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                    <text>- JII Pu~rto d~ u~racruz
• GRANDES ALM~GENES •
E&gt;E-ROPA Y·.
DA-DES 1
r

L UNDO ,LUST~HDO
Año XI.-TomoJI.-Número IS.

NOVE

;E~UNDA MONTERlt.LA Y

CAPUCHINAS■

MEX(CQ

r

MEXICO, OCTUBBRE 9 de 1904.

Director: Lic. RAFAEL REYES SPINDDLA.

Subscrlpcl6n mensual forinH ..... $ 1. 50
ldem
ldem en la Capital. . $ 1.25

Gerute: LUIS REYES SPINOOU.

Secretario de Redacción: José Gómez Urarle.

Registrado como articulo de segunda claae en S de Noviembre de 1894,

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~os MAS GRANDES yMEJOR SURTIDOS DE. LA REPÚBLICA
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DBoartamBnto 06 artí6nlos oara IOI6sla~
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Sin riviJI stiffitfo en bronces de todas,clases.
Blandpnes; ,CiJJ)deler:~s,.T.ro1:10~,.~~grarios~
Ciriales~RamiJle{~s~.. Caridelabrosl ltániparas,
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Remitimos, FRANCO DE PORTE, los pedidos mayores de $ 25.00, cuyo
peso no exceda de 15 kilos.

Signorttt Honnorat y €ompañía.
LA CORTESIA EN LA GUERRA.
U n dra ¡rón Ja ponés ofre'-'lendo l a lumbre á un prision e ro ruso.

•

( De foto¡rafia.)

�EL MUNDO ILUSTRADO

LOS DRAMAS DEL AMOR
ECIDIDAMENTE en los seres de
nuestro tempera.mento y de nuestra. ra.za., el a.mor es una. verdadera. y en ocasiones a.la.rma.ote enfermedad. Pare. nuestro corazón
volcánico, pe.re. nuestro espíritu
ime.gloa.tivo y pe.re. nuestra. voluntad explosiva., el e.mor no es el sentimiento dulce, e.pacible y tierno
que a.socia. dos vol unte.des y une
pa.ra siempre dos destinos; sentimiento ardiente, sin duda.; pero que
ca.Idea. sin e.bra.sa.r y que, como el
fuego del boge.r, calienta, a.lumbre.,
chisporrotea. y fla,mea. regocija.do,
reconfortante y fecundo.
No; para. nosotros el a.mor es pa.•
sión ciega., ímpetu brutal, hornaza
que devora, volcán que a.rre.sa., in·
cendia., derriba y sepulta. y cuyas
violentas erupciones conmueven
he.sta el fondo todo el ser y desquician el organismo físico y moral.
DesUnado por la ne.tura.leza á. ser
germen de vide., de fuerza y de fe·
licidad, se transforma en nosotros
en muerte,en debilidad y en infortunio, y en vez de ca.nta.r melodiosos
idilios, lanza. los gemidos dolorosos
del drama cruel y los tremendos
rugidos de la. tragedia. sangrienta.
Ese amor que une y que confunde
la.s existencias, que hace á dos se·
res ma.rcba.r serenos y felices prestándose mutuo a.poyo y recíproco
consuelo, que da vigor a.l brazo pa·
ra. el traba.jo, energía. á. la. volun-

D

ta.d en la. lucha. por la. existenuia. y
serenidad al espíritu a.nte el infortunio, es, en las e.lma.s pasionales
como la.s nuestras, antagonismo de
deseos, lucha. dfl volunt11,des, anhelo enfermizo de emociones teatrales
y gra.ndiosa.s, más propias ael es·
canario que del bogar, más ca.racterístlca.s del poeta. trágico que del
obrero humilde, y más ca.paces de
hacer de la. vida. un infierno que de
convertirla. en un pa.raíso.
Las ello res del ma.l&gt;, del drama.
de amor, brotan con abunda.ocia.
acres de aroma., rojas de colorido,
conteniendo más acíbar que miel
en sus nectarios y más veneno que
savia. en sus cálices.
Dentro del a.mor a.sí sentido y
a.sí comprendido, ha.y una. forma.
posible de equilibrio que puede ba.cer duraderas y esta.bles las unio·
nes que crea. y la.s familias que funda. Pa.ra. rea.Jiza.r ese equilibrio,
basta. ta.o sólo que si el hombre
asume el papel de verdugo, la. mujer
se resigne á ser víctima, ó que si la.
mujer es una. harpía, el hombre no
deje de ser una. pe.loma..
Y ni aun así! Un drama reciente
y horripilante que hemos na.rrado
en nuestras ediciones cuotidianas,
prueba que suelen no bastar la. dulzura, la. resignacióo,la. abnegación
infinita. é ina.gotable de una. mujer
mártir pe.ra. evitar el desastre fin11,l,
la. bec11,tombe Shakespea.ria.na. y
que un ene.mora.do loco, enfermo
mortalmente del e.lma., excluido de
la. vide. norma.!, monstruo y no arquetipo, puede de.r muerte á la
compaf!.er11, de su vida., á la. esposa

_,, ,.¡¡4

amante y Jiel y dársela. él también
sobre el lecho mismo en que acaba
de nacer el fruto de su amor.
No puede darse na.da. más desola·
dor, más horrible y más repugnante
queese lecho fecundo y bendioo,consa.gra.do por la. maternidad como un
a.lta.r, y en el que un ángel inocente,irresponsabte é inconsciente aún
de su irremediable infortunio, se
revuelca y llora. en la sangre y entre los cadáveres de sus propios
padres.
Y todavía aquella. infortunada.
madre á. quien acaba de proponerse que muera y que ha. aceptado
plácidamente su cruel é injusto destino, tiene como última convulsión
de agonía y como postrera. manifestación de vida un abrazo ardiente y una. a.morosa. sonrisa. para. el
esposo asesino.
Si éste ha. de ser el a.mor; si el
fecundo creador de la. vida ha de
empuf!.ar la. cortante gua.daí'la y segar venturas y existencias, llenando
de luto y de sangre el hogar y de
desolación la. sociedad, hay que renegar del fuego que lo enciende en
el 11,lmá y preterir al ardor, al eu ·
tusla.smo, á la. fiebre ardiente que
lo enloquece y lo extra.vía,la. calma,
la. serenidaa y la fecundidad del
amor burgués, y á. los hervores de
nuestr11, sangre a.rdiente y envenenada., la. tranquila y tibia cir•
culación de savia. de otros temperamentos y otras ra.za.s, menos ios·
piradas y a.rtística.s, acaso, pero
rte seguro más sanas y mejor equilibra.das.
Y cuenta. que los estragos á

....

?J'ai.-iJtie1etif~

que está. llamado ese cdelirium tre•
mens&gt; que llamamos amor y que
entre macabras alucinaciones 008
conduce ta.n á menudo al crimen
tienen en la. virtud y en la resigr•a~
ción femenina. una. atenuación y un
correctivo. La. mujer, en efecto con
su sumisión, con su abnega~lón
con el sacrificio de su bienestar y á
veces también de su dignidad,á loa
arrebatos, á las exigencias, á. loa
caprichos del hombre, evite. á dla•
rio tremendas tragedias, precave
dramas crueles y sangrientos y doblando la. cerviz al yugo, suele'a.leja.r de su propio cuello la. cuchilla
que la. amenaza..
El origen de este mal, que es mal
socia.l por su amplitud, como ea
ma.l mora.) por su baja naturaleza
está., sin duda, en nuestro tempera~
mento pasional y ardiente, en el
carácter instantáneo y a.va.sallador
de nuestras emociones; pero también en la convicción, errónea y
atentatoria.. de que la mujer no ea
una. &lt;persona&gt; con todos los dere•
cho~,. las prerrogati va.s y la. respe•
tabihdad que la. ley y la. civiliza•
ción otorgan á. todo ser humano
sino tan sólo la &lt;cosa&gt;, la pres~
del hombre, y g ue sobre ella no ha.y
sevicia. g ue no pueda ejercerse ni
contra ella. atentado que no pu~da
cometerse.
Contra. la. pasión ciega y brutal
se puede poco; contra el error que
la estimula. y la. a.lienta se puede
mucho,y todo debemos, aunque tar•
de, esperarlo de los progresos de
le. cultura. y de la. educación naciona.les.
DR. M. FLORES.

..

·\
A ca.pita.! se ha. encontrado en plenas fies•
[
tas, durante los primeros días de la. sema.•
na. que e.ca.ha de fenecer; distinguidas persona.lida.des científicas nos he.n visitadv, y la
ciudad las ha. recibido merecida.mente con grandes a.ga.se.jos. Se tra.ta. de sabios en su mayo•
ría., que se ha.n dedica.do e.l estudio del planeta.
que nos sirve de mora.de., de geógrafos y de
geólogos que hace pocas serna.nas se reunieron
en Congreso en el recinto de la. Exposición de
St. Louis Missouri.
Con ellos vienen ence.ntadora.s da.mas, mu·
chas de ell&amp;s de la. raza la.tina. y sa.jona.s Ja.s
otras, damas que también se dedican á. los estudios áridos y á. la.s exploraciones, damas
que a.úna.n á la. gra.oia. femenina., el soberano
atractivo de la ciencia.
·
Es el gusto de las explora.clones geográficas
uno de los que mayor prestigio tienen pa.rá la.s
alm1~s fuertes, pa.ra las almas viriles, capaces
de sentir plena.mente el acre sabor del peligro
y de experimentar el vértigo inmenso que ca.usa. la. vecindad de la. muerte. Si los alpinista.s
perecen, ano por a.lio, empef!.&amp;.dos en arra.nca.r
á la.s nieves su eterno secreto helado; si los
viajeros que dejan el Círculo Polar á la. popa
de sus na.ves, sintiendo al ha.cerio que se extienden entre ellos y ,la. humanidad la.s sabe.nas incónmensúrables que guarda la esfinge
ble.nea; si los que se hunden en la zona. tórrida.
a.frica.na., como en un círculo infernal, en demanda. de un da.to pa.ra. la. ciencia.; si todos
ellos tienen un gran anheJo de saber que les
ca.lienta. el alma, todos ellos, en ce.mbio, experimentan al la.do de la. angustiosa. expectativa.
del temor, la grandiosa. fruición del éxito, la
sincera. explosión de placer que acompa.í'la.siem•
pre los trabajos cumplidos, en el orden físico
lo mismo que en el orden intelectua.l.
Na.da. va.le la. vida. si no se lleva en el fondo
del alma. un ensuelio, como se lleva. una. lámpara. cuando se marcha. en las tinieblas; nada
podría. da.rse a.l mundo, si no se tuviera. como
guía. lJ que los reyes magos lleva.be.o en su
a.ventura.da. peregrinación: una. estrella. nueva,
sobre el fondo a.za.roso de la noche.
Poco importa que los guijarros se multipli·
quen y la.s espinas se aglomeren sobre la. senda. hiriendo la. planta. Cuando se lleva la.
fre'nte muy a.Ita. y la. mira.da. fija. en la fa.nta.smagoría. maravillosa. del cielo; cuando se mira
á distancia., envuelta. en una. lluvia de polvo
de oro y en los ,1ela.jes del horizonte, la. figura.
dl vioa. del ideal, enea.roa.do con el fuego purísimo del astro rey, se puede a.travesar fácilmente la. ruta., por más que en ella abunden
los tropiezos. ¡Felices los que ponen su espíri•
tu muy lejos de la. tierra, aunque 11ea. en una.
estrella.! .•• ,

***

Como era. perfecta.mente natural, ?:uestro gobierno, en cuanto tuvo noticia. de que estaban
decididos á. visitarnos los ilustres huéspedes,
arregló una serie de festejoa, á -fin de hacerles
grata su permanencia. en nuestra capital. La.
presencia. de la.s da.mas ayudó en mucho la. obra
del Gobierno nacional, pues fué bien sencillo
encontrar excursiones, recepciones, jiras, muy
animadas desde luego que se contaba. con la.
participación de las damas.

*
**

Por bando na.ciona.l, en la más solemne de
las formas, se ha hecho público el decreto del
Congreso de la. Unfón que declara Presidente
de la República para. el próximo período al
Sr. Gral. D. Porfirio Díaz, y Vicepresidente
de la misma. a.l Sr. D. Ramón Corral.
El bando por el que se comunicó al pueblo
ta.o fausto acontecimiento, es digno de ser conmemorado; en parte porgue significa. que el
sellor General Díaz se ha. sometido, una. vez
más, á la. voluntad del país, que lo quiere ver
siempre a.l frente de sus destinos, y en pe.rte
porque, por vez primera., vemos realizado el
salvador principio de la. vicepresidencia.

***

Pe.rece que no han corrido buenos vientos á
la. empresa. de bailes que nos abandonó hace
algunas seme.na.s, para presentar su cuadro en
la.s provincias. Se anuncia. ya que ocupará el
teatro Orrin, en donde hará una. nueva. temporada., aprovechando los elementos de que dispone y la. topografía. especial del menciona.do
coliseo.
Si la. empresa que vuelve á visjta.rnos entendiera. sus intereses, debería dar espectáculos
baratos; no im¡.,orta. que fueran pequeiios, la.
mitad, por ejemplo, de los que antes nos había.
ofrecido en Arbeu; pero si el precio resulta. de•
masía.do ca.ro, los escasos habitantes ca.pe.ces
de pagar, exigirán con justicia. una varieJa.d
en el espectáculo, que será imposible ofrecer
para. los empresarios, por la misma. índole de
su compai!ía.
Si, por el contrario, se hacen funciones populares, será distinto en ca.da. una de ellas el
público; verá cien y doscientas veces cNel
Gla.pponne&gt; y aplaudirá. siempre. Tal es el secreto del éxito.

*
**

Una compa.nía. de ópera. nos visita desd0 la
semana. anterior: hasta. hoy ha. tropezado con
a.lgunas•dificulta.des, y se ha. visto la empresa.

obligada. á Interrumpir la. serie de representa•
clones que había. comenzado, para permitirá
los cantantes un poco de estudio.
. ~enera.lmente, 1as compaf!.ía.s líricas que nos
visitan se forman con demasía.da. violencia en
Europa, sin atender á los detalles, reuniendo
elementos heterogéneos, en ciudades diversas.
Cuando el agente del empresario &lt;tiene su cua•
dro&gt;, embarca á. todos en un ve.por y llegan á
México ca.osados, abrumados por una. larga
travesía., enfermos por la influencia. de la. a.l•
altura _á que se encuentra la capital, y sin re•
pertor10.
De casualidad, algunas ocasiones los a.rtls•
tas todos han representa.do en diferentes épo•
cas, e.o teatros distintos, de ciudades lejanas,
la.s mismas obras del repertorio clásico; con
alguna de ellas se llena. la primera funció n, y
al día. siguiente comienza. la. interminable serie
de ensayos en la. mafia.na, de ensayos en la. ta.r·
de Y representa.clones en la noche, capaces de
agotar al más vigoroso cantor.
Este error apareció claramente en la prime•
ra r~presentación de la. compai!ía. de Arbeu;co•
rreg1do en una. semana de descanso 1 la empresa
ha segui_do ofreciendo sus espectácu los con ma.•
yor variedad y con a.lgún acierto.
En el elenco figuran nombres presti giosos,
nombres que nuestro público ha. recibido con
aplausos inconscientes en anteriores tempora•
das; a.lg•mos de los cantantes parecen pertene~er á la. buena. escuela.. Ha.y que esperarse a.l·
gunos día.s, para poder juzgarlos. repuesto•
ya. de la. fatiga. y aclimata.dos a.l sutil a.ire de
nuestro valle.

EL MUNDO ILUSTRADO

El Sr. D. Salvador Castelló y Carreras

· En 1~90• el seiior Ca.stelló fué nombra.do so~~ ª&lt;;:ivod dfl la. Colombófila. de Cata.Juña.· r

ma~U&gt; 0 ~ espués fué designado para. la. f¿rcursosn d e un proyecto Y reglamento de convas hast! r~ci~la.ód con educaciones progresiI metros, celebrándose bajo
di
su receló~ los primeros certámenes de pe.lo·
ma.s mens9:1era.s en España.. En 1892 tuvo á su
c~rgo la dirección del servicio de comunicaciones para. palomas en las grandes ma.niobra.s

P ROCEDENTE de Barcelona, llegó á México
be.ce pocos día.s, ~l S~. D. Salvador Castelló y Carreras, Com1sar10 Re"iO de Agric ¡
tura. en aquella provinº •
ucía. espa.iiola., y uno de
los hombres que on los
últimos ai!os, han presta.do á. la. Colombofilia.
y á la. Agricultura los
más va.liosos servicios.
El distinguido viaje·
ro, g ue está emparenta.do con la respetable
sei!ora Ca.stelló de Romero Rubio, acaba de
visita.r la Exnosición
de St. Louis Mlssouri,
y, con el carácter de
Envía.do Especl a.l del
Gobierno espaiiol, volverá.próximamente á. la.
vecina. República á fin
de recoger da.tos muy
Importantes acerca. del
comercio y de la Industria Avícola en el
Norte de América.. En
México, y durante el
poco tiempo que lleva.
de residir entre nosotros, el seffor Castelló
ha dado ya. tres conferencl a.s en la Escue1a. de Agricultura., sentando las be.ses sobre
la.s cuales deben establecerse laq explotaciones avícolas y criaderos de aves de corra.)
pa_ra. que resulten bene:
flciosos.
A estas conferencias
nota.bles por la. brillan:
tez ~e que ha sabido revestirlas el seiior Castelló, adunando á. la
elegancia. del estilo el
método ri¡:rnrosamente
científico, han concurrido numerosas familia.~ Y caballeros de los
meJores círculos socia.les.
Para. los días 7 y 8
del corriente, el señor
Ca.stelló tenía. dispuesta.a dos conferencias so•
bre utilización de Ja.s
pe.lomas mensa.jeras en
campaña., que debieron
efectuarse en el Colegio Militar.
SR, DON SALVADOR CASTELLÓ Y CARRERAS.

*

M h as son las publicaciones,
**
fra./c
espaiiola.s y
do /esa.s pa.rtlcularmente, que se han ocupaCast!ilis esfb~rzos desplegados pnr el sel'ior
Jombofil' en ~en de la Agricultura y de la Co1ª• as como de los cargos que aquel
esti
é me.ble caballero ha. servido en distintas
po_r comisión especial del Gobierno
~r · ·• ó b1~n como miembro de la.s más imhófi~a.ntes sociedades de Avicultores ó Colomos.

lºsª~lª

militares que dirigió en Monzón el General
Ma.rtínez Campos, y que presenció el Ministro
de la. Guerra Genera.lAzcárraga.. El seiior Ca.s·
telló obtuvo ~l. éxito más lisonjero recibiendo
por sus _servicios. la.s gra.cia.s g ue por real orden se sirvió enviarle S. M. la Reina.
Además, y después de publicar su Ji bro cColombofilia.,&gt; que fué premia.do con meda.lle. d
oro e~ la Ex~osición de Amberes, el Sr. Cas~
telló introduJo en España. la ensei!anza. de la.

Avicultura., conforme la. tenían establecida. ya
Fr~ncia é Inglaterra, creando una. Escuela. sostenida. por él y a.graciada. por S. M. la. Reina.
con el título de Real Escuela. de Avicultura.
En dicho establecimiento ha.o recibido ya ensef!.a.nza. gratuita. más de 200 alumnos. Al se•
flor Ca:stelló se debe también la. fundar}iÓn de
la. Soc~eda.d de Avicultores Espa.i!oles y la. celebración en Barcelona del primer Certamen
de Avicultura. y Colombofilia.
A los anteriores da.tos agrega.remos que
después de representar al Gobierno Espanoi
en el Congreso de Ornitología. de 1900, el seiior
Ca.stelló llevó á. cabo la. organización de un
gran Certamen que se efectuó en Madrid en
1902, y en el cua.l estuvieron representadas
Fra.n~ia, Bélgica, Alemania., Holanda., Italia.,
Suecia. y Noruega.. Por primera. vez en Euro•
pa. Y bajo su dirección, se efectuaron entonces
ci&gt;ncur_s?s de palomas mensajeras y experiencias m_1htares de telegrafía. alada..
Habiéndose negado á recibir recompensa. a.l•
g,una. por sus trabajos, S. M. el Rey Alfonso
XIII agra.ció a.l Sr. Ca.stelló con el honroso
ca.rgo de Comisario Regio de Agricultura. en
la. Provincia de Barcelona..
&lt;Finalmente-dice &lt;La Paloma. Mensajera&gt;
de ?l!-rcelona.,-en el corriente 11.iio y a.l tener
not1cui: de la. venida. de S. M. el Rey, propuso
á la. Directora. de la Colómbofila. de Ca.taluiia.
la. organización de un servicio y red completa.
d~ com_u~icaciones, por palomas mensa.jeras á
d1spos1c1ón de su Majestad, y a.ceptado el pro•
yecto, fué nombrado jefe del servicio y de la.
comisión de socios que durante veinte días lo
ha. prestado activa.mente, siguiendo a.J Rey en
sus excursi?nes por Cata.luna. y las Islas Ba.•
lea.res, ha.b1éndose trasmitido más de cien despachos y obteniendo el éxito extraor dinario
que públicamente se le ha reconocido.&gt;

*

El Sr. Ca.stelló trajo* *de Espaiia. pa.ra. rega.•
lar al seffor General Díaz y su distinguida. esposa., cuatro pares de palomas mensajeras
procedentes de los criaderos del Gobierno Se•
gún sabemos, el mismo Sr. Castelló trata de
establecer dos estaciones de pe.lomas correos:
una en la. casa número 8 de Cadena y otra en
Chapultepec.

00
JARDIN DOLIENTE
Tras la blanca muselina
de mi balcón, la arboleda.
dulcemente se adivina.
entre la te.rde de seda.
Jardín mustio, ¿por qué pierdes
tu a.mor tras un tenue tul?
¿dónde están tus hojas verdes?
¿dónde está tu cielo a.zul?
No ha.ble. nadie; y si la. fuente
llora., ¿quién la. va. á. escucha.r?
¿á qué quiero que me cuente
la. copla. que hace llorar?
. ... Tras la ble.nea. muselina.
de mi be.león, la arboleda.
dulcemente se a.divina.
entre la tarde de seda.
Y el cielo, gris y violeta.
Y el jardín entristecido
'
nv tienen para. el poeta.'
más que colores de olvido.
¡Ay 1¿cuánto cuesta una mano
que en estas tardes sin fin
haga. llorar a.l piano
un aria sobre el jardín?
:J1n 11. :Jl■hn.

***

Como si quisiera. ha.cernos un reproche por
nuestra. incurable incredulidad el &lt;cordonazo
de S. Francisco&gt; a.negó nuestr~s ca.Hes y no•
metió en agua. los primeros días del mes: fué
como una. continuación de un ensuei!o brumo•
so, polar, que se prolonga.en otro ensueiio, co•
mo una enfermedad agotante que se prolonga
en una. larga. convalecencia., como unsuei!o que
se prolonga en la muerte, tra.s de la cual no se
sabe si existe el cielo ó la nada ...... .. ... ••·

.................... ·········· ········· ·· ·····

EL ÚLTJMO BANDO NACIONAL.-DESFILE DE LA COMlTIVA POR S FRANCISCO.-LOS SRES. GOBERNADOR DEL DISTRITO y PRESIDENTE DEL
A YUNTA MIENTO.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

_ _,til.~1{~U~
11/f}fl/61Jy('O/j/f}Ñf,f/J}IIIJ~tlfllllll/)

EL B.tN0O NACIO~AL -LA BRIGADA DESFH,ANDO POR LAS CALLES DEL FRENTE DE PALACIO Y DEL SEMINARIO.

[. SOLEMNE:BANDO NACIO~AL
TC;:'-L lunes último fué promulgado por Bando Nacional el decr~to de'
ll27 Congreso de la Unión, que declara Presidente de la Repúbhca pa·
re. el próximo sexenio, al señor General D. Porfirio Díaz, y Vicepresi·
dente, para. el mismo período, al Sr. D. Ramón Corra.!.
Desde antes de las nueve de la mañana empezaron á situarse frente
al Palacio Municipal las fuerzas que debían formar la Brigada mixta
designada para acompañar al sei'lor Gobernador del Distrito y demás
autoridades encargadas de la promulgación del decreto.
A las diez de la mañana salieron del Palacio de Gobierno en carruajes descubiertos, el mismo señor Gobernador, el Presidente del Ayuntamiento, los Concejales y el Secretario de la Corporación, deteniéndose
¡ ara fijar el primer ejemplar del decreto en la. esquina Poniente Norte
del Zócalo.
En ese momento toda. la. Brigada presentó armas, las músicas toca.ron el Himno Nacional y las campanas de los templos fueron echadas á
vuelo. En la Ciudadela se hizo una salva. de 21 cañonazos.
El segundo ejemplar fué fijado en la. esquina Sur del Palacio Nacio•
nal, siguiendo la. Comitiva. por las calles del Seminario y el Reloj, hasta. la. esquiua de Cordobanes, donde se fijó el tercero con1los mismos ho·
nores que en la Diputación.
De la ca.lle de Cordobanes, la Comitiva siguió ha.3ta~la;del Facto ,
dando vuelta luego por las de San Andrés y Santa Isabel,;para. seguir
porlas de Sa.r. Francisco y Plateros y volver al Palacio Municipal. En
este momento se hizo la tercera salva en la Ciudadela.
Todas las calles que recorrió la. Comitiva oficial, estaban literalmente llenas de espectadores.

Menor y del Nocturno 5 de Cho pin, que toca.ron a.l pía.no con una discreción y seguridad superiores á todo elogio.
La Sonata de Beethoven, encomendada á la señorita Lozano y VI•
vaneo, la Balada de Chopin , que ejecutó la señorita Muñoz y Marque',
y el vals estudio de Saint Saens, que tocó la señorita. Espinosa, fueron
juntamente aplaudidos por el público, que veía en los adelantos de que
las alumnas del señor Moctezuma daba.o pruebas tan claras, el fruto de
los afanes del mae~tro.
En resumen: la. niñ a Huerta posee un tempera.mento artístico que se
aviene á todos lois estilos; Josefina. Villa.nueva, es tan pronto tierna y
delica.d a. como apasiona.da. y vehemente, y Dolores Aceves, es poética y
soñadora. La. señorita Vásquez interpreta. 11,l ruisei'lor de Varsovia coa
deliciosa. ternura, y debe dedicarse exclusiva.mente -al estudio del genial
autor de los Nocturnos.
El concierto terminó con una pieza para cuatro pianos y cuarteto de
cuerda, en cuya ejecución tomaron parte las discípulas más aventajadu
del distin g uido profesor.
En otro lugar, y como un homenaje al mérito, publicamos los re,ratos de las niñas y de las señoritas que tanto contribuyeron al éxito del
concierto.
Muchas y muy entusiastas son las felicitaciones que el ~eñor l\Ioc'8~uma ha recibido por el buen éxito de sus afanes en pro del arte. El
triunfo es muy merecido, y &lt;El Mundo Ilustrado&gt; le tributa. su aplauso
muy sincero.

o

NOTA DE ARTE
ON el laudable propósito de estimular á sus discípulas, haciéndolas que adquieran la práctica de ejecutar en público, el distinguido profesor de piano D. Luis Moctezuma, organizó un concierto
que se efectuó el día 22 del pasado en el teatro Arbeu, ante un a.u•
ditorio tan selecto como numeroso.
El programa, muy bien escogido, comprendía la ejecución de algunas
de las más bellas obras de Beethoven, Mozart, Lavallée y Chopin; del
&lt;vals- estudió&gt; y del &lt;Vals- capricho&gt; de Saint Saens, de la &lt;Campanella&gt;
de Liszt, y de otras producciones de compositores tan notables como
Grieg, Bach y Scarlatti- Ta.usig.
La niña María de la Luz Huerta fué la primera que deleitó al publico, tocando al piano la hermosa. mazurka del maestro Elorduy que reproduce hoy EL MUNDO ILUSTRADO,y la sonatina en sol menor de .Beethoven, que interpretó , puede decirse, con hondo sentimiento. María
·Hermosillo y Dolores Aceves, dos niñas que son risueñas esperanzas
del arte, entusiasmaron después á la concurrencia, ejecutando con verdadero amor, la primera un rondó del célebre maestro alemán, y la segunda uno de los tiempos de concierto en re menor de Mozart. Josefina
Villa.nueva, otra artista en miniatura, tocó en seguida un estudio de
Calixto Lavallée y el vals 11 de Chopin, impresionando vi vamente al
púb\jco.
A las señoritas Acacia Villa.nueva, Raquel Ibáñez, Julia Vá.squez,
Virginia Lozano y Viva.neo, Her linda Espinosa, Matilde Muñoz y Marquet, Rebeca Purón y Ana María Sá.nchez, estuvo encomendada la parte
más difícil del programa. La seil.orita Purón, revelándose artista de talento, bordó de una manera irreprochable un delicado estudio de Henselt, y un vals de Saint-Saens; Y la. señorita Sánchez, con sus arranques de leona á. manera de Rubinstein, dijo la &lt;Campanella&gt; de Liszt
y el primer tiempo de concierto en da» menor de Grieg, arreglado
para quinteto doble por el maestro Tallo. Ambas logra.ron con su labor
exquisita conquistar verdaderas ovaciones.
Las señoritas V illa.nueva., Ibáñez y V ásquez estuvieron también muy
felices en la ejecución del &lt;Impromtu&gt; número 3, de la Ma.zurka en La

C

Sr. Profesor Luis Moctezuma.

�EL ?liUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

a.

N~ ~1K1~ j~N(
(

.
!lrupo ',le l¡eñorJta~ 1 ~• niñas que tom~ron parte ~n el concierto organ'.zad.o
p.or e 1 se ñor- Moctezuma,

IJ
~~

Grupo de Señoritas y de niñas que tomaron par te en el concierto organizado- por
.- el Señor Moctezuma.

- - ...-;

�EL :MUNDO ILUSTRADO

EL :MUNDO ILUSTRADO

NOVELA MEDIOEVAL
CAPITULO J.

EL SECRETO REVELADO.

E

RA de noche.
Reinaba el silencio en el viejo castillo feudal de Klugenstein.
El al'l.o de 1222 tocaba á su término.
En el torreón más elevado del castillo brillaba una luz con mortecinos fulgores.
Allí se celebraba secreto conciliábulo1 presidido l)Or el anciano seil.or de Klugens~m.
De UDproviso abandonó éste su meditabunda
actitud, y con emocionado acento exclamó:¡Hija mía!
Un apuesto doncel, armado de punta en blanco, que se hallaba ~róxi~o al alto sitial del
conde de Klugestem, dlJo: - Hablad, padre
mío.
-Ha. llegado el momento-continu ó e1 con_d e
-de revelar el misterio que envuelve tu existencia, misterio que tiene su origen en los hechos que hoy te he de exponer.
Mi hermano Ulrico es el gran duque de Brandemburgo. Nuesto padre decidió al morir que
si Ulrico carecía de sucesión directa masculina la corona debería pasar á mis sienes, supo~iendo que yo tuviera hijos varones. En
el caso de que Ulrico y yo dejáramos de tener descendencia masculina y la tuviéramos,
en cambio, femenina, los derechos á la corona
recaerían en la hija de Ulrico, si su . _hon~r se
conservaba sin tacha, ó en nuestra hi¡a, si sobre concedernos Dios algún vástago del sexo débil, no empañaba éste el honor de sus mayores.
.
.
Desde aquel momento dirigimos al cielo, DU
esposa y yo, fervientes plegarias pidiéndole un
bi¡o.
té .
.
t'
Nuestros ruegos fueron e~ riles: naciste u,
colmándonos de desilusión. La riqueza y el poder se escapaban de mis manos; el porvenir espléndido se trocaba en tristísim:a realida~, precisamente cuando yo veía P,róxrmo el triunf&lt;_&gt;.
Ulrico no había tenido b1JOS después de seis
años de matrimonio.
Entonces surgió en mi mente una idea sal va.dora.
Tú habías venido al mundo á media noche,
y sólo tenían noticia de tu nacimiento, el médico del castillo, la nodriza y seis criados. Aquella misma noche los hice ahorcar.
Cuando rompió el día, los siervos del condado estuvieron á punto de enloquecer de gozo,
al anunciar los heraldos que el poderoso Brandemburgo tenía ya un heredero varón.
El secreto ha permanecido cuidadosamente
guardado. Te crió tu misma tía materna, y
basta ahora nos hemos visto libres de temores.
.
Al cumplir tú diez anos, nació á Ulr1co una
bija. Este suceso nos causó mucha peni_i,. Confiábamos, sin embargo, en la escarlatma, en
los médicos y en otros enemigos naturales de
la infancia. ¡Vanas ilusiones! Tu prima creció
saludable y robustd,. ¡Maldiga.la el cielo!
Me tranquilizo, no obstante, pensando en que,
merced á mi astucia, voy á vencer los adversos
decretos del destino. Porque ¿no es cierto que
tengo &lt;un hijo&gt;, que este hijo se llama Conrado y que á él corresponde de pleno derecho el
ducado de Brandemburgo?
Pues bien, bija mía, quiero decir, hijo 'mio:
has cumplido tu vigésimo octavo año de edad.
La vejez deja ya sentir su peso sobre la noble
frente de mi hermano.
La carga del poder es ya muy superior á sus
fuerzas, y por eso me suplica que vayas á sus
Estados, para que los gobiernes en su nombre,

en tanto que llega el momento de tu ascensión
definitiva al trono.
Los servidores que han de acompañarte se encuentran ya dispuestos. Preciso es que partas
esta misma tarde.
Ahora, escúchame bien, y que cada una de
mis palabras se grabe hondamente en tu pensamiento.
.
Existe una ley tan antigua como Germama,
según la cual debe morir aquella mujer que se
siente en el viejo trono ducal de Br~ndemburgo sin haber sido coronada en debida forma
ante el pueblo.
.
Es pues necesario que, en tanto llega el mstan~ de tu' solemne coronación, te apartes del
trono á toda costa.
Afecta la humildad; pronuncia tus fallos desde el sitial del primer minis~ro, q'!-e, según l_as
pragmáticas, ocupa lugar mmediato al sobo.
Condúcete de esta suerte, basta que muera. el
venerable duque, mi hermano, y te salyarás
iluminando con los esplendores de tu remado
los últimos días de este tu anciano padre.
Aunque me parece poco probable que sea descubierto tu verdadero sexo en la corte de Brandemburgo, será p~udente q~e adoptes las pr~cauciones necesarias al ob¡eto. ¡Todo es posible en esta traidora existencia terrestre!
-¡Oh padre mío!- exclamó el_ jove~ Conrado.-¿No estimas ya crueldad inaudita l_:aber
convertido mi vida en un constante eogano, y
ahora maquinas y decides la usurpación de_ derechos que por entero corresponden á un m~fensi vo deudo? ¡Sed bondadoso, señor. Y ev1tadme una traición que repugna á la nobleza de
mis sentimientos!
- ¡Ah, mísero de mí! He ahí la recompensa
que obtengo por l:i. envidiabl~ suerte 9.ue te
preparo. ¡Por los huesos de mi padre que no
he de hacer ningún caso de tus llo_riqueos s~ntimentales ! Has de marchar hoy mismo ¡ó vive
Dios que he de hacer un escarmiento!
Tal fué la plática sostenida en el torreón ID:ás
elevado del viejo castillo feudal de Klugenstem,
cierta obscura noche del año de 1222.
Basle saber que los ruegos y las lágrimas
del amado doncel, antes hubieran ablandado
los berroqueños cimientos de la mansión señorial, que la voluntad del ambicioso conde; sus
férreas decisiones ni se torcían ni se enmendaban jamás.
La desventurada joven vió, pues, cerrarse
tras de sí las puertas de la esperanza.
Al amanecer de aquel día, cabalgaba hacia
Brandemburgo, llevando en su compañía lucida escolta de hombres de armas.
Apenas se habfa perdido de vista en el horizonte la gallarda silueta deo Conrado, el conde
de Klugenstein, que presenciaba la marcha desde la torre del homenaje, dijo volviéndose en
dirección de su esposa:
- ¡Por las barbas de Gambrindo, que el asunto va á pedir de boca! No ignoras que hace
tres meses envié á la corte de Brandemburgo
al hábil y hermoso conde de Detzin, encargándole la diabólica misión de hacerse amar de
mi sobrina Constanza. En el caso de que fracasen sus planes, no ganaremos gran cosa; pero si sale vencedor en su empresa, no habrá
quien impida á nuestra bija ser duquesa de
Brandemburgo.
.
¡ Asaltan mi corazón crueles temores!-rephcó la condesa.-Sin embargo, quizá nos proteja la fortuna.
-¡Callaos, señora! Dad tiempo al tiempo y
no desconfiéis de nuestra estI\ella. Ahora, recojámonos y soñemos con Brandemburgo y sus
grandezas.

CAPITULO II
FIESTAS Y LÁGRIMAS

Habían transcurrido seis días desde que se
desarrollaron los acontecimientos narrados en
el capítulo anterior.
La hermosa capital del ducado de Brandemburgo ardía en fiesta.
.
Por doquiera resonaban las aclamaciones
entusiastas de los leales brandemburgueses.
Vitoreábase á Conrado, el joven heredero de
la corona, que acababa de tomar las riendas
del Estado.
.
La Corte había acogido con inusitadas manüestaciones de júbilo la llegada de Conrado.
La gentil y gallarda apostura del heredero
del trono sus afables maneras, su llano trato,
no despr¿visto de señol'ial dignidl!-d, lo~raron,
en efecto, conquistar desde el primer instante
todas las voluntades.
Anunciábase un porvenir risueño.
Los temores y preocupaciones del duque se
desvanecían ante la presencia de Conrado, cual
se disipan y alejan ante los primeros rayos de
sol matutino las brumas de la noche.
Entre tanto, allá, en una cámar~ apartada.
del palacio ducal, ocultábase un terrible drama.
Constanza, la única hija del Soberano, derra-

maba un torrente de lágrimas. sentada junto al
alféizar de una ventana.
Estaba sola y decía en alta voz, dejando
traslucir graves preocuraciones de su espíritu:
- Ha venido el crue Detzin, ha venido, y
heme aquí sin ducado, sin poder y sin honor.
¡Y yo le amaba; le amaba, aunque sabía que
al amarle desobedecía los mandatos de mi padre!
Pero hoy le odio, le aborrezco, le desprecio
tanto como antes le quise. Estoy loca. ¡Dios
mío! ¡Me he perdido para siempre! ¡No hay esperanza de redención!
CAPITULO III

do para Conrado una buena fortuna; pero el
de su prima estaba lleno de peligros.
Lo peor del caso era que el duque, lejos de
desaprobar las inclinaciones de Constanza, les
daba estímulo, soffando ya con un matrimonio
por él juzgado ventajoso :í. toda,; luces.
Advertía el duque con extremo gozo, que poco á poco iban desapareciendo de los ojos de
Constanza ciertas sombras de tristeza, que poco antes de la llegada de Conrado había creído
notar.
La bella princesa estaba ciertamente desconocida. Su mirada resplandecía con brillo
singular; su voz era más dulce, más acariciadora; sus actitudes y movimientos más lánguidos .... El amor, sin duda, tiranizaba el alma
de Constanza.
Conrado advertía aterrorizado los progresos
que el dulce sentimiento iba realizando en el
corazón de su prima. Maldecía mil veces el instante en que, cediendo á ocultos impulsos, había buscado el trato íntimo de una persona de
su sexo con quien compartir las primeras impresiones á su llegada á Brandemburgo.
Luego observó que aquel momento de debilidad instintiva, le había planteado el más terrible de los conflictos. ; Constanza enamorada
de él! Y enamorada hasta el punto de llegar á
perseguirle con verdadero encarnizamiento.
Era preciso poner remedio, estableciendo valladares infranqueables entre la apasionada
princesa y el fin¡rido doncel. Para ello ocurriósele afectar creciente desvío hacia Constanza.
En su desconocimiento del alma humana, ignoraba, el misero, que los desprecios, lejos de
entibiar los ardores de la princesa, habian de
ser nuevo combustible arrojado á la hoguera.
Desde el :{&gt;Unto y hora en que adoptó la equi vocada táctica., la persecución de Constanza llegó
á ser an¡rustiosa para el objeto de sus ansias.
Esta situación no podía prolongarse. El enamoramiento de la princesa era la. comidilla de
los palaciegos. El duque empezaba á mostrar
intensa preocupación. El miedo y el desaliento
habían hecho presa en Conrado, convirtiéndole en una sombra. ¡Tan mustio y flaco se hallaba al llegar á este punto los acontecimientos!
Cierto día en que pensativo y con vacilante paso abandonaba su cámara, encontróse con la
princesa. en una galería del palacio.
-"¿Por qué huyes de mí, ingrato?-interrogó Constanza, cogiendo entre las suyas am-&gt;rosamente, la mano del doncel. -¿Qué be hecho yo para merecer cruel desvío y para atraer
tu antipatía\l ¿Crees que he olvidado que á tu
llegada á palacio fui yo quien mereció los honores de .tu amistad'? Ten piedad de mí, Conrado; no te complazcas en torturar este corazón
que palpita sólo por tí. No puedo callar por
más tiempo del que he callado; el silencio me
mataría. Te amo, te amo con locura. Despréciame, si quieres; pero sabe que preferiría los
tormentos más crueles á renunciar á tu amor."
Al ver Constanza que el príncipe continuaba
mudo, palideció un instante; luego se colorearon de improviso sus mejillas, brilló en sus
ojos un relámpago de salvaje alegría, y rodeando con sus ebúrneos brazos el cuello de
Conrado, exclamó:
"¡Ah! Por fin accedes á mis súplicas. Tú co-·
rrespondes á mi amor. Dilo, dilo una y otra
vez. No temas pronunciar las divinas palabras.
Eres libre, yo te idolatro, y nada ni nadie en
el mundo se opondrá á nuestra felicidad."
Conrado exhaló un gemido.
Extrema palidez cubrió sus mejillas. Agitáronse sus miembros con estremecimiento mor!al,. y haciendo un último esfuerzo, rechazó los
1ns1nuantes abrazos de Constanza, diciéndole:
-"Huye ¡desdichada! de mi presencia: ¡lo
que de mi exi~es es imposible! No puedo, no
puedo amarte.' -Y sollozando como un niño
~partóse el príncipe de la hermosa sirena, de:
¡ándola, al parecer, sumida en honda desesperación.
Pasados unos momentos, dirigió Constanza
una mirada de odio hacia la cámara donde había penetrado el desdeñoso príncipe, y, extendiendo la mano, pronunció con voz entrecortada por la cólera la siguiente amenaza:
-Has pisoteado mi dignidad de mujer; has
rechazado como á un perro á la hija del gran
duque de Brandemburgo. Pues bien; ¡juro por
lo más sagrado, que be de vengarme de un modo horrible!

SE ENREDA LA INTRIGA
~~

~~

··-

---·

..._

Otros seis meses han pasado, durante los
cuales la popularidad del joven Regente de
Brandemburgo no ha hecho sino crecer hasta.
un extremo jamás previsto por el conde de Klugenstein.
Los brandemburgueses elogiaban, sin reservas, el sºano juicio, la sabia elocuencia que
presidía todos los actos de Conrado: su modestia igualaba á su firmeza; su espíritu de justicia á su bondad de sentimientos.
- He ahí- decían los ancianos- un príncipe
ejemplar, que hará felices á sus vasallos.
Parecería natural que un príncipe á quien
tanto se amaba, fuera de todo punto dichoso.
).ias ¡cosa extraña! Conrado no podía ser ya.
feliz.
Con verdadero espanto advertía que su prima
Constanza le cobraba afición, demostrándoselo
de-modo .que.no dejaba lugar á dudas.
El amor del resto de los mortales hubiera si-

CAPITULO IV.
TREMENDA REVELACIÓN.

. Pasó el tiempo. La tristeza imprimió ostensibles buel)as sobre las en un tiempo maravillosa~ fa&lt;?Ciones de Constanza. Ni por casualida~ volvióse á ver juntos á los inseparables
Prllllos. El duque perdió por completo las esperanzas de un regio enlace que uniese las ramas de Brandemburgo y de Klugenstein.
Por el contrario, Conrado, libre de los amores de Constanza, empezó á recobrar las fuerzas Y los colores: la alegría reanimó de nuevo
el semblante del futuro heredero de la corona.
Exento ya ~e preocupaciones, continuó gobern_a.ndo el remo con prudencia y sabiduría crecientes.

Un rumor extraño se deslizó en el Palacio
cierto día. Creció el rumor, propagándose á la
ciudad primero, y á todo el ducado después.
Por todas partes se decía que la princesa Constanza acababa de dar á luz un hijo.
Cuando llegó la noticia á oídos del señor
Klugenstein, quitóse éste el casco, y agitándolo por tres veces en alto, gritó:
- "¡Viva el duque Conrado!" Su corona se
halla segura de ahora en adelante. El pícaro
Detzin ha cumplido mi orden con exactitud.
¡Bien merece espléndida y señalada recompensa!
Incontinenti, hizo publicar por sus heraldos
la fausta nueva. Durante dos días, los fieles
súbditos del condado disfrutaron de brillantes
fiestas, pagadas por el generoso señor de Klugenstein.
CAPITULO V

ESPANTOSA CATÁSTROFE

El proceso seguía su curso. Los altos y poderosos feudatarios del duque de Brandemburgo, encontrábanse reunidos en la sala de justicia del palacio ducal. No había un solo puesto desocupado en torno del vasto é imponente
recinto: tanta era la afluencia de curiosos. Conrado, vistiendo purpúreo manto, ocupaba la silla presidencial y dirigía la marcha del juicio.
El viejo duque le había ordenado que el proceso de su bija Constanza se siguiera con todo
rigor.
·.rransida el alma por la pena, renunció el
burlado padre á juzgar el crimen de su hija, y,
luego de encargar á Conrado que hiciera estricta justicia, se dirigió al lecho, comprendiendo que sus días estaban contados. Inútilmente había suplicado el joven príncipe que se
le evitase el dolor de sentenciar á su prima. El
du;;¡ue mostróse inexorable. En aquella numerosa asamblea no había, pues, corazón más
acongojado que el de nuestro héroe.
En cambio, rebosaba de gozo el del conde de
Klugenstein, quien, sin ser visto de su bija,
permanecía oculto en el grupo de nobles, presenciando el imponente acto.
Los heraldos acababan de proclamar en alta
voz el delito de la princesa Cons~anza, anunciando á continuación que iba á dar comienzo
el juicio.
'l'erminaron los demás preliminares; venerable ministro de la justicia. pronunció las sacramentales palabras: "Acusada, levantaos."
La infeliz princesa obedeció con lento ademán.
El presidente continuó entonces:
-''Muy noble señora: hase probado ante los
grandes jueces del Reino, que Vuestra Gracia
ha tenido un hijo fuera de los sagrados lazos
del matrimonio. Nuestras leyes determinan una
pena bien terrible para ese grave crimen, la
pena de muerte. Sólo os resta un recurso para
salvaros; de él podéis hacer uso en la forma
que Su Gracia, el duque reinante, va á poner
en vuestro conocimiento. Prestad, pues, atención.
Conrado, llena el alma de mortales angustias, extendió el cetro y se dispuso á hablar.
Su pobre corazón femenino latía con violencia,
la compasión que inspiraba aquella triste víctima del amor, bacía afluir á sus ojos las lá-

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
El Sr. Lic. Norma obtuvo su título ~e 9:bogado en 1882· siendo nombrado al año s1gmente primero 'secretario y luego Juez del Juz¡do 39 Menor; más tarde desempeñ? los cargos de Juez de lo Civil, y de Secret~rio delJuzg ado 29 de Distrito de esta capital. De allí
iasó á ser Oficial Mayor de la Segund_a Sala.
de la Suprema Corte; y después_ fué Ofic~al Mavor de la Primera Sala del mismo Tribuna!.
En 1902 se hizo cargo del Juzgado 39 de lo Civil, donde ha permanecido hasta la fecha.

CAMBIOS EN EL PODER JUDICIAL
Nuevo Procurador de Justicia del Distrito

r

OR acuerdo del señor Presidente de la Re•
pública, acabad~ st:r nombrado Procu1'.a•
dor de Justicia del Distrito Federal, el Sr. Lic.
D. Luis López Masse, en substitución del Sr.
Lic. D. Emilio Alvarez, que pasa co1;1 el carácter de Magistrado al Tribunal Superior de Jus•
ticia.
El Sr. Lic. López Masse se rec1'b'ó
1 de a bo ·
gado en noviembre de 1885, pasando d~sd~ l_ue•
go á prestar sus servicios en el ram? 1ud1cial,
primero como Juez de Letras de Juch1tán Y m_ás
tarde con el mismo carácter,á uno dfl los distritos' del Estado de MorPlos. Enlel de Vera&lt;'r,uz
desempeñó después el puesto de Pron:iot&lt;?r F1s•
cal y P-n Tehuantepec el de Ju_ez de D1str1to.
En 1897 vino á México, haciéndose carg_o sucesi vq,mente del Juzgado segundo correc~1onal
y del 59 de lo criminal, donde tuv&lt;? ocasión de
demostrar sus conocimientos juríd~cos, llevan·
do á jurado varios procesos laboriosos .Y coro·
plic.ados. Esto le valió el ser promovido al
puesto de Magistrado de la segunda Sala del
Tribunal Superior.
.
El nuevo Procurador es uno de los sery1~0res del Poder Judicial que más se han d1stJD·
guido por su rectitud y probidad.

*

**
A la vez que el Sr. Alvarez, ingresan t~mbién como magistrados al Tribunal Superior,
los señores Lics. Arcadio Norma, Esteban Ma•

** *

El Sr. Lic. Maqueo Castellanos es originario de Oa.xaca, en d_on_de hizo su carrera de abogado con gran lucimiento.
Siendo estudiante, desempeñó la clase de gec!"
grafía en el Instituto de ese EstRdo. / al rec.1birse se hizo cargo del Juzgado del·1 Instancia
de Oaxaca.
. •
N
Posteriormente fué Juez de D1stnto en O·
/!"a.les y en Puebla. El año pasad_o fué electo
JuPz 4-Q de lo Civil, ca.rgo que de¡ó para pasar
al Tribunal Superior.

** *

SR. LIC- DON LUIS LÓPEZ MASSE.

ueo Castellanos y José Loza~o. Viva.neo,
quienes por sus importantes servicios prestados en el ramo de Justicia, s~ h13:n hecho acreedores á aquella honrosa d1st1oc1ón.

El Sr. Lic. Lozano y Vivanco recibió su tí•
tulo en 1881 y en ese m~smo a_ño fll:é nombrado
Juez de Ensenada, Ba¡a Cahfoi:m13:.
Después ha d%flmpeñado ~o.s s1gu1entes puestos: Asesor en la 6~ Zona _M 1htar; Juez de Distrito en el Estado ce Mli~1c~; A•esor en 111. Comandancia Militar del D1str1to Fed~r!l'l; SPcre·
tario de la Suprema Corte de Justicia. Y Juez
59 de lo Civil.
.
.
Como complemento á esta JDformRc1ón pu•
blicamos en este número el r etrato del Procurador, Sr. López Masse, así como los de los
nuevos magistrados.

POLITICA GENERAL
l. U ANDO en lii. arena. política de la InglateU rra parlamentaria todos se disponen á la

porfiada lucha. que ha iniciado el antiguo Ministro de las Colon:as, el célebre Chamberlain,
los un0s para sostener el libre cambio con las
tradiciones de Cobden, y los otros, en una supuesta regresión,pretenden volverá las gasta•
das fórmulas del proteccionismo, so pretexto
de estab lecer Jigas econóip.icas con las ext1:msas, múltiples y dilatadas colonias -del gran
Imperio Británico, desaparece entre los más
con~picuos luchadores el &lt;leader&gt; liberal Sir
William Vernon Harcourt, dejando un vacío
difícil de llenar en Jas filas de los combatien•
tes. Político eminente, caldeado en más de trein•
.ta años de lucha pa.rlamentaria,fué SirW illiam
una de esas figuras que al envolverse en las
sombras misteriosas de la muerte,no dejan ni
odios ni rencores, y su desaparición eter na es
llorada por los propios y sentida por los extraños. Educa.do y crecido en medio de aquella.
generación robusta y sana queformaron Glads•
tone y Disraeli, fué Harc.o urt un Bayardo de
la tribuna parlamentaria, caballero perfecto
que nunca hirió á traición al adversario, y
cuando supo vencer, siempre fué esgrimiendo
las armas de la razón ó escudado con la armadura. de la justicia. Amigos y enemigos, adversarios en la lucha, lo mismo que los que
comulgaban en sus propios ideales, todos han
rendido el homenaje debido á los méritos indiscutibles del gran orador y distinguido lib:&gt;ral
ini;rlés.
Y mientras falta pitra siempre en los bancos
de la oposición S ir Vernon Harcourt, quE&gt;,con
Campbell Bannerman en primera fila y Lord
Rosebery en segundo tÉ;rmino, constituían el
baluarte principal contra el programa de los
unionistas, al iniciarse la. campaña para la
próxima renovación del Parlamento, el Jefe
del Gabinete br itánico, el heredero de :3alisbury, el continuador de la política fi rme que ha
mantenido el poder en manos de los viejos
ctories&gt;, en un reciente discurso abandona
decidido los medios términos y, rompe de frente con las propuestas reformas económicas de
Chamberlain, se declara abiertamente partidar io de la tradición librecambista, que ha con•
tribuído :i.l engrandecimiento del Imperio, y
consuma por modo definitivo la anunciada excisión entre los unionistas, haciendo que se
constituya y consolide el grupo que preside y
dirige el que fomentó las depredaciones del
Doctor Jamesson en el Transvaal, el que preparó la guerra contra las Repúblicas Suda.frica.nas, el que enriqueció al Imperio con los territorios de los boeros, el que hizo avanzar

hacia el Norte la &lt;cruz británica&gt; del continente negro, el ex-Ministro Cbamberlain, que
pronto habrá de contestar á Balfour en rudo
batallar, buscando en los comicios apoyo á
sus reformas económicas.
Entre tanto, al ver ese rompimiento, que tiene más importancia real de la que es de presumirse, el partido nacionalista irlandés se pre•
para, al decir de su jefe John Redmond, á recoger el fruto de sus prolongadas fatigas y el
abelado ideal de todos sus esfuerzos en la
cHnome RulP&gt;, que ya. considera cercana para
la oprimida E río , pues cree que su grupo parlamentario es bastante fuerte para hacer inclinar con su peso, ya acercándose, ya oponiéndose á los ministeriales, las decisiones de
la Cámara de los Comunes.
Apenas estamos en el prólogo del drama que
ha dP. representarse bajo las hermosas cúpulas
de Westminster. Esperemos.

***
¡La independencia de Filipinas! ¡Qué bien
suenan estas palabras en los que siempre hemos creído que la tragedia iniciada el 19 de
Mayo de 1898, a.l resplandor de los cañones de
Dewey que at¡onaron en Ca vite, tendría este
hermoso desenlace, presenciando con asombro
los contemporáneos cómo incubaba una nueva
república bajo las potentes alas del águila
americana!
¡La independencia de Filipinas! ¡Con cuánta
alegría la vP.mos anunciada los que creímos que
la obra de Estados Unidos era obra de educaci6n y nunca de conquista!
En un banquete ofrecido en Manila por el
partido federal á los delegados indígenas que
vinieron al territorio de la Unión en viajfl de
estudio, en un banqujlte presidido por el Gobernador Civil del Archipiélago, se habla con
libertad de independencia, se exponen las an•
sias y los temores de los patriotas, se abren
los corazones á la esperanza, y el representante clfll poder, el que lleva la voz del gobierno
de Washington, el que se expre~a en nombre
del imperialismo, el que en las Islas tiene la.
invPstidura de su alto encargo por voluntad
da! jefe de la nación, que representa también
un partido que no quiso dar en su plataforma
promesa semE'jante á la que ofrece su contrario el grupo democrático, ese estadista distinguido y republicano sincero, con las tr,.,diciones de los inmortales fundadores de la Unión,
habla. á todos de esperanzas próximas, los conforta con buenas razones, y tratando de la
misión de los Estados Unidcs, á la que llama
un accidente &lt;le la victoria, quiere que los filipinos vuulvan á la realidad de los cosas, para
que traba.jE'n de consuno con sus tutores de
hoy día, á fin de alcanzar más pronto la soña-

da completa libertad. Y recorre en breve frase las etapas ya vencidas, presentando como
prenda de mañana los adelantos obtenidos en
los pocos años de administración americana.
Así se educan los pueblos para sus altos destinos; así se forman naciones dispuestas y pre•
paradas al gobierno propio.

***
Ni l Rs resolucioo·es tomadas por el congreso
de la U nión Parlamentari a Internacional, celebrado en St. Louis Missouri; ni las resol u·
ciones aeordadas por el décimo tercer Congreso de la Paz reunido en Bostoo; ni los consejos é indicaciones que secretamente se presen·
tan á los beligerantes por s:.is aliados y amigos, son bastantes á detener por un punto la
guerra encarnizada y cruel oue se desarrolla
hace oobo meses en el lE'jano Oriente. La convocación de un asegunda conferencia de La Haya que,á solicitud de la asamblPa de St. Louis,
había prometido expedir en breve plazo el Pre·
sidente Roosevelt, se ha apl11zado indefinidamente, por razones obvias. Encaminada principalmente á intervenir de una manera amis•
tosa en la porfiada contienda armada, no puede tener resultados eficaces, porque ninguno de
los dos combatientes e~tá dispuesto por ahora
á suspender la lucha: Rusia, por ver perdido
el prestigio de sus armas,que precisa recobrar;
Japón, porque á pesar de sus repetidos triun·
fos, no ha logrado en realidad dar u n golpe
decisivo, y ve todavía con asomhro que resiste Puerto Arturo y que Kuropatkine con elementos de combate formidables disputa palmo
á palmo el terreno que ocupa, á las armas
triu nfantes del Mikado.
Se habla de mediaciones más directas, se
insinúa la intervenció n del Papa-cosa extraña entre naciones,la una griega ortodoxa y la
otra absolutamente fuera de la comunión cris•
tia.na-y se indican las labores infructuosas
del EmpArador de Alemania, amigo de Rusia,
y de la. República l!'rancesa, su aliada leal, y
nada se consigue, nada se adelanta.
Nos parece, dadas las circunstancias de la
campaña,queentraren ne~ociaciones de paz significa para el Imperio Moscovita retirarse de
la lucha en condiciones poco airosas, abandonar quizá sus pretensiones para siempre y dejar menguado por modo definitivo su prestil!'io
en Extremo Oriente. Para Japón la situación
no es trabajosa; ¿pero sería de aceptarse una
paz impuesta.,que acaso podría arrebatarle todos los frutos que espera de su victoria?
6 de Octubre de 1904.

SRES. LICS. D. JOSÉ LOZANO Y VIV ANCO, D. ESTEBAN MAQUEO CASTELLANOS Y D, ARCADIO NORMA.

BLANCURAS HEROICAS
e
e)

OY nívea y ligera como plumón de garza,
dijo la espuma del océano; pero me en•
gendran choques, me sacuden huracan_es Y sur;
jo de las terribles convulsiones del ~b1sm&lt;:&gt;, Mi
fráo-il vestidura se endereza del crispamiento
del°oleaje que g-~ita. al azotar las rocas de !os
cantiles. Me nutro con el vapor ennei;rrec1do
que arrojan la'I fauces de la tormenta. El al~a
tenue que en mí descubres, con.oce el gran mis•
terio de los abismos y la furia de los mons•
truos que amedrentan al espíritu del h_o~bre.
A trechos surjo del pavoroso. sacud1mi_el:\to
de los naufr,i,gios, y llevo en m1 ser .remJDlS·
cencias de aflicciones, ecos qe horrorosas 9:gonías y vapores de llanto vll!'tido ante el pa1sa·
je dantesco de los vórtices sombr~os ..
1Canta, poeta, mis extrañas delicadezas 1.
Soy nítida y esbelta, y me levanto _al c1~~0
como la ilusión en el alba de las nupcias, d!¡o
la cumbre nevada de la montaña; pero. me en·
geodra formidable sacudimiento plutóm~o, _soy
hija de los espasmos del abismo enro¡ecido.
Mi esbeltez tiene su origen en los mares de
lumbre que abrasan las entrañas del plan~ta,
y desde antes de ceñir mi toca de pei:egr1~a
blancura han caldeado mi fnente remohno_s e
vapores tenebrosos, y me han azotado las iras
de rugientes aquilones.
.
¡Oh poeta! Se embelesan tus pupilas ante~1
yelmo de mis hielos inhollados; te mecen adpi•.
raciones de gloria.; te acarician sueños ra. io·

sos cuando contemplas mis ní~~das turgen~ias,
y acaso no piensas que soy b1¡a de a~gust1osa
cadena de dolores. ¡Canta, poeta, mis soberbias gallardías!
.
Soy nívea como el enea.Je d~ la esp?_ma Y enhiesta como la nieve de las cu:~as, d1¡0 la me·
lena encanecida. Fuí selva v1~orc-'la, Y ?ºY
muestro en mi blancura la subhm~ ~J.nguidP.z
que denuncia pasadoR estremec1m1entos de
energía. Entre la escarch~ de mi follaje, flotan
siluetas de visiones heroicas y fantasmas de
recuerdos que me iluminan con la lm; de los
fuegos fatuos que danzan sobre las tumbas.
Siempre ostento en mi blancura el rastro de la
vida intensa. Broto sobre las tes~as humanas
por el flujo de las · grand_es emociones. que sacuden al hombre en su tr1pletrayector1a de ser
pensante, afectivo y sen~ua.L .
En la cabeza del.libertJDo, sur10 tras del bar•
tazgo de los placeres, y en mis hilos ~e revuelven el zumo de los besos de Afrodita, el vapor
de las tabernas. el eco de las c1tnciones callejeras, la horrible muec!I' de diabólic:i,s. ~esadiJl as y el sopor inaefin1ble de las v1g1has tumultuosas. ¡Oh poeta. levanta la copa de Fa•
lerno y canta á los delirios de mis noches pa·
sionales!
_
Soy la melena ~ana que brota. del &lt;';11alestroon~ de las miserias humanas. Da brillo á
mi blancura el zumbido de la calumnia que
clava su diente sobre las honras; me enderezo
ante la llama. bermeja de los odios que triturán nombres; ante_ el viento glacial de la in·
gratitud y del olvido; ante todo lo negro que
la bestia humana arroja desde los páramos de
la envidia 6 en las luchas por el mendrugo.
En mi blancura h&amp;Y resabios de dolores com-

primidos; reminiscencias deinqnietudes supremas 'y humedad de Jlnnto vertido en el !Diste•
rio de las sombras. ¡Oh poeta, pulsa la hrB- de
Ossian y canta al apocalipsis de mis noches
desventuradas!
Soy blanca como el encaje de_ la espum~;
blanca como el turbante que oprnne al gr9:n1to de las cumbres dijo la melP.na enc,inecida.
sobre la frftnte p~nsaclora. Surjo en e_l proceso de las altas abstracciones del esp[r1tu; Yen
la misteriosa combust,i ón cle las celd1Jlas cere· ,
brales mP. levanto sobre l as testascomo lace•
niza a~rojad a ·sobre los montfls por el soplo
eruptivo de los _volcanP.R. En mis_ alburas es•
plP.nden rastros de vigilias ilurnmadas por el.
sol eterno de la verdad. Soy bija de _labre¡ •
ga silenciosa mantenida por el espíritu. cle
homhre contra el espíritu de lo dftsconoc1do.
Mi blancura es el polvo que el espíritu _lev~nta al ascPnder por las montañas de la C1enc1a.
Mi espíritu está formado con :rnmo de dolores
y alegrías· con toques de miríficos ensueños.Y
nublos de' terribles desencantos. Sobre mi18
frondas marchitas reverbflra un ra~tro de E!
chispa engendradora de todos los triunfos.
el campo dfl mis hielos p!l.lpita un ¡-ayo de 1a.
mirada de Dios.
is
¡Oh poAtas &lt;le liras portentosas, cantad m.
glorias! Soy la invencible soberana en eld~e~:
no de todas las alburas, porqueelarcadT .
de broto, tiene abismos y cumbres más g or{~;
sos que las cuencas de todos los mares Y
cimas de todas las montañas.
BENITO FENTANES,

1904-.

EL SITIO DE PUERTO ARTURO,-ATAQUE DE UN FUERTE POR LOS JAPONESES,

z. z. z.

�EL MUNDO ILUSTRADO

ASCENSOS EN EL EJERCITO

E,

N esta plana publicamos los retratos de los
señores Brigadieres D. Ignacio Salamanca, D. José B. Cueto y D. Pedro Troncoso, y el
del coronel Joaquín Beltrán, que fueron ascendidos últimamente: los tres primeros, á generales de brigada, y el último, á general brigadier.
La carrera militar de los jefes á que nos referimos es muy honrosa, como puede verse por
los siguientes datos que tomamos de sus hojas
de servicios:
.
El general Salamanca ingresó al Colegio Militar como alumno, el año de 1858, permaneciendo allí basta 1860,en que fué clausurado el
plantel. Dos años después, al abrirse nuevamente el colegio, causó alta por segunda vez
como cadete: pero á consecuencia de la guerra
de IntervAnción, se suspendieron las clases y
hasta 1869 pudo continuar su carrera, ingresando ya con el carácter de teniente de caballería, para formar parte de una de las compañías del nuevo plantel.
En 1872 obtuvo el despacho de teniente de
artillería permanente, y á los cuatro años los
de capitán 19 de la P. M. F . de la misma arma y Je:!e de División de la mencionada Plana
Mayor Facultativa.
Por sus buenos servicios le fueron concedí·
dos los siguientes ascensos:
A Teniente Coronel, en 1878; á Coro nel, en
1885; á Coronel de la P . M. F. de Artilleria,en
1886; á General de Brigada graduado, en 1892;
á General Brigadier de Artillería, en 1900, y á
General de Bdgada, el 15 de Septiemb1·e último.
El General Salamanca ha prestado muy bue·
nos servicios en la Maestranza y en la Fundición Nacional, en el Parque Ge!leral de Arti·

A la acción de Chocawan contra las fuerzas
francesas¡ al sitio de Puebla, en 1863; á. ls acción del Chiquero; á la defensa de la plaza de
Jalapa contra fuerzas que acaudillaba D . Manuel Díaz Mirón; á la acción de la barranca
de Altihuetria, contra fuerzas belgas; al asalto y toma de la plaza de Texmelncan; al sitio
y toma de la plaza de Puebla en 1867¡ á la persecución y derrota de Márquez en San LorenZ';)i y al Sitio y ocupación de la plaza de Mé&lt;
x1co, cooperando más tarde á la pacificación
de los Estados de Oaxaca y Yucatáo.
En varias ocasiones el General Cueto ha sido electo Diputado al Congreso de la Uni ón,
Y tres veces ha desempeñado el puesto de Comandante Militar de la plaza de Vera.cruz.

EL MUNDO ILUSTRADO
sí, cuando apenas contaba 16 ai'ios de edad
obteniendo á los 18 el grado de Capitán en di'.
cho batallón.
En 1871 pasó con el mismo grado á la milicia de auxiliares, siendo asct&gt;ndido á Comandante tres años después. En 1877 fué nombr ado Teniente Coronel de Infantería Permanente, y un año más tarde Coronel de la misma
arma. En 1884 obtuvo el grado de General Coronel de Infantería, y en 1891 el de Coronel de
Caballería, que conservó hasta 1900, en que fué
nombrado General Brig adier. Su ascenso á
GeoerAl de Brigada, data del 15 de Septiembre
último.
El General Troncoso concurrió, de 1862 á
1867, á diversos combates librados contra los
franceses y los imperialistas. De 1872 á 1877
tomó parte muy activa en la campaña de los
Estados de Hidalgo, Sao Luis Potosí, Zacatecas. Durango, Sioaloa y Jalisco, encontrándose, además, en 1878. en las de la Sierra de
Galea.na, Estado de Nuevo León y Coa.huila.
Las condecoraciones que se le han concedido, son : la Cruz de Constancia de 3~ cl ase y
la Cruz y Placa de Constancia de 2~ y 1 ~ clase.
Cuenta basta la fecha 46 años, 2 meses 12
días de servicios.
'
Actualmente es M'a yor de la Plaza de México.

Páginas de la Moda
NMENSA variedad de estilos hay en los nuevos _modelos de esta estación, debido á la
copia que se hace de los trajes de diferen·
tes per ío_dos hist~ricos. Hoy se usa todo lo
que qued a brna y I!leJora el aspecto de las ersonas; por s~puesto, dentro de los límite; de
l~s moda~ rt:inantes. La fantástica imaginación .de dibuJantes
ba dado u n so1
t á y modistas
• •
b er b_iO &lt;sato a r s&gt;, 1m1taodo con tenacidad
ca si con escrúpulo las di ver~as teodenci as e~
boga de _1830 y del período del D irectorio. Las
faldas siguen en general la misma idea de entonces, Y. ya los más recientes modelos presentan el triángulo d~l freo~ 'Y la vuelta de los
adornos en el sentido vertical
.
· Toman á menudo é s t ~s 1a f orma de pliegues que se arreO'lao
en la c1Dtura y caen por sus dobleces oat~ra-

1

eleg_ido Y tan inteligentemente colocado,que el
extensiva á los cuerpos; y se ve por ejemplo
una cha_q ueta de corselete pu~tiagudo (mu' con¡unto resulta fascinador.
Madama Pompadour se nos representa.engapronu!lciado al frente ) de muselina de seda. i~
lanada con embrolla.ates atavíos de encajes
agraciada P&lt;?r una capa pelerioa de terciopelo.
d ~n los traJes «sastre&gt; existe la bonita idea moños, &lt;b?uil_lonoes&gt;, rosetas y flores y, si~
e os _sacos de faldón cuyo delantero es de una embargo, ,:,quién _puede negarle su exquisitez
so I ª pieza del cuello á J a bastilla lo mismo en el arte de vestir? ¿Se la tacha acaso de falta
qne la espalda: el faldón se une á, las otras de gusto?
Salvamos el tiempo, y á través de las edades
p _a rtes sobre las caderas, donde forma una gracwsa curv_a. Las vueltas de un deoímetro de
ancho arr1b,a y terminando abajo en punta se
mueS t r a n aun en los más espléndidos tr~ jes
c:~astre&gt;. Se hacen de terciopelo, paño ó tela
d~agonal de Suecia, ó bien en una. combioac~óu de los tres. E ste estilo de vestidos se deciden por !ª manga «pierna de carnero&gt; mejor
que por mnguna otra.
· '

*.,.
*

El señor Brigadier Beltrán comenzó su carrera como alumno del Colegio Militar en 1873
b~ciendo bUS estudios con notable1 apr ovecha:
miento. Como cadete, obtuvo nueve primeros
premios y cuatro segunuo·s en las materi11.s que
cursó.
_En el mismo Colegio fué ascendido á S ubtemente alumno, expidiéodosele, al termin ar sus
estudios, el despacho de Teniente de Caballería. En 1878 fué nombrado Ayudante de Estado Mayor del Ejér cito, y al crea rse el Cuerpo
de E~tado Mayor Espe'.lial, ingresó á él con el
carácter de Capitán 19. En esta corporación

SR. GRA.L. D, IGNACIO SAL AMANCA,

Tiene concedidas condecoraciones por el Gobierno General y por los de los Estados de
Veracruz, Puebla y Tht.xcala. Además, le bao
sido otorgadas por el Gobierno placas de constancia de 3~, 2~ y P clases.
Sus servicios basta la fecha, contando todo
el tiempo doble que tiene abonado, son de 47
años, 4 meses, 12 días.

*

**
El señor General Troncoso
se dió de alta en
1862 como subteniente de Infantería, en el ha.tallón de Guardia Nacional de San Luis Poto-

SR. BRIGADIER D. JOAQUÍN BELTRÁN.
SR. GRAL. D PEDRO TRONCOSO.

- --

-

--

lleria, en la Fábrica de Armas y en el 3er. batallón de artiller os. Actualmente desempeña
el car go de Jefe del Departamento de Artille·
ria en la Secretaría de Guerra.
Siendo alumno del Colegio Militar, el nuevo
General de B rigada concurrió á la acción de
San Cosme el año de 1858, y por su buen comportamiento obtuvo el grado de Subteniente
de infantería.
Dos veces r.a desempeí!ado en los Estados
Unidos y en Europa comisiones técnicas á completa satisfacción del gobierno. A fines del año
de 1903 fué nombrado Oficial Mayor interino
de la Secretaría de Guerra.
Tiene concedidas las condecoraciones de
Constancia de 3~ y 2~ clases.
Sus servicios, hasr,a la fecha, comprenden un
período de 34 años, 8 meses, 21 días.

El General Cueto comenzó su carrera como
subteniente de I.ofanterí a eola Guardia Nacional del Estado de Veracruz, en 1861, per maneciendo al servicio de la misma basta 1869, en
que obtuvo el gr ado de Teniente Coronel. Dos
años después pasó con el mismo empleo á la mi·
licia de auxiliares del Ejército.
En 1816 fué ascendido á Coronel .de Infante~
r ía de Auxiliares; en 1886. á General de Brigada Permanente, y en 1900, á General Brigadier, con la antigüedad de 1866. El 15 de Sep·
tiembre último le f ué conferido el ascéoso á
General de B rigada.
Desde 1862 hasta 1903 ha concurrido á los
siguientes hechos de armas:

SR, GRAL. D. JOSÉ B. CUE'IO,

obtuvo los empleos su bsecueotes, siendo ascenili d o á Mayor en 1880: á Teniente Coro nel, en
1~84; á. Coronel, en 1890, ."r á General Brtgad1t&gt;r, el 15 de Septiembre del corriente año.
En 1879, el señor Brigadier Beltrán prestó
sus servicios en la campaña de Occidt&gt;nte, en el
Estado Mayor del General Manuel González.
Entre las comisiones científicas que ha desPmpeñado. se cuentan: el reconocimiento del
Ferrocarril para buques en el Istmo de Te·
huantepec y 1a organización de los trabajos
par&gt;\ el levantamiento de la carta reneral de
la República en la región Sur del Estado de
Tamau\ipas. En la comisión de Orien te, llevó
á c,._bo los cálculos de las operaciones hechas
en Teziutlán, Tantoyuca, Tamiabua y Y atipan, ocupándose también en situar astronómicamente varios puntos de diversos Estados
deo la RPpúhlica.
En 1899 fué comisionado para asistir á la.
Exposición Universal de París. habiendo sido
nomhrado por la Junta de dicha Exposición,
Delegado al Congreso Internacional de Zapadort&gt;s y Bomberos, al Coojl"reso Intern acional
de Colomhofilia v á los de Obras Marítimas Y
Ciencias Geográficas. En 1890, 1a Secretar ía. de
Fomento lo nombró In¡,pector de las explora·
ciont&gt;s carboníferas del E stado de Sonora,
Por último, t&gt;n 1902 fué promovido á Director
del Colegio Militar, donde llevó á cabo im·
portantes mejoras.
Actualmt&gt;nte es Jefe del Departamento Y
Cuerpo de E stado Mayor de la Secr etaría. de
Guerra.
Las condecoraciones que le han sido conce·
didas, son las de Constancia de 2~ y 3~ clase,
Cuenta un total de servicios de 31 anos, 7
meses, 127 días.

lea:las
esto
·
en
t se verá
á 1? mismo
en· el terciopelo que
L
e1as m s ligeras.
faldªa novedad extrema consiste en guarnecer l a
terial co n un holán plegado ó en forma, de ma•
así uiii~eiJº ~l empleado en el resto de ella;
lan'te d a .ª e muselina de seda lleva un voe terciopelo &lt;chiffon&gt;. Esta. novedad es

Alguien ha llamado al tiempo presente «La
er~ de los faral~s&gt;; Y, en efecto, todo está tan
acicalado, tan atildado, tao elaborado, que toca al extremo; pero las damas ingeniosas no
parecen recargadas de ad?rnos, aun cuando se
hallen recamadas de franJas y moños Y rosetas y c:puffs&gt;, porque ca.da ornato está t an bien

�EL MUNDO ILUSTRADO

, '.tL ltUNDó
tomamos nuevas lecciones de esti·
los, formas y combinaciones de co•
lores; reunimos esta enseñanza á
nuestros actuales conocimientos y
surgen de la imaginación nuevas
creaciones llenas de belleza y per·
fectamente adapta.bles á la época
actual. ¡Qué derroche de tentadoras
galas y qué lindos modelos se han

ILU$TltAD0
sin restricción la forma del momento; ante todo debe ir á. sus anchas
en su corsé,sea cual fuere la moda.
Los colores tienen en el éxito de
un traje de mujer de cierta edad,
una parte algo mayor que los materiales mismos.
Porque no debemos ocultarnos
que el cutis está en esa época más
ó menos ajado (la mujer de edad
que se pinta y se estuca, da pena
verla); esto, y el color ya cambiado del cabello, debe estudiarse para armonizar la «toilette&gt;.
El gris, en todas las tonalidades
sienta bien en los cabellos grises ó
blancos.
Pero si se t iene además una tez
d~ una palidez algo amarillenti.,
convendrá con algún arreglo de
encaje negro ó crema, en la parte
del cuello, modificar el contraste
desagradable del gris al lado del
rostro.
Todos los obscuros, los azules,
los rojos obscuros, pueden conve•
nir á esa misma clase de tez, al
mismo tiempo que á. cabellos que
han quedado negros, si se tiene el
cuidado de animar la parte superior del corpiño, con encaje blanco
algo rojizo, nunca blanco puro. El
corpiño de una &lt;toilette&gt; negra se
combinará, en semejante caso, con
blanco crema ó algún color claro
que siente bien.
Una mujer cuyo cutis ha continuado fresco, puede llevar todos
los colores que le agraden, sea cual
fuere su e&lt;lad.

do negro; falda de anchos pliegues
cuerpo con delanteros cruza.dos y
gran cuello de guipure ocre reJ a
mado de cchenille&gt; negra. Se re
quieren para la confección 6 metros
de paño y 2. 50 de guipure.
NúM. 5 -Vestido &lt;sastre&gt; de paño gris guarnecido con cintas de
fantasíá. Necesítanse para hacerlo

Hay que conceder atención particular á las líneas del talle, y so-

¿-~--,. . .
~·

bre todo á la.s de la espa.l·
da. No se trata. de hacer
eta.lle fino&gt;, sino solamente de obtener un conj unto
de líneas armónicas.
Una guarnición cual·
quiera sobre la parte superior de la falda, detrás,
como por ejemplo, uria
faldeta postillón, siempre
produce buen efecto.
Pocas mujeres de cierta
eda.d parecen favorecidas
con blusa:el corpiño en ar•
monía con la falda es siempre preferible.
El cuello de una mujer
dice mucho más sobre su
edad que su rostro, por
eso reside el secreto del
éxito de un traje en la dis·
posición de la parte del
cuello.
No convieneol vid ar tampoco que en la indumentaria. de una mujer que ya
no es joven, todo debe
conservar una nota suaviza.da: telas flexibles, encajes blandos muy fruncidos,
en puños y camisolines,
colores na.da chillones y
línea.s ligeramente esponjosas.
El rosa, &lt;el azul celeste&gt;,
son colores naturalmente
ina.decuados, tan pronto
como se ha pasado de los
cincuenta: pero siempre se
puede llevar el blanco en
cua.lq uier edad.
La.princesa Matilde, que
ha muerto este invierno á
los ochenta años, casi
siempre iba vestida de
blanco y á na.die se le ocurría considerarla. ridícula..
Hasta estaba siempre
escota.da., con sus hermo-

,:,".

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Na.da más gracioso y elegante
que un traje escota.do, para una comida, para una reunión algo numerosa, si no se quiere descubrir
completamente los hombros.
Las mamás y hasta las abuelas,
se inspirarán bien, mandando ha·
cer con sus hermosos encajes de
antaño, alguna linda fantasía de
esta clase. Con anchos encajes negros de Chantilly sobre un trasparer!te de muselina de seda blanca
bien adornado, estas combinaciones a valorarán siemp1 e la ctoi•
lette&gt;.
Las señorit a.a llevan con gusto,
por la noche, chales de tul liso en
armonía co~ su tri.je. Como es de
supon~r, se los quitarán para bailar, de¡ándolos en la silla,para ponerlos sobre los hombros-terminada la danza.
.
Es muy gracioso y al mismo tiem·
po muy prudente.

Volviendo á los encajes, he aquí
ahora un chal de buen efecto.
Es una larga tira de Venecia fo.
rrada de raso liberty gris plata, y
orlada por una estrecha tira de
chinchilla.
.
El manguito que se lleva. será
mu.Y &amp;.ncho, forma saco, todo de
gmpur forrado de raso gris.
. Sólo las dos aberturas serán de
p1e_l Y esta.rá todo forrado en el interior con chinchilla.
Un gran ramo de orquídeas malva se coiocará ¡;obre el manguito.
Ya ve1.s, señoras, que el reinado
del enca¡e está lejos de termina.r y
que allí do_nde en~ontréis, pc,déis
hacer a~pha provisión, pues siempre servirán para un empleo fácil
Y elegante.
He aquí dos &lt;toilettes&gt; de señorit~s,quehan llamado mucho la atención en .1a embajada de Austria.
La pri~era era de &lt;colienne&gt; azul
muy pálido: la falda semilarga us·
taba orlada. hasta la mitad de la
~ltduracon pliegues tendidos de tres
8 os de ancho Y tocándose.
El corJ?iño, con punta redonda,
e taba dispuesto en forma decoraz n por pliegues de &lt;colienne&gt; con
cuadros de guipur que formaban
&lt;berth ª&gt;, Y el conjunto estaba. todo
rodeado de volados de muselina de
seda del mismo azul.
. Una coronita de ros.a s blancas
srn f?l!aje, circundaba. el rodete
erguido sobre la cúspide de la ca~
beza..
Es curiosa la observación de que te años. La cuestión es no exagerar b La otra &lt;toilette&gt; era de gasa Ji.
sas perlas alrededor del cuello y
erty blanca.
un chal ligero puesto sobre los los sombreros muy cargados de nada y quedar en los medios tintes.
flores convienen mejor á las muje•
La parte inferior estaba hecha
hombros.
con un ancho volante plegado sobre
No me a.trevo á recomendará mis res ya. avanzadas en edad que á las
señora.s jóvenes.
el cual estaba puesto un tras arenlectora.s que si¡:ran este ej~mplo.
Hace mucho tiempo que no se ha te Y un entredós de Irlanda. p
Una. toca hecha enteramente de
La. princesa. Matilde,á. pesa.r de su
eda.d avanzada, poseía aún tal se· violetas, pensamientos, rosas ó innovado nada tan lindo ni tan graUna nesga de raso blanco esducción y tal gracia, que podía c ualesquiera otras flores agrupa· cioso como la mezcla de los enca- punteado en l_os dos bordes, for~ajes.
permitirse la0sadía de enseñar aún das, muy apretadas, constituye el
Antes, la armonización del encaje ban lazos Y &lt;Jetés&gt; de cintas enlasombrero que más bien les sienta.
los hombros.
·
era
un punto muy importante. Se zadas de ?n modo muy elegante.
Las violetas, los pensamientos,
En general, los hombros de una
hacían
los mayores esfuerzos por b El corp_iño de seda plegada esta.mujer anciana no son muy hermo- son siempre lindos sobre cabellos
a pr~ndido en el tl\lle por tln anencontrar
la misma. redecilla, el
sos á la. vista y me parece basta.nte grises ó blancos; pero el cutis de~ho cinturón de raso blanco, cerramismo
dibujo,
la
misma
anchura
be siempre determinar la elección
prudente ocultarlos.
o por un gran broche de flores
Tan pronto como una mujer se de su matiz exacto; los tonos rosa- de la tira.
'
Actua.lmente sucede de otro mo- formado de &lt;aubepine:. rosa.
d_a. cuenta. de los ultrajes que el dos se armonizan mejor con los
&lt;Berth ª&gt; de gutpur de Irlanda
tiempo hace á su belleza, debe es- colores pálidos, y los tonos azula- do. El capricho toma alas en esos gran
lazo de raso blanco de dos d!.
accesorios tan á propósho para
forzarse en disimularlos, y como dos con el cutis encendido.
dos de ancb_o, cerrando el delanteLa. misma observación se aplica completar y adornar el traje.
yo decía hace poco, el cuello es la
Sobre los trajes frágiles y ador- ro del corpiño.
primera. p~rte de nuestra persona á las rosa.s; los tonos rosados muy
Las dos _tiras del lazo ceñían haspálidos y los encarnados de un nados como los vemos, las fantaa.tacada por la vejez.
Con encajes y boas de pluma.s se púrpura profundo sientan también sías del encaje están muy indica- ta las rodillas, teniendo cada uno
das.
en la P?nta dos ramitos lig-eros de
consig_ue hacer ilusión; y además, di versa.mente.
He aquí, por ejemplo, un tapado caubeprne&gt; rosa.
un t~a¡e cerrado puede ser tan de
La señora de edad debe proscrivestir como un traje escotado: la bir también la falda. corta de su todo de encaje que os dará una
Un lazo de raso•blanco se ·erguía
cuestión consiste sencillamente en guardarropa., que .:arecería para idea de lo que os digo; es una cor- delante de los cabellos como dos
ta
manteleta.
alas de mariposa.
escoger una tela de color claro y ella de solemnidad.
~uarnecerla. con riqueza, con encaLe está vedado todo lo que es úlLa espalda está rayada á través
En esa_ misma reunión, ha llamaJes ealpicados de lentejuelas, pasa- tima novedad, y en resumen, ha.rá por entredoses deguipur. Dos gran- do tam~1én mucho la atención una
manerías brillantes y otros ador· bien en adoptar únicamente el ne- des alas de Venecia antiguo caen fetñora. Joven que llevaba una &lt;toinos.
gro ó el blanco y negro.
sobre los hombros formando las
e te&gt; de tul blanco salpicada de
Pasar desapercibida debe ser su mangas. En los intervalos, delan· gran~es borlas de seda blanca
objetivo y envejecerá así por com- te y detrás, «flotantes:. de punto á arroJadas como copos de nieve '
~a cue~tión de los sombreros es
pleto, de una manera digna.
la aguja caen blandamente, hechos
La. P.arte superior de la falda· esde igual importancia.
Es una ilusión creer que una pe- como para no abulta.r arriba y taba a¡ ust~da por una serie de plieUna. señora de cierta edad no luca rubia, a.lgo de carmín en los guarnecer abundantemente la parte gu~s fr~nc1dos,mientras que la parpuede continuar llevando los som- labios y en las mejillas y una línea inferior.
te rnfer1or estaba adornada con dos
breros que antes le sentaban muy de lápiz d.a da en el ángulo je los
Delante, una fruslería de encaje anchos volantes terminados en una
blen.
&lt;ruchette&gt; blanca de tafetán
ojos puede quita.r alguna de esas de Alengon del ancho de la mano
ta.do.
recorPor bello que sea el tocado v el prima.veras que se echan de menos. forma una deliciosa chorrera.
cabello á la última moda, deberá
Es simplemente ridículo. N adíe
Cuello plano, de guipur rodeado
B ARONESA LIVET.
nota.r cada año, que ya no puede · se engaña y cuanto más queráis de una estrecha. tira de armiño sal¡sa.úrl ~! sombrero que le iba bien en rejuveneceros, más visible será el picada con moti tas negras, que llatima temporada.
peso de los afios en vuestro rostro. mamos aquí &lt;herminiette&gt;. La misA esa edad el rostro se pone más
Lejos de mí aconsej aros que pon- ma tira subraya la cabeza de la
~eá.adá a.bajo, y entonces le conven- gáis toda coquetería á un lado. Es guarnición de delante. El conjunto
• r tem s una toca que avance bas- preciso, por el contrario, cuidar de está montado sobre una muselina
,an por dela.nte.
su tocado aún más que á los vein- de seda blanca,

6

FIGURINE~ 6 Y 7.

inventado para satisfacer ei gusto
más refinado de mujerl
No sólo copiamos literalmente
las pasadas modas, sino combina·
mos las olvida.das á las modern!ls
fantasías, armonizlindolas en sus
detalles y conjuntos y alcanzando
por este procedimiento deslumbrante éxito.
Es de notar que nada desagrada·
ble ni contrario á las leyes de la
Estética se ha toma.do de otros
años: únicamente se adoptan las
ideas hermosas, las concepciones
atrevidas y hechiceras, de incom·
para.ble seducción: he aquí por qué
la moda actual posee un a.tra.cti vo
irresistible.
MARÍA LUISA,

Nuestros Figurines
NúM. 1.-Traje sastre en paño
céveque&gt; para señoras de edad.
Falda guarnecida de volantes lisos;
bolero ornado con aplicaciones de
guipure, recamadas de cchenille&gt;
violeta; bajos de mangas de encaje
de hilo negro sobre muselina de
seda violeta. Metraje: 6.50 metros
de paño y 2 metros encaje.
NÚM. 2.-Traje de lana suave
color castaíla de Indias; falda á
pliegues religiosos; bolero aplegadillado sobre una alta cintura drapeada en terciopelo, gran cuello
y puño5 en guipure color ocre. Metraje: 7 metros de _lana; 1.50 de
cguipure&gt; y 1 de terciopelo.
NúM. 3.-Sencilla toilette en sarga azul marino adornado con trencillas negras y guipure blanco,
para. jóvenes.
NúM. 4-Toilette de paño satina-

5 metros de paíio y de 20 á 25 me•
tr0s de cinta.
NúM. 6.-Traje de casa en velo
rojo; canesú 1830, incrustado de
cguipure&gt; cenizo y bordeado por
una. esca.rola de muselina de seda.
La misma escarola se continúa en
la berta de velo y en los entredoses
de la falda.
NúM. 7.-Peinador en tela sedo·
sa blanca; mangas, de vueltas
amarillo dulce, fijas sobre los hombros por botones de la misma tela;
cuello en bordado inglés; corbata
de seda suave amarillo dulce.
NÚM. 8.-Vestido en velo cardenal, provisto de estrecho galón en
ruedas violeta, blanco y negro y
de borlas de pa.samanería de seda;
cuerpo cruzado con canesú de pliegues ocultos abierto sobre un pe·
cherito dra.peado en raso blanco
con pequeñas vueltas bordadas de
oro: falda con dos volantes en forma; sombrero de tul carden&amp;.! aplegadillado, adornado con una gran
pluma sombreada.
NUMS. 9 y 10.-Trajes estilo &lt;germano&gt; para visita y paseo.

