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                    <text>ta casa qut otndt más barato
. dt la Rtpública.

AL

Año XI.-Tomo 1.-Número 11.

MEXICO, MARZO 13 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA
Registrado como artfc·-Io de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Subscrlpcl611 mensual foránea...... $ 1.60
ldem
ldem en la Capital,$ 1. 26

Gerente: LUIS REYES SPINDOLA

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n

.~
1

Depósito de los Fábricas Nocior1ales

t

Mandamos á vuelta de Correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, FRANCOS DE PORTE, los pedidos mayores
de 25 pesos cuyo peso no exceda de 15 kilos.

1
CABEZA D E ESTUDIO.
O leo de J uan :U, Pach aco.

�1:t MUNDO ÍLUSTRADO
EL MUNDO ILúSTRADO

Notas f'\ etropolitáoas

1

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El Princlpe Abrll.-Combate de flores.-La educacl6n en Méxlco.--Teatro Arbeu.
-"El Surco" y "En el Seno de la Mua-te."

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L Príncipe Abril ha enviado sus embajadas á nuestro valle y se escucha ya el claro tintineo de sus cascabeles de plata. En
una ideal competencia, el fértil suelo contesta á cada estrella que surje en el infinito negro de la noche, con una flor que se a.bre á todos los vientos.
La savia bulle en los retoños, como una sangre joven y exúbera; y se siente en el campo la
misteriosa atracción que ejerce lo que es bello,
lo que es fuerte, lo que es sano. Parece que ha
soplado un gran viento de juventud y de vida,
y que, á su beso, se apresuran los árboles á
cubrirse con la gala de sus hojas nuevas, y
las flores entonan, en el silencioso lenguaje de
sus almas, el hossana al que llega, al Príncipe
Abril, que ha enviado ya sus embajadas.
Viene á desposarse con la Primavera. Se dirá aquella deliciosa "Misa de las Flores" y
tendrán, para los desposados, muchas estre·
llas nuestro cielo incomparable, muchos perfumes nuestras flores y muchos cantos de amor
los pajarillos en las ramas.
Sea bienvenido. La mañana ha limpiado ya
sus celajes, y ha dispuesto sus ofrendas con
toda la pomposa policromía de la flor tempranera. La tarde apresta sus melancolías intinitas, y la música de sus vientos, que cantan á
la sordina la gloria de amar. La noche tiene
para el Príncipe Abril galanterías de mujer enamorada que se entrega, toda llena de temblores deliciosos, á los abrazos de su amado ....

***

para que sepan encontrar en el grupo social á
que pertenecen el sitio que más cuadre á sus
facultades y para que, una vez encontrado este
sitio, sepan cumplir con sus deberes y reclamar su¡¡ derechos en forma.
Cuando los ingleses, admirados por el rápido desarrollo de los Estados Unidos, enviaron
á territorio de la Unión representantes que estudiaran concienzudamente las causas íntimas
de tan prodigioso progreso, especificaron claramente á sus mensajeros cuál había de ser su
papel y cuáles sus labores. Y los emisarios
volvieron llevando á la madre patria la impresión de un vago deslumbramiento.
Admiraban los grandes talleres "de los americanos y su manera genial de conducir asun•
tos de tan disímbola naturaleza; declaraban
que en muchos puntos eJ americano aparecía
superior al inglés; y confesaban que los méto•
dos de tratamiento de los minerales se acercaban á una .rara perfección en los Estados Unidos. Pero lo que más llamó la atención de es·
tos hombres avezados á la lucha y fuertes con
la fuerza de sus experiencias y de sus vidas, .
fué la escuela primaria.
Así lo declararon en su patria. La escuela, el
centro de educación, la manera de "hacer hombres y mujeres," ahí estaba el secreto, ahí estaba el porqué del progreso inaudito de la
Gran República.
Entonces se pensó en adaptar lc,s colegios de
Inglaterra á la manera de ser americana. Las
costumbres, la rutina, pesando con la inmensa

Se dispone un combate de flores, que ·s erá la
resurrección de aquellos que hemos visto y que
por desgracia no fué posible continuar. La
tiesta de las flores, la tiesta de la primavera,
con sus simbolismos y sus derroches de pétalos, ejerce en el espíritu el consuelo de nna
suave caricia femenina.
Será el Combate de Flores una fiesta de la
elegancia y del amor; se citará á la mujer, para recibirla con flores y con música. Porque
si las flores completan á la mujer, la mujer
completa á la música y son, música, flores y
mujeres, el símbolo de la alegría de vivir.
¡Tiene la vida tan escasos momentos de buen
humor! Es una enferma, de crónicos males, cuyo gesto avinagrado impone la nota en todo
tiempo; y cuando, por rara casualidad, una
vaga sonrisa a.parece eq sus labios, debemos
apresurarnos, porque fácil es que no vuelva á
acontecer tal cosa. ¡Es la vida entre nosotros
una enferma que se mu_ere de hastío!

***

La educación.es, por ahora, uno de los grandes problemas en nuestro país y, ya que la gestión administt-ativa nos ha guiado por los senderos que ahora recorremos, justo es que la
iniciativa privada venga en auxilio de la oficial, para dar digno fin á la obra comenzada,
para coronar nuestro progreso y cimentarlo en
sólidas bases. Porque en nuestra época sólo
los pueblos educados triunfan. Es en la escuela eu la que se forman los caracteres que han
de ser después los guiadores de la nación.
EL secreto de la gran fuerza de los americanos del Norte, reside en sus acailemias y en sus
escuelas. LO que el muchacho ó la señorita
americana saben al salir de las escuelas, es
muy suficiente para que se basten á sí mismos,

pesadumbre de una roca, en mucho entorpecieron tan buenas intenciones: pero por fin triunfaron los iniciadores y en pocos mesiis el resultado fué superior á las esperanzas más codiciosas.
Entre nosotros es tiempo ya de que el individuo se una, para formar con los aislados elementos que de otra suerte serían inútiles, un
haz de energías y de voluntades que, bien encauzadas, serán de inapreciable importancia.
para la vida futura de nuestra patria. El Gobierno no puede, humanamente, estar listo para todo, hacer todo, pensar en todo, y precisamente porque es mucho lo que ha hecho, debe
completarse su labor con la de los individuos
de más alcance intelectual que entre nosotros
vivan, para que sea más fructuosa.
La creación de escuelas de educación que se
ha iniciado por una compañía particular re•
cientemente constituída, es un hecho digno de
ser conmemorado. Será, la fecha en que se abra.
uno de estos estable:cimientos, la fecha de nuestra redención social, la fecha en la que se iniciará nuestro progreso futuro, tomando caracteres de solidez y ne fuerza.

***

El Teatro Arbeu sigue siendo el punto de cita de todos los amantes del arte. La compafiía
de Thuillier, que vale mucho, ha cumplido con
exceso sus promesas y ha obtenido, por modo
tal, el triunfo más legítimo.
Después de las dos formidables obras del
repertorio shakespiriano que nos ofreció, ha
puesto en escena el drama de Cavestany "El
Surco," en el que Thuillier hace una. verdadera creación. Los papeles en los cuales el artista tiene que representar edades que ha vivido,
mucho tienen de una recordación, y parecen,
en mucho, la repetición de algo que ha ocurrido y que se conoce perfectamente.
Pero cuando hay que representar edades que
aún no llegan, cu11,ndo hay que fingir el tem•
blor ·s enil que h ún no se experimenta y forzar
la voz para que adquiera debilidades, estando
en todo su vigor, las dificultades se acrecientan y la labor se hace ruda.
La prueba ha sido muy dura, hay que confesarlo, y Thuillier ha salido triunfante. "El
Surco," por otra parte, es una deliciosa obra.
llena del fresco olor del tomillo, y sobre la cual
domina el cielo de una campifia hispana. .
Muy distinta, aunque también hermosa, es
"En el Seno de I a Muerte", que nos ha ofrecido
la misma compal'íía. de Arbeu. La flexibilidad
de Thuillier para adaptar su alma á tan distintos tipos, es de cierto admirable. Hay que
enviarle un sincero aplauso.

***

El Príncipe Abril se avecina. Para recibirlo
ha tendido su amada, la Primavera, una alfombra de flores inmaculadas. Ya despeina sus
rubias trenzas, para ungirlas con óleos balsá•
micos. La naturaleza torna también parte en la
fiesta. El amor y la vida flotan en los aires.

«EN EL SENO DE LA MUERTE.&gt;-UNA ESCENA
DEL TERCER ACTO.

UN PROY,ECTO DE RULETA.

C

ORRO traslado á los fervientes de Birján de un caso que he
presenciado, que casi "he vivido'', como hoy se dice, y que
bien meditado y estudiado puede
contribuir á desvanecer en el espíritu de los jugadores esa ilusión tan
engafiosa como seductora en cuya
virtud se juega con la esperanza de
ganar, y se admite que existen ó
pueden existir combinaciones, sistemas, proyectos infalibles para
subyugará la veleidosa fortuna.
Nos reuníamos con a lguna frecuencia en la redacción de Pn periódico parisiense un grupo de ami·
gos mexicanos y pasábamos buenos ratos hablando de toda clase
de asuntos y especialmente de literatura y de arte.
Un día, al llegar coir.o de costumbre á nuestro centro de reunión, nos
encontramos con un personaje extraño 1),1 grupo y desconocido para
casi todos.
-·Mr. Chimene-dijo el dueño de
la casa, presentándonos al neófito.
Era éste un hombre enorme y extremadamente flaco, de nariz aguileña, cejas oblicuas, ojos negros,
profundos é impenetrables, traje de
luto pasablemente sórdido y uñas
puntiagudas y encorvadas. Algo
así como un Mefistófeles taciturno
y melancólico ó como un D. Quijote ensimismado y meditativo.
-¿Mr. Chimene es literato?
- No; Mr. Chimene. tiene un proyecto infalible para ganar á la ruleta.
-¿Y en qué consiste?
- Es su secreto; pero está deci(iido á experimentarlo y demostrarlo
en nuestra presencia tantas cuantas veces sea necesario hasta que
quedemos plenamente satisfechos
de su eficacia y de su infalibilidad. Una vez ensayado.lo bastante y adquirida convicción plena de
que no falla ni puede fallar, Mr.
Chimene levantará entre nosotros
una subscripción, y reunido un capital decente, aun cuando no sea
considerable, el inventor irá á jugará Monte Cario y los que subscriban se distribuirán las utilidades cediendo á Mr. Cliimene el tanto por ciento que se estipule.
Nos veíamos unos á otros con
cierto asombro,y una sonrisa de escepticismo vagaba por nuestros labios. Chimene callaba y st&gt; conformaba con aprobar con pausados
y cadenciosos movimientos de cabeza.
-Veamos las condiciones de Mr.
Chimene.
- Son muy sencillas y dan todo
género de garantías- agregó el director del periódico, pues el autor
del proyecto permanecía mudo. Hemos traído una ruleta y fichas
que representen dinero. Mr. Chimene hará sus apuestas y se compromete á duplicar el capital que
se Je entregue en cada sesión, sin
llegar jamá s·á perder la cantidad
inicial. Duplicado el capital, se
suspenderá la sesión para reanudarla cuantas veces fuere necesario
en las mismas condiciones. El experimentador está dispuesto á sa-

LAS MARAVILLAS

crificar el tiempo que los accionistas creyeren necesario hasta llegar
á convencerlos y después procederá á "levantar" el capital y á jugar de veras.
A estas alturas ya muchas sonrisas escépticas se habían borrado
de otros tantos pares de labios y
algunos que otros ojos tenían el
brillo intenso del entusiasmo y de
la fe.
Chimene callaba y casi sonreía.
Pasamos á la pieza contigua,
transformada en sala de juego, y
comenzó la sesión. Se encomendó
á los más escépticos el manejo del
aparato y se les confiaron las nobles funciones 'de gurrupiés. Chime•
ne recibió mil francos en fichas, algunos de nósotros, destinados á
servir de puntos d&lt;;J comparación,
tomamos diversas cantidades en
las mismas especies y comenzó la
·magna experiencia.
El operador, augusto, solemne y
silencioso, hacía sus apuestas con
varia fortuna y en muy distintas
formas. Acertaba unos golpes,
erraba otros, y según ganaba ó perdía, modificaba su tanteo impasible
ante el hado adverso ó favorable,
y atento y concentrado como un oficiante.
Cuando ya los "puntos de comparación" habíamos perdido nuestros lotes, Chimene tendió la. mano
indicando una suspensión de hostilidades, hizo contar sus fichas y
resultaron mil doscientos francos
de utilidades netas. Chimene había
cumplido en todos los tercios.
Los ojos brillantes estaban en
mayoría; l as sonrisas escépticas,
de capa caída. A lguien dijo:
-Acepto y me subscribo con mil
francos.
El artista cambió una mirada inexpresiva con nuestro anfitrión y
éste indicó:
-Mr. Chimene dice que la experiencia no es aún concluyente, que
hay que repetirla muchas veces para que sea probante, y á pesar de
la fatiga que le produce el cálculo
mental de su tanteo, está dispuesto
á reiterar el experimento.
Se armó la gorda. Unos querían
que la experiencia se repitiera con
un capital mayor; otros más sensatos, la creían más concluyente
con uno menor.
-Más concluyente, sí; pero me·
nos productiva, decían los del pro.
Y los del contra contestaban:
-No se trata de productividad
actual, sino de seguridad de los
métodos y de eficacia del "modus
operandi", y el pequeño capital
prueba, en la especie, m,í,s que el
grande.
Segunda mirada indescifrable de
Chimene al director de escena.
-Nuestro grande hombre reconoce que hay un "mínimum" de capital indispensable para proceder;
pero en obsequio del aud_itorio consiente en operar con cien franco·s
como punto de partida.
Hurras, ovaciones y á ello! Quince minutos después, Chimene volvía á pronunciar con la mano su
"Quos ego" y entregaba trescie.n tos
cincuenta francos y algunos céntimos de utilidad sobre los cien de
capital.
Aunque fatigado, indicó con la
mirada que haría todavía otra ex-

periencia con cincuenta francos de
entrada, y que trataría de quintuplicarlos, bien que con pocas probabilidades de éxito. El cálculo
de su tanteo fué en esta ocasión tan
riguroso y tanto y tan bien se ciñó
el operador á sus fórmulas y á la
secuela general de su proyecto, que
estuvo á punto de desmontar.
El entusiasmo no conoció límites.
Chimene fué abrazado, besado y
paseado en triunfo por los escépticos, y sólo una modestia innata y
orgánica como la suya, le impidió
envanecerse de aquella, ovación tan
entusiasta como espontánea.
Pero nunca ha de faltar una nota
discordante en el concierto más
unánime y más armonioso. ·Ya la
subscripción para explotar el pr&lt;&gt;yecto montaba á tres mil francos
cuando un «aguafiestas&gt;, «trouble
fete&gt;, que llaman los franceses, se
interpuso y dijo:
- No obstante el éxito alcanzado
por el elocuente Mr. Cbimene, tengo objeciones de dos categorías que
hacer á su proyecto, las unas de
orden mecánico y las otras de índole filosófica. En consecuencia, pido
que antes de la votación se hagan
nuevos ensayos con una ruleta que
yo traeré é ins~alaré mafiana y que
funcionará bajo mi dirección. Después promoveré un debate contradictorio entre Mr. Chimene y sus ·
partidarios, de una parte, y el que
habla, de la otra, para promover
un acuerdo en asuntos cuya gravedad nadie aquí puede desconocer.
Dicho y hecho. Chimene asintió
á todo. Se reiteraron las experiencias con distinta ruleta; pero con el
mismo éxito para el operador. En
cuanto al debate contradictorio, fué
un triunfo para las pupilas negras
y profundas de Chime.ne.
Su adversario le argüía y con
sobrada razón aparente:
-Si posee usted un secreto de tanta magnitud y de tan seguros y pingües resultados, ¿cómo sele ha ocurr~do acudir á nosotros, desheredados de la fortuna, en vez de proponérselo y ensayarlo ante los
Rostschild, los Hirsch, los Soubeyran; ó bien, hacerse asignar una
renta espléndida por los empresarios de Monte Cario, ó hacersEl reconocer un capital con la condición
de no jugar jamás?
La; mirada inexpresiva de Chimene respondió por la boca de ganso
de su habitual intérprete.
-Así lo he hecho; pero los grandes capitalistas quieren que les venda el se.creto para explotarlo ellos,
alegando que si me suministran capital, á poco andar yo seré también
capitalista, jugaré por mi cuenta y
los mandaré á paseo. En cuanto á
la empresa de Monte Carlo, no cree
en los proyectos infalibles, y me ha
contestado que puedo ir á desbancarla cuando guste. Entonces he
pensado que los únicos accionistas
poaibles, se.r ían personas de pocas
aspiraciones, capaces de contentar-.
se con subscribir cien francos y ganar cien mil en una semana. Pero
no insisto más y me retiro, porque
voy á ensayar mi proyecto en el
barrio latino, en donde un grupo
de estudiantes está dispuesto á reunirme mil francos de capital, poniendo-á escote todas las escuelas
superiores de Par_ís.

on RADIO.

co con sus rayos.

mN EL SENO DE LA 1,{UERTE.&gt;-ESC~AS niµ. TERCER ACTO.

Así fué. Durante ocho días un
telegrama vespertino de nuestro comisionado, nos informó de la marc~a de nuestros asuntos. Era lacómco y elocuente, como Chimene el
dichoso telegrama:
'
Primer día: Ganados fr
5 712 oo
29
•
' .
39
"
,,
,,
12,575.25
4,;,
"
,,
,,
25,418.14
,,
,,
,,
52,973. 05
5 99
,,
,,
,, 118,002.00
6
,,
,,
,, 312,111.16
715,144.01
,,
,,
,, l. 500,212. 50
. Ma~erialm_ente no vivíamos, ó meJor dicho, vivíamos en el paraíso.
Aquello era la California Australia, el Pactolo. En espera'de llegar
á los cinco millones, peso neto prometidos por Chimene y en ..;fa de .
realización, contraíamos deuda,s
nos dábamos importancia1 comprá:
bamos á plazo joyas y chucherías
Y. el dirE:cto_r del periódico se dab¡
cita á diario con unor, ingenieros
navales á quienes había mandado
h~cer un «yacht&gt; de recreo que babia de llamarse el «Chimene&gt;
El telegrama del noveno d.ía fué
menos satisfactorio. Decía simplemente:
. «Todo l?erdido, capital y ganancias. Ch1mene, desaparecido,-EL

¡~ ,,

,,

,,

CORRESPONSAL&gt;.

¿Qué había pasado? Lo supimos
después. En un momento en que
nuestro encargado de la vigilancia
?ª Chimene se separó de la mesa de
Juego para platicar con una belleza de ~uda Pest, de extraordinarios
atract1v?s, que lo camelaba hacía
días, Ch1mene, ó perdió todo y huyó,
ó se levantó con el santo y la limosna y desapareci6 llevándose todas
nues~ras_esperanzas y todas nuestras 1lus10nes.
La policía le siguió la pista y
creyó reconocerlo en un enano regordete, de ojos azules y extremadamente locuaz que se embarcó esa
noche par3: s~be Dios dónde. Tal
vez era Ch1mene disfrazado.
¡Y es éste el mejor de los proyectos de ruleta!

Dr. M. Flores.

Hemos tenido á la vista una de dichas
partículas, propiedad del Prof. Luis G. Le6n
con la cual obtuvo una fotografía que re'.
producimos en este númer9. El radio emite
rayos X, que se aprovecharon para impresionar Ia placa de que se trata.
La mencionada partícula es casi inapreciable á la simple vista; pero sus radiaciones sobre una plaquita de sulfuro de zinc
sí son p erfectam ente perceptibles y se no~
tan con toda facilidad en el aparato científico especial llamado Spintariscopio.
Yá en este semanario hemos hablado extensamente del referido m etal, y por eso no
insistimos por ahora.

L.a primera fotografla sacada en Méxi•

El mundo científico ha fijado su atenci6n
y la prensa peri6dica ha difundido por todas partes la sorprendente noticia de las maravillas de ese nuevo cuerpo descubierto por
el Profesor y la Sra. Curie en París y que
ha tomado el nombre de radio. .
A México vinieron ya tres partículas del
raro metal, que tiene la particularidad de
emitir indefinidamente fulguraciones que semejan una lluvia de estrellas.

Todas las manos se tendieron suplicantes y retentivas hacia Chimene. No; Chimene no podía abando•
nar á lo~ primeros hombres que habían temdo fe en su genio y vinc:ilado esperanza en su triunfo. ¡No!
¡A la vida ó la muerte! Daríamos
el capit~l, modesto sin duda, pero
necesario, y redactaríamos un cont!°ato cuyo p~ne!)te sería el escéptico de las ob1ec10nes mecánicas y
filosóficas.
Se reunieron á duras penas cinco
mil francos. Chimene estipuló que
sólo cobraría su pasaje á Monte
Carlo y sus gastos á razón de cinco francos diarios, en tanto el caPi.tal no ;hubiera llegado á veinte
mil. Partiendo de ahí, el genial inv_entor tendría ~e_recho al diez por
ciento de las utilidades y la sociedad se disolvería sin ulteriorrecur
S? cuan?º Chimene hubiera ganadr_
cinco millones de francos libres de
polvo y paja. Uno de los ~sociados
lo acompañaría á Monte Carlo
guardaría el dinero y administrarí~
y regentearía los fondos de la sociedad.

FOl'OGRAFIA TOMADA CON LUZ DE &lt;RADIO,&gt;

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EL MUNDO ILUSTRADO

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N el Hannover, la catedral, 6, como sella•
ma, el Domo de Hildesbein, es indudablemente uno de los monumentos más antiguos de la Alemania, que se remonta, según la tradición, al mismo Carlomagno.
El Emperador bahía perdido en la caza su
cuerno de marfil que apreciaba mucho, Desesperado, hizo voto, si se encontraba en alguna
parte, de construir en el sitio mismo del hallaz- ·
go una iglesia tan grande como su propio palacio.
Al día. siguiente, uno de sus escuderos vió
balancearse el precioso cuerno en las ramas
floridas de un rosal silvestre.
El Emperador, fiel á su juramento, puso sobre las raíces del arbusto la primera piedra del
templo.
El hecho es que, detrás del coro y debajo del
altar mayor, surge un rosal gigantesco que,
atravesando el muro por una ancha brecha,
ostenta hasta la cúspide del edificio su ramaje
tnpido y florido á pesar de los años y tapiza
con un manto de verdor el conjunto de piedras
obscurecidas por la pátina de los siglos.
Se entra en la iglesia por una elevada puerta
de cobre cincelado, maravilla de paciencia, de
trabajo y de fe, composición maciza y conmovedora en que el buril de algún gran artista de
la Edad ·Media ha trazado, una por una, con
candidez encantadora y pun,zante intensidad,
todas las escenas de la pasión de Jesucristo.
Esta obra maestra, que lleva la fecha del
año 1000, fué hecha para rogar al cielo que preservara al mundo dél aniquilamiento definitivo
de que se le creía amenazado.
El visitante huella la tumba de granito donde reposa San Bernardo, primer Obispo de
Hildeshein.
Cerca del coro donde cuelga, suspendido de
un pilar, el estandarte turco tomado en Belgrado en 1691 («Tropheum fugatae lunae captique
Belgradi&gt;), se destaca un bajo relieve de madera tallada que representa la Resurrección.
Aquí, por ejemplo, el eclecticismo histórico
del autor toma ancho vuelo, porque los dos soldados romanos que montan la guardia, llevan
la cabeza cubierta por el «salade&gt; [casco de celada] al lado del sepulcro desi,. rto del Gólgota,
y están armados con arcabuces de rueda del
último modelo ....
Hay otros ejemplos, sin embargo. Veronese
ha. vestido á sus apóstoles como patricios de
San Marcos.

El tesoro contiene también el famoso cuerno
de marfil legado por Carlomagno, al mismo
tiempo que un broche de su manto imperial, la
zapatilla de no se qué Papa y una serie de otros
objetos más ó menos curiosos, teniendo cada
uno su leyenda particular, de cuya autenticidad me libraré muy bien de salir garante.
Es una iglesia digna de visitarse, como se ve,
y que merece la pena del viaje.
Pues bien: hace unos cincuenta años, el Domo, además de sus riquezas y curiosidades,
poseía un organista famoso llamado Karl
Schneider.

***
Era éste un músico apasionado de su arte,
que había estudiado en Leipzig con el gran
Bacb.
Parn él, las fugas y las tocatas del maestro
no tenían secreto.
Conocía maravillosamente los recursos de !.U
instrumento, cuyos pedales y registros manejaba con habilidad sin igual; y cuando bacía cantar sus «voces celestes&gt;, se hubiera dicho que
era un concierto de arcángeles descendidos de
su trono eterno.
~ra la gloria de la capilla de música, el honor de la ciudad, la ilustración del reino, y
varias veces Su Majestad le había mandado
ofrecer sumas considerables para que abandonara su catedral y sirviera en la capilla del
castillo real.
Pero él se negaba siempre y continuaba en
su pequ,~ñaciudad, donde cada domingo venían
á oírle de los distritos de l as inmediaciones.
El motivo era que Karl estaba enamorado.
Desde que vió á la hija del juez Baun_gartein,
Guillermina, cuyos cabellos se asemejaban á
una cascada de oro líquido, y los ojos azules
á primaveras abiertas al sol de verano, desde
que la había oído una noche en la iglesia resplandeciente de luz y saturada de incienso cantar un died&gt; en honor de Santa Catalina, y
llenar la nave con su voz cálida y vibrante,
cuyas sonoridades llenas le llegaban, como si .
se hubieran cernido sobre las frentes prosternadas, él ya no se pertenecía.
Sólo para ella pedía á su órgano sus melodías más dulces, para ella tocaba sus marchas
alegres, para" ella lanzaba sus acordes triunfales.
Decía sus declaraciones discretas con inte-

rioridades veladas que cantaban una confesión. .
Las flautas, mezcladas á la voz humana, murmuraban notas apasionadas en un roce de alas,
y los clarinetes hinchaban los sonidos con una
insistencia apremiante, una decisión más franca, una nitidez más audaz.
Pero ¡ay!, todo eso era en vano. La adorada
no sentía por el pobre!organista sino una admiración de artista y ningún sentimiento particular.
Le escuchaba con placer , es cierto, pero no
adivinó nunca que todas las notas que volaban
bajo la bóveda de piedra tenían un sentido, que
esos cantos le hablaban á ella y le decían Jos
sufrimientos de un corazón que le pertenecía
por completo.
No sentía esa atmósfera deternuraquelaenvolvía como un rayo de luz tamizada por un
ventanal, y no entendía ni las llamadas desgarradoras, ni las súµlicas, ni las plegarias.
Ella pensaba en cierto teniente de caballería
ligera, que llevaba un penacho de plumas blancas con las armas reales grabadas en el tahalí
de :su cartuchera y que la había mirado, el año
anterior, en la patinación.
Evidentemente, el mísero Karl, con su levitón
negro y sus cabellos demasiado largos, no podía luchar.
Un día .... el organista se armó de valor y
se fué á casa del juez. No era rico y sólo poseía.
su empleo para vivir.
¡Pero tenía tanto talento! Trabajaría, ga.naría dinero, se dejaría oír en las capitales, compondría coros, fugas, sinfonías, quizás óperas.
Seguramente lleg aría á ser célebre. ¡Con tal
que Guillermina le quisiera! ¡Qué feliz la haría!
Era demasiado tarde. Guillermina se había
comprometido ya precisamente con el joven
oficial.
El .desgraciado Karl huyó desesperado, ani•
quilado por el derrumbamiento súbito de sus
aspiraciones y de sus ensueños, quebrantado
de pesar y resuelto á desaparecer para irá llorar en alguna parte sus ensueños de dicha desvanecida.
.
No quiso ya subir al órgano. El instrumento
permaneció mudo durante cuatro domingos seguidos, destacando en el fondo de la iglesia la
hilera de sus lari;os tubos taciturnos, cuya voz
se había extinguido y estaba ausente su alma.
Vagó quejumbroso por los campos, contando
su pena á la brisa que no le oía y asustando á
los aldeanos, que lo tomaban por loco.
Se acercaba la fecha del matrimonio de Guillermina. El juez que había convocado á la ce•
remonia á los consejeros antiguos, á los auditores y á los magistrados, e$taba afligido por
la huída de su organista, que le hacía esa mala
pasada en el momento d~cisi vó.
Pensó en enviará buscar á otro cualquiera,
algún pobre diablo famélico de las inmediaciones, que se daría por muy contento con ganar
alguna retribución.
¿Pero se podía envilecer decentemente el ins·
trumento ilustrado por Schneider\' ¿Se podía
sin deshonor confiar á un torpe el cuidado de
despertar las &lt;evoces celestes&gt; dormidas hacía
tanto tiempo?
E l obispo se oponía, lo mismo que la mayordomía de la iglesia. ¡No! Se cubriría el órga·
no con un velo y se dejaría su masa sombría
ocultarse en la sombra de las bóvedas, avtr·
gon·z ada del abandono del que la animaba.
Así se hizo. Y cuando la rubia Guillermina,
ruborizada de amor y de dicha, subió l::i.s gra·
das del t emplo del brazo del señor Baungarteo,
l.llientras el nov-io, dorado en todas sus costu·
ras, saltaba por det rás, para no tropezar ~us
espuelas en la cola del tr;,,je de desposada,. mn•
guna marcha triunfal acompañó el corte¡o al
altar.
-¡Qué triste es esto, Fritz! -dijo la señora
Bauogarten al oído de su marido.
-Es verdad. ¡Maldito Schneider! Si alguna
vez cae en mis manos, me lo pagará caro.
Pero hete aquí, de r.ronto, mientras el obispo
con su mitra en la cabeza y el báculo en la roa·
no, se acercaba á los novios para felicitarles y
los canónigos envueltos en armiffo se agrupaban con sus cirios alrededor de Su Grandezaé,
un ruido de tr.1eno estalló en la tribuna. Fu
primero un rugido sordo, como el anuncio de
algún cataclismo inminente.

Después se oyeron trompetas que sonaban
estridentes y apremiantes, lanzando á los cuatro ángulos del templo llamadas imperiosas.
Y voces terribles respondieron anhelantes
que parecían salir de las profundidades de los
muros y repercutir contra los pilares macizos.
La_rgos sollozos, rasgados por gritos de angustta, atravesaron toda la extensión de la nave,. acompañados de una melopea lúgubre, seme¡ante al lamento de una alma abandonada
que gime.
Armonías entrechocadas, discordantes, acordes dolorosos, sonidos lamentables, llenaban
la antigua iglesia, aument ando su intensidad
cada minuto bajo la presión del viento desencadenado que llenaba los tubos y hacía temblar la masa de madera oculta allá ar·riba. bajo
su ve!o.
Parecía una falange de demonios aullando
de dolor y de desesperación, un concierto de
condenados abrasados por las lla.nas venga•
doras.
Las ondas sonoras se ensanchaban en un empuje in vencible y parecían comunicará las mismas piedras sus vibraci0nes.
La~ llam~s de los cirios vacilaban, las estatuas rnmóv1les se estremecían en sus nichos de
ye~o, y las cabezas de los fieles se inclinaban
baJo un soplo de espanto y de horror.
l!;l obispo, muy pálido, hizo el ademán de
exorcizar, pero se le escapó de las manos el
báculo.
Los canónigos, aterrados, rechinaban los
dientes y dejaron caer sus ci rios.
Guillermina, como Margarita atormentada
por los demonios, pidió á su madre un frasco
de sales y se desmayó murmurando:
-¡Tengo miedo!
E l ór&amp;"ano calló al fin. La espantosa sinfonía
se 11:pac1guó en una frase dulce y triste, última
q ueJa de amor traicionado y suprema expresión
de dolor.
El bedel, tranquilizado, se disponía á subir
para expulsar al maldito que acababa de evo?ªr con un objeto desconocido á las potencias
rnfernales, cuando se vió aparecer en la tribuna á Karl Schneider, con los ojos extraviados
y los cabellos desgreñados.
~r.ep6 como un gato por las asperezas de la
DaJa del 6r:gano hasta la parte superior de los
tubos, envió con la mano un beso hacia el coro, donde Guillermina inanimada estaba extendid~ y recibía cuidados, y después se lanzó al
vacrn y fué á estrellarse palpitante sobre el
granito de la tumba de San Bernardo.

***
El canónigo que me relató esta historia me
señaló también una enorme mancha obscur~ incrustada e.:i la piedra tumular.
Se dice que cuando cantan en el órgano las
c:~o?es celestes&gt;, aquella mancha se enrojec1;
sub1tamente y toma una coloración de sangre
encarnada.
JULES LEMAITRE.
De la Academla }'rancesa,

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.

Morir y vivir en la memoria de los homhres,
es la posesión de la vida eterna,

*

El pedante habla á Ios niños como si fueran
hombres, y á éstos como si fueran niños.

Agualturbia.
(Fot. Luperclo.)

POSTALES
En el mar de Margarita
Hay, como tú, perlas blondas.
¡Quién inquiriera sus ondas
'
Para darte, Margarita,
Como tú, perlas tan blondas! .

*
Tus ilusiones son rosas
Que guardan fragantes mieles·
Y los tímidos rondeles
'
Son doradas mariposas
Que sueñan con esas mielef',
,¡:

Cuando tu ilusi6n medita
En la rumorosa cuita
Que llega á brindarte aromas,
El ansia de· tus amores
Finge escuchar antre flores
Un idilio de palomas.

':Ramón L. Santel/i,
CliAPUl,Tll,PEO,-UNA CAl."LE D~ l:IOSQUE.
, _ ,. (Fot, dj! "EJ l\l~do IJ-qs~~do,")

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Política General

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.El recluso de la Isla del Dlablo.-.El gran acto civil de Zolá. y la rehabllltaclóu de Alfredo Dreyfus.-La revisión del proceso r&lt;,suelta por fa, Corte de Casacl61:1
de l&lt;'rancla,-Otro bombardeo eu Vladivostock.-L,. politica inglesa en el actual coufllcto.-Pretensioues
de Abdul Hamid.

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HABL6 Emilio Zolá, y la luz fué; y de
sus tumbas salieron hasta los muertos
para declarar eh favor del infeliz recluso de la Isla del Diablo. La verdad se ha
abierto paso á través de todas las sombras
que pretendían envolver .sus resplai:!dores
magníficos, á pesar del tremendo oleaje de
pasiones que se entrechocaban en furia desenfrenada, á pes.a r de las montañas que se
levantaron- para oponerse á su marcha triunfadora. Habló Zolá, y la verdad luci6 con
todas sus lumbres aurorales y cayó en lluvia
de luz y brillo con llamas de fuego sobre las
frentes de los encargados de la rehabilitación
del proscrito, del que sufrió en silencio, con
la protea.ta eterna en los labios, las maldiciones dé una multitud extraviada y los anatemas·de toda una clase social importante de
la sociedad francesa.
El fallo pronunciado por la Corte de Casación, el más alto' y respetable ti:ibunal de
la República Francesa, dt-ja ya entrever la
completa inculpabilidad de Alfredo Dreyfus.
¡Qué distintas las circunstancias de ahora
y las que precedieron y siguieron á la primera sentencia en el consejo de guerra de
París y á su confinamiento á perpetuidad
en la espantosa isleta que se levanta frente
á Cayena! ¡Qué diferente la actitud de los
franceses hoy qu~ se busca la reparación en
favor de un inocente, y la, exaltación que
acompañó las sesiones celebradas en .Rennes,
donde un tribunal preocupado y falto de ·
los elementos ir.dispensables de prueba, lanzó por segunda vez el anatema sobre una
frente que no podía erguirse ante el público sin sentir que caían sobre e~la las blasfemias de un populacho embriagado por las
consejas que querían hacer creer en la existencia de un culpable. Y el culpable quizá

-.

¡.

EN SAN PETERSBURG0.-UNA MANIFESTACIÓN PATRIÓTICA POPULAR ANTE
EL PALACIO DE INVIERNO.
según datos incompletos, sino de los directores de la escena, que entre bastia.ores procuraban dejar indeleble la mancha de traidor en la frente del acusado.
Todo ha entrado en calma; lejos estamos
de las tremendas amenazas de los nacionaliRtas, que ponían en peligro la República;
lejos de las incendiarias alocuciones de Deroulede y de los desafíos inconcebibles de

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-

Y en tantoqueunanubesedisipaenFrancia al resplandor de la justicia, sigue en Extremo Oriente cerniéndose tremenda tempestad, y á la distancia que estamos del teatro
de las operaciones de guerra, se hace difícil
obtener informaciones fieles y cabales de la
marcha de los acontecimientos, y habremos
de verlos por ahora á través del prisma más ó
menos apasionado de los escasos corresponsales que nos sirven al día el platillo condimentado de la noticia sensacional.
Dos hechos, sin embargo, se señalan en la
presente semana y que parecen fuera de toda
duda, pues han recibido oportunamente la .
debidá confirmación: el bombardeo de Vladivostock por la flota japonesa al mando del
contralmirante Uriú, y la cuasi seguridad dada por declaraciones de la Gran Bretaña de
que no habrá las temidas complicaciones europeas por razón de la guerra que desgarra
ya dos grandes pueblos.

Esperemos, esperemos, que al fin la verdad debe abrirse paso
á través de estas brumas y habremos de saber lo que hay en la
realidad de los sucesos
que se nos presentan
como velados por sombras y dudas imposibles de resolver.·
Entre tanto, el regreso á Londres del
Embajador ruso que
había ido á San Petersburgo para decir
adiós á su hijo que
marcha á la campaña,
ha sido motivo de plácemes para los que desean de buena voluntad que ya que la guerra ha estallado, quede

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¿Qué falta para que Dreyfus vuelva á go•
zar de las consideraciones del pueblo? Poco
ó nada; el P1ocurador General, que comenzó
el estudio del «caso» con la firme convicción
de que no había habido error judicial, ha dicho que ante su actitud severa se han desvanecido todas las ideas y preocupaciones de
antaño, y h!l, declarado que, por ahora, no
quedan contra el antiguo convicto, pero jamás confeso, más que sombras que hará desaparecer hasta en sus últimos matices la averiguación suplementaria mandada practicar
para el esclarecimiento de ciertos hechos dudosos que aún quedan en pie, los cuales no
serán bastantes á invalidar lo hasta aquí demostrado para que dejara de prosperar como
ha pro~perado el procedimiento de revisión
acordado por el Tribunal. ¡Honor á los magistrados que han podido fallar sin prPjuicioAI
¡Paso al smtimiento eterno de la justicia universal, aceptado por la Francia republicana!

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LA GUERRA NAVAL'.MODERNA,-EXPLOSIÓN DE MINAS POR
DE CONTRAMINAS.
Después del bombardeo del puerto ruso en
las aguas del mar del Japón, han comenzado, como siempre que algún acontecimiento
fuera de lo ordinario se anuncia, á llover las
conjeturas sobre los fines alcanzados y sobre
las consecuencias posibles.
·
Como si cada persona que suministra las
noticias en los centros di versos de información, estuviera elaborando constantemente
según sus propias aficiones y no según los
datos adquiridos, todo es contradictorio, todo sin coordinación posible. Quién asegura
que los buques rusos han sido destruídos ó
apresados al intentar regresará Vladivostock,
de donde habían salido en movimientos de co
operación con las fuerzas de tierra, para oponerse á desembarques intentados en aquellas
remotas regiones; quién dice, anunciando de
fuente autorizada, su información, que los
b uques rusos estan dentro del puerto todavía á cubierto de sorpresas; y lo mismo de los
movimientos de las fuerzas de tierra y exactamente igual cuando se refieren á ios estragos causados hasta ahora en las posiciones y
en los elementos del enemigo. Los japoneses
ó por mejor decir, las noticias que vienen d~
Tokio son las que más hacen dudar de la
-veracidad de los que las transmiten.

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LA INfl'ANTERIA JAPONESA.-UNA CARGA

Á

LA BAYONETA.

bían agriado las ligerezas de las prensas en
ambos lados.
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:

. MARINA JAJ'0NESA, - ARTILLEROS NAVALES OBSERVANDO LOS EFEJ]os DE UN TIRO.
Gue_rin, en las calles mismas de la ciudadluz; la República, una, fuerte y poderosa.
ni se estremece ni teme sacudimientos porque se hable d e la rehabilitación del que se
j.uzgaba ayer un-culpable aborrecido; ya no
se oyen tampoco los terribles denuest.os de
Drumor:d contra todo los semíticos. Por encima de ese mar, tranquilo hoy. y ayer azotado por vientos de tempestad, flota la serena .
palabra de Zolá, exclamando con voz tonante su imponente "J' accuse, '' que resonó al
fin con alientos apocalípticos y se dej6 escu- EN VLADIVOSTOCK.- LA FLOTA RUSA MANIOBRAN))()
char en las salas del Supremo Tribunal.
A FA voR DEL ROMPE-HIELOS.

.

'ffll,i,".

***

Y ya comienza á comprenderse á qué costa habrá d6 consentir Turquía en el anhelo
de esos buques encerrados é inútiles para la guerra: ya se dice que el astuto Abdul
Harr:::d pide nada menos que manos libres en
los Balkanes como precio de su disimulo en
la vigilancia del Cuerno de Oro, i&gt;i es que los
Sea para bien de la paz del mundo y pa- · ingleses consienten Pll cerrar los ojos como
quiere el Sultán. Y á ese precio no es de
ra el mantenimiento de las dos naciones
creerse que admita Rusia el convenio; no
que arrastradas por comunidad de intereses
son de abandonarse su prestigio y su predo- ,
en la dirección de Oriente, pueden muy bien
minio en los pueblos eslavos, no son de
un día hallarse frente á frimte, como se
desdeñarse sus sueños de panslavismo, para
decía en un libro azul á prop6sito de la exque á .una necesidad del momento sacrifipedici6n del Tibet emprendida por Inglateque sus aspiraciones de toda la vida. Ya
rra y fio con muy buenos ojos vista desde el
habremos de ver de _qué otra manera se logabinete de San Petersburgo. Sea para bien
gra acariciar á la Sublime Puerta sin que
de los hombres de buena voluntad , que ya
haya de apelarse á un expediente que por
temían que el veto de la reina de los mares
&lt;le pronto no puede aceptar el Emperador
impuesto al Sultán para que fio permita que·
Moscovita.
la escuadra rusa del Mar Negro atraviese los
9 de marzo de 1904.
Dardanelos, fuera ocasión de un rompimiento 6 por lo menos de
z. z. z.
que se resfriaran las
relaciones entre los
dos pueblos,que ha-

:~

ha existido, pero no fué el capitán. Dreyfus:
allí está.. , clamando desde su sepulcro, las
declaraciones del suicida coronel Henri; allí
las afirmaciones del 'encargado de los aréhivos,asegurando bajo juramento y demostrando las falsificaciones ejecutadas con saña
inexplicable,. en los· llamados documentos
de convicción; allí está todo el proceso nue,vamente rec0nstruído en la Corte de Casaci6n, mostrando á la faz del mundo, que ha
seguido con interés las fases diferentes del
drama, hasta dónde ha podido llegar el error,
no diremos de los jueces, pues ellos juzgaban

~..

......

MEDIO

en lo posible reducida á las dos potencias beligeran~es, sin que otras se mezclen en ella produciendo acaso una conflagración europea.
El Embajador llevó á Rui;;ia una carta autógrafo del rey Eduardo,llena de frases conciliadoras, y ha vuelto con una carta del Czar para el soberano de la Gran Bretaña, auguran-do que los temores de desavenencias rusobrit.anas no entran en cuenta de los poderosos monarcas.

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UN TORPEDO AU'l'OMÓVIL.-EXPERIENCIAS EFECTUADAS

Á

BORDO DE CAZATORPEDEROS.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

EL CARNAVAL EN MERIDA
~cos de las Fiestas

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AMOSAS rnn, en toda la República, las
fiestas que con motivo del Carnaval se
celebran, año por año, en Mérida. Los
habitantes de la población, lo mismo el rico
que el pobre, lo mismo el obrero que el acaudalado, abandonan durante los días que prec-eden al "tiempo santo" sus ocupaciones ordinarias, y se lanzan por calles y plazas ansiosos de distraerse, de di vertir,;e hasta sa-.
ciarse.
En esta ocasión las fiestas de Mérida han
tenido un lucimiento extraordinario, pues

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NIÑA MARIA GUERRA Y RUBIO.

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NIÑAS FERNANDA

no parece si~o que en aquella próspera ciudad, muy al contrario de lo que sucede en
• México y en la mayor parte de las poblaci0nes del Interior, el entm•iasmo por esa clase
de holgorios ha ido en aumento sin descanso.
El programa á que obedeci6 la serie de festejos que acaban de efectuarse con gran pompa, comprendía un desfile de · pequeños carruajes tirados por caballitos ó borregos y
conducidos por niños de corta edad. Más
de cien vehículos lujosamente adornados y

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ESTHER ZA V ALA.

que representaban distintas figuras, tomiron
parte en el concurso, entablándose entre los
chiquitines que los ocupaban, un combate
en que, á guisa de proyectilee, se hizo derroche de juguetes, flores y serpentinas. Por
las calles discurrían innumerables parejas de
"chinos,'' "japoneses," "novios," "pierrots,'' "polichinelas," etc., etc. Los niños
fueron obsequiados en la Lonja coh dulces y
juguetes, otorgándose premios especiales á
los que por su disfraz y el buen adorno de
su¡; ''carruajes' ' se hicieron acreedores á ellos.

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....__!

Tipos del día.- Uh cosaco.
PENSAMIENTOS.

La conquista tiene un· límite natural: la asimilación.-SOREL.

*
El singular derecho dematarque, segúnPascal, limitan una montaña, un río, tiene, para
ejercitarse, todos los puntos del globo donde
viven, sufren ¡ ¡µuer~n seres humanos, -VAir
TOUR; ' ' ·
.. . ,

*
Si la ciencia nos proporcionase medios de
comunicación con los otros planetas, nuestro
primer anhelo consistiría en iz: á guerrear en
ellos para imponerles nuestras ideas y nuestros
productos. -V ALTOUR.

*
Hay horas en que la mejor mane_ra de amar
á la humanidad es amará la p11,tr¡a,-VfCTOR
HUGO.

*

Las revo!ucion~s nace:i de causas baladíes Y
ponen en juego grandes intereses. - LACOUR,

*

Lo falseado puede corregirse; lo envilecido,
envilecido se queda.-HAUSSONVILLE.

*

El valor de la verdadera amistad es inapre·
ciable; el de la amistad fingida es detestable.

&lt;X&gt;

CARRO &lt;ANF_'ORA.»-SEÍ'fORI':l'AS ROS;\ GUERRA Y MERCEDES RUBIO,

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:: Fots, de Guerra

NIÍ'fA MARIA RUBIO IBARRA,

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

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merosísima, cerrándose las fiestas por la noche con dos grandes
bailes que se efectuaron en los círculos
"Uni6u" y "Liceo."
Más de 700 parejas se
contaban esa noche en
aquellos aristocráticos
centros de reuni6n. En
las sociedades ''Paz y
Reuni6n'' y ' 'Recreativo Popular" se dieron también bailes.
siendo éstos para mestizos.
En este número publicamos algunas vistas de pequeños carruajes y carros aleg6ricos, tomadas para
nuestro Semanario por
la Fotografía Guerra..

NI~AS'ERMILDA Y MARIA CÁMARA.

El día 16, el máR grande de las fiestas, hubo una batalla de flores durante la cual multitud de carruajes, ricos y vistosamente engalanados, recorrieron las calles de Mérida.
Las señoritas que ocupaban los coches lucían magníficos trajes de fantasía, así como
los miembros de las comparsas y estudiantinas concurrentes al combate.
Terminado éste, las damas y caballeros fueron obsequiados con flores, dulces, juguetes, libros y
peri6dicos, adjudicándose por el Jurado á
los dueños de los coches mejor adornados,
valiosas recompensas que consistían en artísticos estandartes.
Las calles donde se efectu6 la batalla quedaron cubiertas completamente de flores,
serpentinas, confetti.
Para que nuestros lectores teJ?gan una
idea del extraordinario lucimiento de las
fiestas, diremos que el número de carruajes
adornados que desfilaron por las calles de
Mérida, fué de mil cuatrocientos cuarenta y
cinco. Los carros aleg6ricos, entre los cuales había algunos verdaderamente notabl~s
por la riqueza de su decorado y por su originalidad, fueron diez.
El carro fúnebre del Carnaval fué acompañado, el día 17, por una concurrencia nu-

POEMA DE SANGRE

H

AY dos medios para llegar fácilmente
al coraz6n de la mujer: el arte y el valor.
Los héroes nunca llaman en vano con
el pomo de rn tizona á la puerta cerrada de
un coraz6n femenino; los poetas con la música de sus versos rindieron siempre el ánima remisa de la mujer. Seré un héroe, ya
que no puedo ser un poeta.
Y el joven córonel, abrochándose el último dorado bot6n del uniforme, sali6 del cuartel entre los honores de su rango marcial.

*
El camino era largo. La noche, propicia
al amor. Una armonía estelar llenaba el
ambiente de·misterio.
-Si esta noche no me da esa mujer una
esperanza, m_oriré en la primera pelea. La
tristeza de un nuevo desdén me prestaría va-

·1or. Esta noche venceré su3 dudas.
necesario, las ahogaré en mi sangre.

Si es

*

En·el arrabal silencioso, la casa de la novia se ve como un nido, blanqueando entre
los árboles, bajo la luna radiante.
El coche rueda rápidamente, después lentamente, y se detiene al fin.
Un piano gime. Un verso de Tosti vuela
como un pájaro por el espacio luminoso y
sonoro.
El Coronel pone en orden el tahalí de su
espada, ajústase el kepis, sacude el polvo recogido en la pechera del dormán, lleno de
botones de oro y alamares de seda, y entra
en la casa de la novia, ahogando su emoci6n
con el ruido de sus botas.

*
- Mañana, sí. La guerra es interminable. Sin odiarnos nos matamos. Mafiana
volvemos á campaña. Para la rubia madeja de tus cabellos de oro, yo traeré del campamento un laurel. Pero debei;, alentar mi
coraz6n. Dime que me quieres. Si rne voy
sin saberlo, caeré en la lidia, si no herido
por una bala, muerto de tu desdén. Di ¿me
quieres?
-Sí. ¡Te quiero! ¡Te quise siempre! Ahora
has de contestarme esta pregunta, -y tu respuesta será como un solemne juramento: ¿me
olvidarás?
Sobre una mesa vecina estaba el Album
de Auristela, lleno de aut6grafos valiosos.
El joven soldado lo abri6. Con un movimiento rápido sac6 del dormáfi un fino puñal; con su punt.a agudísima se rasg6 la epidermis del índice derecho; y con tan rara
pluma escribi6 con sangre, en la última hoja
blanca del Album, esta palabra: ¡Nunca!

El Internado en la Preparatoria
LOS COMEDORES
Como es sabido, está ya resuelta la implantaci6n del internado en la Escuela Nacional Preparatoria, y s6lo se espera, para la
admisi6n de alumnos, que la superioridad
fije la fecha en que deben comenzar á recibirse en el plantel.
En el presente número publicamos fotografías de los comedores para el internado y
de la cocina que pr6ximamente se inaugurarán en la Escuela Nacional Preparatoria.
Con ese objeto han sido construídos dos
grandes salones que se destinarán á comedores, en uno de los ángulos del patio del «Colegio Chico», los cuales están provistos de sus
correspondientes mesas y sillas de construcci6n americana.
Tocla la vajilla es inglesa y tiene grabadas
las iniciale'l del plantel, y cada mesa está cubierta con un mantón de franela gruesa para
evitar que se mt.ltraten lvR manteles. En uno
de dichos salones se halla un dep6sito de
agua provisto de un filtro «Pasteurn, que rinde aproximadamente 150 litros por hora y
que i,;e cierra automáticamente tan pronto como el mismo dep6sito está lleno.
Los salones son suficientes para dar cabida á 300 personas.
La comida que se ha de servir á los ínter-

COMEDOR NÚMERO UNO.

mío! Cuando tenga cien canarios, se me reventará la cabeza. ¡Ya se metió el otro, mamá ... !
Siento que se besan.
Los padres lloraron.

*

La easa está alegre.* *Ha llegado un alienista notable, el hermano del pobre joven.
El loco es nuevamente tratado hasta que
aquél, viendo la inutilidad de su ciencia, tiene
una idea.
-Te voy á sacar esos canarios -le dice á su
hermano.
El loco salta de contento.
Como se comprenderá, vendan al loco, y el
alienista le hace una incisión en la parte superior de la cabeza.
El loco cree de veras que le sacariin los canarios.
- ¡Ya vienen! ¡ya los agarré! ¡infames!-dice
el alienista.-¡ Aquí están!
Al joven le quitan la venda y le muestran
dos canarios que su hermano tiene consigo.
· -¡ Bendito sea Dios!-exclama el loco. - Ya
estoy bueno. Cosan bien la herida para que
no vuelvan á meterse esos animales. No, mejor mátenlos.
Y á presencia del loc*o matan los canarios.

Rafa.el Síl'CJa,

00
-La hipocresía no es una pasi6n, sino la
careta de todas las pasiones.
-La mora! es la higiene del alma.
-Ser señalado con el dedo, es el diminutivo de anatema.

COMEDOR

nos, estará compuesta de dos sopas, un huevo, un beefsteak que, ya cocido, pese lo menos dos onzas, un guisado, frijoles, fruta y
dulce.
Por lo que hace á la cocina, el departamento está dotado con las baterías más modernas y con todos los útiles indispensables
para el buen servicio.

NÚMERO . DOS.

* el joven ha olvidaLa familia es feliz, *pues
do su tema. Pero una semana después que el
alienista "sacó" los canarios, el joven se entristece.
- ¿Qué tienes?- le pregunta su hermano.
--¡Ay hermano!-le contesta el loco-Mesa&lt;'aste los canarios, dejllndome el nido con una
docena de huevitos. Estos luego inqubarán,
y ... doce canarios, cien canarios, mil canarios, un millón de canarios dentro de mi cabeza.... ¡Oh! ¡Esto es horrible, Dios mío!
El alienista exclama entonces:
-¡Es incurable!

e:::;

~O{)

EL LOCO DE LOS CANARIOS
(Cuento ajeno.)

Era joven, rico y dP. noble familia. Un día
se levantó de la cama diciendo:
- ¿Oyen?
-;.Qué?
- Tengo un canario de"ntro de la cabeza.
-;.Un canario dentro de la cabeza.... ?
-Sí; y ¡cómo canta! pero me mortifica. .$e
ha callado; ya vuelve á cantar. Me duele la 6abeza, porque el canario me pica los sesos. ¡Ay.!
¡Loco!
La tema consistía en creer que un canario estaba dentro de su cabeza.
Como los médicos más notables asistieron al
desgraciado y ninguno pudo curarlo, su hermano dijo:
-Estudiaré la medicina; tal vez yo ....

*

* joven seguía peor de
Pasaron diAz años. * El
su locur:i. Un día dijo:
' -Temo, papá, que el compañero del canario
que tengo dentro, se meta también; y entonces,
los dos harán un nido y se procrearán. ¡ Dios
MÉRIDA, -CARRO &lt;LIRIO,» - SRITA, BIBIANA CASTRO.

MÉRIDA, -c.A,RRO «EL PROGRESO,l-SRITA. ANITA CÁMARA B.

E. PREPARATORIA,-LA[COCINA,

A. l!letes Bolaffos.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

SILENCIOSAMENTE

Páginas de la Moda

Courons vers l'ho rizon, il es tard, courons vite
Pour a.traper a.ux moins 1m obligue rayonl
CII. BAUDELA!R E•

. . . . Y he vuelto al sitio donde ayer apenas
á tus caricias vinculé mi vida,
donde al amor rompiste las cadenas
y entre mis brazos te miré vencida.
Hoy, el canoro ruiseñor no anida
sobre el naranjo en flor ; en las serenas
mañanas, una alondra d9lorida
lanza sólo sus pobres cantilenas.
Y en tanto que las buenas y sencillas
segadoras recogen sus gavillas
con rostro esquivo y con mirar risueño,
Cruza á lo lejos, por la pampa verde,
un extraño viajero que se pierde
tras la ignota colina del ensúeño.
1904.

DELIO SERA VILLE.

EDIFICIO DE LA ADMINISTRACIÓN DE CORREOS
EN CIUDAD JUÁREZ.

EL ESTADO DE CHIHUAHUA
Vistas interesantes.
Hace poco tiempo publicamos en este semanarío algunas
fotografías de lugares históricos y pintorescos del Estado de
Chihuahua, siguiendo nuestra costumbre de dar á conocer
todo aquello que en punto á información gráfica,· revista alguna importancia.
En este número aparecen ahora otras fotografías del mismo Estado, que esperamos sean vistas con interés por nuestros lectores. Una de ellas representa el local que ocupa en
Ciudad Juárez la Administración de Correos, y que se levanta precisamente en el mismo sitio en que 'se encontraba en
1865 la casa que habitó el Benemérito de América durante
GARITA MEXICANA EN CI.UDAD JUÁREZ.

Pensamientos
Verdad ó quimera, la idea del infinito nos atraerá siempre.
-RENÁN.

*

La vida es una adición de esperanzas fallidas. - X.

*

El poet~ añade poco á las ideas de si;¡ tiempo; las graba en
monedas o en medallas, y las difunde ó las conserva. -VAL·
TOUR.

* .

-~
.. ~ ~ t
~-_:;,,J- - -

Ag::iardando la suprema constitución de los Estados Unidos de Europa, cada pueblo tíene puesta la mano en el pomo
·de su espada; de otro modo, podría él desaparecer antes del
gran día.-KANT.

*

El trabajo es el padre del bienestar y de la virtud.

EL RÍO BRAVO EN DÍAS DE GRÁN A VENIDA.

su permanencia en la ciudad mencionada. En el pórtico dela-moderna construcción se ve un busto en bronce del ilustre patricio y una inscripción en letras de metal, que dice: ·
«En eate lugar residió el Presidente Benito J uárez sosteniendo la autonomía nacional cuando el ejército francés invadió
la República.-1865-66.~La Patria debe á su constancia y
energía la reivindicación de sus derechos».
Los demás grabados que aparecen ~n esta pagma, representan la Garita mexicana, ó sea el punto limítrofe con los Estados Unidos; el Río Bravo en un día de fuerte avenida, y
una vista del camino ferroviario de Parral á Durango.
Tanto estas vistas como las que hace poco dimos á la publicidad, formarán parte del ,,Album Directorio del Estado
de Chihuahua» que ha ordenado el señor Federico García y
Alba y que verá la luz próximamente.
.....s.~~~~~

~-Z7•C7•C7~~~.,,...

La historia suministra argumentos para todas lairtesis; es
el arsenal común de todos los partidos. - VALTOUR.

*

Nadie es más apto para mandar que el que sabe hacer lo
que manda.

FERROCARRIL'DE~PARRAL Á DURANGO,-UN PUENTE,

Fig. número 1.

C

ONTINUO ocupándome de los trajes de
paseo, ya que esta faz de la indumentaria femenina tiene gran interés
para nuestras lectoras. Para esta página, lo
mismo que para las anteriores, he escogido
los más elegantes figurines llegados á mi
mesa de trabajo. Figurines europeos que
constituyen la última palabra de la elegancia
y el buen gusto en las populosas metrópolis
del Viejo Continente. ·
Antes, quiero hablaros un poco de moda
europea; pues es ésta la moda que hemos
aceptado con toda franqueza, por más que
la americana trate de imponer su dominio
entre nosotras. Ambas modas tienen entre sí
diferencias fundamentales. Sin analizarlas,
diremos que más cuadra á nuestras costumbres y á nuestra raza la moda del Viejo Continente. Si la americana la adoptamos, es
solamente para trajes sencillos, µero nunca
para vestidos de etiqueta. Los trajes amei-icanos son más fáciles de llevar, menos complicados en su confección y menos costosos;
los europeos son, ante todo, trajes de "gran
tenue", sin que esto quiera decir que no los
hay sencillos para faenas domésticas.
En las ciudades de Europa, especialmente
en las de Francia, las mujeres, rindiendo
culto á una inveterada costumbre, salen de
paseo por avenidas y bulevares en las últimas horas de la tarde y primeras de la noche. Natural es, por consiguiente, que los
trajes de calle sean, para las europeas, un

Fig. número 2.

artículo de lujo que ostentan con donaire.
Se explica así que la mujer francesa, particularmente, ponga especial atención y dedique todo su empefio en que las confecciones
de calle sean de lo más irreprochable y vistosas. Desatienden un poco la indumentaria
del hogar y sólo las damas Je posición re
preocupan en la hechura de trajes de soirée.
La calle, en París, es á manera de un campo militar donde pasa una incesante revista
la airosa juventud femenina.
En México se observa, aunque en menor
escala, semejante costumbre. Nuestras calles de Plateros y de San Francisco, el bosque de Chapultepec y, en general, las avenidas céntricas de la población, son visitadas
á diario por un ejército numeroso de señoritas que se preocupan de la corrección de i,u
indumentaria. Ya en otra ocasión he dicho
que la moda en México ha evolucionado
notablemente, aunque se encuentra todavía
en un período de desarrollo. En la actualidad hay más elegancia que hace veinte
años.
Si, pues,fel traje de paseo debe ser para
nosotras las mexicanas objeto de gran atención, justo es que estudiemos á conciencia
los modelos más adecuados á nuestras costumbres y á nuestros gustos. Creo haber seleccionado debidamente los figurines y espero que serán de vuestro agrado los que aparecen en la presente página. Publico, además,
dos de trajes de primera comunión.

Modelo número 1.-Traje estilo alemán
para paseo. Confeccionado con tela de · sed~
color obscuro y ataviado con pasamanei;ía
de cordoncillo y cinta maravillosa. La falda
ajustada en sus dos tercios superiores, arran~
ca en vuelos cortos en su tercio inferior. Este tercio debe plegarse lo máA extemamente
que sea posible,de acuerdo con las dimensiones de la persona que lo lleve. Las dama&amp;
altas de estatura harán bien en dar largos
vuelos á sus faldas. La blusa es enteramente
moderna y sugestiva. Es tal) e "esclavinado."
Llámase así por su semejanza con Jas e¡:clavinas de _capa: Las mangas se "agloban" en
su parte mfenor y se hacen terminar por
pufios estrechoi;i. Los adornos son de encaje
y cinta maravillosa, á los que se agregan
cuatro borlas de seda colocadas simétricamente en la parte anterior.
Modelo número 2. -Dos elegantes vestidos
de visita, propios para sefioritas de quince á
diez y nueve años. El de tela oscura consta
de falda entallada y corpifio "esclavinado."
La enagua consta de faida y Robrefalda y
ambas rematan en vistoso adorno de ~ncha cinta de terciopelo negro, llevando de
trecho en trecho botone~ metálicos. Los
adornos de la esclavina, en el corpiño son
enteramente i~uales á los de la falda
sobrefalda. Las mangas son también engloba•
das en su parte posterior y terminadas por

y

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

ACTUALIDADES.-NIKKO
Nikko wo minai ucbi wa.,
¡&lt;lCekko&gt; to iu na.!

L

A traducción al castellano de las pala-

1,_,:);

bras que encabezan este artículo, es la
siguiente: No podrás decir Kekko ( espléndido), has~a que hayas vi~to Ní~ko.
· Nikko está situado á unas Cien millas a-1
Norte de Tokio, la capital del Japón, y es
tenido en gran estima por los japoneses, por
estar allí enterrados los dos grandes, Yeyasu
y Yemitsu; para los viajeros que }o visitan,
Nikko es ccKekko,,, por sus magmficos templos, sus grandes faroles de pied;a y de bro~ce, sus curiosos tallados sobre piedra de ammales fabulosos, y de los mayores monstruos
que jamás existieron; por sus montafias, barrancos y cascadas, y, sobre todo, por su
avenida de pinos de treinta millas de extensión. Se reúnen en Nikko todas las bellezas,
las naturales y las que el arte crea, contribuyendo de este modo la naturaleza y el hombre á que el lugar sea, sin disputa, el mejor entre los mejores del Universo.
La mayoría de los lugares célebres por
cualquier causa, producen una decepción á
quien los visita por primera vez, debido, sin
duda, á que la idea que se ha hecho es superior á la realidad; dos puntos, sin embargo, existen que pueden exceptuarse de esta
regla y son: Taj Malhal en la India y Nikko
en el Japón.

~f.:·ttj_..-J/
• / ;:.,:·. :

,·:

J•

·::-:

. ... ...:

Fig. número 5.

Fig. número 4.

Fig. número 7.

pufios estrechos, tal como lo exige 1~ moda
de nuestros tiempos. El segundo traJe es de
''plisé'' de seda blanca. La falda es lisa, de
siete cuchillas· el corpifio se adorna con ancho cuellohodibreras de encaje ingléE&lt;. Un
cinturón de seda es indispensable para los
dos trajes que representan estos modelos.
Modelo número 3.-Traje francés de paseo hecho con seda ó sedalina y adornado
cod cuello y pufios de encaje de Alenzón.
Para este traje es indispensable el corsé de
.varilla recta, pues sólo con él se logra dar á
la enagua la forma debida que representa el
modelo. El talle se rodea con cinturón de
seda llevando broche metálico 6 de concha
náca~. El sombrero ha de hacer "~efl.dant,''
á fin de completar esta elegante mdumentaria.
.
.
Modelos números 4 y 5.-TraJes para primera comunión, confeccionados con seda
blanca ó crema pálido. Las blusas, de plisé
de seda, y el velo, de punto de~ mismo ~olor
que el traje. Los velos para traJes de pnme:
ra comunión son cortos y no deben llegar
hasta el pie de la falda. Nada ~ay más impropio que un velo largo en tra-Jes para estas ceremonias.
· Los modelos restantes
representan trajes de casa y pl\,seo, de última moda.
JOSEFINA.

o
La nobleza y la virtud
i-on una sola; luego no
hay má11 nobleza que la
· virtud.

*
Callar es el silencio manifiesto, y es la . elocue~cia de las situaciones difíciles.

~-:

Flg, nGmero 3,

Entre las muchas bellezas de 'Nikko,
rece citarse el llamado puente rojo sobre
Daiyagawa, un río de cuarenta pies de anc
y que es necesario cruzar para entrar en 1
templos. El puente en sí mismo es una
ravilla, y está todo cubierto de laca de col
rojo; es considerado como sagrado y eetá
rrado al público por dos puertas, una á
extremo, las que ee abren solamente dos
ces al afio. Su origen es en extremo in
sante. Cuentan que cuando d primer san
budista llegó á aquel sitio, encontró el ri
lo que le impedía continuar avanzando; vi
do esto el santo, cayó sobre sus rodil1as y
menzó á orar, apareciendo á los pocos i
tantes en la orilla opuesta un ser de tama
colosal, vestido de azul, con un coJlar
cráneos colgado al cuello, y llevafido en
manos dos culebras, una verde y otra
las que depositó sobre las aguas. Tan p
to cayeron sobre el río las culebras. se tra
formaron en un hermoso puente, por el q
cruzó el santo, pero al llegar al otro lado
ir á dar las gracias á su protector, tanto ,
como el puente desaparecieron. En el
mo lugar se construyó el puénte actual.
Subiendo una colina, encuentra el viaj
una serie de templos muy difíciles de dese
bir con exactitud, en atención á su rara m
nificencia y lo complicado de su ornam
tación. Los templos de Nikko son para,
Japón lo que es el Partenón para Gr
para Egipto las pirámides, y la Capi11a
tina para Italia; todos encierran model?9.
lo más exquisito que produce Jaindustna_
ponesa, y en tan gran número, que no se f
be, al describir, por dónde empeza1..
En conjunt~ hay uno(i treinta edificios, d
los cuales algunos son templos, otros
sas de vivienda de los sacerdo.tes, campana
ríos y pequefios mausoleos.
Entre otras cosas notables visitan los tu
ristas el caballo sagrado, qt{e vive en un,
elegante caba1leriza y se alimenta _exclUSl
vamente con judías, las que se le sirven
1m gran plato de porcelana.

•

"SflNTfl FE" l,fl MEJOR RUTfl

Fig. número 6.

Pasemos ah~ra á los árbol{ls, á la inmensa avenida de treinta millas
de largo. Es tan magnífica, que es difícil describirla tal cual es. A
ambos lados de tia avenid.a se alinean majestuosamente los pinos,
entrelazando sus copas.
·
La hi~toria de la avenida es la siguiente: Cuando el gran Yeyasu
inició la subscripción para construir los templos, puentes, etc., recibió de algunos dinero en efectivo, mientras otros le mandaron estatuas de bronce ó grandes farolas de piedras; pero un individuo le
mandó á decir que siendo pobre, no podría hacer grandes regalos,
pero que en compensaci6n mandaría sembrar algunos árboles. Mandó con este objeto á sus criados, quienes sembraron miles y miles de
árboles, y en la actualidad su nombre es el único que se recuerda
entre todos los que contribuyeron al engrandecimiento de Nikko.
(Del inglés.)

e: tESt.11mEnto

del Ilmo. Sr. Arzobispo Fechan
Los bienes fueron valuados en $125,000.

La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua", Compañía de Seguros sobre
la vida, de Nueva York. ·

He-ce pocos dl'.as que se practicó
la apertura del testamento del Ilus-

trfsimo Sr. Arzobispo D. Patricio
A. Foohan en la ciudad de Chicago.
l11inois. La fortuna del d!stinguido
)relado ascendió á cerca de. . . .
$125,000 oro amerioano; y según el
inventario qu,e se lUl publicado, los
bienes que dejó fueron como sigue:
Dos pólizas de "La
Mutua;'
Compafiia
de Seguros sobre la
Vida, de Nueva York,
por $25,000 oro cada.
una, ó sean . . . . . $ 50,000 oro.
Dividendos a.cumulados

A Denver, Kansas Oity, St, Louis, Ohicago,-New York,
San Francisco y _Los Angeles

M. RODRÍFUEZ ÉMBI L.

sobre una de las póliztis. . . . . . . • 9,329 oro.
Otra póliza de segqro. 14,000 ox:o.
Acciones e!l) efectivo y
en Bancos. . . . • . 37,000 oro.
Entre -l as disposiciones del sefior Arzobispo, en su testamento, se
hicieron éstas:
A su hel1!Ilana, sefiorita Klllte
F1eehan, que estuvo siempre con él
hasta su muer.te, $40,000 oro en bonos y $25,000 oro en 'llna de las pólizas de seguro; á. lai sefioro- Ana A.
Feehan, viuda del sefior Doctor
Eduardo L. Feehan, hermano del
señor Arzobispo, $25,000 oro de
otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo; á la Acaidemia de San: Patricio de Chicago, de la que es preceptore- su herma'Ila, Madre Marra
Catalina, $10,000 oro ije la, última
póliza; á la escuela "Santa Maria"
de ensefianza práctica para varones, de Feehanv!lle, Illlnols, que
era, la Institución: por 'la que mlis se
Interesaba. el sefior Arzobispo, se
entregaron los $4,000 restantes de
la tlltima póliza.

Se reservan camas en Carro Pulman para todos los puntos en
los Estados Unidos. Los R estaurants y Carros Comedores de Harver en la Línea de Santa. Fe, son renombrados en el mundo entero.
Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

W. S. Farnsworth. -Agente General.

'

1' Sao Francisco, Núm. 8, l\Iéxlco, D. F.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO
do, se le quitan los hilos y espetones y se echa en un platón.
En el centro se ponen las papas
amasadas, valiéndose de una talega de pastelería con tubo de estre•
lla para darle á la masa vistosa
forma en la cima.
Los guisantes se colocan en el
borde del platón.

fl L,QS tNFERMOS
DeL

tbuletas francesas con setas, ú bongos.

i

~§

¿Sufre usted del est6mago, no tiene apetito, digiere

~ con dificultad, tiene usted gastritis, dispepsia, gastral-

§

-S. gfa, disentería, úlcera ~el estómago, dilatacíod'? del ~~ tomago, neurastenia gastrica, anemia con ispepsia, ■;
=: una enfermedad de los intestinos?
■:¿Por la mañana, al levantarse, tiene la lengua su- ~
~ cía, mal olor de aliento, está bilioso, tiene aguas de :;

~

~
.._

..

boca?

::
¿Después de las comidas tiene usted eructo, agrios, ~

~ gases, pirosis, vahídos, pesadez de cabeza, ruidos en ~
■; los oídos, sofocación, opresión, palpitaciones al cora- '$,
~

~

~

:-■:• zón?
¿Tiene usted dolores al vientre, á la espalda, vómitos, estreñimiento, diarreas?
•
Se altera usted con facilidad, está febril, se írri=: ta por la menor cosa, está triste, abatido, evita el
::
1
,..,
,..,
•• trato socia...,
teniendo por la noch e ensuenos,
sueno
~ agitado, respiración difícil?
~
Desea evitar el mar_eo del mar al tener que embar~
~ carse?
••
::
¿Ningún remedio, ningún régimen ha podido cu~
,S. rar á usted?
::
No se desespere, tome pronto

~

::
::
••

§

~

..

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~
~

■:

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·.•

••
-S.
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:-~

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-:

~

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'$,

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..~
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Elixir Estoma6al

:■

DE

~

!

~ Saiz de Carlos -:
~
,S.

~

Es el remedio d el día u sado en el mundo entero,
..• el que {micamente t riunfa de las enfermed acl es re:■ beldes á to&lt;lo tratamiento del estómago é intestinos.

•■:
~

Preguntad á -todo el que lo tom e y os &lt;lirá:

~

..'$,
..
•:

(l&lt;'ot. Luperclo.)

BAJO EL YUGO
en bru(o pinfaclor d e arqueado cuello
v ino á ver la ta ren de la gente.
Rccoglnnse al bosque los zarzales.
y en la tibia extensión, roja y escueta,
un a c(ilida tinta d e violeta
sonrooabn colinas y jarales.

I
Ln tierra erial crujía
bañada por el sol del mediodía,
y sobre las colinas y collados,
como sarmien tos q ue la nieve aplasta,
por el yugo impla cable domeñ ados
iba n los bueyes, d e mirada casta.

Al pie nudoso de un cerril espino,
rendido neaso del ran..&lt;,ancio rudo,
habíase dormido el campesino.
Refrescaba la tu rde su d esnudo
pecho, y ln yunta, por el sueloechada,
rcposabn, en silencio, In jornada.

Tras ele ellos él arado, bruscamente

d esgarraba la tie rra enrojecida,
y el rústico boyero, con la lren te
empapada en sudor. iba en seguida
retando al ciclo y !t la suerte esclava,
mie ntras que, airado, con la férrea punta
de la pica mentorn, desgnrrabn
los ~ancos macilentos de la yunht.

Al verlo el nmo, que hi estanci,i jira,
cual mastln que Íl la prcsii carga ciego,
rompió su fusta , rebosante en ira,
sobre el pech o desnudo d el htbricgo;
y con voz que á las aves espa ntaba.
«¡qué te duerme~! rugínle el bandido,
¡nndn, bestia! In tarde a un no se 11cnbn
y tú te estás, como u n ladrón , dormido!• ...

Par:1bnnsc los bueyes, jadeantes,
" veces, cua ndo e ra áspero el repecho,
y e l la briego feroz, lanzando g ritos
que asustaba n los p.1 jaros e rrantes
que se~tcnban al sol d e trecho en trecho,
les d ccla, aguijándoles: ¡malditos! ......
y agregaba en su mudo pensamiento
el v:illn no violent-0:
¡buey n aciste! ¡buey eres! ...... y In m ucllL
yunta a rañaba la pendiente rucli1,
y descendía por la fnldn opucstt1,
y otm falda snbla y o tra cuestn;
en tanto que en Jn vega, que ,·ercleab11,
debajo de los árboles e.stirns,
el noble toro mujidor sestcab11
en medio á los re baños pensati vos.

Y as! como u u vit1jcro que en ht inrierui
noche,~ d utr mc sobre sierpe impurn.
y mordido por ella se despierta,
y 8111tu l' h uye por la sclm obscurn,
así el boyero dt•spcr tó Psp1rntndo
y ante el a.roo Cj,,1i\udo q ue le agn\.,~ia,
toro mal herido, con su a nido
~e nlcj6, dcvo1,'rnclosc su mbin ......

;,m,1

1

IJI

Desde en'.onces ht yunta y el boyero,
bajo el yugo común que lo. fatlgn,
de aquel campo hasta el guijo postrimero
riegan, a ra ndo, ron su sang re ami€a ......
])iego ])11b/l: l"rr ulia.

II
Cala ya la tarde, mansamente,
cuando el amo y seilor de todo t\quello,

~
~§§§~
•Z7•Z7•Z7•Z7•Z7•Z7~•'S::::,•-S:S,•"S::::,•-S::S•'-S·
Hay cadenas que son de oro cuando se las ve de lejos, de piorno cuan·
do se las lleva encima, y de fier rn cuando se las ve romper. - SCRIBE.

*

No vivimos sino en lo presente · pero se escapa y cae en la nada, como
el relámpago que surca ht. nube y' desaparece. L a vid a es un recuerdo,
una esperanza, un punto.-CASTlGLIONE.

••
~

~

::

•'EL ELIXIR EST01\\ACAL de SAIZ de CARLOS (~to= ,s._
■: malix) me ha curado radicalmente, mientras que los de= '$,
~ más medicamentos no me habían ni aun aliviado."
~

:.~

~

E s seguro en ~us efect os y

••

~ SlfMPRI l~OfINSIYO ..~

't■:

:■

::
:■

::
,s._

aunque se use añ os seguidos.
.
Cura las diarreas &lt;l e los nifios, aumenta e1 apet1~ to, tonifica y ayuda á las di gestiones, por lo que es
■: de uso n ecesario.
.

i

se vende en todas las Droguerías y farmacias.

:;
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¡l

"!.•• ■-----■..11
• • • • • • • • • • • • • • • • • • ~• • • • • • • • • • • -~~ • • • • • • ■1
••••.-.-.---.-a•• ■■■■•.-.-.--.-■• ■••••••• ■--•••• ■• ■- ■ r■ a ■■

...-.--.

E SCENAS DE LA VIDA MILITAR,-EL &lt;RANCHO,&gt;

Se les quita la parte flaca á doce
chuletas de carnero.
Se lava y se corta en tajadas delga.das medio quilogramo de hongos
frescos y se echan en una olla con
una cucharada de mantequilla, una
cucharadita de sal y 1,1na más chica
de pimienta; se tapa y se cuece poco
á poco por espacio de veinte minutos.
Se moja una cucharada de harina en un poco de leche, se junta con
las setas, ú bongos, se remueve la.
mezcla hasta que hierva y se pone
en seguida por veinte minutos sobre agua caliente mientras se asan
las chuletas.
Se tendrán disponibles tajadas
de pan tostado, que se acomodarán
en un platón caliente.
Las chuletas se ponen sobre las
tostadas, se espolvorean con sal y
pimienta, se les vierte encima la salsa de setas y se mandan á la mesa.

Bistec á la borllalesa.
Una vez prevenida una tajada de
carne grande y como de pulgada y
media de grueso, se mezcla una cucharada de mantequilla con una de
harina y se añade medio litro de
caldo muy gordo, una cucharada
de cebolla picada., una hoja de laurel, una cucharadita de semilla de
api:o, una de sal y una de pimienta.
Se hace hervir esta mezcla y se
mantiene hirviendo á fuego lento
durante media hora.
Se introducen en el horno por
diez minutos unos diez hongos grandes, se agregan á Ia salsa, se tapa
ésta y se pone sobre agua caliente
mientras se asa la tajada de carne
á toda prisa por uno y otro lado,
hasta que se deseque, y Jespués des•
pacito por veinte minutos.
Se sirve en un platón caliente y
se espolvorea con sal y pimienta.
Se le agrega á la salsa una cucharada de mantequilla, se sacan las
setas, se ponen sobre la carne y se
les vierte encima la salsa.

tandón egipcio.
Se pica finamente un quilogramo
de carne de res; se añaden y mezclan dos cucharaditas de sal, una
de pimienta, un cuarto de litro de
almendras ó de avellanas tajadas,
una cucharada. de perejil picado y
dos cucharadas de cebolla rallada.
Hágase un rollo compacto, envuélvase en papel aceitado, póngase en una cacerola y ai'iádase un
cuarto de litro de buen caldo y una
cucharada de mantequilla.
Se cuece al horno, pringando sobre el papel, por espacio de tres
cuartos de hora.
Se quita el papel y se pone el canelón en el centro de un plato.
Se baten juntas dos cucharadas
de mantequilla y dos de harina; se
echa la mezcla en la cacerola con
medio litro de caldo; se remueve
hasta que hierva; se añade una cu-

charadita de sal y dos cucharadas
de extracto de jitomate, siempre
que se tenga á la mano.
Se cuela esto sobre el rollo, el
cual se adorna con rebanadas de
pan tostado.

...

turtosidadts
A~ué es la atm6sfera~
El Profesor J. Hann, de Viena,
de los más célebres meteorólogos de
nuestros tiempos, ha dado en aquella capital una reciente conferencia,
en la que ha expuesto un análisis
más preciso del aire atmosférico, el
que, además del oxígeno y del ázoe,
contiene los siguientes elementos:
argón, néon, cripton, xénon y helio,
nombres bárbaros de gases que tienen propiedades distintas.
Ademas, observaciones directas
hao permitido comprobar la exis•
tencia del hidrógeno, este principio
del agua, considerado hasta hoy
como extraño ó ajeno comµletamente á la atmósfera terrestre. Gracias
ií las nociones exactas que hoy poseemos de estos diferentes gases, de
sus pesos, de su temperatura de liquefacción, etc., hase podido determinar y fijar muy bien las proporciones ea que se encuentran en las
varias alturas, y esto es lo que ha
tratado de precisar el sabio meteorólogo austriaco.
La atmósfera de las llanuras ó
planicies poco elevadas, contiene
78 por ciento de ázoe; 21 por ciento
de oxígeno; 0'9 de argón; 3 diez milésimos de ácido carbónico, dado
que el hidrógeno no figura sino como un diez milésimo; y los otros
elementos cuyo volumen varía de 1
cien milésimo á un millonésimo, no
se estudian y conservan sino como
curiosidades de laboratorio.
A diez kilómetros de altura, se
encuentra en el aire un 81 por cien•
to de ázoe por 18 de oxígeno. En
esa altura, el argón y el ácido carbónico son la mitad, ó sea, un 50
por ciento más débiles que en las
llanuras; pero en cambio, el hidrógen() es mucho más abundante. A
50 kilómetros de altura y con un
frío de fl0 grados, la proporción del
ázoe disminuye á 79 por ciento; la
del oxígeno se reduce á 7 por ciento; la del argón es en cantidad igual
á la del ácido carbónico en la llanura, y allí, el ácido carbónico ha
desaparecido; el hidrógeno se ha
aumentado considerablemente y
ocupa el 14 por ciento del volumen
total; y el helio-del que no había
hasta esta altura ni trazas en el aire, - entra, sin emt&gt;a.rgo, en la proporción de un milésimo.
Cuanto más ascendemos, más se
rarifican el ázoe y el oxígeno, y
proporcionalmente aumenta el hi·
d1·ógeno. En las regiones muy altas
del aire, es por fin el hidrógeno el
que reina en absoluto, acompañado
de un poco de helio; al paso que en
estos medios en que nosotros respiramos, son los gases pesados los
que constituyen el mayor contingente de tantos y preciosos elementos.

No siempre es uno mismo el hacedor de su destino;mas se puede siemp re ser su colaborador. -VALTOUR.
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jurias que la de los beneficios.
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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_UNDO LU5TN0DO
Año XL-Tomo I.- Número 12.

MEXICO, MARZO 20 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

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UN BUEN PASTOR.
(Fot. de "El Mundo 1111$trado.")

�ÉL MUNDO ÍLUSTRADÓ
Necroló¡rlca.

Los Sres. Gustavo Baz y Dr. lgnatio Pombo

La Semana de Dolores.-La Prlmavera.-Los teatros.

Un drama de amor.

T

IENE la liturgia cat61ica muy hermosas fiestas, símbolos populares de al. tas ideas; formas palpables de abstracciones superiores, que se ofrecen accesibles á todos, e•.wueltas en el manto pomposo de una f6rmula religioc;a.
La Semana de Dolores coincide con la llegada de la Primavera. Entre nosotros, en
el Valle de México, la festividad de la Virgen de los Dolores es la fiesta de las corolas y de las hojas. La figura de la Virgen
Madre herida por los siete puñales del dolor, es una de las más logradas de la liturgia,
sin género de duda.
Porque el dolor es purificador como el
fuego; porque el dolor tiene las excelsitudes
mismas de la gloria, del amor y de la muerte; tres formas en sí del dolor supremo.
Por el dolor, el hombre se eleva sobre los
demás animales de la tierra, por el sufrimiento se depura !.se afina el espíritu humano, hasta adqumr las alas místicas y vaporosas qne da á los ángeles el arte, hasta
llegar á tocar con la frente los misteriosos
cielos en los cuales habita lo más alto, lo
más noble y lo más puro de la esencia divina.
El hombre, sin el dolor, sería el bípedo
implume clásico; sería el "horno sapiens"
de la clasificaci6n zool6gica, y la existencia
de tales seres podría formar una tribu, un
rebaño, nunca una sociedad.
El hombre primitivo, en medio de las selvas profundas en que debe haber surgido á
la exi~tencia, todo lleno de curiosidades y
de temores, el primitivo cavador de grutas,
para elev11-rse á la categoría de ser superior,
debe haber llorado, debe haber sentido la
angustiosa sensaci6n de vacío interno, ,le
aniquilamiento, que acompaña siempre á
las penas mayores. El placer degenera y
enerva; los santos y los sabios lo son porque
saben llorar, unos ante la miseria humana,
pidiendo á la Divinidad perd6n para tantos
excesos y para tanta mentira; los otros, ante
la pequeñez, la insignificancia la miseria de
la vida.
'
Es una fiesta simpática la fiesta de los
Dolores. Ante ella, ante la Virgen-Madre,
no por ser mujer, sino porque ha tenido entre sus brazos el cadáver de su hijo· no por
ser María, la doncella inmaculada
casta,
sino por ser la que lleva los siete místicos
puñales del.dolor en su pecho; ante ella, los
humildes, los pobres, los que no tienen nada, llevan el tesoro inapreciable de sus penas, de sus ternuras, de sus vidas enfermas
y miserables.
Porque el dolor, y el amor y la muerte
son los tres clavos sangrientos con los cuales el destino nos crucifica.
La existencia
del hombre gira siempre en rededor de-esos
tres puntos cardinales. Y mientras el último no llega, mientras la vida se adhiere á
nuestro cuerpo con tenacidades de naúfrago,
el amor y el dolor se disputan nuestro espíritu, como dos hambrientos que forcejean
por un mendrugo.

y

***
Citan las flores con insinuaciones coquetas á las mujeres. Ya se aprestan á dejar
sus más caros perfumes en el seno de las
muchachas, durante la temporada del veraneo. Ha mucho tiempo que alguien dijo
que las mujeres son hermosas, porque se parecen á las flores, y las flores son bellas,
porque en mucho se asemejan á la mujer.
Pero cada afio, cada verano, el milagro vuelve á efectuarse, y cada año nos parecen más
hermosas las mujeres, cuando en medio de
las flores aparecen, y más bellas las flores,
porque son las -preferidas de las mujeres.
Lo que en países de clima extremoso es
imprescindible necesidad del hombre que
trabaja, lo que es descanso y vacaci6n en el
norte, es, entre nosotrO!i, un lujo que s6lo
en nuestro valle es permitido. El verano
es una cita de las flores á las mujeres; una
deliciosa conjunci6n de dos hertuosuras que
se funden en una gloria de los ojos y del espíritu; un milagro, siempre viejo y desconocido siempre, que todos esperamos con la
vaga imprensi6n con que se va á la primera
cita de amor.

***

Los teatros se aprestan á cerrar momentáneamente sus puertas, por lo avanzado de la
cuaresma, que aleja al público de los coliseos,
En Arbeu se despide la compañía que tan
brillante campaña ha sostenido, con el viejo
«Tenorio», con el conocido y admirado de todos los muchachos.
Después del «Cyrano», el «Tenorio" resulta finchado como un fidalgo tonto, y el air6n
de plumas de su sombrerc, parece desgarbado después de que ha flotado al viento el
blanco penacho del héroe gasc6n.
Pero sin embargo, Thuillier logra hacer el
milagro de infundir vida en ese manequí de
farsas y de ampulosidades que engendr6 la
imaginaci6n de Zorrilla. El «Tenorioii es. un
vago fantasma petulante, pero el talento del
actor espafiol salva al personaje y salva á la
obra. Su «Tenorioii resulta vivo, animado,
amoroso, valiente, cualidades todas que son
de Thuillier, no del héroe imposible de Zorrilla.
El Orrin ha cerrado sus puertas, despidién ·
dose por breves días, mientras sacude sus
d"coraciones y refuerza sus elencos. Hasta
la Pascua no veremos la enharinada mueca
de Bell, ni los actos de acrobatismo que nos
ofrece Orrin todos los años. Los nifios, por
escasos días, dejarán de reír con sus risas
que se desgranan como un rosario de perlas.

***

Un pequeño drama de amor, una trivial
historia de pasi6n y de abandono ha venido
á levantar la convulsión del sollozo, en el
seno de las románticas que aún quedan. Es
una de tantas historias en las cuales los capítulos se suceden con la tediosa regularidad
de una novela de folletín, y en la que, cambiándole el nombre á los personajes, queda
la vieja historia convertida en nueva.
Es siempre lo mismo. El coraz6n y el espíritu de la mujer han sido siempre uno de

los misterios más grandes, uno de los mis
indescifrables enigmas que se encuentran en
la vida.
En el dintel del coraz6n femenino, la simb6lica esfinge tiende sus 6rbitas vacías al
· horizonte desierto. Un gran vértigo sacude
á los que se atreven á asomarse, siquiera sea
por un momento. En el fondo, en el interior
dantesco, todas las anomalías, todos los misterios, las degeneraciones todas y los absurdos más inconcebibles, se mezclan en confusi6n desconcertante con los altos ideales, la
sublimidad de la pasi6n y la heroicidad del
sacrificio.
Como en la caja de Pan dora, todos los males duermen sus pesados suefios de bestia
apocalíptica en el coraz6n femenino, mien•
tras no llega el momento preciso en que la
voluntad los despierte y desen&lt;:adene. Pero
á la vez, en absurda promiscuidad, el bien y
la belleza han dejado sus más preciados doñes en esas almas, pequeñitas y frágiles como una porcelana imperial; fuertes, altas y
nobles como el ideal y el ensuefio.
¿Qué milagro de amor habrá desconcerta•
do á esa muchacha, que se entrega al aman•
te, bajo la promesa de un matrimonio leja•
no, y que, cuando su falta se hace ostensi•
ble, apela al suicidio, con fuerza y valordig•
nos de mejor causa? ¿Qué vértigo sopl6
encima de esa energía, que la apag6 como
una débil llama?

Honda sensacion ha causado en la sociedad
mexicana la noticia. del repentino fallecimiento
del distini?uido escritor y diplomático Sr. Don
Gustavo Baz, ocurrido últimamente en París,
donde desempeñaba el cargo de Primer Secretario de I a Legación de México en Francia.
El Sr. Baz principió su carrera diplomática
el año de 1880, interrumpiéndola en 1884 para
ingresar á la Cámara de Diputados, á la cual
perteneció hasta 1890, en que salió para la capital de la República francesa, como Encargado de Negocios de México durante la ausencia
del sefior Ministro. Además, desempeñó con
acierto y d¡screción el cargo de Delegado de
México en diferentes congresos y exposiciones.
El año de 1900 el Sr. Baz fué nombrado Oficial de la Legión de Honor, y en 1892 fué electo
Vicepresidente de la Sociedad Internacional de
Literatos y Artistas de París.
La muerte del Sr. Baz ha sido generalmente
sentida.

***

t

SR. DON GUSTAVO BAZ,
en Paría el 14 del actual.

NUÑEZ DE BALB07-t
Por la atónita selva, que pujante
abres, como rasgada vestid·.ira,
vas corriendo la intrépida aventura
de llevar tu pendón siempre adelante;
mas de súbito escuchas el gigante
rumor de un mar, poblando esa espesura,
y reparas que crece y se apresura
cuanto más huyes tú del mar de Atlante.
Es otro... ¿No lo ves?.. Hacia él te lanzas:
llegas por fin con tu bandera á solas,
y en las aguas del mar entras y avanzas;
y diríase. al ver tu épico trazo,
no que tú penetraste entre las olas,
sino que el mismo mar . ... te dió un abrazo!

Tosé Santos Cfwcano.

La crónica de la semana registra otra nota
dolorosa: á las ocho y media de la mafiana del
miércoles último, después de varias semanas
de enfermedad, dejó de existir en esta capital
el Sr. Dr. Ignacio Pombo, Senador por el Estado de Oaxaca.
El Sr. Pombo era originario de Oaxaca, donde hizo sus primeros estudios para la carrera
de medicina, la cual terminó en México, obteniendo el título profesional el año de 1854.
El Sr. Pombo desempeñó varios puestos de
importancia durante el gobierno del Sr. Juárez y fué Jefe nato del departamento médico de
la Secretaría de Guerra, puesto que dejó vacante para pasar al Congre~o como Diputado,
primero, y después como Senador.
En el Estado de Oaxaca desempefió el cargo
de Oficial Mayor de la Secretaría de Gobierno
en la época en que el Sr. Lic. Don Marcos Pérez fué Gobernador, y, por último, perteneció
á varias sociedades científicas, siendo fundador de la agrupación &lt;Larrey&gt;.
Actualmente era vocal de la Junta Directiva
del Colegio de la Paz.
Los funerales del Sr. Pombo se efectuaron el
jueves en la mañana enel panteón del Tepeyac,
siendo presididos por el Sr. General Don Porfirio Díaz.
La familia del Sr. Pombo ha recibido innumerables muestras de condolencia.

***

El frío ha regalado á las montanas todo
un joyero de cristalinos diamantes. Una~
fiana el Valle se despert6 sintiendo que pal
pitaban en su frente, como una imperial corona, todas las cintilaciones del cielo. La
nevada había hecho el milagro, y desde su
altura vertiginosa, la «Mujer Blancai&gt;, de la
fábula azteca, veía dilatarse hasta los confines del horizonte la blancura implacable de
la nieve, como si, en la noche, todos los án•
geles hubieran desplumado sus alas.

Qued6 ya repartida la obra que ofrecimos como prima á nuestros a~~~
de quienes hemos estado rec1bien
bondadosas frases de aprobaci6n ~
haber elegido "La Piel de Zapa"
Balzac.
•
, el
Tal vez antes de que se efectúe
Segundo Concurso de nuestro semanario, repartiremos otro libro no men~
interesante que el anterior.

MUSEO NACIONAL.-EL NUEVO SALON,

SR. DR. DON IGNACIO POMBO,
t en México el 16 del actual.

EN EL MUSEO NACIONAL
En el Museo Nacional acaba de abrirse un
nuevo salón, en el cual han sido colocados los
diferentes objetos arqueológicos que, como se
recordará, fueron encontrados en la calle de
las Escalerillas, al hacerse las excavaciones
necesarias para la construcción de los colectores del Saneamiento.
El salón es bastante amplio; está muy bien
acondicionado, y cuenta con el número de estantes indispensable para la buena. distribución
de los ejemplares á que nos referimos.

~r¡p
Los grandes hombres del pasado no son más
que instrumentos en las manos del presente.

*

Las derrotas se vengan, la.a pérdidas se reparan, las ruinas se reedifican, pero la decadencia en el hombre es irremediable.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

VIO1\ S0eI1\L

POEMAS EN PROSA
EL JUDIO ERR~NTE MODEl~NO

AYER

-- .

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,....4
y

J

me lo encontré, sí, señor. Muy entrapajado y envuelto; calzado con unos
enormes botines; cubiertas las manos en g1·uesos y felpudos manguillos, y fumándose un
cigarro. En el instante Jo conocí, como que
tantas y tantas veces lo he visto! Lectores
míos! vosotros también, y en varias ocasiones,
Jo habéis visto. ¿.Tendré necesidad de pintá•
roslo, ó descifrároslo hoy?
Siempre convenientemente «trajeado;~ obedeciendo á la moda lo bastante pa,·a ser elf'gante, pero no de modo exag~1 a lo; para no hacerse
muy notable, no lleva nunc..1, nada eu las manos. l&gt;ías, apenas se anuncia jel aguacero, es·
ternos seguros que no fa ltará á nuestro tipo el
paraguas debajo del br¡¡zo. De la faltriquera
izquierda de su so?reto&lt;lo, despuntan ous ó
tres periódicos mano~eados, p,rrugados, como
si los hubiese leíuo; pero ui p1&gt;r encima de ellos
ha paseactosus ojos, ni hay tt•adición ninguna,
que nadie lo haya repat·ado en disposiclóu de
lePr.
Se mete entre el barro, camina sobre la nieve,
y sus zapatos están siempre maravillosamente
limpios; sin embargo, preguntad qué llmpiabotas Jo ha visto poner alguna vez los ples
sobre la cajita de los del oficio, y os responderán: ;ninguno! c,No es cierto que es éste un
famoso orig¡nal i'
Pues bien; no es así absolutamente. Es, sí,
la pura vulgaridad. Ni buen mozo ni feo, ni
gordo ni flaco, ni vif'jo ni joven, ni pícarv ni
estúpido; se parece á todo el mu.ndo.
Empero, hemos de confesar y repetir que tiene algo muy particular y de earecterístlca propiedad; helo aquí: N-o se detiene jamás.
L'.1. multitud se C?tnpacta delante de un traficante en cuadro, ó de un vendedor de comes-

~
•

-- "'·
.:.r. .....

Grupo de bailadores de 8 á 10 ailos.-1. Elena Cnesta.-~.11\lartln L6pez.-s.·carmen Gorjox.-4. Jorce
Rocquet.-5. Elena lllatlenzo.- 6. José Gorjnx.-7. Elena Domíngnez.-8. Raúl llarberena.

Baile infantil de fantasía
El Casino de Tampico organiz6, con motivo de las fiestas de C:..rnaval, un baile infantil de fantasía que se eiectuó en los salones de aquel centro de recreo en los últimos
días del pasado.
El baile á que nos referimos resulté, muy
lucido y ha dejado entre los habitantes del
puerto los más gratos recuerdos. Multitud
de nifios se dieron cita en el local, vistiendo
los más variados trajes: babia entre los
concurrentes: «contrabandistasii, «aldeanosii,
«princesasn, ,,caballeros de corte&gt;&gt;, «soldadosn;
todo un grupo de tipos y personajes de distintas épocas y nacionalidades, que se entregaban, con la alegría propia de la infancia, á
las delicias del baile.

Entre los nifios que más llamaron la atenci6n por lo correcto de sus trajes, mencionaremos á Jorge Rocquet, Elena Matienzo y
Elena Domínguez, María Teres~ Jáuregui,
Gracia y Núñez y Raúl Ostos. Los primeros,
del grupo de chiquitines de 8 á 10 años, y
los segundos del dé_4 á 6, que bailaron las
cuadrillas anotadas
el carnet, conquistándose muchos aplausos por la gracia y desenvoltura de que hicieron derroche.
La fiesta, á instancias de las principales
familias de Tampico, se repiti6 el 28 de febrero, resultando tanto 6 más lucida que el
primer día.
Ofrecemos en este número dos fotografías

en

que representan los grupos de bailadores de
4 á 6 y de 8 á 10 años, así como las de lo,
niño Alberto y Raúl Ostos.

00
Quien no sabe obedecerá sus superiores,
no merece ser obedecido de sus inferiores.EvANGELI.
·

*

El teatyo es la literatura de la gente edu.
cada qu:e no tiene tiempo de leer.-SAIN'J.',;
BEUVE.

*

Se tiene siempre el coraz6n prendido
lo que se ha sembrado.-BAzIN.

{f ,~:,· "

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ea

.

J

BELLAS AR'I'ES.-MATER DOLOROSA.
(Cuadro de autor desconocido, propiedad del Sr. Luis Galván.)

verdadero designio- del que no tiene sin embargo, conciencia,-es sencillamente 'el de estar donde no está.
¡_Lo conocéis ya?
R ecor'.laos. Si sois muy anciano 1 ]o habéis
visto en todas las calles y en toda é poca· lo
h_a?éis visto durante el cólera, en los días' del
s1t10, en los meses de la Comuna, el otro día,

no más, en lo más recio de la tormenta de nieve.. Lo veréis hoy, en el momento en que salgáis ~ la cal le; y _mañana, temprano, lo veréis
i;amb_1é n. Lo veréis, no hayáis cuidado, ó más
prop1a_mente, lo verá todo el mundo siempre.
E~te tipo, es un tipo de París: es el Judío
Errante moderno.
. ~ero, ¿qué voz, así como secreta y poderosa,
lo impulsa á esta marcha sempiterna é !inútil?
P ues en dos palabras os lo diré: se fastidia
Y se marcha á zancajear por ahí.
JUAN RICHEPIN.

BAILE INFANTIL.-Nif-fO ALBERTO J.IOSTOS
tibles; pero él no se detiene á mirar ni la tela
en que el pintor mamarrachero borrajeó el arcoiris, ni el pavo trufado, cuyo hermoso pecho
jaspeado parece la espalda pintarrajeada de
una mujer.
El aun vuelve el rostro á mirar cuando un
pobre rocín se desploma y cae al suelo, envara.das las piernas, jadeándule los ijares, perdida la mira.da. en las angustias de la muerte.
Si oye detrás de sí que gritan ¡al ladrón!, escóndese para dejar pasar a l ratero; y si luego
corre tras él con los granujas, no es más que
para desquitar el tiempo que ha perdido, haciendo la parada. de unos seg-undos. En suma,
su única preocupación es ésta: tiene miedo,
horror, de estar alguna vez atrasado. Pero,
;.dónde diablos va, para que esté tan apura.do
é inquieto?
Ah! en este punto, nuestro personaje llega a
hacerse verdaderamente original. Porque, imaginaos. ó mejor dicho, sabedlo con certeza.: no
va á parte alguna.
Marcb.a sin saber la dirección que lleva·; sin
inquirir el porqué, sin sentir aún el cómo va.
Se precipita hacia un término 6 fin, que huye
sin cesar, ó más claro: que no exis·te. El persigue un vano sé qué, el cual no se preocupa
de aléanza'r, pero que aparenta buscar consta.ntemente. Inclínome á creer que - acasof,s\!,
Grupo de bailadores de 4 á 6 ailos.-1, Gracia Núñez.-2. Fl~roncfo Domlng~ez.- 3, María Te~eSll Jánregnl.- 4. Raúl Ostos.-5, Consuelo Peña,-6, Leopoldo
Dominl:'nez,- 'l', Elena López,- 8 , Juan Cortlna.-9, Sofla Núilez,- 10, Antonio López Cortina,

A las sociedades de elogios mutuos se deben
muchas repu~aciones que son otros tantos sarmos.-V ALTOUR.

*
No te quejes de tu tiempo: si te parecE1 malo
pregúnt8:te á ti mismo qué es lo que has hech¿
para meJorarlo.-CARLYLE.

*
. No ha mu~rto el feudalismo: cada poderoso
t1eoe u_na clientela por él domesticada y por él
defendida. -BARRÉS.

*
El medio más eficaz que ha podido hallarse
p~ra propagar nuestros vicios, es una viva.
pwtura de ellos .en la novela, en el teatro y aún
en el púlpito.-VALTOUR.
* .
Qrítica: arte.de pasar por hombre de gusto,
mostrá ndose disgustado por todo.--COURCE-

LtE.

*
Censura: uno de esos viejos cargos sociales
tan imposible de renunciar honrosamente en
BAILE lNF.AN'l'IL,-NÍ~o RA Ul.i-OS'l'OS.~, ,•;1 ' nuestra ,é poca como de desempeñar con prove,,···&lt;füo.-VAL'l'OUR,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Política Geoeral
En la Cámar a de los Comunes.-El l\llntsterlo pellgra.-Una derrota lnesperada.- Trlunfo de los lrlandeses.-Los llberales en accl6n.-John Redmond héroe
de la Jornada.- La guerra.-Otro bombardeo.-El Almirante Makarolf,-Puerto Arturo ftrme.-Los rusos toman la ofinslva.-En espera
de las operaciones por tlerra.-Sln temores de compllcaclones.-Medlacl6n prematura.

N

O era difícil prever, al abrirse el actual Parlamento, que pronto ocurriría un rompimiento eñtre las diversas fracciones en
que se ha!lan divididos los partidos ingleses. Es cierto que
los puntos principales de disidencia radican en la'cuesti6n financiera que divide y aparta á conservadores y liberales en variados grupos
y en ma.tizadas bJ:1.nderías; pero los irlandeses, que forman la agrupaci6n más compacta de la Cámara de los Comunes, los que obedecen
á las indicaciones del «terrible» John Redmond, jefe reconocido é indiscutible de los que sueñan en la anhelada «Home Rule» para la
verde Erín; los que trabaj\\n sin descanso por dar la codiciada auto-

***
El golpe ha sido duro, y habrá de influir por modo eficaz en debilitar á Balfour y en disminuir su ya menguado prestigio, abriendo
paso á los liberales hacia el poder, escapado de sus manos casi desde
que el «Great Old Man» se eclips6 de la escena política; para buscar
descanso á sus arduas labores de media centuria.
La ausencia del célebre ex-Ministro Mr. Chamberlain es, acaso un
factor que ha de tenerse en cuenta para calcular los acontecimie~tos
futuros en la política inglesa, pues todavía no se ha tratado en el
Parlamento del asunto principal, de la reforma financiera, que es la
que más divide los ánimos y más multiplica escisiones en las antes
apretadas filas que regenteaban el difunto Salisbury y Lord Rosebery. Es cierto que ya ¡;e nos dice que Balfour ha declarado que
en el actual período parlamentario no se tratará de reformas financieras; pero esta misma declaraci6n hace pensar en el pronto regreso
de Chamberlain, quien, á no dudar, procurará impulsar la iniciada
campafia.

***
Este incidente, que amenaza la yida del Ministerio Balfour, hará
apartar á Inglaterra la vista de los acontecimientos que con gran lentitud van desarrollándose en el Extremo Oriente, por más que en todo el Reino Unido dase importancia capital al duelo que sostienen
Rusia y el Jap6n, por prevalecer cada cual c.o n absoluto predominio
sobre aquellas regiones abiertas al comercio y á la Ó:plofaci6n de los
pueblos occidentales.
Pero si la Gran Bretaña deja por un momento de preocuparse, si
posible es, por la marcha de la guerra, el mundo sigue todavía con
creciente interés las operaciones y espera con ansia los movimientos
cj.e las tropas rusas y japonesas que se congregan en los confines de
Mandchuria, atisbando con mirada escrutadora la hora de los combates que tengan siquiera apariencias de definitivos; pues hasta ahora
nada se ha adelantado en los encuentros por mar y tierra ocurridos
entre rusos y japoneses.

Cierto que ~or depronto los ejércitos del Mikado han podido desemba_r~ar r.uas1 pacíficamente en Corea, á favor de la preponderancia
adqumda en los mares orientales por los primeros movimientos de
sus flotas, que han logrado mantener á las escuadras enemigas
unas encerradas ~n Pu~r!o Arturo al abrigo de las fortificaciones d¿
la plaza, y otras rnmov1hzadas en Vla_divostock, parte por los hielos
~e la comarca que con_fina con las reg10nes hiperbóreas, parte por las
Jiras de los cruceros Japon~ses que ~a1;1da el Almirante Togo, los
cuales se mueven á la contmua en d1strntas direcciones buscando
los ~uques enemigos, á fin de procurar anonadar el pod~r naval de
~us1a _y quedar _du~ños de los mares, y por ende dejar reducido al
imperio mo~covita ª. la ~ase de provisiones que á gran costo le ofrece
el Ferrocarril Trans1benano.
A ese objeto ha tendido sin duda el bombardeo de Vladivostock
el cual~~ definitiva pareci6 más un reconocimiento, según la primiti~
va version ~e San Petersburgo, qu~ un_ at~evido golpe de mano, como _pret~n?ian lo~ que toman sus mspuac10nes en la capital del imperio dei Sol Naciente. A eso han tendido también los repetidos
a_taques contra Puerto Artur?, el úl~imo de los cuales parece haber
sido _más eficaz que los ~nte:10res, á J~zgar, no por los ditirambos que
provienen de procedencia mponesa, srno por las pérdidas confesadas
po_r los rusos, que ~n esta vez,. ?omo en toda la campaña, son los
primeros en comumcar la:s noticias referentes á la situaci6n naval de
Puerto Arturo. Ya no se contenta el vicealmirante Makaroff como su
predecesor, con esperar sencillamente los ataques del contr~rio· impetuoso al parecer, busca en ~ovimientos activos nuevas probabilidade~ de triunfo y se le ha visto en el combate del día 10 salir con
dos simples cruceros protegidos á rescatar un cazatorpedero ruso que
se hundía, aun cuando era de temerse que encontrara como encontr6
al ~rueso de la flota enem_iga. Esta_ tentativa, aunq~e haya resulta~
do 1~fru~tuosa por las circunstancias en que se emprendi6, habrá
servido sm duda para levantar el espíritu de sus subordinados, pues
según afirman los e~pertos,. las tropas se fatigan en la inacci6n y se
cansan en la espera mde:fimda de los ataques del contrario.

***
Entre tanto, permanecen firmes en sus puestos los defensores, y ni
remotamente han pensado ab3:ndonar su fuerte posici6n, por más que
una Y otra vez se haya anunciado así en informes de origen japonés.

LA GUERRA RUSOJAPONESA.-EMBARCO DE TORPEDOS,

Y en espera de}os ~utu~os acontecimientos, s6lo una. cosa puede
darse por segura o ?as1: que las dos pot~ncias contendientes quedarán
solas en la lucha sm que hayan de temerse complicaciones· pues
desv~n~cida la pos;bilidad de i,ltervenci6n de Gran Bretaña, d~spués
del VIaJe del Em baJador ruso que llev6 de San Petersburgo á Londres
Y de L?ndres á San Petersburgo prendas de amie.tad y confianza de los
respectivos soberanos; y expedida la proclama de neutralidad de los
Estados Unidos por el Presidente Roosevelt que con satisfacci6n tan
franca recibieron en Rusia, los temor.es tod¿s se han deshecho, y hasta se ha lle~ado á apuntar, aunque sm fundamento, que Francia y
Estados Umdos estaban llamados á intervenir de modo amistoso
para la cesaci6n de las hostilidades. Verdaderamente, es á nuestro
e!)tender pr_ematuro cualquier intento de mediaci6n en las actuales
circunstancias; después, quién sabe; tiene muchos escondrijos la
competencia de los pueblos.
16 de marzo de 1904.

o
LA GUERRA RUSOJAPONESA.-EL GOBERNADOR DE VARSOVIA PASANDO
REVISTA A LAS TROPAS ANTES DE LA SALIDA DE ÉSTAS
PARA MANDCHURIA.
LOS JEFES DE LAS FUERZAS RUSAS EN ORIENTE.-EL(GENERAL
KUROI'ATKINE Y EL ALMIRANTE MAKAROFF.

nomía á Irlanda, desde hace muchos años; los que fueron derrotados
con P~rnell y cayeron con las promesas del gran Gladstone, que ya
anunciaba cercano el deseado triunfo; esos mismos que se inclinan á
uno ':( ?tro la~o d~ los partidos dominantes, según las tendencias de
·los yieJOS «tor~e~» ? de los modernos «wigh~», haciendo á cada paso
vacilar el _eqmhbrio _de la Cámara, han logrado en la primera escaramuza de 1mportanc1a, substraer la mayoría parlamentaria con que
.contaba el Primer Ministro, Mr. Balfour, y en poco estuvo que el Gabinete no fuera completamente derrotado.
Tratábase de una simple cueeti6n administrativa referente á Irlanda: de la prohibici6n de la ensefümza del gaélico en las escuelas irlandesas, y el golpe preparado con tacto exquisito sorprendi6 aun á los
mismos partidarios y n0 menos á los liberales, 'que no esperaban una
derrota tan patente en asunto de tan escasa importancia. Y, sin embargo, así fué: mientras Mr. Balfour charlaba tranquilamente con un
amigo de las galerías, la discusi6n, que casi pas6 inadvertida termin_6. en _silencio, .Y _al r~cogerse la votaci_6n, se vió, con asombro'de opos1c1omstas y mm1ster1ales, que el gobierno había llegado á una minoría de once votos.
·
El entusiasmo que se sigui6 entre lo? vencedores, fué' una especie
.de tregua que supo aprovechar con mucha cautela el derrotado Primer Ministro, llamando á toda prisa á sus ausentes partidarios, pues
cuando se pretendi6 hacer constar que el gobierno carecía de la exigida mayoría, se vi6 que ya la tenía de veinticinco votos: es decir
que mientras la liga liberal-irlandesa se entretenía en apláusos y fe:
licitaciones mutuas, los unionistas habían podido llamar treinta y
~ei~ qe SlfS n,iieillbr9!3 ¡&gt;ara impedir la retira,da del Ministerio,

z. z. z.

Solamente _de una manera se conservan las naciones: cuando representan grandes ideas y cuando están representadas por grandes hombres.

*

No hay casualidud, no hay más que coincidencias.

Siguen imperturbables aguardando la
concentraci6n de tropas en Mandchuria,
que no tardarán en ser en número suficiente para comenzar operaciones agresivas
coutra los soldados niponeses, que, por
su parte, continúan llegando á tierras coreanas, donde mandan como verdaderos
dueños, ya que el tratado celel;&gt;rado últimamente con el Emperador que nominalmente reina en Seul, los deja en completa libertad de acci6n, aunque hayan pretendido negar que la administraci6n del
imperio peninsular no estaba supeditada
á sus órdenes y exigencias; siguen preponderantes desde Seul hasta Pingyan,
construyendo vías férreas, removiendo
empleados, cambiando la organizaci6n
general del país, y dictando todas las disposiciones que creen convenientes para
los futuros movimientos estratégicos.

***

LA GUEMA RUSOJAPONESA. -UN BUQUE DE GUERRA ,TAPQNÉl$
PROVEYÉNDOSE DE CARBÓN,

Tal es, al terminar la presente semana,
el estado que guardan los beligerantes,
frente á frente los dos, recelándose mutuamente de intentar por ahora ningún
movimiento que pueda comprometer el
porvenir, que cada cual considera favorable para sus propios intereses.

LA GUJlJRRA RUSOJAPONESA,-CO?i!CEN'J.'JUC¡óN PE ~OPAS RUSAS EN LAS RIBERAS PEL YALÚ,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
!

'

Notas de sport

El "Rtforma Jltblttic tlub"

TIRANDO UNA BALA DE 16 LIBRAS.

SALTO CON GARROC'HA.

Sr. C, 1\1. Bntlln.

Sr, T, R, Phllllps, Presidente.

oY conmemora el «Reforma AtbleticClub&gt;
el X aniversario de su fundación.
Este Club, que puede considerarse como
el principal centro de «sport&gt; en la República
Mexicana, fué definitivamente organizado el
20 de marzo de 1904, por unos cincuenta caballeros, de entre los cuales se formó la Mesa
Directiva compuesta por los señores P. de la
Poer French, Presidente Honorario; H. C. Waters, Presidente; L. J. Nunn, Vicepresidente, y
T. R. Phillips, Secretario y Tesorero, habiendo sido socios fundadores los señores A. P. de
la Poer Frencb (Ministro inglés), H. C. Waters,
A. J. Cam'pbell, E. W. Jackson, FelipeM. Robertson, Chandos S. Stanhope. Charles O.
Pl¡.illips, L. H. Rouzer, Lionel O.arden, J. H.
Hampson y Richard Honey. Entre los socios
figuran personas de representación de la colonia inglesa, como banqueros, capitalistas, apo•
derados y representantes de varias
compañías, etc.
Actualmente. el Club tiene 233 socios, de los cuales solamente 80 no
son ingleses, estando incluídos en
este número 30 mexicanos.
Durante todo el año, el Club ce- .
lebra en los terrenos de la Reforma
los juegos de «Cricket&gt;, «Lawn Tennis&gt;, «Football&gt;, «Polo&gt;, «Hockey&gt;
y «Quoits&gt;. De éstos los que cuentan con mayor número de aficionados, son el «Cricket&gt;,el «Lawn Tennis&gt; y el «Football&gt;.
Los seis primeros meses cel año
forman la temporada del «Cricket&gt;,
y los otros seis la del «Football&gt;. ·
El 12 de diciembre es el llamado
por los socios ·« sporting day&gt;, y
en este día, año por año, se celebran distintos juegos atléticos, otorgándose á los vencedores valiosc,s
y artísticos premios.

H

En los diferentes «sports&gt; al aire
libre, corresponde al «Reforma
Athletic Club&gt;, la honra de contar
entre sus miembros á los mejores
jugadores de la República. A coni;inuación damos los nombres de

Srlta, PatrJcla Bntlin.

Sr. Shrap.

Sr, 1\1, S. Tnrner.

algunos de ellos, con expresión de los juegos
en que se distinguen y la fecha en que batieron el &lt;record&gt;:
M. S. TURNER.-Carrers de velocidad á 100
yardas; tiempo, 10 segundos dos quintos (diciembre 12 de 11J02). En carrera abierta á larga distancia no ha tenido competidor en México, hasta la fecha, el señor Turner; es un completo «sportman&gt;. Ha pertenecido al «South
London Harriers Club&gt; (el primero en el mundo en su género), al «Vesta Rowing Club» y al
«Otter Swimming Club&gt;, obteniendo grandes
premios como nadador, remador y corredor
(con y sin obstáculos). Nadando ha hecho 40
yardas en 24 segundos, 60 en 36 y 90 en 61. Andando á paso veloz, ha hecho 19 millas en tres
horas 15 minutos. Ha obtenido grandes triunfos en el juego llamado «Water Polo&gt;; y remando en las grandes regatas &lt;lf 1 Támesis, ha con-

quistado los primeros lugares. Tiene 27 arios
de edad, de los nuales ha dedicado 12 á toda
clase de ejercicios atléticos.
H. J. HOLT. - Salto de altura. 5 pies 4 y media pnlgadas ( diciembre 12 de 1902). Carrera de
obstáculos y velocidad, 120 yardas en 17 segundos dos quintos. El señor Holt es, además, un
gran jugador de «Base Ball:&amp; y uno de los primeros jugadores de Cricket en la República.
C. M. BUTLIN. - Salto á distanda, 20 pies
y 3½ pulgadas (julio 4 de 1903). Salto con garrocbi,,: Altura, 9 pies dos pulgadas [diciembre
12 de 1899). El señor Butlin es también un
gran «sportman&gt;. No ba llegado á ser vencido
en el «Lawn Tennis&gt;, consArvando bast.a la fe·
cha la copa. Ha sido campeón en el salto con
garrocha y hasta la fecha ninguno ha alcanzado la altura que él brincando en competencia. Sin embargo, el señor Sharp puede considerarse como el actual campeón
en este ejercicio, pues si bien es
cierto que no ha llegado á brincar
los 9 pies 2 pulgadas alcanzados
por. el señor Butlin, es de creerse
que teniendo competidor, pueda batir el «record», porque de dos años
á esta parte ha vencido con facilidad á sus contrarios. El señor But·
lin no puede saltar en la actualidad
lo mismo que en el año de 1899, por
haberse fracturado un brazo.
OSCAR BRANIFF.- Arrojar
una bala de 16 libras á mayor distancia: 31 pies 6 pulgadas [Diciem·
bre 12 de 1901). El señor Bra.niff
es un verdadero atleta y siempre se
ha disting'Gido como jugador de
«Base Ball&gt;, «Football», «Salto con
garrocha&gt;, etc.
JUEGO DE CRICKET.-No obstante que el «Reforma&gt; ha perdido
la «League Cup&gt; por muy pocos ta.utos, en los dos últimos años la ob·
tuvo y conservó durante los años de
1900 y 1901. El Sr. C. M. Butlin tiene
el «record&gt; más alto al «bat&gt;, haciendo en Puebla el 22 de febrero
de 1903, 175 carreras, sin que lo·
graran ponerlo fuera. El señor Butlin es el mejor jugador de «Cricket&gt;
EL &lt;REFORMA ATHLETCC CLUB&gt; EN UN &lt;SPORTING DA Y.&gt;
en el país, y mientras fué Capitán

del «Reforma Athletic Club&gt;, su team conservó
el campeonato en este juego. También se han
oistinguido t&gt;n el «Cricket&gt; los señores Geo
Kennedy, H. E. Brook, F. Trollope y George
Ga:vnor.
FOOTBALL.-El Club t~mbién cuenta con
muy buenos jugadores de «Football&gt;, entre los
que figuran, en primer lugar, los señores Johson, Parada, R. BlackmorP, Clifford (Capitán
del Britisl.l Club), Bennet, Turner y Bourchier.
LA WN TENNIS.-Por muchos años tuvieron el campeonato en este juego los señores
Wm. B. Woodrow y C. M. Butlin [en los «doubles&gt;). El primero de estos señores obsequió
al Club las dos valiosas y artísticas copas que
i=;irven de insignia á los campeones de este
juego.
En los «doubles&gt; son actualmente campeones
los señores Butlin y T. Honey.
Entre los jugadores pertenecientes al bello
sexo, no ha. podido competir, hasta la fecha,
ninguna con la señorita Patricia Butlin, y aun
entre los hombres hay muy pocos que puedan
competir con tán hábil y simpática jugadora.
Ojalá siguiendo el ejemplo del «Reforma
Athletic Club&gt;, tan hábilmente dirigido por el

¡Muchos escriben libros! ... De la Gloria
rnnchos corren detrás;
más, la página eterna... la soi'iada...
¿cuántos la escribirán?
MANUEL DEL p A LA ero.

o
Los pueblos j6venes no ven sino lo que
tienen que ganar; las naciones vif'jas piensan en lo que tienen que perder. -GROS·
CLAUDE.

&lt;CLUB REFORMA. &gt;-POLO,

PIERROT TRISTE
Pierrot acariciando la mandolina,
y dibujando el ritmo con su pirueta,
rasguea una romántica cavaleta
que gustaba á su pérfida Colombina.
Entona su voz dúctil y cristalina
una canción vibrante como saeta,
mientras corre una lágrima en su careta
cual transpar•.nte y húmeda serpentina.
«CT,UB REFORMA.&gt;- LA WN TT&lt;:NNIS.

La historia es una buena consejera porque
es la experiencia comprobada y condensada.

Su novia, la de mística faz de plata.,
con otro más hermoso fuése la ingrata,
llevándose su dulce gracia divina;
Pierrot mezcla en su canto risas y enojos
y la lágrima a ,uella brilla en sus ojos
cual transparente y húmeda serpentina ....

-MAZADE.

RAMIRO HERNÁNDEZ PORTELA.

&lt;CLUD REFORMA,&gt;-SALTO Á DISTANCIA.

señor Thomas R. Phillips, se fundaran algunos
clubs de mexicanos para fomentar entre nosotros la afición al sport.

00
LA PAGINA ETERNA
Tonos los que escribimos la soñamos
magnífica; ideal;
la buscan en el libro nuestros ojos,
y en el libro no está.
Engendro del placer 6 la amargura,
del combate 6 la paz,
vive allí con el alma del poeta,
el alma universal.
La hallaron en la fe Milton y Dante;
en la duda, Balzac;
Shakespeare en la miseria; en el regalo
Byron y Chateaubriand.
A la mentira la arra.ncó Cervantes;
. Tácito á la verdad:
y es, lo mismo plegaria que blasfemia,
en io&lt;los ir¡mortal,
CARRERA DE .Nl;~O!'¡ ..

FOOTBALL.

VERA CRUZ. -BA~ ADORES,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

,

Ella se irritaba un poco. El socarrón se
callaba.
-¿De veras? ¿No conseguiría ella hacerle
contar una de sus buenas fortunas de bastidores, una sola'?
-Pues bien, amiga mía, concluyó por responder Fa.bree, sonriéndose; ya que usted lo desea
tanto, voy á decirle cuál ha sido mi primera
pasión.
-¿Por una mujer de teatro?
-Sí, pero le advierto á nsted que la acción
no pasa en la calle Richelieu, en el teatro Francés, y la heroína no es &lt;sociétaire&gt; con parte
entera. Tenía yo entonces diecinueve años y
comenzaba mis estudios de derecho. Era cándido y tímido.

*
**

L

Una noche entré en el teatrito de los Gvbelins, donde se representaba la &lt;cBerlina del
emigrado,&gt; y quedé herido de amor por la dama
joven, que se llamaba Blanca Lilas, tan pronto como apareció en escen.a,. ¿Era joven? ¿Era
linda? Me lo pregunto á mí mismo hoy que sé
que la belleza de una actriz puede desaparecer
con cold-cream y dos toallas, y que las «ingenuas&gt; tienen generalmente un hijo teniente
de caballería ó subprefecto.
Pero entonces, mademoiselle B lanche Lilas
me aparecía como la más adorable de las mujeres.
.
Sólo vivía para soñar en ella, y, para admirarla con más frecuencia, en el escenario de
los Gobelins, de Montparnasse y de Grenelleporque la compañía era ambulante,-vendía yo
todos mis libros á los puesteros de la calle
Cujas .... Gracias á Blanca Lilas, conozco el
repertorio de los antiguos melodramas.
rQué encantadora estaba en el «Cretín de la
Montagne,&gt; y en «Polder, ó el Verdugo deAmsterdam.&gt;
·
Es la única mujer por quien he hecho versos.
Eran execrables, pero sinceros, y nunca, como
es de suponer, me consideré con audacia para
dirigírselos.
.
Las vacaciones me llamaron entonces á m1
provincia, en casa de mi familia. Las pasé contando las horas, y, la noche misma en que regresé á París, corrí á los Gobelins, después á
Montparnasse y luego á Grenelle.
El nombre de mi actriz no figuraba ya en
ninguno de los tres carteles.
.
.
La inquietud, la espantosa mquietud que

i:r~~a:~ tt~r;i!~~ ~! ;~!~;º~~

La Camarera de Teatro
EN

!)l Odeón se daba aquella noche el «Depit amoureux,&gt; como "petite piece "y la
hermosa Sofí.a Cherubín, que desempeñ~ba el
pap!)l de Marinette, estaba todavía en el escenar~o, cuando Fabrec-ya lo conocéis, Fabrec,
~l dip_utado de barba de oro, con su aspecto tan
JUveml, á pesar de sus cuarenta años, y á quien
S«;l encuentra en todos los estrenos-entreabrió,
sin llamar, la puerta del camarín diciendo
&lt;¡Cu-cúl&gt;.
'
El malvado, que hacía algún tiempo coqueteaba con S?fía, creía sorprenderla en el momento de quitarse los afeites, en el más seductor desorden, como á veces se lo ofrecía la
suerte.
La escena de falso pudor é indignación fingid.a que representaba la comedianta divertía
siempre mucho á Fa.bree.
'
-rQué indiscreto! Le prohibo mirar ..... .
. Vuélvase lle espaldas .... el tiempo preciso para que me poni;a el peinador .. . . ¡Qué monstruos de hombres!
Y es~o. co_nclufa generalmente con un beso de
reconc1hación en la nuca de la bella joven.
Por eso se encontró algo contrariado al encontrar vacío el camarín.
Pero Constancia, la vieja camarera, que estaba ~etrás de un ?iombo, salió y le dijo:
-Si el señor quiere tomarse la molestia de
se_ntarse .... la señora volverá dentro de cinco
mmutos.
Fa.bree se dejó éaer en un sillón de Persia
floreado, cruzó las piernas, y, al mismo ·tiempo que golpeaba con la punta del bastón su
b&lt;?tín charol~d?, s&amp; ·sumergió en · reflexiones,
mientras la vieJa arreglaba las chuchería,$ en
la mesa del tocador,

Aparte de todo, ¿,para qué había ido al cuarto de Sofía Cherubín?No era por amor. Apenas
por distracción.
Un día que se puso apremiante, ella le dijo,
con cierto aire razonable:
-Escuche usted, señor Fabree. Es usted muy
amable. Pero yo tengo cuarenta mil francos
de deudas, y para ustedes se ha concluído el
hermoso tiempo del Panamá. Venga á charlar
aquí todo lo que quiera, pero sólo seremos
buenos compañeros . ...
Francamente, ella tenía razón. Sin embargo,
un atractivo llevaba siempre allí al hombre de
buena fortuna, un atractivo casi desinteresado,
porque, contento con obtener aquí y allí lo que
nuestros antepasados llamaban los &lt;menus sufrages,&gt; se complacía al lado oe esa artista de
raza tan bella y tan alegre, y se reía francamente de sus salidas espirituales y sazonadas
con un asomo de cinismo.
¿Y además, qué? Hay que matar el tiempo.

***
Y mientras pensaba, Fa.bree miraba maquinalmente á la camarera, y, bruscamente, lesacó de su ensueño el rostro de la viejecita reflejado en el espe:jo.
'
¡Qué ruina! ¡Qué desconsoladora fealdad!
Seca como un palo, arrugad a como una manzana en invierno, con greñas color ceniza
ojos muertos, dientes amarillos y demasiad~
largos que mordían unos labios amoratados:
daba miedo. Y probablemente había sido una
mujer linda, y amada en sus tiempos.
Debía tener por lo menos setenta y cinco
·11,j¡o!j;.- -Y; Fabree, cuyo corazón era. bueno, se

co1:11padeció de esa lamentable vieja, que traba.Jaba hasta la muerte; pero, en su refinamiento, sentía también algo como una repugnancia
al ver esa bruja con harapos de luto, que parecía manchar, al ~ocarlos, los encajes, las frusler:~as de plata cmcelada, los peines de carey
roJ1zo, todas las cosas de lujo, delicadas y
perfumadas, que brillaban sobre la mesa de la
actriz.
De pronto, la puerta se abrió y Sofía Cherubín apareció con una rosa en la oreja, con su
rozagante falda de Marinette.
Estaba fresca como un capullo la divina trigue_ña, y estallaba de juventud, de belleza, de
afeites y de desenvoltura.
-¡Fa.bree! exclamó alegremente. Llega usted
oportunamente, pues vamos á hacer una pequeña fiesta. Dentro de poco vendrán á buscarnos
á mí y á mis compañeras, con trajes de teatro'
para llevarnos á la Gaité, donde representare~
mos para un &lt;beneficio.&gt; Mientras tanto charlaremos, y durante este tiempo, Constancia
n?s preparará un ponche. Siéntese y sea juicioso.
La camarera pasó detrás del biombo.
Charlaron, y Sofía, según su costumbre se
puso á bromear con el hermoso diputado sobre
los. numerosos éxitos de galantería que se le
atribuían en el mundo del teatro.
Vamos á ver, ¿era verdad todavía su historia
con la &lt;divette&gt; del teatro Nouvea~tés?
Pero Fa.bree era discreto.
. El verdade~o hombre afortunado con las muJe!'es lo es siempre, porque las ama por sí
mismas, y no por necia vanidad.
A l~s preguntas de.Sofía, Fa.bree no respondía s1uo eon bromas, siu decir na¡la.

~~p~º;:r~~
se había renovado el contrato de mademoiselle
Blanche Lilas y que no se sabía lo que había
sido de ella.
Pues bien, querida amiga: créame si quiere,
pero sentí ese día mi más doloroso, mi más
amargo pesar de amor, y pasaron muchos meses antes de consolarme.
-¿Y eso es todo? preguntó la comedianta.
-Ni más ni menos.
- Fabrec, es usted un mistificador, y se burla
de mí con sus recuerdos estudiantiles.
Pero, de pronto, la camarera de la actriz entró en el uamarín.
-Señora, esos señores y señoras suben al
coche. No esperan más que á usted.
Y la voz del director de escena gritaba en la
escalera:
-¡Señorita Cberubínl ¡Pronto! se nos va á
hacer tarde.
En un minuto, una sirvienta tomó de las manos de la vieja los paquetes.
Sofía se envolvió en una piel. ...
-¡Hasta la vista, Fa.bree!
Y las dos mujeres salieron corriendo:

LA AGRUPACIÓN DE &lt;DIONISIANOS.&gt;-SOCIOS CONCURRENTES AL úLTIMO BANQUE'l'E,

Tres meses después de haber salido del teatro; me dediqué á ganar la vida limpiando. casas y ayudando á los quehaceres domésticos
como sirvienta. Gracias á un antiguo compañero que desempeñaba los papeles de característico, conseguí, mucho tiempo después, esta
colocación de camarera de teatro.
Pero ya no puedo más. Sólo me conviene !)l
hospicio. Mi solicitud está en la Asistencia
Pública. Puede usted preguntar. Mi no~bre
verdadero es Constancia Poireau. Y ya que en
otro tiempo se dignó usted fijarse en mí. ...
Ella se interrumpió, como avergonzada, temiendo disgustar al hombre á quien pedía un
favor.
Afortunadamente para ella, él tenía buen corazón.
-Iré .... mañana, dijo él con una voz casi
temblorosa.
Tranquilícese usted, voy á ejercer mi influencta en las oficinas. Y si, por el momento, agregó, con los dedos en el bolsillo del chaleco,
pudiera serle útil. ...
Pero ella hizo un ademán de negativa, discreto y muy digno.
-Gracias, caballero .... Todo lo que deseo
es entrar en un hospicio . . .. Allí con mi corto
socorro anual de la Sociedad de los Artistas,
estaré muy satisfecha.
Por un movimiento cordial, antes de separarse de ella, le alargó la mano. Pero cuando ella puso la suya, seca y arrugada, no pudo contener un estremeeimiento al pensar que
veinte años antes, hubiera llorado de alegría
á haber podido depositar, sobre esa misma
mano, su tímido beso de adolescente.
Y al irse por los corredores del teatro, con
una ligera palpitación de corazón, se sorprendía, á resar de su experiencia, de esa extraña
vida de París, donde él, casi un joven todavía, tenía el deber de conseguir un lecho de incurable para la mujer que le inspiró su primer ensueño de amor.

***
El diputado iba á salir á su vez, cuando la
vieja Constanza se acercó.
y levantando hacia él su rostro de miseria:
-¡Caballero .. . . ! dijo tímidamente.
-¿Qué quiere usted, buena mujer?
-Deseo pedirle una cosa. Estoy muy fatigada. Y a no t:engo salud. Ape~as si. pued?
hacer mi traba.JO, Por eso he pedido m1 admisión en un hospicio.
-Está bien, dijo distraídamente Fa.bree.
Cuando yo vuelva otra vez, me entregará usted una nota.
Pero la camarera no lo había dicho todo. .
-Además, caballero, hay una cosa que quizás le hará interesar algo más por mí. Le he
oído hace poco, cuando hablaba -qsted con la
señora. Pues bien: yo soy Blanca Lilas.
Involuntariamente, Fabrec lanzó una exclamación y retrocedió un paso. .
.
¡Blanca Lilas! ¿Era Blanca Lilas, esa horrible vieja harapienta, con ese rostro de veladora de muert0s·t
Exclamó, muy turbado, casi con espanto:
-Pero ¿qué edad tiene usted?
La vieja se sonrió lamentablemente.
-No la que parezco, es verdad. He sufrido
mucho. Pero tengo sesenta y dos afios, y tenía ya cuarenta y uno cuando me vió usted representar, en un teatro de los suburbios. La
edad de las cómicas no se ve desde la sala.
Pero á pesar de esto, me ~espidieron pre~isamente ese año. Me consideraban demasiado
vieja. Y después llegó la, llÜ$eria.

Francisco Coppée.

La "Agrupación de Dionisianos"
En días pasados celebró s1;1,banque~e a1_1~al
reglamentario la «Agrupa~1on de, D1oni~1anos» sociedad en la cual tienen solo cabida
los que en su juventud fueroñ alumnos del
plantel que dirigía el señor Don Dionisio Gómez.
Entre los viejos condiscípulos se cuentan
actualmente hombres de mérito y de elevada posición que, lejos de echar en olvido el
recuerdo de las horas pasadas en la escuela,
procuran mantenerlo siempre vivo, reuniéndose en amigables convivialidades.
Al último banquete, que se celebró en uno
de los principales restaurantes de la capital,
concurrieron los señores Lic. Don Roberto
Núfiez, Subsecretario de Hacienda; Don Rafael del Castillo, Don Agustín Earriaga, Don
Bernardo A. Z. Palafox, Coronel del Batallón de Zapadores; Don Jesús Rábago, Diputado; Lic. Don Eugenio Ezquerro, Juez
3'! Correccional; Lic. Don Manuel M. Dávalos, Don Fernando S. Padilla, Don Jqaquín
Zerecero, Coronel Don Manuel P. Villarreal,
Don Adolfo Toussaint, Doh Félix M. Escalante y Don Francisco de P. Echeverrla, discípulos todos de Don. · Dionisio Gómez, así
como algunas otras personas que también
pertenecieron á la misma escuela. Además,
asistieron al banquete los señores Don José
León y Don Luis Reboulet, que fueron profesores del establecimiento en la época en que
cursaban la instrucción primaria los miembros del círculo actual de «Dionisianos».
Durante la comida reinó entre los concurrentes la más franca animación.

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;NUESTRO PAIS,-VlSTA GENERAL DE C. JUÁREZ,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Páginas de la Moda
Los trajes de Semana Santa.-Para la Pascna:
trajes de baile y de paseo,

cuanto á las segundas, muchas
son las reuniones familiares
que se están organizando.

E

STAMOS en pler¡.a cua-

SR. ARZOBISPO DON PRÓSPERO MARÍA ALARCÓN.

El Visitador Apostólico.

H

ACE pocos días l~egó á esta capita;, procedente de Europa, Monseñor Domenico Serafini, Arzobiepo de Spoleto,
nombrado por el Papa Pío X Visitador
Apostólico en México.
'
La misión de Monseñor Serafini se rela-

resma y la Semana Mayor toca ya á nuestras
puertas. El traje negro, por
una costumbre social inveterada se impone en estos tiempo; y mal vista es la dama elegan'te que no lo lleva. Sin embargo, debo hacer una aclaración: el traje negro sólo se usa
en las :fiestas religiosa1:¡ y en
una que otra elegante reunión.
Acatemos la costumbre, que es
á manera de fuerza avasalladora que nos eubyuga, y rindiendo culto á la moda que en estos tiempos cuaresmales ha imperado desde hace largos años,
adoptemos el traje negro.
La Semana Mayor es recibida por nuestra sociedad con
grandes alardeos de lujo y ostentosas manifestaciones de elegancia. No hay hogar, por
modesto que sea, en el que no
se confeccione por lo menos un .
traje para la Semana Santa. Y
tiene que ser así: las ciudades
se animan y hasta los apacibles
pueblos de las serranías entran en un período efímero de

MONSE!il'ORSERAFINI, VISITADOR APOSTÓLICO.

cio~a directa y exclusivamente con &amp;l buen
gobierno de la Iglesia Católica en el país
pues ~egvn las declaraciones que con res:
pecto a su venida han hecho á la prensa personas caraderizadas y que parece están al
tanto d~~ asunto, el Visitador trae el encar~
go esp~mal de cerciorars~ de la marcha que
aquí_ sigue la misma Iglesia, y de poner reme~10, ca;so de que existan, á los males que
advierta.
· -

***

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--

[En un cortijo.)
I

Eres todo un filóscfo, borrico;
ni el duelo esquivas ni el ¡,Jacer te afana
y sólo el ansia de pasión liviana
suele tu calma interrumpir tantico.
Pobre en meollo y en paciencia rico,
sul¡es al que te zurra la badana,
y conduces á rústica aldeana
como á desventurado merolico.
:~Quién como tú feliz? Cual muchos hombres
ci,tras todo tu encanto en el ¡,esebre;
y aunque á, la humana multitud no asombres,
que eres, por torpe, de sarcasmo objeto,
consigues que un poeta te celebre
grabándote en el cuño del soneto!
II
Caldo el rabo y la cabeza baja,
¡¡o t,e se&lt;lqce11 i¡:noraqas lides,

}'., parodiando á Diógenes, no pides
srno comer en paz la rica paja.
No ~onoces de orgullo ni una miaja,
Y. sumiso en la cuadra do resides
sm proteHar del pienso te despides
cuando t~ ordena el látigo: ¡trabaja!
Hu_milde, el grano llevas á la siembra;
humilde, traes en la pisca el fruto:
Y sólo cuando corres tras la hembra
s\entes que te entusiasman dnlces goces
Y te transformas en el fiero bruto
que se defiende del rival á coces!
III
Tu nombre es timbre de tontera y cu·\nto
ser C!J~ privilegiada inteli¡¡encia '
'
ambiciona la paz de tu ex1Stencia
que no la turba el sinsabor del llanto!
No te seduce el pasajero encanto
de la fama, el poder y la opulencia
y á fal!'8, &lt;!e saber, tienes la ciencia'
de v,vir sm zozobra ni quebranw,

~

.

El Sr. Ser~fini ha sido recibido por los
prelados mex1cauos con todas las atenciones que le son debidas por el carácter de
que está investido. El día de su IIPgada.
estuvieron á saludarlo en la el"tación del
Ce~tral: el Sr. Arzobispo de México, Dr. D.
Pr_ospero María Alarcón, el Arzobi1&gt;po de
M1choacán, Dr. D. Atenógenes Silva y al
gunos otros miembros del alto clero. '

Lucha en la vida, en el palenque inmenso
el ho!'lbre. y pide al triunfo una caricia,
'
su bnllo al oro y al amor su incienso......
,Y no obtiene, vencido, en su estulticia,
TI) asegurar, cual tú, el diario pienso,
m hallar, en la derrota, la justicia!
IV
Es tu misión de paz; nunca inhumano
tu fuerza apliéas á vivir en guerra,

y cammas en paz por valle v sierra
cargando leña ó conduciendo grano.
En cambio el hombre. con rencor insano
riega de sangre la fecunda tierra
'
Y en su loca ambición al mundo aterra
si _lucha, cual Caln, contra el hermano.
Tú llevas la alegria á Je.g cabañas,
que al pobre ayudas que te da el sustento
y á todos sirves y á ninguno dañas...... '
¡Y el hombre con frecuencia en su locura
lleva el dolor á donde ve el contento,
'
hace la noche en do¡¡de e! sol ful¡:uml

V

Dándola más de alguno de ladino
al ver_ cómo te ensalzo, considero '
que dirá: á tal Aquiles tal Homero,
6 bueno está el cantor para el pollino.
Juzg)len asl, que es un juzgar sin tino
pues d1gno es de un encomio lisonjero '
quien como tú, con el sudor del cuero'
gana la vida y cumple su destino.
'
Tt\ debes imperar: en estos dlas
nn que se pone la virtud á escote
Y se aplauden supremas cobardías,
. Y el mal se yergue, sobre el bien. triunfante,
s1 vale Sancho más que Don Quijote
tú valer debes más que Rocinante! '
1904.

_EDUARDO

J. CORREA.

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1

ASPECTO DE LA ESTACIÓN DEL CENTRAL Á LA LLEGADA DEL VISITADOR APOSTÓLTCO.

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SR. ARZOBISPO DON ATll:N"6GENES SILVA.
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Flg. número 2,

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Grabado número 1.- Elegantísimo traje de calle, corte
modelo y estilo "regencia.' '
Confecciónase con tela de color gris y se adorna con cinta
maravillosa y botonadura metálica. El talle se ajusta mediante un pequeño cinturón de
seda, ribeteado con la misma
cinta maravillosa. La elegancia de este traje consiste, como
puede verse tras ligero examen, en la disposición y corte
de la falda. Consta ésta de tres
sobrefaldas cuyos pliegues aumentan proporcional ro en te.
La longitud del frente ha de ser
igual &amp; la estatura, y en la parte posterior, con el aumento de
pliegues coincide el aumento
de tela hasta formar una pequefia cauda. Esta falda es de
siete cuchillas.
El talle se
adorna con medio cuellohom-

movimiento. Natural es, por consecuencia,
que todas las mujeres nos empeñemos en lucir "toilettes" que no acostumbramol." por lo
general. En esos días nos exhibimos y justo es presentarse ante el público con la corrección debida.
Vosotras habéis observado, tal como lo he
observado yo, que en la Semana Santa las
damas lucen dos clases de vestidos: de color
y negros. Aquél se emplea para la calle y
visitas; el último, para las ceremonias religiosas. El "viernes santo" es de todo rigor
vestir de luto. Entiéndase que hablo en relación á nuestras costumbres.
Hechas las anteriores observaciones con
respecto á los trajes de Semana Santa, paso
á describir á mis amables lectoras la hermosa colección de vestidos de baile y de paseo
que aparece en estas páginas y que les será,
sin duda, de grandísima utilidad para las
fiestas, tanto públicas como privadas, que se
efectuarán durante los días de Pascua. En
cuanto á las primeras, háblase ya de un
combate de flores, para el 10 de abril; y en

Fig. número 1.

Flg. nQmero 3.

Fig. número 4.

breras. Estos medios cuellos sólo cubren
parte del corpiño por la espalda, dejando libre el frente, tal como lo representa el modelo. Las mangas son de estilo "abrigo,"
es decir, un poco más anchas en su parte inferior, sin ser estrechas en la superior. Se
terminan con puños anchos, también de seda, y pequeños pufios de tela, ajustados.
Trajes semejantes á éste, sólo deben ser lle ·
vados por damas de talle esbelto.
Grabado número 2.-Este traje de baile
deben. llevarlo solamente las damas de estatura elevada, pues no es propio para
cuerpos pequeños. Su confección, aunque
vistosa, es sencilla. En este Semanario hemos publicado ya tra.jes semejantes y nada
tenemos que agregar.
Grabado número 3. -Sencillo y elegante
traje de casa, para sefioritas. La falda se
pliega ligeramente. La parte principal de
este vestido es el talle, que de lleno representa nuestro figurín. Para la confección
de este traje debe hacerse uso de tela de color claro, pues náda hay más impropio que

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
mas, fué á pedir á su abuelo protección.
.
-Mira, papá, exclamó, Merceditas me ha quitado la lana.
-Sí, papá, contestó la alu?,ida,
porque hace mucho frío y mi mu· ,.
ñeca está desnuda.
-Pero el ovillo era mío y ella
me lo quitó porque es mayor. . .
Levantándose el General, se dirige á un antiguo a~mario y_ saca de
él una cinta amarilla. y roJa de la
que pendía una medalla y le dice:
-Toma, hijita, abriga tu muñeca
y decórala.
Con esto terminó la querella y
continuó nuevamente la interrumpida conversación.
De pronto la hija del General San
Martín se fija. en la medalla. que la
muñeca ostentaba ufana, la toma y
lee: &lt;Bailén, 8 de junio
de 1808,&gt; y sorprendida
exclama:
-1Padre! ¿Usted no
se ha fija.do en lo que
le ha dado á la chica?
-¿Qué?-dijo San Martín, indiferentemente.
-La medalla con que
el Gobierno espafiol
premió á usted en la.
batalla. de Ba.ilén.
Se ata. la. carne co_n una. tira de
-La aprecio mucho, bija-:eontestó·-en Bailén tuve la gloria de lienzo y se pone encul!a de los veser r;comenda.do en el parte Y des- getales pica.dos, añadie~do 1;1na cucharadita de sal Y medio htro de
pués condecorado.
.
-¿Entonces cómo deJa un re- caldo hirviendo.
Se tapa la cacerola y se pone á
cuerdo como ése en manos de una
chiquilla que no sabe l&lt;? que vale? cocer la ternera. en un horno moderado, como á tresci~ntos grados Fáh
-agregó uno de sus amigos.
-Me hará usted el favor de _de- renheit, por espacio de c~atro hocirme, mi amigo-dijo tra,nqm~a- ras pringándola, es decir, untánmente San Martín,-¿,para qué sir- dol~ gordo de tocino, una. ó dos veve la gloria, si u':1 cinta.j? de éstos
no consigue siquiera en3ugar las cese pasa la carne á un platón Y se
a.dorna. con guisantes cuidadosalágrimas de un niño?
mente cocidos.
Se baten juntas en la cacerola.
dos cucharadas de manteq~ill~ Y
'fricandó dt ttrntra.
dos de harina, se añade medio htro
de caldo y se bate la mezcla hasta
Se escoge una tajada gruesa de que hierva.
.
pierna de ternera, con un peso de
Agré"'uese una cucharadita de
dos á tres quilogramos.
ramillete (laurel, tomillo y mejoSe cubre el fondo de una cacer?• rana), media cucharadita. de s!l-1,
la con zanahoria, cebolla. y apio media de salsa de W orcestershire
picados, y se añaden dos hojas de ú otra de clase superior, y cuélese
laurel.
sobre la carne.

Fig. número 6.

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.r;. -

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.. .

-

.~:.-;:::

los vestidos obscuros para el hogar. Las mangas, ablusadas, hácense rematar por una ajustada pasamanería que substituye al peto. El
cuello debe ser alto y estrecho. El frente ad6rnase con pasamanería
á cuadros y botones metálicos, unidos unos á los otros, los de lado
opuesto, con cordoncillo de seda. Un cintur6n, il,mbién de seda, ciñe
el talle y cubre la parte superior de la falda. EL blusa, por lo sencilla y vistosa, la recomiendo muy especialmente á mis lectoras.
Grabado número 4.-Hermoso vestido de baile, de estilo original,
de confecci6n sencilla y de gran efecto. Se usa plisé de seda 6 gasa
lisa ligeramente encarrujada. La falda debe tener el vuelo necesario
para el objeto á que se destina. El talle se ajusta lo más que sea po-

sible en la cintura y se deja un poco holgado en la parte superior.
El escote es circular. Las guías de rosas que adornan la falda en su
tercio inferior, y el talle al nivel del escote, constituyen los únicos
adornos de esta elegante "toilette." Las mangas, cortas y abundantes, se hacen desaparecer en su parte superior bajo el ancho cuellohombreras del corpiño. El peinado "de raya" se adorna únicamente
con dos crisantemas blancas.
Grabado número 5.-Traje de reuni6n, seleccionado entre los mejores figurines de su clase y confeccionado con tela blanca.
Los adornos de este hermoso vestido son de gasa encarrujada 6 plisé de seda, y su disposici6n es el factor pri_ncipal de la elegancia del
traje. E_n efecto: las bandas transversales del plisé, colocrdas simétricamente, lo mismo en la falda que en el talle, forman un conjunto
agradable á la vez que original.
El cuello debe ser alto y ajustado; las mangas, cortas, sin llegar al
extremo de los vestidos de baile. Un angosto cintur6n de seda rodea
la parte superior de la enagua. La falda se pliega ligeramente. Este
traje, como se ve, se usa solamente con corsés de varilla recta, que
son los únicos que dan la forma debida.
Los demás grabados, del 6 al 9, representan una variada colecci6n
de trajes de calle, casa y paseo. Son tan diversas las confecciones de
estos figurines y sus ~dor?-,ºs pueden variar 41,nto, que es inútil entrar en detallada exphcac1on de cada uno de ellos. Baste decir que
todos son de última moda y que se ajustan perfectamente á nuestros
usos, no obstante ser europeos. Nuestras lectoras podrán elegir el que
más les agrade, seguras de que quedarán complacidas con su nueva
confecci6n.

Josefína.

..

"SANTA FE," LA MEJOR RUTA.
A Denver,~Kansas City, St. Louis, Ohicago, New York,
San Francisco y Los Angeles

Una anécdota del Gral. San Martín

S

AN Martín, el ilustre héroe
sudamericano, consideraba
las medallas, cordones y cintas,
pruebas de los numerosos triunfos
obtenidos en !alarga carrera de su
gloria &lt;inútiles si no servían para
enjug¡r siquiera las lágrimas de
un niño&gt;.

·. ii~~~~i~;{¡;~¡~ ~·1. o;~¡:. s'¡~ ·M~~:
tín una tarde en su humilde casa de
Blunois, con su hija y nietas, en

tat11mento
del Ilmo. Sr. Arzobispo Fechan
€t

Los bienes fueron valuados en $126,000.
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La MU·
tua", Compañía de Seguros sobre
la vida, de Nueva York.

Hoce pocos dfa.s que se practicó
La apertura del testamento d.el Ilus-

Flg. número 7,

trfsimo Sr. Arzobispo D. Patricio
A. Feehan en la ciudad de Chicago.
lllinois. La. fortuna del d!stlnguido
)relado ascenldló á. cerca de. . . .
$125,000 oro iamerica.n-o; y según el
inventarlo qru,e se hll publicado, los
bienes que dejó fueron como sigue:
Dos pólizas de "La
Mutua,''
Compafiia
de Seguros sobre la
Vida., de Nueva York,
por $25,000 orQ cada
una, ó sean. . • . .$ 60,000 oro.
Dividendos acumulados

compañía de algunos amigos que,
sentados cerca cte la estufa, discutían alegremente sobre la patria
ausente, que era el tema. favorito
de su conversación.
Su patria en aquella época de
horror se hallaba. dominada por el
tirano Juan Manuel Rosas.
No muy lejos de ellos dos pequeñas jugaban á las mufiecas, que
adornaban con un ovillo de lana;
de pronto la interesante conversación se interrumpió por la menor
de las niñas, que, con acento dolorido y con los ojos llenos de lágrisobre una de la.s pólizes. . . . • . . • 9,329 oro.
Otra póliza de seguro. 14,000 oro.
Acciones elll efectivo Y
en Bancos. . . . . . 37,000 oro.
Entre las disposiciones del sefi.or Arzobispo, en su testamento, se
hicieron éstas:
A su hemnana, sefi.orita K1llte
Fieehan, que estuvo siempre con él
hasta su muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000 oro en une. de las pólizas de seguro; A la, señore, Ana A.
Feehan, viuda del señor Doctor
Edua.rtlo L . Feehan, hermano del
señor Arzobispo, $25,000 oro de
otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo; á. la Academia de Salll Patricio de Chioago, de la que es preceptoro, su herma111a, Madre Marta
Catalina, $10,000 oro ,de la., última.
póliza· á. la escuela ' Santa Maria"
de en'sefianza prá.ctfoa Para varones, de Feeha.nvllle, IU!nols, que
era la lnstltuclólll por la que mAs se
interesaba el sefior .Arzobispo, se
entregaron los $4,000 restantes de
la. üLtlma póliza.

Se reservan camas en Carro Pulman para. todos los puntos en
los Estados Unidos. Los Restaurants y Cari::os Comedores de Harver enla Línea de Santa Fe, son ~enombrad&lt;?s_eJ? el mundo entero.
Para precios, itinerarios y otros mformes, dirigirse á

W. S. Farnscworfh.-Agente General.
1' San ~nclsoo, Núm. 8, Mlt:doo, D, F.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

SICRfTOS DIL TOCADOR
EL CABELLO

WOMAN'SCROWNINGGLORYIS
HER HAIR, dicen los ingleses,
y efectivamente, en la mujer,
una hermosa cabellera es la glorios_a corona de su ?elleza, pues constituye, con los OJOS y el cutis, sus
atractivos físicos más poderosos.
El color y la calidad del pelo caracterizan el tipo, son el sello de
~az11¡, com&lt;? quien dice. Así que la
importancia de atender á su !J.igiene y. preservación, es evidente.
La cabellera protege el cráneo y
los órganos que encierra, del aire,
del sol, de los cambios atmosféricos. Es, además, una especie de armadura salvadora contra las heridas y contusiones del cráneo.
Cuando el cuero cabelludo se eoc~eotra húmedo p~r la transpiracrón·, el pelo permite que se seque
sin transición brusca de temperatura, llegándole el aire suavemente
tamizado por los múltiples tubos
capila. es.
·se resiente también de todo decaimiento en la salud, y el cabello
de una persona profundamente anémica ó débil, acaba por perder su
brillo y vitalidad; de modo que una
cabellera bella y lozana, es casi
siempre indicio de buena salud, y
para conservarla no hay que descuidar el estado general del cuerpo,
indispensable á la belleza, no obstante las protestas de Baudelaire,
Verlaioe y su cohorte de decadentes enfermizos.
:Jl:q cuanto á los cuidados, puede
sufrir el cabello por exceso tanto
como por falta. Los estirones de la
peinadora y sus tijeras de rizar,
son casi nocivos como el abandono,
pues ar1•ancan el pelo, irritando,
lastimándo el cuero cabelludo y
quemándolo.
·I gual daño hacen los cepillos demasiado duros, los peines demasiado fi.oos, y, sobre todo, el uso constante de lociones que suelen ser peligrosas, á no hablar de tinturas
con base de plomo.
Las atenciones que requiere la
cabeza son muy sencillas: pasar el
peine lo más á menudo posible para que esté el pelo siempre desenredado, el peine fino, una vez al día,
para quitar toda materia extraña
que se deposite ·en el cráneo; ceiiillar, mañana y noche, con un cepillo
Para lavar las telas de seda.
algo suave..
.
El uso del cepillo es absolutamen- ·
Hágase una mezcla de una parte
te necesario; quita las partículas de de jabón blanco, dQs de miel, blancaspa y de polvo, da brillo y una ca tam.b iép, y cuatro de espíritu de
finura sedosa al cabello, provocan- vino. Todo esto se hace cocer lendo, al mismo tiempo, una ligera ex- tamente basta tanto ½ue la mezcla
citación de la raíz, que es altamente lle.g ue á hervir. Se frota con un
favorable á su crecimiento. Esto cepillo muy suave los sitios del a
podría llamarse la «ventilación del tela que se desea limpiar, y se incabello».
trc-duce en seguida aquélla en ag-ua
Dice. un distinguido especialista fría tantas veces como sea necesario, en tanto que el agua no .se ensohre este punto:
«Al penetrar el aire en 1a cabelle- turbie por las repetidas inmersiora, la savia abunda, y resulta que nes de la tela, ·la, que, ni se debe reel pelo adquiere nuevo vigor. El torcer ni frotar. Se coloca después
pelo se asemeja á un vegetal por · dicba·tela entre dos •· lienzos· bien
los jugos que asimila, y por la par- limpios durante una hora, plante que toma el aire en su vitalidad. chándola al cabo de este tiempo,
«De la misma manera que una cuando todavía se .halla húmeda. También se propone una mezcla
planta decae y se march1ta cuando
está constantemente alejada del de dos partes de esencia de jabón -y
contacto def aire, así el cabello de- una parte de miel blanca, aplicáncae y se marchita cuando no siente dola del modo que acabamos de indicar. Hay además una receta que,
esa influencia vi vi.ficadora.
«Moral:- Señoras, dejen flotar según Mr. Chevalier, es-tan excelibremente el cabello, aunque no sea lente para las telas de lana úomo
más ·que por ·breves momentos, ca- . para las de seda; es la siguiente:
da mañana y noche, si quieren us- tómense seis litros de agua; 122
tedes conservarlo en toda su her- gramos de sosa; dos hieles de buey
· purificadas; 61 gramos de jabón nemosura&gt;.
En cuanto á medicamentos, soy . gro y el jugo de un limón . .Se puemuy escéptica; la mayor parte de de emplear en frío y en caliente,.
También hay un procedimiento
las cabezas están mucho mejor sin
ninguno; sin embargo, esto varía para devolverá las telas de seda
su brillantez, y que consiste en excon cada caso.
Las personas de pelo muy seco tenderlas sobre una plancha de manecesitan suministrar artificialmen- dera un tanto arqueada, esponjánte las secreciones lubrificadoras que dolas con 1.1,na solución de almácigo
faltan, y harán bien en frotar dete- en gotas y de alcohol [1 de almácinidamente el euero cabelludo con go, 12 de alcohol], plaochándolas
vaselina ó algún aceite puro, que en seguida con una plancha no
puede ser perfumado si se quiere. muy caliente. Haciendo dicha ope·
Este debe usarse siempre en peque- ranión con la i;eda no hay que teña cántidad, untándolo solamente mer en lo sucesivo las manchas de
en el cráneo y en el pelo. En las agua.
personas q]!e, al contrario, sufren
un excesq , natural de grasa, los
acet~s y pomadas tenderían á ex-

A

...

Para
sazonar las.sopas y
'las
-... : salsas y 'mejorar.
de un modo prodi•
gioso todos
" tos ~oci-"
\'
. dos .
'
en los que se empl_ea caldo,··
~

POGAS.

GOTAS

... BAST.A N
Economiza 50 por ciento de
, carne. Esta puede y debe
leducirse á las tres
.
Juartas partes de
'
.
la que se usa
'para el pu•
- cbero.
y)e refuerza con
~

J ,u go~agg,i
el caldo delgado obtenido~
Fuera_de Concurso. Miembro del Jurado\...
·
. _Exposiciones Universales de 1889 y 1900.
~randes Premios: lyon; . 1894; Burdeos, 1895.
De venta: EN ALMACENES y ..ABARROTES.

citar más las ya abundantes secreciones, con el efecto desastroso de
hacerles caer el pelo.
Para esas recomendamos el lavarse la cabeza semanalmente con
algún jabón antiséptico, como el de
alquitrán, de azufre, de cuticura ó
de bicloruro de mercurio.
Inútil es prevenir á la mujer contra el uso pernicioso de las tinturas.
Los químicos de la antigüedad lo
hicieron presente á Aspasia y á
Cleopatra, pero no por eso dejaron
de oiotarse el pelo.
dl faut souffrir pour étre belle»,
dice el refrán, y estamos dispuestas
á snfrir con tal que la pintura nos
embellezca ó nos quite años. La
dificultad está en engañar rompiendo la, harmonía del tipo, pues aunque se le dé al cabello un tinte 'que
no es suyo, queda el colorido de los
ojos y de la tez para proclamar la
mentira; como la mona á quien :visten de seda, la morena que se tiñe
de rubia ó la vieja que se· pinta las
canas, morena 6- vieja se q uPda 'y
no se engaña más que 4 sí misma.
La célebre actriz francesa, Mlle.
Mars, murió de una erisipela á consecuencia de haberse untado una
loción para teñirse el pelo, que
contenía, como casi todas, s~lés
metálicas venenosas.
Para consuelo de mis lectoras,
bueno es que sepan que los hombres
padecen más enfermedades del cut;iro cabelludo que nosotras, y la calvicie, mortificación de tanto amor
propio, abunda más en e.l sexo
fuerte.
· ·
Se ha a tribuido hasta aho1•a ·'á
varias causas, princípalmente á la
costumbre de llevar con exceso la
cabPza cubierta, impidiendo así fa
ventilación tan recomendada. Los
turcos y otros orientales que usan
constantemente el turbante, son ca:1vos muy jóvenes.
Pero el siglo que acaba de morir
nos dió á conocer, como uno de sus
últimos descubrimientos, el secreto
de la calvicie. Es un microbio. Sí,
señores, es un microbio el que les·
come el pelo. Ahora falta descubri.r
la manera de aniquilar el maldito
«bacilus», y al iovestigaqor que logre aclarar ese ir.bterio, le espera
una inmensa fortuna y el agradecimiento de media humanidad.
BLANCHE Z. DEBAitALT.

jo éste, si le molesto, pero usted se
ha servido autorizarme.

-Es á propósito de la torpeza de
aquel pobre sirviente que vi en la
casa de usted, ¿no es verdad?
-Sí, señor.
- Está bien.
Y Roger se dirigió h11cia la caja
que contenía el jarrón de su bisa·
bue la, pensando que la excelente se·
ñOl'a aprobaría su buena acción.
8in embargo, en el momento de
separarse de este objeto, casi lamentó hacerlo y no escuchaba las
p~labras de g-ratitud del sefior Bissoo, cuando éste agregó:
- A mí mismo me presta usted un
servicio, porque al contentar al sir·
viente del barón de Trezal, me aseguro la clientela de su patrón, lo
cual no es de desdeñar.
El joven se sobre.altó y volvió á
colocar sobre la mesa. la caja que
había toma.do.
-Lo siento mucho, dijo, pero no
puedo ¡,restar á usted este servicio,
pues razones de familia me impiden
separarme de este jarrón, que se
asemeja, en efecto, á los restos del
que be visto en casa de usted.
El comerciante, consterna.do, intentó aún abogar por una causa que,
en el fondo, era mucho más suya
que del sirviente de los Trezal.
Todo fué inútil. El señor de Luziére afirmó que no cejaría. en su
resolución.
Al pie de la esca.lera., el autor de
la torpez,a esperaba al señor Bisson, y,· muy desesperado, se fué á
presipir los últimos
prepa'ra.tivos
para recibirá, sus 1patrones, que llegaban ese mismo-día.
El señor de Lu-ziére pensó que era
el día de· las caras disgustadas al
ver llegar, pocos instantes después
de la salida del dueño del bázar, á
su amigo Ma.rcelo.
-La señorita. no quiere casarse,
dijo al momento en tono dt&gt; "requiero." La señora de Arthiel, mi
excelente amiga, que también lo es
suya, me lo ha escrito recientemente.
·
-Tiene razón esa joven. Es un
punto de simpatía eµir.e nosotros.
Te agradezco tus ,buenas intenciones, y para recompensarte te invi•
to á la gran. caceria. qüe mi. padre
orga.n.iza en mi honor f'l lunes próximo, 25 de octubre, con carta blanca sobre la cuestión de los tiradores.
Odette de Treial en su lindo cuartio, tapizado de seda, lloraba. delan·

te del jarrón roto. Quiso volver á
ver los pedazos, los tomó en la roano, los llevó á sus labios, y una
gota de sangre procedente de un ligero rasguño cayó sobre su traje
de espumilla. blanca.
Para su alma, la herida era profunda, porque.le parecía sentir el
desgarramiento de todos sus ensueños de juventud de que era símbolo
la frágil ánfora.
Odette la contemplaba. como una
especie de talismán. ¡:a:abía creído
tantas veces que á las vibraciones
de su cristal se mezclaba la pala.bra imprudente pronunciada por la
anciana: "Roger te amará.!"
Los años habían pasado, la a.usencia, unida á las divergencias de
familia., había arroja.do un velo tupido sobre las relaciones de los
primos, pero la esperanza. había

queda.do en el corazón de la joven,
sostenida p9r su ardiente imaginación.
·
- Ahora estoy segura de que todo
ha acabado. Necesito ser valiente
y no vivir yadequimeras, pensó la
señorita de Trezal, con un último
sollozo. Mi padre me apremia. pa·
rá que me case. ¡Qué contento hu·
biera estado con una alianza que
borrara los tristes conflictos de in•
tereses!
Ya que no debo pensar más en
ello, ¿por qué no he de acoger las
proposiciones de la señora de Artheil que no quise escuchar el otro
día?
·
Se acercó á su ·escritorio y con
mano febril escribió:
"Necesito verá usted.
"Su amiga
Odette."
Menos de una hora después la se·
ñora de Artheil estaba al lado de
Odette sonriendo con la más indulgente simpatía á las coofidenc1a.s
de la joven enamorada de un primo
á quien conocía apenas y cuyo
nombre callaba. por delicadeza.
-Cálmese usted, dijo la sefiora
enjugando las lágrimas quecorrían
aún, y como ella había sufrido mucho en su vida, agregó:
- No hay que llorar por ensueños. La. providencia lo arreglará
todo, créam~, porque según los informes más serios, entreveo grandes gara-ntías de dicha en su unión
de usted con el s¡iñor Roger de Luziére.
-¡Roger! ¿es posible? ¿con que
era él?
Y Odette, loca de alegría, se echó
al cuello de la serlora. de Artheil.
Lo demás se a.divina fácilmente.
El nombre del señor de Trezal figura al frente de los in vita.dos para
la cacería del 25, y la ánfora de cristal, salida de su nido de algodones, reposa sobre la mesa de Odette.
De su cuello elegante surge la última rosa. a.bierta en los futuros do·
minios de la. linda desposada..
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LOS CLIMAS TROPICALES

Generalmente los climas tro- mo eficaz antiloto el VINO DE
SAN GERMAN, que debido á
picales son los más favoreddos
por la Naturaleza, para el colo- s'lls elementos, restablece el equisal desarrollo de la flora, que librio de las funciones orgánicas
tonifica el si'f'tema nervioso, auforma el principal elemento de
menta
el apet ito y crea rápidavida y de riqueza.
mente
carne
y aangre, sin permi
D'esgraciadamente, lo que es
tir
el
de1sarrollo
de los tejldoa
fuente de vida para el reino vegetal, no lo es para el hoo:nbre, grasOE qu,1 son los causantes de 1a
pues generailroente el excest' de obesidad.
A propósito de este valioso r •;calor aumenta las secreciones, lo
que origina pérdidas orgánicas de constituycnte, univer~a1ment P coimportancia, no reparadas sufi- nocido, EL DR. R. MACIAS,
cientemente por la alimenbt:ión, Profesor adjunto de Olínica expues además de que ésta, por ra- terna en la Escuela Nacional
zones •e speciales, no contiene las Medicina de México, dice: La
substancias proteicas s uficientes, composición del VINO DE SAX
el estómago no ingiere la canti- GERMAN garantiza sus bu'e~1 os
dad de alimento necesario, pues efect os y aquí, en donde tanto
el calor exagerado es una causa abundan las enfermedades por
de atonía intestinal; es decir, que debilidad en la nutrición, será de
el aparato digestivo no cumple positiva ut ilidad para el públi•; ,
El Dr. R. Macías, ventajooacon sus funciones, los movimientos peristálticos son débiles ó nu- ment e conocido como hombre de
ios, la secreción de jugo gástrico cieMia, recomendando y prescri·
y pancreático no es suficiente, y b iendo el VINO DE SAN GERpo.r último, el intestino delgado MAN, hace su mejor alaban.za,
Dulcts da fra11buesas
en razón de la atonía que experi- pues en asuntos de medicina la'
Tómense 135 gramos de frambue- menta por el calor, no absorbe la opinión de un facultativo es de
sas (previamente secadas á la estufa) y pulverícense en un almirez; cantidad suficiente de alimentos gran peso.
Tómese, pues, el VINO Di•;
derrítase por separa.do medio kilo· digeridos.
gramo de azúcar, y échese encima
Todas estas circunstancias re- SAN ,GERMAN sin reserva, esel polvo de frambuesas cuando esté en buen punto de cocción. Una.se unidas, pronto se traducen por un
pecialmente ahora que está próla pasta cita.da más arriba y muéb . • t d 1
'
0
ximo el verano, estación en la
vase todo como se ha explicado, pa- empo reclllllen
e a sangre
raque dé un hervor. En seguida se anemia que trae como consecuen- cual el apetito disminuye, y por
vacía en las cajas de papel.
1•
'
·' d 1 t .. d
Las substancias vegetales emplea- Cl.8. la degeneracrnn e os 8 J1 08, consecuencia, el agotamiento y la
das para. hacer estos dulces deben el adelgazamiento rápido del pa- anemia se desarrollan profusaser secas, á fin de que el azúcar no . t . ote · debilitaru.ienente.
suba.
, cien e, J,11p .ncia,
1 to de las fondones intelectuales,
EL VINO BE SAN GERMAN
·
la t
tiene un ;;abor tan agradable, que
Toluca.? México_, febrero 21. . y a:l cabo de poco tiempo,
uNo tengo mconveniente en ma.m- ' b • los'-· que es el azote de todo
hasta los niños más rebeldes lo
festar-declara el Dr. José Rodrí-' eicu L, .,
toman con gusto.
guez 1 Médico del Hospital Civil,- or"anismo agotado.
que desde que fué _imroducida en
Para combatir todas estas afecProcúrese que el hogar nunca
esta. plaza la Emulsión de Scott de
,
. .
aceite de hígado de bacalao con ciones que, segun hemos m&lt;lw a- esté desprovisto de tan valiosa
hipofosfitos de cal Y deéso.sa, la fe I do son com'll.Iles ó endémicas en medicina, que conserva y alarga
usado con muy buen xito en a
'
·
curación de la ane~ia, !i.nfati~mo los países tropicales·como el nues- la vida, librándola &lt;le enfermeday en algunas a.~ecctio~es crómcas tro la ciencia ha descubierto codes y tropiezos.
del aparato respira orio.
'
.

v.e

°

�Año XI-Tomo 1-Número 13

6;Rt\ttDES
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                  </elementText>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1904, Año 11, Tomo 1, No 12, Marzo 20</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Baile infantil</name>
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        <name>Judío Errante Moderno</name>
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        <name>Un drama de amor</name>
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                    <text>~mmmmmmmmmmmmm
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Dlbtd o de Guatll'l'o D oré,

�:Et MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRAD()

Reliquias Históricas

dencia. -Julio 14 de 1867.--Varios mexicanos».
Cada uha de las alhajas está colocada en
su correspondiente estuche.
El señor Lic. Don .Benito J uárez hijo de
quien obtuvimos permiso para publicar e~Las
reliquias históricas, nos ha. manifestado que
por acuerdo de su familia, se ha resuelto qu~
el día del centenario del natalicio del Benemérito, es decir, el 21 de marzo de 1906 el
referido señor J uárez hará., con las formalidades debidas, solemne entrega al señor Presidente de la República 'de esos objetos tan
queridos, rara que sean colocados en el ?iluse~ Nacional, en un_i6n de los otros que allí
e_x1sten y que han e1&lt;lo cedidos por la familia. del grande hombre i quien pertenecieron.
Publicamos también una vi~ta de 1a casa
que el P. Sala.nueva, prot('ctor del señor .Juirez, habit6 en Oaxaca. En esta casa fué donde el Benemérito encontró abrigo y protec-

Las GondeGoraGiones de Juárnz

E

L día 21_d~l actual fué el 9~&lt;.&gt;. aniversario
del nacmuento del Benemerito C. Benito .Juárez, celebrándose con entusiasmo en

Fiestas de flores.-EI Viernes de Dolores y el Domingo de Ramos.-Promesas
para la temporada de Pascua.

fi

.AY grandes -preparativos en los verjeles
del Valle. Desde que el Sol se avecina al
equinoccio y van los días alargándose
lentamente, desde que la Primavera sopla su
aliento vivificador y cálido sobre los retoños
donde la savia comienza á despertarse de su
sopor larguísimo, las flores se preparan á su
fiesta.
Se teñirán las rosas soberanas con los tintes todos de la aurora; desde la sangre roja
y vi va, hasta la palidez aérea, desde la carne
aterciopelada., que se ant-0ja la frente de una
1.uujer hermosa, hasta el carmesí que imita
la púrpura l egendaria, toda la gama del rojo
y del rosado, toda la encendida gradaci6n de
tintas sonrosadas, se extiende en los pétálos
de las rosas. Ejercen el monopolio de estas
.t intas, casi humanas, y apenas si conceden
á los geranios el uso de ciertos rosas empalidecidos y deslavados.
Las violetas cubren sus flores del color
simb6lico de la tristeza y de la· melancolía.
Los pensamientos ostentan una paleta biza•
rra que se cliria fruto de la imaginaci6n enferma de un demente llegado á la locura por
el sendero florido del arte.
Las flores se aprestaq á celebrar dignamente su fiesta titular. Hay actividad en la
confección de los hermosos tocados. Las florei:s rizan sus pétalos y los bordan; colocan
aplicaciones en _los bordes y pi~tan, c?n ~elicadeza femenma, los m1fiuc1osos dibu1os
que tanto admiramos en ellas.
La febril actividad de un taller reina en
los jardine8. Flota en la atm6sfera, caldeada. por los rayos verticales del sol de m~rzo,
el insinuante perfume de las rosas remas.
Es µn derroche de matices y una orgfa de
tonos; precisa que, al llegar el día de la fiesta todas las plantas ostenten orgullosas sus
n~evos vestidos; precisa que todas las flores,
como incensarios vivos, contribuyan á impregnar el aire del día floral coh los capitosos
aromas de sus nectarios.

***

Ante la simb6lica figura de la Virgen Dolorosa la humanidad siente en su alma el
paso de una sensaci6n 'semejante al inefable
vértigo de la muerte. La dolorosa :figura de
la Virgen de los Siete Pufiales, tiene sobre el
espíritu la atracci6n de lo &lt;&lt;ya visto».
Y es que, en el fondo del alma, lleva~~s
todos una Virgen Dolorosa que sonríe cliVJnamente al dolor que la hiere. J6venes ó
viejos, con la cabeza llena de los hielos de
la existencia 6 de los humos embriagadores
de la juventud, todos tenemos en el más secreto camarín de nuestro espíritu )a imagen
simb6lica del inevitable Dolor Humano.
.Al principio, cuando recorremos las primeras etapas del camino poblado de abrojos,
derramando las miradas en torno, con la vaguedad curiosa del asombro; cuando llevamos muchas estrellas en la frente y desconocemos los abismos de la ruta, porque llevamos la mirada fija en el vacío infinilo de la
regi6n sideral, entonces sorprendemos á nuestra auna, á ocasiones, arrodillada ante la
Imagen Dolorosa, como ante un símbolo sagrado. Y sentimos el frío del espanto qu_e
eriza n,uestros C!l,bellos, al recordar que, q';ll·
zá en vidás anteriores, quizá en remotas existencias vagas, que se pierden en la noche del
tiempo y del espacio, hemos sido fervientes

adoradores de esa Virgen Madre, toda llena
de dolores, en cuyo coraz6n arde una flama
inextinguible que hace brillar siniestramente el acero de los siete pufiales implacables.
Después, cuando ya hemos doblado la
cuesta, y el camino no asciende ante nuestros pasos, sino antes bien, desciende basta
perderse en el abismo negro de la muerte, en
el abismo frío y siniestro de la muerte; cuando sangran nuestros pies heridos por los
abrojos, basta entonces visto'l, y se han disipado de nue.&lt;tra frente las estrellas, á lasalida de un sol opaco y triste; cuando apenas
arde en el santuario una llama casi invisible
y 1a miseria humana. ha tr_abajado larga y
tenazmente nuestros cuerpos y nuestras almas, entonces peregrinamos más frecuentemente á la eterna capilla, entonces conocemos bien á la Santa Dolorosa, entonces ya
no nos arredra el espanto. ni sentimos la fría
sensaci6n inexplicable al encontrarnos en su
presencia.
Es que ya nos compreodemos bien, que ya
hemos llmado largamente ante ella y le hemos ofrecido lo que de más humano tenemos:
nuestras lágrimas, nuestras miserias, nuestros miedos y nuestras maldades. Hemos acu dido, agitados por la punzada intensa del
dolor, á su eterno consuelo, y hemos visto
que sus labios, exangües, saben aún sonreír
melanc6Hcamente, á pesar de que brillan en
su pecho los siete puñales !!angrientos.
Más tarde, cuando ya tenemos el alma y
cuerpo entumidos por el frío de la tumba
que se avecina; cuando ya hemos dejado tina
gota de sangre en cada zarzal del sendero y
una esperanza en cada noche del alma, entonces la Santa Dolorosa es un refugio y un
amparo y la última esperanza. Ella es la que
promete la paz, el descanso, la alegría del no
ser, para tiempos no muy lejanos. Nos ha
acompafiado ;,orla ruta y ha visto que son
muy hondas nuestras heridas y muy graves
nuestros dolores¡ como una b uena madre, enjuga nuestra.frente, donde cuaja el sufrimiento en frías gotas de sudor de agonía; como
una buena esposa, nos habla de la paz, que
ha de llegar, y del bien, que s6lo en la som·bra eterna existe¡ como una buena hija, nos
toma de la mano, para que no tengamos miedo al pasará la regi6n del olvido y de la
nada.
Nuestra Sefiora de la Esperanza, para los
que llegan; Nuestra Sefi.ora del Dolor, parn
los que sufren; Nuestra Sefiora del Olvido
Eterno, para los que mueren; pero siempre la
misma, siempre la Madre Dolorosa, en cuyo
pecho arde la flama simb6lica á cuyo resplandor se enciende el hierro de los Siete Pufiales, con tintas de sangre.

***
En los templos, bajo las anchurosas b6vedas sombrías, el himno de paz vibra con sus
notas enérgicas y ehtusiastas. E l ((hossana»
vuela mientras se agitan las palma¡;,, con la
cadenciosa agilidad de cabezas que saludan
al que viene.
Volverá otra vez el Cristo á pasar su angustiosa figura de dolor por la conciencia humana. Llega á Jerusalén ante la maldad, que
se inclina desconcertada mientras prepara el
golpe sangriento y fatal; pasa sereno por encima de la tempestuosa muchedumbre, y s6-

lo brilla en la multitud de miradas torvas
del pueblo el balo lunar que rodea su frente
divinizada por el padecimiento y por la bondad.
La .fiesta de las palmas vuelve á recordarnos los episodios de aquella tragedia, la única que ha tenido potencia. bastante para perdurar por encima de los siglos y de las razas.
Porque la intensidad del dolor, sintetizada
en la iigura dolorosa del Cristo¡ la iniquidad
espantosa dela injusticia humana, siempre la
mii,ma y siempre humana; porque la sangre
entonces derramada sobre las pefias del Calvario, permanecen -vivas y frescas en la con•
ciencia de 1as generaciones y perduran á través del tiempo y de las edades.

***

di versas poblaciones &lt;le la República.
Con tal motivo, juzgamos oportuno publi~r las fotografías de IM alhajas que pertenec_ier~n á a.que! _ilustre patricio y que su famil ia. t iene depositadas -en el Nacional Monte de
Piedad.
Estas alhajas son las siguientes:
Placa de oro, brillantes, rosas, rubíes y esmeraldas, con esta inscrípci6n: «Al Libertador de ~léxico, C. Presidente de Ja República, Bemto Jnárez. Los mexicanos de Oaliforni~ y de Nevada, acogiendo con entusiasmo
la idea del C. Coronel José A. Godoy, dedican esta medalla como muestra. de su afecto
y admi~aci6n al ilustre Magistrado que ha
mantenido desplegado el pabellón nacional
dur_ante la gloriosa lucha que México ha sostemd~ contra los franceses y traidores. San
Francisco Cal. -Septiembre 16 de 1867».
Medalla de oro y esmalte con una estrella
de _brill~nt~~- Tiene por el a~verso la siguiente mscr1pc1on: «Al D. D. Benito Juárez. La
EscueJa de Medicina de Lima11; y por el reverso se lee: «Por el triunfo oblenido sobre
la intervención extranjera. Julio 28 de 1867».
Medalla de oro, con esmeraldas, brillantes

Tenemos una grata promesa. En la temporada de Pascua, en i:t1anto comiencen á
abrir sus puertas los teatros, el Maestro Meneses nos ofrecerá las primicias de una mú.
ca alta y excelsa.
Recordamos aún la temporada anterior en
la que escuchamos «La Virgen» y alg unas
otras hermosas obras del genio humano.
.A.hora senos promete música de Berliotz alta y nobl~, mú,sica que, por deegracia: no
hemos podido aun saborear en México.
La temporada de Thuillier ha seguido en
la senda del triunfo, de la victoria conipleta
y absoluta. Después de Shakespeare, de~pués
de Echegaray, nos ha ofrecido una creaci6n
de &lt;&lt;Tierra Bajai,, la formidable obra de Guimerá, en la que Thuillier hace una de las fi.
guras más hermosamente humanas de 1m :repertorio.

o
Coro a a de ot·o regalada al Sr. Juárer.11or
mexicano•, en .1867.

LA NOCHE Tl~ISTE.
Cortés, oculto por el ancha cope.
del árbol triste, en actitud de duelo
miró pasar con desata.do vuelo
'
las fugitivas heces de su tropa:
Pensó quizás en su lejano.Europa;
y, ante el fraca.so de su audaz anhelo
sintió bajo sus pies temblar el suelo, '
crispó los puños y rasgó su ropa.
¡Qué desesperación!. ... Arrancó el broche
que ataba bl cuello; en las convulsas manos
hundió la faz; y pt•orrumpió en querellas ....
Nadie le vió llorar: sólo la noche·
¡mas ao pueden valer ojos humano;
lo que va.le una noche con estrella.si

José Santos Choca.no.

,.,.,.¡08

ci6n y donde empezó á aprender el silabario.

Léanse en otro lugar de este número,
las bases de nuestro segundo
Concurso de 1904.

o

ROMANZA DE TENOR

1EL
1

Grao placa ob,equlada. al Sr. Juárez 1&gt;or ¡ 08 mexicanos ""8ldcotes en Callforma y Neva&lt;la.

y rubíes. En el anverso dice: «EL Estado libre y soberano de Oaxacai,, y al reverso: «Al

Almo de Amér lGa

Los himnos albos al amor eterno, los ma.driga.le_s galantes, llenan las cuartillas mientras
sum1?-o _en pobreza el bardo fü,ge de gran señor.
¡l\hm1 está s?lal Cuando llega el primer rayo
d?l sol de abril, ella. lo recol!"e abl'iendo los
OJOS Y la boca, y su úoica compa.Bera es una
ro-a que lentamente la.espía.
F~e:a, ronca. el ba.t·t·io Latino sus estrofas
ma.hc1osas1 y .los artistas llaman al -poeta. para
tomar el a.JenJo en el hirviente café Momus l
E~ el cielo gris la nieve dibuja sus filigrana~, _erectos campan u.r1os como triunfo del
Cnst1a_nismo, recuerdan á los fieles que llega.
la. media noche, y el poeta de cabellera sedosa.
apoya. sus labios por donde vuelan los besos
sob1·e los de Mimf, y aun sobre su cabecita. de
ave, rueda. la caricia de Setene la madre del
poeta, la mad1·e del músico, l a. i'nadre del pintor, la madi-e del filó ofo.
FRANCISCO GARCÍA CISNE.ROS.

***

AvanZll, coronada de pámpaflos y de rosas
la Primavera. Los campos se cubren de mult icolora túnica de flores, sobre la cual brillan, como un joyel con alas, los colibríes de
fuego y de esmeralda. Vuelve lentamente
el Tiempo la monótona rueda de las horas
Y el espíritu avanza en las tinieblas con 1~
mirada fija en t:1 infinito horizonte n;buloso
en el infinito negro tras del cual la sombr~
extiende sus dominios, en el infinito negro y
profundo, donde la muerte elabora sus misterios.

JJ:stnohe de caoba c¡ue 1rua.rda la corone.de oro.

inimitable patriotismo de su hijo predilecto
Benito ,Juárez. -1867».
'
.,Medalla de pl~ta., con la.siguienteinscrip01on: 1(Al C. Presidente Benito Juárez en su
vuelta á. San Luis Potosí. - Febrero de' 1867».
Medalla de oro. Dice por un lado: «Al C.
Beni_to J uárez, Presidente de la República
Mexicanai,¡ y por el otro: KJunio 24 de 1868.
El pueblo de 8an Juan de Arag6n,1.
·
Medalla ele oro, con e1 busto del señor Juárez, al rededor del cual se lee: «Presidente
de la República }lexicana, C. Benito J uárez.,,.
Al reverso dice: «El pueblo de la Luz en testimonio de amor y gratilud al Benem'érito de
la Patria, C. Benito Juárez.-Mayo 15 de
1867».
Un hermoso estuche de caoba, qu.e figura
un gorro frigio, guarda una corona de oro
qu e tiene al frente un broche de esmeralda
brillantes y rubíel'.', con la siguiente dedica~
toria: ,,.Al C. Presfdente Benito Juárez, que
salv6 á la República y consolid6 la Indepen-

no está en venal-Ni el Soneto pomposo
ni el femenil ronde! surgen del cerebro
de! barcl~, sino vienen los versos, llega la Poesía.: es Mtmí.
Débil, pálida, supremameate bella. y tristemente buena. Sobre u cabecita. de ave cae la
~una.- Selene, madre del poeta, maclre del músico, madre del pintor, madre del filósofo a.rg:eo~a en la. boardilla, donde la. reina Miseria. tiene su trono en el desvencijado sillón
y su corona de laurel. Mimí tiene los ojos
como dos uvas negras y la boca. como un punto
de g-r:a"!late; en su alma viven amores nuevos y
exq ms1teces desconocidas.
. Es_ la casta paloma, la ble.nea perla, la que
rnspi.ra confianza y ca.riflo• espe1·a.d señorita
Rodolfo os va á decit· quién es.
'
'
_-Es e! poeta. ¿Qué hace? Escribe. ·y cómo
vive? ¡vtve!
G

Oasa_donde vlrló Juárez ea Oaxaca. allado de su
protector e l Padre alllJlu.e,..._

�!t MUNDO ttUST1An0

UNA OBRA COLOSAL
CN DICN DC L./\ I\GRIGUL. TURJ\.

JI NA mejora de trascendental importancia
\1 ha emprendido en el importante y pin-

HUIOHAPAN. -LA PLAZA PRINCIPAL.

toresco pueblo de Huichapan el gobierno
del Estado de Hidalgo¡ nos referimos á la.
construcci6n de una gran presa para. el riego de los vastos terrenos de aquella comarca..
Para que nuestros lectores se puedan formar idea de la. magnhud de la obra, ilamo..
aquí algunos datos de c6mo será aquélla.
El espesor 6 grueso en la parte inferior de
la. cortina de la presa, tendrá cuarenta metros. La altura d~sde el fondo hasta el nivel del agua será de CU&amp;renta. metros. EL
mayor largo en la parte superior medirá trescientos cuarenta metros. El volumen de la
mampoateóa que se empleará, asciende á
treinta y cinco mil metroe cúbicos.
Termina.Wl. la presa, podrá contener treinta. y seis millones de metros cúbicos de
a.gua, para poder regar cuarenta. y cuatro mil
hectara!!I de terreno. El canal hasta la pre•
sa Meteté, teodxá una dist.ancia de doce y
medio ki16metros.
Como se ve, la. obra es
colosal y de grandísima importancia para
los agricultores de Huichapan y sus contornoe.
En la actualidad multitud de obreros trabaja.o en las grandes excavaciones que ha sido necesario hacer para la construcción de
los cimientos de la presa, así como en la
apertura del canal.
En este número publicamos varias fotografías de los trabajos emprendidos ni la
presa y obras de la plaza principal de Huichapan y del Palacio Municipal.

o
El Ultimo An,or.
De tal s11erte se comprende todo
en nuestros seres. que ye, no 80
puede decir dónde comienza el uno
y dónde termina el otzo......

E

HOlORAPAN.-l!:L PALAOIO MUNIOIPAL.

BU1Cl;{APAN.-1:XCAVACIÓN 1'"-RA LOS CIMIENTOS DE LA PRESA.

(M:a&amp;terlillok,)

L camino se perdía á lo lejos, bajo la doble hilera de árboles que juntaban sus
follajes como un arco verde y movedizo. El
cielo azul desaparecía entre las ascuas del
crepúsculo. Las hondonadas se llenaban de
sombra. El astro rey, moribundo, que esparcía sus rayos de oro como estremeciéndose, hacía brillar las aguaB tranquilas del
lago con resplandores siniestros. La tarde
dormíase acariciada por las rojas claridades
del ocaso.
Por el Norte, súbitamente, una nube negra y espesísima apereci6 amenazadora y se
lanzó por la inmensidad del cielo, deshaciendo la poesía misteriosa del crepúsculo.
Y los dos enamora.dos, últimos herederos
de razas superiores y olvidadas, caminaban
lentamente unidos por la fuerza de lo bello
y por el horror de las fealdades terrenales.
Sus ojos, reflejo de pasio.i.1es heroicas y de
suefios de edades gloriosas, contemplaban
con disgusto el paisaje que los rodeaba. Las
beUa.s y puras lineas de los enamorados desentonaban el fondo raquítico de una naturaleza mustia y campesina.
Y una tristeza desesperada se apoder6 de
ellos, y se miraron en el fondo de sus
ojos para. olvidarse el uno en el otro.
Rehecho por la claridad que de los ojos
.d e ella .irradiaba, el enamorado dijo: "Yo
sin ti no viviría. Tú para mí eres algo más
que la mujer sofiada: eres la resurrecci6n de
aquellos tiempos que tanto ansío. 8610 delante de tus ojos inmensos, fuentes de luz y
alegria, negros como una noche eternamente oscura, vuelvo fi. la vida. S6lo delante de
esa frente noble y serena, llena de pensamientos amorosos y de belleza indefinida, la
suave tranquilidad me consuela. Sólo delante de tus labios rojos, como dos arcos de fuego sobre la blanoura de tu rostro, que más
se arquean &lt;mando á. ellos se acercan los míos,
siento palpitar mi corazón. Y tus ca.bellos?

EL MUNDO ll..USTRADO
Oh, tus cabellos! Son ondas de pasión antigua y heroica, torrentes de voluptuosidad
cuando se desligan, símbolo de pu.reza.cuando loa recoges sobre tu cabeza, con aire altivo y guerrero. • Yo te amo, porque eres la
belleui. soberana, domfoadora y absolut,a.
Yo te amo, porque has atravesado este mundo miserable, desdeñosa y ~i invisible, para llegar hasta mí con el bnllo deslumbrador del sol, con la cliuida.d misteriosa de la
luna, con la majestad de las noches estrelladas. Yo te amo, porque en ti encuentro la
belleza espléndida de Semframis yCleopatra
y el hechizo espiritual de Beatrice. Yo m~
arrodillo ante tu cuerpo divino como el héroe griego enfrente del ara de enue. Yo te
amo con la pasión gigantesca y violenta del
Faraón por la virgen eti6pica. Yo mento por
ti la adoración del caballero medioeval por
la. doncella m1stica, de rostro purísimo y de
mirada angéhca. Yo te amo con i.odos los
amores" ..... .
Y en medio de una naturaleza mustia y
campesina, bajo un cielo cubierto de nubes
en la.quietud pavorosa de la tempestad pr6xi~
ma, se abrieron los·Jabios de la enamorada.
Una delicada melodía, como recuerdo de felicidad muerta, brot6 con suavidad en el cami oo desierto.
((Yo te adoro, porque te veo bello como
Apolo, fuerte como Hércules, enamorado á
]a vez como Petrarca y Ovidio. Yo te veo
con los ojos del deseo, sobre un carro de guerra adornado de oro y marfil y cubierto de
pieles de fieras, entre nubes de polvo, mientras el sol hace lucir el cobre de tu escudo
y coo la diestra lanzns el dardo que se pierde silba.nd~ ent!e la hueste enemiga. Y veo,
detrás de tl, millones de soldados, focontables Janz'\Sj percibo el ruido de las llanuras
sacudidas por huellas humanas; llegan á mi;
oí.dos los ecos de himnos de victorias más
~ranrleR que las de Alejandro, de Aníbal y
de César.
' 'Yo te veo sobre la arena. del Coliseo, vencedor de los atletas, con el esfuerzo del pecho robusto y del biceps poderoso.
"Yo quisiera eternizar la voz tuya, cascada
armoniosa, fuente de elocuencia. evoca.dora
de vida, revelación de -belleza. Yo quisiera
para ti la omnipotencia de los reyes de Persia y Babilonia, ]a sabiduría de Salom6n,
las riquezas de Creso, la ·ciega obediencia de
las falanjes roaced6nicas y de las legiones
roma.nas. Y o te quisiera dominador abso•
luto de estos seres mezquinos que se tienen
por hombres y no son buenos ni para e~cla.•
vos .... .. ''
Y la voz tomaba una entonación épica,
bajo la. arqueada. oscura, en un sublime momento glorioso de orgullo y de dominio.
"Te amo por tu mirar de rey, por tus ojos
de ~uila, por tu frente siempre luminosa.
''Te runo, porque, sin hablar, nm.stras a1mas se ven, y viven la vida inmaterial de
las cosas imperecedera11, y tiemblan como
llamas amorosas, y se unen en un fuego inextinguible. Te amo, porque los efluvios
de nuestros corazones, al ensancharse, retrocedarían si no pudiesen unirse. Te amo,
porque soy m11jer" ..... .
Y la voz desfallecía, muriendo como un
deseo de amor, bajo la calma trágica de1
cielo....... ..................... .......... ........... ..

HUIOHAPAN.-l'JtINCTPlO DEL CANAL PARA LA rRESA.

HULOHAPAN. -TERRENOS QUE ATRAVESARÁ EL CANAL.

Barcínonis.

~

AL DESPERTAR
Pues de tus velos grises y livianos
Apenas, muda noche, te despojas,
Y la. mañana. oon sus tintas rojas
Aún no baña los montes y los llanos,
¡Vengan los se.eros libros, á mis manos,
En cuyas bella.¡:,., inspira.das bojas,
Sus a.nsia.s, entusiasmos y congojas
Vertieron los poetas mis herma.nos! ....
Saturado de luz y de armonía.
Me siento al finl ... Ahora de los viles
Vuelva. la. diurna hostilidad impía,
Yérganse en mi sendero los reptiles,
PL1es llevo resguarda.da. el al.me. mí.a
Con la armadura olímpica. de Aquiles!
Lima..
NOMA P. LLoNA.

HUIOlUPAN.-oTRA VISTA DE LAS EXCAVACIONES PABA LOS OIMil!.NTOS,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

na.dos, dejan á la posteridad ensefla.nzas gratas y recuerdos cariñosos.

El canal de Panamá.-De Nú.ilez de Balboa á Fernl\ndo de Le~seJ)S,...!antecedt•ntes.-El derecho y la necesldad,-La nu ,-a Repúbllca.-En inaroha.-KI gabinete de Balfour
flrme,-1 Pobre Traus1•aal 1-.llluRrte d~l Duque ele Cambrlg&lt;le.-Un ,•etnauo ,le Crbnen.-!..,,. i:uerra rnso-Japoueoa.- ltuacl6n
mooótona.-El quinto bombardeo"" Puerto Ar~oro.-La condlolón eoonómtca.

n

o mucho después que Vasco Núñez de Bal-

boa, substrayéndose á.la autoridad de Pedra.ria.s, gobernador de Tie1•ra Firme, se adelantó por coma.reas desconocidas, atravesó el
istmo de Do.ríen, dese ubrió el Océano Pacífico,
y avanzando á pie por entre sus revueltas ondas tremoló el viola.do {,endón de Castilla para tomar posesión de aquella. inmensidad en
nombre del Emperador Carlos V; no mucho
después de esta hazaña, digna. de los tiempos
míticos, pensóse ya en la perfor9:ción de 11quel
istmo para establecer una comunicación entre
los dos Océanos: el Atlántico, que besaba las
tierras del viejo mundo, y el nueva.mente descubierto, que llevaba á playas desconocidas y
remotas. Y tan factible se consideró la empresa, que no tardó un c~pitán ~ene~al de aquellos territorios en pedn· autor1za.c1óu al 1·ey de
Espaiia. para comebzar la. obra de titanes,. con
un puilado de soldados y peones ind1g~nas,
obra gigantesca, donde andando los siglos
fracasaría. el genio de Fernando Lesseps, ese
Moisés de las modernas edades, que, á diferen·
cia. del personaje bíblico, babia juntado las
aguas del Bermejo con las turbulentas del Mar
Interior, que habían presencia?º pura.s y si?
mezcla los tiempos de la humanidad en sus primeras etapas, sin dejarse arrastrar por los es·
fuer1.os de los Faraones tebanos, á través del
istmo de Pelusa y de :S:eroópolis.
Cruzaron los siglos, pasaron las edades, y
llegó la época en que las necesidades del C?mercio del mundo exigieron con más urgencia
que antes la. obra gigantesca del canal interocéanico que había de e1·uzar el istmo de Panamá. Se había,n estudiado las divers~s v~as
propuestas para establecer la. comumcació?
deseada y después de tanteos y reconocimientos' se volvía siempre al proyecto del
&lt;Gran Francés,&gt; consruído y vilipendiado en

mm. sacuden el volcánico suelo de Hispano.América., había agotado en cruenta y costosa
lucha las fuen:as de Colombia; aún quedaban
rescoldos de la antigua hoguerll,, y el departamento de Panamá, que no e1•a de los que menos
babia.o sufrido en la contienda, al ver que el
Senado de la República. reprobaba el tratado
conclufdo con los E tados Unidos, acudió á un
ex1&gt;edi.ente lamentable para los fueros etel'nos
de la. ju ticia, y doloroso en extremo para. la.
nación colombiana: asumió su soberanía,, se
declaró independiente del Esta.&lt;lo rle que había.
formado parte y procui·ó con tituirse á labrevedad posible en república. soberana. y, poi·
ende, dueña absoluto. de su suelo antes que todo y de sus futuros destinos.
Consumada. la. secesión, y aun antes de que
el nuevóE ta.do americano fuera. reconocido
por las p·otencias aquende y allende el Atlántico, nu nuevo tratado ajustado con la poderosa república anglosajona, ase{!u1·~• por :1ºª
parte, la independencia de la repúbhca. naciente y, por otra, la. construcción pronta y efectiva del canal ístmico.

·r,

*
**

. Len~a, monótona., uniforme, sigue todavía la
s1tua.c16n en el Extremo Oriente. Avalanchas
de rusos que se desbordan hacia las llanuras
de Mandchuria., fortitloá.ndose en las riberas
del Yalú, parapetándose en Nueva Chua.ng
leva.atando defensas en Da.lny concentrándos~
en torno de Ha.rbin, en espera.' de tener fuerza
abrumadora para prevalecer á golpe seguro

***

EL DUQUE DE CAMBRIDGE~

GRAL. ESTEBAN llUERTA , JEFE DEL EJÉRGlTO
PANAME°RO~ -

No fueron, ni pudi~ron ser tan certeros contra el mimsterio Balfour, los tiros preparados
por los libera.les ingleses, como el golpe asestado por los partidarios de I a libre Erín. Parece que las lilas ministeriales se estrecha.ron
al asomo del peli~ro, y cuando el &lt;leader&gt; liberal Sir Henry Ca.inpbell-Bannerman pretendió consumar la obi·a de Redmond, proponiendo nn voto de censura para el gobierno por
haber autoriza.do la importación de trabajadores chinos en el Transvaal, los dardos de su
elocuencia se estrel!al'ou ante la serenidad del
Primer Ministro Ba.l!our, resultando en vez de
un golpe teatral, una. simple escaramuza parlamenta,ria.
.
¡Pobre Transvaall mientras tus hijos vencid~s buscan en_ suelo_ extraño consuelo para sus
tristezas, ves mvad1dos tus campos por jornaleros mongoles, por todas partes malquistos
y todos olvidando tus heroísmos. y todos a.par'.
ta.ndo la. vista de tu suelo pro-fa.nado por la
pla.nt~ d~l chino, ~- hacen ahora juguete de
combmac1ones poht1cas y de maquinaciones
parla.mentar;as. Espera., espera, que cuando te
baya.s fortalecido á. la sombra de la &lt;Union
Jack&gt; y te bayas reconstituído en el gobierno
propio de colonia autónoma, podrás aspirar
de nuevo á tu soñada. independencia., qué entonces nadie te podrá arrebat1u·.

No entrar~mos en los detalles que narran los
acontecimientos inicia.dos en noviembre último
por los corifeos de la. nueva nacionalidad;
baste decir que, verificada la. excisión sin efusión de sang1·e, constituida la república istmeña con todos los requisitos del derecho público, establecida.s sus autoridades constitucionales, sancionado el tratado novísimo por el
gobierno de Estados Unidos y reconocido el
· nuevo Estado por casi todos los pueblos soberanos, ya está funcionando en Wásb.ington la
comisión encargada. por el Ejecutivo de dirigir los trabajos y vigilar la construcción de
la vía. interoceánics, que ba de dar gran impulso á las transacciones que á través di'! los mares celebran los pueblos y naciones, pa.r11, cam·
biar los productos de las zonas más apartadas
y establecer el lazc mercantil de la humana.
solidaridad. Pronto la. piqueta del traficante
dará. el pl'iuier golpe, que ha de resonar dolorosamente en el corazón de Colombia, pero
que abrirli. un camino nuevo á la obra de la.
civilización.

