.
Número 6. -Trajes de visita y de
reuni6n propios para sefioritas y sefioras jóvenes. Como
puede verse por los
gra?ados, la originalidad y elegancia
de estos trajes consiste principalmen•
te en los numeroso!!
pliegues alforzados
y transversales que
tanto en el corpifio
y en las mangas,
como en las faldas
le dan vida y graci¡
á estos trajes. Lo3
Trajes de visita y reunión.
grabados de la par•
te inferior son de
en el corte de las mangas y en la trajes ~ás serios, propios para sear,ropiada colocaci6n de blondas fioras Jovenes. Estos vestidos de
y enca.jes. Todas estas blusas lle- estilo sastre, se confeccionan 'con
van anchos cuellos-hombreras 6 telas claras y propias de la estacuellos-fichús, que son los de roo- ci6n. El corpifio se tablea en las
part~s anterior y posterior. Estos
vestidos resultan muy serios y
co!rectos para vi1::itas de cumplimiento.

I

pliega ligeramente á lo largo y se alforza transversalmente á lo ancho en su ter•
cio superior, en su mitad y
en su parte inferior. Las dos
faldas de estos trajes no son
cortas, sino, antes bien, disponen de algún vuelo que
les deja una pequeña cola.
Ya que hablamos decau•
das, diremos que su uso se
inicia lenta.mente y que no
es imposible que á la vuelta
de muy pocos afios las tengamos en pleno dominio. El
corpiño de este segundo traje se confecciona de manera
muy semejante al del grabado número 2, del cual ya
dimos una ligera explicación.
Número 5.-Colecci6n de
blusas de casa y de visita,
confeccionadas con telas de
fulard 6 de eedalina, 6 en
general de cualquiera tela
de poca consistencia y propia para la actual estaci6n
de calores. El secreto para
obtener bonita vista en estas blusas, consiste en la regularidad de los pliegues,
y de

visita,

'

l.
Figura número 4.

Blusas de casa

P(Rf6RINACION(S
AROMA, A LOURDtS
Y ATURRA
SANTA
De acuerdo con los arreglos hechos por H. Junta
encargada por los Ilmos.
Señores Arzobispos y Obispos de la República, para
organizar una gran peregrinación á Roma, según los
deseos manifestados por Su
Santidad el Romano Pontífice, Pío X, el

•

FERROCARRIL
CENTRAL
MEXICANO
(que fué la línea escogida
para hacer el viaje por St.
Louis y Nueva York), ha
· arreglado que, á fines de Octubre de 1904, salgan de esta capital trenes especiales
compuestos de coches PULLMAN,
y aun cuando la Peregrinación de que se trata, es exclusivamente religiosa, se
ha decidido visitar la gran

Exposfoión Universal
de St. Louis Missouri

•

Las personas interesadas
pueden 'dirigirse á las que
subscriben.

Pbro. J. Trinidad Busurto,
Pres iilente cu, la J,unta.
Parroqtiia de B,,•gina,.
Mh,ico, D . F.

W. D. Murdock,
Aoente Gm,,,.,•al de Pasaje-ros.
F. O. Oent•·al Mexica.io, Pato-n;, 4
México, D. F .

o

JOSEFINA.

LLUtVt.
Bajo la enagua de muselina
huyendo al barro tu pie se empina·
menudo el paso, cone fugáz... . '
Llueve. La falda ciñes al talle;
Et

cac.11menco

Trajes de visita y reunión.

veluptuosa cruzas la calle
dejando aromas por donde vas.
Por las canales el agua brota·
traviesa lluvia tu rostro azota'
bañando fresca cutis en flor, '
y canta el agua cuando te besa
y en tus pequeí'los labios de fresa
tiemblan las gotas pidiendo amor.
La muselina de tus ena,:ruas
~ntan al ~uerpo las recias aguas:
tiene tu virgen cuerpo al andar
tensión que anima mis nervios flouna caricia para mis ojos
(jos,
y una esperanza para mi hogar! ...
Voz luminosa vibra en el rayo
recita versos del mes de mayo
voz luminosa del rayo que
tu blanca veste riega de lu~bre:
la luz del rayo desde la cumbre
del cielo baja cuando te ve!

Bajo la enagua de muselina
huyendo al barro tu pie se empina;
menudo el paso corre fugaz ....
Llueve. La falda ciñes al talle;
veluptuosa. cruzas la calle
dejando aromas por donde vas!
JOSÉ ÜRTIZ VIDALES.

--+--

El más elevado modo de ser es
aquél que se deja ver en la resolución y sentir en el trabajo.

*

La felicidad no existe tanto · en
nuestros propósitos como en nuestras resoluciones.

del Ilmo. Sr. Arzobispo Feehan
Los bienes fueron nluados en $125,000.
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mu•
tua", Compañia de Seguros sobre
la vida, de Nueva York,

IDloe POCOS dfas que se practicó
la apertura del test.a.mento d,e! nus-

trfslmo Sr. Arzobispo D. Patricio
A. Feehan en la ciudad de Chicago
Ll.Jinols. La fortuna del distinguid;
)relado ascendió á cerca de. . . .
$125,000 oro &amp;merfoa.no; y según el
l~ventar!o ql\l,e se h0 publicado, los
bienes que dejó fueron como sigue:
Dos pólizas de "La
Mutua,"
Compafíl,a
de Seguros sobre la
Vida, de Nueva York,
por $26,000 oro cada
una. ó sean . . . . . $ 50.000 oro.
Dlviilendos acumulados
5?bre una de las p~hztts. . . . . . . .
9.329 oro.
Otra póliza de seguro. 14,000 oro.
Acciones en efectivo y
en Ben-coa. . . . . . 37.000 oro.
Entre las dl~poslclones del sefíor Arzobispo, en su testamento se
hicieron éstas:
·
A su hermana, señorita Ka.te
F1eeban:, que estuvo siempre oon él
hasta su muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000 oro en una de las pó11zas de seguro; A la, señoro· Ana A.
Feehan, viuda del señor Doctor
Eduardo L. Feehan, hermano del
señor Arzobispo, $25,000 oro de
otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo; A la Academia de San: Patricio de Chioago, de la que es preceptoro su hermama, Ma&lt;lre Maria
Catalina, $10,000 oro de la última
póliza; 11. la escuela "Santa Marta"
de ensef\Anza prActica para V8rones, de Fleehia.nv!Ue, Illinols, que
era la institución por la que más se
interesaba el eefior Arzobispo, se
entregaron los $f,00i re&amp;teates de
i. dltlma 1)6llsa.

Cuotas de viaje redondo, en moneda americana.
Ciudad de México ......... $5fl.25
Pachuca .................. 56.25
Toluca ............. . ... . .. 55.85
Querétaro ................. 51.40
Saltillo ........ . ...... . ... 40.05
San Luis Potosí. ......... 46.90
Tampico .................. 55.20

Cela.ya, Silao, Irapuato,
Aguascalientes..... . ..... $50.90
Torreón. . . . . . . . . . . . . . . . . . . 45. 60
Parral. ................... 47.50
Gua.dala.jara ....... . . . .... 56.25
Monterrey ............. . .. 38.15

Los IJ~leto~ son buenos ya.ra. ha.cer ej. viaje en cin1Jo u1a.s en unit
ú otra dirección.-El límite final de lós mismos boletos es de 90

días, pero en todo caso no serán buenos más allá de l dfa 15 de di·
ciembre de 1904.--~e hacen arreglos para apartamentos de P ullman, con camas directas.
D,ulleu T1wmas. A&amp;"ente viajero
de Pasajes,-Apartado núm. 34.
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Dewit Hanwmond, A&amp;"ente viajero
de Pasajes.-la. San Francisco, 8 .
MEXICO, D. F.

S . Farns&lt;rvorth.-Agente General.
1t :san Francuco, Núm. 8, Ménco. D. F.

�EL MUNDO ILUSTRADO

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Dentro de muy pocas semanas verá un buen núm ero de obreros
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No sea Ud. como uno &lt;le aquellos que les decía (l sus am igos, hace
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chas exactamente como el figurín; ma=
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ldem en la Capital.$ 1.26

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOU
Registrado como artfculo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Gerenta: LUIS REYES SPINDDU

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UN CHASCO A LA COCINERA.
(Estudio fotográfico del Sr, Lle, Jos6 Luis Requena. )

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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Año XI.-Tomo !.-Número 24

MEXICO, JUNIO 12 DE 1904.

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Sllb8crlpcl6n mensual for,nea ......$ t. 60
ldem
ldem en la Capital.$ 1.26

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOU
Registrado como artfculo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Gerenta: LUIS REYES SPINDDU

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DE ROPA Y NOVEDADES

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SEGUNDA. MO~TERILLA
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·: -,, En 'este':··.Departad(~to ofrecent()S· á nuestra nume=
; ro~~¡ clie-r~ -~-! un :surti&lt;lo de papel:fr~ncés y america=
no' ;qué ·t~safía ·toda, competencia por la variedad de
i;~ l9s· i dibufo~; Jgs _, combinaciones . de los,;_colores y tam=
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La existencia que tenemos del ar.tículo, es mucho
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se no,s .hagan. 4't 4't ... 4't 4't _+.. .• 1 ,4't •• \6 4't 4't . 4't .
T~~btén:te~emos ;•un ·e~pléndido surtido de, Paneaux
-";\ ,~· .&gt; ar.tísticos, el único en su. género
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en la Capital. •- -~-- .~.
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UN CHASCO A LA COCINERA.
(Estudio fotográfico del Sr, Lle, Jos6 Luis Requena. )

:, Signor~V;Uonnorat-y comp.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Nuestro Concurso
De !'liños
L.OS VBNCBDORE:S

EL

P

el Cristo el primero que dijo: «dejad que
los niños se acerquen á Mí», y fué tanto el
amor que tuvo á los pequeños, que en una
de sus parábolas, quizá la más hermosa de todas, declaró «que á la Ciudad Celeste solamente entrarían los que se volvieran niños».
El simbolismo es transparente. Cristo amaba
á los niños, porque en el alma infantil, límpida, pura como un gran cristal de lag-o, se reflejaba mucho de la luminosidad sideral que
llevaba El mismo en su espíritu. Y decía tal
cosa el Cristo á los endurecidos semitas que
aplastaban, bajo el peso de una maldición tradicional, á la mujer y al niño, desde el momento mismo de la concepción. Desde que sonó la
bíblica maldición de la mujer, la obra del amor
humano estaba condenada. Aquel pueblo, anquilosado en el temor de un dios sanguina~~º
y rencoroso, tenía solamente palabras de omo
en sus oraciones y remordimientos agrios en
sus amores; llevaban los judíos, en la médula
misma de los huesos, el miedo pavoroso á las
iras de Jehová. Su alma estaba seca y veían
en el niño la maldición hecha carne, el instrumento del castigo divino, la marca osten_sible
de la inconsciente iracundia de su dios rnhumano.
Cristo llevaba en el alma la luz sin ocaso de
una caridad inflamada; era El mismo la caridad y el amor. Su obra está llena de glorificaciones al supremo bien, queJ:Js el supremo amor.
La semilla había sido sembrada; en vano,
después de la tragedia del Calvario, se aprestan á la lucha los elementos pag-anos. El ocaso
del paganismo había llegado. Un sol enfermo
lanzaba sus últimos rayos sin calor desde un
horizonte lejano, muy lejano, inaccesible y remoto. La palabra de Aquél que había muerto
entre ladrones y había apurado en tres horas
de amargura todo lo que el dolor omnipotente
puede ofrecer al alma humana, comenzaba á
convertirse de un pequeño soplo, en un huracán deshecho· de una suave brisa melancólica
que apenas o~ea la superficie del lag-o, en un
vendaval en cuyo vientre se agitan la muerte y
la derrota y la miseria y el _espant~. La P!!-labra crecía y crecía, y á medida que iba creciendo, una nueva luz brillaba en el sol y u_n nuevo sol se levantaba, para no tramontar Jamás,
en el espíritu humano.
. .
.
Antes el niño no fig uraba s1qmera en la existencia de los pueblos. Aún queda, en las ~a~as
apartadas del cristianismo, la idea precr1st1ana de la maldición original, que alcanzl!- á la
criatura inocente y que pasa de generación en
generación como una here'?c~a sin~estra. Del
labio del Cristo, como una d1 vma br1s3: de a~or
y de fe brotó primero la palabra simbóhca
que hahría de redimir á los ni_ños.
UÉ

***

El alma del niño es todo un mundo de amor
y de ternura. Sólo la sociedad á 1~ mod~rna
puede llegar á apagar en esas alm1tas diáfanas el esplendor de tanta fe y hace: que vuelen esparciéndose á los cuatro vientos, esas
ma~iposas de luz que anidan en los pequeños
espíritus y que tanta falta hac~n después, C?,ando ya se han ido, cuando Ia vi~a ha trabaJado
largamente al hombre y le ha 1m~reso_el sello
del fastidio en el rostro, como se imprimía ant~s la marca infamante en la frente de los presidiarios.
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· Es inconcebible el_ alma d_e un nm? srn a _
transparencia del cristal y srn l_a purísima frescura de la nieve inmaculada. Si _algo _hay que
reconcilie al hombre con la ~x1ste'?cia, es la
contemplación de ~sa_s alf!1aS i~fantiles en las
cuales se pueden d1strngmr horizontes a_uro:rales y en las cuales Psiquis, como una crisálida
divina, espera el momento en que sus alas sean

suficientes para sostenerla en sus vuelos vertiginosos.

***

Hemos dedicado á los niños nuestro concurso, porque hemos querido que en México, como en todo el mundo civilizado, sea fa cuna del
pequeño el centro de atracción de toda ternura y de todo amor en los hogares. Como duerme la chispa en el pedernal, hasta que llega el
choque á despertarla, así duerme, en el espíritu borroso del niño, la lumbre sacra que algún
día puede surgir y alumbrar el mu'?do, iD;cendiar los corazones y levantarlos, mfundlr en
la raza esas energías indomables que hacen de
un pueblo de inertes un pueblo de héroes. Hay
que estar preparados. Hemos tenido un gran
éxito; ésto nos complace, á pesar de que ya lo
esperábamos, si bien nunca creímos que alcanzara la magnitud real que hoy le conocemos.

***
Teresa Mariani ha triunfado fácilmente. Trae,
como aliados, el talento y la pasión y con pasión y talento una actriz debe vencer en Pº?º
tiempo, por más que el público le sea hostil,
con la condición única de que no se trate de un
público analfabeta.
Dúctil como un fino acero, el talento de la
Marian¡' se amolda á caracteres de pasión bien
diferentes, y entra en ~~l&lt;?s con esa_ naturalidad
que tanto realza las d1f1ciles creac10nes del teatro moderno. La Mariani, además. nos ha traído un repertorio vastísimo, en el que encontrarán sus favoritas todos los gustos y en el
que hab1·á caracteres para agradará todos.
Hemos visto «L' Autre Danger», de Don~ay.
Una gran pieza dramática que ha sido ya ¡uzgada por la crítica cuando se representó en París. Se dice de ella que carece de argumento Y
que no resuelve el problema que presenta al
auditorio. El autor, cuando se ensayaba su
obra en el Teatro de la Comedia, llamaba al
drama «Dans la vie», y con este título, q~e después cambió sin motivo aparente, expltca Y!1
sus intenciones. El teatro moderno se va desligando más y má s de los viejos m?ldes.. Si en
ello ven algunos críticos la mamfes_tac1ón de
una indisciplina cerebral completa, miran ot~os
por el contrario, la señal clara. de un meJor
gusto y de mayor suma de dotes de observación. No creo que sea el teatro, como lo han
pretendido algunos rancios críticos, una esCUE;·
la de costumbres, ni tampoco una cáted1·a divertida de moral barata.
.
La emoción estética debe ser el más alto ide~l
de los dramaturgos. Poco importa el prn_cedimiento, que pasa como pasan ;a~ generaciones
y poco importa someterse al vieJo molde ó dejarlo para que en él se encienen los que d~ tal
cosa gusten. El suprem? criterio en m~tena d_e
arte, el único que permite el progreso rndefimdo- que es el verdadero progreso,-debe ser la
emoción. Ahí donde la emoci_ón levanta el vuelo como una mal'iposa al primer rayo .de sol,
ahí existe una obra de arte. Ayer·eran l?s reyes-por ser de origen divino,-los _que imponían sus "'UStos y el pueblo se consideraba feliz con seguir la vereda en la que la :real planta imprimía sus lentas y augustas pisadas. El
verso, antes, pugnaba por halla~ Ja f?r~ula
que habda de redimirle de la ignomrn1a, !
las academias estaban muy oc~pada~ en fabricar cerrojos y g rilletes para impedir el vuelo
del alma humana.
.
Hemos llegado á la época de l_as grandes irreverencias, es cierto; pero ta~bién de los altos
y magníficos vuelos. Y poco 1mp&lt;?rta al arte el
llanto amodorrado de un académico, roído por
el reuma, si del molde, hecho pedazos por la

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mano de hierro del genio, surge victoriosa la
forma, la divina forma en la qui¡ hemos de comulgar, con el alma temblorosa de emoción.
Donnay ha conseguido romper el viejo molde y arrancar c,uatro páginas á la vida de París, para, con ellas, formar su drama incoherente, es cierto; pero humano, tristemente humano; sin finalidad alguna tambiéni pero,
¿acaso la vida misma tiene finalidades.
El problema no se resuelve en el drama y
tampoco se habría resuelto en la existencia. La
hija, que se enamora del amante de su madre
y el.amante mismo, que se enamora inconsciente y ciego de la chiquilla que odió ha poco, por
ser hija del marido, son dos frutos completamente naturales de la ley fisiológica que hace
una mujer de la niña. de catorce años y un joven del hombre de cuarenta.
No hay un argumento conceptuoso y académico en «L'Autre Danger»; pero hay, en cambio
y en toda la obra, un soplo de vida intenso y
real que conmueve y emociona. ~~alta á los
cuatro actos un hilo que vaya ligando entre sí,
ostensiblemente, las escenas y pase de boca en
' boca entre los actores; pero en cambio, desde
los primeros parlamentos, la atención se encuentra cautiva por la magia irresistible del
genio, que ha sabido poner en cada palabra la
cantidad bastante de vida, de real y dolorosa
y variante vida humana, en la que reconoce.mos desde luego nuestros mismos sentimientos,
nuestras miserias, nuestras volubilidades,
nuestra pasión y modo de ser.
La obra de Donnay ha triunfado, lo mismo
en París, ante la crítica severa y cejijunta, que,
con el dedo levantado amenazadoramente, le
ha citado ante el tribunal académico, que en
t0da Europa y que en toda América. La obra
merece el nombre: es una obra humana.

resultado del concurso d_e niños_,que,
por primera vez en México, abrw EL
MUNDO ILUSTRADO, viene á confirmar plenamente que no nos equivocamos en la elecci6n
de asunto para el certamen, y que el público, comprendiendo la importancia de. éste,
supo corresponder á nuestro !lamam1ento,
en esta ocasi6n, con tanta espontaneidad co ·
mo entusiasmo.
Eslo nos satisface gra1tdemente, no porque el buen éxito en la emprei,a sea siempre
motivo de satisfacci6n parll. el que la acomete, sino porque el solo hech~ de tomar ~arte
activa en un certamen que tiende á. estimular el empeño de los pa~res de familia que
se preocupan por el m_eJor · des~rrollo físico
de los niños en los primeros tiempos de la
vida denota un alto grado de cultura y es
indi~io seguro de que la civilizaci6n va, entre nosotros, extendiéndose más cada día..
El éxito que hemos alca~zado, al__reumr
más de trescientas fotografias de nmos de
distintas partes de ~a ~ep~blica, es, pues,
tan lisonjero co!llo,s1gmficativo y _muy superior á lo que esperabamos, atendiendo á la
naturaleza de un certamen abierto s6lo á un
grupo relativamente corto-pues hay que
advertir que la mayoría, sin duda, de nuestros subscriptores, no estaban en el caso de
aprovechar los cupones, por no contai: en su
familia con niños de las edades requeridasy á la probabilidad de que muchas perso•
nas temerosas de que sus hijos no llenaran
las ~ondiciones necesarias para re,mltar ven-

cedores, se abstuvieran de hacerlos figurar
en el concurso.

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Para otorgar los premios ofrecidos, tuvimos en cuenta, por ser la hase más ~rme para fundar nuestro fallo, e1 mayor o menor
peso de los niños con relación á su edad,
considerando naturalmente, que el aumento proporcio~al de yeso en la ~nfancia va
siendo menor á medida que los mños crecen.
Conforme á esta base, el primer premio del
grupo de O á 2 años, fué so~teado entre la
niña María Guadalupe Aragon ( de Guadalupe Hidalgo), que pesa 8 kilos 645 gra~3s
y cuenta 3 meses ~9 días de edad, y el nmo
Maximiliano A. Nieblas ( de Alamos, Son. ) ,
que tiene 6 meses 8 días de edad y pesa 12
kilos 60 gramos por encontrarse ambos, en
nuestro concept~, en igua~es circunstancias.
La suerte favoreci6 á la niña Arag6n, que es
á la que proclamamos hoy como ve1;1cedora.
El segundo premio, coi:respond1~n te ~1
grupo de O á 2 años, fué adJudica?o a la mña María Luisa Cejudo ( de Tulancrngo), que
tiene 18 mesea 4 días de edad y que pesa 19
kilos 300 gramos.
.
Del grupo de 2 á 4 años, el primer prem10
correspondi6 á la niña Oiga Meade ~lorduy
( de San Luis Potósí), que pefla 23 kilos 400
gramos y tiene 46 meses de edad, y ~l segundo á la niña Dora Torrea ( de Torreo_n, Coahuila), que tiene 4 años y pesa 23 kllos 860
gramos.
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Tratándose del grupo de 2 á 4 anos, ehemos advertir que no tu~imos ~nicame~te
presente el peso de los mños, smo también
las demás condiciones del buen desarrollo
físico como son las proporciones.

'

***

No omitiremos hacer, de paso; otra obser-

vaci6n que nos parece muy important~. Los
fot6grafos, con muy pocas excepciones,
no tuvieron en cuenta, al hacer los retratos
de los niños, que eran pa_ra un concurso en
el cual se trataba, precisamente, de pr~miar á los mejor desarrollados, y no se cuidaron ni de que los clichés result3:ran s~ficientemente claros, ni de que las im~res~ones. por sí solas, fueran b3:sta?~es á ¡ustificar la corpulencia de los chiqUitmes. Tanto
es así, que en algunos casos, y ?reyendo que
probablemente se había cometido un error
al declarar el peso y la edad, mandamos,
por conducto de nuer,tros agentes y corresponsales, rectificar los datos, encontrándonos con que eran absolutamente exactos.
Ilustramos hoy nuestras páginas con los
retratos de los nifios vencedores y con algunos otros tomados de entre los que nos fueron remitidos. En los próximos números de
este semanario publicaremos los qu~ hoy dejamos en cartera, exceptuando únicamente
aquellos que, poi: lo defectuos~ de las fotografías, es imposible reproducu: .
Cumpliendo con nuestro ofrecimiento, hemos encomendado ya al aventa~ado -~rtista
Sr. Juan de M. Pacheco, 13: eJecuc10~, al
6leo, de los retratos de las _mñas Arag~n y
Meade Elorduy, que ob~uvie~on los primeros premios. Las amplificaciones fotográficas que constituyen los segundos y que co•
rresponden á las niñas Cejudo y Torrea, serán hechas en nuestros talleres.
Oportunamente anunciar~mos _13: ,fecha en
.que los premios estarán á d1sposic1on de los
interesados, á fin de que pasen á recogerlos
á nuestra~ oficinas.
NOTA. - El niño Carlos Aguila de 7 meses de
edad y 13 kcrs, de peso quedó fuera de concucso por no h'a.b~rse remitido oportunamente el
cupón respectivo.

** *

Hemos visto en el escenario de Arbeu desfilar viejos fantasmas de nuestros afios juveniles. Las figuras grotescas, pero maravillosas,
de fuerza ficticia y artificial, de Sardou; las
mujeres rubias, frágiles como vasos de lágrimas ó fuertes como hembras bíblicas, de los
poetas septentrionales; alguna de~icada _figu~a
de mujer moderna, atenaceada por la histeria
y mordida en el alma por atavismos insospechados; de todo hemos visto en la escena. El
talento de la Mariani y el talento de Paladini
-un magnífico actor dramático por cierto,han hecho el milagro de regresarnos á épocas
ya idas, en las cuales, como decía el literato
francés, liev&amp;bamos «el pelo largo y el juicio
corto».
.
Muchas de las creaciones de la Mariani nos
eran desconocidas. Serán en la. ruta recuerdos
que se quedan, fijando una época, para que después, cuando la memoria bata sus alas, pasen
ante nosotros como luminosa evocación, con
sus miserias y sus dolores; con sus alegrías y
sus sufrimientos; con todos sus perfumes y todas sus úlceras, lastimosas y humanas, como
ji.rones de nuestra propia vida, que cobran forma y marchan silenciosamente, perdiéndose en
la penumbra de la noche sin luz y sin estrellas
en la. inmensa noche en laque nosotros mismos
nos perderemos lentamente ....

E~ CONSENTIDO.
(Estudio fotográfico del Sr. Lic. José luis Requena.)

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO
Oiga Dleade Elorduy.

Edad: 40 meses.-Peso, 23.400 kgs.
Federico l!leade Elorduy.
Edad: 30 meses 13 días. -Peso 16.800 kgs.
Dora Torrea.
Edad: 48 meses.-Peso, 23.860 kgs.

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�EL MUNDO ILUSTRADO

Un Incidente en JIIarrnflco•.-La de•composiclón de
un lmperlo,-EI tr,.tado anglofrancés y el predomtnto de Fr11ncla,-Cnestlones suttamerlcanas.-Pe-rú
y Brasll.-Un caso claro de arbltraje.-No debe haber temores de ,:nerra,-LJI. campaña en l\Ianchnrla.
-P0r tierra y por mar.-Los enemigos frPnte á fr•mte.-La. suerte de Puerto Artnro.-Próxlmo combate,

I las miradas codiciosas de Europa no estuvieran fijas en el imperio de Marruecos,
poco interés despertaría el incidente que
ha provoca.do la reunión de. numerosos buques
de guerra en las aguas de Tánger. Pero la antigua Mauritania ha figurado de modo prominente aunque pasivo en el último trata.do colonial celebrado entre Francia y Gran Bretaña,
y por esa razón un crimen vulgar entre los países orientales ha dado origen á cambios de
notas entre los gabinetes, y por obtener la Ji.
bertad de un ciudadano americano y un súbdito
inglés plagiados por bandidos marroquíes, se
han movido las escuadras y se han agitado las
cancillerías.
Dos hechos se desprenden de e~te incidente:
el primero, es la descomposición putrefacta del
Imperio Mogrebino, donde unos bandidos vulgares se atreven á imponer condiciones al Sultán, exigiendo la cesión en feudo de una parte
del territorio, y el otro, es el reconocimiento
tll.cito que en cierto modo han sancionado los
Estados Unidos del predominio que ejerce ó
habrá de ejercer en lo porvenir la República
Francesa sobre Marruecos, por virtud del último tratado con Inglaterra, abandonando sus
viejas pretensiones al territorio del ant,igno
imperio de los Faraones. Esa disgregación de
un pueblo donde el crimen impera y el poder
central carece no sólo de fuerzas para reprimirlo, sino antes bien comete la debilidad de
dejarse guiar por aspiraciones malsanas y se
deja intimidar por las absurdas pretensiones
de los proscritos, bien merece que otras potencias que tienen allí vinculados grandes intereses tomen á su cargo la tarea de hacer preva-

S

lecer el orden para bien de todos. Las hazañas
de los Raisulis explican perfectamente las
cláusulas del tratado anglofrancés, que dejan
el porvenir del carcomido imperio marroquí al
arbitrio de la culta Francia. La civilización
así lo exige, la conveniencia de los pueblos modernos lo reclama.

***

Tristeza profunda causa en el ánimo ver que
los pueblos latinos de la América, que tienen
á su disposición inmensos territorios que apenas alcanzan á medir, tengan todavía dificultades por la delimitación de fronteras y pre·
tendan en estos principios de siglo iniciar guerras fratricidas por un kilómetro cuadrado más
ó menos en la vasta extensión de sus dominios.
Profundo desconsuelo se experimenta al ver
que hay todavía directores entre los Estados
sudamericanos, que en vez de prepararse á la
lucha tremenda por venir, contra razas y elementos enemigos, por medio del trabajo y el
aprovechamiento de sus fuentes de riqueza, se
preocupen de cuestiones secundarias, como son
las de posesión de territorios incultos, alegando derechos de primacía sobre terrenos de dudosa utilidad para quienes se los disputan.
En las circunstancias en que se hizo la inde·
pendencia de los pueblos americanos, no habiendo anteriormente limitación de fronteras,
y extendiéndose las inmensas posesiones española!;! en territorios inexplorados en algunas
partes y en otras enteramente desconocidos,
quedó como germen de futuras discordias la
cuestión de límites. En consecuencia, no debía
haber motivo entre los pueblos comarcanos
para dificultad alguna de importancia., en la
solución del problema, tanto más cuanto que
por lo común la extensión territorial que á cada uno ha correspondido en lo que pudiera
11 amarse el repa.rto provisional, es superior á
las necesidades de su población. Nunca, pues,

EL MUNDO ILUSTRADO

puede considerarse comprometido el honor nacional en cuestiones semejantes.
Por eso causa extraí'Ieza que sfl hable de una
guerra posible entre Perú y Brasil, por motivo
del territorio de Acre, al cual cada una de ias
partes contrincantes alega derechos más ó menos perfectos. No debemos decidir de parte de
quién está la justicia; toca ese asunto á árbitros de ciencia, conocedores de la geograffa
colonial, quienes podr?il, con presencia de los
datos suministrados por los litigantes, declarar á quién asiste el buen derecho.
Pero cualesquiera que sean sus pretensiones,
cualesquiera que sean sus alegaciones. no creemos que deban, sin escándalo de todo ei continente, acudirá la «suprema ratio» para dirimir cuestión que bien merece ser definida por
el arbitraje, sin preocupaciones, sin influencias políticas, sin rencores; i-ólo á la luz de la
ciencia, soberana en el asunto que se ofrece.
Así es de esperarse de la cordura y sensatez de
los hombres públicos de las dos naciones hermanas, que no han de querer que sus países se
vean envueltos en los horrores de una guerra
extranjera, por cuestión que sólo debe resolverse por medio del estudio y de la buena ~e
que es seguro anima á los dos pueblos limítrofes.

***
Y mientras en nuestro continente apenas
aparee.in esas ligeras nuhes de tormenta que
pronto se desvanecerán para bien de esta tierra
clásica de la libertad, abierta al porvenir, allá
en el remoto Oriente sigue sin despejarse la
incógnita en el obscuro problema de la guerra.
Abandonaron de prisa las fuerzas moscovitas el Puerto de Dalny, dejando en él algunos
elementos que no pudieron destruir y que sabrá aprovechar el enemigo. Niuchuan, convertido en base de operaciones para el auxilio de

Puerto Arturo y en gran almacén de provisiones para las necesidades de la campaña, queda todavía en poder de los rusos; pero con escasa guarnición que vigila los elementos de
guerra allí almacenados para que no caigan en
poder de los japoneses. Puerto Arturo; aislado
de toda comunicación con el ejé,·cito ruso, es
por ahora el punto objetivo contra el cual se
dirigen todas las fuerzas del Japón, á fin de
rendirlo en cortó tiempo por la inmensa influencia moral que habrá de ejercer en la campaña al caer bajo el empuje poderoso de los
ejércitos y escuadras del Mikado el baluarte
moscovita en el Extremo Oriente.
Pero cualesquiera que sean los elementos
acumulados contra la plaza fuerte sitiada por
mar y tierra, hay en su seno elementos de resistencia bastantes á sostener los primeros empujes que han de resultar muy caros á los sitiadores, como fué el primer avance sobre el
cerro de Nashan, que era como la línea avanzada de defensas del puerto. La guarnición
del puerto ruso que domina la entrada al golfo de Pichili, no debe ser muy numerosa; ¡,ero
sí bastante al servicio de las fortificaciones y
con la dotación suficiente de provisiones de
boca y municiones de guerra, para resistir algún tiempo los ataques del enemigo. La flota
rusa, que casi desde el principio de las hostilidades quedó inmovilizada en la bahía, ha tenido tiempo para reparar las averías sufridas
en los bombardeos repetidos de la escuadra
japonesa. Así nos lo hacen comprender las informaciones de fuente rusa, pues se anuncia que
aun el acorazado «Povieda», averiado al mismo tiempo que el «Petropavlovsk», se hundía
con el heroico Vicealmirante Makaroff, ha reparado la seria avería que le causó una mina
japonesa explotando bajo su casco de acero.

***
Como está bien averiguado que en la batalla
de Kincú un cañonero y dos torpederos rusos
auxiliaron las opet·aciones del ejército de tierra, regre!ando después al puerto, y, además,
los buques encerrados han podido despejar el
canal de los estorbos colocados por el enemigo y de las minas traidoras sumergidas bajo
sus aguas, puede creerse que la flota. sólo espera el momento oportuno para hacer una salida atrevida si se quiere, pero con posibles
ventajas para dejar la inacción á que se ha
visto redu(}ida.
En esta posibilidad han llegado rumores de
un encuentro naval ; con persistencia han circulado versiones de que la escuadra rusa ha
intentado un combate y hasta se ha dicho que
ha podido unirse con la escuadrilla de Vladi·
vostock. A estos rumores, que no han recibido
confirmación, añádese el de hundimiento de
cuatro buques de guerra japoneses. Pero son
rumores nada más. Ni de Tokio ni de San Petersburgo se dice algo que dé certeza á tales
versiones. Obscuridad completa reina en el
asunto.

GUERRA RUSOJAPONESA.-LOS REFLECTORES DE PUERTO ARTURO USADOS PARA
EXPLORAR EL HORIZONTE.

***

No mayor claridad se tiene respecto á I a
marcha de la campaña por tierra Verdaderas
ó falsas las diferencias que se han dicho había
entre el Virrey Alexieff y el General Kuropatkin, queda averiirnado que el Czar no ha intervenido con su influencia personal para dirimirlas; pero también parece fuera de toda duda que
aunque primero se había dicho que el General
en Jefe de las fuerzas de tierra no se preocupaba por la suerte de Puerto Arturo, sin debilitar sus posiciones, sin mermar de una rnanrra
notable el grueso de su fuerza, ha enviado sin
embargo una división volante rumbo al Sur, y
con objeto aparentemente de auxiliar al General Stoessel que defiende la plaza sitiada.
Entre tanto, el Ejército japonés, que desde el
principio de la guerra era dueño de Corea y
después de la batalla del Yalú pudo avanzar
sobre la Manchuria rusa, y al día siguiente del
combate de Kinchú dejó aislado del todo á
Puerto Arturo, avanza muy lentamente hacia
el norte y más lsntamente todavía hacia el sur.

Cada día que pasa se teme·un encuentro entre
el grueso de las fuerzas beligerantes, y unas veces en Liaoyang, otras en Siuyen, se anuncia
un combate general de carácter más ó menos
decisivo. Pero pasan los días y l as semanas
pasan y sólo se tienen noticias de escaramuzas
más ó menos sangrientas, pues los jefes de los
ejércitos enemigos parecen esquivar el momento de aventm·ar una batalla formal.
Entre tanto, fuerzas volantes rusas han logrado cruzar el Yalú, y excursionan con gran
activUad al norte de Corea, se apoderan de
puntos estratégicos, amenazan de cerca Gensan y tienen aterrorizados á los coreanos con
sus continuas correrías.
Frente á frente los ejéreitos contrarios, no
ha de tardar mucho tiempo sin que llegue á
nuestras noticias que ha habido un combate
formal en los campos man&lt;!húes.

z. z. z.
Jnnio 9 de 1904.

TROPAS JAPONESAS SALIENDO PARA EXTREMO OfüENTE,-UNA DESPEDIDAIENTUSIASTA,
GUERRA RUSOJAPONESA,-GRUPODE COSACOS Á BORDO DE UN TREN.

�EL MUNDO ILUSTRADO

1 José Antonio del Carmen de Nájera y Varela de
)léxito.-9 nie~e~ 21 dlas; 10.320 kgs.
'
2 Esperanza Asúnsulo, de Chihuuhua.-4 meses 18
ellas; 7.640 kgs.
3 Lui;a Jos('!ina de Prida. y Airillaga, de Méxieo.9 meses 2U dias; 9.012 kgs.
4 Guad,1lu¡,c Bonilla., de Tacubaya.-5 meses 20
dius; 9 kg•.
5 Enrique Beltrán, de )I~xico.-12 me~es r, ellas;
11.ll,O k~s.
6 Rafael Renato Lópcz Magaña, de Méxi&lt;·o-7 mes.•s 22 dh1s; 9. ,LlJ kgs.
7 Maria. ,lmclia Espcrnnza. CMtilñón, ele IJ/\xico.7 " N,es 12 drns; 10 250 kgs.
8 José RiYera., de M/\xico.-22 meses J5 dins; J4 kgs.
9 Lu,s Buslillos, de He, mosillo, Sonora,-8 meses
20 dlas: 11 kgs.
10 Juan Homcio J:lowman, de Carbó, Sonora.-18 meses; 18 kgs.
.
11 Federico Guillermo Doormann, de M/\:"&lt;ico.-1s
meses 15 dius; 14.200 kgs.
12 Guillermo Arreola, de Guadalajnra.-6 meses 20
dius; 9 kgs.
·
13 Tomás Murti nez, ele Puebla. -6 meses; S kgs.
H canuto R. Gon,.~Jcz, de ll.onterr~y.-12 m,·ses 25
días; 10.700 kgs.
15 Jo1&lt;quin Eduardo Ampnnfo, de Gómez Palacio,
Durango.-7 mtses 1~ dius; 8.500 kgs.
16 Baltns»r Lconelli, de Pnebla.-4 meses 11 dias;
7.300 kgs.

17 Lucía Dolores Vásquez, de Tumpico.-10 mes~s 16
ellas: 10.&amp;lv kgs.
18 Ca.rlos.N"varrete, de i\Iéxico.-18 meses 16 días;
1:1.500 kgs.
19 Jorge Alvarez, de Guad.'1ajarn.-5 meses 22 días;
8. 200 kgs.

Concurso de Niñ.os.

EL MUNDO ILUSTRADO

1 \. \

\

'20 Alberto Andrés Ca.macho, de Guadalupe Hidalgo.
-5 meses 12 dlas; 8 kgs.
21 Raúl Aguilttr. de San Luis Potosl.-23 meses 16
dlas; 12.300 kgs.
22 Albe•to S. Carreño y Obregón, de Tacubaya..-6
meses 15 días; 8.100 kgs.
23 Julio Ocádiz Arna.ud, de Méxíco.-11 meses Rdías;
10 kgs.
24 Catalina Garma, de Gua.najua.to.-14 meses 12
dias; 10 kgs.
2ií E.spera.nza González, de lúéxico.-11 meses 13 dia,;
8.200 kgs.
26 Cllrlos )l. G. Solana, de Morclia.-20 meses 21
días; 12.500 kgs.
27 Carmen Agnilcrn, de Huejotzingo.-15 meses 13
dias; 9.400 kgs.
28 Alberto Juan Ald&lt;tmo. y Contreras de M~xico. 23 mes•s 2 días; 11.500 kgs.
'
29 Paz l,ópez Ma.sse y Noriegu, de México.-10 meses
5 días: 11 kgs ,
30 Elta Rocha, de Ja.lapa.-18 meses 14 días; 12.303
kgs.
31 Guadalupe González, de Monterrcy.-14 meses 4
dít1s: 9.550 kgs.
32 Juan Manuel 1'orrea, de México.-7 meses 5 dias
9 kgs.
38 Maximiliano A. Kiehlas, de Alamos, Son.-6 meses 8 dia.s: 12.060 kgs.
34 Carlos_Aguila, de lúonterrey.-7 meses: J3.237kgs.
85 Francisco Guerrero y Vizcaya, de México.- 18meses 25 días; 13 kgs.
·
36 C. Luis de la Torre, de Pachuea..-5 meses 29 días;
11.200 kgs,
37 Federico Farber, de Mazat.Jñn.-15 meses 2 días;
12.905 kgs.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

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.

_p'
OS juguetes se han hecho para
los niños, que no sólo ven en
ellos un conj unto de formas, de
colores, de ornamentos y de mecanismos. Para el niño el juguete es
casi una cosa viviente, cuya alma
elemental corresponde misteriosamente con la suya. El niíio prefiere
uno de sus juguetes, no porque sea.
el más lujoso, el más ingenio¡,o; á
veces, por lo contrario, el más ordinario, el más maltratado, el más
informe es el que más le gusta, aquel
de que no quiere separarse ni durante la noche; mientras duerme
sigue estrechándolo amorosamente
contra su corazón ....
¿Quiere decir esto que ama, que
escoge sus juguetes al acaso·~ ¡No
tal! ... Miremos jugar á los chicos,
recordemos, lo mejor posible, el
tiempo en que nosotros también jugábamo3: notaremos que los gustos, las preferencias del niño, obedecen á verdaderas leyes, con frecuencia no conocidas ó contrariadas en el juguete moderno.

[

***

Desde luego lo que al nii'Io más
le gusta en un juguete, es la sensación de &lt;poseerlo&gt;, de que sea bien
suyo, de modo que pueda hacer con
él lo que se le antoje, sin control,
sin riesgo de reprimenda. Todo lo
que para él limite ese precoz instinto de propietario, lo despega de su
juguete. ¿Cuál de nosotros, en sus
juveniles años, no recibió de algún
amigo rico uno de esos regalos suntuosos-muileca articulada y parlante, barco provisto de verdadera
caldera, caja para experimentos
eléctricos-que provocan la admiración de toda la.familia? Nosotros
también lo admirábamos y al principio nos regocijábamos; pero pronto caíamos en la cuenta de que
apenas nos dejaban tocar ese magnífico objeto, y eso con vigilancia
de nuestros gestos .. . .
-Sería mucha lástima-decíanq ue una cosa tan bonita se quebrase y este niilo todo lo rompe ....
Tenían razón, es muy cierto; si
nos hubiesen entregado l a bonita
cosa, ay de su integridad.... Sólo
que el derecho de destruir aparece
ante las almas sencillas como el
signo más patente de la posesión.
Aquel juguete, dem&lt;.Lsiado protegí-

do contra nosotros, no era nuestro
manifiestamente. De él nos apartábamos con el corazón algo triste.
Pronto olvidado por nosotros, poco á poco olvida.do de todos, concluía por quedarse relega.di) sobre
el anaquel de arriba de un armario
-objeto suntuoso é inútil, al que el
fabricante habfa omitido insuflar
un alma de juguete.
Si algunos padres más liberales
entregan el juguete de lujo al niño,
éste comienza en seguida á destruirlo, cosa muy natural, por qi:e el
niño no sólo quiere poseer su juguete, quiere también &lt;comprenderlo&gt;... . Cuando la muñeca. destripada deja ver el misterio du su mecanismo, cuando la caldera hecha
pedazos yace á la vera del navío,
cuando las bobinas devanadas del
juguete eléctrico cubren el suelo,
confundidas ccn las ampollas rotas,
entonces triunfa el autor de todás
estas ruinas; principia también entonces á querer estas ruinas y destrozos. Ruinas y destrc&gt;zos se animan para él, por el esfuerzo que
tuvo que hacer para. acumularlos y
la curiosidad satisfecha. Domina
el juguete despedazado con toda su
tierna fuerza y toda su tierna comprensión ... .. .
Pero en resumidas cuentas, el juguete sencillo, inmediata.mente inteligible y del cual respetará á veces la estructura elemental, es el
que siempre elegirá espontáneamente. ¿Cuál es el juguete nacional
francés, el que se encuentra en las
humildes aldeas, en Flandes como
en Provenza, de los Vosges á los
Pirineos? Un tronco de cartón,
coronado de una bola en que las
facciones del semhiante humano están dibujadas sin relieve. Esto
basta para que el niño se imagine
un hombre, una mujer, un anciano,
un nii'Io como él, toda la humanidad. Con este busto rudimentario,
se comunica de igual á igual. Como
es infinitamente imagina.ti vo, lo
transforma á voluntad, de acuerdo
con las visiones de su tierno cerebro. Así aparece otra ley del arte
de los juguetes; deben ser imágenes
&lt;simplificadas&gt; de la realidad; deben ser, para el niño, asuntos de
amplificación y no enigmas.
La tercera ley consiste en que el
juguete ofrezca al niño un motivo

de actividad personal. . .. El ni!iito
se encariflará con lo que le ayuda
á producir movimiento y ruido, á
manifestar su naciente fuerza viril;
la niñita amará la mufieca á la cual
viste, peina, arrulla sobre su corazón, reprende y acaricia., con la
cual se ejercita y a en su oficio de
mujer y de madre. Los juguetes que
sólo son un espectáculo, son malos
juguetes: los títeres sólo divierten
al niño cuando está en compañía de
otros niilos, que se agitan y ríen
con él. Los juguetes eternos son
aquellos de que se, sirve el niño para moverse y gritar más: una trom peta, un tambor sonoro, un carro
móvil sobre ruedas, un caballo de
palo sobre el cual se monta en realidad, una imagen humana de que
atormenta las articulaciones simplificadas. Estos son los accesorios
pueriles que se encuentran en todos
los pueblos, en todas las civilizaciones. Son los que verdaderamente
vienen del país encantado en donde
se agita la imaginación de los peque!luelos, del «toy-land&gt;, como
dicen bonitamente los ingleses, que
son tan sabios en el arte de divertir
á la infancil),..... . El &lt;toy- land&gt;,
país misterioso en que los juguetes
son seres dotados de vida, en que
los juguetes tienen un alma! ....

del inventor: divertir á los niños
que pasan de treinta años. Y hay
que deuir que lo logran. Por lo que
hace á mí, confieso que cada a!lo
hago recogida concienzuda de todas esas obras maestras de ingeniosidad y gracia: me divierto con
ellas y colmo de obsequios á mis
amigos, que no se divierten menos.
Existe, pues, una clientela para
el juguete ingenioso ó de lujo, y,
por tanto, hay razón para fomentar la industria que lo fabrica . . . .
Pero no habría que olvidar, sin
embargo, á los verdaderos ciudadanos del «toy-land&gt;, á los pequeftuelos, que poco se cuidan de tanto
lujo ni de tanto ingenio mecánico.
¡Por Dios, señores inventores y señores vendedores de juguetes, pensad en el niño antes que en los padres! .... Las personas grandes no
necesitan de juguetes, conociendo,
como conocen, una porción de divertimientos de que está excluída
la infancia, verbigracia, la política
y el amor. Por el contrario, la infancia ha menester de juguetes para
ejercitar s.1 inteligencia, su entendimiento, sus músculos y basta su
co:azón. ¿Quién dará á los francesitos los juguetes á la vez sencillos,
bonitos, amables, símbolos del carácter de la raza, como los apriscos de Nuremberg- simbolizan el
alma legendaria alemana? Sería un
***
Nuestros juguetes modernos,·bay bonito tema para un concurso de
que convenir- en ello, desdeñan de- artistas y de pensadores el de esta
masiado esas reglas esenciales. Son invención de una teoría de juguetes
ó demasiado lujosos ó demasiado verdaderamente nacionales .... Sóingeniosos. Diríase que los que los lo tenemos ¡ponres de nosotros! á
fabrican se olvidan del niño 4 quien Polichinela-¡y éste nos vino de
se los darán y sólo piensan en el Italial- y el informe tronco humacomprador adulto que los paga. En no, relleno de salvado, por el que
una palabra: son juguetes &lt;para los niños de nuestros campos suspersonas grandes&gt;. Y sobre todo, piran en los escaparates de I as merlas personas grandes son las que cerías del pueblo! ..... .
La verdad es que, para.crear esos
los admiran y se divierten con
ellos . . .. El ai'Io pasado vi á toda juguetes definitivos, sería menester
una familia de gentes razonables que el inventor fuese, al propio
en cuatro pies sobre el piso de su tiempo, un potta. Taine ha dicho
comedor, entretenida con la manio- que los poetas son hombres que han
bra de un ferrocarril mecániéo, conservado sus ojos de niftos. _Se
provisto de túneles, disco:=;, esta- requiere haber conservado los o¡os
ciones, agujas . . .. y accidente. El de la infancia y también un poco
niilo de tres ai'Ios, destinatario de del alma infantil, para. inventar un
este objeto artístico, se aburría en juguete que sea realmente un acceun rincón de la pieza, con el cora- sorio del &lt;toy-land», un juguete que
zón oprimido . ... Hasta los jugue- tenga un alma.
tes económicos de las tenduchas del
MARCEL PRÉVOST.
bulevar acusan esta preocu_pación

Voces Infant iles.
(Para mi hilo Alberto.)

Amo las voces, las argentinas,
las que por frescas y cristalinas
son como alegre repiqueteo;
las que semejan el parloteo
de una bandada de golondrinas.

Amo las voces cuya armonía,
es bulliciosa clarinería;
las que por dulces y por locuelas,
son un repique de castafluelas
en el tablado de la alegría.

Amo las voces de timbre de oro,
que se desgranan como un tesoro
en explosiones dP, francas risas;
voces aladas como las brisas,
voces de alegre timbre sonoro.
Amo las voces cuya cadencia
es blando trino de la inocencia;
las vocecitas cuyos cantares
son como el himno de los hogares
- templos de oro de la existencia. Amo las voces enrevesadas,
las que con frases enmarañadas,
y sin temores por el og año,
forman con ritmo dulce y ex trailo
la alga.rabia de las nidadas.
Amo las voces que sonorosas,
caen como lluvia de frescas rosas;
voces que arrullan ó que aletean
y que alocadas revolotean
como un eriiambre de mariposas.

Amo las voces alborozadas
que se despeñan en carcajadas:
voces augusta~, voces benditas,
que son anuncios de cabecitas
de crenchas blondas y ensortijadas.
La vida es triste:cruel desencanto,
PO!!e en I as al.mas hondo quebranto;
y si me agobian los sinsabores,
cuando al embate de los dolores
en mis pupilas asoma el llanto,
Busco las voces, las argentinas
las que por frescas y cristalinas '
son como al~gre r epiqueteo,
las que seme¡an al parloteo
de una bandada de golondrinas.
Y hallo en su charla, viva y locuela
la paz sublime, que mi alma anhela
y surge y se alza de mi memoria '
q,lgo divino que sabe á gloria
·'
a.lgo muy tierno que me cons~ela.

TEATROS,-ETTORE PALADINJ1 DISTINGUIDO ACTOR DE LA COMPAf:fA TERESA MARIANI.
Pasó sin ruido entre las sombras en que luchan los hombres y en donde soplan los vientos airados; pasó con su pureza intacta, cual
pluma de cisne que queda blanca aunque atraviese la noche
(De Víotor Rugo)
Ha huído á confundirse con el alba, labio
que no sintió más beso que el del sueilo, alma
A tuya también l. . . . La tuya y después la
que no ha dormido sino en el lecho de Dios.
mía!Madre de corazón sin mancha, bien
Nosotros, entretanto, quedamos aquí luchanhaces en no cerrar la puerta de tu hogar vacío:
do con nuestro dolor infinito. ¡Madre, de·rodital vez vuelva ella, la que duerme bajo esa lollas! ¡De rodillas ambos sobre esas tumbas sasa que la hierba ha cubierto ya.
gradas y con los ojos del alma busquemos en
Cuando mi hija desapareció entre las olas
las t inieblas la estela de esos seres queridos!
tumultuosas, sonó tu hora, Clara, y alzaste el
¡Imposible retenedos, imposible sueño! Son
vuelo. En tus sombras de abajo tal vez oiste l_a
de Dios y El los llama. Cuando 00n sus brazos
voz que te llamaba desde las sombras de arriblancos rodean nuestros cuellos y su corazón
ba., y partiste en pos de la que te había precelate sobre el nuestro, un viento de los cielos á
dido en el _v iaje.
. .
cada instante Jo&lt;; hace temblar.
Niila de frente inmaculada, d1s1padora de la
Alegran nuestras horas con sus risas y con
tristeza, que en las horas de tu niffez alegraste
sus inocen tes juegos; nuestro sol moribundo es
l as horas de tu madre y que más tarde regaste
para ellos el sol en el oriente, y sin que lo seclaridades en su cielo; ya no &lt;eres&gt; tú que &lt;apepan , sus alas purísimas se dibujan en las panas fuiste&gt;, ya duermes bajo una losa sin nomredes del hogar.
bre. Y así como la estrella atrae al lirio, tú,
Vienen á nuestras mora.das á ser luz de ellas.
virgen, fuiste at1·aída por la virginidad del
-«¡Hija mía!&gt; «¡Hijo míol&gt;-les decimos entre
azul.
besos,-y risueftos y felices nos hacen una caHas subido al firmamento excelso escapada
ricia .... ¡y mueren después! ¡Madre que sufres!
de los cielos, como el zorzal de los bosques.
¡ Esos son los ángeles!
;Chispa, ala, aroma, himno hundido ya en el
Corto es su tránsito, que las puertas celestes
abismo de los rayos, de los amores, de los perhan quedado abiertas para ellos y deben re fumes y de los cánticos!
gresar pronto; y parte~ s_in que hayan s_ufrido,
Ya no oímos tus risas en nuestra noche somsin saber lo que es env1d1a, orgullo, odio y dobría. Solamente te vemos cuando vienes á be!!lor; sin que hayan acercado sus labios á nuesdecirnos y flotas entonces, como cade1;1te músitra copa de amargura. ¡Seres benditos. qu!l se
ca en nuestro suelo y nuestra memorrn.
van en l a dichosa edad en que l a pupila rnoTal vez presentías tu lúgubre epitalamio
cente está en flor!
cuando a.! caminar, tu pie breve no despertaba
Para nosotros, demonios ó apóstoles, la virumor· 'y cual si hicieses un ramillete para los
da es lucha incesante. Resignados debemos excielos,' re~oncentraste en tu alma todos los ideapiar nuestros erroreq ó los errores ajenos; deles de la tierra.
ben llora1· nuestros ojos y gotas de sangre deViendo tu frente serena, viendo tus ojos lleben marcar la ruta que recorramos. ~llos ....
nos de luz, los corazones más combatidos por
ellos son el aura.que huye, el ave que llega _á
el infortunio olvidaban sus dolores. P .. saste al
la. rama y se va, el suspiro que vuela, el abril
lado de los hombres como Ruth la sega.dora, Y
florido que encanta. y pasa ... . Son el aroma de
así como Ruth recogió espinas, tú recogiste el
la rosa que va á juntarse en los cielos con un
bien.
rayo de sol.
L a Naturaleza te había hecho el don de sus
Son el astro de oro que se hunde con los arregracias y la aurora el de su pureza. Hermosa
boles de la aurora; mueren para nosotros, pey casta eras una como forma aérea y parecías
ro nacen para desconocido firmamento, por_que
la rosa' de todos los rosales y el incienso de
la estrella que cae, cuando empieza á a.bnrs,)
todos los amores.
en el seuo de la muerte, tras el muro del sepulLos que no conocieron á esa niiia enca1;1tadocro continúa su dilatación.
ra no pueden ima"'inarse cómo era su mirada,
S í madre de la vfrgen muerta: all á están los
ta~ pura como el ~gua dormida del remanso
esco::,idos, los enviados divinos, los alados,
en donde se mira el lucero vespertino.
los ;'encedores; aquellos á quienes Dios ha perSencilla, buena, candorosa y expansiva, en
mitido que moren un instante en la ti&gt;rra para
voz baja preludiaba sus cantos á la esperanza,
que consuelen á los corazones heridos por la
y en toda ella. había algo de ignoto y de ~ago,
fatalidad.
como visión de un suefio en noche tranquila.

CLARA

L

Como el án"'el
á Jacob, como Jesus á Pedro
0
nos ven á nos otros, que lejos de ellos sentimos
el aire enrarecido; vienen bellos y puros trayendo en las pupilas la claridad serena de los
parRísos ignotos.
Y cuando han curado nuestros dolores y han
besado con labios compasivos los labios
de las llairas; cuando han encendido el alba en
los nubladoQ que nos rodean y cantan lb canción de los cie1os en nuestros hogares, regresan á Dios y le hablan de los hombres, y para
hacerle presente la amargura de nuestra ruta,
lo que sufrimos y lo que somos, se van con un
poco de tierra en la mano.
Se van, y nosotros, mudos y pálidos, quedamos con la mirada fija en la puerta por donde
han salido, y nada sabemos .... ¡no sabe~os sino que se han ido! ¿,Para qué el astro srn resplandores, para qué la enramada sin el canto
del ave y para qué la casa sin risas ni juegos?
¿A quién esperamos si ellos no han de volver?
Han partido, semejantes á la nota que se escapa de la lira, y quedamos solos y tristes al
borde del abis'IlO en qui, se derrumba todo.
Después el resplandor de sus sonrisas cruza la
negrura de nuestras noches. Oímos como batir
de alas ó como rumor de túnica que roza en el
pavimento; las lágrimas asoman á nuestros
ojos y caemos de hinojos murmurando una ple·
garia; y cuando nos levantamos, sentimos que
sus blancas manos acarician nuestras rodillas.
Y, con su voz ternfsiu,a, nos dicen: «¡Padre
mio! ¡una hora, un día no más! Te esoero al
pie de la escala del amor para subir contig:o.
La vida es ama~ga, y serás ángel, ya que fu1.;.te mártir&gt;.
Cuando regresáis, volveros á hallar es nacer. ¿Cuándo veremos la estrella mue1:ta levantarse, fúlgida y bella, en el negro horizonte del
sepulcro? ¿Cuándo iremos á donde estáis vosotras, cándidas pa'omas; á donde están las
p r imaveras y los niilos muertos, todos los amores de quP. nosotros hemos sido tumba y todas
las claridades de que hemos sido noche?
¿ Cuándo iremos á ese cielo radioso en donde
están los ausentes, los amados, los seres dulces y puros, los besos de los espíritus y las
miradas de las 'llmas?
¿Cuándo pa.rticiparem_,s del goce infinito, bajo la mirada eterna, en d&lt;,nd':' se ve al través de
l a armonía revolotear la estrofa azul'? ¿Cuándo iremos á donde el alba y el rayo están juntos, á ver cómo nuestra carne tenebrosa se disuelve en resplandores y á ver nuestros pies,
hechos de noche, convertirse en al as de oro?

Dulce hijo mío, ven que te adoro,
que de tus risas estalle el coro,
que se desgrane tu voz bendita,
mientras que beso tu cabecita
de ensortijados bucles de oro.
ALBERTO Hll:RRERA.
México, junio 12 de 1904.

T.IUTROS,-ETTORE PALADINI, DISTINGUUX) A(.)'l'OR DE LA COMPARÍA TERESA MARIAN1,

ISMAEL E. ARCINIEGAS.

�EL MUNDO ILUSTRADG

:et illJNDO ILUSTRADO

Páginas de la Moda
TRAJ58 INFANTIL58.

D

E seis meses á un afio, los nifios y las nifías se visten de igual manera. Los cuellos de sus pequeños trajecitos se hacen con
frecuencia de forma cuadrangular y no circular, y se guarnecen con galones, en vez de
aplicaciones de otro género. Por regla gene-

/'

L1\S FIEST1\S DEL '20RVUS.
Instantáneas callejeras.
Los que conocieron la festividad del Corpus allá en los buenos tiempos de Su "Alteza Serenísima,,, echarán, sin du&lt;la, de menos
el esplendor de que entonces aparecía rodeada la tradicional ceremonia, y apenas verán
en la verbena que afio por año se celebra en

¡-

el Zócalo, un pálido reflejo de la extraordinaria animación que antes presidía á una de
las más suntuosas rnlemnidades que señala
con &lt;loble cruz el cafendario.
Ha &lt;les~~areci&lt;lo pa_ra siempre la lujosísima proces1on que a ntiguamente recorría la!!
calJe.31 y en la cual el público admiraba á la
vez que los ricos ornamentos de la alta ~lerecía, los vistoso~ y bril lantes uniformes de
las tropas que marchaban rindiendo culto al
Sacramento, y sólo queda, en el interior de
los templos, una fiesta que @i congrega todavía muchos fieles, no llega jamás á despertar
entre el pueblo el m ismo entusiasmo que
antes despertara.
Queda también, algo de la verbena popular... : los puestos cargados de chucherías y
golosrnas que recorren los niños llevados de
la mano por las e&lt;CuidadoraE», ávidos de saciar su deseo &lt;le volver á casa llevando la indispensable «tarasca,, y la «mulita,, cargada
de frutas de la estación. A eFto han quPdado
reducidas en l\Iéxico las fiestas profanas del
Cor pus, como las de San Juan á la venta de
fui;iles de madera y kepis de cartón.
De la ceremonia religiosa que se efectuó el
~~srno día ~n Catedral, s_ólo diremos que se
vio concurrida por multitud de famil ias y
por los gremios y asociaciones piadosas que
se presentaron llevando sus estandartes para.
formar parte en la procesión que recorrió el
interior del templo, presidida por el Sr. Arzobispo Alarcón. Las altas dianidades eclee:i.íi;ticas llevaban los m!ÍR lnji.,os ornnmf'n-

tos, que p rescribe la liturgia para la festividad del día. En otras iglesias de la capital
hubo también solemnes fu nciones.
La serie de instantáneas que pu blicamos
en este número, reproducen algunas eEcenas
tí picas de la verbena del Corpue.

TRAJES rARA NIÍlfOS DE 3 Á 10 A ÍlfOS.

ral, estos trajecitns deberán ser confeccionarlos con telas de color claro, pues na&lt;la más
impropio que vestirá un niño, en la época
de la lactancia, con telas de colores obscuros.
A los dieciocho meses, es la clásica bluea
de tres pliegues la que llevan los hombrecitos ó el manto con un largo pliegue posterio~ el que visten las 1,rnjercitas. Desde que
los niños han entrado á la edad en que ya
se adquieren hábitos de limpieza, ( dos afios
poco más 6 menos) se ha de p rocurar la completa diferencia entre los trajes para nifios

de uno y otro sexo, de modo que por n ingún motivo los más propios de las nifias los
lleven los varoncitos, ni viceversa. Nada más
ridículo que esta mala costumbre, demasiado generalizada por desgracia.

***

Según lo adoptado en Europa y Estados
Unidos, estos trajecitos cambian muy lentamente en sus formas y rasgos generales, pues
aunque en ellos, como en todas las cosas de la
vida, entra el modernismo y la decadencia,
bien es que estos dos extremos no se hacen

GORROS DE TEL.\ DE SEDA CON FONDO DE LINO.

notar por lo exagerado::,. Entre los raFgos
generales á que me he referido, se hallan
como principales, los siguientes: los trajeci:
tos de hombres han de constar de pantalones holgados y blusas tableadas; éstas con

�EL MUNDO ILUSTltADO

EL MUNDO ILUSTRADO

nes de cinta maravillosa. Los
corpiños constan de anchos cuellosho ro breras y de peto 6 canesú
de tela diferente á la de los trajes.
Las mangas son de última moda:
un poco estrechas en la parte superior y demasiado holgadas en
la inferior, rematando todafl por
estrechos puños de encaje 6 de
punto.
Por lo que hace á las batas, debu manifestar á mis lectoras que
estas prendas de la indumentaria
infantil se usan especialmente y
pudiéramos decir lnicamente, en
los niños 6 niñas de menos de
cuatro años. Estas pequeñas ha.t as, de confecci6n muy holgada,
se adornan en la parte superior
con cuellos de encaje inglés. Diré
de paso que todos los trajes infantiles deberán ser lo más holgados posible, sin que, por supuesto, esta holgura caiga en exageraci6n.
Número 2. -Colecci6n de gorricuellos marinos que son los que
siempre han estado en boga, tratándose de vestidos infantiles.
ResP.ecto á los trajes de niñas,
la pequeña falda ha de ser poco
holgada, y el corpiño, tableado
asimismo como las blusas para niños, no ha de ser ni muy estrecho
ni muy holgado. Los niños harán
bien en usar boinas marinas 6
sombreros de resplandor, y las
niñitas sombreros de paja con
pocos adornos de flores y de gasa. E,tos son, á grandes rasgos,
los fundamentos principales de
la indumentaria infantil.
Número 1.-Colecci6n de tra~
jecitos para niños de 3 á 10
años, confeccionados con telas de
- --y;,.-... .

~

dril, fulard y cheviot, y apropiados para la estaci6n actual de
primavera. Los seis figurines que
representa nuestro grabado son,
aunque diferentes en su conjunto, muy semeja.ntes en sus detalles, pues constan de falditas tableadas y corpiños sueltos, 6 de
pequeñas batas sueltas. Las faldas, como hemos dicho, se tablean longitudinalmente y se
adornan con pequeñas aplicacio-

~,..,-~J :,

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-~

TRAJE PARA Nli-l'OS DE 3 AROS.

-

TRAJES PARA Nli-l'OS Y Nli-l'AS DE 4 Á 6 AROS,

~.&gt;·

tos, trajecitos y abrigos para niños de uno á tres años de edad.
Los gorritos, constan de un fondo de tela de lino muy resistente, la cual se forra con tela de seda y se adorna, á manera de,resplandor, con enea.je de buena caidad. En la parte inferior se colocan á semejanza de bridas, dos
listones de color semejante al del
gorro, y plegados de manera de
formar un moño. En el segundo
grupo míranse los trajecitos que
constan de una bata suelta y muy

plegada longitudinalmente, y de
un ancho cuello de encaje 6 de
punto. En el tercer grupo están
representados tres sacos de paseo
para niños. Nada puede haber
más sencillo que la confecci6n de
estos pequeños abrigos de calle.
Hechos con telas de poca consistencia y de colores claros, se
adornan únicamente con botonaduras de pasta 6 de metal, Eegún el capricho, y con pequeñas
aplicaciones de cinta maravillosa
puesta á manera de ribete en las
extremidades de los pequeños
cuellos.
Número 3.-Representa nuestro grabado cuatro vestidos para
niños y dos para nifias. Los primeros, según la última moda,
constan de blusas marineras y
pantalones holgados de los llamados da caro pana, y los segundos de
blusas tableadas y enaguas cortas
que, aunque tableadas y plegadas
longitudinalmente, no por eso
son demasiado sueltas. Es una
moda que ha imperado hace luengos años en la indumentaria infantil, el uso de blusas marinas
en los niños de cuatro á seis 6
siete años de edad. Claro es que
con esas blusas deberán llevarse
las boinas marineras. Taro bién
son de moda en los niños, el uso
de blusas sueltas y tableada¡;¡
que se confeccionan con telas de
poca consistencia; para trajecitos
de estas blusas se llevan sombreros de paja y de resplandor, que

,.,
-....-. _ _ _ ..t'..·'\ ~

Eon los que en mayor consonancia
están ccn el estilo del traje.
Tanto hemos hablado en estas
Páginas de la Moda sobre la indumentaria infantil y tantos consejos hemos dado á las madres
de familia acerca de la educaci6n,
higiene y enseñanza de sus pequeñuelos, que no creemos indispenSll.ble, á lo menos por ahora, insistir sobre tema tan importante.
Lo único que aconsejamos es que
las mujeres de hogar no abandonen jamás las máximas ·6 consejos generales que les hemos dado.
Número 4.-Para terminar la
presente Página, mencionaremos,
por último, la bonita colecci6n de
trajecitos para niños y niñas de
dos á cinco años de edad. Se confeccionan estos vestidos con telas
blancas 6 por lo menos de colores
muy clarmi, de lino 6 de fulard.
Aunque el corpiño y la falda se
hallan unidas, se simula una separaci6n completa por medio de
un ancho lazo de seda, á manera
de cintur6n. Los cuellos de estos
trajes son anchos y de imitaci6n
de hombreras y se les dan diversas formas, pues ó bien se confeccionan en forma sinuosa é irregular, 6 bien en forma circular. Las
aplicaciones de estos trajecitos
constan de cinta maravillosa del
mismo color que la tela y de
encaje 6 punto inglés, según la
calidad del lienzo con que se confeccionen los trajecitos.

••

OTRO TRAJE PARA NIRAS DE 4
A~OS,

amor, es vida y es muerte
y nadie en el mundo advierte

por qué nos combate tanto.
En vano, tu bien, me llamas,
que ese nombre me da enojo,
pues sólo me da el corojo
troncos que no tienen ramas.
Corazón, cuando tú amas,
busca la mullida alfumbra
de un prado que no se nombra,
pues va en el pecho escondido
y tiene un árbol erguido
con ramas que prestan sombra.

hora, cierta cantidad de ácido bórico pulverizado.
Otro de los requisitos indispensables para que desaparezca el reuma, consiste eñ mascar muy bien
cuando se está comiendo. Los alimentos, líquidos sobre todo, las salsas y muy especialmente la leche,
no deben tragarse sin darles 15 ó
20 vueltas dentro de la boca. Esto·
Cielo puro, dulce y tierno
es, en general, sal udable para todo
el mundo, pero en particular para
es nuestro cielo cubano:
los reumátic0s y dispépticos.
tan azul en el verano
En cuanto á los alimentos convecomo
claro en el invierno.
nientes para estos enfermos, d9ben
Desde él se goza el Eterno
recomendarse, ante todo, las frutas
y las patatas, á condición de que
mirando plantas y flores,
no est.en con azúcar ni con salsas
de tan variados colores,
grasientas. Los frutos oleosos, code bojas tan suaves y bellas,
mo las nueces, las almendras y los
que las más lindas estrellas
cacahuates, son excelentes en caso
de reuma, y también la crema y la
les cambiaran sus fulgores.
manteca. La carne no es mala; pe·
ABELARDO FARRÉ S.
ro durante algunos días conviene Habana.
reemplazarla por yemas de huevo.
De lo que hay que privarse por completo es de azúcar, de dulces, de licores ó de cualquier otra sustancia
azucarada, evitando también el comer demasiadas farináceas. La cena debeser ligera: unas patatas, un
poco de pan, un poco de leche 6
Cúrese usted mismo.
manteca, y para postre, nueces.

ttomnrB DBOil

o
GUAJIRAS

JOSEFINA.

II agua tibia y el reuma

TRAJE PARA Nif-l'A 3 DE 4 A~OS.

to vale"tanto como decir que el reumático padece dispepsia temporal;
por consiguiente, debe curarse como se cura un dispéptico.
Si abusa de las bebidas en la comida, el enfermo irá de mal en peor,
pues aumentará la perturbación del
aparato digestivo. Las comidas,
por consiguiente, deben ser lo más
secas posible; pero entre comida y
comida, entre horas, como vulgarmeute se dice, hay que beber, aunque no sin cierto método. Por la
mañana, en ayunas todavía, se toman una, dos ó tres tazas de agua
tibia, y una hora antes de comer se
· repite la operación.
Esta no debe hacerse de cualquier
manera; es preciso beber muy despacio, dejando pasar, entre trago
y trago, unos minutos, y teniendo
cada trago en la boca por unos momentos como si se hiciera un buche.
Para hacer más eficaz el tratamiento, conviene aspirar, de hora en

TRA lo que hasta hoy se
eía, el tratamiento «seco»,
privación de toda clase
de líquido.s para curar el
reuma, es más perjudicial que provechoso. Los reumas pueden provenir de muchas y muy distintas
causas; pero todas tienen por base
un enfriamiento y por primer síntoma una descomposición espasmódica·de las vías digestivas. El apar ato digestivo retarda unas veces
sus funciones, otras las acelera; pero el hecho es que durante el reuma
nunca se hace bien la digestión. Es-

Cumbre azul donde yo miro
que se estrella el horizonte;
cúspide de alt:.vo monte
á donde va mi suspiro.
Tras tu falda hay un r etiro,
en él mi criolla vive;
si el alma no la·percibe,
se muere de pesadumbre
viendo la azul ada cumbre
que mi suspiro recibe.
No te enojes, amor mío,
ni creas en mis desdenes,
que el alma tiene vaivenes
como nubes el estío.
Amor, es oalor y frío ;
amor, es pena y encanto;
amor, es risa y es llanto;

MANDARÉ GRATIS á cualquier h ombre una receta para
curarse él mismo, con
la cual positivamente
secnraráen poco tiem-

po todo caso d e d ebilidad vital, pérdid Ade
vigor, d ebilidad n erviosn., varicocele, vitalidad perdida, aun
cua ndo todo esto provenga de excesos, disipación ó desarrollo
natural.
No puede fracasar. Hablo con experien cia.
:Mi person a era una ruma humana y esta r úceta roe curó prontamen te, d(\Ddome u na salud
n otable, poder~sa vitali~ad Yta.l vigor, que la
ambición nació en m 1, l evantándome del
puesto h umilde y rudo d e z•patero, á ser un
profesion al adinerado. Me curé yo mismo, y
del mismo m odo lo hará todo hombre d ébil.
JIU estado era crómco, desesperado, pero esta
receta me trnjo una nueva vida, casi instantAmente. Sólo Dios sabe cuántas hu millaciones
sufri por causa de mi d ebilid ad: y en recu erdo
d e estos sufrimientos, extien do mi mano ,mlvadora á mis congéneres. Simplemente m ándeme su nom bre y su d irección, y yo le mandaré á Ud. la r •ceta d entro de u n sobre blanco curándose Ud. en su casa. pa ra ser hombre
en'tre los h ombres. La dHación es perjudicial
cuan do la salud, la felicidad y la vrna, están
nmenazadas. Escriba Ud. hoy mismo. Dirigiéndose al The Nortb western MedicaI Assin,
Lincoln Bldg., Departamento M. Detr01t.M1ch.
U. S. A.

�EL MUNDO ILUSTRADO

LOS TRUES DE BAILE

•

(Garla de una parisiense)

OS trajes de baile para seíloritas, interesan siempre á todas
las mujeres y sobre todo á las
que tienen hijas.
He aquí, pues, algunos modelos
para la nueva estación:
Como color, el celeste y el rosa,
pero también y siempre todo bl aneo
de preferencia; se le a.tribuyen con
razón todacla.sedecualidades aparte de la estética; gran elección en
los tejidos: no pasa de moda, se
limpia mucho mejor que los de co•
lor, puede variarse con guarniciones diferentes y se modifica también
hasta el fin.
Como tela, ffe ve mucha bengalí•
na, que forma muy lindos trajes de
baile, sencillos de líneas, pe!'O elegantes, refinados por poco que se
agreguen entredoses de guipur ó
valenciennes.
Pero no hay que pensar en enjaretarlo; y en este momento se trabajan mucho las faldas.
Asi, pues, si se quiere ir absoluta.mente á la moda, conviene escoger un tejido muy fino, muy esponjado, ligera crépe de China ó velo
de seda.
Los corpiños no son complicados
y casi todos están provistos de una
ancha bet:tha igualmente fruncida,
enjaretada; para los corpiílos de
señoritas, se hace pasar la bertha
sobre el hombro, y cae sobre el brazo-mientras que para las señoras
jóvenes pasa por debajo &lt;l.el brazo,
cuyo nacimiento deja suelto; las
mangas son largas hasta. el codo,
dejando descubierto el hombro,
pues todavía está en boga la moda
de 1830; pero esta forma no sienta
bien á todas y recomienao otra vez
á mis lectoras que no se dejen arrastrará adoptarla de todos modos.
Las señoras algo gruesas,de hom•
bros estrechos y altos, deben ir con
mucha tela en la parte superior del
[

busto para que el talle y las cade•
ras parezcan menos abultados.
Esta forma caediza y estrecha de
las gual'Diciones de corpiílos actua•
les, no sienta, pues, sino á. las mujeres delgadas y á. las que tienen
los hombros muy c11ídos.
En el corpiílo, en los cabellos,
flores y las flores que se quiera; estamos lejos del tiempo en que las
margaritas, las rosas pomposas y
otras delicadas insignificancias,
eran las únicas tradicionales.
Sin embargo, y esto parece sobre
todo cuestión de armonía, hay algunas flores cuya frflscura efímera
conviene mejor que otras á. la primera juventud, y por esto mismo,
hay que apresurarse á llevar las
flores de árboles frutales, entre
otras.
Estas, no hay temor de prodigarlas, ya que se ponen, en grupos sobre el corpiílo y el delantero de la
falda, y en los cabellos en coronas
tupidas.
Sin embargo, si la persoi:a es
muy joven, es preferible no ponerle
nada en el cabello, escepto las peinetas de carey liso destinadas á
sostener sencillamente los cabellos.
Cuanto más conservéis á la toi•
lette de señorita su aspecto de sencillez, mejor efecto causará.
Hasta los veinte años, quisiera
ver á todas l'\s seíloritas vestidas
de tul.
Es también bastante costoso porque esta tela es ligera y cualquier
cosa la aja.
Además, debe renovarse con frecuencia porque exige una gran frescura.
He aquí una encantadora toilette
de seílorita muy joven, quince ó
diez y seis arios, para la reunión
de contrato de boda de una hermana. mayor.
La falda de tafetán azul celeste
con reflejos blancos plateados, se
hace con algunos pliegues, aplanados en la parte inferior, estilo primera comunión. Está fruncida en la
cintura.

Et tEst.11menco

Corpifio escotado envuelto por
una ligera bertha; ficbú de tafetán
azul guarnecido de volados de tafetán dentellado.
Un camisolín medio escotado de
muselina de seda blanca transparente y toda plegada con voladitos
de hilo blanco cosidos, cierra el
corpiíio.
Es sencillamente una tira recta
de muselina de seda del ancho de
la mano, puesta en plano alrededor
del escote.
Se a.plica desde arriba por medio
de pliegues á intervalos regulares,
prendido cada pliegue por una ligera fantasía de similis.
Alrededor del cuello un collarcito como el de perros, hecho con la
misma fantasía adornado de simil is.
Cinturón con pliegues de «libertp
azul pálido.
Tres grandes botones de similis
detienen delante los pliegues del
cinturón cuyas puntas anudadas en
una ancha nesga de raso «liberty&gt;
azul, caen hacia atrás un poco á un
lado.
Un diminuto grupo de myosotis
en el hombro.
Tres barretas de myosotis están
medio hundidas en las anchas ondulaciones del peinado en nuca descubierta y un amplio tirabuzón
&lt;pompadour&gt; de raíces estrechas.
El camisolín sencillo del corpiíio
da al conjunto del traje algo juvenil y gracioso que sienta muy bien
á e:sa. edad, y es muy fácil de hacer
en casa.
Largos guantes blancos, zapatos
de cabritilla azul celeste con brochecitos antiguos de similis.
Como abanico, una mariposa de
gasa blanca, deslumbrante de lentejuelas, montada sobre asta rojiza.
Las seíloritas usan el amarillo y
es admitido ahora al lado del azul,
rosa, que les eran casi exclusivamente atribuídos.
Los colores paja y limón sientan
muy bien, por la noche en particular, con la frescura de la primera
juventud.

del Ilmo. Sr. Arzobispo Feehan
Los bienes fueron raluados ea $125,000.

La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua", Compañía de Seguros sobr11
la vida, de Nueva York.

Hoce POCOS dfas que se practicó
la apertura del testamonto del Ilus-

I¡¡

trfsimo Sr. Arzobispo D. Patricio
A.. Fe_ehan en la ciudad de Chicago,
Lllmo1s. La. fortuna del d:stinguido
)relado ascendió á cerca de. . . .
$125,000 oro americano; y según el
l~ventarlo que se ho publlcado, los
bienes que dejó fueron como sigue:
Dos pólizas de "La
Mutua,"
Compañ.Ia.
de Seguros sobre la
Vida, de Nueva York,
por $25,000 oro cada
una, 6 sean . . . . . $ 50,000 oro.
Olvitlendos acumulados
sobre una. de las póliz.as. . . . . . . . 9,329 oro.
Otra póliza de seguro. 14,000 oro.
Acciones en: efectivo y
en Banooa. . . . . . 37.000 oro.
Entre las disposiciones del señ.or Arzobispo, en su testamento, se
hicieron éstas:
A su hermana, señorita Kate
Fieehan, que estuvo siempre ,".lOD él
hasta su muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000 oro en una de las pólizas de seguro; á la, sefíore• Ana' A.
Feehan, viuda del señor Doctor
Eduardo L. Feehan, hermano del
señor Arzobispo, $25,000 oro de
otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo; lí la Academia de San Patricio de Chloago, de la que es preceptora su herma!Ila, Madre Maria
Catalina, $10,000 oro de la 1iltima
póliza; á la escuela "Santa Marta"
de ensefia.nza práct:lca para VBrones, de Feehanville, lllinois, que
era la institución por la que má.s se
Interesaba el eeñ.or Arwblspo, ee
entregaron los $4.008 re&amp;ta11tes de
I&amp; dltlma póllsa.

fx~osi(ión ~e San luis.
Cuotas de viaje redondo, en moneda ameriuna.
Ciudad de México ......... $51l.25
Pachuca ....... ..... ...... 56.25
Toluca .................... 55.85
Querétaro ................. 51. 40
Sa.ltillo ................... 40.05
San Luis Potosí ... ....... 46.90
Tampico .................. 55.20

Cela.ya, Sila.o, Ira.puato,
Aguascalientes. . . . . . .... . $50. 90
Torreón. . . .. .. . . .. .. . . . . . . 45. 60
Parral. ................... 47.50
Guadal ajara ..... ..... . . .. 56.25
Monterrey ................ 38.15

Estos colores se armonizan perfectamente, por lo demás, con la
tez de las rubias y los cabellos dorados.
Es de una armonía muy suave.
La preocupación de reservar el
amarillo á las triguefias, ha pasado de moda.
Pero se tendrá cuidado de escog~r entre los tonos delicados, repudiando el maíz y el naranja muy
de moda también, pero muy marcados, sobre todo para una señorita
que se debe siempre tratar de encuadrar en una nota suave, más en
relación con el encanto de la juventud, esa seducción demasiado pronto desvanecida, y que ninguna otra
puede reemplazar.
Para ir con esta &lt;toilette&gt; se podrá usar el abrigo siguiente: pelli•
za semilarga, con un gran «empiecement&gt; de zorro azul y manguitos
semejantes para pasar los brazos.
El fondo de la pelliza es de «pompadour&gt; fondo paja y blanco pekiné con florecitas rosadas y azules
salpicadas.
La boa está guarnecida. de una
«chico1 ée&gt; bastante abultada de tafetán paja recortado. El interior
está acolchado con &lt;liberty&gt; blanco.
El conjunto está ajustado por algunos broches grandes de plata.
BAROSA LIVET.

Pf RfGRINA(IONfS
AROMA, A LOURDfS
Y A TURRA
SANTA
'f/
De acuerdo con los arreglos hechos por H. Junta
encargada. por los llmos.
Señores Arzobispos y Obispos de la República, para
organizar una gran peregri•
nación á Roma, según los
deseos manifestados por Su
Santidad el Roma.no Pontífice, Pío X, el

FERROCARJ{IL
CENTRAL
MEXICANO
(que fué la línea escogida
pa1·a hacer el viaje por St.
Louis y Nueva Yo1·k), ba
arreglado que, á. fines de Octubre de 1904, salgan de esta capital trenes especiales
compuestos de coches PULLMAN,
y aun cuando la Peregrinación de que se trata, es exclusivamente religiosa, se
ha decidido visitar la gran

Ex11osici6n Universal
de_St. Louis 3Jissouri

.,

Las personas interesadas
pueden dirigirse á las que
subscriben.
Los boletos son buenos para hacer el viaje en cinco días en una
ú otra dirección.-El límite final de los mismos boletos es de 90
días, pero en todo caso no serán buenos más allá del día 15 de diciembre de 1904.--Se hacen arreglos para apartamentos de Pullman, con camas directas.
Dudley T1to11i,as. Agente viaje ro
de PasaJes.-Apartado núm. 34.
TORREON, Coah.

D ewitHam11wnd, Agente viajero
de PasaJe1.-1a. San Francisco, 8.
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W. S. Famscworth.-Agente General.
1t !San Francl.lJco. Núm. 8, México. D. F.

Pbro. J. Trinidad Busurto,
P1·esirlente tle fa Jtt11ta.
Pa1Toqttia de RPoina.

Mé:icico, D.F.

W, D. Murdock,
Agente GenM•al ,le Pasnje,•os.
F, C. Cent,•ai.M,-o,icano, Patoni, 4

Mé:icico, D. F.

STILWCLL PLACE
La más hermoso Colonia, no sólo por su posición,
que lo es contigua al Paseo·de la Reforma, sino porque las personas que están comprando lotes, pertenecen á lo más granado de nuestra sociedad, quienes d.esean construir magníficos edificios, que, en
época no muy lejana, llegarán á ser el lugar más de
moda y el centro de las lujosas residencias de la
ciudad de México.
Sírvase investigar el alza á que ha llegado en esta parte de la ciudad, de algunos años á esta parte,
y se convencerá de que no hay inversión más segura ni de más brillantes resultados que la que le ofre- ,
cernos.
Por un acuerdo especial, se ha prohibido, para
siempre, establecer pulquerías ú otros establecimientos por el estilo en esta Colonia. Siendo estA
lugar para edificar fincas que llenen todos los requisitos de salubridad y, por consiguiente, para ·que
residan personas de refinada cultura, se hacen necesarias estas restricciones.
En menos de tres meses se ha vendido cerca de
la cuarta parte de este terreno, y esperamos que para fines del presente año, todo3 los lotes habrán sido
tomados, y dentro de unos cinco años, ·este lugar será el más hermoso y saludable de la Capital de la
República. . .
Creemos· que en un tiempo no muy remoto, México llegará á ocupar la primera fila por sus edificios,
en el hemisferio occidental. Tiene la ventaja natural, que no gozan otras capitales: salud y cultura.
Continuamos vendiendo lotes bajo nuestro mismo
plan, es decir, veinte por ciento al contado y el resto en nueve años . .Ningún interés se paga sino después de que se hayan concluído: calles de asfalto1
banquetas de cemento, drenaje y un sistema completo de agua.
¿Hay alguna proposición de terrenos mejor que
ésta?
Para mayores informes, dirigirse á

United States y Mexican. Trust
Company,
'
Primera de san francisco, 4,

'

ó á los Sres. Prevost &amp; Vail,
Primera de San fran(isco, 8.

�"El..P~~ao-~·tftjjltffO;:- -&gt;S;,·Jf.~:

¡

halle de San ~er~~~do

;ex~o
/·;'• · ·.,
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........
.
10.00
"

.v araguns para Señoras.
Paraguas Mignón, Sarga .Algodón ......... 1 ••••••
,,
,,
Velontina S.edu .... .............
,,
,,
Seda Gloria ..... . ............. . .
,,
,,
~arga Re&lt;la ......................
,,
Rtick
,,
,, ..... ...... .. .........
,,
\'elox, Presidentes ........... . .........
,,
. l\Iignon Extrafinos ... ...................

59 centí1netros, 7 varillas ........ . $ 3.00
f&gt;9
,,
·7
.........
-L25
" .• ........ ,).:25
;'59
,,
7
" ... ...... ; ) . 76
fü)
,,
,
"
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,,
1
,, ..... ....
(USO
,&gt;H
,,
7
,, ... ····· · 7.00
5$)
,,
7
......... 8.00

"

Además de las clases que indicamos, tenemos un espléndido surtido de·Paraguas Extrafinos
y armados, hasta $ 35.00 la pieza.

Impermeables para eaballeros.
)Iacfarland, un color, con capuchón .......... .. ........... ............................ . ...... $ 23.;:50
Connaught, capote, un color, con esclavína y capuchón .. .......... . ...... . ......... .
U.t:iO
~ashionable, ~obretodo, u.n color, co.n esclavinü y cayuchém des montable ....... .
:25.50
Connaught, Capote mezclilla, dos vIStas, con eschwina y capuchón .... . .......... .
n.oo
,,
,,
,,
,,
,,
,,
clase ex trn.
:~:2.00
Sobretodos con cuello de Terciopelo .... ........................... ..... ..... . ............. .
:28.00
,,
,,
,,
•SU periores .......................................... .
;~;).()()
Mangas de Hule lisas, blancas y negras.
G0X80 P. l.. ...... .................... .
7.00
,,
,,
,,
,,
,,
7'2 84
,, .. .........................
n.oo
,,
,,
,,
,,
,,
74 94
,, ................... .... ... .
J0.,)0
::\fangas de Hule asargadas, blancas y negras 72 84
,, ............... ............ .
1:l.00
,,
,,
,,
,,
,,
74 94
,, .... ................. ... ...
14.00
::\[angas Impermeables, un color
60 80
,, ........................... .
17.00
,,
,,
,,
, 7-2 86
,, ......... .......... ....... .
1H.OO
21.00
''
''
,,
74 96
,, ······· ·· ·········· ·· ·······
::\L11,gas imperm·eables, ·dos Yistas
GO 80
,, .. .................. ........ .
18.00
,,
,,
''
72 84
'' .............. . ... .
20.00
,
'! ... _ ,~
_
-· ''
-·,74 94___ ,, _: . • 1..: • • • • • • • • • • • • • • • •
22.00
} orros u.e Hule blancos y negro¡:: para sombreros plano:: . .......... ··~ .. ...... . ~
1.50
Forros de Hule blancos y negros para sombreros de copa.................. . . - 1.75
Zapatos de Hule para hombres, á ...................... . ...... , . . . . . . 2.25 y 2.50
,,
· ,,
,,
forma e~pecial,-........ . . . . . . . . . . . . . . . .....
:3.00
,,
,, -· · - -- ,,
para senoras, ,l. .. : . . . .. . . .. . . . . . . . . . . . . . 2.00 y 2.25

Un Derrot ado en el C o ncu rso de Niñ os.
(Estudio fotogri!ico del Sr. Lic. los, Luis Requena.)

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>•

Al Pu~rto d~- '7eracruz

t

GRANDES ALMACENES
DE ROPA Y NOVEDADES
SEGUNDA MONTERILLA Y CAPUCH INAS. MEXICO

1

•

L UNDO ,lUST~ílDO
Año XL- Tomo !.- Número 25

MEXICO, JUNIO 19 DE 1904.

S11bscrlpel60 mensual forinea......$ l. 60
ldem
ldem en la Cap!W.$ l . 2ó

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINOOLA
Registrado como a.rt!culo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Gerente: LUIS REYES SPINOOU

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,,
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• ,,
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,,
·7
.........
-L25
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7
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fü)
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"
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,,
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,,
7
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17.00
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,,
,,
, 7-2 86
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21.00
''
''
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74 96
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::\L11,gas imperm·eables, ·dos Yistas
GO 80
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18.00
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,,
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72 84
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,
'! ... _ ,~
_
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· ,,
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para senoras, ,l. .. : . . . .. . . .. . . . . . . . . . . . . . 2.00 y 2.25

Un Derrot ado en el C o ncu rso de Niñ os.
(Estudio fotogri!ico del Sr. Lic. los, Luis Requena.)

�tL MUNDO ILUSTRADO

El GonGurso 06 Niños

asaltado por inspiraciones febriles y por iluminismos sublimes; pero enjutos, enflaquecidos, anémicos, pálidos como el lirio, frágiles como la caña y endebles como el junco.
El anacoretismo y el romanticismo propendieron al aniquilamiento del cuerpo para
exaltación del alma, al aminoramiento de la
materia en provecho del espíritu. Quisieron
destruir el frasco para sutilizar el perfume
y propendieron á romper el ánfora para r/
finar la ambrosía. Error comparable al de
los epicúreos y sibaritas que cebaron al animal en detrimento del dios y que ahogaron
y sofocaron los alientos del espíritu entre las
grasas acumuladas y las musculaturas disformes de un organismo hipertrofiado é invasor.
El equilibrio entre estos dos extravíos el
. entre ambos extremos, la concilia'
med 10
ción entre esas dos opuestas tendencias, se
encuentra en la «Mens sana in corpore sano»
de la antigua sabiduría, y ni la salud. ni el
vigor del cuerpo se improvisan.
Una cultura larga, laboriosa, esmerada, es
·tan necesaria á la sana constitución de un
organismo, •como .el desenvolvimiento y perfeccionamiento de un espíritu.
La niñez es la época propicia; más diremos, la única propicia.
En los primeros meses de la vida, el recién nacido es pura y simplemente un animal, un lechoncillo sonrosado, regordote,
tierno, inconsciente. Come y duerme. En el
reducido campo de su minúscula organización, se efectúa una labor intensa, activa,
infatigable, pero puramente material. El niño asimila. Con los materiales ingeridos y
aprovechados, los órganos internos se completan, se robustecen y perfeccionan, preparándose á una _actividad mayor y superior.
No sólamente los músculos, el esqueleto,
las vísceras afectas á la respiración, á la circulación y la nutrición, completan su estructura, consolidan su organismo y acrecientan
su actividad; el sistema nervioso, en general, se desenvuelve y vigoriza; el instrumento de acciqn y de manifestación del alma.
acapara, almacena, organiza el material fie-

MENS SANA IN CORPORE SANO

6

RANDEimpulso han tomado entre nosotros, de pocos años á esta parte, la
educar.ión física y la higiene de la infancia, y lo prueba suficientemente el éxito
alcanzado por esta publicación en el reciente
concurso de niños.
~ocos cultivos son tan interesantes y benefic10sos como el de la planta humana,si es que
hay alguno que le sea comparable, y sólo prejuicios incalificables, malos hábitos arraigados é ignorancia é incuria supinas, pueden
explicar que en tanto el ganadero cuida, nutre y cruza sus reses para mejorar su calidad
y su rendimiento, y el criador selecciona
con cuidado, aloja con esmero y precave á
sus crías del raquitismo, de la decadencia y
de la muerte, se descuide, en general, tanto
la cría por excelencia, el cultivo fundamental, el desenvolvimiento de la más preciosa
y valiosa de todas l&lt;ls plantas, la planta humana.
El hombre es un ser híbrido, un compuesto heterogéneo de materia y de espíritu, de
cuerpo y alma; pero esos sus dos componentes, esos sus dos elementos, aunque diferentes, no son contradictorios, y aunque disímbolos, no son antagonistas. Lejos de eso;
uno y otro se compenetran, .se completan se
ofrecen mutuo apoyo y recíproca asistencia;
la solidez, las energías, el equilibrio del uno,
son garantía del recto é intenso funcionamiento de la otra, y lo mismo influyen la
debilidad, el raquitismo y la enfermedad del
cuerpo en la decadencia, abatimiento y degradación del espíritu, que refluyen las afecciones del alma en la salud y en el vigor del
organismo.
Tan extraños y monstruosos resultan,
como tipos ideales del hombre acabado y
completo, el atleta rudo, hercúleo y voraz;
pero estúpido, ignorante, y vicioso, como el
intelectual, el romántico ó el decadentista

-•~~".

,

EL MUNDO ILUSTRADO
cesario á su futura actividad y el cerebro
a~etargado, adormecido é inerte en aparien:
cia, es centro de una actividad orgánica inconsciente, peroefectiva;latente, pero colosal.
Es éste el gran momento, casi diríamoJ el
decisivo, para el porvenir del relofio brotante, de la simiente en germinación.
~i falta el ab_ono, si no hay preparado
abrigo contra la mtemperie y techumbre contrn la helada; si no se deja á la organización
el reposo necesario para el cumplimiento de
la labor sorda y profuñda de que es teatro
todo puede :perderse ó todo puede, por l¿
menos, avenarse.
¡Ay del niño que come mal, que duerme
mal, que llora sin encontrar quien lo consuele ó que se agita en el insomnio sin hallar
quien busque y combata las causas que lo
motivan!
¡Ay de aquél que pesa lo que la pluma
qu~. abulta lo que el canario! Feliz aquél qu~
rolnzo, sonrosado, corpulento, come como
lobo, duerme como marmota y ríe como ángel! En el primero hay un presagio de dolores, de dolencias, de impotencias de miserias y de d~sdichas. En el segund~ una promesa de bienestar, de energías activas de
salud exuberante, de prosperidad y ¡caso
hasta de grandeza.
¡Quién pudiera seguir esos botones hasta
su plena eclosión, esas semillas hasta su complet~ gei:minación ! ¡Qué grato sería ver plantas a quienes fueran semillas, árboles á quienes fueran retoños, y astros á quienes son
hoy nebulosas.
.
. Pero lo que los ojos no pueden ver la imaginación lo puede forjar y el corazó~ desear
y los niños del concurso se iíos antoJ·an e~
. no muy remoto seres buenos
'
un porvemr
fuertes y felices, capaces de labrar su bienes:
tar y de cooperar á la redención de una raza
abatida y macilenta hoy; pero altiva y vigorosa mañana.

•

~ª$~ltie1e1~~

..

1

por completo la semana, con su figura
maleable y proteica, la Mariani. Asombra[
do, gratamente asombrado, decía hace unos
cuantos días uno de nuestros cronistas que«no
sabemos qué admirar más en esa mujer: si la
apasionada, la ferviente y amorosa, que sufre · y llora en «La Dama de las Camelias», ó
la frívola, la elegante y superficial que padece
en la «Dame de Chez Maxime».
Y tenía razón el cronista. La característica
más conocida de los grandes talentos dramáticos se refiere precisamente á la circunstancia
de ser fácil, para ellos, «vestir» los más disímbolos personajes, hacer que pc,r su boca hablen
las almas, complexas y misteriosas, que ha soñado el autor. Solamente, para comprender lo
que las anteriores palabras significan, basta·
ría fijar un momento la atención en la variedad
asombrosa que presentan, no ya las heroínas
del teatro moderno, sino las de un solo autor,
Alguien ha dicho que el genio de Shakespeare se complacía en crear tipos absolutamente
diversos, en hacer hablar en la escena á fantasmas de su imaginación que variaban en la
amplia gama de la pasión y de la vida humana,
tocando los más lejanos y remotos extremos.
Y es verdad que entre las «Alegres Comadres
de W indsor», por ejemplo, y la dulce y melancólica figura de Ofelia, hay, quizá, distancia
más considerable que entre el mismo Oteloese león de bronce quemado por la brisa salina
de los mares-meridionales-y el rey Lear, .el
vago y misterioso rey septentrional, en cuyo
cerebro cuajan las brumas frías de la región
polar, como cuajar pudieran en los altos picachos cubiertos de nieve en los cuales anida el
vértigo y tiene su asiento el misterio eterno.
La Mariani moldea su espíritu, lo hace cristalizar en la forma precisa para aparecer ante
el público, no como una actriz que hace un papel y repite las palabras que automáticamente
LENA

'i le dieta el apuntador, sino como la mujer mis-

ma que soñara el autor, como la pasión hecha
carne y fuego, que la literatura dramática moderna se complace en torturar en nuestra presencia en los escenarios.

*

**de Donnay ha triunfaLa hermosísima obra
do por completo de nuestro público, Ha conse·
guido interesarnos, conmovernos, hacernos vivir intensamente la pasión que rebosa y que
anima en tal forma á los protagonistas, sacudidos por todos los amores, quemados por to•
das las envidias, mortificados por todas las
fatalidades y por la desgracia inevitable en la
existencia humana.
«L' Autre Danger&gt; triunfará. siempre que se
represente ante públicos que sepan sentir. Especialmente las dos figura.; dolorosamente humanas de mujer que en esta obra se pre¡;entan,
son de mano maestra, Esa madre que sufre en
un matrimonio desigual, en uno de esos matrimonios en los cuales parece que el lote de vida
se divide para que toque á la esposa la parte
dura y difícil y al marido lo restante; esa madre que cuida á la bija, llena de ternuras y de
remordimlentos, que concurre á la cita del
amante despótico, temerosa, no de que el marido á quien desprecia pueda sorprenderla,
sino de que la hija, que ya se hace mujer,
llegue á sospechar el adulterio; esa figura fe·
menina es dolorosa y triste y humana. Lleva
en los labios, al lado de la miel de los besos
del amante, la súplica á un~divinidad informe
y vaga que necesariamente se fingen todos los
que sufren; es una mujer en toda la amarga
acepción de la palabra: es una mujer y una
madre
Especialmente las últimas escenas del 0uarto
acto son pequeños fragmentos de vida trasladados á la escena con la viril franqueza de un

espíritu á quien choca toda mentira y toda
conveniencia torturante. En estas escenas es
cierto que el problema no se resuelve; tampoco
en la vida suelen resol verse los problemas; en
cambio, el alma femenina aparece con todos
esos vuelos altísimos, vertiginosos, que láelevan por encima, muy por encima del ;,,lma mas~
culina. La madre que se sacrifica, sabiendo
perfectamente que no sal va su sacrificio á ninguno de los que aprovecha, lo hace, no por
ignorancia supina, no por falta de anteceden·
tes, sino por heroísmo,
Es admirable cómo Donnay ha logrado sorprender en sus más íntimos s-ecretos el alma
femenina, violando el natural instinto. Ha lo•
grado levantar una punta del velo, tras del
cual, oculta secular y herméticamente, palpita,
como una mariposa inmortal, el alma humana.

*
**

Y hemos también tenido en nuestros labios
la franca, la sincera. la buena sonrisa que habita normalmente París y que de cuando en
cuando emprende viajes de circunvalación, ansiosa de recorrer los buenos mundos en los cuales· siempre se le recibe amorosamente.
La «Dame de Chez Maxime» es una deliciosa
figurilla de mujer hermosa moldeada por Tanagra, cocida en los imperiales hornos de Sevres, en los cuales la porcelana se transforma
en obras de arte. Es un lienzo descolgado de
algún salón parisino, en el que vertió sus amores de boulevard y sus risas de cabaret algún
artista de veinticinco años.
Una franca y dulce risa acoge la aparición
en las tablas de la frágil figuri.lla, toda frio·
lenta y llena toda de sonrisas. Porque la mujer de París es toda ella una sonrisa inefable.
Lo mismo ríen en ella los ojos picarescos y llenos de intenciones, que la boca- en la que los
dientes parecen tocar diana con la blancura de

marfil de los quince años,-y el talle, y el cuerpo, y la cabecita y los rizos locos que vuelan
al viento que llega, como un enjambre de mariposas locas,
Toda!ª obra est_á escrita en un lenguaje ático y sutil, que encierra mayores malicias que
las que dice, y dice más, mucho más que lo
que escuchamos. Toda ella es una estatuita oe
Tanagra, un madrigal galante y sutil, un ramo
de mimosas primerizas.

***

Mucho es lo que hemos llorado con «La Dama de las Camelias&gt;. Ha sido «La Traviata&gt;
para nosotros algo más que una amiga y mucho
más que una simple conocida. Si hubiéramos
vivido en los años románticos, habríamos sido
sus enamorados sinceros y fervientes.
En esa figura pálida de tuberculosa hemos
encarnado nuestros ensueños, y á su llegada
nuestras rimas de adolescentes ha surgido cantando su pasajera hermosura. Es una resurrección de viejos amores, una súbita aparición de
un fantasma que mucho hemos conocido, porque hemos amado mucho.
Teresa Mariani ha traído ante nosotros toda
una época ya ida. Al escuchar esas frases de
honda pasión incurable, tan incurable como
la tisis misma que roe sus pulmones, resucitan
en nuestra alma los versos que acompañaron
nuestros dieciocho años, y sopla por encima
de nuestro corazón un hálito de tumba, consolador como una promesa de mejores vidas en
un futuro no lejano.
Son palabras todas que hemos oído con el
alma llena de ternura; son suspiros que nos
han hecho palpitar de emoción y frases de cariiio que la juventud dejó grabadas perpetuamente en nuestro espíritu. No; la pobre tísica
que se muere tosiendo y cantando su amor, no
se lleva al sepulcro la pasión desen.f¡:-enada de
Armando solamente; se lleva también nuestras
almas de adolescentes, nuestras pobres almas
sinceras y cándidas, que no volverán á amar
nunca.

*

* *es algo parsimoniosa
Nuestra vida literaria
y lenta. Los que tienen la «manía poética&gt; la
ocultan lo mismo que ocultan sus males los enfermos, y más parece que se insulta al que se le
llama «poeta». ¿Es ésto el resultado natural de
nuestra hostilidad innata á todo y á 'todos?
¿Derívase, mejor, de la falta de aficiones en el
pueblo á las bellas letras, que se traduce claramente por la falta de estímulo absoluta?
¡Quién sabe! Pero lo cierto es que agonizan
nuestros literatos, literariamente, heridos por
un ostracismo injustificado.
A remediar hasta donde sea posible esto,
viene el concurso que lla abierto este periódico para premiar, más con el estímulo y 00n la
buena intención, que con una suma de dinero,
insignificante para algunos, el mejor cuento de
costumbres mexicanas y la mejor tradición referente á nuestra época de luchas por la independencia.
Pocos países habrá en los cuales la revuelta
haya formado un sedimento de tradiciones, de
cuentos, de pequeñas anécdotas fácilmente asimilables á la forma literaria, Alguien ha dicho
que un país que no ha hecho la guerra no puede tener liter atura y ha dicho algo muy cierto.
Los cuentos, la forma más moderna de la literatura, puesta en moda y llevada á un alto
grado de perfPccionamiento por los franceses,
se presta mucho á servir de molde á todas esas
anécdotas, á todos esos hechos que en la intrincada serranía que cubre nuestro pafs, espera'n solamente que vaya á despertarlas de su
sueiio la voz del poeta y del literato:
«Crecen laureles hijos de la sombra
Que esperan liras, para asirse á ellas,
Allá en la obscuridad en que aún palpita
El grito del silencio y de la selva .... &gt;

Al restablecerse la
República, y encontrándose efi México,
recibió del Sr. Juárez
el encargo de embalsamar el cadáver de Maximiliano, operación
que llevó á efecto con
verdadera escrupulosidad, y á completa satisfacción del Gobierno. Más tarde el distinguido facultativo
prestó muy buenos
servicios á la Instrucción Pública, colaborando con el inol vidable D. Gabino Barreda, en la solución de
algunos problemas relacionados con aquel
importantísimo ramo.
Además, el Sr. Alvarado fué profesor de
Fisiología, por oposición, en la Escuela
Nacional de Medicina,
Director de la Escuela
de Agricultura, Médico de los hospita.l'=s
sostenidos por el Gobierno, vocal del Consejo Superior de Salubridad y miembro de
la Academia Nacional
de Medicina. En distintas épocas desempeñó comisiones especiales del Gobierno en
los Estados Unidos,
SR, BARÓN VON WANGENHEIM,
dejando escritos, enMinistro Plenipotenciario de Alemania en J,[éxico.
tre otros trabajos que
lo acreditaron como
hombre de estudio y de labor, uno sobre el
mal de San Lázaro y otro sobre la fiebre amarilla.

EL NUEVO MINISTRO DE ALEMANIA

***

La muerte del Sr. Alvarado ha sido muy
sentida tanto en México corno en San Luis
Potosí, donde se tributaron al finado justos
y merecidos honores. Su cadáver fue expuesto en el salón de actos del lnl:ltituto Científico y Literario del Estado, haciendo ante él
guardia de honor, por turno, loQ médicos de
la ciudad y los alumnos de la Escuela de
Medicina.
,
• A los funerales, que se vieron muy concurridos, asistieron el Sr. Gobernador de San
Luis, Ingeniero Blas Escontría, y numerosas personas de representación.

cllnlenor Lescano.

o
MUERTE DEL SEÑOR DOC'fOR

Don Ignacio Alvarado
A la avanzada edad de 75 años acaba de
morir en San Luis Potosí el Sr. Dr. Don Ignacio Alvarado, muy conocido en México
por los importantes servicios que prestó en
la Escuela Nacional de Medicina, y por haber sido, durante largos años, miembro de
nuestras más importantes agrupaciones científicas.
El Sr. Al varado, quecelebrósus bodaRde oro
como facultativo el 5 de septiembre últ.irno,
fué el médico de cabecera del Beneméiito
Dofi Benito J uárez y quien impartió á éste los auxilios de la ciencia en sus últimos
momentns. En su juventud, el Sr. Alvarado
se dedicó á la carrera de las armas, asistiendo, como cal:Jo, á la defensa del convento de
Churubusco, en agosto de 1847.

SR, DR, DON IGNACIO ALVARADO,

t recientemente en San Luis Potosi,

E

martes último fué recibido en audiencia solemne, por el Señor Presidente de
la República, el Sr. Barón von Wangenheim,
nuevo Ministro Plenipotenciario del Imperio Alemán en México.
El Sefior von W angenheim comenzó su
carrera diplomática después de servir como jefe de escuadrón en el ejército de su
país, hace aproximadamente quince años,
destinándosele como Secretario, primero en
las Legaciones de Portugal y Espafia y después en las Embajadas de San Petersburgo
y Constantinop1a. Durante su permanencia
en esta última y con el carácter de Encargado de Negocior,,, el distinguido diplomático
tuvo oportunidad de intervenir directamente en el arreglo de los asuntos de Macedonia,
haciendo de esta manera efectiva la amistosa intervención del Kaiser en las diñcultades que tan hondamente conmovieron
aquel territorio, levantado en armas contra
el .Gobierno del Sultán de Turquía.
El Sr. Barón von Wangenheim, que provisionalmente ha establecido su residencia
en Coyoacán, es un excelente pianista y un
entusiasta por la caza.
La familia del nuevo Ministro se ero barcará próximamente en Alemania rumbo á
México.
El nombramiento !lecho en favor del Ba~
rón von Wangenheim por el Kaiser, ha sido
objeto de los más favorables comentarios por
parte de la numerosa Colonia alemana que
reside entre nosotros.
L

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

LUIS

ARCARAZ '( GORDÓN

(oNcuRS;-o;N~Ño~ =~:~?;,~~~,?.~~--~-~-~~~-~.
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1.-Enrique Bandala Diaz.
2.-Guillermo ◊lace.
S.-Dolores Chávez y Arteaga.
4.-Edmundo A Treviño.
5.-Leopoldo Canales y Mora.les.
6.-Jorge Manuel César.
7.-I•abel Díaz.
8.-Norberto Aizpuru Saenz.
9.-Manuel Rodriguez.
10.-Armanda Ilfontemayor.
11.-Fernándo Sánchez Gutiérrez.
12.-Guadalupe Garcia Larrañaga.
13.- 0cta vio R. Romero y Brocado

@

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
yores precauciones y
demandan mayor
cautela de los beligerantes, para no
verse envueltos fácilmente en tremendas derrotas, más
que nunca costosas,
por 1 os altísimos
gastos que imperiosamente pide la i·eposición de los elementos de combate.

Política G~o~ral
La cam,paña en Manchuria.-Nueva actividad en las ope.-aciones.-Movimientos po,· man· v tie,•1•a,-La empresa del viceal1nfrante Sk1·vd.loff.
La escuad,·üla de Vladivostoclo.-Una jvra atrevi&lt;la,-La 1&gt;ataUa de Yafanioow.-El combate d e Fttcl•Ú.
Japoneses t1-iunfantes y •·echaza&lt;los.-E:x,pectaeión oeneral.

pasado ya cuatro meses, desde que resonó el primer cañonazo en la bahía de
Chemulpo, lanzado por los barcos japone•
ses contra el «Variag&gt; y el «Korietz&gt;, que g-loriosamente desafiaron una fuerza enemiga abrumadora; bao pasado cuatro meses desde que
la escuadra del almirante Togo, por orden de
su gobierno que había dado por rotas las negociaciones de paz y, seg-~n sus propias. declaraciones, recobrado su hbertad de acción, es
decir, se consideraba con buen derecho y en
actitud de emprender las hostilidades, abrió
fuego sobre las fortificaciones de Puerto Arturo, y sólo al cabo &lt;Íe este largo plazo, ve~e que
la campaña entra en el período activo, t·mto
tiempo esperado por unos y por otros temido.
Puede creerse casi con certidumbre que todos
los movimientos anteriores y todas las operaciones previas ban sido preliminares, y que en
la presente semana se ha inaugurado la guerra
con todos sus borrores, la lucoa tremenda entre dos razas enemigas, que se disputan la preponderancia política y económica sobre la inerte Corea y sobre el petrificado Imp.irio del
Medio.
Es verdad que en estos preliminares ya ha
corrido en abundancia la sangre moscovita .Y
niponesa; es cierto que los repetidos ataques á
Puerto Arturo, y las diversas escaramuzas en
las aguas orientales, han ocasionado algunas
pérdidas de importancia que han quebrantado
las fuerzas navales de Rusia; que el paso del
Yalú fué sangriento y sangriento también el
combate en ei cerro de Nashan y en los alrededores de Kinchú; pero todos estos episodios y
otros, más 6 merlos favorables á las armas japonesas, hacen comprender lo implacable que
habrá de ser en lo sucesivo el duelo á muerte,
concertado á la faz del mundo, entre el Imperio del Sol N 11,ciente, lleno de todos los ardores
de los pueblos jóvenes, y el coloso moscovita,
que á pesar de su organización un tanto prirnitiv&lt;1., y quizá por eso mismo, tiene en su seno
elementos poder0sos y vitalidad suprema para
resistir los impulsos del t:1ontrario; todo esto
anuncia con sombríos tintes qué cruel, qué encarnizada habrá de ser en lo de adelante e¡a
justa en que han de dirimirse cuestiones de inAN

H

mensos intereses, no por la voz de la razón y
las aspiraciones de la justicia, sino como en
los antiguos juicios de Dios, por medio de la
«ultima ratio&gt;, por la ciencia más avanzada,
por la estrateg:a más perspicaz, por la táctica
más sabia, por el alcance mayor de los caño•
nes, la habilidad may0r en la dirección de los

***

combates y la mayor resistencia en las corazas
de las máquinas flotantes sobre las olas encrespadas del revuelto mar.

***

Cuando en Joq primeros días de abril, forzó
el general Kuroki el paso del río Yalú, donde

GUERRA RUSOJAPONESA.-ACOPIO HE MUNICIONES DE
BOCA Y GUERRA EN HARBIN.

á haberse obedecido las órdenes del jefe moscovita, sólo debió haber habido una escaramuza y no una batalla sangrienta que costó más
de tres mil hombres entre muertos y heridos á
los rusos; aunque difícil, quedaba abierto al
ejército que invadía Mancburia el camino hacia las ciudades rusars que forman la base de
sus operaciones: libres eran también los japoneses desde el principio de las hostilidades
para moverse en el mar, y libres para acumular todos los elementos á su disposición en los
puntos que me¡or y más acomodados fueran á
sus planes de ataque. M:í.s de un mes transcu•
rrió, sin embargo, antes deque se emprendiera
algo positivo contra Puerto Arturo, y sólo
después de haber acumulado otro cuerpo de
ejército en la península de Liaotung, comenzó
el ataque por tierra. no sin hacer antes escrupulosos reconocimientos y astutas inquisiciones sobre la fuerza enemiga y sobre sus elementos de resistencia.•
Entonces fué cua ndo se vieron los bravos batallones japoneses lanzarse contra posiciones
formidables y desafiar serenos la muerte que
sembraba en sus filas la artillería rusa, y eran
diezmados por las bomb11 s del cañonero «Bobr&gt;
que desde las ª"'uas de Taliengu{tn procuraba
detener el avan~e de las tropas asaltantes. Dícese ahora que las fortificaciones en Nashan
eran pasajeras ; pero de cualquier modo, siempre harán honor á las armas niponesas, tanto
los preparativos para este combate, como el
valor desplegado en el asalto y toma de un
puesto que abría el camino por t ierra del baluarte de los moscovitas en Extremo Oriente,
como los rusos han llamado á Puerto Arturo.

&lt;,-UERRA RUSOJAPONESA.-UN SACERDOTE RUSO REZANDO ANTE UN GRUPO
Dl!. 'DLDAD03 LA ORACIÓ!'J DE LA TARDE.

***

Posesionados de Corea, dueños de la desembocadura del Yalú, cortadas las comunicaciones rusas en la península de Liaotung, con una
base de operaciones en la Manchuria rusa,
desde que pasaron el río y tornaron Fenguancheng, abandonado por los rusos, al día siguiente de la batalla de Culiencheng, podían
los japoneses, desde mediados del pasa&lt;:Io mes,
haber dado principio á las operaciones activas, así contra las posiciones de Manchuria
que á su paso se abrían, como contra el puerto
que quedaba asediado por mar y tierra; no ha
sido así, sino que caminando con precauciones,
nunca excesivas, han marchado lentamente,
pero de una manera firme y segura, desarrollando su plan concebido con calma y llevado á
cabo con decisión imperturbable.

Ya sea que á las
órdenes de los jefes
japoneses haya menosfuerzasde lasque
se ha supuesto,6 bien
que la lentitud de la
marcha entre en los
planes de campaña,
parecía que ésta se
bacía demasiado lenta y tediosa. Cuando
se recuerda que la
guerra de Italia, á
mediados del siglo
XIX, se resolvió en
menos de tres meses,
después de Magenta
y Solferino ; que la
guerra de Austria
fué como un relámpago que brilló en
los desfiladeros de
Koeniggraetz, dando á las armas prusianas el espléndido
triunfo de Sadowa;
que la campaña soure Plewna desató
el nudo de la guerra
turcorrusa, y que
apenas los combates
de Larissa bastaron
á desenlazar el drama desigual en la
guerra turcobelénica; cuando se recuerda todo esto, causa
cierta extrañeza que
con los modernos
adelantos, que tienden á hacer las guerras más sangrientas
quizá, pero más rápidas, estemos ahora, al cabo de más
de cuatro meses, apenas en'los preliminares de la campaña 6
poco más.
Es que la misma
perfección en los métodos de guerra, los
adelantos en el arte
eficaz de destruir al
enemigo, exigen ma-

.,, . . ,,r, \;_,., . :. . .
'-

(tU,Jl:ERA RUSOJAPONESA , -SOLDADOS RUSOS RECOGIENDO EN LA PLAYA LOS CADÁVERES DE LOS MARINOS MUERTOS
EN EL DESASTRE DllL &lt;PETROPAVLOVSK&gt;.

tGUERRA RUSOJAPONESA.-MATERIAL DE GUERRA RUSO LISTO PARA
ENVIARSE Á EXTREMO ORIENTE.

De todos modos, el
pPríodo acti vo ha comenzado con desusado empuje en la ac·
tual campaña. Cansado de la inacción
el Vicealm i rante
Skrydlvff, destinado
á sustituir en el mando al infortunado
Makaroff, ba emprendido con los pocos barcos de que

una nueva fase en las operaciones navales de
los beligerantes.
Por tierra nótase también una actividad extraordinaria; el General Kuroki que se movía
lentamente de l!, enguancheng, hallando débiles
6 nulas resistencias, emprende ya con más decisión el ataque contra las posiciones rusas de
Liaoyang, no sin encontrar un fracaso en cierto modo en Vafangow, pues tratando de flanquear el ala izquierda del enemigo, fué rechazado con terribles pérdidas, según anuncian
los últimos informes de fuente moscovita.
Háblase también de un movimiento emprendido por tierra contra Puerto Arturo, y añádese, según informes &lt;le fuente niponesa, que
una batalla reciente en Fuchú causó l a pér dida
de mil hombres de tropas rusas, l~-s cuales se
retiraron en desorden abandonando con sus
posiciones sus bocas de fuego y dejando avanzar al enemigo hacia l a línea interior de las
fortificaciones de la plaza sitiada.
Noticias éstas, de última hora, habrán de ser
confirmadas 6 ratificadas, y hasta entonces se
poctrán hacer comentarios acertados 6, por lo
menos, con mejores datos apreciar el alcance
de estas operaciones.

z. z. z.
16 de junio de 1904.

GUERRA RUSOJAPONESA.-DAMAS DE LA CRUZ ROJA EN HARBIN,
DISPONIÉNDOSE Á RECIBIRÁ LOS HERIDOS EN CAMP.ARA.

·dispone en Vladivostock, una jira peligrosa y atrevida, intentando, probablemente, una concentración aventurada
con la flota encerrada más 6 menos eficazmente en 1a bahía
de Puerto Arturo. Y a
se habla de combates
navales, ya se apuntan precauciones emprendidas en aguas
coreanas contra los
transport,es que á la
continuacruzan rumbo á las costas manchúes 6 los puertos
del sumiso reino de
Corea; ya se habl a de
intentos efectuados á
favor del puerto asediado por mar y tierra; y aunque la empresa es atrevida, como decimos, no está
fuera de lo posible
que se logre, y entonces prtisenciaremos

RIMAS
I

¡Ah! déjame partir. En su ancho seno
luchas ofrece el mar.
Me atrae lo insondable, lo infinito
de aquella inmensidad.
¡Ah! déjame partir. .Allá las olas,
gimiendo, me dirán
cu,ál de los dos abismos es más hondo:
el corazón 6 el mar.

II
Todo en el mundo acaba, acaba todo
como acabó tu amor:
pero todo renace y todo canta
el triunfo de la vida bajo el sol.
Todo en el mundo acaba y todo vuelve
á cantar bajo el sol;
sólo callaron, para siempre muertos.
el corazón en mí y en ti el amor.
·
4\.Li1'REPO ~A~UERlZ9

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�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Exposición de San Luis Missourl.

Exposición ae San Luis Missourl.

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INTERIOR DEL EDIFICIO DE MÉXICO.
EDIF ICIOS Y J ARDINES DEL JAPÓN,

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LOS ALPES TIROLESES,
UN ASPECTOLDE LOS EDIFICIOSJGENERALES DEL CERTÁMEN.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
son tus ojos enfermos de tristeza
dos conchas rebosantes de agua verde.

*

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1

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••~ -1,,.

Y cuando ardiente mi pasión se arroba
en tu beldad, y entre los brazos tuyos
besos amantes á tu labio roba,
brillan en la penumbra de la alcoba
tus glaucos ojos como dos cocuyos.

... ,,

. ., "

*

Todo fingen tus ojos: breves flores
azules; gotas de agua de los mares;
abismos insondables de dolores;
coruscantes insectos tembladores
y esmeraldas de brillos estelares.

..
~ ·r·
,-:,r,,

1f. . .
"

*

1

¿Son verdes, son azules? Imposible
precisar su color. Tus ojos claros
tienen verdosa gama indefinible
y los alabo, erótico y sensible,
por bellos, por lumíneos y por raros.
JUAN B. DELGADO.
México, 31 de mayo de 1904.

~~~

EL RIZO
QUEL jardín encantador era inmenso.
Variedad infinita de plantas crecían á lo
largo de los canteros, cuyos límites marcaban caracoles de diversas formas.
Las gardenias, con su fuerte olor, embalsamaban el aire.
Las violetas, ocultas bajo las bojas, dejaban sentir su delicado aroma.
El jazmín y l as clemátidas rivalizaban en
perfume.
El geranio y la albahaca mezclaban sus esencias con las demás.
Era una sinfonía de olores, en lacual tenían
pui&gt;sto todas las flores.
Sin embargo, aquel olor «sui generis~. adorable, voluptuoso, mareante, que llenaba mis
s&lt;'&gt;ntidos, no acertaba á saber de dónde procedía.
•
No era tan fuerte como el del jazmín, ni tan
penetrante como el de la gardenia, más delicado que el de la rosa francia, más suave que el
de la violeta.
Tenía aromas robados al incienso, perfumes
quitados á la mirra.
Era algo humano y divino, hermoso y gran·
de ... .
En vano me acercaba á todas las flores buscando aquel olor delicadísimo que avara aspiraba mi alma, que se aposentaba en mi cerebro, que entorpecía mis facultades.
Fuí aspirando el perfume de todas las plan·
tas, una á una .... ¡siempre aquel olor á ninguno comparable erá superior á los demás!

A

MISS ALICE ROOSEVELT, HTJA DEL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS,

La Exposición de San Luis
EL MUNDO ILUSTRADO ofrece hoy á sus lectores juntamente con algunas fotografías de
las instalaciones principales de la Exposición
de San Luis, una que representa el interi&lt;.,r
del pabellóu de Méxiao en aquel Certamen, re•
cientemente abie1·to al público y que ha visto
ya desfilar por sus salones á millares de visitantes.
La hija del Presidente de l a vecina Repúbli·
ca, Miss Alice Roosevelt, que tan popular se
hizo durante su permanencia en S'an Luis, visitó detenidamente el edificio mexicano, demostrando su complacencia por las atenciones de
que fué objeto de parte de la comisión que preside el Sr. Nuncio.

***

Desde la apertura del Certamen ha habido
solemnes fiestas en todos los pabellones extranjeros; pero la que más ha llamado la atención
ha sidv, sin dnda, la celebrada en el recinto
japonés. El Mikado no levantó palacio como
las demás naciones,. sino únicamente dos pabelloncitos de estilo asiático que r eprentan, uno
el famoso templo de Kyoto (Kinkakuji) y la
otra una casa de la isla Formosa, rodeada de estanques, arroyos y j~rdinP-s, por los que p~seaban ricamente ataviadas numerosas muJeres
japonesas. La decoración de los pabellones,
que consiste en grandes cortinajes de raso, donde bordado á colores se ve el «Sol Naciente»,
los abigarrados colores que abundan en la ins•
talación asiática, ofrecen un alegre y original
golpe de vista.

***

Otra de las fiestas notables fué el heterogéneo desfile en el «Pike» (lugar donde se encuentran los circos, teatros y otras diversiones) al
que concurrieron más de cien mil personas, no
obstante haber caído una horrible tormenta
sobre el campo de la Exposición.
La reproducción al natural de los Alpes tiroleses ha ca usado verdadero asombro por la
fidelidad que se advierte en ella y por las escenas pinto~escas en que aparecen represen~ados los habitantes de aquellas hermosas regio- ·
nes de Italia.

Damos en este número, además, un grupo de
los miembros de la Comisión mexicana, que está formada de la manera siguiente:
Sr. Ingeniero Alhino R. Nuncio, Comisionado General de México en la Exposición.
Jefes de departamentos: Sres. Ingeniero
Eduardo Martínez Baca, Minas y Metalurgia;
Ingeniero Lauro Viadas. Agricultura; Mayor
Samuel García Cuellar, Transportes, Electricidad y Maquinaria, y encargado del contingente especial de la Secretada de Guerra; Isidoro Aldosoro, Bellas Artes y Antropología;
Enrique H. Garibay, Forestel'ía, Caza y Pesca; JulJo Poulat, Educación y Economía Social; Maximiliano Chabert, Artes Liberales;
Jesús M. Nuncio, Manufacturas, y J. Alberto
Mac Dowell, Horticultura.
Adjuntos: Sres. Antonio Sierra Cruz, Octavio Andrade, Lic. Isauro Bustamante, Daniel
Rodríguez de la Vega, Benito Navarro, Leopoldo Téllez Cervantes, Miguel Peinado, Al·
berto Ocampo, Juan Rentaría, Jorge Salazar,
Manuel Costa, Teniente Manuel García Lugo,
Teniente José Ortiz Monasterio.
Agregados: Sres. Miguel Ahumada, José
Campillo.
Miembros honorarios: Sres. Dr. Plutarco Ornelas y E . H. Talbot.

*

Satanás

¡Ridícula soberbia! ¿Desconoces
ú olvidas mi poder? Nada se exime
de él en la vasta creación; las voces
de cuanto lucha, desespera ó gime
sobre el haz de la tierra le pregonan,
acompañadas por los roncos gritos
de todos los bestiales apetitos
que el himno inmenso de mi triunfo entonan.
Soy el arcángel que de Dios hechura
contra su Dios se revolvió orgulloso,
y encendiendo en el sol la tea impura
de la primer discordia, con su nombre
turbó el augusto primordial reposo
en los mundos aún vírgenes del hombre.
Soy la ambición, que en el desastre mismo
no cayó despeñada de la altura
sino para reinar en el abismo,
y que la fuerza y el poder comparte
con la Divinidad desde aquel día
en que alzando rebelde su estandarte,
el «non serviam» lanzó grito de guerra
que á través de los siglos todavía
estremece los cielos y la tierra.

Mefistófeles

¡Ja,· ja, ja! ¡Voto á ti! ¿Por eso crees
mayor que el mío tu poder? Mal afio
para ti, viejo abuelo. No es extraño

En tus alas mi espíritu camina,
Lejos del polvo vil que lo refrena;
Tu triunfal aparato me encadena,
Tu sacra majestad mi frente inclina.

En vano alguna vez busqué la calma,
Tú siempre, tempestad, marchas conmigo,
¡Cuando en los cielos no, dentro del alma!

Cuando derramas llanto de terneza,
y tu mirada en el azul se pierde,
y d&lt;;&gt;blas como un lirio la cabeza,

Meflstófeles

Soy tu heredero; el infernal dominio
de tus manos decrépitas recojo.

Al desplegartr, tempestad divina,
Ardiente inspiración mi mente llena;
El fragor de los truenos me enajena,
La luz de las centellas me fascina.

OJOS RAROS

*

Satanás

¿Quién eres tú que arrebatarme intentas
el imperio del mal? ¿Tú, que engendrado
por la actual corrupción que ,·epresentas,
hoy en mi trono secular te sientas
y me arrancas el cetro del pecado?
¿Quién eres tú, de iniquidad dechado,
hibridación de sátiro y harpía,
que tu procaz desenvoltura opones
á mi grandeza trágica y sombría,
y al rugiente volcán de mis pasiones
la ponzoña sutil de tu ironía?
¿Tú, por quien todo en rededor se siente
descomponerse y perecer; que posas
de esta generación sobre la frente
tus alas lle murciélago a.squerosas,
y que ves impasible el exterminio
doquier sembrando sin piedad ni enojo?

que en tu vejez, ridículo, chochees.
Tú conturbaste el mundo con el dafio
de luchas y catástrofes ruidosas
encaramado sobre la alta cima;
yo sordamente las humanas cosas
desmigajé burlón, las más hermosas
mordiendo con el ácido ó la lima.
Tú revolviste el mar con la tormenta,
yo estanqué el manantis.l. ¿Tú eres la furia?
yo soy la maquiavélica perfidia
que se enrosca en el alma sofiolienta.
¿,Tú tienes el dolor? pues yo la injuria.
Yo soy el diablo de hoy. Yo soy la envidia
cuando escupo mi hiel sobre la gloria;
soy el escepticismo cuando niego
la preclara virtud; soy el sarcasmo
si tiznando de negro la victoria
hielo en el corazón el entusiasmo;
profanando el amor, libertinaje,
pues por mí es hora bizco el nif!o ciego,
sus flechas alfileres, y su traje
sayo de mico, y su dtilirio un juego.
Tus blasfemias ¿qué son sino plegarias,
· plegarias al revés'? ¿Pero mi risa? .. ..
Nacta á su mueca cínica resiste:
ella envenena el aire como brisa
que lleva en sí mortíferas y v8rias
las ponzoñas de todo cuanto existe.
Hay una risa generosa, humana,
que es fuerza y es salud: la que las flores
como labios despliega en la mañana;
la que vibra del sol en los fulgores
y mueve de los pájaros cantores
la lengua en melodía soberana;
la que irisa magnífica la bruma:
la que el follaje de las. selvas dora
cuando el rocío en perlas se desgrana
que á fuerza de reir el alba llora;
la que es en el torrente onda y espuma
y rosicler espléndido en la aurora.
Tal risa desconozco; agria y siniestra,
la mía el diente que de~garra muestra.
Con ella arrastro al umverso todo
entre un respl andor cárdeao de infierno,
torpe y dando traspiés como un beodo,
á un insensato carnaval eterno.
Deja el trono que usurpas insolente.
Llegó la hora feliz de mi r einado;
yo soy el mal amable y atrayente;
yo soy un Satanás civilizado.
EMILIO FERRAR!.

¡Me había dormido, teniendo sobr e mis labios el rizo que aquella tarde ELL;A- había cor·
tado de su cabellera!
EL MARQUÉS DE SAN EMILIO.

....

Cuando presa de celos y de enojos
fieramente los abres, surge pardo
color en los abismos de tus ojos,
y asoma en ellos entre puntos rojos
la felina mirada de un leopardo.

Satan ás.-Meflstófeles

Al eco de mi apóstrofe iracundo,
el germen de odio universal que hervía
dentro de todo, respondió en el mundo.
En las montañas las sulfúreas bocas
se abrieron de los cráteres ardientes,
rugir se oyó á las fieras en las rocas,
volcáronse en las simas los torrentes;
el mar con turbulenta sacudida
se encabritó del viento al acicate,
nublóse el sol y atravesó la vida
un vértigo de furia y de coinbate.
Ultimo y formidable cataclismo
que desgarró la creación entera
para que el mal, del seno del abismo,
á mi imperiosa evocación surgiera;
hora de sóbresalto, en que espantada
tembló la obra de Dios, cual si quisiera
retroceder de nuevo hacia la nada.
De aquellas gigantescas convulsiones,
la cordillera en sus abruptos flancos
guarda las epilépticas torsiones;
aún encanecen al terror los blancos
picos del monte, y en las aguas vivas
aún de aquellas congojas primitivas
corre el frío sudor por los barrancos.
Y entonces fué cuando se alzó en el seno
del hondo mar el pérfido bajío,
cuando en el lago azul se formó el cieno,
cuando erizóse el matorral bravío
y en el perfume se exhaló el veneno.
Y entonces fué cuando la sombra helada,
amenazando la extensión celeste,
brotó de mi fatídica mirada:
ct.ando las rocas calcinó mi mano,
cuando mi aliento difundió la peste
y amargó mi saliva el Oceano.
Y entonces fué cuando al perderlo todo
vertí mi úaica lágrima de fuego,
lágrima inmensa que cayó en el lodo
con el que al hombre se amasara luego.
Calla y ante mí póstrate sumiso:
así el que f:Iera mi señor lo quiso.
La nube es mi bandera desplegada,
los vientos mis corceles de pelea,
y el zig zag del relámpago wi espada
que desnucta en los aires centellea.

.········
.... · ·········· ..... ···················
Al despertar comprendí fácilmente mi sueño.

Nacido, al fin,' para el combate eterno,
Imagen de mi sér, yo te bendigo
Y en tí hallo arrullos de cantar materno.

Según te hiere misterioso rayo
cambian tus ojos de color: parecen
cuando sonríes con sensual desmayo,
dos miosotis que al ósculo de mayo
ebrios de polen de oro se estremecen.

SUPREMACIA

~amón Maria fJV!enénáez.

00
HEI Primer Dolor."
Reproducimos en nuestra página á colores
un estudio fotográfico que lleva el nombre de
«El Primer Dolor», y que repr esenta á una ni·
fi.a llorando al ver su muñeca hecha pedazos.
Tanto este trabajo como el que aparece en otro
lugar con el título de &lt;Un derrotado en el Con·
curso de Niños» son obra del inteligente «ama·
teur» Señor Lic. José Luis Requena.

MIBMBROS DE LA COMISIÓN MEXICANA'.EN LA EXPOSICIÓN DE SAN LUIS MISSOURI.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

LOS AMORES DE SAN ANTONIO
(TRADICION PERUANA)

Gentil amiga, lo que hoy te cuento,
se halla. en un códice
amarillento,
por la polilla roido al fin,
escrito en Lima ya ha.ce años ciento,
y en buen latln,
por fray Fulgencio Perlimpimpin,
maestro de Súmulas
en el convento
de nuestro Padre San Agustln.

I

fl LARO! ¡Qué van ustedes á saber d6nde

~ está Chaupi-Huaranga! No los haré pe-

nar en averiguarlo.
Chaupi-Huaranga es una aldehuela en la
circunscripci6n del Departamento de J unín ·
y ella fué allá por los tiempos de las guerra~
civiles entre pizarristas y almagristas, teatro
de la tradición popular que hoy echo á correr cortes:
Mi abuela tiene un cabrito,
dice que lo matará;
del cuero hará u,1 tamborcito,
lo que suene ...... sonará.
Matrimonio feliz, si los huho, era el de
Antonio Catari y Magdalena Huanca ambos descendientes de caciques.
'
El, gallardo mozo de veinticinco años de
ánimo levantado, trabajador más que ~na
colmena y enamorado de su mujercita hasta.
la pared del frente.
El laboreo de una mina le proporcionaba
lo preciso para vivir con relativa holgura.
Cuando iba de paseo por las calles de Jauja 6 Huancayo, no eran pocas las hijas de
Eva que corriendo ya peligro de firmar contrato para vestir á las ánimas benditas, le
cantaban:
Un canario precioso
. va por mi barrio ......
¡quién fuera la canaria
de ese canario!
Ella, una linda muchacha de veinte primaveras muy lozanas, limpia como una onza de oro reluciente, hacendosa como una
hormiga y hembra muy mucho de su casa y
de su marido, á quien amaba con todas las
entretelas y reconcomios de su alma.
La casa del matrimonio era, valgan verdades, en cuanto á tranquilidad y ventura, .
un rinconcito del Paraíso, sin la serpiente,
se entiende.
Cristianos fiuevos, habían abjurado la religi6n de sus mayores y practicaban con fervor
los actos de culto externo que el cristianismo
impone. Jamás faltaban á misa, en los días
de precepto, ni á serm6n y procesiones, y

mucho menos al confesonario por cuaresma.
¿Qué· se habría dicho de ellos? ¿O eomos 6
no somos? Pues, si lo somos, válganos la fe
del carbonero.
El adorno principal de la casa era un lienzo al 6leo, obra de uno de los grandes artistas que Carlos V ocupara en pintar cuadros
para América, representando al Santo patrono del matrimonio. Allí estaba San Antonio
en la florescencia de la juventud, hecho todo un buen mozo, con sus ojos de azul marino, su carita sonrosada, su sonrisa apacible y su cabellera rubia y riza.
Por supuesto que nunca le faltaba la mariposilla de aceite; y si carecía del obligado
ramo de flores, era porque la frígida serranía de Paseo no las produce.
Magdalena vivía tan apasionada de su San
Antonio como del hom6nimo de carne y
hueso.
Como sobre la tierra no hay felicidad completa, al matrimonio le faltaba algo que esparciese alegría en el hogar, y ese algo eta
fruto ó fruta de bendición, que Dios no había tenido á bien acordarles en tres años de
conyugal existencia.
Magdalena, en sus horas de soledad, se
arrodillaba ante la imagen del santo, pidiéndole que así como á las muchachns casaderas proporcionaba novio, qne siempre fu.é
San Antonio casamentero y dado á meterse
en líos amatorios. hiciese por ella el fácil
milagro de empeñarse con Dios para que le
concediese los goces de la maternidad.
Y San Antonio erre que erre en hacerse el
sordo y el remolón.

II
Antonio tenía todas las supersticiones de
su raza, aumentadas con las que el fanatismo de los conquistadores nos trajera.
Cuando un indio emprende viaje que lo
obliga á pasar más de veinticuatro horas fuera de su hogar, forma., á poca distancia de
éste y en sitio apartado del tráfico, un montoncito de piedras. Si á su regreso las encuentra esparcidas, es para él artículo de fe
la creencia en una infidelidad de su esposa.
Antonio tuvo que ir por una semana á
Huancayo. Una noche tempestuosa present6se en su casa un joven español pidiendo
hospitalidad. Era un soldado almagrista,
que. derrotado en una escaramuza reciente,
venía mu,,rto de hambre y fatiga y con un
raspet6n de bala de arcabuz en el brazo. Demandaba sólo albergue c9ntra la lluvia y el
frío de esa noche, y algo que restaurase un
tanto sus abatida.s fuerzas.
Mucho vacil6 Magdalena para, en ausencia de su esposo, admitir en la casa á un desconocido. Si hubiera existido ese triturador

III
Pocas horas más tarde Antonio llegaba á
su hogar.
.
Había encontrado deshecho el montoncito
de piedras.
Desde ese día la felicidad desapareci6 par~ los esposo~. El disimulaba sus celos y espiaba las acc10nes todas de su mujer.
Magdalena, con el instinto maravilloso de
que Dios dotara á los seres dé su sexo y sin
sombra cie remordimiento en el cielo ~zul de
su conciencia limpia. adivin6 la borrascosa
excitación de espíritu de su marido. Desde
los primeros momentos le había dado cuenta
de todo lo ocurrido en la casa durante los
días de separaci6n. Antonio sallía, pues, que
en su hogar se había dado asilo á un almagrista herido.
Y la mujer, sin.mancilla en el cuerpo ni
en el alma, pasaba horas tras horas arrodilla~a i,,nte,San Antonio, y fotografiando, por
decirlo as1, en sus entrañas, la imagen del
bienaventurado.
Y en esta situaci6n anormal y congojosa
para el matrimonio, los síntomas de la maternidad se presentaron en Magdalena.
Sombrio y cejijunto esperaba Antonio el
momento supremo.

IV
Ma·g dalena di6 á luz un niño.
Cuando la recihidora ( matrona ú obstetriz
de aquellos tiempos) anunci6 á Antonio lo
que ella estimaba como fausto suceso el marido se precipitó en la alcoba de su' mujer
tomó al infante y sali6 con él á la puerta pa:
ra mirarlo al rayo solar.
¡ El niño era blanco y rubio como San Antonio!
.
El indio, :?cometido de furioso delirio
ech6 á correr en dirección, al riachuelv ve¿
no y arroj6 en él al recién nacido.
V

RICARDO PALMA.
Lima

l•IGUHINJ!:S

1

Y

2.

•

FIGURÍN .NÚM.

•

ALMA Y MATERIA
Soñé que el corazón hecho una rosa
Temblando te ofrecía,
Y que en tu seno de mujer hermosa
Aquella triste flor al fin dichosa
Dulcemente dormía.
Después, en otro sueño,
Con semblante risueño,
Tus m~nos sin piedad la deshojaron,
Pero viste, de horror estremecida,
Que sangraron sus pétalos mi vida,
Y que tus níveos dedos perfumaron.

René López.

muchas de nue·s tras elegantes han salido ó se preparan á salir para
el país bañado por el sol, que se llama la
Costa del Azul.
.
En casa de las modistas se exhiben toda clase de maravillas y allí es preciso ir para sorprender los primeros ensayos de la moda
nueva.
Se ven especialmente muchos colores trigo,
verde, una especie de encarnado que tira á grosella.
El escocés desaparece y las telas mezcladas
pierden su boga.
Se dice que el matiz verdaderamente nuevo,
es el «bois de rose:1&gt;, que no es del todó el rosa
pasado, que no es tampoco el albérchigo, pero
que tiene algo· del uno y del otro.
Del lado de este «bois de rose&gt; difícil de llevar, hay el matiz pergamino, menos original y
más fácil de usar.
Esos son los colores más nuevos.
En cuanto á las formas, no ofrecen nada nuevo. Las faldas se dejan invadir cada vez más
por los volantes é inspiran inquietudes sobre
su amplificación.
Los corpiños se cubren con bertas y
pelerinas.
Las mangas se ajustan cada vez más en
la parte superior, hasta se aplastan,
mientras que en la parte inferior aumentan su volumen.
Esta moda de mangas es cada vez más
difícil de lograr éxito y exige el talento
de una buena cortadora.

JI

a.

La chaqueta Luis XV, queparecíahaberconquistado en la moda un puesto duradero, ha
quedado reducida á la nada.
Sólo queda de ella una faldita, la mismafaldita que se agrega á todo hace ya un año.
Las formas que abultan son demasiado tenidas ya para las mujeres elegantes, para durar
mucho tiempo, y la chaqueta Luis XV encoge y
abulta.
La moda da la preferencia á. los crespones
de China, á los velos, á las telas de aspecto
aéreo, pues se sabe que una mujer pesadamente
vestida pierde la mitad de su geacia.
La parte inferior de las faldas se abre á intervalos y deja pasar los plegados de una tela
adecuada en color y en tejido á la de la falda.
Los camisolines «á lo vieja:1&gt; se encuentran
en todas partes . Es un furor: se colocan generalmente en ondulaciones encima de los volan-

Colores más en boga, Diferentes tollettes, Las pie·
les más de moda,
Carta de una pari~se.

Es tradicional que se vi6 entonces á un
hombre de tipo español lanzarse en la corriente, coger al niño y subir con él al cerro.
Desde entonces el viajero contempla en la
cumbre del cerro fronterizo á Chaupi-Huaranga, una gran piedra 6 monolito que á la
distancia, semeja por completo un San' Antonio con un niño en brazos, tal como en las
P-stampaR y en los altares nos presenta la
Iglesia al santo paduano.

NUESTRO PAÍS,-UNA GLORIETA EN EL PASEO DE SAN PEDRO (MORELlA),

Páginas de la Moda

de palabras y pensamientos que llamamos
telégrafo, de fijo que le habría hecho parte
consultando.
Al fin el sentimiento de caridad cristiana
se sobrepuso á sus escrúpulos. Además, ¿qué
podía temer del extranjero acompañada como vivía, por otras tres mujeres y por cinco
indios trabajadores de la mina?
El huésped fué atendido con solicitud, y
Magdalena misma aplic6 una hierba medicinal sobre la herida. Al practicar el vendaje
levant6 la joven los ojos, un temblor convulsivo agitó su cuerpo y cay6 sin sentido.
El soldado español era San Antonio el
Santo que en su coraz6n lucha.ha con el a:X.or
á su marido. Los mismos ojos la misma sonrisa, la misma cabellera.
'
Con el alba, el soldado abandon6 la casa
y sigui6 su peregrinación.

CTUALMENTE

tes.

FIGURINES

4

Y

5,

Los velos de encaje que caen sobre la nuca
comienzan á adoptarse mucho: forman un mar&lt;?º muy lindo al rostro, pero los sombreros así
guarnecidos deberán ser bien hechos y convendrá que la mujer que los lleve sea alta y de
buena presencia.
¿Os figuráis esos ve~os deenca,je cayendo por
la espalda de una muJer que fuera baja de estatura 6 corta de talle?
Siempre sucede lo mismo y conviene evitar
el mismo escollo.
No escojáis en la moda nueva sino lo que
siente á vuestro talle, á vuestra edad y á vuestra figura.
Pero ¡cuán pocas personas piensan en tomar
estas precauciones! Ante todo, es muy difícil
conocerse á sí misma y son varias las que, al

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

jan su propio relieve en una graciosa armonía.
Otra «toilette&gt; de velo de seda champagne
(color muy de moda) acompañado de pequefio
paletó corto y vago con mangas cortas y abullonadas de tafetán flexible del mismo tono: el
conjunto está adornado con franjitas de seda
champagne.
Vestido de comida: de terciopelo flexible,
gris claro, bordado de oro y plata.
Sencillo traje matinal de pafio gris. La falda
toda derecha, fruncida en el talle y adornada
en los bajos con una ancha nesga de terciopelo
dentellado.
El corpiño, abierto en forma de corazón en
la parte superior de la espalda, sobre un guipur, formaba una ligera y muy corta pelerina
que tomaba nacimiento de cada lado de la abertura y encajaba la parte superior del brazo para detenerse por delante á la misma altura que
en la espalda.
Las mangas abullonadas recogidas por dos
ó tres anchos pliegues, dejaban pasar. un
abullondo de muselrna ae seda gris ahumado.

Este último traje era ligero y suave á la vista, lo mismo que este otro de pafio beige muy
sencillo, pero muy elegante.
La chaqueta era larga, con doble esclavina
guarnecida de botones y abierta sobre un cha'.
leco de nutria con chorreras de encaje imitando la puntilla antigua.
En las carreras actualmente se ven también
algunas lindas «toilettes&gt; que, aunque se acerca la primavera, pueden llevarse tambien en
otofio.
El armiño continúa su marcpa triunfante, Se
arrolla en forma de corbata alrededor de los
cuellos friolento.;;, se e~tiende en manguitos
muy grandes, suave abrigo de las delicadas
manos enguantadas de Su~cia.
El domingo último llamó la atención un redingot tres cuartos de largo, de terciopelo gris
salpicado de anchos círculos satinados y sombreados en el mismo tono del fondo. Lo guarnecían tiras de paño liso, gris también y con
mucha pasamanería, tres, cuatro armiños formaban Ja corbata, sus lindas cabezas menudas
y puntiagudas, con;ojos vivos, se alargaban coquetamente sobre el corpiño. El movimiento era
seductor.
Una de nuestras más lindas elegantes llevaba
el mismo _día un traje de pañ? azul de rey, largo y á pliegues, con un corpiño, un pequeñito
«encadremenb de terciopelo naranja de agradable armonía.
El terciopelo está muy de moda. Más q ue
cualquier otra tela, el terciopelo ha disfrutado
días de esplendor y de destierro, de grandeza
y de decadencia.

NUESTROS FIGURINES

***

Os he hablado hace algún tiempo de la piel
nueva, de la piel de topo. Vuelvo hoy para deciros que es el furor para los chalecos de hombre.
Los pobres topos acorralados,
expulsados, van sin duda á desaparecer de nuestro globo.
Según parece, la manía de las
norteamericanas y europeas en un
~iempo por los portamonedas, ta1·Jeteros y bolsas de piel de aligator
(una especie de cocodrilo) tuvo por
resultado la desaparición casi completa de los aligatores en los Estados Unidos.
. Como esos animales son perjudiciales, no podemos menos de felicitar á los que saben unir tan bien lo
útil á la coquetería femenina.
Se forran también los guantes de
gama ?On topo: es por lo demás
una piel muy suave, muy ligera
agradable de llevar: se tiñe de gri~
ahumado y sn color se ha hecho
tan lindo, que se ven actualmente
muchas telas que toman ese color.
El terciopelo, el paíio color topo,
están muy de moda.

cada hoyo una caída. Ni un perro
le guía al infelice, por que es ciego,
tan desgraciado, que el lazarillo
NOVEDADES, y de las mejor com- fuera en él boato reprensible. Por
binadas, encontrarán nuestras dicha le importa poco que el sol se
lectoras en esta sección; allí tienen ponga; oriente y occidente, mañana
los últimos modelos de trajes de ca- y tarde, día y noche, todo es lo mislle, para verano y media. estación. mo para él; sus ojos duermen á la
Los marcados con los números 1 luz y él anda por el mundo á tien•
y 2, son de muselina con encajes, taparedes, hijo de las sombras, cuplissé, con entredós fino sefialando yo seno conmueve con dolorosos
el corte de la falda, el primero; de suspiros.
crepé azul transparente, fondo de
Llegó por fin á l a ciudad: palpanigual color, ligeramente plegado, do las murallas, cerca de una tiencon abullonados.
da, supo que estaba donde oidos
El número 3, de cacht,mira, for- humanos pudieran reconocer la premado de falda de cuatro volantes, sencia de un hambriento, sediento
tres abullonados á la cintura suje- y desnudo, y levantó la voz y cantando la falda; corpiño con cuello tó un fragmento de su poema.
de olán.
-¡El ciego!-exclaman adentro;
Dos trajes de casa los números 4 --¡el ciego de la montaña ha veniy 5: falda corta con olán volante do! Pide pan en nombre de sus héde tá.blones, manga suelta ceñida roes; démosle en nombre de los diograciosamente con un lazo al codo, ses: Homero es una bendición en tode seda fulard con ahuevados el das partes.
otr o; delantero recto; corpiño suelY una mujer caritativa sale, toto con tres volantes de encajes.
ma al viejo, le entra en su tienda,
Traje de recepción estilo «Refor- le da de comer y le abriga con sus
ma&gt; el número 6; es de pafio, de ta- propias mantas.
lle y manga amplia; cuello corte
Al otro día el ciego besó la mano
sastre.
á su bienhechora, se despidió y se
Primoroso traje de pougé de seda fué á cantar á otra puerta y pedir
con cuello de los llamados cuerpo caridad · en otra parte. Había traestola. Grabado número 7.
bajado cuando mozo; fué mercader,
Cuatro blusas discretas v elegan- corrió mares, visitó puertos; el cietes los figurines números 8, 9, 10 y go había sudado la santa gota de
11. La primera es de estilo berlinés; la actividad humana, buscando la
de encaje i nglés, con cuello recto; vida, combatiendo á la muert.e, gafondo de seda rosa pálido y puño nando terreno sobre la mü,eria;
de felpa de igual color. Las otras fuerza intelectual, fuerza mor al,
son americanas de telas delgadas, -fuerza física estuvieron en continuo
tableadas, con tres distintos cuellos movimiento en esa persona dotada
Chicago: puño largo y cinturón de de todas las fuerzas; y sin embarterciopelo.
go, la desgracia, andando sobre él,
bien como tigre que se aferra sobre
el elefante, le siguió y le devoró
sin consumirlo muchos años. Ese
antiguo estaba en 1.. última vida
como Job: por la inteligencia, la
sensibilidad, la virtud y las desgracias, iba á entrar en la categoría
N anciano está bajando á tien- de los entes superior es. después de
tas por un cerro del Atica apo- haber vivido siglos en mil formas.
¿Quién negará el influjo de una
yado en un bordón: paso entr e
paso, en una hora no ha descendido divinidad recóndita sobre ciertos
diez toesas. Cada guijo un tropezón, individuos providenciales? Ni el

o

EL VIEJO HOMERO

U

FIGURIN NÚM, 8.

,..,,.~.~-? ·

~~~

NÚM. 6.

l,

MODO DE Llllll'UR LAS BOTELLAS
mirarse en el espejo, quieran convenir consigo
mismas que tal color las afea ó que tal Eorma
de traje las abulta.
Pero hay reglas que no se deben olvidar nunca; por ejemplo: señoras altas y delgadas deberán evitar los tapados ó prendas demasiado
sencillas y las formas sin guarniciones, mientras que las señoras bajas y algo gruesas deben, por el contrario, por temor á empequeñecerse y embutirse no escoger sino formas muy
planas y netas.
Sucede lo mismo respecto á los colores: así
como las personas delgadas pueden permitirse
los colores claros y hasta el blanco del todo,
del mismo modo las que son algo gruesas deberán evitarlos.
Las capas de noche continúan siendo verdaderas obras maestras: de paño azul, lino, por
ejemplo, con gran cuello de guipur bordado de
oro, ó también de raso negro cubierto de redecilla, bordado oro y turquí, de terciopelo naranja con esclavina de armiño, de faya verde
almendra con aplicaciones deguipur rojizo,&amp;.
¡Y qué lástima es entrar con tan lindas cosas
en habitaciones cuyos sillones y sillas están
siempre cubiertos de un polvo grasiento que se
adhiere á todo!
Si se dan á las .obreras, es otra cosa: las pobres capas se encuentran peor.
.
En realidad, no se puede llevar estos lujosos
tapados sino cuando se posee coche, porque
entonces los lacayos tienen cuidado y los colocan en el coche esperando la salida.

El papel de talco, cortado en ped,¡,zos pequeños, sirve admirablemen'=i para. limpiar las botellas, introduciendo en estas últimas cierta
cantidad de aquéllos con un po!&gt;o
de agua. Después se agita, hasta
tanto que el cristal adquiera de nuevo su brillantez. En seguida se enjuaga la botella
con agua. Para conservar
al cristal toda su brillantez, se introducirá en la
botella un poco de algodón
cardado que tiene la propiedad de abso1·ber los vapores de agua.

),
.

'

'/.'-:&lt;:-- ~

Mono DE LIMPIAR LOS ESPEJOS. El mejor procedimiento consiste en
mojar una muñequita de trapo en
agua ligeramente clorurada, frotar
el espejo y secarle en seguida con
una piel blanca y suave.
Los espejos grandes necesitan
limpiarse por partes, empezando
por la más alta y descendiendo gradualmente.
TINTA INDELEBLE.-Mezclar en
partes· iguales rubia é índigo y diluir la mezcla en una cantidad suficiente de agua. Se le hace cvcer
hasta que el líquido se hay.a vuelto
rojo. Se añade un octavo del peso
líquido de ácido sulfúrico.
Esta tinta, al escribir, no deja
los caracteres muy negros, pero á
la acción del calor ennegrecen.
TINTA DE PLATA.-Amalgámese
estaño fino en hoja, con el doble de
su peso de mercurio; cuídese que la
amalg·ama sea homogénea, lo c~al
se obtiene haciendo la mezcla durante largo tiempo para que se
ablande. Tritúrese sobre una losa.

PfRIGRINACIONIS
AROMA, A LOURDIS
Y A TURRA
SANTA

f

FERROCARRIL
CENTRAL
MEXICANO
(que fué la línea escogida
para hacer el viaje por St.
Louis y Nueva York), ha
arreglado que, á fines de Octubre de 1904, salgan de esta capital trenes especiales
compuestos de coches PULLMAN,
y aun cuando la Peregrinación de que se trata, es exclusivamente religiosa, se
ha decidido visitar la gran

•

Exposición Universal
de St. Louis !lissouri

•

Las personas interesadas
pueden dirigirse á las que
subscriben.

Pbro. J, Trinidad Busurto,
PreBir1ente d e 1a Jumta.
Pa,' l'roquia d e R,~oina.

***

He podido ver ú!timamente algunas lindas
«toilettes» destinadas á una recién casada y
ejecutadas por una de las primeras modistas
de la calle de la Paz.
He aquí su descripción:
Traje de raso negro incrustado de encaje oro
sobre el cual grandes medallones de rosas bordadas en tonos diferentes y en gradación arro-

••

Recetas Utiles

De acuerdo con los arreglos hechos por H . Junta
encargada por los limos.
Señores Arzobispos y Obispos de la República, para
organizar una gran peregrinación á Roma, según los
deseos manifestados por Su
Santidad el Romano Pontífice, Pío X, el

BARONNE LIVET.
FIGURÍN

talento, ni la habilidad, ni el trabajo pueden nada contra su suerte;
suerte negra, en cuyos laboratorios
no se destilan sino lágrimas para
los predilectos de la naturaleza y
vino de Chipre y ambrosía para los
hijos de la Fortuna.
JUAN MONTALVO.

M/&gt;x ico, D.F.

W. O. Murdock,
Aumite GenPral de Pasajel'os.
F. C. Centrai M exicano, Pato1ii, 4
M éxico, D. F.

FIGURÍN NÚM.

7

FIGURINES 9 1 10 Y 11.

�,
EL MUNDO ILUSTRADO

U VIIJO DU LOBANILLO
(CUBNTO CHINO)

JHl

una vez un hombre viejo,
leñador de oficio, el cual tenía·
colgando de la mejilla derecha un
lobanillo grande, muy grande, tan
grande como un melocotón de los
más grandes.
Llamábase el hombre Li-Hong y,
no obstante el lobanillo, que pesaba más de dos libras, vivía contento y feliz, porque siendo joven había oído leer los sanos consejos del
filósofo Kong-fu-tseu (que los paganos llaman Confucio) y los seguía
puntualmen ¡e,
Acaso, acaso, quien hubiera podido penetrar en el corazón de L iHong no hubiese hallado en él la
absoluta y religiosa conformidad
que el filósofo recomennaba; pero,
a l menos, el digno leñador no daba
á sus vecinos y parientes él mal
ejemplo de un reconcomio, y mucho
menos de una desesperación manifiesta.
Claro está que á nadie le gusta que
le cuelguen de un carrillo dos libras
de carne sobrante y ociosa, pero si
á Li-Hong no le gustaba, no lo daba á entender.
Un día iba el buen hombre camino de la selva, como de costumbre,
á proseguir el corte que en ell1&gt;. dejara el día anterior, cuando ved
ahí que comienzan á caer del cielo
unas gotas gordas como «taeles&gt;
(moneda china) y á soplar un ventarrón deshecho tan recio y temeroso, que Li-Hong, viendo imposible volverá su casa hasta que es·
campase, buscó refugio en el horadado tronco de un árbol secular.
Allí se acurrucó, temblando de
miedo y de frío, pues se había calado hasta los huesos.
Así, agazapado y lleno de aprensión llevaba y a una hora, cua:ido
sintió invadir el bosque desusado
y extrañísimo ruido de voces que
iban acercándose poco á poco.
-¡Rarísima cosa es ésta!-pensó
Li-Hong;-en todos los años de mi
vida nunca oí en la selva semejante ruido.
Y cuando iba á entregarse á más
hon!las reflexiones, imaginaos que
ve surgir, unos saliendo de entre
los árboles, y otros, al parecer, del
centro de la tierra, un tropel de seres descomunales y nunca vistos,
que aun cuando por su porte y voz
parecían personas humanas, no lo
eran, puesto que unos tenían el cutis roJo como sandía, otros verde
como piel de sapo: algunos sólo ostentaban un ojo enorme en medio
de-la frente; otros, diez ojos en los
diez dedos ·de las manos; cuál llevaba los pies palmados co1110 á nade, cuál una cornamenta cvmo la
de un ciervo añoso detrás de la cabeza; de ellos los había con piel
escamosa y plateada; de ellos, con
patas de cabra ó de venado; de ellos,
con colmillos de jabalí.
Algunos traían grandes antor·
chas que luces rojas, amal'illas,
azules y verdes lanzaban, y toctos
refan abriendo bocazas eno1·mes,
brincaban, cantaban, agitaban las
teas, en confusión infernal. üe lo
cual dedujo, con su habitual perspicacia el viejo Li -Hong, que aquellos seres eran deruo1iios, corno en
realidad lo eran, y que babían a pro,. vechado el fragor de la tempe~tad
• para ven-ir á la tierra á hoJg-arse
con el miedo y estrago de los hombres y haciendas.
Algunos, en efecto, habían venido cabalgando gozosos en el zigzag de un rayo ....
Lo que•suponía Li-Hoog era cierto. Los demonios venían en son de
broma y algazara: pronto, con la
magistral habilid:1d que para ello
tienen, armaron una g ran fogata,
y sentándose en torno, sin dejar de
reír y cantar, hicieron surgir de la
tierra un copioso y abundante surtidor de líquido perfumado, cuyo
grato olorcillo pronto llegó á las
peritas narices de Li-Hong, quien
reconoció y certificó para sus adentros que aquello era vino generoso
y de lo mejor que se ha bebido jamás en el Celeste Imperio, y tal,
que sólo con olerlo, hombres ó·demonios se ponían á medios pelos.
conque podéis calcular que á la media hora de llenar y vaciar copas,
ya se había armado ahí una huelga
ABÍA

que con toda verdad podía decirse
q;de dos mil diablos», y no quedaba
un demonio que no estuviese calamocano como .... como .... pero no
vale seffalar.
Todos sabéis que el vino cantado
Y bailado no es vino peligroso, y
com&lt;? esta regla, según parece, reza
lo mismo con los diablos que con
las personas, figuraos la zambra de
canticio y bailoteo que movieron
los demooio3, ya que estaban repletos de horchata de cepas. Divertíanse y solazábaose como unos
buenos diablos, cuando uno de ellos
qu!' ~videntemente era un espíritu
o:igi1:1al y refinado, emitió la atrevida idea de que aquella diversión
resultaba un poco vulgar y que de
buena gana la reemplazaría por
algo más nuevo.
. Entretanto, al viejo Li-iioog, metido en su cubil, viendo la jarana
y atractivo jaleo de los demonios
y oliendo el vinillo, se le hacía la
boca agua y se le ponían larguísimos lo's dos dientes que cooserv aba;
cuando oyó al demonio revolucionario y modernista echar de menos
algo original y que rompiera los
moldes de las jue1·gas demoniacas,
no pudo contenerse más, sino que
sali;aneo ágil y alegre fuera. del árbol, entre el general asombro de los
demonios, que nunca habían visto
á su lado un mortal tan risueño y
complacido, comenzó á hacer cabriolas, brincos, desplantes y batimanes con inusitado regocijo y nunca visto ardor coreográfico, de
suerte que todos los demonios se
descacharraban de risa viéndole
danzar, con el gorro terciado y los
puños en las caderas, y y.o os aseguro que, sin ser demonio, cualquiera se hubiese desternillado
viendo tao ridículo y sin par espectáculo.
Cuando rendirlo de tan violento
ejercicio el viejo Li-Hong hubo apurado algunos vasos del delicioso
néctar que de la tierra surgía, acercósele uno delos demonios más significados y principales, el que ostentaba detrás de la nuca una herm,?sa cornamenta de ciervo, y le
dtJO con voz grave y auto1·itaria:
- ¡Oh tú, quienquiera que seas:
en verdad te digo. que bailas á las
mil maravillas; y como todos deseamos que desde hoy tomes parte
en todos nuestros regocijos y diversioues, vas á prometérnoslo y á
juní.moslo; pero debo advertirte
que, sabiendo muy bien nosotros
los demonios lo poquísimo que hay
que fiar en las palabras de los hombres, menester será que nos dejes
una prenda en garantía de que vendrás cuando y donde te llamemos.
-¿Y qué prenda queréis?-preguntó Li Hong, á quien el vinillo
había desatado la lengua.
-Y;¡, comprenderás-arguyó el
dPrnooio pedantescamente-que no
vamos á quedarnos con una futilidad cualquiera, como tu hacha, tu
abanico ó tu pipa, no; queremos
una cosa que tú estimes en mucho;
y como posees ese lobanillo tao hermoso, que entre vosotros los chinos
es señal l'. 11güero de riqueza y fortuna, nos quedaremos con él para
fianza de tu vuelta.
Y dicienao y haciendo; el demonio .... del demonio, alargó la garra
y le sacó el lobanillo sin dolor ni
sangre, como sacan muelas los dentistas cochiocbioos en el mercado
de Tieot-Sin; y después de sacado,
lo contempló y lo sopesó entre las
manos y se lo guardó con mucho
eacargo.
Li-Hoog manifestó gran sorpresa
y hasi;a un dolor que en ninguna
manera sentía por la extracción de
su lobanillo, pues ya hemos dicho
que Li fl'.)ng ei·a un grao filósofo,
y siempre le pareció despreciable y
vitanda la preocupación vulgar referente á las C:ichas y bienaventuranzas que los lobanillos proporcionan, dado que él, hijo de leñador había nacido y leñador seguía
siendo en su vejez, sin mayores aumentos ni prosperidades. Pero como
hombre astuto engañó á los demonios fingiéndose muy contrariado
por la pérdida de su a-péodice, llevándose las manos al raso y mondo rostro con ademán condolido y
murrio. Al verle hacer visajes y
gestos de tristeza, los demonios, á
quienes ya no divertía Li-Hong,
huyeron cada cual por su lado.
Cuando hasta el último había des-

a.parecido, Li-Hong, clavándose los
puños en los ijares, lanzó una grandísima y sonora carcajada que debió de retumbar en el Infierno, y
apretando á correr con la ligereza
de quien ha perdido lo que más ~le
molestaba, llegó en diez saltos á su
domicilio. Su mujer no le reconocía; sus vecinos tampoco, y el buen
hombre se vió obligado á contar
toda la · aventura, declarando que
en jamás de los jamases pensaba
volver á rescatar su lobanillo.
La historia se divulgó pronto, de
suerte que llegó á oídos de otro
hombre llamado W!l-ng-Fiog, el
cual tenía otro lobamllo semejante
al de Li-:iioog, y aun quizá un poco
más g:0rdo, en la mejilla izquierda;
Y sabida que hubo la aventura de
Li-Hong, echó á correr hacia el
bosque el primer día que hubo tormenta, SA escondió en el mismo hueco del árbol, y cuando llegaron los
demonios se acercó á ellos humildemente, ofr eciéodose á bailar cuando se lo mandasen, á condición de
que le recompensaran. corno habían
hecho con su vecino Li-Hoog.
Los demonios, que no entendieron
muy bien estas proposiciones y que
ya estaban bastante beodos, creyer&lt;?º que Wang-Fing era el mismo
Ll-Hoog. Excitáronle á que bailase, y lo hizo, pero con tanto miedo
al ver aquellas espantables cataduras. y ~or consiguiente con tao
poca gra01a, que adelantándose el
demonio autoritario y pedantesco
le dijo:
'
-Nos ~as engañado, amiguito.
Ahora bailas muy mal y no tienes
el menor chiste, por lo cual, como
ya no queremos nada contigo, torna
tu pre;11~a y vete á freír espárragos.
Y diciendo y haciendo sacó el
lobanillo guardado y bo~itarneote
se lo f)P!!Ó en la mejilla derecha al
ti:iste Wang·Fing, dándole de proprna dos nalgadas, con lo que el
pobre chino se vol vi6 á su casa llorando, todo corrido y con dos loban!llos en vez de uno, para que
hubiese alguna simetría.
Al contar su desventura á Li·
Hong, éste le dijo filosóficamente:
-Amigo Wang-Fiog, al demonio
no se le engaña más que una vez...
Y coloring &lt;'Olorong.

et tat.11mento
del Ilmo. Sr. Arzobispo Feehan

\;&gt;ea Ud.

Los bienes fueron valuados en $125,000.

La mayor parte de lo testado consistta en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mu•
tua", Compañía de Seguros sobre
la vida, de Nueva York,

Siempre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á determinado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invariablemente
hacia nuestra derecha. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asiento en el Paseo y se convencerá de ello. Encontrará el noventa y
cinco por ciento que inconscientemente voltean sus cabezas siempre
á la derecha.
Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chapu ltepec, vea á su derecha, allí está el

H.eoo ·POCOS dl'.a.9 que se practicó
La apertura del testa.mento diel Ilustrfsimo Sr. Arzobispo D. Patricio
A. Feehan en la. ciudad de Chicago
llUnois. La fortuna del distinguido
mjado ascendió á cerca de. . . .
~125,000 oro a,m ericano; y según el
mventario que se ha publicado los
bienes que dejó fueron como sigue:
Dos pólizas de "La
Mutua,"
Compañia
de Seguros sobre la
Vida, de Nueva York,
por $25,000 oro cada
una, ó sean . . . . . $ 50,000 oro.
Dlvirlendos acumulados
sobre una de las póliws. . . . . . . .
9,329 oro.
Otra póliza de seguro. 14,000 oro.
Acciones en: efectivo y
en Ban&gt;COS. . . . . . 37,000 oro.
Entre las disposiciones del señor Arzobispo, en su testamento se
hicieron éstas:
'
A su her,mana, señorita Kate
Fieehan:, que estuvo siempre con él
hasta su muerte, $40,000 oro en bo~os y $25,000 oro en una de las póbza,s de seguro; á la, señoro Ana A.
Feeban, viuda del señor Doctor
Eduarldo L. Feehan, hermano del
señor Arzobispo, $25,000 oro de
otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo; a la Academia de San: Patricio de Chicago, de la que es preceptore su herma111a, Madre Maria
Catalina, $10.000 oro de la. última
póliza; á la escuela "Santa Maria"
de enseñanza práctica para verones, de Feebanville, lllinols, que
era la institución: por la que más se
interesaba el eeñor Arwblspo, se
entregaron los $4.008 reatt111tes de

STILWELL PLACE
Adelante de Cuauhtemoc, pasando la tercera Glorieta, á lo largo de
toda la hilera de eucaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teja, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquinas de las calles.
Dentro de muy pocas semanas· verá un buen número de obreros
llevando sus herramientas para empezar el drenaje y colocar los t ubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles C'0n asfalto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á. sus amigos, hace
cinéo años, que los terrenos del

la l\lttm• ~lln

.Ix~osiüón ~e Sdn luis.

STILWELL PLACE

cuotas de viaje redondo, en moneda ameri(ana.
Ciudad de México ......... $5fl.25
Pachuca ........... . ...... 56.25
Toluca ...... .... ....... . .. 55.85
Querétaro ................. •51. 40
Sal tillo ... , . . ............. 40.05
San Luis Potosí .......... 46. 90
Tampico.. . .. .. . . . .. .. . . . . M. 20

á su Derecha.

Celaya, Silao, Irapuato,
Aguascal ieotes... . . .. .... $Y). 90
Torreón ................... 4i.60
Parral. .... ·.... ........... 47.50
Guadal ajara .............. 56.25
Monterrey ................ 38.15

se adquirían por una canción. Siga el ejemplo de los demás y compre
sus lotes, obteniendo las ventajas de sus precios. Venga á nuestra
oficina, Primera de San Francisco, número 4, ó á la de nuestros Agen - ·
tes Generales, Sres. Prevost &amp; Vail, Primera de San Francisco, número 8, y le daremos toda clase de informes, así como una lista de personas prominentes que han comprado lotes en esta CO LONIA , donde
piensan edifica1'. sus Casas-Palacios. Vea á alguna de estas personas
que han comprado terrenos en

•

, Los b&lt;?leto~ son buenos _para hacer el viaje en cinco días en una
u otra dlrección.-El límite final de los mismos boletos es de 90
dfas, pero en todo caso no serán buenos más allá del día 15 de diciembre de 1904.--~e hacen arreglos para apartamentos de Pullman, con camas directas.
J&gt;ud,l,ey Thomas. Agente vla.Jero
de PasaJes.-Apartado núm. 34.
TORREON, Coa.h,

w.

DewitHa,,111m.ond, Agente viajero
de PasaJes,-la, San Francisco, 8,
MEXICO, D, F,

S. Fanwworfb.-Agente General.
1~ :san Francisco, ·NÚJ:n. 8, México, D. F.

STILWELL PLACE
y pregúntele por qué ha preferido este lugar á otros numerosos que
hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para cornp1·a r

el suyo.
Uno de los más prominentes negociantes mexicanos acaba de comprar lotes por valor de cincuenta y dos qiil pesos en el Stilwell Place,
la semana pasada. No pagó más de diez mil pesos al contado, y el resto lo pagará en nueve años. ¿quánto llegarán á valer estos lotes dentro de nuew años, si siguen aumentando en cada año un diez por
ciento, como ha ido sucediendo duraute los últimos nueve años que
han pasado?

�(
I

Año Xl-Tomo 1-Número 26

Galle de San Bernardo

..-.-...._Me.XIGO_.-..._

Apartado número 26.

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calores del Verano.
En nuestro departamento de Gonfecciones,
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1

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Exposición en el Segundo Piso

Domingo 26 de Junio de 1904

Precio del Ejemplar, 50 cs.

�L

Al Putrto· &lt;:I~ ·\7eracruz
·'

t

GRANDES ,ALMACENES
DE ROPA Y NOVEDADES
SEGUNDA MONTERILLA Y CAPUCHINAS. MEXICO

AñoXI.- Tomo 1.-Número 26

1

MEXICO, JUNIO 26 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDU

Subscripción mensual forúea ...... $ 1. 60
ldem
ldem en la Capital.$ 1. 26

Registrado como artfculo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Oereat1: LUIS REYES SPINDDU

DEPARTAMENTO DE PARAGUERIA
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Paraguas Godet, Algodón ............ ..... .. .. ...... 59 centímetros, 8 varillas... ... , .. . $ 2.00
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,,
finos ........... .. ....... 59
,,
8
,, ........ .
2.25
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,,
,,
Extra .......... .. ...... 59
,,
8
,, ....... ..
2.50
Paraguas Velox, Sarga, Algodón ........ . ......... 64
,,
8
,, ........ .
3.00
,,
,, Satín
,,
.. .. .. .. . . .. .. .. .. 64
,,
8
,, ........ . 4.00
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,, todos niquelados ......... .. .... 64
,,
8
,, .. .. .. .. . 4.50
,,
,, Sarga Veloutina Seda ........ .. 64
,,
8
,, ........ .
5.00
,,
,, Presidentes.
,, ......... 64
,,
8
,, ... .. .. ..
5.25
,,
,, Niquelados,
,, .... ..... 64
,,
8
,, ... ..... . 5.50
,,
,, sin costura, 'Gloria, Seda...... 64
,,
8
,, .. .. .... . 6.00
Paraguas Mignon, sin costura, ,,
,, ......... 64
,,
7
,, ....... ..
6.25
,,
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,,
.7
,, ..... .. ..
7.50
,,
Automáticos ...................... ...... .. . 64
,,
12
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,,
Velox, Presidentes, Extra.... ..... .... 64
,.
8
,, ....... ..
9.00
,,
Mignon, Extrafinos ..... .. ...... .. .. .... 64
,,
7
,, ..... .. ..
9.50
,,
,,
Sistema Inglés .......... .. .. . 64
,,
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·varaguas para Señoras.
Paraguas
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:~llignon, Sarga Algodón ... .. ... .. ...... 59 centímetros, 7 varillas ... ...... $ 3.00
,,
Veloutina Seda ..............,... 59
,,
7
... ... ... 4.25
" .... ..... 5.25
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Seda Gloria .... .. ........ .. .... . 59
,,
7
" ....... .. 5.75
,,
Sarga Seda..... , ....... .. ....... 59
,,
7
" ... ..... . 6.50
Stick
,,
,, .... .. ...... .... ...... 59
,,
7
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Velox, Presidentes ...... .. ........... .. 59
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Mignon Extrafinos .. .. ........ .. ........ 59
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y armados, basta $ 35.00 la pieza.

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Fash ionable, Sobretodo, un color, con esclavina y capuchón desmontable .... .. ..
Connaught, Capote mezclilla, dos vistas, con esclavina y capuchón .. .... .... .... ..
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· ,,
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,,
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clase extra.
Sobretodos con cuello de Terciopelo ....... .. .. .... ..... .. ........ .. .. .. .... .. ............ ..
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superiores .......... .... ... .. ..... .. ................ .
Mangas de Hule lisas, blancas y negras.
60X80 P. L. .. ....... ...... ... ....... ..
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,,
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,,
72 84
,, ...........................
,,
,,
,,
,,
,,
74 94
,, ................ .. .... .. .. .
~langas de Hule asargadas, blancas y negras 72 84 ·
,, ........ ... ..... ........ ... .
,,
,,
,,
,,
,,
74 94
,, .................. . ...... ..
Mangas Impermeables, un color
60 80
,, ........................... .
,,
,,
,,
:'
72 86
,, ... ..... ... .. .... ........ ..
,,
''
''
74 96
,, ...... . ... ......... ..... ... .
Mangas impermeables, dos vistas
60 80
,, ........................... ..
''
,,
,,
72 84
,, ..... . .... . ..... . . .
!
t
74 94
!
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·Forros de Hule blancos y negros para sombreros planos.. .. . . . ......... . .. . . . .
Forros de Hule blancos y negros para sombreros de copa... . .............. . .
.Zapatos de.Hule para hombres, á ..... . .. . ... .... .... . ... . ... . ....... 2.25 y
,,
,,
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forma especial ....... .. . ......... . . . . . .. . ... .
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!

l •

l l

l

23.50
24.50
25.50
27.00
32.00
28.00
35.00
7.00
9.00
10.50
12.00
14.00
17.00
19.00
21.00
18.00
20.00
22.00
1.50
1.75
2.50
3.00
2.25

1

'

Las últimas e xpe r ien c ias militare s en la Escuela d e Tiro.
Construyendo un puente.- EI Sr. General Dfaz y su comitiva Inspeccionando las obras.-Voladura del p u ente.

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1904, Año 11, Tomo 1, No 25, Junio 19</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>Siglo XVIII</text>
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                <text>Siglo XIX</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Barón Von WangenHeim</name>
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        <name>Concurso de niños</name>
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        <name>Los amores de San Antonio</name>
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                    <text>L

Al Putrto· &lt;:I~ ·\7eracruz
·'

t

GRANDES ,ALMACENES
DE ROPA Y NOVEDADES
SEGUNDA MONTERILLA Y CAPUCHINAS. MEXICO

AñoXI.- Tomo 1.-Número 26

1

MEXICO, JUNIO 26 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDU

Subscripción mensual forúea ...... $ 1. 60
ldem
ldem en la Capital.$ 1. 26

Registrado como artfculo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Oereat1: LUIS REYES SPINDDU

DEPARTAMENTO DE PARAGUERIA
Paraguas para eaballeros
Paraguas Godet, Algodón ............ ..... .. .. ...... 59 centímetros, 8 varillas... ... , .. . $ 2.00
,,
,,
,,
finos ........... .. ....... 59
,,
8
,, ........ .
2.25
,,
,,
,,
Extra .......... .. ...... 59
,,
8
,, ....... ..
2.50
Paraguas Velox, Sarga, Algodón ........ . ......... 64
,,
8
,, ........ .
3.00
,,
,, Satín
,,
.. .. .. .. . . .. .. .. .. 64
,,
8
,, ........ . 4.00
,,
,, todos niquelados ......... .. .... 64
,,
8
,, .. .. .. .. . 4.50
,,
,, Sarga Veloutina Seda ........ .. 64
,,
8
,, ........ .
5.00
,,
,, Presidentes.
,, ......... 64
,,
8
,, ... .. .. ..
5.25
,,
,, Niquelados,
,, .... ..... 64
,,
8
,, ... ..... . 5.50
,,
,, sin costura, 'Gloria, Seda...... 64
,,
8
,, .. .. .... . 6.00
Paraguas Mignon, sin costura, ,,
,, ......... 64
,,
7
,, ....... ..
6.25
,,
,, Sarga de Seda .... .... ......... ... 64
,,
.7
,, ..... .. ..
7.50
,,
Automáticos ...................... ...... .. . 64
,,
12
,, ........ . 9.00
,,
Velox, Presidentes, Extra.... ..... .... 64
,.
8
,, ....... ..
9.00
,,
Mignon, Extrafinos ..... .. ...... .. .. .... 64
,,
7
,, ..... .. ..
9.50
,,
,,
Sistema Inglés .......... .. .. . 64
,,
8
,, ........ . 10.00

·varaguas para Señoras.
Paraguas
,,
,,
,,
,,
,,
,,

:~llignon, Sarga Algodón ... .. ... .. ...... 59 centímetros, 7 varillas ... ...... $ 3.00
,,
Veloutina Seda ..............,... 59
,,
7
... ... ... 4.25
" .... ..... 5.25
,,
Seda Gloria .... .. ........ .. .... . 59
,,
7
" ....... .. 5.75
,,
Sarga Seda..... , ....... .. ....... 59
,,
7
" ... ..... . 6.50
Stick
,,
,, .... .. ...... .... ...... 59
,,
7
"
Velox, Presidentes ...... .. ........... .. 59
,,
7
7.00
" ··.. ·······
Mignon Extrafinos .. .. ........ .. ........ 59
,,
7
... .... 8.00

"
Además de las clases que indicamos, tenemos un espléndido surtido de Paraguas Extrafinos
y armados, basta $ 35.00 la pieza.

Impermeables para eaballeros.
Macfarland, un color, con capuchón ..... .. .. .. ... .... ................ ....... . ...... ..... .....$
Connaught, capote, un color, con esclavina y capuchón .................. .. ........ ..
Fash ionable, Sobretodo, un color, con esclavina y capuchón desmontable .... .. ..
Connaught, Capote mezclilla, dos vistas, con esclavina y capuchón .. .... .... .... ..
,,
,,
· ,,
,,
,,
,,
clase extra.
Sobretodos con cuello de Terciopelo ....... .. .. .... ..... .. ........ .. .. .. .... .. ............ ..
,,
,,
,,
superiores .......... .... ... .. ..... .. ................ .
Mangas de Hule lisas, blancas y negras.
60X80 P. L. .. ....... ...... ... ....... ..
,,
,,
,,
,,
,,
72 84
,, ...........................
,,
,,
,,
,,
,,
74 94
,, ................ .. .... .. .. .
~langas de Hule asargadas, blancas y negras 72 84 ·
,, ........ ... ..... ........ ... .
,,
,,
,,
,,
,,
74 94
,, .................. . ...... ..
Mangas Impermeables, un color
60 80
,, ........................... .
,,
,,
,,
:'
72 86
,, ... ..... ... .. .... ........ ..
,,
''
''
74 96
,, ...... . ... ......... ..... ... .
Mangas impermeables, dos vistas
60 80
,, ........................... ..
''
,,
,,
72 84
,, ..... . .... . ..... . . .
!
t
74 94
!
. . • • • • • • • , • • • • • • • • •
·Forros de Hule blancos y negros para sombreros planos.. .. . . . ......... . .. . . . .
Forros de Hule blancos y negros para sombreros de copa... . .............. . .
.Zapatos de.Hule para hombres, á ..... . .. . ... .... .... . ... . ... . ....... 2.25 y
,,
,,
,,
forma especial ....... .. . ......... . . . . . .. . ... .
,,
,,
,,
para señoras, á. . . . . . .. .. . .. . . . . . . . .. . . . . 2.00 y
!

l •

l l

l

23.50
24.50
25.50
27.00
32.00
28.00
35.00
7.00
9.00
10.50
12.00
14.00
17.00
19.00
21.00
18.00
20.00
22.00
1.50
1.75
2.50
3.00
2.25

1

'

Las últimas e xpe r ien c ias militare s en la Escuela d e Tiro.
Construyendo un puente.- EI Sr. General Dfaz y su comitiva Inspeccionando las obras.-Voladura del p u ente.

�EL XUNDO ILUSTRADO

Un lamentable oLvido de la• Naturaleza.
cara paga ,el hombre su incontestable
superioridad 'sobre los demás seres que
pueblan el Univ-erso. La Naturále'ía, que
nada otorga gratis, que regatea todo lo que
ofrece y hace pagar todo cuanto concede, nos
ha impuesto, á guisa de rescate ó á título de
cotripensación orlerosa, un mal por cada bien
que nos hace, una mi'seria por cada grandeza,
up dolor por cada goce y una tortura por cada
voluptuosidad. ·
.
Nuestro organismo material es una obra
maestra, un trabajo admirable derelojerÍá, una
máquina prolija, delicada, precisa como un
cronómetro, sensible como un barómetro y pµjante·como una locomotora. En ella, como ·en
ninguna otra, se realizan equilibrios portentosos de potencias y de resistencias, sabias armonías de engranes y de transmisiones, economías estupendas de fuerzas motrices y rendimientos exuberantes de efectos útiles.
Ningún motor consume menos y rinde más.
La caldera humana, tibia apenas como el rescoldo, encierra la potencia del volcán, y en el
sistema nervioso, la lenta combustión del fósforo, la acción y la reacción eléctricas de pilas
microscópicas y de finísimas redes conductoras, engendran fenómenos y fuerzas que, como
la idea ó la pasión, son capaces de conmover
mundos.
Pero al lado de tanta perfección, ¡cuánta inconsistencia y cuánta fragilidad! La maquinaria, apenas funciona, se desgobierna y descompone; cuando no se rompe una muelle, se destraba un engrane ó se desanuda una transmisión. La marcha del mecanismo es una perpetua cojera, y el cronómetro de repetición con
calendario, fases de la luna y martirologio ro·
IEN

B

EL' MUNDO ILUSTRADO

mano, se pasa la vida en casa del relojero que
no bien ló acrita, lo remienda y lo repara.cuando ya tiene que volverá repararlo, ' remendarlo
ó aceitarlo.
Como organismos, somos, sin duda, más finos,
mejor constr\lÍdos, más delicadamente trabajados· que.él hipopótamo, el cachalote ó el osb
polar; pero ellos viven sig-los, y nosotros, años;
en ellos la salud es el estado normal y en nosotros lo es la ~nfer~edad ;_en punto á achaques,
dolencias. 'y q1,1ebrar.it,9s fíi;icoi::. nos_o tros padecemos cien por uno ellos. ·No se conocen en
los animales las afecciones que llamamos nerviosas, los• vapor~s 1 ·l as· jaquecas,- la neurastenia, el histerismo. En los animales el amor
es una función útil; en el hombre, una enfermedad peligrosa con trances, crisis, delirios,
po_straciones y hasta muerte. si viene- al caso.
·· Para la abeja y para la hormiga el trabajo es
una fiesta y un perpetuo goce. Revolotear entre
las flores, libar miel, construir el panal, prodigar asistencia á las larvas. todo esto y más
aún lo hace la abeja con tesón, con alegría,
con satisfacción, acompañándolo de la mú,;ica
dulce de sus 1.umbidos, sus himnos al trabajo.
La hormiga va y viene, trasiega, transporta,
hurg,i,, y todo con una serenn, circun&lt;;pe'lción y
un tesón tranquilo éinfatigable que rP.velao el
placer que ello le causa y que con ello experimenta. ·
En el hombre el trabajo es lucha; torturado
en medio de lo bueno por el afán de lo mejor;
anhelante de volar cuando apenas puede anda1·; máquina de soñar en vez de aparato de
transformar, obrero, sufre dP. no ser contramaestre; capataz, quisiera ser patrón; patrón,
quisiera ser millonario; potentado, aspira á
ser semidiós.
De ahí el eterno descontento, la inacabable
tortura, la desazón crónica, el &lt;lesencanto continuo, el perpet\lO desengaño, El hombre, y es-

p~cialmente el ~ombre moderno, vive comprimido en su rígido carapacho; su habitáculo
el mundo, le viene estree;bo; su tendencia inva:
so_ra y a_caparadora, que es su fuerza, es, al
mismo tiempo, su torcedor y su verdugo· más
sufre de lo que anheí a, que goza de lo qu~ realiza. Domeflada la Naturaleza, aspirará á subyug_ar al Univ_erso; cuando haya invadido la
tierra, aspirará á conquistar el cielo. La ¡¡osesión de lo real no le cooso]ará j,a más de no
haber realizad._o lo quimércico; sus dotei; de artista y de poeta, lo atenacearán constantemen:_
te sugiriéndole ensueños que no han de realizarse, aspiraciones que no ha dé' satisfacer,
iceales que no llegará á alcanzar y perspectivas que han de desvanecerse sin cesar ante su
vista.
Nada más fuerte ni nada más desgraciado
que el hombre. El monarca en su solio, el poeta en su pináculo, el potentado en su palacio, ·
et sabio en su laboratorio, son lo que hay de
más grande y de más poderoso en el mundo.
Pero si se busca lo que hay demás feliz, seencontrará que nada es comparable al pájaro en
la rama, al pez en el agua, al insecto en el cáliz, al cóndor en el espacio, al topo en la madriguera y al rumiante en el prado.
La Naturaleza se ha ostentado. prodigado y
retinado para hacer del hombre la maquinaria
más admirable y perfecta, adaptada á todas
las fune;iones, adecuada á todas las grandezas, apropiada á todas las conquistas. Sólo
que olvidó que la más importante y valiosa de
todas, es la de la felicidad.

ques la inefable palpitación eterna de ía vida.
La hora nupcial se acerca, la soro bra protectora cubre la bóveda estrellada; vuelve --al hombre tardo y cansado en busca del reposo, y sola la Naturaleza, la madre, la eterna madre
creadora, sigue su obra silenciosa en medio
del pl\lpitar ds la-tierra humedecida y caliente.
El estío es una gestación universal. . . . .

.{!Z¿;;,,-,--~a,,.,.o: ;, ~

.

~

-1

-

el Polígono de San Lázaro

En

Importantes experientias militares

E

---

N el polígono de la Esc~ela de Tiro de
San Lnzaro i,e efectuaron el domingo ú 1timo, Pn presencia del Señor Presidente de
la República, las importantes experiencias
militares de de,;trncción de obras de artP, organi1,adas por el Director del plantel referido, Coronel D. Enrique Mondragón.
Desde las primeras horas de la mañairn,
los terrenos vecinos al polígono fueron ocupados por multitud de per!lonae que dPseahan ver las experienciaf', consistentes éstas
en la voladura de un puente y un polvorín
y en la destrucción de un tramo de vía férrea, una línea telegráfica con dieciséis postes, tres ár-boles y un muro de maro postería.
A las nueve de la mañana un toque de

~otas Metropolitanas
militar, habría que llevarle á las
que hace días se han efectuado en
la Escuela de Tiro. Es un espectáculo imponente.
La fuerza, dondequiera que aparece soberana y dominadora, ejerce
sobre nuestras almas la misma fascinación que ejercen los hombres
musculosos y brutales sobre la volátil imaginación femenina. La
fuerza, la omnipotente y vencedora,
recobra sus fueros encuantose le ve,
no importa cuántos afios se baya,
anteriormente, luchado para conceder el supremo predominio á la
razón y á la justicia. La fuerza, en
sus manifestaciones múltiples y variadas, es omnipotente, no hay que
negarlo.
Pero cuando la fuerza se pone al
servicio del derecho y de la razón,
como uno de esos bravos «terranovas&gt; que siguen dócilmente la gracia enfermiza y a,érea de una niña,
entonces el hecho se impone por
doble motivo; entonces el espíritu,
sorprendido, se entrega todo entero, sin imposibles reservas.
Las pruebas deexplosivosforman
en sí un espectáculo aterrador y
enorme, aplastante, hermoso, con
la majestad empequeñecedora de
un torrente, del mar, del cielo inmenso y despejado. La materia, la
pobre y resistente materia, vuela
desmenuzada en partículas infinitesimales, cuando la mano del artillero ha disparado la mina. Pasma
ver cómo la obra paciente de tantos días puede ser, en unos cuantos
segundos, destrozada, deshecba,reducida á la nada, de la cual había
salido.
Ante espectáculos semejantes, se
palpa la pequeñez humana. Cuando
se leen los partes de la guerra de
Oriente y se encuentra el dato referente á las pérdidas; cuando se
píensa en lo que significan millares
de hombres sanos, robustos, alegres, quizá, que en un solo momento quedan reducidos á un montón
siniestro de cadáveres. la rebeldía
se apodera del espíritu y se piensa
en épocas mejores, en las cuales el
hombre no sea el peor de los enemigos del hombre; épocas de paz y de
amor que, quizá, no han de llegar
nunca; pero que hay que desear ardientemente. Queda flotando en el
espíritu, ante tales hecatombes, una
opaca sensación de aniquilamiento
y de duda. Parece imposible que
*
**
Si pidiera algún disgustado pru~- así, tan frágil, tan espantosamente
bas de nuestro adelanto en materia frágil, se muestre la vida humana.

OR una de esas extrañas anomalías del destino, oor una de
esas crueles burlas de la humanidad, el día del más beato de los
apóstoles, del predicador más tranquilo. y más bueno, del precursor
del Cristo, ha venido á ser el día
de los militares y de las fanfarrias
metálicas aturdidoras. Cierto que
se trata de militares infantiles que
apenas pueden cargar un fusil de
madera, tan inofensivo como sus
mismos purtadores; pero en épocas
no muy remotas, cuando las costumbres populares, semisalvajes
aún y omnipotentes, dictaban la
ley y obligaban la vida de la metrópoli, .cuando Fidel cantaba en
sus redondillas pícaras la gracia
pedestre de la «china&gt; y el valor,
de toro salva¡e, del «pelado&gt;, entonces era el día de San Juan la
fecha esperada para dirimir viejos
rencores, para asesinar, de ser posible, á los enemigos en los campos
de batalla, entre las, callejuelas de
los barriod.
.
.
Por fortuna, al irse «cosmopolitizando» nuestra metrópoli, van desapareciendo las viejas costumbres
seculares que la apatía misma -de
nuestro pueblo perpetuaba y santificaba, hasta el extraño limite de
que se juzgaba un réprobo, un excomulgado, al que se atrevía á protestar, así fuera en voz muy baja,
contra esas repetidas fiestas semireligiosas, semiorgiásticas, en las
que transcurría la vida entera del
pueblo.
.
Queda sohi.mente la tradición del
baño. Ya que es la fiesta del B,.autista., se bañarán los que rara ocasión lo hacen. Pero las «guerras
de San Juan Bautista&gt; han desaparecido, no siendo compatibles tales
excesos con la presencia de la policía y la existencia de la luz eléctrica.
Quede, en buena hora, la alegría
infantil que busca ávidamente los
kepis multicolores para lucirlos
unas cuantas horas, después de haberlos envidiado y deseado meses
enteros. ¡Al fin la existencia toda
es así, y en el fondo to~os somos
niños que esperamos ans10samente
el advenimiento de un día en el que
se nos permita disfraz_arnos, no de
militares, sino de felices, cuando
bien sabemos que este día no ha de
llegar. nunca!

P

l
1

1

i

'

Y se explica todo: pasma la fácil
comprensión que se encuentra al
presenciar las pruebas de explosivos en las cuales tanto empeño ha
puesto la corporación militar de
nuestro país. Las vastas construcciones, sólidas, que parecen destinadas á permanecer erectas por espacio de siglos; los puentes, que
soportan el paso de la artillería de
batalla; Jas líneas telegráficas, todo lo que es la obra del hombre, de
su ingenio y de su trabajo, se reduce á polvo bajo la enérg ica potencia del explosivo; de una mezcla de
substancias inofensivas, útiles quizá, que el hombre mismo ha sabido
encontrar, ·guiado en sus investigaciones por algún Mefistófeles sombrío que ríe, ríe silenciosamente,
mientras el químico hace en sus retortas la mezcla detonante.

** *

No; los públicos, especialmente
aquellos que están formados por
personas que buscan sólo el placer
y que lo obtienen en cualquier forma, son los más fáciles de contentar. Cierto que en la sala donde se
haga música de cámara solamente
el virtuoso triunfará; pero; aún en
esas circunstancias, triunfarán los
artistas nacionales y los extranjeros, si de ambas nacionalidades
los hay de talento, y serán vencidos, unos y otros, si nacionales ó
extranjeros carecen del sentido artístico necesario, para ejecutar
dignamente la música alta y noble.
Pero el público que de ordinario
va á la tanda, es un buen público
que procura divertirse al menor
costo posible y que, sí no se le divier~, recuerda que es el púhlico,
que es el «monstruo», y grita y se
enfurece y encuentra en ello la divers-ión, el inocente placer que en
otra forma no ha conseguido. Pero
dondequiera que se halle siquiera
una débil manifestación de talento
el público se sentirá invenciblemen~
te atraído. Lo prueba el centenario
de «Chin-Cbun-Chan».

Se ha celebrado el centenario de
una piecesilla mexicana: «ChinChun-Chan&gt;. Es un hecho que, si
bien es cierto que no es el primero,
es, sin embargo, muy digno dellamar la atención, por la circunstancia de ser ésta una de las pocas
zarzuelas, la única mexicana, que
alcanza Jas cien representaciones
***
La Mariani sigue triunfando en
en el espacio de unos cuantos meArbeu. Ha abierto la Empresa un
ses.
Debe interpretarse el hecho como nuevo abono, en el que ofrece cierun estímulo y como un premio. tas novedades dignas de la atención
Cierto que«Chin-Cbun-Cban&gt; abun- de los «babitue~». Aunque la verda en lugares comunes y en «calem- dad es que la Mariaoi, por sí sola,
bourgs&gt; de mal gusto; pero hay que por el prestigio inmenso de su tatomar en cuP.nta el hecho de que las lento, envuelve y domina la sala.
demás piezas de su género estén Poco importa que llo ·e con las hetambién plagadas de imperfecciones roínas crueles de los dramaturgos
semejantes y la circunstancia de septentrionales, que ría con las
que el público muy especial que de frágiles mufiequitas parisienses ó
ordinario concurre á este género de que ame humanamente, bes~ialmenespectáculos, no aplauda sino los te, con ciertas figuras escénicas
actos en los cuales se mezclan, en alemanas; poco importa el detalle,
híbrido maridaje, las coplas, los el nombre. Ella, con su genio, lletangos, las exclamaciones atrevi- na el salón y maneja y tuerce y exprime las almas. Es éste el don midas y demás.
Es, sin embargo, un estímulo. lagroso del talento.
Los que dfoen á voz en cuello que
*
en México no prospera nada que
**
sea nacional, y muy especialmente
Por entre los densos cortinajes de
las producciones dramáticas, no nubes iracl.Jndas, la mañana ha son-·
podrán sostenerse en lo sucesivo en reído al Valle, todo poseído por un
su opinión. «La Cuarta Plana&gt;, pri- espasmo de primavera. La tierra,
mero, y hoy q.Chin-Chun-Chan&gt;, humedecida, como bañada por un
· han alcanzado más de cien repre- copioso sudor de esfuerzo, prepara
sentaciones consecutivas. ¿Qué me- lentamente la germinación de la sejor demostración de que, siempre milla.
Por la tarde, cuando tramonta el
que se haga algo siquiera aceptable,
el público lo aceptará, así sea me- sol como un gran príncipe oriental,
xicano, español ó de cualquiera todo cubierto por oro y gloria, tiembla en el seno _de: lo~ lejanos bosotra nacionalidadr

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....,
. . .,_.t:,;.~,~
;;· _;,; . .'.f'F~~

t&gt;• ·. ,

~~

~ ·. ~

~RUPO DE OFICIALES QUli; DIRIGIERON LA
1 CONSTRUCCIÓN DE LAS OBRAS VOLADAS EN SAN LÁZARO.

atención anunció la, llegada del Primer Magistrado y del Señor Ministro de Guerra y
Ma.'r ina, quienes fueron recibidos con los honores de ordenanza por los Sres. Generales
Eugenio Rascón, ComandantP. Militar de la
Plaza· Ignacio Salamanca, Jefe del Departaroe'nt¿ de Artillería; Coronel Enrique Mondr~gón, Director _de la Esc1:ela: de Tiro, y
va~ios jefe¡:¡ y oficiales del E¡ército.
Inmediatamente el Sr. Gral. Díaz y las
pei;sonas que lo acompañaban, pasaron al
campo de tiro para inspeccionar las obras
qué debían ser destruidas. Pasada la visita,
el Sr. Gral. Díaz pa~ó á uno de los departame:Otos ele la Escuela, &lt;londe los oficiales
Montel", Figueras, del Valle, Dufoo, Ruiz
Olloqui y Alvarez, smtentaron un corto y
lucido examen sobre el uso de los explosivo~ en la guerra.
.Los citados oficiales prepararon, en presencía de los visitantes, vados petardos, demostrando gran habilidad en la operación.
Al terminar este acto, la comitiva oficial
se trasladó al campo de las experiencias,
dándose orden par.11. que desfilase una brigada sobre el puente, á fin &lt;le probar la resistencia de éste.
Momentos después, al t.oque de atención

'

.

E[, SR. GENERAL DÍAZ PRESE~CIAND::&gt; Li\ VOLADURA DEL PUENTE.

y fuego, fué volada la línea telegráfica y á
continuación la vía férrea y el muro.
Los ejercicios de tiro de precisión con carabinas Maüsser, ejecutados por oficiales
alumnos de la Escuela, y el de cañón, dirigido por el Teniente Coropel Eguía Lis y que
figuraban en el programa, tuvieron un resultado sorprendente.
El acto más sensacional y el que más llamó la atención del público, fné la voladura
del puente.
Medía éste noventa metros de longitud,
pudiendo soportar un peso de setenta toneladas. l:'ara volar'o se emplearon · doce cargas de explosivos, conteniendo cada una mil
quinientos gramos de pólvora picrata&lt;la de
nitrato de v9tasio y ciento Fesenla kilos de
pólvora. Dirigió la construcción y voladura
del puente el Capitán Guillermo Ruhio.
A las'doce y media del día se retiró el Señor Presidente, felicitando antei; á los jefes y
oficiales que tomaron· parte en las importantísimas experiencias á que nos hemos referido.

*

Entre los concurrentes se encontraban los
Sres. Gral. García Vélez, Ministro de Cuba;
el Ministro Alemán Barón Wangenheim, y
el Attaché Militar Alemán Lommerhof, aFÍ
como numerosos jefes y oficiales de la guarnición.

PILTRACION
Página de álbum.

Que á las dulces Gracias la áurea lira loeQue el amable Horacio brinde un canto á Cbl¿e.
_ Que á 1'.{argot ó á Clelia dé un ronde! Baoville;
Eso es Justo y bello; que esa ley nos rija!
Eso lisonjea. y eso regocija
A la reina Venus y á su paje Abril.
El ilustre cisne, cual labrado en nieve,
Con el cuello en arco, bajo el aire leve,
Boga sobre el terso lago especular;
Y aunque no la dice, va ritmando un aria
Para la entreabierta rosa solitaria
Que abre el fresco cáliz á la luz lunar.
¡Albas Margari tas! ¡Rosas escarlatas!
;,No guarnáis recuerdos de las serenatas
En que un tierno pájaro os habló de amor?
¿Conocé is la gama breve y argentina
.~n que enamorado, su canción divina
Con su mandolina trina el ruiseñor?
_ Es.a.!'.tres estrofas, deliciosa amiga,
Son un corto prólogo para que te diga
Q"e tus ojos llenos de lu1. sideral,
Y tus labios, rimas ricas de corales,
Merecen l a ofrenda de los madrigales
Floridos de líricas rosas de cristal.
De tu ardiente gr acia los elogios rimo:
De un rosal galante la fragancia exprimo,
Para ungir 1a alfombra donde estén tus pies;
Yo saludo el lindo triunfo de las damas,
Y en mis versos siento renacer las llamas
Que eran luz del tiempo del Reysol francés.

Ruhén CJJa.rio.

PRUEBAS DE RESISTENCIA DEL PUENTE -DESFILE DE LA CABALLERÍA,

�EL MUNDO ILUSTRADO

Política General

EL MUNDO ILUSTRADO

.

Los horrores de la gaerra. Ideales Imposibles de paz. Las enfermedades de la humanidad, Los periodos de la historia._ La guerra actual, Gran actividad
en la campaña por mar y tierra. La batalla de Vafangow. Gran descalabro de los rusos, El triunfo de la artillería.
El sitio de Pnerto Arturo, La escaadra de Vladlvostock,

y conservar los mercados para la venta de la
sobreproducción, que acompaña ese período de
la humana actividad. Triste y desconsolador
es el hecho, pero ahí está sancionado por la
historia, ahí queda escrito con sangre en los
anales de la remota antigüedad, en las crónicas de los tiempos medioevales, en los fastos
de las épocas modernas; triste y desconsolador para las aspiraciones del filósofo y los ensueños del poeta; pero ahí brota por entre las
visiones dantescas de los tiempos que fueron,
desde los Rahmesidas y los Aqueménidf;'s, siguiendo con los descendientes de Rhea Silvia,
hasta las inmigraciones de los clanes del Norte; desde las predicaciones del Islam. al choque de los alfanjes arábigos, basta las reacciones del Occidente á favor de la idea cristia-

CONTRASTES DE LA GUERRA.-LOS QUE LLEGAN Á MUCKDEN PROCEDENTES DE MOSCOW Y LOS QUE LLEGAN PROCEDENTES DE PUERTO ARTURO,
LA E'WUADRA RUSA DEL B ALTICO.-IZANDO UN CA~ÓN Á BORDO DEL ACORAZADO &lt;NEVA&gt;.

lo que quieran los filántropos y los
pensadores, y ror más que se acaricie co·
mo un hermoso ideal la desaparición de la
guerra entre los grupos humanos, la terrible
lucha seguirá por mucho tiempo, y quizá i ay I
perpetuamente, mientras la humanidad palpite
sobre el planeta, con sus necesidades no saciadas y sus ambiciones no satisfechas.
En medio de las encontradas aspiraciones de
pueblos y de razas, ante los intereses opuestos
de gentes y naciones, y con las tendencias contrarias de las diferentes agrupaciones huma•
nas de uno y otro hemisferio, son vanas hasta
IGAN

D

hoy las labores emprendidas por las asociaciones de la paz, son infructuosas las asambleas
internacionales convocadas por los hombres
de buena voluntad para hacerla reinar sobre
la tierra.
En el período de conquista se dice que la
guerra es una necesidad, lo es en la época de
la defensa para as~gurar las conquistas alcanzadas, y se impon~ nuevamente, cuando en pleno trabajo de la etapa industrial, precisa á
los pueblos prevalecer sobre sus rivales y vecinos, á fin de vencer en la tremenda lucha de
los intereses económicos, procurando adquirir

(1

EL GENERAL STAKELBERG, JEFE DE LAS
FUERZAS RUSAS EN LA BATALLA
DE V AFANGOW.

•

na para rescatar el sepulcro de Jesús; desde
las competeocias para erigir las modernas nacionalidades, hasta las luchas para derribar
el antiguo régimen ó para establecer el predominio á que aspiran las sociedades nuevas,
constituidas bajo un régimen industrial más ó
menos perfecto.
Por todas partes sólo se ve el resplandor del
incendio, el horror de la matanza, la muerte
despiadada, paseando su descarnada !¡ilueta
entre las ruinas y la desolación.
y si era de lamentarse esa perpetua lucha en
las épocas llamadas bárbaras, ¿qué diremos
de nuestra edad culta, qué diremos de nuestros
tiempos de maravillosos adelantos, en que la
ciencia y la industria contribuyen de modo eficaz al arte de la destrucción con todos sus elementos'? Es que hoy como ayer la humanidad
sufre esos estados morbosos y se agita en fieras
convulsiones; y allá van }as nubes negras de
las tormentas internacionales, descargando su
lluvia de fuego sob1·e pueblos y naciones, sembrando el miedo y el espanto en las almas, y
cuando la guerra no estalla, yérguese con su
peso abrumador la inmensa mole de la paz armada tan cara á los pueblos que trabajan, co•
mo costosa á los Estados que la soportan.
¡Y qué dura, qué Cl'uel la n:io_d~rna gu~rra,
con sus odios de raza., sus pre1mc10s nac1ona.les sus tendencias de destrucción y sus combates despiadados! ¡Qué sa:igrienta la brega
en estos días, qué roja. la visión de la campaña
de Manchul'ia, envuelta en llamas de incendio
y circuida de siniestros resplandores!

***

Bien creíamos que las noticias de última hora, que apuntábamos en nuestra crónica ante·

--....:..;,,

-~

rior, eran de confirmarse ó de rectificarse con
nuevos datos. Así ha.
· sido en -:,fecto, y de informaciones posteriores resulta la nota negra
que nos ha inspirado
los anteriores conceptos.
En la natural precipitación con que llegan
1as primeras noticias
delos grandAs hechos
de armas, en la presente
reñida campaña entre
rusos y japoneses, ni se
definen bien los lugares ni se señalan oon
claridad los resultados;
pasan los días, y el laconi~mo primitivo se
hace abundante en nuevos informes, ..iort ígense los primeros datos y
al fin surge la verdad
con todas sus dolorosas desnudeces.
Hablábase de una batalla en Vafangow y de
un combate en Fuchú;
los dos han sido uno .
solo, en que los rusos,
después- de resistir por
dos días en fuertas posiciones al empµje del
enemigo, han tenido al
fin que ceder ante la
abrumadora artillería

~

""'-~.......
1 ~
~

EJECUCIÓN DE DOS ESPÍAS JAPONESES POR LOS RUSOS,

EL GENERAL KUROKI, JEFE DEL PRIMER CUERPO DE EJÉRCITO
QUE OPERA EN MANCHURIA CONTRA LO.S RUSOS,

EL GENERAL KOROPATKINE, JEli'E DE LAS FUERZAS MOSCOVITAS
EN MANCHURIA, Y SU ESTADO MAYOR.

INFANTERÍA JAPONESA J..ISTA PARA MARCHAR AL.C~MPO
DE LA GUERRA.
'
' '

japonesa, que con doscientas bocas de fuego
de e:ran calibre han barrido el campo de batalla, destrozando las
huestes moscovitas que
hubieron de retirarse,
no sin haber intentado,
aunque en vano, un movimiento envolvente sobre el ala derecha del
contrario, movimiento
que comenzó con éxito,
pero iniciado un giro
de flanco sobre la derecha rusa, prevalecieron
la.s tropa.s del Mikado,

y las fuerzas que mandaba el general Stakelberg emprendieron la retirada en orden, según
los partes rusos; en pr ,cipitada fuga, según informes del g-eneral Okú, que fué el héroe de la
sangrienta jornada.
A medida que los días pasan y que llegan
mayores d11talles sobre la batalla de Vafangow, 6 de Talitsú, como la apellidan los partes niponeses, vese con mayor siniestra claridad la magnitud del desastre sufrido por las
armas rusas. Hay quien calcula en diez mil
hombres las pérdidas del general Stakelberg,
·entre muertos, heridos y prisioneros; aunque
la cifra parezca exagerada, siempre demuestra.
por modo elocuente que se ha peleado con brí0
y tenacidad por ambas partes, que se han he
cho prodigi&lt;,s de arrojo y de valor en uno ·y

�EL MUNDO ILUSTRADO
otro ejército, y que á la estrategia del uno ha
contestado la cietJcia del otro, á la táctica impulsiva del japonés, ha dado respuesta la fría
serenidad del ruso, venciendo al fin la poderosa artillería eficazmente manejada por los soldados japoneses, la cual decictió aquella lucha
de tres días, y en la que casi se equilibraron
las fuerzas de las otras armas.

***

Y pensar que aunque de importancia, este
combate no ha sido decisivo, pensar que aún
quedan intactas la mayor parte de las fuerzas
de que dispone el General Kuropatkin en los
a lrededores de Liaoyang, que rechazadas las
tropas que marchaban a l parecer en socorro de
Puerto Arturo, los movimientos de avance hacia el Norte emprendidos por los japoneses,
tienilen á concentrar los cuerpos que mandan
los Gener ales Kuroki y Okú, para dar un golpe
más eficaz al enemigo, probablemente en un
punto situado entre Siuyec y Liao,vang, donde
tal vez antes de muchos días se lib r ará un terrible encuentro, en el que, ó recobran l as armas moscovitas su quebrantado prestigio, ó
r eciben de los formidables elementos concentrados en manos de los jefes nipooeses un espantoso descalabro que habrá de tener inmensa
resonancia en el porvenir de la caiflpafia.
Continuamente se reciben noticias, al parecer contradictori as, de movimientos de avance

&lt;'i t MUNDO iLUSTRÁDQ

· fos hayan de influir d·e algún modo en retardar
las operaciones del s itio.
Por lo demás, es casi seguro que l a entrada
á la bahía del puerto r uso, está en gran parte
libre de los obstáculos sembrados por los brulotes del Almirante Togo; y si es cierto, como
parece, que todos ó la mayor parte de los buques rusos averiados en los primeros bombardeos, han sido reparados y a, no será de extrafiarse que la escuadra intente operaciones ofensivas ó procure aventurarse en un combate
fuera de las fortificaciones con objeto de unirse
&amp;. la escuadrilla de Vladivostock, en tanto se
acerca el ti&lt;'mpo en que l a flota del Báltico
marche á su destino á equilibrar y aun superar
los elementos navales en que hasta aquí han
preponderado los japoneses.
Entre tanto, l as ha zafias de la división naval
de Vladivostock, que con escasa fuerza desafió
en los mares orientales las flotas enemigas, ha
causado asombro á los mismos japoneses. quienes en su orgullo llegan á decir que el Vicealmirante Kamimura, encargado de perseguirla,
debía retirarse del servicio ó suicidarse, ante
los triunfos más ó menos pasajeros de la llamada «escuadra invisible~ que regresó sin
novedad al puerto de su origen. Esperemos,
como tantas veces ha dicho el Estado Mayor
General de San Petersburgo .
22 de junio de 1904.

z. z. z.

EL GENERAL OKÚ, VENCEDOR DE LOS RUSOS
EN LA BATALLA DE VAl"ANGOW.

~~

ot&gt;

II
Como sobre de rasos llameantes
Viste manto imperial , la soberana,
Como sobre de perlas y zafiros
Cifie á su frente la corona sacra,Maoto y diadema
Mi noble patria,Sobr e los otros pueblos de su estirpe,
Abrigo y fuerza y majestad, derrama!

~
H

LA . ·

III
Cual persigue la luz y el aire puro
La miser able y~rba subterránea,
Como buscan las aves en la noche
L a protección de Dios b ajo las ramas,
- Pulmón sin aire, - .. Gleba postrada,Así iil hombre dolor ae precipita,
De mi bandera azul bajo las alas!

IV
Allí van adhiriéndose en el tiempo,
Partícula y partícula, las razas!
Allf van congregándose á s u sombra
Al toque de clarín de la esperanza!
Allí se forjan
E n esa fragua,
Los decisivos moldes de l a vida,
La postrimer evolución humanal
Buenos Aires.
ALMAFUERTE.

•

MARGINAL

UN PRÍ NCIPE REAL JAPONÉS, TOMANDO EL RANCHO EN UNIÓN' DE LA MARINERÍA
Á BORDO DE UN CRUCERO.
y retroceso, de repetidas escaramuzas, de comunes pequeño s encuentros entre las avanzadas enemigas; causa vértigo seguir paso á paso
todos esos movimientos. La expectación es ge•
neral · estamos en vísperas de un g r an combate,
ante el cual, hasta el sitio de Puerto Arturo pierde en cierto modo. el interés que naturalmente
despierta por l a importancia de la plaza asediada.
Dícese que el ataque formal contra esta plaza
corresponde ni al cuerpo de ejército de Okú
ni al de Kuroki, sino que otro que se prepara
á desembarcar al mando del General Nogi tendrá á su cargo ardua y difícil de rendir el
baluarte de Rusia en el Extremo Oriente. No
ha de ser b r eve, pues hay allí acumulados elementos que la hacen poco menos que inexpugnable y los que tienen en sus tradiciones de
glori¡ ia r esistencia legendaria de Sebastopol,
sabrán vender muy car as sus vidas y oponer
la he1•oica tenacidad que les enseñaron sus pad res en las ásperas quebr adas del v iejo Quersoneso.
Creemos que todavía. hao de tardar l as operaciones formales contra Puerto Arturo, pues
por más que se diga, no han de h aber sido pequeños los quebrantos sufridos por las tropas
japonesas en l.os recientes .combates en que,
aunque victoriosas, han temdo que vencer fuerzas que saben luchar con grao brío y resistirá
Jos rudos empujes del contrario hasta el último
momento ' y cuando ya se ven reducidas y diezmadas e¿ sus unidades t ácticas y en sus elementos ofensivos.
Sangrientas como han sido las batall as de
•Nashan y d e V afangow, han de h~ber costado
gran número de hombres á los mismos ve1;1~edores, y si á esto se a g reg~ la frnctu?sa Jira
emprendida por la escuadrilla de VI ad1vostock
en aguas del m~r del Japón, en donde ~udo
echará pique cinco trasportes con buen numero de tropas de desembarque, que hacía n rumbo á la península de Liaotung, á p~sar de. la
v ig ilancia de los cruceros del M1kado, l;nen
puede ser que estos apci.dentes y aquellos trrnn-

no

SINTETICA
I
Como en la tez cobriza del desierto
R iel a su veste fúlgida Diana,
Como en el pecho enjuto de l a virgen
Relieves inefables se levantao,Luz que- desciende,
Vida que salta,Se proyectó, se desdobló, se impuso
La tierra de Colón, sobre las aguas!

Fué allí; junto de aquel confesionario,
·tus manos, niña, con que al lirio enojas,
apretaban las cuentas del rosario
como en una e-xplosión d~ tus congc,jas.
Lo vi; con movimiento in voluntario
repasaste, sin ver, bojas y hojas,
en el v iejo y monjil devocionario
de las ai·caicas iniciales rojas.
Y mientr as con u nción el padre Cura,
cantaba un himno de filial blancura,
y el órgano gemía cadencioso;
her ida tú por tu!; ocultos males,
llorabas sobre el Jib1o m'isterioso
de las rojas y arcaicas inici ales
ALBERTO HERRERA.

~ ~ ~ " ' 2 · " ' 2·"'2·~ § ~ ~
•Z7•Z7•Z7•Z7•Z7•Z7•Z7•Z7•Z7•¿;;,"•Z7•Z7~'-::,,.-'-S·"'S·"'S•'S;S•'S;S•'S;S•---:::,.•~ ·

: 1', .
[ Ouadro de N armán Wükinso,n.J

'

i

.

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•

Ideas y Paradojas

n

o sólo digo que la ig norancia

es la condición necesaria de ;a felicidad,. sino.aun.la
condición necesaria de la existencia misma. Si todo lo supié ramos, no podríamos soportar la vida tan sólo una hora; . Y s_on los
sentimientos que nacen de una apariencia y se
nutren de ilusiones, los que nos la hacen dulce ó á lo menos, sopor table.
S i 'un hombre poseyera (como Dios posee) l a
verdad, la verdad única, y la dejase ese hombre caer de sus m anos, en el acto quedaría el
mundo reducido á la nada y disip adase en un
instante 1 como sombra , el universo todo. La
verdad divina, semejante á un juicio final, lo
reduciría á cenizas.

** *

Cuandc- se dice que la .vida es bu1;na, y cuan•
do por el contrario, se dice que l a v ida es mala,
de~imos una cosa que no tiene sentido. Débese
decir que es á un mismo tiempo buena y mala;
porque es por ella, y sólo por ell,ll,, por lo que
nos damos una idea de lo malo .y d;e lo bueno.
La verdad es que la vida es d eliciosa , horrible,
encantadora, espantosa, dulce, amarga, en fin,
que es todo. Se nos h a~e la verdad , como en el
arlequín del buen F loriá o: la ve el uno colorada, el otro l a ve a zul ; y no obstante, todos la ven como es, puesto que es l_!J, verda!1
a zul y colorada, y de todos los colores. Motivo es éste más que poderoso para qu~ ~odas.
nos pusiéramos d e acuerdo y se r.econciharan
los filósofos, que en tre sí se desmienten Y destrozan. Mas, somos de tal mane~a fo r ma?os,
que quer emos obligar á ~os dema s á sentir .Y
pensar corno n~sotrqs; m podemos consentir
que nuestro vecrno esté contento, cuando nosotros estamos tristes.
Me he encontrado en muchos s abios, el candor de los pequeñuelos inocentes; y vem~s todos los días á ig nora ntes que se creen el eJe del
mundo. ¡ Ah ! Cada uno de nosotros se considera el centro del Uni verso; y . tanto es ést a la
ilusión común, que ni el barrendero de calles
está exento de ell a. Y viéoele esta excusable
ilusión de los ojos, que, al ver á su r ededor
completamente redonda la b,óveda celeste, colócanlo-con tod a evidenci(l(-en el centro exacto del cielo y de la tierra../ Quizá este er ror se
modifica un poco en el qúe mucho ha meditado;
pero la humildad, que es muy rara entre los
sabios, lo es mucho má s entre la gente ignar a .

,

***

Cuanto más pienso en la vida humana , más
creo que debemos darle por juecE!S y testig os,
la Ironía y la Pied ad, tal así como los egipcios
invocaban para sus muertos á la di9sa !sis y á
la diosa Nephtys. La. Ironía y la P iedad son dos
magníficas co nsejeras. SonriPndo, nos hace la
una amable la vida; la otra, llorando, nos l a
hace sagrada. Y por bien entendido téngase
que la Ironía que invoco, no es cruel, Y, por
lo tanto, ni critica l a belleza, ni r idiculiza el
amor. Dulce es y benévola; su sonrisa desarma la cólera, y ella nos ensefia á , reírnos de
los malvados y de los necios, que acaso po dríamos, sin su intervención, tener la debilidad de odiar.
Asir nos á el\a, como á tabla que nos salva,
es de imperiosa ley.
Por poco que hayamos tratado á los -sabios,
pr onto podremos dar nos c•ienta de que son los
hombres menos 0uriosos del mundo. Halláb.i.me, hace ya algunos años, en una ciudad de Europa, cuyo nombre callaré ; y acompañ ado de
uno de,los directores de los museos de historia
natural , visit aba la sección ó departamento de
los zoólit os, que con la mayor bondad me describía. Mucho me dijo, y mucho más me iostrn yó, acerca de los terrenos plisceoos. Su
disertación fué interesante, animada, muy competente, hast a ahí ; p ero cuando nos encontramos ante los primeros vestigios del bombr&lt;',
volvió el rostr o á otr o lado, y r espond ió á mis
preguntas diciéndome: que eso no estaba en sus
muestrarios. Comprendí mi indiscreción ; po r que claro est á que no debe pregunt ársela jamás
á un sabio pur los secretos del U niverso que
no tenga allí, á la ma no entre el muest rario.
L o demás no le interesa.

** *

El encanto que seduce más l as almas, es el
encanto del misterio. No ha,v belleza donde no
hay velo; y lo que más preferimos, es, á las
veces, lo desconocido. Fuera intolerable l a
ex istencia si jamás soñáramos; porque lo me jor que la vida tiene, e s la idea que ella nos
da, de no sé qué, que no hay en ella. Diremos,
finalmente, que lo real nos sirve para construir
- que mal que bien- un poco de ideal y que en
esto consiste, acaso, su más grande utilidad.
ANATOLE FRANCE.
( De la Academia Franie~á.)

o

'

~ i.: \

\
1

** *

J,A VOLAD~ RA DEL &lt;PETROPAVLOVSK&gt;, SEGÚ,N UN TESTIGO PRESENCIAL.

(Fots. V~ eto.)