Ya he hablado de este tema interesante, puesto que todas debemos
envejecer y toda.s tenemos, en todo
caso, á. nuestro lado,sea. una madre,
sea una tía que recurra á. nuestros
buenos oficios para aconsejarla en
la grave cuestión de la &lt;toilette&gt;.
Así, pues, creo haceros un bien
conversándoos todavía hoy de lo
que deben llevar las señoras de
eda.d.
03 diré para comenzar, que nin·
guna &lt;toilette&gt;, por selecta. que sea,
podrá ataviar á una señora que se
ha dejado caer en ruinas.
Para llevar bien sus vestidos, la
mujer debe ante todo comenzar por
arreglar su propia persona.
Una de las primeras condiciones, en materia de &lt;toilette&gt;, es
tener un corsé apropiado: digo
«apropiado&gt;, porque una mujer que
avanza en edad, no puede adoptar

~~~

CARTA DE UNA PARISIENSE
Tollettea para señoras de edad.
EnoaJes,-V.,stldos para
señoritas

UCHAS veces seme ha preguntado cómo deben vestirse las mujeres que ya no son jóvenes. No
me atrevo á decir las ancianas, ni
aun las mujeres de cierta. edad, porque ellas se esfuerzan en hacer su
eda.d muy incierta. ... . sin lograrlo
siempre.

M

ª

FIGURÍN 8,

�EL líUNDO ILUSTRADO

COLONIA CUAUHTEMOC

ECOS DE TODO EL MUNDO
A guerra ruso-japonesa ha tenido grandes
y frecuentes sorpresas, lo mismo para
aquellos que estudian los problemas militares, que para los que prefieren el estudio de
las masas humanas en esos momentos de abanuono en los cuales el espíritu aparece claro y
palpable. Los que á los asuntos militares dedican su actividad, encuentran en la guerra
enseñanzas numerosas, nunca esperadas, y deducen de sus observaciones preceptos que corren ya impresos por el mundo entero: no menos fructuosa ha sido la campaña en Asia
oriental para aquellos que procuran estudiar
los caracteres morfológicos que dominan en las
diversas razas humanas. La guerra ha tenido

L

,

BEZIÉRES,-UNA REPRESENTACIÓN AL AIRE LIBRE,

soldados, las madres y hermanas de los combatientes, los comba.tientes mismos, que vuelven del campo de batalla heridos y cansados,
oran fervorosamente y hacen promesas á sus
dioses, pidiéndoles el pronto triunfo de sus
armas.
Día. por día, durante las horas que las iglesias permanecen abiertas, y muy especialmente las grandes catedra.les rusas que, como las
de Ka.san y San Isaac, tienen gran número de
fieles, permanecen llenas de grupos compactos
de gente del pueblo, que lleva los pintores&lt;,os
trajes regie,nales del vasto imperio, grupos que
oran ante los &lt;iconos&gt; gloriosos y rezan dejando en una súplica suprema la expresión de
su fe y de su angustia. Al lado de estos grupos
sencillos se ven los uniformes de todos los regimientos regulares é irregulares que sirven
al Zar Nicolás, y los trajes á la francesa de
los habitantes de las ciudades.
RCJSIA,-LAS PRECES POR EL BUEN ÉXITO
DE LA GUERRA,

fases de crueldad tales, que todos los eje.nplos
conocidos desaparecen a.ate la magnitud de las
catástrofes que han regado con la. sangre de
dos raza.s las campiñas y los valles de Manchuria..
La circunstancia de que sean dos raza.s distintas, antagónicas, las que se encuentran empeñadas en el combate, influye por notable
modo en el interés que el mundo entero muestra
por conocer hasta los menores Y. al parecer insignificantes detalles de la. contienda. El pueblo japonés, por una parte, se ha manifestado
distinto, por completo, al que en biombos y
abanicos pintaban los artistas nipones mismos
y al que en sus libros mentirosos nos habían
descrito los pocos viajeros que basta la fecha
habían paseado su vaga mirada por los hori_zontes que el Fujiyama domina con su cónica
.cima..
Pero si el pueblo del Mikado se ha revelado
.á los atónitos ojos de Europa. como un pueblo
capaz de a.provechar las lecciones de civiliza..ción que se le han da.do, el pueblo ruso también ba. mostrado en las angustiosas cireunstancia.s actuales su alma sencilla y crédula, su
alma. llena. de fe y de adoraciones, su alma. humilde y tranquila de campesino ajeno á, todas
las exquisiteces de la. civilización misma. La
fe moscovita. ha. sido siempre conocida, y mu·
cho es lo que los viajeros que han cruzado las
"fronteras del Imperio ruso han escrito acerca
de este rasgo característico de los rusos, especialmente de aquellos que habitan á lo lejos de
las villas y demás centros de población; pero
de lo que nos habían dicho, á la realidad, hecha aparente por la angustia de la. guerra., hay
una distancia. enorme.
·
Las coincidencias del destino son asombrosas: estos dos pueblos que se despedazan despiadada.mente, que luchan á muerte, sin darse
cuenta exacta de los motivos de tal lucha. que
mueren en los abrasa.dos campos, sin saber, á
punto fijo, cuál es el objeto determinante de su
muerte tienen, como un punto de contacto extraño ia. misma fe en su causa, desconocii!:i.;
en su~ dioses, desconocidos también; en sus
destinos ignorados de los humildes ; en el mérito de 1~ guerra y en el beneficio aportado á
los suyos por su sacrifi0io. Los dos pueblos
combatientes tienen el sentimiento religioso
exalta.do que tanto sirve, á veces, para JDclinar la balanza del triunfo en sentido. propio,
pues convierte el sentimiento de veneración hacia los gobernantes Y, el amor ~a~ia la. patria,
en adoraciones fanáticas, &lt;:onvirt1endo al solda.do en apóstol y en mártir.
Por eso desde que la guerra ha comenzado,
en 1as pagodas del J a,pón y en las iglesias del
culto ortodoxo moscovita, los padres de los

*

* * parte se está mani·
De algún tiempo á esta
festando muy claramente en Francia e~ sentimiento popular por la reconstrucción de los
espectáculos enormes que tanto gustaron al
pueblo romano durante la decadencia. del Imperio.
De la. época de la. conquista de las Gali11,s
quedan aún las ruinas de anfiteatros construí·
uos á la romana., en suelo francés, para. la representación de aquellos espectáculos de fuerza y de crueldad que ensangrent1!.rQn los años
postreros ele la existencia del mágno imperio.

cuales se encuentra más armonía con el local
en que han de efectuarse las representaciones,
y se han escrito otros, especialmente para el
caso.
Al principio, como siempre sucede, el público se mostró esquivo por completo y aun seescribieron sátiras sangrientas contru. la tentativa de resurrección de los espectáculos romanos y helenos. Poco á poco la belleza misma.
de este género de representaciones fué triunfando de sus detractores y entonces se vió al
gobierno francés mismo tomar por su cuenta
J a. reconstrucción de las &lt;arenas&gt; para. adaptarlas al nuevo uso que, después de veinte siglos de olvido y de abandono, estaban prestando.
La. belleza de los espectáculos ideados para
las &lt;arenas&gt; es suprem'a. y de magnitud incomparable; el cielo puro de la región meridional
sirve de fondo á la escena, que se levanta.en
forma de cuerda ·del a.reo que describen los
asientos destinados al público. El alumbrado
natural, producido por el sol glorioso y libre,
realza la belleza. de los mármoles auténticos,
de la piedra labrada que forma los capiteles
de la única decoración. Los actores hablan y
se mueven en pleno aire, y las notas de la orquesta. se esparcen en el polvo dorado de la.
tarde. Y como se tiene el cuidado de arreglar
ta.o sólo aquellas tragedias y dramas susceptibles de realzar el s~ncillo decorado, y la. orquesta. tiene solamente partes adaptadas á la
grandeza de la representación; como los actores declaman en voz a.Ita y el verso fluye libremente de sus labios, la bermosu:-a del Pspectáculo e.s completa, y el triunfo obtenido por
los organizadores y propagandistas del teatro
al aire libre, de los más ca.bales y merecidos.
La última pieza estrenada con grandes aplausos de los espectadores se titul9, &lt;d' Armide&gt; y
parece que merece bien el éx ito obtenido, al
decir de los ceñudos críticos de arte que de la
representación de Beziéres han hablado.

***

FRAN CIA.-EL NUEVO &lt;LOOPING THE LOOP&gt;,

En Beziéres existen aú n las carenas&gt; que.en
tiempos anteriores fueron teatro de los especticulos gladiatorios sangriento.s y que durante los siglos desde entonces transcurridos han
· ido lentame.nte desmoronándose, basta constituir un grupo de ruinas majestuosas. En distintos lugares de la Francia. meridional se encuentran también &lt;arenas&gt;, ·m uchas de ellas
nota.bles como reliquias arquitectónicas de un
estilo arcaico y puro.
En estas &lt;arenas&gt;, por la iniciativa del poeta .Mistral, se han venido efectuando de años
atrás espectáculos teatrales, de aparato, en los
cuales toman parte los más distingi;idos artistas lírtcos y dramáticos del país; se han arreglado y traducido los dramas griegos en los

Para divertir á la actual generación es indispensable exponerse, cuando menos, á un
grave accidente. Ya el &lt;looping the loop&gt;, que
tanto tiempo entusi11smó á los públicos europeos, ha. caído en la. mas vulgar de las banali·
da.des y cualquier pequefio de once ai'los se
atreve á descender en biciclo la peligrosa pista; hay que buscar algo más fuerte y más sen·
sa.cional.
Parecen haberlo encontrado los &lt;managers-.
que explotan un circo-salón de París,en un acio
que titulan &lt;el auto- bólido&gt; y que es verdadera.mente' atrevido, si se toma. en cuenta que la
primera acróbata que se atrevió á recorrer en
automóvil una de esas pistas endemoniadas,
pereció en el circo de Parish,de M actrid, en una
de las exhibiciones.
El auto- bólido se compone de dos partes:
una pista de madera que desciende del cielo de
la sala., y que tiene la forqia aproximada de
una J., en un principio invertida., y normal en
seguida; entre las dos partes de la S que forma la pista entera, se encu.,ntra un se¡¡-mento
bastante grande, en el cual el bólido no tiene
punto de apoyo alguno. .
.
El bólido es un automóvil de forma especial
que llev a. un gran contrapeso en su extrem!dad
anterior, y ruedas que engranan en los rieles
dispuestos en la sección superior de la pista..
Del techo desciende la acróbata, que es muy
guapa,al decir de los cronistas, en su, a.ut?m~vil· éste adquiere en virtud de la rápida inch·
na~ión del tablero, una gran velocidad, sufi·
ciente para que, cuando falta el punto de sustentación, siga su marcha hacia adela.nte de~cribiendo una curva. La parte final del viaJe
se efectúa. en una pista de madera simplemente,

• ,r

La más hermosa Colonia,no·sólo por su posición,
que lo es contigua al Paseo de la Refórma, sino porque las personas que están comprando lotes, perte~ecen á lo más granado de nuestra sociedad, quienes desean construir magníficos edificios, que, en
épóca no muy lejana, llegarán á ser el lugar más de
~oda y ~l cen~ro de las lujosas residencias de la
ciudad de Ménco.
·
Sírvase investigar el alza á que ·ha llegado en esta parte de la ciudad, de algunos años á esta parte,
Y se convencerá de que no ha.y inversión más segura ni de más brillantes resultados que la que le ofre- ·cernos.
. Por un acuerdo especial, se ha prohibido, para
s1~mpre, establecer pulquerías ú otros establecimientos por el estilo en esta ·Colonia. Siendo ~ste
lugar para edificar fincas que Uenen,todos los rrquisitos de salubridad y, ✓.por consiguiente, para: ·que
residan personas-de refinada cultura, se hacen irecesarias estas restricciones.
-En menos de tres meses se ha vendido cerca de
la cuarta parte de este terreno, y esperamos quepara fines del presente a-ño, todo3 los lotes habrán sido
tomados, y dentro de unos cinco años, est~ lugar ~erá el más hermoso y saludable de la ·Capital , de la
República.
•·
-' Creemos que en un tiempo no muy remoto, México llegará á ocupar la primera fila por sus edificios
en el hemisferio occidental. Tiene la ventaja natu~
ral, que no gozan otras capitales: salud y cultura.
Continuamos vendiendo lotes bajo nuestro mismo
plan, es decir, veinte por ciento al contado y el resto en-n~eve años• .Ningún interés se paga sino después de que se hayan concluído: calles de asfalto,
banquetas de cemento, drenaje y un sistema completo de agua.
dllay alguna proposición de terrenos mejor que

éstaP
Para mayores informes, dirigirse á

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Gerenta: LUIS REYES SPINDOLA.

Director: Lic. RAFAEL REYES SPINDOLA.
Secretario de Redacción: José Gómez Ugarte.

Reglstrndo como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.

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L A GUERRA EN ORIENTE.
EH Cier,qr11.I KuropMl\ir, y los •Uir,a.ta.rios c t,l11os ei, l"\a.i,clluria.,

(De fotografl,.)

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>L U.NDO · LU5Tfi0DO
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Año XI.- Tomo II.- Número 16.
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MEXICO, OCTUBBRE 16 de 1904.

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Subscripción mensual forán ea .....$ 1.50
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ldem en la Capital.. $ 1.25

Gerenta: LUIS REYES SPINDOLA.

Director: Lic. RAFAEL REYES SPINDOLA.
Secretario de Redacción: José Gómez Ugarte.

Reglstrndo como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.

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L A GUERRA EN ORIENTE.
EH Cier,qr11.I KuropMl\ir, y los •Uir,a.ta.rios c t,l11os ei, l"\a.i,clluria.,

(De fotografl,.)

�EL MUNDO llUSTRADO

O TOl'lO
ya. en pleno otoño. Empuja.dos por los vientos del Norte, reinantes en esta estación,
densos nubarrones se amontonan
sobre las altas cimas de la cordillera é invaden nuestro cielo como
invaden los mares polares la.s ban•
da.das de cetáceos. El inmenso
alambique en el que la.s tierras cálidas forman el caldero, las tierras
a.Itas la cucúrbita, y los desfiladeros y cañadas de la cordillera el
serpentín, comienza. á funcionar.
Los vapores se levantan del mar
y se elevan, amontonan y condensan en los picos de las serranías;
los volcanes se envuelven en gasas
y se coronan de turbantes blanquísimos de nube¡ el cielo se encapota.: un cierzo picante silba y azota,
arrancando de la.s ramas las primeras hojas muertas; las aves se
refugian en sus nidos; una lluvia.
finísima. y silenciosa desciende más
bien que cae. En los campos, las
pra.deras prenden en cada. yerba
un dia.mante y tienden encada surco un espejo. A lo lejos se dibujan
vagament-e, esfuma.das como paisajes de ensuei'io, la.s arboledas y los
caseríos, envueltos en tul gris; los
animales, tra.nsldos , desprenden
vapor, y el vaho de su aliento, condensa.do, se escapa de sus fa.uces y
de sus na.rices en chorros de humo.
Por los r espira.deros de la.s ca.-

E

STAMOS

bai'ias se esca.pa.n los gases amarillentos de la.s lumbra.da.s, y las
ventanillas y postigos se destacan
en rojo sobre el fondo a.pizarra.do
del paisaje.
Todo es, en rededor, silencio; ni
el a.ve gorjea, ni el ga.llo canta, ni
el buey muge, ni pía el polluelo.
La simiente acaba de madurar silenciosa en la. espiga; arados y
carretas, hoces y guadañas, hacinados en las granjas, esperan inmóviles el momento de la recolección, y la naturaleza. toda parece
prepararse al melancólico sue!Io
del invierno.
De tiempo en tiempo, un rayo de
sol se ahre paso á través de la nube y de la niebla y se para, ya sob re un campana.río que envuelve
en oro, ya sobre un rosal que hace cintilar toda la pedrería. de su
rocío, ya sobre las agua.s estancadas que lo devuelven irisado y
multicoloro.
Es la estación del reposo y del
ensueño; bajo la presión del silencio y de la melancolía. de las cosas,
el hombre se siente invadido por
una. deliciosa la.nguidez. Frente á
la chimenea suei'ia ó medita y deja
correr, sin contarlas y sin sentirlas, las hor as monótona.s y dulces
de squel paréntesis de la vida.
A todo el silencio y toda la. inacción exterior responde el fuego del
hogar con sus alegres chisporroteos, con su flamear intenso, con
sus desprendimientos de ca.lor vivifica.nte. Los le!Ios hechos a.scua

I L MUNDO ILUSTRADO

e;,tallan á ratos y desparr aman y
lanzan estrellas de oro, como los
fuegos de sa.lva en un combate;
r uedan á veces y se derrumban de
la pira, levantando nubecillas de
blancas cenizas y desprendiendo
humos blanquísimos que tuercen 'Y
ascienden en elegantes espirales
como serpientes de armi:i'io.
L as llamaradas, verdosas, azul adas, sonrosadas ó rojas, se buscan, se persiguen, se abrazan, se
funden y ascienden como en las
apoteosis las almas de los amantes . Y toda aquella actividad,
aquella vida, aquellas energías
desencadenadas, acaban por disiparse en tibios efluvios y por convertirse en vistosos penachos de
l:umo en las chimeneas.
Hay dos cosas, decía. Selgas, en
que puede pasarse, sin sentirlo, la.
vida: en ver correr el agua y en
ver jugará un ni!Io. Y en ver chisporrotear el fuego del hogar, ai!adiríamos nosotros.
Y si en esas tres cosas puede pasar se la vida, es porque
ellas son los más acabados r emedos de la vida. En el correr
del arroyo, en su irremediable carrera. del manantial al mar, es
decir, de l a cuna á la tumba., se
contemplan como en escorzo todas
las fases de la vida.. Los cabrilleos
y la.s espumas y los saltos de la
primera etapa, son la niñez sonriente, estérilmente activa, bulliciosa. y feliz. El transcurso á través de las sel vas frondosas, entre

las flores de la pradera, en el cauce de arenas de oro y bajo el cielo
transparente y luminoso, es la juventud. E: curso lento y majestuoso del río engrosado ·y amplificado á través de los médanos áridos
y de los pantanos ¡¡a]obres de la
playa, es la madurez. Y su fusió n
con las ondas del mar y I a pérdida en ellas de sus aguas, es la
muerte.
El niño que juega, relileda también la vida con sus empresas locas, sus luchas afanosas, sus catástrofes tremendas, sus ilusiones
dulces y sus desengaños amai-gos.
Y el fuego que flamea es también
actividad, desplegamiento de energía, calor fecundo, como el amor ;
luz deslumbradora, como la inteligencia; vaivén, agitación y ruido
como el trabajo; destrucción y aniquilamiento como el combate; h umo como la ilusión, y cenizas como
la muerte.
El otoño inaugura. el reinado del
fuego en el bogar, y el fuego nos
enseña lo que es la vida. Ante la
chimenea. todos lleg-amos un poco
á poetas y á filósofos; porque la
chimenea es poesía. y porque, siendo símbolo, es filosofía.

NUPCIAL

E

L día 7 del act.ual y ante una concurrencia
formada por familias y caballeros de nuestra mejor sociedad, se efectuó en el templo de
Santa Teresa el matrimonio de la bella y distinguida señorita María Elena Bulnes, hija del
Sr. Diputado D. Francisco Bulnes, con el señor D. Gustavo Struck (jr.), miembro de una
honorable familia alemana radicada en México
desde hace algunos años.
Fueron padrinos de los desposados el Sr. D.
Francisco Bulnes y la Sra. Antonia Alvarez de
Struck, el Sr. D. Gustavo Struck y la Sra. Teresa J. de Bulnes, oficiando en la ceremonia el
Sr. Pbro. P: Leandro Daydi, amigo personal
de las fam1has de los contrayentes. Al terminar
el acto religioso, los novios pasaron á la sacristía del templo para recibir allí las felicitaciones de sus numerosas amistades.
L os regalos de boda que recibió la señorita
Bulnes fueron muchos y muy valiosos.

*

El matrimonio civil *se*efectuó el mismo día á
las cuatro de la tarde en la casa que habita en
el Paseo de la Reforma la familia de la desposada. A las seis los recién casados partieron
rumbo á Guadalajara.
Tanto el Sr. Struck como su distinguida esposa, cuentan en México con innumerables simpatías,y con esto está dicho que su matrimonio
constituye una de las notas más salientes en la
crónica social de los últimos días.

•

La Independencia de México
tTESt.11 En [JI JjJIBJln.11
[ OS mejores periódicos que se publican en
la Habana, traen noticias de cómo se
celebró por los mexicanos residentes en aquel
puer Lo, el 94Q aniversario de nuestra Independencia.

Ha.y escritores de fama que niegan la exis·
tencia de la raza latina. Los descendientes de
aquellos pobladores del Lacio, de aquellos ciudadanos romanos que llevaron su civilización
y su mitología á las apartadas regiones del
mundo, hasta las fronteras de los sitios tene·
brosos en los cuales "hay leones" ,como decían
los cartógrafos medioevales, los que en las venas creemos llevar la sangre noble de aquellos
hombres, estamos hondamente equivocados. La
raza ha muerto, desleída en infinidad de mezclas; somos la natur al descendencia de uniones
que reprueba la naturaleza.
En la vida, los pueblos que se debilitan se
suicidan: la lucha eterna ·da en poco tiempo
cuenta de ellos. Desaparecen en la vorágine
cita.dina los hombres débiles, los enfermos, los
idiotas, y de la misma manera en la vorágine
de los siglos, las razas desapare!)en dejando
apenas tras de sí el vago recuerdo de sus haza·
ñas de mejores días.
La raza latina ha muerto y ha muerto por
debilitamiento. No importa que las razas que
se han mezclado con la originaria del Lacio
hayan sido razas puras, y que una ley fisiológica diga que los pueblos que no se mezclan
están condenados á la degeneración, por igual
forma que los individuos de familias reales,
siempre uniéndose entre sí, han terminado por
convertir los tronos en camas numeradas de
una clínica. La raza latina, nuestra raza, si no
ha desaparecido por completo, está próxima á
desaparecer.
Y las razas sajonas, germánicas, entre tanto, se perfeccionan y se afinan cada día más.
¿Hay un buen Dios que rija la existencia de los
hombres venidos del norte y nos condena sin
apelación posible, á desaparecer, por débiles y
oor inútiles? Sí; este buen Dios se llama el
''Sport".
Dondequiera que la juventud es, no solamente instruida, educada, sino formada para la
lucha; dondequiera que el ejercicio físico al
aire libre es algo obligatorio, la raza estará
segura de su propio porvenir. Si, por el contrario, como pasa en nuestro país, las madres
sufren al ver que los. pequeños salen al sol, temen el aire, y condenan á sus proles á la vida
sedentaria en el ¡rineceo, la raza, así fuera la
sajona más pura, llegaría á hacer dudar de su
propia vitalidad, alcanzaría los honores de
&lt;raza degenerada&gt; y muy próxima á desapare·
cer en pocos siglos.

***

Los ' 'sports'' entran de lleno en nuestra vida
actual; solamente falta generalizarlos un poco,
ya que en la parte primera de la partida el
triunfo es innegable. Hace unos cuantos ai'ios

aún, en la prensa seria de la capital, cuando
se daba cuenta de alguna reunión esportiva,
amén de que se le destinaba á la crónica la
cuarta plana, se hacía bien clara la extrañeza
del cronista: ¿en México, ejercicios de sport?
¡,para qué sirve eso?
Y ha servido, sin embargo. En las escuelas
superiores, en la Preparatoria, en todas partes
se alienta con premios al que se dedica al ejercicio físico y al que cuida de su cuerpo, haciéndolo perfecto, conforme al criterio sajón, que
tan buenos frutos ha dado al transplantarse á
la tierra del norte del Río Bravo. Los campeonatos, extraños, imposibles casi, hace algunos
meses, son ya cosa conocida, aclimatada, nuestra.
El campeonato de la esgrima se ha jugado en
las últimas semanas. Se ha citado á todos los
aficionados al arte, de los cuales pocos son los
que no han respondido gustosos á la iniciativa.
Los salones en los cuales se jugaban las "poules" han estado concurridos, no por ese publico heterogéneo que lo mismo asiste á un drama
y llora, que asiste á una ejecución capital y
ríe; no por el grupo siempre i~al y siempre
conocido de los " flaneurs" inutiles, que en•
cuentran un lugar donde lucir sus f eI'sonillas,
cualquiera que sea el espectáculo a cual se les
cita; los concurrentes han tomado parte, han
deliberado, se han dado cuenta. de la transcen•
dencia y significación que entre nosotros tiene
un campeonato de florete.
Porque cualquiera que sea el ejercicio físico
al que dediquemos nuestras facultades, este
ejercicio ha de ser el que redima á la raza, en la
orilla misma. de la tumba que para ella han
abierto los más fuertes. Así, y sólo así, podrá en
siglos venideros surgir del suelo de América,
entonces emporio de la civilización, la raza que
ha de llevar de nuevo á los confines todos del
mundo, hasta las fronteras de los sitios "donde hay leones", el pabellón latino.

*
**

La temporada teatral se abre en favorables
condiciones: la empresa de los bailes y pantomimas que en Arbeu aplaudió nuestro público
elegante, se ha decidido, por fin, á hacer una
temporada en el Orrin para dar sus espectáculos á precios populares.
Entre nosotros, todo es cuestión de precio; no
es humanamente posible exiiir á la sociedad
metropolitana la asistencia diaria á funciones
teatrales que se cobran tan alto. Si el precio es
razonable, razonable también es la concurrencia, y el éxito es casi seguro, por escasos que
sean los elementos con que las empresas cuenten para hacer "flotar" la temporada.
En Arbeu, la ópera se va abriendo paso por
en medio de la indiferencia que provocaron los
primeros ensayos generales, pues no merecen
el nombre de :hj.nciones de abono las que en la
primera semana presenció el público. La Ber-

lendi,sobre todo, es una actriz consumada, que
tiene por delante un gran porvenir y es capaz
por sí sola de tener en constante atención á la
sala.
La voz de oro de la Tetrazzini es un elemento valioso para la compañía, por más que su
tesitura se preste poco á la interpr~t~ción de la
música moderna. P ero aun en las vie3as óperas
de la segunda mitad del siglo que pasó, es tal
el encanto que dimana de esa garganta melodiosa, que el éxito acaba por desarrugar los
ceños y por hacer batir las palmas.
Como si fuera poco, para nuestra pacífica,. y
tranquila y morigerada ciudad, se nos anuncia
ya la venida de Novelli, el actor italiano que
mayores triunfos ha conseguido en nuestros
días. N ovelli tiene que trabajar en los Estados
Unidos, después de terminado su contrato en
América del Sur, y aprovechando tal circunstancia, una empresa le ha contratado para algunas funciones.
La promesa es tentadora. Novelli es de los
muy pocos artistas de fama mundial á los cuales la crítica es favórable, sin restricciones, lo
mismo en la vieja Europa que en las ciudades
milagrosas de Norte América. Su presencia en
México habría de significar una hermosa tem·
porada de arte puro. Y las promesas de ese género son tan escasas ... .

E ntre los principales festejos organizados
con este motivo, se contó una suntuosa. recepción ofrecida por el Sr. Ing. D. Gilberto Cres•
po y Martínez, Ministro de nuestro país en l&amp;
Isl a, y á la cual concurrieron personas muy
caracterizad as de la Capital Antillana y gran
númer o de compatriotas nuestros. La recepción se efectuó en la. hermosa. residencia del
se!Ior Cr espo y Martínez, en la. calle del Ve-

Sra. Mari, Elena
Bulnea de Struck,

dado.

Terminada la fiesta, los mexicanos que se
h&amp;bí&amp;.n r eunido en la casa del señor Ministro
pasaro n a l Hotel &lt;Miramar&gt;, donde se sirvió
un banquete dispuesto por el Comité Patriótico encargado de organizar la celebración del
aniversar io. &lt;El adorno de la &lt;terraza&gt;-dice
un per iódico de la Haba.na.-fué espléndido:
banderas de México y Cuba, luces con los colores nacionales, flores y gallardetes, alegraban la vista y esparcían el ánimo. La cordialidad y el entusiasmo fueron las notas del banquete. En el preciso momento en el que el inmortal cura Hidalgo hubo de tafler la campana,

***
Se acercan ya las fiestas presidenciales. Con
la llegada del mes de diciembre coincidirán
los festejos que han de acompañar la toma d_e
posesión del señor Presidente y del Vicepresidente electos últimamente. También los programas que hasta hoy se han publicado están llenos de promesas.
En la alegre temporada de Navidad continuarán estas fiestas. Parece que el año, al despedirse, tiene para nosotros tantas galanterias
como rigores tuvo en los meses estivales.

congregando á los defensores del ideal de in•
dependencia., inició los brindis el Ministro,
señnr Crespo y Martínez. Nutridos a.pis.usos y
vi va.s espontáneos acogieron el inspirado brindis, que inici6 la serie de los que allí se pronunciaron, y entre los que son dignos de mención el del señor Palomino, cónsul de México,
y los que, en verso, hubieron de pronunciar
nuestros amigos y compañeros en la prensa
señores Juan B. Uba.go y Antonio Zaragoz~
Escobar.
&lt;Los vivas á Cuba.y á su Presidente, alternaron con los que aquella. entusiasta colonia. dedicó á la. patria ausente&gt;.
A la. una. de la mafia.na terminó el banquete,
retirándose de &lt;Mirama.r&gt; los invitados, para.
asistir el día 16 á otr a. recepción. Estafué ofrecida por el señor Palomino en el Consulado.
La alegría más franca. y la. cordialidad más
completa reinaron en la simpática. reunión.
Por la noche, en la. residencia. particular del
sei'ior Cónsul, se improvisó una animada tertulia, prolongándose ésta hasta la.s primeras
horas del día. 17.
En este número verán nueskos lectores el
brindis en verso del poeta Ubago.

•

PORFIRIO DIAZ

***

Audaz supo arrancarle á la Victoria
los laureles que el tiempo no marchita·
en los muros de Puebla dejó escrita '
la -fecha más brillante de su hisioria.

Con la llegada de los arrasantes primeros,
parece que se escuch a, á la distancia, el monótono galopar de los Reyes Magos. El invierno
está todo lleno de los fulgores misteriosos de
la estrella de Belén, hay algo de bucólico en
la atmósfera, se respira la santa paz que ha de
haber rodeado aquellas escenás que ya sólo en
nuestra memoria existen y que están ya tan lejanas, que parece han sido fruto de un en·
sueño, engendros de la noche y del silencio,
humo lejanísimo, nada .... . .

Le guardaba el Destino mayor gloria.:
no es ya el guerrero que á luchar incita
sino e! Apóstol de la paz bendita
'
quien hará perdurable su memoria..
Si grande fué cuando luchó valiente
por librará su tierra. desgraciada
de la invasión traidora é imponente,
más grande fué cuando envainó la. espada
pa.rs. hacer de la patria. independiente
una nación dichosa y respetada.
JUAN
El Sr. Ministro de México en Cuba y loa concurrentes 11benqueto efectuado en 11hotel "Miramar" (H1b1n,).

Septiembre 15 de 1904,

B. UBAGQ

�EL MUNDO ILUSTRADO
ÉL :MlJNDÓ

rtUSTRA1&gt;0

MIENTRAS LLUEVE
Í:..AE sobre J~ ciudad taciturna una lluvia helada y sutil,•que en el crepúsculo temblo·
1·uso, lleno de luces opacas, vierte sobre el corazón un hálito de melancolía, esa misma melancolía, aguda y honda, que sentimos en las
tardes del cementerio, ante las losas sin fechas
y las tumbas sin rosas. La ciudad tirita como
un nene, bajo el gris obscuro del cielo nebuloso. Extiéndese, allá, sobre la cordillera fu·
námbula, la neblina. espesa y blanca, .flotante
y perezosa., como una conjunción de nubes. Un
ambiente monótono, flor del otoño enfermizo,

U

fl.ota. sobre la. desolaci6n de las cosas, envueltas en un sonambulismo doloroso.
El a.gua corre por las calles, limpia aquí,
como un hilo de nieve, sucia allá, como una.
ola de andrajos. Los ojos la ven correr, len•
tamente, bajo el hastío del momento, henchido
de vagas supersticiones y de lejanas memorias.
Corre el agua, corre lentamente. Y el pensamiento vuelve á la. infancia juguetona de pasados tiempos, y lanza mentalmente, bajo la sugestión del recuerdo, diminutos barquillos de
papel á la corriente líquida.
La calle es de un curioso paisaje. El atareo
humano corre bajo la llovizna mortificante,
en busca de refu,:rio ,fugaz, donde la humedad
enciende las pupilas con la luz del deseo. Una.
pareja femenina atraviesa la calle con serenidad yanqui, con heroica trivialidad, acaso bus•
cando en la lluvia fría. una rara sensación de
invierno y de calentura. Allá va un grupo, el
paraguas extendido hacia atrás, razonando tal
vez sobre el &lt;mal tiempo&gt;, haciendo cada quien
un manual de astronomía barata.
Y la calle está llena de pilluelos raí_dos, de
granujas hambrientos, los ojos abiertos en un
gesto de graciosa picardía.. Los pilluelos son
tristes,como los manicomios. ¡Cuántos de esos
labios marchitos por la blasfemia y por la miseria., no han mascullado pan desde ayer! ¡Cuántos están acechando al transeúnte próspero para enhebrar la súbita matemática del centavo
extraído, con mano felina y ágil de ladrón.
La calle es un kaleidoscopio funambulesco.
La dama elegante, el guante en las manos fi.
nas, recogido el enfaldo, serpentino el andar.
La muchachita de los ojos verdes, como dos
esmeraldas, obscena y linda, floración dolien.te de belleza y de oprobio, caída en la igno·
minia una norhe de hambre. Y así el mundo
heterogéneo de las grandes ciudades que des•
fila en la tarde lluviosa, bajo el doble abrigo
del paraguas y del egoísmo, risueño y triste,
jovial y maligno, abnegado y feroz, flamante
y obscuro, ese mundo complicado de las me·
trópolis que va desde el petardo de dinamita.
hasta la limosna anónima.
Viene ya la noche sobre este México pensativo, envuelto en sus nieblas y en sus recuer•
dos. Viene la noche. En el cielo apagado bri·
Ha la última luz vespertina. Una mujer, la juventud en el rostro, la angustia en las pupilas,
lleno el semblante de expresión de febril an•
siedad, hunde el pie lindo y descalzo en el lodo
callejero y se queda como absorta en el incidente. Acaso la humedad del a,gua fangosa la
ha traído desde la desolación de su pensamien·
to basta la realidad aciaga. Hay en su rostro
un ';OOhín de pa!urda sorpresa,'que puede tra·
duc1rse en &lt;Hasta el fango me injuria&gt;. ¿Quién
serás tú? ¿Qué mano brutal te arrojó como de
un puntapié al ludibrio de las noches sin cas•
tidad y de los días con amargura? ¿De tu paso
por el ~ía crucis humano quién dará cuenta?
De tu vie~tre saldrá 6 qué? ¿El presidiario es tul•
to y fatal? ¿El pulcómano taciturno? ¿La griseta venal? ¿,O el redentor, el esperado que
a.guardan los poetas de hoy y los videntes de
ayer? ¿Jesús, Lulú ó C:i.serio, qué brote excel•
so, qué fruto vil, qué germen trágico dará. tu
seno, oh desconocida melancólica'/
La_ lluvia sigue, monótona y sutil. A lo lejos
un piano toca un aire de Gounod trémulo y
profundo como una despedida.
'

Muerte de dos Generales

D

OS jefes superiores del Ejército Mexicano

ba.n fallecido ú ltimamente: Al señor Gene·
ral de Brigada D. Jesús S. Jiménezy el señor
General Brigadier D. Juan de Dios Irízar.
El señor General Jiménez desempeñó.durante su carrera militar, di versas comisiones y
cargos -de importancia, contándose entre éstos
el de Jefe del Detall de la Maestranza y del Departamento de Artillería. de la Secretaría d11
Guerra, el de profesor del Colegio Militar y el

~a Comandancia Militar dispuso que una
brigada, al mando del Coronel Mario González, hiciera al cadáver los hónores de ordenanza. Los funerales del señor General Jiménez
se efectuaron el lunes en el panteón de Do·
lores.

***

El señor Bril!adier Iríza.r falleció en la cinll ad de León ( Guanajuato), donde reside el 2Q
RPgimiento, que era á. su mando, y su cadáver
fué traído á esta capital para ser inhumado.
La carrera militar del señor Genera.! Irízar
fué a.l tamentehonrosa, pues sirvió aquél á. 1a República desde la época de la intervención fran•
cesa, comenzando su carrera como soldado 1 aso, y conquistándose los grados superiores en
el mismo campo de ba.talla,donde se distinguió
siempre por su valor y disciplin11-. Hace quince
años fué nombrado jefe del 2Q Regimiento,
puesto que deoempeñó hasta su muerte.
•
La Secretaría de Guerra dispuso que una
brigada hi~iera al General Irízar los honores
de ordenanza.
La inhumación se efectuó en el Panteón fran•
~és;, ha.hiendo presidido Pl duelo los señores
Lic. Benito Juárez y el Coronel Gabriel Me.Ida.. El señor Juárez pronunció una oración
. fúnebre, encomiando los méritos del viejo soldado como valiente defensor de la patria y como liberal distinguido.
El Sf&gt;ñor Irízar había sido ascendido á General Brigadier el mes de septiembre último.

modernas de tubo de agua, y dos hélices de
aspas desmontables y paso variable á. volun•
tad, tiro forzado y cámara cerrada con ven•
ti! ad ores.
Como auxiliares de maquinaria, contará el
barco, según el proyecto, con:
Una caldera de va-por; dos dinamos; una
máquina para. hacer hielo; un telégrafo de señales eléctricas, y una completa instalación
para torpedos.
Todo el crucero tendrá alumbrado eléctrico
con lámparas incande,scentes y dos proyectores con lámparas de arco. Además, en todos
los departamentos del buque habrá ventila•
ción artificial,•

..

La Marina de Guerra Mexicana
PROYeCTO

De

CRUCE!RO

por el' señor Capitán de fragata
D. Carlos Z. Va.rala, hemos visto el proF
yecto de construcción dA un crucero protegido
IRMADO

SR. GENERAL D. JESÚ!'I S. JJMÉNEZ,
t el 9 del actual.

de presidente de la asociación que lleva el nombre de ese esta.blecimiento.
Al obtener el grado de Coronel, el Sr. Jiménez fué comisionado por el Gobierno para marchará Francia y recibir allí los cañones sistAma &lt;BangP&gt;, adopt'l.dos para el servicio del
Ejército no hace mucho tiempo.
Hace tres años que el señor Jimé~ez, por
ca.usa de enfermPdad, dejó el nuesto que desempeñaba en la Secretaría de Guerra, permaneciendo desde entonces retirado á. la vida pri ·
va.da.

de 2,400 toneladas y 19.5 nudos de andar, para la Marina Mexicana.
Para la mejor inteligencia del dihujo que
damos hoy á conocer á nuestros lectores, consignamos en seguida algunos datos relativos
al mismo proyecto.
La potencia ofensiva del crncero, será de:
2 ca!iones de tiro rápido dA 15 centímetros;
8 de 10 cimtímetrM; 8 de 57 milímetros; 4
ametralladoras de37 milímetros y 2 tubos lanzatorpedos de costado (móviles).
La potenc~a defensiva estará representada
por:
Una cubierta acorazada de 75 milímetros de
espesor, corric.a á todo lo largo del buque; un
blockouse, ó torre de combate acorazada; dos
carboneras laterales y un doble fondo corrido. El radio de acción, á la velocidad económica, será de diez mil millas.
Por lo que respecta á. propulsión, el crucero
tendrá máquina de triple expRnsión, suficiente
para desarrollar en junto 7,000 caballos indicados; dos calderas ordinarias cilíndricas de
doble frente; tres chimeneas; cuatro calderas

EMILIANO!HERN ÁNDEZ

-

- . _- ...:z - - --

PROYECTO DE CRUCERO PARA LA MARINA MEXICANA,

SR. BRIGADIER D. JU.ANDE DIOS ffiÍZAR,
t el 6 del actual.

Perfectamente. acondicionados, la nave ten·
drá. alojamientos para el personal que sigue:
. Un Comandante, un segundo Comandanti&gt;,
seis oficiales de á bordo; diez aspirantes de 11!'
clase; cuatro maquinist.as superiores; diez
3os. maquinistas; dos oficiales de mar de 1 ~;
doce individuos de maestranza; cien de mari•
nerfa; cien fogoneros y diez criados.
Para el servicio de transporte, el crucero
tendrá los departamentos necesarios para. a.lo-

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
j ar á. un jefe de tropa., veinte oficia.les y dos•
cientos setenta. y seis solda.dos.
La. na.ve estará dota.da., a.demás, con todos
los a.pa.ratos é instrumentos más modernos,

tanto en materia. de navegación, como tn lo
que se refiere á. máquinas, ca.ldera.s, artille·
ría., torpedos, etc., etc.
Por último, el buque tendrá horno para. la.

fabricación de pa.n, cocina. de va.por, bafios de
tina. y regadera., independientes, y todo aquello que sea. necesario para el buen servicio del
mismo.

ras del Níger Superior hasta el Atlántico y el
Mediterráneo; y asícomoinglaterraquedarádominante en el Nordeste de Africa, Francia prevalecerá en el Noroeste. ¡Qué lejos estamos ya
de los tiempos de Fashoda; qué lejos de ver á
dos grandes pueblos resol ver por medio de las
armas sus tendencias coloniales! El convenio
celebrado en abril último al reconocer la preponderancia de Inglaterra alcanzada por Kitcbener en Ondurman, recobra para Francia la
grande empresa iniciada en el primer tercio de
la pasada centuria para asimilar al pueblo
francés las extensas comarcas de la antigua
Numidia fundando una especie de Francia africana, llamada ágrandes destinos en el continente negro.

*

l:a$ dmlonts tn Ttam1.-IO$ p·artldO$ st a91tan.- 1tmom dt tmtornos.- €1 _porotnlr dt mmums.-Triltado anglofrancts.- Jldbtslón dt España.-€! lm•

puto colorilal francts- Ia campaña dt mancburla.- )\uropatkint h la oftnslva.- Prlnclpio dt una gran batalla.

UANDO después de largos afios de ansie•
dad y de anhelanteespera,que el pueblo italiano ha experimentado por el temor de ver
extinguirse l a línea directa de la casa de Saboya, pasando la , orona á la rama segunda de
los Duques de Aosta, la Reina Elena ha dado
por fin un Príncipe que desvanece todos los temores y realiza todas la-s esperanzas; cuando
el caballeroso Víctor Manuel III, digno sucesor del ''Gallantuomo' ', para huir de nuevas
complicaciones con el siempre celoso Vaticano,
da á su hijo muy amado el título de Príncipe
del Pie.monte, pudiendo proclamarlo, como po•
dría haberse esperado,Príncipe de Roma, unien•
do á su título de heredero el nombre de la ciudad eterna, sede y asiento de la monarquía y
símbolo y bandera de los heroicos fundadores
de la unidad de Italia; cuando todo esto debería ser motivo de unión y de concordia para
los buenos ciudadanos, que viendo resuelta la
cuestión dinástica, trabajaran de consuno en
consolidar la prosperidad del país, haciendo
desaparecer las aspiraciones utópicas que los
apartan y las tendenciascontradictoriasque los
dividen, mirase con asombro de propios y de
extraños una desusada actividad en los círculos políticos, y nótase una agitación basta cier•
to punto malsana en las fracciones y parcialidades de los grupos que se preparan con ardor
extraordinario á hacer prevalecer susprogramas
en las próximás elecciones generales. Radicales liberales, socialistas, y hasta anarquistas,
todas las fracciones que se oponen al régimen
liberal y de orden del gabinete que preside el
signor Giolletti, todos se aprestan á la lucha
y se echa de ver con cuánta anticipación aperciben sus armas de combate y con cuánto afán
se disponen á füsputar los asientos en las Cámaras, en los aprestos que por su parte hace el
gobierno para no permitir que el ejercicio del
sufragio se convierta en manifestaciones tumul-

G

* * por resolver: los dereSólo quedaba un punto
chos alegados por España á ejercer influencia
en el Imperio berberisco. Recordaba la nación
castellana las heroicas hazañas del emperador
Carlos V y llamándose heredera de los Almora.vides, pretendía ser la llamada á moderniza1· Marruecos. Pero le han faltado elementos
para realizar esas aspiraciones; y cediendo á
la fuerza de los acontecimientos, acaba de firmar un gran convenio con Francia, en el cual,
sin renunciar á sus antiguos derechos, se adhiere á la convención anglofrancesa, reconociendo por ende la supremacía de la República
en el Imperio marroquí.
Ya era tiempo. Centro, Marruecos,de un gran
movimiento comercial con la Europa del Sur,
y verdadero depósito y almacén para las transacciones mercantiles con las comarcas centrales de Africa, necesita un gobierno fuerte, una administración firme que domine las
tribus levantiscas, y haga cesar la tradicional
anarquía y profunda corrupción en que se
mueve el país. Francia lo hará y una vez emprendida la ardua tarea, quedarán los sultanes de Fez, al amparo del gobierno de París,
con un ejército organizado por oficia.les franceses, fuerte y disciplinado, P,ara sofocar á las
tribus inquietas, que en los ultimos años han
sido una amenaza constante para el poder público, y á las veces han hecho estremecer al

El Contralmirante Viren, jefe de la
escuadra de Puerto Arturo.

MUKDEN.-LLEGADA DE UN TREN DE LA CRUZ ROJA .

defienden Yentay y las minas de este nombre,
teniendo, por punto avanzado, el pueblo de
Benziaputzé.
Los reconocimientos repetidos, que con pasmosa celeridad llevaban á cabo los cosacos del
General Mistchenko, para determinar con presición la fuerza y posiciones japonesas, dieron
á conocer en tiempo oportuno á Kuropatkine
un punto débil en la línea japonesa,y contando
ya con fuerza suficiente, creyéndose capaz de
tomar la ofensiva, volver por su honor y prestigio militares que sus continuas retiradas habían puesto en tela de juicio, lanza primero una
proclama para reavivar el ardor de sus tropas
fieles, habla á sus soldados del santo amor de
la patria r usa, les señala el peligro que corren
sus hermanos siete meses ha sitiados en Puerto
Arturo, y con firme resolución y confianza,
marcha sobre los japoneses en extensa línea de
frente. Enseñado en los recientes triunfos alcanzados por el enemigo en esta larga campaña, inicia con buen éxito un movimiento envolvente sobre el flanco derecho japonés, se apodera de un cerro desguarnecido que domina
Benziaputzé, enfila su poderosa artillería sobre aquella posición que se hace insostenible,
quedan rotas las líneas japonesas y el Mariscal Oyama parece emprender la retirada par'.1- fortificar sus l_íneas en sus principales posiciones.

tuarias y en desórdenes turbulentos que serán
reprimidos con robusta mano.
Sólo nuestro inquieto temperamento latino
puede explicar estas agitaciones; sólo allí se
puede encontrar la raíz de esos movimientos
convulsivos de los pueblos que tan caros cuestan y están muy lejos de procurar el ansiado
triunfo. Si el gobierno dispone y prepara las
fuerzas militares, es porque supone que el orden puede perturbarse y quiere evitar trastornos. Ojalá la prudencia del poder público y el
patriotismo de las oposiciones ahorren á Ita·
lia un choque violento entre las fuerzas encon·
tradas, y la renovación pacífica del parlamento en los próximos comicios se haga en buen
orden, alejando toda nube de tormenta, y así
podrá el Rey, ayudado por su gabinete liberal, seguir trabajando por el progreso del rei·
no y cooperando en la labor de paz y de concordia de los pueblos civilizados.

***

GUERRA ROSOJ4POm)SA,-LA ESCUAl&gt;RA l)J!lL l3ÁJ,TTCO ALISTÁ?'l'DO~E EN CRONSTADT,

Después del tratado anglofráncés que dejó
definidas las cuestiones pendientes entre las
dos grandes naciones coloniales, especialmente en cuanto se refiere al Norte de Africa, que
ha sido por mucho tiempo motivo y ocasión de
agrias dificultades, dejando á la Gran Bretaña.
en pacífica administración del semiprotectorado que ejerce sobre la antigua tierra de los Faraones, de la que es soberano nominal el Sultán de Turquía, ha quedado Francia en liber·
tad de ejercer su influencia en el Imperio Mo·
grebino, destinado en no lejana época á coro·
pletar el territorio africano sujeto á la ac~ión
de la Repú'blica, extendiép.d9se desi;le las r1be•

*

* * como se decía el
No quedó tan quebrantado
ejército ruso que se retiró de Lioyang, des•
pués de cinco días de sangrientos combates,
pues pudo efectuar su retirada en perfecto orden, no obstante que fué perseguido de cerca,
por las valientes t ropas del General Kuroki,
que había intentado un movimiento envolvente para aplastar á los moscovitas, frente á
los muros de sus fort,ificacioñes en torno de
aquella ciudad. Ni un solo cañón, ni un solo
prisionero dejó en poder del enemigo el general Kuropatkine, ni uno solo de sus numerosos
heridos en la porfiada lucha, quedó desamparado; paso á paso, y perseguido de cerca por
fuerzas enemigas, atravesando por terrenos
pantanosos, donde los soldados tenían que
ayudar á las bestias de carga á empujar los
carros y el pesado tren de artillería, el comandante de las fuerzas rusas se replegó á sus
nuevas posiciones extendidas de Mukden al
Paso de Tie, de las riberas del río Hun á las
gargantas de Da, y allí pudo dar descanso á
sus tropas fatigadas y esperar, esperar ~:r:me y
sereno la llegada de refuerzos para equ1hbrar
siquiera, si no superar numéricamente sus tropas con las del contrario.
Y pasaron los días, no sin g_ue con frecuencia hubiera escara.muías en ~os puntos más
avanzados. También• los japoneses tuvieron
sus horas de descanso; la toma de Liaoyang,
había mermado un tanto sus fuerzas y era preciso cubrir en lo posible las numerosas bajas,
siquiera fuese retirando algunos regimientos,
de los que asedian Puerto Arturo.
Frente á frente, después de algunos encuentros de poca importancia en los puntos más
avanzados, quedaron los ejércitos contrarios,
uno, apoyado en Mukden y en el río Hun, y
otro en Lioayang y en lis altura.s que al Este

•

z.z. z.

IN!UGUR!CION DE UN PUENTE
asistencia del señor Gobernador D. ArisCON
teo Mercado, se inauguró en Uruapan (Mi-

mundo civilizado con sus horrendos crímenes.
Una nueva vía se abre al imperio de los Mogrebes, y como Egipto bajo la administración
inglesa, podrá levantarse de su miseria y postración y entrar de lleno en el movimiento civilizador de los pueblos modernos.
TOKIO -DA MAS DE LA ARISTOCRACIA JAPONESA PREPARANDO LAS VENDAS
PARA LOS HERIDOS EN LA GUJ:RRA.

Lo que al principio pareció un simple movimiento estratégico contra la derecha japonesa,
se convirtió desde el día·9 en un combate casi
general. Para resistir el movimiento de flanco
los japoneses concentraron sus fuerzas al Este
y al Nor te de Yentai, y teniendo por punto obJetivo la aldea de Bensihú, tres días continuados de combate han podido mostrar el empuje
de los rusos alentados en sus movimientos ofensivos, y la resistencia de los japoneses, para
mantenerse en sus posiciones.
Cosa digna de notarse: mientras Kuropatkine, en sus movimientos trata de cortar las comunicaciones de los japoneses, interponiéndose
entre Liaoyang y Fenguancheng, una fuerte co•
lumna japonesa se ha dirigido también al Este,
para atacar el paso de Tie é interponerse entre
Mukden y Harbin.
En los momentos en que escribimos estas líneas hay una expectación general: la batalla
continúa, y aunque aparecen ciertas ventajas
alcanzadas por los rusos, todavía nada hay de
decisivo en sus r.esultados.
13 de obtubre de 1904.

El Vicealmirante Rodjestvonskl, Jefe de la
escuadra del Bilt íco.

choacán) el mes de septiembre t1ltimo, un magnífico puente de mampostería. construido sobre
el río Cupatitzio, á inmediaciones de la misma
ciudad.
El puente, que mide 25 metros de largo por
10.40 m. de ancho, está emplazado sobre un
compuesto de 27 metros de longitud,por 14.40m.
de anchura y 2.50-m. de profundidad.
Para llevar á cabo esta importantísima mejora, el gobierno del Estado contribuyó con ..
$10,000 en efectivo y con g r an cantidad de ma•
teriales de construcción, calculándose en. . ...
$35,000, aproximadamente, el costo total de la
obra.
El Prefecto Político del Distrito, D. Luis G.
Córdova, dirigió personalmente los trabajos
de construcción,activándolos sin cesará fin de
que cuanto antes pudiera inaugurarse la nue•
va vh,.

l'Ul!.NTE l3ENlTO JUÁREZ, -URUÁPAM,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL 14UNDO ILUSTRADO

A MIGNON
En libro de metales preciosos tabrlcado
alzas tu voz divina.
como en gótica rorre 6 en pórtico dorado
vibrante golondrina.
Tu undosa cabellera, oue en rizos se desata.
esparce los aromas
de fértiles naranjos. en oue hay llores de plata
y nidos de palomas.
Al rayo de tus ne1tros meridionales ojos,
se abren los corazones;
de miel y amor rebosan tus finos labios rojos,
ide besos tus canciones!
Cruzando vas, al•tda, oor lóbrego paraje,
triste y fascinadora,
iCutLl esplendor que alumbra, tras lúgubre cehtJo!
icomo un alba que llora!
¡Canta en céspedes blandos y hojosas arboledas,
cigarra enardecida!
¡Canta. Mlgnon. que iay! pronto te apla,:.tarán las ru&lt;!d,.s
del carro de la vida!

1
1

MANUEL REINA.

vida ... . De súbito, todo se aleja; los planos se
desvían, y el foco de la luz y del calor, elevándose majestuosamente, Jenama. muy lejos en
el espacio, y á, torrentes, las ondas de la fe•
cundid ad y de la vida. Los solewnes acordes
del modo mayor dilatan en el infinito Pl sublime poema de la melodía sagrada .... E l padre
y dios de la luz ha aparecido; y su disco in·
menso relumbra entre el purpúreo cortinaje,
que el Oriente descoge presuroso, para hacerle
dl'bido cuanto digno recibimiento.
Todo renace, todo se ilumina., todo vive y
todo canta. La. ardiaote esfera. del Sol epa.re·
ce majestuosa. sobre el mar de fuego que le
servía. de lecho; las mootaña.s se a.tumbran
sobre los valles, que así despiertan; en suma:
el sueño ha terminado. ¡Ahí la luz¡ ahí la. ac•
tividad; ahí el día! Maravilloso instante en
que la naturaleza. entera parece resucitar; espECtáculo sublime, ante el cual, entusiasmada

POEMAS EN PROSA
UNA SALIDA DEL SOL

é insensiblemente, la blanca. y g rata.
claridad de la. aurora se había. acentuado;
y semejante á un refulgente océano de luz,
inundaba. la atmósfera.. Así como la melodía
de lejana. orquesta. pareoe, á primera impresión,
un eco imperceptible, y progresivamente aumenta haciendo cada vez mayor el dulcísimo
murmullo, así era. para. -los ojos, la. luz, lo
qne la. música es para el oído. La tierra esperaba. en tanto en un solemne recogimiento, despertada. de su sueí'io reparador, pero como
oprimida, a.bruma.da. por ol prestigio de la. belll'za. celestial.
Naturaleza, desde luego enmudecida.. Y si
los pajarillos y otras avecillas gorjeaban ó
cantaban, era. esto solamente como tímido preludio á los himnos del día. En brevísimos ins·
ta.otea un brillo como de oro brotó del Oriente,
á semejanza de un a.ba.nico deshecho en materia. radiante que tiñera con sus cambiantes y
a.tornasola.dos colores las nubes más altas de
la atmósfera., y encendiera. sus contornos con
tintas como de oro y rosa.
Toda la. naturaleza atmosférica. se declara.
ele fiesta para saludar la salida del ·sol. Las
nubes distantes se colora.o y parécense á los
Alpes ilumina.dos por el sol poniente. Los más
tenues vapores se tiñen color de rosa. en botón.
Brotan del purpurino lecho del astro radiante
ha.ces, manojos de luz, y fioalmeote, a.dórna.nse
las nubes superiores con áureos y ofuscadores
retoques,
La orquesta. aumenta; y ya., entre las gasas
jlotantes, entre los arrullos y enca.ntoo de la,
ENTA

L

UNA JIRA CAMPESTRE,-HAClENDA DE TECUILA (VER.) .

harmonía., se distinguen, algo así como estre•
mecimieotos celestes, como vibr aciones de lo
alto. De repente, y en el instante mismo en que
el alma, embelesada., se siente a.traída. por el
magnetismo del divino canto ha.cía _sus más
puros ensueííos, el órgano universal, cuyos
registros están todos a.biertos, entona con absoluta. plenitud la. estrepitosa. alegría. de la.

el alma., vive con doble vida., y goza con pla.•
cer doble, al contemplar en una. altiva. felici·
dad esta inmensa extensión de los reinos de
la. tierra. que, ahora, vibra. y palpita en la fe•
cunda. luz del astro del día., del calor y de la.
vida ....
CAMILO FLAMMARIÓN,

UN SUSTO
,._

F

RENTE á Brusquet hay un dique.
El ?eoa. corre hacia. él insensiblemente, entre dos orillas erizadas de ¡uncoii, atravesando allá campos morenos y amarillos sig~iendo a.q_uí al p ie de un ca.miooquecootorneael bosque sombrío.
Arriba de! d1que,dos a.Ideas. Brusquet y Cha.stevil, están un afrente á
la otra. La pri!Ilera se esca.lona, al borde del agua. donde se amarra.o sus
barcos, en casitas de color borra. de vino y rosa salmón presumidas casitas incrusta.das de _vidrie~as de color y coronadas po; torrecillas. Esferas fo~ma.odo espe¡o refie¡a.o_ allí el paisaje deforma.do. La. otra. aldea,
~ba.stevil, completa.mente rústica., yergue por entre la vegetación sus teJ,a.s colora.das, sobre las cuales se desliza y muere, todas las tardes el
ultimo rayo del sol.
'
_El Sena, en ese para.je, es ancho. Una isla. lo corta en dos corrientes
desill'ua.les .. El suave rumor que rebosa.o por sobre el dique, canta á la
sord10a., mientras que en un ba.rcola.vadero, que sirve de establecimiento
de baños, los golpes de moza clava.o en el silencio desde el alba hasta.
el crepúsculo, incesantes chasquidos.
'
Un barquero hace el servicio, de una orilla á la otra, y conduce en
un l?e~a.do bote á las luga.rei'ia.s que van al merca.do deChantevil, ó á los
parisienses de paseo que se asusta.o ante la. perspectiva. de un largo desvío, pues hasta. Thomel no ha.y puente.
Ese barquero está siempre ebrio.
Un Parisiense, M. Da.rsot, sobre la azotea de una de las primeras casas de Brusquet, fumaba, al levantarse de la. mesa. su cigarrillo.
Soltero desocupado y r ico, iba todos los afio; á pasar un mes á la
aldea.: _la pesca y el remo llena.bao allí todo su tiempo. Ese vera.no, por
casua.hd_a.d, se aburría, pues había. quebrado con su amante; y uno¡¡ amigos, vecinos suyos, con quienes contaba, se habían ido ese afio al mar
&lt;?ontempla.~a, con expresión melancólica., su canoa, la. &lt;Aster&gt;, qu~
duplicaba, al pie de una esca.lera. de madera, su casco de abeto barnizado y su palo con banderola., en el agua. lisa. como un espejo. Imposible
a.nda.r á v~la., por !alta de viento. Y el calor no daba. absolutamente ganas de sa.hr á ca.m10ar por el bosque.
Había dado la una, casi al mismo tiempo, en las dos aldeas. Las palas del lavadero habían.callado, y también las esca.las del piano que todo el día. s~lían volando por las venta.nas. El sol caía. á plomo sobre el
río, que chispeaba como un pez de oro. Las márgenes va.cías dormían un
sueñv ?11luroso. Un oro fluido y ardiente baí'iaba. la atmósfera.. Se habría. dicho qu? 1&gt;ra,aquélla. la decoración encantada. de la Hermosa del
Bosque Dormido.
M. Dar_sot, que bostezaba, divisó, en la vuelta del camino una falda
rosa, deb~¡o de una. sombrilla roja. Se inclinó, reconoció á Ía. elegante
Mm. Grat1enne; Y, su aburrimiento desapareció de repente.
Era porque picaba su amor propio esa. joven señora. despreciativa.
que parecía orgullos.a. de la.fama. de su marido, el pintor del gran rnuo~
do, or¡?ullosa de su fortu~a., orgullosa. sobre todo de su belleza.. Entre
ella Y él se había esta.ble~1do. una especie de hostilidad: de parte del hombre, un galanteo terco é irón1co; de parte de la mujer, coqueterías engai'iosaR, á VPCes !11UY dukes, frecuentemente crueles.
Mme. Grat1eone, delante de la. esca.lera., esperaba. al barquero.

*

** la había alcanza.do y saluda.do.
M._ Da.rsot, en menos ~e un minuto,
-c.Va. usted á Chastev1l, sefiora? Permítame que la pase.
Y desi~oa.ba ~_on la mano la canoa, a.marra.da. á corta distanci:i..
-Grac1as-dl¡o ella. secamente.-Espero al tío Ocoq.
-Esbun hombre muy imprudente, recuerde-observó él,contra.ria.do;
-es un orra.cho que toda.vía. ha. de ca.usar una desgracia..

-iBah!-exclamó la. joven desdeñosa.mente.
-¿No tiene miedo?-preguntó él con una sonrisa agresiva..
-¡No!-respoodió ella; y miró á su interlocutor de arriba abajo muy
hermosa con su tez mate, sus ojos negros muaré sus fuertes labi~s de
color sangre: Sus c~bellos !1e tinta, torcidos e~ caracol, evocaban la.
fuerza. Respiraba _bien la vida y la. salud, dentro de su traje rosa. ajusta~o en el busto é 10flado en las caderas. Se a.divinaban sus pechos deba¡o de la fina tela; .Y, como la. fa.Ida. era corta, sus pies, calzados de cuero charola.do, se estiraban por deba.jo de ella punteando con su ca
blanca el ca.lado de las medias de seda..
'
rne
M. Da.rsot insistió:
-Bien ve usted que el barquero no está.
Ella replicó con frialdad:
-Sí; ahí viene.
Y los dos, con la. mano como pantalla. sobre la. fr~nte, vieron el bote
del tío Ocoq que se sepa.raba ~ente.mente de la otra. orilla.. Cortaba el río
al sesgo, ~ golpes de remo, vigorosos y regula.res. Una lugareña lle a.da demasiado tarde al emba.r?adero, llamaba en va.no a.l barque;o fra.
que tuese á recogerla.. Sus gritos prolongados repercutían de una. i!a,08•
r a. s10~ula.r en el ~ací&lt;?· L 9: espalda. del tío Ocoq y sus movimientos te·
nían marta expres1_ón 10qu1etante á medida. que el hombre iba. a.p
· á
dose. Y imando d~¡ ó ver s~ ca~a. enz:ojecida., en la que brillaba~º~-\~! :un color azul sucio, y la risa. imbécil que agitaba los plie,,.ues r J
e
de su barba., M. Da.rsot no pudo menos de decir:
º
ugosos
-V.a á echarla. al_aguo; está completamente borracho.
La. ¡oven se encogió de hombros:
-¿Y á usted q 11é le importa? Supongo que no me acompañará .
El aceptó el desafío:
-Disculpe usted- dijo, y le tendió la mano para hacerla.
barco.
pasar a 1
Una. falsa. maniobra. del tío Ocoq estuvo á punto de hacer!
agua.
es caer a 1
Una vez instalados en el bote:
'
-¡No tengan miedo-di jo el barquero, escupiéndose las manos a te
de volver á tomar los remos.
n s

***

¿Que no había qué tem~r? Fácil era. decirlo. ¡En fin!. ... Ya
despecho lo había hecho subir á ese bote peligroso dAtrás de M q 11 el
tieooe, fuerza. era que M. Da.rsot tomase su partido'. Gracias á n·e, ra.bía. nadar. Pero ¿y la.. joven:' Si llegaba áocurrir un a.ccident/º1•
que a rri~sgar él su_ vida. por ella, con ella? iSi Jo a.mara. al
' l 1 en a
Y ~irab~ á la ¡ove~, rabioso, irritado de verla tao berm~!~~8.¡j¿ ·~ ·
sombrilla. ro¡a, un r_efle~o de fuego caía sobre su rostro y lo ilumio bu
con una poesía. de vitrail; una de sus manos en esa sombri.
úa ª
se matizaba. con un tono verde muy fino; la. dtra, colgante al 80furp re~,
ba. de la. borda., pare~ía. una mano de luz, y los dedos rayos blor arri-¿Por qué .me ~nra us~ed a.sil-preguntó al joven'.
aoco s.
El respondió, s10 desviar sus ojos:
-¿Trabaja ahora Gra.tienne?
La. joven respondió:
-No; ha ido á París.
M. Da.rsot preguntó después de una pausa:
-¿Va usted á verá los La.nfry?
E indicaba. con un ademán una. bonita propiedad
tejos al tresbolillo que bajaba hasta el Sena.
' con un plantío de
- No; voy á Cha.stevil, á. comprar. alhucema en la fa.rmaci
Disgusta.do por esta sequedad, el Joven volvió la. ca.be
a.
za. v contem-

J

ªt"

�EL- MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

C!I- limpio; sin fe, porque no conocía á Dios;

9º ,'
ORLANDO MANUEL
qué lloras, pobre niño? preguntó una
señora á un muchacho macilento, encorvado, andrajoso y feo.-¿Qué tienes?
El niño levantó los ojos hacia ella; ojos azules como un cielo de primavera., tristes como
el desengaño y tranquilos como el dolor que
no estalla.
-¡Mucho frío! la contestó.
- ¡Infeliz!
~
- .... ¡Y mucha hambre!
-¡Pobrecito! ¿Qué es de tu madre?
Cer ró sus ojos como para buscar en su mente algún recuerdo extraviado. Su ennegrecido
y feo rostro se contrajo dolorosamente y luego, h aciendo con sus hombros un movimiento
cuya signi ficación fué intraducible, dijo sollozando:
-No la tengo.
-¡,Que no la. tienes?
-No. Un caballero, irritado porque equivoqué un periódico al vendérselo, me dijo que yo
nací del abismo. Jgnoro lo que es eso; pero se
me figura una cosa muy negra.
- ¡,Cuál es tu edad?
- Yá soy viejo.
Muy viejo, sí. Ejos seres desventurados
que nacen para escarnio de los felices, cuentan los años por docenas. Para ellos todo es
prematuro: la vejez, el cansancio, el hastío
crúel que ha.ce odiosa la existencia. Y á todo
se resignan sin maldecir ni blasfemar; es que
no sabeo que existe Dios.
La dama continuó preguntándole:
- ¿Tu nombre?
El niño la respondió:
-Me llama.n Edmundo, Juan, Armando ....
¡de cu11olquier modo! Seguramente que no poseo uno propio. ¡Qué me importa!. . .. Lo que
me irrita es que algunas veces me ponen apodos que me dan vergüenza.
·
-¿Quién lo hace así?
Mis compañeros; los que como yo se llaman
Armando, Juan, Edmundo ....
-,;.Tú no los insultas del mismo modo?
- Nunca, señora. Los trato con el cariño de
herma.nos; ellos son más c;lesgracia.dos que yo.
-1. Por qué lo dices?
-Porque ríen mucho.
-¿Y t ú?
-Lloro.
-¿Luego supones que el que llora, es más
dichoso que el que ríe?
- Creo que el que ríe, no es tan feliz como el
que llora.
La dama, profunda.mente emociona.da ante la
adorable sencillez de aquella desgraciada criatura, reflexionó un momento. Luego prosiguió,
con voz i nsegura, su interrogatorio:
-¿Pudieras decirme por qué causa?
El niño le contestó con firmeza:
-No sabría exáctamente; pero lo be experimentado en muchas ocasiones, y le aseguro
que cuando no puedo llorar, siento en mi pecho ?º ª cosa muy grande que me ca.usa angustia y me da gana de morir. Una vez que me
desahogo, me siento tan dichoso como -debe
sentirse el que usa gabán y tiene casa.
-1,Tú no la tienes?
-No.
- ¿,En dónde vives, pues?
-Aquí.
-,!En este sitio?
- En todos. La plaza es grande, y en este lugar.como en otro, paso la noche pensando casi siempre, pues el frío me deja dormir muy
poca s veces .
. La. da_ma llevóse una mano al corazón, y deJÓ 9-_ue libremente corriera una lágrima por su
me¡~lla, lág1·ima bendita, vertida ante el infortunic de aquel &lt;viejo&gt; que no tenía madre, ni
nomb_r~, ni casa., ni gabán; agobiado por la
ma.~dic1ón del cielo, que con sus ojos, obscurecidos á fuerza de llorar, ~o había visto nun•

P

OR

16 el agua Una selva delicada se transparentaba. en ella: lianas flexibles culeb;as de hierba, tallos de nenúfares blancos, abetos ~e río, de .
ramillas dentadas; toda una. selva móvil y glauca, hecha de cri~tal, á la.
que la corriente,muy fuPrte,doblaba completamente, y que ~alp1taba así
en un continuo y vano esfuerzo por enderezarse. Pe&amp;es lumrnosos vagaban por ella manchas cla.ra-s aquí, fugas de sombra allá. Y el rumor de
la ca.sea.da d~l dique, próxima ya, gruñía, de momento en momento, cada vez más sordamente.
.
Un cbooue arrancó á M. Darsot del ensueño en que se había perdido
de pronto. El joven se sobresaltó: apretándose contra él, completamente
álida. con sus grandes ojos negros que se habían hecho . en?rmes. _Ma~ame Gratienne temblaba de pies á cabeza. ~- Darso_t siguió 1~ direc. 6 de su mirada y vió a.l tío Ocoq. Congestionado, hosco y riéndose
ci t~e dientes el barquero sacudido por un hipo extraño, remaba con
d
fu~rzas torpem~nte. Había. dejado que la. corriente a.rrast~ara.
:si:u; la. emb~rcación penaba entonce·s . inmóvil, contra el _empuJe de
fa~ ~gu'as; y, por una ilu.si6n, parecía q~e éstas, al correr rápidas como
una caída, la llevaban directamente al dique.
.
,

t1

..

**
-¡ Eh! tío Ocoq !-gritó M. Darsot.
-¡Ten'go miedo:-dijo la. joven.
. .
Las aguas corrían; la resistencia del bote dismrnuyó. ~a embarca'6 describió un cuarto de círculo, indecisa; después se de¡ó arr~strar
~~u~camente, perdió una rlecena de metr?s en tres segundos. Desorientados los remos, golpeaban el agua est~pidamente.
-·Bestia!
¿Qué es lo que está haciendo?
.
y I con un ~ovimiento instintivo, M. Darsot se leva~tó á ~ed1as.
-Yo sé, yo sé; no tengan miedo-dijo el barquero, sin deJ:i,r de reír
t dientes·· y echándose sobre los remos,con unafalsaman10bra que
~fz~egirar el 'bo'te, remó firme siguiendo la. corriente .... Jderecbamente al
diquiaej¿~;:z~oltó un grito. y M . Darsot la sintió toda sobre él, contra
él
éi con los brazos al rededor de su cuello, el rostro contra su ~ostr~~las piernas contra sus piernas. La joven lo abrazaba, lo paralizaba balbuciendo:
'-JSálveme! ¡Sálveme!
El respondió:
.
-Suélteme inmediatamente. No hay pehgro.
Y ordenó:
~1Tío Ocoq, démelos remos!
..
~¿Mis remos? ¡de ninguna manera!-decía el barqu~ro con unar1siremos me conocen.. No conocen
á nadie más que iá mí.
t a b-Suélteme,
ur1·0 n a •-Mi·sseñora-repetía
·
el ¡oven;- 1e ¡uro
que no corre n ng ú n
peligro.
. de1 b razo, repi·t·1end o.·
y á la fuerza se desasió
-No se mueva de ahí; déjeme hacer á mí. No haga un solo movimiento ó estamos perdidos.
.
La'joven, par';l-lizada y prendida al bote, se de¡6 soltar. M. Da.rsot
se inclinó se deslizó basta el barquero.
.
-·Lo~ remosl-le intimó completamente lívido, con los ojos duros,
1
la expresi6n homicida, dispuesto á todo.
_ ¡Váyase al diablo! -dijo el barquero.
.
Un uñetazo, asestado como para matar un buey, en el medio de la
p 1a·stó al imprudente· Se desplomó, soltando los remos, de los
frente, ap
qu~ se apoderó M. Darsot.

..

**

Ya era tiempo, pues estaban á veinticinco metros apenas tlel dique.

Las aguas se deslizaban con una rapidez vertiginosa; se oía el ruido de
su caída un hervidero furioso.
.
. t ? p·
Ento~ces la angustia fué otra: ¿.lograrían salir de la corrien e. 18
á pie centím~tro por centímetro, el joven luchó, ganó un poco de terre·
no d~s ués más. Más tarde confesó que ese momento ?e _espanto, por
cr~el q~e hubiera sido no había igual ado pa.ra él en sufrimiento al e~tupor del primer instant~ de confusión. Entonces l~ebaba al _menos, un ~~stinto de batalla lo exaltaba. Al ver á Mme. Grat101:1ne casi desvanec r:~
sin co:iciencia y sin movimiento, en esos pocos mrn_ut?s se enamor n•
pentinamente, locamente, de ella. Preveía ya el movimiento
qr, ;edo
cido deslizándose poco á poco hacia una muerte segura, so ar a 0
y se 'precipitaría sobre ella, la estrecharía furiosamente, á fin de salvarl a ó morir en ese beso supremo.
11 ó
Un cuarto de hora después tocaban la orilla; y M. Darsot se ev _
precipitadamente á la joven, dejando que el barquer~ recobrarhl el co.
nocimiento bajo los golpes del agua que unas lugarenas queba anacu
dido le echaban en l a cara, renegandc, :
-¡Viejo borrachón! ¡Ha bebido basta. reventar!
.
M. Darsot llevó á la joven á casa de los La1:1fry, que _estaban a usen
tes. Le hizo traer un vaso de agua, que ella beb16 con avidez.
-¡Cómo se siente, señora?-le preguntó respetuosamente. .
u
-i'Bienl ¡oh! ¡muy bien!-respondi6 ella, y mirándolo con o¡os m Y
dulces, humillada y tierna, bajó la cabeza.
.
ó la
El comprendió que ella lo amaría. De pronto, la ¡ov~n le tf{° ar
mano y depositó en ella un beso, después de lo cual rompió\ so í oz deÍ
Los dos vol vieron j:mtos, al caer la tarde, por el largo e~=
_
puente de Tbomel, porque por nada del mundo habría vuelto el_
P3a·
sar el agua. Habían hablado mucho, sin duda, pu~s no se bab\~!an ~0 :
pero sus ojos y sus sonrisas tenían cierta expresión enternec
Y
lemne.
l
El temor á la muerte había hecho nacer, en ella Y en él, e amor.
P . y v . MARGUERITTE.

6

i~

á.

EL SONETO
Catorce.versos son, donde chispea
con fl.ecbitzos de luz, la fant!lsía;
joyel de fulgurante pedrería
donde el fuego del numen centellea.
Es el soneto, la imperial presea
que enamorado el soñador, envía
á esa diosa gentil, la Poesía,
su inmaterial, su casta Gala.tea.
Y no hay sarta de perl as albeantes,
ni collar de riquísimos diamantes,
que á pesar de sus fuegos irisados,
!luperen en belleza y valimiento
á los catorce versos enhebrados
en el hilo de luz de un pensamiento.
ALBERTO HERRERA.

,,,·.&lt;·_
... :..:~·.

::

::· ,.

1

fil.

sm amor, porqu~ no era a.1;0ado; sin alegrías,
porque era un triste, un triste envejecido á la
ed8:d de trece años . ... ¡Oh, los felices! La bis·
toria de uno de estos seres es l a de todos ¡y
hay muchos! No os costará trabajo encontrarlos. Merodean por todos los lugares públicos·
no tienen uno propio. Del mundo no les perte:
nece más que la tierra que pisan. Harto bien
sabe_n_los infelices que ni aun siquiera tienen
un sitio en algún corazón . . .. Y vosotros olvidái~ en vuestro egoísmo que ese ser anónimo,
nacido no sabe dónde, solo y errante por un
mun~o que le es indiferente y que por su inocencia no ha llegado á serle odioso, lo que,
por·otra parte, es un siano de bondad innata·
abatido por un destino" cruel, sin merecerlo:
puesto que es inocente .... olvidáis que ese
pequeño infortunado es vuestro hermano. Te- _
nedle compasión. Ved cómo en sus ojos hay
m_ucbas sol!lbras, son sus vigilias, sus insomn_10_s, su tristeza e~rna.. ¿Por qué lo desprec1á.1s? Recordadlo bien, muchas veces le habéis
arrojado una moneda á cambio de un periódico, y el probrecillo se ha inclinado á recogerla, sonriente, con humildad cristiana.. La humillación no la comprenden estos ser es que
viven muriendo; por eso sonríen en vez de
maldecir . . . .

*

* * tuvo miedo de seLa dama guardó silencio,
guir interrogándolo. Sabía demasiado, y después de mucho reflexionar, llegó á la conclusi6n de que es mejor ignorar el infortunio ajeno. El no saber nada, es una felicidad que por
desgracia sólo se aprecia cuando se sabe todo.
Ser ciego, es preferible mil veces á mirar lo
que trueca en inquietudes la dicha con que se
nace. Por otra parte, se encontraba ante un
infortunio que nunca imaginó, representado
por un pobre niño nacido en la sombra, sin
madre y, por tanto, no sólo huérfano en el mundo de la vida, sino en el mundo de las afecciones; acaso malo á la par que inocente.
En los grandes dolores, l a blasfemia sube
del corazón á los labios; pero en los de la piadosa dama, ésta se trocó en oración. El niño
levantó !03 ojos creyendo tal vez mirar cómo

la plegaria de aquella buena mujer se elevaba
hasta el cielo. Y por la primera vez en su vida sintió un estremecimiento parecido al de la
agonía; sólo que fué la convulsión que vuelve
á la vida, y no la que precede á la muerte. Fué, en una palabra, la crisis de la terrible enfermedad de su alma . Su semblante, de
pálido y feo, tornóse en purpúreo y hermoso;
la trasformación moral obligó la metamorfosis física. c¡Qué grande es Dios!&gt;-dijo en un
arrebato de fiero entusiasmo.-c¡Madre mía!&gt;
Sentir y creer en estos dos seres, es despertar á una existencia de goces puros, ascender
á las alturas desde el fondo del abismo, despertar á la luz, r eír.....
Y ri6. Ya no era. ·un triste, ni un viejo, Su
vejez y su t risteza. desaparecieron, substitu•
yéadolas una felicidad tanto más grande cuando que le era desconocida.
Justo es decirlo en su obsequio, no era malo, como la dama. se ave)lturó á suponerlo. Si
alguna vez obró en favor del diablo, fué ignorando que lo bacía en contra de Dios. El bien
y el mal no lo puede discernir una conciencia
dormida, y sin embargo, era bueno de natural. Su bondad quedó revelada en la.s siguientes frases, dichas cun encantadora inocencia:
- No quiero vivir más así, señora, lléveme
con Vd.
-¿,Quier es venir conmigo?
-Sí. ¿Pero me pondrá Vd. mi nombre?
El semblante de la dama se ensombreció. Le
vino á la memoria el recuerdo de su único hijo, muerto.
A aquel muchacho .... ¿le pondría el nombra del muertecito? ... .
-Sí, le dijo, te llamarás Orlando Manuel.
-Gracias, señora, contestó Orlando Manuel
entre sollozos.

*

* *rodaba silenciosamenUn momento después
te por la gran a.venida un coche de sitio conduciendo dos miserias : la una vestida de seda.
y la otra c~bierta de harapos. Era una madre
sin hijo y un hijo sin madre; los acompañaba
Dios.
·
México, septiembre de 1904.
FERNANDO VILLAS"EROR.

)..

V1-l(

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TEAT~OS.-Pllar Leredo, Tlph¡
¡!el Prlnc;lpal,

�EL ?tiUNDO llUSTRADO
EL MUNDO llUSTRADO
d a., poco fruncida. en lo alto, y de estrecho de·
la.otero, está circuída por dos hileras de galones que se detienen en &lt;ca.pucin&gt;sobre las costuras del delantero. Este galón es muy lindo:
tramada de lana y seda de un tono más obscuro que el terciopelo, sobriamente esclarecida ·
por un hilo de plata, esta trenza de fantasía ~..:,,,~~
oculta la montadura de los dos volantes en
,. .
forma que dan la amplitud á lo bajo de la fal-J,i ··
da. El bolero, recto y tocando la cintura, está
\:cm
coqueta.mente ornado de un doble galón y re-:"'At'
cortado sobre un pechero de paño blanco, raya.do por bridas en presillas de seda gris; ha..-. /4
cia abajo de los delanteros de cada lado, una
f-::::~"'"-.=-··
rosácea galoneada con un botón d~ plata en el
centro; la misma rosácea, pero un poco más
;..
pequeña, se encuentra sobre el cuello de paño
,
blanco, cuyo borde recuerda la ornamentación
del pechero; la manga es derecha, oprimida.
por vueltas mosqueteras de paño galoneado;
dos filas de trenzas ocultan la bocamanga. Este tr aje puede hacerse en terciopelo café ó ci·
r uela con galones adecuados, ó simplemente
guarnecido con bieses de paño del mismo tin·
te, como la fig. 2. Este segundo modelo, igual·
mente de terciopelo inglés, pero de un tono café
dorado, á la vez dulce y abrigador, que trae á
la memoria los ricos follajes del otoño, es de
una elegante sencillez; la falda lleva en lobajo t res pliegues religiosos, tomados de la misma tela, y el delantero está cercado por una.
doble fila de &lt;straps&gt; de paño adecuado, pes t unteados con lana tan gruesa como un &lt;sout ache&gt;. La blusa tiene una cintura drapeada.
de terciopele; un bies de paño pespunteado encuadra un pechero en piel crema, cubierto de
arabescos en &lt;soutacbe&gt; café, sembrado de
botoncitos de seda; la manga es amplia y está
retenida por un puño de la misma. tela que el
pechero; en la bocamanga., un bies de paño

t!'!

Páginas de la Moda
J: NTRE las lindas novedades de otoño es pre-

L, ciso seña.lar un delicioso terciopelo inglés,
suave. serloso de una. frescura. radiante Pn los
tintes ·oálidos.' y de una obs11urida.d ilumina.da.
de reflejos en los tonos sombríos.
. .
Con estos terciopAlos se hacen elegantes &lt;to1lettes&gt; y trajes sencillos. prácticos, que podrán
llevars"' todo el oto!lo é invierno. La tela &lt;le
que hablo se frunce, pliega y abullona á la

NÚMERO

NÚMERO 2.

medida del deseo y se la emplea para vestidos
de hechura. tan fina como si fueran de batista,
pues este terciopelo, suave como un foulard,
se presta á modas nueva.s é imprevistas: los
frunces en &lt;nido de abeja&gt;, toda. clase de bu·

SOMBRERO UE_ OTOffO,

t-,

&lt;"outa&lt;'he&gt; ñA algorll'\n formA. un delicioso orn1nnento ,.ohrA Pl tPr&lt;'iOnPln ine-lés.
.
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Lss b lm,11s &lt;le tprc;opelo hl:in&lt;'O pueden JflllRlmAntA prPstar grl!ni!Ps sArVi&lt;'iC:s, ya. sean bordPdas. ya. in&lt;'rnst11ñ11s r'IA en&lt;'SJP.
Los tonnc¡ c]p terc;opPln onA han a.l!'anza?O
m11:vor éxito r'lespnés r'IPl blnnco. son _E&gt;l PR~R.
Al malva. vernA 11.lmPndr11-. un rosa vivo mny
armonioso y, en fin, un azul pálido de seduc-

SOMBRERO UE OTOÑO.
flXPLIGAGION

Dfl LAS LAM I NAS

NúM. 5.-«Toilette&gt; de otoño sastre, en &lt;cheviote&gt; azulnegro adornado con terciopelo; bo. tones de terciopelo azul.
NúM. 6.-Elegante vestido de paño &lt;beige&gt;
con bandas más obscuras,orlada.s por gruesos
flecos.
NúM. 7.-Trajeen paño azul liso, guarnecido
de paño cibelina. y de pequeños &lt;straps&gt; de tafetán.

l.

ll~nes dispuestos en bandas aplega.dill a.das, los
encontramos hoy en este gentil terciopelo.
· El terciopelo inirlés de color crema ó blanco
se limpia. á mara.villa y se _111:va como m:i pañuelo: llena todas las cond1c1ones reque~1da.s;
también se ejecutan con él hermosas &lt;to1lettes
de soir&gt;; y nada es más. encan~ador que un
traje de comida., de terc10pelo _rnglés bl~nco
liso con incrustaciones de venec1a &lt;rouss1&gt;.
Ei traje sast re de terciopelo blanco se realza
á menudo con una guarnición de &lt;straps&gt; pespunteados en terciopelo malva ó verde almendra. Estos trajes hoy hacen furor en PA.rís;
reempl azan á los de sarga ó paño en el día, y
á los de tafetán ó muselina en la noche. La

NÚMERO 3,

NÚMERO

NÚMERO 4,

6.

oculta la montadura. de una &lt;epauiette&gt; que amplifica lo alto del
busto;. pequeño plastrón y cuello drapeado de terciopelo malva.
¿Queréis un modelo más elegante, más esmera.do, que convenga
para. teatro, comidas y visitas?
Allí está la fig. 3, en terciopelo de algodón &lt;bis&gt; de un tinte champaña: este traje no:. muestra .;n nuevo empleo del trabajo de los frun•
ces. La. falda tiene un canesú fruncido y un delantero angosto abotonado de cada lado por botones de pasamanería· á la altura de la
rodilla está montado un volant'e aplegadillailo, lle~ando en u:: espa:
cío intermediario los frunces arabescos de &lt;soutache&gt; de fantasía..
La blusa está recogida por una. cintura de raso· los hombros están
aprisionados por un canesú aplegadillado que te;mina. en una banda
'Jordada. de seda. matizada; mangas derechas, fruncidas
bajo un volante que reposa sobre otro de encaje.
El terciopelo inglés negro es también de lindo efecto
0omo lo indica la fig. 4. La falda está ornada. de bao:
das de peño negro dibujando dientes puntiagudos y acaba por un volante en forma que sigue movimientos ondulados. Esta combinación del paño y del terciopelo es
muy apreciada. La blusa tiene un canesú trabajado á
pliegues de ropa, el cual está guarnecido de un bies y
de un volante ondulado de paño doblado de &lt;surab&gt; de
color que se ve a.l menor movimiento. Un alto puño cubierto por bieses de paño de anchuras diferen•
tes termina. la. amplia manga.
MARÍA Lur~A.

tora delicadeza; también puede contarse entre
los colores más felices el gris, la. gama de los
leonados, el violeta y el ciruela.
El gris, tan elegante como fácil y cómodo de
llevar, es a.ltamenteconveniente. Nuestrafi.gura.1 representa un precioso modelo hecho de
un gris argentado, de reflejos blancos; la fal·

SOMBRERO DE oTOffO,
NÚMERO 5,

MODELO DE PEINADO,

NÚMERO

7,

�Et :MUNDO ILUSTRADO

lt :t.tuNDO ILUSTR.ADO

PUESTO DE Li\ CERVECERíA DE TOLUCA,

Los Fiestas de Govodonga
L domingo último,como estaba anunciado,
se efectuó en el tívoli del Elíseo la romería y rifa de beneficencia organizadas por
la Colonia Española para cerrar con ellas la
serie de festejos con que en esta ocasión se celebró en México el aniversario de la batalla
de Covadonga. ·
Para completar nuestra información relativa
á las suntuosas fiestas á que nos referimos,publicamosen estas páginas algunas fotografías
ds los puestos de las principales casas comer·
ciales que más contribuyeron en este año al esplendor de las mismas fiestas.

E

"El Buen Tono", S. A.
Conocida de todos es la proverbial galantería que distiogue á los propietarios de &lt;El
Buen Tono&gt;,S. A., y la solicitud con que siempre toman parte, lo mismo en las fiestas de los
españole.s que en la de los franeeses, lo:i italianos y los americano:;. El puesto que mstaló expresamente «El Buen Tono&gt; para la romería de Covadonga, fué,sin duda alguna,unode
los más hermosos; hecho todo de &lt;papier ma•
ché&gt;, se distinguía por la belleza de su ornamentación, apareciendo vistosamente engalanado con guias de flore:i y con bande.ras mexicanas y espaffolas.
Un grupo de agraciadas sefforitas, llevando
la clásica mantilla, atendían con el mayor esmero á los consumidores, poniendo en circulación los cigarrillos especialmente fabricados para las fiestas, con artísticas envolturas
alusivas á la solemnidad del día. Este puesto
fué uno de los que más llamaron la atención
del público.

pecial de los &lt;Antojos&gt;, &lt;Tabacalera&gt;, «Cazadores&gt;, &lt;Predilectos&gt; y &lt;Damitas&gt;,marcas, todas, que gozan de envidiable popularidad en
todo el país, debido no sólo á la magnífica
elaboración del producto, sino también á la
elegancia de sus envolturas.
El público encomió con justicia la magnífica
instalación presentada por los seffores Basagoiti, Za.Ido y Compaffía.
Por último,diremos que "La.Tabacalera Me•
xicana", que lleva cinco affos de fundada, ha
realizado últimamente muy grandes progresos
debido á la buena dirección de sus negocios.

La "Cervecería Cuauhtemoc"
Esta importante negociación, una de las má

prósperas que existen en la República, estuvo
también representada en las fiestas de Cova·
donga, de una manera muy brillante. Su ins·
talación se distinguió, no precisamente por su
lujo, sino por la considerable existencia de
sus productos que puso á la venta y que apenas fueron suficientes para satisfacer las exi·
gencias de la demanda.
La predilección del público por las cervezas
de Monterrey, es una de las pruebas más ?la.ras de la insuperable calidad deaquéllas,y JUS·
tífica plenamente el empeño que sus propietarios despliegan sin cesar para hacer que la fábrica se eleve cada día á mayor altura. 1
Las distintas marc&amp;.s que proceden de 1 a Cer·
vecería &lt;Cuauhtemoc&gt;, entre las cuales se en·
cuentra la famosa tCarta Blanca&gt;, son cada
día más solicitadas en los merca.dos naciona•

les. Es indudable que esta fábrica, por. los numerosos elementos con que cuenta, y por la
superioridad de sus productos, está llamada á
ocupar uno de los primeros lugares entre to•
das aqnellas que contribuyen al engrandecí·
miento de la industria en México.
En la Exposición de S. Luis Missouri,la Cer·
vecería &lt;Cuauhtemoc&gt; acaba de obtener el gran
premio entre todas las cervecerías del mundo.

Dado el crédito de que gozan entre los fumadores de buen gusto las diferentes marcas de
&lt;Lá Cigarrera Mexicana&gt;, huelga decir que la
instalación fué una de las que atrajeron durante las fiestas de Covadonga mayor número de visitantes. Los materiales empleados en
la fabricación de los cigarrillos son de reconocida superioridad,y los métodos de elaboración, los más modernos que se conocen.

La Cervecerí!l de Toluca.

La "Compañía Harinera".

Notable también, por la sencillez y buen
gusto de su adorno, fué el puesto donde la
«Compaffía Cervecera de Toluca y México, S.
A.&gt;, puso á la venta sus productos, tan apreciados por los consumidores y que tantos
triunfos han obtenido, lo mismo en las exposiciones nacionales que en las más importantes de Europa y Estados Unidos.
El numeroso personal encargado de atender
al público.apenas fué suficiente para despachar
á los innumerables consumidores: tanta era
la demanda que tenían las magníficas cervezas
de Toluca.
En el graba.do que publicamos aparece el
grupo de seíioritas que tuvo á su cargo el despacho, y que pudimos fotografiar momentos
antes de abrirse las puertas del tívoli al público.
La instalación de la. «Compañía Cervecera
'J:'.oluca y Méxlco&gt; en el gran certamen in~ernac1onal de San Louis Missouri. ha llamado al•
ta.mente la atención de los millares de visitantes que recorren el departamento donde se encuentra.

Indudablem1mte que el mejor y más artístico
puesto que se instaló en el tívoli durante las
fiestas espaffolas, fué el de la «Compaíiía Harinera y Manufacturera.Nacional, S. A.&gt;, cuya
fábrica y almacenes están situados en la calle
de los Arcos de Belén, núm. 25.
La fotografía que publicamos basta por sí

sola para dar una idea de la belleza y eiegancia de la instalación. En cuanto á los productos de esta importante fábrica, que compiten
ventajosamente con los mejores del extranjero,
sólo diremos que la demanda que tienen a.e·
tualmente en el mercado, es,por decirlo así,?x•
traordinaria.
La fábrica surte no ,;ólo la plaza de México,
sino también las principales de los Estados y
gracias á la perfecta elaboración de sus pro'.
duetos y al crédito que ha sabido conquistarse, es, sin duda alguni., la primera en el país.
Las galletas que elabora la «Compaffía Hari•
nera y Manufacturera. Nacional, S. A.&gt; son de
calidad suprema y no tienen competencia en
la. plaza. El númeroso público que asistió á
las ~estas ~e la Covadonga. así lo comprendió,
elogiando Justamente la soberbia. instalación
donde se exhibieron los excelentes productos
de la casa á que nos referimos.

"La Cigarrera Mexicana".
La instalación de esta fábrica fué notable
por todos conceptos y superó, sin duda alguna,á todas las hechas por la misma negociación en años anteriores.
Estaba primorosamente adornada con «pannea.ux&gt; de flores y palmas, y festones, presea•
tando, por la artística combinación de su decbeora~o, un golpe de vista verdaderamente sorb10.
t ~n el centro del hermoso pabellón se leva.oa a.una torre «Eiffel&gt; en miniatura-reproducc1ón exacta de la de París, -y grandes focos ~e Ju~ de arco se veían suspendidos del
rrn1s.am1ento,completando el adorno exterior
e1 1u.iosísimo puesto. Los consumidores eran
~,ndd1dos por graciosas señoritas,encargadas
e espacho de los cigarrillos.

"La Tabacalera Mexicana".
Un hermoso salón árabe, en cuyas portada
lucían los colores rojo y g~alda, constituía el
puesto instalado en el tívoh P&lt;?r a9.uella gran
fábrica de cigarros. Tanto el interior como el
exterior estaban adornados con palmas y flores graciosamente combinadas. Durante los
rincipales días de las fiestas, la orquesta
~Lerdo&gt; tocó aHí escogid~s piezas_, bailán~oi;e
jotas y «Cake Walks&gt;. Seis seffor1tas vestidas
con trajes de fantasía ql!e representa_ban las
banderas espaffola y mexicana, obseqma.ban á
la. concurrencia con cigarrillos de las más afa•
madas marcas de la fábrica.
.
Entre éstos, debemos hacer mención muy es-

PUESTO DE LA &lt;CIGARRERA MEXICANA. &gt;

:!PUESTO DE &lt;LA TABACALERA MEXCCANA&gt;

PUESTO DE «EL BUEN TONO&gt;,

PUESTO DE LA CERVECERÍA &lt;CUAUHTEMOC&gt;,

PUES1'0 DE LA «COMPA:i:fÍA HARINERA. Y MANUFACTURERA NACIONAL, S. A,&gt;

�EL }¡UNDO ILUSTRADO

ECOS DE TODO EL MUNDO
A guerra rusojaponesa ha tenido muchas
sorpresas para todos los que en algo se
[
preocupan por las grandes etapas de la
humanidad, una de las cuales parece iniciarse
en la. invasión de Mandchuria por las tropas
del Mikado; pero muy especialmente para.
aquellos que, por ser milita.res al servicio de
una. nación, se encuentran en la precisa. necesidad de estar al tanto de todos los adelantos
huma.nos en el arte de la guerra., y de todas las
enseila.nzas que de una ctt.mpaña se deriven.
Los ejércitos europeos se están renovando
sin cesar, y es preciso que la enseilanza.
de los principios tácticos y estratégicos se
baga. de un modo efectivo, si se q u1ere evitar que en pocos años el batallón esté formado por reclutas que desconocen hasta los más
r udimentarios cánones de la. guerra.

tirarse, ya que no es posible prolongar la. ficción has,a el momento en que los hombres se
atacan, haciendo que los muertos y los heridos disminuyan la fuerza. de alguno _de los
eontendientes y lo obliguen á desa.lo¡a.r sus
posiciones.

***
Connaugbt,

El Duque de
que tiene el gra.d?
de general en el ejército briiánico y es un militar de mucho prestigio, fué el que tuvo el papel de árbitro en las últ imas maniobras.en l as
cuales cerca. de treinta mil hombres tomaron
parte. Uno de los bandos llevaba. los unif?rmes pardos, «kqaki&gt;, que son reglamen~arios
en los ejércitos modernos, durante el tiempo
de calor, y en las expediciones colonia.les, 1~jos de la. madre patria.; el otro tenía. su.s un1formes azules, también reglamentarios, por lo
que uno de los cuerpos, el invasor, se llamó
de los «brows&gt; y de los «bleus&gt; e~ otro.
.
Sigilosamente, como en tales c1rcunstan01as
conviene, los «pardos&gt; fueron desembarcados
en Clacton-on-Sea, por una flota de cruceros

creía completamente imposible, muy difícil
cuando menos, resulta hasta fácil y hermoso,
siendo que se le consideraba ridículo y deforme. Los ferrocarriles de vapor, en la época de
sus comienzos, fueron rechazados por emioencids científicas, por grandes hombres de estado, entre los cuales a.lguoo dijo que &lt;era r idículo suponer que aquellos pequeftos coches q ue
tan trabajosamente caminaban en sus carriles
de fierro, llegaran algún día., por mucho que
~e les perfeccionara, á suplantará la silla de
postas, tan cómoda, tan elegante, tan ligera.,
tan hermosa . .. .&gt;
A pesar de todo, los coches de motor cada
día invaden más el mercado, y las grandes ciudades de Europa se encuentran ya completamente dominadas por el automóvil, que cada
día. es más comodo, más barato, más bien hecho y más práctico.
Tanto es así, q ue en l as playas en la s-cuales
l a. sociedad europea veranea, los administra.dores de hoteles, teniendo en cuenta. 1a circunst ancia de ser raro ahora el que no gusta del
s port del automóvil, hao ideado cambiar por
completo la. forma de sus galerías, de tal manera. que los automovilistas puedan penetrar
directa.mente en los patios donde se sir ven l as
cenas, dela misma. manera que aoteq se deja.ha.
á los ,}iclista.s entrada libre y sitio especial
para la guarda de sus biciclet11s.
Una áe las playa.A más elegantes, por su
clientela. especialmente, es la de la peque!la. pob lt,,ción de Di ves, puer tecito de la Mancha.
Es una vieja ciudad en la que la iglesia tiene
las huellas oe los siglos numerosos que han
desportilla.do sus torres; cuenta. coa una. playa
hermosa, y con un hotel en el que el propietario ha te01do la buena idea de poner la galería
baja. al servicio de los automovilistas. Los
buenos caminos que atraviesan Francia en to·
das direcciones, son esperialme::te cómodos en
aquella región y los &lt;cbaffeurs&gt; abundan por
ende.
El plan ha da.do todo el resultado que de él
se esperaba.¡ la sociedad que veranea. en Di ves
es cada dia más numerosa, y más y más lo son
los afü,ionados al automovilismo. Al ver el número de automóviles que penetran en el restaurant, ar reglado para el caso, se tiene la exacta visión cte lo que ba de ser el mundo en pocos affos más de cmo.torismo&gt;.

*

DIVES,-LL"EGADA DE AUTOMÓVI LES Á UN HOTEL.

Las maniobras se han efectuado en Inglaterra ha.ce unos cuantos días, y para mejor
aprendiza.je y enseñanza de los reclutas, se
formó un plan que parece ser el que más se
presta á este g6uero de simulacros militares.
Ona parte de los ejércitos, a.l mando de los geuera.les que l a superioridad ordena, toman el
papel de invasores, se les se!lala cierto número de buques que los.transporten bast a. la cost a previa.mente elegida, se les dan los materia.les exacta.mente iguales á los que en campaña habrían de llevar, y se les marca solamente á grandes rasgos la. obligación que tienen.
Por otra parte, se seña.la. á otro grupo de
fuerza. equilaleote al grupo invasor, y también
á gra.ndes rasgos, el sitio y la hora en que ha
de efectua rse la invasión simulada.y se le provee de elementos suticientes, tal .:orno si el departamento de Guerra. recibiera aviso de que
un cuerpo de ejército extranjero se apresta. á
de~embarcar en las costas propias, y se apercibiera. á 1·echazar el intento de desembarco.
l!'io al mente, uno de los más prestigiados entre los jefes del ejército, recibe los datos que
se han comunicado á los unos y á los otros y
hace el papel de árbitro, declarando en el mo•
mento oportuno quiénes son los que deben re-

y de transportes, cuando ya en la costa los
marineros que formaba.o la. fuerza de desero
barco de los cruceros, habían construido balsas en las cuales fueron transportados los
hombres, doce mil en número, que habían de
jugar el papel de invasores.
Se pusieron en ,iráctica. cuantos medios la.
guerra moderna tiene; se desarrollaron exten·
sos planes estratégicos, y posterior mente, reunidos invasores y defensores, discutieron, en
unión del árbitro impar, las eose!lanzas que
de la.s operaciones podrían sacarse.

***

En F rancia es el automovilismo una industria. nacional, plenamente protegida y en pleno
progreso. Los modelos ct•mbian aílo por año
y han ido perfeccionándose con tal rapidez,
que coches de tres y cuatro estaciones dfl uso se
ven ya. viejos, raros, de formas anticua.das y
ridículas. Ha sucedido en materia. de automovilismo lo que en otra.s muchas: durante varios
lustros la industria solamente lanza a l mercado
modelos considera.dos más bien como un juguete
científico, sin importancia. práctica de ningún
género; en cierto momento alguien se atreve á
romper los viejos moldes; toma por sil cuenta
&lt;lanzar la. moda&gt;, y a l año siguiente, lo que se

* * los pueblos eminen•
La cosecha. marca, para
temeote agrícolas, el momento del año en el
que se verá. si los esfuerzos han sido fructuo•
sos; después de la labor de meses enteros, al
calor abrasador del sol, la uva. va tomando
color y azucaránoose. Cuando llega la época
de la. vendimia, los pueblos todos en los cuales
se hace el cultlvo de la vid, se encuentra n en
plena fiesta.
En el Valle de Oro, en Italia, se producen
los mejores vinos del reino y en las actuales
semanas se hace la vendimia.. Ataviados con
sus pintorescos trajes regional~s, los mozos
6 arridos llegan guotando las primicias de la
vid en el vino nut:lvo; los compradores que llegan de leja.nos pueblos á hacer sus contratos
con los productores, animan el mercado. Todo
se vuelve fiestas, cuando la. vendimia es bUficiente.
En el Va.lle de Oro son varias las semanas
de fiesta debidas á la vendimi a, y en esta. época. es en la. que se consuman los noviazgos,
porque la mayoría de las parejas espera.o «el
vino nuevo&gt; vara ir á la e_rmita cercana á q~e
el buen fraile una sus destinos. A la.~ fest1 v1daues de la cosecha del vino se unen las oup·
cía.les, y el valle entero se torna, de monótono
y triste, en alegre y bullicioso.
Y año por aí'!o se repiteo,desde tiemp~ inmemorial, las fiestas venctimiarias que a01man Y
alegran tos fecundos valles en los.cuales el sol
de halia fermenta y madura el jligo generoso
de la vid¡ 11ño por año los a.Idea.nos, coa la
alegría en los ojos. cruzan el valle y se reúnen
en fa.ráodolas animadas.

.'7ea Ud. á su Derecba.
Siempre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á det.e1'JDinado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invariablemente
hacia nuestra derecha. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asiento en el Paseo y se convencerá de ello. Encontrará el noventa y
cinco por ciento que inconscientemente voltean 8ll8 cabezas siempre
á la derecha.
Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chapultepec, vea á su derecha, alli está ; ·

Adelante de Cuauhtemoc, pasando la tercera Glor ieta, á lo largo de
toda la hilera de eucaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teja, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquinas de las calles.
Dentro de muy pocas semanas verá un buen número de obreros
llevando sus herramientas para empezar el drenaje y colocar los tubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles con asfalto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á
Gi.nco afios, que los terrenos de.'

SUB

amigos, hace

se adquirían por una canción. Siga el ejemplo de los demá.s y compre
SUB lotes, obteniendo las ventajas de sus precios. Venga á nuestra
oficina, Primer a de San Francisco, n úmero 4, ó á la de nuestros Agentes Generales, Sr es. P revost &amp; Vail, Primera de San Francisco, número 8, y le daremos toda clase de informes, así como una lista de personas prominentes que han comprado lotes en esta COLONIA, donde
piensan edificar sus Casas-Palacios. Vea á alguna de estas personas
que han comprado terrenos en

L a Colorjia Cuaubtemoc~
y pregúntele por qué ha preferido este lugar á otros numerosos que

hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para comprar
el suyo.
Uno de los m ás prominentes negociantes roexicanos acaba de oomprar lotes por valor de cincuenta y dos mil pesos en el ~tilwell Place,
la semana pasada~ No pagó má.s de diez mil pesos al contado, y el resto lo pagará en nueve años. ¿Cuánto llegarán á. valer estos lotee dentro de nueve afios, si siguen aumentando en cada &amp;ñ.o un diez por
ciento, como ha ido sucediendo duran+-..e los últimos nueve dos que
han pasado?

UNA FASE DE LAS MANIOBRAS MILITARES I NGLESAS,

L AS VENDIMIAS ITALIANAS. -CELEBRACIÓN DE LA COSEOHA,

�GRANDES ALMACENES DE

El Palacio de Hierro,. S. A.
Galle de San Bernardo ~-M~XIGO

t\partado número 26

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L UNDO LUST~ílDO
Año XI.-Tomo II.-Número 17.

MEXICO, OCTUBRE 23 de 1904.

Dlractor: Lic. RAFAEL REYES SPINDOLA.

Subscrlpcl6n mensual foránea ..... $1.50
ldem
ldem en la Capital.. $ 1.25

Gerenta: LUIS REYES SPINDOLA.

Secretario de Redacción: José Gdmez Urarte.

Registrado eomo artlculo de eegunda cl&amp;M en 8 de Noviembre de 1894.

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VERACRUZ
GRANDES ALMACENES DE ROPA YNOVEDADES
SEGUNDA MONTERILLA Y CAPUCHINAS.-MEXICO

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seda.
Trajecitos, Paletots, Vestiditos, Boinas, última
novedad.
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Signor~t, t,onnorat ·v fompañía.
Pío X y su Secretario de Estado en los Jardines del Vaticano.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>AL
PUERTO

DE

t.

L UNDO LUST~ílDO
Año XI.-Tomo II.-Número 17.

MEXICO, OCTUBRE 23 de 1904.

Dlractor: Lic. RAFAEL REYES SPINDOLA.

Subscrlpcl6n mensual foránea ..... $1.50
ldem
ldem en la Capital.. $ 1.25

Gerenta: LUIS REYES SPINDOLA.

Secretario de Redacción: José Gdmez Urarte.

Registrado eomo artlculo de eegunda cl&amp;M en 8 de Noviembre de 1894.

,

VERACRUZ
GRANDES ALMACENES DE ROPA YNOVEDADES
SEGUNDA MONTERILLA Y CAPUCHINAS.-MEXICO

IL~§ NJFJ.§ ((i~R~1D&gt;IE§ Y MHBJJ~~
§[J~1f Il1D)~§ 1D) I6 ILR ·IHIBWlUffisILil ~~

Informamos á nuestra numerosa clientela que ~emos recibido y puesto á la venta todos los artículos de
Invierno, y suplicamos á nuestros favorecedores se sirvan visitar nuestro

D6Dartam6nto 06 MOOaS UGOíll6GGiOíl6S
,.

seguros de que encontrarán el mejor surtido de la Capital en

Som.breros y Tucas de terriopclo y fieltro para Sl'ñnras,

.

.'

t"

.'°"

- •• •

Niñas y Niño~.

Formas de fieltro y chenille.
Paletots, Carriks, Macfarlanes y Capas de paño.
• Salidas de baile, de seda.
Enag'uas y refajos de seda, de_lana, de algodón .
Matinés, Robes de chambre, Blusas de lana y de
seda.
Trajecitos, Paletots, Vestiditos, Boinas, última
novedad.
....
Boas de pluma y de piel, etc., etc.

Signor~t, t,onnorat ·v fompañía.
Pío X y su Secretario de Estado en los Jardines del Vaticano.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO IlUSTRADO

OS grandes coloristas, los gr_andes poe_tas
descriptivos, no solamente b1spanos, si.no
[
galos también, han derram_ado to~a su rn·
genua admiración en estrofas incendiadas, al
hablar de las plazas de to:o~ y de_ la lidi~. En
los bajos fondos de la c1v~l1zacióa, existen
tod ..vía atavismos irreductibles, que luchan
desesperadamente para bacex:nos regres~r á
tiempos, quizá peores, pero idos p~ra siempre. El hombre refinado, cuyo espíritu .e~ un
reactivo sensibilísimo, cuya suscept1bi_hdad
llega basta la hiperestesia, cuyos oerv10s, á
fuerza de sensibles, se han vuelto torturaotes,
el hombre del siglo lleva aú? en las venas algunas gotas de sangre del pitecántropo selvático, cuyos brazos musculosos y largos abogaban bestias feroces en la soledad pavorosa
del mundo primitivo.
Sería pueril negarlo: está _en nuestra sangre y vive de nuestros nervios y de nuestra
médula ese amor apasionado por la lucha
del toro y del hombre en la caliente arena
de los cosos. La. raza, si en algo se revela,
es ea esos 11,pasionamientos que no ~eX:Í';Ln b_asta.ntes á domar ni los siglos de c1villzación
cristiana, oi una educación perseverante y
metódica.
Los toros son el espectáculo favorito de los
españoles, y quizá m&lt;Ís que de los e~pañoles,
de los hispanoamericanos. Podrá fácilmente el
pueblo reducirse basta el extremo de concu·
rrir, correctamente enguantado, á una selecta
audición de música de cámara: se le podría
llevar, dulcemente, como á uo r:iil.o eo_fermo
cuyas rebeldías se temen, hasta una vida. de
moralización ficticia de aparato, hueca; pero
en el momento en qu'e tocaran los _clarines el
salvaje alarido preliminar, en el i°:stante. en
que el sol alumbrara ante su atónita retina
uno de esos espectáculos de color, Y de luz, ,:
de sangre y movimiento, el pueblo v:olveria a
gritar, basta quedarse áfono, los mismos términos técnicos del toreo, volvería á lanzar su
sombrero á la arena, y recordaría. en un_ momento, así hubieran pasado m_uchos _siglos
desde que la última corrida bab,a termmado.
sus actitudes delirantes y torturadas, sus exclamaciones que estallan á la clara luz solar
como burbujas de un fermento mu,v. hondo, sbbre. la superficie intranquila Y viscosa de un
pantano.

*

* toros. La fiesta e~,
Nos gustan mucho *los
por naturaleza, de la.s que no exigen conoc1•
mientos previos, para gustar; entra en nuestro carácter como en un estuche hech? á su me•
dida, y nc.s conviene, y llena Y del.e 1ta sobremanera.
Mucho es lo que se ha hablado acerca de la
carestía y rareza de los espectáculos cultos,
preguntándose si no sería la natural consecuencia. de carestía y rareza ta.les, nuestra poca afición á la música alta, á la ópera; se ha
dicho que tales espectáculos están muy P?r~nciioa de nuestros alcaoces, y que pecu01ar1 amente es imposible que sostengamos el tiempo
que s~ría menester en nuestra capital á una
1:luena compail.ía de cantantes líricos. Hay algo
de cierto en e·sto, no cabe duda.
Pero no es todo; los toro,; cuestan tanto, 6
más que cualquiera espectáculo exquisito, y
más' que lo que constar µo.dría una. mediocre
compañía de cantantes. Los precios de entra·
da á la plaza son altos, muy altos. Y sin embargo, apenas las puertas de la plaza se a.breo,
con antelación significativa; apeo as se puede
entrar, no á presenciar la corrida, ~ioo á esperar pacientemente la llega.da del Juez, una
muchedumbre abigarrada, ctelira nte, toda risas interjecciones, ca.brilleos en los ojos,asalta 1'a.s altas barreras semicirculares y se acomoda Jo mejor posible, sin darsll cuenta acaso
de la ira del sol, que muerde tercamente sus
espaldas.
***

Al propio tiempo qu~ la te~p_orada tauri!'.lª•
comienza, y no con éxito envidiable, por cierto la. temporada de óper.a, de la que algunas
p~labras hablamos ya; dos estrellas, de prime-·
ra magnitud segura.mente, no _forman una
constelación 1 ni en astronomía., 01 ea arte.
y tal cosa ha sucedido en la. actual temporada de ópera· la Tetrazzinni, cuya voz de cristal y oro se 11,fioa y perfecciona cada día más
y más, y la. Berlendi, actriz t11.n alta y apasiona.da. como cantanie· dulce-y-fina., -son 1-a-s dos

estrellas á cuyo rededor se agrupan, con la
humilde insignificancia de los destinados á
desempeñar papeles sec.un:iarios, varios artistas incompletos; una gran voz de tenor, que
parece brotar cristalina. y pura de uo autómata maravilloso, cuya mecánica interior no lograra darle un átomo de vida; algunas actrices discretas. cuya voz, como un grato ,recuerdo del pasado, solamente podría escucharse
de haber sido recogida por algún fonógrafo
en épocas pasadas.
Nada más nos ba traído, por ahora, el vie•
jo amigo de todos los públicos y de varias generaciones de diletaotti, Sieoi. Si se tratara
de hacer mú,ica de concierto, de ca.otar trozos
selectos de óperas desconocidas, con acompañamiento de una orquesta tan discreta como
artística, entonces el éxito, á no dudarlo, habría, una vez más, agasajado como á un triunfador al viejo empresario. Pero no se trata de
hacer conciertos.
El público, cuya fama de ho,co y reservado
espanta ya á los cantantes que nos llegan de
lejanas tierras, se ha portado admirablemente
en esta temporada; ha esperado, con una paciencia monacal, que se desarrollaran los pla·
oes de Sieoi. que se aclimataran las voces de
los artistas; ha animado con aplausos sinceros, por más que sean benévolos, á los que se
mostraban tímidos, y ha esperado, sobre todo,
ha esperado ....
La Tetrazzini era ya nuestra conocida; nadaba variado,si oo es en provecho propio, la
voz admirable y la escuela discretísima de la
soprano; en Ias obras de su repertorio de elección, en las divinas é ingenuas melodías de
los grandes maestros del siglo que murió ha
poco, la Tetrazzini tiene donde lucir ampliamente sus facultades.
La Berlendi es muy joven; pero tiene una
grao intuición artística., una. garganta obediente como un enamorado de diez y o·c ho años,
una figura harmónica, esbelta, á la que mueve
y anima una alma poderosa y sensible.
Pero los demás elementos artísticos oo están,
ni con mucho, á la altura de estas dos divas;
en la escena, especialmente en los pasajes en
los cuales se debe aparentar alguna pasión,
los esfuerzos de la BerJendi se estrellan ea la
frialdad polar de sus
compañeras: en vano
pretende animar esas
rocas, á las que oo ha
habido un Dios com·
placiente que sople un
espíritu.

ra ver, en el espejo glauco de los lagos reft
ja.das las locas cabalgatas de nubes i~posr
bles,~ las que parece animar un espíritu in:
forna.1 tortura o te y loco; podrán presenciar las
c'?queterías colosales de los volcanes, cuyas
meves son oro,y sangre,y zafiros y diamante
cuando la luz ctel sol, como una chiquilla es
las fal~as de _la abuela,. salta ,y juega y se agt
ta, haciendo 10~errogac10oes deshiladas con su
le_ngua monorrima y fluente ... ¡Sean bieove01ctos I
ANTENOR LESCANO.

o
S,•. José Ba.-,·os.

NUPCIAL

L

A crónica social de los últimos días nos
ofrece dos notas salientes: el matri~onlo
u" la sefiorita Guadalupe !caza y Ca.macho
con el S..:· Don.Albino Acereto y Cortés, y
de la senor1ta María de Jesús Sierra, con el
Sr. José Barros.
El primero de estos enlaces, que sin duda harán ~poca en los anales de 111, alta sociedad
mexicana, se efectuó el lo. d,.J corriente en el
hermoso t_emplo de Santa. Teresa, adornado
al efecto con guías, «panneaux&gt; y coronas de
flores ente-e las cuales descollaban las margal'ita.s y las gardenias.
La ceremonia. s~ vió concurrida por lo más
selecto de la soc10dad,_ y dió principio á las
once de la mail.ana, oficiando eo la misa el safio~ Serafioi, Visipa_dor apostólico, que fu6
quien d16 la bendición nupcial á los desposados.
Los padrinos de manos de la seil.orita Icaza
y Camac'llo y del señor Acereto fueron el Sr
J. Ignacio !caz~, y la Sra. Guadal upe C. de I~
caza, y de velación los Srs. Sebastián Camacho
y Concepción Landa de !caza. Ál preseo\arije ~os contrayentes en el templo la orques\a
Trillo tocó una marcha nupcial.

A la llegada de los novios la
Conservatorio ejecutó la ~arch~rquesta_del
efectuándose eo seguida el acto de t de rrieg,
nos que apadrinaron el Sr. Líe Doma e m_arra, y la Sra. Carlota Olmedo de BJusto S1edre del contrayente.
arros, maDurante la misa, la señora A t .
de Miranda cantó el bellísimo
onia Ochoa.
Faure&gt;, y al terminar el acto ve_ Jl1aría de
orquesta ejecutó la Marcha de S ~E:\1ig1osu, la
yerbeer. Los padrinos de vel ~6 1 fer de MeSr. D. Felipe N. Barros Y la sr:1 n Muedron . el
rra.
· uz , e S1e-

ei

«1

Los desposados recibi
donar el templo muchas eron, antes. de abanJicitaciones.
'
Y muy entusiastas fe-

***

El matrimonio civil se verificó
1
en la re.sidencia particular de1Sr'Pl:,
1 ªs~al'de,
cuyos salones, lujosamente a · ~· 1erra,
abrieron para recibir una concu~~:bl:i,dos, se
lecta como la que se había d d o~1a tan seantes, en el Colegio de Niñas ~? ~ita,8 horas
b_a la hora del enlace, se impro~~~
llegac1erto, en el que toma.roo
t
un connuestros mejores artistas, lt::iénllguoos de
noche un luoch-champagne en ob OS!3 por la
convidados.
sequ10 de los
Como testigos de la ce
.
.
la casa de la familia s·remoma, asistieron á
Porfirio Díaz, el Sr. Mi~~~~:~
Sr. Gral.· D,
qués de Prat, y los Sres Lics J-'Jspa~a,Marnáodez Y D . Manuel Sie~ra M.éo d. ez.ustmo FerD a d as I as simpatías de
·
los contrayentes el mat que g?zan en México
miércoles puade 'coosider~~~imo celebrado el
dero acontecimiento social. como un verda-

6ª

t

***
Nuestro país, después
de haber llamado la
atención de los a.v entureros y de los novelistas á lo Veroe, comienza á ser notado como
punto de elección para
excursiones io vero al es.
Frecuente es ya que en
los itinerarios ae los
viajeros de alcurnia se
encuentren los nombres
de nuestras ca.pita.les
de más interés y nom·
bradía.
Dos príncipes bávaros acaban de abandooarnos,y ya se anuncia. la venida de dos
reales personnjes, que
viajan actualmente de
iacógalto por territprio
11,mericaoo. Son los
Príncipes de Orleaos.
Llegarán 1&gt;n 1a época
en que es el Valle más
hermoso y hospitalario , on el tercio final
del Otoño, cuando lns
grandes ahuehuetes del
bosque de Chapultepec
se arropan ea sus milenarios henos, para
reposar durante el frío
y rumiar lenta meo te las
consejas que giran en
torno suyo, llenas del
viejo perfume de tiempo-=; pasados.
Llegarán los real1&gt;s
persoo ajes á tiempo pa-

Sra. Maria de Jesüs
' Sierra de Barros,

Alcoacluirl
•, l os novios
, fueron objeto
por
ar
a mi".ª•
tacicinest.e de sus amistades de calurosas feliciPor la tarde,dse verificó
•
siendotesti
la ceremonia civil,
oeral D ¡osli ~los ?esposarlos los Sres. Gecho Lic · or no Diaz, D. Sebastián Camaberto Nó.ñD. Ji 11 i,uín D. Casasús, Lic. D. Rocaza y D l'Fz, · a~óa Alcázar, D. Jesús I. dl'nando Camacho.

***

Sra, G11adalupe Icaza tle .J.cneto.

El enlace
6 •
Sierracoae1;º rcoédB
.e la Srita.MaríadeJesús
coles or
r. os "'ri·os, se celebró el miér1
de Nilas : :añaaa eo la capilla del Colegio
su mayo~ ~ unw coo~u.rreocia formada en
de la capiia{te por familias muy di3tioguidas
nuestros í Y por.caballeros pertenecientes á
c rcu1os literarios y artísticos.
L a. alta esti
~lSr. Lic. Jusma A~ que el México culto tiene
iaoumerables t? Sier~a, padre dela novia, y las
nosotros su h simpatias con que cuenta entre
templo se vierººº:ªble familia, hicieron que el
currantes
ª literalmente henchido de cooauntuosida~ que la cer~monia revistiera una
' puede decirse, extraordinaria.

\

�EL MUNDO ILUSTRJJ&gt;O

l,IVla B6rl6ndi
T

RES son los orígenes de la música. El árbol opulento y magnífico absorbe los jugos
todos de la emoción artística, abajo, por las
raíces con que arraiga¡ arriba, por las frondas que lo coronan.
Desde luego, se indpira.en la. Naturaleza exte·
rior. El mundo material no¡ sólo es forma y ca.-

lor, es también rumore11 en la sel va., murmullos
en el arroyo, estrépito en le. cascada., mugidos
en el mar, zumbidos y silbidos en la atmósfera, estallidos en la nube, rugidos en el volcán.
Todo esto que suene. en rededor, canta. ,en el
alma del músico,é igualmente cantan en ella el
arrullo de la tórtola, el trino del a.ve, el rugi·
do de la fiera, el zumbar del insecto.
De e.hi dos géneros de música: la descriptiva, esencialmente sinfónica, que pinta. como en
el Sigisfredo de W agner la vida. de Ias sel vas,
como en le. Sinfonía. Pastoral de Beethoven
las furias de la tempestad, y en el Oratorio «La
Creación&gt; de Haydn,el ce.os informe y el surgí·
miento de la Naturaleza. y de la Vida., y el bel
ca.oto que, música de aves, trina., gorjea, vuela ala.do y ágil ■obre el p~ntagrama remedando al zenzontle y al clarín de la selva.
Pero el alma humana, ese otro mundo y esa

Tnotntarios 6alantts
CAl'ICIO('f

I
Tus ojos mo recuerdan
las noches de verano,
esas profundas noches,
orilla al mar salado,
7 tl chispear de estrellas
del Rielo negro y bajo¡
y tu morena carne,
los trigos requemados
y el suspirar de fuego
de los maduros campos.
Tus ojos me recuerdan
las noches de verano,

otra Naturaleza, es también raíz del árbol,
germen música! fecundo y origen de una de las
manifestaciones y de las formas más nobles y
más altas del gran arte. Cada pasión, cada
emoción, ca.da sensación, cada aspiración y
ce.da deseo, así como tienen manifestación
plástica en la actitud y en el ademán, tienen su
traducción peculiar en el grito, en til suspiro,
en el sollozo, er. la carcajada que desgrana
perlas, en el lamento que desgarra corazones.
Las ideas mismas, ó mejor a icho, los e~tados
meramente intelectuales del alma, en lo que
tienen de más general y de más abstracto, se
traducen también por enton~iones, cadencias
y modulaciones especiales que los dan á cono·
cer claramente y los sugieren con precisión.
La duda, le. convicción firme, la ironía sutil,
la incertidumbre C:esde el momento en que tie·
nen expresión fonética, pueden tener y tienen
expresión musical. De ahí el canto moderno,
declamatorio, dramático, que informa el drama. lírico y .en el que tanto han descollado Ma·
yerbeer y Gounod,aunque músicos de transmi·
ción, Verdi el evolutivo, Bizet el regenerado
y luego la. pléyade juvenil de nuestros días,
Puccinni en &lt;La Bohemia&gt;, Mascagni en &lt;Ca·
vallería Rusticana&gt;, Massenet en «Manon&gt; [.
en «La Na varraise&gt;, Giordano en &lt;Andrea Ch •
nier&gt;iy ta.otos otros más, sobre los cuales descuella á inmensa altura el Homero de esta epo•
peya, Wagner.
l!:stas divisiones no son absolutas, sino tan
sólo relativas. La música meramente descrip-·
tiva, el bel canto y le. virtuosidad, que es el
bel canto á la vez que el malabarismo instru·
mental, no existen nunca solos y á ellos se
mezcla siempre, un poco 6 un mucho, el canto
declamado y la música dramática, y también
sucede que esta última música no excluye fa•
talmente ni la virtuosidaa ni el bel canto.
Pero la distinción establecida subsiste no
obstante y permite casi siempre caracterizar
esas tres formas favoritas del gran arte. ~
Al pretender pintar la Naturaleza, la música
aborda, sin duda, un gran problema; pero es
más profundo, más alto y más estético el de
describir el alma humana, predilecta preocu·
pación de todos los compositores modernos.
Trátase, en suma, de encontrar y de expresar
musicalmente la expresión fonética de los es·
ta.dos tan varios siempre y tan complexos á
veces, del alma humana.¡ de hacer cantar á
!solda el amor ciego, brutal, animal que la devora; de hacer gemir á Eisa. su pasión resig•
nada y melancólica, á Margarita llorar su inocencia burlada y su crimen de amor. Trátase
de hacer rugir á Otelo su furia celosa, de hacer patente la perfidia y la maldad de Yago;
de gemir como Mimi, de reír como las a legres
Comadres¡ de dudar y odiar como Hamlet, de
gozar y morir como Ma.nón.
Desde el momento en que tal es el problema,
músico é intérpretes tienen que poseer una alma grande, una sensibilidad exquisita., un calor, un fuego, una ternura, un entusiasmo, una
indignación, una ira, unas pasiones, en suma,
intensas, arrebatadoras, dominadoras, pro•
fundas como el mar, ardientes como el sol, ca•
paces de resumir en un solo ser toda el alma
de toda la humanidad.
No bastan y a, no pueden bastar al intérprete de semejante música. un órgano más ó menos
pl;'ivilegia.do, una sabia gimnástica previa1 una
técnica meticulosa; se necesita, además, o por
mejor decir, principalmente, un gran corazón
y un gran talento, una inspiración fácil y una
sensibilidad refinada, porque en este orden de
músic1l, para cada interpretación es forzoso
fundir el arte lírico y el arte dramático, al
cantante y al trágico, y éste último supone un
físico y una plástica, espíritu de observación,
sinceridad, toda la gama del talento artístico.
Llvia Berlendi es uno da los pocos seres privilegiados, nacidos y formados para la interpretación de la musica moderna y es, en este
orden de arte, tan grande como Luisa Tetrazzini en el bel canto.

II
Tu hermana es clara y débil
como los juncos lánguidos,
como los sauces tristes,
como los linos glaucos.
Tu hermana es un lucero
en el azul lejano . .... .
Y es alba. y aura fría
sobre los pobres álamos
que en las orillas tiemblan
del río humilde y manso.
Tu hermana es un lucero
en el azul lejano.
III
De tu morena gracia,
de tu soiiar gitano,
de tu IIlirar de sombra
quiero llenar mi vaso.
Me embriagaré una noche
de cielo negro y bajo,

EL MUNDO ILUSTRADO
Nada falta á este ser excepcional para interpretar la música dramá tica moderna. Juventud floreciente, belleza fisionómica y plástica
actitudes de estatua, ademán y movimiento~
admirablemente apropiados á la psicología
del personaje y á las situaciones que le crean
las peripecias del drama, voz de oro, amplia
limpi a, so nora, flexible, q ue lo mi smo gime
suspira, que ríe y jug uetea, vehículo de todas
las grandes pasiones, intérprete fidelísimo de
todas las emociones¡ ardor y ternura, entusiasmo y melancolía, estudio afanoso v comprensión fácil, compenetración perfecta y completa del artista y del personaje que crea, originalidad é inspir ación propias, lealtad y fide•
1idad al pensamiento ael dramaturgo y del
músico, intención profunda, dominio absoluto
del escenario, propiedad en el vestir; todo lo
tiene, todo lo posee y todo lo gobierna dentro
de una discreción, un tacto y una sinceridad
que hacen de ella una artista finísima, exquisita, quenohacecaer al público en ninguna em•
hosca.da, que no lo deslumbra con ningún oropel y que lo conquista, lo domina y lo subyuga en fuerza de talento, de corazón, de amor
y de consagración al arte.
Livia Berlendi es de esas artistas que, lejos
de ser sus primeros panegiristas, son sus más
severos censores; canta., ante todo, para sí misma, y como quiera que se ha conquistado á sí
propia, ha acabado por conquistar al público
y por crearse una envidiable posición en el
arte lírico.
La presente temporada de ópera tendrá de
memorable el habernos hecho admirar, á la
vez, las excelsitudes del bel canto y las gran•
dezas del canto dramático, en cabeza de dos
de las altas personalidades que en estos tlem·
po pueden ser sus sacerdotisas. Si Luisa Tetrazzini ha hecho una buena obra de resurreccióu de un arte muerto, Livia Berlendi está
llamada á hacer una obra de verdadera revelación de un arte nuevo.
Así lo ha comprendido el público y por eso
las aplaude con entusiasmo.

y

(Por Manuel Reyna).

La noche luce ·triunfante
en la atmósfera infinita..
Por un sendero fragante
marchan Fausto y Margarita.

El seductor es gallardo
y valeroso doncel.
Ella blanca como el nardo
y rubia como la miel.

Y claras y refulgentes,
sus pupilas son más bellas
que las brilla.doras fuentes,
espejos de las estrellas.

Como á arnés banda vistosa
va á su cortejo enlazada.
'
¡Pobre Margarita!.., .¡Oh diosa
del Olimpo desterrada!
Su mejilla palidece
á un beso de brasas lleno,
Y rosa nívea se mece
al ritmv de su albo seno.

Ox.

EXPOSICION DE SAN LUIS MISSOURI

LUISA TETRA ZZINJ,
(El Juicio critico de esta notable artista se publicó en "El Mundo
Ilustrado" del 6 de Diciembre de 1903).

para cantar contigo,
orilla al mar salado,
una canelón que deje
cenizas en los labios . . ... .
De tu mirar de sombra
quiero llenar mi vaso.

IV
Para tu linda. berma.na
arrancaré los ramos
de florecillas nuevas
á los almendros blancos,
en un tranquilo y triste
alborear rle marzo.
Los regaré con !l.gua
de los arroyos claros,
los ataré con verdes
junquillos del rema.oso . ...
Para tu linda. hermane.
yo haré un ramito blanco.
ANTONIO MACHADO.
GITANAS ANDALUZAS.

La inmorta.l pareja ufana
de la lun11o al resplandor,
en la floresia desgrana
el rosario del amor.
Y sobre granados rojos
y entre castaiios floridos
¡buitres de espantables ojo11
lanzan siniestros graznidos!

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRA:::10

POiítico General
mutrtt dt la Prtnma dt Jlsturtas.-su olda rlsutfta y su trlstt fln.-Por ta Jlmtrtca Española.-€! pomnlr d~ la J1r11tntlna Ydtl Pmt-nutoos pmldtntts
-€1 Dr. Quintana y t1 Dr. Pardo.-Ia 11uma tn mancburla.-Dltt dias dt combatt.-Ia olctorla lndtdsa.
LENA de juventud y de belleza., dulce y risuefia., cuando todo le sonreía., acaba de
fallecer la. Princesa de Asturias Doña Ma·
ría. de las Mercedes Borbón, hermana del Rey
Alfonso XIII y esposa. del conde de Ca.serta
D. Carlos de Borbón, de la ra.m a. napolitana.
Hija primogénita de D. Alfonso XII,la infanta
Princesa Mercedes fué jurada Princesa de Asturias y aun considerada como reina ne España. en el intflrvalo transcurrido de 25 de noviembre de 1885, en que faJIPció su augusto padre, y el 16 de ma yo de 1886, en que nació el
Príncipe Alfonso , proclamado por derecho propio soberano de la monarquía.
Nacida en las gradas del trono y cariñosa·
mente guiada por la Reina Madre, Regente del
reino durante la minoría de su hijo, la Princesa Mercedes fué creciendo en gracia y en gentileza, querida del pueblo español y adorada
de los que la rodeaban, hasta que fué la prometida y la esposa del Conde de Ca.serta.

L

¡; Todavía se recuerdan las grandes protestas
J con que fué recibido este matrimonio; aún pa. recen rAsona.r los rumores de las manifestaciones públicas de desaprobación y de rencor con
que fué saludado en la Corte el Príncipe consorte, en quien se veía la encarnación de una
reacción posible, si hubiera llegado á faltar
el monarca y la corona hubiera recaído en la
princesa. teniendo á su lado á uno de los Barbones de la. rama de las Dos Sicilias, que por
muchos años fueron en Italia los reprei;eotaotes del cooservantismo más ultramontano y
casi los continuadores del &lt;terror blanco&gt; ini•
ciado por el c{,lP.bre .Metternich en el primer tercio del siglo XIX, y que á pesar dela evolución
c:1e las ideas y de las conquistas de los pueblos,
parecía. perpetuarse ya muy avanzada. lapasa.da. centuria. La muerte de la. hermosa. Princesa viene á desvanecer todos los temores que
seabriga.ban;su desapa.ricióo,l lorada sí por los
buenos españoles, dejará aniquiladas las zo·
zobras y sin razón de ser los sobresaltos que
había provocado su casamiento con un príncipe
que fué poco grato, igualmente para los partidos
avanzados y radkales que para los mismos
tradicionalistas, que veían con prevención un
nuevo elemento interpuesto contra sus aspiraciones.
¡Pobre señora! ¡cuán triste fué su destino!
Amada y respetada en los primeros años de
su vida, su muerte viene á ser como un r¡¡spiro
ante las posibles -:omplicaciones que eran de
preverse. en el evento desgraciado de que Don
Alfonso XIII llegara á faltar sin sucesión directa. ¡Triste y mísera condición de los grandes y poderosos de la tierra!

***

Sr, Dr. D, Mmmel Qnimtana, Presidente de la
·
Be,rública A••oentina,

=:;.,~~, --:-'""·=
~

***

Sr. DI', D, José Pardo, Presitlente de la República
detPe,•ú,

concordia internacional entre las dos poderosas vecinas, han podido aliviarse en mucho
los presupuestos de guerra y marina. en ambos
países, que iban ~reciendo con asombrosa y
abrumadora celendad, y apa rtados, al pare·
cer para siempre, los temores de complicaciones, se ha efectuado la trasmisión del poder en
medio de una traoq uilidad interior envidiable,
v la administración que ha inaugurado el Dr.
Quinta.na cuenta con la coopera.ción de, to~as
1as fuerzas activas de la República, para bien
de la comunidad.
En el Perú también soplan vientos de paz Y
de concordia. Para siempre huídos-así_lo ~s•
peramos-los dolorosos tiempos _de ~1?itac10oes interiores, después de una excitación na.tu•
ral y sana. en los países democráticos en el pe·
ríodo electoral pasado, ha sido designado co·

Estremécese el ánimo con crispa.duras de dolor a_l pen~ar que hace diez días se disputan en
cuasi continuos co_mb~tes, la supremacía sobre
Mandchuria, los_eJérc1tos moscovita y japonés.
No se sa?e d~fimr cuál es SU_Perior,si el horror
ó la adm1ra~1ón por esos titánicos esfuerzos
en los que nmguno de los beligerantes aparenta contar el número de las víctimas que caen
á. mo~tones, segad as por una crueldad queparece 1_nagotable. Apenas se puede concebir una
tenacidad, una obstinación más decidida que las
quehao mostrado los combatientes, que en extensa línea de batalla, abarcando del río Shakhe á las minas de Yentai, han podido perman_ecer fr_ente á frente por una decena, que es un
81glo, sm eesar de luchar con furia desenfre-

EL NUEVO MINISTRO DE ITALIA
Para substituir al señor Conde de Vinci que
desempeñaba el cargo de Ministro de rt'a.!ia
en México, ha sido designado por S. M. el Rey
Víctor Manuel III el Sr. Aldo Nobili, quien
hace pocos días arribó á esta capital.

-=.,.-=---;:------:- -=j'i.~...íij-~~ri'r"-="!iiiiun~-:w;;;;:¡:,- - - - ; : - - - : - - ----=---:-,,------------=----::------7
.

\

Días pasados dedicábamos breves líneas á
una sucesión presidencial tranquila. al inaugurarse el gobierno del General D. Rafael Reyes en la República de Colombia, y hacíamos
conocer nuestros buenos deseos por que el nuevo ré"imen diera días felices á la república.
hermana digna por mil títulos de una era de
paz y de ~oncNdia, después de las épocas acial!'as que ha atravesado en los años últimos.
Hoy con gusto vamos á referirnos á otras dos
naciones latinoamericanas, cuya suerte nos
interesa por razón de raza y de comunes intereses.
La R epública Argentina, la opulenta emperatrlz del Plata, que marcha hace buenos años
firme y resuelta por la senda de su engrandecimiento, acaba de renovar en animadas elecciones al jefe de su Poder Ejecutivo, entrando
como sucesor del General Roca el Dr. D. Ma·
nuel Quintana, digno continuRdor de la polí-

tica. dii paz sostenida e~ la pasada &amp;~ministración. Desvanecidas felizmente las dificultades
que por cuestión de límites amenazaban la paz
por el lado de la extensa frontera andina, y
cimentada en mutua confianza con Chile la

roo cand_idato de c~mpromiso, admitido por
lc,s partidos contendientes, el Sr. Dr. D. José
Pardo, que obtuvo en los comicios la grao mayoría de los sufragios.
Es el Dr. Pardo hombre de cuarenta años de
eda~, ~ue dedicará_ sus energías robustas al
servi!llO de su patria; t~~e de origen, tradiciones hberales, pues es h1Jo de un estadista per?9:no que. sucumbió dolorosamente en el serv_icio público, en medio de una de esas agita01ones morbosas que han esterilizado tantas
veces el suelo latinoamericano. Pero el Dr
Pardo trae ahora ideales nuevos y fecundos pa:
rala Repúhlica. cuyos destinos le h11. confiado
su pueblo; ha estudiado en medio de las clases
~umildes las necesidades del país, ha trabaJado &lt;;on los pequeños y participado de sus
mis.ertas, y al ascender al poder, lleva, puede
decirse, ~o.mo le!Ila, el de &lt;poca política y mucha adm1nistrac1óo&gt;, que tan fecundos resultados ha dado á México, sirviendo de guía al
ilustre estadista. que rige sus destinos. El Dr.
Pardo, comprendiendo las aspiraciones ingentes del pueblo peruano, condensa en estas palabras su progr9:ma., y of_rece. &lt;ferrocarriles y
escuelas&gt;, es decir, trabaJo é mstrucción par&amp;.
el mayor número. Nuestros votos sinceros
por que pueda. y logre desarrollar sin tropiezos el bienhe&lt;;hor programa que esas cortas
palabras encierran.

*

*
Después del primer *empuje,
que fué favorable á los rusos, tuvieron que repasar el río
Shakhe, y sostener con firmeza su línea de batalla contra. los repetidos intentos del enemigo. Pero en estos cambios, ¡qué espantosa. matanza.! ¡qué horrible carnicería! ¡cuántas vidas
segadas en horrible hecatombe! ¡cuántos elementos sanos arrebatados á la labor fecunda
de los campos y á la santa tranquilidad de los
talleres! Cada día que pasa se ba ido a.umenta!ldo la cifra espantosa de muertos y heridos,

los cuales se cuentan por decenas de millar;
cada. día que ha visto á los combatientes en
sus puestos, ha ven ido á dar tintes más somb ríos al desfile de las víctimas devoradas por
el Molo&lt;'h insaciable de la guerra. Se ha. llegado á decir que pasaban de sesenta mil los hombres q ue han quedado fuera de combate durante la prolongada lucha. añadiéndose que la
mayor parte correspondía al ejército ruso.

***

Dos cosas son de notarse en esta norfiada
refriega: la admirable serenidad de Kuropatkioe , que no se ha llegado á. abatir ni por un
momento, y la. tenaz firmeza de los generales
japoneses en rechazar al enemigo, llegándose
á atribuir un triunfo completo, aunque sin declarar deshecho al ejército ruso.
Detenidos en su primer choque después de la
tvma dE' Bentziaputzé, los rusos emprendieron
una. retirada lenta, ordenada, acosados por un
enemigo despiadado y teniendo que sostener
constantes ataques deretaguardia y que hacerse
fuertes en posiciones nuevas, debiendo á cada
paso prever movimientos envolventes, que han
sido la base de Ja táctica japonesa. Los japoneses por su parte, repuestos del primer encuentro, no tardaron en a.sumir la ofensiva,
dura, firme, persistente. hasta rebasar las línea&amp; enemigas y cuidando de no ser .flanqueados, como parecía haber intentado el jefe
ruso.
Ahora, sel?ÚD las últimas noticias, Kuropatkine parece haber recibido refuerzos suficientes, y sin tener en cuenta más que su deseo
de dar lustre á las armas rusas, ya que tan
bien ha. sabido salvarlas de un temido desastre, comienza con sus movimientos ofensivos
una nueva fase en la sangrienta lucha. Y el
resultado queda otra vez indeciso, y la sangre seguirá derramándose á torrentes en los
tristes campos de Ma.odchuria, y las potencias
contemplarán frías é impasibles tantos horrores, porque el Czar ha declarado que no aceptará mediación de nadie.

z. z. z.
19 de octubre de 1904.

El nuevo ministro fué recibido en la estación del Nacional por los Sres. J. C. Montagna y J. Polla.no, Encargado de Negocios y
Cónsul de Italia respectivamente, y por -los
principales miembros de la. Colonia á que per•
tenecen.
El Sr. N obili es miembro de una muy ·conocida
y antigua familia italiana. Hace doce años
aproximadamente, comenzó su carrera diplomática, habiendo servido ya en distintas Legaciones. europeas y americanas,con el carácter de secretario. Para. venir á México dPjó
vacante PI puesto de Canciller que desempeñaba en la L egación de Atenas (Grecia).
Para ayer estaba. anunciada la. audiencia. pública. en la cual serí¡i. recibido el di~tinguido
diplomático por el señor Presidente de la República.
El Sr. Conde Vinci, que dúraote dos años
permaneció AD México, fu é nombrado por su
Gobierno, Ministro en el Japóo,á donde llegará próximamente.

.

t

r

nada, sin cesar de pelear con ardor indomable, en medio de loselementos desencadenados
lo mismo á la luz del sol, q ue no se oculta aot~
tanto horrores, que entre las sombras de la
n_och~, que bao servido de poco para que los
e¡érc1tos no se busquen mutuamente para herirse en mitad del corazón.
Más saogriPntaque la batalla de Liaoyaog
la. que se ha libr~do al Sur de Mukdeo haeclip'.
si_i.do pt,r sus terribles pé rdidas y varios episodios, á cuantas se conocen tin la historia contemporánea. Muy cerca de quinientos mil hombres frente á. frente, con todos los elementos
que ha inventado la industria moderna para la
eficaz destrucción de _los combatientes, han pasad~ por fases s~ceaivas ~e aliento y de contrariedad, _pero s1n llegar Jamás al pánico, según la varia fortuna de las armas. Iniciado el
movimiento ofensivo del general Kuropa tkioe
e~ día 9, quedó_ en su poder el pueblo de Beotz1aputzé y los ¡apooPses se retiraron á sus Jí.
neas principales del Sur; allí resistieron el empuje moscovita, y tomando á su vez la. ioiciati va., se l~nzaro1;1 c~n furia contra las posiciones en~m1gas, s1guréndose una serie,n,g interrumpida de ataques y contraataques p,arciales ó generales, de l-0s cuales los más importantes y también los que más caro han costl!'do á los beligera1;1tes, han sido los emprendidos por la poses1ó1;1 de Bensihú, los que se
d_1eron cerca de las mrnas de Yentai. y los reClent.Ps en torno del cerro del Arbol Solitario
que Kuropatkine ha nombrado con el del ge'.
neral Poutiloff, que se distinguió en el asalto
de esa posición, defendida. con tesón por las
tropas del Mikado.

MUERTE DEL SR. GRAL. ESCUDERO
su rPsidencia de la calle del Naranjo, fa.
E
lleció el &lt;Ha 13 del actual el señor General
de División D. Ignacio M. Escudero, soldado
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SIR, A LUO NOBILI,
Minút1'Q de,Ctalia en lllé:eicoJ

J,A=GUERRA EN ORIENTE,-I,OS JAPONESES INSTALANDO SU ARTILLERtA EN UNA MONTARA,

de la. vieja jl"Uardia, que sirvió á la causa libPral desde 111. g uerra de trPS años.
E l Gener al Es&lt;'nelPro se dió de alta como sargento iil aí'lo de 1854; así es que en el presente
cumnHa. cincuenta de servicios. Hacia Pl añ o
ele 1858 tu vo la. oportunidad ele escoltar al
Sr. JuárPz en su retirada de Guadalajara á.
Man zanillo, r ealizando uno de los actos má s
brillantes ele su carrera, puPs con un destacamento de 150 hombres derrotó á 850 rle las fu erzas de Landa, evi tando así que el BenPmérito
fuera. hecho prisiooe1·0 por los pronunciados
quA acaudillaba el mismo Landa.
Entre los hechos de armas más ootablps á
que concurrió Pl finado, se cuentan el combatA de Colima, el de Atenquique, donde obtuvo
el grado de coronel; la defensa de Ma zatláo,
cuando ese puerto fué a.tacado por la fragata
de guerrafrancesa«La Cordelliere&gt;; las acciones de Concordia., Bata.mo v Palos Prietos, y
los sitios de Querétaro y México.
Como premio á sus buenos servicios, el Gobierno le concedió, entre otras condecoraciones, las ci-uces de constancia, de tPrcera, segunda. y primera clases, y la. de Querétaro. Durante su carrera, el señor General Esoudero
desempeñó puestos tan importantes como el de
Oficial~Mayor de la Secretaría de Guerr-a y

Marina., ___

¡

SR. GRtL, IGNACIO M, ESCUDERO,
t el 13 del corriente.

J\ctualment~ era.Diputado al Congreso dii la
Uo160 y Presidente de la Comisión de Auténticas del .Museo Nacional de Artilleria.
Los funPralf's del General Escudero se efectuaron el día 14, siendo presididos por el señor
General D. P orfirio Díaz. Una. División de
las tres armas 11. la orden del General brigadier Sebastián VIlla.rreal, acompaí'ló al cadáver de~de la casa. del Naranjo hasta la calzada de Ta.cuba, donde le fueron hechos los honores póstumos al viejo soldado.
La inhumación se efectuó en el Panteón Espa!lol.

�EL lCUJDo ILUSTRADO

AMuR.-Río de'poderosa corrien·
te que riega la Siberia Oriental,
desde el lago Baikal. hasta el Norte en el Pacífico. Es navegable por
dos mil millas.
ANJÚ.- Ciudad coreana, á 50 millas del Yalu y 40 al Norte de PingYang. Los japoneses, se dice, con•
centraron en ella 45,000 hombres.
ANTUNG. -Ciudad china, cerca
de la embocadura del Yalu, ocupada hoy por los rusos, que la han
fortificado.
CHANG-TU.- Ciudad importante
sobre el ferrocarril, en Mandchuria, residencia de uno de los tres
Prefectos de la provincia del Sur.
CHAN- SON.-Límite de la navegación del río Yalu.
CHEMULPO.- Puerto principal de
Corea, á 24 millas distante de la capital, Seúl, con la que lo liga un:ferrocarril. Las mareas en esteSsitio
suben treinta pies, y en la baja, el
mar retrocede siete ú ocho millas.
Frente á este puerto, los japoneses
echaron á pique dos cruceros rusos
en febrero 9. Desde esa fecha les sirve de puerto de desembarque.
CHIFO.- Puerto al Norte de China, importante estación carbonífera, donde arriban con frecuencia
buques de diferentes naciones. Dista noventa millas qe Puerto· Arturo.
CHONG-Ju.-Ciudad al Norte, en
Corea, donde ocurrió el primer encuentro terrestre entre ru¡;os y japoneses. Fué~ocupada por:estos últimos después de la acción, arrojando de ella á los rusos.
DALNY.- Puerto comercial de Rusia en el mar Amarillo, en la costa
oriental de la península de Liaotung. Dista veintiuna millas de
Puerto Arturo. Término del ferrocarril Transiberiano.
ELLIOT GROUP.- Varias islas que
se extienden por quince millas, costa de Liaotung, y sirvió de base de
operaciones á los japoneses contra
Puerto Arturo.
FU SAN. - Puerto principal del
Sur de Corea, con amplia bahía.
Unido al Japón por cable de ciento
veinticinco millas. Los japoneses
han hecho en Fusan grandes desembarques de tropas y activan la
construccióndelferrocarril á Seúl.
HAICHENG.-Ciudad amurallada,
bien dispuesta para la defensa,
30 millas E. de Newchwang. La
o:mparon los japoneses en la gue:
rra con China.
HAKODATE.- Estación naval japonesa, fortificadada y con a stillero en Yezo, frente á Vladivostock,
de cuyo puerto dista 430 millas.
HARBIN.- Punto importante sobre el ferrocarril Transiberiano,
donde se unen las vías á. Puerto
Arturo y Vladivostok, que distan
650 y 450 millas, respectivamente.
Sirve de vasto campo de operaciones á los rusos, que concentran en
él gran parte de sus tropas y municiones de boca Y guerra. Cuenta
sólo cuatro años la ciudad y ya
tiene 12,500 habitantes.
Hsrn- MIN- TUN.- Término del ferrocarril Chino del Norte, hoy en
poder de los rusos, á 30 millas de
Mukden.
HUN-CHUN. -Ciudad fortificada
de Mandchuria, con una guarnición
manchú, para defensa de la frontera.
INLAND SEA.- Mar interior entre Nipón y Shikoku, con dos entradas por el P¡i,cífico, ambas bien
fortificadas,

CONFLICTO RU$0JAPONBS

.MAR DBL

JAPON

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y

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.

ol1i1fs11sh11mi

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JIAR AMARILLO

,.

JAPÓN.- Imperio de este nom·
bre, con extensión de 2,700 millas
frente á la costa oriental del Asia;
se compone de cinco islas principa·
les, á saber: Yezo, Nipón, Shiko·
ku, Kiusiu y Formosa, y muchos
centenares de pequeñas islas. Area,
162,000 millas cuadradas, ó sea doble del área de la Gran Bretaña. Población, 47 millones. En enero 30
de 1902 firmó el Japón un tratado
de alianza con la Gran Bretaña.
KASAN. - Magnífico fondeadero
en la costa Noroeste de Corea.
KHABAROVSK. - Población rusa
de 10,000 habitantes, unida con Vladivostock por 477 millas de ferrocarril.

KIAOCHAU. - Posesión alemana
al Sur del promontorio de Shantung, en el Norte de China.
KlNCHAU. - Importa nte posición
estratégica cerca de Puerto Arturo.
Kurn.-Capital de- la Mandchuria central, famosa por su posición
topográfica, enteramente rodeada
de colinas, excepto al Sur, donde
corre el río.
KOREA. -Península situada al
Sur de Mandchuria; tiene 600 millas
de longitud y en su mayor anchura
mide 150. Población, 20.000,000.
Cuenta con un ejéreito de 20,000
hombres y debe,'.~~ . iµdependencia
al Japón, cuya inflliei¡cia crece allí

\

sin cesar, debido á la preponderan·
cia que _ejerce el Mikado sobre el
gobierno del país.
ESTRECHO DE COREA. - Separa
la Corea del Japón. El cana1 tiene
24 millas de anchura.
KURE.-Cerca de Hiroshine en el
Island Sea. Se considera como el
segundo arsenal naval del J apón,
con importantes elementos.
LAGO B AIKAL.- Lago de inmen·
sa extensión, con una superficie de
12,500 millas sobre la línea del
Transiberiano, del que es la única solución de continuidad. Dista
2,000 millas de Puerto Ar turo. Se
hiela de noviembre á abril, I pero,
~cepto en fel&gt;rero y'J';marzo, es sus·

ceptible de cruzarse en cier to sitio.
LrAO- RIVER. - E l principal r ío
de la Mandchuria, desemboca en el
golfo de Liaotung. Es navegable
200 millas. Newchuang está cerca de
la embocadura y fué minada por
los rusos.
LIAOTUNG, península.-P arte Sur
de Mandchuria, en donde están
Puerto Arturo y D alny.
LrAü-YANG.-Ciuda d amurallada, con 50,000 habita ntes, sobre el
ferrocarril de Mandchuria, 40 millas al Sur de Mukden, escogida
por Kuropatkine pa r a establecer
su:-cuartel gener al.
l&lt;i MANDCBURIA.-La forman tres
provincias del imperio l chino al

Norte de la Gran Muralla, con una
pobla ción de 17.000,000, y ocupa
un área de 363,000 millas, el doble
del J ap(m. Ocupada por Rusia en
1900, convino en evacuar la, pero de
la falta de cumplimiento á este compromiso, surgió la guerra actual.
Un no vent a por ciento de su población es china. Al comenzar las host ilidades, tenía allí unos 150,000
h ombres, reforzados desde entonces con 50,000 má s.
MORORAN. - Estación naval japoponesa, fortifica da, en la isla de
Yezo.
MUKDEN.- Capital de Mandchuria y fuente de l a dinastía manchú.
Dista 100 millas de Yingkou y 256

de P uerto Arturo. La ciudad, que es
el mayor mercado de pieles, está
rodeada por una muralla de 3 milla s de circunferencia. Su población se eleva á 250,000 a lmas. Los
chinos tienen ¡_¡,hí un a rsenal , donde se fabrica n rifles de todas clases. S irve hoy de cuartel general á
Kuropatkin.
NAGASAKI.-Puer to japonés en
la isla de Kiusiu. Es el mejor varadero y el mayor depósito de carbón
en el Japón.
NEwCHWANG.-Puerto de Mandchuria , sobre el río Liao, con tráfico extranjero valorizado en seis
millones de libras esterlinas, de los

que dos corresponden á la Gran
Bret :i.ña.
ÜSMORI.-Estación naval del Ja·
pón, en el estrecho de Tsugaru.
ÜSAKA.-La segunda ciudad en
importancia del imperio del Japón.
P UERTO ARTURO.-En l a península de Liaotung, perteneciente á
Rusia. En la guerra con China fué
captur ado por el J apón, pero lo
desocupó por l a intervención de
Rusia, Alemania y Francia. En
1898. R usia lo a dquirió de China
por 25 años, ocupándose desde lue.
go en hacerlo inexpugnable, y aún
no terminaba esas obr a s, cuando
estalló la guer ra actual. Un cinturón de fuertes r odea la ciudad, y
otra línea de fortificaciones se tiende á 25 millas al Norte, hasta Dalny . - Dista de S an P etersburgo
5,900 millas por ferrocarril.- Tenían allí l os rusos guarnición de
30,000 hombres, con pr ovisiones
para un año.
S AKHALIN.-Extensa isla frente á
la embocadura del río Amur . Hoy
es presidio ruso.
SEúL.-Capital de Corea, á dos
millas del río H an; tiene 200,000,habitantes, un buen servicio de tranvías eléctricos y está unid&lt;1. con su
puerto, Chemulpo, por una línea
de ferrocarril de 24 millas. Actualmente ocupado por numerosas fuerzas japonesas.
SBIMONOSEKI. -Estación naval
japonesa, fortificada, en Nipón, á
120 millas de la costa coreana.
TAKU.-Fortaleza situada en la
desembocadur a del río Pei- Ho, dominando las cercanías de Tientsin.
TOKIO.- Capit al del Japón, con
1.350,000 habitantes.
VLADIVOSTOK . - Puerto comercial de Rusia y su primera estación
naval en el Pacífico. Uno de los extremos del Transsiberiano, á 450
millas de Harbin y 5, i OO de San Pe·
tersburgo. Es una magnífica había,
perfectamente abrigada por colinas, coronadas con fuertes militares , pero se hiela de diciembre á
abril. H a y allí dos diques flotantes p ara buques de 30,000 toneladas, y dique seco s usceptible de
contener el ma~' Or acorazado. De
P uerto Ar turo dista, por mar,
1,060 millas, y 12. 740 de San Petersburgo, por mar también. Sus cuarteles pueden alojar 100,000 solda- •
dos. V ladivostok fué bombardeada
por los japoneses el 6 de marzo último.
WE1-HA1-·W EI.-P uerto alquilado por China á la Gran Bretaña
por un período igual al que Rusia
conserve P uerto Arturo, situado á
115 millas de este último punto.
YALU- RIVER. - Línea divisoria
entre Corea y Mandchuria. Los
rusos fortificaron sus riberas y
construyeron defensas en la orilla
Norte del Yalu. Es muy poco na vegab le.
YOKOHAMA . -Puerto principal
del Japón. con dos arsenales. Población, 190,000 almas.
YOKOSUKA.-Estación naval del
J apón, que cubre la entrada á la
bahía de Tokio. Principal asiento
de la armada japonesa.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

(cos de todo el Mundo
Coronación del Rey Pedro de Servla.-EI heredero al trono de Italia.
Minas de ¡uerra removidas por los japoneses.-EI embarque
de ganado en Sudamérica.

H

ACE poco más de un año, el público, lo
mismo de Europa que de América, sabía, horrorizado, los detalles de una de
esas tragedias que dejan huella hasta
en las imaginaciones más torpes y rebeldes.
Un grupo de oficiales de uno de los regimientos que daban la. guardia P-n la capital del pequeño reino de Servia, en Belgrado, se habían
unido en una conspira.ción espantosa. y después de haber asesinado al rey Alejandro y á
la reina Draga, su consorte, habían aterrorizado la ciurlad y dominaban en ella.
Los detalles que se enviaban por cable, eran
espantosos. Los dos desgraciados monarcas
habían sido sorprendidos, probablemente en
su dormitorio, por el grupo de matarifes militares; habían sido cruelmente apuñaleados, y
sus cadáveres arrojados por las ventanas.
Tanta y tan grande fué la imprP-sión que causó en el mundo la tragedia de Belgrado, que
en los primeros momentos todos se nP-garon á
creerla; cuando menos, á. aceptar el cúmulo de
detalles espantosos, que revelaban una crueldad superior á toda ponderación. Si el soberano servio era un pobre hombre, si su gestión en el gobierno era pésima. si su matrimonio había sido un reto al pueblo y á todas las
conveniencias sociales, haberlo depuesto del
trono, mediante un golpe pretoriano, hubiera
sido lo indicado.
La sangre vertida de manera tan espantosa, era la sangre de un hombre bueno, pésimo

EL PRÍNCIPE DE PIAMONTE EN BRAZOS
DE SU AYA
tedral de la ciudad misma. que meses antes se
despértaba asustada n la noticia del drama
acaecido en el Palacio Real. Una berie de ceremonias decorativas, siml;&gt;ólicas, muy al gusto de aquellos pueblos, formaban el programa
de la coronación; el rey' Pedro, con voz segura., llegó al trono dispuesto para recibirle, en
el que le esperaba el Metropolitano de Belgrado; se arrodilló humildemente y pronunció
claramente las palabras de su profesión de fe.
En seguida. el metropolitano mismo, en el nombre de Dios, fué ungiendo las manos, la cabeza del soberano, y dándole la.s insignias de
la realeza que han de hacer aparecer ostensiblemente el poder de que está investido. Una
misa solemne dió fin al acto, cuya significación risueña, por más esfuerzos hechos por la
corte y por el pueblo, no pudo menos que ver·
se empañada por el persistente recuerdo de la
ceremonia similar, hace años, en la que juró
también y también fué ungido el rey débil,
apasionado, enfermo, que se llamó Alejandro
Obrenowitch.

y alegrías de los soberanos, considerando como una alegría ó un dolor na~ional l~a familiares de los gobernantes. Ita.ha y Rusia, hasta los últimos días, se han visto en un estado
de expectación, molesta cuando_menos, por la
carencia de un heredero. La rerna Elena y la
Zarina habían dado ya á sus reales esposos
varias niñas; pero no es entre ellas en donde
hay que buscar los herederos, y hacía falta un
varón en las dos fa.mili.as; los dos acaban de
nacer.
El rey Víctor Manuel de Italia anunció á
las cortes y gobiernos amigos su dicha, cuando el 16 de septiembre último, la reina Elena
dió á luz un príncipe en su tranquilo retiro
del Piamonte. Italia tiene ya un príncipe heredero, que impedirá que la rama colateral de
Aosta sea la que empuñe las riendas del gobierno al faltar el actual rey. Los deseos del
pueblo y de la corte se han visto, por lo tanto, satisfechos, y el porvenir 11,parece más
tranquilo.
Para evitar rozamientos siempre desagradables y dando una. muPstra de cordura poco
común, el rey Víctor Manuel ha dado á su
real hijo el nombre de Príncipe de Pi amonte,
por haber nacido en tal provincia itálica,
cuando la costumbre hacía que el heredero de
Ita.lía fuera Príncipe de Roma; al ha.:erlo así,
ha tenido en cuenta probablemente la actitud
conciliadora adoptada en su gestión política
por el actual Papa Pío X.

*

* * Oriente sigue, con
La campaña en Extremo
caracteres de crueldad hasta hoy desconocidos, y que, en parte cuando menos, ya se preveían, en virtud de ser conocidas las ideas y
sentimientos de las dos razas en combate. La
tenaz bravura eslava y la obcecada bravura.
de las razas a.marllias, han encontrado amplio

LA CORONACIÓN' DEL REY PEDRO, ENLA
CATEDRAL DE BELGRADO
gobernante si se quiere, pero siempre bien intencionado, por más que sus escasos alcances
le impidieran transformar en benefüios palpables para su pueblo sus deseos de progreso
y mejoramiento del país que gobernaba. Ella,
la reina Draga, era una mujer víctima del
amor apasionado, brutal, animal, del que fué
su real consorte y compañero de miserias; pero era también buena, y solamente cedió á la
presión de Alejandro, al aceptar, contra su
voluntad, el puesto que le ofrecía su enamorado, en el trono de Servia. El delito de los
oficiales servios resultaba inútil y, por inútil,
imperdonable.
Pocos días después, calmada algo la excitación que el crimen del Kornack de Belgrado
causara, una asamblea se reunió en la capital
servia y dispuso que se ofreciera la corona
del país á Pedro Karagoerg;ewi~ch, prín~ipe de
una antigua raza que habia sido destronada
por la de los Óbrenowitch, cuyo último representante fué el infortunado Alejandro.

***
La fiesta. de la. coronación del nuevo rey,
acaba de celebrarse en Belgrado, con toda la
pompa que la Iglesia Ortodoxa. sabe gastar en
casos ta.les; se encargaron á París, á los mejores orfebres, la corona, el cetro, el globo,
prendas de realeza todas que había que estrenar ya que estaban mancha.das de sangre las
que' los Obrenowitch habían usa.do previamente.
.
•
Todo el alto clero servio, el cuerpo dip1omático, los altos milita~e~ del ejército de aquel
reino balcánico, los ministros de estado, la
corte, en fin, que r_odea y ~ea.Iza 1;1 esplendor
de los tronos arcaicos, se dieron cita en la ca-

En los eanalts d~ Utn~cia

r

*

**
En los países monárquicos,
en los cuales el
gobierno pertenece por derecho hereditario ó
di vino á una familia, y en los cualf's hay que
educar prudentemente á los que algún día han
de llegar á tomar en sus manos las l"ienda.s
del estado, en esos países la falta de un heredero, falta bastante frecuente por otra parte,
causa serias inquietudes, lo mismo á los humildf's que á los altos mandatarios y favoritos. Y es que el hecho de gobernar y dejará
sus hijos en el gobierno de un país, ca.usa suficientes envidias para que se retuerzan los
il.rboles genealógicos, se hagan múltiples sofismas y 38 aleguen ilusorios derechos, porramas colaterales, ansiosas de ocupar el trono,
La fa.Ita de un heredero es suficiente para
acreditar una revuelta de muy serias consecuencias.
Por otra parte, en los pueblos monárquicos
sucede que el pueblo acaba por identificarse
con la real familia y hacer suyos los dolores

Uruguay especialmente, están lejos de ser los
más perfectos y modernos.
El embarque de las reses, por ejemplo, se
hace de una manera bastante primitiva. Los
animales, que sólo á la benevolencia del clima deben su alimentación y que están acostumbrados á vivir á la intemperie, son llevados á la playa, en la que los vapores procedentes de Europa llegan á buscarlos. Abí se les
reúne y se les embarca..
Para ello se les ata por los cuernos, á una
pértiga atravesada en un lanchón, pues los
buques no pueden acercarse á la playa, por la
carencia de muelles: en esa forma los animales llegan hasta el sitio donde, por medio de
una grúa, se les iza á bordo. Excusado es de•
cir que varios son los toros que se ahogan en
esa operación, que sale, por ende, demasiado
co~os~
.
Pero si el método es primitivo, es, en cambio,
pintoresco por excelencia, y los que han presenciado uno de estos embarques. están de
acuerdo al asegurar que es una operación de
las más divertidas, por la. agilidad de que dan
amplias pruebas los conductores de las lanchas, prestas siempre á zozobra.r, al impulso
desesperado de los animales.
Será, en pocos años, ésta una de las particularidades del pasado, a.penas se constru,van
puertos en toda forma y se adopten los métodos americanos. Hay que conservar el recuerdo de ellas.

MINAS

SUMERGIDAS RUSAS RETIRADAS
DEL RIO EN NIUCHUANG

campo en que ejercerse en las llanuras y bosques de Mandcouria.
Los rusos habían dispuesto sus defensas en
los sitios que ocupaban en territorio chino en
virtud de arrPglos diplomáticos posteriores
á la guerra chioojaponesa, y los japoneses,
preparados debidamente, han logrado éxitos
que al principio parecían impnsibles, dados
los elementos con que,Pn el papel, cuentan una.
y otra de las naciones beligerantes. P&lt;ero ya en
los momentos en que la movilización ha comenzado, ya en plena guerra, se ha visto que
los preparativos de Rusia eran muy inferiores; quizá nunca creyera en la posibilidad de
la lucha. armada.
Así es que en Niuchuang, por ejemplo, los
marineros japoneses han logrado recoger una
gran cantidad de minas flotantes, mal puestas
por los rusos. Cada mina cuesta, y cuesta mucho, y sin embargo, no habían tenido cuidado
los moscovitas de colocarlas bien. Parece que
faltaban los fulminantes y que las minas habían derivado, de manera que n:an peligrosas, por ign9rarse su colocación exacta, hasta
para los mismos que las han puesto.
Estas minas, en unión de muchas otr11s que
se ha logrado sacar de Dalny, de la. Bahía
de las Palomas y de los demás puntos ocupa·
dos por los nipones, están siendo enviadas á.
Tokio, como trofeos de guerra.

7--\:NOCHECER

OR fin el viento se alza, la noche llega. Pálidos colores de un gris amarillento y de
un verde violáceo descienden basta el agua,
que se mece sin cesar infinita, indistinta, y su
negra marejada produce un vago sentimiento
de inquietud. El viento combate, llora., retuerce en el cielo los nubarrones; el incendio que
enrojecía el horizonte ha desaparecido. De trecho en trecho, la luna a.flora entre los desgarrones de las nubes; va así, vadeando, de
hendidura. en hendidura, tan pronto apagada
como encendida, cborreanilo un momento su
luz sobre la onda turbia. No obstante, se ve
clara la enorme redondez de la cúpula celeste;
la tierra en el horizonte no es más que una estrecha faja carbonizada. El mar lleno de estremecimientos; la vaga bruma, y por cima de
ella los cuerpos opacos de las flotantes nubes
movedizas, ocupan el espacio.
Nada puede expresar el color del agua á semejante hora: morena como de jaspe obscuro,
á veces zarca, pero bullente en cucbicheos innumerables, se la. oye, desde luego, sin verla
casi, sin discernir nada en aquel vasto desierto de formas flotantes. Poco á poco, los ojos
se habitúan y sienten la imper!lcedera luz que
emerge siempre de ella. Como un espejo en una
sala secreta y cerrada; como uno de esos espejos mágicos de profundidades incógnitas que
describen las leyendas, el mar luce obscura,
misteriosamente, pero luce sin cesar; tan pronto surge de él la punta de una ola. corta, tan
pronto el lomo de una larga ondulación, ya la
pulida pared de un fondo tranquilo, ya l:l. agitación de un remolino que recoge un relámpago, un reflejo lejano, una súb:ta oleada blan-

quecina. Todos estos débiles fulgores se cruzan, se recubren, se entremezclan, y he aquí
que de la negra obscuridad sale un claror dudoso, como el de un metal entrevisto en la
sombra, un infinito de luz palideciente, el brillo inextinguible del agua viva, en vano amortiguado por el cielo muerto ....

La belleza es un brillante tan valioso, que
debe engarzarse en oro de ley, y ese oro es la
cultura del espíritu.

*

*

*
Los que necesitan más piedad son aquellos
que se muestran más implacables para con las
debilidades.

No depende de nosotros tener ó no pasiones,
La barca se acerca: á la izquierda, en un sipero sí depende de nosotros reinar sobre ellas.
lencio extraordinario, el canal Orfano se hunde inmóvil y desierto. La calma del agua negra
*
y reluciente penetra los nervios de placer y de
En un libro es el talento el que habla, en la
horror. El espíritu se sumerge involuntariafisonomía es el alma la que se muestra.
mente en estas frías profundidades. )Qué extraña vida la de esta agua muda y nocturna!
~
En Psto, iglesias y pal'acios crecen y sobre- •
nadan en ef mar coñ facha de ~espectros. San
Marcos se descubre, y su arquitectura rasga
las tinieblas con sus agujas y con sus múlti·
ples redondeces. Como en la. fantasía de un
Ha comenzado la temporada de corridas de
mágico, como en la aérea decoración de un altoros en la plaza &lt;México&gt;, observándose que
cázar imaginario, se vislumbra la plaza.-con
aumenta el entusiasmo del público por este gésus columnas y su campanil entre dos cintas
nero de espectáculos.
de luz.
Nosotros, á título de información gráfica,
Después la barca penetra en las callejuelas
proporcionamos á los lectores de EL MUNDO
y cana.lizos sospechosos, donde, 'lle tarde en
ILUSTRADO tres instantáneas que consideratarde, una almenara ó fanal arroja al agua su
mos de primer orden, por representar escenas
penacho de luz temblona; ni una figura, ni un
completas, y no incidentes sueltos.
ruido, salvo el grito del gondolero al doblar
La número 1 ofrece la caída del picador
las esquinas; á cada instante la góndola hora«Agujetas&gt; en reunión con la cabalgadura.,y al
da la penumbra. de un puente; después, lenta
diestro &lt;Bonarillo&gt; acudiendo al quite.
como un gusan0 que se estira, rastrea las esNos ofrece la número 2 un lance de verónica
calinatas de un palacio invisible en la sombra
de &lt;Parrao&gt;, á quien se ve erguido, quieto y
espesa como de cueva. De súbito parece solalargando los brazos con soltura, para consutarse, y se descubre una linterna aislada que
mar la hermosa suerte.
tembletea lúgubre en la obscuridad, pintando
La número 3 presenta al mismo diestro recon sus reflejos un chisporroteo fugitivo en el
cibiendo la ovación del público, cuando hubo
lívido vientre de una ola. Otras veces, la ola.
rendido á sus pies,de una. sola estocada, al tochoca ..:on una escalera desmorona.da, con ciro cuarto de la corrida.
mientos resquebrajados; se distingue una venLa temporada de toros se prolongará basta
tana con reja, una pared leprosa y, en torno,
el mes de abril, y sin duda que ha de abundar
un enredijo de canales encrucijados, de aguas
en i::icidentes de todos géneros. Como diestros
tortuosas, que van hundiéndose en medio de
de categoría y antecedentes, debe citarse á
mil fúrma.s desconocidas ....
Luis Mazzantini y á Antonio Montes. El priH. TAINE.
mero viene á despedirse de nuestro público,
pretendiendo abandonar su arriesgada profe*
sión, en Madrid, el año entrante.
La felicidad verdadera cuesta. poco, si es cara no es de buena especie.

LA FIESTA TAURINA

1.-UN TUMBO DE &lt;AGUJETAS&gt;, Y &lt;BON ARILLO&gt; AL QUITE,

*

**

EL EMBARQUEfDE RESES EN EL RIO
DÉ LA PLATA

Una de las grandes industrias de la Argentina y del Uruguay, es la industria ganadera.;
á ella deben las dos repúblicas cuyos nombres
anteceden, el progreso que tanto ha llamado la
atención en estos dos últimos años. Pero los
métodos empleados en esta industria, en el

3.-0VACIÓN Á &lt;PARRAO&gt; POR LA MUERTF; DEL CUARTO TORO,

2.-UN LANCE DE &lt;PARRAO&gt; EN EL TORQ C"O'ARTQ,

�EL MUNDO llUST.RADO

EL MUNDO llUSTRADO
genera.l,con tal que se escoja de
buena calidad. Se halla fácilmente
en esto una ventaja, aparte de todo, Y sucede lo mismo con todas
las telas.
¿Para qué pagar la confección
de un traje ó de una blus-a. de una
tela que no podrá tener mucho
uso? Repito que es un11, economía
mal calculada.

***

La muselina de seda para las
«toilettes&gt; de noche, se empleará
mucho. Se harán con ellas deliciosas 4:toilettes&gt; que hacen pensar en
una mmensa flor cqyo matiz más
obscuro hacia el suelo, se ~clara
en el corpiño en gradaciones suaves.
Se comienza ya á fabricar. Pero
voy á indicaros el medio de pasaros sin ella.
En estos vestidos, el valor de los
tonos está proporcionado por el
número y los espesores de las muselinas.

eáginas de la N7Joda
AS telas del día son todas excelentes: tan
sus.ves, ta.o maravillosamente tejidas y
de conjuntos tan artísticos, que es por
cierto difícil tarea elegir el género para un
tra.ia, ya. sea de teatro, calle, visita. ó casa.
El color más popular de la estación es, sin
duda. alguna., el eafé en sus infinitos tonos,
desde aquel que se confunde con el blanco ha.s·
ta. el tosta.do que toca el negro; pero los de be-

L

DtscrJpdótt dt los figurints
NúM. 1.-Blusacamisa á propósito para
cuello y puños almidonados. (La publicación
del modelo fué pedida por una subscriptora.)
NÚM. 2.-Traje en paño ligero azul, guarneciño de entredoses de guipure amarillo.
NúM. 3. -Traje fruncido de lana malva, or•
nado de angostos entredoses ocrados.
NÚM. 4. ~Vestido de céfiro rosa fresca, con
entredoses &lt;le bordado inglés y «guipure&gt;.
MÚM. 5.-Trajes en palio plátano; falda plisada á sol y bolero, con pelerina ornada con
entredoses «soutacbés&gt; y pasamanería de se&lt;la.;
peoueño canesú en 'muselina de seda plisada.
NÚM. 6.-&lt;Robe&gt; de tela suave blanca, tra·
bajada con pequeños pliegues pespunteados;
en la falda, a lto volante de bordado inglés
sobre la misma tela; en el cuerpo, calados con
«cordonnet&gt;, entredoses de c-guipure&gt; y ruedas

á la inglesa, cercadas por diminutos pliegues
de batista.
NúM. i.-Traje en linón blanco, bordado á
la lnl!'lesa sobre fondo rosa vivo. Metraje: 7
metros de linón de 1.20 de ancho, y 12 metros
de seda para el forro.
NúM. S. -Saco derecho en paño plomo, guar·
neaido de «straps&gt; &lt;le la. misma tela; la vuelta
del cuello es de terciopelo azul marino.
NúM. 9.-AbriflO en paí'lo café claro,con una.
lare-a pelerina.
NÚM. 10.-El simpático a.corno de este saco
está constituido por pespuntes, cintillas y bo·
toncitos de metal.
NÚMS.11 y 12-Abrigos de paño grueso y
obscuro-, con mangas pagoda.s.

ta el talle. El volante debe ser, pues, bastante ancho, mucho más por detrás que por delante.
Y por esta semejante combinación debe pre•
ferirse á los tejidos sombreados. Es porque
una falda de esta clase, para ser graciosa, de•
be componerse de tantos trazos escalonados
como grupos de jaretas tiene, y esos trozos es·
tán cortados «en forme&gt;.
Así, pues, no os figuréis que esta falda sea
de una ejecución fácil, cortando, por ejemplo,
con mucha amplitud una falda toda recta, pa•
ra pasar por ella un número cualquiera de volados. Vestidas de tal hechura, tendría.is sencillamente el aspecto de barrilitos.
Y para no estar encogidas abajo ni empaquetadas arriba, una falda de este estilo exige
un corte perfecto.
E l tafetá n flexible, el raso «liberty&gt;, tan en
boga este afio, continuarán siendo favorecidos
hasta para las señoritas. Se harán muy fruncidas 6 plegadas en el ta.lle, cayendo recto,sea
de abullonados, á modo de vuelta encañonada.
«á la vieille&gt;, aplicados como volantes en toda
la altura de la falda, ó con encañonados de
muselina ó bien de tul,formando anillos ó «en•
tre-lacs&gt;.

***

He aquí por ejemplo, un delicioso traje preparado para una. delicada rubia de diez y ocho
años que hace su entrada en el mundo.
La falda es de tafetán brillante y flexible,
blanco perla; una linda guarnición compuesta
de encañonados de tul «point d 'esprit&gt;, está
dispuesta en entrelazamientos y en medallones
hasta la mitad de la altura de ls. falda.
El mismo encañonado corre á lo largo de la
berta. del corpiño, que es de tafetán y que descubre por completo los hombros.
Una graciosa manga abullona&lt;la cae hasta
el codo terminándose en un plegado &lt;le tul.
E l conjunto es juvenil y ligero. Una coronita de rosas blancas llamadas «rosas pompous&gt;
está puesta á un lado, muy adela.nte casi encima de la orej a, en los cabellos ond~lados y
levantados muy sencillamente sobre la cúspide
de la cabeza.

Cuando se descubren grandes manchas en el
alma de aquellos que uno ama, es menester
consultarse y saber si se puede aún amarlos á pesa.r de
eso. Lo más sAnsato es sus•
pender; lo más generoso es
continuar.
La mujer, solícita para hacerse honor con Ias virtudas
de su ma.rido, es á menudo la
última en reconocer sus mé•
r itos propios.

NÚM.

l.

lleza más singularizada. son los múltiples sombríos del bronce, notorios por su admirable
riqueza. de tinte y brillantez de color. LPs com·
binaciones ejecutadas con dos tonos de café se
usa.n muy á menudo con magníficos resultados.
Vienen luego los verdes, en tintes más ó menos
pronunciados y lucientes,rivalizando el «verde
nuevo&gt; con el «verde cazador&gt;,y el «verde de I a
selva&gt; con el «verde otoñal&gt;. El azul marino
conserva. todo el prestigio de a.nta.ño, y hay
otro, azul cantera, más claro que el marino,
que gozuá de gran boga. Los grises serán,co·
mo siempre, los predilectos de las señoras de
edad; y el tono favorito del rojo es el castaña,
aunque la moda. se decide igualmente por el
ca.rmesí y esca.ria.ta. E l púrpura y el malva,
por más que sean distinguidos, jamás serán
populares, á causa de ser desventajosos para
la ma.yor parte de las caras.
En el estilo dA los trajes no hay cambios radica.les; mas se han introducido tan gran número de ligeras modificaciones en el corte y
arreglos, que el aspecto general de las &lt;toilet·
tes&gt; difiere abiertamente ne las que usamos la.
pasada. estación. Las faldas de cauda se hacen aún y se consideran de moda; mas tiene
ahora el lugar prominente la. falda que apenas
toca. el suelo alrededor, siendo é,te el modelo
«por excelencia&gt;; en su ornamentación domina
el sentido vertical, consecuencia inmediata de
las nuevas formas. ·
El bolero mantiene su preponderancia en inacabables
variaciones que se adaptan á
los vestidos de todos casos.
Las mangas se hacen aún
en el estilo obispo, tendiendo
á la menor amplitud en la
muñeca; mas las de «pierna
de carnero&gt; han vuelto á la
escena; pero se hacen inmensas combinaciones de formas
de mejor á peor efecto, aunque toleradas por la moda,
pues hay fiebre de elaboración en «toilette&gt; femenina; y
así los pliegues, frunces, bullones y alforzas se muestran
lo mismo en 1as mangas que
enel cuerpo y falda, reinando en esta complicación la
armonía, la belleza. y el arte.

N Ú M.

5,

Carta de una parisiense
-Pro.,óstlcos pa.ra. la.s "Toihtttes"-

UNQUE estamos en
pleno otoño, l as personas que se ocupan
ID;UCho de la ctoilette&gt;,
piensan ya en el modo co•
mo se hermosearán este
invierno.
Según parece, las cosas
no variarán mucho en
cuanto á nota general ó al
menos en el corte y en la
forma.
No podemos prever en
detalle, meses antes, lo
que la fantasía y el gusto
por la novedad podrán inventar en el curso de la estación.
Así, pues, no hablaré sino de las líneas generales que be sorprendido en mis visitas á las
casas de las modistas de fama,que preparan ya
las armas que las elegantes usarán este invierno para tri unfar un as de otras.
Las faldas serán todas «coulissées&gt;, fruncidas, abullonadas: los corpiños de,cubren por
completo la espalda, estilo 1860, y se debe lle·
var mangas muy marcadas que descienden
hasta el codo y se extienden ca.usando mucha.
molestia.
Las telas mismas están ya designadas. Seráo1 usad~s los tules. E~ta denominación gene·
ra se aphca á numerosas variedades, cuyo
:o bre sólo puede ser precisado por la modisba el comerciante-el tul «point.d'esprit&gt; sore todo,-y la muselina de seda,flexible, gra.•
ciosa, Y mucho más fuerte de lo que se cree en

fl

6

C. GALINDO.

NÚMS. 2, 3 Y 4.

NÚM.

6.

Por ejemplo, he aquí u_n traje color rosa.
Sobre un viso blanco- siempre- colocáis para
el volante inferior seis tiras de muselina de seda rosa, una exacta.mente sobre otra, lo cual
aun encima. de un viso blanco, da un matiz ro:
sado, muy marcado.
A este volante se sobreponen varias jaretas.
Encima del volante hay
cinco tiras solamente: en
la jareta siguiente, no hay
más que cuatro: y así sucesivamente basta que se
llega al empleo de una tira única, tiñendo solamente con un reflejo rosado e l blanco del fondo
del traje.
Estas jareias suben has-

NÚM.

7,

�EL ltlnlDO ILUSTRAllO
EL MUNDO ILUSTRADO
Como os decía, para la elección de los tejidos, se usan en general lanillas peludas, semejantes á fieltro con largos pelos ó abultadas
sargas de matices mezclados. Mucho marrón
mezclado con blanco y verde botella mezclado
con encarnado.
La.s mangas de la~ «toilettes&gt; ~e vestir, serán
siempre muy •traba.¡adas y acmden~adas. La
cuestión por el momento, es no de¡ar ver la
«enma.nchure&gt;; unas veces está disimulada en
medio de la. costura de los hombros; otras veces está á la mitad del brazo. Cuando no se
sabe á cuál de las dos partes unirla, se oculta
con una berta ó una. esclavina, pero es un
medio cándido al alcance de todo el mundo.
El verdadero mérito consiste en el ajuste
perfecto de la. unión al brazo.
BARONESA LIVET.

00
CONTEMPLACION
I
¡Ay, qué dulce es sentarse á la orilla
serena del agua,
cuando abril se despierta. en los campos
v el amor se despierta en el alma!
El ramaje que besa. las ondas,
1a naveleja.na.,
la ca.sita entre flores oculta,
los arpegios del viento en las ca.fia.s,
todo todo es el canto inefable,
' la fiel resonancia. ....
¡El amor es la mágica idea ....
de que abril es la hermosa palabra!

UNA VICTORIA MUNDIAL PARA LA INDUSTRIA MEXICANA

fl único Gran Premio ~ara Ja (erveíería "(uau~temoC"
EN LA EXPOSICION UNIVERSAL DE SAN LOUIS, MO.

T

ODA la prensa de información se ha ocupado con elogios muy merecidos,del triun·
fu honrosísimo logrado por la Cervecería
cCuauhtemoc&gt; en el gran certamen internacional missouria.no.
Nuestro corresponsal de St. Louis nos ha
manda.do unas fotografías tomadas de la. instalación artística que en el departamento respectivo erigió la cita.da negociación de sus
productos, de las cuales tomamos una. vista
del frente, y otra. más detallada de perfil, que
dan idea gráfica. del buen gusto característico
de las personas que regentean la citada. fábrica.
Es curiosísimo el proceso seguido para. discernir las recompensas á los expositores en
dicho certamen; los artículos de competencia
pasan por tres dí versas instancias, que son:

la primera., el Jurado de Departamento; la segunda, el Jurado Internacional, y la tercera,
el Jurado Superior, compuestos respectivamente de diversos grupos periciales, que discuten el valor intrínseco de ca.da artículo compara.do minuciosamente con los de su cl~se.
El Gran Premio (único en su especie) concedido á la. «Cervecería Cua.uhtemoc&gt;,fué otori¡-ado por unanimidad, lo que lo hace más honroso, no sólo para los infatigables directores de
la progresista industria. cervecera de Monterrey, sino pa.ra la Rep1í blica. Mexicana particularmente, porque cuenta. en su seno, en medio de la. paz de que disfruta, con elementos
quelaprestigia.n, haciéndola preponderar aunque sea en algún tanto, sobre la producción
universal.
El triunfo es legítimo y de plena justicia,

II
¡Ay, qué triste es sentarse á la orilla.
serena del agua,
cuando abril se despierta en los campos
y el a.mor no despierta Elº el alma!
Aves, rayos, suspiros y besos
son huecas palabras
en que ya. no palpita la idea.,
son sarcasmos que biela.o y matan.
Prima.vera, magnífico espejo
del alma. que pasa!
¡En ti el joven riendo se mira,
de ti el viejo llorando se a.parta!
·

porque la «Cervecería Cuauhtemoc&gt;, S. A. es,
sin disputa, el establecimiento de su clase más
moderno y grande que tenemos e::. el país. Se
fundó en Monterrey en 1891 con capacidad de
cinco mil barriles anuales. Ahora el capital
invertido es de tres millones de pesos, y su
producción anual, de ciento cincuenta mil barriles. Tiene bodegas con capacidad para cincuenta mil barriles, y Casa de Cocimientos
con capacidad para 350 barriles. El departa:
mento de embotellar despacha cien mil botellas por día. El poder de las calderas es de
1750 _caballos. La capacidad de la maquina.ria.
de hielo es de 350 toneladas, y el área cubierta
por el negocio es de 450.000 pies cuadrados, en
donde trabajan 800 obreros.
Esta acreditada empresa ya había obtenido
antes el Primer Premio en la Exposición de
~hicago en 1893, Medalla de Oro en la Exposi·
c1ón de París en 1900, y la única Medalla. ce
Oro en Durango.

BLANCA DE LOS RfoS.

NÚMS, 8, 9 Y 10.

Este terciopelo tan flexible, tan delga.do, tan lejos del
terciopelo que encontraban nuestras abuelas en su ·canastilla de bodas menos majestuoso sin duda, pero muy
seductor con el' reflejo de sus pliegues, será fruncido, abullonado, lo mismo que la muselina.
.
Los pafios lisos serán, por el contrar10, bastante aban·
donados. No se émpleará, pues, para los trajes «tailleurs&gt;,
sino pafios de fantasía, que recuerdan los escogido_s por
los sastres de nuestros maridos, pa1·a hacerles tra¡es de
mafia.na: color mostaza obscura, rayada, ó de color madera vieja, ó gri~ a.cero, rayada también con una línea
blanca desvanecida.
Las rayas á lo largo, se prefieren á las que forman
cuadros.
El traje &lt;tailleur&gt; se anuncia con largas faldetas, «re·
dingots&gt;, grandes casacas. Todo'! tendrán una faldeta bastante prol0ngada y ensanchada, como para. figurar ~na
doble fald11. Se ha. excluido casi la fantasía de esos tra¡es,
que quedan clásicos.
Por esta razón no puedo menos de recomendar la sobriedad para esta clase de &lt;toilette&gt;, que, de hermoso pa!'io bien cortado bien trabajado, procedente de una bue·
na' casa y pagad~ en su precio, •Se lleva fácilmente tres
afios seguidos sin envejecer.

.

.

1

i

***

Nada de guarniciones, como es de suponer, sobre estas
largas chaquetas cuyo forro se armoniza con ellas. Sólo
el etiello doblad~ puede ser de terciopelo. Se abotonar.
rectas por delante, y estarán ajusta.das en el talle sola.mente por detrás.
La manga está fruncida ligeramente en el hombro; cae
recta, algo ancha basta el puño.
.
Es muy elegante y sienta. muy bien, delante y deba¡o, un
chaleco de paño cruzado que no se ve, á no ser que esté
abierta la chaqueta.
Como es de suponer, sólo los delanteros de este c]?,aleco
están cosidos en las dos costuras que están deba¡o del
brazo de la chaqueta. Estos dos delanteros deben carecer
de solapas y ser cruzados por 1:&gt;otones de metal pi~?ºª:
Con una chaqueta de paño gris obscuro, producuá hndo efecto un chaleco de paño encarnado con botones de
oro: del mismo modo, un chaleco de paño blanco con botones de plata, acompañando un pa!'io marrón.
La abertura es bastante gra?de para que se pnedan v&lt;:r
en toda su nitidez, el cuello hso y la corbata de enca¡e
formando chorrera.
La falda de estos trajes es bastante larga. Las faldetas
d la chaqueta no permiten la falda corta. Pero estas fal·
d:s deben ser redondas, es decir, arrastrar todo alrededor
sobre el suelo.
.
1 t ·
La falda que forme cola no extste ya para e ra¡e
ctailleur&gt;.
t
ú
d
Las nesgas pespunteadas y puestas rec as en n mero e
tres, son las gual'lliciones impuesta.s.

·- -- -

INS'l'.A.LAOIÓN DE LA OERVEOERfA &lt;CUAUBTEMOC&gt;, EN LA EXPOSIOlÓN DE SAN LOUIS MO,
1

�EL MUNDO ILUSTRADO

-

-· -

COLONIA CUAUHTElVIOC
•

La más hermosa Colonia no sólo por su posición,
que lo es contigua al Paseo' de la Reforma, sino porque las personas que están comprando lotes, pertenecen á lo más granado de nuestra sociedad, quie•
nes desean construir magníficos edificios, que, en
época no muy lejana, llegarán á ser el lugar más de
moda y el centro de las lujosas residencias de la
ciudad de México. .
Sírvase investigar el alza á que ha llegado en esta parte de la ciudad, de algunos años á esta parte,
y se convencerá de que no hay inversión más segura ni -de más brillantes resultados que la que le ofrecemos.
Por un acuerdo especial, se ha prohibido, para
siempre, establecer pulquerías ú otros estableci•
mientos por el estilo en esta Co1onia. Siendo este
lugar p&amp;ra edificar fincas que llenen todos los requisitos de salubridad y, por consiguiente, para que
residan personas de·refinada cultura, se hacen necesarias estas restricciones.
En menos de tres meses se ha vendido cerca de
la cuarta parte de este terreno, y esperamos que para fines del presente año, todo3 los lotes habrán sido
tomados, y dentro de unos cinco años, este lugar Eerá el más hermoso y saludable de la Capital de la
República.
Oreemos que en un tiempo no muy remoto, Méxi•
co llegará á ocupar la primera fila por sus edificios,
en el hemisferio occidental. Tiene la ventaja natural, que no gozan otras capitales: salud y cultura.
Continuamos vendiendo lotes bajo nuestro mismo
plan, es decir, veinte por ciento al contado y el resto en nueve años• .Ningún interés se paga sino después de que se hayan concluído: calles de asfalto,
banquetas de cemento, drenaje y un sistema comple1:o de agua.
¿Hay alguna proposición de terrenos mejor que
ésta?
Para mayores informes, dirigirse á

Uoited States y Mexican Trust Company,
Primen de san frilKlSCD, 4,
ó á los Sres. Prevost. &amp; Vail,
Primera de Sin framo, 8.

Vl1tu dtl mullt r l1 ~1bl1,-Un1 nttolón d1l ctmlno ontrt llhleo r el Puerto.

�GRANDES ALMACENES DE

El.- Palacio de Hierro!! S. A .
Galle de San Bernardo ..--M~XIGO

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Apartado número 26

Ropa, Novedades, Muebles, Decoración
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Acabamos de recibir un precioso surtido de coronas y gran variedad de... adornos
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Año XI.-Tomo II.-Número 18.

PUERTO

Subaerlpol611 111enaual lorlttea..... $1.110
lde111
lde111 ea la Capltal.. $ 1.211

MEXICO, OCTUBRE 30 de 1904.

811111': LUIS REYES SPINDOU.

11ractar: Lic. RAFAEL REYES SPINDOLA.
Secrdario de Redacci6a: JoSI! Gdmez Urarte.

Begletrado como artfculo de aeguncSa el- en

a de NoTlembre •e 1894.

DE
VERACRUZ

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GR~~2J!nf~~~~~!1!t~Ec!~~!i!As~!!J!i~!ES J
IL®)§ ffJRi§ ~~;ruru1D&gt;IB§ Y f!JIBJJ~JR
§ lU ~,r Il10),(0§ 10) lE IL~ 1H 1E ~ lLJ~ ILIl ~ ~

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Informamos á nuestra numerosa clientela que hemos recibido y puesto á la venta t~dos los artículos de
Invierno, y suplicamos á nuestros favorecedores se sir-'
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van visitar nuestro

buoartam6nto 06 Moaas uGontBG-GionBs
seguros de que encontrarán el' mejor surtido de la Capital en

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seda.
Trajecitos, Paletots, Vestiditos, Boinas, última
novedad.
Boas de pluma y de piel, etc., etc.·

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Signortt, Honnorat y tompañía.
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' : CABEZA DE ESTUDIO.
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>L

' AL '

Año XI.-Tomo II.-Número 18.

PUERTO

Subaerlpol611 111enaual lorlttea..... $1.110
lde111
lde111 ea la Capltal.. $ 1.211

MEXICO, OCTUBRE 30 de 1904.

811111': LUIS REYES SPINDOU.

11ractar: Lic. RAFAEL REYES SPINDOLA.
Secrdario de Redacci6a: JoSI! Gdmez Urarte.

Begletrado como artfculo de aeguncSa el- en

a de NoTlembre •e 1894.

DE
VERACRUZ

1.

GR~~2J!nf~~~~~!1!t~Ec!~~!i!As~!!J!i~!ES J
IL®)§ ffJRi§ ~~;ruru1D&gt;IB§ Y f!JIBJJ~JR
§ lU ~,r Il10),(0§ 10) lE IL~ 1H 1E ~ lLJ~ ILIl ~ ~

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t

Informamos á nuestra numerosa clientela que hemos recibido y puesto á la venta t~dos los artículos de
Invierno, y suplicamos á nuestros favorecedores se sir-'
.
van visitar nuestro

buoartam6nto 06 Moaas uGontBG-GionBs
seguros de que encontrarán el' mejor surtido de la Capital en

Sombreros y Tocas de terciopelo y fieltro para Señoras,
Niñas y Niños.
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Formas de fieltr.o y chenille.
Paletots, Carriks, Macfarlanes y Capas de paño.
Salidas de baile, de keda.
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Matinés, R_obes d·e chambre, Blusas de lana y de
seda.
Trajecitos, Paletots, Vestiditos, Boinas, última
novedad.
Boas de pluma y de piel, etc., etc.·

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Signortt, Honnorat y tompañía.
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' : CABEZA DE ESTUDIO.
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IPor C: 0oclo)'.•&gt;

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�Et ittfNbó tttrSfnAl&gt;O

EL MUNDO ILUSTRADO

[N(ANTO.)(

o ,u_RTUD[(·-,.:.

Gracos hubieran-i;ido unos perdu- sub~ado, uncido al yugo, ·enamo• arrebato, olvidando que inspirar
Tl
.)
larios, y todós Iq; encantos de Me- rado..
esa forma de amor es patrimonio
salina no hubieran jamás bastado á
iEs buena? ¿es virtuosa? ¿es bon- de las mujeres béllas y seductoras
-- ·
·
hacer feliz á ·un esposo 'y á educar dados"'a y abnegada aquella mujer? y que las virtuosas y honestas n~
l ;
J ·; · honorablemente á una familia,. · ¿Anidan víboras ó brotan JI.ores en pueden n~ saben inspirar más que
UANDO los padre, de fafuilia, · ·Todo esto, lo repetimos, es-ihcon- aqirel corazón'/ ·¿ Será uná esposa un amor,_ mtensq, sí; pero apacible
las personas mayores y las gen- cuso y sería locura ponerlo en tela fiel, una madre amante, una hábil y tranquilo; firwe, sin duda, y dutes respetables tratan delante de sus de juicio. Pero, desgraciadamente, y económica administradora delho- · rAdero; pero sereno y reflexivo
hijos ó allegados,de la cuestión ar• un obstáculo se opone á que, al to· gar? ¡Quién sabe; tal vez no ; pero amor de hogar Y no de escenario'
dua y espinosa de la elección de una mar estado, hagamos la elección de qué bella y qué seductora! ¡Cómo se amor fecundo en dichas y en bienes'
compañera de la vida que pueda ha-· esposa dentro de los requisitos ·.de cimbra al andar su talle de palme• amor de hombres culto~ y no dl)11,ni:
cer·la feliéidad del marido, conser• ese sano precepto,y ese obstáculo es ra! ¡Cómo despiden sus pupilas des• males bravíos, el úmco que debe
var.la. paz del hogai:.y fundar una el siguiente:
tellos melancólicos ó ardientes! ¡Có- imperJtr en.el matrimonio y. .el solo
familia honorable y próspera, no
En el hombre el amor entra por mo se doran al sol los hilos finísi• sostén y awparo ,de la familia.
d~jan jamás de_acon~ejar á los can- los ojos. Es precisamenw la belleza mos de ,su cabellera!
Para que la mujer virtuosa triunfe
dld3'.tos al matr1moruo que prefieran femenina la que despierta al monsNada; que aquel hombre está per- sobre la mujer bella,es forzoso reela v1r~u,d_ á la belleza, las elevadas truo dormido en el fondo de nuestro dido: Enamorado -ya, subyugado, ducar alhombre,pulirsus asperezas
y nob1hsrmas dotes del. coraz~n y corazón. Para amar, al hombre le vencido de antemano, busca al obje- · animales, hacerle admirar más á
del carácter á los atractivos fís1co_s,,:1 , ¡basta con ver; Cupido lo acecha, lo to de su pasión, se pone con él en D. Gonzalo de Ulloa que á D. Juan
y que busquen_ de toda pref~renc1a~toma desprevE¡r¡.ido .y se apodera de relación, comienza á escudriñar el Tenorio y convencerlo de que la
rec~to, honest1d~d, abnegación, fi. él, con sólo,»c.er pasar ante su vis- fondo de su conciencia, y así descu- mujer no es ya odalisca de harem
dehdad, amor smcero y _condu?ta ta una muje?hérniosa; y una mira- bra en aquel serdivino defectos gra- sino esposa, madre, ángel del ho:
recta,antes que talles erguidos, OJOS da -perdida sobre up rostro agracia- ves, Efgoísmos, fri volidages,incons- gar, escudo de la familia contra el
de fuego, cabeller~s....op,l).4intas, vo• do,suele bastar y sobrar para deci- ciencias y basta. verdaderos vicios, infortunio, su consuelo en la adverces d~ oro y exquisttoi"'modelados dir del destino de un hombre.
es ya taJ&gt;de; Tristán ha,_ absorbido sidad y el más sensato, el más desplást1cos. .
_0 ·:¡,
Sale á la7c-allEf,llena 111!. ca;beza de. el filtro de !solda y Tu ama y la _··interesado y el más noble de los
El conseJo ~¡µ~o¡_ru-.udeifte 1jr~-1~preoc.upacif&gt;'lies, _de proyectos, pen· amará sobre todo y w·pesar d~ to- méntores. ~ _
·
cendental; de~¡rua;uritd~-1\~~~ sando tan sá.lo en m¡gocios, en há- do.
..
·Esa reedúeáción del hombre está.
depende la f~_h cida,d&amp; 61,,,ui.fortumo_¿"-cer su camino en la vida,en avanzar
¡Ay del docto .Y prudente_ conseJe- yá·muy ayanzada en las razas del
de toda la viaa y ae ·tos ·,8!3J'SS que en su carrera, en conquistar rique- ro que en esas circunstancias hace Norte, .se ha iniciado en las del Memás amamos Y que mas deb.emos zas, gloi:il!,, pos,ici:ón. De pronto, el oír la vgz de la ~azón Y trata de diodfoconlacaídadelromanticismo
proteger y amparar. Pero, excelen- frufrú de una ~nagua, ; el meando ap.artarnos del ab~s_m ol El enamo-..~ . y el progreso científico é industrial,
te co~o ~s el consej?, ,pocos hay taconear de _un ·choclo minúsculo, rado con~¡¡~ar~ testal.'Udamente. á cerrando la era caballeresca de la
más difíciles de s.~guir.
un·vago perfufne de iris ó ' violeta: · todas las. obJeoiones:.¡la amo!,como. humanidad la hará progresar más
A sangre fría, -con el corazón li- es, la: reina, 'la diosa, la imperiosa : Fei-to:11 respondia: tercamente ~ los . cada día. ' .
bre, C&lt;?D el razonamie_n to ~x:pe~it~,,;-i.,\l.ó~ina_dOrl), q~e pasa.¡"~ ~d-iós pro-· .:.icutll:~res de miladt ¡Era mi m~rEntre tanto'., las mujeres virtuosas
todo!! ¡uzgamos, ;i¡_ cop r_a zón1 q~, yectos, x:i,egoci:os, :~mb1c1o~esl Un
Fel ,
,.
.
quedarán solteras, las mu ·eres bela esposa., antet4e_be,..~er buena que pun~ dé;;.dr~nr!lcióñ ext~~ica, -un - Y el mal se agravaJporqu~ pre.ci- llas harán pésimos matrhionios
bella, dul~e .,®.J::·11rr.áéter. que-~ arro• .t-imp_ulso irr:esistibl~ de se~ir).?":Jr.&gt;··· - samente la socie~&lt;;t . sl!'nc10na y los conS"lljeros que nos su iera!
gante ó ~~c(sa -a~1ñ~dales, .
~ tJela-~u1¡._de¡a tr!ls de sí ~.l l}Jl:~J&gt;, .un,.., apl~1;1de y lapoesí~ fü~miza ~safor- preferir la virtud á la bellefa seg~da que_ft~ttctor~, .Y ,que m
'~f;p.ir_l¡ntara:n~ust1adodel
~~_gen- ·. ma ci~ga, testatura é mdóm1ta del guirán teniendo razón y perdiJndo
mfü:an. para la felicidad domé_sti ••tR~o..&lt;}el ,:p~c~o, un,~ie.ft.' •
11,"'i)Hento , 3'.mor que á cada paso funde el des- su .tiempo.,
la cast1dad,la ternura y la bondad~ ·..'$ los OJOSdf~t)Ci
1do -en __ tnro del hombre con los de sirenas
que todo~ Io.s atracti_vos materiales,,. los oí.gas;' b~•'«d'nq:Uistado1&gt;Ze.glo~ ~ que tienen- instintos de arpías. Y lo
DR. M. FLORES.
y ~d~l~s:s~~~forief! estét~cas.y ;-. ria, de h.o_nQfes'{:_~e tiq~~its'r resul· ·_ pepr, de todo es que la mujer quiere
Sm ~~u-tudes de Cor;ieha, lqs "., ta d~ un sdfo · golpe ~o.b,iihl-stado, .. ' set así amada, con ceguedad y con

G

NECROLOGIÁ

·

: ~t ~.: .t . ·"~_;·;· . . ~..

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~-

·.tl~:.:·.

fl

sr. Gral. D. tpitacio Huerta

edad de 78 años, falleció, el día 23 del
corriente, en Coeneo de la Libertad (Michoacán}, el Sr. Gral. de División D. Epitacio Huerta, uno de los jefes superiores del
Ejército mexicano que más importantes servi•
cios prestaron al país en las aciagas épocas
de la Reforma y de la Intervención.
E l Genera,l Huerta-nacido en el rancho de
CotiPO ilel Distrito de Puruándiro, el año de
1826-fué uno de los primeros que secundaron
y apoyaron el plan de Ayutla, toma,ndo parte
muy activa,lo mismo en la sangrienta lucha. de
Tres Años,que en la campaña. sostenida por los
defensores de la patria contra las huestes na•
poleónicas. Al terminar el sitio de Puebla, en
1863, el señor Huerta fué hecho prisionero por
el General Fore.v en unión de otros patriotas,
y deporta.do á Francia, per!Daneció en el extranjero algunos años, vol viendo á su país na•
tal a.l restablecerse definitivamente laRepúbli•
ca. Después del Sr. Gral. Díaz, el señor Huer·
ta era el más antiguo entre los divisionarios
mexicanos.
E l cadáver del distinguido general, perfec·
tamente emba,lsa.mado, fué tra.nsladado á Morelia y colocado en el salón principal del Pa·
Ja.iio de Gobierno, con vertido, al efecto, en
capilla. a rdiente. Multitud de personas de to•
das l as clases sociales desfilaron ante los res•
tos del pa,triota, siendo numerosísimas lasco•
ro'la.s depositadas al pie del túmulo.
La tarde del martes 25 se efectuó la inhuma·
ci6n del cadáver, con todos los honores d3 or-

JI

LA

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1,

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...

'&lt;r~'--'·i~·-· .
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J.&gt;1'8 Iá marca indeleble en la ..frente: somos hi:"1 /
. ·; ': JOS qe_l~ '.l:ie~ra; á ella -volver~mos, e11a nos
,.
,. ... llama, b-l8J1Ciosamente; en su- seno, quizá, nos
1,1
. , .esper11; la única verdad que el cerébro humano
1
;.,.,,. ;,._
. es oapa~,de conce)&gt;ir.
·
;·.
.. -~"':.; .,... ; -.'$: .,. ... P_or eso cuando· ac&lt;;t"lnpañamos silenciosos,
N las tardes a pacibl11s del QtoiicUl.otaeii .· · ion 1a cabeza descubi_erta •Y una an_g ustiosa
la atmósfera un ven:e-Poso polvo de oro •, -i_o terrogaclón en los oJos, al cadáver tle un ser
que finge espejismo~•nte nuestras mira- . queri~o; _cuando llegamo~-;&amp;l borde de su· tumcta.s,y enloquece y p'é.neira, como un há- · ~ ba_y escuchamos, como envueltos eu uó lejano
lito frío, nue11tr as almas. La tarde es. una rel;.- · murmullo de fiebr~. to·s golpes d'er azaq,ón;
na, alegre, por sus nupcia s, en la Primavet;&amp;;•
cuand~·las últimas paletadas "de, tierra nos
es una wadre,toda ateociorlfl,y zozobras y cui· ; .. OCl}ltan, p,~ra siempre; la·· figura del deudo
dados mientras la cosecha mad ura al fui,g.o "1él" . amado, te.n~ip.os ~a. ·:íntima convicción de que
cielo, y es una triste viuda, , la q,ue sólü' sos:"' a.lg(? nuestro se ha desgarrado, de que algo
t iene la religión del recuerdo1 en esta est!lci6n · muy ·ío.ü~o, 111-uy doloroso.• múy hondo, queda
en la. que los árboles entotian
por la noche la , ,.{th~, .en~a bc,ca., siempre hambrienta, con la
monótona canción de la muite y del frío
·'. ·queja Tierra devor.a. impla.cable á sus hijos.
Nos compenetra y domina. or manera t~l la.
Y.voJvemos á la ciudad, al b~rullo de las ca•
idea de la muerte, que no p · Isa teper educalles, á la const-ante agitación diaria, á la· lución a lguna para sentir, en~ cementerio, la
cha, lleyando en los ojos la misl!l&amp; vaguedad
infinita. melancolía del no ti ".. Hasta los más ·, qu,e el Dante debe haber conservado toda su
rudos, los más atrasados~ s men!}s intelec• •'l vidá., deli,f)ués de- haber ]?_ajado á los Iofier•
t u a.les, tra duciendo en mied~s ius\l~tivos sus :t\ nos ... ;e .".0
•
•
sensaciones poderosas, se'i~cubren ·y callan, · ., J
;;t. . 1
cuando pisan una de esas · p~q ueñas ·, ciudades \\ L ~\.,
.
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·, ,
•
de la Muerte pobladas porei vago éljiíritu de ' E &amp;~muerte tiene aterradoras pr~fereoc1as,
los que fuer~n. El misterio\ absolut'Q que en•
m~/u~n!~ese tensa.sten.:i ell ª'. 9-ue,_ !°ás clara•
vuel ve nuestra I legada á la· vida, el ·misterio
m.ise,h/ nu&lt;Ml· , ºU, i:lt, debill,d11_it,¡: Y nuestr-a
absoluto que rodea. nu.,stro fiorvenir, más allá
.Yi. .6:,SÍ~a carcofna. t8oa'6s,menos que
de los pavorosos límites -~ e ;la t umba., forman
UnE1erri~-~- .. -JJ
'.·"
•
•
dos grandes noches sin es~ellas sin vientos
. pe . •· on;m d-!1e Maeterhnck, IJS el ún1co
sin meteoros entre las cuaies ap~oa.s si a.Juro:
a.nimal;~~)a. crea.ó!on: que ha lográ.do el .subra., unos in~tantes, la clai'idad anémica de un
p~emo an~~1o 4!1e &amp;rde con fulgura~iones trásol enfermo.
,
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·,, g1cas en:-:¡~puj)~J~s. de todos los gtupos ·• hu,·
·· -" , manos: fi~ .,defin-1t1V'amente nuestro de~tino
L as .fi~stas de los difuntos fo1·man -goa ~e las}:-_¡ encontra!"f ~~ma·torma palpabie para nueimás vie¡as costumbres de la. humanidd.d, hay . · tros sentidos ó par¡\ ¡rnestra razón un Dios
para ello sobrada razón. Cuando la muerte1
bueno ó malo, _p,!lr&lt;&gt; ~uficieo~men~ poderos¿
con su desg_arra.dora brusquedad, se a.cerca á
par~ impone~~sfn t posibles , rebeliones_, sin
U?, ser querido, á un ser que es vida de nuestra
po~1ble~ dudá,'s,\.~Ver; al lado ·'nuestro -'un sér
vida., y sa.agr_e de nuestra sangre Y alma de
emmentemeote \~J:l,erior á qµien servtr humil•
nuestr11o a_lma, c_u aodo la vida, cobarde, huye
demente, porque ~ \g4'&amp;nde, p&lt;;&gt;t que e,¡¡ .podero•
despavorida deJándonos entre las manos un caso; estar siempre á;~ti 1ado c'(fbij arco\ 'bajo su
~á,ver,. la razón humana., podt&gt;rosa en otro senmirada indulgente."!,: poner'en· él .to.@ll nuestra ·
t1do, siente toda la de~con,oladora. pe_queñez
confianza, todos nu~stros anhelos, .rodas nues, ·
de su natu'.aleza; se ve 1mµotentf&gt;, man~ata~a,
t ras esl?eranzas, coii exclusión total de Josrle•
en presencta de hechos cuya sola expl1cac1ón
más amma.les, de nuestros semej~ntes odiados
pone un esca.lof~ío en nuestros _múscu ?s Y
•••• éste e .. , este sería el supren:io ideal de la
arranca una lágrima á nuestros OJOS, y siente
humanidad.
·
cóm? sopla sobre ella. uno de esos poderosos
No lo hemos conseguido; en vano en las 00 •
vértigos en cuyCl_londo ignoto duerme la lo•
ches serenas vuela hacia lo dei:conocido nues•
cura su sueño agitado.
tra voz, toda angustia,, y se diri"en hacia el
Como un pobre buque que lleva á puertos
infinito azul !l,Pl cielo nuestros ojos pre.fiados
leja.nos, en los cuales homb_res desconocidos
d3 in~r~gao,iwíes a¡;&amp;xiant"s. En .balde. pooeha.blao en lenguas desconocidas, la mªrca de
mos á los pies de toda,s las divinidades oues811 ma.trícu~a., y desafía.al hút'atlin1-::Y tuNfraga
tros corazones, heridos por todas las espinas
llevando ~1empre en sus flancos el sello d~ su
de todos los dolores, en vano todo .... la Esprocedenc1a, a.sí, nosotros, conservamos s1emfinge Suprema conserva. hermético su secreto.

E

t,

.

*
**

La s fiestas de los muertos tienen una vaga
poesía humana y dolorosa., son de todas las
r a zas, como lo es la, muerte .nisma que las ins pira_. La fecha en que, en.t re nosotros, se cele·
. bra está recordación, ha sido bien escogida;
la. tarde luminosa y dulce, como un a, novia,
desfa,Jlece Jentameotf&gt;., parece que todo lo que
viv4'1,· penet rado por un mismo sea, mlenk&gt; de
angustia.'; dir~ge sus ojoli pacia el remoto oca•
so, tras del.cual nuestro 11,ohelo finge las for•
mas que sólo viven en nuestro recuerde; el
· viento, como una. plegaria, 1&gt;ª'1ª con religiosas
dulzuras entr·e las frondas atónitas: enfrente
del infinito luminoso de l a tarde que muere, el
-ob~curo infinito de nuAstra alma, a lza , como
unJameotable &lt;E,·ce· .Bomo&gt;, ·tod as nuesiras
miserias, .todos nuestros vicios, toda.s nuestras
' dudas y nuestr as aflicciones ...... Y, mientras
la noche llega á cubdr con su csritativa aom·
bra_el_pungitivo dolor de los ci~los, una som·
b r a., má'l profunda., más '. impenetrable, más
~iserlcordiosa,, se extien!le, lentame"nte por
. ¡.·.
·ri•··
nues t ra a 1ma. .••• J , •
·
t

*

.l.¡,.:'"•';•

**

No han corrido muy buenos vi~ntos, en ésta
· temporada, los artistas que for!Í'lan la compa•
ílía de ópera que actúa en Ar·beu. Parece que
ha habido clerta mala sombra, osteosl ble en
los ensa.yos hechos por la empresa, de presen·
tar óperas--ouevi,.s, •
Un dilettanti distinguido ha enviado dos car·
tas abiertas al Maestro 1;.'olacco, acudiendo á
sus irref ...tables ,méritos, para que salve la.
temporada; en unH1·&gt;-carta llena de t a lento, el
· Ma.e!ltro c5m~ta.,"e'vadlendo, en parte cuando
menos, fü, responsabilidad moral que, como
ji?_:nda ~e éxito. se trataba de nigi r le.
·:A.rti,ta.s de fama, de ta.lento indiscutible,
1vienen con la-comp11ñía;quizá lo que más fa.lle
sea cierta. cohesión, cierta harmonía, difícil de
adquirir, es cierto, en unos cuant••s ensayos;
pero no fuera de los e"fuerz0s del Maestro Polaceo y del Maestro Goliscianni.
Nuestro publico, por más que tenga f ama de
hostil, de brusco, es bueno en el fondo. Poco
trabajo dada contentarlo. ¿Se trabajará, en
beneficio mutuo? El porvenir nos lo dirá.
Por lo proato,hemos tenido una Maoón, buena, tan buena. como pocas veces la, hemos vis·
to; pero esto no es todo lo que la empresa, pue·
de ofrecernos. Hay que afianzar el éxito; así
se salvará la temporada.
AN'l'ENOR

Ll!:SCANO,

&lt;

Céhdi6 á 29 Secretario
desempeiiando interi~
namente en diversos
períodos la 1 ª Secretaría de la. referida Legación.
·
En 1889 fué traslada.do á la Legación de
W áshington con el c-ar~cter de 29 Secretario,
siendo comisionado el
mismo año para prestar
sus servicios en la Secretaría de la Delegación Mexicana al Congreso Panamericano.
De 1890 á 1893 estuvo en
las Legaciones de la
Argentina y el Brasil,
dectondevolvióá Wásh•
ington para. permanecer allí hasta 1898, en
quefuéenviado áFrancia como Secretario de
la Legación. Al año
siguiente vino á México
á tomar posesión del
cargo de Introductor
de .1!:mbajadores, pasan·
do por únimo á Barcelona en 1900, como Cónsul general de México
en España., con residencia en aquella provin•
cia.
El señor Mujica y
Sáyago, que tiene en el
escalafón diplomático
la categoría. de ler. Se·
cretario de Embajada,
ha prestado al país muy
buenos :servicios en el
puesto que actualmente
desempeña, procurando por cuantos medios
han estado á su alean•
ce, el aumento de nues·
tras transacciones comerciales con España.
Según sabemos, el mismo señor Mujica esta•
blecerá dentro de poco
SR.
en Barcelona. una ex•
posición permanente de
productog mexicanos,
á, fin de que los importadores tengan siempre
á la vista las muestras necesarias y los datos
que deseen adquirir con respecto á precios,
producción, et-:: , etc.
Es indudable que la instalación á que nos
referimos será altamente provechosa para el
comercio de los dos países.

WATERLOO

G

descendí del tren, un carruaje me condujo á recorrer el campo de batalla. Hacía
Uif bello_d{a _primaveral. _ La vasta campiña
verde se extendía bañada de sol fresco, de luz
dulce. Y fué primero el gran recuerdo de Rugo,
narrando la formidable caída del dueño del
Aguila, y á los sonoros clarines líricos, y á
las terribles trompetas épicas, apareció todo
lo que el arte ha creado por obra del más tempestuoso derrumbamiento de gloria y de soberbia que hayan visto los siglos. Y entonces'me
convencí de que en realidad no puede ya fácilmente concebirse otro Napoleón qué el Napoleón idealizado de la leyenda, el de los versos
de Reine, el de los cuadros lívidos de Henri de
Groux. Los lugares de peregrinación y de turismo, la realidad de las reliquias conservadas
en las colecciones que se exhiben, todo contribuye á afirmar mayormente el carácter extra•
humano de la acción que tuvo entre los hom·
bres el semidiós· cuyas cenizas están bajo la
cúpula de los Inválidos. (Semidiós .... cenizas,
cenizas de semidiós .... ¡mísero planeta!)
El gran león conmemorativo se alza sobre su
alto pedestal; los monumentos dicen en letras
borrosas nombres de gtlerreros: la Ferme Papelotte alza su torrecilla sobre las blancas paredes: Hougomont aún mantiene ruinoso el tremendo capítulo de " Los Miserables", las ruinas de la capilla, el Cristo de pies quemados,
el pozo· todo es la ilustración patente del magnífico t rozo de historia que cambió la suerte
del mundo. Aún tal tronco de árbol, contemporáneo de la sangrienta función, se yergue destrozado ó mordido por la curiosidad, ó la piedad ó la admiración de estrictos visitantes.
La BelleAllianée, blanca y vieja junto á la verde alameda,da su testimonio como una abuela.
En el cuartel general de Wellington hay un café y se vende leche fresca. En el castillo anci~no bajo un galpón, está el carretón y los barriles' tomados en Waterloo. Y en un hotel inglés
en que hay un barril, se exhiben huesos, balas
U ANDO

SR. GRAL. D. EPITACIO HUERT.A 1
t el 23 del corriente.
(De fotourafí.a antiuua)

denanza. El duelo fué presidido por el señor
Gobernador del Estado, D. Aristeo Mercado.
La muerte del Sr. Gral. Huerta ha causa,do
una impresión muy dolorosa, no sólo en los
círculos militares de la capital, sino también
en el Estado de Michoacán, donde gozaba de
grandes simpa.tías.