Y mientras en los pasillos de la Cámara de
los Comunes se preparan nuevas escenas de
la comedla política. que amena.za. al gabinete
Balfour, la suntuosa. Abadía de Westruinsterba.
abierto sus puertas medioevales para honrar
bajo sus altas bóvedas los restos mortales del
Duque de Ca1nbridge, como príncipe de la. real
familia, primo de la difunta. Reina. Victoria
veterano de la guerra. de Crimea. y soldado d~
Jamás a.Ha jerarquía. militar en el ejército del
Reino Unido.
¡A cuántas tristes con¡¡ideraciones da lugar
la. desaparición de esos hombres que, como el
Duque de Cambridge, que acaba de bajar á la
fosa, junto al lecho de piedra. de §o esposa morganática., una actriz del género bufo, son los
representlj,ntes de tiempos para. siempre idos!
El difunto e1·a compañero de aquellos célebres
«hi~blanders&gt; que se inmortalizaron en la planicie de Valaclava, sobre las agi•estes regiobes
del Quersoneso, dando la carga inútil y heroica de caballería q~e hizo célebre á Lord Racle, carga sólo excedida por la tenacidad de
Ma.c Mahón al permanecer impávido en la parte minada de la famosa torre de Malakoff
~,onde quedó P?_rque a.llí estaba: &lt;J'y suis:
J y reste&gt;, que dlJo en arranque laoedemónico.
Hombres como el difunto Duque que · llevan
á su sepulcro las bendiciones de sus subordi-

combat.e á la. península., espían los movimient-0s
de las escuadras de Puerto Arturo y de VI a.di·
vostock, y apenas si logra.u interrumpir la
calma. aparente de la campai'ia., con un quinto
bombardeo sobre el puerto que domina en Lia.otung, el cual, á juzgar por lo que hasta hoy se
ha da.do á conocer, así de fuente niponesa como moscovita., ha. sido tan ineficaz como los
anteriores.
,
Y e!l este ir y venir de tropas, en este incesante movimiento de buques, en estos bombardeos 1·epetidos, las fuerzas económicas se gastan, los recursos se a¡rotan, y el desenlace
drama se aleja más y más.
Por lo que toca á Japón, la Dieta Imperial,
convocada á sesiones extraordinarias, no parece muy dispuesta á escucbar la.sindicaciones
tod11.s del Emperador, que á ella ha. acudido,
pidiendo recursos extra.ordinarios para la guerra: cuénta.se que el monopolio del tabaco, propuesfo, cie donde se esperaban algunos millo•
nes, será desechado y, si como éste, los otros
proyectos sufren menoscabo, no es de envidiarse en situación financiera., á pesar de la.
suscrición nacional de 100 millones de yens.
Rusia, á juzgar por las declaraciones del
Ministro de Hacienda. que hasta nosotros han
llegado, está. en mejores condiciones. Pero de
todos modos, 1a gueaa no puede prolongarse
indefinidamente, sin poner en peligro las fuerzas del coloso.
Marzo 24 de 1904.
z. Z, Z.

PENSAMIENTOS

El ser huma.no cuya conciencia. está pura. y
tranquila., halla en&lt;.:a.nto en todo cuanto le rodea; solamente para él es bella. la naturaleza..

*

Mis atenciones todas se reducen á una sola.:
estudia1•1l.Je, prof□ ndizarme y, sobre todo, vencerme para. hacerme.digno de alcanzar la verdad.- F.ENELÓN.

*

LA GUERRA. RUSOJAPONESA.-LOS COSACOS DEL

CÁUCASODISPONIÉNDOSE Á SALCR
PARA. EXTREMO ORIENTE.

sobre las tropas enemigas, á riesgo de perder
la neutralidad del Celeste Imperio, si no alcanzan por tierra un ruidoso triunfo sobre sus
contrarios.
Los japoneses, por su parte, dueiios casi absolutos de Corea, cuyo Emperador pe.rece supeditado al cowandante de las fuerzas del Mikado, siguel;l mandando nuevos elementos de

Nadie sufre una reprensión con tanta entereza como quien tiene plena. conciencia de merecer ala.ba.nza.-1\IADAME DE LAMB.ERT,

*

Indudablemente es un malestar lleno de defectos; pero mal mayor aún es a.bu.ndar en ellos
y no querer reconocerlos, pues que es a!Iadirles todavía el de una ilusión V'Oluntaria.. PASCAL,
lt

El contento de sí mismo es la prueba y la re-

compensa de la buena conducta.

;DR, MANUifü AM.&amp;llOR, PRESIDENT!l: Dll: 1:,A

REPÚBLICA Dll: PANAMÁ,

la misma tierra. que levantó estatuas á su memoria., porque faltó á su cita el dios éxito, porque no pudo vigilar el derroche y el despilfa.rrQ de los inmensos cauda.les confiados á su
inteligencia y laborío ida(l de fama universal.
);'asa.ron los tiempos, y era preciso comenzar
depuevo los trabajos suspendidos.
Dueíla la. república. de Colomb!a del territorio donde había de construirse el canal, no se
daba. toda la prisa n!=!cesaria para expeditar
los preliminares de la tarea que toma.be. á. su
-cal'go el gobiérno de la Unión Amerfoana.
Pu11o lp,rga. rev1;1l11ción1 de esª1' q,µe 6. Ja, collH~
'--

.

.

.

}?AN AM,\,-J.:íMITES DE LA NPEVA REP'fl'BLJC.o\-

I.A OmraRA ¡il)'SOJ.A.PO:t-.'ESA,-Al'RERENSIÓN DE JAPONESES SOS~(JffOSOS(POIJ LOS OOSACOS,-E;l¡ FERROOAMIL TRANSIB&amp;RIANOI

�EL MUNDO ILUSTRADO

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JERUSALEM EN TIEMPO DE JES CRISTO.-UN PLANO CURIOSO.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Nu6stro S6ounao Gonourso 06 1904
Estímulo á los Padres de Familia.

JI

por la extraordinaria aceptación q11e ha tenido, por parte de nuestros subscriptores, el primer concurso
de EL MUNDO !LUSTRADO, en 1904, nos apresuramos á abrir un nuevo certamen de carácter enteramente distinto del anterior, pero
de gran interés para las familias.
Tratamos de estimular, con este concurso,
á todos los que directamente se interesen por
la salud de los niños y por su buen desarrollo físico en los primeros aJ'ios de la infancia,
otorgando un premio á los que reúnan, en
nuestro concepto, las mejores condiciones en
ese sentido. Concursos de esta naturaleza se
efectúan frecuentemeute, tanto en Europa
como en los Estados Unidos, con el mayor
LENTA.DOS

éxito.
Debemos advertir que, siendo qno de nuestros principales prop6sitos el de que todos
los abonados de este semanario puedan lomar parte en los concursos 4ue organizamo ,
no hemos olvidado en esta vez el derecho que
tienen n. que se les adjudique el premio respectivo; pues, como se verá eh las bases que
en seguida se establecen, todos, sin excepción, pueden aspirar á la recompensa, ya
sea que el nifio que resulte vencedor sea hijo del subscriptor ó de alguno de sus parientes 6 amigos.
Además, y con el objeto de que s6lo nuestros ahorrados puedan entrar al concurso, en
El. MuNDO !LUSTRADO del 1? de mayo pr6ximo se publicará un cup6n especial, á fin de

EL LUNAR

P

I

UES, seíior, éste era un príncipe de no sé
qué país. Sólo 3é que no era de Espafia,
porque aquél era. un país muy dichoso.
A pesar de esto, el prfoci peque regía. sus destinos no era feliz, ni mucho menos. Efecto de
alguna causa. desconocida. ó de enfermedad
oculta á los ojos de la ciencia, tenía el joven
soberano (porque os advierto que era. muy joven) una tristeza. tal, que da.be. lástima verlo.
:Muchas veces, en medio de las fiéstas con que
sus cortesanos le obsequia.bFrn, sentíase abrumado por la. melancolfa, y empezaba á ~acer
pucheros no obstante su elevada. alcurma; y
cuantos más esfuerzos bacía. por a.nimarle la.
gente que le rodea.ba, más se entristecía. el pobrecito, acabando siempre por echarse á. llorar
á. lágrima. vi va.
·
Reuniéroose los médicos más afamados del
país, le llena.ron el cuerpo de jaropes, sehicü¡roo ensa.yos de todo género con las hierbas
tenidas por maravillosas, se apeló á. los recursos sobrenaturaíes, consultando á nigrománticos y ancianas tenidas por brujas: todo fué
inútil. El príncipe no gozaba un momento de
a.legría¡ los motivos de _g oceeran¡,araélcausa
de mayor tristeza, y el 10feliz se consumía poco á poco, de tal manera, que iba quedándose
en los huesos.
Prohibióse, bajo terribles pena.s, usar trajts
negros, morados ó amarillos, poi,' haber indica.do alguien que.la. vista de tales colores ,Pr!3·
disponían á la tristeza, y toda, la gente se vistió
de encarnado y verde que daba gusto verla.
Parecía aquel un pueblo de cotorras y g uaca.mayos.
.
. .
Pues nada: á pesar-de tales d1spos101ones y
de hacerse constantes las fiestas y regoeijos
públicos, el ai.gusto m&amp;n';ebo lloraba.como un
chiquillo y no bahía medio de consolarle.

II
Un día. se presentó en palacio un ~xtrai'lo
personaje. Aseguraba. poseer 11n remedio eficacisimo contra la tristeza., y fué introducido
hasta la regia cámara..
El príncipe se enjugó las lágrima.s que entonces como casi siempre, vertía; contestó al
salud~ del r ecién llegado , y entreabriendo los
labios con una meláncolica sonrisa de incre·
d\tlidad, le nreguotó quién era.
ÍiJLaspecto del descon~cid? era lo más á. ¡;&gt;ro·
pó'sito para excitar la b1lar1dad en cua1qu1era.
que no fuese el príncipe triste.
.
Figure.os un v.ejete de corta estatura,-piernas
¡11¡tr~adamente tiacas, cuerpo un t~n~ corco•

que al remitírsenos la fotografía de que se
habla en las bases, lo manden también,
como justificante de que el interesado es
subscriptor de este peri6dico. La Administraci6n cuidará de inutiUzar los cupones de
los ejemplares que venda sueltos, á fin de
que no pueda hacerse uso de ellos por personas que no tengan el carácter de abonados.

BASES
I . Be establecen dos primero!! premios y
dos segundos, para. niños de O á 2 años y de
2 á 4 afios de edad, que consistirán respéctivamente en dos retratos al 6leo, de los mismos ni.ñosJ al tamafio natural, y dos amplificaciones fotográficas, de ignales dimensiones. Los retratos serán entregados con sucorrespondiente marco en nuestras oficina~, en
México, ya sea á los intereeados 6 á las
personas que éstos designen para que los recojan, si residen fuera de la capital.
II. Los que deseen tomar prrte en el
concurso, deberán remitirnos antes del. 20
de mayo pr6ximo, directamente y á la 21!- calle de las Damas, núm. 4, una fotografía del
niño [hombre 6 mujer] que presenten al
certamen, haciendo constar al reverso los aiguientes datos, que escribirán también en el
cup6n respectivo:
A.- La edad exacta del niño, al bace1se
la remisión del retrato.
B.-Su peso, en gramos.

C.-Su nombre y apellido.
D.-El nombre, lugai- de residencia y domicilio del que lo presente ~l concurso.
Los cupones vendrán firmados preoisamente por un médico que corrobore la exactitud de los datos sobre edad y peso. Sin
este requisito, los cupones no tendrán valor
alguno.
Nos reservamos el derecho de comprobar
tanto la autenticidad de la firma del médico
como el hecho de que los niños han sido re, tratados recientem¡mte. .
JII. Las fotografías deberán ser suficientemente claras, y su tamafio, ~uando menos,
el "Imperial," prefiriéndose los retratos de
''medio-desnudo.''
IV. Los subscriptores que no tengan ensu
familia niños de O á 2 ni de 2 á 4 afios, podrán hacer uso del cup6n correspondiente
remitiendo el retrato de algún nifto que, ásu
juicio, merezca figurar en el certamen, ó bien
regalar el mismo cup6n á otra. persona para
que lo utilice.
V. El resultado del concurso se dará á conocer por EL MUNDO ILUSTRA.DO en su edición del segundo domingo de junio. En esta
edición, además de las fotografías de los niños vencedores, se publicarán las de los otros
nifios que á nuestro juicio lo merezcan.
La ejecución de los retratos al óleo que
ofrecemos como premios, será encomendada
á un artista competente.

- Descuidad, que estamos completamente
vado, cara extremada.mento pequeña., con una.
nariz extra.ordinaria.mente gorda y colorada.,
solos.
-En este ca.so, vais á saber la sencilla. may una boca grandísima con un único diente,
nera. de curar á. nuestro amado monarca.
que tembla.ba de verse solo.
-Decidle. pronto, que ya estoy impaciente
Los ojos, muy pequeño11, pero negrísimos y
de una mira.da viva y penetrante, daban á la.
por saberla.
El príncipe no int.errumpió este diálogo sino
fisonomía. una expresión animad R. y alegre.
con unos cuantos sollozos ca.paces de conmoVestía. una especie de blusa roja que remaver á. las piedras.
taba en picos adornados con cascabeles; unos
-Pues bien- dijo al fin el risuello hombrecicalzones ceñidos, de aquel mismo color; y un
llo:- el medio único para curar esa profundo.
gorro puntiagudo rematado por nna campatristeza. consiste en encuntrar una. mujer que
nilla.
tenga. un lunar negro, del tamafio de una lenCualquiera hubiPse creído ver en el vejete
teja, sobre el homb1·0 derecho, y que esa.mujer
una. caricatura de Momo.
dé un beso al princi pe en la. frente.
- Poco debe importaros, señor- dijo al prínEl ministro se echó tí reír y el rey á llorar.
cipe,- saber quién yo sea. Básteme deciros que
E l hombrec!llo se puso serio. acaso por primeposeo el secrPto de vuestra felicidad.
ra vez en su vida; pero muy bien pronto, reco•
- ¿.Y q ué quieres por revelá.rmelo?
braodo su 'alegre aspecto, alladió:
- Absolutamente nada.
-¿ Dudáis de la eficacia de mi remedio? No
-En ese caso, debo estarte doblemente agra.importa.. Bien sencillo ha de ser el praatica.r•
decido.
lo, y nada perderéis en ello. Además, para
- Una sola condicióll impongo pare. descuque con fe ló busquéis, sabed quede esa. mi!ma
briros el medio de matar la tristeza, y es que
enfermedad he curado, por un medio análogo,
nadie sino vos y otra persona. de vuestra abá un potentado del pa.ís ve..}ioo. lnformaos si
soluta confianza se enteren del secreto. Y exijo
es cierto, y cuando lo sepá.is, confie.réis seguta.nta. reserva porque perdería. su eficacia. el
ramente en el r esultado que ha de &lt;lar lo que
remedio en caso de llegar á. ser conocido.
-Mi palabra. de rey y el interés de aliviarme
os be propuesto.
- Basta-dijo el prfocipe Uorando siempre,
te garantizan el exacto cumplimiento de esa
condición- dijo el príncipe echándose á llorar
- basta, yo necesito creerte; yo haré que bus' quen una mujer que tenga un lunar negro, code una. manera. desconsoladora.
mo una lenteja, sobre el h:,mbro derecho, y
-Ve", seflor, que urge el remedie&gt;.
que me dé un beso en la frente. Desde hoy
- Mucho, muchísimo- ail.adió el príncipe,
mismo se la buscat'á- añadió dirigiéndose a.l
dando cada suspiro que partía. el alma..
- Pues en ese caso, designad la persona á
ministro:-yo lo mando, yo necesito creer á
quien hemos de hacer partícipe ciel secreto y
este hombre, pot•que si perdin·a la esperanza
busquemos cuanto antes la medicina.
de curarme, moriría.
E l príncipe, vertiendo lágrimas como avellaY más desconsolado, al parecer, que antes,
oa s, pensó unos cuantos minutos, y por fin
rompió á llorar de nuevo.
- Señor-dijo el hombrecillo, cuyo semblandijo :
-Nadie me parece más á propósito que mi
te ofrecía un contraste extraño con el del prín·
primer ministro.
cipe,- yo me retiro.
- ¿Pero insistís en no pedirme na.da por el
-Llamadla al punto.
Hízolo así, en efecto, y bien pronto se preremedio?
- Na.da: volveré á veros cue.ndo estéis más
sentó el ministro haciendo r everencias.
a.legre que unas castail.uelas.
Y haciendo una pirueta y un gracioso r;nohín,
III
&amp;alió de la. estancia.
Era. el tal hombre ya viejo; pero toda. la graIV
vedad que los aí'i.os le habían prestado, se la
quitaba el traje de color de cereza con adornos
- ¿Con que no crees lo que me ha dicho ese
verdes que vestía, para no aumentar la tristehombre?-preguntó el soberano e.l ministro,
za. de su augusto amo.
en cuanto aquél hubo salido.
En cuanto éste le dijo la. causa de haberle
- Señor, no quiero disgusta.i-os, .Pero me per•
llamado, el ministro, que había. reprimido dimito &lt;l,udar de ello. Podemos, s10 embargo,
fícilmente una. carcajada al ver el ridículo asaveriguar si es cierto que por un medio semepecto del hombre que se proponía. cura.r al prínjante ha cura.do á quien nos dijo; y si resulta
cipe, demostró visible¡g.ente el interés que le
verdad; yo, como vos, confiaré en ~1 remedio
· inspiraba conocer él secreto.
que pro¡,oi:ie1 y b\l&amp;Ciu-emos ui:ia mu¡er que ten•
....ved si alguien puede eacucln,rnos.

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"""'ga. ese lunar, haciendo paraencontrarla.·todos

los esfuerzos imaginables.
-P11es deseo que se averigüe al momento i,i
en efecto ba curado á ese que padecía como yo.
-Se preguntará inmediatamente.
Y á muy poco se supo con certeza. que aquel
hombre, pol' un medio desconocido, pero, según el interesado, muy sencillo, leba.bía cura.do de una antigua y horrible tristeza en poquísimos días.
Averiguado esto, y aunque sin decfr para
qué objeto, ma.ndároose miles de emisarios en
busca de una mujer que tuviera el lunar apetecido.
Además, en todos los sitios públicos se colgaron carteles que decían, poco más ó menos,
lo siguiente:
«Toqa mujer que tenga sobre el hombro derecho un lugar negro del ta.maño de una lente•
ja, se presentará en el palacio del primer ministro.~
V

A pesar de tantas averiguaciones y de tan
numerosos anuncios, la anhelada mujer no parecía..
Infinidad de ellas se presentaron: unas tenían
el lunar un poco más a.-rriba; o tras, un poco
más aba.jo; éstas, un poco máscbico,; aquéllas,
un poco más "rande.
Por fin, pareció una que lo tenía en el sitio
designado, y del tamaño preciso; pero no era
negro, sino de un color de chocolate claro.
A pesar de esta pequeña falta, se hizo entrat•
á la mujer, que et·a, por cierto fea y vieja., en
la. cámara real, y con el mayor secreto dió un
beso en la frente al monarca., que en cuanto ló
recibió, se puso más triste que nunca. y empezó á llorar á cborros.
Despidieron de mala. manera á la mujer del
lugar, que no acertó á comprender todo aquello, y se continuó buscando con más ahinco á
la que tuviese las necesarias condiciones.
VI
El tiempo corría, y el monarca empeoraba.
A tal extremo había. Uegado su desconsuelo,
que lloraba baste. dormido, y nocbe hubo en
que, para que no se ahogase ensu propio llanto, tuvieron q_ue sacarle de la cama.
Entretanto, enflaquecía poco á poeo, basta
EJ.Uedar en sus puros huesos, y el infeliz ya no
tenia fuerzas más g~e pa.r~ $Ollozar, solt~nd_o

cada suspiro que parecía imposible saliese de
aquel cuerpecillo tau débil.
Y la mujer del lunar no parecía, poi· más que
se la. buscaba sin descanso. ¡Tao difícil es,
&amp;]!D á los p1,focipes, halla.r aquello que más
desean!
VII

Llegó la prima.vera. Los árboles se pusieron
sus trajes verdes, y cantarotl los pájaros lo
mejor de su repertorio. Todo en el campo era.
alP!:\'rfa..
Una 1uaflana. de las más r i sueiias, en que no
había una sola nube en el cielo, el príncipe se
hizo trasladar en hrazos desde el lecho, que
ya por sí no podía abandonar, á un sillón colocado junto á un balcón abierto sobre el jardín dP.1 palacio.
AlJí lo dejaron solo, porque la gente le en•
tt•istecfa más. y se entregó á su sabor á la más
profunda melancolía.
El hermoso e pectáculo que ofrecía á su vista
la naturaleza, le producía un pesar i ndecible.
El pobrecito lloraba bilo á hilo y- á •través de
sus lágrimas miraba el jardín, donde los ruiseñores gorjeaban á su gusto.
De pronto vió aparecer por entre los árboles
una mucha.ch.a que l'Ontaría quince aiios á lo
sumo, y que, vivaracba , cantanélú como una
alondra y corriendo como una cierva, hollaba
apenas con u planta el suelo florecido.
El príncipe tuvo envidia de aquella chicuela.,
bija. del ja.rilinero:
Di1·igióse ésta á una fuentecilla. que vertía un
chorro de agua fresca y bulliciosa, y después de
mirar en toruo suyo, como para cerciorarse de
que nadie la veía, se quitó el corpiño de la.na
a.z1üque llevaba y empezó á l avarse, jugueteando con la clarísima corriente.
El príncipe, al verla, lanzó un grito, y la
muchacha, asustada. se cubrió rápidamente.con
el corpitio y echó á correr; ocultándose entre
los árboles.
El pl'íncipe, que desde algunos días antes no
había podido moverse del sitio en que le colocaban, hizo un supremo esfuerzo, púsoseeo pie,
y cogiendo el cordón de una campanilla., Jo agitó con violencia.
Acudieron varios servidores.
-¡El ministro!-e:xclamó el príncipe;- que
venga. pronto, pronto.
Salieron á buscarlo, y pocos momentos después entró en la estancia.
- Oye-le dijo elpríqcipe, esfQrzándose para

.

)

echar del cuerpo la voz; -la hij11, del jardinero,
que venga ... tiene el lunar negro... en el hombro derecho .. . como una lenteja.
- ¿Es posible?
- Si: la. he visto. .. ¡Que venga.!
Y dicho esto, se echó á llorar amargamente,
mientras el ministro salía. de la habitación.
A muy poco volvió acompe.ñado de ia·mucba.cha, que aún traía quitado el corpifto y pinta.do el rubor en el rostro.
-Es cierto, stmor-dijo al entrar el ministro·
- ¡va.is á ser feliz! ¡Tiene el lunar! Vamos...'.
Ml.adió dirig iéndose á la joven,- da un beso en
la frente al rey.
La; muchacha se resistía, y el soberano lloraba más que nunca.
- Vamos- repitió el ministro, tomando á la
joven por un brazo y obligándola. á acercarse
al enfermo.
La muchacha se aproximó, y encarnada como
una amapola, le besó en Ia.11·enre:
Así que el príncipe sintió aquel anhelado
ósculo de felicidad, sonrió dulcemente, pintándose en su rostro la alegría más completa.
- ¡Qué feliz soy!-dijo, rJendocomo un niño.
- ¡Y hemos busca.do por todas partes lo que
teníamos aquí!-exclamó el mlnistro. - Dale
otro beso-dijo á la muchacha.
Esta se acercó de nuevo y le besó como antes
El pr~ucipe soltó un a. carcaj a.da sonora. y cerró
los OJOS.
~ ? l!:stáis y a contento, señor?- le preguntó el
m1n1stro.
¡El príncipe n.o respondió! ¡Estaba muerto!
La muchacha dió un grito; el ministro se quedó aterr11.do.
. Y cuan~o poco después salía. de la habitación.' ~e01a pai:a s\ el buen vi~jo llorando:
- ,Siempr e lo mismo! El primer momento de
verdadera felicidad es el último de la vida,

..

RAMOS C ARRIÓN.

L a virtu~ no entra sino en una. alma.cuhive.da, perfeccione.da por un ejercicio contiBuo·
nacemos para. e1la, pero no con ella. Los hom~
?res ~ás fel!zme~~ nacidos tienen, e.ntes de
mstrU1rs~, d1~pos1c1ones para. la virtud mas
no son aun virtuosos.
'
i¡

Una conciencia pura es una blanda almoba_da en que sólo el ll.oQlbfe de bien pued4;¡ reposar. -

�Et Mtrih&gt;o IttrSTWó
EL llll'NDO ILUSTRADO

UN PLANO OllRIOSO DE JEltOSlLEN

Ú-&lt;k

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U

es la colección de figurines
que en las preeentespáginas de la c&lt;ModaJ&gt; ofrezco á la consideraci6n de mis
lectoras. Trajes de casa, de paseo, blm:,as,
s?mbreros y faldas forman 1a colecci6n. Inútil es manifestar una vez wás á nuestras abonadas q~e todas estas prendas de ropa son
de la últuna moda y que han sido tomadas
de los mejores periódicos especialistas llegados á nuestra redacción.
Habiendo dado mi opinión, en anterior
ARIADÍSIMA.

M

y elegancia. La tela es de seda, y las aplicaciones de encaje son las que dan vida á la
confección. El otro traje, también de visita
confecciónase con tela de seda 6 lana, colo;
obscuro, y se adorna con aplicaciones de cinta negra maravillosa. El ancho cuellohombreras, esclavinado, se hace terminar en ángulo por la. parte delantera.
Graba.do número 2.-Traje «reforma¡¡ para
casa, confeccionado con tela diagonal color
obscuro y adornado con una hermosa·aplica.ci6n de encaje que atavía el frente del talle
y principio de la falda. En la parte final de
las mangas se aplican adornos semejante@.
Las mangas se hacen terminar por puños de
seda blanca y negra. La imitación de escote
del talle se cubre con gasa de seda adornada
con tiras longitudinales de plisé.
Grahado número 4. -Modelos de sombreros para la estación de verano. Nuestras lectoras harán bien en fijarse detenidamente en

Flor Negra

~ PÚ·b-»9 . 4~~'-4
~

Por ser de oportunidad, publicamos en este número un antiquísimo plano de la ciudad de J erus!l.lén en el cual aparecen representados, tanto los lugares cuya historia se
relaciona. con la vida y muerte de Jesucristo·
como los edificios principales q lie existían en
aquella época. Entre éstos se cuenta el palacio de Pilatos, el de Caif6s, la torre de David, el gran templo, la casa de Simón Cirineo, el «arco del Ecce Horno», etc.
A la izquierda del plano se ve el camino
seguido por Jesucristo desde la casa de Pilatos hasta el Monte Calvario, y en la parte
superior está representado el huerto de los
Olivos y la escena del «Prendimiento,,. Finalmente, en la parte de abajo y al extremo
opuesto del Calvario, se ve el sitio en donde,
según la. tradición, Ae ahorcó J udM.

Páginas de la Moda

//4v~-~~ ~ ~4
~ ~ ,/4

7·

Cu ANDO á. la. media noche me despierta.
El medroso aullido
De mi perro, que aes.so mal dormido

En el .imbra.l obscuro de mi puerta.,
De los trasnocha.dores el ·rüido
Oye en la calle lóbrega. y desierta.;
O el alerta
Del gallo,
Que en las hondas tinieblas sumergido
Cela, ampara y vigila. su serrallo;
Me incorporo en mi lecho,
Me incorporo y medito
En el daf1o espantoso que me ba.s hecho.
En el me.l infinito
Que me ca.usó tu a.mor .... 1 amor maldito
Que a.rranoar no he logra.do de mi pecho.
Y abro los ojos en la sombra, entonces,
Mientras que á. mis oí.dos
Llega.o los melancólicos tañidos
De los leja.nos bronces.
Y evoco, soñoliento,
Los recuerdos queridos
Que llenaron de luz mi pensamiento,
Recuerdos ¡ a.y I de las difuntas horas
En que bébí la luz de· tus pupilas
Negras, pero brillantes como auroras!
. ' ············ ....... ····· ····· ·· ... ..

UN AUTÓGRAFO DE RUBÉN DARfO.

···· ·· ... .

¿Porque os fuisteis tan presto,horas tranquilas,
¡Muertas encantadoras!
Bogotá.
JULIO FLOREZ.

Fig. número 2.

la elección de sombrero que es uno de los más
difíciles problemas que tienen que resolver
~as sefioras. Por lo regular, no encuentran
Jamás uno á su gusto, y sólo después de ver
numerosos modelos logran escoger el que
creen adecua.do. Depende esta dificultad del
poco cuidado que las señoras tienen en estudiar las medidas de su cuerpo. Si lo hicieran, no tendrían dificultades para la elección
del sombrero. Es una de las prendas efectiv_amente, más difíciles de elegir, pe;o si se
tiene en cuenta la estatura, el grueso de la
persona, la forma del rostro y otros detalles

Flg. n&lt;imero 1.

artículo, acerca de los trajes que deben llevarse en Semana Santa, s6lo me resta. deciros, en respuesta á algunas consultas sobre
el particular, que las telas de seda son las
más adecuadas para los vestidos elegantes de
ca.lle.
Hay en la actualidad una hermosa tela
&lt;(parisina», que es un verdadero primor par~
trajes de calle. El color perla es el más elegante en est8 clase de telas. La «parisina» es
aún muy poco conocida y sólo he visto diez
ó doce trajes, á lo sumo, confeccionados con
~a tela .. Este es el D?omento oportuno para
smgular1zarse y vestu con todo tcchic», empleando la hermosa tela.

***

s

ESTUD10 FOTOGRÁFICO.

(Coleoclon!de la "Orlataleria de Verirara,.")

Grabado número 1.-Representa dos trajes de visita. El primero, estilo «princesa »
es un verdadero modelo por la originalid~d

estos modelos de formas, pues
seguramente las encontrarán
muy elegantes y de alto tono.
Tales como éstos son los sombreros que están de moda en
Europa. Las formas de paja de
ala doblada, los campesinos con
copa de céfiro y los inclinados
hacia adelante, son de muy
buen gusto.
Advertiremos, de paso, que

Flg, n&lt;imero

a,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
deliciosa amistad, entre los veinte
años de ella y unos cuantos más
de él. .....

por este estilo, que al parecer son de ¡Joca
monta, no se dificultarfa la elección del sombrero.
Por regla general, y esto es un buen consejo, nuestras lectoras harán bien en confeccionarse por sí mismas los sombreros que deban usar. Cómprense las formas de paja ó
fieltro y adórnense al gusto en el hogar. De
esta manera el costo total 1·esultará menos
caro, ylapreudamuyvistosa,si se han terudo modelos que imitar.
Grabados números 5 y 6.-Estos dos grabados representan una colección de seis blusas para casa. Todas son muy elegantes y de
fácil confección, como vamos á e:x:plica.rlo.
Elíjanse telas á cuadros 6 labradas y adórnense cou botonaduras metálicas 6 aplicaciones de enea.je 6 cinta. El corte de todas estas
blusas ha de ser apropiado para los corsés
de varilla recta, que son los que se estilan y
los únicos que pueden dar la forma exacta á
las confecciones modernas. Cualquiera de las
blusas que representa este grabado pueden
confeccionarse á domicilio, pues siempre
procuramos publicar en las páginas de la
«Moda» figurines que por su sencillez en la
confección puedan hacers~ en casa. Sería
muy di!:lpendioso gastar en modista cuando
una mujer hacendC1sa y de hogar puede des·
empefiar el trabajo con tanta perfección como la mejor de las modistas.
Grabado número 7.--Tres faldas de verano es lo que representa este grabado. Los fi.
gurinea de las enaguas soh sencillísimos, como puede verse. Las enaguas se pliegan longitudinalmente y dos de ellas se adornan en
su parte inferior con pliegues transversales.
También estas faldas deberán llevarse con
corsés de varillas rectas, pues de no ser así,
no tomar~n la forma precisa, que es la única elegante. Estas faldas, lo mismo que las

*

* * terminado el
Recordaba cómo,
vals, le tomó él una de sus manos,
pequeñas y nerviosas, sin que ella
se resistiera, pues sólo creía ver en
ese acto ya la. vieja. costumbre de
Jorge de pasa.i· revista. á, sus sortijas, repitiendo de paso sus inocentes bromas sobre novios. Pero aquella -vez se sintió turbada por su mirada profunda, cual si hubiera
transmitido en ella todo el deseo
del alma rebelándose contra el silencio. Y al recibir la luz de sus
ojos-se lo confesaba con íntimo y
secreto deleite,-vió alzarse á.nte la
opacidad de su existencia. lllonótona, todo un porvenir de vida pla.•
centero, todo un horizonte de coloraciones aurorinas.
Luego recordaba su primer impulso de arrancarse de su lado, ante la. visión del deber, señalándole
lo imposible de esa
uni.ón, pues él, con modestos medios de vida,
no podía constituirlo un
hogar digno de ella. Y
recordaba que ese mismo cálculo frío y egoísta, la condujo, en el ac•
to, á retenerle, á recompensarle con su mirada
en Jaeua.lleorreció---en
,_ .
espontáneo ananque,
y adivinando por fin los moti vos .....
de su actitud-las bondades y los
sacrificios necesarios para el florr.cimiento de aquella pasión.•.... Y
recordó por fin cómo, sin haber
cambiado entre ellos pa.la.bra alguna., sus labios se unieron en un be·
so interrnina.ble, el poema de la
atracción de los seres.
Y ante este nuevo y violento recuerdo, su cuerpo, lirio humano, se
agitó en un sollozo comprimido....
*
**

Fig. nCimero 4,
tantes é insinuarle á su vez, con
datos velados. historias galantes
que se Je atribuían; y sonreía al
considerar el empeiío de Jorge en
eludircontestaciooes, y los cambios
de con-versaoióo bruscos, amenos ..
En la época evocada, cqno_cía la
ad versión de Jorge á los novia~~os
oficia.le , á. los Pncuentros en s1t1os
púb1icos, antechi mografías impertinentes, á. todo cuanto significa1·a
&lt;legislación de afecto&gt;; y salvo galltnterías superficiales ofrecidas ca.si por hábito á reinas de belleza.,
no le conocfa, á la verdad, asiduidades con ninguna niña, crnyéodole
libre de preocupaciones amorosas.
Aqui&gt;l conversador enketeoido y
amable, aquel artist&amp; por tilmpera.•
mento, á. cuya amistad debía la
placidez de muchos momentos, era
entonces para ella. un misterio, pre•
Fig. número 5.
blusas de nuestros grabados anteriores, pueden confeccionarse á domicilio, con la segurida.d de obtener un trabajo perfecto y economizar lo que debería emplears&amp;en el pago
de modista.
JOSEFINA.

&lt;&gt;

ALMA DE MUJER

A

L arrancar del teclado el último acorde
de un vals zíngaro, recuerdo para Marta
de todo el eucanto y el misterio de su
desgraciado amor, quedó inmóvil freute a.l
piano, íntimamente conm&lt;_&gt;vlda. por aquella
música. Couio Je ocurría. srn c%a'r desde mucb.a.s semanas, evocó el momento en que, seis
meses antes, en ese mismo sitio, Jorge- el
compañern de todas la.s horas de un berma.no
suyo -después de ese mismo vals, escuchado
con gran atención, sorprendióla. con muda,
pero elocuente declaración de a.mor.
Recordaba perfectamente esa mira?ª. con la.
cual envolvióla uo segundo, tan distinta de
la.s fflaternales de otras horas de con.fiado
abandono en que solía bromearla. con una lista
interminable de festeja.ates, fingiendo ella molestarse, sólo por el gusto de discutir unos ins-

dizo ó bruta.lmente incapaz de
amarte .... como un herma.no.
Tu felicidad ha sido, es y será.
siempre mi guía.
&lt;Esta es mi última.-JORGE&gt;.

Flg. nC.moro 6,

auntándose muchas veces si habría
amado sin atreverse á dilucidar el
punto 'con él, pero resolviendo _el
problema.- inconscientemente satisfecha -por la negativa.
No lo había. creído por eso inca•
paz de amar; al contrario, lo con•
cibió como un amoroso, replegado
en sí, un tímido dentro de un osado temeroso de equivocarse y halla~ desgracias donde buscara. feliciclaaes.
Y Marta, en esa primera parte de
sus recuerdos, recordó, admira.da,
los muchos momentos dedica.dos
por eJla, a.ntes de la. sorpresa, á l_a
investigación del a.lma. de su ami·
go, y pensó, por primera v~z, no
fuese lo inesperado de la actitud de
Jorge la causa única de su amor
por él-amor del cual nunc9: tuvo
a.rrepentimientos,-sino también la

Quiso aparta.r la. evocación. Pasó
al jardín donde las plantas florecían a.carici&amp;das por la brisa pri•
mavera.J, y COt&gt;tando llores, hizo,
inconsciente, un pequeño ramo. Su
vista qm;dó fija. en una rosa de co •
lor de fuego, de las que -rél&gt; prefería. ¡Otra. vez &lt;él&gt;! Y su cerebro,
incapaz de dominarse, se abandonó
nneva.mente á la evocación de aquel
drama íntimo, á. nadie referido ni
a.un en los momen105 de prueba. Y
asi, siendo sola á experimentar su_
dolor, si sus congojas la desgarra•
bao sin el bálsaooo del consuelo,
también sólo pa.t•a ella sería el re·
cuerdo de los momentos felices ....
Reclinado el cuerpo sobre un bao·
co, á la sombra de un afloso árbol, el
ramo incoocluído sobre la.s faldas,
la rosa oprimida en los labios, sintiendo su suave perfume y mordien•
do los pétalos sanguíneos cual si
fueran formas del a evocación amable del pasa.do, Marta., instante tras
instante, recorrió en la embriaguez
del recuerdo los sitios, los muebles,
los adornos, testigos de las deliciosas peq ueffeces bl'indadas por
aquel a.mor de pocos días, diez á. lo
sumo, hasta la hora fatal de la
reacción hacia el frío deber, inicia.da. por él, irrevocablemente, en nombre de la felicidad de ella. ¡Cuánto
hubiera anhelado ballar en Jorge
más egoísmo, más olvido del deber!
¡Cuánto hallarlo menos altruista,
pero más humar.o!. ... iY qué bruscamente la sorprendió con su deci•
sión de no verla más! Ella, si:l sensaciones siquiera, en medio de un
estupor que la. paralizaba, le dejó
partir sin pronunciar una queja.
Después trató de atraerle con cartas sin térmtno, con renglones imperativos. Todo en vano: no volvió.
Y ante tales recuerdos sufría una
confusión completa de sus ideas,
espantosa obscuridad en la cual
por fin a.parecía, paulatinamente,
la cl&amp;ra visión del deber. Pero la.
idea de signiJica1· esa pasa.da comunión di} afecto&lt;i 11na mácula para sn
concitncia-, lo. rebelaba, tal como en
las heuatombes de lo~ antiguos ntos se rebelara en silencio una. víctima., contra. "l sacrificio ineficaz,
est.éril. ...
Conceptos confusos de honor 1.,.,
agitaron, pero en ningún momento
surgió la acus~ción pa.rael amado.
El la había provoca.do á a.mar, era.
cierto, después de aquel -va.Is ..... .

Fig. nCimero 7.

Pero ¿lo rechazó acaso? Y además,
¿no fué él quien luego la retrotrajo
al deber? La última carta., la únioa.
conservada., ¿no era de fraterna.les
consejos, insospechable en sus finest'
E investigando el jardín en el temor de ser sorprendida, buscó en
su seno la. carta, ansiosa de leerla.
una vez más.

***

En muchos dobleces, si;.có de entre los sencillos encajes del batón
un papel arrugado. Quitó de sus
faldas las .flores, hizo pasar los
restos de la rosa al sitio donde
guardar&amp; la carta, y, protegiéndose de mira.das ímposibles, con la

amplitud de las mangas, desdobló
la. carta. Fechada dos meses antes,
Marta creía ha.llar siempre frases
nuevas, nunca.leídas .... Un sobre·
nombre cariñoso que la daban sus
amigas, reemplazaba al suyo:
&lt;Ghiyal Te suplico una vez más
comprendas juiciosamente mis esfuerzos; en vez de rogarme, a.pruébame. Si no te a.dorara tanto, sería
inc"mprensible, torpe, mi actitud.
&lt;86 juiciosa., Ghiya; debemos
tra.nsfol'm&amp;r nuestra pasión en sentimientos amistosos. Muéstrate valerosa; si así no Jo haces, lograrás
mi desesperación. Ante tu felicidad,
ta.l como debe ser, todo lo abdico.
Cuando nos veamos de nuevo, sólo
con pensamientos amistosos en la
mente, saca energías de tu cariño
fi.lia.l. Y siempre, á través de mis
aparentes fria.Ida.des-repara bien
en esto,-oo me creas un ser olvida.

Por un 1·ato***miró las letras
sin verlas .... Después, la. fuerza
de las cosas, tanto tiempo impo•
tente, hizo pt•esión en ella. Y ante
la reacción roga.da por él, ante
ese deber implaca.ble para su
amoroso anhelo, donde queda.·
ría en ruinas su juventud, sintió
apoderarse de ella energías, no
encauzadas aún, pero ini~-iales
de una conducta futura.
Entre sus manos,
en un postrer momento de vacilación,
sostuvo su cabeza.,
inimitable de belleza, donde el ca.bello
era palio bajo el cual
dos ojos magníficos
lloraban sin lágrimas ....
La imagen de J orge ap e.recia. nítida en
su mente. Sintióse in•
vadida por exquisita.
ternura y, muy mujer, tuvo orgullo de
ha.berle ama.do, de
amarle tanto. Fuá el
último recuerdo ....
Luego, ya decidida á la tortura.
de vivir sin él, dijo penosamente,
hablándole como en el ayer de los
dulces abandonos: «¡Tú lo has que1•ido........ pero nunca., nunca. me
amaste bien I&gt;
Y como si tal reproche la hubiera restituido á. su existencia anterior, bajó basta ella una insensibilidad de aniquilamiento.
Y al salir de aquel rincón del jardín, SU'- ojos, ojos de dolor y de
anhelo, iban apartándose de las flores, besa.das por el sol de mediodía .. ... .
MARCELO DEL 1\uzo.

Poco cuesta la confesión de las
faltas á quienes se juzgan capaces
de repararlas.

et tatJmtEnto

del Ilmo. Sr. Arzobispo Fechan
Los bleaes fueron valuados en $125,000.

La mayor parte de lo testado consisti a en dos pólizas de $26,000
cada una, tomadas en "La Mutua", Compañía de Seguros sobre
la vida, de Nueva York,

"SANTA FE," LA MEJOR RUTA.
A Denver,._KansaB Oity, St, Louis, Ohicago, New York,
San Francisco y Los Angeles

Hece pocos dta.s que se practlc6
la apertura del testa.mento d.el nustrf.simo Sr. Arzobispo D. Patricio
A. Feeha.n eo la ciudad de Chicago,
Illiuois. La. fortuna del d!stlnguido
)rala.do ascendió 1 cerca. de. • • .
$125,000 oro a.mel'ica.no; y según el

inventario qu,e se h.O publicado, los
bienes que dedó fueron oomo sigue:
Dos póllzae de "La
Mutua,"
Compaftfa
de Seguros sobre la
Vida, de Nueva York,
por $25,000 oro cada
una, 6 sean. . . . . $ 50,000 oro.
Div!tlen&lt;loe acumulados
sobre un.a. de las pólli:lls. . . . . . . •
9,329 oro.
Otra. póllza de seguro. 14,000 oro.
A&lt;:eiones ell! efectivo y
en Baneos. . . . . . 3'1,000 oro.
Entre las disposiciones del se•
ñor Arzobispo, en su testamento, se
hicieron éstas:
A su her,mana, seliorlta Kate
Feehan, que estuvo siempre'. con él
hasta su muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000 oro en una. de las póliUI.S de seguro; á la. señoril· A.na A.
Feilba,n, viuda del señor Doctor
Eduardo L. Feehan, hermano del
señor Arzobispo, $25,000 oro de
otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo; 6. la Academia de San• Patricio de Chicago, de la que es preceptoni su hermana, Ma&lt;ire Marra
Catalina, $10,000 oro de la, filtima
póliza; á. la escuela "Santa Marta"
de enseñanza. prá.ctica para v:erones, de Feehanville, Illlnois, gue
era. la lostltuclón- por la que mAs se
interesaba. el ee.iíor Arzobispo, se
entregaron los t•.ooo restantes de
la Ql.Uma. póliza.

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�Et MUNDO nusT:a.ADO
EL MUNDO ILUSTRADO
t

PANTASIA.

D

EL ARGUMENTE, OE UN OR1\M1\.

de la comida., charla·
hao alegremente va.ríos ámigos
en la sal a destinada á furoar.
Y el judío Pereira, Director de
uno de los Teatros de París, decía
en tono solemne:
-No hay obra buena. cuyo argumento no pueda referirse en cinco
minutos.
-No i,or autor dramático-con•
testó Mauricio L .... agregado de
Embajada, - pero si Ud. quiere,
a migo Pereir a, le contaré una -anécdota de la que podría. sacarse un
buen partido con destino a l teatro.
Pero el plazo de cinco minutos para
relatar el argumento, es demasiado
breve.
-Bueno-exclamó el judío, -le
concedo á Ud. un cuarto de hora.
-Pues bien; la historia que voy
á referir causó en Austria gran
sensación, en los tiempos en que yo
residía en aquel país.
Babia á. 1a sazón en Viena un
médico de extra.ol'dinaria fa.roa pa·
ra. las enfel'meda.des del corazón.
El doctor Arnold, que así se lla•
ma.ba, tenía cuarenta. arios y con•
iaba. con una magnífica. clientela.
Una fa.milla. rusa, la familia de
los Skebe1off, residente en Viena,
llamó cierto día. al doctor para que
visitara á la seilorita de la casa, en
quien la ciencia había. descubierto
un principio de aneurisma.
Arnold auscultó á la hermosa
Eva, y se enamoró locamente de
los enea.otos de aquella. admirable
morena de diez y ocho ailos.
-Mauricio-interrumpió el dueño de la casa.,-eso pa.rece una comedia, y nos has prometido un
dt·ama..
- Todo se hará.. Al poco tiempo,
el doctor contrajo matrimonio con
Eva, y los Skebeloff se fueron á.
vivir IÍ. MOS'lOU.
Arnold ama.be. á su mujer, como
á. su esposa y como enferma., adorándola. y cuidándola. con singular
esmero.
Eva, cuya salud se iba. resta.ble•
clendo por momentos, volvió á fre•
cueotar la sociedad y hasta se per•
mitió bailar en repetidas ocasiones.
- ¿A pesar de su enfermedad del
corazón?
ESPUÉS

(Coleoclón de la "Crl8talerltt dt, Ver¡rRra.'')

_ _ _ _ _ _ _ _ __ _ _ _ _ _ _ NUESTRO PAÍS.-CANAL DE T.ENEXT.EPANGO,-ESTA.00 DE MORELOS,

- Sí. Y esta.ha, a.l parecer, tan
bien curada., que su esposo le había
permitido bailar, como médico,
aunque de buena gana. se lo habría
prohibid o como ma.rido celoso. Porque el elegante Capitán Blazewitz
-un Apolo con uniforme-.dgura.ba.
siempre en primera línea. en el pro·
grama. de baile de la seilora. de Ar·
nold.
-¡Col'riente!- dijo Pereira.,-ya
está. hecha la exposicióñ de la. obra.
-Sí, sei'ior¡ y abora vamos al
nudo del drama. Cier to día descu•
brió Arnold un paquete de cartas ...
- Ese es un recurso muy usado.
-Es Ud. insoportable, amigo Pe·
reira; pero no es posible falsear la
Yerdad histórica. Las ciertas car•
tas ..... .
-Demostraron a.l marido sudes·
honra.
-Eso es.
-Si conoce la historia, ¿por qué
no la. cuenta Ud. mismo, a.migo Pe·
reira.?
-No la.conozco; pero la. supongo
y la desarrollo. Conque el marido
se vengó ... .
- Cometiendo uno de esos crímenes que quedan ignorados.
-Pues entonces, ¿cómo ha tenido
Ud. noticia. del caso?
-Porque el doctor habló en con·
fianza, movido por ese instinto que
obliga á los culpables á. revelar el
secreto que poseen.
-Adelante.
-Elesposoofendidoimaginó una
venganza. terrible, sólo permitida
á un""hombre de esa profesión. Eva
no esta.ha radicalmente curada de
su enfermeda.d, y desde aquel día.
consagróse A1·nold á. devolvérsela
y acrecentársela por todos los me·
dios imaginables.
Por las cartas que había sorpren•
dido, conocía el doctor la intensidsd de la pasión que dominaba. á
los dos a.mar;tes.
Aquel Me.quia.velo doméstico
contuvo su indignación y puso es•
peoial cuida.do en estorbar con
disimulo las entrevistas de los cri•
minales, interceptando la corres•
pondencia y procurando empeorar
cada. vez más el estado de su esposa.
El doctor iba. matando á su mujer

con la. misma precisión con que
antes la. había curado.
Y el hipócrita le decía.: &lt;¿Pero
qué tienes, mi querida. Evai' Mi
ciencia no me sirve ya de nada.
Estás triste y cualquiera diría que
te mueres de pena.. ;,No eres feliz
conmigo?&gt; Al cabo de seis meses,
los síncopes ere.o más frecuentes y
las palpitaciones más rápidas. ha•
bien do reaparecido todos los síntomas del aneurisma. ¿A que no interrumpe Ud. a.hora., amigo Pereira?
-Sí, seftor, le interru,npiré á Ud.
para. decirle que ése es el segundo
acto, el nudo de la obra. Venga
abora. el desenlace.
Al instante. Una. tarde entra e1
doctor como un a tempestad en el
cuarto de su mujer, y le dice de
repente: c:Lo sé todo, miserable. El
seí'ior de Bla.zewitz es tu amante.&gt;
La pobre Eva palideció, como si
fuera á exba.lar el último suspiro,
y dijo: «¡Mátame si quiere.&lt;1!&gt; Era.
lo que la infeliz deseaba.. &lt;No pondré mis manos sobre une. mujerrepuso Arnold.-Tu cómplice ha
pagado por los dos. Acabo de ba.•
tirme con Bla.zewitz .... y . . .. le he
mata.do!&gt; Eva cayó sobre la alfombra.. Pero el doctor había mentido,
pues DO era. capaz de atreverse
con el Capitán, que pasaba como
uno de los mejores tiradores de
Viena. Arrodillóse junto á. su mu•
jer, tendida en tierra, y le cogió
una mano. El pulso latía aún y
Eva vivía. Entonces, el ver'dugo
procuró reanimarla con un cot·dial.
&lt;Vas á vestirte y á ponerte toda.a
tus joyas para. acompaílarme al
baile de la .Embajada fra.ncesa.&gt;cNo puedo, me serfa. imposible.&gt;Vístete y partamos. He dado por
pretexto para. mi desafío con Blazewitz una. cuestión de juego y mi
honor esta. comprometido. Es pre•
ciso que nos vean del brazo esta
nocbe, para. que nadie crea. que me
he batido por ti. &gt;
Eva obedeció, no pudiendo resistir á las exigencias del hombre á
quien había. ultrajado ta.o cruelmente.
El doctor Arnold llevó á Eva a.l
baile de la Embajad't~.
Al llegar, dejóse caer la. infeliz

en una butaca. del saló o de entra.da
donde un ujier proclamaba. á cad~
momento el nombre de las per sonas
que se iban presentando.
El doctor permanecía. e.o pie de•
trás de la butaca de su esposa..
De pronto se acercó al oído de
Eva., como para diri¡?i rle una galantería, y le dijo: c¿Y aún no t.e
ha matado el dolor, miserable?&gt;c_¡~odavía no!&gt;-~urm~ró la ajust1c1ada.-cPues bien, mira, aíla.dió
el asesino, indicándole la. puerta.Y muere de alegría.&gt;-En aquel momento, el bujier anunció con voz
i:;onora.:-c:¡El Ca.nitán Barón de
Blazewitzl&gt;- EI oficial entró y bus•
có con la mirarla á. E\•a, á la que
a.penas rfCODCCÍÓ .
L~ setlo1·a de Arnold se levantó
de su as:ento, como movida por un
rE&gt;sorte, lívida. y desencajada.; llevóse la. mano á la. ga.rganta y cayó
muerta. sobre el pavimento.
El escá.nda.lo fué espantoso. El
doctor se precipitó sobre el cadáver
de su esposa, lanzando gritos de
dolor, y la desesperación de Blazewitz habría dado mucho i, ue ha•
blar, si un amigo no le hubiese
sacado á toda prisa del sa.lón.
Retiráronse los convidados, y el
cbuffet&gt; fué entregado á la voraci·
dad de la. servidumbre.
Mauricio guardó silencio y á los
pocos insta.ates se pr esentó la d ueíla. de la casa:
-Vamos, SE-flores, ¿todavía. no
han acabado Uds. de fumar?
Al pasar al salón, dió Pereira. el
brazo á Mauricio y Je elijo:
-,:.Pero qué b.a sido del doctor?
-En un momento de imprunpncia
tuvo la. debilidad de vanagloriarse
de su crimen, que, por Jo dewás, se
i:;ustrae á todo género de castigo.
En la. actualidad reside en Varsovia, donde tiene una. clientela. de
primer orden, y continúa repitiendo
á los enfermos de su espeoialidad:
c:¡Sobre todo, nada de emociones
fuertes!&gt; Y ahora. dígame Ud . con
franqueza, ¿qué le ha parecido á
Ud. el argumento del drama?
-No me parece mal. Pero tengo
la seguridad de que los orHfoos
dirían que es una. Imitación de la.
&lt;Julia&gt; de Octavio F--1illet.
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Tomo XI-Año 1-Nómero 14

Abril J de 1904

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�L UNDO LUST~ílDO
Año XL-Tomo 1.-Número 1-1.

MEXICO, ABRIL 3 DE 19.04.

Dlnctor: LIC. RAFAEl REYES SPINDOU
Registrado como artículo de segunda cl11Be, en 3 de Noviembre de 1894.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1904, Año 11, Tomo 1, No 13, Marzo 27</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Agricultura</name>
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        <name>Condecoraciones de Juárez</name>
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        <name>Domingo de Ramos</name>
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        <name>Fiesta de flores</name>
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        <name>Pascua</name>
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        <name>Romanza de tenor</name>
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        <name>Viernes de Dolores</name>
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                    <text>L UNDO LUST~ílDO
Año XL-Tomo 1.-Número 14.

MEXICO, ABRIL 3 DE 19.04.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Sut,srr lpclón mensual fodnea ......$ 1. ó0
ldem
ldem en la Capital.$ 1.1?6

Gerente: LUIS REYES SPINDOLA

Los más orana6s umBior surtiOos 06 la .R6Dú01iGa.

m
.

Informamos á nJtestra numerosa y distinguida clien=
tela, que hemos recibido y puesto á la venta un es=
pléndido surtido de telas de lino y de algodón fanta=
sía, propias para trajes de Primavera, suplicando á
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Mandamos á vuelta de Correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, FRANCOS DE PORTE, los pedidos mayores
de 25 pesos cuyo peso no exceda de 15 kilos.

Signoret;ilonnorat y Cpmp.

J~SUS AZOTADO POR LOS JUDIOS.
Dibujo de Gustavo Dor.S.

�'.Et MUNDO !LUSTRADÓ

'.Et MUNDO It..US'.l'RADO

NOTAS M~TROPOLITANAS
La Semana Mayor .-Los Teat1·os.-Los concie,•tos del
Maestro Meneses.-Comvañía de Qpe,•« J!'i-ancesa.-Las fiestas del 2 de A.b1·U.

•

La Semana Mayor está llena de la inmensa sombra que proyecta la figura grandiosa del Cristo. En las melancolías de la
tarde en el augusto misterio de la noche
que ¡e aproxima lentamente, flota, proyectándose á través de veinte siglos, la tranquila figura del Nazareno, en cuyo espíritu,
como en una divina ánfora de cristal, caben
todas las ternuras y tienen abrigo todas las
misericordias.
Vivimos demasiado de prisa para ·que podamos conceder algo más que un septenario á la contemplación interna ·de esa figura
extrahumana, de ese Hijo del Hombre que
pasa hace dos mil años, bajo todos los cielos preñados de tempestad y por encima de
todos los mares enfurecidos y rugientes. De
no ser por el ansia nerviosa que nos sacude
y nos impulsa, de no ser porque ocupa todo
nuestro tiempo la conquista del Vellocino
de Oro tendríamos mayores miradas para
esa pálida figura de hombre bueno, que tiene el prestigio misterioso de lo desconocido
y de lo sagrado, al propio tiempo que lamagia infinita de quien pude comprender el
dolor porque lo ha sentido.
Cristo llega á nosotros, prolongándose por
encima de toda la miseria y de toda la maldad que destilan veinte siglos de vida humana. Nadie como ese humilde hombre del
pueblo ha infl.uído en la marcha del mundo,
no por la brutal imposición de las armas,
no por el prestigio demoledor del genio, !'lino por la apacible influencia de un dolor
que condensa todos los dolores, de un sacrificio que impone el pasmo aun en los espíritus más fuertes, de una angustia en la
que todas las angustias humanas tienen su
fuente y su destino. Po~que el _Cristo_ es el
amor inmenso, eterno, sm límites, sm reservas, y es el dolor infinito, sin consuelos
posibles sin alivio. Porque el Cristo ha lle•
gado á ;er la personifi_caci?? de todo sufr.~miento de toda humlllac1on, de toda miseria; l~ sangre que destilan sus heridas, es
la misma sangre que corre oculta por el corazón humano; sus dolores son nuestros dolores; sus padecimientos son los nuestros.
Encarna y sintetiza todo lo que de dolo~¡;o
tiene la existencia humana, todo lo que de
amargo y duro se oculta en el espíritu, todo
lo que el alma tiene de espantoso y profundo.
Peregrina nuestro espíritu á él con l!l vaga ansiedad -de quien traspasa el umbral
de lo desconocido; pero vemos que sus llagas son como nuestras llagas, y que sus dolores son los mismos dolores que nuestro espíritu oculta sigilosamente. La peregrinación es pavoroRa, pero de ella vuelve el alma llena de inefahles sonrisas.
·"El es la luz, es la verdad, es la vida,"
porque él ha sufrido, P?rque él ha_ amado.
con intenso amor, porque él ha temdo a~te
sus labios secos de fiebre, la amarga hiel
.del corazón
' humano.
, De pie, en los lí!Ilites ?bscuros _de la nada tras de cuyos imprecisos horizontes se
extiende la sombra y la muerte, el Cristo
tiende sus brazos á nosotros. Marcha sobre
el abismo proceloso de nuestra alma, á pie
'e njuto, como por el Tiberiades. Y es el único que nos acompaña, que nos conforta y
nos ayuda cuando dirigimos los ojos desolados á esa' región de misterio y de negación
absoluta á esos horizontes vagos y tenebrosos tras' de los cuales comienza el reino de
la muerte.

***

Uno por uno, á medida que la Semana
Mayor Ee acercaba, los teatros fueron cerrando sus puertas. Nuestra :ipetrópoli no
tiene' demasiados.centros de diversión. Nadie se ha ocupado en hacer estadísticas comparativas; pero creo firmemente que, de haberlo hecho, resultaría claro y seguro que es

Poiítica Ger,~ral

la capital mexicana la población que cuenta
tura. Hemos progresado; y uno de los signos más claros sería, sin duda alguna, la imcon menos centros de reunión, entre las de
plantación en nuestra metrópoli de un essu tamaño y categoría.
¿Somos demasiado hoscos, gustamos demapectáculo culto, por esencia culto, que si
siado del «sweet home» ó influye en esto,
tiene puntos de contacto con el género chicomo en toda nuestra exii,tencia, la malhaco, lleva, sin embargo, la frente suficientemente alta para que en sus pupilas se refledada cuestión de la plata? Es difícil saberjen los astros.
lo. En la ·c apital Argentina, por ejemplo,
cofi una poblar.ión que se puede calcular en
***
Las fiestas militares tienen sobre el pueel doble de la nuestra, los teatros constantemente abiertos al público son tres á cuatro
blo, que á la postre es un conjunto de niños
veces más numerosos que en México. Cier- · grandes, el mismo prestigio que tienen sobre
to que la diversión que entre nosotros es calas criaturas los cintajos, cornetas y demás
rísima, apenas si es cara en aquella hermosa
arreos que ellos fingen insignias marciales.
población sudamericana, y que el asiento
Jamás se logrará, ni en los pueblos más cique pagamos nosotros á un precio alto, se
vilizados, hacer que desaparezca el escal-:-frío
de placer que recorre el alma colectiva en los
pa~a ahí con unos cuantos centavos.
Los teatros cerraron sus puertas, promemomentos en que ·p asa un regimiento lantiéndonos presentarse remozados y limpios
zando al viento de la mañana la pr;mpa de
sus notas de guerra.
en cuanto la Semana Mayor hubiera pasado.
Los elencos, á decir verdad, se resentían ya
. Las fiestas militares son las fiestas popude una carencia extrema de artistas idóneos. . lares por excelencia. Apenas si habrá un
Precisa ahora que las empresas hagan sus
porciento escasísimo entre los que presencontratos á la mayor brevedad, para que los
cian el desfile de un batallón, .que no se
cuadros, completos, puedan atraer la concusienta transportado por la magia multicolo•
rrencia que de otra manera difícilmente se
ra del uniforme á momentos mejores de su
obtendría.
existencia anterior. No importa que sean
extranjeros, no importa que sean viejos.
***
Los unos fingen al paso de las tropas una
Para la Pascua tenemos grandes promesas,
visión de su lejana patria; los otros sienten
dignas la ma_yor parte de ellas de un aplauen sus pechos el mismo latido de placer
so sincero. El maestro Meneses, infatigaque cuando niños sentían en idénticas cirble, tenaz, empeñado en vencer la arisca recunstancias.
sistencia de la so.ciedad, dará una nueva seEl alma de la patria vuela por encima de
rie de conciertos en la que nos ofrecerá las
los batallones en revista, y encarna en la
obras de Berlioz, muy especialmente, en mebandera, que ondea en el polvillo luminoso
dio de otras muchas de renombre universal.
de la mañana como un iris simbólico.
La música de Héctor Berlioz ha sido uno
Por desgracia la civilización tiende á
de los ejemplos claros y palpables de lo que
"cosmopolitalizar"
á los pueblo!'. Pero mupuede perjudicar la bandería artística á un
chos siglos han de pasar aún, muchos desgenio. Música exquisita, llena de un vigor
files militares han de efectuarse, antes de que
asombroso, sabiamente pensada y eabiael pueblo, el verdadero pueblo humilde y
mente expresada, modelo de delicadeza y, de
patriota, dej&lt;i de lanzar los estentóreos vivas
armonía; y, sin embargo, han pasado mual paso de una columna de soldarlos. Entre
chos años antes de que el público conocedor
nosotros se aúna al prestigio de la tropa el
de Europa se fije en ella. Parece que el Berenorme prestigio de ese· nombre que después
lioz crítico musical, en mucho perjudicó al
de llenar toda la patria, se extiende por los
Berlioz compositor, .y que las acritudes que
ámbitos del mundo todo: Porfirio Díaz,
se encuentran frecuentemente en la literatuPorque no cabe duda: apenas se i,abe
ra mutücal del maestro, han sido de .mal
que
el nombre ilustre del Primer Magistraagüero para su propio prestigio, como inspido suena, como una nota de gloria, en la
rado y correctísimo compositor.
,
revista, y ya el pueblo todo, unánime, coAhora la reacción indispensable, cierta,
mo
un solo hombre, se presenta y lo aclama.
segura, llega, aunque un poco tarde, y . la
Su nombre es un símbolo; es una palabra
música de Héctor Berlioz figura con honor
mágica para mover los corazones.
en la mayoría de los programas de las grandes salas de concierto de Europa. Nosotros
En la tarde infinita, mientras en el occino la conocemos. El nombre, apenas, ha
dente tiemblan los últimos rayos de un sol
pasado el Atlántico, para llegar, aureolado
enfermo, el espíritu se encara con el mistepór la fama, á nuestros oídos. Pero las difirio de la noche que llega. Lentamente se
cultades de la exquisita música del maestro,
encienden los luceros con tembloroso brillar,
unidas á la hostilidad inerte que á todo _lo
y á las pupilas interrogadoras contesta. el
suyo se profesaba, han retrasado, hasta hoy,
vuelo tortuoso de un pájaro que parece esel momento de escuchar la "Condenación
cribir con el ala signos cabalísticos de un
de Fausto", que nos promete el Maestro Melenguaje macabro, de un lenguaje presentineses y que esperamos ansiosos.
do y sin\estro .. ... .

La cuesti6n reliaiosa ,m ll'ranr.ia.-Waldeck-Roussau
11 Combes.- B&lt;1dieales 11 ult1•amontmnos.-El Eliseo
11 el Vaticano.-Fraw,ia é Ltalia.-Recuerdos histl&gt;•·icos,-Las .,,sita&amp; al Rey Victm• ill'anttel.-..4.ntes y
ahtn•a.- La uue1"1·a 1·usojci,ponesa.- A.taq11,es 111·Psi1r
te11.cia.-Las flnianzasjaponesas.-La actLwd de Tokio.

D

ESDE que el célebre Waldeck-Rousseau
se encargó del poder, presidiendo el Ga,
binete francés, el parlamentarismo, que
!había hecho de la República. un campo de comibate eterno y de luchas estériles, ha quedado
sometido y las filas de los diversos partidos
'marchan en pos de sus idea.les, buscand() tran•
¡quilas la. realización d,i sus aspiraciones, sin
,amenazará ca.da paso la. existencia. de los Mi!histerios, que antes apenas podían subsistir en
¡nedio de las tormentas deshechas. Aquel Gabinete, que pudo calmar la tempestad levant·a.f$a por el caso Dreyfus, que ponía. en peligro
1ha.sta la. existencia. misma de la. tercera Repú'blica., domeñó también los desmanes pa.rla.men·
:tarios, sujetó las ambiciones no satisfechas,
¡~
· ca.116 los apetitos desbordantes, serenó las
1 a.siones desenfrenadas, y cimentó un gobier•
• .o COJDO no se veía. desde los tiempos de GamB·etta..
' 'Pero dejaba pendiente un problema en cuya
sólución solamente había dado el primer paso:
el' problema de las comunidades religiosas.
~ Combes, el sucesor, lo ha. abordado con áni•
.roo sereno y con firmeza no desmentida., y siem·
pre con a.poyo de las Cámaras, donde han do·
mina.do los elementos radicales, ha ido poco á
poco avanzando, no sin tener que sofocar por
la fuerza. de las armas las algara.das de las
multitudes, en ciertos Departamentos donde
los religiosos regula.res tenían su asiento principal y deslumbraban al pueblo con el polvillo
de oro de sus predicaciones.
' En vano han clam11.do los partidarios del ul•
tramontanismo contra. lo que llaman persecueiones religiosas; en va.no han tratado de resistir al complimiento de la. ley; el poder civil
se ha hecho respetar y su preponderancia so•
bre las autoridades eelesiásticas es actualmente una. conquista alcanzada. para. siempre en la.
Francia. republicana, fundada por 'l'hiers y
santificada. por Carnot.

***

La aproximación de la República al vecino
reino de Italia, que por tradicionales lazos debieran de estar unidos para siempre, ha traído
de nuevo á la discusión el asunto religioso,
que parecía, si no olvida.do, por lo menos en
un período de relativa calma. Todos los hombres de buena voluntad han visto con regocijo
cómo se allanan los caminos y se enderezan
llJ:ª veredas para que los pueblos latinos,
aquende y allende los legendarios Alpes, vivan
en una armonía perfecta q,ue jamás debió ver-

se quebranta.da., ya. que á ello se oponían la
razón histórica junta con la razón económica.
El país que recibió de Francia la. ayuda. más
eficaz en la época gloriosa del &lt;ressorgimen·
to&gt;, que vió á sus hijos peleando como buenos
al la.do de lo~ frances1:&gt;s, por el principio de las
nacionalidades, no podía olvidar ni ha. olvidado esas tradiciones fraternales. El sobera•
no actual de Italia no fundó la. &lt;Tríplice&gt; y,
por ende, se ha. encontrado en disposición de
anudar unos lazos que las circunstancias más
que las personas ha.bí..n desata.do. Su visita
á la capital francesa fué un viaje triunfal, y
como no ha. de tardar en recibir la. respuesta. cortés del Presidente Loubet, vuelven
de nuevo á hablar los ultra.monta.nos de las re•
laciones entre Francia y el Vaticano. ·
No ha muchos días que un diputado pretendió en la Cámara francesa oponerse á que se
votaran los créditos necesarios al viaje del
Supremo Magistrado de la República, y una
vez más quedó demostrado cómo ha avanza.do
la opinión radi~al, pues se obtuvo lo solicitado, en medio de aplausos que supo arrancar el
popular Ministro Delcassé, hablando de la.
alianza francorrusa, alusión muy á propósito
en los momentos actuales, para levantar dudas y desvanecer gratuitas supo11iciones que
deiaba.n circular los desafectos á la gran República.
·
Nuevo incentivo á la. disputa tradicional, ha
sido el discurso de S. S. Pío X ante el Sacro
Colegio, censurando la. política francesa. A él
ha. contestado el Embajador de Francia. en el
Vaticano con una enérgica protesta. y con una.
declaración más enérgica. .el Primer Ministro
Mr. Combes.
Y marchará dentro de poco el Presidente
Loubet rumbo al país &lt;do florece el naranjo&gt;,
y la patria de Cavour y de Ma.zzini saludará
entusiasmada. al que llega. en nombre de la paz
y de la solidaridad de los pueblos, á hablarle
en representación de la patria. de Cremieux y
de Ju.les Ferry. Y esperará en vano el suc.esor
de León XHI y de la política. tradicional del
Pontífice del «Syllabus&gt;, que llame á sus puertas el Supremo Magistrado de un poder eminentemente laico; y las cortesías acostumbradas en la. corte del Vaticano, no encontrarán
dificulta.des, porque la. visita será exclusivamente dedica.da. al soberano de la. casa de Saboya., que ha heredado con la corona que Carlos Martel puso en la frente del Rey Papa, los
derechos transmitidos por la voluntad del Pueblo Rey, entre los escombros de la. Puerta. Pía,
el 20 de septiembre de 1870.

Italia., entre tanto, está á la. orden del día.
Mientras espera. agasajar al Presidente de
Francia, ha concedido una cordial acogida. al
Emperador de Alemania, y derrochado en su
honor los tesoros de su entusiasmo, formando
un hermoso cuadro que tenia por marco el cie·
lo azul de la antigua Parténope en medio de .

los esplendores del puerto, que vigila. como
centinela el magnífico Vesubio, y a.ca.ricia. con
sus ondas verdosas el encantado Pausilipo.
Allí se han reunido el monarca teutón y el
soberano latino, y en abrazo fraternal han ha.blado de paz y de concordia; allí se han hecho
recuerdos de los lazos que unen al imperio germánico con la Italia unida; pero de seguro no
habrá olvida.do Víctor Manuel III que si la
visita a.ctua.l representa las rotas de Custozza,
la. futura que en breve recibirá en el Quirinal,
debe traer á la memoria los espléndidos días
de Solferino.
*
**
Y en medio de estas cortesías que se cambian
entre soberanos y jefes de Estado, en medio de
estas manifestaciones que unen á los pueblos
con lazos de paz y los estrechan en compromisos de a.mistad, la guerra. en Extremo Oriente
sigue desenvolviéndose lentaIIJ.ente, mientras la
madre primavera. extiende sobre las heladas
coma.reas del Septentrión su falda de verdura,
para hacer menos ingrata la. ta.rea de los que
tienen que combatir en defensa de su bandera..
Hasta hoy Rusia se ha. limitado á resistir los
ataques de su enemigo; una y otra vez en Puerto Arturo y 'en Vladivostock. Cinco ocasiones
los acorazados del Mikado se han presenta.do
frente al puerto que domina. la península de
Liaotung, y cinco ocasiones se han retirado sin
poder rendir la formidable fortaleza. y su··poderosa. resistencia.. Sobre el mismo puerto se
han hecho dos tentativas para. ta.par la entra.da
del canal estrecho que conduce al interior dela.
bahía, y en las dos han fracasado los japoneses. Si es de alabarse la tenacidad de los que •
atacan, no lo es menos la. tenacidad de los que
resisten, muy especialmente en el último com•
bate, en que, según los informes de la. prensa.
diaria, un solo cazatorpedero ruso, al mando
de un ir:trépido oficial, sostuvo el empuje de
seis buques enemigos.
Y entre tanto que estas hazañas se llevan á
cabo con gran arrojo por ambas partes, la Dieta Imperial del Japón discierne un voto de gl'acia.s entre aplausos y aclamaciones al marino
distinguido que al servicio de la patria. japonesa ha sabido hasta ahora mantener alto el
nombre de los vencedores de Wei-Hai-Wei en
1894, y sostener la. preponderancia en los mares orienta.les. Pero si concede esos honores,
no parece ceder en los puntos principales que
se refieren á los impuestos extraordinarios de
guerra; pues á pesar de las protestas de sumi•
sión hechas en la apertura del Parlamento, ha
rechazado algunos de los proyectos del gobierno del Emperador, y acaso surjan dificultades,
porque son insuficientes los recursos votados.
Veremos cómo sal va el escollo el Primer Ministro Katsura, que, en época bien difícil, tiene
sobre sí inmensa responsabilidad.

z. z. z.
Marzo 29 de 1904.

***

'***

Tendremos una compañía de ópera cómica y de opereta, que, á juzgar por los elencos que nos han llegado, será tan completa
como puede serlo cualquiera. de las que fi.
guran en las grandes capitales.
Tiempo es ya de que algo se intente en
este sentido. El vaudeville francés está tan
distante del "género chico" como lo está el
drama lírico de la "pastorela" arcaica. Quizá haya peregrinado suficientemente nuestro espíritu para que en su viaje ultraterrestre haya adquirido afinidades mejores y haya hiperestesiado su gusto. Quizá cuando
veamos de cerca el espectáculo francés por
excelencia (si no lo ha prostituido el empresario), sintamos la palpitación del intenso
placer que nada iguala ni imita nada.
Es hora de que ensayemos. Porque si el
salero español está más cerca de nosotros
que el chic francés, tiene éste caracteres de
rica universalidad que lo hacen fácilmente
accesible, cuando se le mira desde cierta al-

Antenor Lescano.

Nuestro Primer Concurso
APERTURA DEL FRASCO
Participamos á los subscriptores de
este periódico que hayan tomado parte en nuestro Primer Concurso de
1904, que mañana, lunes, á las ·10
a. m. , se efectuará en la Notaría del
Sr. D. José Arellano [calle del Esclavo, núm. 2] la apertura del frasco
respectivo y la verificación del número de municiones que contenga.
En el número próximo daremos á
conocer el nombre de la persona , á
quien, conforme á las bases, se adjudique el premio correspondiente.
JAPÓN.-LOS HOMBRES QUE HABITUALMENTE ARRASTRAN LOS &lt;RINCKISHÁ,&gt; SON UTILIZADOS PARA EL TRANSPCRTE
DE MATERIALES DE GUERRA.

�'.Et '.MUNDó ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

ta fofradía dtl Siltncio

E,L PASEO DE Lf\S FLORES
EN SANTA ANITA.

l

.1

•

UN ALMOERZO AL AIRE LIBRE.

.·Cori_Nores,
menos ;ntusiasmo .que ,en años antepero todavía con alboroto, se celebr'6 esta vez el tradicional paseo de -l as flores en la calzada y canal de la Viga.
Desde antes de amanecer, una multitud
· alegre ocupaba ya las canoas que surcan el
canal, cantando al sofi de mandolinas y guitarras, mie_n tras por la calzada desfilaba una
hilera interminable de carruajes y peatones.
_Lo curioso de este paseo, como se sabe, es
que conforme avanza el día, va cambiando
el carácter de su concurrencia. Los prime-

ros en retirarse son: el •humilde obrero, la
costurera y los operarios q-e' casas cuyos talleres y despachos abren ~µs puertas en las
primeras horas de la m:¡.ñ_ina. .Eñ seguida
tócales abandonar el paseó á los oficinistas
y empleados de cierta_categt)ría, y finalmentP., á los que, por su 'posi9i6n social, pµeden
á sus anchas divertirs~►,•
El paseo, pues, no liega á verse desierto
á ninguna hora del dfa.
Ir al paseo y no desayunarae atole y tamales al aire libre, comprar 'apio y lechugas y

UN PU.t,;S'l'O DE Vl!:RDURAS,

la indispensable corona de amapolas, es para la mayoría de los paseantes algo asi como falta de patriotüimo, y un desacato á la
vieja costumbre.
La circunstancia de 110 haber habido paseo en•la Alameda este año1 hizo que la
afluencia de concurrentes f¡. la Viga fuera
mayor. La músicas de Zapadores y !a del
10~ Batallón ejecutaron durante el paseo las
mejores piezas de su repertorio.

Por la calle lejana, pasando
viene el Nazareno,
la frente abatida, la cruz á la espalda,
la mirada vítrea clavada en el suelo.
Sólo al contemplarlo
se cuaja la sangre en el pecho;
no mirl!,, y sus ojos traspasan el alma,
no exhala una queja,
·
y en el alma se clava su acento.
Su aspecto terrible
el valor paraliza en los nervios,
y agujas de nieve
saetean de espanto los huesos.
Montañés á su gran escultura
transmitióle un poder tan tremendo.
que al mirarla, las víboras quietas ·
del pecado, sacuden su sueño,
y revueltas el pecho estremecen
la conciencia acosando y mordiendo.
Lenta cofradía,
es la del «Silencio», ·
la imagen conEluce
sin rumores, ni cantos ni ecos.
· Como luna debajo de un lago,
cual figura detrás de un espejo,
.
se mueven las luces y avanzan y avan'zan,
horrándose á veces al soplo del vien'to. ' 1
· La túnica· larga tejida de lirios,
el cíngulo qe oro colgado del cuerpo,
el cabello mezclado de espinas,
moradas las manos
y la sangre saltando y corriendo,
á la luz amarilla resaltan
con los trazos terribles de un sueffo,
y el séquito mudo camina, camina,
como hilera de vagos espectros.
Borrones confusos
que la noche dibuja á lo lejos,
los demás nazarenos deslizan
sus ropajes medrosos y luengos,
tan leves y largos,
que así de la niebla los pálidos velos,
suoen la montaffa
,,
arrastrando sus pliegues aéreos.
A los lados,. las-rejas se abren
llenas de semblantes y de ojos despiertos,
que·en la noche aguardaron las horas.
deli hondo, misterio,.
para v.er·elt1U1,llado desfile·
venir·desp!egando sus círculos lentos.
La luna riela
sin rumor en el' líquido inq_uieto,
que copia las ffores del fresco naranjo
en el trémulo azul de su seno.
La gente se agrupa
para ver en las calles el séquito
y baja los ojos-que, humildes, no-pueden
resistir los del gran Nazareno.
El áureo incensario,
sus ascuas meciendo,
raya la penumbra
con líneas de fuego,
y á los aires arroja la nube
de místico incienso,
que á la luz de los cir\os parece
la escala en que suben plegarias y rezos.
Nada turba la noche; ni cantos,
ni sentidas «saetas» del pueblo,
ni fúnebres músicas,
ni tambores discordes y huecos:
volterianas palomas tan sólo¡
en l'a.s azoteas orladas de tiestos,
á veces· trasmiten, su· arrullo de idilio

EN LA VIGA.-P.ASANDO EL PUENTE DE LA GARITA.

como un largo y ronco murmurio de besos;
pero pronto vuelve
á reinar el augusto silencio;
las 'lolas se arrastran;
los pasos son lentos;
con terrible fatig-a l'a imagen
pasa bajo el tronco del sacro madero;

p cuando de espalda
imponente se pierde á lo lejos,.
las despiertas víboras
del peca.do retornan al sueño,
y en el fondo de sombras del alma;
,
se enroscan y· quedan tranqudlas de nuev.6.
8.A:,LVADOR. RliJED1A: ..
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1-

EL P.ASEO DE LAS FLORES.-ASPECTO DE LA O.ALZADA DE LA VIGA.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

EL CONVENTO

·Muerte del Señor Gobernador de Guerrero

Madre naturaleia, nueva vida
viene á pedirte quien la suya ha dado,
y resucita al fin, desengañado
de la pompa del mundo fementida.
Toda esperanza por mi mal perdida,
buscó un asilo en ti, triste y cansado,
como busca un refugio en el sagrado
recinto del convento el alma herida.
Mi claustro serás tú, natura hermosa; ·
pues tú me brindas en tu seno oscuro
"
para amará mi Dios con santo anhelo: •
una celda en tu umbría rumorosa,
en tus montañas el altar más puro;
y un libro de oraciones en tu cielo.

En prensa ya nuestro número antei:io~, se
recibi6 en México la noticia del fallec1miento del Sr. Don Agustín Mora, Gobernador
de Guerrero, acaecido en la ciudad de Puebla el 23 del pasado.
El Sr. Mora fué electo Gobernador de aquel
Estado hace cuatro años y gozaba de grandes simpatías tanto por su laboriosidad como por el empeño con que se dedic6 siempre
á promover el adelanto de 1a entidad que
había sido confiada á su gobierflo. Durante
la época de los temblores en Chilpancingo,
el Sr. Mora no obstante &amp;u edad avanzada,
pues contaba 70 años. se disting~i6 muy particularmente por su afán de acudir, por cua~tos medios estuvieron á su alcance, en auxilio de las víctimas de los terremotos.
Hace poco tiempo, el Sr. Mora empren~i6
una larga excursi6n á caballo por los diferentes distritos del Estado, cayendo enfermo
de pulmonía al regresar á Chilpancingo.

FF:DERICO VILLOCH.
Marzo, 1904.

El buen ejempio dispone el alma al bien;
emana de él algo así como una brisa vivificadora y saludable; c?n.stituye á manera de
una atm6sfera á propos1to para hacernos sanos y fuertes.-LEBRUN.

SR. DON AGUSTÍN MORA

t el di11 Z3 del pasado,
Restablecido un tanto de sus males, se ~irigi6 á Puebla, su ciudad natal, con el obJ~to
de pasar allí el perfodo de convalecencia;
pero desgraciadamente, la e~fermedad volvi6 á atacarle 'y los recursos mtentados para
salvarlo fueron ineficaces.
La muerte del Sr. Mora ha causado honda
impresi6n tanto en Guerrero como en Pue· bla, .dond~ alguna vez desempeñ6 también el
puesto de Gobernador.

,

~OP

SANTA ANITA.- UN GRUPO DE PASEANTES.

Las alabanzas obtenidas por las almas
fuertes y elevada&amp;, acrecientan su ardor y
su pujanza; se avergonzarían de no sa~er
conservar su gloria, dándole mayor brillo
con acciones más bellas aún.

SANTA ANITA. -CARRO &lt;COMPLETO.&lt;&gt;

'?;:--

_

-= . .--::

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--

r-:-'"'&lt;l.::

..

LA ORACION DEL HUERTO.

.. ..

~"

.""

(Dibujo de Gnst11vo Doré,)

.

..

. , ..

TIERRA SANTA.
(De1,••viaje:á:Orlente.••)

2 de noviembre, acampado junto

á la piscina de Salomón, bajo las

murallas de Jerusalén.

SANTA ANITA.-CONTRATANDO UNA CANOA,
,

, .I

r,UERIAMOS consagrar un día. á la oración
~ en a.quel sítio hacia el cual todos los cristianos se vuelven orando, .como los mahometanos se vu~l ven hacia la Meca. Rogamos
al religioso que desempeñaba, él s6lo, el cargo de cura en Jerusalén, que celebrase, por
nuestros parientes vivos y muertos, por nuestros amigos de todos los tiempos y de todos
los lugaree, por nosotros mismos en fin, la

conmemoraci6n del grande y doloroso sacrificio que reg6 aquel suelo con la sangre del
justo para hacer germinar en su seno la caridad y la esperanza: todos asistimos á la
misa con los sentimientos que nuestros dolores, nuestros recuerdos, nuestras pérdidas, .
nuestros deseos y nuestras diversas medidas
de piedad y -creencia, nos inspiraban á cada
cual: elegimos por templo y por altar la gruta de Getsemaní, en lo hondo del valle de
Josafat. A esta caverna del pie del monte
de los Olivos se retiraba Cristo, según las
tradiciones, para sustraerse á veces á la persecuci6n de sus enemigos y á la importunidad de sus discípulos; allí se engolfaba en
sus celestiales pensamientos y pedía á su padre que el cáliz demasiado amargo que él

.mismo había- llenado, o.omo, t9dos , no~otros

llenamos el nuestro, pasase lejos de sus Jabios; allí dijo á sus tres amigos, la víspera
de su muerte, que se estuviesen á un lado y
no se durmiesen, y tres veces tuvo que d~spertarlos: tan fácil es de adormecer el ' celo
de la,cai:idad humana; allí, en fin, pas6 aquellas terribles horas de la agonía, lucha inefable entre la vida y la muerte, entre la voluntad y el instinto, entre el alma, que quiere emanciparse, y la materia, que resisteporque es ciega; allí sud6 sangre · y· agua, y
cansado de pelear consigo mismp sin que 1~
victoria de la iriteligencia dieso la paz á sus
.pensamientos, dijq aquellas palabras finales,
aquellas palabras que resumen todo el hombre y todo Dios, aquellas palabras que han
llegado á ser la sabiduría de todos los sabios
-Y que deberían. ser. el epitafio de todas la;

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRA»O

1

MARIA AL PIE DE LA CRUZ.
Colección Pellan din!.

vidas, y la inscripci6n única de todas las cosas creadas: ¡Padre mío! ¡hágase vuestra
voluntad, y no la mía!
El lugar de esta gruta abierta en el peñasco del Cedrón, es uno de loe más probables
y mejor justificados por el aspecto de los sitios, de todos los que la piadosa credulidad
populai, ha asignado á cada una -de-fas etice•

nas del drama evangélico. Aquel es verdaderamente
el valle sentado á la sombra
1
de la m uerte, el abismo escondido bajo los
muros de la ciudad, el hueco más profundo
y verosímilmente entonces el más evitado
por los hombres, donde Cristo, que debía
tener por enemigos á todos los h9mbres,
porque venía·. á atacar todas sus mentiras,

debió buscar á veces un abrigo y recogerse
en sí mismo para meditar, orar y sufrir! El
torrente impuro del Cedrón corre á algunos
pasos. Entonces no era más que un basurero de Jerusalén. Allí se repliega la colina
de los Olivos para unirse con las colinas en
que están las sepulturas de los reyes, y forma como un hondo recodo donde grandes

MARIA RECIBE EL CUERPO DE JESUS.
Colección PellandJnl.

masas de olivos, de terebintos y de higueras
Y aquell_os á~boles frutales que el pobre pue:
bl~ cultiva siempre, en el p_olvo mismo del
penasco en las cercanías de una gran ciudad
d_e?ían ocultar la entrada de la gruta; aquéÍ
sitio, además, no se alteró ni dejó de ser reconocible con las ruinas que sepultaron á

Jerusalén. Los discípulos que habían velad? y orado con Cristo, pudieron volver y decir, sefü~Jando el pe:ñasco y los árboles:¡Allí eral-Un valle no se borra como una
calle, y el menor peñasco dura más que el
templo más magnífico.
La gruta de Getsemaní y el peñasco- que

la cubre están rodeados ahora por las tapias
de una capillita cerrada con llave, la cual
llaye permanece en poder de los religiosos
la~mos de Jerusalén. Esta gruta y los siete
ohvos del campo vecino les pertenecen• la
pu~rta labrada _en la peña Ee abre rnbr~ el
patio de obro piadoso eantuario que se llama

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

r.

,

Un soldado de la guerra de Reforma,
uenaeaor ae pertóatcos.
, t

NUESTRO PAfS.-BOTES PESCAD9RES EN Vl':flACRUZ.

amor en el fondo de la cual se ve y se ama
al «ser evidente,» Dios! ...

La misma fecha.

DESPUES DE LA CRUCIFIXION
Dibujo de Gustavo Doré,

el sepulcro de la Virgen; éste pertenece á los
Griegos; la gi:_uta es profunda y alta, y está
dividida en dos cavidades que comunican
entre sí por medio de una especie de pórtico subterráneo. Hay muchos altares labrados también en la roca viva; nadie ha desfigurado este santuario, dado por la naturaleza, con tantos ornatos artificiales como todos los demás santuarios del Santo Sepulc[ºi
la bóveda, el piso y las paredes son la roca
misma, destilando todavía, como lágrimas,
la humedad cavernosa de la tierra que lo
rodea; solamente han aplicado, encima de
cáda altar, una mala representación en láminas de cobre pintado de color de carne y
de tamaño natural, de la escena de la agonía de Cristo, con los ángelee que le presentan el cáliz de la muerte; si se arrancasen
estas malas figuras qu~ destruyen las que la
..i.8:laginaci6n piadosa gusta ~-e orearse en la

sombra de aquella gruta vacía; si dejaran á
las miradas húmedas de llanto subir libremente y sin imágenes sensibles hacia el pensamiento de que está llena aquella noche,
esta gruta sería la más intacta y religiosa reliquia de las colinas de Sion; ¡pero es preciso que los hombres estropeen sieLl pre un poco todo lo que tocan! ¡Ah! ¡Si hubieran alterado y estropeado solamente las piedras y
las ruinas de estas escenas visibles! Pero
¿qué no han hecho con los dogmas, las doctrinas, los ejemplos de aquella religión de
razón, de sencillez, de amor y de humildad
que el hijo del hombre les enseñó á precio
de su sangre? Cuando Dios permite que una
verdad caiga sobre la tierra, ·los hombres
empiezan por maldecir y lapidar al que la
trae, luego se apoderan de aquella verdad
que no ha~ podido matar con él, porque la
verdad es mm9rt_a¡¡ pero como la pieclra pre•

ciosa que los malhechores arrebatan al peregrino celeste, la engastan en tantos errores que no es posible reconocerla, hasta que
de nuevo brille la luz sobre ella, y separan. do.al cabo de siglos el diamante de su cerco,
dice la filosofía:-He aquí lo cierto, he aquí
lo falso: ésta es la verdad, éste es el error!
Esta es la razón porque todas las religiones
tienen dos naturalezas cuya asociación __¡tdmira á las inteligencias: una flaturaleza
popular, milagros, leyendas supersticiosas,
vergonzosas, impura liga con que los siglos
de ignorancia y de tinieblas empañan el pensamiento del cielo; una naturaleza racional
y filosófica que se descubre espléndida é inmutable, borrando con la mano el orín humano, y que, presentada á la luz eterna é
incorruptible-, que es la razón, la refleja pura y entera, é ilumina toda cosa y toda inte•
ligencia con aquella c}~riq.ad de verdad •Y

Existe, no lejos de la gruta de Getsemaní
un rinconcillo de tierra sombreado todaví;
por siete olivos, que las tradiciones populares señalan como los mismos árboles bajo
lo~ cuales se tendió y lloró Jesús. Estos
olivos, en efecto, llevan impresa realmente
en sus troncos y en su-s inmensas raíces la
fecha de los diez y ocho siglos que han trascurrido desde aquella gran noche. Estos
troncos son enormes y están formados como
todos los de los añosos olí vos, de. u~ gran
número de tallo·s que parece que se han incorporado al árbol, bajo la. misma corteza
•Y forman como un haz de columnas reuni~
das. , Sus ramas están ~así desecadas, pero
todavia dan algunas aceitunas. Cogimos las
, q?~ habfa en el suelo debajo de los árboles;
hicimos caer algµnas con piadosa discreción
Y, n~s llenamos con ~!la~ los bolsillos par~
llevarselas, como rehqma de aquella tierra
á ~uestr~s amigos. Concibo que sea cos~
dulce para el alma cristiana orar revolviendo entre los dedos los huesos de las aceitu_nas de _a1uellos árboles cuyas raíces regó y
fecundizo ~case J esú~ con sus l~grimas cuando por última vez oro sobre la tierra. Si és- ·
tos no son los mismos troncos, son prcbablemente retoños de aquellos árboles sarrrados ·
. -pero nada prueba que no sean idénti~amen~
te los mismós. He recorrido todas las partes del mundo donde nace el olivo· este árbol vive sigloE', y en ninguna parte he hallad9 otros más gruesos, aunque plantados
en un terreno pedregoso y árido. En la ci~ª- del Líbano he visto cedros que las tra., d1c10n~s árabes hacen ascenderá los afios de
Salomon. No hay en esto nada imposible·
la nat~raleza ~a da~o á ci~rtos yegetales má~
durac~on que a los imperios; ciertas encinas
han visto pasar muchas dinastías, y la bellot_a que pisamos con desdén, el hueso de
aceituna que revuelvo entre mis dedos, 'la
manzana_ de cedro que barre el viento, se
rep!oducirán, florecerán y cubrirán todavía
la tierra con su sombra, cu::.ndo los centenar~s de generaci~nes que nos siguen haya·n
1evuelto á la tierra este puñado de polvo
que una á una. le van robando. Esto no es
una señal dt: desprecio de la creación hacia
nosotro~: la 1m portancia relativa de los seres
no s~ mide por la. duración, sino por Ja intensidad de su existencia; más vida hay en
una ho~~ d~ pensamiento, de contemplación,
d_e oracion o de amor, que en una existencia to~a entera de hombre puramente física:
más vida hay e~ un pensamiento que recorre el mundo--.y sube al cielo ._en un espaciO',

de tiempo inaprP.ciable, en la millonésima
p_arte de un segundo, que en los diez y ocho
siglos de ~egetacié,n _de l~s ?livos que estoy
tocando, o en dos mil qmmentos años de los
cedros de Salomón.

La misma fecha.

iftODO anciano, por humilde que sea su
~ condi~ión, inspira siempre respeto, y
mas aún si, como Te0doro Candia, cuyo retrato ¡,ublicamos hoy, tiene tan honrosos
antecedentes.
. Candia, que hoy se dedica á vender periódicos, es nada menos que un viejo soldado
que hizo la guerra de Reforma y toda la
campaña contra la Intervención y el llamado Imperio.
Duran.te su servicio en las filas conoció á
casi todos los jefes liberales y recorrió gran
parte de la República, concurriendo .á diferentes batallas.
Ingresó al ejército como soldado raso á
las órdenes del General Santos Degollado
c_uando el primer sitio de México, y asis~
tiendo al de Guadalajara se batió contra
Castillo, Woll, Gua,larramay Blancarte. Al
concluir la. guerra de Tres Años y después
de tomar parte en la batalla de Calpulálpam, Candia se dió de baja; pero un poco
más tarde .se incorporó á la Guardia Nacional de Pachuca, pasando por último al pri.
mer batallón de Toluca, que prestó sus i,er.
vicios en la gloriosa acción del 5 de Mayo.
Cuando el General González OrtJga sitió~
México, Candia venía á sus órdenes incorporándose finalmente á uno de los ~uerpos
q~e ~ormaron. ~l Ejército del Korte y que
asistieron al sitio y toma de Querétaro.
Después de esta acción, Candia estuvo en
los principales hechos de armas que se libraron, y al darse de baja el afio de 1880 :figuraba en el 13~ Batallón, que mandaba 'el General Pradillo.
Candia tuvo la f,irtuna de no resultar herido nunca en campaña, y de no haber sido
hecho priFionero más que una vez. El haber perdido sus documentos y diploma del
5 de Mayo, ha hecho que el veterano Candia
no pueda alegar sus derechos á una pensión·
pero hay varios Jefes que lo conocen
espera que ellos certificarán los servicios que
prestó al país.

He almorzado, sentado en las gradas de
la fuente de Siloe; he escrito algunos versos, ";( luego los h'e rasgado y tirado al manantial. La palabra es un arma mellada•
los más hermosos versos son los que n~
se pueden escribir. Las palabras de toda !engua son incompletas, y cada día el corazon del hombre halla en los matices de
~us sen_timiento!l, y la imaginación en las
1mpres1ones de la naturaleza visible cosas
que .l a boca no puede
'
expresar por falta de r - -:--------- ---~~-......,.:..,___-------===.--;
voces. El corazón y el
pensamiento del hombre son un músico precisado á ejecutar una
música infinita en un
clave que no tiene más
que algunas notas.
Más vale callar: el silencio es una hermosa
poesía en ciertos mo-·
mentos; el espíritu la
oye y Dios la comprende: basta.

y

cA. de Lamartine.
La conciencia habla

á todos los hombres que

no s,_e l:Jan hecho, á fuerza de depravación indignos de oírla. '

No puede ser feliz nadie que no goce de su
propia estimación.

Puro en las acciones
Y en las palabras, sé
puro también en tus
pensamientos y arréglalos tan cuidadosamente
que si te preguntan en
g_ué piensas, puedas
siempre dar una respuesta pronta, sincera
y al mismo tiempo honrosa para ti.

•·EI,)PAPELEBO 'J.lEODORO CANDIAv✓

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

-

(

Páginas de la Moda

1

0S figurines de la presente págma
•
re-

presentan una variada colección de traJes de calle, cte cal:!a y de baile E
.
nana d
• xam1o etem&lt;.iamente u110 á uno todos los
lllo&lt;.lelol:!, l:!e vera 11ue
-. la l:!ubnectad en e 1 a d orno Y 1a curreccwu eu el eutalle so l
•
ci . 1
, n os prmpa el:! 1actores de isu elegancia.
Lll.l:! pal:!aruaneríal:l, 1a1:1 apucacwllt::l:l ruetallcal:! y lois eucaJt::1:! ó ¡,unto1:1 &lt;.ie Aleuzun, sou luis adurno1:1
pnncipaleis qut:: Se llevan en lul:!
LraJt::is mu&lt;.ieruu¡:j, lJe Vt::z en cuau&lt;.iu, Y 1:1010 cuauuo 1rupenol:!ailleutt:: lu rt::qu1ert:: el tigunu, l:!e apncan1.u aUul'llUl:l ÚlVt:n,Ud. .h,u t::.:,LUIS .
ca;:,u1:1 &lt;.itil&gt;t: UIJ;:,t::i'Varl:!t:: grau pruUt::uc1a, pue¡; Ut:: uu 1:&gt;t::l' aoi, t1 U-a.Jt::
lJt:Carn Ut: l'lÚH:UlU.
Lais wuua¡; acLualel:I Jemuet:iLran
Uua marca&lt;.ia Lt:llUt:ucia I.H t:1:&gt;Lllu
«lWJJt:l"lUJJ, qut:: LallLU iuc1u t;U la
t::lJUCa (fo 10.::! LUllSt::d Ut: .lfraucia.
.l!..::1 "' 11 t::1Stt:: _l.lalis Uuuút:: cuweuzaruu
Ut:: uuevu a ilt::VlU'ISt:: y ÚUllUt:: llla:,
l:!e uisau pur ü1,1:1 uawa1:1 elegaULt::l:I
De .l!'rauc1a han pai;actu a tuU~

ESTUDIO FOTOGRÁFICO,
(Colección de la "Cristalería de Yer,:ara.")

ted, ni piense en que vi. á morirse.
Verá usted cómo se ali vía; Dios ha
de querer mandarle la salud.
Pero le temblaba la voz, la conLos oue no llegan á San ttipólito tradecía
en sus palabras la tristeza
de entonación con que las pronunciaba; y delataba sus temores y su
U ENt'Elli!IEllt
cariñoso sentimiento por la próxima partida, el gesto de dolor que
(Pensando en «Sor Filomena». de los h ermanos
le contraía el rostro, á pesar del
Goncourt.)
esfuerzo para conservar su sereniL demacrado morí hundo l la- dad. Durante los días que llevaba
maba á la gec.til enfermera el pálido mozo de recibir de las
manos de la gentil enfermera las
y le decía:
-¡Hermana, no me deje obscuras «cucharadas» y la blanca
usted solo tanto tiempo-y con la leche, ella había encontrado en el
impertinencia febril le pedía:-esté interesante aspecto del «incm·able»,
usted aquí á mi lado; hábleme de la revelación de quién sabe cuántos
Dios, de Amor, de Vida, y no me sufrimientos pasados, la huella de
deje entregado á la. desesperante idea muchas desilusiones sufridas, y !a.
de que la muerte está para mí muy simpatía había nacido para el encercana; me desespera horriblemen- juto y pálido mozo.
Después se había hecho á aquete esa idea; yo que antes he deseado la muerte muchas veces, y que la llas impertinencias febriles del enentreví en lontananza ofreciéndome fermo, que no era como todos los
su eterno abrazo frío, como una enfermos de hospital, que se difede ellos en aquella carisalvación del continuo sufrimiento renciaba
de vivir, como una solución del ñosa súplica para que la enfermera
problema eterno del incierto maña- no se fuese de su lado.
Durante las tardes largas y caluna, boy que la veo rondar en derrecuando los enfermos quedan
dor de mi lecho, me siento aferrado rosas,
sumidos en el sopor provocado por
á la vida, creo que si viviera sería la
«hora sofocante», y ella tenía alfeliz, que progresaria, que realizaría mis aspiraciones, y me desespe- gún reposo, iba á sentarse cerca de
en cuyo colchón sehundíael
ro; no quiero morir; hermana, no la cama,ya
esqueletado, momificado
quiero; pero al menos, si ha de ser, cuerpo
inspíreme usted conformidad; há- del joven, harto pronto envejecido;
game creer que hay algo tras ese 1a atraía aquel rostro varonilmente
hermoso, que, de cuando ~n cuando,
momento indispensable para los contraía
un gesto de amargura.
humanos, en que se pierde uno de
A menudo, durante su inquieto
la vida .... consuéleme usted; haga sueño
se le oía hablar, y sólo saaliro por mi tranquilidad.
Y la mujer, enternecida, Je prodi- lían de sus labios palabras incohegaba el exiguo consuelo de una rentes:
-Dios, Amor, Vida, María, Demujer cuya educación se ha concre- lito,
Conciencia, Desesperación,
tado á la que puede adquirirse á la
cabecera de enfermos de hospital, Muerte ..... .
Y la joven del mandil blanco, la
y como enfermera práctica, ve en
la faz del paciente la aproximación gentil enfermera, fija la mirada
.en aquel cuerpo, al cual se acerci.de la muerte:
-No, hermano; no desespere us- ba la Muerte de rato en rato, aho-

CU(NTOS Df MANICOMIO

E

gaba II!ªl los suspiros y pretendía
fijar la atención, para el cumplimiento de su deber, en los demás
enfermos, pero casi todos dormían.
Sólo se oía en e} largo y ancho
salón de camas, paralelamente colocadas á trechos, el gemido acompasado, el grito intermitente del
«23», y el zumbido pertinaz de un
moscardón que se colara por una
de las ventanillas.

** *
A la madrugada fué; ella, que
allá lejos, en el falso concepto de
los demás dormía, pero que en verdad pagaba á su atávica histeria el
natural tributo, escuchó el aviso
por medio de la campana eléctrica:
alguien necesitaba de auxilio, y ese
alguien era «él».
.
En efecto, «el incurable», como le
llamaban ya en el hospital, porque
él les había dado el nombre, morfa,
y cuando ella llegó, no en cumplimiento de sus deberes, pero sí en
satisfacción de sus deseos, los ojos
y la boca del moribundo se entreabieron-·para ya no cerrarse más á
voluntad del sujeto, sino por ma
no ajena- como si el «incurable»
hubiese dado un adiós á la paciente cuidadora. ·
¿Lo creerán ustedes? Yo lo creo:
á los ojos grises de la gentil enfermera asomaron lágrimas, y en la
boca empezó una tartamudeante
oración.
Después, dos hombres sacaron en
hombros, depositado en una camilla--la improvisada camilla de
hospital,--el cuerpo envuelto sólo
en el largo camisón del muerto, y
ella á hurtadillas, con reprensión
de su conciencia, traducida en sincero rubor para el rostro, contempló aquel cuerpo unos instantes,
los que el paso rítmico de los camilleros duró en el pasillo que conducía al anfiteatro.

Entonces maldijo la 'curiosidad
de los practicantes que iban á despedazar aquel cuerpo que ya ama·
ba ella.
,

***

Su aroor--entreoracióny oración,
para salvarse de aquellas mundanas tentaciones, entre arrepentimiento y arrepentimiento, se lo confesó á ellamisma,-su amor á aquel
muerto la llevó á la falta: cuando
ya todos habían salido del anfiteatro, cuando ya la luz solar acababa,
entró hasta la plancha, se aproximó al cadáver y cortó el rizo de la
cabellera negra que se desbordaba
sobre la frente fría. Fué entonces
cuando de rodillas pidió á Dios
perdón por sus amores; eran puros;
eran los amores q:ie iniciaba con
un muerto.
Desde aquel día se aman. Ella lo
mira todas las noches, cuando «éb
viene á buscarla, y sus amores siguen siendo puros-¡los amores de
un muerto!
Sólo una vez «él&gt;, atrevido, pretendió besarla en la frente, pero
ella no lo consintió; «Dios se enoja», le dijo; y «él», ¡claro!, como
muerw, no insistió.
Ella, la gentil enfermera, la enferma también, enferma de amor,
seguía creyendo que sólo Dios y
ella sabían de sus amores.
Sin embargo, ya ustedes ló saben, y como buenos .amigos, como
buenos hombres, Jo contarán á sus
conocidos, recomendando, por supuesto, «:el secreto&gt;.
¡Pobre enfermera; mañana todos
conocerán sus amores que ella cree
puros y secretos porque son con
un muerto, y ello habrá sido porque yo lo conté á ustedes! Me arrepiento, pero ya no tiene remedio.
FRANCISCO ZÁRATE RUIZ.

Morelia, 1904.

1,

'l

Fig. númer&lt;? 1,

Europa y aun á la América aunque aquí no
se han generalizado todaví¡ como fuera de
desearse. El traje ,cimperio)) es muy elegante
y t;i,l vez el único que se adapta perfe.c tamente a los talles esbeltos. Una mujer de buen
cuerpo, hará bien en llevar trajes de este es' -..\ l

• ¿,,

..:-'~

tilo, pues la belleza de su cuerpo lucirá de un
modo notable.

***

. Actualmente están en pugna los modistos
mg!eses y los franceses. Aquéllos tratando
de 1m poner la falda de corto vuelo y el talle
englobado, y é•s tos propagando por los cuatro vientos los ta1les
con corsés de varilla
recta y la,s faldas de
corto vuelo, pero no
tan ajustadas como las
inglei;as. No puede decirse cuál &lt;le las dos
modas es la triunfante
Sí creemos que la ba:
lan;a se inclina un poco a favor &lt;le las niodas parisienses.
Como para nuestros
usos y costumbres la
moda francesa es la
que más con viene :í
México, reproducimos
solamente vistosos figurines parisienses. De
vez en cuando daremos cabida á g;abados
ingleses y alemanes.
Grabado número l.
-Colección de traje:-1
de cas~, paseo y baile.
El pmnero de estilo
modernista, consta de
falda abundosa en pliegu_e~ Y de un corpiño
or1gmal. no sólo por su
cuellohombreras de
«picos», sino también
por 1&gt;US dobles manga1:1
englobadas y de entalle. Los dos trajes de
paseo también son de
a \to tono y muy apropiados para paseos matutinos. Finalmente
el cuarto, de baile'
consta Je falda lisa Ji~

�EL MUNDO ILUSTRADO

'.8L MUNDO ILUSTRADO

geramente plegada á1 lo largo y de gran vuelo, como deben ser todas
las de estos trajesr y de un corpiño de escote semicircular. Tanto las
mangas como la parte delantera del corpiño, constan de encarrujados
y de encaje; la combinación resulta de efecto. Puede variarse, á voluntad de las interesadas, la combinación de los encajes. Siñ. embargo, aconsejamos que se siga el modelo. Creemos oportuno advertir
que nuestros figurines son de trajes que se han llevado en las ceremonias para que son propios, y no se deben á la fantasía de las modistas
ni de los dibujantes, como otros figurines que aparecen en infinidad
de publicaciones. Esto constituye una verdadera ventaja para nuestras lectoras, que no experimentarán por vez primera el efecto de los
trajes, vistiéndolos, siho que reproducirán solamente los que ya han
sido aprobados y aceptados por el mundo elegante.
Grabado número 2.-Dos trajes de visita, para la estación, propios para señoritai;. Consta el primero de talle «embuchado» y falda
ajustada, y el segundo de saco «abrigo» y falda también ceñida. Como se ve por el modelo, estos dos vestidos se distinguen por su sencillez y elegancia. Los adornos de pasamanería y las aplicaciones de
cinta maravillosa constituyen, á no dudarlo, un atavío de buen gusto. Estos trajes deben llevarse para visitas de confianza 6 de media
etiqueta, pero jamás para reuniones de tono.
Grabado número 3. -Representa este grabado do.&lt; elegantes vestidos para reuniones selectas. Estos trajes, aunque de hechura diversa
de los anteriore~, son más vistosos que aquéllos, y su confección, co-·
mo. es natural, presenta mayores dificultades. Kl alforzado del primero, tanto en el talle como en la falda, es el principal adorno que
lleva el traje. Estos alforzados en la falda, decrecen proporcionalmente hasta terminar en ángulo los dos tercios inferiores de la enagua.
Las mangas, aglobadas, también se alforza,1 en su tercio inferior y se
hacen terminar por puños estrechos de la misma • tela. El segundo
traje, torero, ha de agradar sobremanera á nuestras abonadas, pues su
confecéión sale de lo vulgar,-no obstante pertenecer á un estilo muy
ge:neralizado. La falda no se ajusta tanto como en el otro vestido, sino

Conserva de grosellas
Se coge 1 kilogramo de grosellas desgranadas, que se pone al fuego en un lebrillo para
comenzar la reducción; estas grosellas ablandadas y derretidas por el calor del f~ego se
ponen sobre el tamiz, haciendo que por éi se
pas~ la pulpa. Recógese esta pulpa sin pérdida
de tiempo_, á fin de reducirla, al fuego, por la
ev3:porac16n, hasta que, agitándola, se vea
fác1~mente el fondo del barreño 6 del lebrillo.
Se t(ene :J'.'ª preparado el azúcar en estado de
clar1ficac16n y se derrama sobre las grosellas·
menéase todo bien para que el almíbar se in~

Fig. número 2.

que se le da un poco de más amplitud. Se r,liega ligeramente en la parte posterior, se adorna con pasamanería y pequeñas alforzas
transversales. La blusa consta de dos cuellos
hombreras. El peto es de plisé y encaje,, y
las solapas, lo mismo que los bordes del primer cuello, adórfianse con aplicaciones floreadaF, de cinta y encaje. Estas aplicacionts
son vistosísimas y por mil títulos las recomendamos á nuestras lectoras. Las mangas
agl6banse en su parte inferior y se hacen terminar por estrechos puños de la misma tela.
En el remate de los puños, se aplican pasamanerías semejantes á las de la chaqueta y
cuello.
.
Grabados número 4.-Presento tres traj'es .
de baile y uno de casa. Los primeros, de estilo «imperio», son la última palabra de la
elegancia; el tercero no carece de originalidad, y, por último, el cuarto es muy apropiado para señoritas de corta edad: Hay que
estudiar detenidamente todos los detalles de
estos vestidos y hacer que la: confección se
sujete á Jo indicado por los modelos. '

.

Josefíf)a,

Recetas Utiles

~

C?rpore J'. que 13: mezcla no se pegue al barreño, lo que podría su d
s1 no hubiera cuidado; al retirar el b1:1-rreño de encima ctel fuego se
er
meneando hasta que en la masa empiecen los borbotones
'
• gue
Esta receta puede servir también para las «frambuesas&gt;· las f,
las «cerezas.»
,
« 1 esas&gt; y
Se aplica, además, á la conserva de las «cuatro ºfrutas rojas&gt; (grosellas, cerezas, fresas y frambuesas).

~f

Conserva 'de piñas

Flg. número

a,

Se frota la. piña 6 «ananas&gt; contra un pedazo de azúcar; á medida
que el frote va ablandando e1 azú·
car, se le raspa la superficie con un
cuchillo; la raspadura se deposita
en un plato, sobre el cual se exprime el jugo de la piña cortada en
cuartos; bátase todo. Se cuece á la
par de 1 á 2 kilogramos de azúcar
y se echa en ·este azúcar, después de
cocido, el jugo y la raspadura, removiéndolo todo. Se deja · enfriar
un poco y se pone en los moldes.
De iguaJ.manera se preparan las
conservas de «naranjas&gt;, «limones&gt;,
&lt;cidras&gt;, etc.

Conserva de c!Jooolate
Se deslíen c_on esmero y acabadamente 64 gramos de chocolate en
pequeJia cantidad_ de azúcar clarificada; se cuece aparte medio kilo una
de azucar Y se le ¡unta la mezcla; remuévase hasta que el
, gr:tmo
borbotones. Se retira todo y se echa en los mol Ges para termi!:~~ar haga
Pasta· para dulces de frutas

Flg. número .¡,

Los/~lces Y pastas ?i~eren de las conservas, aunque aquéllos y é t
sean e rutas, por adw16n de una pasta que se com O
d
s as
huevo batida con un poco de azúcar bien t amizada. p ne e clara de _
Para dar, color á los dulces, no hay más que dárselo á 1
lo que aquellos resultan del color que se desea· se le d a lasta, ~on
con el azafrán; el rojo con el carmín.
' ·
a e amarillo

�STILWELL

ESTCJDIO FOTOGRÁFICO.

uBauti~mo de "Belki~"
.A bo1·&lt;1,o ele "Et Rnit1•e'-'.

La gata ,le J&gt;ie1·1·e Lotí.-:Los &lt;letalles
de la oe1·enionta.

E

N el diario «Stambul_» ~ncontrarnos la curiosa notICia de una
ceremonia singular que acaba
de efectuarse en las aguas d~ «El
Bósforo», á bordo de «~l Buitre&gt;,
quecomanda ellugartemente denavío Pierre Lotí.
Pero dejemos la palabra al colega turco:
-Entre íntimos, Pierre Lotí cele•
bró el bautismo de su g11.ta. L~ fiesta se efectuó á bordo de «El Buitre»,
en los departamentos del comandante maravillosamente dPcorados
para ~l acontecimiento. U~ alt3:r
con~agrado á Odín había sido erigido en el salón comedor, Y la gata,
pl'Udeaternente oculta en una cesta,
esperaba el momento de hacer su
aparición.
La ceremonia comenzó por una
audición de la sinfonía budesca de
Romberg, ejecu~ada por el comandante y sus oficial e~.
.
Uno de nuestros simpáticos ag-regados de Embajada, portaba ~abatuta de jefe de orquesta.
El alegro, el minueto y t;l fi nal,
fueron eJecutados con un b_rio notable Después á los ma¡estuosos
ac~rdes del trío de «Sigurd», al cual
se habían adaptado las pala br~s
del caso el representante de Odm
apareció. todo vestido de blanco,
envuelto ·en un resplandor ~e luz
eléctrica; ofreció á la ma~nna la
trompeta misteriosa al somdo de la
cual la gentil neófita s~ldría de su
cesta, al rugido estrepitoso de las
kohals vencedoras.
.
.
El gran sacerdot~, h~ hiendo m v~cado en seguida los ritos escapd1navos á Octín, el dios salva¡e Y
,;ever~ bautizó á la gata c~n el
nombr~ de Belkis, nombre e _su
graciosa y bella madrina, y recitó
el poema siguiente:

y que radien lan tásticos entre la noc,he obsc'.,ra
y alumbren los temblores de tu espma dorsal.

Los asistentes penetraron en la
sa,l a de los oficiales donde estaba
servido el ambigú, después de la
ceremonia. Entre los invitados de

E[ tEStJlmEnto

del Ilmo. Sr. .Arzobispo Fechan
Los bienes fueron valuados en S125,000.
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mu•
tua", Compañía de Seguros sobre

Pierre Lotí, se encontraban el Conde y l.a Condesa de Seynes; rn.a?ame
Roux representando la fam1ha de
la gata· el padrino, Mr. deFeaelón;
Conde Condesa Ostrorog; Mlle.
Chiniere, Coquelin Cadet; Mdrnes.

y

Ledoux, comandantes de vapores
extranjeros, etc.
.
El mú sico de S. A. el Pi ínc1pe
Mirza Riza Khan, encantó á la c~ncurrencia cartLando algunas canciones persas.

"SANTA·FE," LA MEJOR RUTA.
A Denver,'Kansas Oity, St, Louis, Chicago, New York,
San Francisco y Los Angeles

la vida, de Nueva York.
Ro-ce pocos di.as que se pr-acticó

la apertura del testamento del l!u~trfsimo Sr. Arzobispo D. Patricio
A. Feehan en la ciudad de Chicago,
lllinois. La fortuna del distinguido
Jrelado ascendió á cerca de . . . .
·$125,000 oro americano; y. según el
in•ventario qu,e se h.0 pub!Jcado, los
bienes que dejó fueron como signe:
Dos pólizas de "La
Mutua,"
Compañta.
de Seguros sobre la
Vida, de Nueva York,
por $25,000 oro cada
una, ó sean. . . . . $ 50,000 oro.
Divi&lt;lendos acumulados
sobre una de las póliws. . . . • . . . 9,329 oro.
Otra póliza de seguro. 14,000 oro.
Acciones en: efectivo Y
en Bancos . . . _ . . 37.000 oro.
Entre las disposiciones del señor Arzobispo, en su testamento, se
hicieron éstas:
A su hermana, señorita Kate
Fleehan•, que estuvo siempre con él
hasta su muerte, $40.000 oro en bonos y $25,000 oro en un~ de las pólizas de seguro; á la, se:1oro Ana A.
Feehan, viuda del senor Doctor
Eduardo L. Feehan, hermano del
señor Arzobispo, $25,000 oro de
otra de las pólizas, y _$5,000 oro en
efectivo; á 1:1 Academia de San Patricio de Chfoago, de la que es prece toro su herma[la, Madre M~ria
·Oh gata de pelo sedoso,
qJe sumergida entr~ una .c~stit,
Citalina, $10,000 oco}e la últim~
duermes sin angustia la siesta,
póliza; á la escuela Santa Maria
sin ningún sueño doloroso.
. de enseñanza práctka ~ara varoYo en el nombre de tu~ hermanos
con la lustral agua_benq1ta
nes de Feehanville, Illmols, que
toda viJ infamia qmta,
era' la institución: por la que. más se
fuuebautizo
cual los cristianos.
interesaba el sefior Arzobispo, se
• Y llevarás el nombr&lt;,, rutilante Y J~~d~oro
entregaron los $4,000 restantes de
de Bel~0~~:b;;~~gh%YI~i~~imall
·
la 1lltlma póliza.
.
ojos de ópalo, conserva el agua pura,

re1:

(Colección de la "Cristalería de Vergatca,")

A más hermosa Colonia, no sólo por su posición, que lo es contiguo al
Paseo de la Reforma, sino porque las personas que están comprando
lotes, pertenecen á lo más granado de nuestra sociedad, quie•
nes desean construir magníficos edificios, que, en época no muy lejana,
llegará á ser el lugar más de moda y el centro de las lujosas residencias
de la ciudad de México.
Sírvase investigar el alza á que ha llegado en esta parte de la ciudad,
de algunos años á esta parte, y se convencerá de que no hay inversión
más segura ni de más brillantes resultados que la que le ofrecemos.
Por un acuerdo especial, se ha prohibido para siempre, establecer pulquerías ú otros establecimientos por el estilo en esta Colonia. Siendo este
lugar para edificar fincas que llenen todos los requisitos de salubridad, y
por consiguiente, para que residan personas de refinada cultura, se hacen
necesarias estas restricciones.
En menos de tres meses se ha vendido cerca de la cuarta parte de este
terreno, y esperamos que para fines del presente año, todos los lotes habrán sido tomados, y dentro de unos cinco años, este lugar será el más
hermoso y saludable de la Capital de la R,epública.
Creemos que en un tiempo no muy remoto, México llegará á ocupar la
primera fila por sus edificios, en el hemisferio occidental. Tiene la ventaja
natural, que no gozan otras capitales: salud y cultura.
Continuamos vendiendo lotes bafo nuestro mismo plan, es decir, veinte
por ciento al contado y el resto en nueve años. Ningún interés se paga
sino después de que se hayan concluído: calles de asfalto, banquetas de
cemento, drenaje y un sistema completo de agua.
·

¿Hay alguna proposición
de t~rrenos mejor
que ésta?
Para mayores informes, dirigirse á

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ó á los Srts. Prtoost i uan,
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Tomo XI-Año 1-Número 15

Abril 10 de 1904

Precio del Ejemplar, 50 cs.

�UN.DO LUST~ílDO
!ño XL-Tomo !.-Número 15.
Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA

MEXICO, !llRIL 10 DE 1904.

Subscripción mensual foránea ......$ l.óO
ldem
ldemen la Capital.$ 1.26

Regla t rado como artrculo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Gerente; LUIS REYES SPINDOLA

Lós má-sorano6s um6ior surtiaos 06 la R6DúbliGa.

m
.J

lnformamos á nuestra numerosa y distinguida clien=
tela, que hemos recibido y puesto á la venta un es=
pléndido surtido de telas de lino y de algodón fanta=
sía, propias para trajes de Primavera, suplicando á
nuestros favorecedores se sirvan visitar nuestro

-oe~artamento ~e Géneros ~e lino y Al~Món fantasia
en donde hay un inmenso y sin rival surtido de Cre=
tonas, Muselinas, Crespones, Sedalinas,. Cappets, Li=
nons, Telas de Vichy, Nansús, Cambray~ Piqués, Cé=
firos, Oxfords, Organdís, Satins, Brillantinas, Telas
de :Uno fantasía, Velos, Etaminas, Plumetis, etc.

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/otstidos.
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l

Mandamos á vuelta de Correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, FRANCOS DE PORTE, los pedidos mayores
de 25 pesos cuyo peso no exceda de 15 kilos.

Signoret, Honnorat y Comp.

51 aniversario del .2 de Abril de 1867
1:¡1 Señor General Díaz. recibe en Anz.ures la fellcltaclón d

•
e un viejo subalterno , .

(Fot, de "El Mundo Ilustrado,")

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Cuentos de manicomio</name>
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        <name>Fiestas 2 de abril</name>
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        <name>Maestro Meneses</name>
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        <name>Opera francesa</name>
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                    <text>L UN.DO LUST~ílDO
Año XL-Tomo!.-Número 15.
Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOU

MEXICO, AllRIL 10 DE 1904.

Subsrrlpclón m•n~oal toránea......$ 1.50
fdem
ldem en la Capital.$ 1. 2G

Regle trado como aruc 1 d
u o e &amp;e~da claae, en 3 de NovJeml&gt;re de 1894.

01rent1: LUIS REYES SPINDDLA

Los más orana8s umBJor surtiaos 06 la RBDú0116a.

m
J

lnformamos á nuestra numerosa y distinguida clien=
tela, que hemos recibido y puesto á la venta un es=
pléndido surtido de telas de lino y de algodón fanta=
sía, propias para trajes de Primavera, suplicando á
nuestros favorecedores se sirvan visitar nuestro

-oe~artamento de Géneros de lino y Al~odón fantasla
en donde hay un inmenso y sin rival surtido de Cre=
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:tonftttionaaos ·para blusas y
'VtSddos.
Especialidad tn er~tonas para mueblts vcortinas.
Mandamos á vuelta de Correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, FRANCOS DE PORTE, los pedidos mayores
de 25 pesos cuyo peso no exceda de 15 kilos.

Signoret, Honnorat y Comp.

~I anive rsario del 2 de Abril de 1867
ti l 5eñ or Gen e ral D ía z: rec ibe en /\ n :i: ures la fellcltaclón d

•
e un viejo s u balterno,
(.Fot. de "El ll11111do )Ju_etffldo, ")

�!t MUNDO !1ttST1\AD0

Héctor 8erlio.z
J

A temporada de conciertos que el reputado
L, maestro Carlos J. Mene es ha.inaugnrado
en el Teatro Arbeu, va. á permitlr al público
mexicano admirar las portentosas creaciones
líricas de Héctor Berlioz.
El colvsal compositor francés es uno de los
músicos má.s grandes que ha producido la humanidad y figura. dignamente al lado de Wag·
ner y a.un del mismo Beethoven.
Para México es la música de Berlioz una
completa. novedad. No recordamos que hasta.
hoy, alguna de las obras del gran maestro
ha.ya sido ejecutada pa.ra. el público, ni menos
aún en las ventajosas cc,ndiciones en que el
maestro M-eneses ha. preparado su a.udicíón.
Berlioz es ante todo un músico poderoso, épico, de inspiración grandiosa., de incoumensurables vuelos de águila que ofrece al auditor
cuadros musioa.les inmensos, de colorido ar•
diente como el Tintoreto, de dibujo audaz y de
modelado potente, como Miguel Angel. En el
cTub a. miruo&gt; de su misa. de Requiero, hace
esta.llar cuatro orquestas de instrumentos de
bronce diseminadas en el templo y se cree asistir á la evocación de los muertos en el Juicio
Final Ne.da. habría. comparable como emoción
de arte, á podel'io escuchar en la Sixtine.,
!rente al-cuadro de Miguel Angel, y hacerse la
ilusión de que aquellos clamores siniestros y
aquellos lamentos sobrehumanos se exhalan de
aquellas boca.s contraida.s y brotan de aquellos
pechos gigantescos y convulsos.
En la marcba búnge.ra. de la «Damnation de
Faust&gt;, :se asiste á. un Yen&amp;, á un Austerlitz,
con su tempestad de tambores, sus llamadas
de clarines, sus tropeles de caballos, sus esta·
llidos de volcánica artillería y todo el tumulto
informe y todo el fragor a.trona.nte de la batalla.
En la misma obra, 1a. cahalgata. de Fausto y
Mefistófeles es un cuadro admirable ea verdad;
une. esca.pe.da. rauda. y vertiginosa á través de

llanuras interminables y escuetas, de bosques
sombríos poblados de fantasmas, de calladas
abruptas y de montañas escarpadas; y caballeros y palafrenes, fa.otástlcos, crea.tm·as de pesadilla, apariciones de delirio febril, galo·
pan, corren, 'l"Uefa.n, devoran el espacio jadeantes, espumaotes, ardientes como jinetes
ioteroale en oaba.lgadura.s demoniacas.
No acabaríamos. La epopeya es la atmósfera propicia y el ambiente natural de Berlioz.
En esa esfera del arte, impera, domina y reina.
como un Homero mus!ce.1.
Pero no es ésta, oi con mucho, la única cuerda
de su arco. Cuando Berlioz arroje. le. trompa
épice. y empufl.a la zampoña idílica, nada hay
más pastoril, más dulce, má.s tierno que sus
c1·ea.ciooes. Aquel cíclope potente que en el
Tuba miruo forja aceros y funde bronces, en1e.
reina Ma.b de su cJulieta y Romeo,&gt; se entretiene en tejer hilos de oro y en hacer exquisitas
filigranas frágiles y sutiles como telas de araila
y ricas y vistosas como joyeles. Entre otra.s
muchas creaciones de este orden delicado des•
cuellan.el &lt;Ballet de Silphes&gt; y el cMenoet des
Fellets&gt; en la Damnation.
Ea. estas páginas todo es frágil como el cristal, tenue como la seda, pintado y fresco cowo
el pétalo, vistoso y ágil como la. muiposa.
Su ta.lento descriptivo es iocompa.ra.ble. &lt;Le
réveil del&amp; Nature&gt;conqueseiniciacLa.Damna.tion de Fa.ust&gt;, surge de la orquesta. bajo la
fot·ma. de un canto delicioso que crece, se ensancha., se amplia, se complica y se completa.,
pasando de la gracia á la. suntuosidad y a.lesplendor, como¡asa. en prima.vera. la Ne.turale•
za del germen le. planta, del retoño á le.fronda, de la gema. á la ftor, de la. bruma á la. luz
y del sordo rumor de las fuerzas interiores y
fecundas á su manifestación visible, palpable
y grandiosa en verdor de praderas, en follajes
de bosques, en cantos de a.ves, en zumb!dos de
abejas y en irradiaciones deslumbradoras del
sol y de los astros.
Y cueota que en esos cuadros descriptivos
na.da ha.y de imitaciones toscas, ni de remedos
serviles¡ que en ellos ni siquiera cantan las
tórtolas como en la Pastoral de Beetboven, ni

los cla.rine8 de la lle1vll. como eh et .!3igfriecl dé
Wa¡-ner. Le. armonía., el contrapunto y la más
mare.villosa. de las instrumentaciones son los
recursos empleados, los únicos legítimos y los
únicos plenamente musicales.
Si para pinta.r la ~aturall'za y la Vida, Berlioz se muestra ta.o genial, no se muestra. me•
nos profundo y filosófico cuando quiere pintar
el alma humana.
Las dudas y a.ngolstias de l~austo, el escepticismo irónico de Mefi tó!eles, el amor tierno y
ápasionado de Margarita y de Julieta, penetran ha.sta el fondo del alma, hacen sentir y
pensar, arracan sollozos y lágrimas, sugieren
reflexiones serias y hacen creer que la. música
¡&gt;uede hacer, no digamos sentir, sino pensa.r
te.nto como la literatura y la poesía.
Berlioz, además, es un evocador. Sabe por
pu1·a intuición resucíta.1· la música del pasado,
como reproduce la música. exótica. La &lt;Can•
cióo Gótica&gt; de &lt;La Damoa.tioo&gt;, parece venir
del fondo de la. Edad Media, entunada por la
voz lánguida. de una castellana. y acompa!'!ada
por el laúd del trovero.
Se cuenta que un die. escribió, por vía de juego, una. ca.otsta del siglo XV, que hizo pasar
par a.uténtica y que atribuyó á un músico de la
época, Pierre Duc1·et. Todo el mundo aplaudi ó
la cantata y los a.rqueólogos musica.les fijaron
con precisión la época remota. en que había si do escrita. Como quiera. que no encontraron
indicios ni rastros de la. existencia de Pierre
Ducret, estuvieron á. punto de inscribirlo en
los diccionarios de mú~ica, como un inspirado
compositor del siglo XV, bajo la fe de le. cantata¡ y lo hubieran hecho si el mismo Berlioz no
descubre el misterio.
Un músico de talla semejante, está llamado
á. conquistar a.l público de México como ha.
subyugado al del mundo entero, y como quiera.
que un a.rticulo no hasta para analizar su talElnto, ya daremos á. nuestros lecto1·es anblcipa.ciones ó comentarios de sus obras á medida. de
la ejecución.

.•.
dua~do la. tarde de fallece lentamente tr
líd1·eg1ón poblada de quimeras, llegan á. m~:
o osrumorescomode un gra.otropelqueavanza. apresuradamente, atropellándose en la sombr~. . Cabalga.o los vientos sus corceles de ba.~a a, fingen hecatombes en el cielo las nubes
e tormenta Y el rayo, como uo índice de fuego, marca. signos misteriosos en la. altura.....
~;r-~

o
La Peregrinación Azteca
Ualloso clot11mento histórico

M

se he. be.bla.do en estos días acerca,
del hallazgo !le un ,importantísimo documento de 1~ historia. antigua mex.lca.na., que se
creía perdido desde algunos años y que se encontraba á. la. venta en una tienda de antigüedades de la calle del Coliseo Nuevo.
Nu_e~t~os lectores están seguramente a.l tanto
del htig10 á que el mismo hallazgo ha dado
~ a.rgeu¡ p ues m~en~ras _el Museo Nacional estima aquella rehqurn. h1stóricacomo desu pe .
tt:neocia., el S!·· D. Rlpólito Ra.mirez, desce~d1en~ del sabio mexicano D. José Fernando
del mismo :i,pellido, sostiene que lo adquirió
por her encia y que á él y no al Museo Je pe .
teoece.
r
Sea. ~e e~to 1? que fuere, el caso ha. despertado v1vís1mo _interés entre arqueólogos é historia.dores.y bien merece que se le consag
toda atención.
re
UOHO

Tomlindola del «Atlas Mexicano&gt; que publicó hace e.Jgú.n tiempo el Sr. Ing. D. Antonio
García C~ba.s, reproducimos en esta página
un facsímil de la lámina. en colores nllm 1 del
curioso documento. Este lleve. el nom'br~ de
c~ua.dro Histó~ico-Jeroglíflco de la. Peregrinac1 o de las ~l'lbus Azttca.s que poblaron el
Valle de México&gt;, y estll ampliamente descrito
en un largo texto por el referido D. José Ferna.n~o Ramírez, que fué Du·ecto1· del Museo
N
ac1ooa.l.
1 El «Cuadro&gt;, para la. mejor inteligencia de
fs notas explicativas, a.pu.rece numerado en
e &lt;Atlas&gt; d~l l al 49,. seiialándose con cada
une. de las cifras los distintos lugares que, des•
de su salida de la Alta California. hasta su llega.da. al Valle de México, toca.L'on las tribus
Aztecas. Las líneas paralelas que se extienden desde el 2 hasta. el 48, iodica.n el itinerario
exacto.
En cuanto á. los diferentes lugares por los
que pasó I a peregrinación, el 5 representa Cinco!lán, donde permaoeció 10 a!Ios¡ el 6, Tocolco ?l 7, Otzotlán; el 8, Mfaquiahuala¡ el 9, Je.lpan, el 14, Pa.pa.ntla; el 18, CuauJ::.titláo · el 20
.Atz~apotza.lco; el 21, Cha.leo; el 2fi, Cu~uhte!
pee, el 34, Apam, Y el 48, Tenochtitlán. Los suceso~ más notabl~s ocurridos durante l a. perigr1naoión están asimismo representados en
e &lt;f\,tl&amp;S&gt; por números. El 42 por e·em lo
tndica. que en ese sitio se celebró un siorJcio
~ma.no¡ Y el 47, que una. mujer dió á. luz un
h IJO.
L&lt;&gt;s emigrantes, según el mismo D. José Ferfaodo Ramírez, peregrinaron juntos hasta el
r~ga.r marcado con el número 18; a.Uf ese sepa•
uno,1tom a.ndo un a ruta transversal&gt; • y al
11~ge.r
os otros á. Cha.pultepec (núm 3¡¡) se
(dispei-se.~oo, dirigiéndose unos á. Tliltelblco
númei;o 37). «Los emi~ra.dos que habían per•
ma.nec1do en Che.puhpec, se movieron á su vez
tra.osl1&gt;dándose al interior de un lago (núme-

Dr. M. Flores.

B,.,
ºººº

3

ro ~): pero alll solátnente permanecieron treg
Pf
s~guiendo los otros su peregrinación hast~
e asiento de le. actual ciudad de México (nú0

mero 49)&gt;.
Como se ve por estos ligeros a.puntes, el do~umeoto á.. que nos referimos es de la. mayor
importancia. para la. Historia.

~w
ANIMA TRISTE
(DF. D'!~tNZló)

¡Cesad! que Y&amp; la mllslca mi i!$J&gt;lr1tuiatlga
Y el Ideal me canoa coroo ooo cnol!8. una
'
lleblda cuya fuerza se dlalpó; ninguna
Ficción, ninguna magia nú laxitud lllltlga ......

¡Con cuánto Rllln, al can-o, la juventud se liga,
Que lleva los Amores y rige la Fortuna•
No lmPol'Ul sea m6vll Ja hembra cual 1~ luna
Será In misma siempre, ya ébano 6 C$})lga.
•

010110, Y ,e.ranoi¡, Invlern&lt;lli, Prim,weru
Interminables horas, •ombrlas, la.stftUera.s, '
A vuestra gris únngeo m1s tedJoo van UuidOI':
El !ndeci!&gt;le tedio de ,·er sobre la !renta
clemenw 6 luclem

Un cielo siempre el miBnlo,

GUlLL&amp;IIMO V il.ENL'IA.

@

, En otro Iugar de este número damos
a conocer el resultado de nuestro PRIMER CONCURSO de J904.

.

Notas Metropolitanas

,"

t.a t. eye n da d e la V lrQen.- Go nclertos e n A rbe u . - t.a oper eta.-Flesta mlllt.a r e n An ~ ures. - Vl slón d e gl o rla.-L as nube s .

D

ESPUES de un septena.río de
fiestas, de celebra.ciooes religiosas y paLrióticas, vuelve la
11ocii vi dad burocrática. á reinar en
la ciuda.d, que ha. dejado en el g uardarropa sus trajes de cristianar. El
comerciante abre ]as puertas, bos•
tazando, á. la. misma clientela. de la
semana anterior, que le hace idénticas pregunta.s acerca de hechos
conocidos ha tiempo. Y rueda monóta.mente el mundo, mientras el
viejo Kronos, con un gesto aburrido, hace ,irar la esfera de las ho·
ras con el eterno ritmo que marca
la. eternidad del tiempo y del espa·
cio.
Hoy como ayer, malla.na. como
a.hora.; no parece sino que la. exis•
tencia. fuera una cinta cinemato~ráfica.. cuyo fin se uniera. al µrioo1 pio
proyectándose, por ende, perpetua•
mente, con le. regularidad desespera.ate de une. mecánica muderoa, el
mismo espectáculo sobre la misma
tela, en los mi mos momentos, con
variantes siempre iguales entre sí.

***

Los conciertos de Pa.scua que ha.
organizado el maestro Meneses en
el Tea.tro Arbeu, ha.o comenzado
con la audición de &lt;La Virgen&gt;, que
ya el ano anterior habíamos escuchado.
El público, sin embargo, ha recibido con sumo agrado los primeros
conciertos, pues I a selecta. música.
de Massenetno es de aquéllas que,
con la primero audición, quedan
g1·abadas en l '\ mente, como los eternos sones melodiosos de los organillos. Aúna.se á. la hermosa partitura la leyenda., que. es muy hermosa.
tambié n. María, la mujer por excelencia., la Virgen Madre de la. leyenda cristiana., será siempre objeto
de la tácita veneración humana.
Porque en su frágil cuerpo, como
en una copa de alabastro, se guarda un perfume delicioso, todo rosas
y todo primaveras. Porque su diá•
fano espíritu, sin dejar de ser huma.no, es excelso y es noble, y por
encima. de su frente empa.lidecida.
flota el ha.lo del sufrimiento, pu.n•
gente é intenso.

El poema. es hermosísirno. Ea la
primera parte, María, la Virgen
hebrea, toda. blanca. y pure. como
una. azucena. ilvestre, ora á su
Dios, y se inclina como una.humilde sierva ante la voluntad del Todopoderoso, que la ha. elegido. El
á.rcaogel Gabriel desciende en una
nube a.úrea, y se inclina. ante la Elegida, para darlecueota. de la comunicación celestial de la que es mensajero.
Las palabras de la anunciación
suenan como una promesa. de paz y
de redención, no solamente en los
oídos castos de María, sino en los
pecadores cídos del género humano
todo. «El Seilor es contigo; bendita.
entre todas las mujeres&gt;. La Virgen
escucha, con un vago sentimiento
de angustia, pues a.nt.e sus miradas,
dilata.das en vagos anhelos, se pre·
seote. la tragedia toda en la. que
ella será. el va.so de dolor ofrecido
en holocausto a.l Dios de los ejércitos.
Viene después le. escena. de las
Bodas de Canaáo, en las cuales J;i.
Virgen Madre pide a.l Hijo la consumación del milagro. Los pueblos
todos soo incrédulos y burdos, y es
sólo ante los ojos del cue1·po que
puede cuaj1tr y tomar formas sensibles el prodigio. Para ellos el Cristo, para serlo, tiene que obrar por
cuanto tiene de a.ha y divina. s u naturaleza.
Y el prodigio se rea.li za, ante la
mirada. atónita de los judíos, que
presienten algo a.normal, algo enor•
me, profundo y trascendental para.
su raza y para su religión en el mi•
la.gro que p1·E1seooian, Bruscamente, como los pueblos todos toman
sus -resoluciones, los convid1tdos
creen y la fe in.llama en ellos el espíritu, mientras vaga en los labios
del Cr-isto una sonrisa inefable.
En la pa.rte siguiente, la Madre
ve al Hijo presa de la a.ogustla y
del oprobio humanos, y todo lo que
de femenino, delicado y frágil tiene
en su espíritu luminoso, parece
romperse en un formidable despedazamiento interno, doloroso hasta.
el vértigo, hasta le. muerto.
En medio de esta escena de dolor,
de angustiosa expectativa, de tre-

mando padecimiento, la Hgura di vina y ble.nea del Cristo pasa. lentamente en un círculo de luz y de dolores.
Bajo el peso de la ignominia. su
cuerpo se doblega cruelmente. Los
hombres, los miJitares, la plebe, Je
escupen todas sus miserias y todas
sus depravaciones al pe.so. Y el espíritu vidente y puro de la Madre,
tiembla en un profundo espasmo de
dolor y de padecimiento infinitos.
La. parte final es el apoteósis de
la Sa.ota. Madre. Glorificada. por el
sufrimiento, elevada por encima de
su humana naturaleza, por la intensidad de su dolor y de su angustia.,
Marfa, la Madre, la que ha visto la
ignominia y la muerte de su bijo,
siente que su espíritu se afina y
sonríe á la muerte que llega.. La.
muerte es, en ella, una Liberación y
un premio; es el anhelo convertido
ea realidad, porla intensa. potencia
del dolor, por In. milagrosa influencia. de las lá.grimas.
Por segunda vez, el arcángel llega.: pero en esta vez, cumplidos los
designios del Altísimo por un milagro de amor, la. Madre, transfigura.da, va á reunirse con su Hijo en
uoaconjuoción de luces y de lla.!ltos.
La leyenda, es la más hermosa
que el género humano conserva., y
la mú ice. tiene la sinceridad que
penetra y conmueve el espíritu. Es
un largo sollozo redentor, una gran
angustia que se prolonga más allá
de la muerte y se termina por un
canto de gloria y de a.legríe., hecho
ya el milagro de amor, de tristeza.
y de sufrimientos infinitos.

***
Nos ha prometido el ma.estro Meneses música alta. y noble, que tanto necesitamos, y en la actual temporada haremos conocimiento con
Héctur Berlioz, muy especialmente,
y con algunos compositores de su
alta alcurnia intelectual. Lll. bue·
na semilla nunca. deja de aportar
frutos. Quizá tarden algo; pero
de cierto darán honra y provecho
á quien con tales minuciosos cuidados los atiende.
Remos tenido, a.demás, la inau•

guración de la Compañía. de Opereta y de Opera Cómica, que inicia s u
temporada en el Teatro del Rena·
cimlento. Aún no lle presenta el
cuadro completo, ni es posible juzgar del conjunto ni de las partes
principales, cuando apenas se ini·
cia la campaña. Sin embargo, se
puede decir que figuran en ella discretos artistas, que es variado su
programa y que se cuide. bastante
la escena, para. que la. impresión
estética que resulte sea muy agradable.

J,1

***
En la. vasta exteosión de Anzurez, á la. gloria. del Sol de Abril,
se extiende el ce.ropa.mento formado
para celebrar la. gloriosa. fecha.
Sobre la. llanura las tiendas de
campa.Da se levantan en correcta.
lineaci6n. mientras los bulliciosos
grupos de alegres militares salpi·
can el suelo con la note. roja.de sus
uniformes. Vuelan de un extremo
á. otro las agudas oota.s del clarín,
el toque se va prolonga o do y debilitándose á la. distancia., en la at·
mósfera, que el Sol puebla de mili ares de átomos de oro.
El seilor Presidente dió alto brillo á la festividad con su presencia.
y con1partió con la tropa la. comida
d el día. Muchos anos atrás, en la
misma techa, ba.jo el cielo azu: de
Puebla, tambien compartió con sus
soldados el me.ojar delicioso de la
victoria.
Seguro es que, en la. mente del
H6roe, á. la. vista del campamento
que se extendía basta perderse en
los indecisos confines del horizonte,
donde la. ciudad levanta las torres
de sus ig lesias medioeve.les, debe
haber surgido una visión de gloria.
Los mil y uo ruidos de la. paz, la
actividad febril de la metrópoli, al
fondo los gloriosos volea.aes que
presenciaron en épocas lejanas la.
victoria de Puebla. Y por encime.,
en la luminosa. extensión, el Angel
de la Paz, que escribía su nombre
con estrellas, formando constelaciones mexicanas, en el cielo de la
República, redimida por su obre.
milagrosa.

t

¡.!.h! ;quién pudiera darme otros nuevos seuud: e.

FACSIMIL DE UNA LÁJdINA DEL &lt;OUADRO RISTÓRICO-GEROOL:fFico
DE LA PEREGB.INAClÓN DE LAS TRIBUS AZTECAS&gt;,

�it M'üino ti.tf§Tit.ADÓ

El flniv6rsarlo 061 2 06 flbril d6 1867

EL MUNDO ILUSTRADO

Gran Fiesta Militar en Anzures

ASPECTO DE LA. TIENDA DE HONOR DURANTE LA F.i!lLICITACIÓN AL SR. GENERAL DÍAZ.

ILLEGADA DISL SR. GENERAL DÍAZ Á LA TIENDA DE HONOR.

fl ON verdadero entusiasmo SEi ha celebra.do
~ este año el fausto a.ni versa.río _del 2 de

Abril, día en que las armas republicanas al
mando del Sr. General D. Porfirio Dfaz, se cubrieron de gloria. en el a.!lalto y toma de la
Ciudad de Puebla, en 1867.
,
La. fiesta militar efectuada en el pohgono de
Anzures con este motivo, ei, de aquellas que
dejan recuerdos imperecederos, tanto por su
significación como por el entusiasmo que naturalmente despiertan en el pueblo.

***

Desde las cinco de la mañana se deja.ro_n oír
en la. ciudad las a.legres notas d~ la diana.,
ejecutada por las bandas y músicas de los

cuerpos de guarnición en esta plaza.. Por disosición superior, todas a.quéll9:s desfilaron
~or Ja calle de Cadena, donde reside el Señor
General Día.z, quien debe h11;berse en_teroec1do
al oír el épico toque que treinta y siete años
antes escuchara. sobre_ e! campo de batalla,
como premio á su hero1c1dad.
. _
_
A las ocho todo el cuerpo de E1érc1io, 1ntegrado confo;me á. Jo dispuesto por la. SecÚeta·
ría. de Guerra se hallaba formado en nea
desplegada eI:t el paseo de la Reforma, esperando el paso del Sefl.or Presidente, para hacerle los honores que maro~ la Orden!l'nza. Roá
ra Y meñia después, el Primer Mai;!1strado_,
quien acompañaban los Señore~ Secreta.r1&lt;~s
de Guerra., lla.cienda, Gobernación,, Comum-

caciones, Justicia. y Fomento, y los· !Diembros
de su Estado Mayor, salió del Palacio Nacional para dirigirse á Anzures en Jos coches de
la. Presidencia. recorriendo la~ calles de Ple.teros y San Francisco y la Avemda Juárez, Y la
calzada del paseo de la Reforma. EL 1pu~blo que se aglomeraba. en las calles del_ tránsito ansioso de presenciar el desfile,_ tributó al
s~. General Díaz ruidosas y entusiastas ova.•
cion.es.
En la. misma. calzada de la. Reforma el Sr.
Presidente presenció el desfile de los cuerpos
de las tres armas que marchaban á. Anzures en
columna ofreciendo el más brillante golpe de
viste.. Dentro ya del polígono el cuerpo de
ejército, se dió el toque de &lt;asamblea&gt;, y co-

mo movidos por un resorte, todos los soldados
procedieron á formar sus tiendas, siendo este
espectácuJo el detalle más hermo,,o de la fiesta.
Cinco minutos habrían pase.do cuando todo el
ca.ropo se vió cubierto de pequeñas tiendas, entre las cuales se destacaba la que se destinó al
Héroe de la fiesta y á. su comitiva. El cuerpo de
ejércüo estuvo 11.l mando del sei'lor Subsecretario de Guerra., Ge oeral Don Rosalino Ma.rtfoez.
Al terminar la instalación del campamento,
ó &lt;vivac&gt;, los clarines anunciaron la llegada
del Sr. Ganare.! Díaz, siendo recibiQ.o el Primer Magistrado por los Generales, Jefes y
Oficiales francos que concurrieron con objeto
de ofrecerle en el glorioso a.ni verse.rio su felicitación. El Sr. Gral. Mena., como Secretario
de Guerra y á. nom.bre de aquéllos, felicitó al
héroe del 2 de Abril en térm inos muy elocuentes. Aunque ya. &lt;El Impa.rcial&gt;dió á conocer
la conliestación del Sr. General Dfaz al Sr.
Ministro, creemos oportuno reproducirla por
los bellísimos conceptos que encierra. y que no
son sino una nueva prueba del a.mor que profesa. á la Patria el ilustre solda.do y de su carifto al Ejército.
''Seilot•es Generales, jefes y oficiales:
La. sangre y la vida de todo militar que merece la. honra de serlo, constituyen un crédito
de la Patria sobre el cual puede girará la vista; siendo esto asf, el personal del Cuerpo do
Ejército de Oriente, no ha hecho más que cumplir con su deber; sin embargo, vosotros encontráis mérito en ese cumplimiento, y ant{l
opinión tan autoriza.da, sólo puedo -0aros graLA ABTILLER!A ARMANDO
cias en su nombre por las manifestaciones de
júbilo con que vuestro espíritu militar os inel hecho que tan solemnemente conmemora hoy
duce á honrar su memoria. Os doy gracias
la. República; hecho que, como otros, no metambién por haber tenido la. delica.1eza de ennos trascendente.les para. sus destinos, es pácomendar la expresión de vuestros calurosos
gina de oro en su historia militar.
recuerdos á un antiguo amigo mío, distinguiEl transcurso de 37 años no ha moderado el
do compañero ea el episodio de Puebla. y en
otros del mismo género.
entusiasmo del pueblo mexicano por la victoria. que sus armas alcanzaron eu Puebla de
Los pocos que, como él, quedamos aquí, que
Zaragoza el día. 2 de Abrll de 1867, ni ha entihemos v.i vido bastante para presenciar vuestra
bia.do la. gratitud y venerar.ión que tributa á
patriótica expansión, la. aceptamos en el nomlos manes de sus bravos y leales compatriotas
bre y par:i. honra de aquellos que consumaron
que tan generosamente dieron ahí sus vidas

por la. vida de la patria y por la honra de su
bandera. Entusiasmo tanto má.s justificado
por parte de la República. Mexicana, cuanto
que sin preocuparse por el número de sus enemigos, fuerte en la conciencia. de su deber y
presidida por Juárez, aceptó el reto de tres
grandes potencias europeas, con. larga servidumbre de mexicanos fascinados, y combatió
con bizarrfa durante cinco a.l'Ios, con suerte
varia, es verdad; pero siempre recordaremos
con noble orgullo que aquella guerra reveladora. de la. dignidad y viriliñad mexicanas,
comenzó con el glorioso ó de Mayo y tiirminó
con el 2 de Abril y el 15 de Mayo, que, como
plausibles ¡¡-olpes de rema.te, prepa.raron el
memorable 21 de Junio.
Ojalá que esa guerra. tao desastrosa. como
regeneradora sea la. ú ltima en nuestra patria.
y que el porvenir de ésta se marque por una.
larga. era de actividad industrial y comercial;
mejoras morales y materiales y el consiguiente
bienestar; pero como desgraciadamente es posible que nuestros deseos y loa.bles propósitos
sean defraudados, aprovechemos la paz para.
ejecutar con eficacia y á. todo costo cuanto de
modo práctico nos conduzca á. cumplir el deber
que tenemos de estar preparados y de estar unidos, tanto porque la. unión es la :fuerza, como
porque México no vuelva á pasar por la vergüenza de que haya mexicanos al servicio del
invasor.
Compai'Ieros. bagamos votos por que el lema
del ejército mexicano sea siempre: "honor mil'tar, amor al estudio y amor á la Patria, simbolizada en. su gloriosa bandera."
Una salva de aplausos acogió las últimas
palabras del seilor General Díaz.

LAS TIENDAS DE CAMPA:f:l'A.

En seguida todos los jefes y oficiales desfilaron ante el señor Presidente, quien estrechaba.
con igual ca.riBo, así la. mano del jefe de alta
grad_uaci~n como la del. humilde subteniente.
Test1mo010 de ello es la fotografía que publicamos en primera. plana. yen la. que aparece el
seilor General Díaz saludando con efusión á
un veterano del Cuerpo de Inválidos, que Je felicita por el brillante hecho de armas que se
conmemoraba..
Termina.do el acto oficial, el seilor Presidente pasó al campo y bajo una tienda de campa.Be. presenció el reparto de &lt;rancho&gt; que se
hizo á la. tropa,.
A la una. y media de la. tarde, el seiior General Díaz y su comitiva., a.sí como la.s diferentes
comisiones que asistieron á la felicitación toma.roo asiento en el comedor que se improv'isó
sirviéndose en su obsequio un banquete al es'.
tilo mexicano.
En las primeras horas de lá tarde se regresó
del campo el señor Presidente de I a. Repúolica
levantándose el &lt;Viva.e&gt; para que la tropa s~
retirara á sus cuarteles.

***

Por la. noche se organizó una procesión de
antorchas quA fué presidida. por un carro a.leg6rico de la Vic~ria y querecorri6 la.s princiles c_alles de la crndad. comprendidas entre la
glorieta de Carlos IV y la plaza de Armas.
Este original desfile arrancó nutrido.s a.plausos.
1!)o los salones de la. Presidencia, la distinguida. SPftora. Dolla Carmen Romero Rubio de
Díe.z ofreció un lunch•champagne al grupo de
familias de la. mt&gt;jor sociedad mexicana y á los
miembros del Cuerpo Diplomático, que asistieron á Palacio con el fin de presenciar la procesión de antorchas. Frente al edificio se dtó
µna gra.11 serenata.
UN ASPECTO Dn. 0.AMPIJ4EN'l'O,

l,OS ZAPADORES INSTALANDO SUS TlENDA&amp;,

o

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Política General

tenida.mente por el Estado Mayor General en
San Pi!tersburgo; el nuevo jefe comenzará
pronto sus operaciones, que han de dar brillo
á l as armas moscovitas.
Por su parte, los ejércitos del Mikado, que
se dirigen en apretadas filas hacia el norte de
Corea y avanzan hacia el río Yalú, se li:.onjean de haber desalojado á los rusos de sus
posiciones, en tanto que los moscovitas declaran que en su estrategia.está la. retirada hacia el norte, para a.traer al enemigo á los puntos donde espera.o dar el golpe decisivo.
Pronto se emprenderán tas operaciones forma les por una y otra parte; y breve será el período que tengamos que espera.r para saber que
ha habido el primer comba.te, probablemente á
las orillas del Yalú. Ya la primavera sonríe
en los campos yermos ~el helado septentrión,
los árboles desnudos sienten el empuje de la
nueva. s avia., las montaffas se despojan de s u
manto de nieve, y dejan correr arroyos en cintas de plata que irán á fecunda.1· las tie-rras sedientas de vida; y esas tierras, que se abren
¡ay ! para recibir los nuevos gérmenes, seabrit•án para guardar la onda roja. de sangre con
que la humanidad riega por Jo común las etapas de su camino! ¡Qué lejos, qué lejos estamos
todavía de los días hermosos en que ba de lucir en la tierra la aurora. eterna. de la paz _para.
los hombres de buena voluntad) Aún ha.y mucha
herencia, hay muchos atavismos, ha.y muchos
sedirnentos de antiguos odlos, para es perar
que desaparezca el combate del hermano contra el hermano, del nwesita.do contra el poseedor.

hl t6r1cos.-El Rey Or18t1án de Dlp.amarca.-S'II natallolo,

"La vtalta del Pre•ldent&lt;J Loubet al Rey Vlotor Mannel,-Reoaerdo8 _ "
ern- en Orlente.-S1tnac16o de los
-Ren.nl6n de prlnctoes y monarcas en Copenba&amp;'ne, La lttl •

belJ&amp;'eraoteo.-El prtmeroombate por tierra.

D

de serias consideraciones en el Ge.•
bínete está por fin decidida. la. visita. del
Supremo Magistrado de Francia á. l_a. capital
del reino de Ita.lle., la cual, emprend)da. en los
momentos en que toda.vía no se Pxtinguen en
el aire las aolama.ciones con que fué saluda.do el
Emperador Guillermo, tiene que_h~cer coo~ra.s·
te, entre el modo con que se rec1b16 a.1 antiguo
ESl'UÉS

aliado y los honores y agasajos que se ofrez•
can al representante de una. nación .hermana
por la tradición y por las circunstancias de los
últimos Uempos. De seguro q-ue la compara•
oión no ba de resultar desfavorable ó. la. Repú•
blioa. Francesa, pues la visita de M. ~u~t ha
sido esperada con regocijo del pueblo ita.ha.no
con satisfacción de la. dinastía de Sabo~a,
~ue sin dl'Rata.r los lazos que la. ~nen á sus 9:hados de la Tríplice, ve las venta1as. econó~1ca.s
que puede conseguir de u.na. cordial inteligencia. con. la nación trasalpina.
y aparte de las corrientes mercantil.es Y de
las consideraciones puramente económicas que
influyen, ó. no dudar, en romper el frío d~ )as
relaciones francoitalianas, hay _una trad1c1ón
de simpa.tía. y de comunidad de 1dea.s que servirá también para estrechar ó. los pueblos y
á. los gobiernos en sus afectos y deferencias
restablecidos.
No puede, no debe olvida.r be.lía q1;1e !ª mano primera. que la. auxilió par.a. cons~tu1rse en
su unidad actual fué el Imperio del tercer Napoleón como había. sido la del gran Bona.parte Ja. qJe saeudi6 su suelo volcánico, y al so1:lo
de la. Revolución la despe~tó del su~íio med10eva.l para hacerla resurgir ó. los tiempos modern'os No puede ni debe olvidar que si Ma.gent11. Solfel'ino sólo le dieron la. L?mbardía,
de·ando el Véneto en poder de Austria., la convetción de Villa Franca fué la. se~a.l del lt;v~ntamiento general que Je entregó sm oópof1ción
Toscana. Módena Y Parma., prepa.r
a. expedición' de Sicilia y le abrió la.s puertas de
Nápoles.
Cierto que las veleidades de Luis Napoleón
en l&lt;1. cuestión romana., dila.ta.ron. un t!"nto la.
osesión de la. Ciudad Eterna. por el remo ~~e
habían creado las predicaciones de Mazz1n.1,
la di loma.cía de Ca.vour, la firmeza de "(ícto~
Ma.n~el auxiliadas por la espa~a. de Gar1ba.!dl
el arr'o·o de fo,. Mármora; cierto que las rn~ecililonjs del Gabinete de las Tulleria~ y laá.
astucias intangibles de Bismarck, arroJaron
Italia en brazos de Prusia, alcanzando entre
las rotas de Custozza Y
de Novara. el hermoso
¡¡¡;;;~~';¡"'a:a::-'7, jirón de la. tierra adriática. con su im,peria.l
Venecia, despues de
que Moltke aniquiló en

LA GUERRA RUSOJA:PONESA,-UN CONVOY DE .ARTILLERÍA OBLTGADO Á DETENERSE POR
LA NIEVE EN SU3ERIA.

fante por la. Puerta Pía á I a. Roma de los Papas, al eco triste y doloroso de los ca.i'looes que
ha.bían tronado en Sedán. Pero también. debe
recordarse, que todas estas circunstancias que
poco á poco Iban alejando á las antiguas naciones hermanas, no fueron buscadas por Italia y sí sólo soportad as por Francia, que protestó, siempre que pudo, contra l a política cesarista inaugure.de. después de I a guerra de Italia,
ó. pesar de haberse prometido que «el Imperio
era la paz&gt;.
Hay, pues, motivos suficientes en las t radiciones de los dos pueblos que hoy se acercan,

y

M. EMILl!l LOUBET, PRESIDENTE DE! LA
REPÚBLIOA FRANCESA,

vrc•roR MANUEL 111 Á. LA EDAD DE
CINCO Af:fOS.

nríncipes y monarcas á todos los miembros de
la. familia real, en celebración del aniversario
de su na.cimiento. ¡Qué simpática fiesta la. que
en Copenbague se dispone en honor del Rey
octogenario, de todos amado y considerado de
todos ; Rey abuelo que tiene parientes en todas
las cortes, y admiradores en todos los pueblos y
corazones leales en todos sus súbditos! ¡Qué
hermoso concurso patriarcal el que Sl!l dispone
para el día de ma.Ba.na., en que huyendo de las
preocupaciones del poder y sin los compromiso~ de la diplo~acia, se verán reunidos persona.Jes que las circunstancias a.parta.o , pero que
unen los lazos del a.mor!

***

Y mientras, allá en el lejano y remoto Oriente siguen los preparativos de la tremenda. lucha concertada ent1•e dos naciones rivales · sigue la. concentración de tropas y la a.cum~lación de elementos de destrucción, en los campos de Mandchuria y en los territorios de Cor ea. Después de la llega.da. del Vicealmirante Makaroff á Puerto Arturo con el mando supremo de las fuerzas na.vales, que ha hecho
cambiar la táctica hasta entonces observada y
ha sabido oponer mayor y más firme resistencia. á los repetidos ataques de los japonesés
nada ereemos q\le influirá más á favor de lo~
ruso.s en la marcha de la guerra, que la presenc1~ del Genera.l Kuropatkin, ql!ien se ha. encarga.do de la dirección de la campaña por
tierra.. Sin que en ningún punto se amenitüen y disminuyan las facultades del Virrey
Alexieff, que tienAtoda la confianza del Czar
el nuevo jefe habrá de hacer sentir su inicia.:
tiva y desar rollará los planes madura.dos de-

Sadowa las tropas que mandaba Bennedeck;
verdad también que el mismo Napoleón., cegai
do por la cuestión espa.íiola q1;1e ?c.as1onó e
conflicto de 1810, creyó en un pr1~c1p10.be~tarse ó. sí mismo y sólo buscó la alianza. italiana.
cuando ya. er~ tarde y no podía aceptarla Víctor Manuel quien se refugió, por ende, e~ la
neutralidad ofrecida. á Prusia y penetró trrnn·

z. z. z.

7 de abril de 1904.

.

~- de la R.--Corao ea algtln periódico de esta C!lpiW aparecieran artículos llrmadoe Jy; X . X. , el autor de esu1s crónicos hn querido calzor los suyos con la simple tlrrna de z. z. z,
para evitar cualquiera confwúón. conste.

EL SONETO
Es la divina forma del Sone, o
Agil bajel que, al navegar, desata
Catorce remos de bruñida plata
Y velas de oro sobre el mar inquieto.
Pérfida S yrte le enviará su reto
Eu la tormenta que su voz dilata
Mas, luego, brisa bonancible y grata
A Golfo azul le impulsará en secreto.
Acéchanle traidores arrecifes
Donde se hunden los frágil~s esquifes
Y hacen temblar al rudo a.venturero . ...
Pero, los arrecifes de corales
Evita, al fin . ... y se oyen los triunfa.les
Himnos del victorioso marinero! .. ..

EL RETRATO
¿Qué me dicen, sonriendo con tristeza
Viejo re~rato, tu.s profundos ojos?
'
Tus pupilas son glaucas, y son rojos
Tus labios, y gentil es tu cabeza.
Me sumerge en ensueños tu belleza
Pensativa..... quiméricos antojos
Me infundes, y los á speros enojos
Disipas ~on tu nimbo de pureza.
~.Te &lt;;onocí, tal vez, en otra vida,
Misterios a beldad desvanecida.?
¿En. quó Thulé remota, en qué lejana
Región, por vez primE1ra, me ofrecis te
La flor de tu hermosura sobrehumana
Y de tus labios la son.risa triste? .... '
LEOPOLDO DfAz.

EL REY ORISTIÁN IX DE DINAM.AROA.

¡¡A GUERRA RU$.OJAPONli;S,4.-UNA JORNADA PJNOS,\,

para mejor comprenderse; hay motivo, a.parte
de la razón económica, para que sea de trascendentales resul ta.dos la visita que en estos días
realizará el Primer Magistrado de Francia al
Rey cJe Italia, que en el aj'Jo pasado fué la. delicia de los parisienses y abrió una. nueva. era
á las relaciones entre los dos pueblos latinos,
que en. su s ola i.listoria condensan las g lorias
más grandes de una raza. que ha llenado el
mundo con el fragor de sus haza.ñas y fatigado
los cielos con el resph,ndor de sus triunfos.
Y allá van sober anos y jefes de Estado buscando en pacíficas jiras solución á los problemas pendientes , por medio de conferencias con
sus igua.les y entre las aclamaciones de los
pueblos amigos; predicando la paz y la concordia, como a ntes iban los de su propia estirpe sembrando la consternación á su paso y la
desolación en su ca.mino. No así ahora.: Guillermo de Hohenzollern cruza la azul bahía de
Nápoles saludado por los italianos y agasajado por Víctor de Saboya., para apretar los
n udos de la Triple Alianza., no en son de guerra, sino como prenda. de sus intentos pacíficos
en el equilibrio europeo; el anciano Rey Cristián de Dinamarca., olvidando para siempre su
doloroso aislamiento de o tros días, que le entregó cuasi inerme á las armas triunfadora.s de
Prusia; la cual le arrebató el codiciado Schles•
wi¡¡--:ijols~in, co~l're¡ra. en ¡,airiarc¡r.l reu¡:¡1611 dv

:¡:..A G ~ A RUSO.,APONESA,-TRANSPORT)l; DE v!VERES Y E~Ull'A,TEa
/. LOS OAf4PAffl)N'TOS Rl7$QJ¡,

�EL MUNDO ILUSTRADO

LA PIESTA MILITAR DEL' 2 DE ABRIL.

EL MUNDO ILUSTRADO

LA FIESTA Mll.... ITAR DEL 2 DB ABRIL.

LLEG ADA D f!:L SR. GENERAL DÍAZ Á ANZURES.

EL SR. GENERAL ROSALINO M:ARTÍNEz Y SU E~TADO MAYOR, RECORRIENDO EL CAMPO.

LA ARTILLERÍA D E MONT A~A ANTES DE INSTALARSE EL VI VAC.
LOS ZAPADORES RECIBleNDO EL «RANCHO. &gt;

LOS ARTILLEROS A0A-B4NW DE LEVANTAR Et CAMPO,

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

RESULTADO DE NUESTRO PRIMER

ocurrió una aventura. que estuvo á punto de
costal'les la vida. Fué el caso que al atl-avesar
un estrecho y largo puente, vieron venir una
locomotora que ava.nza.ba con velocid ad vertiginosa. y que los hubiera. atropella.do, á no habérselas ocurrido amarrar el &lt;támdern&gt; que
montaban á uno de los durmientes y colgarse
de él mientras pasaba el tren.

CONCURSO
Otra "Pl'inta" á JO$ $llb$crlptorts

Como complemento á esta. información, publicamos los t•etratos de los jóvenes periodistas cubanos.

o
Pablo y Uirginia

*

E

N "El Impa.rcia.l" del 5 del corriente, dimos
á conocer con todos sus deta.lles, el resul•
ta.do de nuestt:o primer concurso de 1904.
Más de siete mil abvnados tomaron parte en
el certamen, sin que ninguno, como consta. en
los documentos que obr¡¡,n en nuestro poder,
acertara. el número exacto de municiones (511)
contenida.sen el frasco re~pectivo. La. a.pe~tura.
de éste se hizo en presencia del Sr. Notario 1?·
José Arellano, Jeva.ntándose pe.re. constancia.
el acta. correspondiente.
.
Conforme á la.s "ba.ses" y en atención á
aquella. circuosta.ncia, buscamos el número que
más se aproximara. á la cantidad precisa., encontrando dos soluciones igua.les que señala.ba.n la cifra. 513, y que proceu(an, una, d~~ subsoriptor 159 de ·'EL MUNDO ILUSTRADO , que
reside en C. Porfirio Díaz (Coe.h.), ~ otra, del
Sr. Roque Rodríguei:, vecino de Gomez Pala.cío (Dgo). Hecho el sorteo que prevenían las
mismas bases para el ca.so de que dos ó más
de los abona.dos dieran como solución cifras
iguales resultó favorecido por la. suerte el Sr.
Rodríg~ez, quien pu~de_ desde luego. man~a.r
recoger el bronce a.rtistico que ofreció la. Jo·
yería &lt;La. Perla.&gt; como premio y que le será.
entrega.do por los Sres. Diener :anos., previa.
la presentación de una carta nuestra. que acredite sus derechos y que le será dada. en nuestras oñcinas.

Para salir de Nueva York á. Liverpool, con
dos pesos que les quedaban, pagaron el Jlete de
su bicicleta hasta aquel puerto, logrando ellos
esconderse en la. escotilla de un buque, donde
permanecieron cuarenta. y ocho horas sin comer, basta que unos marineros fueron á sacar
pastura.s, pues el buque resultó ser de los que
transportan gana.do de América á Inglaterra.
En Liverpool se embarcaron p"a.ra la. Coruila,
Espafla., pasando en bicicleta. por Cádiz, Málaga. y Valencia. Al hacer la travesía. d~ Barcelona. á. Madrid, se les 1'ompió el &lt;támdem&gt;, teniendo que camina.e á pie :&gt;80 kilómetros.
De la capital de Espai:la. se dirigieron á Francia, pasando la. frontera por Hei.daya., y llegado que hubieron á París por Lyon, Dijón y
Marsella., arr iba.ron á Niza; de aquí paisaron
á. Mónaco y l uego prosiguieron el viaje hastll.
Génova, llegando allí el mes de agosto del año
sig uiente al de su partida..
De Génova, Argüello y Deulofeu se dirigieron á. F lorencia. y luego á Piza., visitando Livorno, Roma y Nápoles, lugar donde se embarca.ron en un buque inglés fingiéndose polizontes. Al ser descubiertos , el capitán les impuso un duro castigo. En este viaJe visitaron
.Alejandría., Port Se.id y el Mar Indico, hasta
la. isla de Ceilán, donde quedaror. aba.ndonados hasta. que, como marineros, toma.ro o el
vapor &lt;Africa&gt;, que los dejó en las costas del
Sur de la India Inglesa.
De allí s alieron para las ciuda.des de Madur &amp;., Madrás, Birma.nia, Rangoon, Mala.ca,
Sioga.pur, y de esta última para. Hong-Kongen
un va por chino, en el cual se les dió el trato
más cruel. En China. se embarcaron para Manila y de all/ para el Ja.pón, visitando Tokio,
Yokobama, Osaka y Nagasa.ki, donde tomaron
pasaje para San F r anci..co Califomia. Finalmente, de San Francisco se dirigieron á Ensena.da (Baja Ca.lifornia), Mazatl~n, Tepic, Guada.laja.ra y México. Los intrépidos -viajeros
deben haber partido para Vera.cruz el jueves
último, con el fin de embarcarse a.Uf y regresar
á l a. Habana..

***

El e.eta. que se levantó al abrirse el frasco es
la siguiente:
Una este.mpi1111, de cincuenta. ce?ta.vos ~a.noelada con el sello del seílor. Nota.no Pú?l~co D.
José Arella.no.-''En la _01udad ~e Mex1co, el
día. cuatro de Abril de mil novecientos cu!"tro,
á las diez de la mañana, día y hora designa.dos por la Redacción de "Jl.L. MUNDO lLUl!l·
TRADO, " semanario de est_a _ca.pita.l, para. abrir
el frasco conteniendo muo1c10nes, á que se r~fieren la.s bases de su primer concur~o de ~11
novecientos cuatro, y verificar el numero de ·
aquéllas se abrió y, hecho el recuento, se encontró q~e contenía. municiones en c_antidad de
"quinientas once. "-Para constancia. se levanta. esta acta. el mismo día., que fir11;1a.n. algunos
connurrentes en unión del depos1tario.-José
Gó,i;ez Uga.rte.-Antonio Enríquez.-Lorenzo
J. Arellano.-Da.niel Torices.-José Arella.no.
-Rúbricas. "

***
Participamos á nue'ltrus subscriptores _que
en este mes se ba.rá el reparto de ~tro hbro
muy interesante que- ofrece como &lt;prima&gt; este
semanario.

f

D

E p ie sobre mi hombro Je sostenía yo,

mientras él, como todos los demás que
afiigidos nos quedábamos en la playa
extranjera, sacudía su pafiuelito blanco en
dirección del vapor que se a.lejaba del muelle. Mi nietecito daba el postrer adiós á su
amada primita, la compaüera de sus juegos,
la ama.da de E'U corazón. El vapor desaparfció, al fin, entre las brumas, con rumbo á.la
Patria.; los pafiuelos dejaron de agita.rae en
el ai re y muchos de ellos fueron á enjugar
más de una lágrima .... ..
¡ Las cartas, las primeras cartas! Niki tuvo
también Ja suya, escdta en grandes é indisciplinados caracteres de imprenta, en renglones que comenzaban en un ángulo y terminaban en el otro. Ella, su Pilarica querida, le decía que se había mareado un poquito, que la mar era un agua muy grande y
muy azul, y que ella no se olvi daba de él.
La carta estaba, además, ilustrada con gracioso dibujo del va.por en plena mar, y con
un admirable retrato del capitán con sus
grandes patillas, formadas por dos hermosos
borrones de tinta; todo de pufio y letra de
la. primita ausente.
El niño oy6 leer la carta con profunda
atención, interpretó correctamente los dibujos, y terminada la lectura, tomó la misiva,
la dobl6 en cuatro, y teniéndola en la mano,
se ech6 sobre ]as rodillas de su abuela; la cabecita hundida en el maternal rt&gt;gazo, el bracito colgando y la carta apretada entre los
dedos.
Lo que p9-só por el cerebro del pobre niño
durante aquel silencio de tristeza; lo quepa-

La Fiesta del 2 de Abril.
EL CARRO ALEGÓRICO DE L A

&lt;VICTORIA.&gt;

Los defectos de los bárbaros son mucha.s veces virtudes en ciernes, y los vicios de los puehlos en decadencia, virtudes degenera.das.HENRI MALO.

*

La desgracia. de la. igualdad es qu~ sola.mente la queremos con nuestros super 1ores.BECQUE.

o
Ca Uudta al mundo
PERIODLmS OUB!NOS

H

J.,OS JÓVENl!lS PflLlO J!, ARQOELLO Y ALFREDO DEULOFEU, l'ERIODISTAS OVl'IAN0$ QOE ACAl3AN
PI PAR ll.\ VT1EllrA 4~ MUm;&gt;O,

ACE poco~ días llega.ron á. esta capital los
jóvenes Ofilio E. A.r¡!'üello y Alfredo Deulofeu, redactores de EL MUNDO de la Habana, quienes, el 20 de diciembre de 1902, salieron sin un solo centavo, de la Isla. de Cuba., con
el objeto de dar la. vuelta. a.l mundo, bajo l_a.
promesa de recibir como recompensa. la cantidad de dos mil quinientos pesos al llegar al
punt&lt;I de partida.
EL MUNDO, que es el peri~dico q~~ ofrece el
premio. dejó libre la. elección d~ ~twera.rio [i,
los viajeros: pero puso por cond1c16n el recibir de aq uéllos una. carta por serna.na en laque
Je dier an cuenta. de su viaje lacónicamente.
Aceptada la proposición, Argüello y Deulofeu
se escom:lieron en el primer vapor que encontraron basta salir de la Habana ; pero al ser
descubiertos, se les llevó á presencia del Capitán, quien los mandó_ encerrar en la «bar~a.&gt;,
mientra.s el barco arribaba á Ta,mpa., Florida.
En este punto fueron entregados á la. autoridad,
acusándolos de fraude y de haber violado la.
ley de inmigración de los Estados Unidos, por
no tener loa treinta pesos que se requieren al
desembe.roar en territorio amerioa.no.

.Al ,a.ur de 'l'a.mp11i p~ra. J~~aoi:ivUie1 lea

NOJ!;STRO PAtS,-fRES.A

p~ S.A~

;ost

(SAN LUlS :fQ7'0S1).

só por su corazoncito de cuatro años, eólo los
ángeles del cielo, que son también los genios
del primer amor, pueden decirlo. Si yo lo
supiera, escribiría el sublime poema del primer pesar, que nadie conoce, porque la infancia. no se lo revela sino al celeste compañero &lt;le su guarda. Si yo fuera pintor, trazaría aquel cuadrito doloroso que me oprimió
el alma.
Al cabo de un rato, el ni.fío levantó la cabeza, alz6 los ojos húmedos de Uanto, y dijo
con acento de ternísima súplica.:
- Gran mamá, vamos nosotros también en
aquel vapor!

N.

BOLET PERAZA.

o
Aln,a de An,érica.
IJlS DOS RAYAS.
- CoJp,. del t lemPo 11ou ......

Ya trepidaba. el ímpetu guerrero,
cuando Pizarro se sintió un gigante;
y, sa.lieado del grupo vacilante,
e:x:clamó en a.Ita. voz:- Yo seguir quiero.
Y sobre el ancha arena, con su acero,
trazó luego una raya. fulgurante:
volvióse al grupo¡ sefia.ló adelante;
llegó á la. línea, y la pasó el primero . .. .

Otra raya tambiéo, pero sombría,
trazó Atahualpa. en memorable día,
cuando, cautivo de la hispana tropa,
la. altura. señaló, como un desdoro,
que ofrecio luego repletar con oro,
para saciar el hambre de la. Europa.
,TOSÉ SANTOS CHOCANO.

�EL MUNDO llUSTBADO

Muerw del Señor General Don Lui~ Carballeda

Páginas de la Moda

A fines del pasado falleci6 en México el sefior General Don Luis
Carballeda, víctima de una larga y penosa enfermedad.
El sefior Carballeda contaba 77 años de edad, y la mayor parte de
su vida la consagr6 á la defensu de la Patria, comenzando á prestar
sus servicios durante la campafia contra la invasión norteamericana,
en 1847, para continuar su carrera en 1862, á las órdenes de! señor
General Díaz.
En 1876, el sefior Carballeda fué nombrado Inspector General de
Policía, pue!'to que desempeñ6 hasta 1881, en que se hizo cargo de la
Inspección de los cuerpos rurales de la Federaci6n. Por el año de
1884 volvió á servir el empleo primeramente referido, permaneciendo
en él hasta 1897, año en que pas6 á Guadalajara como Jefe de la 51!'
7,ona militar. En 1901 regresó á esta. capital para radicarse aquí definitivamente.
El día 31 de marzo se efectuó la. inhumación del cadáver en el Pan-

LAS

modas actuales son, decididamente
u~a segunda eclici6n de las del Segund¿
I_mpeno, de esas modas exóticas que en un
tiempo fueron consideradas como la esencia
del mal gusto y de la cursilería. Este fué un
error nefasto en la historia de la moda pues
ha! _que advei-~ir que aunque esta se~unda
ed1c16n haya sido cuidadosamente «corregida y aumentada,» no es de mal tono sino
q_ue, por el contrario, ha sido de la aprobación unánime del mundo elegante.
LaR mangas de hoy y los justillos recuerd:m las que en tiempos pasados llevaba la
Emperatriz Eugenia. Ningún detalle de 1a
presente indumentaria se diferencia notablemente de la del Segundo Imperio, y hasta
los sombreros que entonces estuvieron en
boga, han vuelto á llevarse, con gran complacencia de las damas.
Los nuevos trajes de primavera muestran
que los artistas de la moda en París están
resueltos á intro~ucir la seda, que es 1Ja tela
más elegante y vistosa. En años pasados no
hubo_ tendencias tan marcadas para que la
seda imperase, pero en la estación actual
sucede lo contrario.

***

El .ilttaché Militar üe Alemania en !léxico
El se.ñor Teniente Von Fink, que durante algún tiempo permaneció en México como attacbé militar de la Legación de Alemimia, ha
salido de esta capital para aquel Imperio, donde se incorporará al regimiento en que prei-taba sus servicios antes de venir á nuestro país.
El señor Von Finck supo captarse, tanto en los círculos oficiales
como en los sociales, grandes simpatías por su trato afable 'y cortés, y
fué siempre objeto de inequívocas muestras de estimación por parte
de los miembros más distinguidos de la colonia alemana..
Publicamos en esta págifla el retrato clel señor Von Finrk, vistiendo el unüorme del regimiento alemán de ((Coraceros de la Muerte», á
que pertenece.

00
Los buenos libros son la esencia de las almas mejores, el resumen
de sus conocimientos y el fruto de sus largas vigilias. En ellos se
puede recoger en una hora el estudio de toda una vida.

SR. GENERAL DON LU1S OARBALLEDA,

te6n Francés, habiéndole hecho los honores que conforme á la ordenanza lt1 correspondían, una brigada al mando del Coronel Eduardo
M:. Caus.
La muerte del señor General Carballeda ba sido generalmente sentida, principalmente por sus subordinados y amigofl.

De p~co tiem p~ á esta pal'te, los trajes
para mfios y mñas di¾ corta edad son
iguales por completo. Los cuellos son' cua~rados, y no redondos 6 circulares como antiguamente se usaban. Las pelerinas son de
~enos fan~sía en su confección y se asemeJan mucho a los cuellos marinos. Se guarnecen con galo~es y no con franjas dentelladas. A los diez y ocho meses los niños
pueden vestir la clásica blusa de t'res pliegues
redondo:::; pero desde que han tomado los
neceearios hábitos de aseo que convienen á
su eJad, dejan ese traje y visten el netamente mas.::ulino.
Para los nifios de cuatro á ocho afios de
edad,. el _palet6 de medfa estación es el más
práet1co y el más usado. Estos consejos ge~erales que dejo anotados, son de gran utilidad y. ~o deben olvidarse, pues librarán á
las familias de muchas dificultades en materia de elección de trajes para los chicuelos.

I

'.

***

Paso ahora á explicar los :figurines de las
presentes páginas:
Grabado número 1.-Trajes modernos de

-~
- -~- - __

*

Los libros son para el alma lo que los alimentos para el cuerpo.

*

.:---

El estudio disipa. el fastidio, mitiga la tristeza, atenúa el dolor,
anima y puebla la soledad.-SEGUR.

Flg. número 1.

~~~~\:."~t~doqsu:ºá a~licacio~etasde en1caje, cin_ta y ab_alorios. La originalidad de
,
primera vis resa ta, consiste únicamente en 1 d ·
· ·6
d e los adornos,
pues como F!e ve ambas faldas de li
. 8: 1spos101 n
1
adornadas, trasversalmente, po;'las aplicacione~ á q~e ~:~e
.1~~e~r;f!~

~~~i~!

A Venus Urania.

¿POR QUE ... ?

La Emperatriz Loca

¡Venus descíende al 1nundo! la. Pureza
Brilla. en' las almas con ful gol' escaso;
El Genio expil'&amp;j el hombre, paso á paso,
Camina. hacia. el abismo en su tol'peza..

En mi humilde boardilla de poet,a,
en la que á solas por tu ausencia lloro,
puse en la jaula. tu canario de oro
y en el azul florero tu violeta.

Carlota., abandonada y macilenta,
en un Castillo encierra. su locura,
y evoca de su trágica aventura
la fecha de Querétaro sangrienta.

Huyó del Arte la ideal :Belleza;
La. sensata. rRzón vuela al a.ca.so;
Nos deja. la. Virtud, y, en e~Ocaso,.
La. desnuda Verdad á bund1rse empieza . . .

Mas su vi.da fué breve. ¿Qué secreta
enlermeda.d los consumíó :' Lo 1gooro;
ni el canario á. otros muohos hizo coro,
ni perfumó la :flor mi estancia quieta.

Parece que le daiia y que le afrenta
cuanto fué gala. a.ver de ~u hermosura:
Cogen sus manos flores con ternura
y luego con sus pies las ato1•mijnta.

¡Tus hijos somos! .. de tu excelsa altura.,
¡Madre desciende y sá.lvanos! . .. umbrosa
Nocbe ~os cerca. y cubre de pavura .. ..

Ave y flor expiraron .... ¡Oh maldita
sombra la que proyecto, 6 Jo que fupre,
que basta.. lo fútil sin piedad me quita!. ...

Sueil:a. que aún es la Emperatriz consorte
y ciffe el busto con &lt;toilette&gt; de Corte:
ronda en la noche el medioeval Castillo,

¡Qué brille en el cenit, esplendorosa.,
De tus ojos la luz eterna y pura,
.
La. luz de tu mira.da., ¡ob Madre! ¡oh D10sa!

Dime: ¿por qué el destino así me hiere'! ... .
¿Me obsequias una flor?. . .. ¡Se me marchita!
¿Me obsequias un ca.nario? ... . ¡Se me muere!

y su labio infeliz, que á nadie nombra.,
en el puente, en el foso, en el rastrillo,
-¡Ma.ximiliano!- gime entre la sombra ...

ENRlQ"OE FERNÁNPEZ GRANADOS,

JUAlf B, Dl;LGADO,

M..\NUEL S, PlCHÁRDO,
H&amp;b&amp;na-1904.

Flg, nOmero 2,

Flg, nOmero 3,

��"El Mundo llustradou
S~iUr,do Gor,curso de l 904.

JI

por ]a extraordinaria aceptaci6n que ha tenido, por parte de nuestro subscriptores, el primer concurso
de EL MUNDO lLu~TnADO, en 1904, nos apresuramo á abrir un nuevo certamen de carácter enteramente distinto del anterior, pero
de gran interés para las fantllias.
Trata.moa de estimular, con este concurso,
á. todos los que directamente se interesen por
]a salud de los nifios y por su buen desarrollo ff ico en los primeros años de la infancia,
otorgando un premio á loe que reúnan, en
nuestro concepto, las mejores condiciones en
ese sentido. Concursos de e ta naturaleza se
efectúan frecuenteroeute, tanto en Europa
como en los Estado Unido , con el mayor
éxito.
Debemos advertir que, siendo uno de nuestros principales propósitos el de que todos
los abonados de este semanario puedan tomar parte en los concursos 4ue organizamos,
no hemos olvidado en esta vez el derecho que
tienen á que se les adjudique el premio respectivo·, pues l como se verá den las .base que
en seguida se e tablecen, to os, sm excepción, pueden aspirar !L la recompensa, Y.ª
sea. que el nifio que resulte vencedor sea_ hijo del subscriptor 6 de alguno de sus panentes 6 amigos.
Además, y con el objeto de ques6lo nuestros ahonados puedan entrar al concurso, en
E1. MUNDO lLU ' TRADO del 1? de mayo pr6ximo se publicará. un cup6n especial, á fin de
LE 'TADOS

que al remitírsenos la fotografía. de que se
habla en las bnses, lo manden también,
como justificante de 9u~ el interesad~ _es
subscriptor de este per1ód1co. La Adm1mstraci6n cuidará de inutilizar los cupones de
los ejemplares que venda suellos, á fin de
que no pueda hacerse uso de ello por personas que no tengan el carácter de abonados.

BASES
I. 3e establecen do primero~ premio y
dos segundos para nifios de O á. 2 años y de
2 á 4 afio de1 edad, que consistirán respectivamente en dos retratos al 6leo, de los mi ·
mos nifios, al tamafio natural, y dos amplificaciones fotográti~, de igtiales dimensiones. Los retrato9 serán entregados con u correspondiente marco en ~uestras oficinas, en
México ya sea {i los intere ados 6 á las
person;s que é tos designen par~ que los recojan si residen fuera de la capital.
Los que deseen tomar p"rte en el
concurso deberán remitirnos antes del 20
de mayo 1próximo, directamente y á. la 21!- calle de las Damll.fl, núm. 4, una fotografía del
n iño [hombre 6 mujer] que presenten ~l
certaruen haciendo con tar al rPver o los Sl·
guientes da.tos, que escribirán también en el
cupón respectivo:
A. - La edad exacta del nifio, al hace1se
la remi i6n del retrato.
B.- u pe o, en gramos.

rr.'

a: test.mnento

Recetas Varias

del Ilmo. Sr. Arzobispo Fechan
Dulces d1 llores de oaraaJa
Se toma. 1 kilogramo de azúcar,
se cla.rlfica, se espuma.; se le hace
hervir varias veces, echándole 250
gra.mos de llores de naranjo; después de cocido se Je agrega una cu·
charada. de la. pasta con u.bid a; me·
néase todo con prontitud, en movimiento circular y a.poyando en los
bordes para que el azúcar suba;se
deja. caer de nuevo y otra ve1. ~ebace subir, agitando como la_pr1mera.
vez. Luego se vierte el conJunto resultante en caja de papel engrasada con aceite fino y salpica.das de
azúcar.

rrlcto.
Córt.ese en cubos de una pulgada
medio quilogramo de carne de res
y aplánense golpeándolos recio con
un ama. adol' de pa.pa.
Mónden e y rebánense tres papas
grande y cuatro cebollas.
Póngase una. capa de papa en el
fondo de una. tartera, Juego una
capa de carne y ceholla., y espolvoréese eon so.l y pimienta.
.
Móndense y córtense en mitades
cutitro jit-0mat.es de buen tamaYlo,
píquese la.carnemenuda.ment.e, líche•
se en la tartera. y anádase una cuchara.da de mantequilla. dividido.
en porciones pequeiias.
Viértase sobre todo ello una media copa de crema espesa y á~ida.
•rápese, métase en una vas!Ja de
a.gua hirviendo y cuézase en un
horno uave por espacio de dos horas y medio..

eamero estofado.
Se hacen oquedades pequeilas en
un pecho de carnero y se llenan de
apio pica.do.
Se pone en uno. tartera., se espolvorea. con una cuchare.dita. de sal y
una de pimienta.
Aiiádase uno. copo. de agua y cuézase en un horno &amp;rdlente por veinte minutos, y en seguida. por una
hora. á fuego lento.
Se sirve con una. buena. salsa.

C.-Su nombre y apellido.
D.-El nombre, lugar de residencia y domicilio del que lo presente al concurso.
Los cupones vendrán fumados precisa.mente por un médico que corrobore la. exactitud de los datos sobre edad y peso. Sin
este requi ito, lo cupones no tendrán valor
algtino.
1 Tos r ervamos el derecho de comprobar
tanto la autenticidad de la firma &lt;lel médico
como el hecho de que lo niflos han sido retratados recientemente.
III. La. fotografías deberán ser suficientemente clara. , y su tamaño, ruando menos,
el "Imperial," prefiriéndose los retratos de
•·medio-de nudo. "
IV. Los subscriptores que no tengan en su
familia. niño de O á. 2 ni de 2 á 4 año , podrán hacer uso del cup6n corre pondiente
remitiendo el r etrato &lt;le algún n iño que, á su
juicio, merezca figurar en el certamen, 6 bien
regalar el mismo cupón á otra persona. para
que lo utilice.
V. El resultado del concur o se dará á conocer por E1, MUNDO lLu "TRADO en su edición del segundo domingo de junio. En 6Rta.
edici6n, además de las fotografías de los nifios vencedores, se publicarán las de lo otros
nifios que á. nue tro juicio lo merezca.o.
La ejeouci6n de los retratos al 6leo que
ofrecemos como premio!'!, será encomendada
á un artista competente.

Los blem fmoa raloados u $125,000.
La mayor parte de lo testado c ons istía e n dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mut ua", Com pallia de Seg uros s obre
la vida, de Nueva York,

"SANTA FE," LA MEJOR ~UTA.
A Denver, Kansas Oity, St, Louis, Ohicago, New York,
San Francisco y Los Angeles
llll'li!lltB'I~~~_,..~-

---~IP'!""I'~

Ho&lt;ie pocos dlas que se practicó
la apertura del testamento del Ilustrislmo Sr. Anobispo D. Patricio
A. Feehan en la ciudad de Chlcago,
lJllnols.. La fortuna del d!stingu1do
)relado ascendió a cerca de. . . .
$125,000 oro americe.no; y segtln el
inventarlo que se blJ publicado, los
bienes que dejó fueron como sigue:
Dos pólizas de "La
Mutua,"
Compa.ft1a
de Seguros sobre lo
Vida. de Nueva York,
por $25,000 oro cada
una, ó sean . . . . . $ 50,000 oro.
Dlvltlendos a.cumulados
sobre una de las póll1J1s. . . . • . . . 9,329 oro.
Ot.ra. póliza de seguro. 14,000 oro.
Acciones en efectivo Y
en Bancoe. . . . . . 37,000 oro.

~TIL tLL
PLA
hermosa Colonia, no sólo por su posición, que lo es contiguo al
de la Reforma, sino porque las personas que están comprando
lotes, pertenecen á lo más granado de nuestra sociedad, quie•
nes desean construir magníficos edificios, que, ea época no muy lejana,
llegará á ser el Jugar más de moda y el centro de las lujosas residencias
de la ciudad de México.
Sírvase investigar el aJza á que ha llegado en esta parte de la ciudad,
de algunos años á esta parte, y se convencerá de que no hay inversión
más segura ni de más briJJantes resultados que la que le ofrecemos.
Por un acuerdo especial, se ha prohibido para siempre, establecer pul•
querías ú otros establecimientos por el estilo en esta Colonia. Siendo este
lugar para edificar fincas que llenen todos los requisitos de salubridad, y
por consiguiente, para que residan personas de refinada cultura, se hacen
necesarias estas restricciones.
En menos de tres meses se ha vendido cerca de la cuarta parte de este
terreno, Yesperamos que para fines del presente año. todos los lotes ha•
brán sido tomados, y dentro de unos cinco años, este lugar será el más
hermoso y saludable de la Capital de la República.
Creemos que en un tiempo no muy remoto, México llegará á ocupar la
primera fila por sus edificios, en el hemisferio occidental. Tiene la ventaja
natural, que no gozan otras capitales: salud y cultura.
Continuamos vendiendo lotes bajo nuestro mismo plan, es decir, veinte
por ciento aJ contado y el resto en nueve años. Ningún interés se paga
sino después de que se hayan concluido: calJes de asfalto, banquetas de
cemento, drenaje y un sistema completo de agua.

¿Hay alguna proposición

1

Entre las dlsp0slciones del seftor Arzobispo, en su testamento. se
hicieron éstas:
A su hermana, a.el'lorlta Ka.te
Foeehan, que eituvo siempre con él
hasta u muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000 oro en una. de las póUzas de seguro; li. l.&amp; seiioro Ana A.
Feeh&amp;n viuda del eeilor Doctor
Edu.al'do L. Feehan, hermano del
sefior Arzobispo, $25,000 oro de
otra. de las p6llzas, y $5,000 oro en
efectivo; (l. la Academia de 8a.l1' Patricio de ChJoago, de la que es preceptora su hermuia, Madre Marra
Cata.llna, $10,000 oro de l&amp; ü l ~
póllz&amp;; 11 la escuela "Sant.e Marta.
de enseiianza práctica para, varones, de Fleehanvllle, Illlno.18, que
era la lnstltuclóo por 1a que mA8 Be
interesaba. e1 aefior

Arzobispo.

110

entregaron loe ~ 000 reet.eui . de
1a dltlma póU-.

de terrenos mejor
que ésta?
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MEXICO, lBRIL 17 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDLA
Regis trado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Sub~rrlprlón men8uII forineit...... ifl 1. ó0
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Gerenta: LUIS REYES SPIIIDOLA

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--de Teatro, Objetos imitación bronce, etc.
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»~pósito del maravilloso ]abón para Dtsmancbar ·Ropa y Pitlts.
~recios invariable,niente fijos y sin competencia.
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s¡gnoret, Honnorat y Comp.

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____ ...,.,..._, __. ...

E l Combate de Flores en Chapultepe c .
"~lctorla" &lt;le la Sra. 1"\ict,el (Grar, Pr, IT)lo,)-

11

Duquen° &lt;le los r,iijos Díaz ~aiiosa CJ"\e1Jció1J t,or,orífica,)

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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GRANDES ALMACENES
DE ROPA~-.y NOVEDADES .

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MEXICO, ABRIL 17 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDLA
Registrado como artrculo de segunda clase, en 3 de Novlembr~ de 1894.

Subserlpclóu mensual foránea ...... $ I.óO
ldem
ldem en la Capital.$ l. 2o

Gerente: LUIS REYES SPINDDLA

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SEGUNDA MONTERILLA Y CAPUCHINAS. MEXICO

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Año XL-Tomo I.-Número 16.

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D6Dartam6nto 06 ·r6rtum6ría,
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Depósito del mara~Hloso ]abón para Desmanchar·Ropa y Pieles.
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El Combate de Flores en Chapultepec.
"'1ictoric1.·., &lt;le lc1. Src1.. l"'\kt,el (Grár, Pr~n,io,)- "Du&lt;¡uesc1." &lt;le los r,Hjos Díc1.z Rc1.iios c1. CJ"'\e 11c ió11 t,or,oríficc1. .)

�tt MUNDO tt11STltADO

~t ?titJm&gt;o tttrSTitADO

nitot y 6rauizo
A nieve, más aún que la lluvia,
es la fecundidad de la tierra.
Diríase que es su nodriza, según la amamanta de jugos fertil:zantes, según la acaricia con el
contacto de sus copos, según la viste, la engalana y la embellece con
blanquísimos encajes y con platea•
dos hilos, y según la envuelve en
gasas transparentes.
La nieve es melancólica, pero es
dulce y tierna. Sus copos tenues y
como cardados, flotan y se ciernen
en la atmósfera, como las aves sobre sus nidos, ó como las mariposas sobre las flores, antes de depositarse en la tierra ó de posarse
sobre la vegetación.
Ligera y alada, cae sin herir, sin
maltratar, sin destruir. Se posa delicada sobre lll.s aristas más finas,
sobre las ramas más frágiles, sobre
las vellosidades más tenues, sin doblegarlás ni deformarlas ni romperlas. Así posada y superpuesta
en capas finísimas, reproduce en
alto relieve y con absoluta fidelidad, todos los rasgos, todos los
surcos, todas las asperidades y todos los contornos de los objetos,
esculpiéndolos, por decirlo así, en
blanquísimo mármol.
Salvo cuando el huraeán la brutaliza ó el declive la traiciona, la
nieve jamás acomete, jamás ataca,
jamás derriba, jamás aniquila. Todo en ella es caricia silenciosa y
discreta.
Venga después el sol á fundir la, y

L

entonces, convertida en hilos de
plata líquida, se insinúa, se infiltra, impregna la tierra y la vegetación transfundiéndole los gérmenes
y los jugos de la vida, enriquecidos
con los abonos atmosféricos que ha
aprisionado, al formarse, en las
mallas de sus copos.
Llegada la primavera, la nieve
acumulada en el invierno, se transforma en arroyos juguetones, en
majestuosos ríos, en lagos apacibles, en torrentes espumantes, en
regadío de praderas; en fecundidad, en vida, en retoños y nidos en
los troncos, en sombríos y murmurantes follajes en los bosques, en
espigas, en flores, en frutas, en ri queza y bienestar.

*

**
El granizo es tumultuoso
y brutal. Na vega por los aires en colosales barcas negras; se anuncia con
ruidosa artillería, con redobles de
atabales, con estruendos de trompas, con fulguraciones, con fulminaciones. Es un monstruo de alas
negras, pico de acero y garras aguzadas, preñado de odios, agitado
por las furias, sacudido por las
convulsiones de una cólera ciega y
desmesurada
A su llegada, todo se obscurece
en el cielo y todo se estremece en la
tierra. Los animales buscan refugio en el fondo delas cavernas; las
aves cubren nerviosamente con sus
alas á sus polh,elos; las altas encinas sacuden sus·ramas como calosfriadas de terror, y los enhiestos
pinos alzan sus cimas agudas como

saliendo al encuentro del rayo qué
ha de desgajarlos é incendiarlos.
De repente, el colosal é informe
tumor negruzco se abre y el combate comienza. El relámpago ciega,
el rayo atruena, el granizo apedrea,
el viento arrasa y la destrucción y
la muerte se ciernen sobre la Naturaleza.
El follaje desmenuzado gira á im•
pulsos del viento, los pétalos caen
acdbillados; las frutas agujereadas se desprenden de las ramas, y
ruedan por tierra los granos aplastados de las espigas desgl'anadas.
Caen las aves como fulminadas por
lqs disparos de siniestros é i~visibles cazadores, ruedan los mdos,
vuelan las techumbres, se hunden
las cabañas, perecen á montones
los animales y las plantas.
A poco, de lo que era un campo
de maíz, no q_uedan más que cadáve1·es de cañas hacinados y confundidos; los jardines S!3 transforman
en lodo de pétalos; en los bosques
se yerguen despavorido!! y petrificados los esqueletos desnudos de
los árboles ayer frondosos y exuberantes. El caserío es ya ruina; el
barranco, colmado y azolvado,
desborda sus agua.s sobre la campiña y la trausforma en lago de
fango.
El granizo hace harapos de lo
que eran vestiduras; tiestos, de lo
que fueron ánforas; hacinamientos,
de lo que fueron construcciones;
papillas escurridizas, de lo que fueron formas, y el espectro escueto y
demacrado de la miseria se cierne

en lo que fueron centros de prosperidad.
Esparpajar, desmenuzar, dispersi.r y aniquilar todo lo que antes
fué trabajo acumulado, riqueza
creada, vida fecunda y bienestar
seguro, tal es su obra, y ni la imaginación más candente del poeta
más inspirado encuentra la compensación de tanta ruina en la contemplación de aquella tumultuosa
batalla en que los proyectiles son
diamantes.
¡Felices los países de nieve que
tienen el tranquilo y melancólico
reposo del invierno, para disfrutar
después, del despertar espléndido y
suntuoso de la primavera!
Nieve y grsi,nizo ... , para el físico
son una misma cosa. Para el labrador, para el productor, para.el hombre de trabajo y de ahor1·0, media
entre ellos la misma diferencia que
entre la madre que amamantay acaricia y el·monstruo que hiere y destruye. Aquélla es todo amor,. éste
todo odio; aquélla es prosperidad,
éste miseria; aquélla es fecundidad
y éste es aniquilamiento.
Y así es la Naturaleza y así es la
vida. ¡Con la misma gota de agua,
fecunda ó esteriliza, crea ó de1,truye, engendra ó mata, vivifica ó aniquila!

POLITICA GENERAL
La Reina Doñ!l ls,'•bel,-Su vida y su muerte,-Recuerdos de otro• d1as.-Glorlas Que pasan.-El atentado
contra el PrlmAr l!Ilolstro Maura,-Flrmeza del
Rey Alfonso XLII ,-El Soberano en su puesto.-Lamentable desgracia en Puerto Arturo,-Un acorazado perdldo.-Mu&lt;,rte del Vicealmirante Maka·
roff,-Los efectos del accidente.

TRISTE Y sombría ha sido la presente semana para España: ha visto desapareéer á
la reina ~bue!a, á la célebre DI!- Isabel II, que
con su h1stor1a llena casi toda la pasada cen.

se desmoronó su trono, al estampido de los
cail.ones que tronaron en el memorable puente
d~ Alcolea! Después, el destierro, la proscripción, la sombra; los partidos en rabiosa lucha·
la guerra francoalemana que se enciende ai
buscarse un sucesor de la reina destronada·1 el
general Prim que perece al filo del puñal de
un asesino despiadado; el rey Ama.deo quepasa ?ºm~ en visión profética por las gradas del
sollo mmado por la revolución; los- cantonales que desgarran el seno de la patria española: la República que se derrumba á pesar de
la honradez de Pi y Margall y la' entereza de
Castel ar; otra vez la hidra del carlismo asomando sus fauces hambrientas y ensangrentadas: el
cuartelazo de Sagunto; Martínez Campos que
proclama á Alfonso XII; la restauración ....
Y en tanto, la ~eina D._. Isabel, siempre envuelta e? las t"r1stezas de la expatriación, sin
que pud1ora ver de nuevo el sol de sus primer~.s alegrías, ni aun bajo la influencia de su
h110 que ceñía la corona de que ella se había
despojado al impulso avasallador de la revolución triunfante.
S!gu~eron después los años fatigosos de la
ano1a01dad, fríos,- solitarios y tediosos para
la que fué soberana aplaudida y que ~on la
Emp~ratriz Eu&amp;"enia, otra grandeza que se so·
brevive á sí misma, compartió la celebridad
en los centros aristocráticos de Europa· después, el manto del ol vid-o, en medio de la fiebre q_ue consume á las m?dernas sociedades; y
por fin, la eterna prometida, la muerte que uivela con su rasero al prócer y al mendigo, al
noble y al ~lebeyo, en el montón de tierni, que
á t?dos abriga con el mismo carii'io de madre
umversal.

/

Notas M~troPolitanas
SI granlzo.-La nleve.-81 frio.-La fiesta florat.-Los nlños.-Los teatros.