TEMP?RADA/' perJ6dico que. se pub.l ica :i,c t ualménte en la pinto. , resca ciudad de T lalpam, baJo la d1rE:CC10'n de algunos jóvenes
abno un concurso de belleza entre las señoritas que allí residen ofrecien:
do, . como premio. ~ la vencedora, un lujoso álbum enriqu~cido con
delicadas co~pos1c1ones de nuestros tnf'jores literatos.
'
Hecho el computo, el resultado fué favor a?~e á ]~ señorita Luz E¡agaceta, que obtuvo 2,466 votos contra 2, 234 emitidos a favor de la señorita
Dolores Lascur~in.- En_ las listas .del escrutinio figuraron los nombres de
otras bellas y d1stmgmdas señoritas con menor número de votos.
La señorita Saga ceta, curo retr~t o publica hoy con gQsto EL Mm.'Do
lLusTI:ADO, es una de las mas preciadas galas de la sociedad de Tlálpam,
y el triunfo que acaba. de 0btencr en el certamen es el más justo homenaje á su hermosur a.
'
•
1
Entre las fa~ilias qu~ veranean en la risueña. población, hasidolmuy
( celeBrado el éxito obtemdo p or los ~-~ ganizador es del concur~~· \ . \

LOS CAMELLOS

,..

•

i ~ (".

"·

Lo triste es as[........ .
Peter Alte,inberg.
p os lángu.idos camellos, de·elásticas services,
d - verdes 010s claros y piel sedosa y rubia
los cuellcs recogidos, hmchadas las naricés,
á gra ndes pasos miden un arenal de Nubia.
Al~ar '?n la cabeza para orientarse, y luego
el SO!}Ohen~ avance de sus vello..sas piern as
-baJo el ~OJIZ'? dombo de aquel cenit de fuegopararon s.ilenc10sos al pie de las cisternas.........
Un lust~o apenas cargan bajo el azul m agnifico
y ya sus OJOS quem a la fiebr e del tormen to:
tal vez leyeron, sabios, borroso jeroglifico
perdido entre las rtlinas de infa usto monumen to.
yagando taciturnos por la dormida alfombra
cuando cier ra los ojos el m oribundo dia
'
bajo la virge11 n egra que los llevó en la sombra
copiaron el desfile de la Melancolia.........
'
Son hijos del Desierto: prestóles la palmera
u n largo cuello móvil que sus vaivenes finge
y en SUS •marchitos ojos que esculpe la Quimera
sopló cansancio eterno la boca del Esfinge!
Dijeron las Pimmides que el viejo sol r escalda:
~Amamos la fatiga con inquietud secreta...........
Yvieron desde entonces correr sobre un a espalda
tallada en.carne viva, su tria ngular silueta.
Lo.s átomos de o~o que el tor bellino espárce
quuu_eron en sus giros ser grácil vestidura
Y.u~1dos en c~llares por invisible engarcé
VL•tieron del ¡1boso la escuá lida figura.
Todo _e l fastidio. toda la fiebre, toda el hambre,
la sed sm agua, el yermo sin he mbras, los despojos
de caravitn«s...... huesos en blanqulsimo enjambre
todo en el cerco bulle de sus dolientes ojos.
'
.Ni las sutiles mirras, ni las leonadas pieles,
m las volubles palmas que riegan sombra amiga
ni eJ ruido son,,roso de claros cw:cabelf's

'

alegran las miradas al rey de la fatiga;
¡bebed dolor en ellas, flautistas de Bizancio
que amáis pulir el dáctilo al son de las cadeu~s
sólo esos ojos pueden d eciros el cansancio
'
de un mundo que agoniza sin sangre eutre las venas!
¡Oh a r tistas! ¡oh camellos de la lla11ura vasta
que vai• llevand o á cuestas el sacro Monolito! '
¡Tristes de fü,finge! ¡novios de la palmera casta!
¡sólo calmáis vosotros la sed de Jo infinito!
¿Qné pued en los ceñudo.•? ¿Qué logran las melenas
de las zarpadas t ri bus cuando la sed oprime?
sólo él poeta es lago sobre e.•te mar de arenas
sóló su arteria rota la huma nidad redime. '
Se pierde ya á lo lejos la errante caravanl\
dej ándome-camello que cabalgó el Excidio......¡cómo buscar sus huellas al sol de la mañana
entre las ondas grifes de lóbrego fastidio!
'
¡No! buscaré dos ojos que he visto, fuente pura
hoy á m i labio exhausta, y aguardaré paciente
hasta que suelta en hilos de mistica dulzura,
refresque las entrañas del Urico doliente;
y si á mi lado cr uza la sorda m uchedumbre
mientras el vago fondo de sus pupilas miro, '
dirá que vió un camello con honda pesadumbre,
mirando silencioso dos fuentes de zafiro .........

0'uiU&amp;rrnQ· Talencia.

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EL MUNDO ILUSTRADO

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EL MUNDO ILUSTRADO

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~rupo·dez44
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taijo~~é~~dad

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2
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4

5
6
7

8
9
10
11
12
13

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Jtta,. C1·is6st01,w Bonilla,
Ma1·ía Lu·isa lllillán. ·
J,1dio César Man-tinez.
.Ma.u1·0 Banulfo Ortega.
Eloy Urroz y Elmm·.
José María Gm•ibay.
Bafael U1'Ías González,
Evotlio Sánchez,
Berta Kitc1m"1',
Yi1•ginia Tot'1·ea.
..4iwora González,
Maria de Jesús Flo1·es.
Cecilia Ga•·cía de la Cadena.

Concurso de Niños.
Grupo de O á 2 años de edad.

�íEL MUNDO· ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

EL NIDO
LAZOLETA de un camino.- Hay un
trozo de piedra, grande y largo, que
sirve de banco. -Algunos árboles le
dan sombra.-Se ve á lo lejos la torre
de una iglesia.-Se va cubriendo el cielo de nubes rojizas, muy ligeras, que parecen trazar un
nimbo al sol. La tarde cae. Bulle la vida invisible, caóa vez más rumorosa. En este coro inmenso dominan los cantos de los pájaros, que
entonan ya su oración del suefio desde las ramas.
Pero los cantos y los ruido&amp; cesan; parece
que la Naturaléza ha temblado y enmudecido...
¡Extraño grupo! El que parece jefe se sienta

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en ~l banco; toman asiento con él varios otros.
Quedan dos en pie, y uno de ellos se descuelga
la bota de la cintura y bebe á chorro. Pasa la
bota, y todos le imitan. Después reanuda su
conversación.
Ellos ríen; pero quien los vea no reirá, 'porque su aspecto infunde terror. Están armados,
y aunque no lo estuvieran, sus rostros son duros, sus miradas codiciosas, sus ropas sucias
y sus palabras llenas de sentimientos feroces.
Desde lueito se les supone lo que son: bandidos. · Se dirigen hacia el pueblo á dar un «golpe&gt;, sin duda. ¡Ricos, temblad!
Más que bandidos, parecen soldados, según
la tranquilidad con que marchan; no sólo se
ríen, sino que uno de ellos canta y otros le hacen coro. Se pierden á lo largo de la cinta
blanca del camino, dibujándose como grandes
manchas negras sobre el fondo rojizo del horizonte. Llevan sus escopetas al hombro ó cruza.das á la espalda.
Se pierden al fin; ha pasado esa ráfaga del
terror sin dejar vapores de miedo. ¿Miedo?
Todo lo contrario. En la plazoleta reina grande bullicio desde que ellos se marcharon: se ha
improvisado una fiesta; esos bandidos han hecho felices á muchos seres; un «¡pii!» «¡piil»
continuo así lo publica.
-¡Qué buenas gentes!-dicen los pájaros,
dejándose caer desde las ramas de los árboles
y revolando hasta posarse en el banco.-¡Qué
buenas gentes! ¡Nos han dejado aquí un sin fin
de migajas! ¡Dios los haga dichosos!
El banco y, los alrededores se van cubriendo .... Allí descienden los gorriones; el jilguero de cabeza blanca, y-el de cabeza negra, el
de cabeza rayada con listas rojas y amarillas;
el pinzón, que le sigue imitando sus romanzas;
el verdecillo, vestido de pardo, blanco y aceituna; el verderón, verde y encarnado, con las
timoneras y remeras manchadas de pajizo ; el
petirrojo, que apri;i;i.de música por la flauta; la
calandria con su lindo collar negro; el hortelano viajador que lleg a del brazo de las go-

de dos ramas, sobre eso se levantará perfectalondrinas, y no se vuelve con ellas de puro
mente equilibrado el edificio. No haya miedo
gordinflón; el beca.figo, que corre y canta-y
de que se venza, ni se grietee, ni se hunda. ¡Eso
canta y coi re, -las turbas aladas del árbol
se queda para las obras de los hombres!
empolvado del camino, de las huertas que roLlega un día en que dos pájaros necesitan
dean al pueblo, de las viñas y de los cafiamacasa, porque han contraído obligaciones; enres-así los que construyen sus nidos en los
tonces la pareja feliz va buscando un árbol
saúces, á manera del verderón, como aquellos
donde retirarse á la vida privada; le escogen
que los engarzan en los cipreses, á ejemplo del
entre ciento, si los hay, ó se acomodan donde
chamaris-todos los habitantes de los zarzales,
pueden, si el país es árido. Escogen quizás el
de los espinos, de los bojes, de los laureles;
át·bol donde por primera vez se vieran, ó el
comedores de gusanos, tragadores de semillas,
zarzal en que más dulcemente platicaran. Los
devoradores de insectos, picoteadores de frupájaros humildes, como la alondra y el parditas ...... ¡ Esto es un hervidero de pájaros, un
llo, se contentan con adosar sus casas á un tem ureo de la vista, un continuo batir de alas y
rrón, en el suelo; los pájaros alocados, como
una confusión gritadora de colores!
las golondrinas, co,ocan sus escarcelas lo más
De pronto, cien gritos se unen en un solo
alto que pueden, en el alero de un tejado ó
clamor; no queda ni un solo pájaro sobre el
dentro de un portal, agregándose á la familia
banco ni en tierra. Una piedra ha caído sobre
del hombre y sujetándose á las horas de cerrar
el banco.
¿Quién ha tirado la piedra? ¿Quién ha de ser?
y abrir por la noche y la mañana ...... La cigüeña, que vuela tan alto, necesita una torre.
Un chico.
Todas las aves conocen las condiciones del teY entre los chicos del pueblo, ¿quién es el
más indicado para realizar esta hazaña? Perreno en que edifican, y si edifican sobre agua,
sus casas serán barquichuelos. Según los enerico, sin duda.
migos que tienen, así son sus precauciones:
Viene algo cansado y se sienta. Perico es un
chicuelo morenucho, delgado, de ojos muy viunos pájaros cuelgan sus nidos, como cestillos,
de las ramas; ot ros los ocultan en el hueco ce
vos y fisonomía simpática. Su traje no indica
un árbol; algunos cpsen con filamento de hieropulencia; una camisa de hilo grueso y un pantalón corto y muy usado. Se diría que Perico
bas dos grandes hojas y se hacen habitación
en estos bolsos; y unos los forman redondos,
era hijo de un pobrete...... No es así: sus paotros ovalados; éstos en figura de pila de agua
dres son los más ricos del pueblo. Tenían muchas tierras, muchas viñas, muchos olivos, y
bendita, otros como retorta de boticario. Todos quieren casa suya y no sabrían acomodarno se bebía en el lugar más vino que vino suyo;
se en la ajena. Sólo el gorrión, insaciable, hapero desde hace años han empezado á vender
ragán y batallador, suele conquistar un nido
toda su riqueza á otros ricachos de la comarca,
á picotazos..... .
·
y se dedican á prestar sobre la tierra y cose¡ Sin haber aprendido saben lo que hacen!
chas. Con el guardar mucho dinero se hicieron
Las paredes exteriores del nido son de matemuy avaros. Dejaron de reparar una soberbia
casa que se caía de vieja, y descuidaro~ á su • rías groseras; las espinas, los juncos, las pajas fuertes, el musgo recio, sirven para esta
mismo hijo. Sin embargo, le querían mucho.
primera armazón; pero luego viene el tapicero
Perico sabía lo que era y lo que debía ser y
que reviste de hierbecillas, de hilachas, de pluesto le daba ciertos aires. Se paseaba por el
mas y pelo, la bombonera: con el pico reparpueblo como un príncipe de Asturias en «cate el material, con las patas lo mulle, y con el
nuto&gt;.
Perico se sentó en el banco y miró á los árcuerpo, á fuerza de revolcarse, apretando aquí,
aflojando allá, lo alisa, lo espacia y lo conboles que habían servido de refugio á muchos
forma. Este es un trabajo lento, fatigoso ....
de los pájaros. En una rama vió d_&lt;;&gt;s quepaCuando los pájaros han concluído el nido para
recían mirarle·, como preguntándole sus intensus hijos, en verdad que lo necesitan para desciones. Sin duda que debían conocerle, porque
cao·s ar ellos.
Perico iba y venía mucho por este camino; sin
embargo, hasta hoy no había ha.bido ruptura
Desde que la pareja comienza su obra de arde hostilidades. Perico cogió una chinita y la
quitectura, ya no piensa en otra cosa. Se contiró á los pájaros .... Estos huyeron; pero se
cluyeron los vagabundeos y el decirse ternequedaron en un árbol próximo, vigilantes, cozas, y hasta el comer. Hay que echarse á romo una pareja de orden público.
bar, y la hembra es la más ladrona; va y viene
-¡Ah!-exclamó Perico-¡en ese árbol deb~
todo el día con a1go en el pico, y cuando no
de haber un nido!
encuentra, y cuando tiene que revestir la alco¡Las ganas que tenía Perico de coger.uno!
ba, se despluma ella misma lo más suave del
Porque parece mentira, Perico había matado á
pecho. En cambio, el macho se pone rendidapedradas muchos pájaros, pero nunca había . mente á su servicio. ¡Todo por la familia!cogido una nidada; y dirigióse al árbol, que
dice-y aung ue trabaja poco, no se distrae fuen .o era muy alto, subió gateando con bai¡¡tante
ra de casa, sino que está de centinela en el áragilidad ...... En efecto; allí, en el cruce de
bol, defiende los materiales reunidos, y da con
dos ramas, había un nido; lo cogió; se lo -p uso
el pico de cuando en cuando, como crítico de
entre el pecho y la camisa, y poco á poco fué
autoridad, el golpe que enmienda y que remata
descendiendo ...... Temblaba de emoci.ón y de
la obra sublime. ¡Qué encajes, qué filigranas,
alegría, .
qué primores! Cada nido es una «Alhambra&gt;
En seguida se puso_ en marcha par.a su pueoe arabescos y un rodete de trenzas; pero allí
blo ......
no entrarán ni el agua, ni el sol, ni el viento,
ni el frío. Cuando se pone la madre sobre las
Los rojos celajes del horizonte iban perdiencrías, quedan éstas como tesoro de joyero, endo su fulgor; los ruidos agradables de la tarde
tre algodones.
iban cesandó; todavía la luz permitía ver los
objetos; pero un murcié_lago que ro~6 casi la
Aquella tarde, los dos padres de familia de
cabeza de Perico anunciaba el crepusculo.
nuestro nido habian bajado al festín para llePerico se paraba de cuando en cuando; inclinaba la cabeza sobre la palma de su mano
izquierda y se reía.
A su risa contestaban unos 4:piídos&gt; lastimeros y lejanos, volando por l~s raquíticos ár.
boles del camino; por los esprnos y zarzamoras, le seguían dos pájaros. Eran los padres.
.,~
.
Cuando Perico se paraba, se paraban; cuando
él seguía, seguían; pero piaban siempre.
- ¡Calle!-dijo Perico, advirtiendo á sus
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perseguidores - ¡habrá
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_,_¾ •••~~)
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tontos! ¿A que se meten
--~.,;;..;:,.....
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en casa:'
¡Qué extraño es que
Perico llevase en sumano sin comprenderla
una tan grande maravi,-/ .
lla como es un nido,
,..-·-·
cuando los hombres y
-···••'
auú los sabios no la
_,...·
comprenden!
¡Cualquiera se admira de ver un hotel construido á gran costo
por muchos artistas, y
no se admira de ' ver la
casa de un. pá jaro! El
nido es un palacio chiquito, construido de limosna por el amor. El
arquitecto que le ha traz;i,do ha ¡¡ido también
albañil, carpintero, tapicero y adornista.
Todo' ello lo hace sin ·dudar un momento.
Los pájaros nacen sabien«lo matemáticas.
Empiezan á construir sus nidos por cualquier
lado, sin ar.mazón,.ni andamiaje, ni líneas.
Todp lo tienen en su cabeza: sobre la pNmera hierba seca, sobre la primera brizna
de una rama 'Ó de una corteza de árbol, sobre la primera hojilla seca, sobre la primera
hilacha de algodón que depositen en el cruce

var algo á sus hijuelos, ya bastante crecidos.
¡Cariño imprudente! Ya no tienen casa.
Perico la llevaba en la mano, é indiferente á
esta obra prodigiosa (tan admirable como el
mundo mismo), sólo mira los pajaritos. .... Y
los mira con sorpresa, con risa y luego con
repugqaneia. El-había matado muchos pájaros,
Jpero no había visto crías ·de ellos. Esperaba
·encontrarse unos pájaros bonitos, chiquitines,
-eon las plumas tan. atusadas y tan brillantes
como las de los pájaros de notoriedad ..... Y
se había encontrado con cinco pajaruchos desplumados, de enorme cabeza, cuya bocaza se
abría y cerraba automáticamente, cuyos cuerpos estaban cubiertos de pelucilla. Cinco piltrafas de carne, que temblaban de inquietud y
de frío. Le parecía aquello una nidada de sa•
pos.
.
Todas sus ilusiones y todo su placer habían
desapareci90. ¿Qué llevaba en la mano? ¿Un
hogar y algunas vidas? No: un puñado de ramillas secas, inútiles y algunos renacuajos moribundos.
.
Por distraerse, cogió una ramita y se entretuvo en metérsela;s por ·la boca, y en hurgarles
debajo de 10,d aloncillos. . ¡Qué contorsiones
·que hacían los pobres! ¡Qué feos que se pocl~!
.
Al fin, con un ademán de disgusto, arrojó
nido y páj áros al pie de un árbol del camino .
-¡Babi ¡para qué quiero llevar esto á casa!
-se elijo. Y apretó el paso.
Pero retrocedió en seguida y se colocó detrás del á rbol.
Algo que le dió miedo llegab.a; un grupo de
.sombrás ·tumultuosa!f, sombras negras que ad•
quirían proporciones fantásticas entre la_s sombras grises·del anochecer.
Los bandidos volvían.
Delante de ellos venían una mujer y un hombre. Esta mujer y este hombre se quejaban.
Los bandidos les hacÍ&lt;\n caminar de prisa, picándoles con un cuchillo.
Perico se estremeció de terror; los cabellos
se le erizaron; había reconocido á. sus padres.
-¡Dejadno·s , por Dios, dej adnos!- decía el
hombre;-no tenemos m f~s que lo que ya os hemos dado. ¡Lo lleváis todo ya! ¿Qué más queríais que tuviéramos? ¡Es la fortuna de tod·a
nuestra vida!
.
Una voz, revestida de autoridad, fría y rápida, gritó: «¡Adelante!» «¡Adelante!» .
Y todos pasaron.
Perico huyó hacia el pueblo ..... .
A la er.trada se· quedó clavado en tierra. Furiosas llamaradas brotaban de súbito ...... Su
casa ardía.
¡Y mientras los pájaros revoloteaban en ?l
camino sobre el nido deshecho y sobre sus hijuelos ex pirantes-, é l giraba en torno de su casa incendiad a y pedía socorro para sus padres
secuestrados!

Con la saiogre que vierten sus heridas,
Una cruz sobre el duro pavimento ....
ALONSO DE ERCILLA

Poeta-soldado, entre los héroes brilla,
Que reposo jamás dan á la espada,
Mientras labra la estrofa cincelada
En duro bronce y no en ligera arcilla.
El fulgor de los cielos de Castilla
Luce su noble, varonil mirada,
Y muestra, en amplia curva levant ada
Bajo el casco, la frente sin maücilla.
Canta de Arauco la indomada gente
Con notas de clarín, su voz ardiente,
Que por la audacia y el valor se inflama.
Y cuando pinta el español orgullo
Su verso, con magnífico murmullo,
¡Cual torrentes del Andes se derrama!

EL TEllIPLO DEL SOL

El templo se alza, enorme y fulgurante,
·Sobre columnas de granito y oro,
Y brilla de sus naves el tesoro
, Cual una evocación relampagueante.
El ídolo con ojos de diamante
De las vírgenes indias oye el coro,
Y el sacerdote, en el altar sonoro,
Denosita la ofrenda palpit ante.
E l Inr,a viene á formular un ruego,
Y resplandece, ba jo el sol de fuego,
Su corona de gemas y de plumas ....
El lago duerme en el sopor del día;
Y llegan, de la gran selva sombrfa,
Rugidos de jaguares y de pumas.

LOS GALEONES DEL REY

Tienden al ancho mar la altiva proa
Los galeones cargados de riqueza,
Exaltando de España la grandeza
Con las minas que el Andes atesora.
A los vientos la vela volagora,
Cruzarán con fantástica presteza
Como cisnes de pálid11, belleza,
Con rumbo á las regiones de la aurora . . ..
De oro virgen desbordan sus entrañas,
Y las gemas que esconden las montañas
O arrastra la corriente de los ríos;
Y ai mirarlas, feroz aventurero
Vistiendo c;ota de templ ado acero,
Vendrá á América en ímpetus bravíos ....

EL INCA

Atahualpa es astuto y es valiente;
Pizarro es vanidoso y altanero,
Mas ninguno, como él, blande el acero
Y alza más alto la imperiosa freo¼.
Su nombre signa, caprichosamente,
Con una cruz el áspero guerrero Pues no sabe leer-y el Inca fiero
Quiere humillar á su rival potente;
Y la palabra 4'.Dios», sobre su mano
Escrita, exhibe ál capitán bi~pano,
Sin doblegar, humilde, la rodilla;
Y viendo á su enemigo silencioso,
Fugitivo relámpago orgulloso
En la mirada de Atahualpa brilla.

ELDORADO

Opulenta ciudad de torres de oro
Que se alza en los confines del desierto,
Sueña el audaz conquistador, que ha abierto
Su alma á las embriagueces del tesoro.
Lléganle voces de lejano coro,
Ve los fantasmas de espejismo incierto,
Las blancas velas de engañoso puerto
Y la ciudad de campaniles de oro.
Y de hierro vestido, en lontananza
Se h u nde el conquistador, alucinado
Por s u traidora y f úlgida esperanza.
Y cae, sobre el desierto fatigado,
El sol, como un escudo ensangrentado,
Refulgiendo su brillo en una lanza.

FRANCISCO PIZARRO

Es el marqués de raza de titanes
Y se adivina en él al «condottiero&gt;,
Que llega, por audaz, á caballero,
Dominando impetuosos capitanes.
Mas, cuando ve c_olmados sus afanl"·S
Y á sus plantas el Inca prisionero,
Cuando ha marcado, tras de sí, reguero
Devastador que alumbran cien volcaaes,
Van á buscarle, en su palacio mismo,
De la traición las dagas homicidas
Que afila, con.el Odio, el Fanatismo;
Y traza, al perecer sin un lamento,

F ERNANFLOR.

'

)

00
DEL POEMA

LOS CONQUISTADORES
POR LEOPOLDO DIAZ
EL ~ROICO l\IENDIGO

Asomándose el Rey, dice al mendigo
De altanero mirar, de faz rugosa,
Que óstenta u_na ~ncha cicat~iz gloriosa,
De combates rnnumeros testigo:
.
-&lt;Di ¿quién eres, vasallo ó enemigo,
Tú que 'al pasar detienes la earroza
-De tu r ey? .... ¡Por Santiago! Es grave_cos a
1
Tu acción ¡pero es audaz, y soy tu amigo.»
- «Soydn hambriento, Majestad, que h a daco
Reinos á España; cuando fué soldado
Llamábase Cortés. . . &gt;
Y el orgulloso
Monarca altivo, al v·a ronil guerrero
Estréchale las manos, silencioso,
y le ciñe el Toisón de Caballero ....

~ \ .\

"-

Palacios mil de espléndida riqueza
Elévanse, y ostentan el t:&gt;soro
Que anima, con su aliento, la Belleza....

)

J~¡

NU~EZ DE BALBOA

Desde abrupto pefión, mira Balboa
Sobre el mar, que hinch a la. pujante espalda,
Desplegarse el peudón de ro¡o y gualda,
Como elocuente, g igante;,ca loa ....
Del indio no ha surcado la c anoa
La crespa superficie _de esmerald_a;
y la montaña azul tiende su falaa
Al bridón generoso de Balboa .. .
Del Pacífieo Océano en las riberas
Escúcha las canciones plañideras
De las ohs, que gimen ó que m ugen ....
y cuando el so l se oculta en Occidente,
Libre del casco de oro, alza la frente,
Mientras del bosque los jaguares rugen ....

--

LA TRAICION

•

Manco Capac, y Mama Delic Huaco,
• e blanco ·r ostro y cabellera bruna,
E ran ~ij os del Sol y de la Lu na ... .
Vienen del Norte Manco y Mama Huaco ....
Se visten con la seda del g uanaco;
Y escuchando la voz de la fortuna,
Se det ienen al pie de la La guna
Donde hoy muestra las ruinas Tiahuanaco.
Fundan, en vasto imperio, cien ciudades,
y el Cuzco, que asombrando á las edades,
Sus templos alza de granito y oro ....

EXE'OSICIÓN DE SAN LUtS MIS.SOURI.-UN Á NGULO DEL PATIO PRINOIP,A.L
. DEL PABELLÓN DE MÉXICO,
'
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�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Págin·a s de la Moda
pequefio; ála orilk, á corta distancia, van dos
rulás de raso, una escarola de la misma muselina y dos cintas arriba, cerrando la guarnición.
El talle va ligeramente sujeto al corpifio; el
cuello es de encajes color crema con un lazo azul pálido; la manga suelta pero ligeramente plegada y sujeta al puño con un encaje. Del mismo género, pero de color crema, es el otro traje. Muy vistosos resultan
los lunares rosa pilido que se combinan con
el fondo de la tela. Es sencillo y vaporoso,
llevando dos volantes carrujados en la falda
y otros dos formando el busto en el corpiño,
también carrujados y fileteados con listón
rosa. La manga es de encaje de Inglaterra.
'Verán tambíén las lectoraR una preciosa
blusa ( núm. 3) de cachemira blanca, alforzada, con un peto también de alforzns. Los
delanteros, el cuello y los puños van bordados con cinta de seda. La manga lleva bastante vuelo y está sujeta con alforzas en la
parte superior.
Los modelos 4, 5 y 6, espaldas del ~úmero 2 y del JO, estos dos últimos y el otro de
un traje de foula.rd violeta de gran olán circular con entredós de encaje inglés; la falda
lleva el mismo entredós de la parte del olán
á sujetar el cinturón y se usa también en el
talle; la manga es amplia sujeta con encaje
al hombro.
De paño verde seco es el traje á que se refiere el modelo número 9. La falda lleva tres
volantes de corte especial que en la costura
de cada uno de ellos luce una pasamanería
de seda· bolero guarnecido con pasamanería
y bellot~s de seda. La camisola es de seda
crema.
_
De calle son los tres trajes marcados con
los números 10, 11 y 12; la dama más exigente se encontraría perpleja para elegir efitre ellos el más bonito y elegante. De pongé
el primero de ellos, se singulariza por su
falda bastante amplia reducida á la cintura
con tablones que bajan hasta la orilla de la
falda, yendo la parte restante guarnec_ida con
tres r,equeño¡; volantes. El de enmed10 es de
piqué azul pálido; la falda lleva tres entradas figurando cenefa. La blusa e_s est!lo marcadamente americano, de espalda lisa, delantero con alforzas y cinturón de la misma
tela sujetando la blusa. De cachemira negra
á cuadritos blancos es el otro, con delantero
recto y liso; dos volantes tableados figuran
la falda· el cuello largo, de terciopelo negro,
solapa ~olteada, guarnecida con botones forrados de felpa.
Sin duda que el más costoso, difícil y lujoso de todos los trajes de calle que hemos
detallado es el de encaje inglés color salmón
con fond¿ de seda lila. El dibujo es complicado, pero de un efecto in"?1ejorable q~e imita la fina filigrana. La b1usa va suJeta al
cinturón de raso salmón con hebilla de nácar. El otro es un vestido de paño azul marino á pequeños cuadros blancos: lleva falda
con dos volantes cortos; saco inglés recto co!l
solapa volteada de felpa y pechera americana. (Números 7 y 8.)
.
La mayor parte de estos modelos lucen los
últimos estilos de sombreros, de los llamados «jardinera» los más.
.,
Avanzado como está el verano, la estacion
de los paseos campestres, de las jiras á los
alrededores; ahora que privan Chapuli_epec
y la Alameda, las damas deben_prefenr en
sus tra.jes las telas de colores débiles y de telas vaporosas. El velillo en el sombrero está
muy de moda para los paeeos por el Bos9-ue
' y el calzado blanco empieza á introduc11•
entre las señoritas elegantes.

r
.

.

._

.

.

t--

--

L

AS modas alemanas se han
impuesto ya en Francia como
en Inglaterra; en Es pafia como en
otros riaíses; las grandes modistas de Berlín, combinando discretamente las cualidades de las
modas en toda Europa, han producido los bellísimos modelos que
hoy publicamos en esta sección.
Dos trajes de paseo son los modelos 1 y 2. El primero es de muselina de lana azul
pálido con un volante de cuarenta
centímetros, guarnecido con otro más

MODELO

9.

FLIRT
A palabra que sirve de título á esta crónica
era inglesa no hace mucho tiempo: hoy es
internacional.
¿Por qué'? Muy sencillo: porque el «flirteo&gt;,
(paso al neologismo) es internacional tamb;én.
Los que se oponen tenazmeute á la introducción de voces exóticas en nuestro hermoso idioma. no aceptarán, sin vigorosas protestas, la
adopción del vocablo inglés. Dirán, y con sobrada razón, que no es necesario introducir
ese anglicismo en nuestra lengua, puesto que
en ella existe la palabra «gal a.oteo&gt;, cuyo significado es idéntico á la acción que expresa el
verbo inglés «to flirb.
· Pero á mí todo eso me tiene completamente
sin cuidado; y a unque en materia de barbarismos no soy tan bárbaramente competente como
algunos modernos vates de por allá, opino que
debemos seguil' la moda y decir: «flirteo&gt;, como
todo buen cristiano que sabe «flirtear&gt;.
En Estados Unidos ha asumido el «flirteo&gt;
proporciones alarmantes de algún tiempo á es-

L

MODELOS 1, 2 Y 3.
MODELOS 4, 5, 6, 7 Y 8,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL'. MUNDO ILUSTRADO

~in=

(*.P~o

•

MOD&amp;LOS

i

1
1,
1

ta parte. Y las mujeres (porque no á todas les
agra.da oirse llamar «sabrosonas&gt; y que les hagan un amoroso guiño, ó «goo-goo eye&gt;, como
se dice en New York), las mujeres, decía, han
llega~o á convencerse de lo peligroso que resulta el dlirter&gt; ó c:masher&gt;, que de las dos
maneras se llama en inglés al galanteador de
oficio) y han emprendido una vigorosa cruzada
contra él.
New York, en todo y por todo, es un segundo
París. Y aunque el neoyorquino nada tiene de
común con el habitante de la capital francesa,
la neoyorquina, en cambio, es una -yerdader_a
,parisiense. ~ aún me a.t:evería á. decir, y lo diría si no temiera la crítica despiadada. de algunos paisanos míos que no han estado _ni en
París ni en New York, que la neoyorqmna es
superior á la parisiense. Porque poseyendo
tanto «sprit» y eleg ...ncia como aquélla, es _mucho más hermosa, má~ culta. . ... y más «rnuJer&gt;.
Pues bien: como iha diciendo, New York es
un segundo París. En todas las ciudade~ ame·
rica.nas, lo que New York hag~ ó diga, se
aplaude con entusiasmo y su capricho se aca:ta
sin discusión. Y, naturalmente, para la~ rnu1e:
res norteamericanas no hay nada meJor m
más oportuno, ni más perfecto,. que lo que diga
ó haga la hija de New York.
En el asunto del «flirt&gt;, sin embargo, no ha
mantenido su buen nombre la ciudad imperial.
La neoyorquina, para defenderse del «m_asher»,
no ha encontrado medio más apropósito que
el alfiler de sombrero.
.
. .
.-Señora: perdone usted m1 atrevimiento;:···
pero es usted tan bella y tan inmens~ la pa~1ó_n
que me inspira .... , que no he podidq resistir
al deseo de hacérselo saber.
-¡Va.ya usted nora.mala, mal caballero!
-¡Es que yo la adoro . ... 1
-Se lo diré á mi marido.
-Moriría gustoso por usted.
.
-¡Siga su camino 6 llamo á un pohcía.l

10! ll Y 12,

-Bien, si tanto la desagrado, me retiro ....
Pero, por lo menos, me llevo este recuerdo de
TU «amor».
'
Y el «masher» trata de dar un beso .... ó dos,
á la hermosa, que con decisión y valentía se
defiende con el alfiler.
Estas escenas, muy comunes en New York,
terminan invariablemente con la precipitada
retirada del «galanteador&gt;, que muchas veces
tiene que ingresar en un hospital.
Pero precisa convenir en que las damas de
penver, Colorado, se ' han llevado la palma,
ideando una manera mucho más civilizada para castigar el «flirter&gt; profesional.
El medio de que se va.len es ingenioso por
demás.
Todas las denverianas que por su belleza se
consideran expuestas á los ataques de un 1.masher&gt;, se han unido, formando una asociación
que se conoce con el nombre de «Anti-Flirting
Club&gt;.
Los miembros de esta sociedad son muy numerosos: casi todas las damas de Den,er; y
entre las asociadas hay mujeres de todas las
clases de la sociedad.
Cuando el «galanteador» se acerca á una de
ellas&gt; es recibido con amable sonrisa y obtiene, casi siempre, una cita para dos ó tres días
después.
La cita es, generalmente, para durante las
horas de oficina, en algún conocido restaurant.
El «Anti-Flirtíng Club&gt; torna, entretanto, sus
me!lidas; y cuando el «masher&gt; está en lo más
alegre de su comida, ve, con horror fácil de
comprender, que el jefe de la casa donde trabaja, á quien ha pedido un día franco «por en·
contrarse enfermo&gt;, está allí contemplándolo
severamente, á dos pasos de él.
En algunos casos, la persona á quien el Club
acude para castigar al «masher&gt;, es su novia,
si es soltero, y si casado, su mujer.
Conque bellas lectoras mías: vosotras que,

probablemente, seréis también víctimas de los
c:'flirters», ¿por qué medios os decidís? ¿El Club
ó el alfiler?
RAFAEL P. CONTE.

➔··~

TE1\TR0S
Chin-Chun-Chan
AYER debi6 haberse efectuado en el Principal, la centésima representaci6n de la
zarzuelita «Chin-Chun-Chan», de que son autores los Sres. Rafael Medina y .José F. Eli,
zondo y el maestro D. Luis G. .Jordá.
· Es ésta, indudablemente, la única obra escrita en México que ha logrado en un período relativamente corto, llega;· al centenario, y es, también, justo es confesarlo una
de las que el público ha recibido con :nayores mue~trasdeaprobaci6n y buena voluntad.
«Cbin-Chun- Chann tiene, para agradar á
los tar_id6fi~os, nú~e~os musicales regocijados, situa_c10nes comwas que mueven á risa
y personaJes que, como ,dos de Chamacueroi, e
están bien buscados y trasladados á la esce:
na con bastante verdad. Los coros de telefonistas y polichinelas, y el Cake-Walk, son,
entre los d1 versos números de la obrita, uno~
de los más aplaudidos y más gustados por
el público.
Esta obra ha sido la segunda dada al teatro por la naciente Sociedad Mexicana de
Autores Líricos y Dramáticos.

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�EL MUNDO ILUSTR.i..DO

Los Japoneses y su Idioma.

D

mucho tiempo antes de
estal11;tr el temeroso conflicto
que ha teñido de rojo las azules
aguas del Mar Amarillo y las incoloras (aunque no inodoeas pues
po_r l? común, las aguas de l¿s río~
asiáticos huelen, y no á rosas, merid á_ ~a perra costumbre que tienen
os ~i1os del. Sem, de arrojar á la
~orr1ente animales muertos) y las
rncoloras-repito-del «Canal Verde,::.&gt; ó rfo Yalú, como llaman á esa
v_ía fluvial las gentes que no distinguen de cvlores _dei de mucho
ante_s de que el fusil «Mossine» y
su 1·1 val el «Arisaka» cruzasen sus
razones de pólvora sin humo y de
plomo candente, ya Jos japoneses
Y los.rusos habían establecido una
especie de reciprocidad, no precis~mente comercial como la convemda e~tre Cupa y el «tío» de marras, srno reciprocidad de injurias
Y calumnias, algo así como un
«modus vivendi&gt; .... entre denues•
tos y cuchufletas.
Bárba_ros y_ semisalvajes.....:y hás ·
ta sa_lvaJes sin la atenuación del
«semi»-lbimaron los «samurais» á
los «cosacos» apenas vjeron que
éstos asomaron sus barbudas caras
en pleno mar -e.el .Tapón tras de la
estupenda conquista de '1a Siberia
comenzada el año 1580 por los in~
domables jinetes que mandaba IerESDE

P[R[GRINACION[S
AROMA, A LOURD[S
Y ATURRA
SANTA
•

'

De acuerdo con los arreglos hechos por H. Junta
encargada por los limos.
Señores Arzobispos y Obispos de la República, para
organizar una gran peregrinación á Roma, según los
deseos manifestados ·por su
Santidad el Romano Pontífice, Pío X, el

FERROCARRIL
CENTRAL
MEXICANO

1

:1

:l
i

~

1;
1

1

'1. '

(que fué la línea escogida
para hacer el viaje por st.
Louis y Nueva York), ha
arreglado que, á fines de Octubre de 1904, salgan de esta capital trenes especiales
compuestos de coches PULLMAN,
y aun cuando la Peregrinación de que se trata, es exclusivamente religiosa", se
ha decidido visitar la gran

Exposición Universal
de St. Louis Missouri

•

Las personas ir;iteresadas
pueden dirigirse á las que
subscriben.

Pbro. J. Trinidad Busurto,
Pt•ewlente de la Junta.
Pat'l'O(luia ele Reoina.
M éxico, D.J!.

W. D. Murdock,
-.J.g,mte Gene,•al d e Pasojc,·os.
F . C. Cent1•al)llex icat10, Patotti , 4
México, D. F .

mah Vassilievitch Y terminada en
nuest_ros días con la inauguración
d~l ciclópeo ferrocarril trañstiberiano.
¿Cómp no habían de indignarse
1os s~bitos del Mikado al ver que
1&lt;? primero que hicieron los moscov!tas al llegar á las orillas del Pacifico fué echar los cimientos de un
pueblo al que bautizaron con el
pomposo nombre de «Vladivostock,»_ que en lengua rusa significa
«Dommador del Mundo»?
Por su parte, los rusos que á
pesar de ser tan peludos n~ tienen
~elos en la lengua, correspondieron
las groserías de sJS nuevo¡¡; vecinos. de enfrente, llamándolos no
s~m1bárbaros, ni salvajes á secas
srno archisalvajes y requetebár~
baros.

***

Qu~ los rusos no son tan bárbaros m tao salvajes como dicen los
«k~kem?r;ios&gt;, es una verdad cu a
eviden_cia admiten todos los ho~bres que no se nutren exclusivarolente de arroz, ni se dejan crecer
a trenza.
Cuanto á que los japoneses sean
unos unos ch~~p_ancés amarillentos
que de 1a c1vihzación occidental
sólo han logrado i,¡nitar las formas
ei:cternas. • • • es justo declarar que
n_1 el más rusófilo de los galos sostiene falsedad tamaña, si ba dedic_ado algunas horas á la lectura de
hbr?s Y revistas que traten del mara':illoso progreso alcanzado en
tremta ~ños por el «Imperio del
Sol N ac1ente».
d El jaP,ooés p~sée _notables aptitues pai a las ciencias, particularmente para las matemáticas· y los
alumnos de sus liceos son, e¿ gene·
r~l Y cuen~a que de un autor trances _m_uy aungo de Rusia tomo la
notic1a-«más fuertes en álgebra
que los europeos».

***
Un pe~ueño fragmento del curioso es~udio de. la terminología científica Japonesa, hecho recientemente

et test.Rmento
del Ilmo. Sr. Arzobispo Feehan

Pº1: M. H. J offroy, demostrará
me~or que todas las consideracione~
so re asuntos generales la ran
fuerza de asimilación de aq!ena
gente, Y có0;0 ha sabido convertir
~n sub~tancia propia la ciencia é
mventiva. de la raza blanca.
'ª mayoría de los términos que
e os emplean son en sí mismos
~n: ~~finición completa del objet¿
sólii
en táanto que las nuestras
d
ª. u en algunas cualidades
_el obJeto, casi siempre secunda
r1as.
•
Además-;v en esto consiste el
may?r mérito-en . vez de calcar
servilmente sus palabras nu
en las m!e~tllas, ellos se inge~I:~
~~ra de~101r el 0bjeto con un térmiprop10, en tanto que nuestros
~!f\~fí~m6°\J. 1asi ~odos derivados
siempre, vagis. griego, son, casi
b Dar1 algunos ejemplos. La pala~ª «crne!Datógrafo,&gt; significa, se~~n ~u _etimología, «que registra el
vimiento.» Esta es, en verdad
~~t det las propiedades esencial e~
~ns rumento; pero no la única
p~e~ no sol.amente registra el mo'.
v~mieánto, smo que lo fotografía y
a, em s,. reproJuce la vista , o;
P
1 oyecc1ón luminosa
P
ba
· •
· Así pues
y vam?s mstrumentos iudicado:
res Y registradores del movim.
to que podrían, con el mismo -~:~~
tí~lo, _llamarse «cinematógraJfos»
b os Japoneses tienen una pala:
mucho más expresiva. Llaman
ese 8;Pª:ato «kwastsudó-sbasbin» .
( pronu~ciase «katsdoochach.
que _q~iere decir: dotografíam!~i
movimiento y de la vida»
~l fonóg~afo lleva u~ nombre
meJO: escogido todavía: «tchi-k on-~d1 («m) áquina de almacenar°uel

if

i°d

/ª

SODl O.l&gt;

¿Qué re! ación hay entre el
llamado «tnrpedo» y la má uinap~z
g~erra que hemos bautizad\ con e!
m1~mod nombre? En el Japón el torpe o e guerra se 11am
. .
(«truen? d~ agua») de do:d;s~f~i~
ma «smra1 tei», es decir, «torped~
ro,» y «g.vo-kei-sui-rai» (trueno d~
agua en forma de pez&gt;) 1 b
designa el torpedo Whi~:h!a~~ que

Hoce pocos dfas que se practicó
La 3:pertura del testamento d,el I1us-

tris1mo Sr. Arzobispo D. Patricio
A .. F~han en la ciudad de Chicago
lllrnois. La fortuna del dlstinguid~
)relado ascendió á cerca de.
~125,000 _oro americano; Y según el
i~ventano q111e se he publicado los
bienes que dejó fueron como sigue:
Doo pólizas de "La
Mutua,"
Compañta.
de Seguros sobre la
· Vida, de Nueva York
por $25,000 oro cau~
_una, 6 sean· · · • . $ 50,000 oro.
D1vuten&lt;los acumula.doa
sobre una. de las póliws. · · · · • • . 9,329 oro.
Otr3: póliza de seguro. 14,000 oro.
Acciones en efectivo y
en Ban-0os. . . . . • . 37 000 oro
Entre las disposiciones del se:
fi?r. Arzobispo, en su testamento-, se
hicieron éstas:
A su hermana,· señorita Kate
Ineehan, que estuvo siempre .A&gt;n él
hasta su muerte, $40,000 oro en bo~os Y $25,000 oro en una de las póhzas de seguro; á la señoro Ana A.
Feehan, viuda del señor Doctor
E~uardo L. Feehan, hermano del
seoor Arzobispo, $25,000 oro de
otra _de las pólizas, y $5,000 oro en
ef~~t1vo; 1\ la Academia de San Patr1c10 de Chioago, de la que es preceptortl su hermaiila Ma.dre Maria
Catalina, $10,000 or¿ de la última
póliza; á la escuela "Santa Marta"
de enseñanza práctica para varones, de Feehanvllle, Illinols, que
era la Institución por la que mAs se
Interesaba el eefior Araoblspo, se
entregaron los $4,008 re&amp;u111oos de
la tUt4ma póllsa.

PLACE

~

Lo que llamamos casualidad no
es más que la ignorancia de las
causas.

*

La mayoría de los hombres son
como el imán; tienen un lado que
atrae y otro que repele.

*

Los hombres prometen según sus
etsperanzas, y cumplen según sus
emores.

fx~osi(ión ~e s~n. luis.

Los bienes fueron valuados en $125,000.

La mayor parte de lo testado consistia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mu•
tua", Compañía de Seguros sobre,
la vida, de Nueva York.

Un crucero se llama «joun yo &gt;
~Joun&gt;,. significa &lt;hacer un viaje de
mspecc1?n,» Y «yo» «Océano;» de
donde «Joun yo&gt; quiere decir «inspector del Océano,&gt; que es la verdadera y propia función del cru•
cero.
. Las palabras «un fusil de repetición! no aclaran suficientemente la
cualidad esencial del fusil. En japonés, &lt;re~patsuju» hace comprender enseguida de lo que se trata
Bas~a descomponer la palabra: &lt;ju;
(fusil) «atsu::.&gt; (que lanza proyectiles) «rem» (sucesivamente.)
La telegrafía óptica militar se
expr~sacon una sola palabra, ya
funmone el aparato de día ya ce
noche; sean hechas las señ~les con
1?s brazos ó con banderas, con una
hntern_a 6 con la electricidad. Para
?e_aommar estos varios hecbos los
idiomas europi,OS no ofrecen la menor concisión. En el Japón se llama á la telegrafía óptica de día
«sh?u-ki-shin go. («Go» ;señalar·;
«sbrn&gt;, «las noticias&gt;;' «ki», «co'n
banderas&gt;; «_shou&gt;, «y mano~&gt;. y
de_nocbe:«ka.1 ko-deu-shin»). («Deushm, «telégrafo eléctrico&gt;· «kaiko»
«~lOn luz variable).&gt; Esta'.s ex res10nes unen á la claridad del gast~llano una concisión extraordina·
:ia, que en vano se buscaría en el
rnglés ó el alemán.
. ¿Es de extrañar, pues, que los
Japoneses _sean tan celosós de la
conservación de su idioma y de s
caracteres de escritura, que á n&lt;fs~
otros se nos antojan estrambót' cos?
i
Junio, 190!.
LUIS GARBÓ

.

Cuotas de viaje redondo, en moneda ameri(ana

.$~:-~~

Ciudad de Méxic
Pachuca...... º· ·· · · · · ·
· · · · · · .'.'.:::::::::: 5Ú5
Sal t' 11 aro.. . . .. .. . . . .. .. . . 51. 40
San \i¡'s' P~t¿~( .' :: :::: ::
Tampico . . ................ 55:20

~~~~~:,

¡g·ig

.
•
Celaya, Silao, Irapuato
~!~r~óc:!~~~-te_s. · · · · .. · .'. ,$50.90
Parral.. .. . . . . .. .. .. .. .. 45. 60
g~~dalajar~::::::::::::::
terrey ................ 38.15

:¡::

,--

La hermoso Colonia, no sólo por su posición,
que 1 contigua al Paseo de la Reforma, sino porque ersouas que están comprando lotes, pertene lo más granado de nuestra sociedad, quienes d n construir magníficos edificios, que, en
época muy lejana, llegarán á ser el lugar más de
1'!-fl31ll cen~ro de las lujosas residencias de la
Cl ,dn1e México.
S· e investigar el alza á que ha llegado en esta pa de la ciudad, de algunos años á esta parte,
Y e vencerá .de que no hay inversión más segura ni más brillantes resultados que la que le ofrece
1Ponn acuerdo es.pecial, se ha prohibido, para
siem , establecer pulquerías ú otros establecimien por el estilo en esta Colonia. Siendo este
lugar ra edificar fincas que llenen todos los requisi:os salubridad y, por consiguiente, para que
re,id personas de refinada cultura, se hacen necesaria stas restricciones.
/En enos de tres meses se ha vendido cerca de
lrucu a parte de este terreno, y esperamos que pa.r~fin del presente año, todo~ los lotes habrán sido
t~a s, y dentro de unos cinco años, este lugar ser' el ás hermoso y saludable de la Capital de la
R pú ·ca.
Cr os que en un tiempo no muy remoto, México lle ará á ocupar la-primera fila por sus edificios,
e~ el emisferio occidental. Tiene la ventaja natur l, q e no gozan otras capitales: salud y cultura.
Co ·inuamos vendiendo lotes bajo nuestro migmo
pi n, s decir, veinte por ciento al contado y el resto en ueve años • .Ningún interés se paga sino desP es e que se hayan concluido: calles de asfalto,
banq etas de cemento, drenaje y un sistema com, pl¡o~e
¿B\y agua.
alguna proposición de terrenos mejor que

.,.

és ?
P ra mayores informes, dirigirse á
:\

f

Los b~letos son buenos para hacer 1 . .
.
ú otra dirección.-El límite final d
via~e en cinco dfas en un!I.
días, pero en todo caso ·no serán bu: os másmos boletos PS de 90
cie mbre de 1904.--Se hacen arreglos nos m s allá del día. 15 de di·
man, con camas directas.
para apartamentos de PullDiúUev Xhomas. Agente viajero
de PasaJes,-Apartado núm. 34.
TORREON, Coah.
S

w.

Dewit Hamm ond, Agente vlajerc,
de Pasaj~s.-la. San Francisco, 8.
MEXICO, D, F.

F.
; . amsworfh.-AgAnt.e Hern:iral.

1 · San Francl1w.o. Nóm. 8. l\J,'ixfoo.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>BH3L1OTECA UN1VERSl1,'AlllA
. '' ALFONSO R!::YES

-AL PU.E RTO
DE VERAC.R UZ

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Año XI-Tomo !-Número 3

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Tipos nacionales.- "Artistas espontáneos."
Fot, de "El Mundo Ilustrado,"

�Et
,I'

MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

GonGurso 6n 1a f\Go06mia 06 B6llas f\rt6s
plazo de 12 á 18 horas, según l a impo:tancia de aquéllo,, fu~ron hechot
sin intervención de los profesores y srn que é::;tos, por lo mismo, putUe,
ran hacer á sus discípulos la más leve iódicación con respecto al es111e
seguido y á los procedimientos.empleados.
La lista de las clases que tomaron parte enel certamen, con expres14de los profesores que las tienen á su cargo y de los alumnos á quielllli
se confirieron recompensas, es la siguiente:
Clase de Colorido del Natural y Composición.-Profesor: José Sal

TRABAJO PRESENTADO POR EL ALUMNO IGNACIO ROSAS.

de arte, á semejanza de los que se e,fectúa.n en Europa,
LOShanconcursos
sido implantados en México, con grao regocijo de la juventud estudiosa, que ve en ellos un poderoso estímulo que la aliente en su ca·
rrera.
El Conservatorio Nacional de Música fué el que inauguró los concursos en nuestro país, con un lucido certamen entre los jóvenes que obtuvieron calificaciones superiores en la clase de piano, siguiéndole la Academia Nacional de Bellas Artes,queacaba de exhibir en sus salones los
trabajos de los alumnos premiados en el primer torneo.
Estos trabajos, para cuya ejecución se concedió á los concursantes un

TRABAJO PRESENTADO POR EL ALUMNO PATRICIO QUINTERO,

Piña.-Obtuvo el premio el alumno Igoaci
sas.
Clase de Modelo Vestido.- Profesor An
Fabrés.-Obtuvo el premio el alumno Sr.
adjudicándose la «mención&gt; al alumno Pa
Quintero.
Clase de Dibujo Superior de Ornato.sor: Félix Parra.- Obtuvo el premio el al
Juvencio .Enciso.
Clase de Pintura de Paisaje.-Profesor:
María Velasco. - Obtuvo el premio la Srit
riqueta Gochicoa.
Clase de Pintura de Claro- Obscuro.---Pro
Germán Gedovius.- «Mer.ción», por unaoiIQ
alumno Alberto Garduiio.

***
Ilustramos est a página con
premiados en la clase dP.l Sr. Fabrés: un
carbón, que representa un tipo medioeval,
es obra del alumno Patricio Quintero, y el
tomado del mismo modelo que el anterior, al
por el alumno Ignacio Rosas. Publicamos,
más, el paisaje, del natural, presentado po
Srita. Gochicoa.

TRABAJO P RESENTADO POR LA S EÍ'!ORITA ENRIQUETA GOCHICOA,
EL ALMUERZO DE LOS PAPELEROS (ENERO 6),- EL « J OROBADl'.J:0» BRINDANDO. - UN GRUPO DE COME N S ALES .

•

�EL MUNDO ILUSTRADO

"'-1 EXCORSIOtt
AL

V

t:ATlPETL
son y a las excursiones q u e desd e
hace aíios se vienen haciendo al Popocatep elt pero en su m ayor p arte, cas i tod as h an
r ev¡stid o ~n carácter r ecreativo, da do el enca nto d e la d iversidad d e p an oramas q u e a llí
exis ten, á través d e serranías esp ei,as, exp lan a d afl, colin as y ventisquer os atrevidos
que inclina n ó r etu er cen sus am pos blanquísimos h acia el abismo.
L a excursión m ás reciente, efectu ada hace unos cuantos d ías, saliendo de la rutina
v ulgar, ha t enido un fin mer a m ente ci en tífico.
L os excursionistas, p rovist os d e termóm et ros, ba r ó m etros a n er oides, etc. , et c., reco •
gierotl cuid adosas obser vaciones según las
diversas alturas que iban alca n zando, llegand o así á m edir la a ltura t otal d el volcán sob r e el nivel d el m ar.
Los alp inistas eran numero~os, con tándose entre ellos los S res. Claudio B u tlin y esp osa, W. H. Gleadell, Jhon Rober tson , J.
H. G r een y M. K ulley.
N u MEROSAS

*

-i

1'0POCATEPETL. -IN'l'ERIOR DEL CRÁTER.

P ublicam os u nas fotografías d e esta int er esante ascensión, tomadas, respectivamente, una á la su b ida y otra al d escen so; otr a
que r epr esenta una pa rte d el cráter, y, por
último, u na que es la m ás notable d e todas y
que r ep roduce la vi sta de un p equef\o lago
q u e ex ist e d entro del mis m o crá t er.

POPOCATEPETL.-UN BORDE DEL CRÁTER,

Los Pámpanos
El río es como un ímpetu salvaje;
el lago e., como un fondo de tristeza;
el pantano, cubierto de maleza,
es como un vicio entre el pudor de un tmje.

Tumba abierta. de pronto en el ca.mino,
es t modo de un golpe repentino
envuelto en el disfraz de una asechanza;
¡-

Cada selva en su pompa de rumores
sobre la ?5i:entación de los follajes,
'
copia el frufn\ de los sedosos trajes
y en las sedas después pinta sus flores.

porque en el corazón de la espesura,
sobre el fango se extiende la verdura.
como sobre un dolor una esperanza' ...

*
**

En las altas horas de la noche duerme nuestra buena ciudad, que aún
no pierde por completo «el pelo de la dehesa». Nos acostamos demasiado
temprano, dada la categoría que pretendemos ocupar entre las ciudades
civilizitdas; nuesti·as calles toman el desolado aspecto de una aldehuela
desde las primeras horas ele la noche.
Entonces domina por completo en l a vía pública un ser que de ella ha
hecho hogar, teatro, club y centro de di versiones. Los escasos concurrentes á la última «tanda» salen arropados en sus capas, y con paso rápido se esparcen por la ciudad. Parece que e! aspecto de l a calle les inspira l a idea de caminar con aire acelerado; sus pisadas se escuchan á
larga distancia, repiqueteando el taconeo en les adoquines de asfalto.
Algún soñoliento guardián señala su presencia por el irritante sonido
agudo y ríspido de un pitazo lleno de trémolos y de variaciones; en los
portales obscuros, el papelero duerme, acompañado de sus camaradas
y de sus perr os.

Se anun~ia ya el cascabeleo aleg_re y la risa cómica de B¡ll, del gran
~ell, admirado por cuatro generac10nes. El circo Orrin se apresta á visitarnos Y por ello deben esta~ contentos los niños. Es á Bell á quien deben nuestros pequ~ños sus meJores ratos, y es en el circo donde se pueden escuchar las r_1sas á~reas y ver los grandes ojos infantiles, dilatados
por el pasmo CÓ';Dico y smcero. ante una regocijada escena. de Bell. Si,
para entrar al cielo, &lt;debemos volvernos como niños», no cabe duda que
los hermanos Orrin nos ayudan á entrar al cielo;

no ha.y rio como aquel que se arrebata

r, las plantas del Ande y que fulgura,

La sel va tropical, que por frondosa
finge la cabellera de una hermosa.
de día, entre penumbras se recata;
Y de noche sujeta su peinado
con un rayo de luna, atr,wesadc
como si fuese un alfiler d~ plata!

El Amazonas
."i el Kilo que entre arenas se desata,
ru el Rhm que entre campiñas se a.ventura
ni el Jordán mismo que en s•J linJa pura '
la dulce imagen de Jesús retrata;

Luce insectos de gasa brilladores
p!\.jaros de vivísimos plumajes,
'
fieras dignas de verse en loo paisajes
de una artística alfombra de colores.

f'\. ~tropolitar,as

***

Espeso carrizal, flores de encaje,
viento que arrulla, abismo que bosteza,
el pantano es un sueño de pereza
que duerme el fango en medio del boscaje...

,. Las Selvas

Notas

ILLASEROR ha triunfado en toda
El papelero es una pobre flor de civilización; una humilde y marchita
la línea. Ha gustado ampliamente
flor cuyos únicos encantos residen en
la satisfacción del triunfo legíti·
su edad. El papelero reina en la noroo. El aroma capitoso del éxito
che porque no tiene más hogar que la•
produce embriagueces raras: es
calle, más familia que su perro, más
más fuerte que el vino y que el amor.
Los genios y los artistas saben encontecho que la bóveda celeste, más cama
que el duro recinto de alguna puerta
tra~ en ~sta _ero briaguez fuentes nuevas
hospitalaria y sola.
d~ 10sp1rac1~n,y en este sentido, el
triunfo del virtuoso es un au&lt;Yurio de
En esta vez los Reyes Magos han
alto precio.
"
dado una grata sorpresa á los papeLa semana entera está llena de la obra de Villaseñor. Si el tl'iunfo leros trasbumflntes y sucios. Han sido, por fin, escuchados los eternos
primero que en Europa haya obtenido q ueda en su memoria aún, como gemidos ·de estos infelices, que son ho?1bres,y si~n_ten y sufren, sin haber
una gr¡¡ta remembranza; si los primeros laureles recogidos en la senda siclo jamás niños, sin haber soñado, srn haber vivido.
que con paso firme recorre, se conservan frescos en su sien; si recuerda
Los Re ves Magos dieron de comerá los papelero~. Hicieron bien. Sí, ]a,
l a emoció!l deliciosa del primer aplauso, seguramente que todo esto h a · máxima bíblica «dar de comer al hambriento» es santa y es humanitaria.
brá resucitado en su memoria, como un grato aroma de guantes femeni- Cuando el hambriento es un niño, la caridad se extrema y toma caractenos, ele flores _s~cas, ele listones amarillentos, de ca1·tas borrosas, que res nuevos. Bien hicieron por cierto.
surge de un vie¡o arcón, por muchos años cerrado.
La mesa á laque fueron invita.dos los papeleros fué una humilde mePorgue la musa es una novia proteica, ·s iemsa, que era, seguramente, la que en sus noches
pre distinta y la misma siempre. La que inssi n pan nabían soñado los pobrecillos. No
piró nuestros primeros sueños en aque ll a edad
«dijo sus secretos el faisan de oro» en este ágaen la que se lleva &lt;el cabello largo y el juicio
pe popular; fué más modestamente arreglado.
.corto», la musa virginal y tímida que nos h izo
En cambio, la salsa mágica, que, al decir de
soñar tantos años, en los primeros de la vida,
Brillat-Sevarin, hace ce cualquier platillo una
y que con nosotros emprendió viajes dilatados
delicia gastronómica, el apetito,debe haber sopor el paí!;; de la Quimera; la musa juvenil,
brado en el! a, como sobraron, de cierto, la
cuya risa de oro es lo único que de este regio
i..legría, la franca alegría de un niño, por más
metal poseemos, no es la musa enlutada de
que este niño· sea un papelero.
nuestras tristezas, no es la siniestra musa de
tocas de viuda y ojos de hondo mirar inefable,
***
que gusta acompañarnos cuando nos retorcemos dolorosamente al sentir las primeras he·
Se anuncian ya los conciertos que darán l as
ridas venenosas y crueles de la Duda.
bandas militares antes de irá la Exposición de
La musa de Villaseñor es una musa sabia.
St. Louis. Debemos felic; tarnos por ello. Son
Ha seguido los cursos de los grandes liceos,
tan escasas en nuestra buena metrópoli las
gusta de la técnica. Ha escuchado á los grandes
manifestaciones de arte,que cuando a.lgo se nos
maestros en los conciertos del Viejo Mundo.
ofrece, nos sentirnos, p rimero, poseídos de ese
Debe haberla conocido en esa región de vievago temor que debe h aber sentido la. Cenicienjas civilizaciones, y su idilio ha de haber cota cuando se le prometía hacer una carroza
menzado en alguna mansarda berlinesa, una
de una legumbre cualquiera, y frisones elede esas melancólicas tardes grises en las que
gantes de ratoncillos mí;¡eros.. Nuestra PIDO·
la escarcha teje encajes caprichosos en las
ción estética en mucho se ofubca cuando, por
cornisas y la neblina esfuma á lo lejos los
fin, la buena hada nos ha cumplido sus procontornos de las torres, haciéndolas aparecer
rnes~s, porque á la par que la grata sensación
como milagrosas construcciones de un país de
deleitosa, sentirnos el esrnpor de lo imprevisensueño.
to; cuando menos de lo no-esperado.
La musa de Villaseñor es una divina musa
. En e~te hecho reside seguramente algo de lo
estilista y grave; una soñadora que ha leído
rnexphcaclo en la psicología del público de
IDPCho y que piensa mucho. Y el artista l a
nuestros teatro3. Los crínicos todos están de
arna; la ama con un amor intenso; con un
acue:do al decirnos que es original en sus im·
amor «más fuerte que la muerte».
presiones y que es raro en sus modos de ver
Así Ju demuestra en sus recitales. Bien me·
y de sentir. Posible sería que la desconfianza,
rece la franca acogida de la sociedad y el
ya enraizada en nuestro ánimo, fuera la res·
aplauso de todos los amantes ele l a harmonía.
ponsable de este hecho.
Es un mago que de lejanas tiert'as nos ha trq,í.
Una banda militar irá al norte y deleitará á
ALBERTO VILLASElil'OR,
do el clón incomparable ele su música; un ma·
nu~stros poderosos vecinos. No cabe d uda del
Notable pianista mellcano.
go á cuyo conjuro se abren para nosotros deséxito, PO:que muy cumplido lo han otorgado
conocidas regiones de ensueño y de gloria.
.
los americanos á l as bandas que en anter io·
Bien merece el inteligente artista el triunfo que ha coronado su labor. res _«Feri~s ?,~l Mundo»_ha enviado nuestro gobierno. L as primiciasregias primicias por cierto-serán s iempre nuestras.

Las Punas
Silencio y soledad... Nada se mueve...
Apenas, á lo lejos, en hilera,
las vicuñas con r!\.pipa carrera
pasan, !\. modo de una sombra leve.
¿Quién á medir e,!l. extensión.se atreve?
Sólo la desplegada cordillera.
que se encorva después, á la manera
de un colosal pg,r¿ntesis de nieve...
Va.no ser.l. que busque la mira.da
alegria. de vividos col ores,
en la t risten de la cun.. hel!l.d t:
sin m9.riposas, p~jaros ni flore~,
e, una inmen,id!td dc,h.,bit!l.1'1.
¡C:l:ll'l si fu1ne un n.lm 1. sin n:n,r::n! .....

entre la obscuridad de la espesura,
cual si fuese un relámpago de plata ......
El es el Porvenir: en sus riberas
florecernn las razas venideras
sin odios, ni rencores ni egots~os;
porque no en Yano su cristal parece
un arcoiris de paz, que resplandece
('.n la profundidad de los abismos!

Un Plante l Mode lo.-La tsc uela _" Miguel Lerdo de Tejada"
de todo elogio y acreedor á los aplausos más sinceros, es el empeño conque el Gobierno p r ocura mejorar, día con día, los establecimientos de ens&lt;&gt;ñanza que deél dependen, y
muy particularmente las escuelas que realizan
entre nosotros el alto fin de la educación de la
mujer, conforme á los modernos procedimientos pedagógicos.
La tarea que se ha impuesto el Gobierno es
tanto más meritoria, cuanto que tiende de manera muy directa á combatir añejas
preocupaciones é ideas que, en el estado actual de la cultura humana,
constituyen una verdadera aberración; pues apartar á la mujer del círculo de hierro dentro del cual ha viv ido tantos años; abrir un nuevo cauce
á sus facu ltades y energías; prepararla lenta, pero seguramente, para la
lucha por la vida y estimular sus aptitudes en provecho de la familia y de la
patri a, es,ciertamen:te, un a
D IGNO.

labor merecedora de los encomios y aplausos
más entusiastas.
Esta es la tarea que el Gobierno ha acometido y puesto en práctica, fundando en México la
Escuela para Niñas «Miguel Lerdo de Tejada»,
de que se ocupa hoy EL MUNDO ILUSTRADO,
dando á conocer en seguida algunos datos relatí vos al establecimiento y una interesante serie de vistas fotográficas.

*

* *y ensanchó hace poco,
E l local, que se repar6
es muy amplio y obedece, en cuanto á su distr ibución interior, á un plan perfectamente estudiado; consta de todos los departamentos indispensables á un edificio de su naturaleza, y
sus salones están dotados con los muebles y
útiles necesarios para el buen servicio de la
Escuela.
Las salas de clase para los cursos generales,
el salón de máquinas de escribir, el de costuras, el museo mercantil, la instalación de relojes eléctricps y de filtros apropi ados, todo ha
sido motivo de un escrupuloso cuidado técnico,
del q'ue no se han excluído el confort y el buen
gusto.

*
**

. La Escuela está bajo la dirección de la intehg-~nte. profesora señorita Raquel Santoyo,
&lt;., men tiene á sus órdenes seis emoleadas para
los cursos generales, tres profesores de I nglés
t~no de alemán. do~ de ~rancé~, y uno, respec:
hn~ente, de Taqu~gr~fta, Esc:itur!I' ee, máquina, Teneduría, Dibu¡o, Mús¡ca Caligrafía
Labores_femeniles, Gimnasia, ek. r 3idernás d~
la Sub?1rectora, ·1a Sec:etaria; las ¡¡refectas y
la servidumbre, necesaria.
-~ '
Los cursos están abiertos en el, día
y en la noche. Los diur·nos son para
las alumnas que cursan todas las ma- ·
terias, y los nocturnos para todas
aq,~ ella~ p_ersonas á quienes sus tra.ba¡os diar10s, las ocupaciones del hogar ó l as l abo,res que les producen los
elementos de vida, les impiden concurrir á las horas útiles del
día.
La simple enumeración de

�un r1ant6l M006IO.-La "E 610 MiOU61 66rOo 06 T6iaOa"
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l. La Señorita Directora en sn

fesores.-3. E n el gabinete de fl
5. Ejercicios ghnnástlcos.-6, CI
de la misma clase.- 8. Una lec
mento de hwabos.- 11. Clase de

ho.-2. :.a Señorita Direc tora y un grupo de proEl patio de recreo antes de la en trada á c lase.scritnra e n máquina.- 7. U n grupo de alumnas
costura.- 9. Clase de anatomia.- 10. Departagia anilnal.

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�EL MUNDO ILUSTRADO

:l!:L MUNDO ILUSTRADO
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CRIST ALERIA

LO EBJIE RMAN OS
Primer-a PlateTos
~ esquina l\lc;atc.eria.

Vajillas para mesa
de Lo1.a y l'ort.elana,
blancas J decoradas.
SERVICIO DE DESINFECCIÓN.-LA ESTUFA.

SEPVICIO DE DESINFECCIÓN.-EL PERSONAL.

l~ Joy~
~el TO(d~ITT
Si blen. se dice {Jrt.e en c,ie.ftiones &lt;
&lt;le ousto no cabe la discusión, sin

embr,1•00, la aceptnctón, e.~ou.tánea
. de rlctr,•ntin&lt;ull&gt;s a,-tícn(os co111,1
¡ 1&gt;rflebalu indiscu.tll&gt;lc su,pel'im·id,a,(1,

',le ellos.

El Jabón
Cristalino
Transparente
de R.ieger

las materias que se estudian en la Escuela, servirá para dar__una idea &lt;_le ~a importancia del plantel, cuyo obJeto es, prmc1palmente, impartirá las
educandas los conocimientos necesarios para hacerlas capaces de desempeñar un puesto en las casas
comerciales, para encargarse de un despacho para
llevar una contabilidad, para atender de u~a manera acertada los propios intereses y para tener
en fin, á su alcance, medios muy seduros de ganar~
se la subsistencia.
º
De _aquí q_ue, a_,demás d~ la sección general de Instrucción Pr1_m?-ria Su1:1erwr, se impartan en la Escu~la cono~im1entos, sistemados y propios, de la~ sigmentes asignaturas: L engua nacional Francés Histor_ia, ~eografía, Derecho usual, Econ'omía Política.,
Ai:1tmét1ca, Alg~bra, Contabilidad, Caligrafía, Escritura en máquma y Taquigrafía.
En ?Uanto al cuerpo de profesores, éstos han sido
escogidos_ entre los más aptos é inteligentes, lográndose reun~r, de e~ta manera, los mejores elementos.
Por último, diremos que la Escuela cuya instalación costó al Gobierno más de i!:30 000 tiene un
presupuesto anual aproximado de $20:ooo:
Es rndudable que el sostenimiento del plantel á que
nos hemo~ referi?,O, redundará no sólo en beneficio .
de la muJer mexicana, sino también del país entero.

Para la Exposición de San LuisMissouri
EL CONSEJO SUPERIOR DE SUURRIDAD

HAN
si?o _enviados y_a á l_a Secretaría de Fomento
los d1stmtos t:aba¡os científicos y estadísticos que
forn1:arán el contmg-ente del Consejo Superior de Sahbr1_dad en la próxima Exposición de San Luis Missour1.
Los trab~j?s á qufl nos referimos, comprenden todas _las noticia~ que se relacionan con la mortalidad
habida en México durante ~l año de 1903, y con la
cau~ada ¡:¡_orla fiebre amarilla en las diversas regiones mvad1das por es~a terrible enfermedad, en los
meses de enero~ novrnmbre del mismo año; los resúmenes compara~ivo_s de los casos de rabia en el hombre Y de las aphcacwnes del tratamiento antirrábico
Y las t~blas gráficas que representan el número d~
defunciones causadi.s en la Metrópoli desde 1869
hasta 1898, por el tifo.
'
Además, el Consejo ha remitido á la Secretaría
con el fin de que sean también enviados á San Luis'

unos diagramas á colores de la mortalidad habida
ea la capital en 1900; una tabla que manifiesta el número de vacunados contra la viruela desde 1873 hasta 1898, en I a capital, y las defunciones causadas por
esta enfermedad; un cuadro que expresa las desin fecciones de casas y ropas, practicadas de 1895á l903,
y otro en que aparecen corn,ignados los casos de defunción ocurridos en Mazatlán á consecuencia de la
peste bubónica. Otros tt-abajos, tan importantes como los anteriores, completan la parte del contingente que se relaciona con el ramo de estadística.

En cuanto á las oficinas que dependen del Consejo,
se exhibirán en el Certamen de San Luis varios cuadros formados con series de fotografías que representan las instalaciones sanitarias de los puertos y de
C. Juárez, C. Porfirio Díaz, Laredo y .Nogales, así
como el departamento de desinfección establecido en
la Capital. En otro cuadro por separado, se darán á

C()r,nR 11 ra.'IOlf. Rntellnlf t1 totfnll
los a,-t·f,..ulolfde ,,.,,.;.Htal, tle11de clase

conocer los loca.les que ocupan, respectiva-mente, la
Dirección del Consejo, las Secciones,1elLaboratorio
de Bacteriología, etc. etc.
Por último, y juntamente con las fotografías y
datos de que antes hemos hecho mención, se en via.rán á San Luis las colecciones completas del Boletín del Consejo, dos «Memorias:\', escritas· en inglés,
que tratan de los principales trabajos llevados á
cabo por aquel Alto Cuerpo desde su fundación, y
algunos otros libros y folletos indispensables para
dar una idea de la eñcacia con que en México se
atiende á todo lo que se relaciona con el importantísimo ramo de Salubridad Pública.
Los lectores de «El Mundo Ilustrado» verán en estas páginas cuatro de las fotografías que se exhibirán en el certamen: Una de ellas r epresenta al
personal del Departamento de Desinfección, que preside el Dr. González Vásquez; otra, la estufa en que
son desinfectadas las ropas de los atacados de enfermedades infecciosas, y las dos últimas, los carros en que son conducidas las mismas ropas al local en que se encuentra la estufa.

co-1•ri~,tP. li11sU1 la ,riás tina. •
JUEGOS.
LAVAMANOS.
ESCUPIDERAS
e,-. wu-,-l~,lad que no se- Igual" en
uiuqfl'nt&amp;

J)O'lºff'e

...-J·1-tfot1.lu1t ti.e Ltt40 11 fwntaRla pro-.~
pi",. pu.,-a obtre(J1dos. á. ¡r,-eciOs aiu ·
♦ount.

-

___.)

ESTOMAGO

'

tU} euruen tl'&lt;t en.. los bou&lt;lolrs- do lus'
,tlam&lt;t.s ele(J«nf{'S ,lcl 11uo1tlo ,mte,·o

Wilhelm Rieger
t'rankfurt a Main, Alemania.
. ,..J:/,w~~-

• ••

Proi:ec,lor ele ltttl Co1•t,·~ rre·
ITl\l..11\,
55PAl'lA

Y PORTUGAL.

Es el úni co medicamento que
cura de verdad
,
Lo recetan los médicos de todas las u1tcl()nes. para cuar
1as enfermedades del estómago é in.:estinos; 1•¡, tóni co
d1g-est,ivo y 11111,ig1tstrAlgico;
cura el 98 por 100 de los enfermos. aunque sus dolencias
seau de mlls de 30 años de antigiledad y hayan fracasado
todos los demas medicamentos

Ucpr~seutantes en la Repúblltñ:

.Fínk y Cía..
Capuchinas 7.-Mexlco.

Cura: dispepsias, diarreaa
y dise11tel'ias, la dilatación.
la úlcera, catarro bitestinaJ.
y todas las demas a fecrlones
del estómago e intestinos

siendo ootabiltsimo en lo; .
- - niños. - Venta: Farmacias y Drog·uertas.
Las botellas han de llevar la
palabra
(STO_MALIX}
j

...
SERVICIO DE DESINFECCIÓN,-CARROS PARA LA CONDUCCIÓN DE ROPAS INFESTADAS,
SERVICIO D"E DESINFECCIÓN. -CARROS PARA LA CONDUCCIÓN DE ROP
AS INFESTADAS,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

El Organilltro

T

ODOS los metropolitanos le conocemos; todos le hemos visto pasar
ante nuestros ojos, perseguido por
la impaciente multitud de adultos
y chiquillos, y, quizá, quizá nosotros mismos, en un tiempo, fuimos parte de esa impaciente multitud.
Este tipo, tan nacional ya, tan nuestro, gozó, no ha.!e
aún muchos afios,
su época de florecimiento; desempefió, dos ó tres lustros ha, un papel im
portante en los pasatiempos de nuestros humildes. En
la actualidad, ha
evolucionado como
todo lo que le rodea, ha tenido que
marchar con la época, y no es ya, por
tanto, aquel mismo

quier clown de los arrabales; que se pone el
sombrero, y se lo quita más tarde para presentarlo á la concurrencia en demanda del
óbolo á que estima haberse hecho acreedor.
En la actualidad, sin el tití que hace piruetas en la cuerda, ó sin los falderillos que
saltan el aro ó bailan en parejas al corn pás
de la música, el organillo perdería enorme
suma de su legendario prestigio. No basta ya
á su público el más ó menos desatado torren-

y de la abrumante labor, escuchando acaso
un dulce juramento; es la vaga promesa de
fáciles esparcimientos y de no lejanos éxtasis cuya expresión jamás en su pobreza soñó,
el léxico.
Su existencia se desliza inalterable; va dela balada á la tragedia, de la comedia al drama, sin advertirlo él mi,mo en muchas ocasiones. El júb:lo infantil que def'pi~rta su
llegada, no hace cambiar la expresión de su
rostro; no ignora que con él' va la ocasión deamorososos transportes; que al arrullo dt: su
música, pobres almas sencillas y torpes
creen entrever algo de la, felicidad ambicionada; mas él ho da sefiales de advertirlo, y
da vuelta al manubrio, da vuelta, infatigable en la apariencia, entanto que &amp;obre las
toscas baldosas del patio la planchadora baila, contando con ansiedad los momentos de
placer, ó el ebanista que llega de la cotidiana peregrinación después del trabajo, siente,
á cada nota, que loa instintos se despiertan y
le arrastran.
Mas él pasa, sin detenerse mucho tiempo, por en medio de todas estas embriagueces; sus momentos Ron tortos y precisa aprovecharlos; es voluble como pocos; va de aquí
para allí, dispuesto sólo á hacer alto cuando
adivina ánimos de ffesta y sus oídos acaricia
el retintín de las monedas; llegada esta ocasión, su marcha cesa, y pronto el instrumento lanza al espacio la cascada de sus agudas
notas. Y cuando todo parece convidar á la
alegría olvidando el más allá; cuando parece
que el infatigable noctámbulo ha olvidado ó
hallado tal vez el final de su peregrinación,
vuelve á levantarse y desaparece sin que las
súplicas le ablanden, sin que le haga vacilar por un momento el pensar en la tristeza
que sucede á su partida.
. Razón de sobra tiene. Adivina ya sus postrimerías, cree entrever ya el término de sus
jornadas, y apresúrase á extraer el fruto de
los últimos momentos. Al presente, haecbado mano del tití, para prolongar siquiera esa
agonía; más tarde, el tití será desechado por
insuficiente, y substituído por alguna otra novedad de mayor atractivo, y no mucho después, quizá, el mismo or"anillero irá á ocupar su sitio al lado de ta;tos otros recu.irdos
que señalan el paso de nuestros mayores.

..

La Herencia de Rousselot
NATOLIO Rousselot y su buen amigo Próspero Desroches, el pintor, alegaban hacía
ya un buen cuarto de hora, sin poderse poner de acuerdo. acerca de cómo y cuándo
era el hombre feliz.
Discusiones de este jaez, son· de aquellas que
jamás se cierran. La felicidad humana, como
todos los mitos, tiene variantes individuales
infinitas, y basta se podría decir que cada persona, según sus anteredentes, su educación y
su manera de pensar, tiene formada diversa
opinión respecto á los elementos indispensables
de la dicha humana.
En estas circunstancias, y dado que nuestros
dos interlocutores eran. amigos, precisamente
porque pensaban en todo de manera diametralmente opuesta, fácil es comprender que hubieran pasado discutiendo tanto tiempo. Anatolio decía:
- Desengáñate, amigo mío. Sin una reata,
sin una suma de oro ó de buenos títulos de banco, que permiten al hombre vivir inlependiente
y libre, no se concibe la felicidad. La única
dicha posible reside precisamente en decir:
&lt;nadie me manda; teogo dinero para vivir·sobre el mismo pie que boy lo hago, por más que
mi existencia se extienda por cien años y más&gt;.
-Te equi vacas lastimosamente- interrumpió
Próspero,-porque si en el caso que citas, el
hombre se encuentra enfermo, gravemente en•
fermo ó atacado de dolencias inte,·minables, la
dicha es imposible por este solo hecho. Mas
valen buena salud, una mujercita que baga la
vida del bogar hermosa y amigos leales y buenos. El dine1·0 es accesorio.

A

A. GONZÁLEZ CARRASCO.

En Honor del Sr. Gobernador de Tabasco

para quien Fidel tuvo en los ojos una mirada de ternura, y una estrofa juguetona entre los labios.
A través de la lenta evolución ha logrado
conservarse hasta nuestros días· si en la poesía pudo alcanzar siquiera fues~ un pequeño
abrigo, por su parte la plástica ha reproducido sus formas, el pincel le ha robado sus
tonos y la cámara obscura ha alcanzado á
sorprender sus más ligeros movimientos.
Su vida, en otro tiempo, gu:;taba poco de
mo,,trarse á la plena luz solar; poco a 111igo
de ésta, surgía á la pública expectación
cuando en el Ocaso que&lt;laba apena,; un d ébil rastro del día agonizante· cuando en la
esquina, la vendedora de el~tes cocidos ó
de alcauciles, sentada al borde de la acera,
pregonaba con voz extrañamente plañi&lt;lern
su mercancía; cuando en el fondo &lt;le la calle obscura, una estrella errante una I uciérnaga rojiza, yendo de aquí para ~llí delatal&gt;a
al encendedor público, aparentem~nte infatigable en su faena.
Hoy le _acompaña el t~tí que danza caprichoso encima del organillo; que maneja el
aro, y la sombrilla y el pandero, como cual-

te de armonías escapado del torpe instrumento, y ha sido necesario ofrecer un nuevo
&lt;itractivo para que la diversión no termine
ni vaya el pobre organillo á reposar eterna'.
mente. en la sombra del olvido.

Publicamos en este número una fotografía
que representa dos de los arcos triunfales le- .
vantados en San Juaü Bautista hace pocos
días, con motivo del regreso á aquella población del señor Goberna&lt;lor de Tabasco
General Don Abraham Bandala.
'
De los arcos á que nos referimos uno fué
erigi?o frente al Pa1acio Federal y ~tro f'n la
esqmna de las calles de Juárez y Miguel Lerdo, estando los dos vistosamente adornados
con follaje, ban~eras y atributos de guerra.
~ns &lt;lt&gt;mostrac10nes de simpatía de que fué
ohJeto por parte del puE&gt;blo de San Juan Baut~~ta el S&lt; ñor Gobernador, fueron muy entusiastas.

•

*
Mas el organillero no ha muerto aún. Ha
emigrado, sí, de algunos sitios que antes
fueran propicios á su existir; huye de las
a~enidas sobre las cuales los escaparates
vierten cascadas de luz; en Jonde se aspira
el perfume enloquecedor de las hembras
que .subyugan al recogerse la falda, y halaga los sentidos el tenue frufrú de la seda, ó acaricia el oído el caracolear de los PUR
s~NG sobre el ~s!alto. No ha muerto, porque
leJOS de tales sltlos ha encontrado quien le
ofrezca todavía un momento de reµoso en su
peregrinaci6n; quien le reC'iba afin con una
sonrisa de bien venida, con una frase de
afecto ó &lt;le esperanza.
Entre los humilde~, su presencia es un
recuerdo y una promesa: es, para las hembras, y aun para muchos varones el recuerdo de gratas horas pasadadas lejo~ del taller

ARCOS
EN

Y sobre el mismo tema discutían nuestros dos
protagonistas, cuando un criado se presentó á
dar cuenta de la llegada del correo.
Una carta de luto, grande, cuadrada, señorial, que á las claras revelaba ser de alguna
persona seria y formal. Anatolio la abrió pensativo, y súbitamente su semblante se serenó,
se iluminó, mejor dicho, y dijo tendiendo el
pliego á su amigo:
•
-Mira. La fortuna tiene sus arranques de
hembra frágil y caprichosa&gt;. La carta era de un
notario. Decía «que habiendo muerto en las
cercanías de Cherburgo el señor Rousselot, tío
de Anatolio, había recibido la misión de hacerle saber que era el heredero universal de los
bienes, suficientes para producir una renta de
cien mil francos&gt;. Agregaba que en la notaría
se encontraban los documentos y que sería muy
dichoso en ver que se acercaba á la población
Anatolio para hacer valer sus derechos y seguir la existencia que en épocas anteriores llevaba el tío&gt;.
Anatolio se decidió á partir desde luego, por
el primer tren que saliera, é invitó á su amigo
para que lo acompañara.
•

***

LEV AN'l'AD0S EN !'-. JUAN BAUTISTA
HONOR DEL SR, GRAL. BANDALA .

.,

En el paradero del ferrocarril, en Cberburgo,
encontraron una calesa, fea, vieja, pero fuerte
y bien construída. Un rústico, de unos cincuenta años ó más, vestido muy modestawente·, esperaba cerca, y cuando percibió á los dos amigos, se dirigió á ellos, diciéndoles haber recibido la orden de llevarles á «La Huerta&gt;, hacienda y granja del difunto Rousselot. Anatolio
tuvo, desde luego, algunas frases de despecho,
porque el tren no le gustó, pero no tuvo una
palabra de afecto para el muerto.
El camino era largo, muy largo; por toda la
empinada cuesta bordeábalo el mar. Durante la
marcha, Anatolio preguntó al viejo su nombre.
-Me llamo Juan-dijo éste.-Era yo algo
como un intendente del viejo y difunto Rousselot, algo como un administrador y algo como
un amigo.
Y llegaron á &lt;La Huerta&gt; después de dos horas de marcha.
Próspero estaba encantado. La vista era her-

mosa y el jardín muy bien cuidado. La casita
modesta., pero admirablemente limpia y bien
dispuesta. La cocina amplia, bien dotada, á
mano!! llenas. Todo era causa de admiración
para Próspero y de despecho para Anatolio.
No se cansaba el heredero de señalar defectos, de hacer cálculos acerca de lo que valdría
la propiedad, y preguntas respecto á la renta
que se podría obtener de ella. Su disgusto era
grande, y de no haberse
preocupe.do por esto, hubiera podido distinguir las
miradas de disgusto que
le dirigía el viejo Juan, el
administrador,amigo é intendente del difunto Rousselot.
Próspero sí lo notó y se
explicaba perfectamente el
caso, por haber vi vid o más
de cincuenta años en «La
Huerta&gt; el buen hombre.

-Sí, yo soy el padre Rouse.elot. Dios me ha
consei vado la vida, y para saber quiénes eran
y lo que pensaban mis herederos, antes de darles lo que había reunido con tantos trabajos,
en toda mi I arga experiencia de viejo y de campesino, no he encontrado cosa mejor que una
vieja farsa de comedia. Me he fingido muerto y
he sabido la verdad ....
Anatolio salió por el rrimer tren, rumbo á

***
Apenas hubieron cenado
la frugal pitanza que les
fué servida, Anatolio quiso que le fueran entregados los documentos de propiedad de «La Huerta&gt; y
sus anexos. Preguntó el
anciano Juan cuál era la
intención que abrigaba.
Era simplemente ir al día
siguiente al pueblo, arreglar la venta de toda la propiedad, para volverse á París cuanto antes á disfrutar de su
herencia.
Casi lloró al saberlo el pobre viejo. Próspero r~gañó por algún tiempo á su i,,migo, pretendiendo convencerlo de que debería ir á inst~larse á «F,a Huerta&gt;, . para seguir la existencia tranqmla y metódica de su tío.
Nada pudo conseguir. Anatolio estaba decidido á vender. Y era tan sincera la aflicción del
viejo, que Anatolio no pudo menos que indignarse y decir en voz alta:
-Si yo tuviera cien mil francos, mañana te
compraría esto. Mañana empezaría á buscar
algima muchacha sencilla que se casara conmigo y me acompañara toda la vida. Seguiría
la tradición del difunto Rousselot.
. Pe;o de nada _sirvieron sus :i,rgumentos. Al día
sigmente, á prima hora, sahó Anatolio vestido
de negro, listo para la venta, con la carpeta
en la cual llevaba los documentos de propiedad. Próspero no quiso acompañarle IÍ Cherburgo.

París. Próspero, pn h i ,
bérselo suplicado tanto
Irene como el padreRo~sselot, quedó en «La Huerta&gt;.

***
Y cuatro meses después,

Anatolio recibía una carta.
de Próspero, en la que le
comunicaba que en unas
cuantas semanas más, sería su esposa Irene; que el
viejo Rousselot bendecía la unión y haría herederos universales á los dos; pero que, por
haber sido su amigo Anatolio, el heredero en

*
**
pna calesa se det~vo á la puerta. El únbo
criado de la casa llegó agitadísimo y habló con
el s~ñor Juan, aparte, algunas ·p alabras. El
anciano llamó á Próspero y le dijo:
-Llega de su convento, donde se educa la
señorita Irene. Era la protegida del difu'nto
Rousselot y •ada sabe de su muerte. Recíbala
usted y dígale todo lo que ha pasado.
Apenas había salido, cuando entró á la pieza
Irene. Era una hermosa muchacha de unos diez
y ocho años, a!ta, esbelta, muy bien formada
y de grandes OJOS azules. Se detuvo, mortificada, en el umbral de la puerta, mientras Próspero pen~ba cómo decir á la pobre niña que
había qué&lt;lado sin familia, sin hogar, sin nada.
A las primeras palabras, la pobre muchacha
comprendió que algo se le ocultaba. Pero Anatolio, q.ue se había mantenido fuera, se tomó la
molestia de decirle claramente lo que babia
pasado. Antes de que terminara, la infeliz es•
taba anegada en llanto.
Anatolio prometió seguir pagando la pensión
en el convento. hasta que la educación de Irene
terll'inara. Pero ésta, altivamente, rechazó la
oferta, diciéndole que era al difunto Rousselot
al que quería y no &amp;. su dinero, que lo único
que le suplicaba, era que le diera el retrato al
oleo, de cuerpo entero, del difunto Rousselot
que se encontraba en el salón. Anatolio no tu:
vo inconveniente en cedérselo.

*
**
Cuando el criado volvió, trayendo en las manos al retrato envuelto en un crespón, Próspl)rO
se descubrió respetuosamente. Irene se precipitó sobre él, llorando, y Anatolio permaneció
frío, separado, pensando en que perdía el tiempo preciso en que debería ir á vender sus propiedades ante el notario de Cherburgo.
El velo había caído, dejando al descubierto
el retrato. La estupefacción de Anatolio llegó
al extremo. El retrato claramente representaba
á Juan, al anciano intendente.
Entonces se abrió una puerta y apareció el
propio personaje, en cuyos br8 zos se precipitó
Irene, confusa y llorosa.

una época, tanto Irene como él mismo no habían querido casarse hasta saber de cierto que
el padre Rousselot le dejaba determinada suma, aunque bastante pequeña.
·
Arreglo del Francés para "El Mundo Ilustrado."

00
Hasta en las ondas del aire hay oficiosos correos para las malas noticias.

*

A la lengua más la mueve el temperamento
que la voluntad.

*

Como se oculta el sol tras negros nubarrones, así suelen ocultarse almas celestiales tras
caracteres muy ásperos.-PEREDA.
La mujer que vale por sí misma, no ha menester de muchos oropeles.

*

A?nque fuese _m uy rica y hermosa, causaría
lástima una mu1er: que no supiese hacer otra
cosa_que gastar dmero en atavíos con que encubrir su nulidad.-MARQUESA D'IVRY.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

PAGINAS DE LA MODA :

Siente usted un cosquilleo constante en la garganta ?
Está usted ronco con frecuencia? O está t 1 sted molestado
por la tos ? El Pectoral de Om•eza del Dr. Ayer calma las
irritaciones de la garganta, alivia la inflamación de los
tubos bronquiales y ataja la congestión pulmonar. Y es
por esto que domina con rapidez las toses rebeldes é impide las pulmonías y la tisis.
El Pectoral de Cereza del Dr. Ayer ha estado curando
afeccic)lleS de la garganta y los pulmones por cerca de
sesenta años. No debería faltar en ninguna familia.
Ya hay muchos contrahechos é imitaciones. Póngase
en guardia contra ellos! Y asegúrense antes de que
obtienen el Pectoral de Cereza del Dr. Ayer.

los-vestidos de los niños-Sencillez
y elegancia. -

Hermosos

figurines.

En la presente página trataremos un poco
de tra,jecitos infantiles, ya que esta parte de
la indumentaria está sien do actualmente descuid,:).da por nuestras madres de familia. Antes de entrar de lleno al asunto, debemos
hacer algunas observaciones que creemos de
importancia.

***

1

~¡
1'

.

,A
1

--

\
••.,

:º

En el número 3 veréis dos abrigos de niñas de edad de ocho y
cuatro años, respectivamente. El primero
es muy elegante, aunque no muy rico: consta de un saco suelto,
con mangasjaponesas,
y el frente de este saco se atavia con pai-:amanerías de seda y botonaduras de metal.
EL abrigo para la niñita de cuatro añoa encanta por el hermoso
aspecto. Creo que os
habrá de gusta1 mucho,muchísimo, y que
haréis que vuestras hijitas lleven uno igual.
Se compone de una ba-

Fig. número 1.

Se ha creído, err6neamente por
cierto, que sólo los niños pertenecientes á familias ricas pueden andar bien vestidos. Ningún juicio
más desacertado que éste. No es la
riqueza el factor principal de la elegancia. Cuántos y cuántos ricos andan por ahí próclamando en alta
voz que la cursilería no es aún planta exótica en este mundo, y cuántos caballeros y cuántas señoritas de
modesta clase, llevan con todo garbo y con verdadera elegancia prendas modestfaimas de ropa.
Hay que convencerse, lectoras
mías: si la fortuna no ha derramado en vosotras sus prodigalidades, no por eso desesperéis
de hai:er buen papel en reuniones y
paseos. Un traje de humilde tela bien
confeccionado y arreglado de acuerdo con los últimos figurines, os hará
tan elegantes como si llevarais ricos
pendientes de pedrerías y deslumbra
dores collares de perlas. Lo mismo
que con vosotras, pasará con vuestros hijos. Haced que los niñ~s vayan siempre aseados y con traJes en
los que por ningún motivo aparezca un recargo tonto 6 ridículo de
adornos. En los niños debe inculcarse la sencillez y de ninguna manera el amor á la vanidad. Los figurines que os presento en estas páginas darán mayor fuerza á mis palabra;, puesto que en ellos veréis mucha gracia y poco adorno.

_Ji e·"..#~.....

El número 1 representa dos trajecitos infantiles: para niño y niña, respectivamente.
Observad el de la niña y en el veréis q~e con una te~a
de poco precio se ha logrado confecc10nar un tra}e
de mucha vista. El trajecito suelto no lleva mas
adornos que los pliegues á_ lo largo y los holanes á
ancho y en la parte poster10r, así como un peque1;10
cuello hombreras· sobre el que caen, con toda naturalidad las dos trenzas del tocado infantil. El ~rajecito del niño no puede se~ ~á¡;¡ sencill?· Se co_nfecciona con un cas1m1r de mediana cahdad,
de color claro ( dabo advertiros también
que nada sienta mejor á los -niños que
los colores claros). Los pantalones se cortan un poco holgados, de acuerdo con la
moda, y la blusa se tableará en la pa~te
delantera, dejándola suelta en la posterior
y rematándola COI?, un pequeño cuello
ccChicagoi, formado con
la misma tela del vestido.

Preparado por el DR. J . C. AYER &amp; CO., Lowell, Mass., E. U. A.

El vulgo es incapaz de entrever los_ incon_yenientes que resultan de la
transgresión de las leyes del lengua¡e.-MuLLER.

** *
No hay amor propio más intransigente que el de los literatos.-NAPOLEÓN.

***

A no haber otros fundamentos para tachar á veces de irracion'.1-1 á la
Moda, para ello bastaría el hech&lt;? de h3:b~r convertido el vestido fe·
menil en escoba para todas las mmund1c1as de la calle.-MARQUESA
D'IVRY.

'\

ta suelta, rematada
ror un gracioso cuello esclavinr;,. Bata
y cuello llevan por
únicos adornos pequeñasaplicaciones
de cinta clara, formando listas y picos.
¿Habéis visto algo más gracioso y
espiritual que los
trajecitos infantiles que representa
nuestrograbado nÚ•
mero 2? Seguramente que no. En
efectc, laforma suelta y la confección
de estos trajecitos
los hacen modelos
en su clase. ' -Para
número 4.
lograr que los trajee
hechos de acuerdo
con estos :figurines, no desmerezcan en nada
del 01iginal, procurad únicament.e no separaros &lt;le sus detalles, pues en estos es donde está el •creto de la elegancia y del
buen gusto. No me cansaré de repetiros
que no hay necesidad de copiar servilmente un modelo para obtener una obra perfecta. Léjos de eso, podéis inspiraros en vuestra propia imaginacié,n, sin apartaros por
completo del modelo que habéis pretendido
seguir. Haced lo mismo con estos trajes y os
iesultarán tres graciosísimos vestidos infantiles. Los demás :figurines, de última moda
como todos los que os presento, rnn muy
apropiados para la est.asión actual y cuadran
perfectamente á nuestras constumbres, por
más que los hayamos tomado de modas europeas.
JOSEFINA.

t,a "fosfatina Fali6r6s"
es el alimt:nto más completo y el más recomenda,do para los niños desde la edad de seis á siete
meses, y particu!armente en el momento del destete y durante el período del crecimiento. Facilita mucho la dentición; asegura la buena forma-·
ción de los huesos; previene y · neutraliza los·
defecto~ que suelen presentarse al c;:recer, é impide la diarrea,, que es tan frecuente en los niños.

París, 6 Avenue· Victoria,.
Y

en todas las F'artnacla.s

~ts;J~-.

~--.__..... == .
Fi9.. numero 2.

Fig. número 5.

~~~~~~~~~~~~

�EL MUNDO ILUSTRADO

MUNYON

Et tEst.11mEnto

Un juego de hace cuatro mil años

del Ilmo. Sr. Arzobispo Fechan
Los bienes fueron valuados en $125,000.

HABLA CON LAS MUJERES

La ma¡yor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mu•
tua", Comp•a ñía de Seguros sobre
la vida, de Nue,va York.

Hace poco-s d!as que ~ ,pradi,có
la aip,ertura del tootaa:nento d,el I~u_str!~imo Sr. A.TzobLspo D. P~-tnc10
A Feehian en la ciudad de Oh1cago,
J
Iiiinois. La fortuna dl€il. distin,gu,do
El Jabón del Av,ellano de la, B;-uja prelado ascendió á ,cerca de . • •
r,ea,Jmente es un alimento y vivifica- $125,000 oro americano; Y_ según el
dor de la p.iel.
i!llJventario ,que se ha publlca,do, los
Alimenta y nutre la piel tasnto co- bien.es que dejó !fueron como sigue:
mo los alimentos nutren el cuerpo. Po•
ne OOida poro en una condición salu- Dos póli2las de "La
dable; a.sisite á la Naturaleza en ¡:u·
Mutua,"
Compañia
rificair el cuerpo de venenos; evita ind,e Seguros sobre .J.a,
flaima..ciones y suaviza y cura las parVida, de Nuewi. York,
tes irrita.das. CUTa las hendiduras de
por $25,000 oro .cada
las manos y labios y toda forma de
una, 6 sean. . . . . $ 50,000 oro.
escaldadura. No hay jabón, no ha,y lo- Divi.de ndos acumula,dos
ción, no se ha descubierto ningún basobre una d,e las póño que t.an ra.pi,d,amoote tranquilice á
Jizas. . . . . . .
9,329 oro.
los bebés que sufren de picaduras ca Otro. póliza de seguro . 14,000 oro.
Ji.entes 6 cualquier forma de ronchas Acciones en efectivo y
como el Jabón del Avellano de Mu
en Bancos. . . . . . 37,000 oro.
nyon. El cailmante efecto que hace en
Enlre los disposicion&amp;s del selos niños es casi instantáneo. Yo deseo
que cualquLer persona que sufra de ñor Arzobispo, en su testafillento, se
la piel, y atormentada de picazón, que hicieron ést.a,s:
se bañe con el Jabón del Avellano
A su hermana, señorita Kate
usando el agua tan caliente como la F'eehan, que estuvo siempre con él
piel la pueda resistir. El alivio será hasta su muerte, $40,000 010 en boinmediato.
nos y $25,000 oro en una!' de las póMU NYON.
lizas de s-eguro; á la s -e ñora A.na A.
Dr. Munyon, núm. 1505, Arch St., F'Eiehan, viuda del señor doctor
Filadelfia,E. U. d-e A.
E)duardo L. Feehan, hermano del
Agentes Generales. J. Labadié Sucs. señor tArrobispo, $25,000 oro de
y Ca., Profesa 5.
otra de las pólizas, y $5,000 oro en
Depósitos en Méxi-co:-Sres. J. Uih- e f,ectivo; á la Academia d·e San P.alein Sucs.-Carlos Félix y Cia.-Dro- tricio de Ghica§o, de la qu,e, es pre•
guerí,a del Elefante.-Droguerfa del captora su h ermana, Madre Maria
Refugio.
Catalina, $10,000 oro de la última
En Monterrey.-Sres. E. Bremer y .póli11a; á la escuela "Santa Maria''
Cia.
d•e enseñanza práctica para varoEn Puebla.-Sr. Joa,gufn Ibañez.
n-es, de Feelh,a,nvme, Illinois, que
En Oaxaca.-Sres. Tolis y Rene-ro. ! era la institució~ por J,a, que_ más se
Temporalmente hemos subido nues• interesaba, el senor Arzobigpo, &amp;e
tros prec.ios 20 por ciento hasta nor - •e ntregaron Joo $4,000 restalnl-EIS de
ma,Jizarse el• cambio.
, .Ja última póliza.

¡

"SflNTfl FE" l,fl MEJOR RUTfl
A Denver, Kansas Oity, St. Louis, Ohicago, New York,
San Francisco y Los Angeles

---~!IV'l!\9ll9"'~

De los juegos existentes no hay
ninguno tan antiguo como el que
representan las siete figuras g~ométricas contenidas en el cuadr1to
cuyo grabado acompaña á este artículo.
Hace cuatro mil años serví~ de
diversión á los niños y á las mñas
de China, lo mismo que ahora.
Se le llama juego de los tangr~mas y fué inventado por. el gra°= ti·
lósofo chino Tan, de qmen deriva
su nombre.
El filósofo tomó un pedazo de papel en forma de cuadrado, y lo cor·
tó en siete pedazos ex actamente
iguales á los representa~os en
nuestro dibujo. Con esos siete pe·
dazos construyó miles de figuras
diferentes,de todas clases: ho~bres,
animales casas, embarcac10nes,
etcétera ~on sólo ajustar de mane·
ra disti~ta 1as siete piezas.
Publicó las figuras en su gran
obra Los Sil!:TE
LIBROS DE TAN,
que trataba de
la creación del
mundo y de los
progresos de la
raza humana en
los siete períodos de su desarrollo, todo ello
según las anti·
guas teorías chinas.
Tan vivió hace cuatro mil
años, como hemos dicho,y Los
SIETE LIBROS DE
TAN, continúan
figurando en la
literatura clásica del Celeste Imperio.
A ningún chino se le ha ocurrido
escribir el OCTAVO LIBRO DE TAN,
que abarcara figuras ilustrando los
progresos de la humanidad, de cuatro mil años á esta parte.
Consideran la tarea casi imposible; tanto es así, que en China hay
un proverbio que dice poco más ó
menos: «Es hombre muy listo, pero
no podrá escribir el octavo libro de
Tan.» Lo cual no ha impedido que
un yanqui, pues yanqui había de
ser, y por añadidura la mayor celebridad en el mundo de los confeccionadores de problemas, SamLoyd,
haya confeccionado recientemente
ese octavo libro, en el que figuran
imágenes de locomotoras, automó·
viles, de aerostatos y máquinas voladoras y demás inventos recien·
tes, dibujados sólo con las siete figuras de Tan.

el primero representa las siete piezas y el segundo, tercero y cuarto,
fig~ras confeccionadas con ellas.

o
Ilustraciones para música (*)
(Por Salvador Farina)

UNE DROLE DE CHANSON
Se alza un grito de fiesta en el
valle. Calla la aleg ría, y un pensamiento de amor infeliz rememora
un drama concluido apenas y ya
antiguo como el dolor. Dice el llanto: «La vida es amor, el amor es dolor». Voces diferentes lo interrumpen y la paradoja grita entonces
en el valle: «Olvidemos la vida ....
y vivamos&gt;.
MINUETE
Otros tiempos. Vísperas de grandes cosas. En la sala dorada y luminosa· el deseo juvenil se enlaza
en danza láng uida; por la calle ne" ra y fría pasan lamentos infinitos,
la miseria ruge é impreca.

y

DESPUÉS DE UN SUERO
Es negra noche. Tengo cansado
el cuerpo é inquieta el alma. De
pronto escucho .... ¿quién es? ....
un monstruo amenazante, quizá una
fiera humana; intento huir; pero me
sigue, se acerca siempre; ya me
siento preso....... piedad! piedadimploro en vano. Caigo , me levanto y aun corro . .... . en vano. EL
m~ alcanza, me aferra . ..... doy uu
grito desesperado ..... . cesa la negra :,;.oche, aparece sereno E1i cielo,
til a lma espantada interroga, el
cuerpo, escapado de la amenaza
horrenda, tiembla, pero estoy sa l·
vado, era un sueño!
VISIÓN DELA HERMANA MOER1'A
Tú me pareciste, hermana querida, á decirme dulcísimas palabras,
á alentar mi vida con tu sonrisa.
Yo te quería siempre junto á mí.
«Quédate», te dije, y quise entretenerte; pero tú, vol viendo los ojos
al cielo,huiste sin fatiga demi abra·
zo. Así en el sueño de hoy, hermana mía; así ayer en tu breve vida.
REVE
Oio-o la voz sumisa del lago tranquil~; también la montaña sublime,
dorada por el sol naciente, dice cosas del cielo. La floresta. calla y
escucha.
Todo duerme en el paisaje ... . . .
mas no ...... oigo el golpe de remos lej anos; una barca pasa, se
aleja. se pierde ..... . Tal vez era el
amor!
DANZA ZÓ'l ICA

Se reservan camas en Carro Pulman para todos los puntos en
los Estados Unidos. Los Restaurants·y Carros Comedores de Harver en la Línea de Santa Fe, son renombrados en el mundo entero.
Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
W. S. Farnscwortb.-Agente General.
1 ~ San Francisco, NÚJn. 8, l\léxlco, D. F .

Estas fig uras se han puesto de
moda en muchas partes, y realmente constituyen un recreo graq,ge,
pues no se confecciona f ácilmm!te
una figura bien hecha con esos siete pedacitos de papel. En primer
lug ar, el 7 es un número que no pue·
de dividirse e n mitades simétricas,
y. por otra parte, las formas simétricas de las figuras de Tan tienen
todas ángulos que parecen apartar
la posibilidad de trazar con ellas
líneas graciosas y variadas, pues
se excluyen las curvas. A ñádase
que es condición imprescindible el
emplear los siete pedazos en cada figura que se baga, ni un pedazo más ni un pedazo menos.
N o constituyen sólo un recreo las
siete figuras de Tan, sino que, además, son un ejercicio excelente para la imaginación.
Gustavo Doré desarrolló y perfeccionó su g usto asombroso para
el dibujo de fig ura, jugando y trabajando con las siete fig uras de
Tan.·
De los g rabados de e~te artículo,

Es día de feria. De todas partes,
aun de muy lejos, 1:1,cuden tenderos
y juglares; ya todos se entregan á
la danza mientras los pilluelos
aturden sonando sus trompetas; el
amor teje en silencio su tela inmor·
tal. Dos viejecitos escapados á la
muerte celebran sus bodas de oro,
y quieren tambien bailar, porque
aún se aman.

EL MUNDO ILUSTRADO

TIUSión, €sptranza

«Hércules&gt;, el arrepenti miento de
1 ~~~afi~~~ los sentidos? ; Todos nos
Diana en «Orión&gt;, el sentimie nto
Vemos caminar el sol de oriente
religioso en l a «Cruz del Sur&gt;. .
~E1
á occidente, y no camina. Mentira
Sin la ilusión no podríamos vi(llAT A DOLOR)
de los ojos.
vir; nos crea la belleza de lo prede PERitY DAVIS '
Personas hay de tan irreflexivo
Vemos el fin del espacio en la
sente y, madre de I a esper anza,
Para Escalofrios, Cortaduros,
carácter, que tienen á gloria deseo- bóveda azul que llamamos cielo. y
embellece el porvenir, cargada co·
cuemaduras y Contusiones
gañar á los seres seneillos ó ino- ni es bóveda ni término de nada,
mo viene de l as dulces sugestiones
No tiene igual.
centes de l as dulces mentiras que sino de la vista. Mentir11: de ella
de la fantasía.
creen, como si semejantes desenga- misma.
¡Ay del pobre corazó n de donde
fiadores pudieran darles,en cambio,
El oído nos dice que el sonido
haya huido!
realidades de tan intenso cons uelo brota de la flauta, del piano, de la
EDUARDO CALCA RO.
y tan completa resignación como garganta del cantante, y nos engalas tales mentiras.
ña, porque el sonido no se prod~ce
Si una madre desolada coloca sinoeneloídomismo; enélesdoñde
sobre la frente del hijo gravemente brota, allí es donde nace; aquellos
No preparéis matrimo nios des·
enfermo una cinta bendita que ha instrumentos no despiden sino vigraci ados acost umbrando á vuesde darle la salud, sonriendo luego braciones mudas. Mentira. del oído.
tras hijas á un lujo excesivo.-MAR·
de esperanza y cobrando tranqui• Lo mismo que la l uz, que no se forQUESA D'lVRY.
lidad en el ánimo, ¿no es una cruel• ma sino en la r etina, donde las
dad, igual al asesinato, represen- vibraciones opacas del éter se conSOLiTAR~ A
tarle la vanidad de su recurso Y la vierten en claridad. Y creemos ver·
La falta de nutrición es l a cau sa
·
CURACl(lN CIERTA
futileza de su ilusión, sumiéndola la fuera de nosotros.
r
en ~ HOBAS, con los
primordial de las enfermedades exGLOBULOS
SECRETAN
tenuantes. Véase lo que dice el muy
así de nuevo en el abismo de la
¿ y ra ilusión de la música? Al
Farmacéuti co, Laureado y Premi ado
prominente.:Qr. D. Pablo Córdov a
ÚN ICO 1\.KMBOIO IKPALIBLE
angustia homicida? ¿Qué lenit ivo hombre que está alegre lo transl&amp;DOPTAno POR LOS HOSPIT•LE$ DE PAR!~
y Valois, de J-a- Ciudad de México :
le dan, en cambio? ¿Con quó le porta á praderas rientes donde ha«Tengo el gusto de man ifestarles
substituyen la esperanza que la bita la dicha y convidan los placeque el uso de la Emulsió n de Scott,
hace vivir\' Después de esa palabra res. Al triste le llena los ojos de
en mi práctica de muchos años, ha
mortífera, ¿qué palabra le dan que lágrimas, y le lleva el pensamiento
sido siempre satisfactorio, pu es sudescargue su ánimo del anhelo do- á los sepulcros. Al desterrado le
pera á toda otra preparación cuanloroso y su mente del lúgubre prn- oprime el pecho, y le representa en
do se trat'a de enfermedades de los
sentimiento?
la memoria el río de su comarca,
órgan0s respiratorios óde las afecY si es ilusión mentirosa de la la caricia de las brisas de sus mon·
ciones por falta de nutrición. Reú
esperanza, ¿de qué vive el hombre, taílas, la torre de su iglesia y el
ne además la ventaja de tener un
IJE LAS
en definitiva, sino de ilusiones Y techo sagrado que cubre entristecigusto agradable, pues los enfermos
esperanzas? Vive el poeta fortifi- dos á la esposa y á los hijos. La
en general no la rehusan. »
cado con el anhelo de la gloria, virgen sueña delirante con el ideal
que, obtenida, es ilusión, porqqe misterioso que le está sugiriendo j
CON E L
es humo y vanidad; no lograda, es Ja naturaleza. El adolescente pal PARA CURAR UN RESFRIADO EN UN DJA
esperanza fallida, que es dolor; pita de entusiasmo y a.mor. El an- l
las pastillas Lnxantesd e Bromo-Q11inin11.
pero ha perfecciona.do su espíritu ciano siente la nostalgia de la ju- ¡ Tome
El boticario le devolvern su dinero si no se cuen la contemplación de la belleza · ventud desvanecida. La música no
r a. La firma E.W. Grove se h alla en cada cnjila
ideal, y vivido valerosamente. Lu- es culpable: son locuras de la fan cha con herohmo el guerrero por ta.sía, que es la facultad de la ilude GUESOUIN, Ou1mico en París
la ilusión de la victoria Y la espe- sión; porque la acción inefable del
En Mexico : J. LABADIE Suc•• y C&gt;•.
ranza de la fama, Y puede cae1 arte de los sonidos despierta la
destrozado y exámine en medio de sensibilidad , eleva el alma, revela
la selva; pero se ha agitado útil· la existencia del espíritu, levanta
mente en la defensa de la patria Y . el pensamiento hacia las grandes Vd.em p,, zaá engrosar,y engrosar es
Se obtiene un
TomepuesJoda.s las maJianaE
de la honra.
concepciones; y emociones, sonri- envejecer.
ayunas dos gr1,je s s de THYROiDINA
Se afana el labrador con la ilu- sa.s, alegrías, y basta las lágrimas en
AOUTY y su talle se conservará es O c l&lt;o
siór: de la ganancia y la esperanz11 que causa, dulcifican la vida y me· 6 volv.,rááserlo.- Elfrascode50grajeas t ú '
por m•~io de las Pllules Orienta.lea
del bienestar, y acaso muere empo· joran al ser humano, por la can ti· PARIS, Laborittorio.1, Ruede Ché.tea ud un. "'
•
11110 l' II Z meses desarrollan v endure cen 6
brecido en la sala de un hospital; dad de cielo que lleva la músic a en IEDICA!fEIITO CIERTO t INOFLNSIVO EN kB, OLOTO.
lo.; senos, hacen de ;-.a p a r8ce r Ias ~al idaa
pero ha fecundado la riqueza públi- su seno.
huc-.oaas de l oa bombl'os y dan al Uuato
Téngaaecuidado de e11g1r: Thyro1dina Bouty.
u na ~raciosa lozanía.Aprobadas por las
ca y cumplido la santa ley del traLos más engaíladores son los
eminencias médicas,,on benlffcaspafl I•
salud y con v ienen á los más de licad '&gt;P
bajo. Ve la madre en su hijo, con ojos. Vemos las constelaciones del
tem peramentos. - Tralamiento 1il.-iL
los ojos de la ilusión, el resumen cielo y les ponemos nombre por su
Rn!\ultado duradero. - B1 frassco l'()lJ
. de todas las perfecciones, Y contero- figu r a; esa figura es ilusión: cada
DOlicia rr. 6.35.J. RATIÉ, Ph1• 15t_Pan.Verdeau,Parta,9"
LOMBRIZ SOLITA,t!A
pulslón segu r&gt;
En Mexico : .J. LABA.UIE Suo'" v e•.
pla de antemano, á la luz de la es estrella dista de Ja otra millones de
DOS horas, sin PI "RO A. po• las eApsa
peranza, el brillante y seguro por• leguas, y si nos acercár amos allá, eo
las L. KIRN. Evlta4 Imitaciones. Dep6sl
venir que le aguarda, y quizá fiebr, encontraríamos que no hay tal to : Farm. IIAUGOTI, :"i4. boulevard. f'.dga•
maligna lo arrastra. á poco á la &lt;León», ni tal «Carro&gt;, ni tal &lt;Can&gt;, Qulnet. l'arfs y en t odas las tarmaclaa
profundidad de la huesa; pero en ni tal «Peces~ ni tal &lt;Hércules&gt;; y
trPtanto ha vivido ella feliz, porqut- sin embargo, es el deleite de las
ha amado y esperado. Si en vez del noches extasiarnos en la contem•
,_ nlDTI III IU, 11 CUU CII LII
en~aut? de belleza que nos ofrece plación de esa;s mentiras, y entre•
la 1lus1ón E:º el rostro del ~er que tener el espíritu en la agradable
amamos, viéramos la hornblE: ca- 1 tarea de ir en·c ontrando en la. in........ , ...... 'I MCllft. la ......_
lavera que está detrás, realidad mensidad la formación de esos
1 grupos
irremediable ..... •
resplandecientes; hacemos
No quiero continuar, porque te- más: los hemos emparentado con
mo envenenarme con el tósigo re nuestros dolores, recuerdos y vir01 JJ'DU J uepn.. H:. le
pugnante de la realidad.
tudes, guardando para la inrnor taSin la ilusión, que enamora, y la lidad, en las urnas de luz de sus
esperanza, que convida, sería Pl estrellas, el heroísmo de «Art uro&gt;,
hombre el gran paralítico de la el sacrifir.io de «Berenice&gt;, el genio
PLACAS FOTOGRÁFICAS
creación.
de «Orfeo», el wartirio moral de
En medio de la ilusión vivimos. «Casiopea», la suwisión filial de
Tnlw• rulMal I lmll,It ¡tr Pulpe!tla NI ltt
porque¿dóndeencuentrn el liomo re, «Andrómeda &gt;, las hazañ as de «Peren su vida subl unar, el elemento seo», la desesperación de «AriadPOL
GIDIEB
de la certeza? ¿En la razón"? La na», el castigo de «Erídano», el
PAIUS - ll08 b.f.l, F6 Bt-Deaú "(.;
ignorancia . la vicia, el inte1 és la vuelo de la inspiración poética en
IN11M: , LOUa, ..... J 00t ·, llll.ld.
-545, Rue de Rivoll, 4 PARIS,
subyuga, las pasiones la obscure- «Pegaso&gt;, la virt ud del trabajo en

SE'Painki\\ey

LOMBRIZ

RE COLORACIÓN

BARBAS y del PELO

EXTRAITaesSIRENE~

!

(*) El joven maestro A)l!LCAR ZANELf.A.
ianista compositor (del c ual n oencucntrop,1·
a b ras que puedan expresar todo 1~ bie n que
pienso) ,compuso en Lugano, casi ba¡~ m,s
ojos siete pequeñas maravillas pnra piano.
Yo quise o\rlas varias veces, y á pedido del
compositor , escribí con el menor número de
palabras siete peque ñas ilw,trnciones,cx p resando lo que lá música me ha hech o sentir.

r.

S .Fai-ina.

HERMOSO PECHO

•

º ASTILLAS DEL DR. ANDREU

~=lGllBliR
COQUE~UCHE
,os F1J11;uomos

MAZURKA SENTIMENTAL
Todo pasa, también el amor. San·
ta Teresa ha escrito: «El infierno
es allí donde: y a no se a ma&gt;. Ay,
pobre criatura que me. amaste un
día!

........"

iCUIDAOO, SENORAi

. LICOR

~LAiliLE

JOUOLA

VINO
NOURRY
ANEMIA, LINFATISMO
ENFERM'EDADES
del PECHO

i

�Año XL-Tomo !.-Número 4.

Enero 24 de 1904·

Precio del Ejemplar, 50 centavos,

1

1

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1

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¡!

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En el pr6ximo número informaremos á nuestros lectores acerca del

Nuevo sistema de Primas
y algunas otras novedades para los abonados.

�L UNDO LU5TN0DO

AL

Año XI-Tomo 1-Número 4

PUERTO

MEXICO, ENERO Z(de 1904

Director: UC.IRAFAEL REYES SPINDOLA

Subserlpel6n mensual foránea ...... $ 1.60
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Gerente: LUIS REYES SPINOOLA
Registrado como art!culo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

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Mandamos á vuelta de Correo todas las muestras que se nos pidan.
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de 25 pesos cuyo peso no exceda de 15 kilos.

Signoret,, Honnorat y Comp.
Una Hija del Rhin,
(Colecciór, Pelli.r,clil)i.)

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>L UNDO LU5TN0DO

AL

Año XI-Tomo 1-Número 4

PUERTO

MEXICO, ENERO Z(de 1904

Director: UC.IRAFAEL REYES SPINDOLA

Subserlpel6n mensual foránea ...... $ 1.60
Idem
ldem en la Capital.$ 1.25

Gerente: LUIS REYES SPINOOLA
Registrado como art!culo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

DE

VERACRUZ
Grandes Almacenes
de Ropa y Novedades.

_.

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Segunda Monterilla

~t~

y Capuchinas-México.

Lo Caso Mejor Surtido de lo República
Departamento de Sedas y Cerciopelos~_
Neste Departamento ofrecemos
á nuestra n~merosa clientela,
un surtido sin igual en _
Rasos, Pongée, Taffetas, Po=
Ionesas, Fulards, Surah y Mu~
, ,i¡fi'. selinas de todas clases.
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blancos, negros y de colores.
Muselinas brochés para trajes de baile.
Cortes de punto coit 6 sin pailletes.
Crespones franceses é ingleses.
Terciopelos lisos y fantasía.
Felpas de todas clases.

Mandamos á vuelta de Correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, FRANCO DE PORTE, los pedidos mayores
de 25 pesos cuyo peso no exceda de 15 kilos.

Signoret,, Honnorat y Comp.
Una Hija del Rhin,
(Colecciór, Pelli.r,clil)i.)

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO llUSTRADO

J Esus Urueta., delicadísimo artis-

ta. es un hombre todo lleno de miserichrdia. Como el otro Jesús, el
que derramó toda la hiel de su a.ngustia. huma.na. y toda la. dulzura.de
su naturaleza divina en el &lt;Huerto
de los Olivos&gt;, ba dicho: &lt;dejad que
los niños se acerquen á mÍ&gt;, y ha
llevado de la. ma.oo á los pequei'ios,
para que depositen en los santos
alta.res del arte las flores frescas de
su admiración infantil y entusiasta..
La. obra. de Urueta. es una obra. de
amor y misericordia. Ofrece sucora.zóo, como un gran vaso de perfume y de ambrosía, á todos. los que
quieren a.breva.r su sed de ideal ardiente, inacabable. Porque la poesía es a.mor, y es dolor y es misericordia·, y un poeta, de los vuelos de
Jesús, lleva en sí una fuente ioagota.ble de bendición, cuy as linfa.s
limpísimas a.pagarán muchos a.nhelos y fecundarán muchos de esos
&lt;campos interiores&gt; en los cuales
el ideal surgirá como una gran 1·osa.
de fuego.
En nuestro país hemos padecido
inteosa y permanente sed de arte.
En nuestras épocas escolares no
hemos encontrado quien nos guíe
por los senderos floridos doodeban
marcado la. huella de su pie los
grandes artistas.
.
. P'
Panzudos burgueses, deo1os miopes y anhelos porcinos, enfermos
crónicos de tiña. litera.ria., nos hablaban de arte y se erguían sobre
el pedestal de su insignificancia.,
para. vociferar en cualquier reunión sobre asuntos que desconocían. Toda. una generación de pequeiios era. sometida. á la. dura
obligación de aprender de memoria. algún texto imposible.
Se descuidaba por completo todo
aquello que sigoiñcara algo de a.rte, y si alguno, en la escuela., sentía. el beso de la Musa., si alguno
mostraba. tener un ligero conocímiento innato acerca de cómo se
monta. á. Pega.so, si algun_o la.oza.ba
su fantasía por los ubérrimos ca.mpos donde florece el ideal, Y sabía.
cómo ir á esa región de ensueílo Y
de quimera, los compañeros, los
roa.estros, todos, le herían con la.
sátira. burda y soez, le impooí_a.o
nombres denigrantes, le desprecieba.n.
Y los predestina.dosi los que sentían arder en sí la flama voraz de
un a.mor al arte inagotable y profundo, dirigían al cielo tropical

sus largas miradas de a.chelo, in- no. Apenas si ha llega.do, displicen- llenos de flores, y de gorjeos y de
tensas y la.rg:a.s mira.das, como si te y nostálgico, y ba. posado sus frescura., que, de distancia en disquisieran empaparse el alma. del labios ligeramente, muy ligera.men• ta.ocia, esma.l ta.o el desierto de
azul divino, como si temieran que te, sobi·e la frente morena de nues- nuestra. existencia. metropolitana.
tanta sombra. y tanta imbecilidad, tra patria.
de los conciertos que la
les hubieran anegado' el espíritu
Quédase mejor en los países del Despuésperseverancia.
del maestro
para. siempre.
Norte. Gusta de coronar las chi- asidua
Meneses nos ofreció, ha.o venido
Quien haya sufrido tal tormento, meneas de blancos encajes y de fi- los
de uno de los discípulos del
precisa.mente en la. época. en la. cual ligrana.s cristalinas, que son un mismo
maestro, y bien puedA dees el cerebro humano capaz de im- milagro de delicadeza. En nuestro cirse
que es á la labor del maestro
presionarse con facilidad mayor, país no encuentra. chimeneas.
comprenderá cuán grande, cuán
La hirviente sangi·e la.tina. se Meneses á la que somos deudores
los pocos momentos de tranquimeritoria. es la. obra. de Orueta.. El compadece poco con los paisajes de
la.
satisfacción
lleva. de la mano á los pequel'los á invernales. Gustan al Padrelnvier- dado saborear. estética. que nos es
los templos marmóreos donde se no. las lenguas rígida.~ y gutura.l~s
Sea. en persona. el mismo maesrinde culto á la. Belleia.¡_~l abre las de los &lt;bárbaros del Norte&gt;, y a.01puerta.s de oro, iovita'oaó á. todos, "lrña. toda. su .floración de nieves y de tro, sea en su nombre sus discípupara que penetren al santuario.; escarchas l~~ calles d1r·1as aldeas los mejores, ellos son los que basta
donde luce la majestad soberana sajonas, en las que juegan los pe· hoy lleva.o muy alta. la noble bandel Arte; sirve de guía á los que quel'!os muy rubios, y los campos dera del arte musical. De no ser
serán mafia.na hombres, y les llev~ septentrionales, en donde lanzan por ellos, por sus esfuerzos, por
á los floridos bosq uecillos donde el 1as máquinas h0rribles y prácticas, sus labores incesantes, quedaríamos eterna.mente entregados á la
mirto simbólico abre sus sa.ngrien- sus ríspidos pujidos de va.por.
tos pétalos, como labios sedientos
Nuestro país tiene muchas flores, ignominia. del género ínfimo.
de besos.
demasiadas flores que marchitaría
Hemos tenido en las escuelas la. nieve; tiene paisajes espléndidos
***
hambre, intensa. hambre de Arte. que jamás lucirían si se cubriera.o
Tenemos la promesa de un artisMás que en cualquiera otra época de esa inmensa sábana de blaocude la vida, es en l a. pubertad en la ra que el lápón atri.viesa con sus ta y de un sabio, como valiosa esque buscamos ansiosamente algo largos &lt;sky&gt; rápidamente. Sólo en peranza. en un futuro próximo. El
de luz para nuestras almas. Des- nuestras moot!l.ílas, allá en las al• . Doctor Ga.rna.ult, que habla. y se
pués vendrá la lucha; apagará los tas regiones en donde impera. el hace escuchar lo mismo en la.sacaentusi~smos la ola de merca.ntilis- ave sacra jupiteriaoa, sólo en las demias ceñudas y pomposas que
\ Jmo que caracteriza. las modernas
quiebras elevadas y solitarias de en la. cátedra de arte, el Doctor
sociedades. Quedará solo, en los la montaña, extiende sus galas el Ga.rna.ult, que tanto sabe de la.ciencia. de curar, como de la ciencia
altares, el Becerro de Oro, y las al- Padre Invierno.
mas que jamás haya.o soñado, enEn nuestras latitudes jamás el del buen decir y del buen pensar,
durecidas y aoq uilosadas en la a.i'lo es viejo. Muere como morimos nos ha prometido una serie de conatmósfera. oprobiosa. de una vena- nosotros mismos, antes de que el ferencias acerca de la. historia. del
lidad irredimible.
frío de la. vejez cuaje nuestra san• arte.
Será un evidente progreso. Las
Jesús Urueta ha sentido su alma. gre en Ia.s venas; quédese para los
invadida. por una. inmensa. piedad; países grises del Norte el espec- conferencias literarias de Urueta
ha recordado que la.Poesía. es a.mor, táculo infinitamente triste de la ne- y la.s cooferenci a.s artísticas del
y es piedad y es misericordia, y se vasca.
Doctor Ga.roault, se completan y se
ba. dispuesto á derramar sobre la
harmoniza.o. ¡Felices los escolares
legión inmensa de los deshereda.modernos que bajo ta.les auspicios
dos del Arte, toda. la miel y la. dulcomienza.o la vida!
***
zura. de su ta.lento privilegiado.
Los
conciertos
últimos
de
Vil!
aMerece un sincero apla.us'ó. Los
que, como él, tienen el dóo del ver- seiior fueron la. confirmación de lo
***
bo y llevan en el alma todos los que aoteriorme.nte dije. La musa de
En esta temporada, solamente la
perfumes de una primavera. lujú- este artista es una musa sabi a., que noche tiene 11lgo de invernal y de
riosa y viril,. iienen cierta, obliga.- ha pasado tardes crepusculares y hermoso. Cuando en las altas hocióo hacia los'líu'érfaoos y los po- noches inmensas en contacto ínti- ras el sue!'io reina en la. ciudad
con el genio de los grandes múbres. La misma que tienen los mo
como un déspota. africano, brillan
sicos.
magnates respecto á los mendigos,
las estrellas en el cielo, como si un
La
sociedad
ba
recibido
de
Viy los sabios hacia los ignorantes.
Buckingham misterioso hu hiera
lla.sei'lor
las
primicias
de
su
talenSu obra es buena., y es misericoratravesado los abismos siderales
to
y
de
su
estudio.
Se
adivina.
fádiosa. y es santa.. Debe estar satiscilmente la constante labor que ha derramando per 1a.s.
fecho.
sido necesaria. para. que el virtuoso se hay a. elevado á tal altura.
*
**
Los conciertos que acaba. de da.r en
Decidida.rµeote no es nuestro país el Teatro Arbeu, forman uno de
de los predilectos del Padre Inviar- esos pequei'los oasis, deliciosos,

Necrología
8 L. SR. DR. O. CARL.OS Te:J8DA

En los primeros días del presente mes dej6 de existir en México el Sr. Drf Don Carlos Tejeda, Profesor de Clínica Quirúrgica
de Pediatría, ~n la Escuela Nacional de Medicina., y uno de los facultati vos m ás estimados en los círculos científicos, por sus vastos
conocimientos y su amor al estudio.

*
**
El Sr. Dr. Tejeda era originario de Jalacingo (Veracruz); hizo su carrera con notable aprovechamiento, y poco después de haberse recibido, emprendió un viaje á Europa con el fin de perfeccionar sus estudios
en Francia, bajo la dirección de los eminentes facultativos Pajot y Galezowski.

I

Cuentos de Manicomio
CRUCIFICADO
Amo á Cristo.
Odio el martillo y los clavos, tao profundamente como odio la. Cruz.
Ha. sido esta. mai'laoa. cuando ha. entrado en
mi alma ese odio infinito, y ya. nunca. se a.pa.rta.rá de mí.
Afirmaba. el termómetro que tenía. 42 g rados
de fiebre~ y sentía en proximidad al, estalli(l,o,
mi pobre cráneo torturado por la implacable
jaqueca..
y se ha metido en la. cabeza-seguramente
imbécil,-de un sirviente del hotel, poner sus
manos á remachar clavos sobre la tapa de una
resonadora. ca.j a de madera..
¡Martirio! El ruido hl!- sido dese~pera.nte,
ahora que extraordinaria.mente, m1la.gros~meote la fiebre seme ha ido del cuerpo, no stn
deja.r~e antes su huella d_olorosa y debilitante,
recuerdo y odio aquel ruido enloquecedor.
¡Cuá.nt~s siglos duró aquel hombre para.clavar la. ca.¡a.!
El ruido se repitió, en efecto, pocas veces, pe•
ro tuvo doloroso eco en mi pobre ca.be11a., un
millar de sucedidos.
.
¡Oh martillo odioso! ¡Ob clavos a.bomtoa.·
bles!
¡
¡Cuántas veces he pensado en a.que res_peta.•
ble y venerado adorador de la Huma.D;1da.d,
compa.fiero mio compaílero sólo por lo iluso,
or lo soñador 'en imposiJ:&gt;le~, no por el a.mor
la. Humanidad, porque si bien específica.!Deo•
te soy como todos los hombres iofluen~i~ble
por las compasiones para todos los sé~es v1 v10Otes · como todos los anima.les, acce~ible á los
am~res oa.ra. los semejantes; en con¡uo_to, aborrezco á. ratos, y á ratos sólo despremo al_ género huma.no, y lo aborrezco por fementid?,
por crimina.!, 1por huma.no! como me desprecio
ó me aborrezco ¡p~r horuJ:&gt;r~I
y he compadecido cr~stiaoamente-só!o ~
Cristo corresponde la Caridad ~erfecta,-s10 fi_
nes egoístas sin espera de ulterior recompensa.,
or eso se c~ee que no fué h~mª!lº. a.bsoluta.~ente, que no perdió su génesis_ div100; sólo á
El corresponde la. sana compa._s1óo,. la verdadera. Caridad, la verdadera. v1rtlJ:d' he compadecido á aquel sublime loc_o C~uc1fica.do.
Sin embargo para sentir s10cera.meote esa
misericordia. h~ necesitado que el eg~ísmo me
la despierte que la. egolatría. me 1~ excite-¡so1
hombrel-q~e el sufrimiento propio !1&amp;ya. venido á recordarme, como sie~pre, el a1~n~; comi
siempré viene también el a¡eno suf_rimiento
hacerme sufrir por el recuerdo propio pasa.do,
ó or el temor futuro, en caso análogo.
bon ese martilleo, co_n ese cl3:ve~o que me ha
dolido más que á la ca¡a. que v1ct11naba. la ne·
cesidad del hombre, qu~ perforaba .la. torpez:i.
de ese mi martirizador mcógmto, ha llegado el

i

•

Permaneció en el extranjero dos años; Y
habiendo obtenido por opQsici6n, á su regreso, el cargo de Profesor de Clínica Interna
en la Escuela de que había sido uno de loe
alumnos más aprovechados, volvi6 á Europa en 1890, con una importante comisión
del Gobierno.
Afio y medio permaneció en París nueva·
mente el Sr. Dr. Tejeda, concurriendo du·
rante ese período á las clínicas de los más
renombrados profesores.
De Francia se dirigió, por último, á Londres y Berlín y á las principales ciudades
de Italia, con el objeto de visitar los hospitales de niños y fundar, á su regreso, una
nueva clínica en la Escuela.
Además, el Sr. Dr. Tejeda concurrió, como
delegado de México, al Congreso Universal
de Medicina celebrado en Moscow, y fué
miembro, durante algunos años de la socie·
dad médica Pedro Escobedo. '
La muerte del distinguido facultativo ha
sido muy sentida.

/
~lb,~

i ~~:~i
~,-, if
,-~)
.,

/

·

NTONIA

lll ~ 6UAO/\LAJA

amor á Cristo por el camino de la compasi?º·
Si yo fuera Cristo, y si á_míme a.mara 3:lguie,n
por compasión yo le odia.ría, porque s1emp1e
he preferido qJe me odien á que me 11_meo por
cvmpa.sión; que me amen ó que me o_dieo, pero
ue no me compadezcan: amar y od1ar:-Yª lo
ia.n dicho muchos intelectua.les-;es digno de
almas grandes, y el a.mor y el odH? están he·
chos para los que algo va.leo, 1:131eotra.s que
&lt;Compasión&gt; fué sentimiento fabricado en a.1guoa. alma pei·versa. que quiso disfraia.rse de
buena para los seres pobres, pa.~a. los hombres
inválidos para la. gente despreciab)t.
Siempr¿ he preferido que al referirse á ~í,
profieran, acompa.fia.ndo á mi nombre, una .m·
juria.; y no que la acompa.i'len con el despectivo
&lt;Pobre&gt;.

***

Sí Cristo; yo te he compa.d~cid?, y~ me he
reco~ciliado contigo de tus m1seri~?rdia.s pe~1· udicia.les para. ti, yo me !1e reconciliado cont~=
0 de tus caridades estériles para la. Humaoi
\ía.d, que contra tus sue!'ios e~ los cuales pervertiste á, Spencer, º? va. cami_no de la. Fra~r=
nida.d y del Amor unt ver~3:l, stno antes s~ p1er
de en el crimen, se esteriliza. en el De!i~, y'
por fortuna., se degenera y agota. en el V ic10; la
única perfección para el género está en la.
muerte. Yo he sufrido en una maña.na tod~ la.
locura. de tu martirio; cada golpe_ de martillo
sobre la. férrea cabeza del cla.vo-!'.&gt;por qué 00
me fabrica.rían• en hierro't--:ba. sido un go1pe
sobre mi cabeza. humana., y me ha. causa.do el
tristemente misera.ble dolor humano que se ~r~duce en el espasmo y que, á las veces, se ridi•
culiza. en el gemido.
.
Cuando sentía yo sobre la cabeza el martillazo golpea.do sobre el cráneo del clavo, cuando me estremecía. sobre el cerebelo el ~olpe
aventa.do sobre el remache del fierro que iba. á
a.se ura.r contra los humanos deseos de robo,
unldecena de botellas de cerveza, he pensado

en Cristo, lo he a.me.do por el ca.mino de la
compasión. l\Ie ha. calenturea.do el cerebro la.
ilusión-delirio de tanta. grandeza-de que yo
era Cristo, sólo que mi suf_rimieoto era m~yor
que el suyo· tendido en mi cama de a.lquller,
en la. cama que en el hotel da. exi~uo rep~so á
mis temblorosos miembros ¡he sido crucifica•
do! Cada golpe del martillo vulgai· que no _sa·
crificaba, '1ue no divinizaba. á un Cristo, s100
que empaquetaba. 12 botellas de lupuloso y alcohólico líquido espumaote, me caía sobre el
cuerpo y me fijaba. sobre la Cruz.
Y sentía. sacrificados los pies, ya. me dolía.o
a.tra.vezada.s las manos, cuando vino aún á
engrandecer mi suplicio, sólo explica.ble por
mi fiebre la. coronación de espinas; sentí cuan·
do me intrudujeron la. corona. en la c3:beza de·
lira.ote; y lo que fu~ pe?r, ¡;y-o be sufrid_o ~ás
que Cristo, yo he sido 10fehz! Ca.d~ espma.que
me perforaba la ea.beza, cada espma. que me
castigaba el cráneo, era una culpa, era. una.
maldad, era. un vicio mío. ¿No sufría. más quf
Cristo? El moría. por las culpas de l?s hombres
y ámí me sacrificaba.o las mías; Cristo, amante de l a Humanidad, moría ~or ella, Y Y&lt;?,\
amante de mí mismo, me sacrificaba por mis
culpas por mi odio a.l género huma.no.
y seguía el claveteo; los judíos, en este ca.si;&gt;~
los justicieros verdugos, que me p~na':&gt;an mis.
culpas seguían crueles en su ci·ucificción, y e.!
golpe~o era más decidido y más frecuente, cp_::o
mo si ~stuviera.n á ca.da segundo más cor.veo• .
cidos de su razón, más satisfechos de su casti,-•
go, más seguros de mi culpabilidad.
Yo sentía deseos-¡oaturalmeote!-de escapar al castigo, y pensaba que podí3: hacerlo,
que podía huír al claveteo _que s?ooriza.b3: contra. una caja de cerveza. el imbécil a.morta.¡ador
de 12 ca.seos del lupuloso, alcohólico y espumante líquido que á los teutones encanta.: pero
no podía. huír· no podía. yo excusarme al frío
de los pies, a.i estremecimiento, al .s~dor del
cuerpo entero, á la. calentura y al ~eh~io. .
Por fin vino el salvador, el misericordioso
golpe de ~Longino&gt; y saltó la sangre. Entonces yo, ¡el Cru~ifica.do! resucité, volví á la vida, y amé á Cristo.
.
Eso sí· desde esta mañana entró en mi alma
el odio para el martillo, la repulsión para Jo~
clavos; el aborrecimiento para la, Cruz; y el
amor para Cristo, aunque por cammo d&amp; la
compasión.. .. .. .
Amo á Cristo y odio el martillo y los clavos
tan profuoda.m~nte como odio la Cruz.

Francisco Zárate CJ?.uiz.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

LA ORDEN DE

COETZAL.\N,-CAÍDA DE LOS REMEDIOS.
ZACAPOAXTLA.-CAÍDA DE XILI1' A.

FUENTES DE RIQUEZA
f;L DISTRITO D6 ~AGAPOI\XTLI\

L

A ciudad de Zacapoaxtla, cabecera de Distrito del mismo nombre,
situada á doce kilómetros de la estación «Zaragozai, del Ferrocarril Interoceánico, está llamada, indudablemente, á ser uno de 101:1
piincipales centros industriales, mercantiles y agrícolas de la zona
conocida con el nombre de ((Sierra de Puebla.»
Be halla en una meset:i. limitada al Este y al Oeste por las cuencas
hidrográficas del rfo de Texpilco y arroyo de Teacalco; la circundan
hermosas campiñas y extensos bosques cuyas maderaB podrían ser
objeto de explotación, pues entre ellas abundan las de ciprés, haya,
encina, pino y liquidámbar, que produce una recina medicinal; ayacahuite, tepeilite, ailite y otras varias resistenteH, compactas y de
hermoso color, como la de capulín, aguacate, moral, nogal, etc. i etc.
No soh menos abundantes los productos minerales, pues hacia el
Sur de la región se encuentran algunas velas plomosas con pinta de
plata, hallándose también al Norte, en un punto denominado dnfiernillo,i, yacimientos de carbón de piedra, y en general otros varios
productos, como el tizar, la tierra casel, el asfalto, el yeso y la arcilla blanca.

Pero una de las riquezas más notables, sin duda alguna, de dicha
región, son las numerosas caídas de agua que posee, siendo las principales la de Tepetitlán, de un a altura considerable y que puede proporcionar una poderosa fuerza motriz; la de Apulco, me:nos alta que
Ja anterior, pero de un caudal de agua mucho más vasto; la de Atehuetzian, muy inmediataá la población, y otras varias que hay en
todo el curso de los ríos de Texpilco, Xilitan y Apulco, y que podrían servir para la instalación de varios establecimientos industriales, como fábricas de hilados y tejido~, fábricas de loza, curtidurías,
aserraderos de madera, etc.. y otros que podrían implantarse utili,
zando las materias prima, que abundan en el distrito y que hasta
hoy han permanecido ignoradas.
A fin de que nuestros lectores tengan una idea de la importancia
de las caídas de agua á que nos referimos, publicamos en estas páginas las fotografías de cuatro de las que más fácilmente pueden aprovocharse en la industria.

Efitre los distintos cuadroi&gt; qu e
fueron hace poco encontrados en
la Escuela Nacional de Bellas Artes, figura uno de pequeñas dimensiones, pintado al ó leo, que
representa la ceremonia efectuada en noviembre de 1853 en la
Colegiata, con motivo del restablecimiento de la Orden de Guadalupe creada por decreto de la
Junta Soberana Gubernativa de
20 de febrero de 1822.
El Decreto que restableció la
Orden, aparece firmado por el
General Don Antonio López de
Santa Anna, «benem érito de la
Patria, General de División, Caballero Gran Cruz de la Real y
Distinguida Orden Española de
Carlos III y Presidente de la República Mexicana» ; fué publicado
en el DIARIO OFICIAL de fecha 14
del mes y afio referidos, y contiene, á guisa de «Considerandoi,, un
párrafo en que se señala como
el fin vrincipal del restablecí.
miento, el de «perpetuar el gloriorn recuerdo de la Independencia», premiando, al mismo tiempo, «la virtud, la lealtad, el valor, el
patriotismo y las accionef3 meritorias eli todas las clases y jerarquías de la Nacióni,.
Además, y conforme á los Estatutos respectivos, la Orden quedó bajo el patrocinio
de la Virgen de Guadalupe, siendo Jefe Supremo de ella y Gran Maestre el mismo Presidente de la República.

***
La ceremonia que, como antes decíamos,
se efectuó en la Colegiata, fué solemnísima;
comenzó á las 12 del día y concurrieron á
ella todas las tropas de la guarnición, las
distintas corporaciones civiles y eclesiásticas
residentes en la. capital y los representantes
de las naciones extranjeras acreditados cerca
del Gobierno mexicano.
Junto al altar mayor y bajo un riquísimo
dosel de seda con bordados de oro, se colocó
la mesa ante la cual debía instalarse su «Alteza Serenísimai, el sefior Santa Anna, y á lo
largo de la nave del centro, una doble hilera de sillas, que ocuparon los frailes de las
diferentes órdenes religiosas y los personajes
á quienes iban á ser conferidas las insignias
de la de Guadalupe. Sobre la mesa se encontraban un crucifijo, dos cirios encendidos y
una bandeja de plata cincelada, con los títulos, collares y cruces respectivos. El gasto
eroaado con motivo del restablecimiento de
la Orden, fu é de $16,000.
En el grabado que publicamos, que reproduce el cuadro encontrado en la Escuela de
Bellas Artes y que se conserva en el Museo
Nacional, aparece el General Santa Anna poniendo en manos de un religioso el título de
Gran Cruz.

***
COETZALÁN.-CAÍDA DE COHUATICHÁN,
Z ACAPOAXTLA. -CAÍO-A D E TEPE'l'ITL ÁN.

Ya que hablamos de la Orden de G uadalupe, nos parece oportuno dar á conocer los
nombres de algunos de los personajes más
notables que á ella pertenecieron en las tres

GUADALUPE

todos que figuraron en la época
del segundo imperio, en primera fila .

***
Por último, el Archiduque
Maximiliano r estableció la Orden
de Guadalupe, extinguida ya,
nombrando Grandes Cruces á
Don José María Gutiérrez de Estra da, Presidente de la Comisióh
que fué á Miramlr á ofrecerle la
corona de México; á Don Juan
N. Almonte, á Dou Tomás Mejía, á Don Leonardo Márquez,
f~if;
al Arzobispo Labastida, á Don
Mariano Salas, á Don Santiago
Méndez, á Don Ignacio Aguilar
y Marocho, á Don .José López
:Jff
&lt;:-S
Uraga y á otros de sus partidarios, igualmente acreedores á la
distitdón de que fueron objeto,
ya por sus trabajos Pn pro del establecimiento de la monarquía en
México, ya por los servicios personal es que habían prestado al
mi!'mo Archiduque.
Los títulos de Grandes Oficiales, Comendadores y Oticiales, conferidos por Maximiliano, fueron muy numerosos.

-~

ti

·11~

::;t~fa~:·:~;:~!~E;;}·~&amp;~~::distintas épocas en que estuvo establecida,
es decir, en tiempo de Iturbide. en tiempo
de Santa Anna y en tiempo del llamado Emperador Maximiliano.
Bajo el imperio de Iturbide pertenecieron
á la Orden: como Grandes Cruces, el Obispo
de Guadaliijara, Don Juan Ruiz de Cabañas;
el Obispo de Puebla, Don Antonio P érez; el
Obispo de Guatemala, Fray Ramón Casaus;
el Obispo de Oaxaca, Don Manuel Isidro
Pérez, y el Obispo de Nicaragua, Fray Nicolás García; como Caballeros Grandes Cruces, D. Anastasio Bustamante, Don Vicente
Guerrero, Don Manuel Velásquez de León,
Don Pedro del Paso y Troncoso y otros hombres prominentes de la época; y como Caba1:eros de Número, entre otros personajes,
Don Nicolás Bravo, Don Vicente Filisola,
Don Antonio López de Santa Anna, D. Juan
Cayetano Portugal, célebre Obispo de Micboacán, Don Miguel Ramos Arizpe y Don
Juan Francisco Azcárate. A la lista, muy
numerosa por cierto. de Caballeros de Número, se agregó una de ((Caballeros Supernumerarios», en la cual aparecían los nombres
de personas muy distinguidas en los círculos
políticos y en las altas clases sociales.

***
Santa Anna, por su parte, nombró: Grandes Crurei&gt;, á Do!l Nicolás Bravo, Don Agustín Iturbide ( hijo) , Arzobispo de la Garza y
Ballesteros, Don Clemente de.Jesús Munguía,
Don Manuel ·Díaz de Bonilla y Don Teodosio Lares. su Secretario de E~tado, considerando como vivos, «para perpetuar su buena
memoriai,, al Emperador Iturbide, á Don Vicente Guerrero, á Don Guadalupe Victoria y
á Don Juan 0' Donojú.
Entre los Comendadores y 1os Caballeros,
iae contaban personalidades tan salientes en
la esfera política como Don Mariano Salaf'I,
Don Pedro EFpino, a, Don I ~nacio Aguilar y
Marocho, Don Joaquín Velásquez de León,
Don Juan B. Ormaechea, Don José López
Ur¡i.ga y Don Juan N. Almonte, individuos

***
A título de información, reproducimos en
otro lugar los retratos de Don Agustín de
Iturbide, el primer «Jefe Supremo de la Ordeni,, así ·como el de su esposa, Doña'Ana de
Huarte, á quien se consideraba, en ·su época, como una de las mujeres más hermosas
dfl país.

( DE IVAN TUR_GUENEP )
(GLOSA )

l ba yo por cier ta calle melancólica y estrecha,
y un m endjgo me d.:tuvo r.abe el borde de J.a acera,
robosando de a margura, de cansan cio y de aflicción ;
no decrépito mendigo, con los ojos como brasas,
c·on 105 I:ibios como adel fes. carcomidos por las llagas
ha rapiento y destrozado por las garras del dolor.
'
¡Cuán horriblemente habla quebrantado la m iseria
á aquel \'lejo tembloroso de faz triste ,. macilen ta,
,\ aquel vie¡o que imJ.&gt;loraba con pesada y ronca voz!
Me alargó una mano¡a roja, nna mano hinchada y sucia
y al pedirme algl!n socorro, ,;ollozaba de amargura,
'
npoyándose en el ma ngo tosco y r ecio del bordón.
Y busqué por mis bolsillos; pero en ellos ¡oh pobreza?
no guardaba ni un centavo, n i un pailuclo ta n sJquiera.
¡Y el mendigo continuaba sollozando su dolor!
Y min\ndomc con ojos ralcinados por la fiebre
esperaba el sin ventura que mi mano al fin le diese
la limosna que pedla con pesada y ronca \'Oz.
Y confuso, avergor,zailo, sin saber lo que me h acia
en presencia de aquel homore cuyos Ie bios daban grima,
eijtreché su roja mano con protunda compasión.
Luego ale~ la vista al cielo por las lágrima.s nublada,
y le dije al triste viejo desde el fondo de mJ alma:
-Ten paci~ncia, hermano mio, y perdóname por Dios.
En mis ojos fijó el ,icjo sus fosfóricas pupilas.
,. sonriendo con dulzura, estrechó mis manos llmpia.s,
sl~mpre limpias de la infamla y del dolo triunfador.
-Está bien, hermano-dljo con su ,·oz pe,ada y ronca,q ue C&amp;IS m anos compasivas son también una Hmosna,
porque alivian mis tortu ras y dan tregua á nri aflicción.
Y al ver yo que por la a ngosta., negra calle se alejaba,
cxclam~ con voz fervien te desde e l fondo de mi alma :
-¡Dios te alumbre con ~u gloria y te dé fuerza y valor!
¡Dios te ampare y te redima, pobre hermano lastimoso,
q ue ese a!i,•io que tú sientes es tam bién como un socorro
de piedad para mi alma r de inmensa compasión!
GONZALO PIOON F EBRES.

1903.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

SAFO

Brillante desarrollo de tas siembras de atgo~ón-árbDI

I

E

L cultivo del algod6n-árbol de que en lo~
últimos meses se ha hablado tanto, paso
ya de su período de prueba 6 experimen.taci6n y entra de lleno á formar parte activa
de la industria nacional.
Notable ha sido el éxito alcanzado en las
siembras verificadas desde hace año y medio en las que si ha habido alguno que otro
fra~aso, es á consecuencia de varias causas de
segundo orden, cuales eon: la extremada sequía de la tierra al brotar las_ plantas, la
abundancia de lluvias que ocas10na?a la ~odredumbre de la semilla , 6 la de1?as1~d.~ tierra con que fué cubierta y que 1mp1d10 ~u
germiflaci6n.
Pero estas causas son comunes á todos los
vegetales y el mal se ha remediado plantando nu'evas remesas de semillas.

•No más, no más! Por la inocencia mía
qu~ yo inmolé, Fa6n, á tu hermosura;
por ese filtro de let:11 dulzura , .
que bebo en tus muadas todavia,
por el raudal de i~tensa poesf~
con que ensalcé m1 amor y m1 vent~u
-amor que aún arde en llamarad~ impura,
ventura muerta como flor de un &lt;lrn,y por aquellos ósculos de. fuego.
. .
que en la em~ri~guez de 1mpú&lt;l!cas delicias
dejaban en m1 piel marca ~angnenta,
que pongas fin á mi furor te ruego.:.
y hasta el Cielo me lleven tus canc1ai-,
6 al Averno mis celos y mi afrenta! ,

II
PLANTAS DE .H.GODÓN-ÁRBOL .

canzan en la actualidad un desarrollo de más
de tres varas de a lt ura, presentando además
un hermosísimo aspecto.

*
*'*

La introducci6n y propagaci6n en la República de la semilla de algodón--:árbol, ~s
debida á los e~fuerzos del Jabonoso agncultor Sr. Don Hilario Cuevas, de San Luis
Soyatlán (Jalisco), quien, luchan~o durante año y medio con una constancia y tenacidad dignas de encomio, y alentando á su
vez á los demás agricultores, ha logrado
obtener los magníficos resultados de que ya
hemos hecho menci6n.

¡Vanos mi ruegos y mi lloro han sido!
A ti me acojo, Léucades bravía;
Safo en tu sirte milagrosa fía
que encontrará la muerte 6 el o~vido.
Duélate mi pasi6n, diosa de Gmdo!
Y si en hora feliz la füa mía
vibr6 en tu prez mitiga en mi agonía
el amargor de ~i po~tre~ gemido:
¡Hijas de Lesbos! S1 m1 cuerpo 1~erte
llevai,;e á vuestros pies la onda traidora,
cubridlo de verben11s y amarantos,
y aplaque en él su cólera mi suerte;
pero el fuego q~e el. m~r apag_ue ahora,
rojo esplendor 11rad1ara en mis cantos!

Ricardo del !!Monte.

o
Muchas veces los hombres buscan .lo q ue
saben, y otros muchos no eaben lo que buscan.

~

PLANTAS DE ALGODÓN-ÁRBOL.

il 11· .

lt

j,

Son l os hipócritas y los viciosos quienes
már, se escandalizan de las flaquezas de sus
pr6jimos.-SAN ~GUSTIN.

***

Sé padre de las virtudes, y padrastro de
l os vicios.-F1uus.

En poblaciones donde el plantío se ha
hecho con más práctica 6 mejores .elementos
atmosféricos, los resultados han sido en extremo satisfactorios.
En Teloloápam (Guerrei·? ), se obt,uv:o
una brillante cor,echa en noviembre prox1mo pasado; en Tlacotálpam (Veracruz) los
plantíos se encuentran ahora en pleno período de fructificaci6n, y en Durango las plan·
tas sembradas á fines de marzo pasado, al-

ltESUM.EN.-1'~1 porvenk de Servla.-lnútUes esfoerzos.- J&lt;:i nieto de Jorge el Negro.
-La expansión d., ltusla.-En Oriente y en Occidente.- La disputa por Corea.
-La. preponderancia sobre Chlna.-El ºhombre enferrno" del Oriente remoto.-La actitud brltánica.-Slempre lgual.-Las reformas de Cha.mberlaln.Su porvenlr.- Su próximo triunfo.

T

RISTE y mísera condición la que ofrece el reino de Servia, azota1o
por el encrespado oleaje de las pasiones! ~bscuro y enlutado por·
venir el que le aguarda, en medio de las . tormentas desencadenadas
sobre su cabeza, suscitadas por el odio y fomentadas pqr el rencor!
Palpitantes todavía é insepultos los ensangren~ad~s despojos de los so·
beranos reinantes,después de la tenebrosa consp1ramón de Belgrado,1con·
tr a l a casa de los Obrenovitch, sube al trono mancillado un representante de las antiguas rivalidades entre los primitivos creadores de la monarquía y se·sienta bajo un solio salpicado con la sangre de las víctimas,
Pedro, l:Íijo de J.orge el N~gr?, comerc\ante en cerdos Y. guerrillero. afortunado de la antigua provrnma balkámca.. ¿,Qué ha podido hacer el nuevo
soberano que inaugul'aba su reinado bajo auspicios tan sombríos'? qué
podía hacer, ante los asesinos triunfantes, que ponían p~r primeras condiciones de su sumisión, quA su tremendo delito q--edara impune, á pesar
de todas las protestas de los pueblos estremecidos y horrorizados ante la
roja visión de l a tr3:gedia palaciega de Belgrado? ~ada, y así fué: costeando agrios arremfes, saltando obstáculos del primer momento, bordeando sirtes profundas, y procurando llegar á puerto, el pobre rey
Pedro ha guiado una mezquina embarcación tripulada por piratas; pero
pronto cansado de la brega fatigosa, trata ya de abdicar su ruin corona de ;spina.s, y dejar á las potencias l µ. tarea de darle un sucesor en su
mengua.do trono.
No se hará esperar la solución; el pa.nslavismo que parece adormecido
en Europa, despertará muy en breve, y tomará bajo su protección á los
servios que son carne de su caro.e y sangre de su s.angre, para._hacer de
ellos un satélite más en el gran sistema solar que gira en torno· del esplendoroso astro de San Petersburgo. Así acaecerá, sin duda, S!.1;11? interpone su veto ese otro agregado de pueblos y de razas q11e se.11:a,fua..el
imperio de Austria-Hungría.

fluencia, sino que cada cual aspira á disminuir la de su contra.río; en
estas condiciones, aunque por de pronto se encuentre una solución pacífica, quedará suspendida una nube sombría sobre ellos, que en cualquier momento puede estallar en horrenda tempestad.

***

Y en medio de esas concupiscencias apremiantes sobre el infeliz «hombre enfermo» de China, se na provocado un medio que parece destinado
á resol ver la cuestión de un modo trágico, y á precipit&amp;.rla desde Ja.s serenas regiones de la diplomacia en que hasta ahora se h-a agitado: los
motines amenazantes en Corea que, una vez desencadenados, harán que
l os pueblos contendientes se precipiten á las armas, cualquiera que sea
la noble ambición de paz qne anime al autócrata de Rusia.
Dícese que los emisarios extranjeros, interesados en la cuestión,se mueven á la continua para provocar nuevos disturbios y motines nuevos, que
obliguen á las potencias preponderantes en la región á deselJlbarcar
tropas en Corea, y por ende, á despertar las rivalidades del contrario, y tal vez á determinar un «casus belli» que baga desenvainar la
e,pada á los dos pueblos que al parecer se respetan mutuamente. Si es
verdad que existen tales manejos, debemos creer, fundados en los antecedentes del soberano moscovita, que no es él quien acude á esas malas
artes para buscar una solución armada, · que parece muy lejos de sus
sentimientos, patentes hasta ahora al mundo. Quédense para los que conservan todavía algo de sus viejas costumbres feudales esas maquin~ciones; quédense para ellos esas al'terías de dudosa justificación; que el promotor del Congreso de l a Paz, estamos seguros, no ha de acudirá, medios bastardos, para defender tiu derecho ó para sostener sus pretensiones.Entre tanto,los aprestos de guerra continúan por ambas partes; siguen
los movimientos de buques, la concentración de provisiones, la actividad
feli.ril en los arsenales, y por todas partes, la acumula"ión de energías
pb.ra lanzarlas en un momento dado contra las fuerzas del enemigo.
~ ._ ~f•'· .: .

. _ ~.~:~-. _,_ ·~. t ·

~,;;¿*

4

Y la Gran Bretaña, que de todo espera sacar provecho, la pérfida Al·
bión que dicen los poetas decadentes, se envuelve en su espléndido aisy mientras en Servia se prepara otro acto de su drama escarlata, y lamiento, que la resguarda de todo accidente, y se promete después del
los revueltos hijos del difunto rey &lt;rastacuer&gt; se disponen, tal vez por combate, recoger los frutos de una victoria que nada le ha costado, pero á la cual ha contribuído con sus sugestiones y ha fomenta.do con sus
extrañas inspiraciones, á, oponerse en cuanto de su par-te esté á la insu- falsas
esperanzas.
rrección que se prepara furibunda. en Macedonia, contra el secul ar y
Y mientras l lega esa hora de aprovechar un triunfo que no le pertenedespótico gobierno de Turquía, para segregar otro jirón de su Y:a bien
cercenado territorio, los poderosos moscovitas, en su afán de conservar ce, mientras llega el momento de ver lo que pesca en el revuelto mar de
sin tacha su preponderanqia en el lejano Oriente, ceden ante las exi- las dificultades ruso-jap&lt;_&gt;nesas, y asegurar para sí un puesto mejor enel
Extremo Oriente, ya se prepara por medio de su temido ex-ministro de
gencias del Japón, pero sin mengua ?e su. pr~pio pres~igio.
Entre las di versas y hasta contrad1ctor1as mformac1ones que á diario las Colonias, por medio del antiguo director d&lt;&gt; su política de expansión
á rec¡rganizar de modo nuevo las relaciones comercia.les de
se dan á la publicidad, difícil es seguir las diferentes fases del embrolla- imperialista,
la Metrópoli con las inmensas colonias del mundo británico.
do conflicto, donde á las veAyer el célebre Chamberlaiin,
ces parece próximo el rompien aplaudido discurso, se premiento, y otras se ve todo
sentó ante el público de la
arreglado de modo satisf~cgrancle y populosa Lond,res
torio para las dos potencias
á defender sus reformas fiscacontendientes. Procura.remos
les, que hace poco sirvieron
resumir la cuestión de la mepara separarlo del gabinete;
jor manera posible, pa.ra.f~nayer, ante animado concurso
dar mejor nuestras opm10se dejó llevar de sus proyecnes.
tos imperialistas, haciendo
*
* * Japón, casi.
ver la realidad posible de sus
Convencido
pretensiones proteccionistas.
hasta la certidumbre, de que
Y habló de las enseñanzas de
el noble soberano de todas
la historia, y se refirió á la
l:i.s Rusias no quiere ir á la
caída de Venecia, y al cuasi
guerra. á, menos que á ello
hundimiento de Holanda, y á
:,e vea ·obligado por las _pro.,-~-'i,J~
.
la desaparición del poder de
vo0aciones de sus enemigos,
las Ciudades anseáticas1 y
crece y crece en sus _exigenapoya.ao en esos da.tos, pidió
cias, y á cada re~oluc1ón c?n·
nueva forma en las relac·10nes
ciliadora del gabmete de t-&gt;a.n
,mercantiles, que en lo sucesiPetersburgo, parece contesvo deben unir á Inglaterra.
tar el gobierno de Tokio con
~. ·•·
con su dilatauos dominioS"couna nueva demanda. Algo
•
·--:
;'loniales.
hay, sin embargo, entre los
p:riunfará al ~~ el antig.u o
asuntos disputados que no
m1mstro,convert1do ahora en
puede resolverse por de pronagitador por virtud de lascirto, y que, tarde ó_ temprano,
cunstrancias? Ta.l vez; no me- •
l levará rusos y Japoneses á,
nos de veinte años duró la
hostilidades activas: es la
lucha iniciada por Huskisson
preponderancia absoluta que
y sostenida por Cobden p·ara
cada cual pretende ejercersoh11,cer triunfar el libre-cambio
bre el &lt;hombre enfermo» del
de los viejos procedimientos
Extremo Oriente.
del proteccionismo. ChamberAsentó Japón suplanta venlain tiene fuerzas bastantes y
cedora. en la península de
energías suficientes para luCorea; levantó sus tiendas Ruchar veinte y más años en fa.
sia sobre la comarca deMandvor de sus reformas; y acaso
■ TROPAS ✓APONESAS t:,C{IA/?DIAS TfLEi 'l?#'.S.JAl'.s ... . FERROCARRILES
churia., y vigilantes los dos
triunfará en no lejauo día·
O ' ; , • RllSAS { o rllt'J/[:/"'S RUSOS'-LIMITES OEL FENROCANRIL
en el golfo de Petchilí, aun~uizá presencie su triunfo 1~
. &lt;1D1!D Bll(JUES RUSOS "8ó' CUARTELESCENERALES ..... LINEA PNOPllESTA PllR lfUSIA
que haya en esas risueñas
,,. _generaoió'n actual.
'
. .,- 1, JAPQNESES~&amp;DEPOSITOSIYAVAUó, - ·- TEI.ECNAf'O JAP0/1/ES
costas centinelas avanzadas
.,,,
. c i, ,.•,•_!!VClESfS ,
11111111 TERRITORIO TOMADO PONRIIS!A .. ,•
de las otras potencias, no
· 2Ó dé enero de 1904.
·
quieren reconocerse mutuam'.lnte l_lsfera,s limitadas de ÍQ•
X, X, X,

***

'11¡

Retratos de Don l\gustín de lturbide y
Doña llna de ttuarte de lturbide.
Erutentes en el l\Iuseo NaoionaL

."

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

.~1 Gonflicto Ruso-Jüponés

Las Ametralladoras Hotchkiss

BUQUES PRINCIPALES DE U ESCUADRA JAPONES!
TAKASAGO,

AZUl\IA,

ASAlllA.

YAKUl\10,

NUEVA ARMA PARA EL SERVICIO DEL EJERCITO

FUJf.

/

¡

***

::IUKASA.

SHTKISHú\IA,

Su mecanismo es tan sencillo como ingenioso: un cañón reforzado
con un irradiador destinado á absorber una parte del calor, cuyo interior, semejante al de un fusil común, tiene perpendicularmente á
su eje una pP,rforación que comunica directamente con la cámara de
gases; un aparato de carga que lleva un carrete giratorio con dos estrellas, un cerrojo con aguja de percusión y un pequefio extractor
con un émbolo de rernrte recuperador; todas estas piezas, que están
encerradas en un cajón metálico, constituyen el mecanismo.
Los cartuchos poseen una bala de plomo endurecido, con ca-q¡isa
, metálica, y se colocan horizontalmente en un cargador de latón.
El arma está colocada en un tripié de compases de acero huecos.
El asiento destinado al artillero apuntador, repoi::a en uno de los
compases colocados detrás de la ametralladora, siendo solamente
necesarios dos artilleros para manejarla.
El artillero ~puntador tira de una palanca exterior al mismo tiempo
que un artillero proveedor presenta al aparato de carga un carga-

ASAHr.

BUQUES PRINCIPALES DE U ESCUADRA RUSA
ASKOLD,

POBIEDA.

dor· la palanca en su movimiento arrastra consigo el émbolo,
que' á su vez mueve el carrete y comprime el resorte recuperador; al
girar el carrete,presenta el primer cartucho á la recámara, estando
desde luego dispuesta el arma para fundonar automáticamente.
Oprimiendo el ~isparador el resorte que está comprimido, _lanza
el mE&gt;canismo hacia adelante, arrastrando un cartucho que mtroduce en la recámara, al detenerse, la aguja que se mueve libremente
entre el cerrojo, y sigue su movimiento haciendo el disparo simultá. neo al tocar la cápsula \fel cartucho.
.No teniendo 1os gases otra salida que la perforación del cañón, pasan á la cámara de gases y
ejercen presión sobre el émbolo hacia atrás; éste,
en su movimiento, saca el cartucho quemado, y
haciendo girar el carrete, presenta un nuevo proyectil.
Los cascos quemados sofi arrojados por un orificio
y
van
á
chocar
contra
un cojinete de caucho que los lanza á dos
J: NTRE las máquinas de guerra metros de distancia, mientras
que el apuntador da al arma un moL, más perfectas y modernas, desvimiento
horizontal,
para
formar
el fuego de «abanicoi,.
cuellan las ametralladoras Hotchkiss, que la Secretaría de Guerra y
:1:**
Marina adquirió últimamente por
Para
hacer
más
interesante
nuestra
información, publicamos en
conducto del Brigadier don Manuel
Mondragón. Dichas máquinas son de invención americana y fue- estas páginas una serie de fotografías relativas al manejo del arma
y á su conducción á lomo de mula.
ron construídas en los talleres de Saint Chaumond (Francia) .
Al ser recibidas en esta capital, una comisión técnica, nombrada
por la misma Secretaría, emprendió un detenido estudio sobre el particular,y tras una minuciosa serie de puebas y experimentos, se
obtuvieron los resultados más sorprendentes y safafactorios.
Lás mencionadas bocas de fuego, tienen por peso total cuarenta
y un kilogramos. Dos acémilas son suficientes para transportará lo'llo
una ametralladora, llevando un cofre de piezas de respeto y ocho
cofres de municiones con RUS respectivos cargadores.
Puesta la máquina en batería., puede en un momento dado disparar simultáneamente y sin interrupción, en siete
minutos, dos mil cuatrocientos cartuchos, ó sean
trescientos cincuenta cartuchos por minuto, consumiendo cartuchos iguales á los del fusil Maüsser,
reglamentario en el ejército, lo que facilita en extremo el aprovisionamiento eJ?, los Parques y Secciones de Municiones.

SISSOI VELnu; ·
OSLIABYA.

SEVASTOPOL, .

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�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

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""~-~~~-::-:'f ,'.:'! .~LAS AME.TRALLADORAS IIOTCHKISS. - ESCUADRA EN:uoLUMNA. - LAI CONDUCCIÓN DE ', HERRAMIEN'l'A s.

TOLSTOI
Después de la muerte del Nazareno _b?hem~o, ningún otro sublime v1s10nano ha desafiado el Gólgota.
L~s pasados ~iglos no vieron
surgir otro nuevo Redentor. La
casta salvadora estuvo estéril por
muchas centurias.
Nadie trató de hacerse mártir
p~r los vi~jos dolores humanos.
Ninguno mtent6 protestar ante la
crueldad de los chacales para con
los albos corderos.
Pero el siglo ha cambiado su
panorama desolador y terrible.
¡No son iguales los tiempos!
Un sacrosanto tronco eslavo ha
dado á la humanidad triste un
nuevo Salvador.
Los mártires tienen ya un mo-

-.

de_rno rabino que. enjugue sus lá~
gn.mas.
La melancolía tiene consuelo
el frío pieles, el hambre pan. '
El alma del eremita nuevo está iluminada por el mismo s~l de
Nazaret.
El evangelio viene hoy de las
estepas de Siberia.
El apóstol es ruso.
Viene armado de la rebelde corn"amusa pastoril-en sus labios
pálidos está la palabra formidable
que habrá de hacer lucir nuevas
auroras.
. Tiene toda la neurosis de los
d~oses, y los enigmas de los magos
hierofantes de la salvación'
Tiene nombre de fiera y ~l alma
de Jesús.
¡Salve al Le6nl

Fotog1•ct fias d e Arriaycr.

JUAN D' SoLA.
LA AMETRALLADORA EN BATERÍA. - PECHO EN TIERRA.

M

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·" ,. . " ...

ELITA y Jorge se hallaban muy tristes
desde que Jack, el fiel Jack, había sido
arrojado ignominiosamente de la casa.
¿Por qué aquel noble é inteligente animal, que
tantas muestras de fidelidad diera á sus amos,
que tomaba parte en todos los juegos de los niños y velaba día y noche por la seguridad de
la apartada cabaña, había sido, de repente,
objeto de tamaña ingratitud?-Porque es un
mal perro - había dicho Juan, el padre de Melita y Jorge, como única explicación de su conducta.
A Rosa, la mujer de Juan, la había causado
también mucha tristeza aquel acto, pero la ferocidad de su marido la obligaba á callar, temerosa de recibir algún maltrato ne parte de
aquel hombre inhumano; y cuando los niños,
acercándose á su madre, que cosía sentada en
el dintel de la puerta de entrada, ó preparaba
la cena para el esposo ausente, 1a preguntaban:
¿por qué Jack no vive ya con nosotros?, Rosa
les respondía: Porque así lo ha mandado vuestro padre y es preciso obedecerle. Y procuraba en seguida un nuevo entretenimiento para
hacerles olvidar su pena.
Los niños tornaban á sus juegos, pero bien
pronto, en cualquier momento del juego, la presencia de Jack hacíaseles indispensable, habituados como se hallaban á que el buen animal
tomase parte en todos sus pasatiempos.
¡Cómo se acordaban entonces de la primera
vez en que aquél se ha.bía presentado á la puerta de la cabaña, cual un pobre mendigo que demanda calor y sustento! Era el invierno, la
nieve caía.ten blancos copos, el viento helado
de la noche lu~cía cruFr los árl¡oles de_la.

selva cercana y los niños acurrucábanse cerca
del fogón, . contemplados tiernamente por su
madre amorosa. De pronto, escuchóse un rumor, como: si la puerta hubiese sido empujada
por algúien,'y los niños se estremecieron.
-No temáis- murmur ó la madre, estrechándoles contra su pecho,-es el viento el que ha
empujado la puerta.
Nuevamente el ruido se hizo escuchar, esta
vez acompañado de un débil gemido.
-¿Es el lobo, mamá?-preguntó Jorge.
- Dormid, dormid-replitló la buena mujer,~
que~está bien¡cerrada la puerta, y el lobo no
podrá entrar.
Los gemidos continuaban; Rosa acercóse de
puntillas á mirar por la rehendija: afuera, la
silenciosa. luna dt:,slizábase en el azul recamado de e~trellas, retratándose sobre las aguas
del río que cruzaba á pocos pasos de la cabaña y separaba á ésta del camino que conducía
al pueblo cercano.
-¿Qué miras, mamá ?- interrogaron los niños.
-Miro á vuestro padre que llega por el camino y ha desamarrado la barca, para pasar
en ella.
A los pocos momentos, Juan entró, seguido·
por una sombra que se arrastraba trabajosamente. Era un pobre perro de unos cazadores
que habían pasado por ahí dos días antes, y
al_ cual habían herido, dejándolo abandonado
en medio del bosque.
-Arrojad á ese animal!-gritó el padre.
-Papacito-respondió Melita,- míralo cómo
está. Lo curaremos primero. ¿Quieres?
Y tanto y tanto rogaron los niños, á quienes
su madre había predicado la piedad para con
los antmales, que el padre consintió, á condición de que una vez sano, el animal sería arrojado de la casa.
Pasado el tiempo, el perro sanó, pero los niños no se atrevían á necírselo á Juan, temerosos de que éste recordara la promesa hecha.
Como que el huésped había acabado por ganarse el cariño de Melita y Jorge, lo mismo
que el de la buena Rosa. Desde su alivio,
J ack ( así le habían puesto por nombre) aprovechaba la menor oportunidad para demostrar su cariño y agradecimiento: él vigilaba
por la ~Qc~e1 ll,l red~\!Qr \le lll, cabaña, p11,ra. im•

pedir que el lobo entrase al gallinero· él era
quien acompañaba á los dos hermani~s, cuando su madre les enviaba á cortar yerbas para
sazonar la comida, llevando la canasta entre
los dientes; él quien hacía veces de caballo
arrastrando el carrito con que solían divert.ir~
se Jorge y Melita; ó bien, cuando el viento y
la lluvia arreciaban fuera, ¡con qué grata
docilidad prestábase á todos los juegos de
los niños y se dejaba vestir la vieja chaqueta, y el cuello de papel, y la gorra y las antiparras, contento con la ruidosa alegría que su
facha provocaba en el ánimo de sus pequeños
amos!
Pero una vez en que Juan, después de haber
bebido más de lo regul ar en unión de sus amigos, llegó á la casa, tropezó con Jack, que se
había adelantado á recibirle. Su cólera no tuvo límites, y, 1,.cordándose de lo ofrecido, tomó
un enorme garrote y arremetió ciegamente contra el desgraciado animal, expulsándolo para
siempre de aquel albergue.

***
Desd~ entonces Jorge y Melita se hallaban
muy tristes. J ack rondaba día y noche cercad
láa cabaña, y, cuando la puerta se cerraba, ib:
ec~arse enfrente de ell a, gimiendo sin cesar.
Cierta noche, J'uan, que entretenido por ·sus
amigos, había tardado más que de costumbre, ll~gó por el camino, y desamarrando la
barqmlla, penetró á ella, para pasará la otra
~argen del río. Mas su torpeza le hizo perder
bien pronto el equilibrio, la barca zozobró
. f ,
' y
J uan ue arrastrado por la corriente.
Jack, que había visto esto, acercóse en dos
saltos al río, echóse á nado, y, afianzando por
las ropas al náufrago, logró sacarle victoriosamente hasta la orilla.
Cuando _esto supieron Jorge y Melita, recor. daron !l,l punto la máxima de Jesucristo, tantas veces·r.epetida por Rosa·· «Amad á vuestros enemigos; haced bien á los que os aborrecen.:»
Tacubaya.
A. GONZÁLEZ C ARRASCO.

�EL KUNDO ILUSTRADO

El rODER DE UNf\ GUNf\
POR \V. R LIGHTON

Arreglo del inglés Pl4'ª
''.El Mundo Ilustrado,"

En una pequefia ciudad del oeste americano,
volver á los primeros días de su vida, ~e su
era conocido, y lo era también en veinte leguas
existencia libre y aleg1'e de hombre trabaJador
á la rednnda, por lo menos, Bill Ansley, pay
pobre.
triarca de los buenos tiempos; vecino de los
Otra vez fué á visitar al administrador de
más antiguos y millonario, según decían las
mente triste por la forma en que había crecido
viejas de la localidad.
sus bienes. Señaló entonces á la que llevaba su
su hijo. Era evidente que Billy se avergonzaba
mismo apellido ciertas rentas, que le permitirían
Era uno de esos tipos viriles que, á pesar de
de su padre. Y una tarde, cuando tomaba el
vivir elegantemente, y pareció olvidarse de que
haber pasado ya la marca de los cincuenta
fresco el viejo Bill en la acera, vió que, entraexistieran sobre la tierra un hijo suyo y una
años, permanecía tan fuerte-física y moralje de etiq neta, su hijo y otros varios meq uetremujer que le pertenecía.
mente-como si hubiera vivido tan sólo cuatro
6 cinco lustros.
fes de su edad, entraban á una cantina. Queriendo saludarle, porque hacía tiempo que no
Había sido un rudo trabajador. Cuando los
le veía, atravesó también él y se presentó ante
indios amenazaban constantemente á los pocos
el grupo de elegantes.
blancos que se atrevían á instalarse en la reNo había pasado un año, cuando se rumoró
-Billy-aijo,-yo pago esta copa.
gión, y cuando era preciso al inmigrante cocon insistencia que Billy, después de haberse
-Yn.
te
he
dicho
que
cuando
me
veas
con
menzar por desmontar sus tierras, para hacerse
embriagado en todas ].,.s tabernas y de haberse
gente decente. , ..
luego un campo y una choza, en esos lejanos
exhibido en ridículas situaciones, se disponía
No acabó la frase el presumido. Indignadítiempos, Bill se había distinguido por la enérá casarse también. Por supuesto que la novia
simo, ardiendo en ira, el viejo le dijo en alta
gica. actitud que conservaba en todas las cirera una señorita elegantísima y tonta, que se
voz,
para
que
le
escucharan
todos:
cunstancias de su existencia, no siempre muy
preocupaba solamente por la forma en que de-Me has cansado con tu actitud irreverente.
feliz ni muy tranquila por ende. Los buenos
bería llevarse la falda 6 por el tamaño que
Soy tu padre y deberías acordarte de que es
tiempos lo habían visto igual que los malos.
marcaba la moda última para los sombreros 6
precisamente mi dinero el que tanto gastas y el
los abrigos.
No parecía haber cambiado porque en su casa existieran á la feEl· viejo Bill supo el casamiento
cha comodidades, ni porque en el
de su hijo por un vecino que se
pueblo se le llamara respetuosapreocupó lo suficiente para ir á
mente el «señ:or Bill». Era siemturbarlo en su aislamiento y copre el mismo hombre, franco, a biermunicarle el suceso. Ni un múscuto, lleno de afecto para sus amigos
lo de la cara del viejo se movió al
y de adora&lt;1ión para el trabajo.
saberlo.
Había sido casado. Pero la pobre mujer que lo acompañó en la
***
época de prueba, que guisó para
Pero cuatro años después, sila comida de él y de su hijo en las
guiendo por las mismas calles, á
quiebras de la montaña, amenazala misma hora, conlsu mismo traje
da por los lobos, no había podido
de trabajador, su paseo cuotidiano,
vivir lo suficiente par·a ver cómo
tropezó con una señora joven, herel pueblo se hacía villa y la villa
mosa, pero con un resabio de malse convertía en una hermosa ciudad
dad en los ojos, elegante, pero con
progresista, industrial, rica. La
,.
cierta suma de efacatción en toda
pequeña casa en la que había pasasu persona.
do su vida de hombre casado, era
La señora llevaba un niño, pepara Bill objeto de culto reverente
queñito y enfermizo, que lloraba
y, para poder dejarla intacta, una
desoladamente. La señora, irritayez que la buena madre de su único
dísima, lo arrastraba materialmenhijo hubo muerto, construyó en el
te, para que, con sus débiles piercentro de la población un h0gar á
nas, lograra sPguir su marcha rála moderna. Pero muchos días los
pida. El viejo Bill tuvo un arranpasaba en atenta observación, en
que y se acercó al pequeño, llasu viejo hogar, como si quisiera
mándole la atención á la madre.
evocar la sombra de aquella comNi uno ni otro se conocían.
pañ:era de su vida de miserias y
Pero al preguntarle al niñ:o su
de trabajos.
nombre, el viejo quedó estupefacUn pesar amargaba su existencia
to. Era su propio nieto, al que no
y lo hacía más rudo, más arisco ·
conocia, de cuya existencia sólo teaún que lo que siempre había sinía una vaga noción, por haberle
do, al decir de sus camaradas de
comunicado el hecho ali¡ún vecino.
cincuenta años atrás. Su hijo úniPero jamás se había detenido Bill
co, Billy, como en toda la ciudaC:
á pensar que era abuelo.
le decían, parecía no haber sido
Al ver á la criatura,con sus granhijo de aquel valiente hombre de
des ojos inteligentes y llorosos,
labor y &lt;le aquella señora dignael anciano sintió rápidamente que
mente miserable. Parecía mejor un
su naturaleza toda se removía.
señorito, y sus amistades así lo haLas afecciones descuidadas años
cían notar, burlándose de su oriatrá~ no habían muerto. Se engen.
contraba súbitamente en presencia
Bill, el padre, era un hombre
de su nieto. Y creyó que el mundo
adusto. Conservaba los mismos vestodo cambiaba, cuando las miratidos baratos y amplios que toda
das del pobre niño enfermizo se
su existencia había llevado. Unas
fijaron en él con la dulce confianbotas altas de recio cuero; un pantalón de pana,
za de la inocencia.
que te permite rodearte de amigos elegantes. En
siempre de la misma forma; un sombrero de
-¿Te quieres ir conmigo?-le preguntó.
lo futuro seremos dos extraños; absolutamente
anchas alas, y su cam.isa de franela. Tal era
Y el niño quiso. La madre lo golpeaba y
extraños.
siempre su vestido, tal era su atavío. Lo mismo
cualquiera que en esos momentos se hubiera
Y abandonó silencioso la taberna.
cuando en un terreno árido y seco se encorvaba
ofrecido á amarle, hubiera sido seguramente un
bajo los rayos de un sol ardiente, que ahora
salvador para él
.
que en su despacho existía una caJa fuerte, la
No
tuvo
inconveniente
la
señora cuando el
más sólida y la más bien provista de la locaviejo Bill, diciéndole quién era, le pidió perPor varios años el pueblo entero vió cómo
lidad; lo mismo cuando ponía sus «vales» al
miso para llevarse al pequeño, en concederlo.
cada día era más triste la actitud del viejo Bill.
único tendero de la villa, por unos cuantos cenTenía demasiada prisa por llegar á la parte
Pero una sola palabra de desconsuelo jamás
tavos de abarrotes, que ahora que ponía sn
céntrica de la ciudad, en donde debería gastar
escucharon sus amigos. Jamás se le vió detefirma bajo documentos que valían mile~ de pealgunos dineros en las tiendas de novedades.
nerse, ni dirigir una mirada cuando por casuasos; siempre, en todas las estaciones, Bill llevaba la ropa descrita.
lidad se encontraba en la calle con el hijo. Apenas había' salido de.la taberna el día del suceso
Había enviado á· su hijo á la hermosa.Acafata.l, que tanto le envejecía, se dirigió á su
demia Militar que en aquel entonces existía.
El viejo Bill tomó cuidadosamente á la criaadminbtrador y le dió órdenes para que cierta
I,e había dotado espléndidamente de modo que
tura y la colocó en sus brazos. Recordaba
suma, cada mes, le fuera entregada á Billy,
tuviera no solamente lo indispensable, sino muemocionado la época en que su hogar estaba
«Ni un centavo más», le dijo,
cho de Jo superfluo. El resultado no se hizo
completo, vi vía su primera esposa y su hijo e1 a
Pero era evidente que el enorme hoirar nuevo
esperar. El muchacho creyó que sus padres
tan pequeñito que le podía llevar en los b1·azos.
era demasiado grande para aquel pobre homeran unos millonarios neoyorquinos, elegantes
Mientras el chico, que había adquirido confiany refinados.
bre solitario, en la decadencia de su vida.
zi. al verse tratado de tal manera, decía en su
Cierto día, los vecinos se decían, alarmados,
Cuando volvió de la escuela, en vez de pedir
infantil lenguaje plagado de preguntas inge«que Bill estaba porcasarse&gt;j y hasta se citaba
al padre que se fuera á descansar y ponerse él
nuas, todo lo que sabía acerca de su casa. Contó
el nombre de una vhda que se había distinguial frente de los muchos 1.e,;ocios, se sintió de, que su padre iba rara vez á su bogar. Que se
do por la largueza que empleó para gastar el
ilusionado por la baja a,curnia de sus progepresentaba ebdo frecuentemente; á veces pegadinero de su primer marido. La cosa era cierta,
nitores, evitó salir á la calle con ellos, y como
ba á la mad1·e. y el niño decía tener entonces
el padre no tasaba sus gastos, acabó por irse · según se supo después, pero esto sólo fué el día
mucho miedo. El viejo Bill se sintió indignado
mismo en que el viejo Bill y la conocida viuda
del brazo de algunos elegantes amigcs semasólo al considerar que un hombre que llevaba
se presentaron ante el juez.
nas enteras, sin comparecer en el hogar pasu propio ·apellido, fuera capaz de pegarle á
terno.
Sucedió entonces lo que muchos habían preuna mujer. Se acordó de la escena de la tabervisto. La esposa de Bill solamente se preocuna, en la que, años atrás, había quebrado por
paba por la manera de gastar dinero en .excen·
completo con su hijo. Y preguntó al niño:
tricidades, y el viejo marido volvió á encerrar- Dime, ¿no sabes que tienes un abuelo?
se en el mutismo que le caracterizaba, después
Bill, aunque nada decía., estaba profundaEl niño lo ignoraba. Nadie se había cuidado
de unas cuantas semanas en las cuales pareció
de decirle quiénes eran sus parientes. Bill se

EL MUNDO ILUSTRADO
l
. t'ó orno si su nombre fuera el de un
sintió angustiado al safe.~
1 ºj 0sii \ 6 ~ue la criatura hablara de todo,
hombre
muerto
ya.
Y
o
:
ªí
·
mientras su pensamiento segu a.en e¡ anos puntos ' en la pasada historia
de su Yidi. ya muy larga.
. • B'll
6 que el sol alumCuando_ llegaron á la casa, anttesb soltta;J.1:~ d:coi~i~s. La charla del
braba me¡or, que los cuartos es a an m
h
pequeño era suficien~ para alfgr~ todo ;\uf~~~~iso que la criatura se
Pasaron muy rápidamente as oras u parte tampoco deseaba volfuera. Bill envió al pequeño, que por s
ver á su hogar.

i8 ·

***

t

.
á enviar al netezuelo. Pero la
1
1 1•
Esperaba el ~i~jo Béildl qdu~ e vo :~fen Un amigo semanas después,
noticia que rec1b1ó fu e 1versa n
· b
f • ' • que el radre hafué á decirle «que el peq~ñ~e~~
s:se:~º
~t1::a~r!ns:~!idntraba
en el ca.ro1
1
cía
algunos días
no 1 aam1g_as
• • c »· Añ:adió
que el niño' en su delirio, le
po ya
visitando
á algunas
.
1
ua'ma_ba, y que ¡la ~~fe':-Tfªturªlf!
~~~~ª·del hiJO desconocido. Dej!5
1
Olvidó
todo
e
v1e10
d.í
.
pre
á la cabecera del pequeño deltpasar las noches y los as, siem
rante. y así pasó una semana. d. do or el insomnio y la angustia, el
Ciert3:
~oche,
cuandoba,yaperct
re~b!16 c~rto ruido en la puerta. Su hijo,
pobre
vteJO
se doblega
el padre de sul nie:ecilii teu=~~º~!rfab~;;t:.en~.guramente ba~ía paLlevaba
en eanter10r
ros _ro srn
. d ormir.
. A pesar de ello' ni una sola idea de
sado
la noche
venganza pasó por el cerebro del abu~o.la inmensidad de su deshonra
y le 1~ª:ín~r~l\g:t:~l
d!l~o:~e,~;:;Jitª
1/pb:~r:i!~ºdi!~:cir~td!á~.clent~~ó
que
yac a e pequenue
? •
.'
cariñosamente
la mdeano¡'·
d1ménNdol!e'
despiertes· Velaremos juntos á su
-Y a está fuera
pe 1gro.
o
lado.

o
b da ligereza. aunque la lealtad muevaSleo~~~t~~sª~,U~~~sef~~~!zcón\seºnc~do de los má.s hidalgos sentimientos.

*

1
aal irascible· empiecen por contemplarle algo
lo~~u~e sei~:nti~~ué ~!~e~~e,d3:d_padec~; no le irriten; no le puncen; concédanle siquiera lo qu&lt;i en 1ustte1a se le debe.

*

No se ha de buscar en el irascible solo el remedio co;tra. c~rtás.:e:;
afinaciones de su temperamento, sino también en la1 pru enc1a e qui n
se le acerquen y le traten.
*
Con dar la razón al que la tiene, no se agravia á :n¡i.die y se evita que
las cuestiones se caldeen. ·
*
Fruto que no alimenta, ¿de qué sirve en la heredad sino de estorbo?
JOSÉ M. PEREDA.

NUESTRO PAÍS.-PUENTE DE ZARAGOZA (COLIMA),

�EL :rrrom,o ll.USTBADO

I

EL MUNDO ILUSTRADO

~PAÜl~AS Dt LA MODA~
- ToGados Modernos\

\
\

\

'\
\

\ ....

Creo que con lo expuesto
bastará para que mis lectoras se formen una ligera idea
de los tocados, y procuren
emplearlos con toda coirecci6n, pues como dije en un
principio, nuestras damas
n o fijan toda su atenci6n en
esta parte de su atavío.

llevar pedrería cuando asistan á bailes
de etiqueta 6 representacionos teatrales de 6pera 6 conciertos.
Como el presente asunto es más extenso de lo que parece y debe ser tratado de varias maneras, lo amplearé
en las páginas de la moda que aparezcan en lo sucesivo en este semanario.

'írví)~

tL NlflGflRft

D

algunas líneas en este número al estudio del tocado femenino. A primera v.ista
salta la imp01tancia del asunto
desde el memento en. que nuestros damas, y tengo que decirlo
con toda franqueza, desatienden
un poco este arte. Lo llamo arte,
porque es el nombre que le ~orresponde; en efecto, se neceeita
un verdadero trabajo de imaginaci6n, una cerebr&amp;ci6n en toda forma, para confeccionar un tocado
sencillo y elegante.
No todas las cabelleras son igualmente abundantes, ni todos los
cráneos tienen la misma forma, ni las estaturas de las dam&amp;s son todas iguales ni son unas mismas las circunstancias de la vida para
usar un soÍo tocado. De aquí depende la diversidad de peinados que,
si no raya en lo infinito, si está muy pr6ximo á lo ini:ontable.
Designar «a priori" cuál es el tocado que ~ebe usarse, seria pei:der
el tiempo lastimosamente y no conseguir mngún resultado práctico.
Así pues eli las presentes líneas haré una ligera descripci6n de los
to~dos que m ás en boga están, y advertiré, como lo advierto desde
ahora, que las damas deben usar el tocado que más cmadre con su
estatura, abundancia de cabellera, etc.
E DICARÉ

***
Los numerosos modelos que presento á la consideraci6n de mis
lectoras en estas páginas de la moda, son apropiados para llevarse
en diversas ocasiones. Así es como encontraréis tocados para teatros,
bailes conciertos, soirés, «five 6 clock,,, etc.
Par~ puntualizar más mi cr6ñica y apropiarla á los modelos que
tenéis á la vista os diré que actualmente se usan, por regla general,
los peinados de'resplandor, es decir, aquellos en que la cabellera circunda por completo el cráneo, aumentando ficticiamente sus di~ensiones y formando lo que se llama una «gran cabeza.,, Estos pernados sientan perfectamente á las señoritas de dieciocho á veinticinco
años, y se llevan en paseos y visitas.

Los peinados «bajos,)) es decir,
aquellos en que la cabellera se
trenza y se acondiciona en la par•
te posterior del cráneo, son apropiados también para señoritas de
dieciocho á veinticinco años; pero s6lo deben usarse en visitas de
pésame, pues su natural confec·
ción indica languidez y displicen·
cia.
Los peinados de «raya,, so~
aquellos en que la cabellera se divide en dos á mitad del cráneo,
haciéndola caer á ambos lados,
rizándola ~obre la fi~ca y orejas, y recogiéndola con gracia para fo~mar un pemado «baJo" en la parte posterior de la cabeza. Estos pe1~ad_os, aunque ~6lo sient~~ bien á las niñas, pueden llevarlos las senontas en reumon~s fam1hares y bailes de confianza.

J OSEFINA.

Como en supremo arranque de heroiswu,
salta el tropel de espuma alborotada,
de peñón eu peñón , de grada en grada;
y revienta en perpetuo cataclismo.

Sigue el tropel en épico alboroto,
como un inacabable terremoto
que ingentes peñas.arrancó de cuajo.

(oj

Pf\Nf\Mfl
¡No! Tú no eres Corinto, en el que un día
se disputa.tan el laurel pagano,
en ardua pugna, hermano contm hermano,
hasta cejar alguno en la porfia.
Istmo de Panamá, no:en la bravía
lucha persigas el asombro)rnmano,
sino en hacer de dos sólo un oceauo;
que eso es paz, y es unión y es armon!a....
· • - ~ - ~..............,.__. ._ . _ _ __ _ ~

'Q

Ave hay que se abre el seno en los prolijos
cuidados de su amor: ¿de qué te ext ra.ñas,
si es por calmar el hambre de sus hijOS'I

¡Y, oh poder de un alambre, ese torrente
sólo llega á servir humildemente
para,mover las ruedas del 'l'rabajo!. .....

Tú, como esa ave, con tu propio acero,
te vas también rasgando las entra.ñas,
para darle la vida á un mundo entero! ...

..,.,,,. ,.ii~Ji\MtlA)'

***
El peinado de bailes de etiqueta 6 soirés de alto tono deben ser
serios y _apropiados á la fiesta en que_deben lucir. Los peinados de
«raya,,, o «baJos,&gt;J son porcompleto madecuados á estas reuniones¡
los que se llevan en tales circunstancias, son altos es decir formad os con toda la cabellera, de modo que esta se halle,
en su' mayor
'
parte, sobre.la cabeza, reservando algunas ccmatas)) para los lados Y
parte posterior. Estos tocados deben llevar un rizado compacto y fino,
d_e manera _de nacer que el cab~llo aparezca como «quebrado,)) es decir, como rizado al n atural. Sm estas condiciones el tocado de reu•
niones de etiqueta desmerece en lo absoluto de 1~ elegancia del traje y del carácter de la fiesta.
Los tocados de naturaleza diversa que no hayamos mencionado
en. estas lineas, los podrán ver n uestras leqtoras en los grabados
adJuntos. Por lo que hace á los adornos de los tocados manifesta1é
á mis lectoras lo que ya deben saber, es decir: que nada sienta tan
b!en al t?cado de una_señorita, como una rosa blanca prendida con
cierto deJo y con grama¡ que las señoras no deben llevar flores en el
tocado, á no ser que se trate de fiestas campestres, y que deberán

0)~