~~~

El Sr. Cónsul de México en España
de haber permanecido varios días
en es~a Capital Sr. D. Adolfo Mujica y
Sáyago, h a regresado á Barcelona,'donde des•
empeña el importante cargo de Cónsul gene·
ral de México en España.
El seílor Sáyago es joven aún y su carrera
diplomática es muy brillante, como podrá juz·
g a.rse por los ligeros datos biográficos que en
sescuida. damos á conocer.
El año de 1881, el señor Mujica ingresó á la
Secretaría de Relaciones con el carácter de
meritorio, siendo ascendido pocos meses des·
pué s á escribiente auxilia,r, escribiente 29, 19
Y Oficial 39 de Sección, progresivamente, has•
ta el año de 1884, en que, previo examen en la.
propia Secretaría, fué designado para desem•
peilar el puesto de 3er. Secretario 1de Legación en Centro América. Al año siguiente a.s•
DESPUÉS

D,

ADOLFO MUJICA. Y SÁYAGO
C6nsul de Mélico en Esp1ij1.

desenterradas, apolillad.a s casacas, ''petits ca•
deaux", autógrafos de Blucher, Wellington y
otros jefes, números del "Times" que dieron
cuenta de la batalla, sables franceses, holan-•
deses, ingleses: hierros viejos, memorias viejas. Una vieja inglesa hace el "boniment" de
la expliellción, vende tarjetas postales .... Después uno se toma al lado, un bock ó un whisky
and soda, entre ingleses, que no faltan, pensando en la leyenda del Aguila, en el inmenso
Napoleón, semidiós en cenizas.
Y he ahí que al dejar el vasto campo en el
Mont Saint Jean, en donde tanta sangre se de•
rramó por el Ca.bito, por el Pelón, por uno de
los más tremendos azotes de Dios, cae sobre la
tierra, harta de osamentas, la clara bondad de
los azules cielos. Vacas rojas manchadas de
blanco nacen sobre la felpa ondulada de la lla•
nura. Un campesino ara. Suena á lo lejos un
mugido. Un pájaro pasa sobre mi cabeza, co·
mo una flecha. Tranquilidad, mayo. Paz.
RlJBÉN DARÍO.

FLIRT.
(Dibujo de Ch, D. Gibson,)

�Ei MUNDO !tUSTltADO

' EL MUNDO ILUSTRADO

EXHIBCCIÓN CHINA EN LA EXPOSICIÓN" DE SAN LUI!, MISSOURT,

La Exposición d~ St. Louis Missouri
/'i, ON el deseo de ofrecerá. nu~stros abona·
\;,,, dos una información gráfica, tan comple·
ta como nos sea posible, del Gran Certamen
Internacional de St. Louis Miasouri, hemos ve•
nido publicando en este periódico una serie de
fotografías de los edificios y fxbibiciones que
constituyen lo más notable en la Feria del
Mundo.
Para ampliar nuestra información, repro•
ducimos ahora. algunas vistas muy interesan•
tes que nos han sido remitidas por nuestro corresponsal en St. Louis, y que no son sino mínima parte de la. serie que nos proponemos
publicar, á- partir del presente número.

Entre nuestros grabados, pueden verse: el
interior de la exbibfoión china., notable por
los riquísimos muebles que contiene, y por su
decorado verdaderamente suniuoso; el reloj
floral que tanto ha. llamado la. atención de lo:1
vi$.i.ta.ntes del Certamen y que se baila junto
al edificio del Canadá.; un grupo de &lt;A-inos&gt;
(nativos de una isla. cerca.na. al Japón ), q ue
pasan por ser los más velludos del mundo, y,
por último, un grupo de indios trabajadores
de una mina;mexicana, y dos niñas j aponesas
que visten el pintoresco traje de su país y
ocupan una. calesa tirada. á mano.
.
El reloj flora l tiene ocho metros de diámetro
y marca las horas con toda precisión, debido
á. un ingenioso mecanismo.
Los otros dos graos.dos que ilustran estas
páginas, representan: una reproducción de la
bahía. de Manila y de la batalla. naval de Ca.-

vite, con pequeños buques de a.1ero movidos
por electricidad, y un detalle de As il o de Niños instalado en los terr enos ,¡., la Exposi•
ción. En este a.silo quedan «de ,ositados&gt; los
pequeñuelos de todas las na ·iona.lidades,
mientra.s sus familias recorren los distintos
pabellones ó las a.venidas del va. ,to campo del
Certamen.
Naturalmente, el a.silo está ~ cargo de una
numerosa. servid .imbre. que atie ,de á los ni·
ños con esmero, facilitándoles ,odos los medios necesarios para. q ue se di viertan á. sus
anchas.

ff

LA HERMANA MARTA
(traducido para "€1mundo Tiustrado")
R A el tercer día de viaje. Nos hallába·
mos cómodamente sentados en un extre•
mo de la cubierta de «La Bretagne&gt;.
El mar estaba. sereno; el sol, hundiéndose
en las a.guas, teñía. el cielo de mágico esplen·
dor. Acabábamos de comer y fumábamos ad·
mirando la puest:i. del sol.
--Estaba. yo en París muy enfermo, dijo
Devereux rompiendo de pronto el silencio; había salido de Roma. co_n la fiebre y persistí en
llegar á. París. Estuve a.lguna.s semanas sin
conocimiento, en estado de del i rio. Cuando
volví en mí, después de tantos días de obscuridad, mi alma se iluminó con una visión que
no ha. cesado de tener influencia.en mi vida..
¿Fué alucinación de -mis sentidos, ó la Virgen
que estaba. en mi cabecera con el niño en Jos
brazos, lo dejó en el pedestal y , recogiéodose el
manto azul , se inclinó á mí y me dijo en dulcísimo francés:
- &lt;ü'est le temps pour prendre votre médeclne, mon cher ma.lade?&gt;- Sí, eran los ojos de la
Virgen; pero humana era. la voz, bum1,1na era
la mano que Mar1ciaba mis cabellos.-¿Dónde
estoy? ¿quién sois vos? preguoté.-«Mon cher
enfant&gt;,dijo la. más du'ce voz que ba. llPgado á
mi oído, estáis en la. Casa de San Vicente de
Paúl; habéis estado muy enfermo; pero con la.
voluntad de Dios y los cuic!ados de la hermana Marta, pronto recobraréis la salud.-Acer·
có á mis labios la medicina, mientras mi alma
hambrienta devoraba su angelical belleza. En
todos los días que pasé en Italia contemplan·
do las pinturas de sus más famosas galerías,
uo había encontrado hermosura. tan perfecta.

E

EXPOS[CJÓ"i DE SAN LUIS MISSOURl,-EI, RELOJ F LORAL.

El tiempo pasaba,y la. hermana Marta venía.
todas las tardes á, sentarse al lado de la. cama.
en que yo descansaba. lej os de mi familia y mis
11.m1gos. ¡ A b , en e~e tiempo estaba. yo lleno del
fut&gt;l!O de la juventud!
¡Cuán vacíos me parecíirn los días que la.
be,·mana Marta no se sentaba á mi lado y !Pía.
con su voz clara y Pxquisitamente modulada.
un capítulo de las «Vidas de los Santos&gt;.
Su alma esta.be. alimentada. por esa lPctura.,
por e~os combates en que siempre vencían los
héroes de la. religión
Yo eicuchaba cada día· con creciente fe; ¡ta.o
dulce era creer lo que la hermana Marta leía!
¡Cómo su voz hRcía vibrar en mi alma notas
que nunca m1is dt&gt;bían ser tocadas!
Un día ... . ¡a.h! ¡con qué pasión le confesé mi
amor! L-)s ojos celestiales de la hermana Mar·
ta se i nclinaron sobre el viejo volumen de SUR
héroe5• cuando hube acabado de hablar, cerró
el llbr~. se volvió á mí y me dijo dulcemente:
-Ddbéis dormir, estáis fatigado, mi pobre en·
fermo.
Al fin lll'gué á cansarme de los a.nales de los
santos; pero luchaba. por ocultar mi fastidio,
temiendo que cesara la. lectur~.
.
Era yo muy feliz cuando, fiJOS los OJOS en el
reloj, veía la. aguja lle¡¡;ar á las tres y oía
casi en seiruida en la escalera los pasos ue la.
hermana M,rta., la miraba despu~s abrir la.
puerta y acercarse al lecho paradeetrme:-¡,Cómo os encontráis hoy, cmon cber maladP&gt;?
Leyendo un día el martirio de Santa Catali•
na, cerró de pronto el libr&lt;? -r con su inst_into
de mujer excla.mó:-Os fa~t1d1an ya las vidas
de los santos· no las leeré más. Decidme si tenéis a lgún libro que deseéis oír.--¿Lo haréis
de veras•~ pregunté, cubriendo de besos la. mano que apoyaba en mi lecho.
.
.
Me acordé en aquel momento que en m1 equ1•
paje tenía un recuerdo de mis días de estudiante un volumen de Alfredo de Musset. Volvie•
r~n á mi mente los bien recordados pasajes y
me senti trémulo de emoción a.l pensar que los
escucharía leídos por ella, que gozaría mirando su efecto en aquella virgen naturaleza.
'.romando el libro de mi maleta, me lo presentó y le señalé uno de mis pasajes predilectos. La herma.na Marta se sentó cerca de la
ventana y comenzó á leer; su voz era para mi
a.lma lo que el viento para un arpa eólica. Casi sin respirar esperaba yo el momento desea.do. ¿Era antes ó después? ¿en esta ó en aquella estrofa? Me interrogaba yo p.ún, cuando
lentamente cerró el libro.
-«C'est fini, c'est beau, mon enfant&gt;, dijo colocándolo sobre el de los santos. ¿Me habría.
engañado la memoria? Cuando la. herma.na.
Marta. salió, torné el libro y con ardor busqué

�EL MUNDO llUSTRADO

EL MUNDO llUSTRADO

'-----------lo que esperaba como una respuesta á la llama queme consumía. Allí estaban, palabra poi.palabra., las líneas como yo las recordaba.
Repetí el experimento al siguiente día escogiendo los trozos más apasionados. ot:a vez
omitió lo que yo anhelaba escuchar. Con Inimitable habilidad continuó haciéndolo siempre; yo no lo descubría hasta que dE'jaba el
libro en mis manos.
Mi amor había llegado á ser tan poderoso
que su reciprocidad era indudable.
'
- Huíd conmigo, le decía estrechando sus
manos en las mías; nos iremos á Italia á las
costas del Mediterráneo, amada mía! '
Ella , sin contestar, levantaba sus grandes y
ªI!lorosos ojos y los fijaba en la. imagen de
Virgen.
Alentado por mi amor y por la esperanza deunirme á. ella, curaba con rapidez; mi partida,
del hospital era sólo cuestión de día~.

.i

!

---~~franela y ti Uatlcano.- ta Tgltsla y ti Estado francts a traob llt la J;lstorla.-Dt ftlli,t ti J;trmoso Atombts.-Tnttrrupct6n compltta llt rtlaclonts.-Un
mor dt Pío x.- €1 i,rtmtr paso llt la tscuadra dtl BAltlcQ.-tamtntablt acddtntt tn ti mar lld nortt.-Barcas i,ucallom tebadas A
plqut.- ta actitud llt Tng1atma y ta mi,utsta dt Rusla.-exc11at16n públlca.-no babrA conflicto.

EXPOSICIÓN DE SAN LUIS,-PASATIEllfPOS INF~NTILES,

IEN era de nreverse bas_t3: dónde alc3:nzaría la poco política protesta de Pío X contra la visita del Pres1dE'nte de Francia á la Ciudad
Etdrna. Han pa:iado pa.l'&amp; sie.npre los tiem9os en que la cristianísima
nación estaba supPdiLada del todo á la 0uria romana. Es imposible que
vuelvan aquellas épocas e:i que el pueblo y el gobierno francés miraban
como su única. b, újula. las indicaciones del su1&gt;remo Gerarca católico.
La hija pdmogéoita. de la Iglesia comenzó lentamente á independerse de
Ruma en tiempo de Ftilip1i el Hermoso, y quizá hubiera. llegado basta
á constituirse la Iglesia Nacional, sin cambiar en nada el fondo de las
creAncias, 11in alterar el ritual, si la. decadencia de Luis XIV no lo hubiera entregado en manos de los Jesuftas, marcándose la nueva. fa.se de
su vida política y de sus sentimientus religiosos con la revocación del
Edicto de Nantes y la preponderancia completa del elemento clerical en
la Corte del Rey Sol.
Vino degpués el reinado alegre y corrompido de Luis XV; el domi•
nio de las regias amantes, la corrupción en todos los ramos de la ad·
minfatraeión pública.; se perdieron las tradiciones gloriosas de las guerras extranjeras; s~_olvid'ó -ra pqliticJ!, de Ricbelieu contra la. casa de
Austria, y todo contribuyó al trabajo de zapa ~ontra.·el ag_tiguó rég_j_men....
que preparó el camino á la gran Revolución. t: :;;:,.
· "-,,, :!..,_,.,_ ..~
.
' La. obra de la prime.ra.República, IIE'gando ha~ta crear eFE~adt \nt
Dios y las fiestas de la. Razón, era. poco á propósito para reanudár, Y.,,,.:;.:-.
estrechar los antiguos lazos que unían á Francia C.QD el Vaticano: La. :
reacción napoleónioa. hizo el Concordato, por más 'que el omnipotente s'\
Bona.parte lo modificara por propia autoridad -con los artículos,, adicionales que dejaban en lo posible intacto el puder civil, siguiendo en cierto modo la·tradición revolucionaria.
Asi_slguieron durante todo el Siglo XIX las relaciones entre la Igle·
.. si~ y el E:it11.do francés; lo mismo bajo la Restauración que en tiempo ~
· Luis Felipe; lo mismo en la República .de febrero gue bajo el Imperio,·
de Luis Napoleón,y así seguía.o tranquilas y pacífic.-s bajo la tercera
República,echándose de ver á veces, sola.mente, cómo crecían al amparo
del Concordato ó deslizándose por entre.sus mallas sutiles, las comunidades religiosa.&amp;, algunas de ellas tolera.de,11 y otr!'-s apoyadas en ·a qt•el
tratado.
Waldeck Roussea.u,durante su glorioso midisterio,lnició el gran proyecto. sobre todo par&amp; establecer en toda Francia l a enseffanza laica., ,
de sujetar á todas las comunidades-á los preceptos de.l Concordato, haciendo resaltar, aote todo, la supremacía del poder civil. La obra fué
continua.da y lleva.(ja. á cabo por Con:¡bes, al qu'~ llaman apóstata loa
clericale¡. El resentimiento con el Vaticano, era cada vez más ostensible, y un incidente con dos obispos franceses de ideas modernas y que
reco.nocían en cierto modo la suprema autoridad del Estado, vino con la
visita de Loubet, jefe de un Estad() lal_co, al soberano de Italia., á provocar la completa excisión,
.
Quizá un a.cio d11 política modera.da y tolerante por' parte de Pív X,
pudo haber evitado el rompimiento; pero no quiso ó ;:_~º pudo eje·

.. :ii1· ~~~i&gt;i~~üi~ ·a~-~~-~ i~~á~-a~· f~ú-~ i~~~i~~:
ba; fatigado por la soledad en que había pasa.do el día, me arrojé en el lecho mientras las
sombras crecían al rededor. No la vi, no la. vi
entrar; pero sentí su presencia; la suave la
intangible presencia. de la hermana Marta henaba el cuarto, como llenaba. mi alma.. La sentí acercarse ,al lecho, inclinarse á mí y luego .. .. luego me hesó!
Mi primer impulso fué estrecha.ria. contra mi
corazón; pero pensé: Si me cree dormido me
besará otra vez.
'
Y esperé, esperé,no puedo decir cuánto tiempo, el beso que nunca. llegó. Cuando abrí los
oj?s, estaba ~olo. El ruido acompasado del reloJ era el único que llegaba á mis oídos. Las
sombras se estremecieron con mi voz. -Herma•
na Marta, hermana Marta, repetía.
La puerta se abrió y una hermana desconocida entró con una luz en la mano.-¿Dónde
está la hermana Marta? pregunté. Colocando
la luz en 13: mesa, se volvió á mí y contestó:
-&lt;Je ne sa1s pas&gt;.
Repentinamente hallé fuerza para llegar basta la Madre de la Casa. Sin preguntar abrí la
puerta que e3taba al fin del largo corredor y
me encontré en presencia. de toda la comunidad
reunida, como una bandada de palomas, al r;_
dador de la. silla de la Madre.
La mirada penetrante del .amor no encontró
allí huellas de la hermana Marta.. Cayendo á
los oies de la MadrE', pregunté:-¿Dónde está
la herma.na Marta?-Como tierna Madre que
era.,me levantó en sus brazos.-&lt;Je ne sais pas&gt;
me respondió.
'
Me volvieron á mi cuarto, donde toda la noche y todo el día siguiente esperé los pasos, que
nunca llegaron.
Hacia el obscurecer salí del hospital.
En todas las puertas de las casas de San Vicente de Paúl , en París, me detuve á preguntar:-¿,Dónde está la hermana. Marta?-&lt;Je ne
sais pas&gt;, me contestaron siempre. ·
Recorrí todas las provincias de Francia. buscando siempre, mirando siempre bajo todas
la_s tocas de las hermanas de la caridad que
encontraba., basta descubrir su semblante adorado. Aún la busco.
' Día y noche recorrí los hospitales 1 las iglesias, _los bulevares, siempre en va.00. Nunca.
he deJado de implorar á San Vicente de Paúl
por la !De~oria. de las tort.uras que sufrió e~
el caut1ver10, que la traiga al menos á mi le·
cho de muerte&gt;.
;-¿Cuánto tiempo _hace de esto? pregunté,
mientras Devereux fiJaba. en el profundo azul
de las. a~uas sus ojos llenos de lágrimas.
-Veint1c10co affos, respondió.
Ya babia obscurecido ca.si por completo cuan•
do pregunté:-¿Estáis seguro de que os besa•
ra? ¿Eitáis seguro de que la hermana. Marta
ha.ya existidoi'
Nunca olvidaré el semblante de Devereux al
volverse hAcia mí. Era. la duda la desespera•
c~ón, el desaliento de_ un hombre fuerte, que
pierde con la. fe la última ilusión de la vida.
-&lt;Je ne sa.is pas&gt;, me contestó.

.;•.:·'~ 0- ~-

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EL G ~ ~ t' STOESSEL, JEFE ~ -E WS;~.EN~OR~~))~ .: :i:rn!;~~R,UIW,

.,!l,· • -~

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~ ~ "t

~~

SALOME
Tiene tu cuerpo gentil
que á los placeres incita.,
la. hermosura de Afrodita.
y-los perfumes de abril.
Tu boca. es rico pensil
en donde treme y palpita
el rojo beso que irrita
como un veneno sutil.
Cuando te tuer-::es radiosa
en la. da.riza voluptuosa,
dor.de tu crimen impera,

~XPOSICIÓN DE SAN ~U~S.-TRAI!AJADO~ES 1'4ElUCANQS EN tTN4 MJNA ,

A.

HERRERA,

'

l,

,.

MARIE M ADELEINE,

brilla en tu cuerpo de ondina
esa belleza. felina
~el leopardo y la. pantera.

"'l

B

la.

EXPOSICIÓN DE SAN Lt'IS,-LA "&lt;BAHÍA DE llfAN!LA. &gt;

Política .G eneral

I

• '1

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EL.PRil,IER ENCUENTRO ENTRE M4NCB'úES Y MOSCOVITAS.-LAS AVANZADAS RUSAS REClBEN lNTD44ClÓN DE RENDIRSE
, .. " ,U, Gll:NERAii.t,l.~NOHtr-:;{1te&amp; ..-:[•:,.;t aítf~•r¡;¡ilii:wJ,~- $ili1:t:
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LA GUERRA EN O ·RIENTE.

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.Q~,S~S~ER~DQ,.E~CUENTRO EN PUERTO ARTURO.-Un desfa"dlllto japonés pasando por entre Jas defensas de cercado de alambre.

•.«Ulla consider~bÍ~ fue~za d:.j:~b~~,;:;_.~li:htac~.:ei. ,:~:¿;"{ ¡;; d~~;ni,formidable posición en la derecha rusa, y sacando la mayor vent&amp;Ja poalble de las condiciones del Mrreno, camuió poi- una hora·tacia el fuerte,, con verdadero heroismo. No

¡··

obstante el fuego que llovía sobre l o ~ ~ l l Por fin junto al irlacis del fuerte en perfecto orden. En aeguid•!.f.8.:;.;...,oa POttoctot~iizdaron · contra él; pero elfue¡o de fusilería y la. bomba• lo•_,........
a os,y quedó eu s11,lvo UQ des~

1

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taca.mento, que, con. una-especie de frenesí fanático, pasando sobll8. Jos cadáveres de-sus
ca.mara.das, se arroJó sobre la posición por entre el cerca.do de a.Jambre que lo ciroundaba.&gt;.-(Despaobo de UD corresponsal de guerra-.)

,1 ,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

tJ ~l]fflf[;}0 ~~D0 º

LA GUERRA EN ORIENTE.-UNA BATERfA JAPONESA AVANZANDO BAJO EL FUEGO DE LA ARTILLERfA RUSA.

cutarlo, y su famosa p11otesta en not11o circular
á las potencias católicas, interrumpió quizá
para siempre las relaciones diplomáticas entre
el Vaticano y el gobierno de la. República.
Un&amp; gran mayoría en la Cámara de Diputados
francesa ha a.proba.do á la faz del mundo la
política del gobierno, y con este apoyo, como
lo habíamos previsto, ya se anuncia. un paso
más avanzado en la iniciativa. de M. Combes,
proclamando la. separación completa entre el
Estado y la Iglesia, quedando sin duda las
-::orporaciones y credos religiosos, sujetos á la
potestad civil, y haciendo desaparecer en la
vida pública. de Francia, esa acción directa é
" inmediata. que tenía. la Iglesia. católica. al ·amparo del E,itado. Casi cincuenta. f!,ños han pa.•
sado para que la Francia de. Dantón y de Fe•
rry adopte el camino que siguió México en su
gloriosa revolución de Reforma.,

***

DespuéR de la larga y ansiosa espera para
que la escuadra. del Báltico emprendiera. su
largo viaje por la extensión de los mares, para
llegar al teatro de la guerra en el Extremo
Oriente,á intentar la veng1rnza. por las acciones
de Chemulpo y Puerto Arturo, ha.y que con•
signar con profunda. pena, que su primer p&amp;so
ha. sido un hecho ta.menta.ble. Después de a.travesar con excesivas precauciones los canales
y estrechos que comunican el Báltico .:on el
mar-del Norte, pasando por a.guas dinamarquesas, una noche sombría y nebulosa, los
ha.reos rusoci al mando del Almirante Rogest•
vensky, tropiezan. en mar libre con una. escua•
drilla. de barcos pesca.dores ingleses,los toman
por torpederos enemigos, hacen seflales para
descubrir su nacionalidad y ,según las últimas
declaraciones del comandante ruso. no reci•
hiendo respuesta., lanzan una a.n¡iana.da. contra las indefensas barcas pesca.doras, y sin
preocuparse del daño que hayan podido ca.u•
sa.r, prosiguen su ca.mino. Tal es la versión inglesa..
Inmensa. y honda ha sido la impresión pro·
ducida en el pueblo inglés. En los primeros
momentos, la libre prensa británica ha mos•
tradl&gt; la mayor indignación y acerba y punzante frase ha atribuído el accidente al pánico de los oficiales rusos,que,en su nerviosidad,
vieron buques enemigos en las sombras de la
noche.
La. actitud del gobierno británico ha sido
desde el primer momento firme, severa, exigente, sostenida para pedb- no sólo satisfacción
al ultraje inferido á la bandera y la repara•
ción por los da,ños ca.usa.dos, sino el castigo
de los responsa.bles. Algún periódico inglés
llegó hasta el extremo de pedir que una escua•
dra inglesa. vigilara la marcha de los barcos
rusos para impedir la repetición del ultra.je.
Rusia, comprendiendo en realidad que se
ha cometido un error quizá, y en el estado
actual en que todas sus fuerzas deben concentrarse en el Extremo Oriente, ha ofrecido lan

más amplia satisfacción y la indemnización
debida., y sólo parece pendiente :un punto: el
ca.stigo y hasta. la destitución de los c,ficiales · ..
responsa.bles, mientras no reciban el parte oficial delAlmirante de la escuadra. del Báltico.
Y pasan los jfas en medio de la. mayor excitacióc, crece y crece la te~sión del pueblo inglés, y la opinión pública., que en ese país es de
gran preponderancia., influye en los periódicos, sugestiona. á los jefes del gobierno, a.rra.s·
tra. tras sí á los hombres políticos de todos
los partidos, en esta época de lucha electoral,
y todos, á una voz, apoyan, sostienen y empujan al poderpúblico,pa.ra. que no ceda nada
en su actitud, hasta. obtener la satisfacción en
todas sus demandas. ,
Al grito del pueblo inglés, ha contesta.do
con su admirable serenidad el Emperador Nicoláq, con un mensa.je personal al Rey Edua.r•
do, la.mt'lmando profunda.mente el incidente
desgra.éiado y ofreciendo que para mantener
la armonía. y cordialidad entre los dos países,
se da.rát;1 las satisfacciones debidas y se harán 'las reparaciones· posibles. En el mismo
Petersburgo, un perió_dlco semioficia.l ha abierto una subscripción en favor de las víctimas.
Estos dos hechos habrán d!3 influir, por modo
directo, para disminuir la.excitación púbiica,
para acallar los gritos de alarma, para tranquilizar los ánimos, •.

***

Entre tanto, la. primera respuesta de Rusi'a
no ha. satisfecho las demandas inglesas, porque no promete el castigo de los culpa.bles, y
en la posiblidad de que sea necesario acudirá
ostentaciones de fuerza, nóta.se inusitada. actividad en todos los arsenales, donde se trabaja. día y noche; ha.y gran movimiento en las
estaciones nava.les y las poderosas flotas del
· Canal, del Mediterráneo, de Gibraltar y de
Porsmouth se a.listan para salir al primer a.viso. Tres a.coraza.dos de primera. y. tres rápidos
cruceros, están listos á la. entrada. del Estrecho de Gibraltar para salir al día. 28 á vigilar,
se dice, la escuadra. r~sa., y como los buques...
pequeños tienen que pasar por el E3trecho,
siguiendo la ruta del Canal de Suez, en aquel
punto puede interrumpirse su marcha, mientras que, la escuadra del Mediterráneo, que
anda.be. en una jira por aguas &amp;.ustriaca.s, emprende la marcha .á Va.Jeta. y Gibraltar, para
concentrar sus poderosos elementos en caso,
no de un conflicto, per"o sí para. hacer iína gran
ostentación de fuerza, si desgraciada.mente no
se obtiene la solución pacífica en breve plazo.
Pero ella vendrá.. No creemos que este accidente, por más la.menta.ble que sea, por más
.. impresión que ha.ya producido en la altivez
· británica., llegue á causar uil conflicto arma, do, cuyos alcances apenas pueden preverse.
La actitud se!'ena y resuelta. de Rusia., así lo
hace comprender y en su mismo interés está
librarse de dificultades en estos momentos en
que la ca.mpa.!la de Mandchuria. a.traviesa. por
·

un periodo crítico y en que, frente á frente y
tocándose en toda. la línea, los ejército.s de
Kuropatkine y de Oyama están á punto de renovar la sangrienta lucha quP, sin duda, habrá de decidir el éxito final de la. campa.fia.,
antes de que el invierno, con su manto de ni~ve, cierre los puertos, congele los ríos y obligue á las fuerzas beligerantes á entr1:tr en el
período de reposo que la misma Naturaleza.
exige.
Octubre 27.

z. z. z.

()
NUESTRO PAIS

JI

de las fiestas con que los vecinos de Hermosillo se proponen obsequiar
durante su permanencia en a.q uel punto al se•
!lor Vicepresidente de la República, D. Ramón
Corral, damos á conocer en este número a.lg•1•
nas fotografías de la poblae1ón, contándl:!se
entre ellas. una que representa. la parte pr!n·
dpa.l de la ciuda.d,y otra uno de los suburbios
á cuyas ino:ediaciones pasa el río de Sonora.
Las dema.s vistas que ofrecemos á nuestros
lectotes,reproducen el hermoso palacio (!el Gobierno con que cuenta. la Capital de Sonora Y
la plaza de armas, la. Catedral y la ca.pilla. del
Carmen. Juntamente con ésta.s,publica.mos un.a.,
de bellísimo efecto, toma.da. en los momentos
en que se dese.ta una tempestad sobre la. po·
blación.
La.s fotografías menciona.das formarán parte del &lt;Al bum directorio&gt; del Esta.do de Sonora.
que préxima.mente publicará el Sr. D. Federico García y Alba.
PROPÓSITO

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(66nora)

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EL lllTNDO ILUSTRADO.

EL llUNDO ILUSTRADO

Páginas de la M_oda

FIGURINES

1, 2, 3, 4 y 5.

P\RA_

no cansarse de los grandes cuellos, pes
erinas ó bertas en forma que se repiten
d con l_os ornamentos diversos en toda. ele.e tra¡es y abrigos, presentamos ahora. el
'- odelo. letra A, esperando encuentre gracia.·
los OJos de nuestras lectoras. ¿Pero qué con•

=
4. Vista da una da IDS suburblDs da ffarmaslllo.-$. El,P~lac;ID da GoblarnD,- 6. Parta princ;lpal do la c;ludad.

diciones debe reunir un vestido de este género
para ser verdaderamente seductor? Desde luego un corte irreprocr.able. Creo que la necesidad de disimular las correcciones, un poco
tardías, hechas en la última. prueba., origina
casi siempre defeotos en las línea, y, consl•

guientemente, la pérdida del atractivo y elegancia; el arte consiste en la armonía y perfección en la forma, y en bellas y acertadas
combinaciones de telas y colores, heehas ·de
tal modo que no se pueda dudar de su utHidad
pr~c~c&amp;.,

�. --

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EL MUÑDO ILUSTRADO ·:

EL MUNDO ILUSTRADO
Para copiar este modelo, se requiere astmis•
mo un p11,ño bastante suave para amoldarse
sobre el busto, y de un grueso conveniente pa•
raque la falda caiga en pliegues ondulados y
fluctuantes. Este traje es de si,,rga blanca. La
falda interior consiste en un alto volante en
forma fija sobre un fondo de &lt;sateen&gt;. El bor·
de del volante se acaba por un «strap&gt; pespun•
tea.do. La puntiaguda sobrefalda, lleva a.lfor·
zas en las caderas y espalda, y1un «strap&gt; pes·

FIGURÍN A,

punteado que orilla la base. El sacobolero es
abierto por el frente y presenta en la parte
media. de los bordes delanteros un diente pro•
fundamente recortado y que abotona con el
\lel lado opuesto; el borde también está. costeado por un «strap&gt;, como los volantes de la.
· falda.. Las amplias mangas están alforzadas
superiormente y se termin:Ln con franjas de
encaje situadas bajo los puños.
Como se ve, los encajes forman las guarní•
ciones poi- excelencia. y se adunan á. maravilla.
con los paños de invierno. Estos encajes, que

tanto realzan el buen · gustó _de los "fra.jes, ostentan toda. cla,se de dibujos en los más a.rtís·
ticos modelos. El enea.je Irlandés tiene mayor
demanda que nunca, y otro tanto se pued~ ase•
gurar del «Renacimiento&gt; é inglés.
Ea los trajes de color hacen buen efecto las
pasa.m::nerías en que se hermanan la seda., el
terciopelo y chenille con la trenza. de seda y
el cordón. Inmenso número de estos adornos
se ha.cenen profusión de colores, predominan•
do, con todo, algunos tintes, á. fin de avenirlos
á las telas. Una de las guarniciones más po•
pula.res en la presente estación, se fabrica en
bandas de paño blanco bordadas con sedas de
colores, y su aplicación puede transformar de
súbito un modelo sencillo en un traje de as•
pecto elaborado é ingenioso. Muchos de estos
bordados &lt;art nouvea.u&gt; mezclan los hilos pla•
ta y oro, especialmente el último, pero son los
simples toques dados con ellos lo que se considera «la cumbre de la moda&gt;.
Se imita una idea japonesa variando la an·
chura da las bandas al arreglarlas sobre las
prendas; se producen así dibujos bizarros, de
gusto oriental y sumamente llamativos; cuan·
do los bordados.se trabajan con sedas y oro, se
imitan las fantásticas creaciones femeniles
del Japón, tan estimadas en la actual época.
Bonitas y variadas formas de chaquetas
ofrecen las figuras B, C y D. La letra B repre•
senta un traje de paseo en &lt;mohair&gt; leonado,
el cual luce admirablerru1nte en este estilo; la
fl!'lda., muy i¡.mplia en.la. ba.~~• lleva. una triple
hrlera de alforzas hacia aba.Jo; un volante en
forma., con ancha. bastilla, se fija. á la. altura de
las rodillas; la amplitud de lo alto de la falda
se recoge á los lados y atrás. La ·cha.q ueta
eton se abre al frente; debajo de ca.da lado
hay una pieza: en forma. de seda azul, que desempeña el ofic10 de un chaleco abierto· el ador·
no está. constituido por galones bord~dos con
sed~s multicolores, según la explicación de
arriba, en el chaleco; y el cuello invertido del
bolero y los puños, también están ejecutados
con bordados de sedas policromas; pequeños
straps rematados con botoncitos de fantasía
deba.jo del cuello del bolero, terminan el ata•
vío.
La le~ra C es un elega:nte vestido de paño
color pizarra La falda tiene grupos de plie•
gues á los la.dos, que se pespuntean en las dos
terceras partes de lo largo. De cada la.do del
delant~ro hay una vuelta que se estrecha al
aproximarse á la línea de cintura; sobre tales
vueltas se sesgan a.niostos &lt;stra.ps&gt; de sed a.
blanca, que terminan bajo botones de plata.
La blusa &lt;jacket&gt; es seguramente una nove•
dad; espalda · y delanteros se pliegan y recogen por bandas en forma, y el adorno es igual
al de la falda;_ muy amplias mangas, con pu•
ños que hacen Juego con el resto ~el vestido y
acaba.dos por una caída de enea.je. El chaleco,
que junta debajo de nudos de seda negra, es
de se_da blanca, agraciado con aplicaciones de
encaJe, Sombrero negro, con rosas y encajes
crema.
Finalmente, en la letra D se encontrará.
un aristócrata vestido de ca.lle en cachemir
gris, con blusa de seda de igual color. La fal•.
da tiene un delantero liso;
mas lateral y posterior·
mente ostenta tres pliegues
religiosos tranversos. La
capacaeconsoltura. sobre
los brazos, dond.e está recortada casi hasta el hom·
bro, llenando el espacio
con seda, la cual simula
también hacia el frente un
clía.leco que se abre en V
y se a.dorna con botones.
Bandas a.plegadilla.das color aereza. dan vuelta de la
espalda y descienden á lo
largo del delantero, pasan·
· do entre semicírculos de
pasamanería de seda. La
blusa tienecanesú y cuello
de encaje, y sus anchas
mangas se recogen en la
muñeca por una franja de
encaje.

Concepdón Gallndo.

•

Expllcaclon de los Figurines

FIGURINES B, C Y D,

NúM, 1.-Cba.queta en
paño berengena.,cuellochal
y vueltas de terciopelo
fruncido,forma.ndo al bor•
de una pequeña cabeza;
mangas derechas, a.do;rna.da.s en lo bajo con un frunce ig'u&amp;l al terciopelo.
NúM, 2.-«Ca.rrick:&gt; á pe•
!erinas montadas sobre un
canesú que dibuja los hom
bros. Un cuellochal en:
«guipure&gt;, ornado de ter•
ciopelo y posa.do sobre
un transparente de ra.so,se

alarga sobre el delantero en vueltas que descienden hasta la extremidad inferior del abrigo.
NúM. 3.- Paletot de tarde, en paño Creta; pe•
!erina perforada, borda.da ele sede y encuadra.da por una franja hecha de láminas de paño, monta.das debajo de una cinta de terciopelo hortensia.; cuello del mismo terciopelo.
NúM. 4.~Cbaqueta en paño liso rojo profundo, guarnecida. de un «strap&gt; en terciopelo
pespunteado del mismo color, sobre el cual se
fijan botones de fantasía en nácar rojo. ·
MúM, 5.-Abrigo en pafl.o capuchino; canesú amoldando los hombros, hecho de dos bieses pespunteados y bordeados por un galón
bordado que desciende á lo largo de los dos
delanteros; las ma.nl!'&amp;S y el cuerpo se montan
en este canesú á pliegues planos; un cuello
vuelto, guarnecido del mismo galón, completa
el adorno.

00

El nuo 061 6amino
JIL Felicieu, burgués de Orleans, de paso en un balneario
de Normandía,-50 años.
Mme. Felic!en, su mnjer-41 años.
El Bobemio--·35 años.
La Bobemia,-25 á 30 años.
Primer campesino.
Segundo campesino,

I

-El hombre. ¡Quieto,Daol Cállate, Ratón.
(Los animales se tranquilizan.-A los paseantes: }-No son bravos, pero sueltos, os
arrancarían los brazos.
M. Felicieu.-¡Ahl ¿Sí?Hermosos perros! (al
hombre.} ¿No sentís frío al lavaros al aire li·
bre.
El hombre-(Frotándose el torso desnudo
con un puñado de paja.} Jamás. Yo soy del
país del sol. Yo llevo el sol en mí.
Mme. Felicieu.-¿De qué país sois?
El hombre.-Del Sol.
M. Felicieu. Ya entiendo. Del Sur. ¿Pero de
dónde? ¿De Burdeos?
El hombre.-De más lejos.
M. F¡ilicieu.-¿De Tolosa.?
El hombre.-Más allá.
M. Felicieu.-¿De los Pirineos?
El hombre.-Más allá. De los países rojos.
M. Felicieu.-¿De España? ¿Entonces, no sois
de Francia?
El hombre.-(Poniéndose una franela raya•
da.} ¡Sí! ¡No! Yo soy de todas partes. Yo soy
de ninguna parte.
M. Felicieu.-¿Nómade?
El bombre.-Justo. Yo sigo mi sombra. Yo
voy tras el viento.
M. Felicieu.-(Designando á la mujer, que es•
cucha impasible.} ¿Esa es vuestra mujer?
El hombre.-Sí. Ella también es de allá..
M. Felicieu.-¿De dónde?
El hombre.-Del Sol.
Mme. Felicieu.-(Fijándose en el niño.} Te•
néis un bello hijo.
El hombre.-¿Lo encQntráis .... ?
M. Felicieu -Cierta.mente.
Mme. Felicieu.-¿Es de vosotros?
La mujer.- De nosotros.
El bombre.-¿Lo habéis mira.do solamente?
M. Felicieu.-Si. Será un mucha.cho robusto.
El hombre.-No lo habéis mirado bien. Es
una niña.
M. Felicieu.-Yo habría jurado ....
El hombre.-(Tomando al niño de una mano
y alzándola. hasta las axilas su camiseta cor•
ta.} Vedla. No tiene sino trece meses. Y qué
bien musculada! Ella ahoga un pato con sus
manecitas, come como un hoa:¡bre, masca el pan
de tres días, tritura los huesos. Tiene el vien·
tre duro comQ un vaso de bron,}e. (Palpándole
los miembros.} ¡Mirad sus costillas, tocad. sus
riñones, sus piernas. Nunca le da fiP.bre n1 ca·
tarrol (Abriéndole la boca.) Ved sus dientes Y
su lengua. Es un lobezno. (Alborotándole los
ca.bellos.) ¿Y sus cabellos? Es una seda negra.
¿Y sus pies? ;,Y sus manos? (Dirigiéndos~ al
niño.} ¡Grita! (El nifl.o lanza un grito semeJ!"º"
te al de un animal salvaje.} ¡Corre! (El niño
se lanza á. la carrera. } ¡Párate! ¿No es verdad
que es muy bella?
M. Felicieu.-¡Magníficol
El hombre.-Yo os la vendo.
Mme. Felicieu.-(Sofocada}. ¿Y ella está. á.
la venta? Vos la v ..... .
La mujer.-El os lo dice.
El hombre.-¿Tenéis hijos?
M. Felicieu. -No.
El hombre.-¿No lo la.mentáis?
Mme. Felicieu.-Algunas veces.
La mujer.- He aquí una ocasión,
El hombre.-Es Dioi. quien os la envíe,
encontraréis ninguno mejor que óstP. Lo~. bJJOdS
de los caminos son más bellos que los b1JOB e
las ciudades, de las casas y de las calles. por·
que ellos crecen al viento, al grani~o y al sol,
sobre la hierba, bajo la tienda.
Mme. Felicieu.-¿Por qué vendéis vuestro bl·
jo?
.
El hombre. -Porque nos pertenece, porque es
nuestro.

-~º

Mme. Felicieu-Justo.¿Entonces no la amái ?
El homb~e.-Yo la vendo porque la amo. s.
M Fel_ic1eu.-¿Cómo es eso?
La muJer.-P111·a que sea rica, para que sea
vuestra heredera, para que tenga colla
El bomb~e.-De todos modos ella. pu!~!· seros muy útil. Yo no os engaño. Ella i.erá mu
fuerte. Cli:gará el al!'u&amp;, 1a leña, el hierro la~
pi~dras, s1 v~sotros lo queréis. Ella matari los
pAJaros del ci~lo, arrojándoles guijarros alcanzará una. liebre á. la carrera Ell
'
las hiArbas venenosas.
·
a conoce
M. Felicieu.-Pero ....
El ~omtire,-;--(Insistiendo. ) Ella lás co~ocerá. Sin n~cesidad de a.,irendizaje. Ella os leerá
el porvemr Pn las manos. Las abejas la cono•
ceo y las serpientes son sus a.migas A lo t
ce años, la erla.il del amor· tendrá ·á
s :e•
mucha&amp; m oned as de oro. PerQ
• no tenemos
sus tiempies
po para ~sperar basta entonces.
La muJer.-Por ahora
Mrne. Felicieu.-Todo ~~~ me.es i d'f
¿E-1 ella dulce?
D i erente.
El hOIJ!,bre.-¡Si es ella dulce!
Lda mu1er¡-Santa Trinidad. Tocad su piel
E s e pape_. de carta
·
M. Felicieu.-Mi mujer quier~ deci . d 1
ce de carácter, i.i es buena.
r si es u •
Et hombre.-Ella. os amará
ós lavará los pies, elf~~~

~~&lt;hff~:.

sado,
será de otro. Ell a encontrará quienes
la
lleven.
ó r~rr~ltcieu.-¿La ofrecéis como hoy, á uno
El hombre.-Sin duda
to~· Felicieu.-Y la oto~garéis al mejor pos•
~a mujer..--;Ella hará .su fortuna.
Elie, Fbehcieu,-¿~ a..segurá.is que será feliz?
om re Y 1a mu1er se ríen.
h~la~ºo~~re.-¿Pero qué mal' queréis que le

~~ :1~je;,-Ya_se fo hubiéramos hecho.
obrarí~:
¡~hl, de qué distinta manera
d .é 0 noso ros los bobemios si no la ·
;en i ramos. Es_bien sabido que no'sotros nos
ºt~~osFál~o~ r:iilQs,, p_a!'a. hacerlos sufrir ....
, e icieu.~Ya lo sabemos
El hpmbre. -Que los apretam~s entre dos
planchas, para. hacerlos bufones, que les ente•
rra.mos_clavos _en el cuerpo .... Y otras mil cosas curiosas ....
La mu~er.-(Mostrando sus dientes blancos
en una risa muda.) Testa del Cristo.
El ~ombre.-¿Pero, vosotros los ricos? Os
rodéis pasar sin el tormento. Desde el momen•
0 ~n que la compréis, será vuestra como un
pá.Jl!'ro de 1 8 Islas.Por lo ta.nto,¡resolveosl (El
le dice al nií!o.) 1Grita! (Ella grita.) Un signo
~!~eza Y os la llevaréis envuelta. en vuestra

:ª· -

t~f:;t~~i; f:
1
pondrá fuego á. la , d

La mujer.-Ella.
vuestro enemigo.
ca... a. e
M. Fdicieu.-¡Gra.cia.sl
Mme Felicieu -¿Cóm~ se llama?
El hombre -Ridka.
·
Mme. Felicieu -No me gu t
Si'
ella fuera mía, yo la lla.maríaª~~~~o.mbre.
se llamaba mi mamá.
sia, como
p1!!c~~~~~eace;~ái~~ros la llamaréis co~o os
Mme. Felicieu.-¡Ciertamente n 'p
¿cniln10 queréis?
o. ero . . ... ,
El borubre -(Resuelta.mente) M'l f
M, Fel!cieu.-jMilJrancosl .
i rancos.
La D?UJer.-Mil.
El hombre.-¿Os parece mucho? A
·. ·
que nos ofreció ochocientos le he~os du'nhrnglés
DO,
ic o que
La mµje_rt-.-Ella v-a.le mil
( Al niñ ) E. nsei! a tus dientes
.
De-El
á hombr-e.-·
" T
n ca~.?; us manos? Tus....
·
M Fehcieu.-Está bien Es fi •
Nosotros no , 0 qu
·
su ciente .. ... ,
El h
. er~mo_s.

º·

.ª

á. Mme. Fe~icieu.-(Muy turbada, dirigiéndose
si! marido.) ¡Vámonos! Yo te lo ruego
A pns~
·
M. Felicieu,-(J\ los bohemios.) Dejadnos.
te E) 1. iombre. - (Mi:á.ndolos alejarse !entamen•
• &lt;1 o os resolvéis todavía? En fin, pensad
toda la noche. Permaneceremos aquí toda la
semana.
~me. _Felicieu-(A su marido.) Esas gentes
me inspiran horror.
'!d· Felicieu. -¡ Cálmate, q ueridal

. II

Lo que se hfu:biera esiJ!l,Chado, mal y por retazos, si
se los hubiera seguido, un poco cerca.
M~e.. Felicieu. -Donación .... Irrazonable
Condic10nes ..... Heredera. .... Se muerde los d~:
dos .... Impresión en Orles.ns
_M. Felicieu.-¡Muy gravei' A tener los me•
d10s .... ¡a.h l ¡nunca jamás!

~d~~t~~í~:r~

fr~z~~·~?tse~is
s~t°sJi;~e~sc~~:
tenerla. po:ficuá ~e¡a.teáis el precio para obcidíos cua.o·to a.m t s nN mo Os m&lt;;&gt;rtificáis. De•
como éste,
n es. unca haréis un negocio
Mme
Felic'
Vá.mo~os. ieu.- (E n voz baja á. su marido.)
M.
Felicieu
•
Mm!'
FeJ' i -(EnMel mismo
tono. ) Vámonos
M F. •• 1c eu.- ees repulsivo
·
· e 1icieu
reaa.nte
(R · -A
.é mí tambié n, pero me es intetenéi's . beso 1vi ndose.) ¿Y muchachos? ¿No
mue a.chos:&gt;
·
El
hombre
-Sí
D
p
Siento ue ·
· _os.
no los vendemos.
no ha s?cto ~o hayáis querido áRidka.. Ya que
e vosotros est_a. tarde, !]l&amp;í!ana, pa.-

ª:º

r

Mme. Felicieu.-Y sin embargo .... por momentos Y.O: ••• no es acaso la Providencia.?
M. Fehcieu.-¡A! Si tú .... no ... no. Mucho
más práctico .... huérfana. ...... Herma.nas del
8 a.nto Cádiz.
M~e. Felicieu.-Ha.blemos; nueve veces contra d11&gt;z, ¿será malo volver?
M. Felicieu.-Ha.y que pensarlo.

La noche cae,
III

Al día siguiente, ~ las nueve,aparecen en el camino.
Ji!~f,á:_7; 'f!l,UY :Rálidos, graves y con un aire de a,n,,
siw,au, increible.
M. Felicie!1.-¡Qué imprudencia.! ¡Qué locura! En fin, tu lo has querido. No podré jugar
una sola partida de billar en todo el año
¿Por qué no nos arrPpentimos.?
····
Mme. Felicieu. (Que le precede y camina
mucb_o más de prisa que su marido.) No. No
Gracias. Cá:lla'8. Tú has dicho sí. Yo te amo:
ND? te a.rre¡nenta.s. (De pronto se detiene ) ¡Ah!
10s mío! Ah!
'
M. Felicieu.-(Inmóvil en su sitio } Se han
marchado!
·

En efecto4 . Za: ruta ~tá desierta en toda su exwnsi6n.
No ~e aistingue sino á un borraclw, que hace su
camino tambaleándose. En el campamento abandonado, dos campesinos registran un montón de
harapos.
Mme. F~licieu.-(Aterrada..) Han partido
(t
su ~arido.) ;Ya lo ves?¡Dema.slado ta.rdeÍ
1 ema.siado tarde! Yo quería venir a.noche Pero ell~s no deben estar lejos. (A los cam ·esi•
nos.¡ &lt;1Cuá.ndo se han ido? ¿Esta ma.ñanaf
d 12merlcampesino.-No. Ayer tarde, desp~é~
e nge us. Cuando el fa.ro se alumbró
il Segundo campesino. -Ellos llevaban ~n nio muy bel~o/ que cantaba.como una marmota.
Mme. :1l'ehcieu,--:(Muy exalta.da.) Es ella. Es
ella:, ¡M1 mucha.chita! (A su marido.) Es necesario correr tras ellos. Prevenir á los gendarmes.........
M, Felicieu -¿Para qué? ¡Mi pobre a.miga!
i P ara.qué yal
d Píimer campeslno.--(A Mme. Felicieu ) ·Qué
s( voMs? (A. M..F~licieu.) ¡Correr! ¡P~r! qué
ya A me. Fehc1eu. ) ¿Acaso esos hros de
!!~a.nás os la han robado? ¿Ella era hiji vues-

ª7

Mme. Felicieu.-No. Pero era como si· lo
fuese.

Ella llora.
M. Felicieu.-(Muy ama.ble.) Toma mi brazo.

fi/!1/i,!~:!. ~!.~. conducir.

Cae una pequeña lluvia

ENRIQUE LA VEDAN,

�EL lttJNDO lLUSTlt.&amp;DG · .

'lea Ud.
Siempre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á determinado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invariablemente
hacia nuestra derecha. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asiento en el Paseo y se convencerá de ello. Encontrará el noventa y
cinco por ciento que inconscientemente voltean SUB cabezas siempre
á la derecha.
Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chapult&amp;pec, vea á su derecha, alH está -

1

l!XPOSICIÓN DE SAN LUIS MISSOURI.-INDIOS AMERIOA NOS.

ORO V IEJO

Estos dos cargos los ha obtenido el seilor Feno
por oposir.ión.
Por último, diremos que en los dos a~os que
lleva de estar establecido en esta capital, ha
escrito siete libros, de los cuales dos se dedi·
can á facilitar el aprendizaje de la lengua nglesa, dos son libros de loctura, Y ~no exp1 ca.
claramente un método nuevo, or!g1oal del seilor Fenn para la. eosef!anza. rápida. de la lengua iogte'sa. Además, ha. sido profesor, en ese
tiempo,de la cUoiversity School&gt; y de l_a &lt;Ger·
man School&gt;, sin que por ello haya d~Ja.do de
a.tenderá suR negocios privados. El Visitador
Apostólico, Moosei'1or Ser11fioi, es sctua.lmeote un discípulo de inglés del Profesor Feno.

f

(DE GABOITJSO DE LA YEGA)

DJ1Jft€
AD &amp;fo~ y a. los brazos le crecía.o " b r .
Y 80 luengos ramos vueltos se most. &amp; &amp;:;,
e!l verrlas hoja.s vi que se tornaban
loa c'.l.bellos que a.l oro obs!}urecía.o.
De áspera. corteza se cubría.o
.
los tiernos miembrosq ue aún bullendo est&amp;bt.o.
los ble.neos pies en tierra. se hinca.be.o
Y 11n torcidas ra.íces se volvía.o.
Aquel que fué la. causa de, ta.1 daf!o,
á fllerza. Je llorar, crece_r hacía.
este árbol, que con lágrim'lB regaba.

•

-Una. ca.bezo. sin memoria, es una pla.z&amp; fllerte sin guarnición.
-No hay nada. mejor para la vida. pública
ó privad&amp; que una buena. porción de buen aeotido, guiado por la rectitud.

¡NUNCA!
Al borde del sepulcro que me espera, .
insensible á la muerte Y á la vida,
sólo pregunto á mi razón clormida
de tanto a.fáo' la causa. verdadera .
La vaga reflexió n ~ue se apndera.
df! un alma a.goniz&amp;nte y d::&gt;lori:l.a.,
hízome ver con 1:&gt;rusca sacudida
todo lo lnúUl de mi vida entera.
Humanidad, que sólo ante la muerie
procuras de l a duda. defenderte,
no da.rás 11.a á. tu tardío anhelo;
que al dirigir tu súplica. e~ la tierra.,
tao poca. vida tu gemido encierra
que la verdad sorpréndete en el cielo.
FERNANDO CALVO.

..

¡Oh miserable estado, oh m&amp;l t&amp;m&amp;f!o,
ue con llorarla crezca cada día ,
ca.usa. y la. razón por que lloraba .

fa

se adquirían por una canción. Siga el ejemplo de los demás y compre

sus lotes, obteniendo la.s ventajas de sus precios. Venga á nuestra
oficina, Primera de San Frandsco, número 4, ó á la de nuestros Agentes Generales, Sres. Prevost &amp; Vail, Primera de San Francisco, número 8, y le daremos toda clase de informes, así como una lista de personas proµiinentes que han comprado lotes en esta COLONIA, &lt;londe
piensan edificar sus Casas-Palacios. Vea á alguna de estas personas
que han comprado terrenos en

La Colooia Cuaubternoc

U SR. PROftSOR R. J. ffNN
ADO el eosa.oche que eu los últimos af!os
ha. alcanzado entre nosotros la enseil_anza de la. lengua inglesa, nos parece JUS·
to dar á conocer en nuestro se~aoario á uno
de los profesores que más se distingue':! en México por sus esfuerzos en pro de la misma eosef!&amp;nza y por los métodos rigurosa.!11e':1te prác•
ticos que emplean pa.ra el apreod1z&amp;Je de sus
discípulos.
.,
El Sr. R. J. Feno, que es el profeso~,. que
nos referimos, nació en Loodre~ Y allí hizo su!
estudios hasta. obtener sus diplomas en e
cKln,,.'S College&gt; y un certificado de aptitud
en el daparta.meoto de Educación. Despu ~,Y
dura.nte trece ailos, estuvo en Nueva Zeland1;,
siem re dedicándose á la eoseilanza., y m s
tardf en Sao Francisco Califoroia,doode desem efió el cargo de Profesor en un «Business
coilege&gt;. En México, desde su ll~g~da.,
nido un grupo muy numeroso y distingm td :
alumnos particulares, siendo en la. a~tua 1 ~
fesor de la Escuela Normal y pro esor &amp; •
r:~to en la Escuela Nacional Preparatoria.

Adelante de Cuauhtemoc, pasando la tercera Glorieta, á lo largo de
toda la hilera de eucaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teja, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquinas de las calles.
Dentro de muy pocas semanas verá un buen número de obreros
llevando sus herramientas para empezar el drenaje y colocar los tubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles con asfalto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decfa á sus amigos, hace
cinco años, que los terrenos de.:

y pregúntele por qué ha preferido este lugar á otros numerosos que
hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para comprar
el suyo.
Uno de los más prominentes negociantes wexicanos acaba de comprar lotes por valor de cincuenta y dos mil pesos en el Etilwell Place,
la semana pasada. No pagó más de diez mil pesos al contado, y el resto lo pagará en nueve años. ¿Cuánto llegarán á valer estol3 lotes dentro de nueve años, si siguen aumentando en cada afio un diez por
ciento, como ha ido sucediendo duran•,e los últimos nueve ~~ que
han pasado?
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EL SR, PROFESOR R_. J , FENN, Y UN GRUPO DI!! SUS DISCÍPULOS PARTICULARES,

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�DE
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AL

L U.NDO LU5Tlt0DO
1

Año XI.-Tomo II.-Número 19.

MEXICO, NOVIEMBRE 6.de 1904.

Subscripción mensual forinea ..... $1.50
ldem
ldem en la Capital..$ 1.25

Director: lle. RAFAEL REYES SPINDDLA.

B1rant1: LUIS REYES SPINDOU.

Secretario de Redacción: José Gómez Urarte.

) GR~~2~~nf~~~~~~1!~A~Ec~~~!1!A!.~J~!!~ES

Registrado como artfcnlo de eegonda cllLIK' en S de Noviembre ie 1894.

IL~§ FfJ.PJ.§ eci~Ji\W1D)!B§ Y MíIEJJ~~
§ITJ~1f Il1D)~§ 1D) I6 IL~ ~IB~ITJffisILil ~F;i

t

~.~
f • Departamento de Generos de Lana paraJesttdos
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exceda de 15 kilos.

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OTOÑO

(De la Coleool6n de la "Cristalería d-Vera:ara.")

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1904, Año 11, Tomo 2, No 18, Octubre 30</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Adolfo Mujica y Sáyago</name>
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        <name>Encantos o virtudes</name>
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                    <text>DE
V

AL

L U.NDO LU5Tlt0DO
1

Año XI.-Tomo II.-Número 19.

MEXICO, NOVIEMBRE 6.de 1904.

Subscripción mensual forinea ..... $1.50
ldem
ldem en la Capital..$ 1.25

Director: lle. RAFAEL REYES SPINDDLA.

B1rant1: LUIS REYES SPINDOU.

Secretario de Redacción: José Gómez Urarte.

) GR~~2~~nf~~~~~~1!~A~Ec~~~!1!A!.~J~!!~ES

Registrado como artfcnlo de eegonda cllLIK' en S de Noviembre ie 1894.

IL~§ FfJ.PJ.§ eci~Ji\W1D)!B§ Y MíIEJJ~~
§ITJ~1f Il1D)~§ 1D) I6 IL~ ~IB~ITJffisILil ~F;i

t

~.~
f • Departamento de Generos de Lana paraJesttdos
,

.

ULTIMAS NOVIDADtS DI INVltRNO

'

1

Sin rival surtido en Cheviottes, Oibelines, Homes=
pum, Sergés, Vicuña, Oranités, Astrakam,
Diagonales, Merinos, Nattis, Melangés,
Satins, Molletons, Epinglés, Fo'ulés,
Cachemiras, Vigoureux, etc.

Franelas blancas, un color
y de fantasía; Paños de todas
clases; Cortes de paño medio confec=
nados; Chales de Franela, de Cachemira,
y Vicuña; Tápalos de abrigo, Fichús y Chales
de Estambre de todas clases y tamaños.

A

,1)

1------------~--------·~

Mandamos á vuelta de Correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, Franco de Porte, los pedidos mayores de $ 25.00 y cuyo valor no
exceda de 15 kilos.

Sígnorttt Honnorat y tompañía.
OTOÑO

(De la Coleool6n de la "Cristalería d-Vera:ara.")

�nustuno

:tt ittnmó

EL MúNDÓ ítUSTRA.1&gt;0

El Sr. Corral en los Estados Unidos

P

lENE nuestro pueblo costumbres desconcertantes; trescientos años de catolicismo,
_apoyado en la omnipotente fuerza del ele•
ro, apenas si han logrado borrar en su alma
las hondas huellas que dejara la idólica religiosidad de sus ancestrales. En vano la lívi•
aa figura del misionero, en edades ya idas,
increpa á las masas inconmovibles de indios,
levantando su voz en el nombre del Dios nuevo. En balde la Inquisición enciende sus hogueras' y precipita en ellas á los relapsos, ante la
pasmada curiosidad del pueblo, rebelde por
inercia, por dejadez pasiva é inconsciente1 en
va.no todo.
Huitzilopoxtli reina aún; reinará por muchos siglos ea la tenebrosa mentalidad pobuJa.r. Los elementos siguen siendo di vinidadlis,
siempre temidas, y por temidas, a.doradas, y si
la. forma. ha. ca.mt&gt;iado, no lo ha hecho por
ciei;-to el fondo de sus creencia.s: las-brujas siguen vaga.ndo, para nuesu·a.s ele.ses baJas, en
10:J jlancos tent:ibrnsosde la montaña, en cua.rtto
la. noche tienc:e sus sombras propicias al sortilegio ; el a.t&gt;su:-do florece en los bajos fondos
populares, como una flora ma.lsana de enve•
nenados hongos nutriuos de materias muertas.
El prodicrio turma la base de esa. extraña religión po pular, y en torno del prodigio se le•
vantan la.s sencillas rosa.s de sus oraciones.
No es un pueblo fuerte nuestro pueblo; son
hondas sus •supersticiones; tan honuas, que en
vano e¡¡ca.rba. el a.ná.lisis y la. escuela. laica labora. su espíritu infantilmente complicado.
Están los orígenes de la. superstición popular
ta.n lejanos, que resulta. imposible remontar
con pie firme hasta. sus fuentes, para intentar
cega.rla.s; una sombra hostil y sin orillas detiene al osado exvlorador; pone un soplo de
vértigo en sus oídos y desconcierta. sus ener·
gíae; no es da.ble penetrar ha.stB el fondo de
t,Sa~ almas primitivas y obscuras; hay que
conformarse con certilicar los hechos.
YI_ sin emba1·go, ningún pueblo sería. tan profunaa.mente mi.cabro, tan espa.ntosa.mente vol•
teria.no, que diera á. JOB niños figuras de crá.•
neo~ huma.nos. cua.ndó piuen golubinas, ni fa•
bricara. túmulos mortuorios para di versión ae
los 'pequeftos. En la temporada. &lt;de Muertos&gt;,
el pan.que hemos de comer llega. ~ nuestra_s
me~as imiiando un cadáver amortaJa.do; se pide \a. propina en forma de &lt;ca.lavera&gt;; se entrega á las criaturas, como un premio, como
un t,i;tímulo, una tumba diminuta, el simula.cro¡de un entierro, azucarillos en forma. de
huesos humanos. Los grandes arrepentidos,
los igrandes místicos, 1011 tristes habitantes de
las 'l'ra.pa.s, nunca hubieran imaginado nada.
más deprimente, ni más fúnebre ni más blasfemo. El c.memtnto húmú&gt; de la Iglesia católica. es un lla.ma.miento á nuestra intelectua.lida.d, ininteligible para los sencillos, para los
an~lfabetas; los «muertOb&gt; de esta. temporada
dirJgen sus miradas vacías á nuestros ojos,
:~:(~-~ á nuestros oídos, nutren nuestroscuer•

C

y divertirá la infancia. con los atributos de
la muerte; pero si la superstición florece, con
vigores robustos, en el alma. popular, y es el
milagro el dios más poderoso y el que más
ofrenda.s y oraciones recibe, si somos eminentemente crédulos, totalmente miedosos ante la
idea del no ser, ¿por qué extraña aberración

Campeonato de Esgrima

0

1
***I
¿De dónde esa costumbre macabra? ¿Qué espír,tu diabólica.mente chocarrero sugirió al
hombre, en plena civilización moderna, la idea
de celebrar el triunfo de la muerte en tal for•
ma. Si nuestro pueblo fuera un pueblo de in•
teleotuales, un pueblo de degenerados superio~es, un pueblo letrado, naaa. de extraño habría. en la misteriosa costumbre sa.rcástica de
foriµa.r¡«Danzas Macabras&gt; en •las panaderías

t

idea de los ejercicios físicos. Nada mejor, para hacer una raza fuerte, que educarla en la
escuela del &lt;sport&gt; y del aire libre; la. mejor
manera de luchar contra los vicios, es formar
una. juventud normal, físicamente normal, que
tendrá que ser normal bajo todos conceptos.
Ea este sentido se podrá decir que, para. educar á un pueblo en la mora!idau más austera.,
nada hay mejor que hacerlo fuerte. Los apetitos malsanos sou imposibles en un pueblo de
atletas.
Y nada. mejor, para estimular á los que se
sienten con ánimos para. emprender su «educación física&gt;, que esos concursos en los c:ia.les el premio se disputa lealmente, en pi esencia de conocedores. De seguirse la costumbre
de hacer periódicamente un campeonato de esgrima, en pocos años se verá surgir toda. una
juventud fuerte, sólida, perfectamente capaz
de desvirtuar esa ic!ea., hoy tan generalizada,
de que la raza latina es una degenerada.
Los organizadores del último campeonato
deben sentirse satisfechos; el éxito más franco ha respondido á sus esfuerzos; toda11 la.s
clases sociales han seguido vivamente interesadas la contienda, y han aplaudido á. los
triunfadores, no sin expresar su ingenua admiración al convencerse de que aún se pueden
encontrar en esta capital jóvenes capaces de
disputar tales honores.
Si el número de los inscritos en este año no
ha sido exagerado, en los sucesivos torneos
si lo será., ae fijo. Somos adoradores de la
inercia, y el esfuerzo mayor es el que se emplea en imprimir el primer impulso; Jo demás
vendrá. por si solo; habrá solamente que per•
severar, que persistir, que no abandonar el
éxito conseguido.
*
**
La. temporada teatral, en Arbeu, sigue tropezando con ciertas dificultades, á pesar de la
buena voluntad demostrada por nuebtro pú•
blico, y de los deseos de cumplir y agraaa.r
manifestados, tanto por el Director de la
troupe, como por los artistas. Seha ensaya•
do cuidadosamente «Manón&gt;, y, como lo decía.
en la semana anterior, la primera representa.•
ción era prenda segura de éxito en las subse•
cuentes. Cada día el público abonado recibe
con mayor gusto y paladea con más agrado
esa divina partitura moderna. Si las óperas
que subsecueotemente hayan de presentarse,
se estudian con el mismo cuidado que la cManón», tendremos una buena temporada., á. pesar de las deficiencias que desde un principio
encontraron los &lt;dilettanti&gt; en la compai'lía..
El Maestro Polacco ha trabajado mucho y
mucho han trabajado el Maestr·o Golisciani y
la Tetrazzini y la Berlendi. Con talentos co·
molos de las dos divas y dirección tan acertada, aún se puede esperar mucho.

OR la información cablegráfica que oportunamente publicó «El Imparcial&gt;, tienen ya
noticia. nuestros lectores del entusia.sta recibimiento de que fué objeto el Sr. D. Ramón Corral á su llega.da á Sa.n Luis Missouri, como
representante del señor Presidente de la. República, así como de los honores oficiales que le
fueron tributados en Se.o Francisco California
dura.nte los primeros días de su permanencia
en a.quella. importante ciudad americana.
En,re las demostraciones de simpatía recibida.s por el Sr. Corral, en San Luis, cuéntanse
un banquete dispuesto en su honor por los Direc,ores de la Exposición, y dos recepciones:
una que le fué ofrecida por la. Comisión mexicana. del Certamen, y otra, que se efectuó en el
pabellón de Missouri, con asistencia. ~l Gobernador de Connecticut y de otras personalid&amp;.des prominentes. Con el Sr. Corra.!, á quien
acompañaba. su esposa la Sra. Amparo E.
de Corral, estuvieron en la. capital missouriana: el señor Lic. D. Roberto Núi'Iez, su
sei'lora y su hija la Srita. Josefina, y los
Sres. General D. Luis E. Torres y señora y
D. Alejandro Redo. El Embajador de México
en los Estados Unidos, sei'lor Azpíroz, el señor
Serrano, Cónsul en Sa.n Luis, y el señor ingeniero D. Albino R. Nuncio, así como otros caballeros distinguidos de la Colonia mexicana.
y de la. sociedad americana, prodigaron al
señor Corral y á sus muy estimables acompan:antes, todo género de atenciones.
Antes de dirigirse á San Fra.n~isco y des•
pués de recorrer los di versos edificios de la.
Exposición, el señor Corral fué invitado por
la. Cámara de Comercio á hacer una visita á
sus oficinas, donde galantemente se le cumplimentó por el Presidente de la. agrupación, visitando también el mismo día. los salones del
Club Latinoamericano.
En cuanto á los festejos, tanto de carácter
oficial como privado, organizados en San
Francisco California en obsequio del señor
Vicepresidente electo de la República.,!&amp; prensa norteamericana se ha ocupado de ellos señalándolos como un verdadero a.contecimi1m,o
socia.l.
Así las a.utoridades como los mexicanos
residentes en la gran ciudad del Oeste, se es•

f

1

EXPOSICIÓN DE SAN LUIS MISSOURI.-Nl~OS EXTRANJEROS EN EL ASÍLO DE LA EXPOSICIÓN.

en los Estados Unidos, debe haber salido en
forzaron para cumplimenta.r con esplendidez
al distinguido visitante. La noche de su llegaestos días para Hermosillo {Sonora), donde
da, el señor Corral recibió la bienvenida de
permanecerá una coz-ta temporada. Los vecinos
de la localida.d han dispuesto en su honor una.
las autoridades del puerto y de innumerables
persona.s de representación, asistiendo al si- ' serie de brillantes festejos.
guiente día á un bacq uete al cual concurrieron
En este núll!ero publiaamos un grupo fotoel Gobernador de California, el Almirante Me
gráfico, tomado en San Louis y en el cua.l
aparecen:los seiiores D. Ramón Corral y espoCalla y otros funcionarios de la Unión. El sesa; Lic. D. Roberto Núñez, su seiiora y la seño!.' Corral fué recibido en el puerto con todos
ñorita su hija; la. señora de -Serrano y la se•
los honores correspondientes á su alta. inves•
tidura. En el Arsenal de Marina y á nombre
ñora de García Cuéllar; el jefe de la Comisión
mexicana., señor Nuncio, y los señores Julio
del Ministro del Ramo, le fué, además,ofrecido
después otro banquete.
Poulat, General Rice, Ingeniero M. Chavert,
El señor Corral, que, como decimos, ha sido
A. Bassó , Mayor Samuel García Cuéllar, Isidoro Aldasoro y S. Smithers.
objeto de francas demostraciones de simpatía

***

PREMIO OFRECIDO POR &lt;EL IMPARCIAL&gt;
A'L SR. G.+.BRIEL ELÍZAGA.

buscamos en 1al costumbre una forma de tormento que sabemos es infalible . . . . ?

*

* lentitud que debe
Poco á poco, con la*sabia.
caracterizar á todas las reformas duraderas,
penetra en nuestras costumbres la salvadora

Con la apacible tristeza. de un abuelo cuyos
días están contados, el año se a.vecina. á. su
fin. En la solemne melancolía de las tardes del
Otoño, los cielos se cubren de nubecillas persistentes, como si un presentimiento doloroso
los persiguiera; en las noches lunares, las estrellas palidecen al interrogarnos ansiosa•
mente, y los gritos l9cos del viento se convier·
ten en 11n sollozo prolongado, en un largo so•
Hozo desesperado y trémulo. El año se muere.
ANTENOR LESCANO.

EXPOSICIÓN DE SAN LUIS KISSOURI.-VISTA LATERAL DE L.+.S 0AS0ADAS.

�EL lroNDO ILUSTRADO

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S 1.empre llegaba tarde para recibir el bien, semejante al poeta de la
fábula, que llegó después que todos ante Jove, cuando ya estaba.hecha.
· · la total repartición de las heredades del universo mundo.
Si su hermana, tras haber derrochado sus haberes, tenía un capricho, estaban ahí los ahorros de Lía. Si su hermana, á la que llama.remos ·Raquel para apurar el símil bíblico que usamos al principio, cometía un yerro, Lía echaba sobre sí la culpa y recibía sin protestar el condigno castigo. Lía era quien rompía siempre los platos, quien perdía lo
perdidizo, quien acababa primero con los trajes, quien quemaba. la. leche de los postres, quien se dejabá robar por las criadas. Lía tenía
siempre la culpa, era éste un principio establecido en la casa.
Y era Lía también quien dormía en el suelo, sobre una estera, á hurtadillas de sus padres, cuando huéspedes inesperados llegaban y faltaba. un lecho. Lía era quien al alba estaba en pie, disponiéndolo todo, recorriendo la casa como una bendición, mientras que los demás holgaban
entre sábanas, disfrutando de esa voluptuosa é intermitente prolonga.- '
ción matinal del sueño.

***

Pero un día aquella alma desnuda de todo, hasta de deseos, sintió
que llamaban paso y con insistencia á su puerta, y pávida se estremeció:
el que llamaba así era el a.mor.
Entre el enjambre de muchachos que cortejaban á su hermana, bella
como un éxtasis, y á quienes Raquel correspondía con un amable y coqueto desdén &lt;colectivo&gt;, uno, Carlos, ¡?uiado quizá por secreto instinto,
había ido, poco 6, poco, alejándose de la hermosa para. a.cercarse directamente á Lía, á la pobrecita. Lía, tan callada, tan fea, tan pálida y tan
tristP, presintiendo quizá la santa piedra preciosa de su espíritu.
Era C'.1.rlos un muchacho silencioso también y pensativo¡ probablemente un ideólogo, un poeta, un se.ntiment3:l que empezaba. por confundir fil amor con la misericordia.
Lía tuvo miedo al principio, U!l miedo terrible de engañarse; luego,
siguiendo su avasalla.dora iendencia al sacrificio, miró hacia todos lados, en la zona de su vida, para ver si alguno delos que pasaban, nece•
sita.do cie a.mor, le pedía el de Carlos, á fin de dárselo . ... Mas nadie apareció en el ca.mino, nadie se dió cuenta deque Lía.era poseedora de un ca.r iño muy grande, muy g r ande, y entonces, la infeliz, como el niño mendigo que tropieza en la calle con un juguete, vuelve tímida.mente la mirada en derredor por miedo de que algún niño rico le reclame el hallazgo y te pegue, y al ver que nadie le persigue, se a.leja glorioso, recatando su tesoro, así Lía echó á correr con su cariño escondido en el más
casto escondrijo de su alma, al rincón más apartado de su vida, y ahí '
se llevó :i.quel amor recién nacido á los labios, con unción infinita., y púsose á besarlo, dulcemente, muy dulcemente, primero¡ después como u na
insensata, en un inopinado despertar de vida, presa. de una poderosa.
conflagración da anhelos, y temores y esperanzas ..... .

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Otras vidas
I

Lía y

Raquel

dos r.ermanas, las dos hermanas de siempre; eran dos, y, cosque pasan v.eneralmente por el paisaje enlunado de los cuentos mal'avillosos, una rubia, morena la otra; sólo que aquí la
r ubia era hermosa y la morena era fea y contrahecha. La rubia era la
guapa de la familia, aquella para la cual compran las telas y las joyas,
la que el papá y la mamá invitan con insistencia al teatro y á visitas, en
tanto que dicen á la otra: &lt;tú no has de querer ir, ¿verdad? debes estar
cansada&gt; .....
L a. morena ora. una verdadera &lt;Cenicienta&gt;, la Cenicienta sin encanto de esta historia sin interés, una Cenicienta cuyo pie no iría nunca á
busca.r un príncipe maravilloso, para calzarle e! chapín de cristal hall ado en el camino ..... .
Era tímida como lo son generalmente las mujeres contrahechas, y
sus ojos parecían pedir á todo el mundo perdón, perdón de atreverse á
bl'illar, perdón del desacato de ver, como los otros (los que son bellos y
ama.dos), el júbilo color de rosa de las mañanas, el ero en sazón de los
mediodía.s y la austera opulencia de las tardes; la fiesta de las hojas y
las flores en la landa, y la majestad del cedro en la montaña¡ el raso trémulo de los lagos y el azul pensativo de los cielos ..... .
Sabía la fea ( á la que llamaremos Lía, en memoria de aquella triste
her ma.na. de Raquel, de ojos pitañosos, queLabán puso con vergonzante
ca.utela en el lecho de Jacob, como premio de siete años de trabajo), 1&gt;11.bía la fea ejecutar mil primores: era como las antiguas reinas que hilaban en la rueca sus telas y sus sueños, verdadera maga d1&gt; cuyos dedos
salían prodijios: cuántos te¡ridos, que parecían, tal era su finura, hechos
con los propios &lt;hilos de la Virgen&gt;· ó con la sustancia misma de la ilusión . .. . Cuántos manjares dignos de la mesa de un emperador, y, con
esto. una pericia elegante y suave para tocar el piano y el arpa.
Lía había aprendido desde temprano que era preciso vestir su fealdad, vestirla de algo para que fuera menos ingrata ante los ojos de los
hombres, y la había vestido de inteligencia, de bondad y de amor. Su alma era una piedra preciosa, cuyo mayor mérito consistía en un instinto
i ncalculable de sacrificio.
Era Lía uno de esos seres llenos de misericordia y de abnegación,
que siempre ceden su parte en la vida y tornan, si es posible, más desnudos que los otros á la eternidad.
Abundan por cierto tales seres en la familia mexicana: casi siempre
hay en una casa una Cenicienta. que da su parte á los demás y que se
siente feliz por haberla dado. Almas raras que nacen atormenta.das por
una misteriosa desde oblación, divinas sitibundas que jamás se sacian de
sacrificio: Lía era eomo éstas.
Si acertaba á cocinar uno de esos--ma.nja.res sab!'osos y deleita.bles
que son la alegría de una mesa, todos menos ella lo gustaban; porque
era su placer que lo gusta.sen todos, prometiéndose gustar ella lo que
quedase, y por lo común nada. quedaba.

¿La. amaba Carlos? Oh! sí, sin duda; no hay en el mundo un serbastante malo para burlarse de una fea basta el punto de sacudir con
engaí'iifas la virginidad callada, hertnética. y
poderosa de su alma .... Carlos ño era malo y
Carlos le había dicho que la guaría, así como
era, morena, muy morena, bajita, muy bajita, _,
contrahecha, canija, ñoña y miserable! Tenia,
sin embargo, ·un miedo cerval de que aquello
se trasluciera, miedo y vergüenza, y no cesaba
de suplicar á su Carlos genéroso:
-¡Por Dios,no lo digas, por Dios, que n adie
lo sepa! y añadía p'l.ra su coleto: &lt;Si supieran
que poaeo este tesoro y viniesen á pedírmelo...
tendría que darlo&gt; ..... .
Pero nadie lo supo, por más que magüer el
disimulo de ambos, metódico y reconcentrado,
era tan fácil darse cata de ello, con sólo mirar los pobres ojos de Lía, aquellos pobres
ojos llenos ahora de felicidad, y que la iban
proclamando cá grito herido&gt;, como si dijé-

�EL MUNDO ILUSTRADO
ramos por toca la. casa, y por toda. la. ciudad
y por toda. la vida. . ...
Lo que aconteció fué diferente y monst~uos?,
dentro de la monstruosidad eonsuetudma.ria.
de la existencia.: aconteció que Raquel empezó
á enamorarse de Carlos. ¿Por qué? Por una.:ª·
zón muy sencilla., porque Carl_os era. el únic_o
que se sustraía. á sus e~ca.ntos mefa.bles,el úni:
co que sin que ella. pudiera. comprendor la. cau
sa., le negaba. el pleito homenaje, Y-;- ¡esto es Y
ba sido siempre ta.n buma.nol-na.ci~ en ella.
como en tantas otras en ca.sos semeJa.ntes un
capricho un capricho de conquista.dora. des·
deña.da. que se a.percibe á luchar con el a.rse·
nal. de 'todas sus gracias, que echa. mano de
todos sus recursos. E:npero, el ímp_etu de I a.
hermosa. se estrelló ante la. inconsciencia. de
Carlos. Entonces el capricho se. volvió a.mor,
Carlos no se dió cuenta. a.l principio de los
sentimientos que inspiraba.. Estaba. serena·
mente asomado a.l alma de Lía. .... Pero al fin
los ojos azules de Raquel empeza.ro::i á turba.r·
lo. Lía tampoco se había .&lt;1a.&lt;10 cuenta de· na•
da: amaba. en pleno recogimiento y en absoluto éxtasis .. pero al fin fué nevando sobre su_ es•
píritu la fria lda.d creciunte, l~nta.mente creciente imperceptiblemente inva.sora. de Carlos; Y
u; día después de muchos meses en que los
ojos m~ravillosos y los encantos todos d~Ra.quel habían hecho su obra., yen que la misma
dificultad y lentitud de esta .obra habían sea.·
be.do por enamorar loca.mente á la. bella. tes·
ta.ruda. ésta dejó que saliera. de sus labios un
turbul~nto grito de confidencia.:
'
-¡Herma.na., berma.na., yo sufro mucho, yo
estoy enamora.da. de Carlos!
.
Lía sintió al oír este grito,lo que el mño del
símil cuando le piden el jugue~ que había. en·
contra.do, algo como un rápido '! doloroso
convencimiento, que podría. traduc!rse con estas palabras ó con palabras· semeJ antes á. és·
tas: ¡Es claro! ¿Cqmo pude yo pensar q~e era.
para mí una cosa. tan bella? Pue_s que, c,he tenido yo algo, alguna. vez en la. !1da.?-pregunta. esta última, formula.da. íntimamente, con
naturalidad y sin :a menor sombra de despecho· porque el instinto de sacrificio l~génito,
la. t~ndencia idiosincrática á la. oblación, habían ido borrando toda. idea. de derecho propio y de posesión en aquella a.lma., ca.si toda
idea de individualidad.
Sin embargo fuerza. es confesarlo: Lía. se
defendió esta. v~z;tuvo un impulso, ¡el único de
rebelión! No ta.n aínas se a.rra.nea. del cora.z~n
lo que es ya su vida., ¡,u luz y hasta su propia.
substancia:
-No, respondió Lía., no estás enamorada de
Carlos ..... .
E iba. á añadir: «Carlos me quiere. ¡Me l_o
ha confesado!&gt;
Pero no lo dijo. Raquel, a.bra.zá&amp;dola, besándola. mimándola., como siempre que quería.
obtener 'algo de ella, dejó esca.pa.r un torrente
de palabras:
-Sí, lo quiero, hermanita., lo adoro, es el
·.inico hombre que he querido en mi vida.; y es

preciso que me ayudes, que me ayudes ~on papá. con mamá, e.:&gt;n él mismo .... ¿eh? ¡Tu no sabe~ cuánto le quiero!.•••
Lía se asió á la. última. esperanza., una. esperanza. débil y a.lirrota. que pasaba:
- Pero Carlos .... ¿te ha. dicho algo?
No Carlos no le había dicb_o na.da aú:i.,
Ca.rlJs tenía vergüenza. y remordimiento. Carlos era. bueno en el fondo (como todos. 1os infi·
dentes y los tránsfugas). Pero, en prim_er l \
ga.r si se llegó hasta Lía, fué porque visto a
pri~cipio por Raquel, rodea.da. de a.madores,
con cierto desdén, no cupo en el número de sus
probabilidades la. de ser ama.do por ella.; Y
luego porque Lía. estaba. tan sola. y era. t!'-n
desve.'uda. y tan pequeñita. de?t~o de la _existencia que la. compasión se vistió de ca.riño...
Mas a.hora. Raquel venía. hacia él desplegando
todas sus gracias, cbermosa. com_o la. luna., respl a.ndeciente como el sol, terrible como un
ejército ordena.do en batalla&gt; ..•. ¿Como resis·
tirla.?

*

*
-Lo quiero mucho, *hermanita.,
ayúdame .. . .
Lía enmudeció algunos segundos .... los pocos segundos que ella. necesitaba. para. una
oblación, y luego besó á Raquel con un beso
suave euchicheándole al oído:
·-¡Si hermanita., yo te a.yu~arél
Al dí~ siguiente, Carlos recibía. estas breves
líneas:
.
.e
t d
«Ca.rlos:-Mi herma.na le qmere ,. _us e Y
usted quiere á mi herma.na.; yo, por mi parte,
había. imagina.do quer~rle, pero me eng!'-ña.ba.:
le quería sólo en nomhredeRa.quel y mienti:a.~
ell11o llegaba .... ¿Desea usted hacerme fehz?
pues hágala dichosa.&gt;

***

Esto que refiero, pasó ha.ce muchos a.íios.
Raquel se casó con Carlos y hoy es UD;&amp; venerable abuela. Lía, después de haber sido una.
verdadera. madre para. los hijos deRa.quel,por
los cuales se sacrificó siempre, e~a. una seg~nda. abuela para. sus nietos, por quienes también
empezaba. á. sacrificarse.
Pero en la pasa.da prima.vera. una pulmonía.
se la llevó á la tumba., y la noche en que velábamos su cadáver, observando con pena que
ni la muerte,quees una gra.nembel_leced~ra.,ha.·
bía. logra.do embellecerla, un vieJO amigo de
la casa, católico él á. me.cha martillo, me llevó al hueco de una venta.na. para. decirme con
cierto desdén piadoso:
.
-Ahí donde Ud. la. ve, es muy posible q_ue
esa tonta de Lía. esté á estas horas en el mfierno ..... .
-¿Por qué? le pregunté sorprendido.
-Ah! me respondió rascándose ~a. barba,
[ ademán que le es peculiar], porque si encontró
en el ca.mino de la muerte á u!? pobre ~éprobo,
es muy ca.paz de haberle cedido su b1ena.ventura.nza. y de haberse hundido ~lla. en su lugar
en el infierno por toda. la eternidad ..... .
AMADO NERVO.

EL MUNDO ILUSTRADO

POLITICA GENERAL
La segunda conferencia de 11 Paz, convocada por el Presidente
Roosevelt.-Diflcultedes pera su reunl6n.-EI problema de
la guerra.-EI Incidente del Mu del Norte.-Fln de lu
dificultades anglorrusas.-Arreglo paclfico.-LI
suerte de Puerto Arturo y la escuadre
del Báltico.

G

OMO consecuencia. inmediata. de las sesiones celebradas días pasa.dos en St. Louis
Missourl, por la. Unión Pai:la.mentari_a. Internacional, a.-1aba. de expedir el gobierno de
Washington una. clrcular á todos sus a.gentes
diplomáticos en _el exterior,con ob_jeto de sondear la disposición de las potencias signatarias de la Convención de La Ha.ya, de julio de
1899,paraconvoca.r definitiva.mente una. segunda. conferencia. de la paz, que complete y perfeccione los a.cuerdos entonces toma.dos, dando según dice el texto, un paso más en favor
de '1a justicia. y del derecho, á fin_ de evitar los
conflictos arma.dos entre las nac10nes y, por
medio de precepto1:1 aceptados generalmente,
acl'rearse a.l reina.do de la paz i:;obre la. tierra.
No se oculta al Presirll'nte Roosevl'lt y al
Secreta.río de Esta.do en Washington, Mr. Ha.y
la oposición que acaso habrá de encontrar _la
noble iniciativa. en la.s cancillerías extran¡era.s, pues se juzga poco oportuno el actual mo•
mento histórico para hablar de paz y de concordia., mientras en Extremo Oriente dos grandes pueblos se desangran en guerra desastrosa. y cruel, que á la.s veces produce estremecimientos de horror y ca.losfríos de a.sombro ante las espantosas hecatombes frente á la beróica. plaza de Puerto Arturo y en los campos de
muerte que se extienden desde Liaoyang be.na
las riberas del río Sbakbe. ¿Cómo podrán senta.rsetra.nq uilos los gra.ves:diplomá.ticos ádiscutir loR problemas de la pa.zJutura.,cua.ndo en todo elmundorepereuteneon horrísono estruendo
los cañones japoneses y moscovitas que atruena.nen las desoladas eampiíla.sdeMukden? ¿Cómo no han de escucharse cual si fueran dolientes ironías ó crueles sarcasmos, los discursos
de unión,de paz y de concordia. entre los pueblos, cuando permanecen impasibles las ~ra.ndes potencias continentales y marítimas, viendo
destrozarse en lucha despiadada. dos ejército■
que parecen forma.dos por héroes legendarios,
que no por hombres mortales? ¿Cómo habrán
de resonar bajo las altas bóvedas del salón de
conferencias los ele.mores de miles y miles de
heridos, los a.yes doloridos de miles y miles
de víctimas .... ?
Pero ha.y algo más que esta. indiferencia. cuasi culpa.ble de los neutra.les, que. se opondrá á
la. reunión próxima de la. a.nuncia.d1;1- eo~fereneia., y es la decisió&amp;, que en a.pa.rien~i!I' b_a.n
manifestado los beligerantes, de no admitir nin-

LA GUERRA EN ORIENTE.- ARTI LLERÍA RUSA PASANDO UN RÍO.

guna. extraña intervención para. el arreglo de
sus diferencias ó para los trata.dos de paz. Ca.- ·
da cua.1-se ha. dicho-está resuelto á entenderse directa.mente con el contrario, cuando juzgue llega.da. la hora de suspenrler la tremenda.
lucha., y ámenos que se empleara. la. fuerza para. hacer cesar las hostilidades, lo cual es bien
dudoso, todo anuncia una. larga. campaña pa.·
ra. la cual se toman disposiciones lo mismo en
San Petersburgo que en Tokio.

***
Exeúsa.se Mr. Ha.y en su nota circular de
convocar el segundo Congreso de La Ha.ya en
las actuales difíciles circunstancias, diciendo
. que el primero se convocó cuando aún no se
había firma.do el trata.do de Parí~ que puso fin
á la guerra hispanoamericana.. Muy distinta.
es a.hora la situación. En primer lugar, la
iniciativa del Czar vino cuando las hostilidades se habían s•1spendido después de la. rota
de Ca.vite y de la rendición del General Toral;
cuando habían caído envueltos en su bandera
Cadalso y Vara del Rey, y tras los sa.n!!'rientos episodios de le bahía de Manila, de Caney
y de San Juan; cuando se hacían los preliminares de paz, pues nadie podía suponer que el
armisticio firmado tras la rendición de Santiago consecuencia. del admirable desastre de
Ce~vera., fuera interrumpido con nuevas operaciones ofensivas. Y para entonces la. suerte
esta.be.echa.da. y nadie dudaba del'fin que aguardaba. al resto del imperio colonial de España;
11,c¡í s~ explica que en la conferencia de La
Ha.ya. nin¡:tuno pretendiera. inmiscuirse en lo
que podrá considerarse como hecho consuma.do.
Hoy no, siéntese por todas partes la imperiosa. necesidad ne intervenir en favor de la.
paz en Extremo Oriente; pero na.die se a.trev~,
ni a.lidos, ni amigos, ni simpatizadores; nadie
se atreva á intervenir contra la voluntad manifiesta. de los beligerantes á. quien se pretende
favorecer, por más que la humanidad reclame
la suspensión de la tremenda. lucha. q ue sólo
en la. última batalla de las orillas del Sba.khe
y de las minas de Yenta.i ha. deja.do, según los
cálculos más prudentes, más de setenta mil
hombres tuera de comba.te.
No, no puede ser•propicia. la situación pre•
aeote para. la reunión de un Congreso de paz,
ámenos que. 11.cepta.ndo el otro a.cuerdo a.proba.do por la Unión Parlamentaria. Internacional, se pretenda. hacer presión sobre los beligerantes, en nombre de los perjuicios que sufren los neutrales, ya que no en nombre de los
fueros de la humanidad empapa.dos en torrentes de sa.ngre,ó que se quiera., por medios coercitivos, hacer que lo;; comba.tientes depongan
las armas y cese una lucha que, si ha. sido favorable á las tropas dal Mika.do,ha. demostrado de manera palpa.ble cómo saben morir los
moscovitas en defensa. de su bandera., y cómo
sólo ha.n!podido ceder ant-e una. serie de cir-

cunsta.ncia.s fortuitas y poco previsibleS:a.llcomún sentir de los hombres.

***

Bien decíamos en la. anterior semana., cuando llegaban á su período culminante las difi•
culta.des provocadas entre Rusia y Gran Bretl!.ñ&amp; por el desgracia.do incidente del Mar del
Norte, en que fueron averiadas y echadas á
pique varias barcas pesca.doras ingll'sas por
los barcos del Almirante Rojestvensky; bien
decíamos que teníamos esperanzas de que el
conflicto terminad-a. pacíficamente, arreglándose de modo satisfactorio por las dos potencias interesa.das. La primera. versión publica.da. sobre el incidente, que procedía. de fuente
inglesa., forma.da. por los informes de los pesca.dores, fué bastante á. exaltar los ánimos del
pueblo inglés, y por momentos se espez&lt;a.ba. un
rompimiento, si no llegaba. la satisfacción debida que se exigía en plazo perentorio. La. nota informativa. del Almirante ruso, publicada.
primero como una. entrevista. celebra.da. en Vigo, y luego como parte oficial enviado á San
Petersburgo, vino á arrojar nuev0s datos en
el obscuro problema.. Se decía. que los barcos
rusos habían hecho fuego en defensa propia,
pues se vieron a.mena.za.dos por \orpederos enemigos, t11.nto más temidos cuanto que se había
a.nunda.do su presencia.en aquellas aguas por
informaciones de diferente y variado origen.
Inmensa. excitación ,produjo esa. nota, que
cont ra.decía. a.bierta.mepte la versión inglesa;
llevados de las primeras impresiones y dando
mayor crédito sin duda á las propias investigaciones, los ingleses casi rechaza.ron lo asegurado por Rojestvensky, y en ocasión solemne, el Primer Ministro de Eduardo VII, tachó
de fantástica y novelesca la. declaración del
Comandante de la escuadra. rusa. Pero era.
preciso reflexionar antes de lanzarse á. un conflicto armado, cuyos resultados y extensión
bien pudieran preverse. y la mediación oportuna. de M. Delca.ssé, Ministro de Relaciones
en el gabinete de París, y por ende en admirable situación para. ofrecer sus buenos oficios
como amigo de los dos contendientes, fué un
triunfo de la diplomacia. francesa..
Se nombrará una comisión internacional
que proceda, see-ún los preceptos de la Convención de La. Ha.ya., como tribunal de investigación; ante él se presentarán las decla.raeio•
nes de los oficia.les rusos y de los pescadores
ingleses, para a.ver)gua.r si la escuadr,a. rusa
procedió, como sed1cP, en defensa.propia y para rechazar un peligro inminente, ó sufrió un
error lamentable, confundiendo unas barcas
con torpederos enemigos. Sea. como fuere, y
mientras se reune el alto tribunal que ha de
decidir del incidente, á pesar de los rumores
alarmantes que han corri&lt;!o, y de la. inusitada. actividad que se ha. desplegado en Gibraltar, puedi: da.~se por c&lt;:rncluído el conflicto sin
las eomphcac1ones serias que por un momento
fueron .de temerse. ,

***

Hace tiempo que ante la ruda insistencia de
los japoneses para apoderarse de Puerto Arturo, por tantos meses sitiado por fuerzas
considera.bles de mar y tierra., se ha comprendido la suerte de Ia beróica. forta.leza., destina.da. á caer con sus admirables defensores entre montones de espantosas ruinas. Nunca habían contado los sitiadores las víctimas que
precisaba. sacrificar para adueñarse de la. plaza; pero ante las sa.ngrienta.'I hecatombes que
sin resultado eficaz ca.usa.ron los últimos a.taques y a.saltos parcia.les de la inexpugnable
serie de fortificaciones, que mutua.mente se apoyan y protegen; han cambia.do de táctica y á
fines del pa.sa.do mes se propusiAron en otra
serie de a.saltos, no rendir la. plaza., que se qefiende aún con su mermada. guarnición sino
obtener un punto firme donde sostenerse, para
ulteriores ataques, y estrechar el sitio, eo~tinua.ndo los incesantes bombardeos. El a.vanee sobre los montes Rihlung, Itzé y Sungchu•
pu. hace creer, aunque no se han recibido noticias ca.bales de los resulta.dos alcanzados,
que á toda prisa se acerca. el desenlace del tremendo drama.. En dolorosa. despedida. el General Stoessel, tres veces herólco Comandante de la plaza hace tiempo aislada y abandona.da. á sus propias fuerzas, ha pedido su bendición al Emperador, antes de envolverse en
la bandera. que ha de servirle de glorioso sudario.
La escuadra del Báltico, detenida. unos días
por el desgraciado incidente del M9:r del Norte, ha. zarpa.do por fin para hacer su larga travesía., dejando sólo los oficia.les que deben declarar ante la comisión internacional de investigación; y allí Ta rumbo al golfo de Petehilí, teniendo que proverse de carbón de sus
propios barcos auxilia.res, pues hasta Espa.íla.
les negaba hacerlo en el puerto de Vigo; allá.
va con la. esperanza. del desquite, y quizá con
la seguridad de que á su lle¡:tada. á. aquellas
a.guas y a habrá. sucumbido Puerto Arturo,
falto de los auxilios que pretendió llevarle
Kuropa.tkine; allá. va con las bendiciones y
los votos de todo un gran pueblo.

z. z. z.
3 de Noviembre de 1904.

�EL MUNDO llUSTll.ADO

EL MUNDO llUSTllADO

La Exposición de San Luis

R~demptio

r -oNTINUAMOS hoy la. publicación de foto\:,1 grafías del Certa.m~n Inttirnacional de
San Luis Missouri, ofreciendo a nuestros lectores, entre otros grabados, uno que representa. la. vista. lateral de las cascadas que embellecen la. parte céntrica. de los terrenos de la
Exposición, y otro en que puede verse un grupo de niños de distintas nacionalidades en el
Asilo de que hablábamos en el número anterior de este semanario.
A título de curiosidad, reproducimos las vistas de un templo irlandés y de una. pagod a. china que forma n parte de la. serie de iglesias levantadas en San Luis, a.sí como los g r upos
en que a.parecen repre~enta~os _cuatro de los
&lt;personajes&gt; de &lt;El Asia. M1ster1~&gt;-una de
las diversiones más notables del «Pike,&gt;-y un
hombre y una. mujer judíos.

¡Cayó, un loco amor, libre, s:n freno,
De su inocencia. destrozó las galas;
mariposa. infeliz dejó en el cieno
el polvo de oro de sus leves a.las 1
¡El la. dejó después! ¡Eterna historia
que á. tantas hunde en el dolor profundo;
que abundan los reptiles en la. escoria
y abundan los canallas en el mundo!
¡Aún recuerda. al fiel! Tórtola. herida.,
su grito de dolor es: «¡Vuelve; te amo!&gt; . . . .
mas no halla eco su queja dolorida.,
¿cuándo acuden las hienas a.l reclamo?
¡Pobre mujer! 1Sus noches son horribles,
sufre el rigor del hambre y del invierno,
y hay en su alma tormentos más terribles
que los que viera Dante en el Infierno!
Siente su falta, quiere ser virtuosa;
pero del hambre el torcedor supli0io
la empuja con su fuerza poderosa
al infamante y negro precipicio.
Y llegará, sin duda, á despeñarse
del mii,l en las vorágines ignotas ....
¿Cómo podrá del cieno levantarse,
pobre avecilla con las alas rotas?

2 DE NOVIEMBRE
Entre la fiesta. a.legre y ostentosa.
en que el llanto de ayer trocó se en flores,
ha.y pobres tumbas huérfanas de amores
sin un recuerdo en la grietada losa.
Sólo turban su calma silenciosa.
del humano bullicio los rumores,
- ·y los piadosos ca.otos gemidores
que rima. el aura en la arboleda. umbros a.
¿Qué queda de esos n:iu.ertos que h_an sentido
ansias de dicha y ambición de gloria?
¡Ni un nombre, l!i una fecha, ni un_ latido
en que vibre un instante su memor1_a.!
¡Sólo un manto de sombras: el olvido,
y una. siniestra. realidad : la escoria!
CLARO OBSCURO,

ESTATUA DE SAN LUIS EN LA EXPOSICIÓN MISSOURlANA,

Pero es madre: y entonces transformada
en ese amor que lo in.finito alienta,
su alma vu9l ve á. brillar transfigura.da.
como el iris, después de la tormenta.
En su cerebro acongojado y loco,
surge .!Omo un ensueño la confianza.;
sus dolores se alejan, poco á poco,
y renace en su pecho la esperanza.
Y ... «Me alzaré-murmura con fi rmeza.;no temo ya al dolor, ni temo al frío;
para calm:i.r mi llanto y mi tristeza.,
¿no estás junto de mí, dulce hijo mío? . . .. &gt;
Y enloqueoida. al niño contemplando,
mientras sus brazos con pasión lo oprimen,
c¡Si caí por amor- dice llorando,un nuevo amor me salvará del crimen!&gt;....
ALBERTO HERRERA.

SAN LUIS MISSOURI.-UNA PAGODA CHINA,

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SAN LUIS MISSOURI,-Tll'OS DE &lt;EL ASIA MISTERIOSA,&gt;

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SAN LUIS MISSOURl,-TIPOS JUDÍOS,-UN TEMPLO IRLANDÉS.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO llUSTRADO

Los Funerales del General Huerta
En nuestro número anterior dimos cuenta
del fallecimiento del ameritado genera.l de División D. EpitacioHuerta, ocurrido en Coeneo,
del Estado de Michoacán, publicando al mismo tiempo su retrato. Como com,&gt;lemento á
nuestra información, reproducimos dos fotografías que nuestro corresponsal en Morelia
nos ha remitido y que representan el cortejo
fúnebre y la ca.pilla ardiente ·d onde estuvo expuesto el cadá ver.
Los funerales se efectuaron con todo el ceremonial que la. ordenanza prescribe,presidiendo

LOS FUNERALES DEL GRAL. HUERTA .-EL CORTJ!'JO F ÚNEBRE,

Inauguración de un jardín en S. Juan Bautista
SRES. GUSTA YO GARMENDIA, LIC. ADOLFO VALLES Y GABRIEL ELÍZAGA ( CAMPEONES EN EL TORNEO DE ESGRIMA).

fL CAMPfONATO Df fSGRIMA
EL domingo último, ante selecta concurren•
cia, se efectuó en el Teatro Arbeu la solero·
ne repartición de premios á los vencedores en
el Campeonato de esgrima de espada de combate, florete y sable, de que hemos hablado en
este semanario.
·
Para dar mayor atractivo al acto, se organizaron ocho a.saltos de gal&amp;,en los que toma-

ron parte los sefi.ores Lic. Víctor Moya y Zorrilla, Fernando Colín, Rómulo Timperi. Juan
Pedrazzi, Gustavo Garmendia, Rafal David
(ir,), Lic. Pablo Oliva11 Prieto, Mario Rendón
Espada y Lic. Adolfo Valle11.
Por ausencia del señor Ministro de la Guerra, hizo la distribución de los premios el señor General Eugenio Rascón, Comandante Militar de esta plaza.
Las recompensas fueron otorgadas de la siguiente manera:
Sr. Gustavo Garmendia, alumno del Colegio
Militar: ler. premio en el Campeonato á espada, 2Q premio en ei de sable,y mención honorífica en el de florete.
Sr. Gabriel Elízaga: primer premio en el
Campeonato á florete.
Sr. Lic. Adolfo Valles: primer premio sn el
Campeonato á sable.
Sr. Lic. Víctor Moya y Zorrilla: 2Q premio
de Campeonato de espada de combate.
Sr. Juan Pedra.zzi: 3er. premio de Campeonato de e11grima de florete.
Sr. Fernando Colín: 3er. premio de Campeo_n ato de espada de combate.
Sr. Teniente Vicente Calero : 2Q premio de
Ca.mpeon11to de florete.
Al Sr. Ricardo Ma.lagón, que obtuvo el tercer lu1?a.r en el Campeonato de sable,se le concedi6 Diplom1~ de Honor.
Al Sr. Capitán Gustavo A. Salas lefué otorgada. la medalla de oro ofrecida. por el Comité
organizador al tirador más correcto y elegante en el Campeonato de esgrima de florete, y al
Sr. Adolfo Llorens se :ie concedieron, como
prem10 ~ or las mismas cualidades de tirador,
dos sableb 1italianos ofrecidos por el Sr. Bias
Grisi.
En este rúmero publicamos los retratos de
los tres can. peones y de los principales tira.do-

res que tomaron parte en el torneo, a.sí como
una foto¡!'ra.fía. del bronce que como premio
ofreció cEl Imparcial&gt; al vencedor en los a.saltos de florete, Sr. Gabriel Elíza.ga.
Los demás premios, consistentes en objetos
de utilidad y de arte, fueron ofrecidos: uno
por la Secreta.ría de Guarra, otro por la de
Justicia é Instrucción Pública, y el resto por
los Sres. Raúl Milla, Mauriclo Casessús, Luis
Requena, Arsenio Combaluzier y Lic. Pedro
Alfa.ro.

.

'

LOS FUNERALES DEL GRAL. HUERTA, -LA CA·
PILLA ARDIENTE,

el duelo los señores Lic. Luis B. Valdés y Coronel Luis G. G11orcía,en representeción de los
se!'lores Gobernador del Estado y General Valle, respectivamente. ·
El cortejo, seguido de la columna mixta que
formaron las fuerzas federales y la1, del Estado, se dirigió al panteón, siendo inhumado el
cadáver en el sitio que se destina á los michoacanos ilustres El Sr. Diputado D. Melchor
Oca.ropo Manso pronunció ante la fosa una sentida alocución fúnebre, haciendo el panegírico
del finado.
'Al sepelio concurrieron, además delos empleados del Gobierno, distinguidas personalidades
del comercio y de la alta sociedad michoacana.

(

Acaban de ser inauguradas en fa Capital del
Esta~o de Tabasco varias mejoras de import11,nc1!l', contándose entre éstas el nuevo jardín
&lt;Bemto Juárez&gt;, en cuyo centro ha sido colocado sobre artístico pedestal, un busto del Benemérito.
A la referida inauguración asistieron el sefi.or Gobernador del Estado y las principales
autoridades del lugar, así como numerosa,s familias de la mejor sociedad de San Juan Bautista.
Además de la fotografía que representa el
monumento á Juárez reproducimos una del
hermoso y artístico salón de recepciones con
que cuenta el Palacio de Gobierno de Tabasco.

INAUGURACIÓN DEL JARDÍN &lt;JUÁREZ&gt; EN SAN
JUAN BAUTISTA.

.!
SR. TENIENTE VICENTE CALERO.

SAN JUAN FAUTISTA,-SALÓN DE RECEPCIONES DEL PALACI(J DE GOBIERNO,

SRES, LlC, VÍCTOR MOYA Y ZORRILLA1 RICARDO l\ULAGÓN1 JUAN PEDRAZZI Y FERNANDO COLÍN,

&lt;DANGEROO'S&gt;,

Plbujo 49 !,h, O, Glbm,

�EL MUNDO ILUSTRADO

Et MUNDO ll.U$TRA!l0 ·

ta última Bucólica
Rumor será de llanto
El que hoy se alce del plectro y de la lira ;
Que no es alegre canto
Lo que la Musa inspira,
Cuando por vez postrera se respira.
No ya de los placeres
Gozoso cantaré. ni del divino
Encanto de Citeres,
Ni del licor ciprino
Que en las cráteras bulle cristalino.
Ya no de Anacreonte
Pulsaré el magadís con diestra mano;
Que ya en el horizonte
De mi existencia, en va.no
Un albor buscaría., aunque leja.no.
Ya miro por doquiera.
El sobrecejo de la Parca. impía,
Y es ya. la luz postrera
Del moribundo día
Reflejo de mi próxima. agonía.
¡Cuántos ~n mi memoria.
Dulces recuerdos ha.y de lo pasado! .. . .
Su amor y el de la gloria
Son hoy, de aquel estado,
Los únicos amores que han queda.do.
Allí, bajo esa parra,
Hoy seca, antes rendida de racimos,
La voz de la cigarra
¡Cuántas veces oímos,
Y nuestros labios, al oírla, unimos!
Allí mi Aglaia, bella
Más que el amor, conmigo departía..
Allí su leve huella
Seguir aún podría,
Que el viento no la borra todavía.
No la ha. borra.do el viento,
De su casta beldad enamorado;
Mas si al suave aliento
Del aire, se ha borrado,
En el verso mi Numen la ha fijado.
Ella, mi dulce amiga,
Grato volvía el razonar severo,
Y, como en fuer te liga,
En su candor sincero
Mi espíritu quedaba prisionero.
La ciencia de los sabios,
En las cátedras ruda y rigurosa,
Brotaba de sus labios
Más tierna y melodiosa
Que el silbo de la brisa nemorosa..
Con frases y sentencias
Del divino Platón, mezclar solía
Las dulces confidencias
De su alma, que era mía,
Alma de l uz, de ciencia y poesía.
¡Cuán amorosamente,
Al sentir mis caricias, inclinaba
La ruborosa frente!
Y, cuando la miraba,
¡Con qué temblor los párpados bajaba!
Me h a.biaba de los pocos
Sabios que aun quedan, de miseri as llenos;
Y de unos pobres locos,
Los pobres nazarenos,
Muy ignorantes, sí; pero muy buenos.
·Muy buenos .... ? ¡Abl ¿,quién sabe .. ?
¿Po~ qué, si buenos son, me la quitaron?
¡,Bondad acaso cabe
En quienes me mataron,
Cuando al yermo mi Aglaia se llevaron?
¿Muy buenos .... ? ¡Oh maldita
Secta qua amores cual mi amor maldices !
S~a en tí tu infinita
Maldiuión,é infelices
Tus hijos, y por siglos agonices!
Mis dioses inmortales
Ea cr uz, oh necios, clavarán al vuestro;
Y t,D nuestras bacanales
Ludibrio será nuestro
Aquel á quien llamáis Cristo y Maestr o!
Mas yo, que ago_nizando .
Estov lejos de Agla1a y de mi Atenas,
Nb lo veré: dejando
De correr por mis venas,
Ya siento que la sangre bulle apenas.
Siento que me abandona
Ya la vida como ella .. . . Mas eterno
Como e'l sacro Helicona.,
Ha de vivir mi tierno
Adiós, ante las sombras del Averno.
¡Adiós, oh seca parra,
Rendida, en otro tiempo, de racimos;
Adiós, ronca cigarra,
Cuya canción oímos,
y nuestros labios, al oírla, unimos!

NUESTRO PAÍS.-SALIDA DEL PUEBLO DE SERIS, CERCA DE HERMOSILLO [SONORA].-ENTRADA
DE HERMOSII.LO. -EL RÍO DE SONORA;EN, DÍAS DE GRAN A VENIDA.
( Del "Album Directorio" del Estado de Sonora, que se publicará pr6xlmamente.)

Páginas de la Moda
A moda cambia de una estación á la otra, quizá de un modo un tanto
brusco; mas sus decisiones jamás se acentúan al grado de trastornarlo tOd!J en un día; procede, al contrario, por lentas etapas y de
j ... á n uestro OJO acostumbrarse poco á poco á las diferentes metamorfosis que prepara. Las modistas más ingeniosas pueden crear modelos
más seductores; los más encantadores maniquís de talle sutil y gracias
delica ~as, p~eden_ destilar delante de las muJeres más eleganti,s; tas be·
lla.s clientes rndóclles no aceptan generalmente estas novedades sino desp ués de hu.barias altfü•a.do y mod1Jicado al extremo que el nuevo modelo
r ecuerda. a.penas vagamente el figurín primitivo. Se ha dado un paso
a.delan te, pero la couy_uista. es lenta, y, sin embargo, por una intimdad
de detalles, un modelo substituye al otro, de manera que al cabo de algún tiempo todo se ha. transfigurado, sin que nos hayamos ca.si apercibido de euo. Por ejemplo, tomemos los cuerpos de hoy y compa1émoslos
con los de las esta.ciones pasadas: nos convenceremos de que hemos lleg a.do á darles un a.sprnto diferente, valiéndonos de graua.ciones suce•
11i vas é insensibl_
e s, hasta el momento ea que estas tran~formaciones con•
t1n uas han alcanzado un punto extremo. Así, en este momento se inten·
ta. supr imir las fluctuaciones indecisas de los cuerpos blusados y lanzar
la a lta cintura drapeada. de puntas alargadas, qt.e adelgaza. y mejora
el talle. Esta cintura encamina hacia los cuerpos ajustados, los cuales
y a se muestran en las &lt;toilettes&gt; de tarde y en los trajes &lt;habi!Jé,&gt;. Las
a.ltu.11 cm turas que cambia.o la línea del busto, amoldan el talle y lo a.larg a.o a l frente, son muy ventajosas para. las personas un poco gruesas; se
uu.ceo generalmente en tela parecida. al resto del cuerpo, si uien parece
continuarle en un &lt;drapage savaot&gt;. Lo alto del busto se modela. cuida•
dos amente.

l,

***
Ha.blando de las faldas, voy á insinuar unas cuantas ideas á las: modistas y personas aficionadas.
Hemos dicho en nuestras anterior es crónicas cuál es la moda domi·
nanlej aña.dité ahora que es tan variada y fantástica. la hrnhura, que difícilmeute se encontrarán dos iguales, siendo imposible, en consecuencia,
nombrar cada variedad en estilo ó t xpl icar el método de cada modista,
pues cuando alguna logra un buen éxito eventual, se hace un sistema
pro pio, lo mismo que un come1cio p1·opio: a.provtcba los dibujos originales, los métodos franceses para los arreglos y utiliza las mejores advertencias y sugestiones donde quiera que las halla; pero inconscientemente cae en hábitos de trabajo que, s1 no &amp;on los mejores para los de·
más, son superiores á todos los fXistentes, para ella.

FIGURINES

*
**
Los forros más convanientes son los de seda , porque caen
mejor, visten mejor y son más cómodos al andar que los de
cualquier otro material, si bien es cierto que á ca.usa de supoca duración y precio elevado, no pueden usarlos más que per•
sonas de ciertos recursos.
Debe procurarse hacer los trajei. según el último estilo y de
la. manera más adaptable á la tela Otra advertencia importan te es que si se el aboran varios vestidos al mismo tiempo, se
les dé distinto aire, á fin de que no· se parezcan entre sí.
El setenta y cinco por ciento de las faldas de boy, se hacen
con &lt;refalda&gt; separada., unida á la exterior únicamente en l a
línea de cintura, El veinticinco por ciento restante consiste en
faldas sin forros y de largo al tobillo 6 redondo. Las faldas
de cola requieren un fondo especial de igual longitud. Pero no
hay regla que prohiba. hacer las faldas forradas en anchos· en
este caso lo esencial es que el empalme sea perfecto y el c¿rte
del forro y falda en la misma dirección, ó si, por ejemplo la
falda se cortara. a l hilo y el forro en sesgo, jamás se llegaría á un satisfactorio resultado, pues, como dicen las costureras, el vestido &lt;haría muecas,&gt; lo cual es de pésimo efecto.

¡Adiós, oh leve huella
Que el viento no ha borrado todavía;
Adiós, Aglaia. bella,
...::::!: En otro tiempo mía,
Tu recuerdo embellece mi agonía!
.

5, 6, 7 Y 8,

F, GUERRA CASTRO,
FIGURINES

1, 2, 3 Y 4.

Para no sentir la. mordedura de la. desa.probaci6n en un traje ya acabado, es conveniente meditar en el corte y arreglos
que ájuicio de la ejecutantesel\n más ventajosos para los fines á
que el traje debe responder. Una mujer rica y en condiciones
de sa.fü•facer sus ideas de lujo, puede tem•r sus trajes acaba.dos según los mác¡ recientes modelos de París, con forros de
magnífica seda y sin vestigios de protección para la orilla del
pie; una falda con falso ó protegida. á la orilla por cualquier
artificio, nunca tiene la elegancia. de aquella. sin banda alguna.
y 0:namenta.da ta.a sólo con sed3: ó encaje «balayeuse&gt;. Mas la
muJer que debe baata.rse á sí misma y busca la subsistencia·
la que va á la oficina, á la tienda, á la escuela; que sale ¿
manudo á pie desafiando los elementos; que debe fijar su aten,
ción en el menor gasto y economizar para las épocas adversas
no puede hacerse vestidos en semejante estilo; necesita. pone~
un banda lisa de algo dura.ble al extremo inferior, pues ue
las telas se rozan en unos cuantos días y los trajes raídos p\esentan un aspecto que descredita á la portadora hasta el grado de que se la desestima a.un en los círculos íntimos,

�Et MUNDO ttUSTRADO

Et MUÑDO ILUSTRADO
Los hábiles dibujantes de París han comprendido las necesidades de la clase media.,
que pugna en lucha abierta. con 1a. estrechez
de los recurso·s pecuniarios y las exigencias
de los círculos que frecuenta. Por eso se han
publica.do hermosísimos modelos de faldas a.l
largo ¡;edondo, siendo ahora. de gran boga. y
a.lt11os conveniencias económicas. Para el diario se hacen de telas resistentes, que soporten
sin detrimento las fatigas diarias de todo el
año, si quien las usa. no tiene bastante tiempo
para. a.tenderse como deseara.
C. GALINDO.

EXPLICACION DE LOS FIGURINES

POR LOS PANTEONES
-

NúM. 1.-Este es uno de los más recientes
modelos. Se hace en paño y terciopelo.
NúM. 2.- Este a.dmirabli, y original abrigo

está. hecho de paño azul que contrasta. con el
adorno blanco.
,
NúM. 3.-Tra.je en terciopelo de un bello tono café, en combinación con seda &lt;coq de noche&gt;.
NúM. 4.-Vestido en pafio color ciruela
adornado con cintas de fantasía.
'
NúM. 5.-Traje de visita, de popelina café,
guarnecido de muaré de seda en el mismo to•
no, puesto como &lt;panels&gt;, vueltas y bandas en
forma.
NÚM. 6.-Vestido de cas11,, adornado con
hermosos bordadc,s en sedas policromas.
NúM. 7.-Ingeniosísimo traje con cuerpochaqueta de largo faldón y tres volantes en la
falda. Los adornos del modelo consisten en
bordados orientales que terminan en medallones de ·pasamanería. El color del esquema es
verde.
NÚM. 8.-&lt;Toilette&gt; en t€rciopelo cobre obscuro, combinado con bandas de pafio más cla•
ro, bordadas con &lt;cheni!ie&gt;. Un vívido color
naranjado tiene la pieza en forma del hombro,
lo mismo que los puños. La camisola es de
&lt;chiffon&gt; crema. La falda lleva también vueltas color naranja.
NúM. 9.-Traje de calle en paño azul de
China; el delantero es liso; los lados y atrás
se eomponen de tres holanes superpuestos, con
pespuntes á la orilla. La chaqueta se abrocha
&lt;invisiblemente&gt; al frente y se adorna con botones lisos de plata.
NúM. 10.-Tra.je en paño café y azul.
NúM. 11. -Vestido para el diario, en ssrga.
azul marino. La fa.Ida. lleva pequeños &lt;stra.ps&gt;
termina.dos por botones.
NúM. 12.-Vestido en tweed, bello ejemplo
de la. real hechura sastre.

.,,

...

. .....,~•'
.·

.

1

FIGU,UNl.S 9, 10, 11 Y 12.

MUESTRAS DE ENOAJJ!l &lt;RENACI?dIENTO&gt; PARA APLICACIONES DE VESTIDOS,

XL OSARIO OE DOWRES,-ESCENAS DXL DtA DE KUEI\TOS,

�EL MUNDO !LUSTRA.í&gt;O

E6os 06 toao 61 munao
Los Papuas
A atención del mundo civiliza.do se encuen•
_tra fija. en los :1angrientos campos de ba•
t¡¡,Ua de Ma.ndchuria; y 1a guena ha hecho que
pasen ina.d vertidos mu&lt;:hus hechos de impor•
ta.ocia, en el mundo exLer10r.
La rebelión de los indígenas, en el Africa
ÜlllJldenta.l, lo mismo en las colonias alemanas
que en las portuguesas, na llegado á intriga.r
¡,oderosamente á !as dull potencias directamen·
te interesadas, tanto poi· 111, rápida generaliza•
cióa áel movimiento, cu11.nto por 1... abundan•
cia de recursos de que han d11.do prueba los re•
belde.i negros.
L¡¡,s rebeliones son frecuentes enla.s colonias
m11,1 org11,nizada.s, ellpecialmente; pero en las
coloniao1 alemanas, ea las cuales 01 sistema. de
gobierno e¡¡ Ju mejor da.ble, es curioso, st no
s1gntlicativo, que !OS iaáígena.s se rebelen, le•
vaatánáuse eu a1·ma.s en grupos numfü•o,,í.i•
1nus, tanto como es meaest.t:1· ¡., ...ra áe!'rotar á
lus desta.c...meutus de milic111, culoaia.1 ea viados
en su per ..ecución. .ll:a las colonias portuguesas
isucede algu semejante, y también nao sido de•
notados 10s culuuus '!ue forman las milicias,
y los soldados cte los cuervos de ocupación.
¿A qué .se debe esta recrudescencia. en los sen•
tiu11eutos de hostilidad, inevitables entre los
ctebelactosi' ::l1 se hubieran dictado leyes en las
cuales resultar¡¡,n despojados los negros, ó se
les t:x1g1eran se1·vwiuis extraoraiaarius, no lla1wu·ia la ateu1.aón t11.l circun.sta.ncia; peru na.da
dtl e.sto ha bUceátdo, y la rebelión 4.ueda, por
euue, sin ex¡.,ltcac1óu lógica alguna.
Los holauúeses, por su µaL'te, han tenido
ta.wbiéu que 1ucha1· cuutra los papuas, habitan·
ttls ele ia Nueva Guinea, levautauos en armas
coawa sus conqu1.staelo1·es. Los papua.s forman
una ue las raz¡¡,s más originales 4.ue existen,
no sólo étnicamente, siau por sus cu..tuwbres,
4. ue si oieu son sal v a¡es, ttt:aen ca1·acterí,;ticas
4.ue las ha.cea por dewás interesantes.
Los papuas son altos, bieo forma.dos, robusto1:1, c:uérgicus, ele mil'ada firme y ele cundí·
c10ues mo1·a,es aigaas áe weución. Un expw•
rador que ha perml\aecido dos año.s en .N ue•
va Guiuea y que, coa moLivo de la rebtiiióa
contra el áum1a10 holaaoés,ha. vuelto á :,U país,
lng:1ater1·a, &lt;la acerna de estos insulares extea•
i;os Cltitalles, cte los cuales traducimos algunos
para nuestt-v:s lectores.
[

Como todos los pueblos primitivos, los pa•
pua.s son muy afectos· á las danzas, que lo mismo ejecutan en sus templos, for!Il&amp;ndo entonces
el baile parte de la ceremonia religiosa, que en
las festividades de origen privado, como los
matrimonios y los entierros, y en las festivi•
da.des genera.tes de 1-a. tribu ó nación á. que los
ba.ilarrnes pertenecen. Con ligeras diferencias,
todos los bailes son iguales.
Para ser admitido en un grupo de danzantes,
deben presentarse los jóvenes debidamente ataviados. Forma su atavío una serie de braza.le•
tes que lo mismo portan en los tobillos, que en
las lilUfiecas y ea til cuello, brazaletes que están
forma.dos por un tejido grueso ae fibras vegeta•
les, trenza.u as y pintadas de vi voscolores,de las
cuales penden largas plumas de colores vi vos.
En el cuello llevan todos, colla.res de dientes
ue perro, debidamente perforados é igualados;
ea ia freute llevan uu 11,neo ue fonua especial,
que termiua un airón de plumas de alguno ae
ws muchos pá.ja.1·os que abuudan en los bosques de Nueva Guinea.
Lo que más gusta á los papuas es un adorno
especial que lleva.nea la na,·1z y que está fo,·
wado por una barrilla dti coucha, labrada fi.
uamente, eu cuyo ctiutro se deJa un pequeño
orificio ¡&gt;M'a aúherirla á la na1·iz, y ea uuy as
extcemid11.des be laoran distiutas Jiguras. Cowo
,;ola.mea te en ciertos puntos de la uobt&amp; existen
conchas de las que pueda hacerse el a.ctorao
meac10nado, los habitantes de los valles lejanos del liL01·al comercian con los artífices cus•
teños, cambiándoles vegetales,alilj'.lentos y a.ni·
males, por los codiciados adorifos.
* .
* *'
La poligamia forma la base de la religión
de ta.les :,u.lvaje.. ; ti! 1·espetu á los mue1·Lus, li.
adu!'acióu al sol y á 10s elementos, juntos con
cierta iuea áe mor11.lidad rud1meatana,cumpletd.u ,m credo rtiugioso. Cuando ua muchacho
Jlega á la edad en que uet&gt;ti t:mpeza1· á turnar
mu¡erto~, Stl hacen tiestas especiales en las que
se coucierta.n los matriwoa1us; después se si·
guen ue1eb1·aado feste¡o11 :,emejanLe11 á medina
y_ue las novias va.a llegando uti las tribus ea
4.ue hasta esti mumeatu na.a viviao, y van sien•
uo eutt·egadas á los novios. El matrimonio,
cowo eu 1as 1:oociedad'es occidenta.1es c1 villza.Clas, es, para Jos papuas, la cbase de la socte•
da.u&gt;, y s1 alguna 1ey tienen, ise reliere especial•
mente a tides uawues.
Cuando !as mujeres quedan viudas, se tiñen
el cuerpo de aeg1·0,acompa.ñan liuraado al ca·
aá ver uel mariuu muerto, dura.ate tres días, ea
cuy a~ uoches se acerca.a á. la cnoza los amigos
y parientes y beben el_licor fuaeral-forlllaáo

,,1.. .

-

}!~~~

**•

~{

por la fermentación del jugo de las palmeras
y de un cocimiento de arroz,-mientras los mú~
sicos llamados especialmente para el caso, tocan sonatas siempre monótonas y tristes.
Los cuerpos son enterrados, en unas angarillas cubiertas de adornos y de los trofeos del
muerto, ó bien se les lleva á. ua árbol altísimo
y en una rama bifurcada se les asegura. Es~
sistema de funerales es una. de las más curiosas costumbres de los papuas.

COLONIA CUAUHTEMOC

***

Los instrumentos de música, como se comprende, son bien primitivos; se reducen á tambores de forma especial, muy historiados, que
se toca.a, sea. con el puño, sea con varillas de
madera. Producen un sonido ronco poco agradable. También tienen flautas formadas por un
madero hueco, ea cuya extremidad vibra una
lengüeta, pero que no puelen producir sino
cuatro 6 cinco souidos que, comoinados, for.
man toda la música papua.
Las armas que usan los negros son muy curiosas, y ise rtiducen á flecha.is, arcos y lauzas,
de tamaño ml.l)_' variado, según el empleo que
ue ellas se va a hacer. .Para la. guerra tieten
a.reos poderosos que disparan flechas cuya
extremidad es de hierro, y que son capaces de
atravesará ua hombre ele parte á ¡,ar·te, á una
distancia de cien ó doscientos metros.
Las lanzas las emplean especialmente en la
caza; el pueblo pa.pua se mantiene, tau to de las
cosechas de arroz y mijo, en cuyo cultivo se
encuentran bastante adelantados, como de la
carne de los animales salvajes, que abundan
en aquellas islas.
Son mariae1·os bastante audaces; construyen
canoas de fondo vlaau, ea las 4.ue viaja.a por
los ríos, dirigiéudolas vor wed10 de l)é1·tigas,
muy tláb1lmeute. Hacen también lanchones, de
quilla, uniendo eutre sí tablones re:,i,,tentes y
aotaado á tales emt&gt;arcac10ues de palos y vi,las. Así ise Jes ve 1r a Jas i::,las cerca.nab, en
doudti come1cian, manejando sus buqueci!los.
Tales embarcacioni,s, que llaman clakatoi&gt;,
estan furmaúas, mu&lt;:ha&lt;i vece", vor quince o
vemte grandes canoas, !&gt;Ólidamcnte atada:, entre sí, y movidas, ta.ato ¡.,or meuio de remos,
como pur velas tdangulares, bOSteuidas por
bambú:1 uni\:tos á las canoas coa resi:,teutes
cuerdas.
La iddustria de la alfarería. ha adelan•
tado notoriamente, deoido á la circun.;tancia
ue ser wuy comunes en Guinea las arcillas
plásticas, de las cuales se fabl'icaa ollas y pla•
tos. La fiesta más grande se ha.ce, precisawente, en los momeutos ea que laexpeu1ciónha de
zarpar, llevando los objetos labrano,; en un
afio.

La más hermosa Colonia, no sólo por su posición,
que lo es contigua al Paseo de la Reforma, sino porque las personas que están comprando lotes, pertenecen á lo más granado de nuestra sociedad, quienes desean construir magníficos edificios, que, en
época no muy lejana, llegarán á ser el lugar más de
moda y el centro dé las lujosas residencias de la
ciudad de México.
Sírvase investigar el alza á que ha llegado en esta parte de la ciudad, de algunos años á esta parte,
y se convencerá de que no hay inversión más segura ni de más brillantes resultados que la que le ofrecemos.
Por un acuerdo especial, se ha prohibido, para
siempre, establecer pulquerías ú otros establecimientos por el estilo en esta Colonia. Siendo este
lugar p&amp;ra edificar fincas que llenen todos los requisitos de salubridad y, por consiguiente, para que
residan personas de refinada cultura, se hacen necesarias estas restricciones.
En menos de tres meses se ha vendido cerca de
la cuarta parte de este terreno, y esperamos quepara fines del presente año, todo 3 los lotes habrán sido
tomados, y dentro de unos cinco años, este lugar será el más hermoso y saludable de la Capital de la
República.
Creemos que en un tiempo no muy remoto, México llegará ·á ocupar la primera fila por sus edificios,
en el hemisferio occidental. Tiene la ventaja natural, que no gozan otras capitales: salud y cultura.
Continuamos vendiendo lotes bajo nuestro mismo
plan, es decir, veinte por ciento al contado y el resto en nueve años• .Ningún interés se paga sino después de que se hayan concluído: calles .de asfalto,
banquetas de cemento, drenaje y un sistema complefu ~e agua.
¿Hay alguna proposición de terrenos mejor que
ésta?

Para mayores informes, dirigirse á

United States y Mexican Trust company,
Prlmm de San friOOSCII, ~.

ó á los Sres. Prevost &amp; Vait
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Noviembre 13 de 1904

Precio del ejemplar: 50 cs.

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Año XL-Tomo II.-Número 20.

M~XICO, NOVIEMBRE 13 de 1904.

Dtnctor: lle. RAFAEL REYES SPINDOLA.

Bennte: LUIS REYES SPINOOU

Secretari-0 de Redacción: José Gómez Urarte.

Registrado como articulo d e segunda clase, en 3 de Xovlembre de 1894.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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8abscrlpcl611 mennal foránea ......$ 1. 66
ldem
ldem e11 la Capital, S 1, li

Dlractor: LIC. RAFAEL BEYES SPINDDLA
Registrado como a.rtfculo de segunda claae, e-o 8 de Noviembre de 1894.

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LAS FIESTAS DEL 4 DE JULIO
et S~ijor C.er,eral Díaz pres~r,clar,&lt;lo
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81rut1: LUIS REYES SPINDOU

�EL MUNDO ILUSTRADO

El Milagro de Vivir
l, y

1;
1

1

os dos recientes naufragios del «Slocum»
del ccNorge&gt;&gt; han venido á producir
terrible conmoci6n en el mundo naval, y
tremenda emoci6n en los espíritus á quienes horroriza todo lo que es brutal, despiadado, traidor é inicuo.
De un lado, un grupo numeroso de touristas en alegre jira, anhelantes de un descanso bien ganado y de una expansi6n bien
merecida alegres, regocijados, expansivos,
'
. 1ontananzas;
pidiendoalcielo,
luz; alespac10,
al mar caricias, ondas y hervores de espumas; ~ujeres, niños, ancianos, hombres llenos de vida y de esperanzas en busca de
ambientes vivificadores, de vistosos panoramas de brisas frescas y de nubes blancas.
Del ~tro mil mocetones robustos, emigrantes em pre~dedores, ansiosos ~e trabajo y de
porvenir, impregnados de savias desbordantes y dotados de exuberantes energías, que
dejan la patriA para llevar J?ás ~llá d_el océano su labor fecunda, su mtehgencia sana,
su voluntad ind6mita; pionniers de los territorios inhabitados, roturadores de los terrenos incultos, N~nrods que purgarán de
fieras el bosque, Isidros que tran~form~rap
en vergel la árida estepa, Tnb_alcames ciclopeos que desen~rañaran y forJaran metal~s,
industriales pacientes que elaboraran y artistas inspirados que crearan.
¡Y allá van ..... . ! El un grupo, en medio
de músicas y cánticos, a~ pl~cer; y el otro, ~n
medio de esperanzas é ilus10nes, al tr:aba¡o;
aquél á disfrutar de lo que ha conquistado;
éste á realizar lo que ha proyectado.

EL MUNDO ILUSTRADO

Y la parca, estúpida, despiadada y brutal, corta y destronca, y arrasa y aniquila,
como una implacable segadora de flores; y
el abismo se vuelve todo fauces para devorar
y todo profundidades para sepultar.
Juventudes fecundas, virilidades enérgicas, promesas de goces, esperanzas de triunfos, perspectivas risueñas, todo se hunde y
todo perece, y todo sucumbe porque _plugo al
destino organizar una emboscada cubierta
con el zafiro de las ondas y á la fatalidad
disfrazar un pefiasco submarino con los armifios de la espuma.
Así es la vida: toda asechanzas em hozadas,
toda peligros ocultos, toda amagos encu biertos. La muerte se oculta y nos acecha lo mismo bajo la ola, que dentro de la nuhe; lo mismo bajo la sombra del opulento mañzan_il101
que en el cáliz de la flor venenosa. De los
espejos de los lagos se desprenden los miasmas del pantano; bajo el brillo diamantino
de las nieves inmaculadas, se abren abismos
tenebrosos, insondables; aquel tapiz de césped
oculta serpientes homicidas; aquellas finísimas arenas son una tembladera, y eñ las linfas tranquilas en que se bafia Susana, acecha
sus blanquísimos pies el pulpo.
Aspiramos la muerte en el aire que finge
vivificarnoe, en las linfas que nos desalteran,
en los alimentos que nos nutren, en el trabajo que nos enriquece, en el placer que nos
seduce, en la ilusi6n que nos encanta, en la
esperanza que nos atrae.
Detrás de cada piedra del camino, de cada zarza de la campiña, de cada gota del
manantial, unacalavera siniestrasonríe y nos
acecha y vivimos la totalidad y la plenitud
de nuestra vida codeándonos sin cesar con
la muerte. Para cada cabafia hay un alud,

para cada palacio un terremoto, para cada
taller un incendio, para cada maquinaria
una explosi6n y para cada encina un rayo.
Y al menos, morir de esas muertes súbitas
y brutales, en medio del :!esastre, tiene mucho de noble y de heroico. Nos creemos héroes caídos en el campo de batalla y nos
consideramos grandes al sentir que nos hiere el hacha y no el aguij6n.
Pero la parca, que es á veces brutal, tiene,
en otras, refinamientos de sadista. Mata empequeñeciendo, degradando, ridiculizando
á su víctima. La ceiba carcomida por lapolilla, la roca enmohecida y derruida por la
intemperie, el le6n devorado por la sarna
y el águila desplumada por la sabandija, son
sus obras maestras. Morir bajo las lavas ardientes 6 bajo las rocas descuajada¡¡ del volcán, es grandioso; sucumbir minado y desagregado por el microbio, es mezquino. ·
¡Y así vivimos ...... l Bajo la eterna amenaza y la inminente acometida de la muerte.
Y á -tal grado nos asedia, nos acecha, nos
envuelve y nos in fil t.ra, que lo que nos sobrecoge y nos sorprende es justamente lo más
llano, lo más 16gico, lo más natural y que lo
verdaderamente milagroso es precif,amente
poder vivir.
La vida es el más inestable y precario de
los equilibrios, y justarp.ente lo sorprendente
es que dure y persista lo que por su esencia
es fragilidad y deleznabilidad.

/

~otos Metropolitanos
ODRÍAMOS llamar al mes de julio el de &lt;las fiestas mundiales&gt;.
No de otro modo merecen ser califica.das las fiestas en las cuales se
celebra, muy especialmente por
americanos y franceses, pero en
realidad por el mundo todo, el advenimiento de la era de libertad,
de democracia y de progreso, cuyo
sol tiñó el cielo con las granas y
los oros de la aurora cuando tramontaba el décimoocta.vo siglo de
la monarquía.
Un acontecimiento de importancia tal, es el de la independencia
de las colonias de S. M. Británica
en América, que podrá afirmarse,
sin hipérbole de ningún género,
que es de esa época de la. que datan
los estados modernos, la moderna
vida humana, la civilización actual
y que de esa fecha arranca la era
de progreso en que vivimos.
A fines del siglo XVIII manifestaba ya el pueblo-el europeo,
puesto que el americano apenas si
merecía el calificativo de pueblolos claros síntomas de un malestar
indefinible, pero perfectamente claro y real. No se trataba ya de alguna. guerra de bandería, tan frecuentes en las anteriores centurias:
se trataba de hondas perturbaciones del régimen social, que delataban á las claras la existencia de
profundísimos errores elevados á
la categoría de derechos.
Como pasa siempre, fué el movimiento inicial simplemente literario y filosófico. Discursos candentes; libros que circulaban ea secreto y que devoraban, en el sigilo
del encierro, la mirada ávida del
pueblo; sermones y pequeños conciliábulos entre gente que pensaba
alto. Eso era lo que se manifestaba
solamente en los años medios del
siglo XVIII.
Pero, como un gusano de voracidad implacable, roía y roía los
basamentos, no ya del trono, de
toda la vieja soéiedad á la. antigua., el descontento que, por general, era . terrible. Hoy una idea,
mañana un pensamiento aislado
sin importancia al par.ecer, después la. brava enunciación de todo
un ideal. Poco á poco el fuego fué

P

cundiendo, transformándose de
pequeña flama insignificante, en
incendio purificador y cruel bajo
las pisadas mismas del noble del
f~aile, muy ocupados en sus n~gocws y demasiado altivos para fijarse un momento siguiera en la fermentación constante y sorda de los
elementos revolucionarios en la
masa sufrida, demasiado sufrida
del pueblo, de la gleba.
'
Súbitamente, á los ojos admirados, dilatados hasta el terror de
la Europa monárquica, aparece la
estupenda figura de un pueblo
creado, no por derecho divino, sino
por derecho propio. En las selvas
ví_rgenes de América, lejos, muy
leios de los capiteles roídos por
mil años de sol europeo, había
anidado un águila, una gran águila caudal, cuyo vuelo era demasía•
do alto para que le alcanzaran las
invectivas de la tierra.

***
Estaba preparado ya el pueblo
para el advenimiento de la libertad. De tiempo atrás, en la soledad
del campo, se reunían hombres
1;11isterin_sos que usaban un lenguaJe especial y que eran considerados por los campesinos como seres
superiores.
Hablaban de libertad, de derechos del hombre, de gobierno del
~ueblo por el pueblo mismo, y calificaban duramente los grandes
errores que la monarquía se empeñaba en sostener.
Pasaban misteriosamente, desaparecían á las veces, sin dejar
de sí la menor huella. Eran los
precursores.
Cu!l'ndo las colonias americanas,
las t10rras nuevas del rey de Inglaterra, se atrevieron á proclamar: su independencia de la metrópoli, clamando la bondad de su
der~cho, más que un movimiento
de ira,_ fué un movimiento de estupefacclÓJ?, de los reyes y los nobles, amigos y favoritos de los rey~s. Hubo quienes apelaran á la
risa par'!- citar el estupendo caso.
P~ro la risa se les heló en los labios cuando vieron cómo se encendía el reguero de pólvora que, sin

ellos saberlo, se había extendido,
atravesando el mar, cuyas salobres
aguas no fueron suficientes á apagar el sacro fuego que de América.
iba.
Como pasa en casos semejantes,
el pánico se apoderó de los débiles,
que lo eran la gran mayoría; la
cólera relampagueó en las pupilas
de los fuertes, de los obcecados,
de los que tenían la conciencia del
derecho divino, del despojo y de
la afrenta para con los pobres.

***

El rey de Francia era débil.
Cuanilo los sucesos alcanzaron
las proporciones de una sublevación general, intentó huir abandonando el trono y quejándose
amargamente, en un documento,
de la ingratitud de su pueblo. La
toma de la Bastilla había enseñado al pueblo la gran verdad de
que toda fuerza emana directamente de su seno.
La fuga del rey fué un incidente
cómicamente doloroso. El espectáculo de ese monarca grueso,
bueno, quizá tonto, nunca mal intencionado, al que domina la. figura altanera de la austriaca huyendo en medio de la noche confiado
á la bravura de un puñado de nobles, y descubierto por la tenaz
sospecha de un villano estúpido y
antipático, que triunfa al fin sobre
la realeza, es más triste que trágico; es más bochornoso para los
que llamaban á Dios en su apoyo,
que grave para la causa de la humanidad.
Desde aquel momento la ola, terrible ya, tomó los caracteres de
una catástrofe. En medio de ella
hubiera sido preciso ser un semidiós para haber conservado la
sangre fría. La guillotina cantaba
su canción siniestra de uno al otro
extremo de Francia. La Muerte
preparaba el camino á la Libertad.

***

Es por eso que cuando los Estados Unidos, fuerte~ hoy, respetados, imperio•s os, llaman á gloria
el día de su emancipación; cuando
la. Francia. de hoy, republicana y

demócrata, recuerda los hechos de
su revolución formidable, el pueblo se conmueve, lo mismo en la
América libr,', discípula de ambos
pueblos, que ea las hondas masas
también. sobre las cuales aún pesa
el prestigio arcaico de una monarquía á la antigua. Los Estados
Unidos son fuertes y son grandes.
Tienen ea sí.la vitalidad que con
los individuos de su raza, tuvieron el error de expulsar los
mandatarios de Europa de sus países, y que ha tomado de las selva&lt;::
americanas, del aire azul y purísimo de las altas montañas, del
mar inhollado y de la fiera libre,
toda. la salvaje energía, que es la.
energía humana por excelencia. A
los cieI! años de edad los Estados
Unidos han logrado, por el sólo
mérito de- su propia iniciativa, colocarse en primera línea entre los
pueblos del mundo. Su pabellón,
que nació en un rincón ignorado,
se ve hoy en los cuatro vientos de
!atierra, y al toquedel«Star Splaned Banner&gt;, pal pitan millones de
corazones viriles, de fuertes corazones que nunca han sentido la
angustia del miedo.
Y Francia, la santa madre intelectual, la. nación generosa en la
que la sangre delos hijos del Lacio
tomó fuerza en los glóbulos robustos de los galos, más fuerte que
nunca, más respetada y más noble
que jamás, celebra también el centenario de su resurrección en medio
de un coro alado que, en todos los
idiomas modernos, levantan sus hijos, los que á sus pechos se han
formado, los que de sus heridas y
errores, grandes á pesar de ser
errores, han sabido tomar las enseñanza~'precis¡¡.s para su engrandecimiento
Por eso las dos fechas magnas de
julio son fiestas mundiales; por
eso la Marsellesa ha llegado á ser
no el canto de una, revolución triunfante, sino la marcha de gloria de
la humanidad ea progreso.

*

* *
La pompa litúrgica
que Sardou
sabe allegar para sus obras, el colorido sombrío, contratado, falso
quizá, pero hermoso en su falsía,
que da á los personajes que resuci-

DAMAS DISTINGUIDAS.-SERORITAS SUSANA, MERCEDES Y CARMEN GARCÍA PIRA (CÓRDOBA),
«La. Sorciere&gt; vive, alienta, está
llena de pasión humana, de alto
dolor y de palpitaciones intensas.
La sangre mora, roja, intensamente caldeada por los vientos del desierto, corre por las vena.s de Zoraya; y si ella tiene en su corazón
las fibras que se crispan dolorosamente al contacto de la. pasión co•
mo de un hierro ardiente, Palacios
sabe encontrar los acentos •mamovedortis de un dolor sobrehumano
también.
&lt;La Sorciere&gt; es de las obras que
perduran. Pasará por encima del
mar de nimiedades y de pequeñeces
encrespadas que al paso le salen;
seguirá en su marcha triunfal hacia
el porvenir, hacia el futuro, «lanzando torrentes de luz sobre sus

ta para presentarlos en la escena,
la armoniosa y sabia unión de elementos, al pa,recer disímbolos, en
un haz compacto, todo nos seduce
y nos atrae en «La Sorciere&gt;.
La obra del viejo maestro galo
está llena de críticas, acerbas las
unas, despectivas las otras, exageracas todas. Si en una novela, en
un cuadro, empleara Sardou, vuelto novelista ó pintor, los procedimientos mismos que le han darlo
gran prestigio en el teatro, sería
justa la crítica que de él se hiciera.
en el sentido indicado; pero se limita á ser un escenógrafo genial, algo
así como un Rodin dramaturgo al
cual podría aplicarse el calificativo
hecho célebre: &lt;es un albañil de genio&gt;.

obscuros deturpa.dores&gt;, como en
el verso célebre el Febo majestuoso
pagano.

La dulzura femenina da! agua; la
lenta y rumoro a corriente qi;e lame con elasticidades serpentinas
los bordes que á su paso se oponen;
el &lt;gluglú&gt; monóte,no del elemento
que se escurre lentamente, desapa•
recen por obra de misteriosas
fuerzas; sobre la superficie antes
rizada apenas por la brisa, se hincha., en convulsión desesperada, un
monstruo deforme y pujante. Saltan las aguas los valladares y desbaratan los obstáculos, y una vez
más la naturaleza triunfa del hom0

bre, vengando en unos cuantos minutos la obra dominadora de siglos
de esclavitud.
Por encima de la revuelta onda
pas11.n, en caravana tristísima, los
despojos; pasan luchando las bestias enloquecidas por el pánico; pasan, caídos y muertos, los árboles;
y pasa., derivando suavemente, algún cadáver en cuyas pupilas, intensamente abiertas, el cielo prende
estrellas misteriosas.

~.&lt;::;;,..&lt;::;;,..&lt;::;;,..&lt;::;;,..s:,,..s:,,..s:,,..&lt;::::::,..&lt;::::::,.Q.¿;z.¿;z.¿;z.¿;z.¿;z,¿:z.¿::z.¿;z.¿:z.¿:z,¿;z.w.
•,:;7•,:;7•,:;7•'27~~~~~~

A LOS QUf SUf RAN
Es mi hermano el que sufre y el que canta,
El que dorna la esfinge y el que espera.,
El que sabe triunfar de la quimera
Y el ala azul de la ilusión levanta.
E, mi hermano el que cruza la garganta
Del abismo, y el fuego de la hoguera,
Y Francisco de Asís, q:ie ama á la fiera,
Y Daniel, que hacia el león mueve la planta!
¡Artista! Evocador de augusta frente:
Deja volar los sueños de tu mente:
A Isis arranca el último secreto!

..

Ten piedad del que envidia y del que odia:
Como el monje, cincela una custodia
O la estatua burila de un soneto!
LEOPOLDO DfAz.

"JAGK"
En este mes quedará hecho el reparto del
tercero y último tomo de "Jack," hermosa
novela de A. Daudet, que ofrece este peri6dico como prima á sus abonados.

CONCURSO DE NlROS,-'-EMILIO LOBATO.-(EDAD: 4 MESES.)

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

La Independencia de los Estados Unidos
Su' celebración en México.-Entusiastas Fiestas

e

ON mayor entusiasmo, si cabe, que en años
anteriores, celebró la colonia americana,
el lunes último, el aniversario de la decla•
ración de independencia de los Esta.dos Unidos.
Las fiestas organizadas con este motivo fueron verdaderamente espléndidas, y han dejado
tanto por el orden que en ellas reinó, como po;
la animación que despertaron, los más gratos
recuerdos en los círculos sociales.
El Tívoli del Eliseo, que fué el local escogido para la celebración del aniversario, lucía
un vistoso adorno consistente en haces de banderas, escudos y piezas florales, cuyos vivos
colores contrastaban con el verdeobscuro de
las frondas del parque. En distintos punoos se
instala.ron hermosos puestos, donde se expendían refrescos, dulces, confetti, etc., etc., es•
tando todos atendidos por damas y caballeros
muy estimables de la colonia.
Las bandas del Estado Mayor y del 149 Batallón amenizaban la fiesta, tocando aires americanos que los concurrentes aplaudían sin ce•
sar.

***

-.,;
~

GRUPO DE NlffOS EN 'l'R.AJE DE AZTECA.$,

~

.~.-

.:t:;:
..

Poco después de las nueve de la mañana se
presentó el Sr. Embajador de los Estados Uni•
dos, General Powell Clayton, á quien acampa•
ñaban sus secretarios los Sres. F. R. McCrery, W. Heimke, F. M. Hoefele y el Capitán H. H. Reeves, attacbé de la Embajada.
Una comisión especial que se nombró al efecto,
recibió al seño;:-Embajador, conduciéndolo á la
tribuna de honor, donde debía efectuarse el
acto oficial. Los miembros del Cuerpo Diplomático invitados á la ceremonia, fueron reci•
bid os por otra comisión que presidía. el Sr. W.
Heimke.
A las diez llegó al Tívoliel Sr. General Díai.:,
quien fué objeto, al presentarse en las puertas
del local, de una entusiasta recepción. Los
concurrentes, que á esa hora se contaban ya
por millares, aplaudieron entusiasmados al
Primer Magistrado, mientras las damas agita•
ban sus pañuelos y las músicas dejaban oír el
Himno Nacional. Con el señor Presidente lle•
ga.ron al Tívoli los Sres. Secretario de Gobernación, Don Ramón Corral, y Secretario de
Comunicaciones Don Leandro Fernández, los
miembros del Estado Mayor y el Sr. Inspector
General de Policía, Teniente Coronel Félix
Díaz.
A la llegada del señor Presidente, dió principio la ceremonia cívica, que tuvo lugar en
una amplia tribuna construida expresamente
en el fondo del parque, y que consistió en una
alocución patriótica pronunciada. por el señor
Embajador Clayton y que fué muy aplaudida,
en la lectura del acta de Independencia de los
Estados Unidos, y en un discurso alusivo á la.
fiesta. que se conmemoraba., leído por el señor
Pea.rson.
Una pieza de música ejecutada por la banda
del Estado Mayor, puso término al acto, diri•
giéndose entonces el señor Presidente de la Re•
pública y el Sr. General Clayton, en unión de
la comitiva oficial y de los miembros de la jun•
ta organizadora. de los festejos, al sitio donde
debían verificarse los juegos atléticos anuncia.•
dos en el programa..
Estos consistieron en saltos de garrocha., carreras á pie, asaltos de sable y esgrima. y eier·
cicios gimnásticos, en que tomaron parte algunos miembros de la colonia y grupos de alumnos de la &lt;University School&gt; y del Colegio
Militar. Además, y en un terreno adyacente al
Tívoli, se insta.la.ron pistas y salones especia•
les para distintas diversiones, como números
de baile y de canto, luchas de fuerza, etc., etc.
Todos estos números del programa. fueron muy
del agra.do de la concurrencia..
Al terminar su jira por el parque, el señor
Presidente fué galantemente invitado á un
&lt;lunch champagne&gt; dispuesto en su honor por
el comité ejecutivo d11 las fiestas. Los miem·
bros del Cuerpo Diplomático toma.ron también
a.siento en la mesa, a.sí como los señores secre•
ta.ríos de Gobernación y Comunicaciones y al•
gunas otras personas de representación.
A la hora de los postres, el Sr. Moler, como
director de brindis, habló para dar las gracias
al Sr. General Díaz por haber honra.do con su
presencia. aquella reunión y para hacer votos
porque la fraternidad una siempre á las dos
Repúblicas del Norte de América. Terminó de•
seando larga y próspera. vida al ilustre gober•
nante que rige hoy los destinos de México.
El Primer Magistrado tomó en seguida. la
palabra para pronunciar el herwoso brindis
que ya conocen nuestros lectores, por haberlo
publica.do EL IMPARCIAL y que produjo en el
auditorio la más viva y grata impresión. Un a
sal va de aplausos a.cogió las últimas palabras
del señor Presidente.
El Sr. Marqués de Pra.ts, Ministro de Espa•
fl.a y decano de los Jefes de Legación allí pre-

sentes, pronunció después un corto brindis lle•
no de frases de afecto para México y para su
Gobierno actual.
A las dos de la tarde se retiró del Tívoli el
Sr. General Día;,; siendo despedido con los
mismos honores que se le tributa.ron á su lle•
ga.da..