OR un extraño capricho de la Natúraleza,
hemos tenido el espectáculo milagroso de
una gran nevada. Nosotros, que acostumbramos llamar invierno á la estación que buscan nuestros vecinos septentrionales por sumorigerada dulzura, hemos visto el Valle cubierto por la repentina. floración de una nevasca inesperada.
Amado Nervo ha de haber pensado en c:La
Hermana Nieve&gt;. Los divinos versos de su poema acudían á mis labios al contemplar desde
la altura la extensión del Valle, en la que se
antojaba un gran combate de lirios, cuya sangre inmaculada cubría la llanura.
La nieve tiene extrañas harmonías de una
divina blancura. Ella, más que ninguno de los
grandes espectáculos de la Na tu raleza, llena el
espíritu de un gran sentimiento de beatitud; de
paz, de suave y tranquila ang.istia, que se desvanece en un largo estremecimiento. La nieve
es buena y es hermosa. Bajo sus diamantinas
sábanas, hierve la savia de los gérmenes que
han de brotar en la Primavera; ella es la que
cubre las altas regiones en las cuales el pie del
hombre rara vez se aventura; ella es la que
guarda en ·1a infinita soledad del Polo, el secreto que los siglos han sido impotentes para esclarecer, para sospechar siquiera.
•
La nieve se muestra esqui va hacia nosotros.
En nuestros climas de fuego, de eterno y desesperante calor, la nieve no es comp1·endida. Es
una gran esquiva, porque sabe que es hermosa,
que es más hermosa. que todas y por eso nunca
nos visita.
Ha sido preciso un engaño, uno de los deliciosos engaños de la Naturaleza, para que, ante nuestros ojos asombrados se desarrolle el
panorama que presentaría nuestro Valle, de
encontrarse á muchos grados de latitud por
encima de la que ocupa. El granizo, el frágil
y juguetón granizo, que llega repicando en todos los cristales, por una humorada infantil,
nos hizo ver una,; cuantas horas el ensueño
que muchos guardamos para las horas de in•
tensa melancolía, el blanco ensueño que inspiró al divino Teófilo los sublimes verso s de su
c:Sinfonía en Blanco Mayor&gt;.
El hombre podrá penetrar con sus plantas
burdas y sus ojos llenos del ahinco de lucro en
todos los secretos, en todos los tesoros de la
Naturaleza; violará las altas cataratas para
extraer de ellas la electricidad vulgar que mueve la máquina odiosa; robará las fuerzas que
el Gran Todo ha puesto á la disposición del
fuego, las que ha dado por patdmon~o á la rabia que hierve en los volcanes; pero ¡amás penetrará el blanco misterio de la nieve. Es por
eso que sentimos ante la fugitiva visión de esa
blancura de ala, áe lirio, el vago sentimiento
de estupor, el anonadamiento total que sumerge al espíritu en una región ilimitada, en cuyos

P

horizontes inacabables vuelan lentamente todas las quimeras.

......
*
Por una de tantas anomalías de nuestro carácter híbrido, las fiestas florales son raras
entre nosotros. Preciso es que venga algún extranjero á admirarse ante los prodigios de
nuestros jardines, para que tengamos la noción, siquiera sea la noción incompleta y deforme, de lo mucho que valen y de lo mucho
que podrían producir bien aprovechados.
En nuestro Valle, las flores se ofrecen en un
eterno afán de pródigo. Las hay blancas, muy
blancas, con pétalos de cera en los cuales una
sangre anémica apenas si circula con lentitudes
señoriales; las hay rojas, tan rojas como una
desesperación sin límites y sin remedio; las hay
azules, como los ojos impregnados de bruma
de esas turbadoras mujeres septentrionales; la.s
· hay de formas correctas y simétricas; las hay
llenas de perfumes incitantes; las hay casi ca1·nales y femeninas como labios, como frentes y
como piel de mujeres hermosas.
Las rosas, con arrogancias de hembras va. nas, irguen sus corolas que el-paciente esfuerzo humano ha plegado; rosas hay que tienen la
morbidez de la carne, de la fresc¡i, carne joven,
llena de emanaciones y de redondeces; rosas
existen en las cuales parece hervir la sangre
criolla en tumultuosos giros. La camelia imperial extiende sus pétalos de cera, frágiles y satinados· balancean sus pequei'ias corolas, como
estrslla~, las margaritas, caras á los amantes,
y los miosotis se empeñan, sin.conseguirlo, en
·copiar el color de los cielos serenos.
Son las huertas del Valle la residencia favorita del Príncipe Abril, porque en ellas, co•
mo en el verso del sudamericano, parece que
.la tierra contesta al cielo con una flor por cada estrella.
· Las fiestas fl.órales hacen :falta entre nosotros.
Demasiado escasas son las fiestas que nos quedan. Es tiempo y a de que la adusta esquivez
que nos legaron nuestros padres, vaya desapa
recíendo en una sociabilidad que haría menos
monótona la existencia metropolitana. •
El ensayo, por lo pronto, ha sido feliz. Los
carruajes adornados llevaron á la fiesta la doble delicia de las flores y de las mujeres, muchos
perfumes y muchas hermosuras. Tam1;&gt;ién los
niños tuvieron su parte y no fué, por cierto, la
menor ni la menos agraciada. . Los pequeíl.os,
los que llegan á la vida abriendo grandemente
sus grandes ojos, con el pasmo el!orme de los
primeros años, deberían figurar siempre en e_ste "'énero de fiestas.
.
Para ellos ijon, en realidad, las mayores delicias y las estupefacciones más grandes en ta- 1
les casos.
.
.
El niño tiene sus sitios privilegia.dos, tiene

sus espectáculos predilectos, y justo es que los
mayores se acuerden frecuentemente de que también en esas cabecitas rizadas la idea tiende
sus alas condorinas para iniciarse en vuelos
vertiginosos.
Los niñQs .. . . Todos los grandes hombres,
los pensadores que ilustran y levantan á la humanidad, han ama.do mucho á los pequeños.
Jesús, el Cristo, gustó mucho de hablar de ellos,
de servirse de ellos en sus simbólicas y misteriosas prédicas.
Bien están los pequeños y las flores. De ser
posible, para que la fiesta fuera completa, habría que invitará los pájaros á ella. Pero son
demasiado esquivos; hemos sido tan crueles
con ellos, que ahora nos temen y nos castigan
con S:l alejamiento.
La fiesta floral de hería establecerse entre nostros, debería ser un privilegio del Valle, que
tanta¡, flores ofrece. Porque tan es un privilegio del Valle esa orgía de colores y de aromas,
que nuestras mujeres se parecen más á las flores que las de cualquiera otra raza. La mujer
del Norte, la frágil y harmoniosa hembra septentrional, es más humana, más celeste si se
quiere; pero menos floral que la nuestra. La
mujer helénica fué una competidora de las dio•Sas; la nuestra es una competidora de las flores. Algo tiene de los pétalos de rosa.

***
El maestro Meneses ha cumplido sus ofreci•
mientas y nos ha hecho oír la. fantasía de Héctor Berlioz, en la que el poeta músico pinta la
pasión más grande dé su existencia. Están lós
críticos de acuerdo-cosa inaudita- al reconocer el c:Lelio&gt; y su primera parte, la &lt;Sinfonía
Fantástica», como una de las obras maestras
de la música moderna.
Por desgracia, nuestro público se ha mostrado algo esquivo. ¡Hubiera sido tar¡ consolador,
tan bueno, verlo acudir al reclamo!
Tenemos también una Compañía de opereta
y de ópera cómica, como hace muchos años la
deseábamos. Quizá _sea éste el género que más
cuadre á nuestros gustos. De aceptarlo francamente el público, tendremos siquiera un refugio modesto, pero hermoso, para las largas
veladas.

...

... *
Abril es un nigromante prestigioso. Cada
crepúsculo nos presenta una nueva gloria de
fuego en el occidente; cada ocaso es un luminoso milagro, un derroche de sangre sideral, en
la que nada Venus como ur¡gran diamante que
se ahoga en un incendio.

cl/ntenor Lescano.

en su odio satánico, pretenden ahogar en san•
gre á los representantes del Estado moderno.
~ay muchas sombras de ignorancia y de misel'la en las capas del bajo fondo social que en·
gendra tempestades sordas en el subsuelo y
]lrecisa llevar por todas partes rayos de Ju~ y
pedazos de pan, á fin de satisfacer al que ruge
entre los horrores del hambre y las soledades
de la orfandad inteh,ctual.

***

_Por su parte, el Rey Alfonso se ha mostrado
digno de su corona al l'8alizar el viaje acordado á Barcel&lt;;&gt;na, pues sus propios en'"migos, si
a~aso los tiene un soberano que apenas comitinza á trazar las primeras líneas en la historia C!e su reinado, nabrán de confesar la entereza de su corazón, firme en la serenidad de
una conciencia tranquila. Después de hi,.ber
recibido tln las aguas ele Vigo al poderoso Emperauor &lt;le Alewauia, que hizo al joven lliy
un saludo de cortesía, y de haber reanudado
los lazos dt1 amistad co1·dial que lo m:ian con
su difunto padre el .Rey Alronso XII, debía
procur_ar COL.l ·su presencia l.rnscar los medios
ue con¡urar la tormenta que se cierne sobre las
p1·ovmc1as catulanas. 81 no lo consigue es
oastauw ménto para él haberlo intentado; pueUtl ~~tar sat1sfec1.10 de su conducta que ha me1·ecido aplausos de propios y de extraftos..

**...
Un ac_ontecimiei:ito do_loroso para el Imperio
moscov1La ha venido á interruwpir la monotonía de los incidentes de la gue,·ra que lentamente se va des,:,n volviendo eu el I emoto Oriente: cuando se acei·caban á Puerto Arturo los
buqutlij Japoneses para iutentar un nuevo atalJ.Utl, el Vkealruiraute Makaroff, Jefe de las
tuerzas navales de Rusia, ;,alió uela bahía con
sus IJuques escogidos, á fin ue hacer frente al
tlnemigü, y vienuo la superioridad numérica ae
los dt:llltllltos del Contraalmil-ante '.l.'ogo, volvió-al ¡,uei-to, trovezanuo, desgraciaaamente
cont1·a una Uti las ruinas QUtJ Utefienden la en~
tracia y hunctiéuuose cou su buque insignia el
acorazado &lt;.l:'1:,tropav lov;.k&gt;, y perecieLUO á. su
lado la mayor pa1·te de los tripulantes del barco peruido.
· Ronda sensación ha producido el fatal accidente en los cent1·os de la metrópoli rusa que
ve desapa1·ecer, en un momento, al Jefe en quien

Entreoista det E,npel'ltdo,· Guittm•m.o y el Be¡¡ A.lfo11sn
á bo1·tlo de la, "Gfralda,"

turia, y ha provocado en Barcelona una escena
de horror en que los odios de la anarquía estuvieron,_á puuto de dejar acéfalo el gobierno
ue su MaJestad, pretendiendo as1:,star golpe de
muerte en la persona del Primer Ministro Sr.
•Maura.
¡Cuán varios y encontrados serán los sentimientos del pueblo espai'iol, viendo bajará la
fo~a á. la augusta hija de Fernando VII, que
fue en el segundo t ercio del siglo XIX el ído :o
de los espauoles, po1· cuyo trono se derramaron torrentes de noble sangre hispana se sacudió la sociedad ha~ta ~n sus fundam~ntos, y
se luchó y se combauó srn tregua. ni descanso,
¡,or muchos all.os, trayendo como consecuencia
~a creación de caudi!Jos que Juego quisieron
imponer su voluntad, inauguranuo la era de
los motines militares que habían iniciado, con
.el mfaute D. Carlos, los pa1·t1dal'ios del absolutismo, y que dejaron profuuda huella en la
est1·uctura. de la ruonarquía, ue la cual trabaJosamente se va 1·ecobrnndo hasta en los comienzos del nuevo reinado.
CJ
Y después de haber siao adorada de su pueblo, uespués de haber alcanzado gloria, ¡cuántas tempe$~ades se desencauenarou sol.Jre ella!
¡córuo rugió el ,·ayo sobre su cabezal ¡cómo es·
1;a1laron 10s rencores y explotaron los odios y
romp1erou sus diques las pasiones, hasta que

La. Beina Isa.be(,-t ••eaie,itemente en Pa••Ís,

¡Pobre Señora! s;u vida se extinguió como
lo_s últimos resplandores de uno de esos soles
leJanos que ll_egan á nuestras pupilas, cuando
h~ce mucho tiempo habían dejado de existir.
Ni pudo recoger el postrer aliento de su ama•
?º hijo, ni,recibió sobre su frente helada por
,a agonía,. el ósculo postrero de su nieto. Cosas d~ la p.olític~: En su lecho mortuorio sólo
estuvi_eron sus ln¡as, las que con ella juntaron
sus tristezas.

***

Bien decían los miembros del Gabinete español, que era peligroso que Su Majestad D. Alf?nso XIII se dirigiera á la capital del princ_ipado de Catalufta, en jira de carácter polít1co, pues Barcelona se ha distinguido últimamente P?r sus agitaciones y por ser el centro
recono~ido de maqui~aciones malsanas y de
explos10nes anarqmstas. Bien hacían en
q!1e!er disuadir al monarca de su proyectado ·
via¡e, pues parecía que un presentimitnto les 1' T.-&lt;t ouen•a en O,'iente,-El Yi.céatn,i,•a.ite Tooo
di rigiendo una 1naniotn~ana11al.
anun&lt;liaba la catástro· ·"•
fe. Afortunadamente, el ·
golpe estuvo mal prehabían puesto su confianza el Emperador y sus
parado y peor ejecutaesperanzas los patriotas moscovitas. y en efecdo, y el Sr. Ministro
to, desde que el difunto Makaroff tomó el manMaura, á quien fué dido de las flotas del Extremo Oriente, manifes'rigido, pudo escapar
~óse una nueva fase en la mat cha de la campacasi ileso de las asena¡ ya no. se esperaban l?s ataques del enemichanzas odiosas del
go al abrigo d~ las formidables fortificaciones
anarquismo. Bay que·
d~l puerto; en mcesante movimiento y con anfelicitar á España por. s1a de corresponderá la confianza del Czar el
que por esta ocasión no
nuevo Comandante salía para desafiar más' de
ha perdido al hombre
una vez, en mar abierto, las fuerzas del Mikapúblico que tiene sobre
do, l_as cuales se conservaban á respetable dissus hombros todo el pet~ncia para no comprometer las ventajas obteso del gobierno responmdas_ en los_primeros encuentros. Supo, adesable de la monarquía,
m~s, ~nfundir en sus subordinados desde el
y por que no ha tenido
prmcip10 de su mando un empuje y una energía
que lamentar, ·con proque parecía se iban perdiendo en la inacción
fundo terror, la repetien que pe~manecían _antes de su llegada.
ción del tremendo suce. La pérdida del Vicealmirante Makaroff deso de Santa Agueda.
¡a un vacío _que sabrán llenar otros jefes, digDe seguro que el atennos de contmuar las tradiciones gloriosas del
tado contra el Sr. Mauque ~caba de perecer en un accidente tan desra, servirá para redograciado como lamentable.
blar las precauciones
14 de abril de 1904.
Z. Z. Z,
tomadas sin duda contra los enemigos jurados de la sociedad, que
La uuerra en Oriente,-]{/, G611,61'al Kuro,,aiki11, en ,u du¡,(l,(Jho,1

&lt;&gt;

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Er,tre Aves

El Comb·a te de Flores

INCO a.í'!os ha que tengo de vecino á un viejo y achacoso sauce que siempre he amado
y que hoy amo mucho más porque bajo sus
decrépitas frondas, amenazadas ya por laca l·v icie, he sentido muchas ternezas y pensado
muchas estrofas.
Ahí está juc.to á l as t api as de mi hogar, como centinela curioso de mi vida que se complace en espiar mis actos, en oír mis palabras y
en referir¡ne, á la continua, los secretos de sus
viejos amores, de sus dolencias presentes y de
sus g lorias pasadas. Ahí
est á ulcerado y quejicoso,
empinando su cuerpo esqueletado para sorp render
mis pasos, . balanceando
sus . tísicos ramajes con:
movimientos que remedan
el saludo a paratoso de un
viejo cortesano.
Ese buen árbol de testa
venerable, con quien be
tenido confidencias de cosas muy sanas, se me antoja á las veces el abuelo
cariñoso de los árboles
que lo rodean haciendo
alarde de garrida juventud. Es mi vecino predilecto, es el complaciente
consejero de mis musas, y

C

Hermosa Fiesta en Chapultepec

1
\
-

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1 1

A nota más brillante de los últimos días, ha
sido la fiesta con que se celebró el domingo pasado, en Cbapultepec, la llegada de
la Primavera. El bosque, el viejo bosque de
ahuehuetes milenarios que alberga entre sus
frondas un enjambre de rosas aladas, y que
guarda, piadoso, eternamente loado por la fama, el recuerdo de uno de los más grandes sa-

L

UN DETALLE DEL CARRUAJE QUE OBTUVO EL
GRAN PREMIO.-SRA. MICHEL Y
SRITAS. DACHARY,

crificios por la patria, abrió ese día
sus puertas para congregar, bajo la
arcada de sus avenidas llenas de sombra y de frescura, á la mujer, que alegra nuestra vida, y á la flor, que es
perenne alegría de los campos.

*

T..a fiesta r esultó bellísima. Multitud
de carruajes adorn¡i.dos, unos lujosamente, y otros no, se dieron cita en el
terreno del combate, ofrecienclo á las
miradas ávidas de sensaciones de la
muchedumbre, un a~pecto verdaderamente encantador.. No cabe en los
estrechos límites de nuestras columnas
la descripción detallada de todos y

cada uno de los vehículos que tomaron parte
en el concurso, ni la lista completa d&amp; las fa.
milias á cuyo·buen gusto se debe el derroche de
gracia desplegado en su adorno; pero no resistimos á la tentación de describir, siquiera sea
á grandes rasgos, los carruajes que más llamaron la atención y que obtuvieron los princi·
pales premios.
.
«Victoria&gt;, de la Sra. Michel. ( Gran Premio.)
-Elegantísima: toda cubierta con flores morado, blanco y lila, ofrecía un soberbio golpe
de vista. Un caballo blanco, .ricamente enjaezado, tiraba del carruaje, que ocupaban, vistiendo hermosos trajes primaverales, la Sra.
Michel y las Sritas. Dachary.
.
Automóvil, del Sr. Lic. W. A. McLaren.
(Gran Premio).- Adornado coa flores diversas
imitando «almohadillados&gt;. Ocupaban el ve-hículo el mismo seí'!or y su hermana, la Srita.
Elena.
«Duqnesal', de los niños Díaz Raigosa.Comp,.etamente revestida de miosotis, fué una
de las que más llamaron la atención por su
originalidad y elegancia. Los cuatro asientos
del primoroso cochecito estaban ocupados por
los niños Porfirio y Luisa Díaz Raigosa, hijos
del Sr. Capitán Don Porfirio Díaz, y Esperanza y _Margarita Maza, hijas del Sr. Antonio
Maza, quienes lucían bonitos trajes blanco y
azul.
,
Un «pony&gt; con penachos blancos y curiosísimas guarniciones adornadas con flores ar1,ificiales, tiraba de la «duquesal', llevado de
la brida por un lacayo de librea. Nutridos
aplausos saludaron el paso del carruaje.
«Dog-car», de la familia Brassetti.-Artístico adorno, consistente en «pencas&gt; de palmera
que figuraban cucharillas, y flores rojas.
«Duquesa&gt;, del Sr. Agustín Galán.-Decorada toda con azucenas, conducía una pareja de
niños en traje de ceremonia nupcial. Un &lt;heraldo&gt; vestido con propiedad y caballero en
un «pony&gt;, caminaba delante del cochecillo y
d~trás de éste un grupo de
pajes.
« Dog-carl', de los hermanos Salari.-Adornado con
flores naturales y telas
amaril{o y rojo.
Automóvil, de la familia
González.-Adornado con
flores artificiales; entre las
qµe dominaban los colores
blanco y rosa.
«Victoria», de la familia
Goudet. -Este carruaje estaba engalanado con multitud de flores distribuidas
en artístico desorden, llevando las ruedas cubiertas
con listones azules y blancos. Detrás, y remolcado
por la «victoria», marchaba un pequeño carruaje,
tirado por un «pony&gt;,
que ocupaba un grupo de
niños.
«Victoria», de la familia. Sarre.-El adorno de

este coche consistía
en profusión de fióres que formaban
guardas onctuladas.
'l'anto á los niños
Díaz y Raigosa como
á los dueños de los
demás coches que
acabamos dtl mencionar, se les otorgó
por el Jurado, como
recompensa, un «recuerdo&gt;. Estos consistían en hermosos
estandartes de seda
lila, con una iciscripción alusiva. Iguales
estandartes fueron
adjudicados á las siguientes personas:
Sra. Laurent; Sres.
Daniel Garza.Guerra
y Javier Gardida;
niños del Dr.Ramos;
· Sr. Casto de la Fuente Parres; familia
Pérez de León; Sres.
JohnHanfield, y Lic.
Manuel Vida.urrázaga; niños Casasús;
Srita. Elena Ballescá; Sres. Victoriano
Coutelonne y Antonio Escandón; niños
Pimentel y niños Azcué, y Sres. H. González y F. Argüello. A los
propietarios de «El Puerto de Vera.cruz&gt; y de
c:El Palacio de Hierro», se les adjudicó también
un «recuerdol' por los «carros repartidores&gt;,
adornados, que presentaron al Concurso.

COMBATE DE FLORES. -CARRUAJE DEL SR. JUAN HADFIELD.

momentos en que el suelo se viera casi cubierto por completo con rosas destlojadas, gardenias y otra multitud de «proyectiles&gt; de los más
variados colores.
El combate se reanudó por la noche en Plateros, San Francisco y la Avenida Juárez con
tanta ó mayor animación que la que habí~ reina.do en Chapultepec por la tarde. El «boulevard&gt; ostentaba un adorno sencillo 1 pero elegante, y una profusión de focos de arco é incandescentes:
La concurrencia. que hubo, tanto en el Bosque como en Plateros, fué numerosísima.
En suma: el combate de flores del domingo,

1

.

'

COMBATE!J&gt;E FLORES. -CARRUAJE DEL SR. RE NÉ SARRE,

COCHE DE LOS NIROS DE:L

fué un éxito completo y debe estimular á los
organizadores para, que, por cuantos medios
estén á su alcance, procuren la implantación definitiva en Méxito de fiestas t an hermosas como
la que acaba de llevarse á cabo.

nocro&amp;! RAMOS.

el que abre á mis ojos horizontes vivamente
azules cuando mis sueños, en parvada alegre,
v uelan á su copa en busca de fragancias, roa- tices y _gorjeos. _ . . _
. - Todas las mañanas, al d&amp;:rle yo los b uenos
días, me embeleso mirando entre sus ramas algún tierno idilio de pájaros enamorados que
se besan, ó el atrayente cuadro de los inquietos picamaderos que se asoman á las bocas de
sus nidos llevando el alimento
á los polluelos de temblorosas cabecitas implumes. Muchas veces, ante la mágica
dulzura de esas escenas me
ha parecido oír u na mtlsica
lejana de ósculos que• se desatan en suaves ondulaciones
de caden.cia. Muchas veces
ante la gloria·de e¡;¡os connu'. ,
bios.sugesti vos, he creído escuchar entre las entecas ramazones del viejo sauce, un

Además ' de las familias y caballeros que hemos mencionado, muchos fueron los que enviaron sus coches al torneo. La mayor parte de
éstos iban ocupado., por damas que lucían pri•
morosos trajes de Primavera.

***

Al brillante desfile de trenes adornados frente á la tribuna que ocupaba el Jurado calificador compuesto de los Sres. Regidores Best,
Itu;be, y Algara y Terreros, siguió un reñidísimu combate en que, á guisa de proyectiles, se
derrocharon todas las flores que en ese día pudieron obtenerse en la ciudad. El entusi asmo
fué, durante toda la tarde, grandísimo, y hubo

EL JURADO CALIFICADOR,

: '

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,..

""

�Et MUNDO II.USTRADO
pajarillos con sus ojazos de sátiros hambrientos, sus ceñudas cabezas glo::,iformes y
sus plumas entintadas con matices de hojas
secas.
En los buhos s iempre be visto las aves de
tipo criminal. La uniformidad torturante de su
canto; la opacidad de su plumaje pardo; su pasión por los sótanos umbríos y la dureza de su.
mirada recelosa, son caracteres que denuncian
en esas aves la crueldad de su~ instintos, mal
embozados por apariencias de hipócritas mansedumhres. Los pája r os les temPn y huyen azorados de su pre,eneia. Como los hombres malos, esas aves están condenadas á no vivir en
sociedad. Su canto pone muchas tristezas en el
alma; su pupila centelleante lastima como lp.
punta de una daga; su presencia es mortífera
para. las otras avecillas, y no pocas veces las
letanías de su voz suenan para las almas moribundas, como el eco de una cita de ultratum-

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EL MUNDO ILUST¡t.ADO
de aquellos lugares. De
pronto cesó su canto.
Movi ó la tor va cabeza
felina con vivacidad siniestra y vi que de un
salto se avecindó á la
boca de uno de los muchos nidos que han formado los afanosos picamaderos. El bubo
asomaba su atigrada
cabeza diabólica en el
umbral del oculto recinto. E l momento er a
propicio para un cri·
meo. El tri unfo sería
se!!uro.
Los polluelos implumes modulaban amorosos píos. Creyeron, en
el a lbo'r de sus instintos, que el hubo era la
madre que les llevaba
como de costumbre el
alimento matutino.
Los p11jaril!os r11pazuelos acentuaban más
y más sus trinos inri·
pientes,cuando de pronto vi, no sin estremecer·
me, escabullirse rápid'1.mente al alevoso car·
nivor o. y, con agilidad

f\DIOS . ..
Yo t.e soñé en mis noches como una
visión azul, y te soñé en mis días
como un hada oportuna..... .
Con el amor de las melancolías
se unió mi pecho al tuyo,
y fué esa idolatría dolorosa,
como un nupcial arrullo
y una lánguida rosa.
Vengo á decirte adiós. El verso mío
florece en un crepúsculo sombrío;
y en el albor de tu boquita roja,
golpeado por el ftío,
como un ramo de lirios se deshoja.
· ¡Adiós! Una alborada
te vislumbró mi musa enamorada
en la pomposa catedral severa.,.
y b ablaro.~ á mi alma, ya de hinojos,
la seducc1on cambiante de tus ojos :
y el zafir apagado de tu ojera.
¿Para qué más? Nuestro carifio mudo
como un pájaro canta en la montaña,
cantó, por sobre abismos, en la meta·
y sólo llevo en mi fatal escudo,
'
la orquídea azul de tu pasión extraña
y la fina esheltez de tu silueta.
En el viejo reloj suena la hora
de la partida ntroz ..... .
En fin, oh flor de Exilio!. ...... una sonora
carcajada ¡y adiós!. .. .. .

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.'

COMBATF. DE FLORES -AUTOMÓVIL DE LA
FAMILIA GONZÁT.EZ (MENCIÓN
HONORW!CA. )

extraño susurro de
diálogos indecibles
en su amorosa expresión.
Este árbol Ps, sin
duda, el más discreto confidPnte dA las
aves, porque á él miro llegar de diario
una gentil paloma
tr ajeada de plumas
cenicientas de tornas6lados brillos, · que
va á buscar ramajos secos, ·para llevarlos, en u n vuelo
bulliciosc, á lo más
intrincado de una
ceiba
paradisíaca
que engalana el ba'rrio. Hay otras aves
que hac dado en visitar al viejo sauce
desde antes que Ja
primavera dejara oír
el taconeo aristocrá•
tico de sus chapines,
bajo su inmenso pórt ico de fl.01·es. Son
los bubos esas aves;
los bubos que tanto
miedo infunden á los

EMILTANO HERNÁNDEZ.

..

~

FACHADA DE LA CAS A D"1 DON EMJLTO
CABAS!-UT, EN Ef, PASF.O DE LA REFORMA.
UNA DEL •\ S Mi&gt;.JOR AD()Rfll'ADAS
EL DÍI\ DEL COMBATE
DE FLORES.

ba, como un llamamiento preludiado por la
mner te.
Hace pocos días fuí testigo de una escena
tormentosa que me conmueve todavía al recordarla. Era una mañanita enr ojecida de sol y
saturada de fragancias. Iba yo á ver el viejo
sauce; á darle los b uenos días y á deleitarme,
como otras veces, bajo su sombra apacible,
donde be sentido tantas ternezas y pensado
tantas estrofas.
Un buho cantaba medio oculto entre l as hojas amarillas de una rama seca. Ningún otro
plumaje se o~tentaba por allí; la arboleda est aba sola; el bubo .era el único huésped del
v iejo sauce; él reinaba allí como dueño y señor

¿'tÍ:
/IJ

COMBATE DE FLORES,-UNA CARRETELA ADORNADA .
COMBATE DE FLORES.-MAD JANE AVAERT
Y MAD. ROSINE RN EL CARRUAJE
QUE OCUPABAN.

pasmosa, arrebatar del fondo de aquel nido á
los dos pajarillos que quizás mi nutos antes se
a limentaban coa sueños de caricias maternales.
Salpicaduras de sangre inocente sobre la
gruesa cama que encerraba al nido; plumillas
grises diseminadas sobre el follaje, y silencio
absoluto en torno del viejo sauce, tal fué la
escena que la madre halló al retornar á su escondida celda llevando alimento y amor para.
sus hijos.
•
•
Después de haber penetrado al silencioso albergue, aq nella ave rlespojada de sú tesor o
filial, saltaba con movimientos de pavor sobre
las ramas; exploraba el azul del cielo con miradas locas, volvía á hundirse en la oquedad
sombría de su nido, y en tanto que sus ansias y
sus gritos me movían á piedad intensa, y mientras pensaba yo con horror en las madres que
abandonan á sus hijos, escuchaba vibrar hacia
lo lejos el ca.oto monótono del buho, que sonaba. en·mi~ oídos como el eco de angu.~tiosa letanía, CO{IlO el toquedeunacitadeultratumba.,
como un llamamiento preludiado por la Mue1·te.

'Benito Fenfanes.

Nuevo Gerentede los Ferrocarriles
DEL DISTRITO.

mas líneas, en beneficio de la población.
El nombramiento hecho en favor de Mr.
Wheatly, ha sido favorablemeflte comentado en los círculos ferrocarrileros.

En substitución del Sr. Carlos Clegg, acaba de hacerse cargo de la Gerencia de la
Compañía de Tranvías Eléctricos de México,
Mr. William Walter Wheatly, persona muy
versada en este género de negocios, por su
larga práctica adquirida en las principales
compañías de los Estados Unidos, y por sus
vastos conocimientos en el sistema adoptado
para las líneas del Distrito.
En la vecina República, Mr. Wheatly fué
por algún tiempo despachador de trenes en
Brooklyn, primero; ayudante del Superintendente de la División de Buffalo en el
"West Shore Railroad"; Superintendente de
División en la "Brooklyn Raped Traint Co."
y, por último, jde de todar las líneas de la
Compañía. Mr. Wheatly se dedicó después
á escribir sobre asuntos ferrocarriler0s, dando á luz un trabajo, que mereció muchos
aplauso!'!, relativo al problema del gran tráfico en Nueva York. AdemáP, fué Primer
Vicepresidente del Club Ferrocarrilero de la
referida ciudad y Secretario del mismo.
El nuevo Gerente sé muestra animado de
las mejores intenciones para corregir las deficiencia~ que actualmente .se notan en el servicio, y para impulsar por cuantos medios
estén á su alcance,~el ensanche de las mis-

- J
COMBATE DE FLORES. - OTRO CARRUAJE ADORNADO

(JOMBATE DE FLORE$. -VlCTORIA DE DON JUAN GALÁN (MENCIÓN HONORÍFICA.)

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

LA GRANIZ.ADA DEL 9 DE ABRIL

Muerte del Sr. Enrique C. Rébsamen

M

J ¡~
!
!'~

1·.

-.

UCHOS años hacía que no se desataba sobre la capital una granizada tan
fuerte y de tan larga duración como
la que cayó el día 9, .ocasionando grandes
pérdidas á los propietarios de fincas, y algunas desgracias personales.
Serían las tres de la tarde cuando,después
de una lluvia muy tupida, comenzó á. caer
el granizo, siendo _éste en tan gran cantidad,
que las calle!! se vieron en un ~omento cubiertas por una gruesa capa de meve, que llegó á tener, contra las paredes, un espesor de
más de treinta centímetros. Las azoteas,
sobre todo las de los edificios más elevados,
quedaron también cubiertas en su totalidad
por el granizo, que, obstruyendo los t?bos
de desag~e, hizo que el agua se filtra_ra a las
habitaciones ó se derramara deter10rando
muebles y paredes.
En varias casas de comercio, el fenómeflo
causó serios perjuicios, pues rotos los vidrios
de los tragaluces, el agua _inundó salones
en los que había telas y obJetos de valor.
En la plaza Martínez de la Torre, el gr~uizo que se acu_m uló ~o?re el te~ho de lámina, hizo que éste se vm1era uba¡o, causando

• ·u
-.-.....,.---

En la ciudad de Jalapa, á donde había ido
en busca de salud, dejó de existir, el 8 del
corriente, el Sr. Don ~nrique C. Rébsamen,
notable pedagogo alemán á cuyo empeño y
relevantes prendas intelectuales debe el país,
en gran parte, los progresos realizados en el
ramo important[simo de la Instrucción Pública.
Era el Sr. Rébsamen originario de KrenzlingP,n-Egelshofen, donde nació en 1857.
Sus primeros estudios los hizo en la.Escuela
Normal de aquella población, recibiendo allí
mismo el título de Profesor de Instrucción
Primaria. Después cursó en la Ac¡¡.demia.de
Laussane y en la Universidad de Zurich las ,
asignaturas correspondientes á Profesor de
Instrucción Secundaria, haciendo su práctica en una escuela de Baviera primero, y en
una de Londres después. Tras un largo viaje por los principales·países de Europa, vino
á México, poniendo sus vastos conocimientos en pedagogía al Servicio del Estado de
Veracruz en 1885. En la ciudad de Jalapa •
fundó la E~cuela Normal de profesores que ·
tanta fama adquirió andando el ti'empo, y
está considerada todavía como la primera de
la República. Los Estados de Oaxaca, Guanajuato y Jalisco, deben también al Sr. Rébsamen servicios muy meritorios. El distinguido pedagogo, que desempeñaba á su muerte el cargo de Director de la Enseñanza Normal en el Distrito y Territorios Federalel'l,
era joven aún, pues no contaba más que 47
años de edad.
.
La noticia de la muerte del Sr. Rébsamen
causó, tanto aquí como en el Estado de Veracruz, una impresión muy dolorosa: la casa
que habitó en Jalapa fué luego visitada por
numerosas personas de la mejor sociedad, y
por los amigos y discípulos del finado que
residen en aquella población, y las ofrendas
florales depositadas en la capilla ardiente
fueron incontables.

.

EL GRANIZO EN LAS AZOTEAS DEL EDIFICIO DE &lt;EL IMPARCIAL,&gt;

..

· Para que nuestros lectores de fuera de la _capital, p~edan forma~se
idea de la magnitud de la granizada, publicamos vanas íotograf1as
del a1,pecto que pres~ntaban algunas azoteas y calles poco del:'pués de
. haber cesado el fenómeno. ·

f

......

·4,. ·,-. .
•

Y'

~OP

•,

Los viajeros salieron de esta capital para
Amecameca el jueves santo, y al día siguiente, á las trP-s de la mañana, emprendieron la
caminata hacia el volcán, empezando la asc~nsi6n á las cinco y media, para llegar á la
cima á las ocho de la mañana, no sin haber
sufrido algunos accidentes, afortunadamente de poca importancia.

SR. DON ENRIQUE C. RÉBSAMEN,
ten Jalapa el 8 del actual.

Después de hora y media de descaT)so, los
excursionistas comenzaron á bajar, llegando
al punto de partida á las once de la mañana.
El Sr. Carlos Marte! tomó .varias fotografías de diferentes lugares del volcán. De entre ellas, hemos escogirlo las que publicamos
en este número y q1,1e son las má¡:, importantes.

fXCURSION Al POPOCAUPIJL

...
JUNTANDO GRANIZO EN UNA AZOTEA.

Aprovechando los días de descanso de la
Semana Sa¡¡ta; los señores Clemente Jac-

la mul)rte.al vel~d0; del mercado y á un niño, é hhiendo á dos comerciantes que se . encoritraban cerca del lug~r del derrumbe.

La coquetería tiene sus mártires, exactamente como la religión.

El Perro '7irtuoso
(PABULA)

J: RA muy famoso en todo el

país por su
virtud y su inteligencia, un perro que
llevaba el hermoso nombre de c&lt;Bruto». Era
maestro en moralidad, paciencia y discreción.
O[ase alabarle y elogiarle cual á un Natán, el
Sabio de los cuadrúpedos.
Era una verdadera joya aquel perro 1tan
noble y tan fiel! ¡Qué alma tan hermosa!
Depositaba en él su amo su confianza para
todo, y hasta podía enviarlé á casa del carnicero. Llevaba entonces el noble perro una
cesta cargada de la boca, cesta en que el cortador metía filetes, carnero y tajadas de cerdo. ¡Cómo a traía el grato aroma de la grasa!
Pero «Bruto» no tocaba hueso alguno, sino
que tranquilo y seguro, con estoica dignidad,
llevaba á casa la preciosa carga.
Hay, sin embargo, entre los perros como
entre nosotros, una cáfila de maleantes, mastines comunes, holgazanes, envidiosos, pícaros, sin sentido para los placeres morales,
encenagados en la embriaguez sensual. Habíanse conjurado tales perdidos contra c&lt;Bruto», que fiel y alerta, con su cesto en las fau- ~
ces, no se desviaba del sendero del deber.
Y un día, cuando volviendo de casa del
carnicero tornaba á casa, vióse d·e pronto sorpre!ldido por todas lac; conjuradas bestias.
Arrebatáronle el cesto con la ·carne, cayeron
al suelo las sabrosísimas tajadas y toda la
hambrienta canalla se preci~•itó ansiosa sobre
la presa. Contempló al principio «Bruto» el
espectáculo con filosófica tranquilidad; más
cuando vió que todos aquellos perros se regodeaban devorando carne, tomó también él
parte e_n el banquete y se engulló una piernecita de carnero.

L,

***
¿«Tu quoque, Brutus», tú también, 'Bruto mío, también tú comes? Así exclama.pesaroso el moralista. Sí, el mal ejemplo seduce, y ¡ay! lo mismo que todos los demás
mamíferos, tampoco es enteramente perfecto
el perro virtuoso. ¡Come!
·

·*

ENRIQUE REINE.

El ni vela miento social es continuo: se
efectúa, ora por la exaltación de los humildes, ora por la caída &lt;le los poderosos.

*

Varios acddentes chuscos ocurrieron en la. calle, pues á cada: paso
se veía caer trarn,eúntes, poco acostumbrados á andar sobre el hielo y
los muchachos for[I)aron én diferentes calles su campo de batalla,
arrojándose, bolas de nieve.

En. un país doude ~odos Eon amos, todos
son criados.
'

*

LAS AZOTEAS DE LA ESQUINA DE LAS DAMAS Y _SAN FELIPE NERI,
DESPUÉS DE LA GRANIZADA. ,

-

Anuestros subscriptores

..,...

~

~

La abnegación y' el h~roísmo en las calamidades públicas, honran al hombre sin justificai: la calamidad.

" ...
·••-·

*

Toda energía moral es amor transformado.

'

-

- ::.,c.~·._.

- _k-

~

q

--

,

El Segundo Goncurso.- Otra prima á los
abonad'Os.

~-

A

LGUNAS persÓi;ias; quizá.por no haberse Jijado bien en los términos de las.
. bas(!s publicadas, han pretendido que
en los tall~rrs de eáta ca_¡:a se hagan las fotograffas de los ,i:iiños que, han de ~ntrar al
concurso· y ·como no sena materialmente
posible obsequia¡ tanto Úábajo extraordinario, adyertimos á ~qs interesados que no po&lt;lemo,1 'hace,r tal excepción en provecho de
los reside.ntes en la capital.

r·:

/-

.

EN EL POPOCa'J.'l!)l:'.l!a'L.-LOs l!:XCUlt~lON1~•1•as
DEN'l'RO DEL CRÁTER.

Estando casi concluí&lt;la la edición del primer tomo de :' 'J,ack' ', una de las mejores
obras de Daudet, que vamos á regalar á los
abonados, es probable .que no concluya: la
semarra pi;ó~ima sin que se haga el reparto.
Esta ¡edición lleva ilustr~ciones-heqhas ep.
los il\Heres ele, '_''E¡, Mv:rrno li,vi,rRA:pQ ."
.,.,AS AZOTEAS DE :¡'.¡A ESQUlN A DE S, JUAN

y PUB)N1'E quEBRAD0 1•DE_S PU~~ l;)El liA GRANlZADA,

~

ques, Juan Fabre., Carlos Marte], Francisco
Bellón y Vicente Gallego, miembros distinguidos de la Colonia Francesa, organizaron
una excursión al Popocatepetl, deseosos de
admirar las bellezas de la blanca montaña y
de contemplar el hermoso panorama que se
e~tiende á, sus pie&amp;,
.

EL IXTACIHUALT VISTO DESDE EL
POPOCATEPETL.

'

Para ser pícaro sin remordimiento, es preciso haber comenzado desde la niñez.
f"

EN EL POPOCATEPETL.-OTRO G~PPO-DE

LOS_F,XQ l]fi~QN,JST As.

*

En esta época de política univer1,al, una
lucha entre dos naciones, es una partida de
juego en que todos los pueblos tfopep apues.

tas.

�EL MUNDO ILUS'fRADO

ILUSTRE HUESPED

de los Abruzzos tom6 la palabra, expresando sus simpatías por México y por el Señor
Presidente de la República.