~~~~

Se revuelve el caudal sobre si mismo:
y tinge ante la extática mirada,
la ilotante melena enmitrañada
de un león que ruge en el profundo itbísmo.

~~~º

Cada volcán levanta su figura,
cual si de pronto, ante la faz del cielo,
suspendiesen el ángulo de un velo
dos dedos invisibles, de la altura.
La cresta es blanca y como blanca pura,
la entraña h ierve en inflamado anhelo;
v sobre el fuego aquel contrasta el hielo.
~ual sobre una pasión un alma dura.

Cruje el taladro; el garfio que se aferra
destroza el pedernal: salta el cascajo;
y á cada s6n que repercute abajo,
lo que va abriendo el hombre,el mar lo cierra.
El agua se hace fango y miasma luego;
y envuelta en ese miasma se desprende,
como una irradiación de las montañas,

Los volcanes son túmulos de piedra,
pero á sus pies los valles que florecen,
fingen alfombras de pintada yedra;
y por eso, entre campos de colores,
al destacarse en el azul, parecen
cestas volcadas derramando flores!....

'

Contra Natma en formidable guerra,
triunfa la eucaristla del trabajo:
antes de unir dos mares con un tajo,
se unen todas las razas de la tierra.

,

la fiebre tropical, garra de fuego,
con que la Madre Tierra se defiende
del que le va arrancando las entrañas...

José Sanws Chocano.

�EL J4UNDO llUSTlW&gt;O

LOS VIEJOS
Agoniza en el mísero aposento
1a llama del bogar. Un melancólico
fulgor oscila al pie del blanco muro
y alumbra tristemente los contornos
de las combadas vigas.
A intervalos
sopla el viento sus lúgubres rezongos
por entre las rendijas de la puerta,
y entonces de la hoguera se alzan rojos
fulgores que en la sombra se dilatan
con.,o miradas de terror que á poco
se extinguen en un súbito desmayo.

***

Cae la lluvia . .Rómpense los chorros
en las s~noras charcas y chasquean

de la fugaz corriente. Un calofrío
estremeció los descarnados troncos,
cuyos ganchos sin hojas se agitaron
en un espasmo convulsivo, como
si fueran á romperse ...... »
Con voz suave
la anciana dice tristemente:
«Somos
en nuestra soledad como los viejos
árboles sin follaje. En el otoño
de la vida perdimos nuestras galas.
Del cierzo de la muerte al frío soplo
cayeron nuest!'OS hijos, como al viento
caen las hojas otoñales. Solos
estamos en el campo de la vida
como esos negros y torcidos troncos
que las rachas combaten.
Uno á uno
se fueron nuestros hijos al i¡:moto
país á donde van viajeros p á lidos

de la sombría estancia, se quedaron
mudos también, y sus abiertos ojos
se dilataron en la negra sombra,
y mirando sin ver, en cruel insomnio,
quedáronse pensando en otros tiempos ...
... Cuando vertía el sol sus rayo, de oro
sobre la limpia choza, y era buena
la vida, y florecía el campo y todo
respiraba contento. Cuando alegres
resonaban los cánticos sonoros ·
de los rubios muchachos que corrían
entre las flores del jardín y en torno
del alero volaban gorjeando
risueñas golondrinas . . ..

***

Cuando el alba
filtró un tenue reg_uero luminoso
por el resquicio de la puerta, siempre
los dos viejos tendidos en el fondo
de la estancia sin luz, permanecían
mudos y sin cerrar sus turbios ojos ....
M. MAGALLANES MOURE.

••

RUTA
En la escala gloriosa del arte
en estancias el alma comparte
el sendero de mágica lumbre;
el placer, que las rutas inicia,
el amor, que eh la brega acaricia,
y el dolor, que conduce á la cumbre.
Es efebo, el placer, que sonríe
al perfume inicial qne deslíe
en el alma la flor del deseo,
y á su influjo, se anima y palpita
la sensual concepci6n de Afrodita,
del color 6 del mármol trofeo.
El amor es audaz v1s1onnrio
que persigue Bethleen 6 Calvario
y en el alma fecunda su empeño
que en la malla del arte aprisiona:
simbolice capullo 6 ma&lt;lonn
de la rima y del ritmo es en;urño.

ll:L MUNDO ILUSTRADO

TU CONFESION
Te estoy mirando de hinojos
del confesonario al pie,
y hay tal unción en tus ojos,
que el que te ve siente antojos
de hacer lo que hacer te ve.
Eres un bello argumento
de fe para el corazón;
con santo r ecogimiento·
te adora mi pensamiento,
ángel de la contrición'.
Mas .... bajo el fervor d ivino
yo no sé qué alcanzo á ver:
aun divisar'imagino
tras del ánge;l peregrino
el Luzbel de la mujer.
Y en ese velo que, puro,
cual un piadoso conjuro
protege tu confesión,
estar viendo me figúro
retozar l't tentación.
Sube de pronto tu duelo,
tu confesión larga va ....
y alcanzo á ver tras el velo
cierto rubor .... ¿Es el Cielo
quien tales rubores da?
Tus linda, manos ahora
con golpes de pecadora
hieren tu pecho á. porfüt,
¡en mala parte, á. fe mía,
das esos golpes, señora!
Te haces la ci-uz. No diré
si bien ó mal hecha fué;
Mas, si con verdad te hablo,
mucho me temo que esté
detrns de la cruz el diablo.
Aún no te levantes, no,
Que un consejo voy á dart1 :
por si algo se te ol vidó,
Juzgo muy prudent~ yo
que vuelvas á coafpsarte.
R&lt;ifael Po»ibt&gt;.

México, D. F.
La prime&gt;ra Médica Cirujana de
la EscueladeMéxico, DoctoraMatilde P.Moatoya, baescrito y firmado lo siguiente, que bien merece ser
leído:
«Ea esta époC'a y en este país, en
donde ta.ato abundan los niños escrofulos0s y débiles, difícilmente
h·•brá un médico que no recete todos los días la Emul~ióa de Scott,
que por el aceite de bacalao y los
hipofosfitos que contiene, se considera como uno de los más preciosos remedios en la terapéutica i nfantil».

Et tEst.11mEnto

del Ilmo. Sr. Arzobispo Fechan

"SflNTfl FE" ~flMEJOR RUTfl

Los bienes fueron valuados en $125,000.

A D~nver, Kansas City, St. Louis, Ohicago, New York,
San Francisco y Los Angeles

La ma!}'Or parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua", Compañía de Seguros sobre
la vida, de Nueva York.

Hace pocos dfas que ee practicó
la aipertura del testa.mento del Ilustr!simo Sr. ArzoMspo D. Patricio
A. Feehan en la ciudad de Ohicago,
Illiaois. La fortuna doeQ distinguido
prelado ascendió á ,cerca de . . .
$125,000 oro americano; y según el
i,n ventario que se ha publicado, los
bienes que dejó fueron como sigue:
Dos póli:z,as de "La
Mutua,"
Compañia
d.e Seguros sobre J.a,
Vi,da, de Nuev,a York,
por $25,000 oro cada
una, ó sean. . . . . $ 50,000 oro.
Divid•e ndos acumnlaidos
,s obre una d•e las pólizas. . . . . . .
9,329 oro.
Ot11a póliza de seguro. 14,000 oro.
Acciones en efectivo y
en·Baaoos . . . . . . 37,000 or.o.
Entre los disposiciones del señor Arzobispo, en su t-estam•ento, se
hicieron ésl.as:
A su hermana, señorita Kate
F'eehan, que estuvo siem1¡1re coa él
hasta su muerte, $40,000 010 en bonos y $25,000 oro en unai de las pólizas de seguro; á la señora A,na A.
F'E&gt;ehan, viuda d~I s,eñor doctor
Eduardo L. Feehan, hermano del
señor Ll\rzobispo, $25,000 oro de
otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efeclivo; á la Academia d·e San Patricio de Ohicaigo, de la qu,e es preceptora su hermana, Madre Maria
Catalina; $10,000 oro de la ú.Jtim,a
póliz.a; :i la escuela "Santa Mar!ai"
doe enseñanza prá.ctica para va.rones, de Fe€ib.a.nvme, Illinoi,s, que
era la institución por la que más se
interesaba, el señor ArzobiS'PO, &amp;e
entregaron los $4,000 resta,nt,e,s de
.Ja última póliza.

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El dolor es tirano que oprime
6 Jordán ideal que r&lt;idime ......
¡pero siempre en el alma perdurn!
y á su imperio tenaz que reclama
al llegará la meta, se inflama '
rima y ritmo, color y eRcultura !

la llustrMión
ts~añola
Americana.

FEDERICO DRRBA~H.

Es en su clase el Periódico
de más circulación en México.

00
Pensamientos
P ? co hec_ho y trabajado est(t el lenguaje literario espanol, pat·a asimilarse los matices de •
la conversación cori-iente.-PÉREZ GALIJÓS.

*
Las diferencias entre la manera de escribir y
la man.era de hablat·, son desesperación y escollo del novelísta.-PÉ1rnz GALD6s.

*

¡Una limosnita.....!
( Fot.

las gotas que con ímpetu rabioso
arroja el vendaval contra los vidrios.

***
En la mísera estancia, al melancólico
resplandor de la lumbre agonizante,
hundidos en su.; lechos haraposos,
los viejos hablan muy pausadament e.
Dice el anciano como en un sollozo:
«A la tarde, hoy be visto desprenderse
las postrimeras hojas. Poco á poco
cayeron, y como aves moribund&amp;.s
trazaron amplios círculos en torno
de los desnudos árboles. El cierzo
vino después y las echó al arroyo.
Entonces yo las vi cómo subían
y bajaban flotando sobre el dorso

L nr,el'cio.)

que no vuelven jamás.
En el otoño
de la vida, como árbole, perdimos
nuestro follaje único ..... .
Los troncos
volverán á cubrirse en primavera
de nu_evas hojas verdes .... y nosotros,
por siempre nunca recobrar podremos
nuestras hojas caíd as .... »

***

En el lóbre"'o
aposento la llama moribunda º
del hogar se apagó. Los bulliciosos
chasquidos de la lluvia se extinguieron ·
del viento se acallaron los rezongos
'
y, en medio del silencio de la noche
los dos viejos, tendidos en el fondo'

Sea cual fuere l a categoría de un ir:dividuo
su talento, instrucción, etc., es un contrasenti~
d? ~l llamarl~ honrado 6 decente, si tiene el
victo de embriagarse. Envenenador de su proP!ª sangre y d~ la de aquellos á quienes da la
vida; desmoralizador de su familia; malversad?r del _propio y,_ muchas veces, también del
aJ_eno drner1; envilecedor é inutilizador de sí
unsmo; .escandalo de la sociedad de que por
desgracia forma parte: verdugo de quienes están. bajo su abo~reci_ble imperio, es indigno el
ebrio consuetudmar10 de que se le apliquen
aquellos tan honoríficos calificativos. -OIINET.
¼

No solamente la parte intelectual sino también, y en gran manera, lo merame~te material
de la prensa de un país, da una idea bien clara
del actelanto por él alcanzado.-BRYAN.

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&lt;1ue ft la vez que constituye un repertorio de educación y de recreo, lnspiraido en
la moral mfts estricta, permite armonizar la economía con el decoro y la elegancia.
Contiene selectos grabados de modas, Yarindisimas labores, art!stlcos figurines
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Revista de Bellas Artes
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LA ILU::.'l'RACIO~ ESPANOLA Y A~IERICA;,,A, i.evista de Bellas Artes, Ll•
tera tura y actualidades, se publica los dfas 8, 15, 22 y 30 de cada mes, constando
cada ano. d:e sus números de una cubierta y dieciséis p!iginas, v,ulas de ellas con selectos grabados, debidos al 1'1.plz y al buril de los primeros artistas.
Consecuente con su trtulo, que es al prop:o tiempo su programa, LA ILUSTRACI0:--1 reproduce por medio d el grabado, del fotograba.do y ó:e otros procedimientos moñ·ernos, ,los sucesos Importantes del mundo entero que atraen la atención
general, ~uadros y esculturas notables de todas las escuelas, monumentos arquitecLXII DE PUBLIOACION.-SE PUBLICA LOS DIAS 6, 14, 22 y 30 tónicos antiguos 6 modernos, ren,atos de los personajes de reconocida notoriedad, etc.
La E.ecci6n literaria, confiada ft los mis distingul&lt;fos escritores, contribuye efiDE CADA MES. PRECIOS DE SUBSCRIPCION
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tiene nombrados Agentes en las principales poblaciones; é.~tos ha&lt;:en entregas, cobros, etc., ete., asi qne cua'.quier reclamación que haya re&amp;pecto del -servicio, debe
bacet·se al Agente en cada población, y de no ser atendida, ;l. la Agencia General.

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�Año XL-Tomo L-Númer 5,

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LA PRIMERA L.ECCION

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l ?ot. de EL JEUNDO I LUS1.'1U .DO

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1904, Año 11, Tomo 1, No 4, Enero 24</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Ametralladoras Hotchkiss</name>
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        <name>Carlos Tejeda</name>
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        <name>Conflicto Ruso-Japonés</name>
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        <name>Cuentos de manicomio</name>
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        <name>Damas distinguidas</name>
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        <name>Distrito de Zagapoaxtla</name>
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        <name>El mendigo</name>
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                    <text>UNDO LUST~ílDO
Año XI-Tomo !-Número 5

·JII Pu~rto ·a~ u~racruz
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MEXICO,ENERO31 de 1904

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Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA
Registrado como art!culo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Gerente: LUIS REYES SPINDOLA

Segunda Monterilla

y Capuchinas-México.

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LA PRIMERA L.ECCION

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l ?ot. de EL JEUNDO I LUS1.'1U .DO

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

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\S · m~'@
IJ O íl1/ .: .,-.-.}":::-:-.:·~

C,N presencia de un niño, nada
e
es wás frecuente, ni más espontáneo, ni m:1.s irresistible, que exclamar: &lt;¡Pobrecito!» Ya duerma como un justo, ya juegue, salte y corra
como un ciervo, ya coma como un
l obo, ya llore como una plañidera,
ya sonría como un ángel; envuelto
en encajes, lo mismo que ve.stido de
harapos, sonrosado como un capullo ó pálido como un lirio, sano
como una manzana ó enfermo como
una flor marchita; al contemplar á
un niño, la palabra compasiva y
dulce brota de nuestros labios como
la más genuina expresión de nuestros sentimientos y de nuestras
ideas ante tanta gracia unida á tanta debilidad.
¡Y cómo no! El sentimiento fundamental que los niños inspiran es
la ternura, y en el fondo, la ternura. es sólo una forma de la compasión.
Los seres fuertes, poderosos,
grandes y felices, suscitan entusiasmo, admiración, respeto, envidia.
Los próceres y los héroes, los sabios,
los potentados y los ricos, no inspiranjamás ternura, porque no suscitan la compasión; pero en presencia de la debilidad, de la impotencia, dela inocencia, de la pequeñPz,
surge y se impone la ternura, porque se despierta la compasión. Por
eso no nos la inspiran los paquidermos, sino los pájaros; ni las
encinas, sino los retoños; ni las
magnolias, sino los &lt;edelweis» y
· las violetas, y, por eso, también, no
la sentimos por los hombres hechos,
sino por los niños.
.
El origen de esa compasión es
doble. Desde luego, un ser débil e~
un ser en peligro. Desarmado é impotente, vive expuesto á todas las
asechanzas y á todos los amagos;
incapaz de luchar, cae á los golpes
de cualquiera acometida. No son
necesarios rayos para desgajarlo,
,ni hura.canes para derribarlo, ni
incendios para consumirlo. Tiene,
además de los enemigos del fuerte,

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sus proµios euemig·os; ·10 que pu.n1
el fuerte es una caricia, para el dl'ibil es una herida. La intemperie, el
trabajo, las más insignificantes contingencias de la vida á que el fuerte se sobrepone y que lo dejan en
pie, las luchas que afronta y en las
que resulta victorioso, son todas
mortales para el débil.
Su vida pende de· un cabello; el
edificio de su bil:)nestar y de su felicidad, es castillo de naipes que el
menor soplo echa por tierra, y su
estructura es tan delicada, que, como las alas de la mariposa, se paraliza al más ligero contacto ó á la
más leve presión.
En la especie humana, el niño
sintetiza y condensa todas las formas de la debilidad, como todos los
encantos de la gracia. Et amor que
profesamos á los niños, está formado del insaciable deseo de que
vivan y del temor irrefrenable de
que mueran. Deseamos para ellos
toda la plenitud de la vida y del
bienestar, y tememos, sin cesar, su
aniquilamiento y su desaparición;
son prisn'!'as luminosos que nos parecen próximos á romperse; sabemos que tienen la fragilidad del vidrio, y aspiraríamos á que tuvieran
la dureza del diamante; son oleaje
movedizo y espuma fugitiva á las
que exigimos la persistencia y la
inmutabilidad de la roca, y siendo
tiernos como los pétalos, quisiét·amos para ellos la solidez y la resistencia de los robles. ·

A&lt;le,n,ts, en el niño vemos el germen del hombt·e y presentimos las
luchas, las angustias, los desencantos, los dolores punzantes, las decepciones profundas, que son posibles y probables en su existencia.
No quh,iéramos en su rostro más
que caricias tibias de brisas perfumadas, y presentimos los I atigazos
de las ráfagas desencadenadas.; no
quisiéramos en su epiC:ermis lahuella ?e una arruga de pétalo, y presagiamos las.heridas del cardo; ·anhelamos para él todos los goces y
á la vez sabemos que le están res~rvados todos los dolores; aspiramos
á que co~quistetodas las glorias, y
nos sentimos temerosos de que sufra todas las humill aciones.
Nada hay más deliciosamente
cruel que el amor al niño mezcla
íntima de esperanzas y teu{ores de
deseos de bienandanzi. y de pre~entimientos de infelicidad. Al rededor
de las cunas, se congregan no sólo
las hadas, sino las harpías; bri!lan
astros Y se am_ontonan nubarrones,
resuenan cánticos y se oyen rugidos. Un niño es una presa que más
tar~e _hao de ~i~putarse la virtud y
el v1c10, la fehc1dad y la desgracia
la grandeza y la abyección la ri:
que2:a _Y la miseria, el pla~er y el
sufrirmento, y el amor que le profesamos es á la vez delicioso y atormentador.
Esas futuras luchas y esos posible~ dolores, los presentimos y los
con¡eturamos vagamente y justa-

mente
momentos
que el
niño seen
noslospresenta
más en
inocente,
menos respo nsable y menos consciente. Esa presa sonrosada y
torneada que la Naturaleza arroja á
las furias del destino, nos pa1 E}Ce
semidivina y adorable; la amamos
tanto más cuanto más pura: tememos por ella más cuanto más débil,
y nos sublevamos contra sus dolores tanto más cuanto más inocente.
Quisiéramos la omnisciencia para
preservarla y la omnipotencia para
protegerla, y ante su impotencia y
la nuestra, y en medio de las injusticias y de la~ crueldades de la vida, sentimos fundirse en compasión
y amor, es decir, en ternura infinita, nuestro corazón.
Por inocente, por irresponsable,
por débil y por predestinado al dolor, el niño debe ser sagrado para
el hombre; al niño pebemos amparo, protección, educa:iión, benevolencia y justicia; debemos armarlci
de todas armas para la lucha, fortalecerlo en Jo físico, en lo intelectual y en lo moral; acorazarlo contra el vicio y fortifiearfo contra el
mal; transformar su holocausto posible en apoteosis probable; de sus
inminentes derrotas, hacer triunfos
gloriosos, y consagrarnos á su felid ad tanto cuanto la Naturaleza
lo ha condenado á la desgracia.
E$e «;Pobreéito!»con que saludamos al niilo, es, en el fondo, el reconocimiento de una iniquidad y la
promesa de una repl!,ración. Por
eso las madres, que aman y protegen,
como nadie, á los niños, tienen siempre en los labios esa palabra compasiva y dulce, como tienen en sus
corazones toda la abnegación y toda la bondad humanas.

Cándida
C{1ndida el nve que lt Ju. altura su De
Y en luz se baiia deslumbrante y bella;
Cíllldido el rayo de la dulce estrella
Qtre ununcht el alba, y cándida la irnbe.

Cándido el nimbo del gentil querube
Q,ue junto ni solio tlcl Señor dcscnclln,
Y el alm1t de la cándida donccllit
De quien un ticrnpv elllimorndo c:-,tu,·c.
¡Oh divino portento de Natura!
A tus plantas el alma extasútda

Te contempla, radi1tnoo de renturn;
Y á la espléndida luz de tu rnirnd,i
Siento que eres, ¡oh cándida hermosura!
.Ave, nub~, fulgor, ímgel y Hmnctn.

._______..e_____

Enrique Fenuirulez Grtrncufos.
Enero de 1904.

/

Muerte del Sr. Lic. Gral. Francisco Pérez
ijrcTI MA de una penosa enfermedad, falleció en México el día 23 del corriente, el señor Licenciado General Don Francisco Pérez, caballero muy estimado en
los círculos oficiales por los servicios que prestó al país
en diferentes épocas y por la actividad y honradez que
lo caracterizaron siempre como empleado de la Administración Pública.
·
El señor Licenciado Pérez, qüe desempeñaba últimamente el cargo de Procurador General de Justicia Militar, era originario de Oaxaca, donde se recibió de
abogado el 4 de marzo de 1870; fué, por algún tiempo,
Oficial Mayor de la Secretaría de Gobierno de su Estado natal, y más tarde, sirvió como Pagador en la Brigada expedicionaria que hizo la campaña contra los
indios rebeldes de Juchitán. Peco tiempo después, recibió el nombramiento de Juez de Distrito en el Estado,
desempeñando, por último, el cargo de Diputado á la
Legislatura local, bajo el gobierno del señor Esperón.

En 1881, Y sien?º Gobernador de Oaxaca el señor General Don Porfir10 Dfaz, el Licenciado Pérez tuvo encom~ndada, por- ministerio de la ley, la Secretaría de
Gobter~o, ·y, final,~ente, pasó al Congreso de la Unión
como Diputado, permaneciendo all-í hasta el año de 1890
eTn _que se le nombró Magistrado Supernumerario del
ribnnal Superior del Distrito.
MAl _año siguiente, eJ señor Licenciado Pérez fué electo
ag1strado Pr_oJ?ietario,. y con tal carácter siguió prestando sus serv1c10s en aquel alto cuerpo, hasta los pl'Ímderos meses de 1903, en que se le removió al puesto que
esempeñaba á su muerte.

~31(HélER
Dt "VlfJOS ROMANTICISMOS"
IDILIO

Así como Frnncesca, ella lela
la eterna historia,
la historia del amor, triste y sombría.
El indio uTabar6 1 11 con su tristura
nnia nuestras almas amorosas
dos almas sln ventura,
'
cual se nuen los efluvios en las rosas:
y calJando su angustia nuestros labios
---¡oh canto de amargura!--n uestr«s ojos dijt&lt;ronse mil cosas.

el~~ c~iáver del señor Licenciado Pérez fué · inhumado
a
P~r la tarde en el Panteón Francés concurriendo al sepe!J? el señor Presidente de la Re¿úblic.,. y numerosos amigos del finado. Una brigada de las tres armas, al mando del General Brigadier Lauro Villar hizo á su cadáver los honores de ordenanza.
'

VRIM1\S 1\· L0S SUBSeRIPT0RES

El ritmo del charrúa despertaba

en las heridas almas

un quejido de amor. ¡Ella soñaba!
La bóveda del cielo transparente
mandaba un rayo de su luz trnnquil,1.
á la divina frente,
~- al cla,•arse en el libro americano
húmeda y temblorosa la pupila,
la .flor de la esperanza se entreabría,
m1 mano descansaba entre su mano
y Dios--que es todo amor--nos sonrcí;t,

"La Piel de Zapa,"-Nuestro próximo concurso,
Al concluirse la edici6n de novelas ·de Ponson du Terrail, que repartimos á nuestros subscriptores, hemos recibido muchas indicaciones referentes al género de literatura que debíamos elegir para los
lectores de EL MUNDO ILUSTRADO.
Nunca hemos desdeñado tales indicaciones, y aunque no siempre
las hayamos obsequiado por razones para. nosotros concluyentes, nos
esforzamos por complacer al público; y es por eso que vamos áinaugurar nullstra nuevii serie de primas con la notabilísima obra del exquisito Balzac, traducción correcta de «La Peau de Chagrin.»
Este libro _es .~n delicioso cuento en forma de novela, y la trama ó
argumento s1rv10 al autor para filosofar sobre los diversos actos de la
vida, con esa atingencia de criterio, esa sencilla claridad y belleza de
lenguaje que son, sin duda, uno de los principales méritos del libro
porqu~ hace~ accesible y en extremo agradable su estudio, á pesar d~
las especulac10nes científicas que se entremezclan en el discurso de la
narración.
¿Balzac prohija una superstici6n? ¿la ridiculiza quizá? pero ¿q~ién

podrá n;gar la existencia real de tantas ficcion;s en el seno
·
de la mas avanzada civilización de todos los tiempos?
mismo
~~ caso es que «La Piel de Zapa» es el talismán ~ás bella t
poetico de que se sirvió el ilustre autor de la «Investigación d f~be
sd~lutoid, para hacer la psicología de un estado social particul:r ºmuy1gno e su numen.
·
Creemos, por lo mismo, que esta obra será del com leto a rado de
nu~:~~l~:~tor: va ~nd un_ vo_lumen en 8~, encuadernfdo á lagrústica.
~s e crec1 o tiraJe y de la encuadernación de los e·emplar~s, retaraarán el reparto de los mismos más de lo que h b · é J
querido; hasta Febrero próximo.
u 1 ramos

i

.

***

:e:1emos ya arreglado nuestro primer concurso y en el nú
prox1mo daremos á conocer las bases.
mero
l :r~iaramo; esa grata sorpresa á nuestros lectores y tenemos fe en
e·t· ~11?tc ornép eto plor la novedad que encierra y porque tiene un pos1 1vo n er s para os abonados.

AÑO NUEVO
¡Un afio! Q,ui71t un moment-0
de la lucha transltori&gt;t,
la aspiración á la gloria
que se pierde como el viento;
es de la tumb&gt;t el acento,
dardo que amenaza¡· hiere.
•ma ilusión qne se quiere,
una vida que se ale¡a, .
es un suspiro, unr, que¡a,
oigo que nace 6 que muere.

Si es ilusión, bien venida;
si es mentira, bien hallada,
que si al fin todo es la Nad1t
no h ay que pensarlo en la Yida.
¡Venga otro año! En la partida
buena 6 ruin de nuestra suerte,
hay que ser grande y ser fuerte,
y que vecya cuand o quiera
desplegando su bandera
nuestro Ocaso, que es la muerte,
Adulberto Utrriedo.

TUSOJOS

Bellos, inmensos, profundos
son tus ojos, vida mía,
'
esplendente lejanía
de otros seres, d~ otros mundos·
fuegos vivos ¡· fecundos
'
donde guardo mis anhelos
mis angustias, mis desvelo$!
ojos tiernos y soñ1tdos!
ojos divinos y amados:
sois dos soles, sois dos cielos!
Si no me habéis de mirar
ccrráos, divinos ojos!
ojos...... si tenéis enojos,
ojos ...... si habéis de llorar
es mejor hagáis matar
'
al que os lleve. en sus anhelos,
en sus an,~ias y desvelos1
¡ojos divinos, soñados,
ojos grandes adorados
que sois soles y sois cielos!
Enero de 1904.

J filllbm•tu Om•,•iedo.

�EL MUNDO ILUSTRADO

La Legación de México
EN LA ARGENTINA
BJETO de constantes elogios, por parte
de la Prensa de Buenos Aires, ha sido
la suntuosa residencia que el Señor Ministro de Méx;co en la Argentina, Lic. D.
Francisco L. de la Barra, tiene establecida
en la calle de Santa Fe, una de las más hPrmosas y más aristocráticas de aquella dudad.
l!;l chalet, cuya fachada principal ofrece,
por su estilo arquitrntónico, un scberbio
golpe de vista, está decorado y amuel;&gt;lado
con suma elegancia, siendo dignos de admiración en él desde la entrada {el «Halb),
que da acceso á las habitaciones de la planta alta por una escalera que en su primer
descanso se divide en dos brazos, basta el
último de los departamentos. El despacho
del Señor Ministro.es lujosísimo; pero donde se ad vierte mayor del'rocbe de elegancia
y de buen gusto, es en el comedor, estilo
Luis XV, y en el gran salón de recepciones,
que á menudo abre sus puertas para recibir
á numerosas familias de la alta sociedad
argentina y á los diplomáticos. extranjeros.
La más notable entre todas las recepciones ofrecidas por el Señor Ministro de Méxipo, es la que se efecmó en septiembre último, con ocasión del aniversario de nuestra Independencia, pues tanto el Sr. de la
Bacra corrto su disti nguida esposa la Señora Elena B. de de I a Barra, pusieron todo
cuanto estuvo de su parte para que la fies:
ta resultara digna de su objeto, haciéndose
acreedores á los uuís entusiastas elogios de
sus amistades por la cortesla con que atendieron y cumplimentaron á sus invitados.
Entre la buena sociedad bonaerense, los
Sres. de la Barra cuentan con •grandes y
mereéidas simpatías.

O

***

A título de información EL MUNDO ILUSTRADO reproduce en sus páginas los retratos del muy estimable diplomático y de
su señora esposa, dando á conocerá sus lectores, además, cinco fotografías que representan la fachada, el «Hall», el despacho, el
salón de recepciones y el comedor de la Legación.

EL MUNDO ILUSTRADO

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

LA GO~STITUGIO~ Dt 1857
LOS ULTIMO.$ COMSTITUYENTE:.S

E

L viernes próximo, 5 de febrero, · celehra

e1 amor y el sulcldlo.-e1 Gonsejo de Salubridad.-La temporada
en Orrin.-La próxima visita de los marinos alemanes
á Méxlco.- Drama en Arbeu .

E

S en balde que queramos eludir un deber que pesa sobre no,otros,
como la tremenda maldición que la Leyenda Bíblica arroja sobre
las generaciones que no han nacido aún. Nos sigue la inexorable
ley de vida, &lt;como la sombra al cuerpo.» El instinto, como una fiera
nunca domada, pasea siempre por las tenebrosidades de nuestro cerebro,
como un remordimiento, espiando la oportunidad de hincarnos la garra
en lo más sensible y vivo de la carne.
•
El Amor, el Dolor., la Muerte, son los tres clavos sangrientos con los
cuales nos crucifica el Destino. Forman los ·tres colores fundamentales
de los cuales se derivan todo matiz y toda coloración·en la existencia.
Como tres criminales cómplices, van siemprP juntos, siempre unidos por
el mismo d.ilito. Est&lt;ín siempre en n0sotros como el Mal y corno la Mentira. Apenas si los grandes esfuerzos dela civilización han logrado vestir con un sombrero de copa, un gabán y botas charoladas· al instinto
que guiaba, rugiendo, en las selvas pl'irnitivas, al hombre, ávido de amor
y de carne. Por más que bagamos, nuestra voluntad flaquea; es un centinela obligado á velar constantemente; se rinde, dormita, y el hombre primitivo que va dentro de nosotros, aprovecha tales somnolencias. El
amor, en nuestros días, fácilmente evoca el recuerdo del amor en los
clanes prehistóricos. Basta quitarle la levita para sorprenderlo en toda
su natural y hermosa bravura salvaje.
Porque el Amor es tan grande corno la Muerte. Los ojos de los enamorados tienen las mismas languideces de lvs ojos de los moribundos; ambos presienten la llegada de un misterio; de un misterio enorme, voluptuoso, que condensa quizá en un segundo los ensueños de muchas noches
de ávida contemplación interior.
Ha pocos días un enamorado, después de una noche de orgía, no contento aún, busca en la muerte el término de su ensueño. Como un puente
de pórfido sangriento, se tiende l a Agonía, entre los dos grandes amores
y dolores supremos, entre el Amor y la Muerte. Todos, como un niño que
sale de su casa por vez primera, notarnos un vago sentimiento de espanto al entrará ese maravilloso puente y retrocedemos hacia la Vida; más
valiente, más loco, más audaz, este pobre enamorado anónimo atravesó

que debe seguir cuando lucha con enemigos forrnida~les de e~ta c~ase. La
ciencia ha armado el brazo del hombre con armas siempre v1ctor10sas, y
ya la ley ha autorizas].o los gastos que demanda la campaña.
Cabe á nuestro Consejo de Salubridad, al Sr. Dr. Licéaga especialmente, el orgullo de haber iniciado el plan de combate, como en poco
tiempo más habrá de caberle el orgullo.no menos grande ni manos fundado de haber saneado la costa mexicana.

rápidamente el &lt;trait-d'union,» sumergiéndose en la «o-ran sombra» con
los labios olorosos aún á los besos de su amarla.
~
,
La o_la negra_ avanza rápidamente. Nos rocleit y compenetra la nada;·
nos_sentimos espiados constantemente por un ojo pres&lt;,nte en nuestros
suenos 3; en nuestra~ alegrías. A todas horas nos sorprPnrlemos á nosotros mismos arrod11lados ante esa divinidad ubicua y he-rmética á cuY? solo nomb_re sentimos e~ coi:azón enjuto y frío. ¿Qué mucho qu~. á medida que ! a vida avanz~, srntamos el vértigo que nos incita á arrojarnos
en ese ab1s?10 co!1 ten_acidad mayor ca~a vez? El suicidio es un místerio,
como la existencia misma, como la muJer, como nosotros mismos .·...

***
En las playas calurosas qi;e el mar ataca, .:iomo una gran ambición
que se acerca_ á su objet&lt;;&gt; tenazmente, con insistencia de &lt;parti pris»; y
en nuestras ciudades baJas; en todo recinto donde la ciencia del bombr·e
no ha llegado aú·n; y en cualquiera concavidad de la~ sierras del litoral
se encuentra el monstruo legendario que ahuyenta á los inrn ig1·antes y
cobra, añ? por año, una pesada contribución de sangre.
Paremda á las deidades sanguinarias de la leyenda ha imnuesto un
tributo á nuestro país, que le ha sido pagado, necesari~mente. Habíamos
llegado á conformarnos con tal azote, sabedores de que no era fá..:it librarse de sus garras.
.
.
La Muerte reina sobre el mundo con el despotismo de' un revPzuelo
oriental, ebrio de salvaje alegría y de vino barato. La Muerte, la ·rrnplacable, mere~e el nombre de &lt;Nuestra Señora del 01 vid o Eterno» y ¡ ,ajo
tal advocación le hemos rendido pleito homenaje, llevando á, sus altares
todos nuestros miedos, todos nuestros espantos, toda la floración de
nuestros corazones débiles y enfermos, de nuestras almas débiles y enfermas.
•
La Fiebre, la siniestra deidad de las costas, va á ser vencida de seguro Y la campaña _ha comenzado, dirigida hábilmente, hasta lograr encerrarla en sus últimos reductos y darle el golpe mortal .que para siempre
,nos libre de su prefjencia.
Porque l¡¡, .cieqt?_i_a,~,~ h,~Jado ya y bll., m~rcado al hombre .el .camino

***
Sabido es que el Congreso Constituyente
estuvo formado por los miembros más distinguidos del Partido Liberal mexicano. En
él figuraron Don Francisco Zarco, Don Pon-

***
El Circo ha abierto sus puertas á toda la chiquillería, cuyas carcajadas resuenan ya en el salón de Villamil. Viene de lej»nas tierrns á verter, ante las miradas atónitas de los pequeños, las ánfuri;Ls llenas de chucherías milagrosas.
Bell, por. supuesto, es el rey de la risa
en esta temporada como en las anteriores. Pasma considerar en qué raudales
de amor á los pequeños encontrará este
clown las mil y mil muecas de su rostro
pintarrajeado y maravilloso. Basta ver
el aspecto de las graderías en el Circo,,
para convencerse de que todos somos niños, ele que todos llevarnos aún á cuestas, por añosos que seamos, al pequeñuelo mofletudo, cándido y riente que
nuestras madres balancearon, ba mucho
tiempo, en la cuna.
¡El Circo! Esta sola palabra es el mágico talismán que cambia en sonrisas
¡
el frágil y ligero llanto de los niños. En
,
el Circo la vida vuelve pQr los fueros
,
que ba perdido en otros lugares; triunfa
en toda la línea. La alegría de vivir-un
mito delicioso-parece la realidad en
ciertos momentos, cobra caracteres de
veracidad admirables, como si la franca
risa argentina fuera el &lt;sésamo» que SR DR. o·. EDUARDO LICÉAGA.
abre el jardín de los ensueños á nuesPresidente del Consejo de Salubridad.
tras miradas. ·
A las puertas del Circo dejamos nuestra túnica de miserias y de do•
lor'es, de agrios r encores y desapacibles envidias. Nos transforma en ese
recinto el banal espectáculo que tanto gustamos en nuestra infancia ya
ida, en nuestros primeros años 'que, en nuestra memoria, son ya flores
secas y amarillas con un vago perfume secreto.

***

EL &lt;VINETA,» CRUCERO ALEMÁN.

lo hiciereis, Dios os lo premie, y si no, Dios
y la Patria os lo demanden».
A este acto imponente y severo, si¡rnió la
lectura, de un breve :Hscurso de Oomonfort
y el.de contestación que, á nom bre de la
Asamblea, pronunció Don León Guzmán.

la República el aniversario del juramento solemne del Oódico Político expedido en
virtud del plan de Ayutla, ei:i. igual fecha de
1857, por el Congreso Constituyente.
La nueva Constitución fué jurada aquel
mismo día memorable por la Cámara de D iputados y por el Presidente de la República,
en el antiguo salón de sesiones del Congreso,
que existía en el Palacio Nacional. Abierta
la sesión aúte una concurrenciá numerosísima, el Diputado Don-.Jo~é María Mata dió

Se anuncia la visita de los marinos alemanes q·1e vienen á nuestra
buena ciudad por algunos días. Se han· organizado algunos festejos para
recibirlos dignamente.
Traen la comisión de saludar al Señor Presidente, dada por el Kaiser Guillr.rmo JI. Y esta misión hace más simpática aún la lleo-ada de los
«lobos de mar», curtidos por el viento que eternamente sopÍa sobre el
Golfo de México.
.
Se les 1·ecibirá dignamente y mucho !JS lo que , ignoramos acerca de
las fiestas que b_an de celebrarse, pues solamente en parte se han aprobado los programas que han de llenar los pocos días en los cuales seran
nuestro huéspedes el Capitán ~cboeder y sus marinos.

***
Pronto se abrirá en el Tea!ro Arbeu la temporada de drama español.
Era una promesa que nos bab1an hecbo, una grata promesa que por
fortuna, está para convertirse en una realidad dPI iciosa. _
'
En l_a ignomin)a á que nos condena el malhadado «género ínfimo»,
en el desierto artf~llco en que ten_emos que vivir por fuerza; la llegada de una_c?mpama de drama, se:ia y _completa, tiene para nosotros muc~o del aliciente que, en épocas leJanísimas, tenía para nuestros ceremomosos abuelos la llegada á Acapulco de la &lt;Nao de China.»
, En aquel)a época la noticia llegaba con &lt;propios» atezados, que corr1an los vericuetos de nuestras montañas con las piernas musculosas
desnudas. Se somentaba en todas _las obligadas tertulias familiares el
suceso, se hacian apuestas sobre s1 llegaban mayores cantidades de sedas labradas ó de lacas o ro y negro.
Cuando en la tien_da del_ español amigo se recibían las pesadas cargas, era aquello u!;la irrupción ele días alegres. P.irsonas había que, por
m_uchos meses, sonaban.en la llegada de la «Nao» semifantástica; y por
anos enteros algunos alimentaban sus esperanzas ·con sueños mil en los
r._uales v?l&lt;;aba la mag-ia a:.r tística &lt;le! Oriente todas las sed.erías biper-bóhcas y s101estras de sus biombos y de sus mantillas.
Ahora nos pasa lo mismo. Esperamos largos meses la llegad., de
esa_&lt;Nao» que viene de más allá de la Cbina, de esa maravillosa &lt;'mbarcación de forma.s atormentadas, en las que viajan nuestros sueños todos
nuestros pobres sueños de desheredados del arte....
'

m

\
\

S11;ÑOR LTC DON .JUSTHW FERNÁNDEZ.

(

\
.,
SEÑOR LIC. DON IGNACIO MARISCAL
SEÑOR DON BENITO GÓMEZ FARÍAS.
lectura al proyecto, y, habiéndose declarado
cianQ Arriaga, Don Manuel Romero Rubio,
que la minuta estaba conforme en todo con
Don Guillermo Prieto, Don Ignacio Marislos autógrafos aprobados; los representantes
cal-actual Secretario de R elaciones Extede las distintas Entidades fueron, uno por
riores;-Don Benito Gómez Farías - hoy
uno, .firmando la Ley Fundamenta) de la
Senador
al Congreso de la Unión, - Don
República.
I gnacio Rarnírez, el célebre tribuno; Don
En seguida, el Vicepresidente-del CongreJosé María Mata., Don Justino Fernánso, Don León GuzmáQ, prestó el juramento
dez-Secretario de Justicia é Inetrucción
de reconocer, guardar y hacer guardar la Ley
Pública en laactualidad;-Don Ignacio Luis
Suprema, y, conducidoporvariosdiputados,
Vallarta, eminente jurisconsulto; Don Félix
el Presid'eµte de la Asamblea, Don Valentín
Romero-hoy Presidente de la Suprema CorGómez Farías, se arrodilló después, jurante de J us-ticia de la Naci6n, - y muchos otros
do ante el libro abierto de los Evangelio~
cuyos nombres guarda, piadosa, la HiPtoreconocer también y hacer guardar la obra
ria.
magna á que había dado cima el Congreso,
De aquella pléyade de hombres ilustres
,'
tras luminosas y largas discusiones. «Hubo
no quedan, vivos, más que los señores Maun mom'lnto de. emoción profunda, dice un
riscal, Fernández, Romero y Gómez Farías.
historiador, al ver al venerable anciano, al
SEÑOR LIC. DON FÉLIX ROMERO.
Los
cuatro pertenecen al partido avanzado y
patriarca de la libertad
á los cuatro debe nuesde México, .ofreciendo
tro país grandes y muy
el apoyo .moral de su
meritorios servicios,
nombre y de su gloriit
que están en la conal nuevo Código Políciencia de todos y que
t ico)). Gómez Farías
no cabe enumerar en
se encontraba enfermo;
tan cortas líneas como
difícilmente podía ROS·
éstas.
tenerse, y su presencia
en . la Cámara causó
*** '
una emoción indesOreemos que la pucriptible.
blicaci ón de los retraLos diputados, puestos de los distinguidos
to¡;; en pie y extendiensupervivientes del 57
do la mano derecha,
, .
'
sera vista con agrado
prestaron después el
en todo el país, por
jurament.o, haciéndotratarse de un asunto
lo, por último, el Preque trae forzosamente
sidente de la R&amp;públiá la memoria el reca, en estos términos:
cuerdo de l,Ós e~ormes
«Yo, Ignacio Oomonflacrificios qúe costó á
fort, Presidente subsla Patria constituirse y
tituto de la República,
conservar incólumes,
juro ante Dios reconoen medio de terribles y
cer, guardar y hacer
sangrientas luchas sus
guardar la Constituinstituciones.
'
ción Política de la República Mexicana, que
hoy ha expedido el
Congreso». -- El Vicepresidente de la CáAN'rlGUO SALÓN PEl, CONGRES(? EN ~ L PALAqO N;\OJONAL,
mara repuso; ccSi así

____

�EL ~U~-~-JLUSTRADO

7iNA valiosa joya del arte

, F&lt;in duda alguna el estudio
que el maesLro Don AntolÍo Fabrés tiene e~tablecido en
la Academia .Kacional de Bell s Artes.
. Desde la puerta· que da a so al interior del estudio, gra- c10.a por el encaje blanco d u arco que se extiende á todo
el «p?rtieri, y termina hacia suelo por un canto de mosaicos, se revela el estilo orien . Tapicerías cuajadas &lt;le arn- ·
bescos y cojines de :-;eda de ia cubren por completo el pavimento, y capicho¡.;os tejid
estrellas y «broderies» de mil
colores, a¡,,cie11den por lós ·os, en cuyas puerta.s y ventanas lucen su bien trabajad
ebrería lámparas repujadas
en cobre y descuellan suntr s cortinajes de Damasco.
El mennje e.; no menos ipleto y elegante. Divanes de
sedas mult1~oloras, escabel .e 1oánualo incrust~dos de _nácar, mesas ricamente bordad · &lt;le filigranas fantast1cas, t1bores de donde emergen palmas •d~ naturaleza ~uerta, y una
soberbia colección de armlll! p ov1::;ta de culebrrnas, espingardas, armaduras completa~, Y taganes, lanzas, espadas y espadines de la Edad :Media.
A fin de que nuestros Jecto_ s se form~n una idea de las
riquezas artísticas que conU ne el estucho del maestro, pubhcarnos dos fotografías que ·epres~ntan unos de los detalles principales del m!BJll estud10, acompaíiándolas de
otras dos en que aparece¡,[ S; Fabrés entregado á sus.labores. Próximamente darernosfá conocer otras fotografías del
notabilísimo estudio que, en pinión d_e los conocedores, es
superior al que el maestro ftll establecido en París antes de
fijar su residencia en México-

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�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Francia é ltalia.-Sus glorias y sus tradiciones.-Hermanos en la lucha.-L~ Revolución Francesa·
y el "ressorgimento."-Solferino y Sedán.- Servia y su estad(lamentable.
La suerte del rey Pedto,-La corona de espinas.-Rusia y Japón.
Temores y zozobras.-.La situación no mejora.-Los
planes de caótpaña.-Supuestos Proyec=
tos del Japón.-Conclusión.

C

IEMPO era ya de que las dos naciones
latinas que en Europa más genuinamente representan el pensamiento y
las tradiciones de la raza, y llevan en sí, con
sus glorias seculares acumuladas en el gran
desenvolvimiento de los hijos de Lacio, las
glorias y las tradiciones de los pueblos que
sojuzgaron; tiempo era ya de que las dos
naciones que más estrechamente han vivido
unidas por el Ideal y vinculadas por el Arte; de que los dos países que hoy forman
dos pueblos y ayer eran una sola familia; de
que la Francia republicana gloriosa y la Italia monárquica coronada de
inmarcesibles lauros, se unieran más íntimamente, ya que
s6lo han vivido apartadas en
la apariencia durante los últimos lustros de la pasada centuria.
La gran revoluci6n de 1789
hall6 una Italia medioeval y la
despert6 á la vida moderna;
en0ontr6 una agregaci6n de
f,1!
pueblos y naciones italianos
I
que se odiaban entre sí, suje#
tos á soberanos diversos que
1
,
.....
de manera diversa los explo.
taban, y les habl6 á todos de
solidaridad, les enseñ6 los derechos del hombre y ech6 la
semilla que fructific6 al cabo
de varias décadas, fundándose
la nueva Italia, la Italia de
Cavour y de Mazzini, la Italia
que resurgi6 una y . reformada
al estampido de los cañone~
que tronaron en Solferino, y al
estruendo-¡ay!-de las bom., bas prusianas que derrumbaron el imperio del tercer Napole6n, entre lo~escombros humeantes de Sedán:
Las suspicacias de los esta distas, el consecuente alejamiento de los gobiernos, el
dolor que en el pueblo francés
sigui6 á la «débacle», un resentimiento mal disimulado
entre .los dos países, la Triple
Alianza y otro cúmulo de circunstancias que fácilmente se
forman, aunque no se comprenden, todo contribuy6 al
apartamiento en que han vivido Francia é Italia. Pero
los tiempos lían cambiado: ya
no se siente en la naci6n que
pele6 á través de las edades pot el Rin_:fra_ncéf", ·ya no se experimenta con tanta ms1stencia el deseo del desquite ni el ansia de
la «revancha»; por eso se aproximan los pue•
blos hermanos. Ayer fué saludado el joven
rey Víctor Manuel en París con un entusiasmo rayano en delirio; para el 6 de abril.pr6ximo se anuncia la salida del presidente
Loubet rumbo á la ciudad de las siete colinas, á donde va, n.o simplemente á pagar
una vjsita de cortesía internacional, sino á
estrechar unos vínculos que nunca debieron

aflojarse, á reanudar una franca y leal amistad que nunca debió hat:Jer perdido los caractere~ de la más pura fraternidad, á hablar: con la cordialidad con que se resolvi6 ·
la suerte de la moderna Italia en la entrevista de Plombiéres, de. los nuevos lazos que
en lo sucesivo deben atar á pueblos hermanos.
Fructuosa por más de un concepto tiene
que ser la visita de M. Loúbet á Roma: servi¡á, á no dudar, para encauzar las corrientes de simpatía que desde hace tiempo cruzan en opuestas direcciones á travl::s de los

v'&lt;.(_

\ 't-'~

e,·

téril la acci6n del rey Pedro, nieto de Jorge
el Negro, y que su situaci6n en su minado
trono se hacía cada vez más insostenible.
Nuevas informaciones, llegadas posteriormente, nos hablan de con~piraciones pr6ximas á estallar, de trabajos de zapa que carcomen y amenazan el mísero reinado, de
sordas maquinaciones que se acercan, de
odios profundos que se amontonan, de desquites crueles que se preparan, y todo esto
mezclado con la roja visi6ñ de la tragtdia
del pasado junio, que salpic6 de i,angre, y
de sangre de reyes, el solio de Belgrado, hace que el mísero monarca sueñe mejor en el retiro, que en
la lucha contra enemigos cuasi invisibles.
Los partidarios de los regicidas se mueven i,in cesar·y su
influencia negra no termina,
,I
sino, antes bien, parece fortificarse; los parientes de la difunta reina Draga no descansan por su parte, y hablan de
venganzas; aquéllos acusan al
actual rey de connivencia en
sus maquinaciones; éstos se
quejan de él ante la impuñidad
del crimen horrendo, y todos
traen á mal traer al soberano
infeliz coronado de espinas,
que no otra cosa es la áurea
corona que en hora Riu ventura acept6 para sus sienes. .
Y allá van los unos maquinando venganzas, los otros
tramando conspiraciones; allá
van, preparando todos el desprestigio del usendereado reino, buscando, tal vez sin sospecharlo, el protectorado ex- .
tranjero, 6 quizá la vuelta á la
servidumbre de que salieron,
despué&gt;1 de haber combatido
sin t regua y de haber derramado towmtes de sangre generosa en defensa de la patria
soñada:

LOS SOLDADOS RUSOS EN MANDCHURIA.-UN BAILE AL AIRE LIBRE,

a!lima al Czar; con toda prudencia, pero con
eierto dejo de malicia por parte de los estadistas de Tokio, quienes procuran, y parece
que lo han conseguido, ganar tiempo, antes
de decidirse francamente por la remisi6n de
la disputa á los peligros é incertidumbres de
una contienda armada.
Díjose en los pasados días, que el orgulloso Imperio del Sol Naciente no estaba listo
para la lucha, y que no lo estaría hasta el
primer día del pr6xirno febrero; y cosa singular, á medida que se acerca la fecha señalada, las dificultades parecen crecer, las sombras se agrupan en nubes de tormenta, y los
mismos que mostraban mayor confianza en
la terminaci6n honrosa y satisfactoria de las
diferencias en disputa, hállanse, en la npariencia, más dispuestos á creer en el rompimiento de las hostilidades. No quiere decir
esto que se haya p~rdido toda esperanza, y
que se considere irremediable la situaci6n
para los que con an3ia desean la'paz; pero es
un hecho que las zozobras crecen y las inquietudes se hacen más punzantes, al ver
que, lejos de vislumbrarse la anhelada soluci6n, se hacen á este respecto· las predicciones menos halagadoras.

***
Alguien ha sorprendido, 6 creído sorprender, hasta los planes de los pr6ximos combates, según las opiniones de un militar de
alta graduaci6n en el ejército niponés. Háblase de. desembarques futuros en Chemul po,
para crear una base segura de operaciones en
territorio coreano, y poder así, entre los puertos Arturo. y de Vladi vostock, puntos de apoyo de los ejércitos rusos en movimiento, tener la vista fija, por un lado, en Mandchuria ohjeto de las predilecciones moscovitas,
y, 'por otro, en los movimientos de las escu~dras del Czar, punto objetivo de la estrategia
estudiada por el Estado Mayor del gobierno
de Tokio. En esa posici6n, si los desembarques no son estorbados eficazmente por la
flota y las tropas de Rusia, pod_rán dar los
japoneses, como lo esperan_, el pnmer golpe,
asegurar el éxito primero de la campaña.
Vendrán luego-agregan ellos- nuevos contingentes de tropas moscovitas; irán los cosacos á apacentar sus caballos en las llanuras fértiles de Corea; no iml)orta: ya estad
dividida la energía rusa y poco han de poder los japoneses si no logran prolongar la

campaña y dadas sus condiciones de vecindad par~ . las operaciones, luchar y luchar
por mucho tiempo, hasta agotar las fuerzas
del coloso.
Esto se ha dicho; pero lo cr1:emos_ por lo
menos anticipado y desprovisto des6hdo funmento. Esperemos el desarrollo de los acontecimientos que no ha de tardar, y confiemos
en que la diplomacia alcance un v~rdadero
triunfo, con un pacífico desenlace del conflicto como lo desean todos los hombres de
buen~ vomntad.
X.X. X.
27 de enero de 1904.

09
Verdad como la luz es, á mi ver, quemayor prosperidad puede alcanzar ~m yueblo
instruído, poseedor de ~orto tern~ono, que
uno inculto, señor de dilatadas tierras. De
donde concluyo que más acrtedor al lauro
de los inmortales es el ciudadano que aplica
todo su poder á difundir la instrucci6n entre sus compatriotas, que el guerrero que
corobate ardorosamente por conquistarles
nuevos dorrijnios. -AIVER.

***

MANDCHURIA.:_UNA BANDA MIÚTAR RUS A.

Alpes legendarios; para dar nueva y más
poderosa eficacia al tratado de comercio recientemente concluído; para despertar los
viejos ideales que antes á los dos pueblos
animaban; y si no alcanza, cerno es de creer·
se, esa uni6n á desatar los nudos de la «Tríplice,&gt;, pará las rP.laciones diplomáticas más
claras y las relaciones de las colectividades
más cordiales.

***

Bien decíamos, al hablar de la infeliz Servia en nuestra cr6pica anterior, que era es-

Entre tanto, el conflicto rusojaponés está en pie: puede
asegurarse que substancialmente en nada ha influídopara su soluci6n el transcurso de
una semana; el Imperio moscovita que disputa al Jap6n
la preponderancia en Extremo
Oriente, cede, no cabe duda, ante las demandas del Imperio niponés; pero las concesiones á su temido rival, que aumenta en
proporci6n sm exigencias, no bastan á dar
· pacífica sol uci6n al conflicto.
Rechazada por común acuerdo de los contendientes la oficiosa interveñei6n de las potencias amigas: sigue estudiándose en los gabinetes la embrollada cuesti6n, á nue,,tro entender, con una buena fe admirable, en San
Petersburgo, guiados los políticos rusos por
el noble sentimiento en favor de la paz que

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MANDCHURIA.-~~ Y¡RREY ;\LEXIEFF :nsANDO REVISTA Á l,AS 'l'lWPAS

MANDClIUlU;\,-UN TREN PE ARTil,LERÍ A,

�EL MUNDO llUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

~!
POR JOSE SUTOS CHOCANO
~J4,.
EL MtDIODlf\ EN EL ISTMO
romo ph1&lt;·ti bruílich\. por l;i o!n,

Lf\ Ff\UNf\ DE f\MERIGR
NiPga. B1IO'on rtc AmériC'n el portento,

EL BOf\
lt'.n sus. nnrlos hn\· f11cr,m~ mistcrio~ns:

fulge la R.renn: el ,1g-1u1. se rrt1rn.:
min.s,mn. sutil ht &lt;•il•n.ign. r&lt;\8.pim:
y en ese hálito. el sol pint&gt;1 su iu1reoh1.

,1 trnYés &lt;le sn f»nna. El sabio ronde•
cntm en la selv,i; y le prcguntn "" dónde
p11NIC e11t'ontrnn111 bruto corpulento.

f.Ohrr- i:.u IPntrnn, ·vihrHci6n de enojo~:
lirnpi&lt;l,..z &lt;l(' C'!-:mernJñn. C:'ntrc sn:,:; ojos;
~- c-n ~11 ('Scamn, rorricntc.-s luminosaí-.

E1i la. piznrrn. &lt;lo ln. pin.y;\ ~~In.

;.lfHl.ml leones tnl \·ez·? Vano C'fi ~11 intento...
;,mc11111trs hnbrá'' NAclic rC'spondc ...
E~ que tfll vez el nu'1!-ic11lo se e~('onde
pan1 dejarle &lt;·nmpo Hl pensamic.-11to...

lluPrrnc (&gt;nrnrcn&lt;lo t-nbrc bliln&lt;lM• ro~ns;

una tortug,1. Al~t11rg,trlt1 cxr1ra:

,·. ni redor rlc un lngitrt-o qnp ._e e~tirn.
bnten cien peces :o.u cnt·orvnrla. rola.
El Aire qni&lt;.-to·es.t~: ni un itYe ru1!-·A:
~úlo ú\'cn~r Pn el nrnr. qn&lt;•&lt;•l !--Ol :ihrm:.tt,

mnrm.nrnciones ron temblor de n•zo:
"en ln. reYerbern.nte Jt.'jnní:l. ...
t'n meñio riel sopor dl'l 1n,,ñiodin,
~e 1lbr(' la. inmensidnrl ('QlllO UII b()f:tCZO...

~º~

Mf\RINf\ TROPIGf\L
El re-mern npoyó }A 11 birrtn rmrno
rontrA el &lt;·r1i-:ro ckl h11q11l•: Y lcntnmcntc
~e nlejó t•l pn!--trc-r bntP .. Enorme lcntf•,
hnjo el ojo del sol. em el orca no.
Puc$.tA la proa hnrin el &lt;'"nfin Jcjnno,
el hnq11c de las Jn&lt;lins &lt;le ()(·cirlente
zRrpó, llcnrndo (t lu enropr;i gente
los tesoros del ~nielo nmPritano .....

Y ,111!\. en h1s ¡,Ínyns. entre espumas rotus,
cnnnflo c1 buQnc, vir&lt;1n&lt;to en i;;us ~nhclos,

YOl\'iÓ la espulda con brutal desaire,
se leYnntó nn,i bnnd,1 &lt;le irn,"iotns,
rual si f11esc el n&lt;1i6s de cien p11iiuelos
snspensos y ngitados cu el aire ......

;,Y el bo&gt;1? ¡.Y el rondor? ¿Y el ,•neorlrilo·.•
~ndo potente: n.rm.1H1uc vi:-dornuio:
&lt;•lan1. de ncc-ro; que. Bnffon se n~o1nbre ...

l'cro ln idea del que • brió este asilo
no f11l• b11~('nrlc ni brntr un exc•enurio.

sino fué darle otro cscennrio ni hombre!

Pt'fO. ni &lt;i&lt;'sC'n\ oh·C'n-:f' en sus nntnjos,
Jnt•f.l t1n 811 lnrg,1 piel rirn1l0~ rojos,
Ol'S el(" J&gt;&lt;n-o rrnl r moripO,"-nS.
~ rpIc.' S&lt;" &lt;'S&lt;'np/) df'.' nn mono~rarna,
d11n:;,nrnlo vn sobre ln YC'rdc .e-rnmn,

&lt;lP Hn fneg-o nrtificinl ,\ In. mR.nern.;
y en 11n {1rbol ni fin C'iñ&lt;- !'-ill Jnzo.
f'iii(' i-11 rC'd&lt;'dnr ele un bruzo
Ja urtisticn c-sµirul de nnn pulsera.

(•01110 ~"

~OiJ

~(W

Lf\ GEIBf\

Lf\ Gf\OBf\

En la~ \·irg&lt;?ne~ sPl\'n~. rorpnlento
yergue sn tronro ele n11aosns fnnrns,

que improYisnn ,·ihrnntc~ pc-nh1granrn.fi
vn rl'L toda::: las mt'isicas ctel \'icnto.

BAjo su somhr11. pAirfarcnl i\F-iento
presta al hibricrro en lns mullirlns g-rmnn~;
;\ su:-1 pit·s. dps(lnvuclvc panorumns:
y brindn, con su copn, al firmamento ...

Dúc-il c·Hohn. entre los sabios manos
&lt;lcl ornamcn lndor. r--e tru.nsfigura.
t·n ndornos de nrtistira. moldura.

mfts primorosos cnnnto más livituios.

runa &lt;k niílo~ y ntaú,t d~ anrian~o:-.:
lecho en que dÚermc pUtcidn hermosura;

pórth·o cie 1111 n]c;\znr de ventura.:

y bn,tn trono de regios soberanos.

Grnb11 C'n In tierrn eno·rmc~ c·icatric~s.
m1'-:- no ln hiere 11i penetnt en vnno.

'El pcnctrnntc olor de la m,idera
tinge ,)J olhlto un1l.. ilusión extraña.

porqnc el árbol que nhonda ~ns raicec,

como si el alma de los bo•ques fuem;
y así. aunque el lustre_del barniz engaña,

ya que resalta sobre todo un mundo;

el-i. al i~unl riel pcnSt1111iento humnno.
siempre más grtlbde cumito más profundu!

en más de tmH. tfll ver. corte extranjera

se respim el olor de la montañr ...

EL GONDOR
Al clesp1111ll\r rl cstrcllndo roro,
pósase en una c1íspid~ nevadll:
IO'('nvnelve el rli,i rn la postrer mi:rndn;
)' reYient,i á sus pie.s trueno sonoro.
En hltlnca gola es impNinl decoro;
~u c&lt;'ño w1rnniJ. pomo dP e~ptt&lt;ln:
~11~ g-arrn~ siPmpre en Actitud nirnda.
run'os pufü1lcs entre estuches de oro.
f:olit,r rio ~n la cúspide se siente:
en his pálidas nieolas se confunde;
cksnmece los brillos dr s11 ,iureohi;
,. rsfnmándose. entonces, lentamente.
hunde el' la noche, corno el almtist1b1111dc
en la mcdit&gt;1ción cuando está ~ola!

se

~º~

EL Gf\lMf\N
Enorme tronro que arrastró la oh1.
,·ncc el rt-1imán varado en Jn ribera;
e.~pinazo de &gt;1brupta eordill&lt;·rn,
fauces de abismo)' formidable col&gt;1.
El sol lo envuelve en reluriente aurei.ln;
y parece vestir &lt;·ota y cimcrA.

cun1 monstruo de metal que n•verbern
)' que n1 reverberar se tornasola ...
rnm6Yil como un fdolo sagra&lt;lo,
c-eñido en n1nllas dtl compacto acero.
contempla el ngua. cxt,\tico y somhrio,
á manera de 1111 príncipe encantado
quo vive etcrna.mun~c prision&lt;1ro

en el palneio de crist&gt;tl de un rio!

ON la pupila clavada en la
Soy el alcohol. Mi linfa, sublimizada por aromas y matices, es como
sima misteriosa del dolor la boca del abismo cubierta de ramajes florecidos: atrae porque encubre
humano, descubro el fon- las entrañas del precipicio. Mis ansias turbulentas se coronan de regocido tétrico y sorprendo jos cuando en las luchas de las pasio·nes humanas hundo el acero de los
g-uiñapos y tinieblas; oigo cuchillos en la carne de los senos vírgenes; cuando llevo en el plomo ó
chasquidos de puñales ho- en el cianuro el beso de la muerte, sobre la frente pálid,t de.los suicidas.
micidas, lamentos de tráSoy el alcohol. En mi corcel &lt;le color de sangre cabalgan, en aquela·
1:ricas agonías y sollozos rre tempestuoso, la Locura y el Hastío, el Crimen y la Miseria. La onda
de labios inocentes que de mis esiragos imponentes lleva de una generación á otra el germen de
·elevan al cielo la flot· de sus plegarias corno un eco de perdón.
incurables raquitismos, de hemiplegias torturantes y de morbosos sediBusco en el flujo de las podredumbre~ al espíritu infer~al que las in- mentos que arrancan al músculo su energía y á la celdilla cerebral sus
forma; y del fondo ensangl'entado del abismo, de las entran as de la enor- más altas vibraciones. Mi estandarte rojo y negro flamea sobre I a vida,
me cuenca se levanta hasta mi oído, con clamores de tempestad, un~. voz corno el ala de un halcón apocalíptico que cracita entre escombros de
que diabóÚca se reo-ocija al hace1'meel terrible inventario db sus tl'iunfos.
miserias :fisiológicas y lágrimas de Jolor.
-Soy el alcoh;l-me grita.-Para. rendir á mi do·
¿,Qué es la fuerza del. hombre ante mi fuerza? ¿Dónminio la voluntad del hombre, inicio mi labor de sede está el poder de ese luminoso espíritu que ha sabido
Los
colaboradores
de
El
MUNDO
ILUSTRADO
ducciones ofreciendo consuelos á las penas, llevando
domeñar la altivez del rayo; que ausculta las entrañas
guirnaldas enrojecidas de alegría á las almas sediende lo infinito y orgulloso y triunfante se pasea sohreel
tas de ventu,·a.
oleaje iracundo de los mares? ¿Dónde está ese espíritu,
- Soy el alcohol-repite la voz.- Para someter las
creador de tantas maravillas, que yo convierto en jualmas á mi imperio, halago al insensato, ofreciéndole
guete de mis garras;'
vigot· al brazo rendid-o por el trabajo, fiereza á su _coSoy el alcohol. Soy el incansable combatiente y
razóo y cárdenos resplandores al haz de sus peosa:m1e~perpetuo vencedor de la dignidad humana. Mis fuerzas
tos. Me infiltro en los orga.nismos bajo la apar1e~ci_a
se robustecen con el vaho que se levanta de los coágu•
engañosa de !'l&gt;Lvia que vivifica, y al empuje de ?Jl pi·
los de sangre con que enfloro las encrucijadas de mi
queta lacerante, no hay fr~nteque no se eclipse_, ni d1g:
camino.
nidad que no !'le •'stru¡e, m brazo que no se rrnda: 1~t
El epinicio más alto de mis heroísmos se revela
espíritu asolador puPdes hallarlo en esa turba envilecicuando llevo el hambre y el odio á los hogares y visto
da y gastada que claudic,t por calles y tabernas, arras•
de luto á la orfandad queme canta con la elegía de sus
trando como pesada carga, un cuerpo tembloroso, de
sollozos.
carnes 'amarillas v flá~idas. Mi espíritu soberbio canta
Soy el alcohol, y en la. fíebl'e de ;mis delirios, me
su poema de gloria en los hogares sombríos, donde llodisparo como un rayo hasta el¡-asiento de Dios, cuando
ran los pequeños abt·azados á las madres para salvarbrota la blasfemia con que el borracho consagra las
se de las iras que levanto en los corazones que me
podredumbres de mis altares.
aman.
Enero-1904.
Soy el alcohol. Bajo las arcadas ~úgubres de los
manicomios congrego y sacudo una legión macabra de
espíritus imbéciles, de organismos impotentes que gesticulan,:gritan, cantan, y lloran y desenvu~lven el a~- Muchas de nuestras llamadas virtudes no son más
senal de sus hórridos extravíos en contorsiones horr~que vicios d_isfrazados.
,
Sr. Beµito Fentane,i.
bles, en pesadi~las vi_olent~s que hallan su epílogo si-En todo negocio humano se puede hallar siempre
lencioso en el vientre msaciable de las tumbas.
un inconveniente.

o

E

N la pequeña ciudad de la
Nueva Inglaterra, en l·a que
el ca~o actu,tl se ha registrado, dicen los vecinos que la
gente es buena; la cárcel, muy pequeña; cornµarativamente al tamaño de la ciudad, se ve frecuentemen te vacfa, y, desde que el Consejo
Municipal tomó posesión del pequeño edificio de la plaza principal, no
se sabe que nadie baya sido condenado á muerte, ni á uh número considerable ele años de presidio.
Y es que la existencia de tan pacíficas gentes es fácil y tranquila,
por haber en las cercanías suficientes campos para obtener legumbres,
cet·eales y 'to'do lo que para la alimentación de los habitantes se requiere. El comercio y el trabajo de
algunas fábricas locales, les proporcionaban dinero para una subsistencia, si no con altas comodidades y lujo. sí con lQ necesario
para vivir trnnquilamente. El clima, por último, y la lejanía relativa de los grandes poblados, daban
cierto aspecto de paz permanente,
nunca desmentida por los vecinos.
En una de las noches en las cuales la botica del pueblo estaba más
concurrida y se encontraban ahí el
Alcalde, el Jefe de la Policía, el médico, el maestro de la escuela _y algunos de los vecinos de mayor prominencia, se discutía acaloradamente algo que debería interesará
todos, pues contl'a lo que siempre
sucede en las discusiones de pueblo,
los particulares no se injuriaban,
ni las palabras sonoras atravesaban el viento.
Era, sin embargo, el tema de la
conversación, intet·esante; pero por
un extraño milagro, estaba de
acuerdo el médico con el Alcalde,
y éste con ~l boticario. En pocas
palabras, el asunto era éste;
Vi vía bastante aislado, casi solo, en un a¡ vieja granja de los alrededores, situada enfrente del camino carretero, un vecino que en épocas anteriores mucho había figurado en la política local, pero que,
viejo ya y con fondos suficientes
para mantenerse, se había retirado
de la socieJlad y rara ocasión se
llegaba hasta la plaza del pueblo.
Este humbre. el «Tío Olduck»,
había sido algo avaro, y se susurraba que tenía fuertes depósitos
en los bancos de la- ciudad; pero,
por otra parte, ánadiehabíahecho
mal nunca, y á nadie se le conocía
por enemigo, á pes,Lr de lo &lt;!ual, la
n0che anterior había sido asesioado vilmente.
Habían los- asesinos (porque seguro que eran &lt;los, cuando menos,
los criminale~); habían, decía, sec•
cionado el cadáver, después de darle de puñaladas, con verdadero
ensañamiento, y habían pretendido
quemarle e'1 la chimenea sin conseguirlo, tanto µor las dimensiones
de ésta, -cuanto pcrque el día los
había sorpl'endido en la operación
siniestra.
¿Quiénes habían sido los culpa·
bles? La opinión era unánime. No
había en el pueblo entonces ningún
extraño; nadie había sido visto en
los caminos, en cuatro ó cinco día,;
cuando menos ; solamente existían
en la ciudad dos hombres, los dos
criminales, no porque algún delito
hubieran cometido en esa población,
sino porque habían llegado hacía
algunos años, y se afirmaba que
p_rocedían de algún presidio lejano

un rrohlBma Juai6ial

en el que habían purgado una condena por asesinato.
Ya en la población, los dos criminales, estrechamente vigilados,
nunca habían cometido delito alguno; pero sí eran borrachos, pendencieros, poco aficionados á trabajar y de mala índole. Ellos deberían sel' los criminales, porque ellos
tenían que serlo.
Tal era la opinión de 'los que en
la botica discutían y era .también la
unánime opinión de todos los vecinos, de todos los cuatro ó cinco mil
que en la aldea t-enían su residencia.
Habían sido aprehendidos los dos
bandoleros. Negaban, por supuesto, su participación en el asa·lto y
en el homicidio; pero ne, habían logrado pro'har que se encontraban
fuera del sitio del crimen en los momentos en que el pobre Olduck había perecido.

los que éstos fueran? Entonces sí
que la!'l opiniones quedaron divididas. Muchos de los vecinos, incapaces de matar una mosca, decían:
-Si yo fuera del J urado, á los
dos condenaría. ¿Podernos vivir
tranquilos, si :;aJen de I a cárcel los
dos bandoleros, que, por desgracia,
se han avecindado en nuestra población? ¿,Quién podría vivir en
paz en estas circunstancias? Debemos influir para que los dos sean
enviados á la horca; cuando menos, á la penitenciaría, por toda su
existencia.
-Pero-le respondía otro de los
vecinos--ya se sabe que el abogado
de Jolrnson dice que sólo admite la
condenación total ó la absolución
sin términos medios. Hay que ahorcarlos á los dos, ó que maodarlos
á la calle á los dos, juntos tam•
biéo.

A la sensación causad a por el
descubrimiento del crimen,• siguió
la que causaba la actitud df! los
abollados defensores de .Tohnson y
de Peterick, los dos oandoleros,
probables asesinos del tío Olduck.
El abogado había dicho en· todas
partes «que el caso era el arí$irno;
que su cliente, Jobnson, era ó no
era culpable; que en el primero de
estos supuestos, debería ser ahor•
cado, y puesto en libertad en el segundo, y que nada admitiría que
no fuera uno de estos dos extremos».
Se discutía mucho la actitud del
hornb1·e de leyes, y meses después,
cuando la causa iba á ser preseotada al Jurado, uno de los más prominentes \·ecinos, que, en uno de Jo,;
senderos que llev-aban al pueblo
había encontrado á varios de sus
a.nigos, decía «que e1·a ele esperar·
se fueran condenados Johnson y
Peterick, porque éste último había
ya confesado su culpabilidad».
Y el caso era cierto. Pero, ¿,habría que tomar en serio la declaración, llena de contradicciones, de
Peterick, al que todos conocían como un mentiroso incapaz de ~ospechar siquiera la existencia de la
verdadi' ¿Deberían los jueces populares-mandar á la horc,a, por la
sola declaración de un conocido
mentiroso, á dos hombres, por ma-

Y sucedió que, pocos días des,
pués, se reunió el Jurado, y los
mismos que sostenían la doctl'ina
de la condenación y que se manifestaban indignados, por· la debilidad
de los que con ellos estuvieron de
acuerdo, se vieron ya en el estrado
y sintieron sobre sí la 1:esponsabilidad del cargo y absoi vieron á los
dos acusados.
-Hemos pensado - decía días
después el que fuogió como Presidente, al contestar los cargos que
se le hacían en I a eterna reunión de
la botica del pueblo;-hemos pensado en que Peteri&lt;:k de seguro
mentía, tratando de lograr una disminución en la pena, que suponía
fuera la de muerte, porque estaba
muy asustado. Creyó que confesando una mentira, lograba salvar el
pellejo. Y, además, mintió por costumbre, porque siempre, y en todos
los casos, miente, porque es y a un.
hábito en él hacerlo.
Los dos hombres paseaban por
la calle y seguían su vida misma de
vagos y de borrachos, cuando se le
ocurrió al notario de la aldea, que
mucho creía saber de leyes, un infalible razonamiento que libraría
á la pequeña ciudad de los vagaburidos, sospechosos del asesinato
de Olduck, librando de temores á
todos los vecinos.
- Si Peterick mintió-decía el no-

tario-al declarar la histol'ia clt-1
crimen en los términos que ante el
Juez lo hizo, es culpable de perjurio y se le debe procesar por ello. ·
El veredicto del Jurado es prueba
suficiente de que ha mentido, porque él, Peterick, dijo que habíf!'
muerto á Olduck, y el Jurado voto
que no lo habían hecho.
Volvió á entrar á la cárcel Peterick, por lo tanto, cuando la acusación tomó forma. Enton&lt;'es el
pueblo tuvo su cun,rtu dfa de excitación en la temporada. Después
del día del asesinato, del día en que
se había dicho lo que el abogado de
Johnson pensaba hacer, y del día
en qu·e el Jurado había absuelto á
los dos sospechosos, ninguno fué
tan sensacional en la aldea como
aquel en que el mismo abogado que
sostuvo la inocencia de Pete1·ick y
de Johnson, y que consiguió ante
el Jurado la absolución, ahor·a, que
defendía á Peterick, apoyaba lave
racidad de éste, y, por Jo tan tu,
afirmaba la comisión del delito pot·
su defendido.
Pero como la absolución habfa
sido ya pronunciada por el Jurado,
era fácil decir en público, ahora,
que Peterick no mentía. El fallo ern
irrevocable, y así lo sabía el astuto
abogado defensor.
Tanto y tan bien sostuvo su tesis,
que el segundo ·Jurado absolvió a 1
vagabundo de toda culpa. Fué el
díu, de mayor expectación en todo el
pueblo, tanto por lo inesperado de
la sentencia, corno por la sensación
que causaba lo dicho por el notario, por el acusador que creyó im·
posible se salvara Peterick del dilema que había imaginado. Si habían J os dos vagos asesinado a 1
tío Olduck, deberían haber sido enviados á presidio, cuando menos;
si no lo habían asesinado, Peterick
mentía, y, por lo tanto, había cometido perjurio y debet·ía ir al presidio también.

***

Pero el primer Jurado afirmó que:
no habían asesinado a,l viejo los
dos acusados, y el segundo aseguró
que no mentía Peterick, al no habe1·
cometido perjurio.
Entonces decidieron enviar todos·
los vecinos un memorial escrito en
buena forma al diputado.que representaba en el Congreso Federal el
Distrito al que la población pertenecía. Discutieron mucho y ten di•
do la forma que habría de darse~ l
documento. Pedían que se reformar a la ley en último caso, si no e1·1L
posible resolver debidamente el
problema que se babia presentado.
«Si los dos acusados son respons:rl&gt;les de la muerte de Olduck, dech
el memorial, deberían ser condenados y estar en presidio. Si no lo
son, ha meotido ante los jueces P,·terick y debería, estar en la peniteu- •
ciaría por ello. PerocornoniJohu·
son ni Petel'ick habían sido en via
dos ¡Í la cárcel, luPgo 6 no habfa
sido muerto Olduck (y estaba ya.
enterrado), 6 algo había en la le.,
incompatible con la vida real, ó º"
existían los criminales, ó .... »
Todavía no reciben la contesta ción del diputado.
Elliot Flot&lt;•ei·.
Traducción de ''El fündo Ilustrado."

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Para las Damas
LABOR.ES
MANUALES

71oY á tratar en la presente página
Y de un asunto que mucho os inte-

re@a, lectoras mías, y en el cual deberéis fijar vuestra atenci6n. Me refiero
á las hs labores manuales, á ese «bouquet» dé maravillas que vosotras sabéis
hacer teniendo por úuicas armas una aguja y algt,nos hilos de seda.
Sobre el asunto se han escrito muchos libro~. Yo tomaré de ellos lo
principal y os lo presentaré, condensado en'. breves líneas.
Una mujer de hogar, la verdadera ccmujer;de su casa,i, en el sentido más amplio de la palabra debe saber,~por fuerza, c6mo se borda
una toalla de tocador, c6mo se confecciona un cojín de seda, ó c6mo se realzan,
en un pañuelo, las iniciales del padre 6 del
esposo. Ignorar el arte de estas labores, es

niendo los medios para qu-e
se ~esarrollenj· fructifiquen.
es de la única manera coml•
se forma la verdadera mujer
de hogar.
El arte de las labores ma •
nuales es muy extenso y~
veces complicado. Ya son
manufacturas de gancho ó
«crochet»; ya deshilados de
punzón; ya pinturas al óleo
ó á la aguada; ya, en fin,
otras diferentes manifestaciones que por ser tan larga$, no ~abaríamos de enumerarlas. De todas ellas no
podríamos hacer uba selección y presentarla á nuestras lectorai::. No: la tarea
sería dificilísima é infruc•
tuo~a, pues nada avanzaríamos, no s6lo con intentarla siquiera, ni con completarla aún. Así, pues, dejamos al gust.o de nuestras
lectoras y á su~ buenm; deFeos, la labor que traten de

'.rOALLAS BORDADAS
una verdadera acusaci6n de
pereza que se formula tácitamente en contra de las
mujeres. Si nosotras podemos ser maestras en algo,
debemos serlo en las labores mánuales, que no son el
coronamiento, sino la base firme y sólida de l o.s hogares modestos
y laboriosos.
. .
.
Aun la mujer acomodada, la rica señora que tiene cubiertas todas sus necesidades y que en los almacenes de modas colm~ todas sus
a:mbiciones, adquiriendo el traje de alto tono el saco-abrigo d~ moderno estilo; aun esa dama que parece haber sido creada l?ara d1sfru:
tar magníficamente de sus riquezas, debe saber, super_ficialmente. s1
se quiere, el arte de ~~s la?ores manuales. Mayor ne~es1dad y, pudiéramos decir obligac10n, tienen de conocerlo las remas de modesto
hogar ó las ~efioritas dé condición humilde. Aparte de ser para ellas
un arma poderosa de defensa, pues
en las vicisitudes de su· vida no se
verán exentas de utilizarlo como medio de subsistencia, constituye un
preciado y noble adorno que, por lo
menos, les da el satisfactorio y her•
mosísimo título de hacendosas.
Las niñas, particularmeute, son
las que deben aprender y llegar á
dominar este arte. Bien harán las:
madres de familia en exigirá sus hijas que no abandonen, ni un solo,
día, el bastidoi; y la aguja; en inculcarles en sus tierno&amp; corazones los
principios más sanos de laboriosidad
y limpieza; en obligarlas á que por
sus propias manos preparen y confP.ccionen el obsequio para el padre
ó el hermano. Sembrando estas teoOTRO BORDADO PARA· TOALLAS
rías en los corazones tiernos y po-

MQDELO lJE 'l'i,;JlDOS

borde alta estima, que además de pagarse
á muy buen precio, enorgullece y satisface
hondamente á quien lo ejecut11..
Para terminar, haré menci6n de un hermosísimo cojín de seda, bordado por una
sefiorita española que radica en México. La
prenda se va á exhibir en la pr6xima Exposición universal de St. Louis Missouri. Etite
cojín es una verdadera obra de arte. Se ha
bordado especialmente para el rey de España y constituye, verdaderamente, un obse·quio regio. En el centro del cojín aparecen
las armas españolas bordadas con seda blanca. :Menudas y artísticas guías de cordonci-

BORDADO PARA MANTELERÍA.

PANT&lt;(\LLA PARA LÁMPARA
emprender. Estas pueden ser de tejidos, bordados, deshilados, pinturas, dorados, pinograbados, etc.
Lo que más está en auge es la pintura. Dentro &lt;le poco tiempo, difícil
será encontrar una señorita que no
maneje el pincel y pinte rameados
en la tela de sua trajes, paisajes marinos ó cam pei-tres en la cubierta de
una mesa, alegorías en la portada
de un álbum ó &lt;Crecuer&lt;los» en el ángulo de un «cache-néz». Así, puei;,, os
recomiendo que intenteis algunos
trabajos de este género y que en vista de vuestras aptitudeE&lt;, los eontinuéi¡, hasta perfrccionarlos 6 los
cambiéis por otrol'&lt; que sean más ele
vuestro agrado y satisfagan más
vuestras disposicionei;,.
PoJéis dedicaros á bordar. El bor-,
dado es un manantial riquísimo, inagotable. Las multicolores combinaciones de la seda y la diverRidad de
asuntos ó de modelos que se pueden
explotar, hacen del bordado una la-

EN CONTRA Y EN PRO DEL CORSE

POR'l'APAPJ!]Ll~S CON BOl!O.\ DO

llo parten del escudo á los~cuatro ángulos del
cojín, donde se encuentran otros tantos escudos de las principales provincias ibéricas.
Los ángulos 6 esquinas del cojín se unen entre sí por medio de guías de mirto y laurel.
Al pie del escudo central se hallan las iniciales de S. M. el rey Alfonso. Esta prenda,
que es una verdadera obra de arte ha me·
recido los más sinceros y caluros¿s elogios
por parte de todas las personas que la han
exa-minado. Como dato curio~o agregarer.aos
qi:e un viajero inglés ofreció p_o r el cojín dos
mil pesos á su. duefia. La señorita española
se negó á venderlo.
·

Marcel Prevost, en una crónica del &lt;eFígaro», resucitaba &lt;ela gran cuestióni,: la cuestló1t
del corsé: la armadura esencial de la &lt;etoilette» moderna. No es cosa nueva la campaña
feroz contra el corsé: la Higiene le ha condenado ya hace mucho tiempo, y los estéticos
murmuran de él en nombre de la belleza.
Marce! Prevost se h~ apoderado de los antiguos argumentos, reforzándolos con la autoridad de su palabra y de su nombre. ·
,,Fcemina» se encarga de la defensa. Desde
luego se lamenta cede que se tr3:ta de quitar
á la mujer del siglo XX esta manera de revelar su tipo mental, su estética personab,
Su fuerza-dice otro cronista-está precisamente en que no se funda en ningún argumento. El corsé es un hecho y no hay natan sólido, tan inquebrantable como un
hecho.
&lt;ePara evitar-contesta Marcel Prevost-Ja
tortura de los cordones alrededor de la cintura, pueden adoptar las reformistas una
combinación que sujete el pantal6n á Jacamisa y haga descansar sobre los hombros el
ligerísimo peso de la ropa blanca.ii Prevost
explica, entrando en detalles de información
precisa, los procedimientos que pueden emplearse para sustituir el corsé «sin que ningún cord6n oprima la cintura, descansando
toda la ropa sobre los hombros y dejando libres los movimientos del toro y de los brazos,
Pero á esto contestan las damas francesas
que renunciar al corsé es renunciar á «vest~rse. ,, «Nos dan á elegir-dicen- entre qos
uniformes: ó la «neglige» dentro de casa, ligera y flotante, ó el traje «sastre,, con la _res-

BORDADO PARA UOJINES
tricción de que no puede ser demasiado ajustado, y además quieren que seamos elegantes.
La recomendaci6n tiene que dejarnos confusas.
BORDADO AL &lt;CCROUCHE'.l' »
En estas páginas encontrarán 'Ilis benévolas lectoras diversos modelos de tejidos, bordados, etc., que no dudo a provecharán para
la confección de toallas, colchas, cojines y
, otras prendas de utilidad y de lujo.
JOSEFINA.

?

SERVILLETAS CALADAS

OTRO BORDADO AL &lt;tCROUCHET.»

BORDADO PARA CUBREMESA

CEPILLO BORDADO

�EL MUNDO ILUSTRADO

OMO no aman las mujeres, así lo amaba.
S u amor se llamaba corazón. No tuvo
u n s olo día vulgar. No conoció la veleidad, ni el devaneo, ni el requiebro avent urer o y malsano. Era culto, fervor, idolatría.
E ra p ureza, una pureza .divina en la que nunca posó la sombra ruin de las profanaciones
h uman as. Un cr istal era su alma; y en el cristal de su alma, luminosa y vibrante como u na
p rim aver a de auroras, no se miró jamás sin o
el r os tr o de su amado, único y electo, vi va fl.01 ·
impetuosa de salud y juventud, desbordada en
la vida cual un tor rente de anhelos y alegrías.

** *
Un día, el idilio se h izo pedazos. Se rompió
como una copa finísima, sumergida en rubí,
cont r a u na mesa de mármol. Y del choque en
la piedr a gloriosa, surgió una nota aguda, del g ada, penetr a nte, como la aguja de una daga,
como un !'itmo enigmático, como el ritmo de un
doloe ar·tista.
L a mano brutal de la desdicha habían sido
los celos. ·Nunca fueron, empero, más claros
ni má's di!mos. El er a incorregible y terrible.
Profes aba que el amo1, ◊Orno el sol , abre todos los dias; y C!'e ía que era necesario recibirlo, ab ,orbed o, r eflejarlo, bañar-,e en él, aprovecharlo, gozarlo íntegro como la luz del portento so esteta del cr epúsculo. Y al amor se en. t regaba como un poeta á sus joyas, como un
conquistador á sus sueños heroicos en la embriaguez de la guerra y la visión de la gloria,
q ue se eleva en el horror de la matanza, como
l a f ábula dil la r.e surreccióu sobre la miseria
del sepulc1:0.1
E ~ ama,ba todos los días y á todas las mujer es. Que fuer ¡m b~lla s, que fueran volu ptuosas,
q.ue v~braran, era lo que peclía. El amor unipersmi'al le pa recía un a prisión, una abominación.' Se sublevaba contra lo que él llamaba
ese aislamiento, como con tra una to r tura, como cont r a una bal'barie. Y más multiplicaba
sus amores, sus· amores; jocundos y vo1·aces,
cuanto más imperaba en torno suyo el enemigo, el fiero y tOL'pe, decía, defraudador de sorpresas, de bellezas, de venturas, de vida; tl'Onchador i mpasi ble de los mejores racimos de la
vid; que trabajab a como las religiones, para
la tristeza; 6 co mo l as tiranías; para la muerte.

***

po lita. Y se r o mpió l a copa, l a mirífica cop a
procelosa, inmer gida en rubi; p ero· el r ostro
del electo subsistió en el cristal de su alma, luminosa y vibra nte como u n a prim a vera de auroras.
Su a mor s iguió siendo cor azón; pero ahora
fué congoja, pesar i:iconsolable que la ' consu·
mía en la desesperación de un m artirio continuo, concentrado y cr eciente.
El no vaciló, la s acrificó s in pied ad. Entre
ella y tod a s, se decidió por todas. Sus ojos no
e1:an para ver-insistía -el espectáculo del
amor uno, ig ua l , i nmovili zad o en l&amp; repetición
y la identidad , como la marcha de las agujas
en el cuadrante. Se enco lerizó contra a quello
que llama ba ir r acional pretensión al monopolio de s u vida; le pareció q ue habían quer ido
mutilar lo; y d ió 'la espalda a l amor de María
en una violenta insu r recci ón de toda su existencia de bebedor de amores.

** *
Pasó el tiempo; para él en el vértigo, para
ella en la pena.
L a abogaban los celo s, la mataban. Vivía en
ellos co mo un a expiación. N o o bstante la ruptur a, cada nueva noticia de u n nuevo amor era
como un azote más supe:an do á los otros en
fiereza.
Y cuando h a sta ella llegaban, como en un
haz fl agel ante, todos los ecos de su vida, que
escuchaba como ecos de esmíndalo, apuraba. la
agonía na zarena, con la hiel en los labios, con
la sangre del a l ma en las pupilas, en silencio.

Improvjso, una nocbe de b a i le se encontraron. Fué uno de eso s encuentros e n que la casualidad parece prodiga1· to da la r evelación de
su inteligencia. Aprehen dida e n pomos de ópalo, en rosas r ojas, en liri_o s verdes, en azucenas
azules, en todos los caprichos del vidl'io y todo s los ma tices del colo r , i n u ndábalos la luz
incandescente.
L os ojos en los oj os, se m ir aron lar gamente,
hondamente, exas per a d a mente, con la emocióu
y el ímpetu de la vida vi vi da toda entera en un
.. minuto.
De p r onto,-él dió palabra y gesto al drama
en su i nstante de may or ang-ustia. Abrió los
brazos, avanzó hac ia ella; y e n uu grito patético exclamó:
¡María ! ¡Te amo más q ue nunca!
¡Ylyo también!, mu rm uró ella .

Ella no qu iso ser una entre tantas y se rebe·
16 valerosa y resignada. No, no formaré-se
di jo-en ese harén disperso de Sultán cosrno-

J A CIN;l'O LóP EZ,

EL MUNDO ILUSTRADO

Las Bendiciones de San Antonio

m

UY conocida es la tradicional costumbre de las «bendiciones de San Antonio,)) á las que acude en masa n uestro pueblo, . año por año, llevando toda clase de
a nimales engalanados con listones, flores y
otra variedad de adornos.
_El 17 del presente wes comenzó la serie
de bendiciones en la iglesia de San Antonio
Abad, y continúan verificándose cada dom ingo. Esto ha sido motivo para q ue la
t riste plazuela del barrio y las calles del
tránsito, por lo común carentes de tráfico y
animación, seencuentren en la actualidad aleg radas por entusiasta verbena, en la cual -una
g ran multitud de vendedores de fruta~, legumbres, platillos nacionales y otras golosinas, causan la delicia de las turbas &lt;le muchachos que a llí concurren, &lt;le los obreros,
y en general, de toda la clase humilde del
pueblo.
La fachada de la iglesia d·e S,in An tonio
Abad, en el momento de n~ayor afltwncia de
gente, y el puesto de una venderlorn. &lt;le legumbre$, cuyos gritos se mezclan ú los de
lo!l demás mercaderes que ofrecen S\IH «vendimias,i, representan, rt'spectivamPnte, las
fotografías que aparecen en e!--ta púgi nrt.

De lánguido abandoLlo en d u Ice exce~o ,
fijando en mí los celestiales ojos,
con gratas esqui veces y sonrojos
y el móvil talle entre mis brazos p1·eso :
turbada por mi erótico embeleso,
r'iendo de mis cándidos antojos,
posaron con ardor sus labio-, rojos
sobre mi sbn calenturienta un beso.
Despué, . .... . ¡purtí! L1. v!']('idosa suerte
me hizo llo1·ar en ya leja.no día
de dura ausencia, su tem pran:.1, muerte.
Mas ¡ab! con aquel beso todavía
en vano pugno por que no dPspierte
h ondas t ri stezas en el alma mía.
MANUEL A. SAN JUAN.
L ima,11903.

CHISPAS
El secreto de la dicha
consiste en tener paciencia,
y los senderos del mundo
caminar en línea rect a.
¿Eres pobre? Pues trabaja.
¿Eres rico? Haz obras buenas.
¿Eres ambicioso? Lucha.
¿Naciste león? Pues devora.
¿Naciste pájaro? V uela.
¿Naciste ví bora? Muerde.
¿Naciste buey? Come yerba.
M. DEL PALACIO.

!nécdotas de artistas
El Emperador José II preguütó
un día al célebre Padre Ma rtini:
¿En qué consiste que sobre músi ca se emiten juicios tan abs urdos,
cosa q ne no ocurre con las demás
bellas artes':'
-Hay dos r azones-respondió el
P~d:e Ma:tini: la pri~era que la
mus1ca exige ser sentida como el
amor ; la segunda, que la mayor
parte de los músicos no son escritores y l a generalidad de los escritores no son músicos.
Méxicv, D. F. , septiembre 21.
El Dr. Bernardino Beltrán dice:
«Desde antes de recibirme, en algunas personas de mi familia, y después de recibido, en mi clientela
particular, he usado con muy buen
éxito la Emulsión de Scott de aceite puro de hígado de bacalao con
hipofosfitos , únicamente preparada
por los Sres. Scott &amp; Bowne. Me
es muy grato manifestar los buenos
resultados que he obtenido, sobre
todo en el tratamiento de la escrófula y la tuberculosis pulmonar.&gt;

o

et tatJ1mento
del Ilmo. Sr. Arzobispo Fechan
Los bienes fueron valuados en $126,000.
La ma¡yor parte de lo t estado consistía e.n dos pól izas de $25,000
cada una, tomadas en " La M utua", Comp,a ñía de Seguros sobre
la vida, de Nueva York.

"SflNTfl FE" l,flMEJOR RUTfl
A Denver, Kansas Oity, St, Louis, Ohicago, New York,
San Francisco y Los Angeles

"'.'~

Haice pocos dfas que ~e ,p racticó
la atpertura del testam,e nlo de.J. Ilustrís imo Sr. Al'zob~o D. Pat r icio
A.. F~ehian .en la c.iuda,d de Ohicago,
Illrno1s. La fortuna d,e[ distinguido
prela:do asoendió á i0errca de . . .
$125,000 or o americano; y según el
illllVentario que se ha pu.blicardo Jos
bienes que dejó .fueron como sigue :
Dos p6li zas de "La
Mutua," Com-pafüa
d,e Seguros sobre ,!,a,
Vi-da, de Nueva York,
por $25,000 oro ca.da
una, ó sean. . . . . $ 50,000 oro.
Dividendos a.cumulados
sobre una ,d,e las p.óJizas. . . . . . .
9,329 oro.
Ot:ria póliza &lt;le segu,r o. 14,000 oro.
Acciones en efectivo y
en Bimcos . . . . . . 37,000 oro.
Entre los disposiciones del s&amp;
ñor Arzobis-po, en su testamrento se
hicieron ést.ae:
'
A su hermana, señor ita Kate
F'eelhan, que estuvo si.empre con él
hasta su mue.rte, $40,000 010 en bonos y $25,000 oro en una de las pólizas de seguro; á la se ñora A.na A.
Fi€&gt;ehan, viud a de.J. s,eñor doctor
:IDduardo L. Feehan, hermano del
señor !Arzobispo, $25,000 oro de
otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo; á la Aca.diemia de San P,atri.cio de Ob.ica,go, de la qu,e es preoeptora s u hermana, Madre Maria
Catalina, $10,000 oro de la últim,a
.p óliza; á la escuela "Santa Marfa''
de enseñanza -práctica para varones, de Feelhanville, Illinoi-s, Q;Ue
er a la institución por J.a, que más se
interesaba el señor Arzobispo, s,e
entregaron :!OSI $4,000 restamt,eis de
.Ja última póliza.

~

Se reserv a~ camas en Carro Pulman para todos los puntos en
los Est ados Um dos. Los R estaur ants y Carros Comedores de Harver en la ~ íne~ ~e Sa!!,ta Fe, son r enombrados en el mundo entero.
Par a precios, 1tmerar1os y otr os informes, dirigirse á

~., ,
,-4

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.::_

//

~.

.
t

i
'

LAS BENDICIONES DE SAN AN'l 'ONIO ABAD, -LA VERBENA,
NUESTRO PAfS , - PUliJNTE DE LOS FRESNOS, - CUER NAVACA,

W. S. Famsworfh.- Agente General.
1~ San Francisco, Núm. 8, México, D. F.

�Año XL-Tomo L-Número 6,

Febrero 7 de 1904

Precio del Ejemplar, 50 centavo2',

�..

.Al Puerto de \;)~racruz

L UNDO LUST~ílDO

LA CASA MEJOR SURTIDA
DE LA REPUBLICA·

Año XL- Tomo I.-Núrnero 6.

MEXICO,~FEBRERO 7 DE 1904.

~Director: LIC. RAFm: nms SPINDOLA
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Su!Jsrri¡&gt;clóu mensual torliuea ...... $ 1.ó0
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ld~rn en la Ca¡&gt;ltul. $ l. 26

Gerente: LUIS REYES SPINDOLA

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Departamento de Géneros de Lana para Vestidos.
VISAMOS a nuestra numerosa
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Eot. de oJ El Muu.clo I/u,Nll'(Hlo, '-'

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1904, Año 11, Tomo 1, No 5, Enero 31</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Alma de América</name>
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        <name>Damas distinguidas</name>
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        <name>Estudio de Fabrés</name>
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        <name>General Francisco Pérez</name>
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        <name>Himno del alcohol</name>
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        <name>Legación de México</name>
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        <name>Notas metropolitanas</name>
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        <name>Política general</name>
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                    <text>..

.Al Puerto de \;)~racruz

L UNDO LUST~ílDO

LA CASA MEJOR SURTIDA
DE LA REPUBLICA·

Año XL- Tomo I.-Núrnero 6.

MEXICO,~FEBRERO 7 DE 1904.

~Director: LIC. RAFm: nms SPINDOLA
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Su!Jsrri¡&gt;clóu mensual torliuea ...... $ 1.ó0
ldetn
ld~rn en la Ca¡&gt;ltul. $ l. 26

Gerente: LUIS REYES SPINDOLA

T

Departamento de Géneros de Lana para Vestidos.
VISAMOS a nuestra numerosa
clientela que acabamos de reci=
bir todas las novedades de Pri=
mavera, como Velos, Etaminas,
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na y seda, ·usas y de fantasía.
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de todos tejidos en colores
y negros.
Especialidad en telas crema, lana y lana y seda.

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Mandamos á vuelta de Correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, FRANCOS DE PORTE, los pedidos mayores
de 25 pesos cuyo peso no exceda de 15 kilos.

Slgnortt, t;onnorat veompañía.

CUADROS POPULARES
Un Observatorio al aire libre.
Eot. de oJ El Muu.clo I/u,Nll'(Hlo, '-'

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO

La ~111briaguez Nu111ano

t,a Mucrt6 061 sr. Goron6l Vill60os

Pesimismo

LOS FU~5RA.L58

y Optimismo
IBL Oriente tiene el opio, el Occidente tiene el alcohol. Ca.da
pueblo, cada raza, cada época tiene su embriaguez y tal parece que
las altas facultades de que el hombre da muestra, todas las proE&gt;zas
que realiza, todas las empresas á
que da cima. y todos los progresos
que conquista., son fruto de un estimulante artificial, de una embriaguez provoca.da y deliberada. y de
una. excitación anormal física, intelectual, moral, económica ó política.
En l a India, las portentosas civilizaciones y las prodigiosas grandezas del pasado, son la natural
resultante de la embriaguez metafísica y mística, que no encuentra paangón en Occidente, como no sea
en las mitología~ escandinavas.
En Grecia se vivía en una.embriaguez estética y dialéctica, representadas, ya por formas armoniosas y puras, ya por razonamientos
silogísticos é impecables que le permitieron crear una plástica, una
poética y una filosofía inmortales
co'n la Ilíada y el teatro griego, con
el Partenón y la estatuaria, con
Aristóteles y Platón.
En Roma imperó la embriaguez
de lo grande en el orden militar,
material y jurídico y en tan vastas
proporciones como en el antiguo
Egipto; pero con mayor armonía y
mejor gusto, tomados de la vieja
Grecia, levantó circos, construyó
acueductos, escribió digestos, realizó conquistas, monumentos todos que aún no,s pasman á través de
siglos y siglos de progreso y de
grandeza.
La civilización medioeval fué una
embriaguez ascética. y mística, como la de la India, y dialéctica, co-

mola de Grecia. Los Santos Padres
y los escolásticos la simbolizan.
El Renacimiento fué una encrucijada de embriagueces, la paga.na y
la cristiana. Tuvo á Rafael á la
vez que á Miguel Angel, vió al Aretino del brazo de Dante Aligbieri;
miró codearse á los dialécticos con
los experimentadores, puso frente
á frente á Galileo y á la Inquisición y tuvo Zoilos para todos los
Aristóteles.
'rodas estas embriagueces que sostienen, pero que enervan y que estimulan á l a acción aflojando y re·
la.jaudo sus resortes, eran meramente mentales y morales: el entusiasmo, el fanatismo, el amor á lo
bello, á lo verdadero, á lo bueno;
y por ser meramente mentales y morales, es decir, inmateriales y superiores, eran nobles y grandes como grandes y nobles fueron, aunque á veces erróneos, sus resultados, y aunque, en ocasiones, quiméricas sus conquistas.
La embriaguez moderna, la que
sostiene, estimula é impulsa al hombre en su portentosa labor industrial, es menos noble en sus fines
inmediatos y más baja y mezquina
en sus medios. Moralmente considerada, la embriaguez moderna es
la sed de lucro, el afán de riqueza.
El hombre de nuestros tiempos se
embriaga con oro, como Cleopatra
coa perlas disueltas, y para allegar
fuerzas, impulsos, energías, fuerza
el vapor de su caldera interior atiza el fogón, acumula el combustible, se agota t riunfando, y, como
Pirro, puede excl amar: «Con otra
victoria. como ésta, estamos perdidos&gt;.

La lucha es tan desmesurada y
· tan desproporcionada á las potencias y facultades norma.les del hombre; el rendimiento útil que se exige
á la máquina es tanto, que sólo á
fuerza de combustibles especia.les y
de ca.lefa.criones exageradas, el dé·
bil y frágil aparato huma.no puede
momentánea y fugitivamente, consumiéndose y aniquilándose, bastar á la ardua tarea y á la agobia.dora. fatiga de la vida moderna.
El hombre moderno no es un sol
perpetuo y perpetuamente br~lla1;1te
y cálido: es un meteoro transitoriamente luminoso, y l a humanidad, á
diferencia del sistema. planetario,
vive de la luz y el calor de una lluvia de estrellas, antes que de las
irradiaciones y de los destellos de
un astro central.
Deficiente de todo punto parabastar á la. ruda tarea á que lo condenan el torbellino y el vértigo de la
vida moderna; necesitado cte impender energías C()losa.les en lo físico,
lo intelectual y en lo monl, y á mayor abundamiento en lo político y
lo social, así como el dispéptico
recurre á los eupépticos, así como
el inapetente acude á los amargos
y como el neurasténico echa mano
de las substancias fosfóreas, el
hombre actual recurre al alcohol,
al tabaco, al café, para darse fuerzas transitorias que acabarán por
ser debilidad, y energías pasajeras
que concluirán por ser enervamientos é impotencias.
.
Vivimos á caballo sobre un sofisma y encerrados dentro de una petición de principio. Por vivir más,
nos acortamos la vida, y por vivir
mejor, nos hacemos intolerable la

existencia.. En busca del placer , caemos en el «delirium tremens&gt;; anhelantes de genio, llegamos á la imbecilidad; sedientos de gloria, sólo
alcanzamos la abyección, y deseosos de riqueza, labramos con nues•
tras propias manos nuestra miseria.
Terrible dilema: ó el hombre se
confina en la mediocridad y sólo así puede ser feliz, ó aspira.
al progreso, á la grandeza, á la
gloria, á la excelsitud, y entonces se condena á la desgracia.; el
péndulo humano oscila entre extremos inaceptables, va del quietismo
. oriental á la fiebre álgida occidental, y pasa, como decía Víctor Hugo de París, de las Termópila.s á
Gomorra. Parecemos condenados á
ser estúpidos é inertes para poder
ser felices, ó á ser desgraciado,;¡ en
fuerza de querer ser dichosos.
Pero este pesimismo sale sobrando. 'l'odo momento de la historia es
una transición y es una crisis; inferir de nuestros vicios de hoy nuestro bienestar de maña.na, es presunción y audacia; nuestras abyecciones y nuestras miserias son
todas cambiadizasy transitorias;la
tempestad no es más que el e,;fuerzo en favor de la calma; el huracán
augura la brisa; el terremoto consolida á l a vez que destruye, y á
fuerza de erupciones volcánicas, de
diluvios universales y de cataclismos generales, 1a tierra se ha hecho
habita.ble y digna de ser habitada.

Alma de América

II nuevo Procurador Militar

PIEL DE PUMA

.1e)JON motivo del fallecimiento del Sr. Lic.
D. Franci~co Pérez, Procurador General del Ejército, ha sido nombrado para sucederle _en_ tan importante encargo el Sr. Lic.
D. Eut1m10 Cervantes, actual Diputado al
Congreso de la Unión.
El ~uevo .Procurador l\Iilitar, que tomó ya
poses1on de s_u empleo, previas las formalidades de estilo, es oriundo del Estado de
~axaca, don~e hizo sus estudios preparatorios y p1:of_e~10nales, interrumpiendo su carrera al i~iciarse la campaña de Tuxtepec,
para servir al lado del Caudillo de la revolución.
Al terminar 1~ guerra, el joven estudiante,
que había obtemdo en el campo de batalla
el gr~do de capitán, regresó á Oaxaca para
conhnuar allí sus estudios hasta recibirse
por último, de abogado. Como jurisconsul:
t?, el Sr. Cervantes ha dado pruebas palmanas de su competencia, sobre todo en asuntos de Derecho Constitucional, ramo del que
fué profesor durante algún tiempo en el Instituto del Estado.
Por lo demás, el Sr. Lic. Cervantes ha
ser_vido, en d~ferentes épocas, puestos de tanta importancia como los de Secretario de Gobierno de su Estado natal y Diputado á la
Legislatura de Oaxaca y al Congreso de la
Unión.
Con tales antecedentes no e3 de extrañar
que el nombramiento hecho en su favor haya sido recibido, en los círculos militares,
con general aplauso.

'&amp;

Rasga el puñal con acerado diente
la pintoresca piel: brotan raudales
de sangrientos rubíes y corales;
y rinde el puma la indomable frente.
Dobla, sobre su cuello, airosamente
la rodilla Nemrod: himnos triunfales
pugnan entre los ásperus breñales;
y se tiñe de púrpura el torrente .. ..
L a piel envuelve, con abrazo estrecho,
la desnudez del cazador fornido:
¡qué orgullo siente, c uando cubre un pecho;
mas su orgullo es mayor, cuando reposa,

á la manera de un tapiz tendido,

bajo los pies de una mujer hermosa!

OO .
EL AÑIL

SR. LIC. DON EUTIMIO CERVANTES,
Procurador de Justicia lllllltar.

[ASUNTO PICTOR.ICO]

LOS COCUYOS
Brinda al pintor el índigo cambiantes
con que luce en l as sedas y en las flores,
prodigando el azul con los vigores
de ocasos regios cuanto más brillantes.
Ya es el añil zafiro entre diamantes,
ya lazo para atar cartas de a.mores,
ya vestidos ae tul que entre fulgores
giran en una danza de bacantes .. ..
Tiembla en el lago, como un brillo apenas;
corre bajo la piel de terciopelo
y se trasluce en perfiladas venas ....
Pero nunca es más noble en sus antojos
que cuando, en un pincel, recoge el cielo:
y en dos lo parte, par a hacer dos ojos!

00

Parpadeos de luces vacilantes
bordan la selva, cuando muere el día,
á manera de extraña pedrería
que relumbra. y se apaga por instantes . ...
En de.iatados círculos errantes,
brotan cocuyos en la selva umbría,
cual si alguien, con la fiebre de la orgía,
arrojara. puñados de diamantes ....
De día ocultos en la verde alfombra.,
sólo en las horas de nocturna calma
di vagan á través de la espesura;
y á fuerza de brillar entre la sombra,
acrecientan su brillo, como el alma
ltue á fuerza de sufrir se ha.ce más pura!
JOSÉ SANTOS CHOCANO.

ILUSTRADÓ

IL

A nota sensacio~al de la semana, ha sido el lamentable accidente
de que fué víctima hace ocho d1as el señor Coron el Don Carlos
Villegas, Inspector General de Policía, en México, é insaculado al
gobierno de Jalisco.
El fallecimiento del señor Coronel Villegas, dadas las dolorosa
circunstancias en que aconteció y que ya conocen nuestros lectores
por lo que acerca del su ceso han publicado EL IMPARCIAL y EL MuN-

honor ante el cadáver. Por la noche estuvieron en la residencia del
finado l os señores Mini~tro de Gobernación, Don Ramón Corral,
Subsecretario cte Guerra, General Luis C. Curie!; los Dipu tados Don
Tomás Morán y Don Ignacio M. Luchichí y algunas otras personas
distinguidas.
Las coronas depositadas en la capilla ardiente, fueron numerosísimas.
Los restos del señor Coronel Villegas, una vez embalsamados, fueron puestos en u na caja de madera fina con adornos de plata, permaneciendo así en la cámara mortuoria hasta las tres de la tarde, hora
previamente fi jada para los funerales.
A este acto concurrieron el 4? Regimiento, con bandera y m úsica,
el Cuerpo de Gendarmería Montada, el de Bomberoe, con uniforme
de gala, y una gran parte de la gendarmería de á pie; fuerzas, todas,
enviadas para. h acer los honores correspondientes al finado.
El cortejo partió de la calle de Donato Guerra en este orden: Gendarmería montada, carroza fúnebre, Cuerpo de Bomberos, Gendarmería de á pie, 4? Regimiento y carruajes particulares. Los invitados tomaron asiento en 1.5 vagones, ocupando el primero el sefior Ministro de Gobernación, Don Ramón Corral, que presidió el duelo
oficialmente; el señor Lic. Don Victoriano Agüeros, que representaba á la familia del señor Villegas; el señor Gobernador del Distrito;
los señores Ministros del .Japón y de Cuba y otras personas.
De la calle de Donato Guerra, el cortejo siguió por las de Bucareli,
Providencia, Alconedo, Nuevo México, Rebeldes, Zuleta, Cadena, Capuchinas y San Bernardo, para dar vuelta por la de Flamencos siguiendo en la misma dirección hasta Peral villa, y de allí hasta el
panteón del Tepeya-c. En las calles del tránsito, multitud de personas presenciaban el desfile.
Antes d e darse sepultura al cadáver, el señor Lic. Angel Zimb rón,
Secretario del Gobierno del Distrito, pronunció una pequeña oración
f6nebre, que fué escuchada por los concurrentes en medio del más
religioso silencio.
La comitiva regresó á la ciudad al caer la tarde.

S,R. CORONE.L DON CARLOS VILLEGAS,
EL 31 DEL PASADO.

t TRÁGICAMENTE

DO, produjo en la ciudad una sorpresa y una sensación verd aderamente extraordinarias. Multitud de personas acudieron al sitio donde el señor Inspector General había sido atropellado por los cahallos
desbocados de un carruaje, á fin d e informarse del accidente, y la
noticia de que se encontraba en agonía, se propagó en la población
con una rapidez increíble.
.
Al recibir esta noticia, y en los momentos en que el señor Coronel
acababa de expirar, se presentaron en la casa mortuoria el señor Gobernador del Distrito, Don Guillermo de Landa y Escaudón, el señor
Diputado Don Benito Juárez y otros caballeros, disponiéndose desde
luego qu~ los principales empleados d e la policía h icieran guardia de

LLEGADA DEL CORTEJO AL PANTEÓN.

00
Los nifios son el alma de la familia: vivimos con ellos, por ellos, en ellos.-GRÉARD.

LOS FUNERALES DEL SR. CORONEL VILLEGAS.-DESFILE DE LOS BOMBEROS Y DE LA. GENDARMERfA.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Algo sobre espectácnlos.-La llegada de los marinos
alemanes á Veracruz.- El banquete dacio en la
Presidencia al Administrador de Correos
del Cauadá.-La Primavera.

f!::fJ..UCHOS
han afirmado que la vida e;, un
teatro; que la comedia humana, en el escenarlo de las grandes cindades, lo mismo que
en los poblados cortos, tiene mucho de la existencia febril, falsa, de oropel, de los cómicos,
detrás de las bambalinas. Todo es ficción; todos parecemos, cuando nos encontramos en público, actores, más ó menos diestros, que tememos olvidar el papel, trabajosamente aprendido de memoria.
Cuando llegamos á nuestra casa, ya en la
intimidad, solos con nosotros mismos, arrojamos enfadados la careta, estiramos perezosamente los miembros, encogidos por la larga
«pose» y vol vemos á ser hombres.
Pero es más pungente la impresión que causa un circo. En el escenario de un teatro todo
lo que se representa es el producto de una imaginación que se empeña en tejer intrigas, hilando situaciones con muñecos, los mismos
siempre. El amor, el instinto, la codicia sexual,
arden en ~os ojos de los actores de talento; los
que no lo tienen, hacen la pantomima de un interés que no sienten, y nos producen la misma
impresión desagr¡¡,ctable que experimentamos
ante una nuez vacía. Pero falta en esa farsa
uno de los elewentos de la vida.
No; más que un teatro, es un circo la vida.
La misma sonrisa abre las bocas dispuestas á
reír, así sea ante el curioso espectáculo de un
atleta forzudo, que ante la repugnante figt.ra
de un hombre-víbora. Todos, al ir al circo y
al irá la calle, dejamos nuestro rostro de personas para vestir un rostro de ocasión, obligatorio, necesariamente alegre. Las pobrecillas hestias, deformadas por el yugo oprobio·
so, saltan como falderillos á la voz del domador. Vemos al más noble de los animales rastrear humilde y penosamente, tratando de
acomodar sus garras, hechas para herir, en
un equilibrio impuesto por el miedo. Tal pasa
en la vida. Y luego nmos á una pobre hembra, abatida, con grandes ojos de miseria y
de temor, que domina al instinto difícilmente,
precipitándose en un vuelo peligroso. Seguramente que de tener pan, no lo haría. P ero tiene
hambre; ha de comer; precisa ganar la vida de
algún modo. Y se impone una sonrisa satisfecha, muy semejante á la sonrisa orgánica de
una calavera. Tai pasa en 1~ vida.
A las veces una muchacbilla, impúber aún ,
salta tejiendo caprichosos encajes cte agilidad.
Apenas descansa en un ángulo, cuando la her·
mana (recogida ha poco en cualquier recodo
de la ruta) salta pidiendo un aplauso para
ella, pidiendo su ración de aplauso, sin la cual
las contratas se dificultan. En una competencia
innoble se despernancan y se agitan hasta que
el público aplaude. ¡ Se ha conseguido el objeto! Y se retiran l~ntamente, desapareciendo
tras la cortina, abatidas, como si el peso de la
vida cargara todo entero sobre sus débiles hombros, mientras algún cirquero enamorarlo silba en sus oídos una frase vulgar y roja.
Recuerdo un delicioso cuentecillo que rueda
por ahí. La princesa Colibrí, una enana, reina
sobre un trono de oropel y de misel'ia, sobre
la compañía acrobática que la r ecogió, muy
niña aún, al borde de un camino helado. No
con0ce má!; asunto que el limitado por las telas manchadas y las decor·aciones de relumbrón en las cuales se exhibe, casi desnuda, en
una corte de irrisión, ante los aplaus.o s imbé·
cites de los campesinos. Pero un niño de casa
rica, un escrofuloso y mártir niño de largos
cabellos rubios desteñidos, ha ido por casualidad al circo, ha visto á la princesa Colibrí y
ha pensado en invitarla á un té infantil que
dará en su palacio á sus amiguitos.
La pobrecilla princesa de feria recibe, encantada la invitación. Un coche, tirado por caballos hermosos, con un gran cochero de librea,

llega hasta li. barraca donde la princesa reina,
Ha procurado la enana vestir su mejor traje,
y se mira orgullosa en el espejo, porque se
cree hermosa, se cree elegante.
Pero cuando llega al salón, las cosas cambian. Un grupo de pequeños, ricamente alhajados, baila incoherentemente, con la incoherencia de la vida misma, que se manifiesta sin
ambages. La princesa se siente cohibida ante
a'luel mundo que se revela súbitamente á su
asombrada imaginación. Ella creía otra cosa.
Los niños tienen para ella una curiosidad
semejante en todo á la que los «badauds» ma,nifiestan por un oso encadenado. La vida es
mala, seguramente; y cuando la invitan á un
vals, cuando siente que sus músculos atrofiados se resisten y su pobre cabeza zumba con
los preliminares del vértigo, se retira, se va á
su cuarto deslavado, en la barraca del circo;
vuelve á su trono, á su trono de burla y de
irrisión, á llorar con las primeras lágrimas de
fuego, lágrimas vivas y humanas, que van quemando sus mejillas embadurnadas de bermellón. Tal es la vida.

eterna variación de los dos elementos en pugna, del aire siempre inquieto, del agua siempre femenina y amarga, voluble como una hembra, insaciable, forjan el alma y la baten, dándola aristas agudas y modelándola sólidamente.
Y aun cuando la vida se prolongue con insistencia, más allá de la ambición más ávida;
aun cuando los aiios lluevan su escurcha y el
corazón vaya enfriándose, debilitando el curso de la sangre, el cuño que I a mar imprime en
las almas, permanece apenas ligeramente gastado, C.)mO las efigies de las monedas, por el
largo contacto con la gente; pero siempre perceptible.
Bien venidos los viejos marineros. Son heraldos de paz, por mucho que monten buques
de guerra. Nuestra pobre ciudad les hará los
honores, y se apresta ya á tal cosa, como una
vieja coqueta que, al saber la espera un visitante, revuelve los arcones en busca de las galas que atormentaron á los galanes de su época juvenil.

...
... *

Una de las notas más simpáticas ha sido el
banquete ofrecido en el Palacio Nacional al
Director de Correos canadiense que visita nuestra ciudad. Los amplios salones, hermosamente decorados, se han abierto para recibir al
huésped distinguido.
Desde que el rubio é infortunado príncipe de
Hapsburgo-Lorena dió sus fiestas rumbosas y
vacías, en las cuales flotaba un hálito de tragedia; desde que la República triunfante desterró los usos del régimen monárquico, faltaba
á nuestra buena ciudad el aliciente de este género de fiestas.
Eramos demasiado pobres para celebrar fiestas. Nuestro pueblo, como una Cenicienta india, esperaba la llegada de la hada que había
de convertir en dorada calesa la calabaza panzuda y burguesa. Eramos muy pobres y estábamos muy tristes. Nuestra raza tiene cierta
melancolía innata, como si, para probar la
teoría quimérica de la transmigración, soñara
con vagas existencias anteriores, en las cuales
el destino humano hubiera sido menos cruel
para con ella.
Ahora la buena hada ha llegado. Se llama
Paz y viste un gran traje de luz y de alegría,
en el que brillan, como luciérnagas, los dones
&lt;le la tierra y del trabajo. La buena hada ha
convertido á los ratoncillos y disponemos ya
de un carruaje. El príncipe nos espera.
Y mañana, cuando nuestra. raza sueñe aún
con el espectáculo enigmático y hermoso de la
fiesta, vendrá el Príncipe Azul á buscarla, para medirle el zapatito de cristal, pequeño como la mano de una marquesa y blanco como
un símbolo sagrado.

Los marinos alemanes se acercan á nuestras
playas. Vienen, amparados por la banderaglo·
riosa de la Federación alemana, á visitar nuestras costas hospitalarias. Bien venidos.

LA VISITA DE LOS MARINOS ALEMANES
Á MÉXICO.
El Comodoro Schroeder, Jefe de la Escuadra.
Los marineros forman una raza hermosa. Los
aires salobres del mar q neman sus mejillas,
que llegan á tener los reflejos cambiantes del
cobre viejo. Sus hondas pupilas, prolongadas
en un acecho constante y tenaz, parecen tener
profundidades de abismo cuando miran fija·
mente.
El mar esrun gran almácigo de voluntades.
Es una-escuela de virilidad á la que deberían
ser enviados todos esos retoños de la vida metropolitana en cuyas venas corre apenas una
sangre desteñida y pobre. La vida del mar es
grande, y es fuerte y es cruel, y las enseñanzas
que proporciona son modeladoras de la voluntad.
La mar imprime sellos hondos en la existencia de un hombre. El peligro, siempre presente
y posible, acechando siempre como un odio
tenaz y rastrero que vigila á su víctima; el e,:;pectáculo enorme, majestuoso, de la mar; la

PROGRESO.-LUGARiQUE OCUPABA EL MERC.IDO.

r=ORMIDABLt INGtNDIO
ENORMES PERDIDAS

...
... *

.........

RUINAS DE LAS BODEGAS DE LA AGENCIA COMERCIAL.

..

IBL ~elégrafo nos ~ra_nsmitió la. noticia del incendio en Progreso, simestro que !'ev1st1ó proporc10nes alarmantes y que ocurrió la noche
del 21'l del pasado enero.
Hasta hoy se señala como causa pro1?able del desastre, las chispas de
una locomotora que cayeron sobre varias pacas de materia combustible
dando origen al_ incendio, que comenzó entre 8 y 9 de la noche, pero qu~
º? fué notado smo basta las 11 por un policía que disparó al aire su
pistola en demand:i. de auxilio. Acudieron ento~ces el Jefe Político, Sr.
Sausores, el C&lt;?mandante de Policía, Sr. Regil, y cincuenta gendarmes y
soldados, á quienes acompañaban numerosos vecinos que trabajaron sin
descanso para extinguir el fuego.
El lugar df\l siniestro fué una manzana con vista á la calle dela Libertad, en que había grandes bodegas de henequén establecimientos de
abarrotes, un mercado, la estación del ferrocarril d~ vía ancha y las bodei:ras de la misma empresa.
E_l Norte que soplaba con fuerza, hizo más difícil la tarea de extinción,
Y b1e!-1_Pronto, á pesar de las bombas de mano y cubetas de madera que
se ut1l1~aban para_ refrescar las paredes, las pacas de henequén quedaron
convertidas en cemzas; los _tec)los se derrumba_ron con estrépito, y el fuego
se propagó á los demás ed1fic1os con una rapidez extraordinaria.
A las cuatro de la mañana ll~gó un tren de auxilio de Mérida, trayendo
á bord&lt;;&gt; á los Sres. Vales Cast1llo, Escalante, José Gabriel Escalante y
José D~az, representantes de las compañías de seguros, y á otros varios
comermantes de Mérida, el Comandante de Policía, un oficial y veintiocho
hombres, que prestaron grandes servicios.
El Jefe Político, Sr. Sausores, al intentar penetrar á una bodega donde
s~ temía hubiera trabajadores, cayó medio asfixiado por la enorme cantidad de humo, y el Comandante Regil, que· dictaba en esos momentos
diversas disposiciones, fué herido por la .explosión de un depósito de
alcohol, que le produjo graves lesiones en la cara y en el cuello.
Hasta el mediodía de la mañana siguiente se extinguió elfuego debido
á la falta de combustible.
'
. El número de pacas in9endiadas fué de 13,045, salvándose únicamente
mnco en las bodegas que se quemaron.
El valor de estas pacas, deduciendo las que se salvaron, se calcula en

Además de las pé_rlidas á que nos referimos, hubo algunas otras de
mayor ó menor cuant1a, que hacen mucho más lamentable el suceso.
El Sr. Don Alfonso E. López, corresponsal de EL MUNDO ILUSTRADO

Además del henequén, se incendiaron otras mercancías diversas, que
representan un valor de $200,000.
El Ayuntamiento perdió su mejor mercado, que valía $15,000 y le
producía una renta de $700 mensuales.

en Mérid_a, tomó personalmente las fotografías del lugar del siniestro
que publicamos en nuestras páginas y que, unidas á esta breve reseña
servirán_ para que_ nuest~os lectores se formen una idea de las tremenda;
proporciones del rncend10.

OTRA VISTA DEL LUGAR QUE OCUPABA EL MERCADO.

$700,000.

Se avecina, con un cascabeleo alegre, la Primavera, y se escuchan, á lo lejos, los roncos y
plañideros timbales de los h eraldos que la pre·
ceden. Nuestro valle es residencia de las favoritas para ella. Cuando sale de viaje, se aleja
poco, porque no quiere permanecer largo tiempo separada de los viejos colosos que, poi• el
Oriente, se tienden la mano, blanca de siglos y
de nieve, para cerrar el circo donde la ciudad
se asienta. Y el va lle presiente su llegada, sintiendo los e ~pasmos de una lujuriosa, de una
milagrosa vitalidad, que corren por sus 11,rterias. Porque si la Primavera ama á nuestro
valle, éste siente por la hermosa la insensata
pasión que todos 1enemos por aquello que es remoto, que es difícil, que es lejano ó imposible.

Febrero 4.

LAS BODEGAS DE l!lSCALANTE É HlJO, Y EL PATIO DE I..A ESTACIÓN, DESPYÉS DEL SINIESTRO

�EL MUNDO llUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

-

,:

·~~

~

Hay un punto que no menciona el discurso del Trono, punto de gran interés, que puede hasta enredar la ya inextricable madeja
del Extremo Oriente: nos referimos á la expedición inglesa á las casi inexploradas regiones del Tibet. A esas comarcas sagradas
que han sido muy poco frecuentadas por los
viajeros europeos; á esas altiplanicies para
norntros solitarias, pobladas, sin embargo,
de millones de seres humanos de civilización
exótica; á erns apartadas soledades donde se
agit~ un hormiguero de hombres, abrumados
bajo la inmensa pesadumbre del fanatismo
que en ellos mantiene la autocracia omnipotente de los grandes Lamas; allí donde
convergen las aspiraciones de Inglaterra, dueña de la península índica, y los apetitos de
Rusia,soberana de toda el Asia septentrional
se ha dirigido un destacamento de soldado~
británicos para sondear el territorio y ver si
pueden Establecer avanzadas que dominen
las vías por donde el «oso moscovita» se acerca á los risueños valles que inmortalizaron
los Vedas con sus cantos y regaron los cipayos con su sangre y engrandfcieron con sus
sacrificios.
Pero si el Emperador de las Indias no se

. ~
;t"~-==-

~:_:;:y:~::P-s--~~;-; -~:.· --

~l nuevo ]&gt;arla1neuto de la Gran llretaiia..-Agitación genet·al de los Jla.rtJdos.-La cuestlóu pa,lpitante,-Las reformas íiscttles.-Divisiones y subrllvislones.

.l,;l &lt;liscurso de la. Corona.-El conflicto rusojapoués.-La neutralidad &lt;le Inglaterra.
La expedición al Tlbet.-Rnsla y la Gran Bretaña, rivales.

((~ UÉ distante la política inglesa actual de
~ la de aquellos buenos virjos tiempos,
en que los destinos del país se vinculaban
en el movimiento de báscula de «tories» y de
ccwighsb: El complicado mecanismo del poderoso Imperio Británico ha traído, como
natural consecuenciit, la multiplicación de
elementos que funcionan en medio del trabajoso andamiaje levantado á impulsos del
triunfante imperialismo, sobre los despojos
arrancados de grado ó por fuerza á los pueblos sometidos, y obligados á girar en torno

del astro esplendoroso de la vieja Inglaterra,
transformada en la «Greater Britain» por el
curso arrollador de los acontecimientos.
No hace mucho tiempo todavía que bastaban dos hombres escogidos de entre los
más sobresalientes de los partidos, para dejar asegurado el perfecto funcionamiento
del Estado inglés, en todos los detalles de
su complexa organización. Russell ó Disraeli, Gladstone 6 Salisbury, eran euficientes á sustentar en sus robustos hombros de
Atlante el peso del mundo británico. ¡Qué
lejos estas épocas
y qué diferente el
,....
movimiento actual
en la política inglesa.!

C:a'.k-.~ER:itA.l]:T J:;N INGLATERRA.- UNA DEMOSTRACIÓN OBJE'l'IV A DE LAS
VENTAJAS DE SU SISTEMA FISCAL.

ENVÍO DE REFU ERZOS RUSOS Á MANDCH URIA.

de los diversos ~rupos en que se han dividido los partidos, ante las tendencias opuestas
y encontradas de las fracciones políticas, que
se acercan, se tocan, se confunden, se alejan, se des:ifían, chocan, se espían, saltan
para eequivar los golprs del contrario, y en
el revuelto entrecruzamiento de palabras que
parecen dardos y de rudos ademanes que simulan estocadas, semejan un tremendo y
descomunal a¡;,aJto de esgrima, de box, de
pugilato, de todos los juegos, ejercicios y
deportes británicos.

***

Siete-µor no decir ocho-distintos partidos se hallan frente á frente, dispuestos á
emprender la lucha, t6niendo por es&lt;::enario
*'!'*
el vasto hemiciclo de la. Cámara de los CoAyer inauguró sus
munes, y por espectadores á todos los puesesiones el nuevo
blos de la tierra, más ó menos interesados
Parlamento, con toen el fin del combate, pues directa ó indida la 1ujosa pompa
rectamente todos están atentos al desarrollo
y fastuoso ceremo- · que h11ya de tomarla cuestión fiscal que ahonial de los períodos
ra aparta., divide, fracciona y multiplica las
de ostentación, usaantes apretadas filas de los viejos partidos.
dos ant~s por la
Procuraremos hacer una breve y somera enumonarquía y casi
meración de los div.ersos grupos.
olvidados en ella en
Delante de todos se deEtacan los ministeel largo y glorioso
riales, los que siguen á Balfour, empe~ados
reinado de la difunen la actual contienda por su propia virtud
ta Emperatriz de
y que forman la falange resultado de la prilas India~, la senmera escisión de los conserv11dores que pretida reina Victoria.
sidía el Marqués de Salisbury; este grupo,
Ayer, en medio de
del que se ha alejado el célebre ex-1\linistro
las aclamaciones de
&lt;le 111s Colonias, el impetuoEO Chamberlain,
los unos y de la indistfoguese por sus deseos de reformas locasaciable cmiosid11d
les, sin llrgar al proteccionismo de sus antide los m~s. ¡::e di riguos colegas, causa primordial, de la pasada
gió Su Majestad Ecrisis en el ministerio.
duardo VII, entre
Formando en filas cerradas, pero con tenlos esplendores de
denciaP, f"i no opurstai;,, por lo menos distinsu brill11nte corte y
tas, se hallan los viejos unionista¡,, separarodeado de pompas
dos en dos fracciones: los librecambisll!s,
cuasi medioevale,:,
que proclaman la libertad del trMico, amá la suntuosa abaplia, pero moden,da; y lo.; ultralibrecam·
día de W estminster
l1ista1&gt;, que defienden r l comiorcio libre, sin
á cumplir con el
rei::tricciones de ningmia especie, sostenienprecepto legal, ante
do ambos que debe rel'petarse el actual sieel Parlamento que
tema fiscal, sin enmiendas ni modificncioneF.
inauguraba un nueDespués vienen los grupos liberales, subvo período lrgisladivididos en tres fracciones: los herederos de
tivo.
las tradiciones del «Great Old Mami, los con·
Grande expectatinuadores de la política de Gladstone, que
ción se siente en toquieren la antigua ,,Home rule» que ha de
das partes, calcudevolver su autonomía á la católica Irlanda;
lando el porvenir
éstos reconocen pot jefe indiscutible é indisdel ministerio que
cutido á Lord Rosebery, y trabajan por represide M. Balfour,
constituir el partido liberal tradicionalista,
ante la agitación
agrupando bajo una sola bandera los elemefl·

tos dispersos de él; vienen luego los que rechazan en cierto modo la libertad irlandesa
Y, bajo la jefatura de Sir Campbell-Banner~an, guardan los demás principios del partido; y finalmente, como para marcar la división completa de .los librecambistas en las
mismas filas liberales, mírase en s;gundo
término, aunque con fuerzas no despreciables, el ccpartido del trabajo", donde figuran
entre sus antiguos colegas, los radicales avan- .
zados, con sus ribetes de socialismo, anhelando ciertas reformas que atañen á las relaciones entre el obrero y el patrón, buscando .
solución al eterno problema entre el capital
y el trabajo.
·
Por en medio de todos, y amenazando con
sus compactos elementos, inclinándose del
lado de donde soplan vientos favorables á las
aspiraciones nunca satisfechas de los cat6licos, está el grupo que dirige John Redmond
las viejas é indomables huéspedes de O'Con~
nell, los representantes de la infeliz Irlanda,
s,iempte repleta de ideales, siempre dispuesta á luchar por ellos.

***

Magnas dificultades y diarios combates es-

peran al ministerio Balfour en la época actual, para poder salir avante en su tarea,
salvando los escollos que las oposiciones levantan en el revuelto mar dela política. Entre
tanto se preparan las luchas futuras y los futuros torneos de la severa elocuencia británica
en la Cámara de los Comunes, el RPy Eduardo ha ofrecido en el discurso del Trono los
lineamientos generales del programa de su
gobierno. Sin detenerse en grandes consideraciones ha estudiado la situación en el ExtremoOriente, señalando los rumbos seguidos
para observar estricta neutralidad en las diferentes fases del conflicto rusojaponés.
No era posible que en un mensaje, por su
naturaleza sobrio y compeñdiado, se expusieran pormenorizadamente las circunstancias
diversas del asunto; pero se nota por la parte
que se ha dado á conocer, que no se extinguen las esperanzas de que haya de en~ontrarse una solución pacífica á las cuestiones
pendientes, y se deja comprender que sin
hacer presión sobre ninguno de los co~tendientes, el Rey procura de todas veras un
amistoso y cordial arreglo de las negociaciones.

.....

...

:::

..,

EMBARQUE DE TROPAS Y MARI NEROS
EN LOS A CORAZADOS ARGENTINOS
COMPRADOS RECIE NTEMENTE
POREL J"APÓN
-

4.

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refie:e en su mensaje á esa expedición, sábese, sm embargo, que ha sido detenida en sus
avances, y aun se ha hablado de que los tib_etan&lt;?s amenazan con la intervención rusa.
s1 los mglese,! pretenden eeguir su marchá
aventu rada. J&gt;ue~e afirmarse, pues, que ha
fracasado este pr1mer intento· no será sin
duda, el último, y para cuando el pró~imo
Re efectúe, habremo:; de contemplar frente á
frente á laa potencias que se dispu tan la
preponderanci11 en el Asia, como vemos ahora á los que con t irnden por el codiciado jirón del Extremo Oriente.

X. X. X.
'

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-..,,,4,a.
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LA EXPEDICIÓN AL TIBET.-TRANSPORTES~EN LA FRONTERA DE LA INDIA,

3 de febrero de 1904-.

'1

. En punto á supersticiones y leyendas, deJadnos las que son alegría de los niños. VALTOUR.

-El amor hace á las mujeres lo que el sol
áh las flores: les dd_a color, las embellece, las
ace parecer ra iantes y lozanas · pero cuando es demasiado ardiente, las c~nsu~e y las
agosta.
-:-El hil~ de la vida se aflojaría si no estuviera moJado en algunas lágrimas.

�-

EL lllJNDo n,UffB,ADO
De estos trabjos emprendidos con toda actividad, estáñ ya terminados los relativos al
malecón y una g~an parte de los correspondientes al muelle.
En cu~to á las obras de saneamiento, tanto ó más importantes que las de defensa, con.
!:'~~ten en la apertura de un canal-el de «Ventanas, »-que permita la introducc1on y conserva.ción de las aguas del oceáno en la parte Norte de la laguna de
Cuyutlán dividiendo ésta, por medio de mi dique, de la parte donde ahora
se explo~n )as salinas; y en el saneamiento de otra laguna-fa, dó San Pedrito, mediante la construcción de otro canal de forma y dimensiones determinadas.

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' ""'Trrmmir.miiñ~

~Laño de 1900 dieron principio las obras de saneamiento y
l.L2, defensa del puerto de Manzanillo, en la costa del Pacífico,
encontrándose en la actualidad muy avanzadas.
Las obras, en virtuu del contrato celebrado por la Secretaría de
Comunicaciones con el Sr. Lic. Don Pablo Martínez del Río. en
representación del contratista, Mr. Edgard K. Smoot, comprenden lo siguiente:
Un malecón paralelo á la playa; el d ragado necesario para obtener en la bahía una profundidad de ocho metros, cincuenta centímetros, y un muelle perpendicular al mismo malecón, que facilite á las embarcaciones el embarco y desembarco de las mercancías.

Con la apertura de estos canales se logrará, como en otra
ocasión lo dijimos al tratar de este mismo a,mnto, el que la acción directa de las olas del Pacífico impida el estancamiento,
en los depósitos de Cuyutlán y San Pedrito, de aguas y desechos perjudiciales para la @alubridad y que, en opinión de
personas competentes, han sido la causa de las enfermedades in. fecciosas que en ciertas épocas se observan en Manzanillo.
Además y con el objeto de irnpedir que el golpe brusco de
las olas de~truya el canal de Ventanas, se ha levantado á la en-

t'.ada de éste u~ muro de protección, con ·materiales muy res1stente1:1. Al Onente de la laguna de San Pedrito se ha construido una gran presa.
Es indudable_ que con la im~lantación de las mejoras que por
cuenta del Gobierno se llevan a cabo en Manzanillo este puerto será uno de los más importantes y más bien aco~dicionados
de la República.

m

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

fiesta entre Médicos
'7\¡ iniciativa del Dr. Don Adrián de Ga-

Lñl ray, se reunieron hace pocos días va-

RIMAS
¿Sabes por qué te quiero, hermosa mía?
¿,sabes por qué te adoro?
Porque la castidad es un tesoro
que tú no has derrochado todavía.
Porque cuando mi mano temblorosa
te acaricia, al instante
de la serenidad de tu semblante
surge como un relámpago de rosa.
Porque eres más esquiva, más huraña
que los osos que habitan en el hielo,
que el pájaro que vive en la montaña,
que las nubes que pasan por el cielo.
Sé siempre así: sé casta .. . . Si algún día
mi boca te sorprende y te profana,
di que soy Acteón, que tú eres Diana,
y despréciame mucho, hermosa mía.
VÍCTOR M. RACAMONDE-

-Los juguetes de artificio complicado no
hacen más que embrollar el entendimiento.
El niño adora las formas sencillas y regulares de que ya no gustamos nosotros.-MI•
CHELE'f.

-Delicioso es creer en las leyendas 6 fingirlo: la gente, grande 6 pequeña, no puede
ser feliz sin las mentiras. - FouQUIER.
- La caridad callejera perjudica á la sociedad y al socorrido. - FouQUET.

vios facultativos de los que hace veinticinco años concurrieron por primera vez á la
clase de Anatomía de la Escuela Nacional
de Medicina, para comenzar su carréra de
médicos.
Por la máñana se reunieron los doctores
Lorenzo Cbávez, Ignacio Fernández Ortigosa, Adrián de Garay, José Gay6n, José Mangino, Miguel Márquez, Ismael Mendoza Fernández, Ram6n N. Prado, Jesús Tajonar,
Fernando Zárraga y Juan Martínez del Campo, residentes en México; Tomás Pellicer, de
San Juan Bautista, y Ricardo Ortega, de
Piedras Negras, y el Sr. Don Donaciano Morales, residente también en esta capital y que
fué Profesor de Farmacia de todos los compañeros alli reunidos.
El grupo de doctores se dirigi6 al pante6n
del Tepeyac á depositar una corona de flores artificiales en la tumba del Dr: D. Francisco Ortega, que fué su Profesor de Anatomía Descriptiva.
Allí pronunci6 una alocuci6n el Sr. Dr.
Garay á nombre de sus compañeros y en
elogio del maestro, y en seguida el Sr. Profesor Moraler;, habl6 también, felicitando á
los qne fueron sus discípulos, por la muestra de gratitud y cariño que consagraban á
la memoria del sabio maestro Ortega.
De regreso á la capital, los invitados se
retrataron en grupo, y en Chapultepec les
fué servido un espléndido banquete.
il$'. Por la tarde se charló alegremente en el
bosque y se evocaron gratísimos recuerdos,
pues de los noventa y cuatro alumnos inscritos en las listas de aquella época, s6lo una
tercera parte vive.
En un álbum «ad hoc,» los concurrentes
escribieron algunos pensamientos, y por la
noche se dirigieron juntos á un teatro, cenaron en un restaurant, y se despidieron, á la
media noche, deseándose felicidades y citándose para la celebraci6n de las «bodas de
oron, dentro de veinticinco años.

1

r

. 1

• 1

tfijJON motivo de} ~niversar~o de la promul~ gaci6n del Cod1go Político de 1857,_pu,
blicamos en nuestro número del domrngo
último l~s retratos de los cuatro únicos Di.
.
putados' al Congreso ConFtituyente
que. viven y una vista que reproduce el antiguo
salón de la Cámara, en el Palacio Nacional,
donde fué solemnemente jurada la ley suprema de la República..
.
Por considerarlo de importancia desde el
punt&lt;;&gt; de vi.sta hif:t6rico, ,d~mos hoy á _c~nocer, en fotografía, dos pagmas del ongmal
de la Constituci6n, firmado el 5 de febrero,
y que se comerva actualmente en la Secretarfa. de la Cámara de Diputados.
El refeiido original forma un volumen de
más de cien páginas, e8tá escrito _con letra
muy clara y uniforme des?e su p_nmera hoja hasta la última, y contiene, biiJo l?s n~mbres de los Estados puestos en letra «IZCJU!erdilla», las rúbricas de todos los represe~tantes que juraron la ley fundamental, siendo
de advertir que no_ se encuentr_~ en todo el
texto más que la hgera correcc10n entre renglone1,, que aparece salvada por la nota que
figura inmediatamente después de la fecha
de expedici6n.
En la misma Secretaría de la Cámara se
encuentra también el original de la llamada
«Acta de Independencia del Imperio ~exicana», que firm6 D. fg_ustín de ~turbide y
que publicaremos prox1mamefite a título de
curiosidad hist6rica.

o

- p ABADOS: n,,·es. Rafael Orteya, MiyueZ M. Má,•quez, José Manyino, To,nás Pellice,·, Jesás 'l'ajona ,·, José P. Gay6n, Ad,,•i&lt;Í-n &lt;le Ganty, Juw:• M, de~ Ca,npo • .
SENTADOS: D1·es. I. Mendoza Fe,-nández, Lo,·en.o Chávez, P,•ofesor José Donaciano Mo,•ales, D,•es. Fentwndf&gt; Zá1•1•aya, Ra&gt;rwn N. P••ado, Ignacio Fenwndez Ol't1tgosa.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MU:NDO ILUSTRADO

LA BARRICA DL ORO
IEN la pla.ya baja y arenosa se
congregaban unas dos ó tres
mil personasquevenían áconstituir,
en suma, la población entera del
pequeño puerto. El viento favorable
hinchaba las velas de los barquichuelos, que, llegada la hora de
volver de la pesca, dirigían sus
proas, negras de alquitrán, hacia el
pequeño muelle, henchido de espectador-es.
De 1a cercana fábrica de artefactos de cinc, que era la riqueza y el
orgullo de la población bretona,
salían las muchachas con sus locas
risas en los labios, y una, larga flama d~ amor en los azules y profundos OJOS. Todas ellas esperaban,
en aquella tarde de sábado, acabada la dura labor de la semana, á
sus novios, á sus amantes, á sus
maridos, que terminaban también
la semana de pesca y volvían en los
buquecillos á favor del terral.
Cada barquilla que iba llegando
al muelle, arrojaba media docena
de robustos marinos, en traje de
labor, con los brazos hinchados
por el ejercicio diario. La pipa en
los labios, contestaban á las preguntas de aquellos más cercanos al
muelle. Las preguntas eran.siempre
las mismas, y lo eran hacía ya varios ~ños. ¿Cómo va la pesca? ¿El
sol pica? ¿Cuándo podrá cambiarse
el anzuelo por la red?
Muchos de los marineros llegaban, enlazaban con la mano callosa
la cintura de alguna muchacha que
llevaba en los brazos á un pequeño.
Sonaba un beso, y los amantes se
dirigían, lentamente, saboreando
la dicha de amar y de estar vivos,
en aquel crepúsculo glorioso.
Las obreras seguían llegando en
grupos charladores y pomposos, en
los cuales las risas flotaban como
un «lied-motiv» argentino y sonoro.
Se detenían en la fina arena de la
playa, cerca del muelle, y esperaban, con los ojos fijos en alguna de
las velas que se perfilaban en el
horizonte, la llegada de sus novios
ó de sus maridos.

La muchacha, á fuerza de hábiles
maniobras con los codos, se acercó
á los que en aquel momento ponían
pie en tierra, abatidos, confusos,
sintiendo sobre sus cabezas las miradas interrogadoras y burlonas de
todo el pueblo reunido para recibirles.
·- Bien-dijo María, asestando á
Jean una mirada rabiosa. - Se han
manejado tú y tus compañeros como
unos can·allas. ¿,Qué significa esa
sangre y ese aspecto de criminales
aporreados por la policí1,:?
-Bueno; tenemos que verlo todavía. Ha sido un acaloramiento
de cabeza y nos hemos dado algunos golpes. Pero yo y Pictou tene-

bala vejez en aquel pueblecillo de
la costa bretona, comiéndose los
ahorros de su juventud.-¡Buena
pesca; pero ha de ser un cuñete, no
una barrica! ....
-No-le interrumpió el más cercano.-Un cuñete valdría, es cierto;
pero no valdría tanto como una
barrica. Jean lo ha dicho bien claro: se trata de una barrica llena de
buenos «napoleones», de «luises»
y de monedas muy raras, que tienen
retratos de reyes extranjeros y qi;e
llevan la inscripción defechasmuy
atrasadas.
Aquel pobre hombre, por refere ncias, daba, ya las señales del hallazgo; su voz se im ponía en el oleaje

***

De los botes de pesca, era el «Esperance» el más grande y mejor
dotado. El patrón, Couzels, era un
viejísimo lobo de mar que conocía
los cielos de todas las latitudes y
había vivido en todos los buques,
bajo todas las banderas. Poseía
algunos botes de vela para la pesca; pero de entre ellos escogía el
mejor, el más bien dotado, para
dirigirlo personalmente. Eran de la
tripulación Jean Houtré, muchacho
fornido y recio; Pictou, el marinero
más par lancbín del pueblo; Lo rain,
y dos muchachos, dos «ratones»
como en el tecnicismo marino se
llama á los pequeños que desempe-·
ñan los oficios subalternos en los
barcos. Todos ellos formaban un
grupo unido, amistoso, grupo de
fraternal amistad y de verdadero
cariño, y parecía que tal conducta
les granjeara las bendiciones del
buen Dios, porque era la«Esperan- mos razón, y y a se verá quién triunce» la que siempre despuntaba ror fa ante el comisario ....
sus buenas pescas, por el tamaño
Tales palabras fueron bebidas
de 5us pescados, por la fortuna en ávidamente por la atención curiosa
la navegación, difícil, de aquellos de todos. No explicaban nada. Augolfos plagados de escollos.
mentaban mejor el enigma. María
Entre los espectadores indiferen- preguntó, ya con cierto interés en
tes, la gran mayoría, queformaban la voz:
cola en el muelle, corrió rápida- ¿Y se pue&lt;!e saber por qué ha
mente la voz de alarma.. Los del sido la batalla?
«Esperance» venían heridos. Dos
-Por nada; por una barrica de
de ellos tenían los ojos reveutados,
sangl'ieotos, y el capitán mismo, el monedas de oro .. ..
patrón Couzels, llevaba un gran
guiñapo empapado de agua de mar,
por encima de la nariz. ¿Qué había
No fué necesario más que dijera
pasado á bordo? Rápidamente, como un reguero de pólvora, la noti- el mocetón, para que cordera, la
cia corrió avi rnncto la curiosidad noticia hasta las últimas filas. ¡Una
de aquellosespectadores que habían barrica de oro! Siempre habían
ido precisamente á ver qué sucedía sido muy afortunados los de la «Esperance». Bien valía la pena de romy á tratar de divertirse algo.
María, la novia de Jean, vió, con perse la boca y cambiar algunos
gran pena, que su amado era uno bofetones por la presa. ¡Una barri·
cte los más maltrechos, y recibió, ca de oro!
- ¡ Buena pesca!- declaraba á voz
mordiéndose los labios, las pullas
de sus compañeras de taller. Debe- en cuello uno de los concurrentes,
rían casarse, ella y el marino, en anciano de grandes barbas quemapocas semanas, y en el pueblo eran das por la brisa de muchos mares,
bien conocidos por todo el mundo. antiguo capitán retira.do, que pasa•

•
humano, con el prestigio que siempre encuentran los audace¡,.
El capitán, al escu@har esto, recordó la historia de los galeones
españoles. Era cierto. El mismo lo
había oído referir á viejos marineros que habían estado en los momentos de la pérdida de tales galeones. Los navíos del rey de España,
allá, hacía muchos años, habían
naufragado en el Golfo de Gascuña,
muy cerca del pueblo. Cosa muy
fácil era que, á la larga, la fuerza
de las olas hubiera levantado un
barril de pe luconas, y después de
haberlo hecho danzar por espacio
de algunos años, lo habrían llevado
á las redes de la «Esperance». ¡Buena suerte!
El grupo cómico de los cuatro
marineros, había acabado lamaniobra, y caminaba ya, en medio
de una masa comp.,,cta en la que se
distinguían Jean y su novia, rumbo
al edificio en que estaba la Comisaría marítima del Distrito. La
muchacha, más que cualquiera,
ardía en curiosidad por saber de

fijo lo acontecido en 1a barca de su
novio. El mocetón caminaba lentamente, cogido de la mano y procurando disimular, tras el cuerpo de
su amada, el rostro cubierto de cuajarones de sangre.
¿Que cómo había sido la lucha?
Cuestión de mala cabeza. El, Jean,
y Pictou creían firmemente que á
los que descubrían la barrica, á los
que la habían sacado del mar, les
tocaba la mitad. De la otra mitad
debería pagarse, por partes iguales,
al patrón y á los demás marineros
del afortunado barco. Pero el patrón Couzels era muy testarudo.
Había alegado que á él le tocaban
dos partes, una por su persona y la
otra por ser suyo el buque. ¡Y eso
no, sangre de Cristo! Eso debería
llamarse un robo, que ninguno toleraría.
Con esto se habían acalorado los
ánimos, y habían llegado á las manos, cambiando algunas bofetadas.
Eso era todo.
El gendarme de guardia, que los
vió llegar á la puerta en compacto
grupo, les advirtió cuál era su consigna. E l Comisario estaba jugando en esGs momentos su partido de
ajedrez en la _casa del maestro de
escuela, y no queda que se le
molestara. Pero cuando escuchó de
labios de algún acomedido la narración sucinta del acontecimiento,
abrió los ojos y chasqueó la lengua:
--¡Una barrica de monedas de
oro! ¡Bien vale la pena de venir á
avisar al Comisario! ¿Cuánto será
lo que valen las monedas de oro?
Eran muy distintos los pareceres.
Los unos, calculando por el volumen, decían que ¡bien sería un millón! ¡No tanto!, decían los otros;
aunque bien visto, el oro estaba
muy caro, y esos españoles gastaban oro de primera en sus monedas.

Llegó el Comisário, animado por
la narración que, en pocas palabras, le había hecho el gendarme
mismo, poniendo de su propia imaginación los detalles que le falta·
ban. Parecía el señor Comisario
alegre, á pesar de que se le había
turbado en su partido cuotidiano
de ajedrez, único que siempre terminaba á conciencia.
Difícilmente conseguían los gendarmes tener afuera de la sala á los
curiosos. Los cuatro marineros,
contritos y arrepentidos, se unían
en uno de los rincones obscuros,
pugnando por retroceder y mar·
charse á su casa, dejando el asunto
en tal estado. Los aparatos de la
justicia les causaban cierta sensación de abogo, molestísima.
Con una entonación benévola,
con sus mejores palabras, el señor
Comisario interrugó al patrón, al
principal de ellos:
-Veamos, Couzels .. Diga usted
claramente el asunto: ¿qué ha pasado en la «Esperance»' que así se
han molido á bofetadas?
-Habla tú, Pictou - dijo el patrón,-tú sabes mejor cómo estuvo
la cosa. Tú y Jean comenzaron el
negocio.
Pictou se acercó, eoroJlando su
gorra entre las mano•, en la actitud chusca y cortada oe un pillas·
tre á quien se coge «con las manos
en la masa». Pugnó por decir algunas palabras. No le fué posible Y
se acercó á Jean, tocándole con el
codo para que hablara.
-Bien-dijo decidiéndose Jean.
-Yo y Pictou estábamos en labor·
da y veíamos el mar, iluminado á
lo lejos por el sol ....
-Adelante-inter rumpió el Comisario.-Vamos al grano.
-Bueno; estábamos Pictou y yo,
y el patrón no estaba con nosotros,
porque f&gt;staba lejos con Lorain Y
con el «Ratón» pl aticanco.
.
-¿Cuando pasó lo de la barrica
de oro? Siga sin rodeos.
-Pues bien, sí; yo decía que nos
había de tocar á nosotros dos, á
Pictou y á mí, la mitad, y que de la
otra mitad habrían de tener partes
iguales lo mismo el patrón que
Lora.in y que el «Ratón~ .....

-La ley dice-continuó el Comisario-que
en los casos en los cuales se encuentra un objeto cualquiera, de poco ó de mucho valor que
Ilota en la playa, hay que esperar un año 'para
que se sepa de cierto que ya no tiene dueño.
Después se reparte, el Estado es acreedor á la
mitad y, de _la otr:a mitad, la tercera parte
es_para la tripulación, por partes iguales, lo
mismo el patrón que los marineros ... .
-Pero, ::on permiso-dijo tímidamente el patrón Couzels,-me parece que el buque tiene su
parte en la ganancia, lo mismo que una persona ....
-No; esto solamente se toma en cuenta para
la repartición de utilidades y no para los hallazgos, para los encuentros fortuitos.
-Ya lo decía yo-gritó Jean,-ya lo había
dicho y por eso llegamos á las manos: ¡Tenía•
mos razón, Pictou !
-Vamos al grano-persistió el Comisario.Ya enterados de lo que la ley dice díganme
¿dónde está la barrica de oro·?
'
J ean miró con grandes ojos de loco á Pictou
y Pictou mir? as?mbrado al patrón, y el pa'.
trón al Comisar10. Parecían no entender lo
que se les decía. No se daban cuenta.
-Perdón-dijo Jean,-la barrica era sólo
una suposición. De&lt;!ía yo que si encontráramos una barrica de oro, nos tocaría á ..... .
. - Imbéci~es-3:hulló_el Comisario, indignadís1mo.-¡Trip_les imbéciles! ¿Y ha sido por una
sola supos1e1ón por lo que os habéis maltratado '?¡ Gendarme, pronto, meta usted á la cárcel á esto_s idio_tas! Dirá que yo los mando por
ser más im béclles de lo que permite el reglamento ....
Y por eso los del«Esperance» durmieron tres
días en la cárcel; por una barrica de oro que
suponían encontrar en el mar ....
A. LE BRAZ.
[ Traducción de ''El Mundo Ilustrado."]

00

Accidentes ferro viarios
W N este número damos á conocer á nues1.Lo tros lectores dos fotografías relativas
al choque de trenes ocurrido la noche del 26
del pasado, en la Estación del Ferrocarril
Mexicano, en Puebla.

PUEBLA.-LA MÁQUINA DE PATIO, DESPUÉS DEL CHOQUE.

En la fotografía que publicamos puede
verse uno de los carros descarrilados que la
Empresa mandó apartar del camino con el
objeto de no interrumpir el tráfico. Esta fo.
tografía fué tomada por el Sr. Fidel C. Hernández, quien ha tenido la· bondad de remitírnosla.

o
Los dos Templos
I
En el fondo de la nave
O en la gótica fachada,
San Pablo ciñe la espada;
Muestl'a San Pedro la llave;
Y bajo la mística Ave,
Cu~ncto á orar al templo asisto,
En el a ltar siempre he visto
Que se abren, rasgando el velo
Que hay entre el mundo y el Cielo
Los brazos de Jesucristo.
'
II

De Dios.se miran los rastros
Fulgir en los horizontes: .
Sus altares son los montes,
Sus girándulas los astros,
Las cumbres los alabastros
De su Catedral inmensa,
Y la llamarada intensa

Fot. Bustatnan.te.

Del volcán su ardiente pira,
Y el Sol, que á sus plantas gira,
El ánfora que lo inciensa.
FELIPE TEJERA.

o

OASIS
Por la pálida fiebre consumido,
En los mares de arena del desierto
Ve, de pronto, surgir en lontananz~
Verde paisaje, el ávido viajero.
'
Tendiendo la mirada con cariño
Al lejano confío, en un supremo
Esfuerzo, la distancia salvar quiere
Mordido sin piedad por el deseo.
'
Hasta él siente llegar la perfumada
Dulcísima caricia de los céfiros ·
Mas ¡ ay¡ soñando en fuentes cri~talinas
Y flores, halla tumba en el desierto ....
Mi corazón_, sediento de te.r nura,
Busca el oasis de tu amor; viajer0
Perdido en el desie1to de la vida
Cargado de esperanzas y recuerdos.
Da á ese pobre mendigo la limosna
De una mirada de tus ojos negros
Para que no maldiga de su ~uerte '
Muriendo de dolor en el desierto.'
VICENTr-:

AGOSTA.

UNO DE LOS CARROS DEL F. C. DE VERACRUZ
AL PACfFICO, DESPUÉS DEL
DESCARRILAMIEN'.l.'O.

El choque, según parece, fu é odginado
por la torpez1t del maquinista que conducía
un tren de pulque y que lo hizo entrar en la
estación con mayor velocidad de la acostumbrada. La máquina de patio, que en esos
momentos remolcaba un carro de primera.,
fué alcanzada por el tren y lanzada fuera de
la vía, rompiéndose completamente el «ténder». El tren de pulques quedó también, á
consecuencia del choque, algo averiado y
fuera de los rieles.
En la línea del Ferrocarril de Veracruz al
Pacífico, se registró el día 30 un accidente
que pudo ser de fatales consecuencia!&gt;. El
tren de pasajeros descarriló al llegar al kilómetro 6, junto al puente de «Trapiche Viejo», volcándose casi por completo. ,
Los pasajeros, que resultaron por fortuña
ilesos, se vieron en peligro de perder la vida, pues los carros, al salir de los rieles, quedaron á la orilla de un profundísimo barranco y estuvieron á punto de rodar basta
el fondo.

PUEBLA.-EL TREN DE PULQUE FUERA DE LA VÍA.

Fot, Bustamante.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

4á9inas 6e fa Jf{o6a

La número 3 se confecciona con
satín de color claro obscuro. El
cuello de guipur se remata en
sus extremidades con colgaduras
ó cordoncillos de seda, con borlas metálicas.
La blusa número 4 se confecciona con crepa de China, y el

Trajes que pueden hacerse
'7\1 LGO práctico presentamos á
Líil nuestras lectoras en estas páginas de la Moda: la man era de confeccionar, á domicilio, vistosas blusas y trajes de paseo y reunión, haciendo un cálculo aproximado del
costo de estas prendas de ropa.
E l grabado número 1 representa
u n traje de calle, confeccionado con
tela azul de cheviot. Para el traje se necesitan diez metros de tela, cuyo costo aproximado será de diez ó doce pesos. Para la blusa y cuello se emplea metro y medio de un
terciopelo suave y de color obscuro, que costará, á lo sumo, cuatro pesos. Dos metros y
medio de cinta oriental para las aplicaciones;

sin intervención de
la modista

.rameada, tan alegre á la vista y tan
de moda actualmente en las ciudades europeas. Seguramente que los
comerciantes habrán importado ya
este artículo y dentro de pocos días
podremos verlo en los escaparates de
los almacenes.
El ,grabado número 4, que reproduce un traje de visita, puede hacerse con cachemira, aeolina ó cualquier otra
tela igual en consistencia á las mencionadas.
Los precios de estas telas fluctúan entre setenta centavos y dos pesos el metro. Ya se
ve que hay dónde elegir, de acuerdo con los
medios pecuniarios y sociales de cada persona. El costo total del vestido importará, á
lo sumo, veinticuatro pesos, empleando n ue-

1,1

Modas.- F ig. número 1.

cuello espaldilla se bordea con
cinta maravillosa. En el centro
de la blusa y partiendo del cuello á la cintura, se aplican rosetas
de encaje, tal como lo representa
el modelo. El conjunto tiene que
resultar muy agradable.
En cuanto á las blusas que aparecen en los_ modelos 5 y 6, pueden confeccionarse con telas delgadas, adornándolas con cintas ó
encajes de un color apropiado.

•

{¡

hace normal? El espejo es el símbolo más brillante de que todo en
e~te mundo no es más que apariencia; 6, por lo menos, de que no hay
nada que sea más re:i.l de una manera que de otra ..... .
Nadie, s in embargo, tiene más
motivos que yo para amar á estos
mue!;&gt;les ínt!m~s; uno de ellos, una
prec10sa psiqms, con marco de ébano, ha hecho realmente el papel de
hada en mi existencia.
¿Qué sería yo hoy sin la intervención de ese travieso espejo?
Yo tenía entonces 23 años y pertenecía á la tonta corporación de
los jóvenes tímidos. Y puedo asegurar que no era tímido á medias.
Chateaubriand, que se jacta de haber sido de una torpeza consumada
en su juventud, pod ría haber pasado, relativamente, por una águila
de audacia y de buen tino. Si he
perdi.do este defecto, ¿no se lo debo
también á la psiquis? ... .
II
Tenía, pues, 23 años y est aba
enamorado. Pero enamorado sin
esperanza. El castillo próximo al
nuestro había sido alquilado ese
verano por una familia lombarda,
y las circunstancias crearon pronto
vinculaciones entre mi padre y los
recién llegados. Eran lombardos
i•ubios, especie que no es rara; seres radiantes de petulancia, de ingenio, de elegancia. El padre parecía un retrato de Van Dyck; lamadre conservaba vestigios de una
belleza deslumbradora, y la bija,
Francesca, agregaba á la luz, á la
frescura de las rubias, ese encanto
divino, esa flexibilidad armoniosa,
esa vivacidad feliz y rítmica que
sólo dentro de muchos siglos habrá
pasado de las razas meridionales á
las razas del Norte.

JOSEFHIA.

EL ESPEJO

Cu

I
'

¡»
I

Fig. número 2.

li \
~

;.

F ig. núm ero 1.

cuatro met ros de lienzo fuerte para forro ºdel
jaquet, y siete metros de cambray moaré.
Con estos materiales, de reducido costo, se
puede confeccionar un traje elegante y vistoso que se ajusta á los figurines más modernos.
El grabado número 2 representa otro traje
de calle, que deberá llevarse en los primeros
días de la primavera y que se confecciona
con tela de color.
El número 3 representa un traje de paseo
vespertino, gracioso en su hechura y vistoso
en su conjunto. Debo advertir aquí que las
señoritas que no estén muy
diestras en el corte de sus
vestidos, deben ensayar primeramente con moldes de
papel y después hacer sus
trajes con telas de 12 á 15
cs. metro á fin de corregir los d~fectos y percibir
hastalos menores detalles de la hechura. Así es
como se logrará adqui-

rir maestría en la confección, sin malgastar
tiempo ni dinero en trabajos perdidos. Así
que los moldes ·y el traje de tela corriente
bayan salido bien, puede emplearse el género que en definitiva constituirá el vestido.
El de este modelo puede hacerse con tela

F ig. número 3.

ve metros de tela, nueve de forro, cuatro de
cinta y los botones y broches correspondientes.
BLUSAS

Fig. número 4.

Además, mis lectoras verán en esta sección una hermosa serie de blusas que en seguida paso á describir.
La blusa número 1 es de seda azul, adornada con encaje de Alenzón; las espaldillas
y junturas se unen por medio de cinta maravillosa y cordoncillos que se extienden á
los lados del talle, en forma simétrica.
La número 2 también se
confecciona con seda, ó puede hacerse con sedalina, para evitar un costo mayor.
Suave cifita de satín se ·emplea en las aplicaciones,
muy vistosas por cierto, comu puede observarse en el
grabado.
Esta cinta se entrelaza á la mitad del pecho y ·en el
cuello.

I

ANDO era niño, contaba Claudio Berney, los espejos me inspiraban gran terror. Me parecían
abismos, cosas vacías y vertiginosas ante las cuales no me animaba
á detenerme. Durante el crepúsculo, de noche sobre todo, se me hacían terribles. Las cosas se mueven
en ellos á esa hora de una manera
tan extraña, con reflejos tan lejanos,
tan profundos, tan misteriosos . ...
Había en casa, en el fondo de un
corredor, un horroroso espej-0 verde, que se me representaba como
l a entrada á un mundo de fantasmas, de almas en pena, de vampiros;
¡cuántas veces se me han erizado
los cabellos al tener que pasar por
fuerza por ese corredor, á la hora
tenebrosa en que andan los murciél agos!
Después, mi terror se disipó, pero
be conservado siempre un recelo
instintivo á los espejos. ¿No hay
algo de perfidia y de embuste en
esas superficies casi invisibles, donde los objetos aparecen invertidos,
donde lo que está al levante se presenta al poniente, donde nuestra
mano derecha parece ser la faq uierda, donde la escritura al revés se

Modas.-Fig. número 2.

Modas. -Fig. número 3.

Y o la amé casi inmediatamente,
y este amor se acrecentó de una manera prodigiosa en pocas semanas.
Pero cuanto más la amaba, tanto
más cohibido me sentía .en presencia de ella. Además, .estaba real y
completamente convencido de que
esa magnífica criatura no podía
quererme. Por lo común, hay siempre una esperanza oculta en el fondo de las desesperaciones más intensas. Mi caso no era ése. Un teorema de geometría no era para mí
más evidente que la imposibilidad
de que yo llegara á ser el marido
de Francesca. Por lo tanto, no había pensado ni por un momento en
hacerle la corte. La amaba con
desinterés; disimulaba mi pasión
como se disimula un sentimiento
grotesco 6 vergonzoso.
De modo que, por sutil que fuese,
la joven lombarda no sospechó nada; me había acogido con una afabilidad cordial, pero debió concluir
por tomarme por un osezno; me hablaba raras veces y con frialdad.
Francesca tenía locos á todos los
jóvenes de la comarca, y por mucho
tiempo se most ró indiferente al homenaje universal. Pero al fin hizo
su elección. Visiblemente, A lfredo
Frontault obtenía una preferencia
marcada sobre sus rivales. Francesca, sincera y sin coquetería,_ no
disimuló el gusto que le inspiraba
este joven, y yo no podía dejar de
reconocer que él era superior en
todo á sus rivales. Esto, sin embargo, no me consolaba. La idea deque
Francesca iba á casarse, me ponía
loco. Me paseaba por la orilla del
río, con la cabeza ardiendo, el co-

Modas.-Fig. número 4.

razón, ora oprimido de angustia,
ora palpitando con fuertes latidos
dolorosos, y pensaba continuamente en el suicidio.
III
Una tarde, los Luragbi nos hicieron una larga visita. Francesca,
mi hermana y una de nuestras primas, se habían retirado, después de
un paseo por el parque, á la gran
cámara roja, uno de esos aposentos
sin destino bien definido que existen en ciertas viejas mansiones. Yo
babí_a entrad? en él, quizá por casuahdad, qmzá arrastrado inconscientemente por el deseo de estar un
momento con Francesca. Mi prima
me había retenido haciéndome algunas preguntas. Y allí estaba yo
todavía, hacía ya media hora sentado un poco lejos. Mi berm~na y
Francesca me daban la espalda.
Mi prima fué la primera que se
marchó; después salió mi hermana
para ir á buscar unas fotografía;
que deseaba mostrar á su amiga.
~ubo _un momento de silencio, un
silenc10 pesado, opresivo. Yo habría querido huir, pero los tímidos
no saben irse.
Me quedé, pues.
Francesca me dirigió algunas palabras, á las que respondí apenas,
Y se sumió luego en una especie de
abstracción.
Sus miradas se fijaban-así lo
creía yo por lo menos- en la ventana, y no podía verme sin volver
la cabeza. Esta circunstancia me
infundió la audacia necesaria para
contemplarl a largamente apasionadamente, sin apartar p¿r un momento mis ojos de su fulgurante cabecita rubia. Elcorazón melatíacon
tanta fuerza, que me sentía como
sof?~ado. Me asaltó una especie de
dehrio; y. seguro de no ser visto
con un impulso maquinal, me llevé
111, mano á los labios y envié un beso á Francesca.

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I·
Modas.-Fig. número 5.

Un minuto después entró mi hermana, y tuve a,l fin valor para levantarme y salir.

IV
Transcurrió un mes. F rancesca
multiplicaba sus visitas. Me hablaba má s á menudo, con una familiaridad tan sencilla y tan cordial, que
á veces me olvidaba casi de ser tímido.

¡Cosa extraña! no demostraba ya
ninguna preferencia á Frontault.
Le manifestaba más bien una espeoie de frialdad. Esto me hacía feliz,
sin que tratara yo de averiguar la
causa; era feliz, instintiva, aturdid amente feliz, como lo es uno á los
20 años.
Ahora bien: un día volví á encon trarme con Francesca en la cámara
roja. Estaba sola, sentada delante
de una gran psiquis con marco de
ébano. Hice ademán de retirarme.
-Qnédese un momento-me dijo;
-su hermana n.o ha de tardar ....
Además, quisiera preguntar á usted
una cosa.
Me había hecho seña:;; para que
me aproximara. Me quedé de pie al
11!-do de ella, impresionado, como
siempre que me hallaba en su presencia; un poco trémulo t ambién.
Francesca continuó con una voz
burlona y dulcísima á la vez:
-¿Cree usted que los espejos sean
sinceros? ... .. Yo estaba interrogando á éste . . .. Le preguntaba si me
había dicho la verdad ó si me había
mentido. .. éuando me contó que...
Fijé mis miradas en ella, desconcertado, confundido ante su rostro
risueño y sus ojos chispeantes.
-Espere-me dijo.-No está bien
colocado para responderme... Siéntese ahí, en esa silla .... y yo voy
á sentarme aquí. .. . Míreme bien
ahora, y piense bien lo que va á

~

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'/ ,-· !

'

..
· .·

"""

Modas.-Fig. núme r o 6.

decir .. . . Sobre todo, le ruego que
su respuesta sea sincera . ... porque
ella ha de sacarme de una gran perplejidad .. . .
Esta vez temblé de pies á cabeza:
los dos estábamos en la misma
p~sición de un mes antes, cuando
mi hermana nos había dejado allí
solos para ir á buscar unas fotografías.
-¿Y bien?-dijo ellaá media voz
-Si el espejo me ha contado la ver:
dad, toda la verdad .... hay que hacerle hablar otra vez.
P?r fortuna, en este instante maravilloso en que se decidía mi suerte, a~nque tímido y medroso, no fuí
estú pido.
Respondí como había que responder: ~e llevé la mano á los labios
y envié á la cabecita rubia el mismo
beso de la otra vez .... y, como la
otra vez-pero entonces pude verlo
-la psiquis repitió fielmente mi
ademán.
Y Francesca me dijo con !gravedad:
-¿Es para siempre?
Y o me había echado ya á sus pies
Y besaba, la orla de su vestido con
un sollozo de amor, mientras ella
murmuz:a_ba, movida por el instinto
superst1c10so de su raza:
- ~No cree usted que los viejos
espe¡os, á fuerza de estar mezclados á la vida íntima de los seres
a~aban po1· tener también una espe'.
cie de alma?
J. E(. ROSNY.

�EL MUNDO ILUSTRADO

La canonización de Juana de Arco
A Doncella de Orleans, la visionaria patri6ti•
ca que en los campos de Francia vi6 llegará
los ángeles misioneros de Dios para entregarle la
espada. de fuego que h abría de arrojar del país á
los enemigos; la dulce J uana de Arco, la más divina histérica que jamás baya alentado grandes
ideales, gobernado pueblos, coronado reyes y sufrido la consagraci6n del martirio, está en vísperas de ten er sus altares y de son reír desde lo alto
de sus tronos á los bu enos y sencillos campesinos, á los visionarios humildes que la crean en
el cielo rodeada de todas las venturas y de todas
las purificaciones y que vayan á ofrecerle, en holocausto, la amargura de sus existencias de vencidos.
Pocas santas habrá que seah tan simpáticas, tan adorables como esta frágil mu jer del campo,
toda saturada de los perfumes d e la mejorana y
del tomillo y que ha escuchado, en el gran silencio de la sel va, la voz de la fe, la gran voz de su
fe y de su imaginaci6n, que le habla en sonoras
estancias de lo más d ulce, de la patria, de la familia, del pobre rey sin corona; la visionaria que,
armada de todas armas, combati6 al enemigo,
venciéndolo dos veces, la primera con la espada
flamígera, la segunda con la profunda con vicci6n
y la maravillosa intuici6n que la hicieron reír
apaciblemente á las flamas que la devoraban, á
las flamas de aquella hoguera encendida por los
ingleses, en la que se evapor6 la substancia, toda
lirios y rosas, de su cuerpo, quedando el vago
aroma inefable de su espíritu, que aún flota sobre
la extensi6n entera del paír:! de F rancia.

IL

CRISTALERIA

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C&amp;quln6 Alo61c;eria.

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blanw y detoradaa.
C.,,,,.. 1Fr~a. Bolelln• 11 10 (10•

El Papa Pío X ha escuchado, en la Sala de Consistorios del Vatieano y m uy recientemente, la lectura del decreto can6nico por el que se reconocen
las cualidades de heroicidad y las virtudes de J uana. La curia romafia inclina la frente ante la dulce figura de la Doncella de Orleans, á la que los
ángeles mismos armaron, para la defensa de su
país y de su fe. La figura triste y blanca de J uana, encarnará en la carne blanca del mármol cristiano, para sonreír, der,de lo alto de sus a ltares, á
los pobres, á los h u mildes, á los siervos, á los vencidos, á todos los que llevan, como ella, un gran
soplo de amor y de luz sobre sus almas.

lL~ §F;íIL[J1D) Y lL~ Wil1D)R

EL GRAN ·TRIUNFO de la CIENCIA

00
HtLADO AMOR
Tú no sabes amar: ,;,acaso intentas
darme calor con tu mfrada kiste?
El amor nada vale sin tormentas,
sin tempestades el amor no existe.
¿Y con esa frialdad dices que me amas?
No, no es amor lo que hacia mí te mueve;
el amor es un sol hecho de llamas,
y en los soles jamás cuaja la nieve.
El amor es volcán, es rayo, es lumbre;
y debe ser devorador, inmenso;
debe ser huracán; debe ser cumbre;
debe alzarse hasta Dios como el incienso.
Pero tú piensas que el amor es frío,
q ue h'I. de brillar en ojos siempre yer tos.
Uon tu anémico amor, anda, bien mío,
anda al osario á enamorar los muertos.
JULIO FLÓREZ.

Bogotá.

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.,,..,.,..,.,,. haáta la u táa /lna. J .
.JU EGOS. (•
LAVAJIIANO!!.
&amp;"!CUPIDKBAII

..: ""-rleclad. 'v,,o ,.,; u

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lguáí,.-. ,.
SAN GB:RMAN

..'""''"" J)G'f't~.

At-Ctcu/oa •le 1"40 11 f wntasio pro-'
olu1equlo6, cí ¡,-recJ.Ós ah•
lgt&lt;fJI.
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~ EXTRACTO DE ACEITE
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S . S . PIO X ESCUCHA L A OECLARACION DE LOS MÉRITOS Y VIRTUDES DE J UANA DE AR CO

�Año XL-Tomo !.-Número 7.

''EL MUNOE) ILUSTR.1\O0"
Primer Concurso de 1904.
Premio ofrecido por la Gran Joyería "l,A Pf¡R_l,il\" de los Sres. Dlener Hermanos, esquina
de la Profesa y GalleJon de Sant.a Glara .

Estimulados por l a decidida protección
con que el público nos favorece, deseamos hacer más positivos· los efectos de
esa protección, correspondiéndole prácticamente por "diversos medios que iremos aprovechando en su beneficio.
Queremos interesar más vivamente en
nuestras labores á-los mismos abonados,
y para estrechar esas relaciones, les abri•
mos una nueva puerta para penetrar, por
medio de concursos sencillos y agrada•
bles, á un campo más vasto que lleva co•
mo emblema la posible adquisición de
un objeto precioso, de valor efectivo y
artístico.
Entre los concurs0s que abrirá este año
EL MUNDO ILUSTRADO, los habrá de ver·
dadera sensación y originalidad; mas pa·
ra no retardar el principio de la serie,
comenzamos por ahora con uno sencillí•
simo y al esfüo de los que ya se practi·
can con gran éxito en el extra}ljero.
BASES

I. El tema del primer Concurso de EL
MUNDOILUSTRADO,será acertaró aproximarse al número exacto de municiones
que contenga el frasquito cerrado y la•
erado que reproducimos en fotograbado
al tamailo natural. Queda depositado dicho frasco en poder del Sr. Notario Don
José Arellano, y en presencia del mismo
se abrirá el 31 de Marzo próximo, para
verificar el 01\mero de que se trata, ante
los testigos y personas que deseen estar
presentes al acto.
II. El período de Concurso (para ha•

Tamaí\o naturaL

cerlo extensivo á todos los subscriptores
de los Estados), será del l Q al 15 de Marzo entrante, y sólo tendrán derecho á to•
mar parte en él quienes estén al corrien•
te en el pago de subscripción.
III. Los subscriptores de la capital
mandarán su contestación al Sr. Alberto
Santibáiiez (2~ :ndependencia 2, H) · y ~os
de los Estados y Territorios, á los A.gen·
tes por cuyo conducto reciban elperiodi·
co, 6 á la Administración quienes con ella
se entiendan directamente, dentro del tér·
mino seiialado. No se admitirá sino una
cifra por persona..
IV. Los seilorss Agentes de EL MUNDO
ILUSTRADO, cuidarán de anotar en una
lista el nombre del subscriptor y nú·
mero indicado, remitiéndola á la Admi•
nistración, certificada, el día 16.
V. Si dos ó más acertaren la cifra de
que se trata, se sorteará el premio entre
ellos. Si nadie hubiese acertado, corresponderá el premio á. quien más se haya
aproximado, 6 se sorteará si también hubiere empate en las aproximaciones.
VI. El premio consistirá en un bronce
artístico, cuyo valor no baja de cien pesos, el cual ha sido ofrecido bondadosa•
mente por la Gran Joyería «La Perla,&gt;
de los Sres. Diener Hermanos, la prime· _
ra casa de su género que existe en la República. Tal premio será entregado á
quien corresponda, con una orden que
se le dé por nuestra Administración, al
efecto.
Si el premjp recayere fuera de la capital, el agraciado podrá comisionar per·
sóna de su confianza para que lo recoja.

Febrero 14 de 1904

Preoio del Ejemplar, 50 oentavos,

�..

.

Al.Puerto Qe;~ ·tracruz .
LA CASA MEJOR SURTIDA
DE LA REPUBLICA

UNDO LUST~ílDO
Año XL-Tomo J.-Número 7.

MEXICO,FEBRERO 14 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDLA
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Subser ipclóu mensual foráuea ......$ l. oO
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Gerente: LUIS REYES SPINDDLA

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1904, Año 11, Tomo 1, No 6, Febrero 7</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Alma de América</name>
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        <name>Constitución</name>
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        <name>Coronel Carlos Villegas</name>
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        <name>Fiesta entre médicos</name>
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        <name>Formidable incendio</name>
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        <name>Procurador militar</name>
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                    <text>..

.

Al.Puerto Qe;~ ·tracruz .
LA CASA MEJOR SURTIDA
DE LA REPUBLICA

UNDO LUST~ílDO
Año XL-Tomo J.-Número 7.

MEXICO,FEBRERO 14 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDLA
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Subser ipclóu mensual foráuea ......$ l. oO
ldem
idnm eu In Capital. $ 1.25

Gerente: LUIS REYES SPINDDLA

T

Departamento de 6éneros de Lana paraVestidos.
VIS AMOS á nuestra numerosa
clientela que acabamos de reci=
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de todos tejidos en colores
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f

I
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J
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i,

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j

Especialidad en telas crema, lana y lana y seda:

Mandamos á vuelta de Correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, FRANCOS DE PORTE, los pedidos mayores
de 25 pesos cuyo peso no exceda de 15 kilos.

Signortt, J;onnorat vtompañia.

S, M, GUILLERliO II, EMPERADOR DE ALEMANIA
Susto en br,nce, propiedad del
Sr, Coronel Fernando Gonzílez

�EL MUNDO IÍ,USTRADO

El Carnaval.-Un gnitarrista notable
Los marinos alemanes.-Todo nn
drama.-La primavera.

O es la nuestra una generación

N alegre, ni con mucho. Los que
por los años medios del siglo pasa-

do fueron jóvenes, encuentran en
nuestra alegría una nota discordante. Nuestras risas suenan hueco, y
á menudo se escucha en una carcajada algo como la reminiscencia de
un sollozo. ¿Será que nos ha anegado el alma tanta filosofía y tanta
ciencia? Hemos apuntado á las estrellas telescopios de poder amplísimo y hemos resuelto las constelaciones en embrollados enjambres de
mundos.
Los mitos que alegraban el corazón de nuestros antepasados, se han
desvanecido en un horizonte gris,
opaco, que se prolonga dolorosamente hasta ignoradas regiones de
misterio y de dolor. Los rayos del
sol son para nosotros vibraciones
clasificadas en esta ó aquella forma, y á fuerza de estudiados, de
torturarlos en espectroscopios y
prismas, les hemos quitado todo el
dulce calor vivificante que en anteriores épocas propicias, alentaban
el '10razón de los viejos.
Pesa sobre nosotros un gran misterio. Hemos querido avanzar, profundizarnos en regiones en las que
nuestros abuelos divisan claramente el «non plus ultra&gt; de la leyenda,
y, después de la jornada laboriosa,
ensangrentados nuestros pies y frías
nuestras almas, nos hallamos ante
la esfinge secular envuelta en sus
humos impenetrables, en el fondo de
abismos negros en los que reina un
silencio muy semejante al de la
muerte. ¿Habremos hecho un viaje
circular, y después de tanta fatiga,
estaremos al principio de la jornada?
¡Quién sabe! La expectación de
nuestra juventud, tiene mucho de la
estupefacción que sigue á los grandes fracasos. No sabemos, no podemos divertirnos. El Carnaval es
la mejor demostración de que nuestras alegrías, nuestras pobres alegrías, entumecidas por el hielo que
flota en la atmósfera, han volado á

climas más propicios. ¿Volverán
algún día?
Entre tanto, las fiestas simbólicas
del Carnaval, que tanta risa y tanta verba animaban «allá en los tiem·
pos en que Diosquería&gt;,han desaparecido, para dejar sitio á algo siniestro, profundamente macabro, crispante, cuerpo muerto y putrefacto
de aquella garrida diosa alegre que
acompañó á nuestros padres con su
cascabeleo cte risas argentinas.

*

*
La guitarra se*presta
únicamente
á llorar los tres siglos de amargura y de esc:lavitud de nuestra raza.
En las quebradas 'de la sierra, en
los días lluviosos, ante la lejanía
borrosa, que se esfuma lentamente,
como un gran dolor que se prolonga en sollozos, en esos crepúsculos
lamentables, la voz de li,, guitarra
surge temblando, empapada en lágrimas de muchos infortunios y de
muchas derrotas.
Nuestro pueblo ama la guitarra,
porque en sus siete cuerdas encuentra ecos simpáticos que acompañen
las quejas de su corazón, herido
por los siete puñales simbólicos.
Hacer de este instrumento uno apropiado para la música moderna, es
un esfuer-w laudable.
En general, los guitarristas que
hemos escuchado en México, han
sido tocadores de flamenco, más ó
menos hábiles, pero sin elevarse
más ali á del estrecho círculo en que
giran, como lujuriosos pensamientos en una noche de fiebre, las mujeres con el mantón terciado, los
brazos al aire y una gran flama
sangrienta en los ojos inmensos.
Octaviano Yáñez ha hecho mucho,
ha dignificado la guitarra, basta
hacer de ella un instrumento capaz
de encerrar en sus estrechas paredes toda la pasión de la música moderna. Merece el éxito que ha coronado su digna labor. Es un artista.
*

*
Los marineros* alemane~,
en nuestra adusta metrópoli, han sido una
racha de frescos vientos salobres
del mar, que pasa por encima de
las huertas, de perfumes enervantes,
del Valle.

EL MUNDO llUSTRADO

Los huéspedes distinguidos han
pa'lado por la ciudad, alegres, con .
la alegría de un corazón sólido y de
una conciencia tranquila. Esos robustos lobos de mar saben ser exquisitos, cuando de tal cosa se tra•
ta, y saben encontrar la cuerda sensible que produce, al ser herida, la
risa franca y noble. Sanos, muy
sanos, robustos y macizos, parecen
hombres que han surgido al encanto de una evocación, de alguno de
los cuadros flamencos donde sus
antepasados quedaron «fijados en
la muerte» por el prodigio del arte.
Un drama banal, uno de esos pequeños dramas vulgares que lacrónica negra consigna y que pasan
por la memoria metropolitana como
pequeños nubarrones que no cuajan, ha arrojado á la prisión dantesca á un infeliz, y á la miseria-¿á
la prostitución quizás?-á dos mujeres. ,
Una mujer, una pobre alma de
mujer que se ase á los últimos destellos de su juventud con la tenacidad misma con que se adhiere un
instinto á los bajos fondos de la
conciencia humana. Un hombre que
no sabe aún que la juventud es una
hechicera cuyos misteriosos poderes no alcanza á remedar el artificio, y cuyas galas el amor apenas
imita burdamente; y una pobre muchacha, muy joven, muy sencilla,
que ama, como el sol alumbra, porque para tal cosa ha sido creada.
Y por fondo, cualquiera de los
infiernos que en la ciudad abundan
en los barrios bajos. La madre, poco cauta, vive arrullando su pobre
ensueño de mujer caduca, y rodeando al hombre amado de todas las
dulzuras de su temperamento excesivo y de su cariño sin límites. Pero
la hija crece, se hace mujer, se convierte en la tentadora, ante las miradas atónitas de quien, por más
que .lo procura, como un rasgo de
caridad dolorosísimo, no puede considerarse padre de aquella criatura.
La vida íntima, con todas sus
oportunidades, con todas sus pro-

miscuidades, con todas sus asechanzas, hace que la much9.cha vaya
descendiendo, por la lenta pendiente quehaceuncriminal de un hombre
honrado, hasta convertir el amor
sencillo de la hija, en el ardiente
amor de la amante, hasta quemar
sus alas de catorce años en el fuego de una pasión devoradora como
un incendio, avasallante como un
océano.
El hombre cede; la madre ruge de
dolor al sentir que se le escapa, con
aquel amante, su existencia toda de
mujer, al contemplar, después de
aquella aventura, los horizontes
fríos, helados, de la vejez asexual,
de la abstinencia total y desesperante. Después el rapto, como único modo de poner fin á la situación;
las acusaciones soeces, en las que
se arrojan lodo á la cara á manos
llenas, en la que las dos descienden
á los fondos más asquerosos de la
pasión humana, ante un juez impasible, que comentará, si acaso, con
una sonrisa, amarga como la náusea, el caso.
Y la entrada á la cárcel, la disolución de aquella familia que se había reunido, i,,l acaso, como una.
pequeña aglomeración de hojas secas, roídas por todos los gusanos,
combatida por todos los vientos,
condena.da á todas las caídas.

L

•

NUtVOS GOBtRNADORtS
N A licencia concedida por la
U
Legislatura ele Zacatecas al
Gobernador del Estado, Don Jena-

ro G. García, ha hecho que sea nom-

GHIGf\GO TRIUNFfl. EN TODf\ Lf\ Llf'IE.f\
ban consumado y en la· libre América de los
incendios que han sufrido.
Haberse quemado diez ó doce veces, da, en
tierra yankee, respetabilidad, escuadría, influencia electoral á un hombre. Los Pierpont
Morgan, los Rockefeller y los «tutti quanti&gt; del
multimillonarismo, tienen, sin duda, respetabilidad, p·oder y superficie; -pero nada hay comparable á la veneración que inspiran, á la influencia que ejercen y al respeto que se mert!cen
los siniestrados del incendio y los héroes de la.
conflagración. Casi no hay candidato que no
se presente á las urnas eón las pólizas y los
certificados que acreditan que ha ardido tal ó
cual número de veces, y el coeficie11te de combustibilidad es factor importante y hasta determinante de las preferencias populares.
Si Bryan ha sido vencido, es porque ni él, .
personalmente, ni su grupo, han podido presentar un activo de incendios comparable á la cifra imponente que presentan sus adversarios,
y sabido es que si R,oosevelt ha obtenido el
triunfo que se sabe, es porque logró probar que
si ni él ni sus propiedades han ardido .nunca,
en cambio era capaz de poner fuego al planeta
por los cuatro costados.
Lo que se dice de los individ.ios, se dice de
las agrupaciones. Cada poblado, cada ciudad,
cada capital americana, tiene su hoja de servicios, su «stud book&gt;, su árbol genealógico
del incendio; y Chicago, el fénix americano,
tres veces resurgido de sus cenizas, era motivo
de envidia, de celos y de intrigas. Gálveston

El Gral. Rivera empuñó por primera vez las armas en defensa del
país á las órdenes de los Grales.
Comonfort y Alvarez, habiéndose
encontrado con el grado de alférez
en el sitio de Ajusco y en la batalla
de las cumbres de Acultzingo. Comonfort lo nombró después su ayudante; y al lado de los fieles á la Patria, defendió la causa liberal en
Michoacán, Guanajuato, San Luis
Potosí, Oaxaca y Querétaro.
Cuando obtuvo el nombramiento
de capitán, peleó á las órdenes del
Gral. Angel Trías y algún tiempo
después organizó en Chalco un pequeño batallón, del cual se hizo
comandante, grado que le fué confirmado por el Ministerio de la
Guerra en reconocimiento de sus
meritorios é importantes servicios.
La toma de Toluca por las fuerzas
de su mando en diciembre de 1860
le valió el ascenso á General d~
Brigada, pues debido á sus esfuerzos, los Grles. Degollado y Be·
rriozábal, que se encontraban en
aquella población como prisioneros
del enemig?, lograron salvarse para prosegmr su campaña en contra
de la¡¡ huestes reaccionarias.
Además, el Gral. Rivera, que fué
en la época de la Intervención y el
Imperio uno de los guerrilleros liberales más tenaces y más decididos, concurrió á la batalla del 5 de
mayo, al sitio de Puebla eo 1863 y
á otros hechos de armas, donde tuvo ocasión de distinguirse como
valiente y como patriota. Al morir
contaba 72 años de edad.

Dr. M. Flores.

Sr. General A.urellano Rivera,

Los días van lentamente alargándose, como si despertaran, conlargos estiramientos perezosos, de un
sueño letárgico. Se presiente la llegada de la primavera, bulle en las
yemas la savia vivificadora, mientras en Occidente cada día es más
pomposa la muerte del Sol. La tarde, como una hembra voluptuosa,
despeina sus cabellos de oro ante la.
luz muriente, y las golondrinas, las
charlatanas, sacuden sus alitas,
rumbo á nuestro va.lle, anegadas en
el resplandor dorado del horizonte.

EL INCENDIO EN BALTIMORE
OS norteamericanos se han creado, enmateria de incendios, una verdadera especialidad. «Baten el record&gt; no sólo por la frecuencia,
sino por la magnitud y la importancia de esta
variedad de siniestros, y rayan en sport y en
diletantismo su desmesurada afición y su práctica asidua y sistemática de la «quemazón» en
grande escala.
Otros pueblos y otras razas gustan de poner
un gallo frente á otro gallo, un duelista frente
á otro duelista, un torero frente á un berrendo,
un cazador frente á un oso, y basta un ejército
frente á otro ejército. Nuestros vecinos, sin desdeñar, al menos en los últimos tiempos, este
último género de sport, prefieren, ante todo y
sobre todo, extasiarse con la lucha mortífera
de los comburentes, con los combustibles y con
los chisporroteos, los llameamientos y las humaredas que acompañan á esas nupcias de fuego del oxígeno con el carbono ó con el hidrógeno, en su caso.
Las estadísticas yankees prueban, con cifras
medias y tantos por ciento irrefutables, que cada edificio de aquel heroico pueblo se ha incendiado dos vece&gt;s y una fracción en el último
ejercicio económico, y que la ci1;1dad que no ha
ardido tres veces, se ha consumido cuatro en el
mismo lapso de tiempo. ·
En Francia las gentes se vanaglorian, recíprocamente, de los duelos que han «sustentado»; en Inglaterra de las apuestas que han ganado en Alemania de los vasos de cerveza que
se ha~ bebido, en Italia de las «vendettas» que

campeonato parece inconmovible.
En vano. los ~omberos y los cuerp~s de rngemeros han pretendido
alimentar el fuego de Baltimore y
complicar sus efectos, empleando,
e!1 ya.sta. esca.l_a y ~ara extinguir el
simestro, la drnamita, la lidita las
inyecciones de hidrógeno carb'ura·
do y las duchas de petróleo bruto.
Todo ha fracasado; y esta noble y
enérgica tentativa de Baltimore ha
dado higa por los cuatro costados
Los juristas, que en todo se han d~
meter, h:i,sta~nelfuego, atribuyen el
buen éxito, Jamás desmentido de
Chicago, á la sabia legislación' en
cuya virtud, ó en «virtud de la cu'áb
que es lo mismo, toda víctima de u~
incendio queda, por. sólo ese hecho,
exonerada de todas sus deudas y
resulta «á mano&gt; con sus acr~edores.
Los j1;1r!s~as de Baltimore se proponen rniciar y hacer adoptar una
ley según la cual las víctimas de
los incendios recibirán de sus acreedores el monto de las deudas con
e~los contraídas, con un rédito mímmo de tres por ciento al año.
Todos tienen fe en que la Legislatura aprobará la ley. Si así fuere
el próximo incendio de Baltimore'
ofuscará á todos sus predecesores'.
Las compañías de ferrocarril preparan ya, en ese evento, trenes de
excursión á precios bajos y se ha
constituido una sociedad la «Camp~ment Fire Spectacl 'Company
Lim», _que prepara a~ojamientos y
C?modidades especiales á los tour~stas que deseen presenciar el &lt;feérico» espectáculo.
No dejaremos de faltar.

le había tendido una red capciosa. No pudiendo desbancarlo en el terrAno del fuego, había
pretendido derrocarlo en el del ciclón y la tempestad de nieve. El jingoísmo yanqui sonrió
con desprecio y se encogió de hombros. El cataclismo aéreo lo dejaba frío. El valle del Mississipí ensayó la vía húmeda, y quiso, con sus
múltiples, devastadoras y reiteradas inundaciones, apagar los fuegos á la siempre ardiente
Cbicago. El fiasco fué completo. Baltimore,
despechada,tt.alió entonces al frente, y quiso
combatir, en el mismo terreno que la Sultana.
del lago Michigán, y su simulacro de incendio
le dió higa y le resultó la carabina de Am·
brosio.
Al principio, la Unión Americana suspendió
su juicio y llamó el proceso á prueba. No era
posible, de primer momento ni de primera intención, fallar en conciencia. Aquello que comenzaba en luminaria, podía acabar en incendio. Una de dos: ó el fuego arrasaba la ciudad, dejaba sin hogar á ciento cincuenta mil
familias, causaba pérdidas de tres á cuatro mil
millones de dóllars, y la ciudad, reconstruida
en tres meses, volvía á arder en quince días,
en cuyo caso Chicago quedaba en ridículo, con
todo y su banal demostración del teatro Iroqués, ó el fuego se conformaba con devorar
veinte ó treinta manzanas de casas, con producir estragos por la ridícula suma de do;; ó
trescientos millones, y se extinguía en cuarenta y ocho horas, en «el cuaL caso&gt;, Baltimore
qiaedaría deshonrado y escarnecido.
Hasta ahora, al parecer, Chicago triunfa, su

t el 7 del corriente.

Los funerales del Sr. Gral. Rivera se efectuaron el día, 8, por la
tarde, en el panteón de Dolores,
tributándose al cadáver los honores de ordenanza por una brigada
compuesta de las tres armas. Entre
los concurrentes al sepelio se contaban algunos jefes de alta graduación y numerosos amigos del finado.

II Sr. 6eneral Aureliano Rivera
A infausta nueva de que había muerto el
L
_Sr. Gral. D. Aureliano Rivera, circuló el
domrngo p~sado y fué confirmada, pues á las

doce 7 med~a de ese_ dí~ dejó de existir aquel
amer:itado Jefe del e¡ército, cuyos servicios á la
Patria fueron grandes en época de prueba.

Sr. Lic. D. Eduardo G. Pankurst, Gobernador
interino de Zacatecas.

Sr.~D. Carlos Gnevara A.larc6n, Gobernador
interino de Gnerrero.

brado para que lo substituya, interinamente, el
señor General Licenciado Don Eduardo Pankurst, que durante muchos años desempeñó el
puesto de Magistrado del Supremo Tribunal de
Justicia Militar.
El nuevo Gobernador de Zacatecas cuenta
con innumerables simpatías, tanto en México
como en su Estado natal, y es seguro que su
paso por el gobierno, dados los antecedentes
de honradez, laboriosidad y energía que distinguen a I señor Pankurst, será fecundo en bienes
para Zacatecas.

El Inspector General de Policía
A muerte del señor Coronel Don Carlos ViL
llegas, quien durante siete años desempeñó
el puesto de Inspector General de Policía hizo
que el Primer Magistrado de la República' nombrara para substituirlo al Coronel Don Fernando Gon_zález, Jefe de su Estado Mayor.
El agraciado con el nombramiento de Inspector General, es originario de Oaxaca y cuenta
C?arenta año_s de edad, de los cuales veinti·
siete ha dedicado al servicio de las armas
pues comenzó su carrera en el Colegio Milita;
cuando apenas contaba 13 años.
El señor Coronel González ha estado en las
campañas de Sonora y Yucatán haciéndose
acreedor por su brillante comphrtamiento á
algunas condecoraciones, entre ellas la del
Mérito Militar, que le fué otorgada como recompensa á sus buenos servicios.
El nombramiento hecho en su favor ha sido
aco~ido con beneplácito por toda la ~ociedad
mexicana. El señor Coronel González, no o bstante el puesto que desempeña, conservará su
cará?ter de Jefe del Estado Mayor del señor
Presidente.

***

En virtud también de una licencia concedida
al señor Don Agustín Mora, Gobernador de
Guerrero, ha sido designado para substituirlo,
con el carácter de interino, el señor Don Carlos
Guevara Alarcón, uno de los vecinos más caracterizados de aquel Estado.
El señor Guevara Alarcón es originario de
Chilpancingo, donde se inició en la carrera
política desempeñando distintos puestos bajo
las administraciones de los señores Generales
Don Rafael C. Cuéllar y Don Francisco O. Arce. En la época en que este último estuvo al
frente del Poder Ejecutivo, fué nombrado Ofic~a.l Mayor del Despacho, haciéndose cargo en
diversas ocasiones de la Secretaría, por ministerio de la ley, dm·ante los gobiernos del mismo
~eneral Arce y de los señores Ortiz y Mercenar10. Además, el señor Guevara ha desempeñado varias veces el puesto de Diputado á la
Legislatura. Ultimamente era Tesorero General del Estado.
El nuevo Gobernador es generalmente q uerid_o en Guerrero, por sus dotes de hombre laborioso y honrado.

Sr. Coronel Fernando González, Inspector General
dePollcla.

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EL MUNDO ILUSTRADO

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EL &lt;VINETA&gt; EN VERAClfüZ.

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La Escuadra Alemana en Veracruz
Cortesía del Emperador Guillermo
L señor Barón Von F loeckher, Encargado
á

E de Negocios de Alemania, comunicó la
Secretaría de Rel aciones que para dar cuna
prueba de amistad y consideración á S. E. el
seilor Presidente de los Estados Unidos Mexicanos&gt;, S. M. Guillermo II había dado orden
de que una división de cruceros de la. marina
a.lema.na, hiciera. una. visita á la República.,
tocando algunos de aquellos cruceros los puer-

tos de Tampico, Coatzacoalcos, Campeche y
Progreso, para reunirse, finalmente, en Vera.cruz.
Esta demostración de la simpatía que el
Emperador Guillermo tiene por nuestro país y
por el ilustre hombre de Estado que rige sus
destinos, fué acogida, ta.oto entre los círculos
oficiales como entre la colonia alemana residente en México, con positivo entusiasmo. La

Secretaría de Uelaciones comunicó al sel'ior
Barón Von Floeckher que el Gobierno Mexicano quedaba impuesto con satisfacción del
acuerdo de Su Majestad, y que los buques alemanes serían recibidos en nuestras costas con
todos los honore;¡ de la cortesía na.val; y la
colonia, una de la.s más lab0riosa.s y honora.bles que existen en el país, se dispuso, sin
pérdida de tiempo, á organizar una serie de

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EL COMODORO SCHROEDER Y EL SEf:fOR BARÓN VON FLOECKHER A BORDO DEL &lt;VINETA.&gt;

fiestas en honor del Jefe de la división y de los
tripulantes.

***

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El día 4-, á las once de la mañana., entra.ron
en la bahía. de Vera.cruz los primeros buques:

el &lt;Vineta.&gt;, que en otra ocasión visitó ya. las
costas mexicanas y que es el &lt;insignia&gt;; el «Ga.zelle&gt; Yel cFa.lke&gt;. Al avistarse la. flota., las baterías del puerto correspondieron al saludo con
21 cañonazos, y las emba.rca.ciones surtas en
esos momentos en aguas del Golfo, enarbola-

·~t..

UN BOTE DEL &lt;VINETA, &gt;

t

LOS CRUCEROS &lt;GAZELLE&gt; Y FALKE.&gt;

CUBIERTA DEL &lt;GAZELLE,&gt;-UN DISPA¡!O DEL &lt;VINE'fA.&gt;

ron sus banderas festejando el arribo de los
cruceros. El pabellón mexicano ondeaba en todos los edificios públicos y el muelle se veía.
como nunc:i. concurridísimo.
Momentos después de la. llegada de los buques de guerra., el señor Barón Von Floeckher

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

VERACRUZ,-RUMBO AL «VINETA.»

pasó á bordo del «Vineta» para saludar al Comodoro Schroeder y darle la bienvenida, y más
tarde, á la una y media, fué recihida por el Jefe de la escuadra la comisión que envió á Veracruz la Secretaría de Guerra y Marina para
cumplimentar en nombre del Gobierno á los
distinguidos visitantes. La Comisión, que estaba integrada por los señores Coroneles G ilber-

en su honor, en la Lonja Mercantil, un gran
baile al cual asistieron las principales familias
de Veracruz.
El día 5 y á bordo del buque insignia, el Jefe de la escuadra ofreció un banquete al señor
Encargado de Negocios de su país y á la Comisión de la Secretaría de Guerra q:ie fué al
puerto á cumplimentarlo, recibiendo por la tar-

En la misma mañana, el Comodoro Schroeder y el grupo de sus subalternos que lo acompañó en su viaje, fueron recibidos por el señor
Presidente de la República y por los señores
Secretarios de Guerra, de Hacienda y de Relaciones, haciendo la presentación de los mari·
nos, tanto ante el señor General Díaz como
ante sus Ministros, el señor Von Floeckher.

rinos en México. Ene! Jockey Club, el Sr. Gral.
Don Francisc,o Z. Mena ofreció al Comodoro y
á los tripulantes del «Vineta», del «Falke» y
del «Ga.zelle» un gran banquete, y el Casino
alemán abrió el lunes por la noche sus salones
para festejará los distinguidos huéspedes con
un baile, al que fueron invitados los miembros
del Cuerpo Diplomático y sus familias, y numerosos caballeros y damas de la alta sociedad
mexicana. Además, el señor Von Floeckher les
ofreció por la tarde una brillante recepción en
su lujosa residencia de Coyoacán; habiendo
sido antes obsequiados con un banquete por
aquel distine;uido diplomático.
Antes de partir rumbo á Veracruz, los marinos visitaron algunos establecimientos oficiales, el Bosque de Chapultepec y la Alameda,
mostrándose, en general, muy complacidos de
S'l permanencia en la Metrópoli.
La salida del Comodoro Schroeder y de los
marinos que con él hicieron el viaje á México,
se efectuó el ma1:tes, llegando después á la Capital los tripulantes de los cruceros que permanecieron á bordo de éstos en ausencia de su
Jefe.
Las fiestas efectuadas en su honor resultaron también muy lucidas.

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'

***

Es indudable que la prueba de simpatía que
de parte del Kaiser han recibido, tanto nuestro
país como el señor Presidente, contTibuirá á
robustecer los lazos que unen á mexicanos y
alemanes, haciendo que su amistad sea cada
vez más estrecha y más fecunda en bienes para
las dos naciones.

«VINETA.»-EL COMODORO SALE Á RECIBfü Á LA COMISIÓN DE LA SECRETARÍA DE GUERRA.

00
LEVIA CARMINA
A Matllde.

¡Hosana al vencedor!-¿Qué ser humano
O qué divinidad librarse puede
De ese dios, de los dioses soberano;
Del rudo golpe de mortal saeta,
O en lucha competir, que al fin no ruede
Bajo la planta del terrible atleta? ....
¡Amor es siempre vencedor!-Un día
Cuando la esbelta Juventud prendía '
En tu semblante la primera rosa
Y en tu mirada dulce, y candorosa,
La suave luz de pubertad nacía,
¡Cuánta blasfemia profirió tu labio
De ese dios de los dioses en agravio!
De ese dios que al ofrte sonreía
Y ya para su triunfo preparaba
Su dardo más punzante,
Propio para tu seno de diamante ....
VISI'l'ANDO EL «VINETA. »

to Luna, Gustavo Maaffs y Capitán Gabriel F.
Aguillón, fué recibida 4 bordo con los honores
correspondientes, cambiándose entre el mismo
señor Coronel Luna y el Comodoro Schroeder
frases de galantería y de afecto para Alemania
y México y para sus gobiernos.
Por la tarde, el Comodoro hizo una visita al
Comandante del puerto y por la noche se dió

de la visita del señor Comandante de la plaza.

***

El Comodoro Schroeder y un grupo de jefes
y oficiales de los tres cruceros, salieron el mismo dfa por la noche rumbo á México, llegando
aquí el 6 por la mañana. En la estación del
Mexicano estuvioron á recibirá los marinos
los miembros más prominentes de la colonia.

Las frases cambiadas entre el Primer Magistrado y el Comodoro, fueron muy afectuosas, Y
las entrevistas con los señores Licenciado Mariscal, Licenciado Limantour y General Mena,
muy cordiales.
El corto espacio de que disponemos nos im·
pide dar crónica detallada de los festejos con
que se ha celebrado la permanencia de los ma·

¡ Amor es siempre vencedor! .... Rendida
Te ve á sus pies y con desdén se aleja.
¡Oh, cuánta sangre mana de tu herida!
¡Cuál hiere el alma tu doliente queja!. ...
Mas ya raudos los vientos
Llevan á los oídos de Afrodita
De tu dolor los débiles lamentos;
La Diosa te reclama
Para el divino culto, arde la llama
Y el Amor, por ser bella te perdona.
Salta á la barca si feliz ser quieres,
Da al mar la blanca lona
Y dirige el timón rumbo á Citeres ..... .
ENRIQUE FERNÁNDEZ GRANADOS.

o
LOS HEROES
Gigantescos y rudos como tallados
en un bloque de piedra; rostros curtidos
color de viejos bronces enmohecidos
'
y cabellos hirsutos y enmarañados.
Fulguran en su diestra los afilados
aceros, de eternales glorias bruñidos,
y se graban sus pasos, como esculpidos
en la cima eminente de los nevados.
'
Son los héroes invictos. Sobre el brumoso
escenario del Andes, do el sol los baña
en un vago reflejo de luz· extraña,
yo no sé lo que tienen de fabuloso ... .
¡me parecen forjados por un coloso
en el yunque ciclópeo de la montaña! ....
DAMIÁN

Buenos Aires.

CUBIERTA DEL «GAZELLE.»

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GARA Y.
GRUPO DE JEFES Y OFICIALES DEL «VINETA.~

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

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cieron al trote los oficiales del Ejército, resultando vencedores en ésta el Capitán sec,undo
Gabriel Cuevas, que montaba el caballo ~Gru·
mete»; el _Teniente Ernesto Ortiz. que montaba
q:E[ Gorrión», y el Mayor Luis Pérez Figueroa
que montaba PI caballo q:Luzbel.»
'
Los clubs Militar y Alemán hicieron la quinta carrera, habiendo resultado en ella vencedores los Sres. L. Brauer, Dr. Dettwiler y A.
Chavaud.
La úl~ima c arrera, que fué la más sensacional, se ¡ugó e!1tre. algunos rurales, ganándola
los Sres. Jesus J1ménez y David Pérez.
Otro concurso de salto de obstáculos fué el
q~e cerró el programa, y en éste resultaron pre·
rmados los Sres. Mayor Pérez J&lt;'i..,ueroa L;
Brauer y Teniente Ernesto Ortiz. º
'
El _S_r. Gral. Rosalino Martínez, Comandante Militar de la ?laza, hizo á los vencedores el
reparto de prern10s, consistentes en objetos de
arte.
La concurrencia fué selecta y estuvo forma·
da por muchas personas, entre las que recordamos á las siguientes:
Sritas. Domínguez, sobrinas del Secretario
de Guerra; Sra. Algara de Joy, Srita~. Dolor es Núñez, Ana Robalo, Me G1·egor, Sra. Me
C_r:ery, Guernesey y Forst , Sri tas. Martínez,
ht_Jas del Comanda.ate Militar; Sritas. !.';arco,
Pmcel, D. Pablo K~si~owski y señora, Rugo
Scherer y ~efiorl!-, '.J:emente von Fink, Attaché
alt&gt;~mín; W . ~e1rnpe y seño1·a, · capitán Reef,
Lms Torres R1vas, Coronel Antonio z. Rojas,
Ma.yor Gar~ía. Cuél!ar, Rodrigo Valdés, D. HiP_óhto Ada!1d; marrnns alemanes, Capitán de
ft agata Be1rnke. Dr. Knohe, Capitán Teniente
von Bechtal,heim, Capitán Teniente Stelzel,

1

1

'

N el hipódromo de Peralvillo se efectuaron
el domingo próximo pasado, unas carreras de caballos organizadas por el Club Hípico Militar, y en las cuales tomó también parte
el Club Hípico Alemán.
Las carreras fueron para inaugurar el hipódromo y abrir la serie de ejercicios hípicos que
se verificarán durante la temporada de 1904.
Tanto el Sr. Gral. Díaz como el Ministro de
la Guerra, Gral. D. Francisco Z. Mena, fueron
invitados para que presidieran el espectáculo;
pero por motivos ajenos á la voluntad del primer Ma~istrado, el Sr. Gral. Díaz no pudo
concurrir, quedando la presidencia á cargo del
Sr. Gral. Mena, quien se presentó á las diez ele
la mañana en aquel lugar, habiendo tomado
asiento en la tribuna de honor y teniendo á su
de,r echa al Sr. Schroeder, Comodoro de la di-

E

visión naval alemana que ha llegado á. VPracruz últimamPnte, y á su izquierda al Sr. Bar6n von Flreckher, Encargado de Negocios del
Imperio Germánico.
La tribuna expresada la ocupaban, además
de las personas que herno~ mencionado, los se·
ñores D. Ramón Corral, Ministro de Goberna-

OFICIAL DE RURALES JESÚS JIMÉNEZ.

fueron invitados para que concurrieran á ;1a
fie~ta hípica que reseñamos.
U n concurso de salto de obstáculos cubrió la
primera parte del programa, habiendo sido 30
individuos de tropa los que se presentaron á
él. De éstos resultaron prE&gt;miados: el cnnductor
de primera Arnulfo Morales, el guard ia José
Padilla y gendarme Manuel Lomelí, con el primero, segundo y tercer premios respectiva.mente.
La segunda carrera (á 500 metros) fué ganada por las )'eguas q:Angelina» y q:Ancora», que
montaban los capitanes Luis G. Pradillo y Manuel M. Bridat.
Los socios del Club Hípico Alemán hicierOL
la tercera carrera (á 600 metros). habiendo resultado vencedores los Sres. L. Brauer, con la
yegua q:Raya», y O. Groth, con la yeguaq:Teya.»
A 1500 metros fué la cuarta carrera, que hi-

Teniente von Steinreker, Subténiente Ayudante
C. von Voigt, Ingeniero Bitterltertruz Pagador Kunz y Teniente de primera Lorey.'
La fiesta terminó cerca de las dos de la tarde, Y to~os los asistentes á ella se retiraron
muy satisfechos.

00
EL BESO
I
Dame un beso, paloma ... ,
¡Soy tan joven! Tu beso me levanta
cada vez que la vida me desploma.
¡Soy _tan débil! Tu beso me agiganta.
Es m1 labio tan solo y tan amargo
es el vivir tan largo
'
.Y es tan inmenso· mi temor por eso!, . ..
Fortaléceme, amada, dame un beso.

•,. ; ~'

' L .. .'.

·i

~ '

PERALVILLO.-éARRERA ENTRE SOCIOS DEL CLUB HÍPICC' ALEMÁN,

L,UZ DE L,UNA

Que besa las ramas,
Dos seres que tiemblan; la luz de la luna
Que el paisaje baña .. ..
¡Amor, un instante detén ahí el vuelo
Murmura tus himnos de triunfo y recog~ las alas!

-~·,..,

if;. s',' g • ,.

t:::

:Éú° ~ü~~¿¡·~-q~~-¿~~¿~:::: '1'a: ·¡;~¡~~- .. ....... ... .

EL SEROR GENERAL MENA Y EL ENCARGADO DE NEGOCIOS DE ALEMANIA EN LAS TRIBUNAS DEL HIPÓDROMO, - LA TRIBUNA CENTRAL,

Fiesta Hípico-Militar

•

Ella _e staba con él. ... A su frente,
Pensativa y pálida,
Penetrando al través de las rejas
De antigua ventana,
De la luna naciente venían
Los rayos de plata.
El estaba á sus pies, de rodillas
. .
Perdido en las vagas
'
V1s1ones que cruzan en horas felices
Los cielo.; del alma!
Con las trémulas manos asidas,
Con el mudo fervor de los que aman
Palpitando en los labios los besos, '
Entrambos hablaban
El lenguaje mudo,
Sin voz ni palabras,
Que en momentos de dicha suprema
'l'embloroso el espfritu habla,... '

1

En el Hipódromo de Peralvillo

·;w••;•s•:· :it&lt;/! "';' 1' -., •

Unos meses después, él dormía
Bajo de una lápida
El último sueño de que nadie vuelve
El último sueño de paz y de calma. '

...... -.A~ó~i:i"~," ~~-~ -ii~~;,~ .. · .-············ ··· ·
Con su gri.to bullicio animaba
De ese amor el tranquilo escenario.
¡Oh burbujas del rubio champaña!
·
¡Oh perfume de flores abiertas!
¡Oh girar cte desnudas espaldas!
¡Oh cadencias del valse que mueve
,
Torbellinos de tules y gasas!
Alh estuv_o más linda que nunca,
Por el halle tal vez agitada;
Se apoyó levemente en mi brazo
Dejamos las salas,
'
Y un instante después penetrarnos
En la misma estancia
Que un año antes no más la hubo visto

TPmblando, callada,
Cerca de él ! .... . . : . . .... . ..... , . , . , ..
. . . . . . . . Amorosos recue!·dos,
Tristezas lejanas.
Cariñosas memorias que vibran
Cual sones de arpa,
Tristezas profundas
Del amor, que en sollozos estalla,
Presión de sus manos,
Són de sus palabras,
Calor de sus besos,
¿Por qué no volvisteis á su alma? ... ,

A·s·~-p~~bÓ. ~; ·;i~¿ -~~- ~~~iir;,· ·· ·, ·
A sus ojos no vino una lágrima,
Ni una nube veló aquella frente
Pensativa y pálida;
Y mirando los rayos de luna
Que al través de la rt:,ja llegaban,
Murmuró con su voz donde vibran
Como notas y cantos y músicas
De campanas vibrantes de plata:
«¡Qué valses tan lindos!
¡Qué noche tan clara:»
J. A. SILVA.

00
LOS TRtS
Dialogaban los tres. Dijo el joyero:
-Bruño y esmalto en mi troquel sonoro,
para las novias, aderezos de oro,
medallas para el sabio y el guerrero!
Y exclacnó, pensativo, el jardinero:
- Con el C:iáfano aljófar de mi lloro,
las flores se g uarnecen., .. -Yo deploro
mi suerte!-profirió el sepult urero.
- Sí, mi suerte es fatal!. ... Tú, tienes flores;
q:éJ», oro, plata, gemas; yo .. . dolores!. ...
¡Jamás tengo un inst:i,nte de alegría!
No acierto á recordar que haya pasado
ni un a ño, sin haber yo sepultado
lo menos un difunto cada día.
JUAN DUZAN,

II
¿Has visto? .. . . El mediodía
me insulta y me condena, Necesito
abrevarme en tus labios, alma mía ,
Dame un beso: ¡tu amor es i tJ fioito!
i Gracias! ¡gracias! Tú sola no maldices
tú sabes que soy bue no y rne lo dices
tú me alivia.nas de la vida el pPso .. '..
Otro beso, paloma: ¡quiero uu beso!

lllll

III

UN BUEN SALTO.

ción; el Sr. Ingeniero Leandro Fernández, Ministro de Comunicaciones; el Sr. Capitán Don
Porfirio Díaz; los Ministros de España, Guatemala, Bélgica, Italia y Japón, y varios de los
Secretarios de las Legaciones residentes en México y los oficiales de los barcos alemanes, que

i~~!:

Ha caído la noche.
¡Cómo pasa la vida! .... Cejijuntos
nos despiden los hombres. ¡Qué de rl'Oche
de tristeza y de amor h icimos juntos!. ...
Muero de amarte, pero ¡quié n pudiera
vol ver contigo á la pasión primera!.,,.
2ué tu amor corno túnica de Neso
mas no importa: ¡fuí tuyo! Dame u~ beso!
DIEGO DUBL:É! URRUTIA,

00
SR. L. BRA UER.

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PERALVILLO, -CARRERA ENTRE OFICIALES.

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�EL MUNDO ILUSTRADO

El Primer Triunfo
C

UANDO Juan Francisco Lorrain se vió en el andén de la
espaciosa estación metropolitana;
cuando sus equipajes le fueron entregados y vió ante sí la enorme
sncesión de calles y más calles,
avenidas, encrucijadas y plazuelas, sintió un vértigo persistente
que soplaba en sus oídos. Creyó
que fuera el aire malsano, del que
tanto 1e habían hablado en su pueblo, aire de la ciudad populosa, aire que hace pálidos y enfermizos
aun á los niños de las capitales.
Había salido de su pueblo sin
más rumbo que la capital, sin más
apoyo que su fe en el triunfo de su
arte, en su talento. Sabía que la
vida era dura, que la competencia
de los imbéciles era tenaz y echaba mano de cuantas malas artes
puede concebir el cerebro humano.
Sabía también que el calvario, el
áspero y rudo calvario que ante sus
ojos se extendía, llevaba á la segura crucifixión. Pero tenía una es•
peranza, una de esas esperanzas
que amplían el horizonte de una
vida y que hacen un genio ó un loco de quien las alimenta.
Su violín era su capital único. Y
á fe que dominaba al difícil instrumento. En su pueblo, cuando á solas se internaba en la montaña cubierta de bosques, su violín et·a