***

Por la tarde la concurrencia aumentó considerablemente, invadiendo todos los centros de
diversión y ca.llecilla.s del Tívoli. F,a el salón
de Patinar se organizó una liest:i. para los Ni·
ños, en la rnal graciosas parejas bailaban, jotas, Cake Wa.lk y min•iés, y bajo una amplii•
tienda de lona, donde tocaba una magnífica
orquesta, varios caballeros y damas se entrega.ron tamoién á las delicias del baile.
Ea este nú ,nero damos Á. conocer varias fotografías de la.s fiest 1s del 4 de julio, entre ellas
algunas dPI grupo de niños del colel!"iO del Pa•
dre Hunt Cot·tés, que se presenta.ron vistiendo
tra.je,¡ de personajes aztecas y que tanto Jlama.,·on la Htención de los numerosos norte-americanos que visitaron el Tívoli.

$J~

DE LAS EGLOGAS
La a.miga aguanta, con las manos firmes,
Los puntiagudos cuernos de la ca.bra,
QuA dul·&amp;mente se retuerce y bulle.
Y ella, abatida. la figura blanda,
Con el traje en montón sobre la hierba,
Oprime con la mano la ubre tibia.
·
El crepúsculo es hora de misterio
Que hace todas las cosas uniformes
Y magnifica las que están cerca.nas.
Y el l!"rupo de las tres se me aparece
Tan nutrido de cosas de la tierra,
Que en é l se acaba todo y na.ce todo.
Tiembla soberbiamente la aliñama
Forzada á darse en holoc11usto, y abre
Húmedos de pasión, los ojos verdes· '
Las vigorosa~ patas se 1·etuercen '
Como llamas agudas, y recorren
La fina espalda internas sacudidas.
Y lle¡¡rando con calma al torbellino
De aqut:illa fuerza viva. ella reduce
A nn l)lando producir la pasión brava.
Y bajv los balidos, y los golpes,
Y el agrio patPar de la salvaje,
En el "ilencio de la tarde, crece
La blanca espuma en el redondo vaso.
EDUARDO MARQUINA.

LA

luna llena il_uminando un cielo diáfano;
un lag? rodeado de compactas arboledas
de negros ttl&lt;;&gt;s; sobre las a.guas quietas, una
barca heráldica; dentro de ella un muchacho
moreno y robusto, vestido con' pobreza pero
lleno de alegría, rema acompasadamente'; y en
el e~tremo opuesto, sobre un almohadón de
terc10pelo granate bordado. d~ oro, dos jóvenes, bellos Y opulentos, ca.si milos, se reclinan
dulcemente. Eala;,;ando ella con sus brazos el
cuello de su ama.do, canta una bella melodía
y su voz se esparce en la quietud silenciosa
de la no~he; pa_sa. como un sueño sobre el lago dorm1~0, mientras la barca avanza !entamen~, deJando una estela fugitiva, como una
lluvia de perlas que temblaran un instante
sobre el a.gua, para hundirse después bajo las
ondas ..... .
. . . . Y la luna ilumina los rostros juveniles

EJERCICIOS DE F0ERZA -TffiANDO UNA BALA.

y los cuerpos esbeltos. 21 viste un jubón de
terciopelo negro, medias altas, escarpines con
hebillas de oro, una espada ligera pendiendo
.:le la cintura. y una gorrilla. con plumas ondulantes, bajo la cual se escapa su cabellera. obs
cura y larga, encuadrando un rostro blanco y
fino, en el que resplandecen los ojos negros y
tranquilos. Ella envuelve su cuerpo en una
túnica blanca y sus ca.bellos dora.dos descien•
den á los .lados del cuello, como una lenta ca•
ricia, y descansa sus ojos azules en la noble
figura del amigo taciturno, que lleva. en sus

UNA CARRERA Á PDll,-&lt;GUERREROS AZTECAS&gt;.

manos un laúd y acompaña el canto, siempre
dulce, de la. virgen.
Y la voz pura, límpida., fresca. se esparce
en la quietud silenciosa de la noche; pasa, como un sueño, sobre el lago dormido, mientras
1a barca avanza con lentitud, cadenciosamente,
dejando una estela fugitiva, como una. lluvia
de perlas que temblaran un instante sobre el
a.gua, para hundirse después bajo las on•
das . .......... .
RAFAEL RAMOS PEDRUEZA•

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

tXPOSIGION Dt S t\ N L U IS MISSOU RI .

T,AS FIESTAS DEL 4 DE JULIO,-LA CONCURRENCIA PRESENCIANDO LOS JUEGOS ATLtTICOS.- UN ASALTO DE FLORETE,

L1 EXPOSICION DE SIN LUIS M
ISSOURI
€1 f ontingente 'filipino
Acaba de inaugurarse en la Exposición de
San Luis Missouri, con gran entusiasmo, la
exhibición filipina que es, sin duda, la más extepsa del Certamen y en la cual ha gastado el
Gobierno de los Estados Unidos más de un
millón de pesos.
El espacio que ocupa dicha exhibición es extenso, todo sembrado de chozas de palma semejantes á los jacales de tierra caliente, donde habitan grupos de indios salvajes y semisalvajes, llevados expresamente del Archipiél ago fil i pino, tales como &lt;igorrotes&gt;, «visayos&gt;, &lt;negritos&gt;, «moros&gt;, etc., que se pasan
los días bailando, tejiendo, limpiando arroz,
navegando en balsas de bambú y comiendo
perros.
Cuidan el orden en la exhibición un batallón
de soldados filipinos y tres compañías de policía rural.
Los &lt;igorrotes&gt; casi todos están tatuados: á.
los hombres les sirve el tatuaje para llevar la

LAS FIESTAS DEL

historia de sus hazañas ¡ruerreras y recordar
el número de cabezas que han cortado.
En la fotografía. que publicamos se ve un
grupo de &lt;igorrotes&gt; danzando al son de tamborcillos que ellos mismos tocan.
La otra fotografía representa un grupo de
indios de Arizona (Estados Unidos) cuyo parecido con los indios, kikapoo, de Coahuila,
es notable.

~0-P

P A ISAJE
El cielo, muy azul; las va¡rarosas
brisas susurran en la clara fuente,
y del río la límpida corriente
da á los aires sus notas armoniosa~.
Un enjambre fugaz de mariposas
Pn torno gira de un rosal; ardientP,
fecunda el sol, la tierra, y el ambiente
se impregna del perfume de las rosas.
Todo es color y vida; la alegría
colma de placidez y bienandanza
con este hermoso y esplendente día..
Mas me apena no ballar en la bonanza
que en todo advierto, para el a lma mía,
ni un átomo de paz ni de esperanza!
ESTEBAN FONCUEVA.

Palomas Blancas
Juntas huyeron de la selva, acaso
por anuncio feliz del eco breve,
cuando crujió, del cazador aleve,
la seca alfombra al imprudente paso.
Mientras del día entre el fulgor escaso
la niebla del crepúsculo se mueve,
allá van, como triángulo de nieve,
con temeroso vuelo hacia el ocaso.
Allá van las palomas-ilusiones
que espantó el desengaño-á otras regiones,
honrando, al agitar sus abanicos,
de aquella hora las dolientes brumas,
con el rojo escarlata de sus picos
y el armiño inviolado de sus plumas.
UoóN A. PÉREZ.

Nunca la grandeza. es absoluta; ni aumenta
ni disminuye sino por comparación. El mismo
bajel que en un río es un navío, en el mar sólo
es una barquilla.

4 DEJULIO.-UNA ASCENSIÓN AEROSTÁTIOA. - LUOHA DEFIJERZA.° CON UN

osó.

INDIOS &lt;IGORROTES&gt; DE ll'ILIPI ~AS, DANZANUO.

INDlOS :OE ARI;i:ON A,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

LAS ULTIMAS lr'llJr'IDA~IOr'ltS

po inmenso. Tal era Dell' Acqua, . empresario de un circo de fantoches que iba á Valparaiso ft dar funciones con su trovpe de pa·
pier maché ó de corcho. Con su metro de estatura con su cabei:a y su busto, á los que
la co~paración con lo liliputiense de las
piernas ministraba no sé qué airt: de grandiosamente horrible, el hombrecillo aquel
excitaba entre todos lo9 pa,:ajeros cierta curiosidad mezclada con lástima, que tenía
también sus puntas de horror y de rep~gnanda. Parecía brotado de nlguna tétrica
leyenda alemana, ó recortado de alguna
macabra ilustración de Ruelas.
Por la noche, sobre la cubierta, á la luz
de una luna deliciosa y mientras el barco,
meciéndose como una hamaca voluptuosn,
se deslizaba sobre la superficie tranquila de
un mar de plata, el monstruoso enano, entre sorbo y sorbo de champagne, nos contó
su vulgar y dolorosa historia......
)
Se llamaba «Dell' Acqua ...... ¡,Por qué?
Ni Jo eabía ni lo ¡:upo nunca. Su nombre
era para él un misterio indescifrable, como
lo era todo lo que con su origen se relacionaba. No sa~ía de dónde era: no recordaba
cuál fué la lengua de su infancia...... Su
memoria era una noche obscurísima. ¡Ah!
Entre las tinieblas densísimas de esa noche,
brillaba á vecllS el fulgor de un astro, pero
muy remoto, muy tenue, muy esfumado....
¿Era un recuerdo que acaso vendría de ultratumba, una memoria de la vida anterior? ...... El no sabía nada.
-«Recuerdo vagamente un algo delicioso,
infinitamente dulce, que jamás he vuelto á
ver...... una música divina que nunca ha
tornado á acariciar mis oídos ...... yo digo
que serían los besos de mi madre ...... n
¿Quién le llevó al circo una noche? ¿Por
qué le olvidaron, dormido, bajo la carpa?
Lo cierto es que al día siguiente despertó
muy lejos.
-«Los empresarios del circo me robaron:
eso lo he podido averiguar más tarde, cuando mi razón me permitió formularme á mí
mismo la incógnita. indescifrable de mi vidan.
DeÜ' Acqua vivió en el circo y para el
circo: ascendió á los trapecios; voló por el
espacio encerrado en las carpas; saltó sobre
las ancas de los caballos¡ hizo volteretas
mortales; divirtió á todo el mundo; recorrió
muchos países; aprendió elementos de muchas lenguas, siempre en ese oficio doloroso
que, no sé por qué razón, divierte tanto al
}'úblico.
NAPOl....iEON
(Exposición da San Luis Mlssourl.- Escullura da J. Galertl.
El empresario abrigaba, respecto del niño
robado, un proyecto de sórdida codicia y de
crueldad infame: le condenó á ser enano.
Hice reír, hice iozar, acaso inRpiré lástima.
cerrado fln un molde de hierro que impidió
Venteaba en la explotación de un monstruo,
¡Cuántos niños felices deben de haber visto
su crecimiento
un filón riquísimo é inagotable. Y el pobre
interrumpirse su sueño con mi horrible re...... -«Después, cuando el monstruo esniño, que entonces se llamaba Romeo, fué en
cuerdo! ¡Parece que nadie soc,pechaba que
tuvo hecho, seguí recorriendo el mundo.
yo era inteligente y sensible! Al principio
aborrecí á la humanidad. Ahora le tengo
una lástima inmensa. Al fin llegué á con•
naturalizarme con mi fealdad y con mi oficio y esta vida acabó por conquistarme. He
sido amado por mujeres extravagantes: he
llegado á tener fama ...... al fin paré en empresario y ahora soy rico. Pero eso sí, soy
empre~ario de fantoches: por lo menos esos
no sieuten, por lo menos esos no sufren!&gt;,
El mar, niquelado por la. luna, parecía un
disco enorme en cuyo centro el buque se
mecía voluptuosamente: el champagne 1:e había acabado y en !a cubierta el enano deforme y horrible tenía algo de grandioso y de
sublime.
¡Había sufrido tanto!. .....

El Río de la Piedad y el Río Hondo
En nuestro número anterior publicamos
algunas fotografías del aspecto que presentaban las calles principales de la Piedad, al
día siguiente de haberse regist~ado el_ d~sbordamiento del río que pasa á mmediac10nes del punto, y la inundación de las casas
de aquel pueblecillo.
Ampliamos hoy la información gráfica,
relativa al lamentable suceso, dando á conocer otras fotografías que representan los
trabajos emprendidos por los soldados del
14? Batallón para reforzar los bordes d_el río
é impedir de esta manera, que las crecientes
abran nu~vas brechas y se precipiten sobre
la Piedad.
Los trabajoc referidos se comenzaron con
toda actividad bajo la vigilancia de los oficiales del Cuerpo, empleándose en las obras
los materiales de que violentamente se. pudo
disponer y que se juzgaron más apropósito.

***

Posteriormente el río de la Piedad volvió
á desbordarse, invadiendo la población, y
aunque el suceso no alcanzó las proporciones del ocurrido el día 27, los vecinos abandonaron desde luego sus casas, que habían
vuelto á ocupar, para ponerse á salvo de un
peligro que consideraban inminente.

LA PIEDAD.-UNA CHOZA EN RUINAS.

El Río Hondo, que se conoce, además, con
los nombres de Naucálpam, de los Remedios y de las Armas, se desbordó también
en días pasados, inundando el pueblo de San
Bartolo y los campos cercanos. En la vía
del Nacional Mexicano ocurrieron algunos
desperfectos, contándose, entre ellos, la destrucción del puente tendido sobre el rfo de
aquel nombre, casi en los momentos en que
un tren de carga pai::aba por él.
A causa de las fuE'rtes lluvias de estós
días, algunas otras poblaciones inmediatai;,,
como Atzcapntzalco y Tacubaya, se han
visto amenazadas por las aguas, siendo muy
numerosos los terrenos donde las siembras
se han perdido por completo.
La Dirección General de Obras Públicas
ha dictado ya diversas medidas encaminadas á prevenir la repetición de accidentes
que, como los que nos ocupan, podrían ser
de fatales consecuencias.

00

Recuerdos é Impresiones
LA PIEDAD.-DERRUMBE PARCIAL DE UNA CASA.

DI;LL'AGQUA
s el Huasco un puertecillo d6 escasísiE
ma importancia, situado en la costa.
septentrional de Chile, entre Carrizal y Co-

l,A PIEDAD.-LOS SOLDADOS DEL 149 BATALLÓN REFORZANDO LOS BORDES DEL RÍO.

quimbo, y del cual no conservo más recuerqo que el de unas uvas monumentales por
lo grandes y el de unas pasas dignas de tales
uvas ...... pasas y uvas deliciosas.
En el Huasco conocí á Dell' Aequa.
Cuando le vi por primera vez, á bordo de
un vapor de la Compañía Sudamericana,
me imaginé que era víctima de alguna mistificación, tal y tan extraña era la presencia de este personaje. Figuraos, alrededor
de una de las mesas del elegante comedor
del buque, comiendo tranquilamente, hasta
media docena de pasajeros; figuraos uno como de setenta años, inmern,amente gruern:
de rostro moreno, muy moreno; de cabellera blanca y blancas barbas :fluvialeB; de negros ojos vivísimos y melancólicos, en cuya
solapa rojeaba la cinta de una condecoración cualquiera ...... ¿,Verdad que no tiene
eso nada de particular? Pues de repente, el
viejo de la barba blanca saltó de su asiento
y nos pareció quil el buque se lo había tragado: cabía debajo de la mesa: sus piernas
no medían medio metro de altura; y, sobre
ellas, su busto enorme, su busto gif,!'antesco,
parecía la cabeza descomunal de algún trom-

ENRIQUE MARTINEZ SOBRAT,.

México, 1904.

LA PIEDAD.-REFORZANDO LOS BORDES DELtRíO.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Política General

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una nota discordante. RadloaJlsmos antleslavos de un
sooh1illata.. Laa.lla.nzafranoornisa. FJrmeza yleal-

tad de la República. "La reversión tle h,s alian-

. . e ·1

zas." Rumores infundados. La. -~Tríplice"

inconmovible, La campaña

.

en l\Ianchu-

rla. EvoluoionPs y eRca.ramuza.s. Los

~

~

planes Japoneses. Kuropatklne resiste. Fracaso de una hazaña.

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.-

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1
l,' t

contra Puerto Arturo. Estos incidentes de
trascendencia indudable para la suerte futura
de la campaña no pueden tomarse en cuenta
en nuestros ¿omentarios, basta que sean
debidamente rat ificados por el cable.
Para demostrar cuánta es la resistencia que
ofrece al enemigo el puerto ruso asediado por
mar y tierra, hay que señalar el fracaso que
experimentó el último domingo el Comandante

~

pocos años han pasado desde que el pueM
blo parisiense, en medio de esos entusiasmos arrebatados de que sólo él sabe dar·muesUY

tras al mundo entero, acogía con fanatismo
frenético al Czar de todas las Rusias, derrochando en su honor los tesoros de su regocijo,
y ya se deja escuchar una frase discordante
que aboga por la denuncia de la alianza francorrusa, que era considera.da como la mejor
garantía de la paz en el continente europeo.
Un jefe socialista en la Cámara. de Diputados,
un fogoso campeón de los más avanzados radicalismos, ha hecho resonar su voz en un centro obrero de primtira importancia como es St.
Etienne, declarando extemporáneo el tratado
iniciado en Cronstadt, madurado en Tolón y
perfeccionado en fll Palacio de Peterhoff, cuando el plebeyo M. Faure, sentado á la mesa de
los descendientes de Alejandro I, el vencedor
de Napoleón y del Grande Ejército en 1812, y
de Nicolás!, el vencido de Crimea, selló con un
abrazo fraternal la unión de dos pueblos apartados por la distancia y unidos por la simpatía y atados por el común interés.
Jaurez, hablando delante de un concurso numeroso en St. Etienne, apoyando su denuncia
en la posibilidad de complicaciones en Extremo Ol'iente, en donde Francia- dice el orador
-no t iene intereses positivos, hace recordar
in voluntariamente los bellos días que se siguieron á la celebración de la alianza, en que
todo lo ruso se puso de moda en París, en Ja
República F1·ancesa entera, en todo el mundo
l atino, donde se sigue con ansia el movimiento y las palpitaciones de la «Ville-Lumiére&gt;.
Fué la época en que privaba la literatura, la
música y hasta la cocina moscovita, y un estremecimiento de panslavismo circulaba por
todas partes.
¡Qué lejos aho1·a esa corriente rusófila! ¡qué
lejos aquellas explosiones de entusiasmo y
aquellas manifestaciones á favor de cuanto
procedía del revuelto Volga ó del helado Neva! ¡qué diferencia entre los optimismos de
entonces y los temores de hoy!
Convengamos, sin embargo, en que la opinión del «leader&gt; socialista no es la dominante
en el pueblo ni mucho menos en el gobierno
francés; convengamos en que la nota lanzada
á los cuatro vientos, en el centro obrero de
donde más de una vez han partido gritos de
rebelión en son de huelgas formidables, está

Descúbrese en todo
esto el plan que guía á
los japoneses: intentar
un ataque decidido so·
bre las posici ones de
Haiche!!, para apoderarse de la via férrea,
y luego marchar sob!'e
Liaoyang, logrando así

....,
,;,
¡'

'

~

..

SAN PETERSBUUGO. -UNA DEMOSTRACIÓN DE SIMPATÍA HACIA EL CZAR,

en abierta contradicción con las declaraciones
últimas que nos llegan de Francia, en las que
se asegura, que, como una muestra clara y
evidente de l a amistad francorrusa., el gobierno permitirá á la escuadra del Báltico tomar
carbón, todo el que necesite, en los puertos
franceses, en su largo y trabajoso camino hacia
los mares orientaies,y esto sin infringir I as leyes
d, , la neutralidad más estricta, sin menoscabo
de los preceptos del derecho internacional; sin
que puedan despertarse los celos y suspicacias
de la nación belig-erante enemiga en la actualidad de Rusia; sin que nadie se atreva á objetar con buenas razones la determinación tomada, por más que se comprenda bien á l as claras, que si se tratara de otro país con quien no
hubiera ligas y compromisos, tal vez se buscaran moti vos ó pretextos para proceder ele manera distinta. Pero se trata de la Santa Rusia,
de la nación que ayer era proclamada á la fa z
del universo como la amiga leal y l a aliada
sincera, y hav que darle una prueba, que le es
altamente útil en las circunstancias actuales
y que á nada compromete.
Sin esta coneesión no podría de seguro esperar Rusia que la Gran Bretaña proporcio-

nara. carbón á sus barcos, en la dilatada travesía que tiPnen que hacer, desde la desembocadura del Ne va hasta 1 as remotas 11guas de
que hoy se enseñorea el Almirante Togo, con
sus divisiones de cruceros y sus flotillas de
&lt;destrovers:..
La dÚicultad del combustible parece salvada ;
veremos cómo se vencen las demás que se oponen á la marcha de,la escuadra del Báltico, que
con su presencia en los mares orientales inclinará á no dudar l a suerte de la campaña, si
]lpga á tiempo para socorrer Puerto Arturo,
asediado con todos los elementos disponibles
por las fuerzas del Mikado. así desde la península deLiaotung, cou,o desde las aguas que r o•
dean las fortaleza moscovita.

** *

Y pues la nota discordante del socia.lista Jaurez no ha podido influir en la opinión pública
francesa, nadie creerá que baya dado motivo
á los rumores que han circula.do Pntre cier ta.
prensa europea, los cuales anuncian ante el
mundo absorto lo que á mediados del ·siglo
XVIII se llamó &lt;la reversión de las alianza.s&gt;,
indicando como probable la unión de los tres

LA GUERRA EN ORIEN'l'E.-LOS COSACOS RECHAZ ANDO UN ATAQUE
DE LOS JAPONESES,

empera dores, de Alemania, de Rusia y de Austria-Hungría, á fin de contrarrestar los efectos
de la novísima unión concertada entre Gran
Bretaña, Francia é Italia. De dónde pudo haber nacido semejante especie, a.penas esconcebible, pues si son bien conocidas las tendencias manifiestas en el tratado colonial anglofrancés, las explícitas declaraciones del rey
Víctor Manuel, al hablar de la visita del Presidente Loubet, no permiten la duda de q ue la
aproxi~ación entre la. Italia_ Unida y la Francia Republicana no t iene Ill puede tener por
ahora trascendencia política, y por lo mismo
no puede debilitar los estrechos lazos de la
&lt;Tríplice&gt;, ni menos aún llegar en sus éfectos
remotos á desatar la alianza fra.ncorr usa.
En la lucha actual de grandes intereses entre
razas distintas, que se desenvuelve en el Extra•
mo Oriente, palpables son las simpatías de
Alemania y Francia en favor del pueblo moscovita, que representa la idea cristiana y la
civilización occidental en aquel tremendo cho•
que de opuestas tendencias. Pero si juntas est án esas simpatías á favor de Rusia; si hay un
acuerdo entre dos pueblos rivales por tradición,
respecto á la contienda actual; si hasta pudiera llegará creerse, por suspicacias sutiles, que
los dos se disputan en secreto la aliar,za moscovita., no ha.y motivo para creer en esa p re•
tendida &lt;reversión&gt; que uniera Italia á Francia, arrojando á Rusia en brazos de Alemania.
.
Creemos pues, que semejantes rumorfls carecen de tod~ fundamento; son quizá novedades
que se l anzan á la publicidad comv Pª1'.ª son·
dear la opinión y ver hasta dónde son srnceras
y leales las relaciones estipul a.das en los t1·a·
ta.dos vigentes. Los buzos de l_a polític3: internacional y a se habrán con venc1dv de la firmeza
que existe en esos l azos.

si nada se opone á
sus intentos, dar un
golpeter, itlealgrueso de las fuerzas
moscovitas y quedar
dueños de los caminos que conñucen á
Harbin y á Mukden.
Por su parte el ge·
ner al Kuropa.tkine,
LA GUERRA EN ORIENTE,-LOS JAPONESES RECOGEN FRAGMENTOS ,DE
teniendo empleada.
GRANADAS DEL ENEMIGO PARA COMPROBAR .ElL CALIBRE
g!'an parte de sus
DE LOS CA~ONES RUSOS,
fuerzas en la vigilan
el.a del ferrocarril,
para mantener siemde las fuerzas navales del Japón, tratando de
pre libres sus comu nica.ciones, no ha podido
repetir la hazaña que hace diez años llevaron
todavía tomar la ofensiva.
á cabo en un puerto chino los torpederos del
Hoy mismo se ha recibido una noticia suelMikado ... . Abrigados por las sombras de l a
ta, indicando que ha comenzado un combate
noche penetraron cu~tro «destroyers&gt; al inteq ue puede generalizarse, ó bien quedar limitarior de la bahía, t1·atando de torpedeará los
do como las sangrientas escaramuzas en los
buques all í anclados; pero fueron descubiertos
pasos de Dalin y de Maotién, ocupados por
á tiempo y cañoneados por las ba.tería.s de la
los japoneses en sus movimientos de flanco y
costa. Dos de los buques enemigos se hundieluego abandonados al pa.l'ecer, fing- iendo quizá
ron, uno sufrió averías de importancia y sólo
una retirada que no ha existido. Sabíase
el cuarto pudo retirarse sin daño alguno.
t ambién á última hora que el general Okú,
Otra vez se ha visto el arrojo y la. audacia
que hasta hoy ha cooperado en la campaña
japoneses estrellarse contra la serenidad de
sobre Liaoyang, se movía hacia el sur, tralos rusos.
tando de unir sus fuerzas á l as va numerosas
z. z. z.
7 de julio de 1904:.
que por la península de Liaotung marcha n

*

* * de Europa se finge
y mientras en el centro
esa lucha para alcanzar la amistad de Rusia,
allá en las comarcas manchúes sigue desenvolviéndose la tremPnda tragedia de la guerra.
Cuerpos de ejército Pn movimiento; evoluciones constantes á través de países difíci les por
su naturaleza y más difíciles por la estación
de lluvias que ava.nza; tendencias de los jefes
japoneses de avanzar hacia el Norte, inte~t~ndo cortar la retirada y flanquear las pos1c10nes de las trorias moscovitas; resistencia tenaz
del general Kuropatkine á los. avances del
enemigo, oponiendo á la estra~eg1a. de la astucia. l a. táctica de la prudencia; escaramuzas
sangrientas en los puntos más difíciles, ocupados hoy, abandonados mañana y l1;1e~o reocupados por los beligerantes; mov1m1Pntos
hacia el Sur contra las formidables fortalezas
que defienden Puerto Arturo; concentración de
tropas para amagar con mayores y nuevos elementos la plaza sitiada: tal es, en breve resumen, la marcha general de la campaíla en los
últimos días.
UN ENCUENTRO CON EL ENEMIGO,-LOS RUSOS BA'l'JÉNDOSE EN RETIRADA .

LA GUERRA l!.N OR!ENTE. - UNA MARCHA DIFÍCIL PARA LA ARTILLERÍA RUSA,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

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P AGINAS DE LA MODA

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L~S

mod~~ extranjeras anuncian una
rnnovac10n que va á ser sumamente
notable par~ l~s damas; se trata nada menos
que de suprimir la cola en los trajes de calk.
En nuestro paí'.s, particularmente en México
con sus abundantes lluvias que hacen peque~
fio~ charcos en los pavimentos, la falda muy
baJa y de cola, es molesta y se ensucia fácilm~nte; Su uso tiende á desaparecer, según
lo ~n&lt;:11~an las revi.~tas especiales de la moda:
s~ rn1C1a 1~ evoluc1on en los trajes para señoritas de diez y seis á veinticinco afios en cuyos trajes se sustituye la cola de la f¡lda por
el vuelo de é~ta en forma de lirio, de úampa~a ó de -~bamco. Poco á poco se realizará la
mn?vac10~ completa, quedando en el ir y
ve~ir caprichoso de las modas, proscritos los
traJeB demasiado largos.
ULTIM O Acro - · ELMOT,t,N OELPUEBLO

***

No es todavía_absoluta _la proscripción de
la c~la en los traJes fememnos á que venimos
refiriéndonos, y así, para dejar libertad de

GRUPO N ÚMERO l.

obedecerla ó no,. publicamos figurines de
ambos cortes y diferentes estilos. Nuestras
lec~oras encontrarán en el primer grupo tres
traJeS de calle.
Es ~l primero Je cachemira, de ese color
de hoJa seca tan de moda actualmente y es
uno de los más sencillos de corte y sob~io en
ª?ornos. La falda es de tablones toda ella
sm el m~s pe9uefio volante, cefiida al tall~
co~ un cmturon de la misma tela con aplica?1ones de metal. . La blusa es plegada y
abier~a, co.n embutidos de guipiur; manga
am~ha, triangular, con pufio recto y cuello
de lino.

El figurín del centro es un traje de a
de se.da cruda, con falda de delan ter/ r!~f¿
te;:1finada en cuatro alforzones sencilloF. un
ru
gura la enagua. La blusa hace "' en
dant" á la falda con sus mangas de alfcfrza;
y su cuello recto con rulós y aplicaciones de
pasamanería.
Para una sefiora joven está ideado el traje

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
Un abanico figura la enagua, de alpaca blanca, con
una cinta azul pálido que
recoge y ciñe los tablones.
El talle es de esa tela de
seda va porosa y delicada
que se denomina acordeón,
con embutidos de arriba á
abajo hasta el talle, que sujeta un cinturón de alforzas
de alpaca. El cuello y las
mangas llevan aplicaciones
de encaje.
Puede verse en tercer lugar un trajfl de "foulard''
de seda verde nilo, de falda
lisa con embutidos y treucilla, formando figuras capricho1!aS. Lleva dos volantes,

Agradecerán las amables lectoras de esta
sección que les presentemos una bata de
casa, elegante y discreta. Es de "foulard"
de seda azul pálido, lisa, con cuatro embutidos circulares y un pequeño volante de encaje. Va ligeramente escotada, con un peto
de trencilla, vuelta con un olán y encaje, y
manga amplia adornada con embutidos y
blondas. Los adornos son de color crema,
que cuadra muy bien cou la tela indicada.
Describiremos el último figurín. Cualquier género obscuro puede servir para ese
traje de calle. La falda lleva un delantero
recto con varios rulós, siendo la parte de
atrás de tablones sueltos hasta la orilla. La
blusa es de tablones y alforzas con un entredós de seda negra y pufio de tul con botones
de azabache. Cuello á la americana· y corbata de toalla de la tela del entredós.

LOS VIAJEROS
A la Risa dije: Enloqueces;

y al Placer: ¿de qué sirve esto'/
- Eclesias~.

I

JI

trovador y caballero, hizo
edificar una ermita en la falda de una
colina.
Y abandonó su castillo (en las puertas
de su castillo había cadenas de hierro, real
honor) y llevó á la ermita la indiferencia de su
corazón.
Porque en su espíritu había crepúsculo, así
cuando la Prima.vera reía en las hojas rojas de
las rosas, v en la nieve de los jazmmes y en la
albura húmeda de los lirios, como cuando el
Estío hacía cantar á las cigarras entre las hojas y el Otoño tornasolaba las uvas en las viñas y el Invierno guiaba sobre la tierra sus
tristezas frías y blancas.
Pero la soledad no habló á su oído esas suaves y consoladoras palabras que han escucha•
do todos los solitarios: «Oculta bajo las alas
del Tiempo, vive la Esperanza&gt;.
Y escribió en un muro: «En el lugar en que
cayere el árbol, allí quedará&gt;.
Desde la ventana de la ermita, por entre la
fronda, iba su mirada al camino zigzagueante
al pie de la colina. El sol hería los rostros de
los viajeros, ó la lluvia caía sobre sus cabezas,
ó la nieve blanqueaba sus hombros, ó la bruma
los envolvía con mantos fantásticos. Anthropos los veía espolear sus caballos y pensaba:
Van a.l amor; van á la ambición; van al miedo.
NTHROPOS,

II
Una noche llegó un viajero y le pidió hospitalidad.
Era una noche tempestuosa y sonora. Las
tinieblas se aglomeraban en las copas de los
árboles y se dispersaban bajo los relámpagos
ó huían de los ecos del trueno en las hendidu•
ras de las rocas. El viajero tenía noble y se·
vero aspecto; en sus ojos había tristezas profundas.
Anthropos le cedió su lecho y esperó la aurora, mirando por la ventana abierta el descenso de las serpientes luminosas. Pero he aquí
que rayó el alba y vió que el huésped estaba
muerto; y en sus ojos abiertos no había tristeza, sino infinita paz.
Y murmuró: ¡Tal vez la muerte ...... !
Sobre er corazón del viajero halló un peque!io pergamino que deci&amp;.: «Señor, mi rey; vuestro enemigo ha dicho: cualquiera que me entregare el cuerpo de mi enemigo, será grande delante de mí&gt;.
Anthropos supo entonces que el viajero era
un rey vencido. Y puso el cuerpo del muerto
sobre sus hombros y subió á la cumbre de la
colina, abrió un boyo y allí lo enterró.
Y volvió á su ermita y por la ventana abierta siguieron sus miradas el vuelo de las aves
gozosas después de la tempestad.

III
Fué en otra noche lóbrega y tris~ cuando
un viajero llamó á la puerta de la ermita. Sus
ojos eran sombríos y su aspecto sóruido.
Anthropos le cedió su lecho y esperó la aurora, mirando por la ventana abierta los negros hilos de la lluvia que doblaban las hojas
de los árboles. Cuando rayó el alba, el viajero
dijo: «He aquí que yo sé que un tesoro está enterrado bajo tus plantas&gt;.
Y Anohropos no miró siquiera á sus plantas,
sino que dejó ir al viajero y lo olvidó.

negro, de piel de seda, que está al extremo
del primer grupo. Es sumamente elegante y
acaso el más costoso de los que hoy publicamos. Fórmanlo una falda plegada con ahuevados á la cintura y á la parte media, de
donde parte un volante del mismo estilo.
La blusa amplia, de tablones, se recoge á la
cintura, simulando una chaqueta, con cinturóti de raso de seda. El cuello es abierto,
adornado con una ancha blonda; las mangas
abullonadas.

IV
Y fué en otra noche obscura y silenciosa.
cuando oyó llamar á su puerta. Y abrió la
puerta y entró una mujer.
Jamás en los ojos de Anthropos esple!ldió la
belleza de tan deslumbradora manera. Diríase
que en los labios de esa mujer dormían caricias infinitas y en sus ojos atormentadoras y
extra!ias voluptuosidades. Anthropos miró entonces hasta el fondo de su propio ser, y su ser
estaba frío como un muerto.
Y esperó la aurora, mirando por la ventana
abierta la espantosa lucha de las tinieblas en
el cielo. Y cuando llegó la aurora, vió que la
mujer era ida y el Jecho estaba vacío. Entonces se recostó en el lecho y no sintió el suave
calor que había dejado en él el cuerpo de la
mujer. Y mientras su espíritu seguía los caminos misteriosos que conducen á mundos desconocidos, sus li.bios balbuceaban: ¡Tal vez l'l.
muerte .... !

***

Van en seguida dos trajes cortos de am•
plio vuelo. Es el primero un traje de verano
de sedalina guinda; la falda de recto delantero, figurando la enagua; varios gajos con
embutidos verticales terminados en ángulos,
de donde parte el vuelo de la falda iniciado
á la mitad de ésta por ahuevados. La blusa,
cerrada por delante, lleva una bata figurada
de "foulard," mangas abullonadas y ajustadas al brazo por una línea de ahuevados, y
cuello recto con un moño de listón del color
del traje. Llevan la bata y la vuelta de los
puños, aplicaciones y embutidos.
Otro traje de laboriosa y difícil confección
por los tableados dela falda principalmente.

V
GRUPO NÚMERO

de encaje inglés y embutidos el alto, y alfor·
zas y blonda el otro. La blusa es plegada
con cuello también de encaje y embutido~
cayendo en picos sobre el busto. La manga
lleva cuatro embutidos y un pequeño volante á la altura del codo.

2.
PBNSAMIBNTO

Pequeños y grandes, todos tenemos la misión de ensefiar, puesto que la sociedad en
ge~eral no ea otra cosa que una educación
umversal de loa menos inteligentes por loa
que no lo son más.

Una ma!iana dormía Anthropos bajo un árbol y descendió un ave del cielo y le devoró
los ojos. Se hizo la noche en torno suyo; pero
la noche no era más amarga que el día. Desde
entonces llegaron á su oído con mayor intensidad los gemidos interminables del viento en
el espacio sin límites.

GRUPO NÚMERO 3

VI
Pasaron muchos a!ios. Muchas veces las hojas de los árboles fueron arrastradas por los
vientos del Otoño, y muchas veces la Primavera hizo renacer las hojas de los árboles; pero
en el corazón de Anthropos no renacía ni la
alegría ni el dolor, ni el temor ni la esperanza.
Y fué en una noche maravillosa cuando apareció en la ermita el último viajero.
Era una noche del Estío. Por entre las ramas
de los árboles, la luz de la luna era como una
larga mirada clara y consoladora. Reía el
arroyo al pie de la colina y erizaba su dorso
de escamas argentinas. Había en el ambiente
alegrías nupciales, y por la tierra y en el cielo pasaba un soplo del Infinito Bien.
El viajero tenía el rostro suave y pálido y
profundamente doloroso. Un rayo de luna, des•
ligándose entre la fronda, caía sobre su cabeza
y se enredaba en sus cabellos negros. En sus
ojos eKtra!los, la mirada parecía venir de incalculables lejanías. Sus labios murmuraron:
Te traigo la paz. Entonces sintió Anthropos
que la indiferencia de su corazón se deshacía
como la nieve bajo el sol. Y penetró el espanto en el alma, y sudor de angustia cubrió su
frente, y chocaron sus dientes, y se apartó la
carne de sus huesos y emblanquecieron sus cabellos. Y Anthropos murió de terror.
RICARDO JAIMES FREffi'E.

TI;ATROS.
"LA SORGlt;JU:"l."

En otro lugar publicamos algunas fotografías de escenas y personajes de «La Sorciére»,
drama de Victoriano Sardou, representado
por primera vez en México hace pocos días
por la Compafiía Mariani.
La obra, montada con un lujo y una propiedad verdaderamente notables, ha sido recibida por el público inteligente con marcadas muestras de aprobación, debido, no sólo
á la buena labor del célebre dramaturgo
francés, sino también á los esfuerzos de los
artistas que toman parte en el ,Iesempefio y
que han procurado, á todo trance, salir airosos eh su tarea.
La Sra. Mariani y los actores Paladini
y Zampieri, especialmente, han contribuído
al buen éxito alcanzado, caracterizando 1os
principales personajes de la obra, con un a
corrección que los ha hecho acreedores á los
más entusiastas aplausos.

o

El avaro ne se contenta con amontonar lo
suyo, sino que ambiciona lo de los demás y
medita los medios de hacer suyo lo que ~o
le pertenece.

�EL MUNDO ILUSTRA.l&gt;O

J:a flor dtl ftrtzo
Por H. B. Paber

l alguien te preguntase cuál es
el espíritu del verdadero j aponés, señálale la .flor del cerezo
reflejando los rayos solares-dijo
el poeta,-y la mujer japonesa, haciendo de su flor predilecta un emblema, inscribió á su alrededor, en
frases más enérgicas que el poeta,
la misma declaración que éste había hecho, diciendo que es &lt;la primera entre la~ .flores, como el guerrero lo es entre los hombres&gt;.
No es ya una simple afición lo
que sienten los japoneses por la flor
del cerezo; es que se apasionan por
ella, porque la miran como el espíritu del culto á la belleza, y símbolo de lealtad á los hombres y á la
patria. Por todas partes la encuentra el viajero que recorra el Japón;
vela en los árboles durante los primeros días de la Primavera y el
resto del año dondequiera que posa su vista, bordada, pintada ó
labrada. Está en la «kimona&gt; de la
mujer y en la cota del viejo guerrero; en el c:boudoir&gt; de la princesa
y en la puerta de la hostería.
Los antiguos narradores del rico
«Folklore&gt; japonés cuentan cómo
&lt;dos veces fueron lll s aguas encadenadas y otras tantas la Primavera las hizo correr en libertad y la
flor del cerezo cubrió las montañas

S

PfRtGRINACIONfS
A ROMA, A LOURDfS
Y A TURRA
SANTA
1'
De acuerdo con los arreglos hechos por H. Junta
encargada por los limos.
Sei'iores Arzobispos y Obispos de la República, para
organizar una gran peregrinación á Roma, según los
deseos manifestados por Su
Santidad el Romano Pontífice Pío X, el

FERROCARRIL
CENTRAL
MEXICANO
(que fué la línea escogida
para hacer el viaje por St.
Louis y Nueva York), ha
arreglado que, á fines de octubre de 1904, salgan de esta capital trenes especiales
compuestos de coches PULLMAN,
y aun cuando la Peregrinación de que se trata, es exclusivamente religiosa, se
ha decidido visitar la gran

Exposieión Universal
de St. Louis Missouri

•

Las personas interesadas
pueden dirigirse á las que
subscriben.

Pbro. J. Trinidad Busurto,
Presidente de la Junta,
Parroquia de Beg!na.
Méxfoo, D.F.

W, D. Murdock,
A.gent.e General de PasaJe,•os.
F, C, Ce,itral Mexicano, Patoni, 4
Méxfoo, D. F .

con el bello color rosa de sus pétalos;, En la literatura japonesa
juega papel tan importante la flor
del cerezo, como el crisantemo, la
flor nacional.
La leyenda popular, transmitida
de generación á generación, explica el origen de la flor del cerezo con
sencillez conmovedora.
&lt;En tiempos prehistóricos-dice
la leyenda,-mucho antes de que
hubiese árboles eo las montañas y
murmullos en los arroyos, no se
conocía el color rosa. Las montañas eran grises y verdes los valles;
aun en el cielo no había color, todo
era gris.
&lt;Empero, aparecieron un hombre
y su esposa, vi vieron en la falda de
la montaña, en una ruda choza de
toscas piedras. Ella era la mujer
más hermosa del universo.
«Cuando aparecieron, había gentes en gran número en la tierra que
ahora se llama Nippon, pero constituían un pueblo salvaje, rudo,
que sólo hablaba de guerra, que
peleaba constantemente. No hablaba del amor, del bien ni del color;
la guerra, sólo la guerra le preocupaba.
«Cuando aquel hombre trajo á su
mujer á vivirenla falda de la.montaña, se habló por primera vez en
la tierra de amor; hablóle él del
amor y de la belleza, y cuando le
dijo que era hermosa, ruborizóse
ella y hubo, por primera vez en el
mundo, color rosa.
cHablóle de nuevo de belleza, de
la delicada frescura de su piel y le
habló de su cabello que, abundante y largo, caía.le á ella por la espalda envolviéndola como en hilos
de luz. Hasta entonces, basta que
se vió el cabello de O'Tome, no
hubo en el mundo líneas de luz.
«Volvió él á hablarle; esta vez de
la música de su voz. Hasta entonces no se conoció la música en la
tierra. Cuando ella le oyó, rióse

et tat11mento
del Ilmo. Sr. Arzobispo Feehan

con risa. dulce y plácida, en la que
expresó cuánta era su felicidad, y
fué entonces que el manso arroyuelo comenzó á arrullar con suave
murmurio al amor que á su lado se
albergaba, y desde aquel día siguió
cantando dulcemente, y comenzaron á cantar, alegres, todos los
arroyuelos, imitando, en la cadencia que produce el rodar de sus
aguas, la dulce risa de O'Toroe.
«Llegó un día en que el gra.n caudillo llamó al marido de O'Tome
para que combatiese en la guerra
que contra sus enemigos había declarado y fué á combatir; pero antes ¿e emprender la marcha, besó á
su mujer en los labios. Hasta aquel
momento no había besado ningún
amante á su amada.
&lt;Sintió O'Tome el beso, subió la
púrpura á sus labios, preguntó él
la causa de aquello y ella le dijo
que era la sangre de su corazón que
por un momento lo abandonaba para asomarse á sus labios, á hablarle de su amor. Desde aquel instante
hubo color púrpura.
«Cuando el marido desapareció,
ella quedó sola en la choza hecha
en la falda de la montaña, cerca
del murmurador arroyuelo, que
continuaba imitando el plácido reir
de O'Tome, cuando y a todo era tristeza en su pobre corazón y no quedaba en sus labios risa feliz que
respondiese al arrullo de la pequei'ia corriente que se deslizaba blandamente á sus pies.
«Un día llegaron mensajeros con
la noticia. de hab•r sido asesinado
el marido de O'Tome. Sin decir una
palabra, hizo O'Tome una gran hoguera y saltando á ella, cortóse el
cuello y salió por la herida la sangre de su corazón, cayendo al suelo á borbotones.
«Ya del precioso cuerpo de O'Tomesólo quedaban lascenizas;entonces llegó el sacerdote de un templo
coreano y las arrojó al aire pa.ra
que el viento las esparciese. El
viento batía del Sur; se apoderó,
orgulloso, de las preciadas cenizas
y las regó por todas partes; depositándolas cariñosamente sobre todos los árboles, brotaron de éstos

flores, flores rosadas y blancas que
llevaban en el centro una mancha
púrpura.
&lt;Jamás, hasta aquel día, hubo
Primavera; pero cuando las cenizas de la bella. O'Tome cayeron sobre los árboles del mundo.
~Así vinieron al mundo el color
la luz y el sonido; porque en la fto;
del cerezo está el color rosa que un
día tiñó la.s mejillas de O'Tome
para denunciar su rubor; el color
blanco de la flor es la luz del sol
que alumbró la belleza de O'Tome
y en el púrpura que ocupa el fondo
de la flor está el color de la sangre
del corazón de ella, cuando subió á
sus labios al besarla su marido.
Bella es la flor, porque lo era ella.·
y la música que el céfiro arranca á.
los viejos árboles del bosque, 83 fiel
reproducción de la risa de O'Tome,
traída por el viento Sur, Ell mismo
que esparció sus cenizas sobre las
copas de los á rboles, para hacer
surgir ante nosotros la Primavera.
mientras el arroyuelo murmura me:
lancólico buscando en vano, para
besarlos, los pies de la desdichada
O'Tome&gt;.
VíCT0R Mui::toz, trad.

40~
LA CANCION Df LAS PALMAS
(POSTAL)
F.s.meraldas rumorosas,
porciones del patrio suelo
que os levantáis orgullosas
para besar am, roi;as,
el gran zafiro del cielo:
Vosotras las que mirástei~
caer el post,er soldado,
que piadosas lo arrullásteis
y en pie, soberbias, quedásteis
eobre el campo ensangrentado.
Con lenjuage misterioso,
ya que tan alto subisteis,
contadle al azul radioso
el secreto doloroso
de la canción que aprendisteis.
Decidle cuánta amargura
vuestro suave arrullo encierra
en su infinita dulzura,
y repetid en la altura
lo que visteis en la tierra.
Que en el viento confundido
llegó á vosotras un d!a,
del primer cubano herido
el lamen to dolorido
que repetls todavln!
DULCE MARIA BORRBRO.

Los bienes fueron nluados en $125,000.
La mayor parte de lo testado co~sistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua," Compañía de Seguros sobre
la vida, de Nueva York.

Hace pocos d!a,s que se praoticó
la wpe11turu. del testamento del l'lus·
tr!~mo Sr. Arzobls,po D. Patricio
A. Feehan en la ciudad de Uhicago,
Illinoiis. La fortuna del distinguido
prel!:ido ascendió á cerca de. . . •
$125,000 oro americano; y según el
inventario que se ha publicado, los
bienes que dejó tuaron somo sigue:
Dos pólizas de "La
Mutuu,"
Compañia
de Seguros sobre la
Vida,die Nueva York,
por $25,000 oro cada
una, ó sean . . . . . . $50,000
)ividendos aicumulados
sobre una de 'las pólizas. . . . . . . . . 9,329
Otra póliza de seguro. 14,000
Acciones en efectivo y
en Bancos. . . . . . 37,000

fx~osi(ión ~e San luis.
cuotas de viaje redondo, en moneda americana.
Ciudad de México ........ . $511.25
Pachuca .................. 56.25
Toluca .... ......... ... .... 55.85
Querétaro ................. 51.40
Saltillo ................... 40.05
San Luis Potosí. . . . . . . . . . 46. 90
Tampico ...... ........ . ... 55.20

Cela.ya, Silao, Irapuato,
Aguasca.lientes. . . . . .. .... $50. 90
Torreón .............. . .... 45.60
Parral .................... 47.50
Gua.dala.jara ....... .. ..... 56.25
Monterrey( ................ 38.15

oro.
oro.
oro.
or.o.

Entre las diSIPO&amp;iciones del señor
Arzobisipo, en su testa.mento se
hicieron esbas.
•
A su hermana, señorita Ka.te
Feeha.n, que estuvo siempre con él
hasta su 'IIllUerte, $40,000 oro en bonos y $25,000 oro en una de las pólizas de seguro; á la señOI"a Ana A.
Feeha.n, viuda . del señor Docu..r
Eduardo L. Feeha.n, hermano del
señor Arzobi.s¡po, $5,000 oro de otra
de las palizas, y $5,UOO oro en efectivo; á 'la Academia de San Patricio de Chlca.go, de la que es preceptona s u hermana, Madre Mar!a
Ca,talina, $10,000 oro de la última
!l)Óliza; á la escuela "Santa Maria"
de en.señanza prá:ctica para varones, de Feehanville. lilnois que
era la institución ¡por la qu'e más
se interesaba el señor Arozbispo,
se entregaron los $4 000 restantes
de la última póliza. '

Los b&lt;?leto~ son buenos para hacer el viaje en cinco días en una.
ú otra d1recc1ón.-El límite final de los mismos boletos es de 90
dfa.s, pero en todo caso no serán buenos más allá dél día 15 de diciembre de 1904.--~e -hacen arreglos para. apartamentos de Pullman, con camas directas.
Dudlev Thomas. Agente viajero
de PasaJes.-Apartado nwn. 34,
TORREON, Coab.

DewitHammond, Agente viajero
de Pasajes.-la. San Francisco, 8.
MEXICO, D. F.

W. S. Fams&lt;r»orlh.-Agente General.
1t San Franclsco Nñm. 8, México, D. F,

STILWCLL PLACC
La más hermoso Colonia, no sólo por su posición,
que lo es contigua al Paseo de la Reforma, sino porque las personas que están comprando lotes, pertenecen á lo más granado de nuestra sociedad, quienes desean construir magníficos edificios, que, en
época no muy lejana, llegarán á ser el lugar más de
moda y el centro de las lujosas residencias de la
ciudad de México.
Sírvase investigar el alza á que ha llegado en esta parte de la ciudad, de algunos años á esta parte,
y se convencerá de que no hay inversión más segura ni de más brillantes resultados que la que le ofrecemos.
Por un acuerdo especial, se ha prohibido, para
siempre, establecer pulquerías ú otros establecimientos por el estilo en esta Colonia. Siendo este
lugar ps.ra edificar fincas. que llenen todos los requisitos de salubridad y, por consiguiente, para que
residan personas de refinada cultura, se hacen necesarias estas restricciones.
En menos de tres meses se ha vendido cerca de
la cuarta parte de este terreno, y esperamos que para fines del presente año, todo3 los lotes habrán sido
tomados, y dentro de unos cinco años, este lugar 8erá el más hermoso y saludable de la Capital de la
República.
Creemos que en un tiempo no muy remoto, México llegará á ocupar la primera fila por sus edificios,
en el hemisferio occidental. Tiene la ventaja natural, que no gozan otras capitales: salud y cultura.
Continuamos vendiendo lotes bajo nuestro mismo
plan, es decir, veinte por ciento al contado y el resto en nueve años • .Ningún interés se paga sino después de que se hayan concluído: calles de asfalto1
banquetas de cemento, drenaje y un sistema completo de agua.
¿Hay alguna proposición de terrenos mejor que
ésta?
Para mayores informes, dirigirse á

United States y Mexican Trust Company,
Primera de San francisco, 4,

ó á los Sres. Prevost &amp; Vail,
Primer• de San francisrn, 8.

�EL PALACIO
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Año XI-Tomo 11-Núm. 3

Julio 17 de 1904

Precio del ejemplar: 50 cs.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Relación OPAC</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1904, Año 11, Tomo 2, No 2, Julio 10</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Contingente filipino</name>
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Año XL-Tomo II.-Número 20.

M~XICO, NOVIEMBRE 13 de 1904.

Dtnctor: lle. RAFAEL REYES SPINDOLA.

Bennte: LUIS REYES SPINOOU

Secretari-0 de Redacción: José Gómez Urarte.

Registrado como articulo d e segunda clase, en 3 de Xovlembre de 1894.

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Departamento de Géneros de Lana para Vestidos

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Tbeodore Roosevelt,
erecto Pre1,ldente de los estados Unidos, el d¡a s del actual.

�EL MUNDO llUSTRADO

La Prensa se corrige con la Prensa
Dt la dlsmión nact la luz

Í:. ORR.EN en el mundo como moneda corriente

U

y de buena. ley, multitud de aforismos &lt;indiscutibles&gt; y de verdades &lt;inatacables&gt; que
lo mismo pueden serciertas de un lado que fa.Isas del otro y que, como armas de dos filos,lo
mismo son tajantes del lado del pro que del
lado del contra..
Tal pasa con aquel que dice: &lt;La. Prensa se
corrige con la Prensa&gt; y con su correlativo:
&lt;De la discusión nace la luz&gt;. La experiencia,
palpable, tangible, inexorable, ha dado en
tierra con muchos tle esos frutos de la sabiduría de las naciones, entre ellos, con el que sir·
vió de premisa y de fundamento á la políti'la
quietista y de aislamiento de ciertos de nuest ros Gobiernos que profesaban como un ar•
tículo de fe que: &lt;Entre l a fuerza y la debilidad debe mediar el desierto&gt;. Los ferrocarri ·
les han dado buena cuenta de ese axioma de
cemento armado, al parecer irrefutable é in·
discutible, probando que no hay peor debili·
dad que el aislamiento, y que la.comunidad de
intereses con el fuerte es fuerza y de las mayores.
En cuanto á que cLa Prensa. se corrige con
la. Prensa&gt;, será lo que ta.se un sastre y según
se cuente. Dígalo si no Francia, que cuenta, á
la vez, con la Prensa. más sen.is.ta y la más
procaz, y en donde, al lado de e Le Journal de
Debats&gt;, de la &lt;Revue de deux Mondes&gt; y del
moderno «Fígaro&gt;, florecen infinidad de hojas
volantes de &lt;chanta.ge&gt;, de escándalo y de virulenta pasión, verdaderas Mesalinas figurando al pa.r que Cornelia. madre de los Gra.·
COS ,

Y lo mismo, cmutatis mutandis&gt;, pasa. en todas partes, un poco menos en fos países anglosajones que en las naciones de origen la.ti-

no; pero, en rigor, lo mismo cen la Gaceta. de
Francfort que los periódicos de Bebel,y con la.
cNovoe Vremia.&gt; y las hojas nihilistas rusas.
Con el tiempo, á la. larga., hay algo que la
Prensa. corr:ge á la Prensa, sus errores; que,
en cuanto á sus vicios, nada más impotente
que la primera para traer al buen camino á la
segunda. Y a.un en punto á errores, la verdad
de las cosas es, no que la una corrija los extravíos de la otra, sino que ésta, lo que en
realidad enmienda, son los yerros, Ja,¡; ofuscaciones y las tomarías que al público inculca
aquel!:,.
Y esto nos retrotrae como de la roano á considerar el aforismo: &lt;De la discusión nace la
luz&gt;.
¿La. luz para quién? ¿Para los que discuten?
No se ha. da.do el ca.so; no existe ejemplo en la.
historia, no hay a.na.les, ni crónicas, ni papirus, ni monumentos, ni inscripciones, ni jeroglíficos, ni códices que dejen sospechar siquie·
ra. que de dos que discuten , el uno ha.ya. je.más
ilustrado, ni menos aún convencido a.l otro.
Esquines permanecía frío como un granizo
ante I a candente eloci;enci a de Demóstenes; Ca.tiiina, impávido, abrnrbía su rapé ante el volcánico cQuousquetandem&gt;de Cicerón ;Mira.bea.u
daba. chispa y hasta. despedía rayos, porque
contaba. con •a.s galerías, y Gamb~tta era ba.11tante hábil para. reforzar con las protestas de
sus adversarios las ovaciones que le improvisaban de antemano sus amigos. Pero que Juan
ha.ya. jamás convencido á Pedro de a.lgo,en discusión franca, cuerpo á cuerpo y frente á frente; que haya. habido un pa.r de labios humanos
que, después de una polémica, por kilométrica que se la suponga y documentada., hayan
exhala.do, siquiera sea. como un suspfro, un:
&lt;Tiene Ud. razón&gt;,eso lo niego rotundamente y
me apoyan testigos incontables y mayores de
toda excepclón,enke los que no citaré más que
á Forster y á O.Me.tías Romero,á la. Mitra de
México y á D José J. Terrazas.
Por manera que si el aforismo á que me ven-

go refiriendo quisiera decir que &lt;De la dis.;usión nace la. luz&gt; para los contendientes, para. los ccha.mpions&gt;, para los &lt;leaders&gt;, me levantaría. como un solo hombre para oponer mi
veto, para protestar y declamar contra afirmación ta.n audaz como infundada.
Y podría, por el contrario, probar victoriosamente que la discusión no conduce, más que
á la testarudez, al encapricha.miento, al fanatismo, á la ceguedad, que es lo ciontra.do dela
luz, á los dilettantis de un pro ó de un contra.
cualesquiera.
Estoy cansado de verlo y de experimentarlo
llD cabeza. propia y ajena, y na.da me sorprende menos cuando · incurro en la debilidad de
polemizar, que verá mi adversa.río, acorralado y sin salida., defender contra mí y con insólito ardor la tesis misma que con ardor insól 1to sostenía yo dos horas antes contra él.
Y es que la discusión es, para los hombres
de nuestra raza y de nuestro temperamento, uc
placer de dioses, una. virtuosida.d csui ¡z-éoeris&gt;,
un &lt;sport&gt; intelectual a.nálogo al foot• ball,
algo de grato y de bello por sí mismo, sin utilidad y sin finalidad, que se practica por higiene para conciliar el sueño y regularizar la.
digestión, gimnasia. sueca, en suma, que en sí
misma nada enseña. y á nada conduce, pero que
nos a.diestra y fortalece para. a.tenienses,ya. que
no para fenicios, que nos prepara, acaso, más
para. Biza.ocio que para Manchester ó Chicago,
y que nos expone á que la invasión de Mabomet nos sorprenda, sin convencernos los unos
á los otro;,, por lo demás, discutiendo los misteriosos orígenes de la. luz increada del Monte Tabor.
¡Y decir que yo be sido polemhta de raza y
de sangre,y que he aburrido á mis caras a.mista.des con mis objeciones, mis distingos y mis
reducciones al absurdo!
¡Señor, pequé, como todos mis conciudadanos! ¡Pero que el impecable me tire la primer&amp;
piedra!
DR. M . FLORES.

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E

L viento es un vagabundo impenitente;
también, un malabarista. y prestidi·
gitador que bien podría. ganarse la vida. en ferias y en plazuelas excéntricas,
ante la estática. admiración de mocosos y plebes abigarra.das. En los pliegues de su ancha
túnica inconsútil lleva. muchos misterios y secretos. ¡Ha. corrido tanto por el mundo!
El viento es un Judío Errante cuya. maldición nos es desconocida; es un eterno ambulante, poseído del vértigo del desplaza.miento,
que azota sus miembros impalpables en todas
las paredes y finge lamentos en todos los rincones sombríos. E:1 un presdigita.dor hábil
que convierte en angustioso grito de auxilio
el funerario canto de la.s a.ves nocturnas y sa·
be los secretos de todos los países, de todas la.s
provincias, de todos los hogares y de todos
los corazones.
Porque el viento recorre, hace muchos siglos,
de uno ~ otro polo y del Oriente a.l Occidente,
la. tierra en que moramos, y ha. visto nacer, y
progresar, y desarrollarse y pei:ecer las grandes civilizaciones. En la. amplia túnica del
viento flotan aún los gritos de fiera herida. de
los &lt;bárbaros del Norte&gt;, en cuyo cuerpo, cubierto de vellos dorados, las armas del ciuda•
dano romano abrían una puerta á la sangre,
plebeya y roja; ha escucha.do en las calcina.das soledades del Asia. los cantos llenos de
melancólica. ternura de los cautivos de Babilonia; se ha internado en les sombríos templos
de Sera.pis, y ha. visto sonreír á 1os sacerdotes
silenciosamente, bajo la.. aguda. mirada. de 1»us
ojos negros . . . . . .

es,

•·*

En la noche callada,· florecida de luna, en
cuya corola. de alabastro translúcido se embriagan de luz, como luciérnagas de oro, la.s
estrellas; en el silencio, bajo la impasible mirada. secular de los cielos, el viento desata sus
traíllas, y husmea en los rincones obscuros.
Sus lamentos crispan los miembros sacudidos
por el pavor; fingen la. queja. endemoniada. de
un espíritu que vaga, &lt;sin hogar en el cielo,
ni en la. tierra.&gt;, y recoge piadosa.mente tod0s
los rumores que la noche engendra, para elaborar con ellos pa.la.bra.s de un idioma. proféti·
co y desconocido.
En la soledad blanquísima de la. :ioche árti•
ca., el viento recorre la glacial estepa., hasta.
sororender el secreto eterno de la nieve. Los
audaces que penetra.o á la. vedada. región, cu aedo el viento lE.&gt;s ha.ce, en la. noche prolongada.,
sus confidencias, sienten cómo el vértigo golpea. a.compasadamente sus sienes; la muerte,

la misericordiosa., cristaliza, á laii veces, los
ensueños que el viento ha. iniciado en la imaginación del hombre. Cuando baja á las.lati·
tudes donde el sol mira. bondadosnmente los
árboles doblados bajo el peso de la fruta su·
cu lenta. y sacarina; cuando por la calcinada.
manigua. pasa silbando su estribillo monóto·
no, los enfermos, los a.ocia.nos, los débiles,
los niños, presienten la trascendencia. de sus
ca.ricias. A sus oídos narra la. misteriosa leyenda que constituye el secreto de las nieves,
recogido en las regiones donde el oso blanco
se a.gazapa, como un milagroso copo de nieve
vi va, y los tristes, los ancianos, los débiles,
los enfermos, se duermen apaciblemente, arrullados por la canción, que se va debilitando
lentamente en la. lejanía. luminosa., donde la
muerte, la misericordiosa., finge vago.s mirajes
estelares.

*

* * predilecta. del vienEl Otofio es la. estación
to; mientras llega el frío, con sus mil saetas
microscópicas, llena la aljaba. de cristalinas
flechas, á monologar su embrollada. parlería.,
envuelto en la niebla deformante; mientras el
Invierno despoja pacientemente los árboles y
sacude el plumón inmaculado de todos los ángeles sobre la tierra. aterida, el viento tiene
absoluto dominio sobre nuestro planeta. El
viento prepara el camino que ha de recorrer
con pasos silenciosos el frío, y deposita poco
á poco el polvo bajo el cual han de dormir,
en la. estación vecina, todos los predilectos de
la. nieve, todos aquellos en cuyas venas la
sangre se cuaja lentamente, y que sienten en
sus miembros ateridos la mordedura de la. enfermedad, precursora de 1a muerte. Los nii!os
los ancianos, los débiles, los tristes, recibe~
la-visita del tiempo como la. del Precursor aohela&lt;!o, tras del cual ha. de aparecer, toda ternuras eternas y toda. temblorosas caricias
Nuestra. Señora. del Olvido Eterno....
'
***

Comieuzan ya. á prepararse las fiestas decembrina.s con las cua.res habrá de celebrarse
la. toma. de posesión del señor Presidente. Poco á poco estas 5.esta.s, modestas hace veiote
años, ha.n venido tomando incremento y auge
hasta ser las predilectas, las espera.das cad~
cuatrienio. Porque es tanto y tan grande'el caríñoso respeto que el solo nombre del actual
Presidente inspira, que cualquier esfuerzo encaminado á honrar el nombre glorioso del caudillo, tiene de antemano asegurado el éxito.
Desde el industria.! modesto, que ha visto
crecer su fortuna y ha presenciado la. educación de sus pequeil.os a.l abrigo maternal de la.
pa.:r., hasta. el prócer que nunca. soñó en sus
mocedades revolucionarias, llegar á l~s destinos supremos que sólo el progreso del país

hace vía.bles, todos, los humildes al lado de los
altivos, los que se interesan por la. ·c osa. pública y los que solamente a.tienden á su prosperi•
dad persona.!, todos sienten al impulso inevitable de admiración y respeto que se traduce
en sus labios por una. alabanza a.1 Grande
Hombre de México.
Las ·generaciones jóvenes son generalmente
altivas, hasta el orgullo hiperestesiado y loco;
revolucionarias, más por inercia que por perversidad, más por ignorancia que por instinto;
son la.s generaciones que desbaratan la. obra.
lentamente asegurada por los viejos, y sin em•
bargo, entre nosotros el elemento joven, lo
mismo que el elemento anciano, el ·estudiante
que gritaba mueras á toco gobierno ha.ce vein•
te ai!os y el veterano que presenció-y como
una. vaga. pesadilla lo recuerda-el tiempo ya
para siempre ido, todos se unen en un grupo
compacto para rendir homenaje a.l homhre que
supo hacer una. nación con los disímbolos elementos disgrega.dos que le entregaran sus predecesores; que supo hacer un crédito, sacán•
dolo de la. bancarrota, y que ha sabido hacer
ciudadanos donde solamente enemigos cordiales se entremataban.
Es por eso que las fiestas decembrina.s son
significativas, más que cualesquiera otras, por
su sinceridad, por su cordialidad, por su uni•
versalidad que en vano buscaríamos en otros
festejos ó en países distintos del nuestro.

*
**

.

Por desgracia,Novelli, el actor maravilloso
que ha levantado un trono en el tablado, para.
lucir la majestad de su talento, no podrá estar
entre nosotros sino el afio que viene. Circuos·
ta.ocias aflictivas-la gravísima. enfermedad de
eu esposa., 1-a genial Oiga. Gianini-le impedi•
rán cumplir el compromiso contraído previa.mente. Es de sentirse¡ pero si se logra. que le
veamos, la plena satisfacción que nos ca.use
será suficiente para. resarcirnos plenamente de
tan 1a. rga espera..
La compañía de ópera de Arbeu ha logrado
salvar la. temporada, por el único medio posible: el estudio tenaz de algunas obras, quefor·
marán un repertorio, ya. que el que tra.íar. era.
tan escaso.
Hemos tenido una cManón&gt; que ha. gusta.do
mucho y que en gran parte ba. tenido éxito debido á la. intervención inteligente de la Ber•
lendi, consuma.da. actriz cuya garganta. es
un maravilloso órgano. Se nos ofrece, en un
abono próximo, 1~ obra &lt;La. Cabrera&gt;, que
tiene ya. conquista.do un lugar predilecto en
Is. crítica. europea y que aún no conocemos.
Ojalá pueda la. empresa. cumplir ta.o grata. esperanza. de los diletta.nt!. Hay que esperarlo,
&lt;para mayor gloria del arte&gt;.
ANTENOR LEdCANO,

LA ULTIMA OUERRA
I
RES habían sido las grandes revoluciones
de que se tenía noticia.: laque pudiéramos
llamar Revolución Cristiana., que en modo tal modificó la sociedad y la. vida. en todo
el haz de la tierra; la R evolución Francesa,
que, eminentemente justiciera, vino, á cercén
de guillotina, á igual a.r derechos y cabezas, y
la. Revolución Socialista, la más reciente de
todas, aunque remontaba al año dos mil treinta. de la era cristiana. Inútil sería insistir sobre el horror y la universalidad de esta última. revolución, que conmovió la. tierra hasta
en sus cimientos y que de una. manera. tan radical reformó ideas, condiciones, costumbres,
partiendo en dos el tiempo, de suerte que en
a.delante ya no pudo decirse sino: Antes de la
Revolución Social; después de la. Revolución
Social. Sólo haremos not:¡.r que hasta. la propia. fisonomía. de la especie, merced á esta.
gran conmoción, se modificó en cierto modo.
Cuéota.se, en efecto, que antes de la revolución
había., sobre todo en los últimos ail.os que la.
precedieron, ciertos signos muy visibles que
distinguían físicameúte á la.s clases llamadas
entonces privilegia.das, de los proletarios, á
saber: las manos de los individues de las primeras, sobre todo de las mujeres, tenían dedos afilados, largos,de una. delicadeza. superior a.! pétalo de un jazmín, en tanto que las
manos de los proletarios, fuera de su nobble aspereza y del espesor exagerado de
sus dedos, solían tener seis de éstos en la.
diestra, encontrándose el sexto (un poco rudimentario 4 decir verdad y más bien formado
por una. callosidad semiarticulada) entre el
pulgar y el indice, generalmente. Otras mu. cba.s marcas delataban, á lo que se cuenta, la
diferencia de las clases y mucho temeríamos
fatigar la paciencia del lector, enumerándolas. Sólo diremos que los gremios de conductores de vehículos y locomóviles de cualquier
género, ta.les como aeronaves, aerociclos,
automóviles, expresos magnéticos, directísimos tra.nsetéreolunares, etc., cuya. caracte•
rística en el trabajo era. la perpetua inmovilidad de piernas, habían llega.do á la atrofia.
absoluta de éstas, al grado de que, termina.das
sus ta.rea.•, se diri¡z-ían á sus do!Dicilios en peq ueitos carros eléctricos, especiales, usando
de ellos para cualquier tra?Jslación personal.
La Revolución Social había empero cambiado
de ta.! suerte la. condición humana., que todas
estas características fueron dasa.pareciendo
en el transcurso de los siglos, y en el ail.o tres
mil quinientos dos de la. Nueva Era ( ó sea cinco mil quinientos treinta. y dos de la. era crisUa.na), no quedaba ni un vestigio de tal des-

C

igualdad dolorosa entre los miembros de la
humanidad.
La. Revolución Social se maduró, no hay
niño de escuela que no lo sepa, con la anticipación de muchos siglos. En realidad la·Revolución Francesa la preparó; fué el segundo
eslabón de la. cadena de progresos y de liberta.des, que empezó con la. Revolución Cristia. na.; pero hasta. el siglo diez y nueve de la vieja. era, empezó á definirse el movimiento unánime de los hombres hacia la igualdad. El
ai!o de la era cristiana mil novecientos cincuenta, murió el último rey, un rey del extremo oriente, visto como una positiva. curiosidad por los hombres de aquel tiempo. Euro·
pa., que según la predicción de un gran capitán (á decir verdad, considerado hoy por muchos historia.dores como un persona.je mítico),
en los comienzos del siglo veinte ( post J. C.)
&lt;tendría que ser republicana ó cosaca&gt;, se
convirtió, en efecto, en el ai!o de mil novecientos catorce, en los «Estados Unidos de Europa&gt;, Federación creada á imagen y semejanza
de los Esta.dos Unidos de América (cuyo re•
cuerdo en los anales de la humanidad ha. sido
tan brillante y que en aquel entonces ejercían
en los destinos del viejo continente una. influencia omnímod11,).
II
Pero no divaguemos: ya. hemos usado más
de tres cilindros de fonotelerradiógrafo en pensar estas reminiscencias (1), y no llegamos
aún al punto capital de nuestra. narración.
Como decíamos al principio, tres habían sido !11,s grandes revoluciones de que se tenía.
noticia.; pero la humanidad, acostumbrada á
una paz y á una estabilidad inconmovibles,
a.sí en el terreno científico, merced á lo definitivo de los principios conquistados, como en
el terreno social, gracias á la maravillosa. sabiduría de las leyes y á. la alta moralidad de
las costumbres, había perdido basta. la. noción
de lo que era vigilancia. y cautela, y á pesar de
su aprendiza.je dt&gt; sangre, tan largo, no sospechaba. los terribles acontecimientos que estaban á punto de producirse.
La ignorancia.del inmensocomplotque se fraguaba. en todas pa.rtes,se explica,por lo demás,
perfectamente, por varias razones: en primer
lugar, el lenguaje hablado por los animales,
lenguaje primitivo, pero ya.expresivo y bello,
era. conocido de muy pocos hombres, y esto se
comprende: los seres vivientes estaban divididos entonces en dos únicas porciones: los
hombr3s, la clase superior, la &lt;élite&gt;, como si
dijéramos, del planeta, iguales todos en derechos y casi, casi en intelectualidad, y los animales, humanidad inferior que iba progresando muy lentamente á través de los milenarios,
pero •¡ue se encontraba. en aquel entonces, por
lo que ve á los mamíferos, sobre todo, en ciertas condiciones de perfectibilidad relativa.
(1) Las vibraciones del cerebro al pensar, se comunicaban
directamente 11. un l't'gistrador especial que á. su vez lll!l transmitta. á su destino Hov se ha. reformado por completo este
aparato.

muy aprecia.bles. Ahora hien, la &lt;élite&gt;, el
hombre, hubiera juzgado indecoroso para su
dignidad aprender cualquiera. de los dialectos
animales, llamados &lt;inferiores&gt;.
En segundo lugar, la separación entre ambas porciones de la humanidad, era completa;
pues aun cuando cada. familia de hombres alojaba. en su habitación propia. á dos ó tres animales que ejecutaban todos los servicios, hasta los más pesados, como los de la cocina.
(preparación de pastillas é inJecciones de jugos), el aseo de la casa, el cultivo de la. tierra, etc., no era. común tratar con ellos, sino
para darles órdenes en el idioma patricio, ó
sea el del hombre, que todos ellos aprendían.
En tercer lugar, la dulzura del yugo á que se
les tenía. sujetos, la holgura relativa. cte sus
recreos, les daba. tiempo de conspirar tranquilamente, sobre todo en sus centros de reunión,
los días de descanso, centros á los que era raro que concurriese hombre alguno.

III
¿Cuales fueron las ca.usas determin.antes de
esta. cuarta revolución, la última (así lo espero) de la.s que ha.n ensangrentado el planeta?
En tesis general, las mismas que ocasionaron
la Revolución Francesa., las mismas que ocasionaron la. Revolución Social, Jas mismas
que ha.n ocasionado, puede decirse, todas las
revoluciones: viejas hambres, viejos odios hereditarios, la. tendencia á la igualdad de prerrogativas y de derechos, y la. aspiración á, lo
mejor, latente enel alma de todos los seres ....
Los animales no podían quejarse por· cierto:
el hombre era para ellos paternal, muy más
paternal de lo que lo fueron para el proletario los grandes seil.ores después de la. Revolución Francesa. Obligábalos á desempeñar tareas·relati vamente rudas, es cierto; porque él,
por la. excelencia. de su naturaleza., se dedicaba de preferencia. á la contemplación; mas un
intercambio noble y aun magnánimo, recompensaba estos. trabajos con relativas comodidades y placeres. Empero, por una. parte el
odio atávico de que hablamos, acumula.do en
tantos siglos de malos tratamientos, y por otra
el anhelo, quizá justo ya, de reposo y de mando, determinaban aquella. pugna. que iba á hacer época. en lc,s a.na.les del mundo.
Para. que los que oyen esta historia puedan
darse una. cuenta más exacta y más pintoresca, si vale la palabra.1 de los hechos que precedieron á la revolucion, á la rebelión debiéramos decir, de los anima.les contra. el hombre,
vamos á hacerlos asistirá una. de ta.nta.s asambleas secretas que se convocaban para d~nir
el programa de la tremenda. pugna, asamblea.
efectuada. en México, uno de los grandes focos
directores y que cumpliendo la profecía de un
viejo sabio del siglo diez y nueve, llamado
Eliseo Reclus, se había convertido, por su posición geográfica. en la. medianfa de América.
y entre los dos grandes océanos, en el centro
del mundo.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO
Había en la falda. del Ajusco, á donde llegaba.o los últimos barrios de la ciuáad, un gimnasio para. mamíferos, en el que éstos se ,eunía.o los día.s de fiesta, y ca.si pega.do al gimnasio un grao salón de conciertos, muy frecuenta.do por los. mismos. .l!:n este salón? Cle
coo.diciooes a.c1~st1ca.s. perfectas_ y Cle amplitud
considera.ble, se efect uó el dom1ugo 3 ne agosto de cinco mil quinientos t reinta y dos, la.
a s amblea. en cuestión.
Presidía. Eq us Roberds, un c aballo muy hermoso por cierto, y el vrimer orador dó.slgoa.•
do era. un pr opagandista. célebre e_n 11.quel entonces Ca.o Ua.nis, peno d&amp; una 1ntt:11genc1a
nota.bl~, aunque muy exalt ado. Debo a.u ve,·tir
q ue en todas partes uel ,nuuuu repercu_tu·ía., co100 s i dijéramos, el dhicurso en cutisU~o, werced á tr ansmisores especi11.les que registraba.o
to da. vibración y la traosmití..n só lo á aquello,; q ue tenían 10s recepto1:e:1 co1·responC11tiute~, utilizando ciertas co1·1·1entes magnéticas;
11.para.tos éstos y a hoy en Clesuso, vu1· pocu
prácticos.
.
..
Cuando Ca.o Ca.nis se puso en ple para d1r1gir la. palabra. al auditol"io, oyéroose por todas partes r umores de a.pr obación.

IV
«Mis q ueridos h erma.nos, empezó Can Ca.nis:
&lt;L i,horadenues tra. delin! t i va hberación está
próxtma. A un s igno nuestro,centenares de milla.res de herma.nos se levant arán como una sot a.un..1,sa. v ca.erá.n sobre los hombres, sobre los
t ira.nos, •co,;i la rapidez de una. ')en &amp;ella. .l!:l
hombr.i de3a.p a.recerá. del haz del pla net a y
h a.3 ta. su huella desaparecerá con él. Entonces
s er.irnos nosotros dueños de la tierra, volver emos á serlo, mejor dicho, pues que pr imero
que na.die lo fuimos, en el al bor ue los milen a rios, antes de que el antropoide apareciese
en las florestas vírgenes y de que su a.uljido
de terror repercutiese en l as cavernas anees-

lión de los animales coutra el hombre, estallará, llenando de paror el uoiver~o y definiendo
la igualdad de todos los mamífer os que pueblan la tierra&gt; .. ..
Así habló Can Ca.nis y éste fué, según toda.a
las proba.bilidades,el último discurso pron•Jnciado antes de la espaotosa.coo llagra.ción que
relatamos.

tes y en cuyos ojos grandes y rizados ardía
una chispa extraña y misteriosa q ue_oue:.tros
padres no habían visto en otros OJus _en la
tierra. Aquellos monos eran débiles Y miserab les .... ¡Cuán fácil hubiera sido para nue~tros
abuelos gigantescos txterminarlos paras 1empre! . .. . y ue hecho, ¡cuántas veces, cuando la.
horda dvrmía en medio de la noche, protegida.
por el c laror parpadeante de sus hogueras,
una. manada de mamuts, espantada. por algún cataclismo, r ompía la débil valla ue lumb1·e y pasaba &lt;le la1·go triturando hues&lt;?s y
aplastando vidas; ó bien una turba de felinos
que acechaba la extincióu ue las hogueras,
una vez que su fuego custodio desaparecía, entraban a l c ampawento y se ofrecían un festín
de suculencia memorab!,-.... A pesar de tales
catást rofes, aquellos cuadrumanos, aquellas
bestezuelas frágiles de ojos misteriosvs, que
sabían encende1· el fuego, se multiplicaban, y
un día, día. nefasto para nosotros, á un macho
de la horda se le ocurrió, para defenderse,
echar mano de una rama de árbol, como hacía.o los gorilas, y aguzarla. con una piedra,
como los gorilas nunca soñaron hacerlo. Desde aquel día nuestro destino quedó fija.do en
la extstencia: el hombre habfa in ventado l a
máquina, y aquella estaca puntiaguda fué su
cetro, el cetro de rey que le daba la naturaleza ....
&lt;¿A qué recordar nuestros largos mileoari.os
de esclavitud,de dolor y de muerte? .... el hom-

.

--·:.

-~ . .."""

...... ...:-

/.

V

El mundo, be dicho, había ol vi dado ya. su
histeria. de dolor y de muerte; sus a rmamentos
se orinecían en los museos, se encontraba en
la época luminosa de la. serenidad y de la paz·
pero aquella guerra que duró diez aíl:os com~
el sitio de Troya, aquell a guer ra que no:había
tenido ni semejante ni paralelo por lo espantosa, aquella. guerra en la que se emplearon máquinas terribles, compar adas con las cuales
los proyectiles elé,1tricos, las grana da s henchidas de gases, los espantosos efectos del rádium
utilizado de mil maneras para dar muerte, Jaa
corrientes formidables de aire, los proyectiles
inyectores de microbios, los choques telepáti-

y

..-;
.

,;

.. ......
-"."

EN LA COSECHA

,.,,-,r-;,7-7.-

.•...•-···/

fJ /

apareci6 el vigor latino ante el vigor sajón
que se enseñoreó del mundo .... y el vigor sa:
jón desapareció ante la invasión eslava; ést a,
an te la invasión amarilla, que á su vez fué
arrollada por la invasión negra, y así de raza
en· raz a, de hegemonía en_ hegemonía, de pree·
minencia en preeminencia, de dominación en
dominació o_, el hombr~ llegó perfecto y augusto á los límites de la historia .... Su misión et·a
desaparecer , puesto que ;va ooera susceptible
por lo absoluto d~ su perfección, de perfeccio:
narse más . ... ¿Qmén podía substituirlo en el
imperio de l mundo'.-' ¿Qué raza nueva y vigorosa. podía reemplazarle en él? .. . . Los primeros
animales h umaniza.dos .... á los cuales tora ha
su t urno enel esceoal'io de los tiempos .... Vengan, ~u~s, en hor_a bueoa;á nosotros, Jleg!l.éios
á la d tv!Da seremdad de los espíritus completos y perfectos, no nos queda más que morir
dulcemente. Humanos son ellos y piadosos ser~n para. matarnos. Despt)és, :i su vez, perfecc10oados y serenos, morirnn para dejar su
puesto á n ueva¡¡ razas que hoy fermentan en el
seno obscur o aun de la animalidad inferior en
el misterio de un ¡!'éoesis activo é impenetrable .. .... Todo ello hasta que la vieja. llama del
sol ije extinga dulcementtl, basta que su enorme globo, ya obscuro, girando al rP&lt;ledor de
una estrell a. de la Constelación de Hércules
sea fecunda:do por vez J?rimera en el espacio
de su seno rnmenso surJan n uevaii humanidades ...... para que todo recomience!

.