fL DUQUt Dt LOS ABRUUOS tN ACAPULCO

~~~

D

ESPUES de algunos días de permanecer en aguas de la República Argentina, ha llE'gado al punto de Acapulco
el crucero italiano ccLiguria», del cual es comandante el príncipe Luis de Saboya, Dnciue de los Ahruzzos é hijo de D. Amadeo I,
Rey de España.

S, A . EL DUQUE DE LOS ABRUZZOS.

El Duque· es una de las personalidades
más ilustres del mundo intelectual y uno de
los ¡niembros de la Casa de Saboya más populares y más queridos en su patria.
El príncipe realiz6 con gran éxito, el afio
de 1898, una expedici6n científica al polo
Norte en la corbeta ce Estrella Polar», habiendo llegado á mayor altura que la alcañzada
por todas las expediciones anteriMes. En
este viaje, el Duque sufri6, por háberi,ele
helado, la amputaci6n de dos dedos de la
mano derecha.
En Acapulco, el Príncipe Real de Italia
ha sido recibido con todos los honores que
merece su alta personalidad, y en obsequio
suyo se han organizado varias fiestas, entre
ellas una cacería, en la que el comandante
del «Liguriai, demostr6 su agilidad muy poco común en ese sport.
En la Laguna de la Coyuca se sirvi6 después de la cacería una comida al estilo nacional. A la hora del champagne, el Duque

LA SOCIEDAD "GUILLERMO TELL"
CONCURSO DE TIRO

TT PENAS hace un mes que,

á iniciativa
de un grupo muy pequeño de caballeros entusiastas para todo lo que se relaciona con el sport de la caza, fund6se la
sociedad ccGuillermo Tell,,. De entonces acá,
la idea ha tenido tan buena aceptaci6n, que
muy probablemente durante el mes que cur•
sa la cifra de cincuenta, fijada como máxim~n de asociados, será aumentada en vista
de las nvmerosas solicitudes de ingreso presentadas á la Mesa Directiva de la agrupaci6n.
·
Representa á ésta, como presiden~e elect&lt;?,
el Sr. D. Vicente Luengas, Secretario Particular del Sr. Secretn l'Ío de Hacienda, y el
Sr. Corl. Ricardo Trujillo, Director de la
Fundici6n Nacional de Artillería, como Secretario de la sociedad, contando ésta, entre
sue más distinguidos miembros, á los Sres.
Lic. D. José Ives Limantour y Gral. D.
Francisco Z. Mena.
Por concesi6n obtenida de la Secretaría
de Guerra, el club cuenta con un vasto campo de ejercicios en el establecimiento arriba
mencionado, en el cual, y á diario, los señores socios pueden ejercitarse en el tir') al
blanco. Esta facilidad, según el rPglamento respectivo, será otorgada al público en
gPneral, pues una de las princi_pales miras
de la sociedad es la de 11yudar al adelanto
en el difícil manejo de las armas.
La.agrupaci6n cuenta con buen número
de armas de fuego de diversos sistemas, los
más modernos, y entre ellas, -cierta cantidad de fusiles Maüsser, que, como se sabe,
son actualmente los reglamentarios en nuestro Ejército.

J-\

El domingo último, por la mafüma, verific6se el segundo concurso de tiro al blanco,
. á ciento cincuenta metros de distancia, con
arma de guerra y sobre blancos de cincuenta centímetros por lado. Disputárome el
premio, consistente en un hermoso cuchillo
de caza, los socios señores Vicente Luengas,
Adolfo Iberri, Norberto Domínguez, Van
den Hende Alberto Kerzman, Daniel Garza, José Agustín, Alejandro y Alfredo Saldívar Sabathé, Arturo y José Posada, José
Mondrag6n, Amoldo Casso L6pez, Mares,
Díaz Reynaga, Mac Dowell Graves, Roque•
ñí, Urbanowitz, De la Serna, Jacobo Jaime
y Daniel Garza, hijo.
El premio fué adjudicado al Sr. Ing. :\fo.
Dowell Graves, quien hizo los mejores tiros.

Los Mártires de Tacubaya

primiría. las fronteras, no pasa.ría por arriba
de las barreras aduaneras. Es cierto que sería
difícil instalar un servicio aduanero aéreo·
pero también es cierto que no sería absoluta~
mente indispensable hacerlo. Porqui&gt;, si no se
pudiesen establecer en los aires oficinas fiscales, en tierra la policía se halla.ría. siempre
bien organiza.da en todas partes. Los transportes no podrían estar cerniéadose etername?te en la atmósfera; tena rían por fuerza que
ba1ar en algún punto. ó subir de algún lugar,
y estos dos actos serían mucho más difíciles
de ocultar entonces que la fabricación de monedas falsas 6 de bombas anarquistas, hechos
que la policía de estos tiempos ha conseguido
ya impedir casi por completo.

ta maniftstattón &lt;ltl ala n.
Con el mismo entusiasmo que en años anteriores, se celebr6 el día 11 del corriente, en
el expante6n de Tacubaya, la manifestaci6n
que año por año se organiza en honor de
los liberales que fueron inicuamente fusilados en esa ciudad el afio de 1859.
La ceremonfa, que fué prPsidida por los
Sres. D. Juan A. Mateos y D. Benito Juárez, result6 muy lucida. La parte literaria
estuvo á cargo de la niña Aurora Zamora y
de los Sres. Toribio Pujol (jr. ) , Juan Mateos
( jr. ) , Carlos Ezeta, Pedro Allende, Manuel
Mateos Cejudo é Ignacio de la Peña, quienes hicieron el panegírico de los Mártires,
recordando al mismo tiempo las virtudes y
sufrimientos de los que, en los aciagos días
de 1!1. Reforma, supieron sacrificarse por la
Patria.
El monumento, que ha sido rodeado de
un hermoso jardín, se ví6 ese día cubierto
por infinidad de coronas de flores que fueron depositadas por los manifestanti?s.
La concurrencia que asisti6 á la ceremonia
fué numerosa y distinguida.

***

Hay en esto un dilema inexorable: ó los pueblos son lo bastante cuerdos para comprender
las vent~jas de una libertad absoluta. de las
tran~lac1ones humanas y de las permutas econ6m1cas, y en este caso no necesitan transportes aéreos para echar a.bajo todas la.s barreras
aduaneras; ó no están preparados para ese
concepte, y entonces el transporte aéreo no
podrá imponérselo.
Y si un pueblo más inteligente ó menos es·
crupuloso que los demás, concediese á los
tra.!1sportes a~reos plena libertad en su territorio y orga.mzase una especie de contrabando
en grande, los 4'&gt;u_ebl_os atrasa.dos, imbuidos
todavía de pro~ecc1omsmo y de exclusivismo.
respondería.o srn demora estableciendo un bloqueo que podrían hacer perfectamente eficaz.
Los aeronautas se:-ía.n puestos fuera de la ley·
se aboliría para ellos el derecho de gentes
se les trataría como á anima.les salvajes contra.
los cuales se po&lt;1ría bacer fuego impunemPnte
Pn todas p3:rtes y en cualquier momento. Dadas estas circunstancias, ¿qué es lo que PO·
dría.~ tr~n~po1·tar las aeronaves de un país á
o~ro. Nmguna. de la_s gra.~des materias primas
01 merc~de,·í3:s que tienen unportancia. para la
econ_om1a u01v~rsal; cuando mucho, piedras
preciosas, enca1es, tal V&lt;-Z publicaciones prohibidas ~n. Rusia; pe('O esto en nada altera.ría
las cond1CJones de existencia. de la. humanidad.

y

00

La Navegación Aérea
L

A conquista de los aires!

¡La navegación
del cielo con el globo dirigible! ¡Qué cuento da hadas!. ...
Por nada de este mundo quisiera yo echar
un balde de agua fría en la hoguera de entusiasmo que han rrovocado los recientes progresos del arte aeronáutico. Pero debo confesar que no creo en los globos dirigibles,
construídos por el principio de «más ~eve que
el aire&gt;, por cuanto todas las leyes físicas, así
como todos los hechos de la aviación natural,
prueban hasta la evidencia qu~ e_l principio d_e
«más pesado que el aire&gt; es el un1co que permite esperar algún resultado.
Los globos construidos por el primer principio, nunca serán diri gibles sino con un tiempo
casi completamente en calma. Al menor viento
estarán Á merced de las corrientes aéreas,
eKacta.mente en las condiciones de un viejo aerostático, fu¡,ra ya de moda, que no tenía en
sus buenos tiempos niás pretensión que elevarse en la atmósfera y cernerse y sostenerse en
ella unas cuantas horas. Para alcanzar el fin
que con tanto ardor persigue la gran descendencia de los hijos de Icaro, es preciso cambiar de rumbo. La teoría de «más pesa.do que
el aire&gt; está ya establecida y ha. de realizarse
tarde ó temprano. Se trata de encoütrar un
motor que sea á la. vez muy liviano y muy poderoso, y no se pide nada á la fuerza. aseen·
sional del ga.s hidrógeno, ni de ningún otro.
Y esta solución no está muy lejos de las posibilidades de la ciencia. actual.
Sólo que .... voy á hacer otra confesión tam·
bién pesimista. Estoy convencido de que el
día de la solución real y definitiva del proble·
ma, la humanidad ha de sufrir una dolorosa
decepción. De ninguna invención se ha prome-

***

TACUBAYA,-EL NUEVO MONUMESTO A LOS MÁRTIRES

tido aquéllá. tantos reeulta.dos deslumbrantes
como del transporte aéreo. Espera que éste ha
de ca.usar una revolución completa en todas
las actuales condiciones de existencia.. Y esta
esperanza. es va.na.
Es siempre arduo predecir el porvenir. Es
difícil, y á. veces imposible, establecer por an~icipado cuáles van á ser los efectos de una
mnovac16n. No hubo un solo contemporáneo
que se formase una idea, ni aproximada. siquiera., de las transformaciones que debía. provocar la invención de la pólvora y de la tipo·
grafía.. Más todavía: en los primeros días de ·
los ferrocarriles, en 1834, un hombre tan sa.ga.z '
como Thiers, decía con desdén que esa nove•
dad era un juguete con que la gente se distraía
l'l:10m'lntáneamente, pero que, al cabo d9 poco
tiempo, pasa.ría de moda y sería olvidado.
Este e_rror, grotesco por su enormidad, debería.
desamma.r á todos los que se sintieran tentados
f. aventurar una profecía sobre la suerte que
ha de correr una innovación.
Sin embargo,
no obstante esta lección, que parece hecha expresa.mente para imponer circunspección á los
que hacen pronósticos, me atrevo á manifestar
la opinión de que el transporte aéreo, por perfecto é irremisiblemente seguro que sea, no
realizará ni podrá realizar las promesas que
ha hecho y está haciendo á las almas poéticas,
embriagadas de ideal.

***

.

SOCIEDAD ''GUILLERMO:TELL.-UN GRUPO'.DE:socros.-APUNTANDO AL BLANCO.

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Los soñadores líricos ven como consecuencia de la. construcción de máquinas perfecta.mente dirigibles, una revolución de todas la.s
condiciones económicas y políticas del mundo,
Y por lo tanto, de toda la. existencia de la humanidad. Se ac abó el proteccionismo a.dua.naro. El aire no tiene fronteras ni admite barre'ras. Libertad ilimitada en toda la tierra, emulación sin obstáculos de todas las fuerzas pro•
ductivas, diferenciación extrema del trabajo.
Se crearán todos los productos en todo lugar
donde las condicioaes naturales · fueren más
ven~ajosas. De ahí el mejor empleo de la capacidad del trabajador, la abundancia., el bajo

precio y la permuta más intensa de los productos, y una facilidad para la vida material que
dará á ésta. un carácter paradisíaco.
El marco de las nacionalidades estará quebrado; el de los esta.dos políticos será elástico
ó inseguro. La facilidad de transportes hará
d~ cada u_no un dueño de la tierra. Porque na·
d\e se resignará ya á sufrir los males provementes de una mala organización política
económica. y social· sino que, con el coraz6~
alegre, se decidirá á dejarse transportar á donde se encuentre mejor y á donde represente mayor valor económico. Los pueblos no podrán
considerarse ya r ecíprocamente como rivales
hostiles, ni vivir como salteadores que acechan
una ocasión propicia. para hacer una maldad·
sino comprenderán que dependen los unos d~
los otros, que sus relaciones mutuas tienen
que ser siempre fecundas, que todos son cooperadores de los derechos y de la dignidad, é
iguales en la obra económica del mundo. Y
esto hará desaparecer. necesariamente todo
pretexto de guerra.
Aparte de que la. guerra misma sería un imposible. ¿Qué podrían hacer los acorazados
contra el rayo que los hiriese desde las nubes?
¿Qué protección tendrían las fo1·taleza.s contra.
el enemigo que les nrrojai.e de~de el cielo sus
bombas de melinita? Desde una altura inac·
cesi ble, los ejércitos en marcha ó en campamento serían pulveriza.dos sin peligro y•futa.1mente. Las batallas tendrían que librarse
pues, en los aires, donde los combatientes po.'..
drían destrozarse mutuamente; pero les sería
imposible obtener un resultado decish·o, aun
CTuando tollos e,tarían expuestos á morir en las
más horribles condiciones.
En una palabra, el transporte aéreo significa la emancipación total de:,l individuo de todas sus limitaciones históricas y topográficas
1a. fraternidad de los pueblos, la. paz eterna.'.
Tal es el sueño, 6, si se quiere, la teoría y su
desenvolvimiento lógico. Pero, con seguridad
en la práctica, las cosas sucederían de un~
manera muy diferente.
En primer lugar, el transporte aéreo no su-

La. guerra misil}ª no quedaría suprimi,]a. con
los tral?sport_es ~ereos. El arte militar se transforma.na, úmcamente, como sucedió después
de_ la invención de la pólvora, de los ferrocarriles. ~espués de las nuevas aplicaciones de
la química, de la metalurgia, de la electricidart.
No;_ el tr~nsporte aé~eo no causaría una re·
voluc•ón DI en 1~ -polít1ca nien la civilización.
Su empleo_ ~ráct1co sería muchísimo más limit~d?· Fac1hta.ría y ha.ría. libre de peligros los
v1a.1es de dPscubrimiento. En poco tiempo
n11da. nuevo habría que explorar y_a. en nuestr¿
globo. _Podría plantarse un pabellón nacional
cualquiera. en los dos polos; el Dalailama. no
po_dría.. defend~r ya los secretos de Lasa: los
episodios trágicos, como la matanza de Gor•
rlon en Jártum y el sitio de las legaciones en
Pekín, n.o serían ya posibles. Esto aumentaría
la. segur~da.d genera.! en el mundo; pero, al
mis~o t1em~o,. empobrecería la crónica periodística supr1m1éndole .U!1º de sus elemPntos de
a_ventura y de romant1c1smo, de interés apa.s10na.do y de ansiedad.
Según todas las apariencias, el transporte
a~reo no sería nunca un medio de comunicac~ón para el pueblo. Este, que prevé ya el 6mmbus aéreo con tarifa uqiforme de diez cénti~os. por grado de latitud y de longitud, tiene
ilusiones que son curiosas. El transporte aé•
reo, como el automóvil, es, por su naturaleza
un vehículo individual, no colectivo. Tal ve;
llegue á ser un día el más irra.nde lujo de la.
fl_or de los privilegiados. Ven&lt;'er la gravitación ~s un placer fantástico. No hay sueño
más mtenso que ese en que uno se imagina es~a.r _v9la.ndo. ~l transporte aéreo permitirá al
~nd1v1d~o i:e'!'hzar, despierto, ese sueño. Pero
e,á. qué md1viduo? Al millonario que pueda
comprar ó arrendar esa. costosa máquina. Pero el pueblo no sacará de la invención el más
pequ~ño prove~ho. Ni será más feliz ni más
rnfehz con esa mvención. Sólo tendría un deseo más en la vida.
Todo esto, sin embargo, no puede impedir,
como_se compre1:1derá, la. continuación de los
estudios y experimentos que se proponen hallar la S?lución práctica. &lt;1el problema. de la
n!l-vegac1ón aérea. He dicho ya que toda pred1cc16n es aventurada., y que la.s aplicaciones
q_ue li\ ~ente busca con ocasión de una invenc16n feliz, se substraen á los cálculos de la
lógica. Es posible, por lo tanto, que el transporte aéreo, una vez p!;!rfeccion11do llegue á
ser ~lgo más_ q~e un brillante complc-mento de
la vida. a.rcb1lu1osa.
PARIS.

Max Nordau.

�EL MUNDO ILUSTRADO

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EL MUNDO ILUSTRADO

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Opera y Opereta

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ON «Los Mosqueteros en el Convento,» una de las obras
más conocidas de nuestro público, debutó en el Coliseo
de la calle de San Andrés el día nueve por la hoche,
la Compañía Francesa de Opera y Opereta.
El cuadro cuenta con artistas de fama, y es, sin duda alguha, uno de los más completos entre los de su clase, que
nos han visitado. En cuanto al desempeño de las obras. que
hasta hoy se han puesto en escena, y que han sido, además
de «Los Mosqueteros», «La Hija del Regimiento)) y «Las Cam-

panas de Carri6n», s6lo diremos que la concurrencia-. se ha

manifestado muy complacida. Para el jueves por la noche estaba anuo.ciado
el «Fausto», obra señalada por la Empresa para el debut del ~ar~tono Fre1s_che.
En este número daremos á conocer los retratos de los prmc1pales artistas
que ocupan el «Renacimiento.»
Ojalá que la temporada que se ha iniciado con tan buen éxito1 despierte

entre el público el más franco entusias¡:no,

l . Mlle. Paule l'revost, Primera
"oprano de Opereta.
2. lDle. Marthe Berthet, Primera
Soprano ligera.
3. Mme. Boursier, Primera Soprano de Opereta.
4. M. N. Lacane, Primer Tenor de
Opereta y segundo Tenor de Opera cómica.
5. M. Víctor Audisio, Primer 'l'énor
ligero.
6. Mlle. Genty, Segunda Soprano.
7. M. René Boursler, Primer 'l'enor
de Opereta.
8. Mlle. Perret, Tercera Soprano.
9. M. L. Desfasiaux, Primer cómico.
10. M. Mauricc Meerloo, Director
de Orquesta.
·
ll. M, J. Roussel, Tenor cómico.
12. Mlle. Mary Granier, Primera
característica.
13 y 15. Bailarinas.

�EL MUlmO tt.USTltADO

~t MUNDO llUSTRADO

Páginas de la Moda
TRAJES INPANTILES.

EN

artículos anteriores me he ocupado de la indumementaria infantil,
que, á decir verdad, fólo es objeto de ~t.ención para un contado número de familia~.
Prosigo hoy mi tarea recomendando particularmente á mis lectoras el mayor esmero
y cuidado en la confección de estas prendas.
Una mujer de hogar, una carifíosa madre
de familia que viva y se desvele por la educación y el bienestar de sus hijos, debe
atender con toda preferencia todo aquello
que se relacione con la manera de vestir de
los niños. Si algo hay dificil, es por cierto
el' traje infantil.
Esto debe ser de tal manera, que se apar•
te del lujo inmoderado: el niño no debe usar
vestidos tan elegantes que desde sus tiernos
años deopierten en él, sentimientos de ostentación y de _vanidad que por ~ingún motivo
es bueno que abrigue.
Tampoco su traje
acusará desaliño, pues el pequeñuelo caerá
en el extremo opuesto: en el desaseo y _el
abandono.

Figura número 7.

Figura nlimero 1

Figura ·n úmero 2.

Ya veifl cóino es difícil la elección de los
trajecitos infantiles. Infinidad de figurinP.s
han llegado á mi mesa de trabajo. Los he
repasado uuo á uno, y he seleccionado los
que os presento en estas páginas. Como veréis son demasiado sencillos y muy á propósito' para nifios de -todas edades y condiciones sobiales. Paso á explicar los grabados.
Grabado número l. -Trajecitos para niños
de 7 á 8 afios, de 4 á 5 y de 6 á 7. El primero consta de saco paletó y pantaloncito
corto ablusado. El saco lleva una bolsa-cartera y seis botones metálicos que le en~allan.
EL segundo trajecito, es una ¾ata de pliegues
con cuellohombrerae, y se confecciona con
tela sencilla, de colores claros. Os _debo manifestar que, salvo raras excepc10nes, los
niños deberán vestir siempre telas de colores
claros, pues nada hay que esté más ~n ?ontraposición con el carácter de los chiquillos
que los colores severos en sus traj~s. El último :figurín, sacopaletó con pliegues y
cinturón, consta asimi::mo de pantalón cor-

to ablusado. En el remate del cuel!o hay
que poner corbata maripo~a á fin de que se
cubra la juntura de las hoJaS del saco. .
Grabado número 2. -Capucha para mfios
de 3 á 5 afios. Confecciónase con tela de seda
circundada con aplicaciones de encaje y rematada en su extremidad superior con plegadillos de gasa. Nada hay.má~ sencillo que
la confección de esta prenda, vistosa y ele~ante. Tan fácil es la confección, que en
unas cuantas horas queda lista.

mente; y el segundo, cubierto con una apli·
cación de encaje. Los dos vestiditos son
sueltos. Las mangas, también holgadas, termínanse por pufios un poco estrechos.
Grabado número 5.-Traje para nifias de
8 á 10 años, confeccionado con tela de poco
cuerpo, apropiada para la estación presente
de verano. La pequeña falda, lisa por completo, apenas si se pliega ligeramente en su •
longitud, y se divide, á manera de pequeño
holán, en su parte inferior. El talle, tableado
longitudinalmente, se ajusta á la falda con
cinturón de la misma tela, se adorna con
uu pequeño canesí y se cubre en su parte
superior por ancho cuellohombreras. Las
mangas, !l.blusadas en su parte inferior, terminan en puños estrechos. Este vestido es
muy sencillo, de poco costo y de mucha
vista.
Grabado número 6. -Colección de vestiditos para nifias de 7, 5 y 3 años, }tpropios

Figura número 4.

Figu-ra nO'moro 3,

Grabado número 3.-Representa una blusa de paseo, de cuello.marinero y pufios de
cartera. El cuello y los puños van adornados con aplicaciones de cint_a y pasamanería.
La blusita se ajusta con seis botones metálicos.
Grabado número 4.-Dos trajecitos para
nifias de tres á cuatro años, confeccionados
con telas de lana, color gris. Ambos llevan
cuellohombreras. Uno de ellos, liso entera-

Figura nlimero 5.

para visitas, confeccionados con telas de la estación y adornados con
pliegues y aplicaciones de cinta maravillosa. El primer trajecito constad~ enagua lisa,orlada en su parte inferior por una ancha aplicación
de ?rnt~, y en su parte tmp?rior, ?erca del corpiño, por plegadilks y
aphcac10nes cortas de la misma cmta. El tallecito se confecciona de
manera que los pliegues longitudinales y las aplicaciones de cintas
se al_ternen. Un ancho cuellohombreras cubre la parte superior del
corpiño; las mangas son algo estrechas en su nacimiento continúan
ablusadas y por último terminah por estrechos puños' que llevan
adornos análogos á los del talle y falda. Los otros dos vestiditos
constan de «bata imitación,» es decir, de vestido suelto en el que simu~an la fa_lda .Y el coroifi.o. Co~o puede verse por los grabados, no
encierran dificultades las confecciones de esos trajes, y menos aún
desde el momento en que, como ya lo be dicho en ocasiones anteriores, )os trajes infantiles no deben ser entallados sino más bien holgados.
Grabado número 7.-'frajecitos para niños
de 2 á 4, de 8 á
9yde4á6afios,
Figura
respectivamente. El primero
consta de saco «regencia» y pantalón «mosquetero." El saco rodéase por cinturón de cuero y atavíase con ancha aplicación de holanda ó dril, que
cubre los hombros y continúa en forma angular
hasta terminar en pico junto al cinturón. Los purtos Jóblanse al exterior imitando los que llevaban los caballeros de los tiempos medioevales. El
pantalón «mosquetero» llámase así, por ser muy,
holgado y lucir bullones 6 aucbos pliegues.
El segundo trajecito es de confección más sencilla: pantalón corto ablusado y saco imelto,ablusado también, terminado en su parte superior por
cuello angular de piqué. Finalmente, el tercer
figurín representa un traje de cadete marino. Se
confecciona con pana ó cheviot de color claro. El
pantal6n, liso y holgado, termina en «campana.»
El saco imita chaquetín y chaleco á semejanza
del traje original; solamente que en el actual no
están separadas estas dos últimas prendas, sino
que forman una sola pieza. Las espiguillas de las
mangas, la botonadura metálica grabada, y el
cuello marinero, completan el agradable traje de
que hacemos mención y que tan usado es por los
niños de París.
Grabados 8, 9 y 10.-Por último, estos grabados representan una hermosa camisita de calico
con adornos de encaje, y cuatro trajecitos para
niñas. Todas estas prendas de ropa son de última
moda. Los trajecitos se confeccionan con telas de
color «foncé» (oscuro) y se adornan con cintas de
seda oscura negra y aplicaciones de encaje blaaco
Figura número 8,

6 crema. --]osefliu.

número 6.

Figura nCimero 9,

�EL MUNDO llUSTRADO

EL TRAJE MASCULINO.

\;)ea

L" ú ltlm" mod,.,-1 nglaterra al freote.-Corsés y chalecos.-Traje de "solrée".- Las
11
Joya.s.-El ..canotler" y el panamá."

(Ca,•t,i de"'"" va1·isiense).

¿Queréis permitirme 4ue me ocu- formal, por mucha fortuna que
posea, se vestirá siempre de un mope un poco del traje masculino'?
Tenéis marido, hijo 6 herma.no á. do sobrio y mesurado.
Se contentará. con llevar trajes
quien profesáis cariño y que deseáis
ver elegante y ataviado lo más po· cortados por el mejor sastre, camisible: este tema no será., pues, desa- sas lisas, pero aumirablemente
gradable para vosotras, tanto má.s, planchadas y de una tela muy fina,
cuanto que generalmente esos seño- escasas joyas, pero adornadas con
res tienen confianza en nuestro buen pedrer ías de primer orden. Hay
gusto y quieren consultarnos sobre que dejará la juventud todo lo que
es vistoso y de iantasía.
la ele~ción de sus trttjes.
La prenda de cabeza varía. El
Se dice siempre que las mujeres
son presumidas, y yo respondo que panamá de todos precios, de todas
mu0hos hombres lo son otro tanto. las formas y de todas dimensiones,
Es verdad que ellos afectan to- se encuentra todavía sobre todas
mar aires de desdén, cuando se tra- las cabezas; pero ha decaído como
ta de esas fruslerías; pero no por sombret o de vestir; se prefiere el
eso dejan de interesarse por el cor- canotier de paja gruesa con pequete de un traje, por el color de una. ñas alas, lo mismo que el sombrero
tela., ó p.or la forma de una cor- de fieltro blando gris con a las algo
ancbas.
bata.
Tambióa son grises los guantes
Según parece, se vuelve segura¡mente á las modas de 1830, y la. de piel de Suecia, y también cier· p rimera cosa que exige este estilo tos zapatos que, con los botines
blancos y rojizos con empeines ales' tener talle.
Por eso los hombres se inclinan tos y punt&lt;\S redondeadas, son los
á llevar corsé. Ya no se nos echará calzados del día, mientras que los
en cara el talle de avispa; esos se- zapatos de charol son los de noche
que acompañan á la media de seda
ñores nos reemplazarán.
y pronto se instalarán corseteros negra lisa con dibujitos bordados.
El bastón «crochet&gt;, ó de gancho,
en los barrios con tiendas eleganse hace de madera natural y se
tes.
Se lleva la coquetería hasta usar adorna con un a nillo. Los hay que
corsés de seda con los colores de ocultan en el puño un elegante lasu caballeriza de carreras, y en In- picero.
BARONES.A LlBET.
glaterra de donde nos llegan las
modas ~omo una consigna, los
señores ostentan los corsés, los tirantes, los elásticos que sostienen
Es un fenómeno hallar una mujer
los calcetines, con los colores de que haga la. felicidad de su marisus «clubs&gt; ó de sus escuelas, por- do.-MLL E. DE SOMMERY.
Fig. número 10.
que en ese país cada «club&gt; "!( ~ad_a.
El amor es una fiebre ardiente
escuela tiene sus colores d1stmt1- cuyo atributo es cambiarlo todo, y
su locura, creerse eterno.- MME.
vos.
Los más, di&lt;?en lo que saben; y de sus catástrofes, como lo son de
Los sacos tienen grandes sohl,pas COTTIN.
sus epidemias las ciudades mal adlos menos, saben lo que dicen.
y un ancho cuello. El chaleco es
ministradas y que descuidan el
*
generalmente de color. El chaleco
Las sociedades son responsables aseo.-CHANNING.
de tapicería, bo;dado por una. mi!-·
Et t€StJ1mEnto
no femenina amiga, ha pasado hgerarnente de moda, sobre todo en
la. ciudad.
Pero, en cambio, el chaleco de
Los bienes fueron ,aluados en $125,000.
punto de lana muy fina realzada.
poi· hilos de seda de color, está toLa m ayor part e de lo t estado conA Denver, Kansas Oity, St, Louis, Ohicago, New York,
da.vía en plena boga.
s ist ía en dos pólizas de $25,000
Se varían los colores, pero los
San Francisco y Los Angeles
cada un a, toma das en " L a Mu•
más de moda son el encarnado oscuro adornado con seda del mismo
tua", Com pañía de Seguros sobre
color más clara, y, sobre todo, el
la vida, de Nueva York.
chaleco de punto blanco por cuyas
ranuras corren hilos de seda color
IDlce pocos dfas que se practicó
oro ó negro.
ta apertura del testamento del nusEl chaleco y los bolsillos están trisimo Sr. Arzobispo D. Patricio
orlados por anchos galones de se- A. Feehan en la ciudad de Chicago.
da. del mismo color que las rayas.
llllnois. La fortuna del dlstinguidC\
El sombrero de copa vulgarmen- )relado
ascendió á cerca de. . . .
te llamado c:gibus&gt;, se lleva más $125,000 oro america.no; y según el
ancho y alto; los botines son lar- inventario que se h.O publicado, los
gos y con punta. El pantalón, bas- bienes que dejó fueron como sigue:
tante ajustado sin ser estrecho, debe caer absolutamente recto y el Dos pólizas de "La
pliegue del medio debe ser impeMutua,"
Compañia
de Seguros sobre la
cable.
La moda del cuello actual, tienVida, de Nueva York,
de á pasar. Se prefiere el cuello
por $25,000 oro cada
muy alto con puntitas de bordes
una, ó sean . . . . . $ 50,000 oro.
redondeados.
Divifieodo~ acumula.dos
La corbata es má.s ancha y se
sobre una de las pó• vuelve á las grandes pec!}eras. ]!:l
liws. . . . . . . . 9.329 oro.
color violeta ó violáceo y el ro¡o Otra póliza de seguro. 14.000 oro.
algo oscuro son los colores de mo- Acciones en: efectivo y
da. Los lazos hecbos no se admiten
en Bancos. . . . . . 37 .000 oro.
sino en viaje; la corbata blanca
Entre las dlsp0siciones del separa ir con frac de soirée, debe ser
bastante ancha y de muselina muy ñor Arzobispo, en su testamento. se
hicieron éstas:
fina.
A su hermana, señorita Kate
La pechera de la camisa toda lisa,
de hilo muy fino, es lo que se usa Fieehan, que estuvo siempre con él
basta su muerte, $40,000 oro en bode más distinguido.
Sin embargo, sobre todo para la nos y $25,000 oro en una de las pó«toilette&gt; de noche, se admiten los li'.63s de seguro; á la señore Ana A.
caprichos; piqué rayado, pliegues Feehan, viuda del señor Doctor
]Eduardo L. Feehan, hermano del
anchos, etc., etc.
La ca.misa de color de zefir, de ,señor ArzobispO, $25,000 oro de
batista de seda, se llevan de día -otra de las pólizas, y $5,000 oro en
con los' puños de la misma tela, y efectivo; á la Academia de San Patricio de Chioago, de la que es preel cuello de hilo b lanco.
.
Se reser,, an camas en Carro Pulman para todos los puntos en
Detalle importante: los hombres -ceptore su hermaDa, Madre Maria
los Estados U nidos. Los Restaurants y Carros Comedores de H arusan más joyas: cadenas, botones Catalina, $10,000 oro de la última
ver en la Línea de Santa Fe, son ~enombrad&lt;?s.e~ el mundo entero.
de chaleco, botones de camisas pue- :póliza; á la escuela "Santa Marta"
Para precios, itinerarios .y otros mformes, d1r1g1rse á
den ser de lo más rico; hasta los oe enseñanza práctica para voroW. S. Farns&lt;Worfh.-Agente General.
broches de los tirantes son de oro. nes, de Feehanville, Illinols, que
Este lujo sólo se lleva por los era la institución por la que más se
1' San Francisco, Núm. 8, llléxlco, D. F,
interesaba.
el
eelior
.Arzobispo,
se
jóvenes muy ricos y muy lanza.dos
entregaron los $4,000 restantes de
en el mundo elegante.
El padre de familia., ó el señor la tUUma póllsa.

o

del Ilmo. Sr. Arzobispo Fechan

"SANTA FE," LA MEJOR RUTA.

Ud. á su Derecha.

Siempre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á determinado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invariablemente
hacia nuestra derecha.. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asiento en el P aseo y se convencerá de ello. Encontrará el noventa y
cinco por ciento que inconscientemente voltean sus cabezas siempre
á la derecha.
Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chapultepec, vea á su derecha, allí está el

STILWELL PLACE
Adelante de Cuauhtemoc, pasando la tercera Glorieta, á lo largo de
toda la hilera de eucaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teja, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquinas de las calles.
·
Dentro de muy pocas semanas verá un buen número de obreros
llevando sus herramientas para empezar el drenaje y colocar los tubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles con asfalto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á sus amigos, hace
cinco años, que los terrenos del

STILWELL PLACE
se adqui rían por una canción. Siga el ejemplo de los demás y compre
sus lotes, obteniendo las ventajas de sus precios. Venga á nuestra
oficina, Primera de San Francisco, número 4, 6 á la de nuestros Agentes Generales, Sres. Prevost &amp; Vai l, Primera de San Francisco, número 8, y le daremos toda clase de informes, así como una lista de personas prominentes que han comprado lotes en esta COLONIA, donde
pie11san edificar sus Casas-Palacios. Vea á alguna de estas personas
que han comprado terrenos en

STILWELL PLACE
y pregúntele por qué ha preferido este lugar á otros numerosos que
hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para comprar
el suyo.
Uno de los más prominentes negociantes mexicanos acaba de comprar lotes por valor de cincuenta y dos mil pesos en el Stilwell Place,
la semana pasada. No pagó más de diez mil pesos al contado, y el resto lo pagará en nueve años. ¿,Cuánto llegarán á Yaler estos lotes dentro de nueye años, si siguen aumentando en cada año un diez por
eiento, como ha ido sucediendo durante los últimos nueve años que
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Carteras, Portamonedas, Bolsas, Cigarreras,
Cerilleras, Papeleras, Imprentas, Liseuses,
Abanicos, Vaporizadores, Espejos, Anteojos
de Teatro, Objetos imitación bronce, etc.

~
Depósito del marauilloso Jabón para Dtsmancbar Ropa y Pitlts.
Precios invariablemente fijos.y sin competencia.
Signoret, Honnorat y Comp.

'

ORl ~ NT AL
(Colección de la "Photo Mater1&amp;1a Co." )

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>-- - -- -

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UELVE ya, en los brefiales solitarios,
á palpitar la potente savia de la flora
americana. Guardan nuestras selvas
aún un vago y formidable aliento primitivo
y salvaje. En la soledad infinita de la montafia, donde el leopardo americano brama y
el águila imperial tiende sus alas por encima del rostro de un sol espléndido, donde
el cactus levanta sus carnosas pencas y las
lianas se enredan como una envidia que ataca á un enemigo augusto, flota algo que se
antoja el último hálito creador de la Naturaleza.
Cuando el Sol, con la parsimoniosa y lenta majestad de un pr6cer, se acerca al signo
primaveral, hay en el seno de la selva palpita.ciones que se sienten, sin escucharlas,
sin tocarlas, coh el sentido apenas delineado
en nuestras almas que la fisiología no ha lo-·
grado descubrir aún.

***

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La selva europea, refinada, civilizada, exquisita, tiene coqueterías de mujer fácil y
encantos un poco artificiosos, como las sonrisas de las mujeres. Las flores, que abren
sus corolas á todos los vientos, están clasificadas en los manuales académicos; se antojan pintad&amp;.s por la mano de una damita sobre un terciopelo verde. El Sol, al penetrar
por los encajes de la fronda, se filtra como
por los vidrios multicolores de una catedral,
con la apacible tenuidad propicia á los idilios elaborados y nimios de una civilizaci6n
que se avecina á la caducidad. Aqui la stlva tiene algo de salvaje: lo grandioso. Tiene
algo de primitivo: el misterio. Y algo también de siniestro: el peligro que acecha en
la cabeza triangular de la víbora 6 en la
t6xica corola de la orquídea. El Sol es brusco y fecundador, como un toro salvaje. La
flora se escapa de los catálogos, y se esparce, libre de la dominaci6n académica, en
milagrosas floraciones, irreverentes y hermosas.
La floresta europea está poblada de fantasmas, es cierto, ¡,ero de fantasmas que lo
mismo habitan los libros de historia que
los lugares de la selva. En cada rinc6n un
hecho hist6rico se acurruca, esperando, con
la sonrisa amuble de un cicerone, que vaya
un sl\bio á descubrirlo. Por dondequiera,
aun en el seno profundo del bosque, la mano del hombre ha impreso su huella, y el
signo de la esclavitud amengua y deteriora
la majestad nativa de la naturaleza.

***

La selva americana está poblada de misterios. ¿Qué tribu fué la que atraves6, al
trote bravo de sus piernas de bronce, el ojo
avizor y la flecha envenenada presta á la
muerte, por estos senderos? ¿Qué generaciones muertas frecuentan aún el misterio
de estos bosques?
El misterio, un 111isteriosecular, envuelve
á la abrupta montafia en cuyo flanco s6lo
braman las fieras, en cuya cima solamente
anidan los c6ndores. El colibrí, esmeralda
animal de reflejos de oro, paea como una
flecha de cristal, hasta perderse en el seno
de una flor de olores enervantes. No ostentan los árboles el coraz6n traspasado, signo
del amor que pasa, envclviéndose en la obscuridad; no tienen los altos encinos la simetría delatora de la mano del hombre. Los
sabinos, como ancianos caciques, tienden al
viento sus blancas guedejas, debajo de las
cuales pasan los vientos familiares al indio,
como largas lamentaciones de una raza que
desaparece en las tinieblas.
Cuando la tarde cae, cuando el sol dirige
su postrimera mirada, horizontal y vacía, y
los volcanes irisan sus nieves en las reverberaciones de un oro que se diluye en el negro de la noche, las luciérnagas, como un
emjambre de estrellas, de visita en la tierra,
vienen y van en la penumbra, con la cinti-

?rlutrno

ILUSTRADO

laci6n temblorosa de una lágrima en el
borde de unas pestafias negras.
Y la noche se puebla de formas, incompletas, rudas, como lm; animales apenas delineados de lafl primitivas creaciones terrenales. El paso del viento se antoja sollozo,
suspiro, grito de angustia 6 alarido de combate. Descienden las sombras de las altas
copas indecisas, y como cuervos sileuciosos,
van cayendo, cayendo.... A 1o lejos, con intermitencias desesperadai&gt;, brilla apenas un
lucero cuyos tenues rayos se quiebran sin
penetrar en las tinieblas, como una flecha
de cristal en un muro de acero. La noche es
mala en las montafias americanas.
No son las brujas ni los trai::gos que pueblan en la noche del sábado las seculares
selvas europeas. Es el nahual que la imaginación indígena creó de la nada; es la lechuza cuyo grito es fatal á los enferm,&gt;s; es
tamhién la muerte, pero con manifestaciones más salvajes.
S6lo se mueve á lo lejos, en el linde de la
llanura, el ladino coyote que, con su tranco
silenci0so, aterra al indígena y lanza en el
seno de las sombras su lúgub1e alarido.

***
Ha llegado la época del veraneo. Se pueblan ya ias quintas graciosas de los pueblecillos del valle y comienzan á brillar entre
los árboles las luces familiares de las reuniones vespertinas.
La ciudad se torna más sileIJciosa aún que
de costumbre. Falta la animaci6n dominical y el bullicio de la metr6poli, en tanto
que las citas y las reuniones empiezan á
animarse en los pueblecillos cercanos.
Ya se inici6 la temporada con una kermesse en Mixcoac. Y otras de ella vendrán
más y más, á medida que la estaci6n avance. Los calores enervan en las calles asfaltadas, donde el sol de abril parece clavar
todas las flechas de su carcaj con la rabia
de un hombre enfurecido.
En Europa, los elegantes, los ricos, van á
la playa. Es una necesidad de la elegancia
y de la higiene. Al propio tiempo se descansa y se hace la "cura de uvas," la "cura de
aguas" 6 la "cura de leche."
Cierto que los climas más rigurosos que
el nuestro obligan á los hombres á recobrar
la fuerza que han perdido, y á las mujeres á
desquitar las obligatorias desveladas que la
etiqueta exige en el invierno. Entre nosotros
el clima es menos riguroso y la necesidad
d~l vE:raneo menos irnperiosa; pero la moda
es también reina y sefiora y manda que á la
llegada de las golondrinas, se apresten las
muchachas á emprender el pequeño viaje á
las cercanías.

ses las caricias del triunfo. Hay que esperar, hay que tener fe en el poder del arte.

***
Un gran soplo de vida regenera en el campo los brotes y hace temblar los tallos. El
Sol se avecina lentamente al signo del equinoccio, regando sobre la tierra todo el oro
de sus miradas protectoras.

8'{emo.

~rw
81LUtTA.
Surge entre follajes su opulenta estancia,
habita un palacio de rara elegancia:
el flordelisado del Rey Sol de Francia.
Es blanca y marmórea como Gala.tea,
en venas azules su san¡rre serpea
y en sus verdes ojos Amor aletea.
Su &lt;livino labio, que á Jesús invoca,
mana tantas mieles, que la abeja loca,
creyéndolo mirto, sedienta lo toca.
Su pie, por pequeíio, cuál sedur.e y tienta:
cabe en una rosa y holgado se asienta
en el zapatito de la Cenicienta.
Por todo lo bello vibrante delir:.i.:
la mano del Arte sus nervios restira
para herirlos cuerdas de una ebúrnea lira.
Vestida con traje de Mari-Antonieta,
el minuete baila, graciosa y coqueta;
mas no con su esclavo y amante poeta.
Causa en el teatro envidia y desvelos:
las mujeres sienten al mirarla celos,
porq UP. á ella se enfocan todos los gemelos.
Cuando con altivo norte de princesa
por los bulevares cruza en su calesa,
provoca en los hombres fruición y sorpresa.
Deja como estrella luminoso rastro,
constelan sus finos dedos de alabastro
gemas irisadas cual fragmentos de astro.
¡Qué bruna la noche de su cab~llera
que al ósculo suave de brisa ligera
triunfante se extiende como una bandera!
¡Oh, quién fuera dulce pájaro canoro
para darle trovas de ritmo sonoro
-desgrane de perlas en copa de oro!
Pero nadié intente hacer] a su amada,
que como en sus cuentos dice Scherezada.,
á toda princesa la defiende una hada.
¿Acaso á la virgen Cupido es infausto?
Al dios no le acepta en dulce holocausto
ni flores ni joyas: ni á Siebel ni á Fausto.
Hay sin esperanza que amar á la diosa:
quemar nuestra alma-débil mariposade sus ojos verdes en la luz radiosa.
JUAN B. DELGADO.
México, á 24 de abril de 1904.

bra~ mov1bles en sus costados vírgenes, impacientes d·e moverse en su futuro elemento».
Las maniobras de botadura fueron dirigidas por el Ingeniero Garelli y por el Jefe de
Ingenieros Sr. Zuali, á quienes estuvo encomendada la construcci6n del buque, haciendo los honores de la casa á los invitados el
propietario de lo~ talleres, Sr. Odero, y' los
empleados superiores de la fábritla.

vi111- v' :J ..
-

~~- 3.J'J.·

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..........

***
El mismo peri6dico hace del barco la siguiente descripci6n, que extractamos y que
i,;e refiere á su tipo y capacidad y al armamento de que está dotado:
«L~ nave_ tiene sus líneas muy elegantes y
sus d1mens1ones son las siguientes: eslora,
75. 70 metros; manga, 10.30; desplazamiento, 1,200 toneladas, y una velocidad de 17
nudos por hora. La capacidad de sus carborniras le permitirán recorrer una distancia de
5,000 millas á la velocidad minima de 10
millas por hora. Está dotada de dos máquinas de triple expansi6n, con fuerza de 2 OOU
caballos, y son alimentadas por dos calderas
tipo «Bleckyden expresa boiler».
«Su armamento consta de dos cañones de
tiro rápido de 10_0 milímetros, uno á popa y
otro á proa, servidos por elevadores eléctricos capaces de llevar 24 cartuchos por mi.
nuto desde las santabhbaras. En las ar•
maduras y en el puente de mando, tendrán
otros 5 cañones de 57 milímetro~, servidos
también con rapidísimos elevadores eléctricos.

,,La tripulaci6n estará compuesta de 20 oficiales y aspirantes y 90 marinos. teniendo
un departamento capaz de alojar 270 toneladas de transporte, entre oficialee y soldados.
Seis embarcaciones, de lae cuales dos son de
vapor, permitirán el desembarque de toda la
tropa.
«Todos los departamentos están dotados de
ventiladores eléctricos, y la corriente la sumi.

EL CARONERO MEXICANO «BRAVO.&gt;
(De una Ta•':ieta Postal.)

nistran dos dinamos «Bergman», movidos
por motores «Tosin; los cuales producirán
además, la energía necesaria para el alum~
brado, sefiales, elevaci6n de las municiones
talleres mecánicos y para un potente proyec~
tor eléctrico, colocado en el palo trinquete.
Cuenta, además, con una moderna instalación frigorífera para la producci6n del hielo.
«El decorado de los camarotes es verdaderamente admirable por el gusto moderno
de las decoraciones, la elegancia y la justa
entonaci6n de todo el local. La cámara exquisitamente acabada, está dotada de t~bos
de ventilación y provista del más perfecto
confort.
«Espléndidos son los camarotes de los oficiales, y entre todos, el del Comandante está
ricamente artesonado,&gt;.

.
El Nuevo Cañonero Mexicano

***
El Maestro Meneses, con laudable empefio,
se muestra decidido á dominar, á vencer la
indiferencia de nuestro público. Es una tarea honrada, meritísima y muy de la alta
personalidad que la ha emprendido.
La ''Sinfonía Fantástica" de Berlioz es
digna de que la escuche todo aquel que tenga un átomo·de pasi6n en el espíritu. Porque no es la música sabia y pedante del que
manifiesta sus conocimientos ante un público selecto; es el grito de quien siente en su
alma la mordedura del dolor; del que siente
llover sobre su espíritu todos los rocíos del
amor humano.
Se dice que es una autobiografía musical:
bien puede serlo. Los griros de pasión son
humanos, perfectamente sentidos, perfectamente comprensibles; la fantasía vigorosa
de Berlioz crea escenas de una placidez infinita, como puestas de sol en una playa tranquila y azul, en cuyas lejanías se pierden
las velas triangulares de las barcas.
Pero tiene también escenas grandiosas, de
un. alto relieve dramático, como la del sábado en la selva, en la que parece escucharse
el grito de los trasgos, la canci6n de las brujas voladoras, acompafiadas por el coro siniestro de lechuzas, de ojos relampagueantes.
Bien vale el esfuerzo del maestro Mene-

:Et MUNDO ILUSTRADO

Botadura del "Bravo" en Génova

E

L día 22 de marzo último fué botado solemnemente en los astilleros de Odero,
Sestri Ponente, de Génova, el cafionero «Bravo», construido por cuenta del Gobierno mexicano.
Al acto, que se vi6 concurridísimo al decir de la prensa italiana, asisti6 el Ministro
Plenipotenciario de nuestro país cerca del
Gobierno del Rey Víctor Manuel, y su bella
y distinguida esposa, que fué la madrina del
«Bravo» y que rompi6, siguiendo la costumbre establecida para esta clase de ceremonias,
la botella de champaña contra el espol6n del
cafionero. Además del sefior Ministro y de
RU esposa, asistieron á la botadura el Sr.
Welsch, C6nsul de México en Génova, y los
oficiales de nuestra marina Ingeniero Vare·
la, Jefe de la Comisi6n Inspectora; Inge~iero Robles, y el primer maquinista Howard,
quienes vestían de gran unif0rme.
«Hacia las diez-dice EL GoFFARO de 23
de marzo, -los a&amp;tilleros estaban henchidos
de gente. Cruzaban á lo largo dos torpederos
de nuestra marina, llegados para saludar al .
nuevo buque de guerra que, blanco y Jrallardo, bri!laba al sol, entre una profusi6n de
banderas y oriflamas, que reflejaban som

NUESTRO PAÍS.-PRES.A. DE SAN JOSÉ,-(SAN LUIS POTOSÍ.)

***
Terminado el acto de la botadura se sirvi6 á los concurrentes en los salon'es de la
casa constructora, un magnífico lunch, pronunciá?dose en~usiastas brindis, tanto por
los oficiales mex1canoe, como por los marinos
italianos.
. El _cañonero ,,Morelos&gt;, que se construye
también en Génova por el Gobierno mexicano, será botado en junio pr6ximo.
Quien prevé los males y no los previene, súfralos sin exhalar una queja, que bien merecidos los tiene.

*

Los enemigos del progreso lo son sólo en teoría, pues mucho les complace aprovecharse de
todas las ventajas que trae consigo aquél.

�Et :MtrÑi&gt;O ÍLUSTRADÓ

La Ultima Andanza

EL MUNDO ILUSTRADO

O sea el gracioso coloquio que pasó entre San Pedro, Don Quijote
y Sancho á las pnertas del cielo,

fl

UNQUE nada sobre el particular nos dejó
dicho Cide Hamete Benengeli, fueron tales
el dolor y la tribulación de Sancho á la muerte
de su amo y señoi·, que no tardó en seguirle á
la sepultura, dando con ello la. postrera y extremada prueba de su acendrada fidelidad al
ya nunca caballero andante por este bajo
mundo.
No se hallaba Sancho sin la sombra de Don
Quijote, pues el uno para el otro habían nacido
y juntos tenían de morir; así que, por más que
el cura y el barbero le animaron con sus
exhortaciones y Sa,nchica con las esperanzas
de que al fin y al cabo no habría más remedio
que parar en un gobierno mejor que el de ma·
rras, conforme á las predicciones de Don Quijote, que le auguraron títulos para él y los
suyos, hasta sus te1·ceros netezuelos, houra y
consuelo de su madura y suave vejez, entróle
al buen escudero un desmayo, una flojedad y
un descaecimiento, que á los seis ú ocno días.
de dar con sus molidos huesos en la fosa el ingenioso hidalgo, entregó á Dios su menguado
espíritu el simplicísimo villano.

humilde y bien criado, como yo, de llana condición ; hablarle be, y tengo para mí que ha de
abriros las puertas de par en par como ahora
es de noche.
Y diciendo y haciendo, tiró de su amo, y tras
no corta caminata, dieron ambos con el estrecho pórtico de la perdurable mansión de los
j·1stos.
Asomóse al ruido San Pedro y recibió con
grandes albricias á Sancho.
- Bien venidos sean lus pobres de espíritu;
pasa adelante, Sancho amigo, que ya te espe•
rábamos.
- Con quien vengo. vengo- replicó Sancho;
-aquí tiene vuesa merced, señor San Pedro, á
mi señor Don Quijote, de cuya compañía ni la
mesma muerte alcanzó á separarme. Entre él á
la par, como es justo, si no el primero.
-Don Quijote no entrará por ahora-contes•
tó San P edro,- que aún no le ha llegado su
vez.
-Rorros venimos de culpa ambos á dos-

Saocho,-si hasta aquí también llegan los maleficios de los malandrines encantadc.res, que
en los profundos infiernos los vea yo, á trueco
dé que me chamusquen las harbas, como á
punto estuvieron en la malaventurada aventura
del Clavijeño, ó Clavileño ó como fuere, que
escudero soy y no licenciado ....
- Déjate de divagaciones, Sancho amigo,
que veo que no tienes enmienda en ninguna

-Cepos quedos-saltó Sancho bastante
a~ostazado-ú oírnos han sordos, que nadie
viene á hacer usanza nueva, y alguno se entró
derecho por esa puerta sin que fuera.o á impedírselo sus fierezas, como aquél, que no digo
Y yo me sé. que de un t ajo rebaoóle la oreja á
Mar_cos ó Marco ó como quiera que se llamase
el hi de ....
-Alto ahí-vociferó á esto Don Quijote sin
poder contenerse,-ese que tú dices Sancho
fué Maleo, castigado con razón por' el seño;
San Pedro, y no conviene semejanza alguna
en el caso. Muchos caballeros acometieron con
las armas que tiñó la sangre, y no andará Je-

~q~ilatan, por la misericordia divina, en la
ultnna prueba mi purificación espiritual. Las
que el mundo todo recibió por sublimes locuras m_ía.s, sin que faltase algún mentecato que
las diputó de necedades, con lo que se contrastó su .v!!-lor, tienen en esta postrera andanza su dec1s1va consagr,. ción.
Ello _fué que Sancho no quiso entrars-a solo
en el cielo y acompañó en la penitencia á su
amo, hasta que por fin se entraron juo~os y los
dos están á la diestra de Dios Padre sentados
como es bien que estén para descansar de un~
vez de sus ya dtfioitivamente acabadas andanzas en este mundo y en el otro.
JOSÉ IJE LASERNA.

()
SELLOS HISPANOS
EL ESCORIAL

Terrestre leviatán, mole infinita
donde penetro atónito y remiso '
la parrill~ del Mártir-que el Rey quisocuán propiamente tu estructura imita.
El ánimo en tus bóvedas medita,
y á tus grandezas fúnebres sumiso, .
al ~ontemplar el cielo de improviso
sahendo de tus muros, resucita.
Por tu celda medrosa aún mira el mundo
cruzar rezando al Príncipe iracundo·
eres, alcázar, de su estirpe ejemplo: '
memorias dentro, soledad afuera
y vetusto y aislado, te contemplo '
cual la imagen mortal de España entera!

Manuel S. Píchardo.

•
Murió, pues, Sancho, acrecentando su pre,maturo fin y acabamiento la desolación que .va
reinaba en toda la Mancha por las nuevas del
fallecimiento de Don Quijote, y lo primero en
que pensó al em¡H'endtr el largo vil\je de la
eternidad, encaminándose derechito al cielo
(para donde el cura de su lugar había.le extentlido en cristiana confesión los pasaportes), fué
en reunirse allí nuevamente á su amo, lo que
Je ensar.chó el corazón rebosando alegría.
Pucos p11,sos había andado, cuando por la
opuesta verena divisó, nubláodosele un punto
el jubiloso rostro. una cuerda de condenados
que á más andar conducían unos espantables
Jemonios hacia los infernales antros.
-Priesa lleva esa gente-murmuró Sancboá lo que parece, y ligera como por florido cés·
ped camina. Por cierto que, ó yo no soy quien
soy, ó el mismísimo Ginés de Pasa.monte es
aquel que va de los primeros. Buena pro le
haga, que yo, fuera parte que no soy rencoroso,
no soy ·olvidadizo y pagarme ha la del Rucio.
Luego ·dando un gran suspiro, añadió:
-¡Oh Rucio mío, y cuán de menos agora te
echo para atajar estos vericuetos, que como
más de una vez oíle á mi buen Don Quijote,
que tanto tenía de predicador como de andante
caballero, llenos de espinas y zarzas habían
de estar, por ser los que á la bienaventuranza
eterna conducen!
Anuando, andando siguió Sancho Panza,
puestos los ojos en una· luz lejana y resplandeciente, como á modo de fa.ro celestial, cuando
apenas perdida en lontananza la endiablada
muchedumbre, topó su mirada con otra huma•
na figura que grave y melancólica y como
ensimismada, parecía vagar sin coocit:ncia ni
rumbo por las soledade« aquellas.
Acercóse Sancho, y abriendo desmesurados
ojos, entre medl'oso y asombrado, con asombro
y temor infinitos prorrumpió á grandes voces:
-Para mi santiguada que á quien. t engo
delante·no es otro q ne mi dueño y señor Don
Alonso Quijaoo el Bueno en cuerpo y alma.
¡Eh! Oigame, pardiez; vuelva en si, sefiot· mío,
que yo mismo soy, Sancho Panza, su fiel escudero, que en su busca venía, ai:&lt;i Dios me salve.
Salió de su letargo Don Quijote, pues él era,
y abalanzándose á Sancho, no tuvo más pala.oras que decirle sino echarse á Jlorar en sus
brazos como un chiquillo. Lagrimones como
bellotas lloraba también Sancho, y largo tiempo estuvieron a.mo y criado dando rienda al
gusto y al contento de vol ver á verse hasta
después de muertos.
Repuestos algún tanto, entablaron amigable
plática, que fué como sigue:
-::.;;Dígame por su vida, seilor mío-comenzó

..L. /,

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parte - interrumpió con paternal
acento Don Quijote.
Digo que me diga vuesa merced,
y para siempre me perdone, que
Sancho nací, Sancho morí y Sancho resucito, sin que á esto se le
halle compostura ¡.,or el sécula secuiorum amén, si no es cosa de encantamento el
que, no en el cielo, donde debiérades estar,
pero aquí dé con vuesa merced malencólico y
macilento ni más ni menos que el día que os
abandoné á vuestras penitencias en la Peña
Pobre, hecho un Beltenebrps.
- No es-con reposo y mesura respondió Don
Quijote-lance ninguno de encantamento, como
tú sueñas, Sancho amigo, el que aquí me retiene, pero como tú bien dices, penitencia, aunque distinta de la que tú piensas.
-¿,Penitencia de qué':'
-Penitencia de mis pecados. Este, Sancho,
es el castigo que llaman del purgatorio, y cuantos en él se veo, como yo me veo, pecador de
mí, tanto se hallan distantes de Jos atroces
tormentos del infierno cuanto de las d\cbas y
venturas celestes, puesto que en eso consiste el
purf!atorio, donde es el purgar de culpas y
pecados con las ansias y el anhelar de la
g loria cercana y sin poder en ningún modo
~atisfacerlos, mientras Dios Nuestro Señor no
sea servido.
- Eso es entonces como aquel de quien vuesa
merced me decía en cierta ocasión, nq sé si
mago, ó encantador ó á lo menos · gigante, que
abrumado de sed y el agua á la boca, no podía
beber, y descaído de hambre y con Jos frutos
á la mano, no podía comer, y así quien en tal
estado se mira, de él puede decirse, según di·
cen, que pasa las penas del purgatorio.
-Así es-dijo Don Quijote,-salvo que no
fué mago, ni encantador ni gigante, que fué
Tántalo aquel infelice. Yo lo mismo tengo que
resignarme al suplicio de la hambre y Ja sed
de Dios y su divina gracia que sin tregua me
acometen, hasta que, redimido, me abra el se•
flor San Pedro las puertas del cielo.
-Pues si en eso está -repuso el tozudo escudero,-véngase, sefior mío, conmigo, que tengo
entendido que el señor San Pedro era sujeto

r~.

jos el señor San Diego Matamoros, de los primeros entre los primeros, que me abonaría·
más ésos pelearon por la iglesia de Cristo:
nu_est~a santa madre, no como yo por mis anto¡ad1zas y arrepentidas fantasías.
-Pues siendo así, cada uno tiene su alma en
su almario, y no digo más, y quédese esto para
más &amp;Jlelante, y bueno está todo, pasémoslo al
raso, desnudo nací, desnudo me hallo, días
vendrán y n.trnca es tarde, si la dicha es buena
-gruñó Sancho, con otro sin fin de sentencias
refranes Y. _aun bellaquerías de su cosecha.
'
D~n Qu1¡ote, con gran resignación y parsimoma, exclamó:
-Estas son, ¡oh Sancho hermano! mis más
preciadas ejecutorias: sufrimientos,co'ntratiempos y amarguras hasta el iiltimo trance, que

()

En el Conservatorio
LA i il'Rll!IERA AUDICION PRIVADA
El día 16 del corriente se verificó en el Conservatorio Nacional de Música la primera de
las audiciones privadas mensuales que el plantel ha organizado con el propósito de estimular
el adelanto de los alumnos y el empeño de los
profesores.
La Srita Julia Genis, que fué quien obtuvo
el primer lugar entre los alumnos que tomarc,n
parte en el concurso á que nos referimos, tocó el

\

SRITA. JULIA GENIS.

vals &lt;la bemol&gt; de Moszkowski-una hermosa
p~eza, de técnica-y la tocó sin tropiezos, ha01endo desde lu~go sentir que iba enlazada su
propia sensibilidad á las bellezas musicales de
la composición. Sus condiscípulos, que llenaban la sala donde se efectuaba el torneo, la
saludaron con una salva de aplausos.
La Srita. Genis se inscribió en el Conservatorio el año de 1898, teniendo 11 años de edad·
de e~tonces acá ha obtenido siempre altas cali~
ficac10oes y más de una vez el primer premio.
Ahora cursa quinto año de piano y es discípula del Sr. César del Castillo, á quien debe desde los principios, su conocimiento de l¡ música.
Cursa, además, cuart o año de arpa, y tiene
verdadera vocación por este instrumento.

00

La pluma se vuelve pesada para quien con
ella lucha de continuo por ganar el pan de cada día.-GALTIER,
.

, ...,.._.!.,. ,e••••- '

insistió Sancbo, - y cosa jamás vista sería que
el escudero se entrase dejándose al caballero
á la puerta, cont,ra todo fuero y toda ley de
las andantes cabaI!erías.
-No hay caballerías que valgan, señor Panza, sino puntas y ril.ietes de soberbias y vanidades quti purgar, amén de otros pecadillosprosiguió San Pedro mirando de reojo á Don
Quijote, el cual tenía.se á un lado mudo é im·
¡,asible-á que le llevaron sus fierezas, puesta
la mano al hierro, en más de una injustificada
coyuntura ....

ESTUDIO FOTOGRÁFICO,
(Colección de la ''Cristalería de Ver11:ara,")

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Política •General
¡ les.-La unión de tos dos pueblos.-Bcosde la Ouerra.-La muer•
Francia y Alemanla.-Un antiguo rencor.--;-Utoplas lmpos : .
lid des tradlclonales.-Las dificultades pendientes.
te del Almirante Makaroff y la cortesla Inglesa.1va
a
R.usla Y la Oran Bretaña.- Tendenclas opuestas.-Asplraclones contrar1as.

S

I no fuera tan arraigado el sentimiento de
enemistad que por luengos años ha a par•
tado á Francia de su poderosa vecina; si no
hubiera en el fondo de ese antiguo rencor el
a¡nargo dejo de las derrotas sufridas y no se
sintieran en las manifestaciones antigermáni•
cas de los galos las explosiones de la pasión;
sí por otra parte, Alemania no estuviera tan
e~greída con la posesión del Rin, ni bu~iera
trabajado tan asiduamente durante las últimas
décadas por alcanzar la germanización cabal
y completa de las provincias que recobró por
medio del tratado de Francfort; sí no fueran
desapareciendo poco á poco, después de una
generación, las diferencias nacionales que .ª1:tes caracterizaban á los habitantes de la v1e1a
Lotaringia, podrían acept:i.rse con verdadero
regocijo, por los que sueñan en la unión cordial de los pueblos, las versiones que nos ba
comunicado el cable sobre aproximaciones é
inteligencias entre los gabinetes de París y de
Berlín. Se ha dicho, así como quien lanza una
noticia para sondear la opinión, que el Empe·
rador Guillermo, antes de terminar su viaje
de recreo por las aguas azules del Mediterrá•
neo estaría dispuesto á encontrar al Presiden~ de la República Francesa en su próxima
visita á Italia, y de ahí naturalmente se llega
á pensar que no estaría lejano el día en que se
vieran unidos por lazos de franca y leal amistad los dos grandes pueblos, apartados con
odios y alejados con resentimientos desde las
catástrofes de la guerra de 1870.
No se confirmaba todavía el rumor por medio de una nota más explícita, cuando un nuevo cablegrama vino á desvanecer la opinión
que pudo acariciarse por un momento: un periódico alemán, generalmente inspiraC:o en los
círculos oficiales, ha declarado las dificultades que se oponen á la anunciada aproxima-

ción, por no exaltar-se dice-el orgullo francés, que podría conside~ar este paso corno una
muestra de debilidad, y lejos de traer la solución anhelada ocasionar nuevas y más agrias
cornplicacione~. Las relaciones de Alemania
con Francia- concluye el diario aludido-de·
ben limitarse á las de dos países vecinos que
se miran con mutuas consideraciones; pero sin

el Grande, fundador de la dinastía reinante, después de abrirse paso
á través del reino de Suecia, para las aguas del Báltico, pensó en asentar sus reales á la sombra majestuosa de la basílica de Santa Sofía; data del tiempo en que buscando salida hacia los mares orientales para
su inmensa posesión de S iberia, buscó en el Asia del Centro la entrada
á los mares de China, amenazando por ende el imperio &lt;le la India; de
la época en que para atacar de flanco á la Sublime Puerta, dueña casi

en los pechos franceses la espada vencedora
de Moltke durante el «año terrible». Tal vez la
nueva generación, nacida lejos del odio tradicional, pueda ballar el olvido de la derrota;
difícil es, pero no es imposible, que al fin se
estrechen las manos los dos grandes pueblos
á través del Rin de arenas de oro, donde, en
las noches azules, todavía juguetean las valkirias y á las veces palpitan unidas las estrofas de Reine y de Musset.
Entonces las razas afines que resistieron con
los Vercingetórix y los Arminios á la dominación romana y llegaron á formar una nación
bajo el cetro de hierro que empuñaba el germano Carlo Magno, podrán trabajar en la
obra de la humana civilización unidas por
los mismos ideales, ya que á una se le debe la
libertad de examen predicada en la obscura
celda del fraile de Witenberg, y á la otra los de
rechos del hombre, alcanzados en medio de
relámpagos y trueno¡; de entre los escombros
humeantes de la Bastilla y al resplandor de la
revolución más portentosa de las modernas
edades.

***

EL ALMlRAJlo'lE l,KRlDL01''h', SUCESOR DE
MAKAROFF EN EL EXTREMO
ORIEN.T E.

nada má; que las que dependen de las relaciones diplomáticas.
Después de esta declaración, nada puede esperarse por ahora; ha de pasar algún tiem~o
antes de que se cicatrice la herida que abnó

UN ES:Pt..\ JAPONÉlS ANTE UNA COR'l'Elld:AROXAt.:nusA,

y á propósito de «entent.es,&gt; báblase también
de una aproximación entre Rusia y la Gran
Bretaña, á que ha dado origen, aparte de las
relaciones personales de los soberanC's de
los dos poderosos imperios, el británico
y ell moscovita; háblase de una cordialidad
posible provocada por las manifestaciones
de condolencia da.das por la prensa inglesa en la sentida muerte del Vicealmirante
Makaroff. El hecho es bastante jnteresante para que nos detengamos á analizarlo por un
momento. No son de ahora las rivalidades
ano-lorrusas; datan de la época remota en que
cada uno de los dos pueblos pensó en el dominio del Asia Central, de la época en que Pedro

UN GRUPO DE AMAZONAS RUSAS.

de la Corona, hecha
en ocasión solemne
ante la Cámara de
los Comunes, es una
fantasía del Gobierno moscovita, á la
cual no accederá de
buen grado el Gabinete de St. James.

LA ARTILLERÍA RUSA EN CAMPARA.-UN ACC'IDENTE.

por completo del Mar Negro, arrebató las pro•
vincias caucásicas, marchó sobre el Turkestán
y se aproximó á la planicie del Iram, que va
á desembocar en el Pendjab; de la época en
que, por su parte, comenzó Inglaterra á codiciar la posesión de Egipto, á fin de oponerse á
los avances alcanzados sobre el imperio musulmán; datan, en fin, de las dos cuestiones
de Oriente, el cercano y el remoto, cuya posesión despierta las concupiscencias todas;
de la suerte que se destina á los dos «hombres
enfermos», el de Europa y el de Asia, cuyos
despojos cada cual para sí desea, y en la imposibilidad de conseguirlo, procura conservar
por artificios diplomáticos una vida facticia
en aquellos cuerpos sociales destinados á perecer, galvanizándolos pvr reformas de tendencias modernas, la mayor parte inaplicables á
esas petrifiicaciones de nacionalidades.
En esa virtud, no es sólo la supuesta 6 real
tendencia proniponesa que ha mostrado la
prensa del Reino Unido desde antes que esta•
liaran las hostilidades, lo que aleja entre sí á
Rusia é Inglaterra; no es sólo la alegada co•
munidad de intereses que se dice existe entre la
señora de los mares con su gran imperio colo·
nial y las aspiraciones del recién rejuvenecido
Japón, lo que hace trabajosas las aproxima•
ciones anunciadas.
Podrán los publicistas britanos manifestar
una cortesía más 6 menos sincera ante un acontecimiento que llena de luto al pueblo ruso;
podrá verse disminuída la corriente niponófila
hasta agotar las explosiones de rusofobia que
en estos días se han observado; pero eso, que
es nada más que la apariencia de las cosas y
que no significa ni puede significar la verdade·
ra wndencia del pueblo y del gobierno de la
Gran Bretaña, no puede dar la solución de
los problemas pendientes ni dar satisfacción,
ni con mucho, al deseo de San Petersburgo de
obtener un puerto en el Golfo Pérsico, lo
cual, 1&gt;or declaración oficial de un Ministro

*

* * esperando la solución
Entretanto, ahí quedan
des~ada: la expedición al Tibet, la determinación de . esferas de influencia en Persia, la
clausura perpetua del Mar Negro á las escuadras moscovitas y, sobre todo, en la actualidad, la alianza anglojaponesa, que ha dado
ocasióc á las acusaciones de complicidad 6,
más bien dicho, de parcialidad, lanzadas contra Inglaterra á propósito del primer ataque
de Puerto Arturo, que se decía preparado en el
puerto britano de Wei-Hai-Wei, · y al hablar

de la última tentativa emprendida por el Almirante Togo para cerrar la bahía del puerto
ruso, en que se dice que fueron barcQs con bandera inglesa, vistos poco antes, los que echaron
á pique los acorazados y las baterías de la
costa, en el frustrado intento.
Por más poderosa que en el Reino Unido sea
la opinión pública manifestada en los periódicos; por más que tenga apariencias de realidad posi_b le la inteligencia anglorrusa apunti;.da en los últimos dfas, la consideramos fuera
de las circunstancias que se palpan y que hacen por ahora irreconciliables á los dos pueblos, no en lo político solamente, sino en lo
económico, por la oposición de sus intereses en
sus tendencias y en sus aspiraciones, y, por lo
mismo, orillá.dos á contraria suerte, á pesar de
las intenciones pacíficas y de la leal y franca
amistad que animan al Emperador Nicolás II
y al Rey Eduardo VII.
21 de abril de 1904.

LA GUBIRRA RUSOJAPONESA, -BOTADURAIDE UN SUBMARINO :U.N VLAOlVOS'l'OK,

z. z. z.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Carreras en Peralvillo

Rtcutrdos t Tmprtsionts

El Club Hípico Militar y el Club Hípico Alemáu

EL Gttl\PUZON DEL GttlNO

E

GRUPO DB RURALES QUE TOMARON PARTE EN LAS CARRERAS,

LAS CARRERAS EN PERAL VILLO.-TOMANDO REFRESCOS.
EN PERALVIl.LO,-EL CAPITÁN BRIDAT,

Con el fin de allegar fondos para las familiaR de los soldados muertos durante la campaña de Yuratán, y en celebraci6b del aniversario del 2 de Abril, el Club Hípico Militar, con la cooperación del Club Hípico· Alemán, organizó unas carreras que se efectua-

rreras. En la tribuna tomaron asiento, además del señor Presidente, los Sres. Barón
Von F loecker, Encargado de Nrgocios de
Alrmania; Mayor Don Pablo Ei,candón; Don
.José María Mena, Administrador Principal
del Timbre, y Capitán Armando Santa Cruz.

la cuarta carrera, para oficiales, á 400 metros,

con obstáculos y en pista curva, obtuvo el
triunfo el Subteniente Ricardo Villamil. La
quinta, que se efectuó al t.rote, fué ganada
por el Capitán Man uel M. Bridat, y la sexta,
en la cual debían tomar parte únicamente

f/

*w

...;_·-•u=;¡
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~

n 1,.

.........
r

Es el caso que al jugarse la cuarta carrera
el caball~ que montaba el Capitán de Arti~
llería Luis G. Gamboa, se encabritó al brincar un obstáculo, haciendo caer al jinete que
sufrió graves lesiones, pues fué arrastrado
y pateado por el brioso caballo. También el
Capitán Manuel Bridat sufrió una caída rec_ibiendo algunos golpes, afor tunadam~nte
ligeros.
El Sr. Gamboa fué atendido con todo esmero en el pnesto de socorros que se instaló
en el mismo hipódromo.
El Sr. General Díaz se retiró de Peralvillo
poco antes &lt;le la una de la tarde hora en que
termin 6 la fie~ta.
'

1a:

,.

ENIPERALVILLO. -EN EL PUESTO DE SOCORROS.

calendas una empresa atrevida por lo peligrosa. Sobre todo, en aciuella mañana hermosísima de octubri, de 1895, en que las olas gruesas, formidables, coronadas por cre~tas de
espu_m a, parecían amenazar con tragarse las
frágiles lanchas que habrían de comunicar al
buque con la tierra.
Sin embari?o, apenas hubimos fondeado tras
del fal1;1cho del Comandante del puerto, q~e se
encabritaba sobre el lomo del oleaje, llegó un
lanchón enorme, una especie de cetfoeo tripulado por ocho reml'ros, destinado á transportar á tierra, en confusión, pasajeros y carga.
Mientras el Comandante, mojado por el agua
de aqu~l _mar silvestri,. subía por Ja. escalera
con agilidad de funámbulo y se iba barco
adentro á_examinar papeles y á libar del pisco
que no deJaría dP. ofrecnle el Capitán M&amp;.cDougall, que mandAba el «ImperiaJ;i,, yo me entretuve Pn ver l'l transhordP. de los pasajeros..:...
distribución que, en los viajes marítimos que

•

E L SR. DETWILER., VENCF.DOR EN LA SEXTA CAHRERA,

ron el domingo último en el Hipódromo &lt;le
Peralv11lo y á las cuales ai;;istieron el f'eñor
Presi&lt;leute de la R"pública y el señor Secretario de (1-tierra y l\Iarina.
El Sr. General Díaz fué recibido por una
comisión espPcial que lo condujo á la tribuna de honor &lt;lescle donde presenció las ca-

VENCEOOR EN LA QUINTA
CARRERA,

RA frente á Salaverry, á bordo del vapor
«' mperial&gt;, de la marina mercantede Chile.
Salaverry es un puerto de la República
peruana. ¡Qué puerto, válgame Dios! Para los
que estamos acostumbrad.os á contemplar los
derroches de I a naturaleza tropical, exhíbese
Salaverry, que se encueati-a en el desierto como
ua bohío horripilante.
'
Así es casi toda la costa del Perú y la mitad
, de la de Chile. Desde Paita hasta Coquimbo,
en una extensióc de más de mil millas el ojo
d!3l vi~jero se fatiga contemplando ua~ sucesión 10te1•miaable de .rocas y de arenales que
no alegra la más mínima verdura como no sl'a
de cien en cien millas, en el lecho 'accident al de
algún arroyo form.ado por el deshielo de los
Andes.
Ocúi:rese preguntar cómo fué posible que l a
conquista de semejante territorio pudiera tentar á los españoles, á los Pizarros Al magros
Alvarados y Valdivias de la epopeya; y s¿
comprende cuán grande ha de haber sido la
fama de las riquezas del interior, para que
aquellos hombres se decidiesen á trasponer la
amarga extensión del desierto.
Estábamos frente á Salaverry.
Allá, á una milla de distancia, el mar se estrellaba furiosamente contra los acantilados
levantando nubes de espuma que, al azotar
roca, se clesenvolvían en abanicos de todos
colores. Hacia adentro, al norte, al sur, en
to?o lo que de la ,tierra a lcanzaba la vista,
m~danos, m{is médanos, rocas pelonas, monta~as arenosas en las cuales un sol ardiente
qmebra su luz con reflejos ofensivos. Por la
!JOche, la naturaleza se envolverá en el suda rió
1mpenetr_able de la «cama nchaca&gt;, esa niebla
sudamericana que extravía á los viajeros que
se 11veaturan en los «t11marugales:1&gt;.
;,Y qué es Salaverry? En las cuatr.o veces que
pasé frente á él, no le vi nunca. Está ocultome dijeron-tras los montes de arena. Desde
61 vapor no se ve sino el resto de un muelle
de hierro que el' mar arrancó en noche de
tormenta. Cerca está la ciudad de Trujillo
famosa en la historia del Perú. , Salaverry e~
el lu~ar por donde se embarcan los trujillanos. _Viénele su nombre d~l General Salaverry,
Presidente que fué del Perú, y hombre bizarro
Y noble, según le describl'. en alg-unas de sus
t~adiciones , el delicioso Ricardo Palma, rrínc1,pe de las letras bipanoamericanaF.
Desembarcar en Salaverry era por aquellas

LA AMBULANCIA LEVANTANDO AL CAPITÁN GAMBOA,

La p ri mera carrera , á 300 mett'os y para
individ uos de tropa, fué g:rnarla por el clarín de Artillería La&lt;lislao Ceballos, y la segunda, para ruraleFI,· por el guarda R,·fugio
l\Ién&lt;lez. Los miembros ,Je los clubs Militar
y AIPmán jugnron la trrcera r.arr.,ra., lleg1mdo primero á la meta el Sr. E. Weltnn. En

lo~ socios dPI Club Alemán, ror el Sr. Detwiler. Por último, la l'épti ma carrr1a se ju¡ró entre oficiales de los cuerpos rura]i,s, rei,nltim&lt;lo vP-nce&lt;lor el cabo primero Gumesi nclo &lt;hil Pozn.
Durante la fiest11, que se vió hastante con rri&lt;ln, ocmrieron dol'l accidentes la mrnt':dile~.

ESTUDIO FOTOGRÁFICO.
CONDUCCIÓN DEL CAPITÁN GAMBOA AL PUESTO· DE· SOCORROS. "

,- --. . .

,,_. CONDUCCIÓN DEL CAP{TÁN GAMBOA EN CAMILLA.

(Colecci6n de la "Cristalería de Vergara,")

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
sas familias y caballeros de la buena sociedad tabasqueña.
El nuevo vapor es amplio y muy cómodo
para el servicio á que se ha destinado, y está
construído con los mejores materiales, conforme á un plano detenidamente estudiado.
En ambas fotografías y hacia la derecha,
se ve el "Abraham Bandala" empavesado
con banderas de diferentes naciones y adornado con lienzos de los colores nacionales.

•

El Gobernador de Guerrero

EN substitución del Sr. D. Agustín Mora,

SAN JUAN BA UTISTA,-INAUGURACIÓN DEL VAPOR &lt;ABRAHAM BANDALA.&gt;

duran un mes largo, adquiere singular importancia.
El lanchón en que los viajeros deberían ser
conducidos á tierra, tripulado por ocho cobrizos «cholos&gt;, viejos lobos de mar hechos al p.eligro y hechos á la «chicha&gt;, subía y bajaba
con rapidez vertiginosa. A veces, desde laborda del vapor, hubiese podídose casi tocarle con
las manos. A veces parecía sumergirse en un
abismo insondable. Cuando snbía, los«cho_los&gt;
del lanchón y los &lt;1:rotos&gt; del buque cambiaban
injurias. Rescoldos de la guerra.
Bajar á los pasajeros fué empresa, porque
con semejante agitación del mar, hacer uso de
la escalera resultaba peligrosísimo, cuando
no imposible.
Imagínese que había mujeres y niños .... Pusiéronse en ejercicio las grúas del barco: una
polea que constituye el extremo de un mástil,
sirve para que por ella se deslice una cadena,
cuyo último eslabón se relaciona con la argolla de un tonel, en el que es embotellado un
pasajero. .. . . Luego, el «runrún&gt; del «donkey&gt;
de vapor; la cadena que se arrolla, levantando en alto el tonel; las voces de: «¡aguanta,
aguanta!&gt;; el pasajero que, metido en el barril,
se bambolea y gira por los aires, y, por fin, el
lento descenso con un millar de precauciones,
hasta que el pasajero llega al fondo de la lancha. La escena es pintoresca y la operación,
es, al fin y al cabo, sencilla. Así se desembarca en muchos puertos sudamericanos y en casi
todos los de Centroamérica, en la costa del
Pacífico.
Sin embargo, aquella mañana, el desembar•
co tuvo su nota que pudo haber sido trágica,
su incidente conmovedor al principio, chistoso
al fin, su novedad inusitada. Ya estaba repleta la lancha con veinte ó veinticinco pasajeros
que subían y bajaban, ma,reados en su mayor
parte. No faltaba que bajase sino uno y ese
uno era un chino que venía del Callao. Viejo,
flaco, amojamado, vestido de dril, con&lt;&gt;un sombrerillo de paja en la calavera. En la mano
llevaba una petaquita. Parecía de piedra, tal
era la impasibilidad de su rostro y la inmovilidad de su fisonomía. Le sentaron en el barril. ... runrún, · ya le izan, «¡aguanta, aguanta!&gt;, ya está suspendido á cinco metros sobre
nuestras cabezas y á veinticinco sobre el nivel
del mar .... ya le bajan .... Un estremecimien-

to de terror nos recorrió á todos, lo mismo á
los pasajeros que á los curiosos y que á los que
Pn la operación andaban ocupados. Un sacudimiento bruscG del mar, inesperado, incomprensible, bahía alterado el movimiento de
descenso del lanchón, y matemáticamente se
vió que, dentro de pocos segundos, el chino, en
lugar de caer al fondo de la lancha, sería cogido entre ésta y el costado el vapor, y, por lo
tanto, convertido en tortilla. El que maneja ha
. el «donkey&gt; tuvo una inspiración súbita, genial, rápida como el relámpago. Se vió que la
máquina desarrollaba toda la velocidad de que
era susceptible: de su cilindro salieron cinc:ienta metros de cadena, y el barril, con todo y chino, cayó con la _rapidez de una bala dentro del
mar. Ya era tiempo: un segundo después, la
lancha se estrellaba contra el buque y la cadena quedaba mordida entre ambas embarcaciones.
Segundos más tarde, el mar separaba al vapor inmenso y á la lancha, llena de inquietud
acaso más inmensa, y entonces, impreso ya el
movimiento de retroceso al «donkey&gt;, se vió
cómo emergía, sentado en su barril, con la petaquita en las manos, chorreando agua por todas partes y sin sombrero, pero impasible, inmóvil, semejante á un ídolo asiático, el chino,
cuy.o viaje de treinta metros por debajo del nivel del mar, había durado apenas veinte segundos que á nosotros nos parecieron veinte
siglos ..... .

..

que falleció últimamente, acaba de ser nombrado Gobernador del Estado de Guerrero
por la Legislatura local, el Sr. Diputado D.
Manuel Guillén, persona de honrosísimos
anteceden tes.
El Sr. Guillén nació en el pueblo de San
Jerónimo [Distrito de Galeana, Guerrero]
el 24 de Enero de 1839. A los quince años
fué enviado por sus padres á estudiar á la
Universidad de Boston, E. U., y estando ya
para recibirse de Ingeniero, tuvo que regresar á México, con motivo de los acontecimientos que se desarrollaron en el país al
proclamarse el plan de Ayutla. Pasados estos sucesos, regresó á San Francisco California, donde estuvo colocado como intérprete
en un banco, y después como empleado superior de una casa comerrial en Mary Wille.

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ENRIQUE MARTÍNEZ SORRAL.

El Vapor '·'Abraham _Bandala"
Publicamos en esta página dos fotografías
que representan el acto de inauguración del
vapor de río "Abraham Bandala", construído-en los astilleros de la "Tabasco-Chiapas Trading C&lt;?", en el puerto de Frontera.
A la ceremonia concurrieron el Sr. Gobernador del Estado, Gral. Bandala, los altos
empleados de su administración y numero-

Sr. D. Manuel Gnillé?i, GobeNiador del Estado
de·G-,ierre,•o.

Al poco tiempo, el Gobierno Federal nombró al Sr. Guillén Cónsul de México en San
Francisco, y al:í contrajo primeras nupcias
con una sobrina del General Grant, Presidente de los Estados Unidos de América.
Al fallecimiento de su esposa, pocos años
después, renunció el puesto de Cónsul y se
trar.sladó á Europa, radicándose en París,
donde conoció á su actual esposa la Sra. Virginia Benítez de Guillén, con la que se unió
en matrimonio en la ciudad de Nueva York,
pasando luego á radicarse á esta ciudad.
El Sr. Guillén, lo mismo que sus hermanos Don Ramón y Don Luis, prestaron importantes servicios al ejército, habiendo pe•
recido este último heroicamente cuando con
el grado de Capitán militaba á las órdenes
del bizarro General Jiménez, defendiendo el
plan de Tuxtepec.
Desde el año de 1878 á la fecha, el nuevo
Gobernador ha sido Diputado al Congreso de
la Unión.

***

El Sr. Carlos Guevara Alarcón, que desde
la enfermedad del Sr. Mora desempeíiaba el
puesto de Gobernador interino, hizo ya entrega del gobierno al Sr. Guillén.
Los poetas son hombres que han conservado
sus ojos de niíios.

*

Más apasionadamente tal vez que á sus hijos

oa.rna.lea, ama. el hombre á 1us hijos:intelectuaINAUI.UBACIÓN DEL VAPOR CABRABAM:BANDALA,&gt;-REGRESQ DE LA COMITIVA,

le■,

_Los hombr~s verdaderamente dignos de elo•
g10, :3on sens1bl_es á la estimación, mas los desconciertan las alaba.nz·,.s.

El hombre que apetezca oír hablar con elogio
de su persom.. , guárdese de elo~iarse á sí.mismo, porque el &lt;yo&gt; es ~borrecible.

Envanecerse de su al.;urnia, fortuna 6 talen•
to, es reconocer que no los merece uno,

La modestia es ornamento del mérito1 le d&amp;
fuerza y realce.

*

•

*

�:tt MtTNDO llUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Págin as de la Moda

El ídolo referido permane?ió_ expuesto ~urante algún tiempo en la Bibhot~ca Pública.
de Cuernavaca, de donde fué enviado á cambio de algunas publicaciones, al Museo.

o

~'

El Corsé.-Lo que dice una cronista parisiense.-Ropa interior.-Nuestros figurines.

FASES DE: LUNi4

Los rncargan de á tres por vez, .
como para dejar siempre uno eu
reparaci6n en casa de la corsetera; tal reparaci6n es un sencillo
lavado, la cosa más fácil del
mundo hacer en casa, porque no
hay sino un modo de proceder.
Se quita la ballena y la guarnici6n 6 encaje que adornan. la
parte superior del corEé.
He aquí, pues, c6r,lo conviene
proceder una vez descocida la ballena.
Se extiende sobre una mesa de
madera blanca el corsé bien plano, y con un cepillo de uñas bastante grande, buen jab6n blanco
y agua caliente, se frota y lava
con intensidad.

DEL CARNAVAL

-,u ít.

I
La Luna, en esta noche, me da una
varia alucinación de forma extraña:
lo mismo que una luminosa araña
enhebrando su red, es esta Luna.
O es un tenue antifaz con el que alguna
bella estrella, fingiendo que me engaña,
vela su luz, y al empañarse empaña
la semisoledad casi oportuna.
Haciendo de Pierrot y Colombina,
mi Amada y yo dejamo,-, nuestra fina
burla al pasar por la Ciudad el coche;
y ya entre la Avenida me parece
la Luna, una gran not-a que ~mblanquece
la obscura cabellera de la Noche.
MAXIMTLIANO GUEV ARA .

II

VERACRUZ.-GRUPO) DE SOCI~S DEL «CLUB AGUILA.&gt;

Bajo el negro antifaz, corro tras una
aventura de amor y poesía,
y encanto, los disfraces por la vía
van detrás del placer y la fortuna.
No hay en mi corazón tristeza alguna;
ahogué el duelo en la copa de la orgía,

El "Club Aguila" de Veracruz
En este número encontrarán los aficionados
al «sport&gt; dos fotog-raf ías del «Club Aguila&gt;,
recientemente fun&lt;laélo en Vera.cruz por un
grupo de obreros de la localidad.
E l «Club&gt; á que nos referimos,. inauguró sus
ejercicios jugando en competenc1a con el Cluh
«Juárez&gt; al cual derrotó completamente el 16
de septie~bre del año próximo pasado. De
entonces acá, el «Aguila» ha tomado parte en
dieciséis partidos,resultando vencedor en, d&lt;?ce,
y derrotado únicalllente en cuatro .. La ultima
victoria la obtuvo sobre el «Club M1 '{to&gt;, compuesto por socios de otras agrupacion_es análogas y por algunos jugad&lt;?res de México.
Ojalá que f&lt;iguiendo el e¡emplo de la agru•
pación mencionada, se establezcan en los demás Estados, y aun en la Capital, centros de
recreo donde la clase obrera encuentre entretenimient0s tan útiles y agradables como; son
los que ofrece el sport.

o
UN IDOLO CURIOSO
En el nuevo salón del Museo Nacional recientemente abierto al púbI-.co. acaba de colocarse un curioso ídolo de piedra toscamente
labrada, que representa á un hombre y una
mujer sentados.

EL CLUB «Át,.UILA&gt;, DE VERACRUZ, EN EL CAMPO DE EJERCICIOS.

y borracho de vino y de a~egría
en medio al Boulevard, miro la Luna.
La Luna en m1mgua por el cielo sube,
y al desg-ranarel sen&lt;? de una.nube
que mil jazmines lumrnosos v1e1·te,
Su romántico disco se me antoja
la taciturna y amarilla hoja
de la vieja guadaña ele la Muerte.
A. FERNÁNDEZ GARCÍA.

AD~

or¡, '-A.
1

1

kl[

III
Esta noche ele amur, cada radi ante
lucero es un jazruíu.
Bajo la fina
vestidura fantástica. camina
un P ietTot, mela1,c6lico y errante.
L:i. Luna asoma el lívido semblante
allá por la sonárnbulM coliria:
y y;_ ei;; un abanico de la. China
ó una flor de corola extravagante.
Pierrot1 en tanto, en la penuml:ra quieta ,
mira cóm 0 se alar¡!'a su silueta,
y siente vagos y confusos miedos,
pero al mirar el rost ro de su amaela.
la Luna, le dirige una mirnela.
y un beso con la. punta de los dedos.

lSEO
,
!

ALEJANDRO CARIAS,

Caracas, febrero de 1904.

~~p
Ningún siglo ba profesa el o el egoísrr o t3:n eles·
caradamente1como1el nuestro.-JORGE S A.ND,

TRAJES DE RECE:PCfÓN Y VISITA.

D

la importancia inmensa &lt;lel papel que desempeña el corsé ~n la " toilette"
femenina, creo útil teneros al corriente de sus diferentes transformaciones.
De unos años á esta parte han sido muy sorprendentes. El talle se ha alargado, se ha llevado la parte superior del busto muy hacia a rlelante, .
mientras que la par.te inferior del talle 13ntra hastit el punto de hacn
suponer que no existe; las caderas se comprimen mucho y el talle ape- ;
nns está arqueado.
P.
Ha sido, pues, una revoluci6n completa.
~
Ahora todos se han habituado á esta forma y todo el mundo la acepta.
Según parece, va á modificarse.
·
EL talle por detrás, que había quedado corto, vn á alargarse
sensi~lemente y á arquearse más debajo de los brazos.
Creo que el golpe de vista, desde el punto e1ctético, va á gn·
nar.
Otra innovaci6n: IAs sederías chillonas, las hermosaR TOPaR
azules, se dejan para los corsés "reclames, " y los modeloR be- '
chos, para la exhibici6n; las mujeres más refina dasen sus hábitos de elegancia, llevan ahora corsés de cotí blanco, de sencillo cotí de hilo muy fino, tan ligP-ro casi como una batist_a y
q ue tiene la ventaja, sobre los tejidos de seda, de no neces1t11 r
forro, de será la vez flexible y resistente y ocupar el menor
puesto po@ible debajo de los abrigos.
· Se lava fácilmente, y esta operaci6n, lejos de perjudicar la buena
Se enjuaga, se escurre, se seca y se plancha lo mismo que la tela.
forma del corsé como se creería á primera vista, yergue por el conAgrego que este lavado no nece~ita ser frecuentemente efectuado
trarío las balle~as encorvadas por el uso y pone este objeto como si ¿ara_ los corsés. de las señoras cuidadosas, que llevan generalmente
fuera nuevo.
corp1fios exter10res 6 tapacorsés de mansounck fino, provistos sobre
ADA

MUSEO NACIONAL,-UN ÍDOLO CURIOSO.

•

•

�Et MUNDO !LUSTRADO

'.tL MUNDO ILUS'I'RADO
Publicamos también un elegante matiné
ec tat.mnento
de casa, confeccionado con tela de seda y
del
Ilmo.
Sr• .Arzobispo Fechan
adornado con pequefias aplicacionee de listones de seda y plisés de gasa. El matiné
Los bienes fueron valuados en $126,000.
lleva un pequefio escote en el cuello· las
mangas se confeccionan con toda amplitud La mayor parte de lo testado consistía en dos p61 izas de $25,000
estrechándolas un poco en los pufios. Po~
cada una, tomadas en "La Mu..
lo demás, el resto de la prenda es suelto por
tua", Compañía de Seguros sobre
completo y poco plegado, para que sus vuela vida, de Nueva York.
los ~ean lo más amplio posible.
Hoce pocos dfas que se practicó
Las blusas de verano fórmanse con telas
la ~ertura del testa.mento del Ilusde seda ó de sedalina, á cuadros ó de dia- trLs1mo
,Sr. Arzobispo D. Patricio
gonales, que son los labrados y dibujos que A. Feehan en la ciudad de Chicago
más en moda están. La confección de es- lllinois. La fortuna del distinguid¿
. tas blusas cífiese á la forma que dan al cuer- )relad.o ascendió á cerca de. • • .
$125,000 01-0 6iII!erioa.n.o; y segtín el
', polos corsés.de varilla recta de que se ha- i~ventario
qoo se h.O publicado, los
:i bla en las pnmeras líneas de esta página.
bienes que dejó fueron como sigue·
Los cuellos y los pufios ajústanse sin opri- Dos pólizas de "La
·
Mutua,"
Compafifa
mir demasiado. Los adornos constan de
de Seguros sobre la
aplicaciones de cinta maravillosa, colocados
Vida, de Nueva York,
en grecas, en líneas rectas ó en líneas sinuopor $25,000 oro cada
sas.
una, ó sean. • • • .$ 50,000 oro.
. Finalm~nte, la colección de trajes de vi- Dividendos acumulados
sobre una. de las pósita, concierto y calle, son originales · y de
lizes. · · · • • • . 9,329 oro.
buen gusto. Todos están confeccionados con Otra
p61.iza de seguro. 14,000 oro.
telas de seda, que en la estación actual se Acciones eI11 efectivo y
en Bancoe. . . . . . 37,000 oro.
emplean muchís~mo, y ador:nados con aplicaciones de encaJe, gasa y cinta maravillo- - Entre las dl..sposiciones del seArzobispo, en su testa.mento se
sa. Este artículo, como habrán observado n?r.
h1c1eron éstas:
'
nu~stras lectoras, se lleva y se ajusta bien á
A su he~mana, sefiorita Ka.te
la mdu:mentaria femenina moderna. Hubo Feehan:, que estuvo siempre con él
al~ún tlem po en que su empleo estuvo pros- hasta su muerte, $40,000 oro en bonos Y $25,000 oro en una de las pócn to.
·
lizas de seguro; á la, señ.oro, Ana A.
.cº11!-º en páginas anteriores he dado ex- Feehan, viuda del señ.or Doctor
plicaciones detalladas de trajes semejantes á Eduardo L. Feehan, hermano del
es~os, básteme decir á mis lectoras que se señor Arzobispo, $25,000 oro de
otra de las pólizas, y $5 000 oro en
SUJeten en todo á los figurines y procuren efectivo;
á la Academia de San, Pano alterarlos en lo má!:I mínimo.
tricio de Chicago, de la. que es pre-

todo de faldetas, porque las primeras sefi.ales se producen
siempre en el talle.
Así protegido el corsé de cotí blanco, conserva su frescura durante meses y meses. Se puede hacer desaparecer
una ligera mancha accidental frotando el cotí con un poco
de miga de pan.
El corsé de cotí de color claro, rosa, azul, paja se usa
tambiéu mucho; se ensucia menos fácilmente, pe~o también se limpia con más dificultad.
El tapacorsé, de que hablaba hace poco, es una de lae
prendas de "toilette" íntima que salen más caras y que
no se pueden comprar ya hechas.
La mujer elegante, cuidadosa de su "toilette," será
muy dificultosa para su tapacorsé. Debe sentar tan bien
como un corpifi.o muy ajustado.
Especialmente con la forma actual del corsé, que se lleva muy escotado por delante, el tapacorsé debe ser bastante ajustado para sostener perfectamente el pecho.
Si la señora es algo gruesa, es hasta preferible i;acrificar
la riqueza de esta prenda á su utilidad.

•

Josefina.

Avergonzarse de su condición anterior ó del
humilde linaje de sus padres, cuando se ha escalado alguna _altura, es mostrarse ingrato
para consigo mismo, es manifestará un tiempo
estrec_hez de espíritu y mal corazón orgullo y
estupidez.
'

la tlltlma p6Jba.

MATINÉ DE SEDA.

BLUSAS PLEGADAS, PARA TRAJES DE PASEO.

Los pliegues, los entredoses, los encajes,
ocupan puesto y no son resistentes para desempefi.ar el oficio que 1:1e exige de ellos. ·
Es preciso, pues, tomar un percal bastante
fuerte y ajustar exactamente cada tapacorsé como un verdadero corpifi.o sin ballenas.
Del mismo modo, debe ser bastante alto.
Basta una simple escotadura suelta rodeada
de un pequefio encaje.
Muchas sefioras mandan hacer sus tapacorsés de tafetán blanco, considerando que
esta tela es todavía más rei,istente·que el
percal, pero es aún menos agradable.
El corsé de cintas no es admisible sino
para las señoras muy delgadas, y hasta no
es posible que siente muy bien con la form:1 actual.

cepto.re su hermana, Ma&lt;lre Marta
Catalina, $10,000 oro de la ültlma
póliza; á la escuela "Santa Mar[a"
de enseñ.anza práctica para varones, de Feehanville, Illinols, que
era la institución: por la que más se
Interesaba el eeñ.or Arzobispo se
entregaron los $4,000 restantes' de

Este corsé de tul ofrece los mismos inconvenientes. Carece de resistencia, pero es
menos caliente y es una gran ventaja en los
veranos de grandes caloreR.''
Pertenecen las anteriores líneas á una cronista francesa de indiscutible mérito, que
es por decirlo así, el portavoz de la moda
e~ el gran mundo parisiense. Vosotras h~béis observado que no puede ser más precisa la extensa observación que hace iespecto
al uso de los corsés.

***

Paso ahora á explit ar los grabados de la
presente página. Verfis en ellos prendas de
ropa interior, corpifios de casa y paseo y
trajes de visita y calle.

Por lo que hace á la ropa interior, debo
deciros, ante todo, que no obstante el dominio de la seda en esta clase de confecciones, déjase el uso de esa tela para personas
adineradas y capaces de gastar lo que sea
necesario para satisfacer su capricho. P_ero
como la mayoría de nuestras familias, la inmensa mayoría que forma nuestra sociedad,
no debe ni puede hacer grandes desembolsos, deberá suplir la seda por telas de lino
ó de algodón. Aquél para el verano y primavera, y el último para invierno.
Estas prendas de ropa interior: camisolas,
justillos, batas de noche, etc., se adornan
con tiras de encaje y listones de seda, y como no requieren un talle ajustadísimo y cefiido en todo á las reglas de los . trajes, pue-

"SANTA FE," LA MEJOR RUTA.
A Denver,:.Kansas Oity,_ St, Louis, Ohicago, New York,
San Francisco y Los Angeles

TRAJE DE PASEO, PARA LA ESTACIÓN.

~en confeccionarse con entera libertad y á gusto de las personas
interesadas. Sin embargo, debe procurarse ante todo la holgura
para que no dificulten los movimientos del cuerpo.
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los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de Har·
ver en la ~íne~ ~e Sa~ta Fe, son renombrados en el mundo entero.
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W. S. Famsworfh.-Agente General.
1 t '.San Franolaoo. Núm. 8, llléxloo, D. F.

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BLUSAS DE SEDA, PARA 0ASA.

CAMISOLAS DE LINO Y ENCAJE,

•

•

�EL MUNDO ILUST'B.ADO

·BELL·A S ·ARTES

'7ea Ud~ á su Derecha.
Siempre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á determinado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invariablemente
hacia nuestra derecha. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asiento en el Paseo y se convencerá de ello. Encontrará el noventa y_
cinco p9r ciento que inconscientemente voltean sus cabezas siempre
á la derecha.
Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chaputtepec, vea á su derecha, allí está el

STILWELL PLACE
Adelan te de Cuauhtemoc, pasando la~tercera Glorieta, á lo largo de
toda la hilera de eucaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teja, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquinas de las calles.
Dentro de muy pocas semanas verá un buen .número de obreros
1levando sus herramientas para empezar el drenaje y colocar los tubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles con asfalto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á sus am1gos, hace
cinco años, que los terrenos del

STILWELL PLACE
se adquirían por una canción. Siga el ejemplo de los demás y compre
sus lotes, obteniendo las ventajas de sus precios. Venga á nuestra
ofi cina; Primera de San Francisco, número 4, 6 á la de nuestros Agentes Generales, Sres. Prevost &amp; Vail, Primera de San Francisco, númer9 8, y Je daremos toda clase de informes, así como una lista de personas prominentes que han comprado lotes en esta COLONIA, donde
pie11san edificar sus Casas-Palacios. Vea á alguna de estas personas
que han comprado terrenos en

STILWELL PLACE~
y pregúntele por qué ha preferido este lugar á otros numerosos que

hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para comprar
el suyo.
Uno de los más prominentes negociantes mexicanos acaba de comprar lotes por valor de cincuenta y_dos mil pesos en el Stilwell Place,
la semana pasada. No pagó más de diez mil pesos al contado, y el resto lo pagará en nueve años. ¿,Cuánto llegarán á valer estos lotes dentro de nueve años, si siguen aumentando en cada año un diez por
ciento, como ha ido sucediendo durante los últimos noove años que
han pasado?

EN ESPERA.

•

(()uadro de N, Gord.l1rlan1l)

�GRANDES ·
.ALMAC.ENES
E.L
·_ PALACIO
DE

[Sociedad AnónimaJ

i\-,..

t

CALLE

DE
S~n BERNAR_DO

. .v
CALLEJUELA
MEXICO.
Constantemente recibimos en estos artículos,
así como en

DIPARTAMINTO DI CONff(CIONtS
Y SOMBRIROS.

SOMBREROS PAPA SEÑORA,
las últimas creaciones de la 1\Ioda, procedentes
de las primeras casas especialistas de París.
Contarnos con los Talleres mejor montados
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Vestidos de Taffetas, Gas~, Foulard, Crespón
de: China, Velo y Eolienne, Collets y Boas de
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estilo Sastre.
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Corpiño adornados con galón crem_a, estrecho,
a.:vivado por imperceptibles vivos de hilo rojo.
La armonía con el tono, de preferencia Beige, .
de la tela, es de un efecto completo.

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Oran Exoosi6ion 6n 612° oiso u6n los floaraaor6s

�L UNDO LUST~ílDO
Año XI.-Tomo,1.-Número 18.

MEXICO,¡M!YO 19 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDLA
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894•

.;

t

"D·-·
-·

-.

'

1

:...

S. M. VICTOR MANUEL 111.
De quien ha sido hu~sped en esto&amp; días el Presidente de la República Francesa.

Subscripción mensual foránea ...... $ 1,60
ldem

ldem en la Capital.$ l. 2ó

Gerente: LUIS REYES SPINOOLA

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1904, Año 11, Tomo 1, No 17, Abril 24</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Botadura del Bravo en Génova</name>
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                    <text>L UNDO LUST~ílDO
Año XI.-Tomo,1.-Número 18.

MEXICO,¡M!YO 19 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDLA
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894•

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1

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S. M. VICTOR MANUEL 111.
De quien ha sido hu~sped en esto&amp; días el Presidente de la República Francesa.

Subscripción mensual foránea ...... $ 1,60
ldem

ldem en la Capital.$ l. 2ó

Gerente: LUIS REYES SPINOOLA

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Humanidad y Jlnimalidad

do á la hembra, que el oso que ha desalojado
á su hermano de la caverna, que el gallo que
ha monopolizado el gallinero, que la gata hambrienta que ha devorado á sus hijuelos.
Como para los animales no existen ni el pudor ni el remordimiento, como viven exclusivamente para sí mismos, como el mundo ideal
y extra-animal les son ignorados y desconocidos, para ellos la necesidad satisfech11, el instinto realizado, son toda la vida y toda la felicidad. Al rededor del animal, la sensación, el
apet:to y la pasión presentes, le trazan el círculo restringido, limitado, infranqueable y no
franqueado de toda su existencia. El «ver de
terre amoureux d'une étoile~, es creación de un
poeta; esos gusanos enamorados de los astros
son concepción humana, extrahumana y sobrehumana; los g usanos no aman más que el estiércol y la podredumbre.
Si el hombre no hubiera sido más que un
animal pu1·0 y simple, jamás hubiera dejado de
ser feliz. Hubiera vivido pobre, hambriento,
miserable, desnudo. El estercolero de Job hubiera sido para él el lecho de pétalos de Petronio; las emanaciones del pantano, sus pebeteros del harem; los zarpazos de su hembra, los
besos discretos de Ofelia ó las tiernas caricias
de Julieta.
Pero el hombre es más que un animal. Tiene,
es cierto, los pies en el fango; pero Ia frente en
el empíreo._. Es una tortuga indignada contra
su carapacno; un reptil que aspira á las alas
del águila; un&gt;t babosa que quiere ser lebrel;
un topo que sueña con ser cóndor; un murciélago siempre envidiando á la mariposa.
De ahí la gran lucha. Combate sus emanaciones con perfumes; disiwula sus deformidades con vestiduras; pone las alas de !caro á
sus impotencias; reemplaza la belleza con la
poesía; suple la virtud con la hipocresía; la •

L hombre es un ser híbrido, un injerto
monstruoso, un compuesto extraño de todo
cuanto la Naturaleza ha creado de más
grande y de más mezquino, de más noble y de
más bajo, de más sublime y de más ridículo,
de más admirable y de más despreciable.
Por su estructura física, por sus funciones
fisiológicas, por' sus instintos bajos y por sus
necesidades materiales, es pura y simplemente
un animal, mal oliente como el cerdo, tosco y
pesado como el hipopótamo, ciei:ro y brutal como el toro, glotón como el pelícano, lento y
perezoso como el topo, estúpido y vanidoso como el pavo.
Sobre esta cepa rugosa, resinosa, áspera y
torcida, la Naturaleza ha injertado un alma;
aspiraciones ideales, pasiones generosas, sed
de ciencia, anhelos de virtud, esperanzas de mejoramiento, ilusiones de grandeza.
De ahí que el hombre sea su propio y peor
enemigo y que la felicidad con que sueña no
llegue á ser jamás una realidad para él. El rumiante que pasta, el reptil que se arrastra, el
ave que vuela, el pez que nada, llevan en sí
mismos su felicidad y su destino. Jamás reniegan de su propio ser ni protestan contra su misión en la tierra. Luchan contra otros seres ó
contra la inclemencia inerte y feroz; pero jamás
luchan contra sí mismos, ni contra su naturaleza, ni contra su destino.
Sus necesidades son virtudes; sus instintos
bajos, aspiraciones nobles; la satisfacción de
sus apetitos, gloria; la realización ele sus concupiscencias, placer y orgullo. Nada más
contento ni más feliz que la fiera que ha devorado su presa, que el macho que ha brutaliza-

E

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•

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ciencia con la imaginación; á lo ·real que derriba con una m.i.no, sustituye el ideal que construye con la otra.
¡Eterno descontento .... !Lo que es, no basta,
ni llena, ni satisface; lo que debía ser no llega,
ni se realiza, ni se cumple! ¡Eterno desengaño
también .... I La esperanza ofrece espejismo~
que la experiencia desvanece; la ilusión seduce
con brillantes y engañosas perspectivas que la
realidad dispers\t y disipa; llegado á lo que
creía ser la meta, el hombre se encuentra al
principio del camino; la imaginación crea mundos y el razonamiento los aniquila; la poesía
levanta monumentos que la vida reduce á escombros; todo cuerpo es humo; todo luminar, fuego fatuo; la vida no es más que la.preparación lenta y segura de la muerte; y la verdad, el retoque continuo, incesante y fatigoso
del eri-or.
Y sin embargo, el hombre vive, prospera y
se engrandece. Y es que la vida no es triun.fo,
sino lucha; que la fe licidad no estriba en
poseer, sino en adquirir; ni el poder en dominar, s~no en conquibta1; ni la gloria en subyugar, srno en crear.
Del fondo ele su infortunio surge la felicidad
del hombre. Lo importante no es trazarse límites, sino abrirse horizontes; la dicha consiste,
no en lli&gt;gar, sino f'n caminar, y la única fórmula posible de la felicidad es ésta: proponerse
realizar una obra grande y noble, y luchar, batallar, morir si es necesario, por realizarla.
Así lo han hecho los apóstoles de la virtud,
de la verdad y del bien, y en sus Tebaidas, en
sus estercoler·ó s, en sus calvarios y en sus hogueras. han sido más g-randes y má.s felices que
los sibáritas en sus lechos de pluma ó los dés- ·
potas bajo -sus mantos de púrpura.

Dr. M. Flores.

•

~ /L .

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#.

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\
SRA. DOMITILA HIDALGO DE KUNHARD'l'.

El mes de las flor&lt;&gt;s.-Anlversarlo ¡¡-lorloso.-La
Exposlcl6n en Coyoacán.-Algo
de teatros.

S

E avecina el mes de mayo y con él se avecina todo el florido cortejo de la Primavera. En los primeros días de abril la flora comienza á desentumecerse apenas y sus largos
bostezos, después del sueño de tres meses, embalsaman el aire.
Tímidamente aparecen las margaritas, y los
renuevos apenas se dibujan en las cimas de los
árboles. La Naturaleza toda se antoja en ese
estado de atenta expectativa que precede siempre á los grandes acontecimientos. Es entonces el campo augusto y solemne como un templo. Los vientos parecen torpes, entumecidos,
como si sus alas, en la larga espera, hubieran
sufrido un principio de atrofia. Pasa abril;
mientras los botones revientan en lujuriosas
floraciones, las noches, cada vez más embalsamadas y más cortas, se llenan de los mil rumores imperceptibles, de los mil ruidos de la
savia que asciende á vigorizar los brotes, del
insecto que canta á las estrellas su epitalamio
primaveral, del reclamo de los pájaros en la
rama.
Es un gran laboratorio de vida. El amor,
propicio, recorre el mundo septentrional repicando en los corazones, activando la corriente de vida nueva, poniendo intensas fosforescencias en los ojos de l,...s animales, y perfumes turbadores en los pétalos que esmaltan
las frondas, como una maravillosa orgía de
colores.
Mayo es la virilidad de la Naturaleza. Crecidas ya las flores, cumplidos los antojos amorosos del insecto y de la corola, sobreviene la
beata tranquilidad que trasciende la Naturaraleza cuando su obra está cumplida. El ger·
roen vive ya, oculto en el nectario; el pájaro
ha terminado la labor de su nido, donde la
compañera empolla. Los insectos pasan atareados en proveer á la nutrición de su prole.

***

Mayo es también el mes de las ~almas gloriosas~ y de los matrimonios. La mujer, envidiosa de las nuevas galas que lucen las flores,
las imita, vistiéndose de blanco, como una
gran magnolia perfumada cuyos pistilos fueran las crenchas de seda, de áureos reflejos ó
de aterciopelado negror, sobre las cuales el
azahar, el blanco símbolo, abre los pétalos de
su corola en un espasmo de amor y de alegría.
El azahar es la flor de mayo. El símbolo
irradia su blancura en los naranjos, como invitando á amar á los que pasan. Los perfumes
de la blanca y hermosa florecilla invitan al
amor intensamente.
La mujer va al templo llevando los azahares
en la frente, como una diadema imperial. La
niña que no es sino una mujer pequeña, va
también á ofrecer, flores es cierto, como va á

ofrece~ besos su compaí'lera y hermana mayor:
la novia.
Los blancos ramos en los naranjos recuerdan las vestiduras blancas de la novia, que se
ace1 ca lentamente al altar, bajo la gloria de
la luz del sol de primavera, entre los humos
del incienso y los acordes de una marcha nup·
cial, cantada más bien por los corazones, que
dicha por la orquesta leja.o&amp;. Mayo es el mes
del amor y de las flores; las mujeres y las
frondi.s se visten de blanco cuando mayo se
aproxima.
***
Y es Mayo también el mes de las rojas glo-

rias militares. El Sol de Mayo parece traer
en su aljaba las mismas duras flechas rabiosas
que virtió en los cerros de Puebla, sobre la
cabeza desnuda de nuestros soldados. El Sol
de Mayo al visitar el Valle, parece incendiarse en la gloria de aquella acción de guerra,
lejana ya y siempre presente; legendaria casi
en su grandeza, y dulce y heroica á nuestras
almas.
La celebración del 5 de Mayo forma una
de las fiestas populares que se confunden con
el 16 de Septiembre en los brumosos reci.:erdos de nuestras clases humildes. Podría concebir fil pueblo que se borrara del calenda·
rio la fiestecilla modesta y tradicional del san. to de su barrio; pero de seguro que no comprendería jamás, y menos a.ío aceptaría, que
fueran borradas las dos fechas gloriosas de
los anales de nuestro país, las cifras que marcan dos e~apas en la dolorosa y lenta marcha
del pueblo hacia el progreso y la paz: la noche luminosa de septiembre, sobre la que pasa
la blanca figura del Padre Hidalgo, toda llena de la mansa unción del justo, y el día, lleno de la gloria del sol, en el que se libró la
batalla de Puebla.
Los pueblos necesitan ese manjar del recuerdo, como aire necesita el cuerpo para la vida.
El·pueblo que no tenga sus días de intensa excitación patriótica, será un pobre pueblo muerto, ó cuya agonía se anticipa. El culto de los
muertos-que comenzó en la supersticiosa religión de la tumba- se ha convertido en un fuerte lazo de unión entre los que han muerto, que
han dado ya su cuerpo á la tierra y los que de
ella vi vimos.

***

Una exposición de flores se abre hoy en Coyoacán. Las fiestas florales, dentro de las calles angostas de la metrópoli, tienen caracteres
de aristocracia, de lujo, que cuadran mal y
peor se avienen con el instinto de libertad de
la naturaleza..
Jamás quedará mejor un florón de rosas en
un salón cuy a atmósfera trasciende los perfumes de la alcoba, que en una tosca jarra, á los
rayos del sol, en un paisaje sin límites. En
Coyoacán las flores se hallan en casa. Se mues-

tran más coquetas, más alegres, como si tuvieran la conciencia de que añaden una nota de
fresca alegría al conjunto.
Bien merecen l as exposiciones de Coyoacán
el éxito que tienen. Las flores son organismos
tan delicados y complejos como la mujer y
para ser debidamente apreeiadas, deben e;tar
en un medio apropiado y simpático, del cual
tomen algo y al cual den mucho.
Las mujeres acuden gustosas al reclamo.
Flores y mujeres se completan en la villa veraniega, bajo la protectora mirada azul del cielo y dentro de la gloria diáfana de la atmósfera.

***

Hemos escuchado en Arbeu las «Impresiones
de Italia», que son una joya de colorido y de
intensidad descriptiva.. Al oírlas, parécenos
ver cómo en un horizonte de ensueño se esfuma.
el cielo protector bajo el cual el genio de la
raza latrna alcanzó sus mayores triunfos. La
serenidad de una tranquila contemplación llena el espíritu cuando la orquesta. nos va pintando los paisajes italianos poblados de recuerdos de gloria, llenos de los fantasmas deliciosos que evoca la memoria.
Del fondo de la montaña, toda húmeda aún
de rocío, brota como un hilo de agua fresca y
clarísima la tocata del pastor, á la que responde el canto de las zagalas que bajan á la
fuente. Una dulce impresión de frescura nos
invade. Parece que en la atmósfera flota como
un hálito de intensa vida, como un soplo fecundo de creación. Es la mañana.
Después, en el vago escenario de ensueño,
aparece la abrupta montaña que traspone la
planta ágil del cabrero. Los mulos trotan con
el rítmico andar de sus piernas teodino~as y
duras. La cigarra lanza al aire da única nota
de su violín», las piedras calcinadas se quejan;
duerme el sueño soporoso de la siesta el ave en
la rama, y la marcharítmicadelosmulos~igue
su trote cadencioso hasta perderse en el horizonte dorado por el polvo.
.
Y después Nápoles. La divina ciudad del Vesubio. La tranquila mansedumbre de su golfo,
todo azul y oro. Las calles de la ciudad, amontonándose en la falda del monstruoso volcán,
en cuyo seno hierve la rabia de la Naturaleza,
y en cuyos flancos la vid dora sus frutos, invitando á hacer la experiencia del sátiro baudelariano: chupar el jugo, soplar el pellejo y mirar al sol á través.

***

Ea· una mar de oro vivo se disuelven las soro·
bras de la noche, cuando la Aurora despierta
en el Oriente; en la tranquila soledad de lamadrugada, surge el canto del gallo como un signo de victoria; las estrellas parpadean somnolientas .... ¡Oh! si el espíritu tuviera sus a.uro·
ras .. ... .

dintenor Lescano.

VIDA SOCIAL
Dos €leganm matrimonios

TT CABAN de efectuarse en esta capital
J-\ dos iml:&gt;ces aristocráticos: el. del Sr.

Egon Kunhardtcon la señorita Domitila Hidalgo, y el del Sr. Lic.
Joaquín Baranda l\Ic. Gregor
con la señorita Dolores Luján.
El primero de estos matrimonios se verificó en el templo de Santa Teresa, que fué
hermo:aamente decorado con
gardeniaR y rosas. · Fueron padrinos rlA manos el Sr. Don
Juan Hidalgo y la Sra. Sofía
H. de Lemmem, y de velación
f'l Sr. J ..J. LllmmenR y li:t
Sra. Refngio P. de Arlali&lt;t.
Durante Ja mi-a, el quinteto
Rocabrnna ejecutó selectas piezas religio~as.
La concurrencia, enti"e la
que figuraban vario:; miembro,1
del Cuerpo Diplomático, fué
numerosa y d _istinguida.
Del matrimonio civil, celebrarlo el mi~mo día, fueron
testigos los Sres. D. Pedro L.
Rodríguez. General Powell
Clayton, Lic. Carlos Rivas,
Barón Von F loecker, Pablo
Kosidow~ki, Ignacio Torres
Adalid, José Arce y J acques
Lemmens.
La novia recibió valiosísimos regalos.

***

(Fots. Valleto. )

SRA. DOLORES L UJÁN DE BARANDA.

. Terminada la ceremonia, los novios recibie:on las felicitaciones de sus numerosas
amistades.
La concurrencia fué inuy selecta.

o

lf 6.4CION Df CHINA fN MfXICO

P

de Washington, llegaron,
d~as pasados, á esta capital el Señor
De todos los vicios el más odioso, el más
~iang Hsu~, Encargad0 de Negocios
peligroso quizá, es el 'orgullo.
de Chma en México, y su Secretario el Sr
.
Fung Ying Kai.
·
¡.¡¡¡¡¡¡¡;¡;;;;:.;,;.-;;,;iJ
El objeto de su viaje se relaciona con el próximo establecimiento en e_l paí~ de una Legación del
Imperio 9~mo, cuyo jefe será el
actual M1mstro de aquella nación
en Wáshington.
El Señor Liang Hsun vino á
América hace veinte años y se
educó en Amherst, Massachusets
desem¿eñando después diverso¿
cargos en las Legaciones del Celeste Imperio establecidas en los
Estados Unido~, España y Perú,
y en los consulados de Nueva
~or~ y de Manila. En Filipinas
eirv10 durante algún tiempo el
puesto de Cónsul General de su
país.
Hablando de México y sn estado actual, el Sr. Encargado de
Negocios se manifiesta un admirador entusiasta del Sr. General
Díaz, }'. elogia los progresos que
ha realizado la República en los
úl_timos años y el grado de prosperidad á que hoy se encuentra.
. Po~ últi~o, diremos que el distmgmdo diplomático posee un
excelente trato social y que tiene
grandes simpatías por los pueblos latinoamericanos.
ROCEDENTES

***

El matrimonio del Sr. Baranda se efectuó también en el
templo de Santa Teresa, siendo padrinos de manos el Ar.
Lic. Joaquín Baranda y su esposa la Sra. Me Gregor de Baranda, y de velación el Sr.
Luis Terrazas ( J r. ) y su esposa
la Sra. Luján de Terrazas.

La Legación de China. -ws Sres. Fnng Ying Kai y Liang Shnn.

En la fotografía que publicamos, apa~ecen el Sr. Encargado
de NegoCios y su Secretario vistiendo el típico traje de seda al
estilo oriental.
'
Antes de dos meses vendrá á
México el Sr. Ministro, para presentar sus credenciales al Sr
Presidente de la República,
•

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Nueva Fuente de Riqueza
La Compañía Petrolera Mexicana.

S

es que una po.derosa Compañía al
frente de la cual figuran millonarios
americanos, compr6 no hace mucho, á
inmediaciones de Tampico, una va,ta extensión de terreno que, por su constituci6n geo16gica, acusaba la existencia, en determinados puntofl, de fuentes petrolíferas muy
abundantes.
La Comp11.ñía, procediendo en todo á "la
americana," y una vez que tuvo datos ciertos acerca de la importancia y naturaleza de
los dep6sitos de petr6leo, construy6 primeramente una línea de ferrocarril que pusiera en comunicaci6n sus-terrenos con las ciudades más importantes de la República; estableci6 en seguida una- fábrica de hielo y
ABIDO

CÓMO BROTA EL PETROLEO DEL POZO NÚMERO

4.

.

tre los accionistas figuran notables capitalistas americanos, como son los Sres. E. P.
Ripley, Presidente de la Compañía; E. L.
Doheny, Vicepresidente y Administrador

VISTA GENERAL DE LA FACTORIA PETROLERA DEL EBANO.

A este dato, que es indudablemente de
mucha importancia para la Industria, hay
que agregar que el costo del petr6leo PS un
veinticinco por ciento más bajo que el del

--.- ~ ... .¡;- /-·
~

•• ~ .. J
..

'f;--

# .

~

O'l'RA VISTA DEL POZO NÚMERO 4 ANTES DE BROTAR
EL PETROLEO.

en talleres y fábricas, el gasto es casi insignificante, pues según cálculos aproximados,
• es de ochenta á cien pesos.
Ya se ve por Jo que decimos, que la explotación de los pozos de petr6leo resultará en
extremo beneficiosa, no s6lo para los establecimientos industriales, que se ven amenazados á cada paso por la escasez y carestía del
combustible en México,sino también, y muy
especialmente, para las empresas ferrocflrrileras, que se surten de carb6n en los Estados
Unidos .

otras fotografías del Ebano una en que pued e verse el " pozo número' 4" derramando
en un tanque provisional la gian canticlail
de _p_etróleo 9ue pro?uce. Los tanques defimtivos seran de hierro y tendrán capacidad para contener de tres á cuatro mil barriles de aceite cada uno, pudiendo éste refinar~e para ~xtraer ~e él asfalto, alquitrnn,
vaselma, aceites l_ubricantes, petr6leo para
alumbrad_o, gasolma y nafta, próductos tod_os que tienen gran demanda en el comerc10.

***

El propóflito de la "Compañía Petr_olera
Mexicana," es vender al Central l\Iex1cano
todo el aceite que esta Empresa crea necesario para alimentar sus máquinas. En caso
d~ que la operaci6n no se realice, y de que

HABITACIÓN PARA EMPLEADOS.

una planta de luz eléctrica, y, cuando había ya levantado habitaciones c6modas é
higiénicas para alojará sus empleados, di6
principio á la apertura de los pozos necesarios para la explotación, encontrando que
el aceite era de la mejor calidad y que el
rendimiento de los mismos pozos superaba
con mucho al que era de esperarse.
Hasta hoy, se han abierto ya varios pozos; pero el que más ha llamado la atenci6n
por la cuantía de sns productos, es el "número 4." Este pozo, que comenz6 á producir el3 de marzo último, puede proporcionar diariamente quinientos barriles de petr6leo, que, utilizados como combustible,
son suficientes para desarrollar la fuerza que
desarrollan 400 toneladas de carb6n.

CASAS PARA OPERARIOS.

carb6n, y que, para adaptar una locomot~ra
al sistema de alimentaci6n con aquel aceite
minern I el desembolso necesario será, cuan' ele setecientos pesos. p or l,o que
do mucho,
toca á las calderas comunes que se utilizan

CASAS DE OPERARIOS.

Para completar estos datos, diremos, por
último, que la formaci6n de la Compañía
para abrir los pozos del Ebano, se debe á
l\fr. Edward L. Doheny, descubridor de los
famosos dep6sitos de petr6leo de California
(E. U.), que han cambiado por completo la
faz del Oeste de la U ni6n Americana, y que
pueden considerarse mil veces máR importantes que los placeres de oro descubiertos
hace muchos arios en aquella riquísima comarca.
La negociaci6n, actualmente, está constituida con un capital de $10.000,000. En-

POZO NÚ M. 4 ANTES DE ENCONTRAR
EL VENERO.-UN DETALLE.

General; C. A. Canfield, W. G. Nevin y
Ch. W ellborn.

***

En. estas páginas damos á conocer, entre

...................
,

IN31'ALACIÓN PARA ABRIR LOS

~ .

-

LA FABRICA DE HIEí,O,

- ~-"
.J:c • - ·~
, .. .
!

1;&amp; ,.

TINACO ,PARA AGUA POT ABLE,

,/

rozos.

el Central suba los fletes de conducci6npues hay que advertir que la vía férrea construida por la Compañía Petrolera eflt.ronca
en el Ebano con aquel ferrocarril, -se construirá un ramal á Tam pico, puerto poco distante de los terrenos rn explotaci6n, para
embarcar a!H el petr6leo, llevflrlo por mar
á Veracruz y traerlo de allá á México, por el
Ferrocarril Interoceánico.
Además-y esto es suficiente pani qne
nuestros lectores se formen una idea de la
magnitud del negocio que nos ocupa-H' tien·e en proyecto, para el caFo de que los pozos produzcim más de la ca1,tidad que 1-i&gt; ha
calculado, la instalación de una cañería
especial desde el Ebano hasta México, dotada, de diez en diez kilómetros, de bombas
impelentes, que aseguran la llegada del líquido hasta los tanques que se establezcan
en la poblaci6n.

A UNA MU~RTA

- - - - -;,té--- •

Sumida entre la l6brega cantera
De mi cerebro calcinado, pura
Como el diamante en el carb6n fulgura
Su faz como la vi por vez prim:ra;
Y, cual rendido lapidario espera
Mi amor, cifia la humilde v'estidma
En que hoy e11vuelvo su ideal figura
De arfüta, de mujer y de hechicera ...._
Si algo palpita en mi poema,-gota
De agua en el arenal-si deja huella
O consigue ligar un alma rota; .
Si desgarra la sombra la centella
De un verso-luz que en el olvido flot-á
En su lejana inadiaci6n: es ¡ella!
'
GuéUermo Valenda.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Política General
Lo Querra rusoJaponesa.-Todavía en los prellmlnares.-Los Japoneses, dueños del mar.-Las operaciones en tlerro-- 61 río Yalú .
y las operaciones de los rusos.-1",ada se ha adelantado,-Francla é ltalla.-La Triple Allanz.a Y la "Italia Irredenta".

S

ERIA faltar á la verdad decir que la marina rusa ha podido caminar con alguna fortuna en la presente guerra emprendida para
resistir las aspiraciones del Imperio del Sol Naciente. Aparte
de la indiscutible actividad desplegada por los japones.es desde el momento en que, dando por concluidas las flegociaciones diplomáticas,
recobraron lo que ellos llaman su libertad de acci6n, á fin de apoyar

to ruso. Habían observado con astuta perspicacia que cada vez que
los buques enemigos entraban 6 salían, lo hacían por la misma ruta
y, en atrevido intento, fueron á sumergir minas en esa senda maríti:
roa en que acechaban, como á la puerta del abismo,á los confiados barcos de la flota moscovita. Los cálculos no fueron err6neos: al siguiente día, el Comandante naval de las fuerzas rusas tropez6 contra esas
minas, y el hundimiento del buque insignia, el acorazado «Petropavlovsk», con el Vicealmirante á bordo y la mt.yor parte de la tripulaci6n, y las averías que recibi6 el «Pobieda», fueron á aumentar las
pérdidas sufridas con los buques «Czarevitch», «Retvizarn&gt;, «Boyarin»
«YenisseÍ&gt;&gt; y otros que han quedado más 6 menos fuera de combate'.

***
Pero 1:1i estos accidentes, imputables directa 6 indirectamente á la
acci6n de los japoneses, juntos con la movilidad incesante de sus
escuadra!I, han dado la preponderancia de los mares orientales á las
fuerzas de Tokio, impidiendo la concentraci6n de las flotas de Vladivostock y de P_uerto Ar~uro, ?aciendo retroceder los elementos que
conducía el Almirante W1renmuR y retardando la salida de la escuadra del Mar Báltico, ya que por ahora no hay que pensar en que quede libre el paso de los Dardanelos para la que guarda el Ponto Euxino, no han hec?o adelantar, sin embargo, la marcha efectiva de
la campaña por tierra, donde, á no dudar tiene que resolverse el
conflicto.
'
Libre en toda su extensi6n el fern,carril transiberiano, aunque á
costa de grandes sacrificioR, ha podido derramar inmensos contingentes de tropas sobre Mancburia, ha podido conducir enormes canti-

y en ese estado, frente á frente los beligerantes, separados por la corriente revuelta
del Yalú, ni los unos adelantan en lo que
llaman su marcha triunfal, ni los otros avanzan con fuerza suficiente en tierra coreana
esperando detener el mayor tiempo posibl~
el paso del enemigo, para atraerlo después á
segura derrota en terreno propio. Tales son
loa que, con el nombre de proyectos del Estado Mayor General ruso, se nos comunican
como de fuente autorizada.
En breve habremos de saber de movimient?s más defin~tivos por una y otra parte, que
t iendan á quitar la monotonía á la tarda
marcha de la campaña.

aqu~l rey, campe6n y fundador de la libre
Italia, que combati6 al Austria! al lado de
Napole6n III.
En ef~c~o, de seguro que no tendrá la
actual v1~1ta los alcances que tuvo en 18,58
la entrevista de Plombiéres, en que, á solicitud del Conde ele Cavour, qued6 reeuelta la
guerra contra la dominación de los Hapsburgos en la alta Italia, tratando de arrancarles el territorio que les había cedido el
tratado de Campo Formio, celebrado por
B?napa~te en nombre y representaci6n del
Directon?; pero no puede ocultarse la circunstancia de que la aproximaci6n entre
l~s dos grandes naciones latinas ocurre prec~samen~e cua~do se han hecho públicas las
***
d1fere~cias y dificultades surgidas entre los
. Entre tanto, háblase ya de un empréstito
d_os abados de Alemania por causa de agitaª}US0do por el Gobierno moscovita con UJl
smd1cato francés que proporcionará
c_10nes en lo que se sigue llamándose la ' 'lta111. Delca•sé, llllnlstro de Negocios Extranjeros
ha ~rredenta, '' dificultades que apenas ha
$160.000,000 al.tesoro de San Petere·b~~g~de Franela.
podido .~esvane~er el Emperador Guillermo
dándole el nervio ele la guerra, indispensa:
M' .
.
con su mfluenc1a y dar por terminadas los
1mst_ros de Rela?10nes en aro bos gobiernos, en reciente entrevista
Cos~ smgular y digna de notarse: cuando desaparecía toda causa d;
9ueJa en~re ~os g_abinetes _de Viena y de Roma, un mensaje enviado
16d1cos mdependientes, p.rovoca cierta alarma, al sacará luz
los
0 que a~ta enton~es se había ocultado con nimio escrú ulo
se
hace púbhco el peligro que había corrido la "Trípliee" ~e n'aJragar e~ los mares de una revuelta interior en el Trentino
. ~era acaso ~ma mera coincidencia esta que señalamos; s~rán supo:!c10~esfratm_tas, _fruto de un buen deseo, las que se lanzan con mo1vo e a p~esenc1a de M. Loubet en Roma; pero no debe olvidarse
que la poht1ca de la paz armada ha sido muy cara á Itar
l~Jriple Alia~za, aun en vida desu autor el célebre Crispí,
oi~~
s1 res y e~em1gos entre los Italianos, y tal vez no falte quien piense
q~i ya e s tiempo de. una reversi6n de las alianzas como Ja que ocurn en 1a _se~unda mitad del siglo XVIII.
'
d Otra coincidencia, si así quiere llamársela: al presentarse el PresiRente
ubet en el Pante6n que guarda los restos mortales de los
yes c1r Manuel II Y Humberto I, forman el cortejo de honor
ve eran?s e la guerra de 1859, ostPntando en sus pechos las condecoraciones que les concedi6 Napole6n III. ¿No es para exclam
que asombran tantas coincidencias?
·
ar
La Visita del Presidente Lonbet á Roma.-Edlficlo de la Embajada Francesa
27
de
abril
de
1904.
(Antiguo Palacio Farneslol.
z. z. z.

f

Pr

t~~¿

~f

b_le, m,ás qu~ 1;1-unca, hoy que los intereses econ6micos tienen influencia mas dec1d1da en el desarrollo de los acontecimientos que transformar:i los, pueblos y encauzan el desenvolvimiento de las naciones
El t1po_a que se dice se han colocado los bonos del empréstito ruso·
es un índ1~e que marca,.~on el crédito actual del imperio ruso, l~
manera de Juz~ar la cuest1on. que muestran los financieros, al aceptar
en ~rme la mita~ de la e~•~i6n de bonos á 98 por ciento de su valor
nommal, con un rnt~rés hm1tado de-cinco por ciento. Una uaci6n que
logra, en p~eno conflicto armado, efectuar una operaci6n tan ventajosa, aun en t~empos anormales da muestra segura ante los ojos vigilantes d~ los directores de las instituciones de crédito. A la hora de las
n_eces1dades, no bni;tan toda.s las ~impatías del mundo para proporc_1onar un solo pern, al que no tiene más que conflictos en perspectiva y se halla en v1Rperas de una tremenda crisi!'. Así se pueden
prevPr los. resul_tados finaleR del drama que tiene por escenario las vastas y fértiles llerra~
Manchuria, y por espectadores á todos los
pueblos del mundo c1v11Izado.

Toklo.-La mnltltod Imponiéndose de las noticias de la gu.,rra frent.,
á las oficinas de nn periódico,

sus pretensiones en la fuerza de las armas; aparte de los daños efectivos causados por los buques del Mikado en sus repetidos ataques
contra Puerto Arturo, que por lo me!)OS han limitado los movimientos de la flota rusa y obligádola, mal de f?U grado, á permanecer á
la defep.siva, ha habido otros incidentes en el curso de las operaciones, que han mermado la fuerza naval de uno de los beligerantes: verdaderas desgracias ocurridas en el interior de la misma bahía de
Puerto 'Arturo, que han dejado maltrechos algunos barcos, hundiéndose otros bajo el manto silencioso de las aguas que cubren sus míseros despojos.
La última catástrofe, la que cost6 la vida al intrépido Vicealmirante Makarnff, fué. provocada, sin duda, por ese arrojo de los ma•
rinos niponeses, demostrado en el primer bombardeo de Puerto Arturo, que los llev6 á colocar minas en las aguas territoriales del puer-

?~

***

La guerra rnsoja.pon~sa.-Volanta.t·Jos japone~es embarcándose en San Francisco
California rumbo al . Extremo Oriente.

dades de provisiones de boca y de guerra y de material de corobate, y
aprovechando su libertad de acci6n en las tierras manchúes, han fortificado los rusos sus líneas de comunicaciones, se han hecho fuertes
á lo largo del río Yalú, que separa Manchuria de Corea, y han unido por medio de líneas estratégicas sus plazas principales, que son la
base de futuras operaciones en Mukden, Dalny, Harbin y Niuchuang.
Lejos de haberse aprovechado los japoneses del fruto de sus pretendidos decisivos triunfos, intentando desembarques en los puntos antes desamparados y ya hoy á cubierto de sorpresas y de golpes de mano, con las fortalezas levantadas y las guarniciones que últimamente se han concentrado, s6lo han amontonado sus cuP.rpos
de ejército en Corea, avanzando paso á paso por entre las dificulta~ des materiales que ofrecen las imperfectas vías de comunicaci6n en
el territorio coreano, sujeto á su entera devoci6n por virtud del tratado que convierte al asendereado imperio en up. protectorado del
Japón ¡¡,vasall11,dor,

Y_mientras allá e~ el remoto Oriente se va lentamente desenvolv1e!1do la tragedia tremenda de la guerra, al arrullo de las bris~s pnmaverales que despiertan los brotes nuevos en las ramas atendas de los ~a~pos yermos_del helado 1&gt;eptentri6n, y parece corno
que, al renac1m1ento ele la vida en la naturaleza, los odios son más feroces y los rencores más _hondos entre los beligerante¡,, al sur de la
Europa! al dulc~ rumor cte las azules ondas de ese l\lar Tirreno qu
presenc16 los pnme~os pasos de la civilizaci6n latina y meci6 en re~
~otas edades la~ pnmeras trirremes de los romanos, á la sombra maJestuosa del Coliseo y frente á toelos los recuerdos que guarda en
seno la gran metr6poli del antiguo Lacio, se juntan en abrazo ~~
paz el _represe~tante de !a monarquía de Saboya que ha const.ituído
el gobierno la1so de Italia,. y ~l ~~prerno Magistrado de la República Francesa! ma~ que_ n~.mca m1ciada en la ·ardua tarea de fortificarse en el mter1or1 hbrando~e _de las viejas ~r~bas que á su marcha
oponían las comumda&lt;les rehg10sas no permitidas ni toleradas en el
Concordato, celebrado ~n condicioDP.s muy distintas de las que ahora prevalecen en Francia, en su pueblo y en su gobierno.
Sean cuales fueren las declaraciones que extraoficialmente se h _
ya~ hecho sobre la limit~~a F&gt;ignificaci6n que en la política franc~1t:i,hana ha de tener la v1s1ta del Presidente Loubet á Roma concediend?, qu,e sea c~erta la_ afirmaci6n d~l Rey Víctor Manuel, d~ que su
adhes1ori a la_ Tnple Alianza _no le qmta su libertad para entenderse
co~ otra_~ nac10nes en b~nefic10 de la paz, no puede menos de llamar
1~ atenc10n de los que siguen con interés los acontecimientoe el considerar_ con q1;é_ exquisita perspicacia ha escogido M. Del::assé el
habilís1mo mm1stro de Relaciones en el gabinete de París, .eLm~ento lll&amp;S oportqno para la 11,nunciada visita de M. L?ubet al nieto d~

�,

.

.,,,.

. ¡

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
EL SEÑOR GENERAL DON

EL DESCARRILAMIENTO EN ZACATECAS

Miguel Castellanos Sáncbez
El día 21 del mes próximo
pasado falleció en México, á
consecuencia &lt;le violenta enfermedad. el Sr. General D. Miguel Castellanos Sánchez, caballero que en épocas aciagas
para la patria, prestó importante&lt;, servicios á la causa liberal.
El Sr. Castellanos Sár;chez
era originario de la ciudad de
Mérida y contaha al morir.74
años de edad. Durante la intervención francesa, fué asesor
del Ejército de Oriente habiendo caído una vez pri~ionero en unión del Sr. General
Díaz. Más tarde. y acompañado del General Zepeda, tomó
la plaza de Mérida, que ocupaban los imperialistas, habiendo obtenido por esta acción el
grado de General.

r;¿~

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i~~ ,,•'. • ,.,
__._;,,d;.iiÍ'..A,~... -.,._;.._ -. ·.·

- ~~/,~;,'it~ ···~

EL DESCARRILAMIENTO EN ZACATECAS.-RESTOS DEL CARRO~

CÓMO QUEDÓ EL CARRO DE EQUIPAJES Y EXPRESS.

VISTA PANORÁMICA DEL LUGAR DE LA CATÁSTROFI!..

Al restablecerse ]a Repúhlica. el Sr. Caste11anos. Sánchez desempeñó diferentes puestos de 1mportancia en ]a Adminiiatración
como Diputado, Magistrado del Tribunai
Superior, Juez de DiAtrito v Gobernador del
Estado de Yucatán. Actualmente era Senador por el Estado de More]oR. .
Un número considerable de !'enadoreia diputados, abogados, milititreR y particulares
acompañaron e] cadáver del Sr. Castellanos
Sánchez hasta el panteón del Tepevac. donde se efectuó la inhumación, haciendo los
honores de ordenanza á RU cadáver 'una brigada de infantería y caballería.
•

AMPLIA y detalladamente ha dado cuenta «El Imparcial» del terrible
accidente ocurrido en la línea del Ferrocarril Central el día 19 del
mes próximo pasado, y á cónsecuencia del cual perdieron la vida diez
personas y resultaron heridas setenta y cinco.
El tren que rumbo al Paso salió de Zacatecas , á las 12 del día, descarriló en el ki16metro 7101 á una legua de aquell.a ciudad. La causa del

siniestro, según el relato de varios testigos presenciales, fué la extremada velocidad con que entró el convoy á una curva, al salir de un "reba·
je" que hay en dicho punto.
.
La máquina, el ténder, el. cano de equipajes, los coches de tercera,
segunda y primera se volcaron completamente, convirtiéndose en un
montón de astillas, bajo las cuales quedaron septlltados los pasajeros.
Las personas que resultaron ilesas, procuraron socorrer desde luPgo á
los heridos, mientras lleg:i,ba el tren de auxilio que fué pedido á Zaca·
tecas.

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El Sr. Gobernador del Estado, tan pronto como tuvo noticia del suce•
so, ordenó por su parte que se dispusiera un tren, y acompañado de varios médicos, se ,trasladó al lui,-ar de la catástrofe, donde prestó á le.s
víctimas muy impo rtantes servicios, secundado por· algunos pasajeros y '
p0r los empleados de la compañía.
.
.
Transladados los muertos y heridos á la poblaci6n, éstos últimos ~ue- .
ron solícitamente atendidos Pn el hospit.a,l, por señoras de las sociedade,; "Sierv·a s de MRría," y "Angel dPl Ho¡rar."
•'
• Las principales familias de Zacateca.s contribuyeron tnmbién á hacer
menos penosa la situación de las víctimas de la catástrofe, prodigando
á los heridos todo ¡rénero de,11uxilios.
.
Las fotografías que el Sr. Manuel SantJni tomó ilel teatro de los suce·
sos y que publicamos en este número. dan amplia idea, de la magnitud
del desastrP. que ha consternado á todo Zacatecas y Jlevado el descon·
suelo á multitud dP hogares.
Además de esas fotografías, publicamos dos tomadas nor el Sr. Luis
Flores, y que representan los restos qe la máquina y del ténder del tren
descarril ádo, y eI carro de tercera hecho pedazos.

..•
~
~~

........

-

l

.
-..:

EL 'l'REN DE PRIMERA ora.SE FU.i!lRA DE LA VÍA,

...,·".

OTRA F OTOGRAFÍA DEL TÉlNOER,

SR, GRAL. D. MIGURL CASTELLANOS SÁNCHEZ.

t

0

RESTOS DE LA MÁQITTNA Y EL TÉNDER.

SITU ACIÓN E:-. QUE QUEDARÓ N LA MÁQUINA Y EL TÉNDE R •

Nuevo Director de la Enseñanza Normal

\.;t?i
,.~.,_,.:.:,-:r~f~&lt;i
::· •~ ;.,. .,·?~l
~ ~ ---:.:_
¡.,' ~:~

"'~"!.
.. .,..

DE TERCERA.

Federales, el Sr. Don Alberto
Correa, uno de los pedagogos
que más han trabajado en pro
de la instrucción en México.
El Sr. Correa nació en San
Juan.Bautista (Tabasco), donde desempefió diversos puestos de importancia, entre ellos
los de Director del ((Periódico
Oficialn, profesor del Instituto
del Estado, Diputado al Congreso Local, Director General
de Instrucción Pública y Secretario General del Gobierno.
En la capital, el Sr. Correa
ha desempeñado también cargos tan importantes como los
de Delegado en divereos congresos de instrucción, Secretario en la Escuela Normal y después Director de la Es~uela
anexa á aquélla. Ultimamente
ocupaba el Sr. Correa el puesto
de Jefe de la Sección de Instrucción Primaria y Normal en
la Su bsecretaría de Instrucción Pública..

el día 2 1 de Abril.

En Rubstitución de] Sr. Profesor Don Enrique Rébsamen, que falleció hace poco en
Jalapa, ha sido nombmdo Director de la Enseñanza Normal en el Distrito y Territorios

SR. O. .ALBERTO CORREA,
Dlr&lt;'ctor de¡,. Enseilanza Normal del Distrito.

,._

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

fI Iemplo de la fnseñanza Antigua

ci6n, habiendo dejado á Lea acostada en el regazo de una hada cariñosa. Al verme dormido, sonrió,
y mientras leve brisa agitaba su
ba1·ba rubia, larga de un milímetro, se le ocurrió una extraña venganza.
Con gran cautela se introdujo por
el cañón de mi oído derecho hasta
la cavidad del cerebro. Una vez
allí, tomó la sustancia gris que lo

C

ON motivo de la reconstrucción del Palacio de Justicia de Cordobanes, se tiene el proyecto de demoler el templo
de la Antigua Ensefianza, que se encuentra
situado precisamente entre el edificio que
hoy ocupa la Suprema Corte de Justicia y
el que acaba de construirse para las oficinas
del Tribunal Superior y Juzgados de lo Civil y de Distrito.
El templo referido perteneció al convento
de La Enseñanza, del cual fué funJadora
Sor María de Azlor Echeves, y se construyó
á fines del siglo XVIII. Consta de una sola nave y aún se ven en ella las rejas de dos
coroA altos y de dos bajos; posee nueve altares con sus colaterales dorados de arriba
abajo, y constituye una de las mejores y más
preciadas joyas del arte churrigueresco y
barroco que f'xisten en México.
El altar mayor e3 verdaderamente notable, tanto por 1a delicadeza con que está trabajado, como por las magníficas esculturas
que en él se hallan.
La fachada es muy artística; pero no puede apreciarse bien, á causa de cubrirla un
gran arco levantado para sostener las dos
alas de la fachada. del exconvento.

_,.,ce::rt

V\ f11

integra, y, con una habilidad rara,
modeló un pájaro de grandes ojos
redondos y pico encorva.do.
Y yo aún dormía cuando Chabriantes pególe en la cabeza tres
golpecitos con su varita mágica de
avellano, para inspirarle vida, y
deslizándose por el cañón de mi
oído derecho, huyó á contarle su
travesura á Lea, la princesa diminuta que nació de las espumas.

El pájaro cruel aleteó fuertemente y con su pico corvo empezó
á picotearme sin misericordia. Desperté con el fiero dolor, sentí un
tactac continuo en las cavidades
del cerebro, y buí, huí lejos de aquel
jardín de los Ensueños, hasta llegar á la gran carretera de la Realidad, en donde prorrumpí en amargo llanto ....
Y ésta es la causa de que yo no

haya vuelto á reír nunca más con
esa mi antigua risa franca, burlona y despreocupada; porque llevo
en el cerebro un pájaro cruel, de
grandes ojos redondos, que me hace
sufrir espantosos dolores, mientras
eternamente picotea allí adentro
con su pico corvo y afilado.
AURELIO MÁXIMO,

Panamá.

st't

~

FACHADA DEL TEMPLO DELA ENSE~ANZA ANTIGUA .

EL PAJARO GRIS
O reía en aquella hermosa ma-

Y

ñana de la vida con risa franca,
burlona y despreocupada; y
deseoso de sorprender los secretos
de los gnomos, entreabrí con mis
rudas manos de disector á lo Max
Nordau, lacorolaperfumada de un
lirio. ele un gran lirio, blanco como
las túnicas de las vírgenes hebreas.
Y vi allí-¡oh júbilo!-á Lea, la
. princesa diminuta que nació de las
espumas de un: lago, peinando la
barba, larga de un milímetro, de
Chabriantes, hijo de Cbabriar v rey
del país azul de los Sueños floridos.
Ellos, al verme, dejaron escapar
un grito de asombro, fácil de confundir con el immbido de unamosca Chabríantes, rojo de có lera,
r odeó la. cintura de Lea con sus bra-

zos nervudos-aristas de paja,-y
golpeando con su diminuta vara de
avellano en el cáliz del lirio, volaron prestos hasta perderse de vista,
mientras yo, libre de inquietudes,
r eía á más y mejor con risa franca,
burlona y despreocupada.
Poco después, cansado de corretear tras las mariposas doradas y
de gustar la ambrosía de las flores,
me tendí wbre la yerba. al lado de
un fresco arroyo en cuyas aguasde Tántalo-había procurado en
vano apagar mi sed eterna.
Allí quedéme dormido y soñé muy
luego recorrer, vestido de trovador
y con el laúd al costado, un extraño país lleno de vetustos castillos,
al pie de los cuales entonaba cántigas á las castellanas hermosas de
amante y sensible corazón.
Y mientras yo feliz dormía, apar eció Chabriantes, que paseaba solitario, indignado por mi indiscre-

..

ALTAR MAYOR DEL TEMPLO DE LA ENSE~ANZ A,

Una Cabellera Notable
Como nota curiosa, reproducimos el retrato de una joven que vive
en un rancho inmediato á Aguascalientes y que llama la atención
por la abnnda:ite y larga· cabellera que posee.
Esta joven cuenta, en la actualidad, 16 años, y la abundancia
capilar le vino desde que tenía cinco. Excusado es decir que el enorme pei:io del cabello le causa graves molestias y le produce cefalalgias
y otros trastornos. Sin embargo, es tal el carifio que la joven tiene
á su cabellera, que ni remotamente ha pensado cortársela.

00
El Premio del Primer Concurso
Según recibo- que obra en nuestro poder, ha sido ya entregado al
Sr. Roque Rodrígu ez, de Gómez Palacio (Dgo. ), el bronce artístico
ofrecido como premio al que resultara vencedor en el Primer Concurso de EL MUNDO !LUSTRADO.

TIPO DE CHARRO MEXICANO DECENTE.
El retrato del Sr. Diputado Don Thomas
Morán, que aparece en esta página, dará una
idea exacta, sobre todo á los extranjeros, de
lo que ~s eptre nosotros el cccharro1, decente.

Muy al contrario del «charro,) inculto, aquél
se distingue, á primera vista, por la sobriedad de su traje, desprovisto siempre de adornQs y relumbrones, y h1uita por la sencillez

de la montura ó «silla&gt;) que lleva su caballo.
El cliché es de los mejor logrados, tanto
por el efecto del col'.!junto, como por ¡~ buena impresión fotográfica.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO Il.USTRADO

La Confesión de Juan
RA Juan Dimas todo un buen sujeto, francote, sincero y decidor, como lo son todos
esos hombres barbudos que entre sus médanos abriga el pintoresco puerto de Al varado. Eo su a.oalfabetismo, era un rústico generoso, incapaz de hacer mal á nadie y siemprA
con el ánima dispue,ta á favorecerá los que á
su cabaña se llegaban demandando abrigo.
Mas por dura. ironía de la suerte, poquísimas
veces se sintió alimentado por el júbilo que
acarrea uoa hacienda bonancible y sobrancera.
Ca.osado de maltratar su cuerpo en trabajos

E

lacas para volverse al venturoso hogar. Caminaba tranquilamente por uno de aquellos
reducidos senderos que conducen á la.s milpa.s más cerci.na.s. Caminaba, ojo a.visor y
oíño a.lerto á los &lt;chapa.rros&gt;, y en su apacible divagar oo repar ó que, siguiendo su huella y á clistancia. no nada larga., iba. pasito
á pasito Periquín, el menor de sus chicuelos,
atraído sin duda por la ilusión de ver cuáles
artes empleaba Juan Dimas para matar esas
a.ves que tantos júbilos ponían en sus ojillos,
cu ando en se odas cacerolas, adobadas 1as veían.
Entretenida en sus quebaceres de cocina.,

\►

,,,,.
poco productivos
y sabiendo que el
cultivo de la yuca no le sacaría
de fatigas y pri·
vaciones, se metió
pescador sin más
recursos que su
buena voluntad,
ni más útiles que un par de viejos remos y una
pobre red carcomida y diminuta..
Pronto J ua.n Dimas se con venció deque no era.
para él la pesca ocupación lucrativa, y casi
desalentado, aturdido de puro vivir amarga
vida de miserias, aguzó el magín, tratando de
ha.llar solución ventajosa. al obscuro problema
de su existencia.
Enredado su espíritu en intrinca.da. madeja de
locas imaginaciones, no sabía qué partido to·
marse, y á punto estaba ya de dar al traste coo
su paciencia, cuando cayó en sus manos, como
el maná en el desierto, uoa. carta que desde el
pueblecillo de Ixmatlabuac1m le escribió su
viejo compadreHesiquio Pérez, llamándolo C?D
urgencia para ponerlo al frente de grandes tierras sembradías, de que era dueño el generoso
compadre.
Juan Dimas no se hizo esperar. Luego trasl adó al indígena villorrio cachivaches y familia, y en pocos meses logró ver resultados lisonjeros en el nuevo·campo de sus afanes.
A la sombra bienhechora de su compadre,
llegó á disfrutar de esa sabr?sa tranqui~idad
que 'lonsigo trae la abundancia de la. hacienda
y el trabajo alternado con la huelga..
Dados el buen viento que soplaba á sus em•
presas, y su natural f~stivo y charlador, no era
extraño que Juan tuviera de vez e1;1 ~u ando entre sus amigos y aun entre su fa.milla, desbordamientos de sencillas alegrías que no escasas
veces terminaron en borra.cheras que se recrude:iía.n en los fandangos ante el bullicio armó nico de las vihuelas y el rítmico zapateo de las
jarochas enfloradas y llenas de colorines. Y
ahí era de verse á Juan Dimas, regodeándose
de lo lindo entre guapas a.culteca.s y llaneras
que le a.legraban el corazón y lo excitaban a l
baile y á la. gresca.
La mayor parte de sus ocios consa.grábala á
ejercicios de cacería, y a.sí, era frecuente ver á
Juan por l as tardes huroneando «~haparr~s~
y matorrales con su flamante cara.brna terCJada. al hombro en acecho de &lt;.,hacha.lacas, ve~ados ó candiles, que tanto ª?undan eo las canadas boscosas de aquellas tterras algodoneras.
¡Qué de chillarías jubilosas armaban los rapazuelos de Juan cuando éste vol vía~ su cabaña con un haz de aves muertas pendientes del
cañón de su certera carabina! En momentos
ta.les la felicidad de Juan tomaba las proporcion~s luminosas de un sol que le mo~~raba.
iri sa.dos horizontes de muy santo~ regoc1¡~s.
Una. tarde, Juan.Dimas, tan feliz como siempre, salió al campo jlOn_el propósito de merodear únicamente por los ceroanos montecillos,

la madre de Periquín, la hacendosa Aniceta,
no advirtió la ausencia del rapazuelo, que, callandito y á marcha lenta.,- sjguió los pasos de
su padre.
~- (Jo arbolillo de pequeñas frutas enrojecidas
deslumbró las pupil as de Periquín, quien, sin
temer á nada en su inocencia, se desvió del .ca.mino para. entrarse en el herboso vericueto que
ostentaba. 1as frutillas atrayentes.
¡Con qué avidez las churrienta.s manitas del
chicuelo atrapaban los ramillos y desprP-ndían
los racimos escarl ata. Con fruición de muchacho goloso sacudía al arbolillo, sin que el ruido de las hojas abatidas lo hiciese temerá nada que lo pudiera. arrancar de su sabrosa labor.
Juan Dimas, entre tanto, con pasos cautelosos, exploraba. arboledas y caña.das. El rumor
de las ramas sacudidas por Periquín llegó á
sus oídos, y un intenso cosquilleo de regocijo
estremeció sus nervios. Al pun to pensó que
aquel murmullo de r amajes, debía ser producido por aves que en sus nidos se esperezaban.
Juan se apercibió al a.taque, y con todas l as
precauciones que se requieren para lograr certero disparo, apuntó sobre el sitio donde el
ruido se pr oducía, y una estruPnd~sa descarga.
h izo estremecer los montes. Nervioso y desatentado, entre el humo del disparo, corrió á
levantar su presa. ....

Sólo a.mbioionu.ba. uui.,a.r un11o1 oua.n\H oba.oha•

•

Cuando el crepúsculo bordaba de oro las nubes del poniente, el cazador tornó á su choza,
con su flamante esc0peta sobre el hombro; pero
sin llevar como otra.s veces el manojo de aves
muertas ante las cuales sus hijos forma.bao jubilosa algarabía.
-1:M:ala. tarde, Jua.n!-exclamó An iceta desde
el humeante fogón de la cocina.-Hoy sí n&gt;tda.
matajte. Y venir tan sudao y tao dejcolorido .. .
¿Qué tienej?
-¡Nada., mujer, que he caminao mucho traj
laj malditaj chictalacajl
-¿Y Periquín se juécontigo?
- Conmigo no sia ido mujer. ¡Jun! Bújca.lo,
porque yo no sé dónde ejtá esa criatura. ¡ Buen
cnidao de madre!
Con llD poco de coraje y con much&lt;' de preocupación, Aniceta se dió á buscar á Periquín,
que no parecía ni dentro nifuerade l acabañR,
y ya desesperada nnte la ta.,de que moría y las
sombras de la noche que se levantaba., l ,r a.veó
contra su marido, refunfuñó frases de cólera y
de angustia, y ambos terminaron por culparse
de pocos cuidadosos de los paso de Periquín.
Las primeras estrellas empezaban á deshilar
su~ flecos de oro desde la opulenta turquesa de
lo infinito. cuando Aniceta y Juan Dimas, á l a
luz de vieja linterna, salieron á los montes vecinos en busca del extra.viado rapazuelo.
A l as voces de Aniceta, que llamaba al peq ueflín, sólo respondía el canto estrepitoso de algunas aves asustadizas que, soñolientas, se
recogían ante l a augusta soledad de aquellos
montes.
Después de haber buscado sin provecho por
los escondrijos y vericuetos que á su paso encontraban, Juan Dimas y Aniceta, trémulos de
aflicción, con vinieron en retirarse á su cabaña
y esperar el nuevo día.
Y ambos esperaron y Periquín s in parecer.
Los días pasaban y l a. pobre mad r e no tenía
otro consuelo que llorará todas horas ante el
recuerdo vivo de Periquín.
Desde aquella tarde abominable, Juan Dimas
perdió su buen humor. En su casa y aun en sus
trabajos de campo, a.penas si hablaba. lo muy
necesario. Desde entonces odió terriblemente á
su escopeta y maldijo á las chacha.lacas. Agobiado por indecible pesadumbre inmensa, sintió aversión hacia todo, y su cuerpo enflaquecía; sus fuerzas se agotaban y sus entr añas
er an cruelmente roídas por misteriosa enfermedad en que nadie pudo atinar.
Cuando en su invencible postración, Juan
Dimas consideró que era inevitable su muerte,
pidió al cura con insistencia., con ansia febril,
con la fe inquebrantable de quien espera entregar su alma. á Dios, su alma. limpia, pasándola
por l as aguas frías de uoa franca confesión.
Al presentársela el sacerdote, Juan Dimas,
lloroso y moribundo, sólo tuvo aliento de balbutir estas palabras:
-Confieso, padre, queyomatéáPeriquín por
ma.ta.r unaj chicha.laca.j. Un gran miedo me hi·
zo guardar silencio.. .... _. Su cuerp_o está ent.E;·
rrao debajo de un arbolito de fruta¡ colorada¡.
¡Que Aniceta me perdone, que Dioj me salve!
Benito Fe.,tanes.

Mar zo 30 de 1904.

Los Trajes para Señoras.
Crónica Parisiense
Vestidos usastre"
y Chaquetas HToreras. ,.

MODELOS NÚMEROS 1 , 2, 3, 4 y 5.

¡¡ ABLANDO de los trajes para

señoras de
I cie,·t a edad, una nota.ble cronista. parisiense escribe lo siguiente:
&lt;Solameute en la. elección de los colores y en
el detalle de algunos adornos, las mujeres que
no son ya. muy jóvenes deben dar pruebas de
tacto.
Sólo para las completa.mente ancianas, las
formas no son tan adherentes al cuerpo, las
mangas tan extravagantes, los sombreros tan
ca prichosos.
Generalmente, las señoras ancianas no se
ocupan mucho de mod&amp;.s y novedades. Conservan en su mayor parte la moda del t iempo en
que eran lindas y todavía jóvenes, y, en esto,
dan prueba. de tacto.
Conozco una, entre otra.s, que se viste aúo,
los dia.s de gala, con un traje de cachemir ne·
gro perla que llevó hace veinte años por primera. vez, y sucede que, gracias á su tidelidad
á este traje, puede dtcir que, excepto la forma,
está toda.via. de moda, por que cuanto más cambi110 las cosas más se parteen.
Una. de las disposiciones más sobrias para
señoras de 'lierta edad, es la que consiste en
agrupar pliegues, de tres en t1·es, á lo largo de
la. falda y sostener eHos pliegues por pespuntes;
a l llegar a.l tercio de la longitud, se separau y
se abl'en libremente. Un motivo de pasamanería, compue!&gt;to de un ¡;alón en forma de dos
broches enlazados, !:&gt;eñala. el punto donde concluyen los pespuntes.
Para u c:a señora de eda.d, se escoge la veste
entre las semilargas. Los pliegues de la falda.
se encuentran en la. veste, pero están "agavillados" al talle y pespunteados hasta dos centímetros arriba y abajo, y después sueltos.
Esto da. una aµarieueia de finura á un ta.lle
engrosado por la edad.
Para dar más comodid.td á esta veste, se
ponen en los hombros dos esclavinas pequeñas,
corta.das ''en forme," que guarnecen y dan
calor.

J

Se puede adornar la primera esclavina con
un gran guipur de lana brillante, de matices
mezclados, gris, verde y blanco por ejemplo;
esto produce un tono achinado muy ar monioso.
El encaje está incrustado y dispuesto "en
fo1·me" sobre paño blanco, lo cual le da un
relieve vigoroso.
Esta gua.rnición debe ponerse en el borde de
la escla.vina, y sobre el delantero desciende en
dos solapas estrechas, ter minadas en pu ntas,
y formando una línea muy prolongada..
Excepcionalmente, para esta clase de "jaqueite" se hacen dos bolsillos de paño cubiertos de guiµur, u n poco al lado de las caderas, lo cual no perjudica. á la forma del tapado
y a.grada á la que lo lleva.
El adorno de guipur y hasta la doble esclavin a. pueden suprimirse.
Una idea acertada sería. la de bac!'r la. escl a vina. independiente de la "ja.quette" y usar] a
á voluntad, según que se desee vesti1·se poco
ó mucho.
Las franja.s, las bellotas, son guarniciones
que se usan muy bien por las señora.s de edad.
El encaje negro, las pieles oscuri.s, los diamantes, son lus complementos de sus trajes.
De negro, una persona. que no es ya joven,
siempre está bien.
Pasada. cierta edad, como á los sesenta años,
la muje1· comienza á envejecer y no debe ya
escotarse.&gt;
Las anteriores observaciones, como lo he dicho, pertenecen á uo a distinguida cronista parisiense que de largos aflos á esta fecha.se ha ocupado, con toda dedicación, de asuntos femeninos. Por mi parte, añadiré que no son aquéllas
todas las observacionPs y consejos que pueden
darse acerca de los trajes para señoras de edad,
y que, en crónicas subsecuentes, ampliaré el
tema, tratándolo bajo diversas fases.

*

* * que ilustran esta.
La colección de figurines

página, representan distintos sombreros y trajes de_ úl~ima moda, 1.:0~0 puede verse por la
descr1pc1ón que en seguida ofrezco á mis lector as:
·
Modelos númei:os 1, 2, 3, 4y 5.-Representan
sombreros de pa¡a, tocas y vestido estilo sastre. En el primer sombrero de paja, redondo
y con guarniciones y bridas de cinta. hay esparcidas pequeñas flores de color de ;osa atadas ent1·e sí por medio de cinta «libertad;. El
lado interior del ala se cubre con tul y se borda dos vecPs la forma. con cinta retorcida. Una
a l a. doble, forrada de terciopelo, da á esta prnnda la consistencia necesaria. La toca de guarn iciones de encaje, se adorna. con perlas de
azabache y con uo penacho de plumas negras
de garza. Se remata. por un grao brvche metálico. Al_rededor de la forma se coloca un galón
de eocaJe. El svmbrero «directorio&gt; número 3
con bridas de cinta, es uoa prenda elegante
de mucha vista.. Se reviste el frente 'de la forma con tul «mali~e&gt;; por encima se cosen p lisés de tul; el medio se cubre con un ancbo lazo
de cinta &lt;libertad&gt; ó ma.ravillosa, que son de
mucho ¡,fecto. La toca con copete de plumas de
11.vestruz, representada en el grabado número
4, se confecciona con materia.! negro, excepto
el gran penacho de -plumas de garza, que es
blanco. El frente de la forma se forra con muselina de seda.
El último figurín, que representa un vestido
estilo sa.stre, se confecciona con tela. inglesa. á
cuadros y se guarnece con cinta 01 gra de terciopelo. La chaqueta se forma de anchos delanteros Cl'uzados en forma de triángulos. El
cierre de la parte anterior se logra por medio
de botonadurametálicadefantasía. l!:l cinturón
se forma cun cinta ancha y se cierra por medio
de un broche decorativo ó de fantasía. Todo
el traje se forra con seda.; al C'.Uello recto se
aflade un sobrecuell o, de puntas modernas. La
falda campana. debe tene1· bast ante vuelo y no
hacerse muy entallada, como por lo general se
usa. en esta clase de faldas. Debo advertir que

y

�l:t MUNDO lLUS'rltADO

Et MUNDO lLUSTitADó

MODffiLOS NÚMEROS 6, 7 Y 8,1
.t:!,'

MODELOS NÚMEROS

aunque los vestidos de estilo sastre no marchan
á la cabeza de la moda como hace algunos meses, son, sin embargo, muy usados y han sufri•
do algunas modificaciones en su confección.
Modelos números 6, 7 y 8.- El número 6 representa un vestido guarnecido con bullones y
sesgos. Se confecciona con etamina color azul
y se adorna con galones de color verde mate,
bordados en máquina, y rosas de cinta «liberty»
plegada en las extremidades. Con esta misma
cinta se forma el cinturón de un ancho de doce
á catorce centímetros. El abotellado de las manga&amp; se forma con dos bullones fruncidos y ador·
na.dos con gasa y con volantes. La enagua se
pliega horizontalmente, y en su parte superior
se abullona finamente.

El modelo número 7 representa una chaqueta•
saco con mangas pelerinás, y es solamente pro•
• pia para señoras de cierta edad. El número 8
rerresenta un vestido con chaqueta torera y
adornos de entredoses d'.l encaje. La guarní·
cióil es negra, de etamina, de tafetán y de. entredoses al bolillo. El cuello recto se cierra por
detrás y se le ajusta y da forma con ballenas.
Tanto este modelo como el del saco anterior,
están de moda y representan la última palabra
del buen gusto. Nos hemos apresurado á darlos
á conocer á nuestras lectoras, seguras de que
serán de todo su agrado.
Modelos números 9, 10 y 11.- El primero representa un traje con cuelloguarnición de forma tichú; se confecciona con tela etamina, ne-

gra, combinada con cinta de terciopelo del
mismo co lor y cinta diberty». La falda, llena
de originalidad y gracia, se pliega transver·
salmente en toda su extensión, para obtener el
bonito ~fecto del modelo. La blusa ó corpiño
se adorna en su parte media con encarrujados
de encaje y gasa. Los otros vestidos de cha•
queta torera, á pliegues el primero, y con talle
de encaje y falda campana el segundo, se ador·
nan con cuellosguarnición bordados, de color
crudo. Este color en los encajes e~tá de moda,
y no obstante eso, se puede conseguirá precios
reducidos.
JOSEFINA,

&lt;&gt;&lt;&gt;

9, 10 y 11.

Cómo se conoce si las telas son ó no (alsifieadas.
Hágase disolver un decigramo del tejido que
s~ s_upone coi:itenga lana, en diez centímetros
cubicos de leJía de potasa, añadiendo la bastante agua destilada para completar el volumen de 10~ &lt;;entímetros cúbicos. Tómese uncentímetro cubico de esta solución y viértanse algun~s gotas de nitroprusiato de sodio. Si el
!~qu1do no t&lt;;&gt;ma un color vroleta, es que el teJ1do no contiene la menor cantidad de lana y
P!l-ra as_egurarse, se afiadirán algunas gotas'de
dis_olución de lana, y se verá aparecer en seguida el color violáceo.

C Un medio para experimentar la calidad de

una tela de seda buena, como el moaré, la fa.
ya, etc., consiste en doblarla á lo ancho, trata!!do en segnidace extenderla á lo largo. Si el
pliegue no desaparece por completo es que la
tela no es suficientemente buena.
'
Par.~ comprobar l a presencia del algodón en
1os te31dos, se obrará del siguiente modo:
Lávese po_r dos veces la tela en agua hirviendo, par~ quitarla el aderezo, y déjesela secar
en ~eguida. Después se·introduce en ácido sulfúrico durante medio minuto y hasta. dos, según

el espesor de la tela; inmediatamente después
se la echa en agua, donde el algodón, transf~rmado en materia gomosa, queda destruido.
Si _la tela e~ de lana, _tomará un tinte amarillo
baJo la a_cc1ón del ácido carbónico mencionado: los hilos de lino se disuelven en parte, r,ero
el algodón queda por completo disuelto. Si la
tela es de seda, basta mojarla en agua de javel
l~ que no ataca al lino ni al algodón, pero cam:
bia la seda ~n goma, con lo cual queda el fraude á descubierto.

o

�EL MUNDO ILUSTRADO
et tat11mEnto
Esta confesión me derrot? C&lt;?~- mi gusto, la mujer me tendió los l~pleta.mente. Sólo vi ya en m1 v1s1- bios y después huyó en la obscuritante una mujer adúltera. Y me sen- dad.
. ó .
Permanecí largo tiempo mm v1_1,
tí lleno de celos contr~ _el hombre
N aquell a. época., dijo el presi- por quien había t r11.1c10na.do sus apoya.do sobre el parapeto, ebr10
Los bienes fueron valuados en $125,000.
dente Trouville, yo er a. substlt~- deberes.
de amor, medio loco de tristeza.... .
La mayor parte de lo testado con•
J to en J . .. , lugarejo donde ~e vi- ¿Por q ué-dije con a.ma.rgu~a.-;
ve mal, donde no bay una cocmera. haber escogido mi casa por a.~tlo ·
sistia e n dos p61Izas de $25,000
que sepa. ni freír un huevo ó una.
•**
-¡No he escogido- respondió la
cada una, tomadas en "La Mu•
costilla., donde los habitantes ~on mujer b ajando la cabeza;- salfa
- Al día siguiente supe á.quién hatua", Compañia de Seguros sobre
idiotas, sórdidos y hasta mal olien- perseguida.. . he llamado al azar... bía albergado, prosiguió Trouville.
tes; donde llueve tres días de ca.d_a se lo su plico no me abandone!
la vida, de Nueva York.
La hermosa r ubia no había engacuatro, donde I a. fieore, una especie
- Y bien. s~a- dije.-Permanezca. ñado á. su mi.rido, no; lo babia
Hoce pocos dfas que se practicó
de fiebre palúdica, acecha á. cada usted aquí todo el tiempo que se asesinado y en circunstancias atro- la apertura d el testamento del Iluscopa de agua que uno_ se introduce crea en peligr o.
ces· un fantástico asesinato de ca- trfsimo Sr. Arzobispo D. Patricio
en el esófago. ¡ Ah d1antrP, cu á nFué aquella. una. extra.lle. vela.da. bez~ corta.da. y arrojada á los pe- A. Feehan en la ciudad de Chlcago.
to me he aburr ido durante los tres Yo había encendido uo fuego 1e rros.
[l!lnois. La fortuna del d!stinguidCI
ai'los que estuve allí! .
.
leña preparado de antemano, y a
)relado ascendió é. cerca de. . . .
La
razón
del
crimen
no
estaba
Sobre el fondo gris p1z9:rra de mujer se calentaba Y se secab9: sen$125,000 oro americano; y. segün el
mis recuerdos, se destaca,. sm em• tada. en un viejo sill ón de terciope- bien establecida: se sabía sol amen- Inventarlo que se hn pubhcado, los
te
que
los
es¡¡?sos
tenían
frecueutes
ba.rgo, uno luminoso, ~rd1ente, de- lo amarillento. Yo me habí_a colobienes que dejó fueron como sigue·
licioso, terriblti y «roJo&gt;.. ~ua nd o cado del otro lado de la ch1men~a. disputas poi· rnter eses.
Dos pólizas de "La
¡Pónganse ustedes en micas~!
pienso en ello, mi pobre v1eJl;L car• Para verla. mejor, babia encendido
Mutua,"
Compañia
Si la desgracia.da. era detenida.,
ne se despierta y canta e~ «Ht~no&gt; todas las bujías. Después de una
de Seguros sobre ta
de la maña.na.; pero al mismo t1e,n- abstinencia tan larga_ de ? elleza, era yo quien norma I mente cleb_ía reVida, de Nueva York,
po, me recorre la nuca _un ~streme- sólo el refrigerar m_1s OJOS con cia.mar su castigo. Y fué uetemda.. .
por $26,000 oro caJa
tres
días
después,
cerca
de
la.
froncimiento, un frío de guillotina.
aquella l lamarada de Juventud r u11na, ó sean . . . . . $ 50.01111 orn
bia era una especie de orgía, una tera española. Perdí la cabeza é Oivt,tendos
acumnlaoo~
gra've y a.lucinaote orgía que ~cu- iba tal vez á.hacer al guna tontería,
*.*
sob re una de las pócuando una fiebre violenta me sacó
Era una noche como ésta, una no- paba. todas mis facultades admira.- de a.puro; seis seman~s de_ cama,
liws. . . . . . . .
9.!12!1 orn
che de llu vía . Desde bacía tres días ti vas.
una larga convalecenc1a., m1 envio Otra póliza de seguro. 14.Utl0 oro.
Cambiamos
iwenas
al~unas
p
ael a.gua no ~esa.be. de empapa.: la.
á. una ciudad menos malsa.n1;1-, me Acciones en efectivo y
ciudad. Yo acababa. de termml!'r labras. Era inútil y hubiese sido dispensaron de consultar m1 conen B1mcos. . . . . . 37.000 om.
incómodo.
La.
única
cosa,
en
efecto,
una. lamenta.ble cena de carne medio
Entre las disposiciones del seciencia.
de
que
habría
querido
hablar
con
cruda. de espinacas arenosas, dá
La mujer fué condena.da. á. quince flo r Ar zobispo, en ~u lestamento. !'e
ella- la traición que á. su esposo
vino ~itrioloso, cuando lla.maroní
años
de trabajos forzados; como hicieron ésLas:
hacía
mi
buéspeda,-estaba
dE:s~la. puerta. La. mujer que me ~erv a
A su berm:1n11, señorita Kate
confesó
todo, no se le pi_dió ~uenta
rrada.
,je
la
couversación.
Me
hmé·
de cocinera. a.-0aba.b3: de partir preté pues á ofrecerle una ta.za de t ' de su tiempo y guardó s1lenc10 so- Feeban, que estuvo siempre con él
textando un to r tlcoh.
.
E
hasta su muerte, $40.000 o ro en b&lt;'·
Fuí pues á. a.bl'ir yo mismo. _n q ~•. aceptó y que bebi_ó muy lent a• b re su estadía en mi casa. Yo creí nos y $25,000 oro en una de la.Q IJÓ·
el din'tel de '1a. puerta, so_bre las ti· mente, con aire pensativo. Pa.~a~on deber guardarlo también.
lizas de seguro; (t la señore Ana A.
Acaso les parecer á. á ustedes ex- Feehan, ,·luda del señor Orn·to:
niehla.s lluviosas, se pe1·ola.b~ una. t res horas. Los que oo ban v1v1do
sombra. femenina.. No tuve t1~mpo en J . .. no pueden saber lo que va- traño que el recuerdo de esta. aven- Eduardo L. F'eehan. hermano de
tura ha.ya qut1dado _tan bril lante,
de decir dos pala.brns. L a muJer se lieron esas t res horas.
Antes de media. no~hE:, "!º eS t aba. tan delicioso en m1_ alma. __No m_e se11or Arzobl~po. $2ñ.00() 0 1"1 rle
había precipitado en el corredor y
tan enamo1·ado de m1 v1s1tante co- explico esta singul al'ldad. 81 el_ cri- otra de las póii;,.as. y $5.íl00 oro e,,
decía. con voz suplicante:
mo
si la. h ubiera trat a.do desde v~- men de mi visitante ha arro¡ado efectivo; l\ t,1 Academia de San Pa-·Pr otegedmel
rios
meses. Ignoro si el.la lo noto. una sombra. ti-ágica i:obre todo eso, tricio de Chic11g-o, de la qne es prPAÍ mismo tiempo había c_e rra.do
L
o
seguro
es que adquiría m~s y no be podido, sin embargo, confun- ceptoro su hermana. M,11re _~l~rla
l a puer ta.. Yo estaba perpleJO.a.~~r
más
aplomo.
No des vio ya los OJO~, dir jamás lo que pasó en mí s~bre Catalina, $10.000 oro de la ult1111~
naturaleza. soy confiado, bast
.
póliza; A la escueta. ·'Santa ~la'.·t~
~nuo; pero ya. la desconfian~a. pro- me miraba.francamente. ¡Ah, aque- E&gt;l puentR con toda otra sens:.i.c1ón. de enseñanza prftl'l1c11 para v,110ll as mir a.das! Cuando ~ e en volvía y creo, f;·anca mente, que mi amor
?esional ba.b(a. Jabra.do ~u _tunelr8
en su efluvio color de v10leta s~n- por la homicida es el gran amor de nes, de F'eehan vilte, lllinols. qu_e
mi alma. Mi primer mov1m~eu_to u
era la instllul'ión por ta qne m :\s ~P
tíame preparado par a c~alqu1er mi vida.
Mi
segundo
mov1mten~o,
be né VO lo•
In teresaba el señor Arzobispo ~P
t
á
i
Slll·
aventura:
á
una
sella!
hub1e~a
de•
J.
H.
ROSNY
fué de poner en la. puer a
m
en tregaron los $ ◄ .000 rP1&gt;tnntPP tlP
jado
la
magistratura
para
huir
co_n
g ula.r visita nte. Pero !lua.ndo hu~o rni extraña visitante á la extreml·
IA llltl roa pl'lllu
repetido con una. voz J01en, uJ°!í~i dad del planeta..
.
esas voces que obran sbo r\ \acto .
Sin embar go, la pequPña crnd.ad
como una. piel fina. so re e
. estaba.
dormida. desde hacía la.1go
- Prótejame. • • · · ·
Mi tercer movi mient~ _filé de sus- t iempo. No se oía. fuera ~ás ~ue la
pender mi decisión. DtJe co~ tono voz incansable d~_la lluvia. Entonces la. mujer me d1Jo:
Ub me esforcé en óa.cer dur~.
A Denver, Kansas City, St. Louis, Ohicago, New York,
- ¡Voy á part ir !
. .
q -¿Quién es usted y qué viene á.
Tuve un gran estre!Dr c1miento.
San Francisco y Los Angeles
ha._:~s~}u!:a desgracia d al-· susp~- Hubiera querido a.rroJarme s~b~e
ella
detenerla
por
fuerza.
Me
hm11
ró,~y usted puede sal va.rme la vité á. decir:
d a-,.Su
.. ·· · · v ida est..
_,. , pues, '"mena•
-Pero usted no p uede a rriesgarse así sola., en medio de la noche.
za.da'?
S us' ojos se ajaron resueltameLJte
-Sí.
. ?
sobre los mios:
--¿ Por q u1én •
- Por la mai'lana. me sorprende-No p uedo decírselo.
.
Esta respuesta. olía mal : m1 se- rían en el camino que tengo q ue todo movimiento recobraba fuer· mar, y, además, podré salvarme...
gun Pt::r o me dije que desp ué., de
-Por lo menos- proseguí, J.,erno arriesgaba n~da P:olon- diendo completamente la cabeza.,ga.ndo un poco la aver1g_uac1ón, Y puedo acompalla1·la..
.
Sonrió con extrafia sonrisa Y
abriendo 111. puerta d~ m1 pe~U:~º
salón de muñeca, hice entrat . a murmuró:
mujtlr y encendí u n par de buJías.
-El único servicio que p uede us. Ah di11.blo!, cuando b~bo luz, me ted hacerme toda.vía, es acompa.llé inclinado de súbito &gt;i. (a más fl. arme fuera de la ciud11?, al otro
e:cesiva. indulgencia. LamuJer ~ue extremo del puente de F1ercbes • •: •
ba a llí1 moja.da. poi· la. lluvia, Si consie nte en ello, tal vez _me haesta.
con los cabellos cho rreand o de bu • ya. salvado do blemente la vida .• •
medad, era Jo que todo el_ mundo
No vacilé. Diez minutos más ta_r·
llamar ía. u na hermosa rubia.
de, marchábamos juntos ~n l'.!led10
No les diré á. ustedes que era b~- de la lluvia. No hay en m1 ex1ste~11 a como una reina, porque las rei- cia ningún recuerdo que se aproxó
nas son comunmente bastante ~oco me á. la sensación que me caus
titosas comadres; pe10 bub1era. aquella mujer dulcemente apoyada
11,pebo un ran papel en el desfile_ el sobre mi b r azo. .
~í~ del J !key ó del gran pre1~no.
Todo mi RPr clamaba de volupp
mí que desde bacía tremta
11,ra. no'coc.ocia más que l as ma- tuosid ¡1.d. Traté de a.cort~r el pa_so,
a prolongar aquella 1mpres1ó_n
~:~~!es y las disg ustaut~s _burg ue- ~!~orante,
pero la joven t ~nía pn•
ri
d
J
aquella
apar1c16n
iuvo
sa.s e • .. ,
s a · me arr astl'a.ba.
alj!"O de mil a.groso.
.
d
Al fin estuv imos sobre el puente,
Mi juventud a.dormPc1da., se es - lo franquearnos, y cua~do llegamos
ertó á ese mundo del Amor y de á. la orilla del do, m1 compañera.
Gracia que es el único ~~ndo,
.
s· .
spué, de todo; quiero decir el dijo:
-¡Gracia.si .... ;Adiós! . ... iem
&lt;e.
01. el que valga l a pena. de
ú01co ~ r la aventura de vivir. Así pre cunservaré el recuerdo de su
:;r~~!gel substituto que interrbogal~ bondad.
d
. t
y
C
Me sen tí desfallecer e tris eza.
O P ulman para 101los lns punto, Pn
• ·e de dureza en la som r~ e
Se reserva~ camas en a.r\rants Carros Corue,•01•f&gt;~ o,• l lill'·
de
pesar.
y
mi
voz
era
ron~a.
Y
con :~or no se sostuvo largo t1emlos Esto.dos UmddosS. Lot! ~:s!~n renotiibrados "º el mundo eowro.
temblor osa. cuando le respondí.
corr nte ¡1 desper tar del hombre.
ver en la Linea e an
,
d" • •
!l.
-Adiós .... me ha da.do usted va.p
recios itinerarios y otros informes, 1r1g1rse
PºJ'urmuré, siu e1;11ba!·go, para tranrias h oras de a legría Y de belleza.
ara P
'
W. S. Famscworth.-Agente Genrral.
q uilida.d de conc iencia: . éhahe•
Le había asido las manos. Nues-Pero en fin , señor a, e,qu
1t .Sau Francl8oo, Núm. 8 , !Uéxloo. D . F.
tros r ostros se toca.ron. y comprer
cho usted?
.
•
-¡He cometido un c~1men imper· diendv de pronto que s ólo pod a.
darme una recompensa.que fuera. de
dona.ble .... contra. m1 marido!

J:~ Rtfugiada

del Ilmo. Sr. Arzobispo Feehan

E

6

"SANTA FE," LA MEJOR RUTA.

0

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S7/LWCLL· PLACC
La más hermosa Colonia, no sólo por su posición,
que lo es contiguo al Paseo de la Reforma, sino porque las personas que están comprando lotes, pertenecen á lo más granado de nuestra sociedad, quienes desean construir magníficos edificios, que, en
época no muy lejana, llegarán á ser el lugar más de
moda y el centro de las lujosas re~idencias de la
ciudad de México.
Sírvase investigar el alza á que ha llegado en esta parte de la ciudad, de algunos años á esta parte,
y se convencerá de que no hay inversión más segura ni de más brillantes resultados que la que le ofrecemos.
Por un acuerdo especial, se ha prohibido, para
siempre, establecer pulquerías ú otros establecimientos por el estilo en esta Co~onia. Siendo estA
lugar para edificar fincas que llenen todos los requisitos de salubridad y, por consiguiente, para que
residan personas de refinada cultura, se hacen necesarias estas restricciones.
En menos de tres meses se ha vendido cerca de
la cuarta parte de este terreno, y esperamos que para fines del presente año, todo~ los lotes habrán sido
tomados, y dentro de unos cinco años, este lugar será el más hermoso y saludable de la Capital de la
República.
Ureemos que en un tiempo no muy remoto, México llegará á ocupar la primera fila por sus edificios,
en el hemisferio occidental. Tiene la ventaja natural, que no gozan otras capitales: salud y cultura.
Continuamos vendiendo lotes bajo nuestro mismo
plan, es decir, veinte por ciento al contado y el resto en nueve años • ..Ningún interés se paga sino después de que se hayan concluído: calles de asfalto,
banquetas de cemento, drenaje y un sistema completo de agua.
¿Hay alguna proposición de terrenos mejor que
ésta?
Para mayores informes, dirigirse á

United States ·y Mexican Irust. Company,
Primer. de San francisw, 4,

ó á los Sres. Prevost &amp; Vail,
Primen de S4ln fmclsco, 8.
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Do!!_Jingo 8 de Mayo de 1904

Precio del ejemplar: 50 centavos.

�,

L UNDO LUSTRADO
Año Xl.-Tomo,I.-Número 19.

,

MEXICO, MAYO 8 DE 1904.

Subscripción mensual foránea ......$ l. 60
ldem
ldem en la Capital.$ 1.26

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDLA

Gerente: LUIS REYES SPINDDLA

Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

DE

~··1· '
1

¡

.

.

Las Piestas del 5 de Mayo.
El Señor Presidente de la República condecorando á un Jefe del Ejército.

(Fot, de "El lllundo Ilustrado".)

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1904, Año 11, Tomo 1, No 18, Mayo 1</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Aniversario glorioso</name>
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                    <text>,

L UNDO LUSTRADO
Año Xl.-Tomo,I.-Número 19.

,

MEXICO, MAYO 8 DE 1904.

Subscripción mensual foránea ......$ l. 60
ldem
ldem en la Capital.$ 1.26

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDLA

Gerente: LUIS REYES SPINDDLA

Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

DE

~··1· '
1

¡

.

.

Las Piestas del 5 de Mayo.
El Señor Presidente de la República condecorando á un Jefe del Ejército.

(Fot, de "El lllundo Ilustrado".)

�EI, MUNDO ILUSTRADO
Et MUNDO ILUSTRADO
d H,. el recu3rd~ el!tieade toda la ta.ata.sía de sus e1ocaciones;1tla me-

m)rta, agradecida, extrae de p1•ofundos y complicados sótaüos trajes
de moda a~rasada, espect~culos cuyo brillo · ha opacado la destructora
ma_no del t1em¡&gt;o, tr1stB stl~etas de per,oaas idas, y con todo estematerial foi:m_a, por algunos mstantes, un mundo irreal y delicioso, en
el eual vi_v1mos como amigos de la infancia.
. Y experimentamos ahí, casi sin darnos cuenta cabal, la dulce impre
sión que n_os conmueve cuando, por casualidad meramente encontrarnos
en las pág10as. d_e un libro olvidado una flor sin perfume,' en cuyos pé·
talos aún se d1st1ngue una fecha lejana ....

*

LA

prensa diaria ha dado cuentd., extensa y cruelmente, de
las últimas horas de un obscuro
solau do, al cual la justicia de los
hombres elimma, por pernicioso,
de la existencia.
El hondo misterio de la muerte
protege la turn ba de estos infelices.
Si de los muertos nada se debe hablar que no sea bueno, de los ajusticiados, de los que cun lo más ca·
ro que el hombre tiene han paga·
do sus culpas, no debe hablarse
ni bien siquiera. Merecen dormir
en paz, en la más absolutay duradera paz, en el sE&gt;no de una rniseri·
cordia infinita, tan grande, ó más,
que sus culpas.
La sociedad se conmueve cada
vez que la. ley envía al patíbulo á
un criminal. Es la saludable conmoción que justifica la muerte de
un hombre. Porque de no ser así,
los partidarios ae la abolición de
la pena de muerte tendrían á su fa·
vor un gran argumento. Es evidente que, para el criminal mismo,
quizá fuera preferibltl morir á permanecer por algunos años, por toda la vida, en un ·establecimiento
de corrección, aislado del mundo,
de la sociedad, de la existencia
misma.
Lo damuestran los suicidios de los grandes crimina·
les. En los países en los que,
por exceso de sensibilidad tal
vez, por exceso de miserieor•
dia, se ha abolido la pena de
muerte, precisa tener grandes
precauciones con los forzados, para evitar que dispon·
gan de una existencia que ya
no es suya, que deben; como
una suprema expiación, á la
sociedad que ult!'ajaron con
sus hechos delictuosos.
Los hombres más valien·
tes, los que llegan con la
sonrisa en los labios á los
mayores peligros, tienen un .
estremecimiento involuntario
cuando se avecinan á la
muerte. Domina el gran mis•
terio sobre la vida humana
como una gran ave de presa
cuyas negras alas fueran suficientemente grandes para
abarcar la distancia que exis•
te entre una cuna y un sepulcro ....

***

Un poeta excelso, hace
año~, escribió "La Ultima
Noche de un Sentenciado á
Muerte." Estaba imbuido en
las ideas de una época atrasada, comparativamente á la
nuestra, por más que sus alas te•
nían fuerza bastante para salvar
el abismo de los tiempos y de las
razas.
Se comprende la muerte en el
campo de batalla, al sonar estri•
dente de las trompetas que baten
la carga; sin dejar de ser la muer·
te, toma el duro trance en esos casos caracteres de grandeza tales,
que l.a pequeñez de la vida humana desaparece como un insignificante y lejano lucero que se ahoga en la luminaria intensa de un
sol tropical. La muerte, una en sí,
señora y reina del universo, es
· proteica en sus maaifestaciones,
es siempre igual á sí misma, y .sin
embargo, distinta siempre.
Cuando la justicia ha pronunciado su tremendo fallo, y la vida en
un hombre está en vísperas de terminar bruscamente, cortada por la
descarga homicida, al propio tiem·
po que e~ sacerdote, inv_ade!1 la
triste capilla todas las m1sericor·
días de que es capaz el corazón hu•

ma.uo,

El delito, el obcecante delito que
persigue como un fantasma sempiterno á los hombres, se pierde, disminuye, se va alejando rápidamente, y sólo queda, ante el escuadrón
que prepara las a'rmas, el suspirar
tenue y constante de una vida, de
una existencia que no quiere irse,
que encueo.tra bueno el sol, tran·
{!uila la tierra, que sabe que el
amor,como una gran bendición, purifica todo lo que toca, y que quiere amar, que quiere amar mucho,
amar siempre y amar intensamente.
Y, sin embargo. es preciso. An·
te la azorada multitud -cuyo corazón late en un doloroso espasmo
de piedad, á la gloria del sol que
nace, en la mañana balsámica,
queda el cadáver del infoliz que no
supo adaptarse á la vida civilizada monerna. La justicia está he·
cha. Y un vago soplo de angustia
se adhiere tenazmente á las gar·

El primero, el dos,, el cinco, el
ncho de mayo, son fechas que marcan etapas dolorosas, como todo
progreso, en la historia de los pue·
blos que llevan en :,U alma los restos del alma latina. Nuestra fiesta
del cinco es una gloriosa página
de esa sombría época que hasta
nosotros llega en alas del rE&gt;cuer·
do y que la historia llama "la intervención francesa."
No vivíamos aún cuando los soldados de Napoleón el Pequeño
mordieron el caliente polvo de
Puebla, y, sin embargo, al escu·
chai· la marcha triunfal que entonan los clarines militares en esa
fecha, parece que pasa por nuestras almas uno de esos soplos he·
roicos , que llevaban en épocas
lejanas á la multitud al asalto de
la Bastilla, al triunfo ó á la muer•
te ... quién sabe .... !.
¡Pobres de los pueblos que, al
escuchar la relación .de una epope-

gros, sombríos, en los cuales ela·
bora sus misterios el Infinito que
nos envuelve y nos compenetra.
Es precisamente la muerte la que
sublima y levanta los sacrificios,
b aciéndoles vencer al olvido. So•
lamente la i;nuerte vence á la muerte.

** *
Se acercan ya á su fin los conciertos que la tenaz constancia del
maestro Meneses ha logrado sostener algunas semanas en el Arbeu. La lucha ha sido ruda, ha sido preeiso vencer, primero, los prejuicios estólidos, infundados, que
atacan siempre á los espectáculos
cultos, so pretexto de que son nuevos. Después, vencido ya el primero de los escollos, la indiferencia del público amenazaba seriamente el éxito de la tempor.a da.
Hasta los ínfimos espectáculos er·
· ¡ruían sus cabecillas de monstruos
deformes, para escupir sobre el coliseo de San Felipe toda la mísera
hiel de sus amenazas y de sus có·
leras de pigmeos.
Pero el maestro Meneses, que
debe tener fe en la omnipotencia
del trabajo, ha seguido luchando, y, lo que es más raro aún, ha
luchado con éxito. No el éxito que
fuera de desearse, en vista
de la excelsa magnitud del
espectáculo que nos ha ofrecido; no el tl'iunfo definitivo,
sin ambages ni cortapisas,
que hubiéramos muchos que·
rido; pero sí un friunfo bas·
tante notable, mucho más
notable si se toma en cuenta
que ha sido en nuestra buena
capital donde se ha ganado.
Por desgracia-porque es
una desgracia grande - no
podremos escuchar ·en esta
temporada la "Condenación
de Fausto," que ha sido de·
signada por muchos como la
obra mi,.estra del maestro
francés que tanto poema musical delicioso nos ha legano.
Parece que ha tenido serias
dificultades la ejecución de
esa partitura divina, que bu·
hiera sido un verdadero bro·
che de oro para cerrar la
tempor'lda. No perlemos la
esperanza, sin embargo (nos·
otros siempre esperamos has·
ta lo imposible), y quizá en
la segunda temporada de
conciertos podamos escuchar
-con el espíritu encogido,
como un pajarillo ante la
mirada fascinadora de un
león imperial-la alta y noble
música que se nos promete.

* la inmen;a llanurai 'cuyos hori·
A la roja pompa del sol de m iyo,* en
zontes se esfui:nan en un desvanecimiento de tintas neutras, marcha la
tropa, al rítmico anda_r que marcan los tambores. Un sordo murmullo
se levanta del seno ag1_tado de la muchedumbre, y va agi.,.antáodose basta ~stallar en ada~ac10oes. Y el. ave s\mbólic_a cerniéndose á vertiginosa ~ltura, describe con su ala mmóv1I amphos círculos concéntricos ..

00

c:Antenor Lesca.no.

NUESTROS _GR.ABADOS

TRES RETRATOS YUN AUTOGRAFO

A

pr?pósito del glorioso aniversario que acaba de celebrarse, reproducimos en este número un retrato del General Ignacio Zaragoza, hecho al óleo cuando el futuro vencedor de los franceses contaba
años d~ eda~. Este retrato, que es de un parecido muy notable se~un el test1momo de personas que conociHon bien á Zaragoza en su
Juventud, acaba de ,;er adquirido por el Museo Nacional y ha que dado expuesto al público en el Salón de Historia Patria de ese establecimiento.
Asimismo publicamos en facsímil una carta escrita por el héroe del 5 de l\layo al Lic. D. Manuel Z. Gómez, de México, precisamente en los momentos en que se disponía á resistir el ataque de
las tropae francesas en las Cumbres de Acultzingo acción que como
se sabe, fué desfavorable á las arma, nacionales. '
'

I?

***

pam_os también en esta página un retrato del Sr. General D. Porfirio D1az, uno de los jefes republicanos que más se distinguieron
al lado de Zaragoza por su b~zarría en la célebre batalla de Puebla,
Y otro del Sr. General D. Félix Díaz, hermano suyo, á quien tocó en suerte sufrir en territorio mexic:mo el primer ataque em-

EL SR, GRAL, D. PORFIRIO DÍAZ, EN TRAJE DE CAMPA Fl'A,
[De una fotografía tomada en i876.J

prendido por los franceses contra el ejército
nacional. Este se registró en el Fortín, punto situado á dos y media leguas de Orizaba,
el 19 de abril de 1862: la guarnición del Fortín constaba de 40 hombres, siendo mucho
mayor el número de los invasores.
El retrato del Sr. General D. Porfirio Díaz
representa al héroe del 2 de Abril con traje
gris de campaña. Debemos advertir que la
fotografía, perfectamente lograda, es posterior á la época de la intervención francesa.

***
La Compañía de Opereta sigue en
el Renacimiento, viento en popa.
La mitad de los aplausos son la
obra del entusiasmo que inspiran
los artistas galos. La otra mitad,
quizá dos terceras partes, son
EL HÉROE DEL 5 DI!! MAYO.
aplausos retrospectivos, digamos,
(Retrato que r epresenta á Zaragoza á la edad de 17 años y que se
aplausos que, inconscientemen·
conserva en el Museo Nacional.)
te, tributamos á un dulce f~ntasma que ame los encantados OJOS
gaotas de todos, mientras la tropa ya como la de Puebla, no sientan de nuestra alma aparece cuando
desfil!l- lentamente al son de los en su espíritu la caliente ola. d~l escucharnos la música juguetona Y
entusiasmo ciego que hace ma,·ti- cosquilleante de «La Mascota&gt;, de
tambores cadenciosos.,
res ó hé roes de los simples solda· cLas Campanas de Carre6n&gt;, de
dos y corona la frente de los hom- . tantas zarzuelas que, allá hace
*
**
La primera quincena
de mayo es· bres con la verde palma de la vic- quince años, eran las predilectas,
tá toda llena del marcial redoble toria ó con los a~fodelos siniestros en épocas en las cuales el «género
de la clarinada épica de las tropas de la muerte! Tan ligada se en· ínfimo&gt; aún no establecía su trono
en marcha. Por una de esas her- cueotra nuestra vida á la negación de cartones sucios y de orop~les
mosas coincidencias- que parecen absolüta, á la disolución, al des- deslucidos en nuestra metrópoll. ·.
Vemos en la sala del Ren~&lt;:i·
ser las señas que hace el infinito á canso que llamamos muerte, que
la humanidad,-las fechas glorio• para ser digno de aplauso y subli· miento muchas ma.dres de familia
sas de muchos de· 'los pueblos la· me cualquier movimiento de nues· que sonríen beatíficamente al es·
tinos están comprendidas en los tra alma, precisa que en su ruta cuchar la picaresca música de Ofpase muy cerca de los campos ne• fenbach. Ante sus ojos entorna·
primeros días de mayo.

AUTóGRAFO DEL GENERAL ZARAGOZA
(Propiedad del Sr. Manuel Miranda y Marrón)

SR. GRAL. FÉLIX DÍAZ
(En traje de Coronell

�Ét MUNDÓ ItUSTRADÓ
EL MUNDO ILUSTRADO

EL ANIVERSARIO DEL 5 DE MAYO
Ante la tumba de Zaragoza.-Ceremooia· Cívica en Chapultepec.-lmposicióo
de Coodecoraciones.-Brillante desfile militar.

Mayo, fué, durante el trayecto de San Fernando al Bosque, entusiastamente ovacionado por el pueblo.
La ceremonia cívica consistió .en la lectura del parte oficial de la batalla por el Secretario del Ayuntamiento, en un discurso, que
fué muy aplaudirlo, pronunciado por el Sr.
Lic. Rafael Aguilar, y en la recitación de
una hnmm•a poeRía, de corte moderno, por
el Sr. José Juan Tablada. El poeta impreRionó vivamente al auditorio con frases é
imágenes llenas de vigor y colorido.
En seguida, el señor Presidente de la República hizo entrega á un grupo de veteranos del 5 de Mayo, de las cantidades en numerario que, siguiendo una vieja costumbre,
se les ofrecen como un premio á su buena
conducta en épocas aciagas para la Patria.
Los recompensados fueron Francisco Sánchez, Felipe Longo, Agustín Martínez, Mariano Espíndola y Luis Parada. Una salva
&lt;le aplausos saludó á los supervivientes del
5 de Mayo al presentarse en la plntaforma y
recibir aquel premio de manos del Primer
Magistrado.
La banda de artillería amenizó la ceremonia con escogidas piezas.

***

LA COMITIVA PRESIDENCIAL SALIENDO DE SAN FERNANDO
PARA CHAPULTEPEC.

EL COLEGIO MILITAR EN LAS AFUERAS DE SAN FJIBNANDO.
-UNA CONVERSIÓN,

D

E intento retardamos hasta hoy Ja publicación del presente número de EL
MUNDO ILUSTRADO, para ofrecerá nuestros lectores, con la debida oportunidad, la
información gráfica completa de los festejos
con que se ha celebrado en esta vez el aniversario de la gloriosa batalla librada en
Puebla de Zaragoza el 5 de Mayo de 1862,
por las tropas republicanas contra las huestes intervencionistas francesas.
No hay para qué decir que el entusiasmo
popular se desbordó en esta ocasión hasta el
punto de no reconocer límites, pues sabido
es que los triunfos del ejército despiertan
siempre en el pueblo la más franca alegria, y
que para México, lo mismo que para todo el
país, es el 5 de Mayo una de las fechas más
grandes que registra nuestra historia.
Cuatro fueron las partes principales que
comprendía el programa para celebrar el aniversario del triunfo de Zaragoza: ofrecimiento de coronas ante la tumba del héroe; ceremonia cívica en Chapultepec; imposición de
condecoraciones á jefes y oficiales del ejército por el Supremo Magistrado de la República, y desfile de una brillante columna militar Pº! las calles principales de la población.
LA· CEREMONIA ~N CHAPULTEPEC,-;-EL SR. GRAL. DÍAZ1ENII.A PLATAFORMA DE,HONOR.

GRUPO DE SUPERVIVIENTES DEL

5 DE MAYO,

En el Parque «Porfirio Díaz,, y bajo una
tienda improvisada, el señor Presidente im .
puso después, á los jefes, oficiales y soldados cuya lista completa publicó EL IMPARCIAL, las condecoraciones que les fueron últimamente conferidas, en virtud de los servicios por ellos prestados en distintas épocas
y acciones &lt;le guerra. Mientras se efectuaba
la impo~ición, torio el cuerpo de ejército per•
maneció presentando las armas, y las mú'&lt;icas, tur11ándose, ejecutaron el Himno Nacional.
En nuestra primera plana publicamos una
fotografía en que aparece el Sr. General Díaz
imponiendo á un Coronel la condecoración
que á éste le fué conferida.

*"'*

La nota más brillante del día fué, sin duda, el desfile de la gran columna militar;
pues aparte de que puso dP. relieve la buena
instrucción de la tropa, dió motivo para que
el entusiasmo popular se desbordara resolviéndose en vivas y aplausos á los batallones y regimien'tos del Cuerpo de Ejército y
á sus Jefes.
La columna se des;,rendió de la Reforma,
cuando el Señor Presidente y su comitiva
regresaban á Palacio, para seguir por la Aveni&lt;la J uárez haRta el Zócalo, tomar las calles de Santo Domingo y dai: vuelt::. por la
de CP.laya, para desfilar, por último, por las
del Reloj y el frente de Palacio.

En las bocacalles, en los balcones y en
las aceras había una muchedumbre incontable de espectadores.
El Cuerpo de Ejército eRtuvo á las órdenes
del Sr. General D. Manuel F. Loera, y se
componía de tropas de las tres armas, del
servicio de Ambulancia y de algunos Cuerpos rurales. El Sr. Gral. Díaz prP.senció el
deRfile desde el balcón central de Pal:i(\io.
Por la noche se quemaron en el Zócalo
bonitos furgoR artificiales y i;:e &lt;lió una gran
serrnata. El Palacio Nacional, la Diputación
y Catedral estuvieron profui;:amente iluminados.

&lt;&gt;

NECROLOGIA

EL SEÑOR GENERAi.

DON JOSE VICENTE YILLADA
A última hora recibimos la noticia de (1Ue
el Sr. Gral. Don José Vicente- Villada, Gobernador del Estado de México, falleció -el
viernes último en Toluca, á comecuencia de
una repentina y terrible enfermedad.
Los honrosos antecedentes que distinguían
al Sr. Gral. Villada como Roldado y como
gobernante, justifican la dolorosa impreFdón
que su fallecimiento ha causado, no sólo en
la entidad que gobernaba, donde era generalmente querido, sino también en México y
en otras poblaciones del país, donde tenía
numerosos amigos y contaba con francas simpatía!l.
El distinguido funcionario comenzó á sentirse enfermo el miércoles 4 del actual; al día
siguiente fué llamado su médico de cabecera, Dr. Don Ignacio Guzmán, y como el estado del paciente inspirara FerioR temores, se
unió á aquel facultativo el Dr. Don Antonio
Vilchis, para hacer entre 11mbos el diagnóstico de la enfermedad, que fué el dP. pulmonía
infecciosa. Adt&gt;más, la familia ilel Sr. Villana i,olicitó los servicios del Sr. Dr. Don José
Terrés. quien i,alió violentamente de México
para Toluca, el día 5 por la tarde.
La gravedad fué acentuándo,:e y P.] Sr. Viliada dejó, por fin, de exif'tir, al lado de su
familia, á las cuatro y diez minutos de la
tarde del 6.

***

Acerca de su vida de soldado tenemos los.
siguientes datos: después de haber trabajarlo como tipógrafo y como comerciante en
México, se afilió con el gra&lt;lo de Subteniente al ejército liberal, cayendo prisi,mero en
Puebla en 1863. Al ser conducido á Veracruz
como deportado á- Francia, logró fugarse al
pa!!ar por la cañada de Ixtapa, y dirigiéndo-

***

A las nueve de la mañana comenzaron á
reunirse en Palacio los señores Secretarios de
Gobernación, Justicia, Comunicaciones, Fomento y Guerra, los Magistrados de la Suprema Corte de Justicia, las Comisiones de
las Cámaras de Diputados y Senadores, los
miembros del Ayuntamiento y los empleados superiores &lt;lel Gobierno del Distrito, así
como los jefes del ejército y los oficiales francos de la guarnición, que debían acompafiar
al Sr. General Díaz durante los distintos actos á que estuvo presente P.l Supremo Mandatario.
,
La comitiva, en carretelas descubiertas, se
dirigió primero al panteón de San Fernando,
donde se encuentran sepultados los restos del
insigne General Zaragoza; y una vez que fueron depositadas antP. el mausoleo, por el señor Presidente de la República y por los altos
funcionarios de la Administración, hermo~as
coronas de flores naturales, volvió á organizarse para seguir rumbo á Chapultepec, pasando por la Calzada de la Reforma, donde
se encontraba formado el cuerpo de ejército
que más tarde debía desfilar desplegando la
hermosa bandera que desplegara en Puebla,
cuarenta y dos afios antes, á los cuatro vientos de la gloria. El Sr. General Díaz, que
combatió brava y heroicamente al lado de
Zaragoza en la memorable jornada del 5 de

se á San Luis Potosí, ingresó á las fuerzas
que mandaba el General Caamafio para hacer con él una expedición por el Estado de
Michoacán. Su brillante conducta en el ataque de la plaza de Morelia, en diciembre de
63, le valió el ascenso á Coma~dante, distinguiéndose más tarde en la Villa de Reyes, en
una acción que dió por resultado la completa derrota de una columna francesa.
A los pocos meses ocupó la plaza de Tacámbaro, recibiendo, ya al consumarse la
victoria, una herida en la cabeza que puso
en peligro su existencia.
Por último, cayó prisionero en compañía

SR. GRAL. JOSÉ VICENTE VILLADA,
t el 6 del aotuaL

de los Generales Salazar y Arteaga en Santa
Ana Amatlán, librándose en esta vez de ser
pasado por las armas, juntamente con aquellos patriotas, víctimas de la infoua ley del
3 de Octubre.
Al restablecimiento definitivo de la República, el Sr. Villada fué electo dos veces diputado al Congreso de la Unión. Durante
algún tiempo se dedicó con todo empeño á
las ~areas periodísticas, siendo Director de
la "Revista Universal'' y de "El Partido
Liberal."
·, Corno gobernador, bástenos decir que supo poner al servicio del Estado de México
todaa sus energía!&gt;. y que las obras por él llevadas acabo, fueron muchas y muy importanteR para el progreso y bienestar de aquella próspera región del país.

.

EL CISNE Y EL LOTO

DESFILE DE LA ARTILLERÍA FRENTE Á LA ALAMEDA.

Ea el estanque azul donde dormía
La flor divina, como airosa nave
Batiendo el ala de marfil, el ave.
El agua. quieta y misteriosa hendía.
La penumbra sus velos desceñía;
El cielo estaba límpido y suave;
En el hondo zafir la luna grave
Opalescente claridad vertía.
Dijo el Cisne: «¿Eres perla, 6 eres bada?&gt;
Pues abres tu corola inmaculada
De la intangible sombra al casto beso&gt;.....
Dijo el Loto de lánguida hermosura:
«Soy hijo de la Luna alba, y por eso
Brilla sobre mi frente su blancura&gt; ....
14:0POLDO DfAZ.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO IlUSTRADÓ

POLITICA GENERAL
Nueva fa.se de la campaña.-Segundo periodo de la
guerra rnsoJapooesa.-La batalla del Yalú.-Vlctorla. &lt;l&lt;,l general Kuroki.- Los
en la segunda
linea.-Retlrada de•astrosa.- Los héroe• lgoorados.-El hundhutento del ' 1&lt;:inshtú l'11t-rlt''
Recuerdo de Chemulpo.-La escuadra. de
Vladlvostock.-Ataque frustrado contra
Puerto Arturo.-LoR pcellmlnares de
nuevas actitudes.

""ªº"
1

samente tenía que seguir el ejército japonés.
Una impetuosidad, pues, del jefe ruso, ha
hecho que se haya convertido uu movimiento de retirada estratégica en una derrota de
más ó menos significación para la campaña.

***

Pero hay más todavía: es probable, casi
seguro, que el general ruso, comandante de

l.,

A nueva fase de la guerra entre Rusia y
el Imperio del SQl Naciente se ha iniciado con un triunfo de las armas niponesas, alcanzado con gran resonancia á las
orillas del río Yalú, que también presenció
hace diez afios la marcha avaRalladora de las
huestes del Mikado contra las furrzas del
Celeste Imperio, petrificado por seculares estratificaciones.
Considerando verídicos los informes del
cable sobre los planes que se proponía seguir el General Kuropatkine, comandante
en jefe de las fuerzas rusas de tierra, en los
que se decía no era de esperarse una gran
resistencia al avance de los japonl)ses en las
orillas del Yalú; teniendo en cuenta que las
posiciones ocupadas en la ribera derecha
fueron escogidas por los moscovitas con plena
deliberación, para detener el mayor tiempo
posible ese avance, pero no para impedirlo,
s(&gt;lo hay dos circunstancias que expliquen
el sangriento c0mbate y sus dolorosas consecuencias para los rusos.
El jefe de la línea del Yalú, dispuesto á
resistir, no de¾ía, en atención á los planes
apuntadoR, comprometerse en un combate general, sino retirarse á la brevedad mayor que le permitieran las peripecias
del movimiento del enemigo, y ocupar las
posiciones de la segunda línea que con anterioridad se había determinado, para no
exponer sus fuerzas á un accidente de~graciado, sin ne0esidad, puesto que no se esperaba batir al enemigo hasta que hubiera
éste penetrado en Mandchuria, donde están
acumulados los mejores elementos, -en líneas
estratégicas convenientemente fortificadas y
escalonadas á lo largo de las vías, que prrci-

LA GUERRA RUSOJAJ?ONESA.-TRIPULACIÓN
DEC. CRUCERO RUSO &lt;BA Y AN&gt;.

!a línea del Yalú, ni tuvo informes e~actos
sobre las fuerzas japonesas q·u e habían de
emprender un movimiento decisivo de avance sobre el río, ni pudo calcular siquiera la
abrumadora superioridad de las bocas de
fuego de que aquéllos disponían y que, por
su alcance y número, hacían enteramente·
inútil y excesivamente pelig1 osa toda resistencia.
Dueño p'or su parte el General Kurokí de

la situaci6n; conocedor de todos los acciden- ·
tes del terreno que debía atravesar con sus
fuerzas, poseedor de formidable artillería
que había de dominar de seguro la del e'!lemigo, ~uxiliado eficazmente por la flotilla
de cañoneros que lograron desembarcar cañones de poderoso alcance, procedió sobre
base firmísima, procurando atraer á las fuerzas rusas á la resistencia que esquivaban, á
fin de que su obra de avance no sólo se ejecutara en buenas condiciones, sino que se
resolviera en una victoria de sus arma1:1, que
quebrantara las fuerzas de los rusos y tuviera como ha tenido, inmensa resonancia
d~ntro y fuera de la tierra niponesa.
Y así sucedió; iniciado el movimiento el
martes de la semana pMada, por medio de
la ocupación de pequeños islotes que en medio de la corriente fo1man una excelente
base de operaciones, y lanzados atrevidos
puentes provisionales sobre las revueltas
aguas, comenzó el avance; quedó forzado el
paso del río y desbaratados los planes rusos;
pues al comenzar la resistencia con más
energía de la que se había previsto, la retirada no pudo efectuarse en perfecto orden
y al fin se convirtió en ~na derrota, que_ los
japoneses llegan á apellidar fuga con nbeteR de pán:co. De tres á cuatro mil hombres
fuera de combate, entre ellos muchos oficiales muertos herido1:1, ó prisioneros, algunos cañone; en poder del enemigo, y bajo
la influencia de una derrota, las armas moscovitas han tenido que sufrir las consecuencias aciagas del primer combate por tierra
en que la fortuna les ha sido contraria.
Por su parte, los japoneses no han dejado
de comprar cara la victoria; sólo en la persecución emprendida el día 2 de mayo contra los rusos que se retiraban á la segunda
línea de sus posiciones, en direcci6fl de Fenguancheng, perdieron 3PO hombres, durante
la resistencia que hicieron las columnas rusas, que al fin fueron vencidas, cuando habían perdido la mayor parte del ganado y
de los hombres de su artillería que cayó en
poder de los perseguidores.

***

Hay que reconocer que en el primer com•

-.:1
1

.1

de,;graciado «Kinshiú .Marú». E,; que los hijos de Nipón, émulos de las glorias y los heroísmos de Chemulpo, en que los rusos se
hundieron entre los esplendores del incendio
al son de marchas triunfales, en los barco~
«Variag» y ccKorietz», que se envolvieron en
el manto de las olas, al fragor de los cañones
del Mikado, ellos también, los soldados del
«Kinshiú Marú», quisieron competir en su
serenidad heroica con sus enemigos. Es que
lo mismo cristianos que budistas, lo mismo
los yue esperan una eternidad de gloria en
las celestes lumbres, que los que sueñan en
el eterno nirvaua, fijan su mirada hambrienta de luz en el espacio azul, y perecen arrul!ados por incompremibles harmonías, y
mueren como los héroes de todas las edades,
como los mártires de todas las religiones.

***

LA GUERRA RUSOJAPONESA.-LOS PRELADOS RUSOS BF.NDTCIENDO Á UN BATALLÓN QUE
MARCHA AL EXTREMO ORIENTE.

batfl, si los japoneses han mostrado arrojo y
bravura, los rusos han sabido resistir con serenidad admirable y han i,,abido 0aer con
gloria envueltos en ios pliegues de su bandera, azotada por la lluvia de fuego que lanzaban 160 cañones de que disponía el General
Kurokí, en su avance sobre el Yalú, empujando fuerzas superiores en número y en las
posiciones ventajosa,s de que supo apoderarse en un prii;i.cipio.

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***

Eu vano ha intentado de nuevo el Almirante Togo cerrar la entrada de la bahía de
Puerto Arturo·; como en las tentativas anteriores, la vigilarrcia rusa no ha podido ser
sorprendida por el arrojo japonés, y 10s buques lanzados á toda velocidad hacia el canal que recorren los. barcos rusos en sus movimientos y que sirvió de tumba bajo el sudario movedizo de las olas al Vicealmirante
Makaroff, i,e hundieron fuera de la bahía

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En las operaciones por mar, si los rusos
han estado más afortunadm,, los •japoneses
han tenido ocasión de n:.ostrar la impasibilidad heroica de su raza y la admirable manera con que desafían una muerte segura. Pudo el Almirante Yeszen, Comandante de las
fuerzas navales de Vladivostock, emprender
una jira á través de las aguas coreanas, y
burlando la vigilancia de Jo.,, cruceros japoneses y esquivando con rápidos movimientos el encuentro de fuerzas superioreR en rnar
abierto, llegará Gensán, penetrará la bahía
y dedpués sorprender un transporte japonéi&lt;,
que se fué á pique llevando á bordo el resto de
la fuerzct que conducía, á las costas coreanas,
fuerza que uo quiso rendirse á las intimaciones de muerte y á las amenazas de los rusos,
sino que, antes bien, con un torpedo clavado
en la mitad del casco de su buque envuelto
en llamas, hizo fuego hasta !)l último momento desde la cubierta desmantelada del

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LA GUERRA RUSOJAPONESA. - UNA COLUMNA JAPONESA MARCHANDO ENTRE LOS HrELOS.

ilntes .q ue llenaran su misió!'l de embotellar
la escuadra moscovita. Según las noticias de
última hora, nueve barcos destinaba el comandante ele la flota japonesa para su frustrado intento, y unoi- voladoR por las mibaR
del pnerto, otros arrojados sobre la co~ta, y
los más tocados por las bombas que de los
buques y de las fortificaciones de tierra Re les
lanzaron, todos se hundieron antes de llegar ·
al punto deseado. Puerto Arturo queda toda vía libre; aún tienen paso franco lo&lt;, barcos que en brPve quedarán al mando del Vicealmirante Skrydloff, amigo, rncesor y ~amarada del antiguo· bravo marino ru~o que
murió como bueno, á bordo de su buque insignia, en el desastre del «Petropavlovsk», que
iiún cubre de luto á tantas madres moscovitas

***

EC.. BOMBARDEO

om P'OER.T01ARTURO,-BOMBAS JAPONESAS C AYENl?GI S ABRE B A~GA ~
PE:iQAOO.R.AS CBlfll.AS¡ JDfll

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Pt1l!l!\'l'Q1

La guer_ra ha entrado en una nueva fase\
laR opnac1011es de la campaña habrán de
aRnmir, sin dud11, nueva é intere~ante actividaa, dP.Rpués de los últimmi acontecimientos que tienm en suspenso el :ínimo público
en todo el mundo civilizado. que sigue con
ansia y con febril expectaci6n todaR las peripecias de una lucha que ha de influir p,or
modo eficaz en los destinos futuroe del encantado y remoto Oriente,

, 4 de mayo de 1904,

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�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Las Fiestas del 5 de Mayo.

Las Fiestas del 5 de Mayo.

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EN LA REFORMA.-BATALLÓN EN LINEA DESPLEGADA.

UN A SECCIÓN DE ARTILLERÍA.

LLEGADA DEL SR. PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA AL «PARQUE PORFIRIO DÍAZ.&gt;

EL JEFE DE LA BRIGADA DE INFANTERÍA REVISTANDO
SUS TROPAS,

ANTES -DEL DESFILE.-ASPECTO DE LA CALZADA
DE LA REFORMA.

.
EL GENERAL EN JEFE Y SU ESTADO MAYOR.

UN BATALLÓN DESFILANDO EN COLUMNA.

EL SR. PRESIDENTE DE LA REPÚBLTCA DIRIGIÉNDOSE Á LA 'TIENDA LEVANTADA EN EL PARQUE.

DESFILE DE UN RE&amp;IMIENTO,

DESFILE DE UN CUERPO DE RURALES.

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O tenían más hijo que aquél
los duques de Toledo, pero era
un niño como unas flores: sa.
no, apuesto, intrépido y de condici6u tan angelical y noble en la edad
tierna, que le amaban sus servidores
punto menos que sus padres. Traíle su
madre V\lstido de terciopelo, que guarnecían encajes de Holanda, con guantes de olorosa gamuza y brincos y joyeles de pedrería en el cintillo del birrete;
y al mirarle pasar por la calle bizarro
y galán cual un caballero en miniat\J.r-t,
las mujeres le echaban besos con la punta de los dedos, las vejezuelas reían guiñando el ojo·como para expresar: «¡Quién te
verá á los veinte!,,, y los graves beneficiados y los frailes austeros, sacando la cabeza de la capucha y las manos de las mangas,
le enviaban al paso una bendici6n.
Sin embargo, el duque de Toledo, aunque muy orgulloso de
. su vástago, observ6 con inquietud creciente una mala cualidad
que tenía, y que también iba en aumento según avanzaba en edad el niño don Sancho. Consistía el defecto en una especie de manía tenacísima de cautar la verdad
á troche y moche, viniese á cuento 6 no viniese, y en cualquier asunto y delante
de cualquiera .clase de personas. Cortesano viejo ya el duque de Toledo, ducho en
saber que en la corte todo es disfraz, adivinaba con terror que su hijo, por más listo, valiente, gallardo é ingenuo que se mostrase, jamás obtendría el alto puesto que
le era debido en el mundo, si no corregía tan funesta propensi6n. «Reñida está la
..
discreci6n con la verdad, como que la verdad es á menudo la indiscreción misma»,
advertía á su htJO el duque. &lt;&lt;P?r la boca solemos morir como los simples peces y no es muerte propia de ho::nbre avisado, sino de imimal
bruto, frío Y torpe», solía añadir. Corríase y afl.igíase el rapaz de tales reprensiones y advertencias, y persuadido de que erraba al ser sincero, proponía en su coraz6n enmendarse; pero su natural no lo consentía: una fuerza extraña le traía la verdad á los labios, no dándole
punto de reposo hasta que la soltaba por fin, con gran afl.icci6n del duque, que se mataba en repetir: 1cHijo Sancho, mira que lo qµ.e haces ...
La ve~dad es un veneno de los ~ás activo_s; pero_en vez de tomarse por la boca, se saca de ella. E~parcido en el aire, es cuando mata. Si tan
atractiv~ te pare~e, guárdala en t1 y para ti: no la repartas con nadie, y á nadie envenenarás».
Oc1;1m6 q~e _frisand? en los t1:'ece ,años, y siendo cada vez más lindo, desemb~razado y gentil el hijo de los duques ~e Toledo, un día que
la Rema. saho a oír misa de panda a la Catedral, hubo de verle al paso, y prendada de su apostura y dP. Ja buena graCia con que la hizo una
reveren?ta profundí~ima, quiso !nformarse de quién era, y apenas lo supo, llam6 al duque y con grandes instancias le pidi6 á don Sancho
para paJe de su real persona. Mas asustado que Jisonjeado, particip6 el duque á su hijo el honor que le dispensaba la Reina.n Aquí de miA
recelos, aquí del peligro, S~ncho.... Tu funesta manía de decir la verJad, ahora es cuando va á perderte y perdernos. Si la prudencia y el
arte de callar son buenoa siempre, en la cámara de los reyes son indispensables; te lo juron. «Antes pienso, padre-replicó el precoz don
Sancho,-que al lado de los Reyes, por ser ellos figura é imag~n de Dios, alentará la verdad misma. No cabrá en ellos mentir11, ni 11cci6n
q_ue deba ser oculta 6 reservad~»: Confuso y perplejo dej6 al duque la respuesta, pues le escarabajeaban en la memoria ciertas ·murmuraciones cortesanas referentes á hvia!1dades y amoríos regios; y tomando aliento, «No, hijo- Hclam6 por fin,-no es así como tú 13uponee....
~uando seas mayor y tu. raz6n maaure, entenderás estos enigmas. Por ahora sólo te diré que si vas á la corte resuelto á decir verdades, meJOr será que tomes ya mi c~beza y se la entregues al verdugo». Cabizbajo y melanc6lico se quedó algún tiempo don Sancho, hasta que, como el que promete, extendió la mano. «Yo sé el remedio-declar6. -Mentir me es i1,1posible pero no así guar&lt;lar si~encio. Haced vos, padre, _correr l~ voz de que un accidente me ha privado del habla, y yo os prometo, por hacero~ favor, ser mudo hasta el último día de mi vida Ri es preciso».
.
Pareci6 bien el arbitrio al duque y divulg6 lo de la mudez· siendo lo notable del cai;:o que la Reina sabedorn de que el lucido rapaz era
mudo, mostr&amp; alegría suma y mayor empeño en tenerle á su ;ervicio y 6rdenes. En efecto, desde aq'uel día asistió don Sancho como paje
en la cámara de la Reina, sella.dos los labios por el candado de la voluntad, viendo y oyendo todo cuanto ocurría, pero sin me&lt;lios dt:: revelarlo.
Poco á poco la Reina iba cobrán.dole extremQ cariño. Sancho se pasaba las horas muertas echado en los cojines de terciopelo al pie del
sillón de su 2.ma y recostando la_cabeza en sus faldas, mientras ella con la fina mano cargada de sortijas le acariciaba maternalmente los
ob~~uros y sedosos bucles. Las primeras veces que dc,n Sancho fué encargado de .abrir ·1a puerta secreta á cierto magnate y le vi6 penetrar
furtivamente en el camarí~, y á la Reina echarle al cuello los brazos, el pajecillo i::e doli6, se indign6, -y á poder soltar la lengua, Dios ~abe
la tragedia que en el palac10 se arma. Por fortun11, Sancho era mudo, oía, eso sí, y las pláticas de los dos enamorados le pusieron al_ comente de,co~3:A ha;t~ grav_es, ,de secretos de Estado y familia, y entre otros, de que el Rey, á, su vez, salía todas las noc~eR c~n m11rav1}loso re·
cato a visitar a cierta Judia muy hermosa, por quien olvida ha i;:us obligaciones de esposo y de monarca, y por cuyo mfiuJo proteg1a á los
hehreos, con perjuicio de sus reinos y mengua de sus tesoros. Esta intriga, envu!'lta en el misterio, no la 8abían más que !'l magr.ate Y la
Reina; y don Sancho, transladando su indignaci6n del delito de la mujer al del marirlo, celebr6 nuevamente no haber tenido voz, porque
así no se veía en riesgo de propalar verdad tan infame. Pasado algún tiempo, la confianza con que se hablaba delante del mudo pajecillo,
instruy6 á édte de varias maldades gordas que se tramaban en la corte: supo c6mo el privado, disimuladamenter hacía mangas Y capirotes
de la hacienda pública y c6mo el tío del Rey conspiraba para cle,-tronarle; con otras infinitas tunantadas y beilaquerías menudas que á r;ada momento hacían fluctuar de aquí allá la c61era y la virtuosa impaciencia de don Sancho, poniendo á pr ueba su cons tancia en el mutis·

mo absoluto á que se había eomprometido,

·

Sucedía, entre tanto, que le amaban todos
mucho, porque aquel lucido paje silencioso
tan caballero y tan obediente, jamás habí~
cansado. No hay para qué decir si le fayorecerí~n las damas viéndole tan gentil y estando ciertas de su discreción; y desde el Rey
hasta el último criado todos le deseaban
bienes y solicitaban su 'adelanto, hallándose
conformes en P.Ste deseo los que eran enemigos entre sí. Tanto aument6 su crédito y favor, que, al ?umplir l~s diez y ocho años y
tener que deJar rn oficio de paje por el noble
empleo de las armas. colmáronle de merce~es á porfía el Rey, la Reifia, el privado y el
mfa11;te, acrecentando los honores y preeminen?ias de su ca&lt;:ia y haciéndole donación de
alcaidías, fortalezas, villas y castillos. Y
cuando, húmedas las mejillas del beso emPª fado de lágrimas con que le despidi6 la
R~ma, que le quería como á otro hijo; oprimido el cuello con el peso de la cadena de
oro que acababa de ceñirle el Rey sali6 don
Sancho del alcázar y caba1g6 en eÚogoso andaluz que el infante le había hecho presP.nte; al ver cuántos males había evitado y cuántas prosperidades había traído su extraña
resoluci6n, tent6se la lengua con los dientes
y, meditabund~, dijo para sí [pues para lo~
demás estaba bien determi11ado á no decir
ost~ ni mos_te]: «A la primera palabra que
sue.tes al aire, lengua mía con estos dientes 6 con mi puñal te corto y te echo á los
canes,,.
Hay un erudito que sostiene la opinión de
qu~ de esta his~ori~, proviene la frase vulgar
y sm otra exphcaú10n posible: «al buen callar llaman Sanchon.

COYOACÁN.-GRUPO DE DAMAS CONCURRENTES Á LA APERTURA DE LA EXPOSICIÓN.

fo'

A las once de la mañana dió principio el
acto, que
presidido por la Sra. María
Ü$iO de Ibáñez y amenizado por la banda
del 14 Batallbn. La Srita. Guadalupe Rodríguez ocup6 la primera la tribuna, para
pronunciar un discurso que fué muy-aplaudido por el auditorio. En seguida, la Srita.
Concepci6h . Granja di6 una cohferencia
acerca de algunas plantas exóticaR en el Valle de México, y, por último, la niña Clotilde González García habló de los colores de
las flores y de las plantas, y de la influencia
de la luz solar en la vegetaci6n. Tanto la
Señorita Granja, como la niña García, fueron
también muy aplaudidas.
.
.
Terminado el acto oficial, la concurrencia

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La Exposición de Flores.

EL

domingo último se efectu6 la apertura del certamen floral que anualmente organiza la Sociedad de Concursos de Coyoacán en el amplio edificio que ésta posee en
aquella pintoresca población.
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~OYOACÁN,-vuu:TANW \7N W'l'lil,

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se dirigi6 á los corredores donde se encontraban instalados los distintos lotes de la
Exposici6n, examinando con todo detenimiento los diversos ejP.mplares exhibidos.
Los lotes que más llamaron la atenci6n
de ~os visitantes, fueron el de Concepci6n
NáJ~ra, de San _Angel (rica variedad de ger~mos) el de V1dal Nájera; (hermosa colecc16n de azaleas, clemátidaR y bugambilias)
y ~l del Señ~r Me D~well, de Tacubaya:
quien presento una serie de plantas decorativae:, arnucarias, pinos, cedro", etc., etc.
Entre las damas distinguidas que asistieron á la apertura se encontraban las señoras
de Rivas, de Ibáñez, de Hegewisch, de la
Barr11, de Barreda, de Pomier, de Vértiz, de

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EL MUNDO ILUSTRADO

:tt MUNDO ItltSTRAi&gt;ó

Huink, de Le6n, ne Urueta, de G6mez, de
Noguera, y las señoritas Teresa Rivas, Luz
María Ibáñez, Luisa W olff, Ema y Rosa
Pomier, Maclovia Aneiro. Dolores y Luz
Carbajal, slaría Sicilia, Concepci6n Rivas,
Isabel Zárate, Mercedes Huink, Concepci6n
Quijano y Publia González.
En representaci6n de la Escuela Normal
para Profesoras, concurrieron á la E,xposici6n
varias niñas y señoritas de ese importante
plantel.
~. t Momentos antes de la una se retiraron los
invitados, llevando una grata impresi6n de
la hermosa fiesta primaveral.

o
ARTISTAS JOV~l'!~S
RAFAEL GALINDO

G

L público que concurre á los conciertos
que vienen efectuándose en Arbeu bajo la direcci6n del maestro Meneses, ha
tenido oportunidad de aplaudir en estas noches á un jovencito que figura en la orquesta como violinista y que está llamado, en
opini6n de los inteligentes, á ocupar uno
de los primeros lugares entre nuestros artistas.
El joven Rafael Galindo-que así se llama el
aplaudido violinista-cuenta apenas quince
años de edad y comenz6 sus estudios hace
poco más de cuatro, al lado del Sr. Rafael
Galindo, µadre suyo, y notable violonchelista. Su ingreso al Conservatorio Nacional
de Música, data del afio de 1902.

Los adelantos que durante este corto -período ha realizado el joven Galindo, son verdaderamente notables; pues á su conocimiento de la música, que sorprende en una
-persona desu edad, _reúne una coml?rensi6n
facilísima y una delicadeza como eJecutante, que muchos, tras largos años de trabajo,
ambicionarían poseer.
.
A esto hay que agregar su excesiva modestia y su amor al estudio, cualidades muy
dignas ciertamente, del que ansía llegar ála
meta, palmo á palmo y por sus propios méritos.
Ojalá que los aplausos que Galindo ha obtenido lo estimulen- ya que tan buenas
muestras d.e su talento nos ha dado-á proseguir sin descanso en su carrera.

CHOQUE DE TRENES

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LANO 'lE: LA C:IUDAO Y ·vALL.E: DE: ME:XIC:O. HACIA 1555 POR ALONSO DE: SANT

sando de allí en 1572 á Stockolmo, donde
permaneci6 deposita.do en la biblioteca de
la universidad &lt;le Upsal.
El año de 1892, con motivo 1üel centenario del descubrimiento de América, el plano
figur6 en la Exposici6n Colombina., y á fines de 1903, en los talleres litográficos del
ejército sueco se hizo una reproducci6n
exacta de él bajo la inspecci6n del f1abio arque61ogo Sr. Bohallius. ohteniéndose entonces, por acuerdo del Sr. Presidente de la
República, dos ejemplares dP. la copia.
En la valiosa carta se notan multitud de
incorrecciones comunes á los trabajos geográficos del siglo XVI; tanto,. que faltando
la escala, no están debidamente apreciadas
las diRtancia;;,
.
La Secretaría de Relacionef1, á la que Pe
debe la. cionaci6n del plano al Muf'eo, hizo
entrep;a formal de él a.l profPsor de arqueología, Sr. Ing. J. Galindo y Villa, quP. fu é comisionado al efecto por el director de aquel
establecim.iento.
La sala de Historia Patria. cuenta, pu'es,
con un valioso documento que da clara idea
de lo que era la ciudad de México á los
treinta y cu11.tro años· de la dominaci6n española.

*** la fotografía de un
En esta página ofrecemos

mueble curiosísimo que se encuentra también en el Museo Nacional: se trata de una
hermosa mesa de Cf'dro, tallado, que perteneci6 al convento de San Francisco y tiene
la particularidad de que la cubierta, que mine l. 70 por 2. 70 metros, es de una sola pieza. La mesa fué construída por el obrero
mexicano Francisco Ruiz el año de 1787, y
puede reputarse como una de las obras antiguas de carpintería más notables que existen en la República.
En la fotografía que publicamos aparece
sentado á la IDf'f1a el Sr. D. Santiago Sierra,
secretario del Museo, á fin de que puedan
apreciarse á la simple vista las proporciones
de aquélla.
Las sillas que rodean la mesa son también
obras muy notables, pues además de eRtar
artí~ticamente talladas, están cubiertas con
piel muy fina 1 &lt;le color rojo, primorosamente decorada. Esta sillería perteneci6 á la
~ala capitular del convento de San Agustín de México.

•

CHOQUE DE TRENES EN PUEBLA. -

GRUPOS DE C'URIOSOS EN EL LUGAR DEL SINIES~'RO.

DELIRIO
I
En un charco de sangre, alll estabas tendida,
Para siempre callada, para siempre dormida,
Con los ojos abiertos, muy abiertos...... abiertos,
Y mirándome siempre como miran los muertos,
Sin amor y sin odio, sin placer ni amargura,
Con sutil ironía y á la vez con ternura.

II
El puñal en mi diestra todavia humeaba;
Pero ya á mis oidos el furor no gritaba,
Y crecla el espanto, y la angustia crecia,'
Y humeaba en mi aiestra el puñal todavía,
Con el vaho candente de tu sangre ardorosa,
De tu &amp;1ngre de virgen, de tu sangre de diosa.
III
¿Cómo fué ......? ¿Quién lo sabe, si lo ignoro yo mismo?
¿Fué a.scensión á la cumbre? ¿iué descenso al abismo'/
::;&lt;,Jo sé que en tus ojos vi otros ojos impresos;
Que sentí e ntre tus labios el calor de o eros besos,
Y, entre sombras y dudus mi razón 1tgil.lida,
Quise hallar á tu sangre otra sangre m ezcl¡tda,
Y al vengar mis agravios y entre¡¡arte á 111. muerte,
Hasta el último instante, hasta el último, verte,
Y ver cuál se borraban en tus yertos dcspojos
La impresión de esos labios, la impresióu ae esos ojos,
Y en tus ojos ya muertos, y en tus labios ya fríos,
Para siempre dejarte la impresión de los mios.

IV
Era ya media noche, y en la obscma alameda
Murmurab11n las hojas con voz débil y queda,
Mitmtra.s dulce y tru.nquila, tru~ tin18lmo velo
De neblina, la luna se devava en el cielo.
-¡Cuán hermosa es la vida! ¡cuán hermosa!-dijiste.-Si, lq. vida es hermosa-contcsté,- pero es triste
Que se acabe tan pronto......-Y seguimos and,mdo,
'l't\ pensando en la vida, yo en h1 muerte pensando.
V

La avaricia es más opuesta á la economía
que la liberalidad.

*
Hay que merecer las alabanzas y que sustraerse á ellas.

-SI, la muerte, la muerte-murmuré, y asustada,
'l'e paraste y me viste con medrosa mirada;
Y en tus ojos tan grandes, en tus ojos t,m bel!os,
Vi brillar más que nunca la mimcta de &lt;&gt;1,quéllos,,,
Y en mi liebre inextinta de pasióu y locura,
Recorrióme la suave sensac\ón de frescura
liel que asciende á la cumbre 6 desciende al abismo.
Y después ...... ¿quién lo sabe, si lo ignoro yo mismo......?

VI

CHOQUEDF, TRENES EN PUEBLA, - LOS CARROS HECHOS PEDAZOS.

En un charco de sangre, a llí estabas tendida,
Para !-.iiempre callada, para siempre dormid~,
Con los ojos abiertos, muy abiertos...... abiertos,
Y miníndome siempre como miran los muertos,
Sin amor y sin odio, sin terror ni amargura,
Con su til ironía y á la vez con t ernura.
VII
Todavia en mi diestra el puñal humeaba;
Pero ya á mis oidos el furor no gritaba,
Y crecía la angustia, y el espanto crema,
Y humeaba en mi diestra el puñal toda via......
Mas ¡oh dicha, que en medio de mi crimen surgiera!
Al dejar en tus labios mi caricia postrera,
·
Vi quo al lin se borraba~ en t~s yertos despojos .
La impresión de sus labios, Ja lillpres16n de su.s OJOS,
Y en tus ojos ya muertos, .Y en tus labios ya J:_rws,
Para siempre quedaba la 1mpres16n de los mios.

~,

Monterrey.

o

Felipe G-uer,·a-Castro.

AL FRESCO.

~EXICO EN 1555
UNA MBSA NOTABLE

O

RAN interés ha des pertado, entre los
amante~ de la hi;;toriá mexicana, el
hecho de encontra.r~e en poder del
Museo Nacional el facsímil ele un ant.i.iruo
y valioso plano del valle y ciudad de México.
Los datos que acerca de este notable documento se conocen, son los siguientes:
Por el año de 15,55, D. Alonso de Santa
Cruz cosm6grafo del emperador Carlos V,
Jeva~t6 un plano de la ciudad y valle de
México, el cual fué remitido á Espa:ña, pa-

Hace pocos días ocurri6 en Puebla un accidente ferroviario que, por estar fresco aún
el recuerdo del terrible descarrilamiento acaecido cerca de Zacatecas, produjo grandísima
alarma.
·
Un tren de carga del Ferrocarril Interoceánico y el tren mixto del Mexicano que
venía de Apizaco, chocaron á orillas de la
poblaci6n, quedando la máquina del convoy
de pasajeros y cinco carros de carga del lnteroceáuico completamente hechos pedazos.
A consecuencia del choque result6 un hombre muerto y varios heridos. La causa del
accidente, según ha podido averiguarse, fué
la imprudencia de los maquinistas de ambos
trenes, pues al llegar al crucero, ninguno
quiso detener su tren,
Las autoridades de Puebla ocurrieron inmediatamente al lugar dP. la catástrofe, ordenando que los heridvs fueran transladados
al hospital y los maquinistas á la cárcel, para hacer la debida averiguaci6n.
Las fotogr2,,fías que publicamos darán idea
á nuestros lectores de la magnitud del siniestro.

MUSEG.NACIONAL. -UNA MESA NOTABLE.

El parque, donde el musgo fing~ vagos
Tintes de un verde cromoJ :;e re.fl.eJa
Rodeado por la diáfana. y bermeja
Neblina del crepósculo, en los lagos.
Abrense los -campestres jaramagos, •
Y el vespertino céfiro se aleja
Al través de los árboles, y deja
En cada flor abierta sus halagos.
En mármol, por el tiempo, enmohecido,
((Amor)) abre sus alas, y &lt;&lt;Üupidoi&gt;
Con una ninfa su combate traba.
Mientras absorto, de atracciones llenos,
Ve de la ninfa los marmóreos senos,
Heridos por las flechas de su aljaba!
JUAN DuzÁN.

�EL MUNDO ILUSTRAUO

EL MUNDO ILUSTRADO

Páginas de la Moda

no son de primera clase, como no son tam •
poco de lo mejor las flores y cintas que lo
adornan. En partes sueltas, la forma, las
flores, las cintas y demás, nunca nos costarían más de cinco ó seis pesos.
La modista cobra, por lo tanto, noventa
y cuatro pesos por su buen gusto al adornar
el sombrero. Es un . trabaio como cualquier otro, y mientras haya quien pague la
suma, seguramente que será lícito pedirla.
Pero ¿no sería posible hacer uno igual, con
gasto solamente de los seis pesos, que hasta
en la más modesta bolsa puedeu hallarse?
Es evidente que el primer ensayo que haga alguna de nuestras lectoras no ha de dejarla completamente satisfecha. En parte
porque alguna sorpresa ha de haber en un
trabajo nuev&lt;!, y en parte porque siempre
nos atraen las obras ajenas y despreciamos
profundamente las nuestras.
Para demostrarlo, aconsejamos á nuestras lectoras que hagan la siguiente experiencia: pongan en su sombrero, hecho como adelante diremoe, una etiqueta que marque "$ 100" y enséñenlo á alguna amiga.

BLUSAS DE VERANO.

G

N números anteriores hemos dado á conocer á nuestras lectoras laEt más hermoEias y variadas colecciones de trajes
de paseo, de recepci6n y de casa que ha
producido la siempre fecunda imaginaci6n
de las más renombradas modistas de EuroQ

pa.Hemos dado tam b'é
'6d'1co fi I n en este peri
gurines para la confecci6n de trajes de niños, así como numerosos modelos que tienden á facilitar la hechura á domicilio de ropa
blanca, que tanto importa desde el punto de
vista de la economía; pues sabido es que en
el comercio, aquella ropa se encuentra, siempre que sea de regular 6 de buena calidad,
á precios relativamente altos.
Siguiendo nuestra costumbre de hacer que
las Páginas de la Moda de "EL MUNDO lLusTRADo" resulten útiles para sus lectoras, publicamos ahora una bellísima colección de
blusas de modelo americano. Estas blusas,
como se verá por la descripción que hace-

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Figura númer-0 1.
Figura número 2,

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del frente y de la espalda, con hombros estrechos, de una sola pieza. y adorflados, lo
mismo que la parte inferior de las mangas,
con aplicaciones de sedalina blanca, recortada en la forma que lo indica el grabado.
Esta blusa es una de las más apropiadas
para la actual estación de verano.
Número 4.-Representa el modelo de una
blusa gue puede confeccionarse con cualquier tela de la estación. Se adorna con un
gran cuellohombreras, rematando con ángulos que se presentan lo mismo en el frente
que en la parte posterior de la blusa. Los puños se asemejan en todo al cuello,no sólo en
su rlisposici6n, sino en la tela con que están
confeccionados.
Número 5-Blusa para trajes vespPrtinos,
confeccionada con crepa de algodón, con ancho cuellQ de batista, rematando con aplicaciones de encaje y cintas de seda. Las mangas son aglobadas y se Pstrechan un poco en
los puños, que SE hacen adornar con aplicaciones semejantes á las del cuello.
Núméro 6.-Bluf'a tableada de lino, adornada con aplicaciones inglesas. Los hombros son muy estrech0s y su adorno hace
juego con el del canesú ó peto y con los puños. El resto de la blusa es füo y ligeramente tableado. La falda también es lisa enteramente.

Figura número 4.

mos de ellas en seguida, demandan para _su
confección un gasto muy pequeño, s1 se tiene en cuenta su magnítico efecto, la elegancia de su corte y sus excelentes condiciones
como prendas de verano.
Número 1.-Blusa de organdí floreado,
cuyo efecto es de verdadera sorpresa. Los
dos lados del frente del corpiño se hacen
terminar con aplicaciones de batista blanca,
de suprema calidad. · El cuello y el canesú
se forman con seda rameada, Las mangas
son de estilo mo:,quetero, ataviadas con aplicaciones de encaje.
Número 2.-Blusa confeccioñada con imitaci6n de píqué y alargada en su corte, _así
en la parte anterior como en la posterior.
El cuello lo mismo que la parte inferior de
las mang~s se confecciona con batista blanca de buen~ clase. El cinturón está hecho
con piqué.
Número 3.-Blusa de batista entallada
Figura número 3,

,

Figura número 6.

1

1

I \

Así podrá oír lo que ella misma diría ante el escaparate de la modista al ver la obra
ya terminada, sin saber c6mo se ha hecho
en detalle. Con seis pesos, no más, se compra lo siguiente: ocho yardas de paja tejida,
al gusto; un ramo de flores artificiale10,; una
armaz6n de sombrero, de alambre, en la forma del sombrero de nuestra figura, aproximadamente, pues con u nos cuantos dobleces podemos darle la figura. que más nos
conveng~. Además, compraremos una yarda de encaje, una yarda de tarlatana, y de
un género de color haremos el forro.

00

Cómo se l1ace un Bonito Sombrero
Sin ffrandes ffastos

6

UANDO €n los aparadores de las modistas principales ven nuestras lectoras
sombreros marcados con precios fabulosos, deben fijarse en el hecho de que, si se
le hace la disección de los adornoP, materiales y flores que forman el tocado, el precio
de estos, aisladamente, es la vigésima parte,
cuando mucho. del precio que· pide la modif'ta por la obra completamente terminada.
Vemos, por ejemplo, una toca de las que
más en moda están, que vale cien pesos,
porque lleva la etiqueta "modelo de París."
Si nos fijamos en los materiales, vemos que

Figura número 6,

CÓMO SE PEGA LA CINTA DE PAJA.

Todo puede comprarse con seis pesos como decíamos. Debemos preparar también
cierta cantidad de alfileres grandes de los
que la modista usa mucho. Es ést~ un detalle digno de tenerse en cuenta. Los mejores efectos se consiguen por medio de alfile-

res, que detienen, cada uno,
más de lo que detienen cien
puntadas. Los alfileres forman, por decirlo así, la base del arte de la moda. Al
coser debemos usar cáñamo, mejor que seda, porque
el cáñamo tiene cierto acabado poco brillante que hace desaparecer las puntadas.
S6lo los listones de satín
deben coserse con seda, del
mismo culor.

***

El sombrero que haremos
será de la forma «turbante»,
que tan bonito efecto causa
en una se:ñorita de rasgos
arredondados. Cuando la
cara de la pNtadora sea de COMENZANDO EL FORRO
rasgos agudos, salientes, suDE PAJA.
primiremos el pico que forma el ala del turbante, y quedará entonces
harmónico nuestro sombrero con los rasgos
de la cara.
Con las manos daremos la forma requerí•
da al molde, á la forma de sombrero de alamb~e que se nos ha vendido. Cuando esté listo, lo forramos con un género cualqu'era
barato, cosiendo sobre el alambre algunas
puntadas que fijen el género. Después, como lo muestra el dibujo, vamos arrollando
lentamente y cosiendo la tira de paja tejida, sobre la forma, de manera que siempre
.quede la vuelta superior montando algo sobre la inferior. El principio y el fin del tejido de paja debe atarse fuertemente, para evique se deshaga la trenza; esto se hace con
alambre delgado mejor que con hilo.
Una vez que nuestra forma quede perfectamente cubierta con el tejido de paja, con
una aguja larga y una hebra de hilo comenzaremos á unir los bordes de la cinta de paja, de manera que entren en contacto por
medio de largas puntadas, en diagonal, que
apenas entren en el borde de arriba y en
una pequefia cantidad de la cinta de abajo.
Hemos adquirido un pequeño fragmento
de encaje; pero si á nuestra lectora no gusta
este adorno, podemos utilizar un fragmento
de terciopelo 6 de género de seda flojo. Con
él hacemos una corona que cosemos en el
hueco que forma la copa, por una parte, y
el ala, por otra. En la colocación de este género es en la que hay que revelar el buen
gusto, pues basta con una ligerísima variación para que el efecto no se consiga. Para.
evitar trabajo inútil,comenzamos prendiendo
con alfileres el género, hasta conseguir que
dé las ondulaciones buscadas, en cuyo mo-

�Et MUmlO ttUST1tAD0

~t tat:mnento
PBNSAMIBNTOS
el'.pecho, y como, ájuicio del médel
Ilmo.
Sr. Arzobispo Feehan
dico, no hubiera muerto á la priEl arte es divino: creaó resucita..
mera descarga, se le dieron tres -ALEJANDRO DUMAS, HIJO,
Los bienes fueron valuados eo $126,000.
tiros de gracia en la cabeza.
Resta poner forro, por una par•
El fusilamiento de Apresa cauLa originalidad consiste. no en La mayor parte de lo test ado conte, y las flores también. El ala s6 gran sensaci6n en la ciudad.
lo nuevo, sino en lo siocero.- TH.
s istía en dos pólizas de $25,000
se levantará hasta donde se crea
ÜARLYLE.
cada una, t omadas en " La Muconveniente, prendiéndola, tamt ua", Com pañía de Seguros sobre
Propiedades de Alqunas frutas
bién por medio de alfileres, hasta
La naturaleza tiene en si misma
la v ida, de Nueva Y ork.
un valor absoluto; pero su belleza
que quedemos satisfechas del
H.o,oo pocos dtas que se practicó
no la comprenden sino los que la
resultado.
Las naranjas, los higos, las ci- · saben ver.- A. MÉZJÉRES.
la apertura del testamento del IlusSegún el peinado que se use ruel'as, los tamarindos y los melotrfsimo Sr. Arzobispo D. Patricio
cotones,
pueden
ser
utilizados
venmás frecuentemente, deberá ha- tajosamente como lax antes.
A. Feehan en la ciudad de Chicago,
se desea ser amado sino pa- Illinols. La fortuna del distinguido
cerae esta ondulaci6n, pues el
- Las granadas, las frambuesf!,s, ra.No
un motivo más de amarse )relado ascendió á. cerca de. . . .
mejor efecto lo da un &lt;&lt;rouleaux,, las bayas de zumaque y el graceJo, á sitener
$125,000 oro a,mericano ; y según el
mismo.-DIDEROT.
de cabellos que venga á llenar, son astringentes.
inventario que se h.O publicado, los
por decirlo a~í, el hueco que debienes que dejó fueron como sigue:
je la ondulaci6n del ala. GeneralDos pólizas de "La
mente habrá que hacer!;¡. sobre el
Mutua,"
CompaflJa.
de Seguros sobre la
lado derecho, y en ella prender,
Vida, de Nueva York,
con largos alfileres, el ramo que
por $25,000 oro cada
hemos adquirido y cuyas flores
una, 6 sean. . . . . $ 50,000 oro.
serán de co1or que harmonice con
Olvirtendo~ acumulados
sobre una de las póel del traje y el adorno de la roliz.tts. . . . . . . . 9,329 oro.
pa.
Otra póliza de seguro. 14,000 oro.
El forro se corta en una tarlaAcciones en efectivo y
tana delgada. Se hace primero un
en Baneoa. . . . . . 37.000 oro.
E ntre las disposiciones del secuadro de doble tamaño que el
ñor Arzobispo, en su testamento, se
diámetro de la copa; las puntas
hicieron éstas:
se cosen dentro y se pega el borA su hel'mana, señorita Kate
de al borde del sombrero.
F,eehan, que estuvo siempre con él
Hemos dado una forma de muhasta su muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000 oro en una de las póchas que puede adaptar nuestro
lizas de seguro; é. la, señoro· Ana A.
sombrero. El buen gusto de la
Feehan, viuda del señor Doctor
lectora y las necesidades de su
Eduardo L. Feehao, hermano del
toilette, harán que se modifique
señor Arzobispo, $25,000 oro de
BRUNO APRESA, AL IR Á RECIBIR LA DESCARGA, SE DESPIDE,
otra de las pólizas, y $5,000 oro en
en mucho el modelo presentado.
DESCUBRIÉNDOSE, DE SUS COMPA:1-fEROS.

mento podremos proceder á coserlo definitivamente.

\;&gt;ea Ud. á su Derecha.

***

o

.

efect ivo; é. la Academia de San: Patricio de Chica.go, de la que es preceptoro su herma11Ja, Ma&lt;lre Marta
Catalina, $10,000 oro de la últ!m~
póllza; A la escuela "Santa Maria
de enseñanza prá.ctlca para varoDl'S. di' Fl'l'hanvllle,
Illlnols, que
era la institución por la que mlís se
Interesaba el eeñor A r whispo. se

LUISA.

EJECUCIONDE UN SOLDJ\DO
El 29 de abril último fué pasado por las armas el soldado del
2&lt;? Regimiento de Caballería Bruno Apresa, á quien sentenci6 el
' Consejo de Guerra á sufrir esa pena por haber dado muerte á un
sargento y herido á un cabo, pertenecientes lós dos al mi!lmo Regimiento.
Apresa pidi6 amparo contra la
sentencia y solicit6 indulto del se-

No se adora bien sino lo que se
- Las uvas, las peras y los mem·
brillos, las fresas, las grosell_as Y conoce poco.
h1.s simientes de melón, son diuréticos.
•
- Las sandías y el melón son re• · Es un grao bien divertirse, pero
frigeraotes.
mayor aún lo es instruirse. La ~ec-Las cidras y las manzanas son tura que reúne e;;tas dos "'.e~ta.Ja.s,
refrigerantes y sedantes del estó- se a.semeja á un fruto dehc10so y e n trPli?llrOO IM $4.000 rP!&gt;IRn tes OP
la ~ltlma 111'1 llsa
mago.
n utri ti vo al mismo tiempo.
- La naranj a, tomada "º ayunas
por la mañ a.na, obra eficazmente
c0mo laxante y algunas veces hasta como purgante.
- La corteza de raíz de granado,
en forma de cocimiento, es un vermífugo muy eficaz.
A Denver, Kansas Oity, St. Louis, Chicago, New York,
- Los higos abiertos son excelent es cataplasmas para las quemaduSan Francisco y Los Angeles
ras y pequeños abscesos.

"SANTA FE," LA MEJOR RUTA.

Siempre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á determinado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invariablemente
hacia nuestra derecha. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asi ento en el Paseo y se convencerá de ello. Encontrar{t el noven ta y
cinco por c:iento que inconscientemente voltean sus cabezas siempre
á la derecha.

-

Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chapultepec, vea á sn derecha, allí está el

STILWELL PLACE
Adelante de Cuauhtemoc, pasando la: tercera Glorieta, á lo largo de
toda la hilera de eucaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teja, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquin as de las calles.
Dentro de muy pocas semanas verá un buen número de obreros
l levando sus_herramientas para empezar el drenaj e y colocar los tubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles con asfalto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á sus amigos, haee
cinco años, que los terrenos del

STILWELL PLACE
st· ndquirían por una canción. Siga el ejemplo &lt;le los dl'rniÍs y compre
sus lotes, obteniendo las ventajas de sus precios. Venga á nuestra
oficina, Primera de San Francisco, número 4, 6 á la de nuestros Agentes Generales, Sres. Prevost &amp; Vail, P ri mera de San Francisco, número 8, y le daremos toda clase de informes, así como una lista de personas prominentes que han comprado lotes en es.ta COLONI A, donde
pie11san edificar sus Casas-Palacios. Vea á alguna ele estas personas
· que han comprado terrenos en

STILWELL PLACE
E L FUSILAMIENTO DE BRUNO APRESA.- LLEGADA DET, REO AL LUG AR
DE LA EJECU CIÓN.

flor Pref'idente de la República;
pero dadas las agravantes que fi.
guraban en la cau~a, estos recursos le fueron negados.
La ejecuci6n se efectu6 en el
llano de la Vaquita ante una multitud de curiosos.
Cada uno de los batallones y
regimientos que se hallan en esta
capital, mand6 una compafiía para formar el cuadro.
Apresa recibi6 tres balazos en

- La cura de uvas es muy empleada en F rancia y Suiza para el tratamiento del estómago, la escrófula
y la tuberculosis.
- Los membrillos, además de sus
cualidades astringentes, procur9:o .
dbspués de su infusi ón en agua hirviendo, una excelente cocción para
las enfermedades de los ojos.

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hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para comprar
el suyo.
Lrno de los más prominentes n egociantes mexicanos acaba de comprar lotes por valor de cincuenta y dos mil pesos en el Stilwell Place,
la semana pasada. No pagó más de diez mil pesos al contado, y el resto lo pagará en nueve años. ¿Cuánto llegarán á Yaler estos lotes dentro de nueve años, si siguen aumentando en cada año u n diez por
ciento, como ha' ido sucediendo durante los últimos nueve años que
han pasado?

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Sran6es Jllmacenes

Año XI-Tomo 1-Núm ZO ,,..
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0ommgo
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Año XL-Tomo !.-Número 20

MEXIC0, tdAY0 15 DE 1904.

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Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDLA
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Estudio Fotográfico.
(De la "Colección de la American Fotho Materlals Co.")

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>IL1\1 § 1=\lILITJ10) V IL~ WIl1D) ~
I

EL · GRAN TRlUNFO DE LA CIENCIA

L UNDO LUST~ílDO
Año XI-Tomo !-Número 2
Director: LIC. RAFAEL REYES SPINOOLA

MEXICO, ENERO 10 de 1904

Sullscrlpclón mensual foránea......$ 1. óO
Jdern
ldem en la Capital.$ 1. 2ó

Gerente: LUIS REYES SPINDOLA
Registrado como artículo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.

PRtPARACION

'~T. GERMAIN."
SAN GltRMAN

~EXTRACTO DE ACEITE
· OE H16ADÓ DE BACALAOt
(MOR!IHUOL.)

1CHTYOL, KOLA Y ESTRICNINA,
son los principales componentes de esta maravíllo83 prepa•
ración, que ha heoho tan grandes beneficios á la hti.manida.l.

DOSIS. - 1'1oa cucharada
¡raode an~ de cada comida
y &amp;I acostarse, de manera que
enatro al dfa.

sean

· Preparado BOlament.e por

Latou~ Ba••-;
PARIS
tfo .. legitimo ai

DO

lleva la firma

ea oacla ...,,h11ra.

Una de las conquistas más asombrosas de la Farmacopea., á fines del siglo XIX, fué sin dupa la co mbinación de elementos naturales en una forma simple y agradable para. enriquecer la sangre, fortalecer
los músculos en el- hombre, y crear carne suave y delicada en la mujer, dándole un color sonrosado.
El Vino de San Germán evita y cura la Anemia. Clorosis, Tuberculosis.
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Su uso se recomienda· por los médicos más eminentes, como que ellos saben el valor científico d~ los
agentes fisiológicos que entran en su composición.

De venta en todas las Droguerías y Boticas.

Plor de la Miseria.
Fol. de " El Mundo Ilustrado."

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Política General

NuBva tDOGa 06 6St6 S6manario

~

LAnuestro
extraordinaria demanda que tuvo
número especial de Año Nuevo
y la gran circulación que ha venido logrando este periódico en los últimos meses sobre
.todo, nos impulsan á introducir en él algunas mejoras que esperamos sean recibidas
con agrado por nuestros lectores.
Estas mejoras, que implican hasta cierto
punto una reforma del sistema periodístico
que hasta aquí hemos seguido, comprenden
diversos puntos relacionados tanto con la
parte literaria y artística de este semanario,
como con lo que atañe directamente á la distribución de los asuntos que debe contener
y á su formación tipográfica.
No pormenorizaremos, sin embargo, el
plan que estamos dispuestos á adoptar; pero
sí diremos que éste no sólo está de acuerdo
con las ideas más modernas en materia periodística, sino que también-y esto justifica nuestra resolución-se aviene á las exigencias del público, numerosísimo por cierto, que más que una tribuna de las arengas
ó un asiento de las Musas, anhela encontrar
en los periódicos de la índole del nuestro, palabras y figuras, raegos y detalles que lo
pongan en contacto con 1011 hombres del día y
que lo familiaricen, si vale la frase, con los
acontecimientos más notables de la época.

El fin que perseguimos es, pues, el de hacer de EL MUNDO !LUSTRADO una revista en que lo mismo encuentre eco el asunto nacional que embargue la atención del
público ó sea susceptible de contribuir
á la formación de la Historia Patria con datos que arrojen suficiente luz con rei-pecto á
nuestras coetumbres y á nuestro modo de
ser, que el asunto extranjero más importante ó de mayor trascendencia.
Esto no quiere decir- y vale que las publicaciones peri0dicas literarias surgen en el
país á cada paso, y que, en punto á bellas
letras, hay en la actualidad revistas que las
cultivan con gracia y primor exquisitos,-que pretendamos cerrar las puertas de EL
MUNDO lLUSTADO á todo lo que trascienda á
literatura; muy al contrario, haremos lo posible por dará conocer cuanto sea, en nuestro concepto, digno de vivir en letras de molde, ya que los cuentos, las poesías y otras
producciones análogae, son parte muy principal para que la lectura de un periódico resulte, si no más interesante, sí más amena
y más entretenida.
Nuestros lectores dirán si estamos ó no en
lo justo, pues no hay, que sepamos, signo

más seguro de la buena marcha de un periódico, que la mayor ó menor demanda que
tenga en el mercado. Por lo demás, y ya que
nuestros propósitos sólo se encaminan á ofrecer á los lectores una revista útil é interesahte, sólo diremos que estamos decididos á mejorar cada día más este periódico, aunque esto importe, para nosotros, crecidos gastos y
esfuerzos incalculables.

***

En cuanto á la edición extraordinaria del
día 3, debemos agregar que nos ha traído
aparejadas una safüfacción y un descontento: es la primera el éxito obtenido, y es el
segundo la falta de ejemplares para llenar
los pedidos de última hora.
Nuestra imprevisión fué hija de nuestra
modestia, y el éxito superó á nuestras esperanzas. Todas las ediciones de lujo son muy
costosas por los materiales que usan, y ese
costo excesivo impone la cautela en los tirajes de ejemplares.
Sin embargo, tanto en el ánimo del público como en el nuestro, quedará esta prueba
como enseñanza provechosa, para tener mú
fe en el porvenir de nueatra labor, que continuaremos más decididos que nunca.
LA REDACCI6N.

RESUMEN.-El Extremo Oriente Y el conflicto ruso·
Japonés.-Ori¡¡:-enes de las dlflcnltades.- La guerra del Oplo.-:m puerto de Palikao.-Los rnsos
en Mandehuria.-EI orto de un nuevo imperio.
-Los triunfos del Jap6n.- Frente á. frente en
Corea.-Probabllldades de paz.- Conelusi6n.

L comenzar el afio, todas la.s mira.·
das están fijas en el Extremo Orien·
te: allí en las risuefia.s costas del
golfo de Petchilí parece prepararse
un tremendo drama., con todo el apara.to escénico de una. guerra. terrible, con todo
el formidable &lt;atrezzo&gt; de acorazados, cruceros arma.dos, torpederos y cdestro_yers&gt;.
Desde que a.l mediar el pasa.do siglo, la culta. Inglaterra abrió á cañonazos las puertas
del Celeste Imperio, para .º~ligarlo por la. fuer· •
za. y la violencia á. p~rm1tir ~ue su. pueblo se
envenene, fingiendo !lirvana.s imposibles con el
h1•mo pestilente del ¡ugo concreto de las a.dormideras índicas; desde antes que el general
conde de Montaubán, con un puñado de solda.dos franceses, a.travesara. el puente de Pa.lika.o,
para ir luego á. apacentar sus caballos en l&lt;?s
palacios imperiales de Pekín,. Y. despu~s á abrir
un bazar de curiosas y exq uisita.s chmería.s en
el aristocrático París de N a.poleón III; y a el
Imperio moscovita, apartado un ·momento de
sus tentativas sobre Turquía, dando treguas á
la. cláusula. testamentaria de Pedro el Grande
que le señalaba por capital á. Esta.mbul, bu~caba. para. Siberia. puntos de desahogo ~a.cia
los mares de China, asenta.:&gt;a la planta mva.sora en las riberas del río Armur, en los confines de Ma.ndchuria, y fundaba el gran puerto
de Vla.divostock, arsenal, almacén, cen~romerca.ntil, y base segura. para. sus operaciones en
lo porvenir.

fl

cenar el fruto de sus triunfos y hacerles. acep·
ta.r en Shimonoseki, por toda comp~nsación territorial, la mezquina y revuelta. isla. de Formosa.

***

La intervención AMISTOSA en favor de China
no fué meramente gratuita.. Si Japón entraba

***

FALTA á nuE&gt;stra. buena ciudad
el estímulo de un frío de muchos grados bajo cero. Los que de
tales asuntos se preocupan, acostumbran decirnos que ejerce maravillosa influencia el medio sobre
la vida. humana, y que es precisa.mente á. tal acción á. la.que debemos
nuestra. natural i.diosincracia. La.
naturaleza. es una. buena. maestra.,
siempre calumnia.da., y siempre es
á ella. á quien recurrimos cuando
pretendemos explicar lo inexplicable.
Como una buena. madre, nos acoge
y arrulla.; nos ha.ce soñar y nos ha.ce ver. Llena. nuestros ojos de vi¡¡iones divinas y amolda nuestro
corazón, de la. misma manera que
si de blanda. cera se tratara.. ¡Qué
de extraño hay, por tanto, en que
el medio que nos rodea., desde que
sonreímos inconscientemente en una
cuna, hasta que cerramos los ojos
cansa.dos, sea el que forme nuestro
espfritul
Nuestros climas tropicales, calientes y monótonos, tienen desventajas que sólo por comparación
llegamos á. percibir. Muchas veces,
en mis horas de tedio mortal, he
pensado en la súbita. transformación que habría de sufrir nuestro
hogar, sila nieve cayera en blancas
guedejas sobre la ciudad, amodorra.da y durmiente.
En nuestros hogares nunca. precisa. tener chimenea.. E~ artefacto
cuyo uso, si no desconocemos, sí
despreciamos. Y sin embargo, basta. abrir algunos de los deliciosos
libros de cuentos septentrionales,
para. que a.parezca. ante nosotros la.
estufa.,jugando un papel importante
en la fábula..
El frío obliga al hombre á recogerse. La ca.lle está cubierta. de nieve; brilla á lo lejos la. mirada. parpadeante de un foco eléctrico, y el
viento, el acera.do viento homicida.,
sopla. en la. vía pública.
¿Qué debemos esperar? A casa.
En ella. encontraremos á la. esposa.
amante ó á. la. madre llena. de ternuras y de a.di vinaciones ca.riñosas. El tibio a.liento de la. estufa.
nos -da la. bienvenida. al llegar. El
&lt;home&gt;, el dulce hogar adquiere entonces todo su prestigio.

notas
mttropolitanas
Uno de los triunfos que más frecuentemente recuerdaAdelina Patti,
la deliciosa. cantante que nuestros
padres apla.udieron,está íntima.mente relaciona.do con el cSweet Home&gt;.
Segura.mente que si en nuestros teatros hubiera cantado la vieja romanza doliente, el triunfo no hnbiera. sido tan grande, ni tan espontáneo el a.plauso.
Porque nosotros nunca. hubiéramos percibido la. dolorosa. cadencia. de esa canción olvidada hace
lustros. El cSweetHome&gt; debe cantarse en aquellos países en los cuales la varilla. mágica de la. «Herma.na Nieve&gt; cambia. por completo las
decoraciones callejeras, cuando el
Padre Invierno, mofletudo y viva.racho, dirige el tiro de renos de su
trineo hacia el Sur.
·
Todas las ficciones deliciosas de
los países del Norte, tienen porba.se el frío y la nieve. El cambio es
ta.o brusco, tan distintos los atavíos
que luce la Naturaleza, que, para.
todos forma época la. llegada de
las estaciones. Es éste un placer
que nos ha. sid"o negado por la situación meridional de nuestra patria..
En cambio tenemos algo propio,
algo que debemos al empinado volcán sobre el que dirige el Sol sus
primeras miradas hacia el Valle.
Cada. aurora es un derroche de tin •
tas de sangre, ca.da crepúsculo un
degüello de rosa.¡ purpurinas.
El Sol, como un viejo sátrapa.
oriental, muere ca.da. tarde en un
aluvión de fuego, celestial y purísimo. Y cuando la noche extiende
por los confines del cielo su amplia
ola. de tinieblas- una intensa mira•
da. de ojos negros y hondos, - arden
en el lejano firma.mento las estrellas
con trémulos fulgores y se dilata y

extiende el infinito, tal como si un
abismo se continuara en otro abismo.
Nuestros cielos de Año Nuevo,
son una gloria de la.-s tinieblas.
Fingen gruesos diamantes las estrellas, prendidos en el pecho de
una soberana. etiópica.. Así deben
haber brillado las joyas litúrgicas
en el seno de Belkiss, la. noche aquella memora.ble, á cuyo amanecer el
taima.do gua.rdiún encontró los «inmaculados pétalos de las rosas,
manchados de sangre ...... &gt;

***
La. Crºó nica es una encanta.dora,
semejante á las que nos asustan en
nuestra niñez, á cuya sola evocación nuestros párpados rebeldes se
cierran convulsiva.mente. Como las
brujas dé la leyenda, se nutre de
sangre humana., y para vivir, necesita comer niños crudos.
Su apetito es voraz. No bastan á
satisfacerla los diarios crímenes;
ni la sangre derramada en las calles-con tanta indiferencia-por
nuestrc, pueblo, es basta.ate para.
a.pagar su diabólica. SPd. Es preciso
darle gusto. Al suicidio de hoy, sigue el asesinato de mañana, y más
contenta está la Crónica mientras
mayor número de víctimas devora..
El Moloch de loa viejos pueblos
fenicios, no fué más cruel, ni más
ávida de carne tierna la. bruja del
cuento de Humperdick. Ante el altar de esa divinidad proteica y modernísima, se acumulan las diarias
miserias, los delitos constantes, las
pasiones rebeldes y bravas, los dolores profundísimos y las tristezas
mortales.
Toda una Caja. de Pa.ndora. La.
Crónica. es a.sí y a.sí ha.y que a.cap-

tarla, con sus defectos y con sus
avideces de energúmeno. Es mujer
y es bella. y sabe &lt;,ue es desea.da.
Mucho tiene de aquella amante parisina del «Hombre del Cerebro de
Oro&gt;. Después de haberle sacrificado lo mejor y de haber trocado en
trajes y en perfumes para ella. el
oro que contiene la. ca.j a. del cráneo,
el infeliz enamorado entrega, con
los dedos crispa.dos por el dolor,
las últimas partículas del precia.do
metal, arrancadas al cerebro y cubiertas de sangre para. pagar alguno de los pequeños caprichos de la
ama.da..

Pero andando los tiempos y mientras las potencias europeas discútían el diagnóstico del
nuevo &lt;hombre enfermo del Oriente,&gt; Y se proponían someter al estudio de. los ga._binetes "!
cancillerías el problema. de lamfluencia. en China., no para repartírsela. que es proyecto muy
prematuro, sino para dejar de par e~ par _«la.
puerta abierta&gt; á todas las concupiscencia.~,
para dar paso libre indefinido , la.1, expedi-

*
**
Nuestros teatros permanecen cerrados. Gusta el pú blicodea.costa.rse
temprano en estas largas noches de
invierno, y las compañías emigran
para vol ver, con las golondrina.¡,
en mejores tiempos. Eilta.mos obliga.dos á forza.da reclusión y mucho
es que tengamos, para. consolarnos
siquiera., la. esperanza. de una. buena
compañía de drama que ha prometido visitarnos pronto. Estamos ya
acostumbrándonos á. vivir de este
género de esperanzas.
Nuestra vieja. ciudad, amodorrada y triste, se a.cuesta. muy temprano;
va. á la. cama., como los ancianos
decrépitos, en cuanto muere el Sol
y arde en el cielo la. primera estrella. Este viejo hábito, mona.cal y
atrasa.do, nos da. cierto aspecto de
provincialismo y aleja las buenas
intenciones de los empresa.ríos.
La. ciudad se a.cuesta. temprano;
poco después de la hora de la.«queda.&gt;, sola.mente silba el viento en los
relieves de las fachadas; parpadean
histérica.mente los focos, balancea.dos en sus altos columpios, y llega
á nuestros oídos, debilitado por la
distancia, el quejumbroso llorar de
una guitarra ó el grito agudo y
breve de algún trasnochador empe·
dernido.

El Almirante Alcxieff,
Virrey ruso en Mnndchuria

ciones que empiezan en el misionero y acaban
en el acorazado; un pueblo despertaba de la.catalepsia secular de las razas mongólicas, rompía. las ata.dura~ que lo unia.n á. un p_a.sa.doobscuro y cuasi miserable, y el dmper10 del Sol
Na.ciente&gt; se disponía á entrar de lleno en la.
civilización occidental. Y apareció el Japón
con los arrebatos y estremecimientos de los
pueblos jóvenes; a.ca.baba de destruir su feudalismo militar tradicional, y para ensayar sus
fuerzas ociosas, para dar empleo á sus energías excedentes, que felizmente no produjeron
en su organismo social las guerras civiles, que
son com,o la. fiebre de crecimiento de los agrega.dos superorgánicos,se lanzó sobre China., su
antigua. metrópoli, por apartar de su dominio
á. Corea y ,¡ujeta.rla. á su propia influencia.
Rudo fué el choque: las muchedumbres indisclplina.da&amp; de chinos fueron arrolla.das por las
tropas j a.ponesa.s organiza.das á la. alemana. y
provistas de los elementos que la ciencia. moderna ha puesto á. disposición del arte de la.
guerra.; aún es una enseñanza para. la estrategia. naval la batalla. del río Ya.lú, y resuenan
todavía. los ecos sonoros con que la. fama proclamó las hazañas del general Y amaga.ta.
En ca.mino de Pekín los ejércitos vencedores,
y en posesión de los principales puertos del
golfo de Petchilí los cruceros del Mikado, Rusia vió un peligro en el triunfo completo del
Japón, y procuró buscar y encontró sin graves
dificuh,a.des el a.poyo de Alemania. y Francia.,
para. detener el vuelo de los triunfa.dores, cer-

El Visconde Katsure.,
Primer MlnistTo del Japón.

para. mantener el orden, y se extendieron y perfeccionaron las esferas de influencia. que ca.da
potencia. había establecido en la.casa del«hombre enfermo&gt; del Extremo Oriente.

***

Japón a.duefta.do de Corea, es una amenaza
posible, un peligro para Rusia., si abandona el
territorio mandchú que ocupa, He a.quíel nudo del conflicto actual: Japón noquieretolerar
los avances moscovitas que menoscaban i,u in·
fluencia., y exige la. desocupación _del territ&lt;?rio
ocupado temporalmente por Rusia; el gabmete de Petersburgo pide el establecimiento _de
una zona neutral entre Corea. y sus posesiones 1 para. alejarlas en lo posible de la. influencia. del Mika.do; éste pide la. predominanci~ _absoluta. en la. península. coreana., para. vigilar
más de cerca. los pasos de Rusia.
¿Estas dificulta.des tenorán una. solución pacífica.? Creemos que sí. Dejemos á un l~do las
declaraciones de los banqueros berhneses,
quienes ha.o dicho que ni Rusia. ni Japón podrán colocar un empréstito en los principales .
mercados del mundo; apartemos la. vista. de las ·
consideraciones comparativas entre las dos
potencias contendientes, la. una, Rusia, cuyo
territorio se extiende á más de la sexta parte ,
de la. parte habitada del planeta. y _13: otra. sólo
constituida por un pequeño archipiélago; la.
una poblada por poco menos de la duodécima.
parte de los habitantes del globo, y la_otr9'
constituida. por un pueblo con _a1;ra.nques ¡u~eniles, y fijémonos en las condiciones especia.les de cada. cual.
.
El Czar Nicolás, el noble soberano que inició
el Congreso de la. paz en 1899, es pacífico po~ naturaleza, y quién sabe qué sueños defraterni?a.d
universal se albergan en su elevado espíritu.
Su actitud ante el mundo tiene que ser corree·
ta., serena. y reposad a, no de iniciar un conflicto armado. Japón, que comprende la. grande·
zq, de su poderoso rival, osa emprender prepa·
ra.tivos de guerra. y los anuncia. á. todos los
vientos de la. publicidad; ¿con qué objeto? Para
hacer el peligro inminente y á ese precio a.1ca.nza.r mayores ventajas de la solución pacífl·
ca que espera con ansia.

al CONCIERTO de las naciones de Occidente, ha·
bía que a.plica.rel plan del equilibrio, inventa.·
do en tiempo de los soberanos absolutos y que
ha producido tantas guerras. Poco á poco ca.·
da. una. cobró su racompensa, y Francia. al Sur,
Rusia., Gran Bretaña y Alemania. al Norte, tuvieron sus esferas de influencia. en el corazón
mismo del Imperio que domina la dinastía
mandchú, y establecieron una especie de bloqueo pacífico sobre las costas más ricas y abiertas al comercio de la vetusta. China..
No pasó mucho tiempo sin que la Emperatriz de China, tutora. obliga.da del pobre
Kua.ngsí, triste soberano de un imperio petrifica.do, provocara. con a.yudadel príncipe Tuan,
enemigo de los extra.ajeros, una insurrección /
contra todo lo exótico, contra. todo lo nuevo,
contra. todo lo que procedía del mundo occi·
dental. Las legaciones de Pekín fueron sitia.das
por los fanáticos que azuzaban los altos funcionarios. Se formó un ejército internacional, fueron desmantela.dos los fuertes de Takú, se renovaron en la capital sagrada que había abandona.do la. Corte, las escenas del tiempo del
conde de Palika.o, y después de exigir al gobierno de la Emperatriz cuantiosa. indemniza·
ción, y de imponerle condiciones humillantes y
onerosas, Rusia se adelantó en Ma.ndchuria

-~-

Por lo demás, ¿no habrán de evitarse posi·
bles y futuras complica.cio!)es? ¿Nada sign~fican
en la. solución de las dificultades la. a.ha.nza.
franco-rusa, y la. unión anglo-japonesa? ¿Qué
actitud observarían las potenc.ia.s de la &lt;Tríplice» si estallara un conflicto arma.do en que se
mezclaran otros elementos, a.demás de los que
directa.mente están interesa.dos en la actual
contienda.'? Hasta. Estados Unidos, que reclama

Diagrama comparativo de·losejércitos ruso y japonés.
Rusia, 1.611,295.hombres.-Japón, 474,770.
■ JAPON

la «puerta. abierta&gt; en China y en Corea, es un
elemento de más en la. disputa., y á ello lo }laman sus condiciones de nueva. putencia. colo·'-··
nial.
,
"·
Todo esto ha de verse eon cuidado en Sait
Petersburgo y en Tokio, antes de decidirse á. ·
romper toda. esperanza. de a.v,ceaJm1en~ pacífico.
-·L
X. f; X.
Enero 6 de 1904.

Dlngra.ma.s comparativos de las fuer, as navales rusas y japonesas.-EI primero muestra los elementos de que disponen
en el Extremo Oriente las dos Potencias; el segundo, los mi smos elementos cuando Rusia h aya enviado toda su flota.

'

\

�EL MUNDO ILUSTRAD"

EL MUNDO ILUSTRADO

Reliquiéls Históricas
Una mesa notable,-Retratos de Maxlmlllano y Carlota, .

NA importante reliquia histórica constituye la mesa cuya fotografía
damos conocer en este número á nuestros lectores.
UDicho
mueble está hecho para usarse á lo acebo, tiene tres tableros de
á

La reliquia históriea á que nos referim~s, ha sido enviada
Nacional y pronto quedará expuesta al publico.

madera blanca, y uno de madera amarilla, que representa la wuerte de
***
Sócrates; se halla dividido en piezas desmontables á voluntad, y está
Las otras dos fotografías que aparecen en esta plana están tomad
chapeado en parte con
de unos cuadros enco11
finísima caoba. Cuatro
trados últimamente
pilastras primorosalas bodegas de la Ac
mente talladas,que desdemia de Bellas Ar
cansan sobre otras tany representan á Maxi111
tas patas qne afectan
liano y Carlota entra
la forma de garras de
de Corte. El Arcbid
ave, sostienen la cubierque, de pie, ostenta
ta, destacándose en la
manto imperial y á u
parte baja del zócalo,
lado, sobre un coj
esta inscripción: «J. M.
aparecen la corona y
Miranda. Inventó y Escetro. atributos de
culpió.-Año de 1845».
jerarquía.
La llamad
En torno de esta meemperatriz
luce un ri
sa, que estuvo primero
quísimo traje de ce
en el exedificio de la
monia, y ciñe en su e
Inquisición y que fué
beza la corona imp
transladada más tarde
rial.
á la Cámara de DiputaAmbos retratos f
dos, se agruparon el 16
ron hechos por un pin
de Septiembre de aquel
tor de Munich y han s~
año los funcionarios ando también translad
te quienes prestó el judos al Museo.
ramento de estilo como
Presidente de la República, D. José Joaquín
Herrera. La mesa fué
El hambre es muy m
después mudo testigo
la compañera, y p
del juramento que para desempeñar la Primera Magistratura, prestaron
consejera. - POSADA,
sucesivamente D. Mariano Parédes Arrillaga, D. Nicolás Bravo, D. Mariano Salas, D. Antonio L6pez de Santa Aoca. D. Valentín G6mez Farías, D. Pedro María Anaya, D. Manuel de la Peña, D. Mariano Arista,
***
La muerte de un ho
D. Juan Bautista Cevallos y D. Ignacio Comonfort, hasta Abril de 1861,
bre libre, lava la ign
en que comenzó á celebrar sus sesiones el segundo Congreso y se efectuó
MUSEO NAOIONAL,-UNA MESA HISTÓRICA.
minia de un pueblo
la elección de Juárez para Presidente dela República.
esclavos. -PEREDA.
Por último, el valioso mueble fué usado en 1863 por la Junta de Nota·
La mujer que1 vale por sí misma, no ha menester, de muchos1.oropel
bles que llamó á México á Maximiliano, ofreciéndole una corona; y á -MARQUESA
D IVRY.
partir de 1867 hasta 1895, por el Congreso de la Unión. Frente á esta mesa, además, rindieron la protesta de le.v. como Presidentes de la Repúbli ***
ca, los señores Lerdo de Tejada, en 1872; Gral. Porfirio Díaz, en 1877,
Las
obras
más
perfectM
son
las
que
faci
Gral. Manuel González en 1880 y ,nuevamente, en 1884, el Sr. Gral. Díaz. lidad, á la imitación. - PÉREZ GALDÓS más incitan,lpor su·aparente
.

Un·a Aventura ·Extraordinaria
Por Wilkie Collins

E

N la pequeña ciudad de la costa bretona, ante el fuego de

una chimenea monumeñtal, el abuelo contaba á sus nietos
sus aventuras de marinero. Había servido «por su rey» en
la época de Luis Felipe; pero anteriormente, allá cuando el
siglo anterior comenzaba, bahía formado parte de tripulaciones aventureras. Conocía de vista las costas de todo el mundo y había desembarcado y vivido en Ritios remotos, cuyos nombres son muy difíciles de pronunciar.
Habitualmente no quería extenderse en explicaciones, cuando ·se
le pedía que hablara de sus viajes. Algo había que le molestaba referir, y que por esta razón misma, era el tema de las curiosas conjeturas de toda la familia moderna. Los viejos algo sabían de cierto; pero
se cuidaban bien de decirlo á los que no habían nacido aún en la remota época de los sucesos.
·
Es por esto que, cuando el. viejo marinero, retirado ya hacía algunos lustros, y lleno de cicatrices gloriosas, se dispuso á contar su
aventura más grande, la que en su memoria debilitada se conservaba
aún nítida, los muchachos formaron rueda, los oídos se aprestaron á
no perder sílaba. La atención era religiosa.

**,¡¿

MUSEO NJ\OIONAL,-RETRATOS DE MAXIMILIANO y CARLOTA,

Era en 1818 ó 20, no estoy seguro-comenzó el anciano,-cuando
teqía yo solamente veinticinco años de edad, y me salvé de una muerte segura, por la interv.ención de elementos misteriosos.
Se peleaba en América, después de ha,ber guerreado en Francia y
en ~uropa toda. En América, los norteamericanos habían logrado
sacudir el yugo de los ingleses y se habían constituído en una república. Los sudamericanos intentaban hacer algo igual. Para ello habían levantado ejército, sin tener soldados, y libraban combates, sin
tener armas, ni municiones ni nada.
El General Bolívar, después de haber dado el grito de independencia, conducía con éxito los negocios en una extensión tan grande como cuatro veces Francia, de la América del Sur. Para consE&gt;guir armas. y municiones, tenía que encargarlas á Europa, de donde se le
enviaban con veleros tardos, díficiles de manejar y que frecuentemente caían en manos de las naves reales españolas. Yo trabajaba en
uno de estos veleros.
El ccbrick» se llamaba «Buena Intenciónn; yo era el segundo de á
bo~do, y era muy considerado por mis patrones (riquísimos marinos
retirados, que en la Cité hacían negocios con países muy lejanos) .
Habíamos recibido un cargamento de pólvora, de pura pólvora, que
parece era lo que más faltaba á lós· revolucionarios del General Bolívar.

Por supuesto que, desde que salimos de Londres, habíamos tenido
algunos incidentes, desagradables casi todos, por causa del maldito
cargamento que llevában¡os. Había que despedirse de la pipa. Se 'había prohibido estrictamente que se fumara y en el interior del ((Buena Intencíón» no se encendía luz para nada.
La navegación fué larga, muy larga; los vientos contrarios nos hicieron danzar en pleno océano por máe de dos meses. Hasta que, por
fin, cansados todos y hambrientos, logramos arribar al puerto.
Digo mal, á ningún puerto habíarpos de arribar, porque ningún
puerto habían ganado á su causa los insurgentes, y las naves españolas rondaban en todos sentidos, olfateando la presencia de buques
que llevaran auxilios para los partidarios del nuevo régimen. Teriía.mos que llegar á cierto punto de la costa, en donde habría de salir á
recibirnos un enviado del General Bolívar, hombreprácticoenla,cos;
ta americana, y éste era el que habría de decirnos en qué punto podríamos desembarcar nuestro peligroso cargamento.

"'**
A lo lejos, esfumada, se perfilaba una costa negrísima. La tempes:
tad era inminente y ninguno de nosotros conocía la rada en que estábamos, ni había yo jamás navegado por aquellos mares.
.
Echamos la sonda y encontramos que sólo cuatro pies de agua teníamos en qué navegar. El capitán mandó que estuviéramos á la expectativa mientras él bajaba á su camarote á cerciorarse de las señales y contraseñales que habríamos de hacer. Se· le había dicho, en
sus instrucciones, que gente adicta al General Bolívar habría de experar, en determinada fecha, de manera que al arrib ar nosotros, el
práctico nos abordaría y nos habría de llevar al sitio de recalada.
El Capitán salió; hizo sus señales; le fueron contestadas. Y vimos
entonces que en la costa se movían algunos puntos luminosos, mientras escuchamos el chapaleo de una canoa que se acercaba.
En ella venían dos personas. Uno de ellos era un mulato, de .ojos
traidores, recia musculatura, palabra insinuante y dulce. El otro parecí~ ir disfrazado, porque frecuentemente olvidaba la clase de vestidos que portaba y hacía el ademán de ealudar militarmente.
El mulato me chocó á primera vista. Era uno de esos tipos quejamás simpatizan á nadie y que, para que nos conformemos con su
presencia, necesitan hacer un derroche de gracia ó de talento.
El General Bolívar, en carta que el mulato presentó, nos hacía saber que el sitio era poco seguro; que la víspera, precisamente, habían
sido aprehe11didos y fusilados algun9s espías, y que las tropas reales
españolas se encontraban, de seguro, á corta distancia. Agregaba que

�EL MUNDO ILUSTRADO
el mulato era &lt;chombre de toda su confianza, muy adicto Y leal, Y,
además, muy conocedor de la costa y de las circunstancias.. Que entregáramos la direcci6n del buque á este hombre, le obedeciéramos Y
él sería quien nos llevaría al sitio del desemba_rcon. . ,
El mulato, apenas tom6 posesi6n del barco, pro~ed10 á lanzar en
pésimo inglés, juramentos. Parecía estar algo ebno, de manera 9-ue
los compañeros todos tPnían ya intenciones de lanzarle por encima
de la borda, ahogándole en el mar.
.
Fué menester que el Capitán les amonestara Pª1:ª que estuvieran
quietos, á pesar de que el patrón mismo no simpatizaba mucho &lt;l~~
tal bergante, según me lo dió á entender. El hom_bre que me parec10
disfrazado se levantó y se marchó en la canoa misma en que había
venido, en cuanto el mulato hubo cambiado con él algunas palabras.

Navegamos por espacio de varias horas á las órdPnes del mulato,
de tal manera que cuando amaneció, estábamos nuevame?te en ~Ita
mar, porque, decía el mulato, ((era conveniente que nadie nos viera
desde la costa y que escapáramos á la
vigilancia de los esbirros del gobierno español,&gt;.
Todo el día permanecimos á lo largo
de la costa. Por la noche nos acercamos,
siempre bajo la dirección del piloto mulato.
•
Tocábamos ya el puerto, cuando el negro, siempre insolente, pasó por delante
de mí, en una de las escotillas. El instinto de lainsubordinación,juntocon el.asco
que me inspiraba el mulato. me impelieron á empujarle para abrirme paso. Como
una víbora se revolvió sobre sí mismo, con
una navaja en la mano y espumarajos de
rabia en la boca.
Súbitamente me apareció la idea del
peligro. Tomé al villano por. la mano armada, le arranqué la navaja y le apliqué dos soberbias bofetadas, que lo lanzaron á rodar en la escalera.
Nada me dijo, se Hmitó á levantar la
mano en actitud de amenaza y deeapaieció en las negruras de los alquitranados
camarotes.

***

EL MUNDO ILUSTRADO

luciente de pólvora, que recibió en la palma de su ?Jano, D?ás n
aún ue el explosivo. Untó cuidado_samente la torcida y!ª int
or agujero que acababa de prac,t1car. ~espués enrollo ~l o~o
O á la candela ardiendo, volvio á cerciorarse de que mis 11
r:~~staban firmes y me dijo gritándome al oído:
- Ahora ealta ~on el brick. Tú me has abofeteado; me totn
venganza que más me place. Salud y que te apro~eche la lecció
y desapareció por la escaler~. Momentos despues oí el golpe d
remos que a~itaban la superficie del agua.

f J

***

Mi situaci6n era desesperada. Por un momento _Pensé ~~ j
todo lo que me restaba d~ energía en provecho de m1 salvac1on.
puse á reflexionar tranqmlamente.
La candela seguramente que podría arder a~tes de comuni
fuego á la mecha y al barril, un~s dos horas. S1 _!~graba acerca
apagarla, tendría el ti~mpo l?remso, el q_ue me ~ICiera falta, para
cibir auxilio· ¿pero quién habría de vemr en m1 ayuda, cuando
bamos en u~a costa desierta?
Me sacudí nerviosamente. Los s6
lazos que me ataban penetraron en
carnes; pero no cedieron. El esfut
hizo casi desvanecerme. No había
guido nada y la luz seguía ardiendo,
zando sus chisporroteos lúgubres, á
cuales solamente acompañaba el
monótono del bergantín, al caer
mente en un sentido ó en el contrari
bre sus anclas.
¿Qué debería hacer? Peneé en gri
¿,Quién me oiría en la costa desie
Porque era seguro que los bandoleros
habían asaltado á la tripulación, de
haber huído inmediatamente, lo m
jos posible.
Además, deberían haber escogido
que E:l piloto era de los suyos, el me·
tío para huir tranquilamente, es d ·
más solitario. •¿Y la candela? Me fij
que estaba á la mitad y que hab
transcurrido mucho tiempo desde qu
habían abandonado á mi suerte.
Pensé en mi madre, que me es
en lejanas costas. Recordé entonces
lo que en mi vida había acontecido
desesperé por algunos momentos, y
pués la flama, la punta luminosa•
candela en la que mi·s ojos se detuvi
ejerció cierta atracción sobre mí
produjo el efecto &lt;le un punto hipn

El intermedio eA para mí un largo período de olvido. Recuerdo sólo que el Capitán me ordenó que vigilara, porque estábamos muy cerca de la costa desconocida y el mar se agitaba, presintiendo la
cercanía de una de esas tempestades tropicale.s, amenazadoras y súbitas.
Me dormí en el puente, con el profundo sueño de largos días de
Debo haberme dormido. Cuando escuché por vez primera al
trabajo no interrumpido. El suefio me sorprendió bruscamente; brus- palabra, era una voz de mujer la que llegaba á mis oídos. Me
co fué mi despertar taro bién.
el cuerpo atrozmente; pero me parecía estar mejor. Súbitamen
Cuatro ó cinco hombres, vestidos con uniformes llenos de entor- acordéde la última vez que había pensado, por decirlo así,enel
chados, peEaban sobre mí. Unos sobre las piernas; sobre los brazos gro que me amenazaba, en la candela y en la pólvora. Traté de
los demás; uno de ellos amarrando fuertemente una mordaza en mis los ojos para cerciorarme del sitio en que estaba.
labios, y el mulato, el maldecido mulato, que sonreía sarcásticamenEn una sala baja, muy
te, ante mis ojos, bablando en lenguaje desconocido con los demás limpia, se veían hasta veinbribones.
te lechos, extendidos á lo
Al propio tiempo que inútilmente me debatía bajo la recia presión largo de las paredes. Una
de los asaltantes, escuché cómo, por la borda, caían al mar hasta ocho hermana de la caridad estahombres, precisamente los que constituían la tripulación del buque, ba al lado de mi cama y
sin contar conmigo.
platicaba con un hombre de
Pensé que también á mí me lanzarían por encima de la borda al edad, respetable, vestido de
mar, y súbitamente me apareció en la mente la idea de los sucesos negro. Se refería á sucesos
acae~idos en aquella villana expedición. El mulato, traidor, había que nunca había yo conocivendido el secreto á los españoles y había llevado el buque recto al do.
.sitio en donde un destacamento de enemigos deberían capturarle.
Era el médico. Había
¿Qué suerte me esperaba, contando con la amenaza del mulato?
pasado cuatro meses en un
Por fortuna no peMaron en arrojarme al mar desde luego. Me de- hospital de las Islas Vírgejaron tendido, bien amarrado en el sitio mismo en que me quedara nes, en donde me depositadormido, y vi desde tal lugar cómo tomaban posesión del brick, có- ron unos marinos que viemo descargaban nuestros barriles de exquisita pólvora, cómo amarra- ron que flotaba á la deriva,
ban la lancha y se marchaban, dejándome solo en el bergantín.
amarrado sólidamente á un fragmento de madera.
bía roto el brick, pero me había respetado.....

***

No sé de cierto cuántas horas pasarían. Era ya entrada la noche
cuando volví á escuchar el chapaleo de los remos y saltó al puente el
mismo diabólico mulato, acompañado de un mestizo robusto. Entre
amb~s me tomaron en peso, me bajaron hasta la sentina del bergantín ·y ahí el mulato, que debería ser algún cacique, me ató sólidamente á las argollas de hierro del piso, se cercior6 de que la mordaza
estaba bien puesta, me amenazó variaé ocasiones en su dialecto ininteligible, y, finalmente, raspó uha mecha, encendió fuego y prendió
una candela larga, que puso en uno de los huecos que había entre el
maderamen del piso.
Se retiró algo y volvió llevando en la mano una torcida de algodón, un berbiquí y una luz. Con la mayor sangre fría, el bandido
aquel se acercó á uno de los pocos barriles que habían quedado en la
.sentina. i\.l;&gt;ri§ ~r¡. ¡tgujero, por el cual se vi6 salir ún cbono negro y

.

TRADUCCION DE "El MUNDOILUSTRADl.u:

AL PARTIR
Estreché sus quince años,
Besé la boca de flor
Y los cabellos castaños,
Junto al viejo mar cantor.

- Piensa, amada, en el aman
No me quieras olvidar...
Y cayó una estrella errante
En la copa azul del mar.
R. B.

FoMBONA,

~ l.f\ fON,

naRl~l)U
LEMt~TlN

Las-~Capitales de los Estados
QUERETARO
( Fotografías de l. Muñoz Flores.)

En otro lugar damos á conocer u~a interesantísima serie de vistas fotográficas en que están representados los principales edificios y lugares históricos de la ciuda?- de Querétaro.
Al frente de la serie figuran el templo de Santiago, notable por la bellísima torre, obra
de Tres Guerras, que'lo corona; la fachada del exconvento de Capuchinar,, ~di~ci.o donde
estuvo preso el llamado Emperador Maximiliano, en junio de 1867; el Colegio C1v1l ( antes
de ccSan Ignacio,&gt;) y el exconvento de la Cruz, que fué el punto por donde las f?erzas r~publicanas tomaron la ciudad histórica, en 15 de mayo de aquel mismo afio, haciendo prisionero al Archiduque y á varios de los jefes de su ejército.
.
El teatro Iturbide es otro de los edificios notables en h historia del Segundo Imperio,
pues allí, como se recordará, se reunió el Consejo de Guer~a que juzgó .Y sente1!ció ~ muerte al mismo Archiduque y á los Generales Don Tomás MeJ~a y Don Miguel Muamon, que
fueron ejecutados en el Cerro de las Campanas. Los banquillos que ocuparon, ~l. comparecer ante sus jueces los señores Miramón y Mejía, así como el ataúd donde prov1s~onalmente fueron depositados los rest?s de Maximíliano, se con~er":an e~ u,n .sal6n especial, donde
juntamente con aquellos obJetos se guardan otras rehqmas h1stor1cas de las guerras de
Independencia y de la Intervención. El museo se encuentra ahora establecido en el Palacio de Gobierno.

*
**
En cuanto á la Academia, donde recientemente se efectuó una exposi'ción de pintura .con
motivo de la visita que el señor General Díaz hizo á Querétaro, no carece de interés desde
el punto de vista histórico; pues en sus salones, cofivertidos hoy en clases, fué ~atificado
por el Congreso Nacional, en los últimos días de mayo de 1848, el Tratado d~ Paz con lm!
Estados Unidos, que se ajustó en Guadalupe Hidalgo el 2 de febrero del referido afio.
Además de los edificios de que antes hemos hecho mención, aparecen en este número el
Palacio Municipal, ó sea la anti~ua casa que ocuparon en Querétaro la heroína Doña Josefa
Ortiz de Domínguez y su esposo; el templo de Santa.Rosa, uno de los más bellos y más
suntuosos de la República, el interior de la iglesia de San Agustín, considerado en detalle
y en conjunto como una inapreciable joya de arte, y el monumento que en el cementerio
de la Cruz guarda las cenizas de la célebre Corregidora. Completan nuestra in.f ormación
gráfica, las fotografías de la sala de sesiones del Congreso, del salón de recepciones del Palacio de Gobierno y de la cerradura de la puerta por donde Doña Josefa Ortiz de Domíngu_ez envió á decir á Don Ignacio Allende que la conjuración de Querétaro había sido descubierta.

*
**
Próximamente publidaremos fotografías de las demás capitales de los Estados, á fin de
dar á conocer.....:como lo hacemos ahora con respecto á Queré¼ro-los edifi-cios más notables con que cuentan.

�O ILUSTRADO

Las Capitales de lo stados.--QU ER ETARO

o
1.- Par-roQnla de Santiago.

Z,-Capuchinas. con ven to
donde estuvo preso
J\Ta • hnillano.
3,- Colegio Civil (Antes "de
San lgna&lt;'lo)".
4.-Convento d e la Cruz.
5, Teatro Iturblde.
6, Panorama de QuerHaro, desde lQJ¡ torres de
LaCrnz,
7,- La Academia.
8,- Intel'ior del Templo de
San Agustín.
9, Salón de recepcion es e n
el ' Palacio de Gobierno.

o

o
0

l0,-Palaclo 11lnnlol1&gt;al(An·
tl¡roa Casa de la Corregidora cloila Josefa
Ortlz de Oomlngoez.)
11.- llfonumento, e n e l Pan·
teón de la Cru7~ que
guarda las cenizas de
la Corregidora.
l Z,-Templo de Santa Rosa.
13,-l\luseo Jllstl,rlco.
1~.-Sala del Congreso.
15,-Cerradora por la Qne
habló la Corregidora
Dom'Íng-uez.annnclando que·laconsplra,•lón
de Querétaro estaba
descubierta.

o

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO [LUSTRADO

EL TELEORAFO IMPRESOR

REPUBLICA MEXICANA

~liti

TELEGRAFOS FEDERALES
HACE pocos días que en la Oficina Central de
Telégrafos Federales, se están haciendo pruebas del Telégrafo Impresor, sisten1a Hughes, con
resultados muy satisfactorios.
Hughes, el inventor, era de nacionalidad americana, y no logr6. como otros grandes hombres no lo
han logrado tampoco, ver coronados sus esfuerzos
por el éxito; pues cuando invent6 el aparato que
lleva su nombre, lo propuso á varias compañías
telegráficas de la República vecina, siendo, por
razones ignoradas, desechado en todas partes.
Ante este fracaso, Hughes emprendi6 un viaje
á Europa, vendiendo á una casa alemana su invento para regresar á su patria, ignorando si llegaría 6 no á utilizarse el telégrafo imprernr.
La casa compradora empez6 á
estudiar el nuevo sistema, logrando, por fin, que su empleo se hiciera extensivo á un gran número de oficinas alemanas y francesas.

representa el momento en que está funcionando,
así como un facsímil de un telegrama.
Pr6ximamente se harán nuevas pruebas entre
puntos más lejanos.

Si bien se dice Qtte en e11eatlonés
,Te auslo no cabe la disc1ullón; sin
emhn1·00, la aeevtnt."i6n e..-r,on.ta11e~
de rlctt1·1u.inados artícnlo."I coni•
p1•ueba la lnd.iscutible s11.pc1•io1·i&lt;la&lt;l

de ellos,

El Jabón
Cristalino
Transparente
deRieger
tu? eururutrn en, los boudolrs ,k ltt.ri
,lamas elco«utes tlcl 111,un,ln 1'11t&lt;·ro

,

'Pltec~

11

••
*

La razón no dice que la guerra debe desaparecer, algún día., sino ella dice que es necesario
obrar como si la guerra debiese deeaparecer. -RANT.

*

1/11

__

ME X ICO.
10 OICL 1903.

sf¿,,, _/(t-a,,,,

El pobre que cumple con sus obligaciones, es
más respetable que el rico que las descuida.-OTTo.
cr-•

a, hlr.t mcn1:1Jc,o Mdlua,10• ta 1U.aorultltli:n Vo• ,, nm1tio
rt:t ~ •~•poa,,... c:.~ vctü11
bfdl• &lt;f11 IM (RGl,,.-STt'.l't, 'IMC&amp;IUMia ett NCtrp eorretpoadl\'11~ conforn.. ' tarila.-t• Se--

..... º".......... "-'cilio·" h

en. .. "'"'"· .. rnpMdltlldo# POt ~-~ . . q

nlll"f(a

., ,_111 htuacr.._ , leda.-c:t&amp;tM.U. t ettit mPtCIO, ~ Mil C'S - - ~ " •• • - • -nit lJ,e:..1·, • • • l . . , . . _ , ~ - - tral&gt;f- CD f.l MTrit.kt 1'N' c:a.e-. ch ~ ..., . . . ~ l"o ...,UlfrM rttpou•al'l'fflaldl pOII' . , . _ ~. . . .ea...adat po,1:Krltsn ta.oon-ec1a 4n lcll«llh u,
.tt.11 t'la..,_._._\t r11,.. ,__,., p,a11l111 ~.. fllbli(,,&gt; W oqfMIO.llfio k,- &lt;llellU)h ,.,.

""°"'"''""

.~

--

NQl l&lt;wut -.U cr-.i:11111&lt;1 , . '" UHllllh.f.6•,cohrlado,e por ..1, •~11119110 00h11 VNICkl d, tuf•
ra.--- l,u "'"tUcM- de AttoUrjn p111Udu por loa l11wrt11Mt", u .. ,.,h el . .~ . . . . . . . .
.,. - . . . - 1 • lgo t'Mtft ralla H lu 01o1,. . ~-tRIU, MtlldAtffte CNI,,....... ,., ttdl
f..S..•IMICll6-• ,_.IIIOI\Wi: .:11•~14 t.portt•l,d'«h•fel -•-.Jt-ft Mt • V. ...,...WIW_, 111&amp;•.-. ~ al Mr.,"1,a h lu lto~ 6 ...lou Httdu, •• - . . l f •
- ,• .., redu.i ....... M• ft!Chll11Cldo
hctr• ,,..,,. di&gt; IN_,,. 41u ..a,-Jtolv
6 11 (~•• del r.e.11.QIJe q.,1,1: la .iod-rf,

4"t,,

Nada hace más incrédulos, como los malos ar-

PUEBLA 10 DICIEMBRE DE 1903=