ave, era torrente, era nube y era
alma
Tenía el amor intenso á su arte,
que sólo los grandes músicos conservan más allá de la época de la
primera novia y de la primera lágrima. Estaba seguro de que el
mundo entero, si lo llegaba á escuchar, lo comprendería inmediatamente, y sólo pedía á esa vaga deidad á la que tanto tememos--el
Destino,-que le proporcionara la
manera de tocar ante un grupo de
distinguidos «dilettanti.»

las que fundaba el castillo todo de
sus sueños, se desvanecían con una
rapidez que causaba hondas desazones al pobre músico. Cada semana llegaban hombres de rostros patibularios y de escasas palabras,
que, á cambio de un papel timbrado, le llevaban sus dineros, en una
sucesión ininterrumpida y siniestra.
Y, cuando ya las monedas se concluían, sin que la menor esperanza
se perfilara en el horizonte nebuloso, María, la adorada María á
quien había prometido volver pronto á sacarla del pueblo, llegó ino··
pinadamente, en una noche de postración y de amargura inmensas.
María era madre. No había querido esperar por más tiempo en el
pueblo, al convencerse de que l levaba en su_ seno á «su pequeño
Juan» con el que tanto habían so-

de la casa la obligaba á derrochar
sus fuerzas, más aún, en continuadas ascensiones peligrosas. Pero
siempre reía, siempre estaba contenta, y cuando Juan volvía de su
ruezquino trabajo, con el alma rebosando amargura, con la mirada
to.rva, la respiración anhelosa y
lívido el rostro, lapo bre muchacha
encontraba manera de decirle en
una charla argentina de avecilla
loca, todo lo que en el día había
soñado, todo lo que en sus éxtasis
había previsto, para un porvenir
cercano.

***

La ocasión, tanto tiempo buscada
por Juan Francisco, llegó como
siempre, inopinadamente, en el momento mismo en que más remota la
creía. En los pisos bajos de la casa, en lujosa habitación, vi vía un

***
La capita,l era muy grande. Más
aún de lo que en sus sueños la había
creído Juan Francisco. Las calles
sucedían á las calles, y las plazas
á las callejas en un interminable
desfile de edifi&lt;Jios, altos y bajos,
ricos y pobres, elevados la mayor
parte, humildes algunos, silenciosos todos, obscuros, cerrados herméticamente, en el silencio de aq uella noche de invierno.
Soplaba el viento furiosamente,
quejándose al chocar con las salientes y al internarse en las encrucijadas. El frío intenso mordía las
carnes poco cubiertas de Juan
Francisco. Había recibido, al salir
del pueblo, la dirección de una casa de huéspedes en la que poco,
muy poco cobraban. Y e~prendió
valientemente la marcha, fi¡ándose,
al pasar, en las farolas, donde se
podía leer el nombre de avenidas y
plazas, preguntando á los pocos
p11seantes trasnochadores, para
guiarse en su camino á través de
tal aglomeración de edificios.

***

Había creído Juan Francisco fácil, relativamente, hacerse oír por
los empresarios, con sólo decirles
«soy artista; quiero solamente que
me escuche. Nada pido en cambio.»
Pero en las tentativas que había
hecho para acercarse á esos misteriosos y omnipotentes personajes en cuyas man.os deposital;&gt;a el
Destino el porvemr de los artistas,
había sufrido siempre repulsas,
más ó menos francas, más ó menos
dolorosas; pero dolorosas y francas siempre.
N adíe quería escucharlo, por
más que sólo pedía eso: que se le
oyera tocar. Nadie había visto, detrás de sus miradas lacrimosas y
tristes la chispa del talento, que
ardía ~omo un lejano fuego, oculto
por una mansa neblina.
Su capital, el pobre capital reunido en tantos ali.os de sufrimiento
y de ahorro, capital formado por
las escasas monedas que la madre
prudente y amorosa había ocultado en el equipaje magro de Juan
I!'rancisco; las viejas monedas en

ñado allá, en el tranquilo pueblecillo, al amor de la mansa lumbre
de la chimenea, en el pueblecillo
pacífico y amado.

*
**

La llegada de María obligó á
Juan Francisco á buscar algo en
que trabajar siquiera pai:a alimentarla y para preparar la ropa del
que venía.
Buscó un alojamiento cualquiera,
humilde hasta la miser-ia, frío, alto
y desapacible. Instaló los escasos
muebles que alcanzó á comprar, y
dió lecciones, regalando su trabajo
á manos llenas.
María trabajaba, siempre contenta, siempre cantando aires del villorrio, tejiendo ensueños en un
deslumbramiento de amor. Se había
casado con Juan porla única razón
de que le amaba mucho. Poco á
poco se iba llflnando la canastilla
del futuro hijo, con pequeñas piezas
de ropa fina, hechas con los retazos
que el amordeMaríalograba transformar por completo.
Trabajaba rudamente, á pesar de
su estado. La interminable escalera

actor mimado por el público. Algunas noches, cuando faltaba hasta el alumbrado en la mansarda de
Juan, el infeliz músico tomaba su
violín, se retiraba al wás obscuro
de los rinc0nes y-fingiendo en su
imaginación que un gran público lo
escuchaba atentamente -rompía el
silencio de la noche con una extraña y genial sinfonía, en la que su
alma sollozaba todas sus miseria,.
Gustaba de imitar, en la soledad
de la noche, el rumor del viento, del
mar, el rugir del as olas, los ruidos
mil y uno que en las costas vagan,
cuando el mar conversa con las
sombras de la noche. Era como una
regresión al pueblo. Se sentía entonces transportado á la época, no
muy lejana y para siempre ida, en
la que solo en su casita, enfrente de
la inconstante planitud del océano,
soñaba con un ·porvenir de gloria y
&lt;'l.e riquezas.
El actor poderoso y querido por
el público, escuchó alguna noche el
extraño llorar de aquella serenata
de Juan Francisco. Pensó en aprovechar el talento que el músico demostraba, en el estreno de una comedia que preparaba. Por la mañana subió los escalones resbala-

•

&lt;lizos y elevados, y tocó á la guardilla del músico.
No lo quería creer Juan Francisco. ¿T!,ra verdad? ¿Le presentaría
al empresario para que le tocara su
sinfonía? ¿Sería posible que le contratara? Las preguntas de Juan
Francisco se atropellaban, salían
sin orden alguno de sus labios, trémulos de emoción y de gozo.

***

El empresario lo recibió. Pero
cuando el pobre artista sacaba su
violín, para mostrar basta dónde
llegaba su habilidad y su talento,
el gordo empresario movió sus dedos, recubiertos de sortijas, en un
gesto de supremo desdén. No era
necesario oírle. Debería venir en la
mañana siguiente á tomar parte en
el ensayo. Dobería tocar «eso del
mar» en una de las escenas de la
farsa que se estrenaría en poco
tiempo.
El músico salió anonadad&lt;,, sin
comprender bien qué era lo que sucedía. No podía comprender cómo se
le iba á contratar, sin escucharle, ni
qué papel era el que se le reservaba en la representación. Fué puntual á la cita. Por el camino, al dirigirse al teatro, discutía consigo
mismo cuál era la actitud que más
le convenía ado¡)tar. Pe1 o le molestaba no saber de cierto cuál era
su papel en la escena.
Se trataba de una pantomima en
la que un acto pasaba en el puente
de una embarcación llena de r-icos
que regresaban del veraneo, y de
infelices que emigraban de su patria. En cierto momento un músico
alemán [este papel se reservaba á
Juan Francisco] era llamado por
los via¡eros ricos para que les divirtiera algo. Y aquí debería tocar
su sinfonía imitativa, «eso del mar»,
que había llamado la atención del
actor socorrido por el aplauso del
público.
En el ensayo se le colocó en cierto punto, se le dijo cu&amp;.ndo y cómo
debería entrar y en qué fo rma, se
le aconsejó que hiciera algo capaz
de provocar la risa del auditorio.
Pero no se le pidió siquiera que tocara. Juan Francisco escuchaba,
casi sin entender, las palabras.
Cuando volvió á su cuchitril, fué
preciso que oyera el canto alegre
de su pobre María, que le hablara
ésta del hijo por nacer, que le refiriera, con sus palabras amables y
su mímica animada y descriptiva,
todo lo que había pensado hacer,
para «cuando ganara dinero con su
contrata y hubiera ya nacido el
pequeño Juan». ¡Si supiera lapobre mujer!
Pero no lo sabría. Juan Francisco se impuso como un sacrificio
inmenso el silencio y hasta supo
aprestar su corazón suficientemente para fingir la misma alegría que
manifestaba su pobre esposa.
Decíase el músico que, aunque
fuera en el disfraz de un emigrante
miserable, el público, una vez que
lo escuchara, sabría distinguir su
talento. Soñaba en futuras ovaciones que le pagarían con creces el
angustioso momento que la fortuna le imponía.

Un mar rujiente de cabezas humanas se extendía hasta el infinito,
ante los ojos maravillados de Juan
Francisco. El intenso resplandor
de las candilejas le cegaba, impidiéndole la percepción clara de los
objetos. Avanzó mecánicamente,
creyendo escuchar un murmullo de
aprobación. Pero tropezó con una
silla, y una carcajada brutal, imbécil, resonó en la sala. El músico
permanecía con su violín en la mano, anonadado, incapaz de pensar
siquiera en la situación. El actor
que le había llevado al teatro se
acercó á él diciéndole algunas palabras que se perdieron en el ruido
ensordecedor de las risas. Para el
público, la escena era finjida. El
mismo estupor dramático de aquel
músico de largos cabellos rojizos,
era divertidísimo.
Y Juan Francisco permanecía atónito, muy lejos de ahí, en espíritu,
y con el violín en la mar:o, sin acer-

tar á darse cuenta del caso. Otra
vez, tocándole en el hombro, el actor le dijo: «¡toque inmediatamente,
toque, porque va á hacer rodar la
obra!» Y el artista atacó su sinfonía ....
A medida que iban pasando por
su memoria, en la evocación misteriosa de la música, los sitios y las
escenas, maravillosamente descritos en a:¡uella su obra más cuidada
y más amada, iba Juan Francisco
adquiriendo el dominio sobre sí
mismo. Vió retorcerse, con la risa
bestial y burda que causaba su presencia, al público todo. Nadie es·
cuchaba la música. Este era un pretexto, sólo para exhibir la figura
interesante y risible de aquel músi·
co germano, de largo pelo encendí·
do ....
Nadie se dió cuenta de los mila·
gros de harmonía; nadie vió cuando Juan Francisco salió de la escena. Los histriones que finjían el

mareo en el puente del buque, absorbían la atención toda. Juan
Francisco se retiró taciturno, con
la mHerte en el alma. Alguien le qui·
tó la peluca, le dió sus rop~s y
abrió una puerta para que sahera
á la calle.

***
Ya era demasiado. Había que terminar, de una vez, con tales sacrificios. Juan Francisco se encontraba en ese estado de postración que
es el obligado precursor de la muerte. Pasaban por su mente, en ca·
balgata desenfrenada, ideas opuestas, y el conflicto de su alma repercutía dolorosamente en su corazón.
Sentía una opresión intensa que le
cortaba el resuello; y cuando llegó
á su casa, en el pasillo de la escalera, estaba decidido. Abrió la llave del gas, en el estrecho gabinete,
y se dispuso á morir.

Olas amargas bamboleaban el cerebro del pobre músico. Sentía que
se iba desvaneciendo rápidamente
su persona; que se diluía su al~a
en un anonadamiento negro y sm
dolores. ¿Era la muerte?
Cuando volvió en sí, el sol reía
en la ventana de su cuartucho. María, más pálida, estaba á su cabecera sosteniendo en sus brazos un
bulto. En grandes frases, violentamente, cuando se convenció de que
Juan Francisco la escuchaba, la
infeliz mujer le dijo cómo le habfan
encontrado, privado por la emoción
probablemente, aquella n~che de su
primera funcion, de su primer concierto de su triunfo. «El pequeño
Juan ~o esperó-decía- y ha venido al mundo precisamente en la noche del primer triunfo de su padre.»
Y sólo Juan Francisco sabía, ne
cierto, cuál había sido este primer
triunfo ..... .
K. JARBQE.

TEATROS
Debut en Arbeu

O ON

EMILIO THUILLIER

gran satisfacción de las amantes del
arte hizo su debut, en Arbeu, el miércoles último por la noche, la Compañía Dramática que dirige el notable actor español
Emilio Thuillier.
La obra escogida para d debut fué ccDe
Mala Raza,» drama de D. José Echegaray
muy conocido en México y muy del agrado
de nuestro público.
Si hemos de atenernos á la impresi6n dominante entre los que asistieron el miércoles á la función inaugural de la temporada.,
diremos que la Compañia es indudablemente una de las mejores que nos han vi~itado.
Thuillier, que ha sabido triunfar en Madrid,
donde el público que gusta deLdrama es tan
exigente, triunfó en toda la línea, revelándose un artista de corazón y de talento. Su
tendencia al cmaturalismo» se echa de ver
desde que aparece en las tablas y su labor esde aquellas que satisfacen y convencE&gt;n. Para Thuillier fueron la noche del debut, las
más entusiastas ovaciones.
La Sra. Ferri, ·la primera actriz, estuvo
muy discreta, distinguiéndose en los pasajes
culminantes de la obra por la buena interpretación de su papel. En cuanto á los demás artistas, bástenos decir que contribuyeron eficazmente al éxito obtenido, trabajando á conciencia y con deseos de agradar.
Damos en este número los retratos de
Thuillier y de la Sra. Ferri, así como los de
las damas jóvenes María Victorero y Mercedes Díaz Gambardella.

ANA[MOLLA;;FERRI.

o
Miniaturas
La política es como la guerra: devora hombres y millones.
-Las multitudes no se mueven á impulsos de una idea, sino á impulso de uu sentimiento.
-La segunda parte de la vida ee pasa
siempre haciendo recuerdos de la primera.
-El mal que hacen los hombres vive en
el bronce; sus virtudes las trazamos sobre la
onda.
-Las injurias se recuerdan; los favores se
olvidan.
-El progreso se mide comparando el presente con el pasado.
-Los hombres, reunidos como un haz de
flechas, son invencibles; tomados separadamente, se les rompe como cañas.
-Los principios de la ley natural con respecto al hombre, se reducen á un precepto
fundamental y único: la conservación de sí
mismo.

*

**de la represenY llegó la noche
tación. El actor que le había protegido, le llevó en su carruaje, dán·
dole aún algunos consejos. Ya en
el teatro, se apoderaron de él algunos de los coristas, le pintaron la
cara; bromeando y riendo, le pusieron una peluca de color rojizo,
ridícula, le vistieron casi con la indumentaria de un payaso. La amargura y el asco subían á los labios
de Juan Francisco, produciéndole
la amarga impresión de la náusea.
Pero pensó en María; pensó en
su hijo, en el pequeño Juan, cuyas
ropas tinas, resultado de meses de
trabajo, había sido preciso vendPr_
para comprar un pedazo de pa~. Y
se resolvió á triunfar por encima
de la hostilidad del mundo. Un hombre le sacó de su ensimismamiento,
tocándole en el hombro y arrojándole casi á la escena.

EL MUNDO ILUSTRADO

MERCEDES DÍAZ GAMBARDELLA,

MARÍA VICTORERO

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EL MUNDO ILUSTRADO

MUNDO ILUSTRA1&gt;O

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fluencia y de nuevas adquisiciones territoriales.

(1

***
Entre tanto, dos acorazadoi, que eran fuerza y orgull? de las escuadras rusas y un cru-

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¡&gt;•

El conflicto ruso,faponh. -Tnttrrupdón dt tas ntgoctaciones. - Jlllta jacta tst•-eomtenzan las bosttlldadts.
En Puerto Jlrturo y en ebtmutro.- EI primer rtoés dt los rusos.-Et patriotismo dt los putblos y los principios bumanitarios.- En dtfensa dtt
"Padrt."- Probabilidadts para lo porotnir.-ta actitud dt las pottndas.
J:l
7 \

pe.ar de las opiniones optimistas que
hasta última hora se substentaban en
las Cancillerías, y eran mantenidas entre los
hombres de buena voluntad; á pesar de los
esfuerzos que, po!' lo menos en apariencia, hicieron los Gabinetes para buEcar una solución
pacífica á las controversias ruso-japone;:a¡,,
cada vez más agrias, y á cada momento amenazando con un terrible rompimiento, los
acontecimientos se han precipitado de una
manera casi inesperada1 y hoy la guerra entre el joven Imperio del «Sol Naciente» y el
poderoso Imperio de los Czares, es un hecho
irremediable, acompañado de todos los horrores de una lucha porfiada y tenaz, como
tiene que ser la que acaban de emprender los
japoneses con su impaciencia y los ru.os contra toda su voluntad, si ha ele juzgarse por
las declaraciones hechas en hora postrera por
la corte de San Petersburgo.
Aún no llegaba á manos del Gobierno japonés la respuesta á su última nota, con las
concesiones dizque conciliadoras de Rusia;
aún se esperaba con ansia en todas partes
la anhelada contestación cuyos términos se
habían hecho públicos en su parte substancial, cuando ex abrupto y de modo intempestivo, e! Ministro japonés en San Petersburgo, pidió con urgencia sus pasaportes, y de

orden de su Gobierno dió por rotas y terminadas las negociaciones pendientes, decl:mrndo que, en consecuencia1 rn país recobraba
su completa libertad de a&lt;:ción para ref:guardar los quP. creía amenazados intereses propios en el Extremo Oriente. La actitud de
Rusia no era dudo~a ante esta declaración:
aguardó serena la marcha de los sucPSufl, no
sin lanzar la responsabilidad sobre $U rival,
en nota circulada á las potencias que habían
seguido con interés creciente las diversas fases del conflicto.

***
Imposible en las presentes circunstancias
decidir á ciencia cierta de parte de quién está
la responsabilidad en la contienda armada
que acaba de estallar. La luz de los primeros
cañonazos y el sc..rdo estruendo de los primeros torpedos clavados con hábil destreza en
la quilla de tres buques de guerra rusos, en
medio de las sombras recatadas de la· noche
del lunes último, en la bahía de Puerto Arturo, no soh suficientes á definir fas condiciones todas en que se han roto las hostilidades, ni. pueden arrojar la claridad que se
quiere para dar la solución á ese problema
erizado de dificultades por su propia naturaleza. Más tarde, cuando se depuren á la luz

de un criterio desapasionado y ajeno dP preocupaciones, los hechos que han precedido y
seguido inmediatamente al rompimiento, se
sabrá dar á cada uno su derecho igualmente,
conforme á los principios eternos de la justicia, que ni cuenta el alcance de los elelllentos de guerra de los com batiPntes, ni atiende ni com,idera la inmensa mole de ejércitos
que abruman á los pueblos con su enorme
pesadumbre. Entonces se sabrá si el Japón
ha sido tan impaciente como aparece, y Rusia tan conciliadora como se deja entrever;
se comprenderá entonces si el iniciador del
Congreso de la Paz no fué cegado por sus
propios apetitos ó los de sus consejeros; si
fué arrastrado, á pesar suyo, á un conflicto
que repugnaba, ó cedió s6lo en la apariencia,
pretendiendo abrumar con el peso del número á su competidor, lanzando sobre las fértiles regiones mandchúes y sobre las comarcas de la asendereada Corea, la avalancha de
sus cosacos, protegidos por los cafiones de su
potente flota, á la sombra de las inexpugnables fortificaciones de Puerto Arturo.
Sabráse al mismo tiempo hasta dónde volaban las pretensiones japonesas, cuál era el
límite de sus aspiraciones, cuál el arrebato
de sus concupiscencias, y hasta dónde podía
llegar en sus anhelos de nuevas esferas de in-

~

1
1
1

-

S. M. MUTZUH~T01 EMPERADOR DEL JAPÓN

Mas hay que prever un hec~o posi_ble Y. al
alcance de las humanas contmgencias: mutilizada por ahora, la parte principal de la
escuadra' rusa en las aguas orientales, pueden, cabe en lo probable, hacerse los japoneses duefios del mar, y entonces prevalecer, por tiempo más ó menos_ lar~o, sobre
los rusos cortando las comurncac10nes con
Vladivostock y entorpeciendo, de manera
más ó menos' eficaz las operaciones de los
ejércitos en tierra, donde superarán indudablemente los rusos, si logran concentrar sus
elementos en disponibilidad.

Pronto resonará también la
poderosa voz del Czar de todas
las Rusias, convocando á su
amado pueblo á la lucha, que
puede tomar el carácter_de guerra sagrada contra lo~ mfieles;
y ese pueblo, que mua. ?n su
soberano á la encarnac1on de
Dios sobre la tierra; esas innúmeras multitudes, que tienen
mucho de asiáticas en su c,mstitución , correrán apre-rnradas
al llamamiento, buscando, por
todos los medios á su alcance,
la manera de ofrecer la vida
por el Czar, su PADRE, su AMO
y su sExoR. Y se desbordarán
los ejércitos moscovitas, aun á
través de las heladas estepas
de la inclemente Siberia; se
desbordarán en ordenado ó
confuso tropel,-¿pero á dónde?-sobre Mandchuria y sobre Corea, que
han de ser, á no dudar, el teatro de los ?ºn:1bates por tierra, á pes~r de todas las ms1nuaciones de los Gabmetes, que, azuzados
por el gobierno americano, pretenden, á última hora, poner coto y sefiala~ linderos á
los caro pos de las futuras opera~10nes.
Seguirán los combates y contmuará la lucha encarnizada hasta que uno de los contendientes, falt~ del nervio indispensa~le d?
la guerra falto de los recursos necesarios a
sostener Íos crecidos gastos que demandan,
con im¡:,eriosas exigencias, las modernas t~cticas y la estrategia moderna, busque la mtervención pacífica, que ah~ra rechaza en
su orgullo, patriótico si se qmere, pero profundamente inhumano.

blime Puerta á sus siervos infelices, que aún
gimen en los Balkanes bajo el pesado yu~o
de la Media Luna; sufrirán todo, como vieron á la infeliz Ilélade, madre de pueblos y
cuna de la civilización, pisoteada por los cascos de los caballos turcos, triunfadores en
Larissa. Todo lo verán con los ojos serenos
de la neutralidad, porque, por encima de las
consideraciones meramente humanas, está
~iempre la. consideración del interés propio,
que prevalece en la tremenda lucba1 digan lo
que quieran filósofos y moralistae, filántropos
y pensadores. ¿No se ve clara la pretendid~ intervención americana en el actual confücto,
porque teme, no por el Czar ni por el pueblo ruso, sino por sus flamantes posesiones de Filipinas? ¿No
se insinúa que Inglaterra, neutral y todo, ha permitido --así
lo dice en un cablegrama de última hora-que l-0s japoneses
usaran del puerto de Wei-HaiW ei arrancado á China por
ami~tosa mediación, como base
de sus operaciones primeras,
que han costado á Rusia el primer revés en la contienda?
Esperemos: que grandes sorpresas nos prepara, sin duda,
la lucha que antier ha comenzado.

X. X. X.
10 de febrero de 1904.

o
PENSAMIENTOS
Muchas veces el que escarba, encuentra lo que no quería
hallar.

***

***

!

- -=-,-....-.-,:L••H___..
S. M. NICOLÁS II 1 CZAR DE TODAS LAS RUSIA$

cero protegido de no escaso valor, yacen l)ncallados á la entrada de Puerto Arturo, anunciando con sm entrepuentes desmantelados
y ~us torrecillas rotas y desarboladas, que el
primer golpe de la audacia jap?nesa les h_a
sido desfavorable, pues en el primer encuen •
tro ha logrado pouer fuera de combate treo&lt;
unidades táctitas de las fuerzas navales del
enemigo, aislar el resto ~e 1a flota que queda
encerrada en la bahía, mientras
permanezcan esos obstáculos
que la obstruyen, imposibilitándola ba11ta para. tomar el
carbón indispensable á las operaciones posteriores, y sobre
todo, haciendo ver ai enemigo
mismo y al mundo entero, que
observa la lucha como espectador, cuáles son los bríos que
animan al impetuoso pueblo
niponés, guiado por un gobierno fuerte y acompañado de
las manifestaciones de un patriotismo no desmentido en las
horas solemnes de prueba.
De otro combate se tiene noticia, ocurrido en aguas del
puerto coreano de Chemulpo,
donde se dice que dos cruceros moscovitas que trataban de
impedir el desembarque de
tropas japonesas, fueron desmantelados, b.undiéndose uno
de ellos con toda su tripulación.

***

No darles á las escuelas del
pueblo la importancia que se
merecen, es hacer causa común
con el diablo.

***

La razón necesita de la experiencia; pero ésta nuda vale
sin la razón.

***

La educación es una maestra dulce é insinuante, á la vez
que enemiga de la vioiencia.

***

Antiguamente la vejez era
una dignidad; hoyesunll. carga.

***

De quien pone los ojos en el
suelo, no fíes tu dinero.

***

UN &lt;VIVAC&gt; DE LOS RUSOS EN UN TEMPLO CHINO.

En ese caso, no enteramente remoto, la
lucha que de todoEO modos se supone porfiada y tenaz, tendrá que alargarse más de lo
que por de pr?nto e!·a de suponers~.
¿Y sufrirán 1m pas1~les las poten?]ªª que ~e
dicen amigas de los rivales en acc1on, sufrirán indefinidamente que se destrocen dos
grandes pueblo@ llamados por ley hist6rica
á ser los portaestandartes de la civi_lización
en los imperios petrificados del Asia secular? Sí lo sufrirán, como vieron borrarse del
mapa de Sud Africa el nombre de dos p~eblos heroicos· como vieron á los macedomos
sucumbir en ~anos de los bárbaros ((bashibasuks» del impío sultán Abdul Hammid,
no obstante que reclamaban su libertad después de tantas inútiles promesas de la Su-

Los que pudienclo defender
á un inocente, lo abandonan,
son tan culpables como los que
lo matan.

..

CLARO DE LUNA
(BEETHOVEN)

En alta. noche la canciór. serena
trae en su giro vagabundo er viento,
como ráfaga triste de un lamento
que allá en el fondo del pasa.do suena.
¡Oh, cuál tl'aduce la profund1:1- pena.,
la amarga. soledad del pensar1;11e~to1
la breve dicha, el hondo sufr1m1ento,
con frase vaga de misterios llena!
Sobre las teclas pálidas del piano,
desgranando su I!Ota. cristalina,
parece una hbélula tu mano.
Y tu frente de anémona se inclina.
al ev&lt;'car del ruiseñor germano
la sollozante vibración divina.
LEOPOLDO DfAZ.

�EL MUNDO ILUSTRADO
Et MUNDO ILUSTRADO

PARA LAS DAMAS
Los Bailes de fantasía.-Peinados u Traies,
Nosotras, las j6venes de la presente generaci6n, s6lo sabemos lo que es el Carnaval
por lo que de él nos· cuentan. Bieti desearíamos tenerlo nuevamente entre nosotras y
agasajarlo con todas las alegrías, con todas
las carcajadas que merece. Pero ¡ah! s6lo conocemos la tumba de Pierrot.......
Dejemos al Carnaval en sus manifestaciones populares, generalizadas, tal como no lo
veremos más, y hablemos un poco de bailes
de fantasía, ya que estas reuniones se efectúan con frecuencia en México y son siempre tan elegantes y están siempre tan concurridas. El baile de fantasía tiene encantos
especiales. En ellos se despliega un verdadero ingenio artístico para la confección de
trajes. El mayor triunfo de una mujer que
asiste á estos bailes, es ser proclamada reina
de la fiesta, por la. elegancia y originalidad
de su disfraz.
He aquí, pues, un medio de lucir las habilidades femeninas y de tomar parte en un
torneo del que son juecés todos los concurrentes al baile. No se estilan ya los conocí-

i¡l1

IPEIN ADOIDE FANTASÍA «GITANA,»

1

1

en la casa de un noble italiano, el sefíor de
Manutelli. Dice el cronista que á la mitad
de la fiesta se entreg6 un rico list6n de seda
á cada uno de los danzantes. En cada grupo
se separaban los caballeros de las damas y
formaban línea tendida á lo largo del sal6n.
En seguida, como si se tratase de bailar lanceros 6 minuetos, los grupos de un extremo
de la sala avanzaron hacia sus contrarios, y
al compás de la orquesta llegaron á una gruta que había en otro de los extremos del sa16n y cada uno de los danzantes se instal6
en el sitio que tenía marcado, hasta formar
una apoteosis de la Primavera.

PEINADO DE FANTASÍA WUQUESA.»

P

ASARON ya en nuestro país los alegres
tiempos del Carnaval. Apenas si, como
débil remedo 6 lejano recuerdo de pasadas
épocas, quedan en algunas ciudades, especialmente en Mérida, las bulliciosas algarabías y los disfraces multicolores de los tiempos en que Arlequín y Colombina discurrían
por teatros, calles y salones, al agudo retintín de sonoros cascabeles.

et test.11mento

EL CALENDARIO
Observo que cada cual
con indiferencia igual,
se sirve del calendario
que le indica de ordinario
los días del mes puntual.
Y todos, de enero á. enero,
y con el mismo interés,
van arrancando á su vez
la hoja del día primero
hasta la última del mes.
Y en la página deshecha
que cae al suelo estrujada
nadie fija su mirada,
porque ella encierra una fecha
que no sirve para nada.
Sin darse cuenta del daño,
todos con empeño extraño,
todos con el mismo afán,
quitando las hojas van
hasta que concluye el año.
Engañándose quizá,
su mal el hombre entriltiene,
y así cuenta no se da
que cada hoja que se va
es una menos que viene.
En existir tan preca,rio,
se arranca una hoja y se olvida
que aquella hoja desprendida
es parte del calendario
que compone nuestra vida.
Así, de manera igual,
pierde en la época estival,
el árbol, hoja tras hoja;
así de ellas se despoja
sin sentir ni el bien ni el mal !
CALIXTO VELADO .

La falta de nutrición es la causa
primordial de las enfermedades extenuantes. Véase lo que dice el muy
prominente Dr. D. Pablo Córdova
y Valois, de la Ciudad de México:
«Tengo el gusto de manifestarles
que el uso de la Emulsión de Scott,
en mi práctica de muchos años, ha
sido siempre satisfactorio, pues supera á toda otra preparación cuando se trata de enfermedades de los
órganos respiratorios ó de las afecciones por falta de nutrición. Re. une, ademas, la ventaja de tener un
gusto agradable, pues los enfermos
en general no la rehusan.»

del Ilmo. Sr. Arzobispo Fechan
Los bienes fueron valuados en $125,000.
La m~or parte de lo test.ido consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua", Compañía de Seguros sobre
la vida, de Nueva York.

Hace pocos dfas que ~ practicó
la apertura del testallllento del Ilustris,imo Sr. .A:rzobilSlpo D. Patricio
A. Feehiam en la ciudad de 0hicago,
Illinois. La fortun:a diell distingmdo
¡prelado ascendió á. cerca de . . .
$125,000 oro americano; y según el
ÍiD/V.entario ,que !le ha publicado, Jos
,bienes que dejó fueron como sigue:
Dos póli~as de "La
Mutua," Compañia
de Seguros .sobre a~
Vida, de Nueva York,
p,or $25,000 oro ,cada
una, ó sean. . . . . $ 50,000 oro.
Di,viruendos -aoom.ulados
sobre una die las aióJizas. . . . . . .
9,329 oro.
0tm póliza de seguro. 14,000 oro.
Acciones en efectivo y
en

Baill.COS. • • • • •

37,000 oro.

Entre los -disil)OSliciones del señor Arzobispo, en, su testa.miento, se
hicieron ésbals:
A su hermana, señorita Kate .
Fleehan, que estuvo siempre con él
hasta su muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000 oro en •mu, de -las póliza,s, de seguro; á la señora Ama A.
F\elehan, viuda d-eJ. señor dootor
!Eduardo L. Feeliaru, hermano del
señor IArrzobispo, $25,000 oro de
otra, de Jas pólizas, y $5,000 oro en
efectivo; á la Academia de SMl Fa,
tricio de Ohicago, de ia qu10 es ·preceptora su ,hermana, Madre Ma.ria
Calla.Una, $10,000 oro de la última
,p.óliz,a; á la es,cuela "Santa Marta"
de enseñanza práctica para varo'lles, -de Feelhanvi!le, lllinois, que
era la institución :por Ja que más se
interesaba el señor Arzobispo, s,e
entregaron dos $4,000 restam.tes de
Ja última póliza.

"SflNTfl FE" l,fl MEJOR RUTfl
A Denver, Kansas Oity, St, Louis, Ohicago, New York,
San Francisco y Los Angeles

TRAJES DE «FRANCESA» Y «CRISANTEMA.»

¿Preguntaréis cuál era el objeto de las cintas? Pues formar precisamente la apoteosis final. Al efecto, el organizador de la gruta y artista director del cuadro final, había estudiado uno á uno los trajes de
las damas, y para formar el conjunto, en la gruta había hecho las
siguientes indicaciones: cerca de una pefía, junto á un surtidor, al
pie de un árbol, etc., había colocado una cinta y todas ellas de diverso color. Correspondiendo á su idea, había manifestado igualmente á las damas que al llegar á la gruta buscasen el sitio que tuviera
un list6n igual en color al qu_e tenian en sus manos. De esta mane1a
se formaba el conjunto, que podía variarse cuantas veces se quería.
Análogos á estos entretenimientos hay otros muchos en los bailes
de fantasía, que siempre producen un efecto original y gracioso.
Aquí, en México, se han hecho ya cosas parecidas y estas fiestas
han dejado eco en la sociedad, pues muchas de ellas se recuerdan con
agrado.
Los figurines de nuestra presente página son modernísimos y del
último corte de la moda. Veréis dos esbeltos tocados de fantasía: el
pelo rizado en abundantes quebraduras; un penacbo de plumas coronando la cabellera y un lazo de cinta lánguidamente plegado y haciendo consonancia con el aspecto general del peinado. En el otro
modelo son los zarcillos indianos, las plumas de pavo, la cabellera
abutidante y suelta y una graciosa corona-encaje y medallones arcaicos los que forman el conjunto y dan vida al peinado. Por estos dos
modelos podéis inspiraros é idear otros más, tan hermosos y agradables como éstos.
Respecto á los trajes de fantasía, los hay para niñas,. para j6venes
y para sefíoritas. La niña «crisantema», la joven «alsaciana», la señorita ccduquesa», la ccvendedora de pájaros», son otros t3:ntos modelos
de buen gusto. La confecci6n de estos trajes debe ser ureprochable.
Sus telas aun cuando no sean de exquisita calidad, puesto que no
todas las'familias podrían adquirirlas, sí es necesario que sean, por
lo menos entrefinas. Las aplicaciones de encaje, listones, etc., así
como las'alegorías, pueden ser de ccbi~cui~1,, es decir, finas, delicadas. (Debo advertir que la palabra «b1scmtn ha tomado_ carta de naturalizaci6n en el tecnicismo de la indumentaria femenrna. )
El traje de crisantema y en general los trajes q,ne represente:1; flores, pueden confeccionarse con pape! adecuado, o con tel~ ccp!1ssén,
que se presta más que 1.iinguna otra a este género de combmac1ones.

!I
-~,&gt;··

TRAJE DE «ALSACIANA,»

TRAJE DE WUQUESA.»

dos trajes de domin6, que, por anticuados,
ni el recuerdo merecen. No: ahora priva el
·modernismo y son los disfraces de «crisantema1i, de «reina de Parísn, de «sofíadora)), de
ccpensativa)) y otros más los que son dignos
de la atenci6n de las damas elegantes.
Y a que de bailes hablamos, os diré algo
nuevo de este «sport.,i
Los bailes de fantasía no s6lo son vistosos
y agradables por los trajes que ostentan damas y caballeros, sino también -por las figuras que en ellos se forman. Acabo de leer un
pei-i6dico europeo en el que se publica una
cr6nica de un baile elegantísimo celebrado

TRAJE DE «VENDEDORA DE PÁJAROS,»

JOSEFINA.

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�EL MUNDO ILUSTRADO

Alma de América

EL lfUNDO lllTSTRADO

Recetas Utiles
Para barnizar los pisos de las habita-

ciones.

MUERTE DE JAGUAR
¡Cómo tiembla en el árbol, ~uspendido,
atizando las ascuas de sus o¡os,
el que ayer en sus trágicos enojos
envol via la sel va en un r ugido!
Sello de lacre, sobre el flanco he~ido,
mancha su piel con go~rones ro¡o~;
y en la agonla de sus mrnm.bros flo¡os,
suél tase, dilatando un alarido ......
Alza la fren te: a rquéase; y se estira.
Una flecha Jo h irió ...... l\luer~ reposa..... .
En sus ojos relumbran dos cristales;
y d e la flecha, que sobre él se mfra,
la sangre corre por. la piel hIStrosa
como si fuese u n lulo de corales..... .

~WJ
EL ~1AIZ
Brota la m ilpa entre hojas rel ucientes
v se destaca Pn los fecundos llanos,.
i&gt;rocla mada &lt;¡ue fué por. los h ispanos
reina de Jns md1genas simientes.
Entrea briendo s•1s hojas sonrientes
a l contacto fugaz de aires livianos,
deja ver la mazorca, cuyos gra nos
fingen hileras de apretados dientes.
El tallo, que en las h ojas se hu n de.esquivo,
hace pensar en el la drón que enc1ern1.
en su c rispada mano {mrco tesoro;
porque parece u n brazo fugitivo,
que se escapa del fondo de la tierra
con un puñ udo de pepitas de oro....

_LAS 0~&lt;QUIDEAS
Anforas d e cristal, a iro-'as gal ns
[: de enig máticas formas sorprendentes,
diademas p ropias de soberbias fre ntes,
adornos d ignos de faustuos;.s salas.
E n los nud os de un tronco hacen escalas
y ensortijan sus tallos de serpient:.,s,

hasta quedar en la altitud pendientes
á manera de pájaros sin alas.........
Solas como ca;,ezas pensativas,
brotan ellas, sin torpes ligadu ras
de tirana ralz, libres y altivas;
qne ellas también con lo mezqtúno en guerra,
q_uieren vi vir como las a lmas puras
sm un solo contacto con la tierra ........ .

~OP
DANTA SORPRENDIDA
F..stremecióse la montafia obscura;
y hasta la orilla de la clara fuente
una danta llegó, que b,avamente
se improvisó una senda en la espesura.
Enturbió con su sed el agua pura;
mas inmóvil quedóse de repente,
al mirar que en el agua transparente
salpicaban los astros su blancura.
Súbito, apareció lrágil piragua:
sonó del boga el canto de tnsteza,
el chischá~ de los r emos contra el agua.
Cuando lo oyó, la danta entró en recelo;
y al suspender, de pronto, In cabeza,
se encontró con los astros e n el ciclo!

~OP
LOS C0NQUISTADOl&lt;ES
F..sc, Pizarro: el de la fren te erguida;
J&lt;:se Cortez: el del cabello undoso;
PnSÍt Alv;i:ado en su corcel brioso;
Valdivialleva el suyo de la brida.
¡.Y ése? ¿Y aquél? En ptlrpura encendida
envueltos van, oregando Sl!l repo~1
cual si fuesen el grupo lunnnoso,
de los conquistadores de la vida.
Chispeante de oro el puño del cuchillo;
la coraza, cubierta de lulgorcs;
pleno de sol el reluciente casco:
pasando vA.n con el temblor de un brillo,
cual si fuesen bordados en colores
sobre grandes tapices de. Damasco.........

José s,11110.1 Chocano.

EAN los suelos de las habita·
ciones de madera ó ladrillo, se
barren perfec-tamente y se les pasa
una rodilla ó trapo grueso. En seguida ~e pintan con una brocha
mojada en aceite de petróleo, barniz común, trementina, mezclando
bermellón, ocre, cardenillo, etc., ó
el color que se quiera. Luego que
esté bien seco, se frota el piso con
un cepillo.
Para dar el color rojo, se toma
una libra y media dtl cola de Flandes y se hace disolver al fuego en
doce cuartillos de agua; pásese por
un lienzo y deslíanse en esta disolución seis libras de rojo de Prusia
ó de almazarrón fino; se pone al
fuego, y cuando está muy caliente,
se aplica á los ladrillos con un tra•
pito; se deja secar y se da otra mano. Después se prepara el encáustico, echando doce onzas de cera en
una cazuela con tres cuartillos de
agua; se hace hervir todo y sé aña•
den poco á poco cuatro onzas de
potasa disuelta, revolviéndolo con
una cuchara de madera. Cuantlo
está frío, se extiende sobre los I ad rillos con un pincel grueso, cuidando de no frotar más que dos veces sobre un mismo paraje; antes
que se seque enteramente, se frota
con un cepillo de suela.

S

Modo de Umplar los guantes sin mojarlos.

Se toma miga de pan y polvos de
huesos muy quemados, y se restre•
gan con ellos los guantes; se frotan
después con una franela impregnada de polvo de alumbre y tierra de
quitar manchas y quedarán perfectamente limpios.
lllantequllla salada,

La mantequilla salada, cuando
ha sido bien preparada y es de buena procedencia, resulta más agradable al paladar que la mantequilla fundida. Sirve muy bien, no solamente para la cocina, sino para.
la mesa.
Ajustándose en la preparación de
la mantequilla á las recomendaciones que vamos á indicar, la salazón
permite conservarla un año próximamente.
Es preciso escoger buena mantequilla, lo más fresca que fuere posible. Para limpiarla de todas las
partes lechosas y caseosas que encierra, conviene y aun es indispensable lavarla en agua fría, agua
que se renueva hasta que quede perfectamente clara y sin que el lavado
deje en ella tintes blancuzcos ni el
más mínimo rastro.
La operación del lavado es sumamente importante, desde el punto de
vista de la conservación de la mantequilla, por lo cual insistimos en
este punto.
En las haciendas normandas, el
lavado se practica en grandes cuencos abiertos en troncos de árboles,
,.meneos que miden á veces hasta 6
metros y más de longitud.
En todas las localidades, en general, cuando la maotequillaes buena para ser salada, se empieza por
dejarla escurrir siquiera un poco;

y luego se hace entrar en su masa
la sal correspondiente, en la pro•
porción de 50 á 80 gramos de sal por
cada kilogramo de manteca. Hiendo
muy seca y muy pulverizada, se puede emplear indisti1,tamente la sal
blanca ó la sal gr-is; pero la pr-imera, esto es, la blanca, es siempre la
mejor y debe en todo caso preferirse.
Para más comodidad, la mantequilla se sala diviéndola en trozos
de uno ó dos kilogramos, á los cuales se une la sal en las pr oporciones convenientes. La sal se incorpora á la mantequilla salpicándola
con profusión,ó por otro cualquiera
de los medios practicados.
Terminada esta preparación, sólo
falta depositar la mantequilla en
los vasos destinados á conservarla.
Estos vasos, ante todo, se han de
lavar con agua hirviendo y han de
ser cuidadosamente secados, para
que no le den mal gusto.
Es prudente no cerrar los potes
de una manera definitiva, para poder examinarlos algunos días después y cerciorarse de que la mantequilla no ha disminuido de volumen
y de que no se ha despegado de las
paredes del pote como sucede á menudo, lo cual no es conveniente. Si
esto ha sucedido, es necesario llenar los vacíos con una fuerte salmuera que debe recubrir la mantequilla en algunos centímetros. Esta
salmuera se hace disolviendo en
agua caliente la mayor cantidad de
sal que en dicha agua se pueda disolver. Antes de echarla en los potes hay que dejarla enfriar.
Cuando este accidente no se ha
producido, bast a echar sobre l a
mantequilla una capa de sal que
puede estar separada de la masa
por una rodaja ó redondela de estameña ó de tela de tejido suelto.
Para impedir el contacto del aire,
se cubren los potes herméticamente
con tapaderas bien ajustadas ó con
pergaminos.
C uando se ha empezado á consumir una conserva tle mantequilla.
salada, es bueno tomar las precauciones que hemos prescrito para la
fresca, es decir, recubrir los potes
comenzados con una capa de agua
fresca, la cual se renueva sea todos
los días ósea cada vez que se saca
del pote una porción de mantequilla.
l\lantequllla á media sal.

Para conservar la mantequilla á
media sal, como se hace g eneralmente en las familias, se le mezclan
16 gramos de sal por kilogramo,
lavándola antes con mucho cuida·
do. La mantequilla á metlia sal se
pone en jarros ó pucheros de barro
vertiendo encima una salmuera lo
más fuerte posible para que no se
despegue.

..

PARA EL CABELLO

Los cabellos demasiado grasos,
conviene lavarlos con una esponja
llena ele es ta disolución:

Monyoo habla coo las mujeres·

D.,

De agua destilada de brea..... 300 gr.
,, clorato de pota~............... lO ,,
,. amoniaco llqm d o. ... ... ...... 4 ,,
M. s. a. (Dr. E. Monin .)

Se consigue dar un hermoso color
castañado obscuro ó negr o al ca bello, lavándolo, primero, con una
débil solución de carbonato de potasa, y luego, con una mezcla compuesta de 10 partes de ¡ugo de corteza de nueces ver des y 90 de alcohol, cuya mezcla liay que dej arla
reposar diez días, y filtrarla después antes de hacer uso de ella.
Para teñirle de rubio, h ágase hervir, hasta red ucir en u na mitad el
líquido, 300 gramo s de ruibarbo en
un litro de vino blanco, ú ntense los
cabellos con el referido coci miento
y déjense secar. La coloraci ón pasa pronto, pero es la única inofensiva.
La capa se qu ita friccionando todos los días el cuero cabelludo con
una ó dos cuchar adas de est a solu •
ción previamente calenta da :

J

El Jabón del Avellan o de la Bruja

realmente es un a !i:nento y vivificador de la piel.
Alimenta y nutre la p.jeJ tanto como los alimentos nutr en el cuerpo. Po•
ne cada poro en u na condición salu•
dable; a.siste á la Naturaleza en ¡:u•
rificar el cuerpo de venenos ; evita inflamaciones y suaviza y cura las par•
tes irritad,a s. Cura las hendiduras de
las manos y labios y toda forma de
esca ldadura. No hay jabón, no hay loción, no se ha descubierto ningún ba•
ño que la,n rapida.mente t ranquilice á
los bebés que sufren de picaduras ca
tientes ó cualquier forma de ronchas
como el J abón del Avellano de Mu
nyon. E l cailma1ite efecto que hace en
los niños es casi instantáneo. Yo deseo
que cualquier persona que s ufra de
la piel, y atormentada de picazón, que
se bañe con el Jabón del Avellano
usando el ag ua lan calien te como la
piel la pue&lt;la resistir. El! alivio será
inmedia to.

D &lt;c

De agua destilada de rosas.... 50C gr.
,, licor de Van-Swieten........ JO(! .,
hidrato de cloral............... 2o .,
M. s. a. (Dr. Martinenu.)

La caída de los cabellos en los
convalecientes, se contiene frot ándose mañana y noche con el siguiente líquido:

MUNYON.

Dr. Muyon, núm. 1.505. --rch. St
li'iladelfia E. U . de A .
Agencia General, J. Labadie Sucs.
y Cfa., P rofesa 5. De venta en todas
las droguerías de México.

D "'

De alcoholado de limón....... 150 gr.
,, ácido clorhldrico.. ...... ... .. . 4 .,
M . s. a . (Dr. Barré.)

La caída prematu ra de l()s m ismos, friccionándose á ma 11ana y
nocbe, durante tres minutos. con esta pomada:

POR
50

D &lt;c

De áC'.ido bórico en polvo. 3 gr.
ácido láctico en !dem. 75 centigr.
:; vaselina ..................... 125 gr.
M . s. a . y aftádase el perfume que más guste.
(Doctor Oisicus.)

La célebre &lt;pomada corintia» de
los antiguos, que decían era la que
prestaba á las cabelleras de las
griegas aquella suavidad y aquel
bello tornasolado q ue l as dist ing uían, se componía de las siguientes substancias:

Centavos
Oro
Americano
Vd, libre de 11:a•tos, nno de

1

Je env iaremos a
n ue•tro• HEttllfOi--OS PRENDEDORES
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elaborado e n cualquier nombre que se desn1. por
nuestro fa1noso nrlis tn americano e u alnmbre
de oro, hecho de una sola. pieza tuerte de alambre de oJ'o y__ la cual guarantlzamoa por espacio de
diez nnos. O!'recemns este hermoso prendedor

R~ri:t~~r~c1:

cauo, en b illetes de banco de su pais, (ógir o¡1ustal)

D., De aceite de almendras mon dadas.. 6 gr.
· ,, grasa de becerro lavada y bien
purr,, ............................... ....... ... 9- ,.
aceite d e avellan as............... ...... l ..
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111'1 l'J

excesiva sequedad del cabello
se remedia friccionándole con
L
una. brocha suave empapada en la . COQUE LUCHE
mezcla siguie nt ·, que también deti&lt; A

Tral&amp;lllltt rulml I W&amp;lllh p11 h1lpa1m11t1 111

ne su caída:
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Año XL-Tomo I.-Número 8.

MEXICO, FEBRERO 21 DE·1904.

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Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894 .

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Informamos á nuestra distinguida clientela que hemos recibido y puesto á la
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suplicamos á nuestras favorecedoras se sirvan visitar nuestro departamento
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Nos permitimos recordar á nuestra clientela
que tenemos establecidos grandes
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Modistas y Costureras
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En Honor del Héroe Don Vicente Guerrero
Destile de manifestante:i por Plateros y San ~'ra.ncisco. - Lleiada de la Comitiva al Circo Orrin.- Rmnbo al Panteón de San ~·ernando.

Gerente: LUIS REYES SPINDOLA

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>AL PUERTO
DE VERACRUZ

____________________

L UN-DO LU5TflílDO
Año XL-Tomo I.-Número 8.

MEXICO, FEBRERO 21 DE·1904.

Su~serlpclón mensual foránea ......$ 1.ó0
l&lt;l em
ldem eu Iii Ca1iltal. $ 1. 2¡¡

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINOOLA
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894 .

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Gerente: LUIS REYES SPINDOLA

�!t lrroNDO

Un-Carnaval en Colonia

L

LEGAMOS á Colonia el martes de Car•
naval del año de 1890, á las primeras
horas de la noche, un grupo de compatriotas y yo, y después de instalarnos en el
hotel, de hacer una «toiletten y de comer,
salimos á dar un paseo para formar concepto de la ciudad, y, sobre todo, de su famosa
catedral.
De pronto, y en el fondo de una callejuela estrecha, vimos un gran pórtico, profusamente iluminado, y un grupo de alemanes
rubios, sonrosados, resplandecientes de limpieza y vestidos de rigurosa etiqueta. Nos
acercamos, llenos de curiosidad, y tratamos
de inquirir qué era aquello. El grupo de alemanes nos abri6 paso, nos formó valla y
nos hizo ademán de que podíamos pasar.
Vacilamos. Nuestra indumentaria era la de
todos los touristas bohemios. Vestíamos«ulstersn á cuadros, calzado amarillo, :fluxes grises y gorras de viaje, y aun alguno de nosotros llevaba una bolsita de mano y unos
gemelos, con su correspondiente correaje.
Preguntamos en francés qué era aquello,
y nadie di6 trazas de comprendernos. Desde
antes de 1870-71, no hay alemán que no posea el francés; pero tampoco lo hay que
quiera hablarlo, en Alemania al menos.
Los modales corteses y las sonrisas afables de la Comisión de Recepci6n, nos indujeron á entrar al edificio; y tomados nuestros boletos en una taquilla adyacente, penetramos al misterioso recinto. Subimos una
escalera monumental y llegamos á un vas•
tí.simo sa.16n, del más rico y puro estilo gótico alemán. En el fondo se elevaba una inmensa gradería, en cuyos peldafios, tanto
así eran vastos, veíanse mesas y sillas, como en un café; al rededor del sal6n «reinaban una inmensa sillería, y, de trecho en
trecho, sobre maderos enclavados en el pavimento, grandes carteles que rezaban, en
italiano: «Tenori», «Soprani», «Bassi.&gt;&gt;
No cabía duda: aquello era una sala de
conciertos y, de seguro, nos tocaba asietir á
uno de esos festivales grandiosos, tan frecuentes en Alemania. La desesperación de
mis compafieros de viaje, todos ellos sordomudos en materia de música, no conoci6 límites, como no los conoci6 tampoco mi alegría.
Eramos los primeros en llegar, y en espera de lo:,¡ acontecimientos, tomamos posesión de una mesa y nos instalamos en ella,
para ver de qué se trataba. Esperamos largo rato.
De repente, un grupo hizo irrupci6n en la
sala. ¡Pero qué grupo! Ellas y ellos vestían
trajes de baile; pero ,,calzahan» unos sombreros de lo más extraño y extravagante que
pueda. darse. Una señora joven, hermosa,
elegante y ricacamente vestida y cuajada de
diamantes, llevaba, p or sombrero, una gallina enorme en vía de empollar sus huevos· su acompafiante ostentaba un juego de·
té para seis personas, primorosamente tejido con paja de Italia; otra beldad enarbolaba un acorazado de escuadra perfectamente
armado y tripulado; el de más allá se ufanaba de un sombrero de copa que automáticamente se achicaba basta lo microsc6pico ó se alargaba hasta lo monumental; la
de más acá se refugiaba bajo un globo aerostático.
A este grupo siguió otro, y luego otro y
otros más, hasta; henchir el sal6n, y cada
Rombrero era mas raro, extravagante y sorprendente que sus predecesores. Había ahí
yelmos de Mambrino, cascos romanos, chambergos mosqueteros, boinas catalanas, embudos tanquineses, fieltros bretones, turbantes turcos, gorras alsacianas, tocados rusos.
Aquello era una historia caricaturesca y bufa del sombrero á través del tiempo y del espacio desde la tiara hasta la montera, desde el 'casco de pelear hasta el gorro de dormir y desde el corozo hasta la escafa.ndra.
Era algo más. Toda la flora y toda la fauna se daban cita en aquellas cabezas de ale-

n USTRADO

manes. Figuraban ahí ratoneras con su poblaci6n escolar; jaulas de canarios. cilindros
giratorios de ardillas con ardillas vivas, fauces abiertas de leones del Atlas, de tigres de
Bengala, de hipopótamos de la India, de
cocodrilos de Egipto, Jaban alojamiento á
rubias cabezas de Gretcheus y á fisonomías
venerables de nobles padres de familia.
Las industrias extractiva y manufacturera, estaban dignamente representadas: aquí,
por un cañón Krupp; allá, por un martillo
pilón; más allá, por un junco chino; luego,
por un avío de pesca; después, por una
trampa de lobo. No había utensilio de menaje, desde la sopera hasta la cacerola,
desde la cafetera basta la canasta del mandado, que no figurara dignamente. Y luego,
el moblaje y sus accesorios: roperos de lunas, canapés imperio, escaparates bretones,
biombos chinos, sillones Voltaire, pu pi tres
americanos. ¡Y la juguetería! Cajas de música, autómatas malabaristas, implementos
de polo y de ttbasse hall».
Desde lo alto de nuestra gradería veíamos
toclo aquello girar, ir y venir, bailar, saltar,
y nos parecía asistir á un 0afarnaum, á un
sábado bullicioso y entusiasta de toda la Naturaleza y de toda la Humanidad. Donde no
giraban los caballitos al son de un organillo,
rodaban los planetas al rededor de un sol
eléctrico, y donde no despedía vapores perfumados un pebetero árabe, chisporroteaba
y flameaba una estufa holandesa.
Aquello era, á la vez, épico, macabro y
bufo; es decir: esencialmente carnavalesco.
Habíanse dado cita Tirteo, Pierrot y la Madre Celestina, y todo aquello danzaba, cantaba, gritaba con una alegría sana, espontánea, decorosa y pura.
Eramos felices. Aquellos jefes de familia,
aquellas nobles matronas, aquell0s ángeles
de juventud y de candor, aquellos nifios rubios y sonrosados, se entregaban á los transportes de una alegría sin mancha, de un
placer sin resabios y de una felicidad sin remordimientos.
La Comisi6n de Recepci6n vino á nosotros, con ademanes, corteses, nos invit6 á
seguirla y nos llev6 á un almacén de sombreros, anexo al sal6n de baile. U na vez ahí,
quiera'3 que no quieras, nos hizo abdicar de
nuestras gorras, y elegir un tocado análogo
á la situación. A mí toc6 en suerte un astrolabio; otro de n:.is compañeros prefiri6
una fuente luminosa, con surtidores coloridos; los demás adoptaron, respectivamente,
un barco submarino, un ecuatorial y una
Mule-Jenny. Notamos, entonces, la falta de
uno de los nuestros, hacendado de Ateneo y
campirano, que nos hacía rabiar -con el volumen, densidad y peso de su equipaje.
Volvimos al salón, escoltados por la Comisión de Recepción, y fuimos objeto de
una cariñoRa acogida. Se destap6 Obampagne en honor nuestro; las daml!s más encopetadas y las jóvenes más bellas, nos invitaron á bailar; fuimos presE&gt;ntados á las mejorP.s familias, conversamos con todo el mundo; ellos en alemán, que no estudiamos, y
nosotros en espafiol, que ellos no comprendían; pero unos y otros encantados, recíprocamente, de nuestra afabilidad, de nuestro trato, de nuestro «esprit» y de nuestra
erudici6n. Y ya lamentábamos profundamente la deserción de nuestro campirano,
privado de tan honestos é intensos goces,
cuando, de pronto, el edificio se sacudió hasta en sus cimientos, como bajo la acción de
un terremoto. La multitud se arremolinaba,
todo eran gritos, pataleos, aclamaciones, desbordamientos de entusiasmo, frenesí delirante, que apenas lograban dominar la orquesta y las masas corales, que lo eran todo
el mundo, entonando la «Kaiser Marcb», de
Wagner, y el Himno Imperial Alemán.
Qué era aquello? Nuestro campirano, que
en un momento de genial inspiración, había
corrido al hotel, descerrajado una sombrerera
monumental y encasquetándose su sombrero jarano blanco, como un inmenso pilón de
azúcar en medio de una interminable llanura de Siberia, y bordado, cincelado, recama-

m, ltUNDO nuSTRADO

do, incrustado de oros, platas, sedas, cobres
y pedrerías.
Salido del hotel, y en el trayecto hasta el
Gürsenich, el pueblo lo aclamó; llegado al
baile, su sombrero hizo furor. La Comisión
de Recepci6n, que en realidad era un jurado de concurso, le discernió las palmas; sus
incontables rivales le rindiero:i parias; en
un instante conquist6 todas' las simpatías.
Calmada la primera emoción, se organizó el
cortejo. El municipio asistió en cuerpo, la
guarnici6n formó en columna, recorrimosla
ciudad entni antorchas y músicas; y clareando el alba, que pos6 sus alas sonrosadas, de toda preferencia, en el «jarano» nacional, nuestro campirano recibió su diploma, él decía díploma, de manos de las autoridades, la rosa de oro de manos de las
damas; y el jarano, que el autor, agradecido,
cedió á la perfumada Colonia, figura, bajo
un capelo, en el Museo Municipal.
Desde aquella noche memorable he adquirido e.,ta convicción: que si nosotros, los
latinos, creemos divertirnos, los germanos y
los anglosajones eaben divertirse. Y es que
no hay verdadero esparcimiento, si no es
honesto, y nosotros propendemos á sólo esparcirnos con la deshonestidad.

Dr. M. Flores.

o
EN HONOR DE UN HEROE
E,L MI\RTIR DE GUILI\PI\N
El domingo último, por la mañana, se efectuó una manifestaci6n patriótica en honor del
héroe de la Independencia de México, General Don Vicente Guerrero, sacrificado por
sus enemigos políticos, en Cuilapan, el 14 de
febrero de 1831.
Los manifestantes, entre los cuales se en•
contraban los miembros de casi todas las
agrupaciones mutualistas de la capital, y los
representantes de los Estados y de los cuerpos de la guarnición, se reunieron frente al
Palacio Municipal para dirigirse en comitiva al Circo Orrin, donde debía efectuarse una
fiesta cívica en memoria del ilustre insurgente, bajo la presidencia del Sr. Subsecretario
de Instrucci6n Pública, Lic. Don Justo Sierra. El acto-se vió muy concurrido, cubrién•
dose la parte literaria del programa con un
discurso que pronunci6 el señor Rafael
Ramos Pedrueza y con una poesfa recitada
por la Srita. Gabriela Z. Hernández. La señora Guadalupe L. del Río cantó la aria de
«Cavalleria Rusticana», y el Sr. José B.
Portillo la de «Dinorah». Los demás núme·
ros fueron cubiertos con piezas de música.
Terminada la simpática fiesta, la comitiva se organiz6 nuevamente para encaminarse al Panteón de San Fernando, donde reposan las cenizas del mártir, y depositar ante
la tumba de éste numerosas coronas de flores.
En nuestra primera plana publicamos cuatro fotografías relativas á la patri6tica ma·
nifestación.

AsJ&gt;ttto tleil atrio de la Cate&lt;1ral-cle Puebl&lt;t ctl tlnicub1•in1t las plMas connu-,noratfras de {{f erecdún (lt•l Arzobispado.-Re1&gt;&lt;t1•to de com.id(( á los J&gt;&lt;&gt;bres en el Colegio Teresia1w.

vido en obsequio de los prelados que concurrieron á las fiestas; y la distribución de prendas de ropa y alimentos á un buen número de
menesterosos, hecha. en el Colegio Teresiano
por un grupo de sefloritas de la. buena. sociedad. Todos estos números del programa resultaron muy lucidos y bao dejado entre los católicos de Puebla. la. más grata impresión.
En cuanto á la. ceremonia religiosa., ésta. se
efectuó el día 8 del actual por la mafia.na, sien·
do verdaderamente notable por el lujo y esplendor que en ella predominaron.
El altar mayor lucía un magnífico adorno,
haciéndose uso en esta vez del hermoso ajuar
de plata que posee la catedral, y que no se usa.·
ba desde el tiempo de Maximili ano.
La solemnidad principió con la lectura. de
los documentos pontificioR re] ati vos á la. erección del nuevo Arzobispado, siguiendo después
la. misa en que ofició de pontifical el Señor Ar·
zobispo Ala.rcón, teniendo como diáconos á. los
Prebendados D. Antonio Santillana y D. Agustín A. Nieva.
El Señor Obispo de León, Dr. D. Leopoldo
Ruiz, ocupó la Cátedra sagrada., impresionando vivamente al auditorio.
A esta solemne ceremonia. concurrieron, además de los Sres. Ala.rcón y Ruiz, los Sres. D.
Atenógenes Silva, Arzobispo de Micboacá.n;
D. José M. Mora, Obispo de Tulancingo, y D.
Rafael Amador y Hernández, Obispo de las
l\lixtecas, único que tendrá el carácter de sufragáneo del nuevo Arzobispo.

***

Con una. velada literariomusical dió fin la
celebración del establecimiento del nuevo Ar·
zobispado.

00

Las fiestas Arzobispales en Puebla

L

A elevación del Obispado de Puebla á la.
categoría de Arzobispado, fué motivo pa.·
raque en días pasados se efectuara.a,. en
la. capital angelopolitana., algunos feste1os,
tanto de carácter religioso coino profano, que
atrajeron á un público numerosísimo compuesto, en su mayor parte, de fa.mili as de las poblaciones cerca.nas y de miembros del alto ele·
ro mexicano.
Todos los templos de la población se veí9'.D
engalanados con festones, banderolas y ?ort1najes, y muchas fueron las casas de part1cul&amp;·
res que también ostenta.bao adornos, dando á
la ciudad. un hermosísimo aspecto. Por la. no·
che la. iluminación de las calles fué muy pro·
fusa.
.
Entre los actos con que se celebró la. crea.el 6n
de la. nueva Archidiócesis, menciona.remos: una.
velada que se efectuó en el Palacio Arzobispal
y que estuvo muy concurrida.; un banquete ser·
D68puéa de la funot6n 1•eUaloaa,-.dapecto del at1•io de Cated1•al,-El Sr, .4.1'%0blapo lbarra Pl'e.tld·t enao la 11elada Ute1·a1•lo11u«1lcal.

�Et MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

***

TTENIA Thuillier

precedido de
una gran fama. La prensa de
la Isla de Cuba, muy especialmente, había vaciado todo el vocabulario de la hipérbole y de los ditirambos Eln su loor; se le consideraba como el renovador de la escena española, tan noble, tan alta,
tan apasionada; pero tao llena de
rancios defectos de dicción y de
amaneramientos imposibles.
Nuestro público es hosco. Celebridades extranjeras de indiscutible mérito se han presentado en
los teatros metropolitanos y han
visto, con extrañeza, que el público, lejos de entrt&gt;garse fácilmente,
de dejarse conquistar con agrado,
ponía todos sus nervios crispados,
todas sus reservas, todos sus recuerdos de anteriores fracasos, al
servicio de una especie de hostilidad innata, de un exagerado criticismo.
Thuillier lo ha visto. La noche
del debut el público acudió al reclamo, pero acudió receloso y frío,
haciendo reminiscencias de viejos
engaños y lleno de escepticismos y
de dudas. Cierto: mucho era lo que
sabíamos acerca del artista y de su
compañía; los ecos de tanto aplauso sonaban aún en nuestros oídos.
¡Pero es tao fácil engañarse!
La sala presentaba un hermoso
aspecto. Cuando la cortina se levantó, la att&gt;oción era perfecta, y
en las primeras escenas, cuando
Thuillier hizo su aparición, alg unos -aplausos dispersos resonaron
en la sala.
El público fué conquistado en poco tiempo. Ya en las escenas del
segundo acto [«De Mala Raza&gt;], en
las absurdas escenas con las que
el genio de Echegaray sabe bordar
admirables dramas, el público estaba entusiasta y contento. ¡No le
habían engañado 1
Y el triunfo vino por los debidos
caminos, vino natural, espontáneo
y legítimo. Porque si es cierto lo
que al principio de estas líneas decía· acerca de la innata hostilidad

}i_

Los Bueyes
¡Vro vlctls !

Van con su lento andar; estremecidas
las musculosas testas bruscamente
bajo el yugo oprobioso: las enormes
pupilas en las órbitas se mueven
con una triste lentitud, y nada
pone viveza en ellas; permanecen
clavadas en el suelo y nada miran
sino la senda misma, y nada advierten
sino el tropiezo próximo: ellos saben
cuán dolorosa es la ca.ida siempre
y cómo aumenta ew dolor el hierro
dé la aguzada pica introduciéndose
en su trémula carne atormentada.
De sus hocicos jadeantes penden
brillantes hilos que en el blanco polvo
trazan complejas curvas que ~arecen
los misteriosos signos con que escriben
estos desheredados de la suerte,
en la página inmensa del camino,
la•sombria odisea de sus crueles
marchas interminábles á·lo largo
de-,UI1a ruta sin fin.

El Carnaval es un dulce fantasma
que nuestra generación conoce por
referencias tan sólo. Los que des·
criben á las veces los «bailes del
Nacional&gt; y citan nombres conocidos y hablan de aquellas reuniones célebres, de los incidentes y
anécdotas de la temporada, son todos viejos, son todos de otra generación y se nos aparecen como seres misteriosos que han habitado
en mundos desconocidos que apenas soñamos.
Era un buen much acho el Carnaval. Aparecía en é pocas leja nas por
algunos días tao sólo, lleno de cascabeles y de sonoras risas, para
emba ucar un poco á los jóvenes y
y dar bromas á los amigos. E ra un
buen muchacho y se divertía-¡milagro ostensible!-en nuestra ciudad, cansada de estar aburrida.
Pero el tiempo ha pasado rá pidamente y el muchacho alei;rón ha
degenerado. con no menor rapidez
por cierto. Todavía hace un año se
le podía·ver en los arrabales, mal
vestido, ebrio, aporreando a lguna
vieja canción y en compañía de mujeres dudosas. Ahora tal \'ez haya
muerto.
Hoy llega la cuaresma cuando
no la esperamos, cuando el Carnaval no ha llegado aún. El ceño
adusto de la cuarentona no tiene
para nosotros la reprobación de
antaño. ¡ Somos demasiado inocentes! ¡No sabemos ya divertirnos !

de nuestro público, lo es también
que el talento se impone y que Thuillier tiene talento. Tiene, además,
un gran amor, una pasión siocera
y noble por su arte y yaesestomu·
cho tener.
Después vino el «Otelo.&gt; La formidable figura del celoso shake~piriano ha sido ioterpretaua de mil
maoeras por los grandes artistas y
cada uno de ellos ha puesto algo
de su personalidad al servicio de
la vieJa idea trágica de Shakespea·
re. Porque el autor se limita á derramar en las cuartillas blancas la
hiel y la brasa de una gran pasión,
como él la concibe, como él la sentiría, como él la manifestaría; mejor dicho: dejando al intérprete
completar esa personalidad y vestir esa pasión, para presentarla, no
ya en la forma de un simple diá logo, sino como .un hombre vivo, co•
mo .in ser completo y animado.
La siniestra figura negra de 0telo ha cautivado la imaginación de
todos los artistas. Hay tanto del
dolor humano, del intenso y constante dolor humaoo en los gritos de
pasión y de rabia del moro vece•
ciaoo, que los grandes poetas to***
dos y los grandes literatos, se han
Un grupo de facultativos amerisentido sistemáticamente atraídos canos ha visitado la ciudad, con la
por ese enorme corazón adolorido especial
misión de estudiar nuesy sangriento.
tros sistemas sanitarios. Es éste
Otelo es una pasión humana, es uoo de los actos encaminados á
la pasión misma en sus manifesta- uoiformar la acción de las autoriciones supremas, y, por ende, los dades americanas y mexicanas, paque interpretan el papel en la esce- ra lograr con mejor éxito y con
na, no hacen sino aplicar esa gran menor tardaoza, el anhelo que hace
pasión á su temperamento. Thuil- siglos persigue COil!O un vago fan •
lier siente, vive y encarna al moro tasma á la humanidad tod a : alejar
siniestro, y su Otelo es digno de to- la enfermedad y la muerte.
da mención y dEI toda alabanza.
Nuestro país tiene un grao eneEl público, después de la primA- migo. Uno de esos enemigos tr aira función, quedó satisfecho. Pero dores y ocultos, reocorosos y tenatemía que lastimara el coturno trá- ces que persiguen en la sombra,
gico, por apretar demasiado, el ta- acechan la oportunidad y l a aprolón de Thuillier. En Otelo se con- vechan debidamente. Enemigo oculvenció de su error, y si de la fun- to; de los desconocidos, y por tanto,
ción inaugural había salido satis- •nunca. tomados en c onsideración
fecho, de ésta salió convencido. debidamente. Los extraojeros sí lo
Algo más, salió emocionado,
conocían bien; pero para nosotros

*
**

como si aún pesara sobre ellas
el h umillante yugo... ...

,
Los tardos bueyes
son los esclavos del trabajo. Nunca
s us formidables nervios estremece
la conmoción del goce, ni el espasmo
d e la pasión, ni el súbito deleite
· d el ardoroso amor.
Ellos ignoran
todo lo que es placer y no apetecen
sino un puñado misero de pasto
para calmar el hambre de sus vien tres......

Cuando, al clarear el alba, los p astores
se van con su ganado al r.ampo verdP,
lor ternerillos brincan dJl alegria,
los potros riñen amorosamente
con las jóvenes: yeguas, las ovejas
-que miran como miran las mujeresvan en nutridos grupos juguetean do
por la empinada senda hasta perderse
tras la silueta de una loma; sólo
los pensativos, los adustos bueyes
a ndan con lento andar, las poderosas
cabezas inclinadas-t ristemente,

r

***

Y a el frío ha dejado la metrópoli,
y los meses floridos se avecinan en
a.legre desfile. La noche parece una
enamorada de quince años que,
cuando el Sol se ha puesto y sus
miradas indiscretas no pueden mo•
]estarla, sale, toda llena de temores
y de rubores, á recibir el homenaje
de su amado.

**

* **

Echados á la sombra de algún álamo,
cuya elevada ramazón se yergue
en mitad del potrero, á esa hora
en que el callado campo se adormece
ba¡· o la gran mirada abrasadora
de fecundante sol, indiferentes
á cuanto les rodea. sacudiendo
la sucia piel á fin de que se vuelen
las moscas agrupadas en las lacras
que les hicieran los pincbazos crueles
de la ferrad,t pica. restregando
las enormes mandlbulas, que muelen
el pasto no rumiado en la mafia.n a,
caldas las orejas. como imbéciles,
ahi están los esclavos del trabajo,
los eunucos del harem campestre,
los que no aman, ni juegan ni retozan,
los graves. los adust os, los que siempre
tristes están pensan do en los idilios
de las· tardes rosadas..... .
¡Oh los bueyes!

Cuántas veces
con mirar resignado contemplaron
sus cansadas pupilas, á la tenue
claridad del crepúsculo, el idilio
de un noble toro lleno de altiveces
con una hermosa ternerilla joven
de ancns llenas, redon das y lucientes......
·Y ellos...... no aman. Son los eunucos
qu e en el harem del campo languidecen
mirando las caricias que se hacen
el sultán de las bravas altiveces
y la sultana de ancas opulentas..... .
A veces luce en sus pupilas breve
relámpago ardoroso. ¿Acaso olvidan
su triste condición?...... Quizá recuerden
el luminoso tiempo en que ellos fueron
también sultanes del h arem campestre..... .

***

***

Parece que ha habido ciertas demoras e~ la ejecución de los grandes conciertos de bandas militares
q ue se nos tienen prometidos. Pero
los maestros trabajan activameote
y pronto tendremos ya implantadas
estas audiciones de una manera
forru al y definitiva. Elementos dis•
persos hay que una voluntad poderosa puede reunir en un haz com•
pacto, capaz de figurar digoamente
en cualquier parte.
S!lrá un hermoso obsequio á la
sociedad, que no tiene, por desgracia, demasiados espectáculos dig•
nos de su cultura.

Entonces sus p µpilas nuevamente
giran con triste lentitud y nada
pone viveza en ellas: permanecen
clavadas en el suelo y nada miran.
nada ven, nada observan, nada advierten...

·*

No juegan: el dolor los tornó graves.
No retozan; están muy t ristes siempre.

se disfrazaba de amigo, y veces hubo en que sorprendiera la buena fe
de los poetas y les obligara á cantar en su loor.
De~de las épocas coloniales este
enemigo ha despoblado á la nación
la ha envilecido, ha alejado de su~
costas al trabajador extranjero que
busca un abrigo y un apoyo1 y nos
ha gas~ado ~l poco dinero de que
la o~món dispone. Este enemigo
formidable es el clima.
E n nuestras costas hierven los
gérmenes de todo mal y de toda enfermedad. Cuando el«PadreApolo&gt;
hiere con sus flechas doradas los
bosques de o uestras montañas, y el
calor atenacea las carnes, y es de
fuego 13: atmósfera y de fuego el
s1;1~lo mismo, la fiebre, la sioiestra
h1¡a ~e nuestro clima, sale de sus
guaridas, a vanza sigilosamente,
aprovechándose de los elementos
mismos que para el progreso del
país se han acumulado pacientemente, y hiere y mata hasta en las
poblaciones de importancia. La
fiebre ha causado muchos males á
México.

Pero es sólo un relámpago y bien pron to
se extingue. Entonces sus mirad~s v uelven
á hacerse dulces, suaves, resignadas.

M, Mauallanes Mom·e.

LAS RUINAS DE TEPEJI.-ENTRADA AL SUBTERRÁNEO DF, LA FORTALEZA

Un Descubrimiento Arqueológico
EL "CASTlLLO DE MOCTEZUMA"

L

A prensa de información se ha ocupado en
los últimos días de un importante descubrimiento arqueológico, hec&gt;ho á inmediaciones de Tepeji Viejo por los Señores Fraok
Pierce y Félix Carrera.
Trátase nada menos que de una antiquísima
fortaleza que los campesinos del rumbo designan con el nombre de «el Castillo de Moctezuma&gt; y que se levanta, destruída en parte por
la acción del tiempo, en la cumbre de una moo•
taña y sobre una especie de plataforma, alrededor de la cual se extiende una barranca profundísima. Esta plataforma ó meseta está unida al cuerpo de la misma montaña por una estrecha faja de terreno y se ve cortada á pico
sobre el abismo.
La configuración especial de aquel saliente
de la mootañ a hizo pensar á los Sres. Pierce
y Carrera en que tal vez pudiera ser obra del
hombre, y auxiliados por unos &lt;guías», cono•
cedores del terreno, emprendieron la expedición á aquel lugar, encontrándose en la cima
con una enorme coostruccióo de piedra colorada, cuyo estilo arquitectónico y cuya distribución interior la hacen aparecer como uno de
tanto sedificios aztecas que escaparon de la
obra de destrucción emprendida por los conquistadores.
Los muros de la fortaleza están construidos
casi á la orilla de la barranca, con piedras perfectamente labradas y cortadas en forma de pirámides truncadas; tienen un espesor de metro
y medio y en algunos puntos una altura de diez

TEPE.JI VlEJO. - RUINAS DEL TEMPLO EN LA FORTALEZA.

metros. De trecho en trecho se advierten llos
escombros de la serie de torres que, á lama·
nera de las de los cast illos feudales, flanqueaban la fortaleza. Además, y en el centro

de un amplio patio, se encuentra una pieza en
ruinas, que se supone haya sido de algún tem·
plo.
Enila parte correspondiente á la entrada, se

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

todas las probabilidades, los constru~tor~s de la. fortaleza. se propusie•
ro n al abrirlo establecer unacomun1cac1ón con la barranca para a.pro'
· el agua.d e un arroyo que corre por ésta..
vechar,
en caso' necesario,
Por último, diremos que el «Castillo de Moctezuma&gt;, con todas sus dependencias, cubre diez acres de terreno.
.
Los Hres. Pierce y Carrera tomaron algunos c~oqu1s Y fotografías de
la fortaleza, á fin de gestionar la ayuda d~l Gobierno en la exploración
y estudio que se proponen hacer de las rumas.
.
En este número verán nuestros lectores las fotogTafla.s mencionadas.

00

NEeR0L0GI1\
t¡L. SCNOR DIPUTADO D. JOSC MARIA VIU,ASANA

bahía de Chemulpo, porque pretendieron en vano oponerse á los desembarques japoneses en tierra coreana; intentos frustrados de otros desembarques en las cercanías de_ Puerto Arturo, por los súb~itos d~l ~Iikado, que fueron acuchillados por
)os t~rribles cosa_cos; amenazas aqu1, movimientos de concentración de fuerzas allá,
mqmetudes crecientes, sombras que se levantan, temores y aprensiones que á todos
alcanz3:n: he aquí en resumen el estad~ que á nuestra vista se ofrece de la presente contienda armada en las remotas regiones de los mares chino-japoneses.

E

L MUNDO ILUSTRADO c.o nsigna hoy una noticia dolorosa: la
de la mu~rte del Señ_or Diputado D. José ~.faría Villasana, acaecida el miércoles último, por la tarde, en racubaya.
.
El fallecimiento del Sefior Villasana es para nosotros motivo de
muy justa y de muy honda pena, I?ues aparte &lt;le que fué si~~pre el
finado uno de nuestros mejores amigos, muchos_ son l~s servicios que
prestó á esta publicación, como director artístico primero y como
asiduo colaborador después.

***

***

Sr, Diputado D. José María Villasana,
t EL 17 DEL CORRIEN TE.

Villasana fué en México uno d~ los caricaturistas más celebrados
y uno de los dibujantes más hábiles y más expertos: A él se ?eb!ó,
en gran parte, la popularidad lograda p~r ,,El Ahu1zote))-;-periódico
que hizo una tremenda o~~si?i6n al Gobierno de D. Sebas~~án Lerdo
de Tejada,-y á él se deb10, igualmente, la.buena aceptacion que tuvo más tarde el «México Gráfico)), semanario que fundó en 1891 y
que sostuvo durante algún tiempo. Además, colaboró en distintas
revistas, hasta que, al ver la luz EL MUNDO ILUSTRADO, come~zó á trabajar con nosotros, haciéndose acreedor á la más franca estimación por sus excelentes cualidades personales y su am?r al trabajo y al estudio. Sus «cuadros de costumbres,,, que pub)icó en P.ste
periódico, contribuyeron á hacer más ~rand~ su popularida~.
Por lo demás el Sr. Villasana desempeño, durante su vida, cargos de importa~cia en la Administ.ración pública. Fué algunos a_ños
,,vista» de la Aduana de México cuando estaba aún en vigor
el régimen de las alcabalas, y Diputado por el Distrito. de Comitán
( Chiapas) al Congreso de la Unión. En la Esc~ela. Nacional Preparatoria desempeñaba el puesto de Profesor de DibuJo.

ven dos grandes pilastras y un foso muy profundo, abierto, sin duda.,
para. impedir el acceso del enemigo en caso de guerra.

***

***

EL MUXDO ILUSTRADO envía á la familia de su buen amig? y
colaborador el más sentido -pésame, depositando la flor de su carifio
sobre la tu~ ba que acaba de abrirse.

Los exploradores, durante su visita , las ruinas, descubrieron tambi1n
la entrada de un subterráneo que se cree sea. muy extenso, pues, segun

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Villasana en su lecho mortuorio

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Ap1mte ele ,llcal&lt;le

UN CI\MPl\1'1\(NTQ Of COSRCOS (N MPJ'iDCHUR.IF\.

Política General
La g-uerra rusoJaponesa,-Sln notl•
cl&gt;1s.-La situación en lo general.Poca co•a.-La nota de E stados Unl·
dos.- Sus tendencias aparentes y sos
tendencias reales.-La filantropía y
el Interés. - Complicaciones poslbles.- DJmarca. TorQo¡a y la India
Ingless.- La solidaridad humana. Los perjuicios de la guerra.-Xnestros deseos.

Entre la multitud de rumores, versiones y noticias que de
los centros de operaciones se
esparcen para todo el mundo
por medio de las agencias cablegráficas, es difícil, por no
decir imposible, entresacar lo
que haya de cierto en la embrollada situación de Extremo
Oriente, donde se libra en estos
momentos lucha tremenda entre los pueblos asiáticos de raza mongólica, sacudidos por
ráfagas de civilización occidental, y el gran Imperio eslavo,
que ahora representa ante la
humanidad absorta, no diremos la idea cristiana, pero sí la
cultura de las naciones europeas, comprometidas, mal que
le!! pese, en el actual conflicto.
No se puede, en efecto, decidir á través de las varias
opuestas afirmaciones que llegan á nuestro conocimiento,
cuáles son las ventajas obtenidas por el Japón en sus prime,
ros triunfos, ni cuálea los descalabros sufridos por Rusia en
sus primeros reveses. Uno, dos
ó quizás tres ataques sobre
Puerto Arturo, sin resultados
decisivo!! ni mucho menos; alguno que otro buque de las
sendas escuadras con averías
de mayor ó menor consideración, algunos vapores mercantes capturados en alta mar por
las fuerzas beligerantes; ldos
cruceros rusos hundidos" e.a :Ja

En medio de estos line:3-mientos. q_ue apenas bastan. á dibujar los perfiles de la
lucha, destácase con claridad mendiana la nota enviada por el Gobierno de Estado1:1 Unid~s á las potE:ncias beligerantes y á l~s neutrales, pidiendo que sea efectiva
la n_eu~rahdad de Chma, y que ~odas se ~dh1eran_ ante la _necesidad indicada de que
se hmite el campo de las operaciones, deJando, si es posible, Mandchuria y Corea
fuera del alcance de los combatientes. Aparte de lo utópico de estas indicaciones
pretendiendo que quedeh fuera de la acción de los beligerantes precisamente lo~
territorios en ~isputa, pues es ind~da_ble que el conflicto ha sido provocado por la
prep~1;d_eranc1a sobre aquellos territorios, q_~e cada cual. de los contendientes quiere
y ambiciona para sf, con absoluta exclus10n de su rival, nada. más humanitario
que limitar la extensión &lt;le las hostilidades, que, por lo mismo tendrán que ser menos violentas; nada más á propósito para procurar que la gue~ra pase con mayor
rapidez, que marca1: una línea más allá de la ?ual ~o han de tolerarse combates, y
más que todo, defimr y sostener la verdadera situac10n del Celeste Impe.rio colocado por la fuerza de las cosas en condiciones que le exponen á los golpes de' los dos
pueblos enemigos, y en el estado de guerra, sufre por ambas
partes y padece con el choque
de fuerzas encontradas sobre
su mismo imelo.
Y á pesar de lo sencilla que
~~=--~r---4-_Jeo la apariencia es la indicación del Gobierno americano,
á pesar de sus tendencias filantrópicas, no ha sido fácil
obtener la aquiescencia de los
gabinetes á quienes fué dirigida, pues aunque ha sido aceptada en lo general, se han puesto reparos de importancia para
su, a&lt;:eptación definitiva, y la
mas mteresante es la observación hecha por la Gran Bretafia, exigiendo que la neutralidad efectiva que se quiere asegurar para China, se extienda con igual eficacia á las conces~ones extr~njeras y á los _puertos que por sus
c1~c1;1nstancia_s están propiamente bajo :el domimo extranJero.
¿Y qué hay de real en esta tendencia con dejos fi~antrópicos, tan ajenos á estos tiempos de
despiadada y cruel lucha por la vida, lo mismo entre los pueblos que entre los individuos?
¿Qué hay detrás de ese &lt;&lt;FILOCmNISlW», cuando
hace ape~as tres años los mismos gobiernos que
ahora quieren congregarse para la defensa de
China, se coligaban para su perdición en el
último año del pasado siglo, entrando casi á
saco, como en país conquistado en los espléndi-

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La

MlJBDo

ILUSTRADO

Guerra ~uso=Japonesa

~- -~-- ElCombate -Nayal en Puerto Arturo, según las noticias trasmitidas por el Cable (9 de Febrero de 1904.)

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�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

.-.

dos palacioR y suntuosas residencias de los Hijos del Cielo? ¿Qué
pensar de ese extral1o amor á la
tierra 6 al pueblo chino, vilipendiado ayer y declarado fuera de
la comuni6n ,Je los países cultos,
porque no pudo reprimir con la
rapidez deseada la insurrecci6n
de los «b6xers» forajidos? ¿A
dónde van esas potencias, pretendiendo defender lo que se disputaban en antes como segura presa?

'l'ABASCO. -EL «CHONTALPA&gt;~EN«BOCA NUEVA&gt;.-UN ABREVADERO.

***

TABASCO

Es que hoy, como ayer, no se
aparta la viRta codiciosa de aquellas comarcas, que convidan con sus ocultos tesoros y estimulan de
manera eficaz á la reinante manía del kil6metro cuadrado; y ya
alguien lo ha anunciado: si China es arrollada por los beligerantes en el actual conflicto; si su neutralidad, declarada oficialmente, no es sostenida por acuerdo internacional, la guerra, llevada á
su suelo, será la se11al de general levantamiento contra los extranjeros. Y no es eso lo peor, sino que á favor de esos levantantamientos comenzará de nuevo el reparto entre los neutrales, y se
extenderán las concesiones, y se dilatarán las esferas de influencia,
y la famosa ,&lt;puerta abierta)) para todas las concupiscencias, podrá
atrancarse, como parecíau atrancados los puertos de Antung y de
Wiyú, en la desembocadur.a del río Yalú, por influencias de Rusia
sobre Corea.

uLa Holanda de América"
OMO en estos últimos días se ha. habla.do
mucho de Taba.seo, á propósito de la. iomi•
gración portorriqueña., que se estudia con

C

La. agricultura es de aquel Esta.do la. fuente
única. de la riqueza publica. Sus productos son
todos los de las tierras cálidas, cultiva.dos de
una. manera. rudimentaria y señalándose como
principal el cacao. De éste be.y tres cosechas
en el ai'lo, á que llaman los tabasqueños: «a.le·
gría», &lt;inverna.da&gt; y &lt;cosecha&gt;. El maíz seco·
secba. dos veces.
También son de importancia. el cultivo de la

lo cuenta. cc,n un tramo de diez kilómetros que
une el ingenio de Nueva. Zela.ndia., 6 sea. el prin•
cipio del Río Seco, con la. ciudad de Cárdenas.
Queda. en pie el proyecto de llevar esta. vía
basta. el puerto de Chiltepec, á fin de dar salida. á todos los productos de la. Chonta.lpa., que
es la zona más rica..
Muy recientemente se formó una Compañía
nueva. que tiene la concesión de otro ferroca.-

***

Y es tan cierro que ni la filantropía ni el amor empujan á las
potencias en sus pacíficas tendencias, que por otras partes háblase
de complicaciones posibles. De modo oficioso, aunque inesperadamente, el gobierno británico se ha dirigido á la débil Dinamarca, inquiriendo si estaba en condiciones de defender su neutralidad con sus propias fuerzas, en caso de que Rusia intentara ocupar los puertos daneses, como base posible de operaciones contra
las costas inglesas. Refiérese también que, estando á punto de estallar de nuevo la insurrección macedóni&lt;_:a contra el gobierno del
Sultán, movimiento apoyado mis ó menos abiertamente por Bulgaria, era tiempo-así aconsejaban á Turquía-de declarar la guerra al principado balkánico, ahora que Rusia, entretenida en su
conflicto principal, no podría auxiliar á su inquieto protegido.
Decíase, por fin, y es anuncio de última hora, que el Imperio Moscovita disponía una expedici6n en dirección de los confines de la
India Británica, por aquellos países innominados del centro de
Asia, que ya se dejan influir por los rusos, ya se dejan atraer por
los ingleses.
De esos tres puntos de complicaciones no todos han de dar ocasión y motivo para ellas; pero por lo menos tienen E&gt;l espíritu suspenso y en tensi6n continua, al pensar que el trabajoso equilibrio
europeo está pendiente de tan delicadas circunstancias, qne en
cualquier momento pueden hacer que la guerra, como reguero de
pólvora, se extienda en general conflagraci6n.
Muéstrase la tirantez de la situación no s6lo en los centros donde se desenvuelven las operaciones militares y navales, no sólo en
las comarcas inmediatamente amenazadas por el conflicto armado,
sino en todos los centros de producción y de• consumo, en todos
los mercados, donde la especulación desconfía y el negociante se
esquiva, por temor de las contingencias en perspectiva. Que en la
humana solidaridad que alcanzamos en los tiempos presentes, nada acontece en un extremo del mundo que no tenga resonancia en
todas partes; no hay perturbación, por insignificante que parezca,
que no tenga eco doloroso en las regiones más apartadas.

ALMIR8NTE
"~MIMURA¡

***

Nosotros mismos hemos visto
sufrir el cambio sobre el exterior
alzas extraordinarias en pocos
días, que necesariamente habrán
de infuir en el movimieuto finan- .
ciero del país; y en nuestra corta
esfert de acción sentimos los resultados de la lucha, que quisiéramos ver pronto terminada, por
tratarse de dos pueblos awigos,
dignos de desarrollarse libres de
las punzantes dificultades de una
guerra cruel.

TABASCO.-UN CACAOTAL,-UN AFLUENTE DEL USUMACINTA

interés y se ve como la. salvación de la. Agricultura de aquel Estado, nos parece oportuno dar
á conocer algunas fotografías de la. rtgión.
Taba.seo, por su configuración territorial,
sus numerosos ríos, unos na.vega.bles la. mayor
parte del año, y otros considerados como vías
perpetuas de comunicación fácil y segura., y
por sus extensos lagos, que desaguan en el Golfo, ha merecido el nombre de Holanda. de América..

caña de azúcar, la explotación de la. caoba, que
en todo tiempo se exporta. á los Esta.dos Unidos
y la. extracción del hule.
Ta.be.seo a.provecha. sus vías fluviales en esca.la muy limitada., por la esca.sez de barcos
útiles, el exorbitante precio de los fletes y las
dificultades de la. comunicación por tierra..
Ha.y varias empresas de navegación, pero
todas traba.jan con irregularidad.
En cuanto á ferrocarriles, a.q uella. región só-

rril, para. enlazar con San Juan Bautista zonas
de gran importancia..
El día. en que se logre la. inmigración de Puerto Rico, en los términos pi anteados, y la. regularidad de la naveg-aeión Jlu vial combinadq, con
el servi::io de vías férrea.s, Taba.seo habrá a.de•
la.ntado prodigiosamente.

X. X. X.
Febrero 18 de 1904.

_ _;.,.;:"11-.~
~

'!.~1

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-PUE:.RTO

DE.

C~l=MULPO.

TABASCO. -LA &lt;PEONADA&gt; DE UNA. HACIENDA. -EL MUELLE DE SAN JUAN BAUTISTA.

(FOT. M. FRANCO.)

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

La "Mancha de Hierro en Oaxaca
11

A terrible plaga conocida con el nombre
de «Mancha de Hierro» y que destruye
de una manera asombrosa los cafetos,
apareci6 en algunos plantíos de Oaxaca, causando, como era natural, estragos muy considerables en los cafetales; pues hubo algunos de éstos, como el de «El Faro,&gt;, situado
en el Distrito de Cuicatlán, que se vieron
invadidos por la plaga y pr6ximos á desaparecer.
La Comisi6n de Parasitología emprendi6,
con toda actividad, los estudios necesai'ios
para comprobar la natur&lt;tleza del mal y poder, de esta manera, combatirlo con éxito;
pues en cuanto tuvo noticia de que la expresada plaga invadía los cdetales de Oaxaca, la Comisi6n referida acoi1sej6 que éstos
fueran regados con caldo bordelés, preparado según la f6rmula qne la misma Comisi6n
ha dado á conocer á los interesados.
Tanto en el cafetal de «El Faro», como en
dos 6 tres más de los que se encontraban invadidos por la «Mancha de Hierro,, se hizo lo
que la Comisi6n aconsejaba, y gracias á ello,
se ha logrado que la enfermedad desaparezca
en su mayor parte, salvándose así numerosas
plantas que estaban á punto de perderse; pero en otros, según se nos informa, los propittarios se han negado á combatir la plaga,
exponiéndose á una pérdida segura y, lo
que es peor, exponiendo á los demás dueños de haciendas cafeteras, que pueden ser
destruídas por la «mancha", 6 sufrir perjuicios muy grandes. E:ita conducta es verdaderamente censurable.

Páginas de la Moda
Trajes de Baile y Recepción.

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CAF'E'rAL «EL FARO »-CASA HABITACIÓN.

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AS recepciones y los conciertos siempre
han prestado oportunidad á las damas
elegantes para lucir sus encantos, su ,&lt;chic» y
su donaire. No es para menos, dado el carácter severo de estas fiestas, en las que debe
reinar la mayor pulcritud, no s6lo en el porte de las damas, sino en los trajes que ostenten y hasta en los menores detalles que los
adornen. Todo en una recepci6n debe ser de
alto tono, de exquisito gusto. Aunque no me
refiero á las recepciones diplomáticas, que
son frecuentes en nuestra capital y á las cuales s6lo asiste un reducido grupo de personas, no por eso debe desatenderse este géne-

La etiqueta ha marcado sus cánofies, y nadie que se precie de elegante y sociable, debe desviarse en lo más mínimo de aquéllos.
La exquisita urbanidad, la afabilidad en las
maneras, la distinci6n en el porte, son factores que se imponen á todos los concurrentes
de una recepci6n. Inútil es decir también
que los dueños de la casa son los primeros
que en todo deben dar el ejemplo de atencior es y galanterías. Ya que os hablo de estas
reuniones, os diré algo que vierie á prop6sito. Por regla general, en nuestras fiestas de
etiqueta, las damas ·quedan separadas de los
caballer&lt;?s al finalizar algún número musical

REGANDO LOS CAFETOS CON EL CALDO BORDELÉS.

PLOR DE TUMBA
A la niem,01·ia, de ttlfi perro.

Bajo el peso de acerba melancolía
Respondí con halagos á tus lamentos,
Y ante el lúgubre cuadro de tu agonía,
Con dolor aletearon mis sentimientos.
Desde el último espasmo de tus congojas
Enlazados se agitan en mis verjeles
Muchos cálices muertos, de blancas hojR.s,
Muchos negros listones de sombras crueles.
¡Cómo no be de llorarte, si tierno y sano
Respondiste á mis dichas y mis tristezas!
¡Cómo no he de sentirte, si siempre i;ifano
Deshojaste caricias en mis pobrezas!

CAFETAL «EL FARO.»-ASOLEADERO.

1"íl

CAFETAL «EL FARO.»-GRUPO DE &lt;1:PISCADORES&gt;

Cuando á juegos ruidosos se dan mis hijos,
Cual contigo se daban en otros días,
Pienso al ¡,unto que faltan tus regocijos
Ep. el haz de sus plácidas alegrías.
Tú que fuiste un halago para tus dueños,
Robas hoy á mi frente muchos fulgores;
Y eres nota apagada sobre mis sueños,
Y eres ala sin brillo sobre mis flores.
Tu recuerdo imborrable sigue mis pasos,

Y con ansia medito que en muchas horas

Fuiste luz en la sombra de mis-ocasos
Y celaje en la llama de mis auroras.

Figura número 3

¡Cómo no he de se~ui~te en la _noche bruna
Que implacable á mis OJOS les mega verte,
8i cuidaste á mis hijos des&lt;ie su cuna
Y jugaste con ellos hasta tu muerte!

ro de la cortesía social, pues lo mismo en
México que en las capitales de los Estados,
se efectúan con frecuencia reuniones de etiqueta.

En la miel deleitosa de los amores
Que con júbilos nobles mi hogar escancia,
Mucho extraño una esencia: la de tus flores,
. Y aún me embriago al recuerdo de su fragancia.

Me ofreciste roit ajes de amor tan cierto,
Que cual raro deleite para mis ojos,
8epultura piadosa le abrí en mi huerto
A la masa sangrienta de tus despojos.
Y esa tumba sombreada por verdes bojas,
Que condensa recuerdos de amor, prolijos,
Es un triste amuleto de mis congojas
Y un misterio insondable para mis hijos.
•'·

CAFE1'AI.,«EL FARO,»- ORUPO DE -O'ISCADORAS, »

Febrero de 1904.

BENITO FENTANES,

Figura número 2

Las señoras y las señoritas deben ostentar
en estas ocasiones su mejor indumentaria; ·
aquéllas procurándola de color-obscuro, y éstas de claro. Ambos colores deben ser apacibles, pues nada hay que altere.tanto la armonía de un conjunto elegante de damas,
como los colores vivos exagerados. Los medios tonos son los colores que más asientan
á estas reuniones. La tela debe ser de rica
calidad, y los adornos y aplicaciones deben
acusar, si no riqueza, por lo menos elegaficia.

6 la recitaci6n de alguna pieza literaria, y solamente en el comedor y durante el baile se
ven entremezcladas las parejas de ambos sexos. Induda\,lemente que estacostumbreno
perdurará por más tiempo, pues nada hay
tan impropio y tan incivil como dejar que
las damas conversen entre sí cuando hay caballeros al lado de ellas. Lo mismo durante
el baile que en la mesa de comedor y en
los momeutos de descanso, los caballeros,
especialmente los j6venes, deben ser asiduos
servidores de las damas, á quienes deberán
adivinar hasta el pensamiento, en tratándose de obsequiarlas y complacerlas. Afortunadamente esta costumbre va en nuestro
país acercándose más y más á la moda europea,

�Et MUNDO ItusrB.ADO

EL MUNDO ILUSTRADO

***

Varios :figurines os presento en estas páginas. Todos son
enteramente modernos y de acuerdo con la última palabra
de la moda. En todos encontraréis elegancia y discreci6n en
los adornos, irreprochable corte en las faldas y nimia escrupulosidad en la confecci6n de los talles.
El número 1, elegante traje de reuni6n, se confecciona con
tela de seda, de color claro, y se adorna con punto de Alenz6n
y aplicaciones de seda. Los pliegues transversales de la falda,
el abullonado de las mangas y el ancho cuellohombreras,
que llega hasta la mitad del talle, son los únicos elementos
de atavío del presente :figurín. Ya veis c6mo no es el tonto
recargo de adorrios el único medio que hay para arreglar
vistosas prendas de lujo; por lo contrario, mientras más
sencilla, es más elegante nuestra indumentaria.
El número 2 es un precioso modelo de traje para baile. La
falda de seda, con sobrefalda de punto, se adorna con encaje
y con aplicaciones de cinta maravillosa, formando roseias de
trecho en trecho. El escote del talle es circular (los angulares se usan muy poco) y las mangas s6lo cubren la m;.tad del
brazo, tal como se estila en traj¡¡s de esta naturaleza. Aplicaciones de cordoncillo de seda, discretamente combinadas en
rombos, formañ los adornos de este elegantísimo talle, que
no vacilamos en recomendará nuestras lectoras. El peinado
deb6 ser sencillo, en consonancia con el traje, y s6lo debe ostentarse en él una pequeña guía de oro, rematada en un
motivo cualquiera.
Los modelos 3, 4 y 5 deben ser estudiados detenidamente
por nuestras subscriptoras, pues en ellos encontrarán la última palabra de la elegancia y gentileza de corte. Ajústese en
todo á estos :figurines la hechura de los trajes, y se tendrán
prendas de ropa dignas de lucir en ricos salones. Las telas son
de color claro, con excepci6n de la del número 4, que es
obscura y se lleva con sobrefalda de gasa, obscura también
de color; los plisé~ de las faldas y las aplicaciones de los talles, son enteramente adecuados para la naturaleza diversa

7

Figura número 5

"SflNTfl FE" l,fl MEJOR RUTfl
A Denver, Kansas Oity, St. Louis, Ohicago, New York,
San Francisco y Los Angeles ·

Flg, número 6,

de1la confecci6n y cuadran perfectamente con cada uno de los
estilos.
El número 6 ostenta igualmente tres vistosos modelos llenos de
elegancia y gracia. En éstos, como en los anteriores, deben seguirse al pie de la letra sus detalles, para que resulten buenas confecciones.
JOSEFINA.

~~p

DOLOROSA

Se reservan camas en Carro Pulman para todos los puntos en
los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de Harver en la Línea de Santa Fe, son renombrados en el mundo entero.
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W. S. Fa.msworth.-Agente General.
1+ ·san Francisco, Núm. 8, México, D, F,

Figura númer~ 4

Tal empeño, brega tanta
porque un astro nos encanta
en la noche de la vida.
cuando á su luz se agiganta
el terror de la partida.
Más valiera, en la partida
fijar el constante empeño
sin dolernos de tal suerte,
y hacer un plácido ensueño
del ensueño de la muerte.

La tristeza de la muerte
junto á la vida, estimula
á vivir por nuestro daño,
porque la vida simula
la verdad en el engaño.
La dulzura &lt;lel engaño
nos sumerge compasiva
en las ondas del olvido,
y al instante, fugitiva
muéstranos el bien perdido.
¡Cuánto batallar perdido
en asirnos á la escala
de un.a ventura engañosa,
que en el alma tiende el ala
y se aleja presurosa!
Así vuela presurosa
de la vida la querella,
aspirando á un lento acaso.
cual si soñara una estrella
en no hundirse en el ocaso.
Pavoroso nuestro ocaso
nos aterra porque evoca
insondables lobregueces,
y doliente el alma, invoca
virginales palideces.
Si angustiosas palideces
de la vida en la partida
afánanse en domeñarla ... ,.,

nada hay mas triste en la vida
que el afán de conservarla.
FEDERICO UHRBACH.

1904.

t:i: tat11mt:nto

del Ilmo. Sr. Arzobispo Fechan
Los bienes fueron valuados en $125,000.
La mllo/or parte de lo testado con-

sistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua", Compañía de Seguros sobre
la vida, de Nueva York.

Hll.()e pocos dfas que f!e practicó
la apertura del testamento del llustr!'simo Sr. Arzobispo D. Patricio
A. Fe-eoon en la ciudad de Ohicago,
Illinois. la fortuna dell distinguido
¡prela-do ascendió á cerca de . • .
$125,000 oro americano; y según el
in;ventario que· se ha publi&lt;:ado, los
,bienes que dejó fueron camo s!gue:
Dos pólizas de ''L&amp;
Mutua.," Compail.fa.
de Seguros sobre Ja,
:Vida, de Nueva York,

por $25,000 oro cada
una, ó sean-. • • • . $ 60,000 oro,
Divid·endos acumulados
sobre una, de las ¡p6Uizas. . . . • . .
9,329 oro.
Otra póliza de seguro. 14,000 oro.
Acciones en efectivo y
en Banoos. . . . • . 37,000 oro.
Entre los disposiciones del sefior Arzobis-po, en su testamento, se
hicieron éstas:
A su hermana, señorita Kate
Feeihan, que estuvo siempre con él
hasta su muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000 oro en una -de las p6liza.s de seguro; á la sefiora Allla A.
Foeiehan, viuda del siefior doctor
!Eduardo L. Feehan, hermano del
señor IArzoblspo, $25,000 oro de
otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo; á. la Aca.demia de San Patricio de Ohicago, de fa que es preceptora su hermana, Madre Marta
Catialina, $10,000 oro de la última
,póliza; á la escuela "Santa Marta"
de ~mseñanza prá.ctl&lt;:a para varones, de Feelhanville, lllinois1 que
era la Institución por Ja q'l!e más se
interesaba el señor Arzobispo, se
entregaron los $4,000 restwnl.€6 de
la última p(illlza.

�EL MUNDO nusrRAl&gt;O

EL MUNDO llUSTRADO
ra que se estime en algo, era entonces una 1?:rnvísima falta de decoro
el hacerlo sin pintarse de rojo previamente las mejillas y sin adornarse el rostro con dos ó más de
aquellas famosas moscas ó lunares
que tan en boga estuvieron entre las
refinadas cortesanas de Luis XIV y
de Luis XV.
Se lee á lo mejor en las Memorias
del tiempo ésta ó parecida noticia:
«Ayer muy de mañana se dt&gt;claró
un in-iendio en una de las habitaciones del palacio del marqués de
Tal; madamas Fulana y Menga.ni,,
se asustaron tanto, que salieron
atropelladamente á la calle hasta
sin darse colorete y sin ponerse las
moscas.»

porcionaba y que no tuvieron más
rivales en su siglo que los de lama·
dre que la concibió, para salvarla
del bárbaro puntapié de su feror.
marido que la produjo la muerte. y
de quien cuenta Plinio, en su «Historia Natural&gt;. que á fin de que no
le faltase la le..,he necesaria para
llenar su baño todos los días tenía
rebaños. &lt;l!l hunas que la s;guían
en sus v1a1es: cosas todas que verificaba en la crePncia de que el referido líquido quitaba las arrugas
del rostro, bacía más delicada la
piel y aumentaba su blancura, si
bien era preciso, para llegar á este
resul tado, según el buen naturalista citado, lavarse lacaracon él setecientas veces al día, número ca-

ll a república nacida en la imaginación del infortunado Tomás Moro,
«así como tiene por descaecimiento
el no cu idat· ele consPrvat• la hermosura natural, igualmente conde·
na al que con afeites y aderezo,,
procura aumentarla»; y segunda,
porque la composición de aquéllos
no es siempre todo lo inofensiva q ne
fuera ele desear, y tienen, la mayor
parte de ellos, su base en las sales
de plomo, de plata, de mercurio ó
de arsénico. que exponen á, rnuchas
enfermedades y envenenamientos;
,iparte de que i mpiden el natural fenómeno de la transpiración cutánea y que, después de todo, la mujer no solamente
«... . non es bella
Por tener zn.ucba congilla»

Esta pasión tan
desordenada que
sentían por emperejilarse y retocarse y por usar
altos tacones en el
calzado las damas francesas del
sigloXVII, sería.
á no dudarlo, lo
q UA motivó el gracioso dicho de La
Bruyere, de que
había que juzgar
acerca de las mujeres «casi como se mide el pescado,
entre cola y cabeza.»

***

Mejora cualquiier complex!On por hermosa que sea.
Ppne el cutis ta;n suave como la felpa.
Es el mejor jabOn para champoo.
Evita y éura 1a caspa.
Suspende la caida del pelo.
Cura todas las erupciones de la piel.
Deleita mlls que cualquier crema.
JDm,bellece ml!.s que cualquier cosmét~o.
Plreclos : Tama!'io grande $0.60.
TMDatlo chico, $0.12.
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usos ó afeites, ha habido también
en todos los tiempos una infinidad
de creencias y supersticiones, referentes á la pretendida manera de
conservarse siempre jóvenes y hermosas, y tales, y tan raras y tan ex·
travagantes han sido las cosas que
se han hecho, en efecto, con este fin,
que sin gran esfuerzo me 'trae á la
memoria el recuerdo de una Lais de
Corintio que se bañaba en aceite
todos los días; los baños de leche
de burra de la triste emperatriz Popea, mujer de Nerón, á quien nada
faltaba, según de ella dice Tácito,
sino la virtud, «prreter honestum
animum», á quien no bastaron los
encantos que el néctar lácteo la pro-

EL USO DEL PETROL
DEL

Dr. Torrel, de París

balístico, ni una más ni una menos;
los baños de fresas y frambuesas
de la hermosa y célebre española
Teresa Cabarrús, mujer de Tallien,
la cual, sin duda, ya que supo obligará éste, con el ascendiente que
sobre él le daba su belleza, á mitigar aquel furor revolucionario que
le condujo á organizar las mat anzas de septiembre y á ir escoltado
en sus misiones á la Gironda y á la
Vendée por I a espantosa guillotina, tinta en la sangre de tanto des·
venturado, le indemn;zaba, en su
querencia á lo roj o, haciéndole ver
cómo se bañaba ella en un líquido
parecido, por su color, al sanguíneo; las lonchas de carne con que
cuéntase que se recubría el rostro
al acostarse aquella célebre belleza
madrileña, conocida de sus contemporáneos por «La Montúfar&gt;, al recuerdo de cuyos encantos todavía
he visto brillar la mirada y colorearse el arrugado semblante de
más de cuatro ilustres vejetes; los
baños de Champagne, «intus et extra&gt;, que se dice han emplea.Jo algunas de las más famosas «demimondaines&gt; parisienses, y otras
mil excentricidades de que os hago
gracia merced á la brevedad.

***
¿Puede transigir la Higiene con
los cosméticos? En general, no; y
digo que no, por dos razones: la
primera, porque la Higiene, á semejanza de los ciudadanos de aque-

evita la calvicie prematura, que tanto afea Y
comunica-al hombre el repulsivo aspecto de
In las _Droguerías y Boticas un joven viejo y ganado.

que diJo el célebre marqués de Santillana, si.no que el uso de los cosméticos (l a congilla del prócer poe·
ta) hace perderá los tejidos suelasticidad y favorece, por lo tanto, la
formación de arrugas y el brote de
erupciones que a fean la fisonomía.
Sin embargo, y por regla general, la Higiene puede transigir con
aquellos cosméticos cuya base sean
los poi vos de at·1·oz, el óxido de
cinc ó blanco de Thenard, las sales
de bismuto y el alabastro, como
cosméticos blancos; y como rojos,
los que estén compuestos de t intura
de «grana kermes&gt; (cochinilla), de
cártamo ó de ros anilina; todos ellos
muy poco perfumados, por supuesto, pues si Jo están mucho, provocan dolores de cabeza y accidentes
nerviosos, sin contar con que el
abuso de los perfumes es hasta una
prueba de mal gusto y un signo de
degradación moral, y que lo mejor,
como ya creo haber indicado anteriormente, es no oJer á nada, pues
como decía P lauto, el gran poeta
cómico latino, una mujer que no
huele á nada, huele siempre bien.
Pero los mejores cosméticos serán
siempre el jabón y el agua, ésta
fresca y pura, y aquél ni rancio ni
alcalino y blanco ó de color amarillo, pues los demás jabones deben
su coloración á substancias minerales que no son siempre inocentes.
DR. N. MARISCAL.

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�Año XI-Tomo !.-Número 9.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Año XL-Tomo 1.-Número 9.

MEXICO, FEBRERO 28 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOU
Regis trado como artrc::lo de segunda claae, e n 3 de Noviembre d e 189 4.

Substrlpc16n meDHual for, aea ...... s t. GO
ldem
ld~m en la Capltal.S l.~¡¡

Ber11t1: LUIS REYES SPIIDOU

Grbn06S f\LMf\GGNES 06 ROff\ UNOV60006S
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'Espléndido surtido en:

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. . '.

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•

-·

f, ... ,.

Los n,ás irar,d,s
y n,eJor 5ortidos
d, la Capital

SOMBREROS, GORROS,
TOCAS y FORMAS;
CINTURONES, PEINETAS
y LIGAS;
PLUMAS, FLORES
y ADORNOS PARA SOMBREROS;
ROPONES,CANASTILLAS
y PELISES.

"

Seiur,da M..or,t,rilla
y Capocbir,a5
M..éxico

"

Departan,er,to
de M..oda5
y Cor,f,ccior,es

T

.

Informamos á nuestra distinguida clientela que hemos recibido y puesto á la
venta el sut1ido más completo de

·· -~· Sombreros paro la Primavera
y suplicamos á nuestras favorecedoras se sirvan visitar nuestro departamento

de Modas, y ver las últimas creaciones de París.
, .

· .

.,

Nos permitimos recordar á nuestra clientela
que tenemos establecidos grandes
talleres de Vestidos y· Som=
breros, á cargo; res=
pectivamente,
de hábiles

Modistas y Costureras
_.
de las mejores casas
. de la rue de la Paix y avenue de l'Opera en París.
Signortt, J;onnorat y~eompañia.

;

.
ESTUDIO FOTOORAFICO
Coleccl6n P~ua,.a1,.1.,

�ÉL MUNDO ILUSTRADO

la "Americanizadón" de las Ciudades
Estétioa de la Calle

E

L hombre civilizado conoce dos aspectos
de los grandes centros que sirven de focos
á la actividad febril y al pensamiento de
la humanidad. Tenemos la ciudad histórica que relata en cada una de sus piedras un
largo y venerable pasado, y la ciudad moderna,
improvisada por decirlo así, brillante, cómoda,
práctica, pero con demasiado olor á cosa nueva. La ciudad advenediza pasa por ser un producto particularmente americano. La vida desborda en ella, pero la poesía falta por completo. Todo allí es científico, progresista, poderoso, todo está de a0-uerdo con las últimas invenciones técnicas, pero nada hay que revele la
preocupación de la belleza. Sus calles son
anchas, pero rectas, como trazadas á cordel, y
largas hasta parecer infinitas; sus casas son
uniformes; y, si en alguna parte aparece un
esfuerzo arquitectónico, una ten tati va de construcción monumental, casi siempre se trata de
la parodia de algún celebre modelo del viejo
mundo.
A este hongo nacido en una noche se contrapone la vieja ciudad europea, que es la obra de
los siglos. :B,sta parece ser un organismo animado, con raíces profundas en el suelo y con
florescencias parado jales, á fuerza de ser lentas.
Sus calles son, por lo general, estrechas, desiguales, empinadas, cuesta arriba ó cuesta
abajo, pero no hay una que se parezca á la
otra.
De la misma manera, cada edificio, casi, tiene su fisonomía propia. A cada empedrado, á
cada fo,c hada, está lig.ado un recuerdo. Se ven,
se huelen los rastros que ha dejado allí una
larga s,erie de generaciones anteriores. Las
épocas desaparecidas hablan en esas ciudades
al transeúnte con el estilo de su arquitectura
anticuada. Evocaciones hacen surgir espectros
de todas partes en pleno día. Hay en el ambiente algo así como ecos lejanos de palabras confusas. Por definición, la ciudad americana es
el teatro de las luchas ardientes por la existencia. El hombre despliega en ellas sus fuerzas,
trabaja, ga·n a dinero, goza materialmente. En
la ciudad histórica, el hombre tiene visiones y
escucha las voces interiores. En ella se pasa el
tiempo y se sueña.
Pues bien: los delicados se quejan en todas
partes, puede decirse, de la tendencia enfadosa
que acusan las ciudades de ensueños y de belleza á perder cada ,vez má.i;¡ su carácrer propio, á
americanizarse, en una palabra. Querrían con·
tener esta transformaci6n. Por todos lados
surgen estéticos que proponen diversos remedios contra el afeamiento de--las ciudades. Pero en el fondo, todos estos proyectos no son
más que una misma idea bajo diferentes formas:
hay que impedir el rejuvenecimiento de la ciudad, hay que desterrar de ella el modernismo,
hay q:ie acentuar su vejez, hay que subrayar
sus arcaísmos; esto exige la belleza. Se forman
sociedades para la conservación de los monumentos antiguos, se organizan exposiciones de
muestras y letreros y o.e vidrieras 6 escaparates, se abren cqncursos de proyectos de embellecimiento, y se protesta poéticamente contra
las irrupciones de los tiempos nuevos en forma
de tranvías eléctricos, de redes de hilos telefónicos, de troles-, de maquinismo y de industrialismo.
H~ visto varias de estas exposiciones de estética de la calle. Su tepdencia, confi.rmada por
la manera como se distrihuyen los premios, es
invariable: el retoi:no al pasado.- Para ser bella, la calle tiene que ser medieval. Fuera de
esta fórmula absoiuta, no hay salv.ación. Todo
lo que no sea r~mate de fachada, puntiagudo,
muestra de hie~9 (forjado que se balancea colgada de un sopo\'td arriba de la vereda, arquitectura gótica. ,es afrentado con el nombre desdeñoso ne «auiericano:1&gt;. El ideal es el París de
la novela de Víctor Rugo,' «Nuestra Señora:i,.

Equivocan el camino: estoy profundamente
convencido de ello. Para conservar á las ciudades históricas su carácter arqueológico único, hay que cubrirlas con fanales, rodearlas
de barreras, proveerlas de molinetes con ventanilla, ponerlas bajo la vigilancia de gu!l.rdianes, reglamentar las horas en que pueden ser
visitadas; y, sobre todo, expulsar de ellas á
sus habitantes, ·para no admitir sino turistas,
peregrinos fervient!ls, artistas y poetas. Mientras las ciudades sigan siendo habitadas ror
gentes vulgares que tratan anacrónicamente de
ganarse la vida por el comercio y la industria,
será imposible satisfacer á los aficionados á
impresiones estéticas que delir:i.n por pasearse
en medio de una decoración de gran ópera. Los
vivos no quieren dejarse tiranizar por los
muertos. No se avienen á habitar un museo
inmutable sino con la condición de ser los guar- ·
dianes asalariados de él, como los guías y los
restauradores de las pequeñas ciudades italianas, cuya única ~ndustria, es la de acompañar

á_ los visitantes extranjeros y pedirles propma.
Lo que me hace sonreír, sobre todo, son las
tentativas de mejcramiento de la estética de la
calle por medio de la introducción del gran arte e n las muestras ó letreros. ¿No habrán pasado nunca por un bulevar los bien intencionados educadores del pueblo que querrían hacer de la calle un museo de arte? ¿O habrán
tea ido los ojos en los bolsillos cuando pisaban
el asfalto? ¿,Para quién sería la obra de arte
en la calle? ¿Para la multitud que, ag uijoneada ~or el~ ambre, por la ambición, por la concupiscenci a , corre á sus negocios 6 á sus placeres, y que, en su empuje loco, atropella y
voltea al que pretende andar indolentemente y
pasearse aquí y allá para mirar y distraerse?
La multitud no tiene tiempo ni atención para
aquello que no toque á su interés inmediato.
El luchador por la vida que anda como en un
sueño y que calcula mentalmente las utilidades
dP, su carrera ; el aventurero que está al acecho
del azar prop1cio; el viejo verde que pisa los
talones al mandaderó ; el comisionista que pasa
revista á su clientela; la obrera que va á entregar trabajo 6 á buscarlo; el artesano con su
mandil de cuero debajo del brazo · ninguno de
éstos se detiene delante de una m~estra que no
es la que les interesa, que no se relaciona con
sus necesidades y que no les enseña ningún
hecho de significación práctica y actual. El
azotacalles es una figura legendaria que se encuentra aún en autores rancios que beben en
f~entes envejecidas, pero que no existe ya en la
vida real. Durante las horas de t1 abajo en
cualquier día que no sea de fiesta, no se ve~en
las calles de la gran ciudad más que mandaderos, gente que anda con un fin determinado
peregrinos del pan, rastreadores de ganancias; .
pero no paseantes sentimentales en busca de
impresiones estéticas. Aquel. que por razones
profesionales no tiene que fijar su atención P,n
la bulliciosa multitud, que no es punguista 6
mez:cachifle, 6_ vendedor de diarios, 6 agente de
P?hcía, se ab1sm_a en la lectura de su diario, 6
sigue sus pensamientos, y no ve de todo lo que lo
ro?ea· más que lo estrictamente necesario para
evitar las carambolas, y esto más bien por
instinto que conscientemente. Tampoco se preocupa el peatón del cuadro-en que se mueve como el pasajero de ómnibus, 6 el que va e~ un
coche de plaza, 6 el que cabalga en bicieleta, ó
el «chaffeur&gt; horrorosamente enmascarado y
arrebujado en abrigos polares, 6 el avaro desu
tiempo que viaja en los trenes asfixiadores del
ferrocarril subterráneo. «¡No distraerse! ¡Llegar!» .... parece gritar cada movimiento de la
multitud de las grandes ciudades. Obligar á
ésta á detenerse, sería una tare!L tan fácil de
llevar á cabo como la de parar el sol en su carrera.
Sin embargo, el comercio realiza este milagro á lo Josué. Pero por medios que no son el
encanto abstracto de una muestra gótica, por
bonita que sea. El comerciante de la gran ciudad, aguijado por la competencia mortífera,
hace la psicología de las multitudes como Monsieur Jourdain hace prosa: sin saberlo. Apela
á las inclinaciones, á las flaquezas y á las necesidades del término medio de los hombres.
Cu~re las paredes de carteles ilustrados, que
repiten centenares de veces hasta conseguir
desp~rtar las distracciones más profundas, fijar
la mirada más vagabunda, domar la memoria
más rebelde, y hacerse una obsesión para el
viandante. El cartel ilustrado caracteriza la
calle moderna como la muestra gótica, pintada ó recortada, pendiente del remate puntiagudo de la fachada, fué el rasgo propio de la calle
medieval.

***

El cartel ilustrado, con su dibujo atrevido de
grandes líneas, que recuerda necesariamente el
contorno monumental de la pintura al fresco;
con su colorido fuerte, á veces viol.ento, pero á
pesar de eso bien armonizado; con sus alusiones á la actualidad, graciosas por lo menos,
cui,,ndo no ingeniosas; con sus dimensiones; con
su efecto de masa por la multiplicación de su
número, representa el advenimiento de un arte
nuevo infinitamente superior á la pintura de
muestras de un pasado más tranquilo y más
lento. No es un arte noble é ideal, ni mucho
menos un «arte por el arte:1&gt;. P01·0 tiene su belleza, permite el florecimiento de talentos de
ingenio, industria y capacidad, y llena su objeto con una perfección que es en sí mismo un
elemento estético.
Al lado del cartel ilustrado, la vidriera es
la que trata de h ipnotizar al público. Su arreglo ha llegado á ser también un verdadero arte. Quiere causar el efecto de un cuadro. Quiere recrear los ojos por medio de la línea y del
color, de una composición y de una idea, y
también de la riqueza intrínseca de la materia,
ya se trate de telas de seda, de flores, de joyas
ó de vulgares come,tibles. Promete al transeúnte la satisfacción de todas sus necesidades, lo
hace consciente df) las que no ha sentido netamente todavía, y le sugiere otras nuevas. ¿Cómo comparar, ni de lejos, las sorpresas de la
vidriera que cambia cotidianamente, siempre
nueva, siempre animada, con la monotonía

~dormecida de la ingenua muestra que seenveJecía en su inmutabilidad'?
¡Qué 13: calle moderna no es bella'. ¡Pero si
esto es simplemente una blasfemia! Nunca y en
n~nguna parte ha sido más bella que en la gran
ciudad contemporánea. El gigantismo de las
construcciones, la variedad de los estilos que
aunq_ue in';'lig~n~s y sin gusto cuando ;e les
considera 10d1v1dualmente, se rehabilitan por
la abundancia y diversidad de sus formas y
ofrecen un conjunto magnífico; los carteles ¡legres, muchas veces tolerablemente viciosos· los
avisos multicolores sobre los balcones las
a~oteas; !os escaparates ricos y agradables· los
pmtarraJados quioscos de diarios: las col'umnas de avisos de espectáculos; los chalets de
refrescos , de floristas y de otros géneros· el
encli.nto mágico de las iluminaciones más intensas; la miscelánea del tráfico por los medios de
locomoción más vii,r iados en cuanto á formas
y velocidad; todo esto constituye un cuadro al
lado del cual parecerían incoloras é insípidas
Babilonia y h, Tebas de las Cien Puertas la
Roma de los Césares y la Florencia de '10s
Güelfos, la Palmil'a de los Seleucidos y la Nuremberg de la Reforma.
Sólo los snobs estetizantes no alcanzan á
comprender esta belleza abrumadora. ¿Por
qué? Porque todavía no se les ha predicado
sugerido, impuesto dogmáticamente esta belle:
za; en una palabra. porque ella es nueva, porque ella obra por sí misma, no en virtud de un
lío de frondosas frases; porque á ella hay que
descubrí~!~, sentirla, asirl a uno mismo, pues
su exposición no se encuentra todavía en libracos consagrados.
¡A~, estos en~usiastas de muestras de siglc,s
abohdos! ¡estéticos que se creen de substancia
superior! Del presente vivo y animado, ellos
n? ven nada; no lo sienten, no les causa impresión alguna. Para sus ojos vueltos hacia atrás
lo pasado, lo lejano, es lo único que paree~
belJo. Esto es lo único que les produce emociones que ellos tienen por estéticas, cuando no
son más que místicas. La -:a lle gótica les parece más bella que la moderna, porque está muerta y enterrada. Los estéticos profesionales de
la calle son los hermanos menores, infantiles
podemos decir, de los prerrafaelistas en•pintura, de los difuntos simbolistas en poesía, de
l&lt;;&gt;s li~ratos que predican la bancarrota de la
c1enc1a. En resumen: son los merodeadores del
gran ejército de la reacción universal.
París, 1903.
MAX NORDA u.

it

MUNDO ILUSTRADO

y

00

Impresiones y Recuerdos
El Sueño de un Héroe

S

E hablaba del dominio que la sugestión ejerce. sobre los borrachos, alienados, maniáticos y otras gentes, y yo conté esta aventurilla, que realmente me ocurrió, hará obra de
diez años, en Santiago de Chile.
Hab_ía yo ingr~sado_, en cali?ad de huésped,
con m1 entonces ¡uveml humamdad y mis escasos bagajes, á una pensión burguesa, situada
en la calle de San Diego, bonita vía pública
de la metrópoli chilena.
El recuerdo de aquella casa trae á mi mente
figuras ya medio borrosas, auras ya casi olvidadas, llenas de la poesía de las cosas idas
y del encanto de los veinte años, que nos hacen
verlo todo á través de un ideal prisma de belleza. La dueña, «Misiá Filomena:i,, como la
llamaban las criadas en el habla del país: gord_a, opulenta, separada de su l!larido, gran partidaria de la tanda, correctísima mujer al fin
de todo; Blanca, su hija; Misiá Dorilita la encargada ';'iel. ~anejo inmediato d_el neghcio, y
hasta vemticmco huéspedes: m!litares estudiantes, abogados, dependientes delcome'rcio...
¡Ah, una francesa gorda, alta, fresca, con el
cabello literal~ente blanco, á la que se decía,
por_ ant&lt;;&gt;nomas1_a, la «Madama:i,; y su sobrino,
un mfehz á qm~n. malas lenguas asignaban,
respecto de la «v1e1lle femme:i,, más inmediato,
si bien menos honorable parentesco.
Si cierro los ojos y regreso á aquel tiempo
venturoso, veo el piano del salón, veo á lamadama sentada en el taburete y al grupo disímbolo de los huéspedes congreg ado en derredor
suyo- todos de buen humor, todos chisporroteando alegría. de vivir, - entonaodo, con las
voces acordadas á la diabla, una canción del
poeta Soffia, entonces muy en boga:
«¡Oh flores que nacéis tristes,
Entre la y.erba escondidas,
Cuánto no sois parecidas
A unas flores que amé yo!:i,
Y luego, rumor de carcajadas joviales ea días
de campo y en regatas en el«Parq ue Cousiño:i,,
notas de zamacuecas bailadas en fiestas memorables, botellas d!l espumante «chicha:i, que se
destapan con estrépito .... todo eso, que se fué
ya para no volver nunca, como mis veinte
años!. ...
Les conocí á todos, 6 á casi todos, el propio
día de mi ingreso en la mesona común, entre
platos de «charquicán:i, y de «porotos:i, y botellas de buen vino de Panquehue.

Á TEPOZOTLÁN EN AUTOMÓVIL ·
.
.- LOS EXCURSIONISTAS EN LA GLORIETA DE CARWS IV· -EL PRIMER PERCANCE.
. El héroe de aquella mesa redonda era, sin
disputa'. el Mayo: Guill~r.mo Gaona. Tendrfa
60 años, bla.l!co bigote mihtar, uniforme, espada Y uno_s 0¡1tos bondadosos que contrastaban
con el aire feroz que le gustaba imprimí á
su ,fioonomía. Estaba retirado y se comía tr~nq_mlameote su pensión, esperando librar la última de las batallas, la de la ineviGable derrota. i;;u edad heroica fué cuando la guerra del
Pacifico, allá de 79 á 84. Refería, á todo el ue
deseaba escuch~rle, haberse hallado en las &amp;atallas de, Chorr1ll&lt;:&gt;s y Miraflores y haber penetrado, trrnnfante, en la capital del Perú, Mostraba gran respeto Y veneración por el General Baquedano, que mandara en jefe á los chilenos en aque~ln g~err3: memorable, y no se cansaba de repetir episodios bélicos.
. La Madama, cuya lengua era de víbora segúnbdes1pués Pº:.propia experiencia pude ~ompro ar o, me di¡o al oído:
-No le crea usted una palabra: es un «farceur:1&gt;.,. • .y b~rrac~o, además.
¡Ah. lo último iba yo á experimentarlo en
b reve.
d f~rtó mi habitación á quedar vecina de la
.e
a_yor Ga~)Ila. Apenas si las separaba un
1igtísimo tabique que permitía escuchar dese a una, todo lo que en la otra se decía'. Tan
pronto como me acosté-y conste que ten.fa un
sueflo descomunal,el sueflo de mis veinte añospude notar que ,mi vecino se ocupaba en todo
á'.1fnos en dormir. Paseábase por la recámar~
argos pasos, hablaba él solo y de vez en
p~z, llegaba hasta mis oídos' el' gluglú del
isco, que des~e las profundidades de una botta pderua~a, se iba á las profundidades del vienre e1 hi¡o de Marte.
Conciliaba yo apenas el sueflo cuando me
despertó u~ for~idable estrépito; una algaza~\tald 4á,8¡ imagmé que, por lo menos, habían
ra o · a casa dos legio.nes de demonios
oces penetrantes, manotadas, rodar de sillas·
arrastrar. de un chafarote sobre el piso
'
aquello diríase una pesadilla!
····· ·
Apliqué el oído y pronto pude convencerme
de que aquel estrépito no era otra cosa sino
1d~dh~r ~i!ººª seencon!rabaen_plena ba- 1
.
. rri os. 8 us suenos heroicos me . i,
c&lt;;d al rnflu¡o d_el aguardiente peruano -a' ua~- e
1
diente de enemigos tenía de ser _ habí tg
mado forma·
d
. ,
an orna. ,,Y Y?, _esde m1 lecho, tuve la for- l·
tuna de asistir, siquiera fuese de oídas á
de los episodios de la guerra del Pacífico. uno

V

l:i1!

-Aquel puesto se cubra.... ¡Avance la caballería!. ... ¡Adentro muchachos!
·Atrás
los «ch o1os» ..
, : .... ¡Apunten!
'
.. · · 1 ....
.... ¡Fuego!
El Mayor gritaba como si estuviese poseído
Y repartía con su tizona tajos y mandobles
por.muebles y por paredes.
Si aquello pudo divertirme en el principio
su prolong_ación empezó, naturalmente, á sa~
berme á rAJalgar. Protestédentrodemímismo
dando 3:l diablo á los borrachos y á las casa~
con tabique~ delgados, y procuré dormirme á
pesar de la rnfernal algarabía.
~l ~ayoi:: continuaba, continuaba, imperté~rito, 1nfa~igable, batiéndose, dando órdenes
rnterrum~1~ndose sólo para cobrar ánimo co~
nuevas v1s1t as á la bota del Pisco.
R:esolví tocar con los nudillos ea el liviano
tabique ,Y suplicar al héroe que se acostase y
~e du_rmiese, por estar avanzada la hora para
semeJantes batallas.
-¡V~mos_, hombre! ¡Acuéstese usted como·
cualquier crndadano pacífico y deje en paz á la
guerra del ídem!
Co_ntestóme con interjecciones un tanto exrres1 v3:s Y e~íte~o.;. de cobarde y de traidor á
a páatria, Y s1gmó en sus trece, más borracho
Y m s exaltado que nunca.
Yo renegaba del ejército, de la América del
8 ur y hasta del que inventó la guerra. Pero de
repente se me ocurrió una idea salvadora que
me apresuré ~ poner en práctica.
'
_Ahuequé.mi voz como mejor supe; la dí inflexiones tétricas, imperiosas y terribles y levantándola lo más que pude, exclamé:
'
el-¡ Mayor Guillermo Gaona! ¡Habla usted con
General Baquedano! Si no se acuesta usted
Y ~o se due_rme inID:ediatamente... ¡lo fusilo!...
~Lo venció la fatiga, 6 lo sugestioné de v~
ras?
El hecho_ fué que, cinco minutos después, el
Mayor qmllermo Gaona, el héroe de Chorrillos Y M1raflores, roncaba como un bendito.
ENRIQUE MARTÍNEZ SOBRAL.
México,

1904.

o
Las ideas son como las piedras preciosas:
las falsas deslumbran más.
,

EXCURSION EN AUTOMOVILES
Con:io lo .anunció EL IMPARCIAL, el domin-

g? último se efectuó la excursión de automóvlles que organizaron varios caballeros amantes ~el sport. El punto de reunión fué la
glone~ d~ Carlos IV, de donde partieron los
excurs1omstas á las 8 y 15 a. m.' en tres coches ~e construc?i.ón m~derna y dotados de
los útiles y provisiones mdispensables
Los coches iban ocupados por las siguientes personas:
Sres. Hi!ario Elguero, Angel Algara Terreros, Antomo Coca y Juan N. Rondero.
. Sr~s. Carlos Alvarez Rul y Escalante Julio Z1egner Uriburu, Jacques Lemmens 'y un
«chaffeur».
Sres. Francisco Restori, Alberto Echeverría, M. Ramos y un «chaffeur,,.
l¿- la hora indicada partió la excursión
saliendo por las calles de Rosales Alvarado
etc., hasta la Tlaxpana, para tor:iar la Cal~
zada. de l?s ~allos, en donde ocurrió la primera peripecia del viaje; pues habiendo atravesado los coches por un atascadero, bastante hondo, hul:&gt;o necesidad de sacarlos á ma~o,. para con_tm?,ªr la marcha. Pasado este
mcidente, sigmo la excursión sin novedad
alguna rumbo á Atzcapotzalco la H . d
d E
d'
,
aCien a
~
nme 10, Tlalnepantla, Lechería y Barnentos. En este lugar fué necesario desocupar un?, de los ?ºches, debido á que no tenía
la pre_sion sufic~ente, y empujarlo, también
á mano, al_ su_bir una cuesta. De Barrientos
los e~curs1omstas siguieron después hast~
Cuautitlán, tomando en seguida el camino
para Tepozotlán, que fué el punto designad º como final del viaje.
.,A las tres y _media p. m. salió la excurs10n para México, emprendiendo el regreso
por otros caminos más cómodos y pintorescos.

Á TEPOZOTLÁN El', AUTOMÓVIL,-SACANDO UN COCHE DEL ATAS;ADERO
,-LOS EXCURSIONISTAS

EN

EL CONVENTO.

�EL MUNDO ILUSTRADO

:tt MUliDO ILUS'rltADO

~n Puebla
Hace pocos días fueron inauguradas en
Puebla las obras de embellecimiento del antiguo callejón del Teatro, que comunicaba
la Plaza de Armas con la calle de la Independencia.
Lae obras á que nos ref1::rimo1:1 consistieron, principalmente, en la const;ucción de
un techo de hierro y cristales á lo largo de
la ví~, y en la de un hermoso pavimento de
mosaico. A uno y otro lado se levantan
además, amplios locales que se destinan
habitaciones y establecimient0s mercantiles.
El aspecto que ofrece el c&lt;pasaje» es muy
elegante, y no cabe duda que con la implantación de esa mejora, ha ganado mucho en
belleza la capital angelopolitana.

eOl)corso de '' El 1--\UQdo Ilustrado"

íi

Una historia romántlca.-Las conferencias
del Dr. Garnault en la Preparatoria.
Thullller en Arbeu

A corrido por la prensa diaria una nota de
sensación, no tanto por sn importancia intrínseca, no tanto por los caracteres deque
está rodeada, sino por su anacronismo mani·
fiesto que la hace tener cierto rancio olor de
guantes olvidadPs en un ropero de moda pa·
sada, de cintas desteiíidas, de papeles amarillentos cuya escritura ha deslavado la obra
lenta• y constante del tiempo.
Se trata de toda una historia romántica, muy
romántica, por más que en ella no entre doncel
alguno, cuando menos aparentemente; que, en
el fondo, es casi seguro que alguno tiene papel
de importancia en el dramita.
Pasa en las sombras olientes á incienso de
alguno de los conventos que la vigorosa mano
del ministro Combes ha cerrado. Los santos,
pintados en rancias telas por la mano de algúr. maestro medioeval, han visto, con sus
grandes ojos de pasión y de tinieblas, desarrollarse algunos capítulos, cuando menos, de la
novela.
Una heredera española (que me finjo guapa,
con la guapeza soberana y riente de la andaluza, con grandes ojos negros, donde caben todos los ensueños y v uelan todas las quimeras),
una pobre muchacha huérfana, á la que han dejado los padres una fortuna considerable, se
está educando, conforme á la moda anticuada
que tanto gusta en Europa, en la Europa latina cuando menos, bajo el cuidado de las Hermanas que forman la Comunidad. Sus parientes por natural y humana condición, la ol vi•
da~ mucho; apenas si, rara ocasión, se presentan con o§tem.ible festinación á cambiar un
consejo ceremonioso y vacfo , por las lágrimas
y quejas de la educanda.
En la fría celda en que duerme visitan á la
pobrecilla sólo las apocalípticas bestias de
San Juan, los iracundos profetas de la Biblia,
el dios vengador y anacrónico que gustan fingir algunos. Y es esto todo. No vuelan en torno de su cabecita los ideales mur..danos, únicos que hacen la vida posible; cada grito de
pasión que sale de su alma, sale refrenado por
la mano de hierro de alguna conseja religiosa.
Su pobre cuerpo, torturado entre aquellas paredes que destilan lentamente hastío y miseria,
pierde ]os lineamientos que hacen de la mujer
todo un delicioso poema de hermosura y de
harmonía.
El tiempo agita perezosamente sus alas en
aquella atmósfera de tedio, sin llevará la huérfana un hálito siquiera de vida y de calor. Se
prohibe sistemáticamente, «ad majorem Dei
gloriam~, todo aquello que es patrimonio de la
juventud y de la belleza.
La Comunidad es expulsada. Vuelan las monjas como hojas secas de un árbol condenado á
esterilidad eterna, por una de las mayores paradojas que haya ideado la inteligencia humana. Salen del país; pero se llevan á la muchacha, que, para los directores, significa muchos millares de pesos, significa un capital adquirido fácilmente.
La última parte de la novela se desarrolla
en nuestro país. Las monjas han llegado en
busca de un asilo donde reposar violando la
ley, y no encuentran este asilo_ideal. Pasan de
casa en casa y de conventículo en conventícu-

H

DEL RECUERDO ...
En el recuerdo lejano
que preso en el alma tiembla,
como en brumoso horizonte
la pupila de una estrella,
á modo de flor de sangre
perdura l a herida abierta
de los últimos ensueños
por las lágrimas primeras.
Reminiscencias perdidas
de la borrasca en la niebla,

lo, llevando sus alumnas, como podrían lleva1·
algún mueble útil que facilita la vida.
Una carta pone á los morosos parí.entes al
tanto de lo que sucede. Entonces se apresuran
á venir al país en busca de la pobrecilla. La
carta destila, como un acre jugo, la intensa
melancolía de esa vida robada á la juventud y
al amor, de esa existencia que se consume en
un vano sacrificio, que se evapora en la atmósfera impasible.
¿Dónde se encuentra la novicia? Nadie losabe. Los conventos, como los sepulcros, guardan bien sus presas y no las devuelven al mundo. Quizá ya haya terminado, con el sacrificio
dolorosísimo de su vida, la pequeiía historia
de su estéril juventud.

***

Las conferencias del Dr. Garnault han comenzado ya, después de haber sido vencidas
ciertas diticultades que por el momento se pre- sentaban; dificultades que son completamente
naturales, desde luego que es en nuestro país
cosa inusitada la celebración de tales conferencias.
Ha pensado bien el hombre de avanzadas miras que dirige la instrucción pública. Nuestra
pobre juventud se encuentra ávida de sensa·

DR GARNAULT

ciones artísticas; padece hambre y sed de ideal,
intensa y febril sed de algo hermoso, de algo
noble, de algo bello y santo.
En el renunciamiento que forma la base de
la vida moderna, nada tan peligroso como dejar inerme á la juventud. Cuando se padece el
crónico hastío que la civilizada vida proporciona, y se vuelven los ojos, como dos grandes
súplicas, en torno, y se encuentra sólo el impasible centellear de estrellas cuyo análisis químico se conoce, es fácil que aparezca la vida á
tal grado desnuda y fría, de tal manera odiosa, que la muerte, la eterna, la inmutable, tome

que habláis de perdidos goces
y fugitivas quimeras;
resplandores estelares
que remedando promesas
de ·opulentas lejanías
iluminasteis la senda
al fingir florecimientos
de engañosas primaveras
para agostar los capullos
de las rosas tempraneras;
melancólicos regueros
de aspiraciones intensas,
que como fúlgidas chispas

caracteres de hermosura tales, que atraiga con
la tenacidad de un abismo en cuyo fondo duerme toda la fascinante gala del misterio.
Es una buena obra de misericordia, una buena obra de humanic.ad la del Señor Subsecretario de Instrucción pública. Ha caracterizado
sus gestiones en el elevado puesto en que 88
encuentra, por el amor rnnato y ardiente á todo
lo que sea arte. Muchas son ya las pruebas
que ha dado de su habilidad para combinar
en la existencia del púher, la suma necesarl~
de conocimientos científicos, con la indispensable suma de conocimientos de arte que deben
formar la base de una educación completa.
Las conferencias del Dr. Garnaul serán apro•
vechadas por los actuales preparatorianos debidamente, porque es un terreno fértil en el que
se siembra y porque la milagrosa facultad del
arte es siempre omnipotente y fecunda.

"'**

En Arbeu sigue su marcha triunfal Thuillier.
Las primeras batallas fueron gentilmente ga•
nadas y ahora recorre el sendero del triunfo
con paso rápido. 'Lo merece.
Porque no es solamente un actor exquisito:
es un actor de talento universal. Su talento es
maleable como la cera y toma con pasmosa fa·
cilidad los relieves todos de los moldes de al•
mas que han vaciado los grandes dramaturgos.
Pocos, muy pocos han de ser los actores que
puedan ser geniales con Shakespeare, y geniales con Dicenta, y geniales con Sardou; en al•
guno de estos grandes dramaturgos ha de existir l a cuerda antagónica de la que predomine
en el alma del actor, y el resultado de una aso•
ciación entre ellos debe ser funesto por modo
Sej!"uro.
Thuillier es discreto, muy discreto, y tiene
alto y noble amor á su arte.
De aquí que sepa, de aquí que tenga la intul•
ción de cuándo debe detenerse y hasta qué al·
tura sus alas le pueden sostener. Este es
gran mérito, sin género de duda.
Después de los dramas españoles, que do
mina perfectamente, nos ha ofrecido algo d
repertorio shakespiriano, en el que se eleva
una altura envidiable, por más que no roceco
sus alas en estos casos las diáfanas capas d
cielo donde los genios habitan.
Son tan grandes, tan enormes los personaj
de Sbakespeare, que ante ellos se experimen
ese misterioso desasosiego que hacía supon
un dios en la sombra del templo de !sis Y
las tenebrosidades de la conciencia human
Sin embargo, la discreción de Tbuillier
un gran escudo que lo salva, y mucho debem
agradecer al Destino que nos haya traído
actor de su talla. ¡Ojalá siempre pudiéram
decir cosa semejante!

o
EL REY Y EL POETA
(Pragmento.)

E

L Rey Skule.-Me hablarás de eso den tro de poco.
Pero dime, Skalda, tú que has errado
tan~o por países extranjeros, ¿has visto una
muJer que ame al hijo de otra? Y cuando
digo amar, entiendo amar no con un sentimiento pasajero, sino amar con todas las ternuras del alma.
El poeta Jatgeir.-Eso no acontece sino á
las mujeres que no tienen hijmt
El rey.-¿A ellas solamente?
. El poeta. -Sobre todo á las que son estériles.
El rey.-¿Sobre todo á las que son estériles? ¿Aman entonces á los hijos de otra con
todas las ternuras de su alma?
'
El poeta. -Sí, á menudo.
E!I rey. - ]l., ¿no es cierto?, sucede que esas
muJeres estenles mlltan á los hijos de otra
despechadas de no haber tenido ellas.
'
El poeta.-Sí. Pero eso no eP obrar prudentemeHte.
El rey.-¿Prudentemente?
El poeta.-No, no es obrar prudentemente, porque dan á aquellos cuyos hijos matan
el don del sufrimiento.
'
. E~ rey.-Pero ¿crees tú que el don del sufrimiento sea una buena cosa?
El poeta.-Sí, señor.
E! rey.-;-Islandés, hay como dos hombres
en ti. Estas entre la muchedumbre, en algún alegre festín, y pones un manto sobre
tus pens~mi~ntos. Se está á solas contigo, y
te asemeJas a los raros á quienes voluntaria-

PREMIO OFRECIDO POR LA JOYERÍA «LA PERLA.»-(TERCERA PARTE DEL TAMA~O NATURAL.)
VéansE&gt; las Bases respectivas en otro lugar de este núme..0 .

m?nte se escogería por amigos. ¿Por qué es
as1?
El poeta. -Señor, cuando os queréis bañar en el río, no os desvestís cerca de donde
pasan los que van á la iglesia, si no que buscáis un lugar solitario .... . .
El rey.-Naturalmente.
El poeta.-¡Y bien! yo también tengo el
pudor del alma y por eso es que no me desvisto cuando hay mucha gente en la sala.
El rey.-¿Eb? Cuéntame Jatgeir cómo
has llegado á ser poeta y quién te h~ enseñado la poesía.
El poeta. -Señor, la poesía no se aprende.
El rey. -¡La poesía no se a prende! Entonces, ¿cómo has hecho?
·
El poeta.-He recibido el don del sufrimiento y así he llegado á ser poeta.
El rey. -Así, pues, ¿el don del sufrimiento es necesario al poeta?
El ~oet~. -Para ~í fué necesario; pero hay
otros a qmenes ha sido concedida la alegría
la fe ó la duda.
'
El rey.-¿Aun la duda?
El poeta.-Sí; pero es preciso que sea la
duda de la fuerza y de la salud.
El rey.-¿Y cuál es la duda que no sea de
la fuerza y de la ~alud?
El poeta. -Es la duda que duda aun de su
duda.
E l rey. -Paréceme que eso debe ser la
muerte.
El poeta.-Es más horrible que la muerte
misma: son las ti.a1ieblas profundas.

*

*
A medida que el año*avanza,
nuestro valle
colma de d0nes, como una novia cuyo señor
á llegar en poco tiempo. Nuestro valle meil
cuerda aquel jardín encantado de las M
una Noches, en donde cada árbol estaba cu
jado de piedras preciosas, mientras un gr
soplo de hastío flotaba pesadamente por e
ma de sus copas.

dejáis temblorosa estela
en las trágicas penumbras
de las humanas tristezas;
voz simbólica de aliente
inicial de la contienda,
como r itmo que vibrara
reclamo de heroica brega,
desvanecida en el hálito
de prematuras tormentas
y extinguido en el silencio
de soledades inmensas;
aromas embriagadores
de corolas entreabiertas,

cómplices de vagos suefiOS
y exaltaciones secre~as,
que simuláis de la vida
embalsamar la tragedia,
dejando en la áspera ruta
ambiente de flores secas .•• ·
Perduráis eternamente
haciendo la herida eterna
en el recuerdo lejano
que preso en el alma tiembla
á modo de flor de sangre
ó de inmarcesible adelfa.
FEDERICO URBACS:,

PUEBLA. -&lt;PASAJE&gt; QUE COMUNICA LA CAI.LE DE LA JNDEPENDENCIA CON LA PLAZA DE ARMAS

Fot, B t ~ ~ t l ) .

ENRIQUE IBSEN,

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO
que han de sostener las pretensiones moscovitas en los campos manchúes.
Y llegará el momento en que se consideren con fuerza suficiente para tomar la ofensiva, y en que se crea al ~nemigo obligado á
aceptar el reto, y, acaso, entonces tengan los
japoneses que retirarse de los puntos que hayan conquistadó y volverse en las naves que
les queden después de una cam:r,aña prolongada.
No, no parecen estas declaraciones rusas
fruto de alucinaciones ni engendros de megalomanfa: hay mucho que está en el orden de lo posible. S6lo hay, ánuestro entender, un pequeño obstáculo: el dinero que
habrá de necesitarse para un período de
grandes y fuertes gastos que una campaña,
aF&lt;Í realizada, significa para Rusia. El problema financiero es el eje de ésta, como de
todas las cuestiones que afectan, en lo íntimo, á los grandes agregados orgánicos que
constituyen las modernas sociedades.

DALNY, CAPITAL DE LA MANDCHURIA RUSA

Política General
Los perjuicios de ta guerra.-Pánlco en ta Bolsa de Parls.-General expectación.-Ansiedad
en todas partes.-La actitud de R.usla.-Sus proyectos para et porvenir.- A ta defen•
slva solamente.- Seguridad en su triunfo futuro.-Bt tem~r de los Balkanes.
-Turqula y Butgaria.- Las reclamaciones macedónicas Y la paz.

N

ADA ha cambiado substancialmente en
la situaci6n de los beligerantes que en
Extremo Oriente se disputan la preponderancia sobre aquellas comarcas, y, sin embargo, ya se dejan sentir con punzantes r-esultados los efectos de la lucha cruel, que amenaza ser tenaz y despiadada. Nada se ha vi~to
que parezca decisivo en las primeras operac10nes, impetuosas por parte del ~ap6n, prudentes y recatadas en cuanto á Rusia corresponde;

contemplar el drama que lentame~te se va za, están más expuestas á las agresiones de
desenvolviendo en el golfo de Petch1lí, don- los poderosos.
de se han desarrollado las primeras escenas,
mientras se prepara el desenlace en Mand***
churia.
Entre tanto, una alta autoridad rusa, seEsa ansiedad por todas partes sentida, ese gún informes de una agencia de noticias, ha
interés con que se ~igue la ma_rcha de_ los hecho declaraciones muy importantes, poacontecimientos explican la tens16n nerv10sa niendo en evidencia la actitud de Rusia y
que produce un~ atm6sfera carga~a de ~lec- su firme creencia de que al fin el triunfo setricidad que hace á todos susceptibles a los rá suyo, cuando logre poner ~n el _campo de
'
cambios más peque- operaciones, que debe ser la discutid~ Mandños en el estado de la churia los elementos de que puede disponer,
guerra. Cierto que que e~ materia de fuerzas de tierra, no ee
apenas hay motivo exagerado decir que son inagotables. Para
- .
ostensible para espe- entonces se dice, el número habrá de pre--..
. ~ ?-'~
rar
complicaciones valecer, pero no el número ciego é indisci,;
' .
internacionales, pues plinado, sino las huestes apretadas de los
las potencias, en ge- súbditos del Czar, que de todos los puntos
neral, han asumido de su dilatado imperio, han acudido al llauna actitud neutral, mamiento del PADRE en defensa de la tierra
conforme á las leyes que guard1t las ceni~as de sus antep~s~dos,
que rigen las relacio- las glorias de sus apostoles y las tradiciones
nes de los pueblos de sus mártires; las huestes unidas en una
cultos; pero aparte de sola aspfraci6n, sostenidas por patri6ticas
que esa neutralidad energías y apoyadas con todos los ele~ent?s
puede ser más 6 me- que el progreso moderno presta á la ciencia
nos eficaz, y de que de la guerra.
varían en cada naY en esa virtud, como para explicar esas
ci6n las disposiciones declaraciones, ya se sabe que el Virrey Aleaplicables á los beli- xieff ha transladado sus cuarteles generales
gerantes, n6tase una de Puerto Arturo á Harbin: movimiento esactividad desusada, tratégico de alta significaci6n, pues colocado
así en Dinamarca co- . el centro de las futuras operaciones en la
mo en España, en misma Mandchuria, quedando Vladivostock
Suecia como en otras y el puerto que domina la entrada del g?l•
EL EMPERADOR DE COREA SE DIRIGE AL ~TEMPLO ÍI ROGAR
partes, simple y sen- fo de Petchilí abandonados á sus propias
QUE SE CONSERVE LA PAZ ENTRE RUSIA Y EL JAPÓN
cillamente para sos- fuerzas defensivas, no temen los directores
tener la neutralidad; de la guerra en Sau Petersbúrg~ que e~as
pero está el aire cargado d~ tan~snubesde torsiendo de advertir que, excepto Gran Breta- plazas caigan en poder del enemigo; y s1 á
menta, es t.an grande la mqme_tud que ~eneña, no son las grandes potencias las que más pesar de sus formidables fortificaciones lleralmente se siente, y son tan vivas y ex1g_ense preparan, sino aquellas que, por su situa- garan los japoneses á rendirlas, no sería detes las ambiciones de los especuladores, que
ci6n g,~ográfica y por su relativa escasa fuer- cisivo ese golpe, ni afectaría la marcha geneha bastado la insistencia de un rumor ala~mante en la Bolsa de París, para producir
una profunda depresi6n en el m~rcado que
ha traído consigo enormes pérdidas, en las
cuales seguramente se vieron envueltos_ los
mismos especuladores, q~e·_pensaron re~hzar
ganancias á favor_ del pamco que supieron
sembrar en aquel importante centro de negocios.
En vano intervino oportunamente el Gobierno para desacreditar los rumores esparcidos que tendían á favorecer la alarma; en
vano los financieros, viendo amenazados sus
propios intereses, pro.curaron contrarrestar
los efectos de la onda mvasora de la depresi6n, que subía y su?fa tomando espan!oeas
proporciones: el pámco fué, y poco falto para que se registrara otro VIERNES tan NEGRO,
como aquel cuya memoria se conserva en los
anales de la especulaci6n americana, en los
últimos días de la serna~~ que acaba d e
pasar,entre sombras y maldic10nes, en las encrucijadas de la Bolsa de París.

EL PRÍNCIPE FERNANDO DE BULGARIA

ral de la campaña, porque quedaría aún el
núcleo de la resistencia rusa en las plazas
fuertes de Mukden, Harbin y Dalny, donde
han de librarse las batallas más sangrientas
de la campaña por tierra'.

***
Más todavía: la misma Corea, que será á
no dudar base de operaciones japonesas, se
deja á un lado, se la abandona á las tropas
de desembarque, que en número no despreciable han tomado posesión de aquel territorio, recibiendo constantemente los refuerzos que de T::&gt;kio se envían. Y eeguirán las
giras de las escuadras japonesas, seguirán los
ataques sobre Puerto Arturo, con resultados
más 6 menos indecisos, y hasta es posible
que prevalezcan en los mares orientales los
buques de Matsuhito; pero ahí está el Ferrocarril Transiberiano que, á gran costo, es
verdad, presta importantes servicios; ahí está para derramar miles y miles de hombres,

en su seno y protege de modo franco; s6lo
falta una chispa que puede partir de los vencidos el año pasado, por las atrocidades de
los «bashi-basuks", de los impacientes macedonios, que aguardan en vano su manumici6n de las reformas proyectadas y en vano
esperan hallar su libertad en las tardas negociaciones de las cancillerías.

***
S6lo parece posible, en medio de esta general tirantez, una complicaci6n que puede
asumir proporciones de importancia apenas
previsible: la agitaci6n en los Balkanes, ocaRionada á producir un rompimiento entre
Turquía y Bulgaria, que pudo brotar en la
última insurrecci6n de Macedonia, y que á
duras penas lograron conjurar las potencias
con su intervenci6n y Rusia con el ascendiente que ejerce sobre el príncipe Fernando.
La situaci6n no es la misma que era en el
verano pasado; Ee ha anunciado para la pr6x ima primavera la renovaci6n de hostilidades contra el dominio musulmán; las reformas acordadas por Austria, en acción común
con el gabinete de San Peters.burgo, y presentadas á la Sublime Puerta para su cumplimiento, han sido, como siempre, indefinidamente aplazadas; y hoy no está Rusia en
condiciones de fijar su atenci6n toda en ese
embrollo, hoy no está cohibida Turquía por
la acci6n de Rusia; y como no se ocultan sus
resentimientos hacia Bulgaria, ni ésta ·vela
sus simpatías por los macedonios que acoge

LA LEY MARCIAL PROCLAMADA EN UNA
ALDEA DE LA FRONTERA MACE.DONIO·BÚLGARA.

Se hacen, por una y otra parte, protestas
de sus pacíficas intenciones; pero ahí siguen
los preparativos y pronto se sabrá el resultado.
S6lo hay una probabilidad de paz en los
Balkanes: que Austria -sostenga su actitud
de los pasados días.
Febrero 24 de 1904.

***

y as6 ya la tremenda crisi_s, dejando las
huellas de su acci6n en las rumas deiort_una
y despojos de opulencia que_,muchos,miran
ahora con ojos de desesperac10n. ~aso, pero
ha venido á demostrar de modo evidente la
;i,nsiedad genera.i que embarga al mundo, al

.I

EN LOS BALK.ANES,-UNIMONTA~ÉS TURCO lNCITANDO;Á SUS COMPAREROS Á LA MATANZA y AL PILLAJE
J,OSjCOS ACOS INSPECCIONANDO EL FERROCARRIL TRANSIBERIAN O

X.X.X.

�EL MUNDO ILUSTRADO. .pebrero 28 de 1904:

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�EL MUNDO ILUSTRADO
1

La Sociedad Protectora de Animales

los abusos y crueldades que se cometan con
las bestias y que constituyan una infracción
de las disposiciones legales correspondientes.
El establecimiento de esta Sociedad ha
sido recibido con aplauso por la gente sensata.

fl

semejanza de las sociedades protectoras
de animales establecidas en Europa y
Estados Unidos, acaba de fundarse en México una agrupación cuyos fines principales
consisten en combatir, por todos los m6dios
lícitos y posibles, la costumbre, muy generalizada entre nosotros, de maltratar inútilmente á las bestias.
La agrupación, que preside el Sr. Lic. D.
Ignacio Sepúlveda, se propone hacer propaganda en las escuelas, de libros, grabados y
otras publicaciones que expliquen el objeto
de su fundación, para lograr mayor número
de adeptos y para que, poco á poco, se generalice en México el sentimiento de horror
que despierta en todos los pueblos cultos el
maltrato que se da á los animales.
Para hacer más fructuosa su campaña, la
Sociedad gestionará la expedición de las leyes y reglamentos necei;arios, nombrando,
por su parte, inspectores ó agentes que estén
obligados á dar parte á las autoridades, de

EL MlJNDO ILUSTRADO

00
CELAJE
Una nube vagaba por los cielos
Y un alma triste por el mundo erraba;
Del sol un rayo hirió á la blanca nube,
De unos ojos la luz llegó hasta el alma;
Brilló en el manto de la nube el iris,
Brilló en el alma triste la esperanza;
Sopló el viento en los aires, en la tierra
El infortunio desplegó sus alas;
La nu•e se deshizo en blancas perlas
Y el alma al punto se deshizo en lágrimas.

~Of
Sr. Lic. D. Ignacio Sepúlveda,
Presidente de la Sociedad Protectora de Anlmales.

Nada provoca tanto las iras del envidioso,
como la humillación que cree recibir cuando reconoce que hay alguien superior á él.

Grupo de Jefes y Oftciales.-Caballete de ti.ro.

yoría ha salido del Colegio Militar, concurre todas las noches de 7 á
8,. á la academia que da en el mismo cuartel y que dirige el' Sr. Temente Coronel Agustín A. Valdés.
Los lunes, miércoles y ~ueves de -~ada semana, practica todo el personal del ~uerp?, sus m~mobras ¿e mstrucción, y los martes y jueves
~as de fort1ficac10n; haciéndose estas á las primeras horas de la ma~ana Y ~}as, órdenes del Coronel ó del Teniente Coronel. El grado de
mstrucc10n a que se encuentra la tropa es muy notable así como su
destreza en el manejo de la pala y el z¡papico.
'

el _Bafallón de 3apadores

***

A estos datos tenem?s que agregar que el Batallón de Zapadore3
es, hoy por hoy, el úmco que cuenta con local especial que se destina á ?omedor y qi:e e~tá dotado con todos los muebles y útiles necesanos para el obJeto. En uno de los grabados que publicamos puede verse el departamento respectivo.
'
El Jef~ del Batallón de Zapadores es actualmente el Sr. Coronel
Ingemeros Don Bernardo A. Z. Palafox, uno de los militares más
ilustrados y más expertos que se han educado en el Colegio Militar.
El Sr. C?ro_nel Palafox fué por el año de 1896 Suodirector de aquel
Establecimiento, donde desempeña ahora el cargo de Profesor de Matemáticas.

?e

••

La tropa eu la Escuela•

EL SUPLICIO DEL CARACOL
PATIO PRINCIPAL DEL CUARTEL.

EJERCICIOS DE ESGRIMA,

E

N este número damos á conocer varias
vistas que representan los principales
departamentos del local que ocupa el
Batallón de Zapadores, así como algunas escenas de la vida de cuartel que sorprendió
nue1,ttro _fotógrafo durante una visita al mismo Batallón.
El Cuerpo de Zapadores es el más brillante y más bien equipado, sin duda alguna, de
todos los que forman el ejército mexicano.
El edifici_o en que se aloja, es amplio, está
muy bien acondicionado para el objeto á que
se le destina, y cuenta con todas las dependencias indispensables para el buen servicio
interior y para la comodidad de la tropa.

bartería y armería. Al frente de estos talleres figuran co::no maestrof;, operarios muy
hábiles. La dirección &lt;le la escuela está encome1,dada al Sr. Gumersindo Rocha, Profesor
titulado, que tiene la categoría de sargento
segundo.
Por las noches, tanto los cabos y sargentos como los zapadores de primera, reciben
lecciones sobre fortificación, topografía, reglamento de maniobras y otros ramos de la
instrucción militar, estando la enseñanza á
cargo del Capitán 1? Ayudante Alberto Franco y del Capitán 2? Emiliano López Figueroa.
En cuanto á la oficialidad, que en suma-

El caracol sonoro que un día las sirenas
tocaron, coronadas de pámpanos y rosa,
arrancándole el alma cálida y voluptuosa,
sobre la playa ardiente de la sagrada Atenas;
El caracol i;onúro que un día las escenas
miró de los tritones sobre la mar famosa,
y los senos desnudos y blancos de la diosa,
y las finas violetas de sus pálidas venas;
Empotrado en la piedra, en la nave sombría
junto al altar de Cristo, en la vieja Abadía
'
está lleno de agua.... pero de agua bendita'. ...
, Y en donde un día pusieron sus labios los tritones
una vieja rezando gangosas oraciones,
'
mete ahora la mano, arrugada y marchita.

el/.. Fernández Garda.

ESCALERA QUE CONDUCE Á LOS DORMITORIOS.

DIS TRIBUCIÓN DEL RANCHO.

En el cuartel se encuentra establecida una
escuela de primeras letras á donde concurren los soldados diariamente y en la cual
reciben clases de aritmética, lectura, escritura, geografía, etc., etc. , estando también
abiertos, para el servicio del mismo Batallón,
unos talleres de herrería, carpintería, tala-

DISTRIBUCIÓN DEL RANCHO.
Es,:rima_del marrazo•.

Lavaderos Para la tropa.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Escuela Modelo en Campeche

EL MUNDO ILUSTRADO

En la ciudad de Campeche ha quedado abierta al servicio del
público la primera escuela modelo para niños que se establece en
la poblaci6n.
El plantel ocupa un edificio perfectamente acondicionado y cuenta para la comodidad de los alumnos y la buena distribuci6n de
las clases, con todos los muebleE y útiles necesarios. Para la enseñanza, el Gobierno ha adoptado un plan enteramente conforme con
los procedimientos pedag6gicos más modernos, sin omitir en este
sentido esfuerzo alguno que redunde en provecho de la niñez estudiosa.
Es indudable que la nueva escuela acarreará á la sociedad campechana muchos y muy grandes beneficioe.

&lt;&gt;
''El tastillo dt moct~zuma"

CAMPECHE.-EDIFICIO DE LA PRIMERA ESCUELA MODELO.

En nuestra edici6n del último domingo publicamos tres fotografías de la antiquísima fortaleza_que existe en Tepeji Viejo y
que fué visitada hace poco por los señores Frank Pierce y Félix
Carrera.
Completamos hoy nuestra informaci6n gráfica relativa al «Castillo de Moctezuma», nombre con el cual se conocen las ruinas entre los campesinos de Tepeji, publicando el aspecto que presenta
la fortaleza por el lado E,:;te, y una fotografía de la parte de un muro en el cual se hallan abiertas algunas ventanas.
El Sr. Pierce, que se encuentra actualmente en los Estados Unidos, piensa emprender á su regreso una
escrupulosa exploración de las ruinas,
á fin de comprobar
su valor hist6rico.

&lt;&gt;

Ptnsamltntos
CAMPECHE.-SALÓN DE CLASES DE LA ESCUELA MODELO.

Para odiar bien·á
alguno es preciso
amará otro.-GAuTHIER.

*

Poesía y Moral
jamás han vivido
juntas en buena inteligencia. -SAINTE
BEUVE.

TRAJES DE CASA Y DE PASEO

T

RAJES de casa y de paseo, únicamente,
es lo que presento á mis lectoras en estas Páginas de la Moda. Una mujer d, 1 hogar debe vestir siempre con correcci6n aun
en los momentos en que se dedica á sus labores domésticas. Así, pues, desde el momento en que abandonéis el lecho, arreglad
vuestro tocado y vestid un tra_je limpio y propio del hogar.
De un momento á otro podéis
recibir visitas, y no será bien
visto que las hagáis esperar
mientras cambiáis de traje. Esta es una mala costumbre un
un poco generalizada entre
nuestras familias.
Vosotras
mismas, quizás, habréis hecho
esperar á vuestras amigas
mientras trasformáis vuestra
indumentaria.
Los vestidos del hogar deben
ser siempre sencillos y exentos de atavíos ridículos y presuntuosos. La indumentaria
femenina para el hogar, ha de
estar en consonancia con la .
placidez de ese mismo hogar.
Telas de lana en época de
invierno y ligeras muselinas
en la estaci6n de calores, deben ser las preferidas para esta clMe de trajes. Inútil es deciros que las sedas se excluyen
por completo. Las «batas» han
sido, de muchos años á esta
parte, el traje preferido para el
interior de la casa. Esta moda
está cayendo en desuso y en la
actualidad se llevan vestidos
de talle y falda. Esta, por regla general, se cubre casi siempre con delantales con bandas
de seda.

lantales para señorita y niña, y dos blusas
de paseo, vistas por sus partes anterior y
posterior. Los delantales están confeccionados con tela de seda uno; con sedalina bordada de encajes el otro. En la hechura de
estas prendas es eficaz colaborador el gusto
de las interesadas. Como fio son prendas de

***

*

El deseo es el parlre de la esperanza.
-MAx NoRDAU.

*
Quien dice grandeza dice franqueza. - VÍCTOR HuGO.

Páginas de la ·M oda

'J'EPEJI VIEJO.-VENTANAS DE LA FORTALEZA.
,¡::

Cuando la pobreza entra en una casa por la puerta, la estimaci6n,
la amistad, las deferencias y las consideraciones salen por la ventana.

*

No depende de nosotros tener 6 no tener pasiones, pero sí el poderlas dominar.
CAMPECHE.~LOS ALUMNOS DE LA ESCUELA MODELO.

En los grabados que ilustran
estas páginas hay'delantales de
falda, delantales de talle y falda y algunos trajecitos de niños; estos últimos para paseo.
El número 1 representa un
traje de casa para señorita de
14 á 15 años, y una enagua
blanca y bajo corpiño de 1ujo. El primero se
confecciona con tela de color obscuro. La
falda es lisa y lleva solamente un gran pliegue en la parte inferior. La blusa es suelta y
luce un ancho cuellohombreras que se hace
bajar basta la mitad del pecho. Las mangas
son ajustadas cerca del hombro y abultadas
en la parte inferior.
El grabado número:2 representa dos de-

Fig. número 1.

etiqueta y no tienen que sujetarse á reglas
:fijas de entalle y elegancia, pueden diferir
de los modelos según el deseo de las personas. En las blusas sí debe seguirse para su
confecci6n el figurín, pues como no son de
casa, sino de paseo, sería grave falta pecar
en el entalle ó en los adornos. Estúdiense
bien nuestros modelos y sujétense á ellos las
prendas que hayan de cortarse.
En el número 3 veréis dos trajes de

,
.,...

.

·,
.;,

:~
- :.

Flg, número 2,
TEPEJl VIEJO. -ASPECTO :PE!i COSTADO ESTI!l DE l;A FQR'l'AI.EZA

calle, estilo sastre. Se confecqionan con tela
de lana, cuyos colores pueden variar á discreci6n. Las faldas son de siete cuchillas;
una de las blusas cae sobre la falda, y la otra
es cubierta en su parte inferior. Los adornos
de los puños han de ser semejantes á los del
cuello. Esta es una regla general que debéis
observar en la confecci6fi de todos vueetros
trajes.
El número 4 es uri figurín para traje de
paseo, propio para señoritas de 16 á 18 años. La falda es corta, tal como se estila hoy en Europa, y la
blusa ha de estar perfectamente entallada, pues de lo
contrario se alteraría la elegancia del vestido. El sombrero, muy sencillo y vistoso, debe hacer «pendant&gt;&gt;
con el traje. La falda se
pliega longitudinalmente en
toda su extensi6n. Cúbrase
el talle con vistoso cuellohombreras; y las aplicaciones, de cinta maravillosa,
así como las botonaduras
metálicas que adornan el :figurín, deben ser iguales
en la blusa y en la falda.
En el número 5 veréis un
traje para nifia de 12 á 14
afios y dos vestiditos infan-

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL Mll'NDO ILUSTRADO

tiles. Todas estas pr(;lndas se confeccionan con telas de lana, cuyos colores y dibujos pueden variar á discreci6n. Estos trajes se tablean longitudinalmente. A prop6sito os debo
advertir que en la actualidad los trajecitos infantiles se llevan siempre
tableados, y de no hacerlo así, se

descoloridos y trémulos sólo han
podido verla los genios de la tiniebla en las noches negras, intensamente negras, símbolo del luto de
su' alma.
Conoce las dulces exquisiteces de
los dolores eternos; sabe de la suprema voluptuosidad del supremo
dolor.
En sus pupilas negrísimas hay el
esplendor aivino cte las grandes
tristezas.
Y reina en la noche, porque la
noche es como ella: misteriosa y
triste ....
HÉCTOR DE GALARD.

EI tEStJlmEnto

del Ilmo. Sr• .Arzobispo Fechan

Fig. número 6.

ELOIA
Fig. número 3.

-La bandera simboliza la
patria: su orgullo, su gloria, su
salvaci6n y sus recuerdos.

rompe una costumbre adoptada generalmente.
Los grabados restantes, también llenos de eleganciay buen
gusto, creemos·que serán del agrado de nuestras lectoras. La confecci6n de las prendas
se sujetará á lo marcado por los :figurines.

Fig. número 5.

-La Naturaleza es la única que compadece á esos pobres poetas á quienes el mundo llama insignes y divinos, porque después de muertos, sobre la losa fúnebre que cubre sus despojos,
canta versos mil en estrofas de perfumes y, cada año, al llegar
la Primavera, rocía las tiernas florecillas que suelen formar el
epitafio triste de sus pobres sepulturas.
-Hay quien crea que el espiritualismo enfermizo que socava
el alma de los poetas, no debe ya tomarse en cuenta.

"SflNTfl fE" l,fl MEJOR RUTfl
A Denver, Kansas Oity, St, Louis, Chicago, New York,
San Francisco y Los Angeles

JOSEFINA.

o
El alma es la misteriosa fuente de las lágrimas, y los ojos hablan con ellas el tierno
idioma del sentimiento.
-Los diamantes que
brillan en las coronas
de los reyes, son menos preciosos que las
lágrimas que corren
por las mejillas de los
mártires.
-Al través de las
1ágrimas vemos tres cosas ad mir 'l. b 1es: la
muerte, 'lo infinito y
Dios; esto es: la transfiguraci6n espiritual,
la patria de las almas
y el Ser increado.
-El que censura las
faltas de sus padres,
reniega de su propio
honor.
-Es más estimable
un virtuorn ignorante,
que un sabio corrompido.
-El ideal es la gran
rosa purísima del pensamiento.

La beldad radiante y sugestiva
del día se despereza con mchines
adorables; después de un letargo
delicioso, en el que ha sentido bullir en su mente todo un enjambre
de castos ensueños, abandona su
culto lecho de sombras, su mullido
colchón de tinieblas, y luego de
perfumar sus carnes blancas con
un baño de fresco rocío, lánzase,
indolente, en el inmenso espacio,
disipando con los tenues sacudimientos de su nívea túnica, las den. sas capas de sombra que aún la circundan.
Cada una de las gráciles ondulaciones con que vibra su cuerpo de
hada, produce una intensa claridad que se disuelve en las invisibles lejanías, simulando relámpagos maravillosos.
En sus pupilas arde un fuego vivísimo y radiante que anima sus
rosadas facciones y le prestan un
fulgor ardiente de vida, fulgor nuevo y magnífico que hace temblar en
los guija.rros escondidos, los gérmenes propicios á la triunfante iniciación vital. ...
Las estrellas ocúltanse vencidas
y pálidas dé dolor, ante el espléndido triunfo de una luz nueva, de
una luz divina y más clara.
Las nubecillas, transparentes y
leves, se tiñen de un tinte rosa intenso, calcándose apenas en el fondo diáfano del cielo.
Y en el espacio infinito se extiende
un resplandor luminoso.
¡Ha triunfado la beldad radiante
y sugestiva del día! ....

De los templos silenciosos con sus
naves inmensas.
De las ocultas alamedas, inundadas de misterio y lobreguez.·....
Y la rara sonrisa de sus labios

Los bienes fueron valuados en $125,000.
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua", Compañia de Seguros sobre
la vida, de Nueva York.
IDl1ee pocos dias que se practicó
La apertura del testamento diel Ilustrísimo iSr. Arzobispo D. Patricio
A. Fee·han en la ciudad de Chicago,
Ll-linois. La fortuna del distinguido
)relado ascenldió á cerca de. . . .
$125,000 oro a.m.erfoan.o; y según el
inventario q100 se hll publicado, los
bienes que déjó fueron como sigue:
Dos pólizas de "La
Muitua,.''
Compafí.ía
de Seguros sobre Ja
Vida, de Nueva York,
por $25,000 oro cada
una., ó sean . . . . . $ 50,000 oro.
Divi:dendos acumulados
sobre unia de las pó-

•

LA NOCHE

Se reservan camas en Carro Pulman para todos los puntos en
los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de Harver. en la Línea de Santa Fe, son renombrados en el mundo entero.
Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

W. S. Farnsworth.-Agente General.
1~ San Francisco, Núm. 8, México, D. F.

Flg, namoro 4,

La ninfa de bs ojos negrísimos
y melancólicos, la dulce y soñadorá romántica de la noche. apenas
se oculta Favonio tras el abigarrado pico de la enorme montaña,
apenas el crepúsculo prende su velo vaporoso de penumbras entre
las innúmeras desigualdades de las
nubes errantes, asoma su tez pálido y triste por un claro de luna, y
avanza lentamente, desatando su
negra inmensa cabellera, que sombrea el espacio con sus hilillos de
tiniebla.
Es la virgen luctuosa que no gusta de los resplandores espléndidos
ni de las soberbias iluminaciones.
Ella solamente gusta de las vagas penumbras en apartados recintos solitarios.
De las grutas sombrías y tristes,

con inciertas obscuridades.

Flg, nQmero 7,

Arboles tristes
Arboles melancólicos y mustios
que perdéis vuestras hojas;
'
árboles por la. niebla. circuidos
sin veraor y sin fronda..
'
Árboles silencio,sos y aislados,
como seres proscntos,
que sentís los rigores del invierno,
sm ramaje, sin flores, sin abrigo.
Árboles compañeros del misterio,
que inspiráis al poeta.;
ar boles cual fantasmas,
evoca.dores de las cosas viejas......
En vosotros he halla.do la. nostalgia,
h ermana. de la. ml a ......
El invierno ha arra.nea.do nuestras flores
sin curar nuestra h&lt;&gt;rida..
'
¡Oh tristeza infinita. de los árboles!
¡Oh tristeza infinita.!
E vcca.dora. de las cosas viejas ......
¡Y hermana. de la. mia.!
Justo Past()'l• .Ríos.

lizas.

. . .

Otra 'Póliza die &amp;€guro.
Acciones eru efectivo y

9,329 oro.
14,000 oro.

en Baooos . . . . . . 37,000 oro.
Entre fas disposiciones del señor Arzobispo, en su testamento, se
hicieron éstas:
A su hermana, señorita Kwte
F1eehan; que estuvo siempre con él
hasta su muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000 oro en 'llna de las pólizas de seguro; á lai señoro, Ana A.
Feehan, viuda del señor Doctor
Eduardo L. Feehan, hermano del
señor Arzobispo, $25,000 oro de
otra. de lia.s pólizas, y $5,000 oro en
efectivo; á la Academia de Saru Patricio de Chicago, de la que es preceptom, -su hermaina, Madre Maria
Ca,talina, $10,000 oro ~e la, última.
póliza; á la escuiela "Santa Maria"
de enseñanza. práctica para varones, de Feehanville, lllinols, que
era la institución• por la que más se
interesaba el señor Arzobispo, se
entregaron los $4,000 restantes de
la última póliza.

�EL MUNDO ILUSTRADO

NARCISA

g- Teatros-Bailes-Reuniones g

g

o -CURRE comunmente que de muchas personas ;

reunidas en el teatro, en algún baile, en la 1
iglesia, etc.. en fin, en cualquier parte donde 1
puede haber colectividad, alguno 6 algunos de los
concurrentes, de regreso al hogar, sienten alguna
ligera indisposición, malestar, pesadez de cabeza,·
etc., síntomas que in., _ dican algún desequ~librio organico á veces pásajero; pero que
en otras ocasiones re, .
sulta"·m~rtal.
Si se pregunta al
enfermo cuál füé la
causa de su mal, res~
ponderá seguramente: .Q ue con seguridad
es ocasionado por el
brusco cambio detem~
peratura que se experimenta á la salida
de estos.centros de reunión Ciertamente
que ésa es una de las
.
causas; pero no la única, desde él momento que no todas las personas reunidas ·e n el. mismo sitio y puestas en iguales condiciones se han enfermado
Hay que escudriñar más profundamente, hay que
suponer con fundamento que· existe un origen netamente individual, que pre&lt;lispone el terreno para
la invasión y desarrollo del mal
Cosa semejante pasa en las familias, en las casas
de vecindad y en las ciudades cuando se trata de
una enfermedad epidémica; pof.!,_gamos por caso el
tifo No todas las personas que están en contacto con
un enfermo se contagian. ¿Deqnédrpendef'sto?SinduJa Je la mayor 6 menor predisposición de cada indi vidqo á contraer Ja enfermedad, ósea lo que ll aman los médicos idiosincrasia.
¿Es esta predisposición una ley fatal á la que naee sujeto el
intli\'iduo, sin poder eludir de ningún modo sus perniciosos efectos?
Indudablemente no, y esta predisposición puede
atenuai'se 6 curarse radicalmente, pues no reronore
otro origen que la falta &lt;le energía orgánica, debilitamiento eh el sistema nervioso y pobreza ó alteración de la sangre. Fácj Imente pueden conjurarse estos males; en la .mano de todo el mundo está el preventivo de estos achaques; de tal modo, que todo el
que experimenta alguna molestia orgánica, puede
atenuar ó combatir sus efectos con éxito seguro.
Aconsejan los médicos, para estos casos, el uso del
· Vino de S. Germán, del Dt. Latour Baumetz, qu~ es ~n
. tónico recqnstituyente admirable .y cuyos compo' nen tes sop: Kola, Coca,' Estricnina, Ichtiol y Aceite dt ·
•§ i.Hígado de Bacalao, combinados en proporciones estpeciales para su asimilación y tolerancia.
, · El Vino de S. Germán se distingue por su sabonumamente agradaole, que es una buena cualidad en cual.quiera prpparación terapéütic~; y siendo un tónico ·
!?Constituyente P?.deroso, adema~ de ser un preve~tivo, es un remedio seguro y radical para la.Anemia, · ·
Clorosis, Tu~erculosis, Nenra~te~ia, lnapeteneia, ~nsomnio, IHJP.O·
tencia, pérdida de la memoria, Jaqueeas, Paludismo, Caquexia,
Linfatismo Eser6fula, etc.; prestando, además, servicios
emi nent~s en todos los casos de Anemia Post-Partum
de las señoras; el debilit~,miento produ?ido por el!~go período de la lactac10n, metrorragia, etc.
· El Víno de S. Germán es el a:r:nigo del niño, el médico
del enferm.o y el cons_uelo del ancian?. Procurem,os ,
tener siempre á mano un frasco ?el Vmo de S. German;
~~ influen~~a benéfica se hará sen\} r en tod?s los c~sos
excepc1on , alguna,-De venta en Drognenas y Boticas.

Sobre el mar y en un cerro cuya.s cuestas
repechaba, en silencio. el pueblo mio,
como trer.a la viila en las enhiestas
colinas nber~ña.s del Bioblo;
sin sueños de ambición y sin amores,
en su clara casita de madera,
sola con su telar y con sus flores
habitaba Narcisa., la encajera.
Encantaba aquel nido. Desde lejos
convidaba á volar. En sus balcones
crecia.n ma.Jva.s en barrile.• viejos,
ven su huerto claveles á montones
pela.rgonia.s ardientes, cardenales
y a.legres mara.villa.s ampulosas,
y un rosal, que atestado de nidales,
a.pla.sta.ba. el alero con sus rosas.

Y encantaba, Narcisa., siempre á sola.s,
tejiendo y desteiiendo alegremente,
con la. malla. sutil de la.s estola.s,
la tela. de su vida. transparente;
ó contemplando el mar azul del puerto
en sus nostalgias y piadosas cuitas,
ó el techo de la. iglesia, junto a.J huerto
poblado de palomas infinitas.

§
8
8
8

88&lt;;in

8

... ..
..,

lP?\;I

(Del libro "Del lllar á la :M ontaña," por Diego Dnblé Urrntla.
Santiago de Chile, 1904.)

.
8
8

8

EL MUNDO ILUSTRADO

Era Narcisa. tan a.fabl~ y buena,
que la. llegamos á adorar los niño,;
comoá una. a.ya. común: de tez morena.,
casi joven, vestida. sin a.liños;
más constantes amigos no tenia.
que se acercara.u á golpear su puerta,
que nuestra. bulliciosa compañia.
y el alma. en pena. de su madre muerta..
Eramos diez, y en su jardln verdeaban
diez siembras diminutas. Diez jilgueros,
que eran nuestros también, se columpiaban
en sus jaulas de caña., prisioneros;
Cuco, su perro, nos queria.; el gato
nos mallaba, á la. siga., dulcemente,
y hasta el azul, sobre aquel huerto grato,
pa.recla. besarnos en la frente.
Cada tarde, jadeantes de fatiga,
trepábamos por sendas y escalones
á saquear el jardln de nuestra. amiga.
ó á escuchar sus conseja.s y canciones;
y después, por la, noche, ya. rendidos,
vagar veía. más de una alta estrella.
por la tierra. sin luz, entretejidos
nuestros ensueños y los sueños de ella......
De este modo, en nosotros, la. encajera.
fué cultivando, con terneza. surna.,
su recuerdo, esta ama.ble enredadera
que hoy florece en nuestra alma., y la perfuma:
dulce oficio con que ella consolaba,
sin saberlo. tal vez en su alegria..
su pobre vid11 del trabajo esclswa..
que a.caso nunca. de otro a.mor sabría..
Pero un dla, ¡catástrofe espantosa!
nuestros padres. con ceño tremebundo,
nos ordenaron. indecible cosa.,
no ver más á Narcisa en este mundo......
Nos hablaron del mal. del Dios airado,
de obediencia filial. de su cariño......
Fué aquello cual si hubiérannos robado
un pedazo del alma á cada niño.
Fué un dolor. No estudiamos. Se hizo eterna
nuestra vida. Soñamos con demonios......
Pero nadie rompió la. orden paterna.,
y ¡adiós! C'ISita azul y pelargonios,
rosal de nieve y mttdreselva. oscura;
y adiós ella también, la desterrada.
que, acaso, moriría de amargura
en tanta soledad abandonada.
Desde lejos mirábamos a l nido......
Mas yo que entonces, al igual de ahora,
sólo escuchaba al corazón, sin ruido
de casa á tientas me escapé una. aurora;

'f á paso de raposa, cuando avanza

Junto á las tapias ó las altas mieses
subi, lleno de miedo y de esperanza
por la senda. ya andada. tantas veces.

Todo estaba. como antes: ni en la lom
se hollaba sangre, ni trala. Ja. brisa
a
olor de azufre. ~ino el fresco a.toma
de ~a. mar y de) huerto de Narcisa.
Chispeaba. el cielo, y á la voz risueña
del dla., mudamente, cerro abajo
cegados por el sol, como quien sueña.
bajaban 1os obreros a.! traba.jo.
'
Un ~a.llo, rezagado sobre el techo
de la. iglesia., cantaba. alegremente
y a.lll _estaba~ cual siempre, en el repecho
la. casita moaesta y sonriente·
'
y a.lli estaban los altos cardenales
y la.s malvas humildes, y la orquesta
de enjaulados jilgueros y zorzales
todo baña.do por un sol de fiesta. '
Entré a.l huerto; temblába.nme de fr!o
las manos yertas, y pisando quedo
sobre el pasto cubierto de roclo ·
llegué á la. puerta, la golpeé con miedo
y una anciane. salió, desconocida
•
para. mi, que con gestos de enfermera
me suspiró: ¿la. quieres ver, mi vida?......
y yo, temblando. contesté: quisiera......

Y entré en la. casa, como entró Aladino
de la C{!eva._encantada, en el sosiego......
¡Qué misterio! Roncando en el camino
Cuco dormía: y al a.mor del fuego
otra. vieja., cubierta. y encorvada. '
puest-0s en trenza los cabellos canos
conversaba con Dios, sin decir nada·
revolviendo un rosario entre las manos.
Sub\ a.l cuarto. Narcisa estaba en cama
y á, su lado una. lámpara mezq•linn
la. llummaba. con su pobre llama
El telar olvidado en una._esquiná:
m un rumor, m una. que¡a., y sólo amigo
ba.J?_aquel techo que quisimos tanto,
uu Jilguero colgado en un postigo
que llamaba. á los otros con su canto.
&lt;c¿Eres tú» ...... cOn voz trémula y mnrchibt

Xarc1sa., al verme, spllozó a.ngustinda ·
uvete, vete, mi bien, que estov mnldit~
pero calla. jpor Dios! no cuentes nada... :::~·
y apartando de mi su c,1ra hcrm.osa
quiso esconder en su desnudo pecho
nna criatura de color de rosa
que dormiaá su lado, sobre el lecho.....

NUESTRO PAÍS.-RÍO DE CUAUTLA (ESTADO DE MORELOS. )

¡Qué sorpresa! Parémc am«Irentado·
pero luego, riendo y en puntilla..
·
lleguéme á verá aquel recién Jlegaño
y á tocarle, temblando. lus mejillas.
¡Era un ángel! ¡Qué dedos tan pequeilOI!!.....
No pude más, y respirando ape1rns,
eché á correr, como se corre en sueñOI!
ya sin dudas, sin cuitas y sin penas. '

"Á la

Y Yolé, deYorando los instantes.
como loco plumón que el viento llera
cerro aba.jo, temiendo morirme antes
de contar á los otros la gran nueva:
y en aquella. mism!~ima alborada,
,.¡ suePO alegre y a.! candor propicia.
no hubo niño, ni pájaro ni a.lmoh8d!\
que no escuchara la feliz noticia.

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diablo se le ocurrió una vez
cometer la más grave de las
locuras: contraer matrimonio. Su
imperio es bastante dilatado, y aunque no faltarían en el infierno lin·
das y amables muchachas que pudiesen hacer, aun al diablo, uno de
los seres más felice~, no encontró,
sin embargo, en él ninguna que le
conviniera.
Convencido de que no se encontraría allí su novia, resolvió dirigirse á nuestra tierra, y he aquí
realizado el proverbio de la Biblia:
«Busca.el y encontraréis&gt;. Satanás
encontró su compañera entre las hijas de los hombres. La afortunada
que dió su nombre al Príncipe de
los Infiernos, se llama la señorita
Impiedad.
Muchos años vivieron los dos esposos en completa felicidad.
Un día, impelido por un acceso
áe nostalgia, el buen padre se de·
cidió á abandonar la tierra y dirigirse á su patria. Como padre amo-

S

roso que era, IJO quiso irse sin de•
jar colocadas á sus hijas (queeran
doce) de la manera siguiente:
La Ambición, su hija mayor, con
un rico hidalgo.
La Brutalidad, con un potentado.
La Envidia, con un artesano.
La Hipocresía, con uncort.esano.
La Locura, con un soldado.
La Pobreza fué la mujer de UD
maestro de escuela.
La Injusticia fué la fiel compail.era de un juez.
La Prodigalidad formó par con
un joven heredero de una gran fortuna.
Li. Crueldad según la voluntad
de su padre, fué la querida de todo
el género humano.
La Vanidad y la Venganza l&amp;S
dejó el diablo al bello sexo, porque
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>,.

Precio det!E1emplar, 50 cs.

Domiogó 3 de Julio de 1904

-

1/-. ,-:_:-=-- ~
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�Al Pu~rto &lt;:I~ '7eracruz
GR~NDES ALMACENtS
DE ROPA Y NOVEDADES

t ------------------------- 1

L. UNDO LU5T~0DO
~fEXICO,,JULIO 3 DE 1904.

Año XI.-Tomo ll-Número 1
Dlmtor: LIC. RAFAEL REYES SPINDOU

Sa bscrlpel6n mensual forinea..•...$ 1 •.60
l dem
ldem en la Capital. $ 1. lli

&amp;mate: LUIS BEYES SPIIDOU
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

SEGUNDA MONTERILLA Y CAPUCHINAS. MEXl1)0
1

DEPARTAMENTO DE PARA UERIA
Varaguas para eaballeros \
Paraguas Godet, Algodón .... ..... ................. . 59 centímetros, 8 varillas .... .. ~.. $ 2.00
,,
,,
,,
finos ............ ........ 59
,,
8
,,
2.25
,,
,,
,,
Extra . . . . . . . . . .. . . . . . . . 59
,,
8
.,, ... H . .
2.50
Paraguas Velo.x, Sarga, Algodón .... ..... ....... . . 64
,,
8
,, ... ~... .
3.00
,,
,, Satín
,,
..... ... .. ........ 64
,.,
8
,, ... ....,• 4.00
,,
,, todos niquelados ....... , .... ... 64
,,
8
,, .... ... .
4.50
,,
,, Sarga Veloutina Seda. . . . . . . . . . 64
,,
8
,, .. ...... \ 5.00
,,
,, Presidentes.
,, .... ..... 64
,,
8
,, ••••••••
5.25
,,
,, Niquelados,
,, ... .... .. 64
,,
8
,, ...... ... 5.50
,,
,, sin costura, Gloria, Seda .... .. 64
,,
8
,, ... ... ... 1 6.00
Paraguas Mignon, sin costura, ,,
,, ......... 64
,,
7
,,
6.25
,,
,, Sarga de Seda ............ ........ 64
,,
7
,,
7.50
,,
Automáticos .... ...... ..... ... ..... .. .. ... . 64
,,
12
,, ........ . 9.00
,,
Velox, Presidentes, Extra........ .. ... 64
,.
8
,, ...... ... 9.00
,,
lVfignon, Extrafinos ...... .... .... ...... . 64
,,
7
,, •••••••• • 1 9.50
,,
,,
Sistema Inglés.. . . . . . . . . . . . . . 64
,,
8
,, ......... 0.00
♦\

Paraguas para Señoras.
Paraguas 1\Iignon, Sarga Algodón ........ ........ 59 centímetros, 7 varillas..... . ...
,,
,,
Veloutina Seda.. ... .. .. .... '. ... 59
,,
7
,, .. . . . . . . .
,,
,,
Seda Gloria ... ... .... ........... 59
,,
7
,, . . . . . . .. .
,,
,,
Sarga Seda. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 59
,,
7
,,
. .. .. .. . .
,,
Stick
,,
,, .. ... .... ...... ... .... 59
,,
7
,, . . . . . . . . .
,,
Velox, Presidentes .. .. ........... .. .. .. 59
,,
7
,, . . . . . . . . .
,,
Mignon Extra.finos ..... .... .... ...... ... 59
,,
7
,, . . . . . . .. .

00
125
~5
55

q:O

7. O
81

Además de las clases que indicamos, tenemos&lt; un es.,léndido surtido de Paraguas Extrafioo
y armados, basta $ 35.00 la pieza.

Impermeables para e!lballeros.
?•

,..,

•

Macfarland, un color, con capuchón .... .... ... ... ... ....... .':........ .. ........... . ..... .....$
Con~aught, capote, un color, con esclavina y cap21chón .... ....... ... . .. .......... . . .
Fash1onable, Sobretodo, un color, con esclavina1·y , capuchón desmontable .. ... .. .
Connaught, Capote mezclilla, dos vistas, con esclavina y capuchón .... ... ...... ...
,,
,,
,,
,,
• ,,
,,
clase extra.
Sobretodos con cuello de Terciopelo..... . ........... . ... ... .. .... ... ........ . ...... ... .... .
,,
,,
,,
superiores ... .................. .. ............ .. ..... .
Mangas de Hule lisas, blancas y negras.
60X80 P. I.. ...........................
,,
,,
,,
,,
,,
:1 2 · 84
,, ............ .. ........... ..
,,
,,
,,
,,
,,
74 94
,, ........ .... . ............. .
Mangas de Hule asargadas, blancas'y neiras 72 84
,, ................ .. .. ... ..... .
,,
. ,,
,,
,,
,,
.74 94
,, .. .... ............ ..... ... .
Mangas Imper~eables, un color
60 80
,, ... ............. .. . ... ..... .
''
''
''
72 86
'' ··· ························
,,
,,
"
74 96
,, ..... . •.•................... .
Mangas .impermeables, dos vistas
60 80
,, ... .. ... .. ... ..... ...........
,,
''
''
72 84
'' .... .. ... . ...... .. .
•·74 94
,,
,.
,, .
'' . ............... . . .
Forros de Hule blancos y ,negros p3:ra so.rp.breros planos. . .. . ........... . . . ... .
Forros de Hule blancos y negros para sombreros.de copa.... . .. . ........ . .. .
Zapatos de Hule para hombres, á ..... .. ............ . ...... . . ..... . . . 2.25 y
,,
,,
,,
forma especial.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ·. . . ... .
,,
,,
,,
para señoras, á. . . . . . . .. . . .. . . . . . . . . . . . . . 2.00 y

23.5
24.50
25.50 \
27.00
32.00
28.00
35.00
7.00
9.00
10.50
12.00
14.00
17.00
19.00
21.00
18.00
20.00
22.00
1.5Q
1.75
2.50
3.00
2.25

exposición &lt;le S &amp;r, L uis J"\lssou ri.

LA VUELTA AL HOGAR~
( Grupo da Chas. J. llulll¡an.)

�tí. ?troÑDO ILUSTRA:bO

EL MUNDO llUSTRADO

la l1undación en la Piedad

EL SPLEEN

l,

E

L spleen, fastidio 6 aburrimiento, es
un estado del espíritu peculiar al hombre culto, civilizado y superior.
Comencemos por definirlo y sigamos denominándolo en inglés, no solo por ser los ingleses quienes mt&gt;jor conocen el fen6meno y
más asidua y concienzudamente lo practican, sino también porque los términos fastidio, aburrimiento, hastío, no dicen todo lo
que dice la palabra spleen.
El aburrimiento 6 el fastidio son pasajeros, transitorios, parciales; el hastío es consecutivo al abuso de un goce; el spleen es orgánico, constitucional, radical y total. A todo el mundo le puede acontecer fastidiarse
de algo, aburrirse de alguna cosa; pero conservando su capacidad para gozar, para disfrutar, para ser feliz con otros motivos 6 en
otras ocasiones. El tedio mismo, que es lo
que más se parece al spleen, no es tan radical, tan absoluto ni tan cr6nico.
El aburrimiento, el fastidio, el hastío y el
tedio, son media luz, penumbra, crepúsculo;
el spleen es sombra, obscuridad, noche.
Lo~ primeros son cansancio, fatiga, enervamiento; el segundo es el vacío del alma.
Con el aburrimiento es compatible la esperanza; con el fastidio, la aspiraci6n; con
el tedio, la resurrección de las ilusiones; con
el hastío, el regreso de los ensuefios ausentes. El spleen es incompatible y excluyente
de todo lo que es goce, esperanza, ilusión ó
ensuefio. En aquellos bagazos del alma
agotada, queda aún un resto de savia, y en
los nectarios secos se conserva aún alguna
gota de miel. El spleen es yesca, hojarasca
de la existencia; esponja que ha borrado recuerdos é ilusiones; granito que repele y embota el cincel; hielo que enfría y extingue
el fuego; nube negra que o11scurece toda luz.
El dolor suele ser excitante y estimulante
de la idea y de la acción; en el fondo de
ciertas tristezas yace nn sentimiento dulce,
tierno, y en el fondo, grato; la melancolía es
deliciosa; el desencanto, como ciertos frutos,
puede ser áspero y amargo por fuera y encerrar una pulpa nutritiva y grat.a al paladar;
la cólera entona todas las fibras y tiempla
todos los resortes de la acción; la indignaci6n es entre los sentimientos un manjar de

dioses. Hay pasiones que fustigan, pero que
azuzan; otras que ennoblecen y engrandecen,
otras que acarician.
Sólo el spleen es negro, frío, hueco y vacío. Bajo su influjo ni se ríe, ni se llora, ni
se espera, ni se ansía, ni se proyecta, ni se
emprende. Es un licor que embrutece y no
una ambrosía que embriaga; es, alrededor del
hombre, la ascensi6n silenciosa, fría y rígida del sepulcro. El spleen no es protesta, es
abatimiento; no es repugnancia, es indiferencia; no es antipatía, es insensibilidad; no
es empuje, es inacci6n. Y •~se abatimiento,
esa indiferencia, esa insensibilidad y esa
inacci6n, tienen conciencia de sí mismas, y,
_cosa horrible, están fríamente descontentas
de sí mismas.
El spleen, esa bomba aspirante de todos
los jugos y de todas las savias del alma, no
le deja más que la conciencia de la lobreguez
y de la irrespirabilidad del ambiente en que
la sumerge, sin el consuelo y la compensaci6n de anhelar la respiración en medio de
la asfiXÍa, ni la desalteración en medio de la
sed. Como las lívidas fosforescencias marinas, el spleen es luz sin fuego; permite ver
y no llega á alumbrar y finge flamas sin desprender su calor reconfortante y fecundo.
Padecer spleen es convertirse de cepa vigorosa en el vifiedo, de cafia jugosa en el
surco, de flor fragante en el prado, de ceiba
umbrosa en el monte, en la planta seca escueta, incolora y mohosa del herbario. Todos los órganos subsisten, pero están muertos; todos los vasos persisten, pero vacíos;
todas las flores se conservan, pero incoloras
y sin perfume; todas las semillas sobreviven, pero infecundas. El spleen diseca al
hombre, como el seco arenal, los empalagosos bálsamos, las bandeletas ceñidas y los
vientos ardientes momifican el cadáver. El
spleen es la muerte en la vida, la noche en
pleno día. Del spleen al suicidio no hay más
que un paso.
¡Pobres razas del Norte condenadas al
spleen por sus nieblas, por sus brumas, por
sus cierzos helados y por sus interminables
noches polares!
No; nuestro sol y nuestro cielo son inconciliables para esa invernada del alma qu~

se llama el spleen. Ellos irradian luz, calor,
vida, alegría, felicidad. Nos enervan, es
cierto, pero nos acarician. Bajo su benéfica
influencia somos, es verdad, menos fuertes;
pero en cambio somos más buenos y más
felices. Y acaso, acaso, en balance y en definitiva, resulte que si las razas del Norte han
hecho todas las conquistas, las del mediodía, han levantado todas las cosechas, y que,
acaso también, hayamos nosotros, los soñadores, los ilusos, los antiprácticos, disfrutado lo mejor de la vida, y que nuestra existenda de cigarras valga más que su existencia de hormigas.
Roma fué, á la vez que latina, grande y
feliz; ha creado 6 secundado tres grandes civilizaciones y aún subsiste y progresa.
¿Por qué no habríamos de llegar nosotros
á la felicidad y á la grandeza sin pagar tributo á ese Minotauro, el spleen?
¡Sería una excelente jugada digna del espíritu latino!

•

POR IRMA
La. niña.-¡oh Musa.!- de celestes ojos,
Cabellos áureos y radiosa frente,
Que de tu ensueño vislumbró el encanto,
Versos te pide.
No ya la adelfa de marchitas hojas
Doliente llore sobre tu albo seno,
Ni de la endecha el gemebundo ritme,
Diga tus ansias.
. Sumisa ofrece á la beldad tus flores,
Batiendo el ala en material caricia,
Y en su corona virginal engarza
Diáfana perla.
Y de tu lira castellana vuele,
Cantando vuele á regalar su oído,
Cual bella alondra de apolíneo canto
Fácil estrofa.
A. FORTOULT HURTADO.

CONCURSO DE NIÑOS

A tarde del lunes último, á consecuencia
de una terrible tormenta que eayó en las
montafias del Ajusco y San Bernardo, el río
que allí nace y se conoce por río de la Piedad &amp;e desbordó sobre el pueblo de este
no~bre inundándolo en toda su extensi6n.
Huelga decir el pánico que se apoderó de
los haÓitantes del referido pueblo al ver que
el agua con asombrosa rapidez, subía de
nivel y 'que arrastraba en su corriente ropas,
muebles y aves de corral, invadiendo por
completo las casas.
La mayoría d6 los yecinos, con~ide!ando
el peligro que corrían en sus hab1tac1ones,
las abandonaron para huir, unos hasta Mixcoac y otros hasta México. Algunas fa~ilias
que no tuvieron tiempo y modo de salir, y
otras que por cuidar sus intereses ni lo habían intentado se refugiaron en las azoteas
de sus casas esperando que el agua bajase.
Pasados los primeros momentos de confusión los jefes del 1? y 23? Batallones de Infant~ría, que se encontraban alojados en ~os
cuarteles de la Piedad, ordenaron que salieran faginas al mando de varios ofi~iales á
prestar auxilio á los vecinos, conduciendo á
los que más peligro corrían á los a~tos de
los edificios militares, que eran los qull más
garantía prestaban por la solidez de su construcción.
Como á las nueve de la noche el agua empez6 á bajar de nivel, pudiéndose ent~nces
apreciar los perjuicios causados por la rnesperada avenida. Varias casas y jacales contiguos al río se derrumbaron, y todas las
siembras de los campos que rodean al pueblo, quedaron totalmente destruidas..
El comercio de la Piedad tuvo pérdidas de
consideración, pues todas las mercancías
que había en las bodegas, se echaron á perder.
Una. mujer y un nifio que se encontraban
á. la orilla del río, fueron arrastradoA por la
corriente, pereciendo ambos.
El asp!lcto que presentaba la Pie?ad a~ día
siguiente de la inundaci6n, era_ bien triste;
casi todas las casas estaban desiertas, y como el agua no había bajado por completo, el
tráfico por las calles se hacía difícil. Además como los cuarteles estaban inundados
y la' tropa no podía estar allí, la Secretaría
de Guerra orden6 que inmediatamente los
batallones salieran, uno para esta capital y
el otro para Tacubaya.
El río del Consulado también se desbord6
el mismo día, inundando parte de la colonia de Santa Julia y otros terrenos. Las pérdidas sufridas por los propietarios del rumbo, fueron relativamente cortas.

LA INUNDACIÓN EN LA PIEDAD -LA CALLE REAL AL SIGUIENTE DÍA. DEL SUOESO.

--,

LA INUNDACIÓN EN LA PIEDAD.-EL 23Q BATALLÓN SALIENDO PARA MÉXICO.

....

Nuestro Concurso Literario
Como el j'ueves 30 expfr6 el tiempo
hábil para la presentación, en nuestras oficinas, de las piezas literarias
á que se refieren las bases del tercer
Concurso de EL MuNDO ILUSTRADO,
en 1904, avisarnos á las personas de
fuera de la capital que nos hayan remitido algún trabajo últimamente,
gue sólo admitiremos, como recibidos
en tiempo oportuno, los originales depositados en el correo antes del mismo día 30.

Próximamente daremos á conocer las
bases del cuarto Concurso.
LA INUNDACIÓN EN LA PIEDAD.- UN ASPECTO DEL OENTRO DE LA POBLACIÓN,
LA MAl-lANA DEL DÍA 28,
EUGENIO MÁRQUEZ Y NAVEDA.

RODOLFO ESPINOSA.

JOSEFA CALDERÓN Y GUTIÉRREZ,

�:EL MUNDO ILUSTRADO .
EL MUNDO ILUSTRADO

A Prima.vera es una da.mita.
gentil á laque todos amamos
más ó menos platónica.mente.
Tiene su a.mor caracteres especia.les
que lo diferencian de cualquiera
otro de los que llenan nuestros corazones. Para. ama.ria á ella, olvidamos nuestras rencillas eternas de
machos; deponemos la actitud de
eterno desafío que arde en nuestras
mira.das como una. mala. flama. y se
traduce por refinamientos irónicos
de cortesía..
Ella es la. única. que hace el milagro de volvernos niños. Alivia
nuestros cuerpos ca.osados y presta.
a.la.das energías á nuestros espíritus. Es la. novia común siempre
ama.da., y más mientras mayor es
el número de los que la pretenden.
Atavismo, ternura. mal arranca.da.
de lo más hondo de nuestro ser, espasmo que nos sube á la garganta.
como cuando tenemos muchas ganas de ser buenos, de salir del
pantano en el que nos engolfamos,
de orar, de volverá los buenos tiempos en los cuales nos dormíamos
soñando ea la. visita. del buen Dios
y en la. protección de un ángel cuyas a.las cubrían, como un blanco
escudo, nuestros cuerpos frágiles y
nuestras almas más frágiles aún y
más pobres y desnudas: todo esto
nos a.salta.· y nos conmueve en cuanto entramos en contacto, espíritua.1mente, con la. Prima.vera.. Es la.
buena. maga. que en sí lleva. los bálsamos de todos los alivios y los
perfumes de todas las bondades.
Y volvemos á ella. con la misma
intensa. emoción que nos a.boga.
cuando, al cabo de muchos años,
cansados ya., enfermos y hastiados
en la. misteriosa sombra. de la noche, ![!Urge!:! de la. na.da, envueltas
en el prestigio de un claror desleído de luna., esas formas en las cuales reconocemos á la. mujer ama.da.,
á la. única. ama.da., á la a.roa.da. eterna, ida hace tanto tiempo para
nuestro mal y por nuestra. culpa.
A medida que se va. diluyendo la
ciudad en los oros de la. mañana
piimavera.l; mientras más nos alejamos y más en la. incierta. penumbra. se pierden las formas conocidas
-harto conocidas, por desgracia,
de torres y deedificios;-en cuanto
la. visión metropolitana se va esfumando en la lejanía, comienza á
invadirnos el penetrante efluvio de
vida. que emanan los campos. La
naturaleza recobra sus fueros omnipotentes, transitoria.mente perdidos en la. balumba cita.dina; como
un oxígeno purísimo y afina.do penetra. á nuestro ser el hálito vivificante de la flor, del musgo, de la.
fuehte, del árbol resinoso y balsámico ....
El milagro se ha.ce: la vieja tez
rugosa y los harapos de Fausto,
ca.en al conjuro del Mefistófeles de
la. leyenda. teutona; caen así lns
jirones y ha.rapos de nuestra alma.;
nos volvemos jóvenes; fluye la sangre coruo un potro brioso en nuestras venas, ·sonando llamadas de
diana. en las sienes. La. alegría de
vivir nunca. se comprende wejor.
Y después, cuando volvemos á
la. ciudad con la. penosa impresión
y la. inconsciente resistencia con que
penetra. á su presidio el presidiario
que vió- un momento tan sólo- el
mundo exterior; cuando dirigimos
ya. nuestros pasos á la ca.lle, á la.
plaza., á la. metrópoli, á la. lucha.,

L

al fingimiento y á la. tortura., vamos,
impensadamente, retardando el paso, cual si fuéramos niños que llegan al dintel de la. escuela.
Detrás, en el campo, queda la. vida, la franca., noble y salva.je vida
huma.na.. Delante tenemos la. falsa.
existencia que la civilización, la.
rutina, la fórmula. bao construido
en totalidad; la falsa. vida. que nos
lastima. y nos hiere. Al pasar las
garitas, un gran hálito de tristeza.
envuelve nuestra alma, que se encoge asusta.da. y temblorosa.

***

Bien ha.ce la. pedagogía. moderna.
en llevar á los niños al campo.
Nunca. como en la. infancia. precisa.
ta.oto que se estrechen los lazos sagrados que unen al hombre con la.
madre Naturaleza. Las excursiones
escóla.res que se han venido efectuando metódicamente, llevan al
ánimo de los pequeños educandos
la sensación de ligereza., de yigor,
de vida. que tanto ha.y que conservar en nuestras épocas de fácil
hastío y de tenaz renunciamiento.
Es una santacomuniónenlaquese
recuerda. al pequeño que es hombre,
que es un organismo compuesto de
algo más que un traje, una corbata. y un sombrero á la. moda..
En la. moderna. pedagogía. es eso
muy interesante. Lejos está ya la.
época ea laque se torturaba la débil
inteligencia infantil -0bligándola á
recordar las elocubraciones místicas de cualquier estafermo; en las
que se penaba., evitando la. alimentación, al niño desmemoria.dOjen las
que se ha.cían brillantes hipocrita.s
enfermizos, llenos de odio desde
los primeros años, llenos de cansancio al empezar la jornada.
*º**
Tendremos este año grandes fiestas americanas. Los miembros de
la. colonia-que ca.da día. son más
numerosos y cada año más ricos han pensado celebrar la fiesta. patria., la gran fecha a.merican.a, con
gran fausto, y en ello han pensado
santamente.
Tendremos en esta. fiesta un modelo de lo que es la. alegría. sajona,
la.franca alegría. sajona., nutrida de
buenos &lt;beefstecks&gt; y de cereales
abundantes y dora.dos.
Como la. colonia. &amp;.mericana. ha
crecido con la. vitalidad potente que
tanto nos admira en esa raza, ha.
creído llegado el momento de hacer
su día. digno de recordación imperecedera.. Ha. largos meses que traba.jan en secreto para presentarnos
muchas novedades, que de fijo lo
serán desde luego que nosotros formamos, naturalmente, una excepción en la manera de divertirnos.
Muchos son los que ban dicho que
nosotros &lt;tenemos la. alegría triste&gt;, en lo cual han dicho una. verdad inconcusa.. Asientos de antiguas miserias, temores innatos,
atávicos; la. infinita. pesadumbre de
ver á nuestra raza cansa.da., todo
se reúne y se auna. para hacernos
especialmente taciturnos, irremediablemente hastiados.
Hemos llegado á tener los caracteres de la vejez, sin haber sido
adultos. La taciturna y misteriosa
raza. indígena trajo de mundos desconocidos, de los cuales apenas un
v~go recuerdo nos_ queda, va.gas

a.prensiones de un mal terrible y
oculto; cansancio visible, producto
de invisibles esfuerzos efectuados
en é pocas prébistóricas.
Después, la dominación española. dejó un sedimento de odios y
de rencores ioexpresados en el alma
nacional. Sobre nuestra fren te pesan cuatro ó cinco mil a ños de misterio, trescientos de látigo, medio
siglo de sangre y de revuelta. Somos tristes.
Y cuando debemos alegrarnos,
cuando algún pequeño rayo de sol
llega á nuestras almas, es sólo para. alumbrar mejor en ellas los destrozos y las ruina s y aumentar la.
sensación de profundo desasosiego
que nos persigue desde la cuna. El
vino, el &lt;elíxir de vida.&gt; para. los
demás pueblos, sólo excita ea nuestros indígenas ideas melancólicas
que se traducen, en las quebradas
de la. Sierra Madre, en los hondos
barra.neos leja.nos, por eternas quejas de la guitarra, por constantes
sollozos de una canción que parece
un largo suspiro de la. raza. enferma. ....

***

Por eso la alegría. americana,
sajona, es rara para. nosotros. Es
una. franca. emoción de un cuerpo
sano que sabe está listo para la. lucha. y para el triunfo. Hoy veremos,
en gran escala., manifestaciones que
en años anteriores apenas se esfumaban, de esa. alegría. comunicativa. que sabe poner una gota de
bálsamo en todos los indispensables dolores de la vida., y sabe colorear de rosa. todos los horizomes,
por brumosos que se les q·uiera suponer.
Invitan los americanos á su fiesta; invitan con la conciencia. de que
han preparado bien «su día&gt;, y hay
que ir á ver cómo sabe divertirse
esa raza que sabe ha.cerio todo.

***

Teresa Maria.ni, en pleno triunfo,
ha seguido congregando, en el Arbeu, noche por noche, á todo los
que aman el drama alto y noble.
Es admirable la. resistencia de la
Maria.ni. Su repertorio es de los
más vastos; pocas serán las compañías que tengan tanta obra lista
para darse al público y de diversidad tan g-rande. Trabaja. constantemente Teresa Maria.ni; trabaja en
tan disímbolos personajes como la.
«Magda&gt; y &lt;La Dama de las Camelias&gt;, y á pesar de tanto trabajar,
nunca se le ve cansa.da.
Ninguna compañía, hasta hoy,
había. hecho la. campaña tan vasta.,
tan constante, tan vencedora. que
ha. hecho la. Compañía italiana.. La
tenaz labor de Teresa. Mariani explica en algo sus éxitos. Es una
de esas incansables estudiosas para. las cuales el a.r·t e no ~iene secretos, _porque si se empeña en o ponerle alg ún obstáculo, ella se empeña. en vencerlo, y, finalmente
triunfa.. Es la ley del trabajo.
'

***

Modesta como es, la. E mpresa del
Hidalgo ha. tenido una gran idea..
Ha pensado en los pobres, en los
humildes, en los que no pueden gastar una. suma. rela.ti va.mente crecida
en sus diversiones y en sus goces.
Ha abierto una serie defunciones

,!l'ñ,,,.UM J.tJrr,--r,n-~,¡--r• -· ....,.- · - · ·
populares, no solamente porque
son baratas, sino también porque
están escogida s las piezas entre
aquellas más accesibles al entendimiento popular. Nada de dramones
espeluznantes, en los cuales los
raptos siguen á las degollaciones;
nada de grandes problemas sociales de una clase á l a que los espectadores no pertenecen; en cambiv,
mucha buena voluntad, mucha gana de agra dar. Eso es todo.

***
La leyenda quiere que el Bautista llore copiosamente la. tortura.
infligida á la. madre por sus grandes culpas. La. semana, metida en
agua, rezuma. humedad como un
gran sótano sombrío. Los ríos se
desbordan iracundos. En la nebulosa transparencia se pierden los
altos volcanes, en vueltos para. dormir en sus blancos albornoces; y
mientras la. lluvia monótona. tamborilea sus misteriosas sonatas en
los cri~tales, el espíritu, acongojado y triste, se cobija friolento bajo
la gran a.la. protectora. del Hastío.

(!w¿;,_~

....
CRISANTEMOS
I
Fabulosas leyendas orientales
dicen del crisantemo la leyenda,
que.entrafia en dulce simbolo la ofrenda
de exaltadas primicias virginales.

Fingiendo atardeceres estivales
sus corolas deshójanse en la senda,
que señala al encanto la contienda
de áureos deslumbramientos floreales.
Sus péW os, á modo de venablos
de mil luces, á zonas mil alcanzan
?omo flechás de un sol irisdiscente,
y engarzando en sus pétalos vocablos
á. las comarcas del ensueño lanzan
fabulosas leyendas del Orien te.

.

Federico Uhrbach.

EXCURSION fSCOLAR
Cu!llpli~ndo con lo dispuesto por
la D1recc1ón de Instrucción Prima.ria, las escuelas superiores número
4 .Y númer? 9 para. niñas, emprendieron últimamente una excursión
al pintoresco pueblo de Texcoco.
Las excursionistas, presidid as
por el Inspector de E scuelas, Sr.
Cervantes N oreña, visita.ron el
Molino de F lores .y la fábrica. de
vidri(!, siendo e!l ésta. obsequiadas
con diversos ob¡etos fabricados en
su presencia. El Sr. Cervantes hizo
una minuciosa explicación á las
a.lum1;1as del origen de aquella. industria y de los procedimientos que
en ella se emplean.
L as peque!iuela.s fueron galantemen te a.tendidas por las autoridades de Texcoco, y obsequiadas con
flores por las niñas de las escuelas
de aquella. población. .

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LA[ EXCtJRSJóN J:scp¡,An A ~coco.-SRUf'O DE.;Rj FESORAS Y ALUM~is PE ¡¡A ~sc-pEi:,A Stll'lil!UOR NÚMERO 4.
(Fot, de L. Sllloeo),

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO llUSTRADO

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Gré3M~íKAb l
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~

Atentado salvaje en Haítí.-Actos d(herencias regresívas.-Complícaciones posíbles.-Polítíca americana.
La Convención Nacional Republícana.-Su plataforma y sus candídaturas.-La guerra en Extremo
Oriente.-La escuadra de Puerto Arturo rechazada.-Informes contradktorios.-Las operaciones en Manchuría.-Uníón de los generales japoneses.-La posición del general
en jefe de las fuerzas rusas.-Tristes revelaciones.

1
1

1.

G

ON gran asombro del mundo americano,
y con profunda tristeza por nuestra parte, pues nos duelen los extravíos de los latinos
de nuestro' continente, se ha desarrollado en la
capital de la minúscula república de Haití,
una de esas escenas que apenas pueden concebirse en los comienzos de la vigésima centuria.