Al pie de los ya rojns cafetales
Dispérsase una turba. de morenas
Festivas como el ritmo de sus ven'as
Ruidosas como un bando de turpial~s.

~~~

•'.

Y en tanto el Sol las ve como en crista.les
De las aguas de un mar de ondas serenas
Aligeras moverse cual sirenas
'
Q:ie bullen entre grutas de corales.

Ca.da arbusto, rasgada la bermeja.
Exuberante ramazón. se queja
En los suspiros del follaje enhiesto;
.

......

Y en u n temblor de carne dolorosa
Vierte un chorro de saogre l uminosa.
Que sa.lta. y corre empurpurando el cesto.

.... ~ w.

e,.. ., \

LUIS

CHURION.
EXPOSICIÓN Dl!l SAN LUIS MISSOURI.- INTERIOR DHL EDifl'ICIO DEL CANADÁ.

tra.l es . ¡Ahl todos llevamos en los glóbulos

de nuestr a sangre el recuerdo orgánico, si l a
frase se me permite, de aquellos tiempos benditos en que fuimos los reyes del mundo. Ento nces, el sol, enmarañado aún de llamas á la
s imple visti., enorme y tórrido, calentaba la
tierra con amor, en toda su superficie, y lfe los
bosques, de los mares, de los barrancos, de
los collados, se exhalaba un vaho espeso y tibio que convidaba á. l a. pereza y á la beatitud .
E l Mar divino fraguaba. y desbarataba aúo
s us archipiélagos inconsistentes, tejidos de
alg as y de madréporas; la cordillera lejana
humeaba por l as mil bocas de sus volcanes y
en l as noches una zona. ardienw, de un rojo
vi vo, le prestaba. una. gloria ex traña y temer osa. La Luna, todavía jo-.-en y lozana, estremecida. por el continuo bombardeo de sus cráteres, aparecía enorme y roja en el espacio y
á su luz misteriosa. surgía formidable de su
caverna. el león saepelius, el auroch erguía su
bosque de cuernos graciosos entre las breñas,
y el mamut cont-emplaba el perfil de las montañas, que le fingían el dorso de un compañero gigantesco. Los saurios volantes de las primeras épocas, los iguanodontes de breves cabezas y cuei:pos colosales, los megateriums
torpes y lentos, no sentían turbado su reposo
má s que por el rumor sonoro del mar genésico que fraguaba en sus entrafias el porvenir
del mundo ....
&lt;¡Cuán felices fueron nuestros padres enel indo caliente y piadoso de la tierra-de entonces,
envuelta en la suave cabellera de esmeralda
de sus vegetaciones inmensas, como una virgen que sale del baíl:ol. ... ¡ Cuán felices! .... A
sus rugidos, á. sus gritos inarticulados respondían sólo los ecos de las mon t aíl:a.s .. . . Pero un día. vieron aparecer con curiosidad, ent re l as mil variedades de cuadrumanos quepobl aban los bosques y los llena bao con sus chillidos desapacibles, una especie de monos rubios que más frecuentemente que los otros se
enderezaban y mantenían en posición vertical,
cuyo vello er a menos áspero, cuyas mandíbulas eran menos toscas, c uyos movimientos era.o
más suaves, más cadenciosos, más ondulan-

bre, no contento con condenarnos á. las más
rudas faenas, recompensadas con malos tratamientos, hacía de muchos de nosotros su man•
jar habitual,nos condenaba á. la v ivisección y
á martirios a.oálogos,y l as hecatombes seguían
á las hecatombes sin una protesta, sin un movimiento de piedad .... La. naturaleza, empero,
nos reservaba para más altqs destinos que el
de ser comidos- á. perpetuidad por nuestros tiranos . El pr ogre&amp;o, que es la condición de todo
lo que a.lienta., no nos exceptuaba. de su ley, y
á tra.vé3 de los siglos algo divino que había en
nuestros espíritus rudimentarios, un germen
luminoso de intelectualida.d, de humanidad futura, que á. veces llameaba dulcemente en los
ojos de mi abuelo el perro. á quien un sabio
llamaba en el siglo dieciocho (post J. C.) &lt;un
candidato á la humanidad&gt;, del caballo, del
elefante ó del mono, se iba desarrollando en
los senos más íntimos de nuestro ser,ba.sta que,
pasados siglos y siglos, floreció en indecihles
manifestaciones de vid a cerebral. ... El idioma.
surgió tímido, imperfecto, de nuestros labios;
el pensamiento se abrió como una celeste flor
en nuestras cabezas,y un día. pudp decirse que
ya no había brutos sobre la. tierra; por segunda. vez en e l curso de los tiempos, Dios pronunció un &lt;fíat&gt;, et bomo factus faib.
&lt;No vió el hombre con buenos ojos este paula.tino surgimiento de b11ma.nidad; mas hubo
de aceptar los hechos consumados,y no pudiendo extinguirla, optó por utilizarla. ... . Nuestra
esclavitud continuó, pues, y ha continuado bajo otra forma-: ya no se nos come, se nos trata
con aparente dulzura y consideración, se nos
abriga, se nos a loja, se nos llama á. participar,
en una. palabra, de todas las ventajas de l a vida social; pero el hombre continúa siendo
nuestro tutor, nos mide escrupulosa.meo tenuestros derechos . . .. y deja para nosotros la par.t e más ruda y penosa de todas las labores de
la vida . No somos libres, no somos amos, y
queremos ser amos y libres .. Por eso nos reunimos aquí hace mucho tiempo, por eso pensamos y maquinamos haee muchos siglos nuestra. emancipación, y por eso m•1y pronto la última. revolución del ple neta, el grito de rebe-

cos .... todos los factores de combate de que la
humanidad se servía. en los antiguos tiempos,
eran risibles juegos de nii!os; aq uella jluerra,
decimos, constituyó u n inopinado, nuevo, inenarrable aprendizaje de sangre .. . . . .
Los hombres, á pesar ds su astucia., fueron
sorprendidos en todos los ámbitos del plane•
ta, y el movimiento de los agresor es tuvo un
carácter tan unánime, tao certero, tan hábil,
tan formidable, que no hubo en ningún espíritu siquiera. l a posibilidad de prevenirlo . . ... .
Los animales maoejabc1n las máquinas de todos ¡réoeros que p r oveían á las necesidades de
los elegidos; la química era para.ellos emineo•
temen te familiar, pues que á di ar io ut ilizaban
sus secretos; ellos poseían además y vigila.bao
todos los almacenes de provisiones, ellos dirigían y utilizaba.o todos los vehículos ... . Imagínese, por lo ta.oto, lo quA debió ser aquella
pugna, que se libró en la tierra, en el mar y en
el aire . ... Lahumanidad estuvo á p unto de pe•
recer por completo; su fin absoluto lleg ó á
creerse sPguro (quién sabe si lo será. aú n) .. ..
y á la hora. en que yo, uno de los pocos hom·
bresque quPdao en el mundo, pienso ante el
foooteleradiógrafo estas líneas que no E~ si
concluiré, estas líneas incoherentes que quizá
mai'l.ana constituirán un utilísimo pedazo de
historia. .. .... para los humanizados del por"l'e•
nir, apenas si quedamos sobre el haz del pla•
neta unos cuantos centena.res de hombres, ignorantes de nuestro destino, desposeídos ya
de todo lo qi;e fué nuestro prestigio, nuestra
fuerza y nuestra gloria, inca.paces por n ues,ro
escaso número y á. pesar del incalculable poder
de nuestro espíritu, de reconquist ar el cetro
perdido, y llenos del secreto instinto que no
hace más que aumentar la.conducta cautelosa Y
enigmática. de nuestros vencedores, de que
tamos llamado!&lt; á morir todos, basta el úl..mo, de un modo misterioso, p ues que ella■
temen que un arbitrio propio de nues,ros
sob3ra.003 recursos espirituales nos llev~
otra vez, á. pesar de nuestro esca.so número, a
trono.de donde hemos sido despeñados .. ····
E'lta.ba. escrito así. . . . Los autóctonos de Euro•
pa desaparecieron ante el vigor l atino; de■•

~r

TIPOS Y COSTUMBRES NA CIONALE S.-LA SIEGA.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

LA MUfRH Df JUAN BORGIA
I
Roma venal, la impúdica bacante
del oro, del placet· y laa espadas,
en cena bulliciosa y deslumbrante,
rompe en cantos de amor y carcajadas.
Todo lleno de rosas y frescura,
un jardín, escenario es de la orgía,
donde estalla triunfante la locura
abrazando á la erótica poesía.
En las miradas báquicos destellos
v mieles en los labios decidores,
¡ Juan y á César Borgia, hermanos bellos,
allí el deleite cúbrelos de flores.
Brilla cerca de Juan-doncel riente
que viste seda, púrpura y brocadoCésar, el gr:tn traidor resplandeciente
como un puñal de perlas recamado.
Con estrépito y pompa soberana
celebran, delirantes de alegría,
César su legación napolitana¡
J uan su rico ducado de Gandía.
Es César Borgia rutilante nido
en que acecha voraz cuervo insaciable:
jubón de seda y oro entretejido,
que encubre á una coraza impenetrable ....
Serenos y argentados son sus ojos
como las estivales noches puras,
y elocuentes sus finos labios rojos
de los besos de amantes hermosuras.
Su seductor olímpico semblante
disfraza, con sonrisas luminosas,
un corazón 1mls duro que el diamante,
donde rugen tragedias i&gt;spantosas.
Tranquila surca el festival espacio
su pupila, que hermosa resplandece;
en su pecho, un magnífico topacio
como el ojo de un tigre fosforece.
Aureas blondas y encajes cat·mesíes
su atlética flgura enseñorean,
y luce gran cadena de rubíes
que cual gatas de sangre centellean.
¡César Borgia satánico! alma fría
más que el granizo y, como el bronce, fuerte;
antro por donde pasa la sombría
ronda de los espectros de la muerte,
discurre en su interior: «Si no alentara
mi hermano, vallador de mi carrera,
al favor de la omnímoda tiara,
¡sobre imperios flotara mi bandera!. ... &gt;
De flautas y violines amplio coro
11stremece, en la cena, los sentidos ..
Bébese allí el Falerno en copas de oro,
donde se ven combates esculpidos . ...

N lJESTO PAÍS. -PLAZA DE J. RM AS DF. HEf!MOSILLO.
( Del álbum-directorio del Estado de Sonora, que se publicará pr6ximamente).

Cien antorchas prodigan sus fulgores,
cual rubias cabelleras desatadas,
y rectos cristalinos surtidores
relumbra?), en la noche, como espadas.
II
Roma duerme. Siniestro y quejumbroso
reloj en vieja torre da la una.
Se arrastra brillador y misterioso
el Tíber, al reflejo de la luna.
Hábil jinete, de antifaz cubierto,
en un cr.ballo de pujante bdo,
lleva -sobre el arzón á un hombre muerto,
que hunde en las aguas del famoso río.
El cadáver, ceñido de esplendente
traje de seda, púrpura y brocado,
mostraba audaz y tétrica la frente
y un cuerpo juvenil·apuñalado.
Aureas blond¡¡,s y encajes carmesíes
al jinete fatal enseñorean,
quien luce gran cadena de rubíes
que, cual gotas de sangre, centellean.
Vibra, á lo lejos, dulce serenata ...
La luna, en su radioso poderío,
semeja un puente de bruí'iida plata
sobre las ondas pérfidas del río.
MANUEL REINA.

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BFULLAN Te f!XITO

hoy en la mañana está anunciada la solemne distribución de premios á, los vencedores en la Exposición de Ganadería., abierta
en Coyoacán por la Sooiedad Anónima de Concursos y patrocinada por la Secretaría de Fomento.
El éxito alcanzado por la referida sociedad,
ha sido verdadet·amente satisfactorio; pues
pocas, muy pocas veces, se habrán visto reunidos en los establos de la Compañía, ejemplares tan hermosos y bien escogidos como los
que en esta ocasión fueron presentados por
nuestros principales ganaderos.
Entre los animales que formaron el contingente de ganado vacuno, son dignos de mencionarse por su corpulencia y hermosa lámina
el toro «Mosel&gt;, importado en el vientre de 1~
vaca,y de cincuenta y seis meses de edad, que
presentó el Sr. Juan Crespo, y obtuvo primer
premio; el &lt;León&gt;, toro suizo nacido en el
país, de treinta y seis meses de edad y perteneciente á la Negociación Agrícola de Xico,
premiado también; la &lt;Americana&gt;, vaca holandesa cruzada, de los Sres. Saldaí'Ia y Monterrubio; &lt;La Maravilk&gt;, vaca.suiza pura, de
nueve aí'Ios, que obtuvo el Premio de Honor,
y el «Duque&gt;, toro suizo nacido en el país, que
presentó la referida Negocia.ción de Xico, y,
que obtuvo Gran Premio.
Además de los ejemplares mencionados, llamaron también la. atención del público, por
BUll excelentes copdiciones, las becerras suizas
presentadas por el Sr. Crespo, y ei toro «Júpiter&gt;, ·holandés cruzado, de los Sres. Saldaí'Ia y Monterrubio.
Juntamente con las fotografías de los toros,
vacas y becerros mencionados, reproducimos
las de r•n gato, unos conejos y un chivo de Angora, enviados al Certamen por la señorita
Inés Mexía; las de uños borregos de raza Cotswold, presentados por el Sr. H. M. Mundy, y
la de el «Extremeñ.o&gt;, caballo andaluz ele raza.
pura, propiedad de la Negociación Agrícola.
de Xico.
El j arado calificador adjudicó distintas recompensas á los propietarios de los Pjemplares referidós, asf como á los demás expositores que contribuyeron al mayor lucimiento del
certamen.
·
El señor Presiden..te de la R.epública visitó
el día 3 el edi.ficio de la Expqsición, mostrándose muy complacido de los brillantes resultados que han obtenido los ganaderos, y de los
esfuerzos que la sociedad organizadora- desplegó para hacer que el certamen de este aí'Io
superara en importancia á. todos los de los af!.os
~nteriores,

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LA EXPOSICION¡ DE GANADERIA

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NUESTIW PAlS,_;UNA !iUERTA EN JiERMOSILLO: CAPOR'l'ANI)()&gt; NARANJA•,

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EL MUNDO ILUSTRAD.O

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~' Toro " Mo$el" (prln,er prtmlo ). -2 ,

ºª'º de An~ora .- Toro " El 7.León"Caballo
( prim e r
" El

premio ).-• - ConeJo$ dt Angora.- ~. Becerras suizu,-6 . vaca

Extremeño.

" L.• Americana."

8 , Yaca " La Maravilla" (prim&amp;r pre mio }.- 9. Borrego de rua éotswold.- 10 . -Toro "El Duque" (guin premi.o.).--:cll. Bo{,:ego.\_ C..2_!,swold.- _12. C~lv_o de

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Angora.-13.. Toro " El Júpiter."

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

***

tas dmlonu en Estados

Unldos.- €1 triunfo de tbeodon ~oom,dt.-Uoto dt
confianza dd pueblo amtrlcano.- ta marcba futura de la administración.
Obscuridadts dt 1a diplomacia.- 1:ord [ansdownt y las declaraciones
del Primer ministro dd 0abinttt lnglés.- €1 Incidente del mar
dtl nortt.-lljabrá intm,enclón en ti conflicto rusolaponés?
-ta sume dt:Pumo Jlrturo.-tos combatientes frente á frente.

1'

PESAR de las grandes esperanzas que parecían abrigar los demócratas americanos por los resultados fina.les de la campa.!Ia.
electora.!; á pesar de la actitud un tanto agresiva. que asumieron
los «leaders&gt; del partido, denunciando ante el pueblo quién sabe qué
~

¿,Cuáles eran las diferencias fundamenta.les g11p sppa.ra.ban los principales artículos de las plataformas de Cbicago y de St. Louis? ¿cuáles
los matices de los dos partidos más importantes que por tanto tiempo se
ha.o sucedido en el poder? Sin duda. los que procPden de los rasgos más
salientes que han caracterizado la polftic11, seguida. por la. ilustre víctima. de Czolgotz en el &lt;Auditorium&gt; de Bu:fl'aln, y continua.da con firmeza. por su digno sucesor en la. Mansión del Ejecutivo. El resultado de
los comicios del martes, es la a.proba0ión más franca. y cabal de esa política, la. sanción más expresiva. de la. marcha da.da. á la nación por la
robusta. mano que empuja. por entre las sirtes del progreso, la. na.ve del
Esta.do, impulsa.da por vientos de prosperidad y de adelanto.
,:,Pero no hay ninguna. sombra. en ese cuadro ba.la¡a.dor: ¿No existen
los temores que ha.n anuncia.do Clevela.nd, Pa.rker y !0&lt;1 otros corifPOB
ilel partido vencido en los colegios electorales el día. 8? Quizá puerla. haberlas; a.ca.so sólo existen como crecion de l as luchas de partido;pero de
cualquier modo, el pueblo ha. da.do su voto inapelable, ha. pronunciado
su fa.llo decisivo, y la marcha. del país será la. misc:111, que ha sei!a.la.do
el Presidente Roosevelt en su actual administración. Tengamos como el
pueblo americano fe en la justificación de los hombres de Estado que lo
gobiernan.

***

Aún no se extingue la. profunda impresión que produjo PD el mundo
Pl discurso pronunciado en ocasión solemne por el Primer Ministro del
Gobierno britár&gt;icn, en una. reunión política. celebrada. á fines del pasado
mes Po Soutb11mpton,&lt;'uandootro discurso dicho en ocasión no meo os solemne,en Ia. tr·a.diciona.J fiesta. del Lord Mayor de Londres, viene á dar nuevos
rumbos á las rlificulta.rles que provocó entre Rusia y Gran Bre'.a!Ia. el des-

LA GUERRA 1'N ORIENTE.-ARTILLEROS RUSOS CAMBIANDO LA
POSICIÓN DE UN CARÓN DE CAMPARA. •

Tres semanas hace que los dos ejércitos contrarios, acampados á las
orillas del río Sbakbe, fortificando ca.da día más sus posiciones, esperan y eapera.n el ataque del &lt;'Ontrarin; y pai:an ,los días, y allí están
frente á freute, ain intentar ni Kuropatkine ni Oy ama. un movimiento que
parezca siquiera indicar el principio del combate, que aguardan todos
con ar.sía indecible.
Y entre tanto, el heroico Puerto Arturo, se sostiene á pesar de los
continuos bombardeos, á pesar de las obras de avance emprendidas lenta. pero sei?uramente por los sitia.dores. á pesar del a. escasez de víveres
v de municiones que se ha. de sentir de por fuerza en el interior de la.
fortaleza., después del prolongado sitio, á pesar de las enfermedades y
de las balas euemigas, que h11n de haber mermado mucho la. guarnición
que se defiende allí con heroísmo desesperado; la. fortaleza. se sostiene,
y los efectos de un largo y tremendo sitio se hac~n sentir pur todas partes en medio de los escombros humeantes de la ciudad ....
Quizá habremos de sa.b11r de nuevos y tremendos combates, antes de
que se dome la decisión de Rusia. para. proseguir la. guerra basta. recnbra.r su presti¡rio cercenado en la. campaila del ai!o que está para terminar, entre las llamas del incendio en Puerto Arturo y los hielos que ya.
comienza.o á cubrir con su blanco sudario los c11mpos manchúes, donde
dos poderosos ejércitos aguardan la. señal de la última espantosa. refriega. de la. presente campa!Ia.
LA GUERRA EN OBIENTE.-DESTACAMEN'IO EN RE'l'JRADA
Y CONVOY DE HElUDOS.

z. z. z.
Noviembre 10 de 1904
'

/

ton? ¿Cómo se compadecen todas esas promesas y gara.ntfa.s rusas con la
distinción concedida. al comandante de h, F:scuadra. del Báltico, promovido por orden expresa. del Czar a.l grado inmediato en la jerarquía. na.val, y con su nombra.miento honorífico de ayudante de Su Majestad el
Emperador de todas las Rusia.s?
Obscuridades de la diplomacia., se dirá: sí, obscuridades, pero que
dejan perplejo al que pretenda seguirla por sus intrinca.dos laberintos.

*•*
Pero en el mismo discurso del Ministro de Relaciones de la Gran
Bretaña. eneuéntra.se otro punto interesante, que marca. por modo osten·
sible ciertas tendencias á reprobar los medios toscos y bruta.les de la.
guerra, empleados para. dirimir las contiendas entre lo&lt;i pueblos, y el se·
ña.lado favor que ahora manifiesta el Gabin_ete de St. James a.l arbitraje entre las naciones. Y no es esto sólo; á través de las declaraciones de
Lord La.nsdowne se perciben fácilmente ciertas inclinaciones no muY. encubie1·ta.s á intervenir activamente en bien de la. paz, y como que se ha.- ceo indicaciones de que ya. es tiempo de que las potpncias dejen su fría
impasibilidad, ante el tremendo drama que se desarrolla. con perfiles dantescos en las remotas regiones de Ma.nchuria., ya. es tiempo de que las
naciones neutra.les, a.migas ó aliadas de los beligerantes, bagan pesar
algo más que su influencia platónica., p11ra. que cesen las espantosas es·
cenas de que ha. sido teatro el Extremo Oriente, donde milla.res y milla·
res de víctimas han caído en el campo de batalla., ó se han hundido en
las sombras frente á Puertc., Arturo, destrozadas por los perros, convertidos en bestias salvajes por el hambre feroz que á todos alcanza.. Oja·
lá sean ciertas estas presunciones. pues no son suficientemente claros
los conceptos de Lord La.nsdowoe para Psperar una. pronta. acción que
suspenda. las hostilidades y sea. el nuncio feliz del fin de la. terrible lucha..

LA GUERRA EN ORIENTE.-UN &lt;ALTO&gt;,

manejos ocultos entre los jefes del Comité Nscional Republicano y lo,
representantes de las grandes corporaciones financieras é industriales,
cargos que rechazó con vigoroza energía. el Presidente en carta dirigida.
á Mr. Pa.rker, candidato del partido democrático y mantenedor firme
de la. plataforma. a.proba.da en la. Convención de Cbicago; después de
una. grande expectación, el Presidente Rosevelt ha sido reelecto por una
a.bruma.dora. mayoría., que, segán dicen los últimos informes, no tiE&gt;ne
precedente en los fastos electorales de la. gran República., pues la. actitud del pueblo ha. sido tan marcada.mente favorable al candidato reoublica.no, que no puede menos de considerarse el resulta.do de los pasa.dos comicios como un gran voto de confianza. en la. administración qu'I
preside el célebre coronel de &lt;Rough Riders&gt; frente á Sa.nt.iago de Cuba., el antiguo Gobernador del importantísimo Estado de Nueva York,
e! Subsecretario de Guerra que trabajó en los prepara.ti vos dispuestos
por Me Kinley para la &lt;intervención neutral&gt; en la. lucha. de Cuba por
su independencia., intervenoión que ocasionó la guerra. blspa.noamericana y proporcionó á los Estados Unidos el dominio sobre Puerto Rico,
sus vastas posesiones de ultra.mar, y por la. llama.da. &lt;enmienda. Ple.ti&gt;,
su influencia indiscutible sobre la Perla. de las Antillas. Los trescientos
cuarenta. y tres votos á favor de Roosevelt, contra ciento treinta. y tres
obtenidos sola.mente por el Juez Pa.rker,significan,á no duda.r,cO'llO dice
un pel'iódico de Londres, la. continuación de la misma política, la. a.prouación de los medios emplea.dos y la. confianza. inmensa. que depositad pueblo americano en su distinguido mandatario.

EL GENERAL GRIP.ENBERG, NOMBRADO SEGUNDO JEFE Dil LAS FUERZA!:!
RUSAS EN MANCHURIA.

LA. GUERRA. EN ORIENT.E.-PA.SO DE UN VADO POR UNA DIVISIÓN ROSA.

gracia.do incidente del Mar dAI Norte,entre las barcas pescadQl'a.~ ingle·
sin que na.vega.bao por aquellas a.guas en su labor ordinaria, y los bu•
ou~s de la. escuadra. rusa. que eran al mando del Almirante Rojestvensky.
Ba.l:our había. hablado de &lt;tragedia&gt;, según la. versión de los pescailnres ~ngleses, y de &lt;novela.&gt;, según el informe del Almirante ruso; b~b~a
en cierto modo a.royailo la. excitación con resabios bélicos que sacudió
al puehlo inglés á raíz del la.menta.ble suceso; Lord Lansdowne ha.bl11,
a.hora. de que ca.da uoa. del a., altas partes contendientes sostiE&gt;ne de buena. fe su puesto, y seña.la. como único recurso referir el asunto á un tribunal imna.rcia.l é independiente, que •dir-ima. las dificultades, toda l_a
vez_que Rusia. ha. da.do la. satisfacción debida, h-a prometido la indemn1·
zac1ón que corresponda. á la.e víctimas, y ofrecido bajo garantía. que
Ara de aceptarse, que serán castiga.dos los que resulten culpa.bles en el
accidente ocurrido la memorabie noche del 21 al 22 de octubre último.
¿Cómo se compadecen todas esta.e declaraciones con la. &lt;novela.&gt; forjada
por Rojestvensky de que hablaba. Balfour en su discurso de SouUia111p-

}!:L MEJOR ARGUMENTO CONTR..\ l,..\ OUERRA.-.ASPECTO OE lJN4 FOSICIÓN ,Pl!:SPUÉS DE LA BATALLA DE LIAOY.ANG,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Exposición dt San J:uts

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N pleno a.po!;'eo se halla. la. Exposición de
So. Louis Missóuri, en estos momentos, y
sus numerosísima.s instalaciones son vlsitada.s diariamente por milla.res de personas
que las novedades que encierra. el Certamen
ba.n tra.ido de todas pa.rtes del mundo.
Pa.ra. seguir dando idea. de lo que es la «Gra.n
Feria&gt;, reproducimos hoy cuatro interesantes
fotografía.s, de las cuales la primera. representa. un poético rinconcito de los &lt;Alpes Tiroleses&gt;, iosta.lacióo que. por la fidelidad que se
observa. en sus detalles, ha. sido una. de las
más elogia.das y admira.das de la. Exposici6o.
Otra de las fotografías nos representa. la. so•
berbia. iosta.lacióo agrícola. de Kansa.s, donde
a.d:nira.blemente dispuestos se ven toda clase
de fibras, cereales, etc., que por su excelente
calidad y buen desa.rrollo, llaman la atención
de los visitantes. Ta.oto las columnas de la
portada que da acceso á. dicha. instalación,
como el lote que se ve al centro, están formados y decorarlos con los ricos cereales que se
p,•oducen en Ka.osas.
Las otras foto¡rra.fías dan á conocer dos de
las iglesias levantadas en el recinto del certamen: un templo judín de artística cool&lt;trucción,
y una. iglesia católica del Archipiélago fili·
pino.
Próximamente publica.remos algunas vistas
del Pabellón de México.

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Hermosa entre lds Hermosas
(TRADICIÓN PERUANA.)
I

~RAN persona es, en la historia de la conU
quista del Perú, Diego Maldonado. Com·

pañero de D. Francisco Pizarro en la zinguizarra de Caja.marca, tocóle del rescate del Inca
Atahualpa la puchuela de siete mil setecientas
setenta onzas de oro, y trescientos setenta y dos
marcos de plata; y fué tal su comezón de atesorar, y tan propicia fuéle la suerte,que, cuando se fundó Lima, era conocido con el apodo
de el Rico.
A ser más justiciera la historia, debió cambia.de el mote y llamarle el Afortunado; que fortuna, y no poca, fué para él librar varias veces
de morir á manos del verdugo, albur que me·
recido se tenía por sus desguisados y vilezas.
No hubo pelotera civil en la que no batiese el
cobre, principiando siempre por azuzador de
la revuelta, para luego terminar sirviendo al
rey. Dios lo tenga entre santos¡ pero mucho,
mucho, mucho ¡rallo fué su merced D. Diego
Maldonado el Rico.
El aprieto mayúsculo en que se vió este conquistador fué cuando el famoso Francisco de
Carbajal, que, entre chiste y chiste, ahorcaba
gente que era un primor, quiso medirle con una

EXPOSICIÓN DE SAN LUIS MISSOURI.-TEYPLO JUDÍO,
Era preciso hacer menos cruel y dolorosa la
a.gonía de su amada.
Cuando Maldonado llegó al llano, el tigre se
revolcaba moribundo,pero sin desprenderse de
su presa.
La bala del Capitán había atravesado también el corazón de la princesa.
Y aquella alma de bronce que no se habría.

conmovido ante un cataclismo universal. aquel
hombre curtido en los peligros, sintió desprenderse de sus ojos una lágrima, la primera que
el ~olor le había arrancado en su vida, y se
aleJÓ murmurando con la sublime resignación
de los fatalistas:
-¡Estaba escrito!!! ¡Dios lo ha querido!!!
III
Una. semana después tomaba el hábito de religioso agustino, en el convento del Cuzco, el
capitán D. Juan de Maldonado y Buendía.
Catequizó _m1;1chos infieles merced á. su prof~ndo conoc1m10nto de las lenguas quichua y
a~m3:rá, alcanzó á desempeñar las primeras
d1gmdades de su orden, y murió en olor de
santidad por los años de 1583.
RICARDO PALMA.
Lima.

...
EXPOSICIÓN DE SAN LUIS MISSOURC. -UN EDil"ICIO EN LOS .ALPES TIROLESES,
cuerda la anchura del pescuezo. Carbajal, que
ahorcó al 1&gt;adre Pantaleón, con el breviario al
cuello, sólo porque en el bendito libro había
escrito con lápiz estas palabras: " Gonzalo es
tirano", tenía capricho en dar pasaporte para
el mundo de donde no se vuelve, al revoltoso y
acaudalado don Diego. Pero el poeta lo dijo:

..
r

·. .

~

....
..

los detalles que á tu fantasía cuadren, que yo,
francamente, me declaro lego en esto de hacer
retratos. Dala, si quieres, dientes de marfil,
mejillas de grana, blancura marmórea, labios
de rubí, ojos de azabache, zafiro ó esmeralda,
cabellos de oro, y añade las demás piedras é
ingredientes de estilo para hacer un retrato
que hable por lo parecido lo mismo que un
guardacantón.
Yo no me meto en esas honduras, y me conformo con decir que la chica era linda como un
rayo de Luna, que no á humo de pajas había de
llamarle el historiador Hermosa ent1·e las hermosas como quien dice el sulfato, la quinta esencia' de todo lo remonono que Dios ct·ió.
La joven princesa no fué indiferente al cariño del galán español¡ y todas las tardes, al
ponerse el sol, iba á la campiña á esperar á su
amante.
Maldonado echábase al hombro el mosquete
6 arcabuz y, cazando palomas torcaces, de que
hay abundancia en el valle, hacía diariamente
la legua de camino que lo separaba de su hacienda al sitio de la hermosa entrevista.
Si quieren ustedes formarse cabal idea de
los transportes de esos felices amantes, lean la
primera égloga ó idilio pastoril que les caiga
á mano. En seguida bébanse un vaso de agua
para que no empalague el almíbar.
Aquellos amores eran un cielo sin nubes. Pero ¡cuán cierto es que del bien al mal no hay
el canto de un real!
Una tarde acudía el Capitán, afanoso como
siempre, á la deliciosa cita, cuando, al salir de
un bosquecillo para entrar en el llano, oyó un
grito que vino á repercutir en su corazón.
Aquel grito era lanzado por Imasumac.
Un tigre perseguía á la linda princesa, que
corría desalada.
Maldonado estaba á doscientos pasos de distancia, y le era físicamente imposible llegar á
tiempo para luchar brazo á brazo con la fiera.
Hizo fuego y la bala pasó sin tocar a l tigre.
Cargó nuevamente el arma, y apuntó en el
momento mismo en que el irritado arl'imal hacía presa en la joven. No había salvación para la infeliz.
Entonces el español vaciló por un segundo
y se sintió morir; pero, haciendo un esfuerzo
supremo, descargó el arma.

.•

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Poderoso caballero
es don dinero,
Cual un monstruo que vive en el vacío
y que rompe de pronto su cadena,
sa.lta sobre la atmósfera. serena ,
implacable, colérico y bravío.

y Maldonado compró sin regatear algunos años
más dé perrerías. Un día de éstos me echaré á.
averiguar cuál fué su fin; que tengo para mi
debió ser desastroso y digno de la ruindad de
su vida.
Cuando, afianzada va la conquista, se vieron
los camaradas del Marqués convertidos de
aventureros en señores de horca, cuchillo, pendón y caldera, que no otra cosa fueron por más
dibujos con que la historia se empeñe en dorarnos la píldora, hizo don Diego venir de España
á un su sobrino, llamado D. Juan de Maldonado y Buendía, el cual, si bien heredó una
parte de las cuantiosas riquezas del tío, no heredó su felonía¡ pues sirvió siempre con lealtad
las banderas de Carlos V y Felipe II.
.
Precisamente cuando la rebeldía del entendido, popular y generoso d&lt;:m Fran~isco Hernández Girón, que en tan serio confhcto puso á la
real Audiencia de Lima, era ya D. Juan de
Maldonado y Buendía Capitán de crédito en
las tropas reales, y á ¿¡ se d_ebió en mu~ho el
vencimiento de aquel tan valiente como rnfor·
tunado caudillo.
Pacificado el país, retiróse don Juan á cuartele.s de invierno. En el Cuzco estaba su casa
solariega, y en el valle de Paucartambo poseía
una valiosa hacienda.

Asombra su creciente poderío,
y es bella y es terrífica I a escena
en que agitando el aire su melena
mira al cielo en señal de desafío. '
Ora es una bacante desgre!Iada.
ora un guerrero intrépido que gir~
sosteniendo en sus manos una. espada.;
ora ira.cundo y sin piedad nos mira,
basta. que en su postrera. llama.rada.
la.me la tierra y silencioso expira..
BONIFACIO BYRNE.
Octubre, 1904.

A CERVANTES
Horas de pesadumbre y de tristeza.
paso en mi soledad¡ pero Cervantes
es buen amigo: endulza mis instantes
ásperos, y reposa mi cabeza.

II

EXPOSICIÓN DE SAN LUIS MISSOURI.-TEMPLO CATÓLICO FILIPUiO.

Tras de las luchas de Marte vienen las de
Venus. Esta es verdad rancia, y á nadie pasmará la novedac. de la noticia.
El gallardo Capitán no podí~ dejar (¡~tra
verdad como el puño!) de rendir vasalla.Je á
Cupido, y e~amoróse basta la.s uñas de una
paucartambrna.
Le alabo el gusto; porque la muchacha no
era bocado para ningún sopa.tintas enclenque,
sino para un mozo de mucho íieque y muy echado para atrás como Buendía.
.
Imasumac, ó Hermosa entre las he~rn~sas
(que así traduce Cal ancha esta p,a labra md1gena) era una preciosa joven por cuyas venas
cor~·ía sanO're de los Incas. Princesa, ó ñusta,
nada meno;.
Imagínate, lector, su belieza, y adórnala con

El es la. vida y la naturaleza..
Regi.la. un yelmo de oro y de diamantes
á. mis sue!Ios errantes.
Es para mí; suspira., ríe y reza.
Cristia.no, y amoroso y caballero
parla como un arroyo cristalino· '
así le admiro y quiero;
'
Viendo cómo el destino
hace que regocije a.l mundo entero
la tristeza. inmortal del ser di vino.
EXPOSICIÓN DE SAN LUIS MISS0URI,-EXHIBICIÓN AGRÍCOLA DE KANSAS,

Pa.rfs, 1904.

RUBÉNDARIO

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. EL MuNDO ILUSTRADO

MUNDÓ ILUSTRADO

de la Moda

T

mujer elegante desea distinguirse entre
todas por su atavío: singularizarse es un
secreto de la agudeza de ingenio, y la mujer
que consigue variar su estilo de la corriente
general, merece por cierto la nota. de &lt;inteli·
gente y distinguida.&gt;.
El presente período de la moda se presta ad•
mira.blemente á esta suerte de agudeza.s, pues
se permiten tan a.mplia.s licencias que se pueden crear fantasías infinitas sin a.parecer ex·
tra.vagante ni ridícula.
La.s damas que se deleitan en h~rmosea.rse
gentil y delicadamente y que tienen la necesi·
dad de vestir con gracia y arrogancia. á ca.usa
de su posición socia.!, deben hacer un estudio,
a.unq ue sea ligero, de los trajes de todas las
épocas, visitando así, desde su gabinete, todos
los países, para ensei'ia.rse á conoc'r por com·
pa.i;ación lo que es ingenioso, útil y bello. Es·
to les a.llana el camino del buen gusto, por
aquel adagio de &lt;Saber es poder&gt;, y entonces
es asunto fácil decidir acerca del ve~tido y no
a.tenerse por completo á la opinión de lamodista, sino conferenciar con ella y obtener a.sí
efectos de magnífica. inspiración. Ninguna roo•
dista puede engalanar con perfección á una
mutar que no sabe á punto cierto qué es lo que
ODA

azules de enea.je, las cuales aprisionan dos bullones que avecindan un volante graduado y
plegado; el canesú también va ligeramente plegado.á la cintura, y lleva, lo mismo que el volante, guarniciones verticales del mismo enea.je. El cuerpo y mangas se drapean bajo moilos
de crespón de China, y la cintura se hace de
terciopelo chafado.
Diverso modo de bullones ofrece la figura 2,
y su ejecución 8$ mucho más laboriosa que los
del modelo anterior. Este precioso traje se
hace en crespón de Cbinacrema;laampliafalda se abullona en panalillo debajo de la cintura drapeada de terciopelo, y se monta en an·
chos pliegues que se recogen en j!'ajos á la altura de la rodilla. con paoalillo; blusa y mangas con el mismo estilo de bullones, que comunican al traje un aire de rara singularidad.

ornamentación de estos vestidos. Con el predominio de las modas de los tiempos antiguos
viene la inacabable serie de moi'ios, bandas
cinturas ... .
El raso, las pieles de seda, los chifones y
todas las telas suaves y delicadas se despliegan coc profusión. Estas telas se adornan muy
variada y artísticamente; los bordados japoneses y orientales, con sus hilos de plata amalgamados á los tonos dulces de las sedas, for•
man diminutas y escasas chispas de luz sembradas entre las hermosas asociaciones de
sombríos y matkes.
Y para coronar tan felices ideas en estilos,
telas y colores, se completa el adorno de la
&lt;toilette&gt; con perlas y piedras preciosas.
C. GALINDO.

NúM. 6.-Vestido en raso rojo, guarnecido
con bandas bordadas de puntos blancos; la
blusa lleva magníficos bordados que se cruzan, formando una combinación tan nueva
como vistosa.
NúM. 7. -Traje para baile y tertulias,en seda
blanca, artísticamente adornado con encaje
con hilos de oro intercalados; la fa1da tiene
un volante aplegadillado circuído con pliegues
religiosos y monta.do bajo una doble fila de
plieguas en ondas; el cuerpo lleva un plastrón
de encaje que se recorta y ajusta sobre los
hombros y brazos; cintura de terciopelo chafado crema.
NúM. 8. -&lt;Toilette&gt; en acordeón blanco· la
berta es de terciopelo blanco bordado de perlas; los &lt;jabot5&gt; de la falda son de cbifón sembrados de pajitas opalescentes; el cuerpo se
drapea para dar el efecto de continuarse con
las mangas; cintura de raso blanco.

tono azul; la falda se monta en anchos pltegues
redondos alternando con pliegues estrechos,los
cuales se deshacen y forman un doble bullón.

NúM. 11.-Traje de encaje; cintura. de raso
blanco; bolero de terciopelo rosa,bordado con
plata.

•

DESCRIPCION DE LOS FIGURINES
NúM. 3.- Traje de baile,en seda color champai'ia, ·graciosamente adornado por bandas de

FIGURÍN 7.
FIGURÍN 3.

FIGURÚf

l.

necesita ni lo que desea.Las modistas más hábiles no a.ver.tajan mucho cuando colocan sus
va.liosas obras sob,·e momias vivientes, que
ignoran la manera de hacer lucir y realzar el
mérito del traje que llevan, por negligencia. en
cultivar su gracia y elegancia personales.

NúM. 9. -Traje de tul ama.rillo pálido, ador-

El color del terciopelo que adoro a esta fantasía
es anaranjado, pudiendo cambiarse favorable•
mente por azul pálido, lila, rosa tier::o, verde
océano ó cualquier otro que forme un hermoso
contraste.
El crema se ha constituido dE! rigor en los
bailes y sg,raos, en mayor grado quizá que los
otros colores pálidos, á causa de su contraste
dulce y armonioso con la piel, á la que comunica un tono de suavidad exquisita.
En cuanto á adornos, diremos que son verdaderamente llamativos y apropiados.
Los dibujos son atrevidos, y los hay qu13 forma:1 curvas abiertas ó cerradas cuyos centros
se cubren de diversos calados,ó bien por esca-

***

Nos apegamos grandemente e:i la actualidad
á los efectos abu1lonados, los cuales no han
llegado á popularizarse,debido á las dificulta.des que presenta. su arreglo; es una moda muy
vistosa, especialmente en figuras delgadas.
Nuestra figura 1 da una bonita idea de esta
elase de traba.jo. Está hecho de una bella piel
de levante azul pálido, adornado con bandas

FIGURÍN

FIGUR(l-l

2,

4.

nado con holancitos y nudos de tafetán en tres

FIGURlN

5.

encaje y fr,anja.s plegadas; cintura terminando
en punta.
NúM. 4.-Traje en seda lila; la falda es muy
ancha y recogida por bandeletas fruncidas;
volante montado con cabeza; la blusa es muy
original y lleva una pieza en forma que gana
los hombros y va adornada con hileras de
cintas de terciopelo; mangas drapeadas, con
una franja de encaje igual al que forma la
parte superior del cuerpo.
NúM. 5.-&lt;Toilette&gt; estilo griego,de seda in·
dia color lila.

~

rola~lú otros añorno¡¡ de vista blanda y atractiva. Son dibujos centellantes y exquisitos en
colores sombreados y basta iridiscentes, r~flejá.ndose fantástica.mente sobre las ricas telas
brillantes-y formando un conjunto fascinador.
Los listones juegan una gran parte en la.

FIGURÍN

6,

diferentes tonos de amarillo, con un tinte má~
pronunciado en la cintura y banda, para que
el vestido sea una gradación completa del ere·
ma al amarillo naranjado; los nudos más pálidos ocupan lo alto de la falda. La cintura
y banda son de terciopelo chifón amarillo naranjado.
NúM. 10.-Vestido de punto blanco, con berta azul pálido; rosetas y bandas del mismo

EL RIO
Pasa el río
por el huerto
más aprisa
que huye el viento,
más aprisa
que van luego
las alondras
por el cielo,
más aprisa
q'?e el inquieto
é incesante
voltejeo
del molino
que á lo lejos,
finge un rápido
aleteo
de avechucho
prisionero ....
más aprisa
que en invierno
caen las hojas
por el suelo .. . .
más aprisa
que mis sueños
retoi'iaron
Y murieron ....
Cabe el río,
yo me siento
por Ia tarde,
y lo veo ....
•cada ola
ea un beso
. que, hecho espuma,

rueda. lejos ....
cada ola
es un eco
del amante
canturreo
que amoroso
lleva dentro ... .
es un arp ..... .
y en mi huerto
los cipreses,
los abetos,
los acacias,
el mastuerzo
que se asoma
por los huecos
de las piedras
para verlo,
las torcaces,
los almendros ....
todos aman
el misterio
de su arrullo
soi'ioHento,
todos viven
de sus ecos,
y los pájaros
sedientos
que á él sus cantos
aprendieron,
desde el árbol
caen al suelo
como gotas
de aguacero
y hacia el río
van corriendo
al igual
de rastreros

FLGURINES

camaleones
que entre el heno
se deslizan
en silencio ....
Es la linfa
de ese espejo
e1 imán
de mi huerto;
á él camina,
tardo y lento,
el filósofo
del seto:
ese triste,•
grave y serio
caracol
rastrojero
que su casa.
lleva en peso,
y que esconde
sus dos cuernos
cuando el guijo
del sendero
se estremece
con el viento
y acosado
del d-eseo
de ir al río,
baja presto
dando vueltas
y rodeos,
tropezando
con los tiestos
que bordean
los senderos,
dando tumbos,
loco y ciego,
hasta que hunde

8, 9, 10 Y 11.

su deseo
en la linfa
del riachuelo,
que amoro~o,
dulce y tierno,
calma al .punto
con s.u.fresco,
sus ardores
y su anhelo ....
A él se arriman
los helechos,
el nenúfar
y los berros ....
á él se arrojan,
desde el seto, •
las semillas
del mastuerzo,
la uva tierna
del vii'iedo,
blancas flores,
higos negros,
la hoja seca
del sarmiento,
los gusanos,
1os insectos .. ..
En él beben
juncos tiernos,
maripo¡¡as,
troncos viejos,
las raíces
de los fresnos
que semejan
bajo el légamo
una mata
de cabellos ....
las palomas,
los jilgueros,

el inmóvil
barq uich uel o
que a.marra.do
junto á un hueco
de la orilla,
vive ha tiempo
&lt;1uspirando
con anhelo
por el golpe
de los remos ....
los saúces
soñolientos,
las ovejas, .
el cabrero ....
Tarde á tarde
yo le veo,
y á su orilla
pienso .... pienso ....
Va el suspiro
de mi pecho
como el río:
lejos ...... lejos ..... .
Cual sus olas
van corriendo,
va mi triste
pensamiento
á otros días
más risueños ..... .
Ya pasa.ron,
y a se fueron .. . .. .
y a huye el río
presto, presto ..... .
¡No más penas
ni recuerdos!
¡Adiós, ola.si
¡Adiós, sueilosl
MARÍA ENIVQUEl'A.

�EL MUNDO ILUSTRADO

ECOS DE TODO EL MUNDO

\lea Ud. á su Derecba.

Los nuevos tratamientos de la tl•ls.-La superstlot6n
popular en Italia

r

ARECE que, por fin, algo se ha encontra·
do para. combatir con éxito la tuberculosis. La electricidad, que tanto ha. hecho, a.un
siendo mal conocida, por los enfermos y por
los sanos, ha sido aplicada. con excelentes resulta.dos en París, y se podrá, por fin, esperar
la. curación de la tisis.
¿Cómo se ha. hecho el milagro? La. electricidad, en parte, y en parte el formol, parecen ser
los a.gentes de ta.les curaciones. El doctor Crotte, que es el autor del método curativo, pensó,
y con ra.zón,que siendo los tísicos,enfermos en
los cuales el estómago no funciona. debida.mente, la principal causa de los fracasos en la curación de esta enfermedad, residía en la. falta
de un remedio que pudiera. penetrar hasta los
pulmones enfermos, por otra. vía distinta. de la
vía estomacal. De aquí el método curativo en
que comienza. ya á lijarse la clase médica. de
Europa, por más que los detalles no se conozcan perfecta.mente, pues el doctor Crotte, obran·
do como un verdadero sabio, ha evitado &lt;cantar victoria&gt; antes de estar perfec,a.mente convencido.
Demuestran las estadísticas, sin embargo,
que el ciento por ciento de los tísicos, en el
primer período, el cincuenta por ciento de los
afectados, en el segundo período, y el veinte ó
veinticinco de los que se hayan a.taca.dos en el
período final de la enfermedad, son pe ·fecta.mente curables. Ya es un brillante resultado
el que se obtiene.
El método tiene el inconveniente-muy secundario -de exigir una costosa instalación
que solamente en las grandes ciudades puede
hacerse. La eleutricida.d que generan las fá·
bricas de alumbrado no sirve para. estas curaciones. Se emplean grandes máquinas elec-

Siempre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á determinado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invariablemente
hacia nuestra derecha. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asiento en el Paseo y se convencerá de ello. Encontrará el noventa y
cinco por ciento que inconscientemente voltean sUB cabezas siempre
á la derecha.
Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chapult.6pec, vea á su derecha, allí está _ .

UN~ PROCESIÓN EN lTALIA,-PRECES PARA.PEDIR LA TERMINACIÓN DE UN.A.
ERUPCIÓN DEL VESUB[O,

En Italia., en la Italia Meridional especialmentf', el Vesubio, por una parte, y los volea·
nes sicilianos y liparenses, ,&gt;or otra, tienen á
la población campesina completamente extenuada. El pavor, continuado, mata como un
esfuerzo sobrenatural; el pavor conmueve el
alma como un g:-an latigazo.

LAS EXPERIENCIAS DEL DR. CROTTE PARA LA CURACIÓN ELÉCTRICA. DE LA TÍSIS,

troestática.s, capaces de desarrollar hasta &lt;tres
millones de volts&gt;. La corriente se aplica de
tal manera que a.traviese el cuerpo, y que en
su marcha se encuentren comprendidas las
partes enfermas, atacadas por el bacilo de
Kocb. La corriente, antes de penetrar al cuer·
po, pasa por un receptáculo de forma. especial,
en el que se encuentra. el &lt;formol&gt;, que se ve
obligado á seguir la marcha misma de la corriente, penetrando, en consecuencia, basta el
sitio enfermo. El método, en sí, no es nuevo,
puesto que en la misma. forma se han aplicado
ha.ce tiempo la!: corrientes eléctricas, con más
ó menos éxito. En lo que consiste la novedad
y la importancia d"ll tra.tamiento,es en la unión
del método eléctrico con el método químico,
que antes se habían a.plica.do aisla.da.mente, y
en la construcción de máquinas que generan la
electricidad en fo1·ma inofensiva. para el nuerpo huma.no, aun para el de un enfermo. En esto reside el secreto del doctor Crotte, que no
ha querido prPsentar sus conclusiones á la
Academia de Medicina de París, antes de estar
por completo seguro del éxito.
·
Parece que en poco tiempo más presentará
el Dr. Crotte tales conclusiones, pues ha recopilado da.tos controlados por los laboratorios
oficiales por espacio de un arlo, y esos datos
son los que, al hacerse públicos, han produddo un gran entusiasmo. En el momento ea que
se tengan los detalles indispensables para la
generalización del método curativo, dejará de
ser la. tisis el azote de la humanidad, el más
terrible, el más traidor, el más invencible.

Son católicas, hasta fanáticas, las poblacione~ italianas meridlonales; y como la tierra
toda está llena de recuerdos, de siglos de recuerdos cristianos, y en el corazón de la raza
exisw el temor innato á la jerarquía católica,
porque el dominio temporal de los Papas se
ejerció a.lH por tanto tiempo, ha q:iedado entre
los habitantes un sedimento profundo de religiosidad.

El porvenir es el gran libro en bl aneo queel
tiempo y las edades son los únicos encargados
de llenar, y en cuyos renglones no tienen el
privilegio de leer más que las generaciones
venideras.
-Cada rasgo de belleza. en la juventud, se
cambia en arruga en la decrepitud.
- Los matrimonios pueden clasificarse como
los acordes, en consonantes y disonantes. En
música los unos salvan á los otros y todos
concurren á la armonía..

falto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á sus amigos, hace
cinco afios, que los terrenos de.:

ee adquirían por una canción. Siga el ejemplo de los demás y compre

•

sus lotes, obteniendo la.el ventajas de sus precios. Venga á nuestra
ofieina, Primera de San Francisco, número 4, ó á la de nuestros Agentes Generales, Sres. Prevost &amp; Vail, Primera de San Francisco, númerb 8, y le daremos toda clase de informes, así como una li~ta de personas prominentes que han comprado lotes en esta COLONIA, donde
piensan edificar sus Casas-Palacios. Vea á alguna de estas personas
que han comprado terrenos en

La Colooia Cuaubternoc
y pregúntele por qué ha preferido este lugar á otros numerosos que
hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para comprar
el suyo.
Uno de los más prominentes negociantes mexicanos acaba de comprar lotes por valor de cincuenta y dos mil pesos en el etilwell Place,
la semana pasada. No pagó más de diez mil pesos al contado, y el resto lo pagará en nueve años. ¿Cuánto llegarán á valer estos lotes dentro de nueve años, si siguen aumentando en cada año un diez por
ciento, como ha ido sucediendo duran~ los últimos nueve años que

***
Pocos espectáculos tan terroríficos como una
erupción volcánica; el fuego es, de los elementos, el más grandiosamente espantoso. Por
eso, quizá, se coloca el sitio de expiación, para los pecadores, en medio del &lt;fuego eterno&gt;
y no en una obscuridad absoluta,ó en los rigores del hielo ó en cualquiera. otra forma. Basta
la. ignición de una casa, por peq uefla. que sea,
para que el espanto dilate las pupilas de todos
los que presencian la catás~rofe.

Adelante de Cuauhtemoc, pasando la tercera Glorieta, á lo largo de
toda la hilera de eucaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teja, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquinas de las calles.
Dentro de muy pocas semanas verá un buen número de obreros
llevando SUB herramientas para empezar el drenaje y colocar los tubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles con as-

Cuando los volcanes comienzan á lanzar sua
columnas amenazadoras de humo y en la a\•
mósfera serena se dibujan las primeras flama.a·
cuando en el silencio soporoso de la siesta 1~
tierra se mueve convulsivamente, amenazando
Rsta.lla.r, los hombres todos sienten en sus espíritus la turbación espantosa del miedo. Y se
dirigen, inconscientemente, hacia la Madonna.
hacia la Madre de las Angustias y de los Con~
suelos, cuya divina intervención solicitan en
un desgarrador sollozo.
. El espectácu~o grandioso del cielo en ignición cubre la tierra; parece que hierven la tierra y los cielos, y la. multitud atónita. piensa
en la proximidad del desastre. ¡ A quién acudir? A la Madonna, á la. Santa Madonna, que
cuida á los pueblos latinos. Y la procesión
tristísima. corre por los campos, desatándose
como una. enorme serpiente, de ojos de luz, al
monótono compás de los sollozos y de las
preces.

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e,real1: LUIS REYES SPINDOLA.

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Registrado como artículo de segunda c!ase, en 3 de Noviembre de 1894.

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�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1904, Año 11, Tomo 2, No 20, Noviembre 13</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Coyoacán</name>
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                    <text>DE

L UNDO .LU5Tr{0DO

T

AL

Aiío XL-Tomo 11.-Número 21.

MEXICO, NOVIEMBRE 20 de 1904.

Subscrlpcl6n mensual foránea ..... $1.50
ldem
ldem en la Capital .. $ 1.25

lDireclor: Lic. RAFAEL REYES SPINDOU.

e,real1: LUIS REYES SPINDOLA.

Secretario de Redaccidn: José &lt;idmez U.rart•.

Registrado como artículo de segunda c!ase, en 3 de Noviembre de 1894.

·GRANDES ALMACENES DE ROPA Y NOVEDADES

Expo5iciÓJJ de Sal) Luis f"\issouri.

SEGUNDA MONTERILLA Y CAPUCHINAS.-MEXICO

ULTIMAS NOVfDADfS Df INVURNO

~

.

~ -

Sin rival surtido en Cheviottes, Gibelines, Homes=
pum, Sergés, Vicuña, Granités, Astrakam,
Diagonales, Merinos, Nattis, Melangés,
Satins, Molletons, Epinglés, Foulés,
Cachemiras, Vigoureux, et~.

Franelas blancas, un color
y de fantasía; Paños de todas
clases; Cortes de paño medio confec=
nados; Chales de Franela, de Cachemira,
y Vicuña; Tápalos de abrigo, Fichús y Chales
de Estambre de todas clases y tamaños.

~

1~

GUANTES Cabritilla y Suecia, calidad extra, dos, cuatro y seis botones,
colores blancos y negros.

EL PAR $1. 50. TRES PARES POR $4. OO.
Mandamos á vuelta de Correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, Franco de Porte, los pedidos mayores de $ 25.00 y cuyo val~r no
exceda de 15 kilos.

Signortt, fionnorat y tompañía.

Entrada al Departamento Mexicano en el Edificio de Manufacturas.

�tL MUNDO ItUSTRADO

EL VALOR YLA SALUD

S

verdad que el valor es una garantía de
salud y, por consiguiente, de larga vida?
¿Qué el hombre sereno, animoso, resuelto,
que sabe ver venir, impávido, el peligro,
que lo afronta con sangre fría, que es capaz
de luchai· con 61 y de dominarlo, es más sano,
en principio, resiste mejor á las causas de destrucción y está menos expuesto á los amagos
de la intemperie, de la infección y del contagio; en tanto que el medroso, el pusilánime,
el cobarde, que tiembla al menor ruido, que
tirita y suda frío en la soledad y en la obscuridad, cuyos cabellos se erizan de terror al
paso de una sombra. y al brillo de un fuego fa.·
~uo, son organismos susceptibles y frágiles que
el más leve cierzo enferma., que ofrecen campo
abonado á todas las culturas de microbios y
présa fácil á todos los agentes morbígenos?
Somos de los que creen que sí y de los que
profesan no sólo que el miedo e.s un mal conS'ejero, sino que es origen posible y probable
de todo género de males morales, lo mismo
que físicos, y nos a.filiamos á la. doctrina del
Dr. Hetzel, someramente éxpuesta en «El Mundo&gt; ó «El Imparcial&gt; días pasados.
Las pruebas en favor de la doctrina del doctor inglés abundan y son, las unas, frutos de
razonamientos correctos. y las otras, resultados incontestables de la observación y de la
experiencia.
El miedo es una emoción esencialmente perturbadora de las principales, ó más bien, de
todas las funciones orgánicas. Su primer efecto es deprimir, descoyuntaT, abatir. Presa del
miedo, el ser que lo experimenta, tiende al estupor, á la innacción, al síncope. Su piel palidece y se cubre de frío sudor; su fi~onomía
sé descompone y toma un aspecto cadavérico
y terroso; las pulsaciones del corazón, aunque en general se aceleran, son menos enérgicas y eficaces; el tono·muscular disminuye, y
penden los brazos y se abre la boca, como incapaces los músculos de mover los órganos
correspondientes. Las secreciones se alteran,
un sudor pegajoso y frío cubre la piel, la lenERÁ

gua se seca. y el paladar se a.marga, y cuando
el miedo es granda, la. ideación se suspende y
puede sobrevenir el síncope.
Verdad es que á vec3s el miedo da ocasión
á esfuerzos subrebumanos, se salta., se corre,
se grita como es im¡,osible hacerlo en coadicioues normales; pero este esfuerzo es momentáneo y sobreviene después una fatiga, ri..y a.na
en estupor y un agotamiento ca.si completo de
todas I as energías vitales.
.
Si esto es a.sí, y a.sí es en efecto, el miedo
tiene que ser una. causa. predisponeote de multitud cte enfermedades. Lo que se llama. el to•
no muscular y el tono nervioso, la integridad,
la. regularidad y la energía de las funciones
orgánicas, son los mejores preserva.ti vos de
la mayoría. de las enfermedades. Todo cuanto
pueda debilitarlas y con mayor razón agotar:a.s, es puerta que se abre á la.s influencias
morbígeoas.
Bajo la influencia dela inanición, de la desnudez, de la tristeza., del desencanto, del miedo, el organismo, debilitado y languideciente,
no reacciona, no lucha., no aniquila ó expulsa
los gérmenes de las enfermedades. Sabido es
que las épocas de hambre, de dolor, de inquietud y de desazón, son épocas de epidemias
mortíferas; que las el a.ses cuy o pa.trimonio
son la miseria. y el sufrimiento, padecen innumerables roa.les, desconocidos para los seres
felices y expansivos. No es menos cierto que
los convalecientes son en extremo susceptibles
á todo género de males, y que los seres debilitados y melancólicos, sólo por excepción no
son v a.letudioa.rios.
Por último, todas las emociones intensas, y
el miedo lo es con frecuencia., predisponen á la
enfermedad y á la muerte; una sorpresa., un
arrebato de ira, una pena aguda., aniquila.o,
agobian, deprimen, y esa. depresión de las
fuerzas, da presa á toda la legión mortífera
de las enfermedades. Ea fisiología. patológica.
se sabe que los sufrimientos, las emocio:ies y
ciertas otras causas suspenden la acción depurativa. de las glándulas renales y cutáneas,
y faciliten el envenena.miento del organismo
por sus propios desechos. Y se sabe también
que esas mismas causas ateLúan y suspenden
esa función capital, destructora. de microbios,
gracias á 1~ cual, el organismo, que los absor-

ÉL MlrNDO ILUSTRADO
be continuamente Y por milla.res con el aire
que respira., con el agua que ingurgita., con el
alimento que ingi~re, puede permanecer, no
obstante, sano y vigoroso.
Pero si esa función, llama.da fagocita.osis ó
fagocitismo, languidece, y con mayor razón si
se suspende, el microbio prospera y pulula
en la sangre, en la linfa., en los tejidos, y las
enfermedades más graves y de todas naturalezas pueden sobrevenir.
Tal es el papel del miedo, como de todas las
emociones éinfluencias deprimentes, en la producción de las enfermedades.
Po1• el contrario, las emociones expansivas
y todas las influencias tónicas acrecientan la
vitalidad, y por consiguiente, la resistencia
del organismo á las causas de enfermedad.
Así, la alegría modera.da., la tranquilidad
del espíritu, la satisfacción de la propia conciencia, el amor sano y equilibrado, la paz del
hogar, el bienestar material, el valor, son los
mejores preservativos contra la enfermedad y
las más seguras garantías de vida, de salud y
de vigor.
Pero esas mismas emociones expansivas
para. ser eficaces, necesitan ser modera.das. D~
otro modo, los tumultuosos placeres de la. orgía, la tranquilidad rayana en inercia. ó en in•
ctiferencia, el valor arrebatado y heroico, el
,sibaritismo, se convierten en acciones depresivas y ruinosas de la salud y del vigor. JJ:n este sentido, las saturnale,1 son tan funestas á le.
salud como las bartolinas, y las empresas heroicas y descabelladas hacen tanta~ víctimas
como los terrores pánicos.
Lástima es que ni el valor, ni la alegría., ni
la paz del alma puedan comprarse en las boticas. Los hospitales esta.rían vacíos.
Y en defioiti va, ¿quién sabe si precisamente
el valor, la. alegría. y la paz del alma. sean más
bien el resultacto de una salud completa y de
un perfecto equilibrio de las funciones orgánicas y psíquicas, y no su causa'!
Esta hipótesis no se la. ha pla.ntea.dO' el Dr.
Hetzel, ni creemos fácil confirmarla. ó refuta.ria.
En todo caso, ¡felices los va.lirntes, los tr&amp;n•
quilos y los a.legres! Ellos vivirán larga. vida
y, á mayor abunda.miento, vida feliz.
DR, M. FLORES.

nutstro concurso littrario

sa. de que el autor no resultara. triunfante en
el certamen.
. ~n cuanto al trabajo del Sr. Lic. Torres ToriJa., uno de nuestros literatos jóvenes más estima.dos en el mundo de las letras, nuestros
lectores tendrán ocasión de juzgarlo. Nosotros
le adjudicamos el premio sin reservas.

Los cuentos premiados

E

L concurso de cuentos de Navidad y Año
Nuevo que abrió este semanario, ha tenido
un éxito verdadera.mente satisfactorio. Más de
cien trabajos nos fueron remitidos, no obstante el corto plazo que señalamos para su adaiisión,siendo esto la. mejor prueba de que á nuestro llamamiento ha corres¡,ondido, por parte
de los concurrentes al certamen,la mayor suma
de buena voluntad.
Los tra. bajos premiados, como Jo dijo ya
cEl Impa.rcial&gt;,fueron: el «Cuento de Na vid ad&gt;
escrito por el Sr. José Elizondo (de Torreón,
Coa.huila) y amparado con el lema «Oro es lo
que oro va.le&gt;, y el cuento «Vidas Tristes&gt;, de
que es autor él Sr. Lic. D. Enrique Torres Torija., quien lo envió al certamen con el lema
cVivit sub péctore vulnus&gt;.
Para adjudicar el premio correspondiente al
señor Elizondo, la Redacción tuvo en cuent&amp;.,
ante&amp; que todo, la sencillez con que está escrito el traba.jo por él p1 esenta.do y la belleza. del
asunto que lo inspira.. Juntamente con este
cuentecillo, desnudo de galas literarias, pero
lleno de deliciosa ingenuidad, publica.remos
en nuestra edición extra.ordinaria. del primero
de enero, otros dos trabajos muy hermoso,:
«Flor del Campo&gt;, cuento de Noche Buena que
recibimos con el seudonimo de · XX, y «La
Ma.ñosa&gt;,cuento de Noche Buena también, que
ignoramos aún de quién sea; pues sin previa
autorización de su autor, no podemos abrir el
sobre en que consta el nombre de éste. Considera0iones para nosotros muy atendibles nos
impiden dará conocer otro cuento-«El Gabán
Escarla.ta:&gt;-notable por la riqueza de las imágenes que derrochó su autor y por lo soberbio
de su colorido; pero cruel, demasiado cruel,
para que, sin escrúpulos, podamos ponerlo en
letras de molde. Contrastando con los maravillosos efectos de luz de este cuadro tan belloporque el«Gabán&gt; es todo un cuadro,-a.pa.rece
un punto negro que repugna, y el cual fué ca.u-

***

Para concluir,haremos una observación: cEl
Mundo Ilustra.do&gt; no se propuso, al abrir el
certamen, buscar cuentistas consuma.dos para.
presentarlos al público. Nuestro deseo, nuestro más vivo deseo, fué estimulará los que comienzan-á los· que pueden llegará la meta,
-premiando entre todos á los que, á nuestro
modo de ver, fueran acreedores á tal distinción.
El resulta.do del concurso, por lo mism0,no.s
deja enteramente satisfechos.
Desde el próximo número comenzaremos á
publicar algunos de los cuentos q'ue recibimos,
reservando únicamente para nuestra. edición
de Año Nuevo, los de los Sres. Elizondo, Torres Torija, y Colín, y «La. Mafiosa&gt;.

ben los diversos objetos que proceden de ioa
talleres del plantel y que han sido hechos por
los alumnos. Hacia el centro aparece un lujosísimo esca.para.te, que puede verse de mayor
ta.maño en otro de nuestros grabados, Y que
contiene obras de ebanistería, carpintería, talabartería, orfebrería., platería, fundición, etc.,
etc., salidas de la Escuela Industrial Militar
Porfirio Díaz, de Morelia.
Junto á estas instalaciones se encuentra el
a.parador del Instituto Médico N aciona.l, en el
que, convenientemente clasificadas, se han coloca.do di versas muestras de plantas medicinales que crecen en nuestro territorio, a.sí como
distintas preparaciones hechas en el labora.to·
rio del establecimiento.
Las otras fotografías que reproducimos represe::¡tao la entrada. al departamento mexica.·
no en el Edificio de Educación y Economía Social, el lote correspondiente al ramo de minas
y metalurgia y la porta.da. del salón donde se
exhibe todo lo relativo á manufacturas.

..

00

ta Portada atolorts

OMO lo ofrecimos en nuestro número anterior, publicamos hoy cuatro fotografías del
Pabellón de México én San Louis Mis&amp;&lt;&gt;uri,
y dos que representan los departamentos de los
edificios genera.las del Certamen, donde se exhiben también productos Mexicanos, seguros
de que nuestros :lectores verán las reproducciones de unas y otras con a.grado.
La vista principal que ofrecemos muestra el
aspecto de sobriedad y elegancia. que ofrece á
las miradas de los visitantes la. facha.da. principal del pabellón de nuestro país, que se le·
va.nta corona.do por esbelta torrecilla., cerca.
de la gran crueda. de hierro&gt;.
Entre las demás fotografías figura una. en
que puede a.preciarse á l,i. simple vista la ma.g•
nífica. instalación de. la. Escuela de Artes y ofi•
cios de Puebla, en cuyos a.paradores se exhi·

Por vla de ensayo, publicamos en la portada del presente número
11 r'eproducción, en trlcromla, de un cuadro al óleo pintado por el ar·
lista Sr. Juan de M. Pacheco y que mucho ha llamado nuestra atención, asl por la originalidad que se advierte en el conjunto y la delicadeze con que estin tratados los detalles. como por la dulzura de
su colorido y lo bien determinado de la figura principal.
El ensayo que hacemos obedece á nuestro deseo de encontrar pro•
cedimlentos más eficaces y seguros para el tiro de páginas en colores que nos proponemos hacer el año entrante, i fin de que "El Mun•
do Ilustrado" pueda, como los mejores periódicos de su gánero que
se publican en Europa y Estados Unidos, ofrecer al público que lo fa.
vorece, trabajos tan delicados como reproducciones de pinturas al
óleo, acuarehs y paisajes del natural, con sus tintes y matices
verdaderos.
La adopción del procedimiento de trlcromia en nuestros talleres
significa para nosotros un fuerte desembolso; pero pueden estar seguros nuestros abonados de que no omitiremos sacrificio alguno, por
grande qua sea, para hacer de esta publicación la primera en la Re·
pública. Tenemos en estudio otras mejoru, y sólo esperamos, para
Implantarlas, terminar la impresión del número de Año Nuevo que
hemos ofrecido publicar.

mtxico tn s. touis missouri
.

C

11

.

. ~

~¡·

la llega.da del Otoño abren sus puers misteriosas las escuelas y se esca.o, con alegre parlería de parvada,
los muchachillos qi;e se educan; las
vacaciones vienen cuando las golondrinas se
van. A la llegada de los primeros arrasantes,
como de un gran ca.pullo que han madurado
los soles benévolos, paternales, "del estío, se
escapan los chiquillos; han esperado ansiosamente, en las caliginosas tardes del verano, la
aproximación del mes de mayores prestigios
para el estudiante: octubre. Han hecho proyectos mil, frotando la. lámpara milagrosa de su
imaginación, á cuyo conjuro obedecen todos
los genios y sonríen todas las hadas.
La. juventud, como un buen ángel custodio,
los guía y a.lienta., y no es tiempo toda.vía de
que caiga. la. venda misericordiosa¡ que cubre
sus ojos; han rendido una. de las jornadas:
justo es que, bajo la placentera vigilancia del
progenitor, descansen algún tiempo. Después,
vol verá la escuela, con sus imperiosa.s.exigei;icias, á retenerlos en la clausura, cuando el sol
brilla tan alegremeoie en los campos cercanos;
es un bálsamo el aire y una música misteriosa la. naturaleza toda.. Después ..... .

*

* * Marqués de Pratt,se
Por iniciativa del señor
ha venido preparando una suntuosa fiesta, en
obsequio del señor Presidente de la República.
y de su distinguida. esposa.. Cada día. son mayores y más sinceras las muestras de aprecio
y ca.riño que ri::de al aetua.l mandatario la sociedad mexicana, y de fijo que, entre las fiestas de carácter elegante que habrán sido ofrecidas á tan ilustre personalidad, pocas serán
Jas que sean tan significativas como la que se
prepara.
La. fiesta se hará en la residencia. del señor
D. Ignacio de la Torre, en la que ya se han
efectuado anteriormente elegal!tísima.s reunio-

nes, á las que ha concurrido la. más alta sociedad de la. metrópoli. El solo nombre del señor General Día.z y el de su señora esposa son
bastantes para que,en cuanto se les pronuncie,
se reúna en torno un compacto grupo de amigos y admira.dores indiscutibles, cualquiera
que s'3a la. clase social á que se dirijan las invitae,io:ies.
Por lo tanto, la fiesta en la casa de los seño•
res de la. Torre será de lo más selecto y seguramente de lo más elegante. Prenda de ello es
la. fina elegancia. de los huéspedes, y del éxito
completo responde el prestigio enorme de que
está rodeado el nombre del agasaja.do.

***

La. temporada de ópera. ha entrado de lleno
en su segundo a.bono; ya tienen la seil.ora. Te-.
tra.zini y la seil.orita Berlendi quienes las acompañen en sus trabajos; ya cuentan con cantantes discretos á los cuales no habrá que estar
capucta.ndo&gt; sus papeles, en la escena, ante la
expectativa. hosca. del público.
Las di,ficulti,,des que en un principio tuviera. la
compañía de ópera que actúa en el Arbeu han
sido vencidas, y deberían haberlo sido, 'pues
eran sola.mente de detalle. Los artistas que llegaron son bastante discretos y con ellos trabajarán las dos di vas citadas, dignas, por todo punto, de ser alaba.das; tientm ellas ayudantes suficientemente diestros para ser aceptados.
El repertorio era muy deficiente cuando la
compañía. abrió la era. de sus representaciones.
El estudio, los ensayos repetidos, la dirección
del maestro Polacco,ha.n salva.do la dificultad
plenamente.
. U~ diletta.nte dirigió,porconducto de los per1ód1cos de esta casa., dos cartas al distinguido maestro, cartas que fueron leídas con detenimiento y contesta.das coa inteligencia; pero
había. que_hacer algo más: había que trabajar
y que trabajar mucho.
Los estrenos se han ido efectuando paulatinamente, y se nos prometen más obras, del moderno repertorio, ca.si desconocidas para nosotros. No podemos exigir que las compañías
de ópera que nos visiten tengan el atrezzo y el

t

repertorio de las que traba.jan en Europa; el
maleficio eterno del escaso valor de n11estr&amp;
moneda., en esto, como en todo, ejerce su a.e•
ción misteriosa. Somos unos ricos á los que
na.die quiere aceptar su firma sino por la dé·
cima parte de su valor real.

!,,

ANTENOR LESO.A.NO-

~i1l!'I►

..

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,••,,,

r-.!.. !.

I
1 :--,;

*** de sus
Al tardo paso isócrono

bestias fa.bu•
losas, los Reyes Magos parten de sus domi·
nios remotos, en donde los árboles tienen for·
mas absurdas y tortura.das, y son los iasecros
pesadillas hechas carne por la mano de un genio histéri..io í han aprestado sus cara vanas,
porque los magos, que saben leer el alfabet~
luminoso y he· mético de los astros, les han d1·
cho que en cierto lugar ha de nacer un peque·
ño y que este paqueño será el Redentor del
Mundo ..... .
¡ Y con qué a.chelo senil los buenos sátrapas
orientales espolean sus cabalga.duras mons•
truosas y pacientes! A la sola enunciación ~el
prometido milagro, al escuchar la profética
palabra. de los sabios, han sentido renacer en
sus corazones toda la esperanza, muerta hace
tanto tiempo .....·.Redimir al mundo de todos
sus dolores, de todas sus mis.erías, de sus !la.·
gas y de sus vicios, ¿no es ése el ideal de to·
das las edades?
En la noche plana, silenciosa, adormilada,
las bestias fabulosas trotan iccansables, en
pos de una estrella. lejanísima; las pupilas ª! "
dientes de los sátrapas se clavan, con ansia
persistente, en I a negación brumosa del h_ori·
zoote, siempre lejano, siempreeagañador,s1em·
pre lleno de mirajes y de ficciones. En la s 0 !11·
bra, á la retaguardia., un vago rumor, persdts•
tente como el murmurar sonoro de UJl mar, e•
nuncia la presencia de grandes razas human~s;
en pos de la estrella misteriosa,las geoeracto·
nes todas se atropells.n silenciosamente, en
una gran lucha por llegar primero .. •••·

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VISTA EXTERIOR DEL PABELLÓN DE MÉXICO EN SAN LUIS,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO.
1

~

EXPOSICIÓN DE SAN LUIS MISSOURI.-INSTALACIONES DE LA ESCUELA DE ARTES DE PUEBLA, DE LA ESCUELA
INDUSTRIAL MILITAR DE MORELIA Y DEL INSTITUTO MÉLICO.

EXPOSICIÓN DE SAN LUIS MISSOURI.-APARADOR DE LA ESCUELA INDUSTRIAL MILITAR DE MORELIA.

000000000000000000000000000
***

Yo quiero que te sigan mis cantares
en lujosos y cándidos tropeles,
como un vasto cortejo de donceles
de honor, ha.sta el santuario dé tus la.res.
Quiero que como pétalos dispersos
de azahar de simbólica. pureza.,
descienda. suavemente á tu cabeza
la nieve misteriosa de mis versos.
Quiero que cada. estrofa. dulce y grave
deste canto de nupcias que te envío,
se vuelva cuatro cisnes, que en un río
de azur, tirando va¡a.n de tu nave.
Quiero que para. ti cada. cuarteto
de&amp;te poema, que te ruego acojas,
se convier ta. en un trébol de cuatro bojas
que te sirva de mágico amuleto;
Y quiero, en fin, que sean mis canciones
como uo puro collar para tu cuello,
como un vivo destello en el dPstello
de tus hoy inefables ilusiones;

NUP@IAL
EN El ALBUM DE LA SRA. MARIA DE JESUS SIERRA DE BARROS.

Ya raudo haJia la Dicha va tu bajel de oro
Cyon, e,l Amor por faro, con la Ilusión por vela,
tu, toda de bl aneo y absorta, oyes el coro
De lo que luce y canta, de lo que se alza y vuela.
Alígero, llevando tu amor-ese tesoroy esa gran luz, tu alma, que la virtud 11,nbela,
~as ondas de esmeralda cruce el bajel sonoro
erfumes y azahares dejando por estela ....
De Armórica desflore los móviles jardines,

P recédalo una tropa de líricos delfines

Y llegue basta la rada de ideal Stambul.
Y ahí bajo la sombra de las erguidas palmas

P erdure-claro-ensueí'lo-l a. dicha de dos almas
EXPOSICIÓN DE SAN LUS MISSOURI.-EXHIBICIÓN MEXICANA EN EL DEPARTAMENTO DE MINAS y METALURGÍA.

8 obre la. playa. de oro, frente del mar azul. ...
:Jost :Jun tablada.

Y más nieve en tu frente inmaculada,
y más rosa. en el rosa de tu a.chelo,
y más oro en el oro de tu pelo
y más luz en la. luz de tu mirada ....
Recibe mi presente, oh violeta.,
recorda.ndo lo mucho que te quiero

y en nombre de tu padre, á quien venero
con mi más noble culto de poeta.

Sé dichosa entre todas las dichosas,
ba.z de tu alma una tierra prometida
y ve gallardamente por la vida
crima.ndo risas y regando rosas . . . . &gt;
Jfmado ttel'l!o.

***
La.juventud, la gracia, la hermosura. el talento
en unidad armónica se reunieron en ti.
¡Bien haya la. gran sabia Naturaleza!.. . Siento
que nunca. ideó tanto como al so!'iarte asf.
Helénico es tu porte; su enorgullecimiento
disemina en tus labios la sa.ngre del rubí,
y es sacro, y puro, y vivo, y férvido y violento
el. fuego de tu~ ojos como el del Sinaí.
Hoy del paterno techo donde vivió arrullada
tu virginal belleza, paloma enamorada.
irás a l tibio nido que te formó el Amor.
La dicba allí te aguarda inalterable y pura
mientras tugra.ndeensue!'io realiza.otra. ventu;·a •
el inmortal encanto de algún mundo mejor ! ·
Ban,1no DAvalos.

Octubre 19 de 1904.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

OTRAS VIDAS
Una Esperanza
I
N un ángulo de la piE'za., habilitada de capilla, Luis, el joven militar, a.Qrumado por
todo el peso de 3U mala fortuna, pensaba.
Pensaba en los viejos días de su niñez, pró·
diga en goces y rodeada r!e mimos, en la am•
plia y tranquila casa paterna, uno de esos ca•
serones de provincia, sólidos, vastos, con ja.r-

E

din, huerta y establos, con espaciosos corre·
dores, con gcandes ventanas que abrían sobre
la solitaria calle de una ciudad de segundo or•
den (no lejos por cierto de aquella en que él iba
á morir) sus rectángulos cubiertos por encorvadas y potentes rejas, en las cuales lucía dis•
cretamente la gracia viril de los rosetones de
hierro forjado.
Recordaba su adolescencia, sus primeros ensueños, vagos como luz de estrellas, sus amo•
res cristalir.os, misteriosos, asustadizos como
un cervatillo en la montaña y más pE'nsados
que dichosJ con la güerita de enagua corta,
que apenas deletreaba los libros y la viqa ....
Luego desarrollábase ante sus ojos el claro
paisaje de su juventud fogosa; sus camaradas
alE'gres y sus relaciones ya serias con la rubia
de marras, vuelta mujer y que ahora reza sin
duda por que vuelva ( ay I en vano,en vano... ).
Y por último, llegaba á la época más reciente de su vida, al período de entusiasmo patriótico, que le bizo afiliar~e alParttdo Libe1ral,
amenazado de muerte por la Reacción,ayudada
en esta vez de un poder extranjero y que. de'l•
pués de varias escaramuzas y batallas, le había
llevado á aquel espantoso trance.
Cogido con las armas en la mano, hecho prisionero y ofrecido con otros cnmµafieros á.
trueque de las vidas de algunos oficiales rPacciooarios, había visto desvanecerse su ú 'tima
esperanza, en virtud de que la proposición de
canje llegó tarde, cuando los liberalPs, sus
correligionario~, habían fusilado ya á los pri·
sioneros conservadores.
Iba, pues, ámorir. Esta idea que había salido
por un instante de la zona de su pAnsamiento,
gracias á la excu::-sión amable por los sonríen•
tes recuerdos de la nií'iez y de la juventud, vol•
vía de pronto, con todo su horror, estreme·
ciéndole de pies á cabeza.
Iba á morir.: .. ¡á morir! No podía creerlo,
y. sin embargo, la verdad tremenda se impo•
nía: bastaba mirar en rededor: aquel altar
improvisado, aquel Cristo viejo y gesticulante
sobre cuyo cuerpo esqueletoso caía móvil y
siniestra la luz amarillenta de las velas, y,
abí cerca, visibles á través de la rejilla de la
puerta, los centinelas de vista .... !ha á morir,
¡i.!JÍ_, fuerte, )oven., rico, a~l!,d9, ,,. ¡Y todo por~

qué! por una abstracta noción de patria y de
partido ... . ¿Y qué cosa era la patria? Algo
muy impreciso, muy vago para él en aquellos
momentos de turbación, en tanto que la vida,
la vida que iba á perder, er&amp;. algo real, reali·
simo, concreto, definido .... Jera su vida!
-¡La Patria! ¡morir por la Patrial--pensaba.
'P ero es que ésta, en su augusta y divina inconsciencia, no sabrá siquiera que be ¡nuerto
por ella ....
-&lt;¡Y qué importa, si tú lo sabes!&gt; le repli·
caba allá dentro un subconsciente misterioso.
&lt;La Patrill! lo sabrá por tu propio conocimien·
to, por tu· pensamiento propio, que es un pe·
dazo de su pensamiento y de su conciencia
colectiva .... Eso basta .... &gt;
No, no bastabaeso .... y sobretodo, no que·
ría moril': su vida era «muy suya&gt; y no quería
que se la quitaran. Uo formidable instinto de
conservación se" sublevaba en todo su ser Y
ascendía incontenible, torturador y lleno de
protestas.
.
A veces, la fatiga. de las prolongadas vigi·
lías, la iott&gt;nsidad de aquella sorda fermentación de su pensamiento, el exceso mismo de la
pena, Je abrumaba.o y dormitaba un pnco ; pe·
ro entonces, su despartar brusco y la inmediata. clarísima y repentina no·
cióo de su fin, un punto per·
dida, eran un tormento inefable, y el cuitado, con las ma·
noi ;,obre el rostro,sollozaba
con un 510Jlozo que llegando
al oído de los centinelas, ba·
cía.les asomar por la rejilla
sus 0aras atezada~, en las que
se leía la secular indiferencia
del indio.
II
Se oyó en la puerta un breve cuchirbeo y en seguida ésta se abrió dulcemente para
dar entrada á. un sombrío pt&gt;r·
sooajP, cuyas ropas se dilu·
yeron casi en el negro de la
noche, que vencía las últimas
claridades crepusculares.
J
Era un sacerdote.
El joven militar, apenas lo
vió,se puso en pie y extendió
hacia. él los brazos como para deteoerlr, exclamando:
- ¡Es inútil, padre,noquie•
ro confesarme!
Y sin aguardar á que la
sombra. aquella respondiera,
continuó con exaltación ere•
ciectA:
-No, no me confieso, es
inútil que venga usted á mo•
!estarse. ¿Sabe usted lo que
quiero? Quiero la vida, que
no me quiten la vida: es mía,
muy mía y no tienen derecho
de arrebatármela ..... Si son
cristianos, ¿por qué me matan? En vez de en·
viarle á usted á. que me abra las puertas de
la vida eterna, que empiecen por no cerrarme
las de ésta....... No quiero morir, ¿entiende
usted? me rebelo á morir: soy joven, estoy
sano, soy rico, tengo padres y una novia que
me adora; la vida es bella, muy bella para
mí. ... Morir en el campo de batalla, en medio
del estruendo del comba.te. al lado de los compañeros que luchan. enardecida la sangre por
el sonido del clarín .... ¡bueno, bueno! Pero
morir, obscura y tristemente, pE'gado á la barda mohosa de una huerta, eo el rincón de una
sucia plazuela, á las primeras luces del alba,
sin que nadie sepa siquiera que ha muerto uno
como los hombres .. . . ¡padre, padre, eso es horrible!
Y el infeliz se echó en el
suelo, sollozando.
- Hijo· mío, dijo el sacerdote cuando comprendió q.\Je
podía ser oído: yo no vengo
á traerle á usted los consue·
los de la religión; en esta
vez soy emisa.rio de los hom·
bres y ao de Dios,y si usted
me hubiese oído con calma
desde un principio, hubiera
u.sted evitado esa Pxacerha·
clón de pena que le bnce so
Hozar de tal marit&gt;ra. Yo vengo , á traArle justamente la
vid~, ¿entiende usted? esa viita (¡ue usted pedía hace un
instante con tales extrPmos
de aog-ustia., . . ¡la vid 9: que
es para usted tan preciosa !
Oig-a.me coa atención, procurHndn dominar sus nervios y
sus emociones. porque no te·
nemos tiempo que perder: he
entrado con el pretexto de
confesará usted y es preciso
que todos crean que usted se
confié.sa: arrodíllese, pues, y
escúcheme. Tiene usted ami·
gos poderosos que se iotere•
san por su suerte; su familia
ha hecho hasta lo imposihle
por salvarlo, y no pudiendo

obtenerse del Jefe de las Armas la gracia
de usted, se ha logrado con graves dificultades
é incontables riesgos sobornar al jefe del pelotón encargado de fusilarle. Los fusiles estarán cargados sólo con pólvora y taco; al oír
el disparo, usted caerá como los otros, los que
con usted serán llevados al patíbulo, y permanecerá inmóvil. La obscuridad de la hora. Je
ayudará á representar esta comedia. Manos
piadosas-las de los Hermanos de la Misericordia, ya de acuerdo-le recogerán á usted
del sitio en cuanto el pelotón se aleje, y le ocultarán basta llfgada la noche, durante la cual
sus amigos facilitarán su buída. Las tropas
liberales avanzan sobi·e la ciudad, á la que
pondrán sin duda cerco dentro de breves días.
Se uoirá usted á. ellas si gusta. Conque ... . ya
lo sabe usted todo: ahora rece en vo2- alta el
«Yo pecador&gt;, mientras pronuncio la fórmula
de la absolución, y procure dominar su júbilo
duran.te las horas que faltan para la ejecución
á fin de que nadie sospeche la verdad.
'
- Padre, murmuró el oficial, á. quien la impresión de una alegría loca permitía apenas
el uso de la palabra- ¡que Dios lo bendiga! &lt;Y
lue¡!"n, presa ~úbita.mente de una duda terrible:
-Pero .... ¿todo esto es verdad? ...... añadió
temblando. ¿No se trata de un engaí'io piadoso,
destina.do á endulzar mis últimas horas'? ¡Ob,
eso seda inicuo, padre!
-Hijo mío, un engaño de tal naturaleza
constituiría la mayor de las iofamias,y yo soy
incapaz de comete1 la ....
-Es cierto, padre, ¡ perdóneme, no ~é lo que
digo, estoy loco de júbilo!
-Calma, hijo, mucha calma y hasta maña.•
na; yo estaré con uste~ en el momento solemne.
III
Apuntaba apenas el alba, una alba desteñida y friolenta de febrero, cuando los reoscinco por todos-que debían ser ej.,cutados,
fueron sacados de la prisión y conducidos, en
compaí'iía del sacerdote, que rezaba con ellos,
á una plazuela terregosa y triste, limitada por
bardas semiderruídas y donde era costumbre
llevará cabo las ejecuciones.
Nuestro Luis marchaba entre ellos con paso
firme, con erguida frente; pero llena el alma
de una emoción desconocida y de un deseo in•
finito de que acabase pronto aquella horrible
farsa.
Al llegará la plazuela, los cinco reos fueron
colocados en fila, á cierta distancia, y la tropa
que los escc,ltaba, á la voz de mando, se dividió en cinco grupos de á siete hombres, según
previa distribución hecha en el cuartel.
El coronel del cuerpo, que asistía á la eje•
cución,iodicó al sacerdote que desde la prisión
había ido exortando á los reos, que los venda•
ra y se alejase luego á cierta dista.ocia. Así lo
hizo el padre y el jefe del pelotón dió las pri·
meras órdenes con voz seca y perentoria.
La leve sangre de la aurora empezaba á teí'iir con de~mayo melancólico las nubecillas
del oriente y estremecían el silencio de la ma•
drugada los primeros toques de una campa.ni•
ta cercana que llamaba á misa.
De pronto una espada rubricó el aire, una
detonación formidable y desigual llenó de ecos
la plazuela, y los cioco ajusticiados cayeron
trágicamente en medio de la penumbra semi·
rrosada del amanecer ..... .

El jefe del pelotón hi zo en seguida desfilar á,
los soldados con la cara vuelta hacia los reos
y con breves órdenes Orj!'anizó el regreso al
cuartel, mientras que los hermanos de la Misericordia se apercibían á recoge!' los cadáveres.
En aquel momento, un granuja de los mu-

ch?s maí'ianea.dores que asistían á la ejecución,
gritó con voz destemplada, s~í'ia.lando á Luis,
que yacía cuan. largo era al pie del muro:
un~¡E_se está vivo! ¡ése está vivo! Ha movido
pierna ..... ,
El jefe ~el pel?tóo se detuvo, vaciló un instante, quiso decir algo al pillete; pero sus njos
se 1:ncontraron con Ja mira·
da ~oterrogadora, fría é im·
permsa del coronel, y desnu•
dando la gran pistola de Colt
que llevaba cei'iida avanzó
hacía Luis, que pre~a del te·
rror más espantoso ca.si no
respira?ª• apoyó 'el cai'ión
en su sien izquierda é hizo
fuego.

MUSA EXTRANA
Te he visto en mis insomnios,
en mi dolor profundo,
en el adusto pórtico de fuego
de mi soí'iado alcázar errabundo.
En el fondo sin luz de una tragedia,
en mis rojas visiones de suicida,
en mis brumas y en mi alma,
como una, nueva Ofelia adolorida.
En mis confusas noches de recuerdos,
en el azul de la callada fuente,
en el pálido broche y en la música
fugitiva y doliente ....

AMADO NERVO.

***
¡Oh musa de mis últimos amores,
sé mi dulce tirana presentida,
que derrumbe mis líricos dolores
y las viejas antorchas de mi vida!
Que destierre del alma las pasadas
visiones amorosas,
los ídolos de ayer y sus tristezas
y las dulces im1genes hermosas.
Y ajeno de ese ayer y en mí tú sola,
ts ofrendaré el e.scudo_con q:ue lucho,
me darás tu tristPza y tus aromas
y después .... ¡Ah! después .... ¡bésarne mucho!
ÜSVALOO BAZIL.
Bostonl]904.

EN CHAPALA
Palsait sin figuras. -Un arbol
I
El sauz es aucla.z: clejó la orilla'.
Y avanzó en l ii corrlcnte que chisp ea
y en dc:rrcclor clel t ronco cabrillea
bajo la luz del sol Que tiembla y brilla.
Ligeramente impura y ama rilla,
en el borcle arenoso el agua onclea,
y en la r emota extremid.acl clarea
con blancura ele nieve sin mancilla.
El árbol, que se empapa en l uces blonclas ,
deja caer , sensu al y per ezoso.
la móvil cabellera ele sus f rondas.
y en el augusto y pláciclo reposo,
sobro el trém nlo raso de las ondas
vuelca su verde limpio y luminoso.

II

ffltlllo día
EJ:agua está cual nunca de linda y de coqueta:
no hay rayo qne no juegue, no hay ola que no salte;
ele lejos, tiene rublos perfiles su silueta.
Y azul es en la plan 1. con limpiclez ele esmal te.
Vestida está ele fiesta; uo hay joya que le falte:
las barcas, á su paso, le deian una Inquieta
cinta de plata virgen, para Que así r esalte
la luz en el r adioso brocado ele violeta.
Cerca. en el p romontorio ele musgos y basaltos,
un gr an plumón de nubes se t iencle y busca asilo:
al fonclo. van las cumbres, en los colaics altos.
r ompiendo el horizonte con su cort ante filo,
y en el confín, qu e esplei;ide, se funden los cobaltos
clel cielo y las montañ as, en un zaflr tranquilo.
Lm s G. URBINA.

Las fiestas de los Diplomas
Entre las diversas fiestas que en el presente
aí'io escolar se bao efectuado en los planteles
de educación sostenidos por el Gobil}rno, una
de las más simpáticas ha sido sin duda la que
organizaron las profesoras de la Escuela Superior núm. 2, que es á cargo de la seí'iorita.
Guadalupe Lerdo.
En esta fiesta,que se hizo con motivo del re·
parto de diplomas á las alumnas más aprovechadas, hubo varios bailes de fantasía, presenta.dos con arte y propiedad. La fotoi;rafía
que publicamos representa un grupo de graciosas nií'ias de las que tomaron parte en dichos bailes.
·

Nñl'AS QUE TOMARON PARTE EN L A FIESTA DE DIPLOMAS DE LA ESCUELA SUPERIOR NÚM. 2.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Inauguración

de

una Planta Eléctrica

!sisteneia del Srñur Presidente de fa Rl'púl1liea á la Crremonia.
Estació n g e neradora d e lnz, p erfflctam e nte dotacla,
-Se pone en m ovimle nto .-Una antigua Empreoa
re javeneoe y r ecibe nuevo l m pul110.
Notable• Discursos.

L sábado 12 del presente mes, en la tarde, se
verificó la formal inauguración de la nueva planta eléctrica de la Compañía Mexixicana de Gas y Luz Eléctrica.
El Sr. Presidente, General D. Porfirio Díaz,
honró el acto con su asistencia, llegando á la
planta, situada cerca de la Estación del Ferro·
carril Interoceánico, en uno de los coches de
Palacio, acompañado del Sr. Gral. Mena, Secreta rio de Guerra y Marina. En otro carruaje
llegó el Sr. l\Iayot· D. Pablo Escandón, Jefe
del Estado Mayor, en t raje de paisano.
A la entrada fué r ecibido el Presidente por
el honorable Herbert C. Gibbs, de la antigua y
poderosa casa banquera de Londres "Antony
Gibbs and Sons·•. la que tan prolongada y honrosamente ha estado ligada con importantes
empresas mexicanas y que es propietaria de la
planta eléctrica. El Sr. Gibbs es Presidente de
la Junta Directiva. Igualmente recibieron al
señor P residente los Sres. E. W alden Vincent,
Director Gerente de la Compañía, bien conocido y estimado en México por haber residido en
la capital anteriormente; Martín G. Ribon,
Gerente General; Thomas C. Gillespie, Subgerente, y C. F. Beanes, Ingeniero en J efe y Superintendente de Construcción.
El señor Presidente llegó á las tres y cuarto.
y antes de las tres y media se hallaban presentes los demás invitados.
Todos los departamentos de la planta fueron
detenidamente visitados y elogiados sobre ma·
nera por sus rasgos de grandeza. Tampoco pasaron inadvertidos los detalles de refinamiento, decencia y "confort" que ca racterizan á las
instituciones inglesas en dondequiera que se
establezcan. Los prados,rec0t·tados y cuidados
con el mismo esmero que los de los famosos
Cuadrángulos de Oxford; las bonitas habitaciones levantadas entre enredaderas; las fuentes
y roca s; la limpieza y perfeccionamiento que
por doquiera se nota, distinguen la ·planta y
sus dependencias.

E

DESCARRIL-,ÜÍITENTO EN EL INTÉROCEÁNICO. -EL CARRO DE EQUIPAJ ES, EL:PULLMAN Y L A MÁQUINA VOLCADA . - EL CARRO DEL EXPRESS.

A UNA AMIGA
Hay un misterioso anhelo
Que nos levanta. del fa.neo
Y que nos eleva. a.l r&amp;Dl!'O
Dd los ángeles del cielo.
Por él es el alma. buen&amp;
Y melodiosa. la. lira.:
A Santa. Teresa. inspira.
Y redime á Magdalena.
Lo mismo a.l viejo que a.l joven
Hiere !&gt;U flecha. de A.Cero;
Enseña. estrofas á Homero
Y romanzas á Beethoveo.
Hace un ánl!'el de Coseta
Y forma. un héroe de Mario,
Torna. en solio el campa.cario
Y á Quasimodo en poeta.
Y cuando la. muerte est ampa.
Su beso tre.idor y frío,
Conduce á Efraín sombrío
Por en medio de la. pampa .
El sostiene ls. existencia.,
Como un báculo escondido,
Del ateo encanecido
Be.jo el árbol de la ciencia.
Es un divino destello
Que desciende de la. altura:
¡ El a mor á Ia. hermosura!
¡La aspiración á lo bello!
Tú, niña, de esa ambrosía
Tienes la dulce fragancia;
Deja que arrulle tu ioftt.ncia
La voz de la. poesía.
Anl!'el que con tu fulgor
Alumbras la. senda. obscura.,
Los lazos de tu cintura.
Ciñen un cielo de amor.

nesearrilamiento en el lnteroeeánieo

A tu influjo celestial
La. imaginación te ve,
Aplastando con tu pill
A la. serpiente del mal.
Cuando en su eléctrica luz
Me envuelven tus ojos bellos,
Siento en mi11 lacios ca.bellos
Las brisas de Vera.cruz.
TLtS palabras hechiceras
En mi alma repercutida~,
Fingen rumor de palmeras
Por el viento sacudidas.
Nií'la de tierno mirnr,
De mirar casto y ardiente,
La bla.ncura. de tu frente
Es de €.spuma. de la mar.
Y en tus ojos .o rientales
Y en tu acento de salterio,
Hay el lánguido misterio
De las noches tropicales.
¡ Bien hayas, flor de l as flores,
Nií'la. bella entre I a.s bellas,
Cuyos ojos son estrellas
Del país de mis mayores 1
Aún la duda sombría.
No te da. sus penas graves;
Tu boca es nido de aves
No despiertas todavía,.
Dios te guarde la ilusión,
La felicidad, ia. calma,
Las creencias en el alma,
La paz en el corazón.
Y que siempre seductora.
Lleves, exenta. de &amp;j!'r&amp;vios,
Las sonris&amp;R en tus labios
Y en tu espíritu la aurora l
AnAT B F.RTO

A. E '-TEV A.

N accidente ferroviario, de fata.les CODSfl·
cuencia.s, acaha de ocurrir en la línea del
ferrocarril Interoceánico. El tren nocturno númer o 2,que, procedente de Veracruz, venía.
para Psta Capital. descarriló en el punto llamado Lagunilla. El desastre se rPgistró á laq
dos de la ma.i'íana y se ignora qué causa. pudo
motivarlo. La locomotora, el ténder, el carro
ex press y el Pullman, se salieron de la vía
volcándose 11quélla y originando la muerte dt&gt;l
maquinista. Roberto W est y del fogonero José
E spinosa.
En el tren venían varios pasajeros del va·
por cCbampagne&gt;, que había fondeado en Veracruz, contándose entre ellos los sefiores DEI·
verdun y esposa., Clemente Jacques y esposa y
J. Azcona..
La máquina, según relación de un testigo
presencial, cayó al fondo de un precipicio; el
carro express, arrastra do por ella, tropezó
con algú n obstáculo, y á eso se de be que no
haya caído hasta. el fondo. El pullman que se·
guía a.l «Ca.bousse&gt; se medió volcó, permitien·
do á las personas que lo ocupa.han que pudieran salir de él pasando al coche de primera.
No bien fué desocupado el carro dormitorio,
cuando éste, cediendo á su propio peso, se vol·
có completamente.
Imposible sería. describir el pánico que pro•
dujo entre los pasajeros el accidentf', dada. la.
hora y el sitio en que ocurrió, pues La.gunilla.
esta situada. en pleno monte, y,por lo tanto, no
era posible car aviso desde luego y pedir a.u·
xilio á la estación vecina.
De Jalapa fué envía.do un tren de socorro
para atender á los pa.sajeros. Los cuerpos del
maqui nista y del fogonero fueron extraídos
con e-ran dificultad del montón de fierros á que
quedó redt•cida la locc motora.
La.q fotografías que publicamos, tomarlas por
el seí'lor Cosfo,de Ja.la.pa, dan idea completa. de
la catástrofP.

U

_DESCARRILAMIENTO EN ltL INTEROCEÁNICO,-LLEGADA DEL TREN DE AUXII.IO.- ASPECTO DEL LUGAR DE LA CATÁSTROFE.

LLEGADA DEL SR. PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA.

Una alocución notable
Después de que hubo sido visitada la planta,
los Sres. Gibbs y Ribon, que acompañaban al
señor Presidente señalándole las buenas condiciones de solidez de los edificios y de la maquinaria, condujeron á los visitantes á una marquesina que se había. levant ado en uno de los
prados y en donde se había dispuesto un ambi·
gú. La mesa estabá exquisitamente adornada
con gardenias y violetas, y los manjares~eran
abundantes y selectos.
·
Antes de retirarse el señor Preside~te, el Sr- )
Gibbs pronunció una alocución que es de mucho peso, dada la alta categoría del or ador y la
prominencia de la casa que representa en las
finanza s del munclo.
El sei'íor Gibbs se expresó de la manera siguiente:
"Señor P residente:
"Señores:
"Antes de que abandonéis este r ecinto, cumplo gustoso con el deber de daros las gracia s
por la honr a que nos hacéis con vuestra visita., cuyo recuerdo nos ser virá de poder oso estímulo en nuestra empresa.
.
"La Casa de Antony Gibbs é H ijos, dueños
de esta Empresa, puede decir , sin lisonja, que
siempre he tenido cariño por México y fe inquebrantable en su porvenir. Ligada con él
casi cuarenta años ha, por intereses comerciales, recuerda el período de lucha por que atrav¡¡só la República, del que afortunadamente
quedan hoy día los sólidos y gloriosos r esultados. En aquel período, guiada mi casa por su
confianza en el destino del país, no vaciló en
invertir capitales en él y recuerda ahora con
satisfacción que, por su intermedio, fué construída l a primera línea férrea en este suelo, el
Ferrocarril Mexicano; que también por su mediación se colocó en Londres el empréstito que
sirvió de base para el arreglo de la deuda exterior ; que también fué la primera casa que in·
trodujo en esta ciudad el alumbrado de ga~ y
el eléctrico. Evoco estos recuerdos, no por satisfacer un vano orgullo, sino para que se vea
que no nos engañamos en nuestras previsiones:
México salió airoso de sus trastQrnos políticos
Y hoy desal'rolla sus riquezas naturales y presenta va stísimo campo, al que acude el capital
europeo en busca de empresas que, en la epoca
en qui) nuestra casa comenzó sus operaciones,
quil\á se hubieran calificado de quiméricas.
"Ante la bonancible situación actual del país,
nuestra Compañía no ha querido quedarse atrás.
Si alguna vez, por los adelantos en la maquinaria eléctr ica, fué sobrepujada por otras empresi.s que utilizaran métodos más modernos,
está ahora resuelta, á costa de cualquier sacri-

VI STA EXTERIOR DE L A P LANTA.

- EL SElil'OR PRESIDENTE Y EL SE~OR SECRETARIO DE GUERRA EN EL DEPARTAMENTO DE CALDERAS.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
La alocución del señor Gibbs
fué acogida con aplausos.
El señor Gibbs habló en castellano.

]\esputsta llel Sr. Pmllltltt
El Sr. Presidente Díaz en breves
palabras contestó dando las gracias cordialmente al señor Giubs
por sus galantes frases. Dijo
que se congratulaba de haber sido invitado á la inauguración
de las grandes é importantes mejoras llevadas á cabo por una
casa ligada desde hace tiempo
con grandes empresas en este
país, y continuó diciendo que esperaba siguiera ligada en el tranquilo y próspero porvenir, como
lo había estado en el difícil y
tempestuoso pasado; que esperaba también que esta planta
eléctrica que de nuevo se ponía
en marrha, bajo auspicios que
ya habían merecido la estimación
del público de México, gozara
del mayor éxito posible ....

toncumncla
Además del señor Presidente
concurrieron las siguientes per~
sonas:
Sr. Gral. ?viena, Secretario de
Guerra:Sr. Ingeniero D. Leandro
Fernández, Secretado de Comunicaciones: Sr. Gilberto Montiel
y Estrada, Subsem·etario de Comunicaciones; Sr. Guillermo de
Landa y Escandón, Gobel'Ilador
del Distrito: Sres. Luis G. Tornel,Presidenteinterino del Ayuntamiento de México: Mayor Pa·
blo Escandón: Capitán Porfirio
Díaz; Juan Bribiesca, SecretaDEPAR'l'AMENT.) DE CALDERAS.
rio del Ayuntamiento; Regidor
J. D. Morales; Rafael Elguero;
Luis Espinosa y Luis Salazar, Director y Subgado á decir que México, no obstante el estado
fi.cio,á conservar el alto puesto que ha conquisdirector, respectivamente, de Obras Públicas;
de paz y prosperidad en que se encuentra, detado, ensanchando sus negocios en consonancia
Antonio Torres Torija, del mismo Departamenpende en su porvenir de un solo hombre. La
con el extraordinario desarrollo de esta ciuto; Regidor Luis E. Ruiz; J. B. Body, Director
admiración y respeto que os profeso no ceden
dad.
.
de la Casa de S. Pearson and Sons, Ltd.: Ing9
á la de ninguna otra persona. Sinembargo,sos•'Al recordar los disturbios políticos del paEmilio Dondé: F . Neu~ebauer; Regidor Alejantengo y he sostenido siempre que la prueba más
sado y al ver, como he visto,en esta ciudad, codro Escandón: Manuel Escandón; Lucien J. Jenotable de vue5tro talento esel hecho deque hamo en las partes del territorio que he recorrirorne, Cónsul de su Majestad Británica; G. F.
béis sabido escoger los hombres más aptos pado, el sólido progreso y la firme prosperidad
Rohrweger,de la Legación Británica; S. D. Bara cooperar con vos en el Gobierno del país.
que reina en los _varios ramos de la industria,
ker, Vicecó11sul de Inglaterra; James Walker ;
Europa y los Estados Unidos se están dando
de la agricultura y del comercio, deber mío es
José V. Soriano; Thomas Braniff; Felipe Chicuenta_
de
este
hecho
por
las
visitas
que
han
repagaros, ante vuesti·os Ministros y ante las disrinos;Regidor José Luis Requena; Senador Tocibido de distinguidos mexicanos y por la retinguidas personas aquí reunidas, el justo trimás Reyes Retana; Regidor Alberto Best; Raputación universal que se han conquistado los
buto que os corresponde por l a gran parte que
fael Ramos Arizpe: C. C. Lamm: Dámaso Mahombres como D. José Ives Limantour. Salotenéis en tan feliz resultado y por la confianza
zenet; James Phillips: Luis Escalante: Thomas
món dijo: "Edúquese al niño del modo que ha
que la estabilidad y rectitud de vuestro GobierFord; Julio Limantour: José W. de Landa y Esde vivir, pues ya grande no se desviará de su
no inspiran en el ánimo de los extranjeros. Sin
canqón: Regidor Alberto Robles Gil, y E. L.
camino . . . " Esta máxima, cierta en la educaembargo, séame permitido decir que los cumSimpson, R. G. Madge y P. M. Bennett, ingeción del niño, lo es también en la de las nacioplimientos vendrían sobrando en boca de un
nieros de la Compañía. .
nes, y estoy seguro de que, cuando los grandes
. socio de la casa de Gibbs. La prueba más conApenas si la lluvia fué motivo de contrariehombres que han educado á este país hayan
cluyente de nuestea profunda convicción en la
dad, á causa de la genial hospitalidad y "sadesaparecido, las tradiciones de buen gobierno
integridad y excelenda de vuestro Gobierno y
voir faire" del Sr. Gibbs, del popular Gerente
que implantaron, aseguran á México el fruto
en el recto apoyo que sabe prestará las empreSr. Ribon y de su cuerpo de empleados.
de un porvenir glorioso y sólido.
sas legítimas, es nada menos que el hecho eloLos invitados firmaron sus nombres, en el decuente de haber invertido nuestros capitales en
"Al reiteraros mi a~radecimiento, lo presen- ) partamento
de máquinas, en un pergamino, y
la instalación que visitáis.
to también á los altos funcionarios que asisten
como un recuerdo se repartieron entre los misá
esta
inauguración,
y
os
manifiesto
que
nues''Como financiero extranjero podda, tal vez
mos invitados colecciones de vistas de la plantra -Compañía se siente honrada de poder conmejor que cualquiera de vosotros, saber lo que
ta eléctrica, con breves explicaciones, y empastribuir al adelanto industrial del país, y que no
se piensa de México en los cfrculos financierns
tadas en piel realzada á la mexicana.
excusará medio alguno, en cuanto de ella dede Europa. Impresionados por vuestras emiUna ma lllentlflcalla con mtxlco.
penda, para la realización de tan notable fin. "
nentes cualidades, señor Presidente, se ha lleLa Compañía Mexicana de Gas
y Luz Electrica ha estado identificada con el alumbrado público de México d(,!sde la fecha de
sus comienzos, pues se organizó
desde el año de 1867,6 sea 37 años
ha. La antigua Compañía de Gas
dió luz á la ciudad con suplanta
situada en San Lázaro basta fl 0
nes de los años de 70, cuando los
experimentos efectuados en Europa con la luz eléctrica principiaron á dar buenos resultados
v se tomaron éstos en consideración por persouas de este país.
Se instalaron algunas luces eléc·
tricas muy primitivas en el Zócalo y en el Palacio .Nacional: pero no se tomaron medidas serias
que tendieran á la adopción de la
nueva luz, sino hasta el momento en que la Compañía de Gas
entró en arreglos con el Gobierno, durante el mes de Septiembre
de 1881.
En aquel entonces existía? ~olamente en la ciudad de Mex1co
cuarenta focos eléctricos, esparcidos en la ancha extensión comprendida entre la estatua de Carlos IV, á la entrada del Paseo,
hasta el Zócalo. Los alambres
transmisores de la luz no est~ban aislados y estaban sostent·
dos por postes de madera de la
más tosca construcción. En 1883
se organizó la "Mexican,, Gas
and Electric Light ('o. Ltd por
los dueños de la ''Mexican Gas
C.:ompany," quedando esta Com¿
pañía absorbida por la otra. Jc"'.11
entonces cuando se trató seridamente la cuestión del al?~bra 0
de la ciudad por electricidad,

Prlmtr contrato con ti 6obltrno.
El primer contrato celebrado
entre el Gobierno y la Compañía
Mexicana de Gas y Luz E léctrica, Ltda., comprendía 600 luces
de 2,000 bujías cada tma, por lo
que la Compañía se vió en la
necesidad de establecer una nueva plantae!1 C&lt;?lón, que trabajara en combmación con laantigua
instalación de gas y luz eléctrica de San Lázaro. Creció, sin
em1:&gt;ai·go, de tal manera la popularidad de la luz eléctrica. que
la Compañía encontró factible la
supresión completa del gas en
189i.

Hace algunos años se verificaron ciertos cambios entre los interesados en la Compañía, por
lo qu?. los actuales dueños decidieron proporcionar al público
el servicio más eficaz v esmerado posible, quitarrdo la antio-ua
planta é instalando, como lo han
hecho, uno de los mejores sistemas de distribución que existen
en la República. La Estación
. Eléctrica que han instalado en
San Lázaro, es la mejor y más
moderna del mundo. No se ha
economizado gasto alguno con
el fin de introducir todo aquello
que .facilite á la Compañía los
m~d10s de proporcionar á su
cltentela un servicio á todas luces perfecto. La planta tiene una
superficie total de 8,500 metros
cuadrados, reinando por doquiera tal limp~eza y orden, que una
dapia ataVIada en rica seda podria recorrer los departamentos
y terrenos sin peligro de echar á
perder su vestido.
,.

MOTORES Y Dl'.',AMOS.

eatdtras lle 6,000 caballos lle futrza.
~a planta contiene calderas del sistema más
reciente, con ?apacidad de 6,000 caballos de
fuerza. Las c~1meneas por donde escapan los
gases de des~cho, mi~en cada una 48 metros de
altura, por ,'l.80 ~e diámetro en la base y 2.80
e'? su parte supenor. Las calderas están provist.as de un sistema enteramente moderno de
punficadores de agua, por medio de los cuales
el agua que se toma de los pozos artesianos
queda perfectamente filtrada y químicamente
pura antes de pasar á las calderas. El vapor
d~ alta pre~ión, a~tes. de enti:ar de las calderas
á las. maqumas p~mc1pale~, circula p11r calentado~ es de vapor mdepemhentes, que aumentan
cons1derable~ente la temperatura .v presión del
vapor. producido en las calderas, con lo cual
se,obttene un3: g r an economía de combustible.
El vapor se a:hmenta á las máquinas por medio
de un doble J_uego de tubos, evitando así á la
planta ~l peligro de detenciones 6 accidentes
qu~ pudieran sobrevenir al sistema de alimentacion de vapor.

Ca mejor dotacló1t lle máquinas.
Las. máquinas y generadores comprenden tres
rnáqumas ~?tadas de aparatos condensadores y
d~ doble cil~ndro y que tienen una potencia nommal de 1200 caballos (máximum de carga
1750 caballos), estando cada una
'
acoplada ?,irectamente á un g enerador tr1fáseo de corriente alternativa y de igual capacidad.
~ay, además, otra máquina horizontal de doble cilindro de
600 caballos nominales (c~rO'a
~áxima, 900 caballos), acoplada
directamente á un o-enerador trifáseo de corriente"alternativa v
de la misma capacidad. Los motores y generadores están de tal
modo dispuestos, que es posible
hacer funcionar uno 6 más de
ellos en combinación, dando est? por resultado el que pueda fácilmente distribuirse la carga entre los diversos motores y generadores, según se desee.
Como auxiliares de los g eneradores se han instalado jueo-os
d~ excitadores, dos de ellos {;¡ov~dos por vapor, y uno por medio de un motor eléctrico. Están
también dispuestos de modo que
puedan combinarse de la maner:i, que se desee. Hay, además,un
sistema de condensadores y tanques y de torres para almacenar
! enfriar el agua. Estos son de
mmensa capacidad.
El cuadro indicador está insta_lado en una galería desde la
cual el manipulador puede observar el trabajo de la planta
:S:ay ~a~bi.én cuatro "panneaux';
distribuidores para el ·manejo de
los generadores antes citados·
otro "panneau" para los excita~
dores de corriente y siete ''panneaux" ~ás, para el manejo de \
los mrcu1tos de distribución aéreo Ysubterráneo de alta tensión.
To~os los aparatos son de la
IlleJor fabric.ición, y están dis-

pue_stos de ma~era que pueda evitarse cualquier
accidente posible á los manipuladores ó en las
líneas en general.

Sistema llt cables subterráneos.
. A la vez que se terminaban los edificios destmados á la planta eléctrica en San Liízaro la
9ompañ~a, en 1902, procedía á la magnífica
mstalación de cables subteráneos. Este sistema abarca ya cosa de 120 kilómetros y atraviesa toda 1~ parte céntrica de la ciudad. Las
o!i·as. secciones están alimentadas por medio de
circuitos aéreos recientemente construídos y
perfectamente aislados.
. No !iay temor de que resulte ineficaz el servic10, si ~!l adopta la potencia eléctrica de una
Compama que, como ésta, posee una dotación
de la maquinaria más moderna hasta en su
menor detalle.
L,os generadores de fuerza de la Compañía
e~tan todos dentro de la ciudad misma y esta
circunstancia hace. que los clientes y consumid.ores estén garantizados contra toda interrupción del servicio. El sistema de cables subterráneos lo hace invulnerable á los elemento1 y
su magnífica maquinai•ia de San Lázaro, r:sí

como sus subestaciones, son tales, que merecen
la co~fianza de aquellos que aprovechen las
ven~aJas qu~ ofrecen. A mayor abundamiento,
las ms~alac10n✓.es subterráneas y aéreas de la
Companía estan de tal modo duplicadas y conectadas entre sí, que en cualquier momento
~ado un.caso d~ rotura de algún circuito, s;
1,ue~e.. sm pérdida de tiempo, y:oner otro en
serv1c10.
La Compañía está en vísperas de inaugurar
algunas prolongaciones, las cuales harán que
los cables subterráneos alcancen todos los diV!)rsos punt?s de la capital. La corriente principal que alrm~nta los cables subterráneos,pasa de la _est~c1~n generadora á una estación
central distribuidora, situada en el callejón de
Santa 91ara, núm. 10, por medio de cuatro cables ahmentadores,de grueso calihre,pudiendo
cada uno . de ellos soportar toda la intensidad
de la ~orriente. La corriente de alta tensión se
tras~ite de la Estación Central á las diez subestaciones por medio de los cables subterrán~os. En estas subestaciones se reduce,por med10 de trans:~rmadores, á la presión necesar ia
p~ra el servi~10 de luz y fuerza eléctricas en las
diversas secc10nes abrazadas.

BOMBAS Y CONDENSADORES.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

-Un&amp; buena madre vale por cien maestros
(le escuela. En el hogar es un imán para todo~
los c&lt;:&gt;razones, una estrella polar para todos
los OJOS.

sm,1c10 diurno y nocturno.
Los cables proporcionan á la Compañía
1a n: ane1a de d~r un servicio continuo durante
día y nO(he á los muchos motores actu ados por

•
Toros

su corriente y se ha dedicado especial atención
á esta rama del negocio. La Compañía está en
condiciones cte dar el mejor servicio posible,
tanto de luz como de fuerza, é inútil es insistir
en la so1 prendente economía que puede realizarse substituyendo el vapor por la electricidad, pues y a esto se ha demcstrado de una manera irrefutable desde mucho tiempo atrás.

Despedida de Mazzantlnl

A conqf&gt;cnencia de l a lluv ia que durante quince días h ,i. caído en f&gt;•tR. capital y que inund ó
el ruPdo de 1~ plaza «México&gt;, huho de suspPnderse la corr1d11. de to,·os que estaba anunciana pR.ra e l domingo 13 del actual. La función
se efectuará hoy por la tarde, despidiéndosA
&lt;'OO Pila del público m!'xicano E&gt;l notable diestro D Luis Mazzantini, qnA tanto lo ha deleitarlo E'n la~ temporadas anteriores.
Mazzantini, quA es un torPro correcto v Alegante,goza de murhas simpatías, v no es éxtrai'io que los aficionados á loR toros ardan en n¡,sf&gt;os de ver por últ'.ma vez a l «rey del volapié&gt;.
Junto con un rE&gt;trato del liniador guipuzconoo, publicamos una foto1?rafía de la cu adrilln
q ue trajo cu~ndo por primera vez tor!'Ó en Mé
xico y quA fué tomii.na E'n Veracruz. En eRa
cuadrilla. figuran «Cuatrodedos&gt; y Ramón López, que es hoy empresario de la viaz&amp; «México&gt;.

Tnomlón dt $4.000.0110.

EL SR. PRESIDENTE Y SU COMITIVA EXAMINANDO LA PLANTA DE CONDENSADORES Y BOMBAS
EN EL PISO BAJO.

,f

La planta de la "Mexican Gas and Electric
LingLt Company," de San Lázaro, es una de
las mejor instaladas ~- uno de los establecimientos m~ís modernos de su clase, en toda la
República. La maquinaria se importó de los
Estados "Cnidos é Inglaterra y es del mejor y
último modelo que pudo hallarse. La planta
rep1·e~enta una in'l'ersión de .U00,000, ó más de
$4.000,000, y su instalación demuestra la fe que
abriga la casa de los Sres. Antony Gibbs &amp;
Sons, de Londres, dueña de la referida planta,
en la estabilidad comercial y financiera de México.
Debido á la calidad del carbón que se usa en
la planta de San Lázaro, y á las magníficas
chimeneas que se emplean, el humo que de ellas
se desprende es casi imperceptible. Este hecho
demuestra el principio de economía, no sólo en
cuanto al carbón. sino en todos los detalles,
principio que es el lema de la r epetida Compañía. El carbón que se usa en las hornillas de
la estación, se importa directamebte de Gales.
La Compañía posee también una. instalación
particular de teléfonos en la Estación Generadora y actualmente se sirve de treinta aparatos telefónicos. La oficina Central Telefónica.
1Jstá instalada en la Estación Eléctrica, y desde
este punto los Directores de la Compañía, los
Ingenieros y demás empleados están en continua comunicación. El mencionado sistema tel&amp;fónico es el único subterráneo completo que
existe en la capital.
Entre los detalles que no 'pueden pasar inadvertidos para el visitante de la magnífica
planta eléctrica de San Lázaro, se encuentran
los prados que rodean al edificio. Estos prad?s
están perfectamente conser'l'ados y no parecen
sino pequeños parques de ciudad.
La Compañía ba dejado amplio margen de
aumento y expansión de la planta generadora
de San: Lázaro, cuando surja la necesidad de
ello.

EXPOSICIÓN DE SAN LUIS M.ISSOURI. - DEPA'l,TAMEN'l'O DE EDUCACIÓN y EC;)NOMÍ.\ SCCIAL

¿Acaso cuando huyeron t us 1íitimas mirad:1s
Por el azul del cielo.miraste.lo infinito .... .. ?
Dios de misericordia. Dios de bonclád suprenrn
En vano el Que padece, Señor, te Implora :í ti : ' ·
A_toQo lo Que amamos fulmina tu anaternH :
S1 es tu amor verdadero. ¿vor aué se fuédc mí. .... ?
llluerto él. ¿á aué la__ vicia Que sufra y sobrelleve?
¿ Puedo verá otros uluos acarn sonreír?
f puesto que á la tumba hal· Que seguirlo en b reve
Hoy. no después, es cuando qulbiera yo morir.
•
GUSTAYE BASTIEN.

El scñor,smuarto dt I;acltnda.
.No habiendo podido el seflor Ministro de Hacienda, D. José ! ves Limantour, asistir el sábado á la ceremonia oficial de la inauguración
de la nueva Planta de la Compañía Mexicana de
Gas y Luz Eléctrica, en San Lázaro, y querien. cto, sin embargo, dar una prueba del interés que
toma en todo lo que es adelanto y desarrollo de
las industrias en el país, :Ué á visitar la nueva instalación el domingo en la mañana. Recibió al señor Ministro el Presidente de la Compañía, Sr. Heriberto G. Gibbs.
E l Sr. Limantour recorrió todos los departamentos de la Fábricá, tomando gran interés
en el funcionamiento de la poderosa maquinaria, y quedando sumarnentecomplacidodesu visita.
Al retirarse el señor Ministro, felicitó calurosamente al Sr. Gibbs, por haber logrado hacer una instalacción que nada tiene que envidiarles á las más perfectas y modernas de Europa y Estados Unidos.

GRUPO DE VISITANTES.

Silac-, Octubre 1904.

D. LUIS MAZZANTINI.

FORTUNIO
Que del tiempo ultrajante nos libre al fin la muerte
!3ien puede á los anci,u1os la tierra devorar :
·
,Pero mata,r á un niño! tué vil y fiera suerte
u celo de tanmfia b elleza contem plar ..... .
Entre sus brazos Racos arrebat"-dO hubiera
~. qu~en LLOi-dió la oen,1.. tm pltmo corazón!
R1 es 1nroorta.l Hl alma, contento sucumbiera.

l'Or verlo entre la, sorubrM de la fati,! u1ansión.

Del libro de la vida vió las primera~ hojas.
ol&gt;Ls su,tentar no pudo su pe,o abrumador
". lo dejó e,c,1par,e ele entre sus manos Uojas
Sin apurar sus líneas de hastío y tle tlolor .. . .. .
De una anthrna medalla su rostro parecía
Y sus rasgos divinos. llenos ele enc.:anto y paz.
Y un '&lt;Opio de dulzura y ele melancolía
Yel,.ba como un triste oresagio aQuella faz.
Fr·csco como una rosa cuyo broche aromado
Rom1J(! el verde capullo J. ,,ive una estación,
Su labio oor la l~che matem a al mibarado
De alegre parloteo llenaba la man,1ón ..... .
En su carrera rauda sólo rozó este mondo
Para las penas mudo J" hóst1lpara:e1 amor·
Pero se abrió á sus vasos el sepulcro profundo
Y allí cayó sin fuer zas á impt.lsós del dolor.
.Fué siempre. ha5ta dormido en su cuna. risueño.
8
'piemo•e
lnqmcto y 11iegrP. siempre del j ue¡¡-o en pes •
Eerbo antes de aauietarse para ol eterno ,ue,io
•
11 raros de su madre le dijo un ruego á Dios."
~ieY~ me voy!" Hijo mío, ¿vor quién fueron dictad as
na11n,t.s ute las frases de tu grito?

ESTACIÓN CEN'l'RAL DIS'I~UIDORA, SANTA CLARA, NÚM.

10.

D. LUIS MAZZANTINI Y SU CUADRILLA.
(De una fotografla tomada la primera vez que wlno á México.)

�EL MUNDO ILUSTRADO

El oriier, de las mariposas
I

l,

A princesa llamábase Rosalinda. Las rosas rosas no eran tan rosas
como sus mejillas, semejantes á los dedos de Eos: su cabellera era
dorada como un mediodía, y la postrera. luz beniana, luz de claveles, luz
de brasas, luz de púrpuras, no tenía la diafanidad de su boca fragante de
sondsas,dulces sonrisas que extasiaban á gráciles chorros de agua en las
cuencas de alabastro y hacían enmudecer á los ruiseñores, recogidos de
arrobamiento.
Rosalinda paseaba por los parques reales. El pie leve de nieve, perfumado con esencias ricas y embutido en las sartas de perlas de su sandalia aurina, bollaba el polvo crujiente y argentado de los senderos, dejando estela de ensueños y de quimeras. Entre el boscaje de los rosales
florecidos había murmurios de admiración palaciega. El césped húmedo
y lozano se inclinaba blandamente con ondulaciones ceremoniosas de mar
en calma.
Rosa.linda amaba las flores, esas almas sutiles cuajadas en cuerpos
frágiles. Una rosa sangrienta como el rubí-en heráldica gules-recortábase neta sobre el azul zafirado del cielo-azur heráldico.- Acercóse Rosalinda, y la rosa-vaso sagrado con sangre de ofrendas-derramó aromas. El seno de la princesa latió azorádo, como cordero bíblico, bajo la
seda del corpiño, en donde las piedras preciosas temblaban con destellos
fugaces, y sus labios buscaron á la rosa,que se deshizo; los pétalos caían
levemente volteando en el aire como plumas de color carmín. Rosa.linda
lloró por la rosa deshojada.
Poco más lejos,de los maci:r.os verdinegros surgía una flor blanca con
la opacidad irisada de las perlas-margaritas en heráldica normanda.Llegóse basta ella Rosalinda, y la flor, que era cual pomo de argentería,
vertió bálsamo de perfumes y ungió á la niña, como en un tiempo María
de ~Iagdala al Nazareno. Rosalinda sintió de nuevo el tremor azorando
su pecho y haciendo temblar en la seda. del corpiño las piedras preciosas
de fugaces destellos. Arrodillóse poseída. de temerosa. adoracion y llevó
sus labios pálidos hacia. la flor blanca. En los pétalos fué naciendo un
cerco tenue de marfil que luego se tornó rojizo. Y la princesa. lloró sobre
la flor marchita.
Rosalinda hubiera querido inmortales á las flores, siempre frescas,
de gracia fragante; gustaba de acariciarlas, pero fenecían bajo sus besos.
La princesa sollozaba en su jardín poblado de abatimiento. La brisa con
suavidad cariciosa enjugó sus lágrimas para diluirlas en frescor.
Oyóse de pronto guerrera fanfarria de arneses y trotones recios. Del
lado de Oriente venía un cortejo alegre y vistoso, con un mozo apuesto,
caballero en negro corsel, á la cabeza. Llevaba éste todo su traje blanco,
menos los chapines, que eran de color carmesí, y una ardiente rosa de
Persia bordada sobre el jubón. A entrambos lados de la cabalgadura
pendían gualdrapas de tisú sembradas de rosas hechas con piedras rubíes, que por realidad se tuvieran. Formaban el séquito otros muchos caballeros con arreos y vestes muy semejantes, aunque de menos fausto y
ostentación. Miró la princesa al joven que cabalgaba. al frente, y vió que
era gallardo, mayestático en el porte, imperioso en el mirar de sus ojos
negros, grandes y profundos. La. rosa. roja. sobre el pecho blanco palpitaba como un corazón. Perdióse la comitiva. camino del palacio real.
Pensaba. Rosalinda en la rosa. que parecía un corazón palpitante y
enamorado, cuando nuevo rumor estruendoso y marcial hendió los aires
y pobló el jardín con el triunfo vibrante de un himno. Del lado del Poniente avanzaba. otro cortejo brillante. Dos heraldos, caballeros en corceles blancos, lucían dalmáticas rojas con una gardenia. bordada sobre
el pecho, y tañían largas trompetas de oro enguichadas en hilos de coral.
Caminaba tras ellos un joven rubio y lindo. Su casquete era de seda roja, así como la vestidura; los chapines de blanco terciopelo, y en su pecho detonaba una gran gardenia obrada con piedras sin medida y de aljófar muy grueso. Seguía.le buen número de caballeros, todos ellos vestidos de iguales colores heráldicos, si bien eran sus atavíos más modestos, según cuadra á servidores.

EL MUNDO ILUSTRADO

Miró la princesa. al joven señor, y pudo ver cómo su rosto de adolescente mostraba bumildosa gala.nía. y rendida gentileza, muy bien acordada al color de sus ojos azules, acariciadores é implorantes: en el pecho
destacada sobre el rojo, la gardenia temblaba como una paloma blanc~
que se posase sobre un corazón para acompasar su latir. El cortejo de
los caballeros iba camino de palacio. En el parque real, sobre los tallos
frágiles, las flores se agitaron medrosas, sobrecogidas por un augurio
triste.
Un pajecillo vestido de rojo llegó presuroso.
-Alteza, el rey, mi señor, os reclama- gorjeó infantil.
Y cuando Rosalinda, camino de la cámara. real, imprimía en el polvo de plata de las avenidas la huella leve de las sandalinas, arrastrábase la brisa en pos para sorber la estela fragante de sus pasos, las llores
se inclinaban reverenciosas, y los chorros de agua, erguidos en las tazas
de alabastro, desgranaban cortesanos murmurios como en una gran ceremonia palatina.
II
Los dos príncipes llega1·on al lindero del bosque, y el del país de las
rosas dijo:
- Este debe ser el bosque de las hadas.
Penetraron los jóvenes bajo la espesura.. El sendero resbalaba bajo
sus pies como reptil viscoso.
Después de caminar un buen trecho, topa.ron con una vieja.
-¡,Quiénes sois v á dónde vais?
-Somos dos príncipes-dijo el uno.
-Buscamos una buena bada- prosiguió el otro.
-Decid-moduló la voz aflautada de la. mujer, que era una buena hada, á tiempo que en sus ojos de ámbar, orlados de arrugas, flameaban
resplandores propicios.
Y el príncipe del país de las rosas habló así:
- Señora: entrambos amamos á una linda. princesa; tan linda, que
por maravilla se tuviera. El rey, su padre, desposarla quiere con aquel
que su corazón elija. Nuestro rendido amor la hemos mostrado uno v
otro: mas para nuestros apasionados decires tiene iguales respuestas de
amoroso azoramiento. Yo be podido sentir, complacido en todas ocasiones, cómo sus ojos dulces escudriñaban el latir de mi corazón para inquirir los secretos del alma.
- Por mi fe afirmo que, al igual, yo he sentido el dulzor de sus ojos
azules, posándose levemente sobre mi pecho y derritiéndole en tibieza de
halago.
- ¡,Qué pretendéis entonces'?
-Hemos de decíroslo como mejor sepamos. La princesa, para con
uno de los dos, tiene fingidoras galanterías, que ocultan despego. De ahí
nuestras cavilaciones. ¿No podriais, noble y buena seiiora, hacer visible,
por medio de algún expediente ingenioso, á dónde se encaminan los pensamientos de la princesa?
- Sea. Volved á. los parques reales, y hallaréis cumplido vuestro
deseo.
Los príncipes se inclinaron hacia la buena hada para besar su mano
caduca y sibilina; en el dedo anular brillaba un ópalo de encantadas irisaciones.
Cuando los príncipes volvieron á los jardines del rey, solazá.ba.
se éste con su hija y toda la servidumbre palaciega de g1·an guisa., que
esta costumbre tenían los magnates de llevar á los suyos bien vestidos,
como sus propios cuerpos. Vióse entonces algo que á cuantos estaban
presentes dejó atónitos y suspensos. De la rubia y sedosa cabellera de
Rosa.linda brotaban tenues formas de brillantes matices, que revoloteaban con caprichosos ¡¡-iros en el diáfano azul é iban á posarse sobre las
llores, leva.mente mecidas con tan liviano peso. Unas eran rosadas, hojas de rosa. agitadas con gracia viva; otras eran azules, hojas del cielo
en inquietud palpitante, algunas estaban espolvoreadas de oro, todas volubles, vivaces, tornadizas.
Desde entonces, los pensamientos de la mujer son mariposas.
LEMA: SANT GRAAL.
(Del concurso de cuentos fantásticos abierto por "El Blanco y Negro" de Madrid.)

EL INCIDEN'l.'E DEL MAR DEL NOR'l'E.-LA ESCUADRA DEL BALTH'O HACIE~DO FUEGO SOBRE LA FLOTA DR PESCADORES.

Invocación á Venus

IL

OS ~ucesos d_e Extremo Oriente siguen siendo fecundo tema de comen.
tarios, lo ~ismo en Euro~a que en A_mérica, y la atención del mundo
se encuentra hoy, co~o hace seis meses, fi¡a. en los sangrientos campos de
batalla de :.\fandcburrn.
. Deseosos de ofrecer á nuestros lectores la información g1•áfica más
mtere~ante que se relacio~e c~n los asuntos de la guerra, publicamos en
este numero un hermoso dibu¡o que representa un ataque á las trincheras
rusas fre~te á Puerto Arturo, y otro en que a.parecen los soldados ja 0 •
neses a~riéndose paso por ent_rE: las cercas de alambre puestas por los
moscovitas en to_rno á sus pos1c1ones, para hacer mucho más difíciles los
asaltos del enemigo.
Juntamente c~n estas ilustraciones reproducimos una en que se ve la
escua~ra del Báltico lanzando la luz de sus poderosos reflectores sobre
la flotilla de barcas pescadoras en el mar del Norte, flotilla. que, como se
:ec?rdará, fué atacada por los buques de guerra, dando esto origen á un
mcidente que ~stuvo á yunto de romper las relaciones de amistad que ligan á los Gobiernos de Czar y de Eduardo VII. El retrato del Almirante R~&gt;Zdestvensky, jefe de la referida escuadra, completa nuestra información.

.~éme propicia, ¡Oh Dea! Protégeme,Afrodita,
H1!a de las espumas y de las glaucas ondas.
lnundame ~n el oro de tus guedejas blondas
Y con el vmo embriágame de tu ánfora inñnita.
L3: lla~a azul del verso mi inspiración agita...
A_ !Dis sedientos ojos tu resplandor no e~condas,
Hi¡a de las_ e_spumas y de las glaucas ondas¡
Séroe propicia, ¡oh Dea! ¡Protégeme,Afrodita!
Haz que mis brazos ciñan el torso de las Ninfas
Cuando, desnudas, corren hacia las frescas linfas·
Dame la fuerza, el fuego y el ímpetu de amar.... · '
Detén las breves horas de encanto y alegría
Ahuyenta las visiones de la melancolía
'
Y al Fauno sé propicia, Venus, hija del Mar!
LEOPOLDO DÍAZ.

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UN .ENClJE.~ Á LA BAYONETA.-LOS JAPONESES ASALTANDO UNA:TRINCHERA RUSA FRENTE Á PUERTO ARTURO.
EL ALMIRANTE ROZHDESTVENSKI, COMANDANTE DE LA ESCUADRA
DEL BÁLTICO.

EN LIAOYANG.-JAPONESES ASALTANDO LAS DEFENSAS
RUSAS,

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL ltlJNDO ILUSTRADO

LA GUERRA EN ORJEK"TE.-EL~MARlSCAL OYAMA, JEFE DELAS FUERZAS JAPONESAS.

¡HOMBRE AL AGUA!

fl

L cerrar la noche, salió de Torrevieja el
laúd San Rc{fael, con cargamento de sal
par a Gibraltar.
.
L a cala iba atestada, y sobre cubierta amontonábanse los sacos, formando una montaña
en tomo del palo mayor. Para pasar de proa
á popa, los tripula_ntes iban p_o~ 13:s bordas sosteniéndose con peligroso equihbr10.
La noche era buena; norbe de verano con
estrellas á granel y un vientecillo fresco algo
irregular, que tan pronto pinchaba _la gran
vela latina basta hacer gemir el mástil , como
cesaba de soplar cayendo desmayada la inmensa lona con ruidoso_ aleteo.

Lartripulación, cin&lt;'o homhres y un mucba&lt;'ho, cenó después de la maniobra de salida, y
una vez r ebañado el humeante · caldero, en el
que hundían su mendr ul!O con marinera fraternidad desde el patrón al l!'r umete, desaparerieron por la escotilla todos los libres de servicio, para reposar sobre la dura colcboneta,
&lt;'On los vientres hinchados de vino y zumo de
sandía..
Quedó en el timón el tío (Jhispus, un tiburón
desdentado que acogió con gruñidos de impa&lt;'iencia las últimas indicaciones del patrón, y
junto á él, su protegido Juanillo, un novato
que hacía en el San Ra,faei su primer viaje, y
le estaba muy agradecido al vi~jo, P?es gracias á él había entr ado en la tripul ación, matando así su h ambre, que no era poc!),.
E l mísero laúd. antojábasele al¡_mucbacbo un

navío almirante, un buque encantado, navegando por el mar de la abundancia. La ce~a
de aquella norhe, era la primera cena seria
que había hecho en su vida.
Había llegado á los diecinueve año~, hambriento y casi desnudo como un salva¡e, durmiendo en la torcida barraca donde gemía Y
rezaba su abuela, inmóvil por el reuma: de día
ayudaba á botar las barcas, descargaba cestas
de pescado, ó iba de parásito en las lanchas
que perseguían al atún y la sardina, para llevar á casa un puñado de pesca menuda. Pero
ahora, gracias al tío Chispas, que le tenía ley
por ba·ber conocido á su padre, era todo un
marinero, estaba en camino de ser algo, podía
con todo derecho meter su brazo en el caldero,
y hasta llevaba zapatos, los primeros de su
vida, unas soberbias piezas capaces de nave-

LA GUERRA EN ORl.1:.Nl'E. -EL GENERAL hU.R::JPATKINE, JEl.i'E DE LAS F't;ERZAS MCSCOVITAS.

/!_a r como una fragata, que le sumían en éxtas 1s de adoración. ¡Y aún dicen que si el mar!.. .
Vamos, hombre. El mejor oficio del mundo.
_El tío Chispas, sin apartar la vista de la proa
01 las manos del timón, agachándose para sondear la obscuridad por entre l a vela y el montón de sacos, le escuchaba con sonrisa n.arrullera.
Sí: no has escogido mal oficio. Pero tiene
quiebrns. Las vPrás . . . cuando tengas mis
años_. .. ~ero tu sitio no es aquí: anda á prua
Y a visa s1 ves por delante alguna ba1·ca.
J uanillo co1·ri6 por la borda con la segura
tranquilidad de un pillo de playa.
-Cuidado, muchacho. cuiaado.
Pero él ya estaba en la proa, y se sentó junto al botalón, escudriñando la negra superficie
del mar, en cuyo fondo se reflejaban como ser-

1 eantes

hilos de luz las inquietas estt-ellas.
El laúd panzudo y pesado, caía tras cada
ola con un solerr.ne ¡chap! que hada saltar las
gotas hasta la cata de Juanillo: dos hojas de
espuma fosforesClnte resbalaban por aruhos
lados de la gruesa proa, y la hinchada vela,
con el vértice perdido en la obscuridad, parecía
arañar la bóveda del cielo.
¿Qué rey ni qué almit-ante estaba mejor que
el' serviola del San Rafael?... . .. ¡Bnrú! Su
estómago repleto le saludaba con el'uctos de
satisfacci6n. ¡Vida más hermosa!.. . .
- ¡Tío Chispa-s! . . . Un cigarro.
-Ven por él.
Juanillo corr ió por la torda, del lado contrario al viento. Era un momento de calma v
la vela rizábase con fuer tes palpit aciones, próxima á caer desmayada á lo lar go del mástil.

Pero vino una 1·áfag11, la barca se inclinó con
rápido movimiento: J uanillo, para gua1·dar el
equilib1;'io, agarróse al borde de la vela y en el
mismo rnstante ésta se hinchó como si fuera á
estullar, lanzando al laúd en una ca1-re1·a veloz
y empujando con fuerza tan irresistible todo
el cuerpo del muchacho, que lo disparó como
nna catapulta.
_En el ruido de las aguas al tl'agarse á Jua01110, et·eyó oír éste ~n. gr_
i to, palabras algo
confusas; tal vez el v1e¡o t1monel qu" gritaba:
¡hombre al agua!
Bajó mucho, ¡mucho! atolondrado por lo
inesperado de la caída; pero antes de darse
cuent~ exacta de ello, vióse otra vez en la superficie del mar b;:aceando. absorbiendo con
furia el frescc. v iento .. . ¿Y la barca? No la vió

�Et MUN'DO ILUSTJ.\ADO
EL MUNDÓ ILUSTRADO
ya. El mar estaba obscurísimo; más obs.curD _ _Segufa.creyendo, pero con cierta inq.uietud,
que visto desde la cubierta del laúd.
en sus dos horas de aguante. Sí; contaba con
Creyó distinguir una mancha blanca, un fanellas. Dos horas y más nadaba allá en su platasma que flotaba á lo lejos sobre las olas y
ya sin cansancio. Pero era en las horas del sol,
nadó hacia él. Pero de pronto ya no lo vió allí,
en aquel mar de cristal azul, viendo allá aba11ino en lugar opuesto, y cambió de dirección,
jo, á través de fantástica transparencia, las
desorientado, nadando con fuerza, pero sin
rocas amarillas con sus hierbajos puntiagudos
saber dónde iba.
como ramos de coral verde, las conchas de co·
Los zapatos pesaban tanto como si fuesen de
lor rosa, las estrellas de nácar, las flores lumiplomo: ¡malditos! ¡la primera vez que los usanosas de pétalos carnosos estremeciéndose al
ba! La gorra le ma-rtirizaba las sienes; los
ser rozados por el vientre de plata de los pepantalones tiraban de él como si llegasen hasces; y ahora estaba en un mar de tinta, perdita el fondo del mar y fuesen barriendo las aldo en la obscuridad, agobiado por sus ropas,
gas.
teniendo bajo sus pies ¡quien sabe cuántos bar-Calma, Juanillo, calma.
cos destrozados, cuántos cadáveres descarnaY arrojó la gorra, lamentando no poder hados por los peces feroces! y estremecíase al
cer lo mismo con los zapatos.
contacto de su mojádo pantalón, creyendo senTenía confianza. El nadaba mucho: se sentía
tir el rozamiento de agudos dientes.
con aguame para dos horas. Los de la barca
Cansado, desfallecido, se echó de espaldas
virarían para pescarle: un remojón y nada
dejándose llevar por las olas. El sabor de la
más .... ¿Pués qué, así como así, mueren los
cena le subía á la boca. ¡Maldita comida y
hombres? En un temporal, como habían muercuánto cuesta de ganar! Acabaría por morir
to su padre y su abuelo, bueno; pero en noche
allí tontamente .... Pero el instinto de consertan hermosa y con buena mar, morir empujavación le hizo incorporarse. Tal vez le buscado por una vela, sería una muerte de tonto.
ban, y estando tendido pasarían cerca de él sin
Y nadaba y nadaba, siempre creyendo ver
verle. Otra vez á nadar, con el ansia de la desaquel fantasma indeciso que cambiaba de sitio;
esperación; incorporándose en la cresta de las
esperando que de la obscuridad surgiera el
olas para ver más lejos; yendo tan pronto á
San Rafael viniendo en su busca.
un lado como á otro, agitándose siempre en un
-¡Ah de la barca! ¡Tío Chispas! ... . ¡Patrón!
mismo círculo.
Pero el gritar le fatigaba y dos ó tres veces
Le abandonaban como sí fuese un trapo caílas olas le taparon la boca. ¡Malditas!. ... Desdo de la barca. ¡Dios mío! ¿así se olvida á un
de la barca parecían insignificantes, pero en
hombre'? ... Pero no; tal vez le buscaban en
medio del mar, hundido hasta el cuello, y obliaquel momento. Un barco corre mucho; por
gado á un conti7lUO manoteo para sostenerse,
pronto que hubiesen subido á cubierta y arriale asfixiaban, le golpeaban con su sorda ondudo vela, ya estarían á más de una milla.
lación, abrían ante él hondas y movibles zanjas,
Y acariciando esta ilusión, se hundía dulcecerrándolas en seguida como para tragarle.
mente como si tirasen de sus pesados zapatos.

Sintió en la boca la amargura salitrosa; cegaron sus ojos, las aguas se cerraron sobre su
rapada cabeza; pero entre dos olas se formó
un pequeño remolino, asomaron unas manos
crispadas y volvió á salir.
Los brazos se dormían; la cabeza se inclinaba sobre el pecho como vencida por el sueño.
A Juanillo le pareció cambiado el cielo: las
estrellas eran rojas, como salpicaduras de sangre. Ya no le infundía miedo el mar; sentía el
deseo de abandonarse sobre las aguas, de descansar.
Se ac.:&gt;rdaba de la abuela que á aquellas horas estaría pensando en él. Y quiso rezar como
mil veces había oído á su pobre vieja: Padre
riuutrb qUR, estás . ... Rezaba mentalmente, pero
sin darse cuenta de ello, su lengua se movió y
dijo con una voz que le pareció de otro:- ¡Cochinos! ¡ladrones! ¡me abandonan!
Se hundía otra vez: desapareció pugnando
en vano por sostenerse. Alguien tiraba de sus
zapatos.... Buceó en la obscuridad, sorbiendo
agua, inerte, sin fuerzas, pero sin saber cómo,
volvió otra vez á la superficie.
Ahora las estrellas eran negras, más negras
que el cielo, destacándose como gotas de tinta.
Se acabó. Esta vez se iba al fondo de veras:
su cuerpo era de plomo. Y bajó en línea recta,
arrastra.do por sus zapatos nuevos; y en su
caída al abismo de los barcos rotos y los esqueletos devorados, el cerebro, cada vez más
envuelto en densas neblinas, iba repitiendo:Padre nuestro ..... Padre nuestro ...... ¡ladrones!
¡granujas! ¡me han abandonado!

~ente estación. Se usa toda clase de listones
lo cual da un sello de feminismo y encantado'
ra c~quetería á l~s _trajes, á. los que siempre
va bien tal gua.rn1c1ón; los estrechos y delgados se emplean en abundancia en las escarol11.s
y hay tra.Jes que llevan hasta. 300 metros de
listoncito. Las cintas de terciopelo gozan de
gran favor para el adorno de los trajes enteros. Se usan en todos los colores lo mismo
que el negro, Y algunos exquisitos' efectos se
obtienen con varios colores bien concertados

V. BLASCO lBÁfmz.

Páginas de la Moda

FIGURÍN 6.

superposición de volantes de chlfón, uno verde, otro violeta y el illtimo azul turquesa. Los
adornos de esta creación consistían en crisá.ntemos de seda de color amarillo opa.co,con toques verdes y azules en los pétalos y estambres.
Otra sorpresa de París es que empieza. á iniciarse la moda del traje corto para baile, que
trae indudablemente una gran comodidad.
Lo que es muy fá.ci! hacer y de muy buen efecto, son los trajes de encaje con dibujos de dos
ó tres colores diferentes,deestrecho listón, los
cuales se enrollan y desatan en estilos fantásticos.
Muchas de las toilettes de baile son blancas
y de telas ligeras para las jóvenes; las personas entradas ya en la edad madura, se visten
hoy, para esos casos, de brocados y terciopelos.

ARA el baile,la.s sedas camaleón sombreadas, puntuadas y bordadas se
mezclan de la manera más fascinadora: y las gasas y encajes combinados
con gusto, causan verdadera sensa:iión. Un
traje que se elabora actualmente en estas dos
últimas telas,es,á. orna.mentado con embutidos
de gasa pinta.da. formando festones de rosas y
hojas, atadas con nudos Luis XV de cinta «bebé&gt;: esta feliz idea ha resultado tan amable
como deliciosa.. El talle escotado lleva una.especie de bolero corto de le. gasa pintada, orillado por aplicaciones de encaje.
Los entredoses pinta.dos en gasa ó seda tendrán extenso uso en los trajes de baile durante todo el próximo invierno.
Los terciopelos chitón y muselinas están tan
hábilmente tejidos que, ya brillan con las luces del ópalo, ya toman las magníficas iridis-

terior está plegada en acordeón; la exterior
está hecha en encaje con hilos de oro.
FIG. 7.-Traje en seda. &lt;grandmother&gt; color
verde pálido; forma princesa., la fa.lds está
fruncida y tiene un volante de encaje; el ta.lle
va bordeado de cinta de oro.
FIG. 8.-Toiletteen crespón de China blanco;
la falda está. circuida por tres volantes y tres
!Pu.ffings&gt;; ~l talle lleva un«puffings&gt; y dos fran¡as de enea.Je cayendo sobre las mangas obispo, que llegan hasta el codo.

DESCRIPCfON DE LOS FIGURINES
FIG. 1.-Traje de muselina de seda lila con
muselina bordada. y cintas de terciopel~· la
falda, plegada en acordeón, lleva una c~ída
en cascada de cada lado.
FIG. 2 ~Toilette en piel de cisne azul pálida·
la falda, cercada con un volante de en,}aje d~
FIGURÍN

4.

en elab_orados dibujos, entrando varias piezas
rle terciopelo en el arreglo de un solo traje.
Todas clases de dibujos se siguen en este. decoración de cint&amp;.s, pero la favorita es la franja griega, tan en boga en otros tiempos.

*
**

✓-(-~.

~~~. . K-;:-~~~-

FIG. 9.-Elegante traje en seda lila duquesa
bordada con gusto y primor; la falda se abre
sobre un delantero de crespón &lt;liberty&gt;· la berta del talle se adorna con_ cinta de ter¿iopelo,
formando nudos; las franJas son de muselina
de seda bordeada de esca.rolas con orillas de
terciopelo.

\__.~

C. GALINDO.

Por muchas décadas no se había contemplado tal prodigalidad en listones como en la pre-

FIGmúN 8.

I

'

' ....

·.."''.!
~.
'

·~
'

FIGUR{ ,.¡

2.

cencias de la concha nácar. Los modelos bordados en sombrío son especialmente lindos.
Los efectos cambiantes del camaleón se buscan
con ahinco, y aun los más pálidos tintes y la
gama del pastel se llenan de c0ntrastes más ó
menos dulces, pero siempre atractivos y hermosos.
Esto se debe al lustre de las telas de moda
y al uso ingenioso de toques de colores brillantes en las trencillas, bordados y pasamanerías
y á las gradaciones de matices en el mismo tra~
je, 9-ue siendo arriba de_ colores pálidos, van
subiendo de tono á medida que se desciende al
borde inferior.
Primorosas gasas están tachonadas de puntos ó discos _b&lt;;&gt;rdados de diferentes colores y
tonos, de or1g1na.l aspecto y singularidad. El
gusto por los contrastes ha. ido á tal extremo
que las revistas parisienses vienen señaland~
como distinguidísimo un traje que llevó una
elegante dama á. un concurso de trajes de baile hecho en gasa ciruela., cuya falda. era. una

FIGURÍN

7.

grande cabeza, adornada á. trechos regulares
por grupos de rosas, está drapeada al arrugado talle ataviado de rosas y follaje.
Fm. 3.-Vestido en crespón de China verde
adorne.do con volantes de encaje, alforzas
aplicaciones; talle arrugado, sosteniendo los
extremos del encaje drapeado cogido á los hombros con una roseta de gasa.
FIG. 4 -Traje de seda blanca adornado con
bieses de terciopelo azul pálido y franjas de
encaje; la falda. lleva un canesú y delantero
aplegadillado, terminando en un volante;ma.ngas a l codo, donde se alternan los bieses y
franjas.
Fm. 5.-Traje de crespón de china blanco
adornado con piezas bordadas de encaje; l~
falda, con canesú fruncido, va cercada por dos
hileras de bandas aplegadilla.das.
FIG. 6.- Vestido de chifónnegro; la. fa.ldaiJ:¡.

y

FIGURÍN

3.

FlGURIN 5,

FIGURÍN 9.

�EL MUNDO llUSTRADO
ta.do es la orto_doxa, pasan P?r las calles los
«popes&gt; revestidos, en carrua.Jes ataviados con
lujosas cabalgaduras; los conductores y lacayos llevan la cabeza. descubierta, y los corceles, ata:aja.dos á la. manera. moscovita lucen
arreos llenos de campanillas.
'
Al paso de uno de estos carruajes, la gen\e
se arrodilla humildemente y entona los cánticos sagrados; los militares saludan y se apartan todos del camino que ha. llevar el carruaje, á. quien espera, lleno de anhelos, un enfermo grave. El espectáculo es inolvidable.

ECOS DE TODO EL MUNDO
Loe trMtado-. anrlotlbetau10M.-Nob111 y fl'cnR de Ja.

Gran Gu-,rra...-Una. CMUt1~ tHmtn:1.oioullol
en 1t..11...

L

OS sangrientos dramas que á. diario se
suceden en los campos antes solitarios
de Mandchuria, han desviado la atención del
mundo, especialmeotP. del mundo político, de
los sucesos que en el Tibethan comenzado µor
la marcha avante del Coronel Younghusband,
terminando, como era de esperarse, por la firma de un tratado, en el Poltala de Lasa,
mediante el cual los mandarines que obran en
nombre y por poder del Dalai Lama, acer•
tan los términos impuestos por los súbditos
de S. M. Británica y se comprometen á seguir
en lo futuro una política. de paz, amistad y
comercio con sus poderosos vecinos del Sur.
En pueblos tan conserva.dores, tan tradicionales como el tibetano, un tratado por el que
se reconoce claramente y sin ambages la poderosa influencia desarrollada por una nación,
no !.o lamente extraña, sino basta enemiga,
tiene que dejar huellas profundísimas. El
Dalai-Lama, Á. 1a aproximación de la misión
del General McDonald, temeroso de caer en
manos extranjeras, se fugó, dejando abandonados los nPgocios ~emisacros y semiprofanos
de su incumbencia. Quedó en su lugar el man-

***

Toda Italia se ha conmovido con el «asunto
Bonmartioh, que acaba de ser llavado á jura-

Un santo "Icono" en su camino por las calles de Moskow hácia
la casa de un moribundo.

pe &gt; y Pn plena lucha, en los desolados campo's de Mandchuria, encuentra. oportu_niuad d_e
destinar algunos minutos á sus pt·áct1ca.s rehgiosa.s.
.
En Europa., en Moskou, entre tanto, se erigen «íconos&gt; en las plazas públicas, en medi_o
de regocijos populare_s, p_ara celebrar.el amversa!·io lle la emaac1µac1ón de los siervos,
decretada por el Zar Alejandro III. Toda la
pomµa litúrgica de la Iglesia Ortodoxa luce
en tales celt:bracioaes; e! pueblo viste de ga-

La expedlci6n al Tibet.- Flrma del tratado anglo-motar.o

en el Poltala de lhusa.

El proceso Bonm.rtini.-la jaula de segHid&amp;d, en que se coloca á los acJsados en las audiencias.

daría tibetano de mayor prestigio, Te- RimPoché, que ha firmado el tratado, en su nombre propio y en nombre del Dalai-Lama, poniendo al documento el visto bueno, en el nombre del gobierno chino, nominalmente propietario dt:l Tibet, el embajador especialmente
enviado para el caso.
El Poltala de Lasa es el edificio sagrado
· al que acuden los fieles del Budismo en pere~rinacion~s numerosas, y la. cerem"oia de la
firma del tratado debe haber sido sensacional,
tanto como ha sido decorativa; los dos funcionarios mon¡!oles ostenta.bi;n sus tra.jE s de
lujo; McDonald y Youaghusband porta.bao
los uniforme!! de gala de sus altos empleos mi•
litares. Y á esto hay que agregar el esplendvr
del recinto y de los trajes de todos los toncurreotes y la seria expectativa dibujada en lus
semblantes. El trata.do fué firmado y sellado
por ambas partes contratantes; se hicierou
cinco copia.s, en los dos idiomas; se ex¡&gt;Jicó á.
los funcionarios presentes la alta trascendencia y la importancia suma del exa~to cumplimiento Je tal tratado. Fioalmentt&gt;, se sirvió un
refrigP.i-io en el que se brindó por la salud de
S. M. Británica.

la, y hasta llega á olvidar los sufrimientos
q u~ la. guerra le ha producido.
Existe también la costumbre, en toda Rusia, de llevar á. la cabecera de los moribundos un &lt;ícono&gt; sagraclo, como en los países
católicos se lleva el «Viático&gt; en iguales circunstancias. Como en Rusia la religión de es-

do, después de uno. lenta averiguaclóo judicial.
El 27 de agosto de 1902, la policía encontró
muerto en una habitación de alquiler, en una
ca'&lt;a de huéspedes, al conde Francisco Bonmartiai, muy conocido en aquella nación, y
especialmente en Turín. Se creyó ea un principio que se trataba. de algún incidente siniestro, relacionado' con alguna pasión ilegítima
del conde. No estaba en buenas relacit,nes el
conde coa su mujer, Linda Murri, enferma
siempre, bist6rica, algo depra,uda y ral,iosa.
Se hacían !.as pesquisas encamlmidas al dei·
cubrimiento de los asesinos de Bonmartiai,
cuando se presentó ante el juez el suegro, padre de Linda, declarando que sabía era el asesino de Bonmartini su hijo, cuí'iado del occiso, y Rmante de la sirvienta. de Linda. Ln. con·
desa Bonmartini misma sostenía. relaciones
coa un médico, el Dr. Sechi, que, según parece, había iat.PrvPaido algo en la consumación
dPI cri mt&gt;n. El lío se presta. á excitar la atención tlel µúb lico: Bonmartini llevaba una vi•
d,1, depravada; su esposa tenía un amante mé·
r.ico, que era a~igo oel cuñado, qua á su vez
er:i. amante de la criada de Lidia.

La más hermosa Colonia no sólo por su posición,
que lo es contigua al Paseo' de la Reforma, sino porque las personas que están comprando lotes, pertenecen á lo más granado de nuestra sociedad, quienes desean construir magníficos edificios, que, en
época no muy lejana, llegarán á ser el lugar más de
moda y el centro de las lujosas residencias de la
ciudad de México.
Sírvase investigar el alza á que ha llegado en esta parte de la ciudad, de algunos años á esta parte,
y se convencerá de que no hay inversión más segura ni de más brillantes resultados que la que le ofrecemos.
Por un acuerdo especial, se ha prohibido, para
siempre, establecer pulquerías ú otros establecimientos por el estilo_ en esta Colonia. Siendo es~e
lugar para edificar fincas que llenen todos los requisitos de salubridad y, por consiguiente, para que
residan personas de refinada cultura, se hacen necesarias estas restricciones.
En menos de tres meses se ha vendido cerca de
la cuarta parte de este terreno, y esperamos gue para fines del presente año, todo~ los lotes habran s1do
tomados, y dentro de unos cinco años, est~ lugar será el más hermoso y saludable de la Capital de la
República.
. .
Creemos que en un tiempo no muy remoto,_M~xico llegará á ocupar ~a primer~ fila por sus ~d1ficios,
en el hemisferio occidental. Tiene la ventaJa natural, que no gozan otras capitales: s~lud y cultur_a.
Continuamos vendiendo lotes baJO nuestro mismo
plan, es decir, veinte por cienrto al contado r, el resto en nueve años• .Ningún interés se paga sino después d~ que se hayan concluído: calles _de asfalto,
banquetas de cemento, drenaje y un siste-ma completo de agua.
¿,Hay alguna proposición de terrenos mejor que
ésta?
Para marores informes, dirigirse á

***

La guerra. en Ocien te ha puesto de relieve la
religiosidad del pue~l&lt;? m_oscovita, no mrnot·
por cierto que la relig1os1dad de sus antal!O·
uistas los ja.pooeses, µor -más que tan disímbolas sean las dos religiones profesadas por
los enemigos de hoy. El japonés jamás sale al
servicio militar sin haber hecho sus oraciones en el templo sbiotoísta ó budista, según
sea su religión. En pleno _campo de ~a talla, el
bonzo nipón luce sus traJes talares mmacula•los y las ceremonias religiosas se repiten en
tod~s los momentos de respiro concedidos al
ejército.
. .
El ruso por su parte, tiene el sent1m1ento
religioso 'en todo su vigor; va también a._l templo antes de partir para. la guerra; Jamás
abandona. el &lt;sar.to ícono&gt;, bendito por el «po-

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Año XI.-Tomo 11.-Núm. 22.
Noviembre 27 de 1904.

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L UNDO LUST~ADO
: Año XL-Tomo II.-Número 22.

AL

MEXICO, NOVIEMBRE 27 de 1904.

Garanta: LUIS REYES SPINDOLA,

Director: Lic. RAFAEL REYES SPINDOLA.
Secretario de Redacci6n: José (i6mez Urarte.

Registrado como ar ticulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Concurso literario</name>
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        <name>Descarrilamiento en Interoceánico</name>
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                    <text>~

:,¡

L UNDO LUST~ADO
: Año XL-Tomo II.-Número 22.

AL

MEXICO, NOVIEMBRE 27 de 1904.

Garanta: LUIS REYES SPINDOLA,

Director: Lic. RAFAEL REYES SPINDOLA.
Secretario de Redacci6n: José (i6mez Urarte.

Registrado como ar ticulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

¡;,. -

►

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GRANDES AL\IACENES DE ROPA Y NOVEDADES
SEGUNDA MONTERILLA Y CAPUCHINAS.-MEXICO

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Sra. Doña Gármen Romero ·Rubio de Díaz
en ·c uyo honor se c elebró la brillante solrée del 19 del actual

�tL MUNDO ILUSTlADO

EL MUNDO ILUSTR.AÍ&gt;O
-damas hermosas que abundaban en la concurrencia, habían abandonado algo de sus per-

NOTAS METROPOLITANAS
Una Fiesta Brillante

V

ESTIDO de rigurosa etiqueta, todavía
con el deslumbramiento que hacía chispear sus ojos, el cronista se abandonó
suavemente á sus recuerdos, paladeando "con
delectación morosa" el suave manjar que su
memoria le servía. Acababa de salir de la encantada mansión y zumbaban en sus oídos, casi con la intensidad normal, los ruidos y ecos
que toda la noche habían estado moviéndole el
alma. Tenía una intensa necesidad de explayarse, de hablar largo y tendido y de manifestar en alta voz todo lo que sus sueños murmuraban en voz baja allá en el interior de su espíritu.
Como viera que mi atención estaoa despierta, ap1·ovechó la oportunidad y comenzó á contarme las maravillas vistas,con los ojos entrecerrados, cual si pretendiera apresar en la red
de sus pestañas las imágenes fugitivas .....
"La casa señorial era una gruta de Alí Babá,
en la que lucían á los chispazos de.la luz eléctrica todos los carbunclos,y todos los rubíes y
las perlas todas de un ideal Stambul; los dos
leones heráldicos, rampantes, parecían custodiar la entrada de aquella mansión, en la que
todas las barmonías se habían dado cita y todas las bellezas encontraban acogida y homenaje.

***

"El señor Marqués de Prat, lo mismo que el
Sr. D. Ignacio de la Torre, supieron derrochar ingenio y hacer uso de todas las muchas simpatías que se han captado entre nosotros, para el arreglo de esta admirable fiesta. A estos caballeros se debe en gran parte el
éxito, en cuanto á la organización de esa soirée, que por mucho tiempo se comentará en
nuestra ciudad.
''Los salones de la suntuosa residencia del señor de la Torre, fueron puestos anticipadamente en manos de una legión de artistas, encargados de aumentar, si cabe, la belleza del decorado y de las tapicerías. Las luces discretas
alumbraban las riquezas arquitecturales y decorativas de la mansión, convertida, por el
prestigio milagroso de la belleza, en un palacio de ensueño, en una verdadera encarnación
de cuanto puede fingir el buen gusto moderno.
"La concurrencia,como era de esperarse, estaba formada por todo aquello que de notable
existe en la metrópoli, lo mismo en el sacro
reino de la hermosura femenina, que en los del
talento y la riqueza. Al ver aquellos grupos
compactos, que paseaban lentamente, englobados como en una honda comtemplación, bien
podría creerse que el mal es exótico en la tierra, y que hemos alcanzado ya una era de perfección suma y de belleza completa. Nada hacía falta para creerse juguete de un delicioso
suefio, en el que cualquier hada buena hacía materiales y visibles los
anhelos de muchas noches de fiebre.
"Un pequeño escenario, de marionettas, de sutil y atrayente decoración, se erguía al fondo del extenso

SR, MARQUÉS DE PRAT DE NANTOUILLET,

SRA. WOLLANT, EN TRAJE DE BOGARINA
DFL SIGLO XVI.

fumes á la atmósfera; se respiraba la alegría
Y la dicha á plenos pulmones.
. ''La deliciosa obra de Campo amor' '¡Quién supiera escribir!", fué dicha por la señorita Paz
García y por el señor Torres Rivas, con gran
discreción; la señorita García copió exacta y
delicadamente el toca&lt;lo y el traje de las aldeanas en cuyos labios el poeta hispano puso los
versos dolorosos de su poema. El señor Torres
Rivas, imitando admirablemente la voz cascada del anciano cu1·a, daba la réplica, en sonoros endecasílabos.
"A los dos personajes se les veía vivir la ficticia vida pasajera que Campoamor quiso infundirles: en el modesto pastor de almas, más
moderación, y sabiduría y amor que talento y
ciencia;y en la aldeana, vibrante de sincei·a pasión y de sentimiento, falta de ortografía. Bien
dijo alguien "que sólo son creadores Dios y
el Poeta. "
"El señor Vizconde de Latour es un decidor
agradabilísimo y un actor consumado: el monólogo "Solo de Flauta" que tuvo á su cargo,
fué saboreado por todos los concurrentes, que
premiaron con aplausos sonoros á tan estimable caballero: para corresponder á la galantería de los que así exaltaban su labor, el
señor Latour di¡o, con gracia, un segundo monólogo, tan aplaudido como el primero.
"La señora de VVollant es una divina artista,
llena de fuego y pasión y conocedora de todos
los secretos que conmueven el alma de las multitudes y deleitan á los conocedores. En el
monólogo pot• ella interpretado se reveló actriz
de altísimos vuelos, encontrando fácilmen te
los acentos que levantan turbonadas de aplausos y de vi vas.
"Vimos después "El Sueño de un Artista•·,
en medio de la devota atención de aquel público
selectísimo. El soñador (Sr. Luis Suberville)
monta el Pegaso y se 1·emonta, dejando libre el
vuelo de su imaginación. Y cruzan por su cielo,
en sucesión rapidísima, ~-a la Manola toda sangre de claveles y aroma impoude1·able (Sra.
Leonor Torres Rivas vda. de Sanz), que lleva
en su alto peinado prendidos á la par los pétalos rojos de las flores sevillanas y los rojos
corazones de la misma tierra: ya la blanca y
aérea Ofelia; que pasa "regando flores", casi
inmaterial y mostrando la candidez inmaculada de se espíritu, como una tenue luz á través
de una lámpara de alabastro (seíiorita María
Rincón Gallardo). Y las figuras seguían desfilando ante la pasmada admiración del auditorio, á la evocación misteriosa del artista; ya era
el Pierrot decidor y bullicioso, en cuyo espíritu arde el santo fuego (sefiorita Luisa Iturbide}; ya el celeste cuerpo flotante de una hada
de los buenos viejos tiempos, de aquellas que
reinaban sobre cortes floridas y hacían presa-

SRA. DORA AMADA DÍAZ DE DE LA TORRE.

patio, ocultando á las ávidas miradas de los concurrentes, los tesoros
misteriosos que se movían tras de su
telón. El recinto entero estaba saturado de todos los perfumes tt-opicales,
y no parecía sino que todas las

SR, D. JGN ACIO DE LA TORRE Y :MTER,

SRA, MARQUli:iiiA Dil PRAT DE NANTQUILLliT.
(F1\f, Y1ll1tl,)

FINAL DEL MINUt,

~R. VIWONDE LATOUR.

gios sobre las cunas de los 'recién nacidos (señorita Teresa Iturbide}: ya una mu;r,mé hermética
y menuda, cuyos g-estos delicados encuadran
en paisajes de biombo nipón (señorita Paz Gareía). El poeta, abrumado por la creación cerebral, se va adormeciendo en un ensueño inefable, muy tranquilo y muy lar¡:ro, mientras la
música desgrana sus lentas harmonías . ...
"Admiramos después los talentos y altos méritos del grupo escogidísimo que supo representar admirablemente lacomedia de Rubí, ''De
Potencia á Potencia,' ' que tanto gusta, y más
cuando son caracteres de tan alta valía los
que toman parte en la ficción. Tanto los caballeros (Sres. Torres Rivas, Domíngue;r,, Suinaga y Rincón Gallardo) como la Sra. Torres Rivas vda. de Sanz, derrocharon sus admirables
talentos en la representación. No parecía sino
que en las tablas habían hecho un largo y penoso aprendizaje, y á no ser por la magia del
recinto, que impregnaba como un perfume capitoso á los concurrentes, se hubiera creído estar en presencia de distinguidos actores de profesión: á tanto alcanzó le perfección y la verdad escénica.
"Diez y seis figuras desprendidas de algún

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Mlnu6:-Sr. Mario Bulnes YSrlta. Concepc'6n de Suinega.
Srlta. Maria Rlnc6n Gallardo y s T · t s
h ff
Se~orlta Luz Cortina y Sr. Alfonso Rinc6n Gallardo
r. en,en e omer o '
Srlta, Tertn lturblde y Sr. Fnnolaoo de Suln111,
Sr. Jorre Berrlozibel y Srlta, luz Gerot,,

~

.

Minué:- Srita. Mercedes Berrlozábal y Sr. Antonio Barros.
Srlta:Marla Rlvas Fontecha y Sr. Alfredo Ferníndez Cutell6.
Cuadros Yivoa:-Srltas. Mercedes Berrlozíbal Maria Rlnc6n Gallardo, Teresa lturbide, Maria Rivas Fontec.ha y luisa lturblde, Sr. Luis de Soubervllle; Srlta. Luz Cortina, Sra. Leonor Torres Rlvn vda. do Sanz
'
y Srlta. Paz.Careta.
Sra••Leonor, Torres Rivas, vda. de Sanz, en los "Cuadros Vivos" y en la comedla.''Do Pot1nol1 i Potencia."

�EL MUNDO ILUSTRADO

; SRES, TORRES RIVAS Y RINCÓN GALLARDO, SltA. TORltES RIVAS VDA. DE SANZ y SRES. DE
SUINAGA Y DOMÍNGUEZ EN "DE POTENCIA Á POTENCIA."

EL MUNDO ILUSTRA:tt
cuadro ~uis XVI aparecieron .en seguida en el
es~enano, al le~to y ~eremomoso compás del
mmué. El arcaico baile remontó á los convidados á los lejanos tiempos, á siglos ya idos
cuando la galantería er~ regla i~variable d¿
conducta. Las ocI:to_Pare¡as, ataviadas con arte
verdadero, exquisito, se movían harmónicamente al lento compás del minué ceremonioso
y elegante....
. "E~ señor general D. Porfirio Díaz y su distmgmda esposa la Sra. Doña Carmen Romero
Rubio de Díaz, en cuyo honor se celebraba la
aristocrática fi.esta,presenciaron con grato conteo~ las represen~aci~:n~es del diminuto teatro,
elogiando, y con ¡usticia, á los artistas que se
revelaron en ~quellas Loras fugaces. Después
cuaµdo las primeras notas del baile surcaro~
la .atmósfera saturada de perfumes, haciendo
latir apresuradamente tanto corazón contento
el señor Presidente paseó por los amplios sa:
lones, con una frase de galante alabanza para
cada dama, y una palabra afectuosa para cada
caballero.
''Y es. tan~ el prestigio alcanzado por esa
magna rntehgencia que nos gobierna que su
figura llenaba los amplios salones: su'nombre
sonaba, como un conjuro, en todos los labios
"La noche pasaba, y pasaba rápidamente e~
aquella atmósfera de delicioso ensueño· las
Horas huían silenciosamente,con un dedo s~bre
los labios, cual si pretendieran que nada interrumpiera la delicia alta y noble que embargaba y levantaba todos los espíritus. Ya la madrugada indiscreta descorría con dedos sutiles
los crespones nocturnos del Oriente, y aún danzaban, dando al aire la gracia infinita- de sus
cuerpos, las señoritas, mecidas por el ritmo
acompasado de la orquesta ...... "

***

En los ojos del cronista tomaban cuerpo y
forma las creaciones de aquella noche excepcional. Su espíritu se remontaba á las celestes
regiones del arte, con tr emulaciones de intenso
placer. Ya el sol lucía su glor ia luminosa encima del horizonte, y aún seguíamos sentados
en aquel banco del solitario paseo. El, con los
ojos ~n.candecid~s por el grato recuerdo, cual
s1 qms1era repetir hasta grabárselos en el alma, los episodios de aquella noche inolvidable·
cual si quisiera asir en el tranquilo aire mati~
nal la fugitiva visión de aquel ensueño dilatado ..... ..
ANTENOR LESCANO.

00

y Luz Cortina! y por los sel'lores Teniente ~omerhoff, Mar10 Bulnes, Jorge Berriozábal
Antonio Ba~ros, Alfredo Fernández C11.stelló
y Alfonso Rmcón Gallardo, respectivamente.
La. fotografía de la pareja formada por la señorita Teresa de Iturbide y por el Sr. Enriqi;e
Fernández Castelló, no pudimos lograrla de
b id o á. un accidente fotográfico, que mucho ~entimos.
Juntamente con las vistas de las parejas del
minué, reproducimos otras que representan dos
escenas deldiálogo:&lt;¡Qaién supiera escribir!&gt;,
una del grupo de persunajes de la obrita &lt;De
Potencia á Potencia&gt;, Y dos retratos de la Sra
Torres Rivas vda. de Sanz,así como otro gl'll:
po-el de 111,s damas y caballeros q ue toma.ron
parte en &lt;El sueñ0 del Artista&gt;-y un conj unto
en que aparecen las damas y los jóvenes que
bailaron el minué.
Por último, publicamos tres fotografías tomadas en la casa del Sr. de la. Torre con luz
de magnesio, durll nte el ensayo gen;ral efectuado el viernes 18 por !a noche, y una. en la
que se ven reunidos, sirviéndoles de fondo el
j11,rdín del edificio &lt;'le la Lf&gt;gación: las señ.oras
Marquesa de Prat;Amada Díaz de de.la Torre y
Leonor Torres Riva• de Sanz; los s~ílores
Marqués de Prat; y D. Ignacio de la Torre y
Mier; todas las señoritas y los caballeros que
prestaron su valioso contingente á la fiesta y
los dos graciosos hijitos de los señores m~rquP.ses, Elenita. y Periquín.
Tanto el señor Ministro de Espaíla, como su
muy estimable esposa. la señ.ora Marquesa
atendieron con exquisita cortesía á sus invi:
ta.dos, durante las horas en que fueron tomadas las fotografías para nuestro semanario
obsequiándolos con un magnífico lunch.
'

***

Ec.. MUNDOO ILUSTRADO engalana sus primeras páginas reproduciendo un retrato de la
distinguida Sra Df.L Carmen Romero Rubio de
Oíaz, los de las Sras. Dl:I Amada Díaz de de la.
Torre, y Marquesa de Prat y el de la Sra. de
Wolla.nd.
Al lado de los de tan estimables damas,nos complace publicar los retratos de los seílores Marqués de Prat y D. Ignacio de la Torre, á quienes se debe en gran parte el éxito de la fiesta,
así como PI del Sr. Vizconde La.tour, Encar,zado de Negocios de Francia, que tanto se
distingui ó en la recitación del monólogo &lt;El
Solo de Flauta&gt;.
En este número encontrarán también nuestros lectores una serie de vi11tas de la suntuosa residencia del Sr. de la Torre, t an notable

GRUPO GENERAL DE DAMAS Y CABALLEROS, TOMADO EN LA LEGACION DE ESPAÑA.

en México por su hermosa. arquitectura, por
su espléndido decorado y por el lujo con que
están amueblados sus salones.

~
AIRl';8 MURGIAN08

Rt;,SGOLDO
Yome:em•aba qutM'a
tanfacilico
,l apagrir ta lumbre

de aquel cari1io...•....•
¡.Ay, lumbrecica,
lo que dura el rescoldo
detm r;en;,.IJJJ/

Así canta el mozo
cuando se halla á. solas .. .•
Canta siempre la misma coplica,

como si es que nunca le enseílaran otra ...•
¡la canta que pá.ece que el alma con ella.
se le escapa también por la bocal ....
Así canta el mozo,
que tiene la novia.
en la mesma.calle
e,nde enantes se hablaba. con otra ... .
El mozo, el domingo, platica. á la. puerta
con esta zaga.la con quien se habla ahora,
y en la prapia calle, cerquica y de modo
que las dos parejas se ven una á otra,
ya con ot ro novio y á la ves, platica
también la otra moza ....
y aunque á. punto el mozo se halla de casarse
con esta zagala con quien se babia ahora.,
platicando el domingo con ella,
¡ aún sus mirai'.cas se echa con la otra!
VICENTE MEDINA

Nuestra Edición de Hoy
ta Soirte en el Palacio dtl Sr. dt la torre vm1cr

D

SRlTA. PAZ GARCÍA Y SR. LUIS TORRES RIVAS EN EL DIÁLOGO
"¡QCIÉN SUPIERA ESCRIBI R! .. , . "

E intento retardamos la aparición del present11 número de «El Mundo Ilustrado&gt; á.
fin de dedicarlo preferentemente á la bellí~ima fiesta que en honor del seílor General D.
Porfirio Día z y de su digna y respetable esposa la Sra. Doña Ca.rmen Romero R ubio de
Díaz, organiza.ron los señores Marqués de
Prat de Nantouillet, Ministro de Espaíla y D.
Ignacio de Ia Torre y Mier.
'
Esta suntuosa_fiesta, de la cual nos ocupamos
hoy en la sección de Notas Metropolitanas,
fué !niciada. por el seílor Marqués de Prat y
debió haberse dectuado en la residencia. que
tan estimable caballero ocupa en la. calle de
«Sadi Ca.rnot&gt;, pero el luto que guarda. la Le~a.ción por la sentida muerte de S. A. R. la
Princesa de Asturias, h izo qus no pudiera celebrarse en sus salones-de los cuales publicamos tres fotog:·afías como una buena prueba
del lujo y del arte con que están decorados, Y á esto se debe que se ha.va. escogido como
local para la brillante «Soirée&gt; el hPrmoso palacio que en la. glorieta de Carlos IV habitan
los señores de la Torre y Mier.
A la exquisita g-,i.lantería del "eñor Marqués
Y del señor de la Torre. debe «El Mundo Ilu~trarlo&gt; el haber obtenido la. interesante serie
d.e fotografías 9 ue ilustran estas páginas, des·
tmadas á cons11nar los rasgos más salientes
de un acontecimiento que sin duda. hará. época.
en loq anal es de la alta. sociedad mexicana;
pues tanto el iniciador de !11, velad 11, á. que nos
referimos, cnmo Pl estimable caballero en cu ·
ya casa se efectuó aq uélla, nos ·proporcionaron con todo gusto. 'lOsll. que muy deveras les
agradecemos , cuantos medios estuvieron á. su
alcance para hace\- más Hcil y fructuosa la
tarea de nuestros enviadoq,
Las fo tografías qu11 publicamos fueron tomadas.en su mayor part11 en el edificio de 111. Legac_1ón d11 E~pañR. en donde, por indtación esoecial del señor Ministro, se reunieron el martes todas las damas y caballeros á cuyo carg-o
estuvo, el sábado, el desemnPf!O de lo~ distin·
tos números del programa. Allí obtuvimos, en·
tre otros, los clichés de las n,i.reja.11 del minué
formadas por las señoritas María Rini,ón Ga11 ardo, Concepción de Suinag11, Lu1, García,
Mercedes :aerrio;ába.l, Ma.ría. flivas fonteclla

GRUPO DE PEltSONAJES DE LA COMEDl-4 "PE f0$NCIA J.. POTENCIA."

�EL MUNDO ILUSTRADÓ

EL MUNDO ILUSTRADO

l

/ e.dtt.a::.1

a:az

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

AIRES GITANOS
Dlsen le.s presonas, que e.diario crusan
junto á mi vente.na.,
que e.l venir er día salen de mi cuarto
notas muy estrafi as,
como si allá drento
arg-uien soyozara.
Y es verdá. Yo mesmo, cuando me levanto
toas las maña.nas,
pe. ahuyentá mis penas, pe. que no me ajoguen
toco mi guitarra.
'
Se por esperensia que cuando se toca,
que cuando se canta,
las angustias juyen, el doló se pierde
y las penas pasan ... .

1:,

Es verdá que toco, es verdá que canto
es verdá que salen notas de mi estansia',
como los gemís del que asolas yora,
como los lamentos del que en vano guarde.
la mujé quería, que al morí, la. tierra
silensiosa. tapa.
Y es que toa.s las noches, sin faltar denguna
me las paso enteras, ronda.ndo tu casa
'
y como una sombra
lleg-o á tu ventana,
y allí, silencioso,
con la mua espresión de una estatua,
oigo lo que dices,
oigo lo que hablas
y con ese vago
rebuyir de alas,

L A SOIRÉE EN EL P ALACIO DEL SR. DE LA TORRE.- DAMAS Y CABALLEROS
QUE BAILARON EL MINUÉ.

LEGACIÓN DE ESPAlil'A.-SALÓN DE RECEPCIONES.

Nocbe Bue17a
(De nuestro concurso de cuentos de Navidad y Año Nuevo.)
Days. montlu!. years, and ages
shall circle oway, and. sliU the
vast wetters abare thee shaU roll.
IV. Dimond.

JO

que voy á escribir no es un cuento, es

L,. simplemente un recuerdo de la. Navidad de

1892.
¡Qué espléndido amanecer el del 24 de diciem •
bre dti aquel año! ¡Cuán glorioso se levantó el
sol de las aguas, teñidas, como el cielo, de sua•
ve nácar rosa! Pequefias nubecillas anaranjadas flotaban sobre el iris cambiante del horizonte, mientras la. mar dormida parecía no
tener más movimiento que el dulce vaivén de
las olas, apenas perceptible á esa hora.

NIÑOS ELENI'.L' A Y P EIUQUÍN DE:PRA'l'..

Antes de salir el sol, cuando mar y cielo lucían aún ese profundo azul nocturno que sólo
en los mares tropfcales admiramos, se desprendió lentamente de la playa una lancha pescadora kipulada por seis hombres.
Una paz extraña reinaba. en la naturaleza;
las últimas ráfagas del terral hinchaban á intervalos las velas de la lancha.que blanda.mente se deslizaba fuera de la bahía.
Era la &lt;Temeraria&gt;, propiedad de Luis el alvaradeño, joven alto y bien formado, fuerte y
guapo como el que más. Dirigía él su embarcación mar adentro, mientras su pensamiento
se dirigía, por lo contrario, tierra adentro. Porque en el barrio de la Huaca(*) y muy cercana
á la. plaza había una blanca casita rodeada de
j~zmines y sombreada por ~I atan ares, y en ella
vivía. la amada, la dulce mña. de ojos soñadores y tez morena. Morena. como la. Sula.mita
porque el sol la miró. ¡Hermoso contraste el
de Luis y María! Podía él decir con el héroe

de Sbakespeare: «Mi a.roa.da. llega ji;stamente
basta mi corazón&gt;. Porque al apoyar con delicia y abandono su adorable cabeza sobre el
pecho del joven, podía sin inclinarse,escuchar
los latidos de su corazón.
Cuando al separarse con un beso la noche
anterior, convinieron en pasar juntos la Noche Buena, la noche más deseada y alegre del
año, ¡cuán lejos de imaginarse estaban que
aquel beso era el último!
Toda la mañana hubo &lt;calma&gt; y esto, unido
á la espesa bruma del horizonte, era. un presagio de tormenta.
En realidarl, antes de medio día &lt;reventó&gt; el
norte; norte huracanado desde las primeras
racb&amp;s.
Las embarcaciones que no se habían alejado
demasiado d9 la. costa., pudieron, después de
infinitas dificultades, entrar á la bahía; pero
¿qui1&gt;n podía esperar que volvieran las que se
internan leguas en la mari'
La violencia. del viento crecía. por instantes,
y la voz siniestra del océano tan pronto rugía
ensordecedora como sA lamentaba quejumbrosa.. El cielo habíase torna.do negro, y la.s olas
plomizas y coronadas de espuma se perseguían
incesantemente y se estrella.bao en la playa. con
lúg-ubre furor.
El sol desapareció tras de la masa sombría
ile las nubes y al entrar la noche, la Noche
Buena , pareció aumentar la. fuerza del viento,
que silbaba estridente á ratos para. hacerse
luego cavernoso y grave como la voz de un
moribundo.
Inútil sería describir la. ansiedad de María.,
que pasó la noche entera en el corredorcito de
madera que rodeaba la ca.sa. y desde donde se
descubría la entrada de la bahía.. Allí, con los
cabellos húmedos por la lluvia menuda y glacial que á intervalos caía, pasó arrodillada la
tremenda. noche que había sollado pasar dicho·
sa. y tranquila sobre el pecho del bien ama.do.
Pero el á;:¡gel de la. muerte había extendido
ya sus a.echas alas sobre la débil embarcación,
y el joven, el fuerte, el amado, dormía pa.ra
siempre en el seno de la mar que arrulló su
cuna, y que, ava.ra y cruel, no quiso devolverlo á los brazos amantes que lo espere.bar..
La. blanca espuma de las olas formó su lecho
nupcial, y los gemidos del viento entonaron su
elegía.
Días, meses, años, siglos pasarán ly aún la
vasta inmensidad de las aguas cubrirá su
tumba.
Lema: MARIE MADELEINE.
(*) Barl'lo situado entre la capllla del Cristo y la mar.
en el .1,mertodc Veracruz.

LEGACIÓN DE E SPAJil'A.- DETALLE DE UNO DE LOS SALONES.

oigo pa·rpitante
1a amorosa escala
de ardientes caricias,
de labios que estallan
en besos mu grandes, en besos mu largos
qu" el alma me anegan, que er pecho :ne esgarran.
Y en dispué, que el hiono de tu amor triunfante
silencioso ca.ya,
y el crujir de un lecho, por mi oído crusa,
por mi oído pasa,
pa que naide vea que tu casa. rondo,
como a.yé rondaba.,
pa que nadie sepa que por tí mis ojos
son me.resé lágrimas,
pe. que toos ig-noren que apegá á tu reja
aun vive mi arma.;
demude.o y triste, ebrio é fatig::o
boy hacia mi esta.ocia
Y pa no morime y pa. no ajogarme
dll angustia y de rabia,
¡toas las m11.ñanitas cuando me levanto
toco mi guitarra ...... !
M. LOZANO CASADO.

Noviembre, 1904-.

J:,A SO!RÉE EN EL P Ar..ACIO P~ SR. DE LA 'l'ORRE, -=-9~UPO DE fERSONAJES Pl'; l.OS "CU..u&gt;ltb! VIVOS,"
r.EGAQIÓN DE ESPA~A,-11ll'l!.,IOTEC.A,

�..

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

''iQuién supiera escribir!. • • • •tt

-Escribidme une. carta., señor Cura.

-La noche........ .le. ocasión ......... :

-Ya sé pare. quién es.

-Dadme pluma. y papel. Gracias. Empiezo.

( Una congoja al empezar me viene.)

Mi quí!&gt;"irfo Ramón:

- ;.QuPrido?.:........Pero en fin ye. lo habéis puesto.
-S1 no querclS.........-¡Si, si!

-¿Morir? ¿Sabéis que es ofender al cielo?

-¡.Cómo sabéis mi mal?
-Par/\ un viejo, una niña siempre tiene
el pecho de cristal.

-¡Qué es sin ti el mundo, Un t'illle :amargura.
'y C(j'tltigof Un edhl.
-Haced!~ letra clara, señor ("ura;
que lo entienda eso bien.

El beso aq11fl que de mnrchnr á punto
te d!.. .......-¿Cómo sabéis?.........

-S•béis quién es. porque une. noche obscuro
nu.s vi~tcis juntos- ¡Pues!

Por O. Ramón de eampoamor.

-¡Pues sf, señor. morir!

-Yo no pong011l07'ir.

-¡Qué hombre de hielo!
¡Quién supierll escribir!

Cunndo se vtt. y Srl viene y ~e cst.á junto.

siempre.........no os afrenteis.

T

-Perdonad; mas........ .
- No extraño ese•tropiezo,

-¡Qllé triste estoy/ ¿No es·eso?

-Por supuesto.

-¡(lué triste esto¡, sin

u,

·

Y 8i 110lver ti, qfectn M procura,
tanto me harás sujrir.........

-¿Sufrir y nada más? No, señor Cu.re.,
¡Que me voy á. morir!

Escribidle, por Dios, que el alma m!a
ya en mi no quiere estar
que la pena no me ahoga cada die.,
porque puedo llonr.........

�~t MUNDO ItUSTllAfiO

ÉL MUNDb ILUSTRÁDÓ
hechas con toda unitormidad por los alumnos.

***

La alegría más franca y la animación más
completa., fueron las notas características del
festival. El seí'lor Presidt&gt;nte fué objeto durante su permanencia en el Tívoli, de entusiastas
demostraciones de cariño por parte de la. ni!Iez estudiosa, que lo aclamaba y lo aplaudía
sin cesar, como al más decidido protector de
la ilustración de las masas .

..

PORTICO
I
Que mis ojos, que él tiene por tan bellos,
cargados con mi afán,
como no tienen quien se mire en ellos,
cerrados siempre están ........ .

Pü~;·:seiior.'i1ira;:;;¡¡_¡ü'ór,.éo¡;io·i;-có·~'i:i'iiio;·······································
A D. Ramón .......... ..... .. ............ ..... .

EJERCICIOS DE GIMNASIA POR LAS ALUMNAS DE LA ESCUELA NORMAL.

La. vida. es una. ráfaga. ilusoria.
donde todo es voluble como el viento,
la ilusión, y la fe, y el sentimiento,
y el placer, y ti! dolor y hasta la gloria .. ..
Todo tiene una. vida. t ransitoria,
todo acaba, sonrisa y sufrimiento,
sin que de ellos le quede a.l pensamiento
más que un leve perfume: su memor ia.
Todo muere; tú sólo, Poesía,
te yergues, ya. triunfante, ya sombría,
en medio ael pl acer ó los dolores,
mientras que trotan lúgubres y extra!Ios,
cual mesnada de cíclopes, los ai!os,
prendiendo eiitrella.s ó st&gt;gando flores.

II
Y en ti, mi pobre libro, yo be guardado,
como en un arca, para. mí querida,
todas las sensaciones que la. vida
en mi loco cerebro ha despertado.

Que siendo por su causa, el alma mia
¡goza tanto en sufrir!. ....... .
¡ Dios mío, cuántas cosas le di ria
si supiera escribir!

Enlln,
que es imltil saber para esto, nr¡¡-uyo,
ni el griego ni el latln.

FIESTA ESCOLAR
solemnizar la terminación de los trabajos escolares del presente affo, la Dirección General de la En~eñanza. Normal, E'D
el Distrito y Ttlrritorios Federales, organizó
una lucida fiesta que tuvo efecto el domingo
último por la mañana, en el Tívoli del ElísPO,
con asistencia. del señor Presidente de J a República, y d'l los Sres. Líes. D. J 1.1stino Fernández y D. Justo • Sierra, Serretario y Suhsecretario, respecii va mente, de Instrucción Pública.

P

ARA

¡Oh, si tus blancas bojas ha empapado
el dolor en veneno convtirtido,
también alguna vez en ti ha. caído
la luz de algún ensue!Io realizado!

[EJERCICIOS MILlTARES.- ESGRIMA DEL MARRAZO,

Mas no por eso iaclines la cabeza:
seres encontrarás, en tu tristeza,
que sin medir tu torpe desaliño,
te acogerán con rara simpatía.
y te darán un poco de ca.rii'lo,
esa. gota de miel que tu alma ansía! ....

...

Alherfo Herrera.

Que á pesar de que frentes soi'Ia.dora.s
no~ hablan de una vida sin auror as,
donde todo es dolor y todo es llanto,

(De «Frágiles&gt;).

se engai!an; habrá dicha en la existencia
mientras aliente el alma una. creencia,
se cuelgue un nido ó se desgr ane unlcanto,

HOMBRES DE EMPRESA

III
Anda., pues, ve á llamar á esos hogares
que se Uaman humanos cor azones;
entra en ellos henchtdo de ilusiones,
desata en sus dinteles tus canta.res

Mr, A, E, Stilwell

Hallarás en alguno de eJO~ lareJ '
la a ltivez medioeval, sus i nfanzones
se reir(rn de tus tímidas canlliones....
¡sufren tanto en la vida. lo, juglares!

del Ferrocarril de Kansas City, México y Oriente que a.hora. se encuentra en construcción y
que, como se sabe, atravesará una de las regiones más ricas del Norte de la República,
para. terminar en el puerto de Topolobampo,
que está considerado no sólo como uno de los
mejores,sino también como uno de los máshermosos del mundo. En ese puerto se han llevado á cabo importantísimas obras, debidas en
gran parte á la inici.-tiva y á los esfuerzos del
jefe de la compañía..

E

N este número damos á conocer el retrato de
Mr. A. E.·Stilwell, prominente capitalista.
americano que reside en México hace algún
tiempo y que, como bomhre de empresa, ha sabido conquistarse entre nosotros una envidia.ble posición.
El Sr. Stiiwell es presidente de la compañía

EL SR. GENERAL DÍAZ RECORRIENDO EL TÍVOLI,

LLEGADA DEL SR. GENERAL DÍAZ AL TÍVOLI,

La fiesta, que resultó tan simpática romo
significativa, dió principio á las diez, desarrollánoose el programa á que estuvo sujeta, simultáneamt&gt;ntt&gt;, en cuatro departamentos distintos: el primero, reservado á las alumnas
de la Escuela. Primaria de Nii!as ant&gt;xa. á la
Normal; el segundo, á los alumnos de la Nor. mal para Profesores y Prima.ria Anexa.; el tercero, á la de Párvulos, y el cuarto, á la Normal para Sei!oritas.
En todos estos departamentos se verificaron distintos actos, como recitaciones, ejercicios gimnásticos y cantos corales, sienrlo el
primero de ellos, entre los que visitó el Sr.
Gener'al Díaz, el insta.lado por la Escuela. Norm!I.I para Profesoras. Acompailado de los seffores Secretario y Subsecretario de Instrucción, del Director de la Enseñanza Normal, D.
Alberto Correa, y de la Srita. Rafaela Suárez,
el sei'ior Presidente presenció allí algunos

t&gt;jercicios con clavas, escuchando despué7 la.
rt&gt;citación de unos versos, beC'ha por la Sr1ta.
Catarina Garza. Aldape.
En sE&gt;guida el señor Presidente visitó los demás departamentos, pasando, por último, á
una am91ia galería donde se expusieron las
distintas labores manuales ejecutadas por las
alumnas de la. Escuela Normal para Ptofesoras.
Al terminar Psta visita, durante la cual el
señor General Díaz se mostró altamente com·
placido de los adelantos alcanzados por los
alumnos de los distintos planteles, se efectuaron en el campo de maniobras algunas evol~ciones militares que presenció también el Primer Magistrado, y que fueron notables, así por
la precisión de los movimientos, como por la
regularidad observada en las marchas. Las
maniobras terminaron con unos ejercicios de
car¡a de fusil· y con dos descargas de salva

MR. A. E . S 'l'IL W ELL.

Ji:JERCICIOS: MII,ITARES,-UNA DESCARGA,

Además, el Sr. Stilwell e$tá. interesado E'n
algunas otra.s importantE's cm¡.,r~sas que operan en México, y las numerosas relaciones con
que cueu~a. t&gt;o los Estados Unidos, Je.han presentado en mái,, de una ocasión la oportunidad
de a lentará otros hombres de negocios para.
que inviertan sus capitales en nuestro país, sel!Uros de que encontrarán siempre en él las ga.·
rantías que proporciona un gobierno prog1·esista y honrado.
Actur.lmen~e el Sr. Stilwill! está trabajando
en la formación de una nueva. colonia urbana
que llevará el nombre de «Cuauhtemoc&gt; y cu:
yos terrenos están ya listos para. dar principio
d. la con11trucción delos edifü:iios.

�'EL MUNDO llUSTRADO

Toros

'

La Corrida á Benefitio de Mazzantini

Co~

una espléndida tarde, se efectu6 el dommgo 20 del actual la corrida que á su be·
neficio y para despedirse del pdblico de la capital, di6 D. Luis Mazzantini en la plaza «México&gt;.
A esta corrida, que ha sitlo la mejor de la
temporada, asisti6 el señor Presidente de la
Repdblica, obsequiando la especialísima invitaci6n que personalmente le hizo el notable

diestro español.
Con el señor General Díaz to.
.
ma.ron asiento en el palco de honor los señ
Ma~qués de Pra.t, Ministro de Espa!la; D~~e~
nac10 de la Torre y Mier y el Lic. Lorenzo E~zaga.
Ltaá nota s~fliente de la tarde fué la eapon nea ma~1 estación que el público que lle~aba lods tendidos tribut6 al Primer Magistra?cua.nt o se prese~t6 en el palco que se había
d 1spues o para recibirlo.

*
De la. corrida
.
. á que nos referimos , publicam~s ~arias rnstantáneas que representan los
pr1nc1pales lances.
UN TUMBO DE ''CHANITO.''

,

.

.

\lea ·Ud. a su Derecbau
Siempre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á. det.erminado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invariablemenie
hacia nuestra derecha. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asiento en el ~aseo y se convencerá de ello. Encontrará el noventa y
cinco por ciento que inconscientemente voltean sua cabew siempre
á la derecha.
Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chapultepec, vea ~ su derecha, allí está _

.::

., "ro r r r

~

Adelante de Cuauhtemoc, pasando la tercera Glorieta, á lo largo de
toda la hilera de eucaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teja, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquinas de las calles.
Dentro de muy pocas semanas verá un buen número de obreros
llevando sus herramientas para empezar el drenaje y colocar los tubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles con asMAZZANTlNI EN EL PRIMER TORO.

UN RASGO DE VALOR DE "BONARILLO"

falto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á sus amigos, hace
cinco afios, que los terrenos de:

ee adquirían por una canción. Siga el ejE}mplo de los demás y compre
sus lotes, obteniendo las ventajas de sus precios. Venga á nuestra
oficina, Primera de San Francisco, número 4, ó á la de nuestros Agentes Generales, Sres. Prevost &amp; Vail, Primera de San Francisco, número 8, y le daremos toda clase de informes, así como una lista de personas prominentes que han comprado lotes en esta COLONIA, &lt;londe
piensan edificar sus Casas-Palacios. Vea. á alguna de estas personas
que han comprado terrenos en

F1G. l. -Suave fidt1·0 verde, con una roseta
~sp3,_ñoh• de cinta de terciopelo sobre el lado
12qu1erdo. Dobleces de malina circuyen la
copa.

FIG. 2.-Esta bonita toca está hecha de esc!l'rolas de tul que alternan con cintas de terC)Opelo; lleva al borde un doble cordón de terciopelo negro.

FJG. 3.-Sombrero de tarde, con una pluma
de avestr1;1z colgando posteriormentP. La ci nta. &lt;le terc10pelo que forma los nudos le da un
aire de extremada delicadEza.
· '

B!lrnlz Pllra ¡ 08 muebles

Abrigos de luto para niñas de 14 años

(La publicación de eatoa modelos fut pedida por una fU8C1'itora,)

. La preparaci6n de cuya obtenc_16n vamos á hablar, se extiende
hgeramentE; sobre la madera con
un P-stropa¡o de lana, y después se
frot~ con otra tela de Ja misma. sustancia 6 de franela. Los al macenist~s d~ muPb le;~ de madera suelen
trnt111 ar de ro¡o el barniz; pero tal
color no embellece los objetos en
manera alguna.
Para componer el barniz que nos
ocupa, se emplean:
F.sencia de trementina 60 irramos
Cera amarilla ó blan~a, 30 id. ·
La cera se corta en pequeños tro1Os, Y se pone á ca.lentar á fuego
~~to con 111. trementina en una vaSlJ!L cualquiera; la mezcla se debe
ag1tarcon~tantemente, y cuando se
ha.ya fund~do la cera, se echa todo
en un tarro, que habrá de taparse
con pergamino.
·

Barniz para los pavlmPntos d; madera
6 ladrlllo

Cuando se desee encerar los suelos, se emplea el barniz descrito en
la siguiente fórmula, si aquéllos
son de color:
En cinco litros de agua se funden
al fuego 125 gra.mo~ de jabón, á los
c!lales se agrega.u 500 ae cera amar1lla, cortada en pedacitos. DPs•
pués de bien ca.lenta.do, se incorpo·
ran con esta. mezcla 60 gramos de
potasa. bl!J,nca, itgitánctolo todo sin
1nterrupc1ón. También se removerá el preparado de vez en cuando,
conforme vaya enfriándose, para
que la cera quede bien disuelta y
forme una especie de leche.
Este compuesto se extiende sobre
los entarimados, so deja secar, Y
se restrega después. Las dosis de
los componentes que hemos indicado, bastan para encerar unos 50
metros cuadra.dos de pavimento,

La Colooia CuaubternoC
y pregúntele por qué ha preferido este lugar á. otros numerosos que
hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para comprar
el suyo.
Uno de los má.s prominentes negociantes mexicanos acaba de comprar lotes por valor de cincuenta y dos mil pesos en e1 f:tilwell Plaoe,
la semana pasada. No pagó má.s de diez mil pesos al contado, y el rest.o lo pagará en nueve años. ¿Cuánto llegarán á valer est.oe 1ot.es dentro de nueve años, si siguen aumentando en cada a.fio un diez por
ciento, como ha ido sucediendo du.ran+.e los últim81 nueve a.fí.oe que
han pasado?

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GRANDES ALMACENES DE

El Palacio de Hi·erro§ ··S. A.
Galle de S.an Bernardo

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Apartado número 26

Depa·rtamentos de Modas
GoilfecGiones .Y Tróu·s seoux
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Apreciables sei;oras:
Tenemos el honor de hacer conocer á Ustedes que hemos contratado una nueva modista para vestidos de Señoras, Primera de una de las casas de más importancia
de París.
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nos permite garantiza~ la elegancia, perfecta ejecución y buen acabado del trabajo que
se nos confíe.
Esperamos nos concederán Ustedes la honra ·de visitar nuestro DEPARTAMERTO DE
MODAS, con la seguridad .de que su bien reconocido buen gusto quedará plenamente
satisfecho.
Atentamente á sus órdenes de Ud.,
afmos. attos. S. ~-

El Palacio de Hierro, S. A.

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L UNDO LUSTltílDO

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Alío XI.-Tomo Il.-Número 23.

MEXICO, DICIEMBRE 4 de 1904.

Subscrlpcl6n mensual forinea ..... $1.50
ldem
ldem en la Capital.. $ 1. 25

Dlmtor: Lic. RAFAEL REYES SPINDDLA.

81n1t1: LUIS REYES SPINDDU.

Secretario de Redacción: José Gdmez Urar1t.

Reglstrado como arttculo de segwid a et ase, en 3 de Noviembre
•
' 1894. Impreso en papel de la FAbrtca de San Rafael.
de

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Departamento de Generos de Lana para Vestidos

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y Vicuña; Tápalos de abrigo, Fichús y Chales
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Mandamos á vuelta de Correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, Franco de Porte, los pedidos mayores de $ 25.00 y cuyo valor no
exceda de 15 kilos.
__ Signortt, Honnorat y eompañía.
....

SR. 001'1 RAMON GORRAL,
Vicepresidente de la República para el período constitucional de 1901 á 1910

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>DE

L UNDO LUSTltílDO

T

Alío XI.-Tomo Il.-Número 23.

MEXICO, DICIEMBRE 4 de 1904.

Subscrlpcl6n mensual forinea ..... $1.50
ldem
ldem en la Capital.. $ 1. 25

Dlmtor: Lic. RAFAEL REYES SPINDDLA.

81n1t1: LUIS REYES SPINDDU.

Secretario de Redacción: José Gdmez Urar1t.

Reglstrado como arttculo de segwid a et ase, en 3 de Noviembre
•
' 1894. Impreso en papel de la FAbrtca de San Rafael.
de

IL~§ ffJJA§ ~~;AiNID)IB§ Y MlIBJJ~~
§ [D ~u Il 1D) ~§ 1D) IB IL1\l ~ IB IP [U 1EILIl ~ ~

f3'7' .

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Departamento de Generos de Lana para Vestidos

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SR. 001'1 RAMON GORRAL,
Vicepresidente de la República para el período constitucional de 1901 á 1910

�EL MUNDO ILUST~ADO
~L MlTNDO llUSTAADO

Lfl surERSTIGION
L

ro en que hacer trepar sus lle.nas envolventes.
Más tarde, cuando envejecen,. les quedan todas las malas mañas, sin conserva.,· ninguno
de los encantos de la juventud; y de ahí esa
multitud de jamonas tímidas, coquetas de la.
superstición y ca.paces de inspirar miedo á los
mismos espantos.
Los supersticiosos por e.mor á Io maravilloso, son generalmente varones. En éstos la superstición es un sport y un dileta.ntismo. Encuentran, sin duda, que la. vida.es monótona y
rara., que no ofrece sino espectáculos ha.na.les
ni provoca sino emociones borrosa.s, sin relieve, sin colorido y sin intensida.d, como esa&lt;:1
grisallas que los pintores suelen borronear
cuando enea.rece la. pintura de aceite.
.Pa.ra. ha.cer más amena la existencia., accidenta.ria má9 y darle algo de color y de ca.lor,
se inscriben en la. masonería., deseosos de pe•
netrar secretos tanto menos penetre.bles cuan•
to que no existen, y llegan á sentir el ca.losfrío
de un tenor de encargo durante las pruebas oe
a.dmisión. A la vez se ha.cen presentar en casa.
lle un médium ó de una ídem, lo que puede ser
más emociona.nte, y se 5ntrege.n á las prácti•
cas espírite.s con especial fervor. Si vienen adivina.dores del pensamiento, acudtln como mosca.s y proponen cuestiones y problemas arduos:
-¿Qué está haciendo Pío X~
-¿Me saca.ré la. lotería.?
-¿Cómo se !lama. mi sobrino Nicolás?
Y vuetven•á su casa.estupefactos de los prodigios que ha.n presenciado.
-Figúren~e que le pregunté qué este.ríe. haciendo el Papa y me contestó: ~i duerme, ronca; ¿Me sacaré la. lotería.'/ y respondió: según
el nÚUlero que compres; lo del nombre de mi
sobrino no pudo dt:cir más que el de pila., por•
que ya. este.be. muy fatiga.do y porque dijo que
llli pregunte. no he.bfa sido completa..
Además de todo esto, leen á. Alle.n Ke.rdeck
y á Crookes, y á éste no le aprenden nada de
sus tubos ni de sus aplicaciones; pero si se
&amp;.similan toda su telepatía. y creen á pie juntillas en que con un esfuerzo de la voluntad se
puede inclinar del le.do que se quiera. el platillo de una balanza, y otras mil atrocidades de
ese jaez. Excusa.do 1:1s decir que consultan el
oráculo, echan las cartas, practican 1s. cábala y asisten á. todas las pedreas con que los
espíritus suelen obsequia.r á ciertos inquilinos
cándidos de casas destartaladas.
¡Lo que esta ele.se de gentes han visto en esa
v ida agitada, no es para contado! D. Juan Manuel las ha detenido una noche al salir de la
logia; otra noche, por los Angeles, oyeron un
grito desgarrador y vieron á una mujer vestiua de blanco que corría como huyendo de algún peligro; acudieron:
-¡Señora, señora, cálmese Ud. !¿Qué lepasa.? ¿en qué podemos servirla?
La. mujer, muda, seguía corrien'do; la a.lcanzaron,y al pretender sujetarla., volvió la cara:
era un~ ca.lavera; crujieron sus huesos: era un
esqueleto, y se desvaneció en la. atmósfera.
dando un Ja.y! lastimero.
Pero ·lo más curioso es lo del tesoro. En una
accesoria. de Tezontlale mata.ron á. un antiguo
ladrón de ca.minos retira.do del oficio. Desde
entonces el muerto venía. á rondar por el rulil•
bo prodl'ciendo espanto y poniendo en fuga á
todo el mundo. Un día uno de nuestros héroes
de la superstición fué y esperó al muerto y le
habló y el muerto le dijo que por allá por Sta.
Ana,en el corral de una ca.saque es empeño,él
(el muerto) había enterrado un tesoro. Nuestros héroes dieron parte y fueron con la policía. ¿Pero qué tanto ha que los gachupines del
empeño lo han de haber saca.do? Porque por
más que se escarbó, no se encontró ni tlaco.
Y así vamos en materia. de supersticiones;
los que las inventan ni siquiera se guiñan el
ojo unos á otros, como los antiguos augures;
en cambio, el públlco que los e.coge suele pasar las de Caín á . fuerza de miedos y e.prensiones.
Al fin y a.l cabo él se tiene la. culpa, porque
en materia. de superstición, como en tauromaquia., la mitad de la suerte la ha.ce el toro.

A superstición es hija. de la ignora.~cia..
Como la. ignorancia. es nochti, está. poblada de fantasmas y de apariciones, y surca.da. de fuegos fatuos y de l11ces fosforescentes.
Da la misma manera que en medio de las tinieblas los ojos creen vercibir contornos vagos y lineamientos indecisos, como de sombras en movimiento, que círculos lívidos giran
ante la. pupila. a.cbrcándose ó e.l5jándoije de
ella, que imágenes vaga.mente colo1·idi.s de los
objetos que s1:1 acaban de ver flotan en a.que)
océano negro; del mismo modo, para el espíritu sumido en la ignorancia, todo son fa.nte.s•
mas, e.par·iciones, fosforescencias y ve.gas
imágenes, d_eformadas y descoloridas, de la
realidad.
.
En la superstición, como en el sueño, la. ficción y la realidad, la fantasía. y la observación, la. razón y el desvarío, se mezclan, se
confunden, i;e unifica.o y se deforman unas á
otras; y es ~ue el sueño es á !a vez padre y
engendro de tinieblas, como lo es la superstición.
.P-,ro así como después de una pesadilla., y
ya en plena vigilia., persisten no sólo las congojas y las angustias que produjo, sino también y por cietto tiempo, las sensaciones .Y las
imáge!les que la a.compaña.o, con la superstición suceae que sobrevive á la ignorancia.,
que es su origen principal, y dura y se prolonga. en pleno período de ilustración.
Uno de mis amigos, gran orador, gran escritor, inteligente é ioijtruíd.o como pocos y
despreocupa.uo y DESCAMISADO como ninguno,
no bien ve tres luces encen'1ida.s en un cuarto,
ó enciende otra. ó a.paga. alguna de las tres,
porque la Trinidad, que en Religión es un
misterio, en alumbrado es un pésimo augurio.
Entre las personas ilustradas persisten aún
la.s supersticiones de la roe.ripcsa. negra, de los
trece comensales, del martes, del día trece y
otros más, y en plena civilización y en el siglo de las luces se ha. visto, y se ve, poner la.
escoba. tras de la puerta para que se retirlln
los importunos, tocar las jorobas de los contrahechos para a.traer se la felicidad, leva.otar
del polvo y de algo peor las herraduras que
dejan regadas las bestias, porque son portebonheur, y colgarse dijes, jetatores, te.lism¡i.nes, y otras zarandajas para conjurar el mal
ó procurarse el bien.
¿Por qué esta. persistencia. de la. superstición, después de disipada. la ignorancia? La
llorona no se pasea á medio día por plateros
y San Francisco; los muertos no se.len de su
tumba sii.o á la hora regla.menta.ria. de media noche; los duendes son nocturnos como los
murciélagos y los buhos; la aurora hace cesar
el aquelarre: ¿por·qué, pues, la superstición ha
de subsistir eu la plena luz .de la inteligencia
y del saber?
Por d-o s razones : por coquetería., en unas
gentes, y en las más por a.mor á lo maravilloso, á lo emocional, á lo impresionista..
Por coquetería: he.y personas que gustan de
no ser como todo el mundo, de ofrecer á la
meditación de sus amigos, pe.rientes y personas de estimación, lados misteriosos de su
ser, rincones obscuros de su conducta tentadores para. la curiosidad de los demás, episodios de su vida anómalos, singulares, sorprendentes, inexplicables·pe.ra ellos mismos y
pal'&amp; los demás.
Estos ta.les son telepáticos que sueña.o una
noc~e que un a.migo ó pe.riente se les ha muerto á diez mil leguas de distancia, y que al tercero día. reciben el cablegrama. corroborativo
del suceso.
-Yo nada afirmo ni niego-agregan después
. de contar el hecho,-ni quito ni pongo rey . Les
cuento lo que me pasó y santas pascuas; allá
los sabios que expliquen el fenómeno.
Y naturalmente brotan de las adoquines los
sabios capáces de explicarlo todo con la creaDR. M. FLORES.
ción del substantivo «Telepatía&gt;, tan poco in•
teligible como el fenómeno.
•
Entre estos coquetos, se cuenta.o, natural~~
mente, una mayoría de mujeres, y lo que es
peor, una. nQ desprecie.ble -,,:antidad ·de señoras mayores.
~q uélla.s llevan sus supersticiónes,como sus
sortijas ó sus dijes, por vía de adorno ó de
bu~n parecer; éstas las llevr.n, como sus postizos 1 sus vendajes, para provocar si!DP.atis. y
L cielo es un Proteo maravilloso; ya en
l~st1ma., Y unas Y otras p9:re. producir 1~preanteriores épocas los líricos de nuestra.
sión, para lla.m!Lr la. atenc1ó~, p~ra. grao3ee.rpatria. habían dedicado á la fantasmagoría. cese las prefer~nc1a.s de su e.udltorw. .
leste sus raptos de inspiración más sonoros, y
En efecto,. ..,puede darse ~ada más rnterese.nhabían a:gotado el voca.b1dario encomiástico
te que un3: Joven superstic;osa. .que todo lo teditirámbico. El cielo,que pesa sobre el espírit~
me, que vive en perpe~ua rnqmetud y que pahuma.no vivo lo mismo que una losa funeral sorece ree;la~~r a.s1ste_nc1&amp;, compe.ñí!l! defensa y
bre el cuerpo muerto, tiene coqueterías felinas
proteCC!Ótl :. ..,Qué me¡_or que tra.nq_1!_1l!_z~rla~_que ___y absurdos femeninos, cuando extiende el cerúba.la.dronea.r Y darse humos de valiente con
leo manto bajo el signo tropical propicio á la.
ella, que ofrecérsele como e~cudo y como proMadre Naturaleza.
tector? De a.~í que 11!-s muJeres propendan á
El cielo ha. sido en nuestro valle un etérno
aparecer tím1_das, dehcada.s, enfermizas, ~exiinspirador; á la luz roja de los crepúsculos
bles como e_l Junco, trémulas ~omo la h?J.a. de
vespertinos, las nubes sonámbulas adquieren
otoño, ateridas de frío Y de miedo Y. sohc1te.nrelieve y se transforman en monstruos apoca.do rodrigón en que apoyar su debihdad y mulípticos, que riñen descomunal batalla., en la

NOTAS METROPOLITANAS

E

gloriosa. presencia. del sol, que se duerme ·lentamente; en las madruga.das soñolientas y frías
del invierno, el Cielo se desmaya. en un lila
deslava.do, hasta que el relicario flor al de la
aurora abre al sol los derroteros diurnos · por
la noche, cuando la. Luna desvelada y a~émice. surge envuelta en los cándidos linos siderales, el Cielo cobra tersuras de lámina. metálica.
de fría. lámina. gris de acero pulido, en cuy~
superficie perfora el Infinito los infinitos puntos estelares.
Y cada día. el cambio es más notable, y más
mara.villa.; las estaciones ejercen su influjo
misterioso sobre nosotros, por intermedio del
Cielo, en el que demuostran toda su pompa
aristocrática. el Otoño y la Prima.vera, y cuaja
todas sus lágrimas el Invierno y arde todas
sus luminarias el Verano.

ahora nos azotan. ttn11. nublaz6n enma.ra.fl11,d11,
ha cubierto la ciudad con una gran cúpula que
parece un paño gris agitado por la fría. ~ano
del viento. Como quedan aún muchas flores en
los tallos, el anacronismo de esta asociación
pr oduce ~ierto des~quilibrio ver tiginoso y aumenta, s1 cabe, el mtenso frío que sopla desde
las erguidas cumbres de los volcanes tradicionales.
Tiene el cielo analogías extra.ñas y similitudes con el alma. humana: el eterno frío predispone á la eterna tristeza.. Llueve llueve llueve interminablemente. . . .
'
'

.

ANTENOR LE.;;CANO

OPIMAS MIESES

***

Nos vamos "europeizando." Hace algunos
lustros, nuestras estaciones eran más americanas que normales, más hermosas que justas;
apenas si se podía. hacer un distingo entre la
estación húmeda y molesta que reinaba. en los
meses calurosos del año, y la estación seca,
nunca. suficientemente fría. para merecer el nombre de invierno. Cuando las últimas nubes había.o terminado su peregrinación anual por el
cielo del Valle, las estrellas adquirían un lustre milagroso, parpadeando intensamente en el
azul cobalto del cielo nocturno; las frescas
madrugadas invernales comenzaban desde el
día siguiente á la. última tarde lluviosa, y se
prolongaban, como un collar de perlas orienta.les, hasta. los primeros días de la Prima.vera,
en los cuales el retoño se aprestaba á reventar
en una lujuria. floral complicada y exuberante.
Pero hoy, como si una sanción celeste viniera. á corroborar nuestros deseos de progreso,
el otoño se ha. constituído, robando días hermosos al V a.lle y adelantando una estación futura. La. llu vía, fría, tenaz, constante, triste como un pensamiento humano,abruma el antiguo
esplendor tranquilo del cielo; se pierden las
montañas tutelares en una bruma. de ensueño,
muy leja.na., muy honda, y pasan por el siniestro asfalto metropolitano las figuras friolentas, inclinadas hacia el suelo, en actitudes forzadas, como si sobre sus espaldas pesar a materialmente el profundo gris celeste.
La. noche se despoja. de todas sus galas; deja
su gasa. y sus estrellas; pierde en fulgores lo
que gana en tenebrosidades; transforma el altísimo cielo; deshace el encanto de los horizontes divinamente imprecisos, y a.paga en parpadeos lamentables los focos eléctricos leja.nos.
El espectáculo es nuevo, hasta para los más
viejos metropolitanos; si en lo sucesivo hemos
de tener un otoño real, precursor de un crudelísimo invierno, nos habremos europeizado
hasta. en este sentido.

LA

tierr3: h~rida._pa.rece gemir bajo la ancha. hoJa v1ctor10sa. que se hunde en su entraña. El arado se abre camino haciendo á un
lado la maleza. segada el día antes. En lo alto
del carro de hierro va el conductor.
Atrás, siguiendo el surco, la mano ágil del
sembrador arroja la. semilla como una lluvia.
de oro. Se abre la mano y el grano de trigo
cae para ser cubierto después por el humus fecundante.
Hay mucha luz en el aire. La atmósfera. tien~ una traspa1·encia de cristal de roca. En los
OJOS de los labra.dores hay triunfo y alborozo.
Cruzan c3:ntando el himno de la. vida bajo la
gran gloria del s&lt;;&gt;l. Son los altivos conquista.dores, los soberbios heraldos del porvenir que
á su paso van dejando incubado el desierto.
La naturaleza habla entonces al alma del
hombre. Ha.y cantos de esperanzas y de júbilos, que parecen descender de lo alto envueltos
en_ondas mus~cales de misterio; y el semblante
~e los traba.¡adores se ilumina adquiriendo
tmtes de aurora. Tienen la visión de la cosecha.
Ante sus miradas surge el campo florecido
la espiga abundante, fecundada. por los rayo~
del gran luminoso que les dora la frente llenándoles el alma de calor yfuerzas nuevas.
Por eso la alegria les reboza en el rostro. El
músculo enérgico y la. paz interior revelada en
sus fisonomias,dicen que el cuerpo está sano y
el alma contenta..
_¡Es? es vida! Así puede desafiarse el porvem r sm temores y sm debilidades. No pueden
tenerlas, ellos, los bravos y serenos lucha.do~s que á su paso van dejando incubado el desierto. No pueden tenerlas los que aman la vi-

Nuestro Número de Año Nuevo

d11, P~r la vida misma., por los encantos que
ella tiene en sí, y que la t ierra, buena y generosa hmadre, les ofrece devolviéndoles el germen echo planta vigorosa. en su vientre proficuo.
Llevan sol en el alma y por eso la amargura
no nubla nunca las frentes de esos bravos y se•
r_enos luchadores, de anchos pechos y mirada
Bbre, cuyas existencias se desenvuelven arrulladas P~r los cantos de la grande y fuerte, be~ Y sabia, amante y siempre joven y robust a.
D10sa.
La a legría tiene vida germinativa en sus corazones, donde se abre como en las ramas la
flor.
L a. esper:anza es, para ellos, la brega del día..
El1a constituye el futuro.
El fruto de la. mañana podrá ser arrebatado
por el torbell~o. ¡Qué. importa! ¡Quién piensa
en_ eso! La semilla. ha sido arrojada y el árbol,
toz3:no Y fuerte, volverá á erguirse desafiando
as iras del cielo. La. simiente no sucumbe la.
raíz queda en la tierra y el retoño suele br~ta.r
con más empuje, con más poderosa fuerza.
Eso_ puede leerse en los semblantes de los
traba¡adores que abren el surco y arrojan el
~rano de trigo como lluvia de oro sobre el taJO anhelante hecho en la tierra virgen.
ALBERTO GHIRALDO.

o
IRAS SAGRADAS
H!3-Y en el fondo del tormento humano
ansias que vibran en feroz latido
Y en la. plegaria. de un ideal menÚdo
al cielo acuden implorando en va.no!
Pero hay también rencores de gusano
que se yergue del cieno en que ha caído
Y I a venganza. brilla en el gemido
'
cual siniestro fulgor en el pantano.
Que en esas almas que el destino azota
con el dolor-¡sangrienta. disciplina.la.! fin el odio en llllma.ra.das brota;
como una tempestad que se ilumina.
cuando en las grietas de la bruma rota
surge vibrante el rayo que fulmina!
CLARO ÜOSCORO.

OTRO CONCURSO
Está ya en prensa el número especial de Navidad y Año Nuevo, que
hemos venido preparando con , toda
anticipación, y que comenzará á circular en la última semana de Diciembre.
La edición, hecha en magnífico papel Couché, estará impresa á colores
y contendrá, además de los cuentos
premiados en concurso, diversos artículos y poesías de literatos distinguidos y dos primorosas obras musicales: un ccWals Lento,» inédito, del
maestro Jordá, y una ccGavota)J de
R. BarteJ, muy en boga en París y desconocida todavía en México. En el
mismo número se publicará también
una serie de interesantes artículos en
que se describen, por escritores not~bles, las fiestas de Navidad que se celebran en diferentes países de la tierra. La parte artística ha sido encomendada á nuestros más hábiles dibujantes.
***
Tenemos ya en estudio algunas mejoras y reformas de importancia que
implantaremos en este semanario á
partir de enero de 1905, deseosos de
corresponder de esta manera á la buena aceptación que nuestros trabajos
han tenido en el público. Próximamente daremos á conocer las bases de
un nuevo concurso muy interesante
para todos los subscriptores.