SE HA HlCHO AQU I L~ PRUEBA DEL TELEGRAFO IMPRESOR DEL HUGHES CON
BUEN tXllO = ENVIO ESTE MENSAJE APROVEC~ANDO EL NUtVO APARATO

***
La Direcci6n de Telégrafos de-

la Joya
~el lO(í~Ol

S': . " ~ 1MP ARC I AL

T.ELEGRAMA

EL CORRE SPO ÑSAL

cidi6, por vfa de prueba, hacer
un experimento entre Puebla y
México.
Loe resultados han sido, como
decimos, satisfactorios; pues se
puede llegar con el aparato Hughes á una velocidad en la transmisi6n de setenta y cinco palabras por minuto, ó sea el despacho de cuarenta á cuarenta y cinco mensajes por hora, pudiéndose
utilizar, en los sist1::mas de transmisión múltiple, como dúplex,
cuádruplex, etc.
El aparato es sincr6nico y funciona por medio C:e una maquinaria movida por un pequeño motor eléctrico.
La rueda de tipos está sujeta
por la armadura de dos electroimanes, que la dejan libre en el
momento en que se oprime cualquiera de las teclas que sirven
EL TELÉGRAFO IMPRESOR,-TRASMITIENOO UN MENSAJE.
de manipuladores.
El teclado es semejante al de un piano y la ve- gumentos en apoyo de la verdad.-A. DE GASPAlocidad en la transmisión se explica sabi~ndo que RÍN.
el volante del aparato da seiscientas revoluciones
por minuto.
Cualquiera que sea el ser que cae de lo alto yo
La «recepci6n» se efectúa sobre una tira de pa- mido la caída y sufro todos sus grados.-M11IE'. DE
pel, que es la que se envía al público.
STAEL.
Actualmente hay cuatro telegrafistas aptos para
el desempeño de este trabajo.
El tacto es el freno del coraz6n y del cerebro.
Publicamos un grabado del aparato y otro que -JEAN LrsEROL.

*

*

Wilhelm Rieger
rrankfurt a Ma in, Alemania.
,re

ProoeNlM· ,,e lt1!1 Cm•f,•'f

ITALIA,
· 1¡5pl\~A
V PORTUGAL,

Rcprcscut1nte~ en lo Repúbllra:

Fínk y Cía.
Capuchinas 7,-Méxl.;;o.

'l'EI.ÉGRAFQ IMPRESOR, - PARTE PRIN CIPAL DEL, AP~ATQ,

Primera Plateros
esquina Alc.atc:.eru,.

El Tnctttdio dtl Ctatro Troquts dt fbicago
Iroqués de Chicago, durante la representaci6n de
una pieza intitulada ((Barba Azul».
La declaraci6n obtenida por el subjefe &lt;le policía y que ante dicho funcionario rindi6 Mac
Muller, dice que la causa del siniestro fué una
lámpara eléctrica, cuyo arco se extendió demasiado entre los dos carbones, hizo explosión y cayó.
Al producirse el incendio, el director de
la compañía orden6
que fuera bajado el telón iIJCombustible de
asbesto, sin lograr que
descendiera más que
hasta la mitad; las llamas brotaron del escenario hacia fuera, y á
los repetidos gritos de
«fuego", un pánico espantoso se apoder6 de
la multitud, que, tratando de buscar salida, se estrellaba eh
confuso tropel, poseída
de una angustia indecible.
En diez minutos perecieron más de 550
personas, de las mil
trescientas que llenaban el teatro, fijándose en 700 el número
total de víctimas, aunqu~ hasta hoy no se
tiene noticia más que
de 582, de las cuales
412 han sido identifica.das y el resto, 170,
no.
,En la lista de las
personas desaparecidas se encuentra un toCHlCAGO, FACHADA
tal de 312, y. en la de
los heridos uno de 104. La identificaci6n es uno de
101;1 trabajos más difíciles para la policía y para
las personas que han ocurrido en busca de sus parientes, padres ó hermanos al lugar del incendio,
pues existen muchos hacinamientos de cuerpos
destrozados, en los_departamentos del teatro que
·quedarón lib.re~; en]as estacioties'de'policía y en
,!?s hoSiJitalé§, gonv~tt}dQS _en vérdaderos guiña,pos de carne pt1.rpan~. calcmados y desfigurados
·por ,ebfuego. '•J, . .
Honda tristeza reina en toda la ciudad de Chicago, y por las calles, blanqueadas _vor el invierno,
infinidad de cortejos enlutados transitan á diario,

CRISTALERIA

LOEB HERMANOS

EL TELÉGRAFO IMPRESOR. -FACSÍM[L, DE UN TELEGRAMA.

p Atrofe
VOROSA y por demás funesta ha sido la catásocurrida en días pasados en el Teatro

,,f

V.ajillas para mesa
tle Lo1.&amp; y Fol'l'.elana,

conduciendo á la última morada despojos de pa•
rientes ó amigos que han dejado sin calor mu•
chos hogares.

blancas y detoradas.
Cor,tt11

/

Hnt,Jln• 11 tn&lt;fn•

ln1101-ttrul."~ de rrllttal, rl.rltde cla11c
cu-1•ri1mt'- halfttt lo tttÓa fina.. ·

***

El teatro destruído !le construyó según el modelo de la «Opera C6mica» de Paríe. Hoy damos á
conocer á nuestros lectores una fotografía de la
fachada principal del suntuoso edificio, en la actualidad reducido á un montón de escombros.

u Ya.,,o•,

m:

JUEGOS.
LAVAMANOS,
Ei;CUl'IDl!!RMI
1'0rl«c.rad 01u na IM-iaualn. e,•

"'""'"'fJ.
JXJ,1'"t~.
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A.1-tícttlu• ,le htdo 11 fwnlattl11,

pf,13 pa,•a oblff'!(J'ttloa,

iguot.

vro ....

cí preelOJJ aln

~

Pensamientos
No hay dificultad
más insuperable que
la que no se procura
vencer. - EvANGILE.

*
Un sabio sabrá hacer el ignorante toda
su vida; al paso que
el ignorante sabrá hacer el sabio solamente
un día.-X.

*1

DEL TEATRO IROQUÉS.

Dos son, á cual más
adorable, las madres
del hombre educado:
aquella á quien debe
la vida material, y la
que le di6 vida intelectual; y si la razón dice que debe especial
amor á los demás seres que, antes de ver
· la luz, tuvieron por
morada el mismo sagrado claustro que él,
dice también que lo
debe i gua l mente á
quienes recibieron como alimento del alma
el mismo que nutri6
la suya.-ArvER.

Gota de Ajenjo ' )
Báj51';s ~1tos cipreses~
El sepulturero, un dí.a , _
Cantaba de eBta manera
Con honda melancolía:
«Entierro ufl grano de trigo,
Y el grano. produce granos·
Entierto un hombre ...... y'el hombre
S6lo produce gu'sanos) ··
JULIO

FLOREZ.

Se espera como se respira, por
necesidad. -JEAN LISEROL.
:t

La indiferencia crece más pronto que los cipreses al borde de las
tumbas. -HIPPOLYTE LucAs.

GREMI\-ROSI\Dft
.

.

Jldenna Patti
Compuesta de substancias
tónicas y saludables,
EVITA LAS ARRUGAS.
R_KFRESCA,:EL CUTIS.
y CONSERVA LA ll.EllMOSU RA DE~ CARA
HASTA LA VEJEZ;
.

.

comunica un. perfume dell·
cioso, y con su uso diario,
)ns s-efloras tienen la seguri·
dao de conservar siempre los
eGCaotos de la belleza y la
fre~ura de la ju veo tu d. ,,.
, -1 )nt.o en Europa c9mo en
A.marica, la usan las damas
más .aristocráticas.
'.'l.~
1

D~ ventes

tf»R'oo1JERUS Y PERF1)JIERI!S
.J

�EL MUNDO ILUSTRADO .

EL MUNDO ILUSTRADO

~VIDA SOGIAL~
Baile en obsequio del Sr. Gobernador de Zacatecas

•·ev

A José Ma,,•(a, de He,•edia,
del soneto
11 nacido en, las Antillas, ded'ica este Ub,·o
de sonetos indianos
ElA1tto·1•.

Dedicatoria
Poeta: oye la voz del que te aclama,
mis versos nacen con las alas rotas,
pero llegan á ti de rama en rama;
y se van á estrellar contra tu fama,
como contra los faros las gaviotas.

que sorprendes del pájaro en los vuelos,
CI\ el curso del astro por los cielos,
en el aire, en el mar, en las montai)as?
F.sa mt\sica es sólo la cadencia
de tu raza gentil: ritmo de gloria.
Tú. no puedes negar que en la conciencia
a~rinias tu.,;r horas de- inocéncia, ·
tu fresco abril, tu· primitiva historia ......

las

Mi estrofa es un jaguar que te saluda:
ya que cruzas desiertos, no te espantes;
y al fiero grito de mi estrofa ruda,
det.én, sobre esa inmensidad desnuda,
los pies de tus fornidos elefantes.
¿Qué te quiero decir'? Decirte quiero
que América te ofrece ancha campiña,
una hamaca á los pies de un cocotero,
un zenzontle cantando en el alero
y ur.a ánfora de miel en cada piña.
Y si te place el épico horizonte,
en sus selvas te da ríos de plata;
de llanura en llanura va el bisonte,
el ct,ndor volador de monte en monte,
de peñón en peñón la catarata......
Consá~ral.J tu amor. No la fortuna
le niegues tú de un cántico sonoro.
América meció tu blanda cuna;
y, en noche tropical, te vió la luna
l poner la mano sobre el arpa de oro.
¿No sientes que, en la sangre, tus abuelos

L te legaron las m'1sicas extrañas

~,

Oyes. en la ilusión de tus amores,
del ronco mar )as th\g:icas dispútas;
y ves brotar
islas d e colores,
ya como. ramos de lozanas flores,
ya como cestas de pintadas frutas.

'$ 1 '

'.,'

\

¡
(

-~\

•

Cántala, pues, artlfice divino,
y á un libro nuevo tu fervor consagra,
que haga pensar, por lo tallado y fino,
en una miniatura de Tanagra
ó en un puño de estoque florentino.

t)

l

( '.·
~:~

' ..,,:,,

Cada soneto tuyo es .la paloma
que en su nido murmura timideces,
trofeo heroico de la vieja Roma,
6 algo como una artlstica redoma
en que se miran retozar los peces......
Desde hoy, Maestro, ampárame en tu coro,
bajo la sombra de la rubia palma.
T'1 pondrás sobre mi tu sello de oro;
y yo pondré en tu cántico sonoro,
¡todo este fuego que me facendia el alma!

La Noche de los Andes

EJ'sacerdote ante las mudas gentes
te echó su bendición:' la mar bravla
se doblaba á sus pies; y el sol ardla
en sus abiertas manos transparentes.

Hay en las soledades de la puna,
-cuando la noche aumenta ese reposo,
un misterio solemne y religioso
1[como el amor de un[alma sin fortuna ..

•

La luz sobre·tus armas refulgentes,

con alegre temblor, se estremecla:
t'1 doblaste la frente; y á.porlía
se doblaron también todas las frentes.

saltaste entre tus propios marineros;
y un ave, al rededor de tu cabeza,
te empezó á. hacer adiós con sus dos alas...

·~

:'(

,,..

· Y en ese cuadro que tu genio admira
ves que un cantor, bregan&lt;lo entre cadenas,
te da su nombre y su vibrante lira:
sientes, al fil\, que América te faspira
r que el Niágara corre por tus venas......

La partida de Colón

Luego, miraste el mar; y los remeros
de tu bote se Irguieron con presteza,
puestas en alto.las lustrosas palas:

.

0

•

La Cruz del Sur
Cuando las carabelas voladoras
al fin trazaron sobre el mar sus huellas
fueron rasgando por delante de ellas '
la inmensidad con sus audaces proras.
Entonces Dios en las nocturnas horas,
tras el misterio de las tardes bellas,
una cruz dibujó con cuatro estrellas
en el lienzo en que pinta sus auroras......

Cada curo bre de nieve es como una
¡virge~,:que, de la mano del esposo,
va saliendo del templo luminoso,
envuelta en fria castidad de luna......
¡Oh cuadro aquel de m\sticos reflejos!
Los mismos Andes á los cielos crecen
como torres de inmenso campanario;
los rayos fe hacen cruces, t lo lejos;
Y hasta los astros, al brotar parecen
las desgranadas cuentas de un rosario.....

Brilló la cruz cual argentado broche
que la punta de un velo suspendies~
dejando ver radiantes simbolismos;
Y hoy sobre el paño negro de la noche

prendid&amp; se le ve, como si fuese
' .
la condecoración de los abismos! ... .,.

Valiosa colaboración
_Ya en l;&gt;r~nsa el :ú·_l timo pliego de nues_tro número de Ai'lo Nuevo, reci•
b1mos or1g10ales cuarenta sonetos del hbro «Alma de América&gt; que pre•
para el poeta. José Santos Choca.no.
'
_En obsequi? de_ los amantes_ de _la buena literatura, damos hoy prin:ci•
p_10 á la I;JUbhc!lc1ón de la serie, rnsertando, en primer término, la bellísima d~d1catona á Don José Mar:ía de Heredia, que debe figurar al fren·
te del libro. Este, según nos man1tlesta ni;¡estro distin~uido colaborador,

constará de cien sonetos, que tiene ya escritos, y de los cuales sólo desea
POL at¡~ra, dar 4 conocer los que irán apareciendo en nuestras columnas'
a g d ra de Chocan&lt;?, &lt;;&gt;bra de empuje y de valía, constituirá, sin duda;
un ver '!'dero ~contec1m1ento enel mundo de las letras. Ojalá que así sea
tiSfacc tóbn del ,P°eta, á quien estamos suma.mente agradecidos po;
l 0 s_a co1a ora.el6n en EL MUNDO ILUSTRADO.

ri:~i~

El mes pasado tuvo lugar en el foyer del
Teatro Calder6n de Zacatecai,,, un hermoso y
aristocrático baile con que la sociedad de
aquella poblaci6n obsequi6 al Sr. Gobernador, D. Jenaro G. García. El sarao comenz6 con la marcha de Fausto, para continuar
con el minué de Mozart. F,n la gravedad,
pausada y noble, hija del siglo XVII en
]l'rancia, en la gracia y el esprit ducales 6
principescos de los acordes arcaicos de la orquesta, las parejas tejen hermosas y estéticas figurail, bordadas por el sereno conjunto
de las pelucas empolvadas y la alegre volicromía de los trajes de seda recamados de
«velours)) y joyas radiantes. Así en Zacatecas se creó de nuevo un frei,,co de Watteau,
forjado por príncipes galantes y marquesitas blondas.

*

Los grupos estuvieron formados sucesivamente por los siguientes caballeros y damas:
Sr. Edmundo Von Gehren, vestido de satín
de seda brillante, negro, recamado de galones de oro con aplicaciones de perlas y abalorio, y corbatín de encajes, con la Srita.
Guadalupe Viadero Gordoa, que lucía una
falda crema guarnecida de blondas, peto de
gasa y oro y brocado color de rosa.
Sr. Manuel G6inez Serna, vestido granate
y plomo perla, de satín de seda, adornado de
galoneR de oro, perlas y abalorios, con la
Srita. María Viadero Gordoa, que vestía falda de raso blanco, con aplicaciones de terciopelo rojo sobre malla bordada de oro.
Lic. Francisco Brefia, vestido de raso amarillo recamado de galones de oro, con la
Srita. Guadalupe Cano, que lucía traje com-

pleto de raso azul pálido, guarnecido de blondas y rosas.
Sr. Flavio Macias Torres, vestido de satín
de seda negro, con galones je oro y pasamanerías de seda roja, con la Srita. Berta Sescosse, que ostentaba falda de raso perla y peto
con anlicaciones rosa, oro y granates.
El Sr. Ingeniero Joaquín Capilla, vestido
de satín de seda verde con galones de oro y
flores de pedrería, con la Srita. Josefina Petit, que lucía falda y pliegue Watteau d~ raso
salm6n, paoier y cuerpo de seda antigua,
verde musgo, con rlflejos de iris.
Sr. Ignacio Flores Maciel, vestido de raso
color de oro viejo, recamado de galones de
plata, pedrería blanca y encajes, con la Srit~.
Anita Breña, que vestía falda de raso Liberty blanco y guarnecido con blonda antigua, recogida con cinta roja.
Lic. Ricardo Arteaga, vestido de satín morado y lila, adornado con galones de plata y
aplicaciones de abalorio y perlas, y la Srita.
Teresa Sescosse, que vestía falda de raso duquesa, lila, guarnecida con tul bordado.
Sr. Feliciano G6mez Serna, vestido de brillaflte rojo y crema, adornado de galones de
plata, y la $rita. Elena Sescosse, que lucía
traje de gasa antigua blanca y oro, drapeada.
Lic. Luis G. Sánchez, vestido de satín de
seda, casaca granate y centro can galones de
oro, y la Srita. Rosa Ibargüengoitia, que
vestía falda rosa guarnecida de blondas, panier y pliegue Watteau azul y rosa, estilo
Pompadour.

Sr. Luis Macfas Torres, vestido de raso
amarillo y crema, adornado de galones de
plata, y fa Srita. María Breña, quelucíafalda de raso Liberty ·blanco, guarnecida con
blonda antigua.
·
Sr. Carlos Pesado, vestido de satín de seda azul y rosa, con galones y rica pasamanería, y la Srita. Margarita Brefia, que ostentaba falda de raso blanca, con volante de
blonda.
Sr. Felipe Viadero, vestido de satín deseda blanco con galones de oro, y la Srita. María Ibargüengoitia, que lucía traje de raeo
blanco guarnecido de pintura al 6leo.
Sr. Manuel Ibargüengoitia, vestido de satín de seda blanco con galones de oro, y la
Srita. M1,.ría Petit, falda de raso azul con listas de plata.
·
Los Sres. Fernando Velasco, Luis Santillán, Carlos L. Klein, y las Sritas. María Cano, Mariana Petit y Virginia Moreno, que
lucían, todos, trajes no menos vistosos y elegantes que los anteriores.
Tanto las sefioritas como los caballeros
lucían, como se ve, trajes de la época, que
rivalizaban en elegancia, buen gusto y lujo
é iban ricamente alhajados.

*
La fotografía que damos á conocerá nuestros lectores, representa el conjunto de parejas que bailaban el minué y que despert6
gran entusiasmo en la sociedad zacatecana.

m

�EL MUNDO llUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

ráainas 06 1a Moda

La Indumentaria femenlna.-La vuelta"de las
crlnollnas.- EI corsé.-La moda
en Méxlco.- Nuestros
figurines.

pública, inauguramos en el presente número una sección de Modas
que estamos seguros será del agrado de nuestras simpática~ lectoras.

*

el año nuevo, y con él
han principiado las evoluciones de la indumentaria femenina.
Si recorriéramos, una á una, las
modas de estos últimos diez años,
pasmados quedaríamos al ver su
diferencia y sus transiciones, á veces demasiado bruscas.
Cuando las reinas dela·moda parisiense llevaban con todo chic las
legendarias blusas á cuadros con
hombreras de globo, se hubiera
creído un sacrilegio, una profana·
ción sin nombre, pensar siquiera
en las mangas ajustadas al brazo.
Y sin embargo, las mangas ajustadas se impusieron con irresistible
poderío dos años después de aquella moda. Cuando nuestras abuelas
usaban las clásicas crinolinas y las
abullonadas enaguas, se hubiera
pecado contra la moral, y ·se hubiera castigado con censuras á la dama que se atreviese á llevar «faldas
de talle con corsé de «varilla recta&gt;. Hoy se considera la esencia de
la cursilería usar crinolinas y éstas se han relegado para las comedias históricas en que aparecen condesas de viejos tiempos.
Me diréis que esto no es nuevo ni
original. Acepta.do. Pero las vulgaridades que relato encajan perfectamente en los momentos actuales en que la moda femenida está
sufriendo una seria metainorfosis.
Porque habéis de saber que en Alemania ya se inician las crinolinas·
que en París comienzan á esbozar~
PRINCIPIA

✓

*
Las personas *subscri~as
á nues·
tro Semanario, observarán que la
presente página de figu1iines es diversa, en lo absoluto, de la sección
que publicamos en los años anteriores. Un estudio ::oncienzudo de
la materia, nos ha indicado el ca·
mino que debemos seguir y quepa·
samos á explicar:
Desde·e ste número y en lo sucesivo,
nuestra sección de Modas será cuidadosamente escogida; en ca.da edi·
ción publicaremos figurines de una
misma prenda y los aislaremos de
tal manera, que nuestras lectoras
1_10 tengan que consultar números
anteriores para ,relacionar un figu,
·rín con otro. En el número actual
publicamos figurines de vestidos;
en el próximo publicaremos sombreros; en otro abanicos, después
tejidos y bordados, y así sucesivamente consagraremos números á los
abrigos, sombrillas, tocados, guantes, all;lajas, etc. Finalmente, para
completar nuestra sección, publicaremos periódicamente una plana de
figurines masculinos. La moda de
los hombres debe ser también conocida en estas páginas, ya que tan
poco lo es en el pai's, y ya que tan•
tas cursilerías masculinas se ven
por esas calles de Dios.

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Fig. número 5.

roa tela; el pequeño sombrero del
figurín encaja perfectamente con la
forma ajustada del vestido.
El número 3 representa, asimismo, un traje de calle propio para
señoritas de talle esbelto. Sus «decadentes&gt; adornos, logran que este
vestido tenga un magnífico golpe de
vista; la tela ha de ser de un color
rosa ó azul pálido.
El número 4 es de baile, se confecciona con muselina, y se adorna,
el pecho, con rosas blancas; en el
cinturón y en la parte superior del
escote, se coloca el insustituíble
encaje que tanta gracia y vista da
á los trajes de actualidad.
En el número 5 se pone de manifiesto la elegancia y chic de la capaesclavina, con grandes bandas colgantes y con las obligadas trencillas de seda, que caen á lo largo de
las bandas, rematando en vistosas
borlas.
El nú'mero 6 representa un modelo de abrigo suelto, de rica confección y de elegante forma, y un traje
de visita muy elegante y muy rico
en sus adornos. Recomendamos
muy especialmente el primer modelo, pues hay que advertir que esta
especie de abrigos se llevan mucho
en la actualidad y probablemente
se llevarán en la próxima estación
de invierno.
Por último, el grabado número 7
representa otro traje de baile menos complicado que el . anteripr,
pero no por eso menos agradable.
El flotante rebozo de muselina, es
prenda necesaria en este vestido.

*

* * lectoras: esConque, estimables
pero que las inovaciones que os he
anunciado, serán de vuestro agra-

Las Pildoras del Dr. Ayer son para curar pronta Y
permanentemente toda "clase de ataques biliosos como
fiebre biliosa, exceso de bilis, ictericia y vómitos biliosos.
Dolores de cabeza por la mañana, jaquecas, dolores de
cabeza ocasionados por la dispepsia y casi todos los demás
dolores de cabeza pueden aliviarse con prontitud tomando
todas las noches dos ó tres Píldoras del Dr. Ayer. Hacen
algo más que curar el estreñimiento, por producir un marcado efecto tónico en todo el aparato digestivo, dando
lugar á que la secreción de todos los :fluidos digestivos sea
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•
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Fig. núme-ro 1.

~i con las máximas sociales? Con razón, amigaitmíás-, se nos tacha de
l~geras; con r'.1-zón se nos aplican epítetos más p menos duros pero
siempre merecidos.
'

.

.

***

L!e&lt;van el éxito á todas parles. ¿Por quét No es un secreto;
porque cada par de za.palos !le&lt;rJa. magnífica. piel, bonita. y cómoda forma y su duración está ga.ra.ntiza.da-sa.tisfa.cforia..menle.

¡

Muchas veces se dice que en México. las modas femeninas van retrasadas con el uso europeo y que nosotras llevamos las prendas de vestir
cuando ya e~ el extranjero comienza su decadencia. Nada más inexacto
· que _lo anterior. Por intuición si 'se quiere y por la diversidad de figurines que á nu_estras manos llegan, estamos al corriente de la última palab_ra. en c~estión de elegancia,y jamás haremos desairada.figura enel concier.to universal 4e la indumentaria femenina.
'

.

***

Sin embargo, debemos. avanzar más Y. más en cuestión de moda~ y •.
aunque por a~ora no· seamos nosoti,as qulenes las imppngamos, ·M);lare:
mos, en camb!o, que no ~e nos tache de displicentes. T&amp;mbién se· dice ·
que en la cap¡tal de México se usan, antes que en los Estados la,s modas
de ,actualidad. Sobre esto tendríamos mucho que hablar,y aunqué en parte sea verdadera esa suposic~ón, tiene grandísimas excepciones, que se no- ·
ta,n particularmente en las ciudades de Gua.dala.jara, Puebla, Moñterrey
Lerdo, Toluca y muchas otras.
·
'
b Pues b~en, p_ara evitar que las malas hablillas continúen y para colao~ar asiduamente al desarrollo de la indumentaria femenina en la Re-

Fig. n,úmero 2:

HAY EN
NUESTRO CAL·
ZADO ALGO

".)

Fig. número 6.

ELEGANTE

En los bailes de medio tono, pudiéramos decir, se lleva mucho este
rebozo, que, al caer en dos bandas,
aumenta la vaporosidad de los trajes y la soltura de las danzantes.
Es necesario bailar muy bien para
llevar con gracia estas bandas. De
no ser isí, constituirían un admi·
nículo estorboso y cansado.

.l .,'
; Fi9. número 3.

se las mang-as englobadas, y que
en Estados Ur~idos, se están dejan; ,
do 1os corsés de varilla recta y
usándose los de busto.
'
I.ias '.&lt;inodas nón faciunt saltus,-&gt;J', '
pero aunque caminen con paso len,11; ·.,
to, evolucionan en lo absoluto. ¡Y
cómo no evolucionar si están sujetas á un capricho, y no á un capricho cualquiera, sino á. un ca¡:u:icho femenino! Si nosotras las niii0
jeres hemos sido siempre y en todos
los tono~ motejad as de vol ublí)~,
más élebem.os, s¡i'rl-0 en cuestión de 1
modas. · Si los am.orés nos cansan, '
digo, cansan á muchas; si los placeres nos hastían, si · las faenas
domésticas &lt;i veces nos abruman,
¿qué no habrá de súcedernos con
aquello que, como nuestras modas,
no pugna con la religión del hogar

rt

Jt
Fig. número 4.

do, Y pa~o, por ahora, · á exqli~ár
l~s figurm_es ~el presente número.
ES t as exp_licaciones serán, concisas
Y se referirán, tan só-lp, á conjunto'.
L(?s det11:lles qe un 1•~raje so9. · inexplicablés Y q'ú édan a1' árbitrió y ál '
arte de las confeccionádora.s: 1
El número l · rep.r\'!:senta , dos elegantes trajes de pase0¡; propios ,pa,f.ª la entrante estación; los pequenos escotes pueden cubrirse con .
· cuellos de_ ~neaje.. Los adornos de
esto¡¡ vestidos, originales y de buen
~oq~, deben confeccionarse de.acuer- ·
'tá~ F.1º1 n el modelo, pues creo que es,
; n· enos de atractivost ·
. Elt_ número 2 representa otro tra.Je para paseo; la falda const,a, d,13-·
,c,ua,tr;o sobrefaldas que le daq·un,,
gracioso aspecto'; el talle úsase có'n '
ancho cuellohombreras de la mis-

y

BONITA

JOSEFINA.

~OP
MINIATURA

Fig., número 7.

La divina y gentil criaturita
que se ríe con su boca de f¡:-~!l.S,
siempre que me mira,
siempre que me encuentra.,
tan graciosa y tand ulce, me encanta,
¡tan dulce y t.an bella!
y me place escuchar de su risa
la voz placentera.
Con su modo infantil, ese tierno
· y precioso botón de princesa
tanto me seduce,
.
• tanto me alegra,
qµe al pasar juntoámí,suavemente,
mi duelo se lleva
la divina y gentil criaturita
que se ríe con su boca de fresa!
A. E. DE LA GUARDIA.

Los comerciantes de toda la. República debe., tener en sus al·
.~Jcenes esta famosa marca. ·
', MA!'!UfACTURAOOS POR

La Prelle Shoe Co.

�Año XI.-Tomo L-Núrn':lro 3,

EL 'MUNDO llUSTRADO

El

Et tESt.11mento

-PQinkl\\e.t

del Ilmo. Sr. Arzobispo Fechan
°Los bienes fueron valuados en $125,000.

(MATA. DOLOR)

) de PERRY DAVIS'

La m~or parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua", Compañía de Seguros sobre
la vida, de Nueva York.

Cara CALAMBRES ,
COLICOS
DIARREA

Hace pocos dias que se ,pradicó
la aipertura del testa.mento del Ilustrisimo Sr. Arzobispo D. Patricio
.A.. Feehian en la ciuda,d de Ohicago,
lllinois. La fortuna doeij distingu,do
prelado ascendió á oorca de . . .
$125,000 oro -americano; y según el
li!lJventario que se ha publicado, los
bienes que dejó !fueron como sigue:

La Fosfatina Falieres
es el alimento mAs agradable y el

máis recomendado para los niños
desde la edad d• ~ lis á siete meses
sobre ,todo en el momento del destete y durante el p,2riodo del crecimiento. "Facilita la dentición:,
asegura ija buena formación de los
huesos."
PARIS, 6, Avenue Victori~ y en
todas las farmacias.

AVISO IMPORTANTE
El fosfato de cal aue entra en la
composición de ,la Fosfatin,a. "FaI:rere,s," está preparado :¡:or un procedimiento especia[ con aparato á propósito, y no se encuentra en el coIIllercio.
Desconfíen de Jas imitaciones y
falsificaciones.

PLACAS FOTOGRÁFICAS

JOUG-LA
-54-5, Rue de Rivoll, 4- PARIS,

Dos pólizas de "La
Mutua.," Compañia
d,e Seguros sobre Jai
Vida, -de Nueva York,

por $25,000 oro cada
una, ó sean . . . . . $ 50,000 oro.
Dividendos -acum11l!ldos
sobre una die las ¡pólizas. . . . . . .
9,329 oro.
Otr,a, póliza de seguro. 14,000 oro.
Acciones en efectivo y
en Ba.ncos . . . . . . 37,000 oro.
,E ntre los disposiciones del señor Arzobispo, €ID su testamoento, se
hicieron ésla¡g:
A su hermana, señorita Kate
Feehan, que estuvo siempre con él
hasta su muerte, $40,000 010 en bonos Y $25,000 oro en una -de las póli"'81S de seguro; A. la señora Aina A.
F\€ehan, viuda del señor doctor
!Eduardo L. Feehan, hermano del
seño,r !Arzobispo, $25,000 oro de
otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo; A. la Academia de San Patricio de Chicago, .de la quoe es preceptora su -hermana, Madre Maria
Cat:alina, $10,000 oro de la última
(l)6liza; A. la escuela "Santa Maria''
d•e enseñanza prA.ctica para varo•
nes, de Fee&lt;ha.nville, Illinois, q,ue
era la institución por Ja que más se
interesaba el s.eñor Arzobispo, se
entregaron los, $4,000 restaml€1S de
la última póliza.
.

"SflNTfl FE" L,fl MEJOR RUTfl.
~----....._-~111'\
A Denver, Kansas Oity, St. Louis, Ohicago, New York,
San Francisco y Los Angeles

El Hambre de Don Severo
Venía rendido y mal impresionado· el juicio había. si'do largo, pesa.do triste, á ratos tétrico. Un
desfile interminable de testigosalgunos falsos, estaba seguro-y
otro desfile de reos, ca.si todos culpa.bles, no había duda..
Entró en su casa, saludó con unos
¡buenos días! de P?COS ami~os á la
criada, preguntó s1 los chicos habían llegado del colegio y se coló
en el despacho.
Sentado en cómodo sillón, Don
Severo comenzó á representarse el
juicio de aquella. ma.i'la.na.. Era. una.
obsesión molesta, insoportable: su
imaginación, aguzada. por la fatiga.
misma, le ha.cía. ver al vivo, con los
colores propio11 de una. realidad
exaltada., todo el cuadro ....
Don Severo, hombre integérrimo,
magistrado incorruptible, sentía
una indignación sincera contr_a
aquella ristra de procesados pehgrosísimos, que habían robado, un a
noche, cierta panadería é intentado otros desmanes.
La voz amenazadora. del fiscal de
Su Majestad - una voz chilion a,
atiplada., fríaé implacable-sonaba
en sus oídos como la. voz de la. conciencia.
¡Eran culpa.bles! El jurado lo re•
co1wcería ....

***

-¡A comer, á comer, papál-gritaron sus hijos, invadiendo el despacho.
·-Unos momentos aún, Severo, y
comeremos-dijo su mujer, que ve•
nía con los niños.
•
Don Severo la miró con tristeza
angustiosa y luego miró á los pequeños.
-Pero, hombre, ¿qué te pasa.?...
-¡Na.da, nada! Pensaba. ahora en
qué va á ser de vosotros el día que
yo me muera; porque yo puedo morirme cualquier día: ¡qué será de
estas criaturas!
-¡.Quién piensa en eso, Severo?
-¡Fútil! ¡ Superficial! ¡Imprevisora! ¿No has calculado que si yo
falto, me llevo la llave de la despensa? ¿Y qué harás tú sin la nómina.
y con seis churumbeles?
- A veces te pones insoportable;
no hay quien te resista ....
- Y tú jamás te figuras el mai'lana posible.
-Fío en la. Providencia ... .
Don Severo quiso decir algo acerca de esta señora, pero se contuvo.
Levantóse del sillón y comenzó á
pasear. De vez en cuando, cogía un
niño y lo besaba emocionado. Allá
adentro, muy adentro, en la. raíz de
su ser, se pregunta.be. si hacía bien
en ser justiciero é inabordable; si
no hubiera sido más sensato hacer
lo que tantos otros, para subir, y
subir, y medrar y ase¡?ura.r en ID&amp;·
yor escala el porvenir de aquellos
pedazos del alma ....
-Probablemente soy un orgulloso tonto.

***
La idea. le produjo frío, un frío
glacial, y como si la culpa de ti.n
impuros pensamientos fuese su mujer, se volvió hacia ella y con aires
de fiera que se domina, le dijo:
-Pero ¿en esta casa no se come?
¡Siempre lo mismo! Aquí no hay
orden ni concierto..... ¡escucha!
¿quién ha tocado en mi mesa? Sobre este libro había un papel. .. no
valía nada., pero¿dóndeestá?Quiero saber dónde está.... Además,
observo que la pluma está rllta; no
se gana. para plumas .... Ya lo sé:
ha.brán sido los .chicos; pero ¿no
sabes educ1~rlos? ¡Porque no cuidas .... 1
Afortunadamente, el chaparrón
de preguntas fué interrumpido por
la. criada, que anunció la comida.
Don Severo, con aire triunfador
dejó el despacho y se sentó á la. me:
sa, triste y malhumorado.
Se reserva~ camas en Uarro Pulman para todos los puntos en
los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de Ha.rver en la :i;,íne~ ~e Sa~ta Fe, son ~enombrados en el mundo entero.
Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

W. S. Famscworth.-Agente General.
1~ San Francisco, Núm. 8, l\Iéxico, D. F.

***

Sólo se oían los choques de las
cucha.ras contra los platos.
Don Severo tomaba. la sopa: á la.
tercera. cucharada del caldo suculentb-tenía sus trocitos de jamón
~ sintió subir desde el fondo íntim~
del estómago, algo así como una

Precio del Ejemplar, 50 centavos,

oleada de calorcillo vital, dulce y
suave, que con rapidez eléctrica
inundó todo su cuerpo, se extendió
por las cavidades mismas del cerebro, fundiendo en su espíritu las
negruras todas.
Siguió comiendo: se sentía otro
hombre; el comedor le pareció más
claro; la alegría, una ale¡?ría pura
y franca, que quería manifestarse,
iba apoderándose de su alma. ¡Qué
ridículo le parecía lo del papel y lo
de la pluma!
•
Po'l' fin hizo una caricia á un nii'lo, luego á otro, después miró á la
mujer con ojos serenos y cariiío•
sos ....
-¿Estás mejor?-- le dijo ésta.Todo a.quello, y,a me lo parecía á
mí, era debilidad.
-Más claro hija, y perdona., era
hambre, ¿sabes? ¡hambre!
-Y el hambre, Severo, es muy
mala compañera. y peor consejera.
-Es verdad, es verdad ....

***

Y Don Severo, sin dejar de comer su buen cocido y lo demás que
vino, recordaba, pero como un su•
ceso leja.no que apenas impresiona,
el juicio. Momentos hubo en que lo
ol vid6 por completo.
Pero de repente, cuando al aba.o•
donar la mesa, se dió cuenta de que
antes de una hora tenía que volver
á su audiencia ... vestir toga y sen•
tarse en el sillón aquel, sintió un
terror inexplicable. El juicio surgió
de nuevo en su mente, pero la imaginación se lo bacía ver de otra
manera.
No era posible negarlo, estaba
patente, bastaba mirarlos con su
aire pesado y siniestro. Aquellos
reos, ladrones sin duda, ladrones
de pan, pero ladrones, tenían todos
cara de hambrientos, eran la per•
sonificación misma del hambre.
-¡Horrible! ¡horrible!-se decía
Don Severo; el hambre es una cosa
horrible. Yo mismo acabo de expe•
rimentarlo: hace una hora todo lo
veía negro, muy negro, estaba iras•
cible, tremendo, verdaderamente
estúpido ... hasta. me parecía verosímil venderme si bu biera quien me
comprase, con sólo imaginarme el
hambre hipot.ética. de mi mujer y de
mis hijos ... Y ahora que he comi•
do, todo me parece bien, la pluma
rota por el chico me hace gracia, 111
_d esaparición del _papel me qi vierte,
y el sol brilla con más fuerza, eso
no me ca.be duda.
Y Don Severo abandonó la. casa,
se marchó al tribunal, animado co•
mo siempre d&lt;1l mejor espíritu, de·
seoso como siempre de que la justi·
cia triunfase, pero sin poder dejar
de oír la voz de su amable mujer
que le decía:
-El hambre, Severo, es muy mala compafiera y peor consejera.
ADOLFO POSADA .
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ra. La firma E.W. Grove se halla en cada cajita

México, D. F., junio 18.
Tengo sumo gusto en hacer cons•
ta.r- escribe el Dr. Fernando Men·
dez Capote-que siempre heobteni•
do excelentes resulta.dos con el uso
de la Emulsión de Scott, que prepa·
ron los seíiores Scott &amp; Bowne, de
Nueva York, en afecciones talesco•
mo: escrófulas, raquitismo, anemía
de los adolescentes, y la tuberculo·
sis en sus comienzos. En más de 15
años de práctica en la Is Ia de Cuba,
mi paí~, he tenido muchas veces
ocasión de recomendar con entu·
siasmo la Emulsión de Scott.

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Año XI-Tomo !-Número 3

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MEXICO, ENERO 17 de 1904

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA

Gerente: LUIS REYES SPIN JOLA
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>L u·NDO LUSTftílDO
Año XL-Tomo !.-Número 20

MEXIC0, tdAY0 15 DE 1904.

Subscripción mensual foránea ...... $ 1.60
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Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDLA
RegiS t rado como art!culo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Oerenta: LUIS REYES SPINOOLA

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Estudio Fotográfico.
(De la "Colección de la American Fotho Materlals Co.")

�l:t MUNDO ILUSTRADó

El Miedo á la Muerte

menos de cerca nos acecha. Ya de cerca,
frente á frente y cara á cara, solemos más
desearla que temerla, y al erizamiento de cabellos y á. la convulsión del pánico con que
A muerte no es s6lo la peripecia sucreíamos verla venir, suelen substituirse el
prema y el trágico desehlace de la
reto arrogante y provocativo con que salimos
vida; es también un problema pavoal
frente de un adversario ó la sonriea pláciroso, un gigantesco y siniestro punto de inda y dulce con que salud~mos á u~ amigo.
terrogación sobre lo desconocido, sobre lo
Casi no hay caso de muerte que no lo deignorado, sobre el más allá.
muestre y compruebe. Descartemo.s todos
·Morir es no s6lo salir de lo conocido, de lo
los casos en que, perJida la razón y obnubitangible, de lo real y de lo amado, sino enlada la conciencia, el moribundo no se da
trar en lo misterios0, en lo problemático, en
cuenta de su situaci6n y, por consiguiente, no
lo incomprensible.
puede resentir «ni temores ni esperanzas», y
Al pensar en la muerte, el cuerpo y el alno tengamos en cuenta más que aquellos en
ma resienten un doble calosfrío: el de perder
que los «morituri», los que van á morir, salo que se ama y el de temer lo que sobreben de qué se trata y lo que se les espera.
venga.
Pues bien, en la inmeasa mayoría de los caLa fe y la raz6n, esas grandes y nobles
sos, el moribundo ve venir la muerte con seconsoladoras en todas las grande&amp; contingenrenidad y con resignación, y lejos de pedir
cias y en todas las dolorosas circunstancias,
consuelos y de demandar fortaleza, suele
son, salvo en espíritus verdaderamente priprodigarla á los suyos. El moribundo, consvilegiados y excepcionales, impotentes para
ciente de su pr6ximo fin, de cien casos en
dar la tranquilidad, la rec;ignación, la plácinoventa y nueve, ó manifiesta la más proda sumisi6n al destino manifiesto y la obefunda indiferencia por su propia suerte, ó la
diencia complaciente á la ley inexorable.
más sumisa aceptación de su destino.
La Naturaleza nos ha impuesto im¡-erio-¡Vamos!-dice á su esposa, á sus hijos,
samente y como sentimiento fundamental y
á
sus
amigos.-¡Valor! No hay que desconpredominante, el amor á la vida, y nos ha
solarse. ¡ Ya voy á descansar!
dotado de una curiosidad insaciable, inextinY prodiga sonrisas, consuelos, bendicioguible, que nos impele á averiguarlo todo y
nes ...... Antes se le creería comentador ó esque no nos permite tolerar el misterio. El
pectador del tremendo drama, que su protll.·
amor á la vida y el horror al misterio, de
gonista.
consuno, nos hacP-n atormentadora é intoleLos casos en que el -moribundo protesta,
rable la idea de la muerte.
se subleva, increpa, reclama la vida como un
Los reyes magos tenían por norte un astro;
derecho y señala Ja muerte como un atentalos seres vivientes tienen por meta un abisdo, ~on, lo repetimos, una excepci6n rarísimo. Considerada de lejos, analizada con mima, de la que se habla y que se comenta conuciosidad, discernida con la lucidez de que
mo todo fen6meno anormal y todo aconteciel hombre es capaz, la idea de la muerte remiento extraordinario.
sulta tan aterradora, que tal parece que deY no se diga que son las amargura&amp;, los
bería serincompatible con la vida. «A priocontratiempos y los desengafios de la exisri» y á pesar de las esperapzas que infunde
tencia, los que hacen tolerable y hasta apela fe y c).e )os consuelos que puede prodigar '
tecible la muerte. Lejos de eso; los hombres
la raz6n, la Rola idea_de la muerte, mexoraque mejor han gozado de la vida, suelen ser
ble é inevitable, debería hacer enflaquecer,
los más indiferentes ante la muerte; y suelen
encanecer, envejecer, 'y debería amargar perasirse
con mayor ahinco y más testaruda
petuamente la vida humana.
desesperaci6n á la tabla de la existencia, jusConsu1tada la experiencia, resulta todo lo
tamente los náufragos, los desheredados, los
contrario. Tememos la muerte, sin duda,
perseguidos y los acosados por el déstino. ·
puesto que amamos la vida y puesto que nos
En ccLa Joie de vivre», Zolá pinta como el
ar»edra el más allá; pero la tememos más
más apegado á la vida, como el más renuenmientras p:iás de lejos nos amenaza, mientras
te
á la desaparici6n, como el más aferrado á
' ,-

L

LLA en los últirnos días del
revuelto caos, cuando empezó en el universo la obra de
la clasificación, Dios apartó unos
cuantos frillones de trillones de
espíritus que no te_n ían e~pleo en
los dominios celestiales m en los
infernales, porque, por una parte,
eran inferiores á los ángeles, serafines y demás coros del cielo, y por
otra parte, bo' merecían descender
al infierno, porque'eran una~ pobres
almas de cántaro que carecieron de
la valentía bastante para sublevarse con Luzbel. Y fueron destinados
á crear una especie intermedia entre
ángeles y demonios: la especie humana. Fa:oricó luego unos. cu9:ntos
cuerpecillos con el polvo mút1l de
los escoinbros del caos, sopló sobre
ellos y les infundió las almas.
Dióles voz y pal_a bra por señal!
testimonio-de la nobleza de su origen, para -qu~ se distinguier!l'n de
los animales rnnobles de la Tierra;
aunque es de temer que en aquel
instante no contó con la futura
oratoria de las u.t~yorfas parlamentarias, la cual ·rnduce muchas
veces á confundira.n~s. que á disting-uir las especies vivientes.
y dotado el hombre de cuerpo
suelto y semoviente, de alma q_ue lo
guiase y de voz que lo comumcara
con sus·semejantes-,-~ejóle Di?s entregado á sus prop10s med10s y
fuerzas y al libre albedrío de sus
pensamientos y actos.
Pasaron millares dé siglos, y los
hombres, ensoberbeci~os con aque¡los dones singulares, iban volvién-

A

EL MUNDO ILUSTRADO
la existencia, precisamente al más deforme,
al más enfermo, al más miserable y al más
infortunado de los personajes de la obra. Y
así es la verdad. Un Petronio, un Sardanápalo
pueden, sonrientes 6 altaneroe, abrirse las
venas en el bafio perfumado 6 arrojarse con
sus conéubinas á la hoguera ardiente, en tanto que es frecuente que Job 6 Diógenes derramen lágrimas de sangre al abandonar para siempre su muladar 6 su tonel. Los gladiadores romanos, llenos de vida, henchidos
de ~avia, viviendo en la abundancia, cubiertos de laureles de victoria y entregados á los
más bajos, para nosotros, vero para ellos exquisitos placere~, entraban al circo rnludando ostensiblemente al César y realmente á la
muerte con su grito triunfal y entusiasta:
((¡Ave César, morituri te salutant!,,
Tan trem1mda anomalía, á saber, el miedo cerval á la muerte lejana y la indiferencia por la muerte pr6xima é inminente, parece inexplicable, paradojal y absurda, y es,
en el fondo, comprensible, racional y 16gica.
La Naturaleza, que parece haberlo dispuesto todo fuera de nosotros para obligarfios 'á
la lucha y orillarnos á la derrota y á la muerte, lo ha combinado todo dentro &lt;le nosotros
para asegurarnos la victoria y la vida. Moribundo, el hombre, ese gladiador, busca todavía y encuentra la actitud estética en que
ha de 'lorprenderlo la muerte.
·
Pero no es simple cuestión de estética, sino, en realidad, de ccvida 6 muerte». Si el
hombre no temiera la muerte, no batallarí•a
lo bastante por la vida, y si no supiera despreciarla, no podría emprender y sostener-la
lucha "y decidir, en su favor, de la victoria.
Este dilema, la Naturaleza lo ha retorcido
con una contradicci6n y en definitiva nos ha
hecho terrorífica y odiosa la sombra, y amable y casi apetecible la realidad.
De ahí este fenómeno, que hemos tratado
de hacer resaltar para consuelo de afligidos,
que de la muerte lo único atormentador es
pensar en ella. En cuanto á pasar por ella,
nada resulta más fácil ni más llano.

con el mismo amor á. quien pase
después de nosotros. Nos mostrará
impúdicamente los secretos de sus
formas, como brindando con ellas,
y no extenderá sus brazos para
abrazarnos.
Si es figura de hombre fuerte, nos
mirará con ira ó amenaza provocadoras; le abofeteamos, y aquel Hércules no moverá una mano para
embestirnos ni defenderse. Golp~ad
las figuras y se quebrarán en _cien
pedazos, pero no exhalarán ni. un
lamento ni una lágrima. No sienten el amor, ni el odio, ni el placer
ni el dolor.
¡Qué les falta para ser hombres?
El último y definitivo soplo de l:t
divinidad, el complemento de la vida el fuego invisible que anima la
t,sdultllra de Pigmalión, el alma.
Pasaron otros siglos. Los h&lt;!~-bres pusieron palabras en la musica; las palabras se acomodar?º al
ritmo de los cantos, y apareció en
la tierra la poesía, informe, pop~lar recitando haz.añas de los heroe's ensueños de las fábulas ó encant~s del amor. Reunié~onse los
cantares dispersos, y n_ac1ó el POE:·
ma primitivo, el embrión de la. litera.tura.
Llegó el último, sig'uiendo el crecimiento natural· del ser humano.
El niño tiene cuerpo, tiene v?~•
llora ó ríe, se queja ó se regociJa
desde la primera infancia. Sólo
después de l~nto _desa:rollo aparecen en 61 la mtehgencia, la voluntad, el sentimiento y la palabra;
entonces realmente le elltra el alma
en el cuerpo.
Pasaron más siglos. Los cantares
solitarios se convirtieron en diálogos y nació la forma suprema
de 1~ literatura, la más difícil por
más complicada, la que es evo~ación vívida en vez de _narración
parada, el pot1ma dramá tico,el artealma, creador de ~ombres C?rpóreos que sienten, pLensan, quieren,
andan y hablan, imitando y fing1en,
SR. LIC. DON EDUARDO VILLADA,
do la vida real.
Gob,,-,.nado•• int,,-,.inw del Esta&lt;lo de Méx ico.
El arte-alma se infundió en la
estatua, y la estatua, an~s clavad~
en su sitio, .novió ~os o¡os como s1 articuladv, tomó verbo y signi~ca- fecunda unidad, forman el poder
despar\ara, extendió los _braz_os y ción haciéndose como eco sensible divino, el de crear hombres.
La esc:iltura hace cuerpos; la
sacudió la cabeza, como si se ~1ber- del pensamiento encerrado.
música hace voces; la dramática
Y quedó consumado el &lt;fíat~ y
tara de su propio peso, y sah6 del
mundo inerte, del mundo de lama- hecha la obra de Dios en la Tierra. hace almas. Dios puede descansar
teria, á la región de lo viv~ y _lo Descendió á ella la trinid~d de las mientras vi van las tres artes.
EUGENIO SELLÉS.
espiritual. Su voz, antes sonido rn- potencias creadoras que, ¡untas en
0

El Gobernador Interino
DEL ESTADO DE 111.EXICO

e

ON el carácter de interino,
acaba de hacerse cargo del Poder
Ejecutivo del Estado de Méx:ico,
el Sr. Lic. D. Eduardo Villada,
caballero muy estimado en aquella Entidad Federativa por la hon•
radez y rectitud de que ha dado
muestras en los distintos puestos
que ha desempeñado.
El Sr. Villada naci6 en México
en 1842 y recibió el título de
abogado en 1855, sirviendo primero en el Estado de Hidalgo,
en el Ramo Judicial. y después
en el Estado de México, como
Magistrado del Tribunal Sup:·
rior de Justicia y como Pret1dente de este alto cuerpo.
Hace ocho 6 diez afios, el Sr.
Villada fué llamado á encargarse
del Despacho de Gobierno,. como Secretario, y, con tal carácter,
prest6 importantes servicios á la
Administración del finado Sr. General. D. José Vicente Villada.
Durante el tiempo que este funcionario permaneció en Europa,
fué además Gobernador interi'
no.'
La elecci6n hecha en favor del
Sefior Villada por la Legislatura·
local ha sido muy bien rec~bida
en Estado de México.

et'

Hay una emulaci6~ . n,oble que
nos conquista la _g~?m¡, por e! ~~;
ber· mas la ambic10n, deseo m ...
saciable de elevarse aun ,sobre
las ruinas de los otros, es un vicio más pernicioso áÚn ·p~ra los
imperios que la pereza misma.

/

dose ingratos y olvidadizos con jeres se irán mirando con indifesus hermanos; fué el arte primogéquien se los concedió.
la pareja se acercará sin nito.
Cada ser engendra su ser congé- rencia,
pasión,
ejecutará
sus
funciones
por
El hombre futuro tendría ya voz
nere, y cada _sentimiento su sen.t i- impulso mecánico de la naturaleza
para su creación artificial.
miento correlativo: el amor, amor; desmayada,
como engulle el hamPasaron ms.s siglos; y un día de
el olvido, olvido. Por mucha que briento sin amar
la comida; la raza mucha luz, algún desocupado mofuere su bondad, Dio!&gt; se dolió de irá
y al cabo de algu• deló toscamente el contorno de la
la ingratitud de sus criaturas. Su nasenfriándose,
generaciones nacerán seres figura humana, tal vez la figura de
misericordia infinita le movía al híbridos
perdón, y perdonó; pero apartando neración:i&gt;.incapaces para nueva ge- 'la mujer amada que él tenia siempre esculpida en la retina y se le
su mano de la Tierra y de sus perY el Señor, eternamente bueno y salía afuera como de un reflector
vertidos habitantes, resolvió des- misericordioso,
entenderse de ellos y dedicar sus contingencias. proveyó á tales que proyectase á distancia la. luz
contenida en él.
atenciones á objetos más elevados.
¿Cómo? Enviando á la Tierra.tres
Y nació el arte de la escultura, de
Quizá de esta éµoca data la pobla- soplos
que llevaban partes de sus cuya infancia grosera quedan ves·
ción de los · soles y estrellas del potencias
creadoras;
tres
soplos
de
mundo sideral, que están habitados arte. Porque Dios fué artista al tigios remotos en los monumentos
por seres de naturaleza diferente hacer al hombre. Fué escultor, mo- primitivos.
El hombre futuro tenía ya cuerpo
de la humana, según afirman los delando
e}·cuerpo; fué pintor, co- para su creación artificial.
sabios que no los han visto ni los
Y habiendo voz y cuerpo, hay
verán. Dejada de la mano de Dios. lorando la carne; fué músico, dánalgo más que la estatua, hay homla. humanidad estaba condenada á dole la voz y Ia palabra.
Y sugiriendo á las inteligencias bre, tan completo en la apariencia
desaparecer, si la Suma bondad
no hubiera ¡,ensado por última vez terrenales esas facultades artísti- como el fabricado por el Supremo
.
en ella.
cas, los hombres podrían crearse á artista.
sí mismos cuando fueren llegados
Sólo en.la apariencia: porque en
Y Dios pensó así: &lt;Si esos misetristes días de la infecundidad. la realidad, aquel ser macizo no
rables gusanillos han sido ingratos losDios
dijo «hágase:i&gt;, y el arte di- vive, no piensa, no quiere, no sien~
conmigo que soy su Criador, ¿cómo
vino fué hecho en la tierra. Una te. no anda.
no han de ser ingratos entre sí'r Y
alegre mañana la humanidad amaNos mira; pero ¿09s ve ó no ~os
el día en que la ingratitud llene la neció
canta.nd0, como cantan los ve? ¿Nos oye ó no nos oye? ¡Quién
Tierra, se acabará el amor, y, aca- pájaros
al alborear el Sol. Las sabe! No puede comunicar con nos~
bado el amor, perecerá con él la
trenzaban sus cabelleras otros.
facultad procreadora que perpetúa mujeres
al son de plácidas canciones. Los
Suena, como sonaba la estatu11las espPCies, de igual manera que hombres
iban á su trabajo, y abrían fabulosa al bérirla los rayos clel
no produce frutos el árbol seco
en el campo y sembra- sol. Pero ¿dice algo, expresa a,lg&lt;)
aunque siga en pie, sostenido po~ los surcos
el grano en los surcos al com- aquella voz vaga, aérea, indefini~l!raíces muertas, hasta que las pudra ban
de monótonos cantares. Los de la música sin palabra? ªe queJa.
la misma, humed·a d que las nutre - pás
pastores agujereaban lás ..caña s 'de " á 'veces: también se queja el viento
cuando vivas.
las riberas y, convirtiéndolas en entre las bojas y no habla. Ruge á
«Por ahora, el relojillo humano silvestre caramillo, eqtretenían con veces: también ruge el mar y no
tiene cuerda para algunos siglos: sonatas sencillas los largos ocios liabla.
tanta vida le infundí. Pero se gas- del pa&amp;toreo.
Si la estatua representa una mutará con el uso y el abuso. Atraídos
arte de la música apareció jer nos mirará con ojos enamora•
por otros intereses, hombres y mu- enYelelmundo
antes que ninguno de do~; pero traidora siempre, mirará

NUESTR~ PAÍS.-UN PAISAJE DEL CAMINO DE ffiERRO DEL PARRAL Á DURANGO.

./

�l:t MUNDÓ ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

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~e,eúr~n&lt;!

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·\

La Escuela Pdmarla.-Dl11trlbnclones
de premlus,-Cl.&gt;&amp;nMur.. de la 1Cx•

POHln16n ,i., Flores en Coyo,.cán.-EI nat,.llclo de Hldal11:0. - • La Cond&lt;'oacl6n
de Fausto" en Arbeo.
J..aMarlanL

E

S hermosa y es reconfortante
la vista de esas colmenas humanas que llamanos escuelas primarias. En la mañana tibia, á los
primeros albores del sol, los chicos salen con ojos apesadumbrados aún por la rebelde mano del
suei'io. Caen sus párpados con
persistente somnolencia. mientras,
al paso más lento, van por la vereda, cargando de mala gana los
libros y los papeles.
A medida que se acercan á la
puerta modesta sobre cuyo cerramiento campea, como un estandarte, el lema siempre igual; á medida
que la distancia que los separa del
maestro, de la aritmética, es más
corta, su paso se va haciendo más
y más lento, hasta que, en un arranque de decisión desesperada, penetran al patiecillo i:aludando.
Después, al mediodía, á los calient,es rayos del sol canicular. l&amp;.
escena cambia por completo. Los
que eran horas antes remisos, se
muestran diligentes y ágiles. Salen de la estrecha puerta 'JOmo un
rebaffo humano largo tiempo reprimido en sus instintoos de l iber•
tad, y á la alegre luz meridiana,
sonríen con sus rostros alborozados.
Cada affo la población escolar
se congrega en algún teatro para
recibir los anhelaaos premios, pro-

dueto de doce meses de labor. En
la sala, remozados y limpios, se
encuentran los premiados, soportando orgullosamente las agudas
miradas, mezcla de despecho y de
envidia, de los que solamente como concurrentes han ido á la ceremonia.
¡Cuántas esperanzas en embrión!
Cuando la vida es buena, cuando
aún no se tienen nociones bastante
precisas acerca del mundo y se
cree ep la virtud omnipotente de la
voluntad y del esfuerzo humanos,
el acto solo de presentarse á recibir un premio implica la más grata satisfacción que es dable alean•
zar al pequeño. No importa que
sean cientos ó miles los premiados y que apenas si por un minuto la atención de la sala se condense en los que van rápidamente
sucediéndose en la plataforma. No .
importa que el zurdo profesor se
equivoque al nombrar al premiado. Una atmósfera de bondad, de
benevolencia, envuelve en sus mal] as inconsútiles al estudiante. U na
luz sonrosada y misteriosa alumbra los oojetos todos.
Enfrente del libro en cuya pá•
gina primera se lee la dedicatoria
oficial, el pobre niño sueña. Sus
sueffos, como los de Jacob, se elevan hasta el cielo. La ignorancia
es una madre piadosa, y nadie
más ignorante que los niffos.
En alas de la imaginación, los
affos pasan rápidamente y son tonos venturosos; el premio, los libros, el diploma, forman la basepobre base-de todo un edificio mi-

la.gros?, fantástico, de toda una.
población de las Mil y Una Noches, en la que tienen su natural
habitación todos los sueños y las
ilusiones todas. En esa edad aún
se tienen ilusiones.
'

*

* *de premios forPor eso los días
man en el alma de la población escolar fechas inC?l vida.bles, etapas
perfectamente d1seffadas que no
oastará á desmoronar ni la acción
destructora del tiempo. El que haya p~sado por la escuela no podrá
asistir á esas ceremonias sin sentir que sopla sobre su espíritu la
fresca brisa del recuerdo.
Las fies~as escolares se dirigen
al pequeiltto, al que principia entre gimoteos y besos maternales la
ásper_a subi~a, al que aún lleva en
sus OJOS de lDOCencia todo el brillo que después b,abrán de apagar
los huracaues de la vida. Las distribuciones de premios forman para el estudiante ya avanzado, el anhelo más grande, la mayor de las
satisfacciones y la más dulce de
las esperanz~s en esa parte del camino en el que solamente las rosas
abren sus corolas como una boca
que sonríe. ,

***

La semana ha sido de distribuciones de premios. Después de la
ceremonia del Teatro Arbeu, la de
Coyoac~n; después del premio á la
aplicación escolar, el premio al
trabajo. Al más poético de los trabajos, que en un país ideal debería

ser campo abierto solamente á la
actividad femenina.
En el coqueto edificio de Coyoacán tienen su asiento todos los perfumes y s11 dan cita todas las rosas
del Valle. Las celebraciones son
patrocinadas pe&gt;r l!ls selloras, son
)as.damas las que presiden, y 3ería
1ns1gne desconocimiento dti la estética no invitarlas para qne acoplen
S';!S rosas á las otras ,·osas y sus
OJOS á las azules miosotis. La floricultura debería estai· exclusivamente reservada á las mujeres, como lo está la fabricación de flores
artificiales. Mal cuadra en un macizo de geranios la figura de un
hombre, y en manos masculinas,
parece hasta que pierden sus aromas las gardenias y las rosas.
Las fiestas de Coyoacán tienen
la fresca hemosura natural que las
flores cowunican á todo aquello
que las llama en su auxilio. Es un
inaudito brote de corolas y de verdes bojas; la gama del rojo, del
azul, del verde, se agota en combinaciones delicios11s, y tal parece
que se han dado cita en el recinto
todas las maravillas florales del
Valle.

de bendición, se extiende por encima de la patria, de esa pobre patria que él cononoció pequeffita y
que se ha ido lenta y trabajosamente desarrollando debido á su sacrificio.
La revuelta época de la independencia está toda llena de la tranquila majestad del Padre Hidalgo
y de la roja figura militar de Morelos. Con ellos basta para la gloria de una nación, con sólo ellos.
Porque el Padre Hidalgo es la
encarnación de un alto ideal que
marcha-no importa el tiempo, no
impo1•tan los sacrificios-á su objeto, con la marcha impávida de
quien lleva un hálito de calor en
el pecho y una gran estrella que lo
guíe.
La alta figura del Padre Hidalgo
llena con su augusta grandeza la
época más borr11scosa de nuestra
historia. Se esparce de él algo
como un hálito de maravilloso esplendor, que turba, como la luz de
una aurora boreal, tranquila y
suave, que dora las tenebrosas profundidades del horizonte.
El culto que el pueblo le rinde
tiene mucho del afecto filial y persistente que ata á los miembros de
ganeraciunes sucesivas. Más que
el imponen.te temor que causan los
héroes sangrieutos, el Padre Hi-

dalgo tiene sobre nosotros el aliciente sobrenatural de su esenciá
superhumana. Los héroes de lapatria tienen entre sí algo de común
siempre. Es en los campos de batalla, regados por la roja y fecunda
sangre del pueblo, donde be encuentran mejor; tiene la olímpica grandeza de un Zeus, cuyas iras estt·emecen el cielo y lanzan á la tierra
los airados fuegos de su diestra
poderosa. El Padre Hidalgo, solo
en su camino del calvario, pasa
lenta y suavemente por nuestra
imaginación, llevando en sí la
prestigiosa fe que es capaz de mover las montañas, la fe en el porvenir de un pueblo que mal podía
conocer, puesto que aún no se formaba.
Y los siglos lloverán sus polvos
de olvido sobre las figuras bistó1·icas y sobre los hechos, sin que la
alta personalidad del Padre Hidalgo se conmueva. Los huracanes de
las pasiones políticas, los odios,
los movimientos convu lsivos de un
pueblo en vías de formación, ningún efecto han tenido ni tendrán
sobre el culto, más religioso que
patriótico, consagrado á esa gran
figura de nuestra historia, á ese
Padre que lo fué en realidad de su
pueblo, á ese sa,nto cuya fe es la
estrella que nos ha guiado por el
desierto.

El maestro Meneses ha tenido su
eserata d 'onore&gt; en estos días y ha
visto premiados sus esfuerzos, por
la presencia de muy distinguidas
familias en esa noche. Como un
regalo-exquisito y noble regalo de
un virtuoso á su público-el maes •
tro Meneses puso en su beneficio
algunos números de la «Condenación de Fausto&gt;, la obra maestra,
al dPcir de los críticos, del inmortal Berlioz.
Anteriormente habíamosescuchado el &lt;Lelio&gt; y la &lt;Sinfonía Fantástica&gt;, y con ellas ·habíamos
abierto nuestras relaciones con
Berlioz. Muy alta y noble música,
no cabe duda; pero más alta. más
inspirada. más noble la que Meneses nos ofreció redentemente.
Por uno de esos contratiempos
que jamás dejaremos de lamentar,
la música de la &lt;Condenación de
Fausto&gt; se retrasó y fué completamente imposible que en esta temporada escucbáranios la partitura
completa.
Los pocos números que oímos,
dan. sin embargo, clara idea de lo
que ha de ser la obra entera, que
en opinión de alg-unos críticos eu•
ropeos,es lo más elevado y hermoso
que en su vida escribió el músico

***

Terminada la, actual temporada
de conciertos, tendremos en el Arbeu á la Mariani, nuestra conocida
antigua, nuestra admirada y admirable cvnocida, que vuelve con el
prestigio de muchos aplausos que
ha recibido en sus tour·nées en Europa, y en Cuba más recientemente.
Al decir de los cronistas de la
Habana, donde estuvo trabajando
Teresa Mariani, vuelve la artista
italiana muy m,e jorada en todos
sentido~. Su compaffía es completa,
homogénea, tal como pocas ocasiones hemos tenido oportunidad de
verlas en México.
Podemos, por ende, dar libre curso á nuestro entusiasmo y dejarlo
que vuele, como un pajarillo ebrio
cte luz y de vida, en la atmósfera.
transparente de una iie estas madrugadas de primavera.

*

**
La luna, con rubores
intempestivos, se recata y oculta el rostro
tras de nubarrones de hollín, plenos de relámpagos. La lluvia suena sus monótonos tamborileos ....
llueve, llueve tenazmente.
dlnfenor Lescano.

-,

,,.

***

Entre las sangrientas brumas
que ocultan los µrimeros años del
décimonono siglo, perdiéndose en
la vaga penumbra de los tiempos,
se alza la figura, tranquila como la
de un mártir, apacible como la de
un pastor y heroica hasta la más
alta grandeza, del Padre Hidalgo.
Su blanca mano, en un gran signo

TRADICION ESUYA

La luna esplende en el zafir sin mancha
y, como inmensa sábana de lino,
su lumbre arropa el silencioso valle,
el lago azul, el imponente abismo,
constelando de perlas los arroyos
y de trémulos prismas el rocío.
El ruiseffor, maravillosos cantos
al viento esparce, y su perfume místico
exhalan somnolentes
sobre la grana los tempranos lirios.
Cual profundos lamentos
de algún doliente corazón surgidos,
las doce suenan en la antigua torre
del poblado vecino ....

***

Pf\lSf\J~.

de corazón y de talento que se llamó Héctor Berlioz.

***

[De la "Colección de la American Fhoto M&amp;teriala Co."I

que el mar estrella en la distante playa,
la de la nieve que circunda el monte
vívida, tPrsa, luminosa, intacta.
¡Es el traje radioso y sugestivo
de las encantadoras desposadas!
En sus manos finísimas y ágiles
-suaves manos de hadascentellean en áuricos anillos
diamantes, y rubíes y esmerallias.
Fingen zafiros sus pupilas, fingen
-llenas de encanto y de imposible gracia-húmedas fresas sus carmíneas bocas
que amor inspiran y de amor se inflaman.
Tienen sus rostros el blancor lumínico
de las perlas arábigas, ,
el de los arduos ponderosos témpanos
de las medrosas soledades árticas.

Del solitario y viejo camposanto
que Primavera de verdor esmalta,
surgen y flotan en el claro ambiente
fosforescentes llamas
que luego, al són de misteriosas músicas
de sistros de oro y cristalinas flautas,
formas adquieren de hechiceras vírgenes
de blondo rizo y esbeltez de estatua.

Son las c:wilis&gt;, las gráciles doncellas
que, amantes incansables de la danza,
,cayeron en la negra sepultura
como azucenas eu botón cortadas,
antes que el casto beso de himeneo
resonase en sus almas.

Sonrientes, ligeras, vaporosas
por las campiñas odorantes vagan.
Su traje ofrece la impecable albura
del duro mármol que el artista labra,
la de la espuma de las broncas olas

Ahora, como en vida,
en las praderas olorosas bailan
al dulce són de milagrosos sistros
y cristalinas flautas,
coronadas las frentes ideales
de camelias, y lirios y campánulas.

Mas ¡ay del viajador á quien sorprendan
las beldades fantásticas!
una tras otra arrastrarán al mísero
en rauda, bella, interminable danza,
hasta que al fin, rendido de fatiga,
sangre brotando de la herida planta,
sóbre la tierra moribundo ruede,
ó llevado en las alas
de raro sortilegio,
del lago se hunda en las_s:lentes aguas .. _....

***

Interrumpe la fiesta peregrina
el cántico jocundo de la alondra
que anuncia, desde el álamo plateado,
el fenecer de las nocturnas horas.
Los sistros enmudecen,
enmudecen las flautas melodiosas,
cual pájaros heridos
por la flecha traidora.
Las doncellas las rústicas guirnaldas
á los floridos céspedes arrojan, · ~
y se van, y se pierden en la niebla¡
como un albo tropel de mariposas,
como un bando magnífico de cisnes
que el vuelo tienden á región ignota,
mientras en el azul del horizonte
en su rojo corcel surge la aurora
cubriendo con el oro de sus rizos
el valle, el lago, la cerúlea comba!
AUGUSTO

MÉNDEZ-LoYN A z.

�lL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

•

fl CONCURSO Df LOS NINOS
El número de fotografías que hemos recibido hasta la fecha, nos indica que no nos
equivocamos en la elección del asunto al
abrir por primera vez en México un con~urso de niños, y nos hace suponer que el certamen tendrá un éxito completo.
Muchos son los retratos que de todas partos del país se nos han enviado por nuestros
sub8criptores, contándose entre aquellos los
de algunos «bebési, dignos de llamar la atención por su corpulencia y hermosura.
Esto nos satisface en gran manera tanto
más cuanto que.el buen desarrollo fí~ico de
los nifios en sus primeros afios, reviste capital importancia, y nog alienta en nuestro deseo de hacer de EL MUNDO ILUSTRADO un
periódico verdaderamente útil á las familias.
El resultado del concurso se dará á conocer en el número de este periódico correspondiél).té al segundo domingo de junio, publicándose al lado los retritos de los vencedores, los de aquellos niños que nos parezca
más conveniente.

.
El Puerto de Manzanillo

MODELO EN RELIEVE DE MANZANILLO.-COLONIA. PROYECTADA
EN LA PLAY A DE EN MEDIO

Un Modelo en Relieve.

r

RÓXrnA~IENTE será remitido á la Exposición de San Luis Missouri, un curiosíHimo modelo en relieve del Puerto de Manzanillo, que mide cuatro metros de frente
por dos de ancho y que representa I.i. bahía
y la playa, tal como deben quedar á la conclusión de las obras de defensa y t&lt;aneamiento contnitadas por el Gobierno con el
Sr. Coronel Edgad K. Smoot.
El modelo, cuya hechura se dehe al Señor
Ing. Luis Basilio Castell-Blanch, es un trabajo digno de llamar la atención, por la suma de paciencia que acusa y por la escrupulo!'a exactitud con que está ejecutado. El
malecón, los muelles que de él arrancan, los
edificios todos, el rompeolas y los cerros están sujetos ,á rigurosa egcala, siendo de ad,·ertir que hasta las piedra!! que representan
el enrocamiento del mismo rompeolas, tienen en el modelo el peso y tamaño que relativamente les corresponden. La vegetación
de los cerros está simulada con estambre
verde de cuatro matices distinto!', y es tal
el lujo de detalles que el Sr. Castell-Blanch
ha desplegado en su trabajo, que no faltan
al "puerto en miniatura" ni focos de luz,
ni tinacos µara el agua, ni trenes urbanos
ni ferrocarriles de vapor; hasta los habitan•

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DE LOS MUELLES PRINCIPALES Y PARTE DE
MODERNA OE: MANZANILLO.

LA

POBLACIÓN

EN EL &lt;CLUB REFORMA&gt;,-EL MATCH.
tes están en el modelo, representados por
figuras que miden tres milímetros de altura
y que se distinguen perfectamente en los
muelles y á bordo de los buques fondeados.
Tras de los cerros se ve la bellísima laguna
de Cuyutlán, atravesada por una calzada de 4
kilómetros que se destina al paso de los trenes que corren entre Colima y Manzanillo.
En cuanto á la topografía del terreno, el
Sr. Castell-Blanch ha logrado la mayor ·
exacti.tud.
,
Como datos complementarios, ,advertiremos que de los ocho muell~s que aparecen
en el modelo, seis tendrán 200 metros de
longitud por 75 de base y 25 de frente al
mar, ~iendo, por lo mismo, suficientes para
que fondeen en cada uno de ellos cuatro
vapores de gran calado. La profundidad del
mar, en el fondeadero, será de 10 metros.
Los otros dos muelles se destinarán á barcos
de menor calado.
En este número reproducimos una vista
panorámica del puerto y dos de sus principales detalles, tomados directamente del
modelo á que nos referimos.

GRUPO DE SOCIOS DEL &lt;REFORMA&gt;.

los dos años anteriores estuvo en poder de
los «México C. C."
Se distinguieron por sus notables jugadas:
a! "bat", los Señores William Kennedy
(Capitán del «Reforma A. C.,&gt;), quien hasta
la fecha, en la actual temporada, conserva
el primer lugar, pues él solo ha hecho más
de cien carreras en un solo juego. En este
afio ha demostrado mucha más habilidad y
coDOcimientos que en los anteriores. Ha
adelantado notablemente.
Acerca de los demás jugadore~, pueden
hacer&gt;Se las siguientes apreciaciones: .
C. M. ButLi.n. - No obstante que este se- .
ñor es de los primer._os jugadores de México,

•

DE 5PORT

L

Colonia I~g~esa resid_ente en ~~ta ciudad, orgamzo una serie de partidos de
Cr1cket, comprendiendo entre estos 7 matchs
para jugadores de primera, entre el ''Reforma Athleti1; Club" , contra el ,,México Cricket Club)); 2 para los «Home born» y los «Colonialsll, 2 para «Solteros)) contra «Casados,,
y 6 para jugadores de segunda fuerza entre
«Puebla Athletic Club», «Méx ico Cricket" y
«Reforma Athletic".
Los juegos que más llamaron la atención
y á lo:3 que asistió la concurrencia más selecta y numerosa fueron, como de costumbre, los del «Reforma A. C.,, contra el «México C. C.," habiendo triunfado los primeros
y ganando la copa del «Camponeato" que en
A

en este año ha bajado muchísimo en su juego.
Charles N. Hitchins.-Su manera de jugar al «bat" se hace notable por su elegancia y estilo, ptestando, con sus muy buenas
jugadas, una valiosa ayuda á su Club.
Los jugadores que siguen tienen un juego tan igual que no hay manera de distinguirlos entre sí, pues pegando, han alcanzado casi el mismo número de carreras: E.
Burgois, T. Trollope, R. Licke, E. I. Johnson, L. H . Parry, P. C. Clifford y P. M.
Bennett.
"Tirando la pelota" , se han distinguido:
los Sres. P. M. Butlin, por la fuerza que
imprime á su bola; T. Trollope, por el efecto yue da á la bola, haciéndola Sf'guir constantemente ' 'curvas", y Charles Blackmore,
quien, sin estar á la altura de los anteriores,
juega bien y promete mucho.
En uno de los juegos ganados por su
Club, fué él quien obtuvo la victoria, salvando á sus compañeros de una derrota ca1:1i
segura.
"Fielders." Los jugadores del «Reforma
A. C.,, que «defienden el campo,&gt;, son en general débiles, no pudit-ndo mencionarse
más que á los Sres. Bennet, Butlin, J ohnson
y Clifford.
Del «México C. C. ,&gt; se hicieron aplaudir
poi,: sus buenas jugadas los Sres. A. Amor,
los hermanos Branch, Wm. Saunders, F.
.T. Mason; G. Hodgers, L. H. Hendricks,
G. Kerse, C. M. Sharp y A. E. Sayer, tanto al «bati&gt; como tirando la pelota.
De los 5 partidos jugados, el «Reforma
A. C." ha ganado 4.

o
Avaro se llama al que no osa tocar su dine•
ro, del cual es tan sólo triste guardián, y parece no reservarse más dereeho con relación á
sus tesoros que el de contemplarlos. ¿Cuál,
pues, es el provecbo que de ellos obtiene?

*

MR.

G.

SAUNDERS (M.C. C.) BATEANDO.

Contentarse con lo que uno tiene, vale tanto
como ser rico.

.,

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MR.

VISTA PANORÁMICA DE M~NZANILLO, TOMADAIDEL MODELO EN RELIEVE.

COOMBER (M. C. C.)

BATEANDO.

LOS

DOS CAPITANEi!:

G.

KENNEOY (R. 4. ,C.)

Y A, AMOR (M, C. C. )

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

La &amp;'nerra eu el Extremo OrlentA.-La tercera Unea IIA
los ruso• en Manohurla.-Uetlra&lt;la lle Fenll:'nancheng y abRndouo de Nnev11 Chuan,t,-LII ¡:ran b9,talla en Llaoyan,t,-La slt,mrlón de Puerto Arturo
-Noticia• nontradlctorJAS.-Re•tableolmlento de oo·
monlcac lonee.-••paclencla, paciencia".

I

NFATIGABLES en la actividad que desde el principio de las hostilidades han
desplegado los japoneRes, vese al caho
de tres meses de guerra cómo van der,arrollando sus planes de ataque, á fin de obtener
las mayores ventajas sobre ei enemigo, poco
dispuesto, según sus propias declaracioner,,
á entrar en una campafia. de trascendencia,
al tiempo en que to.davía parecía co11fiar
en la eficacia de las gestiones diplomáticas.
Después del avance decidido sobre el río
Yalú, donde las huestes niponesas esperaban
~randes resistenciaR, y donde previamente se
había asep;urado que los rusos, a posta dos en
la ribera derecha, habrían de estorbar, pero
no tratarían de impedir el paso del enemigo;
después de la reti rada del General Zassalitch
á la segunda línea, abrumado por la artillería preponderante d el General Kuroki, y rechazado por fuerzas muy superioreí', creíase
que, atrincheradas las tropas moi,,covitas en
Fenguanchenp;, no retrocederían rumbo hacia el Norte, sin aprovecharF&lt;e de la posición
escogida estratégicamente, y se harían fuertes en esa plaza, donde se habían acumulado
grandes elementos de combate y formado
una barrera al avance de l11s fuerzas contrarias. No ha sido aRÍ: iniciada la persecución
á través de los eFOcabrosos senderos que cruzan el valle del Yalú, la segunda línea fué
abandonada como la primera, sin ninguna
resistencia, no sin que ocurriera un episodio
cerca de Hamatan, donde otra vez la suerte
fué desfavorable á las arenas del Czar, per-

diendo ~h el encuentro varios cañones de
campaña y dejando en poder del enemigo
buen número de prisioneros. Fenguanclieng
fué drsocupaclo, sus almacenes volados y
quedó libre el paso que los japoneses trataba11 de abrirse entre las estrofas horrísonas

tirada .v ab:mdono de SUR primitivas posicio-·
neFO, háhlase &lt;le que los rusoi; han comenzado
la de Nueva Chuang, puerto y ciudad que se
había f,,rtiñcado, aun e~tando como está
fuera de la ei,fera directa é inmediata de la
influencia moscovita; ha principiado ya esa

L~ GUERRA RUSOJAPONESA -EXPLOSIÓN DE UN TORPEDO CONTRA
•
UN CRUCERO.

LOS RUSOS OBSERVANDO DESDE PUERTO ARTURO LOS MOVIMIENTOS
UE LA ESCUADRA JAPONESA.

de su artillería y al empuje de sus apr Jtados
ha tallones.
Para completar la información sobre la re-

retirada, y tal vez á estas horas sea una plaza que deja libre otro punto ele desembarque
á los japoneses. La base actual de re~istencia
parece ser ahora Liaoyang, puuto situado en
el camino de Mukden, y que 8i es abandonada ó cae en poder &lt;le los niponese8, después del combate reñido que allí se espera,
dejará enteramente á merced de los invasores de l\fanchuria la1:1 líneas de comunicaciones ron Kharbin y Nueva Chuang, y la región
occidental que conduce por vía férrea á Puerto Arturo y á Dalny.
Si como Fe o.ice, el plan· primitivo del General Kuropatkine no se ha modificado por
los reveses del Yalú, si todavía se pretende
dejar que las fuerzas enemigas avancen al
corazón de Manchuria, para darles un golpe
decisi\·o, quién sabe hasta d6nde llegarán
esas tendencias meramente defensiva•, que
levantan el eRpíritu de los enemigos y Jeben
influir de modo contrario en los que casi paRivamente wn adelantarse las tropas del l\likadn, hasta puntos que eran baluartes levantadoR para oponeree á los avances ahora
consentidos.

***

Lo que parece resultar claramente de todos
estos movimientos opurstos, es que no eran
tan numeroFas como se afirmaba, las fuerzas del General Kuro¡.,atkine, y era mucho
más extensa. de lo que se ha confesado la
fa.lta'de preparativoe en Rueia, para la caro•
.Ql!lSP'.tTiPJ 0.1!1 LA &lt;\RTlhl.l!ilUA JAHN:IIA POR r.,\I 1UIIRAI J)Jll, YA.I.C,

paftá¡ que 10 preoipitó por parte del Jap6n,

E:1 qne el Bar6n Rossen, ministro moscovita on Tokio, ó confió dema1:1iado en la acción de la diplomacia, ó pasaron inadvertidos á sus ojos investigadores los preparativos del p;obierno japonés, que á no dudar
ha venido disponiéndose á la guerra desde
que recogió )a indemnización china, y por
virtud de la intervención de San Petersburgo, ayudado por los gabinetes de París y de
Berlín, vi6 cercenados los frutos de su victoria, alcanzada hace diez años, casi en los mismos sitios donde ahora triunfan el almirante Togo y el general Kuroki, y antes prevalecieron Ito y Yamagata. Es que el almirante Alexieff, enviado en misión especial,
no solamente para arreglar las dificultades
pendientes, provocadas por el Jap6n, no
pudo ó no supo imponerse bien de la actitud
verdadera del gobierno de Tokio, quien
mieutras dejaba la debida acción á los diplomáticos, no perdía tiempo en inútiles expedientes, sino antes al contrario se armaba
en alta fuerza, y quizá con el consentimiento ó la tolemncia del débil Emperador de
Corea, iba acumulando elementos en la tierra que había de ser base segura de sus operaciones. Es que el Czar, generoso en grado
extremo y hasta inconcebible, en sus grandes ideales de paz. no creyó que sería obligado á la guerra por la marcha de los acontecimientos, y por lo mismo, confió más en
la eficacia de los expedientes que en la acci6n resuelta de los inmensos elementos de
guerra, que pudo poner oportunamente en
las comarcas objeto de discusión, ó acaso, no
queriendo despertar más las suspicacias de
su enemigo, no quiso emprender movimientos que hubieran podido precipitar las hostilidades que trataba de evitar.
Sea de estas meras conjeturas lo que fuere, el 9aso es que á nadie se oculta ahora
que Rusia fué sorprendida del todo y se vió
casi desprevenida, al sonar el primer cafionazo enfrente de Puerto Arturo, en la madrugada del 8 de febrero, y se halló en cir,
cunstancia" difíciles, cuando supo con do,
lor que ·en la misma fecha se habían hundido dó11 de eu11 barcoé de comba.te en la bahía

d, Ch,=.ulpo1 oubr1'ndo11 oon tl pab1ll6n

UN PUESTO RUSO DE SOCORRO5'.

que flotó en Navarino las tripulaciones del
"Variag" y del "Korietz," al buscar bajo
las olas el sudario de sus glorias, en medio
d e los himnos triunfales que acompañaron
su rota.

***

Y entre tanto que en.las tierras de Manchuria se dirime á cañonazos la preponder~ncia de los beligerantes, siguen las operaciones por mar con varia fortuna, pero siempre al parecer favorables para las escuadras
rlel Mikado. Dueños de las bocas del río
Yalú, después de la batalla del día 1?, pretenden ahora haber dejado encerrada y sin
remedio á la flota moscovita en el interior
&lt;le 11,. bahía de Puerto Arturo, habiendo logrado, en su tercera tentativa, hundir ocho
barcos mercantes cargados de piedras en el

canal quE conduce á la bahía. Si la versión
japoñef'a, según parte oficial del Vicealmirante Togo, da por concluida la obra, declarando que queda "embotellada'' la flota
rusa, la versión r.ooscovita señala un nuevo
fracaso en los intentos japonesei::, diciendo
que los brulotes fueron echados á pique por
el fuego de las baterías de tierra y de los cruceros que salieron á impedir el éxito de los
planes del enemigo. Y en esta vez, como
en otras, nos encontramos ante noticias contradictorias que no se compadecen y dejab
al observador imparcial en condiciones de
no poder decidir la verdad de lo acontecido.
Pero si Puerto Arturo queda 6 no cerrado para los barcos rusos, no se ha vuelto á
hablar, sin embargo, de nuevas operaciones
del comandante naval en esa plaza, y aunque la divisi6n de Vladivostock parece que

�EL MUNDO IlUSTRADO
ha emprendido una jira por aguas coreanas
no ha sido bastaEte áimpedir los desembar:
ques efectuados eh la península de Liaotung,
los cuales, exagerados en un principio provocaron desaliento en Petersburgo y ~xplosiones de entusiasme en Tokio, entusiasmo
y desaliento que p~onto se desvanecieron, al
saberse que las interrumpidas comunicaciones, que se creyeron definitivas, se han restablecido yi¡, merced á la escasez de las fuerzar de desembarque-no se sabe todavía6 á movimientos ofensivos de la guarnición

Desoloción

sitiada, que río nudo hacer una salida eficaz
para su propia seguridad. Contábase que los
japoneses, apenas desembarcados, habían
cortado el telégrafo, destruído el ferrocarril y
fortificádose en excelentes posiciones; la
noticia de que Puerto Arturo está otra vez
comunicado, demuestra de una manera evid.ente que las primeras relaciones de los desembarques japoneses fueron muy abultadas,
y que la fuerza que op'lra en Liaotung era
insuficiente para sostener su posición en la
parte más estrecha de la península, donde

-¿Por dónde '¡'as, animal?-oye exclamar
lona, desde los primeros pasos, en la masa
negra que sube y baja. -¿Por dónde diablo
vas? Toma á la derecha.
El oficial se enfada.
-¿No sabes guiar?..... Toma á la derecha.
Un cochero de lujo jura; un transeúnte que
atraviesa la calle y á quien han rozado la es-

parecen haber tomado nueva base para atacar por tierra la plaza que el General Stoessel llama y con razón '·baluarte de Rusia en
el Extremo Oriente."
Entre tanto, y esperando la marcha de los
acontecimientos que vuelvan su prestigio á
las armas moscovitas, digamos las palabras
con que el Est~do Mayor General ruso responde á la ansiedad del pueblo: "Paciencia
paciencia.''
'
11 de mayo de 1094.

z. z. z.

por ciega; y tiene aspecto de no comprender
en dónde está ni. por qué está allí.
- ¡Qué imbéciles!-exclama el oficial. Se diría que se han puesto de acuerdo para ponerse
delante del caballo. •
lona se vuelve hacia su parroquiano y mueve los labios.
.
Quisiera decir algo, piiro no sale de su gar-

.

palda las narices del caballo, mira á lona de
un modo furioso, y se sacude. lona, como si
estuviera sobre alfileres, se vuelve en su asiento, menea los codos á derecha é izquierda,
mueve los ojos, como un hombre á quien el va-

,l!JJ/~~f~
-iiiiij1(lüll~il11uím'íiffli1,,~~~i
?A;.
~
...¡--~
.
.

\

ganta sino un sonido ronco.
-¿,Qué?-pregunta el oficial. ,
Una sonrisa contrae la hoca de lona, hace
un esfuerzo y dice con voz sorda:
-Mi hijo, señor..... ha muerto esta semana.
-¿,Eh? ¿De qué ha muerto? '
lona vuelve el busto y dice:
-¡,Quién lo sabe?.... De la fiebre probable·
mente..... Ha estado tres días en el hospital,
y ha muerto. Hágase la voluntatl de Dios.
-¡Ten cuidatlo!-exclama una voz en las
somt rns.-¿Vas ciego? Abre los ojos.
-Anda, anda-dice el oficial,-ó no llegare·
mos hasta mañana..... Arrea un poco.
El cochero tiende de nuevo ·el c•1ello, se yerg-ue y agita el látigo. Varias ·v eces se vuelve
hacia el oficial; pero el oficial ha cerrado los
ojos y no parece dispuesto á ~Rcucharle.
El oficial baja en el cuartel Viborg, y lona
quéda parado en aquel sitio, sin menearse. La
nieve blanquea de nuevo á su caballo ..... Pasa
una hora, luego otra.
Tres jóvenes llegan disputan'do. El uno es
bajo y jorob:i.do; los otros dos son altos y del·
gados.
-Cochero, al puesto de policía- gr~ta con
voz cascada el jorobado.-Los tres, vemte ko•
peks.
•
lona tira de las riendas y casta.ñe~i¡. ~os la·
bios. Veinte kopeks es un prPcio 1rr1sor10~ pe·
ro no piensa en el precio. Un rublo 6 CJDCO
kopeks, todo le es lo mismo ahora, con- tal die
llevar gente. Los jóvenes, empujándose~ d ·
ciendo palabras gruesas, se acercan itl. tr11:eo
y quieren subir los tres á un tiempo: D1scutedn
sobre quiénes han de sentarse y quién ha e
permanecer en pie. Tras un largo debate, de·
ciden que el jorobado, como más pequeño, per·
manezca en pie.

!t MUNDO ILUSTRADO
-Vamos, anda-dice el jorobado, instalándos~ y soplando en el cuello de Iona.-¡Arrea!
i Y tienes un sombrero, amigo!..... No se encontraría uno semejante en Petersburgo.
lona ríe:
- ¡Ji, ji'..... A&amp;í es .. .. . .
-Bueno, arrea, arre11,....... ¿Vas á irá este
paso todo el tiempo':'
--La cabeza se me parte... -dice uno de los dos
mayores.-Ayer noche, en casa de los Doukmassov, Vasca y yo hemos bebido cuatro botellas de coñac.
. --;No comprendo que se mienta así-exclamó
md1gnado el otro alto.-Miente como un animal.
-Que Dios me castigue si no es cierto.
-Tan cierto como que tose una gallina.
lona sonríe:
-!Ji, ji! S?n señores alegres.
- ¡Que el diablo te .... !-exclama el jorobado. -¿Quieres andar. viejo apestoso? ¡Valiente
paso! Arrea, arrea firme.
lona siente detrás de su espalda el cuerpo
que se mueve y la voz que tiembla del jorobado; oye las i~j~rias que le dirige, ve á las gentes, y el sentimiento de la soledad comienza
insensiblemente á suavizarse en él. Los dos
altos se ponen á hablar de una tal Nodejda
Petrovna.
lona se vuelve hacia ellos á cada momento.
Aprovechando un momento de calma, murmura:
-Esta semana ... he perdido á un hijo ....
. -Todos morimos-suspira el _jorobado, enJugándose los labios después de un acceso de
tos.-Vamos, arrea. De prisa. Señores así no
podemos ir. ¡,Cu•ándo vamos á llegar?'
-Reanímale un poco pegándole en el cuello.
-¿Lo oyes, viejo':' Si gastáramos cumplidos
con yosotros,_habría que irá pie. ¿,Lo oyes,
serpiente Gormytcb? (*) ¿Te b urlas de lo que
decimos?
.
Y lona, aunque no los ve, oye el ruido de los
golpes que le pegan.
-¡Ji, ji!. ... ¡son señores alegres! Dios ,les
conserve la salud.
-Cochero. ¿ Estás casado?-pregunta uno de
los altos.
-¿Yo? ¡Ji, ji! Mi mujer es ya bajo la tierra
húmeda; ¡ji, ji! la tumba, vamos. Ya ven mi
bijo ha muerto y yo vivo ¡Qué cosas! La ru~erte se ha _equi vocado d\l puerta .... En lugar de
venir á mí, ha ido á mi hijo.
Y lona se ha vuelto para contar cómo ha
muerto su hijo.
Pero el jorobado, lanzando un ligero suspiro
anuncia que, gracii.s á Dios, han llegado ... '.
lona recibe sus veinte kopeks y se queda mirando á los ióvenes, que desaparecen por un
portal sombrío.
.
¡ Solo otra vez! Y una vez más empieza el silencio .... Su pena, un instante calmada, renace y angustia su pecho con una fuerza mayor.
Los ojos de lona recorren ansiosos los grupos
cte gentes que se apresuran por los dos lados
de la calle; ¿no se hallará entre aquellos miles
de personas alguna que le oyera? Pero las gentes pasan sin fijarse en él ni en su pena ....
¡Pena enorme, sin límites! Si el pecho de lona estallara y su angustia se esparciese, parece que inundaría el mundo entero, y, sin embargo, nadie la ve.
lona ve á un agente y se decide á hablar
con él.
--Amigo-le dice,-¿qué hora puede ser?
-Las nueve dadas... ¿Por qué te paras a quí?
-le responde el agente.-Si¡rne.
Jona avanza algunos paso.s, se recoge sobre
sí mismo y se entrega á su pena .... Ve ya que
dirigirse á las gentes es trabajo perdido.
Y no han transcurrido cinco minutos, cuando levanta la cabeza como si sintiera un do!or
agudo, y tira delas riendas ... No puede más...
«Al relevo- se dice,-al relevo&gt;.
El caballo, como si lo comprendiera también,
empieza á trotar. Al cabo de una hora y medii.i,, lona está sentado junto á una gran estufa
sucia. Otras personas roncan tumbadas en el
suelo. Hay una atmósfera irrespirable... lona
mira á los que duermen, se rasca la cabeza y
se arrepiente de haber vuelto tan pronto.
«Ni siquiera he ganado mi avena-piensa;por esto me aburro .... Un hombre que hace lo
que debe hacer, cuando ha comido y su caballo
también, está siempre tranquilo&gt;.
Un cochero joven se levanta desde un rincón,
se queja medio dormido y va á coger un jarro
de ag-ua.
-¿.Tienes sed?
-Sí.
-Pues bien, átusalud. ¿.No sabes, hermano,
que mi hijo ha mnerto en esta semana en el
hospital? Es una historia.
lona quiere ver el efecto que han producido
sus palabras, pero no ve nada. El cochero se
ha vuelto á tapar la cabeza, y duerme. lona
suspira. .. Vaáhacer ya una semana que su hijo ha muerto, y todavía no ha podido decírselo
t.ranq uilamente á nadie. Habría que decirlo con
orden, respetuosamente; contar c6mo su hijo
cayó enfermo, cómo sufrió, lo que dijo antes
de morir y cómo murió .... Habría que contar
su entierro. Le queda una hija en el pueblo,
(*) Serpiente que desempell.a un gran papel en los cuentos

populares rlll!OI,

~ni,si_a; también habría que hablar de ella.
1Qu1s1era habl3:r de tantas cosas! .... El que le
escuchara suspiraría, gemiría y sabría compadecerle. Contárselo á las mujeres sería wejor
aún; son tontas, pero basta con dos palabras
para hacerlas llorar.
&lt;Tengo que ir á ver á mi caballo-se dice
Iona,,-:--¡Ya tendr_ás tiempo de dormir! No tengas miedo, dormirás bastante&gt;.
Va á la cuadra.
Piensa en la avena, en el heno en el tiempo '
que hace.
'
No puede pensar en su hijo cuando está solo.
Podría hablar de él con alguien; pero pensar
en él estando solo Y representárselo en vida es
atrozmente penoso.
'
-¿Corues?-pregunta á su caballo.-Vamos,
come, come. Puesto que no hemos ganado para
~vena, comamos heno .... Sí. ... Ya estoy vieJ~ para ha!'er de cochero .... A mi hijo le iba
bien. pero no á mí. El era un verdadero cochero. No tenía más que vivir.

lona se calla un rato, y luego dice:
-Sí, caballo, así es. Ya no tenemos á Kouzm a Yougtch .... Haqueridodejarnos. Leco~ió
así de repente, y ha muerto sin motivo .... Mira, supongamos que fueras padre de una jaca
y que, de pronto, esa jaca te dejara solo· ¿n¿
serías desgraciado?
'
E l caballo come, escucha y sopla sobre las
manos de su amo.
.
lona se o lvi da de que es un ser irracional, y
se lo cuenta todo.
ANTÓN TCHErlrov.

00
Tanto varían las cosas sujetas al capricho
humano, que llegan á cvofundirse l as más re-cientes con las mis antiguas.

*

Preciso es contentarse con su posición y sacar de ella toda la ventaja posible. No existe
condición tan dura que un hombre razonable
no pueda halla:r algún consuelo en ella.

7

......

1,

Un Lansquenete.
(Soldado alemán

del Sl¡rlo XV.)

Dibujo or~clnal de J. N. Rondeni,

�EL MUNDO ILUSTRADO

TIV0S DEL 0'1.~.

tt MUNDO ItUS'l'RAl&gt;O

_
P ara las Dan,as
LOS GUANTES.

11

mismo la mujer elegante dispuesta á gastar tiempo y
dinero para lograr los mayores refinamientos de gusto en su
toilette, que la abnegada madre de
familia que no dispone ni de tiempo
ni de dinero, encontrarán en estas
breves líneas consejos prácticos y
fácilmente aplicables á las condiciones de su vida.
Para ir de lo simple á ·lo compuesto, hablemos primeramente de
los guantes que usl\ todo el mundo,
P.S decir, de los que á diario se llevan eu calles y visitas, y después hablaremos de los guantes de reunión,
de automóvil, de equitación, etc.
El único medio para lograr estar
sic,mpre bien ''enguantada" aun
con el traje más sencillo, consiste en elegir guantes fuertes y de buena
calidad y en tenerlos constantemente limpios. Esta última condición no puede
realizarla una mujer económica sino teniendo guantes fáciles de limpiar. Hay
algunos que quedan listos con una simple enjabonada y éstos son los que especialmente recomendamos á las mujeres
de hogar. Aunque es cierto que cuestan
un poco más que los otro¡:,, duran, en
cambio, muchísimo más tiempo y se pueden lavar hasta quince veces sin que se
"marchiten", es decir, sin que Sil ajen
hasta quedar inútiles. Con estos guantes
se evitan los gastos del tintorero, los de
la bencina, y, además, acostumbran á las
sefioras á esta clase de faenas domésticas.
Sobre todo, con este sistema lle evitan
los desagradables accidentes que se han
registrado y en los cuales se inflama
espontáneamente Ja bencina de que están
impregnados los guantes, causando algu~
nas quemaduras y serios sustos á las damas.
Nada hay que temer con el lavado del
jabón. Se ponen los guantes en la mano
como para ser usados y en esas condiciones se lavan con agua tibia y jabón. Este
lavado se hace con varias aguas y en la
última se pone una cucharadita de glicerina para litro y medio de agua. Antes
de dejarlos, se secan con un lienzo grueso,
pero no frotándolos, sino tocáudolos suavemente, para evitar que se separe la piel.
Una vez secos los guantes, se soplan hasta inflarse y así se dejan para que no pierdan su forma. Se les cuelga y se les deja
á la temperatura de la pieza por unas
ocho ó diez horas.
Si se quiere activar el secado, se les
puede acercar al fuego ó al tubo de una
lámpara de petróleo, pero evitando siempre una temperatura demasiado elevada,
que los maltrataría. Después de cinco ó
seis lavados, los dedos pulgares de los
guantes tienen una tendencia marcada á
contraerse; se evita P.Sto llenándolos,
mientras se secan, con pedazos de papel
de china. Estos guantes lavablei&lt; son de
cabritilla de todos colores. (Figura 1 ).
Son muy bonito¡:,, especialmente los
grises. Este color, poco "chillón'',
conviene particularmente para los
paseos matinales y visitas de confianza. En el invierno se preferirá
la piel de antílope, pero siempre
de color gris. Estos guantes se lavan muy bien y en estos tiempos
son más "chic" y elegantes que los
de cuero de Rusia, que tanta demanda tuvieron en los últimos años.

***

UN CENTINB~A RUSO.

Los guantes de piel de gamo ó de
antílope son más abrigadores que
los forrados y más fáciles de llevar.

Para visitas de cumplimiento y para paseos elegantes, deben preferirse
los guantes de cabritilla _blancos ó,
en general, de colores claros. (Figura 4).
Los guantes para automóvil ( Figura 2) , son de piel de perro y con
altos puños, cuyo papel principal es
preservar la mano y brazo de los
polvos y del viento que sopla en los
caminos. Como aun en verano los
pies y las manos se enfrían fácilmente cuando se camina en automóvil, estos guantes sirren igualmente para preservar al que los lleva
de una baja temperatura. Estos
guantes,'muy caros, pueden remplazarse por guantes de lana blanca, á
los cuales se les añaden puños de
tricó, á fin de cubrir el antebrazo.
Los guantes de soirée deben ser
blancos, gris, perla ó negros. (Figura 6) . Estos deben escogerse de la
mejor calidad, porquP- la piel negra,
generalme:::i.te, es débil y se destiñe
con facilidad.
A caballo, una mujer debe enguantarse
de blanco ó de gris. (Figura 3) . Para todos los caso" de que hemos hablado se
sobrentiende que los guantes no se 'han
mandado hacer á la medida, sino que se
han comprado en los cajones. Por último, aconsejamos que cuando se compren
los guantes, las personas se cercioren bien
de su perf~cto estado, pues hay muchos
que aparentamente no tiern,•n roturas y
sin embargo, basta con u~arlos una sol~
vez para que queden inutilizados.

&lt;&gt;

la luz Roja y el sarampión
Experimentos de un médico español

&lt;El desconocimiento de la causa íntima
del sarampión, enfermedad infecciosa con
localización en la piel, de origen microbiano seguramente, pero cuyo agente patógeno
no se ha hallado aún; la falta de medicación fundamental contra esa fiebre eruptiva,
que en sus formas regulares no exige tratamiento, y en las anómalas ha de ser combatida sintomáticamente, y la poca eficacia
de la_ higiene_para prevenir un mal tan generalizado y que, con apariencias tan leves
tiene la importancia que supone el bech~
de haber ocasionado sólo en Madrid durante los últimos doce aílos. desde 1889 á
1900, 5,863 víctimas, 6 sea el 29 por 1,000 de
la mortalidad total, justifican cuantos esfuerzos se hacen para hallar un medio cap~z de atenuar los estragos de esta pande1ma.
«Entre las nuevas tentativas hechas al
efecto, se halla la aplicación de la fototerapia por la luz roja, procedimiento que,
por haberse puesto de moda con extraordinaria rapidez, ahora que todos los medios
físicos ganan terreno en el tratamiento de
las enfermedades, merece ser estudiado
clínicamente, prescindiendo de sus fundamentos teóricos, para apreciar con exactitud su verdadero valor terapéutico&gt;.
Con estos párrafos empieza el Dr. Monmeneu una de sus dos interesantes comunicaciones al Congreso internacional de
Medicina celebrado recientemente en Madrid. Y en efecto, el Dr. Monmeneu ha
hecho un estudio experiment al y prolijo de
los efectos dela l uz roja en los enfermos
de sarampión.
Las conclusiones que saca de su estudio
práctico son interesantes. Declara que
de sus experimentos no ha resultado
probada la hipótesis de que lo,; rayos
rojos, modifica dort&gt;s, según Finsen,
de los estados inflamatorios y supuráticos de la cubierta cutánea, modifican la erupción de todo el cuerpo
y atenúan la enfermedad acortando su
duración. Si la luz roja modifica la
erupción de la cara, debe ser en grado demasiado insignificante para que
sea posible apreciarlo con exactitud, y
en todo caso, su in fluencia no se extiende á la totalidad de la infección y
menos á la evolución de la enfermedad. Así lo afirma el Dr. Monmeneu.
Este, sin embargo, ha podido observar que la luz roja ejerce una acción
indudable sobre el catarro de los ojos,
gue suele acompañar al sar~mpión, y

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

que, por lo tanto, dicha luz roja es un remedio
aprovechable de fácil aplicación en todas par·
tes, pues se le. puede emplear colocando gruesas cortinas rojas 6 capas de papel rojo superpuestas en los cristales de las ventanas y
cubriendo de igual modo las lámparas eléctricas.
Avalora estas observaciones la circunstancia de que el Dr. Monmeneu es uno de los
médicos más estudiosos y de más rráctica de
Madrid.

reina en la naturaleza. Aparte de estas ''razones po6ticas' ', digámoslo así, están en favor de lo que decimos las razones de comodidad, pues las telas de colores claros absorben menos los rayos del sol y permiten que
el cuerpo se mantenga á un grado relativo ,
de frescura, muy agradable.

~~p

Grabado 1.-Traje de tela de algodón de
falda plegada y blusa suelta, ataviadas ambas con aplicaciones de cinta negra, colocadas paralelamente en la parte inferior y superior de la falda, cuello y mangas. Además,
un pequeño cuello de encaje cubre la parte
superior de la blusa. La original colocación
de las aplicaciones da mucha vista al traje
de este modelo.
Grabado número 2.-Traje de algodón
cbn ancho cuello de encaje, falda plegada
longitudinalmente y adornos de rameado y

La siguiente es una blusa imitación de plisé, confeccionada con
tela de poco cuerpo y adornada únicamente con aplicaciones de
cordoncillo, pequeúo canesú de encaje, mangas con volantes y puños también de encaje. El modelo que sigue representa blusas toreras con ancho cuellohombreras y aplicaciones de pasamanería.
Incluimos también entre los modelos, el de un primoroso sombrero de verano, y el de un elegante traje de visita.

***

Trajes y Blusas de Verano

NOS

hallamos en plena estación primaveral y es necesario prepararnos á los
grandes calores de verano con trajes apropiados. En la presente página encontraréis
una colección completa de blusas y trajes

Tosefina..

BLUSAS CON CUELLO DE ENCAJE.

de primavera. Adórnanse las del primer modelo con ancho cuello de
encaje; pliéganse t~asversalmente en el corpiño y en las mangas y
hácense éstas termmar por graciosos puños de encaje semejante al
del cuello.
BLUSAS DE PLISÉ CON APLICACIONES DE CORDONCILLO.

MODELO DE SOMBRERO DE VERANO.

dumentaria femenina implanten nuestros
vecinos.

***

los trajes de verano, generalmente, constan de faldas cortas y corpiños sueltos, sin
que, por supuesto, se pasen los límites de
decencia y llioralidad á que deben obedecer
todas las prendas del vestuario femenino.
Además, los colores de los vestidos de primavera deberán ser claros, pues siendo ésta
la época de las flores y de los pájaros, las
mujeres, en sus trajes, deben guardar consonancia con el alborozo y policromía que

MODELOS DE BLUSAS TORERAS•

TRAJE DE VISITA [ESPALDER.O Y DELANTEROl

...........................w ...........................w
SALAMMBO

S

avanzó hasta el borde del terrado. Sus ojos recorrieron un instante el
horizonte; luego los bajó para contemplar la
ciudad dormida, y el suspiro que di(&gt;, al ensanchar su pecho, hizo ondular de un extremo al otro la larga túnica blanca que colgaba en torno suyo sin corchete ni cinturón.
Sus sandalias de puntas encorvadas desaparecían bajo un montón de esmeraldas, y sus
sueltos cabellos llenaban una redecilla de
hilo de púrpura.
Alzó de nuevo la cabeza, miró á la luna,
y mezcl¡tndo á sus palabras algunos fragmentos de himnos, murmuró:
-¡Cuán ligeramente giras, sostenida por
el éter impalpable! El se abrillanta en derredor tuyo, y el movimiento de tu agitación distribuye los vientos y los fecundos
rocíos. Según creces ó menguas, se ensanchan ó se achican los ojos de los gatos y las
manchas de las panteras. ¡Las esposas gritan tu nombre en sus dolores!
AJ.AMMBÓ

Figura número 1.

para la temporada; todas vaporosas, suaves,
trasparentes, de colores claros, sencillas en
su confección y elegantes en su aspecto. Los
modelos son americanos y esperamos que
agradarán á nuestras lectoras.
Debemos manifestar que
hemoi, recibido numerosas
cartas de nuestras abonadas en las que se nos indica la con v~niencia de que
con frecuencia publiquemos en nue;itro semanario
modelos de trajes americanos. Las complaceremos
con gusto, y á reserva de
publicar fig:urines europeos,
daremos á 0&lt;mocer todas
las novedades que en in-

Figura número 2.

cintas en su parte inferior, corpifio moderno,
plegado y ceñido al frente y sujeto por un
broche metálico. Las mangas, amplias y con
pequefíos pliegues transvereales, teÍminan
por puños estrechos de encaje.
·
Grabado número 3.-Tra.je de verano de
tela rameada y adornacto con aplicaciones
de encaje y superpuestos de tela negra en el
corpiño imitación de solapas. Estas solapas
imitadas llegan hasta formar el cinturón,
que es un poco más ancho de lo que generalmente se acostumbra.
·
La enagua consta de dos pequeñas $Obr~faldás· las mangas son englobadas y terminada&lt; como en los trajes, anteriores, por
estrechos puños de encaje inglés.
Los grabados siguientes repre¡:entan
una vistosa y elegante colección de blusas
Fig,u ra nümero 3.

,)

\...

¡Hinchas los mariscos! ¡Haces fermentar los
vinos! ¡Pudres los cadáveres! ¡Formas las
perlas en el fondo del mar!
''Y todos los gérmenes, ¡oh Diosa!, se agitan en las oscuras profundidades de tu humedad.
.
'•Cuando apareces, la quietud se esparce
sobre la tierra, ciérranse las flores, las olas
se apaciguan, los hombres, cansados, se tienden con el pecho hacia ti, y el mundo, con
sus océanos y sus montañas, se-. mira en tu
rostro como en un espejo. Eres blanca, dulce, luminosa, inmaculada, auxiliadora, purificante, serena!"
·
Los cuernos de la luna estaban entonces
sobre la montaña de Aguas Calientes en la
escotadura de dos cumbres, al otro lado del
Golfo. Había más abajo una estrella pequeña y al derredor un círculo pálido.
Salammbó continuó:
"¡Pero eres terrible dueño! ...... ¡Por ti se
producen los monstruos, los fantasmal'! espantosos, los sueños engañadores; tus ojos
devoran las piedras, y cada vez que rejuveneces, los monos enferman!

"¿A dónde val", pues? ¿Por qué cambiar
perpetuamente de forma? ...... Ora pequeña.
y encorvada, te deslizas por los espacios como una galera sin arboladura, ó bien en
medio de las estrellas, pareces un pasto; que
~uarda su rebaño. Luciente y redonda rozas la cima de los montes como la rued~ de
un carro.
"¡Oh Tanit!
''¿Me amas, no es cierto? ¡Te he mirado
tanto! ¡Pero no! ¡Tú corres por el cielo azul
y yo me quedo sobre la inmóvil tierra!
"¡Taanach, toma el nebal y toca dulcemente la cuerda de plata, porque mi corazón
está triste!"
La esclava levantó una especie de arpa de
ébano, más alta que ella 'y triangular como
un delta; :fijó su punta en un globo de cristal y se puso á tocar con ambos brazos.
Los sonidos se sucedían, sordos y precipitados c~mo el zumbido de las abejas, y ca.
da vez mas sonoros volaban en la oscuridad
con el lamento de las olas y el susurro de
los grandes árboles de la Acr6polis.

Gusta.evo Fla.dhert.

�EL MUNDO ILUSTRADO

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(*)

......Y del Tiempo sonó la primer hora
Con claridad d~ Aurora
El Caos se iluminó, y en un espasmo
La Materia en el éter diluida
Se despertó á la vida
De geuesiaco amor al entusiasmo!
Y fué la Creación... La nebulosa
Se condensó radiosa,
Y el Sol foco de luz brillante y pto,
Llevando en pos su regia comitiva,
Comenzó su deriva,
Ma¡estuoso y triunfal, por el vaclo.
¡El Planeta nació; la tosca esfera
Cou intuición certera
Su plaza halló en mitad del inflni~,
Y por cima de un mar de lava mqm~to,
Selabró un esqueleto
Colosal de basalto y de granito!
'l'ibios océanos la extensión llenaban;
Los c\\mulus poblaban,
Preñados de torment.J.s, el espacio,
Y la roca creciendo, firme y muda,
Se usomaba desnude.
.
Del mar inmenso sobre el manto lacio...
¡Y la vida surgió! ¡De lo profundo,
Para poblar el Mundo, . . .
Forma cobró la nómade rnvlSlble;
Y fué cuna grandiosa, asi, el abismo,
Del primer organismo, .
.
Microscópico, obscuro, mdefimble ...!
¡Se siguieron rodando las edades;
Las broncas tempestades
Apaciguaron su clamor de guerra,
Y de lo porvenir para alegria,
En un remoto día
.
,.
La primer planta se prendló ,\ la 'Iierra.1
Después, la c,terna evolución por norma;
Una trns otra forma
En el laboratorio de Natura,
Buscando el arquetipo y los ideales... ·
Las selvas colosales,
Los monstruos que serian nuestra pavura...
De toda estirpe que rodó agotada,
Nos quedó consigne.de.
.
En páginas de piedra la memona;
¡Por eso en cada fósil que se exlv1ma,
El genio lee y consuma
.
.
De la Creación la sorprendente hIBtona!
Y el Hombre apareció ... ¡Salvaje y rudo;
Sin más arma ni escudo
. Para, ganar del orbe la diadema
Y ser el Rey de todo lo existente,
Que un cerebro potente
Y un «Dios y Libertad» por sacro lema!
Por ese cetro, en la tenaz disputa
Venció al oso en la grnta
Y talló el sllex;J en aquel deseo
De no tener riv . siempre inaudito,
Su fuego al Infinito
Por la mano robó de Prometeo.

**• pensamiento...
y el imperio náeió del
¡Del trabajo al ali.ento
.
.
Germinan prodig10sas las creac10nes,
Vencido el toro sobre el campo surca,
Y sobre el mar, la urca
Salva distancias para unir naciones! .
Da á Grecia Egipto el gnomon: Grecia á RoCuando ésta la desploma
(ma,
Sobre el lecho terrible de Procusto,
Mármoles blancos y tablillas de oro,
Una herencia-tesoro
De e.ugtlStas leyes y de un arte augusto.
¡Y después, cuando Roma se derrumba
Como el Sol en la tumba
.
De un ocaso que es !gt.ea florescencia,
mota y se esparce, en nube mdiosa,
De la ruina grandiosa,
.
.
Polvo que es polen de futura Ciencia!
¡Polen á cuyo influjo en la remota
Región, la vida brota
Que hace veriel del yermo; del basalto,
Soberbio pedestal: del árbol, nave,
Y de la idea, un ave
Para subir, aligera, muy alto ... !
¡Ya empeñado por siempre está el combate!
Es fuerza que arrebate
,
El hombre sus dominios al arcano
Y que torne su esclava á la materia
Y al Progreso la arteria
En que palpite el ser del genio ~u,mano.
Mas de la lucha en la tenaz retr1ega,
¡Ay del que se doblega
De fuerzas falto, ó al luchar olvida.
Que es «Dios y Libertad» el lema primo!
¡Rodará sin arrimo,
Como ,roca del álveo desprendida!
•*•

¿Qué fué el pasar de siglos q ue arrastraron,
Cuando al no ser bajaron,
.
.
Ya una raza, ya un dogma, ya un 1mper10?
¡Nunca el 'l'iempo al correr mató la Idea,
Que nace y aletea
La ninfa sobre el mismo cementerio!
¡De los siglos así, sobre la ruina
Que mágico ilumina
El proyector.potente de lf!, Historia,

Su uresurrex1t)&gt; cuanto existe canta,
Y otra vez se levanta
.

Como un slm bolo eterno de victoria!
y un dla. mientras que lenta, sorda, extraña,
ne la Europa en la entraña
La convulsión fatídica ferm~nta
Como en la muda entraña del nevado
Vive el luego ignorado
Para estallar en erupción violenta,
De una núbil nación americana
Que sacudía su im.ane..
Ultrajante tortura del ilota,
Llegó á la Francia. la fecunda, un sabio
Insigne en cuyo labio
Evangelio es la máxima qne brota.
Alli otro sabio singular le.espera,
A cuya risa artera
.
y nerviosa, el latent~ cataclismo
Como el fuego en la fragua, creces toma...
Risa que, •l fin, desplom~
Un trono secular en el !),blSmO.
.
.
Un nombre para el meto Frauklm qmere;
Pero Voltaire prefiere
A un nombre vano, un inmortal emblema;
y del niño en la frente inmaculada
Su mano descarnada,
- «·God and Liberty-dice,-és~ es tu lema!••
¡Y cuando Frn.nklin á h, Patria torna,
Con ese lema exorna

(*)

Esta compcsición. fné leida por su autor
en el solemne e.niversano de la fundación de la
Sociedad de Geografía y ~stadistica, c&lt;,lebrado el 28 de abril de 1904. El señor Presidente
de la Sociedad di6 al .ªl!tor. como te~a para
esta composición, la ~ivisa «God an? Liberty»
que Voltaire dió al me~ de Frankhn, &lt;;_uando
l'.\ste enviado de Emba¡ador de los Estados
unidos á Francia, al independerse las colonias, pedle. que aquél diera á su meto un nombre.

De la Patria el escudo soberano,
Y en dos palabras el ideal precisa
Y forja la divisa
Mejor, para este pueblo americano!
Lema que, por hermoso y por fecundo,
Será del Nuevo Mundo,
Mientras exista, el grito de batalla......
¡Del mun&lt;lo de Colón, que triunfalmente
Avanza en el presente
Y do el futuro del Progreso se halla!
Que de Franklin, de O'Hlggins y Morelos
Nunca los patrios suelos
'l'eman al vago porvenir... ¡La gloria
Suya será, si enseflan á sus hijos
Que, en ese lema fijos,
La ruta encontrarán de la Victoria!
¡En Dios y Libertad todo se encierra;
Porque al ir por la tierra,
Quien ~ Dios busca, lleva dentro el pecho,
Para luchar, loriga protectora;
Y quien libre labora,
Es grande y fuerte al fin por el derecho!
¡Qu~ ruede el tiempo en cüra no soñada!
Mas al trocarse en nada
La vida en nuestro libre Continente,
En la cima del Ande, augusta y fiera,
Clave con su bandera
Ese lema el postrer superviviente!
E . Jtrt,queo Cast;,Uanos.

México, abril 28 de 1904.

•

Bajo el Sol delas Sombras

L

AS frágiles rosas que se descogen sobre nuestra mesa,
mostrando los granos de oro
de su seno; esas rosas, que desde
Tamarís hasta Mentón, bordan
el mar de blan~os jardines, cuyo
aroma fugaz se escapa con los follajes precoces, esas flores queparece no esperan sino el m vernadero, para darle la bienvenida y
morir, representan mejor que nada la viviente acogida de un país
propiéio á la febril y somnolente
vida de los enfermos en convalecencia ávidos de sol, ó el ·ensueño nostálgico de los artistas
amigos del verdor luminoso y
del agua azul.
Decoración melancólica y encantadora, falsa Africa sin el ardor de los rayos vivaces ni el hálito de la luna árabe, de limón y de
almizcle, falsa Córcega sin el aroma penetrante de sus boscajes,
pero finamente perfumada del
verde de los pinos y de los cistos,
con su suelo rojizo y guijarroso,
sus arrecifes en donde bate el
mar, sus playas de ceniza gris,
esta costa de Provenza, carcomida de golfetes en donde muge el
viento, exhala un hechizo especial, muy triste y muy dulce.
Tiene el esplendor mouótono, la
severidad funeral de un cementerio, el silencio encantado de un
jardín de las almas, de una estufa
de agonfos.
¿Por qué sugestiones fluidas,
imprecisas, á la influencia de
cuáles reacciones nerviosas y cuasi magnéticas se determina esta
melancolía propia de las jornadas
radiosas, esta indecible tristeza
que parece hecha de la inexpli.·
cable y estéril belleza de las cosas de la vibración mecánica de
' y que se agita
. y crece en
la luz,
ondas circulares, semejante á una
cara de agua desgarrada por un
guijarro, á todo contacto y á todo razonamiento con los seres,
con los vegetales, con la simple
mirada de la materia inerte? Explicarlo es imposible, bien que se
siente intensamente.
Acaso las más simples causas
materiales la hayan infiltrado en
nuestro ser, desmayada languidez como absorta de vivir y que,
sin querer morir, suspira y ansía,
extenuada sin ágotamiento, amilanada sin motivo, con esa sonrisa
infantil próxima al llanto de una
mujer que cerrase los ojos y ·abatiese la cerviz... .. .
Una circunstancia más precisa
debía agravar este «sple~n» inex-

plicable ó insuficientemente explicado y matizarlo de una 8entimentalidad confusa, de imposible dese.o y de pesar ilusorio.
Nuestro carruaje acababa de pa•
sar al lado de dos misses vestidas
de blanco, todas con sombrerilios
de paja ingleses, apoyadas en largos cayados de excúrsionistas.
De cara al sol, largas, enhiestas,
pisando firme como muchachos,
~ubían, como nosotros, al observatorio que domina Cannes y el
mar, corta.n do por desechos. Sus
faldas cortas, rasando sobre zapatos de cuero leonado, emergen
ó desaparecen detrás de los sotos.
A veces, el coche las a~canzaba,
y sus enérgicas fisonomías, rosadas y blancas, radiaban del placer de adelantársenos, aunque estuviesen seguras de que nos precedían en la ascensión. Rus bucles de oro retorcidos dejaban
descubierto el cuello, y las frases
que cambiaban brevemente en
inglés, daban un atractivo incomprensible á la mímica parlante de sus rasgos.
Teníamo1,1, empero, de vuelta
en vuelta, huecos de sombra en
medio de mesetas de luz ; habíamos llegado á la pl11taforma del
observatorio; las ingl'lsas, apoyadas las manos en la balaustrada, contem~laban ya la llanura
magnífica, el agua, los montes,
Cannes, las islas. El mar, al sol
de las cuatro, palidecía; sobre el
azul lácteo del golfo, e1,1trías, tornasoles, ondulantes reflejos trazaban cabalísticos dibujos.
De pronto pasó un soplo frío
que hizo vacilar el mar, los rayos
pálidos, los árboles: el soplo traidor que anuncia en aquel país el

ocaso. Las inglesas se estremecieron, alzaron los hombros como sorprendidas, estrecharon sus
brazos á sus talles y, •después de
consultarse con la muada, bajaron vivamente el repecho, pasando y repasando sus faldas !l.l azar
de los taludes.
Aquel, stremecimfonto y la tos
que lo acompafió, una tps ,irritada y seca, discreta y contenida,
una tos di~gll!ltada de1deJ· arse oír
.
1
porque toda tos tiene
una voz en'
esos países de malaria y de languidez: las hay viejas y hendidas,
grosera1&lt;, delicadas, ' ruidosas,
ahogadas, toses que tienen 131 asprcto de las caran que agitan .....
ah! aquel estremecimiento y
aquella tos!
·
Y aquella vez, nuestra ins6lita
trifiteza tuvo un sentido: ella se
había desprendido, seguramente,
de ese país en que las rosas se
deshojan apenas abiertas,en donde tantas agonías se han sumergido, ventanas abiertas sobre las
ondas y el cielo, país qur, con su
verdura monótona, de un tono
de ciprés, parece un gran jardín
de la paz suprema.
Sí, al soplo pérfido del crepúsculo comprendimos demasiado
bien la fuga elocuente de aquellas
jóvenes hundiéndose en la verdura negruzca, blancas bajo la palidez del sol de las FOmbras, de
tantas otras sombras frágiles y
encantadoras como ella1,1, que,
desde hacía años, se h abían desvanecido en aquella claridad y
que poblaban, con su impalpable supervivencia, aquel edén
crepuscular de oro· azul.

Paul et Vídor Marguerítte.

fx~osi(ión ~e San luis.
cuota.s de vi~je redondo, en moneda americana.
Ciudad de México ......... $51\.25
Pacbuca .................. 56.25
Tolur.a ................. ... 55.85
Queréta.ro. . . . . . . . . .. . . . . .. 51. 40
Saltillo ................... 40.05
San Luis Potosí . . . . . . . . . . 46. 90
Tampico ......... ... ...... 55.20

Cela.ya, Silao, Irapuato,
Aguascalient es. . . . . .. . ... $50. 90
Torreón. . . . . . . . . . . . . . .. . . . 45. 60
Parral. ........ . . .. ....... 47.50
Gua.dala.jara .............. 56'.25
Monterrey . . . . . . . . . . . . . . . . 38.15

S7ILWCLL PLACC
La más hermoso Colonia no sólo por su posición,
que lo es contigua al Paseo' de la Reforma, sino porque ..las personas que están comprando lotes, pertenecen á lo más granado de nuestra sociedad, quíe~es desean construir magníficos edificios, que, en
epoca n9 muy lejana, llegarán á ser el lugar más de
D?-Oda y el cen~ro de las lujosas residencias de la
mudad de México.
Sírvase investigar el alza á que ha llegado en esta parte de la ciudad, de algunos años á esta parte,
y se convencerá de que no hay inversión más segura~ni de más brillantes resultados que la que le ofrecemos.
. Por un acuerdo especial, se ha prohibido, para
siempre, establecer pulquerías ú otros establecimientos por el estilo en esta Colonia. Siendo estA
lugar pa.ra edificar fincas que llenen todos los requisit~s de salubridad y, por consiguiente, para que
residan personas de refinada cultura, se hacen necesarias estas restricciones.
En menos de tres meses se ha vendido cerca de
la cuarta parte de este terreno, y esperamos quepara fines del presente año, todos los lotes habrán sido
tomados, y dentro de unos cinco años, este lugar ~erá el más hermoso y saludable de la Capital de la
República.
Creemos que en un tiempo no muy remoto, México llegará á ocupar la primera fila por sus edificios,
en el hemisferio occidental. Tiene la ventaja natural, que no gozan otras capitales: salud y cultura.
Continuamos vendiendo lotes bajo nuestro mismo
plan, es decir, veinte por ciento al contado y el resto en nueve años• .Ningún interés se paga sino después de que se hayan concluído: calles de asfalto,
banquetas de cemento, drenaje y un sistema completo de agua.
¿Hay alguna proposición de terrenos mejor que
ésta?
Para mayores informes, dirigirse á

United States y Mexican Trust Company,
Los boletos son buenos para hacer el viaje en cinco días en una
ú otra dirección.-El límite final de los mismos boletos es de 90
días, pero en todo caso no serán buenos más a.llá del día.15 de di·
ciembre de 1904.--Se hacen arreglos para apartamentos de Pullman, con camas directas.
Duillev T/10111.as. Agente viajero
de PasaJes.-Apartado núm. 34.
TORREON. Coah.

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Dewit Ha1n1nOn(l. Agente vJaJero
de PasaJes.-la. San J,'ranclsco, 8.
MEXICO, D. F.

S. FarttS'Worfh.-Af!,ente General.
t! · san Franclaco, Núm. 8, Mélllco. D. F.

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ó á los Sres. Prevost &amp; Vail,
Primera de san frand.sco, 8.

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Año XL-Tomo I.-Número 21

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Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDLA

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MEXICO, MAYO 22 DE 1904.
Registrado como articulo de segunda ciase, en 3 de Noviembre ·de 1894.

Subscripción mensual foránea......$;1.60
ldem
ldem en la Capital, $ l. 26

Gerente: LUIS REYES SPINDDU

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mayor que en cualquiera otro almacén; por ese moti=
vo podemos .atender con eficacia todos los pedidos que
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se nos hagan. • • • • • • • • • • • •
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(Fot. J . G6mez Gallardo,- Gnadala jara).

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>El Mundo Ilustrado</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>~..

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Año XL-Tomo I.-Número 21

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Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDLA

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MEXICO, MAYO 22 DE 1904.
Registrado como articulo de segunda ciase, en 3 de Noviembre ·de 1894.

Subscripción mensual foránea......$;1.60
ldem
ldem en la Capital, $ l. 26

Gerente: LUIS REYES SPINDDU

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Signoret, Honnorat y Comp.

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Srlta. Paz Galla rdo.

(Fot. J . G6mez Gallardo,- Gnadala jara).

·

�EL MUNDO ItUSTltAl&gt;O

EL MUNDO ILUSTRADO

3tr. toncurso dt

de la Redacción del periódico adjudicar
los premios ofrecidos, no habiendo, por
lo mismo, jurado especial calificador.
Los originales de las obras que no resulten premiadas quedarán á disposición de los interesados para que los recojan, juntamente con el pliego cerrado
en que conste su nombre y que no será,
en ningún caso, abierto por nosotros.
La Redacción publicará, sin embargo,
todos aquellos trabajos que juzgue
oportuno, ya sea con la fínna de su autor, si éste lo permite, ó indicando únicamente el lema respectivo.
4. \'IS - Tanto el cuento como el episodio á que se refieren estas bases, serán publicados en un gran número extraordinario que prepara "El Mundo
Ilustrado" para el mes de septiembre.
El resultado del concurso se dará á conocer en la primera quincena del mismo mes, entregándose á cada uno de los
vencedores, como recompensa, $ 50 en
efectivo y una pluma de oro.

"El mundo Ilustrado"
Premio: Pluma de oro y 50 pesos

T

ODOS los grandes poetas, los grandes artistas, los grandes filósofos, han amado á
la niñez. Cristo, al decir: «dejad que los niñvs
se acerquen á mi&gt;, escandalizaba~ los judíos,
porque en la antigua Judea, en la mosaica Judea, que presenció la epopeya admirable de la
caridad del Cristo, el niño era algo indefinido
cuya categoría estaba apenas demarcada entre la bestia y la piedra inerte.
El hombre primitivo, al nacer á la vida con
las pupilas empapadas aún de la negra sombra
salvaje en la que palpita su alma imperfecta y
mal esbozada., lo que primero nota en el mundo exterior es la existencia de fuerzas desconocidas para é l, poderosas fuerzas cuyo origen y destino le es por completo obscuro, pero
que le aniquilan con la misma inconsciente fa·
cilidad con que aniquilan al animal, á la planta, á la. roca que, por una fatal contingencia,
se encuentran á su paso.
De aquí la. hosca y cruel hostilidad de los
salvajes. El hombre que primero ha visto en
la. selva primitiva el cadáver de su semejante,
muerto por la mordedura. tóxica de la víbora,
por la espada cintilante del rayo, ha sentido
en su pequeila alma sin fondo y sin luz la. fría
tristeza. que le revela su pequeñez y su insignificancia en el admira ble orden de la creación.
Al sentimiento claramente egoísta que le ha.ce
ver en el hombre muerto un rival aniquilado
por la. obra de la casualidad, sin esfuerzo alguno, un nombre que ya no le disputará la
presa ni le hará su víctima. si es más fuerte
que él, se une el sentimiento de su propia miseria de su propia debilidad. Entonces busca
á sus' semejantes y se reúne con ellos para formar el clan.
Pero la mujer, que come y no trabaja tan
bien como los hombres, que es débil, que es enfermiza, es una especie de necesaria. fatalidad,
de indispensable carga, á la que se le puede
perdonar, es cierto, pero á laque jamás podrá
tenérsele cariño. El hijo, el pequeño, es un
ser débil que hay que defender, que no puede
aportar á la común choza el fruto de sus cacerías. Es, como la. madre, un lujo del salvaje,
un necesario estorbo en la guarida del antropoide.
.
.
Después, poco á poco, la muJer y el mño se
convencen instintivamente de la verdad de su
desgracia, de su situaci~n equívo_ca y propensa á sufrir la consecuencia de la ira del macho y entonces la mujer débil, y el niilo, más
débil aún, ayudan trabajosa.man~ a) macho e_n
la obra difícil, impuesta por la d1v10a maldición de proporcionarse el sustento diario.
Es' solamente en las sociedades ya altamente,
civilizadas en las que llegan ya á los linderos
del vicio (a.'l ta muestra de civilización decadente) que vemos á la mujer alcanzar ~n puesto,
suyo propio, inalienable en la sociedad conyuga.'i. Pero en los pueblos orientales, e':11.os
que el Cristianismo no ha lanzado su meridiana luz, la mujer sigue sumisa á la ley_ del harem y el niño, desnudo, enfermo, seme1ante al
per;o y al pollino, recoge en las calles los restos putrefactos y hediondos de la comida de los
mayores, y aun se le considera muy gravoso
á la familia.

FAR FROM
(Confidencia)

·Te acuerdas?...... Toa tarde, lluvia lenta
Sobre los mudos campos de.0 cendla,
cual pluma que dejara la tormenta
Caer de su ala fria.
Lloraban tras la bruma las campanas
Con sones que llegaban al ?Ido
Tristes como las ráfagas le¡anas
De un recuerdo perdido.
Remedando fantásticas congojas,.
Doblaba el ventarrón las ramas yfo1as,
y arrancaba á los árboles sus _ho¡as
y á las aves sus que¡as.
Azotaban el nido las i.eblinas,
Azotaban el árbol densas b~umns;
Sacudlan sus ramas las enemas
Y el ~jaro sus plumas.
El viento que bajaba de las rocas
Te agolpaba á las sienes el cabello,
y de su mant-0 con las negras tocas
Te heria el rostro bello.

Cristo fué el primero que logró descubrir en
el cristal profundo y claro de las miradas del
niilo el enigma del porvenir de la raza. Al
llamará sí á los niños, Cristo supo que atraía
sobre su cabeza nimbada por el dolor supremo, la ira de los mosaístas, embebidos en la
rancia creencia judaica, como ur:.a mecha en el
aceite de una lámpara. De entonces acá, el
niilo forma parte de la familia., parte integrante y adorno del hogar, debido solamente al
mágico prestigio de la palabra del Cristo.

***
Por eso ha abierto EL MUNDO ILUSTRADO
un concurso de niños, tratando de implantar
entre nosotros una costumbre que en países
del Viejo Continente y en los Estados Unidos
es ya general y da siempre espléndidos resultados. Tras de la sencilla enunciación de las
bases del concurso, deben los lectores ver la
tendencia á estimular la aplicación de los padres hacia la crianza de los niilos. Quiérese
por este medio hacer que se grabe en la ima.•
ginación del mayor número de mexicanos que
sea posible, este axioma: «en la existencia frágil, vegetativa, inconsciente del niilo, está imbíbita la existencia clara y bien delineada del
hombre formal&gt;.
El concurso se dit-ige á los padres, á las madres, y tiene por objeto, secundario, lejano,
trascendental, hacer que crezca hasta el límite
mayor que se puede, el tratamiento científico
del niffo, la crianza lógica y bien dirigida
que habrá de formar la raza del futuro, precisamente la que, por vivir a.ilos después de
nosotros, habrá de tener la necesidad imperiosa de ser fuerte, para llevar á la lucha por la
existencia elementos de combate que le permitan sostenerse, vencer; no ser vencida, antes
de entrar en lucha, por estar desarmada.
Alguien dice que el más grave defecto de los
cuadros de Miguel Angel (hay personas que
encuentran defectuoso hasta el brillo de una
estrella inmaculada) es que los niños tienen
«cara de hombres&gt;. En esta. frase trivial se encuentra sintP.tiza.do un hecho . que muchos han
de haber notado ya: el niño es una. persoaali·
dad completamente original; no es, ni con mucho, un hombre pequeño, un hombre que aún
no se desarrolla; es, por el contrario, el niilo
algo absolutamente ú~ico y. cuyos. ca.racter~s
particularí~imos permiten diferenciarlo á pr1•
mera vista.
El coñcurso de los niños tendrá, á lo queparece, éxito muy grande, en comparación, por
supuesto, y estamos seguros de que será un!!'
buena semilla. sembrada que habrá de fructificar algún día.

***

Sigue en el Teatro ..t\rbeu prac~icand? el Gobierno la obra de caridad artística, -digamos,
que se propuso al tomar en arrenda.miento el
citado coliseo. Después de la temporada. de
conciertos que nos ha ofrecido el maestro Meneses, fué organizado un concierto especial,
síntesis correctísima y valiosa de la obra an-

Herían los guijarros tu pie hre,•e,
En tus rizos cuajé.base la escarcha,
Pero al través de rocas y de nie.ve
Seguimos nuestra marche..
Llegamos al lugar do en otros dtas,
Al lado de los tumbos bramadores,
Gozamos de ignoradas e.legrlas,
·
De ignorados amores;
Teniendo en los transportes de ventura,
Como testigos de ese e.mor á solas,
Las errantes gaviotas en la a!tura
Y á nuestros pies las olas.
Mas ve. no murmurab11n, como enantes,
Las ondas mis amores á la arena:
Que al lleear á le. arena murmuran tes,
Murmuraban mi pena.
y las gaviotas, por la linea angosta
Donde el mar se confunde con el cielo,
En busca &lt;le otro delo y otra costa
Dilataban el vuelo.
-¡Adi6s!-dije á las olas que mor!an
Sobre los recios peñascales rotas;
-¡Adiós!- dije, al mirarlas cómo hulan,
A las blancas gaviotas.
No más citas de amor sobre las rocas,
No más citas de amor en los ribazos,
No más besos de e.mor sobre las bocaS,
NI á. los cuellos abrazos!

teriormente presentada á la admiración del
público, especialmente hecha para la clase
obrera..
Un pensador moderno, parafraseando el refrán universalmente conocido, ha dichc-: &lt;dime
la música que te gusta y te diré quién eres&gt;. Al
decirlo, hi,, enunciado en una forma humorística un axioma. conocido ya de los que se dedican al estudio de la humanidad.
Como una flor de civilización y de progreso,
la música se muere en la atmósfera del atraso
y de la abyección. Es, para ella, oxígeno vivificador el cultivo de la inteligencia humana,
y sólo extiende sus pétalos gloriosos á la lumbre meridiana de un sol que calienta mucho.
Los pueblos, cuando hacen música, han hecho ya su propio progreso, han laborado te·
nazmente persiguiendo el bienestar físico y
pueden buscar e11 la. música la delectación indispensable ya para su inteligencia aguzada,
hiperestesiada, que, de otra manera, se senti·
ría enferma, vacía, hueca., inacabada.
Proporcionar á los pueblos pobres, como el
nuestro, el beneficio inapreciable de escuchar
música, verdadera, alta y noble música, es de
primera importancia, si se quiere que, lenta.mente, con la lentitud misma con la que la naturaleza hace sus obras magnas, vayan crista•
!izando en su cerebro todos esos detalles pe·
queños que, al reunirse, forman el intrincado
mecanismo de una inteligencia civilizada.
Los conciertos se han ido. Tendremos solamente la compañía de drama italiano en la que
como estrella figura la Maria.ni. Es una antigua conocida nuestra, á la que hemos admira.do en algunas de sus creaciones y á la.que, hoy
que vuelve á nuestro país, aplaudiremos sinceramente.

"El Mundo Ilustrado" convoca á los
escritores del país á un certamen literario que tendrá por objeto premiar:
1.- AI autor del mejor cuento de costumbres mexicanas.
II.-Al autor del mejor "episodio histórico," escrito en fonna de cuento y
relativo á la época de la Independencia
Nacional.
Las bases á que se sujetará el certamen son las siguientes:
l. \'IS -Las personas que deseen tomar
parte en el concurso, deberán remitimos
directamente á nuestras oficínas-2. \'IS
de las Damas, núm. 4,-antes del 30 de
junio próximo y bajo sobre marcado
con un lema, el original del trabajo que
presenten, remitiéndonos, al mismo
tiempo y bajo otro sobre, marcado con
el mismo lema, un pliego en que consten el nombre del autor, su domicilio y
el lugar de su residencia.
2. \'IS -El cuento y el episodio no podrán contener más de tres mil palabras
cada uno, y deberán ser forzosamente
inéditos.
3. \'IS - Queda exclusivamente á cargo
•

~

&lt;&gt;

SIN H0G1\R

fl

lo largo el camino p~lvoriento, interminable. Ni una nube en lo a ltv, ni un rumor
abajo. El cielo limpio, ilumina.do por el sol
deslumbrante.
Es una tarde abrasadora de estío.
Ea la lontananza gris de la cuesta, aparece
un punto negro que se mueve, se acerca, se
agranda, se distingue una forma humana . ....
es una mujer que r.amina. lentamente ..... .

~

Con la temporada de lluvias, el Circo levan·
ta su tienda y S'3 marcha. Queda solamente en
los sueños infantiles la enharinada faz de Bell,
cuya mueca socarrona levanta parvadas de
risas ingenuas, de blancas risas cristalinas,
como levantaría parvadas de mariposas la.
brusca agitación de una rama florida.
Volverá después, cuando el Padre Invierno
haya vuelto también de su larga expedición al
Polo, cuando el frío, como mago iracundo, ha.ya. cortado todas !as flores y haya constela.do
nuestros cielos de mucho polvo de oro.

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'c4ntenor Lescano.

Puse un adiós sobre tus labios rojos,
Del llan~o y del amor en los excesos;
Y me dieron sus lágrimas tus ojos,
Y tus labios sus be.sos.
Y-¡Adl6s!-te dije.- ¡Adiós, Rdiós, bien mio!
Y sepulté en tus manos mi cabeza.
Y tus manos U&gt;mblaban. no de frlo,
De amor y de tristeza.
FijR~te con callAdo desconsuelo
En mi pupila tu pupila triste.
Sepultast~ la frente en tu pañuelo
Y gemiste...... gemist~I

***

tras

José Biva,i Groot.

::

,• .

¡

Hoy nos separan anchos hnrizonres,
Uoy nos separan altos valladares,
Y
los valladare,,, recios montes,
Tras los montes, los me.res.
;,Vuelves hoy, como er.tonces, tras las densas
Brumas, á las arenas gemidoras,
y como entonces. en mi amor hoy piensas,
Como en tonccs me lloras?
No sé...... mas al pensarlo, acongojada
lloy tiembla el alma con angustia incierta;
Que no sé si te lloro desposada
O si te lloro muerta.

' -

t.,_.. ',.

't"\'
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..__,,

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• e~

** *

Llueve. Caen simétricamenie los goterones
sonoros sobre la ciudad sombría, fingiendo una.
redecilla de hilos apretados en cuyas mallas
tiembla, como un insecto et1 la tela de una ara.•
ña, la estrella vespertina. El sordo rumor de
lalluvizna bate á la. funerala sus enigmáticos
redobles, mientras el espíritu tiende sus a.las
humedecidas hacia lejanosraíses brumosos de
ensueño y de muerte, hacia extrailos países
donde la quimera reina y la vida se deslíe en
anonadamientos supremos y divinos.

RAFAEL RAMOS PE0RUEZA.
r-

-.

., _._ ~~·:, . :. .

***

I.a mujer es joven, muy delga.da, lleva en
sus brazos un niño escuálido y avanza fatigosamente ...... .
A veces se sienta sobre una piedra ó en el
borde elevado del camino montañoso; sus vestidos están hechos jirones, viejos y sucios; envuelve su cabeza en una mascada negra, deshilachada y verdosa por el tiempo; su tez enfermiza, descolorida, los ojos agrandados por
cercos violetas y los labios exangües ... . ... .
Con las bellas manos pálidas, entrelazadas,
toma el cuerpo del niilo moi:ibundo ........ ya
parece un muertecito, con el rostro lívido, humedecida por frío sudor !afrente, sobre la que
se pegan sus ricillos de oro.
El sol se va ocultando tras los cerros azulosos .. . . . . . .. .
Una claridad naranjada se difunde dulcemente en el Ocaso, el uisco no se mira ya... . .
Al calor de la t!lrde, sigue la frescura de la
noche.
Todas las cosas se miran de un color más
obscuro; el polvo del camino, las montailas
..... los árboles están ennegrecidos por la sombra. Los pájaros, friolentos, tornan á sus nidos; algunas estrellas parpaaean .. ... .
La mujer deja en el suelo un bulto de ropa
que llevaba suspendido del brazo.... . . explora
con sus ojos el camino hacia atrás, adelante,
por los lados, buscando un viajero, un auxilio ... . . nadie viene ..... .
El niño fija sus ojos turbios y vidriosos,
con expresión de angustia, en el rostro de
su madre; ella lo besa, lo estrecha contra su
corazón, intenta darle calor y vida con sus caricias ...... . El cuerpecito se enfría más y más,
la frente parece una lámina de mármol bajo
la nieve, las manecitas, trozos de hielo...... .
las uñas y los labios están mora.dos, la boca
muy abierta, y los ojos, fijos, fijos . ...... .
De pronto suspira fuertemente y deja caer
hacia atrás la cabeza, mientras el cuerpo se
estira un poco y luego queda inmóvil. .....
Las lágrimas de la mujer humedecen el rostro del muertecito.
El aire grita dolorosamente entre el ramaje,
y la luna asciende con lentitud sobre los montes, derramando una claridau amarillenta, como una enorme lámpara de oro.

..:

ESTUDIOS FOTOGRÁFICOS.-UN PAISAJE,

�Et MUNDO ItUSTRADO

Sociedad fotogrática Mexicana.
A

CABA de instalarse en esta capital una
Sociedad Fotográfica de profesionales y aficionados, que preside el inteligente "amateur" Sr. Lic. D. José Luis Requena, y que
tiene por objeto la celebraci6n de concursos
especiales para premiar los mejores trabajos
que logren los socios.
A este fin se organizarán peri6dicamente
excursiones á distintos lugares del Distrito
y de los Estados limítrofes, que ofrezcan algún interés, ya sea por sus bellezas naturales,
ó por los edificios ó ruinas que en ellos se
encuentren. La primera de estas excursiones

GlmPO D.E SOCIOS DE LA. AGKUPACIÓN FOTOGltÁFlCA MEXCCANA.

Sl{, LllJ J

LUIS Rll:QUl!:NA.

se emprendi6 en días pasados, tomándose
una serie de hermoeas vistas de Xochimilco
que están actualmente sujetas al examen de
un Jurado especial, que será el que las califique y otórg'\le la recompensa ofrecida al
socio que resulte vencedor. Como requisito
indispensable, ha quedado establecido que
las fotografías deben ser tomadas con cámara de mano.

El Sr. Lic. Requena tom6 algunas vistas
de Xochimilco, ayudado por el socio Sr.
Conde, y á él pertenece lo que hoy publicamos juntamente con un grupo en que figuran: Lle pie, los Sres. Miguel Cortina, Ing.
Ignacio Hidalgo, Lic. Benjamín Barrio!'&lt;, Dr.
J. García, Alejandro Riva Fontecha ( Vicepresidente de la Sociedad), M. Jules y Dr.
J. Armendáriz; y sentados, los Sres. Gorgollo, J. Luis Requena (jr)., Ignacio del Collado, F . Mufíoz, M. Prado, Julio Céear y
Jenaro Cortina.
En nuestros próximos números daremos
á conocer otros trabajos artísticos que enriquecen la magnífica galería fotográfica con
que cuenta el Sr . .Lic. Requena.

A una Pecadora
¿Es la comedia c ruel de los amores
La que con &lt;rél» representar hoy quieres?
; Ay! á veces vosotras, las mujeres,
Sois venen0sas corno ciertas flores.
'
Tus ojos, asesinos y traidores,
Son los fríos puñales con que hieres
A esa alma desgarrada, en quien prefieres
Verter toda la hiel de los dolores.
T u belleza magníficc1, atesora
Resplandores y sorn bras, cieno y nieve .. .
Pero surge la duda aterradora
De que, si ese cllnjunto se remueve,
Quede sólo la impura pecadora,
Como el fango en la calle cuando llueve!

V . ACOSTA.
iCARíDAD!-(GRUPO REGALADO POR UN NOTABLE ESCULTOR Á LA CRUZ ROJA RUSA.)

lL Lffi § Il IBMlffis ~Lffi

O

H qué gu:.to! El trabajo había sido duro,
pero ya concluyó y ahora sólo faltab a des·
uncie los animales para ir á. juntarse con la
Clorinda, que estaba ocupada en las casas, y
marcharse después juntos al mísero ranchito,
albergue de su amor recién bendecido por el
cura.
¡Y quó alegre se siente uno junto á la muj er
quflrida despué; del trabajo!
Todo el dfa, bajo e l sol que tostaba la piel,
la yunta de Gcegul'io ha,bía. caminado lentamente en el potrero, de ida y de vuelta, tirando
del arado que manejaba e l peón sudoroso,
oliente á tierras húmedas y hierbas verdes. Y
todo este manto de biznagas y gualputas en
que sobresalían los palquis balanceantes, las
melosas y l os yuyos, está cubie .• to de surcos,
y en la tierra morena sólo se levantan aún los
espinos de tonos grises y troncos retorcidos.
La campiña se adormece en el crepúsculo que
empieza ácubrirla de neblinas, y un vaho tenue
parece brotar del suelo. El grano se ha hundido en su vientre generoso, y en la paz de las
cortas oraciones de otoño ernpit-za desde luego
el proceso glorioso de su germinación.

** *
El peón picaneó los bueyes para llegar más
de prisa.
-Pt, pt, pt.... ¡Liberal, !Jhacolí!
Era preciso apurarse, ya que la vivienda estaba tan distante; pero ¡qué importa si al ñ u
se irán juntos!
A l llegar á las casas, Gregario encontró á
la Clorinda, que lo esperaba desde hacía rato.

SOOIED.\D FOl'OORÁFICA MEXICANA -UNA VISTA DE LOS ALREDEDORES DE XOCHIMlLCO,

Tuvo una sonris .. amable para su mujer, que
ella la devolvió gustosa.
-¿Por qué has demorado tanto, Goyo? Vamos á llegar de noc:he.
-Es que estaba arando en el potrero del risco, más allá del estero.
Se afanaba en desenyugar la yunta, y des pués de haber colocado el yugo con las coyundas enrolladas debajo del galpón, fué á dejar
los bueyes al corral, que impregnaba el ai re
con el acre olor del guano.
Un toro encerrado al lí, con el hocico levantado. husmeando la proximidad de las vacas,
mugía con una voz bronca y suave, como una
cadcia enviada á t ravés del espacio. A la distancia, las vacas que rumiaban echadas en el
pasta!, respondieron con otros mugidos discordantes.
-Cállate, Overo-dijo Gregorio a l pasar,
palmeando cariñosamente el ancho lomo del
animal.
Después se desdobló los pantalones remangados que dejaban ver los calzonc ill os, se p uso la chaqueta, echó sobre el hombro la manta
¡&gt;legada y fué en busca de Clorinda.

***

.se fueron. Se fueron á lo largo de los caminos que empezaba á alumbrar la luna. A
los lados, las tierras perfumadas de todos los
olores sil ves tres se extendían Y. uiet as, descansando de la rurla labor del día, con el vien tre
inllndo ~or la siembra, corno una augusta madre; la t ierra fiel, y siempre joven y siempre
amante, que, al llegar la pri.navera, retorna
con creces la ofrenda ea su riente vegetación
de hinchadas espigas rubias. Se fueron los recién casados apretaditos el uno junto al otro
sin hablar pal abra.
'
Daba gusto verlos así. For maban muy bonita pareja y, de cierto, los dos se mereuían.

Ambos jóvenes, sanos, robustos, habían sentido también llegar el tiempo de las plantaciones y se habían amado cariñosamente, libremente, con e l amor puro y santo que despliega
sus alas sobre los potreros, los bosques, los
soberbios palacios, los ranchos humildes.
¡Con qué ausias esperaban ahora el brote del
próximo retoño!
Caminaban sobre una alfombra de hojas secas que crujían bajo sus pies, y algunas que se
desprendían revo lando de los álamos, vinieron
á sujetarse en el pelo de la joven, que marchaba así, a u reolada por la luna, con una corona
de hojas, como una joven ninfa de las landas.
Los tapiales del camino aparecían corno una
línea blancuzca con un ángulo de sombras densas. Los potrero;; recién arados se desenrollaban á lo lejos bajo la argentada luz de la
luna brillando en un cielo transparente. Un
zanjón marcaba su cauce al través con una
raya negra originada por los totorales de sus
orillas. Allá, la cresta de un cerro muestra&amp;u
perfil atrevido y ái.pero sob1·e el horizonte celeste, y má~ distant&lt;J, otros cerros se borronean
eu las neblinas. Los á r·boles manchan el cielo
con sus masas oscuras, y de la inmensidad de
los campos dOl'rnidos surge, se levanta, flota
u□ call ado regocijo que alegra el ánimo.
Los dos campesinos cruzaron en el camino
muy pocas palabras, entregado cada cual á las
i ieas dicbosas de su luna de miel; y cuando
por fin llegaron á· la puerta del rancho, sin
decirse nada, los dos se abrazaron estrechamente y se besaron largamente en la boca an·
tes de entrar.
Un vi,rntt,cito tibio, cargado de polen, empezaba á flotar á Bor de tierra. haciendo estremecer laR ho jas desuoloridas de los á1·boles.
La noche misteriosa cubrí u. la mitad del mundo protegiendo las siembras.....

Guíllermo Laharca Huhertson.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Política General
Ru•la y la GrRp Hretaila.-Rumores de 1111 Hcnerdo trascenrteutal.-La• esferas de Influencia en Asla.-La SUPl'te de C 11nstantlnopla Y el testamento
dtt Pedro e l Grande,-Lo que seria este Rcn~rdo parR IR guerra actual.-Un cambio rte frente.

G

l

ON motivo de la llEgada á San Petersburgo del nuevo embajador de la Gran
Bretaña, háblase otra vez con insistencia de las tentativas manifiestas de mejorar
en lo posible las relaciones anglorrusat1, un
tanto debilitadai;:, no sólo por la marcha df
la guerra actual entre el Imperio del Sol
Naciente y la gran monarquía eslava, siho
por las tradicionales rivalidades que han
apartado y en ocasiones puesto en peligro
la paz del mundo, por las opuestas y encontradas tenclencias de ingleses y rusos en el
Asia central.
,
Encerrado el dominio de los Romanoff en
los límites de la Sarmacia clásica, sin poseer
más litoral que el que le ofrecían los inclemtintcs mares hiperbóreo~, abriéronse paso
primero con la punta de la espada que venció en Poltawa á los suecos, basta las playas del mar Báltico; fundaron la gran metrópoli del Neva, y ocupando las provincias
germanofinesas, convirlieron la potencia semiasiática, que por algunos siglos vivió bajo la dependencia. de los sucesores de Timurlenk; en un Estado europeo, con abiertos y decisivos impulsos hacia la civilización occidental. No bastaba á las aspiraciones
del gran pueblo que se levantaba joven y
robusto, el territorio adquirido para llenar
la misión que se había impuesto en la obra
del progreso: a~ sur de sus fronteras se erguía el imperio muslímico que por degeneracióri de los hijos y parientes del Profeta,
había caído en poder de los feroces turanios,
y contra ese baluarte de una civilización en
plena decadencia, contra esa muralla. que
apenas lograron mellar las fuerzas coligadas
de la Europa cristiana en las romancescas
aventuras de las cruzadas, se dirigieron los
tiros de los monarcas eslavos ohteniendo paso
á paso el dominio del mar Negro, haciendo
al fin del Ponto Euxino un lago ruso, y extendiéndose también gradualmente en d i-

las puertas del Mar Negro á las escuadrad
rusas; luego la ¡rnerra del Danubio, que
asombra al mundo con los esplendores de
Plewna, y luego la Conferencia de Berlín
que en nombre de un equilibrio imposible'
anula los preliminares de San Stépbano, par~
cercenar la victoria al vencedor.
En todas ei,tas operaciones, que w n el
Lo que ee ha llamado el «test.amento de Petriunfo de la moderna diplomacia, vense cladro el Grandei,, señalaba á Rusia como térras6 encubiertas las maquinacionesdelaGran
mino de sus expansiones territoriales hacia
Bretaña, que ya recogen la herencia musulel Sur de Europa, el hermoso Helesponto,
mana, preponderando sobre la tierra de los
las aguas rumorosas del Cuerno de Oro y la
Faraones, ya toman para si la Chipr~ fenibasílica bizantina de la Santn Sabiduría, que
cia, ya dejan perecer á la Grecia romántica,
por luengos siglos ha dormido á !asombra de
acuchillada por los turcos en las llanuras de
la Media Luna. Con esa fe inquebrantable
Larisa.
de los pueblos primitivos, dábase á sí mismo
Por eso llama la atención de una manera
el moscovita la misión providencial de rescaque raya en asombro, sabn que un diplotar de los infieles á la imperial ciudad de
mático extranjero apunta la poeibilidad de
Constantino, luz y espejo de la fe cristiana,
que Inglaterra pre~cin&lt;la de su oposición
emporio brillantísimo del mundo oriental y
tradicional á los avances rusos, indicando
cuna y origen de los ritos y creencias esla\'as,
-¿quién lo crPyera?-que para determinar las
recibidas en la soledad de las estepas por meesferas de influencia en el Asia, como se han
dio de los misioneros que enviaban al Norte
determinado con Francia las et&gt;feras de inlos sucesores más ó menos degenerados de
fluencia Pn Africa, Ee da carta blanra á la
los J ustinianos y Leones Isáuricos.
corte &lt;le Petersburgo para abrirse el paf&gt;O de
En ese camino triunfal, no una, sino repelofl Dardanelos, y quizá para ocupar la perla
tidas veces, han tropezqdo los legatarios del
del Bósforo, la imperial Bizancio. ~i no esimperio que inauguró el heredero de Iván el
tuviéramos acoetumbrados á las sorpresas,
Terrible, con la1:1 fuerzas británicas, ya solas,
si no pensáramos que á veces lo más inveroya aliadas con otras para detener el vuelo de
las águilas de Petersburgo. Pudieron encon- . símil es la verdad, consideraríamos la nota
informativa correspondiente como un «catrar apoyo en las potencias occidentales cuannardi, de marca mayor; pero todo cabe en
do se trató de dar vida á la madre Grecia,
lo posible, en esos paeadizos estrechos y
que caía desangrada al filo de los alfanjes
obscuros por los cuales camina la diploma•
musulmanes, sin conseguir su ansiada libercia. ¡Quién sabe cuántas cosas nos aguardan
tad; pero la cuestión de Oriente se hace euen la marcha de los acontecimientos, que
ropea, y por celos de los avances moscovitas,
parecen orillados á verdaderos portentos!
por dondequiera encuentra paladines el imPues ¿no se insinúa que esa aproximación
perio otomano á fin de retardar la caída de
anglorrusa tiene cierta relación con celos no
Stambul en manos de los autócratas del Neocultos, por el crecimiento ine1:1perado de la
va. Primero es Crimea con todas RUS ~lorias
marina alemana? ¿,No hay que recordar tam•
y sus grandeza!', que ilu!-tran á los beligeranbién que el principal p1otector del sultán
tes; después el tratado de Parí~, que cierra

rección del risuefio Oriente, del encantado
Cáucaso, del histórico Iram, hasta tocar los
limites del Imperio de la India bramánica
que para sí guardaban los ingleses, celosos
de las hazañas de Hasting y de Clive.

LA GUER~~ ~~ pRIENTE.-UN SOLDADO itV[&gt;O, PRISIONEHQ
DE LOS JAPONESES,

***

l,A GUEHRA EN ORIENTE - UN SOLDADO JAPONÉS, Pl:USIONERO
DE LOS JlUSOS .

APERTURA DE LA EXPOSICIÓN DE S AN LUIS.-EL MINI STRO TAFT PRONUNCIANDO SU DISCURSO.

sanguinario, del rojo Abdul H amid, es el
monarca teutón?...... Esperemos.

***

Si lograra Rusia el acuerdo con Inglaterra
que se anuncia, si llegaran á terminar'!e las
dificultades pendientes, dejando á los dos
grandes imperios sus respectivas esferas de
influencia en las regiones asiáticas donde
tienen ambas intereses encontrados, libre de
extrañas preocupaciones podría dedicar todas sus energías á la solución del problema
de la guerra con Japón, que es hoy el punto
objetivo de toda su actividad.
En ese caso, no tardaríamos en ver march ar hacia las aguas chinas y á los mares
orientales las escuadras del Báltico y del
Mar Negro, las cuales, unidas y con los elementos ele buques auxiliares que en este
tiempo pudie11an agregárseles, serían bastantes á recobrar '31 prestigio moscovita en el
mar, que ha quedado hasta hoy á merced de
los buques del Vicealmirante Togo, permitiendo á las fuerzas del Mikado desembarcar
en todos los puntos donde le ha parecido
conveniente á sus proyectos estratégicos,
amenazando el centro mismo de las posiciones rusas en Puerto Arturo, en Dalny, en
Niuchuang, en toda la penínRula de Liaotún , y basta en el corazón de la Manchuria
rusa, acercándose á Mukden y tratando de
llegar hasta Harbir;.
En efecto, aislado Puerto Arturo de comunicaciones y entrega.do á sus propias
fuerzas para resistir al empuje de los elementos contra la plaza acumulados por mar
y tierra; abandonado casi el puerto y la ciudad de Niuchuang, que se había fortificado
para la defensa, aunque no estzba en jurisdicción de Rusia; volados en Dalny los muelles y obras construidas para el servicio del
puerto á costa de varios millones, creyendo
el general Kuropatkine que no tiene disponibles tropas suficientes para aventurar u n
combate decisivo, limitase por ahora á moVP.rse en actitud meramente defensiva, esquivando un encuentro, pero espiando, sin
embargo, los movimientos de avance ele las
fuerzas que rompieron la primera línea en

las riberas del Yalú, para en caso posible curso, y, acto continuo, por medio de un incaer sobre ellas en ataque abrumador. Con genioso mecanismo, sobre todos los edificios
aquel refuerzo, la suerte de la campaña po- á u1; tiempo se izaron millares de insignias
dría ser otra.
nac10nales que, flotando al aire, anunciaban
Y entre tanto, no decae el ánimo de los que el gran Certamen quedaba abierto al
h ijos del Czar; no sienten más que desalien- mundo.
tos pasajeros, y esperan , esperan que al fin
triunfe su causa, á la que llaman la causa
A las doce y quince minutos hora de San
de la religión, por más que los japoneses digan que en la presente contienda nada tiene Luis, según se había dispuesto previamente
que ver la raza ni la idea religiosa.. Por eso el Presidente Roosevelt, desde la Casa Blan~
eléctrico el cual hizo
aclaman á su «Padrei&gt; y señor a l pasar á ca, oprimió un. botón
.
'
poner
1:;n
movimiento
toda la maquinaria
de
cumplir una especie de exvoto á un santuario escondido en las entrañas de la Ru- la Exposición en medio de grandes repiques
sia Roja. A veces la fe hace milagros que y de los aplausos y vivas de la multitud.
Uno de los números más notables del prosorprenden.
grama d e apertura, fué el desfile de la comi19 de mayo de 1904.
tiva oficial, en que figura?ªº diplomáticos y
z. z. z. soldados de todas las naciones con sus variados y vistosos uniformes; pero nada llamó
~OP
tanto la atención como la presencia en el local de la Feria, del príncipe chino Pu Lun
que actualmente visita los Estados Unidos
que se ~reser.tó acompañado de un grupo de
mandarmes que formaban su séquito.
L 30 de abril último quedó solemnemente
Aun cuando pocos países han terminado
inaugurada la Exposición Internacional la instalación de sus edificios, y no es poside San Luis Missouri, abriéndose al público ble tener todavía una idea exacta de la imlos edificios generales del Certamen.
por!,ancia 9ue alcanzará el Certamen, puede
E l acto de apertura de la gran feria de 1904, dec1rse, á Juzgar por el entusiasmo que ha
con que se celebra la adquisición del territo- despertado en todo el Continente que será
rio de la Luisiana por los Estados Unidos
uno de los más famosos que se h~yan efecfué en extremo sencillo, si hemos de atener~ tuado en la Unión Americana.
nos á la crónica que de él trasmitió el cable.
Las fotografías que publicamos represenLa ceremonia dió principio á las nueve, con tan el aspecto de la gran plaza donde se vela entrega de las llaves de los distintos de- rificó el acto inaugural, durante la lectura
partamentos á los funcionarios de la Exposi- del discurso del .Ministro de la Guerra,· Mr.
ción, y con la lectura del discurso inaugural, Taft; los pa_laci~s de _la E lectricidad y de Inque estuvo encomP-ndado á Mr. Francis, en dustrias Vanas, Ilummado con millares de
la gran plaza donde se levanta el monumen- focos la noche del 30 de abril.
to &lt;:onmemorativo de la compra de la Luisi~na. En representación de los expositores extranjeros, habló el Sr. Ingeniero Albino R.
Nuncio, Jefe del Departamento Mexicano '
para dar las gracias por la buena acogida qu~
ee les había dispensado en San Luis y para
encarecer la importancia de la Exposición.
En seguida :Mr. Taft, Ministro de la Guerra de los Estados 'Unidos, pronqnció qn die•

***

y

La Exposición de San Luis

E

r

�EL MUNDO ILUSTRADO

La Exposición de San Luis Missouri.

FACHADA PRINCJPAL DEL EDIFICIO DE LA ELECTRICIDAD.

EL MUNDO ILUSTRADO

La Exposición de San Luis Missouri.

EL EOJFICIO DE LA ELECTRICIDAD, LA NOCHE DEL 30 DE ABR[L.

EL EDIFICIO DE INDUSTRIAS V ARIAS, LA NOCHE DEL 30 DE ABRIL,

�EL MUNDO ILUSTRAno

EL MUNDO ILUSTRADO
de Gasea, combatiendo contra Gonzalo Pizarro; pues á principios de marzo aparecieron en Trujillo Diego Martín y Juan Viejo,
soldados ambos de las tropas de Diego de
Mora, con carta de éste para Escobar, quien
los aposent6 en la casa.
Pocos días deepués, en la mañana del primer domingo de abril, los dos advenedizos
penetraron en la casa de la Barbarán, le
cortaron las trenzas y le hicieron un feroz
chirlo en la nariz, dejándosela como "nariz
de camello," según hizo escribir la víctima
en la querella que interpuso ante la autoridad.
Los dos malsines, despuéR de realizado
el cobarde delito, se hicieron humo emprendiendo la fuga hasta incorporarse en el ejército.
Gasea nombr6 con el carácter de juez pesquisador al licenciado Gómez Hernández,
quien se traslad6 á Trujillo, y después de
tomadas las primeras declarnciones, expidi6
auto de prisi6n contra don Diego de Mora.
Hallábase este oficial todavía en campafia cuando le fué notificado, y contest6 que
mal podía ir á la cárcel quien como él, aparte de ser hidalgo de solar conocido, era también el capitán más antiguo entre todoe, los
del reino, razones que pe;:aron en el ánimo
del pesquisador para no insistir en lo de ponerlo entre rejas. Buen peine de escardar
lana fué el tal don Diego. No hubo revoluci6n en la que no figurara entre los más
comprometidos; pero siempre, á la hora de
apretar, decía ya vuelvo 6 hasta aquí llegaron las amistades, y desertaba para presentarse en el campo realista. Fué un politiquero de sutilísimo olfato.
El proceso que existe en el archivo nacional y que he ojeado y ojeado, consta qe
más de 800 folios, y duraría hasta .!::.oy día
de la fecha si á Diego de Mora no se lo hubiera llevado al otro mundo la Tiñosa en

EXPOSICIÓN DE SAN LUIS MJSSOURI.-ILUMINACIÓN DEL EDIFICIO DE INDUSTRIAS V ARIAS.

LA NARIZ DE CAMELLO
(Tradición peruana.)

Se narra el porqué, en la nochebuena de 1547, no hu•
bo en ',rrujlllo misR de ,rallo, sino misa
de gallinas.

DOÑA María Lazcano (conocida después
con el apodo de la «Nariz de camello») era,
el año que la presentamos al lector, de lo
más granado de la ciudad de Trujillo. Era
andaluza y de agraciada lámina, á pesar de
que ya frisaba en los cuarenta y cinco diciembres, y lo zalamero y nada orgulloso de
su carácter le había conquistado muchas
simpatías entre la gente del pueblo.
Era viuda de Juan d6 Barbarán, compañero de Pizarro en la conquista, al cual en
el reparto del rescate de Atahualpa le correspondieron, como á soldado de caballería,
362 marcos de plata y 8,880 pesos de oro.
En 1538 era ya el aventurero Juan de Barbarán todo un personaje, como que investía.
el gra&lt;lo de capitán, era regidor en el cabildo de Lima y poseía una de las principales
encomiendas en el fértil valle de Chicarna.
En ese año hizo venir de España á su mujer, que era una sevillana &lt;le mucho rPconcomio y con toda la sal de la tierra de María
Santísima.
Asesinn.do Francisco Pizarra, Barbarán y
su mujer vistieron el mutilado cadáver con
el hábito de los caballeros de Santiago y le
dieron cristiana sepultura en el patiecito &lt;le
celos Naranjos)), anexo á la catedral. Siendo
tan entusiasta y leal amigo del jefe de la
conquista, está dicho que tom6 activa participación en la guerra contra Almagro «el
Mozo)), terminada la cual, harto de aventuras, peligros y desengaños, fijó su residencia en Trujillo. Fué Barbarán de los poquisimos conquistadores que no tuvieron muerte desastrosa. Muri6 de Médicos y p6cimas
en 1545
En 1547 no era la viuda de Barbarán la
única dama española con sµpremacía 6 prestigio en la ciudad fundada por Pizarra.
Competía con ella doña Ana de Valverde,

mujer del capitán don Diego de Mora, uno
de los fundadores de Trujillo y su primer
gobernador, riquísimo encomendero en
Huanchaco y Chicama, y el primer hacen•
dado que implantó trapiche para elaborar
azúcar en el Perú, después de haber hecho
traer de México caña para las plantaciones.
Aquello de que la primera azúcar peruana
se produjo en Huánuco, no pasa de ser una
novela del historiador Garcilaso. como lo
comprueban Feyjoo de Sosa y Mendiburu.
Acostumbraba·do:fía Ana, que era muy
gentil hembra de treinta navidades bien disimuladas, ir á misa en compafiía de la mujer del mariscal Alonso de Alvarado, y su
criada se encargaba de tender las alfombrillas sobre la losa que cubría una sepultura.
La costumbre, según doña Ana y según muchos publiciatas, constituye lo que llaman
derecho consuetudinario y parece que como
á tal lo acataban las trujillana~, pues ninguna osaba arrodillarse en aquel sitio tenido como propiedad exclusiva de la exgobernadora y de su amiga la mariscala, á quien
la primera tenía de huésped mientras las
cosas políticas cambiaran de rumbo y regrN•ara Alvarado á la capital del virreinato.
Llegó la noche buena de 1547, y con ella
la famosa miRa del gallo. A las once y inedia entró en la iglesia, muy emperifollada
y luciendo carabanas con brillantes como
garbanzos, la jamona viuda de Barbarán,
acompafiada de la gaditana Pepita de Montúfar, muchacha alegre, allá en su tierra, y
que á poco de llegada al Perú cas6 con un
alférez.
General fué el cuchicheo entre la gente y!t
congregada en el templo, al ver qm la criada tendía las alfombrillas sobre la antigua
sepultura.
Aquí va á haber algo muy gordo, se decían y no se equivocaron.
Un cuarto de hora después llegó doña
Ana con su inesperable amiga la mariscala,
ambas puestas de veinticinco alfileres y deslumbrantes con el brillo de las alhajas.
Al encontrar ocupado s-a sitio, doña Ana
se detuvo sorprendida: pero rehaciéndose
en breve, dijo á doña María:

¡Qué de risas en los labios!
¡cuánta d ulee sensaci6n
reflejada de los ojos
en el plácido fulgor!
Y en los aires la campana
con su aguda y limpia voz
proclamando la alegría
de la vasta creaci6n.
Cada nota, cada acento
del metal resonador,
va á encender una esperanza
6 á avivar una ilusión!
S6lo en mí, nauta sin rumbo
que la playa nunca vió,
hoja errante del otoño
que en el surco seca el sol!
S6lo en mí, de esa campana
la gozoza vibraci6n
no despierta más que angustias,
y sollozos y dolor!
TIPOS NACIOl&lt;ALES.-INDIOS ZACAPOAXTLAS
EN TRAJE DE BODA.

El Domingo en d tampo
Es el campo, y es estío,
y es el día del Señor,
y á los cielos la campana
da su alegre vibraci6n.
Huele á flores y á rocío,
aún no seco por el sol,
que no ha mucho que en el cielo
la mañana despert6.

1

155&amp;

-Sefiora, ese sitio me pertenece desde
que Trujillo es Trujillo, y espero que tendrá á bien irse con su alfombrilla á otro lugar.
-¿Me lo ruega usted 6 me lo manda?contest6 con tono de fisga la andaluza.-Si
me lo ruega, le daré gusto; pero si me lo
·manda, nones y none!&lt;, que en la casa de
Dios no hay sitio comprado-.
-¡Probablemente olvida usted con quién
habla! Guarde respetos y sepa que está hablando con la esposa del maese de campo
don Diego de Mora y con la mariscala de
Alvarado.
La sevillana las midió con la mirada de
abajo para arriba y luego de arriba para abajo, y con la flema despreciativa y desaire insultador de una manola del barrio de Triana, contest6:
-¡Valiente par de perdidas!
Aquello fué ya cosa de taparse lo;i oídos
cor1 algodón en rama para no oír las palabrotas que vomitaron por sus bocas las de
Mora, de Alvarado, de Barbarán y de Montúfar, olvidadas por completo de la reverencia debida al lugar en que se hallaban.
El concurso se arremolinó y, dicho sea en
verdad, mayor era el número de los amigos
y amigas de la andaluza. A la bulla acudi6
el cura seguido dPl i;acristán, y cuando se
convenci6 de que le era imposible aquietar
los ánimos, grit6 furioso:
-¡Basta de escándalo y todo el mundo á
la calle! Esto no es misa del gallo, sino misa de gallinae.
Y el 8acristán cer.ró la puerta de la igle~ia cuando se retiraron los feligreses, quedándose la misa sin celebrar por carencia de
público.

¡Qué bullicio, qué alegría!
¡Cuánto trino! ¡cuánta voz!
cuánta cinta en los cabello!',
y en los senos cuánta flor!

La pobre andaluza,- después de ocho años
de litigio, en que, según tasaci6n de costas,
gaflto 610 pesos de oro y seis tomines, gan6
el apodo de "la nariz de camello," mote
con que ella mi.-ma se bautizara en su primer recurso.

CJ?jcardo Palma.
LIMA.

~
Nuestros defectos, en la vida íntima, no son
á veces más que el desquite de las cualidades
que la vida exterior nos impone.

...

La vida~ es más que la preparación lenta
y seg-ura d la muert1i; y la verdad, el retoque
ttontinuo, · ncesante y fatigoso del error.

...

Si el ~r humano no pudiera quejarse, se
aboguía de pena.

Huele á flores y á rocío
y á inocencia, y paz y amor,
que no hay dolos en el campo,
ni egoísmos ni traici6n.

J. A.

PÉREZ BoNALDE.

➔·--•~

EL ULTIMO INCENDIO
Nuestros lectores tienen ya conocimiento
del incendio ocurrido la noche del día 13 en
las bodegas de una casa comercial establecida en la esquina de las calles de San Juan
de Letrán y Rebeldes, y de las fuertes pérdidas que el siniestro ocasion6, tanto á aquella negociaci6n, como á la familia Hijar y
Haro, que vivía en los altos del edificio incendiado.

Y entre tanto la campana
con su aguda y limpia voz,
en la torre volteando
canta alegre su canción:
La canci6n de la esperanza

en un mundo Puperior,
la canci6n de los que viven
sin luchar contra su Dios;

Y despiertan los creyentes
á su gárrulo clamor,
y en el pueblo todo es vida,
y rn el cielo todo es sol.

OTRO ASPECTO .pi;: LAS BODEGAS CONSUMIDAS
ro&amp; EL FUEGO.

***
Durante ocho días fué Trujillo un hervidero de chismes, y fastidiadas doña Ana y
su compañera, emprendieron viaje á Lima,
dejando al cuidado de la casa y ha'cienda á
Gaspar de Escobar, pariente de Mora.
Indudablemente las damas noticiaron de
lo ocurrido en la nochebuena á sus maridos,
que estaban en Aadahuaylas en el ejército

Que ese bronce que á otros dice
«paz, y amor, y dicha y Dio:,i&gt;;
ay! está tocando á muerto
en mi pobre coraz6n!

EL INCEND!O DEL DÍA 13,-ASPECTO DE LAS BODEGAS DESPUÉS DEI. SINIESTRO.

La alarma que produjo entre los vecinos
el sinie!.'tro, fué muy grandP, y r-610 las oportunas medidas dictadas por las autoridade!',
pudieron hacer que en la zona abarcada por
fil fupgo no se registrnran :lesgracias ni desórdenes.
Los bornhnoR trabajaron con toda actividad, logrando al cabo de una faena verda&lt;leramente ruda, localizar las llamas que
amenazaban á invadir los edificio~ vecinos.
En eflte número v.erán nuestros lectores dos
foto_grafías del lugar donde más estragoe ca:usó el fuego.
-

�EL MUNDO ILUSTRADO

Et '.MU:tqDO ItUSTltADó

PAGINAS DE LA MODA

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N la presente página vamos á ocupamos
detenidamente del sombrero femenino;
pero antes de hacer menci6n de los grabados que ofrecernos y de explicarlos, trataremos un pJco del sornhrero en general y de
los veloi;,, especialmente de estos último,,
cuyo uso es más importante de lo que parece, porque si ponerse el velo es un arte y

el:cvger bien el velo es muy difícil, el ccchic))
es un todo compuesto de mil cenadas", corno
ha dicho una celebrada escritora francesa, y
ponerse bien el velo es una de esas mil cenadas" que forman el «chic". Una redecilla ligera sembrada de puntos obscuros, 6 ccmoscas)), aumenta los encantos de un rostro; y
un velo negro ligero sembrado de puntos

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I

Modelos números 1, 2, 3, 4,
5, 6, 7 y 8.

�Et Mú'NDO ILÜSTRADó
blancos, áumenta la blancura de la tez. Este
último velo-diremos da paso-debe escogerse con toda discreci6n, pues el tejido más
6 menos delicado y fino, es lo que in fluye en
su buen éxito.
Nada hay más práctico, para decidirse por
tal 6 cual velo, que mirarse al espejo y ver
cuál es el color y tejido que mejor con viene,
6 colocar el velo sobre las manos y mirar el
efecto que produce. El velo muy obscuro y
de tejido muy fino, ob-,curecerá la tez, mientras el blanco, también de tejido muy delicado, aumenta su blancura.
Es necesario, por lo mismo, elegir la clase
y el color del velo según las circunstancias.
Los gruesoi: y muy tupidos, s6lo convienen
para los viajes. Entonces pueden ser de cualquier color. En invierno y en las ciudades,
se usan velos obscuros; en primavera., claros
y ligeros; para visitas y paseos públicos, de
un color semejante al del traje. Para teatros
no se usan de ningún género, pues la buena
costumbre prohibe que las sefioras concurran á funciones teatrales, y especialmente
á v~spertinas, con sombrero y velo.

***

Por lo que respecta á los sombreros, nuestros grabados dan una exacta idea de los que
hoy están más de moda. Generalizando un
poco el tema, diremos que una de las prendas más difíciles de llevar y que contribuye más ~ la elegancia femenina, es el sombrero. Los muy grandes y los muy chicos,
los claros y los obscuros, los de . paja y los
de fieltro, los muy ataviados y los de poco
adorno, todos se usan, todos son elegantes y
todos son apropia.dos. El «quid» estriba en
la acertada elecci6n. Nada más ridículo que
un sombrero grande, con alas voladas, lleno
de flores y encajes, en la cabeza de una mujer de pequefia estatura; y ningún · adefesio
mayc,r que un sombrero chico de paja, con
pocos adornos y alas invertidas, en la cabeza
de una mujer alta y robusta.
Los sombreros de primavera son, generalmente, de colores claros, y sus principales
adornos consisten en flores y gasas. Los de
invierno deben ser, de acuerdo con la regla establecida, de colores obscuros, y sus adornos,
de plumas y terciopelos generalmente; llevando, los primeros, la «forma» de paja, y los
segundos, la ccformai&gt; de fieltro. Hechas estas
ligeras explicaciones acerca de los velos y de
los sombreros, paso á explicará mis lectoras
los grabados de la presente ,,Página dé la
Moda».
Número 1.-Sombrero de paja roja y engalanado con aplicacionee del mismo color.
Un pequeño lazo blanco se coloca en la parte superior de la prenda, á fin de que resalte
más el rojo y pierda un poco su uniformidad,

lo cual es de muy buen gusto. Los adornos,
según lo hemos indicado ya, consisten en
flores y gasas.
Número 2.-Sombrero blanco y negro. La
paja de la forma es negra y los adornos de
gasa son blancos. La com binaci6n de estos
colores resulta agradable, y el sombrero, de
bonito aspecto.
N úruero 3. -Toca «colonial». La forma de
esta toca es de las ccinvertidas», es decir, de
aquellas cuyas alas están dobladas hacia
arriba y forman una especie de canastilla.
Los adornos principales de esta prenda consisten en botones de roRa, nomeolvides y
cintas de terciopelo negro. Esta toca cuadra
bien á sefioritas de mediana estatura, pero
nunca resultará elegante en damas corpulentas.
Número 4.-Sombrero de paja de anchas
alas y de alta copa, adornado con rosae blancas y con una cccolgadurai,, ó velo posterior,
que cubre por parte la mitad del ala. Este
sombrero, por sus dimensiones y forma especial, quedará bien en la cabeza de sefí.oritas robustas.
Número 5.--Sombrero transparente, es
decir, confeccionado con forma de atambre
en forma de rejilla y cubierta ésta con gasa
6 plisé de Reda. Se adorna con nohleolvides y con aplicaciones de cinta blanca. Este es uno de los sombreros más apropiados
para la estaci6n de primavera.

EL MUNDO ItUSTRADó

Modelo número 11.
ta edad.
usarlas.

Las j6venes solteras no deberán

***

cantadora que todos querían y estimaban
como á la joya más preciada y el galard6n
más soberbio que ningún pueblo pudiera
presentar, de belleza y donosura.
Era, ,además, la muchacha, de una bondad y gracia tan extraordinarias, que no s6lo los hombres la adoraban, sino que laR muj~res, ca~o singular ?el que no hay memoria semeJante, también la encontraban deliciosa, á más de bellísima ( que no hubiernn
po~i?o negarle est.3: cualidad, por mucho que
qms1eran )_, deshaméndose, Jodas, en elogios
y celebrac10nes sobre el caracter, la gracia y
la~ ~an~ras que tant_o cautivaban en aquel
pr1v!leg1ado ser, nacido para reinar en todos
los corazones.
La gente de allí estaba apasionada y celosa de su joya y la guardaba como un tesoro de avaro, disputándole al mismo sol los
rayos que acariciaban su frente y palidecían
ante el mirar de sus ojos.
La Hada Amable ( que así dieron en llamarla) vivía contenta y feliz, repartiendo
por igual sus gracias y atenciones, que todos
recibían con inefable dicha.
Una vez pensaron en casarla y se dieron
á buscarle marido.
No era cosa fácil, porque, adorándola todos, no admitían que pudiera ser afortunado poseedor de aquella beldad más que el
que tuviera excepcionales condiciones.
. Y r~unidos los más notables del lugar,
discutieron el problema que á todos interesaba.

Ya que de sombreros hemos hablado extensamente, presentando una hermosa colecci6n de ellos, paso ahora á ocuparme de los
trajes más propios para la presente estaci6n.
Sabéis que en la primavera es indispensable,
para una mujer elegante, vestir trajes claros
con adornos también claros y sombreros de flores, paja y gasas; sabéis, igualmente, que las
muselinas, nansús y demás telas de poca
resistencia y dibujos rameados, son las más
á prop6sito para estos trajes primaverales;
pero lo que debo advertiros es que el estilo
de los trajes de primavera ha de ser, por regla general, «renacimiento». Nada más impropio que llevar trajes ((estilo sastre&gt;, 6 ccchaquetas toreras&gt;, en la estaci6n de calores. Así,
pues, confeccionad vuestros trajes de modo
que fle ajusten en todo á los modelos ccrenacimiento", que no son otros sino los que ya
conocéis demasiado: blusas plegadas con
cuellos de encaje, faldas de gran vuelo, también muy plegadas y con adornos de gasa 6

•,•;::,•·..

f _º;; J~
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Números 6, 7 y 8.-Estos sombreros difieren entre sí y de hs anteriores por el
arreglo especial cte sus «formas», mas no por
sus adornos. En efecto, los adornos consisten en flores y gasas de colores claros. El
número 8 se adorna, además, con plumas
de avestruz. Este modelo y el anterior son
de grandes dimensiones. El número 6 es
apropiado únicamente para sefí.oritas j6venes.
Número 9. -Sombrero azul, de paja. Ad6rnase con encara pelas de cinta azul, muy plegadas y repartidas proporcionalmente en toda la extensi6n del sombrero. El adorno
principal, y pudiéramos decir el único, consiste en un ancho mofí.o de terciopelo azul,
colocado á lo largo, en La parte posterior.
Número 10.-Sombrero napolitano, de pa•
ja amarillo pálido, adornado con satín azul
«liberty». En su ala izquierda lleva dos plumas de avestruz, cuyos matices van de lo
blanco á lo azul obscuro. La copa del sombrero se adorna también con satín azui, para
lograr el mejor efecto.
Número 11.-Toca adornada con gasa crema y blanca, con rosas amarillas y violetas
obscuras. Esta toca, como todas las de .su
género, es de pequefias dimensiones y de
forma circular. La usan, generalmente, las
sefioras recién casadas 6 las señoritas dt cier-

,.....,,......

Hédor de Saa'lJedra.

plisé.
Modelo ·número 10.

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:--Debemos casarla-decía un hombre que
pemaba canas--con alguien que tenga mucho talento y le lleve un nombre prestigioso.
-Pues yo opino-contest6 otro que trajeaba lujosamente y tenía los dedos llenos
de S?rtijas cuajadas de brillantes-que su
mando debe ser el más rico. El dinero es
el que da la felicidad.
-¡Nada de esol-interrumpi6 uno que tenía arrogante figura de gladiador romano.Para merecer á nuestra Hada, es preciso ser
el más buen mozo del país. No debe casarse sino con el hombre más guapo.
-Y yo repito que con el más rico.
- Y yo que con el más sabio.
-Pues yo digo que con el más valiente.
-Con el más noble-objet6 un crítico.
-¡Con el más afortunado!-exclam6 un
pesimista.
-Con el más gracioso-murmur6 un hipocondriaco.
-No, sefiores-dijo otro,-debemos casarla con el más atrevido. ((Audaces fortunai&gt; ...
-O con el más tímido-interrumpi6 uno.
-¡Con ninguno!-refunfufi6 un egoísta.
No llegando á iln acuerdo, decidieron concluir _por donde debieron haber empezado:
por consultar la opini6n de la Hada Amable.
. _Llamada á la presencia del Are6pago, la
d1Jeron:
-Te vamos á casar; pero no sabemos qué
marido elegir entre el más sabio, el más rico, el más noble, el más hermoso, ~l más
elegante 6 el más valiente. Escoge tú.
La Hada Amable hizo un mohín encantador y se march6, volviendo de allí á un rato llevando de la mano á un mancebo que
en nada se diferenciaba de los demás hombres y nada ostentoso llevaba en rn persona.
--Me habéis ofrecido-dijo-á mucha gente, para que escogiera el marido que más
me conviniera; pero habéis olvidado preguntarme una cosa que habría decidido el a,c,unto desde el primer momento.
La reuni6n se mir6 asombrada y
nada pudo replicar en el primer momento.
-Quiero-dijo la Hada Amable,
mostrando al joven que la acompafiaba- al que más me ha amado.

ELOATO
(De "Fleurs du Mal", de Baudelalre.)

Mi hermoso gato, ven sobre mi pecho;
retén las finas uñas de tu pata
y sumergirme déjame en tus ojos
bellos, mezclados de metal y de ágata.
Cuando, en huelga mis dedos, acarician
de tu lomo la piel suave y elástica1
en que, crispada de placer, mi mano
tu cuerpo eléctrico y felino palpa,
veo á mi mujer espiritual. Su vista,
como la tuya, bestiecilla amada,
profunda y fría, corta como un dardo,
y de sus pies á su cabeza extática,
aire sutil, perfume peligroso,
en torno de su cuerpo bruno nadan.
MANUEL

00
*

La historia universal enseña que no ba habido en el mundo mayor fuente de males que
una conciencia errónea, pues ella ha sido la
madre del fanatismo, y nada en el mundo ha
causado tantos males como el fanatismo.

I

Josefina.
.....

La Hada Amable
N una ciudad muy populosa, donde sus
habitantes, impulsados por la ola del
positivismo moderno, · se entregaban
constante y febrilmente al traba_jo, no_s~ñando sino con grandes producc10nes agn·
colas con la subida de los precios en el product¿ y con levantar contribuciones para alcanzar mayores rendimientos en las rentas
del Estado .e n esa ciudad, tan entregada al
materialis~o de las cosaE', por la condic~6n
de sus habitantes, que no habían !emdo
nunca otro empefio que el de producir; en
ese país, repito, había una muchacha en•

/
·~

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TRAJE DE &lt;FULARD&gt; ADORNADO CON ;J!JNCAJE
DE Ftl'N'l'O INGLÉS,

*

Hay que reservar siempre en el cerebro un
lugarcito para las ideas de los demás.

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"

PICH ARDO.

El trabajo es un poderoso reconfortante, una
coraza pesada y molesta, pero que protege muy
bien contra el dolor.

.
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.....

Los modelos que hoy ofrezco á mis lectoras, son de moda americana y unos de los
más elegantes que puedan encontrarse.
El número 1 está confeccionado con satín
6 fular blancos y adornado con encaje de
punto ingléf', y es de lo mejor que puede llevarse en la presente estaci6n de calores.
El número 2 es un jaquet, «último estilo",
con homhreras modernas. Este modelo es de
los más bonitos para la estaci6n actual. Se
confecciona con tela «veneciana» de color
gris y los adornos y aplicaciones se coloéan
en ;robos espalderes, al frente, 6 sea en el
peto y en las hombreras.

S.

TRAJE &lt;JAQUET,&gt; ESTIC..O ÚLTIMO,

�.
Et MU'.NDO ILUSTRADO

Laeumbre

E

,.

RAN tres mozuelos, llamados
Juan, Pedro y Diego, no por
hermanos menos distintos unos de
otros, en condiciones físicas y morales, que los demás hombres, pues
está visto que la igualdad, como la
perfección, no es ctiosa de la tierra.
Había en la abrupta aldea donde
nacieron, una montaña tao alta,
que su cumbre, habitualmente cubierta de nieve, se perdía más allá
de las nubes, en un nimbo de luz
que ofu,caba la vista y se coofuoctía cou el cielo.
Y era voz. pút&gt;lica, en varias leguas á la redonda, que más de un
sencillo habitante ae I a comarc~
había intentado escalarla, sin conseguirlo; pues de cuantos s~ propusieran dar cima á tan arriesgada
empresa, ó no se bahía vuelto á tener noticia, ó se contaban todos en
el número de los desahuciados.
Los fracasos ascensionales se repitieron con tanta frecuencia, durante un tiempo, que á la hora ~n
que comienza este cuento, ya nadie
se preocupaba de la grandiosa
montaña sino pa1·a arlmirarla, meet irla con I a vista .y suspirar de impotencia, ante la imposibilidad de
remontarla.
Sin embargo, circulaba también
como cierto que alguien había logrado tocar su cumbre; que ésta no
era ioaccasible sino para los espíritus tímidos y faltos de verdadera
r"soluc1ón, y que bajo el penacho
de nieve que la orlaba, había una
bolsa de dinero, una corona de
laureles y un libro en el cua_l ~nía
cada uno el derecho de escrib11· su
nombre.
El padre de Juan, Pedro y Di0go, al tiémpo de morir, llamó á
aquellos pedazos de su alma y habl6tes de este modo:
- Hijos míos, voy á expirar. Pero no quiero rendir mi cuerpo á la
madre tierra sin revelaros antes
un ~ecreto que he llevado toda mi
vida en lo más hondo de mi alma.
Los hijos del mot·ibundo rodearon á éste con más amor, abriendo
tamaña boca, y el viejo, sollozando con dificultad, continuó:
-Yo no soy un labrador, aunque
lo haya sido. Mis aspiraciones estaban muy por encima de esas que
encorvan al hombre sobre el suelo;
porque el trabajo sólo ~igoifica_ á
quien lo ejecuta obedeciendo á 10constrastable vocación, y yo no había nacido para cultivar Ja tierra.
Intentad subir esa cumbre que,
aunque áspera y alta, no lo es tanto como parece, y si, uoa vez en ella,
os encoutráis con que habéis perdido el tiempo, maldecid á vuest~o
ambicioso padre por el conseJO
que os ha dado. Yo, como os llevaba á cuestas ..... .
A esta, altura del relato, los dientes del viejo moribundo rechinaron
sordamente y é,te expiró en medio
de aquellos hijos, que, una vez llenados sus deberes de cdstianos
para con el autor de sus dí~s, á
quien tanto amaban, no pudieron
uu1·mir tranquilos hasta no dar
cumplimiento á su postrera voluntad.
La noticia de que los hermanos
J ua.u, .Pedro y Diego iban á retnootar la mistel'iosa cumbre después de tanto tiempo que nadie lo
rnteotaba. ya, explotó como U'1a
bomba en la. nativa aldea. Los habitantes de sus rincones más extremos aglo1!leráruuse al pie de la
moutaüa en el momento de la partida, y no es fácil uescifra_r ~i lo
que hteieroo á los excurs10n1stas
fué uoa ovación ó una rel·hitla,
¡&gt;ues estaban muy divididos los
ú.nimos sobre el wodo de apreciar
su conducta.
l!!l caso fué, sea como sea, que
cuando tocaron á p11,rtir, Juan salió adelante con la. rapidez de un
tren poc una vía sin estaciones, resuelto á no resollar hasta no haber tocado la cumbre con la mano.
Pedro lo dejó lucir una J:,ueoa delantera, y sólo después que Juan se
hubo perdido de vista en un recodo de la montaña, se lanzó en su
pos con la velocidad de una exhalación, para alcanzarlo, batirlo y
tomar un largo descanso, bastante

más allá del ,Paraje en que lo había pasado. · Diego, sin preocuparse poco ni mucho de la marcha
inicial de sus hermanos, midió una
vez más con la vista la montaña y,
sin olvidar se de nada que pudiera
hacerle falta, echóse á andar al paso y se dejó sorprender por la noche á la altura del recodo en que,
de mañana aún, se había perdido
de vista su primer hermano.
El pueblo, que, á pesar de las encontradas emociones que allí lo
congregaba, había aplaudido á
Juan y victoreado á Pedro, al ver
la pachorra con que Diego se ponía en marcha, se echó á reír estrneodosameote y lo despidió con
la rechifla más grande que el lector
pueda imaginarse.
-¡Va á llegar pronto! dijo un
viejo irónicamente.
-Sí, apoyó un jovencit?, comtemplaono la cumbre con eterta envinia. Nos hemos de morir todos
sin tener noticia de su llegada.
-SI es que se puede llegar á al·
guna parte con la locura, t~rmioó
no tercero, porque, para mi, esto
no pasa de cosa de locos.
Así comentando el suceso, los
r&gt;ircunvecinos de Juan, Pedro Y
Diego echa1·00 una última mirada
á la montaña.y, en vol viendo en otr_a
de conmiseración á los atrevidos excursionistas, se retiraron á
sus casas, mieüGras éstos, siguiendo el camino que en forma de an·
gosta y áspera eS'))iral conducía á
la mistPriosa cumbre, daban cumplimi•mto al consej~ del a~tor de
sus días, Juan corriendo siempre,
Pedro descansando el tiempo que
le ganaba á Juan, para volver ~
pasarlo en un nuevo esfuerzo si
é,te se le adelantaba, y DiPgo marchando cada vez á mayor distancia
de ellos, con un paso tan lento que
resultaría ridículo si no fuese tao
firme.
Al poco tiempo de la partida,
Juan que había. adoptado el sistema d~ correr sin descansar, rodó
cuesta abajo, víctima de la fati~a
que lo aquejaba, y un poco mas
tarde. aunque algo más arriba, sufrió la misma suerte Pedro, que, en
uno de sus intervalos de traba.jo,
cayó para n0 levantarse m:í.s. Sólo Diego seguía subiendo con la
misma pachorra, pero con igual firmeza, descansando si se sentía fa.tigado, y poniéndose en marcha
cunado se hallaba fresco.
A este paso, avanzando lenta,
pero constantemente, llegó después
de mucho tiempo ála ansiada cumbre tal vez sin pretenderlo, y al
poder los pies en ella, e;xtrañando
no encontrar allí á ninguno de sus
hermanos, sintió allá abajo, muy
abajo, un ruido sordo, confuso, estruendoso que llegaba basta él, cabalgando en alas del viento.
Diego puso la mano encorvada
detrás de la oreja y escuchó, pareciéndole que lo a.clawabao; llevóla
después á la altura de la_s cejas, á
manera de pantalla, .v onró; pero,
entre el amontonamiento de caras
que se movían al pie de la montaña. no alcanzó á conocer ninguna.
..:..¿Serán aplausos? - preguntóse
á sí mismo ingenuamente. ¿Por
qué me aplaudirán?
y sin perder tiempo en averiguarlo, sintiendo la cabPza y la
barba completamente cubiet·tas de
copos de nieve, se puso á sacudirlos con la punta de los dedos,
notando sólo eot0nct:s, con mayor
asornbro que el producido en su alma por los pre~untos aplausos, que
se hall aba cubierto por J a nieve
de los años, no de las alturas: tanto era el tiempo que había empleado pn la ascensión de la cumbre.
-¡Diablo!-exclamó, cont»mplando con cierto desconsuelo la bolsa
· de oro, la corona de Ja.urtles y Pl
libro en que se disponía á escribir
su nombre.-¿ Y de qué me servirá
todo esto ahora q'.le soy viPjo?
Pero sintiendo que lvs aplausos
seguían resonando al pie de la
montaña, escribió su nombre en el
libro de la historia, aseguró la corona de laureles en la cabeza y, distribuyendo en sus bolsillos las monedas que le brindaba la bolsa, se
dispuso á bajar la gran cuesta con
la misma calma con que la había
subido.
A la mitad de la bajada encontró los despojos de Pedro, despa-

rramados por el viento; un poco
más abajo, los de Juan, carcomidos por los aflos, y comprendiendo entonces que sólo había llegado á la cumbre pasando sobre los
cadáveres de sus hermanos, sintió
en el fondo de su alma haber sido
más afortunado que ellos.
Sin embargo, los aplausos que
le rendía la multitud apiñada al
pie de la montaña, ahuytntaron de
su pensamiento las ideas que lo
acongojaban, y tranquilo de conciencia, prosiguió su descenso con
la mente fresca y el corazón puro,
pero sin fw~rzas para retribuir los
vítores con que era recibido: tao
viejo se sentía!
Era célebre, rico, feliz, pero estaba muerto, y la herencia á tanta
costa alcanzada, sólo aprovechó á
gentes desconocidas para él.

Los bienes fueron valuados en $126,000.

á su Derecha.

La mayor parte de lo testado consist!a en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mu,.
tua", Compañía de Seguros sobre
la vida, de Nueva York.

H.e,ce pocos diaa que se practicó
la apertura del testa.mento del Ilustrfsimo Sr. Arzobispo D. Patricio
A. Feehan en la. ciudad de Chicago,
llUnois. La fortuna del d!stioguido
)relado ascendió á cerca de. . . .
$125,000 oro americano; y según el
inventario q'll!E! se h:o publicado, los
bienes que dejó fueron como sigue:
Dos pólizas de "La
NUMAEL EZPER.
Mutua,"
Compañfa
de Seguros sobre 111
Vida, de Nueva York,
por $25,000 oro cada
una, ó sean. . . . . $ 50.000 oro.
E:VOCACI0N
Divi&lt;leo-dos ai·nmnladoA
sobre una de las póBlancas noches de lunas tropicales
li:ws. .· . . . . . . 9.329 oro.
salpicadas de est&gt;'ellas atPridas,
Otra póliza de seguro. 14.000 oro.
ensueños de las vírgenes dormidas Acciones en efectivo y
en lechos de.rosales.
en Bn n,cos. . . . . . 37 .ooo oro.
· Entr-e las di~poslciones del seVerdes tintes de tardes odentales, ñor Arzobispo, en su testamento. f'il
de languidez y de piedad teñidas,
hicieron éstas:
que besais como láuguid as queridas
A su hermana, sE&gt;ñorita
Kate
desiertos aren a les.
F1eehan. qne estuvo siempr0 ,Al:J él
hasta sn mnerte. $~0.000 oro en boDulce quietud de noches venecianas; nos y $25.000 oro en nna ele las pópupilas de las vírgenes cristianas
liza~ de seguro; lí la SPtioro Ana A.
nubladas por el llanto;
Feehao. viuda rlPI señor nocto'
Eduardo L. Feehan. hermano del
¡Verted sobre mi espíritu afligido
seiior Arzobispo. $%.OllO oro de
todo el poder inmenso del olvido
otra de las póliza~. y ~~.000 oro en
que necesito tanto!
efectivo; (1 la Aca,demia de San Patricio de Chicala!o. de la q11e es prP•
RENÉ LóPEZ.
ceptoru su hermana. Mn1rP Ma ría
Diciembre, 1903.
0atalina. $10.000 oro &lt;le la Ílllima
póliza; á la escuela "Santa Marfa"
de enseñanza práctica para vorones, de Feehaoville, Illinois. qne
Para la gente de vergüenza. la el'a la institución por la qne mAs SP
recompensa más valiosa de sn tra- Interesaba el sefior Ar7,oblspo. i;e
bajo consiste en la aprohación de entregaron los $4.000 rPst11otes de
I• C\ltlms nflllu
aquellos nara quienes lo hace.

•

o

fx~osi(ión ~e ·san luis.
cuotas de viaje redondo, en moneda ameri(ana.
Ciu&lt;'lad de México ....... . . $5fi.25
Pacbuca .................. fi6.25
T o 1ur&gt;a ... • • • • .... · · .. · · ·.. 55· 85
Q ue, ét aro ...... • • • •• · · · · · · 5 1· 40
Saltillo ................... 40.05
· p O t OS1, . . . . . . . . . . 46· 90
S an L UlS
Tampico .................. 55.20

•

et test11tnentt
del Ilmo. Sr. !rzobispo Feehan

Cela ya, Silao. Irapuato,
Ao-uascalientes . ......... . . $50.90
T;;'rreón ....... . ........... 45.60
47 50
Parral. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5o•25
Guadíllajara ............. • ·
Monterre_y ................ 38.15

..

SieJl\Pre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á• determinado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invari.ablemente
hacia nuestra derecha. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asiento en eI Paseo y se convencerá de ello. Encontrará el noventa y
cinco por ciento que inconscientemente voltean sus cabezas siei:µpre
á la derecha.
Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chapultepec, vea á su derecha, allí .está el

STILWELL PLACE
Adelante de Cuauhtemoc, pasando la tercera Glorieta, á lo largo de
toda la hilera de euqaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teia, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquinas de las calles.
Dentro de muy pocas semanas verá un buen número de obreros
llevando sus herramientas par~ empezar el drenaje y colocar los tubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles con asfalto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á. sus amigos, hace
cinco años, que los terrenos del

STILWELL PLACE
se adquirían por una canción. Siga el ejemplo de los demás y compre
sus lotes, ·obteniendo las ventajas de sus precios. Venga á nuestra
oficina ' Primera de San Francisco,
númei:o 4, ó á la de nuestros Agen.
tes Generales, Sres. Prevost &amp; Vail, Primera de San Franci~co, número 8, y le daremos toda ~lase de informes, así como una lista de personas prominentes que han comprado lotes en esta COLONIA, donde
piensan edificar sus Casas-Palacios. Vea á alguna de estas personas
que han comprado terrenos en

STILWELL PLACE
Los boletos son buenos ¡&gt;ara hacer el via)e en.cin&lt;&gt;o oías e~ u;~
ú otra dirección.-El límite final de los mismos bolel?s d: didías, pero en todo caso no serán buenos más allá del dia
_
ciembre de 1904.--Se hacen arreglos para apartamentos de Pu 11
man, con camas directas.

lJ

Du(Uey Thomas. Agente viajero
d., Pasajes.-Apartado núm. 34,
TORREON, Coah,

w.

DewitHonnmon/L, Agente viajero
de Pasajes,-la, San Francisco, 8,
l\lEXICO, D, F,

S. Farnsworth.-Agente General.
¡! '.San Francisco, Núm. 8, Mél&lt;lco. D, F .

y pregúntele por qué ha preferido este lugar á otros numerosos que
hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para comprar
el suyo.
Uno de los más prominentes negociantes mexicanos acaba de comprar lotes por valor de cincuenta y dos mil pesos en el Stilwell Place,
'\
la semana pasada. No pagó más de diez mil pesos al contado, y el resto lo pagará en nueve años. ¿Cuánto llegarán á valer estos lotes dentro de nueve años, si siguen aumentando en cada año un diez por
ciento, como ha ido sucediendo durante los últimos nueve años que
han pasado?

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--Visitense Nuestros Apara dores--Año XI-Tomo 1-Núm. 22

Dominga 29 de Mayo -de 1904

Precio del ejemplar: 50 ·centavos.

�EL MUNDO ILUSTRADO

La Guerra Barata
El Globo y. el Acorazado
ue la guerra parece ser, como la enmedad y la muerte, una calamidad
irremediable y un mal incurable y
necesario que ha de aquejar sempiternamente á la humanidad, nada más loable ni más
meritorio que esfprzarse por limitar sus estragos, por abaratar su costo, que es otra
manera de hac.e rla menos desastrosa, y que
preocuparse de que sea menos mortifera y
cause menos viudeces y orfandades de las
que es común que acarree y ocasione.
. Un sistema de guerra que no·costara á nadie un centavo, ui una gota de sangre, dados
los instintos batalladores de la humanidad y
el desarrollo de sus gibas de combatidad, sería un dilettantismo, un sport delicioso y un
verdadero placer de sociedad, tanto 6 más
que las charadas animadas 6 la danza del
Kanguro.
Pero de ese ideal estamos tan lejos como
de Jauja, y entretanto podemos llegará combatirnos sin hacernos dafio y sin gastar un
real, tenemos que conformarnos i:on algo menos.
Ese «algo menos», sin embargo, es ya por
sí mismo mucho más de lo que de un día
para el siguiente podríamos esperar, y bastará por sí solo á hacer agradable y apetecible
la guerra y, sobre todo, á facilitarla y difundirla poniéndola al alcance de todas las fortunas. ¡Qué diablo! los grandes goces y las
grandes satisfacciones de la existencia deben
ser patrimonio de todo el mundo, y no ve•
moa por .qué lae repúblicas de San Marino y
del Valle de Andorra no se ·han de procurar,
al igual de las grande3 potencias, la satisfacci6n de guerrear y hasta la de vencer!
El portentoso descubrimiento, como la luz,
viene de Oriente, y como el huevo de Colón,
es de esas cosas inauditas, _estupendas y portentosas que todo el mundo pudo haber descubierto y que, sin embargo, á nadie se le
habían ocurrido.
En breves términos: trátase de arrumbar
los acorazados, los cruceros, los torpederos
y «destroyers", ·de relegar al cuarto de los trebejos las baterías de costa y fortaleza, los
.campos atrincherados, las plazas fuertes, las
baterías de sitio, de batalla y de montafia,
las ametralladoras y los fusiles de pequeño
calibre y largo alcance; de condenar al ostracismo desde el ariete y la bombarda hasta el Bange de doce metros y el Krupp de
veinticuatro, desde el arco y la flecha hasta
el Maüsser y el Mondrag6n, y substituir todo ese attre:no pesado, caro y brutal como la
barbarie, por algo de elegante, de barato y
de airoso como la ci vilizaci6n.
De airoso, 's í. Nada más airoso, en efecto,
que lo que se nos ofrece en cambio de lo que
se nos fuerza á desechar. ,
Digámoslo de una vez: se trata de reemplazar el ccPetropavlovsb, erizado Je cañones, por el ccVulcano» de Cantolla y Rico,
cargado de granadas de Iidita ó de panclastita.
¡El globo de escuadra, el aeroplano de línea, la guerra en el aire y por el aire, Belona alada, el halc6n substituyendo á la ballena, y el águila reemplazando al drag6ri ...... !
Ante estas cosas estupendas, la primera impresi6n es reír, la segunda meditar y la
tercera aplaudir.
¡Qué progreso! ¡qué revuluci6n! ¡qué
transformaci6n! Se acabaron la vieja táctica y
la antigua estrategia. No hay ya para qué
fortificar plazas, ni atrincherar campamentos, ni instalar baterías, ni remover tierras
ni construir reductos. Plewna y Sebastopol
estarán ya á merced del primer Santos Dumont que quiera bombardearlas sobre la vertical. Todas esas patrafias de avanzadas, de
vanguardias, de cortinas de caballería, de
grandes guardias y demás implementos del

D
oficio, darán higa en lo de adelante. Sobre el
vibouac, el campo atrincherado, la fortaleza,
la ph.za fuerte, lloverá fuego como llovió sobre Sodoma y Gomorra, y sólo el paraguas
blindado puede atenuar la catástrofe sin evitarla del todo.
¡Pobres estratégicos y pobres tácticos! Verse obligados á renunciará cubrir su retaguar•
dia, á proteger sus flancos, á explorar el campo, á mantener los contactos, á asegurar sus
comunicaciones, á facilitarse una retirada, y
todo esto bajo el ojo avizor y la sonrisa sardónica de un aerostato que, enseñoreado del
espacio, va á vomitar sobre el ejército todo
su lastre de explosivos y á volcar sobre la
falange de héroes el cesto de basura &lt;le sus
proyectiles de panclastita! ¿De qué van á
vivir esas gentes, y, sobre todo, d6n&lt;le van á
vivir que no les alcance la lluvia de fuego?
¡Sólo en las galerías de las minas ó en el fondo de las cavernas!
Pero, se me objetará, tanto hay de dar como de recibir; tan puede tener globos combatientes el Japón como Rusia; porque es el
.Jap6n, apresurémonos á decirlo, el portentoso inventor, según se dice, de esta escuela
~e guerra.
Pues precisamente en eso consiste, para
mí, la importancia sin igual del nuevo invento. Si sólo un.a potencia pudiera tener
globos de guerra, vería yo con terror esa forma del progreso, porque la potencia monopolizadora se haría dueña del mundo. Pero
puesto que todos po&lt;,]emos poseerlos, la cosa
cambia de aspecto y todos podemos, igualando nuestras fuerzas, hacernos frente é imponernos respeto recíproco. El globo de guerra
es, pues, por ~o menos, la democratización de
la guerra, la igualdad ante la ley de la fuerza, como no sea el fin de . la guerra misma.
Si el globo de combate llega á ser un hecho, y no vemos dificultad insuperable para
ello, se habrá verificado una evoluci6n comp8rable á la que operaron las armas de fuego; una democratizaci6n también del art'.l
militar. Pero esta evoluci6n será más benéfica y más grandiosa, porque las armas de
fuego encarecieron la guerra y los globos de
combate la abaratarán.
Un globo de primera línea, y hasta dirigible, cosa que en rigor no creemos indispensable y tal vez ni posible, cuesta la centésima parte de lo que cuesta un acorazado de
escuadra. Muchos globos en campaña más
bien se estorban que se ayudan. La guerra
puede hacerse, demos por caso, entre Rusia
y el Japón con uh centenar de globos por
barba, es decir, por naci6n, y con tripulaciones de dos 6 tres hombres por globo. Incluyendo el costo de los explosivos y proyectiles y suponiendo que todos los combatientes perezcan en la contienda, la situaci6n se
liquida con doce 6 quince millones de gasto
total y con un sacrificio de seis ó setecientos
hombres que, escogidos entre los huérfanos
sin padre ni madre, los viudos sin esposa ni
hijof:)-y abundah estas variedades de ciudadanos,- resúltarán regalados,ysobre no dejar
quiep. los llore ni quien reclame pensiones al
Estado, morirán cubiertos de gloria. Y esto
sin contar con que el paracaídas puede evitar muchas muertes y no escasa efur,i6n de
sangre.
Dentro de estos principios, una guerra CÍ'vil puede reducirse á un duelo aéreo entre
Cantolla y Rico, y Acosta, y una guerra internacional, á un encuentro atmosférico entre
Nicolás II y el Mikado.
Y será poético y noble, y grande, y huma1iitario y barato, ver á dos potencias, represeniadas por dos hombres y tripulando dos
Montgo:fiers, darse cita en las nub1cs, conducidos por las brisas, para dirimir las contiendas y sol ventar los odios y los rencores de
dos pue~los.

Et :M:trNDO ItUSTkAl&gt;O

"JACK"
La semana entrante comenzará á ha~

cerse el reparto del segundo tomo de
"JACK," hermosa novela de Alfonso
Daudet, que "El Mundo Ilustrado" ofre.
ce como PRIMA á sus subscriptores.

•.

El Sr. Inspector••
General de Policía

..

:

·..

En substitución del Sr. Brigadier Don Fernando González, que acaba de ser electo Gobernador substituto del Estado de México por
la Legislatura local. se hizo cargo de la Inspección General de Policía el Sr. Teniente Coronel Don Félix Díaz.
Las numerosas simpatías con que cuenta en
México el nuevo Inspector y las cualidades
que lo distinguen como militar y como caballero, han hecho que su nombramiento sea acogí-

do con beneplácito por todas las clases sociales.
El Sr. Teniente Coronel Díaz prestó la protesta de ley el domingo último, tomando desde
luego posesión ile su empleo, en presencia de
los emvleados superiores de la Inspección General y de las diversas comisarías. El Sr. Brigadier Goozález hizo a:n te los empleados la
presentación del nuevo Jefe de la policía, y éste, en correctas frases, se dirigió á sus subordinados, manifestándoles .que ingresaba á la
corporación animado de las mejores intenciones, y que esperaba contar siempre con su ayuda para salir avante en sus propósitos.
El Sr. Teniente Coronel Díaz ha sido Diputado al Congreso de la Unión, Cóosnl de México en Cbile .v miembro del Estado Mayor del
señor Presidente de la República.

00

fl f stado Mayor del Sr. Presidente
UBLICAMOS en este número una fotografía en que aparecen, en grupo, el Señor Brigadier D. Fernando González,
como Jefe del Estado Mayor del Señór
Presidente ·de la República, y los Sres Mayor
de Caballería Pablo Escandóo y Capitanes de
Ingenieros Porfirio Díaz, Agustín del Río, Ar·
mando Santa Cruz y Enrique Hurtado, miem·
bros también de la misma Corporación.
El{ceptuando al Señor Mayor Escandóo, que
se educó en Europa, todos los ayudantes del
Señor Presidente de la República son hijos del
Colegio Militar.
El Señor Brigadier Goozález ingresó al Estado Mayor á raíz de la muerte del Sr. Gral.
D. Manuel Gon~ález, padr~ suyo, quedando
más tarde como ¡efe de él; ha desempeñado distintas comisiones del Gobierno, asistiendo á
las c&amp;.mpañas de Yucatán y de Torin, y últimamente, después de servir el delic&amp;.do puesto
de Inspector General de Policía, fué electo Gobernador substituto del Estado de México por
la Legislatura de aquella Entidad federativa.
En cuanto al Sr. Mayor H!scandóo, sirve en
el Estado Mayor desde 1898 y está condecorado por el Gobierno de 'l.ustria eon la Corona
de Hierro. Actualmente~s el Jefe de la Corporación.
El Sr. Capitán Díaz, del Estado Mayor Especial, salió del Colegio Militar el año de 1892;
ascendió á Capitán 29 en 1895, y á Capitán 19

Sr. Capitán Enrique Hurtado.

Sr. Mayor Pablo Escand6n.

en 1901; está condecorado con el Aguila Roja
de Alemania, y es, además, Caballero de la
Legión de Honor.
En cuanto á los Sres. Capitanes del Río y
Santa Cruz, terminaron sus estudios en el Colegio en 1894, pasando ambos al Estado Mayor
del Señor Presidente, donde ascendieron en
1901 á Capitanes segundos w primeros en 1903.
El Sr. Santa Cruz ha diriglflo, como ingenie·
ro, algunas obras de importancia, como la del
Palacio de Justicia Civil de Cordobanes, y es
Inspector del Ferrocarril de Cuernavaca al Pacifico.
·
El Señor Capitán 29 de Io~euieros Enrique

Sr. Capitán Armando Santacruz.

Sr. Brigadier Femando González.

Hurtado ingresó al Estado Mayor hace seis
años, ·ol;Jteniendo en 1903 este grado. Aunque
no figuran en el grupo, pertenecen también al
Estado Mayor del Señor Presidente los Sres.
Tenientes Coroneles Francisco H. García y
Félix Díaz, y Capitanes primeros José Montesinos, Naroo Dorheker y Samuel García Cuéllar.
•
La fotografía que reproducimos, perfectamente lograda, fué hecha en los talleres «Art
Nouveau&gt;, establecidos en la 1~ de San Francisco. La propiedad artística está asegurada..

Sr. Capitán Aguslln del Río.

Sr. Capitán Porfirio Díaz.

LA EXPOSICION DE SAN LUIS.
Ampliamos nuestra información gráfica relativa á la apertura del grao certamen inter·nacional de Sao Luis Missouri, con una hermosa vista que representa el pintoresco lago
formado en Jos terrenos de la Exposición, y el
edificio de festividades que se levanta á orillas
de él y que puede considerarse como uno de
los más nota.bles por su belleza arquitectónica.
En nuestras próximas ediciones publicaremos otras de las fotografías que nos han sido
enviadas por nuestro corresponsal.

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AL
PUtRT
Dt VtRACRUZ
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Año XI.-Tomo 1.-Número 22

I

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MEXICO, MAYO 29 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA
Regis t rado como arUculo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Subscrlpcl6n mensual foránea ...... $ 1.t o
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CABEZA DE ESTUDIO.
(Fol. Gómez Gallardo, -l uadalaJara.)

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>-L

AL
PUtRT
Dt VtRACRUZ
'

Año XI.-Tomo 1.-Número 22

I

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'

MEXICO, MAYO 29 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA
Regis t rado como arUculo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Subscrlpcl6n mensual foránea ...... $ 1.t o
ldem
ldem en la Capital.$ I. 26

Gerente: LUIS REYES SPINDOLA

.
1

ALMACEN'E S .
.:r• 6R-AND&gt;ES
DE· ROPA Y- NOVEDADES
SEGUNDA MONTERILLA Y CAPUCHINAS. MEXICO
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LA CASA EN ESTA CAPITAL
QUE \'ENDE· iv\AS BARATO.
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que tenemos del artículo,..... es mucho
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,, vo
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'atender con eficacia todos los pedidos que
\
..

..

;

'

.

",;-

....

'

,se nos hagan. • • • • • • • • • • • •
. También tenemos un espléndido surtido de Paneaux
artísticos, el único en .su género
en la Capital.

1
1

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FUOS Usin 60fflD6t6n6ia!
,.

Si&amp;noret, Honnorat y comp.

•
'

------■--------

Srlta. Gabrlela Saldaña,

CABEZA DE ESTUDIO.
(Fol. Gómez Gallardo, -l uadalaJara.)

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

mantillas blancas, concluyendo la escena personas del pueblo y algunos frailes, todos esplénóidamente pintados.
En el coro se a.perciben el seilor Obispo y
canónigos, y en el altar el sacerdote oficiante
con el incensario, cuyo incienso se ve l; cuyo
olor se siente, pues toda la escena respira. un
ambiente de tranquilidad y recogimiento que
encanta..
Artística.mente tiene uno que fijarse en el
«tour de force&gt; que el artista. se ha impuesto
al colocar tocándose; sobre el &lt;rojo&gt; de la. alfombra, los trajes terciopelo crojocereza&gt; de
las niñas, al lado los «encarnados vivos&gt; de
dos monaguillos, el del altar de la Virgen y
los terciopelos crojooscuros&gt;, de viejo uso, de
las columnas Cinco rojos perfectamente armonizados y distinguiéndose por sus matices y
tonalidades. También están hábilmente tocados todos los metales. En realidad, toda la ejecuci6n es franca y algunos trajes y cabezas tstán espléndidamente pintados.
L a composición en profundidad, moderna,
sin exa.o-eraciones de perspectiva en los primeros ter~iuos. La luz, bien repartida y pasando
sin brusca transición de lo más claro en el
centro á la difusa en los lados, da una entonación vigorosa. y rica. de color y una solidez en
el primer término que. hacen que e~ta. obra sea.
superior en su armomosa entonación y en la.s
ca.11nes bien empastadas, a.1 cuadro &lt;'lel monaguillo que posee la Academia de Bellas Artes.
Ejecutado en Roma., en el mismo estudio del
celebra.do pintor, lo escogió el señor de L.anda,
probaudo así su acertado conocimiento e~ la
elección, puesto que nos ha traído á México,
de dicho autor, la. verdadel'a. obra maest1·a..

ga suya le había. &lt;lio.:bu justnmeow el &lt;lía anterior que se le notaba una. pequefla decoloración en la. manga llerecba. Y era. cierto, ahora.
la veía muy bien. Después, recogiéndose la
falda, se puso á contemplar sus zapatos franceses: los tacones estaban ligeramente gastados. Y aquel Ia. era Ia mejor de sus blusas y éstos sus zapatos mejores. Y recordó entonces
cierto terno maravilloso que estaba en el esca.parata de cierta modista, y también un exquisito abrigo que justamente vendría. admirable con aquel terno. También pensó en cierto
bejuco de oro que podría llevarse sobre el abrigo, y en cierta sortija con un hermoso solitario, marca Tiffany.
Miss Brown vol vió á sentarse y meditó largamente~ después se incorporó con violencia y
se puso en pie. Se levantó una mujer caída.
Gua1·daría el dinei·o.

muy semejante á Miss Brown misma-joven,
a.Ita, rubt'J. y de pe1 fil sonrosado,-apareció
bajando por la próxima escalera y se dirii;t"ió
hacia ella. La desconocida estaba ataviada
con el mismo sombrero, terno y abrigo que
Miss Brown había escogido en su imaginación,
y ¡qué guapa y elegante estaba!
-Perdonad, ¿erais vos quien llamabais en
el número 33?
Miss Brown contestó afit·ma.tivamente, considerando de paso, con cierta codicia., que aunque ella era más bella que la desconocida, ésta
se veía notoriamente más «chic&gt;.
-Llego, pues, á tiempo-dijo la dama..-Este
es mi cuarto. Tened la bondad de entrar.
Miss Cecilia Brown lo hizo así y fué pregunta.da de la manera más ama.t&gt;le del mundo cuál
era el moth-o de su visita.
-Soy repórter-em pezó Miss Brown apretando nerviosamente el libro de notas que llevaba
en la mano-y he venido á averiguar el motivo
de ese extraiio a.viso de usted publicado en la
sección de &lt;Perdido y Encontrado&gt; de nuestro
periódico.
Al saber que la visitante era repórter, la da-

EL BARÓN DE CATLLÁ.

~

El Et6rno f6IB6Ilill0
LA FIESTA DEf, MES DE MAYO EN' LA CATEDRAL DE VALENCIA,-(CUADRO DE JOSÉ Bl~NLLlURE.)
(Propiedad del Sr. D, Gnlllermo de Laoda y Escaudóo.)

La Fiesta·del Mes de Mayo,
EY LA CATEDRAL DE l'ALE.fCLl
Cuadro de José Ben lllur..

j

DAMAS

MEXICANAS

$RITA TERE'!A ARAH10.
,•
(Fot. del, Gómez Gallardo.-Gnadala,lara.)

ELLISIMO cuadro del ilustre Directot· lle la. Academia. española en Roma., que aquilata, una vez más, el
gusto exquisito ae los buenos, aunque esca.sois, aficionados con que cuenta la metrópoli .
.1!:ntre la mística semiobscuridad de los templos góticos, se aperciben los calados de pie•
dra de la puerta de la izquierda y algo de la
ornamentación barroca del órgan&lt;&gt;, al la do
opuesto. En el centro, el coro de estilo gótico
florido y, en el fondo, el altar de mediados del
siglo XV.
Mescolanza propia de dichos templos, cuyas
obras duraban siglos, y en que cada siglo iwprimfa su estilo y cada geoeración afladía. ¡,us
ofrendas; con virtiéndOStl así los temph,s en verdaderos museos 1u·quitectónicos y artísticos de
incalculable riqueza. En este medio se desarrolla la esceu11,, una misa mayor en honor de
la Virgen en el m~s de mayo, el mes de las .llores, y en la ciudad de las .1101 es, Valencia.
Y como si tanta i-iqueza en imágenes, tallados y colores, no bastara para la. tiesta. de la
Virgen, la.s esbeltas columnas han sido revestidas de terciopelois recamados de oro, y los
bellísimos bajorrelieves admirablemente esculvidos de la barand&lt;\ de l órgano, cubiertos de
igual manera, desapareciendo á la vista, así, lo
ue mejor g usto be.Jo Ju más llamativo.
Pero 111. fe sencilla de los habitautes de la
&lt;Huerta&gt;, que acucttm con los pendones de los
gremios á celebrar la tiesta prima vera!, así lo
requiere; ¡todo es poco para su Virgtn! .. . . y
.a.si la bellu. alfombra de oriental diuujo y só1·•
dido y potente colorido, tampoco les basta, y
frescas flores de todos los ru11,tices Ia esmalt11,u
vor doquier.
'fibia. luz, jugando con l a de los cirios, hiere
la alfombra, y resph.ndeciendo en el traje de
tr11.ma de oro y aJJófu.r de la Virgen, irr11.di11.,
cual si de la illlagen misma saliera. la. luz que
ilumina todo el cuadro.
A los pies del trono de la imagen, cuatro
niñas vestidas de reinas de la cbuerta&gt;, con
a1·caicos trajes de terciopelo color de cereza
con franjas de c,ro y altas coronas dora.das,
trajes de guardarropí a pintados con un gusto
y franqueza de toque admirables; dewáis, sus
madres con sus mejores atavíos, y, por último,
en la penumbra, los &lt;huertanos&gt; con sus pen·
dones y sus capas ~ceremonia, En el ó1·ga.no,
el maestro de capilla y los niños de coro.
Al lado opuesto, otras cuatro niñ~s con lindos vestidos de bl11.nca mll!,elina, ofreciendo las
ocho niñas sus canastillos de flores á la Virgen. Siguen las señoras de la Congregación de
María., jóvenes y distinguidas con sus diáfanas

Por Mark Lemon

-----

Pani El Mundo lluslnido

-&lt;PERDIDO. - Durante la cma.tinée&gt; de ayer
jueves, en el teatro de la,Albambr!I-, se p~r&lt;lió
una. bolsa de piel de Rusia contemendo $2,000
en billetes de Banco y una moneda. desga,tada
de diez centavos. La person11, que ha.ya _encontrado esos objetos, puede guardar los diez c_entavo; si devuelve los 2,000 pesos. Cuarto num.
33. Hotel Knutsford&gt;.
Mil&gt;s Cecilia. Brown arrojó al suelo, con un
gesto de cólera, el diario de la maña.na. en que
acababa de leer el a.viso anterior, en la sección
de «Perdido y Encoutrado&gt;, y ab:ió, con s1;1s
dellos nerviosos, una. bolsa de piel de Rusta
conteniendo dos mil pesos en billetes de Banco
y una veq ueña moneda desgastada de diez centa.vos. Apenas podía creer lo que veían sus
ojos. ¡Bah! Un hombre- ¿ó acaso sería una
mujer·~- habído perdido dos mil duros en moneda buena. y corriente, y, además, diez centavos
.. . . ¡y teuía el descaro de ofrecer lo último a l
que le entregase lo primero! -¡Magnífica recompensa- exclamó Miss Brown sintiéndose
poseída de indignación como si hubiese sufrido
uu ultra.je.
.
Miss Cecilia Browu era. una Joven soltera de
unos veintitrés años, alta, rubia, de piel sonrosada.. El día anterior, en la &lt;matinée&gt; de selloras se había encontrado cou aquella bolsa,
y ent;rándose de que se bailaba en posesión de
una pequeila fortuna, inmediatamente se puso
á recorrer las calles elegantes de modista en
modista no en verdad porque se hubiera propuesto guardarse el dinero y gastarlo, sin?
simplemente pa.ra ver cuántos hermosos vestidos puede uno comprar con dos mil pesos.
También es cierto que estaba segura de obtener una bonita recompensa, y con ella, cuando
menos, podría comprar un elegante traje y un
precioso sombrero.
¡Pero ahora.! Miss Brown se !evantó de su
asiento y empezó á recorrer, agitada, su pequeña ¡,ero coqueta habitación. Aquello era
intolerable. Una pequeiia moneda desgastada
en cambio de dos mil pesos. Eso era. burlesco,
ultrajante. No; no consentiría en semejante
ingratitud; no devolvería. el dinero y co~ ~sto
daría su merecido al dueño de él. ¡Decididamente no! Y Miss Brown se detuvo; en seguida.,
cruzada de brazos, dió con el pie un enérgico
gol pe en el suelo, como_µar3: co_nfirma.r su decisión, y sus lindos labios dibu¡a.ron unl!'. sonrisa enigmática. e Me quedo con ellos&gt;, di Jo.
Pero aquella pequefla. pieza desgastada . ...
Er a necesario mira.ria. de nuevo. La tomó del
fondo de la bolsa de piel de Rusia y la.examinó
detenida.mente. No. después de todo, noistaba.
muy desgastada. Todavía podían verse en ella
los dibujos del troquel y algunas letras. Y la
lucha. mural empezó. Quedarse con el dinero,
no sería honrado. Pero ¿por qué había de set·
lo contrario? En cambio, devolver el dinero,
sólo le produciría diez centavos en. comp,en$a·
ción. ¿,Qué ha.ría? ¿Gua~a.r los billetes? Devolverlos .... ¿devolverlos?
.
Miss Cecilia Brown se acercó á un espe¡o y
contempló su elegante blusa. de seda. Una a.mi-

La. aesgasta.da. moneda, retenida. en uno de
los pliegues de la enagua, cayó al su&lt;1lo produciendo uu sonido argentino. Miss Brown la
miró por uu instante con aire absorto y como
sorprendida.. Después la. recogió y la volvió á
examinar cuidadosamente. ;,Qué podrá ser esto? pensó. Ea segui&lt;la no pudo menos de reírse
de la ocurrencia. ¡Ofrecer aquello en cambio dA
dos mil duros! Esto sí que es raro. ¡Diablo!
¡,Por qué, en suma, el dueño de aquellos billetes ofrecía sólo aquella miserable mon¡,oa como recompensa al que se los devolviera?
~iss Cecilia. Brown sintióse invadida. &lt;'le nna
curiosidad irresistilJle. ¿Sería avaricia? No;
un hombre avaro ó una mujer avara ofrecerían, al contrario, una recompensa liberal para que los dos mil pesos les fueran devuelt(!s.
;.Por qué, pues, se ofrecía. sólo aquella moneda
de diez centavos? ¿Por qué? Mientras más consideraba el asunto. más interesada se SE'ntía.
ea el misterio y más y más poseída de curiosidad por aclararlo. Aquella. noche durmió mal
y el sueño no le trajo ninguna solució a. &lt;Uoa.
moneda. desgastada de diez centavos&gt;. ~Quien
haya encontrado esos objetos puede ¡;t"uard ar la
&lt;moneda&gt; si devuelve los billetes.&gt;. ;,Qué significa esto? ¿Qué podrá significar? Era preciso
q 1.1e ella lo clescu briese.
Sin embargo, en medio de la fiebre de curiosi&lt;'l ad que la dominaba, Miss Brown no olvidaba los principios elementa!P.s de la prudencia.. Ella satisfaría su curiosidad, pero no entregaría. los dos mil pesos. Esto era esencial.
Así, pues, con los billetes ocultos en su corsé,
por t.i acaso se viese obligada á r .. ndirlos, y
un libro de no_tas en la mano, Miss Cecili11.
Brown se encaminó al Hotel Knutsford y llamó
resueltamente en el número 33. Llamó repetidas
veces sin obtener contestación, y muy cor..trariada, dieponíase á pardr, cuando una dama

ma. del número 33 tomó una actitud más fría y
seria.
- Ah-contestó con negligencia mirando á
Miss Brown á través de su impertinente:- de
suerte es que usted viene de su periódico para
saber algo de lo que significa ese extraño aviso.
Realmente. Miss . .. . . .
-Miss Hill.
-Realmente, Miss Hill- prosiguió la dama
desembarazándose de su sombrero y de su
a.brigo, - siento no poder informará los periódicos sobre los notables incidentes del caso;
usted tendrá la amabilidad de excusarme.
La voz de la dama tomó otra v¡,z inflexiones
JDás d u Ices cuando observó que Miss Brown se
llevaba la. punta del láp:z á los labios en actitud preparatoria de tomar notas. Quizás adi·vinó que Miss Brown no era repórter.
Los repórters no llevan el lápiz á la. boca,
al mE&gt;nos cuando el lápiz es indeleble.
-Seguramente que sí, seí'!ora. - respondió
Miss Brown, sintiendo que su curiosidad llegaba al colmo.
-;.No que réis sentaros un momento, Miss
Hill'? Estoy segura que este trabajo de repórter
d ebe cansaros en cuerpo y alma.
Miss Cecilia Brown aceptó la invitación y
tomó asiento enfrente de la desconocida. Naturalmente, a.bordó el tema de la pieza desgastada de diez centavos, é insinuó, é insistió y
pre¡untó, pero todo en va.no, La d&amp;ma desvia-

�EL MUNDO ILUSTRADO
ba la conversación á otros objetos de la manera más dulce y discreta. Finalmente, con la
mayor cortesía y suavidad, di6 á entender á
Miss 'Brown que su visita se había prolongado
más de lo necesario.
Miss Brown se levantó; SA sentía desconcertada. La dulce y afectada discreción de aquella
dama había frustrado su astucia; se sentía. vencida. Sólo un recurso único le quedaba. para
satisfacer la curiosidad que la consumía. Si
devolvía los $2.000, podría saber por fin lo que
significaba la desgastada moneda de diez centavos.
Se llevó la mano al seno, sacó la bolsa de
piel de :::tusia que contenía la moneda misteriosa. y los billetes y la puso en el centro de la
mesa. Las dos mujeres se miraron cara á cara.
La dama habló primero, y tomando la bolsa
exclamó, sonriendo g1·aci11samente:
-¿Cómo podré jamás agradeceros bastante?

Después abrió la bolsa. Los billetes todos
estaban ahí y también la desgastada pieza de
metal.
-Ah-dijo siempre sonriendo, - aquí tenéis
esto quA os pertenece ahora.
Miss Brown miraba altemativamente lamoneda que tenía en la mano y la cara sonriente
de la huéspeda.
-Pero .... -dijo al fin, y la expresión de su
rostro completó la frase.
- En efecto-dijo la dama,- debo explicaros
ahora por qué ofrecí como compensación esa
moneda de diez centavos. Cuando perdí la bolsa, conté el caso á un amigo mío y é,te me
aconsejó que, puesto que había. yo perdido la
bolsa en una &lt;matinée&gt; de señoras, por lo que '
seguramente una seilora la debía de haber encontrado, el medio más seguro para obtenei, la
devol'ucióo del dinero, sería el.de ofrecer como
recompensa la moneda de diez centavos.

EL MUNDO ILUSTRADO
-Pero no entiendo aún- empezó Miss Brown.
- Sí, querida, no comprendéis- prosiguió la
dama siempre sonrieodo.- Si la persona que
encontró la bolsa era una mujer, no podría vivir hasta saber por qué razón se ofrecía una
piera de diez centavos por dos mil duros; y,
naturalmente, su curiosidad la conduciría directamente á mí con la bolsa. De esa manera sería casi seguro que los billetes me serían devueltos. Pero en- realidad, querida-añadió l a
dama con mis dulzura,-aquí, entre nosotras,
os diré que no creo que nosotras las mujeres
·seamos en realidad más curiosas que los homl;&gt;res.
Cuando Miss Cecilia Brown salió del número 33, Hotel Knutsford, aún apretaba entre sus
dedos nerviosos la moneda desgastada de diez
centavos.
B. CALERO.

Franela y el Vatlcano,-ltPcuerdos de la Edad llledla.-La protesta del Papa contra el Goblel'no francé•.-Ruptura de relaciones entre la República Y la Santa Sede,
Budht11s y orlstlanos.- Un eosneño japonés.-La campaña en l\lanchnrla,-Rnmores aenaaclonales, • · Gran batalh\ próxima.

H

AN pasado treinta y cuatro años &lt;lesde
que el «Ré gallaotuomo&gt;, impulsado por
las aspiraciones del nueblo italiano penetró ·por la Puerta Pío Latina á la ciudad de las siete colinas, que por virtud de soberanos extranjeros había vi vid o lare-os y nrolongados siglos bajo la autoridad del obispo
de Roma y primado del mundo católico; 34
años han pasado desde que la casa de Saboya const1t~yó la unidad de :i;talia, der:i~ando el débil dique que se ofrecía como ultimo
reducto á los sueños del Dante, y todavía la
cues~ión par i ce tan candente como si buhiera
sido ayer cuando el Pontífice romano fué despojado de la triple corona, como si persistiera
ínteg-ra y para siempre inmutable la fórmula.
de Pío IX, como si resonara perpetuamentP- el
«non possumus&gt; pronunciado en hora solemne
por el Papa que se ligó en cierto modo con la
revolución, para ser después su enemigo más
encarnizado.
Cuando ascendió á la Sede Apostólica el Cardenal Sarto, como candidato de transacción,
después del veto interpuesto por el gobierno del
Emperador Francisco José de Hapsbur.go-Lorena, y se le indicaba como un Pontífice dulce
y bueno, con las virtudes cristianas toda~, con
los conocimientos de la época presente y con
la conciencia de su altísima misión en el seno
de las modernas sociedades, muchos pensaban
que sería un Papa hasta liberal, capaz de dar fin
y remate feliz á la cuestión romana y de aceptar
los hechos consumados, no sólo porque son
irremediables en sí mismos, sino también porque llevan en sí el reconocimiento del inalienable derecho que tienen los pueblos para darse los gobiernos é instituciones que mejor les
parezcan, ó con los cuales pretendan llenar mejor sus aspiraciones á la paz y á la ~elicidad. Vana esperanza é ilusiones vanas las
que pudieron abrigarse por un momeóto: nueve meses después de su coronación, ha encontrado Pío X el primer tropiezo y ha mostrado
la intransigencia misma que sus antecesores.
Fué á Roma en misión de paz y de harmonía
entre los pueblos el Presidente Loubet, su pre-

.

-- ........

.

'

mo magistrado de la República Francesa con
gobierno laico, y creyendo el Pontífice romano
que estábamos en los tiempos medioevales, en
que podía, con su omoipotericia, impone.r á los
soberanos basta las humillaciones de Canosa,
y asentarse como árbitro de los destinos de los
pueblos conocidos ó por conocer-como cuando marcó la línea alejandrina,-lanza á la faz

.

.

de las potencias católicas una protesta por la
visita de M Loubet al rey Víctor Manuel III,
representante de la monarquía Jpgítima que
reina sobre el pueble&gt; italiano. El nieto del
fundador de la Italia unida no habrá extrañado nada en la actitud asumida por el Papa; pero el gobierno francés no ha hecho esperar mucho tiempo la respuesta, á pesar de la moderación del Ministro M. Delcas~é: ha llamado a l
Embajador de la República Francesa acreditado en el Vaticano, dando á este acto todo el
alcance que pueda tener en las prácticas diplomáticas, y quién sabfl si urgido el gabinete que
preside M. Combes-á quien un periódico clerical llama graciosamente el moderno J uda~.se denuncie el concordato celebrado con Napoleón, y se inauguren con más vigor y decisión los tendencias ya manifestadas en otras
ocasiones, para decretar de:finiti vamente la separación entre el Estado y la Iglesia.

***

J

***

Y si es laboriosa y
lent a la evolución de las
instituciones r eligiosas, es mucho más tardía y difícil la adopción
de sus principios por
los pueblos, y mucho
más lenta y la boriosa
la tarea de hacer que
los individuos vay an
acomodándoseá las tendencias de una religión.
masas por lo general
ignaras, que por serie
de generaciones han vivido al amparo de un
culto y se han desarrollado á la sombra de un
f ...natismo. Por eso ere€•
mos extemporánea la
'l'OKlO -VO'l'ANUO LOS G ASTOS PARA LA GUERRA. - EL MINISTRO DE
noticia echada á volar
HACIENDA CONTESTA UNA!INTERPEL.AClÓN EN LA. CÁMARA,
por el cable de que las
clases directoras de J a_
pón trataban de implanIII ó repartía como feudos propios la extentar y procuraban favorecer por todos los mei:ión de la tierra con el célebre Alejandro VI.
dios posibles la propagación del cristianismo
Francia bajo la moderna tercera República, no
en el Imperio del Sol Naciente, y luego, bajo
es la de los tiempos napoleónicos, ni siquiera
la presión del elemento oficial, cambiar cosla del segundo imperio; ha sabido darse un gotumbres, h ábitos y tradiciones, á :fin de poner
bierno laico de acuerdo con las aspiraciones
al país en condiciones semejantes á las de los
de las generaciones nuevas. Y si por capriehos
pueblos occidentales.
del Napoleón I II perdió la amistad sincera de
¿Qué se pretende? ¿Cambiar sencillamente el
Italia, qu'e habían engendrado los triunfos alculto de Buda por el de Cristo? ¿Hacer que el
canzados en la guerra con Austria, llegó despueblo adore y reverencie al sublime Galileo,
pués de Solferino á Mentana, y obligó á la
al mártir del Calvario, ·en vez de prosternarse
casa de S a boya á buscar en Prusia el apoyo
ante los a ltares del gran Zakya-Muni, que se

ofreció en holocausto por librar al mundo
orient al de la tiranía bramánica y fundó la doct rina con su ejemplo de amor y de paz,. esperando el nirvana en el t iempo y en el espacio?
No; las conversiones de las masas á las nuevas doctrinas, por más accesibles que éstas
sean á las inteligencias vulgares., no se hacen
de orden superior, aun cuando se lleven á sangre y fuego: son fruto de una labor gradual y
progresiva .que va infiltrándose en las almas,
que va p reparando los corazones, por lo comú n co,nenzando entre los pequeños, para ascender después en olas invasoras hasta las
c umbres, derramándose luego como lluvia de
bendiciones sobre las edades y los tiempos por
venir.
Si para completar su obra evolutiva pretende el J apón crear un cristianismo oficial arreg lado para sus necesidades, más que en las
iglesias, de be iniciar su labor en las escuelas;
a.sí fundará algo sólido, así podrá h acer que
la luz penetre en las est ratificaciones seculares
que forman el fondo de l a ci vilización niponesa.

•

r.;A Qttllll\RA_l\t1SOIÁPpNID8.A 1-t.01i.1 Q()S i\009 RéJ9tSrclll~l)J lfl'fl A'l'AQU.l!l / DE X.OS JAPONESES,.

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*

* , que produce estos
La situación, ent re t*anto
impulsos en eJ imperio de MatsuH1to, sigue con
-varia fo_rtuna para los beligerantes. Como queriendo sati~facer la creciente ansiedad que por
t odas partes se experimenta por conocer el desenlace del conflicto, cada vez más distante, han
circulado en estos últimos días rumores de los
más sensacioaales, y á propósito de ellos se
han Ianzado comentarios inspirados en las simp atía.b á favor de los rusos ó de los japoneses.
Se ha hablado de derrotas en Maocburia, de.
cambios en los planes del General Kuroki, de
movimientos contra Puerto Arturo rechazados
con enormes pérdidas, y después de tantos rumo res y noticias más ó menos fundadas, sólo
se sabe de cierto que la escuadra japonesa ha
perdido dos de sus buques principales echados
á pique frente á las costas de la península de
Liaotung por accidentes de campaña; el Yoshinoy el Hatsuse bajoel sudariodelas olas, arrastrando en su hundimiento centenares de marinos, atestiguan las dificultades con que se tropieza en torno de los puestos rusos.
Suspendida por unos días la marcha invasora del ejército japonés, que, rota la resistencia
en el r ío Y alú, se dirigió con flrmezahacia las
plazas fortificadas del norte, procurando flanquear las fuerzas enemigas, el avance ha comenzado de nuevo: cada día que pasa nos acerca al momento solemne en que se ha de dar una
batalla de importancia, pero no decisiva, en
las comarcas manchúes. Los beli1?erantes se
hallan cada vez más en contacto por medio de
sus exploradores; una nube negra se cierne SO ·
bre los campamentos y muy pronto, al cárdeno r esplandor de los relámpagos y entre el
horrísono estruendo del rayo, podrán contemplarse escenas espantosas de terrible destrucción.
Mayo 26.
Z. Z. Z.

VÍCTÍMAS INOCENTES DE LA GUERRA.-RKFUGIADOS RUSOS .AGUARDANDO
LOS THENES EN HARBCN,

· ~-

~

que le negaba su antigua aliada para consumar la unidad, no
había de impedir ahora,
por etiquetas de dudosa obligación que el
Supremo Magistrado
de la R epública pagara
cortesmente la visita de
París, hecha por el
joven Víctor Man uel
entre las aclamaciones
de la multitud.
Y de ahí la protesta
de Su Santidad . ... ¡Qué
lentamente evolucionan
las institucio'n es religiosas! ¡Cuánta extrañeza causa ver que baya quien piense qne
pueda perdurará travé ~
de las edades la influencia que ejerció la
espada de Carlos Marte!, que creó al PapaR ey!

Jw

S 1. se considera el asunto desde el punto de
vista· político, no cabe duda que el Pontífice
romano ha cometido un error, que puede tener
graves y trascendentales consecuencias para
las relaciones entre la Sede Apostólica y la
cristianísima Francia, donde se necesita más
dulzura y mansedumbre que enérgicas protestas, que_n? conducen á nada práctico. ¿A quiénes se d1r1gen esas protestas? Indudablemente
á los E~tados católicos, que están en comunión
con la Santa Sede; pero esos Estados tienen
también ::,us deberes polfticos que cumpl ir, y
no pueden-como no pudo M. LoubPt- colocarse fuera de la comunión de los pueblos cultos
por g uardar sus amistades con el monarca sin
corona, preso voluntario que reside en el Vaticano.
. Pero la Iglesia sigi¡e su camino marcado; es
mmutable, según su~propias declaracionPs,· y
en van.o .corren los tiempos y cruzan las edades!
cree v1v1r ahora como en los siglos pasados¡

en las épocas para siempre ldas en que doml•
uba. con Gre¡orio VII; le¡lalaba, 0011 Julio

LA GUBRaA:RV80JA.PONlllBA1-VN lUCGIJdIENTO iTAPONJ!Ji FlUllNTlll Á PtNG-Y..A.N!i (NOJ.\TJD p~ QOJ.\.lllA,)

�!t MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

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CHAS fiestas religiosas se han
elebrado durante el septenario, y
entre ellas ninguna seguramente como la que ha sido ofrecida por las mitras provinciiinas á la Guadalupana. La
erección en Basílica de la Colegiata en la que
la Virgen India se encuentra, ha suministrado el motivo suficiente para el de'hoche de
luz y de colores que han constituído las ceremonias de dedicación.
La Virgen de Guadalupe PR mexicana,
netamente mexicana, y no en balde el Parlre
Hidalgo, en la época sangrienta de la independencia nacionnl, levantó por encima de
sus bla'ncos cabellos la enst-ña en la que aparecía con i;us manrn~ juntas y una gran sonril'a enigmática la Virg!'n india. Podrá in
cierto que la aparición haya sido u11a firción
de algún caritativo obi!'po de los primitivos
que rigieron la igl!'f::ia mexicana en las tristísimns etapas que Figuieron inmediatamente á la conquista de Cortés; podrá ser que de
la leyenda, desmoronada por loi:; dedos frío,;,
sin sangre, &lt;le algún Rilogismo de hierro,
solamente queden migajas indignas ele que
se les tome en considnació11; pero la leyenda seguirá viviendo en el corazón sencillo
del indígena.
Corn,idérest:l el espectáculo. Sohre las ruinas de la civilización que se hundía para
siempre en la noche VP.1tigin0Fa dt-1 paF¡ido,
por encin1a &lt;lel ídolo que demo~traha con
!'U im¡,aRivirlael !'U impotencia absoluta, sobre la sangre y el fupgo de la época de hierro y de Mmgre, quPdaban flotando los harapos del alma del indio. Pobre alma peque,
ñita y deforme, si se quiere; pero siempre
una alma, una alrua humana f'u,c!'ptible
quizá de gozar, susceptible seguramente de
sufrir.
El horizonte n!'gro hacía desaparecer los
últimos rayitos ele esperanza que cal!'1,t:1.ban
el alma del indio. La sombra era total y
absoluta. ¿En dónde esta.han los reyes que
pasabnn coronados por la pluma verdinegra del colibrí, en sus literas de inmaculada blancura? ¿En dónde !'Staban los diosPs
que aparecían antes cubiertos por la snugre
del sacrificio y por el oto y la plata de las
minaB, en sus altos tronos de granito, poderosos y herméticos?
Nada; por encima del suelo completamente cubierto &lt;le sangre, de eangre roja de hermanos, el cielo se extendía como una pesada
lámina de plomo, en la que los astros no pudieran lucir. El horizonte, hasta ¡wrderse en
los abismos del infinito, solamente tPnía olores de mat&amp;.fiza, ele tragedia. El indio iba
lentamente con los pies manchados y la frente vacía, mientras• no silbaba como víbora
trágica en el aire el látigo del encomendero
que le hiciera avnnzar más de pri!'a, siempre
más de prisa. ¿Hacia dónde? Hacia la
muerte y el olvido.

Entonces surgió, por encima de este mar
de sangre .hunrnna, y de miseria humana y
de dolor humano, la figura trar:quila y sonriente de la Virgencita india. Ella hablaba
al· siervo con el dulce lenguaje de sus mayores; ella llevaba, siendo la madre rle Dio!',
Riendo reina y santa, el humilde huipil de
la india. Ella era buena y tenía para el fodio palabras que éste solamente había escuchado allá muy lejos, cuando sobre la su-.
perficie inhollada de la laguna se de!'lizaba
su canoa, la canoa paterna en la que la IT).adre le arrullaba con los cantos de los abuel01,.
El indio vió á la «madrecita,1 que se le
aparecía, que llegaba á él, que le hablaba de
paz, de caridad y de perdón. ¿Que sus promesas eran falsas? ¿Acaso lo bOn menos fas
que la vida no-, hace desde niño!'? ¿.Acaf:o,
por tal razón, las olvielamos, por rnás que la
duda nos haya puesto sohre aviso, soplándonos pafabras de odio en los oídos?
La tradición de la Virgen india es un
acontecimiento de caridad, de alta misericonlia, q ne muy difícilmente ol vi&lt;lar:í. el indio. l'odrá desmoronarse la nacionalidad á
,fuerza de tanta sangre constituí'da; pero por
encima del trágico naufragio qnedr..rá, con su
hermética sonri!'a de bondad. la VirgenP-ita
buena y humilde qne supo hablrtr al inelio
de snH padres, siervos. que 16 supo inspirar
un poco de amor á su vida de i•sclavo, que
le hizo olvidar el porvenir de su raza de paria,:.
Por eso es qu!', aunque la crítica hif,tórica
dei,,barate la leyenda convirtiéndola Pn un
engaño cualquina, trivial y sin conciencia
· de su propio valor, por más que se le demuestre lo que haya &lt;le verdad, el indio, el
vencido, el humilde irá siempre con un ramo de flores á visitar á la &lt;Cmadrecita» que
le habló en su idioma, olvidado por todos.

***

Lns obras del genio humano nunca pertenecen á. esta ó á la otra generación, ni pueden encerrarse en los estrech0s límites en los
cualr.s florece y muere la vida humana. La
obra del genio, por serlo, tiene alns suficientemente po&lt;lerosas para volará rtlturns desconocidrts, por encima de las razas y de los
tiempo!:!.
Cuando Sardou lanzó al teatro su ccFedora», la alianza francorrusa tenía enamorada
á esa frívola coqueta que en Europa se llama la opinión francesa. Con la refinad&amp;. elegancia de su estirpe de reyes, el «chic» francés se deieitaba ~incerame11te al ver en la
escena el tipo, un poco artificial, un poco rí. gido, dt:: la rusa nihilista y conspiradora..
El teatro de Sardou ha sido juzgado ya por
hombres de alta estirpe intelectual; la 6 ltima palabra, sin embarg'), será imposible
pronunciarla aún, pues poco es el espacio de
un siglo para poder ver á suficiente distancia las creaciunes del dramaturgo.

No son como la flor del poeta, que muere
con el sol que la vió nacer, pues llevan en
sí la rara e&amp;encia de los avatares y de las
trasmigmciones, y el sueño Pn que las vemos
sumergida,1, por más que nos engafü\ no es
el sopor de la muerte, sino la !etargia de la
que han de resucitar cuando sea el tiempo
propicio para ello.
Hoy la guerra &lt;la cierto barniz de actualidarl-el suficiente para quA nos cautive y
nos haga ¡:uyo,;-á la obra de Sardou. ·La
Empref:a ele la Mariani, al a.parecer entre nosotros desputSs de su larga tPmporada anterior de retiro, ha escogido ccFedora», tanto
porque !'abe que es una de las creaciones de
Terel:'a Mariani ·e n la que la actriz itálica se
P-leva máfl alto, cuanto por la notoriedad q11e
los actúales acontecimientos de Oriente dan
á la trifi'te y pálida figura de e!'a rm•a
aventurera que el genio de Snrdou ha improvi~ado con cuatro brochazos de un tone,
fuertA y unas cuantas frases troqueladas á
fuego.
Después hemos dsto la¿cMagda&gt;'., de Suderman, que era·"ª m1Pstra viPja amiga, nue;;tra cunocicla de antaño. La obra del dramaturgo teutón no es muy gustada por nuestro
público, porque es Fajona, porque no viene
en ella el alma latina que entre floeotros
nlienta.
·
Sin Pmbargo, comprendemos la lucha ele
esa actriz, que no por pasear altiva y triunfadora por los escenarios, levantada del fango
por las alas poderosas del arte, dPja de ser
una madre. La extraña mezcla de este personaje nos interesa, no cabe dudn,-; pno no
entramos por completo en su espíritu, porque tiene las nebulosidades de lo!'; países donde el signo S!'ptentrional irradia en la noche
serena.
Después la Mariani encarnará . para nosotros todas las heroínas frívolas ó magnánimas, poderosas ó tímidas, voluµtuosas ó
castas que el teatro moderno impone rtl espíritu proteiro de la actriz de talento. Vivirá
para nosotros en los extraños medios artificiales en los cuales se mueven desele Ofelia
hasta La Tosca, liorando, gimiendo, sonriendo, gozando, en. esa curiosa mezcln, algo
caótica, que es la que hace se asemt-je tanto
el esceuario de un teatro á la vida real.

***

Como escuadrones diabólicos que cargan
al galope, pasan por el cielo amenazador los
vientos de tormenta. Cabalgan las nuues sus
más brio"os corceles en imposibles cabriolas,
tendiendo un manto de suprema tristeza sohre el azul implacable de nuestros cielos.
Llueve, 11 ueve interminablem!'nte y la tristeza de la 11 u via se infiltra como un letal veneno en el espíritu, trabajado por el tedio.

dl.nfenor Lescano.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

La Basílica de Guadalupe
SOLEMNIDADES RELIGIOSAS

{'_ ON toda suntuosidad se efectuó el día 24
del actual la ceremonia &lt;le erección eh
B_asílica ~e l_a Colegiata ~e Guadalupe, habiendo asistido al acto casi todos los arzobispos y obispos mexicanos.
La ceremonia, por ser enteramente nueva
atrajo á. multitud de personas, que llenaro¿
las naves de la Basílica.
A las ocho y cuarto, en la gran sala capit~lar se organizó la procesión, que fué precedida por los arzobispos y obispos asistentes
revestidos rle capa pluvial, mitra y báculo:
. El ma~~tro de ceremonias, Pbro. Felipe
1:meda, d1? orden para la ~alida &lt;le la procesión al atrio en el orden y Jerarquías siguientes:
Obitapo de Colima, Amador Velasco· Obispo de Huajuapan de León, Rafael A~ador·
Obi11po de Sinaloa, Francisco U ranga; Obisp~
de Tehuantepec, 9arlos Jesús Mejía; Obispo
de. Sonora, I~nacio Valdespino; Ohispo de
Ch~huahua,Nic?lás Pérez Gavilán; Obispo de
Chiapas, Francisco Orozco y Jiménez· Obispo de Le~n, Leopoldo ~uiz y Flores; Obispo
de Yucatán, Martín Tnschler; Obispo de Zacatecas, Jesús Alva; Obispo de Tabasco
Francisco Campos; Obispo. de Cuerñavaca'
Francisco Plancarte y Navarrete; Obispo d¿
Tepic, Ignacio Díaz; Obispo de Tulancingo
José Mora; Obispo de Aguascalientes José
de Jesús Portugal; Obispo de Querétar~ Rafael Camacho; Obispo de San Luis P~toeí
Ignacio Montes de Oca y Obregón; Arzobis~
po de Puebla, Ramón Ibarra y González·
Arzobispo de Guadal ajara, José de Jesús Or~
tiz;Arzobispo de Linares, Santiago de la Garza Zambrano; Arzobispo &lt;le Michoacán Ate-•
~ógenes S_ilva; A.rzobispo de Durango,' Santiago Zubiría y Manzanares; Arzobispo de
Oaxaca, Eulogio Gregorio Guillow; Visitador
Apostólico, Doménico Serafini; Arzobispo de
México, Próspero María Alarcón y Sánchez
de la Barquera; representantes del clero en
general, y muchas cofradías y archicofradías.
Al frente de la procesión iban el «Tintinabulum», el «Conopeum» y las mazas con las

U

LA B&gt;.SfLICA DE GUADALUPE,__..:.FACHADA PRINCIPAL.

EN LA BASÍLICA DE GUADALUPE,-ASPECTO DEL TEMPLO DURANTE LA FUNCIÓN DEL DÍA

urnas de cristal de San Diácono y San Plácido.
Al llegar á la puerta del centro, todos lo.;;
prelados ocuparon sus respectivos asientos y
Monseñor Serafini hizo entrega al Arzobispo
de México de los documentos pontificios relativos á la erección y á los cuales dió lectura.
Acto continuo, el Sr. Alarcón se dirigió á
los fieles y declaró en alta voz que quedaba
,,ad eternum» erigida en Basilíca la Excolegiata de Guadalupe, y, en ese moménto, el
Arzobispo de México abrió la puerta del centro, el de Michoacán la de la derecha, el
Arzobispo de Guadalajara la de la izquierda,
el Arzobispo de Oaxaca la del lado poniente,
el Arzobispo de Linares la del oriente, y el
Arzobispo de Puebla la del Sagrario.
Terminada esta ceremonia, &amp;e c&lt;1.ntó la salve y se leyó el acta de erección. El Sr. Serafini ofició de pontifical, asistido por los curas de San Miguel y Santa María la Redonda.
Al día siguiente se efectuó la consagración
de la Basílica con asistencia de todos los arzobispos y obispos.

o

CUENTO CHIQUITIN

E

N la ribera de un mar, sobre el árido
crestón de una roca formidable que
de continuo el oleaje besa suave y
rumorosamente, haj una choza semejante á
un nido de águila, donde un ermitaño vive
lo&amp; últi[r!OS días de su vida, puliendo con sus
manos largas y pálidas, corales primorosos
que, según fantásticas l~yendas, preservan
de la mala ventura.
En pos de un milagroso amuleto, fuí en
una ooai,i6n á le. choza del anciano ermitafto.

Su voz era dulce y triste como un eco de
JDN LA BAIÍUO.t. l)lll GUAl1ALUPlli,-LÁ PROOllilÓN JIIN'l'RANJ)() 4L TIIMPLO,

ultratumba; su mirada tenía tenues irradiaciones de crepúsculo; su ademán era reposado y solemne.
·
Yo le conté el origen de mi antiguo contradís; le dije .cómo el desdén de una mujer
era agudo y cruel estilete clavado en micorazón; le referí confid@cialmente todo el
largo historial de mis amores; le confesé cómo en mi lira sólo había canciones para
Ella; le describí con frases luminosas el fuego inmaterial de mi pasión; le dije cómo mi
vida era ingrata y monótona sin un seno cariñoso que recogiera, como una ánfora de
nácar, el llanto mío; le abrí, en fin, mi alma, rasgando el velo que esconde sus heridas; y cuando esperaba de su voz dulce y
triste como eco de ultratumba el consuelo
anodino; al buscar en su mirada. crepuscular
el análisis de mi dolor; cuando creí Llirar en
sus manos, largas y pálidas, el coral de la
buena ventura, só:o vi, con sorpresa, que de
sus ojos caían, co.m o perlas de riquísimo
oriente, do!'! lágrimas ruborosas que lentamente fueron á esconderse en los hilos canosos de su luenga barba venerable.
Y luego, después de referirme á su vez
una historia fatal de su juventud, cuyo epílogo era aquella roca formidable que el oleaje besaba suavemente, me dijo suspirando:
"¡Cándido joven! Si yo hubiera hallado el
milagroso amuleto que t{¡ buscas; si el coral
de unos labios hubiera sido bueno para mi
felicidad, yo no viviera hoy solo y sin ventura en esta árida roca que el oleaje besa rumorosamente.
El coral, sangre de un monstruo petrificada en el mar, pierde su virtud bienhechora
ante ese otro monstruo: la mujer».
¡Oh ideal!

***

No hagas que yo oonolura tni11 díae en la.
Qrilla. de un ma.1'1 @obre el á.rido crestón de

25.

una roca formidable, como el viejo ermitaño.
Para mi mala ventura hay un coral prodigioso: el coral de tus labios.
RAFAEL SnvA.

➔-~

·Se Muere el Día
(Paráfrasis de Longfolow.)
I
El día se apagó. Botan las alas
de la noche la bruma,
como si águila. ne¡rra y gigantesca
dejara. caer sus plumas.
Las luminarias de la aldea brillan
al través de la. lluvia;
extr_aña vaguedad siento en mi espíritu,
y tristeza y ternura.
II
Acércate y lee. Toma ese libro;
escoge una balada
.
dulce y encantadora, que mitigue
el cansancio de mi alma.
No quiero cantos de poeta egregio
que ruidosos estallan,
y que recuerdan el combate rudo
de la existencia humana,
III
De esos cantos no quiero en esta noche
sino versos de bardo
'
que suave arrulle y cuyo acento suene
como lluvia de llanto;
Acordes de uri laúd que el eco sean
de algo muy puro y vago;
y que en mi corazón vibrantes. caigan
como himnos del santuario.
IV
Acércate á leer. El ritmo poético
gemirá con ternura,
aleteando, cual ave enamorada
de tu voz en la. música.
'
Se tornará la bruma en una aurora·
y en mi alma una luz fúlgida
'
fórmará un arco iris de esperanza,
~omo tl sgl eJ:1 la. lluvia,
A, M.\YORGA RIVAi,

�l:L MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Páginas de la Moda

nea. ·La igualdad y simetría en estos pliegues es
uno de los factores más
importantes para obtener buen resultado rn el
conjunto. El talle cúbrese con una imitación de

I;xplicacíón de nuestros grabados
; Número 1.-Variada y elegante colecci6n
de trajes de paseo y visita, confeccionados
con telas de estaci6n y aplicaciones de encaje.:! 'y abalorios. Las hechuras de estos trajes
tl~ diferencian notablemente entre sí. Así es
cc;&gt;mo
,, ufios constan de faldas füas, mientras

otros se distinguen precisamente por la excepcional confecci6n de las falda·s, todas las
cuales son plegadas longitudinal 6 transversalmente, 6 constan de sobreenaguas, á semejanza de los vestidos estilo eastre.
El grabado de la parte inferior representa

un traje de visita, cuyo corpiño, de confecci6n enteramente modernista, es una prenda
muy delicada, pues con el menor descuido
en su corte 6 en las aplicaciones de sus adornos, resulta sin la elegancia debida. El peto
y el espaldar se ouhren de punto de Alenz6n;
las mangas están dividida1;1 en dos partes: en
la superior, entallada, se aplicnn adornos de
encaje obscuro; y en la inferior, aglobada,
punto rameado. El sombrero, para que haga ccpendanb1 con el resto del traje, no s6lo
por su originalidad, sino también por su elegancia, se cubre en toda su extensi6n por ligero velo de punto rameado, que, como lo representa el grabado, cuelga hasta por ,obre
los hombros. La confecci6n original de t-ste
vestido y el sombrero, forman un conjunto
muy agradable que sienta bien á las st ñoritas de talle esbelto.
Los demás trajes son, asimismo, de última moda y muy usados por las damas principales de Bruselas y París. Casi todos se
confeccionan con telas de coloree claros y los
adornos con il:'ten en pasamanerías de me-

resultados. Estos trajes, tanto los modernos
como los de estilo sastre, se confeccionan con
telas de la estación. Su corte está de acuerdo
á la última moda, y como lo dije al principio, lo recomiendo muy e~pecialmente. Estos trajes constituyen la última palabra de
la moda europea.

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tal, encajes de Inglaterra y cintas maravillosas, combinados todos de manera de formar
un conjunto agradable. Los sombreros que
deben llevarse con estos trajes han de ser tales, que no pequen ni por sus exageradas dimensiones, ni por su pequeñez casi mezquina. Por lo demás, y para dar fin á la explicaci6n de estos grabados, debo advertir 'lue
todos los trajes que representan son exclusivameñte propios para la actual estación de
verano, y que deben llevarse para los paseos
y vi!'itas de cumplimiento.
Número 2. -Elegantísima colecci6n de trajes de visita y de paseo, propios para señoritas y señoras j6venes. Muy especialmente
recomiendo á mis lectoras la presente colección de figurines, que es una de las hermosas y originales que se han publicado en las
presentes Páginas de la Mo'da. Son estos trajes de tal manera vistosos, correctos y elegantes, que seguramente muy pocos habrán ·
de superarlos. El primero de izquierda á derecha se confecciona con nansú, con muselina 6 con otra tela semejante de poco cuerpo,
Y se alforza de la manera que lo indica el
grabad.o, procurando que todos los pliegues
transversale~, tanto los grandes como los pequefios, no hagan fruncidos .ni pierdan la lí-

Grupo número 2,

«fichú~ adornado con punto inglés y aplicaciones de gasa plegadas ligeramente, de manera á asemejar «plisé». Las mangaE&gt;, englo'badas hasta sn mitad superior, se hacen terminar por puños que, aunque no muy estrechos, dejen percibir, no obstante, algún
ajuste en el brazo.
Por lo que hace á los demás vestidos, s6lo
debo aconsejar á las lectoras que se ajusten
por completo al figurín, pues de no hacerlo
así, estarán expuestas á no obtene.r buenos ··

Grabado número 3.-Finalmente, presentamos en esta secci6n cuatro figurines escogidos y de moda. Repreieentan, respectivamente, trajes de visitas, de viaje y de casa.
Los dos primeros del-lado izquierdo ( de visita), son de estilo moderno. Las 'dos faldas
se pliegan ligeramente. La primera consta
de sobrefaldas, y la segunda, aunque lisa,
lleva en su parte inferior pliegues más vastos, de modo de dar algún vuelo á la enagua.
Los corpiños son de confección semejante,

�Ét MUNDO ItUSTRADO
pues aunque el primero no lleva cuellohombreras de la misma tela como el segundo,
consta de mangas semejantes á las de éste y
del mismo entalle, tanto posterior como anteriormente. Los dos talles se rodean por cin-

turones no muy anchos, pero tampoco muy
angostos.
El segundo grabado no representa un traje, sino un abrigo de camino. La confecci6n
de esta prenda es sencillísima, pues al corte

EL l\!UNDO ItUSTltADO
talar del abrigo, s6lo hay que afí.adir algunos pliegues longitudinale:;i, de manera de
dar más soltura y libertad al entalle. En la
parte superior se prende la esclavina con
aplica')iones triples de cinta maravillosa, y
las mangas se confeccionan de forma aglobada, haciéndolas terminar por puños amplios é invertidos.
Por último, el cuarto grabado representa
una blusa de·casa confeccionada con «tela de
Vichy¡¡ 6 sedalina á cuadros, 6 cualquiera
otra tela de poca cone'istencia y propia para
la estaci6n actual. El corte, como puede verse, es sencillo en extremo, pues consta de
moldes llanos plegados 6 tableados á lo largo. Las mangas aj ustadas de los hombros, se
enanchan en su parte inferior, de manera de
formar una manga englobada. Los puños
· son estrechos.

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,JoSEFINA.

&lt;Bé)&gt;

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Grupo número3,

CIUDAD FUNDADA
Santa Fe de Bogotá
B•jo un ennrme casco de reluciente acero
allá, en la cumbre. súbito apareció un guerrero
sobre un corcel nervioso........ .
Jiménez de Ques•dá
persignó los abismos con la cruz de su espada,
y convirtió los ojos, desde la brava alt.ura,
bacia el lejano rlo, que, entre una selva obscura,
se retorc!a abajo, con el zigzag de un gesto,
como una larga VI bora entre un florido cesto..... .
Por ese río, á modo de procesión flotante,
trájo él su fiera tropa, desde la mar distante,
Y selvas rtespeinadas, y trágicos esteros,
y ciénagas fe.laces cruzaron los viajeros.
jOh capitán! Las selv•s orlaban vuestra frente;
las ciénagas lamían los pies de aquella gente;
y los esteros, mndos de asombro al contemplaros,
se abrían á manera de grandes ojos claros......
El Magdalena hacia sus eses como un boa,
doblándose piado.so bajo IR audaz canoa;
y el capiti1n, gozando de tanta mftrs.villa
que un cuerno de abundancia vació sobre la orilla,
no se curaba nunca ni del caimán m~mbrudo,
ni de la araña infame ni del mordaz zancudo..... .
Y, en tanto, en las montañas, queparecl•n muertas,
jaguar adolorido li.mzaba sus alertas;
y una culebra, á veces. al fondo del boscaje,
silbaba como silba la flecha de un salvaje ......
Tal fué. Pero la tropa, gnnosa de la •!tura,
ve al fin, bajo los Andes, tenderse una llanura
de verde pa.sto y rica de floreciente abono,
como un tapiz tendido bajo los pies de un trono.
Y al ver que en ella un r\o sereno se destaca,
meciéndose á manera de gigantesca hamaca,
el husmeador caballo del capitán remueve
sus largas crines, tiembla con PI temblor más leve,
y arroja al aire un fresco relincho de ventura
que suena por encima de toda esa llanura......
Hecha de un solo tronco, más tarde, una piragua,
trazó por un instante su rúbrica en el agua,
del Magdalena á lo ancho; por In contraria riba
tropel de ondas sonantes llegaba desde arriba.
Y la piragua aquella que desprendió Qu=da,
fué á detenerse antA otro guerrero, cuya espada
relumbró al sol...... Vestla jubón de fina tela,
sombrero en ricas plumas y botas de áurea espuela.
Tal Belalcázar. Viene con su arrogante tropa,
como un desfile asiático envuelto en fausta ropa,
desde el Imperio mismo del Sol, donde Pizarro
fundió en oro macizo las ruedas de su carro.
El sometió á:sus plantas todo el reino de Quito;
y .ensanchando la curva de su anhelo infinito,
escaló las montañas, como ayer los titanes,
y robó el fuego sacro, 110 al cielo, ¡á los volcanes!

Se lanzó en marcha luego sobre Cundinamarca:
¡y no exploro más tierras la paloma del Arca!
El conquist6 á los Pastos tenaces y aguerridos.
En Popayán ron,picron los broncos estampidos
de sus arcabuzuws en un pregón de gloriu.
Vió los campos de Cali. Se perpetuó en la Historia
con Timaná fundada sobre inmortal cimiento;
que una ciudad es siempre mejor que 11n monumento.
Y, al fin, llegó hasta el puntv donde le halló la tropa
de Quesada. El brindóles con corazón y copa,
copa y corazón de oro. Y hublóles del Imperio
de Atahuulpa poblado de atrncrivo misterio,
dela de RumiJiahui reverberante esp,via
y de una tierra nunca por ia ambición soñad1t ..... .
Y deslumbró los ojo• de los conquistadores
con cántaros de arcilla que parechm flores,
vajilla regia, mantos de abrigadora luna,
joyas de raras piedras, trajes de pompa indiirna;
clavó contra la puerta de su tienda una cuña
de plata, y se hizo alfombra con pieles de vicuña..... .

mostrando tínicrunente ht punt1t de la eola.
Y ·otra vez vió la muerte de un boa utragantado,
qne d.espuús de lograrse de,·orar un venado,
retema en la boca lit brutnl cornamenta,
como ejemplo simbólico al que todo lo intenta.
Cesó el éxodo.
.
Entonces decidieron la vida
reposar juntamente. sobre aquella tendidn,

ver&lt;;Je r frci-:ca llanurn. ·y en un dia dP gloria.

la ciudad fué fundada por los tres. Tal la Historia.
Uno le puso el easco de la sabidurla;
otro li• envolvió en stdas de 1?racia y l!nllardia
y el otro. al son a legre de músieas /!Uerreras. '
tendió le ante las pl&amp;ntas las pi~les de sus fieras.
Ciudad que hace tres siglos que triunfa de la muerte
tiene las tres virtudes: SRbia, graciosa y fuerte.
'
Parece que una estrella prende tal ventura
y as\ es coro, • á lo lejos, .fonfunden rn figura·
de las historias viejas en los confines vagos '
los 'l'res Conquistadores con los Tres Reyes ÍITagos!

•

•

,::~,:

Se unieron, desde entonces, uno y oLro guerrero;

y de sus dos Pspadas nació una cruz de acero.
Las t •opas de uno y otro se hicieron un conjunto,
cual lo hacen los dos ríos en ese mismo punto,
En ese punto, el Cauca se junta al otro r io,
como un dolor sombrio á otro dolor sombrío;
y fingen ambos luego, por entre las malezas,
una serpiente sola, ¡.,ero con dos cabezas..... .
11Nueva cierta he tRnido; viene gt)ntc e:;pañola
por los llanos. Se acerca».
De la montaña sola
tal escribe un mensaje c1tpiti1n desterrado,
con achiote silvestre sobre piel de venado.
jEra el otro! Faltaba; pero al fin ya venia ..... .
El Tudesco asoinóse por la selva bre. vla,
cual si fuese un dios rubio de los bosques paganos;
y entreabriendo las hojas con rns trémulas manos,
sacó á luz sus cabellos fulgurantes y rojos,
y el satln de su frente y el añil de sus ojos.
Detra,, dél los soldados le formaban tropeles,
envolviendo sus carnes en selvática;¡ pieles,
cadavéricos, tristes, sile·nciosos, sombríos,
trasijados por hambres y esquilmados por frio.~ ..... .
¿Desde dónde llegaban? Fre'demán era enfermo
de la fiebre del siglo. Ni en el llano más yermo,
nj en la sierra con nieves ni en el rlo sin vado,
sintió nunca en el alma despertarse un cuidado.
y él seguía, y seguía y segula adelante,
quebrantando las zarzas con su pie de gigante,
derrotando las olas con su pec)lo y su brazo
y rompiendo las nieves con la fe de un hachazo.
Él pasó por en medio de les tribus salvajes
cual Moisés por en medio de los bravos oleajes;
y vió á muchos corceles y vió á muchos soldados
por largulsimas flechas contra el suelo clavados.
Una vez vió que un tigre saltó sobre el sendero,
estranguló á un caballo, despedazó á un guerrero;
y huyó por las sabanas, entre la yerba sola,

José Santos Chocano.

' ;.

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d.O~

~ r.ll;~,. , . ~~L -...........

EN ARBEU

:SRf\~AliLI

E

L día 21 del actual debutó en el Teatro
Arbeu, con la «Magd a» de Sudermann,
la Compañía Dramática «Teresa Mariani», que tan gratos r ecuerdos dejó
entre nosotros durante su primera visita á esta capital.
Las obras q ue lleva puestas en escena son:
«Magda», «La Felicita en un Cantuccio», «Fedora» y «La Corte de Napoleón», siendo selecs
ta y distinguida la concurrencia que ha llenado las localidades del coliseo de San Felipe en
l as distintas r epresentaciones.
La Sra. Mariani lia recibido muestras inéquívocas del ca.riño y admiración que el público de México le profesa. Su presentación
causó verdadero entusiasmo, y hay que confesar que la eminente artista italiana ha sabido
corresponder con su labor artística á los aplausos de sus admiradores.
En este número publicamos los retr atos de
los principales artistas de la Compañía,

r

�EL MUNDO ll.USTRADO

€1 dt las florts
L-levo lirios y violetas,
lo me¡or de mis jardines,
lo me¡or de mis macetas;
llevo doscientos claveles,
. y doscientas clavellinas
y doscientos mil millones
de nardos y rosas finas;
llevo los blancos jazmines,
los de más ricos olores;
llevo, en fin, toltas las llores
que nacen en mis jardines.
Niftas, aqul está el florero,
el que vende más barato
y más y con más salero.

á los armónicos sones de aquel la á modo de d u Ice y lánguida
canturria con que en cada esquina anunciaba su presencia Joseíto el «Flore1·0&gt;, asomárunse,
como siempre ocurría, acá y acullá,
en puertas, y rejas y balcones, las
hembras en estado de merecer, avecindadas á la sazón en la Calle de
Zamorano.
Reclinado Joseíto contra la esquina de la qalle, al brazo el largo
cesto de mimbre, donde aparecía
profusamente representada casi del
todo la rica flora andaluza; echadli.
hacia atrás la mísera golilla, por
bajo de la cual desbordaba el largo
y negrísimo pelo en encrespactos
mechones sobre la frente juvenil y
en rizosos &lt;tufos&gt; sobre las atezadas sienes; fresco y primaveral el
moreno y acharranado semblante,
de tez tostada, ojos grandes y melados, pequeña nariz y boca grande,
de gruesos labios y blanquísima
dentadura. Y luciendo, todo hañado en sol, la poco flamante chamarreta azul, los amplios pantalones
de lhayorquín, que dejaban ver,
arremangados al tobillo, los pies
descalzos y renegridos, como jamás
sujetos á yugo de ninguna especie;
reclinado contra la esquina en gallarda actitud, con la mano libre á
modo de pantalla, junto á la boca,
dió fin al cadencioso pregón, con
los ojos fijos en Lola la «Mendruguito&gt;, en áquella chavala de quien
é l decía, cada vez que de elli.. se
hablaba, entre sus amigos y compañeros:
·
-Esa «gachí&gt; es mi ojito derecho
y un ala de mi corazón, y el que se
atreva á mirarla sin mi permiso,
tiene pena de la vía.
Y buen gusto pro baba tener J oseíto declarándose paladín de aquella
muchachita, recogida por el «Boq ueronero&gt; en una hora de compasiva emoción; de aquella chavahlla
de cara la más picaresca y tentadora
de las que por aquel entonces secábanle las fauces y aletargábanle la
pupila á los más de estuco de los
mocitos del barrio
Diez y seis abriles acababa_ de
cumplir Dolores, cuando un díaterminada la fatigosa brega diaria
-sentóse á réspirar el fresco relente
de la tarde en la puerta del corralón, en una de cuy as salas con
alcoba habitaba con el «Boqueronero&gt; y con su respetabilísima consorte, y sentada en el escalónrepetimos,-estaba Lola siguiendo
con mirada no exenta de envidia á
las más acomodadas de sus con ve•
cinas que di~currían por la calle
con aniinados bendui-rios, luciendv
sus crujientes vestidos de percal,
sus ·pañolones de crespón y sus pintorescos tocados, cuu.ndo Joseíto
el «Florero&gt;, que acababa de malbaratar, casi del todo, el contenido
de su gran cesto de mimbres, acercóse á ella con gallardo contoneo y
preg-untóle con voz dulce y acarici:;i.dora:
- ¿,Y qué, tú, profgio, no me compras ninguña de mis maravilla;;·?
Lola se puso encarnada, turbóse
un tanto y repúsole con voz de ar.gentino t imbre:
- No puede ser, yo no me pongo
flores sino cuando refresca el tiempo .
- ¿Y si yo' qmsiera regalarte las
más bonitas de las que yo cogí esta
mañana?
- Pos t-e estimaría la inti,oción
y .... ¡me alegro de verte bueno!
- Pos lo que son éstas te las pon,i,, tú hoy en tu matita de pelo.
Y al decir esto, ofrecía á la muchacha las más bellas ae las flores
de su canasto.
- Muchas gracias, ya te be dicho
que no puee ser-exc lamó Lola
rechazándolas dulcemente con la
mano.

Y

- Vaya si puee ser ; éstas las cogí
yo ~eosan~o en ti, ¿tú te enteras?
pa ti, pa t1, que eres prima hermana, por lo bonita, de la Madre de
los Pastores.
Lola ¡¡onrió al oír el apasionado
requiebro, y
- ¡Muchas gracias, ya que te empeñas! - exclamó cogiendo aquel
ramo de flores, que como humilde y
o 1o roso homenaje de amor ofrecíale
J&lt;?seíto el «Florero&gt;, al par que la
miraba con vehemente y apasionadí sima fijeza.

II
Dolores, como siempre hacía desde la tarde aquella en que aceµtara.
el primer tributo de amor de Joseíto, salió al oír su cadencioso pregón á la puerta de la calle, y reclinóse contra el quicio á esperar á su
enamorado, mientras á pocos pasos
de ella mantenían vivo y sin i:uda
amoroso diálogo, Rosario la «Peinado_ra&gt;, una de las hembras de más
cartel del barrio, con Currito el
«Petaquero&gt;, uno de los mozos de
más bandera de todos los del Distrito.
Joseíto el «Florero&gt;, terminado
el pregón, por oír el cual abandonaban todos un punto sus quehaceres, a vanzó rápido hacia la puer ta
donde lucía sus indiscutibles he•
chizos y sus indiscutiblemente humildes adornos I a tan amad a por
él, protegida de Juan el «Boqueronero&gt;
-Ven acá, tú , José -díjoleá éste
Currito con voz imperiosa, al ver·lo
aproximarse á Lola.
-Aquí &lt;Jstá ya el que usté necesita, 11a lo que usté guste mandarrepúsole el muchacho acercándose
á la amorosa parej a.
- Pos vamos á ver si tiees tú flores bastantes pa enterri,.r á esta
señora que acal:ia de morirse de
ripente, porque le be dicho que no
la quiero querer porque no me da
la gana.
-,Flores traigo yo, no ya pa
enterrará esta señora, sino pa enterrar basta la torre del «Tiro»;
pero el caso es que siemure va á
r esultar más bonita la muerta que
la mortaja .
-Muchas gracias-exclamó Rosario, miPntras Lola, que no perdía
palabra, fruncía un tantico el preciosísimo entrecejo.
- Pos empiez a ya á conve rtirla en
un ri,,millete-dijo Curro, al par
que se limpiaba el sudor de 1a frente con un blanquísimo pañuelo.
-¡Y p a que quieo yo tantas flores !
¿ Se piensa usté que voy á poner un
puesto en la «Plaza»?
--Eso me dijeron á mí en secreto
esta mañana; µero si no es asín,
alargue usté ya un0 de esos puñaos
de jazmines que Dios le puso por
manos y tome usté lasque 111ás sean .
de su gusto.
- Bueno, las toma, é, no se a que
si no las tomo, se le ponga sobre el
corazón y me tome usté abonecimiento.
Y Rosario fué á coger una de 1as
rosas merlio escondidas en e l cesto.
-No. ésa no-exclamó bru scamente Jos• íto y casi arrancando de
manos de la «P einadora» la flor por
ella escogida.
- ¿Cómo que ,ésa no·?-preguntó
Curro con ásµero acento , mie ntras
Rosario miraba á Jo.s-eíto con pro•
funda sorpresa.
-Como que ésta no puee sPrrepuso J oseíto con resuelta actitud;
-esta rosa me encargó á mí mucho
t&gt;l rosal que no se la di era más que
:', la jPmbra con quien yo vivo so!Iando.
Y al decir esto, miraba de reojo
el «Florero» á Dolores, que le son reía llena de satisfacción y -de casi
infantil orgullo.
- Pus es1L qu ieo yo ó no q·uieo
ning una-exclu.mó !{osario sin disimu I ar su despecho.
-'I.'o se puee arreglar- dijo Curro
acercá adose á J oseít o:- t ú dices
que á ti te encargó el ros al que no .le dieras esa flor á otra que no sea
la jembra más detu gusto; pos bien,
des pué s que tú te viniste se arrepin•
tió el rosal y me e ncar·gó á mí que
t e r ecogiera la rosa y que te dejase
en cambio este duro como contraseña .
Y Currito, mientras hablaba, sacó del bolsillo, con arrogante acti-

tud, la moneda indicada, que ofreció
desdeñosámente á Joseíto.
Este miró con irónico desdén al
«Petaq uero» y l'epú ~ole encogiéndose de hombros:
- ¡Un«chusco»! ¡Quémoodetirar
á la ca.lle las rentas vitalicias!
-¿Te parece poco, charrán'? Pues
toma dos y vete a onde yo no te vuelv a á echar encima los ojos de mi
cara.
- Que no, hombr.e, que no; ni por
dos, ni por tres, ni por mil millones; esta flor viene exmirriá pa
quien ustedes verán ahora, y no
tiee usté parneses bastantes en su
faltriquera pa que yo me mate el
gusto de verla ahora mismito en su
pelito anillao.
Y diciendo esto, dirigióse rápidamente con lt~ flor en la mano á Dolores, á la cual le dijo al par que se
la of, ecía:
- Tómala ttl, quepa ti abrió en el
rosal y á ti me encargó el rosal que
te la entregara ....
Y algunos minutos después podí&lt;t
verse todavía cómo Lola 1a «Mendruguito», con la rosa prendida en
el negrísimo pelo, seguía con amoro~a mirada á José, el cual. al llegará la esquina, volvió la cabeza,
detú vose algunos instantes, soni-ió
dulce y picarescamente á la muj er
querida, y se alejó por tia, dando
al viento otra ver. aquel su armónico pregón, que más que pregón pareCia una oriental y dulcísima canturria.

€1: t€StJlffl€DtO

del Ilmo. Sr. Arzobispo Feehan

S7ILWCLL PLAc:c ·

Los bienes fueron valuados en $125,000.
La mayor parte de lo testado con•
sistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mu•tua", Compañia de Seguros sobre
la vida, de Nueva York,

Heoo pocos dfa.s que se Practicó
La 9:pertura del test.amento &lt;Le! 11ustr1!1mo Sr. Arzobispo D. Patricio
A. Fe_ehan en la ciudad de Chicago,
mino1s. La fortuna del d!stinguido
)relado ascendió A cerca de. . . .
p25,000 _oro a,mericano; y se¡nín el
!~ventano que se ho publicado, los
bienes que dejó fueron como sigue·
Dos pólizas de "La
·
Mutua,"
Compafüa
de Seguros sobre la
Vida. de Nueva York,
por $25,000 oro ca,la
una, ó sean . . . . . $ 50.000 oro
Divirtendo~ acumnlados
·
sobre una de 1-as póliws. . . . . . . . 9.329 oro.
Otra póliza de seguro. 14,000 oro.
Acciones en efectivo y
en Bancos. . . . . . 37.000 oro.
Entre las disposiciones del señor Arzobispo, en su testamento i,p
hicieron éstas:
·
A su hermana, señorita Kate
F-eeban, que estuvo slempro ..on él
· hasta su muerte, $40,000 oro en boART URO REYES.
nos y $25.000 oro en una cte las pólizas de seguro; á la. señoro Ana A•
Feehan. viuda del señor Doctor
Eduar•do L. Feeban. hermano del
sefior Arzobispo, $25,000 oro de
MIENTE
otra de las pólizas, y $5.000 oro en
No importa que no me quieras; efertivo; á la Ac8idemia de San· Patricio de Cbicago. de la que es preSi me quisiste, mujer,
ceptort1 su herma'l1a, Ma&lt;tre Marta
Dime si son de placer
Catalina. $10.000 oro de la última
'l'us oj':lras.
póliza: á la escuela "Santa Marta"
. No importa- que no me quieras; de enseñanza prli.ctica para vnroEngáñame por favor ;
nes, de Feehanville, Illlnols. que
Dime que son de dolor
era le Institución por la q11e m!is se
Tus ojeras.
Interesaba el eeñor An.ohisJ&gt;O. E=f'
entregaron los $4.000 restantes rif'
FRAN CISCO A. DE !CAZA.
•• rtltlma D'\llza

..

fx~osi(ión ~e .San luis.
cuotas ~e vidje redondo, en moneda dmericand.
Ciuilad de Méx ico ......... $5fl.25
Pachuca . ..... . ... . ....... 56.25
Tolu&lt;'a. ................. . .. 55.85
Querétaro .. ........~ .... .. 51.40
Saltillo . .. ... ........... . . 40.05
San Luis Potosí . ......... 46. 90
Tampico . ................. 55.20

Celaya., Silao, Irapuato,
Aguascal ientes..... .. .... $50. 90
Torreón .... ; .............. 45. 60
Parral. ................... 47.50
Guadalajara .............. 56. 25
Monterrey ................ 38.15

•

, Los b&lt;?leto~ son buenos yara hacer el viaje en cinco días en unsi.
u otra d1recc1ón.-El límite final de los mismos boletos Ps de 90
d_fas, pero en todo ca so no serán buenos más allá del día. 15 de di ·
c1embre de 1904.--Se hacen arreglos para apartamentos de Pullman, con camas directas.
DwUey Thornas. Agenie viaje ro
de Pasajes.-Apartado núm. 34,
TORREON, Coah.

w.

D ewit Hammmut. Agente viajero
de Pasajes.-la. San Francisco, s.
l\lEXICO, D. F.

S. Farns&lt;Worlh.-Agente General.
t ~ 'San Franclsco. Nlllll. 8, México. D. F .

•

La más hermoso Colonia, no sólo por su posición,
que lo es contigua al Paseo de la Reforma, sino porque las personas que están comprando lotes, pertenecen á lo más granado de nuestra ~ociedad, quienes desean construir IQ.agníficos edificios, que, en
época no muy lejana, llegarán á ser el lugar más de
moda y el centro de las lujosas residencias de la
ciudad de México.
Sírvase investigar el alza á que ba .llegado en esta parte de la ciudad, de algunos años á esta parte,
y se convencerá de que no hay inversión más segura ni de más brillantes resultados que la que le ofrecemos.
. Por un acuerdo especial, se ha prohibido, para
siempre, establecer pulquerías ú otros establecimientos por el estilo en esta Colonia. Siendo estA
lugar pa.ra edificar fincas que llenen todos los requisitos de salubridad y, por consiguiente, para que
residan personas de refinada cultura, se hacen necesarias estas restricciones.
En menos de tres meses se ha vendido cerca de
la cuarta parte de este terreno, y esperamos que.para fines del presente año, todo~ los lotes habrán sido
tomados, y dentro de unos cinco años, este lugar ~ erá el más hermoso y saludable de la Capital de la
República.
Creemos que en un tiempo no muy remoto, México llegará á ocupar la primera fila por sus edificios,en el hemisferio occidental. Tiene la ventaja natural, que no gozan otras capitales: salud y cultura.
Continuamos vendiendo lotes bajo nuestro mi3mo
plan, es decir, veinte por ciento al contado y el resto en nueve años• .Ningún interés se paga sino después de que se hayan concluído: calles de asfalto~
. banquetas de cemento, drenaje y un sistema completo de agua.
¿Hay ·alguna proposición de terrenos mejor .que .
ésta?
Pal'a mayores informes, dirigirse á

United States y Mexican Trust Company,
Primera de San franlisco, 4,

ó á los Sres. Prevost &amp; Vail,
Primerd ·de San frdnds(o, 8.

�:~. GRANDES
,ALMACENES
f

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.

EL PALACIO_:_

" ".MEXlto

DE HIERROs.A.

Año XI-Tomo 1-Ndm. 23
·,,=,..

Ca11e1·s. Bernardo
Apartado
J

26

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Nos hallamos en plena estación primaveral y es ne. j¿esario prepararnos con trajes, apropiados á los grandes
calored del Verano.
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.~tendido por señoras y seño~itas, encontraréis una colección· corñpleta·de Blusas y 'fr-ajes para la temporada,
y damos á conocer todas las Novedades de Euro ...
pa y los Estados Un tdos.

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pansienses.

Exposición en el·Segundó Piso

!.

Domingo 5 de Junio de 1904

Precio del ejemplar: 50 centavos.

�L UNDO LU5T~ílDO

,

-AL
.

.

Año XL-Tomo 1.-Número 23

.

MEXICO, JUNIO 5 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINODLA
Registrado como artfculo de segunda clase, en 3 de Noviembre d e '1894.

PU·t l!T
Dt - ,.·V tRA -RUZ
.

.

.

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.,.

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>L UNDO LU5T~ílDO

,

-AL
.

.

Año XL-Tomo 1.-Número 23

.

MEXICO, JUNIO 5 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINODLA
Registrado como artfculo de segunda clase, en 3 de Noviembre d e '1894.

PU·t l!T
Dt - ,.·V tRA -RUZ
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Gerente: LUIS REYES SPINDOU

�Et MUÑDO ILUSTRADO

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~ LGUNO

de los escritores de más altos vue4 de julio, los franceses el 14, harán sus
los del siglo que acaba de fenecer, al
fiestas nacionales á muchas leguas de lapareferirse, en lenguaje pomposo y lleno de
tria, pero acompañados por el alma mexigemas vivas, á Guttenberg y á la invención
cana, por el espíritu de nuestro país, que
de la impreuta, deoía: que mis que el dessabe todo lo que el mundo-no solamente
cubrimiento de América, más que los gran•
nosotros-debe á' esos dos hechos magnos de
des acontecimientos cuya intensa acción
la historia de la humanidad: la revolución
ejerce tal influencia que 1,epara los siglos y
francesa, iniciada en la toma de la Bae,tilla,
las edades, era la invención de la imprenta
y la independencia de los antiguos Estados
un hecho digno de remembranza eterna.
coloniales de Inglateua ( en 1796), corolario
La humanidad, que anteriormente á la
del anterior acontecimiento y digno ·cominvención de esos pequeños signos de meplemento.
tal, estaba separada en grupos, más ó mePor desgracia, los oradores de tribuna linos numerosos, pero siempre enemigos; la
bre han degenerado el recuerdo de la revohumanidad, que vivía aislada, en dislución francesa, cabalgando zurdamente en
tintas etapas de ;,erfeccionawiento, pero
alusiones á los movímientos formidables de
sufriendo cada región la pesada carga de sus
la opinión, que forman la base de la época
propias supersticiones y 'sin aprovechar los
enorme y sangrienta, noble y cruel, que lletrabajos que á pocas leguas de distancia se
na los últimos años del siglo antepasado y
llevaban á cabo; la humanidad, múltiple en
se prolonga, como una pincelada de sangre,
sus i;azas y en sus pueblos, fué una cuando
sobre la aurora del siglo que acabamos de
el genio creador de Guttenberg le &lt;lió el insver morir.
trumento más admirable que ha creado la
Pero será siempre la revolución francesa
inteligencia humana: la imprenta.
el grito más hondo y la más violenta conY tanto eR así, que· los historiógrafos esvulsión del pueblo oprimido-¡ -..Jierá siempre
tán de acuerdo al comenzar una de las granla toma de la Bastilla, más que una jornada
des épocas de la historia de la humanidad,
de gloria, triunfo legítimo de los que «no
precisamente cuando la imprenta y la refortenían derecho)) á triunfar, un despertar de
ma religiosa habían levaritado el espíritu
la humanidad toda. Por eso, por su enorme
por encima de los estrechos horizontes en
magnitud, es por lo que hasta en los mo•
los cuales antes, como un pobre pájaro cumentos en que pretende abrazar, rasga la
yas alas estuvieran enfermas, tropezaba y se . piel de los hombres.
hería.
Los grandes movimientos humanos deben
ser juzgados en conjunto, vistos con 11n teLa imprenta, de entonces á nuestros días,
lescopio, como se miran las estrellas. Jamás
ha sido la palanca que mueve los mundos;
hay que aplicar á esos colosos el mismo esno la palanca ridículamente soñada por el
calpelo que sitve para desgarrar las fibras de
que piensa aún en el milagro y preferiría un
nuestro cuerpo endeble.
acto de funambulismo sideral á una reforma
Después, la revolución de independencia
de la inteligencia humana, sino la palanca
de las colonias británicas de América termi-.
simbólica que ha logrado mover, no un munnó de esquiciar el movimiento que aún no
do, todos los mundos; y no sólo moverlos,
se completa, movimiento ascendente hacia
sino levantarlos más allá de la. muerte y má1:1
la luz, hacia la paz, hacia el progreso que
allá del olvido, que es otr&amp;. muerte.
la humanidad había intentado tantas vecef'!,
Por eso resulta siempre alabable, cualsin conseguir remontaree nunca, porque pequiera que sea, el acto por el que se procura
saban sobre sus alas los oprobiosos hierros
fijar en la memoria de las gt:neraciones por
de la tiranía. La independencia de los Estavenir alguno de estos hechos que hacen la
dos Unidos desterró, &lt;le una vez para todaR,
histo;ia. Por eso es digna de alabanza la idea
del corazón de los aristócratas y de la model grupo de entusiastas que, queriendo honnarquía, la eeperanza de llegar á someter
rar á México, pretenden colocar, en la esnuevamente á la fiera que se había hecho
quina de la Moneda y Santa Teresa, un moadulta, que sabía ya cuál era el poder de sus
numento que recuerde á la humanidad de
garras, que había destrozado y había mormafiana que fué en México en donde, por
dido
á sus captores, convirtiéndolos de reprimera vez, la inteligencia humana cuajó
yes en plebeyos, de tiranos en humildes seren letras de molde en América; que fué en
vidores.
la Metrópoli en donde se fundó la primera
Por eso siempre que la Colonia francesa y
imprenta del Nuevo Mundo.
la Colonia americana convocan al pueblo á
Be quiere, solamente, dedicar una placa
la celebración de·sus fiestas nacionales, nosde mármol en la que se escribirá la fecha
otros, los que hemos aprovechado el impuldel hecho y un!!,_sucinta narración del aconso primitivamente dado á la humanidad en
tecimiento, sin más flores de retórica. Heel asalto de la Bastilla, no nos consideramos
chos como el que se trata de conmemorar
llevan en sí suficiente importancia, para. que·... invitados: somos de casa, somos también
franceses el 14 de julio y americanos el 4, y
la simple recordación evoque, como una buevamos así á unir nuestro tributo al que rinna maga, todo un mundo de ideas en los ceden
á sus héroes los dos pueblos que nos
rebi'os.
precedieron-en la lucha por la libertad.

n

***

Los extranjeros que á ~uestro lado viven
están preocuP,a~os por la cer?anía de sus
festividades c1v10as. Los americanos el día

*"'*

EL MUNDO ILUSTRADO

-

La Primavera es muy galante y más lo es
en nuestro Valle. Sabe que en estas mafia•

flores, enardecidas, se abrazan por el deseo
de rivalizar con el azul del cielo por la ener~ía de sus colores; y que el calor, haciendo
visibles los perfumes, los eleva hacia el astro
como copos de humo.
Sin embargo, en medio de esta fruición
universal, yo he reparado á un ser afligido.
A los pies de una Venus colosal, uno de
esos locos artificiales, uno de esos bufones
voluntarios encargados de hacer reír á los ·
reyes cuando el remordimiento ó el fastidio los domina, cubiertos con un vestido escandaloso y ridículo, la cabeza enredada. con
cuernos y cascabeles, oprimida contra el pedestal, levanta los ojos llenos de lágrimas
hacia la inmortal diosa.
Y sus ojos dicen: «Yo soy el último y el
más solitario de los humanos, privado de
amor y de amistad, mucho más inferior en
esto al más imperfecto de los animales. Sin
embargo, yo también he sido hecho para
comprender y sentir la inmortal belleza!
¡Ah diosa! ¡ten piedad de mi tristeza y de
mi delirio!»
Pero la implacable Venus mira á lo lejos
no se qué con sus ojos de mármol.

nas las señoras gustan de salir al campo y,
para recibirlas dignamente, tiende su alfombra y brota en las corolas. Las damas, en
nuestro Valle, saben que han de ser bien recibidas y se presentan alegres,· al aire la
triunfal cabellera y llenas de rosas las mejillas; los días festivos especialmente, al espectáculo, siempre hermoso, de la naturaleza,
se une el espectáculo, siempre conmovedor,
de la mujer.

DON MANUEL M!RU DE Z!M!CONA
Hace ocho días dejó de existir en su residencia de la Calzada de la Reforma, el Sr.
Don Manuel M. de Za macona, Magistrado á
la Suprema Corte de Justicia de la Nación y
uno de los hombres que más se han distinguido en el país por su apego á los ideales
democráticos y por su probidad intachable.
La carrera política del Sr. de Zamacona,

ra de Relaciones Exteriores y como Secretario de Estado firmó-cediendo á las reiteradas instancias del Benemérito, y casi contra
su volunlad, según se ha asegurado-la fa.
mosa ley de suspensión de pagos de deudas
extranj~ras que dió origen á la intervención
de las potencias ali&amp;.da1, en 1862.
Por último, diremos que el distinguido
funcionario que acaba de morir, fué uno de
los primeros en afiliarse al partido porfirista combatiendo rudamente á los gobiernos
d~ los se:ñores J uárez y Lerdo. Posteriormente desempeñó el cargo de Ministro de ~léxico en los Estados Unidos, siendo electo en
1896 Magistrado de la Suprema Corte. Además, el Sr. Zamacona servía el pu~sto de
Director de la Escuela de Artes y Oficios para Señoritas.
A los funerales, que por recomendación
especial del Sr. Zamacona se efectuaron
sin pompa alguna, concurrieron el se:ñor Pr~sidente de la Repúhlica y numerosos particulares. La Suprema Corte, la Escuela de
Artes y Oficios y la Subsecretaría de Instrucción Pública, enviaron comisiones que los
representaran en el acto, estando la oración
fúnebre á cargo del Sr. Magistrado Don Julio Zárate.

•

CHARJ.ES BAUDELAIRE.

~

***
El Club Hípico Alemán ha tenido la genial inspiración de invitar damas á sus correrías hebdomadarias y la innovación ha
sido acogida con el júbilo que era racional
esperar de ella. En la «caza de la zorra)), que
los domingos llevan á cabo los caballeros que
forman el Club mencionado, se ven yabastantes amazonas que compiten con los hombres para co,1seguir el triunfo y que cabalgan al frenético galope de sus «pur sang))
tras de la cola, siempre móvil, siempre alcanzada y desvanecida siempre, que pasa
ante sus ojos dilatados por la esperanza; con
una ilusión que se burla de las ansias que
inspira.
Merecen un aplauso los rudos eajones que
distraen sus ocios dominicales llevando hierro á sus venas y aire á sus pulmones, por
haber hecho un lugar especial á la mujer en
sus fiestas. Más que el aplauso, recibirán el
premio con su propia acción, pues la sola
presencia de clamas al lado de los que cabalgan tras de la «zorra)), es ya un premio y
un galardón envidiable.

La Banda de Artillería

EL SUEÑO DEL ESCLAVO
[Pensamiento de Walter Scott]

Hosco y huraño, en reducida estancia
vive el esclavo mísero, y su empeño
es beber el narcótico del sueño
igual que un néctar de sutil fragancia.
En el antro sin fin de la ignorancia
le hundió por siempre.su insensible dueño,
y es la cólera huésped de su ceño,
y una historia patética su infancia.
¡Ora durmiendo estál ¡Tened cuidado
los que cruzáis de prisa por su lado!
¡Ninguna voz en su presencia vibre!
Dejad que el triste de dormir acabe,

y no le despertéis, porque ¿quién sabe

si ese esclavo infeliz sueña ser libre? ....
BONJFACIO BVRNE.

OROXIMAMENTE saldrá para San
El Sr. D. Manuel 1\1,.ría de Zamacona,
t el dla 29 de Mayo.

está llena de rai-gos que lo enaltecen y que
lo hacen aparecer en la esfera política como
una de las figuras. más salientes. Fué primero diputado al segundo Congreso Constitucional, donde se dió á conocer como orador
de combate y como polemista irresistible;
después representó á México en Wáshington,
y, durante algún tiempo, formó parte de la
«Comisión Mixta de Reclamaciones)). reunida
con el fin de arreglar las demandas pendientes de ciudadanos americanos contra México
y de ciudadanos mexicanos contra Estados
Unidos.
Bajo la presidencia de Don Benito J uárez,
el Sr. de Zamacona tuvo á su cargo la carte-

militar mexicano en la Exposición, la Banda de Artillería que dirige el Sr. Capitán D.
Ricardo Pacheco y que ha visitado ya en
otras ocasiones la vecina República.
La Banda ha Rido reforzada, aprovechándose algunos de los mejores elementos de
que se dispone en la Capital, á :fin de que el
conjunto resulte lo más homogéneo que sea
posible, dotándosele, además, con un magnífico instrumental recientement6 importado
de Europa.
El Capitán Pacheco ha puesto toda su
atención en el estudio de las distintas obras
que se ejecutarán en San Louis, y es seguro
que durante su permanencia en los Estados
Unidos, conquistará la Banda triunfos mayores que los obtenidos por ella en Buffalo.

~-,:,:;--~~______.. .-=- ---1-;:-~ ~

•

Louis Mis-

I&lt;" souri, formando parte &lt;lel contingente

~.;...,-,.:..,.,.::..,...;..::.::.._:.:;......,.....- --.-,,- -:----'="--,......,._________ ...,...,________, _ .......;,.;.._.~

***
Como una Niobe lamen~ble á la que rompe el corazón el recuerdo de sus hijos, la Noche ha llorado largamente sobre la infinita
tiniebla. Hay en el monótono ritmo de la
lluvia que cae, que cae incesantemente, que
cae Rin consuelo, algo de humano, de profundamente doloroso, algo de interminablemente triste. La imagen del «Pauvre Lelian,,
viene á nuestro espíritu cuando, en medio del
silencio de las avenidas desiertas, la lluvia
prolonga sus funerales tocatas. La lluvia es
el llanto del cielo, y cuando el cielo llora, el
corazón se siente brutalmente c0gido por la
garra del tedio.
«Il pleure sur la ville
«Comm'il pleure sur mon cceur .... »

MUERTE DEL SEÑOR MAtllSTR!DO

................~
:- - ~ -·•--...------.----·-

•