Un grupo de soldados armados encargados de
dar·guardia en el Palacio nacional de Port-auPrince, más bien una partida. de facinerosos,
apedreó á los Ministros de Francia y de Alemania, cuando pasaban en carruajes abiertos
por frente á Palacio, acompañados de sus esposas.
Sorpresa, pasmo, indignación experimenta
el espíritu más sereno a.1 contemplar esos hechos qi:e son indignos de la cultura moderna,
y que, mal que nos pese, son desdoro y oprobio
para la. America latina, pues no faltan gentes
que, con poca ó ninguna lógica, atribuyan á la
generalidad de los pueblos jóvenes de nuestra
raza lo que sólo es atributo de ciertos caracteres ex:cepcionales, desarrollados á favor de
determinadas circunstancias de lugar y de
tiempo.
Si el salvaje atentado se hubiera cometido
al calor de un motín popular por las turbas
ignaras, aunque no disculpa, el hecho encontraría explicación en la psicología de las multitudes, fácilmente irritables y capaces, en el

ardor de una lucha de encrucijada, de cometer
los mayores disparates, al amparo de su mentida irresponsabilidad de niños malcriados.
Pero en el caso de Haití, faltan todas estas circunstancias. en esa explosión de herencia re•
gresiva nada hay que explique siquiera el
atentado.
Y pensar que con una simple satisfácción, en
meliflua nota oficial, quede terminado el inci·
dente, es pensar en lo imposible; ya marcha
rumbo á las aguas haitianas un buque de guerra. alemán para exigir reparación más cumplida, y no sería de extrañarse que un barco
francés tomara idéntico camino con igual objeto. Y comenzará la serie de las humillaciones, y no faltará quien hable con resabios jacobinos de internacionalismo, de abuso de fuerza, de preponderancia contra el derecho y de
otras cos&amp;.s por el estilo más ó menos dulces,
á los demagog-os, hasta llegará acusar de ineficaz la doctrina Monroe, porque no acude con
toda la grandeza de su origen en apoyo del
débil y en auxilio del menesteroso; y sí hay
que acudir, pero para aconsejará ese débil que
conculca. ajenos derechos, que sepa respetar
á los otros para poder ser respetado.

*

* Chicago la gran ConAcaba de celebrarse*en
vención Nacional del partido republicano, la

cual, después de aprobar la plataforma que es
la expresión de los principios adoptados por esa.
importante agrupación política de la Unión
Americana, ha lanzado á la faz de la nación
sus candidatos para Presidente y Vicepresidente de la República en la próxima campaña
electoral, proclamando á Roosevelt y á Fa.ir·
banks, los porta-estandartes de la marcha. concertada por el partido, en favor del país.
Detengáwonos un momento á considerar los
puntos más salientes de la. plata.forma republicana, la cual hoy, como en el período primero
en que fué electo McKinley, da. mayor importancia al parecer á. las cuestiones internacionales, quizá porque las de polítici. interior tienen firmes raíces en la concie!lcia pública y no
necesitan de exponerse en documentos de esta
naturaleza.
Apláudese, ante todo, la actitud asumida por
el gobierno federal oiln los asuntos de Panamá;
préstase grande y decidido apoyo á la política
de la «puerta abierta&gt; en China, aprobando
con decisión la marcba del mismo gobiel'DO en
sus relaciones con el Celeste Imperio, y si al
hablar del nuevo tratado celebrado con China,
no se hace alusión alguna á los actuales
acontecimientos de la guerra rusojaponesa,
tan íntimamente ligados con esa política, es
porque la cuestión es de suyo delicada; pero
bien se traslucen las simpatías en favor del

Imperio del Sol Naciente, quien por lo menos
en la apariencia es, en estos momentos, el paladín de las ideas americanas.
Todo esto como es natural, está en perfecta
oposición c~n los principios que proclaman los
demócratas, quienes en el último período de
sesiones de las Cámaras ferlerales, procuraron
en cierto modo contrabalancear las que llaman
tendencias imperialistas de los republi~anos,
-al tratarse principalmente de la aprobación del
tratado celebrado con la novísima. república
de Panamá.
y en medio de estas doctrinas contrarias,
hay que observar una circunstancia que forma
la fuerza ahora del partido republicano: este,
compacto y unido en una sola aspiración, ha
podido presentar sus candidatos; tiempo ha
que se anunciab~ la reelecció~ de Roosl:velt,
como un desideratum del partido; la. designación de VicepresidPnte era cuestión secunda.ria1 que se ha resuelto al fin con unánime
apl auso y en medio de unas manifestaciones
que nos recuerdan los tiempos de Lincoln. Por
su parte los demócratas todavía no logran p~nerse de acuerdo ni sobre los puntos de doctrina ni sobre los de personas; todavía no tienen
un candidato de prestigio bastante para podado presentar con probabilidades de éxito
frente á la candidatu~a republicana. E~peremos á que se abra la Convención de St. Lo~i~,
á ver si para entonces ya han cesado las d1s1dencias que dividen y apartan á l~s demócr~tas· si así no es desde ahora, y sm darse aires1de profeta, puede predecirse ~u próxima
derrota en las elecciones de noviembre.

*

* apartadas regiones
Y'mientras, allá en *las
del remoto Oriente, el drama tremendo de la
guerra sigue desa!'rollándose en sus diversas
fa.ses sombrías, sin que decaiga ni por un mo-

GUERRA RUSOJAPONESA,-UN DESEMBARQUE DE TROPAS JAPONESAS,

eleva. así las perdidas de los rusos, hay no.ticias de origen chino, es vei::dad, pero ~1 fin lll·
formes como otros cualesqmera, que dicen q_ue
ningún buque de la escuadra rusa se perdió.
En una nota digna de tenerse en c~enta, en u!l
cablegrama que se dice parte o_fi~ial del almirante japonés, asegura el hundimiento del «Pe-

Sea como fuere, la. hazaña del contralmi~an·
te Wietseft será una muestra de su arrOJ? Y
valentía.· ~ haber contado con la cooperación
de los b~rcos de Vladivostock, que sin duda
esperaba, y que no tardarán en estar presentes á otra nueva intentona, podrá dar un_ golpe de importancia contra las flotas enemigas.
El comba.te naval fué contrario, sin embargo, á la esc_uadra. rusa por la acción de los
destrovers ¡aponeses, que en esta vez como en
otras, han sido muy bien manejados.

*

* * más detall~das, son
Menos precisas, aunque
las notas que se refieren á las operaciones por
tierra. A vanza~do de Fen~ua!lch_eng, el general Kuroki, casi desde el dia siguiente á la batalla del Yalú, !se ha ido extendiendo lentamente, pero con paso firme y seguro, l?rocurando envolver el flanco de las tropas rusas. Su
avance hacia Siuyén ha marcado uno de los
puntos más importantes, y el haber atravesado los pasos y desfiladeros que lo sepa.r9:ba!1
del grueso de los moscovitas y de sus pr10c1pales posiciones, es á no dudar, de trascendentales resultados para la suerte furnra de la
campaña, como lo confiesan los jefes del Estado Mayor del Ejército ruso, residentes eQ San
Petersburgo. Agréguese á esto el referido
avance del general Oku, de quien se dice que
ha efectuado la anhelada yunción con su cole·
ga, y se comprenderá la. ans.ied!l.d que reina en
la capital de todas las 'Rus1as, á la hora pre~º~

TOKIO.-GRUPO DE OFICíALES DE LA ARMADA Y DEL EJÉRCITO JAPONÉS
y ATTACHÉS MILITARES DE LAS NACIONES EXTRANJERAS.

~UERRl RUSOJAPONESA,-LAS FUERZAS DEL GENERALOKÚ
ASALTANDO UNA POSICIÓN ENEMIGA,

GUERRA RUSOJAPONESA.-ZAP.ADORES RUSOS CONSTRUYENDO
TRINCHERAS EN PUERTO ARTURO,

mento el interés que despierta, basta en los que
como nosotros presenciamos la dolorosa y terrible escena sin los prejuicios y prevenciones
que ahora á los demás ciegan. Dos hechos de altísima importancia. sobresalen de entre los acontecimientos que se suceden en el campo de las
operaciones con pasmosa rapidez, después de
las lentitudes de los pasados días: la frustrada
salida de la escuadra rusa de la bahía de Puerto Arturo, y los movimientos de avance de las
tropas iaponesas. en que parece que los generales Okú y Kuroki han logrado lo que pretendían desde hace tiempo, unir sus elementos de
combate, para lanzarlos de consimo cootr~ el
grueso de las fuerzas del general Kuropatkrne,
que era el objetivo de sus maniobras anteriores.
Han pasado ya. seis días desde que el bravo
contralmirante Wietseft intentó en vano con
sus buques, y después de una labor lent3: y
trabajosa para poderlo_s tener todos en act1v?
servicio hacer una salida, buscando el enemigo al c~al consideraba superior P.n número;
co~enzó por limpiar la babia en lo posib.le de
las minas que en este largo período de rnacción habían dejado los japoneses, y después
se diri¡1:ió rumbo al sur, pensando que podía
tal vez burlar la estricta vil!'ilancia del enemigo. Vana esperanza: ya. el Almirante Togo tenía conocimiento de la marcha, y destacó sus
flotillas de torpe".leros y preparó sus di visiones de cruceros y acorazados para rechazar á.
los barcos prófugos y volverlos á su obligado
encierro. Han pasado seis días, y todavía las
versiones que hasta nosotros llegan no están
acordes en los puntos principales, y difieren
basta en lo e!lencial, como es la pérdida de buques rusos que unos hacen ascender á cuatro:
uno echado á pique por los torpedos japoneses, el a.corazado«Peresviet,&gt;y el «Sebastopol&gt;
con grandes averías, remolcado con el crucero «Diana&gt; al interior de la bahía, y un tercer
acorazado que se dice encallado en los bajíos
del cerro del Tigre. Y mientras esta versión

resviet&gt; sólo porque DO se le vió entrar en la
bahía cuando los otros barcos volvieron. Es
verdad que en otra ocasión, se dice que el torpedero japonés «Chakimura&gt; clavó dos torpedos en el .flanco de un ha.reo ruso del tipo
del «Peresviet:&gt; siempre quedará cierta. duda
sobre el asunto, hasta que lleguen datos cabales, principalmente de fuente moscovita.

.

Pero hay algo más grave y que ~ nuestra
consideración tiene más trascendencia: es la
serie de revelaciones que se atribuyen á un
oficial superior, quien, se dice, en ~na confidencia íntima ha hablado en térmrnos alarmantes de la falta de disciplina entre los oficiales del ejército que es á las órdenes del general Kuropatkine. Si fueran ciertas esas revelaciones, en ellas más que en otra parte, se hallaría la clave de los repetidos fracasos de los
rusos, en los campos de Manchuria.
29 de junio de 1904.
Z. Z. Z.

GUERRA RUSOJAPONl']S.A,-U~.A SECCIÓN JAPONESA DE TRANSl;'ORTJ!:S :¡!:!'{ QOll!!!.A,

�EL HUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Esctnas dt la Uida ]apontsa
l. Interiores

O que más lle.me. la. ~tención en los interio•
[ res japoneses, es el a.seo minucioso, la. lim·
pieza. ble.nea., glacial.
Esteras irreprochables, sin una.. a.rruga, sin
una mancha, sin un sucio. Paredes de papel,
puestas sobre bastidores de correderas que pueden entrar unas en otras, 6 si se quiere, quitar•
las completamente; apenas dos 6 tres pequeñas
pantallas colocadas aquí 6 allá, una tetera y
un gran florero en que crece el lotus, y nada
más.
Las ensambladuras no tienen, por lo regular,
ninguna. pintura ni barniz; pero la.s hacen ca.•
ladas, con caprichosa coquetería, muy fin amen•
te dibuja.das; y conservan al abeto nuevo toda
su blancura., por frecuentes lava.dos con ja•
bón.
Los pilares de madera que sostienen la armadura, los labran con la. más espiritual fantasía., con singular capricho. Tienen unos formas geométricas de perfecta. precisión, y retuércen~e otros como aí'iosos troncos de árboles, a brazados por bejucos y plantas sarmentosas. Por dondequit•ra se ven escondrijos 6
secretos; nichos pequeños y pequeílitos armarios que disimulan del modo más ingenioso é
inesperado, en medio de aquella uniformidad
inmaculada de un papel blanco como nieve.
Río en mi interior cuando recuerdo ciertos
salones llamados &lt;je.pone~&gt; atiborrados de mil
objetos y revestidos con ordinarios bordados
en oro sobre raso de seda, que tanto he visto
en casa de nuestras bellas parisienses. En
Francia tflnemos los objetos de arte para gozar,
para disfrutar de ellos; pero en el Japón los
tienen para encerrarlos bien rotulados en una
especie de aposento misterioso, subterráneo y
cercado por una reja de hierro, lugar ese que
llaman &lt;godoun&gt;. Sólo en muy contadas veces,
y como prueba de honor que se hace á una visita distinguida, se abre aquel sitio impenetrable. En resumen: aseo minucioso, excesivo;
esteras muy blancas; madera blanquísima
también; una sencillez aparente, extremada en
el conjunto, y á un mismo tiempo increíble
preciosidad en los detalles infinitamente pequeños, tal es la manera de comprender el japonés
el lujo interior de sus casas.
11. Paisajes

En clara mañana. de octubre y con brillante
sol levante, balí de Yokohama en dirección del
interior de la isla Nippón, pero sin lugar determinado.
Iba.me á Dios y á la ventura ....
En nuestros carritos, rodados por hombrescorredores, emprendimos nuestro viaje en gran
parada. Rodábamos muy ligero y cortábanos
la cara el aire frío y penetrante del otoño.
Por más de una hora recorrimos el &lt;Toka Ido&gt;
(6 &lt;camino del mar Oriental&gt;), que es la más
grande y más anti¡rua vía de comunicación del
imperio japonés. Cuán larga es, llénala una
ininterrumpida hilera de tiendas, ventas de té y
casas de hospedaje. Vense unas, aunque elegantes, pintarrajeadas, con fa.roles y banderolas de papel; otras-y éstas forman el mayor
número-son muy reducidas y puestas negruzcas por el tiempo. De más sería decir que reve-

la.o un aspecto de extremada vejez. Y lo de
siempre: paredes siempre de madera; techos
muy altos-todos entre los rastrojos -y uniformemente coronados con cierta especie de melena verde, 6 sea una plataforma de hierbas y de
hojas de iris, que se ha formado por sí misma
en la cúspide de cada casucha. A nuestro derredor des.filan paisajes gentilísimos; colinas
llenas de verdura; pequeñas pagodas colocadas ingeniosamente entre los árboles, á trechos
convenientes; en fin, frescos y abundantes arroyos cubiertos de hermosos bambús.
Gentío inmenso se agita en este &lt;ca.mino del
mar Oriental&gt;; es un vaivén continuo. Gritos
de vendedores, risas, abrazos, encuentro y saludo de hombres muy listos y avispados que
corren como gamos; que se detienen un segundo en la puerta de cualquier figón para devorar un plato de arroz y tomar una taza de té, y
luego volver á correr con toda fuerza en sen•
tido inverso. Hállanse también algunos caballos empenachados con arambeles multicolores;
pero, sobre todo, hombres-corredores, hombres
cargadores, hombres que hacen todos los oficios
de fuerza y de velocidad quA en Europa sólo
se imponen á los animales. Ruedan unos á pasos largos en los cdjin- richi-ka&gt;, las graciosas da.mas pálidas y los feos señoritos japoneses. Otros, más fuertes, más lentos, suma.mente
rechonchos, pero puro músculos y vigor, se
pegan como bueyes á pesadas carretadas de
piedra. Y una procesión de gente del pueblo
que lleva en unas va.ras paquetes de arroz y
bultos 6 líos de telas; cajas de porcelana y
enormes jarrones (imitación de la China), que
son para exportar; van como en cortejo, á espaldas de hombres, embutido, cada vaso de
aquéllos, en un estuche de paja, como nuestras
botellas de champaña. En fin de cuentas: es
aquel movimiento toda la vida de una. grande
arteria comercial, en el más extravagante país
del mundo.
Al cabo de una hora larga de viaje, salimos
del «Tokaldo&gt; para entrar en campiñas tranquilas y senderos en los que se ven nuestros
&lt;bombrescarrera&gt;, oblie-ados á moderar su
precipitada marcha 6 loco andar.
Habiendo penetrado en una serie e.e pequeñas a.venidas. que se repiten todas iguales y se
suceden unas en pos de otras, pero todas entre
sí y de la primera á la ú !tima. de invariable semejf!.nza.
Seguimos las sinuosidades de aquellas especies de corredores 6 pasadizos de verdor vivaz,
pero ~eniendo por todas partes y constantemente limitado el horizonte por colinas frondosas, de contornos graciosos que también se
repiten 6 reproducen, como aquéllos, con parecido invariable. Los árboles tienen un verde
muy bello, amar illento á intervalos, por la acción del otoño. A lo largo del camino no se
ven más que arrozales y campos de mijo; 6
bien, verjeles en que los árboles .:ruta.les, todos
de una misma naturaleza particular al Japón,
están cargados con frutas de bellísimo color de
oro.
Cuanto más nos internamos en nuestro derrotero, más tranquilo se presenta. todo, después
de la agitación y movimiento de lá gran vía,
Se nos hace no sólo apacible, sino pastoral, si
se quiere, y hasta con vivos de aires de otros
tiempos.
De rato en rato vemos aldeas, como escondidas en el monte. En los alrededores trabaja

la gente la tierra. Acostumbran los campesinos usar largos vestidos de algodón, generalmente pinta obscura; 6 también vense algunos
casi desnudos, enseñando sus cuerpos amarillos. Horf'bres y mujeres, con el cabello muy
crecido, se ponen unos pañ:ielos, color azul
claro, y se los sujetan por debajo de la barba
con un lazo á la usanza de: &lt;Buenos días, misia Panchita&gt;.
Al acercarse uno á los villorrios, una :gro·
digiosa cantidad de muchachitos salen corriendo, con sonrisas ingenuas y a.grada.ble semblante, á vernos y á hacernos, á pesar de su edad,
cortesías é inclinaciones de ceremonia.. Caritas
de gatos; cabecitas afeitadas, mejor dicho, rapa.das á trechos, como jardín inglés, con plata•
bandas de cabellos sobre las orejas, y, hacia
la nuca, ciertos puntos redondos de donde salen coletas impagables.
Las hembritas, desde que tienen siete ú ocho
ailos, llevan á caballo en las espaldas un hermanito menor, al cual maltratan 6 aporrean
cuando juegan 6 corren, pero que ríe 6 duerme
sin llorar jamás. Ponen al bebé '&gt;Obre la espalda de la hermanita mayor, tan bien sujeto
por medio de fajas de género, que los dos palmitos cree uno que son de la misma persona..
Por delante de las casas hay jardincitos muy
bien atendidos, cercados de bayas bien podadas y muy bien dirigidas. Junto á algunas flores desconocidas, crecen las dalias como en
Francia, &lt;zinlas&gt;, margaritas-reinas, rosas de
Bengalas-más chicas que las nuestras y más
colorada.s,-y, naturalmente, anémonas del Japón. En vez de los manzanos de nuestt-os campos franceses, cubiertos en esta estación de
manzanas amarillas 6 rojizas, aquí, siempre el
mismo árbol: el ckaki&gt;, de follaje semejante al
del níspero, y frutas de color dorado más brillante aún que el de las naranjas.
El en que nos encontramos ahora, es un J apón enteramente campestre, 6 mejor dicho, lugareño. Muchas pagodas por todas partes. El
pueblecito más pequeño tiene dos 6 tres, levantadas siempre sobre montículos, á la sombra
de grandes árboles. Se sube á la,; pagodas por
escaleras rectas, con gradas de madera 6 de
granito, y teniendo que pasar, indefectiblemenre. bajo dos 6 tres pórticos religiosos llamados
&lt;Tori&gt;, de forma-sin error,-una misma, pero
no sé en qué rareza. misteriosa envueltos.
Nuestro camino no sube ni baja en medio de
los arrozales segados y del mijo recién cortado
y aún verde. Estamos siempre en campo raso,
campo sin desigualdades; pero también siempre
estrechados entre esas mismas colinas que nos
cercan como una prisión.
Por más fresco y risueño que separa.da mente
se presente ca.da vallecito, el conjunto es monótono y hasta triste; y creemos débase esto á
la impresión que tenemos de haber dejado de•
trás de nosotros unos idénticos á é3tos, de los
cuales tendremos que volver á salir por esta
conocida ya y única vía.
Repetirnos que estos sitio~ se reproducen 6
repiten, se cruzan, se enredan ó embrollan como un laberinto; pero, á la larga, oprímese el
pecho al verse uno cada vez más adentro en este país amurallado, sin horizontes, sin perspectivas ... .

~-'-------'

GUERRA RUSPJAPONfSA.-L• oscuadra del Al11lranto Togo maro~aado l todo npor dnpués de un ataque á Puerto Arturo.

PIERRE LoTI.
[D111 Academia francesa.)

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

fnel "Cotillón Oub"
Hace pocos días se efectó en el «Cotillón Club&gt;, uno de los mejores centros de recreo establecidos en la Metrópoli, un baile que se vió concurrido
por numerosas familias y que tuvo un
lucimiento extraordinario.
Eotre las damad concurrentes se encontraban la. sellara de Clark y las
Sritas. Dolores Cárdenas, Carmen
Tinoco y Cora Mitchel, que vestían
lujosos trajes japoneses; María y
Amelia. Aguilar, Adela. y Dolores Tovar, Ioés Leonard, María. y Juana
Mendizábal, Jeonie Blum, Eoriqueta.
Mora.les Pereira., Elisa Ri vero y María Mootiel, contándose entre los caballeros invitados, personas distinguidas de la sociedad mexicana y de
las colonias extra.ojeras.
El salón en que se efectuó la fiesta

fué decora.do con derroche de buen
gusto, siguiéndose en todos los
detalles el es,ilo japonés, que los
acontecimientos de Extremo Oriente han venido á. poner de moda, lo
mismo en México que en otros países. Los «carnets&gt;, muy lujosos,
ostentaba.o también artísticos adornos orienta.les.
En cuanto á animación, el último
baile del «Cotillón Club&gt; puede
consider arse como uno de los má.s

'

-.... .

.

.

•

Q)río.'J)oLO~E.~ CARDE-NI\~

6 1

-~

1·

"O
4

·~'

brillantes de la. temporada. El entusiasmo no decayó un solo momento.
Cerca de mediil. noche, las familias concurrentes á. la. simpática
reunión fueron obsequiadas con
un te j apooés.
El baile terminó poco después de
las dos de la malla.na, hora en que
los invita.dos abandonaron el salón, llevando de la. fiesta los más
gratos recuerdos.

�EL Mtl'NDO llUSTlW&gt;O

EL MUNDO ILUSTRADO
t"' -

So\.

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-,\' ;~ .

Página~ de la Moda

~

'"!'·

GRUPO NÚMERO

GRUPO NÚMERO

EL

Verano de Méxic,&gt; es muy exigente
para la moda femenina. En esta_ capi•_
tal las lluvias y los frecuentes camb10s de
temperatura, hacen que no sea posible aclimatar una moda en las telas ó en los sombreros por ejemplo. Por eso verán nuestras
lectoras que ponemos empefio en presentarles diversos figurines en los que entran desde las vaporosas muselinas, basta el grueso
paño de damas.
Ya que ·1a estación dispensa la clase de la
tela, la moda exige el estilo y el corte que
variado y elegante encontrarán en esta sección fiuestras lectoras elegantes.
Véase si no, los trajes de salón que com ponen el primer grupo de n).lestros figurines:
frente y espalda de un traje de foulard ver•
de nilo de falda amplia guarnecida con escarolas de listón crema, figurando peto otra
. escarola del mismo listón. Talle liso simulando una chaquetilla con cuello de guipiur
crema· manga suelta con una bomba de esta tela' sujeta al puño con un listón. Cinturón de plata con pasamartería.
La figura del centro viste traje de paño de
París con delantero recto con tres tablones
que bajan basta la medianía de la falda,
abriéndose más abajo en forma de abanico;
la falda es sencilla y elegantisima. Forman
la blusa grandes alforzas cerradas con un
alamar de pasamanería de seda; este mismo
forma el puño de las mangas, que son aro•
nlias y sencillas.
.. Es la falda del tercer traje forma.da por

un volante guarnecido con cintas de seda
azul pálido, siendo el traje de cheviot azul
marino. Un peto ondulado sujeta á la cintura la falda. En el busto no hay que olvidar
el cuello de surah azul pálido con una corbata blanca de encaje.
No vacilamos en calificar de excepcionalmente bellü el figurín que descuella en el
segundo grupo, que conversa en la terraza de
una villa. Es una dama que dei,cansa en
amplia poltrona. Es un traje de pafio color
de avellana. La falda es de alforzas que dibujan graciosamente las curvas y que se
encuentran con el alto festón del mismo pa•
fio adornado con aplicaciones bordadas. El
corpiño es liso, abierto ligeramente, dejando
ver un chaleco alto de pafio blanco con botones esmaltados. El cuello es de estilo americano volteado, cerrándolo un lazo de terciopelo rojo. La manga va sujeta al brazo
al formar el hombro.
Un traje marino y otro de falda, hechura
sastre, se ven al centro, y al fondo la ·espalda del descrito anteriormente.
·
Por último, describiremos el otro trafe de
visita, de crepé color guinda con lunares de
seda blancos, la falda amplia sujeta á un
cinturón de raso blanco en grandes tablones;
camisola de pongé de P.eda ·blanca sujeta á
la cintura; dos guarniciones de aplica.ciones
de encaje al centro del talle; cuello y pufios
de encaje bordado.

La. moda en los sombreros no ha cambia-

do aún, como se verá en los que lucen los
figurines del segundo grupo.

***

Incluimos también en las presentes páginas de la moda, un modelo de traje estilo
((reforma,, para visita; otro de sombrero de
paja, con adorno de plumae y un grupo de
sombrillas de color claro muy á propósito
para_la ¡,resente estación.

4+
CROQUIS PARISIENSES
LA ULTlMA B!Rii!CA

· Dónde está este año? ¿Se ha vuelto á
ab~ir, no más que por abrirse? ¡Ah! ~o lo
creo, ni para ella misma lo deseo. ¡Quién
sabe si las planohas que la levantaron han
servido de urna á los que las erigieron, y
mejor es que siga olvidada!
Porque entiéndase bien que no es de las
casillas del boulevard de las que quiero yo
hablar; no. No es de esas casillas opulentas,
que conocen el lujo del adorno, forradas sus
paredes de encajes é iluminadas con tres
lámparas de petróleo.
Es la desventurada barraca, la que vi establecida en un extremo sombrío del boulevard desierto, lejos del hormigueo central
de París, en cierto punto no concurrido, pero donde el alquiler era menos caro.
¡Menos caro! He a_hí precis~mente lo qu_e
decidi6 á aquel infeliz comerciante de chmpa- fabricante por obra del acaso,-que
pretendía co?j_urar la mala for~una, cuando
sólo hacía pmicos en un negocio que no conocía.

ME

ncuerdo perfectamente de la última
barraca ó casilla de vendedor, del año
pasado; de aquella pobre, mísera barraca
cuya historia nadie ha referido, pero que no
obstante todo el mundo debió ver y notar,
pues justamente manteníase en pie mucho
tiempo después de las otras.
¡Oh! barraca desgraciada que luchó contra
la mala suerte; que luchó contra todo, hasta el extremo de traspasar la época concedida, de correr los riesgos de la contravenci6n ·
barraca que quería vivir por sobre todo,
la que sólo alcanzó prolongar un tanto más
su_infeliz agonía.

y

·

Porque si hubiera estado al corriente de
las cosas, en los palitos, como yulgarmente se
dice habría sabido que el primer truco del
competidor es tstablecerse en el corazón, en
todo el centro de la multitud, en plena concurrencia, cierto; pero también en plena
actividad.
Ignorante y sencillo, prefirió aquel hombre aquel barrio extraviado, donde tenía
menos que desembobar para poder abrir la
tienda pero donde menos tenía el ensordecedor bullicio y victoriosa ·gritería de sus
vecinos.

2

Y allí plantó su miserable venta, como si dijéramos desperdigada, á la orilla de una acera por la que
nadie pasaba, frente á unas
casas en fábrica cuyos almacenes, al caer la noche, aparecen como profundos y sombríos mechinales.
S6lo había por toda compañía, y única, dos faroles
que proyectan en el suelo
unos rayos largos y lánguidos de luz rojiza.
En tanto, han pasado los
días; y unos en pos de otros, se han llevado
un jirón de esperanza.
De trechos en trechos muy largos se presentaba un transeúnte, quizás perdidoso, y
se detenía delante de aquel cabo de vela encendido, muy parecidó á esos farolitos que
alumbran el frente de las raeas en construcción. Se paraba, asombrado, antes que todo,
porque nada compraba; ó para preguntarse cómo se bahía tenido y acalorado la
idea de abrir una casilla en semejante inadecuado sitio.
Apenas se paraba un instante, en el acto
. se iba, huyendo del chillido áspero y monótono del vendedor, y más que todo, del aspecto feroz de aquel marchante famélico,
que- ante61 que otra cosa parecía una arafia
emboscada en el respiradero de un subterráneo, pronta á avanzar sol&gt;re el, objeto.
El hombre se ponía más áspero, se hacía
más feroz y famélico á medida que los días

pasaban, á medida que en su fuga vana y
rápida, devoraban la esperanza.
Y pensaba en su mujer y en sus hijos, que
esperaban el resultado dt, aquel duelo impotente contra la pobreza.
Pero ya toda ilusitín murió:-desvaneciéronse las esperanzas. Los copos de nieve
caen como hilas; la voz del vendedor se va
apagando; los paseantes apuran el paso, y
cada vez se ven menos y meno~, y como en
torbellinos penetran los copos hasta el fondo
de la barraca.
Los juguetes parecía que fueran de azúcar; y la llama de la lámpara semejábase á
una mariposa amarilla sobre la cual se encarnizara una bandada de otras blancas.
Por fin, una mañana vi á mi hombre que
desmontaba su casilla y empaquetaba sus
trebejos, sin tener el valor, siquiera, de probar fortuna esperándose un día más.
· Tenía entumecidas las manos; temblában-

�EL ?CUNDO ILUSTRADO

Et MlJNDé) !LUSTRADO
le los dedos y veíañsele heqchidoq de lágrimas los ojos.
De cuando en cuando veía al cielo cQn mirada vaga, tonta, estupefacta. Contemplaba c6mo al caer la nieve formaba con sus copos, como vellones helados que el invierno cardease, y contemplábalos como si quisiera acodarse
sobre aquel siniestro colch6n y dormirse en él para siempre.
¡Y fuese el hombre de la última barraca! Desgraciado!
¿Qué es de él? ¿Qué es de sus hijos, á quienes llevaba
un coche entero de juguetes, pero ni siquiera un mísero
pedazo de pan?
J. RICHEPIN.

00

S0L1\. • • •
ABIA trascurrido mucho tiempo y la toca negra de
su luto perpetuo adornaba siempre esa frente blanca y ocultaba su rostro bello de virgen oriental.
Sus cabellos negros caían sobre su espalda en desordenados bucles, y el sol airoso quebraba sobre e!los sus potentes rayos.
Vivía triste; incansable en su sufrimiento, devoraba ~n
silencio con ansia suprema las horas melanc6licas que le
traían el recuerdo de sus días felices, de sus gloriosos
triunfos ...... ..... .
Lo había amado mucho; en él había vinculado su amor,
sus esperanzas; pero ya cuando creía ver cumplidos sus
anhelos, la muerte se lo había arrebatado.

H

UN ALMUERZO AL AffiE LIBRE.

UN &lt;GENERA-L DE DIVISIÓN&gt;.

chachos de los barrios, guerras en las cuales
resultaban varios heridos y uno que otro
muerto.
Hoy, afortunadamente para el buen nom•
bre de la capital, ha terminado esa salvaje
diversi6n y la verbena s6lo se reduce á las
fiestas que se hacen en los establecimientos
balnearios y á la venta, en el z6calo, de kepis
y de fusiles de madera para los nifios.
En este día ( uno de los más felices del
afio 11ara los pequefios) se forma todo un
ejército de valientes en miniatura, pues desde el nifio rico que se habilita de general,
hasta el nifio pobre que s6lo puede llegar á
recluta,, desfilan por esas calles armados y

Todaa las noches se dirigía al (;ementerio. Una noche
muy triste, una noche en que el viento, meciendo fúnebre-

l

•. fi

~,r
SOMBRERO DE. PAJA Y GASA PARA VERANO.

mente los cipreses parecía lanzar gemi•
dos extrafios, pude verla. La luna, con
sus reflejos tristes, iluminaba aquel cuadro sombrío, desgarrador.
Ella, con los cabellos sueltos, de rodillas junto á la tumba de su amado,
le hab16 así:
«...... ... y continuaré viniendo. Hace
mucho tiempo que me dejaste sola,
pero tu recuerdo impreso ha quedado
siempre en mi alma. Yo sé que tú me
oyes, yo sé que las quejas que te cuento aquí al pie de tu sepulcro, hacen extremecer de amor tus cenizas; por eso
vengo. En estas noches pálidas en que
esa luna misterio&amp;a, testigo de tus pro•
mesas, derrama sobre tu losa sus reflejos apacibles y extraños, mi pena es
más íntima, mi sufrimitmto es más
cruel.. .... Tu beso de pasi6n aquella
tarde de primavera en que te juré amor
eterno, y la despedida que en tu lecho
de muerte me diste, han dejado sus
huellas prematuras en mi alma. En la "
alta noche, cuando trato de conciliar
el sueño, yo siento que me rondas, y
cuando duermo me despierta siempre

e~ frfo beso que imprimes en mi boca;
pero cuando te alargo mis brazos, cuando te llamo, tu sombra huye., ..
La cita que ~e dí está ya cerca; espérame a~uí; quiero estar contigo, quiero que Juntos compartamos el frío glacial de i?s sepulcro11, pues yo sé que
estando Juntos no habrá noches tristes, la luna brillará clara y apacible
llenándonos de esperanza!?. Entonces
esta toca negra que llevo sobre mi cabeza se cambiará por una corona de
azahares blanc?s como tus promesas,
puros como m1 amor; entonces tu sombra no rondará mi lecho ni sentiré
sobre mi boca ese beso'bel~do que me
llena de convulsiones extrafias ni huirás de mí cuando te llame.... espérame,amor mío; la cita está ya cerca y entonces seré tuya.. ................ »

***

La luna pálida desde lo alto
del firmamento quebraba sus
rayos sobre un manantial de
lágrimas que, corriendo silencioso sobre la baldosa de una
tumba, brotaba de los ojos de

t. ~

r~-- ...
COMPRANDO LA FRUTA DE SAN JUAN.

UNA &lt;AB.ANDERADA&gt;.

la novia sola, que lloraba sobre el sepulcro
de su amado muerto.

marchando con un aire de satisfacci6n en
que se refleja la dulce alegría de la infancia.
Las instantáneas que publicamos representan algunos cuadros de la verbena efectuada frente á una alberca y diversas escenas sorprendidas por la cámara ante los
puestos de armas.

GABRIEL A. VALENCIA,

~º~

El Día de San Juan

***
La '9erl&gt;er,a Popular

La fiesta de San Juan, como otras muchas
del mismo género, que s6lo eran pretexto
para escándalos y riñas en otros tiempos, va
cada año perdiendo adictos y no tardará eh
desaparecer.

Una delas verbenns que con más entusiasmo
se celebraban en México, era la de San Juan,
por ser este día el de gala para los bafios y
el sefialado para las «guerras» entre los muUN PUES'IO EN IL ZÓCALO.

1
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TRAJE DE VISITA ESTILO REFORMA,

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SOMBRILLAS DE VERANO.

EN EL EXTERIOR DE LA ALBERCA. -LOS &lt;PUESTOS&gt;.

�EL MUNDO llUSTRADO

Comedia
tonto esto de narrar
cosas que pueden verse sólo
con asomarse á la ventana ó
á la puerta. Por puertas y ventanas trepan al asalto la helada, el
bochorno, el tráfago y las impurezas de la vía. pública .... ¡Quién poseyese una urna hialina y en ella
se claustra.se, aletargándose antes
como los milagreros faquires!
Dentro de la urna, tapadas con
cera las aberturas de los sentidos;
revulsa la lengua para obturar la
laringe, allá el dolor que revolotee
y entenebrezca el aire. ¡Dolor! ¡Dolor ajeno, sobre todo! ¿En qué nos
ataiie? ¿No le basta á cada cual su
ración? ¿No es inconcebible tortura
la mera percepción del dolor universal? Si revuela á nuestro alrededor un solo murciélago, nos
cris¡,a, si en una gruta pabellonad~
de sa;tas de murciélagos se nos
aplana encima el enjambre, nos
ahoga. El dolor universal agita el
aire con millares de alas de sombra. No nos cabe dentro sino el sufrimiento propio, ¡y rebosa tantas
veces!
Una mujer-una sirviente, niñera
en casa de modestos empleadospasaba, á fin de orear y dar jugadero al niño, largas horas en ag uel
jardín de plazuela, bajo los árboles no muy hojosos, al pie de_ la
ruin estatua del poeta dramático.
Vigilaba, inquietamente, de buena
fe a.l chico, rubito celestial, aureo-

P

ARECE

PfRfGRINACIONfS
A ROMA, A LOURDfS
Y ATURRA
SANTA

'

'

De acuerdo con los arreglos hechos por H. Junta
encargada por los limos.
Señores Arzobispos y Obispos de la República., para
organ izar una gran peregri·
nación á Roma, según los '
deseos manifestados por Su
Santidad el Romano Pontífice Pío X, el

FERROCARRIL
·CENTRAL
MEXICANO
(que fué la línea escogida.
·para hacer el viaje por St.
Lonis y Nueva York), ha
arreglado que, á fines deO..:tubre de 1904, salgan de esta capital trenes espPciales
compuestos de coches PULLMAN,
y aun cuando la Peregrinación de que se trata, es exclusivamente religiosa, se
ha decidido visitar la gran

Exposición Universal
de St. Louis Missouri

•

Las personas interesadas
pueden dirigirse á las que
subscriben.

Pbro. J. Trinidad' Busu~o,
P'l'esülente ele la Junta.
PaffO(lllia de R,gina.
Mé.,ico, D.F.

w. D. Murdock,
Aoenú Genet•al de Pasajeros.
F. C. Central Mea:ica-no, Patoni, 4

Méa,ico, D. F.

lado de bucles; no le perdía de vista· le limpiaba con la mano las
ar~nas incrustadas en las rodillas
por las caída~ frecuentes y le ~njugabael pasa¡ero llanto con labios
calientes, maternales. Los actores
del teatro fronterizo, al sá.lir del
ensayo, se fijaron en el cupidín y
algunos le atusaron los rizos. Especialmente un representante menos
joven de lo que parecía, faz picaresca y rasurada de estudiante de
la tuna, ojos gastados y curiosos,
embebidos de sensualidad y desilusión, indicó á sus compañeros:
-El chiquillo es divino, pero la
niiiera no es maleja. ¿Cómo te llamas?
-Lorenza.. Y el pequei'io, Manolito; ~n casa le dicen Malito.
-;.Qué edad tienes?
-Veintiuno ..... Malito ha cumplido tres.
-Eres muy rebonita, Lorenza....
¿Hace mucho que sirves?
'
-Del pueblo he venío en agosto,
porque se murió mi madre, y padre
casó á las pocas semanas ....
Desde entonces, diariamente, á la
hora en que el ensayo remata y las
luces del alumbrado no parpadean
aún entre la.arreciada.neblina de las
tardes del invierno, el comediant11
buscó á Loreoza. en el jardinete. El
palique era corto; ¿de qué se va á
charlar con una pobre sirviente,
una lugareiia? Se charla lo estricta.mente ne-cesario para. trastornar
su espíritu hasta donde requie1·e
uoa seducción vulgar y regocijada.
El chiquillo les embullaba; servía
de pretexto á los diálogos. Un día
que consil{uió el comediante llevarse á Lorenza sola á un café vecino,
apenas sabía qué decirla. Faltaba
Me.lito, alrededor de cuyo cuerpo
se encontraban las manos de los
dos personajes del idilio callejero.
Situación al pronto tan desabrida, la salvó el comediante con un
fragmento de comedia apasionada
y romántica, CO!'tada para otro e;,-

€t testJlmEnto

del Ilmo. Sr. Arzobispo Feehan
Los bleaes tueroa nluados

ID

cena.río. Lorenza no había puesto
los pies en el teatro jamás. El que .
nunca jugó, gana la primera vez
que apunt11, á una carta; el que nunca vió representar, no distingue la
ficción de la vida-¡que tanto tiene
de ficciónl-Entregó Lorenzo. aquel
día. todo s\J. ser, cometiendo la. locura mortal de no reservarse el
alma. Cuando volvió al lado de su
niño, Je empujó distraídamente; el
chico rompió en congoja, uno de
esos lloriqueos de criatura queparecen no tener causa conocida.
Vino la primavera. Los actores,
cumplidas sus tareas de Madrid,
buscaron contratas en provineias.
Lorenza supo por el conserje del
teatro que Marinar, segundo galán,
pasaba á un cuadro de compañía.
formadp para. recorrer las ciudades
catalanas. Le esperó, le preguntó
tímidamente, con el encogimiento
noble del amor profundo, cuándo,
dónde volverían á verse. El actor,
previas unas cuantas evasivas, soltó la tardía verdad. . Se iba; y de
todas maneras .... Era casado; tenía ya dos retoños... Lorenza, róás
blanca que su delantal, no le a..iu•
só. no protestó del engaño. Los
golpes de feroz violencia no dejan
acción á la defensa. Tampoco lloró.
Todo se le había paralizado en el
cuerpo; diez minutos permaneció
sostenida por la pared del teatro
después de alejarse Marioer á paso
rápido y cobarde de avergonzado
deudor. De repente los nervios saltaron, la sangre cuajada ardió y
rodó en las venas. Echó Lorenza á
correr hacia su casa-la de sus
amos, su refugio,-y apenas oyó la.
reprimenda de la sei'iora, que la
noche anterior había secreteado en
la alcoba conyugal.
-No sé qué tiene esta chica. Ya
no atiende á Malito; ya no le muda
la ropa; ya ni barre; es un escándalo.
Y el marido, adormilado y deseoso de paz:
-Pues mujer, ¡á la calle con ella!
A la mañana siguiente, Lorenza
desmintió las censuras d'c'l am11,:
nunca fué mejor cuidado, m~s mi-

mado de su chacha el pequei'iín. Le
hartó de caricias y le regaló dos
medallas de plata con la efi~ie de
la Virgen de la Trebolera, unicas
preseas que Lorenza había poseído.
Hizo cuidadosamente las cam'as,
barrió la casa entera, ayudó en la
cocina á mondar patatas y aun
charoló las botas del matrimonio.
Un cuarto de hora antes de servir
el almuerzo salió, empujando sin
violencia la puerta; subió con agilidad dos pisos, del tercero á las
bohardillas, y se detuvo ante la
ventana del rellano de escalera. que
caía al patio. Un vértigo la forzó
á sentarse en el duro banco destinado á aliviar el cansancio producido por tantos escalones. Era la
altura de un quieto piso-cuatro y
el entresuelo. -Lorenza se enderezó
y se aproximó á la ventana, que
entreabrió con cautela. Allá abajo,
las Josas del patio recién fregadas
lucían al sol; en el centro, el hundido sumidero formaba un negro y
férreo ombligo. La. niñera se retiró
amedrentad a ;pensó ad vertirel f, ío,
la. durPza. del ea rejado en el rost1 o,
en las sienes. Entonces se humedecieron sus Jagrimale~. Sentía perder la vida. y no podía sopo,tarla.
Unas chanclas se arrastraron; el
ruido ascendía por la oquedad de
1a escaler11. El portero, morador
de la bohardilla., era ele ~egnro
quien subía á comene su puéhe,.etP.
Lore-nza se irguió; aquel hecho insignificante revestía las p1 oporciones de una sentencia. ¡ Si la encontraba el portero allíl Arrimó
del todo á la pared las hojas cle la
ventana y se inclinó má~. Un hormigueo irresistible en las plantR!I
de Jos pies; una sensación de pueril
miedo de que se le cayesen los 11retPs ...... Se echó las ma.oos á los
:óbulos de las orejas. Entre clientes, sin conciencia, murmuraba:
&lt;JJesús, Virgen de la Trebolera,
valerme!&gt; Y beoda de aire y de tris•
teza, ansiosa de volar, o.o de caer,
se descolgó más,abrazó el vacío y se
abismó, dando una voltertta. y nn
chillido involuntario ....
EMILIA P.ARDO BAZÁN.

á su Derecha.
Siempre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á determinado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invariablemente
hacia nuestra derecha. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asiento en el Paseo y se convencerá de ello. Encontrará el noventa Y
cinco por ciento que inconscientemente voltean sus cabezas siempre
á la derecha.
Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chapultepec, vea á su derecha, allí está el

PLACE
Adelante de Cuauhtemoc, pasando la tercera Glorieta, á lo largo de
toda la hilera de eucaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teja, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquinas de las calles.
Dentro de muy pocas semanas verá un buen número de obreros
llevando sus herramientas para empezar el drenaje y colocar los tubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles con aifalto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á sus amigos, haoe
cinco años, que los terrenos del

$125,000.

La mayor parte de lo testado con. sistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mu•
tua," Compañía de Seguros sobre
la vida, de Nueva York.

Hace pocos dias que se praoticó
la aipei,tum. del testamento del l'lustrisi!mo Sr. Arzobispo ]). Patricio
A. Feehan en la ciudad de (;hicago,
minois. La fortuna del disting1üdo
prelado ascendió á cerca de . . . .
$125,000 oro americano; y según el
inverutario que se ha publicado, los
bienes que dejó fueron somo sigue:
Dos pólizas de • "La.
Mutw1,"
Compañia
de S~ros sobre la
Vida,rle Nueva York,
por $26,000 oro cada
una, ó sean . . . . . . $50,000
)ividendos rucumulados ·
sobre una de 1las póliza,s. . . . . . . . . 9,329
Otra póliza de seguro. 14,000
Acciones en efectivo y
en Bancos. . . . . . 37,000

fx~osi(ión ~e San luis.
cuotas de viaje redondo, en moneda ameri(ana.
Ciudad de México ......... $5R.25
Pach uca.. .. . . . . .. . . . . . .. . 56. 25
Toluca ................. . .. 55.85
Querétaro ................. 51.40
Saltillo ................... 40.05
San Luis Potosí ......... 46.90
Tampico .................. 55.20

Celaya, Silao, Irapuato,
Aguascaliente~ . . ......... $50.90
Torreón ......... .. ........ 4:J.60
Parral .................... 47.50
Guadalajara ....... . .. . ... 5t5.2.'i
Monterrey( ................ 38.15

oro.
oro.
oro . .

se adquirían por una canción. Siga el ejemplo de los demás y compre
sus lotes, obteniendo las ventajas de sus precios. Venga á nuestra
oficina, Primera de San Francisco, número 4, 6 á la de nuestros Agentes Generales, Sres. Prevost &amp; Vail, Primera de San Francisco, húmero 8, y le daremos toda clase de informes, así como una lista de personas prominentes que han comprado lotes en esta COLONIA, donde
piensan edificar sus Casas-Palacios. Vea á alguna de estas personas
que han comprado terrenos en

STILWELL PLACE

oro.

Entre 'l as dispos,lciones del señor
Arzabisipo, en su testamento, se
hicieron est1s.
A su hermana, señorita Ka.te
Feehan, que estuvo siempre con él
hasta su muerte, $40,000 oro en bonos y $26,000 oro en una de las pólizas de seg11lro; á la señor-a. Ana A.
Feehan, viuda del señor Docu,r
Eduardo L. Feeban, hermano del
sieñor Arzobi.s¡po, $5,000 oro de otra
de •l as p0lizas, y $5,000 oro en efectivo; á 'la Academia de San Patricio de Chicago, de la que es preceptora su hermana, Madre Maria
Caitalina, $10,000 oro de la última
ipóliza; á la escuela "Santa Maria"
de ,enseñanza prádica para viaro1D es, de Feehan.ville. ldnois,
que
era la institución ll}Or la que más
se interesa,ba el señor Arozbispo,
se entregaron los $4-,000 r,estantes•
de la última póliza.

STILWELL PLACE

Los boletos son bueno·s para hacer el viaje en cinco días en una
ú otra dirección.-El límite final de los mismos boletos es de 90
días, pero en todo caso no serán buenos más allá del día 15 de diciembre de 1904.--!3e hacen arreglos para apartamentos de Pullman, con camas directas.
DwUev Thomaa. All'ente viajero
de PasaJes,-Apartado núm. 34.
TORREON. Coah..

Dewit Hammond, All'ente viajero
de Pasajea.-la, San Francisco, s.
lllEXICO, D. F.

W. S. f'amscworfh.-Agente General.
1' San Franclsco Núm. 8. M~:dco. D. F.

y pregúntele por qué ha preferido este lugar á otros numerosos que
hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para comprar
el suyo.
Uno de los más prominentes negociantes mexicanos acaba de comprar lotes por valor de cincuenta y dos mil pesos en el Stilwell Place,
la semana pasada. No pagó más de diez mil pesos al contado, y el resto lo pagará en nueve años. ¿Cuánto llegarán á valer estos lotes dentro de nueve años, si siguen aumentando en cada año un diez por
ciento, como ha ido sucediendo durante los últimos nueve años que
han pasado?

¡

!

�EL PALACIO
DE HIERRO. S. A.
Galle de San Bernardo

-

MfiXIGO

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Apartado número 26.

Afio XI-Tomo 11-Número 2

Domingo JO de Julio ,e 1904

Precio del Ejaaplar, 50 cs.

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Este periódico prepara un gran número extraordinario para el mes de Septiembre próximo:
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-

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�Año XI.-Tomo U-Número 2

MEXICO, JULIO 10 DE 1904.

8abscrlpcl611 mennal foránea ......$ 1. 66
ldem
ldem e11 la Capital, S 1, li

Dlractor: LIC. RAFAEL BEYES SPINDDLA
Registrado como a.rtfculo de segunda claae, e-o 8 de Noviembre de 1894.

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Man~3:mos á vuelta de correo todas las muestras que se nos pidan.
Rem1tlmos, FRANCO DE PORTE, los pedidos mayores de $ 25.00 cuyo
peso no exceda de 15 kilos.
'

Signorttt Honnorat y tompañía.

--

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LAS FIESTAS DEL 4 DE JULIO
et S~ijor C.er,eral Díaz pres~r,clar,&lt;lo
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..los Ju~ioa atlétlcos,-C.rupo &lt;le r,¡;:,
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..,e azt ecas,,-.sa o ...e savl~ por a.lun,r,os &lt;le! Colea-Jo
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·, -r: ur, u.,
...esarn,e."

81rut1: LUIS REYES SPINDOU

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�EL :MUNl&gt;O ItUSTRADO
EL :MUNDO ItUSTl.tADO

El Espacio y la Libertad

medio más propicio á su vida. y á su actividad:
el águila., la atmósfera; el león, el. desierto; la.
ballena. y el tiburón, el océano. Por el espacio
que in va.de y que necesita. para vivir puede medirse la categoría de un ser en la. Naturaleza. ·
¿Por qué somos fanáticos de los horizontes
y de las lontananzas leja.nos é indefinidos?
¿Por qué nos sublevamos contra la jaula, contra la celda., contra la. cueva? Porque el amor
al espacio es hermano gemelo del amor á la
libertad, y porque el amor á la libertad es instintivo, natural, espontáneo é innato en toc;los
los seres;y refinado, exigente, imperioso en los
superiores y más elevados.
El amor á la libertad es primordial, irreflexivo y ciego. Odiamos tanto ó más las trabas
que se oponen á nuestros movimientos, como
las limitaciones que se imponen al espacio que
nos rodea. ,La jaula es odiosa.; P€\ro las esposas son -insoporta'bles. Entre_ la ce~dilla dé_
nuestra prisión y el grillete de nuestro presidio,nn hay, casi,elección posible.· Au n cuando
no tengamos ni necesidad ni intención de ejercitar la acción de nuestros miembros, aun re·
sueltos al descanso y á la inercia, no podemos
soportar que se nos sujete y se nos maniate, y
aun resueltos á dormir,no toleramos que se nos
venden los ojos.
Amamos, pues,el espacio, porque amamos la
libertad. El espacio nos ofrece campo para to·
das nuestras actividades, derroteros para todas nuestras caminatas, arena para todas
nuestras justas, estadio para todas nuestras
luchas, amplitud para todas nuestras empresaL
.
Vivir confinado es vivir ma.niatado, engrillado, agarrotado, impotente. No bien un ser
se esconde, se oculta, se encierra.,podemos asegurar que t eme, que huye, que renuncia á su
actividad ó que desconfía de su fuerza.
0

L amor al espacio es general y característico de todos los seres superiores. El firmamento, que ostenta su cúpula aérea y
transparente, surcada de nubes ó tachonada
de estrellas; el mar inmenso, que ofrece á I a
. vista. horizontes indefinidos é inaccesibles; 1a
llanura interminable, mar gris ó mar verde,
que parece con vid ar á la correría indefinida
á la carrera vertiginosa, á la expansión de
todos los movimientos y al ejerci0io de todos los actos, son tres de las cosas más grandes y más noblemente bellas.
El cóndor, que se cierne e¡¡ la~ alturas y cuya
pupila abarca casi un hemisferio; el corcel, que
galopa la crin al viento por la pampa interminable ó la. sabana. ilimita.da; el pez, que coletea en la masa sin fin de la. senda amarga.,sienten la. belleza. profunda y grandiosa del espacio, con ella. gozan y en ella se exta.sían.
Sólo los seres inferiores gustan de los horizontes limitados y de los recintos estrechos, y
sólo para. abdicar, en el sueño, en la letargia
ó en la somnolencia, de las aspiraciones superiores y de las altas actividades de la vida,
busca el roedor su agujero, se encierra. la oruga en su ca.pullo y se confina. la larva (\n su
celdilla. Mas no bien despiertan los seres á la
vida superior y aspiran á la. acción, buscan el
espacio como un campo necesario, adecuado é
indispensable á su actividad y repugnan,el ave,
la jaula; el pez, la. piscina.; el potro, la cuadra; el hombre, el claustro y la. prisión.
Todos los seres superiores, el hombre sobre
todos, buscan y anhelan el espacio como el

E

Lo mismo el topo en su madriguera, que el
monje en su claustro, que el luchador en sus
cuarteles de invierno, prueban, con sólo su actitud que renuncian á un género, por lo menos,
de lu~ha y, por lo menos también ,á alguna forma de su actividad ó de su libertad.
Y con sólo eso revelan algo ó mucho· de su
impotencia radical ú ocasional. Retirarse á
la vida priva.da, encerrarse en el claustro, buscar refugio en la mediocridad y en la estre&lt;:hez de la vida provinciana, «volverá sus estu dios predilectos&gt;, abandonar la amplitud de
la vida pública, como Cincinato, para confinarse en la estrechez del a vida campestre, consagrarse á criar gallinas ó á coleccionar timbres postales cuando se ha vivido la vida agitada y tumultuosa de las sociedades modernas,
todo eso revela cansancio, hastío, decepción,
fo_rmas_to~da~, _!L~tu?,let.,6__.d~nit~v:l!:s, ~e la. impotencia. .•
.
·
..
1
'El amor a l espacio y á la libertaJ es una forma de la fuerza; todo aqu·eJ que viaja, que emigra, que investiga y que aspira, busca la libre
expansión de su ser,y la libre acción de su actividad material ó moral, y da, con ello, pruebas
de ia conciencia que tiene de su poder, de su
capacidad y de su empuje.
· Por eso á Alejandro, á Cémr, á Mahoma, á
Napoleón, les parecía estrecho el mundo y buscaban algo más amplio y más vasto en que desplegar las· potentes alas de su actividad.
Y es que la liberta.el es fuerza, y el espacio,
materialó moral,es el campo de su acción. Sólo
la esclavitud es miseria, degradación é impotencia, como es ergástula impura, estrecha y
nauseabunda.
DR. M. FLORES.

La. empresa ha procurado montar las obras
que hasta hoy lleva presenta.das,con gran lujo.
Las decoraciones y el atrezzo son elegantes y
correctas, sirviendo ambas en mucho á la ilusión del público. Los mimos y mimas, los cuerpos de baile y las bailarinas principales evidentemente que son artistas de verdad. En esto
reside principalmente el mérito del espectáculo, y el éxito obtenido solamente de esto depende.
&lt;Coppelia&gt;tieneunadeliciosamúsica;y no es
menos deliciosa la. de&lt;Brahma&gt; y la Danza de
las Horas, si bien cada una de ellas es de muy
distinta factura, como el espectáculo mismo lo
requiere. La orquesta que acompaña las pantomimas y &lt;ballets&gt; es digna de ur!a muy espe·
cial mención. Pocas,muy pocas ocasiones habremos visto un conjunto harmónico de tal
imp01·tancia en una compañía de espectáculos
teatrales.

***
Las discusiones acaloradas-que llevan trazas de no terminar nunca--que existen.e ntre las
dos principales empresas de &lt;género chico&gt; en
la capital, han dado por resultado saludable
sacudir, basta cierto punto, la apatía secular
de los escritores teatrales mexicanos. La rara.
excepción se ha visto demostrada en el hecho
de que solamente en el Principal se haya.o puesto en escena, por primera vez, el mismo día,
dos obritas nacionales.
Tiene nuestro pueblo características sobradas para que el escritor que espigue algo en
las costumbres populares y separe algunos tipos bien estudiados, cuente con el éxito seguro.

***

Ya. se condensan en los cielos los nubarrones de tormenta que pronostican la llegada de
los arras antes. Las tardes se cubren de mantos
rojos y de.smayan lánguidamente en los momentos en que el sol tramonta en una gloria de
luz y de colores.
Et frío, después de su la1·go viaje por el norte, llega ya cansado y polvoroso á la Mesa
Central. Descansará entre nosotros algunos
meses y saldrá despues. llevándose á todos
sus buenos amigos, los ancianos, los pobres,
los tristes, los enferwos . . ..

TIXl'LA.-O.ASA QUE HABITÓ D. VICENTE GUERRERO.

Una de ellas es la de la casa que perteneció
á Guerrero y en la que habitó el héroe después
de consumada la Independencia. Actualmente
dicha. casa es de la propiedad de la viuda é
hijos del general D. Vicente Jiménez. Frente á
esta fiaca histórica, y, á iniciativa de la referida. señora, se va á erigir un monumento á
Guerrero, que tendrá una estatua de bronce
igual á la que se baila en el jardín de San
Fernando, de está capital.
La otra fotografía representa la parroquia
de Tixtla, cuya construcción data de la época
colonial.

00
iSWEE:T HANDS!

jJIPOn€RT€S
I
Princesita japonesa
. de impecable porcelana,
flor de loto, flor temprana,
que el amor arrulla y besa.

Por tus manos de duquesa,
por tu frente soberana,
por tus ojos de sultana
y tu boca-rica fresadiera todo mi tesoro,
hasta el sacro Budha de oro
que en el fondo de mi estancia

ANTENOR LESOANO.

•

En honor de Don Vicente Guerrero
ENacaba
la histórica ciudad de Tixtla (Guerrero)
de ser celebrado, con gran entusiasOS bosques tienen un alma. Entre las hojas
trémulas que se levantan al cielo, como en
uoa aspiración suprema,parece que palpita
un sentimiento de éxtasis.
Los bosques tienen un espíritu sutil quecompemtrll., invade, domina y satura nuestras almas. Pe aquí el prestigio que en todos los
tiempofrracionales de la humanidad ha tenido
la selva:: Los cuentos pueriles y arcaicos; que
mecen eó,la cuna la· naciénte imagínación de
todas las geµeraciones, siempre tienen episodios trágicos en los bosques; en ellos duerme
la &lt;Bella&gt; que dominará al tremendo Dragón;
en ellos los pigmeos -misteriosos derriban penosamente los arbustos con •los que encenderán, por la noche, cuando la sombra pF-Oteja
sus mar;üobras, esas hogueras que brillan co•
mo ojo'f febricitantes en la lejanía borrc;&gt;sa.
¿Sei-á un.dejo atávico el que nos conmueve
ante la.&amp; altas ramas y nos sumerge en meditaciones borrosas, incoloras, cuando la sombra
bienhechora de un bosque cobija nuestras
frente,s? El pobre hombre primitivo, el hombre
fiera, -~n lllS}ha eterna ccin la. hostil naturaleza,
con su. propia raza, la más temibl&lt;1 1de todas;
con lo;¡ elementos furiosos de aquellas épocas
geoló!!'ioa.s, debe haberse sentido es piado en la
penumbra de la selva por los ojos sangrientos
y ávidos de los demás hombres. En I a montaña, en•.los valles, en los sitios descubiertos todos, e'! hombre primitivo aguzaba sus largas
miradas penetrantes acechando la víctima que
habría. de ser su alimento cotidiano;podía ver,
cerciorarse·de que estaba solo, de que podía
descansar aflojando ra tensión de sus musculosos brazos. Pero entre los árboles, en la vereda tortuosa. que á través de helechos disfor·
mes y florescencias vertiginosas serpentea, el
enemigo vera silenciosamente; la emboscada,
la muerte, pueden estar á un paso, al alcance
de la mano.
La víbora de cruel ponzoi'ia puede descolgarse de cualquier rama, la fiera brincará elásticamente en el momento oportuno para destrozar los miembros crispados por el dolor, crispados por la rabia impotente, crispados por
la final agonía desesperada. El peligro y la

L

muerte eran los habituales h uéspedes del bosque.
Desde entonces el camino recorrido es grande. La humanidad asciende penosamente ensangrentando su planta en todos los guijarros
y rompiendo su piel y su ideal en cada espino;
pero el viaje es largo; mañana qería,q uizá, muy
tarde para comenzar.
Queda solamente en nosotros la reliquia atávica del temor, casi voluptuoso por lo indefi' nible, que nos asalta en todos momentos cuando el misterioso rumor de las boj as nos envuelve y compenetra. Yael hombre no hace la caza
del hombre en las quebradas, ni la fiera penetra á los aduares audazmente; pero la conciencia de su propia debilidad no puede separarse
del hombre; le sigue como la sombra lej&lt;ina de
un peligro inminente y desconocido.

***

Y fué en el bosque, en el milenario bosque
que frecuenta,en las noches lunares,la sombra
rígida de los monarcas aztecas, donde la muerte cantaba melancólicamente er 13 de septiembre. Los invasores, fuertes: y seguros de iiu
fuerza, quizá más que de nuestra debilidad,
mandan sobre la colina sus huestes siemprE)
vtctoriosas. Para esperarlos. la Patria no tiene sioo un puñado de niños. No importa: serán
ellos los que sucumban «de cara al sob cuando
la bandera de las franjas y de las estrellas haya logrado trepar hasta el tor.reón del castillo.
La jornada deChapultepeces una de las más
dolorosas que existen en nuestra dolorosa historia. La magnitud del sacrificio pasma.
El mon4mento que la.gratitud nacional llena
de flores todqs los años, tiene mucho de heroico y mucho de funerario. A la triste sombra de
los ahuehuetes, parece que la Muerte, reina y
omnipotente, vigila en las cercanías;qued a aún
algo penoso que se respira lentamente como
un veneno volátil.
• .

***

Las fiestas españolas son,entre nosotros, un
trasunto fiel de épocas no muy lejanas, aunque idas para siempre.

Las fiestas españolas tienen todo el brillo
fastuosos y la pum posa alegría de la raza. Los
españoles de México, en el día de la Covadon·
ga., creen regresar por unas horas á la patria
ausentey disponen las fiestas en forma tal, que
la. ilusión sea completa.
Tenemos en la sangre los glóbulos generosos de la sangre latina y. por eso nos encontramos más alegres, más ampliamente alegres, en
las fi.estas de los españoles y franceses, que en
las fiestas americanas, por ejemplo, por más
que en unas y en otras estemos perfectamente
convencidos de que la fiesta es noble y agrada•
ble, su oriflen simpático, sus organizadores
hábiles, En éste la voluntad no impera, como
en tantas otras cosas.
Las fiestas españolas tienen el alto privilegio de comentarse entre nosotros, casi como se
podría comentar una festividad nacional. Desde muchas semanas antes de la rumbosa fiesta,
se indaga. cuáles serán las novedades imroducidas en el programa; se pregunta, con interés,
en dónde se efectuará esta ceremonia ó aquella. Lafiestaes'pañola tiene mucho de mexicana.
Ya en el tívoli. durante la romería, l os espa·
ñoles olvidan gustosos la paciente labor de un
año dti trabajos, para revestirse de la franca
alegría comunicativa que tantos milagros ha·
ce. Esta alegría es la que mueve las masas nu·
merosísimas que se congregan en el r ecinto y
que, como si fueran de una sola nacionalidad,
olvidando sus distintos orígenes y sus lenguas
múltiples,se entregan, sin reservas, á la bullí·
ciosa fiesta.

mo,el CX:X:1 aniversario del nacimiento del héroe de la Independencia, general D. Vicente
Guerrero, cuya cuna se meció allí bajo humildísimo techo.
La manifestación, tan sencilla como significativa, consistió en una procesión cívica forma.da por un gran número de vecinos, que después de recorrer las principales calles de la
ciudad, fueron á depositar ofrendas florales al
pie de la columna eregida en el lugar donde
existió la casa en que nació el héroe; y en un
concierto efectuado en el salón de actos del
Palacio Municipal, con el concurso de las principales familias de la localidad.
En esta página publicamos dos importantes
fotografías, que esperamos sean vistas con
gusto por nuestros lectores.

¡Oh, las pálidas manos
hermosas! esas manos que son hechas
para tejer guirnaldas
y coronar la sien de los poetas;
esas manos suaves
que al posarse en las cuerdas,
les arrancan un canto que parece,
más que un canto, una queja;
esas que en los floreros de la virgen
ponen, por las m:iñanas, azucenas;
que piden á las blancas margal'itas
una dulce respuesta;
que guardan en las hojas de los libros
otras hojas ya secas ....
y que hunden sus dedos
en la ola de rubia cabellera ....
¡Oh! esas, esas manos
tan pálidas, tan bellas,
que se alcen hacia el cielo, suplicantes,
cuando al fin yo me muera!
y a.sí, juntas .... ¡que pidan para mi alma
la dicha que no tuve aquí en la tierra!. ...
MARÍA ENRIQUETA,

1904.

De mi fuente la armonía
ya desgrana sus poemas,
y desata sus diademas
de joyante pedrería.
Todo luce y embalsama
-bella flor de Yokobamabasta el regio loto de oro,
desde el cielo en que fulgura
todo empapa de blancur a,
ven, ¡oh virgen! que te adoro.

III
Pobre bardo, con temores
yo te ofrezco solamente,
como tímido presente
de mis sueños, los fulgores.
Y mis versos, y mis flores,
y mi Budha sonriente,
protector omnipotente
de los místicos amores.
Que si fuese yo el Mikado,
por tus ojos fascinado,
para hacerte un rico don,
cometiera el sacrilegio
de robar cuanto de regio
guarda el templo del Dragón.
IV¡
Princesita japonesa,
luz de luna, flor temprana,
la de frente -soberana,
la de manos de duquesa;
¡,por qué ocultas en la espesa
sombra fiel de tu ventana
tu belleza soberana
que en delirios mi alma bésa?

***

En el teatro Arbeu hemos tenido la temporada de &lt;ballet&gt; muy animada. El espectáculo
tiene mucho de infantil, no cabe duda. Al ver
los movimientos rítmicos que la música acom·
paña á la sordina, nos alejamos á la remota
época en la que escuchábamos embebecidos,
con I a trémula admiración de los diez años,
las. pantomimas inolvidables. Pero en el Ar·
beu el arte redime á la pantomima y juntos los
dos forman un compacto y delicioso espectáculo, digno, por muchos conceptos, del público
refina.do que á ellos concurre.

esperando está impaciente
que perfumes su ancha frente¡
de tu amor con la fragancia.
II
Ven, no tardes, niña mía;
han abierto ya sus yemas
las doradas crisantemas
que ornarán tu gallardía.

No te ocultes, mi tesoro;
mira, ¡oh virgen! que te adoro,
y de hinojos en mí estancia,
yo te aguardo reverente
para ungir tu blanca frente
de mi amor con la fragancia.
TIXTLA.-EL TEMPLO PARROQUIAL,

c4lherfo Herrera.

�EL MUNDO IL'l.fSTRADO

El homicidio del Míster
(Para el eoneurao de ".El Mundo Ilnstrado")

I

T

HAT is

very good l~xclama.ba. el míster palmoteando alegremente á la vista de ese espectáculo nuevo para él.
Todo el pueblo se había echa.do á la plaza;

II
No había transcurrido una hora cuando llegó un mucha.cho á todo correr para decirnos
que los indígenas querían matar al &lt;gringo&gt;,
como llamaban á Johnsou, y que, como había
ido al pueblo con nosotros, nos lo a.visaba. para que fuéramos á prestarle ayuda..
Inmediatamente corrimos al lugar donde la.
procesión se había detenido, y nos encontra·
mos con que el milagroso Señor ya.cía en tierra
perniquebra.do, provocando el llanto de mujeres y niños y la. za!!a. de los hombres contra. el

;

.

-

;.;:::E;;'

,..-·

~

-------..
.rr

millares de indígenas se agitaban, y en aquel
momento en que la procesión salía de la Parroquia., todos los ojos se volvían hacia la
imagen del venerable Señor que en andas llevaban los cuatro jayanes más fornidos del
pueblo, y los puestos improvisados bajo sombras de petates, los fonduchos ar aire libre ,v
hasta los tapetes del &lt;carcamán&gt; quedaban
desiertos, pues los parroquianos cor dan hacia
el extremo de la enorme plaza, por donde iba
á desfilar la procestón.
La escultura. del santo estaba. muy lejos de
ser una. obra digna. de Cura.; pero, no obstante
su deformidad, era. vista por los indígenas con
los ojos de la fe más que con los del arte, y gozaba antigua. fama. de milagrosa, despertando
er. todos tierna. devoción.
¡Cuántas lágrimas acababa de hacer salir al
ser descendido de la. tosca. cruz, á la hora de
las siete palabras, por la tramo y a. teatralmente dispuesta. al efecto!
Y todo eso era interesante para Mr. Johnson,
que, recién llegado de su país, aprovechaba
cuantas ocasiones se Je brindaba.n de estudiar
las costumbres de nuestra tierra.
Sin más pensarlo se echó á. andar tras la procesión, no obstante nuestro empeño por disuadirle, pues á. e,a. hora. el calor era insoportable, los rayos del sol caían á plomo, y el cerro
á donde, según hábito anual, iban á dejar a.l
santo Seiior, est_¡i.ba bien retirado y el acceso
á la ermita, que en su cima se alzaba, erabastante penoso.
Na.da pudo hacerle desistir de su propósito,
y mientra.s mis dos compaileros y yo nos quedábamos en la tienda. de don Bernabé, neutralizando los ardores del clima. con sorbos de
cerveza. helada, el míster se perdió entre el tropel de devotos que, la. vela. de cera. en una mano y en la. otra el ancho sombrero de palma.,
se alejaban forma.ndo un pinwresco grupo,
una. ma.sa. compacta, á la. que da.ba un color
ble.neo empalia.do la espesa. nube de polvo que
a.Iza.han los fieles de albos calzones y camisa.s,
a.l imprimir en el suelo la. huella de sus huara.ches.
Por fin a.ca.bó de pérderse de vista el típico
cortejo, y sólo se oía, cada vez más confusamente, el esta.llido de los cohetes, los desacordes de la música de viento y los cantos de la
letanía.

después de quince días, estábamos instalados
nuevamente en la ciudad, de regreso del puebloque dejamos el domingo de Pascua, se nos
presentó el &lt;míster&gt; disfrazado con calzón ancho de ma.nta., sombrero jara.no y jorongo de
chilla.ntes colores, á pedirnos que le escondiéramos y no le denunciáramos, pues la. noche
de a.q uel Viernes Santo había mata.do á uno de
esos feroces indios que le perseguían y tenía
á la justicia. un miedo cerval.
Nos refirió que para. ponerse al abrigo de
las pedradas, había. entrado en un jacal, cuyo
dueño, también iodígena., le ofreció tenerle
allí sin entregarle á los que con tan terribles
golpes le amena.za.han; allí, rendido por el
cansancio y por los vapores alcohólicos, se
quedó dormirdo, y de pronto, a.l despertar no
sabe á. qué hora, vislumbró junto á sí un bulto . . .. ¡de fijo uno de sus perseguidores! . ... Estaba helado de va.por. No había duda: le habían denunciado ...... Iban á matarle ...... Entonces, el miedo le dió valor ( así nos lo dijo
él mismo): sacó su navaja y empezó á descargar furiosos golpes sobre aquel cuerpo ... . ¡La
sangre manaba. á. torrentes! ... . .. En ese momento salió la. lnna, hasta entonces vela.da por
nubes, y, al filtrar su luz por entre el pajizo
techo del jacal, a.lumbró la figura de un hombre que esta.ha. en el pavimento, inmóvil, cubierto de sangre de I a cabeza á. los pies y
con un gesto de dolor horrible.
Salió dispara.do Mr. Johnson sin volver
atrás la cara. . . .. corrió .... y corrió .. . . no sabe
cuiinto. Atravesó campos solitarios y se guareció en una. cueva., donde creyó estar á cubierto de indios y gendarmes, cuyo sólo nombre le ponía los pPlos de pucia.
AIJ( permaneció varios días horroriza.do de
su crimen, ¡crimen cometido en Viernes Santo!
r haciendo conjeturas que más le at"rmentaba.n: tal vez su víctima no ha.bía. entra.do allí
con ánimo de matarle, pues quizá. era uno de
los miembros de la. familia que moraba. en el
j a.cal. ... acaso el mismo que tan generosa hospi talida.d le había dado ... l
·
No tardamos en saber la verdad de lo ocurrido: el cuerpo que junto á sí palpó Johnson
no era un enemigo, sino simplemente .. . . un pellejo henchido del licor producto del maguey,
y el cadáver ensangrentado era nada menos

autor de ta.maña. fecborfa, que no era otro que
nuestro míster, quien, animado por frtcuentes
libaciones de &lt;tlama.pa.&gt;, cuyo sabor deseaba.
conocer, mezcal y otros menjurges nacionales.
había querido cargar al Señor, relevando á.
uno de los devotos, y en un traspié:. dió con st:
humanidad en tierra,
quitando á. la.s andas
un punto de a.poyo y
,~~
,,
ocasionando que, al
caer éstas, arrastraran consigo al santo.
Aquello fué el día
del juici2: gritos, rezos, maldiciones, lloriqueos, y, por fio, á
·~~
la. voz de &lt;muera. el
gringo&gt;, una. lluvia.
de pedradas sobreél,
que le obligó á. emprender de:.aforada.
carrera para ponerse ása.Jvodea.quellos
energúmenos logrando, no sin grandes
traba.jos,quedar fuera del alcance de los
que el venerable Seilor cuya. escultura. había
proyectiles.
hech0 rodar nuestro rubio amigo, y que, como
Por todas partes
;todos los cristos de pueblo, estaba verdaderabuscamos á J ohnson,
··/ / mente acribillado de heridas. El due!!o del jadespués delha.ber apa~ ' cal era ca.rpimero y habían llevado allí al
ciguado un tanto las
•
sa.nto para. que éste remediara. los desperfectos
iras de la. multitud,
, .
causa.dos por el golpe. Al saber ésto, exclamó
'pero inútilmente.
~
Johnson:-cAll right&gt;l c¡Bonita, papel hice en
¿~n dónde se había.
refugia.do? Na.die lo
//
la. cuevo&gt;!
sa.bía..
,
&lt;AUS BONUS ELEVAT FOPULOS&gt;.
Pasamos toda. esa
noche y el sigui~nte
día. en inútiles pesquisas, y cuando,

,~-.

--

EN UN ALBUM

ijN grupo de muchachas subió

TOPOLOBAMPO.- Un buque destinado al transporte de materiales de construcción para el ferrocarril

UNA NUEVA CIUDAD
EL FERltOCARlUL DI&lt;: KANSAS ClTY

Uno de los ferrocarriles que, sin duda alguna., contribuirán en mayor t&gt;sca.la al progreso
del país, estableciendo la más rápida y fácil comunicación entre una de sus regiones más ricas
y las costas del Pacífico, es el que se construye
actualmente entre Ka.usas City (E. U. A.) y
Topoloba.mpo, puerto mexicano considera.do
por los geógrafos como uno de los mejores del
mundo.
En la línea de este :Cerrocarril, y no lejos de
Oklahoma, se ha levanta.do una. nueva ciudad,
de 2,000 habitantes, que, para honrar dignamente á. la distinguida esposa del Sr. Gral. Día.z,
Presidente de México, se titulará Ciudad ''Carmen."
Nuestros grabados representan el solemne
momento en que se clava el último riel, en terrenos de la nueva. ciudad, en presencia de un
numeroso y distinguido concurso.
El otro grabado muestra la bahía de Topolobampo, é indica c?mo se hace el desem~arque
de los rieles destmados á la construcción del
ferrocarril, por los buques rieleros procedentes
de Liverpool,
El puerto crecerá y se mejora~~ mucho en
breve tiempo, ya que por sus condiciones naturales es el primero de los del Pacífico.

Cruza. serena el azulado espacio
Dora.da nube en ondulantes giros,
Cual leja.no reflejo de topacio
Sobre un fulgor de espléndidos zafiros.
Forma. un dosel la. trémula. enrama.da.
Que a.traviesan del sol las luces rojas
Y se mueve en la. arena. calcinada
'
La. dentellada. sombra. de las hoja.s.
Preludia. el viento un cántico sagrado
Que acompai'ia. la selva. estremecida.,
Y el poeta despierta. alborozado
Al sentir en su espíritu agita.do
La vibración inmensa. de la vida!

la verde colina., al caer de la tarde. Un grupo de mucha.chas a.legres, unas blancas y pálidas, otras
morenas y mórbidas. Todas de ojos dulce~ y
de bocas floridas.
De la a.Ita cumbre mirábase el despliegue
pro&lt;iigioso de la seda violeta. del crepúsculo;
mirába.se el fulgurante incendio del ocaso trágico; y hacia el sur un vasto deshoja.miento de
rosas de sangre y de irisa.dos crisantemos....
Bajo la vasta bóveda azula.da. todo yacía en
una calma profunda. Ni una nube, ni una estela errante, cruzaban el éter luminoso. Apenas, como una. lágrima cristalina., como una
flor de plata., una estrella. leja.nísima parpadeaba. en el claro horizonte.
Las mucha.chas reían, ha.blando de cosils banales, sin sentir el encanto de la divina. tarde.
Reían, inconscientes de la magia inefable del
crepúsculo, de la gloria de las lontananzas
del ~ilencio sagrado que se difundía por lo~
ámbitos colma.dos de fulgores. Inconscientes
reían y hablaban de cosas banales . ...
Sólo u_na. de ellas, de ojos pensativos y blancura. de Jazmín, so!!a.ba. con un país de músicas
y de aromas, mirando el oca.so ensangrenta.do.
!36!0 uaa. de ellas recogía en sua pupilas la
tristeza. profunda. de la tarde, como el alma. de
un poeta. recoge un átomo luminoso,ó un sonido, ó un aroma.
Y es que en el suave espíritu de toda joven
penqa.tiva. y hermosa ha.y una. nébula. de ensueño, que en las horas de melancolía. se
a.soma á sus ojos, más bella. que la. más pura
lágrima ..... .

ADALBERTO A. ESTEV .A.

Oculta.ron los astros sus fulgores,
La negra. noche recogió su manto ....
Entreabren sus cálices las flores
Y empieza el a.ve á modular su canto.
Va. despertando ya. Naturaleza.,
Y se oyen los preludios de su acento
En el flébil rumor de la. maleza
Y en la. voz melancólica. del viento.
Suelta. el alba. los pálidos ca.bellos
Y se cubre de aljófares el prado,
Y fúndense en el aire, en mil destellos,
El tinte azul, el rosa. y el dora.do.
La parda. a.londra. eléva.se lig11ra
Cantando a.legre, á las etéreas salas,
Y desciende veloz á. la ribera.
A humedecer la. punta de las a.las.
Allá. a.bajo la. trémula neblina
Levánta.se del ha.z del quieto río,
Como flotante y blanca muselina
Que sa prende en el álamo sombrío.
A poco, el sol, brilla.nte y altanero,
Ha.ce caer lll niebla con molicie,
Y como cinta de pulido acero,
S~ dibuja la inmóvil superficie.
Al claro borde del cristal se asoma.
El sauce, que abrillantan las espumas,
Y en él posada. esparce la paloma
Gotas de luz al sacudir las plumas.
Ensayan misteriosa. melodía
Los zenzontles, aún medio dormidos,
Y rompen en confusa greguería.
Los loros que despierta.nen los nidos.
El canario que vuela. entre las flores,
Y el «carden al&gt;, la. crei na&gt; y I a. cesmera.ld a&gt;,
Lucen al sol sus vívidos colores
Verde, azula.do, purpurino y gualda.
La. violeta, escondida en el follaje,
Perfuma el aura. con esencia. pura,
Mientras oculto el ruiseñor salva.je
Canta en el fondo de la. sel va. obscura.

FERROCARRIL OE KANSAS CITY. MEXICO Y ORIENTE - fundación de una nueva ciudad

Columnas de humo en espiral radiosa
Se a.Izan de las recónditas ca.bañas,
Y destacan su forma caprichosa.
Las crestas de las ásperas montaña.s.

ARTE fOTOGRAflCO.-Un paisaje de Tizapán
,

• ,

_ ...

1

FROILÁN

TURCIOS.

�EL MUNDO ILUSTRADO

El General Rafael Re,1es, Presidente de Colombia.
Cuá l será su polít ica.- EI Imperio Otom~no Y los
Est ados Unidos.- Las promesas del gabinete del
Sultá n.-La guerra en Orient e .- La táctica de Kuropat kine.- Comlenza la gran batalla.

cerca de veinte años, desde que subió
al poder el partido conservador en l_a
República de Colombia, la nación ha s1•
do sacudida por convulsiones revolucionarias
que han ensangrentado el suelo y retardado,
por modo eficaz, la marcha ascendente de la
república. No conformes los liberales con la
marcha general del país entregado á la espa.n·
tosa reacción de Núñez y Caro, en más de una
ocasión a.pelaron á las armas, siendo impoten·
tes para provocar un cambio por los medios
legales. La última revolución, cuyas heridas
sangran todavía, fué larga, tenaz y porfiada.,
ocasionada á choques con los países vecinos,
provocó el empobrecimiento del país, estancó
todas las fuentes de la pública riqueza, agotó
sus fuerzas activas, y mientras los políticos
se entregaban al obstruccionismo en la~ cámaras nacionales, ni vieron que cada día era
más urgente la construcción del canal de Panamá, ni percibieron cómo los intereses mate•
ria.les del Departamento, al amparo de ero·
presas extranjeras, meditaban la secesión que
se h izo sin efusión de sangre, arrancando un
r ico jirón a l territorio colombiano.
Como una solución á la guerra civil que duraba ya varios años, sólo se entrevió la can·
didatura de un presidente que pudiera tener el
apoyo de los partidos beligerantes, y antes de
que se diera l a última batalla, antes de que
quedara aniquilado el último elemento rebelde, se señaló al general Rafael Reyes como la
única alta personalidad,en la política militante colombiana, capaz de asumir el poder, con
l a aquiescencia de todos los partidos, que en él
veían u na esperanza en medio de las cal amidades públicas que pesaban sobre la nación. El
señor Marroquín, que había ascendido al poder, eliminando al presidente constitucional

H

ACE

San Clemente, en movimiento insurrecclonal,
se adhirió á esta combinaoión política, y aunque con g1·andes dificultades que estuviero? ~
punto de encender de nuevo la guerra fratr1c1•
da, el general Reyes acaba de inaugurar su
administración, que promete ser de grandes
beLeficios para Colombia.
Algún periódico colombiano ha dicho que el
nuevo presidente trata de inaugurar una pol~tica semejante á la del geI!t&gt;ral Díaz en México. Ojalá y así sea y pueda la república hermana al amparo de un gobierno fuerte, entrar
·en un~ nueva era de progreso, y libre de sacudidas exenta de dificultades, ol vidar sus pasados' rencores, restañar sus profundas heridas y despertar á la-vida de paz y de trabajo
que establezca sobre bases firmes el crédito de
la nación.

***

Un punto estuvieron muy tirantes las relaciones de Estados Unidos con el Imperio Otomano. Tiempo bacía que el ministro americano en Constantinopla reclamaba, con justos
moti vos, se diera en el imperio á los misioneros y establecimientos de educación americanos el mismo tratamiento y consideraciones
que se dan á los de otros países. Las notas de
Mr. Leishma.n quedaban sin respuesta; sólo
obtenía promesas tibias que aplazaban una y
otra vez la solución indefinidamente; hasta
que, decidido Mr. Hay á obtener lo que pedía,
dispuso que fueran á aguas turcas unos cuantos cruceros para apoyar su petición. Ante esta actitud, pronto se doblegó e1 gabinete del
Sultán, haciendo nuevas promesas de dar satisfacción completa á .las reélamaciones de
Washington. Desgraciadamente hay que con·
ven.ir en que esas promesas no han sido cumplidas tan pronto como era de desearse, y á
nadie extrañaría que, en la lentitud ordinaria
con que despacha sus asuntos la Sublime Puer·
ta, hubiera nuevos aplazamientos en la cuestión americana. Así lo creen aún en Washigc

ton, de modo que la solución obtenida es sólo
una tregua en la campaña emprendida á favor
de las escuelas é institutos educativos sosteni •
dos en Turquía al amparo de los Estados Unidos.

***
Si fuera capaz de sentir emociones profundas
el empedernido corazón del emperador otomano, es indudable que en estos momentos habría
vuelto con dolor sus ojos al pasado, viendo
morirá su hermano Amurat V, después de largos y prolongado, sufrimientos, después de
permanecer por más de cinco lustros en el _o bscuro asilo que le servía de prisión, desposeído
del trono y despojado de sus honores por su
hermano el célebre Sultán Rojo.
Es verdad que Amurat había ceñido la ensangrentada corona, siguiendo el camino ordinario de tantos y tantos Osmanlies, exaltados
al poder entre las conspiraciones del harem en
que papel tan principal han jugado el veneno
y el puñal; es cierto que su predecesor, Abdul
Azzis, había muerto asesinado,pero él, Amurat,
al cabo de cuatro meses fué declarado loco
en consejo de ministros y proclamado Comendador general de los Creyentes su hermano
Abdul Hamid, el actual Sultán, en quien se
fundaban grandes esperanzas para el mejoramiento del Imperio.
•
¡Vanas ilusiones! Palpitantes está.n todavía
los miembros destrozados en las repetidas roa·
tanzas de Armenia; todos recuerdan,con estremecimientos de horror,las terribles hazañas de
los rudos albaneses y los feroces kurdos; nadie ha olvidado las hecatombes de Creta, y en
la memoria de todos está presente la terrible
derrota que sufrió Grecia, después de la insurrección cretense, rota sangrienta que in·
diferente presenció la Europa cristiana, sin
querer intervenir hasta que la. madre Hélajle
se había agotado en las 11 anuras de Larissa.
¡Pero qué va á sentir el Sultán la desap arición de un pobre loco real ú oficialmente de-

LA GUERRA EN ORIENTE.-~OLDADO!'&lt; RUSOS TRANSrORTANDO TUBOS
DE!lllNAS MILITARES Á YUCHULÍN.

LA GUERRA RN ORIENTE.-U!'1A BANDA DE MÚSICA RUSA
EN LIAOYANG.

clarado! qué le importa la caída de un mártir
más á la. profunda. fosa que ha abierto su administración que ha inundado de sang1·e los
di versos territorios del Imperio!

***

Bien hacían los que pensaban que los planes
del geceral Kuropatkin y su hábil estrategia
habían de verse coronados a~ fin por el éxito.
Casi puede decirse que hasta la llegada del antiguo ministro de la. gu~rra á Manchuria, comenzó en realidad la organización de las fuerzas moscovitas que habían de oponerse al enemigo. Es evidente que Rusia no estaba preparada para la guerra y no hay que detenerse á
demostrarlo; pern también salta á la vista que,
dados los inmensos elementos con que al parecei: contaba el gobierno de San Petersburgo,
para el evento desgraciado eu qut&gt; el Japón se
hiciera agresor, no han podido corresponder
de ningún modo á las realidades de la campaña. Hay algo en el fondo de la administración
militar rusa que ha podido entorpecer la marcha de lós contir:1gentes, dificultar el anvío de
provisiones, poner obstáculos al perfeccionamiento de los pi i.nes del Estado Mayor General, y sólo así se explica la serie de reveses
que ha sufrido el Imperio moscovita en sus
fuerzas de mar y tierra, desde el combate inesperado de Cbemulpo y el inopinado ataque de
Puerto Arturo, hasta la retirada de Tatcbe•
kiao, y la salida infructuosa de la escuadra,
encerrada en la bahía de la fortaleza sitiada
al extremo de la península de Liaotung.
Fi.Jto de los elemento!I necesarios para emprender la ofensiva y sin tiempo suficiente para organizarse,frente al avasallador empuje de
los japoneses, perfectamente preparados con
anticipación para la guerra, hablóse desde un
principio de que la táctica de Kuropatkin habría de-ser puramente defensi va, fin""iendo ó
ejecutando retiradas hacia el norte, para que
el enemigo avanzll.ra,embriagado por sus triun~
fos, hasta estrellarse en el punto que fuera la
verdadera resistencia. de los rusos.
Después d~l sangriento paso del Yal ú; después ~el terrible combate en Nashan, que abrió
á los raponeses la pel'línsµl a donde se asienta
Puerto Arturo, para establecer el asedio por
tierra; después de los choques tremendas en
Vafangow y en el paso de Mofü,n, que dejaba
libre á los enemig-os el camino hacia el norte·
después del abandono de Fenguancheng y d~
la retirada de Haicheng, todas las miradas ansiosas de propios y de extraños se concentra·

LA GUERRA EN ORIENTE.-U:~ DESTA CAMENTO RUSO.

ron en Liaoyang,donde el general Kuropatkin
había levantado un .extenso semicírculo de
hien provistas fortificaciones, r donde todos
esperaban se haría fuerte.

*
**

Y así ha sucedido. Se ha ~ablado de que el
general Okú había avanzado demasiado hacia
el norte, cortando la vía férreaé interrumpiendo la&lt;; comunica'ciones con Mukden; no ha sido así, pues uno de los principales cuidados.
una de las más prefer~ntes preocupaciones del
comandante ruso ha sido mantener libre su ]í.
nea de comunicaciones, y quizá precisamente
, - - - - - - - - - - - , - - - , , - - - - - - - - - - - . . . : . . .-'--.,,.,..,,..,.,,.,...--,
por esta circunstancia,
pues la línea antes era
muy extensa, se ha aplazado una y otra ·vez la
b~talla deci_siva, Q.ue
en más de una O&lt;;asión,
segdn los plane&lt;; japoneses. ha estadoá punto
ile librarse, pero que
Kuropatkin con hábiles
movimientos, aun sacrificando su nombre y su
fama militar, ha podido aplazar por var~o,s •
I{le~~, _.,

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•

.

Septiembre f&lt;&gt; 1904.

:e ~t•·.. ~ . -__: &lt;:__

- !Íacei1ñasemao~ dPR
pués que se suspendie·
~on las lluvias, que los
Japoneses emprenaieron en apretadas y fuertes columnas su movimiento decisivo de
avance sobre las fuertes
posiciones de Liaoyang. Los tres primeros
Mas de combate parecíau demos~r11&gt;r que ~¡

EL CZAR BENDICIENDO Á UN BATALLÓN QUE MARCHA Á LA GUERRA,

avance era un nuevo triunfo, pues los rusos
después de tenaz resistencia, en Amping, y de
otra un poco débil en Anshasghan, se retiraron en buen orden, pero con grandes dificultades, sosteniendo combates de retaguardia á
sus posiciones de segunda línea.
'
El día 30, después de un día de calma, par e",e haber comenzado l a batalla decisiva, en
. donde se juega la suerte final de la campaña
del presente año. Ayer continuó con nueva fu.
ria el combate, y según las úl timas noticias recibidas, se sabe qne los japoneses han sido rechazados. que han perdido muchos cañones
que bB-t,allones enteros han caído prisionero~
y que Kuropatkin, rechazado el primer empuJe, a~anza hacia el sur en movimiento envolvente contra los jap,o neses.
No es tieippo todavía de declarar el resultado final de esta batalla; hasta última hora se
sabt&gt;, sin embai:¡ro, "que los rusos ha.o iniciado
una.importante y tri;scendental jornada en que
el éxitos~ inclina de su lado.
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�EL MUNDO ILUSTRADO

•

-EL HEROE DE HUA.XUAP A.M
Episodio de la Guerra de Independencia

"ENDIENTES de los labios del maestro y absortos en sus amenas explicaciones, una
docena de muchachos de lo mejorcito de
la escuela del pueblo esperábamos con ansia
que nos hablara de uno de los hijos del lugar
que en la guerra de Independencia se habían
distinguido como verdaderos héroes, ett la noble empresa de darnos patria á. los mexicanos.
Aquel día se nos había ofrecido una historia
interesante y conmovedora, y todos, grandes y
chicos, habíamos dejado de buena gana los
juegos infantiles de la hora de recreo, para
atender al cuento que iba á narrarnos nuestro
paciente profesor, cuento que se refería á la
gran epopeya nacional iniciada en el pueblo
de Dolores, y consumada en México por el Jefe del &lt;Ejército de las Tres Garantías&gt;, el me·
mora.ble 27 de septiembre de 1821.
Por fin el anciano se colocó sus gafas verdes sobr~ su nariz de caballete, hizo tranquila.mente un cigarrillo de boja de &lt;to_tomozle&gt;,
se limpió el rostro con su ancho &lt;pa.hacate&gt; de
colores chillantes, y después de toser con su
tos más ceremoniosa, comenzó así su narración.
I

P

Aquel día el «Mocho&gt; había ca~inado diez
leguas sin descanso y apenas había probado
bocado substancioso; su alimento se había reducido á algunos &lt;totopoxles&gt; (1) que }levaba
en su mugriento zurrón y á a¡rna fresca tomada en el hueco de la mano, al pasar por los
arroyos que encontraba en su largo Y, fatigoso
camino. El mendigo insurgente, á quien todos
sus conocidos llamaban &lt;El Mocho&gt;, era un
mártir que ya había derramado su sangre en
aras de la causa que proclamara Hidalgo en
el pueblo de Dolores, y que acababa de llenar
de gloria el insigne cura. de Necupétaro, el
gran Morelos, en el inmortal sitio de Cuautla,
donde por setenta y dos días se habían estrellado todos los esfuerzos del virrey Venegas y
de su sanguinario brazo arm~do, el célebre
brigadier D. Félix María Calle¡a.
Aquel pobre indio,que recorría todo el sur de
la Nueva España en medio de la deshecha. tormenta. revolucionaria., armado de su t~sco bordón de &lt;yaga.lán&gt;, er~ una de las víctimas sacrifica.das por el tement~ cor~nel D. José de
Régules Villasante á su maudita crueldad, en
(1) Tortilla. de malz tostada de modo especial,

la plaza de Yanhuitlán; era uno de lo~ catorce
infelices que, por el delito de haber !1ac1do americanos, habían sido atados á la picota, de orden del sanguinario jefe realista, y des~ués de
azotados, se les habían cortado las ore¡as PI!-·
raque fueran pregonando,por todos los ámbi tos del reino, 1a.s hazañas de los defensor~s de
1a dominación española. en la tierra. santifica.da por el Padre Las Casas y conquistada ~or
la espada de Cortés, al servicio de los odios
tlaxcaltecas, contra el imperio de Mo&lt;?te~uma.
Eran los últimos días del mes de Juho del
año de 1812, tercero de la proclamación de la
Independencia, cuando el &lt;Mocho», después d_e
una difícil jornada, llegaba, procedente de Ch1lapa., á las pos~c;ones fortificad as del as tropas
realistas que s1t1aban hacía más de tres meses
la. villa de Hua.xuá.pam, donde, rodeado ~e un
grupo de valientes escogidos, resistía. el rntrépido héroe del sur D. Va.lerioTrujano al gru_eso de las fuerzas de Oaxaca, que en número
superior y con elementos cuantiosos, pretendía
en vano domefiar con incesantes combates al
esforzado hijo de Tepecoacuilco.
Cubierta. la cabeza con un pañuelo de color
indefinible á fin de ocultará las miradas de
los soldados de Fernando VII la falta de sus
orejas, que por lo menos lo haría objeto de las
burlas de aquella soldadesca., el &lt;~ocho&gt; se
acercó á un grupo de soldados realistas, que
formaban en el campamento del coma.nd!l'~te
Caldela.s, segundo en jefe de las tropas s1~1adoras, y extendiendo una mano seca y curtida
por el sol, dijo con voz destemplad a:
-¡Una caridad, señores amos, por- el amor
de Dios!
Como aun en aquellas tropas quedaban todavía corazones cristianos. á pesar de las pastora.les del llmo. y Rdmo. Sr. Dr. D. Antonio
de Bergosa. v Jordán, obispo de Antequera en
el Va.lle de Óaxaca., en las cuales apellida~~ á
Jos•insurgentes &lt;envi-ados de Satanás é h1¡os
del infierno&gt;, uno de los soldados tomó una
torta de pan y se la dió al &lt;Mocho&gt;, diciéndole:
-Há,rtate, perro hambriento . .
El &lt;Mocho&gt; se alejó cabizbajo y siguió recorriendo el campamento con aire de indiferencia, pero procurando registrar 1o todo, y esperando que llegara la noche para penetrará la
villa sitiada.
II
Destacado don Va.ledo Truja no, por orden
de Morelos, para operar en las MixtPcas, ,ca.~ó
sobre Silacayoápam en enero de 1812. S1gmó
por todos los pueblos de la región predicando
la,. buena nueva, concentrando elementos y haciendo de su guerrilla un fuerte destacamen~,
que llegó á. inspirar recelos a.lcomar:.dante militar de Oa.xaca. Pudo sorprender un convoy

......

que marchaba. á la capital de la provincia. ·y
tomando cien fusiles al enemigo y algunos re·
cursos pecuniarios. Puso bajo su mando las
tropas dispersas que había reebazado en Yanhuitlán Régules Villasante; pero perseguido
de cerca por los destacamentos realistas enviados de Oaxaca., se encerró en la Villa de Huaxuápam, enviando antes a.viso al Cura Morelos de la situación en que se encontraba..
El brigadier Bonavia., comandante militar
de la provincia., envió de la capital una brigada mixta de tropas abigarradas, fuerte de mil
quinientos hombres, con ca.torce piezas de ar·
tillería. Estas tropas iban al mando del defensor de Ya.nhuitlán, D. José Régules Villasante.
En esa brigada formaban los mozos que habían armado D. Gabriel Esperón y D. Juan de
la Vega; pero el grupo más curioso. lo constituían sin duda, los del batallón de J&amp; &lt;Mermelada&gt;' levantado por el obispo Bergosa, entre
legos' y sacristanes, vestidos con uniformes
mora.dos, al que debieron su nombre. Iba á las
órdenes de Régules el comandante Caldelas
con negros de la eosta. que habían limpiado de
«monstruos&gt; de la insurrección los distritos de
.Tamiltepec y Juquila.. dando muerte á Antonio
Valdés, jefe del movimiento revolucionario.
El día 5 de abril se presentó la. brigada frente á Huaxuápam, y desde luego se estableció.
un sitio en forma., ocupando Ca.ldelas, como
segundo en jefe, el cerro del1Calvario, que do·
mina completa.mente la población por el norte;
al sur se situó con sus fuerzas D. Juan de la
Vega, Esperónporel J?Oniente, yel punto principal de ataquP, al oriente, quedó al mando de
Régules. Después nuevos batallones estrecha.·
ron el asedio.
Ciento diez días pudo resistir Truja.no á las
herzas sitia.dor11s. Ni un día dejó de haber
combate en los di versos puntos a.trinch~r~dos;
y aunque llega.roo á escasear las mumciones
de guerra y los alimentos, era tan sevei:o el
orden y tan rígida la disciplina estable~1do~
por Trujano, que nunca se o~·ó una que¡a, _m
se levantó una sola voz que bablara. de rendirse al enemigo.
.
Cuéntase que al primer ataque contra la v1·
lla, emprendido por los realistas el día 10 de
abril. como careciera Trujan o de cafiones, mandó recoger los cana.les de hoja de lata de las
casas principales, y colocándolos en los para.petos como piezas de artillería., los mandaba
disparar con pólvora sola, haciendo estalll!-r
al mismo tiempo gruesas cámaras para fi?g1r
ante el enemigo que tenía una poderosa artillería.
Poco tiempo después, á pesa~ de S?, acendrado sentimiento religioso, el Jefe rnsurgente
mandó fundir caflones con a,lgunas campanas

EL MUNDO ILUSTRADO
de la parroquia., bocas de fuego que se cargaban con las piedras redondas del arroyo vecino y con las balas que lanzaban los sitiadores.
III
D. Valerio Truja.no, patriota. sincero y cristiano viejo, brotado, como nuestros héroes todos, de la. masa del pueblo, fué arriero en sus
años juveniles; cuando la campa.na de Dolores
despertó al pueblo mexicano de su sueño de
tres centurias, el movimiento de insurrección
lo sorprendió con algunas deudas y tuvo la
delicadeza. de sofocar sus impulsos patrióticos
y trabajar sin descanso para solventarlas, antes de ofrecer su sangre y su vida en el altar
de la Patria.
C1'istiano ferviente y sencillo, supo coordinar sus sentimientos patrióticos con su fe, no
obstante que á su oído llegaban las excomuniones lanzadas por el alto clero contra los
caudillos de la Independencia.. Esa fe sincera
y ese ardiente patriotismo fueron el alma de
la defensa de Hua.xuápam.
Milita.res y paisanos, formando una sola familia., cuyo padre reconocido era D. Va.lerio
Truja.no, vivían una vida de disciplina. militar y monástica. al mismo tiempo. Todas I as
horas del día, todas las ocupaciones de los habitantes en la villa sitiada,eran indicadas por
el toque del clarín ó el clamor de la. campana,
que lo mismo convocaba. á los defensores para
volará las trincheras á rechazar los repetidos
asaltos, que los congregaba. en el templo parroquial á. unir las almas en una sola plegaria,
pidiendo al Dios de los ejércitos la victoria.
para las armas americanas.
IV
Publicado por la orden de la plaza, se había
da.do á conocer un decreto mandando celebrar
solemne novenario en honor del &lt;Señor de los
Corazones&gt;, que se veneraba. en la parroquia..
Repartiendo cuidadosa.mente las exigencias del
servicio y las prácticas piadosas, todos los
habitantes debían concurrir á. la novena.
Era el último día de aquellos ejercicios de
piedad. Las bóvedas del viejo templo habían
resonado con las plegarias de los patriotas.
Todos los corazones palpitaban esperando
algo sobrenatural, esperando un verdadero
milagro que salvara á la plaza sitiada de los
horrores del a.salto, si llegaba á caer en poder
del iracundo Régules.
.
Cuando los fieles defensores se retira.ron del
templo, el general Truja.no, siempre vigilante
en el punto de mayor peligro, recibió por la
noche la visita del «Mocho&gt;, que descubriéndose con todo respeto, le entregó un papelito
diciendo:
-E,;to le manda á vuestra merced el señor
Cura Morelos.
A la luz de una fogata desenvolvió el papel
y vió con a.sombro y con inmenso regocijo estas solas palabras que enviaba, como un rayo
de esperanza, el héroe de Cua.utla.: &lt;Sostente
todo lo que puedas; ya marcho en tu auxilio&gt;.
Como rayo cárdeno que rasga las tinieblas
y baña en claridades los antros más obscuros,
a.sí corrió por todos los campamentos la. noticia del esperado socorro. Como por arte de
encantamiento se iluminaron las casas, los cirios ardieron de nuevo en el altar, se entonó
un Tedéum en el templo, las campa.nas se echaron á vuelo en a.legres repiques y los heroicos
defensores de Hua.xuápam, olvidando sus penas pasadas, sus miserias sufridas, sus hambres dolorosas y su sangre vertida, se unieron
eo una sola voz para. cantar al &lt;Señor de los
Corazones&gt; y para dar vi vas á. la Irrdependencia de la América mexicana.

sus puestos. En las primeras horas de la mañana un destacamento de las tres armas al
mando de D. Miguel bravo atacó el Ca.lv.a.rio,
que defendía el valiente comandantE: Ca.l?elas.
Inútiles fueron los esfuerzos del ¡efe msurgente; su arrojo se estrelló contra las posiciones de Caldelas, y hubo de retirarse con grandes pérdidas, dejando los dos cañones quetraía
en poder de los rea.listas. En vano ac?,dió Truja.no á sostener, desde la plaza, el mtento de
Bravo· Ca.ldela.s supo resistir el doble a.taque,
y otro' día más de indecisión y de penas con
grande desaliento pasó fatigoso para los defensores de Huaxuápam.
VII
El destacamento de Bravo no era más que
una avanzada. de las fuerzas que en persona
mandaba el heroico Cura Morelos. A las diez
de la mañana del 29 de julio cuatro columnas,
lanzadas por distintos rumbos, se acercaban
contra las posiciones de los rea.listas. D. Hermenegildo Galea.na, al frente de sus bravos
surianos, fué el encarga.do de tomar el Calvario, donde pereció el cpma.ndante Caldelas, exclamando al morir: &lt;;Viva España!&gt;
D. Miguel Bravo, el derrotado de la víspera. mandaba la columna. que a.tacó á Esperón
ha~ia el sur; pronto lo rechazó, y con ansias
ardientes de vengar su afrenta, por la derrota
anterior rebasó las lfneas de Esperón y se
unió co~ Galeana. en las posiciones del Calvario.
D. Juan José Galea.na, hermano de D. Hermenegildo, y D. Vicente Guerrero ataca.ron los
otros puntos débiles, en tanto queMorelos cargaba sobre el punto principal que defendía. Régules.
Truja.no desde la plaza. movió todos sus elementos de combate, los dirigió sobre los puntos más amenazados; en su empuje denodado
logró darse l&amp;s manos con sus hermanos que
venían á auxiliarlo, y cogiPndo entre dos foegos á las azoradas huestes españolas, á poco
se vieron los insurgentes dueños de las fuertes
posiciones de los realistas.
Régules no pudo resistir a! doble ataque de
dentro y fuera de la. poblac1óo; en vano p,retendió reunir á sus dispersas tropas. Muerto
Ca.ldela.s que era el más militar de los sitiadores, el' jefe i;ea.list~, desmoralizado y roto,
se unió con D. Gabriel Esperón y escapó al
galope de su caballo para Yanhuitlá.n, punto
de cita para los derrotados.
Incansable Morelos en sus operaciones, des tacó fuerzas suficientes contra los que huían,
que fueron alcanza.dos en Yanbuitlán, antes
de poder reorganizarse, y deshechos completamente los restos de aquel ejército que se había estrellado ante la constancia y el patriotismo de D. Valerio Truja.no.
Pocos meses después, cuando el general Morelos tornó por a.salto la ciudad de Oaxaca,
Régules Villasante fué sacado de dentro de un
ataúd, donde se había escondido, en el con-

vento del Carmen y fusilado al día siguiente
en el mismo sitio donde los jóvenes Armenta. Y
López, enviados por Hidalgo, habían pa.ga~o,
con su sangre, el delito de a.mar á su patria,
siendo los mártires primeros de la Independencia en el suelo oaxaq ueño.
VIII
El profesor se limpió con s:1 paliac~te. una
lágrima que brotaba de sus o¡os enro¡ec1dos,
y con voz convulsa. siguió hablándonos del heroico hijo de Tepecoacuilco.
-¡Pobre don Va.lerio!-nos dijo,-muy poco
tiempo sobrevivió á sus triunfo_s.
Cuando el señor Morelos se situó en Tehua.·
cán de las Granadas, para estar á la v~r~ de
los movimientos de París y de Llano, y v1g1lar
los caminos de Puebla y Orizaba, ·de Oaxaca y
México, destacó á Trujano para que las P!l-1:tidas realistas no pudieran encontrar prov1s10·
nes en la línea de Tlacotepec á Tepeaca.
·
El 4 de octubre de aquel mismo año se situó
Truja.no en el rancho de la Virgen,situado e~tre a.q uellas poblaciones. Pronto lJegó á noticias del coronel Saturnino Sama.niego, que
mandaba. en Tepeaca., la llegada. del jefe insu!'gente, y con trescientos hombres se desprendió
para batirlo.
Truja.no sólo tenía á su~ órd~nes cien solñados escogidos, pero muy mfer1ores en nú_mero
para poder resistir el ataque de los rea.hstas.
Sin embargo, no queriendo huirá la vista. del
enemigo, se fortificó cuanto pudo en las Cl!-sas
del rancho, donde fué a.taca.do por Sama.Diego
1a tarde del día 5.
.
Rudo fué el asalto y heroica. la resistencia. y
al caer de una tarde triste de octubre, do.s días
después, todavía. resistía Truja.no detrás _de
sus débiles parapetos. Deri:epen_te la casa prmcipa.l donde se defendía. el ¡efe rnsurg~nte comenzó á arder por todas partes. Tru¡ano, en
un heroico esfuerzo, seguido por un grupo de
soldados, rompe J,.s filas enemiga.si dejando
ca.torce cadáveres en el campo. Herido, ~esa.lenta.do triste por la derrota, aunque hbre
y a de I as' ba.l as rea.listas, busca con ojos angustia.dos á su hijo que lo acompañaba: no lo
encuentra., y, lanzando ¡a.y! doloroso, vuela
otra vez hacia la casa envuelta. en llamas para sal va.r á su hijo, y cae exánime con catorce
heridas.
·
Al día siguiente, cuando llegó Galeana. con
fuerzas de auxilio, sólo pudo recoger el ensangrentado cadáver de Truja.no, que conducido á Tehuacán fué enterrado con todos los
honores que cor~espondfan á su grado militar.
-Hijos míos, dijo el anciano preceptor con
voz ca.si sollozante, lloremos al recordar la
gloriosa. muerte del héroe de Hua.xuápam.
Todos los niños estábamos llorando. Nos
abrazamos unos á otros, y apretándonos entre
sus brazos temblorosos, el maestro nos decía:
&lt;Acuérdense de los que saben morir por la Patria&gt;.
CONSTANCIO PE~A IDIÁQUEZ.

V

Intriga.dos andaban, entre tanto, los rea.listas sitia.dores, al ver el extraordinario júbilo
que palpitaba. en la población, que un día antes parecía, ante sus ojos hambrientos de sangre y de matanza., presa fácil para sus armas
triunfadoras.
Era la noche del 22 de julio de 1812, que siguió a.q uella tarde en que los soldados del rey,
con olímpico desprecio, habían saciado el hambre del mendigo insurgente, del miserable
&lt;Mocho&gt;, en quien nadie se fijó.
Al notar Régules Villasa.nte la desusada animación del enemigo,mandó reunirá. toda prisa
un consejo de guerra, compuesto de los principales jefes de la. brigada sitiadora. Propuso
á sus subordinados levantar el sitio inmediata.mente y salir al encuentro de las fuerzas que
venían en auxilio de los sitia.dos, pues no á
otra cosa debía a.ti-ibuirse aquella animación.
Después de animada discusión en que se cruza.ron palabra.11 dnras entre Régules y Ca.Id!')·
las, prevaleció la opinión de éste, y se acordó
mantener más estrecho el sitio y hacer rendir
la plaza á la mayor brevedad p_osible.
¡Pobre Caldelas, quién hubiera creído que
dos días después caería herido de muerte, al
filo de los ma.ctíetes suria.noR esgrimidos con
brío por los solda.dos de D. Hermenegildo Ga.leana!
VI
Amaneció el 23 de julio, y el espléndido sol
americano encontró á sitiadores y sitiados en

EXP0$1CION PE SAN LUIS MISSOURI.-RANCHEROS NORTEAMERICANOS.
( Bronce de f. Rem ne-ton) ,

�EL :MUNDO ILUSTRADO

ECOS DE TODO EL MUNDO
La enseñanza de las enfermeras en el Jap6n.
Los lnit!Pses en el Tlbet.-Los chinos en
Sndáfrlca--En e l Mar .Rojo

A venido súbitamente la guerra á cambiar
en mucho,la faz de los asuntos, lo mismo
en el ,Tapón que en Rusia. En los momentosenquelos dos pueblos-que hace medio año
se despedazan implacablemente y que en estos
siete meses de campaña sólo parecen haber refinado sus odios, para prolongar por muchos
meses más las hostilidades, se vieron envueltos en la contienda-trataron de oponer el uno
al otro lo mejor de sus ejércitos, sus más tre•
mendos buques de guerra, los elementos todos
en general, capaces de inclinar, en uno 6 en
otro sentido, la simpatía de esa diosa malhu-

H

1

Además, precisa desalojar con rapidez los campos de batalla, quemuy probablemente han de
quedar cubiertos, literalmente cubiertos de
muertos y heridos.
Por eso no debe llamar la atención el hecho
de que tanto el gobierno del Japón, como el gobierno imperial moscovita, estén procurando,
desde que !os primeros disparos del cañón retumbaron en el Cerro del Oro y en la anfractuosa bahía de Puerto Arturo, reunir el mayor
número que lesisea dable de tropas, es cierto;
pero también el mayor número de oficiales facultativos y enfermeros que habrán de ser los
que detengan la invasora marcha de ese formidable enemigo que decide del triunfo en muchos casos: de la epidemia. A la vez, habrán
de ser los que animen á los soldados, prometiéndoles la asistencia constante, humana, caritativa que abrevie los sufrimientos de los he•
ridos.
La enseñanza de 1as enfermeras es de tal manera importante, que el gobierno imperial del
Japón ha tenido cuidado de alentarlo con todo
género de prerrogativas, rodeando á las mujeres que lo ejercen de toda clase de consideraciones. Para aprenderá colocar las curaciones y vendajes en toda Europa, se estila, desde
tiempo inmemorial, la práctica, el aprendizaje
en los hospitales que va adiestrando la mano
del enfermero 6 del futuro médico. En el Japón ha parecido más práctico, para evitará
los enfermos los sufrimientos 6, cuando menos,
el peligro de sufrir una mala curación, hacer
el aprendizaje en monigotes especialmente preparados, anatómicamente construídos, para
que la enseñanza resulte completamente utilizable.

EL MUNDO ILUSTR'ADO
rrieron unos cien defensores, mientras que los
indobritánicos solamente tuvieron diez 6 doce
baj&amp;.s.

***

Si la suerte de los buques de guerra que pertenecen á las dos naciones que en la actualidad
se despedazan en Manchuria no llama la atención por ser, hasta cierto punto,natural el que
sean echados á pique por los cruceros de la
matrícula contraria, no pasa lo mismo con los
buques que pertenecen á naciones neutrales, y
que solamente por necesidades del comercio
pasan por aguas en las cuales se ejerce la vigilancia oficial metódicamente. En el Mar Rojo, muy especialmente, han aparecido en los
últimos días buques de la marina voluntaria
rusa que pretenden impedir, estacionándose en
la ruta del Canal de Suez, el contrabando de
guerra.

La expedici6n al Tibet.- EI asalto á los fuertes
de Gyantse.

morada y versátil que se llama la Victoria, y
á la que más 6 menos todos rendimos pleitohomenaje, al temer espantosamente sus desdenes.
La guerra ha venido á interrumpir casi por
completo los negocios, no solamente en los dos
pueblos beligerantes, sino en todos los que se
encuentran cerca del centro de laR operaciones
guerreras. En Rusia, como en el Japón, ~e preparan todos los nacionales á triunfar, sea porque la suerte de las armas les sea favorable,
sea por la tenaz resistencia, por la inquebrantable voluntad. que es la fuerza oculta de todos
los decididos. Pero para que el triunfo sea un
hecho, es preciso, ante todo, hacer que los cuerpos que actualmente pelean en Manchuria
sean numerosos, que sus armas y sus avituallamientos estén en el mom&lt;&gt;nto oportuno, en
el sitio mismo en el que sQ les ha de necesitar.

~ L

La enseñanza de la cirugia menor en las escuelas japonesas,

***
Terminada la nefasta guerra del Transvaal,
en los momentos de estupor que siguieron á. la
capitulación de los últimos boers que aún se
sostenían con las armas en las mano, la voz de
uno de los más queridos generales de la próxima á extinguirse nacionalidad boer, se levantó para declarar que la dominación de los ingleses en territorio de las dos antiguas repúblicas sudafricanas, sería una interminable

serie de dificultades, en parte solamente domina.bles. La siniestra predicción parece que se
ha venido cumpliendo.
Ya terminados los arreglos de paz, quedaba
aún por rehacer, material y moralmente, la
nacionalidad muerta, extinguida por la lucha
sin cuartel y sin merced en la que al lado de
los hombres muertos, quedaban los ranchos
quemados y los implementos de agricultura. rotos. Quedaba mucho por hacer y .. . . no había
brazos.
La labor era imposible en estas circunstancias y a;sí lo han comprendido los gobernadores ingleses de las hoy colonias, procurando,
cuando menos importa,cierto número de trabajadores chinos, ya que de otra nacionalidad
sería absolutamente imposible encontrarlos.

Muchos defectos tendrán los súbditos del Ce- •
leste Imperio; pero de fijo que mayores son los
que se deriv an de la ausencia de o breros en las
fábricas y de peones en los campos.
La inmigración de chinos se ha tolerado; en
numerosos grupos los llevan á Africa los va•
pores contratados especialmente para el caso.
A su llegada, como una medida de prudencia, para poderlos en seguida identificar, los
chinos son sometidos á la práctica de los sistemas minuciosos de identificación que se estilan en los presidios. Y asi va poblándose lentamente la que fué república sudafricana. del
Transvaal, mientras los héroes de la guerra
han _emigrado de su patria quizás para no volver Jamás ....

Páginas de la Moda
ELEG~NCIA Y DISTI NCION
OS trajes más ingeniosos son
los que revelan mayor distinción; quiero decir que los arreglos de adornos y guarniciones
deben mostrar que la ejecutante ha .
procurado reunir los materiales en
ricas combinaciones, procurando
el mejor efecto. Los encajes se cortan y ajustan en diferentes partes
de los cuerpos y faldas; las cintas
se enrollan y desenrollan denun·
ciando sorprendente habilidad en
el dibujo; y cada partícula de los
atavíos de cualquiera clase es de
tal suerte coloca.da, que ' demuestre
cla.r:amente la inmensa cantidad de
trabajo manual empleado para
obtener la originalidad del conjunto.
En el orden de los aderezos, gran
número de mujeres de gusto sostienen su propia individualidad y
ofrecen sugestiones á sus modistas, presentándoles, con frecuencia,
luminosas ideas. No consagran
mucho tiempo al asunto, mas están
alertas, y sin hacerse esclavas de
la moda, se mantienen al tanto de
las necesidades de sus guardarropas. Cuando la mujer empieza á.
ejercitar ru imaginación con respecto á sus trajes, pronto se encuentra en
el imperio sin límites de la fantasía, alcanzan
do luego el poder de vesticse con distinción
belleza y elegancia.
'
¿Dónde, cómo inspirarse para combinar
acertados proyectos de trajes? ¿Dónde? En
los colores de los objetos que á diario vemos,
en las telas graciosamente desplegadas de las
tiendas, en los vestidos mirados en la calle...
.... Al contemplar materiales y colores mezclados, se escogen y combinan, en el entendimiento, los diferentes géneros y adornos,siendo estas laR combinaciones que á menudo resultan
más artísticas y hermosas. Una mujer que se
acostumbre á pensar con talento sobre estos
a.suntos,hará milagros de buen gusto, novedad
y perfección.

L

***

Continúa la marcha de la expedición inglesa
hacia Lasa, la santa capital ,:el budhismo,
completamente obscurecida por los incidentes
sensacionales de la guerra de Oriente. No porque la guerra rusojaponesa sea la que hasta
hoy tiene el privilegio tristísimo de tener en
suspenso la curiosidad del mundo, deja la expedic-ión del mayor general Macdonald de ser
una de las campañas destinadas á tener significadomayor dentro de muy poco tiempo. La expedición británica que se dirige aLTibet será la
base de arrf&gt;glos que muy probablemente tendrán importancia capital y decisiva en la fu.
tura división territorial de la región central
de Asia.
La marcha del general Macdonald hacia la
capital sagrada del Tibet, ha. sido tranquila,
para el mundo exterior, privado de noticias
frescas por la lejanía de los sitios en los cuales opera la división inglesa; pero en realidad
ha sido de lo más penoso que pued11. darse en
parte por la topografía de la zona atravesada
por el pequeño grupo indo británico, y en parte
por la rebelde y tenaz oposición hecha por los
tibetanos.
Dimos anteriormente cuenta de la captura
del monasterio de Gyantsé por las fuerzas del
general Macdonald, y de la tremenda lucha
que precedió á la captura del fuerte por los
ingleses. La lucha, á lo que parece, no solamente se redujo al asalto de las principale;;
posesiones tibetanas; sino también á una serie
de fuertes y trincheras secundarios, que formaban una nutrida red de defensas, suficiente para detener el empuje de los ia vasores.
Los tibetanos desalojados de Gya.ntsé procedieron á ocupar los fuertes de la segunda Jí.
nea, en los cuales creían sostenerse. Una bri•
llante carga de los británicos dió fin á la resistencia, no sin ·que dur'ante cuatro horas el
estampido del cañón demostrara la rebeldía y
tenacidad de los defensores. El mayor Lyer
pereció en la jornada, y la misma suerte co-

el «cricket&gt;, cualquiera de los múltiples juegos
de «sport&gt; que tanto á las razas sajonas agrsdan . Solamente cuando &lt;no hay rusos á la vista&gt; se puede ahora disfrutar de la inocente dis•
tracción.

La lnmigraci6n negra en Afrlca.

Los vapores de la marina mercante de Rusia,·
que han estado vigilando la ruta de Suez, han
levantado actas de infracción en varios casos
y sus procedimientos han sido objeto de vigorosas protestas de parte de las naciones á.
las cuales los arm&amp;dores de los buques capturados pertenecen. La diplomacia se ha encargado de ir endulzando los rencores que los procedimientos de la flota voluntaria han producido; pero los viajeros que tienen que atravesar el l\Iar Rojo,por cuestiones de interés personal, saben bien que están frecuentemente expuestos á desagraoables encuentros. Por eso
es ya raro que se entreguen á las distracciones
propias de un viaje largo, distracciones que
tan frecuentes eran antes de que la guerra comenzara, mejor dicho, antes de que los moscovitas deJidieran estorbar el paso de los vapores mercantes sospechosos de llevar al enemigo
material de guerra.
En los vapores mercantes es frecuente ver
que los pasajeros se dec1ican, durante las largas tardes dela travesía á. jugar&lt;el basse-hall&gt;,

La_travesía del Mar Rojo,

***

Las señoras de avanzada edad se quejan de
no encontrar modas adecuadas para ellas.
Años atrás, las damas de nuestro país que
traspasaban los cuarenta, renunciaban á toda
g-ala, resignándose á penetrar en «La Sel va
Obscura&gt;, á la penosa vejez, con un acompañamiento de prendas sombrío y lúgubre. ¡Qué
diferente es ahora! A las mujeres de cuarenta
se las considera en el albor de la vida, y las
de cincuenta y aun sesenta toman particular interés en proporcionarse primorosos y adecuados trajes, abrigos y tocas. Por
supuesto, la mujer de edad
debP ser juiciosa. al escoger las prendas que adornarán su cuerpo y destacarán sus encantos. Las
buenas formas socia.les
exigen que evite lo brilla;nte y sobresaliente,
pues es ridículo y lamentable verá una mujer de
edad avarzada vestirse
como una jCJvencita.
Parece que las mujereR
del día ha.o aprendioo 6
tienen la ciencia ingénita. de en Vf&gt;jecer graciosamente, de conocer que no
es posible cubdr las huellas de los años, pno que
pueden vestirse tan discretamente, que aparezcan
casi tan atractivas como
las jóvenes, a.unque de diversa manera. La belleza. perdura en la vejez;

FIGURI:-IES NÚMEROS 1,

2 Y 3.

�EL MUNDO ILUSTRADO
la solución deseada y que hoy saluda al mundo elegante, es el modo de realzar y hacer seductora esa belleza.
Ya las mujeres de edad madura y de gusto
refinado no se tiñen el cabello, que se vuelve
blanquecino por la nieve de los años: dejan á
la Naturaleza su libre evolución, porque saben
que contradecirla es hacer muecas extravagantes de juventud, y que los cabellos blancos dan
majestad y apacible dulzura al semblante.

Et MUNDO ILUSTRADO
separados entre sí por trechos iguales á su an.
chura. El alto volante de la falda y los de las
mangas están plisadas en a.cordeón. Para hacer este hermoso traje, se necesitan 15 metros
de muselina de seda de 1.20 de anchura y de
25 á 31 metros de entredós. El forro de tafetán
ó de raso suave (12 metros) está velado por
una muselina de seda que realza al aspecto
de sutil del traje. Se toma para esto una muselina de calidad inferior á la de la falda; pues
sirve sólo para atenuar la brillantez del forro.
NúM. 6.--Vestido de &lt;garden-pa.rty&gt; en muselina plumetis blanca incrustada de ruedas en
bordado blanco. Canesú postizo, que permite
usar el vestido escota.do.
NúM. 7.-Vestido de etamina verde almendra; bolero fruncido en lo alto; falda á grandes pliegues redondos interrumpidos por un
volante montado en frunces; corbata de enea.je ocre; cintura y botones de terciopelo mal va.
Sombrero de paja almendra con escarapela de
paja bordeada por una escarola de terciopelo.
Del centro de la esca.rape!¡¡, se desprende un
ala sombreada de azul y blanco.
NúM. 8.-Traje de lana bayo-obscuro-dorado, guarnecido de grupos de estrechos bieses
de tafetán adecuado, formando eones con un
botón por vértice; falda de triple túnica; bolero con blusa de muselina de seda y cuello alto
de Venecia amarilla.
Toca de paja verde-maíz ataviada de coles
de muselina de seda blanca orladas con &lt;chenille&gt; negra.
NúM. 9.-Elegante vestido de paseo en velo
de seda blanco-plata; falda de olanes encabezados, orlando el inferior pliegues religiosos
coronados de gavia.dos; bolero y canesú de la
falda aplegadillados; gran cuello de linón antiguo. Motivos de &lt;guipure&gt; en las mangas y
sobre la falda.

..

CONCEPCIÓN GALINDO.

~~

NUt:;STROS FIGURINt:;8
NúM. 1.-Traje de visitas en paño de estío
gris muy claro; falda montada sobre un canesú en punta hecho de &lt;persianas de paño&gt;,
Cuerpo en grandes pliegues y ornado de una
especie de cuello formando cuatro puntas; amplias mangas de cuatro volantes ajustadas á
puños de &lt;guipure&gt;. 7.50 metros de paño serán
bastantes para la confección.
Toca de paja espiga, guarnecido de rosas y
follaje.
NúM. 2.-«Toilette&gt; de reuniones en«barege&gt;
negro; falda toda fruncida y adornada el bajo
de modo de formar guarniciones muy originales con escarolillas de muselina de seda. Pechero de velo y bolero redondeado y corto de
seda &lt;pékinée&gt;, orillado en lo alto por estrechos terciopelos y moti vos de «guipure&gt;, y, en
lo bajo, volantes de muselina de seda orlados
de escarolas. Mangas de bullón, recortadas en
dientes que caen sobre un ol¡in de «guipure&gt;.
&lt;Bambin&gt; de paja adornado por una doble corona de pequeñas rosas y de una col de muselina de seda.

..

I D ILIO

Carta de una Parisiense

En la alameda tranquila
que bordea la laguna,
nos dió alcance la pupila
soñadora de la luna.
Las parejas se alejaban
tras los árboles espesos
y en la atmósfera dejaban,
como estela, muchos besos.
Te apoyaste sobre el brazo
que en silencio te tendía,
y anduvimos largo plazo
con la luna por espía.
Las pisadas resbalaban
sin dejar ruido ni huellas,
nuestros ojos navegaban
en la noche como estrellas;
y tu cuerpo, tan pequeño
como silueta divina,
engarzado en el ensueño
de la blanca, muselina,
te hacía más hechicera
que todas las ricas galas ....
y parecías ligera
como si tu vieras alas ....
(En la alameda tranquila
que bordea la laguna,
nos dió alcance la pupila
soñadora de la luna).
Y por rutas tentadoras
bajo la noche estrellada,
anduvimos muchas horas
sin poder decirnos nada.

LENGUAJE DEL ABANICO

París, julio de 1904.
E ha representado recientemente,
aquí, en el Vaudeville, una comedia china que ha interesado vivamente á los aficionados á recons·
tituciones de costumbres de países
extranjeros.
Para nosotros el interés principal ha estado en el estudio del &lt;Juego del abanico&gt;.
En ese país, ocupado por la raza
amarilla que hace hablar tanto de
ella en este momento, el lenguaje
del abanico desempeña un papel poderoso. Según parece, todo chino
bien educado debe saber hacerlo
comprender todo con su abanico,
cuya ondulación inteligente sabe
expresar alternativamente, de inteliO'ible manera, todos los sentimien·
tos que puede experimentar el co·
razón masculino 6 femenino de los
naturales del Celeste Imperio.
El portador, ó mejor dicho, el manejaaor de este ligero utensilio, lo
mismo es masculino que femenino.
Hombres y mujeres lo usan y no lo
dejan nunca. l&lt;'orma parte absolutamente de la vida de todos los chinos.
Poi· el modo de golpear, de abrir,
de cerrar, por la mayor ó menor
vivacidad del ademán, ó por su lentitud preconcebida, se expresa, se
comprende, se adivina todo.
Dos chinos pueden, sin abrir la
boca, conversar á golpes de abanico.
Hasta conozco un chino muy erudito en este arte de· elocuencia, auténtico chino de N ankin, que, mejor que nadie, podría dar, al respecto, una bien intuitiva lección de cosas.
La habrá aprendido del actor que
personifica al joven enamorado de
la comedia en cuestión, cuyo des-

S

Manuel Ugarte.

~~f
La mentira deja siempre,
por más que se encierre para
no ser descubierta, un punto
franqueable por donde la verdad pueda entrar á destruirla.

*

Las buenas acciones son el
mejor argumento de las buena,; doctrinas.

.MOC&gt;AS. -FIGURÍN NÚMERO 5

NúM. 3.-Traje de tarde, en tela rosafresa;
falda montada en frunces alrededor de la cintura y guarnec"ida de dos olanes agraciados
por grandes botones de fantasía. Bolero largo
y recto bordeado con cintas anchas á cuadrícula y adornado con iguales botones que la
falda; blusa de muselina de seda que se abullona hacia el frente y parte inferior de las mangas.
NúM. 4.-Traje de linón rosa-suave adornado con grupos de pliegues; gran cuello del
mismo linón ornado con frunces y encaje «Cluny&gt; color de ocre. Metraje: 12 metros linón de
O 80 de ancho y 3 metros de encaje.
NúM. 5.--&lt;Toilette&gt; de tarde en muselina de seda negra, trabajada en plieg1rns y provista de
entredoses de seda negra en rombos; las intersecciones de los entredoses están ata vi ada.s con
flores bordadas en relieve con filigrana de oro
y seda negra. El cuerpo, muy sencillo, está todo hecho á pliegues ocultos y superpuestos.
En la falda, los pliegues, más anchos, están

MODAS -FIGURÍN NÚMERO

4.

MODA S. - FIGURÍN NÚMERO

MODAS.-FIGURINES NÚMEROS

6.

7 Y 8.

pecho se traduce con un golpecito da social, tiene, de todos modos, su que consiste en cerrarlo bruscamenseco de abanico vivamente cerrado, razón de ser.
te, después de haber esperado un
mientras el amor, por el contrario,
Por eso el abanico de Ninon de poco, como diciendo:
se declara con una serie de ligeras Lenclos, la exquisita Ninon deLen"Ya que es así, debo retirarme:
ondulaciones reiteradas, como las clos que era, según nos dice un cro- ¡no me comprenderás nunca! Buede un corazón que se estremece.
nista de la época, mucho más que nas noches."
Para el chino armado con un aba- linda, tenía también su lenguaje.
Una anciana pariente mía me ha
nico, la palabra no es nada y el Ella lo abría y se ocultaba el ros- contado que en tiempo del Imperlo
gesto lo es todo.
tro detrás de la hoja abierta del to- de Napoleón III, se había formado
Para expresar la cólera, hay que do, cuando no quería responder; lo una sociedad de señoras jóvenes del
levantar el abanico cerrado, como cerraba, por el contrario, teniéndo- gran mundo, elegantes y lindas,que
si se quisiera golpear al que os ha lo inclinado hacia el suelo, cuando inventaron entre sí un lenguaje del
irritado, después abrirlo súbita- confesaba la derrota.
abanico.
mente en. toda su extensión, y agiEn el teatro, como es de suponer,
Se contaban en pleno salón mutarlo con bruscos movimientos pa- el abanico sirve de mucho.
chas aventurillas secretas, pidiénra indicar que el furor no está calHay movimientos célebres de aba- dose consejos y servicios, sin que
mado y que el acceso continúa.
nico y que son tradicionales, como nunca nadie lo sospechara.
Si se quiere perdonar, por el con• se dice en lenguaje teatral. Así es
Ese pequeño instrumento que patrario, hay que cerrar suavemente el el de Celemina en el Misántropo. Lo rece vulgar y fútil, puede converabanico y bajarlo con lentitud con ideó mademoiselle Mars, la célebre tirse, pues, en un arma de guerra
un matiz de mansedumbre.
actriz de quien se habla aún.
de las más peligrosas y nunca se
Para expresar el orgullo satisfe-¿Qué sigJ?,ifica, decía mademoi- sabe, cuando está en una mano fecho y el contento de sí mismo, hay selle Mars, esa salida de Celemina menina, el mensaje que puede conque a,banicarse majestuosamente de que se retira muda, sin responder tener entre sus varillas finas y limuy arriba con el abanico abierto, á su enamorado que acaba de rom- geras.
·
y para manifestar el desprecio, res- per con ella? Moliere no ha puesto
BARONESA LlVET.
tableciendo las distancias, apartar réplica alguna y, sin embargo, ella
la cabeza levantando el abanico ce- no puede irse así, vergonzosamenrrado á la altura del rostro.
te, sin réplica. Agregar una frase,
El abanico desempeña tal papel una palabra, á una escena de MoJamás nuestras ilusiones nos son
no solamente en China, sino en to- liere, nadie se atrevería á hacerlo. tan queridas como cuando estamos
do el Oriente y hasta en nuestro Pues bien: á falta de voz, ¿Celemi- en peligro de perderlas.
país, donde, si no tiene la misma na no puede hablar con el abanico?
*
importancia y si toma menor parY mademoiselle Mars diseñó ese
La última de nuestras ilusiones
te en los accesorios de nuestra vi- famoso movimiento con su abanico, es la de creer que ya no tenemos.

Las plantas en las alcobas
Durante el día, cuando el sol estimula la nutrición de las plantas,
éstas no hacen daño ninguno en las
alcobas, pues están exhalando oxígeno y absorbiendo el carbono del
aire, que es perjudicial para la vida animal. En muchos hospitales
del extrall,.Íero se emplean hoy numerosas '9antas y flores para distraer la imaginación de ,los enfermos, n la vez que para purificar el
ambiente.
Por la noche, la cosa varía completamente: las plantas exhalan
entonces el carbono que recogieron
de día, y por consiguiente sería un
crimen tenerlas en la habitación
donde hubiese personas durmiendo.
En cuartos grandes y ventilados
por prudencia deben suprimirse laplantas por la noche; en las habis
taciones pequeñas, no es ya prudente, sino absolutamente necesario, hacer lo mismo.

�EL :MUNDO 1t'USTRADO
cios, e~., de que se acusaron humildemente los
peregr10os.

Coer,to Japor,és (l&gt;

***

KINTARO

L

A religión de los japoneses es el ~Shint&lt;?&gt;,
palabra que literalmente traducida quiere decir &lt;Vía de los dioses&gt;. Uno de sus
ritos consiste en la purificación del cuerpo y del alma antes de aproximarse á los cMiya&gt;, estatuas de las deidades.
.
Uno de los Miya más venerado por los Japoneses se encuentra en la cima del Fují, elevadísima montaña cortada á trechos por barrancos enormes, en los cuales se desploman impetuosos torrentes.
Ascendiendo penosamente por las ~endas que
serpentean entre precipicios, cammaba larga fila de peregrinos dirigida por un cK~nnushi&gt; ó sacerdote, llamado Gensuké. Los piadosos expedicionarios habían tenido buen cuidado en lavar sus cuerpos, bañándose en las
aguas de los torrentes, y purifi~a~ sus alimentos con sinceros actos de contr1c1ón.
Entre los peregrinos iba Kintaró, guapo y
arriscado mozo-todo Jo arriscado y guapo
que puede serlo un japonés-murmurando como los demás compañeros la frase sagrada
cRokkon Sbojo&gt;, lo cual quiere decir encastellano: &lt;Que las seis ·raíces de ml cuerpo sean
purificadas&gt;.
.
Kintaró, aunque repitiendo, como queda dicho las misteriosas palabras, parecía. tener el
pen~amiento muy lejos de lo que hacía y d~cía..
Sus ojillos oblicuos miraban algo muy leJano
sin duda y muy hermoso, y en sus abultados
labios se dibujaba de cuando en cuando una
plaoentera sonrisa.

1

:!
'

***

1

A Godo esto, la peregrinación iba avanzan~o
hacia la cima de la montaña. Allá muy aba JO
distinguíanse confusamente los verdes arrozales, parecidos á jardines tirados_ á cordel; l_as
manchas obscuras de extensos ptnares, las 10móviles aguas de tranquilo_s !agos, en cu~as
orillas aterciopeladas se d1st10guían, á. guisa
de ramilletes numerosos grupos de árboles.
Tan hermo~o paisaje pasaba inadvertido para Kintaró. Tenía el joven su alma llena del
recuerdo de su amada y en el Japón, como en
todas partes, el enamorado-así lo dice uno de
nuestros místicos-&lt;mora s.llí donde por contemplación ama&gt;.

***

1

't

Estaba ya la caravana próxima . al término
de su viaje cuando el cielo se cubrió de nubes
amenazadoras; levantóse, un vieo~o terr~ble
precursol' de furiosa tormenta, pehgrosís1ma
en aquellas alturas, y Kaminari,«Dios que ruge&gt; hizo estremecer el cielo con truenos formidables que los barrancos repetían con ecos
pavorosos.
.
.
Gensuké, el jefe de l8o peregr10ació_n,. se detuvo; los peregri~os, asu~~ados, le imitaron;
-La cosa es ev1deote-diJo, con voz y ademán solemnes, el sacerdote;- el dios Kaminari está irritado contra alguno de nosotros.
¿Cuál es el que no ha dejado sus culpas al pie
de la montaña y se acerca al templo del sagrado Miya con el corazón impuro? Salga el culpable de las filas y venga á humillarse ante
todos.
Nadie se movió. El trueno retumbó con más
fuerza. Algunos peregrinos, llenos de terror,
se acercaron entonces al sacerdote.
-Yo-dijo uno de ellos-me acuso de haber
tomado á. préstamo un saco de trigo sin habérselo pedido á su dueño.
-¡Eso es un robol-afirmó con tono severo
el sacerdote.
.
. -No--replicó el otro-porque pienso devolver el trigo en cuanto pueda.
Este pecadillo se co~sideró iosigniAcante.
Insignificantes se cons1deraroq t_amQien _13:s
menudas miserias, envidias, mentiras, perJUI·

0)Sacado de una relación auténtica.

Habían desembuchado todos, y Kinta.r ó permanecía pálido y mudo como un muerto.
...:.vamos á ver, Kintaró-dijo el sacerdote1
Y ¿tú, qué has hecho?
-Yo, contestó el joven temblando-casi nada.
-Es menester que lo confieses todo .... ¡Ay
de ti! ¡Ay de nosotros, si no hablas! ·
· .
-¡Confiesa! ¡Confiesa !--gritaron á una voz
los peregrinos.
-Bueno .. .. Confesaré . . .. Pocos días ha vi á
una mujer, estaba sacando agua de un pozo.
-¿Y era hermosa?-interrumpió Gensuké.
-Li.. flor del Loto no es tan bella. Sus ojos
eran negros como la noche; su boca, un. nido de
besos ....
-Al grano, al grano-interrumpió el sacerdote.
-Estaba sola-'-prosiguió Kintaró. ~Me acerqué y empecé á. decirla pali.bras dulces .... Ella
se reía ....
Kintaró se calló.
Hasta ahora nada has dicho que justifique la
cólera de Kaminari. Algo ocu]t:).s. Apuesto á.
que después .... la acompañaste á tomar una
taza de te.
--Es verdad. Pero fué ella la que me invitó.
-Tampoco veo en eso un crimen.
¿Quién no ha tomado te alguna vez
en compañía de una mujer más ó
menos hermosa?
Todos los peregrinos asintieron.
--Es que la mujer de mi aventura
era casada.
Gensuké lanzó una exclamación.
Luego, con voz severa, añadió:
-¿Y eso del te se repitió más de
una vez en ausencia
del marido?
-Sí, señor; se repitió.
~¿Y sobrecuántas
tazas calculas tú qúe
habrás tomado?
Kintaró hizo un
gesto que equivalía
á. decir: 1.No pueden
contarse&gt;.
El conductor de la
caravana. no se dió
por satisfecho con lo
que el joven había
dicho.
--Conocemos- dijo- la mitad de tu
falta; pero es menesMODAS,-FJGURÍN NÚMERO 9.
ter que la declares
toda. Dinos quié n es
esa mujer.
Pálido, como el reo á la · vista del suplicio,
ti an ciano
Kintaró guardó silencio.
-Habla- dijo el sacerdote. .
--Habla-gritaron los peregrrnos.
En esas almas que el recuerdo orea
En esto un relámpago aterrador deslumbró
los ojoi1 de los caminantes y un trueno espanCon las visiones tristes del pasado,
toso retumbó como una descarga de cien cu.ñoHay temblores de cráter apagado
nes.
Y una explosión de sombra en cada ideal
-Habla, habla ....
-¿Queréis que lo confiese todo?-preguntó
La ilusión-mariposa que aletea.resueltamente Kintaró.
No se acerca á ese cáliz marchitado;
-¡Sí! ¡Sí!
--¿Qui~res tú- siguió encarándose CO? el sa¡Roto está el prisma del ideal soñado!
cerdote-que diga el nombre de esa muJer?
¡Muertas las ansias que el amor caldea!
--S.í; yo te lo maod~; los dioses lo exigen.
-Pues bien; esa muJer era ... , tu esposa.
Y ¡oh suprema lrrisión! La frente erguida
Por la traducqión libre.
ZEDA.
Eo que la humana vanidad se escuda,
En luchas de titán cayó vencida;
La experiencia es ~l legado de la desgracia
y la hija del escarmiento.
Y astro tal vez en la batalla ruda,
Camina
hacia el ocaso de la vida
rodos los hombres que luchan por la vida,
Vagando en las tinieblas de la duda!
que están presos en su lodo, son más filósofos
que Schopenhauer, porque jamás una idea absCLARO Ü0SCURO.
tracta tomará una forma tan precisa como la
que el dolor arranca al cerebro. -MÁXIMO
Tabasco, agosto de 1904.
GORKI.

1

).
1 \
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'7ea Ud. á su Derecba.
Siempre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á determinado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invariableme~te
hacia nuestra derecha. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asiento en el Paseo y se convencerá de ello. Encontrará el noventa y
cinco por ciento que inconscientemente voltean sus cabezas siempre
á la derecha.
Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chapultepec, vea á su derecha, allí está el

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Adelante de Cuauhtemoc, pasando la tercera Glorieta, á lo largo _de
toda la hilera de eucaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teja, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquinas de las calles.
Dentro de muy pocas semanas verá un buen número de obreros
llevando sus herramientas para empezar el drenaje y colocar los tubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles con asfalto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á sus amigos, hace
cinco años, que los terrenos del

STILWELL PLACE
se adquirían por una canción. Siga el ejemplo de los demás y compre
sus lotes, obteniendo las ventajas de sus precios. Venga á nuestra
oficina, Primera de San Francisco, número 4, ó á la de nuestros Agentes Generales, Sres. Prevost &amp; Vail, Primera de San Francisco, número 8, y le daremos toda clase de informes, así como una lista de personas prominentes que han comprado lotes en esta COLONIA, uonde
piensan edificar sus Casas-Palacios. Vea á alguna de estas personas
que han comprado terrenos en

.Pl:ACE
y pregúntele por qué ha preferido este lugar á otros numerosos que
hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para comprar
el suyo.
Uno de los más prominentes negociantes mexicanos acaba de comprar lotes por valor de cincuenta y dos mil pesos en el Etilwell Place,
la semana pasada. No pagó más de diez mil pesos al contado, y el resto lo pagará en nueve años. ¿Cuánto llegarán á valer estos lot.es dentro de nueve años, si siguen aumentando en cada afio un diez por
ciento, como ha ido sucediendo duran ....e los últimos nueve añ.os que
han pasado?

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Año XI-Tomo 11-Núm. 1°1

.El Palacio de Hierro:. . S. A ..
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Acuarela</name>
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        <name>El espacio y la libertad</name>
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        <name>Lenguaje del abanico</name>
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        <name>Vicente Guerrero</name>
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                    <text>,-JfC-PüfRti1t~-~
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t~-ma~~r-0ndes·f mejo(SUrti~os"de la Re'~ú~iita
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MEXICO, SEPTIEMBRE 11 DE 1904.

Dl11ctar: LIC. RAFAEL REYES SPINDOU
Registrado como art1«ulo de seganda claae, en 8 de Noviembre de 1894.

8•bscrlpcl6a mensual toriaea...... $ 1. 60
ldem
ldem en la Capital,$ 1,116

8111111: LUIS REYES SPIIDOU

1

1

1

Año XI.-Tomo II-Número 11

l:

Especialidad ~n artículos para~Iglesia, OalQnerí~," .,.
:
Tiraduría. &lt; Fábrica de Camisas, Corbatas./ Sont~ " ~
brillas y .Paritgoás. - Bonetería de {todas clases. ,-- :·
~
Espléndido surtido en géneros de seda, lana y al=
godón. B~ond~~' , Encajes, Pasamanerías y ador=
nos de todas clases. Artículos;·-para varilleros.
Oraó surtido en Cobertores, Ponchos;' Mantas de
~
viaje, Chales, Tápalos, Rebozos. ,Forros de to= ,. ·
das clases. Sin rivátsuttido en telas blancas de
lino y algodón. _'Mantelería, Toallas y Canevás ,,~
para bordar. · '
.,_ ·'4i
Conf~c~iopes de todas clases para señorás.
.
· Ttajecitos· dé ·todos estilos. Rop~· blanca p~ra . ~~- ,
séñoras y niñas. \Espléndido surtido· en Sombre= ·. .; · ,
ros. Perfumería 4e las iitejo,res marcas. Artículos .. 1&gt;
de fantasía.
, -,.

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OE L1\ REJ.?UBLie1\
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1\lfombras, Tapetes, eoriin.a s .
de todas clases.
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MUEBLES OE T0O0S esTIL0S
1 A 1

Completo y Escogido Surtido de

PAPEL TAPIZ ·.,
Mandan1os á vuelta de c orreo tódaslas muestrás- que·se· ~~s pidan.
Remitimos, FRANC(? DE PORTE, los pedido_s, ·m ayores de $ 25.00, cuyo
peso no exceda de 15 ·kilos. .
· ·
.. _
.

· - Sign0rtt, fi.onnorat-·Ytompañía.
UN SBCR8TO.
Cuadro de Brendam,ur,

�EL MUNDO IttrSTRADO
EL MUNDO llUSTRADO

El Carácter, la Mímica y el Gesto
s cosa bien sabida que cada persona tiene,
no sólo una ex:presión de la fisonomía que
le es característica, peculiar y propia, co·
mo también un «juego&gt;, por decirlo así, de ac·
titudes de ademanes, de modales, que son su
&lt;tipo d'¡námico&gt;, como son su &lt;tipo estático&gt;,
su color, su estatura, sus proporciones, la for•
ma. de su nariz, la amplitud de su frente, la
curvatura de su cráneo.
El modo de andar, la manera de sentarse 6
de estar de pie, los ademanes favoritos cuando
se hábla, -1as actitudes predilectas cuando se
escucha, la posición de la cabeza, etc., etc.,
son de tal modo una segunda fisonomía, si va·
le el término, que de co disimularlas 6 alte·
rarlas hábilmente,podemos, por sólo ellas, re·
conocer á una persona enmascarada ó disfrazada.
'
.
Las personas que,por necesidad 6 por diversión se disfrazan, saben bien que no les basta.,
par~ no ser reconocidas, cubrirse 6 debfigurar•
se el rostro y que esi;án obligadas á fingir la.
voz y á modificar sus actitudes y sus adema·
nes,q ue deconservarse los mismos,podrían bastar á hacerlas reconocer, por lo m1::nos, por las
personas que las frecuentan.
Esta verdad explica ciertos hechos poco com·
prensibles á primera vista y de primer momento. Personas hay de quienes se dice, por unos:
«¡es el vivo retrato áe su padre!&gt; y por otras:
«¡es idéntica á su madre!&gt; Lo probable es
que la persona en cuestión tenga las faccio·
nes las proporciones, lo que hemos llama·
do ~l &lt;tipo estático&gt; del uno, y las actitudes,
los ademanes, la voz de la otra, produciéndose
así un doble parecido que, cuando consiste en
una pura. y simple mezcla de facciones, s~ría
discernible, y lo es en efecto, y no produciría.
ese efecto de conjunto que hace discutible el
parecido.
Pero si el hecho de que la mímica. y el gesto
nos son peculiares y ¡,ersona.les, como lo son
las facciones y las proporciones mismas del
cuerpo, es familiar y conocido de todo el muo·
do el por qué de que a.sí sea, las causas y me•
canismos del fenómeno son, en general, miste·
riosos é ignorados.
Algunas causas hay que no pueden pasar
ina.d vertidas para. nadie y que son de todos
conocidas. Es inconcuso que todos nos explicamos el andar incierto y vacilante del ciego,
como las actitudes antiestéticas del jorobado.
Su origen es físico; su explicación, mecánica.;
y todos comprendemos el por qué de la diná•
mica que caracteriza á esa clase de personas.
En otros casos, en la inmensa. mayoría sin
duda, el porte, la actitud, el ademán, recono•
cen un origen más recóndito: sus causas son,
no ya físicas, sino esencialmente morales y no
siempre discernibles para. todo el mundo.
Claro es, tan claro como frec·uente, que podemos discernir, adivinar 6, como se dice en
medicina., diagnosticar el sesgo fundamental
del tempera.mento y del carácter de una. persona, sin haber tra.b9,do conversación con ella, ni
escudrifl.ado sus ideas ni sus sentimientos, y
tan sólo porque la hemos visto pasar ú observa.do su mímica. sin oir su plática.
Rara vez engaña. ese andar despa.rpa.j a.do,
esa cabeza erguida, ese pecho saliente, esa.
&lt;mira.da.de águila&gt;, dominadora é imperiosa. del
fatuo y del suficiente; ni tampoco es posible
deja.r de reconocer al beato 6 al hipócrita en
la cabeza baja, los ojos oblicuos y fugitivos,
incapaces de mirar de frente, en las manos
siempre á la altura del pecho, prontas á enclavijarse 6 á servir de pantalla; el entusiasta y
el exalta.do ademanizan con furia, con amplitud, arriba. de la cabeza, como artistas trágicos, 6 en rededor suyo, como tiradores de sa·
ble. Entre nosotros, las mujeres honestas an·
dan menudo, llevan los brazos pegados al
cuerpo y los antebrazos en semiflexión sin ese
balanceo airoso y arrogante de las cocottes 6
de las extranjeras; ven frente á sí, observándolo todo, pero sin mirar á nadie.y pasan serias,
rectilíneas, imperiosas é impávidas, con un
fruncimiento latente del ceño, listo para repe·
ler cualquiera agresión.
La ondulación de la. cadera, inevitable y fatal en las personas voluminosas, revela á leguas, en las mujeres delgadas 6 de complexión
normal, una coquetería rebuscada y delibera•
da, y en noventa casos sobre cien permite re•
conocer á una española.
El militar, más acaso el de banqueta. que el
de campamento, se &lt;cuadra siempre á sufrente&gt; si está , en reposo, y cuando se mueve, se
mueve por tiempos y por movimientos; ¡firmes!
¡uno, dos, ,tres, en su lugar! ya saludó á un
i.migo. Oti;a vez ¡firmes! ¡uno, dos, etcl, ya
cambió de: dirección. ¡Firmes! et&lt;!., etc., etc!
Ya hizo los honores milita.res á su novia.
En ca.mbio,qué cosa más ondulante, deslizante, sonriente y discretamente audaz que el viejo calaverón de entre siete y ocho de la noche.
No parece que anda, sino que navega según oscila y se b·alancea. ¡La travesía para Citerea!
En materia de poetas, literatos r artistas,
nada más fácil que distinguir al poeta de salón y al pintor de miniaturas, con actitudes de

E

1

l

•·

abate y sobriedades de dandy, con movimientos de bailarín y &lt;poss&gt; de gomoso. del poeta
romántico, que mira el espacio infinito, que
marcha lentamente, cuyo ademán es sombrío Y
cuya actitud es fata:, y del decadentista mo•
derno generalmente descuidado y bombacho de
traje, flotante de corbata, patula.nte y arrollador, mirada de loco, con una erupción de ca·
bello hirsuto, sobre el volcán ardiente de su
cráneo y coronado todo, como por una aureola
de fieltro, de un sombrero de quesadilla que se
cierne casi en el va.cío á muchos metros so·
bre el nivel de la hornaza.
Ha.y, pues, un gesto y una mímica característicos de cada individuo, según su tempera·
mento, su carácter y el giro de sus sentimien·
tos y de sus ideas; y de ahí hay que inferir que
hay un gesto y una mímica peculiares de ca.da
raza, de ca.da pueblo, de cada circunstancia. y
de cada momento histórico notable, cuya
des9r:_ipc:i..§p.,_ dir..Íli lJn J..rJl..P&lt;;és,_v.!!,le J.a._pJ~!l!!,~lle
ser hecha y cuya explicación es, á ,la vez, entretenida é instructiva. ·
Pero el estudio no ha podido más que que·
dar bosquejado aquí y tal vez tratemos de am·
pliarlo y completarlo en otra ocasión. Más de
un hecho curioso y de una. sorpresa grata encontrarán los lectores que nos presten su atención y que no Ia han fijado en estos fenómenos
interesantes de la vida humana.

...

DR. M. FLORES.

El Sr. Lic. D. Joaquín D. Casasús
Su labor científica y literaria
Ea «La. Cuna. de América&gt;, importante revis•
ta literaria que se publica en Santo Domingo
IQrandes Antillas ), encontramos los dos ar·
tículos que con gusto reproducimos en seguida
por tratarse de un escritor mexicano tan nota•
ble como el Sr. Lic. D. Joaquín D. Casasús.
Mucho nos complace que la obra del distinguido economista y literato encuentre en el
extranjero la misma entusiasta acogida que ba
encontrado entre nosotros, y que el triunfo ob•
tenido por el Sr. Casasús, en esta ocasión, sea
tan legítimo y tan eompleto como son los que
ha. alcanzado en México.

*
*"*

CASASUS
(Homene.je A su di.stinguide.

esposal

óMOLE de la mano, diestra en el manejo del
arpa i del estilo, i tengo á honra no esca•
sa. el presentarlo a los amigos de I as letras
i las ciencias en la Primada de América.
No es el distinguido escritor mexicano de los
que entran en legion 6 figuran i se quedan á
retaguardia en el campo, erizado de eqpinas,
del pensamiento que funda, edifica i civiliza.
Es un obi·ero, de individualidad robusta i activa, de amplio espíritu progresista, en la di·
fícil labor sociológica de la«Economía&gt;,fecunda rama del árbol de la &lt;Sociología&gt;, dentro
del orden jurídico del Estado i de las relaciones internacionales de ambos mundos. Es tam·
bién, un cultivador exquisito de los jardines
de Apolo, i gusta de enflorar su lira con mirtos i rosas de los cármenes de la musa antigua.
De tempera.mento artístico, caldeado al sol
de la tierra baja-pues tuvo su cuna i su hogar
nativo en una de las ardientes zonas vecinas
a. la herradura del golfo espléndido-su fácil
numen, de perfil helénico, es a la vez americano i clásico.

T

***

Fué Casasús uno de los nueve ciudadanos
conspicuos que '.'onstituyeron, de 1901 a 1902,
la Delegacion mexicana en la Se¡runda Confe•
reacia Internacional reunida en México. Fué
el Secretario general de esa ilustre asamblea.
Nunca se hizo eleccion más acertada, pues, Ji.
terato i estadista, dominador feliz de los idiomas usados allí como instrumentos de comuni·
cacion en los diversos actos del Congreso Panamericano, reunía i lucía las más favorables
cr-ndiciones para el cabal desempeño de su complejo cometido. Que era él aptísimo, para el
caso, lo demostró con abundancia de testimonios en los actos i en las actas del Congreso.
Tengo para mí que uno de los votos más justos, cordialís!mo, tanto por lo menos como el
discernido a su compatriota el señor Ledo. Gen aro Ra.igoza, honorable Presidente de la ilustre asamblea, fué aquél, de honorífica mencion,
con el cual se laureó la ejemplar e inteligente
dedicacion del señor Ledo. Joaquín D. Casa•
sús en Ell ejercicio de la Secretaría. general de
la. Segunda Conferencia Internacional Americana..

***

Su labor científica, ceñida al aspecto social
de la Naturaleza, es abundante i buena. Su

obra práctica, de enseñanza, la realiza. en la
Escuela Nacional de Ingenieros, como profesor
de Economía. política: su obra teórica, de pu-·
blicista, como autor de varios libros i opúsculos que son verdaderas contribuciones al estudio de los más arduos problemas de la Ciencia
Ecvnómica. Conozco, merced a su amable ga•
la.ntería de compañero i amigo, tres de sus interesantes estudios, i me cumple hacer de ellos
un examen, aunque somero, para dar alguna
idea del alcance de la labor científica del distinguido economista mexicano.
El Ledo. Casa.sús estudia en uno de esos libros, edicion de 1890, &lt;las instituciones de eré- ·
dito&gt;. Tiene su orijen esa obra, según consta
en el breve prólogo, en la circunstancia de haber figurado el autor en la comision que redactó el Proyecto de Código de Comercio i haber
sido él quien tomó a su cargo la redaccion del
título correspondiente a dichas instituciones.
.._E_q las 4J.Lpáginas del libro, dtJíndole exposit~v~, se da la.!lx~licacion razonada de los princ1p10s que sirvieron de fundamer¡to a aquel
proyecto i la sustentacion i defensa de las teorías que, a. su juicio i a favor del país, se hacía necesario establecer en una o más leyes de
carácter orgánico. En sendos capítulos estudia
con claridad, precision i alto sentido económico, los temas que en seguida se citan: «Teoría
general del Crédito&gt;; &lt;títulos de crédito&gt; sus
seis diversas clases; «crisis comerciales¡' monetarias&gt;; Bancos de depósito, emision i descuento&gt;, i sus varios sistemas; &lt;Bancos hipotecarios&gt;, orijen, objeto, utilidad i operaciones de tales casas bancarias; &lt;Banéos agríco•
las&gt;, problema, soluciones i crítica de los mismos; &lt;almacenes de depósito&gt;, los «docks&gt;· «el
crédito prendario&gt;. En un apéndice se ha.e~ un
examen pormenoriza.do del Banco Agrícola de
Puebla. Subsigue un informe sobre la conce•
sion del Banco de Empleados i un estudio sobre las Casas de Empeño, ambos producidos
nor el sefl.or Ledo. Casasús durante el año de
1886.
U1erra el tomo el trabajo que resume la tesis
del libro: la ley para la. organizacion de las
instituciones de crédito. Es una obra. digna de
loa. En .los ocho capítulos, subdivididos en
107 artículos, se hallan metódicamente articu·
lados los principios i las teorías que informan
el cuerpo de doctrinas expu, stas, a buena luz
por el distinguido economista.
'

proceso depresivo que en ocho años,-de 1892
a 1899-siguió en el mercado londonés el peso
mexicano con relacion al valor de la onza
&lt;standard&gt;.
El porvenir del peso mexicano es el tema fi.
nal del opúsculo. Merece ser reproducido el
párrafo que, con absoluta. conviccion científi·
ca, ha escrito el notable publicista para dar
término a esa útil monografía. Es la síntesis
del pensamiento que domina en el campo de sus
observaciones. Dice así: &lt;Apesar de todo, si
el peso mexicano deja de servir como moneda.
en el Extremo Oriente, no llegará a perder su
prestigio, i continuará siendo en lo futuro un
monumento histórico i la moneda comercial
por excelencia&gt;.
Es optimismo justificado.

***

Tal es la. porcion ciendfica de la fecunda
obra del distinguido escritor i economista.
II
De más osada version al castellano, tal vez
es el segundo libro de versos que tengo recibí'.
do del poeta. Contiene las «Bucólicas&gt; de Publio Virgilio Maron: el cisne de Ma.ntua.
Es un hermoso volumen en 4Q, edicion del
año 1903, de XVIII i 444 pájinas. Las indica•
,da~ con cifras·romana,s,corresponden á un pre•
facio, del traductor, con el cual éste esplica la
razón que tuvo para-no obstante existir va•
rias versiones de esa obra clásica pastorilacometer la ardua traduccion en .versos caste•
llanos de las famosas églogas virgilianas. Un
fin instructivo, si no peda.gójico, le movió tal
empeño: i un cabal éxito coronó su amable intento.
A maravilla le ha servido el mejor texto de
Virgilio, el de Orto Ribbeck, censurado i depurado docta.mente por la crítica moderna. A
dos columnas, en pájinas paralelas, ofrece el
volumen el texto la.tino i la version española.
La última está hecha en versos endecasílabos
de rima asonante. De cómo ha logrado rea.Ji•
zar su difícil labor, con raro a.cierto, darán fe
algunas estrofas comparadas de las «Bucó•
licas&gt;.
Sean t'istas:
MEN:

Lenta salix quantum pe.lle:,ti cedit olivre,
pnniceis humilis quantum saliunca rosetis,
iudicio nostro tantuo tibi cedit Amyntas;
sed tu desine plura, puer; successimus e.ntro,

MENALCAS:

Cue.nto cede al rosal humilde espliego
y al flexible saúz le. oliva pAlide.,
tanto as! en estos montes, e. mi jufoio,
A t1 Amlntas te cede cuan do cantas.

CoR:

Muscosi fon tes et somno mollior herbe.,
et qu&lt;l! vos re.re. viridis tegit arbutus umbra,
solstitium pecori defendite: iam venit &lt;l!Stas
torride., ie.m lento turgentin pe.Imite gem.m&lt;l!.

CORIOON:

Hierbas más blandas que tre.nquilo sueño;
y vosotras también musgosas fuentes,
y madroilos que os cubren con su sombre.,
hoy del solsticio defended mis greyes,
que ya brotan las yemas en las vides
y ya el estío caluroso viene.

***

O~ro de sus libros, de 366 pájina.s, edicion
oficial del año 1896, versa sobre no menos interesantes estudios monetarios. &lt;La cuestion
de la plata en México&gt;-tópico de actualidadcomprende once capítulos. con igual número
de temas relacionados con la crisis del metal
bl_anco circulante. En I a segunda. parte se examinan &lt;el pr~ble_mamone,tario&gt; i el proceso de
las conferencias internacionales en ocasion de
la r_ecien celebrada e~ Br:uselas. Casasús pasa
revista, con docto cr1teno, a los varios pro•
y~ctos i a las distintas proposiciones que hubieron turno en aquella asamblea de econo•
mistas i estadistas. Es el mismo criterio con el
cual im~ugna. .el monometalismo oro i aboga
por el b1metahsm~ que le permi~ despejar de
brumas el porvemr de la plata. Dedica el autor la tercera parte de su libro a un detenido
i concienzudo estudio acerca de &lt;la depreciacion de la plata. i sus remedios&gt;. Ese estudio
está dividido en cuatro temas, conexos que se
enuncian así: 1Q, la depreciAcion de 1~ plata
con respecto al oro; 2Q, causas de la deprecia•
cion e influencia que debe atribuirse a. cada una.
de ellas; 3Q, efectos obtenidos con las medidas
adoptadas para remediar las consecuencias de
la depreciacion; 4Q, necesidad de una conferencia. monetaria. internacional, de las naciones americanas i asiáticas, a fin de buscar remedio, en parte siquiera, a los males que aca•
rrea la depreciacion del metal blanco. Tras el
estudio acucioso de esos puntos, a la luz de su
criterio.económico bimetalista, hubo de llegar
necesariamente el autor a esta conclusion: la
solucion del problema monetario corresponde
al comercio internacional, i la union aduanera de los países asiáticos i americanos puede
contribuir poderosa i eficazmente a una solucion favorable del problema. monetario.
Un extenso informe presentado a. la Comi•
sion de Presupuestos, en Marzo de 1895 con
el cual se hace el historial de los imp~estos
sobre el oro i la plata, ocupa la cuarta i última parte del interesante volumen consagrado
a estudios de 1 a moneda. Todo el libro puede
ser considerado como una contribución, valiosísima, al estudio del aspecto más sujestivo
del complicado problema económico.
***
1
Un folleto de 47 pájinas, publicado erl 1901,
forma el tercero de los referidos vo1úmenes.
Es una monografía, de exposicion sencilla i
clara, con la cual hace el autor un el;tudio
comparado del importante papel que, como medio de cambio i con relacion a sus rivales, des·
er,npe_ñ_p_po_r largQ . ti,!!mpo _el &lt;peso mexicano&gt;,
a la vez que las mudanzas por las cuales hubo
de pasar esa !'.DOneda en los mercados del Ex•
tremo Oriente. Contiene ese opúsculo preciosos
datos esta.dísticos, i, en un cuadro sintético, el

Er, la playa
No lo olvido .... El sol moría
Y del uno al otro extremo
Veracruz resplandecía.
Era el paisaje supremo:
Se escuchaba solamente
E l golpe seco del remo.
Día.na alzaba lentamente,
Del agua. color de lila,
Su disco resplandeciente.
Melancólica. y tranquila,
Como una virgen de Arola.s,
Clavaste en mí tu pupila.
Nos hallábamos á solas,
De pie en la desierta arena
Arrullada por las olas.
Y dominando la escena,
Copiaba el alto castillo
Su torre en la mar serena!
De las estrellas el brillo,
Iluminaba su frente
De Concepción de Murillo.Ignoro por qué en mi mente,

~

_ mc_rocus~et ~dre pjngµes,.1),ic pJurlmus !gn.ts
semper et adsidua postes fullglni nigr!;
· •
hic tantum Borere cure.mus fr!gora, quantum
e.ut numerum lupus, e.ut torrentía Ilumine. ripas.

__-Suelta e.l aire la blonda cabellera,
Atalanta, cue.i Ú ..cha voiadora, , .
corre veloz y la extensión devora
sin que nadie le. alcance en la carrera.

TmslS:

Yo aqu1 tengo un hogar y pingües t~as,
hai aqul siempre en e.hunde.neis. tuego,
mis puertas ennegrece asiduo el humo;
por e.so nos curamos del invierno,
como el lobo del número de ovejas
y un rlo desbordado de los huertos......

Solo Hipomenes competir espera;
que de ella en el estadio se enamore.
y ella ofrece ¡promesa tente.doral •
ser de e.que! que en la lucha le. venciere..

El libro es un joyel de altísimo prPcio. Ilústranlo, ocupando dos tercios del volumen los
do~tos. comentarios de Conington, de N;ttle·
ships i de Haverfield, fielmente reproducidos
en español con eruditas i muí discretas anota.•
ciones del traductor de las célebres «Bucóli·
cas&gt; virgilianas. Comentarios i anotaciones
contribuyen, por modo cumplido, a avalorar el
mérito de la version felizmente hecha por el
distinguido literato mexicano.

*
«Musa a.ntig~a&gt;, el último libro de versos de
Casas,ís, de recien edicion esmerada i nítida
es un exquisito ramillete de sonetos, como ra:
ras flores de los vergeles del Atica i del Lacio
. A los pies de su dama, de su esposa, la pre:
dilecta musa del bardo, exhala ese ramillete su
fragancia en amorosa ofrenda.
Forman los sonetos uno como enjambre de
maripos_a~, o de abejas del Himeto, i lucen las
unas el iris vaporoso de sus alas, o Ji ban las
otras la miel de sus panales cabe las fuentes
castalias del el a.sicismo.
¡Qué delicioso cuadro pastoril -el de la blanda églo,ga. en las flor~stas i las frondas-surja
al hechizo del florecido plectro del inspiraoo
sonetista.! Figú~ome al poeta en un plácido ja.r·
dín de la Arcadia, c-oronado de rosas i animado por el estro de la. musa anti.,.ua, i en torno
suyo los inmortales poetas gri~gos i latinos:
Anacreonte, Teócrito, Tlbulo, Horacio Ovi·
dio, Catulo i Virgilio. Cada uno de ello~, por
turno, pone su ciLaras de eternas armonías, o
su flauta de extrañas melodías, en las hábiles
manos del nuevo árcade-el poeta del Anahuac-pa.ra que cante en sonetos de temas clásicos y de numen helenolatino, oreado11 en pu·
ro i fresco ambiente americano, ya el placer,
el amor y la belleza, ya la vida i milagros de
dioses i di vas i de ninfas i fa.unos.
Tales son, a. la cambiante luz de la emocion
estética, los veintiseis sonetos, de corte clási•
co, que constelan la frente ebúrnea de la «Musa antigua&gt;.. Dije mal, i corrijo de buen grado,
pues son tremta los que forman su diadema de
soles. Los últimos cuatro son excelentes versiones de Igual número de sonetos, arquetipos
del sonetista orfebre de la lírica francesa con'.
temporánea: de Heredia, el deudo i homónimo
del egrejio cantor del Niágara.
Placería.me vaciar íntegro ese estuche de ri•
cas joyas literari_as sobre ésta. i otras pájinas,
para solaz de. q uier:es gusten de buena poesía:
pero, como no ha.i espacio disponible para ese
lujo del espíritu, desm"nto del cím.balo pasto·
·ril que sin duda Ovidio ofreció al poeta en
horas de cordialidad efusiva, esta preci~sa
perla d-e Oriente:

Como un fugaz meteoro,
!:'asó una. esperanza ardiente.
Tú eras mi oculto tesoro,
El ángel de mi ¡iesvelo,
La luz de mis sueños de oro.
¡Y derramando el consuelo,
A tu corazón de nifl.o
Bajó la piedad del cielo!
¡Con qué indecible cariño
A mi pecho palpitante
Llevé tu mano de armiño!
Conmovido y anhelante
De mi dicha en el exces~
Te hablé de Íni amor gigante.
¡Cuán dulce fué en mi embeleso
Oír tu voz placentera.,
Amorosa como un beso!
Y tú me dijiste: &lt;(Espera!&gt;
Y yo ;;entí convertida
Mi existencia. en primaveral
Hoja del árbol caída,
Crucé, á impulsos del destino
Por la senda de la vida.
'
Y hoy, cansado peregrino
En vano, al volver, quisie;a
Soñar con tu amor áivino.

Los Oos rnpidos corren: Ate.le.nta
A llipomenes prestlsime. adelanta;
él las pomas le tira, y elle. absorta
ve. tras ellas, las coje, el paso e.corta......
él la aventaje., hasta Je. meta llege.,
y elle., vencide., e.l vencedor se entrege..

En seguida tomo, con igual interior complacencia, uno siquiera de los diamantes de ca•
torce luminosas facetas que abrillantan la lira
parnasiana del gran sonetista Heredia., lucido
ahora en la suya, con harto donaire por el
poeta heleno-latino-americano.
'
Sea el soneto magno, de alto relieve de la
arjentina «Medalla antigua&gt;:
'
-Me.dura siempre el Etne. le. púrpnre. del vino
con que Erigonaantígue.á Teócrito embriagaba;
mas esas cuyo encanto en versos celebraba,
he.lle.r hoy no pudiera el be.rdo peregrino.
Perdiendo la pureza de su perfil di vino
he. m ezclado Aretuse., favorita y escle.va,
en sus venas, do sangre de Grecia palpitaba,
el furor Farraceno al orgullo e.ngevino.
Destruye el tiempo todo. El mlirmol se deshace.
Se ve á Agrigento en ruinas; y Siracusa yace
bajo le. azul mortaja de su induljente cielo;
y sólo el metal gue.rda, vencide. sn dureza
de la flor de las vlrgenes del siciliano suelo
en medallas de plata, le. espléndida belleza:

Hállase Casasús todavía-pues disfruta felizmente, del beneficio de &lt;mens sana in co;po•
re sano&gt;-en la plenitud de la vida intelectual
a_cti ".ª• de la fecunda vida del arte i de la cien•
cia, 1 cabe esper:ar de su poderoso intelecto ¡
des.u. temperamento artístico, armoniosamente
eq mhbrados, nuevos sazonados y floridos fru·
tos que aumenten la cosecha de_lauros con los
cuales él abona su título de Correspondiente
d~ la Acad~~ia E~pañola i de otros céntros
científicos 1 hterar10s, su meritoria Cátedra de
Economía en la Escuela de Ingenieros i su
ilustrada Presidencia del Liceo Altamira'no.
Yo, que guardo en el espíritu los rasgos de
su clara inteligencia i de su carácter sencillo
i franco, i que tanto le estimo como amigo i
compañero de labores en la Segunda Conferen•
cía Americana reunida en la opulenta. capital
del antiguo Anahuac, hago votos cordiales
porque continúe triunfando en el campo auste•
ro de la ciencia i segando laureles apolíneos
en el ameno campo de la poesía: i, de pie ¡ de
cara al golfo espléndido, desde la Ciudad del
Ozama, la Primada de Amt'irica, me complazco
en verlo feliz, al amor del hogar encendido por
su hada. infantil i su predilecta musa, i le saludo pensador i poeta ....
FED.

HENRIQUEZ I CARVAJAL.

¡Que ya te miro hechicera
Atra.vesar por el mundo,
Como mira su bandera
Un desertor moríbundo!
ADALBERTO A. ESTEVA.

~~

AANAHUAC
i India gentil, sacude la cabeza
coronada de olímpicos laureles·
tu paso hacia la gloria se ende;eza
al ritmo de a.tambores y rabeles!

Que fulgure la luz de tü grandeza.·
el amor de tus hijos, nunca infieles '
hará que pronto olvides la. tristeza'
de un pasado fatal de que te dueles.
Hoy ya no sufres odios ni rencores·
al contrario, te arrullan los amores· '
así es que á los impulsos de tu a.nhe1o
y dejando brillar tus regias galas
debes alzarte hasta lo azul del cielo!
para. llegar allí ... ¡te sobran alas!
ALBERTO HERRERA.

Septiembre 3 de 1904.

�EL MUNDO TLUSTRADO

Et ··iroNnO ILUSTRADO

rolítiGa 66n6raI

LA GREDA OLOROSA
[FAbula de Sad1, poeta persa del ~iglo XlII)

La batalla de Liaoyang.-Cuadro sombrio de los por•
fiados combates.-Resistencla cuasi sobrenatural.- Horrores de sangre y de matanza.
-Los resultados.- La serenidad de
Kuropatkine.

Al entrar al baño un día
me puso un hombre en la mano
una greda, que tenía
un aroma soberano.
Toméla y díjela: "¿Estás
de almizcle ó ámbar formª-da?
Que me encantas por demás
con tu esencia delicada. "
- "Tosco terrón antes era,
repuso; mas tuve yo
la rosa por compañera
y este grato olor me dió.
Así cual parezco ser,
tan sólo un barro sería
muy despreciable, á no haber
tenido tal compañía."
EL CoNDE DE NORO~A

V

ne para resistir en Liaoya.ag el empuje
de fuerzas superiores; dura y tenaz la
defensa. en torno de aquellas formidables fortificaciones donde la estrategia rusa. había a.cumulado elementos cuantiosos para hacer inexpugnable la ciudad; firme y resuelta. la. actitud
du las tropas rusas, y desde 1d.S primeras horas
del prolonga.do comba.te se pudo notar su brío
y su denodado valor en el choque contra el
enemigo; pero llegaban los japoneses con sus
lauros recogidos en la serie de comb!l.tes desde
el río Yalú hasta Anshaasháa, iban dirigidos
por generales conocedores profundos del te·
rreno en que operaban y del enemigo á quien
tenían que combatir, y la lucha se decidió al
fin en su favor.
¡ Ah! pero lo que resalta., a.ate todo,en estos
choques formidables, no son sin duda las mara.villas de la táctica ni las exquisiteces de la
estrategia: es el encarnizamiento, la rabia, el
tesón, el rencor, el odio, con que parecen haber
combatido, unos resistiendo a.taques repetidos
con ruda decisión, y otros en asaltos terribles,
con empuje indomable.
Desde un principio, se ha caracterizado la
guerra actual por una crueldad ca.si sin ejemplo, y en la batalla de Liaoya.ng, que puede
decirse ha durado diez días consecutivos, este caráct.er se ha extrema.do hasta producir estremecimientos de asombro y espasmos de ho•
rror. Montañas que semejan crát.eres volcánicos en erupción, vomitando torrentes de metra•
lla y lluvias asola.doras de proyectiles; a.pre·
ta.das columnas de asaltantes que se lanzan
sobre las posiciones enemigas, dejando el campo cubierto de palpitant.es restos é informes despojos de co_mbatientes; la tierra t.emblando en
convulsión genésica., el aire ta.nublado por el
humo del combate y. los vapores de sa.n,:rre; fi.
las de solda.dos que se extienden por varias
millas, y que en medio de los ardores de la refriega, perecen acosados por el hambre y abrasados por la sed, perecl'n de angustia., con el
fusil al brazo y con I a blasfemia en los labios,
matando antes de caer en la eterna sombra,
para mitigar coh la rabia la desesperación
que los devora.

CHAPOLTEPEC.-LLEGADA DEL SR. PRESIDENTE DE LA lll!:PÚBLICA.

Hermosa Fiesta en Chapultepec
NA de nuestras glol'ias na.cioaal_es, uno de
U
tos t1wbres de mas prt&gt;z que encierran las
páo-ina.s de nuestra. bisturia., es, sin duda algu-

na.º la o..lefonsa. he1·oica. que se hizo del ca~tlllo
de 'caapulte(.lec en la época de la iovasióa americana.; lu.:ha. fo1·mida.b1een la que supieron sacrificar sus vio.las los cadetes de 1~ Escuela
M1lha.r, jóvenes educados en el sublime a~or
á la Patria y que, sintiendo en su alma la rnfinita. alegría. de vivir, su(.lieron arrancarse todos sus ideales para morfr como valerosos soldados.
Por eso cada año, el 8 de septiembre, se celebra, ca.bd los corpulentos sabinos que rodean
aq ut&gt;l lugar, testigo de tanta n_obleza, u~a ce·
rellloaia impooeute que es lecc~óa prác~1ca de
civismo para la ju ventad estudiosa y e¡ernplo
vivifica.u,e para. los soldados de mañana.

***

La ceremonia de este aí'io resultó muy solemne, contribuyendo á darle mayor brillo la
presencia del señor general Díaz, de sus Secretarios de Estado y de los jefes de alt_a ~ra.d~ación del ejército. Una numerosa. y dlstmguida
concurrencia. llenaba. la tribuna. monumental
del Bosque, vistosamente adornada con gra.a·
des paoeaux ó trofeos militares, al lado cte los
cuales se destacaban los retratos de Moat.es de
·oca, Melgar, Escutia, Márquez y de la Barrera.

Los acordes marciales de nuestro. Himno N_acioaal aauaciaroa la. lleg lda. delP,·1mer Ma.~~stra.do, y coa la sinfonía. de Wa.gae~, «Ta.nba.~sser&gt; dió principio el acto, prouuaciando el dis•
cur,/o oficial el S,·. Lio. José R. Az(.le, exalumao
del Cu1egio Militar, que _rué ca.riñosam~nte
aplaudido. Ea seguida, recitaron la.,i señoritas
profesoras Ma;ría. Rosales y Laura Ma, tí~e~,
algunas com(.losiciones alusivas á_ la _fes ti Vl•
dad, interesando vi va mea te al auditorio.
Una descarga. simultáne!-1-, uniforme,. única,
a.t,·o!JÓ los a.fres y el coa¡unto armon10so de
100 voces infantiles cantó un himno á los hé·
roes muertos, que produjo en todo el público
una honda sensación.
Las bandas dejaron oir uno de los trozos
más bellos de la música de Verdi, &lt;Aida&gt;, Y el
alumno de 1~ José Isunza abordó la tribuna
para saludará sus hermanos que murieron por
la patria.
El Himno Nacional volvió á escucharse so·
lemae y majestuoso y el señor ~e!IE:ral Díaz,
acompañado de su gabinete, se dirigió al roo·
numen to levantado en honor de los niños muertos en 47, depositando en él una c_orona de frescas flores, símbolo de la gratitud de la Nación.

..
CHAPULTEPEC.- EI Señor Presidente después de
depositar una corona ante el monumento.

Gristiana

ANO fué el intento del general Kuropatki-

***

¡Cruel, muy cruel la competencia entre razas
enemigas por tradición y contrat"ias por opuestos intereses! Ruda y sangrienta la lucha entre
naciones que se disputan la primacía. sobre
territorios y pueblos que ninguna parte toman
en la disputa y sólo se ven expuestos á sufrir
los golpes de los beligerantes! Pero cualesquie-

raque sean los ~óv!les y principios de acción
que empujan á rusos y japoneses, nunca había
presenciado la humanidad estremecida. tan formida.bleschoques, quesobrepa.sa.ná las cresciones de la imaginación desborda.et.e y que no
ha registrado la historia en los anales de las
luchas pasadas.
En el de,bordamiento de los pueblos germánicos contra el Imperio roma.no que se derrumbaba. por la podredumbre y caía á pedazos por
la corrupción, no se registraron hechos que
compararse puedan con los que ahora presen·
ciamos; en las irrupciones de avalancha que
acaudillaban las hordas de Tamerlán y Jas
huestes de Geagiskán. se podrían contemplar,
separados, arrebatos individuales, rabias ais•
1a.das y crueldades de persona. á persona; en
las iacursic.nes de los 001 mandos, en las co·
rrel'Ías de los muslines, acaso pudieron verse
explosiones de rencor y manifestaciones de
odio en los paladines y en medio del fragor del
combate; pero lucha tan tenaz y tan porfiada,
coata.ado con los refinamientos todos del arte
de la destrucción y las delicadezas de la estrategia, apenas se puede. concebir; se halla fuera
de los cálculos y previsiones ordinarias una
batalla que dura diez días consecutivos, sin
una tregua, ,s in un armisticio, sia un descanso
siquiera, para enterrar las numerosas víctimas,
para recogerá los múltiples heridos, para so·
correr á los miles de solda.dos exhaustos por
la fatiga, agoiados por la tensión nerviosa,
agonizantes por la sed y el hambre.
Y esto no en un grupo aislado, uo en un destacamento sobre el cu::i.l pesa una sentencia de
muerte y que tiene que recurrirá medios P_xtr~mos, sino en dos grandes y poderosos P-Jérc1tos, compuestos de miles y miles de hombres,
los cuales se acercan, se desafían, se entre·
chocan, se entrecruzan, se alejan, a.pelan á la
gran artillería, en supremo esfuerzo, á la ba.. yoneta en su supremo arrebato, y esto por largos y tremendos días, sin que en ninguno de
los d·os se manifieste el desaliento, se den se·
ila.les de tedio ó de flojedad.
Y el resultado ha sido una enoi·me proporción de muertos y heridos que hacen de la batalla de Liaoyang la más sangrienta, prolonga.da. y cruel de los modernos tiempos.

¿Cuáles han sido sus resultados':' No hay
manera de ocultarlos; la plaza se había preparado á la resistencia por medio de sabias y
bien combinadas obras de defensa, se habían
a.cumula.do allí grandes elementos, y las miradas ansiosas de los rusos esperaban que con•
tra. sus fuertes muros de fortificación semirermanente se estrella.rían los esfuerzos combinados de los generales japoneses. Mas si la defensa. estaba bien dispuesta, el ataque fué preparado con ciencia y previsión.
Ea vez de intentar un ataque decisivo contrii
las posiciones fuertes de la ciudad, que se extendían en un vasto semicírculo, los extremos
de cuyo diámetro se apoyaban en la ribera del
río Taitsé, ataca.ron toda la línea con terrible

fupgo de artillería., cargaron sus fuerzas sobre
el flanco derecho para debilitarlo, y cuando la
resist~ncJa era ma-yor en el centro ruso, y parecí'&amp; y hasta lle~ó á creerse por el resultap.o
de los primeros días de coro bate, que los j11 no·
ne~es habían sido rechazados, el genera Kuroki, que mandaba el ala izquierda japonesa,
cruza, después de varios intt'ntos, el río Ta.itsé, que iba desbordante, y aparece por la retaguardia. rusa, tr11~a.ndo de cortar la retirada,
mientras seguía más que nunca encarnizado el
a.taque por el frent.e.
Kuropa.tkine decide la retirada. Eo uno di' estos comba.les parciulessobre HPyingtai., el general Stukel berg, con el primer cuerpo siberiano de ejército, queda co1t11do del grueso
de las tropas rusas, al p!'oteg!'r una columna
que mandaba. el general Orloft', á punto de 11Pr
copado, y fué y a entonces imposible toda resistencia., y continuó la retirada y fué preciso
abandonar la ciudad con todos los almuceaes
y depósitos de provisiones de boca y gunra,
los cuales, para que no cayeran en poder de
los vencedor!'~,fueron incendiados en su n&gt;ayor
parte y obtuvieron los japoneses, á gran costa.
es verdad, y, con enorm!'s pérdidas, la puse•
sión de excelentes c1,1a.rteles de invierno,

***

Es en vano hacernos ilusiones-dice un pe•
riódico de San Petersburgo-sobre la si,:raificación política y militar que tiene para Rusia
el abandono de Liaoyang; poco ha de servir
para el aliento en la futura lucha pensar que
no lograron las tropas del Mikado dar el golpe decisivo que tenían preparado, y cada paso
que avanzan sobre la Maachuria tiende á extender su línea de comunicaciones y por ende
á debilitar su fuerzi.. Kuropatkine ha podido
retirarse, pero perseguido de cerca por sus
enemigos.
Y en efecto, tal es la condición que_se a.lcan•
za después de la sangrienta. batalla. Pero hay
que admirar, sin embargo, la serenidad delcomanda.ate ruso, que á ti9mpo pudocomprender
las dificultades de su situación, y aunque un
punto pareció sonreirle la victoria, emprendió
la retirada antes que el revés sufrido se convirtiera. en el desastre. Su marcha hacia Mukden con el desaliento natural en s 11s tropas,
después del fracaso, h:i. tenido que ser muy trabajosa por entre caminos que las lluvias han
hecho intransitables y que hacían más pesada
los interminables convoyes de carros carga.dos de pesada artillería y de numerosos heri•
dos. Y todo lo ha vencido con energía á toda
prueba; si alguna vez resaltan las dotes militares de un jefe, es sin duda, no en las embriagueces que preceden ó siguen al triunfo, sino
ea las dificulta.des que acompa.!!an á la derrota
para. evitar el desastre y librar los restos ' de
un ejército del pánico ioterior y del a.brumador aplastamiento de un enemigo victorioso.

z. z. z.
Septiembre 8 de 1904.

***
La. numeroqa concurrencia se retiró conmovida y satisfecha. E~ta.s demostraciones cívicas de la gratitud nacional constituyen la escuela. de la vida socia.!, templando los corazo·
nes en el amor á la patria.

Como en Jordán de gracia me he bañado
en tu santa palabra generosa,
y es gozo la tortura que hoy me acosa,
porque vos, mi Señor, me la habéis da.do.

'

.

A~fuerza de cilicios !te domado
l&amp; fiera de mi carne lujuriosa:
ylhoy te ofrezco mi cuerpo, blanca rosa,
que una lluvia de sangre ha. salpicado!
Así clamó la tórtola divina.
Y Ip.ientras con la dura disciplina
los lirios de su carne maceraba,
la brisa del jardín traía aromas,
y en la ventana abierta se arrullaba
una blanca pareja de palomas!
FRANCISCO VILLAESPESA.

o

NOCTURNO
¡Oh noble melancolía!
Cómo en la noche lluviosa
ru floración rosa, á rosa.,
Viertes en el alma. mía!
Herma.na., cuando moría
Hoy la tarde lacrimosa,
Presumí tu generosa.
Visita. á mi_nostalgia.
Y aun no has venido! .. . Y el viejo
Insomnio de mis enojos,
Como en un borroso espejo,
Toda la noche los ,·ojos
Repliegues del entrecejo
Se estará viendo en mis ojos!
CHAPULTEPEC. - EL PÚBLICO ESPERANDO LA LLEGADA DEL SR. PRESIDENTE,

.

LUIS CHORIÓN.
LA GUERRA EN ORIEN'l'E.-UNA DIVISIÓN.JAPONESA ACAMPANDO FRENTE Á FENGUANCHENG,

�EL MUNDO ILVSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

DAFNIS Y CLOE

GUERRA RUSOJAPONESA

E juntaron en un valle encantador: en las
márgenes d.el arroyo que afluye de un manantial inagotable y frío, se asientan los
huertos, breves, umbrosos, con sus naranjos
verdinegros, á poca costa regados. Más allá
se extienden las viñas ubérrimas en otoño, llorosas en invierno, como una gran sábana rumorosa y oscilante; y cerrando el ancho círculo, pinares aromosos, colinas llenas de «l;Dontes&gt;, de plantas que huelen, de arbustos que
llevan en su savia bálsamos desconocidos, virtudes misteriosas.
Chozas grises y casitas blancas llenan el valle; y en su centro, junto á. un pozo que un jazminero espléndido engalana, se alza la ermita, blanca también, resplandeciente, con su
campanita de argentino son que anuncia el alba como los pájaros; y por la tarde, en la atmósfera crepuscular, balbucea el toque de cAngel us&gt; con una pureza ideal, como oración de
vírgenes y de niños....
.
Dirigían su exiguo rebaño, de arriscadas
cabras, Jacinto; de ovejas mansas y dóciles,
María del Reposo; entrambos en el alborear
de la juventud, en los primeros vuelos ardientes del espíritu.
Y entrá.ronse los rebaños en el monte: las .
cabras con la flor de los arbustos llenas de
miel, henchidas de polen; las humildes ovejas,
paciendo la hierba olorosa, pegada al suelo,
que perfumaban con el olor de las semillas,
con el áureo polvo de sus pétalos.
-A ver tú, so trapajo, si ladeas la. pira y
echas para allá tus cochinas ovejas. ¿No estás
viendo que estoy yo aquí con lo mío?
-Es que dan en juntarse...... ayúdame tú,
peazo de carne bautizáa., y despuéi: de todo, todos comen: unos la. flor qui;) da el monte, otros
la hierba. que da el suelo...... Na.die se estorba;
así debíamos ser el ge.nao que va por el mundo.
-¡Qué sabes tú lo que es el ge.nao del mun·
do, muñeca estripáa! Al recoger la primera
sarnosa, 6......
Y J a.cintillo, con la. cayada en alto, se fuá
hacia. la zagala con ánimos revueltos y sanguinarios.
-¡Contra! que todos los días habemos de tener la. misma fiesta ........ ¿,No quieres largarte?
Pues yo te echaré pa siempre, así. ......
Y se quedó con el palo levantado; sin saber
por qué no :o descargaba sobre aqueJla. carne
débil, rosada, resplandeciente como la pared
de la. ermita, y como ella., indefensa y humilde.
-¡Pé¡rnm", bruto! ¡pégamE&gt;, bruto!
,Y no d1&gt;cía. más la. angustiada. Mariquilla ; y
lo decía llorando, coa una aflicción convulsa,
como si ya tuviera en su piel rosácea la huella
cá.rd('na de los palos.
-¡Qué te había de peg-ar, so tonta! Fueras
tú un zag-al, y ¡ya verías! Pero á ti, muñ1&gt;ca.
blanca, flor de jara, amarga y dulce; cogollo
de romero, que sueltas miel y E:res áspera co·
mola madroñera, ¡qué te había de pegar! Parece mentira!
Y súbito, en un arranque de amor juvenil,
de amor primitivo que palpita en la especie,
Je.cintillo tiró la cayada, fuése al barranco,
cortó una rama de adelfa florida, y con el cu·
chillo de pa,_rtir el pan, hizo una flauta maravillosa, de encantadora armonía, que despertó
á la vida el va.lle pacífico y estimuló en sus nidosá los pájaros amantes.
-¡Toca tú, so tonta! Así por este bujero. -Y
ella ponía sus labios en el pedazo tibio, humedecido, de la flauta de adelfa, amarga y dulce
al mismo tiempo..... . ¡No sabía! y el pícaro Ja.·
cintillo, anheloso de oir el estallido seco y ardiente de una melodía que entonces deseaba.,
puso sus labios en el mismo trozo de la flauta.. ..... y-así, a.sí-decía á punto en que el a.n•
siado aleteo de algo amoroso que Jlena.ba el
ambiente restallaba. en los labios á través del
palo de adelfa, sonoro y admira.ble.

S

·······················•t••···································

Las cabras y l as ovejas pacían juntas, confundidas en una fraternidad de mundo primiti•
vo; los altos pinos parecían gemir en el ere•
púsculo dorado y apacible; vagas colPmnas de
humo azul se levantaban de las chozas grises,
de las casitas blancas, y el gemido religioso,
balbuciente, de la campana de la ermita, llamaba al espíritu á lo alto, á los horizontés
crepusculares teñidos de oro, ensangrentados
de púrpura.
En tanto, cDafnis&gt; y cCloe&gt;. inocentes, amorosos, felices en medio de la Naturaleza. infini·
ta, seg-uía.n tañendo con sus labios juveniles
en la flauta a.marga., ideal y sonora.....
JOSÉ NOGALES.
EL

,--4.:......o,,..

LI'\ F'LECHA V
.

-:¿,

·==-=--- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - _ . : . .___________
LA

GUERRA EN ORIENTE.-ELROORlilSO Á LA PATRIA,-UNA ESCENAIEN
. LAS OALLES DE HIROSHINA.
.

EL CANTO

J;,,! .l littu).

.

,i~\.

,u¡•.

SITIO

DE PUERTO ARTORO.-DESPUÉS

DE

UN DÍA DE LUCHA.

·-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------(Versión libre del inglés de Longfellow)

Una flecha arrojé del arco de oro,
La vi un punto brillar, y se perdió;
Me fuá imposible perseguir su vuelo,
Pues el espacio rápida cruzó.

***

Luego á los aires arrojé mi ca.oto

Al sencillo compás de mi laúd;
Pero no pude perseguir su vuelo,
Porque perdióse en e! confín azul.

***

Muchos años después, la flecha de oro
Intacta en una encina la encontré;
Y la canción perdida de ml alma
En tu a.moroso corazón la hallé!
R. MAYORGA Rrv AS.

"EL HOMICIDIO DEL MISTER"
El cuento publicado con este nombre en el
número anterior de Ec.. MUNDO ILUSTRADO¡ fué
escrito, para nuestro concurso literario, por el
Sr. Eduardo Gómez Ha.ro, que reside en Puebla. Lo hacemos constar a.sí CO!l. la, a,utoriza.ción correspondiep~.

•

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Las Fiestas de -eovadonga

Acompañado de los miembros de la Junta Directiva de Covadonga el señor Presidente de·
la República recorri6 el tívoli, visitando los
distintos centros de diversión pa:r.a dirigirse
después á la tribuna de honor, desde donde presenció algunos bailes regionales.
Antes de retirarse del tívoli el señor Presidente, fué obsequiado por la Junta con un lunch
que le fué ofrecido á nombre de la Colonia española por el Sr. D. Telesforo García, y al
cual fueron,además,invitados los miembros del
Cuerpo Diplomático y sus familias. Al brindis
muy entusiasta y galano del señor García correspondió el Primer Magistrado haciendo votos por la prosperidad de España y del rey
Alfonso XIII, y elogiando el espíritu laborioso y progresista que distingue á los españoles
entre nosotros.
El señor marqués de Prats tomó después la
palabra, brindando por las damas mexicanas,
c~yas virtudes ensalzó en términos muy expresivos.

Inusitado Entusiasmo
ON mayor entusiasmo que en años anteriores celebró la Colonia española, durante
los días 8, 9 y 10 del corriente el aniversario de la célebre batalla de Covadonga.
.
El espacio de que disponemos no nos perm1te entrar en pormenores acerca de las_ suntuosas fiestas organizadas con este motivo, Y
sólo apuntamos en seguida las notas más salientes del programa á que aquélla11 estuvieron
sujetas.
La función religiosa que se efectuó ~l 8 por
la mañana en et templo de Santo Dom1ngo, revistió extraordinario lucimiento:,el local ostentaba una magnifica decoración floral, destacándose en el altar mayor, entrelazad3:s, las
banderas de México y España. Un amplio cortinaje de seda, con los co].)res nacionales y
orlado con lienzos rojo y gualda, cubría la
puerta principal del ~~plo.
.
.
La ceremonia cons1st10 en la eJecución de la
misa coral de Eslava, en la cual tomaron parte 80 filarmónicos, oficiando el Sr. Inspector
Apostólico, Arzobispo de Spoleto, D. Domingo
Serafini; en el himno á la Virgen de. Covadonga, tocado por el órgano y la orquesta á . la
usanza de España; y en un sermón que predicó
el Padre D. Julián Villalain.
La concurrencia fué tan numerosa como distinguida. Entre las damas asistentes recordarpos á la Sra. Doña Carmen Romero Rubio de
Díaz, á la Sra. Marquesa de Prats, Sra. de
Sougimoura, Sra. de García Vélez, Sra. de
Walker Martínez y sus hijas Sritas. Elisa y
Blanca, Sra, de Wollant y Sra. Suinaga de
Murga. Entre los caballeros pudimos ver á los
Sres. Marqués de Prats, Ministro de España;
K. Sougimoura, Ministro del Japón; Joaquín

G

***

En estos días debe efectuarse la I'ifa de objet-os artís~icos dispuesta poi· la Junta de Covadonga para allegar fondos destinados á la Beneficencia española. Entre estos objetos figura
u0:a copa de oro dedicada por su majestad la
rei_na madre, de España, para el filantrópico
obJeto.

~0-P
Nuestro número

.Especial de Septiembre
Importantes artículos históricos.
Numerosas Ilustraciones.

ELcriptores
domingo próximo se hará, entre los subsde &lt;El Mundo Ilustra.do&gt;,el repar-

EN EL TÍVOLJ.-ADORNO DE LA ENTRADA .

Walker Martínez, Ministro de Chile; Coronel
Francisco Orla, de Guatemala; General García
Vélez, de Cuba; y á los Encargados de Negocios de Italia y Francia, Sres. Montagna y
Vizconde Latour.
La función terminó poco antes de mediodía.

*

UN BAILE REGIONAL.

* * que se verificó en el
En cuanto á la kermesse
tívoli del Elíseo, diremos que pocas, muy pocas
veces se habrá visto en México una fiesta más
animada. El número de personas de todas las
clases sociales que visitó aquel sitio fué incontable, y el entusiasmo no tuvo límites.
A la sombra de los árboles, y dando frente á
las callecillas del parque, las principales casas
mercantiles españolas levantaron artísticos pabellones y kioscos de los más variados estilos,
para vender en ellos cigarros.cervezas, dulces,
refrescos, todo lo que, en suma, es de rigor en
esta clase de fiestas.
Hacia el fondo del tívoli se improvisó un sa- lón de baile, adornado con festones, espejos y
flores naturales, artísticamente combinadas.
Multitud de caballeros, damas y niños de la Colonia ibera se presentaron vistiendo lujosos
trajes regionales.
El Sr. Gral. Díaz visitó por la tarde el tívoli,
siendo objeto, al presentarse á la kermesse, de
una entusiasta ovación. Las bandas militares
tocaron el Himno Nacional, y los vivas á México y España se escucharon por doquiera.
....

to de la. edición especial que prepara este periódico en celebración del aniversario de la.
Independencia de México. El número, queconstará de cien páginas, llevará una portada alegórica. á colores, impresa en magnífico papel
&lt;couche&gt; y contendrá. cerca de trescientas ilustraciones entre dibujos y fotografías.
Los artículos y grabados principales que
aparecerán en el cita.do número, son los siguientes:
TEXTO:
&lt;1810-1821.&gt;-&lt;Cómoles y cómo debe ser el
patriotismo&gt;, por el Dr. M. Flores.--c:¡Surgite!&gt; &lt;La Inde1;&gt;endencia. de Amé~ica&gt;, por el
Dr. C. Peña.Id1áquez.-&lt;La.s relaciones internacionales de México&gt;.-cLos Gobernantes de
México Independiente&gt;.- «Alegría. Heroica&gt;
episodio histórico, por F. Zariña.na., premiad~
en concurso por «El Mundo Ilustrado&gt;.-cLa
F~nda.ción de México-Tenocbtitlán&gt;, por el
Lic. Alfredo Cha.vero.-«El Indio de Noyóó&gt;
episodio histórico por el Dr. Ada.lberto Carrie~
do, premiado en concurso. -&lt;Casas Viejas&gt;
(!as de los nobl~s de_ Nueva Espaí!a).-&lt;Edificws y lugares histór1cos&gt;.-&lt;La.s capitales de
los Estados&gt;.--&lt;El último día de la gran Tenochtitlán&gt;, por el Lic. Genaro García.-«Los
dos claveles&gt;, cuento por Amado Nervo premiado en concurso.-cTodo un Amor&gt;
«El
Barrigón&gt;, episodios históricos, por Eduardo
E. Zárate.-&lt;Los últimos virreyes de Nueva
Espaila.&gt;.-&lt;Los primeros mártires de la Independencia. Mexicana.&gt;, por L uis González Obregón. -«Alm~s Fuertes&gt;, cuento de Abe! C. Salazar, premiado en concurso. -&lt;El Coleadero&gt;
cuento de co~tull!bres mexicanas.-«La prens~
durante el V1rre1na.to y la. revolución de Indep~nd~ncia~, por J. G. U.-&lt;¡Filicidal&gt;, episodio h 1st6r1co.-cU::i. caballo patriota&gt;, por Micrós.
Los a.i:tículos anteriores son inéditos y fueron escritos expresamente pa.ra el número especia.! de &lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
GRABADOS:

y

&lt;1810&gt;, bajorrelieve por J. O. Tovar.- Ultimo retrato del seilor General Don Porfirio
Dfa.z. -LR. declaración de Independencia de los
Esta.dos UnidoR. ldem de Venezuela.-Retra.tos
de Hidalgo, Washington, BOiívar, San Martín, Sucre y otros héroes de la libertad deAmérica.-Alegría Heroica.-La Fundación deMé•
xico-Ten&lt;;&gt;chtitlá1?· - El Indio de Noy6ó.C1;1e;po D1pl_o~átlco en el Extranjero.-Ca.sas'
Vie1a.s.-Ed!fic1os y lugares históricos.-Vista.s panorámicas de las ca.pita)e¡,¡ de los Estados. -E! último dí~ de la. gran Tenochtitlán:
ilustracwnes muy 1nteres11ntes.-Los dos claveles.-Retra.tos de los últimos virreyes de
Nueva. E;;pafla.- Los primeros mártires de la.
. Independencia. Mexicana: ejecución delos Avila.s y retratos Y firmas de personajes notables
de .s~ ép?ca.. -Copia_fotográfica. del edicto inquisitorial contra. Hidalgo, expedido en México en 1810. - Facsímiles de· una procla.ma de
Morelos y de la. última página rlel trata.do de
paz celebra.do con Espaí!a. en 1836 etc etc
La. edición contiene, además, a.;tícuÍ~s r~lativos á las principales negociaciones mercantiles é industria.les establecidas enrMexico.
·
COPA OFRECIDA POR LA REINA DE ESE'A~A.
l'ARA. LA RIFA DE BENEFIOENOI4,

TRAJES REGIONALES ESPA~OLES,

UN A&amp;E'ECTO DEL'irNT:&amp;RIORDEL Tfvoµ,

BAILANDO UNA &lt;JOTA&gt;,

OBJETOS DESTIN .\.D()S Á LA RIFA DE BENEFICENCIA,

�EL MUNDO ILUSTRADO

ECOS DE TODO EL MUNDO

m

IENTRAS los japoneses y los rusos se
empefian ca.da día más en I a mortal pe•
lea en torno de la viejas ciudades amu•
ralladas de Mancburia;mientras el público,ávido de noticias que en algo levanten la indiferencia. glacial, característica de nuestros tiempos, busca sola.mente los sangrientos detalles
relacion ..dos con esta ó con aquella acción de
guerra en el remoto Oriente, 1a expedición británica, de la que muy poco se habla hoy en los
periódicos de información del continente europeo, pero de la que de fijo mucho ha de hablarse en poco tiempo más, sigue su marcha,
siempre triunfadora, hacia la santa capital del

Detalle del globo "Vi lle de Saint Mandé".

sa, .describe muy cl&amp;.ramente este peligro, inherente á. todas las excursiones por montañas
elevadas.
Parece impo_sible que el hombre baya llegado

EL MUNDO ILUSTRADO
Europa. por las familia s de los que viven del
mar, son, por regla. general, muy pintorescas.
Alguno de los má s grandes pensadores b.a dicho &lt;que el mar comunica á los que viven en
íntimo contacto con él, ciertos r asgos generosos y viriles, que muy difícilmente podrían encontrarse aun en los de la misma. raza. que habitan á muy larga distancia. de la. c osta&gt;. Na.da
de admira.ble tiene el hecho en sí, desde luego
que es fenómeno común á. todos los grandes espectadores de la. Naturaleza., lo mismo la continua cont.emplación del mar, que la. de las altísimas montañas perennemente oubiertas por
la nieve. Los que en las orillas del mar levanta.o sus miserables chozas para vi vir en comunión íntima con la brava. furia. del océano,aca.ba.n por tomar de él muchos de los rasgos de
su carácter.

. mercial&gt; del problema del transporte por el aire aún se encuentra. muy fuera del alcance del
esfuerzo huma.no, la solución &lt;científica&gt; del
mismo problema. es un hecho rea.liza.do, no solamente en una forma, sino en muchas.Los globos de la forma del &lt;Santos Dumont&gt;, que en
honor de la verdad ha sido igualado, sin llegar á ser sobrepasado, se multiplican, y los
esfuerzos de los inventores han abandonado
ya. los. labora.torios, para salir á los campos
de libre experimentación, en los cuales, finalmente, habrá de encontrarse la dirección de los
globos práctica y comercial.
En París se ensaya actualmente ·un modelo
de globo dirigible, que ha hecho sus pruebas
con gran éxito y que parece ser casi perfecto,
en cuanto á sus fundamentos, sobre todo. Se
llama. &lt;Ville de Saint Mandé&gt; y es de la. forma
misma del &lt;Santos Dumont&gt;, ligeramente modificada. por supuesto. Con este modelo son
cuatro ya los que han evolucionado en París
llamando la atención del público y de los cien:
tíficos, por sus buenas condiciones de estabilidad, dirigibilidad y resistencia á las corrien•
tes aéreas, escollo formidable en el que se han
hundido muchas esperanzas y se ha llegado á
la. muerte de muchos inventores.

***

á poner su planta en regiones tan altas, en las
cuales los edificios más parecen nido.s de águila, que humanas habitaciones. Los indobritá·
nicos, sin embargo, una. vez que tomaron el

00
HACIA ARRIBA
( DE Á LFRED T ENNYSON )

El rey Eduardo, de Inglaterra., es uno de los
más fervientes &lt;sportmen&gt; y uno de los que
con ·mayor asiduidad se entrega. á los varia.dos ejercicios de &lt;sport&gt; que sólo los verdaderos aficionados son capaces de entender y
de disfrutar, por consecuencia. En su yatch
en sus jardines de &lt;lawn tennis&gt; y en sus auto~
móviles, el rey de Inglaterra parece encont1·ar
energías que muchos de sus súbditos jóvenes
no tendría.o segura.mente, ni menos habrían de
sostetlér largo tiempo.
Es el otoflo la época del ya.tch. Los a.ficior.ados de todas las naciones se dan cita á lo largo de las costas y en ellas se ven flotando los
ya.tchs particulares, entre los que so organizan frecuentemente las regatas, norma y fin del
sport. El rey Eduardo, comocsportmen&gt; de pu•
ra s~ngre,_se encuentra actua.lment~ en su yatch
&lt;Br1_tt_a.nma&gt; con un grupo de privilegiados,
adm1t~dos á la. real presencia. La jira. emprendida. por el soberano británico durará
aún algunas semanas.

El globo "Ville de Saint Mandé".

***

Las fiestas del centenario de Petra.rea a.ca.han
de pasar en la. villa de Arezzo, Italia, que se
gloría. de haber sido la que sirvió de cuna al
poeta. Las fiestas han sido este a.ñ.o más lucidas que cualquiera. otra en razón de ser el cent~na.rio. Se ha efectuado una cabalgata. histórica., en la que figura.ron los más célebres pers~najes del si~lo XIV, r~presentados por los
mismos arenzrnos, cuyo tipo se ha. conservado
á través de seis siglos; de manera. que al ves•
tir el traje semejante al que usó Petra.rea la
il_u~ión_era perfecta... En un álbum que la. 'mumc1pahdad tuvo la idea. de formar,escribieron
versos y pensamientos en loor de Petra.rea los
poet!l-s todos de Italia y la mayoría. de los extra.nJeros, para los cuales Petra.rea fué algo
más que un poeta. antiguo, pues es un maestro
eterno de belleza. y de poesía.

- ¡Oh voces silenciosas de los muertos!
Cuando la hora muda.
1
Y vestida. de fúnebres crespones
Desfilar haga. ante mis turbios ojos
Sus fantasmas inciertos,
Sus pálidas visiones. ...
¡Oh! voces silenciosas de los muertos!
En la. hora que aterra
No me llaméis hacia. el pasado obscuro
Donde el camino de la vida cruza
'
Los valles d.e la. tierra;
¡Ob l voces silenciosas de los muertos !
Llamadme hacia la altura
Donde el ca.mino de los astros corta.
La. &lt;gélida. negrura&gt;:
Hacia la playa donde el alma arriba.
Llamadme entonces, voces silenciosa;
Hacia arriba. ..... ¡Hacia. arriba.! .. .'
J. A&lt;:UNCJÓN SILVA.

El Lic. Juan José Ramrrez
A yer fué el primer aniversario de la muerte
del honorable cbia.paneco con cuyo nombre encabezamos estas líneas, y cuyo retrato damos
á conocer á nuestros s ubscriptores.
Fué el Se!ior Licenciado Ramírez un liber al
d!3 profund3: co1;1vicción, siempre fiel á los princip10s const~tuc10nales, h abiendo desempeñado,
con gran acierto, car gos de mucha importancia.
durante largos afios, en varias Administraciones 9-e su Esta.~o, en los que se granjeó la estimaCJón y gratitud de todos lo s chiapanecos.
~u símbolo fu é siempre la honradez y el tr aba.Jo; por eso , al ba jar á la tumb a , todo el Estado 11oró p r ofundamente su. pérdida. • · · · · ·

La "Escala Santa.u
Un ataque á las posiciones tibetanas.

budhismo, á la que tia llegado ya si hemos de
dar crédito á los que envía.¡;¡ recientemente informes respecto á la etapa final de la. marcha.
De todas las expediciones colonia.les que los
europeos, en busca de nuevos mercados para
sus industrias, han emprendido en nuestra épo•
ca a.penas si alguna.de las que s.e han emprendido en el corazón del &lt;Continente Negro&gt; merece ser comparada. con la expedición Macdo,pa.ld a! Tibet, ~o solamente p~r su trascendencia, sino ta.mb1é~, y muy especialmente, por
la enorme serie de dificulta.des vencidas, signo
inequívoco de la importancia. política. y estra.•
t,éo-ica. oue el gobierno inglés a.signa á la. expe•
dición Ma.cdonald . .
Para. la. defensa de su altiva independencia.
y de su a.isla.miento orgulloso, muy pocos pue•
blos habrá que, como el Tibet, cuenten con el
concurso de tfl.ntos y tan varia.dos obstáculo.,
na.tura.les. Las cadenas de monta!las que por
el sur cierra.o las altiplanicies tibetanas, son
las más altas del orbe,y su formación geológica es suficientemente abrupta para. amedrentar
il. los atrevidos que, por ese rumbo, pretendieran llegar á Lasa.
Los obstáculos son de tal naturaleza, que
los audace.s que basta la fecha habían pretendido llegará la capital religiosa. que mencionamos, habían padecido, no sola.mente por las
dificultades propias de una marcha. por países
inexplorados, sino también porque los ca.mi·
nos se encuentran á las alturas enormes sobre
el nivel del mar, alturas que violentan el ritmo
del corazón y que obligan á los viajeros á
acortar inJefinidamente sus jornadas, con gra•
ve detrimento del fin perseguido. El budhista
moscovita. que en primer término alcanzó el
mérito de penetrar á la santa ciudad de La-

Otro detalle del globo.

monasteriq _de Gya.ntsé.logra.ron dominare) ca.mino y deben haber llegado ya á la. capital.
Solamente falta esperar algunos días, para
recibir detalles amplios respecto a.l término de
la. formidable marcha de Macdonald,

***

LaR poblaciones formadas en el litoral de

En la costa francesa. de la Mancha,en el Morhihan especialmente, los hombres pertenecen á
l~ ruda. raza de los i:;-randes luchadores, y viven
s!empre más Y. me1nr que los parisiPnses, por
1•1emplo. La muJer cuyo padre. cuyo novio ó
marido está siempre en inmediato peligro, se
hace paulatinamente reli¡!'iosa., y11. que su sola
esperan za de sal vación reside en la benevolencia divina. De aquí los curiosos rasgos que
prPs1:,nta el pueblo de los litorales.
En santa .Ana de Aubray, cuando el mes de
S!'ptiembre comienza á correr con sus espanto•
sos huracanes, la. «escala santa&gt; de la. iglesia
parroquial (dedicada, naturalmente, á la. santa.
patrona. del lugar ) se ve muy concurrida. Son
las mujeres, madres é bijas de los marineros
en peligro,. que solicita.o de la divina patrona.
1a. rnterce~1ón que ha de salvará sus parientes.
La credulidad y la fe se unen para. oblig11.r á
las peticionarias á que suban las escaleras
que conducen fl.l santuario, derodi1las siempre
implorando, siempre pidiendo el fav~r de la
salvación de sus allega.dos.
El espectáculo de fe sencilla, de suprema esperanza, de crédula.confianza, se traduce por
un sentimiento de infinita paz, que sobrecoge á
los que presencian la constante peregrinación
á la &lt;escala santa.&gt; en la q ue las paredes •se
encuentran tapizadas por los ex votos de mi•
llares de pobres mujeres afligidas.

***

_La. navegación ~érea ha sido la eterna pesa.•
dilla. de la. humanidad, y parece estar destina·
da á seguirlo siendo hasta el momento en que
por fin. la. soluci?n del tremenclo problemas~
pueda hallar, qmzá, en el más sencillo de los
mecanismos ensay ados. Por lo pronto, es ya.
~ucbo lo _qu~ se ha. _conseguido, y se puede de·
cir que, si bien es Cierto que la. solución «co-

Exposición de S. Luis Mlssourl.-'EI Destino dol hombro ro¡"o" · -Por
A. A. Frelnman.
.

En honor de Petrarca.-La cabalgata.

El Rey Eduardo á bordo del Yato "Brittannia ."

Arco triunfal en honor de Potrarca.

�EL MUNDO llUSTRADO

Crónica Metropolitana
L mes de septiembre es el mes de las grandes
fiestas patrias. El siglo dela libertad de que
hemos disfrutado ha iofluído notablemente
ea la formación de nuestro carácter popular,
infiltrando, muy hondamentll en el alma sencilla y tierna de la multitud, la idea. de la gloria
de la Patria y de la eterna remembranza de los
héroes.
Pocos, muy pocos habrán de ser lós pue:til~s
en los cuales, por una de esas extrañas corncideocias del destino, el autor de la Independencia nacional haya tenido la doble categoría. de
sacerdote y guerrero: el reverentismo de nuestro pueblo, natural resulta.do de los tres siglos
de ferviente catolicismo,se traduce, en este sen•
tido por una. adoración al Padre, al Caudillo,
ea 1~ que puede, de fijo, encontrarse la. misma
veoera.cióo y el rei¡peto mismo que se encuentra
en el afecto hacia los miembros de la. familia,
los antecesores y los amos.
Por semanas, por meses, hasta las más humildes de nuestras ola.ses populares, esperan
ansiosamente la. llegada del &lt;gran día&gt; en el
que podrán lucir las pobres prendas de ropa,
obligatorias en las grandes fiestas, y en el que
podrá.o lanzar á. los cuatro vientos los estertores de sus vivas, sinceros en la mayoría. de
los casos.
.
Los ·prepa.rativos para la fiesta de septiembre revela.o hasta qué grado la idea ne patria
se encuentra profundamente arraigada en nuestras clases populares. Solamente al ver la emoción inten3a que se apodera. del pueblo en el
día de septiembre, se puede afirmar que entre
nosotros es muy difícil, imposible por mejor
decir, que llegue á. arraigar la forma monárquica. Se cuenta, y parece que algo de ello es
cierto, que en la~ ~ciagas épocas del imperio,
cuando la imposición de las bayonetas francesas obliuaba al pueblo á manifestarse, si no sa·
tisfecho "cuando menos tranquilo bajo el dominio d~l príncipe de Hapsburgo, se escuchó
con frecuencia, en las calles, el i¡rotesco grito:
&lt;¡viva el emperador de la República Mexicana&gt; ......
Ei en México algo que forma parte ya de los
va.Hes y de las sierras, de. los volcanes, ?-e la
flora del suelo mismo, la idea de repúbhca y
de independencia. No en vano las anteriores
generaciones han regado nuestro suelo, hasta
empaparlo, con la sangre caliente de sus arterias 1 y han sabido recorrer las quebradas y
subi r las cimas, siempre al mágico grito_de libertad. Ea los grandes días de la Patria, en
las celebraciones populares fastuosas, es en
las que puede verse sin cubiertas y desnuda,
en todo el esplendor de su vigorosa naturaleza. criolla., el alma del pueblo.
Toca á la madurez la cosecha. cuando en las
leja.nas haciendas, en íntimo contacto con la
lujuriosa vegetación, en medio de todos los