*
**
Por las calles de la. ciudad cruzan los alegres
grupos que forman la. población flotante:_han
venido de muy lejos, aprovechando las ~1scutiblesfranqueza.s de una empresa ferrocarriler a.,
á presenciar las fiestas pre~idenciale~, á ver en
México las grandes proceswnes cívicas, á ser
quizá víctimas de tima.dores y rateros, á pe.s8:r
ºtodo el lento Vía Crucis que la hostilidad c1tadina impone á los recién llegados.
.
Me imagino el espectáculo: en las avemda.s
estrechas vuelca la ciudad todos sus habitantes. Las viviendas de los barrios se vacían en
un formidable éxodo. En las aceras blancas se
aprietan y molestan desde el anciano temb!o•
roso, en cuyos ojos -t urbios se enciende súbito
una. chispa de entusiasmo al ver pasar lastropas, y que camina lentamente apoyado en un
bastón y en una esperanza; desde la nií!,a anémica, de grandes ojos perversamente moce?·
tes, que pregonan la inevitable ley _de her encia
y ·manifiestan los estragos del atavismo; desde
el chicuelo desharrapado y flacucho que due~ á
hoy en cualquier rincón de la ciudad y _ro~rir
en cualquier presidio, hasta el charro cmt1la.n·
te lleno de admiraciones infan.tiles y de bor·
d~dos áureos, en cuyos ojos, prolong9:dos
por la. atención, parece se fijan para s1em·
pre los nunca vistos espectáculos; ha.st9: el
hijo de la gleba. que surge de un apar tado ID·
fiemo y conserva en sus ojos sanguíneos el
intenso pasmo de la luz, todos, en heterogénea
mezcla, se codean y aprietan en las aceras.
A lo lejos rasga el murmullo el sordo t?que
de atención prolonga.do en una gran_ que}&amp;, {
comienza. el desfile: como en un vértigo s1mu •
táneo pasan y pasan los hombres; pasan las
músicas dando al aire el estruendo de sus
·
en. los
bronces;' pasan los carros a 1egóricos,
as
cuales se sostienen las figuras emblemát1
en un equilibrio dudoso; pasan Y pasa.i:i ~
grupos, desbordándose como en una crecien
formidable las aguas de un río.

1

*

**
.
T a.do
Por desgracia. el cielo nos ha. hosti ~z do
rencorosamente, seman,as enteras, d~slucien á,
los festej.os y obligando á los orga.n1zador esa.taplaza.rlos para cuando la. intemp~rancia ue
mosférica calme y se a.plaquen los vientos 4

LAS FIESTAS PRESIDENCIALES.-LA ILUMINACIÓN DE CATEDRAL.

�!t itUNDO ItUST:ítADO

OTRAS VIDAS
IV

ta a\ltntura de Don Pascual

E

N aquellos tiempos, que vieron minad·
miento y mi infancia, con lo cual dicho
está qut1 no vieron gra.n cosa, el Occidente úel país andaba muy revut1lto,
con especialidad el que hoy se llama 'l'erritorio de Tepic, disputa.úo sin tregua por los federa.les y los &lt;lozadeños&gt; y niao de inquietos
caciques que tenían á todo el mundo con él Jesús en la boca. A ca.da momento una irrupcuón
repentioa. de indios ponía. el pánico en los co·
razones y las gent e11 pacífictt.s,a.l grito de &lt;ahí
vienen&gt;,' con una agiliuad y a hab1Lua.J á _fueua
de ejercita.da., echaban mano ae lo meJorcno
que tenían: a.ihajas, sedas, recuerdos de familia. lo metían en los viejos baúles de alcanfor
cubiertos de cuero, orna.ao éste con intrincados
follajes 1 y clavetea.dos de cobre, y lo enviaban
á los co nsula.dos ó al cur a.to. Pasa.do el' s usto,
ca.si todo permanecía empacado por miedo á
l as subsecuentes sorpresas, y aquellos ba.úl11s
viaja.bao cu11ondo menos cuaMo v~ces al wtis.
L as familias mismas solían rtifug1arse en los
cons ulados y recuerdo que el a.lewán, qu., era
el preferido como asilo y que estaba. insta.la.u o
en un ca.serón céntrico, solía a.l b11rga.r hasL11,
ve inte familias, que se la p11,s11,ban ahi Jo mejor
que podían. Mientras se 11,veriguaba si la ciud ad quedaba. por (?or ona ó ¡,01· Loza.da, las
familias bailaban, JUi'&amp;ban Juegos de prendas
y tenían serena.ta los jueves y los domingos,
sí señor,. porque 110 fal taba. quien arregla.se
u~a. música para amenizar los ocios de los refugia.dos, en et gran patio, conver tido en pariá n gracias álos,vendedores ambulantes. ¡Oh!
os a;eguro que no se fastidiaba. uno en los con•
sul a.dos .... Para. los muchachos, aquella situación era. ideal. En cuanto que una voz de a.lar·
ma g ritaba.: cAhí vienen.&gt; -grito a l que ha.cía
coro el estruendo de las puertas de las tiendas
q ue se cerraban, el maestro los despachaba. á
s us ca.sa.s,y mientras se ponía en limpio si vencían los tirios ó los t royanos,no habla escuela..
Pero no par aba ahí todo: á la primera alarma,
l as fruter as del port al echaban á correr desesperada.mente, llevándose en su precipitación
la fruta que podían: el resto era para los escolapios a trevidos. Figúrense Uds. si aquel
estado de cosas no sería la beatitud suprema
para ellos~ •.•.
Espect áculos fa.milia.rísimos de tan ven·
t urosos tiempos de préstamos forzosos, eran
los a.saltos á las casas particulares y a.un los
b.omba.rdeos de los zaguanes, cuando los ha.bi·
tantas se resistían á entregar sus caballos; y
previendo esto,fortifica.ba. todo bicho viviente
s us portones, a.tra.ncándolos con cuanto palo
h abía en el corral y robusteciendo su resistencia. con sacos de arroz,en que se embotaban las
b al a s de los cañones.
No a.c~ba.ba.con est o la táctica: el jefe de la
casa, ..:on sus mozos, al primAr grito de alarma
trepaba. á lo que pomposa.mente llamaban &lt;las
alturas&gt;, es decir á l a. azotea, 6 se congregaba.
con los principales vecinos en la torre de la
parroquia., concertándose con ellos par a defender el centro de la ciudad.
¡ Ah! los q ue no alcanza.ron tiempos ta.les y
viajan a.hora en Pullman, y almuerzan en reata.ura.nts alumbrados por luz eléctrica. y sólo
ven como en panor ama. las asperezas de l a s
monta.iia.s quti la. máquina perfora y ladea , no
p ueden darse cuent&amp;. de lo que fueron aquellos tiempos
cen que Rocha. ya andaba por el mundo
y y a no eran de chispa los fusiles .... &gt;

Pero donde el romanticismo del bandida.je
llegaba al colmo del encaoto,era. en el ca.mino
de Tapie á Gua.dala.jara., digno de usurpar la
fama de Sierra Morena, t!e los Ba.Ikanes, de
S icilia. y de Córcega., con Ma.ffia. y todo. Había
y hay en este ca.mtoo un monte, denomina.do de
ios Cuartos, no sé por qué (acaso porque en él
hacían cuartos á los viajeros) ,Y sin excepció n,
en ca.da viaje, á eso de la. media.nía. del monte,
en medio det silencio interr umpido sólo por el
a nsioso rechinar dA la diligencia , .se oía este
grito ya fa.miliar á todo el mundo: &lt;Alto y
a.zorríllense&gt; .. . . Inmediata.mente los cocheros
obedecían; el sota saltaba. del pescante, abría
l as portezuelas del coche y ha.cía á los bandi •
dos u n signo que indicaba. que podían comen·
zar á desvalijará los señores pasajeros. Est os, por su parte, resigna.dos ya de antemano
al despojo, se habían ido quitando los trajes
hasta quedar en ropas menores, que era lo que
regularmente se les dejaba.;.ha.bían dado, para
que l as escondiese en las medias, sus a lhajas
al cura, si había alguno en el coche, lo cual
era. magna fortuna, y se a.zorrilla.ban humildemente, esperando con estoicismo el fin de la.
a.ventura para continuar el ca.mino. Los bandidos, después de abrir los baúles de la ~a.gay
t om11,r-lo,que·creta.o:-conveníente-,después de dejar en ca.misa á los viajeros, besaban la mano

al cura., le pedían su ben&lt;l.ici6n y se internaban
en e l monte silbando tal ó cual cancio ncilla. de
actualidad, entre otras aquella que decía:
-Isa.bel, ¿eres hombre?
-No, seño1·, soy mujer;
Pero tengo valor
De morir ó vencer . ...
Generalmente, en lo qu&lt;1 he contado paraba
todo lo del a.salto; pero á veces la cosa se
complicaba., especialmente cuando los federa.les fusilaban á cinco ó seis bandidos loza.daños, y éstos eran en general objeto de rigurosas
persecuciones. Entonces las represalias ejercidas llegaban á los más grandes horrores:
las mujeres, en presencia de ~us maridos ata.dos á los árboles, eran violada.a por aquella
canalla; los hombres eran mutila.dos, martirizados, y morían oyendo los insultos más soeces. En una de estas temporadas ~e represalias

EL MUNDO ILUSTRADO
con t ímida voz un pobre chiquillo q ue temblaba. repega.do á su padre.
-¿Adonde? Iá trona.r les!-respondió bruscamente el ca.pitán,-pa.ra.que no nos denuncien y
para que nos paguen las vidas de ésos (y señalaba á los &amp;_horcados). El chiquillo se echó
á llorar, gra.nJeándose así un puntapié de uno
de los bandidos, quien le dijo: &lt;Sea hombrecito&gt;. Don Pascual- hay que decirlo en su abono-no había desplegado los labios y marchaba. altivo. adusto y grave en apariencia aun,
que en realidad tenía. un t er r or de tod~a ¡08
diablos . . .. Por lo demás, los conti nuos azares
de aquellos tiempos, el perpetuo codeo con la

\\

comienza. mi sucedido, héroe del cual fué Don
Pascual Buendía, pe;-sona. especia.lísima. á
quien voy á presentar á mis lectores.
Don Pascual Buendía, comerciante de la cabecera. del séptimo Cantón, era.,sobre todo, una
persona formal, de una seriedad proverbial en
toda la comarca., donde lo mismo se decía:
&lt;Hasta que llovió en Sayula.&gt; que &lt;Hasta que
se rió Don Pascual&gt;.
Como á Jesucristo, según l a tradición roma- •
na, cja.más se le vió reír&gt;, aunque tampoco se
le vió llorar. ll:ra de pa.1o y de buen palo. En
la ciudad había desempeñado cargos impor- •
tantas: había sido Juez de lo Civil y hasta
Presidente del Ayuntamiento, va.rías veces.
Se pintaba. el bigote y usaba bastón de éba•
no con amatista, cosas que acrecían extra.ordinaria.mente su importancia.. Tenía tienda de
ropa, carretela., casa propia y otras cosas que
lo ha.cían más serio y respeta.ble aún .. . Bueno,
pues este Don Pascual tuvo que hacer en aquellos días un viaje á Gua.da.la.jara., y comprendiendo lo aleatorio de su seguridad en el ca•
mino, especialmente en e l Monte de los Cuartos, llevó consigo la menor cantidad de equipaje posible. En el Monte de los Cuartos
aguardaba., en efecto, una cuadrilla de la peor
la.ya que pueda verse y que, por desgracia.,
acababa. de ser muy dura.mente escarmentada. por los federa.les, quienes colgaron á var ios bandidos. La noche había. cerrado por
completo, una noche diáfana. y tranquila., toda
temblorosa de astros. De los árboles pendían
aquí y ahí, los cadáveres de los a.horcados recientemente, proyectando sobre la tierra su
sombra móvil y absurda., los odiosos ahorcados, q ue según voz de la gente del monte, &lt;chiflan&gt; con el viento I
El ca.zorríllense&gt; vibró en aquella ocasión
con más solemnidad que de costumbre. La diligencia se detuvo, y á la rojiza y crepitante
luz de las teas, los bandidos empezaron á apodera.rse,sin abrirlos siquiera.,de todos los baúles de la zaga y á c:i.rga.r con ellos algunas
mulas que traían y que á medida que se les
completaba. la ca.1·ga., eran internadas en el
cerro. Cuando hubieron concluido esta. faena
en medio del silencio angustioso y lleno de
presentimientos de los viajeros (hombres todos), el capitán dijo á éstos brevemente: «Siganme&gt;,y antes de que los malaventurados pensaran en hacer resistencia, fueron ligados de
manos y empujados ha.oía el monte.
-¡A dónde nos llevan! se atrevió á preguntar

muerte, habían a.costumbra.do de tal modo á
todo el mundo á las eventualidades trágicas,
que era frecuente ver á dos pasa jeros a.yudán·
dose con toda ca.lma.áhien mori r ,mientras marchaban hacia el para.je donde temían ser fusilados.
L lega.dos á un claro del monte, distante como un kilómetro del camino real, el capi&amp;án
se instaló tranquila.mente sobre un baúl, dispuesto á divertirse; ordenó que los pasajeros
fuera.o sucesivamente ata.dos á un tronco de ár·
bol corpulento, que limitaba el c laro, y fusilados uno á uno. Luego pidió aguardiente, que
le a.larga.ron en un bule, y bebió asaz. La es•
cena. era pintoresca. en extremo, como hubiera
dicho una Miss excursionista, de esas que se
perecen por las aventuras y q ue en vano las
buscan a.hora en estti México, q ue va perdiendo
su carácter romántico. Cuatro bandidos con
hachones alumbraban el claro. Pegada. al
tronco del árbol estaba la primera. víctima., á
quien el capitán había ordenado ofreciesen un
trago. de &lt;revienta.tripas&gt; e pa dar le ánimo&gt;;en
rededol', los on·os infelices que es peraban su
turno ligados y a.mordaza.dos,y frente al árbol
cinco pelados que examinaban sus fusile&amp; antes de proceder á la ejecmción.
E l primer disparo sonó, prolongando i.us
ecos en la infinita calma de la noche.y el infeliz ejecuta.do se desplomó á medias, con un ge•
mido, quedando detenido por las cuerdas que
Jo ligaban al tronco. A la descarga siguió un
grito de horror, el del niño de ma rras, grito
que le va.lió la mu erte inmediata , pues el capitán ordenó:
- Ahora este mocoso, para que no haga. es•
cándalo.

....... ........ ......... .·.......................

Don Pascual esperaba. su turno, no por cier•
to con 1a a.lti vez de un roma.no de los buenos
tiempos; tenía miedo, un miedo atroz, que ha·
bía ido creciendo con el espectáculo de aquella.
carnicería. espantosa. .... Sí, tenía miedo (¿no
elita.ba. acaso en su derecho?), y si á duras pe·
nas lo ocultaba., era porque no quería que los
otros lo notasen, los otros que cmorían comv
los hombres&gt;, pero que, á pesar de est~, teuían
miedo también. Ma s ca.da nuevo testigo que
desaparecía. se hubiera. dicho que le dejab~/i
miedo, de tal suerte que cuando desapareci
último, don Pascual se quedó con el miedo e
todos . ...
d¡
Sólo una vieja. esperanza lo alentaba., la 8

d

rescate. por el cual pensaba ofrecer una fuerte
suma llegado el momPnto supremo .. . .
-Ahor a le toca á Ud • amigo, dijo el capitán que ya estaba algo chispo; venga antes á.
qu¡ yo le dé un trago, epa&gt; que no diga que
soy mala gente; á ver, que le quiten la mordaza..
Así lo hicieron,y Don Pascual se a.cercó más
muerto que vivo al jefe, que le alargaba. el
bule.
-· Don Pascual! excla mó éste al verle de
cerc'a . con movi miento de sorpresa; pero si es
Don Pascual B uendía. el rte Tepic, el hijo de
don Alejo, de mi protector ....
-¡A ver, desamárrenlo luego! añadió dirigiéndose á su gente, ¡es don Pascual , el hijo
de mi protector!
Don Pascual sintió que el alma le volvía al
almario y hasta ganas le dieron de besar a l
capitán. Afortunadamente, en aquel momento
crítico se acordó de que bahía sido Juez de
Paz, P residente del Ayuntamiento. etc. , y de
que su serenidad era pro verbial en Tepic, y se
contuvo. Pero no cabía en toda. su pomposa
personalidad de placer;porque de segurc,,aquello q uería decir que no lo mataban!
- Sí, señor, siguió diciendo el ba~dido. Su
padre de Ud. me sacó una vez ele la cárcel, me
salvó la vidll., porque iban á fusilarme, y me
dió dinero. Le debo muchos setvicios y valeduras y yo seré lo que Ud. quiera, pero á a ura.decido ni Dios me gana, y por eso no lo ~a.to
á Ud. Venga á. beber otro trago, ándele.
Don Pascual , que ya babia recobrado la noción de su re·s peta.bilidad, apartó el bule di-·
ciando con cierto melindre:-No bebe aguardiente. Yo sólo tomo vino de mesa . . ..
-¡Con mil del. ... rugió entonces el Capitán
echando al aire un expresivo terno, no se le
vaya á ampollar la boca hi. ... de (aquí otro
terno). ¡Conque me hace menos!
- Es que me irrita el aguardiente . .. .
-Pues más Je irrit11.rán las balas .... 1 aquí
otro terno). A ver tú, Melquia.des, que a.marren
á este delicado en el árbol y &lt;:¡ue le truenen.
Don Pascual, olvidando su dignidad, se
echó á los pies del bandido suplicando:
- ¡No me mate, beberéloqueVd. quiera!. . ..
- Es claro que beberá ( .... ) , y no sólo bebe
rá, sino que bailará ( .... ), aulló el capitán, que
ya estaba ebrio. A ver, vaya pensando qué we
baila, y pronto, que tengo prisa.
- Don Pascu:i.l s intió que se sublevaba. en él
todo el orgullo de su &lt;posición soci al;&gt; pero
ya. no se atrevió á resistir. En los ojos del
bandido había algo tan amenazador, q ue hubier a sido una temeridad contrariarlo.
- ¿Qué quiere Vd. que baile? suspiró Don
Pascual.
-c¡El Palomo!&gt; gritó el capitán.
Y Don Pascual se puso á silbar y á bailar
cEl P alomo&gt; . ...
Aseguro á Vds. que el espectáculo no tenía
par por lo a.bsurclo.
Don Pascual, en medio de aquella. banda de
fora jidos, en ropas menores (con calcetines
blancos), rodea.do de los cadáveres de s us com·
paí'leros y á la luz de las fogatas rojizas, bailaba con · la gracia y el primor de un oso de
feria . . ..

El ca pitán se divertía de lo lindo, y sus carcajadas, dignas de un dios de la Ilíada., resonaban eo el bosque dormido.
Terminado el baile, se imponía el canto.
-A ver, Don Pascual, gritó el capitán, una
cancioncita. ....
Don Pascual, lleno de vergüenza., se enjugaba. en un rinc ón el rostro con el dorso de la
mano, único pañuelo q ue le habían deja.do los
salteadores ....
-Pero si no tengo voz . .. si r,o sé cantar ...
-&lt;Masque&gt; . . . . replicó el capitán brevemente.
Don Pascual comprendió que tampoco en
es~a. vez era oportuno hacer objeciones y se limitó á preguntar con voz dolorida.:
-¿Qué quiere Vd. que cante?
-&lt;Las Amapolas&gt;.
.Y Don Pascua l, con las inflexiones a.rmon1osa.s que puede tener un tambor y la afinación de un,¡, cornet a de barro, cantó en un d!'·
solado falsete que lo hacía deliciosamente cómico:
Ama.polita.s moradas
de los llanos de Tepic,
si no están ena.moraÍl.a.s,
enamórense de mí. . ..
Una. salva de a.pl ausos premió este nuevo y
&lt;gracioso&gt; esfuerzo , después de lo c ual el ca pitán q uiso que Don P a scual &lt;echara maromas&gt;, y en seguida que hiciese el apache, y luego que bailase aún y torna.se y retorna.se á.
ballar, hasta que c ansa.do de la diversión y
&lt;pe. _g.ue todo&amp; vieran que era agradecido con
el h110 de su bienhechor&gt;, ordenó que trepa.sen
á. Don Pascual á un ca ba llo, y a.sí, en ropas
menores y con los o jos venda dos, lo llevasen
~l ca.mino real, á n nas dos leguas de aquel sitio, Y lo dejasen li':ire.
_Así se hizo y la víctima fué 11ba.ndonada al
Ple de un mezquite, donde más tarde lo encontraron unos arrieros.
Una. leve claridad empezaba á teí'lir el cielo
de nácar; á cierta distancia. se perfilaba. lama•• •ombria del monte, como una. pesadilla. le·

ARCO LEVANTADO EN HONOR DEL SR. VICEPRESIDENTE DE LA REPÚBLICA , EN IMURTS (S ONORA).

ja_na, y Don ~a~cual, restre¡?ándose los ojos,
mi raba. el paisa.Je y Sil palpaba. los miernb, os.
temblorosos con el frío de la maílana, como el
que vuelve de la l_ocura y sintiendo vagamente que algo mu.v importante de su personalidad había muerto aquella noche, con sus comp!lfleros, al pie del árbol-pa.Ubulo: su presti•
g io y su respetabilidad
¿Cómo se supü la escena en la ciudad? Dios
lo sabe. El ca.so es que de11de entonces, Don
Pascual cargó y ha de cargar aún, si es que
no se lo ha comido la tierra, con un sobrenom•
breó alias que le ha. escocido siempre: &lt;San
Pascual Bailón&gt; . ...

En las est~ciones y ciu~ades II! ás importantes del tránsito, el Sr. V1cepres1dente recibió
también significativas dtimostraciones de afecto y adhesión. E n Imur is se levantó en su honor un bonito arco triunfal coronado por una
locomotora y adornado con h aces de banderas
mexicanas .v america nas. Al pie de este arco
esperaban la. llegada. del tren q ue conducía a l
Sr. Corral, un grupo de jinetes llevando lanzas y banderolas roj a s, y otro g rupo muy numeroso, formado por los alumnos de las escuelas de niños y niñas del lugar.
El recibimiento fué m,u y entusiasta, é impresionó vivamente al distinguido huésped.

•

NUPCIAL

AMADO NERVO.

tn Honor del Señor Corral
Dimos cuenta ~ nuestros lectores de l as demostr~ciones_ de simpa.tía de que fué objeto el
Sr. V1cepres1dente de la República, D. Ramón
Cor r al, tanto en San Luis Missouri, como en
San Francisco California, durante el viaje que
co rno representante del Señor General Díaz
aea.ba. de hacer á los Esta.dos Unidos.
'
De regreso de S an Francisco, el Sr. Corr al
permaneció algunos días en Hermosillo (Sonora), donde fué también agasajado por la s autoridades y los principales vecinos del lugar. que
lo colmaron de atenciones, organizando en su
obsequio unll serie de fiestas que resultaron
lucidísimas, á juzgar por las crónicas que de
ellas publicó "El I mparcial " oportunamente.

~OP

En días pasados se efectuó en el templo de
Santa T_!lre~a el matrimonio de la virtuosa. y
bella senorlta Ma ría Esperón, con el estimab1e
caballero D. Angel de Campo, compañero
nuestro de.redacción, muy conocido y apreciado en México, como literato y periodista..
Las merecidas simpatías con que los contrl\yentes cuentan en los buenos círculos sociales
hicieron que la ceremonia se viera concurrida'
así por distin~uidas familias de la Capital'
como por numerosos caballeros de represent i
ción.
" El Mundo Ilustrado," que desea para el
nuevo hogar la mayor s uma de felicidades, reproduce hoy los r etratos del Sr . de Campo y
de su nigua esposa , 'la Sra. de de Ca mpo env~ando á los desposados su felicitación 'muy
smcera.

SRA, MARÍA ESPERÓN DE DE CAMPO Y SR, ANGEL DE CAMPO,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

EL NUEVO PERIODO PRESIDENCIAL
Solemne ceremonia en la Cámara de Diputados.-Protesta del Sr.
Presidente y del Sr. Vicepresidente de la República.
Entusiasmo popular.
EL jueves por la. ma.fla.na.,a.nte una concurrencia. tan selecta. como nu:nerosa.,que llenaba.
los palcos y galerías de la Cámara de Diputa.dos, presta.ron la protesta. de ley el seil.or General D. Porfirio Día.z, como Presidente de la
República. para. el período constitucional de
1904 á 1910, y el seil.or D. Ramón Corral, como
Vicepresidente de la mism11o para igual pe•
ríodo.
Pocas veces, como en esta oca.sión, el entu•
sia.smo popular ha sido tan grande: la ciudad
se despertó alborozada., como en los días de
nuestras grandes fiestas, y desde las prim,,ra.s
horas de la maña.na-una mañana semienvuelta. por la bruma.,-la.s calles principales se vieron invadidas por una multitud de personas de
todas las clases socia.les.
Los edificios públicos y los pertenecientes á
las negociaciones mercantiles, lo mismo que
un gran número de casas particulares, lucían
vistosos adornos, destacándose sobre los muros y en lo alto de los remates, guías de flores
y hacesde ba.ndera.s que les daban hermosísimo
aspecto. La vista que ofre,;iían las a.venidas del
centr.o, muy especialmente las de Plateros y
San Francisco, fué mucho más bella por I a
noche: milla.res de luces, ya en caprichosas figuras, ó bien siguiendo las líneas de los deta.·
lles arquitectónicos, rea.Izaban l:l. hermosura.
dél adorno, iluminando las calles, que parecían, de lejos, arder en un incendio.

***
La ceremonia. de toma de protesta. se efectuó á las diez y cuarto de la maña.na., hora. en
que el Relior Presidente de la República. y el
sell:or Vicepresidente se presenta.ron á Ias
puertas de la. Cámara. Desde el Palacio Nacional basta. la. esquina. del Factor y la. Canoa
se formó una valla de solda.dos con el objeto
de facilitar el paso de la comitiva.; y, en ca•
rrua.jes a.biertos,désfiló ésta, ocupando los pri·meros coches los seil.ores Gobernadores de los

Estados que se encuentran actualmente en M'•
.xico, y las Comisiones de los Poderes Legislativo y Judicial. En los cuatro últimos iba.a:
los sefiores Ministros de Justicia., de Comunicaciones y de Fomento; los señores Ministros
de Relaciones, de Hacienda. y de Guerra.; los
señores Vicepresidente, D. Ramón Corral, y
Diputa.dos Benito Juárez, Sera.pión Fernández y Lea.adro M. Alcolea.; y el señor Presidente de la República., á quien acomp;,ña.ba. el lie•
flor Diputado D. Gabriel Mancera.. Cerraban
la. comitiva., á ca.bailo, los señores Capitanes
Porfirio Díaz, Agustín del Río, Armanoo Santacruz y Enrique Hurta.do, del Esta.do Mayor
del señor Presidente, y una. escolta. de guardias de la. Presidencia..
Durante el trayecto, desde la Plaza de la
Constitución hasta el pórtico riel ex-teatro
Iturbide, el señor Generi,.l Díaz fué objeto de
entusiastas y significativas demostradones de
adhesión y simpatía: el pueblo que llenaba. las
aceras, y las familias que presPncia.ba.n desde
las puertas y balcones el de.file, aclama.ron
con el mayor entusiasmo al Primer Magistrario. Al presentarse en el salón de la. Cámara el
Héroe de la Paz, un aplauso unánime se escuchó en el recinto, reinando en 6ste después un
profundo silencio.
El Sr. General Día.z, puesto de pie y ante el
Presidente del Congreso, Sr. Lic. Alfredo
Cha.vero, rindió la. protesta. en estos términos:
&lt;Protesto, sin reserva. alguna, l;'U&amp;rda.r y hacer guardarla. Constitución Política. de los Esta.dos Unidos Mexicanos con sns adiciones y
reformas, las demás quede aquélla. emanen, y
desempeñar leal y patriótica.mente el cargo de
Presidente que el pueblo me ha. conferido, minado en todo por el bien y prosperidad de la.
Unión&gt;.
El Sr. Cha.vero repuso:
&lt;Si así lo hiciereis, la. Nación os lo premie;
y si no, os lo demande&gt;.
En seguida. prestó la. protesta. el Sr. Corra.1 1

repitiéndose, al terminar el acto, los a.plausos de la. concurrencia..
A la ceremonia estuvieron presentes todos
los miembros del Cnerpo diplomático que residen en la. capital. Los palc0s intercolumnlos
fueron reserva.dos para I as familias del señor
Presidente y del señor Vicepresidente, y loa
primeros y los sel;'undos para. las damas y caballeros de la buena. sociedad mexicana. y de
las colonias extranjeras que habían sido invita.das al acto. En el intercolumnio destinado
á la. familia. del sefior Presidente, estuvieron
las sell:oras Romero Rubio de Díaz, Romero
Rubio de Teresa.. Día.z de de la.Torre y Raigosa de Díaz. El público que llenaba. las dfmás
loca.lid a des, era. numerosísimo.

*

*
El mismo día por la.* ma.fiana.,
el señor Presidente de la República. recibió en Palacio las
felicitaciones del Cuerpo Diplom~tico y de loa
Gobernadores de los Esta.dos, haciendo uso
ñe la. palabra., á nombre del primero, el señor
Embajador Cla.yton. y en reprPsentaclón de
los segundos, el Sr. Lic. Emilio Pimentel. Por
la·tarde, á las tres y media., se rear.udaron las
felicitaciones, recibiendo entonces el Sr. General DiAz la. del Ejército, la. de la. Colonia
Oa.xaqueñ:a., las dtl las diversas Secretarías dt¡
Esta.do, y las de las Colonias Extranjeras. El
Sr. General D. Francisco Z. Mena. llevó la
voz del Ejército, hablando los Sres. Lics. D.
Justo Sierra y D. Mi,zuel S. Macedo como represe1;1ta.ntes de los Ministerios de Justicia. y
Goberna.ción;el Sr. EnriqueTron, ánomhrede
bre de Ja. Colonia. Francesa, y tü General Whee•
ley, jefe de las fuerzas-de caballería. ri~l Sur
cuando la. guerra. separatista. de los Esta.dos
Unidos, en representación de un grupo de profesionales y hombres de negocios prominent.es
de la vecina República. que se encuentra en
México.
Los discursos pronuncia.dos por los Sres. E!ll·
bajador Clayton, Ministro de la Guerra y Lic.
Pimentel, así como por los- demás personajes

LLEGADA DEL SR. PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA Á L A CÁMARA DE DIPUTADOS.

000000000000000000

:

1
1

:¡

DESFILE DE LA COMITIVA OFICIAL l'OR LAS CALLES DE VERGARA Y EL FACTOR,

LAS CALLES DE PLATEROS DESPUÉS DEL DESFILE DE LA COMITIVA OFICIAL,

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�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
que hablaron á nombre de los distintos grupo1 de felicita.ntes, causaron la más agrada.ble impresión. Las frases con que el seftor General Día.z contestó á. aquellos discursos, llenas de sinceridad y muy expresivas, fueron
recibidas por los manifestantes, con marcadas
muestras de entusiasmo. &lt;El Imparcial&gt; publicó ya íntegras algunas de esas notables
contestaciones.
Por la. maftana estuvo tocando en el patio
principal de Palacio la magnífica. banda de la.
gendarmería, recientemente formada, y por la.
tarde la del l!istado de Agua.scalientes,qu11 envió el seílor Gobernador D. Alejandro Vásquez del Mercado y que dirige el maestro Pa.. yen. Ambas audiciones llama.ron con justicia
la atención por lo s11lecto del repertorio y por
la buena ejscución de las piezas.

*

Por la noche, frente*á.*Palacio, se efectuó la
gran serenata. &lt;1ibpuestll por el Círculo de Amigos ele! sei!or Genera.! Díaz en honor del Primer Magistrado, y se quemaron á la. vPz unos
vistosos fuegos artificiales. La serena.ta, no
obsta.nts el intenso frío que se dejó sentir de
las ocho en delante, se vió muy concurrida.
En los sa.loa11q de la P,·esideacia, la Seftora.
Doña Carmen Romero Rubio de Díaz dió en
obsequio del Cuerpo Diplomático, y de sus
numero3as amistades,una brilli-nte rrnepción.
Los convidados. !!'alantemente a.tendidos por el
seftor General Díaz y por su distinguidi. esposa., escucha.ron la audición musical desde los
balcones, siendo ob,equiados antes de retirarse con un espléndido li.:ncb.
El viernes dos por la .noche se efectnó en
Minería el banquete dispuesto en honor del señor Presidente, y hoy por I a. mañana ~e verificará el desfile de carros alegóricos,que fué Lecesario diferirá causa del mal tiempo.

00
OREMOS

UN ASPECTO DE LAS CALLES DE PLATEROS LA MA~ANA DEL DÍA PRIMli:RO.

000000000000000000

Porque orar es pedir, mi limosnero,
Puesta en tu caridad mi &lt;'nnf'ianza,
Alargo á ti: mendiga la. Esperanza,
De tus próvidas manos, el viajero.
Cual de dádiva. escasa. el pordiosero
Tan sólo de ella. vive, quien no alcanza.
El brillo tentador de 1a pujanza
Iadomable del oro ó del acero.
Porque orar es pedir, ta.mbién implora,
Señor, conciencia. y luz, junto al abismo
Que corta. los ca.minos de la aurora,
Quien venera tu cruz sin fanatismo
Y aspira, solitario, donde llora,
A erguirse cual monarca. de sí mismo.
GONZÁLEZ GUINÁN.

LA ILUMINACIÓN DEL NUEVO EDIFICIO DEL CASINO ESPAFfOL.

LA ILUMINACIÓN EN LA CALLE DE LA PROFESA.

EL PALACIO MUNICIFAL1 LA NOCHE DEL DÍA PRIMERO.

�EL ltUNDO ILUSTRADO
ÉL MUNDO llUSTRADÓ

LOS BORREGUITOS DE ALGODON
Ya. no era. Blanca aquella. alegre y linda modistilla. que cruzaba. las calles, a.l salir del ta.•
ller, seguida. por mil p0llos que la importuna.•
ba.n con sus galanterías; ni era tampoco la re•
catada virgen que, tras una rejilla. de hierro,
departía con Pablo, el buen mozo que logró
conquistar su corazón. Hoy estaba convertida
en la triste esposa que, pálida y enferma, pa•
saba las boras consagrada. al trabajo para
procur_arse lo que le escatimaba su ingrato
compañero.
Tenía apenas tres años de haberse casado
y se encontraba poco menos que abandonada
por el desleal á quien tanto quería. Pablo, el
guapísimo chico que, á. despecho de sus compañeras de taller, la había hecho suya, no la
quería ya.; la abandonaba. semanas enteras y
sólo venía á verla cuando necesitaba quitarle
lo que Je producía su pobre trabajo de costurera, para ir luego á gastarlo quien sabe dónde.
Pero Blanca tenía otro consuelo además del
trabajo: un gracioso rubillo de dos años de
edad, á. quien amaba con todas las fuerzas
de su corazón. En el hijo derramaba el raudal

de amor que despreciaba el padre; en él cifraba la única felicidad que podía encontrar so•
bre la tierra.
¡Cuántas veces la triste madre, dando rienda
suelta á sus pasares, dejaba correr gruesas lágrimas por sus mejillas, pensando tal vez en
su amor perdido! .... Entonces una monada. de
Angelito venía á hac!'rla olvidar sus desventuras y trocaba insensiblemente sus lágrimas
en risa. Luego. sellando su reír con un suspiro sentaba sobre sus piernas al chicuelo, le
cubría. de besos, y le enseñaba á repetir el nombre de su padre, del ingrato que no tenía pa'l'a
él una caricia. ¡Pobrti mujer abandonada!
Cuando debía decir á. s11 hijo: &lt;tú no tienf's p&lt;\dre; el que tenías ha. huído de nosotros&gt;,)!' en•
señaba á pronunciar un nombre que, por mis·
terio inexplicable, bacía sonreír á la criatura
inocenre.
Una noche de fines de septiembre, en que llovía á torrentes, la pobre Blanca., que cosía
muy cerca del lecho donde reposaba su Angelito, R8 ·quedó di vagada pensando en aquellos
días felices de cuando estaba soltera; en aquel
tiempo en que, al volver del taller,entraba siempre cantando en su limpia. casita, donde la recibía su bue11a madre, a.hora muerta, con mil
caricias y agasajos .... Luego vino á. su mf'nte
el recuerdo de sus a.mores con Pablo .... Después vió ◊orno entre sombras cuatro cirios amarillentos alnmbrando el cadáver de la que le
dió el ser. Sus ideas se fueron confundiendo y
sus párpados cayeron poco á poco .... Cruzó
por su imaginación, como envuelta. entre brumas, la. gallarda figura del esposo ingri,.to ....
Respiró larga y desahogadamente, y se quedó
al fin dormida.
Y el agua. no cesaba. de caer; llovía mucho,
mucho ... .
De pronto sonaron tres golpecitos en la. puerta. Blanca. despertó sobresaltada y corrió á
abrir.
-¡Pablol- dijo sorprAndida al ver á su marido.
-Vengo malo- respondió éste con voz débil,
-me duele aquí. ... aquí. ... y señalaba el costado derecho.
-¡Jesús nos amparel--exclamó la. triste m:t·
jer, cruzando suavemente su brazo por la espalda. del hombre á quien ama.be. á pesar de
aua ma.lda.des; y muy deapa.cio, seenoa.mina.ron

ambos hacia el tibio lecho en donde dormía
dulcemente el pequeñuelo.

***

Atacado de una pulmonía. doble, estuvo Pablo luchando con la muerte diez y siete días.
Blanca en aquel tiempo sufrió muchísimo;
pero cumplió con valor todos sus deberes de
madre y de esposa Sin desatender un momen•
to á su hijito, se pasaba los días y las noches
cuidando con delicadeza esmer11da y abnegación sublime á su Pablo, á su amado esposo,
que entonces sí era de ella .. . . ¡sólo de ella!
i..:a máquina se mantuvo paraliza.da. tres semanas; no cosía Blanca y, por consiguiente,
no ganaba un céntimo; pero no faltó nada ne•
eesario en a.q uel 1:. casa, gracias, primero, á los
cortos ahorros de la costurera y, lue¡ro, al au•
xilio pecuniario que, día.con día., iba á llevar•
les una. muchacha de rasgados ojos y encarnadas mejillas que vestía. costosos trajes de colores muy vivos: una antigua compañera de
taller de Blanca, que había venido á mejor
fortuna. y que, después de haberse llamado a.n•
tes Patrona, tuvo la feliz ocurrencia de caro•
biarse aquel nombre por el de Gracia, como al
presente era. llamada..
Después de tristes días y noches horribles,
fué por fin declarado el enfermo fuera de peligro: Pablo entró en convalecencia.
Cuando en un hogar ha. estado alguno gra•
vamente enfermo y a.l fin se salva, ¡cuánta. felicidad viene á. compensar las amarguras pasadas! ¡qué dulce tranquilidad suceoe á la angustiosa. incertidumbre en que antes se ha vivido! Los días parecen más claros y más tibios,
las noches más largas, silencios11,s y frescas,
propias para el descanso.
·
Así sucedió en la. .humilde
vivienda de Blanca: desde
que su esposo comenzó á restablecerse, reinaba allí la dicha y la. tranquilidad,y mientras más días pasaban, más
bien se encontraban aquellos
tres seres.
Pablo iba. sintiendo la. benéfica influencia. del amor paterno; estaba loco con su lindo hijo; éste parecía. ir perdiendo ca.riño á su madre y
se había convertido en la
sombra des u papaítc;,dequien
no se apartaba un momento. Las veladas
eran deliciosas: Blanca. cosiendo en la máquina, y allí muy cerca de ella, el convalecien~ jugando con el chiquitín. Muchas veces
Gracia. dejando un par de horas sus alegrías
mundanas, iba. á. reunirse también con sus amigos y á. gozar de esos encantos purísimos,
muertos para ella desde el día en que dejó de
ser Petrona, la. costurerita sencilla. y buena.
Cuando Gracia. estaba allí de visita, Blanca
dejaba el trabajo y todos rodeaban al encantadnr chicuelo para divertirse con sus inago•
tablPs monerías. ¡Y cómo se reían cuar.do, batie[!dO palmas, hacían que el risueño Angelito
se pusiera á bailar levantándose el vestido con
amhas manecitas!
Una noche en que Gracia no se a.pareció por
allí y el niño se durmió muy temprano, estaba
Pablo desi&gt;sperado, sin tener en qué pasar el
tiempo. De rf'pente se dió una palmada. en la
frente y dirigiéndose á su esposa, exclamó:
-Se me ocurre una cosa.
-¿Cuál es ella?-preguntó Blanca. dejando
la labor.
-Que pongamos un nacimiento para que s&lt;,
di vif,rta el chico.
-PPro si aún faltan dos meses para la. No•
che Buena.
-Mejor--aijeveró Pablo,-así hay más tiempo para prepararlo todo. Gr11cia. va á. ser J:i.
madrina en la. &lt;acostada del Niño&gt;. Dame algodón para hacer unos borreguitos.
Blanca. sacó del cajón de una cómoda una
csnastilla repleta. de algodón y la puso en manos de su marido. Este comenzó desde aquel
momento su tarea.
Todas ias noches se entretenía. el embobado
papá en la fabricación de borregos, y el niño
estaba. loco de contento con los
animalitos: á cada uno que veía
terminado, lo acariciaba, le daba de comer y beber y, luego,
acercándose de puntillas á su
mamá., se lo presentaba haciéndole al mismo tiempo. «beee,
beee&gt;, para asustarla.
El inteligente chiquitín no estaba en edad de comprender
lo que era un na.cimiento; pero
chillaba y daba saltos de alegría cuando su papá le explicaba. que Pra. una cosa en que había. un Niño Dios dormido entre
pajas, laguna.A pobladas de patitos de colores, Reyes Magos
que venían del Oriente, los fa.
mosos borreguitos, y otra mul·
titud de curiosidades.
El tiempo iba corriendo, y
aquel ho¡a.r ta.n triate dia■ an•

tes, segi;ía convertido, ahora., en un caliente
nido de amores y ventura.
¿Habrá cuadro más tierno y más hermoso
que el que presentan dos padres carii!osos
embebecidos en las gracias de un hijito idolatra.do?
¿ Habrá delicias mayores que las que ofrece
un hogar tranquilo en donde reinan el amor y
la. abnegación:&gt;
Blanca era feliz; Pablo parecía encontr11.rse
s1;1-tisfecho; Angel crecía saludable, hermoso,
vivaracho ....
Pero una noche, después que el niño se durmió, sintió el fastidi&amp;do papá vivos desP.os de
salir á. dar una vuelta por las calles. Blanca.
Pxperimentó gran inquietud, mas no se opuso.
Salió Pablo y á buena hora ya. estaba de regreso.
Otra noche volvió á salir y regresó más tarde. Luego, al amanecer. Después .... ya no
volvió hasta pasados tres días; y así continuó
con su misma. vida desordenada de antes, llegando muy tarde las pocas veces que llegaba.
y sp.!iendo luego sin ser visto.
'
Y ¡adiós ventura.de la dulce esposa! .... Y
;adiós monadas del gracioso niño!. ... Murieron las veladas a.legres; se acabaron los bail~R al -son de bulliciosas palmas .... ¡Ya no
más borreguitos de algodón!
Por las noches, mientras Blanca, llorando
en silencio, cosía en la máquina, el rubio angelito, el inteligente chiquitín, sentado en una
silla muy bajita,repasaba. uno á. uno los blancos animaluchos, y besándolos, exhalaba. esos
suspiritos de niño que hacen estremecer los
corazones más duros. Después preguntaba á
su madre cuándo volvía. su papá., y la. infeliz
mujer, dándole un beso, le respondía siempre
que &lt;muy pronto.&gt; Y, luego, el triste niño,
murmurando la duke palahr·a: &lt;papá&gt;, se iba
aletargando poco á poco, hasta quedarse profundamente dormido, oprimiendo contra el pecho un borreguito de algodón. De allí le tomaba. en brazos la amorosa madre, le llevaba á.
1a. cama. y, cubriéndole de besos, le arropaba
muy bien.
U na noche ne mediados de diciembre bacía
mucho frío y blanca teoía á su hijo dormido
sobre las niernas. E ran las diez y la triste
costurera aún no seati11, sueño, y permanecía
sentada mirando dormir á. su preciosa criatura, y pensando en la ingratitud de su Pablo
que así les abandonaba, á ellos que tanto le
amaban .........
De pronto unos pasos disparejos resonaron
en la escalera y se fueron acercando basta cesar precis11mente junto á la puerta de la babi·
tación de B I anca. Esta pensó que sería su esposo y corrió á abrir llevando en brazos á. su
hijo. Abrió y una coriente de aire helado vino
á bañarles, haciendo estremecer al dormido y
,t la . despierta. A pesar de la. mala. impresión,
Blanca. se asomó aún para mirar .... Los pasos no habían sido de Pablo, sino de un veci·
no del piso ·J e arriba. que se detuvo allí para.
encender un cigarro La desconsolada esposa.
volvió á sentarse y así permaneció dos horas
m4s.
Cuando se levantó de allí y se dirigió á la
cama, iba alarmadísima.: Angel estaba enfermo, ardía en calentura. y su respiración era.
muy a¡ritada..
Llegó por fin el veinticuatro de diciembre
con su sempiterna alPgría y su característico
olorcillo á hirrba.s. Por tocJas partes reinaban
la animación y el contento. Las calles se encontraban repletas de gentes cargadas de juguetes, dulces y flores, y los niños pululaban

a,quí y allá, _aumentando el laberinto con sus
¡,itos y so~aJas..
En el primer piso de la gran casa de vecindad donde vivía Blanca, en las habitaciones
de una familia muy amiga. de fiestas, se hacían
grandes preparativos para. recibir con toda
pompa al Salvador del Mundo. Un sin·
número de señoritas entraban y salían con ju•
guetitos de loza., con cucuruchos Je papel 1·ellenos de confites, con cintas, flores y tpdo
aquello indispensable para. una magnífica
acostada de Niño. Entre aquellas jóvenes ll¡¡nas de ilusiones y esperanzas, que aún no habían probado la.s amarguras de la. vida, todo
era júbilo, anima.da charla y sonoras carcajadas.
No sucedía lo mismo allá arriba., en el entresuelo, en una triste y obscura vivienda por
cuyo piso bien se nota.ha que hacía varios días
que no pasaba una escoba,y cuyos pocos muebles estaban desordenados y cubiertos de polvo. En este pobre cuartucho, que era el de
Blanca, se habían enseñoreado la tristeza y el
desconsuelo más profundos. El gracioso rubillo estaba enfermo; el tibarl atáu chiquitín, el .
dueño de los borreguitos,seeocontraba grave,
muy grave .... El travieso Angelito .... ¡se mo•
ríal
Era. de noche. Tres mujeres rodeaban el lecho del pequeño enfermo: Blanca., Gracia y
U'Úa de esas pobres ancianas que husmean dónde ha.y un enfermo de gravedad para. estar allí
presentes á la. hora suprema.; una de esas in·
felices despreciadas por todos y á quienes todo
el mundo aborrece y mira. como á criminales,
por la sola. manía de vestir cadáveres y rezar
últimas oraciones.
La vieja y Gracia permar..ecían inmóviles y
mudas á. la. cabecera.; Blanca, sentada en el
borde de la. cama é inclinada. sobre su 'hijo,
bacía. á. éste mil caricias y exclamaba de vez
en cuando con voz tiernísima., trémula y sofoca.da por el llanto: ¿Dónde te duele, hijo de
mi alma? ¿Qué quieres, mi amor? ¿Tienes
frío? .... ¡No llores, prendecital .... Yo soy tu
mamaíta querida. ¿Me quieres mucho? ... ¿Por
qué no me respondes, luz de mis ojos? .... ¡Háblame, niñito liado!. ... Háblame,encanto adorado! .... ¡Háblame, vor favor! ..... .
Pero el niño no respondía; sus tristísimos
ojos color de cielo estaban fijos en los de su
madre; su pálida boquita entreabierta no se
movía; su respiración iba siendo más lenta á
cada instante.
Blanca se levantó, llenó de leche una. cucharadita cafetera y la acercó á los labios del enfermito ; éste no hizo ademán alguno de repugnancia ni de agrado. La. pobre mujer vertió el
líquido; el niño abrió y cerró la. boquita varias veces y la leche se escurrió por sus pálidas mejillas ....

Sellos Hispanos

tOJ:€D0
¡Qué evocación tu vísta nos despierta
en muros, tallas, mármoles y herra_jes!
¡Ciudad, no es necesario que trabaJes:
tu orgullo es perdurar viviendo muerta!
Una épica. jornada en ca da Pi_ier~a,
por donde entraron pueblos y ltna.~es;
cien leyendas en templos y almenaJes;
y basta en el polvo una lección abierta.
El alma. busca. el góticb postigo
por el que se asomara Don Rodrigo
á. ver·la Cava., que pasión le brinda,
Y el baño de ladrillos encarnarlos,
que a.un parecen estar empurpurados
con las ví~genes rosas de Florinda.
MANUEL

S. PICHARDO.

Noviembre, 1904.

o
PARA UN ARTISTA
Parte la noche en dos el rayo aleve
Y aletea el relámpago un instante
De horizonte á horizonte; el resonante
Carro del trueno se desploma. Llueve.
Llueve, y la tierra sitibunda bebe
Con ansia el lloro de la. nube errante,

-Ya está acabando-resopló la vieja. al oído de Gracia.
-¡Dios mío, Dios míol-murmuró la excosturerilla, cubriéndose el rostro con las manos.
Blanco soltó la. cucharita, retrocedió unos
pasos, y clavando sus crispados dedos entre
~u enmarañado ca.bello, se quedó inmóvil unos
ID~tantes, con la mirada fija en la pobrecita.
criatura. De repente lanzó una sorda. exclamación, como si hubiese encontrado un recurso infalible, y corrió hacia la cómoda. Tomó
de allí una cajita blanca de cartón; volvió con
ella. hasta el lecho de su hijo; la destapó, y sacando algunos borreguitos de algodón, los
presentó al niño, prorrumpiendo al mismo
tiempo en una serie de exclamaciones tan ca.riñosas como tristes.
El nii!o permanf'cía inmóvil y mudo, con los
tristísimos ojos color de cielo siempre fijos y
los descoloridos labios entrenbiertos.
-¡Angel!. ... -dijo muy quedo la desola.da
madre, apartando con ambas manos los dorados rizos que cubrían la blanca frente del chiquitín ....
1Silencio sepulcral l. ...
-¡Angel l. . .. -gritó, levantando, fuera de sí,
la rubia cabecita. .....
El nii!o no respo:idia; continual::a con los
ojos siempre fijos y entreabierta la boquita..
El Angel que fué la única alegría de aquel
pobre bogar...... ¡había volado al cielo! .....
Blanca. ya. no lanzó un grito, no exhaló un
sollozo, no ver-tió una. lágrima. Se volvió hacia. sus acompañantes, y con una intensa mirada. de id iota envolvió á las dos mujeres.
Gracia, abrazándose á un pilar de la cama,
rompió á llorar; la. vieja se hizo disimulada y,
fijando sus miradas en un cuadro de la Virgen
de los Dolores, comenzó á. mover los Jabíes
como si rezara, mientras una lágrima peque·
ñita iba dando tumbos por entre las sinuosidades de su rostro apergaminado.
Dos ó tres horas más tarde, el cuerpecito de
quien fué el inteligente, el charlatán Angelito,
estaba tendido sobre una pequeña mesa. cu_bierta con un paño blanco, casi escondido en·
tre un diluvio de flores que Gracia había llevado.
Blanca. permanecía muda. inmóvil y con la
vista extraviada. De repente se quedó mirando fijamente al muertecito, y sus labios se contrajeron con extrai!a. sonrisa; después iué á
buscar la cajita blanca de cartón; sacó de ella.
los borreguitos, puso uno entre las enjutas y
amarillentas manecitas del que fué su encanto
sobre la ti'3rra, y colocó los demás entre las
flores. Luego volvió á sentarse y prosiguió inmóvil, silenciosa., divagada.
Al poco rato resonaron en la escalera unos
pasos disparejos que se fueron acercando.

Después se escuchó una voz destemplada Y
hueca que hacía supremos esfuerzos por tara.•
rear una canción vulgar......
Blanca lanzó un grito, se incorporó bruscamente é hizo ademán de huir; pero se quedó
allí clavada y sus labios volvieron á contraerse con la misma extraña. sonrisa de momentos antes.
De pronto se abrió la. puerta y apareció .Pa.•
blo tambaleándose.
Blanca. se adelantó en silencio, le tomó de
una mano, le condujo basta muy cerca del
montón de flores, y, señala.nao al muerto, le
dijo al oído:
-¡Nuestro Nii!o Dios!. .....
Pablo abrió los ojos desmesuradamente,
lanzó un brami.do terrible y retrocedió espantado.....
Blanca le miraba fijamente con sus grandes
ojos de idiota., y sus pálidos labios seguían
contraídos con la siniestra. sonrisa.....
Gracia, abrazada al pilar de la cama, exha•
Jaba sollozos muy hondos, y la vieja, arrodillada frente á la. imagen de la Virgen, rezaba
en alta voz, mientras un raudal de llanto corría por sus enjutas mejillas.
Sonaron las doce.
Abajo, en la. habitación de aquella. familia
tan amiga de fiestas. la orquesta. rompió á. tocar, y acompañada de panderos, pitos y sonajas, un alegre coro de frescas voces cantó:
&lt;Aromas se quemen de plácido olor;
«Delante del Niño derrámense flores;
«Adórenle reyes y pobres pastores
&lt;Y cantos se entonen al Dios Sal va.dor&gt;.

Mientras que el aquilón con su pujante
Soplo las sel vas y la. mar conmueve.

l:il'I l:iL 01:iSll:iRTO

Ruge el torrente acrbcentado, el río
Desbórdase y anega la llanura,
Y en medio á tanto horror, la luna, el frío

'
Rostro muestra en fugaz desgarradura.
Como una calavera en el sombrío
Recinto de una inmensa sepultura.
1904.

JULIO FLOREZ.

LÍMBANO CORREA MERINO.

Se hunde el sol en ocaso. y al hundirse figura
ignicente _pupila que tenaz parpadea, •
con Sl\ngrie,itas oleadas, el desierto empurpura.
y empurpure. le. nube que en el éter flamea.
"Hasta el jaiqne del moro, que sus rnos murmure.
tinto en viva escarlata, como SRngre chorrea
•
por el anca huesosa, macilenta y oscura
del paciente camello, que el oasis rastrea..
Los matices del rojo fücendianrlo el ambiente ·
llue,en polen de hlego en la paz del Oriente; ·
y en el tnl.g1co nimbo, con su dura sonrisa
Sl\ludando á la comba rutilante v desierta
se levanta la Esfinge, como eterna divisa '
como eterna divisa de una raza ya muerUL.
ALBERTO HERRERA.

A un Converso

~~p

VESPER
Marchabas sin mentor, cuando entre flores
sorprendiste un zagal que, recostado,
tañía el caramillo delicado
cuidando sus cabritos trisca.dores.
Era Virgilio-rey de los pastores,á él te llegas, feliz y emocionado,
y le dices: «Señor, ·pues no has negado
impa1·tir tus miríficos favores,
perdona si, extraviado en mi camino,
famélico me acerco á mendigarte
algo que me conforte ... voy sin tino;
tu pan intelectual conmigo parte,
da.me á beber I as heces de tu vino...&gt;
y te dió en comunión al dios del Arte!
JUAN

B.

DELGADO.

(POSTAL)

En este paisaje
yo quiero que mires
la luz que se alE&gt;ja.,
la tarde tan triste ..... .
Los pájaros mustios
que vienen de lejos
trayendo despojos
que anhelan los cuervos·
las rubias espigas
'
de tallos resecos
que alados cantores
inclinan al suelo ....

··¡Q·u·~ t~· ~-1~~- t~~- ¡,¡·a~~-~···
no tenga en su ocaso
angustia tan larga!
LEoPOLDO,

�-Et MUNDO ItUSTltADO

Et MUNDO llUSTltADO

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LEYENDA ORIENTAL
Er, ui, albun,

dejando, tras la sorpresa,
el mundo con sus desvíos,
despechada á la princesa
y sus salones vacíos.

L! BAND&amp; REPUBLICm DE PARIS

Y la Banda de Artillería

Para recibir honores,
según cortesanas leyes,
de encopetados señores,
de príncipes y de reyes,

¿Qué es tu álbum? Un palacio
donde por rendirte honores,
buscarán, Margot, espacio
prosistas y trovadores.

en el anchuroso espacio
de una vega floreciente,
mandó construir su palacio
una princesa de oriente.

Mas al hallar á sus puertas
un trovador peregrino,
con las alfor¡as cubiertas
par el polvo del camino,

Se irguió al fin en la campaña
la soberbia construcción:
pasmo de la gente extraña,
de la propia, admiración.

temiendo estoy, Mar&lt;&gt;'arita
que contigo nuevamente
la leyenda se repita
de la princesa de oriente.
U. A. PÉREZ.

Mas cuando fueron abiertas
á las voces de la fama,
puso un_m.endigo á las puerta!
de s~ palacio la da-ma,

Y refieren los anales
,que, por' aquella locura,
'nadie cruzó los umbrales
de la regia arquitectura;

.

~
~

I

~

,,

,.:· .

?-ir~=:,.,...,,..,

En este número publicamos una fótografía
en que aparecen, formando un solo grupo, el
personal de la Banda Republicana de París,
que es sin disputa una de las mejores del mundo, y el personal de la Banda de Art_illería.,
que nuestro Gobierno envió al Certamen como
parte del contingente militar de México.
El grupo está tomado al pie de uno de los
principales y mií.s hermosos ed1ficios de la Exposición, y en él puede verse en traje de gala.
á todos los ejecutantes de una y otra corporación. Al frente del nuJl1eroso personal figura~
el Director de la Banda Republicana Y el D~rector de la de Artillería, Sr. Capitán D. Ricardo Pacheco.

.

Las fotografías de la Legación de Esp~ña.
que publicamos en nuestro número anteri r,
fueron tomadas por el conocido fotógrafo r.
Napoleón,

8

PUESTOS DE LA CRUZ ROJA JAPONESA FRENTE Á PUERTO ARTURO,

UN SOLDADO RUSO SOCORRrENDO Á UN OFICIAL JAPONÉS.

�Et MUNDO ILUSTRADO

LA MODA EN EL HOGAR
SOMBR!ROS Dt INVlfRNO
nues1ras lectoras en la figura. 1, un sombrero que no dejará de a.irra.da.rles: primero, porque es coqueto y gracioso, y, en seguida., porque junta. lo útil á lo
a.grada.ble; no es frágil, cuesta. muy poco y
puede llevarse desde este mes hasta. fines de
abril; su ejecución es muy sencilla., mas un
poco larga. á ca.usa. de los &lt;coulissés&gt; que ha.y
que hacer en el tafetán; pero las personas que
emprendan este traba.jo, quedarán seguramente satisfechas del resulta.do obtenido, pues un
sombrero de tafetán &lt;coulissé&gt; como éste, es de
una. solidez á toda. prueba.
Precisa tener cuida.do en la. elección de un
tinte de tafetán que no se descolore con el uso.
El rojo grosella. muy sombrío, el color &lt;pensamiento&gt; del tafetán de que está hecho el sombrero de nuestra. figura. 1, son tintes muy hermosos y dura.bles; a.l contrario, los rojos claros y mal vas morirán con el contacto de la. 1uz.
En general, para. un sombrero de día, es preferible escoger un tono obscuro. Un tafetán
ca.sta.íl a. ó nutria. sería. encantador, guarnecido
de rosas &lt;té&gt; ó de un pájaro en los sombríos
• amarillo y naranja.: algunas veces los verdes
claros hacen también buenos matices. En fin,

E

NCONTRARÁN

NÚMERO l.

sombrero. Se fruncen los dos bordes de la. banda. y se fijan: uno en el interior de la copa,
donde se disimula con el forro; el otro secoserá encima del ala y se oculta. bajo la. drape•

Si el a.la es entera.mente coulisée la. copa to
será también. Se empleará pa.ra e~to una. banda. de tafetán de 18 centímetros de altura, 80•
bi:e 1.20 met~os de longitud. Se ejecutará el
mismo tra.ba.¡o que pa.ra.. el a.la., haciendo los
pequeños phegues frun~1dos de medio centímetro ca.da. uno y espac1ándolos 3 ó 4 según
lo alto de la copa.
•
'
Si el sombrero tiene una drapería. de terciopelo, no será necesario recubrir la. copa. con
tafetán fruncido, bastando colocar bieses de
tafetán plano y bien tensos.
Los S{mU)re'fOS en general. -Hablando ahora
de los últim&lt;?s estilos, han alcanza.do el éxito
los &lt;lampar~lla&gt;, marqués, tricornio y otras
formas semeJa.ntes.
Son preciosos los pequeños marqueses &lt;Napoleón&gt; en fieltro negro, con un triunfante penacho blanco. Muy en boga están también las
capelinas de anchas ala.ti 6 sombreros &lt;Restauración&gt; en terciopelo negro, a.travesa.dos
por una larga amazona blanca; el efecto es un
poco duro, pero armoniza bien con las grandes boas de plumas blancas que todas las da.mas usan por la. tarde.
Se vuelve tambié n mucho á los fieltros Luis
XIII, remangados bajo una bella pluma.. He
visto UilO en fieltro &lt;tierra de Siena» con una
corona de minúsculas plumas «colimagonnées&gt;
de color c~ampaña, posada alrededor de la copa, y una Inmensa amazona alargándose á un
la.do. Este género de sombreros es muy seductor y puede usarse de día. y de noche, en el teatro y en las visita.,·.

NÚMERO 3.

NúMERo 2~

para. la. noche se podrá da.r la preferencia. a.l
tafetán blanco nevado, el cual a.parecerá muy
elegante adornado con plumas bla.nca.s ó gruesos coles muy apretados de tul blanco, ó también con bouquets de violetas de Pa.rma..
Sobre un sombrero negro ó blanco se pueden colocar plumas sombrea.das verdes·ó a.zu•
les; a.mba.s son igualmente lindas y muy &lt;chic&gt;.

ría de terciopelo (fig. 3). Si se elige un som•
brero de tafetán blanco ó gris, ó si no gusta.
la. dra.pería. de terciopelo, Ja. banda. fruncida.
deberá recubrir entera.mente la cara. superior
del a.la. y montarse alrededor de la copa. (fie-.
4); en este ca.so se cortará el tafetán sobre 31
ó 32 centímetros de altura., y se a.umenta.rá el
número de cabeza.s fruncidas.

***

Coulisage del tafetán.-Escója.se para. este ~énero de sombreros una. forma. muy tiesa.. Se
puede utilizar de una. manera. excelente un
sombrero de pa.ja. viejo, pero que conserve
buena. forma..
Córtese derecho, á lo la.rgo de la. or-illa. del
tafetán, una banda de 2.50 metros de longitud,
sobre una. u.ltura. de 22 centímetros, admitiendo que el a.la. del sombrero mida. a.delante 13
centímetros. Márquense los puntos de reparo
con hilo blanco, separando a.sí la. banda.en cuatro porciones en el sentido longitudin!l.l: el
medio de la. banda. correspenderá a.l medio delantero del sombrero; los dos extremos del tafetán se juntarán atrás, y los otros dos puntos de reparo se dejan á los lados del sombrero; de esta suerte los frunces quedarán plegados con uniformidad.
La primer fila de frunces se hará á los 5 centímetros de distancia, del lado de la. orilla del
tafetán (fig. 2); allí se hace un pequeño pliegue de medio centímetro de altura, el cua.l,
una. vez fruncido, formará una. cabeza que seguirá el borde del sombrero; á cuatro centímetr.os de este borde, un segundo plieguecito,
igual a.l anterior, queda. debajo del ala.. Acaba.das la.s dos hileras de frunces, se dispondrá, con a.yuda. de alfileres, la. banda sobre el

NÚMERO

4,

Vemos igualmente las capelinas de anchas
alas, de copas derechas y altas, en terciopelo
fruncido, con un penacho de ph1mas muy levanta.do y una. drapería en tul que cae sobre
los hombros en una sola brida., á menudo única, que se enrolla contorneando el cuello en
una. nube vaporosa, muy dulce por el tinte.
Estos sombreros, de vastas proporciones, no
dejan de ser incómodos para. la. noche: figurémonos lo que dirán nuestros pobres vecinos en
el teatro, de las imprudentes que no se quitan
el sombrero, si las modistas no discurren algunas formas más moderadas.
Daremos una buena. idea. para toca: imagínese un fieltro rojizo, cuyos bordes están en•
rolla.dos sobre la copa de manera. de producir
una. forma alargada. y estrecha; á la izquierda., una fa.ata.sía. de paraíso matiza.do, pasan•
do del naranja al blanco puro; los bordes del
sombrero llevan una banda. de paño blanco
pespuntea.do. Esta. toca, sencilla. y sobria,
acompaña muy felizmente los trajes sastres,
E l marqués es asimismo cómodo para sa.li- .
das diarias.

EXPLICACION DE LAS LAMINAS
FIG. 5.-Tres hileras de cinta de terciopelo

NÚMERO

5.

se acomodan franjeando la parte media de la
cara inferior del ala. La copa tiene una roseta de cinta en un la.do y una de flores en el
otro.
FIG. 6.-Esta atractiva. toca es de color sua.vo; se enrolla. graciosamente á los lados y se
adorna con una. grande rosa del lado iz·
quierdo.
FJG. 7.-Esta ca.pelina de castor y terciope·
lo sua.va, se adorna. con malina y rosas.
FIG. 8.-Este sombrero es de fieltro blanco
y terciopelo negro; muy á propósito para traje sastre.

COLONIA CUAUHTEMOC
La más hermosa Colonia no sólo por su posición,
que lo es contigua al Paseo' de la Reforma, sino porque las personas que están comprando lotes, pertenecen .á lo más granado de nuestra sociedad, quienes desean construir magníficos edificios, que, en
époc.a no muy lejana, llegarán á ser el lugar más de
moda y el centro de las lujosas residencias de la
ciudad de México.
Sírvase investigar el alza á que ha llegado en esta parte de la ciudad, de algunos años á esta parte,
y se convencerá de q_ue no hay inversión más segura ni de más brillantes resultados que la que le ofrecemos.
Por un acuerdo especial, se ha prohibido, para
siempre, establecer pulquerías ú otros establecimientos por el estilo en esta Colonia. Siendo este
lugar p&amp;ra edificar fincas que llenen todos los requisitos de salubridad y, por consiguiente, para que
residan personas de refinada cultura, se hacen necesarias estas restricciones.
En menos de tres meses se ha vendido cerca de
la cuarta parte de este terreno, y esperamos quepara fines del presente año, todo, los lotes habrán sido
tomados, y dentro de unos cinco años, este lugar será el más hermoso y saludable de la Capital de la
República.
Oreemos que en un tiempo no muy remoto, México llegará á ocupar la primera fila por sus edificios,
en el hemisferio occidental. Tiene la ventaja natural, que no gozan otras capitales: salud y cultura.
Continuam-0s vendiendo lotes bajo nuestro mismo
plan, es decir, veinte por ciento al contado y el resto en nueve años• .Ningún interés se paga sino despnés de que se hayan concluído: calles de asfalto,
banquetas de cemento, drenaje y un sistema completo de agua.
¿Hay algnna proposición d·e terrenos mejor que
é.,tn~

r:ra mayores informes, dirigirse

á

liil!d Sü~ y Mewn Trust company,
PlimiUSUfmma,4,

á i los Sres. PrtvtJst &amp; van,
Priman·, lle Sil frn:lsu, 8.
NÚMERO 6,

NÚMERO

7.

_NÚMERO 8.

�Año XI-Tomo 11-Nllmero U

GRANDES ALMACENES DE

Domingo 11 de Diciembre de 1904

El Palacio de Hierro. S. -A.

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Año XI.-Tomo 11.-Número":,24.

MEXICO, DICIEMBRE 11 de 1904.

Dlnctar: Lic. RAFAEL REYES SPINDDU.

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Registrado como artfculo de eegunda clue, en 8 de Noviembre de 1894.-Impreso en papel de la Fábrica de San Rafael.

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�</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>El Mundo Ilustrado</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>DE

'

L .UNDO LUST~ADO

T

AL

Año XI.-Tomo 11.-Número":,24.

MEXICO, DICIEMBRE 11 de 1904.

Dlnctar: Lic. RAFAEL REYES SPINDDU.

J GR~~2~Jn!~~~!~~~t~~!~~!}As~JJJ!~~ES J
~'
·~
r Departamento de Géneros de Lana para Vestidos

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81n1tl: LUIS REYES SPIIDDU.

Secre1a.rio de Redacci6A: JoSé! Gdmez Urarte.

Registrado como artfculo de eegunda clue, en 8 de Noviembre de 1894.-Impreso en papel de la Fábrica de San Rafael.

IL~§ ffJ°A§ ((i~;A1W1D)IB§ W MlIBJJ~~
§ lIJ IRtlr IT 11))~§- 1D) lE IL;Al ~JE JP) [J$ ILIl ~;Al
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exceda de 15 kilos.

Sig~ortt, t;onnorat y e,ompañía.
LAS FIESTAS PRESIDENCIALES.
ICI onrro de la Reforma&gt;' el c;arro de la Pa&amp;,-Un a•pec;to de Platero•, durante la tran prooe•lón c;lvloa,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

EL BANQUETE

***

El Sr. General D(az, que fué recibido por
11na comisión especial que encabeiaba. el ::lr.
Diputado D. Trinidad García, se presentó á
las puertas del edificio á las ocho y media de
11!' noche, y después de recorrer el loca.!, elogtando et derroche de lujo y buen gusto des•
plegado en el adorno, tomó asiento en la. me•
sa. ue honor, que es precisamente ta que repre•
C: N el hermoso patio de Minería, suntuo- santa ltt. fotografía. que pubilca.mos.
U sameote decorado a.i efecto, se verificó
El seil.or Presidente, que ocupaba el centro
el 2 del actua.l, por la noche, el banquete ofrede la mesa, tenfa á su uerecha á los seiiores:
cido al Sr. General D. Porfirio Díaz por el
Embajador de tos Estados Unidos, Secretar10
Círculo de sus Amigos y por los Sres. Goberde Justicia., Ministro de Gutt.tema.la., Gobernanadores de los Estados.
dor de Colim11., Ministro de Itali11., ~nctt.rga.do
Como esta. fiesta, que constituye, sin duda.
de Negocios de Cnile, Gobern11.dor de R1dal•
una. de las nota.s más brillantes del programa
go, Gobernador de Titba.sco, Subsecretario de
dispuesto para solemnizar el comienzo del
lntrucc1ón Púolica, Mayor Pablo Escandóo,
nuevo período presidencial, ha dejado en los
Tercer s~cretario de la. l!:mbajada. de los .l!:st11•
a.ltos círculos sociales de la Metrópoll los
dos Unidos, y attaché milita.r de la. Legación
inás gratos recuerdos, vamos á referirnos á
a.lema.na A ia. izquierd11. estaba.o las sígulen•
ella, a.uoque sea describiéndola á grandes rastes person11.s: Vicepresidente de la República,
gos, á fin de que nue~tros lectores se formen
Ministro de E,p&amp;.1111., S.icreta.rio de Comunlc&amp;• ,
una. Idea del extraordinario lucimieoto de que
c1one,1, Ministro del J11.pón,.Enca.rgado de Ne·!;
estuvo revestida.
, Lgo~ios dejR.usia, Gobernador de1D urango, Go-1~
ill
7 1EF atrf"::Y-.'N' 1 ~
., í.i
eJ'f liOl'fOR

DEL SR. GENERAL DIAZ.

··--=
felicidad. En sus negras pupilas de criollos la
sombra de los tugurios ha dejado una larga
pincelada persistente.

***

EN

la ciudad, toda esfumada en una sutil
neblina húmeda, las casas y las iglesias
se agrupan como miserables que se aprietan
en una noche de invierno calentando sus miserlas con los latidos efímeros de sus corazones; apenas si las torres, airosas y gallardas
durante la gloria del sol, se empinan, espiando en el cielo bajísimo y fofo, la primera mancha azul ó la primera estrella.
En una madeja de sutiles gotas de lluvia, la
tarde hila sus querellas, murmut•aodo una vieja canción, mientras el vieoto recorre claudicando las callejaq, e:. las cuales se extravía.
como un beodo. Diluidas en li,t, bruma las personas, pierden perfiles y deta!Jes y se agitan
en grotescas contorsiones, procurando evUar
los baches, en los cuales pone la llovizna un
estremecimientc.
La tarde muero con todo el prosaico dolor
de una agonía humana; nada de rojos ea el
cielo; ni una estrella que arda en el horizonte;
la lluvia aplana la atmósfera y runrunea monótonamente en los aires.

***

Los árboles, en el bosque, sobrecogidos de
un v11.g-o presentimiento, apenas si mueven sus
altas frondas, en las cuales comienzan á encanecer los verdes opulentos. Unos hay que se
agrupan, en torno del lago, silenciosos y tré•
mulos, como si experimentaran la sorda atracción del abismo y pensaran suicidarse á la
manera del rey Luiil. Otros parecen cuchichear
medrosamente, con la lenta parsimonia con
que tos ancianos se comunican los detalles todoq de sus lacras y sus memorias.
Un grave hálito de espanto ha soplado entre las hojas, que pierden las fuerzas, se desprenden y caen, formando uoa. crepitante alfombra en las estrechas avenidas, al fin de las
cuales parece que vela. un gran dolor, espiando á los que pasan.
Ea ella.golas barquillas adquieren un lento
balanceo rítmico y pe.recen cosa.s vivas, pero
muertas de frío; los cisnes han enmudecido, y
cuentan af&amp;uosamente los millares de gotas
que hieren la superficie . glauca y despulida,
como la monstruosa pupila de un cadáver
monstruoso. Una figura va¡a atraviesa lenta.menta, á la dista.cela, ocultándose alterna\ivameate tras de los troncos y apareciendo en
los claros, y no parece sino que se ocupa en
hacer una abundante cosecha. de tristezas.
Pero á la. mafia.na siguiente, la. a.urora. se
abre como un gran relicario, y canta. la. luz
en toda.s la.s rama.s;cada. gota. de la lluvia vespertina. adquiere en la. madruga.da el pulimento y el iris de un diama.nte, de una. perle., de
un zafiro, de un rubí sangriento. Parece que,
por la noche, en locas correrías amorosas,
perseguida.e por silfos eróticos, las hadas
han olvidado todos sus joyeles.

*
**

Los milagros de la luz me.tina! alejan el horizonte en un dulce desvanecimiento de tintas
neutras. La multitud se ha levantado de prisa
muy temprano, porque ha sido invitada. Con
paso rápido, marca.ndo un ritmo alegre con
sus taconeos, a.spirando el aire como una golosina., pasa.n y pasan; llevan tras de sí tos
padres á sus pequen.os, cuyos grandes ojos
atónitos apenas si alcanzan á explicarse tanta.

Por la.s calles de la ciudad, de gran gala
una muhitud rebosante de alegría, espera pa'.
cientemente el pasó de la. ,¡-ran procesión; distrae sus impaciencias comentando el adorno
de las facbad11s, en las cuales la nota tricolor
domina; charla, con un ruoruoear constante
que se antoja la. respiración vaporosa de un~
mecánica complicada.. De cuando en cuando
hiende los aires, disparada á quema. ropa Joa
invectiva, y dos ojos, ardientes como d~s deseo~, se clavan en otros dos ojos irónicos, que
lanzan pequeiios chisporroteos fugaces, tras
la reja de las pestaiias entornadas.
_Los chiquillos interr~gan ansiosamente: ¿no
vienen todavíu.? A lo leJos, muy á lo lejos, una.
banda militar ata&lt;'a la marcial melodía de un
himno conocido. Uo gran estremecimiento pasa por encima de la. multitud. Y comienza. el
desfile de maravillas; ya es el grupo de obrera.s, en cuyos cuerpos delgaduchos ha. dejado
el trabajo diario cierta pasividad bovina· ya
es el carro fantástico, desde cuyo vértice 'altísimo una. _doncella ataviada á la antigua, lanza. sus miradas de temor, en el desequilibrio
de la lenta marcha. En todos los rostros resplandece la misma. admiración sincera, como
si al sa.lir de casa hubieran hecho todos el
propósito de admirarse mucho, de admirarse
constantemente, de desfallecer de admiración.
Pa.ra el pueblo, los días más grandes son
aquellos en los cuales se le orrecen espectá·
culos de este género; apenas si la pirotecnia.
nocturna. a.viva.sus admiraciones un poco más
porque a.l ineludible prestigio del color agre'.
ga. el prestigio omnlpownte dela sombra. En
el seno de la. noche estrella.da, cuando el fue·
go de artificio brilla en la altura,el hombre se
imagina que ha logrado crear una estrella.

** *
Si la semana a.menazaba ceil.udamente con
nub11.rrones persistentes, si el e1elo parecía
adelantar las época.s invernales, en un tremendo lloviznar desesperante, en los últimos días
ei sol nos ha resarcido ampliamente. Ni el aire que zumba irónicamente, levantando falsas
brumas en los estrechos horizontes metropolitanos; ni la. hora avanzada, ni el cansancio de
varios días consecutivos, privados de sueiio,
son capaces de arredrará la gran masa de la
población que acude al reclamo de· las fiestas
populares; pero cuando la. 11 u via. teje y desteje
interminablemente sus hilos como una. lamentable Penélope, cuando las rachas hú•m edas
penetran llorando en todos los intersticios
cuando el asfalto adquiere los líquidos puli'.
mantos de un gran canal de aguas cenagosas
nuestra alegría siente en los huesos el frí~
morta.l, se arrebuja, se esconde, y la.tranquila
paz del hoga.r crece ma.ravillosamente ante
nuestros deseos, que se agiganta.o instintivamente.
Cuando él sol vuelve, como un trasnochador
empedernido, y luce en la altura. inmaculada
todo el oro de su cabellera., la alegría se torna voluble y andariega: &lt;sal de casa,&gt; nos dice, y, tomándonos de la mano, nos lleva á
cualquier parte, á dondequiera. que el sol luzca su límpida. lumbre a.lenta.dora. y béne:fica.
Bien hicieron, por ende, los seiiores del Círculo de Amigos del seiior· General Díaz en
transferir algunas de las fiestas popula.res or-

ganizadas_con ~otivo de I_a toma de posesión
d~ la Pres1denc1a por el mismo es1 a dista egregio cuyo nombre llevan. Bien hicieron y á fe
que una hada benévola los asistió en i;u empello· la fiesta infantil, efectuaoa en el Tívoli y
el desfile en las calles de la ciudad, resultar~n
espléndidos.

La. concurrencla,en las demás me~as del ba.nquete, se hallaba. distrlbuída como sigue:
En ta mesa B, á la. derecha., los Secretarios
del Círculo, delegados de los Estados, a.lternando con los miembros de la familia. del 11enor .l::'resldente, Diputados é industriales.
En la. mesa. C, encabezada. por los seiiores
Vicepresidentes de ambas Cámaras, se agruparon principalmente Senadores y Diputados.
A la. mesa. U se sentó principalmente un
grupo escogido de banqueros, ferroc&amp;rl'ileros
y personajes del alto comercio y de la indusiri11. fabril y :ninera.
A la mesa E, que presidían algunos Generales de Brigada, se sentaron los Oficia.les del
EstadQ M11.yor del sef!or Presidente y otra.a
personas.
La mesa F este.be. presidida. por los Directores de los principales diarios de la. capital.
En la mesa G se veía á los miembros de la
Junta Directiva del Círculo y diversas comi11lones.
Y la mesa H, que presidían los sellores
Cónsules de la. Gran Bretaiia. y de los Estados
Uoidos, casi en su totalidad estaba. ocupada.
por mhimbros distinguidos de las colonias ext'.!,;;~.:,,-_1 rT.i.....:....:...

***

Mientras llega el momento fatal mientras Ja
vid!l prel?ara. hábilmente sus engaiios para
h~r1rnos 1mplacab~emen_te, mientras se tienen
ª?º ten el alma v1rg!mdades, mientrits se ea
miio, bueno es que la alegría. cuelgue todos
sus cascabeles en la ruta, y que todas las músicas de todos los ensueiios, refieran á los oídos atPntos la eterna historia, siempre nueva
de la. cBella. del Bosque&gt; y lle las buenas ba'.
das sus madrinas. La niilez es propicia á todos los sortilegios.
Las manifestaciones más alegres de la. vida
~rotal! con sonoridades de fuente, de las almas
10fant1les¡ donde se reúnen los nii'los,la vida olvida sus querellas, acepta gustosa la tregua y
sabe encontrar una maravilla nueva para
arrancar un gran grito de admiración,á 'los espíritus que llegan. La vida. tiene,para los nlil.os, benevolencias de madre y abnegaciones
carii'losas de hermana. mavor.
Un vago .amblecte primaveral y frasco se
respira en aquellos sitios en los cuales, como
numerosos va~os de esencias puras, palpitan
)os corazones mtactos, en los cuales no hadeJado todavía. el dolor sedimentos turbios · donde los _niilos se congrega.o, se dan cita,' para
a.ga.sa.Jarlos, todos los cariños y todas las alegrías. Las fiestas escolares, en las cuales loa
pequeilos reciben el ansiado premio, tienrn un
gran encanto: el mismo que se apodera indefectiblemente del que mira, á la luz imprecisa
de una madrugada amable, un gran búcaro de
flores frescas, sobre el cual revolotea la. seda
viva de una mariposa.
Cada día la.~ fiestas escolares tienen mayor
brillo entre nosotros; cada. vez se las prepara
con más atención, con más carii'lo, con más fe,
y en cada una. de ellas el ca.pitoso perfume de
la infancia. penetra. más y más hondamente los
corazones. Las últimas fiestas escolares han
resultado completas; nada. ha. faltado á esa
jocunda nota que tiene el privilegio de hacernos buenos, por contagio, al ver tantas bondades infantiles.

***

El viejo Popoca·tepetl ha tenido mucho frío:
una semana, más tiempo quizá, estuvo algo
enfermo; envuelto en sus edredones y sin echar
nna mirada siquiera sobre la ciudad, que, ale•
gre satisfecha, pregonaba su contento con la
met lica voz de ¡¡us mil campanas. El viejo co·
loso hi,, estado enfermo, y el frío intenso ba
despertado en él antiguas dolencias y seniles
achaques: ahora se ha leva.ntado ya; pero en
su alta. frente hay más ca.nas que antes. Una
blancura intensa sobre la cual el sol extiende
una lenta caricia de viejos camaradas.

l:

I

EL BANQUE'l'E AL SR. GENERA$1AZ.-LA MESA DE HONOR,

El adorno del salóneraesplendido: el peristilo estaba convertido en un verdadero jard(n,
en el centro del cual, y sobre un zócalo de
musgo rodeado de palmas, se Jestacaba una
artística alegoría. de la. Historia.. En los ángulos se veían numerosas plantas que, agrupada.s, simulaban bosquecillos, y, de trecho en
trecho, en las paredes, grandes cpanneaux&gt; de
llores, orlados con focos de luz.
El salón doode se dispusieron las mesas esta.be. ta.mbién prlmorosamf'nte adornado: al
pie de la monumental escalera, se distinguía
una figura de la. Fama., y, sa.liendo de una fuente simula.da.con plantas y llores, dos &lt;Pegaso~&gt;
que completaban I a a.legoría, haciendo mucho
más bello el conjunto. A la base de los ¡,ilares,
se colocaron vistosc&gt;s macizos de plantas y, como naciendo de é,tos, guías de flores y focos
que se enredaban á la.s colum::ias. Siguiendo el
contorno de los arcos, millares de luces Incandescentes alumbraban el salón, y sobre los
muros, grandes es pejos reproducían los mil y
mil detalles del suntuoso y a.rtístico decorado.
La esca.lera. 1ucía taro bién un magnífi:o adorno.
A la altura. del primer piso se colocó un
gra.n &lt;plafond&gt;, en el cual, pintados a.l tem•
ple, podían verse un ca.rro de la Victoria y
unas alegorías de la. Agricultura., la Industria,
la Pintura. y la. Ciencia.

bernador de México, Goternador de Queréta•
ro, Gobernador de Tamaulipas, Subsecretario
de Relaciones, Subsecretario de Fomento, Oficia.! Mayor de Guerra, General Jesús Alonso
Flores, Diputado Trinida.d Ge.reía y F. R.
Me Creery.
Frente al seiior General Díez estabaocupao•
do el sitio de honor el señor Lic. Alfredo Cha•
vero, Presidente del Círculo de Amigos. Teoía
á su derecha á los seiiores Ministro de Rela•
e iones, Ministro de Bélgica, Secretario de Hr.·
clenda., Ministro de Alemania, Lic. José F.
Godoy, Gobernador lle Chihuahua, Encargado
de Negocios de Austria, Gobernador de Mi•
choacán, Gobernador de San Luis Potosí, Go•
berna.dor de Zacatecas, Subsecretario de Go•
bernaclón, Subsecretario de Comunicaciooes,
General Eugenio Rascón, Presidente del Ayuntamiento, D. José de Landero y Coa, y Vizconde de Latour. Estaban ~ su izquierda los
seiiores: Ministro de Francia, Secretario de
Fomento, Ministro de Cuba, Presidente «le la
Suprema Corte, Gobernador da Aguascalien·
tes, Enca.rg-ado de Negocios de China, Gober·
nador de Guanajua.to, Gobernador deOaxac&amp;,
Gobernador de Sinaloa, Gobernador del Distrito Federa.!, Subsecreta.rio de Justicia, Sub·
secretario de Haciendo,, D. Luis G. Lavie, Ge•
nera.l Pradillo, Teniente Coronel Féll;t Díaz y
Conde Kielmanseg.

tranjeras, Presidentes de sus Clubs y Casinos
y jefes de importantes casas mercantiles,fa.briles y mineras.
Durante la hora de la mesa. reinó entre todos
los convidados la más franca. a.nimación y la
cordialidad más completa..
A la. hora. de los postres, el Sr. Lic. D. Alfredo Cha.vero, como Presidente del Circulo
de Amigos, ofreció el banquete al seflor General Díaz, diciendo el brindis que, juntamente con el muy notable que en contestación
á aquél pronunció en seguida el Primer Ma.gistrado, reprodujo &lt;El Imparcial&gt; en su número del 3 del que cursa..
La.s palabras del seilor Presidente de la Repúblic~, que escucharon de pie todos los comensales, causaron la más grata impresión,
arrancando atronadores aplausos. Cerca de
:a.s once y media. de la. noche terminó la. suntuosa fiesta.

�EL MUNDO ILUS'.l.'RADO

LAS FIESTAS . PRESIDENCIALES
BRILLANTE PROCESION CIVICA

E

L domingo último por la m1:1ñana se efectuó la gran procesión ~ívica que, para 80•
lem!1iz1:1r. Ja inaugu_rac1ón del nuevo perfo.
..,.., presidencial, organizó el Círculo de Ami
gos del Sr, (?eneral D . .Porfirio Díaz.
•
.~a procesión resultó tan brillante y 8 ¡ .
n1ñcat1va, que no resistimos al deseo de cof
sagrarle el m_ayor espacio de que podemos dia-p~ner.. Y decin,os que resultó brillante v sigmficativa, no sólo ¡,orque superó en lucimiento
á J_a efec~uada hace cuatro 11ños con el mismo
o~Jeto, sino también porque todas las fuerzas
vivas deJ país estuvieron tepresentadaa en ella
Desde el humilde obrero hasta el hombre d~
empresa, desde el profesiouista hasta el aimpleestuaiante; todo Jo que contrtbuye entre nosotr&lt;?s á Ja magna obra del engrandecimiento
nac10nal, secuudandv los esfuerzos del hombre ~ue rige los destinos del país, llevó su
contiogentt:1 á aquella hermosa manifrstación
del trabajo, qut:1 sin duda hará época en loa
anales mttropolitanos.

***
El desfile, que fué presenciado por el Sr.
General Dfaz desde el balcón central de Pa!ac10, C&lt;?menzó á las diez y media de la mall.ana,
organizándose la gran columna de manifestantes Y de carros alegóricos, en la glorieta
de Carlos IV, en la Calzada de la Reforma y
en las calles de Rosales y Bucarell. Para logra~ el mayor orden posible, se formaron una
11~cción de vanguardia y cuatro di visiones distmt~s, de~componléndose éstas, á su vez, en
varias brigadas cuyo mando quedó encomendado á diferentes jefes. El aspecto que presentaban nuestras pdncipales avenidas, era verdaderamente notab"le: Jas aceras, los balcones
Y las azoteas, se veían literalmente llenas de
una muhitud ansiosa de presenciar el paso de
los carros y de los numerosos gremios y grupos de operarios que, según rez11 ba el programa, debían formar parte de la procesión. La
muche~umbre er.a tal, que sin exageracióñpuede decirse que pasaban de doscientas mil las
personas aglomeradas contra los edificios y
en las bocacalles del trayecto.

** *
La sección de vanguardia, á cuyo frente iba
una descubierta de rurales. estaba al mando
del Sr. Ingeniero Miguel F. Martínez, y se
componía de varios grupos de alumnos de las
escuelas primarias 3 de otros establecimiento_s o~ciales, del personal de profesores del
Distrito y de diversas comisiones de sociedades científicas y li-terarias. En la vanj!'uardl a
figura~an también los empleados del Consejo
Super10r de Salubridad y de las Droguerías
Y Farmacias. El Consejo presentó los trenes
de desinfección con que cuenta, y los farmacéuticos y droguistas un carro alegórico vistosamente decorado.
Inmediatamente después, ~eguía el j!'rupQ de
caballeros que integraban el Uuartel General,
del que era Jefe el Sr. Coronel Antonio To•
var, Y, formando parte de la primera división,
que estaba á las órdenes del Sr. Diputado D.
José María Castellanos, más de tres mil obr11ros de las distintas fábricas del Distrito. Tras
este grupo desfilaron algunos carros aleg&amp;ri•
~os en".iados por importantes negociaciones
industriales y comerciales, de que nos ocupa•
remos más adelante.
La: segunda división estaba formada por el
contmgente de las prefecturas del Distrito Federal, en su mayor pRrte; por el cuerpo de
bomberos, que lucía su uniforme de gala, llevando su magnífica dotación de bombas, esca•
las, etc., etc., y por un escuadrón de &lt;china•
cos&gt; vestidos con blusa roja y pantalón obscuro. El conjunto era muy llamativo.
En la tercera división figuraban los opera•
ríos de la Dirección de Obras Públicas con:sus
·instrumentos y útiles de trabajo, todas· las
agrupaciones que forman el Congreso Obrero,
en número de setenta y r.os, y los ciclistas del
Club &lt;México&gt;, que llevaban sus máquinas
adorar.das, a&amp;í como los representantes de la
Unión Mercantil, más de cien mineros de Pa•
cbuca, con su 'traje típico, y dos vistosos grupos: uno de zacapoaxtlas, y otro de insurgentes, á pie, vestidos con toda propiedad. Cerraba la División la Banda del Estado d11 Aguascalientes, dirigida por el maestro Payén.
La cuarta divi-sión fué, sin duda alguna, la
más notable. Iba al mando de.l Sr. Lic. González Suárez, v, entre otros elementos, estaba
constituida por el personal de la Oficina I~presora del Timbre y de la Unión Mercantil,
por los miembros de las colonias extranjeras
Y por los representantes de la prensa y de loa
Esladoa y Territorios de la Repl1blioa. _

EL MUNDO ILUSTRADO

***
La. nota más brillante del destile fué el contingente del Círculo de Amigos del seil.or General Díaz, que presentó tres bellísimos carros: el de la Independeoaia., el de la Reforma y el de la Paz.
El primero tenía al frente un gran león imitando bronce y, á lns la.dos, dos ángeles que
representaban la Victoria y la Fama. Hacia
la parte posterior se levantaba un arco de flores en cuyo rematf&gt; SA veía un retrato del Padre de la Patria, D. Miguel Hidalgo, y bajo un
dosel de terciopelo, representadas por bellai¡
sefforita~, se agrupabRn la IndPpendencia, la
Pll.tria y la Hi,toria. Una bambalina sobre la
cual se leían los nombres de los caudillos principales de 1810. cubría la parte inferior del carro, completando el adorno severo y elegante
que lucía.
El carro de la Reforma, simbolizandO la nave del Estado, llevaba á proa una hermosa fi.
l!'Ur&amp; de la Pa.z, y en cada una de las bandas
(habor y estibor) cuatro sefforitas, vistiendo
túnicas romana.~,empuñaban los remos. En el
centro se elevaba un mástil con la ve! a recogida, y en la parte posterior; sobre la. popa,
un rlosel dan&lt;lo sombra al busto del Bt1nemérito ele América, que coronaba la Diosa Minerva. Seis hermosos caballos, ricamente enjaezados, tiraban de este carro, que llamó con
justicia la ateocí6n del públiro.
El carro de la Paz era,sin género de duda. el
más bello y el más rico en ornamentación. Estaba formado por una amplia plataforma á cuyo frente se veían dos carros griegos conduciendo á dos niños que representaban heral•
dos. Seguían después dos figuras: la riqueza
y la agricultura nacional, y más atrás, una
gr&amp;n concha adherida á un peil.asco,dentro de
la cual se encontraban simbolizadas la Ciencia, la Industria y las Artes. Sobre el peffasco
descansaba el trono de la Paz, representada
por una hermosa sefforita que, llevando en una
mano una rama de oliva, parecía sostl'ner en
la otra un busto del señor General Díaz. A
sus pies se destacaban dos figuras muy bellas,
la Fama y la Victoria, y en la parte posterior
del carro, otra figura que representaba la
guerra encadenada. Un numeroso grupo de jinetes preced~a á este carro, llevando pendones
en los cuales se leí o, esta inscripción: cPax&gt;.
El carro del ejército, que también formó parte de la cuarta di visión, simulaba un parapeto, dentro del cual se veían, artísticamente dispuestos, varios atributos de guerra. Hacia el
fondo se destacaba la figura de la Paz coronando un busto del seffor Presidente de la Re•
pública, mientras otra figura, simbolizando al
ejército, le imponía una condecoración.
Otros de los carros que más llama.ron 1a atención fueron: el de las Prefecturas del Distrito,

DESFILE DE LA COMITIVA FRENTE Á PALACIO.

ÉL·-DESFIU: POR L AS

CALLES DE SAN FRANCISCO.

�EL XUNDO ILUST!tADO
EL 1.:.UNDO ILUSTRADO

jes estilo Luis XV Los troncos eran soberbios, iban cubiertos con lujosas gualdrapas
de fleco de oro y empenachados con plumajes
azules.
Precediendo al carro, marchaban dos heraldos que sostení~n, en dos lanzas, un letrero
que decía: &lt;Al Puerto de Vera.cruz&gt;. Los Sres.
Signoret, Honnorat y C~ han sido elogiados
por la esplendidez y el buen gusto de que dieron prueba en esta ocasión.

tas tompañiH dt luz vfuerza tltrtrlcas.
Muy original y muy bien decorado era. el
carro con que l&amp;s Compaíiías Mexicana de
Gas y Luz 'E lécirica., de San Ildefonso y Méxicana. de Electricidad, unidas, c·ontribuyeron
a.l mayor lucimiento del desfile. Sobre una.
plataforma. donde, artística.mente agrupados,
se veían motores, dinamos, etc., etc., extendiéndoi.e diversas instalaciones eléctricas en
miniatura., descansa.ha un globo terráqi.eo,
rodeado por señoritas que representaban: la.
noche, el alba y el crepúsculo, llevando como
diademas loquitos de colores, y vistiendo vaporosos trajes de seda si:..lpica.dos de lentejuela.. Sobre el globo se levantaba. la. esbelta. fi.
gura. de una. señorita, envuelta en luciente gasa, que sosten fa en alto un foco de arco.
Ea los cuatro ángulos del carro se veían
otros tantos postes substentando una. red de
alambres, cuyos aisla.dores retenían en sus
manos cuatro angelitos, sentados á los pies de
la figm·a. principal, y que rea.Izaban notablemente la. bel!ez&amp; del conjunto. Sujetos á los
postes, flotaban unos gallardetes con los nombres de las tres compañías citadas.
Los troncos, que llevaban en las guarniciones y á guisa. de penachos foquitos de colo•
res, iban gobernados por palafreneros vestidos á la. inglesa. Juntamente con este carro

CARRO DE ''AL PUERTO DEVERACRUZ. ''
los de las colonias espaíiola y frances11. y el
de los ferrocarriles. El segundo, sobre todo,
se distinguió notablemente por su originalidad
y la belleza de su decorado. Las fotografías
que publicamos darán á nuestros lectores una.
idea del buen gusto y de la elegancia desplegados en el adorno de estos carros.

•

El contingente de las casas comerciales
é industriales
".111 Puerto dt Utracruz"
La conocida casa de este nombre, fué una
de las que más se distinguieron por el lujo,
elegancia. y sencillez de su contingente. El ca·
rro que envió era. una. obra. de arte, en la. extensión de la palabra.. Estaba forma.do por
una gran caja. forra.da por completo de finísimo raso azul pálido con flores de lis color de

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oro, lleva.ado en la parte superior una ebfer a.,
tambiéa azul y rodea.da. . por una. faja q ue te·
nía ea relieve esta inscripción: «190l. GLORIA
AL HEROE DE LA PAZ&gt;. Sobre la. esfera, ta·
chonada. de estrellas y baíiada. por rayos de
oro de muy buen efecto, se veía. el águila. me·
xica.na. Eo los ángulos de la. caja. se veían,
r eal zando la. belleza del conjunto, cuatro lla·
ces de lanzas, y entre uno y otro de éPtos, un
haz de banderas mexicanas y francesas, s uje·
tas por un escudo con las inicia.les cP. V.&gt; Un
vistoso adorno, que simulaba festón de enci·
no, rodeaba. a.l carro, cuyas ruedas aparecían
cubiertas por molduras doradas y pllsés.
Guiaban el carro cuatro palafreneros Y un
cochero y un laca.yo , vistiendo finísimos tra·

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EL MUNDO ILUSTRADO
tes detalles, hicieron de este carro uno de los
más dignos de elogio.

"El Butn tono."
Una. de las fábricas de cigar:-os más antiguas que existen en la. Capital y que ha. prospera.do, casi al mismo tiempo que todo el país,
al amparo d~ la. paz, es la. de «El Buen Tono&gt;.
Esta. importante negociación, que dirige el
Sr. D. Ernesto Pugibet, quiso, al concurrirá
la. solemne manifestación preparada. en honor
del Sr. General !)íaz, no precisamente hacer
ostentación de lujo, sino rendir un simple
tributo de respeto al Primer Magistrado de la
República..
No obstante esto, el carro alegórico que
presentó fué uno de los más nota.bles. La composición era muy original y artística. Siiµulaba. un pabellón morisco, irreprochable pfsta.
en sus menores detalles de gusto y de riqueza.
Hacia el fondo del pabellón se veía. á una.;sulta.na. representada por una hermosa. joveií vestida. con vaporoso traje de gasa blanca, salpicado de lentejuela., y ata.viada con collares de

CARRO DE:' ' EL BUEN TONO.' '

fundltlól dt "tas Iltllda,."
Esta antigua. ne&gt;gociación industrial, á cuyo
frente figura. el Sr. D. Tomás Phillips, miembro muy estimado de 1~ colonia inglesa., contribuyó a.l mayor rea.lee de la. fiesta. enviando
un bonito carro, cuyo adorno principal consistía. en piezas flora.les del mejor gusto y en ha.ces de banderas, britán1.ca.s y mexicanas. Sir·
viendo de remate al conjunto y dentro de un
marco de folla.je y flores exquisitas, se encontraba. un retrato del señor Presidente de la.
República.
Dentro del carro a.parecía. un grupo de
obreros de la. fundición, llevando sus trajes
de traba.jo, y á uno y otro lado, en gracioso
desorden, distintos instrumentos y berrsmienta.s, como tornos, yunques, martillos, etc., etc.
El Sr. Pbilllps, Gerente de la. negociación y
amigo personal del Sr. General Díaz, hizo todo
lo posible porque el contingente de ·la. fundición correspondiera. á. la. suntuosidad de las
fiestas, y á fe que lo consiguió, pues, como
puede verse en la. fotografía que publicamos,
el carro por él dispuesto fué uno de los mejor arreglados y más hermosos.

)

1

tas ttr\lturías.
Las compaflía.s cerveceras de Toluca, Orlzaba. y Monterrey presentaron un hermoso y
artístico carro, cuya." fotografía. no nos es
posible publicar hoy, por fa.Ita. de espacio. Esperamos hacerlo en nuestro próximo número.

CARRO DE ''EL CENTRO MERCANTIL.''

desfiló un numerosísimo grupo de empleados
de la Compañía. Mexicana. de Gas y· Luz Eléctrica., que portaban gallardetes con el nombre
de la negociación.

"Ia etgamra mtxteana."
El contingente en vi a.do por la. popular fábrica de cigarros de este nombre, fué también
muy nota.ble: se componía. de un precioso carro de más de cinco metros de largo por tres
de ancho; de otro carro adornado vistosamente con flores, y de seis guayines repartidores.
El carro principal era. un taller en miniatura.: en él se instaló una. máquina. &lt;Bonsak&gt;,
haciéndose á la. vista. del público, por un grupo de obreras, la. elaboración de los cigarrillos, que, en elegantes envolturas, eran después distribuidos entre los millares de curiosos que llenaban las a.venidas. La máquina.

engargola.dora., que funcionaba. sin cesar dfsperta.ndo el más vivo interés del público, estaba. movida por gasolina.. Al frente del carro
y sobre un caballete de peluche, se veían: un
buen retrato del seflor Presidente de la. República. y un á. inscripción en que se leía. lo siguiente: «Con la. Paz hizo feliz á. su Patria.. El
pueblo le ama y Dios le bendice&gt;.
El carro estaba. circunda.do con banderas de
todas las naciones y con guirnaldas, y tras
de él venía un gua.yin revestido de flores, que
llevaba., formados con gardenias, el nombre
de la negociación y la. fecha. «1 Q de Diciembre
de 1904&gt;. Un11o concha., formada también con
flores, protegía de los rayos del Sol á un grupo de sefloritas encarga.das de obsequiar a.l
. público los productos de la. casa-. Plantas de
tabaco colocadas en _el centro del carro, bacía.o más interesante y llamativo el conjunto.

Los seis guayines repartidores estaban también enflora.dos. A la vanguardia. y retaguardia. de los carros, marchaban cerca. de quinientos obreros entre hombres y mujeres, llevando aquéllos banderolas roj as y vistiendo
las operarias traje negro y blancos.

"El etntro mmantll."
Esta importante casa. comercial, uno de los
más vastos almacenes de ropa, tomó también
parte en el desfile, presentando un o de sus carruajes repartidores severamente engalana.do
con felpa. verde borda.da. de oro.
El vehículo, tirado por dos troncos de frisones enjaeza.dos con todo lujo, representaba.
una. «estufa&gt; estilo primer Imperio. Los cocheros y lacayos vestían trajes de la. misma.-época..
La. origina.lid ad del decora.do y la. sobriedad
que se advertía. hasta en sus más insignifica.n·

perlas. La. sultana. iba graciosa.mente reclina.da. en un rico cc,jín damasquino, que hacía
juego con las tapicerías que decora.be.o el ca.,
rro.
Al pie del estrado en que se hallaba. la figura. principal, veía.se un grupo de jóvenes Y, sefloritas en traje oriental del mejor gusto. Frente á este grupo se a.Izaba. un enorme pebete~o
rodea.do de plantas exótica.~, y en la. pe.rite
posterior del carro fué coloca.do un bonitoJscudo co-n las banderas mexicana, francesa. y
española..
Delante del lujosísimo tren iban como trescientas obreras divididas en tres grupos, vistiendo. las del primero, enagüilla. 1 oja., 'llusa.
blanca. y rebozo de seda. verde; las del segundo, falda. amarilla. y blusa. y mantilla. espa.i'lola. rojas; y las del tercero, fa.Ida. a~ul,
blu1!18. roja. y mantilla. blanca, grupos que simbolizaban respectivamente las banderas. de
México, Espai'la. y Francia.
Siguiendo a.l carro, en correcta. formación,
desfila.ron los empleados y obreros (tipógrafos, carpinteros, herreros, etc.) con que cuenta. la. fábrica.

OBRERAS DE ''EL BUEN TONO. ''

�Et ll"tfNDO llUSTlW&gt;O

EL HUNDO llUSTRADO

E r, el mar

LA PROCESIÓN CÍVICA. -CARRO DE LA FUNDICIÓN DE LAS DELICIAS.

•

El navío rompe agua, rompe, rompe. El cielo está azul El mar,en calma. La noche plá.cida. La brisa sopla fres~a, saludablo. Brilla á.
Jo lejos una luz roja. Y el mar está en calma
el viejo mar sonoro, llene de claridades y d~
murmullos. E l lírico mar.
Somos cuatro. Un joven pensativo, los ojoa
verdes y trágicos. Una. dama., los ojos azulea
alemana, del Rin dA las baladas. Junto 8 ~
esposo, alto, serio. Yo leo á Heine.
'
El ruido ñe la máquina parece esta noche
más tenue. Nos rodea. 1a honda. poesía del mar.
La noche está llena de un encanto d ulce bajo
el silencio luminoso de las estrellas. La'brisa
se queja blandamente en las jarcias. El nav(o
rompe el agua, rompe, rompe.
La dama abre el plano y toca un aire del
~annhauser&gt;. La música se esparce, febril y
profunda, hecha como de penosa ansiedad.
El joven pensativo se levanta y se acerca á
la dama. Brilla en sus ojos un reproche doloroso. Le dice algo, y ella alza loa ojos y con
voz llena de angustia le dice quedamente en
alemán:
-¡Ah! ¡tú no sabes!
El joven se aleja pensativo. La múska ■l•
guA, febril y profunda, v_ibrando en el plano.
Un erito rompe de súbito la serenidad de la
hora. El navío detiene la marcha. El piano
calla.Se hace una confusa alarma. ¡Un hombre
a l agua! El pensativo joven de los ojos pensativos y trágicos se ha lanzado al mar.
Ella dobla la cabeza. Se lleva el pafiuelo á,
los ojos. Su esposo la pregunta:
-¡,Llori.s?
--No, tengo suef!o.
• El navío sigue su marcha. Y el mar está en
calma, el viejo mar sonoro, el lírico mar.

..

EMILIANO HERNÁNDEZ,

POEMAS TRUNCOS
Ea su balcón los tiestos tlorecí&amp;n.
Bien lo recuerdo. Eran claveles rojos.
Yo pasaba. Y oculta, me veían
t ras las cortinas sus obscuros ojos.
¡Cuántas veces, allá en la ca.llejuel&amp;,
oculto en los s11rmientos de unas parras,
quise mir a.ria. Y sólo vi la. abuela.
con sus verdes y enor mes antipa rr as.
Y en l a. mente borda.ndo sueiios va.nos,
en una noche azul ñe prima.vera,
¡cuánt&amp;s veces sof!é bes&amp;r sus manos,
y destrenzar su negra cabellera!

UN ASPECTO DE LA CALZADA DE LA REFORMA DURANTE EL DESFILE.

Y ronda.ndo la. casa. noche y día,
11tisba.ba los largos corredores....
Y sólo por l a tarde la veía.,
cuando regaba en el balcón las flores.
Era. un idilio en flor. Yo perfumaba
los afioii de mi dulce adolescencia,
con el primer aroma que volaba
del vaso juvenil de mi existencia.
Y siempre sllenciosa y pensativ11t,
cuando pasaba yo por la calleja,
una mirada r ápida y furtiva
me enviaba entre las tlores ds la reja.
Hacia sus labios pálidos y tersos,
románticos y lívidos corales,
volaron todos mllt primeros versos,
como al maizal de oro los turpiales.
Siempre tímidos fueron mis amores.
Siempre la vi lejana y misteriosa.
La amaba cual la tierra a.malas flores,
como el terrón obscuro ama la rosa.
;.Estás muerta? ¿Estás vive.? ,:,Qué misterio
c11.yó, como una so mbra.. en nuestra. vida?
¿Moras en el rincón de un cemei:iterio
bajo una cruz, en polvo convertida?
Y siempre muda, lánguida, discreta,
al cruzar yo la calle la veía.. ..
Para ella, alguna vez, fuí yo poeta;
y ella fué para mí la poesía.
A. FERN ÁNDEZ GARCÍA.

LA CALLE DEL SEMINARIO AL DISOLVERSE LA PROCESIÓN.

1904.

OTRAS VIDAS
v.
"El Dominio dtl fanadá.''

M

I her mana. Gabriel a, nos dijo L uis, ere. lo
que se llama. una alhaja y de lo más fino.
Alborotadora, traviesa con inventiva. pizpereta y audaz, tenía eter namente con un Jesús
en la boca á todos los de la casa. Mis berma·
nos y yo la adorábamos, por su carácter ale•
g re, por su desplante, por la Inagotable verba.
con que nos entretenía, por la cantidad de bis•
t orias a.bsurdas que se sabía de memoria.. Nos
sugestionaba continuamente y éra.mos todos
sus cómplices en cuanta diablura de chiquilla
le venía á las mientes. En aquel entonces tenía
mi hermana. (que era la mayor de la. fa.mili&amp;)
diez af!os y una imaginación tan despierta como de vei nte. Empezaba á aprender, eon éxito
muy mediano, la geografía., y se sabía. de memoria. los nombres de todas las naciones de
América , sin darse cuenta muy axe.eta. de lo que
significaban ni de loquedesigna.bi.n. Ea aque•
llos tiempos se lo aprendía uno todo oe corrido y llegaba al •i ltimo aiio de escuela ha.bien•
do hecho prodigios de memoria y sin un so•
lo conocimiento serio.
Un d(a mi her mana encontró en su lección
de l!'eografía. esta. denominación: &lt;El Dominio
del CHnadá &gt; No entendió, naturalmEnte, Jo que
significaba dominio; lo de Canadá la. dejó un
poquillo ¡¡t&gt;n~atlva: la. designación completa,
Dominio del Canadá, le sonó de una manera pe•
regriaa. i,r. el oído, y lleva.de. por la más diver tida asociación de ideas (lógica quizá den·
tro de esos vericuetos misteriosos de la memo•
r ia, de lo subconsciente ó subliminal, como se es·
tila decir a.hora, ó quizás atrabiliaria del todo,
pero, de una ó de otra suerte, !asaz curiosa),
dió y tomó en que el &lt;Dominio del Canadá&gt; de•
bía 11er un personaje terrible, un viejo moas•
truoso, especie de ogro famélico, q ue se comía
á los niiios. Y como su natural regocijado la
llevaba sin cesará la broma, en cuanto hubo
imaginado esta atrocidad, nos reunió en concilio á sus cinco her manos y á todos los chi ·
quillos del barrio que frecuentaban nuestra ca•
sa y con una solemnida.d c6micoseria ,Y en un
lengua.je de lo D?~s hiperbólic.o. que ustedes
quier&amp;n oír, nos dl¡o que el Dominio del Canadá,
un viejo espantoso, acababa de llegar al pue•
blo y aquella noche mismísima. iría á nuestra
casa. á hacernos una visita. Todo el cotarro de
mocosos nos echa.moa á temblar y, llenos de cu•
r iosldad, a.brumamos á preguntas á la farsan•
ie GabrJela.
- ¿Cómo es el Dominio?
-¿Nos comerá crudos?
-¿Viene solo 6 acompaiiado?
Gabriel&amp; respondía á cuantas prefluntas le
hacíamos, con una fertilidad de palabra y de
Imaginación dign&amp;s de mejor suerte: el Domi·
nio era un hombre gigantesco, vestido de ne·
gro, muy moreno, con una barba a.lborotada
q ue le llegaba al pecho. Era tan horrib le que
a l verlo lo§ nlfios, caían muertos de alferecía.
Cuando llegara, deberíamos saludarle dicién·
dole: e¡ Buenas noches, Sr. D. Dominio!&gt; Esto
sin alzar los ojos, y en seguida á callar y á
dej ar que él hablara é hiciera lo que quisiera,
inclusive apoderarse de cualquiera de nosotros
pa.ra. su cena de aquella noche. Se alojaría el
Dominio en un cuarto oscuro donde se guardaban los trebejos de la casa, y nosotroli esperaríamos s u visita en el corredor inmediato,
al cual daba una de las puertas de ese cuarto.

Si he de decir verdad, nuestro natural temor
iba mezclado con una buena dosis de curiosidad : ¿pues qué, era moco dA pavo eso de tener
la oportunidad de verá D. Dominio del Canadá,
caballero tan principal sin dudai' Y luego, que
pudiera ser que al fin y al cabo no nos comie•
se á ninguno de nosotros, y hasta acontecer
que, en realidad, el tal D. Dominio fuese la
propia Ga.briela en persona ....
Stn embargo de estas dudas y de e~tos pre•
coces escepticismos, sea dicho con franqueza.:
las emociones que al caer la tarde nos embl\r•
gaban, no eran para contadas.
A eso de las seis y media una docena. de mu•
chachos cuando menos, instalados frente á la
puerta del cua rto obscuro por donde debía sa•
!ir el Dominio del Canadá, esperábamos la visita , sentados en un gran cana.pé de madera
pintada de verde, hablando en voz muy baja,
entrecortada por tal 6 cual nerviosa risita á la
sordina, semiburlesca, semir recelosa. De
cuando en cuando, Gabriela, que ma.ntenía ce·

rrada la puerta de l a pieza en que se ha.bía
confinado con una criada, única confidente de
sus manejos, ?:OS gritaba entreabriendo apenas
las maderas: c¡Ya va á llegar el Dominio!&gt; Y
nosotros, con un estremecimiento decuriosidad,
nos apretábamos unos contra otros y esperábamos ... .
Como á. las siete de la t&amp;rde, y cuando ya
nuestr11o paciencia empezaba á agotarse y la. ten•
sión nerviosa era inRoporta.bl~, la puerta se
abrió y apareció en el umbral un figurón entrapajado, cubierta la cara con una máscara
de barro, de lo más gesticulante y horroroso
que verse pueda, y lanzando un aullido, al
cual respondimos todos con un ¡ah!, mezcla de
espanto y de desahogo, púsose á recorrer con
pasos so lemnes el espacio libre que nos sepa•
raba de la puerta. ... .
Después de algunos minutos de zozobra, durante los cuales el increíble personaje no habla devorado á nadie, limitándose á pasear
rugiendo de un modo espantoso frente al pú•
blico infantil, mi hermano Daniel-¡ alma he•
roica l-se atrevió á preguntar, eso sí, con voz
débil y medrosill a:
- ¿Es usted D. Dominio?
- ¡No! gritó la aparición, que dió un paso
hacia él; yo soy a.penas el último de sus cria•
dos&gt; ...... y desapareció por el negro hueco de
la puerta, que se cerró tras elle..
-¡El último de los criados de D. Dominio,
exclamó Daniel, y ya ven ustedes qué horrible
es!

-¿Pues cómo será el Dominio!. ... sugirió
Lola, una chiquilla de la vecindad, que daba
diente con diente.
-¡Cómo será el Dominio?... repetimos todos
agitándonos en el canapé.
'
Tras o~ro cuarto de hora de espera, Je. puer•
tas~ abrió de nuevo y el personaje de marr!l.s,
vestido aún más estrafalariamente y medio
envuelto en un cobertor rojo, al cuai, llgándo•
lo con unos bramantes, había arreglado unos
cuernos, salió aullando más desaforadamente
que la primera vez.
Pasados loa primeros momentos de estupor
Daniel volvió á interroj!'arlo:
'
-¿Es usted el Sr. D. Dominio?
-¡Nooooooo! bramó el fantasma · soy apenas el segundo de sus criados.... '
Dicho lo cua.l, desapa.reció y quedó apestand-0
á azufre . .....
-¡El segundo de los criados del Dominio!!!
tornó ~ exclamar Lolita; ¿pues cómo será el
Domin10 en persona!l! I!. .. .
-¿06~? será el Dominio en personal- íbamos rep1t1endo todos.
Algunos minutos después, la puerta volvió
á a.brlrse, y el fantasmón, provisto de una larga cola, de un bonete de papel puntiagudo y
llevando sobre el pecho una zalea crespa y
obscura, surgió de nuevo de la sombra, be·
rreando hasta desga!lltarse . . ..
- ¿E~ u.~ted el Dominio?-pregunt6 una. vez
m~s Daniel. apeando al perRon11je el tratamiento. d_e J?on (Jo cual prueba que con todo
se fam1har1za uno, hasta con el Dominio del
Canadá), y éste respondió:
-¡Noo?oooooooooo! Soy apenas el primero
de sus criados . . ..
~pareció aun, todavía más terrible, el
primo del monstruo, luego el tío, luego el hermano, luego el padre .... El Dominio no llegó
á apa~• cer. Debía ser tao tremendo, que ningún disfraz satisfizo probablemente á Gabriela, la c.ual, artist~ inconsciente, t uvo miedo de
desi1!1s1onarnos s1 encontrábamos al Dominio
infer10r á nuestro espanto y acertó con su~ ura·
da~iones ingeniosas á dejarnos suspenso el
ámmo, llenos aún de la ansiedad de Jo inesperado, con un mundo de conjeturas en la ca.bez_a, conse~v!i-ndo al personaje todo el enigmático prestigio que ella había sabido darle y
preguntándonos todavía una semana después
durante la cual en vano pedimos á la mucha~
cha la repetición de la visita:
-Si así eran sus criados y parientes ¿cómo
sería el Dominio de Canadá?
'

***
¡Ah! mucho ha llovido y granizado desde
ento?CAs, a1Iadi6 Luis; mi hermanita Gabriela
murió poco después, de una fiebre escarlatina
Y ¡,qué quieren ustedes? el torbellino de mi vid~
me ha hecho olvida.ria. Sin embargo basta.
que. oiga 6 lea en cualquier parte esta' designam6n geográfica: &lt;El Dominio del Canadá&gt;
para que como un telón que se descorre ante
una escena, mi vieja memoria me muestre con
claridad deslumbr11dora la puerta mistet'losa
el pers&lt;?naje terribla, el canapé verde en qu~
doce criaturas se agru pa.bar. asustadas, y la
voz medrosa de Lohta, exclama.ocio:
- ¡ Si así son sus criados .. .. cómo será el
Dominio del Canadá?..... ... .

�EL MUNDO ILUS'lRADO

EL MUNDO ILUSTRADó

La Verbena Popular en Anzures
El lunes último tuvo efecto en los llanos de
Anzures la verqena popular organizada por
el Círculo de Amigos del seflor General Día
y que,debido al mal tiempo, no pudo celebrar~
se el día para el que estaba anunciada
La ver~ena,que, dicho sea de paso,n~ resul,
tó tan amma~a ?omo era de esperarse, contaba, co!Do pr1nc1pales atractivos, con representac10nes teatrales al aire libre maromas
juegos de agilidad, etc., etc., y.c0h el repar~
á medio día de 5,000 raciones compuestas de
platillos nacionales. Distribuidos en e! campo
se levantaban algunos arcos de musgo en cuyos remates formados con flores, se leían los
nombres de las Prefecturas del Distrito.
El reparto de raciones se hizo en medio del
mayor orden.

00

ROSflS DE f\YER
LA "MAROMA" EN LA VERBENA DE ANZURES.

.....

Como lloran las orquestas
en I ai; fiestas,
refiriendo historias vagas
de tristezas y de amores
que las gentes no comprenden
y que encienden
madrigales en las flores,
en el alma del Poeta,
siempre inquieta,
surgen voces ignoradas
que nos hablan de las cosas
y las rosas
marchitadas.
Tl'iste y solo por las calles,
al azar de la fortuna,
va rimando sus canciones
y evocando corazones
el amante de la I una .. ..
De las antiguas queridas
que han dispersado sus vidas,
sólo queda un camposanto
de aventuras y de amores,
sobre el que cae nuestro llanto,
como el rocío en las flores.
Vagas sombras espectrales,
reaparecen madrigales
y sonrisas que no han muerto,
gestos de alma que han vivido
y han llora.do en el desierto
del olvido.

U~TEATRO AL AIRE LIBRE,

Las siluetas delicadas,
en el pasado esfumadas,
reviven en la memoria
y al conjuro de un detalle
reaparecen en la. calle
refiriéndonos su historia.
Y a pasadas, ya fut4ras,
todas traen en sus cantares
lo que hay sieinpre de pesares
en las locas aventuras . ...

.