~~~
o

J .

El Loco y la Venus

. -:~

¡Oh! ¡Qué día tan bello! El vasto parque
desfallece bajo la ardiente mirada del Sol,
como desfallece la juventud por la dominación del Amor.
El éxtasis universal de las cosas no se manifiesta por ningún ruido¡ las aguas mismas
están come adormecidas. Bien diferente de
las fiestas humanas, es una orgía silenciosa.
Se diría que una luz que aum•mta siempre,
hace crecer más y más los objetos¡ que las

·~e""~_...

LA BANDA DE ARTILLERÍA QUE PRÓXIMAMENTE VISITARÁ
LA EXPOSICIÓN DE SAN LUIS.

~

~

�tt MUNDO ILUSTRAt&gt;ó

EL MUNDO ILUSTRADO

Importantes mejoras en Zacapoaxtla

E

N C'elebración del aniversario del 5 de
mayo, se inauguraron el mes pasado
en Zacn poaxtla, Estado de Puebla, los amp lios y hermosos salones destinados, en el
Palacio Mun icipal, á la .Jefatura Política,
8'-Í como el Ho:;pital «Hidalgo», que venía
con~truyéndose en la misma población, y el
«Puente Za ragoza,,,·que une las dos riberas
del río «Atehuetzian".
Las fiestas organizada.i con !'Ste motivo reF1tltaron muy animadas, víéndoFe concurrid.is por las principales familias de la locali&lt;lad y de las poblaciones cercanas.
El &lt;lía 13 del mi:;mo mes se inauguraron
ta111bié11, para fe~t.ejar el onomástico &lt;lel i,eñor Gobernador del Kstacto, Gral. D. Mucio
I'. illartínez, rnm:; magnítiC'as bancas de hieno colocadas en la Plaza de Armas y que
111ucho contribuyen al ornato de a4 uel sitio
de recreo.
El Palacio Municipal de Zacapoaxtla, que
representa uno de llUe:;tro~ gra hados, es uno
de los 111ejures Pdificíos co11 que cuenta el
E~tado &lt;le Pueula. La , onstruccíón es fó li&lt;la
_y elegante y se lmn gastado en ella, habla
ahora, má:; de cuanmta mil pesos.

SALTO D!i: OBSTÁCULO¡;; POR LOS SRES.
WILLINS Y MOTZ.

-...

GHUPO

/'

,

,...

',!l.,

~-i.
,,

_;~

_

Del terso lago el cristalino espejo,
Súbito enturbia la tormenta brava;
Y tú en mi corazóo, con tu desvío,
La tempestad desatas.

Yo' me lancé á los mares tormentosos;
á extraños climas y por tierra extraña;

Por el azul confín del lago inquieto
Un ave cruza, y solitaria avanza .... ·
¡Que así no vuele tu alma cariñosa,
Del nido de mi alma!

y, loco visionario, de la gloria
ansioso quise conquistar la palma!
En la l ucha caí: mas no vencido,
que siento el pecho como ardiente fragua.

R.

...... .............. ... ......... ·· ···· ··

R.

Z.ACAPOAX'l'LA,-INAUGURACIÓN DEL PUENTE 4:ZARAGOZA&gt;,

en algunos saltos de obstáculos. El Sr. L.
Willink, Teniente del 16'? Regimiento de
Húsares de Prusia, fué quien llevó la «zorra»,

corre~pondiendo al Sr. Brauer el triunfo por
haberle dado alcance.
Los miembros del Club Hípico Militar
fueron invitados á la cccaza» y tomaron también parte en los ejercicioi,.
En el ccJardín de Saltos,, del Club fué servido á los invitados un exquisito lunch, al
terminar una carrera extraordinaria que allí
se organizó.

Del lago cristalino la onda suave
Besa, irimiendo, la dorada playa;
Y yo vierto á tu~ pie~, callado y t-riste,
E l raudal de mis lágrimas.

MAYORGA RIVAS.

o

El insondable abismo que el destino
abriera á nuestras almas,
segado por las muchas desventuras,
por infinitas ansias,
q11edó tras de mi planta peregrina ....
tras la insegura planta.

ZACAPOAXTLA.-DAMAS CONCURRENTES Á LA INAUGURACJÓN DEL PALACIO MUNJCIPAL.

1:;0&lt;JJOS IJEL«CLUB RÍPILO ALE~JÁl'»Y l •EL
«CLUB HÍPICO MJLITAR.&gt;

Versos oMdados.

Llorosa y pensativa,
bajo el fulgo1· dolient1¡1 de una lágrima,
la virgen de mis »ueños,
la novia de mi alma,
aquel la noche mbteriosa y triste,
en la espaciosa sala
me dijo sollozando: «Es imposible,
yo no quiero pensar en el mañana»
Después, tendió la visw
•
a l horizonte azul de la distancia.

Llorosa y pensativa,
con el débil fulgor de una mirada,
oyóme referir mis amarguras,
mis hondas penas y mi ausenda larga!
Y la amoro'la virgen de mis sueños
con un extraño proceder callabR ....
¿Cuándo, la dije yo, pensé que fueras
como otras tantas en el mundo iogr ata?
J nclinó tristt&gt;meote la cabeza;
y cou voz supJh:ante de plPgaria
«óyeme, replicó: con tus reprochPs
y tu desdén y tu crueldad me matas» ....
Y por calmar un gesto de impaciencia
con su dolor batalla.
Mas ya; serena al fin, tras negra lucha
en que SU'- hu • llas el dclor Je marca,
prosiguió: «ven poeta .... &gt;
De la espaciosa sala.
salimos ....
Du]cemente,
como quien mir,i uoa ilusión lejana,
en el vasto confín del horizonte
extendió l a mirada ....
Y me dijo: «ya vP.s, tras e~e velo,
tras ese velo azul de la esperanza,
una noche de luna
te vi. ... «Copiosas l ágrimas
surcaban sus mejillas ....
Y en el éter azul de la distancia,
el implacable Otelo
se devora en silencio las entrañas!!

..

Del terso lago el cristalino espejo,
'Refleja un rayo de la luna pálida;
Y en el fondo de mi alma silenciosa
Tu imagen se retrata.

I

~~

lJ}!;

EL LAGO

RIMAS

.

.

·~:~;.~~::~~L~~ ~I•r:'' -- -~: -~· ·.~~, ~-~ ~

•

FACHAUA OBL PAí,ACIO MUNCCCPAL 01!: ZACAPOAXl'LA.

\

Gaza de la Zorra.

E

•

•

L Club H í pico Ale::nán, que durante algún tiempo celebró sus fiestas en el Hipódromo de Peralvillo, estrenó el domingo
último el suyo propio, situado en terrenos
de la Hacienda de la Condesa.
La fiesta, que resultó muy animada, consistió en una partida de «caza de la zorra» y

LOS CONCURRENTES EN EL JARDÍN DE SALTOS.

La concurrenaia, numerosa y muy distinguida, fué galantemente atendida por el Presidente del Club, Sr. E . Motz, y su seflora
esposa.

BENAVIDES PONCE.

LOS SOCIOS DEL CLUB HÍPICO ALEMÁN LISTOS PARA LA «CAZA DEILA:zoRRA:&gt;,

' -~TR~ sli:.To DE oBsTAcutos.

�" ILUSTRADO
Et :MU'NDÓ

EL MUNDO ILUSTRADO
, cía Liaoyang, las tropas de desembarque ya
numerosas eu la península de Liaotung se n.aelantan con pasoJirme hacia Puel'to Arturo 1 esperando rendir la plaza quizá por medio d ,u n
asalto sangriento, pue~ uno de los caraCLeres
que más han distinguido á los japoneses en la
¡,resente campaña, ha sido la rapidez y decisión en los movimientos.
.,._

rolítiGa 66n6ra1
La Batalla de Klnchú y el combate df.' Vageofuchú.
Una. derrottt. 1'."usa y nn~ '°'sca.ra.mut:a. sane-rl11nta..-La
fuerza de los cosacoo.-P•lcologla d" los eombatlenteo,-El Paraíso y,.¡ Nlrvaoa,-L,. •n.,rte de Puerto
Arturo.-Recuerdos de la guerra franooprnslana.

L

OS acontecimientos últimos que so ran desarrollado en el Extremo Oriente dejan pro·
funda impresión en el ánimo y hacPn pensar en
las condiciones orgánicas de los ejércitos que
se hallan frente á frente, pues parecen como
fuera de los cálculos ordinarios y de las previsiones comunes. Acumulados por Rusia en las
tierras manchúes grandes elementos de guerra,
en plazas fuertes y posicir:,ne~ escogidas para
resistir los avances del enemigo ;expuestos con
más 6 menos prrbabilidades de exactitud los
olanes de campafia que había aprobado el Estado Mayor en San Petersburgo, rle acuerdo
con el general Kuropatkin que tenía el delicado encargo de desenvolverlos y llevarlos á cabo en el terreno esc:i.broso de la práctica, esperábase con ansia el primer encuentro por
tierra de las fuerzas beligerantes. en el quepodría eompensarse el prestigio mo~covita, cercenado eu los principios de la guerra por los
ráoidos movimientos de las escuadras japonesas, que al mando del almirante Togo lograron, desde los primeros días de febrero, la preponderancia de las fuerzas del Mikado en la
extensión de los mares orientales.
Pudo atribuirse el mal éxito de la batalla de
Tulienchén, en que los ejércitos del general
Kuroki forz,i.ron el disputado pll.so del río Yalú, á una ·desobediencia del general Zassalitch
6, corno dicen los rusos, á una mala inteligen&lt;lia de las órdenes recibidas, haciendo una resistencia tenaz, allí donde sólo debía baber habido una mera obs~rvación de ,a marcha del
enemigo, estorbándola en lo posible, sin ofrecer verdadera batalla: pero después de la retirada y abandono de Fenguancheng, que ocuparon inmediatamente los nuevos invasores
de Manchuria, todas las miradas estaban fijas
en la península de Liaotung, que cubría el paso por tierra á las formidables posiciones que
defendían'el camino de Pu.,rto Arturo, baluart.e reconocido de los moscovitas y abrigo de
sus mejores elementos navales.
Dueños del mar y disponiendo de toda la
fuei;za de sus escuadras cuasi intactas, para
proteger desembarques en los puntos que mejor convinieran á sus planes, con firmeza inquebrantable desarrollados, pudieron los japoneses posesionarse primero de Pitsewo y luego de los diversos puntos que cortaban é interrumpían definitivamente las comunicaciones
con la plaza amenazada; con astucia y arrojo
desmedidos comenzaron sus reconocimientos
previos; lograron determinar la posición de las
fortificaciones avanzadas, el alcance y el número de las bocas de fuego que las protegían,

**

En medio de estaq sombras, que desde el principio de la campafla han pesado sobre las fuerzas rusas, llega la noticia de otra batalla que
si no tiene la importancia de los combátes en
Tuliencbén y en Kinehú, viene á demo~trar de
modo claro y evidente qué alto está todavía el
espíritu de las tropas moscovitas y córno en un
momento dado pueden prevalecer en el combate y aúu sembrar el pá.nico entre las tropas
enemigas, El episodio de la batalla de Vag,rnfuchú es en la camµaña de Manchuria una simple esca1·am11za, µero tibne importanci,L ~ino·u•
lar porque µerfila la psicología de las tro,~as
siberianas, como los asaltos al cerro de Nachan han bosquejado el carácter del soldado
japonés.
Lo que hubo realmente en Vagenfucbú, fué
una carga aso ladora de unos escuadrones de
cosacos lar:zados como racha de tempestad sobre las filas niponesas, que aunque tratan de
resistir, son al fin arrolladas y deshechas entre
el pánico qu P. produl'e l:i l::i.nza lPgendaria de
los cosacos del Don y del 'rrans Bagka l.
En vano resisten á pie lfrwe los tercios de la
infantería japonesa; en vano abrPn fueg-o mor;tííero sus cañones de tiro rápido, sobre los
fantásticos dragones. E l cosaco, como una
fuerza cit&gt;ga, hiere, mata y derriba cuanto encuentra á su paso. . . .
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EL IIJÉRCl'IO JAPONÉS PASANDO EL RÍO YALÚ,

y las di versas circunstancias de las fuerzas rusas que las defendían. Descubrieron un punto
débil enmedio de tantas precauciones, y vier0n
cómo la población do Kincbú era atacable y
cómo podía emprenderse un golpe decisivo contra los puestos fortificados en el cerro de Nashan, que sus defensores tenían por inexpugnables 6 poco menos.

*

**
Después de estos reconocimientos,
las col urt'nas japonesas se lanzan con ímpetu contra los
reductos y trincheras que ofrecen obstinada resistencia; una y otra vez son reLhazadas las
terribles cargas de la infantería japonesa; en
la estrecha lengua de tierra donde se encuentran las posiciones con valor y denuedo disputadas, puede funcionar la flota auxiliar de
las tropas de tierra y un cañonero ruso desde
la bahía de Talienguang, y cuat·o cafloneros
y varios torpederos enemigos, abren el fuego
con certero y mortífero tiro. La batalla fué reñida y sangrienta, y sólo después de dieciséis
horas de porfiado combate logran los subordi-

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CEREMONIAS RELIGIOSAS ll!N EL CAMPO DE BATALLA.-UNA PLEGARIA DE LOS RUSOS
; POR EL ÉXITO DEL PRÓXIMO COMBA TE,

(De fotografía)

da, ámenos que, lo que no es probable, reciba
socorro del extel'ior.
Por formidables que sean las fortificaciones
rle la plaza siti ada, por numerosa-s que se consideren las provisionPs allf acumu ladas, por
fuerte qu9 se crea la guarnición que la defiende, por todas partes la rodean los peligros; y
· la misma escuadra que ha r"sistido los repetidos ataques del enemigo por mar, la misma escuadra que cuenta ya entre sus mártires dist inguidos al Vicealmirante Makaroff, quién
sabe 'si a l fin sA mire reducida á repetir la dolorosa escena de S ebasto pol, para evitar que
elementos de tanta importancia caigan en poder del vencedor.

nados del Gral. Nakamura, que forman el 3er.
cuerpo de ejército japonés, apoderarse de las
posiciones con tanta energfa defendidas como
&lt;'On brío asaltad as.
Quinientos cadáveres de rusos encontrados
sobre las trincheras y tres mil quinientos japoneses entre muertos y heridos, atestiguan con
elocuencia irrefutable lo sangriento del combate. Sus resultados no se han hecho esperar:
el puerto y las fortificaciones de Puerto Arturo han quedadv enteramente aisladas y puede
decirse que después de la batalla de .Kinchú, el
cerco es completo por mar y tierra. A menos
. de un auxilio inmediato, vese marcada ya la
suerte que aguarda al baluarte formidable con
la guarnición que lo cubre y la flota que lo protege. El canal que conduce al interior de la rada está sembrado de minas propias y ajenas
de los rusos: en los diversos intentos efectuados para tapar ese canal quedan bajo sus aguas
restos de brulotes japoneses que dificultan los
movimientos de la escuadra rusa; y mientras
el general Kuroki moviéndose de Fenguancheng, marcha cautelosa, pero firmemente, ha-

*

* * en esta campaña, lo
Pero lo que más ·e xtraña
que verdaderamente sorprende, es el carácter
que han asumido los !'ombatientes, y a en lo indi vidual ya en el conju·ito.
E,o~ soldados jap0ueses que se hunden en el
&lt;Ninchuwarú» con su buque destrozado y h acen
fuego h,i.sta el último momento antes que rendirse; esos infantes niponeses que marchan á
una muerte ~egnra, pero sin detenerse contra
el cerro de Nashan; esos cosacos que se entretienen después del combate en izar como trofeos las bota~ que el enemigo ha abandonado
en su fitga, ti~nen algo de dant&lt;&gt;sco, algo de
profundamente sombdo, que perfila con rasgos
de fu ego el estado psicológico de los combatientes. Unos esperando el Paraíso celestial,
otros •el Nirvana budista; pero todos con un
fondo profundamente religioso en su espíritu,
desafían con serenidad la muerte y marchan
tranquilos al aniquilamiento en defensa de su
bandera.
¡Qué lecciones tan tristes; qué enseñanzas tan
e locuPntes en la psicología de las multitudes!
Junio 2 de 1904.
Z. Z. z.

·7

LOS INGENIEROS MILITARES JAPONESES CONSTRUYENDO UN CAMINO, DE MADERA
SOBRE U~ CAMP&lt;?, f~NT¡ANOSO.

•

EL CZAR NICQLÁS P A!'IANDO REVISTA Á LOS REGIMIENTOS
DE LA GU AROU,,

EL QENERAL Kt7ROKI, VENCEDOR

om LOS RUSOS lllN EL YA LÚ ,

Pero este. combate es un mero episodio en la
marcha general de la c ampaña: para aproximarse, si no á un desenlace, siquiera á algo
que tenga carácter decisivo, ah í quedan los
ejércitos. del General H;uroki que se adelanta
al Norte buscn,ndo las bn,ses de operaciones 4e
los rusos en Harbin y Mukden, y las tropas
que manda el General K uropatkin, tratando de
resistir en Liaoyang el avance del enemigo.
Aunque se ha dicho que el jefe militar moscovita trataba de emprender un movimiento
hacia el Sur, esquivando á su contrario, y adelantarse decisiv amente al socorro de Puerto
Arturo, creemos muy a venturado ese mo vimiento que expondría casi á una segura derrota las fuerzas moscovitas. N n P~ de crPe1·se
que tenga á su disposición fuerzas ba:stant's
para defender los caminos deHa1·b1n y deM••kdeo que amenazan de manera segura las tropa;
que marchan de Fenguanchen; y s i desp1·enu,.;ra Kur opatkin un ejércitv bastante para p 1 etender con seguridad el auxilio de la plaza sitiada, fracasandv en su iD.tento, quedaría á
merced del enemigo, rotas sus comunicaciones,
abandonados los centros de' sus oper aciones y
abierto el camio-o á su contrario para un avance victorioso. Como ha dicho mny bien un periódico inglés, la posición de ' Kuropatkin en
este caso sería SPmeja11te á ·1a del Mariscal
Macmahon. cuando trató de unirse con Bazaine
frente á los muros de Met z. Y la situación sería mucho más difícil, pues Bazaine- con trescientos mil hombres aún no estaba sitiado, y
sólo después del de~astre de St. ·Ptivat, hubo
de r etirarse á buscar abrigo bajo los muros de
la ciudad fortificada; en t anto que Puerto:_Ar,:,--,
turo, asediado por la escuadra y cereado" nor
el ejérelto del Japón, tiene ya 11u auerie marea•

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�EL MUNDO ILUSTitADO

Los Tres Sueños de Colilla
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IÉ:'&lt; era
Colilla? Su hombre lo dice:
«colilla sucia.!» tirada en l_a ace-

ra 6 arrojad» al nrroyo. La sociedad,
y valg;~ la imagen, por poco que rn1ga, es
«gran fumadora»; fúmase éon el mayor desembarazo razas, pueblos, &lt;linastía~, siglos y
épocas entnal", y arrnja las colillas &lt;le~pués
de ha.her llenado el espacio de humo y el
suelo de cenizas, sin otra compensación que
un poco de fuego que brilla cun luz fugaz.
Y si se fuma toda una raza 6 todo un siglo, con más fHcilidad consumirá una 6 varias familias, de esas que brotan en lo o bscuro, vi ven en el silencio y se deshacen en unos

!

chico en el apretadito puíi.o, cuando torcie1;1;
do el camino y deslumbrado por el sol, d1~
en la boca del pozo y baj6 al fondo como_ st
corriese por el rayo de luz. No es el úmco
que corriendo y deslizando por rayos de luz,
se hunde en tinieblas y podredumbres.
Pero Colilla no murió, que para mÁs altos
fines estaba destinado, siu duda, 6 para mayores miserias, que da lo mismo, i,egún la
filosofía pesimista.
•
Pasaron años y no se sabe cóm? ~ivi_ó Colilla ni él lo recuer&lt;la tampoco. P1ch6 hnwsna
comandita y también por cuenta pro-

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cuantos seres anónimos, verdaderas «colillas» de lo que pudiera llamaree el gru )JO familiar. Colilla era una de é~tas. ·
Jamás se supo si lleg6 á tener padres: la
Historia natural, con el servilismo de toda
ciencia lo afirma; la opinión pública con sus
caprichosos arranque~ de indepe1;denc~a, lo
nieO'a. Pero, en fin, st los tuvo, m nadie h,s
con"oció ni los conoci6 el interesado.
El primer recuerd? que el simpático grn.nuja conserva; la primera. vez que se encorv6 su ser reflejándose en sí mismo como espejo cilíndrico, aquel instante inicial en que
brot6 la conciencia, refiérense á una edad
comprendida entre los tres y los cinco 11fioR.
De aquel instante conserva Colilla una fotografía de colores en su cerebro, bajo el enmarañado pelambre y detrás de la tostada frente.
En una calle, una mujer vieja, sucia y fea,
con el traje de gala de lm¡-pordioseros; á su
lado Colilla, en vacilante jugueteo, y dos poceros levantando la tapa &lt;le uno de .esos pozos que van á parar,- las alcantarillas¡ mú'cha,
gente que pasa y un .ra~9 .~ e sol; que por ~apricho, se mete en las negruras del pózo.
A Colilla le choc6 aquel rayo de luz, tan
dorado tan luminóso, tan lleno de átomos ·
flotant~s, que venía en línea recta de los senos del espacio infinito para meterse en línea
recta en las lobregueces del inmundo agujero: anillo de negruras en un dedo etéreo y
divino; alianza de lo más puro y de lo más
impuro. -1'
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Claro ls que Colilla no pensó en nada de
esto· pero lo pienso yo por él. De todas maner¡s le chocó el c0ntraste. La mujer le sac6 de sµ contemplaci6n, 11acudiéndole para
que fues~ á pedir limosna á ~n.&lt;;aballe~o; c~rrió Colilla. tras el sefior, p1d10, llonqueo,
importun6 y volvía. triunfante con un perro

pia; vendió «CnrrespornlPnciai,» y hasta llegó
á vemh:r fósfor,,F; d urmi6 en portaleR, dur-

EL MUNDO ILUSTRADO·
nuja acariciaba aficiones estéticas, y si tenía que pedir, prefería levantar su cara picaresca hacia una mujer hermosa, que hacia
una vieja fea, y si al fin le daban una moneda, prefería rozar manos suaveR y perfumadas á rozar pellejos a rruirado~. Era en él costumbre antigua; cuando di' niño C!IJÓ en E-1
pozo, inFtintivamente tf•nd1ó las ma11itai:, hacia l'I ravo de luz como p11ra 11g:arrarse á él.
¡Qué lás.timn; un rnyo de luz sirve para brillar; para agarrarse t:-Írve más una cuerda de
esparto!
La señora, ó por comp11siva ó para libr:irse de impertinencins, le &lt;lió una moned11, i,::ubi6 al coche y se 11lej6. Colilla 111iró la moneda á l&amp;. luz de un mechero &lt;le g11s y se estremeció como no se había estremecido nunca,
ni en las noches mÁs frías de sus once eneros
á la intemperie: era «un11. piez11. de oro de
veinticinco peeeta~» la que le hahían dado.
Colilla la apretó cerrando el pufio con crisp11tnra titánica y &lt;lió á correr p or la c111le
m11s sombría y mñ~ de~ierta que encontr6.
l'or primera vei se enteró &lt;le que tenía corazón, según eran ]aR p:ilpitaciones con que le
romµía tl pecho; por vPz primera supo que
la s11ngre circula, al sentirla. subir en olns al
cPrebrt:, y aunque muchas veces había tenido que acudir 11 sus piernmi, nunca lns encontró más 11gilei- que en 11quella noche memora.lile. Corría y corrín, y á un c:ibnllero con
qui&lt;-11 vino á tr11pezar llamó le «la&lt;lr6ni,. pt-nFanrlo que iba á c¡11it11rle FU moneda: :1 él ~e
lo halifon llamado varia~ veces los señores de
],.vita, no l'e ;;al,e i:i r.on raz6n {, por inFtilto.
Pero no siPmpre lrnhía de e~tar rorrie11do:
em precii:;o g1rnrdarl11. Prol,lema i11rnenso
que por vez única ¡.:urgiú en FU cerebro. En
los holt,:illos del p11ntalón era irnpo,ible, porqut,:: el pantalón no loR tenía. En el hobillo
&lt;le la blui,a era.impnsiblf', porqueeE'tauaagujereado. En la an1·ha bol~11. ·1ue FOhre la. CHne del pecho formaba el sucio guiñ11po que
en tiempos mPjon•fl Fe llamó c:rn1iE'a, podían
guardarse perros chicos y aun perros grandes, que espacio había alredt&gt;dor de la cintura para todos ellos y aun para toda un;L perrera; pero una moneda dH oro de cien reales no Fe confía á tan ventilada y primitiva
escarcela.
Y siguió Col illa evitando tr:imeúntes y
huscando rallt&gt;jo,ws, hai;tn dnr con E-U cuerpo en el soca,·6n de arena de San Isidro, que
por nquel entonces era su obligado y nocturno domicilio.
¡ Qué noche! Aquel fué su «primer suefio»,
porque haE&gt;ta entonces «había dormido, no
había sofiadoi,. Ptro no fué un suPño seguido y completo con SUR peripecias fantásticas
y su unidad artística; fué más bien una serie
de pesa,Ullas.
Apretaba la moneda en la mano derecha,
y cuando se canFaba, la cogía con la mano

mió en b:incos de piedra, durmió en l o,; «.,;oca.vones &lt;le San Isidro»; muchas mañanas
vendi•&gt; en una expuerta y en forma de «arena» el lecho de la noche precedente, con s us
colchones, sus sábanas y sus almohadas.
¡Pensar que la Naturaleza ha estado fabricando durante siglos toda unaformaci6n geológica, para que un pillete 111. convierta en
cama y la trueque por uu sombrero viejo(
¡Pero, señc,r, qué ámenos vienen Jas grandezas del cosmos al correr de los idgloi,!
Colilla tenía ya once años y se iba ilustrando; el roce con los peri6dicos tiene eea ventaja, y á fuerza de vender ideas
buenas ó malas en form11. de letra
de imprenta, Colilla fué almacenando también ideas, áunque no
......
me atreveré á jurar que fuesen,
ni de las más Rublimes, ni de las
más limpias. ¡ Para limpiezas estaba el intere~ante pillete que ~debut6i, á lo.s cuatro años en una alcantarJlal
_
Amaba la. riqueza: imaginapa
que la Iiqqeza es la felicidad.
Y fué rico, relativamér:lte rico,
y 11q~í viene sq «primer sut-ñon
y su primer deserigafio. "
Elfo es que tenía i-us ideas, y
tambi~n .c1ms pasionefl, y sus am• ._ .,....._....-..::¡~
bicioñea 'de rechazo.
· Era una poche y roncfaóa Co~
lilla las salidas de un teatro;
---=!!.
aquella noche ej!lrcía de por&lt;liose. ,;;z::::r-····------ro y persigui6 con sus rueg-0~que- jull}.brosoB á,,un!l!l_!:lfiOr-ª' EÚU&gt;!~--- .. .,.......• •
pa y muy elegante, que iba á
tomar BU coche; porque···et gm

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izquierda; y de una á otra mano estuvo pasando sin cesar como oscilación de misterioso péndulo. A cada cambio se estremecía con
angustia, pensando ccque se robaba á sí mismoii aquel lindísimo redondel de oro, y cuando el sueño le vencía y los dedos se aflojaban, y la cárcel del apretado pufio empezaba
lÍ. agrietarse, y la pieza de 25 pt&gt;Retas empeza?a á caer, Colil111. despertaba de gol pe, aferrandose con ambas 111ano:-i á RU pequeña California. Para más seguridad, concluy6 metiendo la mano, en que sujetaba la moneda,
con el brazo por añadidura, en el hueco de
la camisa; y para sujetar el hrazo, que era el
izquierdo, ech6se ele este lado, con lo cual
cargó todo el peso sobre el corazé,n y tuvo
pesadillas horribles.
Soñó que venían ratones y le comían Bu
moneda. Por más que la d~fendía desesperadamente con ufias y colmillo!', y con todo el
valeroso esfuerzo de que tantas pruebas tenía
dadas en asaltos, cachetinas y pedreas.
Soñ6 que con el sudor de que e,:taba inundado se le desleía el oro, corriéndole por todo el cuerpo; y Colilla, el propio Colillll, resultaba como dorado á fuego. Así recordaba
él haber visto algunas estatuas de yeso doradas tam ~ién.
'
Con que en esto llegaba uno de esos italianos que venden «~anti-boniti-baratii, y 11:l
, y 1e colocaba sobre la tabla de los
' mucog1a
ñecos, llevá hdoselo triunfalmente por las calles, entre los gritos ele otros granujas amigos
de ~olilla, que iban gritaudu: «Es Colill11, es
Colilla que lo han doradon. Pero el stwño
que hasta aquí era plácido, concluy6 trágica111ente; porque una nube de piedras hizo afiicos todas las figuras y á Colilla entre ellai,,.
Y Colilla empezó con afán angustioso á recoger sus pro¡.,ios pedazos, no por ser suyos,
sino por estar dorados, para pegarlos y reconstruiree lo mejor posible; pero aquí, y por
una de esas extravagancias absuruaH de las
pesadillas, el conflicto llegó á su apogeo. En
efecto, los pednzos tenía yue coge, los c:on la
mano; pero la mano no podía abrirla l"i n perder la monedn, y d .. jartie hecho 11ñicos no era
posihle, ni humano; y ahrir la mano tampoco, que en 1..:uanto se¡,araha un de&lt;lo Pl Colilla de carne para atrapar un pe&lt;lazo d ~l Culilht
de yeso, por la rendija Fe escunfa la moneda; como que al fin i;u e:-:r.urrio, de,:pertando
de golpe el granuja. En la mano no estaba
la ele 25 pesetas, que sin duda habíase caído
en el h 11e&lt;'o de 111. camisa, y Colilla, con u no
y otro brnzo, a lternativamente, buscó alrededor de su cintura, sobre el pecho y bajo la
espalda: aquello fué, en las sombras y sobre
la arena del i:ocavón, una cacería horrible de
dedos crispados y uñas ensangrentadas tras
una moneda de oro que huye por laii salientes costillas y por la flaca y arañada carne
del granuja. Al fin, con estremecimiento de
placer enloquecedor, la encontró incrustada
en el hueco de dos costillas y aferr6la de
nuevo.
¿Pero dónde la guardaba? Porque el cansancio era mucho y el sueño era invencible.
Entonces, á fuerza de mirar con los abiertos
ojos en la tiniebla, que es á veces donde se
ve más claro, tuvo una idea, mejor dicho,
((vió una ideai&gt; .
Echóse á reir, abrió la boca y en la boca
zampó la moneda de cinco duros, pegándola
con la lengua á uno d e los costados. Después
tumbóse boca arriba, estiró las piernaF, estiró los brazos, apret6 los dientes y cerró los
ojos pensando: ((ahora á dormir de verdadi,.
Pero tampoco durmió, que soñó de nuevo
sueños burlones y angustiosos, como era burlona la contracci6n de sus labios y como era
angustiosa su respiraci6n por entre los dientes, apretados como herraje en caja de valores.
Soñ6 que de puntillas se entraba en la cueva ó socavón de arena una sefiora muy hermosa y mu y elegante, precisamente la que
le había dado la limosna. Y tras ella venían
otras muchas elegantes y h ermosas también.
Y cerrando la procesióQ µmchos caballerm;
de pechera lustrosa, corbata. blanca y cada
uno de eilos·con su respectivo ccmonocle)&gt;. No

NUESTRO PAÍ~.-BOCA DEL ARROYO DE A MAPA, OAXACA.

NUESTRO PAÍS. -SET,VA OAXAQUEfl'A.

NUESTRO PAÍS.-PUENTFJ SOBRE EL PA P ALOAPAM.
(Fot8. uArt Nouveau",

�tL MUNDO ILUSTRADO
le daba este nombre Colilla, que el nombre
nunca lo supo; pero c,mocía el cristalillo «de
vista», que, despuée de todo, es como se puede conocer á un «monocle&gt;&gt;.
Y todos le rodearon; y la sefiora de la limosna se arrodill6 junto á él, sin cuidarse
de si arrastraba sus sedas y sus encajes por
la arena de San Isidro; le habl6 con voz dulce como si fuese su propia madre, le llam6
hijo mío, y con sus dedos de raso, le acarici6 por entre la camisa el desnudo pecbito;
pero ya comprendi6 Colilla que la taimada
iba á buscar su moneda. A todo eso las demás sefioras reían y se abanicaban con abanicos muy lujosos de plumas, y los caballeros de la blanca pechuga y del monocle formaban círculo mirando íijamente á Colilla
como mochuelos tuertos.
¡Ay Dios mío, qué pesadilla! El granuja
sudab~ no podía respirar, sentía un nudo
en Ja g;rganta, y angustias plácidas y dolores alegres circulaban por su pobre cuerpo;
quería defenderse y no podía: le devoraban
deseos rabiosos de morderá aquella hermu~a
ladrona, y al mismo tiern po, si n? hu ~iese
tenido apretada la gargan_ta, la hub1~ra ~icho
((¡madre mía!» ¡él, que nun~a,lo babia dicho!
Al fin el suefio se formalizo; la dama her-·
mosísima ace1 c6 sus labios á los labios del
pobre nifio y con un beso pidi6 otro, y Colilla cifiéndola el desnudo cuello, la bes6 tambiJn. Pero entonces la malvada le chup6 en
aquel beso la rnoDeda de oro, y Colilla di6
un grito que le desgarr6 la garganta, y de
golpe se sent6 sobre la arena, agitando los
brazos. Al cabo de un rato comprendi6 que
estaba despierto y que había sofiado todo
aY.uello.
·
·
¿Pero y la moneda? La moneda de oro ya
no estaba en la boca.
Colilla la busc6 desesperadamente, llorando, quejándose, pidiendo . c?n . lágrimas d~
niño y juramentos de pres1d1ario. La busco
en la \:ioca, meti~ndose las dos manos; la
busc6 en sus guiñapos, desgarrándolos; la
busc6 por el socav6n, entre las som~ras, cogiendo á puñados la arena y deshaciéndola;
la busc6 en el aire agitando sus flaco~ brazos,
como si la moneda de oro pudiese ser
un rooscard6n. Y nada, la moneda no parecía.
y así llegaron las primeras luces del amanecer. La claridad del
día le trajo una idea
burlesca y consoladora: «¿me la habré tragado?»-pens6 Colilla.
De todas maneras,
la filosofía práctica de
Cülilla se enriqueci6
con dos nuevos apotegmas, á saber:
Que con ser difí?i~,
es más fácil adqumr
la riqueza que conservarla porque 6 se la
come' uno, decía Coli•
lla en su estilo, 6 se la
tragan los demás.
Y, sobre todo; que
los pobres no pueden
tener riquezas, porque
no tienen donde guardarlas.
A todo esto le llamo
yo el ,&lt;primer sueño~
de Colilla, porque s1
bien es cierto que fueron varios, están comprendidos en una sola
noche y en un solo
desengafi.p.
Los otros dos sueños
de Colilla, quedaron
para mejor ocasi6n.

EL MUNDO ILUSTRADO
Aba_ndo.nan la patria, los amores;
Al Triunfo y á la Gloria alzan ofrendas
Y van, audaces, á clavar sus tiendas
'
Del Trópico opulento entre las flores.

•

r-----=----------===:;:--:~ -~~;¡¡,~"';...=,...¡¡¡¡;¡

Un mundo dan á la grandeza hispana
Cort6s, Soto, Pizarro y Orellana
Y la heroica legión de alma bravía ....

..,,

Así, viendo su imperio majestuoso
Carlos Quinto decir pudo, orgulloso.'
¡Que en su dominio el sol no se ponía!
ATLANTIDA

Un continente virgen-escenario
Del más sangriento y formidable dramaQue alumbran cien volcanes con su llama
De las isel vas perfuma el incensario,
'
Y donde cruza el ináio temerario
Junto al torrente, que espumoso brama,
Ruge la fiera, que en los bosques ama,
Y alza su vuelo el cóndor solitario ...
Por tempestuosos mares esr.ondída
Atlántida, soñada y _µresentida,
Que ea su púrpura viste el sol de Ocaso,
Te sorprendió el audaz aventurero
¡Y despertaste á ~u brutal abrazo '
Ceñida por sus músculos de acero!
BERNAL DlAZ DEL CASTILr.O (*)

GABINETE DENTAL ANEXO -Á LA ESUUELA DE MEDICINA.-SALA DE CLÍNICA S.

estando la ensefianza de las distintas materias que allí Fe cursan, á cargo de los profesores siguientes: Dr. Alfredo Reguera, Patología dental y terapéutica; Dr. Jo8é J. Rojo,
Metalurgia dental, protP.sis, coronas y puentes; Dr. Te6filo G. Valdez. demostraci6n de
protesis dental_; Dr. Juan Falero. dem_ostraci6n de operac1011es generales, y D_r. Rica_rdo
Figueroa, cirugía dental en.materia médica.
En la actualidad h11.y trernta y dos alumno11 que practican á distintas horas del día.
El consultorio se compone, entre otros departamentos, de un despach? para el Director y un gran sal6n de clíu1ca11. &lt;londe hay
instaladas Aeis sillas sistema W1lkerson, de
último modelo, destinadas á los pacientes.
Estas sillas son muy '!6modas y permiten al
operador adoptar la postura más conveniente para el buen éxito de la operaci6n. Además, se cuenta con otra sala especial para el
servicio de las personas que desean ser operadas bajo la acci6n de la aneetesia total.
Otros de los departamentos importantes son
los destinados á laboratorio, trabajos mecánicos y torhos.
Para concluir, diremos que como el establecimiento del consultorio obedece no s6lo
{t las exigenciaR de la ei,señanza dental, sino
también á un fin altamente filantr6pico, nada se cobra á los pobres por los servicios que
r,iolicitan y que siempre les son prestados con
toda eficacia; pues únicamente se exige el
importe de los materiales, cuando se trata·de
empastadura@, orificaciones ú otros trabajos
que demandan gastos más 6 menos considera bles.

LA ENSEÑANZA DENTAL
CONSULTORIO ANEXO A U ESCUELA DE MEDICINA

Hace poco tiempo que á iniciativa d~ la
Sociedad Dental y con la ayuda del Gobier.no, se instal6 en la esquina de la calle de la
Escondida y plaza dA San Juan, un «Con"ultorio dA Enseñanza Dental anexo á la E~cuela de Medicina», con el fin de que los alumnos que cursan la carrera de dentistas, tu vieran donde hacer, una vez recibidos, la práctica necesaria.
El consultorio cuenta con los aparatos más
modernos que se emplean en las curaciones
de la boca y todos los trabajos son hechos
bajo la vigilancia del Sr.. D~. Ricardo ~rombé. Director del establemm1ento y Presidente 'de la Sociedad Dental.
EL tiempo que tienen que practicar los
alumnos en el consultorio es de tres años,

Egregio antecegor, que combatías
Con el indio, las fieras y el pantano·
Sin dar paz al cerebro ni á la mano'
Cien heroicas batallas describías. '
Al Tiempo y al Obstáculo vencías,
Y desplegando tu pendón ufano,
De Al varado y Balboa fuiste hermano
Y arquetipo de nobles energías.
Cuando la ardiente sangre de tus venas
Cansada de latir, circula apPnas ·
A la posteridad tu ensueño fías:'
La historia varonil has terminado
Y con fuerte cincel has burilado
'
El granito en que duermes, ¡Berna! Díaz!
Bjj,'NALCAZAR

La cota vistes de templado acero·
Por ignoradas, tropicales zonas, '
Te lanzas á surcar el Amazonas
¡Indomable y heroico aventurer¿!
No te detiene el áspero sendero;
En tu ansia inmensa de ceñir coronas
Vas en pos del «Dorado:» que ambicionas
Hasta donde el Atlanta ruge fiero.
Y cuando ves tu ensueño disipadoEngañoso espejismo, que han forjado
El hambre, la codicia y la leyenda,En el combate homérico te arrojas
De Popayán, y en las montañas rojas,
¡Como el cóndor su nido, alzas tu tiend~!. ...
LA RAZA VENCIDA

¡Oro y sangre! ¡Oro y sangre! Por doquiera
Riembra el conquistador espanto y ruina ....
Van marcando la ruta en que camina
El cadalso, las cruces y la hoguera.

r.

NUESTRO PAÍS.-UNA CASA HABITACIÓN EN EL BOSQUE DE SAN PEDRO (MORELIA).

Como una águila roja, su bandera
Valles y cumbres ásperas domina,
Y proyecta en la eterna nieve andina
Su sombra de fantástica quimera.
Rompe el indio su flecha en la armadura
Con un grito impotf&gt;nte de amargura,
Como el último adiós á la esperanza ....
Mientras el español, fuerte y sereno,
Espolea el corcel de sangre lleno,
Entre el bárbaro horror de la matanza ....
LA QUENA

(*) «Historia. de la. Conquista de Nueva. Espafia.» por Berna.l

Diaz. [Véase Prescott].

En la noche del trópico serena,
Sobre sns alas muelles alza el viento

Esa voz resucita el dulce coro
De las vestalf&gt;s indias, y el tesoro
Del Templo, hundido en el con!ín lejano ....

La espada blande su potente mano
Y el arcabuz de rojas claridades;
l&lt;~n su alma anidan todas las crueldades
Y á sus pies, el vencido, implora en vano.

(OS CONQUISTADORES

POR LEOPOLDO DIAZ

Llega, combate, triunfa y aniquila;
Rasga todo misterio su pupila,
Y asciende, como el águila, en la bruma.

CANTA, IOH MU!oA!

Por él. las Parcas hilan en sus ruecas ...
Por él, lloran las vírgenes aztecas
La muerte del di vino Moctezuma ....

Canta, ¡oh Musa! las bélicas proezas
De la bis pánica hueste triunfadora,
Que cruzó, como tromba asoladora,
En la patria del Inca y sus bellezas.

EL TALAMO DE ROSAS

Del i odio esclavizado las tristezas
Diga., también, tu flauta gemidora;
1Y sé como el róefo.de la aurora
Que cae sobre laureles y malezas!

Insaciable Cortés de sangre y or0,
Trata á Guatimozfo como a una fiera;
Por el ma1·tirio consPguir espera
El que supone espléndido tesoro.

Si de la gloria das la verde palma,
Sé hermosa elegía para el alma
De los que h iere el hacha del destino.

Su altivPz profanando y su decoro,
Tiende al Emperador sobre una hoguera ....
La llama, al agitar su cabP!JP1·a,
Gemir parece en lamentable lloro ...

¡Tus alas dejen luminosos rastros,
Y se&amp;.o cual torrente cristalino
Que refleja las nubeil y los astros!

Q

Y esa voz narra la extinguida gloria
Del Inca-hijo del Sol-y·Ia victoria
Implacable y sangrienta del hispano.

Va el orgulloso aventurero h ispano
A través de las hoscas soledades,
Llev1$do por propicias tempestades
Del mar Caribe al Golfo Mexicano.

El monarca, imp,tsible, ni un gemido
Dejaescap:w ..... Y oyendo el alarido
Que á su Ministro 11,r1·anca el sufrimiento,

LOS CAPITANES

GABINEl'l'E DIDNTAL,-JDL DR, FALlilRO HACIIINDO UNA DJWOS'l'RAGIÓN,

Es la canción doliente de la «Quena&gt;;
De las vencidas razas el acento;
La voz con que en el rústico instrumento
Traduce el indio su insondada pena .. ..

HERNAN CORTES

DEL POEMA

.JosÉ EcBEGARAY.

Las fatigadas notas de un lamento,
Que allá en el fondo de los valles suena.

Eran fuertes, osados vencedores
Del árabe y el moro en las contiendas ... ,
Con sed de oro, de aangr-,, de leyenda.a,
Y febril ambieión de Emp&amp;radorea,

Tl!lA.TROS,-ARBEV: PSRSONAJES _DE CLA CORTE DE NAPOLEÓN,&gt;

Dice, clavando en él las luminosas
Pupilas, que dilata su tormento:
.:¿Estoy yo, aoaao, e11 tálamo de ro1as?»...

�EL MUNDO ILUSTRADO

Et MUNDO ILltST!tADO

1\étualidades Extranjeras.

Páginas de la ·Moda
\

F

IGURINES americanos para la actual estación primaveral, es lo que publicamos en la presente página, que será, sin duda alguna, del agrado de
nuestras lectoras. Como se habrá podido observar,
no desatendemos en E L MUNDO ILUSTRADO ni las modas europeas ni las de la nación vecina. Unas y otras
han empefiado reñida luchr.: las unas quieren americanizar á Europa con sus corsés de varilla recta, sus
faldas cortas, sus blusas tableadas, sus sombreros
«pescadores,&gt;, y las otras pugnan por crearse un'a
amplia aceptación en las naciones del Nuevo Mundo con sus trajes de estilo sastre, vestidos «rf'form~» faldas «renacimiento», matinés de sedas, blondas encajes, y sombreros de flores, pájaros y gasa.
Como no somos las únicas llamadas á fallar
en la ardua cuestión de la ir..dumentaria femenina, 1
y, como además, mis lectoras no se rigen por un
gusto único y exclusivo, indudablemente, me veoj

y

obligada á dar á conocer diversidad de figurines pertenecientes ya á las modas europeas, ya
á las americanas.
Por razón de vecindad, si se quiere, (la razón
puede ser de peso) ó por simple capricho, el
caso es que en las poblaciones del Norte_ de
nuestra República, domina la moda americana. En cambio, en la capital y en algunas poblaciones del centro, las modas dommantes son
las europeas. En México, con excepción de
las damas americanas que aquí residen y de un
contado número de mexicanas, jóvenes especialmente) •las damas de nuestro mundo elegante
.
visten trajes «renacimiento», «sastre», «prmcesa»,
«reformai&gt;, etc. , que son del pleno dominio de
las modas parisiense y alemana. Para agradar
á unas y coro placer á las otras, hemos resuelto
publicar figurines escogidos de ambal:l modas.

***

Número 1.-Traje de vii:dta confeccionado
con etamina azul en combinación con pana azul
y lino blanco, y adornado con ap~cacione~ de
cinta maravillosa y pufios de enea.Je. La cmta
maravillosa ha de ser de un azul más obscuro
que el del traje y la falda, ha dé tablearse longitudinalmente y en pliegues muy angostos, de
manera de darle un vuelo regular, pues esta
enagua no se ha de distinguir ni
muy ~efiida ni por muy abundante. El corprno se pliega también longitudinalmente, de manera se;
mejante á la falda y puede usarse C')n cuello o
sin él. Por lo demáf', el
corte del vestido no ha de
entallarse escrupulosamente, pues trajel:l de esta. naturaleza pueden llevarse con holgura, sin que
é:!ta peque, por supuesto,
en abandono y del:lcuido.
Número 2.-Blusa de
casa confeccionada con
sedalina de color rosa, y
adornada. con plisé d~l
mil:lmo color. No lleva ni
cuello hombreras ni cuello marino, sino que deja
lucir el cuello femenino en casi toda su extensión. Excusado es decir que esta blusa debe~án
usarla solamente l~s señoritas de cuello pien
formado. La prenda en cuestión, es de co?fección sencillísima: el corte de la blusa se ~Justa.
á cualquier molde y se pliega transversa1mente hasta lograr el efecto que presenta la blusa
del modelo. En los dos tercios superiores, l?i:s
pliegues son demasiado angostos y en el tercio
inferior Ron más amplios, de modo á romper la
uniformidad ·que no resulta muy agradablt: en
ninguna prenda femenina. LaR mangas son
ajm,tadas en su parte superio~, pero e~ Ja inferior muy holgadai;, puel:l term1~an ca!-1 en mangas de matiné. .En l~s a~pl~as bo~amangas
puede aplicarse punto mglet'l, s1 se quiere¡ pero
acomejam'os no hacer aplicacioneH de mngún
género, sino .sujetarse á la misma tela, tal como
la. repreRenta el grabado. . .
.
Número 3. -'fraje de v1s1ta, confecc10na_do
con piel de seda y adornado con cmt,\4 tas de seda punto inglés y encaje. El
¡1 \
detalle pri~cipal de la blusa, consi~te
.-, en la agradable y simpática imitaci6n
t
de escote :,ngu1ar, cubierto con punto
iJiglés y terminado en un alto y estrecho cuello, también de punto. Por lo
demás, el re8to de la blu_sa no presenta particularidades _d e ~mgún género,
pues se pliega longitudmalmeute haEta la cintura; las mangas, normalmente anchas terminan por pl1 fios, también anchos de encaje. La falda es Ji.
A&amp; enterame~te y sin demasiado rorte,
tampoco tiene g_randes vue~~s. Cúbrese la parte inferior del corpmo con an1,ho cinturón rematado en tres botones
de metal. La sencillez de esta blusa y
su estilo enteramente moderno, ha he-

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UN CENTINELA JAPONES.

Figura número 1,

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Figura número 2.

Figura nilmero 3,

¡

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO llUSTRADO

cho que sea del agrado de numerosas j6venes americanas que le han dado á esta prenda marcada predilecci6n.
Número 4. -Representa nuestro grabado
dos sencillos y vistosos trajes de paseo, confeccionados con fulard. La tela de uno de
ellos es de color uniforme y la del otro es de
la llamada «fulard pringado». El costo de
estas telas no es muy elevado, raz6n por la
cual los trajes de nuestro grabado no son
muy dispendiosos. El del lado izquierdo
consta de falda plegada longitudinalmente y
cofi s6lo una pequeña aplicaci6n de pasa-

5.-Blusas de casa y de visita.

manería en la parte superior, cerca de la cintura; esta aplicaci6n no rodea por completo
la falda, sino que tiene, en la parte delantera, una pequeña soluci6n de continuidad.
La blusa uo presenta más originalidad sino
el gran cuello-hombreras, que arrancando de
la parte superior del corpiño, termina hasta
cerca de la mitad de los hombros, continúa
por el frente y llega h13.sta la cintura,
para perderse bajo del cintur6n de seda. Las mangas Ron anchas y se hacen
terminar por puños de encaje anchos
también. La parte superior del corpifio
se cubre con punt~ inglés, en la imitaci6n de escote angular.
El segundo traje, de menos dificultades en su confecci6n, es igualmente
vistoso que el primero. La enagua se

da. Todas también
se pliegan longitudinalmente y se cortan en escote angular, á fin de cubrir
éste con punto de
Alenz6n.
Número 6. -Trajes de visita y de
reuni6n propios para sefioritas y sefioras jóvenes. Como
puede verse por los
gra?ados, la originalidad y elegancia
de estos trajes consiste principalmen•
te en los numeroso!!
pliegues alforzados
y transversales que
tanto en el corpifio
y en las mangas,
como en las faldas
le dan vida y graci¡
á estos trajes. Lo3
Trajes de visita y reunión.
grabados de la par•
te inferior son de
en el corte de las mangas y en la trajes ~ás serios, propios para sear,ropiada colocaci6n de blondas fioras Jovenes. Estos vestidos de
y enca.jes. Todas estas blusas lle- estilo sastre, se confeccionan 'con
van anchos cuellos-hombreras 6 telas claras y propias de la estacuellos-fichús, que son los de roo- ci6n. El corpifio se tablea en las
part~s anterior y posterior. Estos
vestidos resultan muy serios y
co!rectos para vi1::itas de cumplimiento.

I

pliega ligeramente á lo largo y se alforza transversalmente á lo ancho en su ter•
cio superior, en su mitad y
en su parte inferior. Las dos
faldas de estos trajes no son
cortas, sino, antes bien, disponen de algún vuelo que
les deja una pequeña cola.
Ya que hablamos decau•
das, diremos que su uso se
inicia lenta.mente y que no
es imposible que á la vuelta
de muy pocos afios las tengamos en pleno dominio. El
corpiño de este segundo traje se confecciona de manera
muy semejante al del grabado número 2, del cual ya
dimos una ligera explicación.
Número 5.-Colecci6n de
blusas de casa y de visita,
confeccionadas con telas de
fulard 6 de eedalina, 6 en
general de cualquiera tela
de poca consistencia y propia para la actual estaci6n
de calores. El secreto para
obtener bonita vista en estas blusas, consiste en la regularidad de los pliegues,
y de

visita,

'

l.
Figura número 4.

Blusas de casa

P(Rf6RINACION(S
AROMA, A LOURDtS
Y ATURRA
SANTA
De acuerdo con los arreglos hechos por H. Junta
encargada por los Ilmos.
Señores Arzobispos y Obispos de la República, para
organizar una gran peregrinación á Roma, según los
deseos manifestados por Su
Santidad el Romano Pontífice, Pío X, el

•

FERROCARRIL
CENTRAL
MEXICANO
(que fué la línea escogida
para hacer el viaje por St.
Louis y Nueva York), ha
· arreglado que, á fines de Octubre de 1904, salgan de esta capital trenes especiales
compuestos de coches PULLMAN,
y aun cuando la Peregrinación de que se trata, es exclusivamente religiosa, se
ha decidido visitar la gran

Exposfoión Universal
de St. Louis Missouri

•

Las personas interesadas
pueden 'dirigirse á las que
subscriben.

Pbro. J. Trinidad Busurto,
Pres iilente cu, la J,unta.
Parroqtiia de B,,•gina,.
Mh,ico, D . F.

W. D. Murdock,
Aoente Gm,,,.,•al de Pasaje-ros.
F. O. Oent•·al Mexica.io, Pato-n;, 4
México, D. F .

o

JOSEFINA.

LLUtVt.
Bajo la enagua de muselina
huyendo al barro tu pie se empina·
menudo el paso, cone fugáz... . '
Llueve. La falda ciñes al talle;
Et

cac.11menco

Trajes de visita y reunión.

veluptuosa cruzas la calle
dejando aromas por donde vas.
Por las canales el agua brota·
traviesa lluvia tu rostro azota'
bañando fresca cutis en flor, '
y canta el agua cuando te besa
y en tus pequeí'los labios de fresa
tiemblan las gotas pidiendo amor.
La muselina de tus ena,:ruas
~ntan al ~uerpo las recias aguas:
tiene tu virgen cuerpo al andar
tensión que anima mis nervios flouna caricia para mis ojos
(jos,
y una esperanza para mi hogar! ...
Voz luminosa vibra en el rayo
recita versos del mes de mayo
voz luminosa del rayo que
tu blanca veste riega de lu~bre:
la luz del rayo desde la cumbre
del cielo baja cuando te ve!

Bajo la enagua de muselina
huyendo al barro tu pie se empina;
menudo el paso corre fugaz ....
Llueve. La falda ciñes al talle;
veluptuosa. cruzas la calle
dejando aromas por donde vas!
JOSÉ ÜRTIZ VIDALES.

--+--

El más elevado modo de ser es
aquél que se deja ver en la resolución y sentir en el trabajo.

*

La felicidad no existe tanto · en
nuestros propósitos como en nuestras resoluciones.

del Ilmo. Sr. Arzobispo Feehan
Los bienes fueron nluados en $125,000.
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mu•
tua", Compañia de Seguros sobre
la vida, de Nueva York,

IDloe POCOS dfas que se practicó
la apertura del test.a.mento d,e! nus-

trfslmo Sr. Arzobispo D. Patricio
A. Feehan en la ciudad de Chicago
Ll.Jinols. La fortuna del distinguid;
)relado ascendió á cerca de. . . .
$125,000 oro &amp;merfoa.no; y según el
l~ventar!o ql\l,e se h0 publicado, los
bienes que dejó fueron como sigue:
Dos pólizas de "La
Mutua,"
Compafíl,a
de Seguros sobre la
Vida, de Nueva York,
por $26,000 oro cada
una. ó sean . . . . . $ 50.000 oro.
Dlviilendos acumulados
5?bre una de las p~hztts. . . . . . . .
9.329 oro.
Otra póliza de seguro. 14,000 oro.
Acciones en efectivo y
en Ben-coa. . . . . . 37.000 oro.
Entre las dl~poslclones del sefíor Arzobispo, en su testamento se
hicieron éstas:
·
A su hermana, señorita Ka.te
F1eeban:, que estuvo siempre oon él
hasta su muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000 oro en una de las pó11zas de seguro; A la, señoro· Ana A.
Feehan, viuda del señor Doctor
Eduardo L. Feehan, hermano del
señor Arzobispo, $25,000 oro de
otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo; A la Academia de San: Patricio de Chioago, de la que es preceptoro su hermama, Ma&lt;lre Maria
Catalina, $10,000 oro de la última
póliza; 11. la escuela "Santa Marta"
de ensef\Anza prActica para V8rones, de Fleehia.nv!Ue, Illinols, que
era la institución por la que más se
interesaba el eefior Arzobispo, se
entregaron los $f,00i re&amp;teates de
i. dltlma 1)6llsa.

Cuotas de viaje redondo, en moneda americana.
Ciudad de México ......... $5fl.25
Pachuca .................. 56.25
Toluca ............. . ... . .. 55.85
Querétaro ................. 51.40
Saltillo ........ . ...... . ... 40.05
San Luis Potosí. ......... 46.90
Tampico .................. 55.20

Cela.ya, Silao, Irapuato,
Aguascalientes..... . ..... $50.90
Torreón. . . . . . . . . . . . . . . . . . . 45. 60
Parral. ................... 47.50
Gua.dala.jara ....... . . . .... 56.25
Monterrey ............. . .. 38.15

Los IJ~leto~ son buenos ya.ra. ha.cer ej. viaje en cin1Jo u1a.s en unit
ú otra dirección.-El límite final de lós mismos boletos es de 90

días, pero en todo caso no serán buenos más allá de l dfa 15 de di·
ciembre de 1904.--~e hacen arreglos para apartamentos de P ullman, con camas directas.
D,ulleu T1wmas. A&amp;"ente viajero
de Pasajes,-Apartado núm. 34.
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de Pasajes.-la. San Francisco, 8 .
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S . Farns&lt;rvorth.-Agente General.
1t :san Francuco, Núm. 8, Ménco. D. F.

�EL MUNDO ILUSTRADO

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(Estudio fotográfico del Sr, Lle, Jos6 Luis Requena. )

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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Año XI.-Tomo !.-Número 24

MEXICO, JUNIO 12 DE 1904.

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Sllb8crlpcl6n mensual for,nea ......$ t. 60
ldem
ldem en la Capital.$ 1.26

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOU
Registrado como artfculo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Gerenta: LUIS REYES SPINDDU

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DE ROPA Y NOVEDADES

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T~~btén:te~emos ;•un ·e~pléndido surtido de, Paneaux
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UN CHASCO A LA COCINERA.
(Estudio fotográfico del Sr, Lle, Jos6 Luis Requena. )

:, Signor~V;Uonnorat-y comp.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Nuestro Concurso
De !'liños
L.OS VBNCBDORE:S

EL

P

el Cristo el primero que dijo: «dejad que
los niños se acerquen á Mí», y fué tanto el
amor que tuvo á los pequeños, que en una
de sus parábolas, quizá la más hermosa de todas, declaró «que á la Ciudad Celeste solamente entrarían los que se volvieran niños».
El simbolismo es transparente. Cristo amaba
á los niños, porque en el alma infantil, límpida, pura como un gran cristal de lag-o, se reflejaba mucho de la luminosidad sideral que
llevaba El mismo en su espíritu. Y decía tal
cosa el Cristo á los endurecidos semitas que
aplastaban, bajo el peso de una maldición tradicional, á la mujer y al niño, desde el momento mismo de la concepción. Desde que sonó la
bíblica maldición de la mujer, la obra del amor
humano estaba condenada. Aquel pueblo, anquilosado en el temor de un dios sanguina~~º
y rencoroso, tenía solamente palabras de omo
en sus oraciones y remordimientos agrios en
sus amores; llevaban los judíos, en la médula
misma de los huesos, el miedo pavoroso á las
iras de Jehová. Su alma estaba seca y veían
en el niño la maldición hecha carne, el instrumento del castigo divino, la marca osten_sible
de la inconsciente iracundia de su dios rnhumano.
Cristo llevaba en el alma la luz sin ocaso de
una caridad inflamada; era El mismo la caridad y el amor. Su obra está llena de glorificaciones al supremo bien, queJ:Js el supremo amor.
La semilla había sido sembrada; en vano,
después de la tragedia del Calvario, se aprestan á la lucha los elementos pag-anos. El ocaso
del paganismo había llegado. Un sol enfermo
lanzaba sus últimos rayos sin calor desde un
horizonte lejano, muy lejano, inaccesible y remoto. La palabra de Aquél que había muerto
entre ladrones y había apurado en tres horas
de amargura todo lo que el dolor omnipotente
puede ofrecer al alma humana, comenzaba á
convertirse de un pequeño soplo, en un huracán deshecho· de una suave brisa melancólica
que apenas o~ea la superficie del lag-o, en un
vendaval en cuyo vientre se agitan la muerte y
la derrota y la miseria y el _espant~. La P!!-labra crecía y crecía, y á medida que iba creciendo, una nueva luz brillaba en el sol y u_n nuevo sol se levantaba, para no tramontar Jamás,
en el espíritu humano.
. .
.
Antes el niño no fig uraba s1qmera en la existencia de los pueblos. Aún queda, en las ~a~as
apartadas del cristianismo, la idea precr1st1ana de la maldición original, que alcanzl!- á la
criatura inocente y que pasa de generación en
generación como una here'?c~a sin~estra. Del
labio del Cristo, como una d1 vma br1s3: de a~or
y de fe brotó primero la palabra simbóhca
que hahría de redimir á los ni_ños.
UÉ

***

El alma del niño es todo un mundo de amor
y de ternura. Sólo la sociedad á 1~ mod~rna
puede llegar á apagar en esas alm1tas diáfanas el esplendor de tanta fe y hace: que vuelen esparciéndose á los cuatro vientos, esas
ma~iposas de luz que anidan en los pequeños
espíritus y que tanta falta hac~n después, C?,ando ya se han ido, cuando Ia vi~a ha trabaJado
largamente al hombre y le ha 1m~reso_el sello
del fastidio en el rostro, como se imprimía ant~s la marca infamante en la frente de los presidiarios.
•· l
· Es inconcebible el_ alma d_e un nm? srn a _
transparencia del cristal y srn l_a purísima frescura de la nieve inmaculada. Si _algo _hay que
reconcilie al hombre con la ~x1ste'?cia, es la
contemplación de ~sa_s alf!1aS i~fantiles en las
cuales se pueden d1strngmr horizontes a_uro:rales y en las cuales Psiquis, como una crisálida
divina, espera el momento en que sus alas sean

suficientes para sostenerla en sus vuelos vertiginosos.

***

Hemos dedicado á los niños nuestro concurso, porque hemos querido que en México, como en todo el mundo civilizado, sea fa cuna del
pequeño el centro de atracción de toda ternura y de todo amor en los hogares. Como duerme la chispa en el pedernal, hasta que llega el
choque á despertarla, así duerme, en el espíritu borroso del niño, la lumbre sacra que algún
día puede surgir y alumbrar el mu'?do, iD;cendiar los corazones y levantarlos, mfundlr en
la raza esas energías indomables que hacen de
un pueblo de inertes un pueblo de héroes. Hay
que estar preparados. Hemos tenido un gran
éxito; ésto nos complace, á pesar de que ya lo
esperábamos, si bien nunca creímos que alcanzara la magnitud real que hoy le conocemos.

***
Teresa Mariani ha triunfado fácilmente. Trae,
como aliados, el talento y la pasión y con pasión y talento una actriz debe vencer en Pº?º
tiempo, por más que el público le sea hostil,
con la condición única de que no se trate de un
público analfabeta.
Dúctil como un fino acero, el talento de la
Marian¡' se amolda á caracteres de pasión bien
diferentes, y entra en ~~l&lt;?s con esa_ naturalidad
que tanto realza las d1f1ciles creac10nes del teatro moderno. La Mariani, además. nos ha traído un repertorio vastísimo, en el que encontrarán sus favoritas todos los gustos y en el
que hab1·á caracteres para agradará todos.
Hemos visto «L' Autre Danger», de Don~ay.
Una gran pieza dramática que ha sido ya ¡uzgada por la crítica cuando se representó en París. Se dice de ella que carece de argumento Y
que no resuelve el problema que presenta al
auditorio. El autor, cuando se ensayaba su
obra en el Teatro de la Comedia, llamaba al
drama «Dans la vie», y con este título, q~e después cambió sin motivo aparente, expltca Y!1
sus intenciones. El teatro moderno se va desligando más y má s de los viejos m?ldes.. Si en
ello ven algunos críticos la mamfes_tac1ón de
una indisciplina cerebral completa, miran ot~os
por el contrario, la señal clara. de un meJor
gusto y de mayor suma de dotes de observación. No creo que sea el teatro, como lo han
pretendido algunos rancios críticos, una esCUE;·
la de costumbres, ni tampoco una cáted1·a divertida de moral barata.
.
La emoción estética debe ser el más alto ide~l
de los dramaturgos. Poco importa el prn_cedimiento, que pasa como pasan ;a~ generaciones
y poco importa someterse al vieJo molde ó dejarlo para que en él se encienen los que d~ tal
cosa gusten. El suprem? criterio en m~tena d_e
arte, el único que permite el progreso rndefimdo- que es el verdadero progreso,-debe ser la
emoción. Ahí donde la emoci_ón levanta el vuelo como una mal'iposa al primer rayo .de sol,
ahí existe una obra de arte. Ayer·eran l?s reyes-por ser de origen divino,-los _que imponían sus "'UStos y el pueblo se consideraba feliz con seguir la vereda en la que la :real planta imprimía sus lentas y augustas pisadas. El
verso, antes, pugnaba por halla~ Ja f?r~ula
que habda de redimirle de la ignomrn1a, !
las academias estaban muy oc~pada~ en fabricar cerrojos y g rilletes para impedir el vuelo
del alma humana.
.
Hemos llegado á la época de l_as grandes irreverencias, es cierto; pero ta~bién de los altos
y magníficos vuelos. Y poco 1mp&lt;?rta al arte el
llanto amodorrado de un académico, roído por
el reuma, si del molde, hecho pedazos por la

~
mano de hierro del genio, surge victoriosa la
forma, la divina forma en la qui¡ hemos de comulgar, con el alma temblorosa de emoción.
Donnay ha conseguido romper el viejo molde y arrancar c,uatro páginas á la vida de París, para, con ellas, formar su drama incoherente, es cierto; pero humano, tristemente humano; sin finalidad alguna tambiéni pero,
¿acaso la vida misma tiene finalidades.
El problema no se resuelve en el drama y
tampoco se habría resuelto en la existencia. La
hija, que se enamora del amante de su madre
y el.amante mismo, que se enamora inconsciente y ciego de la chiquilla que odió ha poco, por
ser hija del marido, son dos frutos completamente naturales de la ley fisiológica que hace
una mujer de la niña. de catorce años y un joven del hombre de cuarenta.
No hay un argumento conceptuoso y académico en «L'Autre Danger»; pero hay, en cambio
y en toda la obra, un soplo de vida intenso y
real que conmueve y emociona. ~~alta á los
cuatro actos un hilo que vaya ligando entre sí,
ostensiblemente, las escenas y pase de boca en
' boca entre los actores; pero en cambio, desde
los primeros parlamentos, la atención se encuentra cautiva por la magia irresistible del
genio, que ha sabido poner en cada palabra la
cantidad bastante de vida, de real y dolorosa
y variante vida humana, en la que reconoce.mos desde luego nuestros mismos sentimientos,
nuestras miserias, nuestras volubilidades,
nuestra pasión y modo de ser.
La obra de Donnay ha triunfado, lo mismo
en París, ante la crítica severa y cejijunta, que,
con el dedo levantado amenazadoramente, le
ha citado ante el tribunal académico, que en
t0da Europa y que en toda América. La obra
merece el nombre: es una obra humana.

resultado del concurso d_e niños_,que,
por primera vez en México, abrw EL
MUNDO ILUSTRADO, viene á confirmar plenamente que no nos equivocamos en la elecci6n
de asunto para el certamen, y que el público, comprendiendo la importancia de. éste,
supo corresponder á nuestro !lamam1ento,
en esta ocasi6n, con tanta espontaneidad co ·
mo entusiasmo.
Eslo nos satisface gra1tdemente, no porque el buen éxito en la emprei,a sea siempre
motivo de satisfacci6n parll. el que la acomete, sino porque el solo hech~ de tomar ~arte
activa en un certamen que tiende á. estimular el empeño de los pa~res de familia que
se preocupan por el m_eJor · des~rrollo físico
de los niños en los primeros tiempos de la
vida denota un alto grado de cultura y es
indi~io seguro de que la civilizaci6n va, entre nosotros, extendiéndose más cada día..
El éxito que hemos alca~zado, al__reumr
más de trescientas fotografias de nmos de
distintas partes de ~a ~ep~blica, es, pues,
tan lisonjero co!llo,s1gmficativo y _muy superior á lo que esperabamos, atendiendo á la
naturaleza de un certamen abierto s6lo á un
grupo relativamente corto-pues hay que
advertir que la mayoría, sin duda, de nuestros subscriptores, no estaban en el caso de
aprovechar los cupones, por no contai: en su
familia con niños de las edades requeridasy á la probabilidad de que muchas perso•
nas temerosas de que sus hijos no llenaran
las ~ondiciones necesarias para re,mltar ven-

cedores, se abstuvieran de hacerlos figurar
en el concurso.

*"'*

Para otorgar los premios ofrecidos, tuvimos en cuenta, por ser la hase más ~rme para fundar nuestro fallo, e1 mayor o menor
peso de los niños con relación á su edad,
considerando naturalmente, que el aumento proporcio~al de yeso en la ~nfancia va
siendo menor á medida que los mños crecen.
Conforme á esta base, el primer premio del
grupo de O á 2 años, fué so~teado entre la
niña María Guadalupe Aragon ( de Guadalupe Hidalgo), que pesa 8 kilos 645 gra~3s
y cuenta 3 meses ~9 días de edad, y el nmo
Maximiliano A. Nieblas ( de Alamos, Son. ) ,
que tiene 6 meses 8 días de edad y pesa 12
kilos 60 gramos por encontrarse ambos, en
nuestro concept~, en igua~es circunstancias.
La suerte favoreci6 á la niña Arag6n, que es
á la que proclamamos hoy como ve1;1cedora.
El segundo premio, coi:respond1~n te ~1
grupo de O á 2 años, fué adJudica?o a la mña María Luisa Cejudo ( de Tulancrngo), que
tiene 18 mesea 4 días de edad y que pesa 19
kilos 300 gramos.
.
Del grupo de 2 á 4 años, el primer prem10
correspondi6 á la niña Oiga Meade ~lorduy
( de San Luis Potósí), que pefla 23 kilos 400
gramos y tiene 46 meses de edad, y ~l segundo á la niña Dora Torrea ( de Torreo_n, Coahuila), que tiene 4 años y pesa 23 kllos 860
gramos.
_
d
Tratándose del grupo de 2 á 4 anos, ehemos advertir que no tu~imos ~nicame~te
presente el peso de los mños, smo también
las demás condiciones del buen desarrollo
físico como son las proporciones.

'

***

No omitiremos hacer, de paso; otra obser-

vaci6n que nos parece muy important~. Los
fot6grafos, con muy pocas excepciones,
no tuvieron en cuenta, al hacer los retratos
de los niños, que eran pa_ra un concurso en
el cual se trataba, precisamente, de pr~miar á los mejor desarrollados, y no se cuidaron ni de que los clichés result3:ran s~ficientemente claros, ni de que las im~res~ones. por sí solas, fueran b3:sta?~es á ¡ustificar la corpulencia de los chiqUitmes. Tanto
es así, que en algunos casos, y ?reyendo que
probablemente se había cometido un error
al declarar el peso y la edad, mandamos,
por conducto de nuer,tros agentes y corresponsales, rectificar los datos, encontrándonos con que eran absolutamente exactos.
Ilustramos hoy nuestras páginas con los
retratos de los nifios vencedores y con algunos otros tomados de entre los que nos fueron remitidos. En los próximos números de
este semanario publicaremos los qu~ hoy dejamos en cartera, exceptuando únicamente
aquellos que, poi: lo defectuos~ de las fotografías, es imposible reproducu: .
Cumpliendo con nuestro ofrecimiento, hemos encomendado ya al aventa~ado -~rtista
Sr. Juan de M. Pacheco, 13: eJecuc10~, al
6leo, de los retratos de las _mñas Arag~n y
Meade Elorduy, que ob~uvie~on los primeros premios. Las amplificaciones fotográficas que constituyen los segundos y que co•
rresponden á las niñas Cejudo y Torrea, serán hechas en nuestros talleres.
Oportunamente anunciar~mos _13: ,fecha en
.que los premios estarán á d1sposic1on de los
interesados, á fin de que pasen á recogerlos
á nuestra~ oficinas.
NOTA. - El niño Carlos Aguila de 7 meses de
edad y 13 kcrs, de peso quedó fuera de concucso por no h'a.b~rse remitido oportunamente el
cupón respectivo.

** *

Hemos visto en el escenario de Arbeu desfilar viejos fantasmas de nuestros afios juveniles. Las figuras grotescas, pero maravillosas,
de fuerza ficticia y artificial, de Sardou; las
mujeres rubias, frágiles como vasos de lágrimas ó fuertes como hembras bíblicas, de los
poetas septentrionales; alguna de~icada _figu~a
de mujer moderna, atenaceada por la histeria
y mordida en el alma por atavismos insospechados; de todo hemos visto en la escena. El
talento de la Mariani y el talento de Paladini
-un magnífico actor dramático por cierto,han hecho el milagro de regresarnos á épocas
ya idas, en las cuales, como decía el literato
francés, liev&amp;bamos «el pelo largo y el juicio
corto».
.
Muchas de las creaciones de la Mariani nos
eran desconocidas. Serán en la. ruta recuerdos
que se quedan, fijando una época, para que después, cuando la memoria bata sus alas, pasen
ante nosotros como luminosa evocación, con
sus miserias y sus dolores; con sus alegrías y
sus sufrimientos; con todos sus perfumes y todas sus úlceras, lastimosas y humanas, como
ji.rones de nuestra propia vida, que cobran forma y marchan silenciosamente, perdiéndose en
la penumbra de la noche sin luz y sin estrellas
en la. inmensa noche en laque nosotros mismos
nos perderemos lentamente ....

E~ CONSENTIDO.
(Estudio fotográfico del Sr. Lic. José luis Requena.)

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO
Oiga Dleade Elorduy.

Edad: 40 meses.-Peso, 23.400 kgs.
Federico l!leade Elorduy.
Edad: 30 meses 13 días. -Peso 16.800 kgs.
Dora Torrea.
Edad: 48 meses.-Peso, 23.860 kgs.

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�EL MUNDO ILUSTRADO

Un Incidente en JIIarrnflco•.-La de•composiclón de
un lmperlo,-EI tr,.tado anglofrancés y el predomtnto de Fr11ncla,-Cnestlones suttamerlcanas.-Pe-rú
y Brasll.-Un caso claro de arbltraje.-No debe haber temores de ,:nerra,-LJI. campaña en l\Ianchnrla.
-P0r tierra y por mar.-Los enemigos frPnte á fr•mte.-La. suerte de Puerto Artnro.-Próxlmo combate,

I las miradas codiciosas de Europa no estuvieran fijas en el imperio de Marruecos,
poco interés despertaría el incidente que
ha provoca.do la reunión de. numerosos buques
de guerra en las aguas de Tánger. Pero la antigua Mauritania ha figurado de modo prominente aunque pasivo en el último trata.do colonial celebrado entre Francia y Gran Bretaña,
y por esa razón un crimen vulgar entre los países orientales ha dado origen á cambios de
notas entre los gabinetes, y por obtener la Ji.
bertad de un ciudadano americano y un súbdito
inglés plagiados por bandidos marroquíes, se
han movido las escuadras y se han agitado las
cancillerías.
Dos hechos se desprenden de e~te incidente:
el primero, es la descomposición putrefacta del
Imperio Mogrebino, donde unos bandidos vulgares se atreven á imponer condiciones al Sultán, exigiendo la cesión en feudo de una parte
del territorio, y el otro, es el reconocimiento
tll.cito que en cierto modo han sancionado los
Estados Unidos del predominio que ejerce ó
habrá de ejercer en lo porvenir la República
Francesa sobre Marruecos, por virtud del último tratado con Inglaterra, abandonando sus
viejas pretensiones al territorio del ant,igno
imperio de los Faraones. Esa disgregación de
un pueblo donde el crimen impera y el poder
central carece no sólo de fuerzas para reprimirlo, sino antes bien comete la debilidad de
dejarse guiar por aspiraciones malsanas y se
deja intimidar por las absurdas pretensiones
de los proscritos, bien merece que otras potencias que tienen allí vinculados grandes intereses tomen á su cargo la tarea de hacer preva-

S

lecer el orden para bien de todos. Las hazañas
de los Raisulis explican perfectamente las
cláusulas del tratado anglofrancés, que dejan
el porvenir del carcomido imperio marroquí al
arbitrio de la culta Francia. La civilización
así lo exige, la conveniencia de los pueblos modernos lo reclama.

***

Tristeza profunda causa en el ánimo ver que
los pueblos latinos de la América, que tienen
á su disposición inmensos territorios que apenas alcanzan á medir, tengan todavía dificultades por la delimitación de fronteras y pre·
tendan en estos principios de siglo iniciar guerras fratricidas por un kilómetro cuadrado más
ó menos en la vasta extensión de sus dominios.
Profundo desconsuelo se experimenta al ver
que hay todavía directores entre los Estados
sudamericanos, que en vez de prepararse á la
lucha tremenda por venir, contra razas y elementos enemigos, por medio del trabajo y el
aprovechamiento de sus fuentes de riqueza, se
preocupen de cuestiones secundarias, como son
las de posesión de territorios incultos, alegando derechos de primacía sobre terrenos de dudosa utilidad para quienes se los disputan.
En las circunstancias en que se hizo la inde·
pendencia de los pueblos americanos, no habiendo anteriormente limitación de fronteras,
y extendiéndose las inmensas posesiones española!;! en territorios inexplorados en algunas
partes y en otras enteramente desconocidos,
quedó como germen de futuras discordias la
cuestión de límites. En consecuencia, no debía
haber motivo entre los pueblos comarcanos
para dificultad alguna de importancia., en la
solución del problema, tanto más cuanto que
por lo común la extensión territorial que á cada uno ha correspondido en lo que pudiera
11 amarse el repa.rto provisional, es superior á
las necesidades de su población. Nunca, pues,

EL MUNDO ILUSTRADO

puede considerarse comprometido el honor nacional en cuestiones semejantes.
Por eso causa extraí'Ieza que sfl hable de una
guerra posible entre Perú y Brasil, por motivo
del territorio de Acre, al cual cada una de ias
partes contrincantes alega derechos más ó menos perfectos. No debemos decidir de parte de
quién está la justicia; toca ese asunto á árbitros de ciencia, conocedores de la geograffa
colonial, quienes podr?il, con presencia de los
datos suministrados por los litigantes, declarar á quién asiste el buen derecho.
Pero cualesquiera que sean sus pretensiones,
cualesquiera que sean sus alegaciones. no creemos que deban, sin escándalo de todo ei continente, acudirá la «suprema ratio» para dirimir cuestión que bien merece ser definida por
el arbitraje, sin preocupaciones, sin influencias políticas, sin rencores; i-ólo á la luz de la
ciencia, soberana en el asunto que se ofrece.
Así es de esperarse de la cordura y sensatez de
los hombres públicos de las dos naciones hermanas, que no han de querer que sus países se
vean envueltos en los horrores de una guerra
extranjera, por cuestión que sólo debe resolverse por medio del estudio y de la buena ~e
que es seguro anima á los dos pueblos limítrofes.

***
Y mientras en nuestro continente apenas
aparee.in esas ligeras nuhes de tormenta que
pronto se desvanecerán para bien de esta tierra
clásica de la libertad, abierta al porvenir, allá
en el remoto Oriente sigue sin despejarse la
incógnita en el obscuro problema de la guerra.
Abandonaron de prisa las fuerzas moscovitas el Puerto de Dalny, dejando en él algunos
elementos que no pudieron destruir y que sabrá aprovechar el enemigo. Niuchuan, convertido en base de operaciones para el auxilio de

Puerto Arturo y en gran almacén de provisiones para las necesidades de la campaña, queda todavía en poder de los rusos; pero con escasa guarnición que vigila los elementos de
guerra allí almacenados para que no caigan en
poder de los japoneses. Puerto Arturo; aislado
de toda comunicación con el ejé,·cito ruso, es
por ahora el punto objetivo contra el cual se
dirigen todas las fuerzas del Japón, á fin de
rendirlo en cortó tiempo por la inmensa influencia moral que habrá de ejercer en la campaña al caer bajo el empuje poderoso de los
ejércitos y escuadras del Mikado el baluarte
moscovita en el Extremo Oriente.
Pero cualesquiera que sean los elementos
acumulados contra la plaza fuerte sitiada por
mar y tierra, hay en su seno elementos de resistencia bastantes á sostener los primeros empujes que han de resultar muy caros á los sitiadores, como fué el primer avance sobre el
cerro de Nashan, que era como la línea avanzada de defensas del puerto. La guarnición
del puerto ruso que domina la entrada al golfo de Pichili, no debe ser muy numerosa; ¡,ero
sí bastante al servicio de las fortificaciones y
con la dotación suficiente de provisiones de
boca y municiones de guerra, para resistir algún tiempo los ataques del enemigo. La flota
rusa, que casi desde el principio de las hostilidades quedó inmovilizada en la bahía, ha tenido tiempo para reparar las averías sufridas
en los bombardeos repetidos de la escuadra
japonesa. Así nos lo hacen comprender las informaciones de fuente rusa, pues se anuncia que
aun el acorazado «Povieda», averiado al mismo tiempo que el «Petropavlovsk», se hundía
con el heroico Vicealmirante Makaroff, ha reparado la seria avería que le causó una mina
japonesa explotando bajo su casco de acero.

***
Como está bien averiguado que en la batalla
de Kincú un cañonero y dos torpederos rusos
auxiliaron las opet·aciones del ejército de tierra, regre!ando después al puerto, y, además,
los buques encerrados han podido despejar el
canal de los estorbos colocados por el enemigo y de las minas traidoras sumergidas bajo
sus aguas, puede creerse que la flota. sólo espera el momento oportuno para hacer una salida atrevida si se quiere, pero con posibles
ventajas para dejar la inacción á que se ha
visto redu(}ida.
En esta posibilidad han llegado rumores de
un encuentro naval ; con persistencia han circulado versiones de que la escuadra rusa ha
intentado un combate y hasta se ha dicho que
ha podido unirse con la escuadrilla de Vladi·
vostock. A estos rumores, que no han recibido
confirmación, añádese el de hundimiento de
cuatro buques de guerra japoneses. Pero son
rumores nada más. Ni de Tokio ni de San Petersburgo se dice algo que dé certeza á tales
versiones. Obscuridad completa reina en el
asunto.

GUERRA RUSOJAPONESA.-LOS REFLECTORES DE PUERTO ARTURO USADOS PARA
EXPLORAR EL HORIZONTE.

***

No mayor claridad se tiene respecto á I a
marcha de la campaña por tierra Verdaderas
ó falsas las diferencias que se han dicho había
entre el Virrey Alexieff y el General Kuropatkin, queda averiirnado que el Czar no ha intervenido con su influencia personal para dirimirlas; pero también parece fuera de toda duda que
aunque primero se había dicho que el General
en Jefe de las fuerzas de tierra no se preocupaba por la suerte de Puerto Arturo, sin debilitar sus posiciones, sin mermar de una rnanrra
notable el grueso de su fuerza, ha enviado sin
embargo una división volante rumbo al Sur, y
con objeto aparentemente de auxiliar al General Stoessel que defiende la plaza sitiada.
Entre tanto, el Ejército japonés, que desde el
principio de la guerra era dueño de Corea y
después de la batalla del Yalú pudo avanzar
sobre la Manchuria rusa, y al día siguiente del
combate de Kinchú dejó aislado del todo á
Puerto Arturo, avanza muy lentamente hacia
el norte y más lsntamente todavía hacia el sur.

Cada día que pasa se teme·un encuentro entre
el grueso de las fuerzas beligerantes, y unas veces en Liaoyang, otras en Siuyen, se anuncia
un combate general de carácter más ó menos
decisivo. Pero pasan los días y l as semanas
pasan y sólo se tienen noticias de escaramuzas
más ó menos sangrientas, pues los jefes de los
ejércitos enemigos parecen esquivar el momento de aventm·ar una batalla formal.
Entre tanto, fuerzas volantes rusas han logrado cruzar el Yalú, y excursionan con gran
activUad al norte de Corea, se apoderan de
puntos estratégicos, amenazan de cerca Gensan y tienen aterrorizados á los coreanos con
sus continuas correrías.
Frente á frente los ejéreitos contrarios, no
ha de tardar mucho tiempo sin que llegue á
nuestras noticias que ha habido un combate
formal en los campos man&lt;!húes.

z. z. z.
Jnnio 9 de 1904.

TROPAS JAPONESAS SALIENDO PARA EXTREMO OfüENTE,-UNA DESPEDIDAIENTUSIASTA,
GUERRA RUSOJAPONESA,-GRUPODE COSACOS Á BORDO DE UN TREN.

�EL MUNDO ILUSTRADO

1 José Antonio del Carmen de Nájera y Varela de
)léxito.-9 nie~e~ 21 dlas; 10.320 kgs.
'
2 Esperanza Asúnsulo, de Chihuuhua.-4 meses 18
ellas; 7.640 kgs.
3 Lui;a Jos('!ina de Prida. y Airillaga, de Méxieo.9 meses 2U dias; 9.012 kgs.
4 Guad,1lu¡,c Bonilla., de Tacubaya.-5 meses 20
dius; 9 kg•.
5 Enrique Beltrán, de )I~xico.-12 me~es r, ellas;
11.ll,O k~s.
6 Rafael Renato Lópcz Magaña, de Méxi&lt;·o-7 mes.•s 22 dh1s; 9. ,LlJ kgs.
7 Maria. ,lmclia Espcrnnza. CMtilñón, ele IJ/\xico.7 " N,es 12 drns; 10 250 kgs.
8 José RiYera., de M/\xico.-22 meses J5 dins; J4 kgs.
9 Lu,s Buslillos, de He, mosillo, Sonora,-8 meses
20 dlas: 11 kgs.
10 Juan Homcio J:lowman, de Carbó, Sonora.-18 meses; 18 kgs.
.
11 Federico Guillermo Doormann, de M/\:"&lt;ico.-1s
meses 15 dius; 14.200 kgs.
12 Guillermo Arreola, de Guadalajnra.-6 meses 20
dius; 9 kgs.
·
13 Tomás Murti nez, ele Puebla. -6 meses; S kgs.
H canuto R. Gon,.~Jcz, de ll.onterr~y.-12 m,·ses 25
días; 10.700 kgs.
15 Jo1&lt;quin Eduardo Ampnnfo, de Gómez Palacio,
Durango.-7 mtses 1~ dius; 8.500 kgs.
16 Baltns»r Lconelli, de Pnebla.-4 meses 11 dias;
7.300 kgs.

17 Lucía Dolores Vásquez, de Tumpico.-10 mes~s 16
ellas: 10.&amp;lv kgs.
18 Ca.rlos.N"varrete, de i\Iéxico.-18 meses 16 días;
1:1.500 kgs.
19 Jorge Alvarez, de Guad.'1ajarn.-5 meses 22 días;
8. 200 kgs.

Concurso de Niñ.os.

EL MUNDO ILUSTRADO

1 \. \

\

'20 Alberto Andrés Ca.macho, de Guadalupe Hidalgo.
-5 meses 12 dlas; 8 kgs.
21 Raúl Aguilttr. de San Luis Potosl.-23 meses 16
dlas; 12.300 kgs.
22 Albe•to S. Carreño y Obregón, de Tacubaya..-6
meses 15 días; 8.100 kgs.
23 Julio Ocádiz Arna.ud, de Méxíco.-11 meses Rdías;
10 kgs.
24 Catalina Garma, de Gua.najua.to.-14 meses 12
dias; 10 kgs.
2ií E.spera.nza González, de lúéxico.-11 meses 13 dia,;
8.200 kgs.
26 Cllrlos )l. G. Solana, de Morclia.-20 meses 21
días; 12.500 kgs.
27 Carmen Agnilcrn, de Huejotzingo.-15 meses 13
dias; 9.400 kgs.
28 Alberto Juan Ald&lt;tmo. y Contreras de M~xico. 23 mes•s 2 días; 11.500 kgs.
'
29 Paz l,ópez Ma.sse y Noriegu, de México.-10 meses
5 días: 11 kgs ,
30 Elta Rocha, de Ja.lapa.-18 meses 14 días; 12.303
kgs.
31 Guadalupe González, de Monterrcy.-14 meses 4
dít1s: 9.550 kgs.
32 Juan Manuel 1'orrea, de México.-7 meses 5 dias
9 kgs.
38 Maximiliano A. Kiehlas, de Alamos, Son.-6 meses 8 dia.s: 12.060 kgs.
34 Carlos_Aguila, de lúonterrey.-7 meses: J3.237kgs.
85 Francisco Guerrero y Vizcaya, de México.- 18meses 25 días; 13 kgs.
·
36 C. Luis de la Torre, de Pachuea..-5 meses 29 días;
11.200 kgs,
37 Federico Farber, de Mazat.Jñn.-15 meses 2 días;
12.905 kgs.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

')

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•

.

_p'
OS juguetes se han hecho para
los niños, que no sólo ven en
ellos un conj unto de formas, de
colores, de ornamentos y de mecanismos. Para el niño el juguete es
casi una cosa viviente, cuya alma
elemental corresponde misteriosamente con la suya. El niíio prefiere
uno de sus juguetes, no porque sea.
el más lujoso, el más ingenio¡,o; á
veces, por lo contrario, el más ordinario, el más maltratado, el más
informe es el que más le gusta, aquel
de que no quiere separarse ni durante la noche; mientras duerme
sigue estrechándolo amorosamente
contra su corazón ....
¿Quiere decir esto que ama, que
escoge sus juguetes al acaso·~ ¡No
tal! ... Miremos jugar á los chicos,
recordemos, lo mejor posible, el
tiempo en que nosotros también jugábamo3: notaremos que los gustos, las preferencias del niño, obedecen á verdaderas leyes, con frecuencia no conocidas ó contrariadas en el juguete moderno.

[

***

Desde luego lo que al nii'Io más
le gusta en un juguete, es la sensación de &lt;poseerlo&gt;, de que sea bien
suyo, de modo que pueda hacer con
él lo que se le antoje, sin control,
sin riesgo de reprimenda. Todo lo
que para él limite ese precoz instinto de propietario, lo despega de su
juguete. ¿Cuál de nosotros, en sus
juveniles años, no recibió de algún
amigo rico uno de esos regalos suntuosos-muileca articulada y parlante, barco provisto de verdadera
caldera, caja para experimentos
eléctricos-que provocan la admiración de toda la.familia? Nosotros
también lo admirábamos y al principio nos regocijábamos; pero pronto caíamos en la cuenta de que
apenas nos dejaban tocar ese magnífico objeto, y eso con vigilancia
de nuestros gestos .. . .
-Sería mucha lástima-decíanq ue una cosa tan bonita se quebrase y este niilo todo lo rompe ....
Tenían razón, es muy cierto; si
nos hubiesen entregado l a bonita
cosa, ay de su integridad.... Sólo
que el derecho de destruir aparece
ante las almas sencillas como el
signo más patente de la posesión.
Aquel juguete, dem&lt;.Lsiado protegí-

do contra nosotros, no era nuestro
manifiestamente. De él nos apartábamos con el corazón algo triste.
Pronto olvidado por nosotros, poco á poco olvida.do de todos, concluía por quedarse relega.di) sobre
el anaquel de arriba de un armario
-objeto suntuoso é inútil, al que el
fabricante habfa omitido insuflar
un alma de juguete.
Si algunos padres más liberales
entregan el juguete de lujo al niño,
éste comienza en seguida á destruirlo, cosa muy natural, por qi:e el
niño no sólo quiere poseer su juguete, quiere también &lt;comprenderlo&gt;... . Cuando la muñeca. destripada deja ver el misterio du su mecanismo, cuando la caldera hecha
pedazos yace á la vera del navío,
cuando las bobinas devanadas del
juguete eléctrico cubren el suelo,
confundidas ccn las ampollas rotas,
entonces triunfa el autor de todás
estas ruinas; principia también entonces á querer estas ruinas y destrozos. Ruinas y destrc&gt;zos se animan para él, por el esfuerzo que
tuvo que hacer para. acumularlos y
la curiosidad satisfecha. Domina
el juguete despedazado con toda su
tierna fuerza y toda su tierna comprensión ... .. .
Pero en resumidas cuentas, el juguete sencillo, inmediata.mente inteligible y del cual respetará á veces la estructura elemental, es el
que siempre elegirá espontáneamente. ¿Cuál es el juguete nacional
francés, el que se encuentra en las
humildes aldeas, en Flandes como
en Provenza, de los Vosges á los
Pirineos? Un tronco de cartón,
coronado de una bola en que las
facciones del semhiante humano están dibujadas sin relieve. Esto
basta para que el niño se imagine
un hombre, una mujer, un anciano,
un nii'Io como él, toda la humanidad. Con este busto rudimentario,
se comunica de igual á igual. Como
es infinitamente imagina.ti vo, lo
transforma á voluntad, de acuerdo
con las visiones de su tierno cerebro. Así aparece otra ley del arte
de los juguetes; deben ser imágenes
&lt;simplificadas&gt; de la realidad; deben ser, para el niño, asuntos de
amplificación y no enigmas.
La tercera ley consiste en que el
juguete ofrezca al niño un motivo

de actividad personal. . .. El ni!iito
se encariflará con lo que le ayuda
á producir movimiento y ruido, á
manifestar su naciente fuerza viril;
la niñita amará la mufieca á la cual
viste, peina, arrulla sobre su corazón, reprende y acaricia., con la
cual se ejercita y a en su oficio de
mujer y de madre. Los juguetes que
sólo son un espectáculo, son malos
juguetes: los títeres sólo divierten
al niño cuando está en compañía de
otros niilos, que se agitan y ríen
con él. Los juguetes eternos son
aquellos de que se, sirve el niño para moverse y gritar más: una trom peta, un tambor sonoro, un carro
móvil sobre ruedas, un caballo de
palo sobre el cual se monta en realidad, una imagen humana de que
atormenta las articulaciones simplificadas. Estos son los accesorios
pueriles que se encuentran en todos
los pueblos, en todas las civilizaciones. Son los que verdaderamente
vienen del país encantado en donde
se agita la imaginación de los peque!luelos, del «toy-land&gt;, como
dicen bonitamente los ingleses, que
son tan sabios en el arte de divertir
á la infancil),..... . El &lt;toy- land&gt;,
país misterioso en que los juguetes
son seres dotados de vida, en que
los juguetes tienen un alma! ....

del inventor: divertir á los niños
que pasan de treinta años. Y hay
que deuir que lo logran. Por lo que
hace á mí, confieso que cada a!lo
hago recogida concienzuda de todas esas obras maestras de ingeniosidad y gracia: me divierto con
ellas y colmo de obsequios á mis
amigos, que no se divierten menos.
Existe, pues, una clientela para
el juguete ingenioso ó de lujo, y,
por tanto, hay razón para fomentar la industria que lo fabrica . . . .
Pero no habría que olvidar, sin
embargo, á los verdaderos ciudadanos del «toy-land&gt;, á los pequeftuelos, que poco se cuidan de tanto
lujo ni de tanto ingenio mecánico.
¡Por Dios, señores inventores y señores vendedores de juguetes, pensad en el niño antes que en los padres! .... Las personas grandes no
necesitan de juguetes, conociendo,
como conocen, una porción de divertimientos de que está excluída
la infancia, verbigracia, la política
y el amor. Por el contrario, la infancia ha menester de juguetes para
ejercitar s.1 inteligencia, su entendimiento, sus músculos y basta su
co:azón. ¿Quién dará á los francesitos los juguetes á la vez sencillos,
bonitos, amables, símbolos del carácter de la raza, como los apriscos de Nuremberg- simbolizan el
alma legendaria alemana? Sería un
***
Nuestros juguetes modernos,·bay bonito tema para un concurso de
que convenir- en ello, desdeñan de- artistas y de pensadores el de esta
masiado esas reglas esenciales. Son invención de una teoría de juguetes
ó demasiado lujosos ó demasiado verdaderamente nacionales .... Sóingeniosos. Diríase que los que los lo tenemos ¡ponres de nosotros! á
fabrican se olvidan del niño 4 quien Polichinela-¡y éste nos vino de
se los darán y sólo piensan en el Italial- y el informe tronco humacomprador adulto que los paga. En no, relleno de salvado, por el que
una palabra: son juguetes &lt;para los niños de nuestros campos suspersonas grandes&gt;. Y sobre todo, piran en los escaparates de I as merlas personas grandes son las que cerías del pueblo! ..... .
La verdad es que, para.crear esos
los admiran y se divierten con
ellos . . .. El ai'Io pasado vi á toda juguetes definitivos, sería menester
una familia de gentes razonables que el inventor fuese, al propio
en cuatro pies sobre el piso de su tiempo, un potta. Taine ha dicho
comedor, entretenida con la manio- que los poetas son hombres que han
bra de un ferrocarril mecániéo, conservado sus ojos de niftos. _Se
provisto de túneles, disco:=;, esta- requiere haber conservado los o¡os
ciones, agujas . . .. y accidente. El de la infancia y también un poco
niilo de tres ai'Ios, destinatario de del alma infantil, para. inventar un
este objeto artístico, se aburría en juguete que sea realmente un acceun rincón de la pieza, con el cora- sorio del &lt;toy-land», un juguete que
zón oprimido . ... Hasta los jugue- tenga un alma.
tes económicos de las tenduchas del
MARCEL PRÉVOST.
bulevar acusan esta preocu_pación

Voces Infant iles.
(Para mi hilo Alberto.)

Amo las voces, las argentinas,
las que por frescas y cristalinas
son como alegre repiqueteo;
las que semejan el parloteo
de una bandada de golondrinas.

Amo las voces cuya armonía,
es bulliciosa clarinería;
las que por dulces y por locuelas,
son un repique de castafluelas
en el tablado de la alegría.

Amo las voces de timbre de oro,
que se desgranan como un tesoro
en explosiones dP, francas risas;
voces aladas como las brisas,
voces de alegre timbre sonoro.
Amo las voces cuya cadencia
es blando trino de la inocencia;
las vocecitas cuyos cantares
son como el himno de los hogares
- templos de oro de la existencia. Amo las voces enrevesadas,
las que con frases enmarañadas,
y sin temores por el og año,
forman con ritmo dulce y ex trailo
la alga.rabia de las nidadas.
Amo las voces que sonorosas,
caen como lluvia de frescas rosas;
voces que arrullan ó que aletean
y que alocadas revolotean
como un eriiambre de mariposas.

Amo las voces alborozadas
que se despeñan en carcajadas:
voces augusta~, voces benditas,
que son anuncios de cabecitas
de crenchas blondas y ensortijadas.
La vida es triste:cruel desencanto,
PO!!e en I as al.mas hondo quebranto;
y si me agobian los sinsabores,
cuando al embate de los dolores
en mis pupilas asoma el llanto,
Busco las voces, las argentinas
las que por frescas y cristalinas '
son como al~gre r epiqueteo,
las que seme¡an al parloteo
de una bandada de golondrinas.
Y hallo en su charla, viva y locuela
la paz sublime, que mi alma anhela
y surge y se alza de mi memoria '
q,lgo divino que sabe á gloria
·'
a.lgo muy tierno que me cons~ela.

TEATROS,-ETTORE PALADINJ1 DISTINGUIDO ACTOR DE LA COMPAf:fA TERESA MARIANI.
Pasó sin ruido entre las sombras en que luchan los hombres y en donde soplan los vientos airados; pasó con su pureza intacta, cual
pluma de cisne que queda blanca aunque atraviese la noche
(De Víotor Rugo)
Ha huído á confundirse con el alba, labio
que no sintió más beso que el del sueilo, alma
A tuya también l. . . . La tuya y después la
que no ha dormido sino en el lecho de Dios.
mía!Madre de corazón sin mancha, bien
Nosotros, entretanto, quedamos aquí luchanhaces en no cerrar la puerta de tu hogar vacío:
do con nuestro dolor infinito. ¡Madre, de·rodital vez vuelva ella, la que duerme bajo esa lollas! ¡De rodillas ambos sobre esas tumbas sasa que la hierba ha cubierto ya.
gradas y con los ojos del alma busquemos en
Cuando mi hija desapareció entre las olas
las t inieblas la estela de esos seres queridos!
tumultuosas, sonó tu hora, Clara, y alzaste el
¡Imposible retenedos, imposible sueño! Son
vuelo. En tus sombras de abajo tal vez oiste l_a
de Dios y El los llama. Cuando 00n sus brazos
voz que te llamaba desde las sombras de arriblancos rodean nuestros cuellos y su corazón
ba., y partiste en pos de la que te había precelate sobre el nuestro, un viento de los cielos á
dido en el _v iaje.
. .
cada instante Jo&lt;; hace temblar.
Niila de frente inmaculada, d1s1padora de la
Alegran nuestras horas con sus risas y con
tristeza, que en las horas de tu niffez alegraste
sus inocen tes juegos; nuestro sol moribundo es
l as horas de tu madre y que más tarde regaste
para ellos el sol en el oriente, y sin que lo seclaridades en su cielo; ya no &lt;eres&gt; tú que &lt;apepan , sus alas purísimas se dibujan en las panas fuiste&gt;, ya duermes bajo una losa sin nomredes del hogar.
bre. Y así como la estrella atrae al lirio, tú,
Vienen á nuestras mora.das á ser luz de ellas.
virgen, fuiste at1·aída por la virginidad del
-«¡Hija mía!&gt; «¡Hijo míol&gt;-les decimos entre
azul.
besos,-y risueftos y felices nos hacen una caHas subido al firmamento excelso escapada
ricia .... ¡y mueren después! ¡Madre que sufres!
de los cielos, como el zorzal de los bosques.
¡ Esos son los ángeles!
;Chispa, ala, aroma, himno hundido ya en el
Corto es su tránsito, que las puertas celestes
abismo de los rayos, de los amores, de los perhan quedado abiertas para ellos y deben re fumes y de los cánticos!
gresar pronto; y parte~ s_in que hayan s_ufrido,
Ya no oímos tus risas en nuestra noche somsin saber lo que es env1d1a, orgullo, odio y dobría. Solamente te vemos cuando vienes á be!!lor; sin que hayan acercado sus labios á nuesdecirnos y flotas entonces, como cade1;1te músitra copa de amargura. ¡Seres benditos. qu!l se
ca en nuestro suelo y nuestra memorrn.
van en l a dichosa edad en que l a pupila rnoTal vez presentías tu lúgubre epitalamio
cente está en flor!
cuando a.! caminar, tu pie breve no despertaba
Para nosotros, demonios ó apóstoles, la virumor· 'y cual si hicieses un ramillete para los
da es lucha incesante. Resignados debemos excielos,' re~oncentraste en tu alma todos los ideapiar nuestros erroreq ó los errores ajenos; deles de la tierra.
ben llora1· nuestros ojos y gotas de sangre deViendo tu frente serena, viendo tus ojos lleben marcar la ruta que recorramos. ~llos ....
nos de luz, los corazones más combatidos por
ellos son el aura.que huye, el ave que llega _á
el infortunio olvidaban sus dolores. P .. saste al
la. rama y se va, el suspiro que vuela, el abril
lado de los hombres como Ruth la sega.dora, Y
florido que encanta. y pasa ... . Son el aroma de
así como Ruth recogió espinas, tú recogiste el
la rosa que va á juntarse en los cielos con un
bien.
rayo de sol.
L a Naturaleza te había hecho el don de sus
Son el astro de oro que se hunde con los arregracias y la aurora el de su pureza. Hermosa
boles de la aurora; mueren para nosotros, pey casta eras una como forma aérea y parecías
ro nacen para desconocido firmamento, por_que
la rosa' de todos los rosales y el incienso de
la estrella que cae, cuando empieza á a.bnrs,)
todos los amores.
en el seuo de la muerte, tras el muro del sepulLos que no conocieron á esa niiia enca1;1tadocro continúa su dilatación.
ra no pueden ima"'inarse cómo era su mirada,
S í madre de la vfrgen muerta: all á están los
ta~ pura como el ~gua dormida del remanso
esco::,idos, los enviados divinos, los alados,
en donde se mira el lucero vespertino.
los ;'encedores; aquellos á quienes Dios ha perSencilla, buena, candorosa y expansiva, en
mitido que moren un instante en la ti&gt;rra para
voz baja preludiaba sus cantos á la esperanza,
que consuelen á los corazones heridos por la
y en toda ella. había algo de ignoto y de ~ago,
fatalidad.
como visión de un suefio en noche tranquila.

CLARA

L

Como el án"'el
á Jacob, como Jesus á Pedro
0
nos ven á nos otros, que lejos de ellos sentimos
el aire enrarecido; vienen bellos y puros trayendo en las pupilas la claridad serena de los
parRísos ignotos.
Y cuando han curado nuestros dolores y han
besado con labios compasivos los labios
de las llairas; cuando han encendido el alba en
los nubladoQ que nos rodean y cantan lb canción de los cie1os en nuestros hogares, regresan á Dios y le hablan de los hombres, y para
hacerle presente la amargura de nuestra ruta,
lo que sufrimos y lo que somos, se van con un
poco de tierra en la mano.
Se van, y nosotros, mudos y pálidos, quedamos con la mirada fija en la puerta por donde
han salido, y nada sabemos .... ¡no sabe~os sino que se han ido! ¿,Para qué el astro srn resplandores, para qué la enramada sin el canto
del ave y para qué la casa sin risas ni juegos?
¿A quién esperamos si ellos no han de volver?
Han partido, semejantes á la nota que se escapa de la lira, y quedamos solos y tristes al
borde del abis'IlO en qui, se derrumba todo.
Después el resplandor de sus sonrisas cruza la
negrura de nuestras noches. Oímos como batir
de alas ó como rumor de túnica que roza en el
pavimento; las lágrimas asoman á nuestros
ojos y caemos de hinojos murmurando una ple·
garia; y cuando nos levantamos, sentimos que
sus blancas manos acarician nuestras rodillas.
Y, con su voz ternfsiu,a, nos dicen: «¡Padre
mio! ¡una hora, un día no más! Te esoero al
pie de la escala del amor para subir contig:o.
La vida es ama~ga, y serás ángel, ya que fu1.;.te mártir&gt;.
Cuando regresáis, volveros á hallar es nacer. ¿Cuándo veremos la estrella mue1:ta levantarse, fúlgida y bella, en el negro horizonte del
sepulcro? ¿Cuándo iremos á donde estáis vosotras, cándidas pa'omas; á donde están las
p r imaveras y los niilos muertos, todos los amores de quP. nosotros hemos sido tumba y todas
las claridades de que hemos sido noche?
¿ Cuándo iremos á ese cielo radioso en donde
están los ausentes, los amados, los seres dulces y puros, los besos de los espíritus y las
miradas de las 'llmas?
¿Cuándo pa.rticiparem_,s del goce infinito, bajo la mirada eterna, en d&lt;,nd':' se ve al través de
l a armonía revolotear la estrofa azul'? ¿Cuándo iremos á donde el alba y el rayo están juntos, á ver cómo nuestra carne tenebrosa se disuelve en resplandores y á ver nuestros pies,
hechos de noche, convertirse en al as de oro?

Dulce hijo mío, ven que te adoro,
que de tus risas estalle el coro,
que se desgrane tu voz bendita,
mientras que beso tu cabecita
de ensortijados bucles de oro.
ALBERTO Hll:RRERA.
México, junio 12 de 1904.

T.IUTROS,-ETTORE PALADINI, DISTINGUUX) A(.)'l'OR DE LA COMPARÍA TERESA MARIAN1,

ISMAEL E. ARCINIEGAS.

�EL MUNDO ILUSTRADG

:et illJNDO ILUSTRADO

Páginas de la Moda
TRAJ58 INFANTIL58.

D

E seis meses á un afio, los nifios y las nifías se visten de igual manera. Los cuellos de sus pequeños trajecitos se hacen con
frecuencia de forma cuadrangular y no circular, y se guarnecen con galones, en vez de
aplicaciones de otro género. Por regla gene-

/'

L1\S FIEST1\S DEL '20RVUS.
Instantáneas callejeras.
Los que conocieron la festividad del Corpus allá en los buenos tiempos de Su "Alteza Serenísima,,, echarán, sin du&lt;la, de menos
el esplendor de que entonces aparecía rodeada la tradicional ceremonia, y apenas verán
en la verbena que afio por año se celebra en

¡-

el Zócalo, un pálido reflejo de la extraordinaria animación que antes presidía á una de
las más suntuosas rnlemnidades que señala
con &lt;loble cruz el cafendario.
Ha &lt;les~~areci&lt;lo pa_ra siempre la lujosísima proces1on que a ntiguamente recorría la!!
calJe.31 y en la cual el público admiraba á la
vez que los ricos ornamentos de la alta ~lerecía, los vistoso~ y bril lantes uniformes de
las tropas que marchaban rindiendo culto al
Sacramento, y sólo queda, en el interior de
los templos, una fiesta que @i congrega todavía muchos fieles, no llega jamás á despertar
entre el pueblo el m ismo entusiasmo que
antes despertara.
Queda también, algo de la verbena popular... : los puestos cargados de chucherías y
golosrnas que recorren los niños llevados de
la mano por las e&lt;CuidadoraE», ávidos de saciar su deseo &lt;le volver á casa llevando la indispensable «tarasca,, y la «mulita,, cargada
de frutas de la estación. A eFto han quPdado
reducidas en l\Iéxico las fiestas profanas del
Cor pus, como las de San Juan á la venta de
fui;iles de madera y kepis de cartón.
De la ceremonia religiosa que se efectuó el
~~srno día ~n Catedral, s_ólo diremos que se
vio concurrida por multitud de famil ias y
por los gremios y asociaciones piadosas que
se presentaron llevando sus estandartes para.
formar parte en la procesión que recorrió el
interior del templo, presidida por el Sr. Arzobispo Alarcón. Las altas dianidades eclee:i.íi;ticas llevaban los m!ÍR lnji.,os ornnmf'n-

tos, que p rescribe la liturgia para la festividad del día. En otras iglesias de la capital
hubo también solemnes fu nciones.
La serie de instantáneas que pu blicamos
en este número, reproducen algunas eEcenas
tí picas de la verbena del Corpue.

TRAJES rARA NIÍlfOS DE 3 Á 10 A ÍlfOS.

ral, estos trajecitns deberán ser confeccionarlos con telas de color claro, pues na&lt;la más
impropio que vestirá un niño, en la época
de la lactancia, con telas de colores obscuros.
A los dieciocho meses, es la clásica bluea
de tres pliegues la que llevan los hombrecitos ó el manto con un largo pliegue posterio~ el que visten las 1,rnjercitas. Desde que
los niños han entrado á la edad en que ya
se adquieren hábitos de limpieza, ( dos afios
poco más 6 menos) se ha de p rocurar la completa diferencia entre los trajes para nifios

de uno y otro sexo, de modo que por n ingún motivo los más propios de las nifias los
lleven los varoncitos, ni viceversa. Nada más
ridículo que esta mala costumbre, demasiado generalizada por desgracia.

***

Según lo adoptado en Europa y Estados
Unidos, estos trajecitos cambian muy lentamente en sus formas y rasgos generales, pues
aunque en ellos, como en todas las cosas de la
vida, entra el modernismo y la decadencia,
bien es que estos dos extremos no se hacen

GORROS DE TEL.\ DE SEDA CON FONDO DE LINO.

notar por lo exagerado::,. Entre los raFgos
generales á que me he referido, se hallan
como principales, los siguientes: los trajeci:
tos de hombres han de constar de pantalones holgados y blusas tableadas; éstas con

�EL MUNDO ILUSTltADO

EL MUNDO ILUSTRADO

nes de cinta maravillosa. Los
corpiños constan de anchos cuellosho ro breras y de peto 6 canesú
de tela diferente á la de los trajes.
Las mangas son de última moda:
un poco estrechas en la parte superior y demasiado holgadas en
la inferior, rematando todafl por
estrechos puños de encaje 6 de
punto.
Por lo que hace á las batas, debu manifestar á mis lectoras que
estas prendas de la indumentaria
infantil se usan especialmente y
pudiéramos decir lnicamente, en
los niños 6 niñas de menos de
cuatro años. Estas pequeñas ha.t as, de confecci6n muy holgada,
se adornan en la parte superior
con cuellos de encaje inglés. Diré
de paso que todos los trajes infantiles deberán ser lo más holgados posible, sin que, por supuesto, esta holgura caiga en exageraci6n.
Número 2. -Colecci6n de gorricuellos marinos que son los que
siempre han estado en boga, tratándose de vestidos infantiles.
ResP.ecto á los trajes de niñas,
la pequeña falda ha de ser poco
holgada, y el corpiño, tableado
asimismo como las blusas para niños, no ha de ser ni muy estrecho
ni muy holgado. Los niños harán
bien en usar boinas marinas 6
sombreros de resplandor, y las
niñitas sombreros de paja con
pocos adornos de flores y de gasa. E,tos son, á grandes rasgos,
los fundamentos principales de
la indumentaria infantil.
Número 1.-Colecci6n de tra~
jecitos para niños de 3 á 10
años, confeccionados con telas de
- --y;,.-... .

~

dril, fulard y cheviot, y apropiados para la estaci6n actual de
primavera. Los seis figurines que
representa nuestro grabado son,
aunque diferentes en su conjunto, muy semeja.ntes en sus detalles, pues constan de falditas tableadas y corpiños sueltos, 6 de
pequeñas batas sueltas. Las faldas, como hemos dicho, se tablean longitudinalmente y se
adornan con pequeñas aplicacio-

~,..,-~J :,

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TRAJE PARA Nli-l'OS DE 3 AROS.

-

TRAJES PARA Nli-l'OS Y Nli-l'AS DE 4 Á 6 AROS,

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tos, trajecitos y abrigos para niños de uno á tres años de edad.
Los gorritos, constan de un fondo de tela de lino muy resistente, la cual se forra con tela de seda y se adorna, á manera de,resplandor, con enea.je de buena caidad. En la parte inferior se colocan á semejanza de bridas, dos
listones de color semejante al del
gorro, y plegados de manera de
formar un moño. En el segundo
grupo míranse los trajecitos que
constan de una bata suelta y muy

plegada longitudinalmente, y de
un ancho cuello de encaje 6 de
punto. En el tercer grupo están
representados tres sacos de paseo
para niños. Nada puede haber
más sencillo que la confecci6n de
estos pequeños abrigos de calle.
Hechos con telas de poca consistencia y de colores claros, se
adornan únicamente con botonaduras de pasta 6 de metal, Eegún el capricho, y con pequeñas
aplicaciones de cinta maravillosa
puesta á manera de ribete en las
extremidades de los pequeños
cuellos.
Número 3.-Representa nuestro grabado cuatro vestidos para
niños y dos para nifias. Los primeros, según la última moda,
constan de blusas marineras y
pantalones holgados de los llamados da caro pana, y los segundos de
blusas tableadas y enaguas cortas
que, aunque tableadas y plegadas
longitudinalmente, no por eso
son demasiado sueltas. Es una
moda que ha imperado hace luengos años en la indumentaria infantil, el uso de blusas marinas
en los niños de cuatro á seis 6
siete años de edad. Claro es que
con esas blusas deberán llevarse
las boinas marineras. Taro bién
son de moda en los niños, el uso
de blusas sueltas y tableada¡;¡
que se confeccionan con telas de
poca consistencia; para trajecitos
de estas blusas se llevan sombreros de paja y de resplandor, que

,.,
-....-. _ _ _ ..t'..·'\ ~

Eon los que en mayor consonancia
están ccn el estilo del traje.
Tanto hemos hablado en estas
Páginas de la Moda sobre la indumentaria infantil y tantos consejos hemos dado á las madres
de familia acerca de la educaci6n,
higiene y enseñanza de sus pequeñuelos, que no creemos indispenSll.ble, á lo menos por ahora, insistir sobre tema tan importante.
Lo único que aconsejamos es que
las mujeres de hogar no abandonen jamás las máximas ·6 consejos generales que les hemos dado.
Número 4.-Para terminar la
presente Página, mencionaremos,
por último, la bonita colecci6n de
trajecitos para niños y niñas de
dos á cinco años de edad. Se confeccionan estos vestidos con telas
blancas 6 por lo menos de colores
muy clarmi, de lino 6 de fulard.
Aunque el corpiño y la falda se
hallan unidas, se simula una separaci6n completa por medio de
un ancho lazo de seda, á manera
de cintur6n. Los cuellos de estos
trajes son anchos y de imitaci6n
de hombreras y se les dan diversas formas, pues ó bien se confeccionan en forma sinuosa é irregular, 6 bien en forma circular. Las
aplicaciones de estos trajecitos
constan de cinta maravillosa del
mismo color que la tela y de
encaje 6 punto inglés, según la
calidad del lienzo con que se confeccionen los trajecitos.

••

OTRO TRAJE PARA NIRAS DE 4
A~OS,

amor, es vida y es muerte
y nadie en el mundo advierte

por qué nos combate tanto.
En vano, tu bien, me llamas,
que ese nombre me da enojo,
pues sólo me da el corojo
troncos que no tienen ramas.
Corazón, cuando tú amas,
busca la mullida alfumbra
de un prado que no se nombra,
pues va en el pecho escondido
y tiene un árbol erguido
con ramas que prestan sombra.

hora, cierta cantidad de ácido bórico pulverizado.
Otro de los requisitos indispensables para que desaparezca el reuma, consiste eñ mascar muy bien
cuando se está comiendo. Los alimentos, líquidos sobre todo, las salsas y muy especialmente la leche,
no deben tragarse sin darles 15 ó
20 vueltas dentro de la boca. Esto·
Cielo puro, dulce y tierno
es, en general, sal udable para todo
el mundo, pero en particular para
es nuestro cielo cubano:
los reumátic0s y dispépticos.
tan azul en el verano
En cuanto á los alimentos convecomo
claro en el invierno.
nientes para estos enfermos, d9ben
Desde él se goza el Eterno
recomendarse, ante todo, las frutas
y las patatas, á condición de que
mirando plantas y flores,
no est.en con azúcar ni con salsas
de tan variados colores,
grasientas. Los frutos oleosos, code bojas tan suaves y bellas,
mo las nueces, las almendras y los
que las más lindas estrellas
cacahuates, son excelentes en caso
de reuma, y también la crema y la
les cambiaran sus fulgores.
manteca. La carne no es mala; pe·
ABELARDO FARRÉ S.
ro durante algunos días conviene Habana.
reemplazarla por yemas de huevo.
De lo que hay que privarse por completo es de azúcar, de dulces, de licores ó de cualquier otra sustancia
azucarada, evitando también el comer demasiadas farináceas. La cena debeser ligera: unas patatas, un
poco de pan, un poco de leche 6
Cúrese usted mismo.
manteca, y para postre, nueces.

ttomnrB DBOil

o
GUAJIRAS

JOSEFINA.

II agua tibia y el reuma

TRAJE PARA Nif-l'A 3 DE 4 A~OS.

to vale"tanto como decir que el reumático padece dispepsia temporal;
por consiguiente, debe curarse como se cura un dispéptico.
Si abusa de las bebidas en la comida, el enfermo irá de mal en peor,
pues aumentará la perturbación del
aparato digestivo. Las comidas,
por consiguiente, deben ser lo más
secas posible; pero entre comida y
comida, entre horas, como vulgarmeute se dice, hay que beber, aunque no sin cierto método. Por la
mañana, en ayunas todavía, se toman una, dos ó tres tazas de agua
tibia, y una hora antes de comer se
· repite la operación.
Esta no debe hacerse de cualquier
manera; es preciso beber muy despacio, dejando pasar, entre trago
y trago, unos minutos, y teniendo
cada trago en la boca por unos momentos como si se hiciera un buche.
Para hacer más eficaz el tratamiento, conviene aspirar, de hora en

TRA lo que hasta hoy se
eía, el tratamiento «seco»,
privación de toda clase
de líquido.s para curar el
reuma, es más perjudicial que provechoso. Los reumas pueden provenir de muchas y muy distintas
causas; pero todas tienen por base
un enfriamiento y por primer síntoma una descomposición espasmódica·de las vías digestivas. El apar ato digestivo retarda unas veces
sus funciones, otras las acelera; pero el hecho es que durante el reuma
nunca se hace bien la digestión. Es-

Cumbre azul donde yo miro
que se estrella el horizonte;
cúspide de alt:.vo monte
á donde va mi suspiro.
Tras tu falda hay un r etiro,
en él mi criolla vive;
si el alma no la·percibe,
se muere de pesadumbre
viendo la azul ada cumbre
que mi suspiro recibe.
No te enojes, amor mío,
ni creas en mis desdenes,
que el alma tiene vaivenes
como nubes el estío.
Amor, es oalor y frío ;
amor, es pena y encanto;
amor, es risa y es llanto;

MANDARÉ GRATIS á cualquier h ombre una receta para
curarse él mismo, con
la cual positivamente
secnraráen poco tiem-

po todo caso d e d ebilidad vital, pérdid Ade
vigor, d ebilidad n erviosn., varicocele, vitalidad perdida, aun
cua ndo todo esto provenga de excesos, disipación ó desarrollo
natural.
No puede fracasar. Hablo con experien cia.
:Mi person a era una ruma humana y esta r úceta roe curó prontamen te, d(\Ddome u na salud
n otable, poder~sa vitali~ad Yta.l vigor, que la
ambición nació en m 1, l evantándome del
puesto h umilde y rudo d e z•patero, á ser un
profesion al adinerado. Me curé yo mismo, y
del mismo m odo lo hará todo hombre d ébil.
JIU estado era crómco, desesperado, pero esta
receta me trnjo una nueva vida, casi instantAmente. Sólo Dios sabe cuántas hu millaciones
sufri por causa de mi d ebilid ad: y en recu erdo
d e estos sufrimientos, extien do mi mano ,mlvadora á mis congéneres. Simplemente m ándeme su nom bre y su d irección, y yo le mandaré á Ud. la r •ceta d entro de u n sobre blanco curándose Ud. en su casa. pa ra ser hombre
en'tre los h ombres. La dHación es perjudicial
cuan do la salud, la felicidad y la vrna, están
nmenazadas. Escriba Ud. hoy mismo. Dirigiéndose al The Nortb western MedicaI Assin,
Lincoln Bldg., Departamento M. Detr01t.M1ch.
U. S. A.

�EL MUNDO ILUSTRADO

LOS TRUES DE BAILE

•

(Garla de una parisiense)

OS trajes de baile para seíloritas, interesan siempre á todas
las mujeres y sobre todo á las
que tienen hijas.
He aquí, pues, algunos modelos
para la nueva estación:
Como color, el celeste y el rosa,
pero también y siempre todo bl aneo
de preferencia; se le a.tribuyen con
razón todacla.sedecualidades aparte de la estética; gran elección en
los tejidos: no pasa de moda, se
limpia mucho mejor que los de co•
lor, puede variarse con guarniciones diferentes y se modifica también
hasta el fin.
Como tela, ffe ve mucha bengalí•
na, que forma muy lindos trajes de
baile, sencillos de líneas, pe!'O elegantes, refinados por poco que se
agreguen entredoses de guipur ó
valenciennes.
Pero no hay que pensar en enjaretarlo; y en este momento se trabajan mucho las faldas.
Asi, pues, si se quiere ir absoluta.mente á la moda, conviene escoger un tejido muy fino, muy esponjado, ligera crépe de China ó velo
de seda.
Los corpiños no son complicados
y casi todos están provistos de una
ancha bet:tha igualmente fruncida,
enjaretada; para los corpiílos de
señoritas, se hace pasar la bertha
sobre el hombro, y cae sobre el brazo-mientras que para las señoras
jóvenes pasa por debajo &lt;l.el brazo,
cuyo nacimiento deja suelto; las
mangas son largas hasta. el codo,
dejando descubierto el hombro,
pues todavía está en boga la moda
de 1830; pero esta forma no sienta
bien á todas y recomienao otra vez
á mis lectoras que no se dejen arrastrará adoptarla de todos modos.
Las señoras algo gruesas,de hom•
bros estrechos y altos, deben ir con
mucha tela en la parte superior del
[

busto para que el talle y las cade•
ras parezcan menos abultados.
Esta forma caediza y estrecha de
las gual'Diciones de corpiílos actua•
les, no sienta, pues, sino á. las mujeres delgadas y á. las que tienen
los hombros muy c11ídos.
En el corpiílo, en los cabellos,
flores y las flores que se quiera; estamos lejos del tiempo en que las
margaritas, las rosas pomposas y
otras delicadas insignificancias,
eran las únicas tradicionales.
Sin embargo, y esto parece sobre
todo cuestión de armonía, hay algunas flores cuya frflscura efímera
conviene mejor que otras á. la primera juventud, y por esto mismo,
hay que apresurarse á llevar las
flores de árboles frutales, entre
otras.
Estas, no hay temor de prodigarlas, ya que se ponen, en grupos sobre el corpiílo y el delantero de la
falda, y en los cabellos en coronas
tupidas.
Sin embargo, si la persoi:a es
muy joven, es preferible no ponerle
nada en el cabello, escepto las peinetas de carey liso destinadas á
sostener sencillamente los cabellos.
Cuanto más conservéis á la toi•
lette de señorita su aspecto de sencillez, mejor efecto causará.
Hasta los veinte años, quisiera
ver á todas l'\s seíloritas vestidas
de tul.
Es también bastante costoso porque esta tela es ligera y cualquier
cosa la aja.
Además, debe renovarse con frecuencia porque exige una gran frescura.
He aquí una encantadora toilette
de seílorita muy joven, quince ó
diez y seis arios, para la reunión
de contrato de boda de una hermana. mayor.
La falda de tafetán azul celeste
con reflejos blancos plateados, se
hace con algunos pliegues, aplanados en la parte inferior, estilo primera comunión. Está fruncida en la
cintura.

Et tEst.11menco

Corpifio escotado envuelto por
una ligera bertha; ficbú de tafetán
azul guarnecido de volados de tafetán dentellado.
Un camisolín medio escotado de
muselina de seda blanca transparente y toda plegada con voladitos
de hilo blanco cosidos, cierra el
corpiíio.
Es sencillamente una tira recta
de muselina de seda del ancho de
la mano, puesta en plano alrededor
del escote.
Se a.plica desde arriba por medio
de pliegues á intervalos regulares,
prendido cada pliegue por una ligera fantasía de similis.
Alrededor del cuello un collarcito como el de perros, hecho con la
misma fantasía adornado de simil is.
Cinturón con pliegues de «libertp
azul pálido.
Tres grandes botones de similis
detienen delante los pliegues del
cinturón cuyas puntas anudadas en
una ancha nesga de raso «liberty&gt;
azul, caen hacia atrás un poco á un
lado.
Un diminuto grupo de myosotis
en el hombro.
Tres barretas de myosotis están
medio hundidas en las anchas ondulaciones del peinado en nuca descubierta y un amplio tirabuzón
&lt;pompadour&gt; de raíces estrechas.
El camisolín sencillo del corpiíio
da al conjunto del traje algo juvenil y gracioso que sienta muy bien
á e:sa. edad, y es muy fácil de hacer
en casa.
Largos guantes blancos, zapatos
de cabritilla azul celeste con brochecitos antiguos de similis.
Como abanico, una mariposa de
gasa blanca, deslumbrante de lentejuelas, montada sobre asta rojiza.
Las seíloritas usan el amarillo y
es admitido ahora al lado del azul,
rosa, que les eran casi exclusivamente atribuídos.
Los colores paja y limón sientan
muy bien, por la noche en particular, con la frescura de la primera
juventud.

del Ilmo. Sr. Arzobispo Feehan
Los bienes fueron raluados ea $125,000.

La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua", Compañía de Seguros sobr11
la vida, de Nueva York.

Hoce POCOS dfas que se practicó
la apertura del testamonto del Ilus-

I¡¡

trfsimo Sr. Arzobispo D. Patricio
A.. Fe_ehan en la ciudad de Chicago,
Lllmo1s. La. fortuna del d:stinguido
)relado ascendió á cerca de. . . .
$125,000 oro americano; y según el
l~ventarlo que se ho publlcado, los
bienes que dejó fueron como sigue:
Dos pólizas de "La
Mutua,"
Compañ.Ia.
de Seguros sobre la
Vida, de Nueva York,
por $25,000 oro cada
una, 6 sean . . . . . $ 50,000 oro.
Olvitlendos acumulados
sobre una. de las póliz.as. . . . . . . . 9,329 oro.
Otra póliza de seguro. 14,000 oro.
Acciones en: efectivo y
en Banooa. . . . . . 37.000 oro.
Entre las disposiciones del señ.or Arzobispo, en su testamento, se
hicieron éstas:
A su hermana, señorita Kate
Fieehan, que estuvo siempre ,".lOD él
hasta su muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000 oro en una de las pólizas de seguro; á la, sefíore• Ana' A.
Feehan, viuda del señor Doctor
Eduardo L. Feehan, hermano del
señor Arzobispo, $25,000 oro de
otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo; lí la Academia de San Patricio de Chloago, de la que es preceptora su herma!Ila, Madre Maria
Catalina, $10,000 oro de la 1iltima
póliza; á la escuela "Santa Marta"
de ensefia.nza práct:lca para VBrones, de Feehanville, lllinois, que
era la institución por la que má.s se
Interesaba el eeñ.or Arwblspo, ee
entregaron los $4.008 re&amp;ta11tes de
I&amp; dltlma póllsa.

fx~osi(ión ~e San luis.
Cuotas de viaje redondo, en moneda ameriuna.
Ciudad de México ......... $51l.25
Pachuca ....... ..... ...... 56.25
Toluca .................... 55.85
Querétaro ................. 51. 40
Sa.ltillo ................... 40.05
San Luis Potosí ... ....... 46.90
Tampico .................. 55.20

Cela.ya, Sila.o, Ira.puato,
Aguascalientes. . . . . . .... . $50. 90
Torreón. . . .. .. . . .. .. . . . . . . 45. 60
Parral. ................... 47.50
Guadal ajara ..... ..... . . .. 56.25
Monterrey ................ 38.15

Estos colores se armonizan perfectamente, por lo demás, con la
tez de las rubias y los cabellos dorados.
Es de una armonía muy suave.
La preocupación de reservar el
amarillo á las triguefias, ha pasado de moda.
Pero se tendrá cuidado de escog~r entre los tonos delicados, repudiando el maíz y el naranja muy
de moda también, pero muy marcados, sobre todo para una señorita
que se debe siempre tratar de encuadrar en una nota suave, más en
relación con el encanto de la juventud, esa seducción demasiado pronto desvanecida, y que ninguna otra
puede reemplazar.
Para ir con esta &lt;toilette&gt; se podrá usar el abrigo siguiente: pelli•
za semilarga, con un gran «empiecement&gt; de zorro azul y manguitos
semejantes para pasar los brazos.
El fondo de la pelliza es de «pompadour&gt; fondo paja y blanco pekiné con florecitas rosadas y azules
salpicadas.
La boa está guarnecida. de una
«chico1 ée&gt; bastante abultada de tafetán paja recortado. El interior
está acolchado con &lt;liberty&gt; blanco.
El conjunto está ajustado por algunos broches grandes de plata.
BAROSA LIVET.

Pf RfGRINA(IONfS
AROMA, A LOURDfS
Y A TURRA
SANTA
'f/
De acuerdo con los arreglos hechos por H. Junta
encargada. por los llmos.
Señores Arzobispos y Obispos de la República, para
organizar una gran peregri•
nación á Roma, según los
deseos manifestados por Su
Santidad el Roma.no Pontífice, Pío X, el

FERROCARJ{IL
CENTRAL
MEXICANO
(que fué la línea escogida
pa1·a hacer el viaje por St.
Louis y Nueva Yo1·k), ba
arreglado que, á. fines de Octubre de 1904, salgan de esta capital trenes especiales
compuestos de coches PULLMAN,
y aun cuando la Peregrinación de que se trata, es exclusivamente religiosa, se
ha decidido visitar la gran

Ex11osici6n Universal
de_St. Louis 3Jissouri

.,

Las personas interesadas
pueden dirigirse á las que
subscriben.
Los boletos son buenos para hacer el viaje en cinco días en una
ú otra dirección.-El límite final de los mismos boletos es de 90
días, pero en todo caso no serán buenos más allá del día 15 de diciembre de 1904.--Se hacen arreglos para apartamentos de Pullman, con camas directas.
Dudley T1to11i,as. Agente viaje ro
de PasaJes.-Apartado núm. 34.
TORREON, Coah.

D ewitHam11wnd, Agente viajero
de PasaJe1.-1a. San Francisco, 8.
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W. S. Famscworth.-Agente General.
1t !San Francl.lJco. Núm. 8, México. D. F.

Pbro. J. Trinidad Busurto,
P1·esirlente tle fa Jtt11ta.
Pa1Toqttia de RPoina.

Mé:icico, D.F.

W, D. Murdock,
Agente GenM•al ,le Pasnje,•os.
F, C. Cent,•ai.M,-o,icano, Patoni, 4

Mé:icico, D. F.

STILWCLL PLACE
La más hermoso Colonia, no sólo por su posición,
que lo es contigua al Paseo·de la Reforma, sino porque las personas que están comprando lotes, pertenecen á lo más granado de nuestra sociedad, quienes d.esean construir magníficos edificios, que, en
época no muy lejana, llegarán á ser el lugar más de
moda y el centro de las lujosas residencias de la
ciudad de México.
Sírvase investigar el alza á que ha llegado en esta parte de la ciudad, de algunos años á esta parte,
y se convencerá de que no hay inversión más segura ni de más brillantes resultados que la que le ofre- ,
cernos.
Por un acuerdo especial, se ha prohibido, para
siempre, establecer pulquerías ú otros establecimientos por el estilo en esta Colonia. Siendo estA
lugar para edificar fincas que llenen todos los requisitos de salubridad y, por consiguiente, para ·que
residan personas de refinada cultura, se hacen necesarias estas restricciones.
En menos de tres meses se ha vendido cerca de
la cuarta parte de este terreno, y esperamos que para fines del presente año, todo3 los lotes habrán sido
tomados, y dentro de unos cinco años, ·este lugar será el más hermoso y saludable de la Capital de la
República. . .
Creemos· que en un tiempo no muy remoto, México llegará á ocupar la primera fila por sus edificios,
en el hemisferio occidental. Tiene la ventaja natural, que no gozan otras capitales: salud y cultura.
Continuamos vendiendo lotes bajo nuestro mismo
plan, es decir, veinte por ciento al contado y el resto en nueve años . .Ningún interés se paga sino después de que se hayan concluído: calles de asfalto1
banquetas de cemento, drenaje y un sistema completo de agua.
¿Hay alguna proposición de terrenos mejor que
ésta?
Para mayores informes, dirigirse á

United States y Mexican. Trust
Company,
'
Primera de san francisco, 4,

'

ó á los Sres. Prevost &amp; Vail,
Primera de San fran(isco, 8.

�"El..P~~ao-~·tftjjltffO;:- -&gt;S;,·Jf.~:

¡

halle de San ~er~~~do

;ex~o
/·;'• · ·.,
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\'elox, Presidentes ........... . .........
,,
. l\Iignon Extrafinos ... ...................

59 centí1netros, 7 varillas ........ . $ 3.00
f&gt;9
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.........
-L25
" .• ........ ,).:25
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fü)
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1
,, ..... ....
(USO
,&gt;H
,,
7
,, ... ····· · 7.00
5$)
,,
7
......... 8.00

"

Además de las clases que indicamos, tenemos un espléndido surtido de·Paraguas Extrafinos
y armados, hasta $ 35.00 la pieza.

Impermeables para eaballeros.
)Iacfarland, un color, con capuchón .......... .. ........... ............................ . ...... $ 23.;:50
Connaught, capote, un color, con esclavína y capuchón .. .......... . ...... . ......... .
U.t:iO
~ashionable, ~obretodo, u.n color, co.n esclavinü y cayuchém des montable ....... .
:25.50
Connaught, Capote mezclilla, dos vIStas, con eschwina y capuchón .... . .......... .
n.oo
,,
,,
,,
,,
,,
,,
clase ex trn.
:~:2.00
Sobretodos con cuello de Terciopelo .... ........................... ..... ..... . ............. .
:28.00
,,
,,
,,
•SU periores .......................................... .
;~;).()()
Mangas de Hule lisas, blancas y negras.
G0X80 P. l.. ...... .................... .
7.00
,,
,,
,,
,,
,,
7'2 84
,, .. .........................
n.oo
,,
,,
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,,
,,
74 94
,, ................... .... ... .
J0.,)0
::\fangas de Hule asargadas, blancas y negras 72 84
,, ............... ............ .
1:l.00
,,
,,
,,
,,
,,
74 94
,, .... ................. ... ...
14.00
::\[angas Impermeables, un color
60 80
,, ........................... .
17.00
,,
,,
,,
, 7-2 86
,, ......... .......... ....... .
1H.OO
21.00
''
''
,,
74 96
,, ······· ·· ·········· ·· ·······
::\L11,gas imperm·eables, ·dos Yistas
GO 80
,, .. .................. ........ .
18.00
,,
,,
''
72 84
'' .............. . ... .
20.00
,
'! ... _ ,~
_
-· ''
-·,74 94___ ,, _: . • 1..: • • • • • • • • • • • • • • • •
22.00
} orros u.e Hule blancos y negro¡:: para sombreros plano:: . .......... ··~ .. ...... . ~
1.50
Forros de Hule blancos y negros para sombreros de copa.................. . . - 1.75
Zapatos de Hule para hombres, á ...................... . ...... , . . . . . . 2.25 y 2.50
,,
· ,,
,,
forma e~pecial,-........ . . . . . . . . . . . . . . . .....
:3.00
,,
,, -· · - -- ,,
para senoras, ,l. .. : . . . .. . . .. . . . . . . . . . . . . . 2.00 y 2.25

Un Derrot ado en el C o ncu rso de Niñ os.
(Estudio fotogri!ico del Sr. Lic. los, Luis Requena.)

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>•

Al Pu~rto d~- '7eracruz

t

GRANDES ALMACENES
DE ROPA Y NOVEDADES
SEGUNDA MONTERILLA Y CAPUCH INAS. MEXICO

1

•

L UNDO ,lUST~ílDO
Año XL- Tomo !.- Número 25

MEXICO, JUNIO 19 DE 1904.

S11bscrlpel60 mensual forinea......$ l. 60
ldem
ldem en la Cap!W.$ l . 2ó

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINOOLA
Registrado como a.rt!culo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Gerente: LUIS REYES SPINOOU

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GO 80
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Un Derrot ado en el C o ncu rso de Niñ os.
(Estudio fotogri!ico del Sr. Lic. los, Luis Requena.)

�tL MUNDO ILUSTRADO

El GonGurso 06 Niños

asaltado por inspiraciones febriles y por iluminismos sublimes; pero enjutos, enflaquecidos, anémicos, pálidos como el lirio, frágiles como la caña y endebles como el junco.
El anacoretismo y el romanticismo propendieron al aniquilamiento del cuerpo para
exaltación del alma, al aminoramiento de la
materia en provecho del espíritu. Quisieron
destruir el frasco para sutilizar el perfume
y propendieron á romper el ánfora para r/
finar la ambrosía. Error comparable al de
los epicúreos y sibaritas que cebaron al animal en detrimento del dios y que ahogaron
y sofocaron los alientos del espíritu entre las
grasas acumuladas y las musculaturas disformes de un organismo hipertrofiado é invasor.
El equilibrio entre estos dos extravíos el
. entre ambos extremos, la concilia'
med 10
ción entre esas dos opuestas tendencias, se
encuentra en la «Mens sana in corpore sano»
de la antigua sabiduría, y ni la salud. ni el
vigor del cuerpo se improvisan.
Una cultura larga, laboriosa, esmerada, es
·tan necesaria á la sana constitución de un
organismo, •como .el desenvolvimiento y perfeccionamiento de un espíritu.
La niñez es la época propicia; más diremos, la única propicia.
En los primeros meses de la vida, el recién nacido es pura y simplemente un animal, un lechoncillo sonrosado, regordote,
tierno, inconsciente. Come y duerme. En el
reducido campo de su minúscula organización, se efectúa una labor intensa, activa,
infatigable, pero puramente material. El niño asimila. Con los materiales ingeridos y
aprovechados, los órganos internos se completan, se robustecen y perfeccionan, preparándose á una _actividad mayor y superior.
No sólamente los músculos, el esqueleto,
las vísceras afectas á la respiración, á la circulación y la nutrición, completan su estructura, consolidan su organismo y acrecientan
su actividad; el sistema nervioso, en general, se desenvuelve y vigoriza; el instrumento de acciqn y de manifestación del alma.
acapara, almacena, organiza el material fie-

MENS SANA IN CORPORE SANO

6

RANDEimpulso han tomado entre nosotros, de pocos años á esta parte, la
educar.ión física y la higiene de la infancia, y lo prueba suficientemente el éxito
alcanzado por esta publicación en el reciente
concurso de niños.
~ocos cultivos son tan interesantes y benefic10sos como el de la planta humana,si es que
hay alguno que le sea comparable, y sólo prejuicios incalificables, malos hábitos arraigados é ignorancia é incuria supinas, pueden
explicar que en tanto el ganadero cuida, nutre y cruza sus reses para mejorar su calidad
y su rendimiento, y el criador selecciona
con cuidado, aloja con esmero y precave á
sus crías del raquitismo, de la decadencia y
de la muerte, se descuide, en general, tanto
la cría por excelencia, el cultivo fundamental, el desenvolvimiento de la más preciosa
y valiosa de todas l&lt;ls plantas, la planta humana.
El hombre es un ser híbrido, un compuesto heterogéneo de materia y de espíritu, de
cuerpo y alma; pero esos sus dos componentes, esos sus dos elementos, aunque diferentes, no son contradictorios, y aunque disímbolos, no son antagonistas. Lejos de eso;
uno y otro se compenetran, .se completan se
ofrecen mutuo apoyo y recíproca asistencia;
la solidez, las energías, el equilibrio del uno,
son garantía del recto é intenso funcionamiento de la otra, y lo mismo influyen la
debilidad, el raquitismo y la enfermedad del
cuerpo en la decadencia, abatimiento y degradación del espíritu, que refluyen las afecciones del alma en la salud y en el vigor del
organismo.
Tan extraños y monstruosos resultan,
como tipos ideales del hombre acabado y
completo, el atleta rudo, hercúleo y voraz;
pero estúpido, ignorante, y vicioso, como el
intelectual, el romántico ó el decadentista

-•~~".

,

EL MUNDO ILUSTRADO
cesario á su futura actividad y el cerebro
a~etargado, adormecido é inerte en aparien:
cia, es centro de una actividad orgánica inconsciente, peroefectiva;latente, pero colosal.
Es éste el gran momento, casi diríamoJ el
decisivo, para el porvenir del relofio brotante, de la simiente en germinación.
~i falta el ab_ono, si no hay preparado
abrigo contra la mtemperie y techumbre contrn la helada; si no se deja á la organización
el reposo necesario para el cumplimiento de
la labor sorda y profuñda de que es teatro
todo puede :perderse ó todo puede, por l¿
menos, avenarse.
¡Ay del niño que come mal, que duerme
mal, que llora sin encontrar quien lo consuele ó que se agita en el insomnio sin hallar
quien busque y combata las causas que lo
motivan!
¡Ay de aquél que pesa lo que la pluma
qu~. abulta lo que el canario! Feliz aquél qu~
rolnzo, sonrosado, corpulento, come como
lobo, duerme como marmota y ríe como ángel! En el primero hay un presagio de dolores, de dolencias, de impotencias de miserias y de d~sdichas. En el segund~ una promesa de bienestar, de energías activas de
salud exuberante, de prosperidad y ¡caso
hasta de grandeza.
¡Quién pudiera seguir esos botones hasta
su plena eclosión, esas semillas hasta su complet~ gei:minación ! ¡Qué grato sería ver plantas a quienes fueran semillas, árboles á quienes fueran retoños, y astros á quienes son
hoy nebulosas.
.
. Pero lo que los ojos no pueden ver la imaginación lo puede forjar y el corazó~ desear
y los niños del concurso se iíos antoJ·an e~
. no muy remoto seres buenos
'
un porvemr
fuertes y felices, capaces de labrar su bienes:
tar y de cooperar á la redención de una raza
abatida y macilenta hoy; pero altiva y vigorosa mañana.

•

~ª$~ltie1e1~~

..

1

por completo la semana, con su figura
maleable y proteica, la Mariani. Asombra[
do, gratamente asombrado, decía hace unos
cuantos días uno de nuestros cronistas que«no
sabemos qué admirar más en esa mujer: si la
apasionada, la ferviente y amorosa, que sufre · y llora en «La Dama de las Camelias», ó
la frívola, la elegante y superficial que padece
en la «Dame de Chez Maxime».
Y tenía razón el cronista. La característica
más conocida de los grandes talentos dramáticos se refiere precisamente á la circunstancia
de ser fácil, para ellos, «vestir» los más disímbolos personajes, hacer que pc,r su boca hablen
las almas, complexas y misteriosas, que ha soñado el autor. Solamente, para comprender lo
que las anteriores palabras significan, basta·
ría fijar un momento la atención en la variedad
asombrosa que presentan, no ya las heroínas
del teatro moderno, sino las de un solo autor,
Alguien ha dicho que el genio de Shakespeare se complacía en crear tipos absolutamente
diversos, en hacer hablar en la escena á fantasmas de su imaginación que variaban en la
amplia gama de la pasión y de la vida humana,
tocando los más lejanos y remotos extremos.
Y es verdad que entre las «Alegres Comadres
de W indsor», por ejemplo, y la dulce y melancólica figura de Ofelia, hay, quizá, distancia
más considerable que entre el mismo Oteloese león de bronce quemado por la brisa salina
de los mares-meridionales-y el rey Lear, .el
vago y misterioso rey septentrional, en cuyo
cerebro cuajan las brumas frías de la región
polar, como cuajar pudieran en los altos picachos cubiertos de nieve en los cuales anida el
vértigo y tiene su asiento el misterio eterno.
La Mariani moldea su espíritu, lo hace cristalizar en la forma precisa para aparecer ante
el público, no como una actriz que hace un papel y repite las palabras que automáticamente
LENA

'i le dieta el apuntador, sino como la mujer mis-

ma que soñara el autor, como la pasión hecha
carne y fuego, que la literatura dramática moderna se complace en torturar en nuestra presencia en los escenarios.

*

**de Donnay ha triunfaLa hermosísima obra
do por completo de nuestro público, Ha conse·
guido interesarnos, conmovernos, hacernos vivir intensamente la pasión que rebosa y que
anima en tal forma á los protagonistas, sacudidos por todos los amores, quemados por to•
das las envidias, mortificados por todas las
fatalidades y por la desgracia inevitable en la
existencia humana.
«L' Autre Danger&gt; triunfará. siempre que se
represente ante públicos que sepan sentir. Especialmente las dos figura.; dolorosamente humanas de mujer que en esta obra se pre¡;entan,
son de mano maestra, Esa madre que sufre en
un matrimonio desigual, en uno de esos matrimonios en los cuales parece que el lote de vida
se divide para que toque á la esposa la parte
dura y difícil y al marido lo restante; esa madre que cuida á la bija, llena de ternuras y de
remordimlentos, que concurre á la cita del
amante despótico, temerosa, no de que el marido á quien desprecia pueda sorprenderla,
sino de que la hija, que ya se hace mujer,
llegue á sospechar el adulterio; esa figura fe·
menina es dolorosa y triste y humana. Lleva
en los labios, al lado de la miel de los besos
del amante, la súplica á un~divinidad informe
y vaga que necesariamente se fingen todos los
que sufren; es una mujer en toda la amarga
acepción de la palabra: es una mujer y una
madre
Especialmente las últimas escenas del 0uarto
acto son pequeños fragmentos de vida trasladados á la escena con la viril franqueza de un

espíritu á quien choca toda mentira y toda
conveniencia torturante. En estas escenas es
cierto que el problema no se resuelve; tampoco
en la vida suelen resol verse los problemas; en
cambio, el alma femenina aparece con todos
esos vuelos altísimos, vertiginosos, que láelevan por encima, muy por encima del ;,,lma mas~
culina. La madre que se sacrifica, sabiendo
perfectamente que no sal va su sacrificio á ninguno de los que aprovecha, lo hace, no por
ignorancia supina, no por falta de anteceden·
tes, sino por heroísmo,
Es admirable cómo Donnay ha logrado sorprender en sus más íntimos s-ecretos el alma
femenina, violando el natural instinto. Ha lo•
grado levantar una punta del velo, tras del
cual, oculta secular y herméticamente, palpita,
como una mariposa inmortal, el alma humana.

*
**

Y hemos también tenido en nuestros labios
la franca, la sincera. la buena sonrisa que habita normalmente París y que de cuando en
cuando emprende viajes de circunvalación, ansiosa de recorrer los buenos mundos en los cuales· siempre se le recibe amorosamente.
La «Dame de Chez Maxime» es una deliciosa
figurilla de mujer hermosa moldeada por Tanagra, cocida en los imperiales hornos de Sevres, en los cuales la porcelana se transforma
en obras de arte. Es un lienzo descolgado de
algún salón parisino, en el que vertió sus amores de boulevard y sus risas de cabaret algún
artista de veinticinco años.
Una franca y dulce risa acoge la aparición
en las tablas de la frágil figuri.lla, toda frio·
lenta y llena toda de sonrisas. Porque la mujer de París es toda ella una sonrisa inefable.
Lo mismo ríen en ella los ojos picarescos y llenos de intenciones, que la boca- en la que los
dientes parecen tocar diana con la blancura de

marfil de los quince años,-y el talle, y el cuerpo, y la cabecita y los rizos locos que vuelan
al viento que llega, como un enjambre de mariposas locas,
Toda!ª obra est_á escrita en un lenguaje ático y sutil, que encierra mayores malicias que
las que dice, y dice más, mucho más que lo
que escuchamos. Toda ella es una estatuita oe
Tanagra, un madrigal galante y sutil, un ramo
de mimosas primerizas.

***

Mucho es lo que hemos llorado con «La Dama de las Camelias&gt;. Ha sido «La Traviata&gt;
para nosotros algo más que una amiga y mucho
más que una simple conocida. Si hubiéramos
vivido en los años románticos, habríamos sido
sus enamorados sinceros y fervientes.
En esa figura pálida de tuberculosa hemos
encarnado nuestros ensueños, y á su llegada
nuestras rimas de adolescentes ha surgido cantando su pasajera hermosura. Es una resurrección de viejos amores, una súbita aparición de
un fantasma que mucho hemos conocido, porque hemos amado mucho.
Teresa Mariani ha traído ante nosotros toda
una época ya ida. Al escuchar esas frases de
honda pasión incurable, tan incurable como
la tisis misma que roe sus pulmones, resucitan
en nuestra alma los versos que acompañaron
nuestros dieciocho años, y sopla por encima
de nuestro corazón un hálito de tumba, consolador como una promesa de mejores vidas en
un futuro no lejano.
Son palabras todas que hemos oído con el
alma llena de ternura; son suspiros que nos
han hecho palpitar de emoción y frases de cariiio que la juventud dejó grabadas perpetuamente en nuestro espíritu. No; la pobre tísica
que se muere tosiendo y cantando su amor, no
se lleva al sepulcro la pasión desen.f¡:-enada de
Armando solamente; se lleva también nuestras
almas de adolescentes, nuestras pobres almas
sinceras y cándidas, que no volverán á amar
nunca.

*

* *es algo parsimoniosa
Nuestra vida literaria
y lenta. Los que tienen la «manía poética&gt; la
ocultan lo mismo que ocultan sus males los enfermos, y más parece que se insulta al que se le
llama «poeta». ¿Es ésto el resultado natural de
nuestra hostilidad innata á todo y á 'todos?
¿Derívase, mejor, de la falta de aficiones en el
pueblo á las bellas letras, que se traduce claramente por la falta de estímulo absoluta?
¡Quién sabe! Pero lo cierto es que agonizan
nuestros literatos, literariamente, heridos por
un ostracismo injustificado.
A remediar hasta donde sea posible esto,
viene el concurso que lla abierto este periódico para premiar, más con el estímulo y 00n la
buena intención, que con una suma de dinero,
insignificante para algunos, el mejor cuento de
costumbres mexicanas y la mejor tradición referente á nuestra época de luchas por la independencia.
Pocos países habrá en los cuales la revuelta
haya formado un sedimento de tradiciones, de
cuentos, de pequeñas anécdotas fácilmente asimilables á la forma literaria, Alguien ha dicho
que un país que no ha hecho la guerra no puede tener liter atura y ha dicho algo muy cierto.
Los cuentos, la forma más moderna de la literatura, puesta en moda y llevada á un alto
grado de perfPccionamiento por los franceses,
se presta mucho á servir de molde á todas esas
anécdotas, á todos esos hechos que en la intrincada serranía que cubre nuestro pafs, espera'n solamente que vaya á despertarlas de su
sueiio la voz del poeta y del literato:
«Crecen laureles hijos de la sombra
Que esperan liras, para asirse á ellas,
Allá en la obscuridad en que aún palpita
El grito del silencio y de la selva .... &gt;

Al restablecerse la
República, y encontrándose efi México,
recibió del Sr. Juárez
el encargo de embalsamar el cadáver de Maximiliano, operación
que llevó á efecto con
verdadera escrupulosidad, y á completa satisfacción del Gobierno. Más tarde el distinguido facultativo
prestó muy buenos
servicios á la Instrucción Pública, colaborando con el inol vidable D. Gabino Barreda, en la solución de
algunos problemas relacionados con aquel
importantísimo ramo.
Además, el Sr. Alvarado fué profesor de
Fisiología, por oposición, en la Escuela
Nacional de Medicina,
Director de la Escuela
de Agricultura, Médico de los hospita.l'=s
sostenidos por el Gobierno, vocal del Consejo Superior de Salubridad y miembro de
la Academia Nacional
de Medicina. En distintas épocas desempeñó comisiones especiales del Gobierno en
los Estados Unidos,
SR, BARÓN VON WANGENHEIM,
dejando escritos, enMinistro Plenipotenciario de Alemania en J,[éxico.
tre otros trabajos que
lo acreditaron como
hombre de estudio y de labor, uno sobre el
mal de San Lázaro y otro sobre la fiebre amarilla.

EL NUEVO MINISTRO DE ALEMANIA

***

La muerte del Sr. Alvarado ha sido muy
sentida tanto en México corno en San Luis
Potosí, donde se tributaron al finado justos
y merecidos honores. Su cadáver fue expuesto en el salón de actos del lnl:ltituto Científico y Literario del Estado, haciendo ante él
guardia de honor, por turno, loQ médicos de
la ciudad y los alumnos de la Escuela de
Medicina.
,
• A los funerales, que se vieron muy concurridos, asistieron el Sr. Gobernador de San
Luis, Ingeniero Blas Escontría, y numerosas personas de representación.

cllnlenor Lescano.

o
MUERTE DEL SEÑOR DOC'fOR

Don Ignacio Alvarado
A la avanzada edad de 75 años acaba de
morir en San Luis Potosí el Sr. Dr. Don Ignacio Alvarado, muy conocido en México
por los importantes servicios que prestó en
la Escuela Nacional de Medicina, y por haber sido, durante largos años, miembro de
nuestras más importantes agrupaciones científicas.
El Sr. Al varado, quecelebrósus bodaRde oro
como facultativo el 5 de septiembre últ.irno,
fué el médico de cabecera del Beneméiito
Dofi Benito J uárez y quien impartió á éste los auxilios de la ciencia en sus últimos
momentns. En su juventud, el Sr. Alvarado
se dedicó á la carrera de las armas, asistiendo, como cal:Jo, á la defensa del convento de
Churubusco, en agosto de 1847.

SR, DR, DON IGNACIO ALVARADO,

t recientemente en San Luis Potosi,

E

martes último fué recibido en audiencia solemne, por el Señor Presidente de
la República, el Sr. Barón von Wangenheim,
nuevo Ministro Plenipotenciario del Imperio Alemán en México.
El Sefior von W angenheim comenzó su
carrera diplomática después de servir como jefe de escuadrón en el ejército de su
país, hace aproximadamente quince años,
destinándosele como Secretario, primero en
las Legaciones de Portugal y Espafia y después en las Embajadas de San Petersburgo
y Constantinop1a. Durante su permanencia
en esta última y con el carácter de Encargado de Negocior,,, el distinguido diplomático
tuvo oportunidad de intervenir directamente en el arreglo de los asuntos de Macedonia,
haciendo de esta manera efectiva la amistosa intervención del Kaiser en las diñcultades que tan hondamente conmovieron
aquel territorio, levantado en armas contra
el .Gobierno del Sultán de Turquía.
El Sr. Barón von Wangenheim, que provisionalmente ha establecido su residencia
en Coyoacán, es un excelente pianista y un
entusiasta por la caza.
La familia del nuevo Ministro se ero barcará próximamente en Alemania rumbo á
México.
El nombramiento !lecho en favor del Ba~
rón von Wangenheim por el Kaiser, ha sido
objeto de los más favorables comentarios por
parte de la numerosa Colonia alemana que
reside entre nosotros.
L

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

LUIS

ARCARAZ '( GORDÓN

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1.-Enrique Bandala Diaz.
2.-Guillermo ◊lace.
S.-Dolores Chávez y Arteaga.
4.-Edmundo A Treviño.
5.-Leopoldo Canales y Mora.les.
6.-Jorge Manuel César.
7.-I•abel Díaz.
8.-Norberto Aizpuru Saenz.
9.-Manuel Rodriguez.
10.-Armanda Ilfontemayor.
11.-Fernándo Sánchez Gutiérrez.
12.-Guadalupe Garcia Larrañaga.
13.- 0cta vio R. Romero y Brocado

@

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
yores precauciones y
demandan mayor
cautela de los beligerantes, para no
verse envueltos fácilmente en tremendas derrotas, más
que nunca costosas,
por 1 os altísimos
gastos que imperiosamente pide la i·eposición de los elementos de combate.