aromas y de todos los cantos, se celebra la
fiesta nacional. Los pastores vuelven al aprisco mostrando, en la. nieve de sus admirables
denta.duras, la infantil alegría.; los peones olvidan por un solo día todos los siglos de es·
pa.ntosa miseria-más moral que física-en la.
que se han hundido, á causa de la no educación y del fanatismo impuestos por la dominación hispana; y dejan flotar su pobre espíritu
pueril en leja.nas regiones desconocidas, en las
cuales la existencia es mejor, pensando solamente en que, á pesar de sus dolores y de sus
humillaciones y á pesar de sus esclavitudes y
de sus miserias, tienen la infinita dicha de ser
mexicanos.

E

1
1

'.

y en la alegría. heroica de septiembre, por
uo fenómeno curioso, ya no tiene lugar el odio
al español, que antes formaba la mitad, cuando menos, del contento del día; desde que las
últimas desdichas de España,consecutivas á la
guerra con los Estados Unidos, fueron conocidas en sus dolorosos detalles por el pueblo,
una especie de misericordioso afecto substituyó al odio, más legendario que efectivo, que
de generación en 2"eneración se trasmitían las
clases poco ilustradas. La madre patria. era
algo fabulosamente malo; a.lgo cuya crueldad
se citaba como modelo en las pláticas familiares. La. guerra vino á demostrar que en la leyenda. negra de Espaiia mucho era lo que á
nosotros mismos se debía, y desde aquel momento el corazón de nuestro pueblo, lleno de
arranques y de impulsos, amó en España el sufrimiento, el hondo y desesperado sufrimiento
de la derrota.
Por eso en las fiestas que los espaiioles celebra.o se escucha.o, á la vez,los &lt;olei:&gt; españoles
y ]os alegres &lt;vivas&gt; mexicanos. Y los iberos
sa.beo divertirse cuando se deciden á hacerlo.
En los últimos días lo han demostrado suficientemente: todo aquello que á la raza latina
gusta. todo lo que puede traducirse por una
hora de esparcimiento, fué dispuesto por la. comisión en forma tal que no dejara que desear
ni á, los más difíciles de contentar.

EL MUNDO ILlJSTRADO

Los· OBREROS

***

Si el mes de septiembre tiene, para nosotros,
la alegría de la.s fiestas de Indepencencia, tiene también, por desgracia, las tristes record&amp;·
clones de Molino del Rey y de Chapultepec.
Cierto que en los dos casos citados, en las dos
jornadas sangrientas, inútiles, ~oloros'!'s, l_a
gloria, por una de las compensaciones misericordiosas de la suerte, no fué precis11mente de
los vencedores; cierto que, en la vida remota,
infinita., de las naciones, los aniversarios de
esta natura.laza deben ser aniversarios de glo·
ria; pero es ta.mbién cierto que el triste recuerdo de la inutilidad del enorme sacrificio nos
persigue con la tenacidad de una. pesadilla espantosa. Los niiios de Chapultepec, sacrificados en la brutal forma en que el destino toma
sus víctimas, han dejado un largo reguero de
luz propia y serán siempre un ejemplo d~ ab·
negación: los ejemplos nunca son demasiado
numerosos.
Pero las jornadas de Molino del Rey y de
Chapultepec, con ser dolorosas, sangrientas,
ejemplares, no tuvieron el efecto inmediato
que, si no justifica, cuando menos aminora la
enormidad del desastre. La ambición de un
militar soiiador cubierto con las ropas de un
césar, la impericia magna de Santa-Anna y sus
graves errores, hicieron-que fuE&gt;ra un camino
de vietoria el que trazaran las águilas ameri·
ca.nas en nuestro país, cuando bien podría haber sido una vía dolorosa.
La. suerte nos fué infiel. Por fortuna, la infi·
ta misericordia del padre Tiempo ha venido
lentamente curando la llaga y vertiendo en
nuestros recuerdos la consoladora. bruma. del
olvido.

***

Avecínase ya el invierno con su grato cortejo de tardes macilentas, que parecen estar
muy enfermas, de madrugadas frescas y blan·
cas, de nocbes copiosamente regadas de la plata estelar. Los que no aman al invierno, los
que no saben traducir en palabras que llegan
al alma las misteriosas armonías de la tarde invernal, no dejan de llorará la aproximación del frío. El frío, como el dolor, como la
muerte, son nobles, son santos, son consoladores.....

Páginas de la Moda

Bajo la aurqra roja, que clarea
por el camino blanco de la aldea,
desfilan los obreros en cuadriga ..•
Resignados y mudos, los colosos
dejan colgar los brazos poderosos •
al azar de la marcha y la fatiga.

Trajes de Otoño.

Tienen perfiles anchos y salientes,
el cabello les cae sobre las frentes,
las espaldas son bloques de cantera ...
y cuando están dispersos y distantes,
se recortan al sol, como gigantes
que marchan al asalto de una hoguera.
Ante ellos, entre tules de neblina,
alzan las chimeneas de la USINA
sus dos brazos de sangre coagulada,
y en la amarga, tristeza del paisaje,
aquella obscura muchedumbre en viaje
parece una gran fuerza maniatada.
Deja tras ella muerto el caserío
donde tiritan de dolor y frío
las mujeres, los niños, los ancianos ..•
... Al obrero que vuelve la cabeza
se le anega_n los ojos de tristeza
y se le crispan, sin querer, las manos.
Pero por sobre el ala de amargura
que cubre, como un techo, la llanura,
flota una claridad deslumbradora •••
Es la esperada redención que viene:
entre las manos, como cetro, tiene
las fulgurantes llamas de la aurora.
Y la obscura y doliente caravana,
entonando los cantos de mañana,
entra á su negra cueva de dolores,
como una tempestad hecha poeta,
que al fin estallará sobre el pla.neta
en una colosal lluvia de flores.

ANTENOR LESCANO,

MANUEL UGARTE.

L

modas para otoño é invierno muestran
ma.yores cambios que otros aiios. Las
.
ma.nga~, que son el barómetro de los est1~0s, son, generalmfnte, anchas hacia arriba,
111ustándose al brazo del codo á la muñeca.
Los cuerpos parecen ser de dos distintas clases: una, adaptada á las mujeres delgadas y
ot~a, á las gruesas; ya se deja entender que 1'as
primeras llevarán cuerpos holgados en ianto
que las últimas habrán de usarlos ~strechos.
En la.s faldas, le.moda.ha ido al extremo: son
muy anchas y serequiE&gt;re. para hacerlas, gran
cant_idad de género. Una. fa da de moda. debe
medir, cuando menos, 4.50 metros de ba!le,
pues la ma.yor parte mide 9 ó 10 metros al re·
dador de la. bastilla.
No será fácil arreglar las faldas de moda y
me!1os lo ~erá adap~ar las del pasado afio al
estilo corriente; con todo, se les dará cierta
novedad por medio de ol3ines y entrepaños. Las
nuevas fa.Idas serán circulares en su mayoría·
las de cuchillas se acomodarán á la figura me~
die.ate pliegues, en lugar de cortar las tela, como lo hacemos hoy. Ea verdad, el problema
más a.brumador de este año será la confección
de una falda.
Las bandas y bieses sufrirán también modiAS

TEATROS.-Rachelle_Fabrls, bailarina de Arbeu.

FIGURINES NÓ.MEROS

1, 2 Y 3.

�Et MUNí&gt;O

EL MUNno ILUSTRADO

ILUSTRADO

continuándose en la espalda para. formar una.
especie de chal. Gran cuello de tE!rciopelo amarillo bordado, cruzando por med10 de pasamanería..
.
1·
NúM. 6.- &lt;Toilette&gt; de inter10r en muse 10a
de seda amarilla sobre fondo blanco,mont ada
á frunces en el canesú de galones, formando
greca. Rombos de &lt;guipure&gt; adornan las estolas, mangas y bajo de falda.
.
.
NúM. 7.-Traje de doulard&gt; azu~ páhdo impreso con pastillas negras guarnecido de escarolas de tafetán y de listones Liberty azul pálido. Metraje: 15 metros de doulard&gt; y 25 metros de listón· 5 metros de tafetán.
NúM. 8. - V~stido en etamina ~risclaro guarnecido de abullonados de la. misma tela Y ~ncaje «Cluny&gt;, Metraje: 6. 50 metros de etam10a
y 5 metros de enea.je de 15 centímetro~ de ª?cho.
NúM. 9.-Traje en paño neg:o h~ero, alto
cuello y corbota de encaje; cuelhto _c~rcular de
terciopelo rayado de negro. Me~ra¡e. 6 metros
de paño 25 centímetros de terciopelo Y 3 metros enc~je de 15 centímetros de ancho.

ficaciones: ahora se plegarán ,y unirán á los
trajes encabezándose por uno ó ambos lados,
ó bien la unión se efectuará por gruesos cordones generalmente de color y tela distint'!' del
traje. ' Asimismo se puede obtener_ un precioso
adorno de bandas cortándolas circulares', de
7 á 8 centímetros de ancho, y a.plegadillándol~s
hacia el centro, guarneciendo la circunferencia
con estrechos galones.
Los ola.nes son de gran &lt;chic&gt; y se hará:° más
pequeños que hasta. el día.: ¡qué &lt;met:a.Je&gt; se
empleará para un traje siendo los vestidos tan
amplios y llenos de olanes!
.
Las nuevas falda.;, son considerablemente
cortas a.un para los trajes más lujosos de casa; y, diré más: casi no se verán las colas e_n
ningún vestido, siendo todos de ~n largo umforme, á pesar de lo cual se necesitarán de 8 á
9 metros de género do ble ancho, y, en tafetán
ó materia.les estrechos, de 18 á 24, pues que las
mangas, cuerpos y faldas, serán de intrinca.da.
confección.

•

***

Las chaquetas y sacos de a,brigo variarán
mucho en forma, llevándose los boleros, las
chaquetas de cortos faldones, de 48 á 50 centí•
metros, y las levitas muy largas. Los faldones
son á veces separados del cuerpo, Y, acerca.
del contorno, no hay regla cierta: pueden ser
de igual largo al frente y espalda, ó descender
de la espalda al frente, de 6 á 12 centímetros ó
pueden estar cortados al ni ve! de la cintura
por el frente y formar caída á la espalda, ó
bien caer en punta en el delantero y espalda,
dibujando arcos lateralmente; en suma, se per·
mitirán toda clase de fantasías, con tal que
ofrezcan un bello conjunto. .
.
.
Las mangas del severo estilo &lt;D1r~ctor10&gt; no
serán muy ajusta.das en la parte baJa.;_ el puño
muchas ocasiones es del mismo material Y, en
otras, del género usado en ~l adorno, y queda
muy bien con caída. de enea.Je.
C. GALINDO,

LAS PASAMANERIAS
(Carta de una parisiense).

(: EGUN parece, no hemos concluido aún con
las pasamanerías
Este género, á qtie i,e ha vuelto hace dos ó
tres años estuvo abandonado durante tanto
tiempo q~e ha sido necesario formar nuevas
obrera~ y emplear un aprendizaje completo.
Este trabajo da hoy los más hermosos resultados y los adornos de pasamanería realzan
un gran número de &lt;toilettes&gt; y hasta forman
abrigos.
.
Se hacen estolas enteras, esclavinas, anchas
tiras en las mangas, con esas hermos!l's pasamanerías de seda labradas como enca¡e en que
varios cordoncillos de seda de tamaño mezclado reemplazan el hilo.
He visto sobre una capa de forma japonesa
de terciopelo negro, una boa finamente traba·
jada terminada en un ancho trenzado con be•
Ilota~ colgantes para adornar el delantero de
la capa.
La guarnición se completa con un par de
hombreras con franja, que dibujan los hom-

e}

o
NUtSTROS FIGURINtS
NúM. 1.- Bolero y falda á propósito para
tafetán luisina., velo, pongee, etc. Nuestro modelo es'de tafetán raya.do con puntitos blancos
y malvas, adornado con anchas bandas blan•
cas y &lt;stra.ps&gt; estrechos pespunteados en tafetán malva liso. El cuello, la banda del fondo

FIGURÍN NÚM. 4.

en el bolero, la guarnición de las mangas y el
peque!'lo ornamento de los lados de la falda,
son bandas de bordados de sedas que remedan
el estilo de Oriente. La. falda es en tres volan·
tes: el superior se detiene á los lados del de111.ntero y está extrañamente recortado.
NúM. 2.-&lt;Jacket&gt; y falda modificación de
estilo &lt;Directorio&gt;, il!'ualmente adapta.ble á
la.nas ligeras y sedas. Modelo en verde claro;
chaleco y vueltas de Suecia blanca y cuello y
bandas de terciopelo verdeobscuro. La falda,
en largo redondo, tiene un angosto delanter_o,
plegándose al rededor de las caderas con phegues invertidos, lo que da un efecto agradable.
.Puede recortarse la tela al revés al nivel de las
caderas. La chaqueta lleva un corto faldón á
los lados y espalda.
NúM. 3.- Traje dibujado para sedas suaves
negras. La falda está en largo redond?, con
trece cuchillos, cayendo en blandos phe_gues
naturales á lo largo; está montada á la cintura por pliegues del ancho del cuchillo que bajan insensiblemen~ por las caderas, s10 pe~puntearlos. El abrigo se hace con forro ó sm
él. El adorno del traje consiste en bandas fruncidas por el centro y figurando rosetas en los
extremos. El cuello y puños muestran &lt;straps&gt;
diagonales de terciopelos verdes sobre un fondo de seda crema..
Nú M. 4. - Elegante traje en tela blanca con
tres volantes bordeados por ba ndas de raso;
los dos superiores se abren en el delantero,
guarnecido de bandas cruzadas y abotonadas
debajo de un canesú de encaje. Blusa de encaje adorna.do con bandas como las de la falda;
mangas obispo con dobl~ vol~nte.
.
NúM. 5.-&lt;Toilette&gt; de 10ter10r, fruncido por
encima de la cintura. Mangas muy amphas,
)

FIGURINES N ÚMEROS

bros, mientras una larga punta del mismo tra•
bajo se alarga en la espalda pasando del ta.lle.
Todo el contorno del abrigo está adornado
con un ligero saliente de armi!'lo.
La forma japonesa es vaga, recta y flexible,
con mangas rectas muy grandes. Este abrigo
puede ser muy corto y así tendrá más gracia.
Esta forma es muy elegante y los adornos de
pasamanería de que hablo y que se aplican
igualmente sobre toda clase de pa!'los, seda ó
piel, agreg an mucha riqueza al traje.
He visto una estola de pasamanería. a.plica.da sobre terciopelo color madera en gradación
de tonos, rodeada de volantes del mismo terciopelo cortados en «forme&gt;, con amplitud y
derroche de tercio pelo sobre el delantero como
para alargarlos en manteleta.
El conjunto estaba rodeado de una tira de
visón con un pequeño &lt;empiecement&gt; y cuello
oficial de visón.
Este abrigo de fantasía es una. linda entrada
de temporada para los días algo frescos, pero
que no requieren aún el uso de un abrigo caliente.
El fondo es acolchado. E l volante es muy
flexible. Esta forma es muy agradable para ponérsela sobre los hombros con un traje de pa·
ño claro para hacer visitas. Equivale á un
abrigo de piel como en&lt;toilette&gt; de ve~tir.
Se ven también lindas guarniciones de pasamanería ya preparadas para adornar la parte
superior del corpiño.
El cuello alto y varias tiras de pasamaneria
de unos dos dedos de ancho1 sirven para lo
mismo. La punta de las tiras termina en peques
i'los motivos de roseta y bellotas.

1

,,_~.

.

~
\ \11_____ ,.,,,~_,________.)
FIGURÍN NÚMERO 5.

F IGURÍN N Ú MERO 6.

7, 8 Y 9,

Muchas bellotas enormes ó una ligera lluvia
de bellotitas en &lt;pampilles&gt;. Los corseletes que
e~tán muy en moda y favorecen un talle bien
ajustado, están adornados también con motivos de pasamanería para disimular el cierre.
He aquí una &lt;toilette&gt; muy linda de tafetán
color madera salpicado con motitas color malva satinadas de diferentes t amailos.
La. falda disminuida arriba está fruncida
muy fiua alrededor de las caderas, dejando un
pequeilo espacio plano por delante para.formar
un delantero e;,trecho.
Tres volantitos en &lt;forme&gt; guarnecen los bajos de la falda. Una estrecha pasamanería co. 1or madera toda franjeada. de bellotitas, se extienden sobre la cabeza. del ú ltimo volante.
El corpi!'lo forma blusa con un corselete hecho de tafetán semejante. Está hecho con &lt;empiecement&gt; el corpiño. Dos volantitos dan la
forma esclavina, sobrepuestos con la misma
pasamanería..
Anchas mangas, con volantes, fruncidas de
arriba abajo sobre el centro del brazo, requieren el mismo adorno con abullonados de muselina de seda color madera hecho de un plegado abun dante.
Esta. manga es corta y se detiene en la parte
inferior del codo s0bre anchos puilos de &lt;guipure&gt; de Irlanda; la misma &lt;encolure&gt; de «guipure&gt; puesta sobre un fondo de pana color
malva.
Estas faldas de tafetán flexible no están fo.
rradas, para dejará la tela toda su flexibilidad y blandura.
Un viso de tafetán color madera, liso, ador•

nado con volantes para armar bien los bajos
de la falda. r ~emplaza a l forro de seda.
Esta falda toca al suelo, apenas arrastra por
detrás y el viso está á dos dedos del suelo.
El más ligero movimiento de la mano ó hasta un botón ó una brida bien puestos, permite
levantar ligeramente para andar la parte de
cola de la falda.
Las mangas del traje que he descrito es lo
que más se usa actualmente.
Como os decía, se hacen bastante anchas,
sujetas al dorso del brazo por una serie de tres
ó cinco fruncidos y se det ienen debajo del codo, terminadas con un volante ó un encaje
fruncido.
Y para terminar la manga. se ha inventado
uná especie de mitón de encaje que se pasa sobre el brazo y que se sostiene por medio de un
elástico, bajo el volante de la manga. Este eu•
caje de puño es calado sobre la piel y se detiene en la mano. De este modo se puede tener á
voluntad, una manga larga ó una corta.
Es muy pr áctico y elegante á la vez.
Los corpiños, todos de &lt;guipure&gt;, continúan
usándose mucho y se g uarnecen coa prvfusión
de valenciennes. E ste enca je parece que va
siendo el favorito. La forma bolero que se abre
sobre una camiseta de muselina de seda, es l a
más adoptada.
Un ancho cinturón corselete, de tafetán flexible de dos tonos muy claros, malva y azul
celeste, ó rosa y maíz pá lido, r ejuvenece y renueva un poco este estilo de corpiño siempre
tan cómodo para adaptarse á todas las faldas,
BARONESA LlVET,

�EL MUNDO ILUSTRADO

1nstala6lón OB 1a Gomoanía GBrVB6Bra ' .TOIU6a uM6Xi60. s. fl."
E.n la E.xoosiGión d6 St. Louis Missouri, 6n 61 orBs6nt6 año.

tx~osi,~flLl
san-tui~,

Palabras que no
se pagan con oro

de

~
Los consejos ·y las ·)piniones de· extraños, tíenen más ó me::10s valor, según la importancia de la persona _,que los prol!uncia;
desde luego las opiniones de los sabios y sus consejos, sirven de
guía á los que no han podido deáic:arse enteramente al cultivo- de
la ciencia, sea por escase!'. de recursos, falta de tiempo ú otras circunstancias.
Afortunadament e hombres ilm,tre3 se han_ dedicado por
completo al estudio, sacrificando su j1Lventucl, sus pasiones, y su~
placeres, en bien d€ los desheredados de la ciencia, y ellos no&lt;i
aconsejan y guían, ens€ñándonos á escoger lo bueno y á aprov€char lo útil en todas la.e; fases de nuestra vida.
.Así hay palabras rectas y severas, dignas de transmitirse á la
posteridad ; conceptos imperecederos y opiniones que siempre vivirán en la memorill. de las multitudoo que han sabido aprovecharlas.

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Entre ellas podemos contar á la del Dr. Rafael Lavista, emimmte Médico, cuyo recuerdo vive latente en tQ&lt;los cuantos han
oído hablar de él, quien se expresa de este moclo en un autógrafo
que tenemos al frente :
.." Habiendo _expe.riJ;l'.lentado en algunos enfermos el "Vino de San
Germán," lo recomiendo como un buen tónico y reconstituyente.
- Dr. Rafael Lavista.- Rúbrica.
La opinión de este ilushe médico, que fué Subdirector y Profesor de Clínica de la Escuela N. de Medicina de }féxico, es de un valor inmenso, pues gracias á ella, todo aquel que por desgracia sienta sus pulmones roídos por el implacable bacilo de la Tuberculosis, tan común en nuestr~ país; agotado por el terrible Paludismo, endémico en nuestras tierras bajas, debilitado por la .Anemia,
propia dé nuestro clima tropical, Impotente, Inapetentes, falto de
energía, inútil, en fin, para cnmplir con su misión en el mundo,
sabe que puede encontrar en el ''Vino de San Germán," el remedio
seguro de sus males y el mejor antídoto para toda clase de enfermedades endémicas ó epidémicas, pue3 tonifica y recon.citituye
el organismo.
Se recomienda por su agradable sabor y debe tomarse por
las personas que deseen cc,nseryar su salud, ó recuperarla, si la
han perdido.

-;-\

~1~ -

.T

~

Ciudad de México ..•: . . ~ fl./U)'
P achuca .... .. . .. . . ... . &amp;.6.25
To luca. ... . .... . . . . .. 7 5'5.'85
· Quer ét ar ó .... .. ¡ ~. 1.. ,; 5Ll40 ,•
S a.ltillo .. . ,. .. . , .... L j 4-0.05,
San L uis Potost:. ~.". . 46. 90
T ampico . . . . ... . . :--. . . . , 55.20·
Celaya , Silao, Ira.pu~ ~ ~ L 1
to,
~
. ,
Aguascalientesi .•,. . . .. 50. PO
Torreón . . ..... . .... .. .', 45.60 1
Parr al. . . . .... .1. ~ ·~ ~ - . 47,[&gt;0
Gua.da.la.j ar a .. .. .. -~ ..- 56.25 .
Monterrey .. . .. : ... p · ~8.15 1
Los boletos SOJl bú~p os pa.0 l
ra. hacer el viaje en cinco días
en una. ú otra dirección.-El
límite final de los mismos
boletos es de 90 dí as; pero en
todo caso no serán ¡uen_os1
más allá del día. 15 de ioiembre de 1904. --Se ha.ce a.rr e·11:los pa.ra. apartamentos de
Pullman, con camas directas.

Dudleu T h omaa, Aarente viajero de Pasajes.

Apartado núm. 3 4.,-TORREON, Coah.
•

•

-

---=--

Dewit H am mond , Airent e:vlaJero de PasaJeo.
la. San Fran cisco, 8.-ME:i¡;I'Co;¡rl-.'F!
r

c1

W. S: Fams&lt;worth, A gente Gener&amp;1..
1, San Francloco Núm. 8 , México, D. F.

1

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r 'J
C • ')

•'
,

1

•¡

Esposición universal Paris 1900 Medalla de 'oto.

Unico Representante en la República:

JUAN OOSSE
fflfxico, Jlpartado 567.

· De venta en las Droguerías, Boticas, Mercerías
--,~-,~~~,-~.~ 000000000000
Píldoras Digestivas y A.ntisépticas~8

.Del Dr.. B. Huchard,
de París

l!!Jfi§ ~~IBIP1ffi~Ilt1W
un~rrn®rm

IEW 1rt11D&gt;~§ IL~§

cuotas de vLJje redOlfdo,,
y'
en moneda .amerruna.

Dmtu. ,ara los wos con lllama.

'

Plattadas, para los casos sin dla'l'l'ta.

8

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Año XI.-Tomo II.-Número 12.

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MEXICO, SEPTIEMBRE 18 de 1904.

Gerente: LUIS REYES SPINDDLA.

Director: Lic. RAFAEL REYES SPINDOU.
Registrado como artrculo de segunda clas.t' en 3 de Noviembre de 1894.

Es conveniente convencerse de que el

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de\varias naciones, sólo se curan completa y radicalmente con el

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Depósito general:

José Uihlein, Sucesores,
Almacén de Drogas, Coliseo Nuevo 3. MEXICO.

· 1 81 O
l!ajorrelleve de J. C. Tovar, para " EL MUNDO ILUSTRADO."

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>-Enfermos del Estómago

•

L UNDO LUST~ílDO
Año XI.- Tomo ll.-Número 12.

l!EXICO, SEPTIEMBRE 18 de 1904.

Subscripción mensual forinea. .... $ 1.50

ldem

ldem en la Capital.. $ I. Z5

Gerente: LUIS REYES SPINOOU.

Director: lle, RAFAEL REYES SPINDOLA.
Registrado como art1culo de segunda clBM en S de Noviembre de 1894.

Es conveniente convencerse de que el

DIGESTIVO MOJARRIETA
es lo único positivo, lo único en el universo que en realidad cura
rompletamente las enfermedades crónil'as drl estómago é intestinos. Opuesto este medicamento á la engañosa acción de todos
los otro~ que se anunrian y e~tando muy pn,lmda la superioridad
que posee contra cuanto exibte, cada enfermo asegura su vida
exigienclo que esté grabado sobre cada oblea el nombre

DIGESTIVO MOJARRIETA
DISPEPSIA, GASTRALGIA y ENTERITIS CRONICAS

Con sus síntomas: Agrios después de ·-_ las comidas ó Acidos del estómago, Sed excesiva, Hinchazón del estómogo ó peso en el vientre por poco que
· se coma, Digestiones lentas ó incompletas que producen Sueño, Repugnancia, Mareos, Dolores del estómago ó del vientre, Vómitos persistentes y Diarreas
cron1cas.
Son' enfermedades que según enseñan millares de
personas bien conocidas y respetables, á quienes se
vió~sufrir durante muchos años medicinándose inutilmente, y además reconocen eminencias médicas
de\varias naciones, sólo se curan completa y radicalmente con el
r

•

DIQESTIVO ·. WIOJARRIETA
Depósito general:

José · Uihlein, Sucesores,
Almacén de Droga s, Coliseo Nuevo 3. MEXICO.

· -· · 1 8· I O
l!eJorrelleve de J. C. Tour, para " EL MUNDO ILUSTRADO."

�L

OS pueblos, como los individuos, ~ienen una mayoría de edad Y una
época de nece aria emancipación. Momento de~isivo-y ~olemne, dig_
no de la "piedra blanca" y de la conmemoración. Abierto el fruto,
la semilla fecunda, eae en tierra y comienza su vida. autónoma, independiente y libt·e, llena de promesa. de fronda y de llores; de ganado
el capullo, de él se e ·capa hl. alada. mariposa. é inicia su vidii efímera., pero prolífica., entre nectarios pe1•fumados y pintadas corolas; roto el huevo,
el polluelo, que ha de ser de pués colibrí, rui eñor ó águila, bate sus1tl~s
trémulas queriendo enseñorearse del espacio, peimi, su naciente pluma.Je
de pedrería ó ensaya, con indecisos murmullos, lo que después ba.n de ser
gorjeos deliciosos y cantos mágicos.
Los pueblos, como los hombres, tienen incubacione · mi terio as, obscuras silenciosas. Vienen á veces de las más 1·emotas lontanilllZa de la
histo;ia germinando como imientes bajo tier1·a ó evolucionando en la obscuridad cowo larvas, para ·ostentarse,de pronto, en toda. la. lozanfo de su
juvenliud y de ·u virilidad. Tales los pueblos peruano y mexicano en América.. En ocasiones brotan, como excrecencias, en los tronco vigor os y
robustos de naciom~lidades preexistentes, y crecen y se de.sarrollan y acaban por agregar e y enraizar por su propia. cuenta, constituyendo organismo completo y acabados. Tales las grandes nacionalidades europea
modernas, nacidas nl abrigo y nutl'idas con el jugo del tronco romano, y
autónomas é independientes hoy. En otras, como en el injerto, las dos cepas se aproximan1 se unen, acaban por fundirse y llegan á con tituir una
nacionalidad di tinta y di,ersa de 'las que le dieron origen. Tal la nacionalidad inglesa.
A veces una nacionalidó.d pod rosa, Espafia, demos por caso, ó Inglaterra ú Holanda, se en-ancha, invade, conquista, coloniza, y con el
tiempo los retoños que embró e emancipan é independen, y lo que era
el almácigo de una naciono,lidad, se ti:ansforma en un almádgo de nacionalidades. Así urgieron los E ·tados nidos, las repúblicas latinoamericanas, México, la primera en la emancipación, y la nacionalidad boer,
hoy de!:iapat·ecida.
México y el Perú ofrecen esta. particularidad: fut&gt;ron naéiona.lidades
completas, organismos armonio os y uperiores, tuvieron organización
peculiar, y de de muchos puntos de vista admirable, representaron, respectivamente, México, la fuerza, cou su organización ¡!Uerrera, u autocracia gubernamental y su. ociali ·mo de E tado¡ y el Perú, el bienestar
con todos sus idilios. toda su paz y todo ·us encanto·.
Estas dos pot~tes nacionalidade pudieron haber e,olucionado al
siwple contacto de la civilización europea y bajo la b nMca inJluencia.
del buhonero y del misionero, y pudieron, acaso, haber conserva.do todo
lo bueno y t-0do lo grande que les era peculiar é indígena, adquirido toda Ja luz y toda la energía conquistada por las viejas nacionalidades europeas, y ]legado,aca o,á constituir entidades ·ocia.les y políticas eclécticas y vigorosas, grlicias al injerto ele lo bueno con lo bueno y de lo grande con lo grande.
No fué así: Lo conquistadores de América no eran jardineros ni hortelanos: eran leñadores. Antes que en injertos pensaron en desmonte .
S ega.ron, 11,batieron, derribaron el árbol para cosechar el fruto; este1•ilizaron la beredad en u afán de levantar la cosecha., y so p1·etex.to de reHgi6n y de civifüaci6n, 11-niquils.ron Y dévastaron, no dejando florecer lo
que ya había y prohibiendo que se sembrara en el nuevo terN&gt;no la. vieja
y extranjera semilla.
En vano el misionero filántropo clamaba co11tra el encomendero que
explotaba al indio ó contra el español que postergaba al criollo. Aquellas
lamentaciones, aquellas protestas, aquello gritos proféticos, venían á.
morir en los pi·imero peldaflo del tl•ono ibérieo, como muere el oleaje,en
las playas arenosa , 8D inofensiv11,s e pumas de resaca.
En vano el gobernante per pi.caz proponía reforma , sugería medidas,
iniciaba mejoras: todos esos clamore se extinguían en murmullos adormecedores.
En vano.el malestar y el descontento llegaron á traducirse en maquinaciones y en conspiraciones: Espa.fia. creía remediarlo touo con un escarmiento, creyendo que la horca basta á aplastar el derecho y que el cadalso es parapeto eficaz. de la tiranía.
Dentro de este régimen, obscurantista y opresivo, de la. antigua civilización, no quedó más que un residuo de idolatría disfrazado de cristianismo. El indio aceptó la sumisión porque en la su.mi ión babia vivido,
y el criollo incubó ordamente lo mismo us rencores que sus derechos,
haciendo vapt&gt;r para lanzarse á la. tremenda y gloriosa a.veo tura de la guerra de Independencia, y seguro de que el indio, guerrero p01· atavi mo y
dócil por hábito inveterado, no le negaría su inconsciente conourso.
Llegó el momento, el inmortal Hidalgo lanzó el grito y aquella. obispa produjo la conflagración.
Le. epopeya de la. Independencia está ya escrita, definitiva y admirablemente e crita; su martirologio es completo tanto como es doloroso, y
cada uno de sus cantos es digno de Homero. Ni siquiera. la bosquejaremos aquí.
Pero una cosa sí interesa é importa. bacer resaltar, y es que nuestra
Independencia no es pura y simplemente, como lo hubiera sido la insurrección triunfante, de los cipayos, tan sólo una guerra. del oprimido
contra, el oprE'sor, tan sólo una rebeldía del esclavo contra. el capataz y la
aspiración de un pueblo á su a.u tono mía y á su "sel f-governement."

Sr. G1meral D. Porfirio Díaz.
No; por oulpa., sin duda, de los errores de España en la administración y gobierno de su colonia., l a lucha. de Independencia e engrandeció
y n o fué tan sólo la del oprimido contra su opresor, sino la, del derecho
universal contru. la fuerza universal, la de la justicia inmanenteéinviola.ble contra l a arbitrariedad contingente y deleznable á la postre, la de
la dignidad humana contra el oprobio despótico, la de la pureza contra.
la corrupción y la de la virtud contra el vicio.
La Independencia de México, como la Re.olución inglesa. y como la
Revolución francesa, no es simplemente un becho nacional, ni una. gloria
puramente local. on un hecho y una. gloria esencialmente humanos y
que han afectado é inlluído no ólo en la exa.lta.ción de nuestra dignidad
y el acreoontamiento de nuestro bienestar,sino también en los del bienestar
y de la dignidad hu.manos.

El Ultimo Retrato del Sr. Presidente de la República
ENGALANAMOS esta página de EL MUNDO !LUSTRADO con la repro.
ducción de un ma.gnffico retrato del Sr. Gral. D. Porfirio Diaz, hecho
en los talleres del Departamento de Estado Mayor de la. Secretaría de
Guerra, por el hábil fotógrafo Sr. Antonio Cruces.
El r etrato del señor Presidbnte es el último que se ha toma.do y uno
de los mejores que se conocen, ta.nto por la exactitud del parecido, como
por la naturalidad de la postura y el buen efecto áel olarocrbséui:o. El
Primer Magistrado aparece vistiendo el gre.n uniforme de General de División y lleva al pecho a lgunas de las condecoraciones nacionales y extranjeras que se le han conferido; entre ellas el gran collar del 2_de abril,
y la. del León y el Sol de Persia.
La. fotogra.Ha es directa y mide sesenta por ciI1cuenta. centímetros.

�Cómo es y cómo debe ser el Patriotismo
E

c:¿____;5

L rasgo más característico de_ t?do ser civilizado es el do~io ~ue
ejerce siempre sobre sus sentimientos, sus afectos, sus pa 1ones, el
,
freno que sa.be poner á todos sus impulso~ y á todos sus anebatos y
el gobierno de toda su conducta por l!I' razón ilustrada Y serena..
En el hombre inculto, en el sa.l~a¡e, en el degenerado, la pa~ón y J_a.
acción se confunden en un ímpetu sunultáneo y en. una tendencia i.rre~e:nva. Al de,eo ba de seguir la pose ión; 613: cólera., la v_enga.nza¡ al ,rmedo,
Ja fuga y todo rápida, instantáneam~nte sin aportar intervalo , sin tolerar tra~ icione , sin. reconocer ob~tacul(!S.
.
En ¡0 seres inferiores, el empu¡e pas10~al es, por decirlo así, exP_lo_s1vo es el e tallido del rayo 6 la conll.agrac1ón de la pólvora Y por sub1to
y por no gobernado e en gen~ral dañ)no y ~estruc~or. El a_lma del sa!v;aje,
como la del niilo es un kaleido copio de unpre iones vwa y fug1t1vas
seguida de actos ~do y brutales: á. la carcaja_da sucede, sin transición,
el rugido; á la caricia, el zarpazo· á ~a gener~JS1d~d, la vonga.nz3:; á la caridad, el desp jo. Eu e tas alma rudimentar1as ninguna tendencia es peristente·ningún de eo, constante; ninguna voluntad, perseverante. Capaces
de impu)sos desmesurado , no lo son de esfuerzos permanentes; van oon
gusto al a alto· pero rehu an el sitio en regla; to~o lo inmediato los at~·a_e
y todo lo lejano los desalienta.¡_ caminan en la. vida á. saltos y su actiVl.dad es intermitente de ordenacta, incoherente , in má brújula que la necesidad del momenÍo, ni más itinerario que el de la }?luma en el viento.
Seres así que jamás meditan. para _ob_ra:, que J_amás ca!culan para
decidJr y que jamá e vigilan, ru ~e _dlsciphnan, ~1 se gobiernan, son
su ceptibles de las pasiones más volea.ruca y más ardientes; pero, á la vez,
las mAs ciegas y las más torpes.
.
Los hombres ilustrados y cultos, educ3:dos converueo~nte, pr~vistos de experiencia. y de sensatez, oponen sie!I!-P~ ~ sus pasiones _diques
que las contengan, las encarrilen y enc.aucen,imp1diéndolas extra~iarse y
desbordarse; aman, odian, temen y esperan con_ tre1;10 y con medida; encienden antorchas en todos los antros de su conc11:ncia. par~ alumbrarle. y
esclarecerla trazan itinerarios á su conducta, tienen bruJula. para explorar todo; los ~ares y guí~s para. recorrer todas las. coma.reas; pr?porciooan el empuJe de su acción! l!º. al ímpetu_ de su de ~ 6. ~l apremio
de su necesidade , sino á la postbilldad exter10r y á la Just1c1a y moralidad del acto que conciben.
. .
Este tact-0 y esta mesura los hace aparecer tibios; no o tentan, antes
di imulan sus pa iones: no la~ fome_utan, _antes la -r efrenan; sab~n e~perar
y resignar e, no intentan lo unpos1ble m. s. ubl~va_o ante lo inevitable.
E ta serenidad de espíritu y este domm10 de s1 rmsmos lo hace menos
ruidosos meoo aparatosos, menos brillan!,e_s¡ pero más efica~s; oo tienen t-emperamento d~ paladine~, pero sí_hab1hdad y pers~ver3:nC1a. de obreros; no on, aca o, aguila , mo hormigas, y su labor silenc10sa y serena
transforma, in coomoverlo, al mundo.
Ahora bien tratándo e de la. grandes pa iones humanas, los hombres aun los s~periores, aun los ilustrados, aun lo reflexivos, suelen
proc,eder con la ceguedad, la irreflexión y el ~rrebato pec1;1liares de ~os
seres impulsivos y ciego . Las ,dos grandes p&amp;s10nes so~cept1ble.s d~ me¡or
cegar, de más ofuscar y de mas completamente extraviar el cr1teno, on
el amor y el patriotismo.
Para la inmensa mayoría de las gentes e-1 patriotismo no h a de ser
tan sólo un sentimiento ardiente noble, puro y elevado, sino casi un delirio y casi una enferme?ad del alm~; no h3: de se1· una 1-eligió_n,. ino ~na
idolatría; ni un cult~ smo un fanatis~o;_ n1 -fruto de uoacoovicc1óo, .s1no
de una alucinación. Yara ella el patr10t1smo, como la !e, ha de ser mego,
incondicional irreH xivo, intolerante y hasta agresivo.
Para esa ~lase, h&amp;. ta ho1 predominante, de ent1;1sia ta , su patria es
la mejor de la. patrias, su cielo el más puro sus ~r1 a J_as más perfu~adas su suelo el má rico ~us enfermedades la ma benigna , sus hiJos
lo· má valientes, los mJs ilustrados, los má.s inteligente ; su hijas las
más bellas las má amantes, la más flele , la miís fecundas y las más
abnegadas.
.
.
.
.
Nadíe ante ese criterio, tiene derecho á mvest.igar m á decir la verdad ni au~ á, título de pensador ni en nomb~ de la cie!]Cia · el político que
legisla el moralista. que amonesta y aconseJa., el e ta.dista que r·ecoge,acumula y' compul a datos, ~I historiador que estudia el pa~ndo, el ,il?mina.do que predice 1 porvemr, !1º d~ben llevar la v~rdad -_rno el ~it1rambo
en los labios· ni bu car el b1en,smo entonar el himno; m corregir el mal,
sino eo alzar' incensar, o pena de hacerse reos del delito de injurias y
basta de traición á la patria.
Este modo de concebir el patriotismo, que fué el nue tro y que impera. á tan alto grado en el espíritu latino es altam~nte peligr~so p_ar~ la
patria misma, y resulta, en el !o~do, ~ por. l? peligro ·o, ant~patr16t~coDe de luego es inju to y puede llegar l:l ser lD.JCuo. Ante sus OJOS, ant1pa.triota fuerbn lo profetas que a.nuociaban porque- babían abido preverla, la ruina y la desolación; antipatr\otas. lo peo adores . que P.rev~eroo y anunciaron la caída de Roma; ant1patr1otas lo revolucionarios 111gleses que todo lo encontraba,o reformable, porque todo les pa,recía detestable· 'antipatriota los revolucionario franceses que se rebel.u-on contra
el de. potismo monárquico; antipatriotas nuestros r eformistas que se atrevieron á encontrar vicios en el régimen que acabaron por derrocar y por
ventajosamente reemplazar y antipatr~ota en suma, to_d o el que en: vez de
conformarse con incensar y entonar himnos á la patria, la estudia pat·a
mejor conocerla y trab&amp;1a poi: ~eformar 1-etocar, in.novar, derrocar ahí
donde encuentra deficieoc1as vicio , errore 6 crímenes.
En punt-0 á patriotismo, como en todas materia , el entusiasmo ciego,
el amor tempo tuoso é irreHexivo e.ca~a. con la patt:ia., pues que ~aba con
lo patriotas y la conduce al desprest1g10 y á la ruma porque cohibe, m&amp;niata y reduce á, la impotencia á los maotenedores y fomentadores de su
pro perida.d y de su ¡;-ra~deza.
. .
Ese período roma.nuco del 1,1atriotismo. va. pasando felizmente J?ara
nosotros. Hoy amamos á la. patria con el rru. mo a1·dor¡_ pero con más ilustración. Para buscar su bien comenza.mo P&lt;?r bu car 1a verdad y dentro
de ella. asistidosé ilumina-dos por ella., trabaJnmos¡or su grandeza y por
su felicidad. No pedimos inspiraciones patrióticas ilusiones engañosas,
sino á bechos irrefutables; nuestro entusiasmo tiene ya por brújula la
ana razón; pedimos al _trabajo ~acífico lo que no bastarán á darnos lo_s
cantos de gloria y los himno triunfa.le : sabemo cuáles son la,s necesidades de la Patria y les damos abundante satisfacción; respetando á las
demAs naciones y no provocándola , hemos ganado u re peto; fieles á
nue tros compromii¡os, sabemos cum_plirlos aun á. costa de grandes saorifi.cios y dentro de la paz y del traba.Jo, y bajo la egida. de la ciencia y de
la experiencia, hemos lle~ado tl. completar la obra verdaderamente pa·
triótica de la. Independencia y á. consolidar nuest1·a nacionalidad.
Pa.z interior, ciencia y trabajo, sobre esa. sólida trípode descansa hoy
y sobre ella se eleva nuestro moderno sentimiento patrio. Y si mañan111
la. Patria vuelve á. estar en peligro, re u itaráo los entu iasmos, las proezas y sin duda también, los triunfos de que los creadores y los defensores d~ nuestra nacionalidad nos dieron ejemplo. Será entonces el momento de los ardores étiicos, de las luchas heroicas, de las gloriosas victorias
á que estamos me¡or preparados hoy y á que hemos estado dispuestos
siempre que la Patria. ha estado en peligro.
DR. M. FLoRES.

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ATA Dimas era muy viejo· conoció á Bi-

dalgo : tuvo del diestro una vez al caballo de Morelo ; ofreció a=a en un va~o
(que no se ha vuelto á. usar y está. deba.JO
del capelo de su ca.sa)al general Guerrero Y curó de ranilla á un tordillo rodado de So _Alte1._a
S erenísima, antes que Su Alteza Serenísima siguiera el mal camino ... .
L levaba bien us ochenta. y tantos ailos· la
cabeza blanca· el mirar turbio; la piel atezada
'
. · un p oco
y cubierta de arruga
y excrecencia
de temblor senil en las manos á,speras, negras
y venosa~ al llevarse la pe at;ta ~pa. de refino
ó. los labios, pero la memoria lista y pronta.
par a. conversar, con mucba labia, de co as muy
viejas, de cosas de la guerra, de. co _as del ot~o
México como llamaba al territono que v16
cuando1 mozo,empapado en sangre de insurgentes y de rea.listas.
Podía. estar largas boras en silencio ronroneando: en la banca del rincón; junto á los tercios de semillas· con amba.s manos obre el cayado de u báculo, pero si habla.bán de ve~erioal'ia de lanceros, de dragones, de guerrilleros de caballos, entonces toma.ha. la palabra
par1a no soltarla· subíanle á lo labios todas
las décadas de sus conocimientos en marisca.lía.¡
todas las proezas de su vida de amansador y.
había para rato, con gran contento de lo oyentes á. 'l.uiene captaba de tal modo1 que no le
pe1'.dían palabra y ha ta llegaban a olyidarse
de arrancar el margen sobrante, ya moJado en
saliva, de sus cigarro de torcer.
Aquella tat·d~ nos afir~ó q~e el caballo era
a.nimal tan sentido y t an 10tehgente,que poseía
la noción del amor patrio; lo babia. comprobado multitud de ocasiones en filas y en cuadras
y macheros
.
Conoció un retinto que detestaba á. los mdígenas· supo de un mohíno mocbo recalcitran.te
y aún 'quedaba viva en. su memoria la famosa
hl toria del &lt;Tuerto&gt; y del &lt;Nillo;&gt; potrillo ~ropero el uno y muy galán, acor~onado 1 br10s0
y fino el otro, por cuyas vena'S circulaba sangre
andaluz ....
Era. el Tuerto uno de esos a.nimales que en la
fauna hacen las vece de incorregibles mozos,
dados á no tomar nado. en serio; á. verlo t-odo
al poc más 6 menos; amigos de la indi ·ciplina
del retozo y de la parranda.; descuidado en el
vestir; inmejorable cuando están de humor é
insoportables cuando se aferran en quemarlela
sangre ¡¡.l prójimo, digo, a,l jinete.

Era el Niño un alazán consentido de su dueíio, pudiente caballero de pro y de posibles;
cristiano viejo y oriundo de Asturias; un alazán con cuyas crines jugaban las blancas manos de las bellas, quienes lo palpaban por cuello ancas con f:11 deleite con que se acarician
en sedas ó suaves terciopelos; los nii'los le daban azúcar; las beatas vo)'l'fon el rosti·o para
con idera.r sus caracoleos· los rancheros se ba.cían lenguas de u donairl)sa H.ndadura y los
se!'lore del cabildo lo pedían pre tado para las
fiestas grandes. No sabía. en sí el bruto d{l orgullo y de ati facción; no se lo merecía la. m&amp;tr6poli; l?e.recía llevar, no freno de plata y rienda fina,s1no la mismíma. cruz deSantiago y por
eso miraba sobre el hombro á la castas mulas
de los coches d.e providencia. y á las finas mulas de una estufa de cualquier Boría. Ilu trísima. Detenía, e, í cuando pasaba el viático 6
aparecía. en escena otro colega encontradizo
montado por gente principal 6 era forzoso hacerlo para que cruzara la calle- una dama ilustrada, con dueña en pos; detenía.se cu ando las
roncas campan.as sona.b111n las oraeiones del
mediodía 6 el ta.caneo por las aceras anunciaba. el desfile de agentes del Santo Oficio. Y sin
embargo, e te fljodalgo y el plebeyo Tu rto vivían separo de por medio, en la misma caballeriza, in estorbarse el nno al otro; aquél viendo al jamel~o como puede ver el amo al e cudero; éste r1endose á solas entre bocado y bocado de pa.stura, riéndose taimado y maleante
de un animal bonito, pero tonto; propio para
una yegua de raza, con dote, pero incapaz de
empresas bélicas .. ,.
Solían tomar el sol juntos: hablaba el español del cielo de Anaah¡cía y de lo majos que

andan por allá los animales con su carga de
eoa.morados,y replica.ha el americe.no contando
sus trabajo de bestia condenada álas peligrosas faenas del campo en tiempo de herraderos y
de persecuciones: pi.ntaba los abismos; los barrancos· las pendientes· los ríos crecidos; las
malezas que hieren; llanuras interminables donde se eriza una hierba inFiípida y ruda: llevar
un vaq_uero á cuesta· por esos andurriales, no
eslo m1 roo que hacer anti aguitos en San Agustín de las ueve.s.
A l a postre se hicieron amigos y el Niflo salió aprovechado discípulo de la buena prenda,
El Tuerto, grao conocedor de mañas y de vicios; vi6seles má de una vez hundir juntos los
hocicos en la misma-pileta; compartir el pienso
y espantarse las moscas mutuamente, pero el
día menos pensado escaleras arriba. hubo junta.
de canónigos· de oidores· de a,bogadazo y de
militares; algo nuevo acontecía puesto que en
los alta.res del oratorio-se veía la ventana. del
sa.nt-o lugar de de el patio-titilaban innúmera
Damas de cirios; poca cosa. pa a.ba: Bidalgo
había dado el grito de Independencia, así lo
aseguraban en las cocinas repitiendo las frases
del Protom~dico Mui'loz de la Estrella., las maritornes, al batir hasta nueve chocol ates espesos. El caballera.ngo y el cochero y Maese Pedro y otra gente peninsular comenta.bao los
grandes e.eontecimientos cerca de los pesebres
y desde ese día., El Tueroo y El Niño, por instinto, se miraron el uno al otro con descon.fia.nza,evitaron entablar polémicas enojosas y mientras el uno piafaba seguro de que l as gentes y
los caballos sumisos á. su rey triunfarían, el
otro pasábase le,s n~pes en cl aro tem~ro~o de

�¡S.U ROITE!
LA INDEPENDENCIA DE AMERICA

H

cosas incógnicas,pero próximas, fatales deaq uellas que auguran las corazonadas.
A los tres días lo ensillaron con la silla vieja; le echaron en anca un maletín; en la cantinera papele y medicina ; á la izquierda el .machete de Naza.rio, y aún no llamaban á la primera misa y todavía. t.embloteaban por las calle. desierta. las linterna de la. ronda, cuando
crujió el po tigo de la. ca. a. solariega, y salió
ya. montado, rumbo al No rte.
Lo conocí por aquella época-pro iguió Tata.
Dimas liando un pitillo de olor acre y ma1a calidad, tabaco del Antiguo Esta neo: ómo llegó
á poder de los insurgentes nadie loba. sabido;
pero es el caso que el sargento Aguilar aseguraba que su ca.bailo veía más con un solo ojo
que todas la pupilas del l'egimiento; que había aprendido todos lo toques en menos de un
mes; que era el primero en a-ventar e para. impulsar con su brío el golpe de la lanza; que
venteaba al enemigo desde distancias larga .
Ya. no se llamaba El 'l'ue1·to por aquellos día ,
sino El Chiquillo; p:i.sábase todo el tiempo que
Dios quería sin hiel·ba y in. agua; era más
manso que un faldero, pe1•0 de ley á la hora de
acometer: detestaba á los del bando contrario
y era la bestia que obra, no por el mandato del
freno, sino por propia iniciativa· Aguilar y u
caballo eran una pareja temible: el hombre Jan
ceaba al hombre, el caballo mordía y pateaba
á. los caballos enemigos.
En la escaramuza de Santa .María de la 'l'unas,A~ilar quedó herido y El hiqu il lo fué hecho prisionero. Me contó un granadero-agregaba. Tata. Dimas-que jinete realista sobre
aquel animal endemoniado era hombre muerto;
porque se azotaba contra los muros ó los árboles; .fingía no entender los toques; manso y sumiso
salir á la acción, se entregaba, durante
ésta á. cabriolas epilépticas; á carreras in ensatas; á. enviones que amel'itaba.n u tercer nombre: ''El Loco," porque para los gachupines
El Chiquillo era un loco 6 un poseído; pero tenían á ~ala montarlo quienes presumían de
buenos jinetes. La insurgencia tenía en aquel
animal un colaborador, porque introducía el
desorden en las filas;porque en lo más ardiente de las carga volvía grupas contagiando con
su fingida pusilanimidad al resto de sus camaradas. Más de una vez hubieron de lanzarlo
di tan te ya y al galope, cerca de dos leguas del
campamento.

ar

Mientra.. El Chiquillo bacía t-0das estas patriólar palpándole lns carne laceradas ~' enjuta~
ticas travesuras, El Niño, á su vez, era presa de
Traía, egún lo. guía , alguna legua~ en el
los insurgentes; á la. primera alida pe1·dió una
cuerpo, por la. cla e de burros que formaban
oreja y á la. egunda lo dejaron inepto para el
costras en sus patas: era caballo muerto i no
servic10 ,. se le soltó á título de inválido, libre,
se le echaba á desean a1·, bien ganada su doble
á. su guisa en el potrero.
ración de pien o· desganado venía el vn.lient.e
Más de una noche, cuando vivaqueaban lo$
v J)Or algo pari,1,ba las orejas y alargaba el cuepatriotas, al amor de las luminaria , recorda·
llo rumbo al Puerto de Chivo., olfateando;;,hllba Aguilar el charro á su compaí'l:ero de b&amp;ta•
bría albazo'.' ¿andarían cerca lo realistas?
llas. ¡,Dónde estaría.? ¡.Comiendo la cebada de
Poco después del toque de "diana," por entra
los tiranos? ¡,Devorado aca o por la aura ,
las neblina se distin:,ruió á lo lejo , gente arblanquearían sus hueso en alguna hondonada'?
mada: eran ello : á darle·, á. poner e en facha,
Tenía me.la cabeza, sí. mala cabeza... No sa bian
á ensillar, muchacbos; ya beberemos para
los espaiioles la clase de alhaja que se habían
c1e la una un buen trago de aguardiente de ulllevado. Pasaron reví ta aquella vez, cuando
tramar; al Chiquillo hasta. nueva orden que
las bestias volvieron del aguaje; murieron pono se le dé comisión alguna: pertenece á la amco á poco empequeñecidas las llama.a de las hobulancia ... .
gueras; dejó de sonar un organillo de boca, al
A la hora de levantar muerto ahí falleció el
que respondía la voz de un cantador: en el cammentado Rodrigo R-0 a,~ue tan bonito cunh.1.ha
po dormido escurhóse el rumor de los coyotes;
versos compue tos por é1; se contaron d(I cris.quedaron tan solo en vela los centinela ....
tianos ba. ta cuatro cadáveres y de aniuia.les
De pronto dejóse oir á lo lejos una dese petres: uua acémila, la yegua de Gallardo y un
rada voz oa i humana la caballada, como n
jamelgo sin silla, con golpe de a ble en los entiempo de lo indios bárbaros, dió muestras de
cuentros, desencillado y tuerto. ¡El Chiquillo!
inquietud y de azoramiento, El Niiio, libre,
Siempre á. vanguardia, siempre alocado, siem•
arrastrando el ronzal,salióse del conal, erecta
pre patriota.
la única oreja que le quedaba, y relinchó trágiY lJevá.ndo e lo manos á lo ojos, á los ojos
camente; el centinela. dió el alerta; los bultos
e coria.dos, á lo ojos que vieron cosa,s de la
informes que por los suelo ya&lt;:ían se tornaron
guerra, cosa del otro México, terminaba Tata
e;n otros tantos insurgente listo para la deDimas afirmando:
fen a; al grito de ¡alto! vióse la detención úbi- El caballo es un animal muy sentido que
ta de una sobra movediza en el negror de la
abe amar 1Í su tiene. y morir por ella; porque
noche¡ alguien, al no 1·ecibir conte tación al
El Chiquillo ¿qué buscaba si no pelear cuando
"¡quien vivel",dis1mr6 in hacer blanco.
$8 metió entre lo más reni.elto del encontronaLa sombra de un bote se plant-6 al alcance de
zo'! Lo enterramos debajo de un mezquite; ~una nueva descarga: el'&amp; un caballo· el má.s
cen que no es cristiano hacer eso con los am·
t1•iste, .H.aco y lamentable de los caballos; á. la
males, pero sin querer nos de cubrimos la caluz be1,neja dela lumbrada pudieron verlo manbeza cuando lo echa.ron en la hoya, tal cual si
chado de fango y de sangre; clavadas á. la cola
fuera una gente, una gente muy nuestra y ¿pB·
raída y á los flancos hierbas e pinosas; tomó
raque e más que lá verdad·/ e nos rodaron
el camino del corral; el resto de la cabaUada
las lágrimas. ¿,El Niflo"l ¡,qué sucedió con El
reeibiólo como á. buen amigo, y cuando El NeNiño? Yo í creo que la.s bestias e suicidan;
gro y La Chispa e apartaron para dejarle Juno estaba ciego ni tan torpe para desba;ran:
gar junto al rastrojo,cuando El Niilo,cojeando,
carse; lo bu camos cuando e trató de sallrle a
Je tiró mordisco á. manera. de salutaciones gou na conducta de platas y un arriero lo divisó
zosas; cuando el perro de Avalos ensordeció
allá, basta el fondo de la quebrada de Agua
el campa.mento con sus ladridos y sus carreras
Zarca: mondada las costillas y almorzándoselocas, entonces ya no cupo duda: era El Ohilo otro par de auras: á veces los ueño á los
&lt;J.Uillo, el caballo pródigo á despecho de lavodos· cosas de nosotros los viejo '
luntad, el prisionero de guerra e capado, la
peda del regimiento, la llor de la guerrilla, el
MICROS.
,1rranito de oro de las filas como le decía Agui-

ERMOSO y esplendente el día en que á.
una sola voz que sacudía todo un hetnisferio, á un solo impulso que agitaba todo un continente, imitando é. un grupo de
puritanos que habían hecho de Ulla colonia la
república más maravillosa de los tiempos modernos, se irguió la América Latina reclama.ndo de la. metrópoli su derecho á la libertad y al
gobierno pl'opiol Día santo y bendecido por
mil generaciones aquel en que se estremeofo.n
el Popocatépetl y el Chimbora,zo, agitando sus
nevadas cima en el cerúleo pabellón indiano,
y parecía. que por entre los vértices azules de la.
Sierra Madre y de los Andes 1 ~ue se pierden en
el infinito, asomaban las po.hdas siluetas de
Cuaubtémoo y Atahualpa, mostrando sus cadenas y reclamando libertad para.millones de esclavos, luz para los ergástulos y pan para las
inteligencias. ;Día de sublime grandeza aquel
en que el himno salvaje de la es:eléndida naturaleza. americana, formado por el rugido incesante de sus mares en los agrios acantilados de
sus costas, el tumbo de sus inmensas catara.tas,
el murmullo gigantesco de sus río y la estrofa
saturada ele perfumes de sus selvas agrestes, se
trl\nsformó en el ca.oto de guer1•a. que rompió,
para siempre, las ligaduras que ataban dos mundos, be.jo un régimen carcomido y caduco tres
veces secular!
Recordemos con cariño esa epopeya de gloria,
· donde se enlazan, en las páginas resplandecientes del martirologio del Nuevo Mondo, los nombres de los héroes que dieron patria y autonomía á los oprimido , desde Washington y
BoHvár basta Hiualgo y San Martín, desde
Morelos y Franklin ha ta Belgrano y Cé pedes.

***

No buscando fabulosos Eldorado , sino hu-

yendo de la intolerancia religiosa, que había
ensangrentado por luengos allos el suelo de
Europa., un puñado de puritano¡¡ arribó á las
risueñas playas americanas, trayendo en su
equipaje, con sus instrumentos de trabajo, las
tradiciones liberales de la vieja Inglaterra., consignadas en la Magna Carta y aseguradas, para iempre, en el famo o &lt;Bill of rights&gt;, concedido por el primero de los Oranges al a cender al trono arrebatado á. los débiles y vacilantes Estuardos, Con la conciencia plena de
sus derechos individuales, los -fundu.dore de los
colonias inglesas, en lascostasdeMassachuset ,
de Ca.rolina y de Virginia, trabajaron~anquilos en la selva virgen entonando sus plegarias
sin la vigilancia. de la iglesia oficial, y fueron,
poco á. poco, al111.n ando el ca.mino para. la formación de un gran pueblo. La idea de independencia no germinó allí al calor de odios comprimidos, no tué atizada. por divisiones de raza
ni por separaciones de clase : fué la, obra sencilla del ejercicio de un derecho que los colono
creyeron mancilla.do al decretar 1mpue tos nuevos el Parlamento, en cuya. constitución no tenían repre enta.ntes las mismas colonias. De la
resistencia al pago de los nuevo impuestos vino la resistencia al gobierno de la metrópoli, y
de abi brot6, e pléndida y brillante, la. idea. d1i
la emancipación en tJl Congrf'i.o de Filadelfia.
¡Quién hubiera. podido creer que la guerra entre Francia é Inglaterra, que cost6 á la monarquía de Luis XV la pérdida de su hermoso imperio colonial en la 1ndia y en .América, serviría también para que los rudos labrádore de
la nueva Inglaterra. se convirtieran en soldados, y, luchando con enemigos superiores, se
educarán para. el combate que bahía de darles
patria y libertad! ¡Quién hubiera pen a.do que
unobscurooftoial subalterno, que combatió contra los franceses para extender lo dominios de
la metrópoli, habría de transformarse, andando
el tiempo, en el ídolo de un pueblo que na.cía á
la vida autonómica! ¡quién bubiera e perado
que Jorge Washington llega.ría á ser el primer
ciudadano de su tierra, en los combares, en la
paz y en el corazón de su hermanos!
Y así se anudan, en la suce i6n de los tiempos, los hechos de la historia; así se enlazan
los acontecimientos en la evolución de las edades. Un puilado de fanáticos por la libertad de
conciencia se convierten en labra.dore , y, al
desmontar la. virgen selva americana, al cambiar los yermos en campo cultivados, de~ositan también la semilla. que había de dar hbertad á. un continente.

**•

En vano levantaba España una muralla chinesca en torno de sus vasto dominios; en vano
la Inquisición, con sus múltiples ojos de Argos,
vigilaba por todas pa1'tes evitando que penetraran á las colonias las nuevas ideas y que llega,ran, hasta la.s conciencias de las clases ilustradas, Jo ecos de la independencia de Estados
Unidos. Si por algún tíempo pudo tener oculto
un acontecimiento, asombro del mundo, y en el
cual habían tomado parte, por el "pacto de !a.roilia," los gobiernos de Pa1·ís y de Madrid,
poco debía durar el secreto y como bien lo preveía el ilu t¡:e onde de Aranda., tarde ó temprano habría. de despertar el continente para
reclamar, con buen derecbo, la autonomía alcanzada por las colonias de la Nueva. Inglater1·a. Y si no fuera bastante el buen ejemplo da.do por la flamanterepública, los resplandores de
incendio que brotaba.n de la. Revolución Francesa, enmedio de la catástrofe del trono que se
derrumbó, con el antiguo rGgimen, en esp~toso
e truendo, de por tuerza. habían de refile1arse
entre los pueblos ame.ricanos, sobre cuya con ·
titución gra.vit!1ba, con pesadumb!~ inmens.a, el
régimen colomal con todos sus vicios trad1cionale , con todos sus defectos de forma, con todas sus dificulta.des de ejecución, á pesar de la
buena voluntad que, á. las veces, manüestaban
los monarcas para favorecer á sus súbditos indianos.
Frente á frente se le,antaban, por encima del
indio esclavo, el espaflol de origen con todos
sus orgullos, y el criollo con sus preocupaciones, en donde germinaba vagamente, la nueva
idea de patria. Los vilTeye y capitanes generales, u.leja.dos de la metrópoli, no estaban en
condiciones de desarraigar, por su solo influjo,
los vicios que de cuhrían en la organización de
los reinos sujetos á su mando; cuando alguno

�de aquéllo , guiado por sus buena intenrione.,
e imo el Marqués de 'roix...l en México, y el Príncipe de Esq.uilache, en el l:"erú pretendía arrancar de cuaJO alguna de la.s dejas in tituciones
que era u como la gangrena del Estado siempre
encontraba opo ición, ante todo en el clero
con su omnipotent:e ¡oder, y en los privilegiados, que medt·aban la sombra del monopolio
y prosperaban al amparo de la infracciones
contra las leyes de Indias. Por e o son tan riv
ros, aunque también por eso más distinguidos,
los gobernadores enviados por Espaoa. á. América que excepcionalmente procuraban el bien
de sus gobernados. Léanse con cuidado cuale quiera. de la instrucciones secretas que cada
virrey dejaba á su suce or: regístrense, siquiera por encima. los informe!! presentados á la
Corona por ciertos enviados e pecia1es, como
los hermano Ulloa, que e tuvieron en la.Am&amp;
ricaMeridiona.l con la misión científica france'ª á fines del siglo XVIII, y en todos esos document&lt;&gt;s, no dictados por lapa ión ni acon ejados por el odio de clases, se verán los vicios
iodos del régimen colonial que prepara.bao, de
una manera ecreta, la época de la emancipación con todas sus explo iones de odio, con todas sus manife taciooes de rencor que ensangrentaron la, gloriosa guerro de Independencia.

***

Tales fueron la circunstancias que prepararon, en la Amél'ica Latina, la emancipación.
Ha.y que detener e un moment-0 para exponer la
ca.u a oca ional que hizo esta.llar eJ movimiento de insurrecci6n.
Encadena.da la Revolución Francesa bajo la
f'rrea mano de Bonaparte, no prescindía, sin
embargo, de sus gran&lt;les id ale , y al e talDpido de lo cañones que sacudían la Europa entera, llevaba el apitán del siglo. por encima
de su águilas triunfadora , la decforaci6n de.
los ''derechos del hombre," que despertaba á.
los pueblos adormidos aún en el régimen feudal.
Nada resistía á sus legiones vencedora · con
la punta de u e pada destrozaba el mapa, rompía las fronteras y trastornaba pueblos y naciones á su albedrío. Había, en el extremo meridional de Europa, un pueblo lleno de tradicione gloriosas y dueño de un gran imperio colonial. El pequeño reino lusitano á indicacione ·
de Inglaterra, pretendió resistir al 'bloqueo
continental" decretado por el Emperador, después de las victorias de Au ,terlitz y de Jena.
En sus altos designio , el omnipotente Bona-

parte, que había. logrado uncir á su carro á la
monarquía española, regida roá s bien por el célebre Pt·íncipe de la Paz que por el débil é inepto Carlos IV, había decidido la desmembración
de Portuial, dejando un jirón en mano del
privado u . Manuel Godoy.
Derráman e por el territorio de la península
la legiones france a , cargadas con sus laure•
les recogido en la. campaña, contra Austria y
Pru ia, y tiiniendo la invasión en su propio
territorio, el rey lusitano busca un refugio en
u floreciente colonia, del Bra il, trasladando
su corte á tierras americanas, desde donde contempla el de arrollo del drama.
Pero si en Portugal el Rey bu. cll. el triunfo
en la fuga, el pueblo e, pailol, que mira á su eñor natural ú merced del Emperador, levántase
airado contra el favorito Godo,·, que est{L á,
punto de perecer ámanos de las ·turbas, reclama la abdicación de arlo IV y tremola. como
bandera de la patria, el nombre de Fernando VIL
No podía corre. ponder e te Príncipe á las espei·a.nias del pueblo. Débil también como su padre, acude ú la conferencias de Bayona, devuelve la corona que había obtenido prematuramente y el siempre mezquino Carlos IV
entr-ega al Emperador la uerte del reino.

•*•

Habían pasado ya, para siemp1•e, los tiempos
en que la voluntad de los reyes decidía de la
suerte de los pueblo . La Revolución, triunfante aun en sus hazaña de couquista, justificaba.
sus dominacione por medio del voto de Jo
pueblos. Al derecho divino de lo reyes se babia sub ·titu.ído el derecho humano delas naciones. Viendo lo españoles á sus soberanos poco menos que prisionero , rechazaron al rey
intruso y se dispusieron á resistir con todas sus
energías, con toda la. tenacidad que traían por
ber~cia, d _Sagunto y de Nu:mancia, y á, combatir en la m11dad, en el campo, en la agria sierra y empinada roca, la.s bue. tes que apoyaban á Jo é Bona.parte. Sin unidad de acci6n,
cada pueblo, cada. provincia, cada antiguo reino, organizó l a defensa por su cuenta, y la legiones, que llega.han ebrias de idctoria alcanzada en todas partes, se vieron rotas y cli peL·sas en Bailén v Talavrra, ,. se estrellaron ante
los mlll'OS de Gerona y Zaragoza.
Organizada la re istencia aisladamente, cada
junta. provi ional pretendía, y con razón, para
dat· unidad á la fuerza armada, a umir la soberanía y prevalecer como repre ent ante del legítimo monarca. Y si dificultades hubo para que
la Junta de Sevilla ejerciera el mando upremo, i la rivalidades de Ja~ juntas española.
pusieron en peligro las a:piracione nacionales
en el mismo territorio de la Penín ula, ¡cuán
grandes habían de ser esas dificultades al tratar de ejercer la oberanía é imponer la uprema voluntad, que no habían recibido del mona.rea, en los va tos dominios del Impel'io colonial.
Ardieudo n inmensa conflag1·aci6n el territorio todo de E paila pr·ecisaba obtener 1·ecurso
de las colonias. En,-fa,1¡se delegados á la capitales. de Jo virreinatos; llegan á las playas
a.mer1cnnn.s, \'Asta. y eonfu as, las primeras noticias de la acefalía del reino y de la lnsurreeéi6n del pueblo y mírase derrumbado el complicado andamiaje de lo, reye omojpotent s.
Contém_plase con extraileza que, en 11.11 encia.
del monarca,, el pueblo e convierte en soberanoi
y eco del arranque patl'iótico de los héroes de
2 de mayo, con 1as vagas nociones de la independencia de lo Estado
nido , r esuena por
primera vez, en lo ayuntamientos de las capitales americanas. como palabra agrada, el
dogma de la soberanía popular.

***

Circunstancias diversas in.fluyeron en este
momento supremo para perfilar la actitud de
las colonias latinoamericanas.
Convertido el Brasil casi enteramente, de colonia. en metr6poli fácil y llano fué l camino
que se abría á la independencia. Los portugueses reclamaron sus antiguo. fueros, pidieron y
se dieron una Constituci6n, y temieudo, po1· un
momento, 9-ue Río Janeiro prevaleciera sobre
Lisboa, exigieron la vuelta ele D. Juan VI de
Braganza. Lo brasileilos. por su parte, ha:bía.n e neo tumbrado al régimen autonómico y
exigieron de D. Pedro, el príncipe regente que
quedaba como virrey, rompiera el débil lazo
que lo ataba á la metl'6poli. y a. í fué obvia y
sencilla la proclamación de Pedro I, Emperador
del Brasil.
Dos corrientes diversas había en el r esto de
la América Latina. En la Nueva España los
partidarios del antiguo t'égimen. los va a.llo
devotos de la monarquía absoluta, lo españoles chapados á 1a antigua, temprano comprendieron la posibilidad de que arraigaran las
ideas separatista , y cou un golpe de audacia
destituyeron al Virt•ey Iturrigaray, encarcelaron al Licenciado Verdad que, en el seno del
Ilustre Aylmta.miento, había hablado de derechos de los pueblo , y adueñándose de la situación, encauzaron las voluntades directora,.- á la
umisión, sin restriccione. , bajo el antiguo régimen.

Los movimientos posteriores en favor de la
Independencia tuvieron que hacerse, en adelante, frente á frente, desafiando los esclavos las
ira~ de sus señores. No hay por qué sostener el
objeto ostensible que guiaba á. las huestes de
Hidalgo. Sl su grito era: "¡Viva Fernando VII
y muera el mal gobierno!" su contraseña general, al lanzarse á la revolución, habfa sido:
''vamos á matar españoles,'' al cual contestaron su huestes numerosas con el rugido de:
"¡Viva. la Virgen de Guadalupe y mueran los
gachupines I''
No así en la América Meridional. En Caracas, en Bogotá, en Buenos Akes, en Santiago
de Chile, en Quito, la· ideas separatistas que
provocaba por necesidad la insurrocción en
España, despertaron á los criollos ilustrados,
los cuales lograron apoderarse de la situación,
é imitando á. la juntas espail.olas, en muchas
partes lograron establecer juntas soberanas,
convocar congre os, destituir virreyes, deponer
ca.pita.ne generales, á los cuales devolvían el
poder, pero ejerciendo, en ciet·to modo su propia soberanía en nombr~ dP. Fer~ando V:I~.
Embringados con lo pruneros triunfos é wtciado. en e tas nuevas vías, no tardaron en ver
que se necesitaba_ una verdadera iicció!1 _Para.
con ·iderarse súbditos de un monarca pr1s1onero, y, en uso de us supremo· derechos,_ asumieron la soberanía, J de pués de V~t'1ado
episodios, proclamaron la Independencia.

***

Varia también ,, contraria fué la suerte que
cupo á las dos Américas. México, aislado, sólo alcanzó el triunfo después de inmensos sacrificios, en que la. sangre de sus hijos corrió á
torrente I durante la larga epopeya de once
e,IIos. Después de los tri~fos en. Guanajuato y
las 'ruces no bastaban 01 el gemo de l\Iorelos,
ni el sacrificio de Hidalgo, ni la constancia. de
Guerrero ni el resplandor meteórico de Mina.,
o.i Ja.s ba~añ.a de tanto y tantos caudillo que
continuaron la obra del párroco de Dolores, y
atrave runos lentamente aquella vía dolorosa,
basta que el triunfo de otra. revolución en E paña contra el absolutismo de Fernando el Deseado, hizo ver en México al clero y á las cla·es privilegiada que seles. esc~paba el poder,
si sometido á. la Metrópoh, triunfaba la Constitución de ádiz. Entonces se buscó á. un hombre de energías reconoci!1a.s y de d~smedidas
ambiciones, pero_ca.ra.cterua.do por ruego e_spafiolismo ,. en la Junta de la Profe. a ·e designó
á Don A1austín de Iturbide para levantar la bandera de Iguala, con tituyendo á lo. Nueva España en una monarquía á devoción de los Bor•
bones.
Pudo en las agrias montañas del Sur Don
Vicente Guerrero resistir 1í lo halagos de su
antiguo perseguidor; pero, noble y des~nteresado aceptó en Acatémpan las suge t1ones de
It~rbide, y la Indepeode~cia de ~éx~co fué, y
entl'Ó vict-0rioso ó. la capital el EJél'c1to de las
'l're Garantías y el úliliuo virrey hasta lleg6
ú. formar parte de la primera regencia. del Imperio mexicano.
Al fin México babia loirrado inscribir: su
nombre 'en el catálogo de Yas naciones oheranA.S.

y del Oriente las de Riv,adavia, e apod~ran del
gobierno de harcas, trrunfan en huqmsaca, y
cuando San Martín ba hecho la. indep8lldencia
del Perú, y Bolívar y Sucre han vencido en
Ayacucbo, ·., se abate con gloria el pabelló~ espaííol, al empuje de Cochrane y de O1Hyg1:iis,
en el archipiélago de Chiloe, brota á la vida
independiente la República &lt;le Bolivia.

.

*"

Aún quedan, como florone~ de oro en. la corona de España., las grandes Antillas que preenciaron las baza.ñas de Cristóbal Colón. La
Revolución Francesa da libertad á los negros:
un ob curoliberto ToussaintLouverture,emancipa la isla de Santo Domingo, y sólo resta ri.
E paña, de sus antiguo dominios, donde nunca
se "ponía. el sol," la isla de uba. Su de tino
era la libertad. Despué de Narciso López, que
muere en un cadal:o, é pedes .qa el grito de
Yara, y por diez años la revolución sacude el
suelo de fa grande Antilla. Y :Martf, y los Maceo I v Máx.imo Gómez, y tantos otros, insisten
en e sueño de libertad, basta que el águila
americana incuba, bajo sus potentes alas, la
nueva república antillana, que hemos visto nacer en nuestros días. Después, ayer casi, un
incidente públiro-financiero en la construcción
proyectada )' reclamada por la necesidad del
canal transoceánico, bace nacer ln república.
de Panamá, ·egregada de Colombia, y luce una
astrella más en la hermosa. constelació:n de los
Estados oberanos de América.
¡Ho anna é. los héroes que nos dieron patria.!
¡Recordemos con cariño, en nuestros días de gloria, los nombres benditos de nuestros ca.otos,
inscrito con letras de luz en el gran Martirologio americano!

*
*"

En la América )leridional, los virreinatos y
capitanías generales formaban como una sola
familia. Hubo en Venezuela un Ge1;1era.l, Don
Francisco Miranda, que había ofrecido su espada á le. Revolución Francesa. y combatido con
Dumouriez en Jeummapes; que había. ostenta.do
la escarapela tricolor y aun estuvo á. punto de
perecer por el Terror bajo 1~ ~ucbilla de la guillotina. ,1iranda bu có auxilio en Inglaterra, y
en Estados Unido y desembarcó en Venezuela
á proclamar, con la e pada, 19: idea. de independencia. Fracasó en su tentativa· pero cuando
llegaron lo acontecimiento de 1 08, la emilla
había germinado y, al _año sigu~ente, Carac11:s
declaró su independencia. y se dió una Const1tuci6n.
M"
d
. . b
A las órdenes del Genera1 1ran a 1011ita. a
un criollo de altos vuelos que se llamó Simón
Bolívar· juntos organizaron la re istencia, pero recobrado el virreinato por las fuerzas espa1ñolas, Miranda perece en un ob ourocalabozo
de E paña, en ta!lto 4.ue ~olivar pa a. á. N?eva
Gran,ada, organua e3érct.tos, crea repúblicas,
levanta pueblos de hermanos, avanza sobre el
Perú vence en Cara.bobo, asciende á la escala
de la' gloria. en Junin, y e transfigura con Suere en la memorable jornada. de Ayacucho.
En tant-0, en las ribera!! del Plata sigue
alumbrando, con resplandores aurora.les, el ol
del 25 de mayo. F. derrotado Liniers, el heroi.:io defen or de Buenos Aire contra la inva ión
inglesa, y Belgrano, y Moreno, y an :Martín,
00 ólo organizan la victoria y con tituyen una
nueva nacionalidad, sino que atraviesan los
Andes y derrotando en Cbacabuco y en 1 Ia.ipó
á las hue tes españolas, arrebatan la capitanía
de bile á, los dominios espailole , . e adelantan
sobre la Banda Oriental, que el Brasil codicia
y España. defiende, y de ese choque nacen las
Repúblicas de Uruguay y Paraguay.
Avanzando del Norte las legiones de Bolívar

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Si comparamos el número de lega,ciones y de ministros extranjeros es•
tablecidos en M~xico y acredita.dos ante su gobierno en la actualidad, con
-lo que babia hace poco más de veinticinco año ; i;i tomamos cifras com•
para.tiva , entre el número de agente con ulares que México tenía en el
exteriol' y que de allá venían á nue~trn plazas productoras y de consumo, podrá verse, de una manera palpable, cuánto se ha a.vanza.do en el
camino de prog1·eso. En 1816, en México, no ha.bfa. ninguna embajada.;
había seis ministt-os extranjeros: nuesko Gobierno no o tenía embajada
alguna. y eran seis también los ministros que tenía acredit ado ante las
naciones amigas. .En el presente alio tenemo un embajador en E ta.do
Unido y un ciudadano amedcano acreditado ante nuestro gobierno con
igual carácter. Veintitres enviados extraordinarios acreditado ante el
gobierno de la República, mue tran el en. anehe de nuestras rela-0iones; y
aquéllos e hallan c-orre pondidos por diez y siete ministros que tenernos
aereditados en el exterior.
Ha ido tan notable el desarrollo de nuestras transacciones mercantiles
en e tos últimos años, que en l 7fi sólo había cincuenta y cinco cónsules
extranjeros, que hoy se elevan tí. cerea de do cientos veinte, que por t~do
el territorio mexicano e ttín encttr¡¡-ados de vigilar y fomentar los cambios
internacionales, mientra,; que un número casi igual de agentes mexicano ,
esparcido por todo el mundo, igilan por nuestros propios intere e y
fomentan nuestras tran ·acciones.
·

*
*.

Hoy tenemos el gusto de engal anar estas páginas eon los retrato de
honorables ciudadanos, e!-'ca,rgado · por la :8,epúb~ic_a._de representar al
Gobierno y al J?Ueblo mex~canos ante la :iiaci?nes e1v:il~zadas. Ut1: embajador en Wasbmgton, enV1ado, extraordmar1os y miru.stros plerupotenciarios en Alemania, Austria-Huníl'.ría, Bélgica, Espa.fla, Francia, Gran
Bretaña1 Holanda,, Italia, Pol'tugai y Ru.~ia, por lo que respecta á Europa: en 1 la de Cuba, ('entro Amériaa, R epúbliea americana del Atlántico, Repúblicas americanas del PaeLJico, Japón y China, por lo que se
refiere á. los otroi. continente , forman, en conjunto, e1 honorable Cuerpo
Diplomático encargado de la, misión civilizadora de estr echar ~a buena.
ami tad y cimentar la paz y la armonía que afortunadamente existen entre México y esas potencia . No disponemos de gr,andes sumas en nue tro
pre upue, to, dedieadas al ramo de Relaciones, para que po_r toda.s partes
baya ministros plenipotenciario y por e. ta circunstan~1as en ~lttmas
capitales sólo tenemos encargado· de negocios, por ausencia de muustros
6 por falta de la. dotnción respectiva, 1mra el establecimiento formal de
una legación.
!,

.. *

Bien quisiéramo dedicar. siq,uiera breve l_íneas, á ea_da ~~o de lo honorables eiudadanos que traba¡an en el exterior, eo el e¡erc1c.i_o de u. alta
representar.ión, por el pre tigio de México. ~o tene,mos espaeto ufi.~1ent.e
para ello, y pre cindimo de nuel:!trO propó 1to. eon tanta menot• dificultad, cuanto que e a personas son ulicien~ente conocidas por sus me,l'itfsimos servici~s dentro y fue~a del país. ll'~~~ solamfi!n~ esta, l~eas
como un bomena.Je de gratitud a su labor patri_o~ca, que tiende a mmentar nuestro e.rédito v á. hacer el nombl' de Mexico .respetado y respetable, por derecho propio y por la honradez con que sabe cumplir su com•
promisos internac.ionale .

LAS REL!CIONES INTERNACIONALES DE LA REPUBLICA
El Eutrpo Dlpto111át1co ffltxlcano mti extranltro

C

I hay un punto que pueda señalarse como muestra. ostensible del pro·

~ greso real y positivo alcanzado por la República, es, sin duda, el

gran ensanche que han toma.do, en los últimos tiempos, sus relaciones de
paz y amistad con todas las na-ciones cultas de la tierra.
Consumada, nuestra Independencia, después de ,ma heroica, lucha. que
duró onee años, la repúblicas het'manas del con.t inente iniciaron con
nosotros buenas relaciones, y guiándose por el pen amiento de Bolívar,
aun e trató de formar la Alianza, Internacional Latinoamericana entre
todos los JlUeblos de la misma raza que acaba.ban de conquistar un puesto
entre los ;Estados soberanos. Quizá esa misma tendencia-, ó á lo que más
bien nos inclinamo , la constant,e inquietud en que vivío.mo y la. inestabilidad de nuestros gobiernos, que nos eercenaban el erédito en el exterior,
era-n poco á propósito para cultivar la buena armonía con las demás naciones.
Hubo un tiempo en que nuestras guerras aiviles, nuestros errores
políticos, nuestras desgracias interiores, llamaron la atención de Europa y se concertó} entre tre grandes potencias, la. manera de aquietarnos, con la ilusion, quizá, de ~ue la acción extranjera pudiera cimenta.r, en nuestra libre tierra republicana, un gobierno fuerte, á cuyo ámparo se desarrollaran las fuentes de riqueza utilizables por propio y extraBos. Pronto se pudo ver que la Alianza Tripa1·tita era incapaz de llevar
á cabo sus aspiraciones, y la int~rvención, proyectada sin mengua del decoro nacional de Inglaterra, Francia y España, se eonvirtió eo una empresa napoleónica que trataba de implantar, en la joven América, un imperio latino. México luchó, y luchó sin descanso, por librarse de esa tutela y rechazar unas instituciones que no amaba ni se acomodaban á, sus
tradiciones y organización social, y al fin logró la victoria, ejerciendo su
alta soberanía é imponiendo dura y terrible pena al enemigo de nuestra
constitución republicana.
Pasmo causó en Europa la ejecución de la justicia nacional. Apartando
la vista del derecho que nos asistía, ólo se quiso ver en el desenlace de
la a.ventu~a, napoleónica. la manch~ de sa,ngre que las balas republieanas
ha.bían deJado sobre una seeulár dma tía de la vieja Europa. Y quedábamos _aisl~dos, . aunque. con las bendiciones de los pueblos amer icanos, cuyas mqmetudes, eme3antes á l as nuestras, les impedían cultivar las relaciones diplomáticas.

***

Pasan los tiempos y el país entra por la amplia vía de su progreso r eal.
En vez de atender á los ideales democrático , más ó menos utópicos, dada
la condición orgánica de nuestro pueblo las fuel'za directivas del país
se dedicaron á 1a solución de, los problemas vitales, encarnados en las
condiciones económica , y comenzó una nueva era de paz, de trabajo y de
honradez que ha servido, por modo efectivo, para darnos á conoeer ante
los pueblos extranjeros con envidiable fama.
ClIDentada la paz y restablecido el crédito por nuestra honradez internaciona.l y nuestra solvencia indiscutible, en natur1.1&gt;I que poco á poco se
ensaneharan nuestros tratados de amistad y se multiplicaran nuestras re•
1aeiones diplomáticas, para hacernos entrar de lleno en la gran obra de
solidaridad humana, en la gran tarea de la civilización á que coadyuvan
ca.da cual por su parte y en la esfera. de sus facultades, los pueblo~ cultos
de la tierra.

�~

JO~~
Boc.A.

G~I\L..
D,ANl\5TP.~10

o qPfl-. D. JvSf
~1AR._IANO' SALAS
...f\~0
()

Bu~TI\NII\NT~

tos Gobernantes de Méxieo independiente

Je.s herido. que ha bían abierto en u seno las
luchas pase.das, y entada á l a. sombra de la
paz, meditar tranquilamente en l o arduos pr oblemas que habían de librarla,para siempr e,de
los peligros posibles.
Tenía que resol verse á emprender , con deciBió.o y firmez a, un n uevo camino que encauzar a sus fueutes de riqueza no explotadas, que
diera traba.jo á u s hijos hambrientos y desnudos,
que estableciei·a corrientes de crédito y confianza. internacionales y que la colocara. entre los
pueblos á. una a ltur-a fügne , por su respetabilidad por su honradez, por sus hábitos pacíficos de trabajo y por su solvencia bien cimentada. Tal h a sido la obra del i.lu tre estadista.
que figura al final del catálogo de los gobernantes de México, obra que alcanza á, nuestros
_días y que sigue perfeccionándose para bj_en de
la patJ:tia mexicana.

e

ONSUMA.DA la Independencia de la Nueva
Espaoa en las circunstancias en que pudo
obtenerla D . .Agustín de Iturbide, spoyado
por el insigne Guerrero quien, como 1os sacerd~te tlel Indra. védico, permaneció siempre de
pie ante el altar iigrJ1.do de la patl'ia, para
q_ue no se extin¡ruiera el fuego de la, libertad,
arrebatado al cielo sombrío de la colonia en la
memorable noche ds Dolores, quedaron frente
á frente, en la dirección del nuevo Estado sobersno, las tendencias democrática del movimiento inicial de la 1·evolución, representada
por los viejos insurgentes, y la aspiraciones
de.las clases privilegiadas que habían trabajajado, á última hora, por la Independencia, des1més de haber sido sus enemigos más• encarnizados, representadas por l os jefes realista$
adictos al Plan de Iguala, los viejos noble , el
alto clero y los mismos espaiioles que habían
trapsigido mediant~ el llamamiento de los Borbones a.1 µ-ono del Jla.ma.nte lmperio mexican.o.
En ese antagonismo y militando lm los eontra.rios bandos estaban, por un Jádo1 los que
conocían en algún libro la. Constitucion de los
E~ta.dos Unidos, los que habían oído hablar de
la Revolución France a, los ~ue sti llamaban á
sí mismo~ ''espíritus fuer te , ' non us ribete·
de :filó¡¡ofo y Rus matices de jacobino, que en
nombie del "Contrato So.cial, ' por una pal'tei
y de la.it ~aI!de li~rtade_s predlcadas en e
Evangelio, por. otra, -pretendían oponerse u.1
antiguo 1·égimen, constiluyendo una falange tan
avanzada y radical, como pudiera serlo en
aquellos tiempos; y, porel otro lado, los que subordinaban enteramente sus ideas políticas á
las enseñanzas de la fe, sin mezcla. ni a tenuación alguna, los partidarios del ab olutismo en
su forma más repugnante, los que sólo comprendían la constitución del Esta.do bajo la·
doctrinas del gi-an Padre de la Iglesia la.tino,
el venerable Agustín, y no tra.n igía,n ni podían
ocultar su horror por la cienda moderna, por
la revolución, engendro de Satanás, por todo
lo que tendiera á cercenar el derecho divino de
los reyes y los fueros sagrados de los ministros
del Señor: "Noli me tángere christos meos. 11

'

{

•*•

En esas corrientes opuestas y encontradas,
en esa. continua lucha, en ese choque terrible
de contra1·ios sentimientos y de aspiraciones
iITeconciliables, se formó el acerbo común de
nuestras discordias intestinas, y la enemiga
sombría que ensangrentó nuestro suelo desde
los albores de la vida autonómica nacional,
des-de la constitución de la primer a r egencia,
hasta la proclamaci ón de Agustín I; desde la
p1·imera idea de r epública, que encarnó en el
célebre Santa Anna, basta la· frustradas tentativas del Padre Arenas y lo ueiios monárquicos de Paredes y Gutiérrez Estrada. T oda
nuestra primitiva historia moderna., durante la
vida independiente, se condensa en esta lucha
incesante (lll.e,juzgada. superñcialmentEi, aparece
como una contienda personalísta. en que 1os
cau~illos de un bando empujan á lo.s del contrario para adueñarse del poder, y es en realidad, el cboquede las opuestas aspil'acfones que
formaron el fobdo de la vida nacional al triunfar e.l Pla-n de I guala; es la tendenci a natural
de e;quilibrar las energ ías de la nueva 1-epública., librándola de lo errore coloniales: es la.
d.esespañolhación, que decía p. I gnacio Rumí- ·
1·ez; es la tendencia de re olver el problema político conforme á las ideas de libertad; es la
eterna contienda. contra el privilegio y el fuero.
Esa lucha tomó car actere de decisiva cuando
se i:1ició 1a revolución d~ Ayutla, complemento
obligado de la r e,·oluc16n de Independencia,

fol'midable empuje de los pen adore contra. lo
q11e quedaba del coloniaje en nuestro e tado social, económico y político, que no habían podido desarraigar lo congregados de la Profesa
que levantaron . obre el pavés á lturbidP, y que
con admirable energía alcanzaron lo caudillos
de la Refor ma, aun frente al poder secular del
cl(.'r o y de los soldados corrompiUos que en
oprobioso maridaje h abían erigido, como anhelo supremo sn u temido naufragio, la. nefanda dictadur a. del general S anta .Auna.

*

.. * y sus corifeo eu los
Derrotada la reacción
caJppos de Calpu1:ilpam1 ~ sanos perdidos en
el cadáver del antiguo regunen, fueron á arrastrarse ante las cortes extranjera para resucitar sus viejas ideas monárquicas, ylidier on
un soberano católico que regenerora :México
en un nuevo ensayo de imper io. La. república
se había hecho fuerte dUruute la guerra de R eforma; la luz se había abierto paso por entre
las clase inferiore ·comenzaba.el pueblo á tener conciPncia de u derechos, y guiado por
sus caudillos, después de desbaratar á la Alianza Tr ipartitai pudo oponer tenaz y patriótica
resistencia á as huestes invasoras, y luoh6 y
luch ó sin tr egua por el tr iunfo de la r epública,
ha,sta ver COl'Ona dos sus esfuerzos, y p1·esenciar
con crispamientos de a, oxnbro,el ejercicio de la
ju t icia. nacional.
R esuelto el problema político, l a república
tenía que dedicar todas sus energías á rest añar

..

* * l íneas, condensar aun
Difícil sería, eri estas
brevemente los rasgos biográficos de todo los
per onajes que en la variada historia de la vida nacional ban ocupado el puesto de supremos
directores. ¡.Cómo bosquejar en u n soloTasgo la
vid.a aliente y los perfile característicos de
todos los gobernantes, que á, la veces se sucedían con espantosa rapidez dejando apenas leve huella en la suprem.&amp; magistratur a'? ¡,Cómo
referir, eo una sola plumada, la s circunstancias
que mediaron en la sucesión al poder, te.n raras veces efectuada b a jo los e.u p icios de la paz,
y por lo común entre lo, grit-0¡; del motín y los
borrore de la as onada~ Poreso,en vez de biograffas condensadas, hemos procur ado dar un
di eiio somero de nuestra historia durante la
vida independiente, mar cando los pel'íodos
principales, que cnracterizará,n á los respectivos goberna ntes á, quienes tocó en suerte '1esem~iiar un papel que c.rea1·on por u genio 6
les~fué eñe.lado por las circun tancia.s.
E t-os concelitos generales servir án de complemento al catálogo completo de gobernat1tes
de México que publicamos en estas página .
on cuánta satisfacción podrá contemplarse
ese catálogo en l a época actual en que bajo el
régimen constitucional bien cimentado, marcbau
en perfecta. armonía los poderes públicos, sin
zozobras, sin temores para lo porvenir, laborando con el pueblo ent-ero en fa obra magna
de nuestro b ienestar y progreso.

�ALEGRIA HEROICA
..

[Sitio de Guautla. 18 12]

....

Episodio histórico premiado con PLUMA DE ORO Y 50 PESOS por "El llundo Ilustrado."
"Estrechados p0r nuestras troPM y afllgldos
por la ne&lt;-osldad. mntúftestnn alegría. en todos
los sur sos. eutiernw sus 1·udávere~ óOn revl&lt;1ues. en celebridad do su muerte ¡clorlosn. y
festc•jan ,·oa algatal"II .r b11il('s el re:;rreso de sus
frt"'uent&lt;•~ salid11s, cualquier a 11ue ha.ni. Ido
el éxll.o, Imponiendo pena de la vida ul 11ue
bable de sus desgracia.~ 6 de su rendlclón."
(Oarta d8 Calleja al \"lrre.r Vene,:u.s. 24 de
abril de 1 12).

E

GOBERNANTES DE MEXICO

--

l8:21=19o4
lll'2L.-Regenolal• época] .-D. AgUBt1n de Iturblde, después Emperador
flfl:22-1823. -D. Jui&lt;n O' Donojú, D. .Manuel de la Bdrcens, Dou
Isidro Yo\ ez y D. Manuel Veh!.squez de León.
1822.-Regencia [2' época] .-Jturblrte,D. Nicolás Bravo, Yáftez, Conde de
Heras v Dr. D. Miguel Valentln.
1823.-Gobleino Provisiona.1.-Gr&amp;le.•. D, Nlcoltls Bravo,D. Guadalupe Vtctorts, D. Pedro Celestino Negrete Y D. Vicente Guerrero; D. Mariano Mlchelena y D. Miguel Domloguez.
1 21.-Gral. D. Guadalupe Victoria !'residente.
18'.!ll.-Gral. D. Vicente Guerrero Y Lic. Il. J05é .M. Bocanl'gra, PresldcntPS,

,

1829.- Trlunvirllto: Lic. D. Pedro W lez, Gral. D. Lu1s Qulntanar y Don
J,ucaa Alsmil.¡i.
18so y 1&amp;7.-0n,.I. D. An••tal!!o BnBtam~nte, Presidente.
1882.-Gral. D. Melcbor Mllzquiz, su bstituto, y 0ml. D. Manuel GOmez
l'cdruza.
1833.-D. Valentln GOmez FariM, como Vlcepresldenle.
18:lil, 1835,1839, 1841, U\-16 y 184;, Oral. D. Antonio L6pez do Sauta-Anna
Presldente.-Jl!M, Dictador.
1~.-Grel. D. Miguel Barrago\u Y Lic. D. Jost, J usto Corro, Presidentes
tnterlnos.
11&gt;11.- D. J avier Echllvcrrla y D. Nicolás Bravo, Presidentes interino,,.
1848.-Grat D. Valent!n Cana]J1,o, comosubstltuto,
1su -y 1848.-Gral. D. J()ij(! JoaquJn de Herrera, Presidente,
1114.6.
ral. D. Mariano Paredes Arr11Jaga, Pretlldente; Ora!. D. N!colAs Bravo. interino; 0 ml, D. J~ M-.rlano Salas, provfstooa!, y D.
Valcotin GOmez Farins, como Vicepresidente.
,
1847.-Gral. o. Pedro Maria Anay11, Pzoodente, y Lic. D. Manuel de la.
Peila y Peñs, como substituto.
·
18M.-Oral. D. .Mariano Arlstu., Presidente.
18á3.-Lic. D. Juan Bautlst.&amp; CebaUos y Gro.!. 1&gt;. Manuel Marla de L&lt;.,mb1trd.lnl, Presidenies lnterinllf!.
185ó.-Oral. D. Martin Carrera y Gral. D. JU8n A1vare1., Presidentes Interinos.
1!151í.-Gral. D. Iguaolo Comoufort, Presidente.
1857.-Llc. D. aenito Jué.rez presidente.
1672.-Lic. O. Sebu!thln Lerdo de Tejada. Preslde¡:1te.
11!76.-Gr&amp;l. n. Juan N. Méndez, como encargado del Poder Ejecutivo.
1877.--Gral. D. Porfirio Diaz, l'Tesidente.
18Stl.-Gral. D. Manuel González, Presidente.
1884.- Gml, D. Porfirio Dlaz, Presidente.

Les (eobas consignadas indlcan llnicamen-

te el a!io en que los crn;tínt.os gobemantes tomaron p06esl6n de. su eargo.

N la mailana del 17 de febrero de 1812,
Morelos, de píe, rodeado de Leonardo
B ravo. Galeana, Matamo1·Os y uno cuantos costeílos de su escolta, hablaba asf al
anciano paralítico que le acababa de recibir en
su lmerta de uautla;
-Sí. mi . eñot' Don Pab1o, gracias: sus hijos
An ·elmo y Dionisio nos ban sido muy titile en
faúcar y en Cbilapa ; con hombres como ellos,
b aremos cumplir la \"Oluntad de Dio·, humillando á los orgullosos europeos en nue ·h·a
.América independiente.
Súbito esplendor iluminó lo. grandes ojos
del caudillo. Había e quitado el sombrero de
anchas alas y -u cabeza, en-vuelta en blanco
pañuelo, bañada en un rayo de sol que e filtraba por entri, 1a anchas hojas d los pláta.nos,
a.parecía. nívea obre la negra barr11 de sus cejas unidas y espesas . ...Y Id albo lienzo empapado en sol, bajo el foUaje de la hue1·ta, le
creaba un e pléndido nimbo.
El anciano, clavado en su equipal, oía extático .. ..
-¡S eftor, he dado ti. su mercé lo que más adoro en el mundo: mi liijo y mi nieto · no me queda nada que Yalga que pueda ofrecerle .. ..
En a quel instante una rtí.faga llevó por entre
el ramaje E'COS de lejano cantal' y rumores de
femeninas rí as juvenlle .
- Parece quE' hay aquí quien canta y se ríe-observó Morelo ·.
- ¡Ah! ..... si ..... ¡esa muchacli.as!. ... . Vea
su. mei-cé si no es triste que se pongan á cantar
en l'Stos momentos, la víspera. de una batalla .... Son mis nietas, berma nas de Dionlsio ....
¡Siempre contenta , iempre riendo, siempre
cantaudó!. . .. Por eso ni la· cuento .... ¡,De qué
pueden se1•vir en la guerra las mujeres'!
-¡Bendito sea Diós! ¡,Conque tiene mi señor
Don Pablo tres nietas que saben cantar y reír
constantemente, aun en los peores trances't' ....

Y se lamenta, teniendo en casa tanta alegría,
cuando por algo creó la Providencia, ademá
de los pájaros y de la llor á las mujeres que
saben reír y que 1;abeo amar. ¿,No es verdad,
Galeanai'
El duro rostro del W'iano se iluminó orgullo amente, halagado en su gusto por la guerra
y por el amor. El viejo D. Leonardo sonreía
bondadoso, mostr11,ndo su blanca y fuerte dentadura,: 1atamoros inclinaba sobre el hombro
izquierdo la rubia ca.baza, de,;cubierta. también
los ojos bajos, pero sonríent-e, contagiado por
la generosa alegría del héroe.
El paralitico gritó:
- ¡Mari, Lucha, Tere!
Al punto, -por entre la verde espesura, se pres,:mtal'OD tres lindas muchachas. Llegaban sudorosas, de ·calzas, arriba del tobillo el borde
de los zagalejos, en ca.mi a, desnudas las gargantas y los moreno · brazo , sonrfrn'tt:s y curiosas.
-Aquí las tiene su me1·cé. María, la menos
alegre, se pasa el día rezando: le 11 amo Mari la
india; Teresa, ora y canta: y le digo Tere la
criolla; )' é ta, la xocayota, la menorcita, la
peor y la mejor, se llama Luz: no hace más que
reir y ca-nta.r. . . . Y por ,.u l'isa pot· su tez más
obscura, por su o¡os endiablados, por su cabello corto y crespo por u amor por el canto
y el baile, la he nomb1·ado Lucha , la mulata.
faltamoros había levantado al fin sus azule
ojos; Galeana cha q1le6 la lengua; D. Leonardo asintió con ademá.n de perito que apruel1a,
y 1orelos, encantado pu. o la mano izquierda
sobre la. crespa. cabecita de Luz y con la de¡•e-

cha le acarició la barba, levantándola dulcemente, mir!lndo con los suyos1 ~renos y no•
ble: , lo~ OJOS de lumbre de la gentil mulata.
-¡,Conque t.a llama· Luz y tu ell.O1· abuelo te
ha pue·to Lucha? ... . ¡doble símbolo divino!. .. .
Como Luz, dar6,s alegría á los hombres: como
Lucha, les darás ánimo para combatir .. ... Seilo1·e ; el Virrey Venegas acaba de nombrar
Mariscal á alleja: pues yo, con mejor derecho,
nomb1·0 á, esta muchacha " fariscala de la.Alegría;' en Cunutla de.A.milpas . . ..
-Ya . abe .... tu oficio será estar siempre
contenta siempre riendo, cantando siempt&gt;e!. ...
Y aquel hombre extram·dinario, que tenía recur o para todo, que todo lo utilizaba y todo
lo prevía; aquel homb1• jovial y ten•ible, agregó solamente:
-Feliz tú ~Iaría , que sabes dar el alma á la
oración; tú vivirás y i·ezarás por nuestros
muet·tos, por nuestros muerto que nos bendecirá.u de de el cielo, mientras los vivos nos batimos alegremente. A ti Tere, que cantas tanto
como reza , te encomendaré nuestros he.ridos,
los curará , lo consolarás con el cant.o y con

�la oración. Y tú, Mariscala, a-cuérdate de que
eres Luz, Luz de Cuautla, que nunca está triste .... ¡Con esta luz iluminaré mi ejército 1
Y ella conte tó, franca y zalamera:
-¡Por aleg1'Í8. no ha. de quedar; reiré y cantaré basta morir!

,.

**
El sitio de Cuautla fué una génesi

de relámpago , un inaudito centellear de chispa épicas
ruvo fulgor perduraría en el alma msurgente
como un presagio de final victoria.
Desde luego el primer choque, la mañana del
19 de febrero, 1ué un estupendo duelo de bravura á bravura. El asalto de Calleja a~umió
fiera solemnidad antira, grave relieve de actitud hispana frente
un adver ario igual y
digno .... La cm·ga de las cuatro columnas realistas contra las trincheras de San Diego fué
clásica y gentil, como de viejos hidalgos.
Al pa.so redoblad-O y los fu iles embrazados, lo
batallones de "Granaderos," de "La orona, '
"Guanajuato".;y 'Patriotas de San Luis,"

grito de guerra de los rea.listas: " Viva el
Rey!"
La secci61i de granaderos de la descubierta
hace sus primera descargas y, armando la bayoneta, avanza á, tramos al paso t·elo2 mientra
ios ca!\ones empujado á mano, ruedan. bacía
la Plaza, con fragoroso estruendo entre el humo y el polvo.
Ailtí, dentro de Cua.utla, un gra,ve silencio de
espera; y tras l s parapetos lo fu ilero de
Galeana el arma tendida, listo el pedernal para dar chi$pa, atento· á, la avalancha que se
precipita. Y una bri a fresca, bajada de la
cumb1·es blanca del Popocatepetl, pasa como
una caricia genero a sobre ello con el plomo
de la muerte.
El impetuoso Galeana, que la víspera salvara á Morelos, arrancándolo á, filo de machete y
punta de lanza de los &lt;11·agones de Calleja, esgrimiendo ahora su vieja carabina, corre de un
sitio á otro del recinto, reproduciéndose y multiplicá.ndo e, hasta rugir la orden de fuego.
Y entonces es cuando principia. la refriega

desafiándo]o , pa)adín antiguo á singular com•
bate. Y bé aquí á Ga.leana, que al oirlo, responde al reto con un alarido, y subiendo la
trinchera, la carabina en la die ·tra, abierta por
delante la chaqueta d cuero, levantada el ala
del chilapeño el ancho machete ujeto en la izquierda. salta al encuentro del Capitán cuyo
uniforme rojo y oro lo atrae cual nueva pr·ovocación. Lid cuerpo á cuerp en lo alto de la
trinchera, y ambo· di;;pa.ran sus armas áquemaropa: y 'egarra rueda en angrentado. Y Galea.na se precipita obre el cadáver, evitando la
racha de plomo rea.lista, y agarrándolo de un
pie lo arra tra y lo arroja al fin dentro del recinto.
Y muerde el pol'l"o, á u vez, al frente de las
columnas estrelladas y diezmada en plena furi&amp;i de esperado, el bravo Conde de Ca a Bul
y expira también en la refriega fragorosa. ei
gene1·oso D. Juan Nepomuceno Oviedo, cuyo
regimiento le adora, pero que no podrá vengar
u muerte ....
Abatiendo cercas y e. calando muros el Batallón de Granadero di par o y audaz, intenta
flanquear y caer dentro de la Plaza, en tanto
que el Regimiento de la Corona queda en reserva á retaguardia, á. las órdeo directas del
propio alleja quien, abandonando u coche
recorre á cabaÍio las fila , blanco de rabia, e ~
tupefa.cto.
Y cuando al :fin los asaltantes rompen el
círculo que ci rra el flanco de an Diego, colmando lo fo. o , desmoronados los primeros
parapetos; cuando al fin, á bayoneta calada,
van á entrar á la brecha, seguido por los dragones d~ la. reserv~, en alto 1o · gra~des sables,
á los gritos de ¡Viva el Rey! al m1 mo tiempo
qu dentro el pánico aúlla: ·ban matado á. Ga1eanal cuando al má de e perado empuje la
Plaza va á. caer, al rodar, moribundo, el últi- .
mo artillero de la pieza que guarda aquella calle, cuando el tropel realista se a balanza en
masa con clamor de júbilo, el niño Narci. o
Mendoza da. fuego al cañón, y un relámpagoes ampido barre úbitamentecon la tromba ....
En aquel momento Hermen gildo Galeana
jadeante, alpicado el rostro de sangre blan~
diendo la nwrulW, grita ronco sobre los escombr s, envuelto en humo:
-En el nombre de. Dio , ¡ viva la América-!

apantles por donde el agua corría. con triunfal
murmurio bacía la. Villa del Aguila, donde era
bebida con algazara épica, ¡como que á veces,
turbia y rojiza, abía. á pólvora. y á. sangre!
Por fin, Galea.na hizo edificar, con estupenda
bravura, bajo el fuego obstinado y repeliendo
las cargas de la infantería e pailola, un alto
bastión, al borde mi mo del manantial, para
defenderlo, heroico c.entinela. avanzado en son
de reto constante hacia el campamento enemigo.
La .fie ta en celebración de tan culminante
bazaña fué, naturalmente, dif¡'ll&amp; de quienes la
llevaron á glorioso coronamiento.
Morelos, satisfecho, e pre ·entó en la hue1-ta,
donde bajo la pompa del follaje, entre guías de
ro as y floridos fe tones opulentos en plena,
gloria de abril, los muchuaws y las moza bailaban y cantaban, altel'nándose. incansables,
eu un fragor de júbilo vertiginoso que el viento
llevaba en ondas musicales por el Valle .ha ta
el Cuartel general de alleja, cuyo Estado Mayor, atónito, no pudo comprender jamás el prodigio de la locura épica, en la Villa del
Aguila.

*
••

.....

avanzaron, llevando á
su frente, en alto la e padas, fulgurante las
pupilas bajo los tricornio , caballero en corceles &lt;le lujo regalo del
Virrey á los Coroneles
D. Juan Nepomuceno
Oviedo y el Conde de
Casa Rul.
A reta.guardia, dentro
de su carruaje, altivo
y de deñoso como un
príncipecon us pomposos oficia.le de Estado Mayor á. caballo ante
la. portezuela, D. Félix María Calleja del Rey
e peraba el parte de la toma de 'uau~la de
A.milpa .
Al frente de las columnas, entre lo" intervalo
de las seccümes, adelanta una batería en tanto
que á. Jo .flancos, á lo lar$º de las cercas de la
Calle Real, van á. vaso oooz lo indio gu.~ta&lt;lo•res, cargado con hachas, sacos de tierra, bolsines de pólvora, barretas y tablone fácil
carnaza qu hora.dará los muros, colmará los
fosos y volará. la puertas allanando á. lascolumnas el camino del asa.lto.
La batería de vanguardia "hace alto" á medio tiro de cañón; los artillet·os desataluJan la
piezas, y correcta.mente, como en una "parad a" ante el monarca, ejecutan á. compá: los
tiempos de la carga, y con alva de honor rómpese l fuego contra Cuautla.
y entre la nube azufro a. relampaguean las
espada de los jefes seflalando las trincbera1,;i
y repercute en el valle perfumado y tlorido e

Al comprender Morelo , día de ·pués, que
Calleja. sitiaba duramente á
autla, reforzado
con la tropa del Brigadier Llano, que no pudieron t-0mar á, Izúcar, expidió su más breve
fúlgida y heroka proclama: ¡alegría!
'
¡Alegría! Y esto fué todo. Esta. ola. palabra.
· e~ sec~to ~e la ina'-!dita epopeya..... Aquel
apitán, Jovial y terrible, excluyó de su ejército toda idea y todo entimiento de tri te.za
aun ante la muerte.
'
La primera fie ta en uautla fué un entierro
el entierro de los que cayeron en los combate~
del 1 y 19 de febr ro.
Espléndido funerale . Al levantar e el ol
sobre las lomas de Zacatepec. la. campanas de
a.nto Domingo y an Diego poblaron lo ámbitos del valle con glorio o rel)iques entre el
bru co e tallar de los cohetes y los ecos prolongado y tenaces de las guitarras serranas.
-¡Paz y gloria á las alma - de los valiente·
que murieron en la guerra anta para re ucitar
n el eñor, y alegría nosotro mientras llega
la hora del último sueño l ¡ Alegría, muchachosi
que Oall ja no ha. puesto alón mejor que e
del Virrey para bailará, gusto! ....
Ante esta elocuencia ma~ná.nima, sonreían
los costeflos de Hermeneuildo Galea.na, tan
prontos á. la risa e trepito ºa, en el baile como
al alarido de guerra en el combate, die tros en
la e. grima de us toscas lanzas¡ -y sonreían
también los serranos que acaudillaban el rubio
cura Matamoros y el buen D. Leonardo Bravo,
listos en el manejo de su ancho y filo os machetes y hábiles cazadores, que amaban tanto
á. su trabuco ó escopeta, como á. la hembras de

"su querer."

entre el aullar de los asaltante , el desgranamiento de la fu ·ilería y los e tampidos del
Cañón.
Los g1.-anaderos que han llegado a) pie de la
trinchera-, ahí quedan cadáve1·e ; de la torre
de San Diego y , anto Doming o truenan certe:ºs e copetazos, y el Nifio y las demás piezas
msurgente enfilan la columna de asalto v
á su vez ensordecen la atmósfera entenebrecida.
·
En las huertas pr·6ximas á los flanco de la.
Calle Real, el plomo ra ga la hojas de los
plátano , acribilla los ahanico~ de la palma
·acude la hoja de los naranjale y limoneros
y de troza las frondas de lo· tamarindo .
-¡Viva el Rey! ¡Viva Nuestra eilora de los
Rem dio !
-¡Viva la América! ¡Viva Nuestra Sefiora
de Guada.lupel
El Capitán Segarra jefe de la batería. realista1 frenético adelántase, clamando injurias homerica contra los caudillos independiente ,

-Aquí tienen u tede á Lucha.: e te primor
ha m 1·ecido la honra deque lenombremo Mari cala de la Alegría, en atenci6o á su alto mérito de no aber otra. cosa en la vida sino reír,
cantar y bailar!-babia. dicho el héroe aquella.
mail.ana á la fior de su valientes, en la Plaza
de Santo Domingo, después de d jar dormir,
bajo el atrio de la parroquia, los cuerpos de las
primera víctima .-¿Verdad que sabrás merecer este título delante de esos muchachos, llenándoles el alma de alegría con la lumbr de
tus ojo, y la música. de tus cancione y tus
risas .... ?
- Ya e lo dije á .11, merctl-contestó Lucha,
sonriendo y cimbreando coqu tuela u cuerpecito atlole cente-¡le juro que he de cantar y
bailar hasta morir!

**,.
Fiestas y combate : Mientras la milad de la
gente cavaba foso levantaba trinchera y edificaba reductos avanzado ó reparaba la brochas, trabajando y La.ti 'ndose, la otra mitad
desean aba, -festejando la gloria de la muerte.
La Mariscala de la. Alegría cumplía á conciencia. con su mi ión: era el alma 1-egocijada,

musical y luminosa del pequeño ejército insurgente.
En las jcimaicas de flores, en la exuberancia,
tropical de las huertas, cerra de los plantíos de
caña. de azúcar, entre los naranjales y tamarindo · á la 'ombras de los plátanos, las palmas
y Jo limoneros; en pleno esplendor primaveral
de marzo en uautla la gentil rapaza danzaba
y reía al son vibrante de la guita1Tas y de las
canciones de quejumbro o y persistente ritornelo.
rlolla del Sur, biznieta de an6nimo capataz
e pañol y de una mulata vera.cruza.na, 11.dunaba la bravía y recia elasticidad felina de u
cuerr,o á la ternura inagotable de un almita
sencilla, de un corazoncito de pájaro ....
Ella era, entre todas las muchachas que alegraban las fiestas, la má incan able en cantar
y bailar y la que con mayor dicha celebraba
la frecuente caída de la bombas en plena
gresca.
-¡A rezar por el alma de 'alleja !-gritaba
y e tendía en el uelo, cómicamente, lo mismo
que los demá.s, en e pera de que estalla e el
sombrío proyectil.
Su hermana Tere, tan guapa como ella, le
arompaila.ba y á veces Mari. la devota, dejaba
la. Parroquia en que velaba algún radáver, para
atrevet'"e á zapatear al son de los bajos y de los
1·eq1tinto en un claro de la huerta.
¡.;1 paralítico se hacía entonce conducir, con
la esperanza. de que Morelo llegase también y
lo invitara, cual olía, á jugar una mn.lilla
mientras lo. muchachos se divertían y allá, ai
Ol"iente, l'umbo al río, se e. cuchaban los lejanos e copetazos de los tiradores de Galea.na ó
el estampido de los ca-i1ones del Brigadier
Llano.
A medida que lo realistas apretaban más
duro y más ilbaha el plomo de los fusiles de
los bata-llone. de Asturia. y de Lovera, y má
copio amente llovían las bombas que enviaban
los mortero· del Cuartel general de 'alleja,
más contenta iba Lucha á lo pue to avanzado á ofrecer á. los bravos co teño que 1,;e batían, una sonri a, una mirada y un trago de
aguardiente.
-¡Bendito sea Dioii que ha creado hombre
como nuestro General y muchachas como tú!decfan limpiándose lo ásperos labios con el
1-evéli de la manga de su camisa.
Morelo había dicho:
-Bay algo peor que el hambre, y es el sueno; pero existe un mal ruás atroz que el sueiio:
¡la. sed !...•

Y Galea.na contestó:
-Gracias á, Dios, la. sed e quita con el agua,
y por allá corre mucba-y e!\aló al Oriente¡ qué vergüenza que muriél!&amp;mos de ed habiendo tanta agua!
Los batallone espanoles del Brigadier- Llo.no. so tenido por una batería y po1· el reducto
de Zacatepec, cu. todlaban la preciosa cuenca
del río y el manantial de Juehitengo.
Pero Galea na abia caer como tigre sobre tao
florida guardia, seguido por escolta alharaquienta y audaz, armada de machete , lanzas
trabuco , carabina. y fusiles C'-On bayoneta'
y mi otra se peleaban, lo indio de Cuautl~
rompían las bardas de la presa y cavaban los

Una tibia noche de fines de abril, impregnada
de ilencio y melancolía-el silencio de Cuautla
dormido á la luz benigna de la luna--el viejo
D. Leonardo Bravo in e col ta, la cara bina al
hombro, recorría los pue ·tos avanzados hacia
el río.
Penetr6 en la e pe m·a del platanar, y a.l
punto detúvo e escuchando un eco tri te y leJ&amp;no como de una canción 6 de una queja.
- ¡Ave María Purísima! ¿Qujén canta ó reza
por abi?-gritó preparando su carabina.
El fino oído del héroe serrano distinguió la
voz¡ y entonces, atravesando rápidamente el
negro boscaje, se encontró ante el yaciente
cuerpo de Luz.
-Pero ¿qu~ haces aquí, muchacha? .... ¿qué
tiene ? . . ..
-Ya lo mira si, merci .. . ... Me ,•ine á, morir
aquí, solita, para no entristecer á la gente por
allá ....
Bravo1 inclina.do sobre. la moribundaJ había
enmudecido de a ombro y de dolor; y al tomar
una de sus manos, la sintió ardiendo.
- .... Me dijo que riera, bailara y cantara basta morir .... y como me miraba tan hondo, y yo
se~tí t.anto gusto como si e tuviera en la gloria,
le Jure cantar ha ta morir .. .. y esta tardecita
en Juchitengo me tocó una bala..... no oyeron
mi grito .... ¡mejor!. .. . me escondí para, que no
se afligieran .... y me vine á. morir por acá. ....
ya no puedo cantar. ni reír .... . . que me entierren con la virgen de Guadalupe que medió la
otra mañana. .... ¡Ay!. .. . Abora sí estoy triste,
pero no e lo diga su me1·cé, no se lo diga ....
Uu su piro largo y dolient.e como un estertor .. .. Y nada más: la Mariscala de la. Alegría
había muerto.
Y, a.roba rodilla en tietTa lo. brazo cruzados, Bravo oró ante el cadáver, bajo la bóveda del platanar, como en una capillai mientras, á lo lejo ·, en la breve tregua de a ¡,az
nocturna, se dilataba, obre el gran ilencio del

Ve.lle, la. pía.do a. mt1la.ncolfa de la. luna ... .

F. Zariña.na.

�..*"
El Padre ba de.do e1 grito de rebelión. A su
voz surgen los hombres de la quebrada, descienden de la cima, se ticogen á, su abrigo protector y le hablan en el humilde lenguuje de los
humildes. El será el caudillo, á. pesar de que sobre sus débiles hombros exagenario pesa la
vidn. como una carga infinita. La rebelión, lanzada. ya, corre por la vereda. como una gran
masa de nieve que repentina.mente pierde el
equilibrio y 1'ueda. bacia la unas pavorosas.
¡Quién abe'.
En Atotonilco encuentre. Hidalgo la modestá.
iglesia parroquial, en la que la Virgen india
baja pudorosamente lo ojo . Ella, la ilnica capaz de comprender la honda queja de las raza
vencidas, será laque aliente á las turba , basta
convertirlas en huestes; se-rá la madre, y la.generala, y la. santa que bHga el milairo que ha.ce tre siglos ixnplora, en vano, 1a raza debelada.
Y el estandarte de los rebelde fué la pobre
imagen luga.reña. En un asta clavóse ellienzo.
Lo demá , lo hizo la fe profunda de aquellos
.hombre de hierro.

..

... 4-

Hidalgo llega ante Guanajuat-0. Ei:-a el mis
rico mineral de ht Nueva E palla; su comercio
era. floreciente; e taban sus almac.E&gt;nes lleuos de
come.stibles y de parque. Por la mente de los
c11,ud1llos debe haber pa ado laespnnto a, visión
de la catástrofe: pero el destino era imposible
de evitar; la suerte deberfa cumplirse. Hidalgo
pidió la rendición de la plaza, sin conseguirla.
Riniio debe haber entido la itnpo ibilidad de
la delen a1 era soldado, y peleó.
La degollación, el saqueo, el incendio, los
excesos más grandes, eran el natural resultado
de aquella la1·ga época de esclavitud. Por má
esfuerzos que derrocharan los caudillos, las
huestes que les seguían no podrían olvidar el
látigo, la injuria, la humillación. Y se vengaron cruelmente. De pué , cuando el heroico Pe.dre de la Independene,ia fué muerto, su ce.bezo
venerable quedó por algunos e.iio. expuesta. á
las ira populares en la Alhóndiga, it10 de tan
espan~sa carnicetía, Se creyó así tenet• en plena qurntud á. los msm'l•ecto . Lo único que e
consiguió fué soplar ·obre la hoguera de los
odios ya incendiados.

***
En el Monte de las Cruces, los r·ebeldes alza.dos á. la voz de Hidalgo, estaban Mampados
listos para cael' so~re la ~apital del Virreinato'.
El sac rdow-oaudillo d110 lu misa en cierto
punto, donde después la gratitud popular levantó un sencillo monumento. La bue tes del
Padre Hidalgo pelearon alJí con denu tlo y la
batalht. fué ganada á lo. realista . En la' antigua. capital del Virreina.to reinó enwnc s un
pánico indescriptible; se creía que los insurgente avanzarían, arrollándolo todo hasta
plantar su bandera sobre el edificio que' dura.nw tantos año, fué asiento de las más altas autoridade coloniales.

E

Dolores, en la pequeña. villa del Bo.jío,
e levanta aún la casa modesta, pobre, en
la que el Padre Hidalgo el padre de la
nacionalidad mexicana, pasó los último
a.i'ios de su existencia.
Quedan todavía en pie las paredes viejísimas dentro de las cuale el noble y anciano
cura párroco tenía establecido su hogar. Y
allí quedan aún algunos objeto de gran
ixnportancia para la historia de aquella epoca de convul iones terribles, que se llamó de
la Insurrección de Independencia. Entre esas
paredes destartaladas, entre los cuatro muros
simétrico , el caudillo má admirable de las insurrecciones americanas paseaba lentamente,
en sus uocbe de vigilia, pensando, p, n ando .. ..
Todo un mundo, toda una nación libre, con sus
miserias, con su glorias, con. u millones de
hílbitante y sus millones de almas e clavizadas, pasaban, en rápida procesión, por el culto espíritu del cura, Hidalgo. Veía claramente
cómo la nacionalidad, en embrión, esperaba la
voz del salvador que la sacara del lixnbo, para
seguir la ruta y tomar su pue to entre las naciones libres. Veía, con su claros ojos de anciano talentoso, cómo li1t dominación española
e había. hecho ixnposible ya para tise rincón de
América en el que fermentaban las iras de trescientos aílos, y lahoraban, lenta y te1111,zmente,
los rencores de toda una raza,

~io. de los Virreyes. En ese palacio pasó . u-s
ultu:uas hora.;. de dolor y de amargura. ~lorelos
el g!'nio militar que, con su espada, defendió
heroicamente la causa nacional, y, con su su.ngre,.sell~ ttl pacto de alianza de ·10s suyos con
fa v1ctor1a.
Precisamente en !'l sitio donde el cuerpo de
Mor~loscayó, cuando la balas homicida de los
realistas troncharon u fuerte vida se levanta
una sencilla C'olumna que recuerda 'el angriento suceso.

..

•*
El a.brazo de Acatempan fué el principio del
fin en la é1;&gt;oca, t?&lt;la llena de sangre, de la Ind~pendencia Nacional. En ese pueblecillo perdido, en l a serran,ía abrupta del Sur, Guerrero,
el boroe, é Iturb1de. su enemigo encarn.izadovue1to amigo y partidario de la causa nacional-se encontraron, r, ap ándo e de sus cabalgaduraR, se abrazaron n presencia de su troJl!lS· De de entonces la causa de la Independencia fué poco ú. poco venciendo sus obstáculos,

*
••
Una bermo a estatua e levanta ahora en el
sitio en que fué acriflcado el caudillo. En algunaij capitale. de E tado de la Federación Me.rice.na existen ya estatuas de Hidalgo. En .
México debería haberse erigido ya la mavor r
la más bella, la míLs ce.1·a, como ·una peqÜeñ~~
ofrenda de gratitud á la figura heroica del
Padre. La lucha inte tinas han retardado e te mom!'nto; no lo alejarán indefinida.mente,
por -fortuno.. Eo pocos e.ño má , México contará con el más suntuo o monumento al caudillo de Dolore .

•

.*..

No fué así. ..... Preso el caudillo, de pués de
los desastre de ~culeo y del Puente de Calderón, en las Nonas de, Acatita.Jde:Bajá.n, fué

En San ristóbal Ecatepec, en el pequeno
pueule.cillo del Valle, se encuentra aún el Pala-

" *

Edificio y lugares histórico

e~cerra,do en el lio, pita] füial de bihuahua,
m1entra.s del cPntro llegaba la orden de sacrificarlo. No podría ser otra tal orden: lo abía
bien Hidalgo; et•a un anciano y, in embar"'o
su voluntad jamás flaqueó, jamás tuvo el me;o;
estremecimiento de temor en presenci a del hondo problema pavot'oso que se le presentaba.
Permaneció tt•anquilo, cu todiado como un
b1U1dolet'o, basta el momento en que se le notificó la. entencia de muerte pronunciada en su
contra. Tod¡¡,vfa eu sus últimmimomento tuvo
la energía uficiente para pagar, en una décimas que aún se conservan, la deuda de gratitud
contraída hacia uno de sus cu. todio , por el
buen tratamiento que éste había empleado para
con "un pobre de valido-que va mañana á mori y no puede retribuir-ningún favor recibido."
Después de la espantosa ejecución los sicario· de la t·eale;,,a, tuvieron la. avilantez de profa.nar el pobre cuerpo ancie.no de Hidalgo: cortaron su blanco cuello, y su cabe7.a, cubierta de
canas, fué objet-o de vilipendio y de escarnio.....
El cuerpo quedó enterrado por muchos ano ,
en el templo de San Francisco en Chihuahua,
en donde I a, gratitud nacional lo encontró para
trai;ladarlo. provi. ionalmente, á la Catedral de
México, mientras se erige el PantE'6n Nacional
y e da en él honro a sepultura al Padre de la
Independencia.

sin gran~es tropie~os, sin las hecatombes pl'imeras, sm convul iones, hasta terminar con la
entre.da del ejército de las Tres Garantías á- la
apita!.
e ha erigido un pequeño monumento en
Ac8'.tempan, para eternizar el recuerdo de esa
ª?Clón memorable en todos sentidos. na lápida m uestra el lugar pt'eciso en donde se abrazaron los dos caudillos y, á. corta di tancia, se
e~e~a o~o mode to monumento que señala el
s1t10 lDl mo donde se efectuó la conferencia
celebrada entre Iturbide y Guerrero.
En una de us curiosísimas inscripciones se
lee lo siguiente:
' 'Pasagero detente y contempla en este oitio.
el lugar seilalado por el dedo de la Dhinidad
para q. se buvie eu reunido el I7 de FebQ d~
1821, _los inmortales Yturbide y Gu\lrrero y
comvmo.do el plan de operaciones sobre la Capital de _la República, para consumar la. Independencia y Libertad de la Patria. De aquí co~&lt;? de una. v~rtiente, se esparcieron los buenos
hiJO de MéJtco, que afortunados sentaron el
pabellón tricolor en el palacio de los vfrreyes
que nos habían usurpado."

Léa fotogrH1fa del monuml.'nt&lt;&gt; del Monto do lll.s Ornees
ru t.omada expre,;ament&lt;l para "El "Mundo Jlw,trado"
l)Or los Señore~ Ah•:i Hnos.. dt! Toluca.-LI\S de Aco.teui12nn, lns deboJJ10$ lt )u gala¡¡terfa qe) l)r, N Ilernándet
lxQvi111tes.
•

�l~dero 6 madriguera por 'donde no pasara, rastreara y escudriñara; unas
veees con ondulaciones de serpiente, otras 'á saltos de felino, las más en
aseen ione ó descenso peligrosísimo , de cualquier modo, pero el indio
de Noyó6 conocía, palmo á palmo, lo abruptos contrafuertes de la cordilJera y su voluntad inflexible de titán triunfaba ele todos los ob tá.culos y
barreras que le oponía la natura,leza.
·
No en balde había visto la lu:-. alli, en aquel linclo pueblecillo que encuadran los trigales sienipre lozanos, al pie de aquella col'dillera siempI'e verde, donde ere.ce el pájaro-bobo, dando llores de pétalos grue ·os,
frescos y ate1·ciopelados; donde el zenzontle deja oir sus trinos paradisiacos, y donde surgió y creció una. raza viril, brava, dominadora.
Ya en la caída de la tarde, cuando el sol trasponía la última sierra y
lo triga.les semejaban extenso mar color de oro viejo, las águilas que
volvían á sus guaddas contemplaban al ip.dio-inmóvil, triste, con no sé
qué nostalgias en el alma-ora sobre la copa de un á.rbol, ora afianzado
á una roca, muellemente reclinado en el césped; pero siempre triste, siempre hurano, iempre solo, clavada la vista en el pintoresco pueblecillo
donde naciera, cuna de sus alegría y us cariño , entim.ientos no apagados en su alma soñadora. y no tá.lgica.
¡.Qué soilaba. el indio de Noyóó'l ¡,qué sufría. aquel desventurado, desventurado como su raza? ¡.Por qué sólo veia, con mirada. peDetrante, la
cúpula semitorcida y ridícula de la iglesia de su aldea? ¡Ah! El indio había. arna.do. En la . alvaje beatitud de su vida, una ,ez sintió el estremecimiento irresistible de la pasión ... ... y amó con ful'Or, con frenesí, como
ama, el ser atlí.Yico el que no entien-de de mentiras y negrin-as munda,rui.s,
orno ama el bueno, el que todavía lleva. en el alma las alburas del sentimiento. Así amó el indio, y por eso ve con mirada penetrante la cúpula
semitorcida y ridícula de la igle ia d su aldea. E que allí reside el que
le arrebató la felicidad y la fe. el seductor de la hembra torpe, el dominador de entonces, .el superhombre de la época. El indio amó á la india de
mirada no tálgica l. soñadora, y la ind1a, pervertida ó torpe, cayó en la
red, en la red tendida por aq\tel dominico elocu.ente, el Padre. Soto, cm·a
entonces del lugar, quien con la honra de una mujer le arrebató la felicidad y la vida. Y por eso nuestro hombre, solo, grave y tri te, mira con
insistencia el campanario de su aldea. Así lo hace desde el día tata] en
q.ue comprendiera su eterna desgracia. No protesta, no hiere, no asesina.
/,Qué espera? Calla., medita. y ve ...... Y a.sí continúa el indio, basta que
llegan á él lo rumores de la. lucha enca.1·nizada. Basta las montanas de
Noyóó se aperciben las hazañas de Morelos .. . ... entonces, grave, y triste, y solo¡ una tarde gris, llorosa, sin matices; una tarde de dolorf vuolve
la e. palda á. su aldea, y parte, y se va, oon la mirada ceñuda y a color
pálida, rastreando entre 1os picachos de la montaila, como rastrean los
reptile en los vel'icuet.o del camino.

"
**

Episodio Histórico de la Guerra de Independencia(*)
ORR1A el año de 1812. El ingente deseo de emancipación transformaba al quieto y aletargado país; los seculares quejidos de toda
una. ra:r,a, aherrojada estallaban por último en grito 'formidables de rebelión; los burlado anhelos no se condensaban ya en
lágrimas silenciosas y austeras, sino en rugidos potentes de bestia heridas; la impasibilidad característica del indio se tornaba
en un furor irresistible; y el ilota., el desventurado de- otras épocas, nacido pa.ra. callar y obedecer, ya ni obedecía ni calla.ha, sino que, como los
paladines de sus analesl recogía la piedra del arroyo para lanzarla al rostro de los tiranos. Era la revolución sin tregua y sin cuartel, la nacionalidad que irradiaba en el horizonte, tras de un c(unulo de nuhE-S muy grandes y mu y negras.
Y así corría el afio de 1812, entre el bélico ardor de los opuestos bandos, haciendo desaparecer las poéticas aldeas de las montanas, incendiadas por_ la tea implacable¡ ~alvadora de la revolución. ~n uno de es~s
pueblecitos, asentado en fert1l y extensa caiJada de ]a. región de las Mu:tecas, en el pueblo de Noy-óó, que encuadra el rubio matiz de lo trigales,
siempl'e lozanos, allí vivía, por aquel entonces, fabricando finas esteras,
con la palma de sus bosques, un indio como de veinticinco á treinta años,
cuyo nombre ha perdido la tradición y á quien la Hístoria, admira.da., seilala con el mote de "el indio de Noyóó. 11 Alto, fornido, con lá anémica
color y la mirada aga. de esa raza que parece que sienlie no sé qué no talgias tristísimas, era nuestro hombre el tipo genuino de aquellos formidables guerreros que asola.ron á Teozapotlán y elevaron á lo más alto Ja,
prez y fama del famoso Achiutla. Sagaz y astut.o como la zorra, y ágil y
nervioso como el ciervo de sus campo , no había vericueto, czmtil, desfi(º)

Véase la. IDstorla de Oaxaca wr el P. Gay.

,,

El µustre. y mal asendereado caballero andante D. Antonio Bergosa y
.Tordan, Ob1Spo de Ant.equera el ailo 12 y después Arzobispo de México
había. fulminado tt·emenda.s axoomuniones sobre la.s cabezas de Jo prim~
ros !n~eI)?ndientes, ~ l~s qu~ 1 llama?a en sus eserit-o y en las terribles
requ1s1tori.as del pulp1to:
torag1dos, exhombre
excristiano
exprójimos, ultra.ma.ldi:tos" y demás.
'
'
E~·a un obispo mili_tante d~ las buenas época.e del Cardenal Cisneros,
nnndo, má para ceñir una tizona descomunal, que para cargar el báculo
de humilde pastor ~e almas. Realista fanático y labora.nte celoso, no se
detuvo has~a las s~ples pastorales de execración sino que, á gui~a de
buen olda.ao de D10- y de1 Rey, levantó un cuer-po de sacristanes y curas, art.e anos creyentes y ~embro de 13:s cofradías, para ponerlo frent~
á frente de l_as huestes ~nemiaas. No é s1 la. nece idad ó el origen, 6 por
amor á la mdumentar1a ~e~ ob1spo, pero ~l ca o verfrli&lt;'o es que aquel
batallón churr1g-~9!e co v1st16 de mor!l;dO vwo, color no ideado aún en
las ordenanzas m:1htares de todos los e¡ércitos del pi a.neta. Y entonces el
pueblo con ese buen sentido que Dios le ha dado, tomó la nota chusca
bautizando á los de facedores del Sr. Bergosa con el despectivo nómb~
de "batallón de la mermelaila. 11
qon ese batallón y otro cuerpos de in_dios y negros de la costa chica,
s_ah6 D. Juan José. Caldelas para Yanhu1tlán, á. aumentar el ejército reahst,a qµe comandaba el ~starudo vecino del lucrar y espai'Iol de buena cepa, D. José Régules y Villasn-nte: El Obispo Bergosa, que por no sé qné
líos .and!l'ba á la,,greña con un tal cura Mario, Canónigo de la ateclral,
lo hizo Jefe del batall9n de la mermela.da," qui:r.á, quizá- y Dio nos
l,)erdone el ma1 pensannent-o-con la esperanza de que recibiera una bala
perdida de las filas ind.ependientes,
En. aquella chusma , e fue.ron agregando vado de los curas foráneos de
la J.1ix~~,8:, {J no sé s1 como.sargento ú otra cosa, pero á. ellos se agregó
Pl do.onru_co .Jt'ray Manuel Soto, cura del pueb1ecito donde hemos comenzado nuestro re1~to. F~te tal Fray Ma~~el había fido, en la península ¡
en sus mocedades, .gafopín de .una fundic16n, y tema. cierto tintes de artillero; de i_nodo y Ji1aner~ que, el cura Marín1 General de la ''mermelada.,''
más moh1110 co:n el Obispo y todo lo que a él oliera que con Morelos y
los suyos, destm6 á. Fray Man11el pa1'a el servicio del úP.ico cañón que

llevaban.. , , _. ,.""'.l' ' ~•" • ª -' .....

_ J ..

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•

.\.

Nadie lo creía. El mis~o Trujano vaciló en mandar defender con maEn el convento de Ya.nhuitlú.n, que es una. verdadera fortaleza, se habían atrincherado con todo éxito las tropa' realistas del famoso Iwgules yores refuerzos el barrio bajo. Pero al dfa igu.iente este punto fué ataVillasante. Allí la batieron. sin de ·canso, las bue. tE.'s indepl:'ndiente de cado con brío por las tropas de Calllela- y los sitiados obtuvieron una
D. :\ligu~ Bravo? D. Valerio Trujano, comi ionados por Morelo para ,ictoria. La fama del indio bril16 con esplendidez en el 'alllpameuto y el
tomar Sllaca.yoapan .V destro:-.ar ú Régu1es.
tal&lt;t Truja no lo colmó de atendone .
.
Y así salía toda las noches ~- iempre los ataque de los realistas eran
Tn1jano aumentó sus fuerzas con centenares de bravos rnixtecas que de
todos los pueblo.'i marchaban pat&gt;a defeodet• las nuevas idea, de libertad, rechazados, Cl'eyendo Régules que babia m~yor número d~ fuerzas en la
plaza y que todos lo puntos esta bao converuentemente fortificados. Prosy, precisamente frent-e á, los muros de YanhuiLlán, se agregó il las filas
independientes el que despué sería. héPoe famoso, el indio de Noy6ó. peraba la buena causa.
,
CJaa noche volvió el indio má tarde y ('on el rostro más alegre. RéguBraYo y Trujano tuvieron que levanta¡- el i,itio de ~•anbuitlán, porque
1\Iorelos solicitaba auxilio, viéndose encenado ya en la grande hasta la les había ordenado atacar la trinchel'!i. con el grueso del batallón de la
heroicidad, históril-a villa de uautla. Pero si Bravo caminó con mejor •'mermelada," inclusive la culebrina que manejaba el P. Soto. Por e o
suerte,·n. Valerio Truja.no \'lóse precisado,\ cncerl'arse en Huajuapan, brillaban de purísima alegría los ojos soñailores d~ indio de No)·~6.
la únioa plaza que se le ofrecía para resistk medianamente por aquellos Por fin, á, su cerebro agitado, llegaban, en tropel, las ilusiones de una Juventud vivida en sus colina , absorto en sus pfoachos y en sus ID;atorra~
rumbo . Y allí fué con 'iU ejército mal disciplinado y casi desnudo.
Es admirztble l'Uanto hizo el brarn Truja.no para defender Huajuapan, les. convencido de que era siervo y de que siervo bahía de er, re. ignado,
plaza qul, no gu1trdaba nin~unas conuiciones rnntajosas de defensa. To- como sus hermanos, con el yugo en el te tuz, como los bueyes de Noyóó.
mó toda la carne y grasa ctel ganado cabrío que en eso días se mataba Recordaba lo días felices en que tejía. los sombrer~. y los_ petates 11.L son
eu abundancia para surtir A Pu.ebla, y él mismo repartfa las r¡¡.ciones dia- de una tonada melime6lica. Allí estaban sus pmneras 1mpre.o;[ones de
rias, á. fin de que sus soldados no se diesen cuenta del aminoramiento de amor, la pasión por aquella india de ojos no_stálgicos r:om? .lo suyos, In.
víveres; mandnfabricarcañonescon unas campanas viejas, ylo cai'lones hembra ignorante que le arrebató el supenor, el casi d1v100, el cura.
resultaron verdaderos cana.le de desagll.e, casi imitiles; pot· allí se lan- Y aquel cura atral:iiliario estaba allí, vor coincidencia infemal. E»taba
1.a.ban proy tiles, cuando los había, ó cohetes y cámal"a.s que fabc·icaban allí y estaría al otro día manejando su culebdna. Y por eso s&lt;;mrefa el
dos ó tres pirot6unico;. de la villa; levantó frágiles trinche1·as y aparen- pobre indio, que nunca había sonreído. Al cabo que él había nsto c11er
por las bala,s de los otros, al cura Calderón, en a.quel mi -mo sitio. Sí, los
taba tener enormes recursos.
No así los iracundos Régule y Calde)as, que tenían abundantes provi- curas podían moJ&gt;ir en la pelea. ;.Para qué combatía.ni' Había buenos Y
ba.bía malo : los malos estaban con los dominadores, no con ello . Y la
siones y algu.nas l)uenas culebrinas, con las que hacían mucho dado.
Una compa,ilía de oldado independientes abría brechas en las casas Y oh. esi6n J?8rsistíu. acabando con aquel fanatismo de tantos siglos, la
mantenía por subterrá.neos Jo.s comunicaciones, cun,n do ra necesario. preocnpac10nes modan en el cerebro, ante la. visi6n de la hembra. perver.
A esacompai'Iía se la llamó de "los tusero , " pues, como las tusa!I, ahon- tida que, para él. simbolizaba la patria.
Así esperó la mañana, sin dormir, calenturiento, siempre om1e!1do¡
daba el !.Uelo pm· donde convenía. '.l~t~ero era nuestro indio de N?yóó.
junto á la endeble tdnchera, oprimía c-0n frene f la cuhHa de su fusil de
Incansable, tenaz, decidido, de la mailana il la. nocbeescarhaha la t1erl'a,
con pies y manos, para opoaer la contramina (~lamina, para salvar una chispa.
Y así transcurrieron las larga é interminables horas de aquella. noche
distancia en lo profnndo, para bacet· una salida y combatir cuerpo á cuerde 1·ecuerdos, hasta. que al fin lo sacó de su aturdimiento el ruido e panpo con el enemigo.
Trujano necesitaba conocer los planes de Régule , porlJ,U~ s6lo asi toso de la pelea. Eran ellos. El indio se endereza, sube ágilmente por las
creía posible la resist,encia cuando todo se le a,cababa: mu01c1one , ~l!'n- piedras amontonadas y :;in el menor esfuerzo llega á la cim~. Na.die le
cho, ánimo. Pero ¡,qué hacer~ ;.Cómo podría lleQ"ar al campo de los sitl~- signe. Sólo él desafía, desde lo alto, los disparos de l?s realJstas. Pero
no tira.. Su mirada de águila escudriña. el campo enemigo y busca. Y esdores un 8!,-píaº? ¡,Dónde encontraré te, si la empresa e1·a por demu
11,rríesi-ada, tal vez temet·aria? Quiso probar y comunicó sus lllanes á los tá, serio, muy erio. De pt"Ont-0 onríe, lleva el fusil al hombro ~- disp_ara.
jefes rnferiores. E tos vacilaban, como él, y buscaban todo los días; El Padre Soto muere junto á, su culebrina, y el indio ue Noyoó ba.Ja la
pero en -vano. Al fin se fijaron en uquel indio taciturno y decidiclo, en trinchera siempre sonriendo ..... .
aquel 1w,e&gt;·o que subía y bajaba por las brechas con la rapidez de un mono. Este no vnciló; al contrario: dijo que la empre a era fácil. ¡Fácil!
*
;.Qué montaaa, qué altura, qué corte de sus Mi.icteca.s le había vencido?
¿,A qué punto no llegó su vista que no llegaran sus pies'/ Y el tell!-er:a.rioTruja.no va sin esperanza de socorro, envió un propio á Morelos. Este
1Dc1io i;alió una noche y todo creyeron que no volvería.. Los ult1mos
fué el inili~ 'de Novóo. Dos cohetes, lanzados a.l espacio, 'fueron la señal
centineles lo yforon re$balar e mo ardilla por 1m muro de las afueras.
No volvería. El esfuerzo sobrehumano de aqu, l desdichado no era otra convenida de habér atravesado al mensajero las filas enemiga . .Morelos
llegó á ti81.11.po para salvará Truja.no._ El indio no volvió. Na~ie !\he su
cosa que la dese perac.i6n de la impotencia. Pero el indio volvió, volvió
todavía cuando manchaban fas sombras de la noche las humildes ca~u- tumba, nadie sabe u nombre. He reg1. tra~o los papeles a.m.arillen_tos de
chn de la población; y volvió con su cara tac.iturnl!- y trisu_., con S'!, dejo las bibliotecas¡ pero en vano. Quizá no tenia. nombre, como no tenia, mude amaeITTira en la pupila, pero trayendo nuevas 1mportante.s. S10 ser jer, como no tenía patria ..... .
Y el pájaro-bobo sigue deshojando sus p~talos grueso~, blancos y atersentido, ilon su habilidad de cuadrumano, pasó por todas parte y llegó
hasta el alojnmiento de Régules Villasante. Rélf.l!le hablaba con Calde- ciopelados, como un holocau ·to, sobre el r1eute pueblecillo de Noy66.
la y disponía ntacar pot· el bar~io. bajo &lt;le la villa. 9omo pl'ueb~ de su
Lema: ")lo croes no crown."
dicho, llevaba el indio unos pw11entos que sustraJo de la cocina de
Á.DALBERTO CARRIEDO.
Ré~les.

...

�~

--edificio se levanta en el corazón de la. dudad,
alzando al cielo sus agujas de piedra y mirando desdeílosamenre los nuevos y pobres edificios cercanos.

*•*
.Al lado de otras menos importante· quedan
en pie todavía las casa del Conde &lt;le antíago
de Calima.v a: de la Condesa de an Mateo Valparai o; del Marqués de Moneada; del Conde
de Jala; del larqué de Rivas 'acho: del Marqués de Selva NeYada; de lo- 'ondes de la Tone 'osío: de la Cortina y del de Alcaraz.
La bermo, a construcción de "1o .A.zulejós''
perteneció á los 'ondes del Valle de Orizaba.
La conseja popular quiere que uno de los de
ese título. calavera empedernido, baya sido
amone ta.do por su padre, quien le decía: ''hijo
mío, tú nunca has de ha.cer casa de azulejos."
AJ mancebo le e coció lo dicho; trabajó honradamente y construyó el edificio mencionado, en
el que, Jª consumad11, lp. Independencia N acio·
na.1, -fué a ·e inado el exconde Don Andrés Die•
go .'uárez de Peredo por un oficial lle.ruado Manuel Palacio , al que ajusticiaron en l a plazuela de Guardiola por tal delito, algún tiempo

después. El Lic. Agustín Hurtado de Mendoza,
de estar en vigor los títulos nobiliarios en
México, debería ser el décimo Conde y poseer,
por lo tant-0, la. Casa de los Azulejos.
El que hoy es Hotel Iturbide, fué edificado
por el Marqués de Monea.da, noble de origen
italiano; pues el primero de los que tal título
tuvieron en la épti:ma década del siglo XVIII,
era natural de Palermo. Fué la casa, en cierta
época, residencia del Emperador Iturbide, y
por eso el vulgo le ha, llamado "Casa de lturbide, ·' desde la primera mitad del siglo quepasó. Lo descendient-es del Marqués de Moneada.
llevan aún este apellido.
Los l\Iarque es de Selva Nevada formaban
part-e de la nobleza IIUt rancia. de Nueva España, y tenían su casa en la, calle de Cadena,
casa que, aunque ya reedificada., conserva aún
algunos de lo caractere de su vieja construcción. ,Se le ha agregado un piso, tratando

de imitar el estilo arquitectónico de la antigua.
1·esidencia. El Sr. Gillow, Arzobispo de Oaxa.ca., es uno de los descendientes del tercero de
los Marqueses de Selva Nevada, y en Espaí'la, donde se revalidó el título, existe el último
de lo ?ifa.rqueses de esta denominación, Don
Dona.to Alcalde y Za.ve.Iza.
Los Condes de la. Cortina tenían su habitación en la. calle de Don Juan Manuel, y en la
misma calle habita.ba.n los Condes de Torre
ossío. Cuénta.se que á corta distancia. del sitio
en que se ven estos edificios, vivió Don Juan
Manuel de Solórza.no, el privado ael Virrey de
adereita., al que "ahorcaron lo::1 ángeles" por
los crímenes que había cometido.
En esta, tra.dición, como en todas, .hay un
-fondo de verdad, grandemente exagerado por
la conseja. popular. Existió un Don Juan :Manuel de Solórzano, es cierto, y alguna turbia
historia de asesinatos di-0 origen á la leyenda.
mencionada.. La calle se llamaba. "Calle Nue•
va." eu aquellos tiempos. De los Condes de la
'ortina es de.scendiente Don Francisco Albear
y Gómez, que revalidó los títulos en Espai'l.a.
hará diez anos.
Los Condes de Santiago Oali.maya habitaban
en el e pléndido edificio que en l a esquina de la
calle de Jesús y del Parque del Conde aún existe. Eran de rancia nobleza, pues el fundador de
la familia había sido Don Hernán Gutiérrez
Altamirano, contemporáneo de Cortés. Las familias Cervantes y Pliego, Espinosa y Cervantes, Espinosa y Grande, Gutiérrez y Espinosa,
Espinosa. { Cuevas, Espinosa. y asanova, Olava.rria y Espinosa, Espinosa y Ardila, Gamez
-y Ortega, Alga.re. y Cervantes y otras, son descendientes de esta noble estirpe, que se ha subdividido muého, como se ve.
La segunda. Condesa de Valparaiso, que casó
con el Marqués del Jaral de Berrio, fué la. que
construyó 6 habitó, cuando menos, la casa en
que hoy se encuentra. el Banco Nacional. La
sucesión directa de los Condes de Val:paraiso
se extinguió por no haber rama. masculina,

***

Por dondequiera, en el casco de la vieja. metrópoli~ i-e mantienen erguidas las casas que
fueron 1a mansión de las familias de abolengo.
Cua.ndo los Emperadores Iturbide y Ma.ximiliano quisieron resucitar en México una. nobleza.
que diera base y apoyo á sus gobiernos, ye. las
descendencias, mezcladas basta, el infinito, dificultaron grandemente la rebusca de título11
valederos. Apenas si quedan algunos pergaminos deslavados, en los cuales se admira. la labor minuciosa del artista que dejó eu ello~ los
oros y gules de los escudos nobiliarios.
Y en muchas de las aristocráticas residencias
quedan esta.blecimient-0s de comercio, inmundos
á las veces, que muestran que la gloria huma.na pasa así .... ''sicut nubes.''
s.-Gbsa iu ~ Mnryzueau d~ &amp;li-a Nti-ada, en la calle dt Clldena.
6.- ó,aa de la Cl:mdaa de &amp;in M&lt;mo Viuparatao, en la u,¡uina
&lt;!ti Pu;enle dd .E,¡¡iríCu Santo II Qipudúnai.
T.-ema del Omde de Jala, en la cal~ de Cl:ipuchina,.
8,-Cbaa d4 w, Conda de la lbrre Como, en la calli: de D, Juan
Manuel.

�Fundación de México-Tenochtitlan

L

A fundación de la antigua ciudad de México-Tenocbtitlan está consignada en varias pinturas
jeroglíficas.
La más conocida, la más vulgar digámoslo
así. e la del códice Mendocino. Este códice fué
pintado poco de pués de lo. conquista por algún
tlacuilo competente, en vista de las triidicione y probablemente de otros jeroglífico originales.
i
La pintura mendOéina representa en el centro el águila poada obre el nopal nacido en la piedra. Rodea la i!?la una.
agua límpida y azul, que la a.trávie a en criu y 1a divide en
cuatro pa.rte!I. Alrededor del águila están los j~fe funtlado..,is de Tenocbtitlan. Son, según u nombres jero1líficos: 'l'enocb, Mexitzin, Ocelopan, Quapan, Acacitli, Ahuexotl, Xomimitl, Xocoyotl, Xiuhcae y
Atototl.
Sembrada e tá la pintura de hierbas verdes que son el carácter figurativo de los tulares, y de azules, que lo son de los cañavera.le .
Tenoch tiene el rosti;o negro, por ser el jefe sacerdote. Mexi lleva en su
jeroglífico el reYe1·encial tzi11, porque era el jefe guerrero.
~
Esta pintura pone la· fundación de México-Tenochtit1an, en el ailo ome
oolli, 132.5.
Los azlieeas habían comenzado su peregrinación por lo menos cinco siglos antes. Arrojados de todas parte , y por último de Culhuacan, para
sal va.1·se e n:ietiemn en la 1aguna; y en ella. el gran acerdote Tenoch .e nc-0ntró al ñn una isleta, y fuD&lt;.ló la. ciudad. Del nombre de su dios Jlexi,
y tal vez también de su jefe guerrero .Mexitzin, . · llamó :México. Del nombre de su fundador Tenoch, tomó el de Tenochtitlan. Con éste se le ve designadá en lo jerogli.6.cos, y así está. en la pintlll'a del códice :Mendocino;
pues el n&amp;jtal sobre la piedra se lee Tenoch, y como nombre de lugar
Tenochtitlan.
De este jeroglí.fi&lt;:o sacaron los mexicas una. fábula y una. leyenda religiosa. La versión má característica dice a.sí:
"Un Axolohua llamado Ouaubcoatl, y otro dos, se fueron á. examinar
los lugares. Fueron á salir al pa.1·aje Acatitla,- en cuyo centro se baila un
Tenochtli sobre cuyo vértice estaba parada una Aguila.. Al pie de este
tunal estaba el nido del Cuaubtli, fabrica.do de diferentes y hermo as plumas del Tlauquechol, ~uhtototl y otro¡¡ distintos pájaro . De alli volvió
el llamado Cua.uhcoa.tl, y e puso á hacerle3 esta relación:- Hemos ido á
reconocer el camino y el cieno; pero allí ahogaron á Axoloa.: ha muerto
~oloa, segúu vi, (&gt;Or haber e sumergido en el carrizal donde se halla. el
tunal, en cuyo vértice está parada uno. águila y su nido al pie, formando
un colchón de diferentes y hermosa. plumas; y está donde se ho.lla el agua.
De este modo se formó ei cieno donde e hundió Axoloa. También contó
Cua.uhcoatl que al otro día se apareció A.x:oloa, y le dijo:-He ido á verá.
Tlaloc que me llamó para decirme: ha llegado mi hijo querido Huitzilopochtli, y est.e logar erá su asiento y domicmo; él será el protectot· de
vuestra vida en la tierra.-De pués de esta relación se fuPron todo á ver
el Tenochtli, y allí construyeron su altar, hortaliza y flechas .... "
Esta leyenda. tiene variante,&lt;i en los cronistas: así en el c6dice Ramírez
y el P. Durán, vieron lo mexica , discurriendo por la isla adonde habían
llegado, una fuente maravillosa, rodea.da. de sauces de hojas bla.ncas, y el
dios les habló y les dijo que e. e era el lugar prometido; que al caei.· sobre
una, piedra el corazón de Copil, se había tornado tunal· y que obre él
habitaba una águila que de los más hermosos pájaros se ma.nt,enía. Al día.
siguienoo todo el pueblo se dirigió con los sacerdótes á ese lugar, y encontraron la fuente de agua que se dividía en dos arroyoi, el uno rojo y el
otro azul; y en medio e taba el tunal obre la piedra, evantándose encima una. hermosa águila. con las ala. extendidas al sol, y teniendo en sus
garras un pájaro de plum.as resplandecientes.

,· 8-.
.

,

,,

li'llll

~

~

.Fündaci6n d.t llhico.-Otxtice Men®Cino.

A'

tales fábula dió
origen el jerog_li.6.co de
Tenoch, quetoda.viahoy
constituye las .armas de
nuestra bandera
En el códice Vaticano 3738 e tá también la fundación de Tenochtitlan. Se ve la laguna con
sus tula.res, y E'n el centro el tunal obre la piedra. No tiene
águila. Esta pintura es posterior
á la co1;1quist~. Debajo ba~ _escrito: situs vln fu11data est Oiuita.,
.Mexicana. Da para 1a.:fund11.ci6n
el año 8 t,OChtli, 1318.
En la tira de Tepecbpan se ve
i.gualment,e la fundación de léxico. Una águila, con el pico
abierto, e po ·a en el nopal
pue to sobre la, piedra.. Delante
están los cinco funda.dores con
sus mujere , y son: Aatzin, Acacitli, Tetlacbco, Tenocb y Xiuhcac. Fija á la
fundación el ailo 7 call·i, 1317. Es también pintura
posterior á. la. conquista..
El mapa Tlotzin pone él nopal sobre la piedra,
sin águila ni fecha. Es precortesiano.
En las pinturas de la Historia de las Indias
de Nuera E paila del P. Durán, aparece en la
lámina 31} la fundación. En el e0ntro está la laguna, y en su medio la piedra y el nopal, y sobre
éste una águila que tiene con el pico y con la garra izquierda una culebra. Es la primera. vez que
e ve la culebra en los jeroglíficos de 1a fundación. A un lado hay tres
indios que contemplan el grupo; y al otro do , ae Jo cuales uno e &lt;'1 jefe,
pue lleva manto azul, semejante al que tienen los reye de México en las
otras pinturas de Durán. No ha.y ninguna indicación de nombres ni de fecha. En la lámina 32 del mismo atla de Durán, se repite la fundación.
En el fondo hay do altas montaflas azules, sigue un lomerio verde, y en
primer término está la laguna, con sus tules ignificado de la manera
acostumbrada. siempre, i!ITupos de hoja verde y puntiagudas que e a.bren
á uno y otro lado. En e centro del agua está la piedra, de ella al el nopal, y sob1·e é te el águila. de troza un pájaro. Encima, se ve en el fondo del
cielo el símbolo de la guerra: un escudo y unas flechas. A los lados del
nopal e tán sentado un hombre y una mujer, para significar que fueron
los fundadores. No ha.y fecha; pero el hombre tiene eJ jerotli.fico de
'l'enoch, y la. mujer el de Tochca.lpan. Estas pinturas son posteriores á. la
c.onquista.
En el códice Ramírez, en el dibujo re pectivo, está la laguna con sus tillares; en medio de ella. el nopal, la pi dra y el águila, que sostiene un pájaro en la gaITa derecha. Contemplan el grupo dos personajes á cada.
lado: los representantes de los cuatro cal11ulli fundadore . Este dibujo es
posterior á la conquista.
En el códice Aubin, sobre el nopal puesto én la. piedra, el águila. towa
una culebra con el pico y la garra derecha.. Se pone la fundación en el
a.ño ome t~ati, 1312. Este manuscrito de 1576, es cincuenta. y oinco años
posterior á la. conquista.
En la. segunda parte de mis Pint\lras Jeroglífica , publiqué una lámina,
cuyo centro se refiere á la (undación de México. Es un dibujo á pluma,
mal hecho; pero con mucho carácter por lo cual lo cree.mo copia de un
original merica. El cuadro e tá dividido en cruz pot· las dos corriéntes de
agua; ~ medio e tá. el nopa-1 sobre la piedra, y encima de aquél el águila
iu pájaro ni culebra. No tiene anotaciones cronológicas. En cambio nos
da los nombres de los cuatro barrios que poblaron 1a. ciudad: Tecptm•
cihuatl1 Chalmecatl, Tlaeochcalcatl y Tepanecatl. En general, los otros
jernglíncos traen lo nombre persona.le de lo principales funda.dore .
E te consigna. el de los cuatro ba.rl'ios. El códic~ Ramírez hace lo mismo;
pero no expresa su nombre . En la tira del Museo, por faltarle el Jin, no
está. la. fundación; pero e ve en Aztlan á. la mujer Cbalmecatl, á. quien
equivocadamente se había toma.do por Chimalma, cuando á su jeroglífico
le falta el signo indispensable de la mano. Al principio del códice Aubin
aparecen lo barrios peregrina.ntes; y son: Ouauhtli1 Apanecatl, Tezcacoatl y Chalmecatl, también repre entado por una. mu1er.
Tengo además un mapa. de la. peregrinación, en pergamino, copia antigua: y en él la fundación e té. ignifl.cada por el nopal sobre la piedra,
sin águila., colocado en el centro de las dos corrientes de agua. Al la.do
están en cuadretes las figuras de los fundadores, y entre ellos Tenoch.
Fija. el núme,;o de los mericas en 2400, y da, por fecha_á.,,)a fundación el
afio.i;tecpati,.l.304.

omo ve, todas esta pinturas fueron hechas después de la conquista: y a.un cuando la
Tlotzin es anterior, só1'&gt; pone el jeroglifico de Tenochtitlan sin ninguna. otra indicación. Por fortuna. existe una
auténtica precorte iana., la cual
no ~a á proporcionar da.tos
ciertos y seguros.
Se trata. de la pintura llamada liltima.mente 6dice azteca
por la p1-ensa, que nosotros conocíamo con el nombre de mapa de la Peregrinación Azteca,
y la cual por sentencia ejecutoria.de. de los tribuna.les federa.le ,
y previos estudio é informe de
peritos verdaderamente competE&gt;ntes, fuá dec.larada genuina
original y auténtica, y p1·opiedad
de la nación.
Su historia la acredita. de jeroglífico muy importante y anterior á la conquista. ~tui:a esencialmente tenocbca, Tezozomoc la sigue en su
Crónica. Mexicana.; y la autoridad d~ _este historiador, al tomarla por guía del vtaJe de lo
aztecas, bien la acredita de auténtica. Tezozomoc
e. cribi6 en el mi mo siglo de la conquista. Fué
pue uno de los pocos documento indígenas salvado de la destrucción. Torquemada la tuvo ó.
la vista y la. utilizó en u Monarcbia. Indiana,
prueba, de que la consideraba. original y obra de
los indios.
Ji'_;,0cuentro que en el siglo XVII pei:teneoió al jesuita. J?u.arte, quien al
partir pa,i•a. Filipina· en 1680, se la deJó á D. arlos de S1~enza. Y Gónl{Ora. Este seguramente la tenía en mucho, 1&gt;ues e la famhtó á ~emelli,
quien la publicó 8n N(ipole en 1699. Es de tal valor la autonda.d de
8igüenza., que ella sola. bastaría para acreditar la autenticidad de la.
pintura.
•
,
6
Boturini la adquirió despu's: y en 11!3 la. cata.!og6 baJ? e1 numero ,
párrafo VII. La importa.ncrn del museo de est.e ab10 ~o.leccionador autentica también la pintura, á la, cua.l pone la nota d~ Or1gwnl.
lavigero lu tuvo por muy importante, pues publica part-e de ella en su
Hist-Oria antigua. de Méxioo.
.
El historiador Vertía, como albacea de Botnrini, la recogió; no obstant.e que abandonó en la. ecretaría del Virreinat-0 los ot~o~ tesoros del
Museo. E o prueba la predilección en que la tenía: y opllllÓn t~n. autorizada. como le. de este historiado1·, confirma plenamente su a,ntent1cidad é
importancia.
.
Después la con ervaron D. Antonio León y Gama albacea de Veyt1a,
y el P. Picha.rdo alba.cea de Gama; dos autoridades muy respetables, s~
bN.&lt; todo el autor de Las dos Piedras, considerado como uno d~ !o e.&lt;icritores más entendidos en nuestras antigiiedade . E ta dos op1mone corroboran el va.1er y la ori"foa.lidad de la pintura..
El r. áncbez, albacea 'a.el P. Picb.ardo, la. compró y la donó al Museo
Nacional.
• '6 1 · · te
Al publicarla, el Sr. D. José Fe1·nando R&amp;mfrez escr1b1 o s1gu1en :
"Er monumento histórioo q,ue tenemos ~ la v1Sta, UJ?-O de lo _más a1,Mn:
ticos é interesantes de la. anttgiledad me_x1can~, es qll.lfá también el más
célebre de los conocidos, ya por la. consider3:-?1Ón particular que ba merecido á e critore tan distinguidos como ClaY1Jero, el _Barón de _Humboldt,
Pre cott, etc. ... De él se han publicado a!gunas (c&lt;_&gt;pias) reducidas Y muy
incorrectos en el Viaje de Gemelli Ca.rrer1, Atlas .P1:lltoresco de ~umboldt,
y liltimamente en la famosa Colección de Antigüedades mextcanas de
Lord Kingsborough."
Del S1·. Orozco y Berra solamente copiaré, unas.palabras. Al hablar
de esta pintura y de la tira. del .Museo, dice: · Las pmtuTas que nos van á
guia1• son auténticas.''
. .
.
Trnemos. pue , que apoyan y e-0nflrm_an l~ autigUedad, or~g~a.hdad Y
autenticidad del jeroglífico ele la Peregrma.c1ón_ Aztooa, las, s1gu1ent.es autoridades: Tezozmnoc, Torquemada, _Dua.rte. ~üenza:,: Gongora, Gemelli Carrerh Boturini 'lavi.gero, Vevt1a, León y uama, P1cha.rdo1 el Barón
de Humbolclt, Prescott, D. José Fei'llando Ramírez y p. Manuel Oroz~o Y
Berra: quienes ou de las más re peta.bles des.de el siglo de la conqU1sta.
ó. la fecha. Por lo cual no ha lugar á la ~s ligera duda.
.
El jerO¡flíflco mismo, sin otra aomprobacióp es basta.n1ie ~ara acreditar
su autenticidad. D sdfl luego es del amaü mas ~o. El fa.brice.do _desI?ués
de la. conquista ya es bw·do, y el hecbo en el siglo XVII es ortl1.nario Y
m11y grueso. El maltrato del documento y s~ ruptura n el cent~o, en un~
pieza. de poco uso, pues ola.mente los estudios? debían mane¡arla., a.cu
san igualmente su antigüedad. La manera de pmtar las .figuras, los bom-

-

•

-=

bre desnudo nada más con su ayatl y su ntaxtlatl, el estilo
de sus nombres de lugar semejante al de ~os c~dices bien autenticados el dibujo, los colores y la e3ecución, todo confirma. u 'antigua originalidad. Pero hay además .algunas
p11,rticula.ridades, que bastarían á. de vanecei· cua1qu1er sospecha.
.
Los indios pintaban de diferente manera el a_gua. corrt~nte
de los ríos y la tranquila de lo. la.eros. A la p1•1mera. le figuraban ·iempre gotas: á 111 segunda"'le ponían solamente líneas
undula.nte de un azul más obscuro; y en las e cultura l_a ex·
01·e aban únicamente con. esa líneas, como en el monolito de
1.'enango. Los pintore, poi;~riores á la coi;quista desconocieron e a. diferencia. Como eJemplos de Ja pmtur~ de los lagos. del agua repo ada, que no co~·re, nos b_astara presentar
las páginas 40 y 90 del ritual Vaticano N9 3773, en la cuale no tiene gotas, sino lineas undula.das; y la.s 51.i 64- Y
~O del cóuice Borgiano. la 33 del Fejervary y la 9 del de
Bolonio.. En la tira del Mu eo, en el lago donde está Aztlan, no se ven
,!!otas. Pues bien, en nuestro jeroglífico, dos veces está representa.da la
laguna iumediata á ulhuacan, por un cuadro az!ll con líneas un~ulantes
de color mlls fuerte y sic gotas; lo cual lo acredita de obra a1:1ter1or á la
conqul ta. No e prueba menor, la manera con que están_ signüicados los
caminos, por medio de líneas ~ara.lelas con huella de p1es dentr_o. 4sí,
lo vemos .figurados en las lámmas A B, O .V T del códice Porfirto D1az
en la primera del códice Dehesa, y en las 39 y 55 del Borgiano: modo empleado como e ve en todas las pinturas, no solamente en las nahua .
L11. hu'ellas sin raya expresan el mo,•iluiento de andar; y con ellas el de
haCt'rlo por lo caD1ino~.
•·
.
. .
También es buena prueba., el encontrar en el cuadro h1stór1co-Jet·o~lífico
de la. Ptlre.,.rinaci6n de las tribus aztecas, como lo llama. el Sr. Ramírez,
vario edificios con almenas. Basta abrir el códice Borgiano, para. ob erva.-r cómo los templos esta.bau almenado~, y có0;0 la forma. de la . almenas
variaba . egún la deidad á quien estaban dedicados. Los ~roru tas nos
hablan del templo almenado de Tlaloc. Pues b~en, los pmtores postcort('sianos, por ignorar e os pormenores. s~ olvida_ron de a.hnenar los
teocallis. como puede verse do veces ep el códice Auhin.
T!!U al mente acredita. la antigüedad del jeroglífico, la manera con que est{, ;epresenta.do el símbolo de la guert•I),. Consiste iempre e~ una. arma,
sobre la cual está un escudo ó chimalli. Generalmente. de pues de la. conquista, esas armas ~ran ~echas: ya cita1;D,o~ el atlas de Duráu, tPo,demo~
a.!ITe"ar el manuscnto numero -1 de la b1];,boteca de Bedín. Mmmas veces
ef a:ina es una macana como se v en la tira. del Museo. · 0tra e,. un
atlatl: y así aparece en ~uestro jeroglífico, en donde el atlatl es amarillo
para. expresar el color de la ma.d.ere. de que estaba hecho.
.
No menos significativo es el grupo de Chapultepec. Una lan~osta. mmensa en proporción del cerro; y una completa falta de per pect1v_a., pues
están en el mismo plano la. langosta., el cerro y los dos hombres pi._nta.dos
en él. Iguales defectos tiene el jerogHfico de Cba,pult.epec en la tmlo del
Museo.
.
Ya. hemos dicho cómo se representaban lo tula.res en las pmtura.s antiguas, y puede ademis observarse en el jerog_lific~ de Tolla.u; pues ~sí
e tá.n signül.cados en e te. Deben verse en la dirección de las figuras, Y
no al revés.
No es menor comprobación el signo de l:Ug~1· Mixiubcan, en donde hay
una mujer en el momento del parto. Los mdios figuraban á los hombt&gt;es
de nudos, y sola.mente les ~ubría?, las partes pudendas c?n ~I ma2:tlaU.
:Por el contrario á. las muJeres 1empre las presentaban -.;e t1das, Y aun
les cubrían part~ de los brazos c.on el huipiUi 6 el quixquemil. ~edon verse en confirmación la lámina.
de la Indumeutan.a. del Sr. Pena.fiel, las
mujeres del LienzÓ de Tla.xca.lla., y varias diosa ·del códice Borgiano.
Pues bien á la mujer del grupo Mixiuhcan, le caen claramente detrás de
lo brazo~ las puntas del &lt;¡1dxquemil.
.
.
Pero la mayor prueba de la antigü~ad del jeroglífico de la i:-eregr1Uaci6n indiscutible y decisiva., es que tunie la cronología arcaica de lo
mex:ica,, y no la eorresJ&gt;ondiente á la corrección hecha en H54: luego fué
pintado con anterioridad á e~a fecha: por lo menos, m~s de esenta ailos
antes de la. conquista.. Y deh16 ser !Ducho mayor su antigUedo.d, egt'tn lo
indiea. el carácter ])rímitivo de la. pmtura.
.
Esta pues ~or su autenticidad, es la mejor fuente 'l)ara. deterIIlllla.r
cuanto' se rel~c10na con la fundación de México. En ella está la Iaiuna.
con sus tulares; las dos .co1·rientés de llgua azul que se cruzan, Y t.ienen
6ll el centro el nopal sobre la piedra, que da el nombre de la. ciudad
Tenochtitlan • y á lo lados las figuras de los funda.dores, lo cuales aquí
son· Tenocb' Ocelopan, Axayacatl, Xomimitl, Acacitli, Atezca.tl Y
A1l~exotl. El a.ilo sei'lalado á la estancia en Tema.zca.ltita.n, ya en la isla.,
es 1313. Por todo~ los da.to anteriormente referidos, parece que los
mexica tarda.ron basta. el 131 en exter_iderse á t&lt;;&gt;da ella, hacer con!l_tr1;1c•
ciones perma.nent~s, y levantar el pr11Der humilde templo de H1utz1lopocht1i.

Alfreáo Cfia'bero.

�E

/Í@íl~fJ
. rs~~~®3
P u ,.blo.-Esta lmJJQtt11nlll l'htfl!tcl. C'aJ)ltnl de uno de Jo,; út:ldOS má.s ricos de la Repúbllc11. flté fu11d i1cln _J.)Or los españoles en

15:l2, con el nombre de Puebla de lo;. A Dillle,;. Ole1. ai\os dN1pués f e

tablecló en elJn el PJ'hner hosDital. y 11. mediados del siglo X Vl • e
1116 prluc.lplo it la construcción d la suntuosa ·at.edral con q~e
cuenLa actualmente, en virtud de una cédulatixuedld11 wr el "&amp;y
Fell'IIO n. Los couveuto&lt;l y tt&gt;mplos fund ados en lll wblaclón. ápa1 tl r de esa éPOCa, tuero11 muy numeJ"OSO! .
En nuestros días, Puebla ba pro¡:-resadonotilblementc: el número lle us habitantes se elcvn á Q\l.000. y tanto J)Or su~ magnffltos ~ tabh&gt;rlmlPntOS comercia.l es 6 !ndustrl!i.l s. como oor lo. bcllem de
sus e&lt;lUIClos. ocupá un lugar muy seiialado entre las m:ts prospera.;;
y hermosas ciudades del país.

Gusdololoro .-L11 actunl capit al del Estado de Jalisco full
fundada -por Cristóbal de Oílate en lMl, stabtec!éodose allí l a.Real
Audíencla do ln Nuev11, GoUcla, oue antes so encontl'alia
Compostela, en 1560. En 1810. n.l cstnlhlt la revoluctón de ludevendencla, contaba ya C(.Jn 00,000 habitantes, dMln¡;u[éndose enrn&gt; Jn.1 demás ciudades de la Nueva EsDañu por lil. Lmportancla do 1,u comercio y su rá])ldo desaM'OlJO. En la nctunlidad el ndmero de sus habl•
ta.ntes ¡,asa u&lt;l 100.000.
EntreloscdUiclosmlts notables o.uoe.i:-lsien en Guadalajara, tlg11ran: el l'alaclodeGoblerno, construído
J643: ell'11l11cio de Jw.ticla: h Penitenciaría; el Teatro Dc¡¡-ollado, que tiene capacidad
para 3,000 espectador s; •l llosv!clo: el Jfo,,'J)ltal de Sllll Miguel de
Beléo: la. Oátedral y los templos del agrario, la Universidad 11n
José y :inta. Mónica.
·
Gompec:he .-Esta t&gt;&lt;&gt;blac16nfuéfundadap0r D. Francisco de
MonteJo (hilo) con el nombrt, a nn FranclSco de Campeche. el f de
octubre de 154-0. elevándoselo á lll categoría de ciudad en 1777. :Edl·
Ocada en uno de los sitios mlts plntórescos de ta~ costas del Golfo
do Campeche. la wbla('lón o!roce uno de los panoram11S más bellos,
J&gt;Or la espléndido. ,,egetación uue la rodea.
En 1!1 actualidad cnentacon más de 17.000 habitantes, slendos115
edificios principales: el Palacio d Gobierno y el d el Ayuntamiento. el de la Aduana Marítima ye! untuarlode Snn Romín, antlQuíbna ,on~truccl611, notnble por u urqn!tcctu_ra. La ciudad tuétundada ¡¡obre una serle de profUJJdos y extensos su btcrráneos oueservían de sepulcros it los maya .
Hermo&amp;lllo.-La capit,\I del Estado d • onora, ciudad r elativamente modf'l'na. ·e enCnl'ntra situada. en un hermoso valle. ni
p_le del cerro d e la Camvami Y cerca del punto en oue 1 río de San
llllguel se junta ron el rfo de Sonora. Desde ol punto de vist a blst~
rlco, laJ)Ol&gt;laclónotrocel)OColnterés: pero, n cambio, los pro¡p:esos oue ha alcani:a.do en _los (lltlmOI! años. la hacen figurar digna·
mente entre las c.lud.adus mis vrós.11eras del orte de l a Repú-

en

"º

lillca.

El número de babltant Qne hoy tiene Bermoslllo so eleva lt
10,000 aproximadamente. y su edificios prtnclpalc.-! son: el l'a.taclo
de Gobierno, en cu:ra construcción se /¡'ll.Staron $000.000; el Palacio
:M.1llllcl11al, el RosPital OlvJly ta r,,tedral.
600 L.ul&amp; Potosl.- El antiguo Real de MJnas de an LuL~.
al nue más tarde se le agre¡:-6 el nombre d Potosí, nor la gran cantidad de oro que uroducfan us ll)hms, !uéJnndl,do cerca del sltJo en
0ue dcspué se COnl!t ruyó el temJ,110 de lil Compañía d11 Jesús. it
cuatro leguas del cerro de San Pedro, wr los rulos de 1500 á J502. El
título de ciudad le tué concedido 1&gt;0r el Dul)u de lburqucr0uc en
11156, con11rmitndos lo en 16.'°&gt;ll I Rey Felipe IV.
t..:. Su.s edfficlos wás ,n.orables, :Lpart.e de la Catedral. que sirvió
como templo parroquial. basta el año de 1 ;¡, en c1ue fué erigido el
,~ctual Obispndo. son: el Teatro de la Paz, uno de los mejores que
mdstenen el J.)IJ.ís; la Peultenrlarfa ;vlostemplos del Carmen, de
an Francisco y de Guadalupe. contándose entre sus paseos m&amp;S
hermosos las Plaza de Illdal¡¡o y de la Gom.1&gt;añín, la ,\lumeda y la.
al7.ada de Guadal u-pe.
En:.la _actualidad, an ~Luis Pot,os.í .tiene más do 60,000 h&amp;bi·
tantes.

RA el 7 de agosto de 1521. La gran Tenochtitlan contaba ya, setenta y nueve
días de estar sitiada. por Hernán Cortés,
quien tenía á sus órdenes á algunos centenares de castellanos y á. muchos millares de
a.liados indígena : Cortés mi wo nos dice que
le acompañaban, únicamente á 61, ' 1má de ciento y cincuenta mil hombres de guerra," y que
los 'que combatían al lado de Gonzalo de Sandoval y de Pedro dé Alvarado, " no tenían
cuento, ;' porque eran ' 'infinita gente,'' ' 'infinito
número.''
Había dispuesto Cortés que no se avanzara.
un solo pa. o sin arrasar la.s construcciones todas que se gana en, y que eon los escombros
se cegaran las acequias y canales que las cir•
cundaban: "no quedaba. &lt;'osa que le ganásemos, dice el conquistador Bernal Díaz del Castillo que no dábamos con ella en el suelo. '' De
este modoJ la. gran Tenochtitlan, dond~ al galano decir ctel eminente historiógrafo SU' Arthur
R elps, e reunieron encantadoramente todas la.s
maravilla, de las más hermosas ciudades del
mundo, como las montaila.s de Gra,n ada, las
aguas de Venecia, los edificios de Babiloni~ Y
lo jardines de Dama co1 se veía convertida
ahora en un hacinamiento mforme de escombros
y de cieno.
. .
,
.
Los mexica habían res1st1do día a. día con incomparable valor, ~elea.ndo como tigres y
"leone muy bravos, ' y no . 6lo los hoIJ?bres
adultos, sino también las mujeres y los milo ,
y aun Jo ancianos y lo lisiados: "mientra
peor iba á. lo· mexicanos, dice el cronista mayor Antonio de Herrera, tanto más porfiaban y crecía su rabia, de tal suerte, que la m ujeres viejas barrían la tierra y polvo de las
awteas y lo echaba.o obre los castellanos para
Cllgarlos: los muchachos se atT vían tí tirar piedras y '1aras diciendo la injurias qu_e oían á
sus padres .. ....... Los mancos y lo COJOS Y lo
que no podían andar por la azoteas, aderezaban piedras para tirar con las hondas, no dejando nadie de cuantos había que no se ocupase
en algo para la defensa." Imposible sería decir
algo más honroso de cualquier pueblo patriota..
Empero, faltos de agua. potable lo mexica,
porque los castella;nos la habían cortado desde que comenzaron el sitio; escaso de a limentos, porque nó recibían ya. ningnnos de
fuera; extenuados por la lucha incesante; dolientes en im inmensa. mayoría, pues heridos
unos en las guerras, ataca.dos otros por la peste, eran poquL irnos lo que e taban sanos; sin
espacio donde mover e ni donde descansar,
pol'que estrechado sobremanera.el cerco, habían
quedado reducido á una octava parte de la extensión de la ciudad, 6 sea á su último extremo
nordeste: por todo esto, debían creer los castellanos que la resistencia. de los mexica cesaría.
de un moment-0 tí otro.
El cronista fray Bernardino de Sabagún pinta así á lo sitiados: "Estaban los tristes mexicano , hombres y mujere1:1, niño y niñas,
viejos y viejas, heridos y enfermos, en un lugar
bien e trecho, y bien apretados los uno con los
otros, y con grandísima falta de bastimentos, y
al calor del ol y al f1·ío de la noche, y cada
hora esperando la muerte. No tenían agua. dulce para beber, ni pan de ninguna manera para
comer; bebían de la u.gua salada y hedionda,
oomía.n ratones y lagartijas y cortezas de árboles y otra cosas no comestibles, y de ta causa
enfermaron muchos y murieron muchos." Mayor había sido el número de los muertos en los
comba.tes cotidianos, principalmente en los últimos, cuando agotadas sus macanas, varas y
piedras, Jimítá.ronse los mexica á se1· únicamente blanco inofensivo para. los sitiadores: "los
veíamos dice or1.és, e tar encima. de su azoteas, cubiertos con su mantas que usan y sin
armas. "
No habían llegado á, pensar, sin embargo, en
rendirse ni en aceptar siquiera las proposiciones de paz de lo castellanos. Tenían que comprender que no leR quedab a salvación posible,
pel'O sabían sobreponer e á u miseria infinita.
para defender á su patria, mientra quedar&amp; en
ellos alguna. fuerv.a vital: su heroico joven r y
Cuauhtémoc h abía declarado que lucharían con
las ui'las cuando las armas faltasen, y quemorirían todos peleando 6 quital'Ían las vidas á,
los invasores todos. Fieles á. esta declaración,
los mexica salían resueltos
al combate cada nuevo día,
cual si fuera el primero de
la lucha.
A las reitera.das proposicione de paz que á, la. sazón
les hacía Cortés, contestaban,
escribe é te, "que en ningu·
na. manera. e habrían de
dar, v que uno olo que queda.se ·había de morir pelean•
do;' ' agrega el conquistadOl':
' 'cuanto más de estas cosa
les decíamos, menos muestras
J. La ciudad de JU:t:ico anttt de ro. Cm~
l1l™ta.- h1tl1¡uo plano ú1df9ena

que

11e roilW'!~ en tZ M u&amp;t:Q Nacional.
l . l'alle de Múico.- GralJad-0 1/lU publi•
c6 Rrunu&amp;io en el iíglo X VI.

!l.

llctrato ,u Ouu.1111/J:moc.-J!iniatura

qut, 1)1!rlenece al Sr. D . Alfrc,w Cháve•

ro, fiwia ii pri,u;ip/08 dtí w,¡la XVI.

�hamb. sed y dolencias· los
salobre. todos sufrí an b
re,la.s c·a.sas de laci~dad
cronistas nos hacen sa er que
b
estaban llenas de incontables indios muertos y so re
ellos muchos á. medio morir_, llagados Y ~pdurnte:,
en el agua. ha.bfa también numerosos m gena ,
Y qude d
inmóv,·1es otro y aJioaándose los más.
na a.n ouno
"
í
o
Cortés escribe: ''era ta.uta. la. pena quía ten;! ~,~~ •!n
basta.ha juicio á l)ensar como lo podan s _ll'i
dad dice Dfa.z del Castillo, que no ha existido ge~!~ación en el mundo que tanto ufrie e la. hambre y
sed Y continuas guerras como esta." Justo es notar
ue mientras que los mexica. prefirieron no comer
~a.da durante largos días y morir de hambt-e, antes
que alimentar e C&lt;?n lo suyos, otr~cfi!~l~ftit11!=
c~~~i:¡fo~ 1e:p~~~~!: ~ra. calmar el ham-

~fe~

¡

f~: :

bRecibe Cortés la conte tación de Cua~~moc,_ Y
basta. entonces comprende que nunca. se re~dil¿a.n
v los u ·os ni tampoco aceptarían la l?az. omm
do el coJqui tador por impaciencia febrt~ se 8:ªrgeoe nuevamente y de nuevo también no quiere a .an o,, la sed, al hambre y á la peHte la dtlstt·ucc1óo de
ar Jltimos m rica y luego da violentamente la. sedel postrer ataque. Los cañones, abocados de .antemano rompen el fuego sobre los inerme¡ m~~8:•
ue to;turados desde hacía meses por ma es ' . 1semejaban yaesp tro · de la. vi~a; enJlaque&lt;nios
v macilentos pero con alma pletóricas de amor a.· 1
tri¡ estrechado unos con otros de pie soJ~s~~dáveres corrompidos de sus heM;1la.no tui:;
tos en los anteriores días, reciben e~to1ca1;11eo e .·
º~pedaza.do. ' caen unpa. 1bles
enor'!De b a.1a , Y, d""
d d sm
us
ensar ni or un moment-0 en unplora.r meroe e s
~atadorel así sucumben, gravemente, cual estatuas
de granito que cayeran de sus pedestal s.
d
. Corté piensa todavía que lo~ cañones tardan emasiado en acabar con los mexica! Y or~ena. por es~
que lo castella.ij.OS y todos los ahados mdfgen,as caia.n de golpe sobre el reducido rú?cón que aunque~aba por ganar: prontamente e e¡fcuta la. orden, y
al punto es tomado el lugar y echado al a.gua los
que en él estaban.
i d 1 e ti
T do los más murieron ob erva D a.z e a ·
no.~ Jamá~ quisieron paz! exclama con 8: ombro el
croni ta y capellán de Cortés, don Fra,nc1sco López
de Gomara.

1
n°:1

fus,'
t!

víamos eo ellos de flaqueza: ma. antes en el pelear y l'n todos sus ardíde los hallábamos con
más ánimo yue nunoe.." Díaz del Uai,tillo dice
que no M:1 les daba nada por morir y que antes
bien parecía que de.,eaban la mue1-te.
Ansio o 'orté-s por terminar el sitio que, según hemo · dicho, contaba ya etenta y nueve
día! , ,\' un tanto cxa.sperado por la r sistencia
sin igual q uc ncontt·aba en lo · me.xica, dispu ·o
el mismo día i un asalto general : lleváronlo á
cabo todos los caste11ano' y todo los aliado
indígenll.s: mas no ob tante, lo mex.ica lograron rechazarlo· aún lo que parecía imposible. Esta última victoria les dejó debilitado
en grado umo, porque le costó doce mil hombrPs entre muet·t s y preso , no contada,;¡ se&amp;11ramente l a~ mujer s. qne. como en los anter10re dfas, pelearon con ejemplar denuedo:
faltas de armas, arrojaban con los r·emos
e.gua de la. acequias á. la. caras de los inva ore para c garlos, manera única que tenían
ahora de ofeudel'los.
Al día, siguiente varia mexica principales se
acercan al campo de lo · castellanos y hablan á.
'orté , no para rendirse, ni tampoco para solicitar una tregua, sino implemente para manife tarle con ingenuidad que pue era. hijo del
sol, el eual daba la vuelta. a.l mundo en un ·olo
día, que ¿por qué a.sí brevemente no lo acahaba de matar y los quitaba. de penar tanto·t que
ya. anhelaban morfr para irse aJ cielo á descansar al lado de su dio Huítzilopochtli, que los
e tabae.pe1·ando allá. "Yole respondí,escribe ortés, muchas cosas para Jo att'aer á. que
se diesen y ninguna cosa a.pro,echaba. '' El
conquistador no renuncia, 111 embargo, á u
propósito, y nvfa. á. un prisionero m xicano
distinguido á. que proponga la paz á. Cuauhté
moc, quien a.l punto que le oye, ordena qu.a

Genaro García.

l maten: el oberano me..iica
había. prom tido solemnemente quitar la. vida á cuantos le
hablasen de rendición y debía cumplir su palabra real.
A pe ar de e to, ortés insi. te en la paz, no porque
quisiera. conservar el rincón
último y más miserabl de
Mé1-·ico, despué· de haber
llr1·asado la ciudad entera, ni
tampoco porque boa.tara de de¡ar con vida á lo ' pocos mexicanos que ubsi Han, de ·pué de haber hecho
perecer indistintamente á. ca.si toda la. población, nó; eJ ftn que per eguíaera, alvat• eltesoro
cuantio o allegado durante siglo por los reye
aztecas;sabfo. bien, puestoquese lo habían dicho
los mismos mexica, que si continuaba. la guerrai
ellos quemarían . ·e tesoro y lo echarían a
agua "donde nunca pare&lt;Cie e;" 'y ya que no
lo ¡hicieran, pensaba Cort 's, nuestros amigos
(lo aliados indígenas} habrían de robar todo
losmá que hallasen." Así que, para inducirá
Cuauhtémoc á que acepte la paz, no vacila en
prometerle "que su persona sería muy acatada
y honrada del y que mandaría. á. México y á
todas su tierra y ciuda.de como solía."
Sin que tentara. á uauhtkmoc tal ofrecimiento porque su alma era. incorruptible como
el 'diam11nte se decide á oir la propo iciones
de- ;paz y las mantiene en pie durante cu:i,~ro
días: quizá esperaba entretanto romper el si t10,
6 má probablement ver expirar á todo. los
suvo , pue la vida había llegado á, er absolutamente imposible en la gran Tenochtitlan:
unos sobre otro caían muertos sus indómitos
hijos en tan excesivo núm ro, que us cadáver\' cubrían ya enteramente la patria id latrada · de este modo impedirían al menos que 1a.

bolla e el ínva or. Escribe orté ·: "del agua
salada que bebían, y de la hambr y mal olor,
bahía dado tanta mortandad ...... que murieron
más de cincuenta mil ánima. . Los cuerpo de
lo cuales porquenosotro · no alcanzásemos u
nece idad, ni los chaban al ~'1la, pm·que lo
bergantines no topa en con ello. , ni lo echaban fuera de u conver. ación, porque nosotros
por la ciudad no lo vié emo·· y aliÍ por aquella calle en que estaban, hallábamos lo montones de los muertos, que no había persona que
en otra cosa pudiese poner lo pie . " Debemo
advertir que i los me:xica hubieran acostwnbrado comer á lo uyo , no habría.u muerto
de e ta suerte tanto millat•e de hambre.
onvencido orté , el día 12, de que Cuaubtémoc y sus súbditos trataban sólo de ganar tiem•
po, irrítase sobremauera.. y ·in e perar á que la
sed, el hamhre ,v la peste hicieran caer exánimes
á los mexicauosqu aún quedaban eo pi , resuel•
v continuar la guerra á angre y fuego, y con
stefinenvfaá llamará todo lo. indígenas aliados. 'E como lle~aron, nos dice él mi. mo, comenzaron á combattr una a.lbarradas v calle de
agua. que tenían, que )'ª no les quedaba otra
fuerza mayor; y entrámosle. a í no ·otro como nuestro· amigo , todo lo que qui imo·. E á
tiempo que yo había aüdo del real había proveído que Gonzalo de andoval otra.se con lo
bergantine por la otra parte de la casas en
que los indio estaban fuerte : por manera que
Jos tu vié. emos cercados y que no los combatiese ha. ta que v-ie. e que nosotros lo combatíamos· por manera que, por estar e.sí
cercados y apr ta.dos, no tenían pa o
por donde andar sino por encima de
lo- muertos....... ni tenían ni hallaban
ftecha ni vai•as ni piedras con que nos
ofender; y andaban con no otro nuestro all;igo á e~pada y rodela, que
aquel d1a se mataron y prendieron más
de cuarenta mil ánimas ......... porque

a era tarde y 00 podfomo sufrir el mal olor de los
in.uerto que ·había de mucho, días por :i,que!J.as calles que era la co a del mundo más pest11enc1al, nos
tu~os á. nuestro reale . "
Al retirar e del campo, 01-~ dt&gt;ja orden!ldo que
para. el día siguiente se combatiera. sólo de leJos, ~on
los ca.ilones, á lo'I ruexica., ''porque yo temía. ~scrtbe,
que como estaban ......... tan junto Y no teman P?r
donde se rodear queriéndoles entrar pot· fuer1.a., sm
elear odían e¿tre í abogar lo e pañoles." Esta.
~ueva Ja.ta.nza. era. desmedidamentt; cruel y ab~olu~a mente innecesaria porque en la c:i.udad ólo ubs1 tían unos cuantos' agonizantes sin vívere$ ni armas Y
que ni mover. e podían: les queda.hall tau_ pocas casas donde estar que aun el soberano me.iucu, CU;1'.0S
palacio· tuvi ron capacidad para 110 ·pedar á varios
ejército , no disponía hoy de má ' albergue que una e.·
trecha ca.noa.
1
Lle.,.ado el día 13, orté , antes de comenzar e ~ta.•
ue provecta.do, fotenta otra vez la paz, pue m se
~esolvía á renunciar al tesoro fabuloso de lo mon3;rca • aztecas. ni acertaba á comprender t~davía cuan
inquebrantable era el carlicte1• de los me1t10~. Manda
á, llamar á :Uauhtémo , eguro d persua,dirle, pero
el oberano contesta. con enfado que en mi:guna ma•
nera vendría ante él, que antes prefería. monr allá entre los suyos.
La. situ ación de los sitiados se volvía. in ostenible
por in tantes· unos en tierra, otros dentro del agua.

J.. Oa/Jl11/m, mu/ro principal. - ~i&lt;'e ltllil.zochilt.

4. 50(crdole3 mc:tica e,1 traje de ceremonia.-Coder;

B&lt;n'flonícu./l.
_
6 . Guerrero n,erica de ta qrden de loll achcauhlli.Cód.ic( Dur&lt;111.
7. Gw:inr()B me:tca, 6 stali u n oetwtl y un queultlli.
-(J(¡diJx: Dtirtln.
8 . Rdraw de Uer11&lt;1t1 Cbrtú.-Cop/11 cll u11a pinttlr
ra qw- ~ COJl'ICTIXJ m -,¡ .!11w1tamiml!J dé Jltxico.
11. Retrato de PetlrtJ&lt;ü• J.lmrndo.-.111U!)uo grabado

q,a ilm&lt;tra laa Dtroda:8 de Herrera.

10. Retraw de Gonz¡J[o &lt;k San4o•'41.-..4:1,tigu,o probado que 1/IUl.ro 1a~ Db:1ld~ de Ht:rttra.
t1 Hilfo dr MtJ:ico dur(ln~ la On•1Jt1úta.-.d,11tguo urabiJdo h~ por Irala.
.
n : .T(rO(Jl(flM tla.:tcaltmt qw- r.-.prt"Vnta et Q&gt;rll•, J)Qil4 .lforina, d0$ Bo«lado&amp; Upaflo/Q, Ouauhttmoc, ~,, tapow la bdla nryh1cl1J&gt;OC
v olr08 maica., apreltrndido8 por 1118 ccutetlan&lt;J8 el 1/1 dt agoato dt 16!1. Lo leyenda indlgena dí« ,e,ic1Uamt11/e: En ute tiempo K
aca/)(Jron lQ8 moica.no,.-.L(enZ() dt Tlazca.la.

�\ --=:__:::

1t~

Los Dos Claveles
Historia Vulgar
(Cuento premiado &lt;&gt;0n pluma de oro y 50 posos por EL MUNDO ILUSTRADO).

R

Oaxaco -Ln antigua ,·llla. d11 IIuaxyaonc (hoy Oaxaca), tné erlgld1L formnlmente~on el
nombre de An't-e&lt;iue~a 011 JI,Z!. concedléndosele el título, de c!budbad wr 'nrJ~edvi'Wc1'532. ~~
1il ló . et . ¡ , 8 t'lti,-a según el último censo, á m1ís de a.~.000 a ttuntes. 8 u
os m •
~ I ' ~ri"lll\Cio de Goble-rno. (luuse comenzó á construir en 1833, termlnánd~e
el
Plllrtelo
Justicia el Lnstltuto de Olf.lnCl11-s • Art s, st.'\.ble&lt;:lmhmto d I l'Uft u
~e,;:~r
el Benemérito D. B~n.lt.o Ju,trez, y el IA.!mplo de Sant-0 Domingo, uno de los m4s ricos l' m s •

:'il85i

labfc da

1

tdt~J¡. ~ªüa

-Esta. ciudad no ofrece, par Jo q,io r,,sp8&lt;"ta :1 su lústorla autl¡ma, nlngú.n
im))Ortuntc pue~ sólo se ~al.Je (lllC tn\'O su origen en 1,dundaclón de nn1mJSldio que e n el
ah raºse 1e\.an ta t'stahlecleron loo esuuílolos p0r ol uño de 1559. A,;tunlmente t 1ene
oo\\oo''¡~a~!ift~nt~ y cuenta e,;tre sus edificios y lngares bL~tórkos má.~ nolahles. la,~J~a
•e Hirvió do prl~lón á Hidalgo en 1 11. y la ¡¡laza, corl\•eztltla hOY &lt;&gt;n JtirtlJn 1donde ru., s1 _n ~
~JuLibertador y en ¡ a. cnlll ,;e levant1\ su c,itatn1~: llii L'&lt;ilftclos modern,os má:s l.mport.unte, i;ou •
el Palacio do GolJlorno y ol Téatro de los Hét'O&lt;lS.
El monumcnt.O erigido l'll ULlhuabua ul Padre de 111 Palrln, tiene clnrueuta Y
tre.s -¡¡les do (lltura, corro,mond.l endo cu:&lt;renta. _,- cinco de ébtos á In oolumru\ en que
dCS&lt;'iin,¡a La estatua del hérOO ~· el r1~sto nl bronCI!. Su costo total fué de ~.000.
Atuasco lle n tes.- Fué fundudu con el nou1bro do.A.su11clón ele Airunscallentes en 151'5 l)()r cádula real de FeJip0 ll: elevada á tu l'at~•gorla de villa on lITT1: fila
de cJudad 'e11 18'.U y li la de IJllpllal de J;:stndo en 18:l.'i. El número dll sus babllante¡¡ se
eleva í,pr()xl nu,d!•menl.-0 á 3.í,000.
A uascuUentes cuenta con h rmpsO!lJnrdlnos. entre loscunle,¡ son dignos de meo•
clón {¡ cie an Ma.rcrn; y el de la Pla,:a. que reprcscntn la fotogrufía aue puhllMmos.
En e.J &lt;;i.,ntrQ ro; este . ltlo de reereo, se levnn~&amp; llllll ~olurnno de rnlnt!On metro~ de
alt=a. ciu fué con,trn:ído. á principios del ~lglo vasnclo y quu !lm·nnte algún tiempo
ustentó un bust-0 dé Fernando \'IL. Al &lt;'Onsum1tl'Sll l,. lndt1pcml1mcia, el busto dlll
monarca tué derribado. uue.dando la colnmna tal como alml'a se ve.
So n Juu n B a utls ta . - Esta JlOl.íl:u•lón, ho.v Cal)ital del E.,¡tnclodeTabti.soo,
fu6 fuud1t(la por un 1rruoo ile "P1tiloles, rccllllendo el titulo d e villa en JOOS y el decludud en 11326· $O lev:mta ,t la ruargon dlll rfo Grlj:ih•i. y es, tnnto vor lo at•tlvo desu
comercio c'omo J?OI" los recul'SQs naturales con ouo stá dot1tdn. unn de la~ más lmvorlnnt-Os del pafs. Actu1tlmente San Juan Bautista tlenl' cerca de 12,000 b:tbltan~8 e n Grls l o bul l es Ga&amp;os.-Estn antlqufslnm ciudad del F,stado de Ob1a•
J)!LS tuvo su orJ¡ren ,•n la tundacl6n de la V111R Real. vneblo cstalile..:ldo por l&gt;. rn.e g0
de Z.lauirlego.s, 1,11 miLr7.0 de 152!\. Más ta.rde, D. ,Turui Enrfquez de Guzmán. nombr11do J ue,; de residencia de i\lazarlrgo.s, con motivo de una Ul'nsacl6n ¡¡r 'Sjlntada. coutr,0.
é.,;te, le cambió .,J nombro d • Villa Real ¡¡or e.l de Vllln.viclosn;Y· l)(lr último. rt'Clbl6
el de Snn Oristóbnl las Onsus. en l1011or del ilustre Obl~DO D. ~ rar Bartolomé du ese
1iwllldo, en 1820. Chlaons, que DCrleuecló durante el VJrrelnat-0 á ln Capitanía Clener,il de Guo.temnla, se agregó "olnntarlamento á 1:t Repúbllell J\1exlcana en l~. Y
forma parte lnte¡rrnn.le do su territorio. como F.stado. descle 1AA7. En al.enclóu ,-.l h1·
teré.~ hfatórlco quo o!.rece 'rm t,'rlstóbal, oubltcamos lo vista respe ·tlva en luga.r de
lll tJ TuXLlll GuUérrez. QUC es bos lu. capit(1l de Chiapas.

llos
1~"!1

0

MoNTE. RR E.

Ghllpa n ct n a o .-La capital del Fstndo do Gue~rcro tiene a tunlmeote más
de 7,000 babltantes y so encuentra situada ,
en un terreno muy térlll. Por d&lt;.&gt;cret-0 ele lo.
Legislatur,1 loc:,l Uova el nombro deCiudad
Bra,,os, en honor de los hél'Otls de lrt Patria]), Nicolá 'D. Ll'&lt;lllllrdO l" D. Uguel
Br11vo, Sus cdllk!os más Tiotables sou: el
del Instituto Literario y el tem»lo donde
serew,ló el Primer Con,rreso )le.tlcuno.
Monterray.- Acercll. del orl¡ren de
esta lmwrtnnte pablación, se sallo que fué
fundada con el nombre de Santa Lucía l)Or
los primeros espailoles avecindados en el
u(wo R tno (le León: Que n l/iS5 comén·
zó á llnmárscle Ciudad de León y que mlls
tarde, en 1500, N/Cibió el título du Glud11d
Metrovolltana ele li'ue. ·tra Señora de Monterrey. En lu actunlldud, Monterrey es un&amp;
de las ciudades más pl'Ó!&lt;peras de IIL Repú·
bUca: &lt;"Uent1L con má._~ de 00,000 babltant.es
y"º ella so hallan establecida.~ numcrool!.S
lndust,rill!l. Sus lldl6cl~ »rJnclp11les ;,o¡i,
úl Teatro Jmírcz, la Penltencl11rfa, el Cole•
¡¡;lo C'h'il, 1a Catedra.] y los templos de un
l~rnnclsco y la Purísima..

NTONIA y y'O nos C?nocimos des_d7 la infa.ncia.. Ella. era. hiJa de D. Basilio, Administrador hacía muchos años de las numerosas fincas urbanas de mi madre, viejo
probo si los hay: "pobre, pero honrad&lt;?,'' como dice le. frase de cajón más socorrida. en
achaque de biograñas.
.
Diariamente veía yo á la muchacha, -ya en m1
casa, ya en la suya, á donde IDaI?á, no ~bstant,e sus int1·ansigeneias se~doanst&lt;&gt;&lt;?rát1cl!-s y
el e crúpulo con que seleccionaba rms anustades me permitía, ir con frecuencia, en razón de)
cariño que D. Ba ilio había profesado á mi
padre, del cual fué el servidor más abnegado
y fiel.
Nunca olvidaré la modes.~ pero limpi_a Y, luminosa vivienda de D. Basilio. Pertenec1a a un
viejo convento, convertido, por obra y g-raeia
de algunos barretazo de más y _de algunos tabique de menos, eo casa d ve~n~dad, pue su
vetustez y maltrato no le perm1t1e1•on á. p~ ar
de que e taba situado en buena. calle, rea.hzar
el anhelo de todo caserón céntrico: la ostentación de un letrero en el zaguán, que diga: "Se
alquilan despacho . '
.
Tenia. el edificio claustros amplísunos, á donde se colaba., en oleadas de luz. el júbilo de la
mailana · un enorme buerto que mvadía. todo el
patio c~n árboles frondosos, á la sombra de
los c~ales la fl.ores desa~rochaban la ft·esca .Y
olorosa seda de su corpiños, y abrían su OJO

zarco y hondo algunos pozos, en cuyos broca-

les enlama.dos se esperezaban lo gatos.
A la vivienda de D. Basilio le tocaba un
buen pedazo de corredor, limitado por dos ~ara.nda.les de ma.dera pintados de verde;. tema,
además, cuatro enorme ~alco~e que o:iiraba~
ñ, la calle, una calle seirucolorual, serrwnod~rna en que al lo.do de lo poderosos muros roJos
de 'tezontle, se erguía presuntuosa:, con h~o
de ikyescraper, taló cual ~onstrucmón ~ey1edr_a.
con ahna de hie1·ro, seme¡a.ndo un~ ~a¡aiera gigantesca. Y por último, ¡ oh dehc1al . la azotehul¼la., aruplia, as&lt;?lead~, llena de ~acetas y
de gorjeos de canarios, estaba. comurucac!a con
lo. azotea, una inmensa- azotea donde crer.1tab~,
como velamen de barco, la ropa blanca, tendida. á secar,' como en el ver o de Becquer.
Desde le. azotea el espec.t áculo era solazoso y
pio~re co: La hete1·óclita. &amp;rquitectura ~e la
ciudad en que se codeaban todas la, ve¡estorias v toda las fanta ias de esa nueva. escuela.
yankilandesa que asaz nos invade; desd"! la
torre cuadrada con su caperuza de azule3os1
basta la mansarda anodina, pintadu de azul_()
rojo; de de el minai:ete m&lt;?ris~?• bast~ l_a a~J~
gótica: desde la lummo. a. 1gle:,1a, rom.m~c~ nasta el templecillo prote t.atite, con_ rennru.scencias ojivales y no sé qué de estac16n ~e _ferl'ocarril en su conjunto; de de el andamrn¡e desgarbado y zancón de la ~uch2;1,s, basta. el tubo
ventilador que bosteza m1crob10 ........ todo en
u n laberinto loco., proyectaba. en la atJ:11ós!era
cristalina ó nebulosa, ora sobre la lnnp1eza
europea de cierta. calles pavimentadas con esmero, ora sobre la adipo idatl de los ~gone·,
de las tocinerías y de la ·•tablas" borm1gueantes de gatt.us y de pela&lt;los.
En la noche la. magnificencia de las e~trt;
Has, e O' imanes de oro que .s~ a~aen, cmt1laba sobre aquella azotea rr1v1leg1ada, especialmente en el cielo austra , no mascado por
11,lta.s construcciones, y muchas veces el Centau,-

ro, el Escorpi(m y el LollO siguieron, con sus
pupilas diamantinas, mis precoce meditaciones
ba¡o el lujo o cielo mexicano.
Me basta una evocación repentina. para mirar
aún, hasta en sus menores detalles, el humilde
escenario que describo, sobre todo los ba.lcones lleno de maceta y la. azotehuela poblada
de 1;torjeos y del monólogo embrollado de un
perico lnnll.tíco cuya alma verde sufría frecuentemente acceso de cólera mol'bosa, duran•
te los cunle mordía á la propia fámul a que le
llevaba las sopas de chocolate.

**lh

'

Antonia era una muchachita sencilla y afectuosa. Me quería de tal suerte, que se bubiei·a
dejado matar por mí. Y o, con crueldades nacientes, que después me ha co ·ta.do arduos esfue1·zos dominar, gustaba de atormentarla.
Cuando iba á mi casa (sombría y quieta de-de
la muet·te de mi padre, tan quieta y tan sombría que toda la luz de mi niñez jamás ba t6 á.
alumbrarla.), sometía. yo á mi amiga á duras
pruebas. Gu tá.bame, por ejell.lplo, encerrarla
en un cuarto obscuro y mantenerme á la puerta, espiando, con una tensión índecible de mis
nervios, el menor signo de pena. La pobre criatura permanecía por algún tiempo en un rincón,
silenciosa1 resignada.; mas á poco poníase á ·ollozar dntcemente en la sombra, muy ~ulcemente... ... Entonces toda la fuentes de 1n1 corupasi6n e derrrunaban ~- una. vQluptuosa piedi.d
mfaotil, que después he pretendido en vano analizar, se apoderaba. de mí. Ahría yo la puerta,
entraba á la pieza y llenaba. de caricia á mi
vfotirua que IÍ poco e consolaba entre mi. bra•
zos. Más tat·de he pensado que esto no era quizá. más que un ·encillo refinamiento inconsciente para excitarme á quererla. Y es que mis
grande. cariños jamás han podido tener otra
forma que la de la piedad. Para. que yo ame á,
alguien mucho, fuerza e que le eompa&lt;l.ezca
mucho. La vidas llenas de ·ol y de alegría me
inspiran el furtivo y curioso interés que experimento por un pajarillo locuelo. La miro, oigo
su ca. cal&gt;eleo. y :pa o ...... Fuerza es que detr,ís
de una. vida adivme yo el calvario de una, tristeza, de un abandono, de una angustia, pa.ra
qu vaya hacia ella lleno de un lirismo in ensato. La felicidad del ser á quien amo traza un
liruite á mi awor. Yo me vov cuando el sol
viene....... Quién sabe si esto rio es más que un
upremo orgullo: el orgullo de dar siempre y de
no recibir jamás, el orgullo de ~er lui.. ....... ó
qui¡\,n ·abe i1 por el contrario, es una suprema
bondad de m1 espíritu el amar de tal suerte.
En cierta. ocasión esta que yo llamo crueldad
infantil, por no hallar en mi reducido léxico
otro nombre que le cuadre, mecondujo ha!;ta la
barbarie. La madre de Antonia, una buena muje1· gorda. y plácida, aplanchaba una cami a de
D. Basilio en el comedor, á la hora de la siesta. Acababa la criada de traerle una plancha
retira.dita de las bra a·, la que fué ca.Jada con
un dedazo rápido del índic1:1, previamente unta.do eo saliva y que produjo un chasquido peculiar, cuando vinieron á decir á la euora que
alguien la llamaba. con urgenc.io. Dejó l a plancha verticalmente sobre la me a y fué á ver qué
le querían. Yo 1 que jugaba en 110 rincón, inspirado por una idea. &lt;tia hólica dije, exabrupto, ú,
Antonia que vestía una muiie&lt;:a ahí cerca:
-Si me quieres, quéD1a.~ un dedo cc;,n es~
plancha.

La J&gt;Obl'e criatura me mir6 con sus grandes,
con sus enormes ojos negros, de ola.dos, y me
respondió:
--Sí, te quieJ•o ... ... pero duele mucho.
-P1rns1 si me quieres, pon el dedo en la plancha, insistí.
.
-¿Cuánto vas á que lo pongo de veras? me
respondió por fin entre resuelta y medrosma.
-A ver .. .. ..
...... Y lo acercó en efecto con resolución á la
ardiente superficie de aquel biet•ro y lo mantuvo
ahí por dos segundos.
Luego retü:6 1 lanzando un leve grito, su dedo
ampollado, justament,e á tiempo que volvía la.
señora.
-Pero, hija, ¿qué has hecho? exclamó ésta al
ver que la criatura sacudía. llorando la mano
atormentada.
Yo temblé, pre intiendo una repr ensión de la.
pobre madre. Estaba avergonzado de mi conducta. Pero Antonia se limitó á clooir eón su
vocecita. dolorida:
- .Me quemé por un descll:ido, mamá.
-Ven, dijo ésta., ven á que te ponga luego
un trapito con aceite de comer..... .
Y cuando la niña volvió con u dedo vendado y se me acercó entre satisfecha. y lloro a,
yo, con la voluptuosidad compasiva de que ya
he hecho mérito, la cubrí de besos.
En aquel momento la adoraba.... ..

Mi madre me envió á estudiar á un colegio
de los Estados Unidos, á donde iba á verme cada año y no volví á México sino siete affos
después, á. los diez y nueve de edad, á. disfrutar
de algún reposo, mienh•as emprendía., en una
ciudad de Europa, mis estudios profesionales.
Volví martajnndo el español, peinado de castaña, con una levita que o tentaba sendos bolsillos exteriores en los faldones, uno' za.patos
cla,veteados corno para "Iooting, ' y trocados
la agudeza y sprit latinos (en mí muy problemáticos. por lo demás), por unos "conejos' 1 depadre y muy eílor mío y una cachaza burlesca y
pesada fértil en bromas tosca · y apoyada por
la fuerza bruta, de la cual dí mue tras contundentes eo varias ocasiones, dejando tumefactos
algunos carrillc¡s.
Antonia había desaparecido por completo de
mi campo visual: La pelota ocupaba por entonces mis ocios, y más de un mes e pa. ó clesde
mi llegada sin que nos vié ·emos ha ta. que u na
tar de D. Basilio vino á dt&gt;Gir á, mi madre que
en su ca a me habían preparado una comida á.
la mexicana, compuesta toda de aquellos 1&gt;latillos que eran en otros tiempos llli delicia.
Entonces no existían todavía en México las
Cordo11 ble,, ;vankees que preparaban the mole
como cualquier poblana de lo viejos tiempos;
ninguna mi~ vendía mexican tamales, ni amel'ioano alguno expenclía en the Queen .Xochfü, ó algo por el estilo, tlw 1-ic/t.e..~t p1tl&lt;J11e of the CO'U11tr~ 1
y el privilegio de nuestros buenos platillo clasico · e ta.ba vinculado en pocas cocinera . La
que tenía D. Basilio era doctora en eso de gui"O , y acepté con placer el convite.
Me encontré-y ésta fué la im-presi6n capital
de mi visita-con una Antonia mu\' bella.. Dicen que DO hay diez y ocho años feos: lo diez y
siot,e suyos eran, por todo extremo, bien logra.dos y embelesadores.
La, color trig-ueña, armoniz~ui;lo con ~9s i~•

�mensos ojos negros, el espigo.do talle, le. galla.rdfa y el garabato del movimiento, la música de
la voz, la tentación divina de le. boca, un poco
gruesa. y fresca y apetitosa como una ciruela
roja. en el estío hicieronme olvidar por completo el futuro tnenu. nacional, con todas sus pro•
mesas......
Diez vidas sucesivas serian impoteutiIB para
borrar de mi memoria la tarde de aquel día.
Tras de una breve conversación en familia, Antonia y yo nos retiramos á uno de los balcones,
ti. aquel que más amaba. yo porque estaba guar•
necido de tiestos, entre los que descollaba mi
favorito, uno de claveles disciplinados, que me
placían en extr&lt;,mo, y empezamos á desgranar
el ~restigioso rosario azul del "¿te acuerde.s. " ..... .
La luna en su primer cuarto se desplomaba.
en el abismo, láctea. y fin.a, enredando nubecillas leves en sus radiosos cuernos de plata. La.
respiración suave de las macetas nos envolvía.
La. calle se agitaba con esa alegría del anochecer en la grande r,iudades; los focos incandescentes empezaban á. mostrar én la tieudas
su nudo de fuego; y entre la. balumba hecha de
todos los ruidos, del tintinear de los tranvías,
del rodar acompasado de los coches, de los gritos de lo vendedores, nuestros espíritus experimentaban un bienestar inefable, impregnándose misteriosamente de aquella resurrección
del \Jasado, arrullados por una música interior,
mee.idos por no é qué blanda mano invisible,
como si e balancearan en la propia hamaca
luminosa de la. luna, que idealmente bella y bogando bajo un ligero pabellón de celajes, parecía. la cuna de pla.ta de un dios reciennacido
allá en los cielos.
Antonia había cortado un clavel y puéstolo
entre su le.bios, y mordía con sus finos dien·
~s azulados el tallo de la fl.or, sonriendo á mis
palabras acariciadoras, que evocaban en sencillo lengua.je nuestra infancia.
Mi prolongada comunión con las almas sajonas había.me vuelto, quizá. por contraste un
poco más idealista. de lo que fuí, y la in~nita
poesía de aquella. noche y de aquellos diez y
siete afias, míos, ólo mios, porque yo los había alumbrado todos con mi presencia ó con mi
recuerdo, me sumergía. en la beatitud su-

prema..

-¿Te acuerdas, me dijo Antonia entre dientes, cuánto te gustaban mi claveles? 1Muchas
veces de pojaste esta pobre macetita, que no ha
dejado por eso de darlos cada día más
bellos!
-Qué bien huele ese que tienes entre los la•
bios, le respondí.
Y le11tamente tímida.mente, a.cerquém.e para
olerlo, y aspiré su esencia. al par que el perfume de los diez y siete afios, que e exhalaba
virgen, poderoso, por la entreabierta. boca. en
flor ...... y como mi labios e taban tan cerca
de lo$ pétalos y como los pétalos estaban tan
cerca de sus labios, no supe cómo no advertí
con qué maquinal impulso besé el clavel v la.
boca....... .la boca. y e1 clavel, á medias éada
uno, suave y furtivamente á. ambos, sin qne ni
e.ntes ni después de aquella, ca.ricia sonase pa•
le.bra a.launa de a.mor, fuero. del leja.no y misterioso: "l•¿Te acuerdasY"

*"'*

Adiós '.lennis, rioket, Bw,e l&gt;alZ, foot ball y todo ese herbazal de championaje, que me traía
vuelt-os los sesos. La "conquista. pacifica." había acabado a.b.í, en el balcón, detenida. ante la
incontrarresta.ble conquista hecha de mi alma
por los ojo de Antonia..... .
Después de una se.mana de vagar por la Reforma y Chapultepec, con las mano en los bolsi110 (¡ aquellos l&gt;olsillos!) de la. levita. yan.kee,
pen ando en el " beso;" después de una semana.
de comer poco, de dormir meno , de e quivar
la presenc111, de todo el mundo, ba ta de Antorria., por un sentimiento de timidez extemporáneo y excesivo; después de una semana, en. suma., durante la cual se realizó en mí toda la
ridícula intoma.tologfo del amor, me r esolví á.
dar un gran paso: Fuíme á. verá mi madre y le
dije de primas á J?rimera , con una resolución
poco común en m1 carácter:
-Mamá., yo no quiero ya ir á. Europa, no
quiero ser ni. médico, ni ingeniero, ni na.da ... ..
lo que quiero es casarme con Antonia.
-¡Con Antonia!
Mi madre se echó á reír con una risa nervio•
sa que me desconcertó en absoluto, y pasa.do
este momento de hilaridad, altamente ofen ivo
r,ara mí, la escena cambió por completo con un:
'¡Pero tú estás loco, pobre hijo mío!" Al
cual siguió el viejo razonamiento de rigor, el
asendereado estribillo de ''la desigualdad de
educación," rociado con lágrimas, con reproches1 tan de clisé como el "Ingrato, ya no quieres a tu madre'' y sazonado con un ataque de
nervios á la mexicana, tres días de cama, cier•
ta re ignada actitud entimental, súspiros mezclados de un "Al fin y al cabo yo .he de durar
poco" y, por último, pasada la cri is, insinuantes confidencias acerca de una muchachita muy
buena, muy distinguida, muy linda, hija de una
vieja amiglli de infancia (naturalmente}, ya que
me quería. y con la. cual me casaría á, mi regreso...... "Pues, ¿y mi viaje á París'/ ¿qué, era
moco de pavo eso de conocer París de Francia.,

la. capital del mundo, y poder volver al cabo de
alglín tiempo á, roi tierra, coo un "yo estuve en
:París, en el b01si1lo del chaleco?" ¡A.hl y no
volver a.si nomás, sino con un titulo profesional, y, como si todo esto no bast ara, encontrarme en México para alumbrar las leves
tinieblas que se atrev_ies_en á. ope.c_ar el exc~pcional esplendor de mi V1da, con ciert3: güer1ta
de ojos maravillosamente azules, de lab10s finos
que déletrearfan temblando, junto á. los míos,
la santa palabra. ritual y misterio•, el verbo
eterno del a.mor humano..... .
- Pobre Pe.quito mío que qui.ere trocar todo
esto por un a.morcillo romántico de casa. de vecindad, por una Pepita de "adentro 4," por
la hija del cobndor de mis casas .... Shokitig" .. ..
(este8hoking, a.sí como ciertas palabras.~ema.:
siado literarias, conste que no las d1JO IDl
mamá).
.
-Buena.mucb.acba, cierto y un hombreeJemplar ese Don Basilio. En veinte añqs 41!e lleva.'ba de administrar nuestras fine.as, Jamas ha•
bía inventa.do una gotera ........ jamá se había.
cogido un real. Ella los estimaba mucho, los
protegería. siempre y acabaría. por cas3:L' á la
muchacha con un hombre honrado, t1·abaJador,
que la hiciera feliz .......Pero conmigo, ¡qué dispara.te!
Inútil me parece decir que mi madre me co!1venció bien y pronto y 9.ue un mes,después, s1;0
haberle dejado á Antorua de mí II111.S que la. nutad de aquel beso compartido entre el clavel y
sus labios partí para Francia.

•••

Torné al cabo de seis aiios y supe que D. Basilio y su esposa había.u muerto, que Antonia. se
había casado y tenía tres hijos. Mi madre la.
había apadL·inado. Sólo que, según sus palabras, no había tenido buena mano ' ..... .
-Figúrate, aiiadió, que su marido bebe, bebe mucho desde hace dos años, y l'llla. e-tá muy
enierma., tiene un tu.mor, dioon que canceroso .....
Si no fuera por mí, la hubiera rnatado el hambre antes que la enfermedad, que no la ba de
perdonar por cie~to. Parecía tan honr_ad~ y ta?
laborioso ·u marido ...... Es un mecámco mteligente y trabajador, especialista en bicicletas, y
trabaja.ha en una. casa de la Avenida Juárez,
basta que le dió por la bebida. y lo vusieron de
patitas en la calle. ¡Pobre Antonia! '
Confieso que al oil' á mi madre
sentí un vago malestar y hasta un
poquillo d. e L·emordimicnto;mas este •
último me lo sacudí del cerebro
con una reflexión perogrullesca: Y
no tenía la cul¡ia de que el marido
de Antonia bebiera..... .
Pocos día después de tal conversación, una mailana, á. eso de las
di.ez, leía vo 1os diarios arrellanado en una"mecedora de mimbre en
el corredor de mi casa, cuando un
chiquillo de cuatro á cinco aiios de
edad, muy pobretnente vestido, subió como relá.mpago la escalera
y ca. i ca · i fué á caer sobre mi
asiento.
Y o hice un movimiento de sorpresa, al que él respondió, pálido
y cortado el aliento; diciéndome:
- Vengo á buscar a la señora .....
Mi madre había salido á. misa y
dichowe que después iría á hacer
alguna compras.
-Volverá tarde re pondí al chiquillo, cuyos enormes ojo azorado se clavaban en mí con angustia. ¡,Qué le querías'!
- Mamá sigue mala y deseaba
verla. ..... .
-Y ¿quién es " mamá'/''
El ~o se quedó perplejo por
un instante, mas luego respondió
lleno de convicción:
-Mamá Toiia, mamá Toiia....... .
- ¡Mamá. Toña!..... .
Comprendí, y si no lo hubiera
comprendido, habríanmelo dicho
aquello ojos aterciopelados, llenos a.hora de una honda pena, ¡los
mismos ojos de Aotonial
-La señora vendrá tarde, infüqué al niilo, y movido por_repenliina piedad, añadí: Pero dile á tu
matt.111., que yo, Francisco, iré á
verla en cuanto me vista, de aquí á
una hora-. ¿D6nde viven?
-Donde siempre, replicó el n~o c-on se,ncíllez, y después de una turtiva despedida, echó
á, correr con la. velocidad con qne habia. venido,

*
**

La misma vivienda, clara y amplia, la misma
calle semicolonial, semimoderna, en que al
lado de lo poderosos muros rojos de tezontle,
se erguía. presuntuosa y con humos de sk.-yesc·1-aper tal ó cual ooostrucción de piedra con alma
de hierro . •.... Sólo que ahora lo nue vo era más
y lo viejo era menos. Al entrar me chocó, em•
pero, cierto desorden en la casa, cierto aban.dono, cierta desolación, el runt lacrimre 1·erwm.... ,
suspira.do por los muebles rotos y por las pare•

des desmantelada~.. .... En el comedor, primera.
pieza. que atravesé, el marido de Antonia, alcoholizado, roncaba estrepito amente. En la
alita, casi vacía, una muchacha indígena mecía en sus entecos brazos !Í, una criatura ética,
que berreaba á grito herido. erca de una de
las vidrieras donde algunos rectángulos de
papel de peribdioo amarillento que hinchaba. á.
cada 1&gt;ª o el aire de la calle, suplían á los vidrios ausentes una chi quilla como de tres años
jugaba con carretes vacío. é hilachos descolorido , rnurmurn.ndo no sé qué oliloquio incoherente y apacible. Iba yo á pasar á. la pieza
inmediata, la de Ant-onia, siD duda, cuando el
niño de marras, que había salido á. recibirme,
me dijo :
-Que dice mi mamá que si no le ba.ce el favor
de esperar un momentito. Se e tá arreglando.
" Se e t.á arregla.ndo" ... ... esta sencilla frase
era todo un poema. de delicadeza; era una sonri a., una leve sonrisa al viejo amor, que .flotaba sobre toda. aquella miseria y toda aquella
pena. El pa a.do tornó á llamar con su mano
de fantasma á mi corazón, pero tan quedo .... ,.
había tran. currido tanto ti01llpo .... .. Po1· fin, el
chiquillo volvió; con sencilla familiaridad me
dió la mano y me condujo á la pieza de Antonia. Yacía ésta. en uu pequeiio catre de hierro
desconchado, y, con un esfuerzo que se adivinaba á primera vi ta, había arreglado las ro_pas, zurcidas, pero albeant-es hecho sacudir y
ordenar los pobres muebles de la estancia, y
(dulce y melancólica coquetería de enferma)
habíase "(&gt;Ue ·to un caracol muy limpio, ornado
con un viejo listón malva, único luJo de su indigencia., prenda única que había encontrado,
sin duda, á mano, para recibirme.....
Me sonrió con uoa pálida y dijera yo ''otoi\a.l' ' sonrisa, y me indicó una silla de tule á su
lado.
-¡,Cómo e tás'? me dijo con una. in.liexión de
tranquiloafect-0; ¡qué grande ha vuelto! Tenía
muchos deseos de ve1·te pero me daba pena escribírtelo..... Y o estoy muy enferma, muy enferma . .... si supieras, y meneaba la cabeza con
un movimiento acompasado, de una melancolía
indecible.
Me enté á su lado, y ella, con una sencillez
infinita, ajena á toda. alusión, á todo reproche,
con una inll.exi6n de paz, de abandono, de resignación ca i animal ante la vida, como si su

noches que pasamos con él on espantosa
Mientras hablaba, con aquella monótona
teza mezcla.da de est-oicismo, yo la. cont-emplaba
con ,Pena. S u encanto de los diez y siete afios
habian desa.pare&lt;;ido por completo; u cutis •
taba manchado de pafio, su busto era tan descarnado, que daba angustia.; solamente sobre el
d~sa tre de su hermosura, ob1·e el derrumballllento entero de su gracia sus dos ojos us
do~ enormes ojos aterciopel1ados, negr o v 'pensativos, seguían radiando misteriosamente, co•
mo dos soles sobre una ruina- abandonada
Y siguió su monólogo:
· ·· ··
- 'Desde mi último niño no
he queda.do bien y no puedo
lev_antarme sino con dolor y
fatiga., con mucha. fatiga, sobre todo. o crea. , teno-o miedo de ya no aliviar me. Es una
enfermedaddelacintura laque
he contraído, puede set· que
un tumor. No tengo fuei•za.
para nada. Carlito., ' y seflalaha al mayorcitodesus hijo!!,
el que me había guiado J que
en aquel momento, arrodil1ado al pie del lecho, clavaba
en . u mamá. sus bellos ojo1,1
acariciadores, "esel únicoque
me ayuda ... . .. ¡Per o está tan
chiquito! La mucha.cha mandadera. se ocupa el día entero
con la. criatura, que e. tá eníerma también y
que llora muoho .... "
Y oodo esto l? monologa~a. m-'- qu lo refería, con la mtsma voz leJana, igual velada
apenas por ~na SC?mbra de dolor. Ya no pretendía resuc1ta1· m vocar Siquiera el pasado·
hal?fa. abdicado de todo, de su bermo ·ura, de
su Juventud .... hasta de sus recuerdos quizá.
?' ~ .no pensaba. tal vez nunca en su infantil
1diho r oto .... ,,para qué1 . . .. ua.ndo se bracea
en plena borras a, no es el momento de rE&gt;Cordar la vieja barca lírica que a] . on d .tlautas
'

t;:~:

--...

EPlSODIOi DE LA EPOCA DE LA IIDEPBilDENCIA
E.L Bf\RRIGON

D Clf!-'·

U~ANTF, l a épica guerra de la Independen-

"

_..._.- '
\r

~

\°\

1

,1

'!!¡,1

único día de amor, la e plendidez de su único
día. de amor, se hubiera ya, perdido entre las
perspectivas más lejanas de sn exi tencia, ahogado en un mar de alcohol¡ de miseria, de en·
fermedad y de hastío, siguio di&lt;:iendo:
- ' 'Desde que tú te fuiste, me ha ido muy mal.
Sabrá~ que me ca.sé. Mi marido era al princi·
pio muy trabajador y muy bueno, pero los aIDÍgos l o han perdido, los amigos y u debilidad:
de carácter. Ahora e incorregible, tomn sin
cesar, y aunq_ue en el fondo l.e apena verme tan
enferma,, el vicio puede má.s que él. Tu mamá,
que h a _sido mi providencia en la tierra, me h&amp;
prometido que lo pondrá en un asilo, á ver si
lo curan con esas inyecciones de bicloruro de
oro, que dizque son tan b uenas y eficaces ...... .
Ya tiene un principio de delirium tremen8 y las

y violines nos lle-vaba por el canal apacible
sombreado de álamos, hacia la escalinata d¿
mármol_. . . . Quizá á. lo. sumo, alguna vez, en la
desola01ón de so espírLtu r esignado, murmurabª• vaga, muy vaga.mente, aquel ' 'pu&lt;j.o haber

el r. M.orel_os reeibi6 una cartu ub cr1ta por un amigo uvo re idente en e-ta
api_tal y concebida . poco más ó menos. en estos
t.€.rmmos: " é, de buena fuente, que el Virre:v
ha pagado á un asesino para que fo mate Íl ust~d; no puedo darle }Uás sei'!.as de ese hombre
sino que e,:; mu. ba rny6n'' . .. . .. Estaba almorzando el héroe cuando recibió e a. carta leyi&gt;la
atenta.mente plegó sus espe a ceja v en sos
momentos se le presentó un individdo· de abul·
tado abdomen solicitando que lo admiti ,se á.
su lado p~ra prest ar ~us servicio~ en pro de la
causa, oac~onal: sonriente el r , Morelos, hizo
que ~l huesred se colocara á su diestr a., compartió con é su -frugal almuerzo: salió, concluido éste, á. recorrer el campamento: volvió á. la
hora de la cena; hizo llamar al forastero tornó
á. colocarlo á su derecha., s levantados l¿s manteles, fuese á acostar habiendo hecho colocar
antes otra cama junto á la suya y ofrecídosela
al forastero; en se~ida apa"Ó tranquilamente
la luz, se volvi6 del lado de 1a pared y echóse
á roncar con la tranquilidad del justo. Espantado ante tanta serenidad el asesino, que realm~utll iba á s~rlo no e atrevió á perpe~ar u
er1men y. furtivamente, se fugó .. .. Al clarea.r el
día, incorporóse en su lecbo el r. Morelo
v?lvió su vista al que cercano estaba y , n¿
viéndolo ocupado, preguntó á u a istente:
'¡.Qué es del señor que anoche durmió aquí?.... "