.. - .' -

~~~:

-:C~.,¿;2,,;,,-.~

Que el "adiós" es una muerte
que roba al alma una estrella;
¿quién sin lágrimas advierte
la melancólica suerte
de tantos que fueron "ella"?
Por una razón fatal
que agobia al sentimental,
sus penas no pueden ser
tan leves como las penas
de las rubias ó morenas
que le sonrieron ayer.
Y al recordarlas andando
por la calle solitaria,
le parece ir recitando •
en una triste plegaria,
todas las quimeras locas
que desgranan los poetas
sobre la flor de las bocas
de las mujeres coquetas.
MANUEL UGARTE,

LA VERBENA EN ANZURES.-UN "ROMPECABEZAS".

FIGURINES

La moda de Otoño é Invierno
REGLAS DE BUEN TONO

E

L interés de vestir y parecer bien no se
funda sólo en la vanidad. La crítica mascuiina lo atribuye á deseo insaciable por
ser admirada y al instinto del propio
adorno; pero aunque el deseo del agradar entre en miras efectivas-lo cual es una de las
más estimables virtudes,-aseguramos, sin temor de equivocarnos, que el traje revela el
gusto, la posición social, la medida de refina.miento que s~ posee. y áun el carácter de quien
lo lleva.
Se nos juzga. ampliamente por exterioridades y, en consecuencia, se han formulado r 'lglas sobre el vestir concernientes á la. buena
educación que ninguna. mujer debe ignorar.
Una de ellas está expresada en el a.nti¡rno adagio «Hermoso es lo que sienta bien&gt;. También
es regla entre gente culta que en la calle,cuando se camina á pie, el vestido debe ser 11erio.
El gusto y la moda convienen en que el traje
para la calle consista de falda corta de pallo
y jacket, el cual puede ocultar un blusa. de
cualquier grado de elegancia, manifestada.

1, 2 Y 3.

cuando se quita el jacket en la case. 6 visitas.
- En la malla.na,el sombrero que se lleva es la
«toca&gt; ú otra. forma. chica y guantes castor ó
piel de perro; ,en la. tarde, un sombrero más
ataviado y guantes blancos.
Seña.lo las reglas de etiqueta; mas la moda.
introduce excepciones constantemente; una.por
ejemplo, que desafía los buenos preceptos,
permite á las da.mas usar collares de perlas
durante el día y aun en la calle; otra dicta
guantes blancos ha.jo las mismas circunstancias, excepto en la malla.na. El mismo árbitro
caprichoso establece tal distinción. entre la
pana y el terciopelo que la. primera, alterna.da
con el pa.µo, puede usarse en todas ocasiones,
mientras que un traje de terciopelo solamente
es de calle cua¡:¡do se va. en coche.

••*

Para aquellas quo no puedan contar con el
auxilio de modistas experimentadas, es conveniente el uso de la. falda lisa..Y jacket de buen
c·o rte, 1 o cual dura más y se-ve mejor que un
ata.vía.do traje, según la última. novedad: lo
primero se ve como el &lt;costume&gt; diario de una.
dama; lo otro, como una imitación barata. de
una clase de vestido fuera de los alcances de
la porta.dora.
En la joven que encontramos en la. calle con
enormes sombreros colocados ridículamente,
guarnecidos de plumas que recuerdan las de
los plumeros,é hilos de perlas falsas en el cue-

llo, reconoce_mos la persona. de clase baja. con
Ideas extra.viadas de lo que constituye cuna
dama&gt;, y la. compadecemos por su mala escuela. El secreto del mal vestir está generalmente en el esfuerzo para. ocultar su posición social imitando á las personas de superiores re•
cursos.

***

A cualquier fiesta diurna se concurrirá con
trajes de cuello alto y mangas largas ó al codo; únicamente después de las 6 p. m. se permite el escote, y esto exclusivamente en ·bailes
cenas y ópera.. Para el teatro y concierto Jo~
trajes se ha.ceo de cuello alto, colores claros
y telas )igeras; y durante el espectáculo ls;s
señoras deberán quitarse el sombrero, ex~epto
las que ocupen palcos, quienes pueden retenerlo. En todas estas oca.sione3 llevarán guantes
blancos.

***

Las cpnvidadssá cluncheons&gt;, tés y recepciones, 'l levarán sombrero y conservarán sus
guantes puestos cuando simplemente se les obsequie C&lt;?D refrescos; se los quitarán, sin embargo, s1 se las sienta á la mesa y se les sirve
algo de comer.

*
**

El ama de casa debe vestir con má.s sencillez
que-sus huéspedes y no 1:1sarñ guantes.

�.

EL MUNDO llUSTRADO .

COLONIA CUAUHTEMOC

FIGURINES

El cuidado minucioso acere&amp; de los pequelios
accesorios del traje es del&amp; más alta impor•
t&amp;nci&amp;: no se deje suelta ninguna cinta ni se
vaya faltando un botón en los guantes 6 zap&amp;·
tos: el traje y sus dependencias constituye la
piedra de toque de una mujer, en punto á ele•
g&amp;ncia.

..

.. *
L9'. curios&amp; cortesía biblica nos

aconseja ya
gemir con el que gime y regocijarnos con quien
se regocija; en consecuencia, á los funerales
se llevarán vestidos y guantes negros 6, cuan•
do menos,obscuros; á. las bodas, al contrario:
las personas que estén de luto colóquense don•
de no estén muy visibles y aliadan, si pueden,
á. su adorno un ramo de violetas, para dar un
toque de festividad á. su sombrío aspecto, en
tl;'nto qu~ los otros huéspedes portan sus más
ricos tra1es y guantes blancos. La novia lle•
vará. velo ó sombrero á. la ceremonia, y las
huéspedes sombreros.

•
**

Parece haber una pequelia confusión entre
algunas de nuestras lectoras con respecto á las
batas para té. El único caso en que se usan
correctamente es después de la siesta, cuando
se ha despojado del traje de calle y aún no se
está lista para vestirse con el de tarde. Si los
amigos llegan á. esa hora, ella está. irreprochablemente vestida; pero es la más informal
de las toilettes y la menos apropiada para el
día de recepción.

**del
* refinamiento de una
Una prueba suprema
mujer es su apariencia en su propia casa.

4, 5, 6 Y 7.

***
Ninguna mujer está bien vestid&amp; cuando su
traje atrae la atención de tal suerte que su per•
sonalidad queda obscurecida. Los trajes deben
ser lo que el marco para el cuadro: siempre
de import&amp;noia secundPria. El mismo sentí•
miento debería conducirnos á. adaptar lamo•
d&amp; predominante á. nuestro propio estilo, edad,
cara y figura; ni se llevarán los mismos modelos á los diez y seis a Hos que á los sesenta. U na
cara arrugada jamás se ve tan viej!lo come bajo un sombrero juvenil, y la edad se nota me•
nos con trajes serios que prestan un dulce aire
de dignidad, que es la coquetería de la vejez.
Cuando, en una familia, las hijas visten mejor
que l&amp; m&amp;dre,revelan f&amp;lt&amp; decultur&amp;. Por otra
parte, la. simplicidad tiene un valor artístico
que las jóvenes parecen desconoct&gt;r.

***
Si, como es natural, desean las jóvenes h&amp;•
cerse atra~tlvas á. los ojos masculinos, vísta.n•
se con sencillez. La reputación de vestirse bien
y con poco costo es c&amp;si t&amp;n Importante como
la fama de que se posee un exquisito tr&amp;to y
una esmerad 11. educación.
La limpieza, pulcritud y frescura son indis•
pensables á I a toilette de una joven, y, para
estar en su papel, debe olvidarse de sus vestidos como el pájaro de sus plumaje. El deseo
palmario de llamar la atención es raRgo re•
pulsivo en una mujer.
Madame de Girardin dice: cUn solo medio
hay de saber llevar un hermoso traje y es ol•
vid arque se lleva&gt;.
MARiA LmSA.

berta Y posad? sobre dos holanes superp1,1esto1
de enca1e, te01endo el mismo ancho que el pri•
mero.
2.-Toilette de baile, para jóvenes. Está hec~a. de seda Llberty blanca y guarnecida con
listón verde pálido; la falda, posada libre•
mente sobre el forro,está dispuesta en pliegues
alrededor, ornados á la misma altura por una
cinta verde pálida de 8 centímetros de ancho
que se pasa bajo los pliegues.
El cuerpo, escotado en redondo, tiene una
berta de 15 centímetros de altura, montada bajo dos hileras de frunces hechos sobre el mismo listón ó cinta verde pálido; bandas del mismo listón sostienen el cuerpo de los hombros·
la cintura es de seda.verde drapeada.
'
3.-Este grabado representa una elegante
toilette en muselina de seda rosa blanca guarnecida de guirnaldas de rositas hechas ~n mu•
salina de seda.. La falda, circuida pcr dos guir•
n&amp;ldas de rosas. está orna.da en lo be.jo por
un ancho volante con hojas y follaje pinta.dos~
las mangas, semilargas, están adornadas de
igual manera.
4. -Traje para niños de 7 á 8 aflos, en palio
azul marino.
5.- Peq~eíia toilette para. niflas de 8 á 9 años.
6.-TraJe guarnecido de galones para. niflaa
de 10 á 11 aílos.
7.--&lt;Costume&gt; para niílos de 11 á 12 años, en
palio gris guarnecido de pespuntes.
8 -Paletot y béret para nilios de 4 á. 6 a.flos.
9. -Saco-paletot para niñita de 14 á 15 años.

•

ésta~

EXPLICACION DE LAS LAMINAS

FIGURÍN

l.

1.-Traje de baile,en tul bordado,para jóvenes. El tul es blanco puntuado; el transparen•
te se hace de tafetán brillante paja; la alta
cintura está ejecutada en tafetán semejante.
La falda.está guarnecida de grupos de pliegues
teniendo respectivamente¼ de centímetro, un
centímetro y· l¼ centímetros de anchura; el pliegue inferior de cada grupo está orillado por
un volante doble de muselina de seda de 5 cen•
tímetros de ancho; termina la falda por un volante de tul que remonta hacía atrás y va cir•
cuido por cuatro pliegues de á 2 centímetros
de ancho. El cuerpo, escotado en redondo, lle•
va una berta en muselina de seda de 15 centí•
metros de altura,guarnecida de pequelios pliegues y ornada. por encaje cguipure&gt;; los delan•
teros, ligeramente blusa.dos, cierran al frente.
La.A manga.a, abofellada.s, llevan al borde un
volante de muaelina de seda. semejante al de la

La más hermosa Colonia, no sólo por su posición,
que lo es contigua al l'aseo de la Reforma, sino porque las personas que están comprando lotes, pertenecen á lo más granado de nuestra sociedad, quienes desean construir magníficos edificios, que, en
época no muy lejana, llegarán á ser el lugar más de
moda y el centro de las lujosas residencias de la
ciudad de México.
Sírvase investigar el alza á que ha llegado en estia parte de la ciudad, de algunos años á esta parte,
y se convencerá de que no hay inversión más segura ni de más brillantes resultados que la que le ofrecemos.
Por un acuerdo especial, se ha prohibido, para
siempre, establecer pulquerías ú otros establecimientos por el estilo en esta Colonia. Siendo este
lugar para edificar fincas que llenen todos los requisitos de salubridad y, por consiguiente, para que
residan persona8 de refinada cultura, se hacen necesarias estas restricciones.
En menos de tres meses se ha vendido cerca de
la caarta parte de este terreno, y ·esperamos quepara fines del presente año, todo3 los lotes habrán sido
tomados, y dentro de unos cinco años, este lugar ~erá el más hermoso y saludable de la Capital de la
República.
Creemos que en un tiempo no muy remoto, México llegará á ocupar la primera fila por sus edificios,
en el hemisferio occidental. Tiene la ventaja natural, que no gozan otras capitales: salud y cultura.
Continuamos vendiendo lotes bajo nuestro mismo
plan, es decir, veinte por ciento al contado y e\ resro en nueve años • .Ningún interés se paga sino después de que se hayan eonchúdo: calles de asfalto,
banquetas de cemento, drenaje y un sistema complet.o de agua•
¿Hay alguna proposición de rorrenos mejor que

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AL P.UERTO DE VERACRUZ
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L UN.DO LUSTK0DO
Año XI.-Tomo II.-Número}25.

MEXICO, DICIEMBRE 18 de 1904.

Director: Lic. RAFAEL REYES SPINDOU.

Subsorlpcl6n mensual forinea ..... $1.SO
ldem
ldem en la Capltal.. $ 1.25

81rnll: LUIS REYES SPINDOLA

Secretario de Redacción: Jo~ lidmei U,rarte.

Registrado como articulo de segunda clase, en 8 de Noviembre de 1894,-Impreso en papel de la. Fábrica. de Sa.n Rafa.el.

. .,
~-

r

· Oalonería, Tiraduría.
_
Fábrica de Camisas, Corbatas, Sombrillas y -Pa~aguas.
· Bonetería de todas clases.
Calzado fran~és, austriaco y americano.
Cobertores, Ponchos, Edredones y mantas de viaje.
Forros de todas clases.
Géneros de lana para vestidos, de todos estilos.

flrtíGul os 08 Varill6ros..
Oran surtido en pañuelos de séda, lino y algodón.
Encajes, Blondas, Tiras bordadas y a_dornos de todas clases.
Espléndido surtido en telas de algodón fantasía.
Especialidad en géneros blancos de lino y de algodón.
Mantelería, Toallas, Canévás para bordar.

Talleres de Modas y Gonfecciones.
.

1

w

-

Departamento especial _de Paños y Casimires.

JfCJOmBRJfS. ~ (JfP€(€S. ~ EORtlnJfS.
MUEBLES DE TODOS ESTILOS.
.

.

~

.

DEPÓSITO
.DE PAPEL -TAPIZ.

El Baile en lionor de la Sra. Doña Carmen Homero Rubio de Díaz.
Detolle prlnclpol del adorne, del salón.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1904, Año 11, Tomo 2, No 24, Diciembre 11</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>El dominio del Canadá</name>
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-

AL P.UERTO DE VERACRUZ
¡. .

L UN.DO LUSTK0DO
Año XI.-Tomo II.-Número}25.

MEXICO, DICIEMBRE 18 de 1904.

Director: Lic. RAFAEL REYES SPINDOU.

Subsorlpcl6n mensual forinea ..... $1.SO
ldem
ldem en la Capltal.. $ 1.25

81rnll: LUIS REYES SPINDOLA

Secretario de Redacción: Jo~ lidmei U,rarte.

Registrado como articulo de segunda clase, en 8 de Noviembre de 1894,-Impreso en papel de la. Fábrica. de Sa.n Rafa.el.

. .,
~-

r

· Oalonería, Tiraduría.
_
Fábrica de Camisas, Corbatas, Sombrillas y -Pa~aguas.
· Bonetería de todas clases.
Calzado fran~és, austriaco y americano.
Cobertores, Ponchos, Edredones y mantas de viaje.
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flrtíGul os 08 Varill6ros..
Oran surtido en pañuelos de séda, lino y algodón.
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Espléndido surtido en telas de algodón fantasía.
Especialidad en géneros blancos de lino y de algodón.
Mantelería, Toallas, Canévás para bordar.

Talleres de Modas y Gonfecciones.
.

1

w

-

Departamento especial _de Paños y Casimires.

JfCJOmBRJfS. ~ (JfP€(€S. ~ EORtlnJfS.
MUEBLES DE TODOS ESTILOS.
.

.

~

.

DEPÓSITO
.DE PAPEL -TAPIZ.

El Baile en lionor de la Sra. Doña Carmen Homero Rubio de Díaz.
Detolle prlnclpol del adorne, del salón.

�EL 1-UNDO llUSTRADO

EL MUNDO ILUS~RADO

- La Fiesta Escolar en Arbeu
Brillante éxito.
verdadero acontecimiento fué, á no dula fiesta que organizó la Direcl) Ndarlo.
ción General de Instrucción Primaria,
para celebrar el buen término de las labores
escolares en el presente año.
La fiesta, efectuada el 6 del actual en Arbeu,
superó en brillantez á cuantas se han celebrado con el mismo objeto basta ahora, contribuyendo á su mayor solemnidad y lucimiento
la. presencia del Sr. Presidente de la Repúbli-

T

ODO era sangre, y desolación y ruinas.
Apenas si se escuchaban á la distancia,
en la serena. paz de la ma.flana tropical,
los ruidos extrailos de los caracoles sagrados.
Por encima de la pirámide truncada del Gran
Templo, en el que las víctimas propiciatorias
se consumían lentamente, una ligera nubecilla
gris se balanceaba, mientras en las desiertas
calles cenagosas los muertos dirigían a.l cielo
largas miradas vacías, en las cuales el sol glorioso de la maflana dejaba una estrella persistente.
Los bergantines de Cortés levantaban en aus
palos mayores la bandera. gloriosa de Castilla, como una gran amenaza rojo y gualda, cuyas tintas se confundían, a.l a.tardecer, con loil
rojos sang:-ientos y los ictéricos amarillos celestes. Las maosa11 olas del lago llegaban apa·
ciblemente, con zalamerías femeninas, á las
bordas de los barcos conquistadores. Un gran
soplo de espanto parecía haber pasado por
encima de las cosas y de los hombres. La conquista. avanza.ba como un jl'ran monstruo de
fuego y de hierro, devorando todo lo que es·torbaba su paso.

***

El indio vió pulverizados sus hogares y
muertas á sus mujeres; los dioses, despiadados, olvidadizos, parecían estar poseídos del
mismo vértigo destructor que animaba á los
&lt;Hijos del Sol&gt;. En vano las procesiones se
desenlazan en torno del altar, y las vírgenes
se entregan á la divina impudicia de la fe; en
vano los saeerdotes han oficiado y sus voces
roncas claman, en el silencio nocturno, demandando el auxilio divino, que no llega; todo en
vano.
· El inrlio ha visto su hogar presa de la;s llamas, y en sus imprecaciones dolorosas ha llega.jo á dudar de sus dioses. La impasible máscara de Huitzillipoxtli nada dice á la angustiosa mirada del indio. Sobre los restos putrefactos que obstruyen el paso, las aves agoreras trazan curvas cabalísticas, siguiendo su
vuelo circular y monóto.::o; los penos se insubordinan abiertamente contra sus amos,mostrando, en un gruflido siniestro, todo el marfil
deslumbrante de sus dientes. Truena sordo y
lejano el caflón; la Muerte pasea por las calles, y es á ella á la que ladran, en confusión
medrosa, los canes nocturnos, cuando cierra
la noche y apenas si asoma la luna su rostro
demacrado por entre las nubes.

***

L.os dioses se banido. El misionero tiene razón al decir que los dioses indígenas son lm•
potentes, que nunca podrán luchar con los extraños seres pálidos que han venido del Oriente. Ya no sonará más el ronco caracol en las
escalinatas del templo, convocando á los fieles, ni volverlj. la danza sagrada á anudar y
tlesanudar sus hilos multicolores y vivos, en
torno del altar paterno. Dioses nuevos que
tienen el mismo rostro pálido de los conquistadores, ocunan ahora. los altares; el indio no
tiene fe en ellos, porque son rubios:
En vano la amenaza constante.del misionero
molesta y persjgue la conciencia brumosa del
indio·; en vano los pelig,ros del porvenir se
presentan á la a.sombrada, á la estupefacta
imaginación del indígena: ¿por ventura habrá
otra vida distinta de la presente-? ¿habrá dios
ses 't an compasivos que tiendan -sus manos

blancas al ve;:icido, al debela.do, al obscuro
indio, cuya frente alberga todas las angustias
y cuyo corazón ha exprimido largo tiempo la
mano del dolor?
Sí; hay otros dioses buenos. Pero no son los
dioses rubios que levantan su lastimosa efigie
de dolor en los nuevos alteres, y que no entienden el idioma del indio. No son los dioses
que han figurado en la bandera del conquistador. Es una diosa morena, cuyos ojos tienen
los mismos terciopelos acariciadores que los
ojos de la. india núbil; es una diosa que no desdefla la modesta tilma, y que viste el huipil y
entiende el idioma dulce, grato á los oídos del
azteca. Con ella podrá entenderse el vencido,
contarle sus cuitas, decirle todo lo que sufre y
todo lo que pena, enseilarle su corazón y ofrecérselo, todo llagado, todo sangriento, como
un supremo holocausto.

**...
Y desde entonces -tuvo una celestial confidente en la Virgen de Guadalupe. Ella, para
la credulidad de los sencillos naturales, ha sabido acercarse á éstos y hablarles el lenguaje
paternal de sus mayores. A ella irá, con el alma llena de tres siglos de abatimiento, de ignominia, de renunciamiento, á pedir lo que
tanta falta le hal!e. Ninguno de los aantos tiene el prestigio inmenso de ser moreno. de tener los ojos del color de la angustia, de entender al que le habla en la lengua humilde
azteca.
El culto á la Guadal upa.na tiene, por ello,
mucho de maternal, de puro, de inefable. No
es el oro suntuoso ni las ofrendas ricas las
que el indio lleva. á sus altares; es solamente
su dolor infinito, su tristeza secular y abrumadora, sus penas incontables.
Cuando el indio encontró en el sedimento de
tres siglos de esclavitud las fuerzas y el vigor
precisos para quebrantar sus cadenas, á la
Gua.da.lupa.na fué en demR.nda. de apoyo; la.
sonrisa divina de la Doncella India iluminó
los estandartes de la insurrección y guió, en
los recios combates, el brazo vengador del
mexicano.

***
Una gran fiesta, de luz y de color, acaba de
celebrarse en honor de l a Sra. D~ Carmen Romero Rubio de Díaz. Una fiesta que ha sido
una delicia para los ojos y un regalo para los
·oídos atentos y encantados. La magia del decorador había transformado el pati-0 del edificio de la Escuela de Minería en un salón de
ensueflo, en el que se han dado cita la hermosura y el ta.lento, la distinción y la elegancia,
la juventud y el placer.
Todo lo que la existencia tiene de bueno y
de noble se ha reunido e11 una de esas fiestas
que no son ni pueden ser muy frecuentes.
'
La luz es una manifestación de vida; los poetas orientales pretenden que la mujer ha sido
creada con ráfagas de luz multicolora y esencias refinadas de flores, por las manos diestras de un Dios amable. Tienen razón al suponerlo,· y nunca aparece más clara la percepción de esta ver'dad que en esas noches, como
la del día quince, en que la mujer luce como
una gran flor viva, te dos sus aromas secretos
y todas 8US luces adorables, al fulgor lunar
de las lámparas, al ritmo cadencioso de 110
vals que se diluye en la atmósfera tranquila, como un canto de amor en la tarde luminosa.
. La música desata sus dotas de seda en un
ritmo lento, en un vago ensueiio; se prolonga

das por las niñas Fructuosa González y E lena
López, teniendo á sus pies á la Guerra, que
representaba la nifla Ester Rodríi,ruez.
Sobre una columna de mármol se veía un
busto del seflor Presidente de la Rep ública,
al que coronaba la Gloria con la simbólica
Jorona de laurel. El cuadro estaba iluminado
por multitud de focos incandescentes.
Ante este cuadro desfilaron pausadamente
grupos de niñas vestidas de blanco, con el pe-

riqueza del vestuario que lucieron las niflas
que en ella tomaron parte, hizo que todo el auditorio aplaudiera entusiasmado á aada pasa.je y detalle.
La mamá, Iaesilla, Iris, Estela, Electra y
Flora, prot~gonislas del cuento, f~eron graciosamente 10terpreladas por las mñas GuL,·
da.lupa Meller, SaraFernández, M~ría López,
Julia Salves, Aagela Moreno y Ehsa Torres,
respectiva.mente.

en acordes majestuosos y regresa en una melodía trémula, contando una historia tenue de
amor y de esperanza. Se torna brusca á l as
veces; ruge, como un Otelo imaginario, toda
celos, todo ira, para vol ver, ~n una depresión
simpática, á la lenta relación de sus cuitas y
de sus amores. La música babia de lejanos
países en los cuales la vida soñada á los vein•
te aflos encarna en las mujeres aroma y luz
y en los hombres pasión y delkaclua, miOJ'•
tras los paisajes de un a flora fabulosa, abrigan e:.. sus penumbras favorables bestia'! amorosas también, en cuyos ojos la razón, casi
humana, luce en chispazos intermitentes.
Y si al prestigio omnipotente de la música
se aúna el de la belleza suprema, el de la elegancia distinguida y sobria, la fiesta resulta
total y completamente agradable: una ilusión
de fiesta, un ensueflo realizado,

***

La Compailía de Opera, no pudiendo, al fin,
vencer por completo la hosca resistencia pasiva del monstruo, se ha retirado. Todo está
perdido, menos el honor, y de ello es buena
prueba el hecho de que la cZazá&gt; representa.da en la última noche, baya sido un gran triunfo, el último triunfo, por desgracia, si bien
uno de los mayores conquistados por la Ber•
len di.
En esa alma mixta y complicada de &lt;Zazá&gt;,
hecha de fango y de aromas, de fuego del infierno y de tranquilo aljófar matinal, encaja
maravillosamente el temperamento de la joven
artista. Siente y dice admirablemente el complejo personaje, verdadera flor finisecular, en
cuyo espíritu luchan y se asaltan toda la misteriosa. luz de la virtud suprema y todas las
impenetrables tinieblas del vicio.
Por desgracia. no vimos más esas escenas de
contraste brusco, que dejan en el espíritu la
asombrada sensación que dejan los cuadros
de la escuela flamenca; la empresa se ha visto
obligada á poner término á las representaciones.
En el Arbeu, Italia Vita.Han! sigue domi:i.ando á un público, por desgracia, demasia•
do esca.so. Es inconcebible la. indiferencia del
&lt;monstruo&gt; hacia los nobles espectáculos de
arte, como el drama, en los cuales el espíritu
encuentra sobrehumanos deleites y grandes
alegrías.
Ei de esperarse que, a.l tia , después de algunas funciones de prueba, la compañía de la
Vitaliani logre un triunfo definitivo, que más
que un triunfo de su talento artístico, sería
un triunfo del público sobre su propia indiferencia, inexplicable en este caso.

ROMPIMIENTO DEL SITIO DE CUAUTLA.

ca, quien se dignó concurrir al teatro en com- ·
pai'ifa de su distinguida esposa la Sra. D~
Carmen Rome1·0 Rubio de Díaz, así como la
de numerosas personalidades y familias de l:i.
mejor sociedad mexicana. En el palco destinado al señor Presidente, tomaron asiento la.
Sra. D~ Luisa R aigosa de Díaz y el Sr. Capitán, D. Porfirio Díaz.
Una comisión especial recibió al seilor Presidente y á su respetable familia., haciendo los
honores de ordenanza al Primer Magistrado
una compaflía del 21 Batallón.
El interesante y selecto programa se cumplió en todas sus partes, siendo la primera un
hermoso cuadro alegórico que se destacaba en
el fond0 del escenario. Bajo un dosel, rodeada s de todos los atributoij que sintetizan el
bienestar de los pueblos, se erguían dos figuras helénicas: la Gloda y la Paz, representa•

lo suelto, y niños graciosamente ataviados.
Uno por uno, niflos y niilas, fueron depositando ramos de flores al pie de la columna que
sustentaba el busto.
El niño Luis Beltrán recitó en seguida una
composición del Sr. Gregorio Torres Quintero, y la niña Ester Mendoza una delicada. producción del inspirado poeta José Juan ·rabiada. Ambas composiciones fueron d~dicadas
al Primer Magistrado.
A continuación fué cantado el himno &lt;El
Laurel y la Oliva&gt;, coreado por niflos y niflas,
terminando con esto la primera parte del programa.
Con el delicado cuento " Las Hadas de la
Luz" dió principio la segunda parte de tan
hermo3a fiesta. La propiedad con que fué
presentada la conocida leyenda, así cumo la

*
**

Después de la monótona. t emporada húm.edi.
con que el estío se ha despedido, bien tar·
de, como una. visita imprudente que está satisfecha de su propia charla, por más que sus
huéspedes bostecen á la sordina; después de
los días enfermos, llorosos, que han molestado nuestros nervios hiperestesiados, el Sol lu•
ce como un gran fanal de oro fundido, d_erramando sus tesoros en las aceras. Los o¡os se
encienden en miradas alegres; las risas de las
mujeres suenan más armoniosamente; la vida
parece ofrecer más amplios horizontes á las
almas. A la luz solar las tristezas, como va·
pores caldeados, apenas si logran cuajar s_us
siluetas, en misteriosos horizontes muy le¡anos, m11y lejanos ... .

LA J AM AICA DE LAS F LORES (SITIO DE CUA U TLA).

••*
Los ejercicios miliiares, que un grupo de
niflos ejecutaron á las órdenes de los jóvenes
Fernando Best y Jorge Servía, que vestían, el
primer_0-, uniforme deTeniente de infantería, y
el segundo de Subteniente, fueron también muy
aplaudidos. Los ejercios consistieron en la
recepción, juramento y despedida de la bandera, manejo del fus il, esgrima del marrazo y
fuego simulado.
Después de un intermedio de quince minutos
fu é representado un juguete escénico titulado
"En Recreo," letra del Sr. Rafael A. Romo y
música del profesor Manuel Berrueco y Serna.
La petipieza está escrita en fáciles versos
y su desarrollo es sencillo, como sen·cillo es el
asunto en que:está basado:
Un niño quefodia el estudio y que después de

�EL MUNDO ILUSTRADO

'tl. M-'ttm&gt;O ttttSTliADO

8

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12

~a
----------....---•

!.-Protesta de la bandera por
un grupo de reclutas.
2.-La Corte de Flora.
3.-Morelos,Jos Bravo, Galeana.
Marcellno, el Alcalde y el
"Cantador" [Sitio de Cuautla.J
4.-Estela y un grupo de hadaa
de la Noche.
5.-Almonte, emulantes, é insw:gentes (Sitio de Cuautla.J
6 -"Lucha" y Jos bailadores
de "jarocho" en la jalmaica [Sitio de Cuautla.J

7.-Jnts y su mamá en "Las
Hadas de la Luz."
8.-Flcra y un grupo de ninfas
de los prados.
o.-"Lucha," y su acompanante [Sitio de Cuautla.J
JO.-Giupo alegórico del "Homenaje al Sr. Presidente.
ll.-''Elettra" en "Las Hadas
de la Luz."
12.- Pa1ejas de jarabe en la Jamaica [Coautla.J

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

La Fiesta Escolar en Arbeu.

una vida disipada llega á viejo, faltándole la
vista, se ve obligado á implorar la caridad
públi&lt;'a y á sufrir vejaciones, torturado siempre oor Rus remordímientos.
"El Sitio de Ouautla," drama patriótico en
tres actos que se representó como final de Ja
fiesta, agradó sobremanera al público. El
asunto, bordado sobre las mil peripepcias del
sitio de Cuautla, con tanto valor sostenido por
el cura Morelos, dió lugar á escenas primorosas, durante las cuales los nii'!os demostraron su talento, dando vida á los personajes
que representaban.
Fueron intérpretes de tan conmovedora obra
los nii'!os Ale¡andro Garfias, Luis Beltrán
Francisco Escanero, Luis Ochoa, Luis Castlll~
Puga, Salvador Servfn, Adolfo Cortés, Fernanao Best, Federico Victoria, Gilberto Uiton
é Hilario López. La nii'!a Carmen Corona
cantó unas coplas "insurgentes" que le fueron muy aplaudidas.
El apotPosis de Morelos y de sus bravos Capitanes Leonardo Bravo, Víctor Bravo y loa
Galea.na, impresionó grandemente al auditorio.
Al final se cantó el Himno Nacional por todos los nii'!os que se hallaban en el teatro,
acompai'Iados por la orquesta.
Tanto al presentarse en el teatro, como al
concluir el festival, el Primer Magistrado fué
objeto de las más francas demostraciones de
carifló por parte de la nil'Iez estudiosa.

OTRAS VIDAS
\'I.

tas tasas.
L!!. respet11,ble Academia de la Historia á Ja.
cud.l debamos tanta~ nooles ~lebracione~ había decidido conmemorar el cuarto cente~ado
de la lleg¡1,da. á América del P"dre Las Casas
Apostol de las Indias, y el ~stado, queriend¿
pagar una deuda de gr11.titud al amoroso y humil.Je sal va.dar de la raza expoliada, resolvió
asociarse á aquella manifestación, primera.en
su género y digna. de la más grande solemnidad. Figurabd. en parte muy vi~ible del programa. una pieza oratoria del célebre tribuno
Solís, gloria por en~nces del buen hablar
patrio, y se deseaba. 11,rdientemente oírlo, porque unfa á una facilidad sorprendente y pompo~&amp; de palabra, une instrucción vasthima.
especialmente en Historia., materia. de la. q u¿
era profesor en la U ni versida.d. Solh aceptó
la comisión que se le confiaba con particular
com"piacebcla.: «Siempre he amado á Las Casas y le he admira.do siempre, dijo; para mí
es más santo qne muchos que andan por ahí
en el calendario, y hago por completo mfas
aquellas palabras de Justo Sierra:
c¿Por qué este cristiano sin mancha no tiene
a.Ita.res en l&amp;.s iglesias de América? No importa; tiene un altar en el corazón de ca.da mexicano.&gt; &lt;Escribiré con amor, aila.dió, su panegírico.&gt; Y en efecto, con amor empezó á escribirlo, un amor que le ha.cía fácil y ama.ble Ja.
tarea, prendiéndole flores en el aspereza. del
erudito investigar y del tedioho coni.ulta.r los
libros todos de nuestra. historia. patl'ia. Hasta.
se excedió quizás una miaja en las dimensiones de la pieza oratoria; pero se consoló de
ello pensando: &lt;iBab, mis numerosos oyentes
no se fastidiarán; el asunto es tan bello! y, dicho sea sin vanidad, lo he tratado con a.cierto
y hasta &amp;fil'm&amp;ría que con much,¡, más elocuencia. que de ordinario. ¿Por qué? No sabría
explicarlo: a.demás del entusiasmo que me ha
inspira.do siempre el Apóstol de las Indias, pa.réceme como que a.hora adivino muchas cosas
de su vJda que no refieren las historias. Me
siento oomo sugerido, con una lucidez poco
común .... &gt;

..

Muerte del Sr. Lfo. D. Luis Pombe.
FLORA Y LAS NINFAS DE LOS PRADOS.

El día 8 del corriPnte falleció en esta capital el Sr. Diputado D. Luis Pombo, miembro
muy distinguido y estimado de la colonia oa•
xaquel'Ia.

•

ESTELA Y LAS HADAS DE LA NOCHE.

El Sr Pombo nació el al'Io de 1837 en el pueblo de Tumesi, Municipalidad de Ocotlán tOa•
xaca), de donde pasó á la capital del Estado á
hacer sus estudios profesionales, obteniendo
en 18Rl, cuando apenas contaba 24 años de
edad, el título de a.bogado de los Tribunales
de la República..
Al poco tiempo de recibido, el Sr. Pombo
abandonó la carrera jurídica., ingresando á la
Guardia N a.ciona.l para combatir contra. la In·
tervención y el llamado Imperio. Al triunfo
de 111 República, fué nombrado Oficial primero de la sección de bienes nacionalizados de
la SPcretaría. de HaciE'nda., siendo después ascendido á jefe del mismo departamento, cargo
que desPmpei'!ó hasta 1871, en que fué no~bra·
do Agente del Ministerio Público, de rec1en'8
creación entonces.
Cinco at'los más tarde ingres6 al Congreso
de la Unión como Diputado de uno de los Distritos de Oaxaca..
El sepelio del Sr. Pombo se efectuó el 9 del
actual en el Panteón de Dolores, concurriendo
á él distinguidas personalidades del comercio,
la banca. y los tribunales.
E; fallecimiento del Sr. Pombo ha sido generalmentEI sentido.

IRIS Y LAS HADAS DE LA LUZ.

1

**
El Palacio de Minas fué el elegido para la.
velada, y la. noche en que ésta debía efectuarse,
el aspecto del secular y nobilísimo edificio era
indescriptible. El patio, maravilla de majestad, las esca.leras, dignas de un emperador, estaban realzados aún por un adorno que, rara avis, era del mejor gusto. El Presidente de la
República a~lstía, acumpai'!a.do de sus Ministros, y naturalmente, cuanto en México priva
1e había seguido y la. concurrencia. era de lo
más granado que verse pueda. El pensamiento
del país, en todas sus ma.nifestaciones y actividades, estaba representado abí.
Si hemos de decir verdad, y aunque todos los
números del programa, escogidos con a.cierto
y después de maduro f'eflexionar, eran bellos,
la ex pecta.ti va y la curiosidad del público estaban especia.lfsimamente ~oncentradas en aquellas breves líneas que decían: &lt;El emioeote
orador Crisóstomo Solí~ hará el pa.nPgfrico
del Padre Las Casas.&gt; Y, cuando llegado el
solemne momento, Salís, con la actitud serena
que le era peculiar. se adelantó lentamente hacia la tribuna, el entusiasmo unánime esta.lió
en un largo y ruidoso aplauso p!'evio, pequei'!o abono á cuenta de las mucba.s ovaciones
que se le prevenían. Aquel aplauso decía á. las
claras: &lt;Te saludamos, conciudadano, y te felicitamos desde luego, porque estamos seguros
de que hablarás bellamente. Te conocemos ya,
sabemos quién e res y hasta dónde llegas y no
tememos una decepción. Antes bien; a.guardamos Indecibles sorpresas . . .. &gt;
Solfs respondió con una inclinación de cab eza y una sonrisa, llenas a.mbaq de dhrnidad
y de gracia. a ustera , á. aquella galantería del
público, y a.poyando las manvs en el borde de
la tribuna, con voz suave aún y casi fa.miliar,
dijo el reglamentario cSei'!or Presidente, sei'!oras, sei'!ores .... &gt;
Fué en seguida su voz ascendiendo en un
crescendo blando y melodioso, hasta llegar
al tono medio, rica como nunca de inflexiones
y de matices, opulenta de tonos, de esos tonos,
de esas inflexiones, de esos matices que solían
levantar al público en masa, que eran, si puede decirse, notas fisiológicas de un poder incontrarrestable.
*

* *el mundo de entonces,
Empezó por describir
eliperezáodose aún del largo sueflo de la Pdad
media; los albores vivaces y a.legres del R'3na.cimiento, el impulso colectivo de los pueblos
hacia la acción, su ansia. de desentrai'!ar lo
descouocido y la impaciencia de los navegantes por arar todas las reconditeces del océano
con las frágiles quillas de sus naves. Ponderó
la vita.lid ad, el poder y la fe de los espa.l'Ioles
de acero que nos conquista.ron, hechos de la.
misma sustancia. que los Ay ax, los Hécto:-, los

Agamemnónly los Aquiles. S:ibyugó al auditorio hablándole de las empresas de estos hombres, empresas increíbles á no estar escritas
toda.vía en las frentes mismas, abatid&amp;!! ¡ayl
como un doliente bronce, de la raza vencida r
en la estela vigorosa. del idioma de las costumbres y de la vida toda nuestr~.
L1;1ego pintó la existencia. del azteca. libre,
inchnado ante sus misteriosos monolitos de
tezontle y llevando oculto en su mirada de obs d la.na el enigma de su origen ....
Pero su elocuencia y su entusiasmo llegaron á inusitadas alturas al hablar de la casta
Y!L irredenta., destrozada. exhausta, y de la
p10dad de aquel fraile sevillano que midió con
su .báculo todas las zonas y Pxtendló su miser1cor-!ia. sobre todos los indios. Habló del
"l"&amp;)or de este humilde dominico, que S€- encara·
ba. con los reyes y con los grandes, para decirles que la conquista. era un atentado y que
el solo derecho de los españoles había sido
convPrtir á los natura.les. H!!-bló del inmenso

pensativo, los codos sobre su mesa. de traba.jo
y la cabeza entre las manos, una voz, quizá
más bien una sensación vigorosa.; algo íntimo,
claro, insinuante, invencible, le dijo:
-¡Tú fuiste el Padre Las Casas 1
Y al martillear en su cerebro aquella voz,
de un modo más definido, más perfecto y diáfano aún que en la tribuna., se desarroll ó momentánea.mente en su memoria., como una escena luminosa tras un telón que se descorre,
como un relámpago que todo lo alumbra, el
pa.nvrama de aquella su existencia anterior...... .

~

Honroso presente al Sr. Gral. Díaz.
La Colonia lllexkana en la Habana.
OS mexieanos residentPs en la Ha.bao a, acaban de dar una muestra muy significativa
de su adhesión y respeto al Sr. General D.
Porfirio Díaz, enviilndole, con motivo de Sü
nuev1\ toma de posesión de la. Presidencia de
la República, el artístico presente que reproduce nuestro grabado de la. siguiente página.
Consta este presente de un tablero rectangular de finí-1ima. madera y de bordes irregulares, que remata el águila mexicana.. Un gran
ramo de oliva primorosamente trabajado en
pl11,ta. atraviesa. el tablero, destacándose en
artísticos caracteres, trabaj ados en plata tambiéo, y hacia la parte superior izquierda, esta. dedicatoria:
&lt;Al seflor Presidente de los Estados TTnidos
MPxica.nos, General de Di visión Porfirio Día.z&gt;.
Hacia la derecha, en la parte inferior, se
ve una placa del mismo met11l, que contiene,
grabada á buril con sumo esmero, esta. inscripción:
&lt;Honroso es el noble acto de defensa viril y
heroica del territorio nacional. Honrosa es,
igualmente, la. gran obra del engrandecimiento de la patria por la paz, el trabajo, las ciencias y las artes. Llegar á la. meta de tan altos
fines, en bien propio y en el universal, es la
suprema aspiración del pueblo mexicano. Y
ba de lograrlo si, unido y con creciente entusia.smo, sigue, como hasta aquf, el lábaro educador de usted: &lt;El trabajo regenera á los individuos, á los pueblos y á la humanidad entera.&gt;
[

a.mor de Las Casas á sus protegidos, amor que
le vol vía suaves todos los trabajos y dulces
todos los sacrificios; del abandono conmovedor con que los indios iban hacia él y se aco•
LA COLONIA MEXICANA&gt;,
gían al amparo de su sayal de jerga ....
Y súbitamente, presa de una. alucinación inLa exquisita obra de arte, ideada por el Sr.
explicablP, el orador empezó á &lt;ver&gt; lo que
Joaquín HProández, mexicano que trabaja codescribía, con una preslción tal cual si lo remo dibujante y grabador en una de las princordasP. Vió las opulentas sel vas vírgenes, los
cipales orfebrerías de la Habana, está encemalez!IIPs y los montes, los valles y las ciénarrada en un precioso estuche de álamo blanco
gas de Cbiana.s, ele l as Antillas y de México,
y maja.hu&amp;, forrado por dentro de pallo guinpor donde el misionero había pasado: sintió
da obscuro.
el calor de los soles inclementes; oyó los claJunta.mente con tan hermoso obsequio, que
mores de los indios que buscaban en él refurevela muy á las claras las simpatías que
gio y que en su dulce idioma de shes, rle tes y
nuestros compatriotas residentes en el Pxtran•
de eles, dábanle nombres de divinidad. Vió al
jero abrigan por el Primer Magistrado de la
encomendero brutal haciendo silbar el caste·
República, recibió el sPi'!or General Díaz la.
llano en sus injurias y el aire en su látigo de
siguiente carta, subscripta por los miembros
nervio de toro; sintió la ira santa en que demás distinguidos de la colonia mexicana., y
bió Hder el clarísimo varón ante la11 injustipor algunos cubanos simpatizadores de Mécias de los conquistadores para con los esxico:
clavos, y su voz tronó con apóstrofes vigorocSPi'!or General de Divi~ión Porfirio Díaz.
sos Se había apartado por completo del bi!o
-México, D. F.--Señor: Los que suscriben,
de su peroración, había olvida.do por complemiembros de la Colonia. mexicana. residentes
to su panegírico. Lo que decí11. no lo había esun esta capital, idPntificados con las aspira.crito él, Solfa; era de otro. No era ya SoHs
clones de la Nación, que ha llamado á usted
quien babi aba. de Las Casas: era Las Casas el
para regir sus deitinos en el nuevo período
que hablaba de su propia vida de apóstol.
constitucional que se inaugura. el día primero
Hasta su voz se modificaba., adquiriendo in flede Diciembre próximo,tienen el honor de remixiones que él j a.más &lt;se había oído,&gt; infl~xiotirá usted,con la presente carta., 1a placa donnes misteriosa.s, 1sacerdotales, llen11s de unción,
deban mandado grabar los sentimiPntos de
tiernas y lejanas, muy leja.nas, como si viole·
gr~tltud que les inspiran sus altos méritos y el
ra.n de las riberl\S de cuatro s\glos .... desde • deseo positivo y sincero de qu" el glorioso
los limbos de la eternidad.
centenario de la Independencia. Nacional sea
El auditorio, conmovido hasta las lágrimas,
celebra.do bajo la egida de su gobierno, duarrobado hasta el éxtasis, seguía con la imara.ole el cual, México se enorgullece de haber
ginación, con el corazón, con el alma toda, á
entrado de lleno al concierto de los pueblos
través de su evocación portentosa., á aquel
prósperos y felices.-Sírvase l.!sted aceptar las
hombre transfigurado, y, en cuánto á él, se
seguridades de nuestro patriotismo, a.sí como
hubiera dicho que una parte de su persona se
los votos vebementes que hacemos por su bienasombraba de la videncia. de la otra, de lo
e~tar personal.
Haba.na, Noviembre 15 de
que la otra, la que hablaba en aquel momento,
1904.-Ca.rlos Ga.rc(a. Pei'!a.lver. M. Romero
sentía, veía y peusaba.; experimentando no sé
Pa.lafox, Eusebio Hernández, Félix Hernánqué raro malestar ante el ser intruso que padez, Carlos L. Peters, L . Herrera, Francisco
recía. venir del pa.sa.do á narrar su existencia
Ma.nresa, José María Herrera, Gustavo J.
á los humanos ..... .
Berna.1, Enrique L. Galán, F . Gutiérrez Ala.oís F. Crespo, Ignacio Perea, Miguel J. Má.r*
qu~z Jo;;é Lago Posa.da, Rafael Fiscer, Eligio
Al des&lt;'ender Solís *de* la. tribuna, entre las
Gue~rero y Méndez, Francisco Va.lvprde, Dr.
enloquecedoras aclamaciones de:sus oyentes, el
Diego U rdanivia.. Martín Jasso, Juan B. Uba.Primer Magistrado de la Nación, con las lágo, Alberto Vivas, Jorge J. Crespo de la Sergrimas en lo~ ojos, tendióle los brazos, olvina. Gilberto Crespo de la Serna, A rturo P a.lodando todo protocolo y toda ceremonia,z las
mi~o y Vill&amp;r, Evaristo Rebollar _y Loria.,
da.mas, con movimiento irresistible, envi ronFrancisco A. Rovirosa, Felipe Valdés, Joale besos á dos manos, sin reflexión y sin sonquín Requena, A ntonio Zaragoza. v Escobar,
rojo.
Gustavo Esca.lante, Antonio Fiol, Joaquín
Solís se retiró á su casa, seguido de admiFernández, Arturo Palomino, Gilberto Cresradores Innumerables, y cuando al cabo de alpo y Martínez&gt;.
gún tiempo, ya. solo en su estudio, se reposaba

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

• I

PLACA OFRECIDA AL SR. GRAL. D, PORFIRIO DÍAZ, POR LOS MEXlCANOS RESIDENTES EN LA HABANA.

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -- - - - - - - - - - - - - - - - - -- - - - - - - - - '-

EL ORAN. BAILE EN MINERIA
SUNTUOSA FIESTA

E

L baile, ta.o ansiosa.mente esperado, dis-

puesto en honor de la. distinguida. Sra.
Da.. Carmen Romero Rubio de Díaz.porel.Cír·
culo de Amigos del señor Presidente de la. República. y por los señore@ Gobernadores de los
Esta.dos, se efectuó el jueves último en el grandioso edificio de Minería., como estaba. anuncia.do.
Cerramos nuestra. edición de hoy consig·
na.ndo esta. nota., la. más brillante, sin duda.,
para. la. crónica. de la. semana, y no nos es posible ofrecer á nuestros lectores, como quisiéramos, una. descripción corrrpleta. de ta.o
suntuosa. fiesta. Bástenos, por lo mismo, re•
seil.a.rla. á grandes r&amp;.sgos, haciendo mención
muy especial de sus detalles más salientes.
·
'
El amplio local, notabilísima obra de Tolsa, lucía. un adorno primorosa.mente combinado. Como la. noche del banquete que se celebró el día 2, el I;JÓrtico estaba. literalmente cubierto con plantas de orna.to y flores exquisitas, destacándose junto á la. puerta. central
una. hermosa alegoría. de la. Historia. Milla.res de focos incandescentes alumbra.bao el recinto, convertido, por obra. del buen gusto, en
una orgía. del color y de la luz.
En el interior hubo un verdadero derroche
de elegancia y de arte. En el fondo del salón
y á. la. altura del piso superior, se veía un busto del Primer Magistrado, sirviéndole de fondo un lienzo de los colores nacionales, y de
marco una· hilera de luces. Aba.jo y cerca.
de la monumental esca.lera., se levantaba una
figura de la. Fama, surgiendo de una fuente, cuyas paredes estaban constituidas por
macizos de plantas y de flores. Los a.reos os•
tentaba.o ricos cortinajes, y en forma. de espiral se enredaban á las columnas guías de fo.
lle.je y de rosas, sa.lpka.das de fQcos encendidos, ofreciendo 'un golpe de vista encanta.•
dor.

La esca.lera. y los muros que limitan el amplio patio, estaban ta.m bién decora.dos con el
mejor gusto. Los peldail.os de aquélla. desaparecieron bajo un lienzo blanco,y ea la magnífica.
balaustra.da. y en los descansos, piezas flora.les de la más bella. hechura. se confundían en
a.sombrosa. variedad de matices. E.n los muros se coloca.ron grandes espejos rodea.dos de
flores.
El conjunto del adorno era. de lo má.s llama.ti vo, y la. delicadeza. y la. elegancia. que se o bserva.ba. hasta. en sus menores detalles, ha.ce,
por cierto, honor al Sr. Ingeniero D. Luis de
la. Barra, que fué quien tuvo á su cargo el decora.do general del edificio.
En cuanto al adorno de la parte alta de Minería., sólo diremos que era también muy elegante y que armonizaba. perfecta.mente con el
de la. planta. baja. A la altura. del segundo
cuerpo fué coloca.do el mis!Ilo plafond que describimos a.l hablar, en nuestro número anterior,
del gran banquete celebra.do en obsequio del
señor Presidente de la. República..
Tanto el tocador destina.do á. la. Sra. Rome•
ro Rubio de Díaz, como el tocador general
y la. mesa. de honor, fueron dispuestos en departamentos especia.les lujo11a.mente decora.dos.

***
La. concurrencia., selectísima, comenzó á llegar minutos después de las nueve, presentándose á. las diez y veinte el señor Presidente
acompaña.do de su dignísima. señora. esposa.
E l Sr. Lic. D. Alfredo Cha.vero recibió, á. la.s
puerta~ del edificio, a.l Primer Magistrado,
mientras una. comisión de da.mas de nuestra.
mejor sociedad formaba. valla para recibir á
la Sra. Romero Rubio de Díaz, Entre los demás concurrentes se encontraban el Sr. D.
Ramón Corral, Vicepresid¡mte de la Repúbli·
ca, y su muy estima.ble esposa la Sra. Ampa.-

ro E. de Corral, los se!l.ores Secreta.ríos de
Esta.do, los miembros del Cuerpo Diplomáti•
co y sus fa.millas y un grupo numerosísimo de
altos funciona.ríos públicos y de personalidades prominentes en el mundo de la.s letras, en
el comercio, en la. banca y en la. industria..
Al presentarse el Sr. General Díaz en el se.•
Ión, fué saludado por la concurrencia. con
una atronadora. salva de aplausos, que abo•
gó ca.&lt;1i los acordes del Himno Na.ciona.l, W·
cado por la. banda y por la. orquesta..
Más de trescientas parejas cruza.ron después
el salón, y el baile dió principio en medio de
la. más franca. alegría.. Los trajes de color de
la.s da.mas, rica.mente ata.viadas, contr¡tstaba.n
con el negro severo del frac y con el oro de
los grandes uniformes, mientras la luz, que pa•
recía sonreír en aquel cuadro, jugaba con las
joy a.s y se resol vía en un fantástico obispo•
rroteo.
Cerca de la media noche se sirvió el &lt;buffet,&gt;
sentándose á la. mesa. de honor, in~ta.lada. en
el salón de actos, las siguientes personas, a.de·
más del Sr. General Díaz y de su señora. es·
posa, que ocupa.ron los lugares del cent~o:
Sra.. de Cha.vero, señor Ministro de Francia,
Sra.. Acosta. de González Cosío, señor Minis·
tro de Cuba., señor Ministro de Guatemala.,
señor Ministro de Alemania., Sra.. Torn~l de
Obregón González, señor Ecca.rgado tle Nego·
cios de Rusia, Sra. Raigosa. de Díaz, sei!or
Encargado de Negocios de Chile, ~eño~ Go·
berna.dor de Michoacán, señor Jefe Polít1co de
Tepic, señor Genera.! Agustín Pra.dillo, Sr.
D. Ignacio de la. Torre y Sr. D. Luis '.l'orres
Riva.s; Sra.. de Soughimoura, señor V1cepr;sidente de la. República, Sra. Baronesa. e
Va.ngenheim, señor Secretario de Fomento,
Sra. de Godoy, señor Presidente de la Suprr
ma.1Corte,Sra.. Día.z de de la. Torre, Sir W. Mu •
lock, Sra.. de Pimentel y Fagoa.ga., se!l.or Go·
berna.dor de Dura.ngo, seil.or Gobernador de

Hida.l¡rn y señor Gobernador de Tabasco, seflor Comandante Militar de la. Plaza., señor
Tenit nte Coronel Félix Díaz y Sr. D. Francisco Hincón Gallardo.
Sr. Gral. Powell Cla.yton, Sra. de Ferná.ndez, Sr. Ministro del Japón, Sra. de Mercado,
Sr. Lic. José F. Godoy, Sra.. de Wolla.nt, Sr.
Encarga.do de Negocios de China, Sra. Romero Rubio de E tízaga., Sr. Encarga.do de Ne.gocios de Austria-Hungría, Sr. Gobernador
de Ta.ma.ulipa.s, Sr. Presidente del Ayuntamiento, Sr. May0r Pablo Esca.ndón, Sr. Lic.
Lorenzo Elíza.ga., Sr. Lic. Alfredo Cha.vero,
Sra. de Corral. Sr. Ministro de Bélgica._,
Srita.. Mullock, Sr. Ministro de Comunicaciones, Sra. de Godoy, Sr. Ministro de Ita.!ia,
Sra. de Lia.ng Hsun, Sr. Gobernador de
Agua.sca.lientes, Sra.. Cuevas de Eqcand6n,
Sr. Gobernador de Guana.jua.to, Sr. Gobernador de Queréta.ro, Sr. Gobernador de México,
Sr. Gobernador de Zacateca.s, Sr. Gral. Wheeler y Sr. Capitán Porfirio Día.z.
Los &lt;menús&gt;, muy elegantes, impresos en
finísima. ca.rtulin a., representaban un primoroso paisaje enmarcado por una alegoría. azte. ca.. En la. dedicatoria. se leía.: &lt;Banquete ofrecido por el Círculo de Amigos del Sr. GPneral
Día.z, á su distin¡:ruida esposa. la. Sra.. Dilo Carmen Romero Rubio de Día.z&gt;.
Cerca del amanecer terminó el suntuosísimo
baile.

•

EN EL CAMPO
Salí a.lca.mpo á vagar, y en sus diversos
sitios plenos de luz, mi fantasía.
tramontó azules cimas é hice versos
como los suelo hacer: sin poesía.
Y en ta.oto que á. los céfiros leía
el fruto de mis númenes adversos,
mi rustica.na. Flérida. prendía
una mariposilla. cabe tersos
riachuelos. Y yo reflexionabs,
como un simple rapaz vertiendo lloro,
que la niña el insecto aprisionaba.,
y en cambio yo, del ideal que imploro
-la. inspira.c16n,-a.pena.s si tocaba
la. leve punta de sus a.las de oro.
JUAN B, DELGADO

UN DETALLE DEL ADORNO U.EL_S.ALÓN.

�EL lrnNDO ILUSTJtADO

El día de Sport en el "Reforma Athletic Club"

Turnar, por 18 pies 8 pulga.da.s--El t13rcer lugar lo ganó el Sr. W. Honey.
Canera de obstáculos, á 120 ya.rda.s.-Ga.nó el
premio (objeto de ar~e) el Sr. Morcom, con un
tiempo de 18¼ segundos.
R elay R ace (Ca.rrera. de relevo, á 880 yardas. )- Compitieron cuatro miembros de la.

(In1tantánea1 de "El Mundo Ilo■trado" al mllé■lmo de 1epndo,)

El 12 del actual, de la.s diez de la. malla.na. en
adelante, se efectuaron los j upgos atléticos orl!'R.nizados por el comité del «Reforma AthleUc
Club,&gt; en el campo, perfectamente acon diciona.do, con que cuenta. para. toda clase de sports
LoR jueg-os fueron loR siguientes:
·
Tirar la bala de 16 libras á mayor distancia.Se presentaron los Sres. Willia.mson, Hermmerker, Robertson, Turner y Dr. B r a.ds baw
l!'&amp;na.ndo el primer lugar, con una. d ist anciad~
29 pies 1 pulga.da., el Sr. Turner. (Premio: tabaquera de plata.)-El segundo lugar correspondió a.! Dr. Bradsbaw, que alcanzó una distancia de 28 pies, 5 pu lgadas.
Carrera de velocidad , á 100 yardas.-En el primer «hit&gt; se disputaron el primero y segundo
lugar los Sres, Cbristl leb, Locke y Hermmerker,

CARRERA Á

100 YARDAS.- PRELIMINARES.

C. M, BULLING EN UN S ALTO DE ALTURA.

ganando los dos primeros. (Tiempo: 11½ sel!'Undos. )-El se¡rnnélo «bit&gt; lo corrieron los
Sres. Robertson, W . Honey, Morcom y T urner,
ganando los dos ú ltimos. (Tiempo: 10¼ segundos. )-La tercera carrera, «final,&gt; la corrieron los miRmos señores Morcom, Turner,
Christlieb y Locke, resultando vencedores: en
primer lugar Morcom, y en segundo Turner,
quienes obtuvieron,respectivamentP, como pre•
mio: un reloj de mesa y .un estuche con cepi•
llos.
Salto de a ltura.- Compitieron los Sres. Robertson, Hermmerker, Butlin, Turner, Mor•
coro, y Christlieb. Ganó el primer premio (Un·
tero de plata.) el Sr. Butlin, brincando 5 pies 2

FCNAL DE LA CAltRERA Á 100 YARDAS.

j

;~:i~~~i~t~oMJ:1i~~ne~::~~~ti~~t?:i~t~ªb~~sE~
primer &lt;hit&gt; lo corrieron los Sres Willia.mson
y L'&gt;cke (tiempo: 31 se~undos); el segundo, los
Sres H ~rmmerk er y Honey (treinta. y tres Re~uodos) ; el tercero, los Sres. Morcom y Butlin (treinta.y tres segundos). En ca.da ca.rrera.,
el entusiasmo de los pa.rtida.rios de ca.da club,
se desbordaba. en aclamaciones y a.plsi.usos para. a.lenta.r á los competid ore•; y en el &lt;hit&gt; fi.
nal, que corrieron los Sres. Scbarp y Turner,
aquello, ap la.usos y aclamaciones llega.ron a.l
delirio. Turner salió el primero, pero, en mitad de la carrera, Scharp lo. &lt;pasó&gt; cerca de
cinco yartl.as. Fa.lt!!.ndo aproximadamente cincuenta va.ras, Turner lo a.lcanzó, ganando por
más de cinco pies. (Tiempo, 27 segundos.Premios: cua.tro carteras. ) Esta carrer a. siem ·
pre ha. sido ga.na.da. en México por el &lt;Reforma.
Athletic Club.&gt;
D~spu&amp;~ de servirse un lunch en obsequio de
loi in vita.dos, se reanuda.ron los juegos, toma.ndo pa.rte en la mayoría. de los de la. ta.rde
las señoras y señorita.s del Cl u b.
Carrera á 75 yardas.- Ga.na.ron la.s Srita.s. Ma.dis y Dorothy Ha.roer. (Premio,objeto de arte.)
Carre,·a delhuevo y la cuch-:ira.-(Correr, leva.atando con una. cuchara, uno por uno varios huevoR regados en el suelo.)-Ganó l a.
Srita.. Butlin, recibiendo como premio un joyero de plata..
Carrera de parejas: seño1·y señorita tomados de la
mano, á 60 yardas.- Gan6 la. Sri ta.. Blake y el
Sr. R. B tackmore. (Premios: polvera y cepillo
con adornos de pla.ta. )
Carrera del hilo y la aguja.- (Un grupo de damas, con hilo y aguja en la mano, esperan á
los competidores; llegan éstos corriendo, ensartan el hilo, y el que regresa primero á determina.do lugar, gana. el premio.)- Ganar on
la Sra.. Ha.m, que recibió seis cucharill as de
pis.ta, y el Sr. W. Honey, que obtuvo como
recompensa un objeto de arte.
Ca1·rera de t1·es pies. - Ganaron los Sres. Butlin y Honey.
Lo más granado de las colonias inglesa y
americana, y numerosas familias de nues·tra.
buena sociedad, realzaron con su presencia. el
lucimiento de la. fiesta, coronada. por el más
completo éxito. Al ha.cerse li, distribución de
premios por la Sra. T. R. Phillips, los socios
del R~forma Athletic Club aclama.ron á la Asociación C ristiana de Jóvenes, cuyos miembros
fueron sus principales competidores; á las damas, y al Presidente del Club, T. R. P billips.
A continuación damos la lista. de los caballeros que forma.n la. mesa directiva. de la. agrupación:
Presidente Honorario, Sr. George Greville,
Ministro de Inglaterra. en México;T.R.Pbillips
Presidente activo ; Vicepresidente, Sr. George
Kennedy ; Secretario, Sr. C. M. Butlin; Tesorero, Sr. James Phillips.- Vocales: Sres. H. E.
Bourcbier, F. U . Rusself,P. C. Clifiord, M.S.
Turner, y E. J. Jobnson; Juez árbitro, Sr. T.
R.Pbillips; Jueces: Sres. J . M. Anderson, Rev.
W . Jones E a.teman, T. Ford, John Ha.tfieldr
Wm. B. Woodrow; Jueces de campo: Sres. L.
H . Parry. H. K. Black, J. V. Brencb'ey, C.
V. Hitchins, E. B. Pa.rkes y A. C. Smith; Jueces de Salida.: M. P. Dewar y P. Gordon Paterson; Toma.dores de tiempo, E. Bourgeois y
F. W. Russell.

LOS HERMANOS MELCALF, GANAN LA CARRERA DE NIÍ-:OS .

SALIDA DEL RE LAY RACE. - LOS SRES. R. WILLIAMSON Y R. L ACKE.

-=-o

W . HONEY SALTANDO Á LO LARGO.

A. MORCOM GANA LA CARRERA DE OBSTÁCULOS,

pulga.das; el seg undo (estuche para naipes ) el
Sr. Turner, con 4 pies 11 pulga.das;,: el _terce·
ro (un juel!'O de cubiertos) el Sr. Chr1stl1 eb. .
Carrera á 100 yardas, para niños menores de di~z
años.. - Ganaron los berm a.nitos Metcalf, reci•
biend.o como premio dos objetos de arte.
Salto á lo largo.-Se presenta.ron 8 competido·
res, ganando el primer premio ( marco para
retratos, art nouveau) el Sr, Butlin, por una
distancia de 19 pies 6t·pulgada.s.-El segun;o
premio (una purera. de piel) lo obtuvo el r.

RE LAY RACE.- SALlDA DE L A ÚLTIMA VUELTA.

FINAL DEL RELAY R ACE.-M. S . TURNER,
LLEGANDO,

�EL MUNDO ILt1ST1tADO
EL MUNDO ILUSTRADO

En

cervecera..
torno -- de ésta. iban tres gra.•
ciosa.s señoritas vestidas de gasa. de plata., lle•
va.ndo en la. me.no derecha. un bock de cerve•
za.. En la. parte anterior del carro y sobre los
tres escudos en que estaban escritos los nom•
bres de las compañías, se destacaba. un letrero en el que se leía.: &lt;Homenaje al C. Presiden·
te de la. República&gt;.
En la. plata.forma., en artístico desorden, se
veían cajas y botellas de las más conocidas
ma.rca.s que producen las tres principales fábricas de cervfza que existen en la República..
La. parte inferior del carro estaba cubierta.
por un cortinaje de felpa. carmesí, con fleco
de oro recamado de .flores artificiales. Un co•
cbero y seis palafreneros. en traje estilo Luis
XVI, guiaban los seis hermosos caballos blan•
cós que tiraban de él y que iban vistosamen•
te enjaeza.dos, con guías de .flores artificiales.
El conjunto que presentaba la com1 o&amp;ición
era de lo más llamativo y ké, con justicia,

BANDA DE LA POLICÍA DEL DISTRITO FEDERA L.
EL CARRO DE LAS CERVECERfAS PASANDO:POR E.., CINUO DE MAYO •.

Regatas en Veracruz.

~cos de las Fiestas Presidenciales

El día 1 Q del actual y con motivo de haberse celebrado ese día, juntamente con la inauguración del nuevo períudo presidencial, la toma de posesión del Sr D. Teodoro A. Dehesa
como Gobernador del Estaido de Vera.cruz, se
efectuaron en el puerto de este nombre unas
regatas que fueron presididas por un grupo de
hermosas señoritas.
La comisión organizadoru. estuvo integrada.
por los Sres. Ing. Francisco Nicolau, Comandante de Marinu. manu~l Trujlllo y Piloto ma•
yor Francisco T1burcio, siendo m11dri nas ó
reinas de la fidsta. la.s señoritas: Tití Cbavat,
B eatriz Díaz, María Luisa Ferrer, Adrlao a de
la. Fuente, Cristina Muñoz y María de los Angeles González de Ca.still a.
La tribuna de honor fué convenientemente
instalada. en un chalán al sur del muelle fis•
cal.
Las regatas principiaron á las 10 de la mañana y terminaron á las doce. La concurren•
cia fué selecta y numerosa. A los vencedores
se les premió con numerario y rosetones de se•
da. fina.mente hechos.
En otro lugar publicamos varias fotogra.•
iía.s de las regatas á que nos referimos.

El earro de las Cerveeerías "Cuauhtemoe," "Toluea" y ".Moetezuma."

00
LA BANDA DE LA POLICIA
L decidido empeBo que por la. mejor orga.•
nización del Cuerpo de Policía del Dis\ri•
JI
to tiene el señor Iaspector General del ramo,
Teniente Coronel D. Félix Díaz, debe la Me•
trópoli la formación de la magnífica banda
cuyo personal represent_a el grupo fotográfico
que a.parece en esta página.
La. determinación del Sr. Teniente Coronel
Díaz de crear aquella banda., fué acogida por
el público con a.plauso,. y el priD?e:o delco•
rriente se efectuó la primera. a.ud1c1ón_, dedl·
cándose al Sr. General Díaz, con motivo del
nuevo período presidencial.
El domingo último por la maBaoa Y aote
un auditorio numerosísimo, tocó la nu.eva.
música en la Alameda, distin6 uiéndose nota•
blemeote en la ejecución de la obertura. de
«Guillermo Tell&gt;, de una faotasí~ de «Car·
men&gt; y de la. Cuarta Mazurca _de God ard.
La concurrencia premió con entus1asta_s aplau•
sos la. labor de los ejecutantes, ovac!~naod~
al Maestro Velino Presa, que los d111ge ~
cuyos esfuerzos sa debe en gran parte el éxito
que han obtenido.
La. banda se compone de más de cincuenta
músicos uniformados con pantalón Y cllaqte·
tín de paño azul obscuro y kepí con penac 0
de plumas.

Ylata dt la llumlnecl6n que loa din 1, 2 y 3 del 1otu1I ao puao en 11 cu■ de 11 Comp1n11 An6nlm1 del AlumbradÓ mctrloo
de Puebla, con motivo dt 11 toma de poaoal6n de 11 Prt1ld1ncl1 por el unor General Din.

l,

A falta de espacio en nuestro número a.!:iterior, nos impidió reprc-

ducir las fotografías-que hoy publicamos-del hermoso carro
alegórico que las Compañías Cervecera:s &lt;l ua.uhtemoc&gt;, de Monte•
rruy, «Toluca y México&gt;, y «Moctezuma&gt;, de Orizaba, presentaron en
la. gran procesión cívica que en honor del señor Presidente de la Re.pública. se efectuó el día 4 del actual.
Los a.plausos á que se han hecho acreedoras las tres importantes ne·
gociaciones industriales á que nos referimos, por s u brillante participación en aquella manifestación del trabajo, eran de esperarse, pues
sabido es el notable empeño con que siempre han procurado colocarse en lugar preferente, tratándose de fiestas 6 reuniones que, como
las organizadas por las Colonias Extranjeras en distintos meses y día .
del año, y por los vecinos de la. Capital ó de las poblaciones del
Distrito, atraen un público numerosísimo.
Pero la. nota más simpática en esta. vez, ha sido, indudablemente, el
hecho, muy significativo por cierto, de que estando las tres negociacio
nes siempre en competencia, disputándose cada uoa para sí el mayor
número de consumidores en los mercados del país, se hayan unido espontáneamente para tomar parte en la gran p1ocesión, enviando un ·
solo carro que las representara y que fuera al mismo tiempo un jui.to homenaje al ilustre gobernante que tanto se preocupa por el des a·
rrollo y engrandecimiento de la industria. nacional.
El carro figuraba. un jardín formado con plantas de lúpulo y palmas en su mayor parte, y en cuyo centro se veía una ,rno1rr.e botella

l

l

EL CARRO DE LAS CERVECERÍAS FRENTE Á MERCADERES.

objeto de los más favorables coment:idos por
parte de los millares de personas que presea•
cíaban el desfile.
Las fotografías que damos á conocer á nues•
tros lectores, representan el paso del lujoso
carro alegórico por el Cinco de Mayo y por
el f1 ente de ~.:ercaderes, y la. parte central
del mismo carro.

�EL MUNDO ILUS'1'RADO

EL MUNDO llUSTJLAl&gt;O
,---.,.....--..,..,.,.,,.-~-

-

-

'

PAGINAS DE LA MODA
Trajes para señoras de edad
EN este invierno encontrarán las mujeres de
edad madura que los abrigos les sientan á
maravilla. Son casi la restauración de losantiguos«dolman, &gt; que se veían hace veinte años.
Dolman es la palabra más adecuada pai-a des
cribir los modernos &lt;garments&gt;, forma intermedia entre las chaquetas ajustadas largas y
los sacos sueltos. Dan el efecto entallado por
la espalda y cuelgan rectos á los lados y frente. Estos nuevos &lt;cloaks&gt;, como les llaman, se
hacen, la mayor parte de las veces, en forma
circular, habiendo experimentado que tal corte es el más práctico en abrigos grandes, pues
es mucho más conveniente dar la necesaria
amplitud con la forma circular, que valerse
de pliagues y frunces.
Algunos de estos abrig,,s inventados casi
especialmente para selioras mayores, tienen
c:i.pas que caen sobre los hombros, dejando á.
descubierto el frente y espalda. Se hacen, ya
en el severo estilo sastre, ya con adornos de
cintas, pasamanerías y pieles. Si las capas no
convienen, se substituyen por anchas mangas
campana.
Los abrigos «dolman&gt; se trabajan en palio,
seda ó terciopelo. Tienen un largo de 1 metro
á. 1.25 mt.

*

**
El colot' es factor Importante
de la moda en
este ai'.lo, permitiéndose mayor número de combinaciones que en los al'los pasados y ejecutando un solo traje en una extrema variedad de
tonos del mismo color. Por vía de consejo sería bueno advertir que una mujer debe examinat' con cuidado cuá les sombríos y matices
concuerdan con su cutis y edad, y no seguir la
moda ciegamente.
***

Todos los crespones y velos de lana y las sedas son materiales admirables para trajes de ·
casa de señoras grandes. Las blusas separadas constituyen una institución tan útil que es
la más apropiada para la vejez. Los rasos suaves, chitones de seda y tafPtanes son telas que
sientan perffctamente al último período de la

vida; las blusas confeccionadas con estos finos
géneros se adornan más, naiuralmente, .que la
ordinarla hlusa camisera y se acomodan sobre forros envara dos y entallados, Y se ponen
por encima de la fa.Id a. Los canesús extensos
y las berta.s. tan favorables para las jóvenes,
no quedan bien á las mayores, Los ad_ornos
di versificados de alforzas, recogidos, phegues
estrechos separados por eniredoses de borda.do ó de encaje, son adorables en estas blusas.
Los nuevos chalecos en figura de V son muy
adecuados para la edad de que tratamos; los
delanteros de la blusa se cruzan en estilo csurplice&gt; sobre la línea de ciniura y se orillan
con sesgos del mismo material.

*

**
He aquí algunas advertencias
para. las señot'as gruesas:
,
En el caso de tener un abdomen prominente,

** *

...

mro abrigo igualmente á propósito para la
mayor edad, será el que tenga de largo 80 cm.
y este hecho en kersey, venecia ó paño. El
frente y espalda deben ser semiajustados, y su
única ornamentación consistirá. en pespuntes
y pliegues. Los delanteros serán más anchos
que los usados el año pasado y se abrirán
en la línea media. Est.os &lt;1acos llevarán una
sección que es realmente un cladito&gt; de 7 á. 10
cm. de ancho, colocado entre el delantero y el
primer cladito&gt; y cayendo vertical desde el
hombro.
Las mangas estarán prpvist!l.s de alguna
amplitud hacia arriba, puesto que es inconveniente y desagraciado fruncir telas gruesas de
inviern0; sé las montará. con pequelios cuadrados, como las camisas, pespunteados en plano, recortando debajo de ellos la tela de la
manga, lo cual tiene por objeto sostener el copete de la manga y dar un bonito efecto de
hombros. Se terminarán las mangas con pulios de un ancho cómodo.
La espalda llevará dos y algunas veces tres
costuras: esto depende enteramente de la figura y estilo preferido Como regla, dos costuºr as se consideran suficientes: una del centro
de cada hombro; así, siendo una sección aparte, se mirará como un plastrón.
Estos modelos son cien veces más graciosos
que los paletós derechos, los cuales no pueden
encorvarse ligeramente hacia la línea de cintura.

6

,,.ffd?\.

11,llíiri(,i&gt;''';~)
1

/i ,:

i /J

*

* * capas muy delicadas
Se usan unas pequeñas
y ostentosas s'Jbre vestidos de tarde y visitas,
hechas del mismo material del traje ó de tafetán ó terciopelo. No son largas: a lgunas llegan apenas hasta la.cintura; otras sobrepasan un poco los hombros. En días frios se llevan sobre ellas abrigos sueltos.

i, _ / ° " ' ~

12

*

** que acabo de des•
Los modelos de abrigos
cribir pueden llevarse sobre faldas separadas
y sobre trajes completos. Para el abrigo de
80 c. m., la falda de 5 cuchillas es quizá. la mejor, cuando está hecha en largo redondo, distante del suelo como 1 c. m. Para el largo dolman, una falda mejor ataviada y un poquito
más larl!'a se verá más atractiva.
La falds compuesta de frur.ces y bullones no
sienta bien 4 las a.acianas, las cuales lucen
más con una falda á. líneas rectas, guarnecida
de combinaciones de bandas y pasamanerías;
en fin, también pueden usar la falda con pliegues pastelones montados sobre un peto y aquellas que van ~dorna.das por grupos de alforzas ó recogidoi sobre las caderas, dejando
~iempre liso el delantero.

I

'

MODELOS DE TRAJES P/. RA BEBÉS.

�!t Mtmi&gt;O ttttS'.l:1t.ADO

··---=r

t}ára lmpedir que se levante el delantero,se co-

se en el forro una varilla de forma de V, de un
decímetro por lado, á 30 c.m. de distancia de
la cintura y apúntase sobre ella el material de
la falda¡ levántese la parte posterior de la
misma y préndase, si es preciso, unos cuatro
centímetros arriba de la línea de cintura: así
se consigue que la falda caiga bien por todos
lados.
Arréglese siempre la parte superior de la
falda antes de voltearla en la base¡ nunca se
ajuste mucho la pretina y déjense uno y medio
ó dos centímetros para pestaílas.

1

'7ea Ud. á ·su Derecba.

**
El último estilo de mangas
para el invierno,
con sus ouílos sujetos basta el codo, es muy
favorable para las seBoras gordas, las cuales
deben, en toda ocasión, modificar las cosu en
el sentido que más les convenga¡ el bullón de
de la parte superior se puede hacer muy ligero, de modo que cuelgue apenas sobre el puBo;
el forro de la manga seguirá el contorno del
brazo.

Siempre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á. determinado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invariablemente
hacia nuestra derecha. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asiento en el Paseo y se convencerá de ello. Encontrará el noventa y
cinco por ciento que inconscientemente voltean 8ll.8 cabezas siempre
á la derecha.

Las figuras grue~as evitarán todo lo que pueda aum,rnt11or su anchura, como los plit&gt;gues de
anchos doblPces y los frunces apretados¡ las
bandas y alforzas les vienen mejor: las primera&lt;1 pueden cortarse en formas fantásticas y se
ribetean con estrechos vi vos de otra tela¡ entre más sencillos sean los adornos de sus vestidos, mejor sertl su a~pf'cto.
L11,&lt;1 faldas circulares y las de cinco ó siete
cuchillos son las que una seBorr. gruesa debe
tilegir.

Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chapult.
pee, vea á su derecha, allí está - .
·

*

*••

***

tt

Un plan juicioso que pudieran seguir las sefloras obesas consistiría en hacer las faldas
interiores ajustadas en las caderas y sosteniéndolas bajo la línea de cintura por un broche al frente del corsé y dos á la espalda, á fin
de presentar la cintura lo más reducido posible, disfrutando á la vez de comodidad. Las
pretinas serán bandas ligeras.

***

Una palabra con respecto á la elección de
sombreros:
Evítese usar sombreros grandes hacia atrás,
pues lo más práctico es que sienten cómodamt&gt;nte en la parte posterior de la cabeza. A las
señoras gordas quedan bien los sombreros y
las tocas que avanzan hacia el frente¡ á las
ancianas, las tocas María Stuart, atadas á un
lado del cuello.

Adelante de Cuauhtemoc, pasando la tercera Glorieta, á lo largo de
toda la hilera de eucaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teja, verá un gran terreno dotad.o con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquinas de las calles.
Dentro de muy pocas semanas verá un buen número de obreroe
llevando sus herramientas para empezar el drenaje y colocar los tubos para el agua, y poco tiempo después se harán las callee con a&amp;falto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á sus amigos, hace
ainco a:fi.os, que los terrenos de.'

MARÍA LUISA.

LA ~®L®l'JIA ~I:JAI:JHTENI®~
DIAB G:&amp;IBIS A LA ORILLA DEL MAR

O ~é de nada más reparador, nada más dulce que saborear los días grlRes, sin horas,
sin tintes cambiantes, en que el Océano y el cielo como adormecidos, parecen refleja?"se, fundl~se en algo vago, lejano-una gran cortina
de gasa flotante que ocultase el infinito.
Los barcos anclados, inmóviles, semejan negros cuervos marinos gue se ciernen sobre las
aguas. Se adivina al sol por los resplandores
nacarados cue platean á intervalos el gris.
Las altas ·escarpas destrozadas pierden sus
contornos, y ya no se ven aparecer esas sombras macizas que se alargan sobre las rocas
tapizadas de ova11 y sobre los charcos profundos en que las anémonas marinas dilatan sus
pé,alos babosos.
El aire en calma tiene leves sonoridades que
se prolongan como ecos. Las olas, ondulada~,
se quiebran sin fuerza, en la aren&amp; descolor1rida, como el cielo y el agua.

adquirían por una canción. Siga el ejemplo de los demás y compre
sus lot.és, obteniendo la.s ventajas de sus precios. Venga á nuestra
oficina, Primera de San Francisco, número 4, ó á la de nuestros Agentes Generales, Sres. Prevost &amp; Vail, Primera de San Francisco, número 8, y le daremos toda clase de informes, así como una lista de pe~
nas prominentes que han comprado lotes en esta COLONIA, Jonde
piensan edificar sus Casas-Palacios. Vea á alguna de estas personas
que han comprado terrenos en
11e

N

MODELOS DE MARCAS PARA MANTELES Y PA~UELOS.

Son los instantes de tránquila melancolía
en que se intenta resucitar los ensue!Ios muertos del pasado, en que se busca el tormento
exquisito del recuerdo, en que ya no se sien"8
la fuerza de amar de nuflvo, de aparejar hacia
lo desconocido del día siguient~.
Mejores que loa tórridos mediodías de agosto en que el sol flamea en medio de los trigos
maduros, en que ¡;e ocultan las aves bajo las
hojas incendiadas; mejores que las albas de
abril, en que las flores de los cerezos se espar•
cen como uoa _nieve odorante, por los caminos
cubiertos de yerba salvaje; mejores que los

crep·.ísculos violeta en que la luna sube como
un globo rosa por detrás de las colinas¡ día•
lentos y muelles, que matan el corazón y adormecen el ser.
Diríanse losabrazosenvolventes de una mujer que hubiese venido &lt;!ecidida. á los adioses
de la ruptura , y que, no atreviéndose á pro•
nunciar las palabras crueles, hunde su cabeza
blood e, llorando, en nuestros brazos, tendidos
hacia. ella.
PAUL BOURGET,
De la Academia Francesa..

GUERRA RUSOJAPONESA

La Colonia Cuaubternoc
y pregúntele por qué ha preferido este lugar á otros numerosos que
hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para comprar
el suyo.
Uno_de los más prominentes negociante.a mexicanos acaba de comprar lote.a por valor de cincuenta y dos mil pesos en el Etilwell Plaoe,
la semana pasad.a. No p~ó más de diez mil pesos al contado, y el :reeto lo pagará en nueve aíios. ¿Cuánto llegarán§. valer est.oe lotee dentro de nueve afios, si siguen aumentando en cada afio un diez por
ciento, como ha ido sucediendo duran+.e los últimos nueve afioe que
han pasado?

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MEXICO, DICIEMBRE 25 de 1904.

Año XI.-Tomo II.-Número 26.

e,reall: LUIS REYES SPINDOU,

Director: Lic. RAFAEL REYES SPINDOU.
Secretario de (tedacci6n: Jos~ Gdmez U1arte.

·

,

Registrado como articulo de segunda clue, eu S ~ Noviembre de 1894,-Impreso en papel de la Fé.brlca de San Rafael.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>AL PUERTO DE VERACRUZ
J GR!~~~~o!~~!~~~~~~A~Ec!~~!}As~J?R~~E~ J

L
MEXICO, DICIEMBRE 25 de 1904.

Año XI.-Tomo II.-Número 26.

e,reall: LUIS REYES SPINDOU,

Director: Lic. RAFAEL REYES SPINDOU.
Secretario de (tedacci6n: Jos~ Gdmez U1arte.

·

,

Registrado como articulo de segunda clue, eu S ~ Noviembre de 1894,-Impreso en papel de la Fé.brlca de San Rafael.

TI.a~§ ~Fil§ ~~RWID)I6§ V M1I6JJ~~
§ [J ~,r Il fil)~§ fil) I6 L1\l ~ I6 Ilt&gt; ITJ1E3 TI.a Il ~ ;Al

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ESCUCHANDO.

�Et MUNDO ItUSTRADO

Inhorto.-Llvta BerlendJ.-~ Qolén ea "Zazá" ?-Italia
Vltallant.

E ,STA crónica. esperaba. vestirse bien, como las fantasías becquerianas, para. poderse
presentar dec!'nte en la escena. del mundo . ...
del ''Mundo Ilustrado," se entiende, que no
ha.y que amplificar de tal manera. los deseos,
que resulten á la postre ridículos por exceso
de fatuidad y presuacióa.
La escena. en que pueden andar mis crónicas
es pequetla, tanto que los límites á que ahora.
está circunscrita se recorren en un abrir y cerrar de ojos, si bien es verdad que encierran
una pe.labra grande en la que ca.ben muchas
cosa.s, todas las cosas que uno quiera. La es·
cena de mis artículos es un mundo .... pero entre comillas.
Cuat.ro signos ortográficos, como cuatro garfios, aprietan esta voz hermosa. cuyo infinito
significa.do se escapa, á pesar de la. tortura. á
que está sujeto, como un perfume sutil de idealidad .Y ensue!!o. La célebre frase de Musset
a.cerca de su vaso, me viene á la memoria para
aplica.ria. á propósito ce mi reaparición en este periódico y en esta sección: mi mundo es pequetlo, pero sirvo en mi mundo. La verdad es
que, de cerca. ó de lejos (casi siempre de cerca).
no he deja.do de estar aquí, coa mis amigos,
con mis cama.radas, con los míos, no sólo aq uellos á quienes conozco y con los cua.les he
compartido el pan y el viao de la. vida, es de•
cir, mi ca.roe y mi sangre, sino también
los otros, los desconocidos, los que nos finge
la. ilusión en una leja.na penumbra. como mirándonos y escuchándonos y siguiéndonos;
alma.s atada.s á la. nuestra por un hilo de luz
misteriosa á través del cual aos comunicamos
impresiones íntimas. Es consolador pensar
que allá lejos, ea un remoto é indeciso horizonte espiritual, ha.y manos paternales que se
nos tienden, y ojos curiosos que aos miran con
piedad, y buenas sonrisas que nos alientan y
una que otra. lágrima. compasiva que cae alguna. vez cuando se nos escapa. uaa. queja entre
las fruslerías literarias de la crónica. El célebre D' Aurevilly ere$a tener treinta y seis lectores; no era.n muchos por cierto. Sin embargo, él \uvo la. va.nlda.d d11 contarlos. ¡Cuánto

:Et MUNl&gt;O ILUSTRADO

con un desengallo. Aquel que había. venido del
mundo de los honrados á holgar un tanto su
fastidio con los ósculos que se pa.gan y los
frívolos afectos que se olvida.o, se volvió á
casa., limpiándose el alma. del amor de &lt;Zazá&gt;
como se limpia uno el poi vo de las botas cuan:
do llega. de la ca.lle.
«Z azá&gt;, siguiendo su ilusión, tal como un
chicuelo s igue á un pá jar o que se le escapó
de la. ma.ao, se asomó á ese DJUado de la virtud. Iba. iracunda. y celosa: pensaba. eacontr&amp;r3e con una. riv al , y ao, se eacoatró con
una nilla. Era. una. hija del amante infiel. Entonces se estremeció el infecundo seao de
&lt;Z azá&gt; y una. onda. ams.rga. imp·regaada de
ternura, a.bogó su última. espera.aza: la. de aer
madre.
A s~ es. &lt;_Zaz~&gt;, mujerci~a de boule-i:ard, caprichos1lla, 10qu1eta, con histerismos bajos- herencia ma.ldita de sus genitores a.lcohólicos con a.nsias nobles de beberá grandes sorbos
la. vida., con lúcidas aspiraciones á subir del
lodo en a.las de un amor bueno, con vagos y
dulces sueños maternales que le cantan a.! oído
suaves palabras y le pinta.a, entre la niebla.
del futuro. risueñas cabecitas rubias ....
Así es cZazá&gt; .... y a.sí surgió, eae ser carne de placeres y saco de sufrimientos, de
la. extraordinaria. faculta.d expresiva de Livia.
Berlendi.

mejor es adivinarlos, presentirlos, imaginarlos, innominados y esfumados en uaa indecisa
aspiración, no de gloria., sino de simpa.tía! No
son precisa.mente lectores, soa fantasmas de
lectores y se parecen á esas nubes del crepúsculo que forjan con un poco de luz y de vapor
cuanto anhela. la imaginación en sus infantiles
delirios.
Y á estos mis fantásticos lectores les diiro
medio a.vergonza.do y cariacoatecido: Buenos
días. Y comienzo á balbucear mi disculpa: la
crónica debía venir mejor vestida, pero poco
acostumbrada. ya. á la. elegancia. de sa.lón y sí
a.l trajín diario de la prensa, no se perca.ta.be.
de busca.r los figurines de I a moda. ni, como
antes solía., desprenderse los veinticinco alfileres; a.oda.be., por el contrario, como Dios le
da.ba á entender, con tra.je holgado y cómodo,
con el propio pa.ra hacer todo movimiento sin
temor de echar á perder la tela ni de que lamotejaran de presumida. y petimetra..
Hoy, ca.si de improviso, la. obligan á pergeila.rse, y prendiéndose una. florecilla. retórica.
aquí, y un listón poético allá, y un viejo fis·
tol de metáforas donde caiga., así al vuelo, comienza. á ha.blar deshilvanada.mente á sus lec·
tores imaginarios ... . y les dice:

a.zul un hilo de oro que se deshace en un efímero crisántemo de chispa.a. ¡Ah! Las posadas;
la. noche buena.
¡Con razón na.die piensa, por ahora, en cZázá&gt;, la. buena., ni en &lt;Ma.gda.&gt;, la. desgracia.da.!
LUIS G. URBINA.

~¡,

LA LOGICA Y EL CRIMEN
IBN la. psicología de todo criminal descuella.o, al gra.do de constituirla. casi por completo, dos hechos: un extra.vio mora.) y un desatino lógico.
Si descontamos los criminales rematada.mente locos, po1,eídos de a.luc!naciones, presa.
de incorregibles delirios, que viven en ese ma.ca.bro mundo a.parte en que todo es sinrazón
y a.bsurdo, en que ni las emociones, ni los peasa.mientos ni la. voluntad siguen leyes definidas, ni derroteros norma.les ni principios raciona.les; si descontamos este género de delincuentes que, propiamente, no lo son ni a.ate la.
ley civil ni ante la. ley moral, todos los demás,
aun los desequilibrados, aun los extra.vagantes, aún los fronterizos de la. locura.,entran en
nuestra. fórmula.
De esos dos elementos fundamenta.les del crimen, uno, el extravío moral, es el más percep·
tible, el mejor conocido, el más público y el
más notorio. Toda una gra.n categoría. de delincuentes lleva. el nombre de &lt;pasionales&gt; y se
ca.ra.cteriza. por el ímpetu, por da ceguedaa&gt; y
y el &lt;arrebato&gt;,como dice el Código Penal,que
los arrastra. a.! crimen. Ta.les el caso del celo•
so que sorprende,6 cree sorprender, á su ama.da en fia.gra.nte delito de infidelidad y la. &lt;pasa.
por ojo&gt; á tiros ó á cuchillada.s. Ta.l igualmente, el del retlldor que por un guillo ma.l sonante ó una pa.la.bra. peor dibuja.da.,desnuda. la. cha.veta. y la. emprende á puñala.da. limpia con su
propio padre, so pretexto deque es &lt;muy hombre&gt; (no el padre, sino el hijo, ó por mejor decir, hijo y padre, puesto que en México,eR cosa.
bien sa.bida., todos somos cmuy hombres&gt; hasta. la. quinta. generación y subsecuentes; ósea,
más a.llá de la. maldición bíblica) . Ta.l, también, el que contesta con un &lt;golpe de revólver&gt;, que diría. el ma.rqués de S. Basilio, á un
pisotón extraviado en Ia. P Ia.za. de J a Constitución un 15 de septiembre á. media noche á la.
hora. de «El Grito&gt;.
En todos estos &lt;ta.les&gt; domina.o, predominan
y superdominan,respectiva.mente, la ira épica,
la. cólera. blanca, el amor ciego, el dolor intolerable; son,pues, pasionales en toda. la. extensión del término,y el extravío moral, pues que
en el orden mora.! hay extra.vio siempre que
ha.y exceso, &lt;prima&gt; y domina., sin excluirlo,
al desatino lógico.
Pero hay otros eta.les&gt; en quienes es el razonamiento de pie de banco, el silogismo de cua-

***

***

¡Gran triunfo el de la. Berlendil ¿no es verda.d? E ita a.rtista, que carece de otras fa.culta.des, pero que tiene la. supremll facultad de uaa
expresión extraordlna.ria., halló ópera. en donde esta.r como una. esta.tua en su hornacina.:
cZazá&gt;.
V es que cZazá&gt; interesa. por los recuerdos
que evoca: es un tipo común de la. vida moderna., un ejemplar de cocotte medio romántica;
medio calcula.dora., mitad tierna., mitad caprichosa, que un bello día se encuentra, sin saber cómo, caída en la trampa del a.mor. Goza,
sufre, llora., ríe, pega. y a.caricia, besa y muerde, y, á tonta.s y á Joca.s, entre seria y casquivana., va. enhebrando en su idilio callejero,
la.s apa.sionada.s ilusiones de la.s mujeres de
veinte a.lios. Porque á pesar de todo, «Zazá&gt;

'

Otrn triunfo artístico: el de Italia. VUalia.ni. A esta. comedianta. de altos vuelos dra•
máticos, no se la. puede juzga.r aún. Es preciso, para ello, verla. recorrer el tabla.do en
otras dolientes figuras de mujer. La hemos
visto en día.ría Estuardo&gt; suprema. de a.ltivez
regla. y de dolor orgulloso; en «María Antonieta&gt;, magnífica de inspiración trágica, en la.
«Locandiera&gt;-otra faz de su ta.lento-subyugadora. de gracia. coqueta. Sin embar go, no
es posible juzgarla toda.vía.. Pa.rticularmente,
los dos primeros papeles son de elevada. entonación melodramática, pero carecen de psicologia No son estudios de almas. El más compuca.do de los ca.ra.!teres teatrales que hasta.
hoy nos ha presentado la Vata.liani, es «Magda&gt;. El engranaje pasional ds esta mujer del
Norte, sí tiene un difícil mecanismo. La. lucha.
íntima. de esta. ca.ata.ate, más refinada, pero
menos buena. que &lt;Za zá&gt;, se traba. entre dos
amores: el filia.! y el paternal. Vence éste; vence la ma-dre á,.la lrija, pero, ¿con qué sufrimiento y, sobre todo, con qué remordimiento?
Magda, en un arrebato de orgullo, en un brioso ímpetu de libertad, a.sesinL, á su padre
(¿qué, no es un asesinato esetremeado ultraje
de enérgica slncerida.d, a.rrojado á la. blanca.
ca.beza del coronel Lelke, dentro de la cual no
ca.mbian más que dos ideas aferra.das y tercas:
la. rígida disciplina. de la familia., el estricto
cumplimiento del deber?) Pero esta parricida.
no nos causa. horror; no provoca. indigaaclón,
sino compa.sión. No es perversa, no, es des•
gracia.da.. Y una multitud de estados de alma,
hábilmente combinados por Sudderman, nos
la. presenta, ya. tierna., ya voluntl)riosa, ya.
dócil, ya ira.cunda; mala., nunca.
Y este tipo de &lt;Magda&gt; ha sido interpreta.do con sumo talento y suave finura por la Vita.lía.ni. Pero toda.vía no hemos visto bien la
fuerza. y la. estatura. de la. actriz; ahorg, está
inclinada. calzándose el coturno. Esperemos á
que se ponga. en pie.

***

Se oyen á lo lejos, en la fría serenidad de
la. noche, coros letárgicos de niHos y villa.acicos populares. Un cohete, al subir, pinta. en el

---

ITALIA VITALUNI.

LIVIA BERL.ENDI.

tro términos, el sofisma. de confusión ó la falacia &lt;post hoc ergo propter hoc&gt;, el que los
arrastra. a.l delito, los hace navega.r en la. justicia. correcciona.l y enea.llar, mondos y lirondos, en ba.rtolinas.
Los razona.mlentos de esta suerte de criminales arden en un ca.ndil. Ta.! ha.y ,porque hay que
seguir con los &lt;ta.les&gt;, que arra.nea do como las
mangas del cha.leco,juega. la. decena fundado en
que cde dos de un color á la mayor&gt; y en que
nunca viene un a.s &lt;pa&gt; un rey, y se lleva. los
fondos de la. cl\ia. de su pa.tróa para. apostar
una ca.moniaa. á espa.das, infa.lible como S S.
Pío X y segura. como la. muerte del pecador; y
del justo, podríamos agregar.
En este orden de ideas nada. me sobrecoge
más, si ca.be el término, que el razonamiento
de ciertos delincuentes que, perdidas la. paz y
la tranquilidad, públicas ó privadas, matan ó
roban á. alguien para. recobrarlas. Natura.1meaie, si antes del crimen ca.recía.n de paz y
de tra.nquilida.d, después de él nada es más
precario que su tranquilidad y su paz, llámense privadas, llámense públicas.
Ejemplos: Tenéis un enemigo acérrimo, morta.!, que no os deja. á sol ni á. sombra., que se
os atra.viesa a.! paso en todos vuestros intentos, que con sus chismes, intriga.s, empresa.a,
turba. vuestra paz y embaraza. vuestra carrera;
que soñáis con él, que os lo encontráis hasta.
en la. sopera., que escribe en los periódicos y
os dice lindezas, redacta anónimos ca.lumniosos á vuestra. esposa., etc., etc. Al ai'io habéis
perdido, si sois cándido, sesenta gr11mos de
peso bruto, y merecéis serlo por ha.barios perdido; ha.béis ma.l dormido, por falta. de carbonato, dos ó tres noches; se os ha derramado
la. bilis por deficiencias en la culinaria. doméstica.,y un bello día os decí11 á vos mismo:cEsta.
situación es insostenible; Sóstenes ó yo, no
ha.y más remedio; es fuerza que yo recobre mi
tranquilidad; que vuelvan para mí á sonreír
las mismas dláfa.aa.s a.urora.s; que en mi hogar
blanco y puro, tornen á surgir los días felices
y las noches apacibles; que todo vuelva á ser
a.buadancia y prosperidad; sonrisas y no an¡rustias; placeres y no dolores; que mis hijos,
cohibidos y humilladc,11 por las calumnias de
ese bandolero de Sósteaes, puedan levantar
a.Ita. la. frente y enorgullecerse de un padre hoy
vergonzante y a.poca.do ante la .i.udacia. y la.
avilantez de un enemigo gratuito. Y ella., la.
dulce y a.bnegada. compa!!era. de mi vida., sedienta de bienestar, de dignidad, de posición
bien gana.da. en fuerza de vit~udes y de l,lenesta.r bien conquista.do con su labor humilde, pero inteligente y digna., que levante un día. la.
frente y excla.me: ¡soy su esposa! digna. como
él del apta.uso de la.s multitudes y de la. estimación de las mujeres honradas.
¡ Y á ello! Un bello día., como decía. el Dr.
La.vista., en la piquera. de ls tienda. se suscita.
una discusión, se agria.o los ánimos y el honrado padre de fa.mili&amp;, el perseguido, el· sediento de honra. y de tranquilidad ...... ¡ paf!
le enja.reta. á Sóstenes un rifiazo calibre cua.-

tiene ilusiones-¿quiéa no ha. visto caléndula.~ á la. orilla. de los paatanos?-y una que ha
echado más raíces en su cora.zón, como que en
él ha. encontrado savia de juventud y de ca.ritlo. La primera ilusión de &lt;Z azá&gt;, es ser a.ma.da. honra.da.mente y eternamente. Esta dolorosa. na.dería, que es el idea.) de cualquier perdida, toma. cuerpo en el espíritu de cZ 11zá.&gt; y lo
llena., !o colma, lo a.nega..
La estrella. de café- concierto que hacía. gultlos picarescos, se puso pálida. y pensa.ti va.
Y lo que comenzó con una. travesura., aca.bó

_,.__-,
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~~~-- ~ ~ ;--

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~~
CARLOS DU SE,
Primer Actor de la Compañia Italiana de drama.

1

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~~-=====-:--'

PESCADORES.
(DlhJo dt Llllo),

renta. y ocho,que «bastó&gt;, como dicen la.s revis•
tas taurinas.
Y ba.stó, en efecto, no sólo pa.ra despena.r al
difunto, sino también pa.ra. aeshoarar al mata.dor, pa.ra. confinarlo en bartolinas, para.
hundir á su fa.mili&amp; en la miseria. y en la. vergüenza., y para. que el delincuente perdiera no
sólo la poca. tranquilidad de que disfrutaba.,
sino también toda. aquella. á que él y su familia. hubieran tenido tal vez derecho, si su jefe
hubiera. ra.zona.do con más lógica. y demostrado más sentido común.
¿Otro ejemplo? Pues ahí va.. Días pasados
un carnicero mató al actuario de un juzi;:ado
gue procedía al embargo de su carnicería..
¿Que por qué lo ma.tó? N:ld&amp; más simple ni
más idiota.: lo ma.tó porque, dice el delinouente, el embargo lo hundía en la. miseria.
¿Y el crimen, preguntamos nosotros, le asegura.be. la. prosper1da.d y la. grandeza? ¿ni siquiera. el bienestar? Se dice de Lattitte que hizo
su fortuna. recogiendo del suelo un a.l.filer. Pero hasta. a.hora. na.die, que se sepa, ha. mejora.do de condición a.sesinando actuarios de juzga.dos. El crimen del carnicero en cuestión
es, pues, Idiota., ilógico.
¿Y qué tal los que roban para. salvar su lwnra, comprometida 6D la. firma. de un pa.ga.ré ó
en una. deuda de juego? Estos dan idea. de la.
lógica del conde Ugolino que, dicen los franceses, se comió á sus hijos para impedir que
murieran de hambre.
¿Y qué tal los que se suicidan para no deshoara.rcon,sus estafas y topillo11 el nombre que
llevan? Estos dan idea. de los que, acosa.dos
por las chinches, LES QUEMAN EL PASTO pa.ra.
acabar con ellas. Es la misma lógica. La. mis•
ma., idéntica.mente, que la de ciertas mujeres
que SE LA PEGAN á su marido para. salvar su
honra comprometida. en algún negocio turbio.
Yo conocí á . un individuo que, enamorado
á muerte de una virtuosa. joven que le pagaba
en la misma. moneda, y deseoso de labrar su
felicidad, robó laca.jaque le estaba. confiada.,
para. montar su casa. y realizar su enlace. Casóse, y en plena luna de miel, le cayeron, lo
encerraron en Belén, ea donde aún pernocta.
y espera. una. sentencia. de uaos ocho á doce
ai'ios de prisión. Su esposa. en tanto (ya es
madre), en el paraíso, en la. gloria., en el empíreo, feliz como un ángel, viuda. en vida de su
esposo; su hijo, huérfano ya., en vida. de su
padre y, natura.lmeate, lleno de gratitud y de
11mor al sa.l va.je granuja. que ha sabido hacerlo ta.o plenamente feliz.
El granuja, en ta.ato, alega. en estrados que
robó por amor y por labrar, como lo ha. logrado, la felicidad de ser amado y de su prole!
¿Qué pensar de todo esto·f
¡Nada! qua la mitad de la virtud es la lógica; que el delincuente, antes que un impulsivo,
es un sofista; que si se difundiera. en las masas el razona.miento correcto1 habría. menos
deliacuencia. y que, en punto a. criminalid3d,
fuera. de la. lógica ao hay salvación. Q. E . D.
O&amp;. M. FLORES.

�•

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

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LA EXPOSICIÓN EN LA ESCUELA DE BELLAS ARTES.-LA SEGUNDA SALA,

LA EXPOSICION

EN LA ESCUELA DE BELLAS ARTES
LOS DISOIPULOS DEL SR. FABRES

E

L 20 del actual quedó clausurada. la exposi•
ción de dibujo y pintura abierta. al público
en los salones de la Escuela de Bellas Artes
con el fin de dar á. conocer los trabajos ejecutados, durante los ciuco últimos meses en su
mayor parte, por losdiscípulos del señor profesor D. Antonio Fa.brés.
La exposición estuvo dividida en cuatro sa-

las distintas, destinándose: la primera, al des·
nudo; la segunda, al traje; la tercera, á. la pintura. y composición; y la cuarta,á. los trabajos
que, para ejemplo y estímulo de sus mismos
discípulos, hizo el Sr. Fabrés, ya fuera de la
Academia, ó bien durante las clases, e:; presencia. de los concurrentes á. éstas.
Por demás está decir que el Certamen que
acaba. de efectuarse ba. sido objeto de los más
favorables comentarios, lo mismo entre los artistas que entre todas aquellas -personas para
quienes el cultivo rle la pintura y el dibujo es ·
cosa que no debe ni puede deseuidarse entre
nosotros. En cuanto al éxito obtenido por el
Sr, Fa.brés, nadie duda.que mucho, muchísimo
es lo que el Maestro ha logrado, haciendo que
la juventud abandone añejas y perjudiciales
rutinas, para lanzarse por derroteros más am-

''
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.:JI~,

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/{~

j
APUNTES DE .ANTONIO GÓMEZ,

plios y menos tortuosos á la conquista del
triunfo.
Hubo en los salones de la exposición trabajos que acusaban desde luego disposiciones
muy poco comunes para llegar á. áomin1t.r la
línea. y comprender y seutir el colo~: Antonio
Gómez, que obtuvo en el torneo el primer premio, expuso un autorretrato y unos &lt;a.puntes
de la calle&gt;, muy notables por su rara. energía.:
Diego Rivera, varios paisajes al óleo y algunos carbones muy bien ejecutados; Alberto
Garduño, una pintura muy bella- &lt;Los Cernedores&gt;-y varios totales y apuntes hermoiiÍsimos; Roberto Montenegro-una gran esperanza del arte,-una cabeza. de mujer, al pastel,
bellísima, un grupo de acuarelas y dive:-sos
apuntes á. lápiz. De Saturnino Herrán, Francisco de la Torre y Antonio Garduilo, debemos también hablar con elogio. El primero
tiene trabajos que revelan sus rápidos adelan·
tos y sus magníficas fa.cuita.des para el dibujo
y la pintura, y e l segundo. óleos tan llenos de
vida como &lt;Las casas con lluvia&gt; y cEI pa·
tio&gt;. Entre sus trabajos á lápiz y al carbón,
cuánta.se un retrato ae mujer muy delicado.
Gardufio presentó, con otras obras, un &lt;patio&gt;
al óleo que llamó mucho la atención.
El segundo premio filé adjudicado á Diego
Rivera; el tercero á Alberto Garduilo, y las
menciones honoríficas á Roberto Montenegro,
Saturnino Herrán y Antonio Gardufio.
En el certamen se distinguieron también no•
tablerp.ente, por sus buenos trabajos,los alumnos Benjamín Coria. Ramón López, Patricio
Quintero, Fernando Elizalde, Carlos Zaldíver,
Armando García Núñez, Rubén Guzm án,
Saturnino Herrán, Alfredo Escontría., Juan
Peón del Valle, Juan de Dios Arellano y Juan
N. Rondero. En los lotes correspondientes á.
estos alumnos, se veían algunos apuntes y dibujos acabados, muy dignos de aplauso.
A reserva de publicar fotografías de otros
dibujos y pintura!,, damos á. conocer en este
número unos apuntes de Antonio Gómez y un
estudio de Herrán, así como las vistas de
la 2~ Sala y de uno de los lotes principales de
la Exposición Reproducimos también en estas páginas un apunte de Norma.odia hecho
por e! Sr. Fahrés.

APtTN'l'E DE NORMANDIA1 POI(F.AIJRÉS,

�EL MUNDO ILUSTRADO

La Exposición en la Escuela de Bellas Artes.

EL MUNDO ILUSTRADO

OTRAS

VIDAS

VII.

Una bummación.

L

A señora que nos obsequió el gatito nos
hizo de él, antes de entregárnoslo,un elo.
cuentísimo panegírico.
-¿Lo ven ustedes tan ~biquito y tan mono? Pues es azote de los ratones .... ¡Y de una
precocidad ! Jqué precocidad, Dios mío! .... Al
mes de nacido cogió el primer ratón, un ratón
enorme, casi tan grande como él .... ¡ Si ustedes lo hubieran visto! ¡daban ganas de comérselo! ¡Qué gatito tan valiente! .... Por supuesto
que es incapaz de devorar un bicho de ésos ... .
¡Uf, qué asco! Juega con ellos nada más, se
divierte un buen rato y los deja .... Eso sí, en
tratándose de otras comida~, es muy goloso,
¿por qué no he de decirlo? Todos tenemos nuestros defectos, verdad? Y á un primor de gatito
como éste bien puede perdonársela un peca.di-

espantará á los ratones. En cuanto ellos bue•
lan que hay un gato ... El bichito en tanto se
lamía en un án,:!'ulo de la pieza las manos, que
la cocinera había untado de mantequilla, &lt;para que se engriera en la casa&gt;.
Era sin duda un primor de bichito .... cruza•
do de Angora, con una gran cola esponjada. y
unos ojos de topacio estriados de plata. Parecía. un ovillo de seda floja.. Toda la piel estaba rayada de flavo y las garras casi no se le
veían, por el fleco finísimo que las cubría. Y
una arroga.ocia en la i.ctitud .. .. en los movi•
mientos .... Jpero qué arrogancia!. ...
La sei'iora dijo q •1e se llamaba. «Fierabrás&gt;,
nombre que habfa. merecido por sus hazaftas
con los r11tones. Y en efecto, entendía cuando
se le ñaua este nombre.
- ¡Fierabrás! ¡Fierabrás! le decía Clara,castai'ieteándole los dedos.
Y el gatico enarcaba el lomo, hacia cola de
pararrayo y se repegaba á las faldas de Clara
lanzando un maullido gutural:
-Rrrrrr ... .
-¡Pt1ro has visto qué mansito ! exclamaba.
Clara; nadie lo diría al verlo tao altivo y tan
jactancio5o .... Ven acá,primor de mi vida, déjame que te bese.
-Rrrr ... . respondía el &lt;primor&gt;, con tanta
gracia, que Clara, loca de entusiasmo, acabó
por perfuma.rlo con su mejor perfume japonés.
En seguida buscó un listón azul y lo ató al
cuello del bichito, suspendiendo del listón una
chuchería de plata dorada.

***

llo venial. No dejen ustedes donde él pueda
verlos, ni leche, ni queso ni fiambres, porque
probará de todo .... ¡ah! un bocadito no más,no
se alarmen ustedes; pero probará, eso sí, vale
más qu¡i yo se los ad vierta.
-No importa, dijo Clara, con tal que coja
ratones .... porque oiga usted, está la casa infestada. de ratones . No nos dejan dormir y una
noche de éstas se atreven con no~otros. Se han
vµelto más audaces ....

***

\

M0SQUETER0.-[Dibujo de Saturnino Herrá n].

Nuestro número especial

LA

se~ana entrante se hará el reparto de
la edi~ión de Navidad y Afio Nuevo preparada por EL MUNDO ILUl'\TRADO en obsequio
de sus subscriptores. El número, lujosamente
impreso á colores en magnífico papel «rnucbé&gt;
fabricado por la Compaflía de San Rafael,
contenrlrá Jo siguiente:
«El Viejecito&gt;. por Amado Nervn.-«El Invierno&gt;, por el Dr. M. Flores. - - «Vidas Tristes&gt; (cuento premiRdo en concurso) por el Lic.
Enrique Torres Torija.-«De aquellos tiempos .. .... &gt; (cuentopremiadoen concurso) por
José Elizondo.-«Vals Lento&gt; (música de Luis
G. Jorrlá)-&lt;Flor del Campo&gt; por Eduardo Colín. -i:La Navidad&gt; (cómo 11e celebra en ilistintos países de la tierra).-&lt;lndustrias de Noche Buena&gt;, por N,imo.-«La Mai'iosa&gt; y &lt;El
Aguinal!IP.&gt;, por Bl;lpi~~ F~»i111es..--:-&lt;Inver•

nal&gt;, por María Enriqueta.-&lt;Notas del Ai'io&gt;,
por X. -&lt;Política. Exterior&gt;.-&lt;El Suefio de
Navidad&gt; (cuento del inglés).-&lt;Nocbe mala
en Noche Buena&gt; (cuento del concurso ).--cGavota&gt; (música. de Bartel).
El número aparecerá Ilustrado con numero. sos grabados y constará de sesenta. páginas.

PAGINA TIERNA
Aquella tll.rde triste como tus ojos,
que el sol entre sus rayos languidecía,
temblorc&gt;sa tomaste mi m.ano fría
y apenas la rozaron tus labios rojos.
Después, enardecido por tus sonrojos,
tomé la.tuya breve que y a. oprimía,
y en un beso allí puse cuanto sentfa...
mis ansias, mis desvelos y mis anto1os ..... •
;Oh tarde misteriosa de excelsa calma.
que viste nuestros puros castos excesos,
ciñe á su noble frente la ete rna palma.,
disuelva tus perfumes, tus embelesos,
que en tu libro trazamos &lt;"On nuestros besos
una página tierna como su alma!
RAMÓN Hl!lRNÁNDEZ PORTELA,

Clara no exageraba. A pesar de dos ó tres
r!l.tonera.s distribuídas en varios rincones y
una de las cuales era el a.levoso y nunc!I- bien
ponderado «Ca.pito&gt;, una legión de ratas y ratones había invadido la casa. Se hubiera dicho, en las noches, que espantaban,á causa de
la multiplicidad de ruidos misteriosos que se
oían por todas partes. A veces se percibía. por
espacio de muchos minutos un tictac semejante al del telégrafo, como si el alma en pena de
un telegrafista quisiera. comunicarse con nosotros. Otras, uo ligero y persistente ruido de
sierra acababa por enloquecernos con su tenacidad y monotonía En ocasiones, surgía de
tal ó cual escondite una especie de suspiro sofocado, alternando con él cblllidos rabiosos.
La noche se poblaba frecuente de pasos furtivos, de rumores enigmáticos. Los libros y los
bibelot,s caían con estruendo. la loza se estrellaba contra el suelo .... y bastabi,, volver los
ojos á cu,¡.lquier parte para ver desvane&lt;"erse
uo misterioso bulto gris que corría con tal ,·a·
pidez y co·n tal traza que se hubiera dicho que
rodaba. No era raro despertarse con sobresalto al sentir en el lecho el contacto rápido y fugitivo de una piel sedosa .... Era una hermosa
rata que campaba. por sus respetos entre las
sábanas.
-Por fin e~to va á acabar, exclamó Clara
con un suspiro de alivio. Sin duda que los primeros días y por más que diga la señora, el
gato no hará gran cosa; pero así que crez~a
un poq uillo, cuando menos con su presencia

Por la noche, la recamarera consultó si debía poner las ratm:eras.
-¡ Para qué! exclamó Clara, casi enojada,
¿no ves que ya tenernos á Fierabrás? Y Fierabrás, que parecía haber oído esto, sepaseaba con cierta. actitud suficientista por las
piezM,, mirando de soslayo los rincones.
- Yo creo que no sería malo ponerlas, insinué interviniendo: el gato es aún pequeflo
y,además, hay tal cantidad de sabandijas que
no se daría abasto. Le ayudaremos con las ratoneras dos ó tres dfas, mientras él se ingenia
para desterrar solo todos los ratones.
Clara no quería convenir en ello .V se puso
mal humorada porque yo humillaba en su
concepto á Fierabrá.s,basta que por contentarla, afta.dí:
--Por Jo .demás, creo que basta con una ratonera por ahora, simplemente para no dejar
á Fierabrás toda la tarea .. .. después ni ésa
será. necesaria. Y la criada puso una sola ratonera en la pieza contigua á nuestra recámara..
Clara cenó nerviosamente, de prisa; deseaba que nos recogiésemos cuanto antes; que
cuanto Rntes llegase la hora de las justicias,
en que Fierabrás empezaría á dar fin con la
casta ratoneril.
A cada instante se levantaba de la mesa, é
iba en busca del gato para ver en qué se entretenía éste.
-¿Qué estás haciendo, minino? preguntaba
con voz insinuante.
Minino se había acurrucado por lo pronto
cerca de una hornilla en lacocinay ronronea. ba dulcemente.
--Eso no está bien,minino, ¿pues y los ratones?
Minino alzaba la cabeza, fijaba en su interlocutora la clara mirada de sus ojos de topacio, llena de vaguedad y de ensuefto, y seguía
ronroneando como si tal cosa ..... .
-Ha de estar cansado, dijo la coai::.era. Sabe Dios cómo lo habrán traído por esas calles. Pero ya verá usted , niña, eo cuanto repose un poco .. .. . .
Soonron las diez y nos recogimos, teniendo
cuidado de dejar todas las puertas de comunicacióc entreabiertas, á. fin de que Fierabrás
pudiera discurrir por las habitaciones á su ~abor y entregarse tranquilamente á su cacería.
Excusado es decir que Clara en mucho tiempo no r erró los ojos.
La. oía yo removerse constantemente en su
lecho y al menor rumor se incorporaba y preguntaba:
- ¿,Has oído?
-Duérmete, mujer, decía.le yo, ya mai'iana
veremos qué ha hecho e l gato. Déjalo, n paz.
La primera parte de la no..:he transe&amp;?T!+

sin novedad. Clara acabó por . dormirse, después de haber murmurado con un escepticismo que, aunque miti,:!'a.do, mostraba lo que la
decepción empezaba á obrar en su espíritu:
-Creo que hiciste bien en dejar la ratonera ..... .
Pero á. eso de la una, empezó á oírse una serie de rumores: el gato maullaba furioso y parecía arrastrar con estruendo por la pieza inmediata una cosa pesada. Esto, unido á las carreras furtivas de siempre y á los chillidos de
los ratones.
Clara se sentó en el lecho, lanzando un ¡ ah!
mezcla. de sorpresa y satisfacrión.
- -1Por fin! ai'iadió, disponiéndose á levantarse
-¿Qué vas á hace,.-? le dije. ¿Quieres atrapar
un re,friado inútilmentei' Deja á Fierabrás
tranquilo en su tarea.
-Tengo miedo de que los ratones y las ratas le bagan mal, es tan chiquito y ellos tan
audaces ..... .
- No te creas, no le pasará nada, no es tan
tonto oara dejarse comer, y además puede
huir. Todas las puertas están entreabiertas.
La verdad es que yo tampoco estaba muy
tranquilo respecto de la suerte de Fierabrás;
pero dominé mis inquietudes y procu·ré dormirme, pensando en que aquel Napoleón de
los gatos no podía correr ries~o alguno.
El estruendo siguió por mucho tiempo y por
fin aquella cosa que se arrastraba. por la
pieza pareció quedar inmóvil y no volvió á
oírse más que uno que otro chillido de ratón.
Clara se durmió de nuevo, más tranquila,
murmurando:
-Sin duda que ya lleva media docena.

***
Al día siguiente, muy de mañana, devorada
por la impaciencia, Clara se Jeva'ltó y sin darse tiempo más que para echarse sobre el cuerpo una matinée que estaba á. la ma.no,sa.lió á. la
pieza inmediata. Yo me quedé despierto y esperando con impaciencia el resulti.do de sus
pesquisas . ..... De pronto oí un grito de desconsuelo, seguido de las palabra&amp;: &lt;imbécil,
imbécil&gt;.
No pude contenerme y salté de la cama en
ropail menores, exclamando:
--¿Qué sucede? ..... .
¿Qué había de suceder? que Pl arrogante, el
suficientista, el jactancioso Fierabrás había
caído en la ratonera ..... .
Allí en un rincón, en la actitud más desgar. ~J,11'

'¡l~~~li•li'

.

bada y ridícula del mundo, como si comprendiera su humillación, conservando aún entre
los bigotes de plata briznas del queso que servía de cebo ...... y qu·! se había comido, Fierabrás, &lt;el Terror de las sabandijas&gt;, se bailaba acurrucado, y en rededor de la ratonera
habfa huellas inequívocas de la 13stancia de
una legión de ratones, que sin duda. estuvieron toda la noche contemplando su vergüel'za,
riéndose de él, vilipendJá.ndolo, escupiéndolo.
Instintiva'llente le busqué en la cola un cas•
ca.bel. ... ¿No le habrían puesto los ratones un
cascabeli' Mientras Clara, desilusionada hasta la muerte,exclamaba: ¡ridículo, ridículo!

�'F.T, :M'UNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

EL SEfl'OR CORRAL EN GUAYMAS.-EL SR.. VICEPRESIDENTE ESCUCHANDO UN DISCURSO DE BIENVENIDA.
ASPECTO DE LA ESTACIÓN Á LA LLEGADA DEL TREN".

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t.

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f·i

~- -¡

ARCO DE LA COLONIA CHINA.

\

EN HONOR DEL SR. CORRAL
N·días pasa.dos dimos CUPnta. del brillante
E
recibimiento hPcho al Sr. Vicepresideote de
la República, D. Ramón Corral, por los vecinos de Imuris (Sonora), y de las fiestas que
en su honor se prepararon en la ciudad de
Hermosillo.
Completando nuestra información relativa.
á la visita del Sr. Corral á aquel Estado, de
regreso de la vPcin-a República;, reproducimos
varias vistas fotográficas que representan,
entre otro!! asuntos, la llP.~aila á Guaymas
del tren que conducía al Sr. Vicepresidente,
el desfile· de la Comitiva formad&amp; por las autoridades y principales vecinos de la población, frente á la plaza, y el momento en que el
distiniuido viajero se detenía cerca del arco
le vantado en su ,honor por los obreros, para
oír el primer discurso de bienvenida que be. le

ARCO DEL COMERCIO DE GU.A YMAS.

dirigió. Juntamente con estas fotografías, publicamos las de los arcos que levantaron el
Comercio, la colonia china y los obreros. Este último presentaba el más hermoso aspecto:
construído con escalinatas á uuo y otro lado,
multitud de niñas de las escuelas se encontr11,•
han sobre él, decorá.n.dolo. por decirlo a.sí,
vestidas de blanco y sosteniendo en sus manos
ba.nderola&lt;i tricolores.
Las demostraciones de simpatía de que fué
obj.,to el Sr. Corral durante su corta perma.nencla. en Gua.ymas, fueron muy entusiastas y
numerosas.

00
Sensación.
Mirando la luz de la luna, acodado á. la baranda del balcón, pienso con suma tristeza. que
Ia luna está pasando de moda. La luz eléctri-

I

·I
"

ARCO DEL COMERCIO DE MAZATLÁN.

le ha quitad0 su trono. Ya la luna no es
siao un trasto inservible, de quien nadie se
. ocupa, sólo para uso de los poetas; ó bien pa·
ra alumbrar, como ruin candileja, los saraos
que de cuando en cuando cdebran los gatos
vagabundos en los tejados.
¡Pobre luna! Ya nadie se fija en ti, pienso.
Y mirándola con más atención, sorprendo en
ella la misma tristeza que revela el rostro
malhumorado de una vieja coqueta que piensa
en sus amores de antai'io, cuando era mucha•
cha y tenía el rostro fino como una flor.
Y por su rostro lleno ahora de afeites, por
su ancho rostro blanco, guisado con tod a suer·
te de cosméticos y aguas maravillosas, me parece que veo correr una lágrima, una la.rga lágrima que, láv¡i.ndole el polvo de arr~z., marca
en su mejilla arrugada una huella d1vmamente ridícula ....... .
Cll.

A. FERNÁNDEZ GARCÍ~ r

\

El parásito del tren.

EL SE~OR CORRAL EN GUAYMAS,-DESFlLE IOE LA COMITIVA.-ARCO DE LOS OBREROS.

- Sí- dijo·el amigo Pér ez á_to~os sus contertulios de café ;~en ·este periód1c~ a~abo de
leer la noticia de la mu.et·te de .11?1 amigo. Sólo le vi una vez,· y sin embarg-o, le .be re~orda.do en much as ocasiones. ¡Vaya un a1:mgo!
Le conocí una noche v iniendo á Madrid en
el tren-correo de Valencia. Iba yo en u~ de·
partam/Jnto de primera; en Albacete baJÓ el
único vi.ajero que me acompai'iaba, y al verme

solo, como había dormido mal la noche ante·
rior, me estremecí voluptuosa.mente, contem·
piando los almohadones grises. ¡Todos para
mí! ¡Podía. extenderme con libertad! ¡Flojo
sueño iba á echar hasta Alcá¡;ar de San Juan!
Corrí el velo verde de la lámpara, y el de·
parta.mento quedó en deliciosa penumbra. Envuelto en mi manta, me tendí de espaldas, estirando mis piernas cuanto pude, con la deliciosa seg uridad de no molestar á nadie.
El t1·el'). corría por las llanuras.de la Mancha,
ál'idas v desoladas. Las estaciones estaban á
largas distancias; la locomotora. extremaba su
velocidad, y ,mi coche gemía y temblaba, como
una vieja diligencia. Balanceá.bame sobre la

espalda impulsado por el. terrible traqueteo;
las franjas de los almohadones arremolinábanse; saltaban las maletas sobre las cornisas de
red; temblaban los cristales en sus alvéolos de
las ventanillas, y un espantO!'O rechinar de
hierro viejo venía qe abajo. Las ruedas y fre·
nos_gruñían; pero conforme se cerraban mis
ojos, encontraba yo en su ruido nuevas modu·
laciones, y tan pronto me creía mecido por las
olas, como me iroaginabá que había retrocedido hasta la niñez y me arrullaba una nodriza
de bronca voz.
Pensando tales tonterías me dormí, oyendo
siempr.e el mismo estrépito y sin que el tren se
detuviera.

�EL JrlUNDO ILUSTRADO
Una impresión de frescura me despertó. Sentí en la cara como un golpe de agua fría. Al
abrir los ojos vi el departamento solo; la portezuela de enfrente estaba cerrada. Pero sentí
de nuevo el soplo frío de la noche aumentado
por el huracán que l~vantaba el tr~n con su
rápida marcha, y al mcorporarme vi la otra
portezuela, la inmediata á mí, completamente
abierta con un hombre sentado al bordo de la
platafo~ma, los pies afuera en el estribo, encogido, con 13: cabeza vuelta hacia mí y unos
ojos que brillaban mucho en su cara obscura.La sorpresa no me permitía pensar. .,
~1·is
ideas estaban aún embrolladas por el sueño. En
el primer momento sentí cierto terror supersticioso. Aquel hombre que se aparecía estando
el tren en marcha, tenía algo de los fantasmas
de mis cuentos de niño.
Pero inmediatamente recordé los asaltos en
las vías férreas, los robos de los trenes, los
asesinatos en un vagón, todos los crímenes de
esta clase que había leído, y pensé que estaba
solo sin un mal timbte para avisar á los que
dordiían al otro lado de los tabiques de madera. Aquel hombre era seguramente un ladrón.
.
. d
El instinto de defensa, ó más bien el nne o,
me dió cierta ferocidad. Me arrojé sobre e\ desconocido, empujándolo con codos y rodillas:
perdió el equilibrio; se agarró desesperadamente al bordo de la portezuela, y yo segu~ empujándole, pugnando JJ?r arrancar sus cr_1spada~
manos de aquel asidero, para arro¡arlo a
la vía. Todas las ventajas estaban de mi parte.-·Por Dios, seílorito!-g1mi
· 'ó con voz a h ol!'ªd~.-Seílorito, déjeme usted. Soy un hombre
de bien.

Y había tal expresión de humildad y angustia en sus palabras, que me sentí avergonzado
de mi brutalidad y le solté.
Se sentó otra vez jadeante y tembloroso en
el hueco de la portezuela, mientras yo quedaba
en pie bajo la lámpara, cuyo velo descorrí.
Entonces pude verle. Era un campesino pequeilo y enjuto; un pobre diablo con una zamarra reme1,1dada y mugrienta y pantalones de
color claro. Su ~orra negra casi se confundía
con el tinte cobrizo y barnizado de su cara, en
la que se destacaban las ojos de mirada mansa y una dentadura de rumiante, fuerte y amarillenta que se descubría al contraerse los labios co~ sonrisa de estúpido agradecimiento.
Me miraba como un perro á quien se ha salvado la vida: y mientras tanto, sus obscuras
manos buscaban y rebuscaban en la faja y en
los bolsill~s. Esto c3:si me hizo arrepentir de
mi generosidad, y mientras el gailán buscaba,
yo metía mano en el cinto y empuílaba mi revólver. ¡Si creía \)illarme descuidado! .. ..
Tiró él de su fa¡a, sacando algo, y yo le imité sacando de la funda medio revólver. Pero lo
que él tenía en la mano era un ca~toncito ~ugriento y acribillado, que me tendió con satisfacción.
-Yo también llevo billete, seilorito.
Lo miré y no pude menos de reírme.
- ¡Pero si es antiguo!-le dije.-Ya hace a_ños
que sirvió.. . . ¡Y con esto te crees autorizado fara asaltar 'el tren y asustar á. los viajer os.
Al ver su burdo engaílo descubierto, puso la
cara triste, como si temiera que intenta~e yo
arrojarlo otra vez á la vía. Sentí compasión y
quise ru ,strarme bondadoso y alegre, para ocultar los efectos de la sorpresa, que aún duraban
enmí.
- Vamos, acaba de subir. Siéntate dentro y
cierra la portezuela.
-No señor- dijo con entereza.-Yo no tengo
derech¿ á ir dentro como un seílorito. Aquí, y
gracias, pues no tengo dinero.
y con la firmeza de un testarudo se mantuvo
en su puesto.
Yo estaba sentado junto á él; mis rodillas en
sus espaldas. Entraba en el depar!amento un
verdadero huracán. El tren corría a toda velo-

EL MUNDO ILUSTRADO
sin conseguir verme de cerca, y no quiero me
tomen la filiación. ¡Feliz viaje, señorito! Es usted la más buena alma que he encontrado en el
tren.
Se alejó por los estribos, agarrado al pasamano de los coches, y se perdió en la obscuridad, buscando sin duda otro siUo donde continuar tranquilo su viaje.
Paramos ante una estación pequeña. y silenciosa. Iba á tenderme para dormir, cuando en
el andén sonaron voces imperiosas.
Eran los empleados, los mozos de la estación y una pareja de la Guardia civil, que corrían en distintas direcciones como cercando á
alguien.

cidad; sobre los Jermos y terrosos desmontes,
resbalaba la mancha roja y oblicua. de la abierta portezuela, y en ella la sombra encogida del
desconocido y la mía. Pasaban los postes telegráficos como pinceladas amarillas sobre el
fondo negro de la noche, y en los ribazos brillaban un instante, cual enormes luciérnagas,
los carbones encendidos que arrojaba la locomotora.
El pobre hombre estaba intranquilo, como
si le extraílase que le dejara permanecer en
aquel sitio. Le dí un cigarro y poco á poco fué
hablando.
Todos los sábados hacía el viaje del mismo
modo. Esperaba el tren á su salida de Albacete; saltaba á un estribo con riesgo de ser despedazado, corría por fuera todos los vagones
buscando un departamento vacío, y en las estaciones, apeábase poco antes de la lle~ada y
volvía á subir después de la salida, y siempre
mudando de sitio para evitar la vigilancia de
los empleados, unos malas almas enemigos de
los pobres.
-Pero ¿dónde vas?--te dije.-=-¿Por qué hace; este viaje, exponiéndote á. morir despedazado?
Iba á pasar el domingo con su familia. ¡Cosas de pobres! El trabajaba algo en Albacete
y su mujer servía en un pueblo. El hambre les
había separado. Al principio, hacía el viaje á
pie; toda un'\ noche de marcha, y cuando llegaba por la ma!'!ana caía rendido, sin ganas
de hablar con su mujer ni de jugar con los chicos.
Pero ya se había espabilado, ya no tenía
miedo y hacía el viaje tan ricamente en el tren.
Ver á sus hijos le daba fuerzas para trabajar
más toda la semana. Tenía. tres: el pequeílo era
así, no levantaba dos palmos del suelo, y sin
embargo, le reconocía y al verle entrar tendíale los brazos al cuello.
-Pero tú-le dije-¿no piensas que en cualquiera tle estos viajes tus hijos van á quedarse
sin padre'/
El sonreía con confianza. Entendía muy bien
aquel negocio. No le asustaba el tren cuando
llegaba como caballo desbocado, bufando y
echando chispas; era ágil y sereno; un salto y
arriba; y en cuanto á bajar, podría darse aliún coscorrón contra los desmontes, pero lo
un-portante era no caer bajo las ruedas.
No le asustaba. el tren, sino los que iba.n dentro.
Buscaba los coches de primera, porque en
ellos encontraba departamentos vacíos. ¡Qué
de aventuras! Una vez a.brió sin saberlo el
reservado de seiioras; dos monjas que iban
dentro gritaron ;ladrones! y él, asustado, se
arrojó del tren y tuvo que hacer á pie el resto
del camino.
Dos veces había estado próximo,
como aquella. noche, á ser arrojado á la vía por los que despertaban sobresaltados con su presencia, y buscando en otra ocasión
un departamento obscuro, tropezó
con un viajero que sin decir palabra le asestó un garrotazo, echándole fuera del tren. Aquella noche sí que creyó modr.
Y al decir esto señalaba una cicatriz que cruzaba. su frente .
Le trataban mal, pero él no se
quejaba. Aquellos seílores tenían
razón para asustarse y defenderse.
Comprendía que era merecedor de
aquello y algo más, pero ¡qué remedio, si no tenía dinero y deseaba
ver á sus hijos!
El tren iba limitando su marcha
como si se aproximara á una esta-·
ción. El, alarmado, comenzó á incorporarse.
-Quédaté-le dije-aún falta otra
estación para llegará donde tú vas.
Te pagaré el billete.
-¡Quia! No, señol'-repuso con
candidez maliciosa.-El empleado,
al dar el billete, se fij'l.ría en mí:
muchas veces me han,\fperseguido

·'¡Por aquí! .... ¡Cortadla el paso! .... Dos
por el otro lado para que no escape ... A.hora
ha subido sobre el tren .... ¡Seguidla!"
Y, efectivamente, al poco rato las techumbres de los vagones temblaban bajo el galope
loco de los que se perseguían en aquellas alturas.
Era, si11 duda, el amigo, á quien habían sorprendido, y viéndose cercado, se refugiaba en
lo más alto del tren.
Estaba yo en una ventanilla de la parte
opuesta al andén, y vi cómo un hombre saltaba desde la techumbre de un vagón inmediato,
con la asombrosa ligereza que da el peligro.
Cayó de bruces en un campo, gateó algunos
instantes como si la violencia del golpe no le
permitiera incorporarse, y al fin huyó á todo
correr, perdiéndose en !a obscuridad la mancha blanca de sus pantalones.
El jefe del tren gesticulaba al frente de los
perseguidores, algunos de los cuales reían.
-1.Qué es eso?- pregunté al empleado.
-Un tuno que tiene la costumbre de viajar
sin billete-contestó con énfasis. - Ya le conocemos hace tiempo: es un parásito del tren, pero poco hemos de poder ó le pillaremos para
que vaya á la cárcel.
Ya no vi más al pobre parásito. En invierno, muchas veces me he acordado del infeliz, y
le veía en las afueras de una estación, tal vez
azotado por la lluvia y la nieve, esperando el
tren que pasa como un torbellino. para asaltarlo con la serenidad del valiente que asalta
una trinchera.
Ahora leo que en la vía férrea, cerca de Albacete, se ha encontrado el cadáver de un hombre despedazado por el tren ... Es él, el pobre
parásito. No necesito más datos para creerlo;
me lo dice el corazón. · 'Quien ama el peligro,
en él perece''. Tal vez le faltó inesperadamente la destreza: tal vez algún viajero, asustado
por su repentina aparición, fué menos compasivo que yo y le arrojó bajo las ruedas.
¡Vaya usted á preguntar á la noche lo quepasaría!

Política General
Plrotttnla franma.- €1 duelo dt Dtroultdt.- ftadonall$fH v sodallstas.- ta oudta dt un dtsttrrado.- €1 btroisa10 dd 6tntral St0tml.
- ta rtslstmla dt Putrto Jlrturo.- ta outlfa dt la ¡,rl111a11m.

f

ALTOS de acontecimientos de sensación
que sacudan á las siempre hambrientas
multitudes, anhelantes de historias ex•
traordinarias y de narraciones novelescas,
los fraaceses, esperaado el momento oportuno
en que el Ministerio Combes ponga. definliivameote sobre el tapetA la cues1lón temida de la
separación entre el Estado y la Iglesia., se ba.
~ntretenido dfas pasados Cúo el cuelo de P aul
Deroulefo, babi do en un l&gt;Uf&gt;lllo fronterizo con
el diputado socialista. M. Jaur~z, á causa de
las agitaciones en honor de Juana de Arco y
de al gua a fra.se disonante del antiguo jt&gt;fe ele
111. Liga de Patriotas contra el colf&gt;ga. de M.
Mil!eraod, por la supuesta labor antipatriótica contra la tradición que intentó un profesor
de Historia,en un p.i is donde &amp;e proclama á v&lt;'z
en cuello la autonomía del prúfe&amp;orsdo y la
ilimitada libertad del pf&gt;nsamlento. Curioso
ca,¡o de resabios jacol&gt;inos, muestra srngular
de atavismos olvida.dos, que pretenden volver
coa asombro á épocas remotas en las que en
nombre de la libertad se eRclavlzaba, y f&gt;n
nombre de h, soberanía nacional se imponía
la odiosa servidumbre de bs convenciones.
Y después del duelo escandaloso, pero sin
resultados, y de la vuelta de Marce! Habert al
suelo francé:1. cumplido el plazo de su destierro, al que fué sentenciado por ataques contra.
la seguridad de la República en complicidad
con el mismo D~roulede; despué11 de renovar•
se las labores de la mentada. Liga de Pa•
triota.s, que tanto agitó á. Francia durante la
revisión del famoso &lt;a ffalru del triste eoafinado á la isla del DiablCI, y que levantó su
mano sacrílega sobre la frente ungida de Zola, hay todavíc1, un hecho de poca importancia
que crece y se agiganta á favor de los forjadores de consejas para alimentar la. insacia•
ble voracidad del público: se t rata de la muerte del diputado M. Syveton, quien apareció
un bella. maflana. asfixiado por los gases carbónicos en su residencia coqueta de Neuilly,
no lejos de la. hermosa. ciudad-luz. Era. tam•
bién un nacionalista que en plena Cámara
marcó el rostro del General André, Ministro
de la Guerra, durante el arrebato de una acalorada. discusión; el mismo que, antes de presentarse ante sus comitentes .:on la túnica lomaculada del apóstol, había manchado con
no sé qué misnias repugnantes su bogar, y has•

ta. había tocado quién sabe qué fondos secre•
tos, puestos en sus manos por los mismos á
quienes a.tacaba con fiera salia.
Y se ba hablado de asesinato y de vengaazas políticas; se han echado á volar por
los cuatro vientos de la publicidad, historias de escándalos inenarrable,, de pasiones absurdas, de secretos de alcoba., muy propios para. dar pábulo á las crónicas &lt;bulevardiaras&gt; y ofrecer material adecuado al lnge•
nio espirhual de loa parlsienses,que oo bal111n
en qué emplearse durante el actual período de
calma, en que el Ministerio logra salir triunfaate de los ataques que le endeu-zan sus enemigos.

***

Y mientras en París se reúne la. comisión

internacional que ha de deslindar las respon•
Fabilidades en el obscuro inddt ote del Mar del
Norte, y IC1s delegados extranjeros que for•
man el tribunal son rtcibidos en audiencia
~olemne por el Presidente Loubet, y allá. en
Londres, la Cámara de Comercio, oyendo los
a.lej!'atos de los interesados, hace sublr á tres
millones de francos las cifras de la. indemnización que habrá. de pagar el gobierno moscovita á los perjudicados poi· el lamentable
incidente que echó á. pique dos barcas pescadoras la noche del 21 de octubre, allá. ve la
escuadrilla del Vicealmirante Rojestven,ky,
allá .va. en socorro de la gran fortalf&gt;za rusa
del Ex\remo Oriente, la cual hace meses y meses resiste con admirable heroísmo los repetidos embates de las fuerzas niponesas, acumu1a das con todos loa elementos disponibles en
la. reo ínsula de Llaotung, para rendir la plaza.
Eo vr..no se han prolongado por días y días
los terribles bombardeos; en varo las huestes
japonesas, despreciando la muerte. se han lanzado una y otra vez contra. los formidables
reductos y las inaccesibles trincheras; en vano
ban &lt;'Onquistado palmo á palmo, con Inmensos
sacrificios de vidas, cada uno de los puntos que
ocupan frente á las fortificaciones Interio res;
en vano han concentrado frente á la. babia.
unidades navales riara mantener en estrecho
bloqueo al In doma ble Puerto Arturo: la fortaleza resiste toda vía, de pie aún sus muros ca.1cinadoa, enhiestas sus murallas; un puflado
de valientes, escasos de municiones, sujetos á

ra.ción de hambre y con toda clase de privaciones, casi sin espera.nza de a.uxilio, resueltos á
perecer ba.jo los escombros de la última trinchera, resisten, con su bandera f&gt;narbolada., y
cuando la metralla la azota y abrumados por
la pesa.dumbrA del número tienen que arriarla,
se replegan á la. fortificación vecln a, y son ne·
cesarlos nuevos ataques y precisan nuevos y
más cruentos sacri5cios por parte de los sitia.dores, para dar otro paso y a vanz11r hacia el
interior de la fortale?.a, donde los esperan
otras resilltencias y los aguardan sacrificios
@if&gt;mpre renovados é lnaj!'otable~.
Así en el cerro dA Vlsakoie., llamado de 203
Metros, así en Klnkuan, as{ en todas partes,
riesde la sangrienta hecatombe del cerro de
Nasban, que abrió el -paso á los sitiadores,
hasta la11 minas que hicieron volar el fuerte
E~te en el formidable monte de Kikuan.

*••
Eatreta.nto, la actividad iacansable del general Nogi ha deshecho la escuadra que se 11.brigaba en el interior de la bahía, despuéq del
desgraciado Intento para. escapar el 10 de
agosto, en que el &lt;Czarevitch&gt; quedó desarbolado y tuvo que refugiarse en puerto alemán
pa.ra. no caer presa de sus persPguidores, y el
&lt;Novik&gt; fué destrozado y el «Diana&gt; huyó y
los barcos restantes tuvieron que rf&gt;gresar á
su punto de partida para no sufrir la mi~ma
suerte. Apenas quedan allí algunos contratorpederos que quizá no tarden f&gt;n sufrir ata.quAs más formales, y á pesar de todo, la plaza
no se rinde, el puerto espera los recursos que
con gra.ndes pellgros le llegan de fuera, y el
General Stoessel, firme en au puesto, con un
corazón de bronce (,ue nada abate. sigue sien·
do el alma de la resistencia y el espíritu que
anima. aquel montón de desolación y de
ruina.
Por tierra, en los campamentos dila ta.dos de
los ejércitos beligerantes,todo parece dormido,
ha ata que la. risueiia primavera, que hincha de
savia. los tallos y corona de flores los brotes,
traiga con el calor y la vida. la. rabia para el
combate en los pechos y la sed de venganza. en
los corazones.
22 de diciembre de 190!.

-Desde que le conocí- terminó diciendo el
amigo Pérez,-han pasado cuatro años. En este tiempo he corrido mucho, y viendo cómo viaja la gente, por capricho ó por combatir el
aburrimiento, más de una ve.i he -pensado en el
pobre gañán que, separado de su familia por
la miseri11., cuando quería besar á sus hi¡os,
tenía que verse perseguido y acosado como al!maña feroz, y desafiar la muerte con la seremdad de un héroe.
V. Be.ASCO

lBÁREZ.

EL SITIO DE PUERTO .ARTURO.-UN ATAQUE.DESESPERADO DE LOS JAPONESES Á UNA POSICIÓN RUSA.

z. z. z.

�EL MUNDO ILUSTRADO

:tt MUNDO ILUSTRAl&gt;O

MAURICIO
(Dt nuestrc concurJo de f.uentos de Ntvlded y Año Nuevo.)

URICIO era un mocetón de veintis años, gallardo y fuerte como un
ble, honrado á carta cabal, de
conversación ingeniosa y fácil
trabajador y listo como pocos. El aspecto qu~
le dabtm su traje ajustado, su sombrero de anchas a.las con toquila. y galones de plata1 su andar airoso y su mirada de lince, era e l de un
ranche~o _simpático. No es extraño qne con estas envidiables cartas de recomendación fuese
el pollo mimado de las muchachas casaderas y
guapas del pueblo. N'o había reunión, bautizo
~atril:!lonio, cumpleañ_os . ó baile á que Mauri~
cio de¡a.ra de ser un mvitado de preferencia..
Más de una madre suspiraba. en secreto, pro-

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NUESTRO PAÍS.-CANAL DE RANCHO NUEVO Y HORNOS (E&amp;TADO DE MORELOS.)

VOCES DEL SILENCIO
(Para EL MUNDO ILUSTRADO)

Allí, bajo el tosco
Carcomido techo,
Bajo el techo de aquellas ruinas,
Por la huella marca.das del tiempo,
Nació en una. noche
De paz y misterio,
Aquel ángel en forma de niña,
AquAl ángel venido del cielo ..... .
Todo era alegría,
Todo era contento,
En aquella mora.da ruinosa,
Por las huellas marcada del tiempo.
Los padres lloraban,
Lloraba el abuelo;
?.~ás ¡cuán dulce aquel llanto de dicha.1
¡Cuán dulce y cuán tiernol ..... .
Brillaba. serena
La luna en el cielo,
Y suq rayos, en haz argentino,
Alumbraban el vasto aposento,
Donde al par se ofan,
En a.legre y extraño concierto,
Junto con las va.gas
Voces del silencio,
El tictac del reloj incansable
Y dAl grillo el tenaz criqueteo.
Todo era a.lE&gt;gría.,
Todo era contento ........ .
Más ¡cuán presto la dicha se acaba!
¡Cuán presto! ¡cuán presto! . .... .
Ioútil ha sido
La. ciencia del médico:
Nuevo ser á la vidn. ha llegado;
¡Ma.s la madre ha muerto!
Y allí, reposando
En el mismo lecho,
Donde no hace un instante, la ni!Ia.
Exhaló sus gemidos primeros,
Allí, de la madre
· Yace el frío cuerpo,
Contraída la faz por el último
Anhelar del instante supremo.
Cuatro grandes cirios
Arden junto al lecho,
Y el cadáver ya rígido alumbran
Con su brillo trémulo.
Y óyense sollozos,
Y óyense lamentos,

Y óyense las vagas
Voces del silencio,
Y e l tictac del reloj incansable,
Y dAI grillo el tenaz criqueteo.
Do es amargura,
Todo es luto y duelo
En aquella morada ruinosa,
Por las huellas marcada del tiempo..... .
Primero, la. madre;
Después, el abuelo,
Cuando van despertando en la nii'ia.,
De la edad juvenil los anhelos.
Pimero, la madre;
Después, el abuelo ...... .
Otra tumba. querida, otra tumba,
Que de lágrimas pide otro riego ..... .
Y, en tanto, en las sombras
Del vasto aposento,
Resuenan las vagas
Voces del silencio,
Y el tictac del reloj incansable,
Y del grillo el tenaz criqueteo ..... .
Allí, reposando ,
'En el mismo lecho,
Donde dió sus primeros gemidos
AquAl ángel venirlo del cielo;
Allí, reposando
En el mismo lecho,
Donde, en lucha tenaz con la muE&gt;rte,
Dió la madre el gemido postrero;
;, U{ esté. del padre
El rígido cuerpo,
Contraída la. faz por el último
Anhelar del instante supremo.
Los cirios lo alumbran
Coo su brillo trémulo,
Y la niña solloza., solloza,
Con sollozos que oprimen el pecho ... .. . .
Primero, la madre;
Después, el abuelo,
Y despuéj 1 otra tumba adora.da,
Que de lágrimas pide otro riego ..... .
En tanto, en las sombras
Del vasto aposento
Resuenan la.s va.gas
Voces del silencio,
Y el tictac del reloj incansable,
Y dAl grillo el tenaz cr,iqueteo.
Después, de parientes
Se ha llenado la casa del duelo.
El olor de la herencia los llama:
¡Son tan sólo banda.das de cuervos! ......
Y pasan los a.í!os,
Y va a.pareciendo
La miseria en aquellas ruinas,
Por la huella marcadas del iiempo;
Y pronto se eleva

Del hombre el espectro ... . . .
Y la pobrA doncella es vencida
Por !l.quella. bandada de cuervos ..... .
Y, al salir la mísera
Del hogar paterno,
Resuena muy triste
La voz del silencio,
Y el tictac del reloj incansable,
Y dPl grillo el tenaz criqueteo.
En tal desventura.
Quéda.le un consuelo,
El consuelo divino del llanto,
El amargo placer del recuerdo.
Los ruinosos muros
Del bogar paterno,
A ernucba.r la enseñaron las vagas
Voces del silencio,
Esos mil rumorPs,
Que parecen venir de muy lejos,
Que parecen venir de muy cerca,
Y qu'I están en el propio cerebro.
Y ella lns escucha
~on oído atento,
Y á. la desdicha.da
Esa10 voces son otro consuelo.
E§cuchando siempre
La voz del silencio,
La doncella é. la muerte sonríe,
Del nbscuro hospital en un lecho;
Y más que en su oído,
En su pensamiento
F,l tictac del reloj suena grave,
Y dE&gt;l l!'rillo el tenaz criqueteo.
Allí, en una noche
De. paz y misterio,
EntrPel grave rumor de las vagas
Voces del silencio;
Allí, en un obscuro
Y olvidado lecho,
La. don,..,ella exba.ló de la vida
El último aliento ..... .
Por fio, ya disfruJ.a
Del reposo etf&gt;rno,
.
Junto é. aquellas tres tumbas queridas,
F.o el cementerio.
Y de la doncella
Arrullando el sueíio,
AquPlsueñotra.nqullo de muerte,
Quietud y misterio, .
Aquel sueiio de siglos y siglos,
Sin despertamiento,
El tictac del reloj ya no ~uen9:,
Sino el vago rumor del silencio,
Y el susurro del viento en los sauces,
Y del grillo, el tenazcriqueteo ... • •·

F, GUERRA-CASTRO,

bablemente,por la dicha inefable de contar al•
guna vez á aquel guapo chico en el número de
la familia.
Mauricio no era rico, no era pobre tampoco;
sus bienes de fortuna consistían en algunas tierras de labor y en una bonita casa. Su padre,
que había muerto bacía tres años, le llamó con
urgencia una noche que se sentía desfallecer, le
tomó convulsiva.mente la diestra y le dijo: "cuida. á tu madre y á tus hermanitos". Sí, padre,
murmuró Mauricio, y no pudo decir más, porque un nudo le apretaba. la garganta.
El encargo fué cumplido religiosamente: jamás se vió en el pueblo un hijo más ama.ble y
respetuoso ni un hermano más jovial y com•
placiente.
Era el 24 de diciembre ........ En el camino
que conduce de la capital del Estado al pueblo
ha.y una caña.da deliciosa, poblada de árboles
corpulentos y plantas que florecen en todas las
estaciones del año, y en medio de la cañada
un cortijo conocido por los del rumbo con el
nombre de "El Venado." Cerca de esta pequeña finca a.pareció, bajo las coposas frondas,
Mauricio, caballero en magnífico rocín, fehz y
alegre como nunca.. Sentíase poeta, conquista·
dor, capaz de mil hazañas heroicas; y era na·
tural: su rebosante juventud sentíase multipl~ca.da. con los encantos de aquella perenne prima.vera..
Tras él iba un peón estirando una mula car•
gada. con dos cajas enormes.
Apoyada en una de las venta.nas de la finca,
esperaba. impaciente una joven de diez y ocho
años. Verla nuestro héroe y espolear su caballo en dirección de la ventana, todo fJJé uno.
¡Qué coloquio más apasionado y delicioso!
Después del mutuo obsequio ~e soni:isa.s dulces
y miradas tiernas-muy propias de Jóvenes que
se entienden bien,-dijo Mauricio: Te espero esta noche sin falta; no olvides que tienes empe•
fiada tu palabra.
- Sí respondió ella, iremos con mucho gusto;
sólo e~peramos á mi papá, que no debe tardar
mucho.
-Bueno, saludos á don Andrés y doffa Ma•
ría; me marcho porque ya es un poco tarde, y
hasta la noche, Lupe.
-Hasta la noche, Mauricio.
Lupe era realmente una muchacha ~ermosa.,
esbelta como un junco, la tez rosada, 010s gran•

des, la.bios color de grana.da, pelo a.bunda.nte
castafl.o obscuro, manos blancas v sonrisa de
diosa. Educada en un buen colegio de la me·
trópoli y habiendo tratado con frecuencia. áfamilias de la buena sociedad, Lupe era un tesoro en su tierra natal. Con todos estos adoro os,
no muy comunes aún entre jóvenes de buena
posición, es natural suponer que la simpática
Lupe fuese cortejada con insistencia por los
más apuestos señoritos del rumbo.
Ella desdeñaba á todos, sólo Mauricio era
objeto de sus pensamientos; con.su buen talento y los dictados de su corazón siempre certeros, había adivinado que aquel gallardo mozo
era el único capaz de hacerla feliz y comprenderla. en toda su grandeza de alma.

***

Daban en la parroquia las once de la noche.
En la grandiosa bóveda del cielo, Sirio brillaba con fulgores de diamante; Aldebarán semejaba una inmensa gota de sangre; Orión, ese
asterismo maravilloso, predilecto de Urania. y
de los astrófilos, se destacaba soberbio como
un Zeus del firmamento; el Navío, maltrecho
por la tormenta, con su estrella Canopo, -que
preludiaba voraz incendio, se perdía balanceándose penosamente en los inmensos mar.es del
Sur; las Pléyades y las Híadas antojábanse
grupos de Vestales, eternamente ocupadas en
alimentar el fuego ¡,agrado en honor de los dio•
ses.
El espectáculo del pueblo era fascinador;
multitud de cohetes hendían el espacio, las cámaras tronaban en el a.trio del templo, la campana mayor llamaba á misa de gallo, las orquestas y murgas tocaban en varias casas, mil
fogatas flameaban en la plaza y en los patios,
y un incitante olor á buñuelos saturaba. el ambiente.
El poético aniversario del nacimiento de
Cristo no podía ser festejado de otro modo más
bullicioso y alegre. Aquello era una noche de
fiestas orientales.
L&amp;. casa de Mauricio no tenía rival en todo
el pueblo. El patio estaba iluminado deliciosamente con fa.roles venecianos. la entrada de la
sala, convertida en gruta; el' 'nacimiento", sobre todo, era un primor, con su Niño Dios recostado sobrA almohadones de seda, cubierto
de encajes, bajo el portalillo de cartón y rodeado de bueyes, mulas, camellos, borregos y
caballos de barro. La enramada, cuajada. deesca.rcha., heno, luces y juguetillos de cera, daba
al conjunto el aspecto más bello que pudiera
imaginarse.
Mauricio, dicho sea con permiso del Niño
Dios, era el héroe de la fiesta; iba y venía. por
todos lados obsequiando refrescos, dulces, nueces y pasteles á sus numerosos invitados; de
vez en cuando se detenía junto á Lupe y quién
sabe cuántas ternezas le decía al oído, lo cierto es que ella, ensimismada, convertida. toda en
oídos, sonreía con inmensa satisfacción.
Entre tanto, los niiios de la casa y de los invitados, y otros muchos que habían sido a.traídes con las armonías de la música y los fulgores de las luces, corrían en el extenso patio y
brincaban sobre las fogatas. Y como entre los
muchachos no hay alegría sin ruido, cual más
se empeñaba en sacudir su sonaja y en tocar fu.
riosamente su corneta de hoja de la.ta.
No hay algarabía comparable con esta escena; no hay enjambre que revolotee más y mejor en el colmenar.
¡Oh dulcisímas alegrías de la vida! ¡oh encanto de los verdaderos paslltiempos! Sólo a.sí
se puede tener tregua en las rudas faenas y en
las mil vicisitudes de la existencia..

·ment~; sólo la.s mujeres permanecieron , 1a. expectativa.
Cinco minutos después algunos zuavos é imperialistas preguntaban por Mauricio, y no
contentos con la respuesta negativa. de las se·
ñora.s, le buscaron brusca y empefl.osamente
por todos los rincones y hasta debajo del ''nacimiento."
A la mañana siguiente supo Mauricio, por un
pro,Pio, que su casa había sido atropellada., sus
bueyes decomisados para escarmiento de otros,
el poco dinero que tenía en caja robado, su
madre y su novia insultadas. Además,se le buscaba con insistencia..
No había remedio;entrega.rse era una locura;
luchar era forzoso. La ira cont ra los enemigo"
de su patria le encendió el rostro súbitamente.
¿Cómo era posible que pasara por semejantes
vejaciones? El, tan honrado, trabajador é inofensivo, ¿había de soportar en silencio tamaña
humillación? ¿Qué pensaría su prometida, en
cuyo concepto él parecía ser la personificación
del honor'I
¡No, y mil veces no!¡ Resuelto como un guerrero japonés, bravo como un tigre herido y sañudo como Júpiter tonante, forjó su plan y mar•
chóse camino de la sierra.
Ocho días después nuestro intrépido joven se
había dado de alta en la guerrilla de Honora.to
Domíng-uez, ese bravo jefe, especialista en batir y quitar convoyes del enemigo.
¡De cuántos hechos heroicos fué actor Mauricio! Su fama dé valiente llegó á las filas enemigas y era objeto de constantes sinsabores y
sobresaltos. En su tierra se contaba que ya era
General.
Pero no es la ocasión propicia de hacer la
epopeya de los héroes y defensores de la amada patria. Dejemos al historiador y al poeta
que cumplan con su misión.

*

**
Un año había transcurrido;
Mauricio se encont_rab~ á cien legu3s de distancia. El cuerpo
de eJérclt-0 á que servía con el grado de capitán,
había ~ido completamente derrotado, y en la
confusión del desastre, cada quien siguió el camino que mejor le plugo.
En medio del bosque, perdido en los andurriales, con el negro manto de la noche encima,
la cabeza y un brazo vendados con pedazos de
manta, caminaba lentamente el joven capitán
sin saber hacia dónde. A lo lejos, entre el ra·
maje de una encina, distinguió una lucecilla.,
luego otras varias. ¿Qué sería aquello:&gt; ¡,un
campamento enemigo? ¿un poblado cualquie1·a?
Preciso era desengañarse; además de que se
sentía desfallecer de hambre, el sueiio le acosaba desapiadadamente y el cuerpo herido le exigía unas horas de justísimo descanso.

***

De pronto se oyeron unos tiros de fusil y al•
gunos gritos destemplados. Un mozalhete, azorado, llegó corriendo y dió el aviso: Ahí 1:ieMn

los zuavos.

Efectivamente, la patria pasaba por la prueba más dolorosa quizá, por ese sangriento vía
crucis que denominamos la Intervención Francesa.. Maximiliano había sido proclamado Emperador de México; el Presidente Juárez peregrinaba. por nuestros Estados del Norte, y los
ejercitos de Bazaine invadían los poblados en
son de conquista..
Mauricio, que simpatizaba. con los republicanos y que en más de una ocasión les había prestado pequeños servicios, se alarmó un tanto con
la inesperada nueva; pero repuesto muy pronto, fuése á la caballeriza y echó la silla á su
noble alazán, que resoplaba inquieto, como si
adivinara. un percance grave.
·
De un salto se colocó en la silla, escuchó con
atención un momento, y dirigiéndose á su madre, dijo:-¡Ya vengo, no tengas temor!
- Hasta luego, Lupe.
Lupe estaba lívida por la emoción y la sorpresa, aunque no alcanzaba. á comprender toda la magnitud de las circunstancias.
Don Andrés Fernández, el padre de la chica,
gritó desde el zaguán: ¡Pronto, que ya vienen,
están ahorita en la plaza!
Dominando á duras penas los impulsos de su
alma fogosa, Mauricio se alejó al trote largo.
¡La fiesta se convirtió en velorio! Los hombres, uno á uno, se fueron alejando prudente-

La profusión de luces, el perceptible alborozo y el repique de las campanas, le aseguraron
que estaba inmediato un pueblo y que en el
pueblo había fiesta. Sin vacilar se acercó al
primer jacal que tuvo á la vista; una.señora le
salió al encuentro.
-Buenas noches, señora; ¿,no tiene usted algo que cenar?
-No, señor, ¿qué quiere usted que baya en la
casa de una pobre?
-¡Algo!. ........... aunque sea una taza de
C&amp;.fé.
-Pues, ¡¡ase usted, veremos qué le sirvo.
-¡Gracias! y se apeó de su alazán, inconocible por l? qerren~ado y flaco.
¿Qué vió el capitán Mauricio en aquella especie de pocilga?

�. Ét MlrnDO II.USTRAl&gt;ó

ÉÍ. ?tttmi&gt;O Ií.USTRADÓ
Vió lÍ. dos niños, varón y mujercita, que atizaban con empeño una olla tiznada., puesta sobre tres piedras, en la cual se cocía una calabaza. La niña estrechaba contra su pecho una
escoba vieja, envuelta en trapos sucios, á. guisa de muñeca, y de vez en cuando cambiaba miradas alegres con su hermanito, anticipándose
al momento ansiado de saborear la golosina
que hervía á borbollones en la olla.
La señora era viuda, y con la viudez le sobrevino una desgracia más grande: la miseria.
Su esposo fué soldado de la República. y murió como bueno en el sitio de Puebla. ¡Cuánto
pensaba en él!
Por penoso que le fuera convencerse á sí misma de su penuria, la realidad estaba allí de
cuerpo presente, no había remedio; la calabaza,
con un trozo de piloncillo, de agregado, era lo
único que tenía para sus criaturas en aquella
noche de gran fiesta.
-:¡?ero, dígame, señora. ¿qué fiesta tienen
ustedes, que está el pueblo tan alegre?
-¿Cómo, señor, no sabe la fecha en que vive?
Hoy es Noche Buena.
-¡Ah!. ... ¡de veras!. ... dijo maquinalmente
el capitán Mauricio ....
Un mundo de ideas se agolpó en su cerebro,
el corazón le latía con fuerza, la sangre le calcinaba, sentíase casi aplastado bajo el peso de
las emociones; los recuerdos que parecían de
ayer,comenzaron ó desfilar en su presencia uno
tras otro. Vió primero su casa concurrida y alegre, luego á su madre en el patio con la angustia reflejada en el rostro, á su novia casi
con ganas de llorar, á sus hermanitos corriendo á esconderse y á él mismo escapando á tiempo de la furia de la soldadesca. ¡Oh! cuánto sufría el infortunado capitán. Sin sentirlo, dos
gruesas lágrimas se le rodaron.
Algo extraño debieron ver la señora y sus
niños en el roo;tro del soldado, puesto que no
se atrevieron á hablar una palabra ni á moverse de sus sitios. El, que había permanecido sentado, con la barba apoyada sobre la palma de
la mano que tenía sana, de repente, con aquella viveza que le era tan peculiar, se irguió:
-Oiga usted. señora, ¿hay aJguna tienda regular en el pueblo?

LA SALA DESIERTA
Su ventana está. cerrada,
La ventana eo que solía
Asomar su faz mi amada
Cuando la tarde moría.
Quiero mi mundo evocar,
Paraíso de quimeras .. ..
Voy lo de adentro á. observar
Al tr avés de las vidrieras.
A la sal a silenciosa
Dirijo, inquieto, la vista,
Y al ver que todo reposa,
Mi corazón se contrista.
En medio á tanto mutismo,
¡Cómo su ausencia resalta! ... .
Todo está, todo, lo mismo ... .
¡Ella solamente falta!
¡Ya truncada estás, historia!
¡Ensueños, ya sois hüidosl
¡Cuál llegan á. mi memoria
Aromas de tiempos idos!
La silla que se ha.lis. al frente,
Muelle parece que aguarda
A la que lloro yo s.usente,
Aquélla que tanto tarda.
En la ta.llada consola
Está abierta la novela
Que leía cuando sola
Pa.saba la noche en vela;
Como es aquella doliente
Noche del último a.diós,
Cuando besé su alba frente,
Cuando lloramos los dos ....
Como en noches de agonía,
Noches de rayos y lluvia,
Cuando en las manos hundía
La hermosa cabeza rubia ....
Un ramo casi deshecho
Mis ojos mira.o allí. ...
¡ El que llevaba en el pecho
La última vez que la vil ...
Parece que ecos de danzas
Cruzan el salón desierto ....
El libro de las romanza!!
Está sobre el piano abierto;
Y como todo lo abrasa
El sol con sus resplandores,
En el patio de la casa
Secas estarán las flores.

-Sí, señor,la tiendagranile dedonPédro Cuevas tiene de todo.
-Bueno ...... voy allá un momento.

***

En la grandiosa bóveda del cielo, Sirio brillaba con .fulgores de diamante; Aldebarán parecía ojo congestionado del Tauro; Orión se
destacaba soberbio, cual z·e us del firmamento;
el Navío, malt,echo por la tormenta, con su estrella Canopo, que preludiaba voraz incendio,
se perdía en los inmensos mares del Sur, en tanto que las Pléyades y las Híadas, esas eternas
Vestales, alimentaban el fuego sagrado en honor de los dioses.
Una hora después, Mauricio regresó trayendo un cesto lleno, cubierto con un pedazo de
periódico. Los niños, muy satisfechos con su
sabroso dulce de calabaza, se durmieron tranquilamente; sólo la madre esperaba.
- Señora, dijo
Mauricio al entrar, tome usted
estas chucherías
para sus criaturas.
-¡Mil gracias,
señor; es usted
muy bondadoso!
Las criaturas
~
soilaron mil co~
sas hermosas;vie,.,-s;
ron al Niño Jesús
"
que se reía con
ellos, que los tres
jugaban á la guerra con caballitos y soldados de
barro, que comían
confites y que jugaban á la pelota.
Mauricio también soñó; soñó
que su madre, Lupa y él, tomados
de las manos, ca-

Eo medio á. tanto mutismo,
¡Cómo su ausencia resalta .... 1
¡Todo está., todo, lo mismo ... .
Ella solamente falta!
ls11ael Enrique Arclnlagas.

..

ORTO.
Emerge el sol.
Se rasga la neblina
como en jiro::ies de intangible velo,
sobre el éter azul, la golondrina
pinta el zigzag de su tortuoso vuelo.
La luz, desde la cumbre que se empina,
rueda en lluvia de rosas haijta el suelo;
arde el oro en la fuente cristalina,
y hay cambiantes de nácar en el cielo.
Del templo, todo luz, d la floresta,
surge un himno triunfal á. toda orquesta,
y mientras vibra en perfumado ambiente
0

el ritmo augusto del brillante coro,
el sol, como un rajá magnificente,
riega su polen de amaranto y oro.

OCASO
Tramonta el sol.
Se espesa la neblina
rizando en ola.s su flotante velo;
bulliciosa y gentil, la golondrina
vuelve á. su nido en caprichoso vuelo.
A1m hay luz en la cumbre que se empina,
mas ya raza.o las sombras por el suelo;
canturrea la fuente cristalina
y hay cambiantes de óvalo en el cielo.
Triunfa una dulce paz en la floresta,
que ha enmudecido la emplumada orquesta,
y mientras llega en alas del ambiente
el eco suave de lejano coro,
el sol, como un rajá. magnificente,
muere en su lecho de esca.ria.ta y oro.
ALBERTO HERRERA .

México, Diciembre de 1904.

minaban por un sendero dehermosura sinigua.1
y repentinamente oyeron un canto, el canto d~
los ángeles, que decía: "Hosana, hosana:gloria
á Dios en las 2 lturas; paz en la tierra á los hombres de buena voluntad."
. A la mañana siguiente., cuando el sol salía
los niños del jacal seguían soñando,no obstan'.
te que estaban bien despiertos, pues tenían ála
vista dos rorros encantadores, cornetas, sonajas, pelotas y varios paquetes de dulces finos.
Ambos niños se interrogaban con la mirada:
¿qué signiJicaba aquello?" jamás habían visto
cosa igual. Se!furamente el regalo era propio
sólo de niños ricos. Ni uno ni otra se atrevían
á tocar nada; los rorros de ojos azules y carrillos sonrosados era. algo así como seres divinos, hasta que la madre, conmovida y sonriente por la infantil turbación, hizo el reparto de
los objetos.
El capitán Mauricio iba ya bastante lejos.
Muy de madrugada montó á caballo, y una vez
orientado, tomó el camino de su tierra. Estaba
satisfecho, había peleado por la libertad de su
patria, había derramado su sangre, había cumplido con su deber. Ahora, justo era pensar en
los suyos, estrecharlos contra su corazón, verlos siquiera una vez.
Su pensamiento había volado más allá del
horizonte, á cien leguas de tlistancia, y había
regresado más pronto que la chispa eléctrica.
¿Qué le traía? ¡Muchos besos y bendiciones de
su madre! ¡Muchos suspiros de su novia!
V. D . BAEZ.

LOGO Dfi R~MA.T~
El zagal estaba
en tós sus cabales,
pero andaba siempre cavlloso y triste
por lo del novia.je
de la moza aquella que por él cegaba
. y con otro le hicieron casarse ....
Era el pobre zagal vergonzoso,
un mocico de esos buenos y formales,
y causaba pena verlo á. tóicas horas
murrio, callaíco, sin hablar con naide ....
¡como si por dentro de •s í, que lo fuera
minando de muerte, llevara un mal grande!
Pál trebajo era un negro: salía,
hecho un esclavico, con la casa ala.ate ....
&lt;!Mis pies y mis manos!&gt;
cuando lo mentaba decía su padre ....
Pues solo el mocico, y aunque vió mal tiempo
se marchó con el carro de viaje,
y en mitá del camino, la nube
le pilló de golpe, sin poder librarse ....
Se caló ista los güesos; la ropa
se secó pegaíca á la carne ....
le entró calentura; se vid o á Ia muerte
¡y loco de aquélla queó de remate!
Le dió la locura por ser lo contrario
de lo que era enañtes;
cantaba y bailaba
sin empacho en mitá. de las calles
tan suelto y alegre, que el pobre paecía
más felis que naide .. . .
¡Detrasico del loco iba siempre
escurrío de pena su padre!
Luego, algunos días,
al zagal le entraron arrebatos grandes ....
había que atarlo,
porque no era cosa de verlo estrozarse,
y al viejo le hicieron llevarlo á las javias,
¡que era igual qua vivo sepultura darle . . . . 1
Y al hijo á. la jaula llevó engailaico ....
El zagal cantaba, mientras que fn la calle,
escurrío de pena y de angustia,
mirando á. las javias, lloraba su paélrel

. ............. ·············· ······ · ····· ········

Al mocico, ahora,
otra ves lo tienes en tós sus cabales;
pero ya no canta: lo ves, como en tiempos,
caviloso y triste por lo del novia.je
de la moza aquella que por él cegaba.
y con otro le hicieron casarse ....
Da lástima verlo:
murrio, callaíco, sin hablar con naide,
¡como si por deotro de sí, que lo fuera
minando de muerte, llevara un mal grande!
Cuando estaba loco, paecía más cuerdo ....
¡páece ahora más loco que enantes!

·

'Vicente Meáína.

P1\GIN1\S DE L1\ M0O1\

H

EMOS llega~o á los días fríos; los tafeta_nes Y muselinas han cedido su puesto á los
terc10pelos suaves,&lt;failles&gt;,otomanos y pieles.
Los ~nos bronce y verde, aliados tendrán
gran éxito en este invierno· por ot~a parte
todos los tintes brcnceados' harán furor. E~
cuanto a! estilo, será. difícil dar una nota exac,a, pues Jamás ha concedido la moda más libertad á las mujeres que desean hacer valer su
personalidad, vistiéndose cada una en el género de estilo que mejor le está. Sin embargo
debo decir que el Luis XV y el Luis XVI &lt;sont