Política G~o~ral
La cam,paña en Manchuria.-Nueva actividad en las ope.-aciones.-Movimientos po,· man· v tie,•1•a,-La empresa del viceal1nfrante Sk1·vd.loff.
La escuad,·üla de Vladivostoclo.-Una jvra atrevi&lt;la,-La 1&gt;ataUa de Yafanioow.-El combate d e Fttcl•Ú.
Japoneses t1-iunfantes y •·echaza&lt;los.-E:x,pectaeión oeneral.

pasado ya cuatro meses, desde que resonó el primer cañonazo en la bahía de
Chemulpo, lanzado por los barcos japone•
ses contra el «Variag&gt; y el «Korietz&gt;, que g-loriosamente desafiaron una fuerza enemiga abrumadora; bao pasado cuatro meses desde que
la escuadra del almirante Togo, por orden de
su gobierno que había dado por rotas las negociaciones de paz y, seg-~n sus propias. declaraciones, recobrado su hbertad de acción, es
decir, se consideraba con buen derecho y en
actitud de emprender las hostilidades, abrió
fuego sobre las fortificaciones de Puerto Arturo, y sólo al cabo &lt;Íe este largo plazo, ve~e que
la campaña entra en el período activo, t·mto
tiempo esperado por unos y por otros temido.
Puede creerse casi con certidumbre que todos
los movimientos anteriores y todas las operaciones previas ban sido preliminares, y que en
la presente semana se ha inaugurado la guerra
con todos sus borrores, la lucoa tremenda entre dos razas enemigas, que se disputan la preponderancia política y económica sobre la inerte Corea y sobre el petrificado Imp.irio del
Medio.
Es verdad que en estos preliminares ya ha
corrido en abundancia la sangre moscovita .Y
niponesa; es cierto que los repetidos ataques á
Puerto Arturo, y las diversas escaramuzas en
las aguas orientales, han ocasionado algunas
pérdidas de importancia que han quebrantado
las fuerzas navales de Rusia; que el paso del
Yalú fué sangriento y sangriento también el
combate en ei cerro de Nashan y en los alrededores de Kinchú; pero todos estos episodios y
otros, más 6 merlos favorables á las armas japonesas, hacen comprender lo implacable que
habrá de ser en lo sucesivo el duelo á muerte,
concertado á la faz del mundo, entre el Imperio del Sol N 11,ciente, lleno de todos los ardores
de los pueblos jóvenes, y el coloso moscovita,
que á pesar de su organización un tanto prirnitiv&lt;1., y quizá por eso mismo, tiene en su seno
elementos poder0sos y vitalidad suprema para
resistir los impulsos del t:1ontrario; todo esto
anuncia con sombríos tintes qué cruel, qué encarnizada habrá de ser en lo de adelante e¡a
justa en que han de dirimirse cuestiones de inAN

H

mensos intereses, no por la voz de la razón y
las aspiraciones de la justicia, sino como en
los antiguos juicios de Dios, por medio de la
«ultima ratio&gt;, por la ciencia más avanzada,
por la estrateg:a más perspicaz, por la táctica
más sabia, por el alcance mayor de los caño•
nes, la habilidad may0r en la dirección de los

***

combates y la mayor resistencia en las corazas
de las máquinas flotantes sobre las olas encrespadas del revuelto mar.

***

Cuando en Joq primeros días de abril, forzó
el general Kuroki el paso del río Yalú, donde

GUERRA RUSOJAPONESA.-ACOPIO HE MUNICIONES DE
BOCA Y GUERRA EN HARBIN.

á haberse obedecido las órdenes del jefe moscovita, sólo debió haber habido una escaramuza y no una batalla sangrienta que costó más
de tres mil hombres entre muertos y heridos á
los rusos; aunque difícil, quedaba abierto al
ejército que invadía Mancburia el camino hacia las ciudades rusars que forman la base de
sus operaciones: libres eran también los japoneses desde el principio de las hostilidades
para moverse en el mar, y libres para acumular todos los elementos á su disposición en los
puntos que me¡or y más acomodados fueran á
sus planes de ataque. M:í.s de un mes transcu•
rrió, sin embargo, antes deque se emprendiera
algo positivo contra Puerto Arturo, y sólo
después de haber acumulado otro cuerpo de
ejército en la península de Liaotung, comenzó
el ataque por tierra. no sin hacer antes escrupulosos reconocimientos y astutas inquisiciones sobre la fuerza enemiga y sobre sus elementos de resistencia.•
Entonces fué cua ndo se vieron los bravos batallones japoneses lanzarse contra posiciones
formidables y desafiar serenos la muerte que
sembraba en sus filas la artillería rusa, y eran
diezmados por las bomb11 s del cañonero «Bobr&gt;
que desde las ª"'uas de Taliengu{tn procuraba
detener el avan~e de las tropas asaltantes. Dícese ahora que las fortificaciones en Nashan
eran pasajeras ; pero de cualquier modo, siempre harán honor á las armas niponesas, tanto
los preparativos para este combate, como el
valor desplegado en el asalto y toma de un
puesto que abría el camino por t ierra del baluarte de los moscovitas en Extremo Oriente,
como los rusos han llamado á Puerto Arturo.

&lt;,-UERRA RUSOJAPONESA.-UN SACERDOTE RUSO REZANDO ANTE UN GRUPO
Dl!. 'DLDAD03 LA ORACIÓ!'J DE LA TARDE.

***

Posesionados de Corea, dueños de la desembocadura del Yalú, cortadas las comunicaciones rusas en la península de Liaotung, con una
base de operaciones en la Manchuria rusa,
desde que pasaron el río y tornaron Fenguancheng, abandonado por los rusos, al día siguiente de la batalla de Culiencheng, podían
los japoneses, desde mediados del pasa&lt;:Io mes,
haber dado principio á las operaciones activas, así contra las posiciones de Manchuria
que á su paso se abrían, como contra el puerto
que quedaba asediado por mar y tierra; no ha
sido así, sino que caminando con precauciones,
nunca excesivas, han marchado lentamente,
pero de una manera firme y segura, desarrollando su plan concebido con calma y llevado á
cabo con decisión imperturbable.

Ya sea que á las
órdenes de los jefes
japoneses haya menosfuerzasde lasque
se ha supuesto,6 bien
que la lentitud de la
marcha entre en los
planes de campaña,
parecía que ésta se
bacía demasiado lenta y tediosa. Cuando
se recuerda que la
guerra de Italia, á
mediados del siglo
XIX, se resolvió en
menos de tres meses,
después de Magenta
y Solferino ; que la
guerra de Austria
fué como un relámpago que brilló en
los desfiladeros de
Koeniggraetz, dando á las armas prusianas el espléndido
triunfo de Sadowa;
que la campaña soure Plewna desató
el nudo de la guerra
turcorrusa, y que
apenas los combates
de Larissa bastaron
á desenlazar el drama desigual en la
guerra turcobelénica; cuando se recuerda todo esto, causa
cierta extrañeza que
con los modernos
adelantos, que tienden á hacer las guerras más sangrientas
quizá, pero más rápidas, estemos ahora, al cabo de más
de cuatro meses, apenas en'los preliminares de la campaña 6
poco más.
Es que la misma
perfección en los métodos de guerra, los
adelantos en el arte
eficaz de destruir al
enemigo, exigen ma-

.,, . . ,,r, \;_,., . :. . .
'-

(tU,Jl:ERA RUSOJAPONESA , -SOLDADOS RUSOS RECOGIENDO EN LA PLAYA LOS CADÁVERES DE LOS MARINOS MUERTOS
EN EL DESASTRE DllL &lt;PETROPAVLOVSK&gt;.

tGUERRA RUSOJAPONESA.-MATERIAL DE GUERRA RUSO LISTO PARA
ENVIARSE Á EXTREMO ORIENTE.

De todos modos, el
pPríodo acti vo ha comenzado con desusado empuje en la ac·
tual campaña. Cansado de la inacción
el Vicealm i rante
Skrydlvff, destinado
á sustituir en el mando al infortunado
Makaroff, ba emprendido con los pocos barcos de que

una nueva fase en las operaciones navales de
los beligerantes.
Por tierra nótase también una actividad extraordinaria; el General Kuroki que se movía
lentamente de l!, enguancheng, hallando débiles
6 nulas resistencias, emprende ya con más decisión el ataque contra las posiciones rusas de
Liaoyang, no sin encontrar un fracaso en cierto modo en Vafangow, pues tratando de flanquear el ala izquierda del enemigo, fué rechazado con terribles pérdidas, según anuncian
los últimos informes de fuente moscovita.
Háblase también de un movimiento emprendido por tierra contra Puerto Arturo, y añádese, según informes &lt;le fuente niponesa, que
una batalla reciente en Fuchú causó l a pér dida
de mil hombres de tropas rusas, l~-s cuales se
retiraron en desorden abandonando con sus
posiciones sus bocas de fuego y dejando avanzar al enemigo hacia l a línea interior de las
fortificaciones de la plaza sitiada.
Noticias éstas, de última hora, habrán de ser
confirmadas 6 ratificadas, y hasta entonces se
poctrán hacer comentarios acertados 6, por lo
menos, con mejores datos apreciar el alcance
de estas operaciones.

z. z. z.
16 de junio de 1904.

GUERRA RUSOJAPONESA.-DAMAS DE LA CRUZ ROJA EN HARBIN,
DISPONIÉNDOSE Á RECIBIRÁ LOS HERIDOS EN CAMP.ARA.

·dispone en Vladivostock, una jira peligrosa y atrevida, intentando, probablemente, una concentración aventurada
con la flota encerrada más 6 menos eficazmente en 1a bahía
de Puerto Arturo. Y a
se habla de combates
navales, ya se apuntan precauciones emprendidas en aguas
coreanas contra los
transport,es que á la
continuacruzan rumbo á las costas manchúes 6 los puertos
del sumiso reino de
Corea; ya se habl a de
intentos efectuados á
favor del puerto asediado por mar y tierra; y aunque la empresa es atrevida, como decimos, no está
fuera de lo posible
que se logre, y entonces prtisenciaremos

RIMAS
I

¡Ah! déjame partir. En su ancho seno
luchas ofrece el mar.
Me atrae lo insondable, lo infinito
de aquella inmensidad.
¡Ah! déjame partir. .Allá las olas,
gimiendo, me dirán
cu,ál de los dos abismos es más hondo:
el corazón 6 el mar.

II
Todo en el mundo acaba, acaba todo
como acabó tu amor:
pero todo renace y todo canta
el triunfo de la vida bajo el sol.
Todo en el mundo acaba y todo vuelve
á cantar bajo el sol;
sólo callaron, para siempre muertos.
el corazón en mí y en ti el amor.
·
4\.Li1'REPO ~A~UERlZ9

M,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Exposición de San Luis Missourl.

Exposición ae San Luis Missourl.

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INTERIOR DEL EDIFICIO DE MÉXICO.
EDIF ICIOS Y J ARDINES DEL JAPÓN,

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LOS ALPES TIROLESES,
UN ASPECTOLDE LOS EDIFICIOSJGENERALES DEL CERTÁMEN.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
son tus ojos enfermos de tristeza
dos conchas rebosantes de agua verde.

*

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1

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••~ -1,,.

Y cuando ardiente mi pasión se arroba
en tu beldad, y entre los brazos tuyos
besos amantes á tu labio roba,
brillan en la penumbra de la alcoba
tus glaucos ojos como dos cocuyos.

... ,,

. ., "

*

Todo fingen tus ojos: breves flores
azules; gotas de agua de los mares;
abismos insondables de dolores;
coruscantes insectos tembladores
y esmeraldas de brillos estelares.

..
~ ·r·
,-:,r,,

1f. . .
"

*

1

¿Son verdes, son azules? Imposible
precisar su color. Tus ojos claros
tienen verdosa gama indefinible
y los alabo, erótico y sensible,
por bellos, por lumíneos y por raros.
JUAN B. DELGADO.
México, 31 de mayo de 1904.

~~~

EL RIZO
QUEL jardín encantador era inmenso.
Variedad infinita de plantas crecían á lo
largo de los canteros, cuyos límites marcaban caracoles de diversas formas.
Las gardenias, con su fuerte olor, embalsamaban el aire.
Las violetas, ocultas bajo las bojas, dejaban sentir su delicado aroma.
El jazmín y l as clemátidas rivalizaban en
perfume.
El geranio y la albahaca mezclaban sus esencias con las demás.
Era una sinfonía de olores, en lacual tenían
pui&gt;sto todas las flores.
Sin embargo, aquel olor «sui generis~. adorable, voluptuoso, mareante, que llenaba mis
s&lt;'&gt;ntidos, no acertaba á saber de dónde procedía.
•
No era tan fuerte como el del jazmín, ni tan
penetrante como el de la gardenia, más delicado que el de la rosa francia, más suave que el
de la violeta.
Tenía aromas robados al incienso, perfumes
quitados á la mirra.
Era algo humano y divino, hermoso y gran·
de ... .
En vano me acercaba á todas las flores buscando aquel olor delicadísimo que avara aspiraba mi alma, que se aposentaba en mi cerebro, que entorpecía mis facultades.
Fuí aspirando el perfume de todas las plan·
tas, una á una .... ¡siempre aquel olor á ninguno comparable erá superior á los demás!

A

MISS ALICE ROOSEVELT, HTJA DEL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS,

La Exposición de San Luis
EL MUNDO ILUSTRADO ofrece hoy á sus lectores juntamente con algunas fotografías de
las instalaciones principales de la Exposición
de San Luis, una que representa el interi&lt;.,r
del pabellóu de Méxiao en aquel Certamen, re•
cientemente abie1·to al público y que ha visto
ya desfilar por sus salones á millares de visitantes.
La hija del Presidente de l a vecina Repúbli·
ca, Miss Alice Roosevelt, que tan popular se
hizo durante su permanencia en S'an Luis, visitó detenidamente el edificio mexicano, demostrando su complacencia por las atenciones de
que fué objeto de parte de la comisión que preside el Sr. Nuncio.

***

Desde la apertura del Certamen ha habido
solemnes fiestas en todos los pabellones extranjeros; pero la que más ha llamado la atención
ha sidv, sin dnda, la celebrada en el recinto
japonés. El Mikado no levantó palacio como
las demás naciones,. sino únicamente dos pabelloncitos de estilo asiático que r eprentan, uno
el famoso templo de Kyoto (Kinkakuji) y la
otra una casa de la isla Formosa, rodeada de estanques, arroyos y j~rdinP-s, por los que p~seaban ricamente ataviadas numerosas muJeres
japonesas. La decoración de los pabellones,
que consiste en grandes cortinajes de raso, donde bordado á colores se ve el «Sol Naciente»,
los abigarrados colores que abundan en la ins•
talación asiática, ofrecen un alegre y original
golpe de vista.

***

Otra de las fiestas notables fué el heterogéneo desfile en el «Pike» (lugar donde se encuentran los circos, teatros y otras diversiones) al
que concurrieron más de cien mil personas, no
obstante haber caído una horrible tormenta
sobre el campo de la Exposición.
La reproducción al natural de los Alpes tiroleses ha ca usado verdadero asombro por la
fidelidad que se advierte en ella y por las escenas pinto~escas en que aparecen represen~ados los habitantes de aquellas hermosas regio- ·
nes de Italia.

Damos en este número, además, un grupo de
los miembros de la Comisión mexicana, que está formada de la manera siguiente:
Sr. Ingeniero Alhino R. Nuncio, Comisionado General de México en la Exposición.
Jefes de departamentos: Sres. Ingeniero
Eduardo Martínez Baca, Minas y Metalurgia;
Ingeniero Lauro Viadas. Agricultura; Mayor
Samuel García Cuellar, Transportes, Electricidad y Maquinaria, y encargado del contingente especial de la Secretada de Guerra; Isidoro Aldosoro, Bellas Artes y Antropología;
Enrique H. Garibay, Forestel'ía, Caza y Pesca; JulJo Poulat, Educación y Economía Social; Maximiliano Chabert, Artes Liberales;
Jesús M. Nuncio, Manufacturas, y J. Alberto
Mac Dowell, Horticultura.
Adjuntos: Sres. Antonio Sierra Cruz, Octavio Andrade, Lic. Isauro Bustamante, Daniel
Rodríguez de la Vega, Benito Navarro, Leopoldo Téllez Cervantes, Miguel Peinado, Al·
berto Ocampo, Juan Rentaría, Jorge Salazar,
Manuel Costa, Teniente Manuel García Lugo,
Teniente José Ortiz Monasterio.
Agregados: Sres. Miguel Ahumada, José
Campillo.
Miembros honorarios: Sres. Dr. Plutarco Ornelas y E . H. Talbot.

*

Satanás

¡Ridícula soberbia! ¿Desconoces
ú olvidas mi poder? Nada se exime
de él en la vasta creación; las voces
de cuanto lucha, desespera ó gime
sobre el haz de la tierra le pregonan,
acompañadas por los roncos gritos
de todos los bestiales apetitos
que el himno inmenso de mi triunfo entonan.
Soy el arcángel que de Dios hechura
contra su Dios se revolvió orgulloso,
y encendiendo en el sol la tea impura
de la primer discordia, con su nombre
turbó el augusto primordial reposo
en los mundos aún vírgenes del hombre.
Soy la ambición, que en el desastre mismo
no cayó despeñada de la altura
sino para reinar en el abismo,
y que la fuerza y el poder comparte
con la Divinidad desde aquel día
en que alzando rebelde su estandarte,
el «non serviam» lanzó grito de guerra
que á través de los siglos todavía
estremece los cielos y la tierra.

Mefistófeles

¡Ja,· ja, ja! ¡Voto á ti! ¿Por eso crees
mayor que el mío tu poder? Mal afio
para ti, viejo abuelo. No es extraño

En tus alas mi espíritu camina,
Lejos del polvo vil que lo refrena;
Tu triunfal aparato me encadena,
Tu sacra majestad mi frente inclina.

En vano alguna vez busqué la calma,
Tú siempre, tempestad, marchas conmigo,
¡Cuando en los cielos no, dentro del alma!

Cuando derramas llanto de terneza,
y tu mirada en el azul se pierde,
y d&lt;;&gt;blas como un lirio la cabeza,

Meflstófeles

Soy tu heredero; el infernal dominio
de tus manos decrépitas recojo.

Al desplegartr, tempestad divina,
Ardiente inspiración mi mente llena;
El fragor de los truenos me enajena,
La luz de las centellas me fascina.

OJOS RAROS

*

Satanás

¿Quién eres tú que arrebatarme intentas
el imperio del mal? ¿Tú, que engendrado
por la actual corrupción que ,·epresentas,
hoy en mi trono secular te sientas
y me arrancas el cetro del pecado?
¿Quién eres tú, de iniquidad dechado,
hibridación de sátiro y harpía,
que tu procaz desenvoltura opones
á mi grandeza trágica y sombría,
y al rugiente volcán de mis pasiones
la ponzoña sutil de tu ironía?
¿Tú, por quien todo en rededor se siente
descomponerse y perecer; que posas
de esta generación sobre la frente
tus alas lle murciélago a.squerosas,
y que ves impasible el exterminio
doquier sembrando sin piedad ni enojo?

que en tu vejez, ridículo, chochees.
Tú conturbaste el mundo con el dafio
de luchas y catástrofes ruidosas
encaramado sobre la alta cima;
yo sordamente las humanas cosas
desmigajé burlón, las más hermosas
mordiendo con el ácido ó la lima.
Tú revolviste el mar con la tormenta,
yo estanqué el manantis.l. ¿Tú eres la furia?
yo soy la maquiavélica perfidia
que se enrosca en el alma sofiolienta.
¿,Tú tienes el dolor? pues yo la injuria.
Yo soy el diablo de hoy. Yo soy la envidia
cuando escupo mi hiel sobre la gloria;
soy el escepticismo cuando niego
la preclara virtud; soy el sarcasmo
si tiznando de negro la victoria
hielo en el corazón el entusiasmo;
profanando el amor, libertinaje,
pues por mí es hora bizco el nif!o ciego,
sus flechas alfileres, y su traje
sayo de mico, y su dtilirio un juego.
Tus blasfemias ¿qué son sino plegarias,
· plegarias al revés'? ¿Pero mi risa? .. ..
Nacta á su mueca cínica resiste:
ella envenena el aire como brisa
que lleva en sí mortíferas y v8rias
las ponzoñas de todo cuanto existe.
Hay una risa generosa, humana,
que es fuerza y es salud: la que las flores
como labios despliega en la mañana;
la que vibra del sol en los fulgores
y mueve de los pájaros cantores
la lengua en melodía soberana;
la que irisa magnífica la bruma:
la que el follaje de las. selvas dora
cuando el rocío en perlas se desgrana
que á fuerza de reir el alba llora;
la que es en el torrente onda y espuma
y rosicler espléndido en la aurora.
Tal risa desconozco; agria y siniestra,
la mía el diente que de~garra muestra.
Con ella arrastro al umverso todo
entre un respl andor cárdeao de infierno,
torpe y dando traspiés como un beodo,
á un insensato carnaval eterno.
Deja el trono que usurpas insolente.
Llegó la hora feliz de mi r einado;
yo soy el mal amable y atrayente;
yo soy un Satanás civilizado.
EMILIO FERRAR!.

¡Me había dormido, teniendo sobr e mis labios el rizo que aquella tarde ELL;A- había cor·
tado de su cabellera!
EL MARQUÉS DE SAN EMILIO.

....

Cuando presa de celos y de enojos
fieramente los abres, surge pardo
color en los abismos de tus ojos,
y asoma en ellos entre puntos rojos
la felina mirada de un leopardo.

Satan ás.-Meflstófeles

Al eco de mi apóstrofe iracundo,
el germen de odio universal que hervía
dentro de todo, respondió en el mundo.
En las montañas las sulfúreas bocas
se abrieron de los cráteres ardientes,
rugir se oyó á las fieras en las rocas,
volcáronse en las simas los torrentes;
el mar con turbulenta sacudida
se encabritó del viento al acicate,
nublóse el sol y atravesó la vida
un vértigo de furia y de coinbate.
Ultimo y formidable cataclismo
que desgarró la creación entera
para que el mal, del seno del abismo,
á mi imperiosa evocación surgiera;
hora de sóbresalto, en que espantada
tembló la obra de Dios, cual si quisiera
retroceder de nuevo hacia la nada.
De aquellas gigantescas convulsiones,
la cordillera en sus abruptos flancos
guarda las epilépticas torsiones;
aún encanecen al terror los blancos
picos del monte, y en las aguas vivas
aún de aquellas congojas primitivas
corre el frío sudor por los barrancos.
Y entonces fué cuando se alzó en el seno
del hondo mar el pérfido bajío,
cuando en el lago azul se formó el cieno,
cuando erizóse el matorral bravío
y en el perfume se exhaló el veneno.
Y entonces fué cuando la sombra helada,
amenazando la extensión celeste,
brotó de mi fatídica mirada:
ct.ando las rocas calcinó mi mano,
cuando mi aliento difundió la peste
y amargó mi saliva el Oceano.
Y entonces fué cuando al perderlo todo
vertí mi úaica lágrima de fuego,
lágrima inmensa que cayó en el lodo
con el que al hombre se amasara luego.
Calla y ante mí póstrate sumiso:
así el que f:Iera mi señor lo quiso.
La nube es mi bandera desplegada,
los vientos mis corceles de pelea,
y el zig zag del relámpago wi espada
que desnucta en los aires centellea.

.········
.... · ·········· ..... ···················
Al despertar comprendí fácilmente mi sueño.

Nacido, al fin,' para el combate eterno,
Imagen de mi sér, yo te bendigo
Y en tí hallo arrullos de cantar materno.

Según te hiere misterioso rayo
cambian tus ojos de color: parecen
cuando sonríes con sensual desmayo,
dos miosotis que al ósculo de mayo
ebrios de polen de oro se estremecen.

SUPREMACIA

~amón Maria fJV!enénáez.

00
HEI Primer Dolor."
Reproducimos en nuestra página á colores
un estudio fotográfico que lleva el nombre de
«El Primer Dolor», y que repr esenta á una ni·
fi.a llorando al ver su muñeca hecha pedazos.
Tanto este trabajo como el que aparece en otro
lugar con el título de &lt;Un derrotado en el Con·
curso de Niños» son obra del inteligente «ama·
teur» Señor Lic. José Luis Requena.

MIBMBROS DE LA COMISIÓN MEXICANA'.EN LA EXPOSICIÓN DE SAN LUIS MISSOURI.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

LOS AMORES DE SAN ANTONIO
(TRADICION PERUANA)

Gentil amiga, lo que hoy te cuento,
se halla. en un códice
amarillento,
por la polilla roido al fin,
escrito en Lima ya ha.ce años ciento,
y en buen latln,
por fray Fulgencio Perlimpimpin,
maestro de Súmulas
en el convento
de nuestro Padre San Agustln.

I

fl LARO! ¡Qué van ustedes á saber d6nde

~ está Chaupi-Huaranga! No los haré pe-

nar en averiguarlo.
Chaupi-Huaranga es una aldehuela en la
circunscripci6n del Departamento de J unín ·
y ella fué allá por los tiempos de las guerra~
civiles entre pizarristas y almagristas, teatro
de la tradición popular que hoy echo á correr cortes:
Mi abuela tiene un cabrito,
dice que lo matará;
del cuero hará u,1 tamborcito,
lo que suene ...... sonará.
Matrimonio feliz, si los huho, era el de
Antonio Catari y Magdalena Huanca ambos descendientes de caciques.
'
El, gallardo mozo de veinticinco años de
ánimo levantado, trabajador más que ~na
colmena y enamorado de su mujercita hasta.
la pared del frente.
El laboreo de una mina le proporcionaba
lo preciso para vivir con relativa holgura.
Cuando iba de paseo por las calles de Jauja 6 Huancayo, no eran pocas las hijas de
Eva que corriendo ya peligro de firmar contrato para vestir á las ánimas benditas, le
cantaban:
Un canario precioso
. va por mi barrio ......
¡quién fuera la canaria
de ese canario!
Ella, una linda muchacha de veinte primaveras muy lozanas, limpia como una onza de oro reluciente, hacendosa como una
hormiga y hembra muy mucho de su casa y
de su marido, á quien amaba con todas las
entretelas y reconcomios de su alma.
La casa del matrimonio era, valgan verdades, en cuanto á tranquilidad y ventura, .
un rinconcito del Paraíso, sin la serpiente,
se entiende.
Cristianos fiuevos, habían abjurado la religi6n de sus mayores y practicaban con fervor
los actos de culto externo que el cristianismo
impone. Jamás faltaban á misa, en los días
de precepto, ni á serm6n y procesiones, y

mucho menos al confesonario por cuaresma.
¿Qué· se habría dicho de ellos? ¿O eomos 6
no somos? Pues, si lo somos, válganos la fe
del carbonero.
El adorno principal de la casa era un lienzo al 6leo, obra de uno de los grandes artistas que Carlos V ocupara en pintar cuadros
para América, representando al Santo patrono del matrimonio. Allí estaba San Antonio
en la florescencia de la juventud, hecho todo un buen mozo, con sus ojos de azul marino, su carita sonrosada, su sonrisa apacible y su cabellera rubia y riza.
Por supuesto que nunca le faltaba la mariposilla de aceite; y si carecía del obligado
ramo de flores, era porque la frígida serranía de Paseo no las produce.
Magdalena vivía tan apasionada de su San
Antonio como del hom6nimo de carne y
hueso.
Como sobre la tierra no hay felicidad completa, al matrimonio le faltaba algo que esparciese alegría en el hogar, y ese algo eta
fruto ó fruta de bendición, que Dios no había tenido á bien acordarles en tres años de
conyugal existencia.
Magdalena, en sus horas de soledad, se
arrodillaba ante la imagen del santo, pidiéndole que así como á las muchachns casaderas proporcionaba novio, qne siempre fu.é
San Antonio casamentero y dado á meterse
en líos amatorios. hiciese por ella el fácil
milagro de empeñarse con Dios para que le
concediese los goces de la maternidad.
Y San Antonio erre que erre en hacerse el
sordo y el remolón.

II
Antonio tenía todas las supersticiones de
su raza, aumentadas con las que el fanatismo de los conquistadores nos trajera.
Cuando un indio emprende viaje que lo
obliga á pasar más de veinticuatro horas fuera de su hogar, forma., á poca distancia de
éste y en sitio apartado del tráfico, un montoncito de piedras. Si á su regreso las encuentra esparcidas, es para él artículo de fe
la creencia en una infidelidad de su esposa.
Antonio tuvo que ir por una semana á
Huancayo. Una noche tempestuosa present6se en su casa un joven español pidiendo
hospitalidad. Era un soldado almagrista,
que. derrotado en una escaramuza reciente,
venía mu,,rto de hambre y fatiga y con un
raspet6n de bala de arcabuz en el brazo. Demandaba sólo albergue c9ntra la lluvia y el
frío de esa noche, y algo que restaurase un
tanto sus abatida.s fuerzas.
Mucho vacil6 Magdalena para, en ausencia de su esposo, admitir en la casa á un desconocido. Si hubiera existido ese triturador

III
Pocas horas más tarde Antonio llegaba á
su hogar.
.
Había encontrado deshecho el montoncito
de piedras.
Desde ese día la felicidad desapareci6 par~ los esposo~. El disimulaba sus celos y espiaba las acc10nes todas de su mujer.
Magdalena, con el instinto maravilloso de
que Dios dotara á los seres dé su sexo y sin
sombra cie remordimiento en el cielo ~zul de
su conciencia limpia. adivin6 la borrascosa
excitación de espíritu de su marido. Desde
los primeros momentos le había dado cuenta
de todo lo ocurrido en la casa durante los
días de separaci6n. Antonio sallía, pues, que
en su hogar se había dado asilo á un almagrista herido.
Y la mujer, sin.mancilla en el cuerpo ni
en el alma, pasaba horas tras horas arrodilla~a i,,nte,San Antonio, y fotografiando, por
decirlo as1, en sus entrañas, la imagen del
bienaventurado.
Y en esta situaci6n anormal y congojosa
para el matrimonio, los síntomas de la maternidad se presentaron en Magdalena.
Sombrio y cejijunto esperaba Antonio el
momento supremo.

IV
Ma·g dalena di6 á luz un niño.
Cuando la recihidora ( matrona ú obstetriz
de aquellos tiempos) anunci6 á Antonio lo
que ella estimaba como fausto suceso el marido se precipitó en la alcoba de su' mujer
tomó al infante y sali6 con él á la puerta pa:
ra mirarlo al rayo solar.
¡ El niño era blanco y rubio como San Antonio!
.
El indio, :?cometido de furioso delirio
ech6 á correr en dirección, al riachuelv ve¿
no y arroj6 en él al recién nacido.
V

RICARDO PALMA.
Lima

l•IGUHINJ!:S

1

Y

2.

•

FIGURÍN .NÚM.

•

ALMA Y MATERIA
Soñé que el corazón hecho una rosa
Temblando te ofrecía,
Y que en tu seno de mujer hermosa
Aquella triste flor al fin dichosa
Dulcemente dormía.
Después, en otro sueño,
Con semblante risueño,
Tus m~nos sin piedad la deshojaron,
Pero viste, de horror estremecida,
Que sangraron sus pétalos mi vida,
Y que tus níveos dedos perfumaron.

René López.

muchas de nue·s tras elegantes han salido ó se preparan á salir para
el país bañado por el sol, que se llama la
Costa del Azul.
.
En casa de las modistas se exhiben toda clase de maravillas y allí es preciso ir para sorprender los primeros ensayos de la moda
nueva.
Se ven especialmente muchos colores trigo,
verde, una especie de encarnado que tira á grosella.
El escocés desaparece y las telas mezcladas
pierden su boga.
Se dice que el matiz verdaderamente nuevo,
es el «bois de rose:1&gt;, que no es del todó el rosa
pasado, que no es tampoco el albérchigo, pero
que tiene algo· del uno y del otro.
Del lado de este «bois de rose&gt; difícil de llevar, hay el matiz pergamino, menos original y
más fácil de usar.
Esos son los colores más nuevos.
En cuanto á las formas, no ofrecen nada nuevo. Las faldas se dejan invadir cada vez más
por los volantes é inspiran inquietudes sobre
su amplificación.
Los corpiños se cubren con bertas y
pelerinas.
Las mangas se ajustan cada vez más en
la parte superior, hasta se aplastan,
mientras que en la parte inferior aumentan su volumen.
Esta moda de mangas es cada vez más
difícil de lograr éxito y exige el talento
de una buena cortadora.

JI

a.

La chaqueta Luis XV, queparecíahaberconquistado en la moda un puesto duradero, ha
quedado reducida á la nada.
Sólo queda de ella una faldita, la mismafaldita que se agrega á todo hace ya un año.
Las formas que abultan son demasiado tenidas ya para las mujeres elegantes, para durar
mucho tiempo, y la chaqueta Luis XV encoge y
abulta.
La moda da la preferencia á. los crespones
de China, á los velos, á las telas de aspecto
aéreo, pues se sabe que una mujer pesadamente
vestida pierde la mitad de su geacia.
La parte inferior de las faldas se abre á intervalos y deja pasar los plegados de una tela
adecuada en color y en tejido á la de la falda.
Los camisolines «á lo vieja:1&gt; se encuentran
en todas partes . Es un furor: se colocan generalmente en ondulaciones encima de los volan-

Colores más en boga, Diferentes tollettes, Las pie·
les más de moda,
Carta de una pari~se.

Es tradicional que se vi6 entonces á un
hombre de tipo español lanzarse en la corriente, coger al niño y subir con él al cerro.
Desde entonces el viajero contempla en la
cumbre del cerro fronterizo á Chaupi-Huaranga, una gran piedra 6 monolito que á la
distancia, semeja por completo un San' Antonio con un niño en brazos, tal como en las
P-stampaR y en los altares nos presenta la
Iglesia al santo paduano.

NUESTRO PAÍS,-UNA GLORIETA EN EL PASEO DE SAN PEDRO (MORELlA),

Páginas de la Moda

de palabras y pensamientos que llamamos
telégrafo, de fijo que le habría hecho parte
consultando.
Al fin el sentimiento de caridad cristiana
se sobrepuso á sus escrúpulos. Además, ¿qué
podía temer del extranjero acompañada como vivía, por otras tres mujeres y por cinco
indios trabajadores de la mina?
El huésped fué atendido con solicitud, y
Magdalena misma aplic6 una hierba medicinal sobre la herida. Al practicar el vendaje
levant6 la joven los ojos, un temblor convulsivo agitó su cuerpo y cay6 sin sentido.
El soldado español era San Antonio el
Santo que en su coraz6n lucha.ha con el a:X.or
á su marido. Los mismos ojos la misma sonrisa, la misma cabellera.
'
Con el alba, el soldado abandon6 la casa
y sigui6 su peregrinación.

CTUALMENTE

tes.

FIGURINES

4

Y

5,

Los velos de encaje que caen sobre la nuca
comienzan á adoptarse mucho: forman un mar&lt;?º muy lindo al rostro, pero los sombreros así
guarnecidos deberán ser bien hechos y convendrá que la mujer que los lleve sea alta y de
buena presencia.
¿Os figuráis esos ve~os deenca,je cayendo por
la espalda de una muJer que fuera baja de estatura 6 corta de talle?
Siempre sucede lo mismo y conviene evitar
el mismo escollo.
No escojáis en la moda nueva sino lo que
siente á vuestro talle, á vuestra edad y á vuestra figura.
Pero ¡cuán pocas personas piensan en tomar
estas precauciones! Ante todo, es muy difícil
conocerse á sí misma y son varias las que, al

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

jan su propio relieve en una graciosa armonía.
Otra «toilette&gt; de velo de seda champagne
(color muy de moda) acompañado de pequefio
paletó corto y vago con mangas cortas y abullonadas de tafetán flexible del mismo tono: el
conjunto está adornado con franjitas de seda
champagne.
Vestido de comida: de terciopelo flexible,
gris claro, bordado de oro y plata.
Sencillo traje matinal de pafio gris. La falda
toda derecha, fruncida en el talle y adornada
en los bajos con una ancha nesga de terciopelo
dentellado.
El corpiño, abierto en forma de corazón en
la parte superior de la espalda, sobre un guipur, formaba una ligera y muy corta pelerina
que tomaba nacimiento de cada lado de la abertura y encajaba la parte superior del brazo para detenerse por delante á la misma altura que
en la espalda.
Las mangas abullonadas recogidas por dos
ó tres anchos pliegues, dejaban pasar. un
abullondo de muselrna ae seda gris ahumado.

Este último traje era ligero y suave á la vista, lo mismo que este otro de pafio beige muy
sencillo, pero muy elegante.
La chaqueta era larga, con doble esclavina
guarnecida de botones y abierta sobre un cha'.
leco de nutria con chorreras de encaje imitando la puntilla antigua.
En las carreras actualmente se ven también
algunas lindas «toilettes&gt; que, aunque se acerca la primavera, pueden llevarse tambien en
otofio.
El armiño continúa su marcpa triunfante, Se
arrolla en forma de corbata alrededor de los
cuellos friolento.;;, se e~tiende en manguitos
muy grandes, suave abrigo de las delicadas
manos enguantadas de Su~cia.
El domingo último llamó la atención un redingot tres cuartos de largo, de terciopelo gris
salpicado de anchos círculos satinados y sombreados en el mismo tono del fondo. Lo guarnecían tiras de paño liso, gris también y con
mucha pasamanería, tres, cuatro armiños formaban Ja corbata, sus lindas cabezas menudas
y puntiagudas, con;ojos vivos, se alargaban coquetamente sobre el corpiño. El movimiento era
seductor.
Una de nuestras más lindas elegantes llevaba
el mismo _día un traje de pañ? azul de rey, largo y á pliegues, con un corpiño, un pequeñito
«encadremenb de terciopelo naranja de agradable armonía.
El terciopelo está muy de moda. Más q ue
cualquier otra tela, el terciopelo ha disfrutado
días de esplendor y de destierro, de grandeza
y de decadencia.

NUESTROS FIGURINES

***

Os he hablado hace algún tiempo de la piel
nueva, de la piel de topo. Vuelvo hoy para deciros que es el furor para los chalecos de hombre.
Los pobres topos acorralados,
expulsados, van sin duda á desaparecer de nuestro globo.
Según parece, la manía de las
norteamericanas y europeas en un
~iempo por los portamonedas, ta1·Jeteros y bolsas de piel de aligator
(una especie de cocodrilo) tuvo por
resultado la desaparición casi completa de los aligatores en los Estados Unidos.
. Como esos animales son perjudiciales, no podemos menos de felicitar á los que saben unir tan bien lo
útil á la coquetería femenina.
Se forran también los guantes de
gama ?On topo: es por lo demás
una piel muy suave, muy ligera
agradable de llevar: se tiñe de gri~
ahumado y sn color se ha hecho
tan lindo, que se ven actualmente
muchas telas que toman ese color.
El terciopelo, el paíio color topo,
están muy de moda.

cada hoyo una caída. Ni un perro
le guía al infelice, por que es ciego,
tan desgraciado, que el lazarillo
NOVEDADES, y de las mejor com- fuera en él boato reprensible. Por
binadas, encontrarán nuestras dicha le importa poco que el sol se
lectoras en esta sección; allí tienen ponga; oriente y occidente, mañana
los últimos modelos de trajes de ca- y tarde, día y noche, todo es lo mislle, para verano y media. estación. mo para él; sus ojos duermen á la
Los marcados con los números 1 luz y él anda por el mundo á tien•
y 2, son de muselina con encajes, taparedes, hijo de las sombras, cuplissé, con entredós fino sefialando yo seno conmueve con dolorosos
el corte de la falda, el primero; de suspiros.
crepé azul transparente, fondo de
Llegó por fin á l a ciudad: palpanigual color, ligeramente plegado, do las murallas, cerca de una tiencon abullonados.
da, supo que estaba donde oidos
El número 3, de cacht,mira, for- humanos pudieran reconocer la premado de falda de cuatro volantes, sencia de un hambriento, sediento
tres abullonados á la cintura suje- y desnudo, y levantó la voz y cantando la falda; corpiño con cuello tó un fragmento de su poema.
de olán.
-¡El ciego!-exclaman adentro;
Dos trajes de casa los números 4 --¡el ciego de la montaña ha veniy 5: falda corta con olán volante do! Pide pan en nombre de sus héde tá.blones, manga suelta ceñida roes; démosle en nombre de los diograciosamente con un lazo al codo, ses: Homero es una bendición en tode seda fulard con ahuevados el das partes.
otr o; delantero recto; corpiño suelY una mujer caritativa sale, toto con tres volantes de encajes.
ma al viejo, le entra en su tienda,
Traje de recepción estilo «Refor- le da de comer y le abriga con sus
ma&gt; el número 6; es de pafio, de ta- propias mantas.
lle y manga amplia; cuello corte
Al otro día el ciego besó la mano
sastre.
á su bienhechora, se despidió y se
Primoroso traje de pougé de seda fué á cantar á otra puerta y pedir
con cuello de los llamados cuerpo caridad · en otra parte. Había traestola. Grabado número 7.
bajado cuando mozo; fué mercader,
Cuatro blusas discretas v elegan- corrió mares, visitó puertos; el cietes los figurines números 8, 9, 10 y go había sudado la santa gota de
11. La primera es de estilo berlinés; la actividad humana, buscando la
de encaje i nglés, con cuello recto; vida, combatiendo á la muert.e, gafondo de seda rosa pálido y puño nando terreno sobre la mü,eria;
de felpa de igual color. Las otras fuerza intelectual, fuerza mor al,
son americanas de telas delgadas, -fuerza física estuvieron en continuo
tableadas, con tres distintos cuellos movimiento en esa persona dotada
Chicago: puño largo y cinturón de de todas las fuerzas; y sin embarterciopelo.
go, la desgracia, andando sobre él,
bien como tigre que se aferra sobre
el elefante, le siguió y le devoró
sin consumirlo muchos años. Ese
antiguo estaba en 1.. última vida
como Job: por la inteligencia, la
sensibilidad, la virtud y las desgracias, iba á entrar en la categoría
N anciano está bajando á tien- de los entes superior es. después de
tas por un cerro del Atica apo- haber vivido siglos en mil formas.
¿Quién negará el influjo de una
yado en un bordón: paso entr e
paso, en una hora no ha descendido divinidad recóndita sobre ciertos
diez toesas. Cada guijo un tropezón, individuos providenciales? Ni el

o

EL VIEJO HOMERO

U

FIGURIN NÚM, 8.

,..,,.~.~-? ·

~~~

NÚM. 6.

l,

MODO DE Llllll'UR LAS BOTELLAS
mirarse en el espejo, quieran convenir consigo
mismas que tal color las afea ó que tal Eorma
de traje las abulta.
Pero hay reglas que no se deben olvidar nunca; por ejemplo: señoras altas y delgadas deberán evitar los tapados ó prendas demasiado
sencillas y las formas sin guarniciones, mientras que las señoras bajas y algo gruesas deben, por el contrario, por temor á empequeñecerse y embutirse no escoger sino formas muy
planas y netas.
Sucede lo mismo respecto á los colores: así
como las personas delgadas pueden permitirse
los colores claros y hasta el blanco del todo,
del mismo modo las que son algo gruesas deberán evitarlos.
Las capas de noche continúan siendo verdaderas obras maestras: de paño azul, lino, por
ejemplo, con gran cuello de guipur bordado de
oro, ó también de raso negro cubierto de redecilla, bordado oro y turquí, de terciopelo naranja con esclavina de armiño, de faya verde
almendra con aplicaciones deguipur rojizo,&amp;.
¡Y qué lástima es entrar con tan lindas cosas
en habitaciones cuyos sillones y sillas están
siempre cubiertos de un polvo grasiento que se
adhiere á todo!
Si se dan á las .obreras, es otra cosa: las pobres capas se encuentran peor.
.
En realidad, no se puede llevar estos lujosos
tapados sino cuando se posee coche, porque
entonces los lacayos tienen cuidado y los colocan en el coche esperando la salida.

El papel de talco, cortado en ped,¡,zos pequeños, sirve admirablemen'=i para. limpiar las botellas, introduciendo en estas últimas cierta
cantidad de aquéllos con un po!&gt;o
de agua. Después se agita, hasta
tanto que el cristal adquiera de nuevo su brillantez. En seguida se enjuaga la botella
con agua. Para conservar
al cristal toda su brillantez, se introducirá en la
botella un poco de algodón
cardado que tiene la propiedad de abso1·ber los vapores de agua.

),
.

'

'/.'-:&lt;:-- ~

Mono DE LIMPIAR LOS ESPEJOS. El mejor procedimiento consiste en
mojar una muñequita de trapo en
agua ligeramente clorurada, frotar
el espejo y secarle en seguida con
una piel blanca y suave.
Los espejos grandes necesitan
limpiarse por partes, empezando
por la más alta y descendiendo gradualmente.
TINTA INDELEBLE.-Mezclar en
partes· iguales rubia é índigo y diluir la mezcla en una cantidad suficiente de agua. Se le hace cvcer
hasta que el líquido se hay.a vuelto
rojo. Se añade un octavo del peso
líquido de ácido sulfúrico.
Esta tinta, al escribir, no deja
los caracteres muy negros, pero á
la acción del calor ennegrecen.
TINTA DE PLATA.-Amalgámese
estaño fino en hoja, con el doble de
su peso de mercurio; cuídese que la
amalg·ama sea homogénea, lo c~al
se obtiene haciendo la mezcla durante largo tiempo para que se
ablande. Tritúrese sobre una losa.

PfRIGRINACIONIS
AROMA, A LOURDIS
Y A TURRA
SANTA

f

FERROCARRIL
CENTRAL
MEXICANO
(que fué la línea escogida
para hacer el viaje por St.
Louis y Nueva York), ha
arreglado que, á fines de Octubre de 1904, salgan de esta capital trenes especiales
compuestos de coches PULLMAN,
y aun cuando la Peregrinación de que se trata, es exclusivamente religiosa, se
ha decidido visitar la gran

•

Exposición Universal
de St. Louis !lissouri

•

Las personas interesadas
pueden dirigirse á las que
subscriben.

Pbro. J, Trinidad Busurto,
PreBir1ente d e 1a Jumta.
Pa,' l'roquia d e R,~oina.

***

He podido ver ú!timamente algunas lindas
«toilettes» destinadas á una recién casada y
ejecutadas por una de las primeras modistas
de la calle de la Paz.
He aquí su descripción:
Traje de raso negro incrustado de encaje oro
sobre el cual grandes medallones de rosas bordadas en tonos diferentes y en gradación arro-

••

Recetas Utiles

De acuerdo con los arreglos hechos por H . Junta
encargada por los limos.
Señores Arzobispos y Obispos de la República, para
organizar una gran peregrinación á Roma, según los
deseos manifestados por Su
Santidad el Romano Pontífice, Pío X, el

BARONNE LIVET.
FIGURÍN

talento, ni la habilidad, ni el trabajo pueden nada contra su suerte;
suerte negra, en cuyos laboratorios
no se destilan sino lágrimas para
los predilectos de la naturaleza y
vino de Chipre y ambrosía para los
hijos de la Fortuna.
JUAN MONTALVO.

M/&gt;x ico, D.F.

W. O. Murdock,
Aumite GenPral de Pasajel'os.
F. C. Centrai M exicano, Pato1ii, 4
M éxico, D. F.

FIGURÍN NÚM.

7

FIGURINES 9 1 10 Y 11.

�,
EL MUNDO ILUSTRADO

U VIIJO DU LOBANILLO
(CUBNTO CHINO)

JHl

una vez un hombre viejo,
leñador de oficio, el cual tenía·
colgando de la mejilla derecha un
lobanillo grande, muy grande, tan
grande como un melocotón de los
más grandes.
Llamábase el hombre Li-Hong y,
no obstante el lobanillo, que pesaba más de dos libras, vivía contento y feliz, porque siendo joven había oído leer los sanos consejos del
filósofo Kong-fu-tseu (que los paganos llaman Confucio) y los seguía
puntualmen ¡e,
Acaso, acaso, quien hubiera podido penetrar en el corazón de L iHong no hubiese hallado en él la
absoluta y religiosa conformidad
que el filósofo recomennaba; pero,
a l menos, el digno leñador no daba
á sus vecinos y parientes él mal
ejemplo de un reconcomio, y mucho
menos de una desesperación manifiesta.
Claro está que á nadie le gusta que
le cuelguen de un carrillo dos libras
de carne sobrante y ociosa, pero si
á Li-Hong no le gustaba, no lo daba á entender.
Un día iba el buen hombre camino de la selva, como de costumbre,
á proseguir el corte que en ell1&gt;. dejara el día anterior, cuando ved
ahí que comienzan á caer del cielo
unas gotas gordas como «taeles&gt;
(moneda china) y á soplar un ventarrón deshecho tan recio y temeroso, que Li-Hong, viendo imposible volverá su casa hasta que es·
campase, buscó refugio en el horadado tronco de un árbol secular.
Allí se acurrucó, temblando de
miedo y de frío, pues se había calado hasta los huesos.
Así, agazapado y lleno de aprensión llevaba y a una hora, cua:ido
sintió invadir el bosque desusado
y extrañísimo ruido de voces que
iban acercándose poco á poco.
-¡Rarísima cosa es ésta!-pensó
Li-Hong;-en todos los años de mi
vida nunca oí en la selva semejante ruido.
Y cuando iba á entregarse á más
hon!las reflexiones, imaginaos que
ve surgir, unos saliendo de entre
los árboles, y otros, al parecer, del
centro de la tierra, un tropel de seres descomunales y nunca vistos,
que aun cuando por su porte y voz
parecían personas humanas, no lo
eran, puesto que unos tenían el cutis roJo como sandía, otros verde
como piel de sapo: algunos sólo ostentaban un ojo enorme en medio
de-la frente; otros, diez ojos en los
diez dedos ·de las manos; cuál llevaba los pies palmados co1110 á nade, cuál una cornamenta cvmo la
de un ciervo añoso detrás de la cabeza; de ellos los había con piel
escamosa y plateada; de ellos, con
patas de cabra ó de venado; de ellos,
con colmillos de jabalí.
Algunos traían grandes antor·
chas que luces rojas, amal'illas,
azules y verdes lanzaban, y toctos
refan abriendo bocazas eno1·mes,
brincaban, cantaban, agitaban las
teas, en confusión infernal. üe lo
cual dedujo, con su habitual perspicacia el viejo Li -Hong, que aquellos seres eran deruo1iios, corno en
realidad lo eran, y que babían a pro,. vechado el fragor de la tempe~tad
• para ven-ir á la tierra á hoJg-arse
con el miedo y estrago de los hombres y haciendas.
Algunos, en efecto, habían venido cabalgando gozosos en el zigzag de un rayo ....
Lo que•suponía Li-Hoog era cierto. Los demonios venían en son de
broma y algazara: pronto, con la
magistral habilid:1d que para ello
tienen, armaron una g ran fogata,
y sentándose en torno, sin dejar de
reír y cantar, hicieron surgir de la
tierra un copioso y abundante surtidor de líquido perfumado, cuyo
grato olorcillo pronto llegó á las
peritas narices de Li-Hong, quien
reconoció y certificó para sus adentros que aquello era vino generoso
y de lo mejor que se ha bebido jamás en el Celeste Imperio, y tal,
que sólo con olerlo, hombres ó·demonios se ponían á medios pelos.
conque podéis calcular que á la media hora de llenar y vaciar copas,
ya se había armado ahí una huelga
ABÍA

que con toda verdad podía decirse
q;de dos mil diablos», y no quedaba
un demonio que no estuviese calamocano como .... como .... pero no
vale seffalar.
Todos sabéis que el vino cantado
Y bailado no es vino peligroso, y
com&lt;? esta regla, según parece, reza
lo mismo con los diablos que con
las personas, figuraos la zambra de
canticio y bailoteo que movieron
los demooio3, ya que estaban repletos de horchata de cepas. Divertíanse y solazábaose como unos
buenos diablos, cuando uno de ellos
qu!' ~videntemente era un espíritu
o:igi1:1al y refinado, emitió la atrevida idea de que aquella diversión
resultaba un poco vulgar y que de
buena gana la reemplazaría por
algo más nuevo.
. Entretanto, al viejo Li-iioog, metido en su cubil, viendo la jarana
y atractivo jaleo de los demonios
y oliendo el vinillo, se le hacía la
boca agua y se le ponían larguísimos lo's dos dientes que cooserv aba;
cuando oyó al demonio revolucionario y modernista echar de menos
algo original y que rompiera los
moldes de las jue1·gas demoniacas,
no pudo contenerse más, sino que
sali;aneo ágil y alegre fuera. del árbol, entre el general asombro de los
demonios, que nunca habían visto
á su lado un mortal tan risueño y
complacido, comenzó á hacer cabriolas, brincos, desplantes y batimanes con inusitado regocijo y nunca visto ardor coreográfico, de
suerte que todos los demonios se
descacharraban de risa viéndole
danzar, con el gorro terciado y los
puños en las caderas, y y.o os aseguro que, sin ser demonio, cualquiera se hubiese desternillado
viendo tao ridículo y sin par espectáculo.
Cuando rendirlo de tan violento
ejercicio el viejo Li-Hong hubo apurado algunos vasos del delicioso
néctar que de la tierra surgía, acercósele uno delos demonios más significados y principales, el que ostentaba detrás de la nuca una herm,?sa cornamenta de ciervo, y le
dtJO con voz grave y auto1·itaria:
- ¡Oh tú, quienquiera que seas:
en verdad te digo. que bailas á las
mil maravillas; y como todos deseamos que desde hoy tomes parte
en todos nuestros regocijos y diversioues, vas á prometérnoslo y á
juní.moslo; pero debo advertirte
que, sabiendo muy bien nosotros
los demonios lo poquísimo que hay
que fiar en las palabras de los hombres, menester será que nos dejes
una prenda en garantía de que vendrás cuando y donde te llamemos.
-¿Y qué prenda queréis?-preguntó Li Hong, á quien el vinillo
había desatado la lengua.
-Y;¡, comprenderás-arguyó el
dPrnooio pedantescamente-que no
vamos á quedarnos con una futilidad cualquiera, como tu hacha, tu
abanico ó tu pipa, no; queremos
una cosa que tú estimes en mucho;
y como posees ese lobanillo tao hermoso, que entre vosotros los chinos
es señal l'. 11güero de riqueza y fortuna, nos quedaremos con él para
fianza de tu vuelta.
Y dicienao y haciendo; el demonio .... del demonio, alargó la garra
y le sacó el lobanillo sin dolor ni
sangre, como sacan muelas los dentistas cochiocbioos en el mercado
de Tieot-Sin; y después de sacado,
lo contempló y lo sopesó entre las
manos y se lo guardó con mucho
eacargo.
Li-Hoog manifestó gran sorpresa
y hasi;a un dolor que en ninguna
manera sentía por la extracción de
su lobanillo, pues ya hemos dicho
que Li fl'.)ng ei·a un grao filósofo,
y siempre le pareció despreciable y
vitanda la preocupación vulgar referente á las C:ichas y bienaventuranzas que los lobanillos proporcionan, dado que él, hijo de leñador había nacido y leñador seguía
siendo en su vejez, sin mayores aumentos ni prosperidades. Pero como
hombre astuto engañó á los demonios fingiéndose muy contrariado
por la pérdida de su a-péodice, llevándose las manos al raso y mondo rostro con ademán condolido y
murrio. Al verle hacer visajes y
gestos de tristeza, los demonios, á
quienes ya no divertía Li-Hong,
huyeron cada cual por su lado.
Cuando hasta el último había des-

a.parecido, Li-Hong, clavándose los
puños en los ijares, lanzó una grandísima y sonora carcajada que debió de retumbar en el Infierno, y
apretando á correr con la ligereza
de quien ha perdido lo que más ~le
molestaba, llegó en diez saltos á su
domicilio. Su mujer no le reconocía; sus vecinos tampoco, y el buen
hombre se vió obligado á contar
toda la · aventura, declarando que
en jamás de los jamases pensaba
volver á rescatar su lobanillo.
La historia se divulgó pronto, de
suerte que llegó á oídos de otro
hombre llamado W!l-ng-Fiog, el
cual tenía otro lobamllo semejante
al de Li-:iioog, y aun quizá un poco
más g:0rdo, en la mejilla izquierda;
Y sabida que hubo la aventura de
Li-Hong, echó á correr hacia el
bosque el primer día que hubo tormenta, SA escondió en el mismo hueco del árbol, y cuando llegaron los
demonios se acercó á ellos humildemente, ofr eciéodose á bailar cuando se lo mandasen, á condición de
que le recompensaran. corno habían
hecho con su vecino Li-Hoog.
Los demonios, que no entendieron
muy bien estas proposiciones y que
ya estaban bastante beodos, creyer&lt;?º que Wang-Fing era el mismo
Ll-Hoog. Excitáronle á que bailase, y lo hizo, pero con tanto miedo
al ver aquellas espantables cataduras. y ~or consiguiente con tao
poca gra01a, que adelantándose el
demonio autoritario y pedantesco
le dijo:
'
-Nos ~as engañado, amiguito.
Ahora bailas muy mal y no tienes
el menor chiste, por lo cual, como
ya no queremos nada contigo, torna
tu pre;11~a y vete á freír espárragos.
Y diciendo y haciendo sacó el
lobanillo guardado y bo~itarneote
se lo f)P!!Ó en la mejilla derecha al
ti:iste Wang·Fing, dándole de proprna dos nalgadas, con lo que el
pobre chino se vol vi6 á su casa llorando, todo corrido y con dos loban!llos en vez de uno, para que
hubiese alguna simetría.
Al contar su desventura á Li·
Hong, éste le dijo filosóficamente:
-Amigo Wang-Fiog, al demonio
no se le engaña más que una vez...
Y coloring &lt;'Olorong.

et tat.11mento
del Ilmo. Sr. Arzobispo Feehan

\;&gt;ea Ud.

Los bienes fueron valuados en $125,000.

La mayor parte de lo testado consistta en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mu•
tua", Compañía de Seguros sobre
la vida, de Nueva York,

Siempre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á determinado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invariablemente
hacia nuestra derecha. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asiento en el Paseo y se convencerá de ello. Encontrará el noventa y
cinco por ciento que inconscientemente voltean sus cabezas siempre
á la derecha.
Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chapu ltepec, vea á su derecha, allí está el

H.eoo ·POCOS dl'.a.9 que se practicó
La apertura del testa.mento diel Ilustrfsimo Sr. Arzobispo D. Patricio
A. Feehan en la. ciudad de Chicago
llUnois. La fortuna del distinguido
mjado ascendió á cerca de. . . .
~125,000 oro a,m ericano; y según el
mventario que se ha publicado los
bienes que dejó fueron como sigue:
Dos pólizas de "La
Mutua,"
Compañia
de Seguros sobre la
Vida, de Nueva York,
por $25,000 oro cada
una, ó sean . . . . . $ 50,000 oro.
Dlvirlendos acumulados
sobre una de las póliws. . . . . . . .
9,329 oro.
Otra póliza de seguro. 14,000 oro.
Acciones en: efectivo y
en Ban&gt;COS. . . . . . 37,000 oro.
Entre las disposiciones del señor Arzobispo, en su testamento se
hicieron éstas:
'
A su her,mana, señorita Kate
Fieehan:, que estuvo siempre con él
hasta su muerte, $40,000 oro en bo~os y $25,000 oro en una de las póbza,s de seguro; á la, señoro Ana A.
Feeban, viuda del señor Doctor
Eduarldo L. Feehan, hermano del
señor Arzobispo, $25,000 oro de
otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo; a la Academia de San: Patricio de Chicago, de la que es preceptore su herma111a, Madre Maria
Catalina, $10.000 oro de la. última
póliza; á la escuela "Santa Maria"
de enseñanza práctica para verones, de Feebanville, lllinols, que
era la institución: por la que más se
interesaba el eeñor Arwblspo, se
entregaron los $4.008 reatt111tes de

STILWELL PLACE
Adelante de Cuauhtemoc, pasando la tercera Glorieta, á lo largo de
toda la hilera de eucaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teja, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquinas de las calles.
Dentro de muy pocas semanas· verá un buen número de obreros
llevando sus herramientas para empezar el drenaje y colocar los t ubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles C'0n asfalto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á. sus amigos, hace
cinéo años, que los terrenos del

la l\lttm• ~lln

.Ix~osiüón ~e Sdn luis.

STILWELL PLACE

cuotas de viaje redondo, en moneda ameri(ana.
Ciudad de México ......... $5fl.25
Pachuca ........... . ...... 56.25
Toluca ...... .... ....... . .. 55.85
Querétaro ................. •51. 40
Sal tillo ... , . . ............. 40.05
San Luis Potosí .......... 46. 90
Tampico.. . .. .. . . . .. .. . . . . M. 20

á su Derecha.

Celaya, Silao, Irapuato,
Aguascal ieotes... . . .. .... $Y). 90
Torreón ................... 4i.60
Parral. .... ·.... ........... 47.50
Guadal ajara .............. 56.25
Monterrey ................ 38.15

se adquirían por una canción. Siga el ejemplo de los demás y compre
sus lotes, obteniendo las ventajas de sus precios. Venga á nuestra
oficina, Primera de San Francisco, número 4, ó á la de nuestros Agen - ·
tes Generales, Sres. Prevost &amp; Vail, Primera de San Francisco, número 8, y le daremos toda clase de informes, así como una lista de personas prominentes que han comprado lotes en esta CO LONIA , donde
piensan edifica1'. sus Casas-Palacios. Vea á alguna de estas personas
que han comprado terrenos en

•

, Los b&lt;?leto~ son buenos _para hacer el viaje en cinco días en una
u otra dlrección.-El límite final de los mismos boletos es de 90
dfas, pero en todo caso no serán buenos más allá del día 15 de diciembre de 1904.--~e hacen arreglos para apartamentos de Pullman, con camas directas.
J&gt;ud,l,ey Thomas. Agente vla.Jero
de PasaJes.-Apartado núm. 34.
TORREON, Coa.h,

w.

DewitHa,,111m.ond, Agente viajero
de PasaJes,-la, San Francisco, 8,
MEXICO, D, F,

S. Fanwworfb.-Agente General.
1~ :san Francisco, ·NÚJ:n. 8, México, D. F.

STILWELL PLACE
y pregúntele por qué ha preferido este lugar á otros numerosos que
hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para cornp1·a r

el suyo.
Uno de los más prominentes negociantes mexicanos acaba de comprar lotes por valor de cincuenta y dos qiil pesos en el Stilwell Place,
la semana pasada. No pagó más de diez mil pesos al contado, y el resto lo pagará en nueve años. ¿quánto llegarán á valer estos lotes dentro de nuew años, si siguen aumentando en cada año un diez por
ciento, como ha ido sucediendo duraute los últimos nueve años que
han pasado?

�(
I

Año Xl-Tomo 1-Número 26

Galle de San Bernardo

..-.-...._Me.XIGO_.-..._

Apartado número 26.

Trajes y Blusas ~e Verano
No.s hallamos en plena estación primaveral y es necesario prepararnos con trajes apropiados á los grandes
calores del Verano.
En nuestro departamento de Gonfecciones,
atendido por señoras y señoritas encontraréis una colección completa de Blusas y Tr~jes para la temporada,
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1

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Exposición en el Segundo Piso

Domingo 26 de Junio de 1904

Precio del Ejemplar, 50 cs.

�L

Al Putrto· &lt;:I~ ·\7eracruz
·'

t

GRANDES ,ALMACENES
DE ROPA Y NOVEDADES
SEGUNDA MONTERILLA Y CAPUCHINAS. MEXICO

AñoXI.- Tomo 1.-Número 26

1

MEXICO, JUNIO 26 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDU

Subscripción mensual forúea ...... $ 1. 60
ldem
ldem en la Capital.$ 1. 26

Registrado como artfculo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Oereat1: LUIS REYES SPINDDU

DEPARTAMENTO DE PARAGUERIA
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,,
finos ........... .. ....... 59
,,
8
,, ........ .
2.25
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,,
,,
Extra .......... .. ...... 59
,,
8
,, ....... ..
2.50
Paraguas Velox, Sarga, Algodón ........ . ......... 64
,,
8
,, ........ .
3.00
,,
,, Satín
,,
.. .. .. .. . . .. .. .. .. 64
,,
8
,, ........ . 4.00
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,, todos niquelados ......... .. .... 64
,,
8
,, .. .. .. .. . 4.50
,,
,, Sarga Veloutina Seda ........ .. 64
,,
8
,, ........ .
5.00
,,
,, Presidentes.
,, ......... 64
,,
8
,, ... .. .. ..
5.25
,,
,, Niquelados,
,, .... ..... 64
,,
8
,, ... ..... . 5.50
,,
,, sin costura, 'Gloria, Seda...... 64
,,
8
,, .. .. .... . 6.00
Paraguas Mignon, sin costura, ,,
,, ......... 64
,,
7
,, ....... ..
6.25
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,,
.7
,, ..... .. ..
7.50
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Automáticos ...................... ...... .. . 64
,,
12
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,,
Velox, Presidentes, Extra.... ..... .... 64
,.
8
,, ....... ..
9.00
,,
Mignon, Extrafinos ..... .. ...... .. .. .... 64
,,
7
,, ..... .. ..
9.50
,,
,,
Sistema Inglés .......... .. .. . 64
,,
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·varaguas para Señoras.
Paraguas
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:~llignon, Sarga Algodón ... .. ... .. ...... 59 centímetros, 7 varillas ... ...... $ 3.00
,,
Veloutina Seda ..............,... 59
,,
7
... ... ... 4.25
" .... ..... 5.25
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,,
7
" ....... .. 5.75
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Sarga Seda..... , ....... .. ....... 59
,,
7
" ... ..... . 6.50
Stick
,,
,, .... .. ...... .... ...... 59
,,
7
"
Velox, Presidentes ...... .. ........... .. 59
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7.00
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Mignon Extrafinos .. .. ........ .. ........ 59
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y armados, basta $ 35.00 la pieza.

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Fash ionable, Sobretodo, un color, con esclavina y capuchón desmontable .... .. ..
Connaught, Capote mezclilla, dos vistas, con esclavina y capuchón .. .... .... .... ..
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· ,,
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,,
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clase extra.
Sobretodos con cuello de Terciopelo ....... .. .. .... ..... .. ........ .. .. .. .... .. ............ ..
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,,
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superiores .......... .... ... .. ..... .. ................ .
Mangas de Hule lisas, blancas y negras.
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,,
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72 84
,, ...........................
,,
,,
,,
,,
,,
74 94
,, ................ .. .... .. .. .
~langas de Hule asargadas, blancas y negras 72 84 ·
,, ........ ... ..... ........ ... .
,,
,,
,,
,,
,,
74 94
,, .................. . ...... ..
Mangas Impermeables, un color
60 80
,, ........................... .
,,
,,
,,
:'
72 86
,, ... ..... ... .. .... ........ ..
,,
''
''
74 96
,, ...... . ... ......... ..... ... .
Mangas impermeables, dos vistas
60 80
,, ........................... ..
''
,,
,,
72 84
,, ..... . .... . ..... . . .
!
t
74 94
!
. . • • • • • • • , • • • • • • • • •
·Forros de Hule blancos y negros para sombreros planos.. .. . . . ......... . .. . . . .
Forros de Hule blancos y negros para sombreros de copa... . .............. . .
.Zapatos de.Hule para hombres, á ..... . .. . ... .... .... . ... . ... . ....... 2.25 y
,,
,,
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forma especial ....... .. . ......... . . . . . .. . ... .
,,
,,
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para señoras, á. . . . . . .. .. . .. . . . . . . . .. . . . . 2.00 y
!

l •

l l

l

23.50
24.50
25.50
27.00
32.00
28.00
35.00
7.00
9.00
10.50
12.00
14.00
17.00
19.00
21.00
18.00
20.00
22.00
1.50
1.75
2.50
3.00
2.25

1

'

Las últimas e xpe r ien c ias militare s en la Escuela d e Tiro.
Construyendo un puente.- EI Sr. General Dfaz y su comitiva Inspeccionando las obras.-Voladura del p u ente.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1904, Año 11, Tomo 1, No 25, Junio 19</text>
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                <text>Siglo XVIII</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Barón Von WangenHeim</name>
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                    <text>L

Al Putrto· &lt;:I~ ·\7eracruz
·'

t

GRANDES ,ALMACENES
DE ROPA Y NOVEDADES
SEGUNDA MONTERILLA Y CAPUCHINAS. MEXICO

AñoXI.- Tomo 1.-Número 26

1

MEXICO, JUNIO 26 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDU

Subscripción mensual forúea ...... $ 1. 60
ldem
ldem en la Capital.$ 1. 26

Registrado como artfculo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Oereat1: LUIS REYES SPINDDU

DEPARTAMENTO DE PARAGUERIA
Paraguas para eaballeros
Paraguas Godet, Algodón ............ ..... .. .. ...... 59 centímetros, 8 varillas... ... , .. . $ 2.00
,,
,,
,,
finos ........... .. ....... 59
,,
8
,, ........ .
2.25
,,
,,
,,
Extra .......... .. ...... 59
,,
8
,, ....... ..
2.50
Paraguas Velox, Sarga, Algodón ........ . ......... 64
,,
8
,, ........ .
3.00
,,
,, Satín
,,
.. .. .. .. . . .. .. .. .. 64
,,
8
,, ........ . 4.00
,,
,, todos niquelados ......... .. .... 64
,,
8
,, .. .. .. .. . 4.50
,,
,, Sarga Veloutina Seda ........ .. 64
,,
8
,, ........ .
5.00
,,
,, Presidentes.
,, ......... 64
,,
8
,, ... .. .. ..
5.25
,,
,, Niquelados,
,, .... ..... 64
,,
8
,, ... ..... . 5.50
,,
,, sin costura, 'Gloria, Seda...... 64
,,
8
,, .. .. .... . 6.00
Paraguas Mignon, sin costura, ,,
,, ......... 64
,,
7
,, ....... ..
6.25
,,
,, Sarga de Seda .... .... ......... ... 64
,,
.7
,, ..... .. ..
7.50
,,
Automáticos ...................... ...... .. . 64
,,
12
,, ........ . 9.00
,,
Velox, Presidentes, Extra.... ..... .... 64
,.
8
,, ....... ..
9.00
,,
Mignon, Extrafinos ..... .. ...... .. .. .... 64
,,
7
,, ..... .. ..
9.50
,,
,,
Sistema Inglés .......... .. .. . 64
,,
8
,, ........ . 10.00

·varaguas para Señoras.
Paraguas
,,
,,
,,
,,
,,
,,

:~llignon, Sarga Algodón ... .. ... .. ...... 59 centímetros, 7 varillas ... ...... $ 3.00
,,
Veloutina Seda ..............,... 59
,,
7
... ... ... 4.25
" .... ..... 5.25
,,
Seda Gloria .... .. ........ .. .... . 59
,,
7
" ....... .. 5.75
,,
Sarga Seda..... , ....... .. ....... 59
,,
7
" ... ..... . 6.50
Stick
,,
,, .... .. ...... .... ...... 59
,,
7
"
Velox, Presidentes ...... .. ........... .. 59
,,
7
7.00
" ··.. ·······
Mignon Extrafinos .. .. ........ .. ........ 59
,,
7
... .... 8.00

"
Además de las clases que indicamos, tenemos un espléndido surtido de Paraguas Extrafinos
y armados, basta $ 35.00 la pieza.

Impermeables para eaballeros.
Macfarland, un color, con capuchón ..... .. .. .. ... .... ................ ....... . ...... ..... .....$
Connaught, capote, un color, con esclavina y capuchón .................. .. ........ ..
Fash ionable, Sobretodo, un color, con esclavina y capuchón desmontable .... .. ..
Connaught, Capote mezclilla, dos vistas, con esclavina y capuchón .. .... .... .... ..
,,
,,
· ,,
,,
,,
,,
clase extra.
Sobretodos con cuello de Terciopelo ....... .. .. .... ..... .. ........ .. .. .. .... .. ............ ..
,,
,,
,,
superiores .......... .... ... .. ..... .. ................ .
Mangas de Hule lisas, blancas y negras.
60X80 P. L. .. ....... ...... ... ....... ..
,,
,,
,,
,,
,,
72 84
,, ...........................
,,
,,
,,
,,
,,
74 94
,, ................ .. .... .. .. .
~langas de Hule asargadas, blancas y negras 72 84 ·
,, ........ ... ..... ........ ... .
,,
,,
,,
,,
,,
74 94
,, .................. . ...... ..
Mangas Impermeables, un color
60 80
,, ........................... .
,,
,,
,,
:'
72 86
,, ... ..... ... .. .... ........ ..
,,
''
''
74 96
,, ...... . ... ......... ..... ... .
Mangas impermeables, dos vistas
60 80
,, ........................... ..
''
,,
,,
72 84
,, ..... . .... . ..... . . .
!
t
74 94
!
. . • • • • • • • , • • • • • • • • •
·Forros de Hule blancos y negros para sombreros planos.. .. . . . ......... . .. . . . .
Forros de Hule blancos y negros para sombreros de copa... . .............. . .
.Zapatos de.Hule para hombres, á ..... . .. . ... .... .... . ... . ... . ....... 2.25 y
,,
,,
,,
forma especial ....... .. . ......... . . . . . .. . ... .
,,
,,
,,
para señoras, á. . . . . . .. .. . .. . . . . . . . .. . . . . 2.00 y
!

l •

l l

l

23.50
24.50
25.50
27.00
32.00
28.00
35.00
7.00
9.00
10.50
12.00
14.00
17.00
19.00
21.00
18.00
20.00
22.00
1.50
1.75
2.50
3.00
2.25

1

'

Las últimas e xpe r ien c ias militare s en la Escuela d e Tiro.
Construyendo un puente.- EI Sr. General Dfaz y su comitiva Inspeccionando las obras.-Voladura del p u ente.

�EL XUNDO ILUSTRADO

Un lamentable oLvido de la• Naturaleza.
cara paga ,el hombre su incontestable
superioridad 'sobre los demás seres que
pueblan el Univ-erso. La Naturále'ía, que
nada otorga gratis, que regatea todo lo que
ofrece y hace pagar todo cuanto concede, nos
ha impuesto, á guisa de rescate ó á título de
cotripensación orlerosa, un mal por cada bien
que nos hace, una mi'seria por cada grandeza,
up dolor por cada goce y una tortura por cada
voluptuosidad. ·
.
Nuestro organismo material es una obra
maestra, un trabajo admirable derelojerÍá, una
máquina prolija, delicada, precisa como un
cronómetro, sensible como un barómetro y pµjante·como una locomotora. En ella, como ·en
ninguna otra, se realizan equilibrios portentosos de potencias y de resistencias, sabias armonías de engranes y de transmisiones, economías estupendas de fuerzas motrices y rendimientos exuberantes de efectos útiles.
Ningún motor consume menos y rinde más.
La caldera humana, tibia apenas como el rescoldo, encierra la potencia del volcán, y en el
sistema nervioso, la lenta combustión del fósforo, la acción y la reacción eléctricas de pilas
microscópicas y de finísimas redes conductoras, engendran fenómenos y fuerzas que, como
la idea ó la pasión, son capaces de conmover
mundos.
Pero al lado de tanta perfección, ¡cuánta inconsistencia y cuánta fragilidad! La maquinaria, apenas funciona, se desgobierna y descompone; cuando no se rompe una muelle, se destraba un engrane ó se desanuda una transmisión. La marcha del mecanismo es una perpetua cojera, y el cronómetro de repetición con
calendario, fases de la luna y martirologio ro·
IEN

B

EL' MUNDO ILUSTRADO

mano, se pasa la vida en casa del relojero que
no bien ló acrita, lo remienda y lo repara.cuando ya tiene que volverá repararlo, ' remendarlo
ó aceitarlo.
Como organismos, somos, sin duda, más finos,
mejor constr\lÍdos, más delicadamente trabajados· que.él hipopótamo, el cachalote ó el osb
polar; pero ellos viven sig-los, y nosotros, años;
en ellos la salud es el estado normal y en nosotros lo es la ~nfer~edad ;_en punto á achaques,
dolencias. 'y q1,1ebrar.it,9s fíi;icoi::. nos_o tros padecemos cien por uno ellos. ·No se conocen en
los animales las afecciones que llamamos nerviosas, los• vapor~s 1 ·l as· jaquecas,- la neurastenia, el histerismo. En los animales el amor
es una función útil; en el hombre, una enfermedad peligrosa con trances, crisis, delirios,
po_straciones y hasta muerte. si viene- al caso.
·· Para la abeja y para la hormiga el trabajo es
una fiesta y un perpetuo goce. Revolotear entre
las flores, libar miel, construir el panal, prodigar asistencia á las larvas. todo esto y más
aún lo hace la abeja con tesón, con alegría,
con satisfacción, acompañándolo de la mú,;ica
dulce de sus 1.umbidos, sus himnos al trabajo.
La hormiga va y viene, trasiega, transporta,
hurg,i,, y todo con una serenn, circun&lt;;pe'lción y
un tesón tranquilo éinfatigable que rP.velao el
placer que ello le causa y que con ello experimenta. ·
En el hombre el trabajo es lucha; torturado
en medio de lo bueno por el afán de lo mejor;
anhelante de volar cuando apenas puede anda1·; máquina de soñar en vez de aparato de
transformar, obrero, sufre dP. no ser contramaestre; capataz, quisiera ser patrón; patrón,
quisiera ser millonario; potentado, aspira á
ser semidiós.
De ahí el eterno descontento, la inacabable
tortura, la desazón crónica, el &lt;lesencanto continuo, el perpet\lO desengaño, El hombre, y es-

p~cialmente el ~ombre moderno, vive comprimido en su rígido carapacho; su habitáculo
el mundo, le viene estree;bo; su tendencia inva:
so_ra y a_caparadora, que es su fuerza, es, al
mismo tiempo, su torcedor y su verdugo· más
sufre de lo que anheí a, que goza de lo qu~ realiza. Domeflada la Naturaleza, aspirará á subyug_ar al Univ_erso; cuando haya invadido la
tierra, aspirará á conquistar el cielo. La ¡¡osesión de lo real no le cooso]ará j,a más de no
haber realizad._o lo quimércico; sus dotei; de artista y de poeta, lo atenacearán constantemen:_
te sugiriéndole ensueños que no han de realizarse, aspiraciones que no ha dé' satisfacer,
iceales que no llegará á alcanzar y perspectivas que han de desvanecerse sin cesar ante su
vista.
Nada más fuerte ni nada más desgraciado
que el hombre. El monarca en su solio, el poeta en su pináculo, el potentado en su palacio, ·
et sabio en su laboratorio, son lo que hay de
más grande y de más poderoso en el mundo.
Pero si se busca lo que hay demás feliz, seencontrará que nada es comparable al pájaro en
la rama, al pez en el agua, al insecto en el cáliz, al cóndor en el espacio, al topo en la madriguera y al rumiante en el prado.
La Naturaleza se ha ostentado. prodigado y
retinado para hacer del hombre la maquinaria
más admirable y perfecta, adaptada á todas
las fune;iones, adecuada á todas las grandezas, apropiada á todas las conquistas. Sólo
que olvidó que la más importante y valiosa de
todas, es la de la felicidad.

ques la inefable palpitación eterna de ía vida.
La hora nupcial se acerca, la soro bra protectora cubre la bóveda estrellada; vuelve --al hombre tardo y cansado en busca del reposo, y sola la Naturaleza, la madre, la eterna madre
creadora, sigue su obra silenciosa en medio
del pl\lpitar ds la-tierra humedecida y caliente.
El estío es una gestación universal. . . . .

.{!Z¿;;,,-,--~a,,.,.o: ;, ~

.

~

-1

-

el Polígono de San Lázaro

En

Importantes experientias militares

E

---

N el polígono de la Esc~ela de Tiro de
San Lnzaro i,e efectuaron el domingo ú 1timo, Pn presencia del Señor Presidente de
la República, las importantes experiencias
militares de de,;trncción de obras de artP, organi1,adas por el Director del plantel referido, Coronel D. Enrique Mondragón.
Desde las primeras horas de la mañairn,
los terrenos vecinos al polígono fueron ocupados por multitud de per!lonae que dPseahan ver las experienciaf', consistentes éstas
en la voladura de un puente y un polvorín
y en la destrucción de un tramo de vía férrea, una línea telegráfica con dieciséis postes, tres ár-boles y un muro de maro postería.
A las nueve de la mañana un toque de

~otas Metropolitanas
militar, habría que llevarle á las
que hace días se han efectuado en
la Escuela de Tiro. Es un espectáculo imponente.
La fuerza, dondequiera que aparece soberana y dominadora, ejerce
sobre nuestras almas la misma fascinación que ejercen los hombres
musculosos y brutales sobre la volátil imaginación femenina. La
fuerza, la omnipotente y vencedora,
recobra sus fueros encuantose le ve,
no importa cuántos afios se baya,
anteriormente, luchado para conceder el supremo predominio á la
razón y á la justicia. La fuerza, en
sus manifestaciones múltiples y variadas, es omnipotente, no hay que
negarlo.
Pero cuando la fuerza se pone al
servicio del derecho y de la razón,
como uno de esos bravos «terranovas&gt; que siguen dócilmente la gracia enfermiza y a,érea de una niña,
entonces el hecho se impone por
doble motivo; entonces el espíritu,
sorprendido, se entrega todo entero, sin imposibles reservas.
Las pruebas deexplosivosforman
en sí un espectáculo aterrador y
enorme, aplastante, hermoso, con
la majestad empequeñecedora de
un torrente, del mar, del cielo inmenso y despejado. La materia, la
pobre y resistente materia, vuela
desmenuzada en partículas infinitesimales, cuando la mano del artillero ha disparado la mina. Pasma
ver cómo la obra paciente de tantos días puede ser, en unos cuantos
segundos, destrozada, deshecba,reducida á la nada, de la cual había
salido.
Ante espectáculos semejantes, se
palpa la pequeñez humana. Cuando
se leen los partes de la guerra de
Oriente y se encuentra el dato referente á las pérdidas; cuando se
píensa en lo que significan millares
de hombres sanos, robustos, alegres, quizá, que en un solo momento quedan reducidos á un montón
siniestro de cadáveres. la rebeldía
se apodera del espíritu y se piensa
en épocas mejores, en las cuales el
hombre no sea el peor de los enemigos del hombre; épocas de paz y de
amor que, quizá, no han de llegar
nunca; pero que hay que desear ardientemente. Queda flotando en el
espíritu, ante tales hecatombes, una
opaca sensación de aniquilamiento
y de duda. Parece imposible que
*
**
Si pidiera algún disgustado pru~- así, tan frágil, tan espantosamente
bas de nuestro adelanto en materia frágil, se muestre la vida humana.

OR una de esas extrañas anomalías del destino, oor una de
esas crueles burlas de la humanidad, el día del más beato de los
apóstoles, del predicador más tranquilo. y más bueno, del precursor
del Cristo, ha venido á ser el día
de los militares y de las fanfarrias
metálicas aturdidoras. Cierto que
se trata de militares infantiles que
apenas pueden cargar un fusil de
madera, tan inofensivo como sus
mismos purtadores; pero en épocas
no muy remotas, cuando las costumbres populares, semisalvajes
aún y omnipotentes, dictaban la
ley y obligaban la vida de la metrópoli, .cuando Fidel cantaba en
sus redondillas pícaras la gracia
pedestre de la «china&gt; y el valor,
de toro salva¡e, del «pelado&gt;, entonces era el día de San Juan la
fecha esperada para dirimir viejos
rencores, para asesinar, de ser posible, á los enemigos en los campos
de batalla, entre las, callejuelas de
los barriod.
.
.
Por fortuna, al irse «cosmopolitizando» nuestra metrópoli, van desapareciendo las viejas costumbres
seculares que la apatía misma -de
nuestro pueblo perpetuaba y santificaba, hasta el extraño limite de
que se juzgaba un réprobo, un excomulgado, al que se atrevía á protestar, así fuera en voz muy baja,
contra esas repetidas fiestas semireligiosas, semiorgiásticas, en las
que transcurría la vida entera del
pueblo.
.
Queda sohi.mente la tradición del
baño. Ya que es la fiesta del B,.autista., se bañarán los que rara ocasión lo hacen. Pero las «guerras
de San Juan Bautista&gt; han desaparecido, no siendo compatibles tales
excesos con la presencia de la policía y la existencia de la luz eléctrica.
Quede, en buena hora, la alegría
infantil que busca ávidamente los
kepis multicolores para lucirlos
unas cuantas horas, después de haberlos envidiado y deseado meses
enteros. ¡Al fin la existencia toda
es así, y en el fondo to~os somos
niños que esperamos ans10samente
el advenimiento de un día en el que
se nos permita disfraz_arnos, no de
militares, sino de felices, cuando
bien sabemos que este día no ha de
llegar. nunca!

P

l
1

1

i

'

Y se explica todo: pasma la fácil
comprensión que se encuentra al
presenciar las pruebas de explosivos en las cuales tanto empeño ha
puesto la corporación militar de
nuestro país. Las vastas construcciones, sólidas, que parecen destinadas á permanecer erectas por espacio de siglos; los puentes, que
soportan el paso de la artillería de
batalla; Jas líneas telegráficas, todo lo que es la obra del hombre, de
su ingenio y de su trabajo, se reduce á polvo bajo la enérg ica potencia del explosivo; de una mezcla de
substancias inofensivas, útiles quizá, que el hombre mismo ha sabido
encontrar, ·guiado en sus investigaciones por algún Mefistófeles sombrío que ríe, ríe silenciosamente,
mientras el químico hace en sus retortas la mezcla detonante.

** *

No; los públicos, especialmente
aquellos que están formados por
personas que buscan sólo el placer
y que lo obtienen en cualquier forma, son los más fáciles de contentar. Cierto que en la sala donde se
haga música de cámara solamente
el virtuoso triunfará; pero; aún en
esas circunstancias, triunfarán los
artistas nacionales y los extranjeros, si de ambas nacionalidades
los hay de talento, y serán vencidos, unos y otros, si nacionales ó
extranjeros carecen del sentido artístico necesario, para ejecutar
dignamente la música alta y noble.
Pero el público que de ordinario
va á la tanda, es un buen público
que procura divertirse al menor
costo posible y que, sí no se le divier~, recuerda que es el púhlico,
que es el «monstruo», y grita y se
enfurece y encuentra en ello la divers-ión, el inocente placer que en
otra forma no ha conseguido. Pero
dondequiera que se halle siquiera
una débil manifestación de talento
el público se sentirá invenciblemen~
te atraído. Lo prueba el centenario
de «Chin-Cbun-Chan».

Se ha celebrado el centenario de
una piecesilla mexicana: «ChinChun-Chan&gt;. Es un hecho que, si
bien es cierto que no es el primero,
es, sin embargo, muy digno dellamar la atención, por la circunstancia de ser ésta una de las pocas
zarzuelas, la única mexicana, que
alcanza Jas cien representaciones
***
La Mariani sigue triunfando en
en el espacio de unos cuantos meArbeu. Ha abierto la Empresa un
ses.
Debe interpretarse el hecho como nuevo abono, en el que ofrece cierun estímulo y como un premio. tas novedades dignas de la atención
Cierto que«Chin-Cbun-Cban&gt; abun- de los «babitue~». Aunque la verda en lugares comunes y en «calem- dad es que la Mariaoi, por sí sola,
bourgs&gt; de mal gusto; pero hay que por el prestigio inmenso de su tatomar en cuP.nta el hecho de que las lento, envuelve y domina la sala.
demás piezas de su género estén Poco importa que llo ·e con las hetambién plagadas de imperfecciones roínas crueles de los dramaturgos
semejantes y la circunstancia de septentrionales, que ría con las
que el público muy especial que de frágiles mufiequitas parisienses ó
ordinario concurre á este género de que ame humanamente, bes~ialmenespectáculos, no aplauda sino los te, con ciertas figuras escénicas
actos en los cuales se mezclan, en alemanas; poco importa el detalle,
híbrido maridaje, las coplas, los el nombre. Ella, con su genio, lletangos, las exclamaciones atrevi- na el salón y maneja y tuerce y exprime las almas. Es éste el don midas y demás.
Es, sin embargo, un estímulo. lagroso del talento.
Los que dfoen á voz en cuello que
*
en México no prospera nada que
**
sea nacional, y muy especialmente
Por entre los densos cortinajes de
las producciones dramáticas, no nubes iracl.Jndas, la mañana ha son-·
podrán sostenerse en lo sucesivo en reído al Valle, todo poseído por un
su opinión. «La Cuarta Plana&gt;, pri- espasmo de primavera. La tierra,
mero, y hoy q.Chin-Chun-Chan&gt;, humedecida, como bañada por un
· han alcanzado más de cien repre- copioso sudor de esfuerzo, prepara
sentaciones consecutivas. ¿Qué me- lentamente la germinación de la sejor demostración de que, siempre milla.
Por la tarde, cuando tramonta el
que se haga algo siquiera aceptable,
el público lo aceptará, así sea me- sol como un gran príncipe oriental,
xicano, español ó de cualquiera todo cubierto por oro y gloria, tiembla en el seno _de: lo~ lejanos bosotra nacionalidadr

'··

....,
. . .,_.t:,;.~,~
;;· _;,; . .'.f'F~~

t&gt;• ·. ,

~~

~ ·. ~

~RUPO DE OFICIALES QUli; DIRIGIERON LA
1 CONSTRUCCIÓN DE LAS OBRAS VOLADAS EN SAN LÁZARO.

atención anunció la, llegada del Primer Magistrado y del Señor Ministro de Guerra y
Ma.'r ina, quienes fueron recibidos con los honores de ordenanza por los Sres. Generales
Eugenio Rascón, ComandantP. Militar de la
Plaza· Ignacio Salamanca, Jefe del Departaroe'nt¿ de Artillería; Coronel Enrique Mondr~gón, Director _de la Esc1:ela: de Tiro, y
va~ios jefe¡:¡ y oficiales del E¡ército.
Inmediatamente el Sr. Gral. Díaz y las
pei;sonas que lo acompañaban, pasaron al
campo de tiro para inspeccionar las obras
qué debían ser destruidas. Pasada la visita,
el Sr. Gral. Díaz pa~ó á uno de los departame:Otos ele la Escuela, &lt;londe los oficiales
Montel", Figueras, del Valle, Dufoo, Ruiz
Olloqui y Alvarez, smtentaron un corto y
lucido examen sobre el uso de los explosivo~ en la guerra.
.Los citados oficiales prepararon, en presencía de los visitantes, vados petardos, demostrando gran habilidad en la operación.
Al terminar este acto, la comitiva oficial
se trasladó al campo de las experiencias,
dándose orden par.11. que desfilase una brigada sobre el puente, á fin &lt;le probar la resistencia de éste.
Momentos después, al t.oque de atención

'

.

E[, SR. GENERAL DÍAZ PRESE~CIAND::&gt; Li\ VOLADURA DEL PUENTE.

y fuego, fué volada la línea telegráfica y á
continuación la vía férrea y el muro.
Los ejercicios de tiro de precisión con carabinas Maüsser, ejecutados por oficiales
alumnos de la Escuela, y el de cañón, dirigido por el Teniente Coropel Eguía Lis y que
figuraban en el programa, tuvieron un resultado sorprendente.
El acto más sensacional y el que más llamó la atención del público, fné la voladura
del puente.
Medía éste noventa metros de longitud,
pudiendo soportar un peso de setenta toneladas. l:'ara volar'o se emplearon · doce cargas de explosivos, conteniendo cada una mil
quinientos gramos de pólvora picrata&lt;la de
nitrato de v9tasio y ciento Fesenla kilos de
pólvora. Dirigió la construcción y voladura
del puente el Capitán Guillermo Ruhio.
A las'doce y media del día se retiró el Señor Presidente, felicitando antei; á los jefes y
oficiales que tomaron· parte en las importantísimas experiencias á que nos hemos referido.

*

Entre los concurrentes se encontraban los
Sres. Gral. García Vélez, Ministro de Cuba;
el Ministro Alemán Barón Wangenheim, y
el Attaché Militar Alemán Lommerhof, aFÍ
como numerosos jefes y oficiales de la guarnición.

PILTRACION
Página de álbum.

Que á las dulces Gracias la áurea lira loeQue el amable Horacio brinde un canto á Cbl¿e.
_ Que á 1'.{argot ó á Clelia dé un ronde! Baoville;
Eso es Justo y bello; que esa ley nos rija!
Eso lisonjea. y eso regocija
A la reina Venus y á su paje Abril.
El ilustre cisne, cual labrado en nieve,
Con el cuello en arco, bajo el aire leve,
Boga sobre el terso lago especular;
Y aunque no la dice, va ritmando un aria
Para la entreabierta rosa solitaria
Que abre el fresco cáliz á la luz lunar.
¡Albas Margari tas! ¡Rosas escarlatas!
;,No guarnáis recuerdos de las serenatas
En que un tierno pájaro os habló de amor?
¿Conocé is la gama breve y argentina
.~n que enamorado, su canción divina
Con su mandolina trina el ruiseñor?
_ Es.a.!'.tres estrofas, deliciosa amiga,
Son un corto prólogo para que te diga
Q"e tus ojos llenos de lu1. sideral,
Y tus labios, rimas ricas de corales,
Merecen l a ofrenda de los madrigales
Floridos de líricas rosas de cristal.
De tu ardiente gr acia los elogios rimo:
De un rosal galante la fragancia exprimo,
Para ungir 1a alfombra donde estén tus pies;
Yo saludo el lindo triunfo de las damas,
Y en mis versos siento renacer las llamas
Que eran luz del tiempo del Reysol francés.

Ruhén CJJa.rio.

PRUEBAS DE RESISTENCIA DEL PUENTE -DESFILE DE LA CABALLERÍA,

�EL MUNDO ILUSTRADO

Política General

EL MUNDO ILUSTRADO

.

Los horrores de la gaerra. Ideales Imposibles de paz. Las enfermedades de la humanidad, Los periodos de la historia._ La guerra actual, Gran actividad
en la campaña por mar y tierra. La batalla de Vafangow. Gran descalabro de los rusos, El triunfo de la artillería.
El sitio de Pnerto Arturo, La escaadra de Vladlvostock,

y conservar los mercados para la venta de la
sobreproducción, que acompaña ese período de
la humana actividad. Triste y desconsolador
es el hecho, pero ahí está sancionado por la
historia, ahí queda escrito con sangre en los
anales de la remota antigüedad, en las crónicas de los tiempos medioevales, en los fastos
de las épocas modernas; triste y desconsolador para las aspiraciones del filósofo y los ensueños del poeta; pero ahí brota por entre las
visiones dantescas de los tiempos que fueron,
desde los Rahmesidas y los Aqueménidf;'s, siguiendo con los descendientes de Rhea Silvia,
hasta las inmigraciones de los clanes del Norte; desde las predicaciones del Islam. al choque de los alfanjes arábigos, basta las reacciones del Occidente á favor de la idea cristia-

CONTRASTES DE LA GUERRA.-LOS QUE LLEGAN Á MUCKDEN PROCEDENTES DE MOSCOW Y LOS QUE LLEGAN PROCEDENTES DE PUERTO ARTURO,
LA E'WUADRA RUSA DEL B ALTICO.-IZANDO UN CA~ÓN Á BORDO DEL ACORAZADO &lt;NEVA&gt;.

lo que quieran los filántropos y los
pensadores, y ror más que se acaricie co·
mo un hermoso ideal la desaparición de la
guerra entre los grupos humanos, la terrible
lucha seguirá por mucho tiempo, y quizá i ay I
perpetuamente, mientras la humanidad palpite
sobre el planeta, con sus necesidades no saciadas y sus ambiciones no satisfechas.
En medio de las encontradas aspiraciones de
pueblos y de razas, ante los intereses opuestos
de gentes y naciones, y con las tendencias contrarias de las diferentes agrupaciones huma•
nas de uno y otro hemisferio, son vanas hasta
IGAN

D

hoy las labores emprendidas por las asociaciones de la paz, son infructuosas las asambleas
internacionales convocadas por los hombres
de buena voluntad para hacerla reinar sobre
la tierra.
En el período de conquista se dice que la
guerra es una necesidad, lo es en la época de
la defensa para as~gurar las conquistas alcanzadas, y se impon~ nuevamente, cuando en pleno trabajo de la etapa industrial, precisa á
los pueblos prevalecer sobre sus rivales y vecinos, á fin de vencer en la tremenda lucha de
los intereses económicos, procurando adquirir

(1

EL GENERAL STAKELBERG, JEFE DE LAS
FUERZAS RUSAS EN LA BATALLA
DE V AFANGOW.

•

na para rescatar el sepulcro de Jesús; desde
las competeocias para erigir las modernas nacionalidades, hasta las luchas para derribar
el antiguo régimen ó para establecer el predominio á que aspiran las sociedades nuevas,
constituidas bajo un régimen industrial más ó
menos perfecto.
Por todas partes sólo se ve el resplandor del
incendio, el horror de la matanza, la muerte
despiadada, paseando su descarnada !¡ilueta
entre las ruinas y la desolación.
y si era de lamentarse esa perpetua lucha en
las épocas llamadas bárbaras, ¿qué diremos
de nuestra edad culta, qué diremos de nuestros
tiempos de maravillosos adelantos, en que la
ciencia y la industria contribuyen de modo eficaz al arte de la destrucción con todos sus elementos'? Es que hoy como ayer la humanidad
sufre esos estados morbosos y se agita en fieras
convulsiones; y allá van }as nubes negras de
las tormentas internacionales, descargando su
lluvia de fuego sob1·e pueblos y naciones, sembrando el miedo y el espanto en las almas, y
cuando la guerra no estalla, yérguese con su
peso abrumador la inmensa mole de la paz armada tan cara á los pueblos que trabajan, co•
mo costosa á los Estados que la soportan.
¡Y qué dura, qué Cl'uel la n:io_d~rna gu~rra,
con sus odios de raza., sus pre1mc10s nac1ona.les sus tendencias de destrucción y sus combates despiadados! ¡Qué sa:igrienta la brega
en estos días, qué roja. la visión de la campaña
de Manchul'ia, envuelta en llamas de incendio
y circuida de siniestros resplandores!

***

Bien creíamos que las noticias de última hora, que apuntábamos en nuestra crónica ante·

--....:..;,,

-~

rior, eran de confirmarse ó de rectificarse con
nuevos datos. Así ha.
· sido en -:,fecto, y de informaciones posteriores resulta la nota negra
que nos ha inspirado
los anteriores conceptos.
En la natural precipitación con que llegan
1as primeras noticias
delos grandAs hechos
de armas, en la presente
reñida campaña entre
rusos y japoneses, ni se
definen bien los lugares ni se señalan oon
claridad los resultados;
pasan los días, y el laconi~mo primitivo se
hace abundante en nuevos informes, ..iort ígense los primeros datos y
al fin surge la verdad
con todas sus dolorosas desnudeces.
Hablábase de una batalla en Vafangow y de
un combate en Fuchú;
los dos han sido uno .
solo, en que los rusos,
después- de resistir por
dos días en fuertas posiciones al empµje del
enemigo, han tenido al
fin que ceder ante la
abrumadora artillería

~

""'-~.......
1 ~
~

EJECUCIÓN DE DOS ESPÍAS JAPONESES POR LOS RUSOS,

EL GENERAL KUROKI, JEFE DEL PRIMER CUERPO DE EJÉRCITO
QUE OPERA EN MANCHURIA CONTRA LO.S RUSOS,

EL GENERAL KOROPATKINE, JEli'E DE LAS FUERZAS MOSCOVITAS
EN MANCHURIA, Y SU ESTADO MAYOR.

INFANTERÍA JAPONESA J..ISTA PARA MARCHAR AL.C~MPO
DE LA GUERRA.
'
' '

japonesa, que con doscientas bocas de fuego
de e:ran calibre han barrido el campo de batalla, destrozando las
huestes moscovitas que
hubieron de retirarse,
no sin haber intentado,
aunque en vano, un movimiento envolvente sobre el ala derecha del
contrario, movimiento
que comenzó con éxito,
pero iniciado un giro
de flanco sobre la derecha rusa, prevalecieron
la.s tropa.s del Mikado,

y las fuerzas que mandaba el general Stakelberg emprendieron la retirada en orden, según
los partes rusos; en pr ,cipitada fuga, según informes del g-eneral Okú, que fué el héroe de la
sangrienta jornada.
A medida que los días pasan y que llegan
mayores d11talles sobre la batalla de Vafangow, 6 de Talitsú, como la apellidan los partes niponeses, vese con mayor siniestra claridad la magnitud del desastre sufrido por las
armas rusas. Hay quien calcula en diez mil
hombres las pérdidas del general Stakelberg,
·entre muertos, heridos y prisioneros; aunque
la cifra parezca exagerada, siempre demuestra.
por modo elocuente que se ha peleado con brí0
y tenacidad por ambas partes, que se han he
cho prodigi&lt;,s de arrojo y de valor en uno ·y

�EL MUNDO ILUSTRADO
otro ejército, y que á la estrategia del uno ha
contestado la cietJcia del otro, á la táctica impulsiva del japonés, ha dado respuesta la fría
serenidad del ruso, venciendo al fin la poderosa artillería eficazmente manejada por los soldados japoneses, la cual decictió aquella lucha
de tres días, y en la que casi se equilibraron
las fuerzas de las otras armas.

***

Y pensar que aunque de importancia, este
combate no ha sido decisivo, pensar que aún
quedan intactas la mayor parte de las fuerzas
de que dispone el General Kuropatkin en los
a lrededores de Liaoyang, que rechazadas las
tropas que marchaban a l parecer en socorro de
Puerto Arturo, los movimientos de avance hacia el Norte emprendidos por los japoneses,
tienilen á concentrar los cuerpos que mandan
los Gener ales Kuroki y Okú, para dar un golpe
más eficaz al enemigo, probablemente en un
punto situado entre Siuyec y Liao,vang, donde
tal vez antes de muchos días se lib r ará un terrible encuentro, en el que, ó recobran l as armas moscovitas su quebrantado prestigio, ó
r eciben de los formidables elementos concentrados en manos de los jefes nipooeses un espantoso descalabro que habrá de tener inmensa
resonancia en el porvenir de la caiflpafia.
Continuamente se reciben noticias, al parecer contradictori as, de movimientos de avance

&lt;'i t MUNDO iLUSTRÁDQ

· fos hayan de influir d·e algún modo en retardar
las operaciones del s itio.
Por lo demás, es casi seguro que l a entrada
á la bahía del puerto r uso, está en gran parte
libre de los obstáculos sembrados por los brulotes del Almirante Togo; y si es cierto, como
parece, que todos ó la mayor parte de los buques rusos averiados en los primeros bombardeos, han sido reparados y a, no será de extrafiarse que la escuadra intente operaciones ofensivas ó procure aventurarse en un combate
fuera de las fortificaciones con objeto de unirse
&amp;. la escuadrilla de Vladivostock, en tanto se
acerca el ti&lt;'mpo en que l a flota del Báltico
marche á su destino á equilibrar y aun superar
los elementos navales en que hasta aquí han
preponderado los japoneses.
Entre tanto, l as ha zafias de la división naval
de Vladivostock, que con escasa fuerza desafió
en los mares orientales las flotas enemigas, ha
causado asombro á los mismos japoneses. quienes en su orgullo llegan á decir que el Vicealmirante Kamimura, encargado de perseguirla,
debía retirarse del servicio ó suicidarse, ante
los triunfos más ó menos pasajeros de la llamada «escuadra invisible~ que regresó sin
novedad al puerto de su origen. Esperemos,
como tantas veces ha dicho el Estado Mayor
General de San Petersburgo .
22 de junio de 1904.

z. z. z.

EL GENERAL OKÚ, VENCEDOR DE LOS RUSOS
EN LA BATALLA DE VAl"ANGOW.

~~

ot&gt;

II
Como sobre de rasos llameantes
Viste manto imperial , la soberana,
Como sobre de perlas y zafiros
Cifie á su frente la corona sacra,Maoto y diadema
Mi noble patria,Sobr e los otros pueblos de su estirpe,
Abrigo y fuerza y majestad, derrama!

~
H

LA . ·

III
Cual persigue la luz y el aire puro
La miser able y~rba subterránea,
Como buscan las aves en la noche
L a protección de Dios b ajo las ramas,
- Pulmón sin aire, - .. Gleba postrada,Así iil hombre dolor ae precipita,
De mi bandera azul bajo las alas!

IV
Allí van adhiriéndose en el tiempo,
Partícula y partícula, las razas!
Allf van congregándose á s u sombra
Al toque de clarín de la esperanza!
Allí se forjan
E n esa fragua,
Los decisivos moldes de l a vida,
La postrimer evolución humanal
Buenos Aires.
ALMAFUERTE.

•

MARGINAL

UN PRÍ NCIPE REAL JAPONÉS, TOMANDO EL RANCHO EN UNIÓN' DE LA MARINERÍA
Á BORDO DE UN CRUCERO.
y retroceso, de repetidas escaramuzas, de comunes pequeño s encuentros entre las avanzadas enemigas; causa vértigo seguir paso á paso
todos esos movimientos. La expectación es ge•
neral · estamos en vísperas de un g r an combate,
ante el cual, hasta el sitio de Puerto Arturo pierde en cierto modo. el interés que naturalmente
despierta por l a importancia de la plaza asediada.
Dícese que el ataque formal contra esta plaza
corresponde ni al cuerpo de ejército de Okú
ni al de Kuroki, sino que otro que se prepara
á desembarcar al mando del General Nogi tendrá á su cargo ardua y difícil de rendir el
baluarte de Rusia en el Extremo Oriente. No
ha de ser b r eve, pues hay allí acumulados elementos que la hacen poco menos que inexpugnable y los que tienen en sus tradiciones de
glori¡ ia r esistencia legendaria de Sebastopol,
sabrán vender muy car as sus vidas y oponer
la he1•oica tenacidad que les enseñaron sus pad res en las ásperas quebr adas del v iejo Quersoneso.
Creemos que todavía. hao de tardar l as operaciones formales contra Puerto Arturo, pues
por más que se diga, no han de h aber sido pequeños los quebrantos sufridos por las tropas
japonesas en l.os recientes .combates en que,
aunque victoriosas, han temdo que vencer fuerzas que saben luchar con grao brío y resistirá
Jos rudos empujes del contrario hasta el último
momento ' y cuando ya se ven reducidas y diezmadas e¿ sus unidades t ácticas y en sus elementos ofensivos.
Sangrientas como han sido las batall as de
•Nashan y d e V afangow, han de h~ber costado
gran número de hombres á los mismos ve1;1~edores, y si á esto se a g reg~ la frnctu?sa Jira
emprendida por la escuadrilla de VI ad1vostock
en aguas del m~r del Japón, en donde ~udo
echará pique cinco trasportes con buen numero de tropas de desembarque, que hacía n rumbo á la península de Liaotung, á p~sar de. la
v ig ilancia de los cruceros del M1kado, l;nen
puede ser que estos apci.dentes y aquellos trrnn-

no

SINTETICA
I
Como en la tez cobriza del desierto
R iel a su veste fúlgida Diana,
Como en el pecho enjuto de l a virgen
Relieves inefables se levantao,Luz que- desciende,
Vida que salta,Se proyectó, se desdobló, se impuso
La tierra de Colón, sobre las aguas!

Fué allí; junto de aquel confesionario,
·tus manos, niña, con que al lirio enojas,
apretaban las cuentas del rosario
como en una e-xplosión d~ tus congc,jas.
Lo vi; con movimiento in voluntario
repasaste, sin ver, bojas y hojas,
en el v iejo y monjil devocionario
de las ai·caicas iniciales rojas.
Y mientr as con u nción el padre Cura,
cantaba un himno de filial blancura,
y el órgano gemía cadencioso;
her ida tú por tu!; ocultos males,
llorabas sobre el Jib1o m'isterioso
de las rojas y arcaicas inici ales
ALBERTO HERRERA.

~ ~ ~ " ' 2 · " ' 2·"'2·~ § ~ ~
•Z7•Z7•Z7•Z7•Z7•Z7•Z7•Z7•Z7•¿;;,"•Z7•Z7~'-::,,.-'-S·"'S·"'S•'S;S•'S;S•'S;S•---:::,.•~ ·

: 1', .
[ Ouadro de N armán Wükinso,n.J

'

i

.

\ '

•

Ideas y Paradojas

n

o sólo digo que la ig norancia

es la condición necesaria de ;a felicidad,. sino.aun.la
condición necesaria de la existencia misma. Si todo lo supié ramos, no podríamos soportar la vida tan sólo una hora; . Y s_on los
sentimientos que nacen de una apariencia y se
nutren de ilusiones, los que nos la hacen dulce ó á lo menos, sopor table.
S i 'un hombre poseyera (como Dios posee) l a
verdad, la verdad única, y la dejase ese hombre caer de sus m anos, en el acto quedaría el
mundo reducido á la nada y disip adase en un
instante 1 como sombra , el universo todo. La
verdad divina, semejante á un juicio final, lo
reduciría á cenizas.

** *

Cuandc- se dice que la .vida es bu1;na, y cuan•
do por el contrario, se dice que l a v ida es mala,
de~imos una cosa que no tiene sentido. Débese
decir que es á un mismo tiempo buena y mala;
porque es por ella, y sólo por ell,ll,, por lo que
nos damos una idea de lo malo .y d;e lo bueno.
La verdad es que la vida es d eliciosa , horrible,
encantadora, espantosa, dulce, amarga, en fin,
que es todo. Se nos h a~e la verdad , como en el
arlequín del buen F loriá o: la ve el uno colorada, el otro l a ve a zul ; y no obstante, todos la ven como es, puesto que es l_!J, verda!1
a zul y colorada, y de todos los colores. Motivo es éste más que poderoso para qu~ ~odas.
nos pusiéramos d e acuerdo y se r.econciharan
los filósofos, que en tre sí se desmienten Y destrozan. Mas, somos de tal mane~a fo r ma?os,
que quer emos obligar á ~os dema s á sentir .Y
pensar corno n~sotrqs; m podemos consentir
que nuestro vecrno esté contento, cuando nosotros estamos tristes.
Me he encontrado en muchos s abios, el candor de los pequeñuelos inocentes; y vem~s todos los días á ig nora ntes que se creen el eJe del
mundo. ¡ Ah ! Cada uno de nosotros se considera el centro del Uni verso; y . tanto es ést a la
ilusión común, que ni el barrendero de calles
está exento de ell a. Y viéoele esta excusable
ilusión de los ojos, que, al ver á su r ededor
completamente redonda la b,óveda celeste, colócanlo-con tod a evidenci(l(-en el centro exacto del cielo y de la tierra../ Quizá este er ror se
modifica un poco en el qúe mucho ha meditado;
pero la humildad, que es muy rara entre los
sabios, lo es mucho má s entre la gente ignar a .

,

***

Cuanto más pienso en la vida humana , más
creo que debemos darle por juecE!S y testig os,
la Ironía y la Pied ad, tal así como los egipcios
invocaban para sus muertos á la di9sa !sis y á
la diosa Nephtys. La. Ironía y la P iedad son dos
magníficas co nsejeras. SonriPndo, nos hace la
una amable la vida; la otra, llorando, nos l a
hace sagrada. Y por bien entendido téngase
que la Ironía que invoco, no es cruel, Y, por
lo tanto, ni critica l a belleza, ni r idiculiza el
amor. Dulce es y benévola; su sonrisa desarma la cólera, y ella nos ensefia á , reírnos de
los malvados y de los necios, que acaso po dríamos, sin su intervención, tener la debilidad de odiar.
Asir nos á el\a, como á tabla que nos salva,
es de imperiosa ley.
Por poco que hayamos tratado á los -sabios,
pr onto podremos dar nos c•ienta de que son los
hombres menos 0uriosos del mundo. Halláb.i.me, hace ya algunos años, en una ciudad de Europa, cuyo nombre callaré ; y acompañ ado de
uno de,los directores de los museos de historia
natural , visit aba la sección ó departamento de
los zoólit os, que con la mayor bondad me describía. Mucho me dijo, y mucho más me iostrn yó, acerca de los terrenos plisceoos. Su
disertación fué interesante, animada, muy competente, hast a ahí ; p ero cuando nos encontramos ante los primeros vestigios del bombr&lt;',
volvió el rostr o á otr o lado, y r espond ió á mis
preguntas diciéndome: que eso no estaba en sus
muestrarios. Comprendí mi indiscreción ; po r que claro est á que no debe pregunt ársela jamás
á un sabio pur los secretos del U niverso que
no tenga allí, á la ma no entre el muest rario.
L o demás no le interesa.

** *

El encanto que seduce más l as almas, es el
encanto del misterio. No ha,v belleza donde no
hay velo; y lo que más preferimos, es, á las
veces, lo desconocido. Fuera intolerable l a
ex istencia si jamás soñáramos; porque lo me jor que la vida tiene, e s la idea que ella nos
da, de no sé qué, que no hay en ella. Diremos,
finalmente, que lo real nos sirve para construir
- que mal que bien- un poco de ideal y que en
esto consiste, acaso, su más grande utilidad.
ANATOLE FRANCE.
( De la Academia Franie~á.)

o

'

~ i.: \

\
1

** *

J,A VOLAD~ RA DEL &lt;PETROPAVLOVSK&gt;, SEGÚ,N UN TESTIGO PRESENCIAL.

(Fots. V~ eto.)

TEMP?RADA/' perJ6dico que. se pub.l ica :i,c t ualménte en la pinto. , resca ciudad de T lalpam, baJo la d1rE:CC10'n de algunos jóvenes
abno un concurso de belleza entre las señoritas que allí residen ofrecien:
do, . como premio. ~ la vencedora, un lujoso álbum enriqu~cido con
delicadas co~pos1c1ones de nuestros tnf'jores literatos.
'
Hecho el computo, el resultado fué favor a?~e á ]~ señorita Luz E¡agaceta, que obtuvo 2,466 votos contra 2, 234 emitidos a favor de la señorita
Dolores Lascur~in.- En_ las listas .del escrutinio figuraron los nombres de
otras bellas y d1stmgmdas señoritas con menor número de votos.
La señorita Saga ceta, curo retr~t o publica hoy con gQsto EL Mm.'Do
lLusTI:ADO, es una de las mas preciadas galas de la sociedad de Tlálpam,
y el triunfo que acaba. de 0btencr en el certamen es el más justo homenaje á su hermosur a.
'
•
1
Entre las fa~ilias qu~ veranean en la risueña. población, hasidolmuy
( celeBrado el éxito obtemdo p or los ~-~ ganizador es del concur~~· \ . \

LOS CAMELLOS

,..

•

i ~ (".

"·

Lo triste es as[........ .
Peter Alte,inberg.
p os lángu.idos camellos, de·elásticas services,
d - verdes 010s claros y piel sedosa y rubia
los cuellcs recogidos, hmchadas las naricés,
á gra ndes pasos miden un arenal de Nubia.
Al~ar '?n la cabeza para orientarse, y luego
el SO!}Ohen~ avance de sus vello..sas piern as
-baJo el ~OJIZ'? dombo de aquel cenit de fuegopararon s.ilenc10sos al pie de las cisternas.........
Un lust~o apenas cargan bajo el azul m agnifico
y ya sus OJOS quem a la fiebr e del tormen to:
tal vez leyeron, sabios, borroso jeroglifico
perdido entre las rtlinas de infa usto monumen to.
yagando taciturnos por la dormida alfombra
cuando cier ra los ojos el m oribundo dia
'
bajo la virge11 n egra que los llevó en la sombra
copiaron el desfile de la Melancolia.........
'
Son hijos del Desierto: prestóles la palmera
u n largo cuello móvil que sus vaivenes finge
y en SUS •marchitos ojos que esculpe la Quimera
sopló cansancio eterno la boca del Esfinge!
Dijeron las Pimmides que el viejo sol r escalda:
~Amamos la fatiga con inquietud secreta...........
Yvieron desde entonces correr sobre un a espalda
tallada en.carne viva, su tria ngular silueta.
Lo.s átomos de o~o que el tor bellino espárce
quuu_eron en sus giros ser grácil vestidura
Y.u~1dos en c~llares por invisible engarcé
VL•tieron del ¡1boso la escuá lida figura.
Todo _e l fastidio. toda la fiebre, toda el hambre,
la sed sm agua, el yermo sin he mbras, los despojos
de caravitn«s...... huesos en blanqulsimo enjambre
todo en el cerco bulle de sus dolientes ojos.
'
.Ni las sutiles mirras, ni las leonadas pieles,
m las volubles palmas que riegan sombra amiga
ni eJ ruido son,,roso de claros cw:cabelf's

'

alegran las miradas al rey de la fatiga;
¡bebed dolor en ellas, flautistas de Bizancio
que amáis pulir el dáctilo al son de las cadeu~s
sólo esos ojos pueden d eciros el cansancio
'
de un mundo que agoniza sin sangre eutre las venas!
¡Oh a r tistas! ¡oh camellos de la lla11ura vasta
que vai• llevand o á cuestas el sacro Monolito! '
¡Tristes de fü,finge! ¡novios de la palmera casta!
¡sólo calmáis vosotros la sed de Jo infinito!
¿Qné pued en los ceñudo.•? ¿Qué logran las melenas
de las zarpadas t ri bus cuando la sed oprime?
sólo él poeta es lago sobre e.•te mar de arenas
sóló su arteria rota la huma nidad redime. '
Se pierde ya á lo lejos la errante caravanl\
dej ándome-camello que cabalgó el Excidio......¡cómo buscar sus huellas al sol de la mañana
entre las ondas grifes de lóbrego fastidio!
'
¡No! buscaré dos ojos que he visto, fuente pura
hoy á m i labio exhausta, y aguardaré paciente
hasta que suelta en hilos de mistica dulzura,
refresque las entrañas del Urico doliente;
y si á mi lado cr uza la sorda m uchedumbre
mientras el vago fondo de sus pupilas miro, '
dirá que vió un camello con honda pesadumbre,
mirando silencioso dos fuentes de zafiro .........

0'uiU&amp;rrnQ· Talencia.

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EL MUNDO ILUSTRADO

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EL MUNDO ILUSTRADO

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5
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8
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11
12
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Jtta,. C1·is6st01,w Bonilla,
Ma1·ía Lu·isa lllillán. ·
J,1dio César Man-tinez.
.Ma.u1·0 Banulfo Ortega.
Eloy Urroz y Elmm·.
José María Gm•ibay.
Bafael U1'Ías González,
Evotlio Sánchez,
Berta Kitc1m"1',
Yi1•ginia Tot'1·ea.
..4iwora González,
Maria de Jesús Flo1·es.
Cecilia Ga•·cía de la Cadena.

Concurso de Niños.
Grupo de O á 2 años de edad.

�íEL MUNDO· ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

EL NIDO
LAZOLETA de un camino.- Hay un
trozo de piedra, grande y largo, que
sirve de banco. -Algunos árboles le
dan sombra.-Se ve á lo lejos la torre
de una iglesia.-Se va cubriendo el cielo de nubes rojizas, muy ligeras, que parecen trazar un
nimbo al sol. La tarde cae. Bulle la vida invisible, caóa vez más rumorosa. En este coro inmenso dominan los cantos de los pájaros, que
entonan ya su oración del suefio desde las ramas.
Pero los cantos y los ruido&amp; cesan; parece
que la Naturaléza ha temblado y enmudecido...
¡Extraño grupo! El que parece jefe se sienta

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en ~l banco; toman asiento con él varios otros.
Quedan dos en pie, y uno de ellos se descuelga
la bota de la cintura y bebe á chorro. Pasa la
bota, y todos le imitan. Después reanuda su
conversación.
Ellos ríen; pero quien los vea no reirá, 'porque su aspecto infunde terror. Están armados,
y aunque no lo estuvieran, sus rostros son duros, sus miradas codiciosas, sus ropas sucias
y sus palabras llenas de sentimientos feroces.
Desde lueito se les supone lo que son: bandidos. · Se dirigen hacia el pueblo á dar un «golpe&gt;, sin duda. ¡Ricos, temblad!
Más que bandidos, parecen soldados, según
la tranquilidad con que marchan; no sólo se
ríen, sino que uno de ellos canta y otros le hacen coro. Se pierden á lo largo de la cinta
blanca del camino, dibujándose como grandes
manchas negras sobre el fondo rojizo del horizonte. Llevan sus escopetas al hombro ó cruza.das á la espalda.
Se pierden al fin; ha pasado esa ráfaga del
terror sin dejar vapores de miedo. ¿Miedo?
Todo lo contrario. En la plazoleta reina grande bullicio desde que ellos se marcharon: se ha
improvisado una fiesta; esos bandidos han hecho felices á muchos seres; un «¡pii!» «¡piil»
continuo así lo publica.
-¡Qué buenas gentes!-dicen los pájaros,
dejándose caer desde las ramas de los árboles
y revolando hasta posarse en el banco.-¡Qué
buenas gentes! ¡Nos han dejado aquí un sin fin
de migajas! ¡Dios los haga dichosos!
El banco y, los alrededores se van cubriendo .... Allí descienden los gorriones; el jilguero de cabeza blanca, y-el de cabeza negra, el
de cabeza rayada con listas rojas y amarillas;
el pinzón, que le sigue imitando sus romanzas;
el verdecillo, vestido de pardo, blanco y aceituna; el verderón, verde y encarnado, con las
timoneras y remeras manchadas de pajizo ; el
petirrojo, que apri;i;i.de música por la flauta; la
calandria con su lindo collar negro; el hortelano viajador que lleg a del brazo de las go-

de dos ramas, sobre eso se levantará perfectalondrinas, y no se vuelve con ellas de puro
mente equilibrado el edificio. No haya miedo
gordinflón; el beca.figo, que corre y canta-y
de que se venza, ni se grietee, ni se hunda. ¡Eso
canta y coi re, -las turbas aladas del árbol
se queda para las obras de los hombres!
empolvado del camino, de las huertas que roLlega un día en que dos pájaros necesitan
dean al pueblo, de las viñas y de los cafiamacasa, porque han contraído obligaciones; enres-así los que construyen sus nidos en los
tonces la pareja feliz va buscando un árbol
saúces, á manera del verderón, como aquellos
donde retirarse á la vida privada; le escogen
que los engarzan en los cipreses, á ejemplo del
entre ciento, si los hay, ó se acomodan donde
chamaris-todos los habitantes de los zarzales,
pueden, si el país es árido. Escogen quizás el
de los espinos, de los bojes, de los laureles;
át·bol donde por primera vez se vieran, ó el
comedores de gusanos, tragadores de semillas,
zarzal en que más dulcemente platicaran. Los
devoradores de insectos, picoteadores de frupájaros humildes, como la alondra y el parditas ...... ¡ Esto es un hervidero de pájaros, un
llo, se contentan con adosar sus casas á un tem ureo de la vista, un continuo batir de alas y
rrón, en el suelo; los pájaros alocados, como
una confusión gritadora de colores!
las golondrinas, co,ocan sus escarcelas lo más
De pronto, cien gritos se unen en un solo
alto que pueden, en el alero de un tejado ó
clamor; no queda ni un solo pájaro sobre el
dentro de un portal, agregándose á la familia
banco ni en tierra. Una piedra ha caído sobre
del hombre y sujetándose á las horas de cerrar
el banco.
¿Quién ha tirado la piedra? ¿Quién ha de ser?
y abrir por la noche y la mañana ...... La cigüeña, que vuela tan alto, necesita una torre.
Un chico.
Todas las aves conocen las condiciones del teY entre los chicos del pueblo, ¿quién es el
más indicado para realizar esta hazaña? Perreno en que edifican, y si edifican sobre agua,
sus casas serán barquichuelos. Según los enerico, sin duda.
migos que tienen, así son sus precauciones:
Viene algo cansado y se sienta. Perico es un
chicuelo morenucho, delgado, de ojos muy viunos pájaros cuelgan sus nidos, como cestillos,
de las ramas; ot ros los ocultan en el hueco ce
vos y fisonomía simpática. Su traje no indica
un árbol; algunos cpsen con filamento de hieropulencia; una camisa de hilo grueso y un pantalón corto y muy usado. Se diría que Perico
bas dos grandes hojas y se hacen habitación
en estos bolsos; y unos los forman redondos,
era hijo de un pobrete...... No es así: sus paotros ovalados; éstos en figura de pila de agua
dres son los más ricos del pueblo. Tenían muchas tierras, muchas viñas, muchos olivos, y
bendita, otros como retorta de boticario. Todos quieren casa suya y no sabrían acomodarno se bebía en el lugar más vino que vino suyo;
se en la ajena. Sólo el gorrión, insaciable, hapero desde hace años han empezado á vender
ragán y batallador, suele conquistar un nido
toda su riqueza á otros ricachos de la comarca,
á picotazos..... .
·
y se dedican á prestar sobre la tierra y cose¡ Sin haber aprendido saben lo que hacen!
chas. Con el guardar mucho dinero se hicieron
Las paredes exteriores del nido son de matemuy avaros. Dejaron de reparar una soberbia
casa que se caía de vieja, y descuidaro~ á su • rías groseras; las espinas, los juncos, las pajas fuertes, el musgo recio, sirven para esta
mismo hijo. Sin embargo, le querían mucho.
primera armazón; pero luego viene el tapicero
Perico sabía lo que era y lo que debía ser y
que reviste de hierbecillas, de hilachas, de pluesto le daba ciertos aires. Se paseaba por el
mas y pelo, la bombonera: con el pico reparpueblo como un príncipe de Asturias en «cate el material, con las patas lo mulle, y con el
nuto&gt;.
Perico se sentó en el banco y miró á los árcuerpo, á fuerza de revolcarse, apretando aquí,
aflojando allá, lo alisa, lo espacia y lo conboles que habían servido de refugio á muchos
forma. Este es un trabajo lento, fatigoso ....
de los pájaros. En una rama vió d_&lt;;&gt;s quepaCuando los pájaros han concluído el nido para
recían mirarle·, como preguntándole sus intensus hijos, en verdad que lo necesitan para desciones. Sin duda que debían conocerle, porque
cao·s ar ellos.
Perico iba y venía mucho por este camino; sin
embargo, hasta hoy no había ha.bido ruptura
Desde que la pareja comienza su obra de arde hostilidades. Perico cogió una chinita y la
quitectura, ya no piensa en otra cosa. Se contiró á los pájaros .... Estos huyeron; pero se
cluyeron los vagabundeos y el decirse ternequedaron en un árbol próximo, vigilantes, cozas, y hasta el comer. Hay que echarse á romo una pareja de orden público.
bar, y la hembra es la más ladrona; va y viene
-¡Ah!-exclamó Perico-¡en ese árbol deb~
todo el día con a1go en el pico, y cuando no
de haber un nido!
encuentra, y cuando tiene que revestir la alco¡Las ganas que tenía Perico de coger.uno!
ba, se despluma ella misma lo más suave del
Porque parece mentira, Perico había matado á
pecho. En cambio, el macho se pone rendidapedradas muchos pájaros, pero nunca había . mente á su servicio. ¡Todo por la familia!cogido una nidada; y dirigióse al árbol, que
dice-y aung ue trabaja poco, no se distrae fuen .o era muy alto, subió gateando con bai¡¡tante
ra de casa, sino que está de centinela en el áragilidad ...... En efecto; allí, en el cruce de
bol, defiende los materiales reunidos, y da con
dos ramas, había un nido; lo cogió; se lo -p uso
el pico de cuando en cuando, como crítico de
entre el pecho y la camisa, y poco á poco fué
autoridad, el golpe que enmienda y que remata
descendiendo ...... Temblaba de emoci.ón y de
la obra sublime. ¡Qué encajes, qué filigranas,
alegría, .
qué primores! Cada nido es una «Alhambra&gt;
En seguida se puso_ en marcha par.a su pueoe arabescos y un rodete de trenzas; pero allí
blo ......
no entrarán ni el agua, ni el sol, ni el viento,
ni el frío. Cuando se pone la madre sobre las
Los rojos celajes del horizonte iban perdiencrías, quedan éstas como tesoro de joyero, endo su fulgor; los ruidos agradables de la tarde
tre algodones.
iban cesandó; todavía la luz permitía ver los
objetos; pero un murcié_lago que ro~6 casi la
Aquella tarde, los dos padres de familia de
cabeza de Perico anunciaba el crepusculo.
nuestro nido habian bajado al festín para llePerico se paraba de cuando en cuando; inclinaba la cabeza sobre la palma de su mano
izquierda y se reía.
A su risa contestaban unos 4:piídos&gt; lastimeros y lejanos, volando por l~s raquíticos ár.
boles del camino; por los esprnos y zarzamoras, le seguían dos pájaros. Eran los padres.
.,~
.
Cuando Perico se paraba, se paraban; cuando
él seguía, seguían; pero piaban siempre.
- ¡Calle!-dijo Perico, advirtiendo á sus
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.-;~,... ,.
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perseguidores - ¡habrá
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_,_¾ •••~~)
'
tontos! ¿A que se meten
--~.,;;..;:,.....
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en casa:'
¡Qué extraño es que
Perico llevase en sumano sin comprenderla
una tan grande maravi,-/ .
lla como es un nido,
,..-·-·
cuando los hombres y
-···••'
auú los sabios no la
_,...·
comprenden!
¡Cualquiera se admira de ver un hotel construido á gran costo
por muchos artistas, y
no se admira de ' ver la
casa de un. pá jaro! El
nido es un palacio chiquito, construido de limosna por el amor. El
arquitecto que le ha traz;i,do ha ¡¡ido también
albañil, carpintero, tapicero y adornista.
Todo' ello lo hace sin ·dudar un momento.
Los pájaros nacen sabien«lo matemáticas.
Empiezan á construir sus nidos por cualquier
lado, sin ar.mazón,.ni andamiaje, ni líneas.
Todp lo tienen en su cabeza: sobre la pNmera hierba seca, sobre la primera brizna
de una rama 'Ó de una corteza de árbol, sobre la primera hojilla seca, sobre la primera
hilacha de algodón que depositen en el cruce

var algo á sus hijuelos, ya bastante crecidos.
¡Cariño imprudente! Ya no tienen casa.
Perico la llevaba en la mano, é indiferente á
esta obra prodigiosa (tan admirable como el
mundo mismo), sólo mira los pajaritos. .... Y
los mira con sorpresa, con risa y luego con
repugqaneia. El-había matado muchos pájaros,
Jpero no había visto crías ·de ellos. Esperaba
·encontrarse unos pájaros bonitos, chiquitines,
-eon las plumas tan. atusadas y tan brillantes
como las de los pájaros de notoriedad ..... Y
se había encontrado con cinco pajaruchos desplumados, de enorme cabeza, cuya bocaza se
abría y cerraba automáticamente, cuyos cuerpos estaban cubiertos de pelucilla. Cinco piltrafas de carne, que temblaban de inquietud y
de frío. Le parecía aquello una nidada de sa•
pos.
.
Todas sus ilusiones y todo su placer habían
desapareci90. ¿Qué llevaba en la mano? ¿Un
hogar y algunas vidas? No: un puñado de ramillas secas, inútiles y algunos renacuajos moribundos.
.
Por distraerse, cogió una ramita y se entretuvo en metérsela;s por ·la boca, y en hurgarles
debajo de 10,d aloncillos. . ¡Qué contorsiones
·que hacían los pobres! ¡Qué feos que se pocl~!
.
Al fin, con un ademán de disgusto, arrojó
nido y páj áros al pie de un árbol del camino .
-¡Babi ¡para qué quiero llevar esto á casa!
-se elijo. Y apretó el paso.
Pero retrocedió en seguida y se colocó detrás del á rbol.
Algo que le dió miedo llegab.a; un grupo de
.sombrás ·tumultuosa!f, sombras negras que ad•
quirían proporciones fantásticas entre la_s sombras grises·del anochecer.
Los bandidos volvían.
Delante de ellos venían una mujer y un hombre. Esta mujer y este hombre se quejaban.
Los bandidos les hacÍ&lt;\n caminar de prisa, picándoles con un cuchillo.
Perico se estremeció de terror; los cabellos
se le erizaron; había reconocido á. sus padres.
-¡Dejadno·s , por Dios, dej adnos!- decía el
hombre;-no tenemos m f~s que lo que ya os hemos dado. ¡Lo lleváis todo ya! ¿Qué más queríais que tuviéramos? ¡Es la fortuna de tod·a
nuestra vida!
.
Una voz, revestida de autoridad, fría y rápida, gritó: «¡Adelante!» «¡Adelante!» .
Y todos pasaron.
Perico huyó hacia el pueblo ..... .
A la er.trada se· quedó clavado en tierra. Furiosas llamaradas brotaban de súbito ...... Su
casa ardía.
¡Y mientras los pájaros revoloteaban en ?l
camino sobre el nido deshecho y sobre sus hijuelos ex pirantes-, é l giraba en torno de su casa incendiad a y pedía socorro para sus padres
secuestrados!

Con la saiogre que vierten sus heridas,
Una cruz sobre el duro pavimento ....
ALONSO DE ERCILLA

Poeta-soldado, entre los héroes brilla,
Que reposo jamás dan á la espada,
Mientras labra la estrofa cincelada
En duro bronce y no en ligera arcilla.
El fulgor de los cielos de Castilla
Luce su noble, varonil mirada,
Y muestra, en amplia curva levant ada
Bajo el casco, la frente sin maücilla.
Canta de Arauco la indomada gente
Con notas de clarín, su voz ardiente,
Que por la audacia y el valor se inflama.
Y cuando pinta el español orgullo
Su verso, con magnífico murmullo,
¡Cual torrentes del Andes se derrama!

EL TEllIPLO DEL SOL

El templo se alza, enorme y fulgurante,
·Sobre columnas de granito y oro,
Y brilla de sus naves el tesoro
, Cual una evocación relampagueante.
El ídolo con ojos de diamante
De las vírgenes indias oye el coro,
Y el sacerdote, en el altar sonoro,
Denosita la ofrenda palpit ante.
E l Inr,a viene á formular un ruego,
Y resplandece, ba jo el sol de fuego,
Su corona de gemas y de plumas ....
El lago duerme en el sopor del día;
Y llegan, de la gran selva sombrfa,
Rugidos de jaguares y de pumas.

LOS GALEONES DEL REY

Tienden al ancho mar la altiva proa
Los galeones cargados de riqueza,
Exaltando de España la grandeza
Con las minas que el Andes atesora.
A los vientos la vela volagora,
Cruzarán con fantástica presteza
Como cisnes de pálid11, belleza,
Con rumbo á las regiones de la aurora . . ..
De oro virgen desbordan sus entrañas,
Y las gemas que esconden las montañas
O arrastra la corriente de los ríos;
Y ai mirarlas, feroz aventurero
Vistiendo c;ota de templ ado acero,
Vendrá á América en ímpetus bravíos ....

EL INCA

Atahualpa es astuto y es valiente;
Pizarro es vanidoso y altanero,
Mas ninguno, como él, blande el acero
Y alza más alto la imperiosa freo¼.
Su nombre signa, caprichosamente,
Con una cruz el áspero guerrero Pues no sabe leer-y el Inca fiero
Quiere humillar á su rival potente;
Y la palabra 4'.Dios», sobre su mano
Escrita, exhibe ál capitán bi~pano,
Sin doblegar, humilde, la rodilla;
Y viendo á su enemigo silencioso,
Fugitivo relámpago orgulloso
En la mirada de Atahualpa brilla.

ELDORADO

Opulenta ciudad de torres de oro
Que se alza en los confines del desierto,
Sueña el audaz conquistador, que ha abierto
Su alma á las embriagueces del tesoro.
Lléganle voces de lejano coro,
Ve los fantasmas de espejismo incierto,
Las blancas velas de engañoso puerto
Y la ciudad de campaniles de oro.
Y de hierro vestido, en lontananza
Se h u nde el conquistador, alucinado
Por s u traidora y f úlgida esperanza.
Y cae, sobre el desierto fatigado,
El sol, como un escudo ensangrentado,
Refulgiendo su brillo en una lanza.

FRANCISCO PIZARRO

Es el marqués de raza de titanes
Y se adivina en él al «condottiero&gt;,
Que llega, por audaz, á caballero,
Dominando impetuosos capitanes.
Mas, cuando ve c_olmados sus afanl"·S
Y á sus plantas el Inca prisionero,
Cuando ha marcado, tras de sí, reguero
Devastador que alumbran cien volcaaes,
Van á buscarle, en su palacio mismo,
De la traición las dagas homicidas
Que afila, con.el Odio, el Fanatismo;
Y traza, al perecer sin un lamento,

F ERNANFLOR.

'

)

00
DEL POEMA

LOS CONQUISTADORES
POR LEOPOLDO DIAZ
EL ~ROICO l\IENDIGO

Asomándose el Rey, dice al mendigo
De altanero mirar, de faz rugosa,
Que óstenta u_na ~ncha cicat~iz gloriosa,
De combates rnnumeros testigo:
.
-&lt;Di ¿quién eres, vasallo ó enemigo,
Tú que 'al pasar detienes la earroza
-De tu r ey? .... ¡Por Santiago! Es grave_cos a
1
Tu acción ¡pero es audaz, y soy tu amigo.»
- «Soydn hambriento, Majestad, que h a daco
Reinos á España; cuando fué soldado
Llamábase Cortés. . . &gt;
Y el orgulloso
Monarca altivo, al v·a ronil guerrero
Estréchale las manos, silencioso,
y le ciñe el Toisón de Caballero ....

~ \ .\

"-

Palacios mil de espléndida riqueza
Elévanse, y ostentan el t:&gt;soro
Que anima, con su aliento, la Belleza....

)

J~¡

NU~EZ DE BALBOA

Desde abrupto pefión, mira Balboa
Sobre el mar, que hinch a la. pujante espalda,
Desplegarse el peudón de ro¡o y gualda,
Como elocuente, g igante;,ca loa ....
Del indio no ha surcado la c anoa
La crespa superficie _de esmerald_a;
y la montaña azul tiende su falaa
Al bridón generoso de Balboa .. .
Del Pacífieo Océano en las riberas
Escúcha las canciones plañideras
De las ohs, que gimen ó que m ugen ....
y cuando el so l se oculta en Occidente,
Libre del casco de oro, alza la frente,
Mientras del bosque los jaguares rugen ....

--

LA TRAICION

•

Manco Capac, y Mama Delic Huaco,
• e blanco ·r ostro y cabellera bruna,
E ran ~ij os del Sol y de la Lu na ... .
Vienen del Norte Manco y Mama Huaco ....
Se visten con la seda del g uanaco;
Y escuchando la voz de la fortuna,
Se det ienen al pie de la La guna
Donde hoy muestra las ruinas Tiahuanaco.
Fundan, en vasto imperio, cien ciudades,
y el Cuzco, que asombrando á las edades,
Sus templos alza de granito y oro ....

EXE'OSICIÓN DE SAN LUtS MIS.SOURI.-UN Á NGULO DEL PATIO PRINOIP,A.L
. DEL PABELLÓN DE MÉXICO,
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�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Págin·a s de la Moda
pequefio; ála orilk, á corta distancia, van dos
rulás de raso, una escarola de la misma muselina y dos cintas arriba, cerrando la guarnición.
El talle va ligeramente sujeto al corpifio; el
cuello es de encajes color crema con un lazo azul pálido; la manga suelta pero ligeramente plegada y sujeta al puño con un encaje. Del mismo género, pero de color crema, es el otro traje. Muy vistosos resultan
los lunares rosa pilido que se combinan con
el fondo de la tela. Es sencillo y vaporoso,
llevando dos volantes carrujados en la falda
y otros dos formando el busto en el corpiño,
también carrujados y fileteados con listón
rosa. La manga es de encaje de Inglaterra.
'Verán tambíén las lectoraR una preciosa
blusa ( núm. 3) de cachemira blanca, alforzada, con un peto también de alforzns. Los
delanteros, el cuello y los puños van bordados con cinta de seda. La manga lleva bastante vuelo y está sujeta con alforzas en la
parte superior.
Los modelos 4, 5 y 6, espaldas del ~úmero 2 y del JO, estos dos últimos y el otro de
un traje de foula.rd violeta de gran olán circular con entredós de encaje inglés; la falda
lleva el mismo entredós de la parte del olán
á sujetar el cinturón y se usa también en el
talle; la manga es amplia sujeta con encaje
al hombro.
De paño verde seco es el traje á que se refiere el modelo número 9. La falda lleva tres
volantes de corte especial que en la costura
de cada uno de ellos luce una pasamanería
de seda· bolero guarnecido con pasamanería
y bellot~s de seda. La camisola es de seda
crema.
_
De calle son los tres trajes marcados con
los números 10, 11 y 12; la dama más exigente se encontraría perpleja para elegir efitre ellos el más bonito y elegante. De pongé
el primero de ellos, se singulariza por su
falda bastante amplia reducida á la cintura
con tablones que bajan hasta la orilla de la
falda, yendo la parte restante guarnec_ida con
tres r,equeño¡; volantes. El de enmed10 es de
piqué azul pálido; la falda lleva tres entradas figurando cenefa. La blusa e_s est!lo marcadamente americano, de espalda lisa, delantero con alforzas y cinturón de la misma
tela sujetando la blusa. De cachemira negra
á cuadritos blancos es el otro, con delantero
recto y liso; dos volantes tableados figuran
la falda· el cuello largo, de terciopelo negro,
solapa ~olteada, guarnecida con botones forrados de felpa.
Sin duda que el más costoso, difícil y lujoso de todos los trajes de calle que hemos
detallado es el de encaje inglés color salmón
con fond¿ de seda lila. El dibujo es complicado, pero de un efecto in"?1ejorable q~e imita la fina filigrana. La b1usa va suJeta al
cinturón de raso salmón con hebilla de nácar. El otro es un vestido de paño azul marino á pequeños cuadros blancos: lleva falda
con dos volantes cortos; saco inglés recto co!l
solapa volteada de felpa y pechera americana. (Números 7 y 8.)
.
La mayor parte de estos modelos lucen los
últimos estilos de sombreros, de los llamados «jardinera» los más.
.,
Avanzado como está el verano, la estacion
de los paseos campestres, de las jiras á los
alrededores; ahora que privan Chapuli_epec
y la Alameda, las damas deben_prefenr en
sus tra.jes las telas de colores débiles y de telas vaporosas. El velillo en el sombrero está
muy de moda para los paeeos por el Bos9-ue
' y el calzado blanco empieza á introduc11•
entre las señoritas elegantes.

r
.

.

._

.

.

t--

--

L

AS modas alemanas se han
impuesto ya en Francia como
en Inglaterra; en Es pafia como en
otros riaíses; las grandes modistas de Berlín, combinando discretamente las cualidades de las
modas en toda Europa, han producido los bellísimos modelos que
hoy publicamos en esta sección.
Dos trajes de paseo son los modelos 1 y 2. El primero es de muselina de lana azul
pálido con un volante de cuarenta
centímetros, guarnecido con otro más

MODELO

9.

FLIRT
A palabra que sirve de título á esta crónica
era inglesa no hace mucho tiempo: hoy es
internacional.
¿Por qué'? Muy sencillo: porque el «flirteo&gt;,
(paso al neologismo) es internacional tamb;én.
Los que se oponen tenazmeute á la introducción de voces exóticas en nuestro hermoso idioma. no aceptarán, sin vigorosas protestas, la
adopción del vocablo inglés. Dirán, y con sobrada razón, que no es necesario introducir
ese anglicismo en nuestra lengua, puesto que
en ella existe la palabra «gal a.oteo&gt;, cuyo significado es idéntico á la acción que expresa el
verbo inglés «to flirb.
· Pero á mí todo eso me tiene completamente
sin cuidado; y a unque en materia de barbarismos no soy tan bárbaramente competente como
algunos modernos vates de por allá, opino que
debemos seguil' la moda y decir: «flirteo&gt;, como
todo buen cristiano que sabe «flirtear&gt;.
En Estados Unidos ha asumido el «flirteo&gt;
proporciones alarmantes de algún tiempo á es-

L

MODELOS 1, 2 Y 3.
MODELOS 4, 5, 6, 7 Y 8,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL'. MUNDO ILUSTRADO

~in=

(*.P~o

•

MOD&amp;LOS

i

1
1,
1

ta parte. Y las mujeres (porque no á todas les
agra.da oirse llamar «sabrosonas&gt; y que les hagan un amoroso guiño, ó «goo-goo eye&gt;, como
se dice en New York), las mujeres, decía, han
llega~o á convencerse de lo peligroso que resulta el dlirter&gt; ó c:masher&gt;, que de las dos
maneras se llama en inglés al galanteador de
oficio) y han emprendido una vigorosa cruzada
contra él.
New York, en todo y por todo, es un segundo
París. Y aunque el neoyorquino nada tiene de
común con el habitante de la capital francesa,
la neoyorquina, en cambio, es una -yerdader_a
,parisiense. ~ aún me a.t:evería á. decir, y lo diría si no temiera la crítica despiadada. de algunos paisanos míos que no han estado _ni en
París ni en New York, que la neoyorqmna es
superior á la parisiense. Porque poseyendo
tanto «sprit» y eleg ...ncia como aquélla, es _mucho más hermosa, má~ culta. . ... y más «rnuJer&gt;.
Pues bien: como iha diciendo, New York es
un segundo París. En todas las ciudade~ ame·
rica.nas, lo que New York hag~ ó diga, se
aplaude con entusiasmo y su capricho se aca:ta
sin discusión. Y, naturalmente, para la~ rnu1e:
res norteamericanas no hay nada meJor m
más oportuno, ni más perfecto,. que lo que diga
ó haga la hija de New York.
En el asunto del «flirt&gt;, sin embargo, no ha
mantenido su buen nombre la ciudad imperial.
La neoyorquina, para defenderse del «m_asher»,
no ha encontrado medio más apropósito que
el alfiler de sombrero.
.
. .
.-Señora: perdone usted m1 atrevimiento;:···
pero es usted tan bella y tan inmens~ la pa~1ó_n
que me inspira .... , que no he podidq resistir
al deseo de hacérselo saber.
-¡Va.ya usted nora.mala, mal caballero!
-¡Es que yo la adoro . ... 1
-Se lo diré á mi marido.
-Moriría gustoso por usted.
.
-¡Siga su camino 6 llamo á un pohcía.l

10! ll Y 12,

-Bien, si tanto la desagrado, me retiro ....
Pero, por lo menos, me llevo este recuerdo de
TU «amor».
'
Y el «masher» trata de dar un beso .... ó dos,
á la hermosa, que con decisión y valentía se
defiende con el alfiler.
Estas escenas, muy comunes en New York,
terminan invariablemente con la precipitada
retirada del «galanteador&gt;, que muchas veces
tiene que ingresar en un hospital.
Pero precisa convenir en que las damas de
penver, Colorado, se ' han llevado la palma,
ideando una manera mucho más civilizada para castigar el «flirter&gt; profesional.
El medio de que se va.len es ingenioso por
demás.
Todas las denverianas que por su belleza se
consideran expuestas á los ataques de un 1.masher&gt;, se han unido, formando una asociación
que se conoce con el nombre de «Anti-Flirting
Club&gt;.
Los miembros de esta sociedad son muy numerosos: casi todas las damas de Den,er; y
entre las asociadas hay mujeres de todas las
clases de la sociedad.
Cuando el «galanteador» se acerca á una de
ellas&gt; es recibido con amable sonrisa y obtiene, casi siempre, una cita para dos ó tres días
después.
La cita es, generalmente, para durante las
horas de oficina, en algún conocido restaurant.
El «Anti-Flirtíng Club&gt; torna, entretanto, sus
me!lidas; y cuando el «masher&gt; está en lo más
alegre de su comida, ve, con horror fácil de
comprender, que el jefe de la casa donde trabaja, á quien ha pedido un día franco «por en·
contrarse enfermo&gt;, está allí contemplándolo
severamente, á dos pasos de él.
En algunos casos, la persona á quien el Club
acude para castigar al «masher&gt;, es su novia,
si es soltero, y si casado, su mujer.
Conque bellas lectoras mías: vosotras que,

probablemente, seréis también víctimas de los
c:'flirters», ¿por qué medios os decidís? ¿El Club
ó el alfiler?
RAFAEL P. CONTE.

➔··~

TE1\TR0S
Chin-Chun-Chan
AYER debi6 haberse efectuado en el Principal, la centésima representaci6n de la
zarzuelita «Chin-Chun-Chan», de que son autores los Sres. Rafael Medina y .José F. Eli,
zondo y el maestro D. Luis G. .Jordá.
· Es ésta, indudablemente, la única obra escrita en México que ha logrado en un período relativamente corto, llega;· al centenario, y es, también, justo es confesarlo una
de las que el público ha recibido con :nayores mue~trasdeaprobaci6n y buena voluntad.
«Cbin-Chun- Chann tiene, para agradar á
los tar_id6fi~os, nú~e~os musicales regocijados, situa_c10nes comwas que mueven á risa
y personaJes que, como ,dos de Chamacueroi, e
están bien buscados y trasladados á la esce:
na con bastante verdad. Los coros de telefonistas y polichinelas, y el Cake-Walk, son,
entre los d1 versos números de la obrita, uno~
de los más aplaudidos y más gustados por
el público.
Esta obra ha sido la segunda dada al teatro por la naciente Sociedad Mexicana de
Autores Líricos y Dramáticos.

..

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�EL MUNDO ILUSTR.i..DO

Los Japoneses y su Idioma.

D

mucho tiempo antes de
estal11;tr el temeroso conflicto
que ha teñido de rojo las azules
aguas del Mar Amarillo y las incoloras (aunque no inodoeas pues
po_r l? común, las aguas de l¿s río~
asiáticos huelen, y no á rosas, merid á_ ~a perra costumbre que tienen
os ~i1os del. Sem, de arrojar á la
~orr1ente animales muertos) y las
rncoloras-repito-del «Canal Verde,::.&gt; ó rfo Yalú, como llaman á esa
v_ía fluvial las gentes que no distinguen de cvlores _dei de mucho
ante_s de que el fusil «Mossine» y
su 1·1 val el «Arisaka» cruzasen sus
razones de pólvora sin humo y de
plomo candente, ya Jos japoneses
Y los.rusos habían establecido una
especie de reciprocidad, no precis~mente comercial como la convemda e~tre Cupa y el «tío» de marras, srno reciprocidad de injurias
Y calumnias, algo así como un
«modus vivendi&gt; .... entre denues•
tos y cuchufletas.
Bárba_ros y_ semisalvajes.....:y hás ·
ta sa_lvaJes sin la atenuación del
«semi»-lbimaron los «samurais» á
los «cosacos» apenas vjeron que
éstos asomaron sus barbudas caras
en pleno mar -e.el .Tapón tras de la
estupenda conquista de '1a Siberia
comenzada el año 1580 por los in~
domables jinetes que mandaba IerESDE

P[R[GRINACION[S
AROMA, A LOURD[S
Y ATURRA
SANTA
•

'

De acuerdo con los arreglos hechos por H. Junta
encargada por los limos.
Señores Arzobispos y Obispos de la República, para
organizar una gran peregrinación á Roma, según los
deseos manifestados ·por su
Santidad el Romano Pontífice, Pío X, el

FERROCARRIL
CENTRAL
MEXICANO

1

:1

:l
i

~

1;
1

1

'1. '

(que fué la línea escogida
para hacer el viaje por st.
Louis y Nueva York), ha
arreglado que, á fines de Octubre de 1904, salgan de esta capital trenes especiales
compuestos de coches PULLMAN,
y aun cuando la Peregrinación de que se trata, es exclusivamente religiosa", se
ha decidido visitar la gran

Exposición Universal
de St. Louis Missouri

•

Las personas ir;iteresadas
pueden dirigirse á las que
subscriben.

Pbro. J. Trinidad Busurto,
Pt•ewlente de la Junta.
Pat'l'O(luia ele Reoina.
M éxico, D.J!.

W. D. Murdock,
-.J.g,mte Gene,•al d e Pasojc,·os.
F . C. Cent1•al)llex icat10, Patotti , 4
México, D. F .

mah Vassilievitch Y terminada en
nuest_ros días con la inauguración
d~l ciclópeo ferrocarril trañstiberiano.
¿Cómp no habían de indignarse
1os s~bitos del Mikado al ver que
1&lt;? primero que hicieron los moscov!tas al llegar á las orillas del Pacifico fué echar los cimientos de un
pueblo al que bautizaron con el
pomposo nombre de «Vladivostock,»_ que en lengua rusa significa
«Dommador del Mundo»?
Por su parte, los rusos que á
pesar de ser tan peludos n~ tienen
~elos en la lengua, correspondieron
las groserías de sJS nuevo¡¡; vecinos. de enfrente, llamándolos no
s~m1bárbaros, ni salvajes á secas
srno archisalvajes y requetebár~
baros.

***

Qu~ los rusos no son tan bárbaros m tao salvajes como dicen los
«k~kem?r;ios&gt;, es una verdad cu a
eviden_cia admiten todos los ho~bres que no se nutren exclusivarolente de arroz, ni se dejan crecer
a trenza.
Cuanto á que los japoneses sean
unos unos ch~~p_ancés amarillentos
que de 1a c1vihzación occidental
sólo han logrado i,¡nitar las formas
ei:cternas. • • • es justo declarar que
n_1 el más rusófilo de los galos sostiene falsedad tamaña, si ba dedic_ado algunas horas á la lectura de
hbr?s Y revistas que traten del mara':illoso progreso alcanzado en
tremta ~ños por el «Imperio del
Sol N ac1ente».
d El jaP,ooés p~sée _notables aptitues pai a las ciencias, particularmente para las matemáticas· y los
alumnos de sus liceos son, e¿ gene·
r~l Y cuen~a que de un autor trances _m_uy aungo de Rusia tomo la
notic1a-«más fuertes en álgebra
que los europeos».

***
Un pe~ueño fragmento del curioso es~udio de. la terminología científica Japonesa, hecho recientemente

et test.Rmento
del Ilmo. Sr. Arzobispo Feehan

Pº1: M. H. J offroy, demostrará
me~or que todas las consideracione~
so re asuntos generales la ran
fuerza de asimilación de aq!ena
gente, Y có0;0 ha sabido convertir
~n sub~tancia propia la ciencia é
mventiva. de la raza blanca.
'ª mayoría de los términos que
e os emplean son en sí mismos
~n: ~~finición completa del objet¿
sólii
en táanto que las nuestras
d
ª. u en algunas cualidades
_el obJeto, casi siempre secunda
r1as.
•
Además-;v en esto consiste el
may?r mérito-en . vez de calcar
servilmente sus palabras nu
en las m!e~tllas, ellos se inge~I:~
~~ra de~101r el 0bjeto con un térmiprop10, en tanto que nuestros
~!f\~fí~m6°\J. 1asi ~odos derivados
siempre, vagis. griego, son, casi
b Dar1 algunos ejemplos. La pala~ª «crne!Datógrafo,&gt; significa, se~~n ~u _etimología, «que registra el
vimiento.» Esta es, en verdad
~~t det las propiedades esencial e~
~ns rumento; pero no la única
p~e~ no sol.amente registra el mo'.
v~mieánto, smo que lo fotografía y
a, em s,. reproJuce la vista , o;
P
1 oyecc1ón luminosa
P
ba
· •
· Así pues
y vam?s mstrumentos iudicado:
res Y registradores del movim.
to que podrían, con el mismo -~:~~
tí~lo, _llamarse «cinematógraJfos»
b os Japoneses tienen una pala:
mucho más expresiva. Llaman
ese 8;Pª:ato «kwastsudó-sbasbin» .
( pronu~ciase «katsdoochach.
que _q~iere decir: dotografíam!~i
movimiento y de la vida»
~l fonóg~afo lleva u~ nombre
meJO: escogido todavía: «tchi-k on-~d1 («m) áquina de almacenar°uel

if

i°d

/ª

SODl O.l&gt;

¿Qué re! ación hay entre el
llamado «tnrpedo» y la má uinap~z
g~erra que hemos bautizad\ con e!
m1~mod nombre? En el Japón el torpe o e guerra se 11am
. .
(«truen? d~ agua») de do:d;s~f~i~
ma «smra1 tei», es decir, «torped~
ro,» y «g.vo-kei-sui-rai» (trueno d~
agua en forma de pez&gt;) 1 b
designa el torpedo Whi~:h!a~~ que

Hoce pocos dfas que se practicó
La 3:pertura del testamento d,el I1us-

tris1mo Sr. Arzobispo D. Patricio
A .. F~han en la ciudad de Chicago
lllrnois. La fortuna del dlstinguid~
)relado ascendió á cerca de.
~125,000 _oro americano; Y según el
i~ventano q111e se he publicado los
bienes que dejó fueron como sigue:
Doo pólizas de "La
Mutua,"
Compañta.
de Seguros sobre la
· Vida, de Nueva York
por $25,000 oro cau~
_una, 6 sean· · · • . $ 50,000 oro.
D1vuten&lt;los acumula.doa
sobre una. de las póliws. · · · · • • . 9,329 oro.
Otr3: póliza de seguro. 14,000 oro.
Acciones en efectivo y
en Ban-0os. . . . . • . 37 000 oro
Entre las disposiciones del se:
fi?r. Arzobispo, en su testamento-, se
hicieron éstas:
A su hermana,· señorita Kate
Ineehan, que estuvo siempre .A&gt;n él
hasta su muerte, $40,000 oro en bo~os Y $25,000 oro en una de las póhzas de seguro; á la señoro Ana A.
Feehan, viuda del señor Doctor
E~uardo L. Feehan, hermano del
seoor Arzobispo, $25,000 oro de
otra _de las pólizas, y $5,000 oro en
ef~~t1vo; 1\ la Academia de San Patr1c10 de Chioago, de la que es preceptortl su hermaiila Ma.dre Maria
Catalina, $10,000 or¿ de la última
póliza; á la escuela "Santa Marta"
de enseñanza práctica para varones, de Feehanvllle, Illinols, que
era la Institución por la que mAs se
Interesaba el eefior Araoblspo, se
entregaron los $4,008 re&amp;u111oos de
la tUt4ma póllsa.

PLACE

~

Lo que llamamos casualidad no
es más que la ignorancia de las
causas.

*

La mayoría de los hombres son
como el imán; tienen un lado que
atrae y otro que repele.

*

Los hombres prometen según sus
etsperanzas, y cumplen según sus
emores.

fx~osi(ión ~e s~n. luis.

Los bienes fueron valuados en $125,000.

La mayor parte de lo testado consistia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mu•
tua", Compañía de Seguros sobre,
la vida, de Nueva York.

Un crucero se llama «joun yo &gt;
~Joun&gt;,. significa &lt;hacer un viaje de
mspecc1?n,» Y «yo» «Océano;» de
donde «Joun yo&gt; quiere decir «inspector del Océano,&gt; que es la verdadera y propia función del cru•
cero.
. Las palabras «un fusil de repetición! no aclaran suficientemente la
cualidad esencial del fusil. En japonés, &lt;re~patsuju» hace comprender enseguida de lo que se trata
Bas~a descomponer la palabra: &lt;ju;
(fusil) «atsu::.&gt; (que lanza proyectiles) «rem» (sucesivamente.)
La telegrafía óptica militar se
expr~sacon una sola palabra, ya
funmone el aparato de día ya ce
noche; sean hechas las señ~les con
1?s brazos ó con banderas, con una
hntern_a 6 con la electricidad. Para
?e_aommar estos varios hecbos los
idiomas europi,OS no ofrecen la menor concisión. En el Japón se llama á la telegrafía óptica de día
«sh?u-ki-shin go. («Go» ;señalar·;
«sbrn&gt;, «las noticias&gt;;' «ki», «co'n
banderas&gt;; «_shou&gt;, «y mano~&gt;. y
de_nocbe:«ka.1 ko-deu-shin»). («Deushm, «telégrafo eléctrico&gt;· «kaiko»
«~lOn luz variable).&gt; Esta'.s ex res10nes unen á la claridad del gast~llano una concisión extraordina·
:ia, que en vano se buscaría en el
rnglés ó el alemán.
. ¿Es de extrañar, pues, que los
Japoneses _sean tan celosós de la
conservación de su idioma y de s
caracteres de escritura, que á n&lt;fs~
otros se nos antojan estrambót' cos?
i
Junio, 190!.
LUIS GARBÓ

.

Cuotas de viaje redondo, en moneda ameri(ana

.$~:-~~

Ciudad de Méxic
Pachuca...... º· ·· · · · · ·
· · · · · · .'.'.:::::::::: 5Ú5
Sal t' 11 aro.. . . .. .. . . . .. .. . . 51. 40
San \i¡'s' P~t¿~( .' :: :::: ::
Tampico . . ................ 55:20

~~~~~:,

¡g·ig

.
•
Celaya, Silao, Irapuato
~!~r~óc:!~~~-te_s. · · · · .. · .'. ,$50.90
Parral.. .. . . . . .. .. .. .. .. 45. 60
g~~dalajar~::::::::::::::
terrey ................ 38.15

:¡::

,--

La hermoso Colonia, no sólo por su posición,
que 1 contigua al Paseo de la Reforma, sino porque ersouas que están comprando lotes, pertene lo más granado de nuestra sociedad, quienes d n construir magníficos edificios, que, en
época muy lejana, llegarán á ser el lugar más de
1'!-fl31ll cen~ro de las lujosas residencias de la
Cl ,dn1e México.
S· e investigar el alza á que ha llegado en esta pa de la ciudad, de algunos años á esta parte,
Y e vencerá .de que no hay inversión más segura ni más brillantes resultados que la que le ofrece
1Ponn acuerdo es.pecial, se ha prohibido, para
siem , establecer pulquerías ú otros establecimien por el estilo en esta Colonia. Siendo este
lugar ra edificar fincas que llenen todos los requisi:os salubridad y, por consiguiente, para que
re,id personas de refinada cultura, se hacen necesaria stas restricciones.
/En enos de tres meses se ha vendido cerca de
lrucu a parte de este terreno, y esperamos que pa.r~fin del presente año, todo~ los lotes habrán sido
t~a s, y dentro de unos cinco años, este lugar ser' el ás hermoso y saludable de la Capital de la
R pú ·ca.
Cr os que en un tiempo no muy remoto, México lle ará á ocupar la-primera fila por sus edificios,
e~ el emisferio occidental. Tiene la ventaja natur l, q e no gozan otras capitales: salud y cultura.
Co ·inuamos vendiendo lotes bajo nuestro migmo
pi n, s decir, veinte por ciento al contado y el resto en ueve años • .Ningún interés se paga sino desP es e que se hayan concluido: calles de asfalto,
banq etas de cemento, drenaje y un sistema com, pl¡o~e
¿B\y agua.
alguna proposición de terrenos mejor que

.,.

és ?
P ra mayores informes, dirigirse á
:\

f

Los b~letos son buenos para hacer 1 . .
.
ú otra dirección.-El límite final d
via~e en cinco dfas en un!I.
días, pero en todo caso ·no serán bu: os másmos boletos PS de 90
cie mbre de 1904.--Se hacen arreglos nos m s allá del día. 15 de di·
man, con camas directas.
para apartamentos de PullDiúUev Xhomas. Agente viajero
de PasaJes,-Apartado núm. 34.
TORREON, Coah.
S

w.

Dewit Hamm ond, Agente vlajerc,
de Pasaj~s.-la. San Francisco, 8.
MEXICO, D, F.

F.
; . amsworfh.-AgAnt.e Hern:iral.

1 · San Francl1w.o. Nóm. 8. l\J,'ixfoo.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Chin-Chun-Chan</name>
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        <name>Poema Los Conquistadores</name>
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        <name>Polígono de San Lázaro</name>
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                    <text>BH3L1OTECA UN1VERSl1,'AlllA
. '' ALFONSO R!::YES

-AL PU.E RTO
DE VERAC.R UZ

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Año XI-Tomo !-Número 3

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MEXICO, ENERO 17 de 1904

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Tipos nacionales.- "Artistas espontáneos."
Fot, de "El Mundo Ilustrado,"

�Et
,I'

MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

GonGurso 6n 1a f\Go06mia 06 B6llas f\rt6s
plazo de 12 á 18 horas, según l a impo:tancia de aquéllo,, fu~ron hechot
sin intervención de los profesores y srn que é::;tos, por lo mismo, putUe,
ran hacer á sus discípulos la más leve iódicación con respecto al es111e
seguido y á los procedimientos.empleados.
La lista de las clases que tomaron parte enel certamen, con expres14de los profesores que las tienen á su cargo y de los alumnos á quielllli
se confirieron recompensas, es la siguiente:
Clase de Colorido del Natural y Composición.-Profesor: José Sal

TRABAJO PRESENTADO POR EL ALUMNO IGNACIO ROSAS.

de arte, á semejanza de los que se e,fectúa.n en Europa,
LOShanconcursos
sido implantados en México, con grao regocijo de la juventud estudiosa, que ve en ellos un poderoso estímulo que la aliente en su ca·
rrera.
El Conservatorio Nacional de Música fué el que inauguró los concursos en nuestro país, con un lucido certamen entre los jóvenes que obtuvieron calificaciones superiores en la clase de piano, siguiéndole la Academia Nacional de Bellas Artes,queacaba de exhibir en sus salones los
trabajos de los alumnos premiados en el primer torneo.
Estos trabajos, para cuya ejecución se concedió á los concursantes un

TRABAJO PRESENTADO POR EL ALUMNO PATRICIO QUINTERO,

Piña.-Obtuvo el premio el alumno Igoaci
sas.
Clase de Modelo Vestido.- Profesor An
Fabrés.-Obtuvo el premio el alumno Sr.
adjudicándose la «mención&gt; al alumno Pa
Quintero.
Clase de Dibujo Superior de Ornato.sor: Félix Parra.- Obtuvo el premio el al
Juvencio .Enciso.
Clase de Pintura de Paisaje.-Profesor:
María Velasco. - Obtuvo el premio la Srit
riqueta Gochicoa.
Clase de Pintura de Claro- Obscuro.---Pro
Germán Gedovius.- «Mer.ción», por unaoiIQ
alumno Alberto Garduiio.

***
Ilustramos est a página con
premiados en la clase dP.l Sr. Fabrés: un
carbón, que representa un tipo medioeval,
es obra del alumno Patricio Quintero, y el
tomado del mismo modelo que el anterior, al
por el alumno Ignacio Rosas. Publicamos,
más, el paisaje, del natural, presentado po
Srita. Gochicoa.

TRABAJO P RESENTADO POR LA S EÍ'!ORITA ENRIQUETA GOCHICOA,
EL ALMUERZO DE LOS PAPELEROS (ENERO 6),- EL « J OROBADl'.J:0» BRINDANDO. - UN GRUPO DE COME N S ALES .

•

�EL MUNDO ILUSTRADO

"'-1 EXCORSIOtt
AL

V

t:ATlPETL
son y a las excursiones q u e desd e
hace aíios se vienen haciendo al Popocatep elt pero en su m ayor p arte, cas i tod as h an
r ev¡stid o ~n carácter r ecreativo, da do el enca nto d e la d iversidad d e p an oramas q u e a llí
exis ten, á través d e serranías esp ei,as, exp lan a d afl, colin as y ventisquer os atrevidos
que inclina n ó r etu er cen sus am pos blanquísimos h acia el abismo.
L a excursión m ás reciente, efectu ada hace unos cuantos d ías, saliendo de la rutina
v ulgar, ha t enido un fin mer a m ente ci en tífico.
L os excursionistas, p rovist os d e termóm et ros, ba r ó m etros a n er oides, etc. , et c., reco •
gierotl cuid adosas obser vaciones según las
diversas alturas que iban alca n zando, llegand o así á m edir la a ltura t otal d el volcán sob r e el nivel d el m ar.
Los alp inistas eran numero~os, con tándose entre ellos los S res. Claudio B u tlin y esp osa, W. H. Gleadell, Jhon Rober tson , J.
H. G r een y M. K ulley.
N u MEROSAS

*

-i

1'0POCATEPETL. -IN'l'ERIOR DEL CRÁTER.

P ublicam os u nas fotografías d e esta int er esante ascensión, tomadas, respectivamente, una á la su b ida y otra al d escen so; otr a
que r epr esenta una pa rte d el cráter, y, por
último, u na que es la m ás notable d e todas y
que r ep roduce la vi sta de un p equef\o lago
q u e ex ist e d entro del mis m o crá t er.

POPOCATEPETL.-UN BORDE DEL CRÁTER,

Los Pámpanos
El río es como un ímpetu salvaje;
el lago e., como un fondo de tristeza;
el pantano, cubierto de maleza,
es como un vicio entre el pudor de un tmje.

Tumba abierta. de pronto en el ca.mino,
es t modo de un golpe repentino
envuelto en el disfraz de una asechanza;
¡-

Cada selva en su pompa de rumores
sobre la ?5i:entación de los follajes,
'
copia el frufn\ de los sedosos trajes
y en las sedas después pinta sus flores.

porque en el corazón de la espesura,
sobre el fango se extiende la verdura.
como sobre un dolor una esperanza' ...

*
**

En las altas horas de la noche duerme nuestra buena ciudad, que aún
no pierde por completo «el pelo de la dehesa». Nos acostamos demasiado
temprano, dada la categoría que pretendemos ocupar entre las ciudades
civilizitdas; nuesti·as calles toman el desolado aspecto de una aldehuela
desde las primeras horas ele la noche.
Entonces domina por completo en l a vía pública un ser que de ella ha
hecho hogar, teatro, club y centro de di versiones. Los escasos concurrentes á la última «tanda» salen arropados en sus capas, y con paso rápido se esparcen por la ciudad. Parece que e! aspecto de l a calle les inspira l a idea de caminar con aire acelerado; sus pisadas se escuchan á
larga distancia, repiqueteando el taconeo en les adoquines de asfalto.
Algún soñoliento guardián señala su presencia por el irritante sonido
agudo y ríspido de un pitazo lleno de trémolos y de variaciones; en los
portales obscuros, el papelero duerme, acompañado de sus camaradas
y de sus perr os.

Se anun~ia ya el cascabeleo aleg_re y la risa cómica de B¡ll, del gran
~ell, admirado por cuatro generac10nes. El circo Orrin se apresta á visitarnos Y por ello deben esta~ contentos los niños. Es á Bell á quien deben nuestros pequ~ños sus meJores ratos, y es en el circo donde se pueden escuchar las r_1sas á~reas y ver los grandes ojos infantiles, dilatados
por el pasmo CÓ';Dico y smcero. ante una regocijada escena. de Bell. Si,
para entrar al cielo, &lt;debemos volvernos como niños», no cabe duda que
los hermanos Orrin nos ayudan á entrar al cielo;

no ha.y rio como aquel que se arrebata

r, las plantas del Ande y que fulgura,

La sel va tropical, que por frondosa
finge la cabellera de una hermosa.
de día, entre penumbras se recata;
Y de noche sujeta su peinado
con un rayo de luna, atr,wesadc
como si fuese un alfiler d~ plata!

El Amazonas
."i el Kilo que entre arenas se desata,
ru el Rhm que entre campiñas se a.ventura
ni el Jordán mismo que en s•J linJa pura '
la dulce imagen de Jesús retrata;

Luce insectos de gasa brilladores
p!\.jaros de vivísimos plumajes,
'
fieras dignas de verse en loo paisajes
de una artística alfombra de colores.

f'\. ~tropolitar,as

***

Espeso carrizal, flores de encaje,
viento que arrulla, abismo que bosteza,
el pantano es un sueño de pereza
que duerme el fango en medio del boscaje...

,. Las Selvas

Notas

ILLASEROR ha triunfado en toda
El papelero es una pobre flor de civilización; una humilde y marchita
la línea. Ha gustado ampliamente
flor cuyos únicos encantos residen en
la satisfacción del triunfo legíti·
su edad. El papelero reina en la noroo. El aroma capitoso del éxito
che porque no tiene más hogar que la•
produce embriagueces raras: es
calle, más familia que su perro, más
más fuerte que el vino y que el amor.
Los genios y los artistas saben encontecho que la bóveda celeste, más cama
que el duro recinto de alguna puerta
tra~ en ~sta _ero briaguez fuentes nuevas
hospitalaria y sola.
d~ 10sp1rac1~n,y en este sentido, el
triunfo del virtuoso es un au&lt;Yurio de
En esta vez los Reyes Magos han
alto precio.
"
dado una grata sorpresa á los papeLa semana entera está llena de la obra de Villaseñor. Si el tl'iunfo leros trasbumflntes y sucios. Han sido, por fin, escuchados los eternos
primero que en Europa haya obtenido q ueda en su memoria aún, como gemidos ·de estos infelices, que son ho?1bres,y si~n_ten y sufren, sin haber
una gr¡¡ta remembranza; si los primeros laureles recogidos en la senda siclo jamás niños, sin haber soñado, srn haber vivido.
que con paso firme recorre, se conservan frescos en su sien; si recuerda
Los Re ves Magos dieron de comerá los papelero~. Hicieron bien. Sí, ]a,
l a emoció!l deliciosa del primer aplauso, seguramente que todo esto h a · máxima bíblica «dar de comer al hambriento» es santa y es humanitaria.
brá resucitado en su memoria, como un grato aroma de guantes femeni- Cuando el hambriento es un niño, la caridad se extrema y toma caractenos, ele flores _s~cas, ele listones amarillentos, de ca1·tas borrosas, que res nuevos. Bien hicieron por cierto.
surge de un vie¡o arcón, por muchos años cerrado.
La mesa á laque fueron invita.dos los papeleros fué una humilde mePorgue la musa es una novia proteica, ·s iemsa, que era, seguramente, la que en sus noches
pre distinta y la misma siempre. La que inssi n pan nabían soñado los pobrecillos. No
piró nuestros primeros sueños en aque ll a edad
«dijo sus secretos el faisan de oro» en este ágaen la que se lleva &lt;el cabello largo y el juicio
pe popular; fué más modestamente arreglado.
.corto», la musa virginal y tímida que nos h izo
En cambio, la salsa mágica, que, al decir de
soñar tantos años, en los primeros de la vida,
Brillat-Sevarin, hace ce cualquier platillo una
y que con nosotros emprendió viajes dilatados
delicia gastronómica, el apetito,debe haber sopor el paí!;; de la Quimera; la musa juvenil,
brado en el! a, como sobraron, de cierto, la
cuya risa de oro es lo único que de este regio
i..legría, la franca alegría de un niño, por más
metal poseemos, no es la musa enlutada de
que este niño· sea un papelero.
nuestras tristezas, no es la siniestra musa de
tocas de viuda y ojos de hondo mirar inefable,
***
que gusta acompañarnos cuando nos retorcemos dolorosamente al sentir las primeras he·
Se anuncian ya los conciertos que darán l as
ridas venenosas y crueles de la Duda.
bandas militares antes de irá la Exposición de
La musa de Villaseñor es una musa sabia.
St. Louis. Debemos felic; tarnos por ello. Son
Ha seguido los cursos de los grandes liceos,
tan escasas en nuestra buena metrópoli las
gusta de la técnica. Ha escuchado á los grandes
manifestaciones de arte,que cuando a.lgo se nos
maestros en los conciertos del Viejo Mundo.
ofrece, nos sentirnos, p rimero, poseídos de ese
Debe haberla conocido en esa región de vievago temor que debe h aber sentido la. Cenicienjas civilizaciones, y su idilio ha de haber cota cuando se le prometía hacer una carroza
menzado en alguna mansarda berlinesa, una
de una legumbre cualquiera, y frisones elede esas melancólicas tardes grises en las que
gantes de ratoncillos mí;¡eros.. Nuestra PIDO·
la escarcha teje encajes caprichosos en las
ción estética en mucho se ofubca cuando, por
cornisas y la neblina esfuma á lo lejos los
fin, la buena hada nos ha cumplido sus procontornos de las torres, haciéndolas aparecer
rnes~s, porque á la par que la grata sensación
como milagrosas construcciones de un país de
deleitosa, sentirnos el esrnpor de lo imprevisensueño.
to; cuando menos de lo no-esperado.
La musa de Villaseñor es una divina musa
. En e~te hecho reside seguramente algo de lo
estilista y grave; una soñadora que ha leído
rnexphcaclo en la psicología del público de
IDPCho y que piensa mucho. Y el artista l a
nuestros teatro3. Los crínicos todos están de
arna; la ama con un amor intenso; con un
acue:do al decirnos que es original en sus im·
amor «más fuerte que la muerte».
presiones y que es raro en sus modos de ver
Así Ju demuestra en sus recitales. Bien me·
y de sentir. Posible sería que la desconfianza,
rece la franca acogida de la sociedad y el
ya enraizada en nuestro ánimo, fuera la res·
aplauso de todos los amantes ele l a harmonía.
ponsable de este hecho.
Es un mago que de lejanas tiert'as nos ha trq,í.
Una banda militar irá al norte y deleitará á
ALBERTO VILLASElil'OR,
do el clón incomparable ele su música; un ma·
nu~stros poderosos vecinos. No cabe d uda del
Notable pianista mellcano.
go á cuyo conjuro se abren para nosotros deséxito, PO:que muy cumplido lo han otorgado
conocidas regiones de ensueño y de gloria.
.
los americanos á l as bandas que en anter io·
Bien merece el inteligente artista el triunfo que ha coronado su labor. res _«Feri~s ?,~l Mundo»_ha enviado nuestro gobierno. L as primiciasregias primicias por cierto-serán s iempre nuestras.

Las Punas
Silencio y soledad... Nada se mueve...
Apenas, á lo lejos, en hilera,
las vicuñas con r!\.pipa carrera
pasan, !\. modo de una sombra leve.
¿Quién á medir e,!l. extensión.se atreve?
Sólo la desplegada cordillera.
que se encorva después, á la manera
de un colosal pg,r¿ntesis de nieve...
Va.no ser.l. que busque la mira.da
alegria. de vividos col ores,
en la t risten de la cun.. hel!l.d t:
sin m9.riposas, p~jaros ni flore~,
e, una inmen,id!td dc,h.,bit!l.1'1.
¡C:l:ll'l si fu1ne un n.lm 1. sin n:n,r::n! .....

entre la obscuridad de la espesura,
cual si fuese un relámpago de plata ......
El es el Porvenir: en sus riberas
florecernn las razas venideras
sin odios, ni rencores ni egots~os;
porque no en Yano su cristal parece
un arcoiris de paz, que resplandece
('.n la profundidad de los abismos!

Un Plante l Mode lo.-La tsc uela _" Miguel Lerdo de Tejada"
de todo elogio y acreedor á los aplausos más sinceros, es el empeño conque el Gobierno p r ocura mejorar, día con día, los establecimientos de ens&lt;&gt;ñanza que deél dependen, y
muy particularmente las escuelas que realizan
entre nosotros el alto fin de la educación de la
mujer, conforme á los modernos procedimientos pedagógicos.
La tarea que se ha impuesto el Gobierno es
tanto más meritoria, cuanto que tiende de manera muy directa á combatir añejas
preocupaciones é ideas que, en el estado actual de la cultura humana,
constituyen una verdadera aberración; pues apartar á la mujer del círculo de hierro dentro del cual ha viv ido tantos años; abrir un nuevo cauce
á sus facu ltades y energías; prepararla lenta, pero seguramente, para la
lucha por la vida y estimular sus aptitudes en provecho de la familia y de la
patri a, es,ciertamen:te, un a
D IGNO.

labor merecedora de los encomios y aplausos
más entusiastas.
Esta es la tarea que el Gobierno ha acometido y puesto en práctica, fundando en México la
Escuela para Niñas «Miguel Lerdo de Tejada»,
de que se ocupa hoy EL MUNDO ILUSTRADO,
dando á conocer en seguida algunos datos relatí vos al establecimiento y una interesante serie de vistas fotográficas.

*

* *y ensanchó hace poco,
E l local, que se repar6
es muy amplio y obedece, en cuanto á su distr ibución interior, á un plan perfectamente estudiado; consta de todos los departamentos indispensables á un edificio de su naturaleza, y
sus salones están dotados con los muebles y
útiles necesarios para el buen servicio de la
Escuela.
Las salas de clase para los cursos generales,
el salón de máquinas de escribir, el de costuras, el museo mercantil, la instalación de relojes eléctricps y de filtros apropi ados, todo ha
sido motivo de un escrupuloso cuidado técnico,
del q'ue no se han excluído el confort y el buen
gusto.

*
**

. La Escuela está bajo la dirección de la intehg-~nte. profesora señorita Raquel Santoyo,
&lt;., men tiene á sus órdenes seis emoleadas para
los cursos generales, tres profesores de I nglés
t~no de alemán. do~ de ~rancé~, y uno, respec:
hn~ente, de Taqu~gr~fta, Esc:itur!I' ee, máquina, Teneduría, Dibu¡o, Mús¡ca Caligrafía
Labores_femeniles, Gimnasia, ek. r 3idernás d~
la Sub?1rectora, ·1a Sec:etaria; las ¡¡refectas y
la servidumbre, necesaria.
-~ '
Los cursos están abiertos en el, día
y en la noche. Los diur·nos son para
las alumnas que cursan todas las ma- ·
terias, y los nocturnos para todas
aq,~ ella~ p_ersonas á quienes sus tra.ba¡os diar10s, las ocupaciones del hogar ó l as l abo,res que les producen los
elementos de vida, les impiden concurrir á las horas útiles del
día.
La simple enumeración de

�un r1ant6l M006IO.-La "E 610 MiOU61 66rOo 06 T6iaOa"
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l. La Señorita Directora en sn

fesores.-3. E n el gabinete de fl
5. Ejercicios ghnnástlcos.-6, CI
de la misma clase.- 8. Una lec
mento de hwabos.- 11. Clase de

ho.-2. :.a Señorita Direc tora y un grupo de proEl patio de recreo antes de la en trada á c lase.scritnra e n máquina.- 7. U n grupo de alumnas
costura.- 9. Clase de anatomia.- 10. Departagia anilnal.

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�EL MUNDO ILUSTRADO

:l!:L MUNDO ILUSTRADO
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CRIST ALERIA

LO EBJIE RMAN OS
Primer-a PlateTos
~ esquina l\lc;atc.eria.

Vajillas para mesa
de Lo1.a y l'ort.elana,
blancas J decoradas.
SERVICIO DE DESINFECCIÓN.-LA ESTUFA.

SEPVICIO DE DESINFECCIÓN.-EL PERSONAL.

l~ Joy~
~el TO(d~ITT
Si blen. se dice {Jrt.e en c,ie.ftiones &lt;
&lt;le ousto no cabe la discusión, sin

embr,1•00, la aceptnctón, e.~ou.tánea
. de rlctr,•ntin&lt;ull&gt;s a,-tícn(os co111,1
¡ 1&gt;rflebalu indiscu.tll&gt;lc su,pel'im·id,a,(1,

',le ellos.

El Jabón
Cristalino
Transparente
de R.ieger

las materias que se estudian en la Escuela, servirá para dar__una idea &lt;_le ~a importancia del plantel, cuyo obJeto es, prmc1palmente, impartirá las
educandas los conocimientos necesarios para hacerlas capaces de desempeñar un puesto en las casas
comerciales, para encargarse de un despacho para
llevar una contabilidad, para atender de u~a manera acertada los propios intereses y para tener
en fin, á su alcance, medios muy seduros de ganar~
se la subsistencia.
º
De _aquí q_ue, a_,demás d~ la sección general de Instrucción Pr1_m?-ria Su1:1erwr, se impartan en la Escu~la cono~im1entos, sistemados y propios, de la~ sigmentes asignaturas: L engua nacional Francés Histor_ia, ~eografía, Derecho usual, Econ'omía Política.,
Ai:1tmét1ca, Alg~bra, Contabilidad, Caligrafía, Escritura en máquma y Taquigrafía.
En ?Uanto al cuerpo de profesores, éstos han sido
escogidos_ entre los más aptos é inteligentes, lográndose reun~r, de e~ta manera, los mejores elementos.
Por último, diremos que la Escuela cuya instalación costó al Gobierno más de i!:30 000 tiene un
presupuesto anual aproximado de $20:ooo:
Es rndudable que el sostenimiento del plantel á que
nos hemo~ referi?,O, redundará no sólo en beneficio .
de la muJer mexicana, sino también del país entero.

Para la Exposición de San LuisMissouri
EL CONSEJO SUPERIOR DE SUURRIDAD

HAN
si?o _enviados y_a á l_a Secretaría de Fomento
los d1stmtos t:aba¡os científicos y estadísticos que
forn1:arán el contmg-ente del Consejo Superior de Sahbr1_dad en la próxima Exposición de San Luis Missour1.
Los trab~j?s á qufl nos referimos, comprenden todas _las noticia~ que se relacionan con la mortalidad
habida en México durante ~l año de 1903, y con la
cau~ada ¡:¡_orla fiebre amarilla en las diversas regiones mvad1das por es~a terrible enfermedad, en los
meses de enero~ novrnmbre del mismo año; los resúmenes compara~ivo_s de los casos de rabia en el hombre Y de las aphcacwnes del tratamiento antirrábico
Y las t~blas gráficas que representan el número d~
defunciones causadi.s en la Metrópoli desde 1869
hasta 1898, por el tifo.
'
Además, el Consejo ha remitido á la Secretaría
con el fin de que sean también enviados á San Luis'

unos diagramas á colores de la mortalidad habida
ea la capital en 1900; una tabla que manifiesta el número de vacunados contra la viruela desde 1873 hasta 1898, en I a capital, y las defunciones causadas por
esta enfermedad; un cuadro que expresa las desin fecciones de casas y ropas, practicadas de 1895á l903,
y otro en que aparecen corn,ignados los casos de defunción ocurridos en Mazatlán á consecuencia de la
peste bubónica. Otros tt-abajos, tan importantes como los anteriores, completan la parte del contingente que se relaciona con el ramo de estadística.

En cuanto á las oficinas que dependen del Consejo,
se exhibirán en el Certamen de San Luis varios cuadros formados con series de fotografías que representan las instalaciones sanitarias de los puertos y de
C. Juárez, C. Porfirio Díaz, Laredo y .Nogales, así
como el departamento de desinfección establecido en
la Capital. En otro cuadro por separado, se darán á

C()r,nR 11 ra.'IOlf. Rntellnlf t1 totfnll
los a,-t·f,..ulolfde ,,.,,.;.Htal, tle11de clase

conocer los loca.les que ocupan, respectiva-mente, la
Dirección del Consejo, las Secciones,1elLaboratorio
de Bacteriología, etc. etc.
Por último, y juntamente con las fotografías y
datos de que antes hemos hecho mención, se en via.rán á San Luis las colecciones completas del Boletín del Consejo, dos «Memorias:\', escritas· en inglés,
que tratan de los principales trabajos llevados á
cabo por aquel Alto Cuerpo desde su fundación, y
algunos otros libros y folletos indispensables para
dar una idea de la eñcacia con que en México se
atiende á todo lo que se relaciona con el importantísimo ramo de Salubridad Pública.
Los lectores de «El Mundo Ilustrado» verán en estas páginas cuatro de las fotografías que se exhibirán en el certamen: Una de ellas r epresenta al
personal del Departamento de Desinfección, que preside el Dr. González Vásquez; otra, la estufa en que
son desinfectadas las ropas de los atacados de enfermedades infecciosas, y las dos últimas, los carros en que son conducidas las mismas ropas al local en que se encuentra la estufa.

co-1•ri~,tP. li11sU1 la ,riás tina. •
JUEGOS.
LAVAMANOS.
ESCUPIDERAS
e,-. wu-,-l~,lad que no se- Igual" en
uiuqfl'nt&amp;

J)O'lºff'e

...-J·1-tfot1.lu1t ti.e Ltt40 11 fwntaRla pro-.~
pi",. pu.,-a obtre(J1dos. á. ¡r,-eciOs aiu ·
♦ount.

-

___.)

ESTOMAGO

'

tU} euruen tl'&lt;t en.. los bou&lt;lolrs- do lus'
,tlam&lt;t.s ele(J«nf{'S ,lcl 11uo1tlo ,mte,·o

Wilhelm Rieger
t'rankfurt a Main, Alemania.
. ,..J:/,w~~-

• ••

Proi:ec,lor ele ltttl Co1•t,·~ rre·
ITl\l..11\,
55PAl'lA

Y PORTUGAL.

Es el úni co medicamento que
cura de verdad
,
Lo recetan los médicos de todas las u1tcl()nes. para cuar
1as enfermedades del estómago é in.:estinos; 1•¡, tóni co
d1g-est,ivo y 11111,ig1tstrAlgico;
cura el 98 por 100 de los enfermos. aunque sus dolencias
seau de mlls de 30 años de antigiledad y hayan fracasado
todos los demas medicamentos

Ucpr~seutantes en la Repúblltñ:

.Fínk y Cía..
Capuchinas 7.-Mexlco.

Cura: dispepsias, diarreaa
y dise11tel'ias, la dilatación.
la úlcera, catarro bitestinaJ.
y todas las demas a fecrlones
del estómago e intestinos

siendo ootabiltsimo en lo; .
- - niños. - Venta: Farmacias y Drog·uertas.
Las botellas han de llevar la
palabra
(STO_MALIX}
j

...
SERVICIO DE DESINFECCIÓN,-CARROS PARA LA CONDUCCIÓN DE ROPAS INFESTADAS,
SERVICIO D"E DESINFECCIÓN. -CARROS PARA LA CONDUCCIÓN DE ROP
AS INFESTADAS,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

El Organilltro

T

ODOS los metropolitanos le conocemos; todos le hemos visto pasar
ante nuestros ojos, perseguido por
la impaciente multitud de adultos
y chiquillos, y, quizá, quizá nosotros mismos, en un tiempo, fuimos parte de esa impaciente multitud.
Este tipo, tan nacional ya, tan nuestro, gozó, no ha.!e
aún muchos afios,
su época de florecimiento; desempefió, dos ó tres lustros ha, un papel im
portante en los pasatiempos de nuestros humildes. En
la actualidad, ha
evolucionado como
todo lo que le rodea, ha tenido que
marchar con la época, y no es ya, por
tanto, aquel mismo

quier clown de los arrabales; que se pone el
sombrero, y se lo quita más tarde para presentarlo á la concurrencia en demanda del
óbolo á que estima haberse hecho acreedor.
En la actualidad, sin el tití que hace piruetas en la cuerda, ó sin los falderillos que
saltan el aro ó bailan en parejas al corn pás
de la música, el organillo perdería enorme
suma de su legendario prestigio. No basta ya
á su público el más ó menos desatado torren-

y de la abrumante labor, escuchando acaso
un dulce juramento; es la vaga promesa de
fáciles esparcimientos y de no lejanos éxtasis cuya expresión jamás en su pobreza soñó,
el léxico.
Su existencia se desliza inalterable; va dela balada á la tragedia, de la comedia al drama, sin advertirlo él mi,mo en muchas ocasiones. El júb:lo infantil que def'pi~rta su
llegada, no hace cambiar la expresión de su
rostro; no ignora que con él' va la ocasión deamorososos transportes; que al arrullo dt: su
música, pobres almas sencillas y torpes
creen entrever algo de la, felicidad ambicionada; mas él ho da sefiales de advertirlo, y
da vuelta al manubrio, da vuelta, infatigable en la apariencia, entanto que &amp;obre las
toscas baldosas del patio la planchadora baila, contando con ansiedad los momentos de
placer, ó el ebanista que llega de la cotidiana peregrinación después del trabajo, siente,
á cada nota, que loa instintos se despiertan y
le arrastran.
Mas él pasa, sin detenerse mucho tiempo, por en medio de todas estas embriagueces; sus momentos Ron tortos y precisa aprovecharlos; es voluble como pocos; va de aquí
para allí, dispuesto sólo á hacer alto cuando
adivina ánimos de ffesta y sus oídos acaricia
el retintín de las monedas; llegada esta ocasión, su marcha cesa, y pronto el instrumento lanza al espacio la cascada de sus agudas
notas. Y cuando todo parece convidar á la
alegría olvidando el más allá; cuando parece
que el infatigable noctámbulo ha olvidado ó
hallado tal vez el final de su peregrinación,
vuelve á levantarse y desaparece sin que las
súplicas le ablanden, sin que le haga vacilar por un momento el pensar en la tristeza
que sucede á su partida.
. Razón de sobra tiene. Adivina ya sus postrimerías, cree entrever ya el término de sus
jornadas, y apresúrase á extraer el fruto de
los últimos momentos. Al presente, haecbado mano del tití, para prolongar siquiera esa
agonía; más tarde, el tití será desechado por
insuficiente, y substituído por alguna otra novedad de mayor atractivo, y no mucho después, quizá, el mismo or"anillero irá á ocupar su sitio al lado de ta;tos otros recu.irdos
que señalan el paso de nuestros mayores.

..

La Herencia de Rousselot
NATOLIO Rousselot y su buen amigo Próspero Desroches, el pintor, alegaban hacía
ya un buen cuarto de hora, sin poderse poner de acuerdo. acerca de cómo y cuándo
era el hombre feliz.
Discusiones de este jaez, son· de aquellas que
jamás se cierran. La felicidad humana, como
todos los mitos, tiene variantes individuales
infinitas, y basta se podría decir que cada persona, según sus anteredentes, su educación y
su manera de pensar, tiene formada diversa
opinión respecto á los elementos indispensables
de la dicha humana.
En estas circunstancias, y dado que nuestros
dos interlocutores eran. amigos, precisamente
porque pensaban en todo de manera diametralmente opuesta, fácil es comprender que hubieran pasado discutiendo tanto tiempo. Anatolio decía:
- Desengáñate, amigo mío. Sin una reata,
sin una suma de oro ó de buenos títulos de banco, que permiten al hombre vivir inlependiente
y libre, no se concibe la felicidad. La única
dicha posible reside precisamente en decir:
&lt;nadie me manda; teogo dinero para vivir·sobre el mismo pie que boy lo hago, por más que
mi existencia se extienda por cien años y más&gt;.
-Te equi vacas lastimosamente- interrumpió
Próspero,-porque si en el caso que citas, el
hombre se encuentra enfermo, gravemente en•
fermo ó atacado de dolencias inte,·minables, la
dicha es imposible por este solo hecho. Mas
valen buena salud, una mujercita que baga la
vida del bogar hermosa y amigos leales y buenos. El dine1·0 es accesorio.

A

A. GONZÁLEZ CARRASCO.

En Honor del Sr. Gobernador de Tabasco

para quien Fidel tuvo en los ojos una mirada de ternura, y una estrofa juguetona entre los labios.
A través de la lenta evolución ha logrado
conservarse hasta nuestros días· si en la poesía pudo alcanzar siquiera fues~ un pequeño
abrigo, por su parte la plástica ha reproducido sus formas, el pincel le ha robado sus
tonos y la cámara obscura ha alcanzado á
sorprender sus más ligeros movimientos.
Su vida, en otro tiempo, gu:;taba poco de
mo,,trarse á la plena luz solar; poco a 111igo
de ésta, surgía á la pública expectación
cuando en el Ocaso que&lt;laba apena,; un d ébil rastro del día agonizante· cuando en la
esquina, la vendedora de el~tes cocidos ó
de alcauciles, sentada al borde de la acera,
pregonaba con voz extrañamente plañi&lt;lern
su mercancía; cuando en el fondo &lt;le la calle obscura, una estrella errante una I uciérnaga rojiza, yendo de aquí para ~llí delatal&gt;a
al encendedor público, aparentem~nte infatigable en su faena.
Hoy le _acompaña el t~tí que danza caprichoso encima del organillo; que maneja el
aro, y la sombrilla y el pandero, como cual-

te de armonías escapado del torpe instrumento, y ha sido necesario ofrecer un nuevo
&lt;itractivo para que la diversión no termine
ni vaya el pobre organillo á reposar eterna'.
mente. en la sombra del olvido.

Publicamos en este número una fotografía
que representa dos de los arcos triunfales le- .
vantados en San Juaü Bautista hace pocos
días, con motivo del regreso á aquella población del señor Goberna&lt;lor de Tabasco
General Don Abraham Bandala.
'
De los arcos á que nos referimos uno fué
erigi?o frente al Pa1acio Federal y ~tro f'n la
esqmna de las calles de Juárez y Miguel Lerdo, estando los dos vistosamente adornados
con follaje, ban~eras y atributos de guerra.
~ns &lt;lt&gt;mostrac10nes de simpatía de que fué
ohJeto por parte del puE&gt;blo de San Juan Baut~~ta el S&lt; ñor Gobernador, fueron muy entusiastas.

•

*
Mas el organillero no ha muerto aún. Ha
emigrado, sí, de algunos sitios que antes
fueran propicios á su existir; huye de las
a~enidas sobre las cuales los escaparates
vierten cascadas de luz; en Jonde se aspira
el perfume enloquecedor de las hembras
que .subyugan al recogerse la falda, y halaga los sentidos el tenue frufrú de la seda, ó acaricia el oído el caracolear de los PUR
s~NG sobre el ~s!alto. No ha muerto, porque
leJOS de tales sltlos ha encontrado quien le
ofrezca todavía un momento de reµoso en su
peregrinaci6n; quien le reC'iba afin con una
sonrisa de bien venida, con una frase de
afecto ó &lt;le esperanza.
Entre los humilde~, su presencia es un
recuerdo y una promesa: es, para las hembras, y aun para muchos varones el recuerdo de gratas horas pasadadas lejo~ del taller

ARCOS
EN

Y sobre el mismo tema discutían nuestros dos
protagonistas, cuando un criado se presentó á
dar cuenta de la llegada del correo.
Una carta de luto, grande, cuadrada, señorial, que á las claras revelaba ser de alguna
persona seria y formal. Anatolio la abrió pensativo, y súbitamente su semblante se serenó,
se iluminó, mejor dicho, y dijo tendiendo el
pliego á su amigo:
•
-Mira. La fortuna tiene sus arranques de
hembra frágil y caprichosa&gt;. La carta era de un
notario. Decía «que habiendo muerto en las
cercanías de Cherburgo el señor Rousselot, tío
de Anatolio, había recibido la misión de hacerle saber que era el heredero universal de los
bienes, suficientes para producir una renta de
cien mil francos&gt;. Agregaba que en la notaría
se encontraban los documentos y que sería muy
dichoso en ver que se acercaba á la población
Anatolio para hacer valer sus derechos y seguir la existencia que en épocas anteriores llevaba el tío&gt;.
Anatolio se decidió á partir desde luego, por
el primer tren que saliera, é invitó á su amigo
para que lo acompañara.
•

***

LEV AN'l'AD0S EN !'-. JUAN BAUTISTA
HONOR DEL SR, GRAL. BANDALA .

.,

En el paradero del ferrocarril, en Cberburgo,
encontraron una calesa, fea, vieja, pero fuerte
y bien construída. Un rústico, de unos cincuenta años ó más, vestido muy modestawente·, esperaba cerca, y cuando percibió á los dos amigos, se dirigió á ellos, diciéndoles haber recibido la orden de llevarles á «La Huerta&gt;, hacienda y granja del difunto Rousselot. Anatolio
tuvo, desde luego, algunas frases de despecho,
porque el tren no le gustó, pero no tuvo una
palabra de afecto para el muerto.
El camino era largo, muy largo; por toda la
empinada cuesta bordeábalo el mar. Durante la
marcha, Anatolio preguntó al viejo su nombre.
-Me llamo Juan-dijo éste.-Era yo algo
como un intendente del viejo y difunto Rousselot, algo como un administrador y algo como
un amigo.
Y llegaron á &lt;La Huerta&gt; después de dos horas de marcha.
Próspero estaba encantado. La vista era her-

mosa y el jardín muy bien cuidado. La casita
modesta., pero admirablemente limpia y bien
dispuesta. La cocina amplia, bien dotada, á
mano!! llenas. Todo era causa de admiración
para Próspero y de despecho para Anatolio.
No se cansaba el heredero de señalar defectos, de hacer cálculos acerca de lo que valdría
la propiedad, y preguntas respecto á la renta
que se podría obtener de ella. Su disgusto era
grande, y de no haberse
preocupe.do por esto, hubiera podido distinguir las
miradas de disgusto que
le dirigía el viejo Juan, el
administrador,amigo é intendente del difunto Rousselot.
Próspero sí lo notó y se
explicaba perfectamente el
caso, por haber vi vid o más
de cincuenta años en «La
Huerta&gt; el buen hombre.

-Sí, yo soy el padre Rouse.elot. Dios me ha
consei vado la vida, y para saber quiénes eran
y lo que pensaban mis herederos, antes de darles lo que había reunido con tantos trabajos,
en toda mi I arga experiencia de viejo y de campesino, no he encontrado cosa mejor que una
vieja farsa de comedia. Me he fingido muerto y
he sabido la verdad ....
Anatolio salió por el rrimer tren, rumbo á

***
Apenas hubieron cenado
la frugal pitanza que les
fué servida, Anatolio quiso que le fueran entregados los documentos de propiedad de «La Huerta&gt; y
sus anexos. Preguntó el
anciano Juan cuál era la
intención que abrigaba.
Era simplemente ir al día
siguiente al pueblo, arreglar la venta de toda la propiedad, para volverse á París cuanto antes á disfrutar de su
herencia.
Casi lloró al saberlo el pobre viejo. Próspero r~gañó por algún tiempo á su i,,migo, pretendiendo convencerlo de que debería ir á inst~larse á «F,a Huerta&gt;, . para seguir la existencia tranqmla y metódica de su tío.
Nada pudo conseguir. Anatolio estaba decidido á vender. Y era tan sincera la aflicción del
viejo, que Anatolio no pudo menos que indignarse y decir en voz alta:
-Si yo tuviera cien mil francos, mañana te
compraría esto. Mañana empezaría á buscar
algima muchacha sencilla que se casara conmigo y me acompañara toda la vida. Seguiría
la tradición del difunto Rousselot.
. Pe;o de nada _sirvieron sus :i,rgumentos. Al día
sigmente, á prima hora, sahó Anatolio vestido
de negro, listo para la venta, con la carpeta
en la cual llevaba los documentos de propiedad. Próspero no quiso acompañarle IÍ Cherburgo.

París. Próspero, pn h i ,
bérselo suplicado tanto
Irene como el padreRo~sselot, quedó en «La Huerta&gt;.

***
Y cuatro meses después,

Anatolio recibía una carta.
de Próspero, en la que le
comunicaba que en unas
cuantas semanas más, sería su esposa Irene; que el
viejo Rousselot bendecía la unión y haría herederos universales á los dos; pero que, por
haber sido su amigo Anatolio, el heredero en

*
**
pna calesa se det~vo á la puerta. El únbo
criado de la casa llegó agitadísimo y habló con
el s~ñor Juan, aparte, algunas ·p alabras. El
anciano llamó á Próspero y le dijo:
-Llega de su convento, donde se educa la
señorita Irene. Era la protegida del difu'nto
Rousselot y •ada sabe de su muerte. Recíbala
usted y dígale todo lo que ha pasado.
Apenas había salido, cuando entró á la pieza
Irene. Era una hermosa muchacha de unos diez
y ocho años, a!ta, esbelta, muy bien formada
y de grandes OJOS azules. Se detuvo, mortificada, en el umbral de la puerta, mientras Próspero pen~ba cómo decir á la pobre niña que
había qué&lt;lado sin familia, sin hogar, sin nada.
A las primeras palabras, la pobre muchacha
comprendió que algo se le ocultaba. Pero Anatolio, q.ue se había mantenido fuera, se tomó la
molestia de decirle claramente lo que babia
pasado. Antes de que terminara, la infeliz es•
taba anegada en llanto.
Anatolio prometió seguir pagando la pensión
en el convento. hasta que la educación de Irene
terll'inara. Pero ésta, altivamente, rechazó la
oferta, diciéndole que era al difunto Rousselot
al que quería y no &amp;. su dinero, que lo único
que le suplicaba, era que le diera el retrato al
oleo, de cuerpo entero, del difunto Rousselot
que se encontraba en el salón. Anatolio no tu:
vo inconveniente en cedérselo.

*
**
Cuando el criado volvió, trayendo en las manos al retrato envuelto en un crespón, Próspl)rO
se descubrió respetuosamente. Irene se precipitó sobre él, llorando, y Anatolio permaneció
frío, separado, pensando en que perdía el tiempo preciso en que debería ir á vender sus propiedades ante el notario de Cherburgo.
El velo había caído, dejando al descubierto
el retrato. La estupefacción de Anatolio llegó
al extremo. El retrato claramente representaba
á Juan, al anciano intendente.
Entonces se abrió una puerta y apareció el
propio personaje, en cuyos br8 zos se precipitó
Irene, confusa y llorosa.

una época, tanto Irene como él mismo no habían querido casarse hasta saber de cierto que
el padre Rousselot le dejaba determinada suma, aunque bastante pequeña.
·
Arreglo del Francés para "El Mundo Ilustrado."

00
Hasta en las ondas del aire hay oficiosos correos para las malas noticias.

*

A la lengua más la mueve el temperamento
que la voluntad.

*

Como se oculta el sol tras negros nubarrones, así suelen ocultarse almas celestiales tras
caracteres muy ásperos.-PEREDA.
La mujer que vale por sí misma, no ha menester de muchos oropeles.

*

A?nque fuese _m uy rica y hermosa, causaría
lástima una mu1er: que no supiese hacer otra
cosa_que gastar dmero en atavíos con que encubrir su nulidad.-MARQUESA D'IVRY.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

PAGINAS DE LA MODA :

Siente usted un cosquilleo constante en la garganta ?
Está usted ronco con frecuencia? O está t 1 sted molestado
por la tos ? El Pectoral de Om•eza del Dr. Ayer calma las
irritaciones de la garganta, alivia la inflamación de los
tubos bronquiales y ataja la congestión pulmonar. Y es
por esto que domina con rapidez las toses rebeldes é impide las pulmonías y la tisis.
El Pectoral de Cereza del Dr. Ayer ha estado curando
afeccic)lleS de la garganta y los pulmones por cerca de
sesenta años. No debería faltar en ninguna familia.
Ya hay muchos contrahechos é imitaciones. Póngase
en guardia contra ellos! Y asegúrense antes de que
obtienen el Pectoral de Cereza del Dr. Ayer.

los-vestidos de los niños-Sencillez
y elegancia. -

Hermosos

figurines.

En la presente página trataremos un poco
de tra,jecitos infantiles, ya que esta parte de
la indumentaria está sien do actualmente descuid,:).da por nuestras madres de familia. Antes de entrar de lleno al asunto, debemos
hacer algunas observaciones que creemos de
importancia.

***

1

~¡
1'

.

,A
1

--

\
••.,

:º

En el número 3 veréis dos abrigos de niñas de edad de ocho y
cuatro años, respectivamente. El primero
es muy elegante, aunque no muy rico: consta de un saco suelto,
con mangasjaponesas,
y el frente de este saco se atavia con pai-:amanerías de seda y botonaduras de metal.
EL abrigo para la niñita de cuatro añoa encanta por el hermoso
aspecto. Creo que os
habrá de gusta1 mucho,muchísimo, y que
haréis que vuestras hijitas lleven uno igual.
Se compone de una ba-

Fig. número 1.

Se ha creído, err6neamente por
cierto, que sólo los niños pertenecientes á familias ricas pueden andar bien vestidos. Ningún juicio
más desacertado que éste. No es la
riqueza el factor principal de la elegancia. Cuántos y cuántos ricos andan por ahí próclamando en alta
voz que la cursilería no es aún planta exótica en este mundo, y cuántos caballeros y cuántas señoritas de
modesta clase, llevan con todo garbo y con verdadera elegancia prendas modestfaimas de ropa.
Hay que convencerse, lectoras
mías: si la fortuna no ha derramado en vosotras sus prodigalidades, no por eso desesperéis
de hai:er buen papel en reuniones y
paseos. Un traje de humilde tela bien
confeccionado y arreglado de acuerdo con los últimos figurines, os hará
tan elegantes como si llevarais ricos
pendientes de pedrerías y deslumbra
dores collares de perlas. Lo mismo
que con vosotras, pasará con vuestros hijos. Haced que los niñ~s vayan siempre aseados y con traJes en
los que por ningún motivo aparezca un recargo tonto 6 ridículo de
adornos. En los niños debe inculcarse la sencillez y de ninguna manera el amor á la vanidad. Los figurines que os presento en estas páginas darán mayor fuerza á mis palabra;, puesto que en ellos veréis mucha gracia y poco adorno.

_Ji e·"..#~.....

El número 1 representa dos trajecitos infantiles: para niño y niña, respectivamente.
Observad el de la niña y en el veréis q~e con una te~a
de poco precio se ha logrado confecc10nar un tra}e
de mucha vista. El trajecito suelto no lleva mas
adornos que los pliegues á_ lo largo y los holanes á
ancho y en la parte poster10r, así como un peque1;10
cuello hombreras· sobre el que caen, con toda naturalidad las dos trenzas del tocado infantil. El ~rajecito del niño no puede se~ ~á¡;¡ sencill?· Se co_nfecciona con un cas1m1r de mediana cahdad,
de color claro ( dabo advertiros también
que nada sienta mejor á los -niños que
los colores claros). Los pantalones se cortan un poco holgados, de acuerdo con la
moda, y la blusa se tableará en la pa~te
delantera, dejándola suelta en la posterior
y rematándola COI?, un pequeño cuello
ccChicagoi, formado con
la misma tela del vestido.

Preparado por el DR. J . C. AYER &amp; CO., Lowell, Mass., E. U. A.

El vulgo es incapaz de entrever los_ incon_yenientes que resultan de la
transgresión de las leyes del lengua¡e.-MuLLER.

** *
No hay amor propio más intransigente que el de los literatos.-NAPOLEÓN.

***

A no haber otros fundamentos para tachar á veces de irracion'.1-1 á la
Moda, para ello bastaría el hech&lt;? de h3:b~r convertido el vestido fe·
menil en escoba para todas las mmund1c1as de la calle.-MARQUESA
D'IVRY.

'\

ta suelta, rematada
ror un gracioso cuello esclavinr;,. Bata
y cuello llevan por
únicos adornos pequeñasaplicaciones
de cinta clara, formando listas y picos.
¿Habéis visto algo más gracioso y
espiritual que los
trajecitos infantiles que representa
nuestrograbado nÚ•
mero 2? Seguramente que no. En
efectc, laforma suelta y la confección
de estos trajecitos
los hacen modelos
en su clase. ' -Para
número 4.
lograr que los trajee
hechos de acuerdo
con estos :figurines, no desmerezcan en nada
del 01iginal, procurad únicament.e no separaros &lt;le sus detalles, pues en estos es donde está el •creto de la elegancia y del
buen gusto. No me cansaré de repetiros
que no hay necesidad de copiar servilmente un modelo para obtener una obra perfecta. Léjos de eso, podéis inspiraros en vuestra propia imaginacié,n, sin apartaros por
completo del modelo que habéis pretendido
seguir. Haced lo mismo con estos trajes y os
iesultarán tres graciosísimos vestidos infantiles. Los demás :figurines, de última moda
como todos los que os presento, rnn muy
apropiados para la est.asión actual y cuadran
perfectamente á nuestras constumbres, por
más que los hayamos tomado de modas europeas.
JOSEFINA.

t,a "fosfatina Fali6r6s"
es el alimt:nto más completo y el más recomenda,do para los niños desde la edad de seis á siete
meses, y particu!armente en el momento del destete y durante el período del crecimiento. Facilita mucho la dentición; asegura la buena forma-·
ción de los huesos; previene y · neutraliza los·
defecto~ que suelen presentarse al c;:recer, é impide la diarrea,, que es tan frecuente en los niños.

París, 6 Avenue· Victoria,.
Y

en todas las F'artnacla.s

~ts;J~-.

~--.__..... == .
Fi9.. numero 2.

Fig. número 5.