"Señor, le contestó el soldado dicen que e ta
madrugada, mu y temprano, en il16 u caballo
montó Y. se fué. '' El Generalísimo pidió 1•ecadJ
de escnhir y, con: su letra gorda, _clara y firme,
conte~tó á sn amlgo: " Le doy mil gracias por
su a.viso; peL·o puedo asegurarle que á e ta bora no hay en este campamento más barrigón
que yo" ....

iTODO UN flMORf

J

OVENES nobles, ricos, bello , D. Ma riano
~basolo y Doña Josefa Taboada, e conocieron y se amaron· sus respectivas familias
concertaron sn enlace; ¡&gt;ero estaba á punto de
estallar la revolución de 1!!10.• ... . Abasolo era
de los compr ometidos á. tomar part.e en ella·
súpolo D ofta Josefa i las tradiciones de abolen:
go, las sugestione ael confesonario, los temo-

sido'.' ... _. consuelo único de 'lo 'irremefüable
qne msp1ró á Dante Gabriel Ro etti sus ver 0 ~
doloroso:
~
"Look in tnl· fn.ce, my uame is mllfht ha.ve been ....."

la vida, y que sólo pedía un poco de pan y un
poco de piedad para sus hijos.
Mi vieja miset•icordia. se derramó sobre mi
espíritu como una. agua clara y humedeció rois
ojos con dos lágrimas .. .. que ¡,rocuré ocultar.
Tomé dulcemente la mano de la enferma. aquella pobre y pálida mano, en uno de cuyos dedos
se notaba. aun la cicatdz de la q uemadºa de antaño, y acariciándola con abandono fraternal entre las mías le dije:
-Tranquilízate, Antonia, ya nada te faltará. . ... ya nada les faltará. á tus hijitos.
Después, sintiéndome incapaz de permanecer
sereno, me levanté para mai·cbarme.
_- Hoy_ mi mo, añadi1 te enviaré un buen médico; llll madre también vendrá. á verte y te
traerá todo lo necesario.
- Dio te lo pague, Francisco, Dios te l o pague .. . . añadió la enferma. · •Hasta Jueguito entonces, ;,eh'? Dios te lo pa~e• . .. .
Y de }Jronto, como moVLda por una súbita y
delicada, inspiración:
-Mira, Oa.rlito , dijo al niño, abre el balcón
y córtate un clavel de la macetita., para el
s~uor. Todavía a yer los regué-agregó clirig1éndo ·e á mí-en un momento en que pude levautarme .. .. Son, de los misnws . . ..
Vohió el niño con la flor y ella la tomó hizo
que me acercara., é incorporándose con 'pena
la prendió trabajosamente en el ojal de mi
levita.
Despué , como para defender e de una emoción que a&lt;:aso entía. ya brotar á us ojoi, en
sal y _amargura ~e llanto, atrajo á su pecho la
cabeCLta de su h1J0, murmurándome aún: "hasta lueguito, que Dios te lo pague, '' y escondió
su ro tro entre lo rizos pálidos del ni!to, mientras yo me alejaba leutamente .. ..

~o flota.be. en ~u naufragio ni un 1ítomo siqmera de su vanidad de mujl:lt'; la enfermedad
las pena~ la habían afeado y de. truído ella
o sabía bien, y sus ojos decían que ya no ~speraba na.da~ que ya no queria nada., que no tenía
reproche aiguuo qne hacerme ni que hacerle á,

L

re~· de.7 a"l"mujer~enamorada, la-indujeron á suphcar á su novio que desistiera de su empre a·
p~ro él alegó su palabra empeñada, us compro~
~1~os contraídos, sus ideales largo tiem-po aca•
riciados Y se mantuv:o firme en . us designios.
Entonce· ella, 1•emmciando á la• preocupaciones de _la época, á loi; dijes del tocador á, las
como~1dacles de una plácida exi tencia c~nvioo
en llr!u:se con el elegido de su corazó'n, con la
condic16~ ~e seguil'lo ñ todas partes: aceptada
es~ cond1c16n efectuóse el enlace y juntos siguieron la8 peripecias de aquella portento •a
lucha,_ hasta sucumbir j1mto también en aquella trL 'te l'&lt;?ta de Acatita de Bajá,u; llevados
ambos á Chihuahua en unión de lo dem.á. hér9es de hi Independencia., echóse la joven á los
¡ne de los mandatario españoles y á, fuerza
de ollozos_y de lág_rimas obtuvo de ~llos q~e
se uspendlera ~a e¡ecución de la sentencia de
ID?erte pronuncLada en contra de su ma-l'ido
~1entr!ls ella venía á,_ México á olicitar la gra~a d_e ~dulto. O~~mda e a conce ión, emprendió u dLlatado_ vi aJe: á C!lballo, á, pie en carro,
com&lt;? le fuéposLble; arroJóse. al pasar por Guada.11:'?ara, ante las planta del 'feroz Calleja,·
Heg , por fin! al Palacio Virreinal y. atrop~
ando guardia y menospreciando laca.vos se
se prosl:8L'Dó ante el estúpido Venegas, :i· obtuvo, al fin el perdón de 1a vida de Abasolo á,
cam.l?i? . ... Jtriste concesión! . . .. de u destierro
Y p11s!6n perpetua, de la, confiscación de todo
~us b1~ne y de lf,ignominia para él y sus biios · · · ·, R-egre ·6 a Chihuahua, portadora de 1a
mfamant,e nueva, y, con penalidade mayore
por haberse extinguído u recursos volvió á,
recor:er el larguísimo tJ•a.yecto que m~dia entre.
e ·a mudad Y la de México, y luego el que epa:
;ª á ~sta de la- ~e Vera_cruz, llegando hasta á
1mplor!lr la caridad publica en los caminos
Destwado Aba solo á una fortaleza, de Cádiz ·
Doña Jc:,sefa se di.rigió al Capitán del buqu~
que de~1a llevarlo hasta e e puerto v logró de
él, ~ed1ante un cofrecito en que guárda.ba. las
alhaJa 9-ue había ~al vado como único resto del
:n:aufr~gio de 'U pasa.da op
. ulencia, que la admítrnra a bordo. .Al llegar á Cádiz fué encerrado
~basolo en una. fortaleza.; su espo a, de fa1lec1da, cayó sobre lo muros de la prisión pegó
á las húmedas losas us braw extendi~tos· y
~n u lam_e nto 11ogr6 conmover. : .. ¡conmovi~
r ns 111:8 1?16dra ·· · · · · • lÍ. los carceleros, que al
fin con. 1nt1eron en que compartiera con su amado el o_bso?;º cala.bazo que le había de ervir
de hab1tac10n._. .. Cuatro ailos vivió ahí privada de luz, ~e~-~, de todo bienestar, ella acostumbrada a v1v1r entre sedas y entre ei:i&lt;!afesl
Y al cabo de ese tiempo, cuando una. penos~
enfermed,d puso fin á. la vida de Ab&amp;sol'o
acompaño su cadáver hasta el cementerio regó
su lo:;a. de flores y d5 lá.grima.s, y -regr~só al

p3:ís! sin t-ene~ siquiera, como la viuda de Germaruco el triste con uelo de traer apretadas
contra su COI'aión las ceniza del bien amado
de ~u alma, y m~gada que fui;, se hundió eu I
O~V1do Y en l.~ SOD;lbra, sin pedir nada para sí
01 para sus htJOS, 1dentiflcada con . u
recuerd~s, abrazada como á una cruz, á sus sufrim1ento,'l y, envuelta, como en manto de luz en
la estela de su único y con ·tante é intensísimo
amor.

Eduardo E. Zárate.

00
LOS ULTIMOS VIRRIYfS Dt NUEVA fSPAM

/iJ OLOCANDO 6 !1 primer tkrmino el de Don
\i;.- José de lturrtgaray, publicamo en á i na, aparte los re~rato · de lo principale ,rir~ey_es de Nuev~ España, cuyo nombres estún fn.
t~all:1-ente ligados á. la hl toria do los acontecumentos que conmovieron a,l país desde 1 '08
hasta 1 21.
•
,
Do~ José,~e Iturrigaray que había tomado
posesión deI Gobierno de la olonia en 1803
fué depue~to del mando en 15 de Septiembre d~
1 08, en v:rrtu~ de l&amp; conjuración que encabezaba Don Gabrtol J . de Yermo y que dió or re
sultado _la ele_v aci1n de Don Pedro de ofriba,y~
Virrey Lntermo, y el fracaso del plan de
n ieudencia sostenido con tanto ardor por
Azc~ 1·ate, Verdad y el Padr Tal amantes
Garibay_ duró poco en su encargo, Sllcediéndo:
le e~ la Jefatura. suprema del Vi.l'reinato, el Arzobispo Don Francisco JaYier de, Lízana
Beaumont; hombre dotado de cualidades mu Y
bellas como saceruote, pero desprovi to en
~bsoluto de la energía y el tacto que se requi~
reo para e1: uu huen gobernante.
En ~os pruneros días de Septiembre de 1810
suhstt!uy6 al _Sr. L iza.na, como Virrey, Don
Fra°=cisco Javier de Venega ·, ieodo éste or
lo m1 mo, fil q1;1e gobernaba. la Colonia al' ~alla.r la. 1·eYoluc16n de Independencia; en Marzo
de 1813 I~é colocado en ·u lugar Don Félix hfar ía Call~Ja del .Rey, que ha ta entonces había
p~r eg"1;11~0 ea los campo:- de batalla it los caudillos 1!15 ~gentes con leroz encai•nizamiento ·
Y, por 11~t1~0, en 20 de Septiembre de 1 16 entró
á substLtu1r á
alleja Don Juan R . d
Abdaca.
lllZ
e
0 0 Juan de O'Douojú, último Virrey de
Espa.ila, llegó á Vera.cruz en Julio de
•
.i Y, despué
de haber tomado posesión
~':J_mlJ:l de su alto cargo, ajustó en 24 de J.\gosto
tr t~smtlo ªcfióo, con Don Agustín de Iturbide el
a 11· o e
rdoba, por el cual se declar~ba.
la I_ndependenci11. de .México con re necto á
antigua Metrópoli,
· •
S\l
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iºfº

1l

f~tª

�LOS PRHfEROS MARTIRES DE LA INDEPENDENCIA MEXICANf.,
A Cleoaro GardA.

I

G

l.11 t'an,ilia de le ,hilas

IL éo11zález Heutwlrle.~. lwrmllM el(,
A lonsodc,\v1ln.•uuodc lo~ &lt;'OllQu.btadorcs d.. Nu ,·a E~'])añn. h1(hf&gt;1
venido c·on F ranci~f"-O do OariH· oo--

mo cn11lt1tn du un 11a,.-fo il11 !Ji lll'm!ldll de é, te. ~- dcspué. · de prc,t;~r rt I n,rsos
,;cn'idOo!, ru(; nH1J1dDclo P&lt;,►r IJunltn ('orlés
á las Hlbul'ms en compai'ifa ile E'r1rnd,;i;O
d las Cusa , c:on el fin de sujotnr á Cl-htól&gt;nl de Olid r¡uese había rel)l)l3dO,l' \UUI V1;Z
allá. él. J,,1:1 lasas .V J llllll - ÚÜ(•1, ~l('l'Clldo.
ma.\,íll't/ll 111 dlrho :\In se du Cawl)O Y Gentl:ral 'rlst,óbnl de Olld.
(:H1 Goniálcz llt&gt;naYidus tué hlnido uor
cnballtl)'(} l'CUSÓ COU l)oíla Lconordti Alvllrado, do la cual bu1"¡ •n lt'gítlmo mat rimon io vudos hljo,i é hijas: b,tas llaoutdas
\'llarfa y Beittr\z. 1\quéllos Alonso di' A 1•íla
Alvar:tdo ~' Gil Gon,úlez ,\ viht. Otro, &lt;;1.vo
uombr&lt;' se !¡¡nora, .sl&lt;•ntlo nlilo, se aho1,,"0 en
u nas Let rt uu&lt;.
Exlraii&lt;mi el lector· em·on~r:•r entre los
hJjO:! de un ml~mo rntrtrimonio, como 1•1 de
úll con llofül Leouor, HUl' u.no~&lt;' awllidus1:
de un mllllO l' otro do otro, 11&lt;•ro en aquel los
t1em]JO: er11 •·osa bien común 11e,1u• Jndlstl ntameote l upelUdodel pad1·~,dc ll;madre, ele los :tbuolos ú Otl'QS nscendtentes, no
foltandonuientlS s1· ttpellld11..~("n &lt;.'on el nomb re del luical' de ,u tiuclmlt'llto.
Gil Gornálcz 8('1111\'lck-s llO!,eía en encom ienda los p ueblo,; de l.'uauhtltlltn. Xnlt 6C1LU S' Zum JJllll!!O con todos sus suj.,t,;,,,, los
cuale.~ pueblos h:Lbíun sido l'II nn p r incipio
do su het"n1'U10 ,\ 1011,;() de A\'ihl, Y J)Or bll
aasenclt•110zabn do 1•llos Gil Goni;ález: aunque un h!¡;t()rlador cont.-mr;,oráJ1eo a.segura que G II los ¡,oseín ú lama ln. puL'8 "blzo
cierto agTa\'lO l' en1taño" á su bermllno
Alonso, "clcfrtrndándol &gt; y neg(iudolc el
contrato que entre los dos ltul,o: dl' snel'l~
que ~e 1¡1wd6 con lOil pueblos Gll Gon,.ález,
y c¡J ot l'O hl'lrmano ¡¡ acd6 c11, 1 d' ·csner11do:
l' dlzcn a ue le m:\ldlj0, YDidtó tl: Olos h11,.e_

Fr,lf1flmik dr /a,jlnna ,1, l)q11 .l/art/n CarléB
(hUo kgttimo dd Um~«i.tador).

lle justlzla )' 11ue su bcrm,mo ni sus hijo,¡
gozasen ~u hazil'JJd!l, l' 1L~r fu~" .

-¡:;;

Todo lo &lt;'on.slgnado 1•11 .,,,te estucllo es
rlgUl'OSILWl!lll\! hbt6rico, hasta.los diálO~'()S

estltn covla.dOS tu,rtualmeolP el-, l!IS c1mst ruu·lns 1n•oce~ales Y d ll&gt;S l!ln'Ol; '1111! ho
coMul rndo: pe1-o omito citus dll obrus ,v do1.mmeuw · por no lnt11rrumpll' la. na.rrrtclón

áca.dapo.so.

Gil Gonzálcz füm:ivtde quedósQ ta.mbl,11
oon h, ca.sn. aue en México llllhfa &lt;"dlflca&lt;lo
Alonso&lt;le A,•1111. PnUJ1 terr6noqucse 1 había ('OIIClj(llclo r ccléll 1ran1tda lfL tlerm, ubl(•adp lmrla la "lerda J)tl.l'te cl.il Hulc.·hllobos," cscledr,eu ol !&lt;llionoc habfa o,•1,pad&lt;i
la ¡¡rao J)ll'áruldc dul templo muynr. con,a ¡rrado á llull,.lln1)0Chtll.
l\loerloO-ll Gonz,il •z. ·us hijos heredl&lt;ro11
lit t,wtt,na rl~ é,te l ' la del tío i\Jom,o d
A,;1u.
Alonso el Avila Ah·lll'ado ,·lvfa en la casa i:om,truída l)Or &lt;'1 tío, ~':!(1ul11ti de Jus c11t.oncei; c11lle.~ llettl de lztn¡¡alap,m y Tacul.Ja. hoy P,,(¡Uinll de 111 l~ 1lel Ueloj Y Sao ta
Teresa, T Oll Gom.ále1. de A vil;t en la c,,sa
,·,mtigoa, al1orn mlruero 2 ele la J(\ clel 1foloJ,
cdlffcada J/Ol' su padre.
.\1011'&gt;0 huhfa bcn•&lt;la&lt;lo, además de la ena •1ue hahitlüm, la.~ en,·omt.mdas ya citadas y )a,¡ llll í!.irálld!LTO y Guallnlj(J ,m Mlcho:te:in, l' Sll liermrlnO Gil llL &lt;,asa de su
oad;c l' la encomicmdtt de fxmi11nilpan, en
clonde resldfa co11 frt'í.'u.1.mcln, d •sd • QU
em ,·luclo d&lt;· noila k'OnOr \'•lió.
.\Jo11&lt;o de ,\vllá ,\!varado. ha.bfa contraído nupdas coa noi\11. MarÍll de Sos11 ,
bija del te.sor1;ro Don .Juan,\ lonsodc so,u.
cas:ulo á su ,·cz eoo Doil,1 ,\1111 d -' F:str udn,
hila de otm te,,oruro (•élebrt• en .1\'uevu. Espafü1., Don Alon'iO &lt;lo Estrada . cu,aij hlJas
se cl&lt;:SpOSá.l'On con lo~ pr\ncloales hoo,h.res
de la l'olonta.. s uno d~ sus hilo,. Fr..Ju u1
ele la Mrtl('dull'llll, Lu,·o la glo~ía clll bab11r
Jmore...o hL lradurclón cw;tell.ana nuc hizo
d la ""E,;cala Es¡¡lrilual" de "" J Ullll &lt;'límaco, primer libro 11ucsedló :t la estampa.
en la.cludacl d.- México.
l)oila María de • osa. mujer de A Lonso de
A ,.;In, h-arado. era sobri1111 de Ooila ,fuam, de ::,osa, ,•.1to1&lt;tla tlOn llun Lul,; d&lt;, (',L,;tiJla. uno de los prtmcros 11&lt;1llhu.lare, dP
Nueva E,'l)nña, uer., ona de g~w, tnfluPn&lt;:ia
S' autorlda.d, cuso,; con.,eio, solic'i tcal)an los
virreyes¡ y 1-.!n 1~ ca.:;a.s de su rnota,dn~ lt1s:

que lloy llPvan los núme1-os J. :l- y B d&lt;' la
21' calle del Reloi, ,·Ida como gran Sllñor.
con "mu,·bos &lt;",ah:,I los. crlaclo~. ar1mc~• .ccn•
te , ,icomvaitamilmto." l-fu~ tanta l1t riuueza ,¡u(' le pro¡"lQl'éÍOnó w1a mina SUl"ll
en T1&lt;.sco, QUI! "has~u lo,¡ ,·tlS()S scrvlle.,; de
e.-&gt;Clnn y otro, ser.-lclos eran de una flrui.
11a.stR di! pinta; y dló más en esta. 1·lda á
POIJres y hlclalg05, 11ue un n,y muy llll&lt;mú
pudiera dar."
Emoarc,ntado. puc, • Alonso rto .A-vtlu. Alvai-ado con o,;11 ; otras familias llustn•· y
rkas elo la. sooltidnd colonial: rico tamhlén
y joven, pues frtsah11 en los veinti&lt;'inco
ttiios: i:o,.'lndo de loo, pin¡,Ue~ pl"O(l u •lqs du
sul! encomhmdw; y dol cmvle&lt;&gt; de l'('gidor
de la éludnd de Ml'xlc1&gt;; uml;.'&lt;&gt;elltro otros
de Jfor:uán G u.tl{•rrez J\ ltamlr:010, uc&gt;llle
:1SCe11dleHte &lt;lo l&lt;&gt;s coml
de anttHi:o :
amt¡ro taroblén do lo,, hijos de lforná.n l'éNz dt• Boc:megru. sus cleudos; Alon.so ele
A ,·Jhl SL' Cün;.ld l'raha haCl!L 1:,ro, feliz ))Ot
sil:! rhim••~ts y relaciones. pue~ cuanoo no
rc:&lt;lcUu. en las enco01iW1da~. su casa de la.
cs,1 ulllll. el I1.taoal.ap,m l' Tacnbn, eri• centro y reunión de parientes l' amlgOS.

Eu esa casa frocuent.emente tlabn &lt;·omidas l' l'.Clll'l,S, y u las tarde,; y en lRS noches,
cle,&lt;,J)uós rle saborear ~u ·u lentos maulares
Y hu '008 '1110 , 1'1 y sus im1tado,; tJOílÍ:\l)SU
,t jugflr á la llClotu, IÍ Los naipe,¡ l' :( lo:&lt; da&lt;105!. en anión á la vez dt0 lntése&gt;&lt;'de.~ que
t'a...'il sltn111Jre h:,nfa.1 al,:-u.n()s ll\)lncs, corno
u.nsoldaclo d,•1 Pe1·1i, G6mezde \'llo rla, 11110
vi.no huyendo de persecuciones _p0J{I lea.-; Y

cu hns&lt;'a dtt nn VU..'-' aventu.ru....;.
[)011 )Iartfn Cortki. hilo do r&gt;on l-ler111mdo. y ,i la ~ni.in ¡¡ 'J::UlldO ;\lt\r&lt;Jllé.-&lt; d •I \'a.lle, ¡· s us dos htlrnrnno1&lt; hu,-tardw Don
lal'tíu y Don Luis, ,•lsltabau di&lt;'ba casa.
romfuu 011 ulla, ¡• •I du ilo~orres.l)Ondfa éstas coa la., mlsm,Ls iitenclones.
Alou:«1de !\v11:i Alvurnd,o. como famayor pm•Le de lo;; éle.~1·encl1t-11ie.s de có1111uis1t11lor1••· p0,eía di ver.&lt;,IS ¡• buona• u.rma.s:
celuchus con IJarhotés s íllabar'(lo.;.; partesanas, llmr,;1.,-;, rorlol11s y udacr~i,.s ; co.seletll:l,
J!1"'ül"1a...:. llr&lt;'flhUt.'e$ y

pistnltttt!S: os-11ada.....

guantes J' ~orjaJ.,s : m1u10plas -Y 11.J'andelr•s.
Tc·ufa rkos urnCHCI! vara tiUS 111ucho, CllbaJJo,;: a,rnc,;1;s dti luJo, pn1es .,J tcl'Clo¡wJo
rojo, 1tmru-lllo, moru&lt;lo y vur&lt;le, c'Om)ltltía
con la culldnd de los bord1ldos. No -le paseaba 011 coc lw. Pt'ro sí ·u rl&lt;m litl!ra do
raso colorado. ¡¡us trajes ¡• lo;. de ~u csl)()slL
era.n d •gr,u1 ,;•alor.1o rniin10 «tnesus Joyas,

1,mcs ,JL o~o a,1uilal11clo fül 6,,ta1 rh·:ill.7JLb11
,-on lu calidad dL• 1,L~ telas de los ntimcros:
lo propio ouo 1~ cllamn.ntes, irriurntes y
ourlas de lus n.llwJas, con lo$ 1erc1011elos,
ra,;os y damalJ&lt;'os de 101&gt; ve.~tJdos.
Los mm~bles du su t,a.sa c.• ra.n tllm])lén va.liosos : lechos dorado,¡, .~Ll11c.s fonadr~, con
¡¡u1tdamuclle,¡, escrl\muCa,, y os¡,rltorlos 1.'11cuado" y de m11cle~11s Hm1~. m servirlo de
la mesa, plato,; y e,,cudilh . co1111.s l" Kultlri lto:, cuchtLrH.S y plch!!lt!S. jar,os l' nm1l11leros, todo era dt&gt; maclzn nlata. l'l'eclo•ru
tu11lcer!nsco11 6¡¡-urru; ador11ahm1 los muros
d las lmbltaclone,i, y ])U,JIIOS CUll&lt;lroii y ()S•
l'ultnras ostentaba ~L oratorio IJíll'ticulnr.
Un clérlg(1 e11sciinll11 tt li!l'l' ,l sus hijos, y
la scr,'ldumbre de"" casa Sil com1:&gt;0ufa de
deis pnJIJS .v do,; e rlaclo,; españole•. Como
todos los capltallsws de su é.voca. le11fa\
•sc)(wo&lt;;: d~ negeas di:! mismo nombro
lnés. 1• otra ll[UJl!lda lsabtll : dos negrlt.os,
Agustín y L'erico. hilos de una de l as I ncSl's. l' cuatro negros uomhrados .Roque.
!lla.rtín, Juan y Frauc!S&lt;·o.
;,Qué. otrtl co.1,a p0día npetscor nn rico

criollo oe h• coln11i11~ Alonso. adcmrts., por
~u p01~te y tl~ru. 1mr ~u (.'&lt;lnd :\' rlQUl'Za,
eru. ¡,t1l:tn1eador 'S amigo de a,·entnr-J.S. J'
su tr11t-0 lo mismo · ·lo di ·putabuu lns &lt;lam1Ls l&gt;I\ IOSSlll'aos. comidas l' CtlllllS. Que los
cahnUorosen Jascacerí.L~. tornoosy juc¡¡o,j
de sortijas.
Erá ale~re y lm!W:loso. audaz l' \'allonte,
lo 1·-0ntra1'10 de su hcrm11no Gil Clonul.lcz do
A \'llu , Quien slu &lt;"ltref,'er &lt;le vnlor. ,,IU'oeío ,
cmpuro. do ¡¡o,;ihillthlcll!s de rortuua, Yta l
,,e,,
t.o. unido ,t si;i ,·lntlcz, lo había. tormulo de &lt;:arácter erlo y reílexlvo. "EnemtgO del l)ulllclo de 1:i clud!td . ..-Jvfa ,;Jn hacer
rnldo. 110 obstante aue t.umbiéu era muy

Joven ~• leo.Ido "ll()r ca,balle,ro principal."
Dos 1xis1ls, La! vez. p-reocup,lhan JLl alegre
y gnlantea-0.or Alon,;o: el J)O.l'\'Cnlr de sus
hijos s il, 11ntrla. l' un pleito 11ue con él hahfu m1Lulilado •t ~'l~&lt;"al ele 'u Ma.Je,rtad sobre 11ntt tll! :-.nis iTIL"&lt;&gt;nticndtlS y nu~blos t1:u-

ieto,;, ll UIU!llll él di lmulalJa oll de.-;abrlml•nto r dr..contenlo. alega11do rrno siempre si' le había lwclto Jusllciu. en lu. Henl
Au&lt;lltml'ia de Nlll'Vli ~:sl)f&lt;ÜlL y L•ntendí!t
que lo..,, lsmn sería en ol Real Oonst!jO di,
Indias.

II

Los Cooj urades
Los \'lujo&gt;&lt; conQuhtaclores 8lIJ)(lrvlvleo•

ws ha, taentorwes, los mu&lt;:hosenl-omendoros 0110 sti s&lt;'rvfau ele lo:, indios en st1s

1rrt111j11rf:~, r l,Ll)()res, J; Jo,, hlj011 de llllos i·
otroij llllll constltuí,u, la llUt)ni raza criolla, Lodos ust11hw1 alnnnaclo,; con l.u incerritlumbre de si l;.as L·ncomteudu.s termlnarínn en 1u .·rgundu \'Ida. t!S deci.r, Que
1,,u11l"lo~ L•llos . los Pll !,los é Indios de su
Dl'OJ&gt;I00.1ld no pasarfau oomo lmreuc1a ,i;
sus hijo,, ,,ino que ln¡¡re,,;,.ríon á la Real
ÚON)na.
l'rlo1ero Vllg(&gt;,; l'UIDQrtl~ l!Sl)Hrc1dos POr
lo,¡ vlaje1-os llllgados en las Ilotas, y des1111 ' carta..s de amig()S 6 dc\1clos que dc:l&lt;le
la Penínst1la 11ro1&gt;m-clonaba1l malas nutlcia.,;, JJO&lt;:O ,t 110e0 hicierOn qu&amp; el &lt;l~onwnto tu ese general entr11 lO't encoru~m)ero . .v ,1ue r-,~" desco11tt1tto, en un princlvlo
áL!)llruLs mllllif 'st¡¡du l}()r trbtcs uuejn,i en
el rondo do los llOj(ares. se presentase t1 lu.
p0strc r•m;,11azudor ¡- terrible, pues las
11ueJas sigilosas se toroul'{Jll eu uúbllcas
lumentacton.,s, y las lan:u,utal'lone~ t,n
airrios reproches, y los N[ll.'OCh~s .,n ,•fa.,;
de uucl,o.
lln día. el Lic. Gabriel Ara.la de Esvinosa, Haelonnc.&gt; de la ' ated1·al, que se,rún
¡,nre o est,ab,i en relaciones C()n Alonso dll
Ai.-lla. Cué li casi, du liste y Je m,mHestó

=

F/Jc,linilt: de lo, jtrm&lt;J tk ÁiOII/W de Avila
,llt'tttadQ,

•roe uno., &lt;.·1tl&gt;1illero~ l&lt;' d.-.sealJ:UJ ver ,v ser"lr i·tra.tar con él cierto nt•l(()CiodeimJlOrtn ncla.. Que esto,; c:al1ftl lel'O$ ~ran los berm anos J)on Pedro r Don Baltnsnl' Que.suda
y wi !al Pedro de Al!'U lla r. ,\ lonso lo &lt;.'Ootestó e.rulo v-lnlescn euRo&lt;1o ,ru l~Le~en. l~(jada 1n &lt;'Ita p:ira el día. slirulent en la mailuna, como IÍ ltl~ diez, r,,oco más 6 m&lt;'nos.
el Lle. E.,ptno·a vino con ellos. eucontrnndo á Alonso en aua cá111.1tra en uue e:,cr!t►fa, y los presentó con las slgnientt&gt;s PO.labras:

�-E~tosc11b11lleros, han dcsendo c-n extremo ver á vuesa mcrct,d en esta ciud:~d. Y
bc,,ade las manos y o!reC&lt;1r.&lt;.e á ,;u ser\'iclo,
JlOl" lo nue yo les he 1·ont:lllO rle vuosa
merN·!l.
-8&lt;1so á Vlll'S!IS mtm:u1l · las manosconle ·ló ,\ ton,, y :1.-;f mes1u11 o,u 11l1•gro en
conocc,r :l vuesas m&lt;•r&lt;'lldcs .1· t&gt;n tocio lo oul'
sc les ofreciere 1}uechm lclll'r l',;l:L ,·:i,,a wr

lnstlgase en secreto l)lU'a lo¡;rnr •u,,; proL)Ó~lto · y á otros a¡•ons&lt;&gt;j11se ,,ne dcnuucta;,,•n
la con$11iració11, unes UlllLS veces d,wfa. 11ul•
"el rey em su itnlln l" rlllr 6l había ele morir," l. ot rn$ SC' flló elc.u...o du q1w (&gt;l mi ·mo
en 11t.'l"SOIIU di&lt;•se ;,visO o1 Vbirnllor, Lk.
Jl•r6nhl10 de \Tal&lt;lorrama y ú lo.~ nidore ·.
tic 1111&lt;• se temfn estallase una reb&lt;'ll.Sn contr:rnl Rey. Ladol.llllconducta di' l)on Murten tHó néslmos result:1dos para él Y sus
con.sortes. Las 1&lt;ut-0ri&lt;ll1de ,·1,llnen?.a1'0n
110r 1\uscon Har dt&gt; su 1,m,tentllda lerillad,
los c01uurados no pudieron s.:,rulr un _plnn
firmo, único, uniforme, ,¡uc los gu.lase al
triunfo de su l'llUS:l, y todo,, liudaron si em
lJou Martín el 11utor y Jet,.; de la Lil\'11\'ltl\.
Pero vol ,·amos tt tos he&lt;"h():l. l'or el mes
de »Ueml,re de 156.\ l"lno llotri mandad:l
J)(lr el Gt&gt;neral Pl•dro de lus Hoolns. Y con
ella la noth-lu clll qut' lo;; nlúlOS de 10':l- CtlCOmend !"OS no ll()llfun lleN'dnr la.,, en&lt;'oml 11dus. Vino t:nnllién cédula t'lt:mdo al lnronés Don Martín Po!' el 1"(,;cul de.,. ) 1. pari•
el ne¡¡oclo 11 ue seguía en la Vort so~N el
rl'&lt;'uento ele lo · :i:J.000 vu,;allosconredldos
·u .o aclre l- qu&lt;' s le ouorfan &lt;lullar. y oll'li
cédula &lt;llrlglda lll mismo llon lintfu,
¡,ról1lbléudole usase el l!TUJl ."ullo c¡ll!l hnbí:l mandado hu er, y r,re,inkndo ,t h,
Aurll 11cla le seiinlascn otro. "del tamaño
de un toe,L6n de ,tocho rcalllS, é (¡ue no ru,·so mrt,x or,"' y se hJ vedase usu r el bla,ón chi
l&gt;uc1u y la 1.-yend&lt;&gt; qul' liahfa _puest,o, &gt;l'·
gún decían, cu el ~tillo gi-audu que se le habfu rc-coirldo.
'I'llles nuevas aumentaron N clJ ,cnsto
cl1&lt; los encomenderos y del Mur,1ués. Conju rnd~ l' .fefe &lt;'ohruron IÍ.nlmo, y durante
Jo,; mes •s de O&lt;;tunr&lt;' ,t ntclemlJre de l~,6,.'í,
los tr:llla:ioS se tH't ! vni-un. los proyectos ';,o
cowunJcnron entre Jo,, cou."&lt;plrudores. y
voro 1odo ello multl¡,liC'áro1.1:,e tus Junta,¡,
11rim·l]1nlmontc •n 111 casa de los Avllas.
El Lic. Al,alu. d 'F.s11inosa :r Don Luis
Cortfs. r&lt;'S(llYJel'On enviar llllll ('1rrta. á
lt lon ·o de.\ vlla, c¡ne á la s.1tz6u c:1tnh11 en
1ma de sus euMruicndas. 11ur,H·ontc,t11 rl
un N•c·n&lt;lo nuc el dicho llccncl11tlo habfa
trafdo, sohre el nei."Ocio di; la conJur11tl6n,
al mencionado non Luis Cortés. l'llflro de
Ai,:-ulla:r fui\ encargado de llevar hi rtlrtu.
Pllrtló d&lt;&gt; Méxh·o Y 11 ·ontro ll AlonI,o E,Jl
w,o 11~ sus pueblos eucomcnélados. situuclo
cutre C1mubllUa11 y una hacienda do G-nbrh•l Lo1p-oiío, l" entregada la curta y leída.
por lonso, encerrados ambos en 1m nl)Osento, é,;te, tomando la vnlnur a., elijo:
-" l'iior A~'llilar, eslas cn~u.s son de ruucbo ~ccreto é de muncl1:1 con6anza, 1)(1r,111e
bar munrhos ruines ele 1111lt•n hombro no w
puecl111·0116ar. r 11nes yuesa ruorcild es tan
homhr~ tll, hl 11. l. le Lcugo ])()r amllf(), le
dll'é Lodo lo ouil !)asa acerca de este uc¡¡o-

liUYlt.

E11tonr - el Lit, &amp;,pino ·11, sln m,ís ¡,rc:lmuulos, rlUo:

-Biou tmhe. vu(l-~a

mt\r:t'l'tl.

ml soiior Don

Alonso, y lmhrá nido s unttmdlelo 1•1 dC'scoutrnto rtrandP une hay en todu ,-,,t.- Ue1·ra con moth"o de mia nuevn céduln, quo
,Jlz11uu f.. )t. ha 1wlaclo, para
lo.~ nlt&gt;t(ls &lt;le lo~ t~ncomt.\111h..•rt1s no st1t:.l~da11 l'U la.'i
cn1·orule111h1,;. y •1U&lt;' luel?I) los 1,111,•hlos so
vongan ,,u la 1{ "t I l'orona......

,,m•

«

Facslniik de la finnr&amp; clt f), .1farlln ()irtls (h(jo
d&lt;J Cvrlt&amp; y dt J)o,la .lfari11a}.

Intcrrwnpl61e Alonso con extrema. viveza:
-No creo qm! hn.ra tal .-é(lulu .
- Juro :t ntClb, I)(lr &lt;Jst u rui. re11Uc6 F..s111nl)(!a, oue uu l'l•ligioso lile J111 certiliclldO
baWrl1t visto l ll!fclo.
y p0r su ¡¡u rte lo otros cnhalle ros á un:.
\"OZ aillldkl'l)ll:
-1',1 u;r cou Hado ,•stú. ,·uesa merced en
creer 11uc no la t11Lr, 11ues lo auo ul sellor
Ui,-cncl:ulo llkt', 111 lle mu:&lt; ofil() nosotros oor
r.osa cierta, luo c¡ue dL~lniulan por !\St'l!'Urarse mli.,¡.
Lcls Qur~aclu~.. \¡rnllnr y l~spino,m babia•
ron cltuo y s,, duscu.brlero11. Comunicaron
á ,Uonso du .\ ,•Ha su lnt1mto de alza,.,,'
cou la tierra. lll~llllaló r-,tc: 1mrecl6 enojarse,: prote,M: awl!mv.6 t'On dchuncln.r lo;;
1Dteutoscle iu¡ttello,, 1·11ballcros: JJCl'O al fin,
inttiresado on el asunto, pul~ "I enfn al 111
de YCl'Ot mil oesos de r,mt,1" y 1,ueblos
au ~taban en :riesgo de ¡1t!l'tler,;e. "1•ay6
luego," comoc11Yeron su herm,rno Oll, BulLasar de Agtúlar. á c1uie1101'.reciero11 hacerle Maes,, dc Camr•&gt;· y tautoo; otro.&lt;.
lJesdo cutoncus .\1011,;o ele A ,•1111 ~ cli!&lt;Uugoi6 como conjur:Ldo activo y b:;,.tu. im1,1rutl •nt •, 1101:ando á ,lecil' 11ue "1Juié11 todo
lo ,1ufore todo Jo nll'rd,•," 1•i,Orlilndose 111
lwy dti Esouña. !&lt;in t'mh11rgo, no Cué Alouso el c111tor Drimtlro llllll coucihiem lu Idea
tlo In :r bcllón, y es difícil rc....olvcr 1111ién
fllt'$O; 1· aunuuu 1'11 los e11phulo do acus,Lclón cu coulru clu J&gt;on )lartín Vorté s
:iso,:uru "queel dlt.:ho mH.J"quésfué ol l)r!'n1'11,111l 11romo~•cclor de esle Dt'llOCIO, y el II ue
conclt6 t0&lt;.los los dcwál, po.ra,ouo ·e eteLua:&lt;e ol dlcho 111:utmlento l" r •bcllón," J)Or
otra. parte,, u;l.rez clo Peralta, i\utor ·011tcm¡¡or,tnoo. "firmo. uue ,•l "nr:u·nués, rcnlmantc, él no tu,,o ,·ol u11lad d • 1llzms 011
la tlorrtL, ni J&gt;Or la Jma1:l11aci611. ,1110 l'M'tlcbark~ l ' \'l)r illl l.ú Ull" Sl' pon fa el 11 •goclo,
y uuando lll ,Ic,·o. )·a muy determinado y
pue.sto en cJl'CUClóu, salir él l,10r el r&lt;'y y
110,1.elle un gran suniclo. l" 1.mvittllt' ,t tllzlr
,1ue su p¡,dru \Htimún ('ortf:¡J le 11hfu chulo
una vci la tierra y c1u6I • Ju dul.m oLra."
Ln contriullcdón, t•m¡,crn. el,• h • anterlo:r&lt;IB wstlmonl&lt;&gt;::1. .IJUcdf• t,•1wr unu l'.Xl)IIcacl61l suLl~fa&lt;•torlu: In fult:. dL• car:íctcr
del J\ltuuul•s ). su conduct11 oh,crvnda ,·on
lo., ccmJu:r1&lt;1lo1, y l.ru, uutorldad&lt;cs. J&lt;:u el
oroceso eorresI)(lndlt'nto cou:st,t: ··uuu su.1llenélo el cl11"110 m1Lrqué~ ul dicho n·hcllón
y alwmientll el• oue se lrat:Lha, 11rocurab11
c¡1w et ~u ll!Jlil&lt;i I'&lt;) ld::ic;e, /J q11e l~thu, le Mziue11
rty: l)Or man¡,r1 QU&lt;J el dicho marqué lo
sabía. quNfa (; Jncltuhn, y tcnfa pn,p6¡¡Jw
é ,:rlm ,·oluntntl c1ue el diclto r1•l,ei16n y ,11z:unienw $O cfetuasc, y ,¡ut&gt; se tullll' · cntendltlo que o/ros lo ha:lan y 11&lt;1 ti."
Queria, como vulll'U,rmenl., se dice, i,c:,rar
la castaii&lt;• em, la 11ta11&lt;1 del y11Jo, y de u.q uf el
origen eltl sus vucllu.cloo , dé que á unos

clo, :r s, 11ne hnhr!\ diez ódocc (!{,is. Y.UC' &lt;.&gt;l
l\laroucls me c•Jl\'16 á l11u1111r :t )léxlL'&lt;&gt; por
la l)()St:I, y lkgado ullá, se •nc·••rr,l ,·ouml¡¡o
~• sola., é mt, dijo, 11uu como hombre ouo
como más 1unl1..'&lt;&gt; m¡, tcnln en 1-t,&lt;lo l'blt•
r1•lt10. y de oulen n1ás c-011!\al;a, ~" (Jucrfa
,le~t·ubrlr cnnmhro: l' roe dijo; "1,que uu6
m 1•arL•d11 ,·6mo 1.11 Re, mi~ ,111ería CJUltar
1 ("Onll'r ti: tOllo,'.1" \' '"bree! l':LSO platil'U·
mos uml)O;t lurl?(&gt;, y ,•,mlwo~ á rl!sumJruos.
en ()Ue lo QUC&lt;'Onv 11fa era 11ue nO'i alzáccmos t·on la tl,•rr11, é 11111tascmos á los oidore y ,t los oficial del Ri,,1·, y ,t J&gt;on Francisco de Yclasco y ú Pon r,11ls dt.' Yelast&gt;O
su sohrluo, IJJJodrl \'bsorre, Pon Luis di,
VllhL~CO c¡ue de l)Jo,; nya, como á 1JCrw11as
que h:thfan de ucuclJr á. la \'07. del H1•y, •y
11u" eran ·al,&lt;•1iL~ y em¡,arenrndo,, •n el
I&lt;elno; 1xm1uc t1r:1 bit•n &lt;1uo cntí&gt;ndl&lt;!se el
l{c.r, Qui' homhres hahía en u,-tu Llerr:1, 11uo
e.stab,m 11llradc!endel'SUS h1tzlc11d11s, l' babínu de alzar Por !tes al lllar11nés, como el

l&lt;mnl&gt;re c¡uclt:11fn md• dcrtdw r1. tsra tietra ,¡11t1d
lie¡1 de C&gt;J.31illa, y &lt;1ue IUL'l?'O el 1\laronés había de "1&lt;'glr duques, é t'Ondl•s. é mn.r1111e~e.i. é rcl)artlr ln tierra, 1&gt;0r&lt;1ue hay harto
en 1,1111 ¡¡ara, 1:oclos. s ttnsl Jo t'enínmos conserlaclo e11trt' ambos. é me (l('tu,·e un l\léxlco cuatro ó c·hwo dfa,, pRra p,¡nrrlo por
olJN.I ..•••. "

Como puede ot,serml'1'e J)Or el rmtorlor
relato de Alonso ele 1\ ,,nu, el 11cuordo entre éste y Don ltlurlfn el'u perfecto: el nlun
estaba conccrtuclo entre los dos &lt;l nut emono, ~- pronto :t ejecutarse. pero una de
tantas va,·11:tclonc,~ de non AliLrtín Ww
Que ~" nvln1.~""· y Iom;o cll&lt;¡rlL'&lt;l:ido. sr
lmbfn ltlo :t Cut1abt1t.lan, en clonde sr 1111llúba. l'ómo hemos visto. cu1.mclo lr rué 11!•vnda In carla 1&gt;0r Pcllro AgaUur, llatllá.ndole us compañeros dl" nuem :t Méxl,·o
p,wa trut:ir el ne¡roclo lle la rebeüón.

n1
Una Masearada.- EI flan de la Rebelión
A lon.,,o ele A 'l"l\a Al val'tulo no v'loo elesde I ué'go, sino ,¡_ue entr.!g;I una cartn,
contt'bt:u•l6n 1l l'f.'clro de Agnllar. ou.lon
mwúfe,itó 111 primero. tenía el encargo d
los de llléxk-o. tic una ,•e:,; entr!'¡radll lHtuí
su curta Ir ,¡ Pnf·buca. para llzlm:i.r al P.
Diel((l M:tltlonndo, á Bartc,lomé Vázq11e1, y
á Gurcía ~ánchoz. cl6rlgo,¡: y entoncu
Aloru!ó I l'Olltl'➔t6 (JUC fuOl!O IL cumplir los
llll1!11l'~'llS, :l fln d qn bubiC~tl llem)')O de
"¡¡uo el vlt'rnes cló La S&lt;lDllmn sl~ult•ntr.
estnuclo los oidores en acuerdo,'' s etectua.se el lev,int11mlento.
\'olvl6 Aguilar ti México: ntregd tn carta de A yJfa ni Llrencludo; juntos ftlcron it
cm;u de Uon Lul · 'ortés. 11ulen ,,tatlcando

n_~
1J

O
11

o

O
o

L ÜIOOR O. fRANCl~(O Cé NO.'.,
(Tomados del 06d1ce del Dnquo Oaunal,

á sohL~ con 'E.,1,lnosn, se mostr6 "mollino y
tinoJadc&gt;"' de 11neno ,•lnie.o lnmedlat:1J:11ente Alon!'&lt;l dtl Avll11, r se con1•1.J10 1¡110 no
tue.-it•n \lurun.llos lr), clérl¡;¡-o,,, hasta •1nt• r~
grosase &lt;•I dl&lt;'ho .\lnnso 1lt• ,u &lt;'nt·omlenda.
!'asados siete ú ocho días. un domlnll'O
por la noche entró Alonso dtl A ,11a en 1ll
ciudad &lt;.&gt;n romoañfa de ,·ehttleuntro it
tr-,lnta homhres á cnhnllo, t-O&lt;los clJstraz!l.clo,¡ 1·011 trajes de indio anteriores á la
('onrt11lsLn y ~on m:íscar,Ls en los l'Qstros, y
or1·i&lt;'l'(l1t y se r1•~'tX'lj:tron en la. ohi1.a del
Marau~s. fl'Unt á la.~ cnsu.~ tle sn morada,
cou más ck tllez ó eloce Rrraouct&gt;ros,., conl'lufllas lns ,•arrtlrus y a.lardes, todos juntos entraron e n l!L~&lt;•nsas, cloncleel Mllrau~,
y sus hermuuos, Luis y llíartfn, ubtt\7.:tron
á Alon,otli:, A ••llu ycllc'lro11li, hl lJlenn•nld;L.
'En 111 mhma uoche otr~-ció u11n cona A Ionso d A -.,1111 11I Marqué . á ·u &lt;•sl)OSn. y al
Lic. Yalclerrama. slcudu tumblén c:nnvlllados muchas sc110l'ILS y caballeros. Tanto
lo. m1mJ111·t'S como el st'rvl lo fuemn IJJ
uMl antiguo de los Indios, pues los manJu.res P"-'1JaráronsP en los pueblos su.Jetos á.
h~~ encomlc·ndas de Avllu, y á ve~ar del
s rvlr!o tle plala uue é,t te11fa en su cru,a,
lo: pl1ttos :r vlchell!:!, llll'l'O$ Y Cllndc.Heros,
tijeras y 1&lt;alimlS, eran de barro de Cu&gt;1uhtltl:m. :r antes (le la cena. al apearse 101 cah:.11 ro_, de Ju má.-;cur11, fiui;!endo t&gt;l reclblmlcnlo 11ue ;,ños antes había hecho
;\1otecuh7.0ma á C-ortbs y los suyos. el dlcho
Alonsoob,;e1¡ui6 al Marqués, á su usp0sa,
al Llr. \"alcl&lt;•1Tnmn. y rt las clamas Jn,·ltudas, olorosos .tóc//1/~t. con Jetr:L~ y ciirás
que (luhan á cntendl&gt;r los nroooslto.5 Ol'Ul•
Los de lo~ con.iumdos, y nuso en llL &lt;'abeza
ele lu lll11rr1u Sil una coro,m ele nlu.nia. á
n,odo d11 1tulrnalcla. en mt'&lt;ilo de mucbl\
música, y no fnltó un Lrnhún que i;'rltase:
"Murquc,m. t6m11t&lt;l esa. corona." En el
.-(;fllill del Maruué,;, oste11tábaso un letrt&gt;ro
,tuedccfa: "No tcmrc.s la cnídll, pu · os para wá suhid!l," los cual •s letreros ¡¡uso,

Faalmiú

las llc&gt;ros l't'clro ele A,cnllar, de ord!'u de
Alonso clt&gt; ,\ Ylla. l'll Santit,go Tlatelo\co,
onclufda la cena, la masc(l.l'UdfL anduvo
por todn.~ las más calles de la ciudnd, tocanelo mú.sl ·a y cnnta.ndo rom11ncc.~ alu.siYOS IÍ liL 11royeclacla rebelión; toclos á caballo ¡; 11 hachas encendldn.s en le.s monos, tlrán&lt;los unos á otros ah'anctaa, l.lolll
ele barro s ••·as ni sol y llenas de cenfaa ó
lloros, las 11u&lt;• se recibían amonl'dnllos11
con lu.s ada.rg,,~; y c·on llL propia mú,IC3,
e,rntos, ris:\s y anJ&lt;·ho re¡¡od.io. !1téronse
todo· los l'.1tba!l0roscle 1:\ masc1nada á la
cns de Alonso de AYll(1, donde se s!TVJ6
otra cenit para oh,icoularlrll!.
8t'11&lt;1uceslus alegre' y bulll&lt;·losas flc• tns
hulJlus •n &amp;lelo sólo ·on el fin el • e •lclmu la
llc¡¡ncla á México ,to !11 )h1r11m'.sa, como dlJ,•ron Jo,; reos (•n ~us descnr1111s, 6 11ue hnhh•scn tcnillo un Hn ur ·onccblclo par:i
soucll':tr lo.~ ánimo,, y \'UV'lll&lt;•nlonnr á non
~l:lrtín, us fo cierto &lt;1Ue los susulc:uces purlldarlo · clcl domlul•l l'ólOlllttl, o~a misma
noche tL\!Cl:Jlraron al Lic. Valtlerrn.mn J' le
denunciaron como:( \'lsltaclor Que !'ru, oue
'"á ltL stlmlm, tle mu.-;carath, y cena los
ea ·om,mdt•r&lt;is se olwb1111 t·ontru el Rey,"
1wro Val&lt;lcrra.ma dió tiln J.lOC(&gt; 6 ningún
crédito tt la dcnuucltl. c1ue un vez ele guiuclnr sigilo y tomar 11ro,·idondas c:011yei.1lentes, la comunicó con Pl Mitrqués, y éste,
con su curarwrfstica conducta, fing-16 temores é blzo armará sus hermano,¡ r criad°" l' él pro1i1o tomó t11mbléu sus armas.
Dos día;; d •,;pués el!! lo.~ rt#,'llCIJ09 hubo
una lmt)Ortn.nte jrmta fil! casa de los Avl11\s. Encerrados en un :Lll03ento, provltl orden el,, Alonso. s,• re11J1kron el Lic. yala
de F.snlnosa, Los h erm¡mos Ques:t&lt;llL,. OriS-

p.,.· ~ I"

ELOIDOR O. PE.DROo!VILLALOBOS .

LA EJECUCIÓN DE L'JS Á VU.AS.

,1, IC1ft.rmn d, Dirt,o .Arias de SolLlo.

EL:OIDOR' O. JE.RONlMO DéOROZCO

tóbal de Oiínte. t'l mo,.o; Gil Gouzález de
A\"'U:,yl'l&gt;ílrotle Agoilur. Alonsocomwtlcó á sus compa1lcrOs el plan de ejecud6u
p1tr11 lcnmtarsc con la L\erra. concertado
entre él, Dou ~hlri(n. sus hermanos l' TlleJ:O ,\ ria~ ~ Ll'lo, CIIJP nombre a1mrece en
esta. ocn.sl6n Jll'lr vrimCl".l ,·cz, 11.s! como los
ele otro,; conjumdo$.
La TOboü6n C'llnll:1rí11 un vicrn~. dí:ttle
11eucrdo cotr los ol&lt;lores .r el Vl.,tt11do1·, á
qui lll'S habfo. do Irá llllltnr en ln A 11dl1'nclu Don Luis C01·tés t·on Hlt'ti: ú qcbo &lt;:&lt;&gt;u11&gt;añ ros, bien 11rm11dos r en or&lt;lcn. Al mismo tiempo. A!Oll$0 ele A vllu. l)on ~lurUn
'ortés, ul hu.stardo. ó Diego ria~ Rotelo.
al oue ui;rlese eu suerte. csturfa Junto con
olros ocho 6 siete eompnil&lt;'ros á la 1&gt;uerta
de la Hall\ cltl Arm:.s ele las C:LsrL~ J{ealt;':,,
también muy ~11 ortlen, :.rmndos y cnn hachas. _para &lt;1n,~ al vunlO t1 n ouc matlts~n
á: los oldoros, dcscerriúustm 1us pu,•rtns Y
se al)(l(lt&lt;r:1.son &lt;ll' 111~ 1um:Ls, arclUt'rÍU Y
mmúr Iones ,, ue allf ha bht. utro cnl&gt;a llt•ro,
COI\ otros siete ú OChllC'OlllllllÍit'l"(h, ~o colocaría 011 1rL sm~rtu d"I Hoal A,:uerdo, ú fi11
dt&gt; e,•llnr que si los oidor d:L)nm Y11&lt;· •s,
illldi entr,u:a á soc·orri,rlos. A I mJsmo
tknll)O, otros 1•a\laller()ol con otras ,•atl&lt;lrlll:L~ dl•I 10bruó 111lmcro do 1·onjur;11lo•.
Irían ú. la.s dh·crsr&amp;S&lt;:a.su."'cn qnu vhían lo.s
oflclale, renles p1Lr8 mat:trlos y "habían
de sor los c¡ut" fu('-s~n sus nu.ls a.mi~l-.s.' 1lo
mlsruo que á las mornrlas de Don Frunt'l~•·o
y T&gt;on Lul~ ele Yel:~sn,. ,·,m l¡,'llal ohJt.'to.
Tocl.a.s Jn~,.:u,lllrillll.s de los ,·,mjurn!los l'&lt;'corr(lr{an dltilmnl11.clau1enll' las c:iue~ ele
111 c\ullad, connirs:trfan con l:1s vfctlDHL~
pl\'rl\ entreu•nerla~. y lns 01:itn'lzas ~erfnn
en el 1ustunto mismo en &lt;1U .on1L,;eu dos
campan:¡¡1as t'O 11\ torre lle la T¡rll'"-la ~layor. El Lit· . .\yala d&lt;&gt; E.,pluosa tuudrf:t &lt;'1
encar110 dt, L"&lt;to, ~· para oue ~u11le.iu l"ll:1111l0
babflt de toca.r, UllO dll los ('l)ll]ul'lldOS se
slluttrfa ,•n In pnert:1 c1.-1 lttiul Aeuerdo, Y
1:n el momento rle i,ntrar lo:, otro~ it nrntar
á l&lt;N oidores, hurfo unn """" c·on una capa
,t otro que eslnrfa situado junto á la olla
drl pl\tio de Palu,clo, c¡ult•n íl su 1·cz baria
Ir, misma seilu al ouecslu 1•ir,w en 11111u~rta prlnd1J1ll. y éstc ron uuu cava coloracln
ha.ria ln 11ltlma scñn. oar,1 uu&lt;' cl llcenclaclo
cll'Sde 11• torr dlt•SI! lns clos souol'llll, tremeud:IS y túnehrc, c11mpamidas.
ruertos !os oldo1il-•. el VI. ltador, hls o!lclnlcs reak, y IO', /los Vt!hLst.•o,i. ~u- cnll:l,,erc se urroJarfnn á la nl:11~• 11iíbllca vurn
que todos lo ,·ic»en. Se dls11ouclrí11 d1.1 lu
Ileal Uaci 11&lt;la •iue C!;tuba 1•11 cuJ:. llt! lr""
ll11ves pa.r;L rep:.rtlrln entre los solchldos.
No se caus,Lrfa d111\11 "á morcu&lt;lcr ni nt i·a
11t1rSllnrt 11lgun11," pero i:mue&lt;llo do la r,la1.a
quem:uefan.se l'll una ~ruu l&gt;Ojru ra Loclo,
los pnpeles de lc¡s 1trd1l ,·o-:. ".Para out• 110
quednMl p0r esi·rli;rto nombre del Rel· ele
OasUUa." En tunees se Jey1111tlLrÍU. JJ(ll' Rey
y corouarí,~ ul M;1r11u&lt;I:&lt;, prl'4'011!1.ndo r1ue
le toco.bu. nor .inKto título y con el Hn de
ncabnr ,·on la.~ tlrnnfa~, del sol)l)r:um c.~pai'!ol •n ~éxlt'O,
(J ntlucldo l'I nu_evo Rey á Palacio, flon
LuJs Oorté&gt;l tría tnmecl.latomemo á \'urncru.z par(L nl)Oclerar. e del ,Puerto y &lt;.-cbur á
plu.uo la Ilota. aue allí e~tu vl&lt;l;;C, paro. Jm-

de la Orden de , an Francisco, solJre sl
pedir que fuese noticia 11lgo1111. it Esp11.ñn.
'"l'stn llerra con nuís Htu1o y justlcl!L p e rDon Mnrtfo Cortés. t&lt;l bastardo, cnmtnurfa
t~neci11 ,t su _padre don l:lernando l'ol'tés
con i,:l'nto competente para bacers do la,;
nue no ll: la real maje tud y rl'y Don Felipe
mlnn.➔ dt, Zacateen~ y de vaso malar ú. los
nuestro .seüor.º
olclores de G1111dnhu11r:1. y Pruucl · :o llel"noso. t:tmh!~n ¡,artJclpuntu e11:1t, C..mju_raIV
clón, tom11rfo. á Puebla y su 11ro,,1ntln.
Se tonvo;;nrían t'orll'• PU la ciudad &lt;le
herns
pro5e(to
.-lliesta reales
)léxkc&gt;, &lt;.'On objeto do Que toclns las clud«El prlml)J'O del año clo llj66 enfermó y cad&lt;.-;, vlllas l- put,blos dol reino jura~ n ol&gt;c·
yó en cnmn ,\ l011:iO du Avlla. y esto, ,mhlo
d!c•n&lt;.'fa al nnevo sobcrllno, y s•: pr&lt;&gt;&lt;•ur11rfa
, la conducta. YaClltUJ!e clel Marqués, &lt;'.lltl11u • todo~ lo~ orclnclo~ anrolJuseu la ele•·hl6 los ántmns. 11ero alrtunos mos • tle ·t'16n. El Oeán Alonso 'bko d.- Moti.un.se
l&gt;U~. sin 'durla wr la Ida ,t Jo;ijpai'ia del \'1cmlutrt'aría rnmhc1 &gt;1:.Homn, l1ien pr v1~to
sitador \"ulcle:rrama, lo,. &lt;:Óuspt.raclúres 'cod ret..'Ulos JmraolJ'&gt;&lt;'&lt;J.Ular al Pa1&gt;n, á lln dti
braron nue,·as e.,;pcrun:ut.s, :v ATonso de
1¡ue sanrlona.so el he,·ho, y •C 1&gt;1'UCur1ufa
A viln ocopl1i L&gt;'llnie, arma y caliallo.,.
estahlec r relaciones con t'l Rey cl0 l·'ran:;.
J&gt;arcc:!-0 r1ne lo único en QU' h11bf:mmcia, ,( 11ulen se le envinlmn l'l/1,,'lllO!s 1&gt;0r rl
rlado ora en los dclalll•.~ de h\ cjecudón d 1
mi roo conduct-0. El Lic. Ar1tla el,• F..;;11hmplan, pues y:i. 11&lt;&gt; lo [('(,ta,trfan ,.,. ticrnl'8
s11 s emhnrcuríu burla t&lt;im Lú1'W', 1·011 IJL
tila clc acuet·do de lmr C1ídon• y &lt;'011 los otros
fin de pr()\'etmm fü• uu n:ivío &lt;·:t rgaclo &lt;le
detalle$
,¡ue :,C han ,·ou,1¡.:-naclo llllt,l's, sino
vino~.(, lrfa ú :'o...-llln parn rL'CO¡rt'r :11 hijo
la víspera llt'l (l{M el , :tu lll1161ilo, lll)NJ\'t&gt;musor del :.'llar11ué~. nu • estaba allí estucbando la snlldu del l'asoo del Pendón nue
dl:rn,lo, :r traér,,1•10 lt Nnm"ll E.,11aiia. en
1·ncla nilo aco,tuml)ruban s:i.car lll.l! uulorldondti ~erfa el príncipe J.ier •dero. • ·e clarín
ílad!'s cou ¡,rt,m 110rn11a :, acomp,Liltu11lento
1itcncla }" ,mtradu p¡u·t~ c11w Ul&lt;hll h1s naele cauallc-t'OS y re¡:!dorcs. Al ,,oJ vi,r del
clmlt's nucll en comorcl,lr Ul1rcm nl.&lt;' c'on
Paseo. rll~u Tor,1uc,m11dn. &lt;'ll la t.'Suuhm &lt;le
Mfxlro, )l(lr¡¡u.ic:on esto y no sa1·11r dt• nr1uí
llL ,·nllc dl• ·ruculta y l'ln7.a di:1 )l1tl'&lt;1ués.
,•l climiro que ~(- t•nvtnhu .-:ida ai\o ,t la l'edontlu lml,íu, entsmce una tvrreclllr&gt; que
uínsnl11. y hnbt.'r en 1.,, Lh,rra haclend!L,,
ll,1maha11 d;1l RnloJ, l)Orc¡Ull cnLou u.,; allí
mhwrak,, &lt;, lucln.,trlas, lto se noces1tarfo
e ·taha el del Palacio, habfai,e t.11• r.olocnr
de Ji:.spaiil1 para co~a o\g1111n..
F:11 Jr, mismi.1 reunión tlló á entender Ull nrtltici&lt;J oc. r •to 1111 • l' l'OW1llliCnl'ía
con los cust,ido:-1 d uu Nn vío colo.'aelo en
Alonso fü, Avi\n nu, ,·outuh~ ya ,mn nuela pluza tlil'hli del .\tar1111és; el cual Na,,fo.
vos con.1111·ado,; : lll•r111tncl1&gt; dl.' Bu.zán. S(1álmlta,·1611 del l'ah,d\ó11 de Tron1, e.. ~rf,.
hrl110 d1•l ,\ k11lclt• Alhorno,, Juan de Vnllleno de gente arnméln 5' ele mucha ttrtllledi,,ic',o y ,\ntonio du C':tl':wnJal, Y se conríu, y olru tantn y mú,, en tu torre, y a., f,,~vino u ue 11111, "ez 1tl)l'Ohaclo el J&gt;hm, todos
ta hahfa d,• !&gt;nllr Oon M111•tíu l'ortbi. l'l
Jo flrmarí,m.
bJJo&lt;l~I ('on,rulstador yde Doña Marlllll. 5"
Nn&lt;•vas i1mtM,e celelirnron n la ml~ma
ton ,rran vre,,.ieu• l' llgcrc.z:• bnirirín _l&gt;Ol' el
c:Lsn de los A vilas. y en cllus ,e dhl C'Ul.'nta
artl6do R11¡rl1•ndo un comb:,tti .-n contra
rtm llL~ 1·onst:mtc8 v1tcllaclonl&gt;s dt&gt;I ,\fardel l ·avío..I' en los in»-tantcs en qu el l't'nctuf,;: ora. ne~ándtHo á. ffrr:rmr el 1111111 Y dl•clt'ln y su lU'om))áfüLmiento slilw; •n r&gt;Or
j1tndo loda h, respOn~u hlllchtc1 ti lo.o &lt;'&lt;&gt;nJuraahí, .1'CUllll(10 el ,\1fi'rez rtcal l)l~lhOdt•bu¡jo
clo~: or:1 auln.znncloel 11 •,coc·lo ht.-;tn. c1ue vlele!
X,wfo, n,,11 ~lartíu u.r1 hatu.rín el l'enniesenuevo Ylrrey,,•,,¡ cll'l'ut:tl&gt;a 111 ()~dula
c16n Rc,tl al Alf(,re,. &lt;lllC' ese 1tño rru. A lonele las encom lenda ·. &lt;'ntonc•t):. ~r nul larlo y
so de A vlla, !ll'(K'lamurfa lll Her UUt'l'O de
tnm h!(m ú. los &lt;&gt;id re. . El resfrío del l\1ar!« tlerr11, y 1í lus di ·paN.&gt;S du In Torre y dl'I
uués !&lt;ti coi.nunl&lt;"nba ú i,us l'onsorte~: sólo
Nnvfo, ~ul1lrfa de t'llo,; toda lu. ¡¡cnlc CIIIC
Alo1lSO ele vlla lev1mtr.ha los :íulmos, rr.
est:Lllaocultn y u.rma.cll,, J)ara matará 1 ·
romunlt•ánrlolc;i que tenfa una ",'\!emorla"
ol&lt;lores 5' ú. tocl,l&gt; los c¡ut• no s, rindiesen á
en la 11110 Ogurabnn e11tr~ rleuclo-; y amllC(t~
ln ,·oz Y nroc:lam:t el I nuevo Rey.
hust:. 120 ·011Jurndos. n• 11Segu.ráodolcs
Lo., &lt;1 tall s hnhían vnrlado, 1&gt;ero no el
si el. larc¡ués conlluu:,lla en su, eva,;lyas,
ep00&lt;,¡o ~angrientn de las matanzas; cosa,
le obllgn rfa ,t encnbe1.81' lu eml)r sa J)(len Yerclnd, repugnanto. pero á la une se
uiéndol •11oñales en el pecl10. Y si no, a~uacud es.si slemllMl en tódit revuelta. y wás
mJrffl. él todlL ln rl'Sl)Onsablll&lt;Jacl. stirfa t&gt;I
J fe de lll re,TUl'ltu. "oorou • yu estnbu de- tndavfa en aquellos tlemJXJS, uu que los hlt&lt;!rmlnntlo rle morir." :r á ~ns oídos bahfun · Jos de couc(ubt:iclol'es .r encomenderos hab(un heredado liL cru~lcla&lt;l c11.r11.ctl'rística.
111'¡,:nelo notici:LS de uue cstu b:rn den u.nele su, parlres.
Cllltlos,
Ltl consplrad6n cnccndióse más cuando
La cons1&gt;lrat·lón rada dfa ro11nu1'1tuhn
so reclhlcl curta de Dlc¡ro f'errer. a¡•o del
nuevos adopt()~. El ~h1r&lt;11tPS nculi.Jlmeulc
l\laruués y procurador nomhru&lt;lo oor los
habfa t"&lt;Crllo á Guuwmaln in,•itmulo para
encon1end~ros: carta l'll la. uuc a.,·1 ·ael rUcl,o al,,~mit'nto :l mucbo-; l)nrticuleres
ba qne tll &lt;"onsl/Jo lll' lndlhs 1)0 COllS(,Uy encom )ndero~. l 1u vo cartas contcstántfa en que J:i._s l'nt'oml,•11d11s f111:-sen 1&gt;erclole nue cuando en estu Llerra se etectunse. u.J.Ji( ··t,:tr(an lo mesmo Y lo rnrr .;pou- l)t'tuus. Lu c6Jcr11 el&lt;' los Jnt&lt;'resmlos subió
,t
tal punto &lt;1n&lt;• nos,• r&lt;&gt;&lt;'atnb:in yn f'll diclcrfon ron Ji. ltulx.'Cllondn y vasall,tje." rt'simular su disgusto nl ru murmurar J)líbl1couoc](•udolt' como Rey. Ilitbfa consulludo
pa.r,,c(•re• !'On Jet rallos y 110 letrados, cspee11mcnte y en todas vart~. Los ro11Jurados
trabuj111Juu fomemundo e la Irrita :Ión ireclulmente con el Deán do lu. Ontcdr11l Don
ueral, r e.l fogoso y tememrio A.lom;o \le
Alonso Oblco de Molina Y co11 Fr. Luis Cal,

a

"ºº

A,·nri lle¡ro 11 a,,egurar que H vor u numo
y en plena c1&gt;llo maturfa cou sus "_p!J,to\etl'"" á los oldor ·.
1 El mismo Mar11ués, desuyo:tlbio l' ¡,uslh1nJme, dOIUOSLJ'6 d.l,¡gusto. , como ¡¡ara.
ltace.r ostent111.,1ón d ,m 1l0dl!l' y riqueza,
resol ,,16 lmutiznr ti. dos melllws l'[U8 le habían 111u:Jdo de su cs).)Osa f&gt;oña A ne 'Rumírez ele Arcll1u10, oon j[ranclo upa rato y ost-ent1tclón. eelt.1brundo 11&lt;.&gt;stas clJgnas de
rey, 11ue'.duraron_clu set,s it ocho días.
l'aru~•1 baultw de l°'i ¡remt•los, 1Jnl' !uet'On un ,·ar611 y un,, mujer. se hizo un pasacll.20 des(l(' las CllSI\S de Do11 ;\ln1•tíu bW;&lt;tll
la puerta dt•l Pori16n elu lu primitiva Catedral $ltuaela hacia. ,,¡ l!oni,•nLc. Iedítt lll
tablado cwitro ,·al'I.IS dt&gt; ulto y ·eh de on&lt;i!Q,_t"urlos:.menh• ad 'r •zado con gutrnnlcll.lS e[¡, llorw,. 11:ínrnlus l" ·,t&gt;mclarres con
c,,wudos. l'ueron ¡¡ttdrlnos i)on Lu! de
l 'a tilla y l&gt;oñ:1 Juana de ~(&gt;SU su mujor,
amhos J)('rsomi., ele hi.~ más conoc1dl18 y
nrlnc·lpale..~. corno hemos dicho, y de Igual
cnll•¡:or!u. cl.'au lo~ uue llevaron los 1úi'ios

:un

Fac;/rllfl4 de la firma de D. l'tdro Ltm:nw
deClutllla.

1t 1:. lglc:.1Jl, 0¡,u Curios el Zúñlgr1 3• Don
t'o&lt;1ro clo LuntL, l,ocándole ~-eh11r las uguus
b11ullsm:11c • 111 Dvá.n C.11lco dl• ~Tollnn, ul 30
ele ,Tunlo do J."ili(J. 1-lubo en el tal&gt;htclo nn i{
moclu el,· tornoocle á ple, entre doce- cahallt&gt;ro,¡ armad&lt; de 1,unrn c11 1.&gt;lani:o, uno
comb1LLlern11 con mnc-bo ánimo y osadfo.:
1m&lt;'s Ongió~tl lln &lt;·omhate lllJ el 11utl ,wur.&gt;cfa que dos d • los cul,allcro.~ nrm.'l&lt;los de11111dfu11 l:1 ~11tra&lt;l;L del tablado: los otros
luclmbun con los ouf• Lrnían á los Jnfantes,
Y ,t medldu. 11ue los nn,·hrn. los hacíau .1&gt;rJsloacros, biLslu (lUl' l!O,!Ót•l torupudre, Í)eleó
con los que lc· di~ouiaban el 1111,;o, Jo allanó,
llegó trlunfant á lll )llln u,mt!smal y al
vitrón pustéronlt· oor nombrc Pedro. Todo
e bi.zo con músicas y cllstru ro.~ el a.rtl•
Uerfa.
:Eu 1:• noche sall6 múscarn 3• hulJo juegas
de ulcuncfas ;r de cu.ñas, sin•Jéntlose eu
mcdlodll la pla,.adel M11r(1ué.s uu wro asado. t'&lt;m umchu.s a...-os, asr •·a~ ras como de
monte•. r á !u puertu ele! pal11cio élel Ma éJ ufs ust :.b:rn dos pipas, una de ,·lno Unto
J" o~ra de vino l&gt;llmco, nuc en aquellos
tlc•o1¡)()S ura mu.r ,c1•an regalo por .·er curl·
si mo ol ,,tno en la tlena, :v toda la t~ rde y
1•11 la noclie, á. nr,dlc s~ 111lgó comida nl b blc\11..
Tmnro'l"iSóse un ho5ooe frente á las mJsn,us casas dM M:tr11ués, f'On muchos i(filleros &lt;le
de ca1-11, y er"' do verse allí it
muchos Indios llechen;,s que la corrían,
., mntub:'lJJ conejo~. liebres. veuaclCJS, udlv-e, y codornices,

,,n,s

�Documentos Históricos Notables

l'RJ'cce u.ue Alonso de AvUa repitió ln cena aanella
asf lo
dn 11 entender, y refiore que tué muy cumplida Y cosl;()sn.. slrvténdooe eu trastos de la tkrru., pues las nlen rra1.a.&lt;1 y jarros. ·e hicieron en luaubtltll1n. pu l&gt;lo de la encomlendadel an6trl6n. y p0r gal:, lesm11.nd61xmeru111,U
l' aun», unacol'Ona Imperial. y it 1,,de lá l\laroocsa, nue
era la maror de las alcarraza , la mlllma corona Y una
R y uno. S. u.u.e los maliciosos descifraron J.umedl:.tnmentu como alusivas á la couJuractón, cliclendo que
sl¡rnlficnban: Reinarás, y á fe que no eirrecfan d' ra1.ón
para ello, 110r,1uu los cronistas convienen en ,,ue aunenas ficstu.s lueron "m:ts de RtJy qut" do i\lurqués."

de la prlmera maSC/1.l'nda: -un escritor coetíinl10

V

Denuncias y Prisiones.- frOl'.e o J Ejetución de los 1lrilas
No se necesitaba más pn.ra. 0110 1:t Renl Audlenrla
p:roct&gt;cliese en el a.'11nt-0: tal lui.lifo. sido 111 impl'rlcla. Indiscreción y temeridad dP los co11juradtlS.
D1Jsde el dl'.ll. del l)nutl?.o. tJI old.o r Oro7.CO y con él muchn gente de su bando. todos 1mnndos Y en secreto,
bab!an re«lrrldo lt cab11llo las calles de la ci udatl, pues
de a.n lnstunte á otro e.~J)t?rnb:m el 1· \'ltnt1imlento.
Lns dtmnncia;; Que de .ante.muno • lu,bíun hocho se
l'(lpltleron de nuevo y los espfas las conftr,nahnn. Por
p11rte 11c los conjurados er1111 prludpale.;; denunclnntes
l'edro de A1n1U:u-. Ar,;Jll de EsplnOSIL ~· los do~ Qut,;,adus,
;y por p:irLe dú los 1tdlctos nl Rey los hermanos Alon,;o Y
Ag,Lst{u rl Vilhurnevu.Oer vnnte,;, hljosdel confJulstador
.Alonso ele Yillanueva. y Don Luis ele ,-,!h,sco, h1JO d ol
qull había id(l Ytrrey: e,1.os 11ltlmos s11bí1m d - la conjuración J)Or R11Ita;;ar de .águllur. o.nltm tu6 obligado casi ])&lt;)r 111 tnel"I.U. á pre,&lt;cota1' en unión de ellos lu denuncia.
Pero de los delatores ruerec~o la mayor censura, l)Or
habolr sido conjurndos )- J)Or sus antececl nies, ol Lic.
Ayall~ de E,n&gt;lnosa, Racionero d.o la C:,tooml, nue vlvfa
públieamcute con 1unlgas, "l· ¡mra las mantener y sustentar," •mpcñaba los cállce., y 01"n11mentos '111 tenla á
su CU1'1!(le.n el Hospital fü;al dt• Indios, y Pedro cltl A¡rullar, ~actlstán de la anta Veracru1~ á 1111len decfnn p0r
mal nombl'e,ty111/artjo; l'e ·!dem e hacia 1,5.'a en Campeche, cns1&lt;. de Ana Vázquez. donde Ylllldfa cacao. y desaparecido de allí r,ipentlna l' ocu ltiL1ocnw. wrq uc la jusUciu lo persiguió wr dortos leos deUtos. ;r tmsladtido á
Jll6xlco lHt~ia 1558. nndab:. tln hábitos clcrlcules eon
manteo y bonete. o.u11q11e d e~1&gt;nés u,;aba cnp:. y espndi1,
gu,;tn.ndo muchodul juego y d Jt1,; moz•is do mo.I vivir.
Los oidorllll uue á la s1&lt;2:ón lOTmf•ba.n la Real Audtencla, s6Jo eran tres: los llros. ~·r11.uclsco Ceinos. prestdcnte, Pedro de VJ.Ualobos y Jerónimo de Oroico, J)Ol'l.lne
los cuatro restantes habían sido susp1mS-Os en sus car~ por 11cusucioue.s (lueoontrn ellos SI&gt; habínu pr~-sent1&lt;.du en Uem])O del Visitador Vall1erramu. Uerclor:,dos
bien del asunto, pOr las denuncias vurbal sy escritas que
tenían, y los lntormes de lo· víru • rosol vieron el 16 de
J ullo &lt;le 1.5(;6 procedor en contri~ de los priuciJ)Q]cs 1.utores de la COU!,J.)lraclón y de sus c6m1&gt;llcos.
En.la Oáreel de Corte, en aJ&gt;OSenoos del Paláclo; los
clértg05 en la Torre qu les servfa de prlsióu en !;)
Ar zoblsv11.do: los !l'11i1es en sus monasterlos y los mco08
sospechOSO!! fill ·u. c:u·as, ou1.'&lt;la.ro11 preso,, 1.1(1 ,el día
el Ma:rQuá-1 del Vallú, ·us dos b ermaoos Don l\larnfu
-y Don Luis ortés. l:llJ y AlonliOde Avll:.1• el Deán 0 111co de Mollna; y el dfo 17 l' siguientes Don L uis do Oas~lllll, su Wjo Don PL't'.lro .Lorenzo de Oastlllll; l:lernán
Gnt.Jérre~ AlL11mfr,mo. Lope de Sosa, Alonso de Estradn,
y Alonso de Co.brera. lu~rmano c11rn11Les d ' La tlSJ&gt;Osa de
los Avila11; Diego Rodríguez Orozco. Ankmlo d '¡,rQvnJal, el mozo, Juan de Vadlvleso, Don Juan de Guzmán :
los hermanos Bernardlno P11C11eceo de Bocanegra, Nuño
d., übíivcz. Liµ.· l'on,eo de León, Don Elernando d.e Córdoba y llon ll'ra11c1sco Pacheco, hl.los los clnco de Hernán
Pérez dll Bocllllegra, encomeudcrode los ¡:,rJ11C1pnles, que
tenfn sus casns, os&lt;1ulna de Medinas y 21' de auto l&gt;omln¡co; Juun de Yillat1,ña. Juau de la Tone, Fr. Luls
Clll, el clértgo .Maldouudo y otros m ucbos.
Elpánlco nllicludadfllét,-eineudo. NadJesecr fa.51r
¡ruro y wdós lcm!ai1 ·er presos de un momonto :t otro.
8oldndos dll :t pie l ' de á caballo rocorr!an hlS calles. y
con i:ran eS].)an\.o y escándalo de niños y ruujcPeS pcnctrab;m en lns iglesias, attDados con sus arcabn= y mccl1as encendidas, .r.enJos lnstunt.es mismos en que s decfa un11 mllla ó se predlCJ&lt;.ba an sermón. D • nocbe and1,b,1
t"mbién m ucha gente do á or,1,a.llo y-de á vio, escogida
entru los prlnclpa.les cr,bnlieros, á QuJcnes se les scfüü1,bn.
ronda y horas hasta que amanecfa, l' á cu11lt1ulllr11 quu
topasen en las calles, ruese IJOmbre ó muJer, lo J'.)regDotab:m: ¿qulén vivo? y no aci(babaD de Interrogarlo cuando reS].lOlldfa:

La tarde del sábado 8 de ·Agasto d e l!í66, :tué de gran
contusión y tristeza pa:ra. la roa.yorfa de los véeltios de la.
ciudad de México. CusJ toda.~ la.s tamllJn.s principales tenían deudos suyos en la.:1 cárceles 6 P ~ eu sus ca.sos
l)Ot la mlsm:t ca.usa. l)Or la que Iban á ser ejecutadOII los
hermano A,11as.
'e:rfan "l'U. como las seis y más d la tarde." En medio
de Jo. plaza mf\yor se levantaba nn alto tablndo frente de
lo. Cár cel de Corte, " como á una currem de cab.1Uo," y
enfrento también de las Cusas de Cabildo. Unn. mu.lt1tnd
numerosa. a¡¡itliuase en 111 plaza; todos llorando, y los
oue podfan, &lt;Jnjugándose con lienzos !ns lágrimas.
nosde Jo. puerta do 111 Cárcel hasL(I el cadaL&lt;;o. se pnso
doble ,,aJla, clelaute los lnfa.ntes l' det1,á.&lt;; la caballería,
cleinnc1o espacio suficiente para aue pasasen scls ho.m.
bros do á cnballo. (IUO eu 81.ns conduclrfan los l'8QS al
suplicio, pero sin el vreg6n decretado, ,1ue se acordó suprimir, c1ulzávor lo ava.uw.dode lt1hora.
Do reoento, todas l;1s cnbezas de más de "clen mil ánimas," dice el cronista, con los ojos húmedos 6 b.rotando
lágrimas qne snrc11.bnn r:iplclris oor la.s weJlll , clavaron
sus mlrada5 en la ·ntradn &lt;le la Prl.5Jón. En ese instante
saÍfan los hermnnos Av11as d o la cárcel, con cndenas en
Jos ol s, cal&gt;allo!'Oi! en sondas muln.s cubiertas de palios
ncg-ros, r entonces. el llanto se to.rnó en ¡rrlt" y daba
C()mpMIÓll y gl'lma el olrlo.
Venfon c ustodiando 11 lo
A ,·!las. el Oaplti1n Gen,iral
Don Francisco d o Vel:uco,
l1ermn110 del vlney que u.abíll. sldo de Nue,•a E$paña, el
bijo de te Don Luls y muchos de su parientes. y entre ellos, todos á caballo.
;1unn ub z do Peralta, el
fiel y exru:to cronista de
estos hechos.
Al(lllSO de Avllll vestía. el
t raj con Que lo prendieron rbctt!müe de laj/rma de D . .Bernana.
en acll.ba11do do comer. 'nlzrui
.Pacheco &lt;le BocaMgra.
mu3· rl ·i.s H.l uso, jubón ele
raso, roi,a de damasco Rlorrad.a. en pieles de tigue,-Uloa,
&lt;1ue era un &lt;,Jorro muy lindo y muy gallardo. eorra ade,.
r ezada con plezn ele oro .v pluma.~: cnd,.mn 111 cuello, también de oro. t-O(lt1!111L loonacl1.1 con un relicario, y encuna
un rosario de Nuc.,tra 'eñora, que la había mandado una
monja hermaoa su)•a. Sor Maríu Je Alv!U'ado, pan oue
rezase en esos dfas de trlbnlaclón t?&lt;lwenda. A ,ms lados
l o 11compnñabnn Fr. Domingo de :ilnzn.r y .l&lt;'r. Juan de
J!ustamanM, de la. Orden de ant-0 Oom1lliro. sus confesores. (luo le -Yenfa.n ayudando á bien morir, "y él no p&amp;recfo sino o ue yba ruanilo l)O:t las calles." Delante, primero, lu,bíu salido su hermano Gil González, vestido
color verdoso y con botas de ca.mino, pues cuando le blc1er0n prisionero aci.l.Juba de venlr de u ,meomtcnda..
Llegnron !Ll tablado: bajárouse de la. mulas: Sublel'On
tr1111Qullos las gradas del cadalso: se reconclliaron y ratiflcaro11 en u.s dichos.
Gil González tµ6 la. primer a víctlm11. Como un cordero
vnso la caberJL sobro el Dllón, y el verdugo. POCO Industriado en sn oflclo. 1 blzo padecer no J)()CO, pues n o uno,
sino Vlll'iOS golpes clu hacha tuvo que dar vara cortán,ela.
Todos lloral1an, y hnbo encomendero, Antonio Rulz de
Castañeda, Que su Je,•il.ntó en I estribos de Ju sllla del
c11ballo que montaba. nlzó los ojo,, 1il cielo, -y arrancándose las barbas, joro veni:ar aquella,muerto.
En medio de la grita, lloros y si&gt;llows do los qoe a&lt;¡nello J&gt;l'esenclabao. volteó 01 rostro Alonsode Avilay vlóá
su hermano dc¡¡ollado. La re11llditd espantosa de su
muerte l11mcdlat11 le Ml'ánc6 un lf)'an suspiro. l:llncóse
de rodlllas, reconclllóse ele nuevo. alz6 ana de sns manos.
y r,,:t-0rcléndose los blgatea comenzó á r zar los S11J.mos
Penitenciales: y al ll~gar al .MHerere, emJ)er,ó á dl$Sato.rse los corclones d l cuello muy despacio, y dirigiendo
I°" .oJo á su casa, Que de/ido el tublado se vefa, exclamó:
- "Ay , h!Jos míos, y mi Querida mujt,:r, y o.uale os
dejo."
Fr. Uomin,ro de Saluzar , une le ay11claba en auuel teconservó el orden. y~ so{OClJ.ron lu.:; slml)atías oue 11 to·
r1•11&gt;lu tr:m •e. Jo r nllcó:
dos IDSplrahrm aquellos Jóvene.~. "p0rque eran muy Que- "No . es ti m))(I .·te. señor, que hn¡¡:a vue,m merced
ridos y d1, los princlpales y ricos. Y que no ha.:la11 m,u á
eso, slnomlro por su lt11l01t~. uu yo e ·pero en .Nuestro
1iayde, 8i1w ante• dah&lt;m y 011rralx11• 8ll pe.tria."
eñór. do úQUÍ yr:t dON.'CliO á ¡¡()Zllt dél. y )"O le p1,omeEstas úlllrnus llltllLl&gt;rns ,1ue se escaparon al fiol y osndo
to clo dlzllle mailairn unu mlsn, q_ues df:i. de ml padre
cronl.sll•, ~tlgO Oéul&gt;1r de lo su 'c.~os. del&gt;eu haber estaSanto lJowln¡¡o."
do en todos 1 · labios. dtioon babllr.se pronunciado aucdo
AJouso pr08tguló rezando, y Fr. Domln¡¡o dl:dt:-iéndose
1&gt;ntre los cons1&gt;lradorcs, y en sccret0 oor las ma-Or ú. los
al pueblo, exclu.m6:
oídos do sus bljos, J)(&gt;rQuc anuellos ió1·eucs iban á morir,
-"Sllñorus, encomlende11 á Dios á estos caballeros,
.no oor haber hecho "mal á nadie." como dlct1 el túnldo
Qllellos di zen (1u o muer n Justamente."
cronista.de la colonln,:. !no»or.''JJ0nrarµ.11atrla."
Y volvióse á Alonso para proguntO.l'i&lt;l:
-"¿No lo dlze vuesa mt.1rced asf?"
Y.{il conte..1:6 que "Sí." e tornó á lilucar de rodillas:
b aj6sc:e1 cuollo del jubón y ele la ca.ml;ia, "y se vaía que
temfa lu mu(•rle." Le vendaron lo.~ ojos, y ya que Iba á
entre¡r;irse nl verdugo, a lzó uua de sus ruanos. ·e de$Cn•
brló con ena los ojos, dIJo sc.-cretamente aliro al fraile.
ane nndle s11bo lo qno le diio: ton1áro11le á véndu.r, y colocada en ol JJllóu h, c11bez:i, el verdu¡,"O IU1¡¡Jacable, leva,ntó tres vece· el ha.cbu, yt.resveces descuT!!Ó tres golDe~. "como 11ulcn corta la cabeza á nn c11rnero, au 11:
cnda ¡¡ol¡¡e Que le daba wnfa la gente los gritos en el
cielo."
La ejecución terminó entre once y doce de la uoche, y
pareci11 ser de día "y cuando el sol do. más claridad,"
tantas eran las ceras l' luminarias encend1das l)()r 106
espectadores.
Hetiere TON1nemacla 0110 esa noche "s tu,·o oor cierto
n_uo la cludnd so alzabn." Y se puso mucha gente por los
camin os. y a un as( los que eJecul1t bún estajustlcJa teníaa
tanto temor, que no cr eítm estar seguros.
A los cuerl)OS de¡¡ollados se les dió sevnlt ura al día siguiente en la. lglosla ele S11n Agustín. donde J,, lon..«o de
Avlla tcn(a la capilla de su entierro; pero las cabcza.s
am1mecloroi1, según cDentn. Tor&lt;1uemada, en la azotea de l us Casas de Cabildo, y lt&gt;!! regl&lt;lores mabdaron dcclr i!. Ju. Audlencla gne si no ordenaba Quitarln..~ de 111H, las ll!'rojru-fah al suelo, pues no era just-0 Qne Qutslesen m:mchar ,
la luclad con 1111ucl esJ&gt;OCtáculo. e bajarou entonces de nlll y ·e vusleron
en la picota lo'! cránt'OS atr¡tYcsa&lt;los con on largo cla,,o nue vasnba desde la
coronllla oor car110 y sesos, y mucho tiempo de,;pués tueron sepultodns en el
mismo sit io que los cuerl)OS.
-"¡El Rt;y Don Felipe nuestro wñorl"
L11 vJgllancla era tal. que los caballos no se desenslllRba.n ni ds día ni de noche, y los rr nos s tempro estaban
en los arzones.
La prlsló11 de los Avllns, ¡ior s -•r t:m conocl&lt;lQS, Jmprcslonó mucho. El Alcalde ord1n11rio lllan\lel do Villegns,
el mal·oraw.lga oue telÚnn, l' su com_padr • estuvo oncnriraclo de _prenderlos. Fué á la casa de los AvUas, Y encontró á .Alorn,o en su recámara , (!onde tenía sus armas
y jaeces, l' sin darle t!Oml)O de l)Onerse sayo ni capa. lo
condujo á la Oárcel de Corte. junto con su hermano GJJ
González, " c1ue acahabacle venir de su pueblo, Y am, no
tenía. aultada · 1M espuelas, ano calza.das las lle ,•ó á lo.
cárcel."
El proceso ele los Avilas tué ,.¡¡_plclo y sumarlo: clu ró
desde.,¡ 16dt: Julio h asta el8 de Ag(&gt;StOde moo. Los oldol'eS clejttron todos los ne1,«los y pleitos ordinarios ~· se
consagraron sólo á, éste: aslstíRn p0r maila.na Y larde Y á
1&gt;uerta cenad.a á l 11 a ud leucia. Tomad ,is las dcclaTaclones. eu la &lt;moles permanecfán los AvllliS lncontesos. lcs
cll\ban vor horas lo términ o del juicio, "1• tué de ver Y
notar. como los ool,ve. &lt;'aballeros no ho.llnbnn uuleu les
a.yudn.sc. letrado di procuruclor. l)O.DS:tndo d crvfon al
'Rel·, hasta que. con nena. mandlll'On les ayudasen: pues
nara prcscnbtr t-Ostieos y Que diJe;¡en en su ta vor. Y en
las tacbas de lo,¡ Que a..bfon juradocontrn ellos." no había
quien osuso dl'Chtrn.r.
Conclutda la intormacl6u y concluso el pleito. se pronunció senten&lt; la. Los A vllas fueron condenados 4 ort.arle$ !ns callCzas l' ponerla en l,1 picota pública; "á
pcrcllm1ento de toclos sus bienes" que s les lutblan seCUIHtrlulo; á que al •ér condocJdos ul s uplicio. se pregonase su del1to en estos tárminos :-·• Estll es I a Justlcfo oue
"manda bazor .su mnjestoo. y la real J,, udlen la de Alésl" co en su nombre. á estos J1ombrcs. 001' traidor, contra
"1a coronu real." Hem m:ts. se lc.s condenó á que las casas de su moradi. "fuesen derribadas oor el sudo." Y
éste semhr,Ldo de s11I. y eu medio se •oloca ·e un vádrón
q1w con letras grandes dlJlll!e su dellto ))lll'a slOJDl)Te Jamás, l ' qne 1mdl(• o.~asc ou!larle nl l.Jorrarle letrll. algWla
so prum de wrder la ..-tda,
T,a 11ollficaclón ele l!, sentencia fué oonmoveclora. Conclutd11, u lectUJ'a. Alon,;o do Avlln dlóso u1111 pa lm;,da Cll
la fren te, y prognntó:-"¿Es [l()Slble esto?" y contlll;t:[ro-,ilo:-'' f. s ñor; y lo auc conviene es oue os J)Ongáls
bl n con Dio;;, y le 1,11pliquéls perdone vuestros m'C:tdos."
Y él r pltc6:-"lNohayotro romecllo~"-"No." Entone
brotaron lágrima~ ele su' ojos, (lUO rápidas bailaron su
rostro blanco, pnes era mll.V gentil y ¡¡alán hombre, á
(lulon mucho gustábale culcla.r del a.seo y compo5tura. de
su p rsona, truJlO quo l)()r esto y su t rato !loo 1é lla.ma l1an la dama. Bañados rostro y barbas de lá:grlmful , lanzó
nn g,an suspiro, y en voz i.lt" lamentó 111 suerte de us
111.ios y de su ~$POMt, á gu.lenes no d:,ría ya. descanso y
hon:ra.. pue veríun su cabeza y rostro regü.111.do, encln,•o.do y n angrenta.do en la picota, aJ sol y ni aire. como
liahfao v tstq 1:.s c :ibe14S de t:u1tos reos mu3r bajos é Infames nue l:\ jus~cii. babía. castigado por hechos atroces ;r
feos. Y los frailll!I uue allí le acompañab11n, l!!cousolabnn
y lo decían: "-Señot, no es tiempo deso, acudld it vuestra alma; suplicad IÍ Dios c:¡ue e duela devutllltros pecn.dOii, y osl)erdoue. tJUél remedia.:rá lo uno y lo otro."
Los A "llttS dieron orden á su procurador de upli&lt;'ar
d l:i sentencia; tuéles admitirla la suvlicación, pero 111
fin ru6 oon!lrmada en rerut1• pasad.as lu.s jl()C1LS horas
&lt;n1e se dieron de término, y "'lo que •e dll:.t6 unascnte.ncla de otra, no &lt;nilso Alonso de Avlln com-r bocado nl
dormir" sino encomendarse á Di&lt;&gt;li "muy do veras, y su
l1erumno Jo m.Lsmo."
Ues¡:,uél, d o bahorles notlffcaclo las. entonelas en revi.sw, l)Or l,.s calles d l11 ciudad d ' México rmdublill bomhreo. ymujer..s uspantados y cscundaUza.do;i "qnc, no lo
l)O(lían creer," y fu6nocesurfo0,u1&gt; la Audle11cln mandas
mnch1t "gente. &lt;le á caballo y et á pi•, tocio,, ll-l'mados en
uso de nele,u." y que La u.rUllorflL e~t"\1Yl so proot." ú.dl;;pamr,;c. Y 11s{ se "jecut6, pue; 110 &lt;1u1.'d6 C1'ball&lt;iro, ul
&lt;lWCll no lo era. (lUll no undu ,,w·cn a?maclo ·, l' t-0dos $0
juntaron e.o In plaza mayor. enfrene.e de l:.s Casas Reatos
y de:1,1 Cáreol de (/orto, y tomaron todas las boc11.~ de ln..~
calle~. Y a r. ))Or 111 fu&lt;!rza. como suc&lt;..&gt;de slempNJ, se

....*

Imcrlpci611

que ae mand6 colocaren el ~üiQ que c,euparon laB IJ08&lt;l.B de.;twnM de .Avtla
11 ~ e:tÜlt~ acttial!11fflie t:n el Mugo Nacf.tm.tu.

Así murieron 106 Avilas, y por hlteresadosy personales t1ue hayan sido sus
móviles y los de sus comnaíleros en 111 conjnt11cl(in; oor etúnero one bublese
sido el triunfo de su causa, como hnn supuesto algunos blstorladores: p0r
du.dosa que ruese l a s uerte que esoeraba. á la r 1t1Ji lndfirena con las encomlondas perI)&lt;'tua.s. ellos. sln embar¡¡o. morece.n nuestra ad.m !rucl6n y gratitud vor haber vertldo su st1nir-ce, la vrlmora s1mgre mexicana, en aras de la
lndependenrJ.a. absoluta do su vattla y en u.na éJ)OCa en o.u11lm_pera.ba le. poderosa. majestad del "Rey Don Felipe n,

Luís González Ohreg6n.

�Pramladof con ploma de oro y 50 pesos por EL MUNDO ILUSTRADO

T

ODA'\_'IA se escuchan maúllos de gat-0s en los tejados de la

gran¡a. que se despierta, y ya viene descendiendo tío Ticho
el labriego maclrug6n, la vet'eda que conduce al pueblo donde
entr~ga su. legumbre que lleva en un caballo derrengado.
Viendo su derech z, ;qui~n creería en su ochenta, aílo !
, Abito Y magro, no ale de su tt-ote, que obliga á sus anchos
lz
ca ones a cae etearse.
u caballejo Y é! on lo prime1·os que dejan huellas en la brillantina
regada ~n los cammo · por la aurora.
Las biznaga se agazapan como erizo friolentos; los chicalotes, que
muestran ~us, flore· c5&gt;mo blancas mBl'ipo a ateridas, est4u cenizos; y
matas d hmo¡o, desp1d1endo olorcillos que marean acuden la e ·ca1·cha
de u plumón Yerde.
'
¡No se ~quivoca! El sol ha de besar us cana. cuando lleaue á las
cerca de piedra dontle ordeñan á las vacas de hocico balito o:"' y el soJ
q~1~ parece estar d acuerdo, no recoge sombras de montes ha fa que ei
v1eJo e _estampa en el suelo alumbrado: ¡entonces sí se alza como una fogarada inmensa!
Su prime1·a 'l"isita, para el eñor cura. Apena oyen su voz, salen á, quitar las falleb~. 1'fa:garita y Carmela.
-Buenos día , niña. -die al entrar.
-Pero qué, ¿no tiene Mo?-le preguntan.
-~!ida-. nada-contesta entregáudoles un cestillo de huevos y varios
mano¡o de legumbres.
¡Qué frío! i suda. lo · domingo que se pone pantalones de ca imir con
fondillos de cuero!
De pué de oi: encargo. para el día ·iguiente arrea su matalón á ca a
del , astre tarta¡oso, que inútilmente consume s~ vida indüerente á todo·
de allí, á. YCJ' al p¡-e ·tamil.ta que e entretiene en aventar chismPs al tedio
del pueblo, como madeja · de hHo á un bicho desocupado: ,- por último
h.ace sus compras al. dengoso tendero que le despacha dír mai modo. como
si el bellaco é~~ tuviera un alma tan blanca, tan fuerte y tan sencilla como la del tío Nicho. Má · blanca que l as e tnlactita · que cuelgan en gruta.11 frago ·as.

Y ahí va de vuelta á su campo, sintiendo un sabr so e cozor en el estómago fras el sorbo de a,guardiente y con ojo: aniñados bendiciendo al
sol. El caballo arrancando mastranzos y trébol, y él · reno como un pro•
feta, siguen ileociosam ute la vereda salpicada de caléndulas y malvo.visco:. En la fre neda deja al animal de pués de manearle, y rodeado de
sus hijos, e sienta á almorzar al calor del fogón que alimentan chabasc9,s
de encino.

*
**

..

La casa de tío Nicho está en rinconada fresca, á la falda del Xustepetl,
patriarca de aquellos contornos. ombrean su techo mimbrer·al s espinoos y n la pa1·edes cuelgan de grandes e ·tacas arneros velludos. En las
horquetas de los árboles, como nidos gigantesco está el ra trojo de la
vaca horra. y entr herbajes opulentos un pozo cuya a.guas han ubido
h11sta lo. borde;; ofreciéndo · .
Los diez ó doce hijo de tío Nicho van diariamente á trabajar en hacienda. cercanas, v él, de cuando en cuandoJ sale 1\ algunas legu'.a , porque . abe derrabar mula y para. el e quileo todavía tiene la manos
ágiles.
De tarde, con la hoz cachicuerna al hombro, se encamina á su prados
y pasa hora · felire,, cortando muérdagos. Al ollscureeer. cuando los quebrantahuesos vuelan gritando Á. las oquedade de los t'oblPs y el sor ha
ocultado su último cadejo. él también ·e dirige á. su casa donde ya le
aguardan los hijo , cantando, con algo de melancolía en la voz, canciones
románticas.
Cada vez que Juana, su hija única, no sale á recibirlo, p()rque egún le
dicen fue ií. aynda1· á la familia del patrón, le entra un de ánimo horrible
y luego un coraje que no 'abe disimular.
¡Y vaya. con la Juana ! ¡Tiene un par de ojos cla!'os en su rostro, que
por allí no tiemm ri vale. 1 Llega la muchacha, y á recogerse todos. Al día.
siguiente, á la mi JDa hora, marcha el viejo al pueblo con su jamelgo castañuelo y qui¡'arudo.
¡Qué abe e tío de una malque1·encia! Es re. petado por la bondad de su

alma ruda como 1•oca, per-o romo ella. in doblez. 'adíe puede decir que
se hava, tomado alguna o,•eja me teña 6' algulla ternera olvidada por los
u corazón no proyecta · sombra, porque es c1·istalino como el
1Jastores.
diamante que en la obscuridad se duerme y á la-luz tieu(;I irizaciones.
Llega el cumpleaño del patriarca~.· empieza la degolli¡1a de la pollada.
¡Qué fiesta!

acompail.es á la iglei ia. Ya sé que ha;i llorado mucho, pert) todo se arrei;fla1·1Í. ¡ Vamo. ! Y siu agregar má. , tomó la vereda qu1:1 conduce al pueblo seguido de Juana ,, del viejo que había. ·e quedado mudo.
En la diluyente atmó fera g1'1s-perla dormían las cosas.
altando camellones llegaron al JJUeblo. El cura, avisado de antemano,
estaba e$peráncloles. y en la nave &lt;le. ierta tuvo lugar la ceremonia.
·uando ·alieron, lm1 cirios aún hacían brillar la e tola del sacerdote que

*
*.
El hijo del dueño de todas aquellas tierras, de mirar atra.idorado iba
de ta1•de en tarde á ver al viejo que se quedaba murmurando: "al pakoncito parece quEI alguno lo está enseñando IÍ cabestrea1·."
Acaso N'an fundado· sus temores. Un día Juana desapareció sin dejar
un rastro ni una confidencia ,í. sus amiga;..
El tfo sintió, cuando se lo dijeron, que un árbol caía en su nuca.. Leparecía hi gratitutl un !t' no qu quería tasca~ ~• poder hundirle así su daga
orinienta al patronc1to: porque en su conc1enc1a estaba qu éstes la había lleYado. ¡,Quién había dicho que la fortuna e taba autorizada para
macha.car á la honradez?
Sin embargo ele sus 1&gt;esquisas, no lo¡;traba fundar s11s. ospecba . La. rabia abrasaba su pecho como i se hubiera tragado un lt:ño at·diendo.
,
Quién decía que estab11 Juana en tal pueblo andraJO a y desaseaua;
quién que andaba en organdí enntelta y en la lloridez d su amor! ~ toda. vartes iban , us l1ermano infructuo amente: ella no parecía, y dfas y
meses esravaban d,pidamente.
De tarde, c:on la 1JOz c:ac]ljcuerna al bombro, e dirigía Áo su p1·ados, y
sin cortar hierbas, con la cabeza sobt·e la mano . J&gt;ensaba..... pen :aba en
aquella muchacha que le daba fuerza y ale~~fa en aquellos o¡os, en
aquellas trenza:, ha ta que el ardor ~e su pupila. , que no calmaban lágrimas, le obligaba á queuar e dorlllldo .

•
·*
Una. vez, sentado el tío Nicho en un pedrejón, vió venir al patroncito
que montaha un potro recién amansado. El pe ·o del caballo puso ele
unta un gfra, ol eco. que se clavó al beuto en los ijares. Tal fué el bodel animal, que el jinete s~ltó de 1a silla .Y quedó colgado de un. estribo. Acaso l'l Yiejo peo ·6 de1ar que se rompicra la cabez1t. No lo bum.
Al partir el caballo desbocado, p~ o la hoz en e~ _arzón quP. : ti•ozó con la
cai·i•era. Alzó al muchacho, y quién sabe qué d1Jeron sus miradas. Caila
uno tomó rumbo distinto.
El viejo pPnsaba: hice bien. Acaso nunca durmió tan dulcemente oomo
e a noche.
, N'
.
'6
. Muy de mac1L·ugad11, cuando el tío icho liaba . us 1egumbres, a:r,arec1
el desbarbado pa.troncito llevan~o ú. Juana. entellearou las pupilas de!
viejo como la de un león hambr1Pnto, y e crisparon sus pui1os como s1
los tenclon s se hubieran encogido en un calambre brusco.
.
F,n el aire había espfritus de alcaravea y tomillo, y hablaban muy ba¡o
las ca:ll:avera .
.
.
-Tío Nicho-dijo el -muehacllo-ayer me salvaste la vida. y quiero ser
tan honrado como tú. Hoy me caso con Juana. y vine por ti para que nos

t

lucía como si hubiera e t ado húmeda. A poco andar e alumbraron los
campo · , y no muy alto pasó un vuelo de palomas blanca palmoteando.

Juana iba delante. Al llegar al cantort'al el muchacho, elijo: Oye, tío
Nlcho: toma e ·tas escritul'as de unas tierras que r galo ¡í, Jua.na, y para.
qu veas que so~· tan honrado como tú, guarda este sPcreto: el hijo de Juana es nú hermano, su padre e· mi padre. Y tolilllolldo otra vetetla, sin volvpr el rostl'O, e encaminó á su bacienc.la, cuyos contornos deshlanquecidos aparecían ya.

Ahel C, Salazar.
Lema: "Y9 contra (ooos, tQ(\os contr-a:.Vo,"

�J~2 Ln cmdad se levanta en el mismo sitio dondo eslst{11, la POblncióu !ndígen(l.
(le '.Í'-llo. y rué. d urmtl.e l Vlrreh1ato, t, slento dela ('ap\tnnfo a~neral de Yucatifo. Entre sus ed!Bcios pr!nclJ&gt;ale · e,; dlll'Jla de mención la Ontedral, cont iindo,,e
enue su. establecimientos D1füllcos más notables 1m vallosfstmo museo de antlirüedades. un Hospital Generill y una Bibllotec&gt;1. El número de us habttnntos es
de 43,630,
Pec.h uce--Cn11ltal del Estado de Hidalga. Fué fund11d,L .ooco desvués de la
eonr1111sta, y se encuentra si Loada sobre las ta.Idas de los cerro. de, lln Cl\l'&lt;'Lano
s San (.'clstóbal. Actualmente es una de las.POhlaclones whWl'""lmás lmJ.)Ortantés
del país. El número de habitantes. con que cuenta es dea7,tS7.
Quer$t.aro.-Estn.ciudad. Célebre en ltl R!St&lt;&gt;l'll\ da 'MllxJroror
lmbcrs concertado .-n (']!11, 111 p)an de Tnileiwndenl'ln, 1•n oue e~tahnn
complicados los corregidores Don Ml jl'nel Domín,:uez y Doña Josefa
Ort\i de Domfnguez, rué r·oUQu\stad,t á ruOlCll::iilos del sii:Jo 'VT Y daoa
de~pués en 11osestón oor los españoles á unos indios nobles. !lu 1)()1,la•lón nctual se eleva á aa.0-00 hn!Jltantes aproxlllladamel1t . Entre sus
n11merosos edi flclos bistórlco,¡se cncue,11tl'tll1: el Pnl11clo Mmtlclpal (antlgna casa do la Corr.-gldora): •l tómpl&lt;&gt; de la Cn,z, el com'Cnto de CaDuchlna.5, que slrvló de Drlslóu á Maxlnilllano eu JA67: el Pnla1•io de
Gobierno, la Academia -y i.l Hospital Civil. Contliruv al sal6n M sesiones. en el Palacio lllunlcl.oal, esut ht pleu1 donde lf• CorreKldora Dornfoguez rué enCtlJ'rridit POI' Sil C!ll&gt;OSQ al d , cubrirse la CO!t5l)l ración de
Querétaro, y desde dondit la. heroína envió á D. lg1rnc·to Allende la noticia del suceso, avresurando as{ l a p1-och1rnacJ6n d la Jndel)endencla.
Gullacán (ú1111ltal del Estado de Slnaloa).-Fné tundiul.a por Nuño de Guzmán en l51ll, r se nc\\entl"a ituada en uno de los valles más
plutorescos clel vufs. Sus edificios »riuc!¡:,ales son : la Ct1sa de .Monedt&lt;,
la Catedral, el l'alacló de Gobierno y el Voleglo RoslJ.les. Adualmente.
Gullacán tiene más de t0,000 bab!tantcs.

G u o noJ uato.-Laantlgua p0bluc!ón d e GuinrnJunt-0 -..eclbló el t ítulo de villa en 16111
Y el de &lt;liudad en JUi. üavltul del E.&lt;1tado do su nombre. tiene, según i,I tUt!mo cen.,;o, cerca. de 42.000 h11b!tante,~. hablénclose hecho céleh-..c en la blstorl11 de lil n•voluclón de lndependeucht JlOr llitber sido la prlmeracapltal de lmoortuncfa ,1ue cayó on l)O(ler de los
lnsnr11entes (28 de SeDbre. de 1S10). Ent?e sus monumentos y ellltlciOS orlnclpales, se encnent-r1m lll AlbóndJ¡¡-a de Granadltas, el Teatro Juárez y las estatuas de la Paz l' de 1:fi
dalg0, reclentemente iuaugur11das.
More lla (antigua, ciudad de Valladolldl.-Fuodnda J.)Or el Vtrre:v D. Antonio de •
Mendoza el 18 de Maso de l~L. debe el nombrt! que actualmente lleva á un decreto ex!Xld.ldo wr la Leglsl11,h1rn. local en 12 de ept!eml&gt;re de 1828, purti bQnra,r la memoria del ilnstre tnsu-..¡rente n. José Muda Morelos. Ouent,. con mlls d 87,000
l)a.bltantes, siendo sus edl flcloo principales la Ontedral. Que se comenzó á: con~tru Ir en 16IO y (JUe hoy es unade las más hermosa.q do la RenúbllctL: 1 t.&gt;ala.cl&lt;&gt;
de Gobierno (ant Coleirlo umiMrlo). el Oolel!IO ele an Nicolás (11or do IIldal¡¡o,_por haber hecbo allf s11 carrera i,l Padre de 111&gt; Patria), !u ®SIL donde se
fraguó un ulan de llldenendencla de México (19:lO) y la, tJUe strvió de babltacl6n
1( D. A¡ustrn de Iturblde. Además, e,dstcn en Morella otros edillc!OS notabh,s.
como la casa donde nació Morelos y la ouo habitó D. Melcbor O&lt;;amp0.
Jela, po.-F.s mHL do las !)Oblaciones más antiguas dol pa!J. yl!L Caoltal
del Estado de Y t!J'aCruz. No se éonoco á punto fijo la focha de su fund•Lci6u.
Tlene actualmente 20,$R8 habitantes, y entre su obras materiales mlts lmpQrtar.-tes, . halla el Convento de Slln F-ranctsco con ·tru ído oor Oortés ell 15.55, l a
Cglesla Parl'()Qnlal ," la de San José. ,Talaoa es unadl3 lns J.)Oblaciones más JJlntorescas de la Revubllea.
Gollme ~Esta población, oue Rl consumarse la Independencia rué c-..lgtda en Ca11ltal del territorio de su nombre, pasó en 1838. al agregarse el mi.~mo terr!t.orlo al Estado de Mlcboacitn, á ser cabecera de Dlst-..lto de esa Entidad federativa. So erección en Capital ele Estado datJl del año de Ji&gt;.57. cu l¡u
Ja Cunstltuclón,J)OHt'lca formó del antl¡rno territorio un nuevo Estado Uhrc y
Soberano. El numero de sus bablta.ntes a.~clende en la ª"tualldad á 2().000.
Guernovaca.- Fundada por la tribu de lo~ tlahuJca y connolstnda wr
C,ortés actualmente tleue 0,5/U habitante~. siendo lat'avltal del F.,;tailo de Alorel~. ns edlilclosJ)rlncl.Pales on: el P11laclo do Cortés, l'Oustrnfdo par el Conqulstadol', el Teatro Porfirio Díaz 'S' la Catedral. Ouernavaca está considerada, tanto
p0r su situación, como por las bellezas naturales de su suelo. como unr• de la.s mtts
bermooas ooblacton del JJa{s.

Ouronao.- Antlll'\la Capital de la Pro

vlncla de Nueva, Vizcaya r hoy del E~tado de
su nombre. Tiene en la 1tctunlld111l una lJ()blaclón de 31,000 ha hltantes, siendo sus edificios
orlntlpnles: la Cat dral. ma1;i1.11 construcción
de ortlc-n toscano, conienzada en 169!1: los templos clt&gt; an Franclsf".o, San Ju:m ele rnos Y an
Agustín, el Pn lacio de Gobierno y la asa
}Jonedi.1

Toluco.-~n llctUlll ,ap!tal clel Estado
de M6l&lt;!Co t ué Iunda.du por 10!\ nmth1tzinca:
[orm6. 111 c&lt;&gt;n umarsu l!I fudependcneht, .v.arte
del Murouesaclo del V11lle, y fué elevada al
ranl!(l de C'ludnd en !Oi7. ~u~ ,•illff il)S más nota.bles SOll: 1 Pala.el&lt;&gt; di' G&lt;&gt;b!erno. el Tn-Ututo
lent1flco-lltcrario. el ROSJ'.)ltal C'h'11 y In Escuelti d Artes , OHtios. El mímero de sus
habitantes es de 25,000 n»mximaclameute.
Z.ac.at..cas, Cnpltlll del Esta4o di' Sil
nombre.-Fné fundada el oño'de ¡¡¡~, y.PeUpe
II la elevó al rang0 de &lt;'iudad en J5l'iii. Entre
aqs mejores edlllclos se dlstlnguen la Oate-

dral. aue fué dedicada en 1762: el templo de
San Franc!Sco y el de San A(l'UStín. Su J.)ObJa,cJón asciende a.11roxlmadament.e á. 32,000 .bablLantes.
T IOXGBIB,-Esta VOblaclóD, s1tuada e u
tmo de los vuntos mlÍS hermosos del territ-0rlo
Que J&gt;C-rtenecló ,t la antigua república lndln de
su nombre, rué elevada á. la cate,::oría de OaJJ1tal de Estado en 1857. F,¡ númeró ele sus habitantes e d 2715. Entre sus lul!"ilres hlstórJcos
más Importantes figuran: el cerro de Otetulco. donde estuvo situada la antlgn.ll. Tlaxcala.
y el de Tlzatlán. dondo e,:L5tló el Palacio de
Xtcotenr atl.
Sa l t lllo. Capltl\l del Estado de Coahnlla.-Fué elov-ad;i. al -.-11'150 de ciudad en 1821,
con ol nombwde LeonlL \! le.vio. Actunlmc.nt.e
tiene más de .ia,000 babita.ntes. U!! edL6c1os
principules S()n 1a Penltenctfil'ía, el llos.11lta.l
Olvll :r el Teatro Acuña.
Mérlda.-La fundación de esta ciudad.
capitnl del Estado de Yucatim, datn.del año de

�--

-

El ·c oleadero
(Dtl Co"'ª™' dt Episodios Histdritos y Cuealas a.bier1o par "El Muido llustnido").

Zacatecas, junio 15 de 1904-.
Muy que1·ido amigo y compaílero:
tJEDAMO eu que te conta,ría mis impresiones cuando regr~. ara del pa.seo carnp str queemprendí en compañía de mi padre
y mis hermana·, aprovecba,ndo e to dos mes s
de vacacione . Tú ya sabes la ff lotonería con
que saboreamos esas hora dulet imas que cada allo vienen á poner un parént si. en nuestra· pe ·atlas labores e tudiantiles, y sabes también con cuánta alegría. las vi vimos. Si agregas
á é ·to la h rmo ura que por sí mi ma tiene Ja
la vida del campo, comprenderá que he pa. ado
un par de meses encantadores, deliciosos, llenos d cosas gratas que nos dan fuerza para
seguir luchando y que nos vu ]ven á la ciudad
plet6rico, de ilu iones buena para lo futuro.
Na.da tendría que contar digno de ti, el afano o bu cador de la emocione fuerte , si durante mi l?ermanencia por aUá no hubiera. Ocurrido un incidente ob1'8 el cual bm•darías, in
duda uno de tus má sabro os cuentos. No
quiero perder este. oportunidad para. e cribirtelo, y allá va, sencillo, sin adorno : es un manoj ito d bie1•has sil ve ttes, llena del acre perfume d mis montaña. , obre l que tú colocará ,
si quieres, las bellísima flores de tu jardín para hacer un hermoso ramo.
Llegamos tí. la "Hacienda/' sin nov dad ccon
sólo la atroz fatiga del viaje, molidos d pies á
ca.l.Jeza por el trot de la cabalgaduras, que
nos llevaron á 1•azón de quince leguas diarias.
Una caminata de cuatro días hecha en tal ,.
condicione , comprende que hac al~una mella
en nuestro organi mo de gente de ciudad, más
acostumbrada á recorrer pasito á pa o las embanquetada acera de nuestras calles, qu á
devorar lo montes y las selvas á horcaJadas
sobre el lomo de un roeín.
Pero e o e nada. Dos noches de dormir á
pierna suelta como un bendito, llenando el bucho basta reventar y a pirando á plenos pulmones el aire pw·o y ano de la sierra dejaronme
como nuevo, no digo ya pat'a acompailar á las
muchar.ha,s en sus diaria con·erias, ino ha ta
para en illar el potro má rejego y más brioso
de la manada y lanzarme pot· esos campos de
Dios como alma que e lle,1 a el diablo listo
pare. tender el lazo al primer bicho que acertara
á encontrarse en mi cawino, con el ancho sombrero {~ media cabeza, calado el barboqu jo y
rechinando el lu fa·o o cuero de la montura.
Pat·a mayor fortuna, no ·e apartaba de mí un
palmo el mayot•domo de la "Hacienda," Martín,
¡,recuerdas'! Aquel hombrach6n fornido como
un Hér·cule , á quien conocí te en casa el año
pasado· un labrador, un hijo de la tierra y un
infeliz, por lo demú , que no tuvo la fortuna de
conocer iquie1·a á los padres que le echaron á
la vida, y que, según él mi mo decía con su voz
áspera de bajo profundo, acaricia.n&lt;lo us grandes barbas de dragón, con la mirada más tierna de sus ojos negros y vivos, en que a ornaba,
la candidez de un alma sencilla y buena:

Q

-";,Mis padre ?........ Pos quén sabe, l'amo.
uando yo empec IÍ. darme cuenta de las co as,
ya e taba yo aquí, entr las peiuñas de las vac:is1 hebiendo la ·abrosa lectie de sus ubres . .. ..
Pue qu naciera en un golp de arao, allá en el
tiempo en que se alzaban las buena. cosecha . ''
- ·.'qi·!!'.. ·· yal1~ tierra n~pu de.: .. '-agregaba dIT1 001endo una compas1Ya. y tierna mirada
sobre ef solitario barbecho queconsen-aba aún
l as p1·ofundas cicatrices de la. reja.
En los día tristísimos del invierno solía ponerse a í, desconfiado, . omhrío, como si el
viento belado d la c:tación que marchitaba y
nuegrecía la planta , soplara. en 1 alma suya, miltando la esperanzas para que brotaran
de nuevo, más tard~, lozanas y vigoro a ;
cuando la, nube. ahnernn el henchido vientre
para derramar su fecundant rocío obre el
mundo.
Sin embargo, me pareció aquella vez más
ombrío· 1;10 era difícil a.di-vinar que se euoontraba dofillllado_ por a}guna pr ocupación muy
grave, por una idea fi¡a qne n c as alma rú ticas s manifiestan de de luego.
Aunque lo balla.ba. muy di pue to á marme
por su confidente, no quise preguntar más temero _o de acrec!lntar su congoja·, y fué 'por
una c1rcunstanc1a m ramente ca ual por lo que
llegué á ponerme al tanto de la cosa.
Ve1•ás cómo ñié. Una tarde que t•eco1•ríamos
la campií'ia, como d co tumbre, fatigados ya,
por el trave eo á ca.ballo, per11iguiendo los toros, contra los que emprendíamos formidables
batidas con el lazo siempre di puesto para las
manganas, en que solíamos dejar á tre" 6 cuatro con la. patas al aire, quisimo 1•efrescar la
garganta en la. tienda del 1,meblo, y alli J-uimo
para saborear el aguardiente d caila tibio
aún, recién sacado de los alambiques, apJraudo
uno tras otro lo jarro de ese néctar dulcí imo
que es una caricia para el paladar. no obstll.Jlte
los efectos terribles que produce embriagando
con violencia de rayo.
Nos sirvió el, encargado del traP,iche á cue1·po
de rey, v Martm se pu o algo mus que alegre
con las libaciones.
- Ya sabemo compadrito-decía maliciosa~ente ~ Martín el que nos ervía---qu le ha. orb1do el ·eso la patrona.
.
Martín, muy pálido, trató de negar mirándome con suprema angustia y de:puós d decir
qué sé yo cuántas cosa - con que inútilmente
!rataba de o~ulta1· ll pasión, irguióse con mal , tad salvaJe, y de ·cargando sobre la tuesa del
mostrador un par de ¡&gt;uñetazos formidables exclamó casi llorando:
- ¡Y bien!...... í · se me ha metido en la ca-beza J no hay quién me lo quite.
. Y me estrechó con sus robustos brazos, cual
s1 tratara de arrancarme por la fuerza. el perdón de un gran pecado.
. Despuó de aquéUo, salimos en sileucio, uo
sm que antes se acercara el buen mayordomo al
encargado ele la tienda, y estrechando su mano

mientra,s cl&amp;Ya.ba en el etpantado rostro una
mirada feroz que al punto e tr có en uplicant , tú ...... te callas- dijo.
:Montamos en nuestros caballos y partlmos á
·cape rumbo al pueblo.
La noche de aquel i;ál:)ado me fué imposible
conciliar 1 sueüo: siempre t uía delante de los
ojos la imagen de mi de venturado amigo: á
cada room oto re, onaban en mis oídos la palabra de su doloro ·a conf sión, y luego aparecía la fina silueta de Beatriz, la· encantadora
amiga de mis hermanas, la hija 1íuica del duefto
de la '·Haci nda, que había llegad9 allí do·
día antes que no otros para tl'iuníar como una
r eina sobre los buenos campe ino. , despué. de
haher triuniado allá, en los 'boulevard;.' de México, mostrando á los gomoso paseantes la.s
gracias de su cuerpo y la d liciosa sonrisa de
u. labios rojos como la grana, para llevarse
prendido y sangrando, entre las hebras de sus
largas pestañas, el corazón de Martín.
Dispuesto á pa ar·me la noche de claro en claro, t'esolví dat' un paseo por lo alrededore
feliz con s ntirme olo bajo el cielo en la perfumada y deliciosa cuwpiña.
De d las primeras horas de la mañana,
cuando las alta cumbre de los montes no recortaban aún su zigzagueada silueta sobre el
fondo opalino t1 1 cielo que tiiie el crepú culo,
todo el pueblo e hallaba de pie y listo 11am la
tiesta 'que habría de celebrarse aquel domingo
· 'como Dio c.iui:! iera." 'l'ratába e nada menos
que de agasaJar á los amo , á 1a patrona¡ ya
tú verá· i t ndrían empeño porqu las cosas
re ultaran lucidas.
La vasta llanura, las empinadas cuesta , el
bo que sombrío, el paraje todo, antojába a
COllillo,·ido por un gran oplo d contento,
ha ta la flore parecían dar e prisa: esperez ·
ban_s~ voluptuosa. bajo la deliciosa y blanda
caricia exhalantlo us perfumes y abriendo sus
cálices, como ansiosa por a'istir al prodigio.
A lo lejos, un riachuelo entonaba, con voz cri talina, sus trova más du ke' ií. la tierra, su
eterna desposada, siempre llenad amor v siempr joven, con su mil años de una fecundidad
gloriosa y triunfante.
En el enorm y vetusto ca erón que yergue su
ilueta con la maje tad oberana de un rey, todo está silencioso. La mole pesada y negra como tinta del edificio, ti ne I aspecto de un gran
mon truo que duerme en la ombra. En torno,
las chozas de los labrador s y los jacales de la
pe~&gt;na&lt;la ·e agrupan, como fatigado y hambriento rebaíl.o que espe1·a la señal del ¡,astor
para peneti·ar al aprisco, la ' 'a ·a Gt•an&lt;!-e. ►'
que parece atraerlo con la fuerza de lo misterio, que esconde tras de sus muro impene•
traoles.
Poco después de la media noche dieron prin·
cipio á la~ cotidianas faena , con ese buen or•
den inaltet•able, monótono y lento que á lo pu.·
cientes campesinos presta. su grande amor al
trabajo, y á mi r greso, cuando los astros eo-

menzaban á palidecer, escuchábase yaen el gran
patio de la casa el ir ~- venir de los ordeñadores qu llamaban dulcemente á las vacas,
-¡Lucero! ¡Lucel'o ! ¡Lucro !
Despu '. , como cliorro finí. irno de pequen.as
ducl1a ·, oíanse caer l'n lo bote lo l1ilos de
blanca y espumo a leche.
-¡Mariposa.! ¡Maripo a! ¡Mal'i-posa !
Sorprendióme no hallará lartín dirigiendo
la maniobra, y temiendo que le hubiese ocurrido algo serio me dirigí en u busca á la habitación que ocupaba en el otro extremo de la
casa.
Perdona. si te cuento algo 9ne no erií. ruuy de
tu gu to, J)f'ro que ei, cunoso no obstante.
Acerquérue á la puerta y me pus á m:irar por
la cerradura. Allí estaba Martín frente al p queño e pejo que colgaba de la pared, pugnando por haceri;e el nudo de una gran corbata
roja. Era de verse aquel hombrazo fornido como un gigante con su traje nuevo de gamuza,
panta16n perfectamente aju tado á. la pierna,
chaqueta corte. cuajada de alamare por la e. palda y chaleco alto, jadeando por arr glar e
el maldito moño con sus manazas. or fin, parec-ió desi$tir de su prop6sito, y haciendo comoquiera. el lazo con Ta roja cinta, mordió con rabia uno de los extremos, introduciéndolo despué bajo el chaleco.
Segu1·0 de que e di ponía á salir, llamé á la
puerta para no ser orprendido en mi espionaJe, y poco de pués vino á abrirme, ya Ji to para marchar, con el enorme sombrero adornado
por anchas cintas de galón sobre la cabeza.
¡Valit&gt;ote par de caballos aquellos! No hicieron más que sEmtir el peso de los jinete sobre el
lomo, arra.ncaron como flechas, y en poco minutos nos encontramos en plena erra.nía. S
nos unieron allí cuatro hombre má, , ranchero
todos, que ayudarían á Martín á. juntar la reses para el colea.clero.
Tíene sus dificultada el asunto, y si he de
hablar con franqueza. te diré que yo estaba una.
y mil vec arrepentido de haber tomado parte
en la famosa expedici6n.
Aquello no oonía fin, hermano. Los toros se
nos e capaban y era una de carrera desenfr nadas y locas, que se ucedían casi sin int-errupoión, que me sentía morir de cansancio.
P ro no había remedio.
-Veinte toros siquera, l'amo.
El'! é te un jercicio lleno de sensaciones y
gusto da ver la habilidad con que se manejan
para atraer ú lo brutos, juntándolos nno por
uno para llevarlos después á donde quieren.
Ello e que no esca ean lo peligro·, pero
bien vale la l)ena. el afrontarlos 1 pues se ven cosas oberbia que nosotros de conocemos en
absoluto.
Al desemhocar en una plazoleta, vi dos toros
que luchaban. bajo el testuz, inclinado el cuerpo hacia adelante y enlazados los cuernos.
Caminaban lentamente, sin !.apararse, hasta
apoyar u. cuerpo contra el muro de un je.cal
qu
encontraba a 11 í como abandonado en mitad de 1a llanura.
Los toro que conducíamos empezaban n. inquietarse y miraban á los c.ontendiente bramando.
Procuramos apartarnos de allí dando un ligero rodeo. Entre tanto el techo del jaca.! rechinaba como i e tuviera, próximo á dermmba1·s bajo 1 formidabl empuje, y una mujer

tendíase la cerca que limitaba la pista, y á la
izquierda la car1·etas de lo campe. inos y lo
techos de la ca ·uchall de los labradores se
ofrecían á lo curioso·, que comenzaban á llegar de toda part s para pre enciar la fie ta.
El dueiío de la' Hacienda ' la patrona., mi
padre y mi· hermana: no tardaron en presentarse, y lo. rancheros apostados •1 1a puerta d l
corra.}, firmes sob1·0 los caballos, como clavado en la, teja de la illa, esperaban impaciente· la alida del primer toro.
Bajo un ol de fuego agitábanse inquietos
lo curiosos. La sombrillas de eda de las señoritas atraían la.s miradits d la. encilla ·
muchachas d la ald a, con sus vivos colores,
como grande amapola· muy abie11a.s y sobi-e
la · carretas, el oleaje de la faldas que el viento hacía flotar ponía sus tonos vivos y alegres

salió de allí, desolada, loca, de. cubierto· lo·

sobre el fondo verde de la lla,nura,

brazos morenos, en una mano el textlal y cho-

creando la otra el agua blanquizca de los machigües.
-¡Demonio de anima.le !
Y arremetía contra los tercos gla-diadore ,
arrojando con furia lo,; gojarros que recollia.
del suelo. Loja!rÓ pon r término ú. la lucha, )' To
do· bnltos mprendienm ,eloz cal'rera, catla.
quien por su lado, :in lllÍl'arse tan solo cambiando de de lejos la amenaza de su · roncobramidos como las palab1·11.s de dos· hombres
que se odian lÍ muerte.

.................... .............................

Con el ol ó, media ca,rrera, llegamos por fin
a~ término de nuestra jornada ) t)ronto estuvieron los to1·os en el corral, que e tenía ya
listo pa.ra el coleadero.
La puerta, asegurada por la trancas, ahríase sobre la dilatada campiña.
la de1·echa

-¡ V amo

mocha.cho !

Martín se acercó á la puerta, manejando con
11oltura el brioso caballo; las trancas salieron
de la agujas y se dejó libre la salida, al primer
toro.
Paseó con rapidez los ojos á uno y otro l ado
y en sPguida partió como pit&gt;di-a que dispara la
honda, sin a1Htrtar ·e de la ct&gt;rca .
Y allá va Martín, t ndido el cuerpo sob1·e el
raballo qu azuzaba con l a cuarta, y en r&gt;os
uvo los otros, veint('I, treinta jinete que corrían á. escupe, gritando como locos.
Martín lleva.ha á todos l a delantera. Hubo
un ini;tante en que su cal,ailo ., el toro pat·ecieron unidos en su can· 1·a Yertiginosa. Lo vimos
inclinarse m,is aún para llO¡,rnr la cola, é ir~ié-udo~e en qe~ruida. carg,í el cuerpo l1acia la.
LY.quiel'da y el toro rod6 entre una nube de
1&gt;olvo y una terupestacl de gritos.
,'om ienclo con aire de triunfador. recihió
, fartín lo · aplauso· d la concurrencia. cle~pojándose del pesado sombrero al pasa1· ú•ente á
ln paLrona. muy pálido, sin atreverse á mirarla. pero d iciendo en su int i-ior, yo lo abía :
-¿Viste? Pue · todo es por ti.
En una salida del cahallo, el sombrero e. capóse de entre su · manos. Al inclinar e para recog, rlo feliz con hallar oca. ión pa1·a lucir su
habilidosa mae tría d charro, le vi fruncir el
ceno con disgu~to, mitmtras me decía acercándose:
uén abe lo que me pase, 1'8lllo.
-;.El sombrero?
-Sí , el sombrero: ·onde muy mal agliero estas cosa.-;. En fin, que D ios me a.rude.
Martín, empeflado en ser el h0roe de la jornada, tomó de nuevo la clelanttira al ~alfr el segundo toro y ije lanzó á t:iscapt:i. cogiendo la.
cola ca ·i en seguida. Pero el animal 1·a un
tanto la.dino y malicio,o: eutie. aba el raho metiéndolo entre las piernas v corría como el
viento.
'
'úbitawent el caballo de "\fartín di6 una
vuelta obre ·í mi mo y cayó por tierra, arra ·trando con igo al jinete, que quedó d bajo.
Los compañero' enardecido por la,; ~alvajes
emociones de su juego lavol'ito, continuaron
sin detenerse. No otros e.·cU&lt;;hií,bamos 11 nos de
congoja el redoblar de lu.s pezuilas contra los
guijarro , y Yimo de ·pué~ mudos de terror,
cómo pa aban por encima del iuf li7; atmpellá.ndolo, d strozando su cuerpo, mientra - el
caballo, que había con. gu ido levantarsé alejába.se por los barbechos en un galope frenético, azotando contra sus flanco los e ·trihos.
En seguida, t odo el mundo se precipit6 al funesto lugar en donde ~factín, tendido p01· tierra, con el _cuello torculo en una cont.racci(m
hOl'l'ible, deJaba scapar de su boca. un ronquido que crispaba los net·vios.
Beatriz, fa patro?a ~é de las primera en
llegar y pre ·a de 1nfinita angustia, inclinaba
su cuerpo sobre el mayordomo.
- ¡hlarLín! ¡Martín! ¿M oves?
Sí í l a oía. Y o vi cómo· sus ojo. la buscaban en ~ supremo esñierzo, girando clentro de
las 6rh1tas: cómo apoyaba los talone contra el
suelo! encorvándo 1: con_las de ·esperada contraCClOne d~ un epil~pt1co; vi cómo ala.rgaba.
su :n:iano ~acm Beatrtz, y cómo de. pué· quedaba. mm6v1l muerto. conservando en la zarpa.
f&lt;_&gt;rnida 9,u~ e agitaba en una po trera convulsión, el lirio p r!umado que sólo con la muerte
le traía la ventura.
Hablaremos máB tarde largamente. Permite
que pon~a aquí punto final.
Tu amigo qu te abraza,

Enrique.

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Dmcn. sería, ciertamente, seíialar con exactitud el &amp;ño
en que se publicó el primer 1&gt;eriódico que hubo en Nueva Espaila. Estableoid&amp; desde antes de 1538 en la c&amp;pital de la Colonia. (1) la. primera imprenta. que existió en el Nuevo Mundo, el origen de las publicaciones periódicas se pierde, no obstante, entre el cúmulo de datos diversos referentes á hechos de aquella época, que han e capado al alcance de lo historiadores, y sólo se sabe que más de sesenta
a.fios después de haber e dado á conocer en estas tierras, por Juan Pablos, el portentoso invento de Guttenberg, comenzaron á imprimirse algunas hojaIJ volantes, en las cuales aparecían, por lo regular, consignados los sucesos más notables de España y de otras
naciones de Europa. Más ta,rde, l as hojas volantes. que al principio llevaban
como título el anuncio sólo de los
asunt-os q_ue trataban, t-omat"on el nombre genet"ico de "Gacetas," y ya en
el año de 1673 se publicaba en México la " Gaceta Nueva,'' periódico que solía. ofrecer á sus lectores noticias tan fresca y sensacionales, como el "Compendio de lo sucedido por mar
y tierra con las Armadas de Inglaterra, Holanda y Francia.. Y los
suces os c.iue por tierra ha tenido el Exercito del Ohr1stianissimo Luis XIII, Rey de
Francia, en el Año passado de 1672,"que apareció en el número que reproduc uno de los grabe.dos del margen.
Estas publicaciones, que como observa. el Sr. González Obregón en su libro citado, deben considerarse como los
primeros periódicos que vieron la. luz en la Colonia, no tenia.o sei'ialados ni día ni mes fijos para. su aparición, y sólo se lanzaban
a.l público al recibo de las nuevas, más 6 menos interesantes y -veríd ica.s1 de que eran portadoras en aquello· tiempos 1as pocas naves que arribaban a.nuestras costas.
Con fuentes de información tan exiguas y con elementos materiales tan reducidos porque es de u poner e que muy reducidos eran los que tenían á
la. mano los periodi. tas de entonces no e de extrañarse la lentitud con
que avanzaba en sus primeros paso la prensa virreinal. Sin embargo, el Dr. D . Juan Ignacio astorena y Urzúa logró emprender la publicación refular y m·denada de un nuevo l)eriódico-- la ''Gaceta
de México' -imprimiendo de él seis números consecutivos, que corre pondieron, respectivamente, á los meses de Enero á Junio
de 1722.
Publicó e después la misma "Gaceta de México," por D. Franci co Saha,gún de Arévalo Ladr6n de Guevara, desde 1'728
basta 1739, y por D. Manuel Antonio Valdé , que pudo sostenerla. sin interrupción de ele 1784 ha ta fine de Diciembre
de 180 , dando un ejemplo, de conocido a.ún entre u colegas de una constancia en la empresa y de una. abnegación verdadera.mente extraordinaria .
En la segunda mitad del siglo XVIII, época en que las
ciencias y las artes recibieron saluda.ble impulso en
España y su colonias, gracia sobre todo, á las
ideas liberales del Rey Carlos
florecieron en los
ca.ropo del periodismo colonial, dos hombres de
taleut-o y de mérito indí cutibles: en 1768 apareció D. José Antonio Alza.te con su "Diario Literario de México;" r, en 17~2 D. José Ignacio
Bartolache con su 'Mercurio Volante." Su -

III,

(1\ González Obre,g'Ón.- "Méxlco Vieio." pág. 503.- De
esta obra están tomados los dato,&lt; prlnci.Dales Que
contiene este artículo.

D. Jfanlld .4'1.Lonto Valdta. redador de la

"GaMa de Mt:clco".

Ula RBVOIUfilÓD 06 lfld606Il06Ilfila

primida la publicación de su ''Diario,' Alzate hizo imprimir por u cuenta (1772) una boja de "Asuntos Varios
sobre Ciencias y Arte , " que no fué má que el mismo
"Diario" con distinto nombre, y un _periódico que
nevaba por titulo " Observacione sobre Fí ·ica, m toTia. Natural y Arte útiles' (1787} y que no tardó
mucho en desaparecer. Alzatefundó, además, la 'Gaceta Literaria de México, ' que comenzó á publicarse en 1188 y que siguió editándose hasta el 2"2 de
Octubre de 1795.

**..

No fueron, que digamos, muy fecundos en
publicaciones periódica-s lo tres siglos de
la dominación espail:ola en México: el
horror á la Inquisición y al poder, puede
decirse ilimitado, de los Virreyes y del
alto clero, por una parte, y por otra los
escasos medios de que podía di ponere en un paí sujeto á. la. má.s oprobiosa servidumbre, para acometer
empresas que, como la del periodismo, sólo .florecen al amparo
d~ la libertad, no eran, por
cierto, factores muy apropósito para que el pensamiento se manifestara libre de trabas y de egoísmos y para que la prensa, ensanchando
lenta pero seguramente sus dom.mios, arraigara. en el suelo donde, andando el tiempo,
había de P.roducirse una revolución tan por.fiada
como terrible.
Lució el iglo XIX y sus primeros albores marcaron
una nuev_a etapa en el periodismo mexicano: en 1805, D.
J_ac~bo V11laurrutia fundo el "Diario de México," primer per1~d1co de esta naturaleza. que vi6 la luz en la metrópoli y que,
editado por el célebre D. Carlo María de Bustamante alcanzó una
vida de once anos. Este diario, en el que eg1ín dice 'el Sr. González
Obregón, "colaboraron los mejores poetas y literatos de esa época " entre !os cu ale cita á Nava.rrete, Sánchez de Tagle, Barquera, Ocho a D.Anasta 10, Lacunza y Barazábal, dejó de publicarse en 1816 cuando ya en Vera.cruz se conocían un "Diario Mercantil" y un "Jornal de Ve.racruz"
(1808).
Llegamos ya á la. época de la revolución de Independencía, al
período on que el sacrificio se sobrepu o á la infamia y en que
el derecho supo triunfar de la fuerza, y vemos por un lado propagar5e ~u ~~da5 de lu~ !111~ ~loattina,s de líl, sobe.r~nia, del pueblo
y lo prmc1p1os de la ¡u tiCJa eterna, mientra , preñados de
sombras, e esparcen los odios envolviendo en una atmósfera
de anatemas y de injurias, los ca.ropas que riegan con su
sangre, el criollo, q1;1e ~e levanta en armas contra sus padres espal'Ioles, y el mdio, qu se rebela contra la insolencia de sus dominadores.
D. Francisco Severo Maldona.do r edacta en Gua.dala.jara "El De pertador Amiiricano, "que lleva la voz
del Padre de la Patria.1 en Diciembre de 1810; el Dr.
D. José Maria os puolica más tarde su 'Ilustrador Nacional" (Mayo de 1812), y D. José Manuel
Herrera funda, con el 'Correo Arnericano del
Sur, " el órgano de la revolueión, con tanto heroi mo como constancia so tenida por el g1·a.n
Morelos.
Maldonado, uno de los hombres más sabios que ba producido el país, fué un defensor acérrimo de la Independencia. y el

D. Carlos Jl. ele Bustam Mll tdllbr del
•·]);arlo de Jltzico'~.

�Dooumentos Históricos Notables,

primero, entre los mexicanos, que conoció la
F.conomía Política y escribió sobre ella (1) popularizando sus principio en "El Fanal del lmpel'io," que fundó y sostuvo desd 1822 basta
1823. o, , sin mál:i elementos que su elevado
ingenio, fabricó él 1ui roo los tipos necesario·
para la impresión de su " Ilu trador," cont11,J1do, para ta.n ardua empresa, como únicos materiales, con un cortaplumas y un trozo de
madera. La tinta de añil con que apar ece impre o el número 4- de aquella publicación, que
se con erva actualmente en el l\lusco Nacional,
fué hecha también poi· aquel hombre ilustre,
cuyo recuet-do vivirá sie,mpre en la. Historia.
Posteriormente, y en pose ion de una im1,renta
provista ele car actere de plomo, os siguió iublicando su periódico con el nombre de ·El
Ilustrador A.roet•icano. ·
Después aparecier on, sucesivamente, el "Semanar io P atriótico Americano " del mismo
Dr. Cos y de D. Andrés Quintana Roo; los
" ,lamor&lt;'s de la fidelidad americana ó fragmentos para la Historia, ' de D. José Matías
Quintao.a-publicación qu le Yalió á su autor
ser cargado de cadena · y enviado tí. lo calabozos de San Juan de Ulúa;-y el · 1 8emanario económico de noticias cul'io;;as y erudita sobre
agdcnltur11. y demas artes y oficios," de Don
Juan María Wenc:eslao ánchez de la Ba1'quera. Este nota.bl escritor r edactó a demá 1 • 'El
Mentor Mexicano· (1811), "El orreo delos iños" (1813), El Amigo de los Hombres" (l 15),
el ' Ambigú l\Iunicipal de Nueva España (1 20
y 1 21)1 y, consumada la Independencia, ot1·as
hojas periódicas, cuyos
nombres pu den consultarse en el libro ya referidu
del S r. Gonzál8'.1 Obr gón.

Ocioso ería dar la lista
completa de la numerosa
publicaciones que á la
ombr a de los pr incipios
proclamados ,vor la libérrima Constitución de l 12,
surgieron en di ·tiutos puntos del paí . '·El Pensador
Mexicano,'' la • .Alacena.
de F r iolera , ·• ' 'El onductor Eléctrico " ¡ 'El
Amigo de la Paz' y ele la
Patria ," ' 'El Hermano del
Perico" y las '· onve1·sacione del Payo y el Sacristán' (esta · tres últimas después de hecha la.
lndepeudeocia), .de D.~José Joaquín Fernández. de
(1) " Los BiJos de falisco,"
oor el Dr. D. Agu~tín llivera.

Pá&amp;', 53.

t..

·¡ Grao fortuna por cierto para la América
que te nos entroniza ·e , pobr e pillo1 volviéndote
otro rey Mida , quien todo quer1a que fuese
plata para él, y en ju ta pena ·e moría de hambre, por que no le daban de comer ino pura
plata! Yo para ti y todos conmigo te hemos
destinado pwi·o plomo, y puesto que cual fier a
ancla por lo bosques, con plomo te cazaremos" (1).

***
Es indudable que en la brev r seña que acabamo de hacer, faltan mucho detalles l' aun
nombres de periódicos y de periodistas cie los
tiempos del Virr einato y de la época de la r evolución de Independ ncia; pero no .·ería posible, en los e. trechos límit,es de un artículo &lt;:O•
mo éste, darlos á c-0noce1· todos, ni, mucho menos, entrar á cada paso n con ideraciones
que forzosamente distraerían Ja atención del
lector apartándola del objeto principal de
estas lineas.
Bástenos, pue lo que
hemos dicho para que el
lector se forme siquiera
una remota idea, de lo
que fué la pt nsa bajo el
yugo de la. dominación e pa.uola y del en anche verdaderamente extraordinario que alcanzó á partir de
1810, fecha. que marca en
nuestra Historia el principio d una era. en que,
tras lar go años de lucha
y de revueltas, surgió al
fin la República., grande y
gloriosa.

T. G. U.

(l) .Rlvera,- Prlnctplos iliftleos sobre el Vluelnato de
ln uevo. Esptül.&amp;,- Tomo III,
pág. 287.

l

EL ANTI HIDALGO.

. CARTA PRIMERA
De en Dr. meiucano al .8r. D l\,1'
•
.
a, ex-Cura ele Dolores
's
•gdacl H1daf~o CostiC· ·
, ex- :icer ote de C ·
rrst1,mo, cll-Americano
H b
nsto, ex,.
ex- om re y
¡1srmo
apa!az de S:i.!t d
,
encraca ores Y Asesinos.
Conversio11 dt tu ¡,;¡..:i:·1. a/m,1;
• dtgr11tl11c/()11 ., ~
; a crea,

r

CO!U~fO roLIT iCO i&gt;CO ·fot1CO DE GUADA·

"º Dll

..... ....... ..................... ...............

Entre la. publicacione contrarias á. la. cau a.
de la Independencia . ólo mencionaremo en
obsequio d la brevedad, el "Anti- Hidalgo 1 '
uno de los pasquines más asquero os que b a yan vi sto la luz pública en México durante la
guerra de emancipación. R te periódico que
esta~a re&lt;l:a~tado por Fr. Ra~6n C'a~au. 1
monJe donnmco, Doctor y 'atedratico de 'l'eología en la Universidad de México, 'alificador
del a,nto Oficio. Obi ·po in 11artibus de Rostin,
con agrado en 1 Oi, y por último, Arzobispo de
Guatemala,t e imprimió en México por los años
de 1810 y lisll.
No resLtimos á la tentación ele tra.n sc1·ibir
íntegros algunos párrafos del "Anti Eidalo-o,'
9.ue bastan, p_or. sí ·olos, para patentizai!" lo
mnoblE' sent1m1entos que animaban á 'asaus
con respecto á Hidalgo, y su odio irreconciliable hacia lo insurg nte .
Dirigiéndo e al P a dre de la Patl'ia, decía el
Arzobispo de Guatemala: · ¿,Que dijeras si alguno ~e lo que hoy persigues, valiéndose de
tus mismas ar ma~ y doctrina sanguinaria s,
hubie:e, en otro tiempo, rob a.do y destruido el
tenda3on y rnncho de tu padre: hubiera declarado g~erra á tu iamilia. semiespañola; hubiese a.sesma.do á tu padre roto las costillas á tu
madre y perniquebr,ídote á ti, perdonándote olamente la vida?" .... 'Aunque la tal inju 'ticia
nos habda pre ervado á todos de uno de lo
mayores a. esino- y tiranos" .. .. . "Ma Yaliera
que en la. cuna te hubiera sofocado tu misma
madre. "
Y más adelante: "El fanatismo de tu irreligión y rebeldía resonó en los templos v calle
y en los b~rdeles" (de Guadalajara). ,rcon un
papelote nnp1·eso convoca te á todos los malvado á que te die en ayuda " ..... "Acabó de
amansar ·e tu ira fulgurante con l a improvi a da el?-trada de ~ qll:erida Quiteria. y de las dos
obrmas del licencrndote, que te dijeron eran
la.s once de la noche, que e enfri11.ba la cena" ... . "y abrazándolas fue1·temente aliste á
cenar (aunque ayunaba ) tu aco tumbra.do plato de r~bo _de mestiza. Por estimulante y por
19:- a.lus10n 1n:decente que hallas en este guiso
~c~n tus co0:11ero que lo prefie1·en al cremole,
01p1ano y chiles rellenos, aunque son t ambién
vlatos favoritos . ..

Núm. 4·

3 0 2 . F ..:1

"Jesucri to" ........ "nos manifiesta cómo nos
hemos de manejar con el tt'uidor Judas ba ta
que él se ahorque ó lo ahorquen. ,Se&lt;t esto Sl!/lundo, pal'a evitar te el delito de l a impenitencia final
y de un dese perado suicidio."

***

-=--ET. nE. PERTADOR AMERlCANO,
UX:AU DTL J crv ,1

····· ·· ······ ................................... .

L izardi,á quien T)ersiguieron iempre el Gobierno Vir1•einal'y el Tribunal-de)atlnquisición; la
' ·Abeja Poblana · y ' 'El Redactor Poblano.' de
D. J. epomuceno Troncoso: ".El Juguetillo, '
''La Abeja de Chilpancingo' y ' ·El Z nzontli ' 1
de Bustamante ( después publicó 'La Voz de la
Pat1·ia, ' "La :Marimba,' v "La Sombra de Motecuhzoma Xocoyotzin' ' );·• 'El •relégrafo Americano" J/ otros mucho periódicos de di ·tintos
matices y tendencias ~ini 1·on en aquella época
ú. enriquecer los campos de la prensa.

181 1 ,

e

,

o

~aro estos títulos y dictados
If!Je su~ justos votos un iodi~~Jc to.u to mereces' te
'fi;,4 que honras lfamándolo: mm f -·11 uo ~e esrc Clamtro
hablar contigo dehier• • b., ,.,a de igr.ori1111,•.•. Para
· •
•• s.1 er ea q ·
qual es el Je11guaae c¡ uc
. d
u~ eres s.:ibio, y
"
&lt;mu en es me··
gu.: mas te picJ y hiere M .
. ~or • Y el estilo
lo que tú sabes; si al¡tu~a 6.1, c_o nfi.:sotc que r o no sé
que por tu antiguo titulo de B~in~un~ d.: las cienci:is
ra logrnrlo; ó :iJ,,una ó ri'
acbdler aprend~rias ('13. de hs que podri;n scrvirt~ng;aa mas hurnilJ c y Uana
r3 ser.Is teóJ 0,,.0 e"~ .
e aJoroo. Ignoro si :iho,., 1 =oa1sr:1 ó n~da. 51. h b
sagrada Escrilur~ qu
'
· •
u ras lddo Ja
gls; 'ó si los Cánohcs e sacrd1leg.irnente des¡,r&lt;'cfas y nie•
. lu y atropell.ts
'
vio
" ~agra os , que escau dalosameotc
d
· ..e me oculta ~amb'
.
o en veinte a iios al
.
h:n , s¡ has day Doctores de la I Ig~na ,º Jeada á los S3ntos Padres
blfa' y á los A
g esn' a los Ex¡,ositom de l.a lli
,.
utores de 1a Moral . .
·
•
1 emas de :iqu•llo·
, .
'
cusn:rn.i, pues bbs' .
' ,, e 1nsu1tas 2 estos
Y m1tX1mas abominab! 5..
con tu conducta
tra sJbia Legisfacioo . es. '• que no ~as saludado nucs~
~uc eres peregrino :n ¡~eh;~~ enucndes do! politic-a,
J,ltnas un buen füós fi El
ua, y que no has ld de&gt;
0 o,
ro~o uso del breviario 1 ha.
-~

P ROOLAMA DE MORELOS Á LOS HABI'l'..,• NTES DE ORIZABA 1 EXHORTÁNDOLOS Á QUE ABRACEN
LA CAUSA INSURGENTE,-PRIMER.A P ÁGIN A.
(Dé la rol1cci6n de docum,mto., hieórico8 d,/ .,Sr• ...
,,c. G1maro Garcla).

�PROCLAMA DE MORELOS DIRIGIDA Á LOS HABITANTES DEJ ORIZABA.-SEGUNDA PÁGINA.

¡FILIGIDA! (•)
{DEL CONCURSO DE CUENTOS Y EPISODIO

HISTÓRICOS ABIERTO POR &lt;EL MUNDO ILUSTRADO&gt;)

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N el horizonte lejano, má allá de la niebla formada por el humo de la pólvora, rasgada por los zigzags a-n&amp;11inolentos que
producían lo di paros, se hundía el sol en un 1ecbo de púrpura, sañudo y fiero como si le disgu tara la carnicería en que
se empeílaban Jo hombres.
E1·a el séptimo día de una lucha tremenda so tenida entre. itiados Y sitia.dore : la. victoria, indeci a, no parecía inclinarse ni por lo olda.dos
di ciplinados que defendían la plaza en nombre de su rey ni por los reclutas que al mando d Osorno saci•ificaban us vidas en aras de la Independencia Nacional.
En la árida llanura triste y sola1 se e tremecían los insectos con 1 fragor leja.no del combate· la quietud que preced á la noche tenía algo de
siniestro y los magueye , en apretadas filas, em jaban sera arrodillados que elevaran su mano al cielo implorando piedad.
.
Las po iciones de lo. t•eali ·ta
i bien defendidas por número relativamente e ·caso era.n formidable ; en ta.oto que los insurgente" sost nfan el
sitlo á cubierto de imperfecta obras de zapa y resgu.ardándo con l~s
ruinas de la chozas que habían sido derribada pot• el cañón, en los primero asaltos.
La lucha estaba en todo su vigor: los itiadores reducían cada vez más
- el círculo de hierro, y los eombatientes llegaron á estar á tan pequeil.a
distancia, que e distinguían los rostros enfurecidos de los que peleaban
por las di tintas causa .
De pronto un ancia,no r alista oldado de un pelotón que re is~a el
ataque rodilla en tierra, e irguió en toda la extensión de su aventa¡ada
estatura: us ojos fulminaron un rayo de cólera suprema· u manos convulsas ujetaron vigorosamente el fu i11 que e tiró á la cara, '/ haciendo
blanco en un punto cubierto por pareaones ruino o:s, disparo una vez,
otra v otra más.
Su 'actitud apocalíptica su ademanes sombríos, la fiereza de su expreión y el estupor que causó n uno y otro bando que un hombre despreciara la vida, e:xponiéndo e á. er acribillado por las balas insurgentes,
suspendieron el combate por breve instantes.
Y el anciano, avanzando resueltamente con el arma al brazo, como el
cazador n acecho, se detuvo á diez pesos del paredón:
-¡¡Maldito seas, hjjo de mis pecados!l- barbotaron sus labios ennegrecidos por la pólvora.- ¡¡¡Tú, que te rebelas á tu padre y á ru rey, maldito seas!!!.. ....
El hijo, un manC6bo insurgente, mudo de esl&gt;anto y de terror ante la
tremenda vi ión del padre que le maldecía, recibió el proyectil en mitad
del pecho, abrió lo brazos y cayó para. siempre......
El ol se hundía. en un lecho de púrpura; la noche comenzaba á extender
su tachonada clámide por el azul sombrío del firmamento; los magueyes
de la llan~a, en apretadas fila , emejaban religio as en oración. 1e.:va.~tando al cielo su piadosa ruanos, y cuando la esquila de un templo m isible y lejano tocaba el Anvelus el alma. del Anáhuac, conmovida, recibió
en su eno al humilde pa.tr10ta que había muerto á manos del mismo á
qui n debiera. el er.
Junio de 1904.
Lema: "Re1111um meum non est buJus mundi."

.

. ..

(") El hecho~ aue se r eller ste e11!sodlo tuvo luirlll' en el sitio de Aplim, t&gt;n dlclemt;re d J lli: lo l"efier Dou Lucas Alamán cu su Illstorla, )· Jo confirma Zamacols en el
tomo X. pág. 47 de la seya..

lleconoclmlento de la Independencia de M4xlco por España.- Facsimlle de la 61tlma página del Tratado de Paz celebrado entre el Gobierno mexicano
y el de Doña Maria Cristina de Borb6n en 1836.

Documentos Históricos
MUNDO !LUSTRADO ofrece á us lectot·es,
en e ta edición eictraordinaria, las reproducciones exacta dedosdocumento b1stóricos de valor inapTeciable y casi dt&gt;sconocidos en el país: uno de ellos e el tremendo
edicto expedido contra el Padre de la Patria.
por los inqui idores de la Nueva. Espa,ña en 13
ae octubre de 1810, y el otro la proclama que,
enoontrándo. e frente á Oriza.ba (ciudad que defendían los realista¡¡), dirigió el héroe D. José
María. Morelos á, los habitant-es de le. pobla-

ción exhortándolos á que abrazaran la causa
de la Independencia.
El edicto de la Inquisición de México no es,
en suma, má que la demostración terminante
y clarí ima. del P.rofundo odio que lo indivi•
duos de aquel tribunal sentían por el héroe de
Dolore : se formulan en él los cargos má terrible contra Hidalgo, acusándolo de hereje,
a.pó tata, edicio. o y ci ·mático, y se llega hasta á amenazarlo, en ca.so de que no compat•ezca
ante el Santo Oficio, con la relajación en estatua!

Este curio fsimo documento, cuya l otura encarecemos á. nue tros abonados, e tá firmado
por el Dr. D. Bel'nardo de P.ra.do y Obejero,
por el Lic. D. Isidro Sainz de Alfaro y Bea.u-

mont y por el Dr. D. Lucio Calvo de la Cantera., como Secretario. Tanto el edicto, como la
proclama, forman part~ de la. magníftca. colección de documentos históricos que posee el
Sr. Lío. D. Genaro García.

*

Además, damos á **
conocer en este número
un tac imile de la. última página del tratado de
paz celebrado con E paila en 1836 y en virtud

d~l cual est!\. nación re~onoció la Independencia de u antigua coloma. El tratado se nju tó
eJ?,tre D. 1li~uel anta i\Iaría, Ministro df'l Gobierno Mextcano en Londres, y D. Jo, 6 l\.lAria
Calatrava, Presidentoe del Consejo de :Ministros
de la Reina. Doila María ristina de Borb611,

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                    <text>ELPEÑON
Un gran establecimiento balneario.
Las mejores aguas minerales
de mesa.

N

O-vamos en este artículo á presentará nue tro lectore la historia completa de los
manantiales del Peñón, célebt·es ya en todo el
país por las propiedades curativa que de de
tiempo inmemorial se le reconocen, ni, mucho
menos, á, entrar en detalles con respecto á. lo
que, acerca ele ellos, se ha e crito por los má.s
eminentes hombres de ciencia de de la época
de la dominación española en México hasta
nuestros días. E ta tarea, que ha llevado á. cabo, con una minucio idad y una exactitud verdaderamente dignas de elogio el Señor Doctor Don Eduardo Lieéaga, serín, ciertamente,
muy superior á nuestras fuerzas y nada tendríamos que decir que no hubiera antes brotado de lo.: labios de aquel hombre en quien todos han visto una honorabilidad intachable y
una ilustración tan vasta como sólida.
Sin embargo, y para justificar el hecho de que
en este perióaico hayamos, en otra oca ión, conagrado algunas línea· al Penón, y, má todavía, para que se vea que al ocuparnos nuevamente de e e magnífico establecimiento balneario lo hacemos porque bien lo merece, extractamos en ·e!l'llÍda alguno datos del estudio
escl'ito por el°Sr. Dr. Licéa,g a, que juzgamos de
gran importancia.
Pasando por alto la descripción del edificio
que apa1·ece en el mismo estudio .V que nosotros
hicimos también ha, pocos meses. ptwa dar :.í.
conocer el lujo extraordinario que se observa
en todo · sus de~n.rt,tmentof! y el pe_t•f~cto ord~n
que allí reina, diremos que de los distintos anali. is que se han hecho de las aguas de que se
surten los baño . se de ·prende, de unn manera
clara y termin1mte que los mamtntia~es men~ionados con ·tituyen un excelente medio cu1·at1 vo
para determinadas enfermed.tdes. Esto ·e ha
visto combrobado en multitud de caso. y no
ejerce en México, seguramente, médico que no
hayn .tenido ocasión de cerciomrse d llo en la
práctica.
·

En efecto, se ha visto que las aguas que brotan al fíe del pequefio montículo cuyo nombre
lleva e balneario, dan resultádos excelente en
el tratamiento de lo males artriticos, y como
prueba de ello, podríamo preseutm· numero ísimos ejemplos. El reumatismo, la j.i,quecá ,
las neuralgias, las gastralgia y las erupcione

·l

cutáneas ceden, como por encanto. con el uso metódico de la aguas, pudiendo decir e otro tanto con relación á la litia ·is renal, á la diabetes azucarada, á la obesidad y á otros estados
artrítico análogos.
El Sr. Dr. Licéaga, en el importontL imo estudio á que no referimo , explica, con todá claridad en qué casos debe hacerse uso de las
agua del Peil6n para el baño y n qué casos
es má conveniente utilizarla como bebida.
Ent;re las enfermedadP,s para la curación de
las cuales se recomiendan las iiguas tanta vece cita.das están comprendida : los cata.rro
del estómago y del intestino, de la nari_z. y de la
faringe: las del hígado y de las vías lnhares, y
por último, la del aparato genitom·inario de
la mujer, la. de los huesos y las del corazón.
Lu. esterilidad, proveniente de determmadas
cau as, se curo de una manera tan rápida como
completa.
Ya se ve, por lo que antecede, que los manantmles del PeilÓn constituyen una fuente de alud inapreciable, á la cual deben acudir los en-

termos con la plena seguridad de encontrar el
alivio de sus padecimiento .

*
**

Nada tendríamos que agregará lo que dejamos consignado, si no faem porque es de justicia tributar un elogio á la empre a que hoy explota lo manantiales del Peilón. Deseosa de
que reuna el establecimiento la más apetecibles condiciones, tanto en punto á. comodidad,
como en materia de confort y elegancia lo ha
ido mejorando con laudable perseverancia, hasta. el grado de que la numeros{ ima. clientela
que á él acude día por día, no eche de menos
detalle alguno que se relacione con el más esCt'Uf uloso a eo y con el servicio má esmerado.
All encuentr3.1;1 los 9.ue acuden ú. bañar e, m_agnítica comida a precios extremadamente baJos,
salones de recreo, cuartos amueblados con verdadero lujo, si por prescripción del mMico n~cesitan permanecer días enteros en el establecimiento: c.apilla para el er"l"icio religioso, jardines muy bien cultivados y departamentos especia.les para. juegos permitidos por la ley. Semanaris.m nie-lo domingos-toca en los ba.ilos
una buena mú ica, dando lugar á que a improvisen en las afueras del edificio animada verbenas populares.
La empre a merece, cierta.mente, el elogio
que le tributamos.

Réstanos sólo hablar, aunque sea muy someramente, de la magnífica instalación que posee
la misma empresa para embotellar las aguasminerales que con tanto éxito explota._
La instalación comprende un ampho y hermoso salón donde, siguiendo los métodos más
modernos, se hace el embotellado en cantida&lt;l;es
fabulosa , pero que apena bast,an_para _satisfacer la engencia , cada día mus 1.1Dper1osas,
del con umo; un laboratorio de química_ amplia.mente dotado con todas las substa.nc19:s Y
aparatos necesa.l'ios pa.1·a q~e llene su opJeto
con toda. eficacia; y, por último, una. er1e de
bodegas, muy bien acondicionadas, donde se
guardan la cajas que se rei:;ervan para obsequiar determinados ¡;&gt;edidos.
.
Sin tenor de equivocarnos, podemos decir
que la aguas minerales del Peñón on, en la
actualidad, la más solicitadas, tanto por su
perfecto embotellado como por la propiedades cul'ativas que las distinguen. No báy en
México cantina ó restaurant donde no se encuentren, y muchísimas familias las toman
considerándola como la bebida más agra.dable
y más apropósito para la mesa.
La empresa emboteUadora--que, dicho sea de
paso y en ob equio de lo que deseen proveerse
de las mejores agua · minerales, tiene u desp~
cho abierto al público en la calle de Donceles
número 20-ha segnido la costumbre de instalar
por su cuenta1 en lns gra,odes tiestas de las colonias extrnnJeras, puestos e peciales donde se
expenden sus producto,. En la kermesse del 14
de julio, el puesto del Peñón fué uno de los que
más se distinguieron por su hermoso adorno y
de los que, con más frecuencia, visitaban l ·concurrentes al Tívoli. Entre las agua de me a
más exquisitas que se pueden tomar solas 6 con
vino, mencionaremos las de !rutas, que tanto
gu tan á lo consumidores_y que está.u prepare.das con verdadera pertecc16n.

..

**

Es indudable quo nuestros leetores, después
de leer este articulo, pensa,rán, ante todo, en
probar las agua del PeiJón ,. en hacer una visita á lo bailos. Tanto mejor; así quedarán
convencido de la exactitud de nuestras afirmaciones. ada veinte minutos parten, de la calle
de Cocheras, los trenes que conducen ha,sta el
este.bl cimiento y que emphian Pn el viaje, á lo
sumo, veinte minutos.

1":,

-

-

eumootAGU~~DEL PtÑOtt l:N LI\ ~-RM_t_m_nE-L14 OE. ULIO 19ZPJ.

�Una Visita á los Grandes Almacenes

"Al Puerto de Veracruz"
CASA MODELO EN SU GENERO

E

NTRE las numerosas casas comerciales con
quecuenta actualmente la capitaldela.Repúblioa, ocupa lugar muy seña.lado, tanto por
el envidiable crédit-0 de que goza en todo el país,
como por el incomparable surtido que encierran
sus almacenes, el gran establecimiento que en
la esquina de apuchinas y 2~ de la Monterilla.
se halla instalado en uno de los más amplios
y más bien acondicionados edificios q_ue descuellan en la parte céntrica y má:s tro.n. itodo. de la
Metrópoli.

Nos referimos á, "Al Puerto de Vera.cruz,"
ca a que hemos tenido, hace poco, oportunidad
dl'I visitar y que mucho ha llamado nuestra
atención. Recorriendo us amplios y hermosos
departamento , donde los con. umidores no saben qué admirar más: si la elegancia y el orden
perfecto con que están arreglados, ó la excelencia y variedad de las innumerables mercancía.
que en ellos se exhiben, hemos quedado, puede
decirse, 01·prendidos; sorprendidos de ver lo
que tras largos ai'los de perseverancia yde tra-

bajo han logrado los Sres. Signoret, Honnora.t y Cía.1 propietarios de la importa,ntísima
negociacion: hacer de u casa una casa digna
dela cultura de la Capital y acreedora áqueel
público le dispense su mayor confianza. E te es
el premio más merecido á lo afane de la honorable razón social, y en esto estriba sin duda alguna, el timbre de orgullo más legítimo de
que puede ufanarse.

• **

Bien merece "Al Pueiio de Vera.cruz" que
demos á. conocer, aunque á grandes rasgos, su
historia.
Este magnifico establecimiento fué fundado en

Fachada del Edificio.

1881 por los Sres. Signoret Hermanos, en la

Vista de la escalera príncipal y de los elevadores.

primera calle d la Monterilla. El constante
crecimiento de los negocios y la imposibilidad
de ampliar. hasta donde la necesidades lo re•
querían, el local que entonces ocupaba, obli~aron á sus propietarios á procurarse un edificio más extenso y mejor acondicionado, y pqco
tiempo despué lós almacene , que ya gozaban,
entre el público inteligente, de una fama tan
merecida como envidiable, quedaron in talados
en la casa de tres pisos que se encuentra situada, como antes dijimo. , en la esquina de Capuchinas y 2ª de la Monterilla. El edificio, con

ser mucho más amplio-que el que anteriormente
poseía. "Al Puerto de Veracruz," no fué tampoco bastante á. satisfacer las exigencias de la negociación, y fué indispensable ag1•egarle dos
casa más, vecinas al local: una por el lado de
la Monterilla y otra por el lado de Capuchina
refo:wándolas completamPnte, como e de pre~
s~rse,. par~ adaptarla al estilo y á la distri-¡::uc1ón 1Dter10r de la construcción principal.
Al Puerto de Veracruz, 11 tal como ahora se
~ncuentr:a, es idéntico, {&gt;Or lo que respecto. á su
-instalac16n, á los grandes almacenes de Parí .
Hecha esta disgresión, pasemos, con nuestros
lectores, á. recorrer los exten. O!l é interesantes
departamentos de esa casa, favorita del mundo
eleg!"lte. Los de tejid?~, paño., modas y ronfeeciones, son una po 1t1va maravilla: en ellos
puede encontrarse todo lo mejor que se conoce
e? artículo. ~e lo. ramos men~iouados y á precios extraordmariamente bajo · hay para todos
los gustos y para todas las fortunas. Otro tanto 1;1odemos decir de los departamento, de boneteria y lencería francesa. para señora y sobre
todo, del de perfumería, donde las dam~s má
exigentes hallarán ·iempre los productos de las
a~1·editadas c:i,sa Pinaud, Rog r Gallet, Lubin,
P1ver, Houbiaant, etc., etc., de procedencia
legítima, que forman el mejor v más completo
surtido que existe en la 'apita]:
Di¡,rno también de visitarse e. el departamento
de accesorios, como iapatos para señores eñoras y nii'los, y para ciclistas, que la cas~ importa directamente de las má afamadas fábric.a de París, Viena y F.sta&lt;los Unidos, y que
tiene anexo un ·aloncito especial donde las damas, atendidas galantemente por una eñol'ita,
pueden probarse el calzado.
Además. cuenta "Al Puerto de Veracruz"
con magníficos surtidos de piezas de mantelería, sábanas cobertores, etc., etc., y con ~randes salones donde se exhibe, en materia de
muebles, lo más artístico v más bien acabado
que pueda desearse: ajuares para sala eomedor y recámara: escritorios, mesitas. rinconeras. armarios·, todo de procedenl'ia france~a é
it:~liana, todo de calidad inmejorable y de buen
gusto.
La exhibición de tapetes, alfombra cortinas, portiei:s y ,otros objetos para el de~orado
de las bab1tac1ones, es clicrna también de llama; la atención tanto por"' 1a variedad de los
estilo . como por la perfección de la becbura
que se nota, desde luego, en los diversos artículos que allí se encuP.ntran.
En cuanto al departamento de ornamentos
P!1l'ª iglesias, e también notable: está esplénd_1damente surtido, y sus existencia de dalmática , casullas, bronces, estatuas, adornos,
etc., etc., pueden considerarse como las más
va tas y más valio a que 11aya en México
Ig1,1a.lm~nte, ' ~ Puerto de Veracruz ' p~see
lln r1quís1ID0 surtido de paraguas, sombl'illas
y telas de toda:, clases, comprendiéndose entre
éstas, desde lo. más corriente hasta Jamá~ fina.
Tratandose de géneros de lana y de eda. y en
general, de artículo. para confoociones: .',Al
Puerto de Veracruz' no tiene competenL"ia en el
m rcado. Lo .ombrero pat·a señoras y señoritas son la última palabra de la moda: durante nuestra --,,j ·ita l:Í. los almacenes, pudimos convencernos de ello, viendo allí reunidos los más
bermo o· modelos y los e tilo: m&lt;Ís artísticos.
En materia de corbata y camisa para cahalleros, la casa cuenta con tall res especiales
do1;1de se confeccionan esto artículo con materrn le excelentes r de la mejor procedencia.

•

** no nos es posible en
Para concluir, y ya que
tan corto espacio, de:,cribir los grandes alm~cenes de q\ie nos ocupamos, ólo ag-reo-areruos
que 'Al ~uerto de Veracruz ' abastece; no sólo
una ~ons1derable parte de la población, sino
también 1í. gran numero de ca ·as comerciales
e tableeidasenlosE.·tado, atendiendo, asimismo, con .to&lt;la eficacia y exactitud, los pedidos
que contmuameote le hacen multitud de familias
radica.d~s ~et•a d~ ~I~xico. Para ~l reparto de
mercanr1as a donncil10, en la Capital, la casa
cuenta con elegante carruajes tirados por magníficos tronco .
Por lo que ve al servicio de dependiente.
en los almaceneg, sólo diremo que el personal
e tá. formado por empleado tan competentes
como COl'teses: el buen trato que recibe la clientela ,Y las atenciones de que son objeto, en lo
particular, los numerosos visitantes de la casa,
así lo acredita.

•
••

1:,~s S:es. Signoret, Honnorat y Cía.. merecen
felic1tac!ones muy inceras por el grado de
prosperidad á que1 gracias á sus esfuerzos, se
encuentra. fo casa de que son propietario .
Con nna repu~ción y un crédito i:;ólidamente
fu~dados, y siendo, como son, accioni tas y
miembros del 'onsejo de Administración de
'?,egociaciones tan importantes como las de
Río Blanco,'' "San Ildefonso" "La Abeja."
Y el "Banco de Londres y Mélico," debemos
tenerlos como !l. unos de los hombres más directa Y poderosamente influyentes en el desarrollo
co~e.rcial del pafa.
ÜJ&amp;lá. que, como lo merecen los Sres. Signoret,
Honnorat y Cía., logren siempi·~ ver coronados
sus esfuerzos por éxitos tan lisonjeros como
los que hasta hoy han alcanzado.
Detallo dol Departamento do 41fo1T1bros 1 Tapleoria.- Uno de los ~ltndoros.

Entrada ºprlnclpal, 2a. de la lllonterllla.- Lrenzos blancos d1,:11no

v

Departamento de muebles para sala, rec6mara y c~medor.

algodón.

�El Bu~o T ooo; 5· A.

"El Almacén de los Minos"

NOTABLES PROGRESOS

Importante Ca sa Comer cial

distintas ocasiones se ha ocupudo este
ENperiódico
de la gran F~~brica de igarro
que, con el nombre de ''.El Buen Tono,; ~iene establecida en la C11,pltal de la Repubhc_a
una de las C'Ompa.ñias industriales má.s prest1gi11,d!1.s y má poderosas que operan en 111,
plaza,. ·
,
Siempre hemos reconocido que El Buen
Tono,,. , A., va al frente _de todtts las negociaoiones similares que eX1sten en el país: y
unas \'eces desot"ibiendo us mt:tgnífico salon~s
de elaboración, y otras enumerando_ los _continuos triunfos alcanza.dos por su mfat1gable
propulsor D. Ernesto Pugibet, en lo va 'tísimos ciurrqos de la competencia, ''El Mundo
lJUBtri:ido • hlL hecho pitt~nte sus progresos,
encomiándolo!'! debidamente y presentándolo
como ejemplos muy dignos de imitll.rse1 á las
neo-ociaciones de!.eosa - de ulcanzar el mas alto
gr-:do d prosperidad.
'El Buen Tono," S. A., ofrece en México
uno de los testimonio más ola.ros de lo que
puede la perseverancia,r el tra,bajo_: su capitt:tl
"oeial ha ido aumenta,n dose contmuamentepruebit terminante del e tado bonancible en que
e encuentrd,n los negocios de la compailfa- y
la. exportación de sus productos es cada vez
mucho má,~ con ·iderable. La fábrica, como proveedora del Gobierno francés, e tá ventajositmente acreditada en Europa y muchos on los
mercados del Viejo Mundo donde sus producto encuentl·an demanda envidiable.
Justo es reconocer que esa demanda. se debe,
en gt·an part.e, á la distinciones de que "El
Buen Tono," S. A., ha sido objeto en los torneos de h~ actividad y d.el ~~enio ~umauos;
puE1s lontismoen lagra.nExpo ·1016n Universal de
París de 1900-donae obtuvo el premio más alto-que en otros ce1·támenes, la fú.bric1t, ha. podido comprobar la in 'Uperable calidad de su
elaboración haciéndose acreedora á lns recompensns má · valiosas. Y justo es también proclamar que "El Buen Tono,· S. A., no se bá,
dorm.ido--perdóneseno que u ·emos de una kase vulu1w- -sobre sus ltwreles: á cada. nuevo
tl'iunf;conquistado, corresponde con un nuevo
esfuer-40 que tiende á mejo1•ar sus productos y
á baéer que la fama de que é to gozan sea cada vez más merecida y má grande.
Por lo demái;, es perfectamente tlbido que
los valores fundadores de la com1rnñia se ('Otizan en la plaza á precios muy 11,ltos y q~e, ~aCiA.!i al auge en que se encuentr,~ la negoc10c1ón,
han podido repartirse iÍ los acciooü;tas dividendos muy con ideruble . E ·to viene á demo' trar, de manera harto elocuente, la si~bia direcci~n que h,i ~a_bido ~primir al n~gocio el ConseJo de Admim~trac16n, en que figul'an: como
Presidente, el Sr. General D. Manuel González

Lic. J. D. Ca asús y Lic. Sánchez Gavito (jr.);
como Director General, el r. Ernesto Pug1bet,
y como Subdirector, el Sr. Andrés Eizagvirre.
,.._

***
cuanto á la magnitud

En
y capacidad de l~s
t11,lleres de ''El Buen Tono, ' ' bástenos demr
que en ellos encuentran colocación, ordinariamente más de mil dosciento obrero empleados e~ los departamentos de máquinas, ~nvoltura, etc., etc., sin contar lo, que tl'!l.ba¡an en

insb1Jación que lo fábrica tiene establecida en
el Puente de San Francisco, en el lugar en que
no muy tarde comenzará. á construir e el Tea..tro Nacional. Es un lujoso despacho en que los
consumidores encuentran iempre todos los producto de "El Buen Tono" y en que pueden
ver e funcionar, manejadas por obreras muy
hábiles dos de las excelentes m1tquina,s que se
utilizan' para la elaboración de los cigarrillo~.
Numerosas per onas se detienen día por día
trente al despaebo para mirar, á través de

E

N e tas págiuas publicamos tres fotografías de "El Almacén de la.s Minas," prós~ero y a,~reditad&lt;;&gt; establecimiento mercantil que tienen abierto al público en la casa
número 2 de la calle de adena los Sr·e . Víctor
~I. Braschl y Cía.
En compendio, porque el espacio de que disponemo' es muy corto, damos en seguida. algun_o s _d atos relativoa á a.q11ella. im11ortante nego01ación.
En 1 9, la Compañía de ''Perforadoras
Rand" de Nueva York (Rancl Drill o.) envió
á México á uno de su · ingenieros, el 'r. Víctor
M. Brascbi, con el objeto, entre otras cosas, de
que la informara sobre las probabilidades de
q:ie pudiera venderse en el pais su maq11iuar1a. CTn afio despuó el Sr. Braschi se estableció
en Guanajuato CQruo agente y representant de
aquella C.:ompañfa, ¡mra activar lo· trabajos
de perforación de una mina, emprendido allí
por una importante negociación, y para impulsar, al tnismo tiempo, la aclopción del mismo
istema en otras minas del país.

ln.stalación de toda cla e de maquinaria para
mmas y beneficio de metales, sino también
para montarla con t-0da perfección y económia.
Entre la esp8&lt;'ialidades de ''El Almacén de
las .Minas" está comprendido todo lo que se refiere á maquinaria JJ&amp;ra la extracción y beneficio de metales, y a los ramos anexos; á la
instalación de plantas para luz y fuerza motl'iz
eléctricas, y, muy especialmente, á la, introducción en la· minas del sistema de movimiento
por electricidad.
La casa e agente de la Fábrica de Roebling,
de New-York, productora de oables de alambre
y tiene siempre en depósito una enorme existen&lt;'ia de ésto . Hace poco tiempo ~e rompió en
Pachuca un cable ingles de 1~"· en una mina, é
inmediataruente "El Almacén de la :Mina~"
pudo embarcar otro cable de H" de diámetro
por mil metros de largo, para reemplazar el
destruido, sin que llegal'.an á paralizarse los
trabajos n la mina.. La Fábrica ele Roebling
es conocidísima en el mundo ent~ro, por los
uuente colgantes que ha instalado, contándose
Fachada de El Almacén de
las Minas.

entre éstos los de Brooklin y el Niágara, y por
ser la fábrica más grande de cables de alambre
y cobre que existe actualmente.
Otra e pecialidad de
"El Almacén de las
Mina " es el a.cero octagonal para hacer barrenos, de cuyo artículo
t.iene una. enorme existencia constantementeEntre las demás maquinarias especiales de la
casa y que se encuen•
tran en depó ito siempre. e hallan las concentradoras
' Johnston," los medidores
eléctricos y los transformadores y dinamos
''Stanley, '' reconocidos
generalmente como los
mejores.

*

* *de 1'El AlLos socios
macén de la Mina "
on: el Sr. D. Víctor M.
Braschi, Ingeniero de
l\Iinas y Uivil; el Sr.
D. Gustavo Lobo, Ingeni1:&lt;ro Eléctrico, y el Sr.

Cosío: como Viceprtkiidente, el Sr. Lio, D, fü\-

A, M, Caprile I oomer-

tael Dondé: como Consejt&gt;ros, lo· Sres. Lic.
D. EmiliolVelasco. Julio ~f. Limantour, PorfirioiDíaz '(hijo), Henri Tron, Hugo cherer,

ciante; persona todas
muy h~norable y que
hansab1do conqu ista.rse
la ru1\s envidia.ble reputación en México, como
hombl'es de negocios.
Despacho partlcolar del Sr. Ingeniero
Víctor M. 8 ru c hl.

Fachada del despacho de " El Buen Tono" en el Puent e da San Francisco.

las seocioncs de empaque y maniobra del tabaco, que pasan de ciento cincuenta, y los que
sirven, en n(1mero de tresciento 1 aproxinladu.roente, en lo talleres de litogt'l!-fíá, ~nexos á la
fábrica, de donde alcn las 1u1osísrmas envolturas con que son envia,dos al mercado lo ciga,rrillos.
No ontitiremo ' un detalle que honra obremanerll, á la compañía: má · de Ull centenar de
niños, sub traídos á la vagancia. y á la mendicidad, tienen en los talleres asegut·ada su subsi ·tencia, dedicándo e {t la manufactura de cajas
de c11.rtón. Los nüio , á. quienes se trata con
verdadero afecto, adq uíeren allí, á. la vez que el
hábito del trabajo, los recursos más indispensables para ayudar al SObtenimiento de sus familias.

los crist&amp;les que éubren las amplias ventanas,
la hermosa máquina, cuya capacidad de producción y perfecto funcionamiento son dignos
verdaderamente de ser admirados.
El despacho está coronado por una graciosa.
torrecilla, en forma de cúpula, que sostiene un
magnífico reloj y que aparece iluminada. por
11~ noches con multitud de focos de luz incandescente.
En este número verán nue tros lectores una
fotografía, del exterior del despacho.
Celebramo de todas ver1&gt; lo pt'ogresos que
ha.·ta aquí ha realizado ''El Buen Tono, 1 ' S.A.,
de ea.ndo qne sean en lo sucesivo tan grande Y
6lidos 1 como lo reclaman el desarrollo de la
industria nadonal y el bienestar de las clases
trabajadoras.

¡,

El puesto de "El Buen Tono" en la kermesse
·
del 14 de Julio.

* ...
Para concluir, mencionaremos la elegante

~

En 1 91 el Sr. Braschi se tl'ansladó á 1[éx-ico
rá,dicándose en la Capital definitivamente, y
dos ailo. más tar·de obtuvo la agencia exclusiva
en la República de respetables casas fabricantes de explosivos y maquinaria para mina ,
ensanchando considerableDJ.enta sus negocio;;.
La, prosperidad que alcanzó la. casa, á partir
de esa fecha, fué tan grande que en 1899 el
Sr. Braschi asoció á su hermano, el Sr. Humberto l. Bráschi, para atender mejor á su giro,
constituyéndose la sociedad bajo el nombre de
Víctor M. Bra.schi y Hno.
La. importancia de los negocios á que e dedicaba la nueva razón social, sobre todo en lo
referente á la importación de carbón de piedra
y coke de lo Estados nidos y á su venta,
obligó bien pronto á los socios á dividir en dos
grandes ramos su g-iro, constituyéndose entonces dos sociedades distinias: ladeBrasahi Hnos.
como importado1·es de aquello dos artículo ,
y la de Víctor M. Braschi y 'fa., que siguió
dedicándose á la importación de maquinaria
para minas. Esta. división dió por resultado
que pudiera atenderse con mayor eficacia á lo
diversos ni&gt;godos de la casa, en beneficio delos
consumidores.
Comprendiendo la importancia de la aplicación de la electricidad á los trabajos de minas,
los Sres. Víctor M. 1h·aschi y Uía. clispusierou
desd.e luego un departamento especial eléctrico,
surtido con apa.1·atos y materia.le de la mejor
calidad y procedencia: contando actualmente con
uncuerpode ingenieros aptos, no sólo 1,1ara hacer
el estudio y los cálculos relacionados con le.

Altoa del Edificio IIIO$tfando lo$ dnp1cho1 de 1nc111lerla,

�fllOO OU6 tnt6r6sa álos OU6 Visitan la Gaoital 06 la R6Dll0li6a

"LA GRAN SEDERIA"

Un Estableclmlento que corresponde á las exigencias de la cultura de ta Metr6poll

De los Sres. Julio Albert y Cía., Sucesores

EL HOTEL OILLOW NOTABLEMENTE REFORMADO

A galería de importantísimas casa comer[ ciales é industriales que ligura en este número de "El Mundo Ilu trado," q uedaria
incompleta si no dedicárwnos, aunque sea una
página, 11,l muy acreditado estableeimient-0 mercantil que gira. en e tiL plaza. bajo la razón sociu.l de Julio Albert y Cia., Sucs.
"Es indudable que nue tras lectoras, sobre todo aquellas que más se distinguen por su buen
gusto en lo. elección de adornos yara trajes y de
otros artículos concerniente a ramo de seder ía, conocen ya la casa á. que nos referimos, y
ha.brá,n di.cho, al ver el nombre que ést1L lleva
impreso en uue tra columna : 'e ta casa e
nuestra preferida; bemo. hecho en ella nue tras
mejores compra , y P,oco, eguramente, dirá
"El Mundo Ilustrudo ' en su abono, que no hayamos nosotras dicho para sí en más de una
ocasión."
Y tendrán razón de obra nuestras abonadas.
En efecto, "La Gr,\u Sederfa.' ha abido captarse el más envidiable crédito entre los consumidore , no sólo por el espléndido surtido en
artículos de lujo y de irreprochable ciilidad con
que cuentá, sino ta,mbién por la extremada baratura. de su precios, que )11, hace p ..se.r actual-

Ur, deparlamp,/IJ tk baño.

Fachada dd ed(Ji,i'o.

E

N. e te antiguo y acreditado establecimiento,

Departamento de ventas al menudeo.

pasamanería, corsés de los mejores estilo ,
trajecitos, gorra y ropone, para ni?os y otr1;1,
multitud de objetos cuya enumeración demandal'ia un espacio de que no disponemos en estas
columna.
El surtido es siempre nuevo é inmejorable:
con t!llltetnente se reciben mercancías de procedencia extranjera, y á esto se debe que en la
casa no haya artículo que no e té de acuerdo
con las más reciente ct·eacione de la moda.
Adem:is. "La Gran Sederín" tiene e táblecidos talleres e peciales para atender eon toda
exactitud 1:1,l ramo de ropa hecha, y en ellos se
encuentran trabajando más de cienr.o veinte

oca iones han dado muestras sus propietarios
de complacer á su clientela y de co.nquista.rse
a í la protección franca. y decidida de los consumidores.

**•
La casa que nos ocupa fuéfundada hace más
de cuarenta años por el r. D. Julio Albert,
comerciante que goza de gran prestigio en la
Metrópoli y que puede considernrse como uno
de los hombre de empresa que más han contribuido á lo progresos del ramo de lencerie. en
México.
En la áctua.lidad fi.gur!I. al frente de la nego-

Fachada del edificio de " La Gran Sederla,"
en la Mo"terllla.

mente como una de las casas de su género más
populares que existen en el merca.do.

situado en la calle de San José el Real y en. tre las dos hermosas avenida.e de Plateros
Y &lt;;:meo de j\&lt;fayo, e han terminado con el ma vor
é.x.ito import_antisímas reformas que la cuitura. de la. Capital reclamaba, no habiendo omitido su proiresista y emprendedor propietario el
Sr. D. Tirso Saenz, gasto ni sacrificio alguno, para conseguir plenamente el fin p1·Opuesto.
.Amantes de todo cuanto signiftque progreso en cualq!J-ier e;ntido, con gusto pasamos á
d~r una sucmta relación de las reformas aludidas, después de haber hecho un.a visita al referido e tablecimiento, y segnros de prestar con
ello un servicio á nuestros lectores de fueri. de
la Capital.
Co~~nzar~mos por decir que la oficina de le.
Admin1stra.c161;1, qu~ ocupaba antiguamente un
departamento mt,er1or del patio, ha. sido trasladada á un local construido ad Me, en la columnata del pórtico, frente al departámento del
ll_aver&lt;;&gt; y elevador, lográndose a í la.mejor vig1_lanc1a. _del establecimiento y del servicio, al
mismp tiempo que la mayor comodidad de los
pasa¡eros. Para esto fué preciso derribar y reconstruir la e calera.
~l antiguo J?&amp;tio, cubierto ahora. con grueso
cr1stal~s, pavimentado con elegante mosaico y
convementemente decorado, e ha. convertido
en un elegante y amplio salón-comedor con
e1;1trada ta!Ilbién por la nueva y hermos~ Aveº!ªª del lllCO de Mayo, y con gabinetes especiales pare. familias. El re taurant allí instalad? hace, á prec~os equitativos, un servicio muy
esmerado al estilo francés y americano.

***

Hemos hecho una visita á "La Gran Sedería " y la verdu.d es que quedamos encantados
de ia perfecta distribución de sus departamentos y del uge tivo golpe de vista que éstos
ofrecen, con su larga serie de compartimentos,
en los cuales se encuentra.o cla ificado ·, seglín
la. clase y el objeto á que ·e~e tina.o, los v_ariadísimos artículos que constituyen las ex1stencio.s de la casa.
Allí se ven, despertando el interé de los compradores, desde el simple ciu·rete de hilo que se
emplea en la confeceión de una pieza de ropa
cualquiera, hasta el lazo de seda finísima llamado á realzar lo. hermosura del traje más rico; desde el encaje más delícado y de roá . alto
precio, h11.sta la tira bordada más sencilla y
barata: todo lo que en lo ramo de bonetería,
lencería y sedería puede satisfacer al gusto más
exigente.
. ,
En los amplios escaparates del establecumento, arreglados con ese arte tau particular que
con.siste en hacer que todos y cada uno de los
artículos expue to atraigan las mir,\da del
transeúnte, o!recien&lt;lo, en conjunto, al más hermoso aspecto, se ven día por día las últimas
novedades de li:ur(lpa, como sombreros. y tocas
de los modelos más enhogá, adornos diverso

Departamento de ve nbs al por mayor.

operarioi¡,. La ropa que prod~cen estos talleres
e. tá considerada como la. me¡or que se fabric.a
en México, no sólo por u perfecto acu.bado,
ino también por lu. excelencia de lo materiales que e emplean en su confeooión.
A todo esto hay que a.i¡regar la eficacia v la
exactitud con que en 'La Gran Sedería'; se
atiende al público y el'..;afán de que en todas

elación el Sr. Federico Albert, sobrino de
aquel estimable caballero y persona muy competente en el género de comercio á que se dedica. u carrera en este sentido con.stituye und.
erie de triunfos, pues grnci.i, á, ·u intachable
honradez y á su amor al trabajo, ha logrado
crearse una, reputación de que, con.justicia, puede ufanarse.

.Pu#'taprf11cí¡xu ddHoW.,

Todos los pisos del edificio han ido pavimentados con el mejor· mosaico que se conoce contribuyendo esto, tanto á la belleza como a.'i más
perfecto aseo de la casa; las habitacione se
ven artísticamentil decorada al aceite i tema
4.ue e , en materia de higiene domé ·ti~a, la última palabr a, y en cuanto á las escaleras y cor:0dore~ S!3 en~uentran todos estucados con preciosas lDlltac1ones de mármoles claros y brillante.
La. alfombras y mobiliario han ido renovados, y todos los cuarto están ahora dotado!&lt;
con elegantes t-Ocadore fijo de mármol y níquel, provistos de llaves para ao-ua fl"ía, v caliente. La. instalación eléctrica, fué considera-

Sr. D. Tlr~ &amp;11:ru!,
Prqp~/JJ.rlo dd Hout Gillow.

blemente reforzada y los elega.otes candiles colocados en las terrazas de los tres pisos les dan
un aspecto al mi mo tiempo vistoso y eleganoo
Los cobertizo de lámina. que cubrían los 0 :
rredores del último piso, quitando buena pa.rte
de la luz, han sido 1·emovido y reemplazado
por 1;11 gran &lt;'Obertizo de cri tale que al mismo tiempo que da ~á _lwi, precave de la lluvia.
La magnífica. ventilación obtenida.·en esta obra
fué el resultado científico de los estudio del
señor Ingeniero Don Francisco Serrano, D.irector de los trabajos de reparación.
. Los cuartos con bailo son tan cómodo , JuJosos y compl~tos por lo que ve á su dotación,
que puede decirse que en la actualidad son uperiore. á lo de todo los hoteles que han introducido e ta gran mejora en el servicio El
agua ~alient~ está siempre li ta desde las ~eis
y medm de la mañana ha ta las diez y media
de la noche.
Otra: d~ las comodidades que ofrecen. todos
los pt·m~1pales cuartos, es la de que los sei'io•
re · pa.s!'-¡eros pueden comunicar e con el Despa-0ho o con la personas que no deseen subir
á la habitación, ba.ciendo uso de los magníficos aparatos telefónicos que bay instalados en
aquellos.
El elevado~ funciona por el sistema hidráulico, que es evidentemente uno de lo"! más eguros, y corre d_esde las seis y mj!dia de la mañana hasta las diez y media de la noche.
Une. de las más útiles reformas ha sido sin
d~~a, la in.sta.ls.ción del "parlor" 6 sala de rec1b1r, de _que carecía. a~tiguament.e el Rot.el.
Se halla. situado en el prJID.er piso, frente á. la

terraza, y;ajuareado con todo el lujo y el C-On·
fort qpe exige un hotel de primera cla.se. Hay,
ademas, en cada una de las terraza de los tres
pisos, sillas mecedora ,.. mesas para mayor
comodidad de los pa ajeros.
El aseo de la casa se ,hace con positiva. escrupulosidad, y el orden y la mora 1idad más per•
fecta se observan en todos sus departamentos.
Otra de las caracterí ticas de la casa. es su
seguridad absoluta y el comedimient-0 y cortesía con que la servidumbre atiende á. los señor~ pa.sa3ero . Como una prueba de esto, basta
c~tar el hecho de que entre los empleados inferiore de la casa,le. mayoría llevan. más de diez
anos de estar al servicio de la misma habiendo alguno~ que lle.van diecisiete y vei'nte años.
La 1}-d~tra.c16n no e conforma con ajustarse urucamente á. dar á los señores pa.snjeros
una asi te?,cia esmerada, sino que, hasta donde sea posible, pl'Ocura hacer útil y agra.dable
la ~~rmanencia de sus huéspedes en la Capital,
faciµtándoles los datos é informaciones que
pudíe1·an sede necesarios. En el hotel se habla
inglés y francés.
Para. concluir, diremos que no obstante el
estado actual del establecimiento, sus precios
pueden llamarse verdaderame.ote equitativos
pu~s en él puede? encontra.;-se alojamientos in~
t r1or!')S de uuo cmcuento. á tres pesos diarios ·
con vtsta á la calle de cuatro á seis; y con d~
parta!De?to de baño anexo, de siete á nueve pesos diar10s.
oncluhn4:1s felicitando al propietario del hot~l por el éxito de u trabajos que nodudamos
pr_onto se verán coronados con el tavor delpú~
blico.

Ptdío // corredora dd Hotel,

�El Sanatorio "Suárez Gamboa"
E

STA institución es la más importante y notable de todas las que eo su género existen
en el país. No es por el extraordinario lujo
de sus departamentos, ni por la admira.ble organización de su ala de Operacione , por lo
que e&lt;lte Sanatorio merece fiJar la. atención, si-

frió trastornos y la operada ha vuelto á su tierra enteramente curada y en vísperas de ser
madre. Cin,co enfermas han sido operadas de
toda urgencia, por peritonitis, ruptura internas de t•J.IDores y otras cau as, y se ha tenido
la fortuna de salvar á, todas. Yeintitrés han

gica. De las cinco de la tarde á las siete, se Teciben y curan enfe~mos de am?O; . ~os, de p&amp;decimientos exclusivamente q u1rurg1cos. En las
mañanas, los honorados son de una cla e; en
la tarde, son de otra. Por las tardes, las consultas están destinadas á los pobres. Las enfermas muy pobres, las que no tienen para. pa.
gar absolutamente nada, son asistidas gra.tuitamente por todo el personal del anatorio 1 en
el Hospital "Béistegui," los martes, jueves y
sábados á las doce del día .
•

Sanatorio "Suirer Gamboa."-Fachada del edificio•

no por el funcionamiento esmeradísimo de su
selecto personal y por el régimen particular que
se obliga. á los en1ermos á eguir. Cura.r, distrayendo: aliviar, evitando en lo posible las torturas de los procedimientos dolorosos y de la
reclusión forzada, parecen ser los lemas de la,
casa. En efecto, lo enfermo~ cuenta.n alli con
un gt~po especial de médicos y pra.cticantes
embebidos en las enseñanzas de la. ciencia médica moderna y conveocidos de que la alegría
y el bienestar de los enfermos son grandes factores de cu radón. No omiten esfuerzo ni sacrificio alguno para. aminorar en todo lo posible
las all~cciones y penalidades de los eniermos, y
Rus brillantes e ta.dísticas confüme.n el resultado de us esfuerzo!;.
En el periodo de seis meses, los transcurridos
del presente año, se han practicado ahí ochenu~
n-Olttbles or,uacfonM. Lo resultado han sido
extraordinario , pues deochentaenfennQ.s hansalido curadas todas. Y ha habido algunas operaciones verdadera,mente importantes. Diez
han ~ido opt&gt;re.das, por grandes tumore de la.
matriz, de los llam11dos comunroente filn·omas.
Entre ellas figura una eilora de Tlacotálpam,
que tenía un euorme fibroma. de la matriz y un
embarazo de cuatro meses: se le extirpó el tumor abriéndole la matriz, la concepción no su-

•

4

A esta infatigable labOI' del personal médico
hay que agregar lo- admkables servicios de
las enfermeras de la casa. n gl'Upo de religiosas josefina , á cuyo frente se halla la_ distinguida dama. rn· Carmen de la Garza, atiende y
auxilia á. todos los pacientes, operados ó no,
con esa caridad evangélica, con esa abnegación
y solicito cuidado que han caracterizado á la
mujer mexicana y á la religio a irviente de
hosfital.
E Oratorio particular -de la casa, suntuosa
capilla abierta al público, ofrece el má extr&amp;moso y último de los consuelos á los que sufren. Vivos, lo. enfet'lllO. enconh·arán ahí los
auxilios de la. religión cristiana., podrán asistir
diariamente IÍ la mhm que todas las roa.lía.na.
ahí se celebra. y á la que asisten gran número
ele las familia del rumbo de la Colonia de Se.o
osme· y muertos, cuando u mn.l ha ido irrefrenable, se les conceden ahí los últimos tristísimo deberes de la religión y del ce.rifio de sus
deudos y semejantes.
Los jardines de la casa, el ba.ñ:o, las cocinas,
merecen especial mención por su extraordinaria. limpieza. Basta dar e cuenta. d 1 aseo esmerado que domina. en toda la casa, con la
sola contemplación de sus jardine y corredores. Este Sanatorio puede verse de de la calle,
en la segunda calle de la Industria. núm. 16¼-.

ido curadas de cúncer

cu la matriz, por el méto-

do quirúrgico especial
del· Dr. SUÁ!ll2 GAM·
BOA, tan bien conooido
del público médico, con
resultados muy satisfactorios; yel resto ba ido
oper~do por . d~ve~ as
afecmones quirurg1ca.s
del vientre. La.con. ulta
-funcionó muy -regularmente y durante todo este tiempo se han visto
ahí más de 320 enfermo.
La consulta está admirablemente organizada: todas las mañanas,
desde las nueve y media
hasta las doce, · el DR.
RICARDO SU.ÁREZ GAM·
BOA, n,eortipañado desu
colab()radores, atiende
exclusivamente á las señora enfermas de la
cintura. Es una constüta única.mente gítteroló-

Los Mejores V.inos
EL RECONSTITUYENTE ADMINISTRADO A LEON XIII
La Casa J. PaJugyay é Hijo ·, do Prcssbnrg [Hungría]
J:) EANUDADAS

República es el Sr. D. 0.AJ•TIEL
GARCfA, quien tiene establecido
su despacho en la c&amp;il!l del
Aguila -nume1·0 15. El Sr. Garcfa, que es, ademá , a.gente de la
Compailía. de Vapores .Aust;ro•
Americana, tiene también la repre enta.ción de otras casas vi·
neras de Rungríu, y en su despacho pueden enconb:rarse, desde los vino de calida.d suprema
que sólo se sirven en las grandes
mesas, hasta los licores má baratos.

las reliteionea diplomáticas entre México y el Impel'io AustroHúngaro, comienzan ya á palparse los beneficios que para el
comercio, entre los dos paí es, ha
traído consigo aquel plausible
suceso.
DeRde Juego podemos apuntar,
por lo que toca. á México, la importación de distintos producto
industriales de Austria-Hungría, contií,ndose entre ellos los
magníficos vinos que fabrica. la.
casa J. Palugyay é Hijos de
Pressburg, que están reconocidos generalmente como uoos de
l os mejores del mundo, tanto por
su pureza. como por su buena
elaboración.

J\

*

.. 4

Los producto de la oasa. Palugy ay han sido premiados en
las mé.s importantes exposiciones, ohteniendo en la de París
en 1900 el gran premio.
Vist a a:eneral de la Fibrica.

s ~natorlo "Suirez Gamboa."- lnterlor del Oratorio.

Entre su personal científico figuran, como Director y propietario, el DR. R1 ARDO SUÁJ{gl;
GAMBOA· como auxiliare~ los Dre.~. Lu.fa Morales Qo,rtaZ&lt;J.r y Pon&lt;:iano h6J)ez, y como "Q!:acticantes, los alumnos en Medicina A?itonio Valda
RojaRt .Fructuoso .Martínez, Alejcmdro (JeriBOla,
Ignacio Martlnez, 'Jflf¡u.el Estrada Oervera y otros
más. Entre los médicos especialistas que prestan su ayuda eo la. atención de lo enfermos especiales1 pueden cita,rse á los Dres. RP,{JillO

G(nuález, Germchi D1Qz J.,cmbai·do, Ricardo E.

Mamie1, Emílio clel Ra:w, Pedro Peredo y otro
cuyos nombres sería largo enumerar.

Informes y mayores da.tos se encontrarán di•
rigiéndose -verbalmente ó por e crito al Admi·
ni trador del Sanatorio, á la 211- calle de la I ndustria número 16¼, ó al DR. RICARDO Su.AIU2
GAMT:IOA, Buena.vista. 15i 6 21). de la Indus•
tria 16¼.

Bodeca:d• la Fábrica.

Estos vinos gozaron en México de gran fama.
durante todo el tiempo qµe permaneció en el
país el Archiduque Mn.ximlliano, siendo la casa de Pa.lugyay la proveedora de su corte imperial. Actualmente la. fábrica surte las casas
reales de Hungría, E palia, Bélgica, Rumania,
Servia, etc., etc., y la imperial de Austria, contando en los primeros mercados de Europa con
mayor número de consumidores que cualesquiera otros establecimientos productores de
vinos.
Para que nuestros abonado tengan una idea
exacta. de la bondad de los p1•oductos de la. ca.sa Palugyay, sólo du·emos que durante el largo
periodo de gravedad del Papa León XIII, su
medico decabecera, Dr. Lapponi, prescribió al
ilustre enfermo el uso del vino Toka.y, elaborado por aquella importante casa., logrando así
prolongar la vida del Pontífice por muchos
días, como lo dijo el cable en sus despacho á
todos los pueblos del orbe. El vino Tokay es
uno de los más poderosos reconstituyentes que
se conocen, y sus propiedades medicinales han
sido calw·osamente encomiadas por los médicos
más notables de Europa.
Debemos también hacer mención del aguardiente Sltvovitz, que procede también de la casa
Palugyay y que se obtiene por la destilación de
la ciruela. Este aguardiente es de sabor muy
agradable y substituye con ventaja al cognac.
Seguros de que nuestros abonados se apresurarán á obtener cuanto antes para. su uso estos
excelentes vinos, consignamos aquí, con satisfacción, que el -ónico agente para su venta en la

~ ~ ~~ ~ • N t 1 ~~

"2!2!.~2.!~-2:_

~ ~ ~ . Z , ~f : 1 1 ) ~ ~ ~

$11natorlo. Sui rez Oamboa."-La sala de Operaclo nn.

�-

EL TALLER DE IO]AS DE Mme. BARBISIO

"€[ pJf]E"

UY especialmente recon1endamos á las
numerosas lectoras de "El Mundo Ilustrado" el magnífico Taller de Modas
que Mme. C. Barbisi.o tiene establecido en el
entresuelo de la casa número 9 de la calle
del Espíritu Santo.
El taller de M:rn.e. Barbi io .e uno de los
n1ejore de la Capital, y en él pueden desempeñarse, á precios razonable y á completa atisfacción de los clientes, toda clase
de trabajos relativos al ramo de modas, como trajes de paseo, de baile y de casa y para
desposada , abrigos de los más variados modelos, etc., etc.
La ca ~ d~ Mme. _Barbisio es la única q_ue
igue en Mex1co el sistema de corte premiado con Medalla de Oro en la Exposición de
,. París de 1900 y que tantas ventajas ofrece
sobre los métodos antiguos y defectuosos
adoptado por otros tallere .
Invitamos formalmente á nuestras lectoras á hacer una visita á la

Alma.cenes de Sedería., Mercería y Noredades

La mayor parte de lo testado consistla en dos p61izas de $25,000

cada una, tomadas en "La Mutua,'' Compañía de Seguros sobre
la vida, de Nueva York.
Hace pooos dfas que se praotic6
la ~ertura del testamento del nuatrfslmo Sr. Arzobispo D. Patrlclo
A. Feehan en la ciudad de Chlcago,
Illinots. La :rortuna del dlstlngUido
prelado ascendió A. cerea de. • • •
1126,000 oro americano; y segll.n el
inventarlo que se ha. publicado, los
bienes que dej6 tueron somo sigue:
Dos pólizas de "La
MutUJ&amp;,"
OompafU:a.
de Seguros sobre la.
Vlda,de Nueva York,
por $26,000 Ol'O cada.
una, 6 sean • . . • . . $60,000 oro.
)lvidendos a.cumulados
sobTe. una de me.a !])6llzas-. . . . • . . . • 9,329 oro.
Otra póliza de seguro. H,000 oro.
Acciones en efectivo y
en Bancos. . . . • . 37,000 oro.
Entre las disposiciones d8l sefior
Arzobispo, en su testamento, ee
hicieron eS'ttis.
A su herma.na, sefiorita Ka.te
Feeha.n, que estuvo si&amp;mpre con él
hasta ,su muerte, '40,000 oro en bonos y $26,000 oro en una de las ,pólizas de seguro; 11. la. s.eflora Ana. A,
Feehan, viuda d.el selior Doctc.r
Eduardo L. Feeha.n, hermano del
señor Arzobispo, $6,000 oro de otra
de las p61l.za.s, y $6,000 oro en efectivo; 1\ 48, Aca.demia de Sa.n Pa.tt1•
clo de Cbicago, de la que es preceptom su herma.na., Madre Maria
Oa.tallna, $10,000 oro de la filt,!ma
IJ)Óliza; á. la escuele. "Santa Ma.rla"
de 0IU!eñanza practica. para va,ro
nea, de Feehanvllle. lilnols, que
era la institución ,por la que :mAs
se interesaba el sef!.or Arozblspo,
se entregaron los f4.,000 restantes
de la dltlma p6llz&amp;.

de

cuotas de viaje redondo,
en moneda amerlldnd.
Ciudad de México.. . .. $511.25
Paohuca .....•...•.... 66.25
Toluca ....... . . . ...... 55.85
Querétaro ... ... ...... • 5L 40
Sa.ltillo . ... .. ....... .. 40.05
Sao Luis Potosí . . . . . . 46. 90
Tampico . ... .......... 55.20
Celaya., Sila.o, Ira.pua•
to,
Agua.scalient.es....... 60,90
Torreón . ........ . . ... • 45.60
Parral. ....... ... ..... 47. 50
GuadaJa.ja.ra . . .. .. .... 56. 25
Mont.errey . . .. . . . .. . .. 38.15
Los boletos son buenos para hacer el viaje en cinco días
en una. ú otra. dirección.-El
límite final de los mismos
boletos es de 90 días; pero en
todo caso no serán buenos
más allá del dia.15 de diciembre de 1904,-Se bacen arre,rlos para. apartamentos de
Pullman, con camas directas.
Dud«r¡¡ Tt.oma,a, Aeente vlaJe:ro de PMll,loa.

El3

Apena~ va tra1r c:u-rrido un año que abrió
~s pueüa ';ti publico, y en est&gt; tiempo ha logr ~tdo un~ clientela tao numerosa como disting1Uda, viendose en la ne,:esidad de toma1• una
p_arte del patio de la fincu., para agrandar la
tienda. _por el lodo de Plateros, y da1• a í más
comodidad á sus fiworecedores iempre en 11,ument-0.
'
D&amp;1?Jo.s á continuación una noticia somera. de
sus distintos departamentos, y por lo simpática
q_ue es para nosotros, hacemos una obse:rvac1~n, rara en nuestro comercio: los jefes, lo
m1smo que los empleados. son mexicanos.

:, ' ?

Apartado nóm. 34.-TOBREON, Ooab.

DewiiH...,.,nond, Apnte v1aJe:N&gt; de PaaaJee.
.la. San Franolaoo. 8,-MEXICO, D, E ,
j .

W. S. Fa11lS'Wonh, Agente General.
tt San :l'n.noleoo Núm..

S. MÚieo. D,

:r.

i

D EPAR'~AMENTO DE MAYOREO.-A propósit-O
h,emos ~eJado para lo último e te depártame~to
Convenientemente ordenadas, en olidos casi:
llero ·, las m,ercancí.1 ,imilares llena,n las dos
vastas galerrn que copian nueskos grabados·
otl'a c!ependencia, tn.n numerosa como 1a &lt;le!
menude(?, se ocupa de la sepa.ración Y arre lo
de los divers~s.renglones, y unn instalacióld
ferófonos fac1hta ~l despacbo extraordinariamente. Aq~í se_ ver11ica_n. la.s venta. por m11, or
1 ~na exphcac16n del exito tan rápido qu: h '
c~wdo e te negocio naciente, e ti en las conce~
swfies de ~escuentos excepciona.le. que ha~·e en
l~s _operaciones de contado. y en loH entendido v_1a1eros que. lo e ·tán relacionando en .. el intenor del país.
C 'oncluimos dando las grac.ias á los ·eflot•es
: a~·los Arell~o Y ( '!a., por las finas atoncio11:f,=os obJeto dur=te nuestra. visita
'
aJe, y por hubernos proporcionado
con todo gusto, los datos que nos han sei·vid;
para trazar este artículo.

iCarteseEsaTós!
Toda tos inflama é irrita. la garganta.
Toda. tos congestiona la membrana de
los pulmones. Pues hay q11e evitar
este dallo á la garganta y pulmones.
Ha.y que darles descanso para que
cicatricen las partes afectadas, para lo
cu.al no hay como el

Pectoral
de Cereza
-del Dr. Ayer
Desde que se toma la primera dosis
sobreviene el osiego y el descanso,
cesa. el cosquilleo de la garganta, el
espasmo decrece, la tos desaparece.
No re aguarde basta que .venga la. pulmonía. y la tisis,sino
atájese sin demora el
resfriado.
E l Pectoral de
Cereza del Dr. Ayer
cura porqub cicatriza.
Alcanza al
asiento del desarreglo, calma la infiama.oión y ·efectúa U
nna. curación perma\
nen.te. Empiécese ií
tomarse á tiempo, es el grao preventivo
para todos los desarreglos graves de los
pulmones.
Póngase en guardia contra. las imitaciones baratas. Véase que el nombre
de Pectoral de Cereza del Dr. .Ayer
esté va.ciado en el frasco.

J '

Preparado por el
Dr. J. C. Ayer y Cia., Lo,.dJ, Ma&amp;.~, f!. U. A.

,
LAS PILOORAS DEL DR. AYER
CURAN LA BILIOSIDAD.
T'OMBSE

Vino de San Germán

Fachada del edificio de " El Paje."

lle:os. á. precios que pueden resistir
l
q lllt:ra com_pewncia. 'uenta con una i;::i:ne~
variedad de estilo, y dibujo. en encajes adorn?s. galone para, cubrir co tura bolillo'.., etc
&lt;'mt~s de la acreditada F:íbric¡ de la. Unió~'
~guJas de todas cla ·es, álfileres, broche.' hebi:
dale·, ganch~s, botones de corozo, cone ~ ~ porcelana: pemes e ·carmenadores, inetas, prendedores, ro 'arios, dije • e. piguiri!_.
c:1:e lana y lllgodón: trenzas lana para astreQ•
listones fldoos J corrientes : medias, cal~~tin;~
negro y _e colores; sedll$ pura bordar ' sra
s~ tres; hil~za¡; é hilos de todas clase
ppree10 de fábnca, etc., etc.
'

Estamos seguros de que la persona que
encomiende la hechura de un traje á esta
excelente modista, será, en lo sucesivo, una
de sus clientes más asíduas.

Ix~osición
San luis

Los blma fv1ro1 ll1Dld0$ 11 1115,000.

l1::UADA en el punt&lt;, má.s céntrico de la
l lll~P.d, como. lo e· In populosa esquina.
del Emped~d11lo J Plr~tero ; con gi·andes
focos eléctricos que le sirven de constante
1· cl_amo; con amplios apar1idores, en donde se
cxb1ben, coostt1otemente, la. últimas novedades de Pa,t•í y un dilat11do mostrador que
pued~ co~tener m~ . d!) s~iscientas personas á,
la 'l'ez, ~,,t_a casa 1mc1a dignamente la serif' de
esta_!;)l~m:uentos comerciales que dan un carác«;r umco d~ eleganuia y riquei.a á nuestra principal a.vemd11,.

fasa dt fflodas dt fflmt fiarbisio

e: test11mento

del Ilmo. Sr. Arzobispo Feeban

5

áe~~f pu~

Dopartam1111to de ventas al por mayor.

DEPARTAMENTO DE 1\IENUDEO.-Lo fonna llD
v_a to pa~·alelóg1·amo de sesenta mett·os de extensión, lumta~o por do grandes espejo murales,
y e ·tá atendido por una dependencia numerosa
Y atentll. ~lena de artículos diversos la vitrinas, da pwrtan la sensación de un enorme
muestrario cuya v~riedad es capaz de snti facer t~dos lúi; caP.richos femeninos; allí está el
e_ocaJe I:Já seoc1llo junto {t la blonda de Cbantilly; p1~le de edR, terciopelos, ~uipures pasam_anemt ' : en u!la palabra, todo 10 que 1~ mo&lt;la mv_enta, modifica y crea en i,u inagotable
fscundtdad.
ONFE CI0NES.-Uno de los ramos más completos de la casa y que está ser vido por per on~s de r efinado gusto.-En anaquelerías bien
dispuestas, los . ombreros adornados ftnaen .ti.o•
ros fil.bl_llosa , con la armonía de su colores v
lo et1.p1•1choi-o de ,;u forma v se ve de de Jneg_o qué ~o~ ba confeccionado una mano de gracia par1 1ense y ele arte exqui ito. 1'!á$ a11 1í
lo manequíes ostenta.o el corte ineprochable
" perlt&gt;cto del "Corsé Reforma," para todos
los gustos y al u.lcance de todas las fortunas
Lo busca la humilde modistilla para coneo-i;
los d~íec~s de su ti:tlle inclinado. y lo consagró
la ~etra;-.zrni, no ha mucho, con su elección de
rnuJPr eleg11,nte.
Por ~ltimo, a9.uí. se encuentran capas, sacos
de 11:brigo p1u·a ~v~erno, trajes en corte 6 conf~c1onados, vestidito~ para niiíos, gorros, falhta Y todo aquello que es de uso exclusivo
para eftora ..
D_EPA RTAMENTO DE B..uur.t.EROS.-Merece especial me~eión e te departamento, por t1l completo s~rtido que tiene de artículos para, bar!-

Dop1rtamo11to el• vontu 11 por mayor.

�El Palacio de Hierro!! S. A/!l
Apun~a~os estos da.toe, pasamos en seguida.
á descr1b1r, en compendio, los principales departamentos de "El Palacio de Hierro," seguros de prestar así un servicio á las personl\.s
de fuera. de la Capital que no han t.Emido ocasión de visitarlos.

Una visita á esta importante casa comercial
Los Almacenes más qrandes y mej)r surtiaos en la Repúbllúl

..•.,

C

ON el deseo de dar á conocer en este número, siquiera. sea en parte,

algunos datos relativos al ensanche verdaderamente extra.ordinario
que la indu tria y el comercio han alcanzado en el país, en el curso
de los últimos años, hemos beoho una visita á distint:i.s casas mercantiles radica.das en la. Capital, comenzando por la que lleva el nombre
que sirve de rub1•0 á estas líneas y que puede considerarse como la primero entre todas la ele la América latina, no sólo atendiendo á la. cuantía de sus valiosísimo elementos, sino tamhián á la magnitud de sus
operacione y al incomparable sm-tido de artículos que encierra en sus
almacenes.
Al ver el gallardo y hermoso edificio que ooupa el magnífico establecimie11to á que nos referimos, con sus amplios y elegantes aparadores, en
los cuale. se exhibe constantemente cuanto de artístico y novedoso _producen las grandes fábricas de Europa, y cuanto sale de los talleres que
"El Palacio de Hierro" tiene aquí establecidos, proporcionando así ocupación á multitud de obreros, se sient-e, desde luego, un de eo vivísimo de
penetrar en él, de recorrer, uno por uno, sus departamentos, y de ensalzar la fecunda labor de\ trabajo que fomenta la riqueza y mantiene el
bienestar de los pueblos.
Esto hemo sentido al traspasar las puertas de "El Palacio de Hierro,"
casa.montada con todo el lujo y con toda la esplendidez que reclama la
cultura de 111 metrópoli, y que, dicho sea en honor de la verdad, ha. logradó captarse, en el tiempo que lleva de fundada, las má,s trancas simpatías del mundo elegante.
·
Acerca de la fundación de "El Palacio de HietTo," diremos que éste
fuá establecido e.o 1890, por los Sres. J. Tron y Cía.., quienes construyeron, de 1 9 á. 1 91, el grandioso edificio, hoy notablemente ampliado, en
que se encuentra.n los almacenes en la actualidad y que fuéinaugurado el
1Q de julio del mismo aiio de 18!ll. En 1897, atendiendo al extraordinario
ensanche de los negocios, los antiguo!. propietarios resolvieron formar una
i:;ocieda.d anónima, con un capital social de M.000,000.00, siendo los miembros de la antigua compañía. los únicos accionistas.
Como Jefes de la, negociación figuran actualmente los Sres. E. Tron,
Presidente; José Tron, Julio Tron, José Léautaud, José Signoret y León
Remusat, miembro del Consejo de Administración, tomando pa.rte activa
en la. dirección de lo Mgocios los Sres. E. Tron, J . Signoret y L . Remusat,
y como subdirectores los Sres. Josá M. Signoret, José Olivier y Julio
Signoret:bomhres todos muy conocedor del ramo de comercio á que se dedica.o y de una reputación envidia.ble, lo mismo en el mercad-0 de México que
en los mercados extranjeros. Su infatigable laboriosidad y su amor al tra

Fichada del edificio de " El Palacio de Hierr o," hacia la calla de San Bernard o.

hajo quedan plenamente demostrado con sólo el hecho de haber le-motado la negociadón de que son ta.o hábiles como inteligentes directora , á
la altura en que hoy e encuentL'a..

Departamento de sombreros para señoras y señoritas.

Los departamentos principale en que están
divididos los almacenes, son los iguientes:
Telas blancas de lino, mantelería y artículos
para el ervicio de cama: Gáneros de algodón:
Camisería, Bonetería y Corbatas; Sombrero~
para seíi.oras Y sefioritas, Adornos, Bordados
y_Mercería fina; Telas de seda y lana; Perfumena Y artículos para tocador: Confecciones y
Ve!!tidos para eñoras; Paragüería: Sombreros y objetos _varios para viajes; Muebles y
Bronces artísticos: Papel Tapiz, Alfombras,
Lencería, Loza. y Crislalerfa: Calzado para. caballeros, señoras y niños; Sedería. y Jugueter ía, etc. ,etc.
En el departamento de telas blancas de lino
que representa. uno de nuestros grabados, s;
e~cuentra el surtido más yasto y completo en
generas de esta clase que existe en la plaza, tale como bramantes para sábanas de calidad
superim·
. ,, y de todos precios; ca~bray , coutra.1s, grano de oro, 11 etc., etc.· siendo dignos
de mencionarse muy especialme~te l os lienzo~
destinados á. la confección de camisas y otras
prenda.s de ropa int.erior. Alli en encuentran
convenientemente clasifica.das, segó.u el u O ~
que se destinan, desde la sábana más barata
basta la de calados ó de finísimos encajes, colchas de raso ó de "guipure", y otros artículo
análogos qne constHnyen un surtido tan grande como variado.
Tratándose de mantelería, entre las prendas
que llamaron más nuestra atención, recordamos
los juegos de mantel y ervilletas para te, de dama.seo blanco y de colores, con artísticos dibnjos, los camino de me a con ca.lados, los portafuentes de hermoso estilos que allí se exhiben y los lienzos diversos para mesas "Renacimiento" que hay constantemente en exi!;tencia
y una inftnida.d de artículos para mesa..
En cuanto al depa.rtamentode géneros de algodón, ocupaésteunode los lotesmás biensitua-dos
en que está dividido el edificio, para mayor comodidad del público. Las telas, convenientem~nte distribuidas en una serie de compartim1eutos, se encuentran colocadas de tal modo,
que los concurrentes pueden, á pl'imera vista
distinguir los colores ó dibujos del género qu;
más les agra.de. Allí pueden verse las más variadas clases de ca.licots, usnsús, perca.les, muselinas de suprema calidad y de procedencia. legítima, así como alsaciima.s, cretonas de di-versos estilos y otros artículos concernientes al
ramo, que sería largo enumerar.
Debemo también hacer mellción muy especial
del departamento de sombreros para damas en
el cual vimos lo~ más artísticos modelos de' tocas y omhreros para. seílora.s, señoritas y nii'las; pudiendo a.segurar á nuestros lectores que
la variedad de estilos que bs,y constantemente
en erl$tencia y la inmejorable calidad de las
forma y de los adornos empleados en la, confección, bacen que el surtido sea suñcien te para dejar satisfecho todos los gustos. "El Palacio de Hierro" cuenta, a.l efecto, con una notable modista parisiense, que estií. encargada.
de este departamento.
Mucho tendríamos también que decir con respecto a.1 ramo de camisería pa.1·a caballeros¡ pero son tantos Y tan diY_ersos los modelos que
comprende, que renunciamos á, enumerarlos.
Las camisas, de diterentes géneros y estilos
constituyen una inmensa variedad, pudiend¿
o btenerse en &lt;El Palacio de Hiena&gt; desde las
más finas hasta las más corrientes, á precios
tan módicos como lo permite la. excelencia de
sus materiales y su perfecta· hechura. El departamento de bonetería encierra un va¡¡tísimo
~~:tido de artfoul~ pa.ra. damas, caballeros y
mnos, como medias, calcetines y camisetas de
seda, hilo de Escocia, lana y algodón, de düerentes clases y colores, tanto de procedencia
.extranjera, como hechos en las má.s renombra~da. fábricas del país.
En lo referente á sombreros para hombres
par&amp;JUas, impermeables, et.e., etc. cEl Palaei~

Departamento de sombr eros, paraguas y artículos para viaje.

Departamento da adornos, bordados y merceria tina.

Departam ento de telas de seda y de lana.

�de Hierro&gt; tiene constantemente en existencia
una gran variedad de estos artículos.

***
Con respecto á lo departamentos de adornos y
bordado ,diremo quetodocuantoacercadeellos
pudiéramos e cribirseria incapaz de dará nuestros lectores idea exacta. de lo que en realidad
son. Atendido , como los demás, por un personal muy competente, se hallan provisto de todo lo que, con relación á. los ramos expu.esLos,
pueda desearse. En el de telas de seda y de lana, se ve una multitud de estilos y de clases que
verdaderamente sorprende, y que es para de pertar el más vivo interés del mundo elegantes
dejar complacid&lt;&gt;s á los consumitlores más
exigentes: ha.y allí riquísima telas propias para trajes ele desposadas, de baile, de pa eo, etc.,
etc. Por lo que respecta á objeto de mercería.
fina, creemo. que &lt;El Palacio de Hierro&gt; no tiene competidor en el mercado: como tampoco
puede litlnerlo, porlo que toca. á perfumería y
artículos diver os para tocador. Tanto de aquéllos, como de ést-0s, tuvimos oportunidad de ver
un vastísimo urtido, cerciorándonos de u buena procedencia y de su calidad inmejorable.
Después de visitar los departamentos ya mencionados, pasamos al de Confecciones y vestidos
para eiloras, donde tu vimos oportu.nidad de
ver trajes bellísimos que, por su corte y he.chu-

De partamento:de~perrumerla y articulos:para tocador.

fabrican, ademá de los lujo ísimo muebles
que se exhiben en los ahnacenes, camisas, cor·
bata y toda clase de artículos concel'Dientes al
1·amo de lencería, de ·empeñándose también con
suma perfección todo lo relativo á trabajo de
tapicería. El número do ope1•ario empleados
en esLos talleres 1,asa de mil.

..*"

Departamento:de~confecc:iones Y vntldos para damas.

ra irreprocl1a.ble , constituyen la última palabra en materia de elegancia. Una excelente costurera. par i iense figura al frente de este importante ramo.
Si los ve t.idos lujosísimos y las confecciones
que se nos mo traron son dignos de llamar la
atención por su belleza y perfecto aca bu.do, no lo
es menos elespléndidosnrtido demueble , que se
fabrican en lo grande talleres que "El Fa.lacio
de Hierro" tiene establecidos en la ca pi tal, y que
son, sin duda alguna, losmejoresqueaquís conocen: todos estáncunstruidoscon una perfeccjón
qne admira. y todos llevan impreso basta en sus
más pequeños detalles el sello del buen gusto.
'Entre otros muebles -primorose,mente acabados,
vimos hermosas camas de made1·a Luis XVI y
Luis }..'V, burós, a.paradores, trinchadores y
mesas para.comedor, tocadores, roperos sillas
y ajuares para sala, de lo más artístico que
pueda encontrarse. En cuanto á cortinajes, la
casa se enca.rga de su hechura, contando.al fecto, con operario muy .l1ábiles en materia. de tapicería.
Ademá , en el departamento de muebles, se
halla constantemente la exi tencia más grande
de mesas "vitrinas", consolas y otros objetos
de utilidad y de lujo.
Los talleres de "El Palacio d Hierro" está.o
montados á todo costo en Necatitlán y ocupan
un espa cio de 18,000 metros cuadrados. AIU se

Departamento de alfombras.

Departamento de muebles de fantasia

No t 1·minarernos este artículo sin hacer antés 1·eferencia de los departamentos de Papel t apiz y .Alfombras, que apal'ecen representados
entre las distintas fotografías que de lo · almacenes de ".El Palacio de Hierro" publicamos
en este número.
Sin ser, el l'amo de Papel Tapiz, uno de lo
principales en aquel importante establecimiento, la exis~ncia que bay en él de este artículo
puede considerarse con justicia como una de las
más vastas con que cuenta el mercado. Los dibujos son de los estilo· más modernos, y tanto
por ·u elegancia como Pº'-' su variedad, constituyen, sin exageración, la nota artí tica en este
género de artículos. A esto hay que agregar
que los precios á que se venden los rollos son
extremadamente bajos, no obstante que la calidad del papel es superior.
Refiriéndonos a.l surtido ds alfombra. y tape•
tes que hay siempre en 1a casa, podemos decir
otro tanto: dumnte nuestra vi ita, viro.o allí
expuesto los mejores productos de las más re-

nombradas fábricas ele Em•opa, llamándonos
muy e pecialmente la atención, la, diversidad de
estilos y colores, que e encuentra n á la vista
de la numerosísima cHentela que acude dia por
día á los almacenes.
En el ramo de loza y cristalería., "El P11.lacio
de Hierro'' e distingue notablemente entre todas las negociaciones análogas que opera.n en
la plaza, por lo selecto de los artículos que allí
se ven almacenado , y ~ntre los cuale menciona.remo· lo ·iguientes: l'ajillas de loza ingle·a.,
de porcelana y de tierra de hierro, primorosa,
meute adornadas con caprichosas figu.ras, flores ó pai ajes, juego para te y café y para
desayuno, platos para colgar, con pinturas al'tísticas, convoye , ca.fe ter as, jal'ra de fantasía,
recogedores, platillos para pan, sobremesas,
botellones, florero , copas y vasos· tinteros y
juegos de cubiertos de distintas cla. es y precio ; orfebrería fina de la afamada ma.1·ca &lt;Alphenide&gt;, l a mejor del mundo, y diversos objetos de cristal Baccarat.
Entre los artículos de porcelana, citaremos
una gran colección de juego.· de lavamano ·, en
la que los consumidot'es hallarán, sin duda, lo.
modelo· má hermoso y la piezas mejor acabadas.

Aparte de los departamentos ya mencionado , 'El Palacio c;le Hierro" tiene establecido.
en sus almacenes varios tan importantes, como
es el de lencería para señora y niños, cor és
y "trou eaux" · y otros en los cuales hay un
magnífico urtido de portamonedas, pur r&amp;!:i y
cig8l'reras, neceseres y multitud de ob3eto análogos, portarretratos, gemelos de teatro, billeter as y e pejo de fantasía. El departamento de
Juguetería está admirablemente dotado con todo a.quello capa,z de satisface1· el gusto de los
niños.
Para no alargar más este artículo, no abstenemos de enumerar otra multitud de objetos
de utilidad y d lujo que enriquecen el surtido
verdaderamente excepcional con que cuentan
los alillacenes de "El Palacio de Hie1·ro•'' pero
sí nos permitimo' recomenda1· tí. todos aquellos
de nuestros lectores, que ocurran al establecimiento en busca de detel'minadas mercancías,
que no dejen de visita!.' las in ·talaciones e p·ciales'~ donde se exhiben constantemente las

De partamento de papel tapiz.
Departame nto de muebles J bronco$ .irtísttc:0$.

enormes existencias de calzado, casimires y pallo11, listones, pai'luelos y mascadas, tápalos y
chales, etc., eto., seguros de que allí encontrarán toclo lo mejor que se produce, tratándose de
esto · ramos.

..

**
C1·eemo que con lo anterior bastará !?ara
que el público, sobre todo el de fuera.de la.Ca-

pital, tenga una idea de lo que son los grandes
almacenes de "El Palacio de Hierro." La importancia de este magnífico establecimiento
mercantil es tan notoria, que, generalmente, está reconocido como el primero y más acreditado entre todo lo de su género, no 610 en
México, sino también en los demás países de la
América. la.tina.
'01no una garantía. del buen servicio que,
por lo que respecte. á, la. administTaci6n interior de la caso., han logi-n.do organizar sus propietario , están: el hecho de baber dividido los
almacenes en depat'tamentos e peciales para
cada ramo, lo cual permite que la clientela sea
atendida. sin pérdida de tiempo y con toda eficacia, y la circunstancia de que todas las instalaciones se hallan á oorgode empleados apto
y muy conocedores de los diferentes r amos.
Ademá , y esto con tituye una grandísim.a. ventaja para los compradores, todas las mercancía están marcada con claridad, siendo sus
precios in va.ria.bleruente fijos.
"El Palacio de Hiel'ro" tiene establecidas
casa s en París y en Inglate1~·a, regenteadas
por socios de la. negociación, siendo, sin duda, l a única negociación que ha alcanzado,
en un período de tiempo relativamente corto,
un grado de prosperidad tan envidia.ble que le
permita. sost.ener, por su cuenta, di tintas casas
mercantile y manufacturnras.
Por lo demás, es incuestionable que "El Palacio de Hierro," S. A., ha contribuido en México, de manera muy directa, al ensancb de
los negocios comerciales, y al progreso, siempre creciente, que se observa en este or den de
la actividad nacional, poniendo en juego elementos muy considerable y valiosos, gracia
al espíritu de empresa. que anima á • us propuJores, y á la simpa,tías que é ·tos han sabido
captarse como homb1•es de l abor, honrados y

progresistas.

...

.. *

Unºdetalle del departamento de conrecolones
'I lencería.

"El Palacio de Hierro" merece, ciet•tamente,
la. protección decidida del público. A fuerza de
trabajo, u propietarios han logrado hacer de
él un establel:imiento diguo de la cultura de la
Capital, y, 11.ctualmente, no hay ca a, ent1--e la s
de su género, que pueda disputa,rle la primacía.
Ocupa el más alto luga1• y no teme la competencia.

Departamento de loz4 y crlstaterl1.

�El Restaurant "Sylvain DaurnontJJ

SALONES DEL RESTAURANT.

plomático, Banca, alto comercio,
etc., etc. Allí e verifican los ba.nquetes de alto carácter, las reuniones de buena sociedad, las comidas
de etiqueta, los lunchs de obsequio,
y desde las espléndidas me as de un
gran númel'o de personas, basta el
servicio personal á la carta, todo
está.atendidoe merada.mente. Cuenta el establecimiento con meseros
activos, inteligentes, educa.dos, que
se seleccion,a,n entre los buenos conocedores del 1•amo.
La cocina, atendida personalmente por los Sres. Sylvain y Daumont
nada dejaquedesear. En ella secon:
feecionan los «menús&gt; más delica?ºs, los más suculentos, los que deJan satisfechos á. los paladares más
s~nsibles y á los gustos más exquisitos. La práctica y habilidad de
estos seilores les ha captado la simp~tía. de su numerosa y di tioguida
eheotela. Esta circunstancia ha hecho, sindnda, que la cocina Sylvain
Daumont sea la. oficial en las residencias presidenciales y en el Jockey
Club, así como que sea la preferida
para el arreglo de banquetes eu las
recepciones y otras fiestas análogas, t anto en la Capital como en los
Estados, á. donde ba ocurrido eo
. '
,
caso necesario, a hacer todo clase
de servicio , por delicados que pa.•
-r:ezcan.

restaurant "Sylvain Da.uE,Lmont"
es, en México, el mode-

- - --

- -

---

/ .

~.,..,.,{

// .

El Banco Agrícola é Hipotecario de México, S. A.
BL

dibujo anterior representa el édificio del
Banco Agrícola, que quedará enteramente
concluido el 15 de diciembre próximo, y que desde luego será ocupado por las oficinas de esa
institución.
Dicho edificio se está con truyendo según los
planos del Sr. Arquitecto D. Nicolás Mariscal,
siendo el contr11,tista de la obra el Sr. Ing. Gral.
D. José Delgado y el Inspector de ella. el Sr. Arquitecto D. Federico Mariscal.
Los plano aceptados se eligieron en un concurso abierto al efecto; y después de discutirse
ampliamente los diverso sist~t1.s de construcción, se adoptó el si tema Hennebique, de betón
armado, cuya agencia está á. cargo del sef!or
Gral. D. Angel Ortiz Monasterio.
Es verdaderamente eurioso el i tema seguido, pues sin embargo dl'l poco volumen de sus
parede , es de una resistencia muy considerable y uperior á los otros . istema de construeción conocidos ha t11. ahora: pero para logtar
ese objeto es iucli pensable que los materiales
que se emplean, cemento y iferro, sean de ca.lid!Ld superior, principalmente el cemento, que
d~be ser ''Portland" y elegido entre la primera fábricas. Para. el edificio en euestióo se ha
tomado cemento marca "Hemmoor, ' cuyo representante en México es el r. D. Egon
Kunbárdt.
El si tema Hennebique tiene, además, las ventajas de será prueba de fuego, contra la humedad, muy ligero de peso y adecuado á nuestro
s~bsuelo, por lo que está llamado á generaliza.,rse rápidamente en México.
La fachada del edificio erá de mármol y la
ejecución está á eac·go de fa 'ompañíu. de ármbles de Santa Ji¡lia.

El edificio c-0nstará de tres pisos y se destinará. un:i. parte á las oficinas del Banco y el
resto á despachos particulares, que se pondrán
con la elega-neia y comodidades adecua.das á. su
objet-0.
Nos parece oportuno dar á conocer á nue tros lectores, aunque sea en breves linea , los
benéficos resultudos que para la agriculturu en
toda la República ha producido la institución
de que nos ocupamos. Fué establecido el Banco
con un capital de 2.000,000.00 totalmente exhibido!!, que á poco fueron impuestos sobre buenas fincas de toda la República· habiéndose tenido la pena de no poder a.tender un gran número de solicitudes para préstamos hipotecarios
sobre muy buenas fincas, debido al malestar
de la plaza mercantil.
El motivo por el que son muy solicitados los
pré tamos d~ este Banco, es porque se hacen en
dinero efectivo y á un plazo de 25 anos, durante el cual se pagan, en pequefios abonos, el capital y los intereses.
Son, por lo mismo, operaciones muy venta,josas para los ngricultores, porque se encuentran
en condiciones de dar un buen impulso á. sus
fincas y de pagar los capitales que reciben eu
pequeila.s partidas que van tomando de los productos de su cosechas.
Emite el Banco bonos hipotecarios que ganan
el 6 .% de interés y que están garantizados por
las hipotecas constituidas á su favor.
De graciada.mente entre no otro no existen
las ideas de crédito suficientemente desart•oll11,da.s, pue de ser así, e tos bonos tendrían una.
extraordinaria demanda, por9-ue los capitalistas, sin tomarse niogún trabaJo, impondrían su

dinero en muy buenas hipotecas, con un rédito
completamente seguro.
Auguramos un gran éxito á este Banco en lo
porvenir, y para ello nos fundamos, no sólo en
los da.tos &amp;nteriores, sino en el personal del
mismo, el cual está formado del modo siguiente:
CONSl!:.TO DE ADMINISTRACIÓN:

Enrique C. Creel, Presidente.
Ramón Alcá,zar, Vicepresidente.
CONSEJEROS:

Propietario: José Castellot.
,,
Fernando Piroentel y Fagoa.ga.
,,
José González. Misa.
Suplente: Carlos Casasús.
,,
Nicolás del Moral.
Lic. D. Fernando Duret.
Dona.to de Chapeaurouge.
"
"
Federico Kladt.

"

lo entre los e tablecimientos de su
género.
Todos los requisitos que ba podido satisfacet· lo han elevado á la~categoría del primero de la Rep1fülica. Nada se ha olvidado 8n5u in':
tala.ci6n: edificio, mobiliario, útiles
y decorado, todo es de la. mejor calidád que pudo encontrarse, y está
dispuest-0 enmedio de todos los requisitos del gusto estético y con:un
chic que le es muy peculiar.
El edificio ocupa. una de las calles
principales de la. metrópoli; en el
centro de los negocios, en el punto
confluente de-l comercio, eii la vía
principal para el movimiento incesante de los ferrocarriles de la ciudad y puntos vecinos.Adaptado para las necesidades del restaura.nt,
sus depa.rtu.mentosestán iluminados
y ventila.dos convenientemente. Los
muebles son de las mejores fábricas
europeas y están e cogido por peritos conocedores del gusto más refinado. La orfebrería, cri ta.leria y
loza son producto de las fábricas
francesas y alemanas. Las vajillas
de plata, porcelana de Sevres y
cristal Baccarat, son del mejor gusto. Grandes cortina.jes 1 gobelino ,
tapices y alfombras completan el
decorado, que ostenta planta. de
sombra de bellísimo follaje, deos
tibores y macetones.
La. escalera es un "bijou" y el
comedor principal y gabinetes la última palabra del ~confort&gt; y la elegancia..
Todas estas circunstancias hacen
del restaurant "Sylvain Da.umont"
el sitio elegido por la mejor socieda.d_de_México):Por.el_Cuerpo _Di-

ENTRADA AL RESTAURANT,

COMISARIOS:

Propietario, Andrés Bermejillo.
Suplente, Víctor M. Garcés.
DIRECTOR GERENTE,

Dona.to de Chapeaurouge.
SECRET A.RIO,

Lic. Pa cual Luna y Parra.
CONTADOR Y CAJERO,

Jacques J. Lemmens.
ABOOADO CONSULTOR,

Lic. D. Joaquín D. Ca.sasús.

1

SALONES DEL REST.ÁURANT.

El carácter de los dueños de Jn casa, la exquisita atención de los
"maiLre d'hotel," la finura de meseros, el "confort" y elegancia que en
todo se respira, unido á una escru_
pulosa limpieza que hace albear la
rica mantelería, brillar la loza y el
cristal, hacen de este restaurant el
punto predilecto de reunión para
la buena sociedad de México.

�t,a Gomoañ1a ac las FáOrlGas ac raoBI
ELJ.TIVOLI:DEL ELISEO
Magnifico Centro·de Recreo

A

L ho b1ar de)os festejo~ que perió_dicament:e
organizan Ias Colonias extran3eras residentes en México, hemos citado en las columna.s

leooi6n que, tanto las Colonias extraniºeras como el público en general, tienen por e "Tívoli
del Elíseo," proviene del empeño que por hacer
de él una. casa. modelo, despliegan, sin ce ar,
los Sres. Disdier y Reynaud, actuales encargados del establecimiento; pues á us afanes e
debe el magnífico servicio que se hace ~n los
distintos departamentos y el orden que rema en
todo ellos.
El Tívoli, por lo demá , cuenta con amplios
y hermosos sa.lones de baile, de patinar, así
como con primoro os ''cenadores,'' donde pueden servirse á las familias comidas, refrescos,
etc., etc. Para los b1.1nquetes, ha.y locales _perfectamente acondicionados, pudiendo servirse,
previo aviso con veinticuatro bora.s de anticipación, basta de ()()() cubierto . Con especialidad la casa se encarga, á precios muy reduci-

dos, de servir banquetes oficiales, de boda,
etc., etc,
. .
.
Por lo que toca al servicio de me ·a, es uunejorable, pues e tá á cargo de un cocinero de
primera orden, y en la condimentación de los
pla.tilloB se emplean iempre artículos de suprema. calidad. Los vino de que se dispone son
excel otes.
La casa, según estamos informados, e encarga también de servir banquetes fuera de la
apital, cobrando precios excesivamente módico .
Los
re . Desdier y Ileynaud deben sentirse
sa.tisfeahos de haber elevado el Tirnli á la u.ltura en que se encuentra.. Ojalá que el público,
como basta aquí, corresponda iernpre con largueza á los esfuerzos de ta.n estima.bles ca.ba.lleros.

San Rafael y Anexas, S. A.
U

de las compañías industriales más importantes de 1a repúblk-a, lo es, sin duda.,
la Compañía de las Fábricas de Papel de
San Rafael y Anexa.s, S. A. Aunque su capital
sigue .figurando por ~.000.000, el activo de la
Compañía. representa nn valor de más de ....... .
$8.000.000, por haber invertido la mayor parte
de las uLilidades habidas en los últimos aítos
en acrecentar sus fábricas pt·imitivas y en comprar otras nuevas. El= eAfuerzo hecho por la
NA

del muestl'ario, por su cuantía y perfeenión.
Hoy se hace en las fábricas de la Compai'iía
cuaJquier papel igual al del extranjero, por fino
que sea: y podemos asegurar que la mitad cuando menos del papel fino que se consume en la
República como procedente de otros países,
está hecho aquí: la mayoría de la grandes casas importadoras de papel son clientes fuertes
de San Rafael y El Progreso.
_Al preguntar nosotros el por qué á esos pa-

ver el camino que la C'ompa.iiía emprendiera, y
ahora. V8IDOS que en vez de empeorar las clases, ban mejorado notablemente, y vemos además, que se prosigue empeñosa.monte esta vía
de perfeccionamiento; y que no sólo uo e ha
subido ningun ,:&gt;recio, sino que se han bajado
algunos, y se piensa continu ar en su reducc.'ión
á medida que el aumento de fabricaeión gue se
está emprendiendo, perm.ita,por la. economía en
la producción, la rebaja del precio. Esto últi-

Sr. Agustín Reynaud.

-,-

de este semanario el "Tívoli del Eliseo,' centro de recreo preferido del público, entre todos
· los de su g6nero, tanto por su belleza. ªº!11º
por las ventajas que ofrece para la celebración
de banquetes, días de campo y otras fiestas análogas.
El "Tívoli del Eliseo," poblado de árpolcs
frondoso que dan sombra y Ires~ura. a. sus
jardines, es, sin duda alguna, el 10e3or e tablecimiento de su clase con que cuenta la metrópoli en la. a.ctua.lida.d; pues en ninguna otra
parte, eomo allí, pueden encontrarse mayores
comodidades y e mero más escrupuloso de servir bien al pú"blico y dejarle ampliamente complacido.
Buena prueba de ello es que el número de la.s
familias que visitan el Tívoli es cada vez más
considera.ble y_ de que no pasa día, puede decirse en que no se efectúen en sus salones be.oque~. organizados, casi siempre1 por personas
de la buena sociedad mexicana. o por corporacione de las más respetables.
En bonor dela verdad, diremos que la predi~

f'l .. '

!l DeSpd(llB de MArmoles

];:EL SR. AUGUSTO C. VOLPI
pá.gina publicamos una. fotografía
E, Ndele$ta.interior
del Despacho de ~árI?oles
que en la. esquina de_las calles de Revilla.g1gedo

Interior del Tlvoll del Eliseo.

y Providencia tiene. establecido en la actuali•
dad el estimable caballero italiano D. Augusto
. Volpi.
El Despacho que no ocupa e , sin duda, uno de
los mejores de su género que existen en México,
v esto ju tífica el hecho de que lo hu.gamos figuen la páginas de este número, que están
dedicadas á dar á co~ocer l?s priocipale establecimientos mercantiles é mdm,1:P11.1le fundo.dos en la metrópoli.

rar

El Señor'_Volpi e tá recon cido, no·sólo como uno de
los ma1·moli tas más inteligentes y expertos que hay
en México, sfao también
como uno de los artistas
más hábiles en el .ramo de escultura. y como arquitecto
muy ent€lldido. F.n su taller
hemos tenido ocasi6n de admirar algunos busto · de
hombres célebres, notables
por su perfecto acabado y por
la fidelidad del parecido, y
varias estatuas y figuras decorati vas de verdadero mérito, llamándonos también la
atención, tanto por su originalidad como por su belleza,
los proyect-0s de los diversos
monumento sepulcrales que
ha formado el Sr. Volpi y
que han sido ejecutados bajo
su dirección, n dMintas épocas.
Entre los monumentos á
que nos referimos, y que, dicho ea de paso, son numerosísimos, hay alguno verdaderamente di&lt;&gt;'nos de ser
admirados por fa. perfección
que se advierte hasta en us
más insignüicantes detalles.
En el Panteón Fraucé , en el
Español, en el de Dolores, en
el del Tepeyae, se ven algunos de los más notables trab1Ljos ejecutados por el señor
Vo]pi, distinguiéndo. e entre
ellos el de la familia Tenconi,
que o.parece reproducido en
uno de nuestros graba.dos.

*
*.
Al r. Volpi se debe también el proyecto y la ejecución
de los monumentos de las

fami1io,s Rubiu, Pellotier, Ricoy, Landa y Es-

candón, Escandón y Ara.ngo, y Pardo y Contreras; del Gral. Al varez, de la señora de D. C_arlos
N ori ega, de la Sra. Guzmán de Ramos; del Joven
Benito de la Barra· y de la capilla de la señora del General Aurehano Rivera. Todos estos
monw:nentos son muy artísticos y e tán hechos
con magniñcos materiales.
El Sr. Volpi ha sido siempre el preferido
de la. clase culta de México para la. ejecución
de los trabajos de aquel género, y no es de extrañar, por lo mismo, que sean ya tao numerosa.s las obras que han salido de sus tallero .
Actualmente el distinguido artista está. terminando un suntuoso monumento para la familia
Riba y Cervante , que será, sin duda, uno de
los mil bellos y má artístícos, á juzgar por
lo bien concebido del proyecto y la riquei:a de
los materiales que se utilizan en la. ejecución.
Por líltimo, diremos que el Sr. Volpi vino al
paí en 1 91, rooomendado por dos afamados
artistas, al Sr. Gral. D. arios Pacbeco, entonces Ministro de Fomento, y que, l!l'acia.s única•
mente á ·u laboriosidad y á, su honradez, ba
podido captarse la simpatía y la confianza del
público.

VlS'l'A DE UNA DE LAS FÁBRICAS DE LA &lt;JOMPARÍA.

Compañia en este sentido es tao grande, que la
produooión de papel es ahora tres ueces mayor
que la de hace unos cinco años; su pt'oducción
de pastas y materias primas se eleva á más del
doble; su fue1·za hidráulica se ha du1llicado
también con nuevas instalaciones; y en ferrocarriles que unen las distintas fábricas y dependencias qe la Compai'l.ía entre sí y con la
Ciudad de México, tiene in,ertido más de un
millón de pesos. Sólo así se comp1·ende que, no
obstante el incremento que va tomando el consumo de papel en el país, las importa&lt;'iones de
papel extranjero se hayan reducido á. la. mitad
de lo que eran hace tres años, según puede verse en los datos oficiales de la. Estadística
Aduana!.
La mejoría en las clases del papel be. sido
también notable. Esto no sólo puede a.preciarse
en los tipos generales de pu.peles que dicha. Compaitie. tiene á la venta, sino también, y muy
principalmente, en las fabricaciones especiales
que sob1·e muestra esliá haciendo constantemente; fabricaciones que ha.o llegado á, alcanzar
tanta. ó más importancia que la de los tipos

peles tan fi.nos, que acreditarían á cualquier
fábrica, se les da una presentación que los haga aparecer como extranjeros, se nos contestó
que a.sí lo exige el público, al que es preciso
dar gusto aun en los casos tm qne quiere que se
le engañe. Hemos visto la opinión de los directores de algunas de las compailías _papeleras
más fuertes de los Estados Unidos, manifestando la sorpresa que les causaba el que en la república se prodnjera.n unos pa.peles tan tinos
que pueden competir ventajosamente con los extranjeros por su clase y precio (textuctl).

***
La gran combinación llevada á cabo este afio
por la Compaílía de San Rafael, al comprar las
otras fábricas de papel, produjo alarma en el
público y ciertos periódicos contribuyeron á
ella. ha.blando entonces de la formación de un
trust papelero que trataba de.llegar al monopolio para snbir 1os precios y empeorar la clase
del producto, aumentando por estos medios sus
ganancia.s á co ta del público. Nosotros guardamos entonces una. actitua expectante hasta

timo se lo hemos oído decir personalmente al
Gerente de la Compañia, y siendo así, es claro
que no hay tal tni.~t, y que esa combinación, en
vez de perjudicar al pñblico, lo beoe.fieiará altamente.
Produciendo más y mejor, y reduciendo los
p1•eoios é. medida que disminuya el costo de fabricación,escomoúnicamente sellegará ámatar
la importación extranjera que, como antes decimos, va limitándose considerablemente no
obstante lo mucho que el consumo ha aumentado.
Parece que éstos son los propósitos de la.
Compañia, y basta ahora los hechos lo vienen
confirmando así, sin dejar luga-r á. la menor
sospecha. acerca de la sinceridad de dicho propósitos. En ese caso, debe.mo feliei'tarnos todos
y felicitar también á la Compañía., que segura.mente verá coronado su11 esfuerzos por el éxít-0
pecuniario y por el aplauso de la opinión. Debemos todos alentar á. una e.m1&gt;re a. de tanta
trascendencia, cuando emprende derroteros tau
simpáticos y beneficio os al país.

�€1 f trrotarril

dt Ransas· CitY,

mexico y Oritntt..

pnoBABLEMENTE la más importa.nte empresa.

de ferrocarriles en construcción, en la República Mexicana, e.s la de Ka.osas Cjty, México y Orient.e, que construye su vía desde
Ka.usas City (Missouri), atravesando la fronte•
ra mexicana., en Presidio, para pasar por Chihuahua y tener, como punto terminal, el puerto
Topolobampo.
Esta vía lleva ya. construidas 125 millas que
están en explotación, t-eniendo323 listaspara. recibir los rieles. Lo trabajos se han emprendido
simultánea.mente en Estados Unidos y México.

R E G ·o N

--

1

:--.__

ra, que la. red forme un sistema completo capaz
de activar el desarrollo del comercio en toda
la costa del Pacifico.
Este ferrocarril, sin duela alguna, impulsará,