~~~~~~~~~~~~

�EL MUNDO ILUSTRADO

MUNYON

Et tEst.11mEnto

Un juego de hace cuatro mil años

del Ilmo. Sr. Arzobispo Fechan
Los bienes fueron valuados en $125,000.

HABLA CON LAS MUJERES

La ma¡yor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mu•
tua", Comp•a ñía de Seguros sobre
la vida, de Nue,va York.

Hace poco-s d!as que ~ ,pradi,có
la aip,ertura del tootaa:nento d,el I~u_str!~imo Sr. A.TzobLspo D. P~-tnc10
A Feehian en la ciudad de Oh1cago,
J
Iiiinois. La fortuna dl€il. distin,gu,do
El Jabón del Av,ellano de la, B;-uja prelado ascendió á ,cerca de . • •
r,ea,Jmente es un alimento y vivifica- $125,000 oro americano; Y_ según el
dor de la p.iel.
i!llJventario ,que se ha publlca,do, los
Alimenta y nutre la piel tasnto co- bien.es que dejó !fueron como sigue:
mo los alimentos nutren el cuerpo. Po•
ne OOida poro en una condición salu- Dos póli2las de "La
dable; a.sisite á la Naturaleza en ¡:u·
Mutua,"
Compañia
rificair el cuerpo de venenos; evita ind,e Seguros sobre .J.a,
flaima..ciones y suaviza y cura las parVida, de Nuewi. York,
tes irrita.das. CUTa las hendiduras de
por $25,000 oro .cada
las manos y labios y toda forma de
una, 6 sean. . . . . $ 50,000 oro.
escaldadura. No hay jabón, no ha,y lo- Divi.de ndos acumula,dos
ción, no se ha descubierto ningún basobre una d,e las póño que t.an ra.pi,d,amoote tranquilice á
Jizas. . . . . . .
9,329 oro.
los bebés que sufren de picaduras ca Otro. póliza de seguro . 14,000 oro.
Ji.entes 6 cualquier forma de ronchas Acciones en efectivo y
como el Jabón del Avellano de Mu
en Bancos. . . . . . 37,000 oro.
nyon. El cailmante efecto que hace en
Enlre los disposicion&amp;s del selos niños es casi instantáneo. Yo deseo
que cualquLer persona que sufra de ñor Arzobispo, en su testafillento, se
la piel, y atormentada de picazón, que hicieron ést.a,s:
se bañe con el Jabón del Avellano
A su hermana, señorita Kate
usando el agua tan caliente como la F'eehan, que estuvo siempre con él
piel la pueda resistir. El alivio será hasta su muerte, $40,000 010 en boinmediato.
nos y $25,000 oro en una!' de las póMU NYON.
lizas de s-eguro; á la s -e ñora A.na A.
Dr. Munyon, núm. 1505, Arch St., F'Eiehan, viuda del señor doctor
Filadelfia,E. U. d-e A.
E)duardo L. Feehan, hermano del
Agentes Generales. J. Labadié Sucs. señor tArrobispo, $25,000 oro de
y Ca., Profesa 5.
otra de las pólizas, y $5,000 oro en
Depósitos en Méxi-co:-Sres. J. Uih- e f,ectivo; á la Academia d·e San P.alein Sucs.-Carlos Félix y Cia.-Dro- tricio de Ghica§o, de la qu,e, es pre•
guerí,a del Elefante.-Droguerfa del captora su h ermana, Madre Maria
Refugio.
Catalina, $10,000 oro de la última
En Monterrey.-Sres. E. Bremer y .póli11a; á la escuela "Santa Maria''
Cia.
d•e enseñanza práctica para varoEn Puebla.-Sr. Joa,gufn Ibañez.
n-es, de Feelh,a,nvme, Illinois, que
En Oaxaca.-Sres. Tolis y Rene-ro. ! era la institució~ por J,a, que_ más se
Temporalmente hemos subido nues• interesaba, el senor Arzobigpo, &amp;e
tros prec.ios 20 por ciento hasta nor - •e ntregaron Joo $4,000 restalnl-EIS de
ma,Jizarse el• cambio.
, .Ja última póliza.

¡

"SflNTfl FE" l,fl MEJOR RUTfl
A Denver, Kansas Oity, St. Louis, Ohicago, New York,
San Francisco y Los Angeles

---~!IV'l!\9ll9"'~

De los juegos existentes no hay
ninguno tan antiguo como el que
representan las siete figuras g~ométricas contenidas en el cuadr1to
cuyo grabado acompaña á este artículo.
Hace cuatro mil años serví~ de
diversión á los niños y á las mñas
de China, lo mismo que ahora.
Se le llama juego de los tangr~mas y fué inventado por. el gra°= ti·
lósofo chino Tan, de qmen deriva
su nombre.
El filósofo tomó un pedazo de papel en forma de cuadrado, y lo cor·
tó en siete pedazos ex actamente
iguales á los representa~os en
nuestro dibujo. Con esos siete pe·
dazos construyó miles de figuras
diferentes,de todas clases: ho~bres,
animales casas, embarcac10nes,
etcétera ~on sólo ajustar de mane·
ra disti~ta 1as siete piezas.
Publicó las figuras en su gran
obra Los Sil!:TE
LIBROS DE TAN,
que trataba de
la creación del
mundo y de los
progresos de la
raza humana en
los siete períodos de su desarrollo, todo ello
según las anti·
guas teorías chinas.
Tan vivió hace cuatro mil
años, como hemos dicho,y Los
SIETE LIBROS DE
TAN, continúan
figurando en la
literatura clásica del Celeste Imperio.
A ningún chino se le ha ocurrido
escribir el OCTAVO LIBRO DE TAN,
que abarcara figuras ilustrando los
progresos de la humanidad, de cuatro mil años á esta parte.
Consideran la tarea casi imposible; tanto es así, que en China hay
un proverbio que dice poco más ó
menos: «Es hombre muy listo, pero
no podrá escribir el octavo libro de
Tan.» Lo cual no ha impedido que
un yanqui, pues yanqui había de
ser, y por añadidura la mayor celebridad en el mundo de los confeccionadores de problemas, SamLoyd,
haya confeccionado recientemente
ese octavo libro, en el que figuran
imágenes de locomotoras, automó·
viles, de aerostatos y máquinas voladoras y demás inventos recien·
tes, dibujados sólo con las siete figuras de Tan.

el primero representa las siete piezas y el segundo, tercero y cuarto,
fig~ras confeccionadas con ellas.

o
Ilustraciones para música (*)
(Por Salvador Farina)

UNE DROLE DE CHANSON
Se alza un grito de fiesta en el
valle. Calla la aleg ría, y un pensamiento de amor infeliz rememora
un drama concluido apenas y ya
antiguo como el dolor. Dice el llanto: «La vida es amor, el amor es dolor». Voces diferentes lo interrumpen y la paradoja grita entonces
en el valle: «Olvidemos la vida ....
y vivamos&gt;.
MINUETE
Otros tiempos. Vísperas de grandes cosas. En la sala dorada y luminosa· el deseo juvenil se enlaza
en danza láng uida; por la calle ne" ra y fría pasan lamentos infinitos,
la miseria ruge é impreca.

y

DESPUÉS DE UN SUERO
Es negra noche. Tengo cansado
el cuerpo é inquieta el alma. De
pronto escucho .... ¿quién es? ....
un monstruo amenazante, quizá una
fiera humana; intento huir; pero me
sigue, se acerca siempre; ya me
siento preso....... piedad! piedadimploro en vano. Caigo , me levanto y aun corro . .... . en vano. EL
m~ alcanza, me aferra . ..... doy uu
grito desesperado ..... . cesa la negra :,;.oche, aparece sereno E1i cielo,
til a lma espantada interroga, el
cuerpo, escapado de la amenaza
horrenda, tiembla, pero estoy sa l·
vado, era un sueño!
VISIÓN DELA HERMANA MOER1'A
Tú me pareciste, hermana querida, á decirme dulcísimas palabras,
á alentar mi vida con tu sonrisa.
Yo te quería siempre junto á mí.
«Quédate», te dije, y quise entretenerte; pero tú, vol viendo los ojos
al cielo,huiste sin fatiga demi abra·
zo. Así en el sueño de hoy, hermana mía; así ayer en tu breve vida.
REVE
Oio-o la voz sumisa del lago tranquil~; también la montaña sublime,
dorada por el sol naciente, dice cosas del cielo. La floresta. calla y
escucha.
Todo duerme en el paisaje ... . . .
mas no ...... oigo el golpe de remos lej anos; una barca pasa, se
aleja. se pierde ..... . Tal vez era el
amor!
DANZA ZÓ'l ICA

Se reservan camas en Carro Pulman para todos los puntos en
los Estados Unidos. Los Restaurants·y Carros Comedores de Harver en la Línea de Santa Fe, son renombrados en el mundo entero.
Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
W. S. Farnscwortb.-Agente General.
1 ~ San Francisco, NÚJn. 8, l\léxlco, D. F .

Estas fig uras se han puesto de
moda en muchas partes, y realmente constituyen un recreo graq,ge,
pues no se confecciona f ácilmm!te
una figura bien hecha con esos siete pedacitos de papel. En primer
lug ar, el 7 es un número que no pue·
de dividirse e n mitades simétricas,
y. por otra parte, las formas simétricas de las figuras de Tan tienen
todas ángulos que parecen apartar
la posibilidad de trazar con ellas
líneas graciosas y variadas, pues
se excluyen las curvas. A ñádase
que es condición imprescindible el
emplear los siete pedazos en cada figura que se baga, ni un pedazo más ni un pedazo menos.
N o constituyen sólo un recreo las
siete figuras de Tan, sino que, además, son un ejercicio excelente para la imaginación.
Gustavo Doré desarrolló y perfeccionó su g usto asombroso para
el dibujo de fig ura, jugando y trabajando con las siete fig uras de
Tan.·
De los g rabados de e~te artículo,

Es día de feria. De todas partes,
aun de muy lejos, 1:1,cuden tenderos
y juglares; ya todos se entregan á
la danza mientras los pilluelos
aturden sonando sus trompetas; el
amor teje en silencio su tela inmor·
tal. Dos viejecitos escapados á la
muerte celebran sus bodas de oro,
y quieren tambien bailar, porque
aún se aman.

EL MUNDO ILUSTRADO

TIUSión, €sptranza

«Hércules&gt;, el arrepenti miento de
1 ~~~afi~~~ los sentidos? ; Todos nos
Diana en «Orión&gt;, el sentimie nto
Vemos caminar el sol de oriente
religioso en l a «Cruz del Sur&gt;. .
~E1
á occidente, y no camina. Mentira
Sin la ilusión no podríamos vi(llAT A DOLOR)
de los ojos.
vir; nos crea la belleza de lo prede PERitY DAVIS '
Personas hay de tan irreflexivo
Vemos el fin del espacio en la
sente y, madre de I a esper anza,
Para Escalofrios, Cortaduros,
carácter, que tienen á gloria deseo- bóveda azul que llamamos cielo. y
embellece el porvenir, cargada co·
cuemaduras y Contusiones
gañar á los seres seneillos ó ino- ni es bóveda ni término de nada,
mo viene de l as dulces sugestiones
No tiene igual.
centes de l as dulces mentiras que sino de la vista. Mentir11: de ella
de la fantasía.
creen, como si semejantes desenga- misma.
¡Ay del pobre corazó n de donde
fiadores pudieran darles,en cambio,
El oído nos dice que el sonido
haya huido!
realidades de tan intenso cons uelo brota de la flauta, del piano, de la
EDUARDO CALCA RO.
y tan completa resignación como garganta del cantante, y nos engalas tales mentiras.
ña, porque el sonido no se prod~ce
Si una madre desolada coloca sinoeneloídomismo; enélesdoñde
sobre la frente del hijo gravemente brota, allí es donde nace; aquellos
No preparéis matrimo nios des·
enfermo una cinta bendita que ha instrumentos no despiden sino vigraci ados acost umbrando á vuesde darle la salud, sonriendo luego braciones mudas. Mentira. del oído.
tras hijas á un lujo excesivo.-MAR·
de esperanza y cobrando tranqui• Lo mismo que la l uz, que no se forQUESA D'lVRY.
lidad en el ánimo, ¿no es una cruel• ma sino en la r etina, donde las
dad, igual al asesinato, represen- vibraciones opacas del éter se conSOLiTAR~ A
tarle la vanidad de su recurso Y la vierten en claridad. Y creemos ver·
La falta de nutrición es l a cau sa
·
CURACl(lN CIERTA
futileza de su ilusión, sumiéndola la fuera de nosotros.
r
en ~ HOBAS, con los
primordial de las enfermedades exGLOBULOS
SECRETAN
tenuantes. Véase lo que dice el muy
así de nuevo en el abismo de la
¿ y ra ilusión de la música? Al
Farmacéuti co, Laureado y Premi ado
prominente.:Qr. D. Pablo Córdov a
ÚN ICO 1\.KMBOIO IKPALIBLE
angustia homicida? ¿Qué lenit ivo hombre que está alegre lo transl&amp;DOPTAno POR LOS HOSPIT•LE$ DE PAR!~
y Valois, de J-a- Ciudad de México :
le dan, en cambio? ¿Con quó le porta á praderas rientes donde ha«Tengo el gusto de man ifestarles
substituyen la esperanza que la bita la dicha y convidan los placeque el uso de la Emulsió n de Scott,
hace vivir\' Después de esa palabra res. Al triste le llena los ojos de
en mi práctica de muchos años, ha
mortífera, ¿qué palabra le dan que lágrimas, y le lleva el pensamiento
sido siempre satisfactorio, pu es sudescargue su ánimo del anhelo do- á los sepulcros. Al desterrado le
pera á toda otra preparación cuanloroso y su mente del lúgubre prn- oprime el pecho, y le representa en
do se trat'a de enfermedades de los
sentimiento?
la memoria el río de su comarca,
órgan0s respiratorios óde las afecY si es ilusión mentirosa de la la caricia de las brisas de sus mon·
ciones por falta de nutrición. Reú
esperanza, ¿de qué vive el hombre, taílas, la torre de su iglesia y el
ne además la ventaja de tener un
IJE LAS
en definitiva, sino de ilusiones Y techo sagrado que cubre entristecigusto agradable, pues los enfermos
esperanzas? Vive el poeta fortifi- dos á la esposa y á los hijos. La
en general no la rehusan. »
cado con el anhelo de la gloria, virgen sueña delirante con el ideal
que, obtenida, es ilusión, porqqe misterioso que le está sugiriendo j
CON E L
es humo y vanidad; no lograda, es Ja naturaleza. El adolescente pal PARA CURAR UN RESFRIADO EN UN DJA
esperanza fallida, que es dolor; pita de entusiasmo y a.mor. El an- l
las pastillas Lnxantesd e Bromo-Q11inin11.
pero ha perfecciona.do su espíritu ciano siente la nostalgia de la ju- ¡ Tome
El boticario le devolvern su dinero si no se cuen la contemplación de la belleza · ventud desvanecida. La música no
r a. La firma E.W. Grove se h alla en cada cnjila
ideal, y vivido valerosamente. Lu- es culpable: son locuras de la fan cha con herohmo el guerrero por ta.sía, que es la facultad de la ilude GUESOUIN, Ou1mico en París
la ilusión de la victoria Y la espe- sión; porque la acción inefable del
En Mexico : J. LABADIE Suc•• y C&gt;•.
ranza de la fama, Y puede cae1 arte de los sonidos despierta la
destrozado y exámine en medio de sensibilidad , eleva el alma, revela
la selva; pero se ha agitado útil· la existencia del espíritu, levanta
mente en la defensa de la patria Y . el pensamiento hacia las grandes Vd.em p,, zaá engrosar,y engrosar es
Se obtiene un
TomepuesJoda.s las maJianaE
de la honra.
concepciones; y emociones, sonri- envejecer.
ayunas dos gr1,je s s de THYROiDINA
Se afana el labrador con la ilu- sa.s, alegrías, y basta las lágrimas en
AOUTY y su talle se conservará es O c l&lt;o
siór: de la ganancia y la esperanz11 que causa, dulcifican la vida y me· 6 volv.,rááserlo.- Elfrascode50grajeas t ú '
por m•~io de las Pllules Orienta.lea
del bienestar, y acaso muere empo· joran al ser humano, por la can ti· PARIS, Laborittorio.1, Ruede Ché.tea ud un. "'
•
11110 l' II Z meses desarrollan v endure cen 6
brecido en la sala de un hospital; dad de cielo que lleva la músic a en IEDICA!fEIITO CIERTO t INOFLNSIVO EN kB, OLOTO.
lo.; senos, hacen de ;-.a p a r8ce r Ias ~al idaa
pero ha fecundado la riqueza públi- su seno.
huc-.oaas de l oa bombl'os y dan al Uuato
Téngaaecuidado de e11g1r: Thyro1dina Bouty.
u na ~raciosa lozanía.Aprobadas por las
ca y cumplido la santa ley del traLos más engaíladores son los
eminencias médicas,,on benlffcaspafl I•
salud y con v ienen á los más de licad '&gt;P
bajo. Ve la madre en su hijo, con ojos. Vemos las constelaciones del
tem peramentos. - Tralamiento 1il.-iL
los ojos de la ilusión, el resumen cielo y les ponemos nombre por su
Rn!\ultado duradero. - B1 frassco l'()lJ
. de todas las perfecciones, Y contero- figu r a; esa figura es ilusión: cada
DOlicia rr. 6.35.J. RATIÉ, Ph1• 15t_Pan.Verdeau,Parta,9"
LOMBRIZ SOLITA,t!A
pulslón segu r&gt;
En Mexico : .J. LABA.UIE Suo'" v e•.
pla de antemano, á la luz de la es estrella dista de Ja otra millones de
DOS horas, sin PI "RO A. po• las eApsa
peranza, el brillante y seguro por• leguas, y si nos acercár amos allá, eo
las L. KIRN. Evlta4 Imitaciones. Dep6sl
venir que le aguarda, y quizá fiebr, encontraríamos que no hay tal to : Farm. IIAUGOTI, :"i4. boulevard. f'.dga•
maligna lo arrastra. á poco á la &lt;León», ni tal «Carro&gt;, ni tal &lt;Can&gt;, Qulnet. l'arfs y en t odas las tarmaclaa
profundidad de la huesa; pero en ni tal «Peces~ ni tal &lt;Hércules&gt;; y
trPtanto ha vivido ella feliz, porqut- sin embargo, es el deleite de las
ha amado y esperado. Si en vez del noches extasiarnos en la contem•
,_ nlDTI III IU, 11 CUU CII LII
en~aut? de belleza que nos ofrece plación de esa;s mentiras, y entre•
la 1lus1ón E:º el rostro del ~er que tener el espíritu en la agradable
amamos, viéramos la hornblE: ca- 1 tarea de ir en·c ontrando en la. in........ , ...... 'I MCllft. la ......_
lavera que está detrás, realidad mensidad la formación de esos
1 grupos
irremediable ..... •
resplandecientes; hacemos
No quiero continuar, porque te- más: los hemos emparentado con
mo envenenarme con el tósigo re nuestros dolores, recuerdos y vir01 JJ'DU J uepn.. H:. le
pugnante de la realidad.
tudes, guardando para la inrnor taSin la ilusión, que enamora, y la lidad, en las urnas de luz de sus
esperanza, que convida, sería Pl estrellas, el heroísmo de «Art uro&gt;,
hombre el gran paralítico de la el sacrifir.io de «Berenice&gt;, el genio
PLACAS FOTOGRÁFICAS
creación.
de «Orfeo», el wartirio moral de
En medio de la ilusión vivimos. «Casiopea», la suwisión filial de
Tnlw• rulMal I lmll,It ¡tr Pulpe!tla NI ltt
porque¿dóndeencuentrn el liomo re, «Andrómeda &gt;, las hazañ as de «Peren su vida subl unar, el elemento seo», la desesperación de «AriadPOL
GIDIEB
de la certeza? ¿En la razón"? La na», el castigo de «Erídano», el
PAIUS - ll08 b.f.l, F6 Bt-Deaú "(.;
ignorancia . la vicia, el inte1 és la vuelo de la inspiración poética en
IN11M: , LOUa, ..... J 00t ·, llll.ld.
-545, Rue de Rivoll, 4 PARIS,
subyuga, las pasiones la obscure- «Pegaso&gt;, la virt ud del trabajo en

SE'Painki\\ey

LOMBRIZ

RE COLORACIÓN

BARBAS y del PELO

EXTRAITaesSIRENE~

!

(*) El joven maestro A)l!LCAR ZANELf.A.
ianista compositor (del c ual n oencucntrop,1·
a b ras que puedan expresar todo 1~ bie n que
pienso) ,compuso en Lugano, casi ba¡~ m,s
ojos siete pequeñas maravillas pnra piano.
Yo quise o\rlas varias veces, y á pedido del
compositor , escribí con el menor número de
palabras siete peque ñas ilw,trnciones,cx p resando lo que lá música me ha hech o sentir.

r.

S .Fai-ina.

HERMOSO PECHO

•

º ASTILLAS DEL DR. ANDREU

~=lGllBliR
COQUE~UCHE
,os F1J11;uomos

MAZURKA SENTIMENTAL
Todo pasa, también el amor. San·
ta Teresa ha escrito: «El infierno
es allí donde: y a no se a ma&gt;. Ay,
pobre criatura que me. amaste un
día!

........"

iCUIDAOO, SENORAi

. LICOR

~LAiliLE

JOUOLA

VINO
NOURRY
ANEMIA, LINFATISMO
ENFERM'EDADES
del PECHO

i

�Año XL-Tomo !.-Número 4.

Enero 24 de 1904·

Precio del Ejemplar, 50 centavos,

1

1

1

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1
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1

1
¡!

lJ

En el pr6ximo número informaremos á nuestros lectores acerca del

Nuevo sistema de Primas
y algunas otras novedades para los abonados.

�L UNDO LU5TN0DO

AL

Año XI-Tomo 1-Número 4

PUERTO

MEXICO, ENERO Z(de 1904

Director: UC.IRAFAEL REYES SPINDOLA

Subserlpel6n mensual foránea ...... $ 1.60
Idem
ldem en la Capital.$ 1.25

Gerente: LUIS REYES SPINOOLA
Registrado como art!culo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

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Mandamos á vuelta de Correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, FRANCO DE PORTE, los pedidos mayores
de 25 pesos cuyo peso no exceda de 15 kilos.

Signoret,, Honnorat y Comp.
Una Hija del Rhin,
(Colecciór, Pelli.r,clil)i.)

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>L UNDO LU5TN0DO

AL

Año XI-Tomo 1-Número 4

PUERTO

MEXICO, ENERO Z(de 1904

Director: UC.IRAFAEL REYES SPINDOLA

Subserlpel6n mensual foránea ...... $ 1.60
Idem
ldem en la Capital.$ 1.25

Gerente: LUIS REYES SPINOOLA
Registrado como art!culo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

DE

VERACRUZ
Grandes Almacenes
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Segunda Monterilla

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Lo Caso Mejor Surtido de lo República
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Muselinas brochés para trajes de baile.
Cortes de punto coit 6 sin pailletes.
Crespones franceses é ingleses.
Terciopelos lisos y fantasía.
Felpas de todas clases.

Mandamos á vuelta de Correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, FRANCO DE PORTE, los pedidos mayores
de 25 pesos cuyo peso no exceda de 15 kilos.

Signoret,, Honnorat y Comp.
Una Hija del Rhin,
(Colecciór, Pelli.r,clil)i.)

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO llUSTRADO

J Esus Urueta., delicadísimo artis-

ta. es un hombre todo lleno de miserichrdia. Como el otro Jesús, el
que derramó toda la hiel de su a.ngustia. huma.na. y toda la. dulzura.de
su naturaleza divina en el &lt;Huerto
de los Olivos&gt;, ba dicho: &lt;dejad que
los niños se acerquen á mÍ&gt;, y ha
llevado de la. ma.oo á los pequei'ios,
para que depositen en los santos
alta.res del arte las flores frescas de
su admiración infantil y entusiasta..
La. obra. de Urueta. es una obra. de
amor y misericordia. Ofrece sucora.zóo, como un gran vaso de perfume y de ambrosía, á todos. los que
quieren a.breva.r su sed de ideal ardiente, inacabable. Porque la poesía es a.mor, y es dolor y es misericordia·, y un poeta, de los vuelos de
Jesús, lleva en sí una fuente ioagota.ble de bendición, cuy as linfa.s
limpísimas a.pagarán muchos a.nhelos y fecundarán muchos de esos
&lt;campos interiores&gt; en los cuales
el ideal surgirá como una gran 1·osa.
de fuego.
En nuestro país hemos padecido
inteosa y permanente sed de arte.
En nuestras épocas escolares no
hemos encontrado quien nos guíe
por los senderos floridos doodeban
marcado la. huella de su pie los
grandes artistas.
.
. P'
Panzudos burgueses, deo1os miopes y anhelos porcinos, enfermos
crónicos de tiña. litera.ria., nos hablaban de arte y se erguían sobre
el pedestal de su insignificancia.,
para. vociferar en cualquier reunión sobre asuntos que desconocían. Toda. una generación de pequeiios era. sometida. á la. dura
obligación de aprender de memoria. algún texto imposible.
Se descuidaba por completo todo
aquello que sigoiñcara algo de a.rte, y si alguno, en la escuela., sentía. el beso de la Musa., si alguno
mostraba. tener un ligero conocímiento innato acerca de cómo se
monta. á. Pega.so, si algun_o la.oza.ba
su fantasía por los ubérrimos ca.mpos donde florece el ideal, Y sabía.
cómo ir á esa región de ensueílo Y
de quimera, los compañeros, los
roa.estros, todos, le herían con la.
sátira. burda y soez, le impooí_a.o
nombres denigrantes, le desprecieba.n.
Y los predestina.dosi los que sentían arder en sí la flama voraz de
un a.mor al arte inagotable y profundo, dirigían al cielo tropical

sus largas miradas de a.chelo, in- no. Apenas si ha llega.do, displicen- llenos de flores, y de gorjeos y de
tensas y la.rg:a.s mira.das, como si te y nostálgico, y ba. posado sus frescura., que, de distancia en disquisieran empaparse el alma. del labios ligeramente, muy ligera.men• ta.ocia, esma.l ta.o el desierto de
azul divino, como si temieran que te, sobi·e la frente morena de nues- nuestra. existencia. metropolitana.
tanta sombra. y tanta imbecilidad, tra patria.
de los conciertos que la
les hubieran anegado' el espíritu
Quédase mejor en los países del Despuésperseverancia.
del maestro
para. siempre.
Norte. Gusta de coronar las chi- asidua
Meneses nos ofreció, ha.o venido
Quien haya sufrido tal tormento, meneas de blancos encajes y de fi- los
de uno de los discípulos del
precisa.mente en la. época. en la. cual ligrana.s cristalinas, que son un mismo
maestro, y bien puedA dees el cerebro humano capaz de im- milagro de delicadeza. En nuestro cirse
que es á la labor del maestro
presionarse con facilidad mayor, país no encuentra. chimeneas.
comprenderá cuán grande, cuán
La hirviente sangi·e la.tina. se Meneses á la que somos deudores
los pocos momentos de tranquimeritoria. es la. obra. de Orueta.. El compadece poco con los paisajes de
la.
satisfacción
lleva. de la mano á los pequel'los á invernales. Gustan al Padrelnvier- dado saborear. estética. que nos es
los templos marmóreos donde se no. las lenguas rígida.~ y gutura.l~s
Sea. en persona. el mismo maesrinde culto á la. Belleia.¡_~l abre las de los &lt;bárbaros del Norte&gt;, y a.01puerta.s de oro, iovita'oaó á. todos, "lrña. toda. su .floración de nieves y de tro, sea en su nombre sus discípupara que penetren al santuario.; escarchas l~~ calles d1r·1as aldeas los mejores, ellos son los que basta
donde luce la majestad soberana sajonas, en las que juegan los pe· hoy lleva.o muy alta. la noble bandel Arte; sirve de guía á los que quel'!os muy rubios, y los campos dera del arte musical. De no ser
serán mafia.na hombres, y les llev~ septentrionales, en donde lanzan por ellos, por sus esfuerzos, por
á los floridos bosq uecillos donde el 1as máquinas h0rribles y prácticas, sus labores incesantes, quedaríamos eterna.mente entregados á la
mirto simbólico abre sus sa.ngrien- sus ríspidos pujidos de va.por.
tos pétalos, como labios sedientos
Nuestro país tiene muchas flores, ignominia. del género ínfimo.
de besos.
demasiadas flores que marchitaría
Hemos tenido en las escuelas la. nieve; tiene paisajes espléndidos
***
hambre, intensa. hambre de Arte. que jamás lucirían si se cubriera.o
Tenemos la promesa de un artisMás que en cualquiera otra época de esa inmensa sábana de blaocude la vida, es en l a. pubertad en la ra que el lápón atri.viesa con sus ta y de un sabio, como valiosa esque buscamos ansiosamente algo largos &lt;sky&gt; rápidamente. Sólo en peranza. en un futuro próximo. El
de luz para nuestras almas. Des- nuestras moot!l.ílas, allá en las al• . Doctor Ga.rna.ult, que habla. y se
pués vendrá la lucha; apagará los tas regiones en donde impera. el hace escuchar lo mismo en la.sacaentusi~smos la ola de merca.ntilis- ave sacra jupiteriaoa, sólo en las demias ceñudas y pomposas que
\ Jmo que caracteriza. las modernas
quiebras elevadas y solitarias de en la. cátedra de arte, el Doctor
sociedades. Quedará solo, en los la montaña, extiende sus galas el Ga.rna.ult, que tanto sabe de la.ciencia. de curar, como de la ciencia
altares, el Becerro de Oro, y las al- Padre Invierno.
mas que jamás haya.o soñado, enEn nuestras latitudes jamás el del buen decir y del buen pensar,
durecidas y aoq uilosadas en la a.i'lo es viejo. Muere como morimos nos ha prometido una serie de conatmósfera. oprobiosa. de una vena- nosotros mismos, antes de que el ferencias acerca de la. historia. del
lidad irredimible.
frío de la. vejez cuaje nuestra san• arte.
Será un evidente progreso. Las
Jesús Urueta ha sentido su alma. gre en Ia.s venas; quédese para los
invadida. por una. inmensa. piedad; países grises del Norte el espec- conferencias literarias de Urueta
ha recordado que la.Poesía. es a.mor, táculo infinitamente triste de la ne- y la.s cooferenci a.s artísticas del
y es piedad y es misericordia, y se vasca.
Doctor Ga.roault, se completan y se
ba. dispuesto á derramar sobre la
harmoniza.o. ¡Felices los escolares
legión inmensa de los deshereda.modernos que bajo ta.les auspicios
dos del Arte, toda. la miel y la. dulcomienza.o la vida!
***
zura. de su ta.lento privilegiado.
Los
conciertos
últimos
de
Vil!
aMerece un sincero apla.us'ó. Los
que, como él, tienen el dóo del ver- seiior fueron la. confirmación de lo
***
bo y llevan en el alma todos los que aoteriorme.nte dije. La musa de
En esta temporada, solamente la
perfumes de una primavera. lujú- este artista es una musa sabi a., que noche tiene 11lgo de invernal y de
riosa y viril,. iienen cierta, obliga.- ha pasado tardes crepusculares y hermoso. Cuando en las altas hocióo hacia los'líu'érfaoos y los po- noches inmensas en contacto ínti- ras el sue!'io reina en la. ciudad
con el genio de los grandes múbres. La misma que tienen los mo
como un déspota. africano, brillan
sicos.
magnates respecto á los mendigos,
las estrellas en el cielo, como si un
La
sociedad
ba
recibido
de
Viy los sabios hacia los ignorantes.
Buckingham misterioso hu hiera
lla.sei'lor
las
primicias
de
su
talenSu obra es buena., y es misericoratravesado los abismos siderales
to
y
de
su
estudio.
Se
adivina.
fádiosa. y es santa.. Debe estar satiscilmente la constante labor que ha derramando per 1a.s.
fecho.
sido necesaria. para. que el virtuoso se hay a. elevado á tal altura.
*
**
Los conciertos que acaba. de da.r en
Decidida.rµeote no es nuestro país el Teatro Arbeu, forman uno de
de los predilectos del Padre Inviar- esos pequei'los oasis, deliciosos,

Necrología
8 L. SR. DR. O. CARL.OS Te:J8DA

En los primeros días del presente mes dej6 de existir en México el Sr. Drf Don Carlos Tejeda, Profesor de Clínica Quirúrgica
de Pediatría, ~n la Escuela Nacional de Medicina., y uno de los facultati vos m ás estimados en los círculos científicos, por sus vastos
conocimientos y su amor al estudio.

*
**
El Sr. Dr. Tejeda era originario de Jalacingo (Veracruz); hizo su carrera con notable aprovechamiento, y poco después de haberse recibido, emprendió un viaje á Europa con el fin de perfeccionar sus estudios
en Francia, bajo la dirección de los eminentes facultativos Pajot y Galezowski.

I

Cuentos de Manicomio
CRUCIFICADO
Amo á Cristo.
Odio el martillo y los clavos, tao profundamente como odio la. Cruz.
Ha. sido esta. mai'laoa. cuando ha. entrado en
mi alma ese odio infinito, y ya. nunca. se a.pa.rta.rá de mí.
Afirmaba. el termómetro que tenía. 42 g rados
de fiebre~ y sentía en proximidad al, estalli(l,o,
mi pobre cráneo torturado por la implacable
jaqueca..
y se ha metido en la. cabeza-seguramente
imbécil,-de un sirviente del hotel, poner sus
manos á remachar clavos sobre la tapa de una
resonadora. ca.j a de madera..
¡Martirio! El ruido hl!- sido dese~pera.nte,
ahora que extraordinaria.mente, m1la.gros~meote la fiebre seme ha ido del cuerpo, no stn
deja.r~e antes su huella d_olorosa y debilitante,
recuerdo y odio aquel ruido enloquecedor.
¡Cuá.nt~s siglos duró aquel hombre para.clavar la. ca.¡a.!
El ruido se repitió, en efecto, pocas veces, pe•
ro tuvo doloroso eco en mi pobre ca.be11a., un
millar de sucedidos.
.
¡Oh martillo odioso! ¡Ob clavos a.bomtoa.·
bles!
¡
¡Cuántas veces he pensado en a.que res_peta.•
ble y venerado adorador de la Huma.D;1da.d,
compa.fiero mio compaílero sólo por lo iluso,
or lo soñador 'en imposiJ:&gt;le~, no por el a.mor
la. Humanidad, porque si bien específica.!Deo•
te soy como todos los hombres iofluen~i~ble
por las compasiones para todos los sé~es v1 v10Otes · como todos los anima.les, acce~ible á los
am~res oa.ra. los semejantes; en con¡uo_to, aborrezco á. ratos, y á ratos sólo despremo al_ género huma.no, y lo aborrezco por fementid?,
por crimina.!, 1por huma.no! como me desprecio
ó me aborrezco ¡p~r horuJ:&gt;r~I
y he compadecido cr~stiaoamente-só!o ~
Cristo corresponde la Caridad ~erfecta,-s10 fi_
nes egoístas sin espera de ulterior recompensa.,
or eso se c~ee que no fué h~mª!lº. a.bsoluta.~ente, que no perdió su génesis_ div100; sólo á
El corresponde la. sana compa._s1óo,. la verdadera. Caridad, la verdadera. v1rtlJ:d' he compadecido á aquel sublime loc_o C~uc1fica.do.
Sin embargo para sentir s10cera.meote esa
misericordia. h~ necesitado que el eg~ísmo me
la despierte que la. egolatría. me 1~ excite-¡so1
hombrel-q~e el sufrimiento propio !1&amp;ya. venido á recordarme, como sie~pre, el a1~n~; comi
siempré viene también el a¡eno suf_rimiento
hacerme sufrir por el recuerdo propio pasa.do,
ó or el temor futuro, en caso análogo.
bon ese martilleo, co_n ese cl3:ve~o que me ha
dolido más que á la ca¡a. que v1ct11naba. la ne·
cesidad del hombre, qu~ perforaba .la. torpez:i.
de ese mi martirizador mcógmto, ha llegado el

i

•

Permaneció en el extranjero dos años; Y
habiendo obtenido por opQsici6n, á su regreso, el cargo de Profesor de Clínica Interna
en la Escuela de que había sido uno de loe
alumnos más aprovechados, volvi6 á Europa en 1890, con una importante comisión
del Gobierno.
Afio y medio permaneció en París nueva·
mente el Sr. Dr. Tejeda, concurriendo du·
rante ese período á las clínicas de los más
renombrados profesores.
De Francia se dirigió, por último, á Londres y Berlín y á las principales ciudades
de Italia, con el objeto de visitar los hospitales de niños y fundar, á su regreso, una
nueva clínica en la Escuela.
Además, el Sr. Dr. Tejeda concurrió, como
delegado de México, al Congreso Universal
de Medicina celebrado en Moscow, y fué
miembro, durante algunos años de la socie·
dad médica Pedro Escobedo. '
La muerte del distinguido facultativo ha
sido muy sentida.

/
~lb,~

i ~~:~i
~,-, if
,-~)
.,

/

·

NTONIA

lll ~ 6UAO/\LAJA

amor á Cristo por el camino de la compasi?º·
Si yo fuera Cristo, y si á_míme a.mara 3:lguie,n
por compasión yo le odia.ría, porque s1emp1e
he preferido qJe me odien á que me 11_meo por
cvmpa.sión; que me amen ó que me o_dieo, pero
ue no me compadezcan: amar y od1ar:-Yª lo
ia.n dicho muchos intelectua.les-;es digno de
almas grandes, y el a.mor y el odH? están he·
chos para los que algo va.leo, 1:131eotra.s que
&lt;Compasión&gt; fué sentimiento fabricado en a.1guoa. alma pei·versa. que quiso disfraia.rse de
buena para los seres pobres, pa.~a. los hombres
inválidos para la. gente despreciab)t.
Siempr¿ he preferido que al referirse á ~í,
profieran, acompa.fia.ndo á mi nombre, una .m·
juria.; y no que la acompa.i'len con el despectivo
&lt;Pobre&gt;.

***

Sí Cristo; yo te he compa.d~cid?, y~ me he
reco~ciliado contigo de tus m1seri~?rdia.s pe~1· udicia.les para. ti, yo me !1e reconciliado cont~=
0 de tus caridades estériles para la. Humaoi
\ía.d, que contra tus sue!'ios e~ los cuales pervertiste á, Spencer, º? va. cami_no de la. Fra~r=
nida.d y del Amor unt ver~3:l, stno antes s~ p1er
de en el crimen, se esteriliza. en el De!i~, y'
por fortuna., se degenera y agota. en el V ic10; la
única perfección para el género está en la.
muerte. Yo he sufrido en una maña.na tod~ la.
locura. de tu martirio; cada golpe_ de martillo
sobre la. férrea cabeza del cla.vo-!'.&gt;por qué 00
me fabrica.rían• en hierro't--:ba. sido un go1pe
sobre mi cabeza. humana., y me ha. causa.do el
tristemente misera.ble dolor humano que se ~r~duce en el espasmo y que, á las veces, se ridi•
culiza. en el gemido.
.
Cuando sentía yo sobre la cabeza el martillazo golpea.do sobre el cráneo del clavo, cuando me estremecía. sobre el cerebelo el ~olpe
aventa.do sobre el remache del fierro que iba. á
a.se ura.r contra los humanos deseos de robo,
unldecena de botellas de cerveza, he pensado

en Cristo, lo he a.me.do por el ca.mino de la
compasión. l\Ie ha. calenturea.do el cerebro la.
ilusión-delirio de tanta. grandeza-de que yo
era Cristo, sólo que mi suf_rimieoto era m~yor
que el suyo· tendido en mi cama de a.lquller,
en la. cama que en el hotel da. exi~uo rep~so á
mis temblorosos miembros ¡he sido crucifica•
do! Cada golpe del martillo vulgai· que no _sa·
crificaba, '1ue no divinizaba. á un Cristo, s100
que empaquetaba. 12 botellas de lupuloso y alcohólico líquido espumaote, me caía sobre el
cuerpo y me fijaba. sobre la Cruz.
Y sentía. sacrificados los pies, ya. me dolía.o
a.tra.vezada.s las manos, cuando vino aún á
engrandecer mi suplicio, sólo explica.ble por
mi fiebre la. coronación de espinas; sentí cuan·
do me intrudujeron la. corona. en la c3:beza de·
lira.ote; y lo que fu~ pe?r, ¡;y-o be sufrid_o ~ás
que Cristo, yo he sido 10fehz! Ca.d~ espma.que
me perforaba la ea.beza, cada espma. que me
castigaba el cráneo, era una culpa, era. una.
maldad, era. un vicio mío. ¿No sufría. más quf
Cristo? El moría. por las culpas de l?s hombres
y ámí me sacrificaba.o las mías; Cristo, amante de l a Humanidad, moría ~or ella, Y Y&lt;?,\
amante de mí mismo, me sacrificaba por mis
culpas por mi odio a.l género huma.no.
y seguía el claveteo; los judíos, en este ca.si;&gt;~
los justicieros verdugos, que me p~na':&gt;an mis.
culpas seguían crueles en su ci·ucificción, y e.!
golpe~o era más decidido y más frecuente, cp_::o
mo si ~stuviera.n á ca.da segundo más cor.veo• .
cidos de su razón, más satisfechos de su casti,-•
go, más seguros de mi culpabilidad.
Yo sentía deseos-¡oaturalmeote!-de escapar al castigo, y pensaba que podí3: hacerlo,
que podía huír al claveteo _que s?ooriza.b3: contra. una caja de cerveza. el imbécil a.morta.¡ador
de 12 ca.seos del lupuloso, alcohólico y espumante líquido que á los teutones encanta.: pero
no podía. huír· no podía. yo excusarme al frío
de los pies, a.i estremecimiento, al .s~dor del
cuerpo entero, á la. calentura y al ~eh~io. .
Por fin vino el salvador, el misericordioso
golpe de ~Longino&gt; y saltó la sangre. Entonces yo, ¡el Cru~ifica.do! resucité, volví á la vida, y amé á Cristo.
.
Eso sí· desde esta mañana entró en mi alma
el odio para el martillo, la repulsión para Jo~
clavos; el aborrecimiento para la, Cruz; y el
amor para Cristo, aunque por cammo d&amp; la
compasión.. .. .. .
Amo á Cristo y odio el martillo y los clavos
tan profuoda.m~nte como odio la Cruz.

Francisco Zárate CJ?.uiz.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

LA ORDEN DE

COETZAL.\N,-CAÍDA DE LOS REMEDIOS.
ZACAPOAXTLA.-CAÍDA DE XILI1' A.

FUENTES DE RIQUEZA
f;L DISTRITO D6 ~AGAPOI\XTLI\

L

A ciudad de Zacapoaxtla, cabecera de Distrito del mismo nombre,
situada á doce kilómetros de la estación «Zaragozai, del Ferrocarril Interoceánico, está llamada, indudablemente, á ser uno de 101:1
piincipales centros industriales, mercantiles y agrícolas de la zona
conocida con el nombre de ((Sierra de Puebla.»
Be halla en una meset:i. limitada al Este y al Oeste por las cuencas
hidrográficas del rfo de Texpilco y arroyo de Teacalco; la circundan
hermosas campiñas y extensos bosques cuyas maderaB podrían ser
objeto de explotación, pues entre ellas abundan las de ciprés, haya,
encina, pino y liquidámbar, que produce una recina medicinal; ayacahuite, tepeilite, ailite y otras varias resistenteH, compactas y de
hermoso color, como la de capulín, aguacate, moral, nogal, etc. i etc.
No soh menos abundantes los productos minerales, pues hacia el
Sur de la región se encuentran algunas velas plomosas con pinta de
plata, hallándose también al Norte, en un punto denominado dnfiernillo,i, yacimientos de carbón de piedra, y en general otros varios
productos, como el tizar, la tierra casel, el asfalto, el yeso y la arcilla blanca.

Pero una de las riquezas más notables, sin duda alguna, de dicha
región, son las numerosas caídas de agua que posee, siendo las principales la de Tepetitlán, de un a altura considerable y que puede proporcionar una poderosa fuerza motriz; la de Apulco, me:nos alta que
Ja anterior, pero de un caudal de agua mucho más vasto; la de Atehuetzian, muy inmediataá la población, y otras varias que hay en
todo el curso de los ríos de Texpilco, Xilitan y Apulco, y que podrían servir para la instalación de varios establecimientos industriales, como fábricas de hilados y tejido~, fábricas de loza, curtidurías,
aserraderos de madera, etc.. y otros que podrían implantarse utili,
zando las materias prima, que abundan en el distrito y que hasta
hoy han permanecido ignoradas.
A fin de que nuestros lectores tengan una idea de la importancia
de las caídas de agua á que nos referimos, publicamos en estas páginas las fotografías de cuatro de las que más fácilmente pueden aprovocharse en la industria.

Efitre los distintos cuadroi&gt; qu e
fueron hace poco encontrados en
la Escuela Nacional de Bellas Artes, figura uno de pequeñas dimensiones, pintado al ó leo, que
representa la ceremonia efectuada en noviembre de 1853 en la
Colegiata, con motivo del restablecimiento de la Orden de Guadalupe creada por decreto de la
Junta Soberana Gubernativa de
20 de febrero de 1822.
El Decreto que restableció la
Orden, aparece firmado por el
General Don Antonio López de
Santa Anna, «benem érito de la
Patria, General de División, Caballero Gran Cruz de la Real y
Distinguida Orden Española de
Carlos III y Presidente de la República Mexicana» ; fué publicado
en el DIARIO OFICIAL de fecha 14
del mes y afio referidos, y contiene, á guisa de «Considerandoi,, un
párrafo en que se señala como
el fin vrincipal del restablecí.
miento, el de «perpetuar el gloriorn recuerdo de la Independencia», premiando, al mismo tiempo, «la virtud, la lealtad, el valor, el
patriotismo y las accionef3 meritorias eli todas las clases y jerarquías de la Nacióni,.
Además, y conforme á los Estatutos respectivos, la Orden quedó bajo el patrocinio
de la Virgen de Guadalupe, siendo Jefe Supremo de ella y Gran Maestre el mismo Presidente de la República.

***
La ceremonia que, como antes decíamos,
se efectuó en la Colegiata, fué solemnísima;
comenzó á las 12 del día y concurrieron á
ella todas las tropas de la guarnición, las
distintas corporaciones civiles y eclesiásticas
residentes en la. capital y los representantes
de las naciones extranjeras acreditados cerca
del Gobierno mexicano.
Junto al altar mayor y bajo un riquísimo
dosel de seda con bordados de oro, se colocó
la mesa ante la cual debía instalarse su «Alteza Serenísimai, el sefior Santa Anna, y á lo
largo de la nave del centro, una doble hilera de sillas, que ocuparon los frailes de las
diferentes órdenes religiosas y los personajes
á quienes iban á ser conferidas las insignias
de la de Guadalupe. Sobre la mesa se encontraban un crucifijo, dos cirios encendidos y
una bandeja de plata cincelada, con los títulos, collares y cruces respectivos. El gasto
eroaado con motivo del restablecimiento de
la Orden, fu é de $16,000.
En el grabado que publicamos, que reproduce el cuadro encontrado en la Escuela de
Bellas Artes y que se conserva en el Museo
Nacional, aparece el General Santa Anna poniendo en manos de un religioso el título de
Gran Cruz.

***
COETZALÁN.-CAÍDA DE COHUATICHÁN,
Z ACAPOAXTLA. -CAÍO-A D E TEPE'l'ITL ÁN.

Ya que hablamos de la Orden de G uadalupe, nos parece oportuno dar á conocer los
nombres de algunos de los personajes más
notables que á ella pertenecieron en las tres

GUADALUPE

todos que figuraron en la época
del segundo imperio, en primera fila .

***
Por último, el Archiduque
Maximiliano r estableció la Orden
de Guadalupe, extinguida ya,
nombrando Grandes Cruces á
Don José María Gutiérrez de Estra da, Presidente de la Comisióh
que fué á Miramlr á ofrecerle la
corona de México; á Don Juan
N. Almonte, á Dou Tomás Mejía, á Don Leonardo Márquez,
f~if;
al Arzobispo Labastida, á Don
Mariano Salas, á Don Santiago
Méndez, á Don Ignacio Aguilar
y Marocho, á Don .José López
:Jff
&lt;:-S
Uraga y á otros de sus partidarios, igualmente acreedores á la
distitdón de que fueron objeto,
ya por sus trabajos Pn pro del establecimiento de la monarquía en
México, ya por los servicios personal es que habían prestado al
mi!'mo Archiduque.
Los títulos de Grandes Oficiales, Comendadores y Oticiales, conferidos por Maximiliano, fueron muy numerosos.

-~

ti

·11~

::;t~fa~:·:~;:~!~E;;}·~&amp;~~::distintas épocas en que estuvo establecida,
es decir, en tiempo de Iturbide. en tiempo
de Santa Anna y en tiempo del llamado Emperador Maximiliano.
Bajo el imperio de Iturbide pertenecieron
á la Orden: como Grandes Cruces, el Obispo
de Guadaliijara, Don Juan Ruiz de Cabañas;
el Obispo de Puebla, Don Antonio P érez; el
Obispo de Guatemala, Fray Ramón Casaus;
el Obispo de Oaxaca, Don Manuel Isidro
Pérez, y el Obispo de Nicaragua, Fray Nicolás García; como Caballeros Grandes Cruces, D. Anastasio Bustamante, Don Vicente
Guerrero, Don Manuel Velásquez de León,
Don Pedro del Paso y Troncoso y otros hombres prominentes de la época; y como Caba1:eros de Número, entre otros personajes,
Don Nicolás Bravo, Don Vicente Filisola,
Don Antonio López de Santa Anna, D. Juan
Cayetano Portugal, célebre Obispo de Micboacán, Don Miguel Ramos Arizpe y Don
Juan Francisco Azcárate. A la lista, muy
numerosa por cierto. de Caballeros de Número, se agregó una de ((Caballeros Supernumerarios», en la cual aparecían los nombres
de personas muy distinguidas en los círculos
políticos y en las altas clases sociales.

***
Santa Anna, por su parte, nombró: Grandes Crurei&gt;, á Do!l Nicolás Bravo, Don Agustín Iturbide ( hijo) , Arzobispo de la Garza y
Ballesteros, Don Clemente de.Jesús Munguía,
Don Manuel ·Díaz de Bonilla y Don Teodosio Lares. su Secretario de E~tado, considerando como vivos, «para perpetuar su buena
memoriai,, al Emperador Iturbide, á Don Vicente Guerrero, á Don Guadalupe Victoria y
á Don Juan 0' Donojú.
Entre los Comendadores y 1os Caballeros,
iae contaban personalidades tan salientes en
la esfera política como Don Mariano Salaf'I,
Don Pedro EFpino, a, Don I ~nacio Aguilar y
Marocho, Don Joaquín Velásquez de León,
Don Juan B. Ormaechea, Don José López
Ur¡i.ga y Don Juan N. Almonte, individuos

***
A título de información, reproducimos en
otro lugar los retratos de Don Agustín de
Iturbide, el primer «Jefe Supremo de la Ordeni,, así ·como el de su esposa, Doña'Ana de
Huarte, á quien se consideraba, en ·su época, como una de las mujeres más hermosas
dfl país.

( DE IVAN TUR_GUENEP )
(GLOSA )

l ba yo por cier ta calle melancólica y estrecha,
y un m endjgo me d.:tuvo r.abe el borde de J.a acera,
robosando de a margura, de cansan cio y de aflicción ;
no decrépito mendigo, con los ojos como brasas,
c·on 105 I:ibios como adel fes. carcomidos por las llagas
ha rapiento y destrozado por las garras del dolor.
'
¡Cuán horriblemente habla quebrantado la m iseria
á aquel \'lejo tembloroso de faz triste ,. macilen ta,
,\ aquel vie¡o que imJ.&gt;loraba con pesada y ronca voz!
Me alargó una mano¡a roja, nna mano hinchada y sucia
y al pedirme algl!n socorro, ,;ollozaba de amargura,
'
npoyándose en el ma ngo tosco y r ecio del bordón.
Y busqué por mis bolsillos; pero en ellos ¡oh pobreza?
no guardaba ni un centavo, n i un pailuclo ta n sJquiera.
¡Y el mendigo continuaba sollozando su dolor!
Y min\ndomc con ojos ralcinados por la fiebre
esperaba el sin ventura que mi mano al fin le diese
la limosna que pedla con pesada y ronca \'Oz.
Y confuso, avergor,zailo, sin saber lo que me h acia
en presencia de aquel homore cuyos Ie bios daban grima,
eijtreché su roja mano con protunda compasión.
Luego ale~ la vista al cielo por las lágrima.s nublada,
y le dije al triste viejo desde el fondo de mJ alma:
-Ten paci~ncia, hermano mio, y perdóname por Dios.
En mis ojos fijó el ,icjo sus fosfóricas pupilas.
,. sonriendo con dulzura, estrechó mis manos llmpia.s,
sl~mpre limpias de la infamla y del dolo triunfador.
-Está bien, hermano-dljo con su ,·oz pe,ada y ronca,q ue C&amp;IS m anos compasivas son también una Hmosna,
porque alivian mis tortu ras y dan tregua á nri aflicción.
Y al ver yo que por la a ngosta., negra calle se alejaba,
cxclam~ con voz fervien te desde e l fondo de mi alma :
-¡Dios te alumbre con ~u gloria y te dé fuerza y valor!
¡Dios te ampare y te redima, pobre hermano lastimoso,
q ue ese a!i,•io que tú sientes es tam bién como un socorro
de piedad para mi alma r de inmensa compasión!
GONZALO PIOON F EBRES.

1903.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

SAFO

Brillante desarrollo de tas siembras de atgo~ón-árbDI

I

E

L cultivo del algod6n-árbol de que en lo~
últimos meses se ha hablado tanto, paso
ya de su período de prueba 6 experimen.taci6n y entra de lleno á formar parte activa
de la industria nacional.
Notable ha sido el éxito alcanzado en las
siembras verificadas desde hace año y medio en las que si ha habido alguno que otro
fra~aso, es á consecuencia de varias causas de
segundo orden, cuales eon: la extremada sequía de la tierra al brotar las_ plantas, la
abundancia de lluvias que ocas10na?a la ~odredumbre de la semilla , 6 la de1?as1~d.~ tierra con que fué cubierta y que 1mp1d10 ~u
germiflaci6n.
Pero estas causas son comunes á todos los
vegetales y el mal se ha remediado plantando nu'evas remesas de semillas.

•No más, no más! Por la inocencia mía
qu~ yo inmolé, Fa6n, á tu hermosura;
por ese filtro de let:11 dulzura , .
que bebo en tus muadas todavia,
por el raudal de i~tensa poesf~
con que ensalcé m1 amor y m1 vent~u
-amor que aún arde en llamarad~ impura,
ventura muerta como flor de un &lt;lrn,y por aquellos ósculos de. fuego.
. .
que en la em~ri~guez de 1mpú&lt;l!cas delicias
dejaban en m1 piel marca ~angnenta,
que pongas fin á mi furor te ruego.:.
y hasta el Cielo me lleven tus canc1ai-,
6 al Averno mis celos y mi afrenta! ,

II
PLANTAS DE .H.GODÓN-ÁRBOL .

canzan en la actualidad un desarrollo de más
de tres varas de a lt ura, presentando además
un hermosísimo aspecto.

*
*'*

La introducci6n y propagaci6n en la República de la semilla de algodón--:árbol, ~s
debida á los e~fuerzos del Jabonoso agncultor Sr. Don Hilario Cuevas, de San Luis
Soyatlán (Jalisco), quien, luchan~o durante año y medio con una constancia y tenacidad dignas de encomio, y alentando á su
vez á los demás agricultores, ha logrado
obtener los magníficos resultados de que ya
hemos hecho menci6n.

¡Vanos mi ruegos y mi lloro han sido!
A ti me acojo, Léucades bravía;
Safo en tu sirte milagrosa fía
que encontrará la muerte 6 el o~vido.
Duélate mi pasi6n, diosa de Gmdo!
Y si en hora feliz la füa mía
vibr6 en tu prez mitiga en mi agonía
el amargor de ~i po~tre~ gemido:
¡Hijas de Lesbos! S1 m1 cuerpo 1~erte
llevai,;e á vuestros pies la onda traidora,
cubridlo de verben11s y amarantos,
y aplaque en él su cólera mi suerte;
pero el fuego q~e el. m~r apag_ue ahora,
rojo esplendor 11rad1ara en mis cantos!

Ricardo del !!Monte.

o
Muchas veces los hombres buscan .lo q ue
saben, y otros muchos no eaben lo que buscan.

~

PLANTAS DE ALGODÓN-ÁRBOL.

il 11· .

lt

j,

Son l os hipócritas y los viciosos quienes
már, se escandalizan de las flaquezas de sus
pr6jimos.-SAN ~GUSTIN.

***

Sé padre de las virtudes, y padrastro de
l os vicios.-F1uus.

En poblaciones donde el plantío se ha
hecho con más práctica 6 mejores .elementos
atmosféricos, los resultados han sido en extremo satisfactorios.
En Teloloápam (Guerrei·? ), se obt,uv:o
una brillante cor,echa en noviembre prox1mo pasado; en Tlacotálpam (Veracruz) los
plantíos se encuentran ahora en pleno período de fructificaci6n, y en Durango las plan·
tas sembradas á fines de marzo pasado, al-

ltESUM.EN.-1'~1 porvenk de Servla.-lnútUes esfoerzos.- J&lt;:i nieto de Jorge el Negro.
-La expansión d., ltusla.-En Oriente y en Occidente.- La disputa por Corea.
-La. preponderancia sobre Chlna.-El ºhombre enferrno" del Oriente remoto.-La actitud brltánica.-Slempre lgual.-Las reformas de Cha.mberlaln.Su porvenlr.- Su próximo triunfo.

T

RISTE y mísera condición la que ofrece el reino de Servia, azota1o
por el encrespado oleaje de las pasiones! ~bscuro y enlutado por·
venir el que le aguarda, en medio de las . tormentas desencadenadas
sobre su cabeza, suscitadas por el odio y fomentadas pqr el rencor!
Palpitantes todavía é insepultos los ensangren~ad~s despojos de los so·
beranos reinantes,después de la tenebrosa consp1ramón de Belgrado,1con·
tr a l a casa de los Obrenovitch, sube al trono mancillado un representante de las antiguas rivalidades entre los primitivos creadores de la monarquía y se·sienta bajo un solio salpicado con la sangre de las víctimas,
Pedro, l:Íijo de J.orge el N~gr?, comerc\ante en cerdos Y. guerrillero. afortunado de la antigua provrnma balkámca.. ¿,Qué ha podido hacer el nuevo
soberano que inaugul'aba su reinado bajo auspicios tan sombríos'? qué
podía hacer, ante los asesinos triunfantes, que ponían p~r primeras condiciones de su sumisión, quA su tremendo delito q--edara impune, á pesar
de todas las protestas de los pueblos estremecidos y horrorizados ante la
roja visión de l a tr3:gedia palaciega de Belgrado? ~ada, y así fué: costeando agrios arremfes, saltando obstáculos del primer momento, bordeando sirtes profundas, y procurando llegar á puerto, el pobre rey
Pedro ha guiado una mezquina embarcación tripulada por piratas; pero
pronto cansado de la brega fatigosa, trata ya de abdicar su ruin corona de ;spina.s, y dejar á las potencias l µ. tarea de darle un sucesor en su
mengua.do trono.
No se hará esperar la solución; el pa.nslavismo que parece adormecido
en Europa, despertará muy en breve, y tomará bajo su protección á los
servios que son carne de su caro.e y sangre de su s.angre, para._hacer de
ellos un satélite más en el gran sistema solar que gira en torno· del esplendoroso astro de San Petersburgo. Así acaecerá, sin duda, S!.1;11? interpone su veto ese otro agregado de pueblos y de razas q11e se.11:a,fua..el
imperio de Austria-Hungría.

fluencia, sino que cada cual aspira á disminuir la de su contra.río; en
estas condiciones, aunque por de pronto se encuentre una solución pacífica, quedará suspendida una nube sombría sobre ellos, que en cualquier momento puede estallar en horrenda tempestad.

***

Y en medio de esas concupiscencias apremiantes sobre el infeliz «hombre enfermo» de China, se na provocado un medio que parece destinado
á resol ver la cuestión de un modo trágico, y á precipit&amp;.rla desde Ja.s serenas regiones de la diplomacia en que hasta ahora se h-a agitado: los
motines amenazantes en Corea que, una vez desencadenados, harán que
l os pueblos contendientes se precipiten á las armas, cualquiera que sea
la noble ambición de paz qne anime al autócrata de Rusia.
Dícese que los emisarios extranjeros, interesados en la cuestión,se mueven á la continua para provocar nuevos disturbios y motines nuevos, que
obliguen á las potencias preponderantes en la región á deselJlbarcar
tropas en Corea, y por ende, á despertar las rivalidades del contrario, y tal vez á determinar un «casus belli» que baga desenvainar la
e,pada á los dos pueblos que al parecer se respetan mutuamente. Si es
verdad que existen tales manejos, debemos creer, fundados en los antecedentes del soberano moscovita, que no es él quien acude á esas malas
artes para buscar una solución armada, · que parece muy lejos de sus
sentimientos, patentes hasta ahora al mundo. Quédense para los que conservan todavía algo de sus viejas costumbres feudales esas maquin~ciones; quédense para ellos esas al'terías de dudosa justificación; que el promotor del Congreso de l a Paz, estamos seguros, no ha de acudirá, medios bastardos, para defender tiu derecho ó para sostener sus pretensiones.Entre tanto,los aprestos de guerra continúan por ambas partes; siguen
los movimientos de buques, la concentración de provisiones, la actividad
feli.ril en los arsenales, y por todas partes, la acumula"ión de energías
pb.ra lanzarlas en un momento dado contra las fuerzas del enemigo.
~ ._ ~f•'· .: .

. _ ~.~:~-. _,_ ·~. t ·

~,;;¿*

4

Y la Gran Bretaña, que de todo espera sacar provecho, la pérfida Al·
bión que dicen los poetas decadentes, se envuelve en su espléndido aisy mientras en Servia se prepara otro acto de su drama escarlata, y lamiento, que la resguarda de todo accidente, y se promete después del
los revueltos hijos del difunto rey &lt;rastacuer&gt; se disponen, tal vez por combate, recoger los frutos de una victoria que nada le ha costado, pero á la cual ha contribuído con sus sugestiones y ha fomenta.do con sus
extrañas inspiraciones, á, oponerse en cuanto de su par-te esté á la insu- falsas
esperanzas.
rrección que se prepara furibunda. en Macedonia, contra el secul ar y
Y mientras l lega esa hora de aprovechar un triunfo que no le pertenedespótico gobierno de Turquía, para segregar otro jirón de su Y:a bien
cercenado territorio, los poderosos moscovitas, en su afán de conservar ce, mientras llega el momento de ver lo que pesca en el revuelto mar de
sin tacha su preponderanqia en el lejano Oriente, ceden ante las exi- las dificultades ruso-jap&lt;_&gt;nesas, y asegurar para sí un puesto mejor enel
Extremo Oriente, ya se prepara por medio de su temido ex-ministro de
gencias del Japón, pero sin mengua ?e su. pr~pio pres~igio.
Entre las di versas y hasta contrad1ctor1as mformac1ones que á diario las Colonias, por medio del antiguo director d&lt;&gt; su política de expansión
á rec¡rganizar de modo nuevo las relaciones comercia.les de
se dan á la publicidad, difícil es seguir las diferentes fases del embrolla- imperialista,
la Metrópoli con las inmensas colonias del mundo británico.
do conflicto, donde á las veAyer el célebre Chamberlaiin,
ces parece próximo el rompien aplaudido discurso, se premiento, y otras se ve todo
sentó ante el público de la
arreglado de modo satisf~cgrancle y populosa Lond,res
torio para las dos potencias
á defender sus reformas fiscacontendientes. Procura.remos
les, que hace poco sirvieron
resumir la cuestión de la mepara separarlo del gabinete;
jor manera posible, pa.ra.f~nayer, ante animado concurso
dar mejor nuestras opm10se dejó llevar de sus proyecnes.
tos imperialistas, haciendo
*
* * Japón, casi.
ver la realidad posible de sus
Convencido
pretensiones proteccionistas.
hasta la certidumbre, de que
Y habló de las enseñanzas de
el noble soberano de todas
la historia, y se refirió á la
l:i.s Rusias no quiere ir á la
caída de Venecia, y al cuasi
guerra. á, menos que á ello
hundimiento de Holanda, y á
:,e vea ·obligado por las _pro.,-~-'i,J~
.
la desaparición del poder de
vo0aciones de sus enemigos,
las Ciudades anseáticas1 y
crece y crece en sus _exigenapoya.ao en esos da.tos, pidió
cias, y á cada re~oluc1ón c?n·
nueva forma en las relac·10nes
ciliadora del gabmete de t-&gt;a.n
,mercantiles, que en lo sucesiPetersburgo, parece contesvo deben unir á Inglaterra.
tar el gobierno de Tokio con
~. ·•·
con su dilatauos dominioS"couna nueva demanda. Algo
•
·--:
;'loniales.
hay, sin embargo, entre los
p:riunfará al ~~ el antig.u o
asuntos disputados que no
m1mstro,convert1do ahora en
puede resolverse por de pronagitador por virtud de lascirto, y que, tarde ó_ temprano,
cunstrancias? Ta.l vez; no me- •
l levará rusos y Japoneses á,
nos de veinte años duró la
hostilidades activas: es la
lucha iniciada por Huskisson
preponderancia absoluta que
y sostenida por Cobden p·ara
cada cual pretende ejercersoh11,cer triunfar el libre-cambio
bre el &lt;hombre enfermo» del
de los viejos procedimientos
Extremo Oriente.
del proteccionismo. ChamberAsentó Japón suplanta venlain tiene fuerzas bastantes y
cedora. en la península de
energías suficientes para luCorea; levantó sus tiendas Ruchar veinte y más años en fa.
sia sobre la comarca deMandvor de sus reformas; y acaso
■ TROPAS ✓APONESAS t:,C{IA/?DIAS TfLEi 'l?#'.S.JAl'.s ... . FERROCARRILES
churia., y vigilantes los dos
triunfará en no lejauo día·
O ' ; , • RllSAS { o rllt'J/[:/"'S RUSOS'-LIMITES OEL FENROCANRIL
en el golfo de Petchilí, aun~uizá presencie su triunfo 1~
. &lt;1D1!D Bll(JUES RUSOS "8ó' CUARTELESCENERALES ..... LINEA PNOPllESTA PllR lfUSIA
que haya en esas risueñas
,,. _generaoió'n actual.
'
. .,- 1, JAPQNESES~&amp;DEPOSITOSIYAVAUó, - ·- TEI.ECNAf'O JAP0/1/ES
costas centinelas avanzadas
.,,,
. c i, ,.•,•_!!VClESfS ,
11111111 TERRITORIO TOMADO PONRIIS!A .. ,•
de las otras potencias, no
· 2Ó dé enero de 1904.
·
quieren reconocerse mutuam'.lnte l_lsfera,s limitadas de ÍQ•
X, X, X,

***

'11¡

Retratos de Don l\gustín de lturbide y
Doña llna de ttuarte de lturbide.
Erutentes en el l\Iuseo NaoionaL

."

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

.~1 Gonflicto Ruso-Jüponés

Las Ametralladoras Hotchkiss

BUQUES PRINCIPALES DE U ESCUADRA JAPONES!
TAKASAGO,

AZUl\IA,

ASAlllA.

YAKUl\10,

NUEVA ARMA PARA EL SERVICIO DEL EJERCITO

FUJf.

/

¡

***

::IUKASA.

SHTKISHú\IA,

Su mecanismo es tan sencillo como ingenioso: un cañón reforzado
con un irradiador destinado á absorber una parte del calor, cuyo interior, semejante al de un fusil común, tiene perpendicularmente á
su eje una pP,rforación que comunica directamente con la cámara de
gases; un aparato de carga que lleva un carrete giratorio con dos estrellas, un cerrojo con aguja de percusión y un pequefio extractor
con un émbolo de rernrte recuperador; todas estas piezas, que están
encerradas en un cajón metálico, constituyen el mecanismo.
Los cartuchos poseen una bala de plomo endurecido, con ca-q¡isa
, metálica, y se colocan horizontalmente en un cargador de latón.
El arma está colocada en un tripié de compases de acero huecos.
El asiento destinado al artillero apuntador, repoi::a en uno de los
compases colocados detrás de la ametralladora, siendo solamente
necesarios dos artilleros para manejarla.
El artillero ~puntador tira de una palanca exterior al mismo tiempo
que un artillero proveedor presenta al aparato de carga un carga-

ASAHr.

BUQUES PRINCIPALES DE U ESCUADRA RUSA
ASKOLD,

POBIEDA.

dor· la palanca en su movimiento arrastra consigo el émbolo,
que' á su vez mueve el carrete y comprime el resorte recuperador; al
girar el carrete,presenta el primer cartucho á la recámara, estando
desde luego dispuesta el arma para fundonar automáticamente.
Oprimiendo el ~isparador el resorte que está comprimido, _lanza
el mE&gt;canismo hacia adelante, arrastrando un cartucho que mtroduce en la recámara, al detenerse, la aguja que se mueve libremente
entre el cerrojo, y sigue su movimiento haciendo el disparo simultá. neo al tocar la cápsula \fel cartucho.
.No teniendo 1os gases otra salida que la perforación del cañón, pasan á la cámara de gases y
ejercen presión sobre el émbolo hacia atrás; éste,
en su movimiento, saca el cartucho quemado, y
haciendo girar el carrete, presenta un nuevo proyectil.
Los cascos quemados sofi arrojados por un orificio
y
van
á
chocar
contra
un cojinete de caucho que los lanza á dos
J: NTRE las máquinas de guerra metros de distancia, mientras
que el apuntador da al arma un moL, más perfectas y modernas, desvimiento
horizontal,
para
formar
el fuego de «abanicoi,.
cuellan las ametralladoras Hotchkiss, que la Secretaría de Guerra y
:1:**
Marina adquirió últimamente por
Para
hacer
más
interesante
nuestra
información, publicamos en
conducto del Brigadier don Manuel
Mondragón. Dichas máquinas son de invención americana y fue- estas páginas una serie de fotografías relativas al manejo del arma
y á su conducción á lomo de mula.
ron construídas en los talleres de Saint Chaumond (Francia) .
Al ser recibidas en esta capital, una comisión técnica, nombrada
por la misma Secretaría, emprendió un detenido estudio sobre el particular,y tras una minuciosa serie de puebas y experimentos, se
obtuvieron los resultados más sorprendentes y safafactorios.
Lás mencionadas bocas de fuego, tienen por peso total cuarenta
y un kilogramos. Dos acémilas son suficientes para transportará lo'llo
una ametralladora, llevando un cofre de piezas de respeto y ocho
cofres de municiones con RUS respectivos cargadores.
Puesta la máquina en batería., puede en un momento dado disparar simultáneamente y sin interrupción, en siete
minutos, dos mil cuatrocientos cartuchos, ó sean
trescientos cincuenta cartuchos por minuto, consumiendo cartuchos iguales á los del fusil Maüsser,
reglamentario en el ejército, lo que facilita en extremo el aprovisionamiento eJ?, los Parques y Secciones de Municiones.

SISSOI VELnu; ·
OSLIABYA.

SEVASTOPOL, .

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�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

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TOLSTOI
Después de la muerte del Nazareno _b?hem~o, ningún otro sublime v1s10nano ha desafiado el Gólgota.
L~s pasados ~iglos no vieron
surgir otro nuevo Redentor. La
casta salvadora estuvo estéril por
muchas centurias.
Nadie trató de hacerse mártir
p~r los vi~jos dolores humanos.
Ninguno mtent6 protestar ante la
crueldad de los chacales para con
los albos corderos.
Pero el siglo ha cambiado su
panorama desolador y terrible.
¡No son iguales los tiempos!
Un sacrosanto tronco eslavo ha
dado á la humanidad triste un
nuevo Salvador.
Los mártires tienen ya un mo-

-.

de_rno rabino que. enjugue sus lá~
gn.mas.
La melancolía tiene consuelo
el frío pieles, el hambre pan. '
El alma del eremita nuevo está iluminada por el mismo s~l de
Nazaret.
El evangelio viene hoy de las
estepas de Siberia.
El apóstol es ruso.
Viene armado de la rebelde corn"amusa pastoril-en sus labios
pálidos está la palabra formidable
que habrá de hacer lucir nuevas
auroras.
. Tiene toda la neurosis de los
d~oses, y los enigmas de los magos
hierofantes de la salvación'
Tiene nombre de fiera y ~l alma
de Jesús.
¡Salve al Le6nl

Fotog1•ct fias d e Arriaycr.

JUAN D' SoLA.
LA AMETRALLADORA EN BATERÍA. - PECHO EN TIERRA.

M

..-

,

- ,

-~-

-

·" ,. . " ...

ELITA y Jorge se hallaban muy tristes
desde que Jack, el fiel Jack, había sido
arrojado ignominiosamente de la casa.
¿Por qué aquel noble é inteligente animal, que
tantas muestras de fidelidad diera á sus amos,
que tomaba parte en todos los juegos de los niños y velaba día y noche por la seguridad de
la apartada cabaña, había sido, de repente,
objeto de tamaña ingratitud?-Porque es un
mal perro - había dicho Juan, el padre de Melita y Jorge, como única explicación de su conducta.
A Rosa, la mujer de Juan, la había causado
también mucha tristeza aquel acto, pero la ferocidad de su marido la obligaba á callar, temerosa de recibir algún maltrato ne parte de
aquel hombre inhumano; y cuando los niños,
acercándose á su madre, que cosía sentada en
el dintel de la puerta de entrada, ó preparaba
la cena para el esposo ausente, 1a preguntaban:
¿por qué Jack no vive ya con nosotros?, Rosa
les respondía: Porque así lo ha mandado vuestro padre y es preciso obedecerle. Y procuraba en seguida un nuevo entretenimiento para
hacerles olvidar su pena.
Los niños tornaban á sus juegos, pero bien
pronto, en cualquier momento del juego, la presencia de Jack hacíaseles indispensable, habituados como se hallaban á que el buen animal
tomase parte en todos sus pasatiempos.
¡Cómo se acordaban entonces de la primera
vez en que aquél se ha.bía presentado á la puerta de la cabaña, cual un pobre mendigo que demanda calor y sustento! Era el invierno, la
nieve caía.ten blancos copos, el viento helado
de la noche lu~cía cruFr los árl¡oles de_la.

selva cercana y los niños acurrucábanse cerca
del fogón, . contemplados tiernamente por su
madre amorosa. De pronto, escuchóse un rumor, como: si la puerta hubiese sido empujada
por algúien,'y los niños se estremecieron.
-No temáis- murmur ó la madre, estrechándoles contra su pecho,-es el viento el que ha
empujado la puerta.
Nuevamente el ruido se hizo escuchar, esta
vez acompañado de un débil gemido.
-¿Es el lobo, mamá?-preguntó Jorge.
- Dormid, dormid-replitló la buena mujer,~
que~está bien¡cerrada la puerta, y el lobo no
podrá entrar.
Los gemidos continuaban; Rosa acercóse de
puntillas á mirar por la rehendija: afuera, la
silenciosa. luna dt:,slizábase en el azul recamado de e~trellas, retratándose sobre las aguas
del río que cruzaba á pocos pasos de la cabaña y separaba á ésta del camino que conducía
al pueblo cercano.
-¿Qué miras, mamá ?- interrogaron los niños.
-Miro á vuestro padre que llega por el camino y ha desamarrado la barca, para pasar
en ella.
A los pocos momentos, Juan entró, seguido·
por una sombra que se arrastraba trabajosamente. Era un pobre perro de unos cazadores
que habían pasado por ahí dos días antes, y
al_ cual habían herido, dejándolo abandonado
en medio del bosque.
-Arrojad á ese animal!-gritó el padre.
-Papacito-respondió Melita,- míralo cómo
está. Lo curaremos primero. ¿Quieres?
Y tanto y tanto rogaron los niños, á quienes
su madre había predicado la piedad para con
los antmales, que el padre consintió, á condición de que una vez sano, el animal sería arrojado de la casa.
Pasado el tiempo, el perro sanó, pero los niños no se atrevían á necírselo á Juan, temerosos de que éste recordara la promesa hecha.
Como que el huésped había acabado por ganarse el cariño de Melita y Jorge, lo mismo
que el de la buena Rosa. Desde su alivio,
J ack ( así le habían puesto por nombre) aprovechaba la menor oportunidad para demostrar su cariño y agradecimiento: él vigilaba
por la ~Qc~e1 ll,l red~\!Qr \le lll, cabaña, p11,ra. im•

pedir que el lobo entrase al gallinero· él era
quien acompañaba á los dos hermani~s, cuando su madre les enviaba á cortar yerbas para
sazonar la comida, llevando la canasta entre
los dientes; él quien hacía veces de caballo
arrastrando el carrito con que solían divert.ir~
se Jorge y Melita; ó bien, cuando el viento y
la lluvia arreciaban fuera, ¡con qué grata
docilidad prestábase á todos los juegos de
los niños y se dejaba vestir la vieja chaqueta, y el cuello de papel, y la gorra y las antiparras, contento con la ruidosa alegría que su
facha provocaba en el ánimo de sus pequeños
amos!
Pero una vez en que Juan, después de haber
bebido más de lo regul ar en unión de sus amigos, llegó á la casa, tropezó con Jack, que se
había adelantado á recibirle. Su cólera no tuvo límites, y, 1,.cordándose de lo ofrecido, tomó
un enorme garrote y arremetió ciegamente contra el desgraciado animal, expulsándolo para
siempre de aquel albergue.

***
Desd~ entonces Jorge y Melita se hallaban
muy tristes. J ack rondaba día y noche cercad
láa cabaña, y, cuando la puerta se cerraba, ib:
ec~arse enfrente de ell a, gimiendo sin cesar.
Cierta noche, J'uan, que entretenido por ·sus
amigos, había tardado más que de costumbre, ll~gó por el camino, y desamarrando la
barqmlla, penetró á ella, para pasará la otra
~argen del río. Mas su torpeza le hizo perder
bien pronto el equilibrio, la barca zozobró
. f ,
' y
J uan ue arrastrado por la corriente.
Jack, que había visto esto, acercóse en dos
saltos al río, echóse á nado, y, afianzando por
las ropas al náufrago, logró sacarle victoriosamente hasta la orilla.
Cuando _esto supieron Jorge y Melita, recor. daron !l,l punto la máxima de Jesucristo, tantas veces·r.epetida por Rosa·· «Amad á vuestros enemigos; haced bien á los que os aborrecen.:»
Tacubaya.
A. GONZÁLEZ C ARRASCO.

�EL KUNDO ILUSTRADO

El rODER DE UNf\ GUNf\
POR \V. R LIGHTON

Arreglo del inglés Pl4'ª
''.El Mundo Ilustrado,"

En una pequefia ciudad del oeste americano,
volver á los primeros días de su vida, ~e su
era conocido, y lo era también en veinte leguas
existencia libre y aleg1'e de hombre trabaJador
á la rednnda, por lo menos, Bill Ansley, pay
pobre.
triarca de los buenos tiempos; vecino de los
Otra vez fué á visitar al administrador de
más antiguos y millonario, según decían las
mente triste por la forma en que había crecido
viejas de la localidad.
sus bienes. Señaló entonces á la que llevaba su
su hijo. Era evidente que Billy se avergonzaba
mismo apellido ciertas rentas, que le permitirían
Era uno de esos tipos viriles que, á pesar de
de su padre. Y una tarde, cuando tomaba el
vivir elegantemente, y pareció olvidarse de que
haber pasado ya la marca de los cincuenta
fresco el viejo Bill en la acera, vió que, entraexistieran sobre la tierra un hijo suyo y una
años, permanecía tan fuerte-física y moralje de etiq neta, su hijo y otros varios meq uetremujer que le pertenecía.
mente-como si hubiera vivido tan sólo cuatro
6 cinco lustros.
fes de su edad, entraban á una cantina. Queriendo saludarle, porque hacía tiempo que no
Había sido un rudo trabajador. Cuando los
le veía, atravesó también él y se presentó ante
indios amenazaban constantemente á los pocos
el grupo de elegantes.
blancos que se atrevían á instalarse en la reNo había pasado un año, cuando se rumoró
-Billy-aijo,-yo pago esta copa.
gión, y cuando era preciso al inmigrante cocon insistencia que Billy, después de haberse
-Yn.
te
he
dicho
que
cuando
me
veas
con
menzar por desmontar sus tierras, para hacerse
embriagado en todas ].,.s tabernas y de haberse
gente decente. , ..
luego un campo y una choza, en esos lejanos
exhibido en ridículas situaciones, se disponía
No acabó la frase el presumido. Indignadítiempos, Bill se había distinguido por la enérá casarse también. Por supuesto que la novia
simo, ardiendo en ira, el viejo le dijo en alta
gica. actitud que conservaba en todas las cirera una señorita elegantísima y tonta, que se
voz,
para
que
le
escucharan
todos:
cunstancias de su existencia, no siempre muy
preocupaba solamente por la forma en que de-Me has cansado con tu actitud irreverente.
feliz ni muy tranquila por ende. Los buenos
bería llevarse la falda 6 por el tamaño que
Soy tu padre y deberías acordarte de que es
tiempos lo habían visto igual que los malos.
marcaba la moda última para los sombreros 6
precisamente mi dinero el que tanto gastas y el
los abrigos.
No parecía haber cambiado porque en su casa existieran á la feEl· viejo Bill supo el casamiento
cha comodidades, ni porque en el
de su hijo por un vecino que se
pueblo se le llamara respetuosapreocupó lo suficiente para ir á
mente el «señ:or Bill». Era siemturbarlo en su aislamiento y copre el mismo hombre, franco, a biermunicarle el suceso. Ni un múscuto, lleno de afecto para sus amigos
lo de la cara del viejo se movió al
y de adora&lt;1ión para el trabajo.
saberlo.
Había sido casado. Pero la pobre mujer que lo acompañó en la
***
época de prueba, que guisó para
Pero cuatro años después, sila comida de él y de su hijo en las
guiendo por las mismas calles, á
quiebras de la montaña, amenazala misma hora, conlsu mismo traje
da por los lobos, no había podido
de trabajador, su paseo cuotidiano,
vivir lo suficiente par·a ver cómo
tropezó con una señora joven, herel pueblo se hacía villa y la villa
mosa, pero con un resabio de malse convertía en una hermosa ciudad
dad en los ojos, elegante, pero con
progresista, industrial, rica. La
,.
cierta suma de efacatción en toda
pequeña casa en la que había pasasu persona.
do su vida de hombre casado, era
La señora llevaba un niño, pepara Bill objeto de culto reverente
queñito y enfermizo, que lloraba
y, para poder dejarla intacta, una
desoladamente. La señora, irritayez que la buena madre de su único
dísima, lo arrastraba materialmenhijo hubo muerto, construyó en el
te, para que, con sus débiles piercentro de la población un h0gar á
nas, lograra sPguir su marcha rála moderna. Pero muchos días los
pida. El viejo Bill tuvo un arranpasaba en atenta observación, en
que y se acercó al pequeño, llasu viejo hogar, como si quisiera
mándole la atención á la madre.
evocar la sombra de aquella comNi uno ni otro se conocían.
pañ:era de su vida de miserias y
Pero al preguntarle al niñ:o su
de trabajos.
nombre, el viejo quedó estupefacUn pesar amargaba su existencia
to. Era su propio nieto, al que no
y lo hacía más rudo, más arisco ·
conocia, de cuya existencia sólo teaún que lo que siempre había sinía una vaga noción, por haberle
do, al decir de sus camaradas de
comunicado el hecho ali¡ún vecino.
cincuenta años atrás. Su hijo úniPero jamás se había detenido Bill
co, Billy, como en toda la ciudaC:
á pensar que era abuelo.
le decían, parecía no haber sido
Al ver á la criatura,con sus granhijo de aquel valiente hombre de
des ojos inteligentes y llorosos,
labor y &lt;le aquella señora dignael anciano sintió rápidamente que
mente miserable. Parecía mejor un
su naturaleza toda se removía.
señorito, y sus amistades así lo haLas afecciones descuidadas años
cían notar, burlándose de su oriatrá~ no habían muerto. Se engen.
contraba súbitamente en presencia
Bill, el padre, era un hombre
de su nieto. Y creyó que el mundo
adusto. Conservaba los mismos vestodo cambiaba, cuando las miratidos baratos y amplios que toda
das del pobre niño enfermizo se
su existencia había llevado. Unas
fijaron en él con la dulce confianbotas altas de recio cuero; un pantalón de pana,
za de la inocencia.
que te permite rodearte de amigos elegantes. En
siempre de la misma forma; un sombrero de
-¿Te quieres ir conmigo?-le preguntó.
lo futuro seremos dos extraños; absolutamente
anchas alas, y su cam.isa de franela. Tal era
Y el niño quiso. La madre lo golpeaba y
extraños.
siempre su vestido, tal era su atavío. Lo mismo
cualquiera que en esos momentos se hubiera
Y abandonó silencioso la taberna.
cuando en un terreno árido y seco se encorvaba
ofrecido á amarle, hubiera sido seguramente un
bajo los rayos de un sol ardiente, que ahora
salvador para él
.
que en su despacho existía una caJa fuerte, la
No
tuvo
inconveniente
la
señora cuando el
más sólida y la más bien provista de la locaviejo Bill, diciéndole quién era, le pidió perPor varios años el pueblo entero vió cómo
lidad; lo mismo cuando ponía sus «vales» al
miso para llevarse al pequeño, en concederlo.
cada día era más triste la actitud del viejo Bill.
único tendero de la villa, por unos cuantos cenTenía demasiada prisa por llegar á la parte
Pero una sola palabra de desconsuelo jamás
tavos de abarrotes, que ahora que ponía sn
céntrica de la ciudad, en donde debería gastar
escucharon sus amigos. Jamás se le vió detefirma bajo documentos que valían mile~ de pealgunos dineros en las tiendas de novedades.
nerse, ni dirigir una mirada cuando por casuasos; siempre, en todas las estaciones, Bill llevaba la ropa descrita.
lidad se encontraba en la calle con el hijo. Apenas había' salido de.la taberna el día del suceso
Había enviado á· su hijo á la hermosa.Acafata.l, que tanto le envejecía, se dirigió á su
demia Militar que en aquel entonces existía.
El viejo Bill tomó cuidadosamente á la criaadminbtrador y le dió órdenes para que cierta
I,e había dotado espléndidamente de modo que
tura y la colocó en sus brazos. Recordaba
suma, cada mes, le fuera entregada á Billy,
tuviera no solamente lo indispensable, sino muemocionado la época en que su hogar estaba
«Ni un centavo más», le dijo,
cho de Jo superfluo. El resultado no se hizo
completo, vi vía su primera esposa y su hijo e1 a
Pero era evidente que el enorme hoirar nuevo
esperar. El muchacho creyó que sus padres
tan pequeñito que le podía llevar en los b1·azos.
era demasiado grande para aquel pobre homeran unos millonarios neoyorquinos, elegantes
Mientras el chico, que había adquirido confiany refinados.
bre solitario, en la decadencia de su vida.
zi. al verse tratado de tal manera, decía en su
Cierto día, los vecinos se decían, alarmados,
Cuando volvió de la escuela, en vez de pedir
infantil lenguaje plagado de preguntas inge«que Bill estaba porcasarse&gt;j y hasta se citaba
al padre que se fuera á descansar y ponerse él
nuas, todo lo que sabía acerca de su casa. Contó
el nombre de una vhda que se había distinguial frente de los muchos 1.e,;ocios, se sintió de, que su padre iba rara vez á su bogar. Que se
do por la largueza que empleó para gastar el
ilusionado por la baja a,curnia de sus progepresentaba ebdo frecuentemente; á veces pegadinero de su primer marido. La cosa era cierta,
nitores, evitó salir á la calle con ellos, y como
ba á la mad1·e. y el niño decía tener entonces
el padre no tasaba sus gastos, acabó por irse · según se supo después, pero esto sólo fué el día
mucho miedo. El viejo Bill se sintió indignado
mismo en que el viejo Bill y la conocida viuda
del brazo de algunos elegantes amigcs semasólo al considerar que un hombre que llevaba
se presentaron ante el juez.
nas enteras, sin comparecer en el hogar pasu propio ·apellido, fuera capaz de pegarle á
terno.
Sucedió entonces lo que muchos habían preuna mujer. Se acordó de la escena de la tabervisto. La esposa de Bill solamente se preocuna, en la que, años atrás, había quebrado por
paba por la manera de gastar dinero en .excen·
completo con su hijo. Y preguntó al niño:
tricidades, y el viejo marido volvió á encerrar- Dime, ¿no sabes que tienes un abuelo?
se en el mutismo que le caracterizaba, después
Bill, aunque nada decía., estaba profundaEl niño lo ignoraba. Nadie se había cuidado
de unas cuantas semanas en las cuales pareció
de decirle quiénes eran sus parientes. Bill se

EL MUNDO ILUSTRADO
l
. t'ó orno si su nombre fuera el de un
sintió angustiado al safe.~
1 ºj 0sii \ 6 ~ue la criatura hablara de todo,
hombre
muerto
ya.
Y
o
:
ªí
·
mientras su pensamiento segu a.en e¡ anos puntos ' en la pasada historia
de su Yidi. ya muy larga.
. • B'll
6 que el sol alumCuando_ llegaron á la casa, anttesb soltta;J.1:~ d:coi~i~s. La charla del
braba me¡or, que los cuartos es a an m
h
pequeño era suficien~ para alfgr~ todo ;\uf~~~~iso que la criatura se
Pasaron muy rápidamente as oras u parte tampoco deseaba volfuera. Bill envió al pequeño, que por s
ver á su hogar.

i8 ·

***

t

.
á enviar al netezuelo. Pero la
1
1 1•
Esperaba el ~i~jo Béildl qdu~ e vo :~fen Un amigo semanas después,
noticia que rec1b1ó fu e 1versa n
· b
f • ' • que el radre hafué á decirle «que el peq~ñ~e~~
s:se:~º
~t1::a~r!ns:~!idntraba
en el ca.ro1
1
cía
algunos días
no 1 aam1g_as
• • c »· Añ:adió
que el niño' en su delirio, le
po ya
visitando
á algunas
.
1
ua'ma_ba, y que ¡la ~~fe':-Tfªturªlf!
~~~~ª·del hiJO desconocido. Dej!5
1
Olvidó
todo
e
v1e10
d.í
.
pre
á la cabecera del pequeño deltpasar las noches y los as, siem
rante. y así pasó una semana. d. do or el insomnio y la angustia, el
Ciert3:
~oche,
cuandoba,yaperct
re~b!16 c~rto ruido en la puerta. Su hijo,
pobre
vteJO
se doblega
el padre de sul nie:ecilii teu=~~º~!rfab~;;t:.en~.guramente ba~ía paLlevaba
en eanter10r
ros _ro srn
. d ormir.
. A pesar de ello' ni una sola idea de
sado
la noche
venganza pasó por el cerebro del abu~o.la inmensidad de su deshonra
y le 1~ª:ín~r~l\g:t:~l
d!l~o:~e,~;:;Jitª
1/pb:~r:i!~ºdi!~:cir~td!á~.clent~~ó
que
yac a e pequenue
? •
.'
cariñosamente
la mdeano¡'·
d1ménNdol!e'
despiertes· Velaremos juntos á su
-Y a está fuera
pe 1gro.
o
lado.

o
b da ligereza. aunque la lealtad muevaSleo~~~t~~sª~,U~~~sef~~~!zcón\seºnc~do de los má.s hidalgos sentimientos.

*

1
aal irascible· empiecen por contemplarle algo
lo~~u~e sei~:nti~~ué ~!~e~~e,d3:d_padec~; no le irriten; no le puncen; concédanle siquiera lo qu&lt;i en 1ustte1a se le debe.

*

No se ha de buscar en el irascible solo el remedio co;tra. c~rtás.:e:;
afinaciones de su temperamento, sino también en la1 pru enc1a e qui n
se le acerquen y le traten.
*
Con dar la razón al que la tiene, no se agravia á :n¡i.die y se evita que
las cuestiones se caldeen. ·
*
Fruto que no alimenta, ¿de qué sirve en la heredad sino de estorbo?
JOSÉ M. PEREDA.

NUESTRO PAÍS.-PUENTE DE ZARAGOZA (COLIMA),

�EL :rrrom,o ll.USTBADO

I

EL MUNDO ILUSTRADO

~PAÜl~AS Dt LA MODA~
- ToGados Modernos\

\
\

\

'\
\

\ ....

Creo que con lo expuesto
bastará para que mis lectoras se formen una ligera idea
de los tocados, y procuren
emplearlos con toda coirecci6n, pues como dije en un
principio, nuestras damas
n o fijan toda su atenci6n en
esta parte de su atavío.

llevar pedrería cuando asistan á bailes
de etiqueta 6 representacionos teatrales de 6pera 6 conciertos.
Como el presente asunto es más extenso de lo que parece y debe ser tratado de varias maneras, lo amplearé
en las páginas de la moda que aparezcan en lo sucesivo en este semanario.

'írví)~

tL NlflGflRft

D

algunas líneas en este número al estudio del tocado femenino. A primera v.ista
salta la imp01tancia del asunto
desde el memento en. que nuestros damas, y tengo que decirlo
con toda franqueza, desatienden
un poco este arte. Lo llamo arte,
porque es el nombre que le ~orresponde; en efecto, se neceeita
un verdadero trabajo de imaginaci6n, una cerebr&amp;ci6n en toda forma, para confeccionar un tocado
sencillo y elegante.
No todas las cabelleras son igualmente abundantes, ni todos los
cráneos tienen la misma forma, ni las estaturas de las dam&amp;s son todas iguales ni son unas mismas las circunstancias de la vida para
usar un soÍo tocado. De aquí depende la diversidad de peinados que,
si no raya en lo infinito, si está muy pr6ximo á lo ini:ontable.
Designar «a priori" cuál es el tocado que ~ebe usarse, seria pei:der
el tiempo lastimosamente y no conseguir mngún resultado práctico.
Así pues eli las presentes líneas haré una ligera descripci6n de los
to~dos que m ás en boga están, y advertiré, como lo advierto desde
ahora, que las damas deben usar el tocado que más cmadre con su
estatura, abundancia de cabellera, etc.
E DICARÉ

***
Los numerosos modelos que presento á la consideraci6n de mis
lectoras en estas páginas de la moda, son apropiados para llevarse
en diversas ocasiones. Así es como encontraréis tocados para teatros,
bailes conciertos, soirés, «five 6 clock,,, etc.
Par~ puntualizar más mi cr6ñica y apropiarla á los modelos que
tenéis á la vista os diré que actualmente se usan, por regla general,
los peinados de'resplandor, es decir, aquellos en que la cabellera circunda por completo el cráneo, aumentando ficticiamente sus di~ensiones y formando lo que se llama una «gran cabeza.,, Estos pernados sientan perfectamente á las señoritas de dieciocho á veinticinco
años, y se llevan en paseos y visitas.

Los peinados «bajos,)) es decir,
aquellos en que la cabellera se
trenza y se acondiciona en la par•
te posterior del cráneo, son apropiados también para señoritas de
dieciocho á veinticinco años; pero s6lo deben usarse en visitas de
pésame, pues su natural confec·
ción indica languidez y displicen·
cia.
Los peinados de «raya,, so~
aquellos en que la cabellera se divide en dos á mitad del cráneo,
haciéndola caer á ambos lados,
rizándola ~obre la fi~ca y orejas, y recogiéndola con gracia para fo~mar un pemado «baJo" en la parte posterior de la cabeza. Estos pe1~ad_os, aunque ~6lo sient~~ bien á las niñas, pueden llevarlos las senontas en reumon~s fam1hares y bailes de confianza.

J OSEFINA.

Como en supremo arranque de heroiswu,
salta el tropel de espuma alborotada,
de peñón eu peñón , de grada en grada;
y revienta en perpetuo cataclismo.

Sigue el tropel en épico alboroto,
como un inacabable terremoto
que ingentes peñas.arrancó de cuajo.

(oj

Pf\Nf\Mfl
¡No! Tú no eres Corinto, en el que un día
se disputa.tan el laurel pagano,
en ardua pugna, hermano contm hermano,
hasta cejar alguno en la porfia.
Istmo de Panamá, no:en la bravía
lucha persigas el asombro)rnmano,
sino en hacer de dos sólo un oceauo;
que eso es paz, y es unión y es armon!a....
· • - ~ - ~..............,.__. ._ . _ _ __ _ ~

'Q

Ave hay que se abre el seno en los prolijos
cuidados de su amor: ¿de qué te ext ra.ñas,
si es por calmar el hambre de sus hijOS'I

¡Y, oh poder de un alambre, ese torrente
sólo llega á servir humildemente
para,mover las ruedas del 'l'rabajo!. .....

Tú, como esa ave, con tu propio acero,
te vas también rasgando las entra.ñas,
para darle la vida á un mundo entero! ...

..,.,,,. ,.ii~Ji\MtlA)'

***
El peinado de bailes de etiqueta 6 soirés de alto tono deben ser
serios y _apropiados á la fiesta en que_deben lucir. Los peinados de
«raya,,, o «baJos,&gt;J son porcompleto madecuados á estas reuniones¡
los que se llevan en tales circunstancias, son altos es decir formad os con toda la cabellera, de modo que esta se halle,
en su' mayor
'
parte, sobre.la cabeza, reservando algunas ccmatas)) para los lados Y
parte posterior. Estos tocados deben llevar un rizado compacto y fino,
d_e manera _de nacer que el cab~llo aparezca como «quebrado,)) es decir, como rizado al n atural. Sm estas condiciones el tocado de reu•
niones de etiqueta desmerece en lo absoluto de 1~ elegancia del traje y del carácter de la fiesta.
Los tocados de naturaleza diversa que no hayamos mencionado
en. estas lineas, los podrán ver n uestras leqtoras en los grabados
adJuntos. Por lo que hace á los adornos de los tocados manifesta1é
á mis lectoras lo que ya deben saber, es decir: que nada sienta tan
b!en al t?cado de una_señorita, como una rosa blanca prendida con
cierto deJo y con grama¡ que las señoras no deben llevar flores en el
tocado, á no ser que se trate de fiestas campestres, y que deberán

0)~

~~~~

Se revuelve el caudal sobre si mismo:
y tinge ante la extática mirada,
la ilotante melena enmitrañada
de un león que ruge en el profundo itbísmo.

~~~º

Cada volcán levanta su figura,
cual si de pronto, ante la faz del cielo,
suspendiesen el ángulo de un velo
dos dedos invisibles, de la altura.
La cresta es blanca y como blanca pura,
la entraña h ierve en inflamado anhelo;
v sobre el fuego aquel contrasta el hielo.
~ual sobre una pasión un alma dura.

Cruje el taladro; el garfio que se aferra
destroza el pedernal: salta el cascajo;
y á cada s6n que repercute abajo,
lo que va abriendo el hombre,el mar lo cierra.
El agua se hace fango y miasma luego;
y envuelta en ese miasma se desprende,
como una irradiación de las montañas,

Los volcanes son túmulos de piedra,
pero á sus pies los valles que florecen,
fingen alfombras de pintada yedra;
y por eso, entre campos de colores,
al destacarse en el azul, parecen
cestas volcadas derramando flores!....

'

Contra Natma en formidable guerra,
triunfa la eucaristla del trabajo:
antes de unir dos mares con un tajo,
se unen todas las razas de la tierra.

,

la fiebre tropical, garra de fuego,
con que la Madre Tierra se defiende
del que le va arrancando las entrañas...

José Sanws Chocano.

�EL J4UNDO llUSTlW&gt;O

LOS VIEJOS
Agoniza en el mísero aposento
1a llama del bogar. Un melancólico
fulgor oscila al pie del blanco muro
y alumbra tristemente los contornos
de las combadas vigas.
A intervalos
sopla el viento sus lúgubres rezongos
por entre las rendijas de la puerta,
y entonces de la hoguera se alzan rojos
fulgores que en la sombra se dilatan
con.,o miradas de terror que á poco
se extinguen en un súbito desmayo.

***

Cae la lluvia . .Rómpense los chorros
en las s~noras charcas y chasquean

de la fugaz corriente. Un calofrío
estremeció los descarnados troncos,
cuyos ganchos sin hojas se agitaron
en un espasmo convulsivo, como
si fueran á romperse ...... »
Con voz suave
la anciana dice tristemente:
«Somos
en nuestra soledad como los viejos
árboles sin follaje. En el otoño
de la vida perdimos nuestras galas.
Del cierzo de la muerte al frío soplo
cayeron nuest!'OS hijos, como al viento
caen las hojas otoñales. Solos
estamos en el campo de la vida
como esos negros y torcidos troncos
que las rachas combaten.
Uno á uno
se fueron nuestros hijos al i¡:moto
país á donde van viajeros p á lidos

de la sombría estancia, se quedaron
mudos también, y sus abiertos ojos
se dilataron en la negra sombra,
y mirando sin ver, en cruel insomnio,
quedáronse pensando en otros tiempos ...
... Cuando vertía el sol sus rayo, de oro
sobre la limpia choza, y era buena
la vida, y florecía el campo y todo
respiraba contento. Cuando alegres
resonaban los cánticos sonoros ·
de los rubios muchachos que corrían
entre las flores del jardín y en torno
del alero volaban gorjeando
risueñas golondrinas . . ..

***

Cuando el alba
filtró un tenue reg_uero luminoso
por el resquicio de la puerta, siempre
los dos viejos tendidos en el fondo
de la estancia sin luz, permanecían
mudos y sin cerrar sus turbios ojos ....
M. MAGALLANES MOURE.

••

RUTA
En la escala gloriosa del arte
en estancias el alma comparte
el sendero de mágica lumbre;
el placer, que las rutas inicia,
el amor, que eh la brega acaricia,
y el dolor, que conduce á la cumbre.
Es efebo, el placer, que sonríe
al perfume inicial qne deslíe
en el alma la flor del deseo,
y á su influjo, se anima y palpita
la sensual concepci6n de Afrodita,
del color 6 del mármol trofeo.
El amor es audaz v1s1onnrio
que persigue Bethleen 6 Calvario
y en el alma fecunda su empeño
que en la malla del arte aprisiona:
simbolice capullo 6 ma&lt;lonn
de la rima y del ritmo es en;urño.

ll:L MUNDO ILUSTRADO

TU CONFESION
Te estoy mirando de hinojos
del confesonario al pie,
y hay tal unción en tus ojos,
que el que te ve siente antojos
de hacer lo que hacer te ve.
Eres un bello argumento
de fe para el corazón;
con santo r ecogimiento·
te adora mi pensamiento,
ángel de la contrición'.
Mas .... bajo el fervor d ivino
yo no sé qué alcanzo á ver:
aun divisar'imagino
tras del ánge;l peregrino
el Luzbel de la mujer.
Y en ese velo que, puro,
cual un piadoso conjuro
protege tu confesión,
estar viendo me figúro
retozar l't tentación.
Sube de pronto tu duelo,
tu confesión larga va ....
y alcanzo á ver tras el velo
cierto rubor .... ¿Es el Cielo
quien tales rubores da?
Tus linda, manos ahora
con golpes de pecadora
hieren tu pecho á. porfüt,
¡en mala parte, á. fe mía,
das esos golpes, señora!
Te haces la ci-uz. No diré
si bien ó mal hecha fué;
Mas, si con verdad te hablo,
mucho me temo que esté
detrns de la cruz el diablo.
Aún no te levantes, no,
Que un consejo voy á dart1 :
por si algo se te ol vidó,
Juzgo muy prudent~ yo
que vuelvas á coafpsarte.
R&lt;ifael Po»ibt&gt;.

México, D. F.
La prime&gt;ra Médica Cirujana de
la EscueladeMéxico, DoctoraMatilde P.Moatoya, baescrito y firmado lo siguiente, que bien merece ser
leído:
«Ea esta époC'a y en este país, en
donde ta.ato abundan los niños escrofulos0s y débiles, difícilmente
h·•brá un médico que no recete todos los días la Emul~ióa de Scott,
que por el aceite de bacalao y los
hipofosfitos que contiene, se considera como uno de los más preciosos remedios en la terapéutica i nfantil».

Et tEst.11mEnto

del Ilmo. Sr. Arzobispo Fechan

"SflNTfl FE" ~flMEJOR RUTfl

Los bienes fueron valuados en $125,000.

A D~nver, Kansas City, St. Louis, Ohicago, New York,
San Francisco y Los Angeles

La ma!}'Or parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua", Compañía de Seguros sobre
la vida, de Nueva York.

Hace pocos dfas que ee practicó
la aipertura del testa.mento del Ilustr!simo Sr. ArzoMspo D. Patricio
A. Feehan en la ciudad de Ohicago,
Illiaois. La fortuna doeQ distinguido
prelado ascendió á ,cerca de . . .
$125,000 oro americano; y según el
i,n ventario que se ha publicado, los
bienes que dejó fueron como sigue:
Dos póli:z,as de "La
Mutua,"
Compañia
d.e Seguros sobre J.a,
Vi,da, de Nuev,a York,
por $25,000 oro cada
una, ó sean. . . . . $ 50,000 oro.
Divid•e ndos acumnlaidos
,s obre una d•e las pólizas. . . . . . .
9,329 oro.
Ot11a póliza de seguro. 14,000 oro.
Acciones en efectivo y
en·Baaoos . . . . . . 37,000 or.o.
Entre los disposiciones del señor Arzobispo, en su t-estam•ento, se
hicieron ésl.as:
A su hermana, señorita Kate
F'eehan, que estuvo siem1¡1re coa él
hasta su muerte, $40,000 010 en bonos y $25,000 oro en unai de las pólizas de seguro; á la señora A,na A.
F'E&gt;ehan, viuda d~I s,eñor doctor
Eduardo L. Feehan, hermano del
señor Ll\rzobispo, $25,000 oro de
otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efeclivo; á la Academia d·e San Patricio de Ohicaigo, de la qu,e es preceptora su hermana, Madre Maria
Catalina; $10,000 oro de la ú.Jtim,a
póliz.a; :i la escuela "Santa Mar!ai"
doe enseñanza prá.ctica para va.rones, de Fe€ib.a.nvme, Illinoi,s, que
era la institución por la que más se
interesaba, el señor ArzobiS'PO, &amp;e
entregaron los $4,000 resta,nt,e,s de
.Ja última póliza.

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El dolor es tirano que oprime
6 Jordán ideal que r&lt;idime ......
¡pero siempre en el alma perdurn!
y á su imperio tenaz que reclama
al llegará la meta, se inflama '
rima y ritmo, color y eRcultura !

la llustrMión
ts~añola
Americana.

FEDERICO DRRBA~H.

Es en su clase el Periódico
de más circulación en México.

00
Pensamientos
P ? co hec_ho y trabajado est(t el lenguaje literario espanol, pat·a asimilarse los matices de •
la conversación cori-iente.-PÉREZ GALIJÓS.

*
Las diferencias entre la manera de escribir y
la man.era de hablat·, son desesperación y escollo del novelísta.-PÉ1rnz GALD6s.

*

¡Una limosnita.....!
( Fot.

las gotas que con ímpetu rabioso
arroja el vendaval contra los vidrios.

***
En la mísera estancia, al melancólico
resplandor de la lumbre agonizante,
hundidos en su.; lechos haraposos,
los viejos hablan muy pausadament e.
Dice el anciano como en un sollozo:
«A la tarde, hoy be visto desprenderse
las postrimeras hojas. Poco á poco
cayeron, y como aves moribund&amp;.s
trazaron amplios círculos en torno
de los desnudos árboles. El cierzo
vino después y las echó al arroyo.
Entonces yo las vi cómo subían
y bajaban flotando sobre el dorso

L nr,el'cio.)

que no vuelven jamás.
En el otoño
de la vida, como árbole, perdimos
nuestro follaje único ..... .
Los troncos
volverán á cubrirse en primavera
de nu_evas hojas verdes .... y nosotros,
por siempre nunca recobrar podremos
nuestras hojas caíd as .... »

***

En el lóbre"'o
aposento la llama moribunda º
del hogar se apagó. Los bulliciosos
chasquidos de la lluvia se extinguieron ·
del viento se acallaron los rezongos
'
y, en medio del silencio de la noche
los dos viejos, tendidos en el fondo'

Sea cual fuere l a categoría de un ir:dividuo
su talento, instrucción, etc., es un contrasenti~
d? ~l llamarl~ honrado 6 decente, si tiene el
victo de embriagarse. Envenenador de su proP!ª sangre y d~ la de aquellos á quienes da la
vida; desmoralizador de su familia; malversad?r del _propio y,_ muchas veces, también del
aJ_eno drner1; envilecedor é inutilizador de sí
unsmo; .escandalo de la sociedad de que por
desgracia forma parte: verdugo de quienes están. bajo su abo~reci_ble imperio, es indigno el
ebrio consuetudmar10 de que se le apliquen
aquellos tan honoríficos calificativos. -OIINET.
¼

No solamente la parte intelectual sino también, y en gran manera, lo merame~te material
de la prensa de un país, da una idea bien clara
del actelanto por él alcanzado.-BRYAN.

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Revista de Bellas Artes
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LA ILU::.'l'RACIO~ ESPANOLA Y A~IERICA;,,A, i.evista de Bellas Artes, Ll•
tera tura y actualidades, se publica los dfas 8, 15, 22 y 30 de cada mes, constando
cada ano. d:e sus números de una cubierta y dieciséis p!iginas, v,ulas de ellas con selectos grabados, debidos al 1'1.plz y al buril de los primeros artistas.
Consecuente con su trtulo, que es al prop:o tiempo su programa, LA ILUSTRACI0:--1 reproduce por medio d el grabado, del fotograba.do y ó:e otros procedimientos moñ·ernos, ,los sucesos Importantes del mundo entero que atraen la atención
general, ~uadros y esculturas notables de todas las escuelas, monumentos arquitecLXII DE PUBLIOACION.-SE PUBLICA LOS DIAS 6, 14, 22 y 30 tónicos antiguos 6 modernos, ren,atos de los personajes de reconocida notoriedad, etc.
La E.ecci6n literaria, confiada ft los mis distingul&lt;fos escritores, contribuye efiDE CADA MES. PRECIOS DE SUBSCRIPCION
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tiene nombrados Agentes en las principales poblaciones; é.~tos ha&lt;:en entregas, cobros, etc., ete., asi qne cua'.quier reclamación que haya re&amp;pecto del -servicio, debe
bacet·se al Agente en cada población, y de no ser atendida, ;l. la Agencia General.

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MEXIC0.-10, Callejón de Santa Clara, 10.-Apartado 671.

�Año XL-Tomo L-Númer 5,

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Enero 31 de 1904

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Año XI-Tomo !-Número 5

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MEXICO,ENERO31 de 1904

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Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA
Registrado como art!culo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Gerente: LUIS REYES SPINDOLA

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LA PRIMERA L.ECCION

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l ?ot. de EL JEUNDO I LUS1.'1U .DO

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Ametralladoras Hotchkiss</name>
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        <name>Carlos Tejeda</name>
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        <name>Cuentos de manicomio</name>
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                    <text>UNDO LUST~ílDO
Año XI-Tomo !-Número 5

·JII Pu~rto ·a~ u~racruz
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de Ropa y Novedades.

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MEXICO,ENERO31 de 1904

Subscrl¡icl611 me11sual forá11ea ......$ 1.50
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Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA
Registrado como art!culo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Gerente: LUIS REYES SPINDOLA

Segunda Monterilla

y Capuchinas-México.

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LA PRIMERA L.ECCION

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l ?ot. de EL JEUNDO I LUS1.'1U .DO

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

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IJ O íl1/ .: .,-.-.}":::-:-.:·~

C,N presencia de un niño, nada
e
es wás frecuente, ni más espontáneo, ni m:1.s irresistible, que exclamar: &lt;¡Pobrecito!» Ya duerma como un justo, ya juegue, salte y corra
como un ciervo, ya coma como un
l obo, ya llore como una plañidera,
ya sonría como un ángel; envuelto
en encajes, lo mismo que ve.stido de
harapos, sonrosado como un capullo ó pálido como un lirio, sano
como una manzana ó enfermo como
una flor marchita; al contemplar á
un niño, la palabra compasiva y
dulce brota de nuestros labios como
la más genuina expresión de nuestros sentimientos y de nuestras
ideas ante tanta gracia unida á tanta debilidad.
¡Y cómo no! El sentimiento fundamental que los niños inspiran es
la ternura, y en el fondo, la ternura. es sólo una forma de la compasión.
Los seres fuertes, poderosos,
grandes y felices, suscitan entusiasmo, admiración, respeto, envidia.
Los próceres y los héroes, los sabios,
los potentados y los ricos, no inspiranjamás ternura, porque no suscitan la compasión; pero en presencia de la debilidad, de la impotencia, dela inocencia, de la pequeñPz,
surge y se impone la ternura, porque se despierta la compasión. Por
eso no nos la inspiran los paquidermos, sino los pájaros; ni las
encinas, sino los retoños; ni las
magnolias, sino los &lt;edelweis» y
· las violetas, y, por eso, también, no
la sentimos por los hombres hechos,
sino por los niños.
.
El origen de esa compasión es
doble. Desde luego, un ser débil e~
un ser en peligro. Desarmado é impotente, vive expuesto á todas las
asechanzas y á todos los amagos;
incapaz de luchar, cae á los golpes
de cualquiera acometida. No son
necesarios rayos para desgajarlo,
,ni hura.canes para derribarlo, ni
incendios para consumirlo. Tiene,
además de los enemigos del fuerte,

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sus proµios euemig·os; ·10 que pu.n1
el fuerte es una caricia, para el dl'ibil es una herida. La intemperie, el
trabajo, las más insignificantes contingencias de la vida á que el fuerte se sobrepone y que lo dejan en
pie, las luchas que afronta y en las
que resulta victorioso, son todas
mortales para el débil.
Su vida pende de· un cabello; el
edificio de su bil:)nestar y de su felicidad, es castillo de naipes que el
menor soplo echa por tierra, y su
estructura es tan delicada, que, como las alas de la mariposa, se paraliza al más ligero contacto ó á la
más leve presión.
En la especie humana, el niño
sintetiza y condensa todas las formas de la debilidad, como todos los
encantos de la gracia. Et amor que
profesamos á los niños, está formado del insaciable deseo de que
vivan y del temor irrefrenable de
que mueran. Deseamos para ellos
toda la plenitud de la vida y del
bienestar, y tememos, sin cesar, su
aniquilamiento y su desaparición;
son prisn'!'as luminosos que nos parecen próximos á romperse; sabemos que tienen la fragilidad del vidrio, y aspiraríamos á que tuvieran
la dureza del diamante; son oleaje
movedizo y espuma fugitiva á las
que exigimos la persistencia y la
inmutabilidad de la roca, y siendo
tiernos como los pétalos, quisiét·amos para ellos la solidez y la resistencia de los robles. ·

A&lt;le,n,ts, en el niño vemos el germen del hombt·e y presentimos las
luchas, las angustias, los desencantos, los dolores punzantes, las decepciones profundas, que son posibles y probables en su existencia.
No quh,iéramos en su rostro más
que caricias tibias de brisas perfumadas, y presentimos los I atigazos
de las ráfagas desencadenadas.; no
quisiéramos en su epiC:ermis lahuella ?e una arruga de pétalo, y presagiamos las.heridas del cardo; ·anhelamos para él todos los goces y
á la vez sabemos que le están res~rvados todos los dolores; aspiramos
á que co~quistetodas las glorias, y
nos sentimos temerosos de que sufra todas las humill aciones.
Nada hay más deliciosamente
cruel que el amor al niño mezcla
íntima de esperanzas y teu{ores de
deseos de bienandanzi. y de pre~entimientos de infelicidad. Al rededor
de las cunas, se congregan no sólo
las hadas, sino las harpías; bri!lan
astros Y se am_ontonan nubarrones,
resuenan cánticos y se oyen rugidos. Un niño es una presa que más
tar~e _hao de ~i~putarse la virtud y
el v1c10, la fehc1dad y la desgracia
la grandeza y la abyección la ri:
que2:a _Y la miseria, el pla~er y el
sufrirmento, y el amor que le profesamos es á la vez delicioso y atormentador.
Esas futuras luchas y esos posible~ dolores, los presentimos y los
con¡eturamos vagamente y justa-

mente
momentos
que el
niño seen
noslospresenta
más en
inocente,
menos respo nsable y menos consciente. Esa presa sonrosada y
torneada que la Naturaleza arroja á
las furias del destino, nos pa1 E}Ce
semidivina y adorable; la amamos
tanto más cuanto más pura: tememos por ella más cuanto más débil,
y nos sublevamos contra sus dolores tanto más cuanto más inocente.
Quisiéramos la omnisciencia para
preservarla y la omnipotencia para
protegerla, y ante su impotencia y
la nuestra, y en medio de las injusticias y de la~ crueldades de la vida, sentimos fundirse en compasión
y amor, es decir, en ternura infinita, nuestro corazón.
Por inocente, por irresponsable,
por débil y por predestinado al dolor, el niño debe ser sagrado para
el hombre; al niño pebemos amparo, protección, educa:iión, benevolencia y justicia; debemos armarlci
de todas armas para la lucha, fortalecerlo en Jo físico, en lo intelectual y en lo moral; acorazarlo contra el vicio y fortifiearfo contra el
mal; transformar su holocausto posible en apoteosis probable; de sus
inminentes derrotas, hacer triunfos
gloriosos, y consagrarnos á su felid ad tanto cuanto la Naturaleza
lo ha condenado á la desgracia.
E$e «;Pobreéito!»con que saludamos al niilo, es, en el fondo, el reconocimiento de una iniquidad y la
promesa de una repl!,ración. Por
eso las madres, que aman y protegen,
como nadie, á los niños, tienen siempre en los labios esa palabra compasiva y dulce, como tienen en sus
corazones toda la abnegación y toda la bondad humanas.

Cándida
C{1ndida el nve que lt Ju. altura su De
Y en luz se baiia deslumbrante y bella;
Cíllldido el rayo de la dulce estrella
Qtre ununcht el alba, y cándida la irnbe.

Cándido el nimbo del gentil querube
Q,ue junto ni solio tlcl Señor dcscnclln,
Y el alm1t de la cándida donccllit
De quien un ticrnpv elllimorndo c:-,tu,·c.
¡Oh divino portento de Natura!
A tus plantas el alma extasútda

Te contempla, radi1tnoo de renturn;
Y á la espléndida luz de tu rnirnd,i
Siento que eres, ¡oh cándida hermosura!
.Ave, nub~, fulgor, ímgel y Hmnctn.

._______..e_____

Enrique Fenuirulez Grtrncufos.
Enero de 1904.

/

Muerte del Sr. Lic. Gral. Francisco Pérez
ijrcTI MA de una penosa enfermedad, falleció en México el día 23 del corriente, el señor Licenciado General Don Francisco Pérez, caballero muy estimado en
los círculos oficiales por los servicios que prestó al país
en diferentes épocas y por la actividad y honradez que
lo caracterizaron siempre como empleado de la Administración Pública.
·
El señor Licenciado Pérez, qüe desempeñaba últimamente el cargo de Procurador General de Justicia Militar, era originario de Oaxaca, donde se recibió de
abogado el 4 de marzo de 1870; fué, por algún tiempo,
Oficial Mayor de la Secretaría de Gobierno de su Estado natal, y más tarde, sirvió como Pagador en la Brigada expedicionaria que hizo la campaña contra los
indios rebeldes de Juchitán. Peco tiempo después, recibió el nombramiento de Juez de Distrito en el Estado,
desempeñando, por último, el cargo de Diputado á la
Legislatura local, bajo el gobierno del señor Esperón.

En 1881, Y sien?º Gobernador de Oaxaca el señor General Don Porfir10 Dfaz, el Licenciado Pérez tuvo encom~ndada, por- ministerio de la ley, la Secretaría de
Gobter~o, ·y, final,~ente, pasó al Congreso de la Unión
como Diputado, permaneciendo all-í hasta el año de 1890
eTn _que se le nombró Magistrado Supernumerario del
ribnnal Superior del Distrito.
MAl _año siguiente, eJ señor Licenciado Pérez fué electo
ag1strado Pr_oJ?ietario,. y con tal carácter siguió prestando sus serv1c10s en aquel alto cuerpo, hasta los pl'Ímderos meses de 1903, en que se le removió al puesto que
esempeñaba á su muerte.

~31(HélER
Dt "VlfJOS ROMANTICISMOS"
IDILIO

Así como Frnncesca, ella lela
la eterna historia,
la historia del amor, triste y sombría.
El indio uTabar6 1 11 con su tristura
nnia nuestras almas amorosas
dos almas sln ventura,
'
cual se nuen los efluvios en las rosas:
y calJando su angustia nuestros labios
---¡oh canto de amargura!--n uestr«s ojos dijt&lt;ronse mil cosas.

el~~ c~iáver del señor Licenciado Pérez fué · inhumado
a
P~r la tarde en el Panteón Francés concurriendo al sepe!J? el señor Presidente de la Re¿úblic.,. y numerosos amigos del finado. Una brigada de las tres armas, al mando del General Brigadier Lauro Villar hizo á su cadáver los honores de ordenanza.
'

VRIM1\S 1\· L0S SUBSeRIPT0RES

El ritmo del charrúa despertaba

en las heridas almas

un quejido de amor. ¡Ella soñaba!
La bóveda del cielo transparente
mandaba un rayo de su luz trnnquil,1.
á la divina frente,
~- al cla,•arse en el libro americano
húmeda y temblorosa la pupila,
la .flor de la esperanza se entreabría,
m1 mano descansaba entre su mano
y Dios--que es todo amor--nos sonrcí;t,

"La Piel de Zapa,"-Nuestro próximo concurso,
Al concluirse la edici6n de novelas ·de Ponson du Terrail, que repartimos á nuestros subscriptores, hemos recibido muchas indicaciones referentes al género de literatura que debíamos elegir para los
lectores de EL MUNDO ILUSTRADO.
Nunca hemos desdeñado tales indicaciones, y aunque no siempre
las hayamos obsequiado por razones para. nosotros concluyentes, nos
esforzamos por complacer al público; y es por eso que vamos áinaugurar nullstra nuevii serie de primas con la notabilísima obra del exquisito Balzac, traducción correcta de «La Peau de Chagrin.»
Este libro _es .~n delicioso cuento en forma de novela, y la trama ó
argumento s1rv10 al autor para filosofar sobre los diversos actos de la
vida, con esa atingencia de criterio, esa sencilla claridad y belleza de
lenguaje que son, sin duda, uno de los principales méritos del libro
porqu~ hace~ accesible y en extremo agradable su estudio, á pesar d~
las especulac10nes científicas que se entremezclan en el discurso de la
narración.
¿Balzac prohija una superstici6n? ¿la ridiculiza quizá? pero ¿q~ién

podrá n;gar la existencia real de tantas ficcion;s en el seno
·
de la mas avanzada civilización de todos los tiempos?
mismo
~~ caso es que «La Piel de Zapa» es el talismán ~ás bella t
poetico de que se sirvió el ilustre autor de la «Investigación d f~be
sd~lutoid, para hacer la psicología de un estado social particul:r ºmuy1gno e su numen.
·
Creemos, por lo mismo, que esta obra será del com leto a rado de
nu~:~~l~:~tor: va ~nd un_ vo_lumen en 8~, encuadernfdo á lagrústica.
~s e crec1 o tiraJe y de la encuadernación de los e·emplar~s, retaraarán el reparto de los mismos más de lo que h b · é J
querido; hasta Febrero próximo.
u 1 ramos

i

.

***

:e:1emos ya arreglado nuestro primer concurso y en el nú
prox1mo daremos á conocer las bases.
mero
l :r~iaramo; esa grata sorpresa á nuestros lectores y tenemos fe en
e·t· ~11?tc ornép eto plor la novedad que encierra y porque tiene un pos1 1vo n er s para os abonados.

AÑO NUEVO
¡Un afio! Q,ui71t un moment-0
de la lucha transltori&gt;t,
la aspiración á la gloria
que se pierde como el viento;
es de la tumb&gt;t el acento,
dardo que amenaza¡· hiere.
•ma ilusión qne se quiere,
una vida que se ale¡a, .
es un suspiro, unr, que¡a,
oigo que nace 6 que muere.

Si es ilusión, bien venida;
si es mentira, bien hallada,
que si al fin todo es la Nad1t
no h ay que pensarlo en la Yida.
¡Venga otro año! En la partida
buena 6 ruin de nuestra suerte,
hay que ser grande y ser fuerte,
y que vecya cuand o quiera
desplegando su bandera
nuestro Ocaso, que es la muerte,
Adulberto Utrriedo.

TUSOJOS

Bellos, inmensos, profundos
son tus ojos, vida mía,
'
esplendente lejanía
de otros seres, d~ otros mundos·
fuegos vivos ¡· fecundos
'
donde guardo mis anhelos
mis angustias, mis desvelo$!
ojos tiernos y soñ1tdos!
ojos divinos y amados:
sois dos soles, sois dos cielos!
Si no me habéis de mirar
ccrráos, divinos ojos!
ojos...... si tenéis enojos,
ojos ...... si habéis de llorar
es mejor hagáis matar
'
al que os lleve. en sus anhelos,
en sus an,~ias y desvelos1
¡ojos divinos, soñados,
ojos grandes adorados
que sois soles y sois cielos!
Enero de 1904.

J filllbm•tu Om•,•iedo.

�EL MUNDO ILUSTRADO

La Legación de México
EN LA ARGENTINA
BJETO de constantes elogios, por parte
de la Prensa de Buenos Aires, ha sido
la suntuosa residencia que el Señor Ministro de Méx;co en la Argentina, Lic. D.
Francisco L. de la Barra, tiene establecida
en la calle de Santa Fe, una de las más hPrmosas y más aristocráticas de aquella dudad.
l!;l chalet, cuya fachada principal ofrece,
por su estilo arquitrntónico, un scberbio
golpe de vista, está decorado y amuel;&gt;lado
con suma elegancia, siendo dignos de admiración en él desde la entrada {el «Halb),
que da acceso á las habitaciones de la planta alta por una escalera que en su primer
descanso se divide en dos brazos, basta el
último de los departamentos. El despacho
del Señor Ministro.es lujosísimo; pero donde se ad vierte mayor del'rocbe de elegancia
y de buen gusto, es en el comedor, estilo
Luis XV, y en el gran salón de recepciones,
que á menudo abre sus puertas para recibir
á numerosas familias de la alta sociedad
argentina y á los diplomáticos. extranjeros.
La más notable entre todas las recepciones ofrecidas por el Señor Ministro de Méxipo, es la que se efecmó en septiembre último, con ocasión del aniversario de nuestra Independencia, pues tanto el Sr. de la
Bacra corrto su disti nguida esposa la Señora Elena B. de de I a Barra, pusieron todo
cuanto estuvo de su parte para que la fies:
ta resultara digna de su objeto, haciéndose
acreedores á los uuís entusiastas elogios de
sus amistades por la cortesla con que atendieron y cumplimentaron á sus invitados.
Entre la buena sociedad bonaerense, los
Sres. de la Barra cuentan con •grandes y
mereéidas simpatías.

O

***

A título de información EL MUNDO ILUSTRADO reproduce en sus páginas los retratos del muy estimable diplomático y de
su señora esposa, dando á conocerá sus lectores, además, cinco fotografías que representan la fachada, el «Hall», el despacho, el
salón de recepciones y el comedor de la Legación.

EL MUNDO ILUSTRADO

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

LA GO~STITUGIO~ Dt 1857
LOS ULTIMO.$ COMSTITUYENTE:.S

E

L viernes próximo, 5 de febrero, · celehra

e1 amor y el sulcldlo.-e1 Gonsejo de Salubridad.-La temporada
en Orrin.-La próxima visita de los marinos alemanes
á Méxlco.- Drama en Arbeu .

E

S en balde que queramos eludir un deber que pesa sobre no,otros,
como la tremenda maldición que la Leyenda Bíblica arroja sobre
las generaciones que no han nacido aún. Nos sigue la inexorable
ley de vida, &lt;como la sombra al cuerpo.» El instinto, como una fiera
nunca domada, pasea siempre por las tenebrosidades de nuestro cerebro,
como un remordimiento, espiando la oportunidad de hincarnos la garra
en lo más sensible y vivo de la carne.
•
El Amor, el Dolor., la Muerte, son los tres clavos sangrientos con los
cuales nos crucifica el Destino. Forman los ·tres colores fundamentales
de los cuales se derivan todo matiz y toda coloración·en la existencia.
Como tres criminales cómplices, van siemprP juntos, siempre unidos por
el mismo d.ilito. Est&lt;ín siempre en n0sotros como el Mal y corno la Mentira. Apenas si los grandes esfuerzos dela civilización han logrado vestir con un sombrero de copa, un gabán y botas charoladas· al instinto
que guiaba, rugiendo, en las selvas pl'irnitivas, al hombre, ávido de amor
y de carne. Por más que bagamos, nuestra voluntad flaquea; es un centinela obligado á velar constantemente; se rinde, dormita, y el hombre primitivo que va dentro de nosotros, aprovecha tales somnolencias. El
amor, en nuestros días, fácilmente evoca el recuerdo del amor en los
clanes prehistóricos. Basta quitarle la levita para sorprenderlo en toda
su natural y hermosa bravura salvaje.
Porque el Amor es tan grande corno la Muerte. Los ojos de los enamorados tienen las mismas languideces de lvs ojos de los moribundos; ambos presienten la llegada de un misterio; de un misterio enorme, voluptuoso, que condensa quizá en un segundo los ensueños de muchas noches
de ávida contemplación interior.
Ha pocos días un enamorado, después de una noche de orgía, no contento aún, busca en la muerte el término de su ensueño. Como un puente
de pórfido sangriento, se tiende l a Agonía, entre los dos grandes amores
y dolores supremos, entre el Amor y la Muerte. Todos, como un niño que
sale de su casa por vez primera, notarnos un vago sentimiento de espanto al entrará ese maravilloso puente y retrocedemos hacia la Vida; más
valiente, más loco, más audaz, este pobre enamorado anónimo atravesó

que debe seguir cuando lucha con enemigos forrnida~les de e~ta c~ase. La
ciencia ha armado el brazo del hombre con armas siempre v1ctor10sas, y
ya la ley ha autorizas].o los gastos que demanda la campaña.
Cabe á nuestro Consejo de Salubridad, al Sr. Dr. Licéaga especialmente, el orgullo de haber iniciado el plan de combate, como en poco
tiempo más habrá de caberle el orgullo.no menos grande ni manos fundado de haber saneado la costa mexicana.

rápidamente el &lt;trait-d'union,» sumergiéndose en la «o-ran sombra» con
los labios olorosos aún á los besos de su amarla.
~
,
La o_la negra_ avanza rápidamente. Nos rocleit y compenetra la nada;·
nos_sentimos espiados constantemente por un ojo pres&lt;,nte en nuestros
suenos 3; en nuestra~ alegrías. A todas horas nos sorprPnrlemos á nosotros mismos arrod11lados ante esa divinidad ubicua y he-rmética á cuY? solo nomb_re sentimos e~ coi:azón enjuto y frío. ¿Qué mucho qu~. á medida que ! a vida avanz~, srntamos el vértigo que nos incita á arrojarnos
en ese ab1s?10 co!1 ten_acidad mayor ca~a vez? El suicidio es un místerio,
como la existencia misma, como la muJer, como nosotros mismos .·...

***
En las playas calurosas qi;e el mar ataca, .:iomo una gran ambición
que se acerca_ á su objet&lt;;&gt; tenazmente, con insistencia de &lt;parti pris»; y
en nuestras ciudades baJas; en todo recinto donde la ciencia del bombr·e
no ha llegado aú·n; y en cualquiera concavidad de la~ sierras del litoral
se encuentra el monstruo legendario que ahuyenta á los inrn ig1·antes y
cobra, añ? por año, una pesada contribución de sangre.
Paremda á las deidades sanguinarias de la leyenda ha imnuesto un
tributo á nuestro país, que le ha sido pagado, necesari~mente. Habíamos
llegado á conformarnos con tal azote, sabedores de que no era fá..:it librarse de sus garras.
.
.
La Muerte reina sobre el mundo con el despotismo de' un revPzuelo
oriental, ebrio de salvaje alegría y de vino barato. La Muerte, la ·rrnplacable, mere~e el nombre de &lt;Nuestra Señora del 01 vid o Eterno» y ¡ ,ajo
tal advocación le hemos rendido pleito homenaje, llevando á, sus altares
todos nuestros miedos, todos nuestros espantos, toda la floración de
nuestros corazones débiles y enfermos, de nuestras almas débiles y enfermas.
•
La Fiebre, la siniestra deidad de las costas, va á ser vencida de seguro Y la campaña _ha comenzado, dirigida hábilmente, hasta lograr encerrarla en sus últimos reductos y darle el golpe mortal .que para siempre
,nos libre de su prefjencia.
Porque l¡¡, .cieqt?_i_a,~,~ h,~Jado ya y bll., m~rcado al hombre .el .camino

***
Sabido es que el Congreso Constituyente
estuvo formado por los miembros más distinguidos del Partido Liberal mexicano. En
él figuraron Don Francisco Zarco, Don Pon-

***
El Circo ha abierto sus puertas á toda la chiquillería, cuyas carcajadas resuenan ya en el salón de Villamil. Viene de lej»nas tierrns á verter, ante las miradas atónitas de los pequeños, las ánfuri;Ls llenas de chucherías milagrosas.
Bell, por. supuesto, es el rey de la risa
en esta temporada como en las anteriores. Pasma considerar en qué raudales
de amor á los pequeños encontrará este
clown las mil y mil muecas de su rostro
pintarrajeado y maravilloso. Basta ver
el aspecto de las graderías en el Circo,,
para convencerse de que todos somos niños, ele que todos llevarnos aún á cuestas, por añosos que seamos, al pequeñuelo mofletudo, cándido y riente que
nuestras madres balancearon, ba mucho
tiempo, en la cuna.
¡El Circo! Esta sola palabra es el mágico talismán que cambia en sonrisas
¡
el frágil y ligero llanto de los niños. En
,
el Circo la vida vuelve pQr los fueros
,
que ba perdido en otros lugares; triunfa
en toda la línea. La alegría de vivir-un
mito delicioso-parece la realidad en
ciertos momentos, cobra caracteres de
veracidad admirables, como si la franca
risa argentina fuera el &lt;sésamo» que SR DR. o·. EDUARDO LICÉAGA.
abre el jardín de los ensueños á nuesPresidente del Consejo de Salubridad.
tras miradas. ·
A las puertas del Circo dejamos nuestra túnica de miserias y de do•
lor'es, de agrios r encores y desapacibles envidias. Nos transforma en ese
recinto el banal espectáculo que tanto gustamos en nuestra infancia ya
ida, en nuestros primeros años 'que, en nuestra memoria, son ya flores
secas y amarillas con un vago perfume secreto.

***

EL &lt;VINETA,» CRUCERO ALEMÁN.

lo hiciereis, Dios os lo premie, y si no, Dios
y la Patria os lo demanden».
A este acto imponente y severo, si¡rnió la
lectura, de un breve :Hscurso de Oomonfort
y el.de contestación que, á nom bre de la
Asamblea, pronunció Don León Guzmán.

la República el aniversario del juramento solemne del Oódico Político expedido en
virtud del plan de Ayutla, ei:i. igual fecha de
1857, por el Congreso Constituyente.
La nueva Constitución fué jurada aquel
mismo día memorable por la Cámara de D iputados y por el Presidente de la República,
en el antiguo salón de sesiones del Congreso,
que existía en el Palacio Nacional. Abierta
la sesión aúte una concurrenciá numerosísima, el Diputado Don-.Jo~é María Mata dió

Se anuncia la visita de los marinos alemanes q·1e vienen á nuestra
buena ciudad por algunos días. Se han· organizado algunos festejos para
recibirlos dignamente.
Traen la comisión de saludar al Señor Presidente, dada por el Kaiser Guillr.rmo JI. Y esta misión hace más simpática aún la lleo-ada de los
«lobos de mar», curtidos por el viento que eternamente sopÍa sobre el
Golfo de México.
.
Se les 1·ecibirá dignamente y mucho !JS lo que , ignoramos acerca de
las fiestas que b_an de celebrarse, pues solamente en parte se han aprobado los programas que han de llenar los pocos días en los cuales seran
nuestro huéspedes el Capitán ~cboeder y sus marinos.

***
Pronto se abrirá en el Tea!ro Arbeu la temporada de drama español.
Era una promesa que nos bab1an hecbo, una grata promesa que por
fortuna, está para convertirse en una realidad dPI iciosa. _
'
En l_a ignomin)a á que nos condena el malhadado «género ínfimo»,
en el desierto artf~llco en que ten_emos que vivir por fuerza; la llegada de una_c?mpama de drama, se:ia y _completa, tiene para nosotros muc~o del aliciente que, en épocas leJanísimas, tenía para nuestros ceremomosos abuelos la llegada á Acapulco de la &lt;Nao de China.»
, En aquel)a época la noticia llegaba con &lt;propios» atezados, que corr1an los vericuetos de nuestras montañas con las piernas musculosas
desnudas. Se somentaba en todas _las obligadas tertulias familiares el
suceso, se hacian apuestas sobre s1 llegaban mayores cantidades de sedas labradas ó de lacas o ro y negro.
Cuando en la tien_da del_ español amigo se recibían las pesadas cargas, era aquello u!;la irrupción ele días alegres. P.irsonas había que, por
m_uchos meses, sonaban.en la llegada de la «Nao» semifantástica; y por
anos enteros algunos alimentaban sus esperanzas ·con sueños mil en los
r._uales v?l&lt;;aba la mag-ia a:.r tística &lt;le! Oriente todas las sed.erías biper-bóhcas y s101estras de sus biombos y de sus mantillas.
Ahora nos pasa lo mismo. Esperamos largos meses la llegad., de
esa_&lt;Nao» que viene de más allá de la Cbina, de esa maravillosa &lt;'mbarcación de forma.s atormentadas, en las que viajan nuestros sueños todos
nuestros pobres sueños de desheredados del arte....
'

m

\
\

S11;ÑOR LTC DON .JUSTHW FERNÁNDEZ.

(

\
.,
SEÑOR LIC. DON IGNACIO MARISCAL
SEÑOR DON BENITO GÓMEZ FARÍAS.
lectura al proyecto, y, habiéndose declarado
cianQ Arriaga, Don Manuel Romero Rubio,
que la minuta estaba conforme en todo con
Don Guillermo Prieto, Don Ignacio Marislos autógrafos aprobados; los representantes
cal-actual Secretario de R elaciones Extede las distintas Entidades fueron, uno por
riores;-Don Benito Gómez Farías - hoy
uno, .firmando la Ley Fundamenta) de la
Senador
al Congreso de la Unión, - Don
República.
I gnacio Rarnírez, el célebre tribuno; Don
En seguida, el Vicepresidente-del CongreJosé María Mata., Don Justino Fernánso, Don León GuzmáQ, prestó el juramento
dez-Secretario de Justicia é Inetrucción
de reconocer, guardar y hacer guardar la Ley
Pública en laactualidad;-Don Ignacio Luis
Suprema, y, conducidoporvariosdiputados,
Vallarta, eminente jurisconsulto; Don Félix
el Presid'eµte de la Asamblea, Don Valentín
Romero-hoy Presidente de la Suprema CorGómez Farías, se arrodilló después, jurante de J us-ticia de la Naci6n, - y muchos otros
do ante el libro abierto de los Evangelio~
cuyos nombres guarda, piadosa, la HiPtoreconocer también y hacer guardar la obra
ria.
magna á que había dado cima el Congreso,
De aquella pléyade de hombres ilustres
,'
tras luminosas y largas discusiones. «Hubo
no quedan, vivos, más que los señores Maun mom'lnto de. emoción profunda, dice un
riscal, Fernández, Romero y Gómez Farías.
historiador, al ver al venerable anciano, al
SEÑOR LIC. DON FÉLIX ROMERO.
Los
cuatro pertenecen al partido avanzado y
patriarca de la libertad
á los cuatro debe nuesde México, .ofreciendo
tro país grandes y muy
el apoyo .moral de su
meritorios servicios,
nombre y de su gloriit
que están en la conal nuevo Código Políciencia de todos y que
t ico)). Gómez Farías
no cabe enumerar en
se encontraba enfermo;
tan cortas líneas como
difícilmente podía ROS·
éstas.
tenerse, y su presencia
en . la Cámara causó
*** '
una emoción indesOreemos que la pucriptible.
blicaci ón de los retraLos diputados, puestos de los distinguidos
to¡;; en pie y extendiensupervivientes del 57
do la mano derecha,
, .
'
sera vista con agrado
prestaron después el
en todo el país, por
jurament.o, haciéndotratarse de un asunto
lo, por último, el Preque trae forzosamente
sidente de la R&amp;públiá la memoria el reca, en estos términos:
cuerdo de l,Ós e~ormes
«Yo, Ignacio Oomonflacrificios qúe costó á
fort, Presidente subsla Patria constituirse y
tituto de la República,
conservar incólumes,
juro ante Dios reconoen medio de terribles y
cer, guardar y hacer
sangrientas luchas sus
guardar la Constituinstituciones.
'
ción Política de la República Mexicana, que
hoy ha expedido el
Congreso». -- El Vicepresidente de la CáAN'rlGUO SALÓN PEl, CONGRES(? EN ~ L PALAqO N;\OJONAL,
mara repuso; ccSi así

____

�EL ~U~-~-JLUSTRADO

7iNA valiosa joya del arte

, F&lt;in duda alguna el estudio
que el maesLro Don AntolÍo Fabrés tiene e~tablecido en
la Academia .Kacional de Bell s Artes.
. Desde la puerta· que da a so al interior del estudio, gra- c10.a por el encaje blanco d u arco que se extiende á todo
el «p?rtieri, y termina hacia suelo por un canto de mosaicos, se revela el estilo orien . Tapicerías cuajadas &lt;le arn- ·
bescos y cojines de :-;eda de ia cubren por completo el pavimento, y capicho¡.;os tejid
estrellas y «broderies» de mil
colores, a¡,,cie11den por lós ·os, en cuyas puerta.s y ventanas lucen su bien trabajad
ebrería lámparas repujadas
en cobre y descuellan suntr s cortinajes de Damasco.
El mennje e.; no menos ipleto y elegante. Divanes de
sedas mult1~oloras, escabel .e 1oánualo incrust~dos de _nácar, mesas ricamente bordad · &lt;le filigranas fantast1cas, t1bores de donde emergen palmas •d~ naturaleza ~uerta, y una
soberbia colección de armlll! p ov1::;ta de culebrrnas, espingardas, armaduras completa~, Y taganes, lanzas, espadas y espadines de la Edad :Media.
A fin de que nuestros Jecto_ s se form~n una idea de las
riquezas artísticas que conU ne el estucho del maestro, pubhcarnos dos fotografías que ·epres~ntan unos de los detalles principales del m!BJll estud10, acompaíiándolas de
otras dos en que aparece¡,[ S; Fabrés entregado á sus.labores. Próximamente darernosfá conocer otras fotografías del
notabilísimo estudio que, en pinión d_e los conocedores, es
superior al que el maestro ftll establecido en París antes de
fijar su residencia en México-

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�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Francia é ltalia.-Sus glorias y sus tradiciones.-Hermanos en la lucha.-L~ Revolución Francesa·
y el "ressorgimento."-Solferino y Sedán.- Servia y su estad(lamentable.
La suerte del rey Pedto,-La corona de espinas.-Rusia y Japón.
Temores y zozobras.-.La situación no mejora.-Los
planes de caótpaña.-Supuestos Proyec=
tos del Japón.-Conclusión.

C

IEMPO era ya de que las dos naciones
latinas que en Europa más genuinamente representan el pensamiento y
las tradiciones de la raza, y llevan en sí, con
sus glorias seculares acumuladas en el gran
desenvolvimiento de los hijos de Lacio, las
glorias y las tradiciones de los pueblos que
sojuzgaron; tiempo era ya de que las dos
naciones que más estrechamente han vivido
unidas por el Ideal y vinculadas por el Arte; de que los dos países que hoy forman
dos pueblos y ayer eran una sola familia; de
que la Francia republicana gloriosa y la Italia monárquica coronada de
inmarcesibles lauros, se unieran más íntimamente, ya que
s6lo han vivido apartadas en
la apariencia durante los últimos lustros de la pasada centuria.
La gran revoluci6n de 1789
hall6 una Italia medioeval y la
despert6 á la vida moderna;
en0ontr6 una agregaci6n de
f,1!
pueblos y naciones italianos
I
que se odiaban entre sí, suje#
tos á soberanos diversos que
1
,
.....
de manera diversa los explo.
taban, y les habl6 á todos de
solidaridad, les enseñ6 los derechos del hombre y ech6 la
semilla que fructific6 al cabo
de varias décadas, fundándose
la nueva Italia, la Italia de
Cavour y de Mazzini, la Italia
que resurgi6 una y . reformada
al estampido de los cañone~
que tronaron en Solferino, y al
estruendo-¡ay!-de las bom., bas prusianas que derrumbaron el imperio del tercer Napole6n, entre lo~escombros humeantes de Sedán:
Las suspicacias de los esta distas, el consecuente alejamiento de los gobiernos, el
dolor que en el pueblo francés
sigui6 á la «débacle», un resentimiento mal disimulado
entre .los dos países, la Triple
Alianza y otro cúmulo de circunstancias que fácilmente se
forman, aunque no se comprenden, todo contribuy6 al
apartamiento en que han vivido Francia é Italia. Pero
los tiempos lían cambiado: ya
no se siente en la naci6n que
pele6 á través de las edades pot el Rin_:fra_ncéf", ·ya no se experimenta con tanta ms1stencia el deseo del desquite ni el ansia de
la «revancha»; por eso se aproximan los pue•
blos hermanos. Ayer fué saludado el joven
rey Víctor Manuel en París con un entusiasmo rayano en delirio; para el 6 de abril.pr6ximo se anuncia la salida del presidente
Loubet rumbo á la ciudad de las siete colinas, á donde va, n.o simplemente á pagar
una vjsita de cortesía internacional, sino á
estrechar unos vínculos que nunca debieron

aflojarse, á reanudar una franca y leal amistad que nunca debió hat:Jer perdido los caractere~ de la más pura fraternidad, á hablar: con la cordialidad con que se resolvi6 ·
la suerte de la moderna Italia en la entrevista de Plombiéres, de. los nuevos lazos que
en lo sucesivo deben atar á pueblos hermanos.
Fructuosa por más de un concepto tiene
que ser la visita de M. Loúbet á Roma: servi¡á, á no dudar, para encauzar las corrientes de simpatía que desde hace tiempo cruzan en opuestas direcciones á travl::s de los

v'&lt;.(_

\ 't-'~

e,·

téril la acci6n del rey Pedro, nieto de Jorge
el Negro, y que su situaci6n en su minado
trono se hacía cada vez más insostenible.
Nuevas informaciones, llegadas posteriormente, nos hablan de con~piraciones pr6ximas á estallar, de trabajos de zapa que carcomen y amenazan el mísero reinado, de
sordas maquinaciones que se acercan, de
odios profundos que se amontonan, de desquites crueles que se preparan, y todo esto
mezclado con la roja visi6ñ de la tragtdia
del pasado junio, que salpic6 de i,angre, y
de sangre de reyes, el solio de Belgrado, hace que el mísero monarca sueñe mejor en el retiro, que en
la lucha contra enemigos cuasi invisibles.
Los partidarios de los regicidas se mueven i,in cesar·y su
influencia negra no termina,
,I
sino, antes bien, parece fortificarse; los parientes de la difunta reina Draga no descansan por su parte, y hablan de
venganzas; aquéllos acusan al
actual rey de connivencia en
sus maquinaciones; éstos se
quejan de él ante la impuñidad
del crimen horrendo, y todos
traen á mal traer al soberano
infeliz coronado de espinas,
que no otra cosa es la áurea
corona que en hora Riu ventura acept6 para sus sienes. .
Y allá van los unos maquinando venganzas, los otros
tramando conspiraciones; allá
van, preparando todos el desprestigio del usendereado reino, buscando, tal vez sin sospecharlo, el protectorado ex- .
tranjero, 6 quizá la vuelta á la
servidumbre de que salieron,
despué&gt;1 de haber combatido
sin t regua y de haber derramado towmtes de sangre generosa en defensa de la patria
soñada:

LOS SOLDADOS RUSOS EN MANDCHURIA.-UN BAILE AL AIRE LIBRE,

a!lima al Czar; con toda prudencia, pero con
eierto dejo de malicia por parte de los estadistas de Tokio, quienes procuran, y parece
que lo han conseguido, ganar tiempo, antes
de decidirse francamente por la remisi6n de
la disputa á los peligros é incertidumbres de
una contienda armada.
Díjose en los pasados días, que el orgulloso Imperio del Sol Naciente no estaba listo
para la lucha, y que no lo estaría hasta el
primer día del pr6xirno febrero; y cosa singular, á medida que se acerca la fecha señalada, las dificultades parecen crecer, las sombras se agrupan en nubes de tormenta, y los
mismos que mostraban mayor confianza en
la terminaci6n honrosa y satisfactoria de las
diferencias en disputa, hállanse, en la npariencia, más dispuestos á creer en el rompimiento de las hostilidades. No quiere decir
esto que se haya p~rdido toda esperanza, y
que se considere irremediable la situaci6n
para los que con an3ia desean la'paz; pero es
un hecho que las zozobras crecen y las inquietudes se hacen más punzantes, al ver
que, lejos de vislumbrarse la anhelada soluci6n, se hacen á este respecto· las predicciones menos halagadoras.

***
Alguien ha sorprendido, 6 creído sorprender, hasta los planes de los pr6ximos combates, según las opiniones de un militar de
alta graduaci6n en el ejército niponés. Háblase de. desembarques futuros en Chemul po,
para crear una base segura de operaciones en
territorio coreano, y poder así, entre los puertos Arturo. y de Vladi vostock, puntos de apoyo de los ejércitos rusos en movimiento, tener la vista fija, por un lado, en Mandchuria ohjeto de las predilecciones moscovitas,
y, 'por otro, en los movimientos de las escu~dras del Czar, punto objetivo de la estrategia
estudiada por el Estado Mayor del gobierno
de Tokio. En esa posici6n, si los desembarques no son estorbados eficazmente por la
flota y las tropas de Rusia, pod_rán dar los
japoneses, como lo esperan_, el pnmer golpe,
asegurar el éxito primero de la campaña.
Vendrán luego-agregan ellos- nuevos contingentes de tropas moscovitas; irán los cosacos á apacentar sus caballos en las llanuras fértiles de Corea; no iml)orta: ya estad
dividida la energía rusa y poco han de poder los japoneses si no logran prolongar la

campaña y dadas sus condiciones de vecindad par~ . las operaciones, luchar y luchar
por mucho tiempo, hasta agotar las fuerzas
del coloso.
Esto se ha dicho; pero lo cr1:emos_ por lo
menos anticipado y desprovisto des6hdo funmento. Esperemos el desarrollo de los acontecimientos que no ha de tardar, y confiemos
en que la diplomacia alcance un v~rdadero
triunfo, con un pacífico desenlace del conflicto como lo desean todos los hombres de
buen~ vomntad.
X.X. X.
27 de enero de 1904.

09
Verdad como la luz es, á mi ver, quemayor prosperidad puede alcanzar ~m yueblo
instruído, poseedor de ~orto tern~ono, que
uno inculto, señor de dilatadas tierras. De
donde concluyo que más acrtedor al lauro
de los inmortales es el ciudadano que aplica
todo su poder á difundir la instrucci6n entre sus compatriotas, que el guerrero que
corobate ardorosamente por conquistarles
nuevos dorrijnios. -AIVER.

***

MANDCHURIA.:_UNA BANDA MIÚTAR RUS A.

Alpes legendarios; para dar nueva y más
poderosa eficacia al tratado de comercio recientemente concluído; para despertar los
viejos ideales que antes á los dos pueblos
animaban; y si no alcanza, cerno es de creer·
se, esa uni6n á desatar los nudos de la «Tríplice,&gt;, pará las rP.laciones diplomáticas más
claras y las relaciones de las colectividades
más cordiales.

***

Bien decíamos, al hablar de la infeliz Servia en nuestra cr6pica anterior, que era es-

Entre tanto, el conflicto rusojaponés está en pie: puede
asegurarse que substancialmente en nada ha influídopara su soluci6n el transcurso de
una semana; el Imperio moscovita que disputa al Jap6n
la preponderancia en Extremo
Oriente, cede, no cabe duda, ante las demandas del Imperio niponés; pero las concesiones á su temido rival, que aumenta en
proporci6n sm exigencias, no bastan á dar
· pacífica sol uci6n al conflicto.
Rechazada por común acuerdo de los contendientes la oficiosa interveñei6n de las potencias amigas: sigue estudiándose en los gabinetes la embrollada cuesti6n, á nue,,tro entender, con una buena fe admirable, en San
Petersburgo, guiados los políticos rusos por
el noble sentimiento en favor de la paz que

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MANDCHURIA.-~~ Y¡RREY ;\LEXIEFF :nsANDO REVISTA Á l,AS 'l'lWPAS

MANDClIUlU;\,-UN TREN PE ARTil,LERÍ A,

�EL MUNDO llUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

~!
POR JOSE SUTOS CHOCANO
~J4,.
EL MtDIODlf\ EN EL ISTMO
romo ph1&lt;·ti bruílich\. por l;i o!n,

Lf\ Ff\UNf\ DE f\MERIGR
NiPga. B1IO'on rtc AmériC'n el portento,

EL BOf\
lt'.n sus. nnrlos hn\· f11cr,m~ mistcrio~ns:

fulge la R.renn: el ,1g-1u1. se rrt1rn.:
min.s,mn. sutil ht &lt;•il•n.ign. r&lt;\8.pim:
y en ese hálito. el sol pint&gt;1 su iu1reoh1.

,1 trnYés &lt;le sn f»nna. El sabio ronde•
cntm en la selv,i; y le prcguntn "" dónde
p11NIC e11t'ontrnn111 bruto corpulento.

f.Ohrr- i:.u IPntrnn, ·vihrHci6n de enojo~:
lirnpi&lt;l,..z &lt;l(' C'!-:mernJñn. C:'ntrc sn:,:; ojos;
~- c-n ~11 ('Scamn, rorricntc.-s luminosaí-.

E1i la. piznrrn. &lt;lo ln. pin.y;\ ~~In.

;.lfHl.ml leones tnl \·ez·? Vano C'fi ~11 intento...
;,mc11111trs hnbrá'' NAclic rC'spondc ...
E~ que tfll vez el nu'1!-ic11lo se e~('onde
pan1 dejarle &lt;·nmpo Hl pensamic.-11to...

lluPrrnc (&gt;nrnrcn&lt;lo t-nbrc bliln&lt;lM• ro~ns;

una tortug,1. Al~t11rg,trlt1 cxr1ra:

,·. ni redor rlc un lngitrt-o qnp ._e e~tirn.
bnten cien peces :o.u cnt·orvnrla. rola.
El Aire qni&lt;.-to·es.t~: ni un itYe ru1!-·A:
~úlo ú\'cn~r Pn el nrnr. qn&lt;•&lt;•l !--Ol :ihrm:.tt,

mnrm.nrnciones ron temblor de n•zo:
"en ln. reYerbern.nte Jt.'jnní:l. ...
t'n meñio riel sopor dl'l 1n,,ñiodin,
~e 1lbr(' la. inmensidnrl ('QlllO UII b()f:tCZO...

~º~

Mf\RINf\ TROPIGf\L
El re-mern npoyó }A 11 birrtn rmrno
rontrA el &lt;·r1i-:ro ckl h11q11l•: Y lcntnmcntc
~e nlejó t•l pn!--trc-r bntP .. Enorme lcntf•,
hnjo el ojo del sol. em el orca no.
Puc$.tA la proa hnrin el &lt;'"nfin Jcjnno,
el hnq11c de las Jn&lt;lins &lt;le ()(·cirlente
zRrpó, llcnrndo (t lu enropr;i gente
los tesoros del ~nielo nmPritano .....

Y ,111!\. en h1s ¡,Ínyns. entre espumas rotus,
cnnnflo c1 buQnc, vir&lt;1n&lt;to en i;;us ~nhclos,

YOl\'iÓ la espulda con brutal desaire,
se leYnntó nn,i bnnd,1 &lt;le irn,"iotns,
rual si f11esc el n&lt;1i6s de cien p11iiuelos
snspensos y ngitados cu el aire ......

;,Y el bo&gt;1? ¡.Y el rondor? ¿Y el ,•neorlrilo·.•
~ndo potente: n.rm.1H1uc vi:-dornuio:
&lt;•lan1. de ncc-ro; que. Bnffon se n~o1nbre ...

l'cro ln idea del que • brió este asilo
no f11l• b11~('nrlc ni brntr un exc•enurio.

sino fué darle otro cscennrio ni hombre!

Pt'fO. ni &lt;i&lt;'sC'n\ oh·C'n-:f' en sus nntnjos,
Jnt•f.l t1n 811 lnrg,1 piel rirn1l0~ rojos,
Ol'S el(" J&gt;&lt;n-o rrnl r moripO,"-nS.
~ rpIc.' S&lt;" &lt;'S&lt;'np/) df'.' nn mono~rarna,
d11n:;,nrnlo vn sobre ln YC'rdc .e-rnmn,

&lt;lP Hn fneg-o nrtificinl ,\ In. mR.nern.;
y en 11n {1rbol ni fin C'iñ&lt;- !'-ill Jnzo.
f'iii(' i-11 rC'd&lt;'dnr ele un bruzo
Ja urtisticn c-sµirul de nnn pulsera.

(•01110 ~"

~OiJ

~(W

Lf\ GEIBf\

Lf\ Gf\OBf\

En la~ \·irg&lt;?ne~ sPl\'n~. rorpnlento
yergue sn tronro ele n11aosns fnnrns,

que improYisnn ,·ihrnntc~ pc-nh1granrn.fi
vn rl'L toda::: las mt'isicas ctel \'icnto.

BAjo su somhr11. pAirfarcnl i\F-iento
presta al hibricrro en lns mullirlns g-rmnn~;
;\ su:-1 pit·s. dps(lnvuclvc panorumns:
y brindn, con su copn, al firmamento ...

Dúc-il c·Hohn. entre los sabios manos
&lt;lcl ornamcn lndor. r--e tru.nsfigura.
t·n ndornos de nrtistira. moldura.

mfts primorosos cnnnto más livituios.

runa &lt;k niílo~ y ntaú,t d~ anrian~o:-.:
lecho en que dÚermc pUtcidn hermosura;

pórth·o cie 1111 n]c;\znr de ventura.:

y bn,tn trono de regios soberanos.

Grnb11 C'n In tierrn eno·rmc~ c·icatric~s.
m1'-:- no ln hiere 11i penetnt en vnno.

'El pcnctrnntc olor de la m,idera
tinge ,)J olhlto un1l.. ilusión extraña.

porqnc el árbol que nhonda ~ns raicec,

como si el alma de los bo•ques fuem;
y así. aunque el lustre_del barniz engaña,

ya que resalta sobre todo un mundo;

el-i. al i~unl riel pcnSt1111iento humnno.
siempre más grtlbde cumito más profundu!

en más de tmH. tfll ver. corte extranjera

se respim el olor de la montañr ...

EL GONDOR
Al clesp1111ll\r rl cstrcllndo roro,
pósase en una c1íspid~ nevadll:
IO'('nvnelve el rli,i rn la postrer mi:rndn;
)' reYient,i á sus pie.s trueno sonoro.
En hltlnca gola es impNinl decoro;
~u c&lt;'ño w1rnniJ. pomo dP e~ptt&lt;ln:
~11~ g-arrn~ siPmpre en Actitud nirnda.
run'os pufü1lcs entre estuches de oro.
f:olit,r rio ~n la cúspide se siente:
en his pálidas nieolas se confunde;
cksnmece los brillos dr s11 ,iureohi;
,. rsfnmándose. entonces, lentamente.
hunde el' la noche, corno el almtist1b1111dc
en la mcdit&gt;1ción cuando está ~ola!

se

~º~

EL Gf\lMf\N
Enorme tronro que arrastró la oh1.
,·ncc el rt-1imán varado en Jn ribera;
e.~pinazo de &gt;1brupta eordill&lt;·rn,
fauces de abismo)' formidable col&gt;1.
El sol lo envuelve en reluriente aurei.ln;
y parece vestir &lt;·ota y cimcrA.

cun1 monstruo de metal que n•verbern
)' que n1 reverberar se tornasola ...
rnm6Yil como un fdolo sagra&lt;lo,
c-eñido en n1nllas dtl compacto acero.
contempla el ngua. cxt,\tico y somhrio,
á manera de 1111 príncipe encantado
quo vive etcrna.mun~c prision&lt;1ro

en el palneio de crist&gt;tl de un rio!

ON la pupila clavada en la
Soy el alcohol. Mi linfa, sublimizada por aromas y matices, es como
sima misteriosa del dolor la boca del abismo cubierta de ramajes florecidos: atrae porque encubre
humano, descubro el fon- las entrañas del precipicio. Mis ansias turbulentas se coronan de regocido tétrico y sorprendo jos cuando en las luchas de las pasio·nes humanas hundo el acero de los
g-uiñapos y tinieblas; oigo cuchillos en la carne de los senos vírgenes; cuando llevo en el plomo ó
chasquidos de puñales ho- en el cianuro el beso de la muerte, sobre la frente pálid,t de.los suicidas.
micidas, lamentos de tráSoy el alcohol. En mi corcel &lt;le color de sangre cabalgan, en aquela·
1:ricas agonías y sollozos rre tempestuoso, la Locura y el Hastío, el Crimen y la Miseria. La onda
de labios inocentes que de mis esiragos imponentes lleva de una generación á otra el germen de
·elevan al cielo la flot· de sus plegarias corno un eco de perdón.
incurables raquitismos, de hemiplegias torturantes y de morbosos sediBusco en el flujo de las podredumbre~ al espíritu infer~al que las in- mentos que arrancan al músculo su energía y á la celdilla cerebral sus
forma; y del fondo ensangl'entado del abismo, de las entran as de la enor- más altas vibraciones. Mi estandarte rojo y negro flamea sobre I a vida,
me cuenca se levanta hasta mi oído, con clamores de tempestad, un~. voz corno el ala de un halcón apocalíptico que cracita entre escombros de
que diabóÚca se reo-ocija al hace1'meel terrible inventario db sus tl'iunfos.
miserias :fisiológicas y lágrimas de Jolor.
-Soy el alcoh;l-me grita.-Para. rendir á mi do·
¿,Qué es la fuerza del. hombre ante mi fuerza? ¿Dónminio la voluntad del hombre, inicio mi labor de sede está el poder de ese luminoso espíritu que ha sabido
Los
colaboradores
de
El
MUNDO
ILUSTRADO
ducciones ofreciendo consuelos á las penas, llevando
domeñar la altivez del rayo; que ausculta las entrañas
guirnaldas enrojecidas de alegría á las almas sediende lo infinito y orgulloso y triunfante se pasea sohreel
tas de ventu,·a.
oleaje iracundo de los mares? ¿Dónde está ese espíritu,
- Soy el alcohol-repite la voz.- Para someter las
creador de tantas maravillas, que yo convierto en jualmas á mi imperio, halago al insensato, ofreciéndole
guete de mis garras;'
vigot· al brazo rendid-o por el trabajo, fiereza á su _coSoy el alcohol. Soy el incansable combatiente y
razóo y cárdenos resplandores al haz de sus peosa:m1e~perpetuo vencedor de la dignidad humana. Mis fuerzas
tos. Me infiltro en los orga.nismos bajo la apar1e~ci_a
se robustecen con el vaho que se levanta de los coágu•
engañosa de !'l&gt;Lvia que vivifica, y al empuje de ?Jl pi·
los de sangre con que enfloro las encrucijadas de mi
queta lacerante, no hay fr~nteque no se eclipse_, ni d1g:
camino.
nidad que no !'le •'stru¡e, m brazo que no se rrnda: 1~t
El epinicio más alto de mis heroísmos se revela
espíritu asolador puPdes hallarlo en esa turba envilecicuando llevo el hambre y el odio á los hogares y visto
da y gastada que claudic,t por calles y tabernas, arras•
de luto á la orfandad queme canta con la elegía de sus
trando como pesada carga, un cuerpo tembloroso, de
sollozos.
carnes 'amarillas v flá~idas. Mi espíritu soberbio canta
Soy el alcohol, y en la. fíebl'e de ;mis delirios, me
su poema de gloria en los hogares sombríos, donde llodisparo como un rayo hasta el¡-asiento de Dios, cuando
ran los pequeños abt·azados á las madres para salvarbrota la blasfemia con que el borracho consagra las
se de las iras que levanto en los corazones que me
podredumbres de mis altares.
aman.
Enero-1904.
Soy el alcohol. Bajo las arcadas ~úgubres de los
manicomios congrego y sacudo una legión macabra de
espíritus imbéciles, de organismos impotentes que gesticulan,:gritan, cantan, y lloran y desenvu~lven el a~- Muchas de nuestras llamadas virtudes no son más
senal de sus hórridos extravíos en contorsiones horr~que vicios d_isfrazados.
,
Sr. Beµito Fentane,i.
bles, en pesadi~las vi_olent~s que hallan su epílogo si-En todo negocio humano se puede hallar siempre
lencioso en el vientre msaciable de las tumbas.
un inconveniente.

o

E

N la pequeña ciudad de la
Nueva Inglaterra, en l·a que
el ca~o actu,tl se ha registrado, dicen los vecinos que la
gente es buena; la cárcel, muy pequeña; cornµarativamente al tamaño de la ciudad, se ve frecuentemen te vacfa, y, desde que el Consejo
Municipal tomó posesión del pequeño edificio de la plaza principal, no
se sabe que nadie baya sido condenado á muerte, ni á uh número considerable ele años de presidio.
Y es que la existencia de tan pacíficas gentes es fácil y tranquila,
por haber en las cercanías suficientes campos para obtener legumbres,
cet·eales y 'to'do lo que para la alimentación de los habitantes se requiere. El comercio y el trabajo de
algunas fábricas locales, les proporcionaban dinero para una subsistencia, si no con altas comodidades y lujo. sí con lQ necesario
para vivir trnnquilamente. El clima, por último, y la lejanía relativa de los grandes poblados, daban
cierto aspecto de paz permanente,
nunca desmentida por los vecinos.
En una de las noches en las cuales la botica del pueblo estaba más
concurrida y se encontraban ahí el
Alcalde, el Jefe de la Policía, el médico, el maestro de la escuela _y algunos de los vecinos de mayor prominencia, se discutía acaloradamente algo que debería interesará
todos, pues contl'a lo que siempre
sucede en las discusiones de pueblo,
los particulares no se injuriaban,
ni las palabras sonoras atravesaban el viento.
Era, sin embargo, el tema de la
conversación, intet·esante; pero por
un extraño milagro, estaba de
acuerdo el médico con el Alcalde,
y éste con ~l boticario. En pocas
palabras, el asunto era éste;
Vi vía bastante aislado, casi solo, en un a¡ vieja granja de los alrededores, situada enfrente del camino carretero, un vecino que en épocas anteriores mucho había figurado en la política local, pero que,
viejo ya y con fondos suficientes
para mantenerse, se había retirado
de la socieJlad y rara ocasión se
llegaba hasta la plaza del pueblo.
Este humbre. el «Tío Olduck»,
había sido algo avaro, y se susurraba que tenía fuertes depósitos
en los bancos de la- ciudad; pero,
por otra parte, ánadiehabíahecho
mal nunca, y á nadie se le conocía
por enemigo, á pes,Lr de lo &lt;!ual, la
n0che anterior había sido asesioado vilmente.
Habían los- asesinos (porque seguro que eran &lt;los, cuando menos,
los criminale~); habían, decía, sec•
cionado el cadáver, después de darle de puñaladas, con verdadero
ensañamiento, y habían pretendido
quemarle e'1 la chimenea sin conseguirlo, tanto µor las dimensiones
de ésta, -cuanto pcrque el día los
había sorpl'endido en la operación
siniestra.
¿Quiénes habían sido los culpa·
bles? La opinión era unánime. No
había en el pueblo entonces ningún
extraño; nadie había sido visto en
los caminos, en cuatro ó cinco día,;
cuando menos ; solamente existían
en la ciudad dos hombres, los dos
criminales, no porque algún delito
hubieran cometido en esa población,
sino porque habían llegado hacía
algunos años, y se afirmaba que
p_rocedían de algún presidio lejano

un rrohlBma Juai6ial

en el que habían purgado una condena por asesinato.
Ya en la población, los dos criminales, estrechamente vigilados,
nunca habían cometido delito alguno; pero sí eran borrachos, pendencieros, poco aficionados á trabajar y de mala índole. Ellos deberían sel' los criminales, porque ellos
tenían que serlo.
Tal era la opinión de 'los que en
la botica discutían y era .también la
unánime opinión de todos los vecinos, de todos los cuatro ó cinco mil
que en la aldea t-enían su residencia.
Habían sido aprehendidos los dos
bandoleros. Negaban, por supuesto, su participación en el asa·lto y
en el homicidio; pero ne, habían logrado pro'har que se encontraban
fuera del sitio del crimen en los momentos en que el pobre Olduck había perecido.

los que éstos fueran? Entonces sí
que la!'l opiniones quedaron divididas. Muchos de los vecinos, incapaces de matar una mosca, decían:
-Si yo fuera del J urado, á los
dos condenaría. ¿Podernos vivir
tranquilos, si :;aJen de I a cárcel los
dos bandoleros, que, por desgracia,
se han avecindado en nuestra población? ¿,Quién podría vivir en
paz en estas circunstancias? Debemos influir para que los dos sean
enviados á la horca; cuando menos, á la penitenciaría, por toda su
existencia.
-Pero-le respondía otro de los
vecinos--ya se sabe que el abogado
de Jolrnson dice que sólo admite la
condenación total ó la absolución
sin términos medios. Hay que ahorcarlos á los dos, ó que maodarlos
á la calle á los dos, juntos tam•
biéo.

A la sensación causad a por el
descubrimiento del crimen,• siguió
la que causaba la actitud df! los
abollados defensores de .Tohnson y
de Peterick, los dos oandoleros,
probables asesinos del tío Olduck.
El abogado había dicho en· todas
partes «que el caso era el arí$irno;
que su cliente, Jobnson, era ó no
era culpable; que en el primero de
estos supuestos, debería ser ahor•
cado, y puesto en libertad en el segundo, y que nada admitiría que
no fuera uno de estos dos extremos».
Se discutía mucho la actitud del
hornb1·e de leyes, y meses después,
cuando la causa iba á ser preseotada al Jurado, uno de los más prominentes \·ecinos, que, en uno de Jo,;
senderos que llev-aban al pueblo
había encontrado á varios de sus
a.nigos, decía «que e1·a ele esperar·
se fueran condenados Johnson y
Peterick, porque éste último había
ya confesado su culpabilidad».
Y el caso era cierto. Pero, ¿,habría que tomar en serio la declaración, llena de contradicciones, de
Peterick, al que todos conocían como un mentiroso incapaz de ~ospechar siquiera la existencia de la
verdadi' ¿Deberían los jueces populares-mandar á la horc,a, por la
sola declaración de un conocido
mentiroso, á dos hombres, por ma-

Y sucedió que, pocos días des,
pués, se reunió el Jurado, y los
mismos que sostenían la doctl'ina
de la condenación y que se manifestaban indignados, por· la debilidad
de los que con ellos estuvieron de
acuerdo, se vieron ya en el estrado
y sintieron sobre sí la 1:esponsabilidad del cargo y absoi vieron á los
dos acusados.
-Hemos pensado - decía días
después el que fuogió como Presidente, al contestar los cargos que
se le hacían en I a eterna reunión de
la botica del pueblo;-hemos pensado en que Peteri&lt;:k de seguro
mentía, tratando de lograr una disminución en la pena, que suponía
fuera la de muerte, porque estaba
muy asustado. Creyó que confesando una mentira, lograba salvar el
pellejo. Y, además, mintió por costumbre, porque siempre, y en todos
los casos, miente, porque es y a un.
hábito en él hacerlo.
Los dos hombres paseaban por
la calle y seguían su vida misma de
vagos y de borrachos, cuando se le
ocurrió al notario de la aldea, que
mucho creía saber de leyes, un infalible razonamiento que libraría
á la pequeña ciudad de los vagaburidos, sospechosos del asesinato
de Olduck, librando de temores á
todos los vecinos.
- Si Peterick mintió-decía el no-

tario-al declarar la histol'ia clt-1
crimen en los términos que ante el
Juez lo hizo, es culpable de perjurio y se le debe procesar por ello. ·
El veredicto del Jurado es prueba
suficiente de que ha mentido, porque él, Peterick, dijo que habíf!'
muerto á Olduck, y el Jurado voto
que no lo habían hecho.
Volvió á entrar á la cárcel Peterick, por lo tanto, cuando la acusación tomó forma. Enton&lt;'es el
pueblo tuvo su cun,rtu dfa de excitación en la temporada. Después
del día del asesinato, del día en que
se había dicho lo que el abogado de
Johnson pensaba hacer, y del día
en qu·e el Jurado había absuelto á
los dos sospechosos, ninguno fué
tan sensacional en la aldea como
aquel en que el mismo abogado que
sostuvo la inocencia de Pete1·ick y
de Johnson, y que consiguió ante
el Jurado la absolución, ahor·a, que
defendía á Peterick, apoyaba lave
racidad de éste, y, por Jo tan tu,
afirmaba la comisión del delito pot·
su defendido.
Pero como la absolución habfa
sido ya pronunciada por el Jurado,
era fácil decir en público, ahora,
que Peterick no mentía. El fallo ern
irrevocable, y así lo sabía el astuto
abogado defensor.
Tanto y tan bien sostuvo su tesis,
que el segundo ·Jurado absolvió a 1
vagabundo de toda culpa. Fué el
díu, de mayor expectación en todo el
pueblo, tanto por lo inesperado de
la sentencia, corno por la sensación
que causaba lo dicho por el notario, por el acusador que creyó im·
posible se salvara Peterick del dilema que había imaginado. Si habían J os dos vagos asesinado a 1
tío Olduck, deberían haber sido enviados á presidio, cuando menos;
si no lo habían asesinado, Peterick
mentía, y, por lo tanto, había cometido perjurio y debet·ía ir al presidio también.

***

Pero el primer Jurado afirmó que:
no habían asesinado a,l viejo los
dos acusados, y el segundo aseguró
que no mentía Peterick, al no habe1·
cometido perjurio.
Entonces decidieron enviar todos·
los vecinos un memorial escrito en
buena forma al diputado.que representaba en el Congreso Federal el
Distrito al que la población pertenecía. Discutieron mucho y ten di•
do la forma que habría de darse~ l
documento. Pedían que se reformar a la ley en último caso, si no e1·1L
posible resolver debidamente el
problema que se babia presentado.
«Si los dos acusados son respons:rl&gt;les de la muerte de Olduck, dech
el memorial, deberían ser condenados y estar en presidio. Si no lo
son, ha meotido ante los jueces P,·terick y debería, estar en la peniteu- •
ciaría por ello. PerocornoniJohu·
son ni Petel'ick habían sido en via
dos ¡Í la cárcel, luPgo 6 no habfa
sido muerto Olduck (y estaba ya.
enterrado), 6 algo había en la le.,
incompatible con la vida real, ó º"
existían los criminales, ó .... »
Todavía no reciben la contesta ción del diputado.
Elliot Flot&lt;•ei·.
Traducción de ''El fündo Ilustrado."

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Para las Damas
LABOR.ES
MANUALES

71oY á tratar en la presente página
Y de un asunto que mucho os inte-

re@a, lectoras mías, y en el cual deberéis fijar vuestra atenci6n. Me refiero
á las hs labores manuales, á ese «bouquet» dé maravillas que vosotras sabéis
hacer teniendo por úuicas armas una aguja y algt,nos hilos de seda.
Sobre el asunto se han escrito muchos libro~. Yo tomaré de ellos lo
principal y os lo presentaré, condensado en'. breves líneas.
Una mujer de hogar, la verdadera ccmujer;de su casa,i, en el sentido más amplio de la palabra debe saber,~por fuerza, c6mo se borda
una toalla de tocador, c6mo se confecciona un cojín de seda, ó c6mo se realzan,
en un pañuelo, las iniciales del padre 6 del
esposo. Ignorar el arte de estas labores, es

niendo los medios para qu-e
se ~esarrollenj· fructifiquen.
es de la única manera coml•
se forma la verdadera mujer
de hogar.
El arte de las labores ma •
nuales es muy extenso y~
veces complicado. Ya son
manufacturas de gancho ó
«crochet»; ya deshilados de
punzón; ya pinturas al óleo
ó á la aguada; ya, en fin,
otras diferentes manifestaciones que por ser tan larga$, no ~abaríamos de enumerarlas. De todas ellas no
podríamos hacer uba selección y presentarla á nuestras lectorai::. No: la tarea
sería dificilísima é infruc•
tuo~a, pues nada avanzaríamos, no s6lo con intentarla siquiera, ni con completarla aún. Así, pues, dejamos al gust.o de nuestras
lectoras y á su~ buenm; deFeos, la labor que traten de

'.rOALLAS BORDADAS
una verdadera acusaci6n de
pereza que se formula tácitamente en contra de las
mujeres. Si nosotras podemos ser maestras en algo,
debemos serlo en las labores mánuales, que no son el
coronamiento, sino la base firme y sólida de l o.s hogares modestos
y laboriosos.
. .
.
Aun la mujer acomodada, la rica señora que tiene cubiertas todas sus necesidades y que en los almacenes de modas colm~ todas sus
a:mbiciones, adquiriendo el traje de alto tono el saco-abrigo d~ moderno estilo; aun esa dama que parece haber sido creada l?ara d1sfru:
tar magníficamente de sus riquezas, debe saber, super_ficialmente. s1
se quiere, el arte de ~~s la?ores manuales. Mayor ne~es1dad y, pudiéramos decir obligac10n, tienen de conocerlo las remas de modesto
hogar ó las ~efioritas dé condición humilde. Aparte de ser para ellas
un arma poderosa de defensa, pues
en las vicisitudes de su· vida no se
verán exentas de utilizarlo como medio de subsistencia, constituye un
preciado y noble adorno que, por lo
menos, les da el satisfactorio y her•
mosísimo título de hacendosas.
Las niñas, particularmeute, son
las que deben aprender y llegar á
dominar este arte. Bien harán las:
madres de familia en exigirá sus hijas que no abandonen, ni un solo,
día, el bastidoi; y la aguja; en inculcarles en sus tierno&amp; corazones los
principios más sanos de laboriosidad
y limpieza; en obligarlas á que por
sus propias manos preparen y confP.ccionen el obsequio para el padre
ó el hermano. Sembrando estas teoOTRO BORDADO PARA· TOALLAS
rías en los corazones tiernos y po-

MQDELO lJE 'l'i,;JlDOS

borde alta estima, que además de pagarse
á muy buen precio, enorgullece y satisface
hondamente á quien lo ejecut11..
Para terminar, haré menci6n de un hermosísimo cojín de seda, bordado por una
sefiorita española que radica en México. La
prenda se va á exhibir en la pr6xima Exposición universal de St. Louis Missouri. Etite
cojín es una verdadera obra de arte. Se ha
bordado especialmente para el rey de España y constituye, verdaderamente, un obse·quio regio. En el centro del cojín aparecen
las armas españolas bordadas con seda blanca. :Menudas y artísticas guías de cordonci-

BORDADO PARA MANTELERÍA.

PANT&lt;(\LLA PARA LÁMPARA
emprender. Estas pueden ser de tejidos, bordados, deshilados, pinturas, dorados, pinograbados, etc.
Lo que más está en auge es la pintura. Dentro &lt;le poco tiempo, difícil
será encontrar una señorita que no
maneje el pincel y pinte rameados
en la tela de sua trajes, paisajes marinos ó cam pei-tres en la cubierta de
una mesa, alegorías en la portada
de un álbum ó &lt;Crecuer&lt;los» en el ángulo de un «cache-néz». Así, puei;,, os
recomiendo que intenteis algunos
trabajos de este género y que en vista de vuestras aptitudeE&lt;, los eontinuéi¡, hasta perfrccionarlos 6 los
cambiéis por otrol'&lt; que sean más ele
vuestro agrado y satisfagan más
vuestras disposicionei;,.
PoJéis dedicaros á bordar. El bor-,
dado es un manantial riquísimo, inagotable. Las multicolores combinaciones de la seda y la diverRidad de
asuntos ó de modelos que se pueden
explotar, hacen del bordado una la-

EN CONTRA Y EN PRO DEL CORSE

POR'l'APAPJ!]Ll~S CON BOl!O.\ DO

llo parten del escudo á los~cuatro ángulos del
cojín, donde se encuentran otros tantos escudos de las principales provincias ibéricas.
Los ángulos 6 esquinas del cojín se unen entre sí por medio de guías de mirto y laurel.
Al pie del escudo central se hallan las iniciales de S. M. el rey Alfonso. Esta prenda,
que es una verdadera obra de arte ha me·
recido los más sinceros y caluros¿s elogios
por parte de todas las personas que la han
exa-minado. Como dato curio~o agregarer.aos
qi:e un viajero inglés ofreció p_o r el cojín dos
mil pesos á su. duefia. La señorita española
se negó á venderlo.
·

Marcel Prevost, en una crónica del &lt;eFígaro», resucitaba &lt;ela gran cuestióni,: la cuestló1t
del corsé: la armadura esencial de la &lt;etoilette» moderna. No es cosa nueva la campaña
feroz contra el corsé: la Higiene le ha condenado ya hace mucho tiempo, y los estéticos
murmuran de él en nombre de la belleza.
Marce! Prevost se h~ apoderado de los antiguos argumentos, reforzándolos con la autoridad de su palabra y de su nombre. ·
,,Fcemina» se encarga de la defensa. Desde
luego se lamenta cede que se tr3:ta de quitar
á la mujer del siglo XX esta manera de revelar su tipo mental, su estética personab,
Su fuerza-dice otro cronista-está precisamente en que no se funda en ningún argumento. El corsé es un hecho y no hay natan sólido, tan inquebrantable como un
hecho.
&lt;ePara evitar-contesta Marcel Prevost-Ja
tortura de los cordones alrededor de la cintura, pueden adoptar las reformistas una
combinación que sujete el pantal6n á Jacamisa y haga descansar sobre los hombros el
ligerísimo peso de la ropa blanca.ii Prevost
explica, entrando en detalles de información
precisa, los procedimientos que pueden emplearse para sustituir el corsé «sin que ningún cord6n oprima la cintura, descansando
toda la ropa sobre los hombros y dejando libres los movimientos del toro y de los brazos,
Pero á esto contestan las damas francesas
que renunciar al corsé es renunciar á «vest~rse. ,, «Nos dan á elegir-dicen- entre qos
uniformes: ó la «neglige» dentro de casa, ligera y flotante, ó el traje «sastre,, con la _res-

BORDADO PARA UOJINES
tricción de que no puede ser demasiado ajustado, y además quieren que seamos elegantes.
La recomendaci6n tiene que dejarnos confusas.
BORDADO AL &lt;CCROUCHE'.l' »
En estas páginas encontrarán 'Ilis benévolas lectoras diversos modelos de tejidos, bordados, etc., que no dudo a provecharán para
la confección de toallas, colchas, cojines y
, otras prendas de utilidad y de lujo.
JOSEFINA.

?

SERVILLETAS CALADAS

OTRO BORDADO AL &lt;tCROUCHET.»

BORDADO PARA CUBREMESA

CEPILLO BORDADO

�EL MUNDO ILUSTRADO

OMO no aman las mujeres, así lo amaba.
S u amor se llamaba corazón. No tuvo
u n s olo día vulgar. No conoció la veleidad, ni el devaneo, ni el requiebro avent urer o y malsano. Era culto, fervor, idolatría.
E ra p ureza, una pureza .divina en la que nunca posó la sombra ruin de las profanaciones
h uman as. Un cr istal era su alma; y en el cristal de su alma, luminosa y vibrante como u na
p rim aver a de auroras, no se miró jamás sin o
el r os tr o de su amado, único y electo, vi va fl.01 ·
impetuosa de salud y juventud, desbordada en
la vida cual un tor rente de anhelos y alegrías.

** *
Un día, el idilio se h izo pedazos. Se rompió
como una copa finísima, sumergida en rubí,
cont r a u na mesa de mármol. Y del choque en
la piedr a gloriosa, surgió una nota aguda, del g ada, penetr a nte, como la aguja de una daga,
como un !'itmo enigmático, como el ritmo de un
doloe ar·tista.
L a mano brutal de la desdicha habían sido
los celos. ·Nunca fueron, empero, más claros
ni má's di!mos. El er a incorregible y terrible.
Profes aba que el amo1, ◊Orno el sol , abre todos los dias; y C!'e ía que era necesario recibirlo, ab ,orbed o, r eflejarlo, bañar-,e en él, aprovecharlo, gozarlo íntegro como la luz del portento so esteta del cr epúsculo. Y al amor se en. t regaba como un poeta á sus joyas, como un
conquistador á sus sueños heroicos en la embriaguez de la guerra y la visión de la gloria,
q ue se eleva en el horror de la matanza, como
l a f ábula dil la r.e surreccióu sobre la miseria
del sepulc1:0.1
E ~ ama,ba todos los días y á todas las mujer es. Que fuer ¡m b~lla s, que fueran volu ptuosas,
q.ue v~braran, era lo que peclía. El amor unipersmi'al le pa recía un a prisión, una abominación.' Se sublevaba contra lo que él llamaba
ese aislamiento, como con tra una to r tura, como cont r a una bal'barie. Y más multiplicaba
sus amores, sus· amores; jocundos y vo1·aces,
cuanto más imperaba en torno suyo el enemigo, el fiero y tOL'pe, decía, defraudador de sorpresas, de bellezas, de venturas, de vida; tl'Onchador i mpasi ble de los mejores racimos de la
vid; que trabajab a como las religiones, para
la tristeza; 6 co mo l as tiranías; para la muerte.

***

po lita. Y se r o mpió l a copa, l a mirífica cop a
procelosa, inmer gida en rubi; p ero· el r ostro
del electo subsistió en el cristal de su alma, luminosa y vibra nte como u n a prim a vera de auroras.
Su a mor s iguió siendo cor azón; pero ahora
fué congoja, pesar i:iconsolable que la ' consu·
mía en la desesperación de un m artirio continuo, concentrado y cr eciente.
El no vaciló, la s acrificó s in pied ad. Entre
ella y tod a s, se decidió por todas. Sus ojos no
e1:an para ver-insistía -el espectáculo del
amor uno, ig ua l , i nmovili zad o en l&amp; repetición
y la identidad , como la marcha de las agujas
en el cuadrante. Se enco lerizó contra a quello
que llama ba ir r acional pretensión al monopolio de s u vida; le pareció q ue habían quer ido
mutilar lo; y d ió 'la espalda a l amor de María
en una violenta insu r recci ón de toda su existencia de bebedor de amores.

** *
Pasó el tiempo; para él en el vértigo, para
ella en la pena.
L a abogaban los celo s, la mataban. Vivía en
ellos co mo un a expiación. N o o bstante la ruptur a, cada nueva noticia de u n nuevo amor era
como un azote más supe:an do á los otros en
fiereza.
Y cuando h a sta ella llegaban, como en un
haz fl agel ante, todos los ecos de su vida, que
escuchaba como ecos de esmíndalo, apuraba. la
agonía na zarena, con la hiel en los labios, con
la sangre del a l ma en las pupilas, en silencio.

Improvjso, una nocbe de b a i le se encontraron. Fué uno de eso s encuentros e n que la casualidad parece prodiga1· to da la r evelación de
su inteligencia. Aprehen dida e n pomos de ópalo, en rosas r ojas, en liri_o s verdes, en azucenas
azules, en todos los caprichos del vidl'io y todo s los ma tices del colo r , i n u ndábalos la luz
incandescente.
L os ojos en los oj os, se m ir aron lar gamente,
hondamente, exas per a d a mente, con la emocióu
y el ímpetu de la vida vi vi da toda entera en un
.. minuto.
De p r onto,-él dió palabra y gesto al drama
en su i nstante de may or ang-ustia. Abrió los
brazos, avanzó hac ia ella; y e n uu grito patético exclamó:
¡María ! ¡Te amo más q ue nunca!
¡Ylyo también!, mu rm uró ella .

Ella no qu iso ser una entre tantas y se rebe·
16 valerosa y resignada. No, no formaré-se
di jo-en ese harén disperso de Sultán cosrno-

J A CIN;l'O LóP EZ,

EL MUNDO ILUSTRADO

Las Bendiciones de San Antonio

m

UY conocida es la tradicional costumbre de las «bendiciones de San Antonio,)) á las que acude en masa n uestro pueblo, . año por año, llevando toda clase de
a nimales engalanados con listones, flores y
otra variedad de adornos.
_El 17 del presente wes comenzó la serie
de bendiciones en la iglesia de San Antonio
Abad, y continúan verificándose cada dom ingo. Esto ha sido motivo para q ue la
t riste plazuela del barrio y las calles del
tránsito, por lo común carentes de tráfico y
animación, seencuentren en la actualidad aleg radas por entusiasta verbena, en la cual -una
g ran multitud de vendedores de fruta~, legumbres, platillos nacionales y otras golosinas, causan la delicia de las turbas &lt;le muchachos que a llí concurren, &lt;le los obreros,
y en general, de toda la clase humilde del
pueblo.
La fachada de la iglesia d·e S,in An tonio
Abad, en el momento de n~ayor afltwncia de
gente, y el puesto de una venderlorn. &lt;le legumbre$, cuyos gritos se mezclan ú los de
lo!l demás mercaderes que ofrecen S\IH «vendimias,i, representan, rt'spectivamPnte, las
fotografías que aparecen en e!--ta púgi nrt.

De lánguido abandoLlo en d u Ice exce~o ,
fijando en mí los celestiales ojos,
con gratas esqui veces y sonrojos
y el móvil talle entre mis brazos p1·eso :
turbada por mi erótico embeleso,
r'iendo de mis cándidos antojos,
posaron con ardor sus labio-, rojos
sobre mi sbn calenturienta un beso.
Despué, . .... . ¡purtí! L1. v!']('idosa suerte
me hizo llo1·ar en ya leja.no día
de dura ausencia, su tem pran:.1, muerte.
Mas ¡ab! con aquel beso todavía
en vano pugno por que no dPspierte
h ondas t ri stezas en el alma mía.
MANUEL A. SAN JUAN.
L ima,11903.

CHISPAS
El secreto de la dicha
consiste en tener paciencia,
y los senderos del mundo
caminar en línea rect a.
¿Eres pobre? Pues trabaja.
¿Eres rico? Haz obras buenas.
¿Eres ambicioso? Lucha.
¿Naciste león? Pues devora.
¿Naciste pájaro? V uela.
¿Naciste ví bora? Muerde.
¿Naciste buey? Come yerba.
M. DEL PALACIO.

!nécdotas de artistas
El Emperador José II preguütó
un día al célebre Padre Ma rtini:
¿En qué consiste que sobre músi ca se emiten juicios tan abs urdos,
cosa q ne no ocurre con las demás
bellas artes':'
-Hay dos r azones-respondió el
P~d:e Ma:tini: la pri~era que la
mus1ca exige ser sentida como el
amor ; la segunda, que la mayor
parte de los músicos no son escritores y l a generalidad de los escritores no son músicos.
Méxicv, D. F. , septiembre 21.
El Dr. Bernardino Beltrán dice:
«Desde antes de recibirme, en algunas personas de mi familia, y después de recibido, en mi clientela
particular, he usado con muy buen
éxito la Emulsión de Scott de aceite puro de hígado de bacalao con
hipofosfitos , únicamente preparada
por los Sres. Scott &amp; Bowne. Me
es muy grato manifestar los buenos
resultados que he obtenido, sobre
todo en el tratamiento de la escrófula y la tuberculosis pulmonar.&gt;

o

et tatJ1mento
del Ilmo. Sr. Arzobispo Fechan
Los bienes fueron valuados en $126,000.
La ma¡yor parte de lo t estado consistía e.n dos pól izas de $25,000
cada una, tomadas en " La M utua", Comp,a ñía de Seguros sobre
la vida, de Nueva York.

"SflNTfl FE" l,flMEJOR RUTfl
A Denver, Kansas Oity, St, Louis, Ohicago, New York,
San Francisco y Los Angeles

"'.'~

Haice pocos dfas que ~e ,p racticó
la atpertura del testam,e nlo de.J. Ilustrís imo Sr. Al'zob~o D. Pat r icio
A.. F~ehian .en la c.iuda,d de Ohicago,
Illrno1s. La fortuna d,e[ distinguido
prela:do asoendió á i0errca de . . .
$125,000 or o americano; y según el
illllVentario que se ha pu.blicardo Jos
bienes que dejó .fueron como sigue :
Dos p6li zas de "La
Mutua," Com-pafüa
d,e Seguros sobre ,!,a,
Vi-da, de Nueva York,
por $25,000 oro ca.da
una, ó sean. . . . . $ 50,000 oro.
Dividendos a.cumulados
sobre una ,d,e las p.óJizas. . . . . . .
9,329 oro.
Ot:ria póliza &lt;le segu,r o. 14,000 oro.
Acciones en efectivo y
en Bimcos . . . . . . 37,000 oro.
Entre los disposiciones del s&amp;
ñor Arzobis-po, en su testamrento se
hicieron ést.ae:
'
A su hermana, señor ita Kate
F'eelhan, que estuvo si.empre con él
hasta su mue.rte, $40,000 010 en bonos y $25,000 oro en una de las pólizas de seguro; á la se ñora A.na A.
Fi€&gt;ehan, viud a de.J. s,eñor doctor
:IDduardo L. Feehan, hermano del
señor !Arzobispo, $25,000 oro de
otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo; á la Aca.diemia de San P,atri.cio de Ob.ica,go, de la qu,e es preoeptora s u hermana, Madre Maria
Catalina, $10,000 oro de la últim,a
.p óliza; á la escuela "Santa Marfa''
de enseñanza -práctica para varones, de Feelhanville, Illinoi-s, Q;Ue
er a la institución por J.a, que más se
interesaba el señor Arzobispo, s,e
entregaron :!OSI $4,000 restamt,eis de
.Ja última póliza.

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los Est ados Um dos. Los R estaur ants y Carros Comedores de Harver en la ~ íne~ ~e Sa!!,ta Fe, son r enombrados en el mundo entero.
Par a precios, 1tmerar1os y otr os informes, dirigirse á

~., ,
,-4

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.::_

//

~.

.
t

i
'

LAS BENDICIONES DE SAN AN'l 'ONIO ABAD, -LA VERBENA,
NUESTRO PAfS , - PUliJNTE DE LOS FRESNOS, - CUER NAVACA,

W. S. Famsworfh.- Agente General.
1~ San Francisco, Núm. 8, México, D. F.

�Año XL-Tomo L-Número 6,

Febrero 7 de 1904

Precio del Ejemplar, 50 centavo2',

�..

.Al Puerto de \;)~racruz

L UNDO LUST~ílDO

LA CASA MEJOR SURTIDA
DE LA REPUBLICA·

Año XL- Tomo I.-Núrnero 6.

MEXICO,~FEBRERO 7 DE 1904.

~Director: LIC. RAFm: nms SPINDOLA
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Su!Jsrri¡&gt;clóu mensual torliuea ...... $ 1.ó0
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Gerente: LUIS REYES SPINDOLA

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Departamento de Géneros de Lana para Vestidos.
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Mandamos á vuelta de Correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, FRANCOS DE PORTE, los pedidos mayores
de 25 pesos cuyo peso no exceda de 15 kilos.

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CUADROS POPULARES
Un Observatorio al aire libre.
Eot. de oJ El Muu.clo I/u,Nll'(Hlo, '-'

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                  </elementText>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1904, Año 11, Tomo 1, No 5, Enero 31</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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