además, la explotación en grande escala de una
zona minera que es pTobablemente la má.s rica
de la República, a.sí como la de las mejores tie·
rras productoras de maderas y propias para la
agricultura, que se extienden en la parte norte
de la República.
Anticipándose á la termina.ción del -ferroca·
rril, muchos de los cosecheros de algodón, en

·-·-

~ 6 --

Se cree que dentro de un año la Compallia po·
d.rá disponer de 1025 millas de vía en explota•
ción, inclusive las lineas construidas y las arrendadas. Será la única vía absoluta.mente trans·
continental que operará en México. Desde el
pnnto de vista estratégico, el ferrocarril Kan•
sa.8 City, México y Oriente, tendrá mucha importancia. para el gobierno, porque es el primero
que atraviesa. la Sierra Madre y que une la
co~ta del Pacífico eon la. red fen•oca.rrilera del
interio1·. Ya se ba pedido la concesión para com~ctar esta línea en Topolobampo con dos lineas que irán: una hacia el norte, á Guaymas,
y la otra hacia el sur, á :Mazatlán, de te.! mane-

BR

los terrenos de la Laguna, se han ido á establecer en los valles del Yaqui y del río del Fu.arte,
donde se pueden eonseguir á. precios nominales
mejores tierras para el sembradío de aquella planta., exentas por completo de las ple.ge.s
que ordinaria.mente infestan los campos algodoneros. Muchas propiedades mine1'as que habían
adelantado muy poco por las escasas facilidades de transporte, se est1ín al1ora de arrollan•
do muy rápidamente. Esto no es solament,e un
buen negocio para el fen·ocarril, sino que es
una. fuente adicional de ingresos para el gobierno.
Para dar una idea del aumento en el valor de
las tierras en los valles citados, después del
establecimiento del ferrocarril, diremos que el
precio de dicho ' terrenos en el río Fuerte, que
era de $6 á. $10, es a.hora de $25 á. $30, por acre,
siendo imposible encontrar actualmente terre•
nos irriga.dos para. la. agricultura, si no es á
15 ó 20 millas de distancia. de la línea que es•
tá en explotación entre Topolobampo y el
Fuerte.
A lo largo de la línea del ferrocan·il comienzan á. brotar ciudades nuevas y centros industriales. La. "Ciudad de Carmen," que ha sido
llamada así en honor de la distinguid.a esposa
del señor Presidente de la República, ba llegado á. ser. en unos cuantos meses, una próspera
población de dos mil habitantes, y Topolobampo mismo tiene toda la. a.pariencia de una ciu·
dad amerdcana del Oeste. Debido á la rapidez
de la inmigración y á la escasez de alojamien•
tos, centenares de familias están viviendo en
tiendas y en edificios de fabricación proyi•
sional.
Para llevar á. cabo las obras del ferrocarril y
cimentar sólidamente su empre a, el presidente
de la Compañía, seiior tilwell, cuenta con·1a.
cooperación del gobierno y de los principales
capitalistas de México que aprecian la importancia. de la línea.

La Golonia Guauhternoc
HACE poco más ó
menos un ailo se organizó en la ciudad
de Kansa.s (E. U.), una
compal1ía. con el objeto de comprar la.
porción de la hB.cienda. de la. Teja, que linda. por un lado con
la. estación del Ferrocarril N aeiona.l y
por el otro con terrenos del Sr. Lic. José
· Ives Limantour, decidiendo íraccionat··
la para venderla en
lotes y facilitar de
esta manera.el ensanche de la población por aquel rumbo.
Los terrenos fuerondívidídos y ofrecidos á.la
venha. bajo el nombre de Sti!weU Place, pero recientemente se decidió cambiar este nombre por
el de Gol&lt;mia Ouatihtemoc, en parte para honrar
la memoria. del último emperador azteca y en
parte porque la. colonia, que está situada á lo
largo del Paseo de la Refarma, se encuentTa cercana á. la estatua. del guerrero, extendiéndose

OOLONtA CUAUH'l'EMOC.-&lt;J.ALLE PltlNCIP.AL,

LOS TERRENOS IlE LA COLONIA CUAUHTEMOC, VISTOS DESDE LA TERCERA GLORIETA DEL PASEO.

Un tren ordinario del Ferrocarril de Kanus en San Blu (Sl11aloa).

Tren especial que condujo el co11vo7 Inaugural en la nueva linea entre ~lchita, Kansas y Falrvew, (Oklahoma).

no poco más allá de la tercera glorieta. Su situación es excelente, y es la única de la,s nuevas colonias que contribuyen tanto al embellecimiento de la. ciudad, que tiene frente al Paseo,
lo cual le da un valor especial como una de las
partes wá.s aristocráticas de la metrópoli.
A pesar de que la colonia está dividida en
menos de 150 lotes, por todo, se necesitará más
de medio millón de pe os para nevar á cabo las
mejoras que está. obligada. á emprender la Compal1ía., en virtud del reciente contrato .firmado
con el GobiernÓ. La a.venida principal de la. colonia. tendrá el ancho que tiene el Pm;eo. Todas las calles estarán provistas de pavimentos de asfalto, hanquetas de cemento, drenaje
perfecto y excelente agua. Una de Jaa formas
en que estlli compaiúa bace sus contratos es la
de que los pagos que se ha.cen. durante t1n. péríodo de diez a.flos, no empezarán á efectuar e
sino cuando esa.s mejoras estén com1iletament~ acabadas. Esto es una excelent,e garantí¡. para el comprador de que no habrá reta1·dos en
la ejecución de estos trabajos.
El Sr. W. L. Váil) gerente de la "Real Estate Depa.rtement of the United Sta.tes and Mexican 'l'rust Company,'' que estú. encargado de la
venta de lotes en. dicha colonia, dice que muchos
hombres prominentes de la República han compra.do ya la cuarta parte de los lotes, á precios
que varían entre L3 y 20 pesos pot· metro cuaclrado. Esto es unbecho interesante, porque de-

muestra. el sorprendente y asombrosocreoimiento de la. ciudad y el aumento en los valores de
terrenos. Estos mismos terrenos hace veint.e
a!'ios eran vendidos ámenos de un ]?t'SO el metro
cuadrado.
Otra de las ventajas que ofrecen los contratos para venta de lotes en la.ColoniaOtta'l.lhtemoc,
ea la cláusula de seg,uo, que permite á los bere•
deros de cualquier comprador, en oa.so de muerte de éste, y si lo desean, pedir la devolución de
todos los pagos hechos por cualquier terreno de
la Col-Onia Cua11htemoc, con un intués de seis por
ciento anual. Por ejemplo: sim:iapersona compra.
un lote en la Colonia Cuauhtemoc y muere después
de haber hecho uno ó más pago , no pierde su
capital invertido: este capital puede ser devuelto á los herederos con un seis por ciento sobre
todo el dinero pagado. Esta cláusula t:.s excesivamente liberal y absolutamente nueva en México, tra.tá,ndose de negocios de efita índole. La
corupafiía que vende la Colonia Cua11htftlTloc está preparando planos para, varias bonitas casas que han de construfrse dentro de algunos
meses, y se puede decir con seguridad que dentro de dos ó tres a.i'los el va,lor de la propiedad
se habrá. más que du_plicado en esta parte de
la. ciudad.
Nunca habrá más que un Paseo de la RefOTma
en Méx.íco,y la Colo-nía ruauhtem.oc, por esta. ra.•
zón, no tiene rival á causa. de su situación tan
ventajosa.

FRENTE DE LA COLONIA, HACIA EL PASEO DE LA REFORMA,

�Bufete del Sr. Lic. Emeterio de la Garza, jr.
Dos vistas de la sala principal.

Sl!lORETARÍA. Y SALA DE ESPERA DELIBUFETE DEL SR, LIO, EMETEBIODELA GABZA, .TR.

El Bufetedel Sr. Lic. Emeterio de la Garza,jr.

P

UBLICAMOS hoy una vista del Bulet.e del Licenciado F..meterio de la.
Garza, jr., establecido en su ca.se. particular-Medinas números 12 y
13-por ser el despacho más amplio y bien arreglado que conocemos
en la capital.
Todo está allí en orden; las piezas son grandes, con mucha. luz y bien
ventila.das. La. Caja queda en el pi o bajo, independiente de los otros departamentos situados en el piso alto, á los que se llega por una e calera
que va á dar directamente al cuarto de los taquígrafos, del que sólo toma.mas un lado. Después se pasa al sa,lón de espera., del que también sólo damos la. vista principal. En esta pieza está la. ~ecreta.ría. pa1·ticular y
los a.rchivos 1 libros1 demás 1iapeles y acce orios del Bufete. Del salón de
espera se llega á la sala principal en 1a. que recibe el Licenciado de la
Garza. jr., que es la más grande y bien puesta que en despachos de abogados hemos ,isto. Tiene catorce y medio metros de largo y seis de a-pcho. La. se.la es tan grande, 9.ue no hemo podido tomar una. fotograf1a
sola de t-oda. la pieza y ha 1do necesal'io saca.ria, en secciones. En esta
pieza sa estudian y resuelvan los asuntos qua hay que tratar con el Licenciado de la Garza, jr,, quien trabaja con dos pasantes de derecho.
Los muebles, el decorado y el a.rreglo g-eneral del Bufete no podían ser
mejores, y el joven abogado trabaja incesantemente hasta las altas horas
de la. noClbe.
La biblioteca es una. de las más completas y contiene las mejores obras
de Derecho y Literatura.

DEPARTAMENTO DE OAJA Y SALA DE TAQUÍGlU FOS DEL. BUFETE DEL SR. Ll:C. E!lfET"ERIO DE LA GARZA, JR.

�El Ferrocarril de Hidalgo y del Nordeste
Una NotableEmpresa MoxitaDa

E

NTRE los elementos que má han contribuído á, la. prosperidad y engrandecimiento
del paí , están, in duda aiguna, lo ferrocarriles. Ello , acortando las distancias, no han
acercado á los demás pueblo , uniéndonos ú. é tos con lazos fraternales¡ ellos, haciendo más
fáciles las comunicaciones, han impulsado entre nosotro el comercio, acrecentando a.si la.
rique1,a pública: y ellos, en fin, nos mantienen
en comunión con -tante con las grandes ideas de
nuestro siglo, derramando en los mercados, ya
seo. en forma de libros ó de instrulllentos cientWr:o ó industriales. cuanto e capaz de producir, bajo otro cielo , la inteligencia y el ingenio humanos.
Una empresa ferrocarrilera, además de estas
ventajas, traa siempre consigo, para el biene tar de las nacione. , la de proporcionat· á millares de ope'r arios la manera. de ganarse honradamente la subsistencia, dando, al mismo tiempo, ocupación ií, hombres de ciencia y de labor,
cuyos trabajos se traducen en obras de utilidad
pública indiscutible, y abriendo, por últilllo,
campo más va to al desarrollo de las fuerzas
vivas de los paí ·e, que, coro.o México, han pasado por un largo período de revueUas para
lalll6arse, con firmeza, por el sendero del progre o y del orden.
Y todo e tos bienes on mucho mayores si
. e considera que la empresa de que tratamos es
eminentemente mexicana; es decir, que desde el
Gerente general ha. ta el último de lo operarios, todos son mexicanos; el trazo y la eonstrucción han sido hechos por ingenieros mexicano , ~• el servicio de trenes, 10comotora y
talleres está. encomendado á, mexicanos. Esta.
11articularidad, única entre los ferrocarriles del
país, hace que la empre a del Ferrocarril de
Hidalgo y del Nordeste sea, para no otros y
para todos l os habitantes de la República, altamente simpática.
Las líneas que ¡,:iertenecen actualmente á. los
ferrocarriles de Hidalgo y del Nordeste miden
una, longitud total de 215 kilómetros; de éstos
161 pertenecen al de Hidalgo y lo demá al egundo. Las doble vías, que dn,n la seguridad
en las estaciones, alcanzan una. longitud de 21
kilómetros.
La terminación de los tru,bajos basto. el puerto de Túxpan formará. una linea, aproximadamente, de 380 kilómetros desde México, iendo

tonio Ca,;o, posee to·
dos los departamentos " dependencias
nece'aria; su estilo
es hermoso, y los
materiales de que está hecho son de las
mejores canteras de
Pachuca.
En Peralvillo po. ee 1a empresa unos
espléndidos talleres
de construcción y
reparación. Cuanto
puede necesitarse en
maquinaria., útiles y ..
herramienta po een
esos departamentos,
que están ampliamente -provisto . No
hay locomotora, carroexpress ó plataforma que no pueda
hacer e ó rPpararse.
La fundición e de
lo más completo que
existe, el metal iá.l',i lmente puede ser
tt·abaja.do. Causa.
a ombro entrar á
aquello
salones
donde todo es ruido,
movimiento, labor
constante. Los operarios no se dan reposo : limpian, encorvan, funden, atornillan en mil -forma ,
en mil combinaciones indescriptible

de

El movimiento ferroviario de la linee. tiene cierta. int-ensidad; la recorren
diariamente 6 trene
especia les de pase.-

•

""

FACHADA DEL EDIFICIO OE L A DJREOOI ÓN,

fEAAOCARAIL DEL NORDESTE.
ESUCWII T(lllf!IIIL DC IIOCO.

131 hasta las cercanías de Santiago y el resto
ba.¡.;ta el puerto.
Para juzgar de la bondad de la con truceión
de la vía y de las garantías que presta., bast~n
los datos que siguen: el ancho es de 3 pies inglese - 9U milímetro :- el menor radio en las
curva lleg-a á lúO metros y la pendiente más
pL·onunciada á 18 milímetros por metro. En la
parte por construir no se pasará, en el radio de
las cun·as, de 80 metro·, ni se d scenderá con
más inclinación que á, ~5 milímetro poi• metro.
Los rieles on de a.cero de 40 libras pot· yarda., y lo durmiente ·, casi en su totalidad, de
encino de la mejor calidad.
Para llevar ú cabo los trabajo , no e ha detenido la, empresa ante las dificultades que le
oponía, la naturnleza, r las ha venciclo con ·us
obra de arte. Así pueden 11 amarse los dos principales puente de la linea: el gue con 31 metros
de lu1, se construyó sobre el canal del de·agüe y el que obre el río Tortugas mide 24- metros de luz. Cada una de las 21 estaciones de la
línea en explotación e tá dota.da de la mejor
manera. posible, siendo buenos edificios los terminale de Pacbuca, Irolo, Tortu~as y México.
Este tíltimo edificio, proyecto del mgeniero An-

•
••
Pa:ra fijar la atención del público sobre la
c:i.nt1dad de_ sueldos que e pagan, da.remos lo
da~ que s1guen: Ha.y 2-59 empleados en las estaciones, 249 repaL·ando la. vía,, 186 en los talle,res, 144-_en lo ~renes y el resto hasta completar
en conJunto ~:&gt;l, en servicios diversos. El nú~
mero de pasa¡eros que ocuparon el :ferrocarril
en el ailo de 1902 fué de 278, 191 y en 1903 ascendió á 202, 70-t La tonelada. de carga lleva.ron
á 284-,8:J0 y 301,591 respectivamente. Las ;ntradas bruta ,. en un año, se e~timan en $900,000.
Los P~ a.Je · á bordo de los trenes de los Ferrocarnle~ de Hidalgo y del Nordeste no son
caros, y l por curioiiidad se compara con lo
g:a.sto~ que se o!'iginan viajando en carros ó dihgflncrn. , . e verá que e. un tercio de loqueantes se cobraba; rei;ultando, en número: redondos1 U.800.000 de ahorro anual para el público
~ll,SJ l~.:; 2.~.ooo que importó h~ subvenció~
1mpa.L't1da a la empre a pm· el gobierno del Estado .r por el federal. Si este cálculo se aplicar:i á toda la red ferrocarrilera del paí es decir, á ce~ca d~ l!l,000 kilómetros, y comparara
con lo· ~00 küómetl•os del HidaJ o-o 1&gt;olamente
e llegaría ú la conclu ión de q~e se utiliza~
U 70.000,000 anuales.
Ht: aquí proba~o por qué todo gobierno progresista subv~mc1ona a lo8 fe1Tocarl'iles: la inver111ón del dmero resulta provechosfL y benéfica pu,ya. el país, ~·, al fin, ·os -ferrocarriles llegan lt ser propiedad naciono.l y constituven
entonce_s, una fuente inagotable riqueza par~
el ErarLO.
E~ rápido progreso de la empresa ·ae que nos
venimos ocupando causa un o.sombro tal que
p~rl"..ce inconcebible: en pocos años e he. e~tend~do _la !ínea, se ha mejorado el servicio, e han
d1sm1nuido las tarifa , etc. etc. He aquí algo
de la historia interesante d; la. institución.
. El Ferrocarril deBidalgo comenzó sus traba.¡os e~ Pacbuca, el año de 181
iendo entonces
prop1edacl del gobierno del E tado· más tarde
en 1880, fué traspasado al Sr. D. Gabriel Man:
eera, su actual poseedor,llegandoel ferrocarril
á frolo en ~ _~- En esa época había, una. dificultad el ~eL'V:lCt? de pasajeros se hizo por el ferrocai•ril mex1co.no de Veracruz h.asta fines de
l 9, en que terminada la vía de Teoloyúcan
los t;en~s de Hidalgo pa aban sobre lo · r-iele'
del Nacional basta la ciudad de México.
. onstruida. al fin, la vía del Nordeste entre
T1zayuca y la capital, el ailo de 1890 cesó el
servicio por el Nacional.
Por el lado contrario, los trabajos continuaban lentamente; en 1893 llegaron los rieles hasta Tulancingo y en 1 97 á Tortugas.

jeros, 4 mixtos y 8 de mercancía· formando
un conjunto de 18. Los trene de pasajero
llevan -1 ca1Tos, y los que conducen el pulque
llegan á formarse basta de 15 á 20.
Para atisfacer las necesidades del tráfico,
cuenta la emp1·esa. con 25 locomotoms de la
renombrada fábrica «Baldwin Locomotive
Works&gt;, ;l3 carros de pasajero y 194 de carga,
todo en perfecto esto.do, y de tal manera atendidos1 que se usan, indi tinta.mente, la máquina. 1 o la 24 que acaba de er comprada, puea
el estado que guardan es el má satisfactorio.
Como la línea troncal no pasa ce.rea de a.Jgunos puntos de importancia, la em¡,resa ha. esta•
blec1do ó subvencionado carrua¡e especiales
que conduzcan pasajeros á Zacatlán, Huauchinango, Huo. cazaloyaJ Huayacocotla, mineral del Ubico, Zacualtipan y Acoxochitlán.
El Gerente de la empre a, no ha detenido su
in.fluencia basta aquí; cuando no ha habido ca•
minos apropiados, ayuda al gobierno á repararlos como sucedió con el de Huayacocotla á.
ZacuaÍtipam. En el de Tortugas tí. la cumbre de
Pabuatlán construyó 4 y reparó 5 kilómetros,
construyendo 12 á sus expensas en el de Pachuca al Mineral del (,'h.ico, para acortar con iderablemente la distancia.

ESTACIÓN DE P AOBOOA,

La construcción o pro igue con empeño. La
emp.i:esa e prop~n~ llevar la línea.hasta Túxpan,
pa.rt1endo del kilometro 131, ituado tres kiló~etro antes de la estacilSn de Santiago. Pr6x1ruamente1 seinm se anuncia, hechas las prueha respectivas, se pondrán al seHicio público los treinta. y cuatro kilómetros que están listos de entre Ventoquipa y Venta Colorada
Coostruída la línea tal como se ha proy~ctado, ¡qué porvenir tan excepcional se e pera
para el ferrocarril! El camino il Túxpan erá
el más corto para el Golfo, y Túxpan se elevará. á la. a~tur_a de Tampico. Mejorar· el puerto
no ser_ía d1fíc1l do.das sus condiciones especiales.
Estud10s hechos por notables peritos áicen que
el río Túxpan tiene una de embocadura de 500
metro de ancbo y 7 de profundidad. Construídas, como en Tampico, las e coller·as que se inte1:nen en el mar y dragada la barra, lascorrientes que _e e tablecen con el flujo y reflujo
harán más baJo el fondo y las embarcaciones de
gru~so calado penetrarán por el río, y hallarán
abrigo seguro contra los frecuent.es venLarrones que azotan las bajas y pimtanosas costas
de'l golfo de México.
Las condiciones climatéricas de Túxpan no
pueden ser mejores. En esa. costa y en sus cercanía· e muy rara la 1iebre ama1·illa. Se con~cen casos señalados y no se producen epidemias como en otras partes del golfo donde el
«vómito&gt; es el auxiliar seguro de l~ mue1•te y
el temor constante de los extranjeros.
Nada e compara.ble á la riqueza de la zona
que la. línea atrave ará á partir de Santiago.
½&gt;B grandes ramales de la. Sierra Madre, cub 1ert~s de selvas y bo. que., ofrecerán á la industria las magnificas madera de con trucción
qu~ produ_cen: cedro, caoba, ébano y zapote,
cht¡ol,_ qm~bra-hacba; pudiéndose extraer de
ellos riquísimos productos tintoreales, como el
t?oral, la sangre de drago y otros muy valiosos.
En mucbos de los Jugare~ de la comarca que
atrave~ará la línea ferrocarrilera se encuentran_ indicios segm·o que garant~an la exi.. ~cia del carbón de_piedra. Haciendo explora01on1:: formales, es mdudable que se encontra1·án mantos carboníferos de suma importancia.
El &lt;oro negro&gt; tiene ,rran dema.nda en el mercado del mundo; y la escasez ele combustible
hace de esa explotación un negocio seguro que
d~ ni ¡mfs grandes riqueza . A corta di~tancm &lt;le los Jugare~ por donde se ha tL-azado la
línei:, lo · ingeniero . se ban encontrado -veneL'OS
de 1·100 petróleo cuyo 1'&lt;'finamieuto sería. fácil.

ESTAOlÓN D111 IROLO,

�Con,pai;ía Cor,solidada

~onst_ru\dones NJetálka~.

}

Despacho del Director general.

PUENTl!l SOBRE KL RÍO DE TORTUGAS,
ESTACIÓN DE TEPA,

No pocas compa.riias han intentado explotar
esas fuente. de riqueza; pero todos los esfuerzos han ido y serán vanos, mientras las vías de
comunicación no sean fáciles y rápidas.
Es indudable que cuando la vfo. llegue á esos
Jugare , la e1q&gt;lotación del carbón y petróleo
ec grande escala, y el corte de madera , serán
un elemento de riqueza inagotable.
Pero además de lo productos naturales que
pueden tomarse de esas t ierras, el cultivo y la
labranza, es decir, la industria agrícola, hará
brotar de esas fecundas sementeras el tabaco,
el café, la ,ainilla, calla de aziica.r y frutas de
todas clases que producirían, embalados, un verdadero capital.
Los actuales propietario de esos terrenos,
así como la misma empresa, no pueden sacar de
la Agricultura todos los frutos apetecibles, y
es ésto por la dificultad de transporte, por lo.
absoluta falta de vías de comunicación. Por
hoy, no teniendo ferrocarril, sólo cultivan el
za.cate de Pará y Guinea, usado para la engor•
da de ganado vacuno, y que, ó se remite á México ó se envía. fuera del paí , como sucedió
durante la. guerra cubana., en laque se ma,ndaron
á la. Gran Antilla grandes ca.ntidades de ese
producto.

80,000 caballos de fuerza.hidráulica gue desarrollan las hermosas caídas de agua de lo ríos
Necaxa y Tenango, á fin de convertirla en energía eléctrica, que ~e utilizará en México, Pacbuca, Mineral del Oro y otra poblaciones.
El proyecto de utilizar y combinar las caídas

tará muy económico en la comarca montan.osa,
pues la aplicación de la electricidad permitiría
el uso de curvas más pronunciada , dando por
resultado que la línea quedaría más corta y
de un costo menor.
Además, todas las mat~rias primas de la re-

l,

A ".Compa!!ía. C?nsolid~da de Construccione Metálicas," S. A. ha.
abierto .sus oficmas baJo los mejores auspicios debido á l
' l
aceptación
'
genera
· t • que ba
. recibido de los hombres d e empresa
y dea numero
sos
¡ prop1e ano
'ó , qu1enes le han encargado ' desde l ueg o, l os proyectos•
Y a 'd
construcc1
n de obras impol'tantes ' las cuales est~..n sien
· d o en la a.e
d ·
t ual 1¡ a eJecutadas. ( on la aprobación unánime de ¡os soli c1tantes,
•
tanto1ente cahdad del material empleado y de 1
por
a
exce
d
b
h
amano e o r a deque
ace uso en sus talle~es, cuanto por la irreprochable dirección técni
que
y lab exactitud
con
que sabe cumplir esta Ompa ñ.1a sus comproca con
· cuenta
l
.
.
m~sos, o que a. vemdo á Justificar la con:flanza que he. recibido del ú
blico desde el comienzo de sus operaciones.
p El personal de su actual Administración así como el de ¡ n·
·ó
·
ó
•~ ·
'
a. u-ecc1
n
gen er a l Y D .ll'eCC1
n 1.,cruca.
aran1 re pectivamente, son una prenda de
tía de los elemento y estabilidad de esta nueva empresa El
g· d
Adro' . t
"ó
á•
•
OnSeJO e
• 1n1s rac1 ~ l'st mtegrado de la manera siguiente : Arturo J Brani:ff
Uhses Bassett1, José Castellot' José CasteUot• 1·r·• ,,.
·
'
A
.,,.mru·o p·mz6.n Miguel
• Quevedo Y A. E. Worswick. .El cargo de Director general es;á encomendado al Sr. Arturo J. Brarntf: el de Director técnico al s J W
Hawke Y el de Secretario y Abogado de La Compañía al s L:· M·.
•
Lanz Duret.
'
• r. ic. 1 1guel
. E l capital social es de ili250,000. 00, y dado el desarrollo y el crédito ·usti.ficado de que goza la Sociedad, probablemente será aument ado h J t
. :500,000.00.
as a

.

"*

•••

La em'(&gt;resa ha _puesto especial cuidado en que
e1 ervicio de us trenes sea exacto y en que se
cumplan los horarios en toda sus partes, teniendo todos sus viajes una completa regularidad, iendo atendiuos los coches y el convoy
entero, con el mayor e mero. E ta asiduida&lt;l y
empeño justifican la alta e tima que el público
demu ·tra por el ferrocarril.
.El estricto cumpliroiento de los horarios y la.
regularidad en la. velocidad hacen los accidentes tan raros y de tan poca consideración que
durante todo el tiempo que se lleva. de ei.plotar
la línea habrán viajado por ella 3.000,000 de
pasajeros, sin que uno de ello$ haya perecido.

...

Tleno este terrocarril en perspectiva. un magn!.fico proyecto para. combinar su poder á la
lue1·za hidráulica. que producen las grandes caídas de Necaxa.
La línea principal pa ará por e ta población ,
donde la compailía denominada cThe Me.xican
Light and Power Company Limit-ed&gt; está construyendo la.:,Planta tnecesaria:J¡ara utilizar los

Despacho del Director tknlco.

ACUEDUCTO DE ZElllPOALA,

de los ya mencionados río Necaxa y Tenango,
fué pre entada el arlo de 1902 por el Sr. J. .
Pearson á varios fuertes capitalistas de los Esdos Unidos y el Canadá.
Es imposible concebir la. magnitud de esta
empresa y lo vasto y dificultoso de los trabajos
emprendidos, sín ver
y p1·esenciar las obras. Lo planos de
los ingenieros comprenden la instalación de dos plantas,
cada. una con capacidad para 40,000 caballos de fuerza. Se
cree que las necesidade del Oro, Pachuca y México se
cub rirán con una sol a de las dos plantas· pero como la
utilización de la,energía eléctrica sigue en
aumento y la demanda de fuerza es ca.da día mayor, erá
preciso, te1•minada la
primera planta, proceder á la construcción de la ·egunda.
La·Unea del -:Ferr6carril de Hidalgo podrái entonces utilizar
la fuerza. eléctrica
para el tráfico de sus
trenes, lo cual resulPUENTE SOBRE EL GRAN CANAL,

gión, tales como el algodón, los mieles, el lino, etc., podrán beneficiarse en el mi mo punto
en que se producen, pues la cantidad de fuerz&amp;
de que dispondrá. &lt;The Mexican Light and Power Company Limitad&gt;, permitirá el establecimiento de grande fábricas á inmediaciones da
Necaxa, Almozotepec, Huauchinango y Tulancingo, mejorándose esas comarcas y haciendo
que crezca en importancia el fen·oca1·ril que las
atraviese.
Dada esta amplia información, los lectores
de &lt;EL MUNDO ILUSTRADO&gt; podrán comprender
toda l:l importancia que la empresa del Ferrocarril de Hidalgo y del Nordeste tiene, así como
prever cuál será. su porvenir el día en que
sus lineas atravie en centros industriales y fabrile riquísimos, explote la fértil zona de J~s
selvas, acarree carbón y petróleo, lleve y traiga pasajeros y ponga en Mé."tico la carga de
los buque que l1eguen á Túxpan, haciendo así
má fácil el comercio, y extendiendo y repartiendo en toda su longitud la riqueza y la comodidad.
Empresa de esta naturaleza, que se de arrollan rápidamente porque descansan en el firme
a.poyo del talento y lu, .hom•a.dez, y que crecen
in cesar debido al carácte1· de sus jefes y ~ su
impor ta nci,a indiscutible, son un ejempl o vivo,
una lección práctica ue Jo que pueuen obtener
los grandes capitales bien dirigidos.

"El objeto principal de la Compañía es la. fabricación del acero estruct~ra.l de t.odns clases y contratar material y construcciones de acero
h1erro, como techos, tragaluces, cobertizos, u:rmadura para techo;
pueµtes, viaductos, pisos de cemento armado -y asfalto.
'
. Sobre pedido r~ite planos, proyectos y -presupuestos. Tiene un 1epós1to constante de viguetas de acero I L U, láminas negus )' galvanizada
metal desplegado, etc., etc.
'
La~ oficinas de la Oompaftía están situadas en la esquina del segundo
Calle1ón, de López y Rebeldes; y puede tenerse una idea de ellas en las
fotograflas que a_pa~ecen en esta página. Los talleres principales se encuent~an en la.Avenida Poniente 28, 422, 432 y anta Julia (E palde. del
Colegio ale~1ano) respectivamente. En el próximo número nos proponemos
publicar •las fotografías de estos talleres , á fin de que pu ed an
aprec
·
iarse con meJores detalles su amplitud é importancia.

Fachada del edlflcio de la Compañia Consolidada de

e ons t rucc ¡ones

D

Despacho del $ooreterlo y~Abo¡edo de la Compeille.

Oficinas de contabilidad 1

caja.

meUllcas.

�Gran F ábrioa de Mosaicos
De los Sres. QuiQtar,a y Hermar,os
Desde ha.ce tiempo los Sres. Quintana y Hermaños tienen establecida en México esta industria., y en su constante afán de impulsarla, conse.¡rándole todas sus energías, la han visto
elevarse á 1a altura. más envidie.ble. Los progresos realizados en elle. último.mente son muy
noto.bles; se han perfeccionado de una manera
asombrosa los procedimientos de tr11,ba.jo, y
merced á esto, ha podido lograrse lo que otras
industrias no han logrado t-0davía entre nosotros: que sus productos compitan con los similares del extranjero, superándolos casi siempre, no s61o en calidad, sino también en baratura..
Prueba muy clara de lo que acabamos de decir
es el hecho de que la importaci6n de mosaicos
á México ha disminuido considerablemente en
los últimos a!Ios, pues en la actualidad la casa.
de los Sres. Quintana y Herma.nos surte por sí
sola. los principales mercados del país.
Sin temer la competencia y confiados ante
todo en la ca.lidad inmejorable de los productos de su fábrica., los laboriosos industriales á
que nos referimos envia.ron á la exposición in.
terna.cional de Saint Louis Missouri, distintas
muestras de mosaicos, que forman en el pabe: Casa Administración de la fi brict.

NTRE las industrias más florecientes esta-

¡: blecidas en la. Repliblica y que de manera.

L

muy di.recta, contribuyen, no sólo al progreso general del país, sino también a.1 bienestar
de las ola.ses trabajadoras, ocupa un lugar p1·eferente la gran fábrica. de mosaicos fundada.
por los señores Quintana y Hermanos en 1a. Calza.da. de San Antonio Abad núm. 7.
A la bondado a invitación que para visitar
este importante centro manufacturero recibimo del r . D. "Venceslao Quinta.na, uno de
sus propietarios, debemos el gusto de haberlo
Tecorrido, estudiando ]a fábrica en todos sus
detalles, presenciando los trabajos que se ejecutan en su, diferente departa.mento y deleitándonos, en fin, en los salones de exposición,
recientemente abiertos al público en la. planta
baja del nuevo edilicio del Casino e pañol, con
el propósito de. tener siempre á la. vista de los
consumidores la. serie más completa de muestras de p1·oductos de la negociación.
No tememos equivocarnos al asegut·ar á nues•
tro lectores que la fábrica que nos ocupa es
la más importante en su género, y que sus talleres, perfectamente montados y atendidos, son
dignos de llamar la at~nción por todos conceptos.

De partame nt o de prepu•c:16n y dlstrlbucl6n de colores.

La casa administración, según puede verse
en une. de nuestras ilustra.oiones, ostenta todo
un severo y elegante decorado de mosaico, que
realza notablemente la belleza de su arquitectura.
Entre los departamentos que más nos llamaron la atención durante nuestra visita á la fábrica, citaremos el de empaque, que por su amplitud y capacidad, da una idea de la enorme
cantidad de ma.terial que la casa remite á diferentes puntos de la. República.; el de mezcla,
donde funciona una tritura.dora de gran potencia; el de prensas hidráulicas, y la gran sala
donde se bace la distribución de los colores.
La. fotografía. que representa la salida de los
trabajadores de la fábrica dará á nuestros
lectores una idea de la importancia de la. negociación. Cerca de mil operarios, entre 1os cuales ha.y algunos muy hábiles en el manejo de
las máquinas é instrumentos que producen los
mo aicos de colores indelebles, trabajan ac·
tualmente en la fábrica.
Nos parece de justicia consignar que en las
mejore con tracciones de México se ha hecho
uso siempre del material que fabrica. la casa,

-,._

Frente de la Fábrlca.- Salida de operarlos.

Expaslcl6n de productos d e la Fi brlca;en los bajos del nuevo Casino español.

llón de México una de las más llamativas exhibiciones. Los triunfos que hasta boy han venido obteniendo les Sres. Quintana y Hermanos son muy lisonjeros: la insuperable elaboración de los mosaicos y sus artísticos dibujos,
han sido objeto de los más entusiastas elogios
de los visitantes, siendo muy crecido el número
de comisionistas y agentes que ban escrito ya
á la ca.sa central de México pidiendo listas de
precios y catálogos, á fin de introducir en los
mercados norteamericanos los productos de la
fábrica.. Los Sres. Quinta.na han recibido numerosas felicitaciones por el éxito alcanzado
en el gran certamen.

*••

La fábrica de mosaicos que, como dijimos,
se ha.lla instalada en la Calzad&amp; de San Antonio Abad núm. 7, cuent-a, con un amplio Y hermoso edificio dotado con todos los departa·
mentos indispensables á su objeto, y con terre•
nos y cobertizos adya.centes muy apropiados a.l
fin á que se les destina.
.
.
La maquinaria toda es de la meJor calidad
y está movida por fuerza eléctrica, co~tando
los talleres con una instalación hidráulica que
se emplea en determinados trabajos y con to•
dos los útiles y berramientas necesarios.
Exposlcl6n de prod~ctos de lt Fibr lca

Deparhonento de empaque.

Dep;artamento de mezcla.

y que tanto se presta, no sólo para. el buen de-

corado de las habita.cione , sino también para
que el a eo de lás mismas sea mucho más fácil, tratándose de azotehuelas, corredores, etc.,
etc. En los ba.Iios, hoteles y otros establecimientos análogos, a.sí como en numerosos edificios particulares y públicos, se ven los productos de la casa, que no tienen rival en el mercado. En las calles dela. colonia. de la Reforma.,
las banquetas han sido pavimentadas con lo-

setas de cemento comprimido, cuya fabricación
es una de las especialidades de la casa.

Para concluir, agrega.remo que los señores
Quintana. y Hermanos son agentes de la más
renombradas casas inglesas y españolas, fabricantes de azulejos de porcelana, tan solicitados
por los e.rquitectos para algunas construccio-

ne , y que tán buen efecto producen cuando
se utilizan parit decoradoi;.
Cerra.roo este artículo deseando que los
triunfos obtenidos por los seílores Quintana y
Hermanos, en la explotación de la importa.nte
industria á. que hemos hecho referencia., sean
cada vez más grande, , ya que tan estimables
caballeros no ha.o omitido esfuerzo ni sacrificio alguno pa.ra elevarla á. la altura en que se
encuentra..

�MEXICO EN LA EXPOSIC(ON DE sr. LOUIS MISSOURI

La Cervecería Móctezuma, S.A.
UNA DE LAS MEJORES EXHIBICIONES.

L

Á acreditada negociación con cuyo nombre
encabezamo estas lineas y que ha. llegado

á ser la. primera &lt;le la República en u género, tanto por su desarrollo progre_ivo,como por
la excelente elaboración de u cerveza , que
ao tienen rival, ha levantado en la Exposición
niver al de St. Louis Mo. un arco que por
su originalidad, ha llamado la. at.ención de los
, isitant.e á dicho Certamen.-$ trata de una
in tal ación hecha únicamente con materiales de
cerv ría-cajas, barrila y botella. - y eu ésto consiste principalmeute u mérito.
El arco LieM metro 30 centímetro · de a.ltura., 5.50 en su~ bases, y está. formado por cajas
de cer,eza, siendo la madera de 6stas del estimado cedro que en nuestros bosque de tierra.
caliente so produce, con maravillosos veteado
)' agra.dable perfome. Estas cajas llevan impre-

botella 'de 60 centímetros, imitando una botella
de la exqui ita " uperior, ., y sobre é to una
elegant . e cultura de la Fama, obra de un conocido arti ta. italiano, que parecen pregonar
á, los cuatro vienfios el mérito de la Ce-rveza
,lfoclauma.- En el remate del a.reo y sobre ua
pequeilo trono formado con cajas de cerveza.,
e ve la, estatua de Jfoctuuma, tB,mbién de bronce y obra del mismo artista, con . u ropaje ca.racterí ·tioo, sosteniendo en su cliestra levantada. un podero&lt;io foco eléctrico que imita un va.so de cerveza; su mano izquierda. so tiene un
ramaje de lúpulo, cuyas flore están únulada
con focos, y á u pie se encuentra un haz de
cebada, artf~ticamente dispne to.
En la cla.ve delmediopunto,por c da frentt', e
ballauna oberbia águila mexicana,trabajo del
1· ferido artista italiano, descansando sobre un

de un ebanista de Puebla, representando exactamente la
rvecería en todo . us detalle .
Este peq uefto edificio está hecho de cedro pulido, sin barniz, con incrustacione de nogal 1
xoohicu1Luill, teniendo una ex:ten ión de do me,
tros cuadrados, con su. 1merta · y ventana de
movimiento. Iluminado interiormente, pral ent1
por la noche un ma.gnifico efecto.
Pero el detalle de má. in' rito y en el cua 1 l'S•
triba principalmente la origina1idad de la exhibición, consi te en que en las orillas frontales del arco se hallan do hileras de bol llas
el gantemente presentada , las cua les están en
con tante movimiento gira.torio por m,c&gt;dio de
un peque'iio motor eléctrico, que se encuentra
oculto en nna de las bases del a.reo y que ligur&amp; unamáquine.dcpa tenrizar, sin que e noten
sus na.dena. .

INSTALA CIÓN DE LA OEB'\"EOElUA MOCTEZUJISA EN LA EXPOSICIÓN DE S T. LOUIS MISSOURI,

hojas, pensamiento escritos por eminente persona qne han visitado la instalación, y que,
por cierto, oo mny halagadore .
Al pie de la in. talaoión se ve un gran marco
de ma.de1•0. tallo.do, trabajo a.Jegórico de los iodíos tlaxcalteea , y en el centro, la vista general de la fábrica, en colores.
Debajo del arco, en la parte superior y ocupando todo el medio pnnto, o lee:
" HONOR A ST. LOUIS MO."

y en la base, con letra. bronceadas:
" CERVECERIA IIIOCTEZUMA. '

so, con letra!! de oro, el nombre de la fábrica.
En el centro de cada. columna y por su cuatro la.do , se encnentra.n placa circula.res del
más fino ónix, color verde claro, de 80 centímetros, con un relieve de la marca de fábrica.
E ta. placa ,qne ehtLllanrodeadas porl6 tocos
eléctricos cada una, o tentan nuestros bermoROS y querido colores nacionale ; están iluminadas interiormente y producen un bellísimo
efecto, dada la tran parencia. del ónix. Por la
parte lateral de las mismas columnas, exterior
é interiormente, para.lelas ó. las circulares, apa.·
recen cuatro placas rectangulare , también de
6nix b lanco, de etenta. por cua.renta centímetros, con vetas ambarinas é iluminadas interiormente, o tentando la marca de las cajas en
relieve. En el rema.te de cado. columna de cansa un cuart;o de barril¡ sobre esfios cuartos,una

nopal, cuyas tunas están imitadas con focos
eléctricos.
Una. guirnalda imitando hoja,; de lúpulo, hecha. de madera, espléndidamente tallada por el
repute.do ebanista de Orizaba, Sr. Gabriel Ga.vira, cubre toda la exten i6u del medio punfio,
e tando sus flore repre entadas por pequeños
focos eléctrico .
En los entra.nt.es que forman las cajas en la
parte alta del arco, bay 24 octav ; 12 de ellos
llevan pinta.da , en sus cabeza , las meda.Ha
de oro obteoida en los distintos certámene á
que ha concurrido la renombra.da. Fábrica, y
en los cua.1es se le han otorgado iempre las
más o.lta.s recompensas: Puebla, 1 95.- Le6n,
1900.- París, 1900.
Debajo del arco está. colocado un edificio en
miniatura, de madera.s finas, trabajo curioso

En la parte baja. y al rededor de la.s columnas, se ven mnltitud de botellas de cer,eza de
las diversa clase que elabora la citada fábrica, sohr aliendo, entre ella.. , la famosa Y siJI
rivnl " CRAMPAG E-BEER, " la cerveza que
ha venido á. hacer una verdadera revolución eo
el ramo cervecero en México y que ha Ua.u:adO
extraordinaria.mente la atención, aun entre los
wnericano.
Cuo.tro caballetes colocado á los lados de
las columna , so tieneu otros tanfios mareo de
bronce vaciados, tres de ellos con lo diplomat
correspondientes á las medalla mencionada•
anteriormente, y el enarto, la vista general de
la. Cerveooria, artísticamente litografiada. UaJ
un quinto ca.ballete con un bonito '' Album,'' en
el cual se encuentran fotografía de lo div~
sos departamento de la fábrica y en a,lgUDal

' mpleta la instale.ci6n un cerco formado
con grandes botellas de cerveza. " uperior,"
cuidadosamente dora.da.s y unidas entre sí por
gr'Ul'sos cordones de peluche de seda. carme f.
Tal es, en conjunto, la descripción de la ramosa
instalación de la rvecería Moctezuma, R. A.,
de Orizaba., que con justicia se con idera como
la primera del Depa1•tamento de Agricnltura.
Corno una prueba de lo que .deeimo., damo
á. conoc r en seguida. un extracto de lo gue,

reflriéndo e al lote de la 'ervecería. 'Moetezuma,
ha escrito uno de los jefes de Departamento de
la. Comisión Mexicana en el erta.men:
"Es mi opinión y la de la mayoría. de la.s persona con quien be hablado, que el lote de la
Cervecería Moct.eznma
el más llamativo y
al mlsmo tiempo el má.s original del Departa.mento de Agricultura. Creo sincera.ment.e que
no hay otro que presente las belleza que éste
ofrece.
Precisa que las persona.s fijen det-0nidamente
su atención sobre los detalles, para comprender el mérito qne á ca.da uno de ello!! correspond ; por ejemplo: que estudien las formas 1111.,
tura.les y correctas de las estatuas con sus ropajes fiotant , movidos aparentemente por la
acción del a.íre al correr, y que ciñen sus cuerpos de color metálico. Las piezas de ónix, de
una. tran parencia límpida y de exquisito grahado, siendo en u ele.. e de lo más fino y valioso, por su color limpio é igual. El juego de
luce,, y la. combinación de tonos son magníficos, . peoia.lmant.e el de las flores de lúpulo
. embradas entr . la guirnalda d made1·a tallada., cuyo trabajo, en opinión de muchos no po-

dría igualar e en St. Louis, por er ,·erdaderamente una obra maestt-a de ebanisLeria.
Llaman, ademá. , la atención los tres rosetone
del e ntro, que presentan un h 1,no o conjunto
y despiden vivos reflejo producido por la luz
al herir la rica. seda.
Admira. la combinación del movimi nto, representando una máquina de pa.st.eurizar, con
su botellas engala.nada con lazo d cinta de
seda azul, bis.nea y roja, ost ntaado una etiqueta. flamante y rica.
El mérito de la fina madera con que está formado el conjunto de caja con su elegant-e
marca,; de oro, es otro detalle de impC1rtanria,
El modelo en miniatura del edilicio de la C:el'vecerfa con su ilumina&lt;'i6n roja interior, da un
a pecto fantá tico á. las vidrieras, que 1:100 la.
admiración de los nillo y los j!'randes.
Ha intere ado muy e pecialment-e á todos lo
visita.nt.es americano tw cuadro alegórico Ja.lJricado por los indio tlaxcaltt&gt;Ca. admirablemente ta.lle.do en madera.
ltjn verdad que el lote de la l'erveee1·ia. Mootezuma es una instalación regia, que ' C sale de
todo lo común."

�LA CASA . PELLANDINI
EL MEJOR ESTABLECIMIENTO EN SU GENERO

E

E1&lt;posicl6n do es tatuas, pinturas, espejos y objetos artistlcos,

NTRE las n umerosas negociaciones comer•
ciales esta.blooida.s en México, ocupa un lugar muy señala.do la que_ el Sr. Ch~u&lt;µo
Pella.ndini1 distinguido comerciante y laborioso industr1a.l, tiene esta.blecida. en la. 2t. ca.lle de
Sa.n Francisco n&lt;&gt; 10, y que puede ~nsideral'lie
como la. única en su género que existe en la. plaza no sólo por la. gran cantidad de mercancías
extranje1•a.s que se venden en ella al menor precio posible, sino también por los artísticos y
elegantes productos que se manufaetw•a.n en los
importantes t:i,Ueres con_ que cuenta. :s'. de cuya importancia. se puede Juzgar por. las ilustraciones que publicamos en estas p~g~na.s.
La. in.11.uencia. del señor Pellandlill en el pro~so de la. industria. en el país, y a.un en el me·
¡ora.miento de la producción artística, e verdaderamente nota.ble. El infatigable y laborioso comerciante no pide á Europa la mercancía.
que en el país puede hacerse á. menor costo; sino que educa al artesa.no, lo dirige, y en sus talleres se producen objetos tan bellos y bien
acabados como los marcos de estilo florentino, cuya exquisita. hechura es imitada á las mil
maravillas por los talladores y doradores que
emplea. en sus talleres. Al lado de las obra.s
extranjeras, las ~e nuestro hwnilde puebl~ trabájador nad!!- de¡an que desear en corr~1óc. y
arte del dibuJo, en el pulimento del brunido, en
la macicés ele la obra, en genet·al. Los tallados
en ma.den1o, las incrustaciones y demás, _todo se
hace venciendo, como es de suponer e,d1ficulta·
des que á otros hubieran hecho reiroceder, y
acome~iendo con decisión y energía. una tarea
digna. de aplauso. Por eso hemos tea.ido siempre para el señor Pe11a.ndini ~ases d~ ~~º1?-Íº
y de aliento, pues á su espíntu de mic1a.tiva
y á sus dotes de hombre de empresa, se debe el
que, convirtiéndo e en fabricante, baya abierto
campos más vastos á la actividad de nuestras
clases trabajadoras.
La casa comercial de Pellandini tiene la friolera de 65 años de una vida de traba.jo y laboriosidad · pero e seguro que.su mayor desarrollo y el perfec-0ionamiento de su mecanismo comercial, no data sino de diez ai\os á esta. parte, periodo en el cual ha llegad.o á. la altura de
las casas el..'tr&amp;njeras de su género, a l grado de
poder competir con las mejores y más adelantadas de la vieja Europa.
us departamentos y de. pacho para el público, en la calles de San Francisco, son verda.deramente dignos de llamar la atención· sus escaparates on la nota artística del boulevard.
Los amantes del dibujo y la pintura, los que
a.man la linea llena de gracia, la figura hermosa., el bello colorido ó la forma llena de arte y
expresión, van á. deleitarse á esos e capara.tes
de la calle de San Francisco, huyendo de la es·
cuela, si son jóvenes, ó robando el tiempo á sus
ocupaciones, si son hombres de negocios.
No sólo los escaparates muestran una constante variedad de marco , cuadros, oleografías, fotografías, trabajos litográficos, muestras de dibujo y pintura, modelos en yeso, ~tatuas, espejo y todlli clase de cartulinas y útí·
les de dibujo, sino que en sus amplios departamentos interiores posee la casa, clasificados Y
ordenados con sumo cuidado y excesiva limpieza, toda clase de útiles y mercancías que puedan desearse en el género.
. .
Más aún: en anaqueles perfectamente d1str1buidos puede ve~se una de lai:1 me~ores e;X.istencia de papel tapiz, y por dondequiera, dispue~
tos con arte, cuadros al 6leo, acuarelas y di·
bujos al pa. tel, de autore r~putados: ~bra.s
escogidas con gusto característico que distingue
á los empleado de la casa.
Pero lo que debe verse y causa más interé~,
es, sin duda, la exposición permanente que dl·
cha. casa tiene en los salones de la. planta alta.
La amplia escalera tapiza.da con correcta al·
fombra. se e.breen dos en un desean o decora.do
con un gigantesco e pejo, y una amplia ga~ería.
en forma de escuadra
presenta á l a vista,
completa.mente llena de objetos de arte. Bien
iluminados los salones tienen sus paredes decorada con hermosas pinturas al óleo, al pastel y á. la acuarela, que alternan con lunas venecianas y marcos flo rentinos. En el fondo_, se
de tacan unos grifo· de mader :i. de nogal r1c~
mente tallada, que sostienen en posturas capr¡°
chosas luna cuadrangulare de ancho bise,
que da.o un efecto admirable. E tos grifos son
hecbos d todo á todo en los ta.11eres de la casa. En el centro del salón se ven colocados con
exquisito gusto, muebles de laca, de madera talla.da, de e tilo florentino, Luis XVI, etc., etc.,
y biombos de toda,s forma y tamaños.
.
Junto á, e to ricos mueble , se ve multitud
de columna.s que sostienen estatuítas, bustos,
terracotas, modelos de ala.bast,ro y tib?res,
etc. , etc., en tanta profusión que faltan OJOS Y
tiempo para. observarlos.
.
En el salón del frente llamó nuestra atención,
un traba.jo excepcional que consiste en inCl.'U{t
taci.ones de pequeña partes de mármoles, ca •
zas, lapiz!ázuli, etc., de coloraciones varias,
en planchas pulimentadas de mármol negro Y
que forman llores, guirnaldas y aun cuadros do
costumbres,

Pinturas 1 modelos e n yeso.

Pinturas y modelos en 1eso.

El trabajo á que nos referimos es rico en ornamentación y apenas
puede imaginarse la delicadeza y cuidado que son necesarios para e a
manufactw·a.
L os marcos .flor entinos y los biombos del mismo estilo, con su colores y sus forma caprichosamente artísticas, deslumbran por su variedad y riqueza hasta transportar á uno á otras épocas y á otros países.

•*•

Hay, además, en los almacenes,una gran existencia de la pintura - de
esmalte R ipolin y finísimos cristales de l a fábrica de St. Goba.in Cbaunv
&amp; Cirey, de Francia, de cuyas casas es el único agente el sei'lor Pellanilini.
•
En nuestro gt'ahados puede apreciarse la belleza de la exposición per·
manenw y la inmensa, riqueH de las galerías de pintura que existen en
la casa.
Los TALLERES
En un local que abraza una superficie de 12,000 metros cuadrados
el señor Pellandini personalmente dirigió hace cerca de 5 años la construcción de sus vastísimos talleres. Amplios departamentos bien ventilados, con bastante luz y hechos de piedra y hierro, se fueron agregando
los unos á los otros hasta formar un conjunto armonio o y elegante. .$e
montó la maquinaria que el sefior Pellandini compró en Europa y Esta.dos Unidos y en julio de 1 99 quedar on establecidos los talleres.
Para que nuestros lectores puedan formarse una idea de la importancia de esta in talación, diremos que los departamentos son tan grandes,
que no ba.stü un día para visitarlos cuidadosamente.
Entre otros de los talleres má nota.bles, e tá el departamento de biselar y decorar cristales, dotado de 27 máquinas quo ocupan más de 600
met ros cuadrados. El decorado de cristales y la hechura de lunas venecianas es perfecto, ,hasta el grado de llamar la atención. Obrero mexicanos utilizan las máquinas extranjeras y desempeñan un trabajo que
nada deja que desear. La fuerza eléctrica está arregl ada de una manera
propia y la. instalación que de ella se hizo fué dirigida por nota.bles electricistas.
El depa1•tamento de plateado de espejos es uno de los más interesantes, tanto como el de corte de cristales, en el que obreros muy hábiles cortan las grandes placas con una seguridad que admira..
Ha.remo coustar que el procedimiento de plateado, que ahora se usa,
•fué invención del sei'lor Pellandini, quien garantiza sus espejos por 20 ai'lo .
En los salones de con trucción de marcos trabajan a.l la.do los oper ario~ muchas seiloritas hábiles y ex:perta.s en las labores que allí se desempena.n.
D~ todas las obras que salen de esos talleres pudieran hacerseelogios
1nerec1dos; pero de una manera muy especial de las vidrieras artíst icas emplomadas. La fabricación de ésta es una verdadera obra de arte. Frac·
ciones ~e cri ta.les de colores decoran la vitrina, copiando cuadros de
los meJores autores ó simplemente haciendo una combmación decorativa.
Varios son los estilos de esta vidrieras; pero en general, no hay uno
que no llame la atención por su belleza. De l a casa del . r. Pellandini han
salido las vitrinas que ornan en México las ventanas de los templos y las
puertas de una gran cantidad de edificios públicos y departamentos priv~os, de residencias pa.rticula.res; cuéntanse, entre ellas, el salón de EmbaJadores, varios ministerios, el palacio de Chapultepec, etc., etc., y algunos edificios de las capitales de los Estados.
'

Plnturu y modelos en

)'NO.

�~

"A LA GRAN MUEBLERIA"

La casa cueota, ademá , con. tallere .de ca~pintel'Ía y de niquelado, donde se fabe1ca.n vitrinas y apai:adore~ y aparatos usados pa1·a
exponer en las casas comerciales toda _clase de
mercancías. La maquinaria de la carpmtería y
la instalación del niquelado, están dotadas de
10aanfficos elementos: son de las más modern a., que se conocen y están mo\•ídas por electricidad.

~ Il ~111 ~11])~

*:.

( A N TIGUA CASA DB RA P A B L

FABRICANTE

*""
Entre las cosa que llaman mú. la atención
en la casa PellandiDi, pu de hacerse notar.el

orden en que se eucuentrao al'regladas las ex.i,stencias. El su1'tido se guarda en do enorm ~
salones de UO metros de largo. El cristal está
ordenado segím . us dimensiones,de tal manera,
que se, encuentra lo que se pide sin la menor pérdida d tiempo, pudiendo servfrse, p1&gt;t· la e1;1orme cantiqad de existencia, cualesquiet· pedido,
por grando que sea.
Existe también un depósito en,orme de molduras y papel tapiz . .h:n ambas mercancía hay de
todo los precios y de tod_as las clases· pero
siempre lo· dibujo del meJor gusto ~ la combinación de color en lo. papele , tapices Y demás, siempre del más refinado estilo y nacla vulgares.
.
En los mismo talleres e hace el empaque de
la mercancía para servir los pedidos.
Como la delicadeza de la manufactura es tal
que cualquier golpe. ó maltrato podría deteriot·arla bav empleados competentes que hacen el
empaque de, un modo admirable, sie~np1·e coi;
éxito, y garantizando qne la mercancrn, llegar11&gt;
bien á:su destino.

IPRl ID) Il IL fLl-\1

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IMPORTADOR

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DE

MUEBLES

FINOS

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fá.bl'ica,existen corrales, caballeriza , cocheras
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otros vehículos repartidore .
MUESTRAS DE DJBUJO. - M ATERIAL
PEDAGÓGICO

" Entre las e~pecialidades de la C'a. a, merece
menci6nespecial la enorme cantidad de materiale. y útiles para e cuela, que tiene en sus bodegas. No solamente las colecciones vulgare
de cuaderno y muestras del dihujo de estampa exi ten en la ca a, sino que ésta posee,
ademá. , una buena colección de forma y relie- ·
ve. en yeso quesirven para copiar direetamente,del natural, para estudio de sombras y para
toda clase de. trazos.
En el arreglo de&gt; estos útile. escolares el señor PellandiDi es el único en México que puede
servir el pedido que se baga, cualesquiera que
sean los ense1•es que se soliciten.

Baúles , Mundos, Pe tacas de Viaje,
Petacas de Ca ma rot e

Máquinas

Tiene la ca a de Pellandini de México una
sucursal en Guadalajara, la única en u género, abierta en esa ciudad. Se encuentra instalada en un amplio y elegante edificio de la calle
de L6pez Cot.illa número 43 y 45. Bien surticla
de todo lo nece ario, tiene con tante contacto
con la eo,sa matriz de México, á donde pide todo lo que en sus amplias y bien provistas bodegas pudierii no ncontrarse.
No sólo el Estado de Jalisco,sino lo territorios que con la P erla de Oceident.e tienen relacione$COmerciale ,sesurtendeesa casa·que presta bueno servicio hasta la costa del Pacifico,
en los puertos de Sao Bla. y Manzanillo.

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'raemos que esta ligera reseña de los trabajo y e.xistencia de esa. importante casa comercial bastará al -públicu para darse una idea
clat·a de lo que pueden la constancia, el trabajo y la honradez.
El r. laudio Pellandini ba abido, á, costa de una. vida de laboriosidad infatigable, no
sólo hacer una fortuna, sino coadynva,r al crecimiento de la industria en el país, formando
la cultura del operario mexicano y hasta influyendo en el desarrollo del gust-o estético en
nuestra ociedad.
Las cualidades del Sr. Pellandini le han hecho querer en :México, donde goza deuna envidiable reputación como comerciante.
Es seguro que á esa. conducta, que alabamos,
debc:e1 éxito de u empre a.

~

t

mesas l!t ~omeaor automáticas, que al estirarlas salen $olas las rabl,1$.- Uarios moaelo$
o&lt;&gt;o&lt;&gt;-o-0 &lt;&gt;0&lt;&gt;00000-00&lt;&gt;000&lt;&gt;0&lt;&gt;&lt;&gt; 0-0&lt;&gt;0&lt;&gt;0&lt;&gt;00-0&lt;&gt;0000-0&lt;&gt;0 :&gt;000-00 ~ ~ ~ O O &lt; &gt; &lt; &gt; &lt; &gt; O &lt; X l &lt; &gt; &lt; &gt; &lt; &gt; &lt; x &gt; o &lt; &gt; &lt; X &gt; &lt; &gt; O &lt; &gt;

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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1

Año XL-Tomo II.-Número 13.

MEXICO, SEPTIEMBRE 25 de 1904.

Director: Lic. RAFAEL REYES SPINDDLA.

Subscrlpcl6n mensual foránea ..... $ 1.50
ldem
ldem en la Capital..$ 1.25

Gerente: LUIS REYES SPINDOLA.

Secretario de Redacción: José Gómez Urarte.

Registrndo como artrculo de segunda clll&amp;' en 8 de Noviembre de 1894.

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1v,

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Complet~ y Escogido Surtido de

PAPEL TAPIZ
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Mandamos á vuelta de correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, FRANCO DE PORTE, los pedidos mayores de $ '25.00, cuyo
peso no exceda de 15 kilos.

Signortt, J;onnorat y tompañía.
LAS FIESTAS DE LA PATRIA.
Aspecto de la tribuna monumental de Chapultepec durante la ceremonia civica.- Des file de caballería frente á p a 1ac1o.-- LI ega d a d e 1 Sr. Presidente
de la República á Chapultepec.

�1:L :MUNDO llUSTRA1&gt;0

El Espejo del Alma

N

APOLEON el Gra.ode tenía. dos a.ctitudes
fa.vorita.s y dos predilecta.s ex pres iones
de la. fisonomía.. La. uoa.,era. la. de la. me•
ditacióo: frente inclinada., mira.da vaga., sombría., escruta.dora. de lo desconocido;
brazos cruz11.dos por detrás y pe.seo lento, pro•
longa.do, largo á largo de su. tienda _de ~IIIDJ?&amp;·
f!a. ó de su gabinete d11 tra.ba.¡o. Med1ta.c1ón 10•
quieta., agita.da. y febril, no obstante ser pro•
funda y absorbente y que se traducía por un
girar continuo é infatigable de la tabaquera.
entre sus dedos nerviosos. Su segunda. actitud
era la. de la resolución inquebrantable, la dela
decisión adopta.da. é irrevocable, la. de la. vol un•
ta.d a.ltanera. é indómita; frente erguida, andar
ma.rclal é Imperioso, roa.no derecha. bajo la.
solapa del legendario gabán, &lt;rictus&gt; imperti·
oeote y reta.dar.
Todo Napel61ín es~á en esas dos actitudes: la.
meditación precediendo al ímpetu, el cálculo
gobernando al entusiasmo, el eosueílo de consuoo con la reflexión determinando la con•
ducta, el roa.temático preparando el camino a.!
triunfador, y el reflexivo y el meditativo arre•
glando el escenario a.! &lt;comediante y al trage•
di ante&gt;.
Cuando solicitado á la vez por el Directorio
y por las Secciones pidió diez minutos p_a.ra
decidir de su destino, del destino de Francia Y
a.un del de Europa, deben haberse sucedido en
él esas dos actitudes: la del que cavila y la del
que des a.fía, la del que momentáneamente duda
y vacila y la del que,de súbito,se resuelve porque ha enconira.do en un relámpago de clarivi•
dencia, su camino de Damasco.
El Dante, en cambio, no tenía más que una
sola actitud, una sola expresión. Caminaba.
con la. ca.beza. baja. como huyendo de la contemplación del muodo;mira.ba,no dela.ntedesí,

r

OR la. amplia. avenida principal se desbor·
da el pueblo, lleno de Ia franca alegría. pue·
ril de las multitudes. El alma colectiva. de
la multitud, desde que tramonta el sol de septiembre, comienza á manifestarse libre de trabas en una larga explosión de contento. La Pa·
tria forma para ese pueblo inocente y sencillo,
algo grande, muy grande, incompreñsible, tanto como pudiera. serlo un dios: pero más huma·
na.mente accesible, más palpable, más sensible.
Procede siempre por símbolos: de la epopeya
sangrieDta de 1810 funde la figura sacerdotal y
blanca del Padre Hidalgo, la silueta de bronce heroico del Cura de Carácuaro, la delicada
figura legendaria de la Corregidora Domínguez. Apenas si ese pueblo mismo, que ahora
grita á las estrellas su honda satisfacción, más
sentida que explicada,que pone en un "¡ viva!"
las energías de su valor y quisiera encontrar
á cada paso enemigos á quienes demostrar que
es libre y es digno de ser libre, apenas si logra
penetrar' con su mirada la época sangrienta y
brumosa de nuestra independencia.
Pero la siente, la. comprende, la disfruta. Sabeque en la palabra"independencia" se debe ver
algo así como un talismán conseguido por el
sacrificio de los justos y nobles, talismán que
le permite levantarse serenamente la con frente
hacia el porvenir. He oído contar, en la dehesa,
al calor de los sarmientos que crepitan en la
hornaza, cómo en los tiempos idos para siempre el amo ponía. la ma1·ca degradante del lá·
tigo en las espaldas viles de los siervos. Y se
estremece en un hondo movimiento de ira al
suponerse que,por falta de un grupo de héroes,
podría aún estar sometido á tormentos semejantes.
En el alma. confusa del pueblo palpitan los
grandes miedos del niílo y las g randes energías
indómitas del hombre; surgen en las tenebrosidades íntimas, sembradas por el atavismo, las
estrellas gloriosas que han iluminado, por veinte siglos, los destinos de la raza.,y en un arranque apasionado, en un anhelo hacia los altos y
los grandes, el gran espíritu de la muchedumbre se levanta en la tranquila diafanía. de la
noche, hasta la serena región de los héroes y
de los santos; la noche cobija todos los entusiasmos y agiganta todas las ficciones, la. noche recoge misericordiosamente en su seno todas las voces y pone una pátina sombría en to-

EL llUNDO ILUSTRADO

sino dentro de sí, como quien busca norte de
justicia y de equidad, no fuera, en el mundo,
sino dentro, en la conciencia.
Rafael paseaba y sonreía. como un pa_ga.no
contento de la vida. y satisfecho de sí m1sm&lt;;&gt;,
limpio el cutis como el de sus madonas, feli z
de vivir como un sibarita., satisfecho de amar
y más aún de ser amado, inconsciente uel do·
Jor y f..el mal como los bambinos y los ángeles
de sus cuadros.
Miguel Angel era. un dolorido como el Dan·
te á Ja vez que un rebelde como Luzbel. Su en·
tr~cejo fruncido, su porte agresivo, el amargo
pliegue de sus labios, todo revelaba en él el
descontento de cuanto existe y la protesta. con·
tra. cuanto ac:i.ece.
Federico el Grande, bajo su ;;ombrero. tricornio y bajo su casaquín modesto, t1en_e
siempre la actitud irónica y la. sonrisa ofens1•
va y burlona de su maestr&lt;;&gt; Voltai~e. Es, c~mo
su modelo, un taimado hábil, agres1 vo, estoico,
y á la vez, valiente y calculador.
'Sixto V trémulo, caduco, impotente, viste
bopaland~s que parecen camisón de ?Onva.le·
ciente, se apoya en una. muleta decorat1va.,opa•
ca y empaf!a la _voz y espera. el cPapa!Il Ha.':&gt;e•
mus&gt; para erguirse ¡oven, vigoroso é 1rnper10•
so sobre la candidez del Cónclave engaílado.
Víctor Manuel acentúa. y subraya el legendario valor de los hijos de la. casa de Saboya,
con el bigote y las cejas monumentales que le
dan el carácter de hombre ardiente Y emprendedor.
Y el actual Eduardo VII no ha sido, por su
elegancia, su pulcritud, su porte Y sus moda•
les, más que el miembro más prominen~ ~ dis·
tinguido del Jockey en espera de adqu1r1r la.
corpulencia y la majestad inherentes á un rey
de In"'laterra y emperador de las !odias.
¡ Ay° de aquel que no tiene el. f~, ico, el porte,
la actitud y el gesto de su pos1c1ón Y des~ e~pleol El físico de los bombreses factor pr1nc~pal y fundamental en su carrera, en su posición y en su porvenir.

El cuerpo es el verdadero espejo del alma, y
cuando el cuerpo contradice al alma, posición
porvenir, todo se compromete. Las masas qu~
pretendemos gobernar, la opinión de que queremos ser mentores, el empuje de los pueblos
que queremos utilizar para nuestros fines y
hasta para el bien común, todo nos falta, todo
se nos escapa y todo fracasa si no sabemos
penetrar por los ojos en el corazón y en la. voluntad de las multitud~s.
Volta.ire,rechoncbo y barrigudo; Dl\ntón, almibarado; Mira.beau,gomoso; Marat, pulcro y
aseado; Robe .. pierre,desa.rrapado,oo hubieran
dejado huell~ en la historia. ni renombre en los
anales humanos. Con la obesidad de Claudio,
Julio César no hubiera arrastrado á. las legiones romanas; Vercingetorix,lampi!'lo, nn se hubiera cubierto de gloria; la chispade Scarron
surgía de su joroba, como la de Quevedo brotaba. del paréntesis de sus piernas deformes, y
b~staría dará. D. Quijote la estatura y las proporciones de Sancho ó á Ha.mlet la escuadría.
de Fa.lstaff, para hacer absurdas é imposibles
esas de las más grandes creaciones del genio
hurnano.
Y es que para ser seguido, secundado, admi•
rado y aplaudido, se necesita. que el cuerpo,eu
su porte, su actitud y su expresión no traicione al alma y sea, por el contrario, el espejo
fiel que retrate y exteriorice sus aspiraciones,
sus tendencias, sus ide ales, y que el exterior
humano sea exacto trasunto de su interior.
Para escoger carrera, destino, misión en la
tlerra,no babta cantar las palpitaciones delco•
razón ni las vibraciones del intelPcto, ni la
presión de la. voluntad: ha.v también que to•
marse á sí mismo las proporciones y la. escua•
dría corporal. Orfeo no puede concebirse con
las proporciones de Poliftmo y sería ridículo
si cantara como Orfeo.

dos los semblantes. La gran noche de la Patl'ia
está llena de todas las amarguras y de todos
los anhelos que combaten en lucha eterna en el
espíritu del pueblo.

tros marinos en italiano: pero al comprender
que no era tal el idioma de los marinos, moti·
traron su profunda sorpresa. Los colores ele la
bandera habían engañado á los ribereilos, po·
co acostumbrados A recibir la visita de naves
mexicanas.
Por una coincidencia, los colores del pabellón italiano son los mismos colores de nuestra bandera. A distancia suficiente, perdida la
línea y el contorno de los escudos, es fácil con·
fundirlos.
Los mismos colores que amparan á los here•
dc'!ros de la raza que J,JObló el Lacio, cubren
nuestro país: la fratermdad despleguda en las
últimas tiestas italianas no tiene nada de ra·
ro. Al abrigo del pabellón tricolor más parece
que estamos en nuestra casa, que el que sea·
mos invitados. Las fiestas italianas, cada año,
á medida que la colonia se ensancha, se hacen
más y más notables.
Estas fiestas coloniales son de lo más simpá·
tico: los galantes extranjeros que entre nos·
otros trabajan, al llegar el gran día de su pa·
tria, nos invitan á que presenciemos sus fies·
tas. En ellas muestran su alegría de vivir, Y su
alegría de vivir en México. Justo es que ten·
gan siemp1·e un gran éxito.

Las fiestas de la Patria se hacen cada año
más y más solemnes; no hace mucho tiempo
nos era imposible, matel'ialmente imposible
estar a.legres en la noche septembrina. Si la
memoria popular ascendía en una profunda
oleada hasta aquella. época finisecular, en que
nuestros abuelos, bajo la penosa esclavitud de
ladominación,elaboraban lentamente los planes
sa!va.dores de independencia; si por una ficción
del espíritu se llegaba hasta los a[los pl'imeros
del siglo, para. en ellos comtemplar, atónitos.la
lucha homél'ica del pueblo contra la costumbre
y contra. la tradición; si se quería olvidar, por
una. noche tan sólo, los lamentos de toda la
raza, los hondos lamentos, surgiendo de los
mil y un campos de batalla, regresaban brutalmente á la realidad palpitante, cruelísimu, y
mostraban á la. Patria, joven, hermosa, colmada por desgracias inmensas, por desasosiegos
continuados, por temores espantosos; parecíamos no tener remedio ....... .
Hoy la franca alegría del pueblo, en la no·
che media de septiembre, no tiene ya hondos
augurios espantosos que la turben; ya puede
gritar sonoramente su"¡viva!"á la luz desfalleciente de las antorchas, porque la Patria está á
salvo, porque es feliz y está contenta y tiene
ante sí, en vez de la obscura ruta habitada por
todos los riesgos y por todos los temores, lá
amplia vereda luminosa, en la que S\! pie se
adelanta firme y rápido. Ya no es la pobre Pa·
tria afligida de antaño. Ya puede llamarse Ji.
bre.

Cuentan algunos viejos "lobos de mar·• que
cuando el "Za.raioza," en su primer viaje de
instrucción, llego á un puerto lejan&lt;;&gt;, en el continente asiático, con los colores nacionales tendidos al viento, vieron aparecer una lancha
desprendida del puerto, en la que bogaban afanosamente algunos ribereños. Estos, al abordar la corbeta, dirigieron la palabra á nues-

Durante la conversación que tuvo con el se!'lor Ministro de Alemania., el Sr. General Díaz
hizo grandes elogios del cuadro, mostrándose
muy complacido de la prueba. de amistad y
simpa.tía. que le ha da.do el Kaiser.
El retrato es al óleo y reoresenta al Emperador de pie y luciendo el uniforme de Ma.ris·
cal del Regimiento de Guardias de Corps. Este uniforme consta de traje blanco, bota a.Ita
de charol y capa imperial roja, con forro azul
obscuro. l::lobre el pecho, cubierto con una co•
raza de acero, ostenta el soberano la condecoración del Aguila Negra, y mientras su ma.•
no derecha se a.poya con el cetro en una mesa
en la cual están las insignias reales, la mnno
izquierda descansa en el puílo de la espada
imperial.
El fondo en que se destaca la figura imita
unos corredores de hermosa. arquitectura, y el
pavimento una obra finísima. de mosaico.
El retrato de Guillermo II, en opinión de los
cooocedores, es muy nota.ble por su factura. y
parecido. Fué hecho por el artista ,Koner, pin•
ior de la casa real, y mide, a.proximaql;Ren•
te, tres metros de alto por uno y medio de an•
cho. El marco es magnífico; su estilo es Rene.•
cimiento y tiene como treinta centímetros de
espesor.
A reserva de publicar una buena. fotografía.
del cuadro, ofrecemos á. nuestros lectores la.
que a.parece en esta página y que fué tomada.
el mismo día. de la entrega después de colocarse aquél en el salón verde de Palacio.

.

NUEVO SUBSECRETARIO DE GOBERNACION
"El Mundo Ilustrado" publica hov el retrato del distinguido jurisconsulto Sr. 'o. Miguel
8. Macedo, a quien el Sr. Presidente de la Re·
pública. acaba de nombrar subsecretario de Estado y del Despacho de Gobernación.
El Sr. Macedo,que entra á substituir en aquel

DR. M. FLORES.

Ya se avecina la temporada de invierno, en
la que nos visitan de ordinario las emp1-esas de
ópera. En esta ocasión tenemos la promesa de
una compañía de primer orden, de una Yerda·
dera "troupe" de artistas, digna. de figurar e,n
cualquier parte, aun en las capitales cuyos pu·
blicos tienen fama de ser más adustos.
No lo es poco el nuestro; pero ahora losn_om·
bres que se nos han enviado haciéndolos figu·
rar en los elencos, llegan precedidos de un grao
prestigio y tienen sonoridades de triunfo. Ten·
dremos, en las largas veladas invernales, un
refugio en que buscar espa.rcilD:iento, . ~orno
una pequeña compensación á la 1gnom10ia de
doce meses de género chico.

Mientras llegan las aves gorjeadoras,quepe~ma.necerán una estación en nuestra buena ca.pi-

S. M, GUILLERMO II, J!MPE&amp;AOOR DE ALEMANIA.

tal, la~ _golondrinas se aprestan á dejarnos,
Han v1v1do entre nosotros desde que la. primavera abrió los primeros capullos, y se alejan
a.legres y decidoras, como vinieron, poseídas
por el vértigo de la vida, que tanto deseamos
para nuestra alma ..... .
ANTENOR LESOANO.

o
Retrato del Emperador de Alemania
Uoa prneba de slmpatla
haola el Sr, Presidente de la Uepábllca.

L día 15 del actual, después de haber recibido las felicitaciones del Ejército, de la. SuP:8ma Corte de Justicia., de las Cámaras de
la Unión y de otras corporaciones oficia.les, con
motivo de su día onomástico, el Sr. General
D. Porfirio Díaz recibió en Palacio al Sr. Ministro de Alemania. Barón Von Wangenheim,
encargado por Su Majestad el Emperador Guillermo, de hacerle entrega del .retrato que tuvo á b_ien dedicarle, correspondiendo a.sí al
obsequio que del suyo le hizo el Primer Magistrado en octubre de 1903.
El Sr. Ministro, acompaf!ado de su Secretario el Sr. Von Floecker y de un grupo de
a.lema.aes distinguidos, se presentó en los sa•
Iones de la. presidencia á las once y media de
la. ma.f!ana., pronunciando, en el momento de
~a.cer entrega del retrato de Su Majestad al
r. General Día.z, un corto discurso lleno de
f rases muy afectuosas para México y para su
i1ustre gobernante.

E

El Sr. Presidente correspondió á. las palabras del Sr. Ministro con el expresivo discurso que, juntamente con el del estimable diplomático Sr. Von Wangenheim, publicó &lt;El Imparcial&gt; en su número del día 16 y que produJO, entre los concurrentes al acto, la más grata.
impresión.
La carta autógrafa. que acredita. el envío del
retrato y su dedicatoria al Sr. General Díaz,
dice a.sí:
&lt;Guillermo, por la gracia de Dios, Empara.•
dor Alemán. Rey de Prusia, etc., etc., etc.
Al Sei'lor Presidente de los Esta.dos Unidos
Mexicanos.
Grande y Buen Amigo:
Por conducto del Encargado de Negocios de
México, recibí vuestra atenta carta fecha 2 de
octubre del afio pasado y vuestro retrato des•
tinado para mí, por lo cual os doy las más sin•
ceras gracias.
Con especial satisfacción he visto en el ob•
sequio con que me habéis distinguido, una
prueba de vuestros amistosos sentimientos; y
puedo aseguraros, Señor Presidente, que los
correspondo calurosamente, así como que Mi
Gobierno pondrá. todo cuidado en atender y
estrechar las cordiales relaciones que feliz•
mente existen entre Alemania. y México.
Me causa. verdadero placer enviaros mi re•
trato, como una demostración de mi agradecim!ento, habiendo encargado de su entrega á
m1 Enviado, el Sr. Barón de Wa.ngenbeim.
Con gusto aprovecho esta oportunidad pa.•
ra renovaros, Sei\or Presidente, las seguridades de roí esrecialísima. estimación.
Dado en e nuevo Palacio de Potsdam, el 15
de junio de 1904.
(Firmado) Guillermo.
I. R.&gt;

SR. LIC. D. MlGUEL S. MACEDO.

importante puesto al Sr. D. Manuel Mercado
que lo desempeñó durante largos años, es un¿
de los miembros más prominentes del foro mexicano, y ha prestado ya á la Administración
Públ~c!I-, durante su carrera, muy meritorios
serv1;:1os.
Entre otros cargos oficiales, el nuevo subse
creta.río ha servido los de Senador al Congreso
de la Unión, Presidente del Ayuntamiento,Profesor de Derecho Penal en la Escuela de Juris·
prudencia y Director de la Penitencia.ría del
Distrito.
En la actualidad el Sr. Lic. ulacedo es miembro_ de la Ac~demia N~cional de Legislación y
Jur1sprudenc1a y socio correspondiente de la
R eal de Madrid.
El nombramiento hecho en su favor ha sido
recibido con general beneplácito.

'

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL :MUNDO ILUSTRADO
de la República aprob6 el proyecto presentado, disponiendo qu,¡ se diera principio á las
obras, bajo el sistema de administración,
nombrándose interventor al Sr. Procurador
de Justicia.

***

Poco después de comenzada la obra, por ini•
ciativa de la misma Secretaría, se hicieron algunas modificaciones al proyecto, queoando
éste en la forma siguiente:
Ala Poniente, ó sea de los Tribunales del
Distrito.
Planta baja: Departamento para ocho Juz.
gados menores, portero, conserje y bodegas,
Archivo Judicial, bomba, etc., etc.
Entresuelos: Departamento para cinco Juz.
gados civiles, q:Boletío Judiciab, Procurador
de Justicia del Distrito, criados, etc.
Tercer piso: Departamento para el Tribunal
Superior del Distrito.
Ala Oriente ó de los Tribunales Federales:
Departamentos para Juzgados de Distrito y
de Circuito, Procuraduría General de la República, Dependencias de la Suprema Corte, «Semanario Judicial de la Federación», etc.
Cuerpo central (actualmente capilla) : Departamentos para la Suprema Corte de Justicia de la Nación y Archivo de la misma.
Bajo este plan se continuaron las obras

basta el 15 de diciembre de 1902, reanudándose por contt·ato el 15 de julio de 1903, en que
se nombró interventor al Sr. arquitecto Enrique Fernández Castellot.
El costo total del edificio, deducida la suma
de $1,312.52 que se emplearon en obras en la
Escuela de Jurisprudencia, y $15,000 que vale
más ó menos la piedra tallada para la facha·
da del ala Oriente, ha sido de $289,358.97, según los datos suministrados por la Secretaría
de Justicia.
Por las fotografías que publicamos, podd
juzgarse de la magnitud de la obra.
Los Sres. Ingenieros Santacruz y Olivier
se han hecho acreedores á elogios muy entusiastas por la actividad y el empeño que desplegaron en la ejecución de los trabajos á que
nos referimos. En cuanto á la escrupulosidad
con que han cumplido sus compromisos en esta ocasión y á las excelentes condiciones en
que se encuentra la parte de la obra ya concluída,sólo diremos que ellas vienen á justificar
plenamente la reputación profesional de que
gozan,

EL PATIO DEI:,PALACIO, TERMINADAS LAS OBRAS DE REPARACIÓN.

Venus en medio del azur titila,
Quisiera ser la estrella de la tarde
Por verme· en el cristal de tu pupila.

Ansias

SR ING. ALBERTO H. OLIVIER.

Quisiera ser el ovalado espejo
Que la sierva te da cuando te peina,
Para copiar, en límpido reflejo,
Tu cutis de jazmín y rosa-reina.

Cuando en augusta soledad reposa!',
Por oir los suspiros de tu pecho,
Quisiera ser las sombras misteriosas
Que cercan las cortinas de tu lecho.

Yo quisiera ser ave, y de mi nido
Volar sin detenerme ante las flores,
En tus hombros posarme, y á tu oído
Cantarte la canción de mis amores.

Quisiera ser una romanza pura.
Y llegar á tu pPcbo conmovido,
Buscando el sentimiento de ternura
Que duerme como el pájaro en su nido.

Cuando atraviesas bajo el sol del campo,
En tu caballo indócil, la pradera,
Quisiera ser el fugitivo lampo
Que se prende á tu rubia cabellera.

Quisiera ser la férvida plegaria
Que levanta tu espíritu cristiano,
Por verme en tu cerebro solitaria,
Lejps de todo pensamiento humano·!
ADALBERTO A. ESTEVA.

Cuando envuelto entre púrpura que arde

FACHADA DEL ALA PONIENTE DEL PALACIO DE JUSTICIA ClVlL, EN CORDOBANES,

INf\UGURf\GION

Del Palacio de Justicia Civil
EL domingo,11 del actual

fué solemnemente
inaugurada, por el Primer Magistrado de
la República., el a.la. poniente del Palacio de
Justicia. Civil, situado en la. calle de Cordoba•
nes, y en cuyos departamentos quedarán insta.lados los Tribuna.les del Distrito.
Las obras de reparación fueron hechas por
los Mtivos é inteligentes ingenieros se!lores
Capitán Armando l. Santacruz y Alberto H.
Olivier, quienes tuvieron que vencer un sinnúmero de dificultades, dadas las· pésimas condi·
ciones en q~jl se encontraba e~ l!,ntig_uo edi•
ficio.
Para que nuestros lectores puedan formarse
una. idea de la. obra., vamos á hacer una sucinta. relación de los trabajos allí emprendí·
dos.
A mediados del año de 1899, y á · inicia.tiva
del Sr. Lic. D. Emilio Alvarez, Proeurador de
Justicia, los Sres. Santacruz y Oli vier presentaron, sin carácter oficial, al Sr. Lic. D. Joaquín Baranda, entonces Ministro de Justicia,
un memoránoum acerca del estado en que se
encontraba el edificio, puntualizando sus malas condiciones con respecto á. su distribución
interior y proponiendo una serie de reformas
en los distintos departamentos, á fin de lograr,
á la vez que la mayor amplitud y elegancia. de
todos ellos, el que las oficinas de los tribunales del Distrito y de los Tribunales Federales,
quedaran i¡n locales separados é independientes.
La Secretaría de Justicia, tomando en cuenta la. proposición, hizo que los Sres. Santa.cruz y Olivier presentaran, en toda forma, una

solicitud, así como los planos respectivos y
el proyecto de fachada que debía substituir á
la antigua. É l costo total de las obras se calculó sobre $40,000.
El mes de enero de 1900, el Sr. Presidente

SR, CAPITÁN DE INGENIEROS ARMANDO l.
SANTA CRUZ,

11

..... ,... ~"""-

-

-

~

.

ESCALERAS DEL PALACIO DE JCTSTICIA,-SALÓN DE ACCTERDOS DE LA TERCERA SALA DEL TRIBCTNAL SUPF.RJOR.
\ fot. Art, Nouveau).

'

VESTÍBULOS DEL PALACIO DE JUSTICIA,

.

�EL MUNDO llUSTRADO

POLITICA GENERAL.
NTRE los diversos espectáculos que ha ofre-

E

cido al mundo l a Feria Universal de St.
Louis Missouri, donde se ostentan á porfía las manifestaciones todas de la hu~ana actividad sin duda una de las más brillantes Y
que ha' de dejar recuerdos de imborrable carácter, aunque dulces~ apacibles, es la ':enovación de los juegos griegos correspondientes á
la DCLXXI olimpiada que tocaría en el presente año. Hermoso es en verdad volver á
aquellos tiempos de la madre Grecia, en que el
culto de la belleza y el amor de la for~a escultórica, que formaban el fondo de la vida h~lénica engendraban en las costumbres públicas u~a educación equilibrada física y moralmente para crear «almas de sabios en cuerpos
de atletas&gt;, que dijo papá Voltaire, y que marcaron con rasgos definitivos y típicamente he':·
mosos á los maestros eternos del mundo occidental.
¡Qué escenas tan bellas las que se han de h~ber reproducido en los campos de la Exposición! ¡qué espectáculo tan conmovedor para
nuestra época el que se desplega á la vis.ta en
el cuadro viviente de otras edades, resucitado
con amor para cumplir en la moderna juventud el aforismo antiguo de «alma sana en ?~er;
po sano&gt;! Los ojos se vuelven con carmo a
aquellas remotas fiestas, recorda?-do las opulentas imágenes que nos han de¡ado de ellas
los rá.psodas, inspirados en sus cantos por los
ardores de un sol canicular, resplandeciendo
sobre las llanuras de M,1,raton ó sobre los
rientes paisajes de la Fócide. Piafan los caballos impacientes con sus arneses dorados, uncidos á los carros de llantas de plata; los efebos muestrán al aire sus formas bellas de líneas artísticas, en donde la raza ostenta sus
trofeos alcanzados en lucha secular, y allá van
levantando nubes de polvo que el sol dora, allá
van alentados por los cantos y empujados por
los himnos en magnífica teoría, en bus~á del
anhelando triunfo que los ha de hacer dignos
del lauro regado con las aguas de Ripocrene
ó crecido á 1as orillas de Castalia. Por otro
lado la lucha cuerpo á cuerpo, el combate singular en que se ven entrelazados los brazos
robustos y las piernas gráciles, pero firmes y
delicadas, en que cada grupo parece, á pesar
del anhelo jadeante de los l_uchadores y ?e las
contorsiones de aquellos miembros nerv10~os,
y de las sacudidas de aquellos pechos amplios,
y de los estremecimientos de aquellos torsos
corvos ó erectos según el momento de la atletomaquia, parece cada gr1;1P? figuras que ac~ban
de salir del taller de Fidlas ó del estudio de
Praxiteles. Después, las canéforas desfilan e!1
suntuosa procesión, llevando en alto sus macizos senos, cimbreando al aire sus anchas caderas y pasan en danzas eurítmicas entonando ca~tos y salmodias en honor de la fecunda
Demeter ó de la encantada Perséfone.
Todo esto es hermoso para ser recordado y
útil para ser reproducido, porque devuelve al
cuerpo sus fueros imprescriptibles; porque enseña á dedicar á l a educación física toda la

atención que se merece; porque nos dice con la
elocuencia de un gran espectáculo, cóx~lO se formaban en la clásica antigüedad lo m1smo los
tipos eternos de belleza, que los hoplitas que ~e
inmortalizaron con Leónidas en las Termópilas y con Pausanias en Platea; porqu~ nos predica con el ejemplo la manera de huir de los
sistemas gastados de educación puramente intelectual, que agotan en v::i,no las fu~r~as y actividades del espíritu, de¡ándolo vivir en un
cuerpo enclenque, expuesto á lo~ pelig:ros de la
miseria fisiológica, con el corte¡o obligado de
achaques y enfermedades que ciegan ó limitan
las fuentes de la energía.
Vigorizar el cuerpo es para nosotr_os no sol.o
obra dehigiene, sino de educación:qmen traba¡e
en este camino hará también una labor patriótica.

***

En la misma ciudad americana que atrae en
estos días las miradas del mundo civili~ado,
acaba también de celebrarse un congreso mternacional, que habrá de ten~r resonancia en la
marcha política de las nac10nes, por más que
venga á hablar de paz y de concordia en el
momento en que dos pueblos cultos se despedazan de manera despiadada en los remotos
campos del Extremo Oriente, por más que su
voz se ahogue por de pronto entre los es~rtores de los moribundos y los ayes de los heridos,
que claman venganza entre los ejércitos que se
hallan ahora frente á frente.
La Unión Internacional Parlamentaria que
acaba de celebrar sus sesiones en St. Louis,
está compuesta de representantes de los Cuerpos Legislativos de Europa y . del Congreso
Americano, forma una agrupación que ya se
ha dado á conocer por sus labores en !av?r _de
la paz universal, y defendiendo el arbitra¡e mternacional, ha conseguido q,ue se celebren tratados entre las naciones occidentales del continente europeo, y en ~sta vía puede a~ribuírsele también la conclusión del convenfo anglofrancés que ha hecho desaparecer todos los motivos que apartaban á las dos ~randes P?t~ncias coloniales desde la atrevida expedición
del comandante Marchand, que estuvo á pu~to de produc;ir un rompimiento por el complicado episodio de Fachoda.
Con estos ancedentes, la Unión Pa':lame~taria Internacional ha tomado resoluc10nes importantes de las cuales las principales son: pedir á las potencias que tienen intereses en :b:xtremo Oriente, se sirvan interponer sus buenos
oficios para hacer cesar la guerra cruel,que hace ocho meses desgarra á dos pueblos en tremenda lucha,lacual toma ya perfiles sombríos y
se convierte en una serie de combates despiadados: y solicitar del Presidente Rooselvet convoque·una nueva Conferencia de la Paz, que venga á completar y perfeccionar la de La Haya,
extendiendo el arbitraje internacional y procurando el concierto de los pueblos civilizados
en la obra bienhechora de la concordia universal.

** *

Desgraciadamente la voz de este congreso se
perderá en medio de los fragores estruendosos
de la batalla, y no encontrará eco de simpatías
entre los beligerantes empeí'lados en lo más ru-

do y áspero de la refriega. Mientr3:s los ejé':citos moscovitas no logren con un triunfo de lDl·
portancia devolver á sus armas el prest~gio
perdido mientras las huestes vencedoras mponesas avancen en marcha asoladora, dej ando
· como terribles huellas de su paso sus hazañas
en el Yalú sus cargasen la colinadeNanshan,
y los resplandores del incendio en Fenguanchen y Tatchekiao; mientras no puedan reivindicar el brillo tradici~nal de su ban~era las
tropas sufridas del general Kuropatkme, volviendo por sus ~ueros un ~anto mancillado~ en
esa retirada no mterrumpida que va de Cuhencheng hasta Mukden, pasando ~or la plaza formidable de Liaoyang, y el heroico Puerto Arturo resista á los múltiples ataques de que ha.
sido objeto,desde el día en que quedaron i:ot3:s
las hostilidades; en vano serán todas las indicaciones amistosas y serán. en vano todas las
consideraciones de humamdad que se expongan: Rusia no accederá á entrar en negociaciones de paz. Y no podía ser de otro modo, pues
dadas las orgullosas tradiciones del coloso
moscovita, no podrá r esolverse en l_as actuales
condiciones de la campaña, cuyo éxito final en
esta primera parte ha sido todo á favor de ~as
armas japonesas, no podrá resolverse á de¡ar
perdido quizá para siem~re su no~bre y su
prestigio en el Extremo Or10nte y retirarse roto
y maltrecho de Manchuria, donde ha soí'lado
con la soberanía absoluta.
.
La primera parte de la campaí'la está perdida· abandonado Liaoyang, Mukden amenazado
de 'cerca por las legiones victorios~s del Mariscal Oy ama, Puerto Arturo ase.diado estrechamente sin esperanzas de próximo socorro,
si al fin iogran los japoneses for_zar el pas~
de Tie, que protege Mukden y domma el camino hacia el Norte, habrá de conformarse el comandante moscovita con ir á buscar en Harbin
sus cuarteles de invierno, mientras se prepara.
el desquite para el año próximo con los ejércitos nuevos que organiza, la Santa Rusia, y con
la poderosa escuadra del Báltico, que al mando de Rojenstvensky espera lavar la muerte de
Makharoff y de Jessen. *

* * se hace cruel, muy
Entre tanto, la guerra
cruel, especial~ente en Pue~t_o Arturo, donde la
tenaz resistencia de los sitiados y los rudos
y repetidos ataques de los sitiadores han enai:decido los ánimos hasta el punto de hacer olvidar los fueros de la humanidad; se desprecia la.
bandera de la Cruz Roja y sehace fuego contra.
las señales de parlamentarios y los emblemas
de rendición. Estremecen haspa causar h~~or
las escenas que describe el príncipe_ ~adzivill,
que acaba de salir de la fortaleza s1~iada, burlando la estricta vigilancia de los ¡aponeses,
estremecen hasta producir crispaduras _d e dolor esas notas en que se ve que el od10 Y el
profundo rencor de los combatientes los acom·
pañan á las orillas del sepulcro .. . .¿Ha~ta
cuándo llegará el reinado de paz sobre la tierra para los hombres de buena voluntad, qu_e
se anunciaba entre cánticos celestes en la mística ciudad, en la bíblica Beleml

z. z. z.
22 de septiembre de 1904.

LA GUERRA EN OR!ENTE,-UNA l3AT~lA RUSA DESPUÉS DE UN COMBATE CON

WS

,TA:rONESES,

LAS CALLES!DE PLATEROS MOMENTOS ANTES DEL DESFILE MILITAR, EL DÍA 16.

Las Fiestas de la Patria
grandes rasgos, porque la crónica detallada y completa. que oportunamente publicó
''El Imparcial,'' nos excusa de entrar en
detalles, vamos á dar cuenta á nuestros abonados de los brillantes festejos conque en esta
ocasión se celebró en México el XCIV aniversario de la proclamación de la independencia.
La ceremonia cívica, anunciada para la mañana del día 16, se efectuó en la tribuna monumental de Chapultepec, vistosamente adornada con banderas y piezas florales, cuyos vi vos
colores contrastaban, ofreciendo el más bello
conjunto, con el verde-obscuro de las frondas
del bosque. El seí'lor Presidente de la República, acompañado de sus Secretarios de Estado
y de una numerosa com~tiva, fo_rmada por_ l_os
miembros del Cuerpo Diplomático, las comisiones del Congreso, de 1~ Suprema ~o_r~e, del
Ayuntamiento y del Gobierno del Distrito, se
presentó en Chapultepec á las diez, siendo saludado por la multitud que invadía la tribuna
y las avenidas del paseo, con una salva de
aplausos.
Después de una obertura ejecutada por la
banda de Estado Mayor, ocupó la tribun3: el
Sr. Lic. D. Alfredo Chavero para pronunciar,
como orador oficial, una entusiasta alocución,
que fué escuchada con vivo interés por la &lt;?Oncurrencia, y muy aplaudida. Tras otra pieza
de música el distinguido literato Amado Nervo recitó ' una hermosísima poesía, llena de
imágenes brillantes, que conmovió profundamente al auditorio.
El Sr. General Díaz y su comitiva regresaron á Palacio en carruajes descubiertos á las
once y media de la mañana, con el fi1;1 d~ presenciar desde los balcones de aquel edific10, el
desfile de la columna militar de las tres armas,
dispuesto por la Secretaría de Guerra y Marina.
L as bocacalles, los balcones, las aceras Y
las azoteas estaban llenos literalmente de familias y grupo_s de todas las clases sociales,que
esperaban ans10sos el paso de la tropa. Cuando el eco de los clarines y tambores se escuchó
á lo lejos y se vieron relampaguear, bañadas
por el sol, las bayonetas, aquella m~ltitud comenzó á agitarse y un aplauso unánime y entusiasta saludó la primer bandera que pasaba
desplecrando sus colores al viento.
El P~imer Magist1·ado de la República, momentos antes del desfile y á su tl'ánsito por las
principales calles que debía recorrer la c~lumna, fué objeto de innuIJ?,~rables demostraciones
de simpatía. Las familias que ocupaban los
balcones de nuestr;i. gran avenida arrojaron

f\

flores á su p aso, mientras el pueblo aclamaba
al Héroe de la Paz.
El desfile resultó brillante por todos conceptos: el buen equipo de la tropa, la organización de la columna militar y la regularidad de
sus movimientos durante la marcha, llamaron
con justicia la atención del público, en el que
se contaba un gran número de extranjeros, patentizándose así que los esfuerzos que el gobierno ha hecho para lograr la buena instrucción y disciplina del Ejército, no han sido infructuosos.
El orden de formación en que marchó la columna, fué el siguiente:
La vang-uardia al mando del Brigadier de
Estado Mayor Joaquín Beltrán, llevó, como
de1,cubierta, al Escuadrón de Gendarmes del
Ejército, formada aquélla. además, por el Colej!'io Militar, Sección de Ametralladoras y Batallón de Zapadores. En seguida pasó la División de Infantería, siendo compuesta su primera Brürada por los Batallones 39 y 109. y la
segunda por los Batallones 149 y 249. Un Re-

:¡'.¡AS FIE~TAS DE U

gimiento de Artillería Montada y la Sección
del Servicio Sanitario.
L a División de Caballería, en su primera
Brigada, se compuso de los Regimientos 19,
49 y 69, la Artillería, de 3 baterías, y la segunda Brigada se formó de los Cuerpos Rurales
de la Federación. En seguida venía el parque
ireneral del cuerpo de ejército, y la extrema
retag-uardia, formada por una sección de la
Gendarmería á caballo.

*

** fiesta del grito y
En cuanto á la tradicional
á la gran serenata dada en honor del seí'lor
Presidente la noche del día 15, resultaron muy
animadas. En la Presidencia, la distinguida
señora DI.' Carmen Romero Rubio de Día1.
ofreció una recepción á sus amistades, con el
objeto de que pudieran presenciar, desde allí,
la fiesta que se efectuaba en el exterior.
Para concluir, diremos que el adorno de las
calles y de los establecimientos comerciales fué
notable.

PATRlA,-DESFILE FRF.N'l'l\l A LA DIPUTAOIQN

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL 'MUNDO ILUSTRADO

ROMANO
Déjame que tendido en la escarlata.
de tu triclinio, que al placer incita.,
escancie yo por Venus Afrodita
mientras que vibra. el címbalo de plata.

*
Deja que arda la mirra en la fogata.·
reclinado en tu seno que palpita,
'
escucharé á tu esclava. que recita.
de Petronio,la tierna serenata..

*
Y mientras que en el Circo ve el tirano
destrozar al atleta y al cristiano;
nc.sotros dos, en tu palacio á solas

*

y apurando la. copa de Falerno,
arrulla.remos nuestro a.mor eterno
coronados de mirtos y amapolas.
AL13ER1:0 HERRERA,

"EL MUNDO ILUSTRADO"
Guarto Goncurso de 1904
LAS FIESTAS DE LA PATRIA.-LA ARTILI,ERÍA DESFILANDO FRENTE Á PALACIO,

LAS FIESTA S DE LA ;ATRIA,-:--A_SPECTO_DE LA ESQUINA DE PL_A T~~os y EL z9CALO, LA MAR ANA DEL

16 ~EL CORRIE~TE, .

LAS FIESTAS DE LA PATRIA.-ASPECTO DE LA CALZADA DELA REFORMA, AL REGRESAR LA COMITIVA DE CHAPULTEPEC,

EL MUNDO husTRADo convoca á
los escritores del país á un certamen
literario que tendrá por objeto premiar:
I. Al autor del mejor cuento de
Navidad.
II. Al autor del mejor cuento de
Año Nuevo.
Las bases á que se sujetará el certamen, son las siguientes:
1'1- Los originales deberán remitirse directamente á nuestras oficinas,
(2\l calle de las Damas núm. 4), antes
del 3l_, de octubre próximo, bajo sobre cerrado y señalado con un lema
ó pseudónimo, remitiéndosenos, bajo
otro sobre marcado con el mismo
pseudónimo ó lema, una tarjeta ó pliego que indique el nombre, domicilio
y lugar de residencia del autor.
2'1- Tanto el cuento de Navidad, como el cuento de Año Nuevo, no podrán contener más de tres mil palabras cada uno, y deberán ser, forzosamente, inéditos.
3'1- Queda exclusivamente reservado á la Redacción de EL MUNDO husTRADO decidir á cuáles trabajos deben adjudicarse los premios correspondientes, no habiendo, por lo tanto,
jurado especial calificador. Asimi~mo,
la Redacción se reserva el derecho de
publicar los cuentos no premiados
que juzgue conveniente, pagando, por
cada uno de los que utilice, lá cantidad de diez pesos.
4&lt;1- Los autores de los trabajos que
á juicio de la Redacción sean los mejores, recibirán, como premio, la suma
de cien pesos cada uno. Estos trabajos se darán á conocer al público en
un número especial que prepara EL
MUNDO ILUSTRADO para el 19 de enero de 1905.

LAS FIESTAS DE LA PATRIA,-DESFILE DE INFANTERÍA.-UNA CONVERSIÓN,

LA S FIESTAS DE LA PATRIA.-UN CUERPOIDE RURALES LLEGANDO AL ZÓCALO,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

•

LOS 5E/9\BRADORES
Para los maestros, en la inauguraci6n de la Academia
de Profesores_

Está bien; el reposo del sembrador es justo
después de la fatiga.; que el ademán augusto
con que á. la tierra arroja. serenamente el grano
es bello, mas, á veces, llega á. cansar la 1!1ªººEstá. bien; un instante de calma. re~exi va,
no de aba.ndono inútil ni de pereza. altiva.

*

* el combate rudo,
Cua.ndo el guerrero pasa,*tras
la.s gentes que á. lo lejos miran brillar su escudo,
resplandecer sus armas y en el tropel sonoro
sienten venir el triunfo bajo un polvo de oro,
agitan en el aire banderas y laureles
y enfloran el camino de carros y corcel~s.
Y todo vibra entonces: las almas y la tierra,
y el cielo se empurpura como visión de guerra.
La. muchedumbre, en ímpetus de mar, se encrespa y bra.ma,
y el regocijo de la. victoria., clama:
"ve á. 1-eposar guerrero· recibe nuestra ofrenda.,
' tu vida., ' y baya. pa.z en tu ten
i da."
y haya. a.mor en
Y el héroe llega. y ha.ce, tras el combate rudo,
un cabezal del ca.seo y un lecho del escudo.

*

*
Cuando el artista. vuelve,* pensativo
y risueil.o,
cual se vuelve de un éxtasis, del país del ensueil.o,
y esconde entre la. a.ngustia que su vida. sofoca
un anhelo en el alma. y un ósculo en la. boca;
cuando arrancó a.l misterio de la. Eterna Belleza
una obra perdurable de goce ó de tristeza,
una. obra. milagrosa de bien y de confianza.,
una. obra sacra. y pura. de amor y de esperanza.,
la. multitud se acerca, curiosamente muda.,
y en la. casta. madona. y en la. Venus desnuda., _
á. los pies de la. a.rea.da que se eleva. basta. el 01elo,
en la. página. abierta. donde tienden el vuelo
las divinas estrofas, ó pende de una estrella,
el ha.maca. de sueil.o de una. música bella,
pone su beso, coino si una. oración ferviente
dejara. en él; y ciñe la. luminosa frente
que bajo la. melena, que es como negra. espuma.,
brilla con los reflejos del sol entre la. bruma.;
y dice: eres el genio, merecen la. corona.
tu música, tu verso, tu Venus, tu roa.dona.
Entonces conmovida, la multitud exclama.:
es hora del r~poso; si la quietud te llama,
tras la. labor profunda, tras el bregar sereno,
artista. duerme y sueña. sobre ese blando seno.
Y a.sí ~s como se dobla., como al viento la. espiga.,
el artista rendido de gloria y de fatiga.

***
Mas nosotros no hemos concluido
la. tarea.;
nos detenemos para tomar aliento; sea.;
después, en ma.rcba., que urge seguir sembrando granos
de verdad en los tristes y hondos surcos huma.nos.
Una. turba de almas reciennacida.s la.te
en torno nuestro; es fuerza a.presta.ria. al combateNuestro oficio es humilde, pero tiene sus galas:
es el de abrir los cálices y desplegar las alas;
es el mismo trabajo que hace la Primavera- - - - - - - y una turba de aves y flores nos espera-

Apresurad las manos, no habrá. fuerza pe_rdida.,
la turba está impaciente por conocer la vida.No detenerse, en marcha.; la Prima.vera. nunca.
abandona el trabajo ni deja labor trunca;
que no serán bastantes los pájaros que vuelen,
las rosas que perfumen, ni las almas que anhelen
amor y luzPrecisa que dejemos abierta
de par en par, y á todos los vientos, nue~tra puerta,
templo que abriga. dulces y profundos car1ilos,
y uo culto: la inefable religión de los niños.
Aquel que entre nosotros desmaye ó desa)lente;
aquel á quien no importe que la ros!l' rev1_ente,
ni pugne siempre porque l_a nueva v1~a v~bre
feliz, radiante, pura, domrnadora y hbre,
aquel de entre nosotros que no sienta el anhelo
de abrir botones de almas, de preparar el vuelo
á. espíritus que apena~ se asoman al obscuro
abismo de la. vida, curiosos de futuro;
aquel que no posea la fe, la fe bendita,
la fe que entona y saiva, la.fe quli resucita,
no siembre con nosotros, su esfuerzo será. vano;
que la semilla santa no ocupe más qu mano:
nunca á los sembradores del porvenir les falta
la fe que santifica, la fe sublime Y alta-

Un retrato exacto de Hidalgo
DOClJf"\eNTO ClJ~roso

de información curiosa publicamos en esta página uo retrato muy poco
A
conocido del héroe de Dolores y un facsímile
TÍTULO

que reproduce la primera copi~ que se sacó de
la. fe de bautismo del caudillo_ en 1825El retrato p~sa como uno de los más exactos que han llegado hasta nuestros días, según
puede comprobarse por la«sembla.nza&gt;que del
Pad~e de la Patria hace en su Historia de
Méxic&lt;? o_Lucas Alamán, quien conoció y trató á. Hidalgo en ]A 1-~~M '1&lt;1 la Independencia_

***

Pasa, guerrero altivo; retemblará. la tie:ra
bajo los duros callos de tu corcel de guerra.,
recógete en tu tienda, tras el combate rudo,
y haz cabezal del casco y haz lecho_ del es?udoPasa inspirado artista, pensativo y risueño,
que llega's como en éxtasis del gran mundo del sueño;
inmortal es tu gloria, la. multitud te ama,
reposa dulcemente; si la quietud te llama,
tras la labor profunda, tras el bregar sereno,
' artista duerme y sueña sobre ese blando senoDe~cansa en tu epopeya., gue~rero; ~ ti, laureles;
duerme en tu olimpo, artista; á. u, espíritus fieles.
Nosotros no podemos reposar; nos aguardan;
da.liaremos la vida si las_ma.nos se tardan,;
si el afán se entorpece, s1 se van los anhe,os- - -.
en la.s ramas ha.y flortls y en los nidos hay vuelos_
Nuestro oficio es humilde, pero tiene sus galas:
es el de abrir las rosas y desplegar las alas;
eso mismo que hace la. gentil Prim_aver~--------:
¿quiénes somos? tene!Dos abnegación srncera,
si nos ven desde abaJO, desde torpes empeños,
entonces nos desprecian porque somos pequeflosSi nos ven desde arriba los que piens11,n Y aman,
entonces somos grandes y entonces nos aclamanSomos los sembradores; arrojamos los granos
de verdad en los tristes y hondos sur('OS humanos;
sembramos, y la espiga brota rubia ! derecha:
Dios riega los sembrados y el porvenir cosecha.No hemos labrado mármoles, ni hemos a.Izado a.rea.das,
ni en estrofas divinas, ni en músicas aladas
nuestro ideal pusimos; somos los s~mbradores,
los que despliegan a.las y van abriendo flores.
,
Guerrero, artista, el alma. vuestra. gloria no anhela;
d!l par en par abrimos las puertas de la escuela
y allí rendimos culto, con fer_v(?r de car(ño,
á. una. piedad suprema: la religión del mñoSin embargo, no hemos concluido la tarea;
nos detuvimos para. tomar aliento; sea-. - - - - - Después en marcha, amigos, que hay que ir echando granos
de amor y de esperanza. por los surcos humanosLUIS G- URBINA-

&lt;Era (dice Alamá.n) de mediana. estatura,
&lt; cargado de espaldas, de color moreno y ojos
&lt; verdes, vivos, la cabeza algo caída sobre PI
&lt;pecho, bastante cano y calvo, como quepa&lt; sa.ba ya de sesenta aflos, pero vigoroso, a.un&lt; que no activo ni pronto en sus movimientos:
&lt; de _pocas palabras en el trato común, pero
&lt; animado en la argumentación á estilo de co&lt; l~gio, cuando entraba. en el calor de alguna
&lt; disputa- Poco a.li!Iado en su traje, no usaba
&lt; otro que el que acostumbraban entonces los
&lt;curas de pueblos pequeños- Era este traje de
&lt; ca.pote de paño negro, con un sombrero re&lt; dondo y bastante grande, y un vestido de
&lt;calzón corto, chupa y chaqueta. de un género
&lt; de lana que venía de China y le llamaban
&lt; Rompecoche&gt;Como se ve, el retrato á que nos referimos
está. de acuerdo en todos sus ras¡ros principaleq coa la &lt;semblanza&gt; que hace Ala.mán_
En este númAro publlcamos también el retrato del notable publicista Sr- Lic- D- Juan
Wenceslao Barquera, que fué, entre nosotros,
el primero en promover la celebración de las
fiestas de la Independencia, y el primero tam-

F A CSÍMil,E DE LA PRIMERA COPIA QUE SE SACÓ DE LA FE DE BAUTISMO DE mDALGO

bién que en 1825 pronunció un discurso cívico rindiendo culto á. los héroes de la Patria._
Tanto el retrato de Hidalgo, como el documento que damos á. conocer, nos fueron bondadosamente facilitados al efecto por el sei'ior
D- Jacobo Barquera, hijo de aquel distinguido patriota-

00
SIESTA EN LOS PINARES

¡Qué caro fué tu vuelo de riqueza.!
¡Qué suel!o más infame el que soilabasl
¡Ay de mí, que, por pobre, me vendías!
¡Ay de mi corazón, que lo engañabas!

***
Aquí en estos parajes 1
donde nadie percibe mis a. nhelos
escondo, entre ramajes
'
mi desesperación? que no h~y quien venza_
Aquí lloro mis celos
y aquí tu villanía y mi v~rgüenza_

Acudo á los pinares olorosos
huyendo los rigores estivalesEn nidos silenciosos,
-quietas, en paz, i?Ozando su fortuna,duermen las tortolillas ideales,
como duermen los niílos en su cuna.-

Suspiros de a.gua clara
de agua fresca, riente y generosa
menos fresca y riente que tu cara'.
gustoso y blando viento
'
que, a.un oliéndome á. rosa,
es menos oloroso que tu aliento.

Yo les quito el descanso;
me dicen,entre arrullos, sus congojas;
se corren en bandadas á. un remanso;
alborotan la paz del arroyuelo,
y por entre los claros de las hojas
suben, como oraciones, hasta el cielo_

Tembladores arrullos
de tórtolas que buscan su descanso
entre rosales llenos de capullospeces que, por huir de los calo~s
hacen, entre las guijas del remanso
el palacio ideal de sus a.mores;
'

____ ¡Cuánta pena me daba
viendo á las tortolillas ideales
huir de mí, que amores les llevaba!
¡Qué dolor al sentirlas
volar á la!! alturas celestiales,
verlas perderse- __ -Y no poderEeguirla.s! __ _

**..
Aquí. mujer, te invoco.
En estos sitios de imponente calma
te llamo á voces, con llamar de loco1Tórtola fuiste de sin par arrullo
que abandonaste el nido de mi alma
para perderte en aires del orgullo! ____
Perdida en la maleza,
no volverás al nido que tenías. - _-

LAS FIESTAS DE LA PATRIA,-ASPEOTO DE lfA CALZADA PE I,A REFQlUil AL DIRIGmSE LA COMITIVA Á CI!APULTEP!&lt;lC-

(1825]

brillantes lejanías
cuyos sembrados el calor enerva·
dejad que ml!i hermosas fantasía~
pregonen sus antojos
d~ contemplarla entre la fresca hierba,
mirándose en las niñas de mis ojos_
: - - Ven, !Dujer; de tus lujos soberanos
mis manos no osarán á. los altares ___ _
Ven, que el calor aflojará mis manosY á la hora de la siesta
'
tendremos, al pasar de los pinares
la carne en paz y el corazón en fiesia_
CRISTÓBAL DE CASTRO,

�EL MUNDO ILUSTRADO
ÉL MUNDO ILUSTRADO

P á ginas de la Moda
el otoño y. con él la manifestación franca y bien definida del gusto de las épocas
Luis XIV y Luis XVI, con tendencia al período
del Directorio, lo que significa que veremos
chaquetas de vueltas puntiagudas; chalecos de
seda; bvrdados de oro y ¡}lata; ricos plastrones de brocados; y mangas, ya ajustadas, ya

U

IENE

***
indicaciones

Todas las
muestran que en la
próxima estación la seda tendrá. la preferencia,
las rayadas de negro y blanco ó de blanco y
gris, conocidas con el nombre de &lt;seda pequín&gt;,
son de boga decidida en París. La falla también goza de favores; la falla de hoy difiere
de la antigua en ser deliciosamente suave y
blanda, siendo más pronunciada.mente lustrosa. Es proba.ble que esta seda tenga mucha
demanda en otoño é invierno.
El moaré sin duda ocupará. lugar prominente entre las telas de fin de año, con especiali·
dad en trajes Directorio, en los cuales ya se
ve hoy en los adornos. El moa.ré-!uisina es
una alta novedad muy aventajada en gracia y
suavidad.
Los terciopelos serán más populares que
nunca. Este hermoso género es particularmente á. propósito para trajes de tarde. Las más
afamadas y lujosas artistas europeas y americanas componen al presente sus guardarropas para la venidera estación, de va.ria.dos y
exquisitos terciopelos; otro tanto se dice de

Análoga observación puede hacerse relativamente á los trajes.
,,..,,,.."'
La_moda ejerce tal im_perio que todas, altas
y_ba.Ja.s, morenas y rubias, flacas y gruesas
bien hech~s y torcidas se visten de l a mism~
manera sm comprender que lo bello en una. es
horrible en otras.
Las lectoras persuádanse de que &amp;in buen
gusto e~ el vestir _no hay belleza perfecta.
Lo mismo añadiremos en lo referente á colores. Debemos decir que en nuestros países hay
bastante gusto en lo relativo al particular.
Se ha observado hace ya mucho tiempo que
en los_ pafses donde el sol es h~rmoso, las tierras tienen colores determinados. Así, el horizonte de l~s montañas forma una línea precisa.
sobre el Cielo azul. Por el contrario, en los país~s brumosos y llu vios?s, como Holanda, Bélgica, el no~te de Francia, Venecia, se observ_a.n en el Cielo, en los montes y en la ve etac16n_ toda la esca.la cromáti..:a. Naturalm!nte
la vista se a.costumbra desde la niñez á es~
espectáculo y por esto nos gusta á nosotras
l&lt;;&gt;s_ tonos francos y vivos, mientras que las parisienses y_ las belgas prelieren los apagados
que armou1zan suavemente unos con otro
N º· pedimos,pues,á nuestras lectoras qu~ ren_uncien á los gu~tosque dtben á la naturaleza
sino que los cultiven para evitar los efecto'
feos, y no _dar lugar á que se diga de ellas co~
mo de las mglesas que &lt;son campos de batalla
donde los colores más opuestos se comb t
•
aen&gt;.
U na 1·t ~ ¡·iana esta blecida
en Nueva York
ha
h~lla.d? ~anera de hacer graciosas á las fea·
é_ i rres1sti_bles. á las her_mosas. Su método
~
siste en msp1ra.r sentimientos placenteri~á.
las ~ersonas, para que ese estado inter ior s
refleJe en el rostro, dándole suavidad y d ¡ e
ra.. L~ alimentación, el buen estado ae s:luud
contribuyen mucho á la buena apariencia d 1
persona..
e a

En trajes del diario, el café en todos sus
matices, el azul marino y los encajes crudos
harán furor.

***

La. forma. de sombreros que parece más aprecia.da, es una gran capelina. de muy a.Ita copa
y alas redondas ó encorvadas, con guarnicior.es de rosas «quiméricas&gt; y gigantes de terciopelo matizado, ó bien mitad e~parapelas
mitad flores, sin pretensión alguna de imita~
la naturaleza.
Las formas de copa dereclla y pen achos
triunfantes, se afirmarán para acompañar los
vestidos dEll diario de media estación.
C. GALINDO.

o
Descripción de las ilustraciones
Fig. 1.-Elegante saco de paño crema recubierto de seda bordada y recortada formando
encaje. Todas las orillas del saco y t ambién
los bieses del frente, usados á guisa de alamares, son de terciopelo verde esmeralda.
Fig. 2.-Traje de crespón de China negro,
vistosa.mente ornado con pasamanería. de seda
negra y borlas. El canesú es de encaje blanco
y oro. Metra.je: 19 metros de tela de 48 centímetros de ancho.

.;,.✓·

FIG.

5.

tud que un au~a.z guerrero español cr eyó ballar en la Florida y que la humanidad ha buscado Y buscará siempre en todas las edades
pueblos y climas.
'

FIG

FJG.

F !g, 3.-Traje d e velo de seda verde guar~ecido de anchos pliegues religiosos y encaJe de Veneci a c r udo. Metraje: 7.50 metros de
vel? de l . 20 d_e ancho y 3 metros encaje.
F)g, 4 -«Toilette&gt; de teatro 6 comida, en mus~hna de s_eda azul pastel, incrustada de «Venecia.&gt; amarilla; cuello de puntas del mismo «gu ipure&gt; sobre un volante en aplicación de Ing laterra.. Alta. cintura en seda. Liberty azul.
Sombrer? de tul negro ribeteado de terciopelo del mismo color y adornado por vistosa.
pluma.
Fig. 5.-Aristócrata abrigo-chal , de paño café con estolas. Adórnase con finas bandas de
encaje. Metraje: 4 metros de tela de· 1.12 metros
de ancho.
Fig. 6.-Vestido en crespón de China malva , g uarnecido de pequeños vol antes dobles,
cuello bolero de encaje Luxeuil amarillo. Sombrer o de muselina. de seda malva aplegtLdillad a , con adornos de terciopelo negro. Metra.je:
6. 50 metros de c1·espón de China de l. 20 de anc ho.

l.

en globo ó en «pierna de carnero&gt;; botones en pedrerías
y ador nos y g-uarniciones P,n
profusión. Esto no sólo denunciará el trabajo de la
costur era, sinoalgo más: la
elevada cultura. intelectual,
un arte r efinado y el hábito
de las cosas bellas.
4

**

Al lado de las formas ajusta.das, t r iunfo de los lindos
talles, se verán los trajes vagos, q ue son adaptaciones
originales y muy elegantes
de vestiduras orienta.les. De los japoneses se
toman sus túnicas de anchas mangas, así como los dibujos y colores de sus boi;dados; de
los egipcios, sus batas rectas, hechas de una
sola pieza., cuya manga parte de la espa!da
sin costura. Con este corte se hace un abrigo
de gran éxito, con bandas bordadas en sedas
mu lticolores alrededor del cuello y ma~ga.s,
lo q ue le da un aspecto exótico muy cur10~0.
Las mangas son &lt;inverosímiles&gt;, rodea.d~s m teriormente por grandes volantes de enc!l'Je que
semejan olas de espuma. El paño escogido para estos abrigos es generalmente de un vivo
matiz: rojo, verde- emir, crema y aun rosa,
azul pálido y lila.. Estas especies de capas, de
una sencillez distinguida, son extremadamente
cómodas y del género más favora.b~e en este
otoño para salidas d2 teatros, casinos y recepciones. Si se confeccionan en paño obscuro
ó negro, se pueden usar de día para paseos Y
visitas.

4.

FJG. 2.

señoras, hechiceras por su
donosur a y elegancia.

~OP

***

E.l buen gusto en el vestir. •Sobre la belleza.
Modo de ser siempre agradable.

¿Cuáles colores serían los
preferidos? En l as sedas se
considera. «muy nuevo&gt; el
de &lt;heces de vino», de tono
suave y cambiante. Para los
trajes de paño, los sombríos
del café, gris y azul, al mismo tiempo que los blancos
y cremas, que siguen su marcha victoriosa.. Paño blanco,
comoitiado con encaje irlandés y con el bordado inglés
al punto_de ojal, se tendrá
con largueza aun en el invierno.
FIG.

3.

Aunque en rigor esto es la repetición de cosas ya dichas, nos parece oportuno escribirlo
par a hacer entrar en las mentes de nuestras
lector as algunos principios.
El primero es que no se debe ser esclava de
la moda, y que ca.da cual debe tomar en los
nuevos .figurines y creaciones de la ca.pricho&amp;a
~eidi_i.d, lo que convenga á su género de constitución, á sus formas, al color de su cutis,etc.
No puede verse sin horror á una mujer de pequeña esta.tura con sombreros enormes. Lo
mismo diríamos hablando de las muy altas y
de cabellera voluminosa.que usaran sombreros
muy pequeños.

Espalda de la fig. l.

Otro consejo puede darse y es el de no empeñarse en ir contra la corriente; queremos decir, en ser eternamente joven. Bueno que secorrijan en lo posible _los efectos de los años y
sus estragos, pero sm empeñarse en lo imposible. Querer á los cincuenta. años tener la frescura y la hermosura de los treinta, es ilusorio.
Se aventajará mucho l a mujer y se conservará bien mucho tiempo, si no se abandona.
No por entr ar en años y por tener marido é hijos deje de tener los cuidados que su belleza
requiere. Repetiremos que si muchos hombres
se cansan de sus mujeres y buscan fuera distracciones de mala ley, débese á que sus esposas dejan de darles el espectáculo del aseo y
elegancia personal, no se cuidan, se ponen á.
engordar de manera extraordinaria., no hacen
en suma, na.da para evitar el alejamiento de!
marido.
Conviene, pues, q ue la mujer se cuide mucho
pero no que incurra.en la exageración de que '.
rer rivalizar, según algunas hacen, con sus
propias hijas Hay madres, doloroso es decirlo, que cuando sus hijas llegan á la edad de
mujeres, se ponen á aborrecerlas porque las
eclipsan. Esto es triste y censurable. La madre
que tiene una hija. hermosa, ponga su orgullo
en ella y déjese de apetecer homenajes.
No hay que andarse con
pintur as ni coqueteos que
á nadie engañan. Déjese
que la edad produzca sus
efectos, cuídese l a salud y
téngase con el cuerpo los
mismos cuida.dos que á los
treinta años, y se verá que
puede a.sí llegarse á los
setenta siendo siempre
simpática. á todos y por
todos quer ida. El secreto
de la belleza. eterna no es
desgraciada.mente otro,
mientras no se encuentre
la fuente de perenne ju ven-

FIG, 6.

�EL MUNDO llUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

5. Adellna Blaner y Linda Costa.-&amp;. Maria Canavera,- 7. Julia Campanl.- 8. Linda Costa,

l. Cándida Sarasslno,-2. Ada Rlulanl.-3, Gabrl1l1 Santa Sala,-4, Thea Tumagalll.

�EL MUNDO ILUSTRADO

tos mdoru .fflmacenu

'THE0DORA'

DE SO~BREROS

Perfume Exquisito'
para el pañuelo.

La casa d6 los Sres. G. Sani6nis Sucs.

La fragancia de millares

.s. en c.

de flores
en una gota de

e
e)

IGUIENDO nuestra. costumbre de dar á co•
nocer 811 Ec.. MUNDO ILUSTRADO los establecimientos comercia.les que más se distingan
por su importancia y cuyos propietal'ios ,sean
acreedores, tanto por su labol'iosidad, como
por el buen nombre de que gozan en la. plaza,
á los más entusiastas elogios, publicamos en
esta. página. tres fotografías de los acredita•
dos almacenes de sombreros que han abierto
a.l público en México, los Sres. G. Sanjenis
Sucs., S. en C.
Dos de estas fotografías repr-esenta.n la. fa•
cha.da. y el intel'ior del despacho de la. casa,
inaugurada. el 9 del corl'iente, en un magnífico
local situado en la.esquina. de las calles del
puente de San Francisco y San Juan de Letrán,
es decir, en uno de los puntos más aristocráticos de la. población y más transita.dos. La. otra.
fotografía. representa la. fa.cha.da. de I a. casa.
que los Sres. Sanjenis tienen establecida. en
la hermosa. calle del Refugio núm. 8.
&lt;El Impa.rcia.1&gt; dió cuenta. á sus lectores del
acto de inauguración de la nueva. casa, poniendo de relieve el exquisito adorno que ostentaba. y la. belleza. de los almacenes.
Estos, que están dotados de cuatro amplios
apara.dores donde se exhiben las últimas novedades de Europa y Estados Unidos en el ramo
de sombrerería., fueron visitados el día de su
a.pertura. por numerosas personas del mundo
elegante, que encomia.ron debidamente el lujo
con que está montada. la. casa. y el espléndido
surtido con que cuenta..

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San luis
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Invitamos á nuestros lectores para que hagan una visita á esos almacenes, á fin de que
se convenzan por sí mismos de que no exageramos a.l recomendarlos como los más bien surtidos y más lujosos que existen en Méx ico.
Los empleados que atienden a.l público son
corteses y muy prácticos en el despacho, y los
visitantes no podrán menos que salir de allí
satisfechos.

Cuotas de viaje redondo,
en moneda americana.

Ciudad de México..... $5fl. 25
Pachuca. .......... . ... 56.25
Toluca. ................ 55.85
Querétaro. . . . . . . . . . . . . 51. 40
Salti!lo .... : .......... 40.05
San Luis Potosí. . .... 46. 90
Tampico .............. 55.20
Cela.ya, Sila.o, Irapua•
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Agua.scalientes. . . . . . . 50. 90
Torreón ...... . .. ...... 45.60
Parral. ........ ....... 47.50
Gua.dala.jara .......... 56.25
Monterrey ... . . . ...... 38.15
Los boletos son buenos para hacer el vía.je en cinco días
en una ú otra. dirección.-El
límite final de los mismos
boletos es de 90 días; pero en
todo caso no serán buenos
más allá del día.15 de diciembre de 1904. --Se hacen arreglos para a.parta.mantos de
Pullman, con camas directas.
Dt«Ileu Tltomas, A11:ente viajero de Pasajes.
Apartado núm. 84..-T.ORREON. Coah.

Dewit Ha,mmond, Agente:vtaJero de Pasajes.
la. San Francisco, 8.-MEXICO. D, F ,

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INTERIOR DE LOS ALMACENES ABil':RTOS EN LA ESQUINA DEL PUEN1E DE SAN FRANCISCO
Y SAN JUAN DE LETRÁN.

$98.50 ORO

México á Nueva York

,.

IDA V VUELTA

zz;;rte

***

Nos parece de justicia. hacer constar que el
auge á que han llegado los alma.cenes á que
nos referimos y el envidia.ble crédito que los
distingue entre los de su clase, se debe, antes
que todo, á la. incansable labor comercial de
los Sres. Sanjenis Sucs.,S. en C., pues es verdaderamente notable el empeño con que han
procurado siempre ensanchar su negociación,
logrando de esta. manera. fundar en México
una. casa. que corresponda. á las exigencias del
mundo elegante, mucho mayores á medida. que
la cultura echa. entre nosotros más hondas raíces. Prueba inequívoca de lo que acabamos de
decir, es que los Sres. Sanjenis, que comenzaron su negocio en muy peq ueíia esci,,la, cuentan a.hora con una de las casas más bien montadas y más elegantes en su género.
Además, y como una garantía inapreciable
para los consumidores, apuntaremos el hecho
de que los propietarios de los almacenes mencionados son muy conocedores del ramo á que
se dedican, pudiendo,por lo mismo,decirse que
todos los sombreros que salen de su casa han
sido previamente reconocidos para cerciorarse de su exceltnte calidad y perfecto acabado.
Las personas de buen gusto encontrarán ea
los almacenes de los Sres. Sa.njenis Sucs., S.
en C., los estilos de sombrel'0S más modernos
y elegantes, sin que por esto se les cobren á
precios muy subidos. A poco costo pueden obtenerse ec. los almacenes los mojares sombreros.

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Gerente: LUIS REYES SPINDOLA.

Dlreclor:I Llc.tRAFAEL !REYES SPINDOLA.
Secretario de Redaccidn: José Gdme(Urarte.

Registrado como artículo de segunda clase en 8 de Noviembre de 1894.

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EL SITIO DE P UERTO ARTURO.-UNA PIRAMIDE HUMANA
" ......Delante de la.'baterfaqel t uerto Zarecloutni, se encon traba una alta pared ele .Piedra aue_losnlJ,ones puelleron escalar una ,·ez. El Cap1tán Lcbe&lt;llef, Jefe ele los eletensores del punto. se hallaba en la parte superior
del muro y con su pistola en uaa mano Y su espada en la

¡

otra, mató é hirió á 22 iaDOneses uue, trepando J)Or una
pirámide humana. trataron de salvar el obstáculo. Después del tercer asalto, el Capitán Lebecliet, a¡robiado DOr
el cansancio, so sentó y fué destrozado D()r u na bomba
...... "--Despacho de u11 corresponsal de guerra.
. ...

�</text>
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          <name>Dublin Core</name>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1904, Año 11, Tomo 2, No 13, Septiembre 25</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>L
Año XL-Torno ll.-Número 14.

Subscripción mensual foránea . . ... $ 1.50
ldem
ldem en la Capital.. $ 1. 25

MEXICO,~OCTUBBRE 2 de~l904.

Gerente: LUIS REYES SPINDOLA.

Dlreclor:I Llc.tRAFAEL !REYES SPINDOLA.
Secretario de Redaccidn: José Gdme(Urarte.

Registrado como artículo de segunda clase en 8 de Noviembre de 1894.

LOS MÁS GRANDES YMEJOR SURTIDOS DE LA REPÚBLICA
¡·

•

·

D6Dortam6nto 06 artífiutos vara iOl6Sia
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Mandamos á vuelta de correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, FRANCO DE PORTE, los pedidos mayores de $ 25.00, cuyo
peso·no exceda de 15 kilos.

Signortt, Honnorat y fompañía.

EL SITIO DE P UERTO ARTURO.-UNA PIRAMIDE HUMANA
" ......Delante de la.'baterfaqel t uerto Zarecloutni, se encon traba una alta pared ele .Piedra aue_losnlJ,ones puelleron escalar una ,·ez. El Cap1tán Lcbe&lt;llef, Jefe ele los eletensores del punto. se hallaba en la parte superior
del muro y con su pistola en uaa mano Y su espada en la

¡

otra, mató é hirió á 22 iaDOneses uue, trepando J)Or una
pirámide humana. trataron de salvar el obstáculo. Después del tercer asalto, el Capitán Lebecliet, a¡robiado DOr
el cansancio, so sentó y fué destrozado D()r u na bomba
...... "--Despacho de u11 corresponsal de guerra.
. ...

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

El mal marido que en sociedad trata con d ul·
zura y con amor á su esposa, le sonríe, la aga•
saja y pondera sus virtudes, al vol ver á su
casa la maltrata de pensamiento, de palabra y
hasta de obra y le arma un caramillo por qui·
tame ali á esas pajas.
La mujer coqueta, frívola, desamorada de
su esposo y de sus hijos es, ea visita, toda ter·
aura, toda fidelidad, toda abnegación. Despil·
farra.da, no habla más que de economía, manirrota, pondera el orden y el método; banal,
afecta sensatez y profundidad de ideas.
Y así por ese orden. Ea ls. vida de socied_ad,
artificial, arreglada á. compás como un baila·
ble, sometida como la- carga en once voces á
&lt;tiempos y á. movimientos~, el hombre se abotona, moralmente, hasta el cuello, se oculta,
se enmascara, se disfraza; y si larnujer,en aca•
tamieuto de los preceptos de la moda, desnuda
sus brazos y ostenta sus hombros, pone, en
cambio una triple coraza á sus verdaderos sen·
timieotos y encierra, bajo triple llave, sus más
espontáneas propensiones.
Para que el ser real aparezca bajo el Stl~ ficticio; para que el hombl'e, tal c~al es, s'!rJa de
entre el uniforme con que lo revi~te la etiqueta;
para que el lobo voraz se revele bajo el disfraz de abuela bondadosa y amante, es oecesar1O que una pasión inesperada y súbita, un
sentimiento intenso é imprevisto, se apodere
del ánimo y momentáneamente ofusque y ciegue.
Se cuenta que Taylleraod era capaz de reci·
bir, de pronto, un puntapié ea el lugar de elec·
ción,siu que, por ello, se alterara su fisonomía
ni cambiara el tono apacible y plácido de su
conversación. Pero esto es una excepción es·
tu penda, por lo rara, y por lo general, bajo la
intluencia de una emocion intensa é inespera·
da, se abre el abismo y el fondo del alma se
ostenta ea toda su desnudez.
Bajo la influencia dei pánico, de la cólera,
de los celos, el que parecía generoso, se mani•
fiesta. egoísta; el gal ante, brutal; el amante, indiferente ú hosti1; el abnegado, exigente; el
bondadoso, cruel.
Pero no hay que creer que en esos instantes
de paroxismo y de extremada tensión del espí·
ritu el hombre se manifiesta tal cual es ea rea•
lidad. Laemocióomisma,si es exagerada., suscita tendencias, sentimientos y pasiones que
no nos son habituales y que nos transforman
en otro hombre. La alegda extrema, por ejemplo, puede convertir en buenos á. seres maoi·

COMO PUIDI LLIGARSI ACONOCIR
A LOS liOJl'\BJ'tE!S

I quisiéramos formar el aro concepto del car áct er, de las propensiones y de la.s tea•
deocia.s de las gentes, tomando como base
lo que hacen deliberada. y meditadameote, correríamos grao riesgo de equivoca.roo~ y de
hecho nos equivocamos á menudo.
Juzgar de la urbanidad real de una persona
por su actit!ld, sus modales y su conversae:ión
de sociedad, por el trato que da ó las conside·
raciones que manifiesta á los de::nás en un bai•
le ó en una tertulia., es sumamente a.ventura.do.
A menos que no se trate de palurdos, todos
procuramos, en esas ocasiones, escoger nues•
tros temas de conversación, pulir nuestro es•
tilo componer nuestra actitud y nuestro a.de·
má~ y raro es que no nos causemos, mediante
esas' precauciones, la impresión recíproca de
que somos hombres pulcros y cumplidos caballeros.
Las da.mas, especialmente, cantan discretamente todo lo que dicen, deja.o vagar por sus
labios una. sonrisa vaga y graciosa, fingen una
atención curiosa á la conversación que se les
da· y todas: casi sin excepción, aparecen ino·
ce~tes tímidas, virtuosas, modestas, como los
caba.ll~ros se muestra.o galantes, obsequiosos,
asiduos y corteses.
Difícil es reconocer,en esos galantes Romeos
y ea esas dulces Julietas, á los ogros y á las
harpías que, á solas, en confianza y emancipa·
dos de la tutela de las conveniencias, gritan,
rugen patean á la menor contrariedad y hacen
tabla 'rasa de toda circunspección y de toda
pulcrttud.
Para conocer á los hombres en toda su des·
nudez moral; para juzgar, acertadamente, de
sus sentimientos y de su carácter, ha.y que es•
tudiarlos en cotfia.oza, cuando se ven libres
de las miradas escrutadoras de sus semeja.ates
y de la censura. social.
El glotón que ea el banquete apenas prueba
bocado y toma pequeños s~rbos d~ vi!lo, ql!e
esgrime con maestría el cubierto é 10giere s10
ruido bocados microscópicos respetando la
blancura. virginal de los manteles y de las servilletas, á solas, devora, se llena la boca, ha·
ce chascar la lengua, se lame los labios, come
con los dedos, vierte los vinos y salpica con
las salsas.

S

fiestamente perversos, y el dolor ó la cólera
intensos, transforman en tigre al cordero.
Para conocer á los hombres á. fondo, sin temor de errar ni de que puedan aparecer lo que
no son, lo mejor es cogerlos por sorpresa y
examinar lo que hacen y lo que dicen sin haber tenido tiempo de pensarlo. Para ello, lo
mejor es sorprender sus exclamaciones. su
ademán, su gesto ante un suceso que no esperen y que los emocione sin ofuscarlos.
La caída ruidosa de un objeto permite distioguir,de un golpe,á. los nerviosos é impresiona.bles de los serenos y de los impasibles. La misma anécdota ó el mismo hecho sensacional permite saber quiénes son los malévolos y quiénes
los compasivos. Un niño, que de súbito entre
corriendo ea un salón, según sea, en el primer
momento, acogido, deja inquirir quiénes son
tiernos y afectuosos y quiénes son desamorados ó ásperos. La presencia de una mujer hermosa que no se esperaba encontrar, hace que se
trasluzca ea la mirada, ea la actitud, ea la exel amación que arranca, quién es es teta y quién
lúbrico, quién galante y respetuoso y quién indiferente, despreciativo ó frío.
Unas cuantas experiencias de este género,
coincidentes ea sus resultados, ilustran más
que años de trato respecto al fondo del carácter y de las propensiones de un bombre. El primer impulso de «los espíritus de contradicción&gt;
es decir &lt;no&gt; á. todo cuanto oyen; 1os amantes
de l a polémica, rara vez dejan acabar la frase
que se les dirige sin interponer, por lo meaos,
una observación; los malévolos, desprevenidos, nada encuentran bien, y los bo!!dadosos
&lt;pur saog&gt; aprueban y aceptan todo de primera intención.
Y es que en el fondo de la organización
moral del hombre toda emoción tiende á. convertirse, de s1lbito, ea expresión y en acción.
Cuando el hombre está sobre aviso,la reflexión
interviene, se interpone. se atraviesa al paso,
y la expresión ó la acción no corresponden ya
á la emoción que las suscita, llegando, á fuerza de freno y de conteocióo, ó á no revelarse ó
á fuerza de cálculo á. revelar otra cosa distinta y que no se siente ni se experimenta.
Pero por sorpresa.,el alma humana puede revelarse y se revela á. la luz de fugitivos relámpagos, es verdad, pero que, repetidos, pueden
alumbrar y dejar percibir todos sus abismos.

tun_idad brillante de imponerse; en estos momentos hubiera. sido bien
fácil
que se .adueñaran del &lt;mercado&gt;
.
.
. y que imrusi'eran sus ob ras ea
circunstancias
favorables.
(.Qué fatalidad
'd
d
.,
•
. pesar sobre 00sot ros en este
sent i o, que nos con eoa,. ser tributarios eternos del teatro español?

*

* * Nervo nos ha elegido te ñ
La «Hermana Agua&gt;, que diría Amado
y tiene p~ra nosotros coqueterías f,elioas de muj¿r enamorada. Hae;f a s~d~
ian esquiva en temporadas anteriores que creímos en su de
llegamos á convencernos de su indifere~cia. Este añ~ su visit spetº• que
longa.do más allá de los límites á. que nos tenía acostumbrad; se
prf"
dulce melancolía de_ las tardes lluviosas, parece que murmurasá. y~u~~tr~
oído toda~ la.s canc10_nes de amor y piedad suprema que ya. co
á.b .
mos á olvidar. Sea bienvenida.
meoz a

ª

ANTENOB LESCANO.

' '-

DR. M. FLORES.

•

-,létr~.
~ ~•-

Invitación al Señor Presidente de la República

·\

ld fxposi(ión de St. Louis Missouri

D

ESPUES de la semana de fiestas
patrias, ea las cuales se derro•
cha todo: la alegría, el dinero, el
tiempo y el trabajo; después de ~os
días glorificados por la proyección
luminosa de esa gran figura que domina el horizonte de nuestra iode•
pendencia; después de rendir al Padre Hidalgo los homenajes de recuerdo, cada día más grato y cada
día más grande, llega la semana dt1
reposo de plena tranquilidad, en
la que parece dominar en la met~ópoli el soplo lento de un sopor lll•
finito.
Pasaron ya los días de efervescencia,en los cuales se !ací9'. la_po•
blación toda en la arteria pr10c1pal
de la ciudad, en los que los trenes
de recreo traen, desde la dehesa le•
jana desde el rincón de la provio·
cia á los que no quieren dejar de
empaparse en la bullicios'!' alegría
cita.dina; y ~asaron los épicos desfiles en medio de la bruma dorada
que forma el polvo en remolinos
sutiles á la gru¡.,a de los regimien·
tos en :Oarcha. Lo~ últimos tor~ellinos de áureas chispas se perdieron en la sombra profunda de la
noche, dejando sola.me!'.!~ el de~lumbramieoto de una visión luminosa en la retina.
y los trenes de recreo vuelven rápidamente á. la lejana. dehesa, dejando en ella y ea los rincones pro•
fundos de la provincia, á los &lt;rancheros&gt;, todos adm~acióo y comentarios; á. los pequenos, que por al·
gunos meses tendrán un tema_para
sus conversaciones; á las m.u¡eres,
que comadreará.o en la_s haciendas,
refiriendo á. sus vec10as, meaos
afortunadas, cuáot_as y cuán gr_andes maravillas encierra la capital
en uno de los grandes días festivos.

Mientras, el tiempo volteará. pau•
sadamente sus complicadas máqui•
nas, para. volver á. presentarnos
viejos días, como fechas nuevas,
las antiguas alegrías, como llaman·
tes admiraciones, y los dolores, los
eternos dolores que siguen á. la bu•
manidad «como la sombra al cuer·
po&gt;, siempre renovados, constante·
mente afinados, dotados de un nue·
vo vigor y de una potencia mayor
que nunca.

***

Se encuentra ea la capital un pianista. de grao mérito. que dará. al·
gunos conciertos en Arbeu para de·
licia de los cdi!letanti&gt; y mayor
honra del arte musical. Pertenece
á la generación joven que ha logra•
do, en pocos años relativa.mente,
dominar el difícil instrumento, y
que tiene delante de sí un porvenir
largo y seguro, poblado de éxitos
y de triunfos.
Benjamín Orbón es espail.ol; pe•
ro es artista, y ha sabido encon·
tra.r,en los elemer tos de que se dis•
pone en los países hispanos, sufi•
cientes fuentes de inspiración para
dotar su inteligencia de preciadas
cualidades. Es un artista. y es un
pianista consumado, para el cual
el instrumento clásico no tiene se•
cretos. Además, es joven.
Con estos elementos se camina
mucbo y se va. muy lejos. Orbón
triunfará. dondequiera que se pre•
seote, porque pertenece á. la peque·
ffa comunión de los elegidos que
llevan ea la frente la. estrella in·
marcesible que los hace reconocer
en todos los países, en todos los
tiempos, ea todas las edades.
Dará solamente dos conciertos
con programas selectos, dignos de

un maestro, en los cuales las piezas de prueba abunda.o, hasta convencer al criterio más displicente;
en los dos conciertos anunciados
se revelará. al público, como se lia
revelado desde los primeros com•
pases que toca., á los &lt;&gt;scasos&lt;dilettanti&gt;que le ha.o escuchado particularmente.
Como todos los artistas modernos, jóvenes, es un enamorado de
la música aplastante, sacra., monumental de Wagoer; se comprende
sin esfuerzo que ha sido mucho lo
que ha estudiado de las produ:.-ciones'inmortales del gran maestro alemán, y que las ha estudiado con
«a.more» tal. que á. pesar de sus in·
númeras dificultades, las domina.
El público merece una. felicitación: de algunos meses á. esta parte los pianistas de altos vuelos no
temen ya aventurarse en nuestro
país. Sabeo ya que si es bien cierto
que nuestro público tien~ justificada fama de hosco, en cambio, es
cierto también, que nuestra educa·
ción artística se e.ocueotra ya suficienteroEfote avanzada para que no
sea de temerse un fracaso injustificado para el artista de corazón y
de talento.

rrente á. los teatros de aquel géne•
ro; pe.ro hay que hacer algo, hay·
que trabajar algo, por poco quesea.
Mientras tanto, los empresarios
de género chico se dirigen á España.
en demanda de la necesaria auto·
rización de los' autores, unidos en
sociedad mercantil, para poder re·
presentar ea México las piezas de
zarzuela que tengan éxito ea la península ibérica. Los autores nacionales han desperdiciado una opor·

***
Ea el Principal hemos tenido un
estreno, que el monstruo tuvoá bien
condenar sin apelación. Poco,muy
poco se necesita para zurcir una
piecesilla del género cbico; apenas
si un esbozo de argumento, dos ó
tres números de música alegre, al·
guoas frases ingeniosas, y se tiene
ya un éxito seguro. Poco, muy poco es lo que hay que trabajar para
dominar al público,babitual concu•

SR. BENJAMÍN ORBÓN
Notable planl$ta.

L 23 del pasado fué recibido en audiencia especial por el Sr. Presidente de la República, el Sr. Lic. Arnoldo Shaoklin, comisionado
por el Jefe de la Exposición Universal de St. Louis, el Hvo, Da.vid
R. Francis, para invitarlo á hacer una visita á la Gran Feria del
Mundo.
·
El Sr. Sbaoklin, que se presentó en Palacio acompañado del Sr. Embajador de los Estados Unidos, Gral. Powell Claytoo, pronunció al
encontrarse frente al Primer Magistrado, un pequeño discurso, en que
hizo elogios muy entusiastas del contingente que México envió al cer·
tamen y de la magna obra de engrandecimiento del país, que hace un
cuarto de siglo viene realizando el ilustre gobernante que hoy rige nuestros
destinos.
De manos del Sr. Shaoklio el Sr. Pre•
sidente recibió la invitación escrita del
Jefe del certamen, que reproducimos ea
esta página, y que traducida al castellano dice así:
''St. Louis, Septiembre 5 de 1904.-Se·
ñor: La República de México respondió
de la manera más generosa á. la invitación del Presidente de los Estados Uni•
dos para participar en la Exposición
Universal de 1904.
El pabellón nacional de México, sus
magníficas instalaciones ea los varios
palacios de exhibición y su banda mili·
tar, se cuentan entre las cosas más notables de la Exposición, y han merecido
y recibido la admiración de millones de
visitantes.
Sr. Lic. Arnoldo Shanklln.
México ha mostrado al mundo sus
progresos en la civilización, y el desenvolvimiento de sus maravillosos recursos naturales. Hay una cosa
más que México puede hacer para alcanzar la medida completa. de su
notoriedad en la. Expvsición Universal: la presencia personal del talento maestro y de la mano maestra, se desea grandemente y se aprecia·
rá. mucho.
Coa el próposito de hacer una invitación especial á. Su Excelencia el
Presidente de la República. de México, la. Exposición ha comisionado al
Sr. Arnoldo Shanklio para ser portador de esta 1expresión cordial de
simpatía, darle nuestras gracias más expresivas por lo que México ha
hecho en la «Feria del Mundo&gt;, y hacerle una invitación para visitar
la Exposición antes de su clausura en Diciembre 19 de 1904.
Esperando la buena· volunta.d del Señor Presidente de la República de

E,

México, con las seguridades de nuestra admiración y más alta estima
Tengo la honra de quedar de Ud. humilde servidor.
'
(Firmado) David R. Francis,
Presidente.
A Su Excelencia
General Porfirio Díaz,
Presidente de la República de México."
El Sr. General Díaz contestó al Sr. Shanklio dando las gracias más
expresiv:as perla. honrosa invitaciÓJ? que se le hacía, y excusándose de
concurrir personalmente á. la Exposición, en virttud de que la ley fundamental del país le prohibe salir fuera del territorio nacional, y de que
podrían ser prolongadas las gestiones que hiciera á. fin de obtener del
Coog:1'eso el permiso respectivo. El Sr. Presidente agregó que ei-timando, sin embargo, en todo su valer la distinción de que era obj~to 1 nombraría gustoso probablemente á. uno de los Señores Secretarios de Estado, para que lo representara en St. Louis.
Tanto el Sr. Embajador, como el Sr. Shaoklin, se retiraron de Palacio
lameotao_do que al Sr. General Día.z no le faera posible concurrir á. la
gran Feria del Mundo; pero quedando, en cambio, muy complacidos de
11!' •~ordial acogida de que habían sido objeto por parte del Primer Magistrado.
El Sr. Shanklin fué obsequiado el lunes último por el Sr. Presidente
co_n un baoq~et~ ínt~mo, que se efectuó en Chapultepec y al cual concu·
rrieroo las distrnguidas Sras. Doña Carmen Romero Rubio de Díaz Doña. Luz Díaz de Rincón Gallardo y Doña Luisa Ra.ygosa de Día~ la
Señorita. Clayton y los Señores General Día.z General Claytoo Líe
Shanklin y D. Francisco Rincón Gallardo.
'
'
•

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

DAMAS DISTINGUIDAS

I
EN EL CIELO

EL ALMA DE LA TARDE
En las lejanías del ocaso tiende el crepúsculo_ sus s~das maravillosas. ~ajo un velo diáfano, en una niebla argentada, empiezan a envolverse los ob¡~tos · y el cielo luminoso del estío, palidece. Reina en las verdes frondas un s1len~io sagrado, y un esplendor indeciso dora las cumbres. En la_ llanura, entr~
los follajes, se ven grandes manchas de sombra. Fulgore: a~ar1llento~ Yfugi·
tivos pasan sobre los árboles, rielando sobre las aguas hmp1das del r10. En el
horizonte del oriente aparecen los primeros crespones de la noche, Y en_la a~ta
bóveda las primeras estrellas, como blancos jazmines. Cruzan el espacio pá¡aros de tardo vuelo. Y del este obscuro y del oeste incendiado, del norte Y ~el
sur de todas las lejanías, del seno de los bosques y de lo profundo de la t:e·
rra: de las leves brisas y de los vientos del cielo, surge un rumor confuso, mul:
tiple é infinito. Voz de agonía que ante la noche negra se escapa del alma do
liente de la tarde.

o

El cielo y yo quedamos frente á f rente;
eran. como tropel ele informes canes
persiguiendo una fuga de titanes,
las nubes mllligrosas clel Poniente.
y

En el fondo de p úrpura canclentc,
los f01·zaclos y altivos ademanes
erguíanse en coléricos afanes
y vaguedad de sueño....... ..
De repente
se iluminó de sol el friso obscuro,
y el oro interno, sideral y puro.
rompió en deslumbramientos ele escarlata,
resplandeció con palidez ele luna.
y lentamente se cleslúzo en una
apacible visión de ópalo y plata.

II
EN EL LAGO

Las aguas. con azul fosforescencia,
reflejan el crepúsculo dh'ino
más tenue. más sutil, más cristalino
bajo la luminosa t ransparencia.
Las ondas. en su gárrula impaciencia.
se desgranan en 1iolvo diamantino.
y en un rosa de.nácar, dulce y fino.
diluyen, de los rojos, la violencia.
Los matices celestes, áureos domos.
torres do llama. encajes policromos,
submarinos alcázares fabrican:
y el lago. en la fusión ele los colores,
es un muaré joyante. que salpican
con pétalos ele luz. ardientes flores.

III
EN EL ALMA

....Y todo vivo en mí.... pero iouién sabe!
Entre la sombra. la concie11cia mfa
e 1.nta, con ideal u1ela.ncolía,
no sé qué sueño misterioso y grave.
Por una estefa ele oro v~ la nave
rumbo hacia. el bodzont en agonía,
y á lo lejos,
álgica clel día.
en el postrer fulgor se baiía un ave.
0

Yo Pongo en la remota lontananza
una piadosa y mística esperanm
como una ofrenda á mis delirios vagos.
y junto mis humanos desconsuelos
al dolor infinito de los cielos
:r á la inmortal tristeza de los lagos.
Lago de Cbapala, septiembre de 100!.
Luis G. Urblna.

FROILÁN TURCIOS,

Amo al león· si agita la melena,
la artística melena alborotada,
su actitud imperiosa me enajena,
pláceme su soberbia rebelada.

cortejo, dirigiéndose luego á la estación del
ferrocarril, después de recibir Maximiliano, en
la puerta principal del muelle, las llaves de la
población que le fueron presentada s en una
bandeja de plata. El acto fué muy solemne.

Las llaves son de oro, están perfectamente
conservadas, y tienen, en la parte superior, grabado el escudo de la ciudad. El estuche donde
se guardan es de caoba y está forrado interiormente de terciopelo.

Cuando ruge, brillante la mirada,
en su altivez olímpica y serena,
parece un gladiador que á la mesnada
desafía, mostrándole la arena.
El león es audaz, y noble, y bravo,
y no ha nacido para ser esclavo;
por eso, si algún rostro se perfila

..

tras de los hierros que le forman yugo,
el león, entornando la pupila,
parece despreciar á su verdugo!
ALBERTO HERRERA .

Llaves históricas
Hace poco tiempo la prensa dió la noticia de
haber sido encontradas, en el archivo de la Tesorería municipal de Veracruz, las llaves de
oro que el Ayuntamiento del lugar puso en
manos del archiduque de Austria, Fern~ndo
Maximiliano al desembarcar éste en tierra
mexicana el 28 de mayo de 1864, en unión de
su esposa la princesa Carlota Amalia y de algunas personas de su servidumbre.
El buque que condujo á Maximiliano á Veracruz entró en la bahía el 28 á las dos de la
tarde, siendo uno de los primeros en cumpli·
mentar á la imperial pareja D. Juan N. Almonte, uno de los mexicanos que durante su
estancia en Europa habían trabajado co0: más
empeño por el establecimiento de un gobierno
monárquico en México.
El 29, en las primeras horas de la maña~a,
desembarcaron los príncipes con su respectivo

EXPOSICIÓN DE ST, LOUIS MISSOURI -EL PABELLÓN DE CUBA,

LLAVES JDE ORO ENTREGAD.AS Á M.AXlMJLI.AN O Ji:N VER.A CRUZ

(1864).

�EL MUNDO ILUSTRADO

[a situación tn Extrtmo Orltntt.-EI frataso dt tiaoyang.- [a mponsabllldad dt Orloff.- ta rttirada bacla muckdtn.- EI víacrucls dtl
•
tlfrcito moscovlta.- [a táctica dtl mariscal Oyama.- [a sutrtt dt Putrto Jlrturo
hará. un mes que los rusos, asediados por todas partes en sus fuertes posiciones de Liaoyang, temiendo ser envueltos y aniquilados por el atrevido movimiento
del General Kuroki, que atravesó Al río Taitsé, amenaza.ha la retaguardia de Kuropatkine y trataba. de cortar su retirada, se vieron
obligados á. abandonar aquellas fuertes posiciones, dirigiéndose bacia Mukden para evitar
una catástrofe. Terrible y casi sin precedentes en la Historia fué aquella serie de combates que duró varios días y en los cuales las
bajas por ambas partes fueron numerosísim1l.s.
Atribuye el General Kuropatkine, si no todo, gran parte de su fracaso a.l General Orloff,
á quien había ordenado se sostuviera á. cualquier precio en Yentai, apoyando la izquierda rusa y oponiéndose al movimiento de flanco de los japoneses. Hasta ahora no está bien
RONTO

P

del desaliento necesario producidos en tantos
días de combate, que al fin terminaban con la
eterna marcha hacia. el Norte, dejando la ciudad, que no pudo defenderse, envuelta en llamas espantosas, con sus grandes almacenes,
sus formidables obras de defensa y sus va.liosos depósitos de provisiones de hoca y guerra
en poder del enemigo.

***

Y comenzó de nuevo el viacrucis del Aiército moscovita iniciado en las orillas del Yalú;
y siguió .;u marcha. hacia Mukden, acosa.do
de cerca por las avanza.das japonesas; continuó la fatigosa. retirada teniendo que sostener
rudos y repetidos combates de retaguardia,
que á haber sido emprendidos por un ejército
enemi¡!'O menos diezma.do que lo fué el japonés
frenteá. Liaoyang, menos agoviado por la fa.

za.dos de los beligerantes. No queriendo el general ruso perder el contacto con las fuerzas
enemigas en toda la línea, ha ordenado constantes reconocimientos á su caballería,la. cual,
en su arrebato, ha traspasado á veces las Jí.
neas japonesas, replegándose de nuevo á sua
posiciones, después de averiguar las del enemigo en fuerza y consistencia por diversos rumbos.
Entre tanto, el mariscal O.vama, siguiendo
la táctica que ha sido común en la presente
campa.íia., extiende su línea de combate de frente basta. sesenta millas, amenazando por el
este, el oeste y el sur, las posiciones rusas; inicia un gran movimiento envolvente, que al
se logra, habrá. de arrollar los dos flancos de
Kuropatkine, tratando de aparecer á la reR•
uua.rdia para cortar la retirada. de los rusos.
Parece que las disposiciones del terreno y la

Puerto Arturo. Grande como es el admirable
berofsmo de sus defensores, no puede durar indefinida~e.nte la.resistencia.de una plaza. con recursos limitados en municiones y provisiones
d~ boca; no 1rnede ser inagotable una gua.rnic1óa que resiste ataques continuados de un
enemigo pertinaz é incansable, perdida. por
completo toda espera?:za de recibir algún soC';)rr?, Uno y ot~o día se renuevan los ataques;
d1ar1amente reciben los siLiadores refuerzos
que les llega.~ de Da.Iny; en vano batallones enteros d~ los lªP?neses vuelan destrozados por
)as t :a.1dora.s mrnas, al acercarse á los fuertes
1nteriore_s; en vano se renuevan los ataques
con el w1smo heroísmo por parte de los sitiados, cau,ando enormes pérdidas á, sus enemi•
gos. Algún ?i_a., que no Cr'eemos remoto, faltar án las muaic1ones para los fusiles, se agotarán para. los caflones; y los hospitales repletos
de enfermos y de heridos, serán los' últimos
p untos en donde quede enhiesta la bandera.
rusa._, por falta de personal suficiente para
servir las baterías de los fuertes y para. oponerse con la. punta. de las ba_vonetas á los continua.dos ataques de los sitiadores.
Y _en esta. porfia.da y continua lucha., sigue
creciendo_ el rencor entre los enemigos, aumenta la. ra):na entre los combatientes, se a.giganta. el od10 en~re los C?ntrarios, aguijoneados
unos por la impotencia y la. desesperación y
a.lenta.dos los otros por la muerte sembrada
entr~ su~ fila~ en )os esfuerzos supremos de
una. rnút1l res1stenc1a.
A veces recordamos que en el sitio de Sebastopol, que duró dos inviernos, sitiados y sitiadores, en los momentos de tregua., charlaban
como buenos cama.radas, y no era extraño que
algún solda.do fra~c~,, herido frente á Ja.s trincheras, f~era a.ux1_hado por algún camarada
ruso, herido también, compartiendo en dulce
fraternidad, la. última gota de agua ó el último
trago de a.,ruardiente que quedaba en la caramañola. Frente á Puerto Artu ro nada ha.y que
p~eda. compararse á este sentimiento de humanidad; los que caen en el campo, cuando llegan
á toc~rse, porque las ambulancias no los han
recogido, se hunden en las sombras de la muerte entre crisnaduras de odio y eternos abrazos
de rencor. ¡Horrible secreto cuya solución sólo
p~~de encoi:it~arse en las luchas de raza. y divis10nes relig10sas!
29 de septiembre de 190!.

o

z. z. z.

NECR.OLOOICA
ROFU~DA sensa?ión ha causado en la al. ta some~a~ mexicana la noticia del repentmo fallecim1ento, . en Madrid, del señor D.
l\~an,uel Itu_rbe, En_via.do Extraordinario y Mimstrn Plempotenc1ar10 de México ante las cortes de España y Portugal.
El señor !turbe, que era uno de los mexicanos más distinguidos residentes en Europa, naP

expresión de su condolencia por tan sensible
pérdida..

*

No menos dolorosa *ha* sido para México la
muerte del señor Dr.Jua.n Navarro, Cónsul General de nuestro país en Nueva York acaecida
en aquella ciudad el lunes último á, c~nsecuencia de un ataque apoplético.
'
El señor Navarro nació en Morelia el aíio de
1823 y recibí? e) título de médico en la capital de la Repubhca. Apenas empezaba á ejercer su profesión, cuando tomó las armas contra el invasor americano, cayendo prisionero
en el memorable asalto al convento de Cburubusco. Después de permanecer preso por algún
tiempo, fué puesto en libertad por el general
Twigs. Restablecida l:i. paz, fué nombrado
profesor de Clínica externa en la Escuela de
Medicina de México, puesto que desempefi6 durante doce años.
Cuando sobrevino la. intervención francesa
el sei'ior Navarro combatió también en defen:
sa del país, cayendo prisionero cuando desempeñaba el cargo de Jefe del Cuerpo Médico Militar.
Por último el 4 de septiembre de 1863 fué
nombrado Cónsul General de México en Nueva
York.
En esta capital, lo mismo que en Nueva
York, su muerte ha sido muy sentida.
Sr. D. Manuel lturbe, t en Madrid recientemente.

ci? .en México. el aíio de 1844, de una de las fall!ihas más ar1~tocráticas, y recibió una. educación esmeradís1ma. Su carrera diplomática. databa del '.1-íio de ~89~1 en que fué nombrado Ministro Plempotenmar10 en Inglaterra y Alemania..
En mayo de 1896 se le designó especialmente
para representar á México en la coronación de
l&lt;?s soberanos de Rusia, y en abril de 1899 se
hizo cargo de las legaciones de Espaíia y Portugal.
. La. capital de España fué la residencia preferi~a del señor !turbe, y en su palacio de Madrid s~ reunía lo más selecto de la corte. Sus
recepc1oi;es eran notabilísimas tanto por la
suntu_o sidad en ellas desplegada', como por las
atenciones que los seíiores de !turbe tenían
siempre para sus invitados.
. El sei'ior Iturb~ servía el cargo de Ministro
srn aceptar retribución de ninguna clase, no
obstante _lo_s enormes gastos de representación
que le. o_rigrnaba su permanencia en Madrid como Mm1stro de México.
El dis~in_gu\do diplomático fué objeto de bonr?sas distmc10nes en Europa: el Zar le wnfirió la Gran Cruz de San Esta.nislao de Rusia
Y la. reina. de España la Gran Cruz de Isabel
la Católica.
Prueba muy clara de la alta estima en que
se tenía en ~spaña al se~or !turbe, es el cablegrama ~speci3:l ~ue el mmistro de aquel país
en México recibió de su gobierno, y en el cual
se le recomendaba. que á nombre de S. M. D.
Alfonso XIII hiciera presente al nuestro la

LA BATALLA DE LT.AOY.UW,-ATAQUE NOCTURNO DE LAS POSICIONES RUSAS POR LOS JAPONESES.

averiguada. la. responsabilidad del General
Orloff; sólo se sabe que ha sido separitdo del
mando por orden del Comandante en Jefe del
Ejército ruso, y que tal vez se le clé un retiro
torzoso, como castigo de su conducta. en la úlfima batalla.. Hay gue creer que la. resolución
de Kuropa.tkine es justificada. y que el Comandante ruso no ha querido sacrificar una víctima inocente para encubrir su derrota. para.
explicar su retirada da Liaoyang, en donde
todo el Imperio moscovita tenía puestas sus
esperanzas, creyendo que todos los esfuerzos
del enemigo se estrellarían ante las formidables fortalezas á tanta costa. levantadas y recibirían una dura lección de los defensores,
ansiosos de combatir
llenos de anhAlos por
devolver su prestigio las armas del Czar.
Cualquiera. que baya sido la ca.usa para el
abandono de Liaoyang, nú ca.be dudar que la.
retirada. se ejecutó en orden admirable, operación difícil en las circunstancias en que se
emprendía con numerosos heridos, con múltiples bajas en oficiales y tropa, enmedio de la
natural fatiga, del consiguiente abatimiento,

¡

tiga !de tantos días de combate, pudo haber
convertido la retirada. en una completa derrota. Es de notar aquí, sin duda, cierta debilidad en las fuerzas de caballería de que dispone
el Mariscal Oyama., que si huhieran sido com·
peten tes en esa. retira.da., habrían dado cuenta.
dA las merm11das huestes rusas. sembrando el
pánico por todas partes y convirtiendo en mí·
seros despojos las fuerzn.s del enemie-o.
Pronto la. energía de Kuropatkine logró res·
tablecer el orden en todas sus filas, llegó á
Mukden y á las comarcas vecinas donde sus
tropas pudieran descansar dela ruda. brega que
acababan de sostP-ner. Conocedor profundo de
la. comarca que ocupaba, tomó sus posiciones,
aprovechándose de las condiciones topográfiCllS del terreno y basta ahora ha esperado á
pie firme el a vanee de los japoneses, quienes
no menos fatigados, después del triunfo, han
necesita.do también del descanso antes de emprender operaciones decisiva&amp;.
Casi durante todo el mes ni un solo día ha
deja.do de ha.her pequei'ios encuentros, escaramuz¡i.s sin importancia. entre los puestos a.van-

necesidad de extender tanto las líneas avanza·
da.s,son ahora menos favorables para. los iapo·
i;eses,que lo fueron en el avance sobre el Llao•
yang'; pero en cambio, las posiciones en Muk·
den y en los diversos pasosquAdominan elca·
mino hacia Harbln, las fortificaciones en la
Mancburia rusa y en Sinminting, no pueden
ofrecer la resistencia que ofrecieron las de
Liaoyang, obras admirables de ingeniería
militar, preparadas con anticipación, para ha•
cer una tenaz resistencia..
Entre tanto, á toda prl sa llega. el invierno
en aquellas altas latitudes; rápidamente des·
ciende el termómetro y la. paralizaci6n en las
operaciones casi parece imponerse á las fuer·
zas comba.tientes; pero no ha de ser tan pron·
to que antes no podamos ver a.l¡¡'ún mo•
virolento decisivo, algún combate sangrleni&lt;&gt;
que determine dónde han de establecerse los
cuarteles de invierno de las fuerzas moscovl·
tas.

***

Es imposible dudar la suerte que aguarda '
• EXPOSICIÓN DE ST. LOOIS MISSOORI.-INDIOS ESQOIMALES.

Sr. Dr. Juan N. Navarro, t en Nueva York recientemente.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

fll Oll6 no OUl6F6 GalOO, la taza ll8Ila
[tpisodio históriGo premiado Gon $25 por "El Mundo Ilustrado"]
I

F
L

L domingo 2 de mayo de 1813 había sido un día espléndido en la re-

gión meridional de Nueva E;¡µaña, y los habitantes del pueblo de
Chiapa, á inmediaciones de Tasco, en la intendencia de México,
disfrmaban,á las seis de la tarde, de uno de esos crepúsculos luminosos,
tibios y perfumados que tan comunes son en la tierra templada.
Pero Fr. José de la Soledad Ay ala y Montalvo, cura párroco de
aquella jurisdiccióc, aunque contaba ya cincuenta años de edad, había
logrado resistirá la influencia seductora del clima, bajo el cual vivía
desde antes que estallase la insurrección, entonces en auge; y durante
aquella tarde apacible y ornada de celajes de plata y de cortinajes de
púrpura, mientras sus feligreses dormitaban tendidos en cómodas hamacas, él se había ocupado en despachar su correspondencia, de la que, al
sonar las campanadas del &lt;ángelus&gt;, lacraba; lleno de satisfacción, la
última carta.
Después se puso en pie. Su ceñ:da sotana hacía resaltar no menos
la delgadez de su cuerpo que el color blanco mate de su rostro, cubierto
hasta la mitad de la frente por una montera negra y animado por unos .
ojos perspicaces y una boca desdeñosa que le daban marcado aire de
inteligencia y de energía.
Dió algunos pasos en la estancia, entonces alumbrada. por la vela
azul de esperma que había servido para fundir el lacre, y por una lámpara de ala.ba.stro,suspendida cerca de un cuadro de la virgen de los Remedios, que ocupaba la parte más visible de uno de los muros, frente á
un Santocristo, tamaño natural. colocado en I a pared opuesta..
Una estantería llena de libros, un-- pupitre y una mesa &lt;central&gt;, un
armario y dos rinconeras, un &lt;nacimiento de Jesús&gt; coloca.do bajo capelo de cristal, varias sillas con cojines de terciopelo carmesí, dos canapés provistos de guardapolvo verde, un sillón forrado de cuero de Córdoba y bajo éste una piel de tigre curtida, todo colocado con esmero y
simetría, formaban el mobiliario del recinto.
Pintábase una viva inquietud en el semblante del cura, que iba y venía al azar por el gabinete, cuando entró, á pasos cautelosos, una mula.tita como de quince años de edad, la que, sin chistar palabra, se detuvo
frente al sacerdote.
-¿Qué quieres, Glafira? ¿me busca alguien? le preguntó con interés
el párroco.
.
-No, padrecito; péro dice la &lt;señá Mal'ena&gt; que si ya le traigo á su
&lt;merc;.é&gt; la colación.
,
- Todavía no. Dile á Magdalena que prevenga · chocolate para otra
persona, porque voy á tener visita. ¿Lo oyes?
- Sí, padrecito, contestó la joven.
Y salió tan silenciosamente como había entrado.
II

En cuantc&gt; al cura, cada vez más inquieto, se sentó en su sillón, diciendo:
-Es la hora crítica._... Y ¡por Dios vivo! no creo que me engañe. Me
ha dicho que vendrá y es seguro que viene. Pero, ¿llegará á tiempo el·
otro? .... ¡Ah! Si alguno de los dos faltase á lo ofrecido, si el golpe diese en falso, ¡qué desdoro para mí, que he ofrecido á la corte tan valiosa conquista! Pero vendrán, sí. El cielo no puede menos de favorecer
una empresa tan útil á la causa del orden ....
El padre se detuvo de pronto en su soliloquio, alzó los ojos y vió
delante de Má Glafira, quecomollevabaza'pato bajo y se acercaba siempre con unción al eclesiásfüio, no había hecho ruido al regresar.
-¿Qué quieres? le preguntó impaciente Fr. José.
-Padrecito, que ahí está uh señor que busca á su &lt;mercé&gt;.

A estas palabras, el párroco se levantó.con viole~cia de ~u asiento,
se puso )as manos sobre el corazón, como si aquel aviso_ hubiese ce~tuplicado sus latidos y él quisiera contenerlos, pe_rm_aneció ~lgunos !Il~tantes mudo é indeciso, y dirigie0:do, en~~• sus inciertas miradas hacia
Glafira., que lo contemplaba atómta, le d1¡0:
-Conque un señor, ¿eh?
-Sí, padrecito.
l
Pasaron. algunos instantes de silencio, al cabo de los cuales dijo e
cura al parecer ya repuesto:
:_Bueno, pues dile que pase
III

va España,el reinado del desenfreno. Y esto ¡por Dios vivo! que no puede caber más que en cerebros de bestias.
El insurgente, á pesar del dominio que ejercía sobre sí mismo se estremeció visiblemente al escuchar tan insultantes palabras. Apr~tó con
fuerza los dientes y los puños y abrió la boca para contestar· pero el
cura no le dió tiempo, porque cont_inuó con afectado aplomo: '
-¿Qué es lo que han hecho los msurgentes en Guanajuato? Asesinar
saquear, incendiar, cometer, en fin, los más horrendos crímenes.
'
-Pero esos excesos que todos nosotros lamentamos en lo más íntimo
del alma, replicó con fuego el insurgente, no son más que la consecuencia fatal de las _atroces crueldades cometidas por los dominadores. ¡Qué!
¿el haber reducido á los dueños de estas tierras á la condición de brutos
el haber envilecido su raza, el abofetéarlos material y moralmente dei
modo más bárbaro y sistemático, el marcarlos en el rostro con hierros
encendidos, el pisotear, en fin, de la manera más despiadada su condición de hijos de Dios, común á todos los humanos, es, acaso dar muestras de las más altas virtudes? ¿es cumplir con las enseñanz;s de Nuestro Señor Jesucristo? ¿es amar al prójimo? ¿,es hallarse en el reinado de
la justicia y del bien?
El cura simuló un acceso de tos para no responder, y dirigió, con
disimulo, otra ansiosa mirada hacia el rel()j,
-Pero no hablemos más de esto, continuó el mariscal serenándose.
Ni yo he de convencer á su señoría de que sus juicios son erróneos, ni
s u señoría ha de logr ar de mí algo semejante. Más vale, pues, continuar
ca.da quien por nuestro camino, permaneciendo fieles á la amistad á distancia, pues sin esta precaución nuestros mutuos sentimientos de estima pudieran sufrir graves quebrantos.
Diciendo esto, se puso de pie para retirarse. Pero el eclesiástico,que
no se esperaba aquel movimiento y que dirigía de soslayo una nueva
mirada al reloj, que parecía fascinarle, se apresuró á replicar:
- No, no. No salga su merced .... sin enfriarse un poco, pues en estos climas el relente es malísimo. Tome asiento de nuevo su señoría y
h ágame la gracia de escucharme. Yo creo ....
SúbitamentP se detuvo el cura., inclinando la cabeza á un la.do, con
ese ademán particular de quien percibe á distancia algún rumor y quiere aguzar el oído, para darse cuenta de su naturaleza. Un destello de
alegría iluminó poi· breves segundos su semblante.
El mariscal se inclinaba en aquellos momentos para tomar asiento
otra. vez, y no vió el gesto del cura, cuyo rostro había tomado ya. su habiiual continente, cuando Correa le dijo, respondiendo á su insinuación:
-Sí, estoy pronto á escuchar á su señoría.
-Gracias, dijo el cura en extremo agitado y hii.ciendo mucho ruido
con la silla, al mismo tiempo que fingía toser fuertemente. Es el caso
q ue .... digo, es el caso . ... repit1&gt; . . ..
y sin saber qué decir, veía con disimulo y zozobra, no ya hacia el
reloj, sino hacia las puertas.
-Es el caso .... decía su paternidad.
-Pues vuelvo á decir, tartamudeó el párroco, digo ....
Nuevos accesos de finjlida tos y nuevos movimientos de la silla sobre
el suelo procuraron ahogar un rumor vivo y creciente que llegaba de la
calle.
-Vamos, ¿le pasa algo á su paternidad? dijo el insurgente con extrañeza al ver el desconcierto del sacerdote.
-No, no, sino que .. .. en fin .... para coordinar uno sus ideas ..... .
En aquellos momentos sonaron fuertesgolpesenelzaguán de Je,casa.
-¡Ellos son! exclamó con vivacidad el cura, sin darse cuenta de que
hablaba en voz alt¡¡.,
-¿Quiénes son «ellos?&gt; preguntó el insurgente con acento terrible,
porque una sospecha acababa. de surgir en su espíritu.

Un momento después a.parecía en el quicio de una de las puertas q_ue
daban al patio un hombre como de cuarenta y cinco años, a~to, rec10,
erguido, y cuya sola presencia debía infundir,desJe lueg?,ó m1e_~o 6{eseto. Su semblante morenó y sus negros ojos tenían una 1mpresi n c ar~
~e bondad é inteligencia que se transformaban de repente en relámpa
gos de impetuosidad; pe;o su frente, empalidecida por ignoradl!'s . am: r·
guras y su ceño plegado por dos arrugas ya indelebles, or1grna as
acaso'por larga~ y penosas luchas, daban á su fisonomía un aspecto e~traño entre melancólico y severo. Se conocía que aquel raro per sona¡e
se había afeitado hacía algunos día.s toda la barba; pero ésta e1;0pezaba á renacer y viéndola sombrear aquel semblante noble Y enérgico, no
odría decir~e con certeza, si se estaba delante de un sacerd?te ó de un
~olda.do. Env~lvía su fuerte busto una especie de 4:cotón~ de J?rg~ raya·
da á los la.dos del cual caían las puntas de una tilma ligera, cei:iía dsu
cu~rpo un ancho cinturón de cuero bayo, y sujetaban las extremida
de su pantalón de dril unas polainas de gamuza negra abrocha.das a
calzado.
¡
·
· da.
Al verlo derecho, tranquilo y con el sombrero en 8: mano 1zqmer ,
tendida á lo largo del cuerpo, Fr.,José se acercó sonr1e_nte áél, no sin
hacer esfuerzos extraordinarios para disimular su emoción.
r t
y sobraba motivo, pues el enclenque párroco, exaltado reaéM a, 8T
encontraba frente á frente del célebre excuradeNopala, D. Jos
anue
Correa uno de los insurgentes más fogosos y más afortunados enbíu!
anterio'res expediciones, pero á _quien los_ azares de 18: guerra h:
condenado momentáneamente á la obscuridad y á la qmetud, no o ~
te el grado de mariscal que le habían conferido los caudillos prominen·
tes de la insurrección, como recompensa de sus hazañas.
in·
El realista y el insurgente se estrecharon la mano Y pasa.ron a1

bres impacientes y de mujeres asustadas, pasos rápidos y acompasados
y roce estrepitoso de armas.
Correa, con los puños crispados y la mirada relampagueante, se
acercó á una de las puertas que daban al patio. Un oficial, con las insignias de comandante, se apeaba en aquel momento del caballo, Y á la
luz de la luna se veía tras él una chusma de soldados, de pantalones claros y casacas obscuras, uniforme de las tropas realistas.
-¡Ah! ¡Una traición! ¡un lazo! dijo el mariscal acercándose con calma aterradora hacia el petrificado cura. ¡Pues bien! ¡Yo mostraré á los
agentes de la Inquisición y á los sicarios de Calleja cómo muer e un insurgente!
Y al pronunciar estas pa!abras, dirigió la vista en torno del aposento, como si buscase un arma ó un objeto que pudiese suplirla.
-¡No, por Dios! exclamó el eclesiástico juntando las manos en ademán suplicante. ¿Resistencia en mi casa, en la casa de un ministro del
Señor? Vamos, padre, serenidad, una poca de confianza en mí y juro,
por lo más sagrado, que yo Jo arreglo todo.
Los soldados realistas se precipitaban ya en el gabinete con las armas prepara.das.
--¿Es Ud. el padre Correa? preguntó á Fr. José el jefe de la columna, que lo era el comand:i.nte Revilla.
--¡No, no! se apresuró á decir el interpelado, retrocediendo con espanto.
-Soy yo, dijo tranquilamente el mariscal.
-Pues dese preso en nombre de la justicia.
-¿Por qué causa? preguntó con dignidad el insurgente.
-Por infidencia al trono.
-¡Mentira! Jamás he jurado yo fidelidad al rey.
-No venimos aquí á discutir, sino á ejecutar. O se da preso, ó dispón¡rase á morir.
Y como viese en la actitud altiva y fiera de Correa que éste, lejos de
rendirse, se aprestaba á luchar, temió que arrebatase el arma á alguno
de los granaderos que estaban cerca de él y con ella se abriese paso
hast a I a calle.
Así fué que, dirigiendo una mira.da imperiosa á la fil a de solda dos
que tenía á su costado, gritó con voz de mando:
--Pelotón .... ¡apunten!
Unos de los soldados tendieron sus fusiles hacia el mariscal y otros
permanecieron indecisos.
Horrorizado el cura ante la idea de que en su propio gabinete secometiese uo asesinato, tomó con prontitud un crucifijo pequeño que estaba
suspendido á la pared, y presentándolo á la tropa, exclamó con firme
voz:
-En nombre del Señor de los Ejércitos, ¡a.bajo esas armas!
Los soldados obedecieron automáticamente.
- - ¿. Y con qué derecho se opone su seiloría á la ejecución de las órdenes militares de que soy portador? preguntó airado el comandante.
-Con el derecho, re,pondió en tono seguro el eclesiástico, que me da
un edicto de Su Excelencia el Virrey.
- ¿ Dónde está ese edicto?
-Aquí, respondió Fr. José, sacando de su faltriquera un pliego oficial y presentándoselo al comandante.
Este lo tomó con desconfianza, vió el encabezado del dPcreto, los sellos del gobierno virreinal y la última firma, que decía: &lt;Por mandado
de Su Excelencia.--Josef Ign&lt;.&gt; Soria y Negreiros&gt;.
-A ver, di jo, un soldado que sepa leer de corrido.
Varias voces designaron al sargento Burgos.
-Que dé dos pasos al frente el sargento Burgos.
Tras mil dificultades, pues tuvo que atravesar la tu1·ba de granaderos que habían invadido la sala, un mocetón como de treinta años rebasó la primera fila de soldados, y se cuadró frente á su jefe.
-A ver, sargento, lee eso lo mejor que puedas.
El sargento, colorado como un jitomate, tomó el pliego, y después
de estudiar lo escrito durante medio minuto, leyó tartamudeando:
cD. Francisco Xavier Venegas de Saavedra, Caballero del Orden de

l'_

ª!

1--

,-

t:n-

terior del gabinete.
IV
Cuando hubieron acabado de tomar el chocolate, servido en!~~:~
chinas. coloca.das en mancerina_s de plata., el c~ra, ql!e P.ª¿-''!cía !~radas
do por una secreta. pero invencible preocupación, d1rig1 sus
a.o·
hacia el reloj, colocado sobre una rinconera, freo~ á la luz d\uta de
dileja de aceite, y dijo, resumiendo la conversación que a.ca. a a
sost~:~~onces, han sido inútiles mis exhortaciones por traer á su mer·

i

ced al buen ca.mino.
te las más
- Sí padre, contestó el excura, como lo serían seg_u ramen
·O 1~
si O pr~tendiese que usía pasara á reforzar las filas msurgentes. 6
y
d?
haría su merce •
• d' 'd di
- ·Líbreme Dios de cometer tan horrorosa m 1gm a ; d
dig•
-i&gt;ues no creo que su se~oría tengl!' el d~recho exclusivo e ser
no Tampoco yo traicionaré ¡a.más á m1 partido.
1 h dado á en·
. -Pero es que las gavillas insurgentes ~ :y: esto yda
o. e que renet d á
erced- no son más que un hervidero e ere¡es,
, N 8•
ge:nJi desi~s y de toda autoridad, quieren establecer,en esta lea1 u

S:

-&lt;¿Ellos&gt; he dichot replicó azorado el cura.
- ¡Sí'
-Pue·s he hablado sin saber lo que decía,porque ignoro,en absoluto,
quiénes sean los que llaman.
V

Tras los toques dados con violencia en el zaguán, se había percibido el ruido tumultuoso de pisadas de caballos, voces confusas de hom-

�EL MUNDO ILUSTRADO
&lt;Calatrava, Teniente General de los Reales Exércitos, Virey, Goberna•
&lt;dor y Capitán General de esta Nueva España, etc. etc.
&lt;Por cuanto á que la clemencia del Rey, nuestro Señor, que Dios
&lt;guardE&gt; .... &gt;
-¿Qué documento es ese? interrumpió con entereza el insurgente.
-¿Qué ha de ser, respondió con diabólica sonrisa el cura, sino el
iodulto'1
-¿.El indulto?
-Sí, el indulto, que magnánimamente ofrece á su merced la corte,
sin otra condición que servir de hoy en más á la cansa del orden.
-¡Nunca! exclamó con altivez el insurgente. ;Nunca! ¡Antes el cadalso, que be desafiado tantas veces!
El cura se quedó sorprendido.
-Pt!ro, ¿lo ha rE&gt;flexionado bien su merced? añadió.
-Sí, respondió Correa con sequedad.
-;.Sabe ya que el crimen de infidencia se castiga con la muerte?
--Lo que sé es que cuantos combatimos hoy por la emancipación de
los americanos, tarde ó temprano tendremos que ser víctimas de sus
opresores.
-Eo ese caso, dijo el cura baci1mdo un gesto de desdeñosa indiferencia, que se haga la voluntad de Dios. Yo, como Pilatos, me lavo las
manos .... ya sin remordimiento alguno.
Una oleada de indignación subió al rostro del insurgente, que prorrumpió con ira:
-¡Sí, muy propio es de quienes se dicen partidarios de la justicia y
amigos del orden tender est1s viles asechanzas á los hombres confiados
como yo, mandándoles cartas hipócritas en las que les venden amistad,
para después entregarlos maniatados á sus verdugos, sin asomo de remordimiento! .... ¡Y pensar que todo esto se hace tomando el santo nombre de Dios! ¿Acaso Dios habrá consentido en ser cómplice en tantas iniquidades:'

EL MUNDO ILUSTRADO

Presa de una irritación terrible, el mariscal dirigió una mirada. de
reproche al imponente crucifijo que había visto al entrar en el aposento·
pero al contemplar el semblante apacible, doloroso y resignado del Cris:
to, cuya angustiosa y callada agonía había sabido expresar con patética verdad el escultor, su ira se desvaneció casi súbitamente, y dijo con
noble actitud y conmovido acento:
-Dios mío, sufriste mil tormentos en el mundo por amor á los desgraciados, y moriste ignominiosamente por su redención. ¿Qué menos
puede hacer un humilde siervo tuyo quP recibir con pacieoci a los ultrajes de los opresores y de sus sicarios? ...... ¡Soldados del rey, haced de
mí lo que queráis!
-¡Bravo, amiiro ! exclamó groseramente Revilla. Eso se 11 ama hablar
en plata. ¡A ver! Vengan los grilletes, cuerdas y demás adminículos prevenidos para esta danza.
- ¡Llevemos también nosotros con resignación la cruz de nuestro infortunio, añadió con triste voz el prisionero; que algún día brillará sobre esta desventurada tierra el sol de la justicia!

VI
Repuesto Fr. José de la zozobra que le causara la ,:ramática escena.
en que acababa de figurar como causa principal,escribió al Ilmo. D. Antonio Bergosa y Jordán. Arzobibpo de México, diciéndole que habiendo
desechado el «relapso&gt; Correa el indulto con que magnánimamente se le
brindaba, acaso la real justicia se vie r!l. en la triste necesidad de hacer
con él un escarmiento.
Por fortuna, el Arzobispo Bergosa, hombre caritativo y evangélico,
era incapaz de intrigar en la corte del nuevo Virrey, por empeorar la situación, ya bastante comprometida, de un sacerdote y cura de almas,
convertido, al tiempo de su alevosa aprehensión, en uno de los caudillos
más audaces del ejército insurgente.
ANTON10 ALBARRÁN,

Los asaltos g-anados por el Sr. Garmendia
fueron verdaderamente notables.
La «poule&gt; eliminatoria de florete se efectuó
el miércoles último por la noche en el local de
la «Asociación de Jóvenes Cristianos», y la de
sable debió verificarse, según estaba anunciado. el viernes á las 7 p. m., en el mismo local.
Tanto la cpoule&gt; efectuada en el jardín del
«Liceo Fournier&gt;, como la que tuvo lugar el

EL CAMPEONATO DE ESGRIMA
"Ponle'' eliminatoria de espada de combate

D NTID una numerosa concurrencia. se efectuó
Jl en dfo,s pasados, en el jardín del &lt;L iceo
Fournier&gt;, la &lt;poule&gt; eliminatoria de espada

SRES, GUSTAVO GARMENDIA, LIC P. OLIVAS PRIETO, CARLOS ANTILLÓN
Y EDUARDO BAZ.

mi.ércoles por la noche, se vieron muy concurridas, contándose, entre los asistentes á la
nrimera.. los Sres. Encargado de Negociol'l de
Rusia, Sr. Wollant; Brig-a.dier Joaquín Beltrán, Lics. José Zayas, Gonzalo Espinosa y
.i\ntonio Lozano, y un numeroso grupo ele oficia.les y alumnos del Colegio Militar. En los
salones de la &lt;Asociación de Jóvenes Cr istianos&gt; se dieron cita distinguidos caballeros
y familias de la sociedad mexicana y de las colonias extranjeras.

.

**..

La celebl'ación del campeonato de esgrima
á que nos referimos, ha sido Acogida con aplauso entre la g1&gt;nte culta de México. Los señores General D. Francis&lt;io Z. Mena, Ministro
de Guerra y Marina, y Lic. D. J ustino Fernández, Ministro de Justicia é Instrucción Pública., han ofreeido bondadosamente ceder los
primeros premios P-OrrespondiPntes á los vencedores en los torneos de sable y espada de
comba.te. La recompensa que recibirá el tirador que resulte triunfaotA en el de florete será
obsequiada por nuestro Director.
'
Los segundos premios serán costeados por
los Sr1&gt;s. Raúl Mille, Pedro Alfa.ro y Mauricio
Casesús, y los diolomas, dibujados por el distin¡¡-uid o artista Ettore Serbaloni.
Las pruebas á que deben sujetarse los que
aspiren á los premios mencionados, serán tres:

¡TRIST~ GORAZON!
SR. CAPITÁN RÓMULO TIMPERI.

de combate, para el campeonato organizado
por los ,:;eiiores profesores Angel Escudero
R6rnulo Timperi y Rafael David (ir).
'
El resultado de los tres grupos Que toma.ron
parte Pn la «poule&gt;, fué el siguiPnte:
Eo el primero salieron vencedores, en primer lugar, el Sr. Raúl Mille; en se¡nmdo, el
Rr. Fernando Colín; y en tercero, el Sr. Juan
Riva,:;; distinguiéndose notablement1&gt;, por su
ser1&gt;nidad y la fuerza de su brazo, el Sr. Mille.
En el seg-undo resultaron vencedores: el joven Juan Pedrazzi, que dió un asalto brillant,í-:imo; el Sr. Ricardo Malagón y el Sr. Lic.
Víctor Moya y Zorrilla.
En el tercero salieron vencedores, en el orden 1&gt;n que los mencionamos, los Sres. Gustavo GarmendiA., alumno del Colegio Militar·
Lic. Pablo Olivas Prieto y Carlos Antillón:

( l'nra Et, ~fr" oo

]J,¡;STRA l&gt;O) .

El viento leve sopló,
y con invisibles manos,
la flor de los avellanos
por todo el va.lle esparció ....
Y como las tiernas flores
de ese a rboli llo indúlente,
dice la sencilla gente
que curan males de amores;
yo vide muchos aldeanos
ir en fuga apresurada
por coger, en la caiiada,
la flor de los avellanos ....

*

SR. RAFAEL DA VID, JR.

**
Más tarde, paseando
un día
por un bosquecillo aj!'reste,
de un &lt;yolozócbitl&gt; silvestre
miré l a flor que caía ....
y como el viejo botón
partido en dos por enmedio,
es un eficaz remedio
para el mal de corazón;
yo miré, compadecida,
cuál llegaban, presurosas,
aldea.nas tristes y hermosas
en pos de la flor caída ....
*

**
Era entonces primavera
en el aiio y en mi alma;
soplaba el viento en la palma,
y 11n mí la ilusión primera.
Mas despué, que aquello vi,
un amarg-o pensamiento
latió en mi sien .... y al momento
la flor busqué y recogí. . . .
ASALTO ENTRE;LOS SRES, BAZ Y .ANTILLÓN,

ASALTO,ENTRE LOS SRES. GARMENDIA Y OLIVAS PRIETO,

SRES- JUAN RIVAS, ELIGTO OCBOA, FERNANDO COLÍN
Y RA Ú L MILLE.

SRl!!S. LIC. VÍCTOR MOYA Y ZORRILLA
RICARDO MAL ~GÓN y JUAN PEDRAZ ZI.

elimi1:1a.toria.s, semifinales y fina.les, siendo los
tres tiradores vencedores en la última prueba
los qu~ deban obtenerlos. Además, el ComitJ
orgamzador del campeonato concederá una
medalla de oro al tirador que durante las tres
pruebas observA la mavor elegancia y correcci6n en el manejo del florete.
Los jur_ados están compuestos por profesores y afic10nados dA reconocida competf'ncia.
como son los Sres. Pedro Alfaro, Pedro Lina:
r·es, Rafael López. Manuel B. Carrillo Mario
Rendón Espada. Bias Gri ssé. Rafa.Al C~rdPña
Pedrc Za.va.la, Nicolás Martínez y Daniel Gar:
~a. Para las pruebas finales SPrno nombrados
1urados de honor los Sre~. Subsecretario de
Instrtrnción Púhlica. Li&lt;'. Justo Rierra; Genera.les EugPnio Ras&lt;'Ón, Joaquín BPltrán y Licenciado Joaouío Serra,l dP: el Sr. Evert~. Secretario de la LPgación de Bélgica; el Sr. Wollaot, Encargado de Neg-ocios de Rusia· D
Rafael David (padre) y los Directores d~ lo~
principales periódicos de la ciudad.
Terminados los asaltos del campeonato se
dará uno de grao gala-probablemente en' algún teatro-entregándose ese nía los premios ofrecidos á. los vencedorPs. Esto~ tirarán
()OD los profesores Sres. Timperi Rendón
Escudero, Carrillo y David (jr).
'
'
El acto será nresiilido por Pl Ministro de
la Guerra, Sr. Gral. Francisco Z. Mena.

Luego á casa me llegué,
y entre alegre y pesarosa,

en una caja de roi¡a
la flor marchita llUa.rdé ....

..*...

¡Ah! mucho tiempo ha pasado
ne aquel entonces risueño!
Ho:v, para hacer un beleño,
la florecilla he sacado ....
Mas ¡ay! que en vano be bebido
con ciega fe y anhelante
l a dulce infosióo calmante
del &lt;yolozócbitl&gt; caído ! ....
¡No curaré! .... ya lo vi.
Este mal bnirá de mí
cuando esté mi corazón
como aquel muerto botón
que del suelo recogí. ...
8'laria Enréquefa.

00
EL USI IMP:CINTA
Besando pasa la risueña falda
de mi pueblo tranquilo y venturoso,
y deslizase luego, voluptuoso,
por inmensas llanuras de esmeralda.
Sus márgenes adornan. en guirnalda
flores mil que fecunda allí el coloso
'
copiando en sus cristales, majestuo;o
los colores azul, violeta y gualda.
'
El sauce que se inclina en la ribera
préstale sombra grata -en el estío
y el carnalote yJa gentil palmera '
dulces rumores á mi undoso río ....
Quiera el cielo propicio, cuando muera
bttñen sus aguas el sepulcro mío! .. .. .. '
JOSÉ M. PINO S.

CONCURSO DE NIÑOS.-Alda Luz Amóndola y Ru:;.

�EL MUNDO ILUSTRADO

ECOS DE TODO EL MUNDO
El Bautizo del Príncipe Alejo
N medio de las angustias que la guerra
siembra en los corazones de todos los bue•
nos súbditos del Zar Nicolás; cuando las
noticias de la campaña en lvlanchuria, con
una persistencia que parece obra de alguna di·
vinidad hosca empeñada en hacer padecer á la
&lt;Gran Rusia&gt;, llegan diariamente molestando
á todos; cuando se aproxima el invierno crudo
de los climas septentrionales y los japoneses
ava.nzr.n á maravillosa velocidad sobre la san·
ta ciudad manchú, un acontecimiento ha venido á alegrar,en parte cuando menos, los ceños
de los boyardos y á prestar esperanzas de un
futuro menos cruel al espíritu popular mosco•
vita, tan afecto á la tradición, á la leyenda, á
todo aquello que tiene perfume de edades idas
h ace mucho tiempo.
Ha nacido un heredero á la dinastía que go•
bierna todas lasRusias; el acontecimiento,tan
deseado en toda.monarquía, toma.en S. Petersburgo caraeteres milagrosos, adquiere todo el
prestigio de una voz profética, por las espPciales circunstancias en que se efectúa. El Zar
Nicolás, en su matrimonio, había tenido la
desgracia de no tener sino niñas, cuatro primorosas grandes duquesas, á pesar de todos
los votos, de todos los deseos expresados, de
todas las rogativas ante los &lt;iconos&gt;, por el

E

del nacimiento del Gran Duque Alejandro circuló por todo el territorio moscovita con la
velocidad del rayo,el Zar,en el colmo de la dicha, decretó una seriedemercedes,que habrían
de conmemorar el fausto acontecimiento, llevando hasta los más lejanos rincones de todas
las Rusias la alegría, bajo Ji,. forma de un hijo
devuelto á sus padres, de un padre devuelto á
su familia, de millares de prisioneros políticos
devueltos á la libertad y á la luz. Si á uno de
los antecesores del actual soberano en el trono
moscovita se le ha llamado el Libertador de los
Siervos, por su decreto inmortal que separaba
de la tierra y daba categoría de hombres á sus
súbditos, al actual emperador ruso debe aplicársele un nombre semejante; sus altas virtudes de mandatario clemente y civilizado se han
hecho ostensibles hoy que el nacimiento de su
primogénito le ha llenado de franca y natural
alegría.
En las prisiones de Estado, en las cuales el
régimen terrorista adoptado por estudiantes y
descontentos, mantiene una numerosa población, que no esperaba ya ver la luz libre del
sol nunca, la noticia del nacimiento del infan•
te ruso ha sido recibida con grandes aclamaciones al soberano que se ha captado de esta
suerte la voluntad y el agradecimiento eterno
de los prisioneros. No solamente ha perdonado, sin restricciones, á todos los que purgaban
alguna pena por delitos políticos: ha perdonado á los labriegos pobres las atrasadas contribuciones, en todos aquellos distritos en los
cuales circunstancias especiales han sembrado
la ruina y la desolación en la población rural.

EL MUNDO ILUSTRADO

Páginas de la Moda
TRAJES PARA DESPOSADA
A jove_n que va á casarse debe hacer, con
an terioridad, los preparativos indispen.
sables para su guardarropa. Esto es fácil asunto para aquella que disfruta de rentas·
pero la _de medios limitados se ve precisada á
ec&lt;;&gt;nom1zar en cada punto y á hacer el estudio
cmdadoso de lo que más puede necesitar: á
ayudar la. en esta empresa tienden las siguien•
tes reflex10nes.

L

En_ primer ~ugar, habrá que hacer uno ó dos
s~nc1lJos traJes completos para las salidas or·
d1nar1as de un género obscuro de lana sea
sarga, cheviot, cachemir, velo ú otro cualquiera; de cuando en cuando se pueden utilizar las
faldas de dichos trajes con blusas de material
l avable ó seda, para variar el aspecto. Uno
de estos vestidos quedaría bien de velo café
obscuro, falda circuida en la base por cinco

El Zar y la Zarina Viuda, di r igié ndose al t emplo,
para asisti r al bautizo.

una alta dama de la nobleza más pura-en un
almohadón de plumas forrado de tercio pelo
escarlata cubierto por un riquísimo velo de
seda. Los padres, los abuelos, los parientes todos del reciennacido siguen en orden , y la
cor te toda cierra la primtlra parte del r isueño
desfile.
En redor de las carrozas de gal a, todas
de oro y terciopelo, cabalgan los altos funcionarios militares que forman l a casa del Zar
y formarán algún día la del heredero mismo.
Las escoltas, de gran gala también, se disputan el honor de guardar el carruaje en el que
camina el infante. Cosacos de tez quemad a por
la larga exposición al aire libre, bú3ares de
la guardia llenos de entorchados, coraceros,
cuyos petos relumbran al sol, toda una fortuna en galones, cabalgaduras y joyas; todo un
imperio sintetizado en escuadrones p roceden·
tes de los más distantes rincones de Rusia.

El cortejo palat ino oficial, en marcha rumbo al t emplo, con el Zarewitch Alejo y su guardia.

nacimiento de un varón que sostuviera la ban·
dera de Rusia en cuanto la edad impidiera ha•
cerio á la mano firme del actual soberano mos•
covita.·
Se había llegado ya á desesJ_&gt;erar; cada vez
que se anunciaba un alumbramiento de la Zar ina el pueblo, mudo y triste, recordaba que
no e~istía heredero en la dinastía reinante. Se
congregaba en los alrededores del palacio imperial en espera de la salva que babría de
a.nunciar la venida al mundo del nuevo vásta·
go de l a casa reinante.
En la hora solemne, cuando los primeros disparos de la artillería anunciaban el suceso,
todos contaban los disparos mism&lt;?s que.habrían de proclamar el sexo del reciennam~o:
si los disparos se detenían al llega.r á los vem·
ti uno la Zarina había dado á luz una nueva
duqu¿sita; si, por el contrario, segu~an hasta ·
completar los ciento uno reglamentarios, el nacimiento del ansiado heredero era un hech&lt;;&gt;.
y cada vez el trueno de los cañones desilu•
sionaba grandemente á la multitud reunida con
l a gran esperanza de saber el n3:cimiento de
un príncipe; cuatro veces consecutivas l a Zarina y el Zar tuvieron el desengeña de ver sus
deseos defraudados; cuatro veces hubo que
anunciar al mundo que Rusia quedaba sin he·
redero de la corona en espera de que la vol untad de Dios enviara un infante á los sobera·
nos y un futuro gobernante a.l_pueblo. En Ru·
. sía la religión forma parte mtegrante de la
existencia pública, hasta el extremo de que ~e
cons idera al Zar dotado de los derechos divinos que hacen de él un jefe de la iglesia or·
todoxa ; los pesares de la familia re~! no lo
son únicamente de ella y de sus parientes; lo
son también del pueblo, de todo el pueblo mo~covita que llora en los momentos de desg:ac1a
y ríe cuando la fortuna se muestra amiga Y
protectora de la casa del «Padre&gt;.

***

'[nmediatamente después de que el anuncio

***

Las mercedes que han acompañado al nacimiento del Zarewitch han sido comentadas con
grandes al abanzas.no solame1:3t~~n tierra moscovita,sino en todo el mundo Cl vihzado, porque
indican á las claras cuál es la manera de pen·
sar y cuál el espíritu q_ue anima al soberano
actual.

Veamos ahora la ropa interior. A
consecuencia de los tl'8.jes de este
año, es m_á s oe?esario que nunca que
los refa¡os sienten bien y sean
de formairrepro0bable. Los nuevos refajos son convenientes con Jos petos de
nuevas formas. Estos petos ó canesús
se hacen de una so·
la tela del material,
sobre la cualsemonta el refajo, ya sea

***
Días después del nacimiento del príncipe im·
perial Alejo.se dispuso el bautizo solemne del
heredero. En la corte ele S. Petersburgo se han
conservado algunas de las costumbr es me·
dioevales, que tanto brillo y tanta pompa dan
á las ceremonias oficiales de cualquiera especie.
La etiqueta de la corte rusa impone un traje
especial á todos y á cada uno de los que tienen
que tomar parte en las festividades y ceremonias, y estas costumbres especia.les son muy
hermosas. Tienen los colores, el cor te, los
adornos á la vieja moda de los s iglos idos, y
tienen, para el extraño, el encanto de una reconstrucción histórica.
En general, las cortes son conservadoras en
materia de etiqueta: la corte de S. Petersburgo
lo es como cualquiera otra, y más que ninguna
quizá, por virtud de las excepcionales circunstancias en que se ha desarrollado la historia
de los soberanos moscovitas. La amplitud des•
mesurada del imperio, la diversidad heterogénea de razas que lo pueblan, los usos y costumbres exóticos de tales poblaciones, se unen
y cooperan en circunstancias como el bautizo
del heredero de l a corona, para hacer de la
fiesta una orgía de colores, pocas veces admirada.
La corte, en traje de gran gal a; los altos funcionarios de la iglesia ortodoxa, con sus hábitos y sus altas cruces; los uniformes hermo·
sos y variados de los guardias imperiales, de
los cosacos, de los granaderos y de los húsares, desfilan ante la multitud asombrada. El
infante es conducido por la cuidadora oficial-

hileras de bandas de terciopelo adecuado y
cuerpo aj1;1stado terminando en pico por el
frente, est~lo María Antonieta. En el busto se
forman phegues transversos que convergen al
frente ?ebajo de ~n moño; pequeñas solapas
de terc1opel? fran¡eadas de encaje forman un
cuello pelerma que se abre sobre una camisola
de alforzas horizontales; mangas aplegadilla·
das de arrib~ á abajo por fuera del brazo para
simular dos bullones que se detie·
nen en un ancho puño con doble
caída de encaje. El otro traje puede ser estilo sastre.
A estos dos t r ajes con viene agre·
gar un tercero de hechura más delicada y de mayor gusto artístico
para l&amp;-s visitas y paseos más luj?sos ~ q~e se concurra. No es prrc1so ntngun gasto exorbitante: en
la habil!dad estriba la elegancia.
Hay t ra¡es de percal,que confeccionados con arte y bien puestos, resultan más hermosos que muchos de
ricas sedas. Para un buen éxito se
requieren dos cosas: tener idea
clara de lo que se quiere hacer y
saber ~ómo se ha de hacer.
Si le es posible la adquisición de
un cuarto traje de los llamados
~~oilette de soir&gt; ó traje de tarde,
hger?, vaporoso., apropósito para
reumones y conciertos, la joven esposa se encontrará muy agradablement~ ataviada y particularmente
grac10sa.
Una observación muy importante para una mujer casada es que
proc1;1re vestirse con nitidez y arrogancia, y a que esto no cuesta nada, y le valdrá la constante admi·
r ación y hasta el respeto del esposo.
Un saco de abrigo largo, suelto,
que pueda responderá los múltip les oficios de impermeable saco
de viaje, 11.brigo de calle, ;alida
de teatro, etc. , le sería excesiva~ente útil y le podría servir por var10s ~ños, co~ tal de hacerle pequeñas 10novac1ones según la moda.
Puede confeccionarse este abrigo
en casa.de una tela resistente y obscura. Un adorno barato, de buen
gusto y siempre á la moda, son las
bandas del mismo género pespun•
tea.das con seda, pues dan á las
prendas un estimable tono de ela·
boración.

La liberación de presos políticos ordenada
por el Zar .

Tanto al marchar la procesión hacia el tem·
plo, como á la vuelta, las músi~as militares
atruenan el aire con sus fanfarrias; la corte
está empavesada, la multitud recorre ~legre
las calles dando y recibiendo los parabienes,
. como si la felieidad de ~os monarcas f uera la
suya propia, como si el heredero nacido á los
soberanos fuera el primogénito de todo el pue·
blo ruso, nacido en señal de paz y en prenda
ele triunfo, con la bendición de: Dios de los
Ejércitos.

o

"¡ f I LICI DA!''
El episodio histórico publicado con est_e nom·
bre en nuestr a edición del 18 de Septiembre
fué escrito para nuestro concurso literario por
el Sr. Francisco H . Herrera, de Lerma (E. de
México).
FIGURINES 1 Y 2,

�Et MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
circular 6 de cuchillos. La amplitud necesaria en el extremo inferior
se da mediante un pequeño olán de cerca de 8 centímetros colocado á
su vez en el borde de otro olán que viene desde la rodilla. Los refajos
de color son grandemente económicos, cuando se confeccionan en telas
lavables, pero no en seda, que muy pronto se aja, estropea y destru ye. Ha.y delicados y simpáticos géneros á rayas y cuadros en la.nas y
algodones muy en boga. para. refajos y á precios relativamente reducidos para los servicios que prestan.
Es una preocupación muy generalizada que la ropa interior tiene que
ser fina; esto no es forzoso; todo ha de ser proporcionado á las circunstancias pecuniarias de cad&amp;. una; lo que es de rigor é indispensable,
es que haya prendas suficientes para andar siempre limpia.
También debe llevar la recién casada al menos do'l batas para las
mañanas y horas de descanso, y chinelas para. los mismos fines; dos
ó tres p&amp;.res de zapatos de ca.lle, que se escogerán cómodos, amplios,
de punta. redondea.da y tacón de regular altura; dos sombreros, uno para. las salidas ordinarias y otro para. los mejores trajes.
Este es el «trousseau&gt; de una. joven juiciosa., de clase media., pudiendo
a!ladir una multitud de accesorios en relación con los deseos y alean·
ces monetarios, como sombrillas, cuel,os bordados y una multitud de
pequeños adornos que pueden hacerse, habiendo tiempo é inclinación
á las bellas labores manuales.
C. GALlNDO.

~º~
NUeSTROS FIGURl~es
NúM. 1.-Tra.je para desposada de fino cachemir blanco; cuerpo y
falda hechos de anchos pliegues planos; caneqú de bulloncitos; bolero
r ecogido al frente y espalda.
NúM. 2. -Traje en piel de seda blanca. Ramos pequeños de azahar se
siembran ea el canesú.
NúM. 3.-Traje para desposada de crespón de China; fa.Ida de canesú
fruncido formando hacia abajo un gran volante guarnecido por cuatro
hileras onduladas de escarolas de «chiffon:», y arriba. y abajo del nivel
de l a rodilla, dos ancba.s bandas de enea.je orilladas por franjas rizadas del mismo «chiffon:»; cuerpo escotado y mangas cortas de tres
oJanes de encaje; cintura. 1azos y nudos de listón Liberty. Metraje: 23
metros de tela de 55 centímetros de ancho.
NúM. 4.-&lt;Toilette&gt; para madre de desposada. de tel a. color lila; el vol ante de la fa.Ida. se monta debajo de una banda; mangas obispo arregladas debajo de una. especie de solapa alforzada que rodea la banda
bordada que se abre en un canesú de muselina de seda. blanca..
NúM. 5. - Tra.je de raso duquesa. color marfil para desposada. La. fa.Ida está guarnecida de galones de seda marfil alrededor de las caderas
y á lo largo de los lados del delantero; cuerpo ornado de galones de
seda y motivos de pasamanería..

FIGURÍN 7.

FIGURINES

5 Y 6.

NÚM. 6.-Vestido para ceremonia nupcial , de crespón de
China azufre, incrusta.do de muselina. de seda. bordada y recortada; cuerpo recubierto por un bolero drapeado de muselina. de seda bordada; cintura de raso L iberty verde imper io.
NúM. 7.- Arreglo del velo sobre el tocado.
N úM. 8.- Vestido para desposada, de crespón de China;
la amplia falda recogida por dos bandas forma un volante agraciado por doble fila de escarolas de «chiffon&gt;, que se
triplica en la cauda; cuerpo drapeado; mangas abullonadas de doble puño, franjas de «chiffon&gt; bordean la pelerina y las mangas. Metraje: 27.50 metr os de tela de 55 centímetros de ancho.
NúM. 9.-&lt;Toilette&gt;de muselina de seda bordada; la fal da.
lleva dos volantes coronados con aplicaciones y extremados
por colecitas de seda; cuerpo de eton suelto r mangas campanas.
NúM. 10.-Traje de raso Liberty blanco guarnecido de punto de Ingl aterra; falda plisada á sol; canesú de muselina de seda rodeada de bieses de
raso.
NúM. 11.-cToilette&gt; de madre de desposada de
cchantilly&gt; negro y encaje blanco recamado de oro.

F IGURINES

JARDINeRIA
Consejo sencillo para preservar las pla n.
t as de los at aq ues de los c aracoles
Y d e los insecto s

Sabido es el d a ño que los caracoles Y los insectos de todas clases
hacen á las plantas, de cuyos renuevos más t iernos son muy voraces.
_Para impedirlo hay un medio sencillo Y poco conocido hasta abora
pu~s se funda en experiencias muy
r~cientes. Consiste en trazarcon un
prnce_l un círculo de aceite común ó
de oh vas. al rededor de la. planta
que se quiere preservar. Repitiendo la operación todos los días durant~ cierto espacio de tiempo, se
consigue hacer la planta inaccesible para toda clase de insectos y
g-usao_os, pues se ha observado que
el aceite es un veneno muy activo
para esa~ especies animales. Hasta
11!-s hormigas respetarán la planta
s1 se usa este procedimiento.
'

...

La mujer es una creación del hombre: nuestra ima·
g inación y nuestros deseos hacen su belleza, su gracia y su misterio.

*

Los que aman no dudan de nada 6 desconfían de
todo.

*

Secreto para preser var las flor es Y los
árbo l es fruta les de las pr i mer as heladas

En el pueblo,
como en los niños, la curiosidad
es el pr incipio de
la falta de r espeto.

. L?s medios más sencillos son casi s1en:ipr~ los más eficaces y los
más difíciles de hallar.

*
En sueños siem·
pre es uno vencedor.

~
FIGURINES
FIGURINES

3 Y 4,

8 Y 9.

10 Y 11.
En este caso se encuentra el sec~eto que vamos á revelará los jardrneros, seguros de que serán muy
pocos l_os que lo sepan. Omitimos
la exphcación científica del experimento Y nos limitamos á exponer
éste, recomendando su eficacia..
Entre las ramas de la planta ó
del árbol frutal entrelácese un a
cuerda. de cáñamo, dándola vari as
vue}ta!ól y dejando que uno de sus
ext. el?os caiga hacia el suelo y vay a á rntrod ucirse en un cubo lleno
de agu~. Lasheladasque pueden sob~even1r durante la noche, en el co•
mieazo del invierno, no dañarán al
árbol ó á la planta en lo más mínimo. Ea_cambio,se formará una capa de hielo en la superficie del agua
del cubo.
Si se quiere tener la curiosidad
d r.acer la experiencia completa
P og ase al mismo tiempo otro cu'.
bo con agua al pie de un árbol en
el que no se haya colocado cuerda
a lgu1;a. Por la.mañana.se ob;¡ervará, s1 ha helado, qne el árbol dela
cuerda no _ha sufrido y su cubo está
~elado, mientras que el otro árbol
1 abrá sido perjudicado por el hieo y .edl agua del cubo permanecerá
líqui a.

6

�EL MUNDO ILUSTRADO

COLOQUIO CON LA VIDA

~

y el hombre respondió, con semblante a.batido:
á
fl' t .
.
-Me has arrastrado un con i~ ? m~rior
con mi propio yo. Has agi;_zado mi mtehgencia, de tal modo, que, seme¡ante al filo de ur,a,
espada, se hunde l_acerante Y doloroso en lo
más profundo de m1 ser. • • •
-·Háblele Vd. con más altivez! ¡No se la.menk como una débil mujer! interrumpió su
compañero.
.
Pero el hombre contmuó:
-¡Acuérdeme una. tregua tu tiranía! ¡Oh!
¡Déjame gustar un poco siquiera la dulzura de
la dicha!
.
d'b 'ó
En los labios de la Vida se ~ u¡ una nueva sonrisa, semejante á la_ páhda reverberación de las nieves, no heridas por los rayos
del sol.
í
.
ó
?
-Dime: al dirigirte á m ¿exiges ruegas .
-Ruego, contestó el hombre, _como un eco.
-Tú imploras como un mendigo de pr&lt;?fesión; pero es necesario que lo sepas. La V1d_a.
no da nada de limosna. Ten presente _que U? hombr~ hb
· d . se apodera de mis dones, srn pedirlos. T~ no
re no pi e. un esclavo de mis caprichos. Sólo es hbre
e~1~:s~t¿ur:nuncia.r á todos sus deseo~, concretándose á
qperseguir
· un fin • • • •I•·Me has comprendido? .... ¡Ahora ve-

ELANTE de la Vida, ruda y feroz, permanecían de pie dos hombres, dos seres por ella
decepcionados.

D

tek1 hombre comprendió, se echó _co1:10 un perro á los
pies de la Vida, para recoger las m1ga¡as que caían de su
mr:·mirada de la Vida se dirigí? entonces al otro hombre, cuy as facciones rudas tenían impreso un sello de bondad.
.
'?
-¡,Qué pides tu.
..
-Yo no pido nada; yo ex110 algo.
·Qué cosa?
1
-~La ¡us
· t·ici:al. Dámela. Después ya
tomar
o
-,
. . sabré
d'
1 todo
te la
que neces1·to. Por el momento ' .rei v1n rno
L hso amen
· do e
justicia La he esperado mucho tiempo. a eáex~1&amp; . n
el sufri~iento, en la sombra, sin dar reposo mis miembros fatigados. Mucho he esperad_&lt;&gt;:.·.; pero la hora ha.
sonado ya .... ¿Dónde está la Justicia:
.
.
-&lt;La tienes en tu poder&gt;-res pondió la Vida, impa.•
sible.

-¿Qué queréis de mí? les preguntó )a Vida.
y uno de ellos contestó con voz fa t igada:
-Me subleva el espíritu, la crueldad de tus
contradicciones. Mi alma se esfue_rza- e_n vano
or penetrar el sentido de la ex.istenc~a Y s_e
~iente invadida por las tinieblas de la rncertiÍ
dumbre. La razón me dice, sin embargo, ~uee
hombre es el ser más perfecto ?e la c~eaci?n-.
--¿Qué pretendes? interrumpió la V1da,s1empre impasible.
.
_ Quiero dicha! .... y para que :i;o pu_eda conseguirla,
es n~cesario que concilies los dos pru~cip1os opuestos q~e
se reparten el imperio de mi alma, pomendo de acuer o
mis deseos con mis deberes.
-¡Sea! No desees más que lo que debes hacer.1 respondió la Vida. con dureza.
.
, ó 1b
-·No'
¡Yo no quiero ser tu víctima! exc,am e om1
b e y 0· que quisiera dominarte, ¿debo co~deoarme vo1:nta.ria~ente á vivir bajo el yugo de_ tu~ caprtcho_s?
el otro
- ·E
· •xprésese Vd • con menos énfasis!
d rnterrump1ó
V'd
hom'bre, que permanP.cía. más cerca· e 1a i _a.
Pero, sin h acer caso de sus palabras, el primer hombre
continuó:
· · en a.rlD:onía con
-Insisto en que tengo derecho d~ v1v1r
mis as ira.ciones. No quiero ser Dl el.hermano n1 el esclaP. ó¡"tmo por deber de serlo. Puedo llegar á serde m1
vo
, obedeciendo
.
• á m1· propia
· vol un tad
l
·pr
gusto no
srno
..
0 que' la sociedad disponga de mí como u~a pie&lt;,l te que sirva para contribuir á la construcción de
d rarner
.
· f 1· 'd d Soy
· ·,
en que se encierra
m1· propia
l as prisiones
, .
. 1· be 1c1 a .
hombre soy alma, soy esp1ritu:. debo se1 i re.
_ Detente! dijo la Vida sonriendo fríamente. Has hablado mucho, y todo Jo que po_drías a_gregar es ~osa que
'l. me la tengo por sabida. Exiges tu hbertarl ... ,GP?r qué
~o te la ganas? ¡Lucha conmigo! ¡Véncame!,¡Hazt~ l_lll amo,
ue O seré tu esclava! ¡No ignoras con-qué fac¡!1dad_ me
iomfto á los vencedores! ¡Pero hay quevencerme.GTe sientes ca. az de librarme batalla para ~omper las c~d~ni_i.s de
p t'd um bre?• ('·E-tás
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:Jtº~:;

"EL MUNDO ILUSTRADO"
cuarto Gon6llrso de1904
EL MuNDO ILusTRADO convoca á
los escritores del país á un c~rtamen
literario que tendrá por obJeto premiar:
l. Al autor del mejor cuento de
Navidad.
II. Al autor del mejor cuento de
Año Nuevo.
.
Las bases á que se su1et~rá el certamen, son las siguientes:
..
1~ Los originales deberán re~lt1rse directamente á nuestras oficmas,

'

Cognac Bisquit

. _,:______, /

----

-DANZA DE LAS HADA~:
·
ECOS DE LA TEMPORADA DE &lt;BALLE~~o~~L:Vf.fe~~'.._pte. de San Francisc~.-BaJoS~

(2~ calle de las Damas núm. 4), antes pondientes, no habiendo, por l_o t~nto,
del 31 del presente octubre bajo so- jurado especial calificador. AsunisroJ'
bre cerrado y señalado con un lerr:a la Redacción se reserva el derec~o
ublicar los cuentos no prenna
6 pseudónimo remitiéndosenos, baJO P
· t e, Paoo·ando ' Por
juzgue convemen
t·
otro sobre m'.arcado con el mismo que
cada uno de los que utilice, la can 1pseud6nimo ó lema, una tarjeta ó_p~i~de diez pesos.
.
ue
go que indique el nombre, dom1c1ho dad
4i). Los autores de los trabaJOS q
y lugar de residencia del autor.
áJ'uicio de la Redacción sean los roe2i). Tanto el cuento de Navidad, co. .
· 0 la suma
mo el cuento de Año Nuevo, no po- jores, recibirán, como prerrnst' traba.drán contener más de tres mil pala- de cien pesos cada uno. E ~s . en
bras cada uno, y deberán ser, forzosa- jos se darán á conocer al publico EL
un número especial que pr~pJrªeoemente, inéditos.
3i). Queda exclusivamente reserva- MuNDO !LUSTRADO para el 1 · e
do á la Redacción de EL MuNDO !Lus- ro de 1905.
TRADO decidir á cuáles trabajos deben adjudicarse los premios corres-

do:

De lo Bueno~
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Año XI.-TomoJI.-Número IS.

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MEXICO, OCTUBBRE 9 de 1904.

Director: Lic. RAFAEL REYES SPINDDLA.

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ldem en la Capital. . $ 1.25

Gerute: LUIS REYES SPINOOU.

Secretario de Redacción: José Gómez Urarle.

Registrado como articulo de segunda claae en S de Noviembre de 1894,

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· ExtensQsurtido de Lentejuelas, Hilados y Canutillos
para bordar. Borlas, Blondas, Pasamanerías.
Flecos, Galones, Cordones de plata y oro fino, en=
trefino y falso.
Completo surtido de artículos para uniformes del
E ercito y Armada.
Espiguillas y Galones para Insignias,
Botones de todos los números y para todas las ar=
mas.
Viseras, Carrilleras,Números pará cuellos y Kepíes,
Guantes, Hombreras, _etc., etc.

Mandamos á vuelta de correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, FRANCO DE PORTE, los pedidos mayores de $ 25.00, cuyo
peso no exceda de 15 kilos.

Signorttt Honnorat y €ompañía.
LA CORTESIA EN LA GUERRA.
U n dra ¡rón Ja ponés ofre'-'lendo l a lumbre á un prision e ro ruso.

•

( De foto¡rafia.)

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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