en faveur&gt;; los talles son mucho más ajustados Y el ~usto se destaca mejor, pues las grandes modistas han abandonado por completo
los cuerpos blusa.dos, con el objeto de suprimir esa~ bolsas de polichinela que deforma•
ban la silueta.

ULTIMAS NOVEDADES
La moda del día favorece decididamente á.
las m1!jeres bi~n hechas, lo cual alegrará con
seguridad á. mis amables lectoras.
Las mangas obedecen también al plan general de destacar el busto, con la amplitud en
lo alto.
_Es forzoso confesar que estos detalles cambian totalmente la figura que estábamos habit~ados á contemplar desde hace varias estamones, con los hombros caídos, sus cuerpos
blusa.dos y las mangas muy ornadas en el antebrazo.
Las f~ldas no presentan una trasformación
tan radical: .:ontinúan sie!ldo muy ataviadas
~eñidas á. las caderas, muy amplias en lo ba~
JO, con una ligera tendencia, sin embargo. JI.
ser un poco menos largas, pero arrastrando

aún de una manera razona ble y redondeada.
Habiendo entrado el &lt;footing&gt; en nuestras
costumbres, las mujeres elegantes se aprovechan de esos paseos higiénicos para aportar
á. su coquetería un nuevo elemento dándoles
ocasión estas salidas matinales d~ lucir los
~ás bellos trajes sastres, cortos de preferencia Y de una simplicidad exq:iisita.
La chaqueta muy larga está en boga· con
todo, no es de aconsejar'!e con la falda c'orta
porque el E&gt;fecto no es seductor. Se ban hech~
á últimas fechas de &lt;rough clotb&gt; ya liso ya
de fantasía, siendo esta tela la que produce
más vistosos resultados en la prenda de que
tratamos. La falda á grandes pliegues planos
6 con un volante en forma y la chaqueta de
largos faldones gozan de inmenso favor.

�1L )171ND0 ILUiT:&amp;ADO

COLONIA CUAUHTEMOC

tF?

tas &lt;toilettes&gt; de vt-

sita., se hacen de prefe·
rancia. en el estilo Luis
XV; el talle se drapea.
al través, formando
punta., y un gran cuello encuadra. los hombros mientras lo alto
del ~scote est~ guarnecido de enca3es. Las
mangas es\á.n compuestas de bullones superpuestos, dPja.ndo el antebrazo desnudo. La
fa.Ida, montada á. . pequeí'los pliegues, tiene
mucha amplitud.
Como nota general'
mnchos trajes de comida están guarnecidos
de ligeras bandas de cibelina; y las mangas
mitenes, 1argas basta
cubrir el metacarpo,
vuelven á ~star en bo·
ga.Numerosas e1egantes
visten en la tarde Y noche unchábito&gt; Luis XV
ea terciopelo cfrappé&gt;,
sobre una. falda. de tul
que forma tres volantes
plisados y orla.dos de
un estrecho bies de
terciopelo, sembrado
de pequeños medallo·
ae&lt;1 Pompadour..
Uao de los luJOS de
este invierno será~ los
cea.me.feos&gt; obten1dvs
con la. ayuda. de la~
pieles. Así, los za.patos guantes Y sombrero,' serán de i~éotico
color que el traJe,
¿Se imagina a us!,edes
la bel'mosa. a.pa.r1cióa
de una dama vesti-!a.
toda de un solo tooo,
desde la punta d~l z~pa.to basta el ca1gre.;
te&gt; de su sombrero.
Esto convierte á. la. mu·
jer en una. rica fio_r,
admira.ble en su gracia.
y armonía.

L/11;

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MARÍA LUISA,

DESCRIPCIOl

•

DE LOS FIGURINES
NúM. l. -Her~osa
ca.pa de piel, term10a·
da. por ca.bezas del mismo animal.
NúM, 2.-Manga de
paño crudo, decorada
coa botones y un ribete
de terciopelo.
NóM. 3.- Blusa. da
piel de cisne lila' adorna.da con rulós de terciopelo más obscuro,
borda.do con puntos.
NóM. 4. -Hermoso
manto de piel de seda.
blancocrema con bao•
das bordadas; está hecha con una. drapería.
en cascada. á. la espalda, a.lforzándose y recogiéndose ~a. parte superior deba.Jo del canesú.
t
NóM. 5. -Cbaque a.
eton, de terciopelo ca·
fé a.dorna.da. con gra.nd¿s botones metá 1kos.
NúM. 6.-Abrigo ¡&gt;a•
ra. invierno, en paño
verde guarnecido por bieses de seda; aelanteros sueltos y espa.lda. entallada.
NúM. 7.-Elegaate abrigo de invierno, de palio veneciano color champaña., vistosamente
ataviado con cintas.
NóM. 8.- Abrigo suelto de invierno, en palio
color mal va; está. montado sobre uni,, pequelia. pieza que á la. vez forma canesú y chaleco;
dos filas de cpufflogs&gt; rircuyen la parte inferior y las mangas pelerinas superpuestas á.
las del abrigo, se unen á éste bajo una banda
del piel.
NóM. 9.-Traje invernal de palio café granito; la falda, adornada con dos bandas de
encaje, lleva atrás una especie de solapa orillada por una banda de piel; cuerpo cruzado
con vueltas de piel, abriéndose sobre un pechero de paño blanco; pequeñas i:uangas adornadas co::i piel y fra~j a de . enea.Je que cae sobre un puño de·enca1e también.
NúM. 10.-Impermea.b~e de ccra.venette&gt; gris,

FIGURINES

10, 11, 12, 13, 14, 15 Y 16.

guarnecido de bandas pespunteadas y abriéndoRe i;obre un chaleco que se abotona.
NúM. 11.-Blusa de faldones, en piel de seda
blanca.
Nú M. 12.-Capa en pallo cbeige&gt;, de delanteros cruzados, los cuales llevan incisiones que
permiten el paso á pequelios cstraps&gt;.
NóM. 13.- Elt&gt;gante capa en pa ño color bronce, pasada al frente y montada á. grandes pliegues debajo de uo cuello que tiene vistas de
encaje y cae sobre una capa que cuelga en
ambos lados en forma de cascada; una. doble
franja de encaje figura. las mangas.
NúM. 14.-Traje de calle. en clansdowne&gt;
azul con ornamentos de terciopelo.
NúM. 15.- Toca en castor café, adornada.
con piezas de terciopelo y trencilla de oro;
una roseta gigante de terciopelo a.l lat'.lo izquierdo y hacia. a.trás, termia a. el aderezo.
NúM. 16.-lmpermeable de ceravenette&gt; azul;
cuello y fa.jo de terciopelo; delanteros sueltos
y espalda. recogida por el cinturón.

La más hermosa Colonia, no sólo por su posición,
que lo es contigua al Paseo de la Reforma, sino porque las personas que están comprando lotes, per~necen á lo más granado de nuestra sociedad, quienes desean construir magníficos edificios, que, en
época no muy lejana, llegarán á ser el lugar más de
moda y el centro de las lujosas residencias de la
ciudad de México.
.
Sírvase investigar el alza á que ha llegado en esta parte de la ciudad, de algunos años á esta parte,
y se convencerá de que no hay inversión más segura ni de más brillantes resultados que la que le ofrecemos.
Por un acuerdo especial, se ha prohibido, para
siempre, establecer pulquerías ú otros establecimientos por el estilo en esta Colonia. Siendo este
lugar p&amp;ra edificar fincas que llenen todos los requisitos de salubridad y, por consiguiente, para que
residan personas de refinada cultura, se hacen necesarias estas restricciones.·
En menos de tres meses se ha vendido cerca de
la cuarta parte de este terreno, y esperamos que para fines del presente año, todo3 los lotes habrán sido
tomados, y dentro de unos cinco años, este lugar Fe.rá el más hermoso y saludable de la Capital de la
República.
Creemos que en un tiempo no muy remoto, México llegará á ocupar la primera fila por sus edificios,
en el hemisferio occidental. Tiene la ventaja naturai que no gozan otras capitales: salud y cultura.
Continuamos vendiendo lotes bajo nuestro mismo
plan, es decir, veinte por ciento al contado y el resto en nueve años. Ningún interés se paga sino después de que se hayan conclnído: calles de asfalto,
banquetas de cemento, drenaje y un sistema complefu de agua.
dllay alguna proposición de t.errenos mejor que
Mbit
Para mayores informes, dirigirse á
UOttN Sbtes y Mwan Tre.st company,
Pmml•SUfnecl.4,

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          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1904, Año 11, Tomo 2, No 26, Diciembre 25</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>El parásito del tren</name>
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        <name>Escuela de Bellas Artes</name>
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        <name>Lógica y el crimen</name>
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                    <text>�Et IDJNDO ILUSTRADO

LA GUERRE EN DENTELLES

colores de sus damas, hacían peinar cuidadosamente sobre sus cascos 6 sobre sus chambergas, el penacho de Cyrano, distribuían in vitaciones á sus numerosas y femeninas relaciones, y la emprendían con el enemigo, no sin
lanzar al campo contrario sus bastones de
mando, 6 sus ramilletes de jazmines, para tener la satisfacción de ir á recogerlos, pisoteados y warchitos, respectivamente, de entre los
hacinamientos de cadáveres y los charcos de
sangre, y depositarlos bajo los escarpines de
las damas de SU!\ pensamientos.
Los japoneses, sin duda, no llegan á tanto;
pero hacen lo que pueden, y debe la civilización agradecérselos. Una vez que han organizado una gran kermesse militar, fijan el día de
la función y distribuyen sus invitaciones con
asientos numerados y de mayor 6 menor preferencia á los attachés militares, á los Qficiales
extranjeros en misión y á la prensa, sobre todo á la prensa.
&lt;El General Kuroki tiene la honra de invitará Vd. á la toma de Puerto Arturo, que TEN·
DRÁ VERIFICATIVO el día tantos de jolio, á las
diez a. m., y en la que tomará parte importante el distinguido General Okú, tan aplaudido
en este género de espectáculos&gt;.
R. S. V. P.

TRES y pico de siglos de distancia, los japoneses están reproduciendo, en su campai'ia. actual contra. los rusos, los episodios,
á la vez gala.ntes y mortíferos, de &lt;La. guerra
en dentelles&gt;, de feliz y ofuscada memoria.
Verdades que el &lt;tira.d primero, sei'iores ingleses&gt;, se les ol vid6 por completo en el programa, y que lejos de invita.r á sus a.dversa.rios á
tirar primero, fueron ellos los que primero tiraron, lo que atribuimos á una nueva distracción del Almirante Togo. Pero esta primera inadvertencia ha encontrado su compensación
en los procedimientos exquisitos observados
durante el paso del Yalú, y la volverá á encontrar en ese gran festival militar que se
llamará &lt;La Batalla de Puerto Arturo&gt;.
¿En qué consiste, en rigor, lo qne literariamente hemos dado en llamar &lt;La Guerra vestida de encajes?&gt; Pues pura y simplemente en
transformar en espectáculo culto un acto de
barbarie; en convertir la matanza en &lt;minuet&gt;; en distribuir invitaciones y asientos de
preferencia á. la.;, damas encopetadas y hacerlas presenciar y aplaudir las salvas de mosquetería, como si fueran fuegos artificiales;
Tribuna A.-n9 715.-Free lunch.las cargas de caballería, como si fueran «carrousseles&gt;; los combates navales, como si fuey á vestirse, y á alistarse, y_á asistir y ágozar del más grandioso, edificante y civilizador
ran regatas, y los bombardeos, como meros
de todos los espectáculos! Ocho días antes se
combates de flores.
Los combatientes de &lt;la guerre en dentelles&gt;
han agotado las invitaciones y no se encuense acicalaban, prendían y perfumaban, para
tra una silla numerada ni por un ojo de la cara.
asistir á la batalla. Calzaban los guantes más
El Estado Mayor del Mikado no se da abasto,
finos, llevaban gayas flores en las solapas, , llueven I as recomendaciones y las influencias;
cruzaban sobre sus corazas bandas con los
Sarah Bernhart, Rosa Bonheur, el gran tea-

fl

tro, el arte noble y !a alta. cocot.ería internacionales, se agitan y se afanan por conseguir
una entrada de favor; las grandes damas se
inscriben en la Cruz Roja para tomar parte en
la fiesta, y todo el gran mundo se conmueve
ante la perspectiva de esa función selecta y de
gran lujo.
Y llega el día de la fiesta y todo se vuelve hurras, y vivas y aplausos!
-¡Bien por esa sotnia de cosacos!
-¡Bravo! esa batería japonesa!
-J Bis, bis ese regimiento!
Y se traban apuestas.
- ¡Ocho á cuatro por Kuropatkinel
- 1Dil'z á cinco á Kuroki.
Y llueven las bombas, á la vez que los ramilletes de las damas; y se agitan los pendones simultáneamente con los paíluelos y el silbar de los proyectiles se ahoga en la charla y
la parlería de los espectadores.
Entrados los japoneses á Puerto Arturo 6
desbandados en las llanuras comarcanas, el
público se retira, como es costumbre, hastiado y descontento.
-Si lo he sabido, ni vengo. ¡Diez mil hombre-s entre muertos y heridos! Esto es mezquino, ridículo, cursi. ¡Ni pretexto siquiera para
organizar una fiesta de caridad en favor de las
viudas y huérfanos!
- Decididamente, chico, no hay como Monte
Cario 6 Quat' z'art.
¡Y así la vamos pasando .... !

EL MUNDO ILUSTRADO
Se pagan esos pintores de fábrica, por término medio, á 10 sueldos por día. Por excepción
se pagan hasta cuarenta 6 cincuenta á los que
son, digamos, célebres decoradores de piezas
preciosas, destinadas á ser vendidas á un precio muy alto.
Pero no puede uno, sin embargo, dejar de
admirar la seguridad con que desempeílan aquel
arte industrial.
Tan pronto, y en el lapso de tiempo en que
nosotros borrajearíamos una carta, agrupan
ellos una porción de figuras que se saben de
memoria. En dos pinceladas, positivamente,
las coloran sin desviarse jamás una línea, y
luego, con cierta característica negligencia,
dibujan los filetes con exacta precisión. Al ver
esto, no podemos menos que pensar que ha sido preciso una herencia larguísima de impasibilidad y de calma, para formar esos &lt;virtuosos&gt; á. tener una mano tan segura como hecha á plomo.
Mas no muy tarde, quizá muy pronto, cuando el Japón se lance en el movimiento moderno y sus obreros se precipiten en el alcohol,
se acabarán para siempre esos sus pintores y
no reaparecerán jamás.

..
Las Ultimas Elecciones

PIERRE LoTY,

Los Poderes de la Unión

SR. LIC. D. EMETERIO DE LA GARZA,

domingo último se efectuaron en todo
l.., el país las elecciones de ó.iputados y se-

La elección de los nuevos Magistrados, hombres todos de altos méritos y de reconocidas
luces, ha sido favorablemenie acogida en los
cfrculos judiciales.

F

El mundo Ilustrado
lmoortantes M&amp;ioras

G

el deseo de hacer de este periódico una
publiJaci6n verdadera.ro, nte útil, no sólo á
la generalidad de los lectores, sino también á
las numerosas familias que lo reciben, inau¡ruramos en este número algunas secciones dedicadas, en su mayoría, á las damas, y en las
cuales podrán éstas encontrar, de hoy en adelante, artículos é ilustraciones relacionados,
principalmente, con los asuntos de hogar.
Nuestra sección de Modas queda á. cargo de
una persona hábil y entendida que se propone,
en provecho de sus lectoras, seleccionar los
más hermosos figurines, tanto europeos como
americanos, haciendo, semana.por semana, la
crónica de lo más notable que en materia de
indumentaria femenina ofrezca el mundo elegante. Las modas para caballeros, tan descuidadas en nuestro país, tendrán también lugar
sefialado en nuestras columnas.
Las secciones que anunciamos y que, como
es natural, iremos mejorando á medida que
nos sea posible, comprenderán los ramos de economía y medicina domésticas,
sports para mujeres, labores manuales, gimnasia, tocados en general, servicio· de mesa,
cocina y consultas. En esta sección encontrarán las damas las contestaciones á todas las
pregunt~s que se sirvan ha.cernos, ya sea que
se relacionen con alguno de los ramos mencionados, 6 bien con el de Modas, ó cualesquiera
otros, siempre que encierren asuntos de interés para las familias.
Además, publicaremos en nuestras páginas
del Hogar, piezas musicales cuidadosamente
escogidas, con el objeto de que, sin más gasto
que el importe de subscripción á. «El Mundo
Ilustrado&gt;, logren, sobre todo los principiantes, tener a su alcance obras que en los repertorios cuestan generalmente de $1.00 á. $1.50.

ronaci6n de Eduardo VII, asistió á ella como
Secretario de la misión especial que el Celeste
Imperio mandó á Londres, y al regresar á Pekín, fué designado para desempefiar el alto
cargo de Ministro Plenipotenciario y Enviado
Extraordinario de China en los Estados Unidos.
Como recompensa á sus relevantes méritos

ON

CANTO ANDALUZ
Para adornar tu belleza
de morisca soberana,
debiera un clavel de grana
suspender en tu cabeza
la mantilla sevillana.
La falda corta debiera
dejar ver tu zapatilla,
mientras con dulce pandera
cantas una petenera,
bailas una seguidilla.
Y tener de los donceles
el alma rendida y loca
con dejarles ver las mieles
del panal que hay en tu boca.
Y aletear un abanico,
con movimientos ligeros,
entre tus divinas manos
mostrando dibujo rico:'
con un grupo de toreros
y otro grupo de gitanos.
Y provocar los enojos
y la envidia de las bellas
con l a lumbre de tus ojos'
que hasta al cielo causa enojos
eclipsando á las estrellas.
Y dar realce á tus hechizos
de morisca soberana,
poniendo ~n clavel de grana
que prendiera entre tus rizos
la mantilla sevillana..

~
SR, LIC. D, JOSÉ ZUBIETA,

Nada más molesto, nada tan mortal como
las habitaciones japonesas en las lluvias de
noviembre. Muy bajas de techo y muy aisladas
de la calle por jardinillos que no tienen flores
sino llenos de musgo y pedrezuelas, son mezquinas, y están siempre divididas-por tabiques de papel-en una serie de piezas liliputienses, cada vez más obscuras cuanto más se
separa uno de la baranda (6 galería exterior)
por donde viene la luz.-¡Y qué luz! ¡qué triste luz!
. Es una semiclaridad indecisa, pálida, glacial, que penetra á través de aquellos postigos
de papel que desempefian el servicio de los de
vidrio. Naturalmente que nada se distingue
afuera con semejantes ventanas; pero así y
todo, creo que eso es preferible y mucho mejor
que ver caer la lluvia sin intermisión. Eso es
preferible á ver aquellos carritos hechos expresamente en el jardín, chorreando agua·1 las
quebradas en miniatura, los puentecito s de
muñecas, los míseros arbolillos, en fin todo
aquello que parece como diabluras de ~uchachos, que tanto y tan pronto nos fastidian.
Verdaderamente hablando, aquellas esteras
blancas sobre el pavimento, lo hielan á uno; y
agréguese: por todas partes madera blanca
blanquísima; delgadas separaciones 6 biombos'
también de papel blanco, y, en resumen un~
absoluta limpieza ó desnudez de la al~oba.
Entonces recurrimos á sentarnos muy cerca de
una estufilla grande y tosca, puesta sobre una
trébede de laca, con asas que reµresentsn monstruos. Arde allí. y quema, cierto carbón que
sacan de un árbol especial que tiene la. propied_ad de no.apagarse nunca, pero que calienta
sm comumca.r contento y esparce un indefinible olor soporífero y enervante.

....

Una fábrica de P&lt;&gt;rcelana

Recepción del Señor Ministro de China

E

....

El nuevo Ministro hace grandes elogios
de México y de su Gobierno, y abriga, con respecto á. la misión que le ha sido confiaJa, los
más vivos deseos de que las relaciones políticas y comerciales iniciadas entre los dos países, sean cada vez más estrechas.

BaJo la lluvia de otoño

***

S. E. ET, SR CHENTUNG LIANG CHENG,

solemne, por el Señor Presidente de la República, el Sr. Chentung Liang Cheng primer
Ministro de China en México.
'
_El nuevo Ministro, que goza de gran prestigio en su país! empe~ó su carrera diplomática
como Secretario particular del Ministro de Relaciones Exteriores de Pekín. En 1898 fué enviado por su Gobierno con misiones especiales
a_nte los soberanos de Inglaterra y Alemania,
siendo. después nombrado Secretario de las
Legaciones de Espaila y Perú. Cuando la co-

L

Escenas de la Vida Japonesa

Las damas que deseen hacer alguna pr¡,gunta á la Red acción, pueden dirigirse, porcarta 6
tarjeta postal, á &lt;María Luisa.&gt;,-2:i, de las Damas núm. 4.

L martes último fué recibido en audiencia

Sr. Lfo. Manuel Olivera Toro. Se recibió
de aboga-do en Oaxaca, donde fué sucesivamente Juez de lo Civil y Secretario de Gobierno;
después pasó como Juez de Distrito á Pa,chuca. En esta capital desempefi6, durante largos años, los cargos de Juez Correccional y de
lo Civil, siendo más tarde elevado al puesto
de Magistrado del Tribunal Superior, en el
cual ha permanecido basta hoy.
El Sr. Olivera Toro es miembro de la comisión revisora de códigos y trabajó en la formación de la ley sobre nueva organización de
los tribunales, cuyo reglamento es obra suya.
El Sr. Lic. Cristóbal Cha.pita] obtuvo su título de abogado en Oaxaca, fué allí Juez de lo
Criminal y Magistrado de Circuito en Tehuantepec. Hace nueve aflos que está al frente
del Juzgado 29 de Distrito en esta Capital, el
que dejará para pasará la Suprema Corte.
El Lic. Mil('uel Bolafios Cacho ha sido: Asesor de la 2:i, Zona Militar en Chihuahua y Diputado al Congreso de la Unión, y formó parte
de la comisión para el arreglo de límites entre los Este.dos de Puebla y Oaxaca. En esta

Primer Ministro de China en MexJco.

de diplomático hábil y prudente, el Sr. Liang
Cheng ha sido agraciado con las condecoraciones de Caballero de las Ordenes de San Miguel Y San Jor¡¡-e de Inglaterra, de Santa Ana
de Ruiia, del Sol Naciente itel Japón y de Comendador. de la Legión de Honor de Francia.
El Sr. L1ang Cheng rP-gresará próximamente
á: Washington, donde reside, quedando l'n México, como Encargado de Negocios de China
el Sr. Li-n ng Shun, hermano suyo.
'

Vi~ité en Kioto, no hace mucho, una de esas
fábricas de porcelana que funcionan va yapa~a muchos sig_los, y han. rPgado por el mundo
rncontables millares y millares de tazas, jarrones, floreros, etc., etc. Y ¡cosa digna de notarse! Nada moderno ha llegado allí todavía.
S&lt;;:n:prende, en verdad, la manera sencilla, primitiva c_on que todo eso se amasa, se maneja,
se cambia y se hace cocer, ni más ni menos que
como se hacía hace más de mil ai'ios. Entre
dos hornadas 6 cochura~, un ejército de pintores ilumina y pinta aquel mnnll0 de cosas con
una velocidad prodigiosa. Repite y si se me
permite decir, recopia, sin duda. 'alguna las
mismas cigüeñas, los mismos pescaditos' las
mismas damiselas que, por cierto ya ten~mos
&lt;d-entera&gt; de haberlas visto tanto 'y por todas
partes.

última ciudad ocupó importantes puestos, tales como Juez de Di~trito, Secretario de Gobierno y Gobernador interino. Actualmente es
Juez de Distrito de San Luis Potosí.
El Sr. Lic.lEmeterio:de la Garza(padre) nació
en el Estado de Nuevo León, habiendo obtenido allí el título de abogado el aílo de 1860.
Varias veces desempefi6 el puesto de Diputado
á la Le~islatura local y al Congceso de la
Unión. En compaflía del General U. Jerónimo
Trevil!o, construyó el Ferrocarril de Monterrey al Golfo. Desde hace cinco años es Magistrado del Tribunal Superior de Justicia del
Distrito.

SR. LIO. D. MANUEL OLIVERA TORO.

na.dores al Congreso de la Unión, verificándose al siguiente día las de Presidente y Vicepresidente de la República, y el martes 12 las
de seis de los Magistrados que conforme á. la
ley deben integrar la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Como era de esperarse, Pl voto unánime de
los electores designó al Señor General Don
Porfirio Díaz para que ocupe, durante el
próximo período constitucional, el alto puesto
en que la Nación lo ha mantenido por un cuarto de siglo, premiando así los meritísimos servicios que ha prestado á la Patria, lo mismo
en épocas de prueba, que en tiempos de paz.
Al mismo tiempo que la elección de Presidente de la República, se hizo la de Vicepresidente, saliendo electo, para desempeílar este
honroso encargo, el Señor Don Ramón Corral,
actual Ministro de Gobernación y uno de los
colaboradores más entusiastas del Señor General Díaz en su magna obra de engrandecimiento y prosperidad de la República.
El resulta.do de la. elección fué recibido con
inmenso l'ntusiasmo en todo el país, y ba causado en el Pxtranjero la más favorable impresión. 1.El Mundo Ilustrado&gt; publicará próximamente, en unl\ edición especial, el retrato del
Señor General Díaz y el del Señor Vicepresidente electo.

***

En cuanto á los nuevos Magistrados de la
Suprema Cor te que entrarán t:n funciones el
mes de octubre próximo. damos hoy á conocer
sus retrato3, ofreciendo, á la vez los siguientes apuntes relativos á. su carrera públi-

ca..

MÁXIMO SOTO HALL.

SR. LIC. D, CRISTÓBAL C, CHAPITAL,

El Sr. Lic. José Zubieta cuenta en la actuali~a.d 74 afio~, habiendo desempeñado desde su
Juventud diferentes cargos públicos. Hace doce afios fué Gobernador del Estado de México, puesto que dejó para venir á esta Capital
como Presidente del Tribunal Superior
'
De los seis Magistrados electos en lo~ comicios, sólo el Sr. Lic D. Eduardo Castañeda
ha prestado ya sus servicios con tal carácter
en el ramo ~e Justicia, pues los Sres. Olivera
Toro, _Chap1tal, Bolafios Cacho, de la Garza
y Zub1eta, formarán parte, por primera vez de
la Suprema Corte.
•

sa.

LIC. D, MIGUEL BOL.AROS CACHO,

�EL MUNDO ILU~TRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

l,

os anales de la criminalidad
moderna tienen, para los espíritus débiles, el atractivo enorme
del misterio y de la audacia. Dondequiera que se muestra la fuerza
brutal, la astucia, el ingenio. aun
en sus formas y manifestaciones
menos nobles, la admiración humana se escapa como una gran
mariposa dorada, á la que _atrae
la luz meridiana del sol ó la engañosa luz de un fanal nocturno.
Es i¡nposible negarlo: si se cm~sultan las estadísticas de los gabinetes de lectura, asombrará, de fijo,
el dato que arroje la consulta. La
mayoría. de los lectores (y de las
lectoras) buscan las grandes no-

El robo í la Casa da Cambio del Sr. Agulrre Sainar.
Horad1cl6n por donde penatr6 el ladr6n á la casa
da la familia Zamora y Duque.

velas de aventura, por espeluznantes que se les considere; las novelas en las cuales el protagonista
es algún &lt;bandido generoso&gt; ó un
Rocambole aventurero, capaz de
lanzar un reto en pleno rostro de
París.
Los grandes charlatanes, los que
han nacido con la intuición maravillosa que les permite después
atraerá la multitud humana, como
á un manso rebaño privado de albedrío, saben bien que el misterio
goza de fueros tales, que basta
personas cuya educación parece
escudarlas, caen en el número de
los que se asombran ingenua.meo·
te, sin lucha, sin vacilaciones, sin
resistencia, al contemplar algo que
hiera su imaginación con el tremendo prestigio del misterio.

*

No podríamos**
negar que &lt;el hombre anémico&gt; que ha robado á pleno sol, en nuestra avenida más populosa y frecuentada, es el héroe
del día. Triste popularidad la suya, en verdad; pero suficientemente
grande para que sea ella la que
ayude poderosamente á la policía
en sus investigaciones. Es una de
las caracterfaticas del criminal
moderno, del bandolero á la alta
escuela: la vanidad.
La lenta y tenebrosa labor del
ladrón, que en medio de las penumbras nocturnas va adelantado en
la obra de topo emprendida• tras
de los bienes ajenos; la ingéniosa
disposición tomada para evitar la
captura y despistar á la policía;
la tenacidad admirable desplegada
para urdir la trama y disponer
hasta los detalles que escaparían á
vistas menos interesadas que la
suya todo se pierde ante la vanidad imbécil, la vanidad hum,an_a

refinada por la falta de educación contrar delitos de tal naturaleza.
que acompaña. á los criminales de Es natural que á medida que avanzamos en progreso, tengamos haseste grupo
Los policías que han pasado la ta los inconvenientes que de ordivida en persecución de bandidos nario acompañan á la marcha de
saben bien que no existe criminal la civilización.
Pero es de optarse que de algualguno que sea capaz de guardar
el secreto de sus fechorías, por más nos años á esta parte, el crimen se
que baya trabajado lenta y difícil- afina, se hace más y más audaz, y
mente en la persecución de un fin más y más cuidadoso; evita caE&gt;r
dado. Son los criminales moder- en manos de la policía con un cúnos ca.paces de ocultar los detalles mulo de precauciones inusitadas ende sus delitos basta que los bao tre nuestrvs criminales de profecometido; pero una vez que se en- sión. No cabe duda de que se trata
cuentran en libertad, en plena po- de criminales de importación, que
sesión del dinero robado, que sa- traen á nuestras costas la expectaben que nadie los conoce, sienten tiva de un lucro ilegítimo, de cualla inevitable ambición de darse á quier especie.
Y esta circunstancia explica tamconocer! Su obra quedaría trueca
si no se supieran los detalles fina- bién, si no disculpa, la curiosidad
admirativa con que nuestro pueblo
les del «golpe&gt;.
Alguien, uno de los policías más recibe los relatos de escalos y frauhábiles, por cierto, de Europa, ha dPs de especie hasta hoy desconodicho que siempre que la autoridad cida entre nosotros.
llega á un lugar en el que se haya
cometido un delito, puede encontrar I a &lt;tarjeta de visita&gt; del de***
lincuentE&gt;. Ya es una frase ofensiVuelve el Padre Tiempo con desva, escrita con ortografía caracte- esperante monotonía la rueda de
rística; ya un dibujo obsceno; ya los meses, haciendo pas~r por la
iniciales. Pero siempre siente el esfera, ya I as fiestas alegres en las
alma obscura y deforme del crimi- cuales algún pueblo se 1·egocija al
na.! la. necesidad imperiosa, irre• recuerdo de sus pasadas grandesistible, de darse á conocer al pÚ·• zas; ya la fecha en la que media
humanidad saluda la aurora de su
blico que lo admira.
Ciertas ocasiones, cuando la. po- renacimiento social y político; ya
licía menos lo espera, cuando ya. las fechas luctuosas en las cuales se,
se cree·perdida la huella de un cri- recuerda inconscientemente que la
minal, éste se presenta y se entrega Patria ha perdido á uno de sus más
solamente para rectificar alguna preclaros hijos. Las fiestas ameriversión incorrecta que ha circula- canas han dejado apE&gt;nas un recuerdo y que considera &lt;ofensiva para do en nuestra memoria, cuando llesu crédito&gt;. Escritores de nota han gan las fiestas francesas, y después,
explotado ese estado de ánimo es- los días de luto en los que se repecial que lleva al criminal á ron- cuerdan la muerte de Juárez y la de
dar, como una fiera, en torno del Hidalgo. Los franceses, este año,
sitio en el que su víctima yace.
bao pensado juiciosamente que no
Cierto que los bandoleros que era fácil concurrieran todas las fa&lt;especializan&gt; los atentados contra milias invitadas á la kermesse dula ajena propiedad son, por regla rante el día 14. y al baile inmediatageneral, más cautos, más reserva- mente después, en la misma noche,
dos, menos vanidosos que los que sin descanso de ninguna especie.
prefierPn los atentados de sangre; De aquí que decidieran hacer sus
son, están en esto de acuerdo los fiestas por partes á través de toda
conocedores, &lt;menos refinados:&gt;. la semana.
Y explica bien esta circunstancia
Y fueron gal a.nas y deliciosas las
el hecho de que sea infinitamente fiestas galas. La alegría espumanmayor el número de los ladrones te de los franceses tiene cierto
que escapan al de los asesinos que atractivo especial para nosotros,
logran evadir la acción de la jus- para los que estamos criados á la
ticia.
francesa y hemos bebido en las
claras fuentes galas la literatura y
el arte. Porque no pudemos desco***
No necesitamos detallar el delito nocer este hecho: más nos acercan
que tanto ha detallado la prensa á París, queáMadrid y queácualde irrformación diaria. Si tu viéra- quiera otro centro europeo, nuesmos nosotros un escritor de altos vue los, encontraría, en
el escalo de la calle
de Plateros, elementos bastantes para
escribir &lt;La Obra
Maestra del Crimen&gt;. Hay que confesar que el &lt;hombre
de la petaquilla&gt; tomó, para la ejecución de su proyecto,
todo el tiempo, todas
las
precauciones;
aprovechó el cúmulo
de
circunstancias
que fatalmente se
reunían en el caso
y despistó hábilmente á todos aquellos
que, por razón natural, deberían haber
quedado en poses:ón
de ciertos detalles.
A tal extremo llevó
el disimulo, que no
podrían decir, los
escasos sirvientes
del hotel que le vieron, ni de qué color
tenía el cabello el
ladrón, ni cuál era
el de sus ojos.
En los anales de la
criminalidad cita.dina estamos poco
El robo á la casa da cambio del Sr. Agulrra Salazar.-Horadacl6n por donde
_!\costumbrados á enpanetr6 el ladr6n al despacho.

tro gusto y nuestras inclinaciones.
La literatura francesa tiene ca.racteres tales, que entra &lt;de por sí&gt; en
nuestro carácter¡ no somos, ni con
mucho, extraños á todo lo que es
francés. Quizá influya esta.circunstancia en la animación y alegría
que entre nosotros tienen las fiestas francesas. Nuestra sociedad se
considera. algo más que invitada
y se maneja, no como invitada., sino como copartícipe en la .fiesta.

***

En este mes se reunen las dos fechas luctuosas para nuestra pa-.
tria: el 18, la muerte de Juárez; el
30, el fusilamiento del Padre Hidalgo.
Cada día es más intenso, más
corpial, el culto que tributamos á.
las dos figuras más grandes de
nuestra historia de hombres libres.
Cada año se muestra más profundo el sentimiento de respetuosa admiración, que va tomando los caracteres de la idolatría ciega, para con el hombre anciano y decrépito que supo levantar la trémula
voz hasta imponerse á los españoles, al mundo todo, y supo pronunciar el nombre de nuestro país con
la firmeza que las grandes almas
ponen en el timbre de su voz. La
blanca figura del Padre Hidalgo
pasa en el silencio de la noche por
la conciencia de todo mexicano; es
una aparición divina en la que encuentra toda amor, toda bondad,
la idea santa de la patria. Y Juá.rez, el indio de bronce inflexible,
cuya resistencia de roca se opuso
al paso de los invasores; el precursor que vió claramente E&gt;n las br umosas lejanías del porvenir el México de hoy. próspero, tranquilo, y
respeta.do; Juárez, grande en la de•
rrota y grande en la victoria,
acompaña en nuestros recuerdos á.
la blanca figura de Hidalgo. Con
ellos, con los dos a !tos personajes,
se enorgullecería cualquiera. nación; ellos condensan y sintetizan
la idea de la patria.

***
En los tel!.tros tenemos una novedad: ópera popular, barata, en el
Orrin y funciones populares en el
Arbeu. La idea del señor Subsecretario de Instrucción Públic&amp;. de
ofrecer al pueblo alguna vez el "S·
pectáculo de arte mejor que podemos conseguir, ha sido ya muy
aplaudida; nuestro aplauso se unirá á los millares que en torno suyo resuenan.

,. l...

ASPECTO DE LAS TRIBUNAS.-LAS AMAZONAS ESPERANDO
LA ORDEN DE SALIDA.

LAS SE~ORITAS H. WELTON Y H. HERZING, QUE TOMARON PARTE
EN LA. CARRERA DE AMAZONAS,

Garreras e·n Peralvillo

L

simpática y·numerosa Colonia francesa
residente en México, comenzó á celebrar .el ·
aniversario de la toma de la Bastilla desde
el domingo 12 del corriente, abriendo la. serie
de festejos que organizó con estP- motivo, con
una &lt;matinée&gt;, efectuada en el Hipódromo de
Peral villo.
La fiesta, que estuvo muy concurrida, fué
presidida por el Señor General D. Porfirio
. Díaz, á quien acompañaron, en la tribuna de
honor, el Sr. Vizconde La.tour, Encargado
de Negocios de Francia; y los Sres. Tron, Coblentz,Andragnes, Roux y Pigou,miembro" muy
distinguidos de la Colonia, que fueron designados expresamente por el Comité de las fiestas para. atender al Primer Magistl'ado. Además de las personas indicadas, ocuparon la
tribuna los Señores Mayor Pablo Escandón y
Capitanes Armando Santa Cruz y José Montesinos, del Estado Mayor del Señor Piesidente.
Antes de comenzar la fiesta, la Banda de Zapadores ejecutó «La Marsellesa&gt;, que fué escu.cbada de pie por toda I a concurrencia.
A las diez en punto dieron principio las carl'.eras anunciadas en los programas, con una
de bicicleta, en la que resultó vencedor el joven
J. H. Willson. La segunda carrera, de caballos, á 500 metros, la ganó el joven Julio. Dufau, quien recibi:ó, como premio, un fuete con
puño de oro.
· En el tercer número del programa, que se cubrió co.n unas evoluciones en automóvil, obtuvo el pr~mio el Sr. José de Suinaga (jr. ) por
su destrez.a en el manejo del vehículo.
En la cuarta carrera de caballos al trote y á
mil quinientos metros, tomaron parte alumnos
del Colegio Militar y de la Escuela Comercial
francesa, resultando vencedores, en primer luA

gar, el joven Julio Dufau y en segundo el cadete Alberto Méndez.
De los oficiales del ejército que tomaron
parte en la quinta carrera, llegó primero á la
meta el subteniente de artillería Juan López
Canseco.
A quinientos metros fué la sexta
carrera para amazonas, disputándose en ella el triunfo la Srita.
Hattie Welton, que fué la vencedora, y la Srita. Hattie Herzing.
La séptima, octava y novena
carreras de caballos, las ganaron,
re•pecti va.mente. los Señores Domingo Gamuz, Paulino Roseta y
Enrique Welton.
Los vencedores
en las carreras
obtuvieron lujosos · y artísticos
premios, que les
fueron entregados por damas
• nistinguidas de la
, Colonia france, sa.
A las doce y
tres cuartos, que
terminó la bien
organizada fiesta,
se retiró ·el Señor
, Gral. Díaz, siendo
despedido c00 los
1
·honores correspondientes p o r
una compañía del
Batallón de Zapadores.

Los alumnos del Colegio francés, correcta•
mente uniformados y armados, formaron valla
en el pasillo que conduce á las tribunas, y al
pasar el Señor Presidente de la República, le
presentaron armas.
~

.,,

¡EL SR,, JOSÉ ~UINAGA, VENCEDOR EN LAS EVOLUCIONES DE AUTOMÓVIL,

***

Con la rabia canina de un déspota soberbio, el Sol desgrana sus
rayos sobre nuestra metrópoli; las
horas hu yen con las espaldas calcinadas, basta que la '.rarde, con
mimos de mujer enamorada, lleva
al rey colérico á reposar en las
cumbres remotas del ocaso. Luego
la Noche, la misericordiosa, aplaca en sus brisas el ardor canicular y el hombre se duerme pesada·
mente, con el alma en lejanas regiones de ensueño y dt1 misterio.

Como la mujer de Lot, toda sociedad que se detiene para mirar
hacia atrás, se convierte en esta·
tua y se petrifica.
LEROY BEAULIEU,

***

Cuando la bondad de los demás
sobrepi.sa á la mía, no tardo en
llamarla debilidad.
PABLO ROMILLY.

EL JOVEN JOLCO DUFAU, QUE GANÓ LA. s ·EGUNDA y "·cuARTA~OARRERA$.

CICLISTAS QUE TOMARON PARTE EN LA1PiqMEIU. QARRB.&amp;A,

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

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La Con•encl6n Nacional Df'mocrátlcA,- 1.os partidos contendlf'nte1 en Estados Unldos.-Los candidatos y la plataforma de Chloago.
Lo que se promete.- Francla y el Vaticano -La• conseouenolu de una protesta.- Los obispos y el a-oblerno franceses.- La
Ia-lesla a-allcana.- L11 guerra en Extremo Orlentt,.- La nueva faae de la campaña. - Rumores sensacionales de
última hora.- Un desastre y un trlunfo.- Lu probabilidades.

dos campañas electorales consecutivas,
los demócratas americanos inscribieron
en .la plataforma del partido la cuestió.Jl de la
plata tratan'do de restablecer su uso en el sistema ~onetario dé ia Un ión, y procurando
que se determina.re. una relación fija entre su
valor y el del oro. Dos veces también fracasaron en la lucha electoral, y la desi~nación de
McKinley, en los comicios de 1896 y 1900, les
enseñó á apartar la cuestión monetaria de su
programa político.

E

N

canos, por los métodos empleados para obte·
ner la zona americana en el Istmo; se promete
una legislación contra los &lt;trusts&gt;, los mono•
polios y cualesquiera combinaciones que tiendan á entorpecer el comercio de los Estados
entre sí; y como complemento de las doctrinas
tradicionales de J efferson y Adams, después
de asentar su adhesión á los principios proclamados por James Monroe, pretenden que
Filipinas sean !ibres, á fin de que la libre
águila americana incube, bajo sus potentes

alas, una nueva República, como formó la República Cubsna.
Eliminada la cuestión monetaria y con estos
principios proclamados, entra con nuevos elementos el partido democrático á disputar la
supremacía en la próxima campaña electoral
á los que por ocho años bao regido los desti•
nos de la gran República. El mismo Bryan
que como campeón de la plata había sido mo'.
tivo de fraccionamientos en el seno de las fila•
dPmocráticas, se ha adherido á los candidatos
escogidos por la Convención, aunque confiesa
que poco podrá esperarse del triunfo, si el
partido sigue á la devoción de los financieros
de Wall Street.
Veremos quién triunfa. en los comicios de
noviembre.

blicidad la recomendación del Papa á los obispos para que dimitan sus cargos, y ante la negativa de éstos, por no permitirlo ni autorizarlo el gobierno de M. Combes, se habla del
llamamiento de los prelados franceses, los
cuales no pueden obedecer, por prohibición
del mismo gobierno ....
Y en medio esta tirantez creciente, que amenaza con un rompimiento franco y decidido,
se apunta ya la denuncia del concordato, la
separación absoluta del Estado y la Iglesia, y·
quién sabe si, resucitándose las ideas jansenistas y las predicaciones del ilustre Bossuet,
se llegue hasta la constitución de la iglesia
galicana con todas sus libertades, que sólú
fracasó en el siglo XVII por la vejez de Luis
XIV, entrPgado en manos de los jesuitas, quienes después de hacer abolir el edicto de Nantes, dirigieron los últimos ailos del Rey-Sol,
envolviéndolo en las redes sutiles de una devoción extremosa y manteniéndolo en la obediencia del romano Pontífice.
Y he aquí cómo por una simple protesta, cuyos efectos tenían que ser puramente platónicos, está pendiente casi un cisma para los buenos creyentes y una liberación para los radicales avanzados. Tales son las consecuencias
que ha traído el olvido voluntario de los tiempos y de las cosas. Pío X no vive en la época
de Inocencio III que encadena pueblos, ni tiene las condiciones de Julio III que encabeza
ejércitos: es sencillamente el recluso del Vaticano, y habrá que limitarse, mal que le pese,
á reforzar su poder espiritual, ya que el temporal parece irremediablemente derrumbado.

*

* * Oriente aún no entra
Le. guerra en Extremo
en la nueva 1ase que tantas veces se ha anuo-

LA GUERRA RUSOJAPONESA.-OBRAS DE DEFENSA EN PUERTO ARTURO,

ciado, pasando por una
batalla decisiva en los
campos manchúes, ó
por·un asalto en regla
á las formidables fortalezas de Puerto Arturo.
i"i;n telegramas recibi·
dos á última hora, se
dice que ha comenzado
una g ran batalla entre
K11,ichú y Tatchekiao,
después de varios encuentros. escaramuzas
y reconocimientos, después de movimientos de
avance, de evoluciones
estratégicas, de verdaderos ó fingidos retrocesos, en que los beli•
gerantes parecen rece•
larse mutuamente y se
acercan, se alejan, se
espían, se amenazan,
esperando cada cual el
momento oportuno para lanzarse sobre el
contrario con toda la
fuerza de que dispone
para asegurar el éxito.
Si es cierto que hoy
mismo se está librando
una gran batalla, que
puede tomar las proporciones de un encuentro
general entre los ejércitos enemigos, no cabe
dudar que el jefe moscovita, falto de fuerzas
suficientes, pues buena
parte de sus tropas está.e mpleada en resguardar su línea de comunicaciones, de grandísi•

***

LA GUERRA RUSOJAPONES.A.-TRABAJADORB:S CfilNOS EN LAS OBRAS DE REPARACIÓN
DE LA VÍA FÉRREA ENTRE LIAOYANG Y MUKDEN.

La Comisión de Acuerdos, en la. reciente
Convención Democrática de Chicago, había
propuesto en el proyecto primitivo, aprobado
por el subcomité respectivo, que el partido se
declarara de una manera franca á favor del
oro, haciendo notar, sin embargo, que en adelante quedaría separada del programa político la cuestión que por algún tiempo había sido como el lema del partido, mientras
Mr. Bryan fué la encarnación de las ideas democráticas.
Pero el proyecto acordado en ausencia del
antiguo campeón del bimetalismo, sufrió una
larga y trabajosa. discusión, en la que al fin
pudiet·on prevalecer las opiniones de Bryan y
se eliminó completamente de la plataforma el
punto que había sido motivo de división entre
los demócratas. Unificada así la opinión en
asunto de tan vital importancia, cesaron' las
disidencias entre los sostenedores de los diversos candidatos, y fueron nombrados por
una gran mayoría candidatos democráticos el
C. Alton B. Parker para Presidente y He~ry
Da.vis para Vicepresidente.
Detengámonos un momento para dar breve
idea de las promesas que como novedades
traen en su bandera los demócratas americanos. Ante todo, rechazan el imperialismo de
que acus9:n al pa.r~ido_ republicano; pretenden
la reducción del e1érc1to á los términos únicamente necesarios¡ apoyan la construcción del
Canal de Pana.roa., aunque no se llegó á aprol&gt;ll,r 111, &amp;Qusación lanz!!,da con~rQ. los repuoli·

Cada día que pasa viene á demostrar la tirantez á que han llegado las relaciones entre
el Vaticano y le. cristianísima Francia. Si es•
tuviéramos en los tiempos medioevo.les, ya se
habría declarado en Pntredicho á la gran república latina, donde no por radicalismos mal
entendidos, sino por la marcha regular de los
sucesos, M. Combes se ha hecho acreedor á
más excomuniones, para ~í y el gobierno que
preside, qne los célebres Ca.petos, Felipe Au•
gusto y Felipe el Hermoso, que iniciaron la
formación constitutiva de I a Francia moderna,
cercenando en lo posible las prerrogativas
autoritarias de que, antes de sus reinaáos, ha•
bía goza.do le. Iglesia en la tierra de los Car•
lovingios, creadores en realidad del poder
temporal de los Papas.
Después de le. prott&gt;sta de S. S. Pío X por la
visita del Presidente LoubPt á la capital de la
nueva Italia, unida bajo el cetro de la Casa
de Saboya, protesta que produjo el retiro del
Embajador de la República l!',·ancesa acreditado en el Vaticano, la Cámara borró del presupuesto la partida correspondiente á los gas•
tos de repres1mtación ante la Santa Sede. Du•
ra ha de haber parecido la resolución á la
corte pontificia., y como para demostrar ·que
no es indiferente á la actitud asumida por los
excomulga.dos, se lanza á los vientos de la pu•

me. importancia para las operaciones futuras,
ha hecho cuanto era posible por retardar la
hora de este combate, esquivando, con estrategia bien calculada., el golpe que desde hace un
mes tenía concertado su contrario.
Si en cuanto á la c.i.mpaña del Not·te hay
¡rrande expectación, siguiéndose con ansiedad
las operaciones en Mancburia, no es menor
la ansiedad por saber lo que pasa frente á
Puerto Arturo y en toda la península de Líaotung, de donde llegan rumore,s á cual más sensacionales. Como para contrarrestar la noti•
cia persistente, aunque no confirmada de manera oficial, de que han perecido cerca de treinta mil japoneses, volados por las numerosas
minas que rodee.o los aproches de las fortificaciones del puerto sitiado, se babia también,
sin darle, empero, crédito al rumor, de que el
mismo puerto ha caído en manos de los ejércitos del Mikado que manda el General Nod•
zu, jefe del tercer cuerpo de operaciones. La
pérdida. de cifra tan elevada en la explosión
de minas, aunque e!l el orden de lo posible, es
nada. más probable, al considerarse que viene
también al público por conducto del Virrey
Alexieff, quien no 'se habría atrevido á comunicarla sin fundamento real.
La caída de Pueriú Arturo, posible también,
no es de tomarse en cuenta, pues de la misma
fuente que la comunica, se dice que no tiene
crédito. Aún tenemos que esperar la narración
de otras escenas de sangre en este. guerra., que
desgraciadamente va t&lt;'mando un carácter de
crueldad que crispa, e.l saberse que ha habido
vez en que los soldados enemigos han caído
simultáneamente atravesados por sus sendas
bayonetas. ¡Qué terribles enseñanzas!

z. z. z.
14 de julio de 1904.

TOKIO.-EL EMPERADOR D"EL JAPÓN RECIBIENDO Á UN GRUPO
DE ATTACHÉS MILITARES EXTRANJEROS,

LA OUEMA RUSOJ.APONESA.-UN &lt;CORREO&gt; DE PUERTO ARTURO DESCUBIERTO
POR LOS JAPONESES,

El Almirante Bezobrazof, Jefe de la
dlvlsl6n de cruceros de Vla·
dlvostoclr.

El Almirante Kan1bnura, encargado
del bloqueo de Vladlvostock,

LA GUERRA RUSOJAPONESA.-EL GENERAL ~IDl,OJ:tT,.Y
SU ESTADO MAYOR,

�EL MUNDO !LlJSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO
volvió á la ma.dre en suave a.tmósfera, y creyéndose superior á sus herma.nas en religión,
llegó un día. á pensar que la. Virgen y ella. eran
seres escogidos que sólo por a.me.ble condescendencia. se a.venfa.n á vivir en convento tan
pesar de ser el convento de la Virgen del
pobre y olvidad o.
Semejante fermento vanidoso creció en su alEspino el más pobre de la villa, 1:&gt;ncerra.ba.
ma, y el malo, que no reposa., inspiró á la. montras sus muros dos tesoros inestimables.
ja. culpa.ble ideas pecadoras. Desapareciendo
La efigie de la. Patrona del cenobio t:ra. una de
al soplo del infierno la.s virtudes humildes que
aquellas joyas; y la. madre Pía del Cordero
adornaron un tiempo el espíritu de Pía, se a.IPascual, hermosa. mujer cuyos rasgos r eprodu·
za.ron en él la. soberbia. y el orgullo. La monja
cían fielmente la.s divinas líneas de la imagen,
vió en la. Divina Señora. del Espino una rival,
era. la. otra..
y atizando el demonio aquella. maldecida llaDesde que un pastorcillo la. halló en el mon·
ma., hundió á la. orgullosa. en el profundo abiste, vestida. de luz y a.poyada. sobre una. zarza.,
mo de su falta, logrando que en el claustro se
la Virgen se hospedó en el convento, y allí de·
cometiera. una. culpa. mayor que aquellas que
rra.mó, por espac!o de siglos, sus gra.cia.s.
Para. mayor pasmo y más tierna. devoción, la.
son vanagloria. de pecadores impenitentes.
Pero no en va.no se insulta. á. la. Divinidad.
Setlora. concedió á. una. de la.s espinas que la.
El tiempo, que se deslizaba acariciador sobre
sostuvieron, el privilegio dulcísimo de a.tra.veel rostro hermosísimo de la Virgen del Espino,
sa.r la desnudez de uno de sus pies, y por aquecarcomió con sus horas la belleza. terrenal de
lla., herida. donde el fiero pincho aparecía., fluyó,
durante centena.res de a.tlos, sangre preciosisiPía.
Mientras la Seiiora continuaba eternamente
ma. y milagrosa., enrojeciendo con su gotear
joven, la monja vió desaparecer sus atractivos
la.s hola.nda.s que envolvían la. santa. llaga.. Ma.s
y poco á poco la. pecadora dejó de oir aquellos
un día. llegó en el que la impiedad y el escarnio
ha.lagos mona.cales que equipara.ron sus delez·
ofendieron á la. excelsa. dama., quien sepa.ra.ndo
su vista. de la tierra., secó la. fuente purpúrea.
nablas encantos con los inmarcesibles de la.ex·
de su pie, donde quedó, como memoria. de a.que!
celsa. Dama.
Ansiando la vanidad de Pía tales mieles, la
portentoso ca.so, la seca. púa que agujerea.be. la.
hizo disponer con coquetería. los pliegues sevedi vine. planta.
Dolidas las religiosas del abandono que enros que llUbrían su cuerpo, separar algo de su
frente aún joven la.s blancas tocas que la. vela.·
volvió desde entonces á la ofendida imagen, la.
ba.n. Pero todo fué inútil. Sus detestables artia.doraron más que antes, esperando que sus
oraciones ablanda.sen el corazón de .la Virgen
ficios no aiia.dieron luz alguna. al crepúsculo de
y que ésta permitiera á la maravillosa. sangre
su :iermosura, y la. monja. ca.yó en el pasado,
que brotara otra vez. Para mantener propicia
ocultando el furor de su alma. con la. máscara
á su huésped celestial, la trasladaron al coro,
de un semblante envejecido, ca.rica.tura de la.
y allí rezaban perennemente, relevándcse unas
inmortal belleza. de su antagonista..
La. envidia. hizo que Pía desea.se las galas de
á otras, anudando los rezos, que tejían en torno de la Setlora perdurable y fresca corona de
la Virgen, que anhelara. adornar3e con los co·
alabanzas y de súplicas. No contentas las en·
llares que pendían, inertes y magníficos, sobre
claustra.das con aquellas pruebas espirituales
el inmóvil seno de la estatua.. La pecadora. mide su afecto, rodearon á la. Virgen de luces, de
raba sus finos dedos, huérfanos de todo ador·
flores y de rerfumes. Para. ella las azucenas
no, y suspiraba. comparándolos con la.s fa.la.nges divinas donde los
cándidas, e reflejo de las ceras, el aroma. de
anillos se amontonaban. Todo su cuerpo se
estremecía. al pens a.r
que sobre sus hombros
pudiera caer el ma.nto
suntuoso; que sobre su
frente pudiera apoyarse la pesadumbre esplendorosa. de la. coro•
na, y estas ideas nefan·
das revolaban de con·
tinuo a.lrededor de la
monja., atormentándola
con mil tentaciones.
Una noche, Pía. del
Cordero Pa.scua.l rezaba en el coro, desgranando el rosario entre
sus dedos. Al empuje
de soplos misteriosos,
la.s velas que esclarecían la imagen columpiaban sus llamas 1 inclinándolas cu11.l si fue·
sen á desprenderse de
los pábilos que las r.etenía.n, ba.sta que extinguiéndose el aliento invisible, todo vaivén cesaba, y tras un último
estremecimiento, las luces a.quietaban sus len•
guas ardientes, puntiagudas como lanza..
La claridad de los cirios se quebraba en los
los. lirios. Junto á la Dama. inmortal se agloadornos de la imagen, y á su reflejo los hilillos
mera.ron los esplendores que en el resto de.l
fulgentes que corrían por el manto se encorvaconvento fa.lta.ba.n, y por a.mor á au Patrona,
ban en guirnaldas, se henchían en capullos, se
las monjas sufrfa.n las escaseces añadidas por
desplegaban en abanicos de bojas, en anchas
la. penuria del Monasterio á. los rigores de la
corolas fa.ntásticas, medio ílores y medio asregla., ol vidaba.n sus celdas frías viendo el a.1tros, que irradiaban sus pétalos y sus rayos en
ta.r fragante donde pa.lpitaben temblorosas lla.torno de cálices forma.dos por preciosas piema.s, y los hábitos les parecía.o menos ásperos
dras. Ocultos á medias, en el espesor del tejiy menos feos comparándolos con el terciopelo
do, los zafiros, las esmeraldo.s y los rubíes en·
a.zul de que se vestfa. la. Virgen con a.q uel manto
treabrían sus pupilas obscuras; la.sperlas a.so·
suntuoso cubierto de bordados, donde la incanciaban sus granos pulidos, luciendo dulcemendescencia. augusta del oro y el plácido riela.r
te; y mient1·as por todo el manto, sobre las rad,e la plata unían sus reflejos, fundiéndolos en
mas, sobre las abiertas rosas Y las orondas
tino solo, a.rdien te y tra.nq uilo á la. vez.
peonías, sobre los soles y laq estrellas goteabi.,
Pa.ra aumentar la. a.dm!ración devota de las
espa.rcida, la. luminosidad de los diamantes, en
religiosas, el favor divino permitió que en la
lo alto, recogiendo las luces multicolores de
humana envoltura. de la. madre Pía del Cordero
las sortijas, el esplendor de los collares, el alPascual se refleje.ra.n las bellezas celestiales de
bo fluir de las perlas, el temblar de los cirios,
la Virgen del Espino tan exactamente como en
!ulgía la. soberbia corona. sobre la cabeza de la
un espejo. Sólo los vestidos las diferencia.ben.
Virgen, ensanchando la. magnificencia. de su
Le. monja no se cubría con terciopelos ni ernimbo, empedrado de carbunclos. Y en medio
guía su frentA bajo la. soberbia. corona que bride sus arreos, la dulce Seiiora sonreía., gozosa.
lla.be. sobre el pálido rostro de la. est&amp;\ua.; pede su belleza y de su inmortalidad.
ro, en cambio, la vida. se derramaba por ella,
-¿Nunca.dejará. de ser joven"? -se preguntó la
y ritmando los movimientos del cuerpo, variamadre
Pía del Cordero Pascual.
ba su belleza con mil actitudes tan armoniosas
Entonces una. voz a.dula.dora. insinuó: «Tú
como aquella en que se inmovilizaba la. Señora..
eres tan hermosa como ella. Si estuvieses en su
La.s ingenuas novicia.11 se pasmaban ante la
altar, la muchedumbre te adora.ría&gt;.
madre Pía. del Cordero Pascual, y las monja.s
El orgullo de la madre a.cogió lleno de plasa.bia.s hacían gala. de saber comparando á su
cer a.que! pansa.miento sacrílego.
compailera con la.s hermosuras sa.ntas que esParo una vo~~illa dijo tímidamente: «Reza;
conden entre la.s páginas de los ma.rtirologios
no pienses en vanidades ni esc\lches la.s sugessus perfiles puros, sus pupilas serenas y el en·
tiones del enemigo&gt;.
ca.nto virgina.l de su11 cuerpos a.tormenta.dos.
Contestando al ataque, el tentador replicó:
El perfume qe lf!,fi Jisonja.s conventua.les en-

UN MIL1\GR0

A

cSi en el alta.r te colocas, serás hermosura. inmortal, eterna juventud. 1C11ánto gozarás viéndote en medio de las luces y de las flores, indiferente á todo. ¡ Si te atrevieses .... I&gt;
«Reza, reza&gt;, ordenó la. conciencia. La. madre rogó con la. precipitación de quien escapa.
á un peligro.
Entonces el :::ialaga.dor, contemporizando,
murmuró: «Sólo permanecería.s un momento en
el sitio de la estatua, el tiempo de paladear
placer tan grande..... &gt;

El rezo había. cesado, y en el silencio del coro la. monja. escuchaba á la. voz insinuante
apremiándola.: «No vaciles; no dudes&gt;.
Medio vencida. por el pecado, Pía. pensó: cEs
imposible; ta.l vez venga alguno&gt;. cNo tema.s&gt;,
repuso el malo. «Nadie ha. de venir&gt;. cLa escultura pesa. mucho. No ha.y tiemr&gt;o&gt;. cLe tienes sobrado pa.ra. descender la VirgPn, para
ponerte el manto y la corona. ¿Oyes·t La coro·
na que ansías&gt;.
Impulsada por el orgullo, Pía dió la. vuelta
al a.ltar, trepó por la. estrecha. escalerilla. A
poco. su pálida. cabeza. a.parecía sobre el hombro de la Virgen. Unas manos ciñeron la imagen; oyóse un crujido; y, tambaleándose, des•
apareció la.estatua del pedestal, dejando en él
la. espina milagrosa.
Lentamente, porteando con esfuerzo su carga,

la madre descendió los escalones; a.rrastró la
efigie a.l centro del coro y allí comenzó á despojarla de sus vestiduras. Con mano a.udaz
a.rru.ncó de la.s espaldas divinas el manto y lo
colocó sobre sus hombros; descitló los anillos
de la.s manos inmóvilei;., y aprisionando con
ellos _sus dedos ágiles, hizo brillar la.s piedra.s
dormidas; los collares se a.Iza.ron al aliento de
su pecho, y Jue11:o descalzóse, se destrenzó el
ca.bello y encajó sobre su cabeza la. corona esplendente.
.u.na. vez ataviada. la monja, sólo quedó de la.
divma. Señora. un trozo de mad1ora informe y
basto, de donde brotaban la cabeza., los pies y
las manos, únicas partes esculpida.~ de la. efigie
cuyo cuerpo se escondía. en la. prisión de u¿
tronco.
La religiosa se agita.be. adornando el altar
encendiendo más velas, despa.rra.ma.ndo sob~
el a.ra. fragantes ramos. Rejuvenecida por la
satisfacción de su orgullo, la. profa.na.dora sonreía, y il. su andar rápido, el manto, perdida
tdda. hierática. rigidez, flotaba tras ella rompiéndose en pliegue11 deslumbrantes; los'colla.res y las sortijas cbispea.ban, y la. corona., si. guien~o los movimientos de la cabeza., recogía.
y enviaba. haces de luz por los ámbitos del coro.
Concluido el arreglo del altar, Pía subió los
pelda.i'ios, colocó las manos en místic.. actitud
y osadamente asentó sus plantas sobre las huellas de los divinos pies que la.s precedieron.
Entonces, sin ruido, lento y majestuoso, ascendió por· el aire el tosco madt&gt;ro donde se
ocultaba 111 cuerpo de la. Virgen del Espino. La.
excelsa Seilora. flotaba en el espacio, y son·
riente y muda., sin a.Iterarse por la cólera ni
descomponerse por la. indignación, abandonaba reposadamente aquel lugar profa.ne.do. Así
llegó j~nto al techo, y filtrándose por él, desapareció.
Llena de pavor, Pía. quiso descender del a.1ta.r, pero sus pies se soldaron al pedestal 1 y el
manto, pesado y macizo como si fuer-a. de plomo, se ciñó á su cuerpo, apretándole impla.ca.·
ble. Y mientras una voz decía á la. religiosa.:
cTe condenaste. Dios te ha castiga.do sepultándote en la tumba de ese manto&gt;, una. mano diabólica apar~ció junto á las luces y, abanicándolas, las hizo rozar con sus lenguas ardientes
el inmóvil rostro de la. monja.

4'1-\ARTA"
C::

N

otro lugar publicamos la danza. para.

L., piano escrita por el inspira.do composi-

tor Miguel Lerdo de Tejada., con el título mismo de estas líneas, pa.ra. la Señorita. Marta.
Pa.rla.nge.
El Sr Lerdo de Tejada. es uno de los compositores de piezas de baile más conocidos actualmente en México, y es, también, uno de los
pocos que ban loirado, gracias á. su estilo fá.cilm~nte comprensible para. el público, mayor
popularidad entre nosotros. Sus obras forman
ya. una. colección bastante numerosa y circulan
por todo el país, impresas en correctas ediciones.
La esp,·cialidad del joven compositor son
las danzas, y entre éstas pueden en·
contrarse sus más a.plaudida.s producciones.
La. que hoy damos á. conocer es, ciertamente,
sencilla; pero es también una de las más bien
hechas. Creemos que los amantes de la. música de baile la recibirán con agrado.

®

La sociedad Científica "Antonio Alzate"

E

nuestras corporaciones científicas
ocupa. un luga.r distinguido la Sociedad
Uientífica. «Antonio Alza.te&gt;, que se ha. dado á
conocer ventajosamente en México y el extran·
jero, por su actividad y la. importancia. y originalidad de sus trabajos.
Fué funda.da. en octubre de 1884, adoptando
el nombre de Antonio Alza.te, en honor de e11e
sa.bio mexicano que nació en 1738 y murió en
1799; único mexicano que ha llegado á ser
miembro correspondiente de la. Academia. de
Ciencias de París. Esta. Sociedac! comenzó á
publicar sus «Memorias&gt; en julio de 1887 y no
han cesad.o de aparecer desde entonces con regula.rida.d, formando ya. una. colección de 20
tomos, que reunen un total de 9434 páginas.
Los trabajos publicados ha.n versado sobre
muy diversos ramos de las ciencias y muchos
de ellos son relativos á México.

La Sociedad, con sus publicaciones, ha. con·
seguido un numeroso y selecto canje con la.s
academias, sociedades é institutos ciegtíficos
del mundo entero, habiendo llegado á formar
una biblioteca. que en la actualidad cuenta. con
unos 14,000 tomos, entre los que se hallan importantísimas obras modernas de todos los ramos de la. ciencia., y que pueden ser consultadas por el público que podrá seguir día á día
el progreso intelectua.l de todos los pi.íses,
pues recibe mensualmente de 400 á 500 publicaciones. Seiia.laremos entre é stas la. valiosísima.
serie de la. Academia. de Ciencias de París forma.da por 220 tomos de actas y memorias que
ese alto cuerpo científico le obsequió. Así han
hecho vtras muchas instituciones de Europa. y
Esta.dos Unidos, y no vacilamos en decir que
la. biblioteca de la. Sociedad cAlzate&gt; es una.
de la.s más rica.s del país en monografías y series modernas. Cuenta. la. Sociedad con más
de 300 socios, entre ellos los más eminentes sabios contemporáneos, que también le envían
sus obras y de quienes ha formado interesantes álbums fotográficos. La corporación que
nos ocupa se baila insta.lada en los altos del
Ex volador y abre al público su biblioteca. todos los días de 4 á 6.30 p. m. Pe.re. que se tenga. una idea. de ella, reproducimos una vista. de
su salón principal.

00
RIMA

NTRE

Por cada. beso tuyo, me decía,
se enciende un astro en la región vacía.
Y entonces no creí 11us frases bellas,
porque, pensé, que hubieran en un día.
fa.Ita.do cielos y sobra.do estrellas.
Más tarde:-¡Cada. lágrima. vertida
mata un astro!-me dijo conmovida..
Y no creí sus frases de quebranto;
porque, pensé, que hubieran en mi vida.
falta.do estrellas y sobrado llanto.
Muerto ya el corazón, comprendo ahora
de aquella. alma. sensible y soiiadora.
las pa.labra.s de amor ó de reproche;
pues de mi triste vida. en el derroche,
yo tuve noches de color de aurora,
y tengo auroras de color de noche!
F . HIVASFRADE.

------ -- ---...

INTERIOR DE LA BIBLIOTECA PÓBLICAIDE LA SOCIEDAD cALZATE&gt;.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO
.

~

Las Fiestas del 14 de Julio
t ABIDO es que

t~
'.~,-;

tranjeras residentes en México, por el extra.ordinario entusi11.smocon que celebra. su fiesta nacional, y no es de extra.fiarse, por lo mismo, la.
esplendidez que en esta. ocasión desplegara para. conm6morar debida.mente uno de los hechos
más gloriosos que registra. la. historia. de su
patria..
En otra. página. nos referimos ya á la. &lt;mati-cée&gt; efectuada. el domingo en el Hip0dromo de
Pera.lvillo, con asistencia. del señor Presidente
de la República, y con la cual abrió la. Junta.
organiza.dora. 1a. serie de festejos dispuesta.
en celebr&amp;.ción del glorioso aniversario. Completando nuestra información, vamos á referirnos, en seguida, á los números del programa. que posteriormente se verifica.ron, y que
constituyen, sin duda., la, nota más brillante de
la. semana..
La función efectuada en Arbeu fué, puede
decirse, un gran suceso. El local se encontraba. primorosa.mente adorna.do, y la. concurrencia que llenaba el salón era de lo más selecto: el
Sr. General Díaz, acompañado de su distinguida. esposa. la Sra..- D~ Carmen Romero Rubio
de Díaz, ocupó el palco de honor, que era. el
del centro, estando los demás palcos ocupados
por los miembros del Cuerpo Diplomático y
sus familias y por numerosas damas y caballeros de la. buena. sociedad mexicana.
El Sr. Vizconde La.tour, Encargado de Negocios de Francia; el Sr. Gobernador del Distrito, y las señoras Marquesa. de Prats y de
Landa. y Esca.ndón, toma.ron también a.siento
en el palco presidencial.
La función se compuso de la comedia &lt;L' Amazone&gt;, desempeña.da por la. Compañía. de Teresa Maria.ni; del 3er. acto de &lt;La Corte de
:Napoleón&gt;, en que la. aplaudida. artista. se conquistó muchos aplausos, y de algunos números de canto y música, cuidadosamente escogidos. El Himno Nacional Mexicano, con que
fué saludado el señor Presidente al presentarse
en el salón, y «La Marsellesa&gt;, que ejecutó en
seguida la Banda del Estado Mayor, llena.ron
con sus notas el recinto, produciendo en el público el más delirante entusiasmo. La ovación
al Primer Magistrado fué muy entusiasta..

. ,, y
. .
.

~;\
.'
. 1,·

...,___, ~•• .....,...;·A.

la. Colonia. francesa. se dis-

cJ tingue siempre entre todas las colonias ex-

.,,?, ...,...,: ..... ~

~~_.:,,4s~;-f·..t ..;· -

&gt; GRUPO D11: CARALLEROS CONCURRENTES Á LA RECEPCIÓN OFRECIDA POR EL
SR. VIZCONDE LA.TOUR.

,,

EN EL TÍVOLI,-UN &lt;JARABE&gt;,

ti Cónsul de Méxirn
fn la Ar~entlna
N este número publiE
camos el retrato tlel
Sr. Comendador J. de Guel ·

freire, Cónsul General de
México en la Argentina., á.
quien cabe la satisfacción
de haber sido el primero
que inició las relaciones
comerciales de nuestro
país con aquella. Repú·
blica.
E l Sr. Guelfreire, en los
ocl:lo años que lleva. de ser
Cónsul, ha prestado importantes ser vicios al comercio de ambos países,
dedicándose con especialidad á impulsar la importación de tabacos mexicanos para Sudamérica.
T·anto aquí como en
Buenos Ai, e3 cuenta el
Sr. Guelfreire con francas
y mereciaas simpatías, sobre todo entre los hombres
de negocios, y es de e,perarse que sus hábiles gestiones redunden siempre
ea beneficio de los dos
pueblos hermanos.

***

Siguiendo una. antigua costumbre, el Sr. Viz•
conde Latour dió la maña.na del día 14 una re·
cepción en el edificio que ocupa la Legación
de su país en la calle de la Exposición, á la
que concu,·rieron distinguidos caballeros de la.
Círculo francesa y una delegación del Comité
Patriótico Liberal de México, que fué á fe-

::;;.,----- ___

.....,__

EN EL TÍVOLI.-UN BAILE REGIONAL.

~-----

ADORNO DE LA ENTRADA AL TÍVOLI.

'(.,

_\1

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·\t:l""!·~l

,\ii,. ' . '! I
-

• S:-~1,
;íi;,~•...."'J"iir

Tk;,~' · ·
~c.

EN EL TÍVOU.-UN GRUPO DE VENDEDORAS.

-Mi corazón está frío,
ten¡¡-o sueño y estoy ciega ... .
Deja que se seque todo,
deja que crezca la hierba.
Así está todo en silencio,
no cantará el agua nueva,
y cuando venga. la muerte
quizás mi sueño la sienta ....
-Ayer pasó por aquí
Galán el pastor, abuela,
y me dijo: No me olvides:
volveré á la primavera.
JUAN

B. JIMÉNEZ.

La vida es una flor que
crece con el rico y con el
pobre: el primero la riega
con champagne; el seguudo con. lágrimas.

*

\

: ·~ 'Y;'~').

t.

-Pero el cielo está azul. .. .
-No volverás, primavera ... .
-Si ya hay rosas por los noches
debajo de las estrellas ....

EN EL TÍVOLI.-ASPECTO DE UNA. CALLECILLA
DEL PARQUE.

licitar al Sr. Encargado de Negocios de Francia á nombre de aquella corporación.
Terminada la recepción, el Sr. Vizconde La.tour, acompañado de algunos de los caballeros que integraban el comité de las fiestas, se
trasladó á visitar el Hospital francés y la.
Escuela Comercial, siendo recibido en ambos
establecimientos con marcadas muestras de
entusiasmo. Al concluir las visitas, la comitiva oficial se dirigió al Tívoli del Elíseo, donde se efectuaba. la kermesse.
Al llegar el representante de Francia á las
puertas del Tívoli, fué saludado con &lt;La
Marsellesa.&gt;, que ejecutaron las bandas de Esta.do Mayor y Zapadores, y desde ese mowento la concurrencia se entregó, enmedio de la
más franca alegría, á celebrar el fausto aniversario.
EL Sr. General Powell Clayton y el attaché
militar de la Embajada Americana, concurrieron al Tívoli por 1a mañana, recorriendo en
unión del Sr. Vizconde Latour, los diferentes
centros de diversión allí insta.lados.
Durante la tarde, no obstante la lluvia que
cayó, y en la noche, la alegría de la. concurrencia no decayó un solo momento.
Ayer por la noehe debió efectuarse en los
salones del Círculo francés, el baile de etiqueta dispuesto por la Junta. Organizadora para
cerrar con brochA de oro la serie de festejos
con que se celebró el 14 de julio.

Los entusiasmos pasan
más de prisa que los odios.

PASTORAL
La niña estaba. soñando
historias de primavera;
la abuela le contestaba
con madrigales de ciega.
-Se van á secar los lirios,
mira cómo está Ia tierra ....
-Si se han dormido mis ojos ....
cómo quieres que la vea!
-Se van á secar las rosas,
mira cómo está la tierra.;
se van á secar los lirios ... .
-Dfja que se sequen, deja ... .
-El sol es el sol de junio,
los arroyos crían hierba.,
se van á morir las vacas
de sed ....
-Deja que se mueran ....
-Que traigan la mula y saquen
de las norias agua nueva;!!
se están sec&amp;.ndo los huertos ....
-Deja que se sequen, deja ...•

SJ:ROR GUELFREIRE, CÓNSUL DE MÉXICO

EN LA. ARGENTINA,

�EL :MUNDO llUSTRA"'DO

EL MUNDO ILUSTRADO

PAGINAS DE LA MODA
Trajes y Sombreros de Verano
Nú M. 2. - Traje de verano para jóvenes, hecho en linón blanco. Falda.
de tablitas provista de un ancho entredós con dibujos de ruedas. El mismo dibujo con aplicaciones de linón
sobre la pelerina.
NúM 3 - Traje de verano en azul
verdoso. Adorno de encaje guipure.
NúM. 4 -;-Vestido en tela g ris pálida, con pliegues ungulados y rel igiosos. Blusa y bajos de las mangas ae
muselina de seda plisada. Canesú y
puños de guipure grueso. Cintura de
seda blanda capucbina.
Sombrero de paja inglesa amar illa.
pálida, guarnecida de una pluma y
tul blanco.
Nú M. 5.-Elee:ante traje en amarillo oro viejo. Falda plisada; bolero
y empiezo lle la falda de encaje irlandés de altos relieves.
Nú M. 6.-Traje de paseo. Tela color malva; adornos consistiendo en
estolas tejidas en malla de trenza de
seda blanca, en la que se aplican
motivos de tafeta con botones vestidos de gancho. Flecos de seda. con
pendientes completan este adorno, de

SOMBRILLAS NUll:VAS.-Las sombrillas de esta estación satisfacen las mayores exigencias: las hay de luminosos colores, que tanto se buscan; unas, las de muselina y linón impreso, guardan, cuando se les cierra, la
transparencia y ligereza de los tejidos vaporosos; otras,
encantadoras y más sólidas, son de tafetán bordado á la
inglesa 6 pintado con grandes crisantemos, cuyos pétalos
desgaviados se desvanecen al sol sobre un fondo apenas
rosa.do.
SOMBREROS.-Los sombreros levantadQs por delante y
cuyas anchas alas van disminuyendo hacia atrás, á partir de las orejas, bajando violentamente hasta tocar los
cabellos, son ciertamente los más lindos de la estación.
Se hacen de todas clases de pajas: blandas y ligeras, mates .v brillantes, gruesas, opacas 6 transparentes; de
bordes dentados, enrollados, bordados 6 lisos: de todas
maneras. Ciertos rostros, sin embargo, aparecen más
hermosos con sombreros cuya ala izquierda sea levantada y caída la derecha.
En los adornos se usa muchísimo el listón, principalmente estilo &lt;arte nuevo&gt;; lall flores de matices más ricos
y galanos, armoniosamente combinados, y enormes plumas, sobre todo, blancas y negras.
VESTIDOS.- Las tendencias de la moda se acentúan to·
davía en el mismo sentido que hasta ·aquí. Las faldas son
á menudo de una extrema complicación; pero hay que
guardarse bien del exceso de adorno, que echa á perder
la confección, á la vez que la más graciosa silueta.
Las mujeres ver·
daderamente elegantes, que saben oponer su gusto á las
tendencias de la mo•
da, cuando ésta pretende ocultar 6 afear
~u belleza, toman exclusivamente lo que
se requiere para dar
á su &lt;toilette&gt; una.
nota nueva, pero sin
recargos. Procúrese
agregará los méritos estéticos del traj~, las ventajas prác.
ticas que resultan de
una fácil ejecuciór;t.

alta novedad. La falda consta de de largo que eran reglamentarios
tres secciones, plegadas en cuenda, en aquella época, é iba sostenido
á los lados, siendo lisa pe,r el fren• por cuatro pajes
Esto sólo puede dar una idea del
te y espale.a.
El bolero, cruzado por delante lujo que madame Hading imprime
y detrás, continúa la idea de la fal- á. sus &lt;toilettes&gt;, y que con razón la
da y está ribeteado con trencilla hace pasar por una de las actuales
de seda. Se lleva sobre blusa blan- reinas de la moda. A su elegante
hotel dirigióse un periodista. en
ca con graba.dos lila.
NúM. 7.-Vestido de etamina son de &lt;intervieW&gt;; pero en aquel
verde, resedá adornado por grupos momento la actriz subía: á su cade bulloncitos fruncidos; bordado r ruaje y rogó á su interlocutor que
blanco y oro en el cuello y colgan- la siguiera á casa del modisto,
tes delanteros de la blusa. Los bo- donde aquélla se dirigía. &lt;El re·
tones se cubren1con tafeta verde. El pórter&gt; no rehusó la invitación, y
forro del cuerpo y falda es de tafeta mornentos después de su llegada á.
blanca. Es éste un buen modelo pa- los talleres, Jane Hading le dijo
ra toda tela ligera y sienta admira• con la mayor naturalidad:
«Mi ¡rusto especial en los trajes
blemente á persoaas que deseen
aparecer más delgadas de caderas. es que éstos sean de un corte ad·
mira.ble, que las telas sean flexibles y que envuelvan en amplios
toda. la figura. Prefiero,
Las Actrices fran(esas y las Modas pliegues
sobre todo, los trajes &lt;Princesse&gt;,
A(tuales
de una pieza, sin que la cintura
sea exagerada.mente ceñida y def luANDO se estrenó en París, en
jando al cuerpo sus líneas genera~ el 1'eatro de la Porte Saint
les. Este estilo me gusta cada vez
Martín, el drama de M. Emile Ber- más, y aunque Jo llevo hace ya
gerat t itula.do «Madame de Pom- t iempo, estoy decidida. á no vapadour&gt;, l a prensa entera y el
público elegante tributaron calu- riarlo.
Me agrada ver en la mujer esa
rosos elogios á. l a actriz encargada flexibilidad que envuelve tanta
de personificará la famosa favorita
de Luis XV. Estos elogios no eran
tan solo al talento de Mad. Jane
Hading, sino al lujo extt·aordina.•
rio de sus &lt;toilettes&gt;, algunas de
las cuales, como, por ejemplo, la
que lucía en la escena de su presentación ofici!\l en la corte, pudiera haber sido muy bien llevada
por la. auténtica mar quesa de Pornpa.dour.
No faltó un detalle en aquella
&lt;toilette&gt; suntuosa, y el manto,
que era de raso antiguo, color
marfil, salpicado de rosas borda•
das en oro y rodeado de un trenzado de brillantes, ¡ todo él forrado
de a rmiño, medía los cuatro metros

o

FIGURÍN'

gracia y que sólo un corsé, que
apenas tenga ballenas y que termine muy bajo, puede procurar al
talle. El corsé debe ser tal que se
lleve sin que lo parezca.
Mis colores favor ito;; son el negro r el blanco. Adoro las telas
pe~ada s y que permita.o plegarse
artísticamente, y en cuanto á. los
sombreros, los prefiero grandes.
Los vestidos- continuó diciendo
la actriz- han de ser bonitos sin
ser recargados, pues la abundan•
cia de adcrnos los hace desmerecer, sobre todo si la tela es rica.
Ante todo , hay que procurar -t,ue
el traje resu lte bello por sí, sin
recurrir á múltiples adornos.
Este mismo gusto, por las telas
ricas y plegarias, lo hago extensivo á los abrigos, que han de envolver completamente la figura
con abundancia de tela. Las mangas llamadas pagoda me son profund~mente antipáticas, y no me
explico cómo pueden subsistir en
las modas actuales.
El vestirse bien constituye un
~rte positivo, que la muJer debería cultivar con el
mayor esmero, porque nada puede traer mejores
frutos, 6, de lo contrario
causar más desastroso~
efectos, según el marco 6
atmósfera que la mujer se
forma para ella misma.

FIGURfN NÚ MERO l.

l'(uestro s Figu rines
NúM. !._-Traje en etamina azul, agraciado por rombos de guipure; en la blusa, bandas de tafeta azul, con
bordado de pu~tos negros y blancos. Pechera y bajos
de mangas de hnón.

FIGURÍN

NÚMERO 2.

FIGURÍN NÚMERO

3.

FIGURÍN NÚMERO

4.

NÚMERO

5.

CUENTO ORIENTAL
OS pastores, Hamety Rascbid,
se encontraron en el límite de
sus respectivos campos, cuando el territorio de la India era
presa de la má s espantosa sequía.
Ellos morían de sed y sus rebaños estaban inanes y levantaban
sus tristes ojos al cíelo como pidiendo socorro.
De repente un profundo r eposo
1einó ea los aires: los pájaros cesaron de cantar, las ovejas lle
balar y los gana.dos de mugir. Los
pastores asombrados vieron destacarse del fondo del valle un perso·
naje de tamaño sobrenatural y endilgarse hacia ellos. Era el GE&gt;nio
de la tierra. En una mano llevaba la gavilla de la abundancia y
en la otra el dalle de la destruc·
ción.
Espantados y temblorosos, trataron de esconderse, pero el Genio
les llamó con una voz tan dulce co·
mo el mu:-mullo del ciprés que al
caer la tarde columpia l os zarza·
les olorosos de la Arabia.
- Aproximaos, les dijo, hijos del
polvo; no huy á is de vuestro bienhechor. He venido para ofreceros un
presente que sólo vuestra torpeza
puede camhiar en veneno. Acogeré
vuestra sú plica si me decís qué
cantidad de agua será necesaria
para satisfaceros. . . . pero no os
apresuréis demasiado en responderme. Pensad que, en relación á
las necesidades del hombre tan
perjudicial es el exceso como ~l defecto. E splicaos y habla tú el pri·
mero, Hamet.
.-Oh, bondadoso Genio, respondió é~te1 si tú quieres perdonar mi
atrevimiento, yo te pediría un ria-,
c1?-uelo que ni se se~ue en verano
01 se desborde en invierno.
'
-Lo tendrás, contestó el Genio,

D

�EL MUNDO llUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
Y con su guadalia convertida en instrumento útil, hirió la tierra.
Vieron entonces los pastores brotar una cristalina fuente á sus pies y correr á través de
los campos de Hamet.
Las flores irguieron sus tallos, abrieron sus

E&lt;20S DE T0O0 EL MUNO0

corolas y esparcieron sus perfumes: los árboles se cubrieron de verdes y brillantes bojas Y
los animales apaga.ron su sed en la onda pura
del riachuelo.
Vol vióse el Genio hacia Ra.scbid y le ordenó que hablara.. Dudoso éste del poder del Ge•
nio, Je dijo orgulloso:
.
.
-Yo te conjuro para que viertas sobre mis
tierras el Ganges con todo el caudal de sus
aguas y todos sus peces.
El buen Ha.met admiró la intrépida. seguri•
dad de Rascbid, sintiendo interiormente no haber tenido él semejante idea· para exponerla,
mientras su a.migo se holgaba ya secretamen·
te de la importancia y ventajas que gozaría,
siendo propietario del gran río.
.
.
El Genio les miró tomando un aire terrible
y se encaminó hacii,, el río.
Los pastores esperaban con impaciencia. lo
que sucedería, cuando se percibió á lo lejos
un ruido sordo que aumentaba por momentos
haciéndose terrible.
Era el Ga.nges, que habiendo rompido sus
diques, se lanzaba. impetuoso invadiendo vertiginosamente los dominios de Rascbid, devas•
tándolos en un momento. Las aguas arrasaron
de cuajo las grandes arboledas, ahoga.ron los
ganados y un pantano quedó en vez de los
campos de labor.
El soberbio Raschid fué presa de UD COCO·
drilo, mientras el modesto Ha.met vivió mueho
tiempo á. la orilla de su riachuelo.

La guerra en 0,,1.ente.-Trofeos de guerra en el Japón.- La "banda del buen a gtie&gt;•o." -Bitos f1lnebres curiosos.
La ce1·e1nonia d e la Serpiente.

S

IGUE siendo la guerra fecunda.
fuente, tanto de anécdotas como
de ficciones, en las cuales a.penas
si un ligero fondo de verdad puede encontrarse. De parte de los
japoneses, como una natural consecuencia de sus tan continuos éxitos, es de donde nos llegan la mayoría de las historias rea.les y las
ficticias que tienen como base hechos conocidos de la actual campa•
ña en Ma.nchuria..
Para avivar lo más que sea po•
sible el sentimiento patriótico en
las islas ni pon as ( sentimiento que,
á. decir verdad, apenas si necesita.ría ser exaltado}, el gobierno de
Tokio ha pensado en coleccionar
todos los trofeos de guerra que sus
ejércitos han logra.do arrebatar á
los rusos, Jo mismo en los valles
de Manchuria, que en las tierras
de Lia.otung. Como es perfecta.mente natural suponer, se ha. dado
la preferencia á todo aquello que
ha.ble á la imaginación del pueblo
y que pueda ser interpretado como
una victoria palpa.ble de los ejér·
citos nipones ó como una ostensible prueba de la debilidad de sus
enemigos.
El gobierno imperial hace algu•
nos meses, precisa.mente cuando la
guerra daba comienzo con la sorpresa de Puerto Arturo, aceptó de
un donador patriota el c:Museo
Okura&gt;, en el que, por muchos años
se había ido lenta.mente reuniendo
todo aquello que de alguna significación pudiera ser para la historia del pueblo nipón ó de la monarquía. reinante.
Grande fué el sacrificio que, para el donador, significó este hecho.
Pero ahora los trofeos de la campaña más va.liosos quizá que los
que anteriormente :figuraban en la
colección Okura., si bien menos artísticos, resarcirán, de fijo, al donador, y le permitirán, en lo futuro
mostrar orgulloso los recuerdos
de la campaña más riesgosa. que el
Japón ha lleva.do adelante.
En el nuevo museo que el gobierno japonés ha ido reuniendo, se en•
cuentran ya las chimeneas que en

~
GR.O
Tu rostro napolitano
y tu divino perfil,
son tu encanto soberano,
¡oh! fugitiva gentil
de los lienzos del Ticiano.
Es tuyo el verso galante
de ritmo fascinador,
que en el poema fragante
perfuma como un olor
y acaricia como un guante.
Es tuya la gracia inquieta
que en el cflirt&gt; del canapé,
discurre-sutil coquetasobre el sermón del asceta
que ha prohibido el corsé.
Ese verso no es el mío,
verso de neva.do tul:
no sE1rá. flor de mi hastío,
que sueiia en su desvarío
con la imposible Sta.mbul.
EMILIANO HERN ÁNDEZ.

Chemulpo fueron arrancadas de
los cruceros echados á pique, los
estandartes de los mismos cruceros y hasta algunos de los uniformes que pertenecieron á los marineros que perdieron la existencia.
en aquella espantosa. jornada.. El
gobierno nipón ha. ido Jepta.mente
aglomerando elementos que en un
futuro próximo le han de permitir
formar un museo de guerra de sumá. importancia..

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EL MUSEO DE TOKIO.-RELIQUIAS DE LA GUERRA CONTRA RUSIA,
Y es de ver la admiración hiperbólica y casi infantil que muestra.
el pueblo á la vista de aquellos
trofeos. Es cosa per~ecta.mente explica.ble si se piensa en que, a.penas b ace treinta aiios, el pueblo
japonés estaba anquilosa.do en la
ci viliza.ción arcaica. legada por
muchos siglos de obscurantismo,
y a.hora, brusca.mente, se ve levanta.do á la altura de un pueblo de
primer orden, que figura. en el concierto de las naciones y cuyo nombrll se pronuncia frecuentemente.

FIGURÍN NÚMERO 6.
.

FIGURÍN NÚMERO 7.

La presencia en el Japón de gran
número de corresponsales, con motivo de la guerra, ha.ce que rápidamente se vayan conociendo las curiosas costumbres, restos de épocas
anteriores y legendarias, en las
cuales la superstición oriental dominaba por completo en las
costumbres. Día por día los corresponsales sorprenden a lguna

nuE;iva ceremonia, alguna costumbre cuya explicación se debe buscar en la fe profunda, natural, inconsciente de aquellos pueblos,
aún no contaminados por el escepticismo de la vida occidental moderna..
E n las calles de las ciudades niponas es frecuente ver, ahora. que
la guerra saca de sus boga.res á
los padres, á. los maridos, á los
novios, grupos de mujeres de todas
edades que llevan largas cintas de
tejido do algodón, en las que van

bordando un punto todas las demás mujeres que á su paso encuen•
tran y cuyo concurso solicitan. El
espectáculo es de lo má.s curioso y
un eorresponsal inglés ha dado la.
explicación de él recientemente.
Según la leyenda, los buenos espíritus se :fijan dondequiera que
encuentran una prueba de trabajo
largo y paciente. De aquí que las
mujeres, cuyos maridos ó novios
han de marchar á. la guerra, pre•
tendan ejercer cierta vigilancia,
cierta acción saludable sobre ellos,
evitando que les pase alguna desgracia, por medio de las bandas
de tela. de algodón. En estas ban•
das se dibujan mil pequeños puntos
y en cada uno de ellos una distinta
mujer va poniendo la huella de su
traba.jo por medio de una puntada
de hilo de color. La banda ya terminada se conoce con el nombre
de «banda de buen a.güero&gt; y es
enrollada en la cintura del soldado, para evitar los accidentes de la
guerra.

***

Los ritos fúnebres, en toda.s partes del mundo, tienen mucho de común, pues el respeto á los muertos
forma parte de los sentimientos
que basta los pueblos más atrasados experimentan. Es cosa bien curiosa. lo que pasa. en este sentido:
hasta. las tribus salvajes, hasta
los menos civilizados grupos de la
huma.nida.d, tienen, entre sus ritos
funerarios, rasgos que los a.cercan
á. nosotros.
En el Japón, donde los ritos religiosos forman la base de la exis•
tencia popular, hoy que la guerra
produce la. muerte de tantos, es natural que se registren frecuentes
ceremonias á la memoria. de los
que por su patria han muerto.
Los ritos c:shintoísta.s&gt; son los
más generalizados por ser ésta la
religión que mayor número de a.deptos cuenta en el Japón. Cuando
hay que celebrar la muerte de un
soldado, por ejemplo, se reunen
los compañeros y los amigos, los
parientes y los superiores del muer·

---,

,,,,,...--·

. .· J

R.IMAS

'

\

;

1

Pequeñas cavidades
hay en la cumbre de la inmensa roca
á cuyos pies acompasa.das baten
'
sobre las playas las movibles olas.
Guardan allí las grietas estancadas
de la lluvia las gotas;
y á beberlas á. veces se detienen
las errantes bandadas de palomas.
Yo suelo por las tardE&gt;s
ir á. l a cumbre á sollozar á. sulas
y mi llanto se mezcla con las aguas
entre las piedras toscas.
Sueltas bandadas que al morlr el nía
tendéis el vuelo entre la lumhre rósea
con que lJI) ponerse el sol en Occidente
ilumina. la a.tmós!era,
Jamás bebáis las aguas escondidas
E'D 1a gigante roca,
que mis lág-rimas tienen la amargura
de las marinas ondas.
CONCURSO DE NIROS,-CÉSAR DE LA PARRA,

JOSÉ A. SILVA,

CONCURSO DE NINOS.-At&gt;ELAIDA
MERCEDES SALAZAR,

&lt;LAS MIL PUNTADAS&gt; UNA SUPERSTICIÓN POPULAR
JAPONESA.

LOS RITOS FUNERALES DE UN M~RIN0 JAPONÉS, SEGÚN LA SECTA
&lt;SHINTOISTA,&gt;

�EL MUNDO llUSTRAl&gt;O
't o, en la capilla; shintoísta. El féretro se coloca en una mesa., entre
dos altos postes, en los cuales flotan al viento banderolas y ramas
simbólicas. En dos pequeñas mesas, ante el cadáver, se colocan
papeles de arroz, en los cuales se
leen los elogios del que ha fallecido y algunos sortilegios para. alejar á loq espíritus malos, impidién·
doles que molesten a.l difunto. No
se pronuncian discursos fúnebres;
pero, en cambio, el sacerdote da
lectura á un documento en el que
se detallan los hechos todos de la
muerte, si ha sido heroica, y los
más nota.ble:1 de la existencia del
muerto.
Termina la ceremonia por las invocaciones que tan gran . papel
desempeñan en las ceremonias to·
das del culto sbintoísta. Reciente·
mente el Mik.ado ordenó que se
rindiera á los soldados muertos en
acciones de guerra ios honores
mismos que en casos semejantes se
acostumbra rendir {L los bravos en
los ejércitos modernos.

'7ea Ud. á su oerecba.
Siempre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á determinado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invariablemente
hacia nuestra derecha. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asiento en el Paseo y se convencerá de ello. Encontrará el noventa y
cinco por ciento que inconscientemente voltean sus cabezas siempre
á la derecha.
Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chapultepec, vea á su derecha, allí está el

~Q~

l\f\Í!
"IVV

~Qp

ªi·~~
~~
..

STILWELL PLACE

***

Sigue progresando, lentamente
por ahora, la misión inglesa que
el gobierno imperial envió á tra·
tar con los clammas&gt; tibetanos.
Después de los incidentes notables
de los cuales hemos dado cuenta
detallada á nuestros lectores, la
expedición del general MacDonald
a.penas si ha tenido algún tropiezo.
Inglaterra ha. tenido la suerte de
encontrar defensores abnegados
fuera de su propio territori&lt;•, de
tá.l manera, que no existe hipérbole
alguna al decir que ha. hecho sus

&lt;LA CEREMONIA DE LA SERPIENTE&gt; EN ITALIA.

Hasta hoy han dado resultados
espléndidos, al decir de los partes
oficiales, y se han portado muy
bien. Todos son nativos de la In·
dia y han sido escogidos, para el
papel que desempeñan, con gran
cuidado.

De aquí la curiosa costumbre,
cuyo origen se pierde en la noche
de los tiempos, que consiste en ha•
cer el día de la Ascensión la ceremonia de la Serpiente. En la Ca·
pilla del Montebruno se reunen
los campiranos del Val del Rose y
el sacerdote inmerge en una gran
fuente ani~quísima, una sei:piente
de la val'iedad inof1msiva, con lo
que se cree que todas las demás re·
sulta1·án inofensivas en ese año.
La profunda fe de que dan prueba
los fieles campesinos es hermosa;
pero, en cambio, es la causa de
que muestren gran tranquilidad. y
basta sean imprudenti s, en pre·
sencia de una víbora. De aquí el
gran número de los que re~ultan
año por año picados y muertos.

Tratl\Íll!ento del catarro agudo

M. Lermoyez recomienda las siguientes fórmulas:
Acido fénico puro l
5 gr.
Amoníaco. ... .... f
Alcohol, á 90°..... 10 &gt;
Agua destilada.... 15 &gt;
Viértanse cada hora 10 gotas so•
bre pa,pel bu vard y respírense 101
vapnres por la. nariz.
Otra. fórmula:
Alcohol. .. .. .. .. .. .. .
Acido bórico . .......
Menthol..... . .. . . . . . .
Clo;hidrato cocaína.
Tómese como polvos

O 05
O 15
O 20
O 50

gr.
&gt;
&gt;
&gt;
cada hora.

Ix~osi(ión ~e Sdn luis.
cuotas de viaje redondo, en moneda americana.
Ciudad de México ......... $51\.25
Pacbuca .................. 56.25
Toluca....... .. .. . .. . .. .. 55.85
Querétaro ............. . ... 51.40
Saltillo ................... 40.05
San Luis Potosí . . . . . . . . . 46. 90
Tampico .................. 55.20

Cela.ya, Silao, Irapuato,
Aguascalientes. . . . . .. .... $50. 90
Torreón ................... 45.60
Parral. .............. . .... 47.50
Gua.dala.jara ........ . . .... 56.25
Monterrey, ................ 38.15

Adelante de Cuauhtemoc, pasando la tercera Glorieta, á lo largo de
toda la hilera de eucaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teja, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquinas de las calles.
Dentro de muy pocas semanas verá un . buen número de obreros
llevando sus herramientas para empezar el drenaj~ y colocar los tubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles con asfalto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á sus amigos, hace
cinco afias, que los terrenos del

·s TILWELL PLACE
se adquirían por una canción. Siga el ejemplo de los demás y compre
sus lotes, obteniendo las ventajas de sus precios. Venga á nuestra
oficina, Primera de San Francisco, número 4, ó á la de nuestros Agentes Generales, Sres. Prevost &amp; Vail, Primera de San Francisco, número 8, y le daremos toda clase de informes, así como una lista de personas prominentes que han comprado lotes en esta COLONIA, donde
piensan edificar sus Casas-Palacios. Vea á alguna de estas personas
que han comprado terrenos en

STILWELL· PLACE'
LCS TIRADORES :MONTADOS DE LA EXPEDICIÓN AL THIBET,

numerosas conquistas con elemen·
tos extraños por completo á las
Islas Británicas. En la actual
campafia, por ejemplo, están representando un gran papel los hindúes montados, que forman los regimientos de exploradores.
Son todos ellos gente escogida y
constituyen una sección de prueba
que han querido utilizar los generales ingleses, para demostrar
hasta qué punto pueden prestar
servicios las fuerzas de &lt;infante·
ría montada&gt;, que constituyen la
última palabra de la estrategia.

*··

&lt;El rito de la Serpiente&gt; forma
una de las más curiosa.s costumbres seculares y legendarias que
aún se pueden ver en Italia. En la
región llamada &lt;Val del Rose&gt; se
encuentran serpientes debajo de
cada piedra y es muy grande el
número de los que, año po·r año, pe·
recen á consecuencia de la picadura de estos reptiles. El profundo
terror que el pueblo experimenta
se explica claramente por la cifra
de los que mueren picados por ser·
pientes.

Los boletos son buenos para hacer el viaje en cinco días en una
ú otra dirección.-El límite final de los mismos boletos es de 90
días, pero en todo caso no serán buenos más allá del día 15 de di·
ciembre de 1904.- -Se hacen arreglos para apartamentos de Pullman, con camas directas.
D1«Ue11 Tltomas. A¡¡:ente viajero
de Pasajes.-Apartado núm. 34,
TORREON, Coah.

Dewit Hamnwna, A¡¡:ente viajero
de Pasajes.-la, San Franolsco, 8,
MEXICO, D , F.

W. S. Famscworth.-Agente General.
1t San Franolaco Núm. 8, Méilco, n. F • .

y pregúntele por qué ha preferido este lugar á otros numerosos que
hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para comprar
el suyo.
Uno de los más prominentes negociantes mexicanos acaba de comprar lotes por valor de cincuenta y dos mil pesos en el Stilwell Place,
la semana pasada. No pagó más de diez mil pesos al contado, y el resto lo' pagará en nueve años. ¿Cuánto llegarán á valer estos lotes dentro de nueve años, si siguen aumentando en cada año un diez por
ciento, como ha ido sucediendo durante los últimos nueve años que
han pasado?

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~([])ITll§1l®ITll1l~mm~rm11~ ~Il mID®§ ~§lP)Il~rmcdlncdl@ Y W.
8

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MEXICO, JULIO 24 O:E 1904.

S•b&amp;crlpcl6• mennal torúea......S t.60
ldem

ldem en la CapltaL I t. ti

8111111: LUIS REYES SPINDDU
Registrado como articulo de eegunda clue, en 8 de Noviembre de 1894.

La Gran Manifestación en Honor de Juárez

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>AL-PUERTO
DE '7ERACRUZ
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- = Y sm eomPEt:Ene111
Mandamos á vuelta de correo todas las mue t
.
Remitimos, FRANCO DE PORTE 1
d.~ ras que se nos pidan.
·
peso no exceda de 15 kilos.
' os pe I os mayores de $ 25.00, cuyo

Año XI.-Tomo U-Número 4
Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDLA

MEXICO, JULIO 24 O:E 1904.

S•b&amp;crlpcl6• mennal torúea......S t.60
ldem

ldem en la CapltaL I t. ti

8111111: LUIS REYES SPINDDU
Registrado como articulo de eegunda clue, en 8 de Noviembre de 1894.

La Gran Manifestación en Honor de Juárez

�Et MtrNDÓ ItUSTttA'.00

NftBOR
V

yo pared por medio de una familia
burguesa y numerosa, á la que jamás tu•
ve el gusto de conocer y que me hubiera sido
posible describir y juzgar con toda perfección.
El tapial que separaba su habitación de la
mfa, bastante alto para salir al paso de la mirada .más penetrante no lo era tanto, que impidiera la transmisión de todos los ruidos, llám~se diálogos, llámense cantos, llámense re•
tozos, desde el cá la rorro niño&gt;, de las nodriza!?., hasta la cStella Confidente&gt;, de las señoritas mayores; y desde el «saquen al toro&gt;, de los
mocosos, hasta el &lt;á ver si se callan&gt;, y el
«estense quietos&gt;, de las personas mayores.
En la imposibilidad de verá aquella familia,
la.había. yo auscultado, si vale el término, y
había.acabado por conocerla por el oído, como
si la hubiera tratado años enteros. El padre,
la madre, las hijas, las tfas, la servidumbre y
hasta las visitas, me eran enteramente familia•
res y había acabado por amar, por tener preferencias y por profesar rencores dentro de ese
mundo auditivo, con el que el azar y las vibra·c iones de mi tímpano me habían puesto en
conta.cto.
El patriarca de aquella tribu frisaba en los
cincuenta y ocho ó los sesenta años; por el tono y acento de su voz, pude colegir que era alto, flaco y calvo. Su esposa, por el contrario,
era baja y gorda y tenía dos hermanas more•
nas y apergaminadas. Las bijas mayores del
matrimonio eran, la una, rubia y esbelta, y la
otra, morena y maciza. Tenían novio y sufrían
persecución por la justiqia.
Entre los bombreeitos había dos, linf.ático
el uno y con tumor blanco el otro, que amaba
yo con lástima lamentando los errores de sus
médicos en punto á terapéutica infantil, en la
que preé!oroin.aban el jarabe de ajolotes y el
· aceite de hígado de bacalao, como quien nada
dice, el timo de los reconstituyentes!
A fuerza de oil' á aquella familia ir y venir,
hablar, cantar y gritar; á fuerza de analizar,
desde el punto de vista acústico, el trajín de
aquella casa, había aca):&gt;ado por poder describir el plano generál, corte y elevación del
domicilio conyugal, el moblaje, la indumentaria, los cmenús&gt; de las comidas, el ca.tole de
cáscara&gt; con que se desayunaba la señora, las
hojas con catalán del señor, las «hojaldras&gt;
de Julia, los caramelos y las violetas garapifiadas de Idonea, nombre que no me -lo parece
mucho, y en fin, todo cuanto hay que saber y
mucho de lo que se debeignorar,relativamente,
á la vida íntima de una agrup.a ción humana.
Acabé por identificarme con toda aquella
gente. Yo, ignorado, solitario y silencioso, y
ellos, turbulentos, parlanchines, bulliciosos y
ruidosos, viviendo al· aire libre, tratando, á
voz en cuello y grito herido, la cuestiones más
arduas y más íntimas, comunicándome á diario, sin tener de ello conciencia ó sin importarles un bledo, todo cuanto pensaban, sentían
y les acaecía., y ofreciendo á la contemplación de mis tímpanos toda su vida, toda su actividad y toda su labor con la casta impudicia
de un desnudo clásico.
Entre todos ellos y todas ellas, sin discutir
las virtudes nt los encantos de nadie, ni rega·
tear elogios á ninguno,mi predilecto era N abor,
el mayorcito de los tres varones.
¡Qué muchacho! Sano, vigoroso, incansable,
ardieQ.te comQ el fuego, raudo como el vjento
y chispeante como· el relámpago. Tenía siete
años dos meses, pesaba treinta kilos; era moreno, 1e ojos negrós rasgados y sombreados
por la¡¡ má-s opulentas pestafias que puedan
da.rse, ¡blancos y menudos los dientes como
granos de.J1,rroz,rojos como cerezas los labios,
cabellera negra, abu.ndante y ruda, ¡vamos!
¡un barbián de tomo y lomo I
IVÍA

Notas ~etropolitanas

L

A atmósf~ra es pr;p¡cia á las
grandes celebraciones florales.
En el'Valle ~e M~x:ico, ál amparo
de los volcanes legendarios y cien
veces seculares, pajo el azul inmaculado del cield, las fie~tas de las
flores tienen atractivos propios,
nunca imaginados po~ el extraño.
Parece. una explo,sión de matices y
de perfumes; cada huerta es una
incubadora de ideales corolas; cada pueblecillo del Valle una canastilla, un bouquet; cada racha del
viento, una fa.ctoría de- enervantes
olores.
El Padre In_vierno es compasivo
con nosotros. Nos ve tan pobres,
tan friolentos, que aparta de nuestro Va,lle sus nevascas homicidas;
lleva a,1 Norte, muy al Norte, la cuadriga teriipesttn&gt;sa -de sus hura.ca-

Pero, eso sí, ¡qué carácter y qué indumentaria! Desde ·mi corredor oía yo sus codos rotos,
sus juanetes de fuera, sus tacones cbuecos, las
manchas de pintura, de grasa y de caliche de
su blnsa, los remiendos posteriores de su pantalón y, sobre todo, sus maldades, sus retozos,
sus latrocinios, sus diabluras de todas clases
y de todas tallas. He oído de él pellizcos á la
recamarera, dignos de una gangrena consecutiva, colas á sus tías, pegadas con cera (no
las tías), que cantaban el credo y siembras de
pica-pica en las camas de sus' herma.nas que
no había más que ver. En una ocasión lo be
oído pintar un venado de ocho días y en otra
retratar al maestro en los muros del establecimiento.
El muchacho no tenía desperdicio, ni por
donde lo desechara el diablo, ni había tampoco por donde tomarlo en punto á travesura;
pero revelaba á mi oído un corazón de oro y
una in~ligencia privilegiada y un apetito y
una digestión á prueba de bomba.
Son previsibles las consecuencias de ese modo de ser y de proceder de mi predilecto. Regaños continuados, amonestaciones no interrumpidas, sermones didácticos del padre, explosiones iracundas de lá madre, conflictos internacionales entre tías y sobrinas, intervenciones de las potencias domésticas y escolares
y á cada rato, encierros en el cuarto de los
trebejos, tandas de nalgadas, series de pescozones, vapuleos opulentos con la vara de sacudir ó con el otate del trapeador, y hasta baños de inmersión en los días de especial excitación del delincuente.
Este, á pesar de que toda demostración naval ó terrestre iba precedida, acompa.ñada· ó
seguida de comentarios y explanaciones que ex•
plicaban su &lt;por qué&gt; y justificaban su &lt;para
qué&gt;, no parecía formarse concepto claro ni
de las causales ni de la finalidad de los castigos que se le imponían. Yo oía lo más hondo
de sus silenciosas meditaoiones, y lejos de sor·
prender en ellas un propósito de enmienda, el
temor anticipado de un escarmiento futuro,
una explicación razonada y razonable de los
cachetes de ayer ó una previsión de los cuartazos de mañana, no le oía más que premeditar
t.ravesuras ingeniosas ó maldades de á folio, y
cuando más, concebir precauciones para no ser
sorprendido infraganti ó resultar convicto del
desaguisado. Pero, de todo eso que los trata.distar¡; llaman remordimiento, sentido moral,
conciencia, etc., ¡ni asomos!
Nabor era travieso como son canoras fas
aves, blancas las nubes, fragantes las rosas,
juguetonas las ondas, suculentos los frutos,
brillantes las estrellas y pálidos los crepúsculos. En el ostra.cismo del cuarto de los trebejos, todavía trémulo y lloroso por la reciente
cacbetiza, discurría substituir con sal en ,polvo el azúcar molida de la cocina y viceversa;
construir alacranes de cera de Campeche para
asustará sus tías, clavar alfileres hábilmente
dispuestos en las sillitas de costura. de sus hermanas, tusar al gato, descrestar al gallo .....
¡que sé yo! ¡La mar, el disloque, el diluvio
universal!
Un día lo oi formular una protesta que iluminó, para mi oído, toda su alma, el fondo confuso é inenarrable de su conciencia infantil,
la psicología pi;ofunda y misteriosa de su ser.
Gritos, ci.rreras, alharaca, golpes más ó
menos contusos y la voz clara, estridi!nte é indignada de Nabor que exclamaba:
-¡Pues qué! ¡También los domingos me han
de pegar!
·
· .
Una vivísima. luz iluminó mi inteligencia y
por la primera vez.oí claro y basta el fondo,
en el abismo de aquel corazón de niño.
Para Nabor, sin duda, sus diabluras y los
consiguientes castigos eran algo de fatal y de
irremediable, que ni él ni nadie podía evitar.
Aquello era como órbita de astro, como caída
de cuerpo grave, como soplar de viento y ru-

nes y deja sólo entre nosotros to.das las flores de la Primavera, como buen viejo galante que sabe
tratar á las damas hermosas.
Las ·f iestas del Carmen, en San
Angel, son· siempre muy bellas. La
f~stividad cae precisamente ei:i los .
días en los. cuales ha florecido-ya
la gala exuberante qe la Primavera, cuai;ido la floración est4 acaba.da, y la Naturaleza, como una
madre jov~n, se recrea en la contemplación de sus hijitos recién
nacidos.
·
. Las familias que veranean se
preparan largamente, y con anticipación, á las fiestas del Carmen.
La Madre María tiene, entre nosotros , muchas devotas , muchas
almas femeninas sinceras que la
aman con la apacible y eterna pasión de sus corazones inholla.dos.
Porque la figura luminosa y dulce
de María, la Madre del Cristo, tiene prestigios inmensos que, sin
comprenderlos, enamoran ciega-

gir de tempestad. Pura fenomenalidad, determinismo, fatalidad. Ni luchaba contra sí
mismo, ni protestaba contra los demás; bacía
á pesar suyo, y á pesar suyo, también, dejaba
hacer; nada le extrañaba ni en su propia conducta ni le sorprendía en la ajena. Para él, la
corrección era simple consecuencia de la falta, como la ebullición efecto del fuego; el brillo, consecuencia de la luz; el eclipse, resultado
de la interposición de un astro opaco.
Veía la ley de ·causalidad, no con el sentimentalismo de un moralista ó de un poeta, sino
con la impasibilidad y la sangre fría de un
filósofo. A tal causa, tal efecto; de tal palo, tal
astílla; no hay que pedir peras al olmo ni ha
de dar el encino más que bellotas. Tal parecía
ser su filosofía práctica iluminada por una
conciencia confusa de las cosas. Yo venía
oyendo todo eso bacía buen tiempo en su conducta inmodificable y en su 1olerancia y su resignación ante la adversidad.
Pero el día en que protestó contra un castigo dominical, vi toda su alma.
-¡Cómo! le oía yo decirse á sí mismo-el
díllo sagrado, el día inviolable, el día infantil
por excelencia; el día en que se cierran las aulas y se abren los circ0s, teatros y paseos; el
día de la raya, de las agapas, del mamón y
del caramelo, de la ropa limpia y del calzado
nuevo; ~se día sagrado á la niñez, consagrado
por la religión y por la ley civil á la expansión libre, al recreo delicioso, al agasajo grato; ese día fausto y exquisito ¿se alzan todavía
picotas, y se erigen cadalsos, y se esgrimen dis·
ciplinas, y se ciñen borceguíes, y se coartan las
libertades humanas, y se esclaviza, y se atropella y se abusa? Bien ·está que en días ordina•
rios, en circunstancias normales, en condiciones aceptables, rijan la palmeta, el calabozo,
las orejas de burro, lo que se quiera! Pero al
menos que se respete el día festivo, el día de
guardar, ese paréntesis que el buen sentido ha
abierto de trecho en trecho en el trabajo en
la lucha, en la monotonía ó la aridez de l¡ vida cotidiana, y que no me peguen los domingos, ·
ya que no cesan de hacerlo toda la semanal
Por _lo v:isto, Nabor c~eía en la. eficacia, en
la eficiencia y en la santidad del domingo, como los austeros creen en el Carnaval y los golosos en el día de vigilia. Admitía todo el orden natural sin reticencias; pero con etapas.
~oblaba la cabeza al yugo seis días; pero, con:1º el Cr~ador, creí3: deber descansar el sép•
timo; olvidaba que si pedía reposo á la expia·
ción, debía conducirlo también á la falta; y al
protestar contra el castigo dominical, descono·
ció que si exigía la tregua á los verdugos, debía también imponerla al delincuente.
Este error lo perdió. La injusticia. fundamental que oía yo en el fondo de su filosofía
mora.l, le fué funesta, como á todos los hombres
les es fun~sta. la falta de equidad.
Un domrngo, deseoso, sin duda, de obligar
al descanso á sus verdugos, sin descan3ar él
m_ismo, se salió á ~ravesear á la calle y orga.mz6 unas banderillas al quiebro contra el
tranvía.. La fiera hizo por él y lo antecogió.
Yo no 01 más que un crujido de huesos una
confusa gritería y yacerá Nabor en el pavimento.
pesde aquel día no volví á oir más que gemidos y lamentos del otro lado de la t1,,pia. El
Judas de aquel apostolado había con su muer•
te, entenebrecido y enlutado aquel feliz bogar.
Ca:~bié de casa extrañando sin cesar aquel
bulhc10 y aquel tumulto de otros tiempos y
aun perdí algo desde entonces el oído.
'
¡Abl Si N abor h?biera sabido,como Jebovi.b;
desc~nsa~ el séptimo, qué felices .hubiéramos
seguido siendo: él traveseando, sus tías defendiéndolo, sus hermanas soportándolo sus pa.•
dres castigándolo y yo oyéndolo!
'

mente á los espíritus femeninos. Es
más grande, más noble, más santa
y divina la Madre Dolorosa que
sigue con-los ojos preñados de lágrimas el espantos0 drama del Calvario, mientras vuelan todas Sus
ternuras, toda~ sus blandas y excelsas ternuras á la. frente sudorosa
del Hijo amado.
Y, si á la pompa estival de nuestro Valle, se agrega la imperecedera. admiración del espíritu femenino haciá la Dolorosa, quedan
explicados los milagros que vemos
en las fiestas de San Angel. La
pequefia ciudad se engalana; las
huertas se despoja.o de su túnica de
flores multicoloras, para llevar su
ofrenda fresquísima á los altares
de la Madre; las mujeres, las flores humanas, encienden sus ojos á
la lumbre de un afecto profundo y
visten de gala sus miradas. La fiesta reina en los aires y en las almas.
Las casitas i las cvillas&gt; se pier-

Dr. M. Flores.

de1;1 en el derroche de galas que la
Primavera prende en cada rama·
los caminos se pierden á lo lejo~
en convulsivas sinuosidades, basta alcanzar los poblados de la montaña. Por encima de los pequeños
valles flotan las brumas coposas,
como ~a.dejos que lleva el viento,
'! el AJusco, con la impasible ma.•
Jestad de sus siglos, contempla la
alegría humana, no de otro modo
que un pa~re, ya anciano, contem·
plaría el Juguetear bullicioso de
sus pequeñuelos.

***

Año por afio, cuando se aproxima el 18 de julio, vuelve á ·Ja.s al·
mas la opresión angustiosa. del
gran drama. Los grandes bc,mbres,
los que en su naturaleza carnal
ll!3van la esencia suprema del gemo, no mueren solos. La muerte
tiene para ellos misericordias de
enamorada, y sus gigantes almas
no pueden desprenderse sin que

EL MUNDO ILUSTRADO
una intensa convulsión sacuda brutalmente á toda una. raza.
El tiempo, qua tiene. bálsamos
ignorados y sutiles para calmar
las heridas que la muerte produce,
se muestra ineficaz en estos casos.
Poco importa que sea un siglo ó
que sean dos años los que han transcurrido desde que uno de estos hombres geniales ha dejado la existen·
cia; de cualquier manera, la impresión es la misma., y tan intensa,
que en vano las horas destilan pausada y tenazmente sus licores de
olvido: el recuerdo surge siempre
como un fénix que rena.ce de sus
propias cenizas.
Juárez ha llegado á incorporarse al espíritu na.cional. Los que vi~
vían en la noche del 18 de julio de
1872, viejos ya y con el alma encanecida en la lucha áe la existencia,
recuerdan las horas de intensa
amargura, de estupor aniquilante,
de espantoso decaimiento que siguieron á la fatal noticia. La misma sensación de anonadamiento
que sigue inmediatamente á los
grandes desastres, invadió al pueblo cuando se le dijo: «Juárez ha
muerto&gt;. Era Juárez el padre; era
el :sacerdote; era el amigo y era el
jefe; el caudillo. Con su muerte
quedaba huérfano el pueblo. Y la
amarga opresión del sollozo agolpó á un tiempo mismo las lágrimas
en los ojos de doce millones de mexicanos.
Después, á medida que el tiempo
pasa, la flama purificadora de la
Historia ha venido alejando de la
figura excelsa del Reformador todas las nubecillas que la envidia
había agolpado, para ocultarle á
las miradas de la posteridad; cada

(Inédita para EL MUNDO ILUSTRADO)

-Allá en el camino
áe Sierra Morena-.
dijo, a.legre, el mozo
á Pedro el poeta; á la sombra triste
de una vieja higuera
que el viento despoja.
y el polvo blanquea;
allá en el camino
de Sierra Morena,
en aquel recodo
que hace la vereda,
tras un por"talucbo
que invade la hiedra,
ruinosa y aislada,
allí está la venta ....
Unas blancas manos
las copas ordenan,
cortan los jamones
y a.bren las botellas ....
esas manos blancas
que barren la venta
y q uita.n el polvo
de las alacenas
donde están los vinos ·
puestos en hilera,
esas blancas manos,
que por dos pesetas
dan de negro mosto
tres copas bien llenas,
una rebanada
de queso de oveja,
carne de tocino,
tortas con manteca,
mermelada áe uvas,
y en final de cuentas
el plato de estaño,
con las frutas secas,
esas manos blancas
son de la ventera.
La vi en una tarde,
sentada á su puerta,
mirando á lo lejos
como quien espera
ver en el camino
algo que no llega .. . .
Por probar el agua
de la triste venta,

año que pasa, el pueblo vuelve la
vista á Juárez en el aniversario
de su muerte, y cada afio lo con•
templa más grande, cada afio lo ve
más alto, como, si en vez de alejarnos, nos acercáramos á él día
por día.

*

*
En lo porvenir*nuestros
pósteros
verán, en una de las más berinosas
avenidas del Oeste de la Metrópoli, el nombre de un bravo. La avenida. del General Prim recordará
á todos que México ha sabido apreciar, en lo que vale, la. conducta de.

aquel valiente hispano que honró
á su patria y á la humanidad.
El proyecto existía hace algún
tiempo; pero, por circunstancias
que no son del caso, basta la semana pasada se pudo realizar. En
medio de una fiesta sencilla y significativa, el nombre glorioso del
· Conde de Reus fué saludado, al
parecer, dando nombre.á la vía pública. Así se comprenderá basta
qué grado es noble y alta la acción
del pueblo mexicano al incorporar
á sus propios destinos, al I ado de
los nombres de sus grandes héroes,
el nombre de aquel ilustre espafiol.

*

El General Prlm.

por gustar un rato
de su sombra fresca,
bajo el portalucbo,
-cuyas hondas grietas
remedan las mallas
de una red de pesca,detuve mi marcha
y ví á la ventera .. . .
Eran sus dos ojos
como las almendras
que en aquel platillo
pro!lta me sirviera,
y sus dos pupilas
de-misterio llenas,
' el color tenían
de las tristes hiedras ....
Me partió las nueces
con sus manos bellas,
en jarro de arcilla
me dió el agua fresca,
me habló tres palabras
con voz de sirena,
y tras un saludo,
tomó las monedas
que puse en la orilla
de la vieja mesa,
levantó las copas
y entró se en la -venta.
Cuando ya de nuevo
tomé la vereda
por seguir mi marcha,
al fin pude verla
otra vez sentada
junto de la puerta,
mirando á lo lejos,
como quien espera
algo que ya es ido,
algo que na llega .. . .
-Si v:as de camino·
por Sierra. Morena.dijo el mozo á Pedro,-:;_
tú que eres poeta
y que gustas tanto
de las cosas bellas,
busca en el recodo
q·ue b'ace la vereda
el portal derruido
donde está la venta,
y si la descubres,
haz un alto en ella ....

* *sigue en el Arbeu
Teresa Maria.ni
triunfando con el mágico influjo de
su genial talento dramático. Cada
obra que se estrena en el coliseo
mencionado, es una boja más en la
corona de triunfos que se ha con·
quistado la egregia actriz italiana.
Pero si la cosecha de laureles ha
sido granae, la de prosaica moneda
parece que es bastante exigua. Para lograr unir al éxito artístico el
pecuniario, la empresa cuenta con
hacer una temporada en la que los
gastos sean menores, en la que se
paguen -~ntrada.s más baratas, es
cierto; -pero en la que pueda también apuntarse, en la partida de las
ganancias, una suma menos escasa.
Para ello ha tomado el teatro
Orrin. En el pequeño teatro se ba.rán las mismas piezas que tanto
hemos aplaudido en el Arbeu, si
bien, como se comprende, la decoración no podrá ser tan lujosa.
Poco importa: lo esencial es que
el público amante de lo bello tenga un sitio en que encontrar espec-

Quizá la muchacha
de ojos como almendras
que busca á lo lejos
algo que no ilega,
en sueños te ha visto,
y á ti sólo espera ....
Mas Pedro, que escucha
con la mano puesta
sobre el rostro, dice
abogado de pena:
-Ha tiempo el camino
conozco, y la venta ....
Mi solar tenía
en Sierra :Morena;
soy de allá, y la ruta
crucé con frecuencia ....
Lo has adivinado:
la. triste ventera
qlJ.e se hirió de amores
por este poeta,
fué mi amada un día ... .
y no volví á verla . .. .
Por vender mi casa,
por vender mis tierras,
hace poco tiempo
fuí á Sierra Morena ....
mas ¡ ay I de mi suerte,
¡nunca vuelto hubiera!. ...
En. aquel recodo
que hace la vereda,
bajé del caballo,
lo até en una •higuera
y en busca de vino
y de sombra fresca,
dirigí mis 'Pasos
rumbo hacia la venta.
Bajo el porta.lucho
que invade la hiedra,
donde en otros días
probé dichas buenas
rociadas con vino,
por el suelo ruedan
los despojos viejos
del banco y la mesa ....
¡Ay! mis ti;istes oio.s
vuelvo hacia la puerta,
y busco, temblando,
los de la ventera. ... .
¡nadie hay en la casal ... .
¡sola está la venta! ... .

táculos que levanten su nivel moral
y agraden al ánimo. Teresa.Maria.ni, donde4uiera que se presente,
ha de ser la excelsa actriz; su compañía será la misma, homogénea. y
discreta, y las obras, que se escogerán entre las más notables, muy
gustadas. El diamante será el mismo, pero et engarce será menos valioso. Esto es todo.

*

*
En el Teatro * Hidalgo
sigue la
misma modesta compañía de verso,
en la que figura Elisa de la Maza.
Ha adelantado mucho esa actriz,
de suyo discreta. Podría, perfectamente, figurar en cualquier elenco
y con honra para sus compafieros;
prefiere, sin embargo, la modesta
vida del Hidalgo. Las funciones
populares, en ese teatro, son muy
concurridas y hermosas. La alegría franca y noble, sincera y sencilla de los artesanos, de los pequeños burgueses, llena el teatro
con sus risas sonoras.
*

* * anciano que
Como un viajero
vuelve de su expedición á remotas
tierras, se anuncia ya, á lo lejos,
el Padre Invierno. Ha enviado á
precederle á sus ordinarios embajadores: el frío y el silencio, y comienza á dar la orden de marcha. á
las parleras golondrinas. Por la ,
noche, en la i-nmensa desolación de
la sombra, la luna asoma su palidez enfermiza; vuelan los murciélagos con alocadas curvas y sólo
se escucha á la distancia, en las
callejuelas enredadas de la metrópoli, la voz trémula de algún t,rasnocbador que increpa duramente
á las estrellas.
ANTENOR LESCANO.

Entro, grito, llamo,
¡nadie me contesta l. ...
Las a.rafias tienden
su plateada tela
sobre los tocinos
que del techo cuelgan;
un espeso polvo
cubre las botellas ....
sucias cucarachas
corren y aletean
bajando y subiendo
por las alacenas ....
Abro los cajones
con ansia secreta
por buscar en ellos
un rastro .. .. una huella,
quizá alguna carta,
quizá alguna sefia ....
¡nada!. ... de su fondo
la polilla vuela ....
y un ratón que roe
la vieja madera,
salta sorprendido
y huye por la puerta ....
¡Ay! por los rincones
crece ya la hierba ....
•••• I Sólo el viento ha,bita
la casucha vieja!. . ..
Con las manos frías,
con el alma llena
de ·a sombro y espanto,
salgo de la vent¡¡.,
llego á toda prisa
donde está la higuera,
desato el caballo,
le pico la espuela.,
y presto, de vista
pierdo la vereda ....
¡Ay I en el camino
de Sierra Morena,
ya nunca mis ojos
volverán á verla ....
¿A dónde habrá ido
la hermosa ventera? ....
Mi alma no adivina,
en su triste pena,
cómo ha de llorarla:
si casada ó muerta ....

EMa.ría Enriqueta..

4

..i

�EL ltlJNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRA.DO

En Honor de Juárez
La Gran Manifestación del día 18

Los Enamorados
Celina va á la fuente,
reposado el andar, alta la frente,
sonriendo con mueca deliciosa ....
Celina es rubia, tímida y graciosa:
tieoe cara infantil, manos de niña,
armónico perfil y ojos dormidos:
tiene su boca el dulce de la. pifia,
suena su voz con lánguidos sonidos.
El pañuelo que lleva á la cabeza
sirve de marco al 1·ostro y lo aureol,i.
con círculo de gracia y de pureza,
de expresión española.
Tiemblan sobre el corpiflo suavemente,
movidas por el céfiro silente,
las puntas del pailuelo de colores
que al rost1·0 dan su alegre colorido.
La falda, recogida en un prendido,
deja ver de los pies, esbeltas llores,
el nacimiento. que &amp;üave arranca
con corrección de poesía llena,
y en sus brazos desnudos, brilla blanca
la carne de azucena.

.ASPECTO DE LA PLATAFORMA DE HONOR DURANTE
EL .ACTO OFICIAL,

J: s verdaderamente plausible el empe~o con

L, que los liberales de toda 19: Repú~hca se
11,presuran al aproximarse el a01versar10 de ll\
muerte de' Juárez, á honrar la memoria del
ilustre patricio á quien propios y extra~os. re·
conocen virtudes muy grandes y mer(c1m1en·
tos muy legítimos.
Tanto en México, como en las capitales de
los Estados y hasta en las poblaciones más
pequer.as, el culto á aquella noble figura de las
aciagas épocas de la Reforma y de
la Intervención, ha ido extendiéndo·
se más cada día; y á esto se debe que
no haya, puede decirse, en toda la
extensión del territorio mexicano, lu•
gar donde no se tributen a.l héroe manifestaciones más ó menos solemnes;
pero siempre hechas por un pueblo
que lo proclama como á uno de sus
hijos predilectos.
** *

La. manifestación organizada en la
capital por el «Comité Liberal de México&gt;, fué brillantísima y se vió concurrida por una muchedumbre de persoaa.11 de todas la.s clases sociales,
que acudieron á Sao Fernando ansiosas de depositar, ante la tumba
del Benemérito, su ofrenda.
La comitiva, que se reunió en la.
Plaza de la Constitución, estuvo integrada por la.s siguientes personas y
corporaciones:
Comisión del Colegio Militar, miembros del Comité Liberal, Sr. Inspector General de Policía D. Félix
Díaz, Sr. Lic. D. Félix Romero,
Magistrado de la Suprema. Corte; Sr.
Don Ignacio u.e la. Pel'!.a;miembros del

LOS .ALUMNOS DE L.l. «UNIVERSITY SCHOOL&gt;
DESFILANDO,

ca.Hes de Plateros, San Francisco, Avenida
Juárez y Rosales, basta llegar á San Fernando.
Una vez que el Sr. Presidente dela República
tomó asiento en las tribunas levantadas en el
exterior del Panteón, acompal'!.ado ae sus Secretarios de Estado y de los miembros del
«Comité Patriótico Liberal&gt;, dió principio la
ceremonia. oficial, que consistió en una obertura ejecutada por la banda de Zapadores, en
un discurso pronuncio.do por el Sr. Lic. Este•
ban Maqueo Castellanos y ea una
poesía que recitó el Sr. Lic. Miguel
Bolal'!.os Cacho.
·
Tanto el discurso del Sr. Maqueo
Castellanos,q ue fué una pieza literaria
de altos vuelos y forma elegante, en
que hizo resaltar los grandes méritos
del Sr. Juárez, como la inspirada poesía del Sr. Bolaflos Cacho, fueron muy
aplaudidas por el auditorio.
El señor General Díaz, al terminar
la ceremonia, se dirigió al mausoleo
de! Benemérito para depositar allí, el
primero, una hermosa corona de flores
naturales. Después fueron colocadas
ante la tumba las ofrendas de los des•
cendieotes del Sr. Juá.rez, de los Se·
cretarios de E,tado. de los comisio•
na.dos del Congreso, de Los represen·
tantas de los Gobiernos de los Esta·
dos y las del Ejército, y, por último,
las de la interminable fila de mani·
festantes. El número de coronas fué
tal, que faltó bien pronto lugar para
colocarlas.
Siguiendo una antigua costumbre,
loa jefes de alta graduación del Ejér·
cito hicieron, dura.ate el día, guardia
EN EL SALÓN DE EMBA·
de honor ante la tumba del héroe.

Cuerpo Legislativo y del Cuerpo Judicial, em·
pleados de la.s Secretarías de Estado y de la
Administración de Justicia Militar, alumnos de
las escuela.s profesionales, y sociedade3 mutualistas «La Columna Social&gt;, «El Siglo XX&gt;,
«Conductores&gt;, «Fraternal Artística.&gt;, «Emplea.dos de Policía.&gt;, «Unión y Trabajo&gt;, «Infantil
Mutua.lista.&gt;, «Obreros Libres&gt;, «Mártir de
Cuilápa.n&gt;, «Benito Juárez&gt; y otras varias.
EL desfile de la. comitiva se efectuó por las

EL CADÁVER DEL BENEMÉRITO EXPUESTO
JADORES, (JUL10 DE 1872).-COPIA DE UN CUADRO
DE FERRANDO.

Calina va á la fuente,
reposado el andar, alta la frente ....
Lleva al hombro un listón que se cimbrea
y á cada extremo de él se balancea.
un blanco cantarillo ....
Es media. tarde,
Hace calor: en los espacios arde
resplandeciente el sol. La calle invita,
de sombra de sus árboles cubierta,
al sueño que en la atmósfera palpita.

EN HONOR DE JUÁREZ.-LOS MIEMBROS DEL COMITÉ LIBERAL RECIBIENDO
AL SR, GENERAL DÍA Z,

Sentadas á la puerta,
varias comadres cosen ....
Juan, el rudo
pescador, el que lucha con la muerte,
paladín si!l escudo,
juguete de la suerte;
Juan, que á la puerta de su pobre casa
uoas redes repasa,
ve á Celioa. y suspende su ta.rea.
Ella ve á. Juan .... La misma dulce idea
brilla eo sus ojos coa rubor amante:
las miradas se eocuentrao, y un instante
se eola1.an y se besan,
y una misma emoción las dos expresan.
Las comadres sonríen .... Juan, turba.do,
cree que muere la. luz, siente tristeza,
y viendo huir la vida de su lado,
alarga la cabeza.
para. verla aleja.rse ....
Ella, inocente
del ajeno dolor, leal y esquiva,
reposado el andar, baja la frente,
pro~igue su ca.mino peosati va ....
J. ORTIZ DE Pnmoo.

...

ROJO V BLANCO
-Rojos son tus claveles,
roja tu cara;
rojo me tienes, niña,
con tus palabras.
Anda con ojo,
no juegues eón el fuego,
que ya está rojo.
Tienes blanca la blusa,
blancas las manos,
y me ha dicho mi novio
que eres .-un blanco&gt;.
..\oda, patoso;
que con el color b'aaco
no casa el rojo.
L. F . .

GRUPO DE PROFE'lORES DE LAS 'ESCUELAS NACIONALES, LLEGAN{&gt;() Á SAN FERNANDO,

~

CRECIENTE
Crece y desborda el soaoroso río
Y ea ímpetu brutal se desenfrena.;
R1Lrre la margen de mer.uda. sren:i.
Y ameoaza al tl'igal y al case1 ío.
No como ayer bajo del a.reo umbrío
De, ;o&lt;; copudos árboles serena
Su linfa azul enamorada suena
l!'t·esca. tewplando el fuego del estío.
Alamo enorme que tronchó la ira
De s,1i'ludo huracán, pasar se mira
Como una barca gigantesca y rota,
T Llevan~o en la prisión de su ramaje,
Una ave implume que en extraño viaje
No sabe cómo va ni á dón:le flota.

ENRIQUE GONZÁLEZ MARTÍNEZ.

ESTANDARTES DE LOS GREMIOS Y CORPORACIONES CONO'ORRENTES

J. L4 M4NlFESTACIÓN,

00

ASPEC1'0 DJ;L P..l.NTEÓN DURANTE EL OFRECIJl¡:J!NTO DE CORONA&amp;,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUÑDO ILUSTRADO

Política General
tm puntos lntmsanm tn la guma.- ta tscuadra ooluntarla rusa.- Sus comrlas tn d mar l\olo.-eompllcaclonu inttrnaclonalts.- Pro•
ttsta dt la 6ran Brttaña.- ta actitud dd ezar.-€1 combate tn d Paso dt motlfn.- to qut putdt aprootcbar Alos
rusos su retirada.- tas posiciones monocldas.- ta muadrllla de Uladioostock.- euAlts
son sus plam.- €1 amoldo almlrantt Btzabrazoff.
NTRE los acontecimientos de la. guerra. rusojapooesa. que se han
sena.lado en la última. semana., hay dos que se destacan pi-iocipa.1meote por su significación el uno y por las comnl:caciooes que
puede ocasionar el otro: se trata. del combate en el Paso de Motién
y los desfiladeros cercaoc,s que ocupan los japoneses, y de las correrías
que algunos barcos rusos armados de cruceros bao t-fectuado en las
a.guas del Mar Rojo, deteniendo buques neutrales y buscando en ellos
contra.bando de guerra.

E

GUERRA RUSOJ APONESA.- SOLDA DOS NIPONES C0'11S1GNAND0 EN SUS
&lt;DIARIOS&gt; LAS PERirECIA S DEL DÍA.

Después de los movimientos de avance de las tropas japonesas que rechazaron de sus posiciones á los rui:os, ocupando los estrechos desfiladeros quA dominan los .iamioos á Liaoyang y Siuyéo, encontrábase el
General Kuropatkioe falto ele datos suficientes sobre los puntos ocupados
por el enemigo y de las fuerzas que los guaroecfao, y re~olvió, en consecuencia, emprender un reconocimiento sobre los puestos principales á.
fin de poder normar sus d_isposicionPs y evitRrse una sorpresa.. Al efecto,
destacó do~ columnas al mando del Óeoeral &lt;:onde Keller, no con el intento
de ba~ir al contrado, sino sencilla.mente para determinar su resistencia.
Ea vueltas en las sombras de la. noche, el sábado últ.mo, y cubiertas por
las brumM de la. mañana, al amanecer del domingo, avan1.aron con ímpetu las columnas rusas, pero su brío se estrelló contra las filas japonesas, que en posiciones venta.josas resistieron el em,&gt;uje del enemigo,
cedi¡:ron un punto, y auxiliadas por poderosa. artillería, siempre domi·

GUERRA BUSOJAPONESA. -

nante en todas las acciones de la. presente campafia., rechazaron á loa
a.¡rresores ha.cjéndoles daño considerable.
Rudo fué el encuentro, terrióle la. refriega. que en los primeros momentos a.sumió el carácter de combate personal, cuerpo á. cuerpo, en que
queda.ron frente á frente, como en otras ocasiones, la. rabia. de los asaltantes y el brío de los a.saltados, el denuedo de los que atacan y la. serenidad de los que resisten, la. bravura. de los rusos y el valor de los japoneses; lucha. dantesca, en que se confunden los combatientes como en loa
combates homéricos, y al disiparse las sombras, alumbran los rayos del
sol un montón de cadáveres entrelaza.dos por el abrazo tremendo de la
muerte.
Después, intervienen nuevos elementos; los bata:Iones se repliegan;
las filas se estrechan¡ entran en acción las reservas, y á la carga de la
bayoneta sucede la potente voz de los cañones; la. metralla barre las columnas que avanzan, y el campo queda. cubierto de yertos despojos.
Otra vez ha. prevalecido la. boca de acero que lanza torrentes de proyectiles con pasmosa celeridad, sobre el arma. portátil y sobre el valor per•
sooal de quienes la. manejan. Los rusos se retiran lentamente, paso á
paso y en buen orden, hacia sus primitivas posiciones, dejando sobre el
campo más de mil hombres entre muertos y heridos. La. tentativa., aunque no era esencialmente orensiva, ha. servido para precisar la. coloca•
cióo de las fuerzas contrarias y determinar la calidad y resistencia. de
las posiciones c,cupa.das.
El combate del Paso de Motién ha siqo otro fracaso, que será, sin duda., aprovechado por los rusos en sus movimientos ulteriores, y preveo•
drá, acaso por ahora., la batalla general, ta.etas veces dispuesta. y con·
certada por los generales japoneses y estratégicamente esquivada por
el jeíe ruso, mientras no tenga. á su fo.vor las circunstancias que le bagan presumir el anhelado triunfo.

s ;n descubrir sus iateociooes, sin hacer a.larde de sus fuerzas y so•
metida. á las duras prescripciones del trata.do de París, que le impuso
Europa, después de la guerra de Crimea, Rusia hizo pasar por el estrecho de los Da.rdaat&gt;los dos de sus barcos mercantes que se dirigieron sin
tardanza al Mar Rojo, y allí, convertidc,s en cruceros auxiliares, ha.a
estado ejerciendo la vigilancia. de dquellas aguas por donde se encauza.
el comercio ele Oriente; un cuidadoso espionaje Je había 1evelado que á
la. continua. marchaban buques de diversas nacionalidades cargados con
elementos quA se bao declarado contrabando de guerra, y que las leyes
de la. neutralidad prohiben que se despachen á ninguno de los belig-eran•
tes. Era urgente de toda necesidad detener esa corriente, y decidió ejer•
cer por si misma la. policía marítima. Al efecto, el cSan Petersburgo&gt; y
el cSmoleosk&gt;, de la llama.da flota. voluntaria., quedaron encargados de
dt&gt;tener, inspeccionar y registrn los buque3 neutrales que se dirigieran
á los mares orientales, para. evitar aquel tráfico perjudiciul á todas luces
á sus intereses.
No podía. llevarse á cabo esta. determinación sin herir el comercio
del mundo, y especialmente el de Inglaterra, la. seilora de los mares, la
grao traficante de todos ios climas, la corredora. de todos los mercados,
y pronto ha asomado en el bori1.0ote la sombra de las complicaciooe,i
icternaciona.les. que amenazan con nuevas dificultades al ya aseade1eado ¡robieroo de Petersburgo.
Los primeros barcos detenidos han sido ingleses y alemanes; uno de
ello~, el va.por d1alacca&gt;, de la Compañía Oriental Peninsular, fué cap·
tura.do como presa de guerra por habérsela encontrado á bordo muc iciones ¡ y á otro, el &lt;Prioz Heiot ict&gt;, de 1~ Germa.n Lloyd, se le dejó &amp;eguil'
su derrotero, desp•1és de haberle decomisa.do la. correspondencia que conducía, la cual uaa vez rl'gistra.da, fué entregada. á otro vapor que bacía
rumho á los mismos m11res orientales.
Y&amp; Inglaterra. ha presentado una protesta. enérgica no sólo contra la
actitud de Rusia, exigiendo la. i~me~iata entrega. del buque apresado,
alegando que su carga.mento no rnfrrngía las leyes de la neutralidad más
estl'icta, sino contra toda iotervt-ncióo de los barcos auxiliares de lama·
rina rusa., que por su acción entorpecen la marcba regular del comercio
de_ las _potencias neutrales.. Alemania., por su parte, sólo ha pedido exphcac10nes acerca del registro de ~us buques, en cuanto se rdiere á la
ocupación de la correspondencia que conducían á Extremo Oriente.
La prensa rnglesa, exaltada. más de Jo que conviene á. su ~erenidad
proverbial, atiza la actitud tomada. por el gobierno y hasta. los jefes de
la. opo-sición en la. Cámara. de los Comunes dan u~a. tregua á. sus ata·
ques contra. :Mr. Balfour. y ofrecen su apoyo al Ministerio en sus recia·
maciooes contra Rusia. Y la tormenta. arrecia. de tal modo, parecen tan

LA AR"rILLERÍA JAPONESA. PREPARÁNDOSE PARA ENTRAR EN ACCIÓN,

GUERRA RUSOJAPONESA. -LOS CORRESPONSALES DE LOS PERIÓDICOS EXTRANJEROS y LOS AUXILIARES DE LA ARMADA
JAPONESA PRESENCIANDO UN COMBATE.

ca:ga~as de el_ectricidad las nubes que se amontonan en el cielo de lapolítica rn~rnac1ona.l, del Imperio Moscovita, que ya. se apuntan algunas
declara.c10!1es del Czar, que tenderían á demostrar, que, ea obvio de
mayores d1fi~ultades, se baila. dispuesto á transigir con los reclamantes
y á desautorizar, por ende,la. conducta que han seguido los comandantes
de los barcos de la escuadra. voluntaria que han ejercido una buena.
obra_ en favor del _santo Imperio, al dete~er el contrabando de guerra.
consigna.do ~ los Japoneses por el comercio europeo. Si la razón está á
fa.v&lt;;&gt;r ?e Rusia, como aparece de los informes llegados basta nuestro co·
no~1m1e_nto, Y. el ~mperador, guia.do por su buen corazón, cede ante las
ex1genc1a.s br1táD1cas, más phreceria. debilidad que conciliación. Si el
&lt;Malacca&gt; llevaba. á bordo contrabando de guerra., es una buena presa
y no lo l?uede proteger el pabel_lón de la. poderosa Albión; si como a.legan los ingleses, los artículos 1ba.n consignados á Honkong, al Comandan~ naval d~ a_quell_a plaza, entonces hay que reconocer el error¡ pero
cootrnuar la. v1g1laoc1a. con gran cuidado para. evitar equivocaciones
de trascendencias. Así lo esperamos.

de la que depende le suerte futura de dos grandes imperios, uno que represen~&amp; á la raza amarilla., entrando de lleno en el conciert-0 del mundo ~c~1?eot~l, y ~tr? á. la raza. eslava, la. última llegada al banquete de
la c1v1hzac1ón cr1st1ana.

z. z. z.

21 de julio de 19-04.

***

La. escuadrilla. de Vladivostock, que en más de una ocasión ha. dado
fatigas á los buques japoneses, ha. emprendido una nueva. jira por las
a.guas del Océano Pacífico. tratando bien de amena.zar las costas orienta.les japonesas, bien de ejert·er en aquellas regiones la vigilancia. que
ejercen otros barcos en el Mar Rojo, ó lo que parece más importante
tratar de llamar la atención del vicealmirante Kamimura amedrenta.;
en lo posible las poblaciones desguarnecidas, para que se ;ea ob1igado
el comandante na.val á. debilitar sus fuerzas frente á Puerto Arturo, yendo con algunos elementos en so..:orro de los puntos amenazados. Sea. como fuere, ya el contraalmirante .I3eza.brazoff ha mostrado sus aptitudes
en sus ¡.,rovecbosas jiras y c1•eemos que esta vez como en las anteriores,
será. de benéficos resultados, y no seria extraño que recibiéramos dentro
de poco alguna noticia sobre las ha.za.ñas llevadas á cabo por el atrevido roa.rico, que tiene ea estoll momentos fijas las miradas de todos los
que con interés observan el desarrollo de la ca.mpaíla. por mar y tierra,

GUERRA BUSOJAPONES.A.-FJECUCIÓN;DE UN CHINO A CUSADO DE
PROPORCIONAR NOTICIAS DEL CAMPO JAPONÉS
Á LOS.RUSOS.

GUERRA RUSOJAPüNESA.-UN DF.STACAMEN'IO DE COSACOS SE
ENTREG&amp; PRISIONERO Á LOS JAPONESES,

GUJi:RRA RUSOJAPONESA.-EL ALMlRANTE SKRYDLOF OBSERVANDO DESDE EL•BUQUE INSIGNT.A Lo\ DFSTRUCCIÓN
DE UN TRANSPORTE JAPONÉS POR SU ESCUADRA,

�EL MlJNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

El Arsenal Nacional

de las olas a.Itas como montai'ia.s,-Mar de los
abismos que se abren á manera. de zarpas y de
fauces,
ARRÚLLAME.

Condecoraciones conferidas por el Gobierno Alemál
u Majestad el Emperador de Alemania,Gui-

S

FACHADA DEL ARSENAL NACIONAL.

llermo II, acaba de conceder una condecoración a.l señor Capitán deFragata, Casimlro Pérez, y otra. á D. Jua.n Ruiz, Comandante
interino y JefA de Talleres,respeetivamente,del
Arsenal Nacional, con motivo dé la.s reparaciones que en dicho establecimiento sehiaie10n
á los cruceros alemanes «Falke&gt; y &lt;Gacelle&gt;
d ura.nte su esta.nci a. en 1a bahía. de Vera cruz,
el mes de febrero último.
A propósito de este hecho, juzgamos oportuno publicar algunas fotografías de anual establecimiento, en el que el Gobierno ha. puesto
toda su atención.
El Arsenal Nacional fué proyecta.do y construido bajo la. dirección del señor Coroael Don
Flaviano Paliza., actual Jefe del Departameilto
de Marina. de la. Secreta.ría. de Guerra, y ocupa
la. mayor pa.rte de la exforta.leza. de San Juan
de Ulúa.. Consta el Arsenal de va.ríos departa•
mentos,en los cuales se encuentra. instalada la
maquinaria.. Esta es de los últimos modelos,
pues tanto las sierras, tarrajas, escoplos, tala.drvs y tornos, como lo¡¡ demás útiles y apara.tos con que cuenta., son de l0 mejor que se
conoce. Los talleres de fundición y de modeles
están montados á todo costo, lo mismo que loa
de carpintería. de blanco.
El personal del Arsenal es numeroso, perteneciendo todos los obreros y aprendices á la
Armada. Nacional.
Dentro de la. ba.bía. de Veracruz se bailan 11
gran dique flotante, donde se efectúan las reparaciones de los buques, y el varadero, que
ocupa. una. gra.n extensión y que se utUiza parala construcción de embarcaciones pequeñas.
La instalación del Arsenal ha. sido elogiada
por los marinos extranje1·os que la han visitado, y con esta es la segunda. vez que el Gobier•
no alemán concede rondecoraciones á sus jefes; pues el ai'io de 1901, el señor Coronef Pa•
liza,que era. Jefe del Arsenal, fué objeto de Lal
distinción por las importantes reparaciones
que allí se hicieron bajo su vigilancia al crucero a1emán «Geier&gt;, de 3,000 t0neladas.

Las Letanías del Mar

GRUPO DE JE!&lt;'ES Y OFICIALES í'EI, ARSENAL,

Na. sido una. visión piadosa.
Os he visto-como en una tarde de Venecia
lord Byron á la Virgen de la Anunclación,cortPjada por las constelaciones, bajo un blan•
co fulgor de luna, posada dulcemente sobre un
suave vaivén de ondas azules ... Acaso soña•
ba. yo con vuestra. pe.tria, cuando os be visto
en esa ideal a.succión sobre el padre óceano.
A vuestra actitud divina., á vuestra. túoie11
de resplandores, juntas las manos y eotrea.biertos los labios, sólo faltaba.o las preces de
la. infinita. piedad, que Sa.int Pol-Roux p•1so iD
el pecho de vuestros hermanos de la A1 .nórica
ferviente.
Üi traigo ~se místico florilegio.
Cuando volváis, Oceánida., á posaros dul•
cemente en espíritu sobre el vaivén de vuestras
onda.s, deprecad y decid:
«Mar bermosa..-Mar bPlla,-Mar libre, Mar fioreeida, -Mar grandittsa,
AMAME.

&lt;Mar que te mofas de las meda.lla.s y de los
vi,tos,-Mar de los calvarios imponentes sobre
los muelles,- Mar de los que perecen sin cirio
y sin sarcófago, -Ma.r de los fucos siniestros
como mortaja.s,-Ma.r de los cadáveres enver•
decidos que rueda.o sobre la. ola., con los ojos
11,~ierws,
COMPADECE
Á LOS PROSCRIPTOS.

&lt;Mar pérfirl a. y villana. de los tiburones y la.s
ballenas, -Mar de los bajeles en zozobra, que

no vuelven más,--Ma.r de los a.acianos sin sos•
téo, de las viudas y de los buérfa.nos,-Mar de
todas las lágrimas de la. buma.nida.d,--Ma.r que
se diría una. cobarde veng1rnza. del buen Dios,
Mar de las blasfemias, de los adioses, de los
espantos y de la. muel'te,
APIÁDATE DE LOS QUE
.VIAJAN POR TU IMPERIO.

ORACION
¡Oh! Ma.r, antigua. y joven, graciosa. y bur&amp;.ffa., Relna. de las pavesas de los festines, Soberana. de las tormentas, déjame depositar la.
ce.ricia. ingenua. de mis ojos sobre tus mejillas
a.iulesl Sé clemente con los que van sobre tus
oaElás, ¡ob! Mar de los bijgs y de los padres! Y
que el vuelo de tus alba.troa y de tus gaviotas,
de tus alondras y de tus cuerves, sea. por siempre tu gesto de esperanza y de bendición!&gt;

«Ma.r de la. brisa. y de las canciones,-~far
de la perla y de la nRcar,-Mar de los peces
que pe.recen frutos de arcoiris,- Mar de los
batelillos festoneados dA redes,-1\J ar de las
velas enhiestas como cofias JevantaElas,-Mar
del blondo musgo de las jarcias,
B~SAME,

«Mar de los ble.neos filamentos sobre las
bara.ndillas,-Mar de la.s pupilas azules y de
los anchos senos,-Mar de las pescas milagro•
sa.s,- Mar dA la.s primeras rosas sobre los di•
ques,-Mar de la.s vírg-enes de porcelana. á lo
largo de las riberas,-Mar en donde se miran
los dijes de or&lt;;&gt; y de plata del firmamento,
SONRÍEME,

l&gt;fAE~TROS, OBREROS y APRE;'.DTCE;S DElI, A~SENAI,.

«Mar de los bellos ensueños de la. pa.rtida,Mar de los retornos gozosos, de triunfo y de
gloria.,-Mar de la.s corrientes y de los gare•
tes,-Ma.r de los escollos y de las me.reja.das,
-Mar de los relámpagos y tdel trueno,-Mar

ARSENAL NACIO!'iAL.-EL DIQU.1!. •.FLOTANTE.

ELOY G. GONZÁLEZ.

"

LA MARSELLESA
(De Paul Déroulede)

1No la cantemos más, no la cantemos,
por piedad de nosotros y honra. nuestra!
Llegó el dfo,: marchemos silenciosos,
sin pNferir ni gritos ni blasfemias,
como fieras veocidas que, seguras
de sus esfuerzos trágicos, no encuentran
más que no térmico al da.ño: la; revancha,
6 un reourso: la muerte ....
Escuchad esta
horrible 1iistoria., para. que se os gra.be
ea el rec.uerdo con señal eterna.;
si os la. contaron ya., mejor, oídla:
Al clavo ma.rtilla.do, más no entra..
Nuestro himno popular ¿verdad que amáis
eon su aliento y su cólera. tremenda?
Vosotros, ciudadanos orgullosos
de aquella. edad heroica, lo veneran,
qne á su fecuoda voz surge Al sublime
pasado que admiró toda. la tierra.
Nuestra patria, exteodida por el mundo
en el triple color de su bandera,
pueblo~ domando. enloqueciendo reyes,
la gran Fl'a.ncia, ¿ verdad que os la. recuerda?
Pues bieu, oídlo: el día. del desastre
eo Sedán-este nombre os avergüenza.franceses, recordadlo, en ese día
ruieotras nos entregábamos y mientras
nuestros sGlda.dos, tristes y sa.ni;-rando,
llora.°!)a.n su desgracia. y su miseria.;
cuando la pobll8 pe.tria. dividida.,
nuestra. Francia., bumillábase iodefonsa.,
¡oh, golpe cruel é irónico! tocaba
el prusiano ciaría "Le. Marsellesa.!"
MANUEL S. PICHARDO.
Julio, 1904

ARSENAL NACIONAL.-ANTIOUO FARO DB ULÚA.

~~
PAGINA DE ALBUM

«Mar primera., -Mar buma.na,-Ma.r divina,
-Mar de la sa.l eterna,-Mar de todos los do•
mingos,-Ma.r de toda.s las pervincas,
AC IRÍCIAME.

\

COLLI\R oe Rll"\AS

El alma del poeta. es una. rosa.
en ouyo ciliz, perfumado y terso,
brilla, como uoa perla. milagrosa.,
la. cristalina lágrima. del verso.
El alma. del poeta es una tarde
donde la. rima que fulgor destella,
en medio del crepúsculo que arde
es la. lágrima de oro de la estrella.
El alma.del poeta es una mina.
en cuyo viejo fondo deslumbrante,
es la pá.lida estrofa diamantina.
la. l,ígrima de piedra del diamante.
Es un bosque de álamos, en donde
el verso, de 111. noche bajo el manto,
cual taciturno ruiseñor escoode
la. lágrima de música. del canto.
Y esas lágrimas todaq, uoa. á. una,
quiero dejar entre tus macos finas,
ata.das con un hilo de la. luna,
como un collar de perlas cristalinas.
A. F'ERNÁNDEZ G ARCÍA.

¡904,

EL VARADERO NAC,'lONAL,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL :MUNDO ILUSTRADO

1\mor Sublime

n

o es cuento imaginario lo que te ofrezco, lec-

tor curioso. Es una historia verdadera ocu•
rrida. ha mucho tiempo en mi terruño. Es un
asunto deliciosamente sentimental que tuve la
dicha de sor¡,reoder en uno de esos ratos en
que damos expansión al espíritu, dejándol?
huronear al través de los escombros mara.vi·
Jlosos de los recuerdos. Lée, y no dudes ni un
momento de la autenticidad de mi narración.

***

Tía Cbonita., como todos la llamaban en el
pueblo, era una piadosa y vi vara.cha viejecilla.
que, en el retraimiento apacible de su vida.,
nada envidia.be. á los que presumían de a.como·
dados y felices. Para ser dichos a, le bastaba
ocuparse ea el a.seo de su casa., la cual, de puro
limpia. y arreglada, brillaba siempre como ta·
cita. de valiosa porcelana.; ba.stába.le cumplir
con Dios, dedicando dos horas después de la
comida á la lectura de su devocionario y mi•
nistrar toda suerte de cuidado~ á los animalitos que la acompaiia.ban en su soledad, pr o·
porcionándole momentos de muy santas alegrías.
La gente de la villa se hacía lenguas de la
hacendosa. viejecita., á quien muchos visitaban
por el sólo antojo de verla, con cabeza en·
florada y ánimo contento, en sus labores do·
mésticas, y oir de sus labios delgaduchos los
sabrosos humorismos con que daba lustre á
sus pláticas ingenuas.
¡Qué aspavientos tan sanos y sencillos los de
la nerviosa viejecita, cuando al ir al galline•
ro algún pollo remilgado ó alguna gallina
irrespetuosa, le saltaba al cesto portador de
la pitanza! ¡Qué de cosas no decía la. tía Chonita cuando daba de comer á sus animales!
Regañaba á la gallina «patizamba&gt; por ansiosa y á. la «copetona&gt; por entumida.; se reía infantilmente de los pollos que rodaban por el
suelo enarenado, disputándose algún grano,
y mascullaba frases de compasión al ver á la
«pinta&gt; legañosa estirar el pescuezo desde le•
jos, temiendo ser estrujada en aquella me.reja•
da de plumajes.
De todos sus animales, sólo al gato no veía.
cvn buenos ojos, por modorro, y no escasas
veces le propinaba sendos pellizcos y man azos
al endemoniado felino, que con frecuencia. gui!l.aba sus pupilas de lumbre al animalito más
consentido, al ser más mimado de la casa: al
lorito.
La mayor ofensa que se le podía hacer á la
buena anciana, era menospreciar I as vi vez&amp;s
y sabiduría de la locuaz avecilla.. El loro era
su encanto. Nadie como él, según frases de
ella misma, interpretaba sus sentimientos,

porque cuando ella r eía, él carcajeaba á grito
herido; cuando ella ta.rareaba. algún canto po·
pular, el Joro se estremecía en un desborda.miento de notas musicales, y si acaso la viejecita, al recordar escenas de su vida pretérita.,
lanza.be. algún suspiro lacrimoso, la. genial
avecilla doblegaba la cabeza. y fiogÍI• un torrente de ayes tan exage1·ados y de sabor tan
cómico, que aun á la misma dueña movían á
risa. Imposible que eJJa comiese cualquiera
golosina. sin colocarle en el pico algún bocadito. ¡Y qué bien que sabía el animi.l corresponder á tales muestras de cariño, con besos
y palabras de regoeijol
Desde a.ates que amaneciera se oía gritar al
animalito desde su jaula., estas frases sacra.mentales que saben todos nuestros loros educa.dos: ¡Buenos días, lorito! Lorito, ¿eres casado? ¡Currujajajaja.y, señora, qué regalo!
¡Canta, lorito, cantal
Y las vocfs del animal eran el mejor despertador dti !'.lo señora, á quien desde muy temprano se la veía en pie, dando de comer á sus gallinas, haciendo la limpieza de la jaula y ensayando nuevos cantos y repitiendo nuevas
frases que el loro retenía admirablemente eb
su memoria.
Cuando tía Cbonita y el primoroso animal
se sentían vivir ea más íntima comunión de
afectos; cuando entre el los radia.be. con mayor
intensidad un plenilunio de bonísimos contentos, la frágil viejecita fué presa. de mal indefinible y repentino, de dolencia. martiriza.dora
que consumía sus fue1·za.s, que destrozaba su
buen humor y la hacía. presentir, para. su ,ida,
un-desenlace funesto.
La. enfermedad la obligó á hacer cama, y
desde ese día en el ánimo del lorito se operó
un cambio radical. Ni besos, ni canciones, nl
voces de cariño, ni gritos de entusiasmo se
oíab salir del pico del ave enmudecida y melancólica.
Para sentirse a.legre, faltábanle las voces y
los mimos de la buena seí'!ora. En vano acentos extraños intentaban alegrarlo con otros
cantos que no eran los suyos y con otros gracejos que no eran los de la anciana. Apenas
si comía uno que otro grano de su pitanza.;
apenas si balbucía un á3pero sonido gutural
cuando á él se llegaba alguna de las caritativas personas que socorrían á la Pnferma..
Transcurridos cinco días, la tristeza del lo·
rito se trocó en inquietud dolorosa, como si
amargo presentimiento lo hiciese vislumbra.1·
la silueta gesticulante de una suprema desdicha. Con gritos de desesperación ougna.ba. en
la jaula, ansioso de ver á. su dueña, sediento
de sus ca.ricias, sus cantos y sus palabras.
La viejecita. se extinguía, su alma. se evaporaba por momentos en una onda de frígidas tinieblas. Negra ottbe de inconsciencias ensor·
dPcía sus oídos, opacaba la obsidiana de sus
ojillos negros y ponía un velo de brumas trá-

gicas sobre los últimos fulgores de su razón.
La mañana en que el cadáver de la señora
yacía tendido en mitad de la. salita, el loro
sintió redoblarse sus ansias, aleteó con furia,
como si pidiese libertad en la agitación de sus
movimientos.
Compasiva mano le dió salida, y al verse Ji.
bre de su prisión, en un vuelo desespera.do se
posó sobre el cuerpo rígido de su dueña, ca.minó sobre él, modulando besos y canciones y
agitando las negras vestidurtts del cadáver en
un florecimiento de aleteos bulliciosos.
Ante aquella masa insensible, el infortunado
lorito seenca.minó, silencioso y torvo, hacia un
extremo del lecho funeral, y de pie sobre una
barandilla del catre encresponado, permaneció ahí adormecido y caJJado basta la hor a en
que el cuerpo de I a viejeciti, fué llevado a l cementerio.
Cuando el féretro era conducido al camposanto, el loro, inconsolable, lo seguía volando tardamente á cierta. altura y, acaso, abismado ante la tétrica e!ocueocia de aquellas negruras pavorosas. Lo seguía tenazmente; parándose de dista.ocia en d1sta.ncia sobre las
copas de los árboles más próximos á las calles
por donde avanzaba la doliente comitiva.
Llegado que hubo el cortejo al fúnebre recinto de la muerte, no faltaron acompa!ia.ntes
que, atónitos, contemplaron al huérfano lorito, de pie, sobre árbol desmelenado que seerguía fuera da las tapias, pero muy ce ·ca de
aquel campo pletórico de túmulos y de cruces.
Coocluída la dura labor del sepulturero, la
desolada avecilla fué cogida y cariñosamente
lleva.da á su casa por varios amigos íntimos
de la. difunta.. Pero entonces na.die la oía cantar; na.die volvió á escuchar aquella jubilosa
algarabía. con que al amanecer despertaba á la
señora.
·
Después, durante varias tardes, á la hora. en
que fué sepultada tía Cbonita, el inteligente y
amoroso animalillo se echaba á volar hasta
posarse sobre el árbol desmelenado del cemen·
tedo. Ahí lo hallaban siempre sus nuevos
amos, como centinela. callado de su inolvidable viejecit&lt;1..
Pero una tarde el lorito no parecía, ni en su
casa, ni en el árbol simbólico. Lo buscaron
mucho, lo buscaron por todas partes, sin que
nadie imaginase que estuviera. entre las tumbas del camposanto.
Y ahí estaba, !lbí lo bailaron a.l siguiente
día con el plumaje revuelto, con el cuerpeci to
rígido y la cabeza eusangrentada. Ahí estaba
sobre la huesa de tía Cbonita, con las alas tendidas y hormigosas, como si, en el último es·
tertor de su agonía, se hubiese sentido feliz
tendiendo las verdes a.litas sobre el polvo que
amortajaba al cuerpo de su ama.da vieja.
BENITO FEN'fANES.

FIESTADE CARIDAD EN OAXACA
ABEXEFICIO DE LA CASA DE CUNA
floN el fin de allegar recursos para los huért:J fanos de la Casa de Cuna de Oa.xa.ca la
familia del Sr. Lic. Constantino Cha.pita!' organizó una función lírica en el teatro"Juárez "
poniéndose en escena la zarzuela. "Marina."' y
el sain~te "La Lluvia de Oro," por un cuadro
de afi?10nad_o s t:n que figuraban distinguidas
señoritas y Jóvenes de la buena sociedad.
L os distintos papeles de ".Marina," obra
cuyo desempeño agradó mucho á la concurrencia., estuvieron distribuidos de esta manera:
"Marina," Srita. María Chapital.' ·Teresa "
Sri ta. Josefa. Pacbia.no. ''Uoa Pescadora'"
Srita. Luz Rendón. "Joree," Sr. Joaquín B~stama.nte. "Roque," Sr. Fla.vio Ramírez ''Capitán Alberto," Sr. Federico G. Sandosa·. "Marineros," Sr. Manuel R. :Magro y Sr. FaustC'
Ra.mírez.
El coro lo integraron las señoritas María
Soto, Josefina Pacbiano, Luz Rendón Berta
Bena.vides, Rosa Pachia.no, Soledad García
María Magro, Carmen Rueda, Mariana Fan~
dino, Rosario García, María Muñoz Beatriz
Barboso., Tdnidad Agüeros, Luz R~jas, Mercedes Aguirre, Isabel Rendón, María S. Ca.voso, Soledad Bracbetti y Consuelo Cba.pita.1; y
los señores Rafael y José Navarrete,, Arcadio
Ortega, Indalecio Val verde, Enrique y Gerardo Montero. :\lanuel D. Cbávez, Manuel 11ueda, Rafael H. Pimentel, l•'a.usto N. Ramírez
Felipe Martíoez, Guillermo Pimentel, Daniei
León, Fernando Ramfrez, l!'ederico Saodoval
y Luis Pérez Castro.

- ,.,

EL CA:F!ONERO MEXICANO «TAMPICO&gt; (TIPO IGUAL AL DEL «VERA CRUZ&gt;).

Todos los compartimentos de los dos buques
están perfectamente distri buídos; los camarotes del comandante y oficiales tienen todo el
confort necesario, y el departamento de la tri1,ulación es muy cómodo y bastante amplio.
El de transporte, con tres filas de camas de
hierro movibles, tiene capacidad para
250 hombres. La cocina, repostería,
de,pensa, bodega.o,
maquinaria. y saotabá.1·bara. están, asimismo, bien acondicionados.
La tripulación necesaria. para el servicio de cada barco
es de 120 hombres;
pero la actual sólo
se l'ompone de 50
marinos y 3 oficiales.
Los buques están
alumbrados con luz
eléctrica, teniendo
dos. ma~níJicos r.e•
llectores de gran potencia.

La llegada de los
nuevos cañoneros á.
Veracruz ha sido en•
tusiastamente celebrada. A las ocho
de la maíiana del día
14, el vi¡?ía. de San
Juan de Ulúa señaló
EL &lt;TAMPICO&gt; Y EL &lt;VERACRUZ&gt; EN LA BAHÍA.
á la vista los cafloneros «Tampico&gt; y
«Vera.cruz&gt;, é inmediatamente la noticia se
El teatro 'ué elegantemente adornado y la
propaló por toda. la ciudad, pooi6odose ea
concurrencia que asistió á la representación
movimiento los habitantes de ésta.. M¿men·
fué sPlecta y distinguida.
tos después, nume1·osa. concurrencia ocu¡,a•
La función de beneficencia á. que nos rPferimos ha dejado muy gratos l'ecuerdos ea Oaxa•
ca, tanto por el éxito artístico obtenido, como
por el filantrópico objeto á que estuvo destinada.

ba lo~ mue~les, y todas las azoteas de las
fincas 10med1~tas al puerto se vieron invadidas
por una multl_tud de pe1·sonas que, anteojo en
mano, escudriñaban el horizonte en busca de
los barcos.
A las once, ambos cai'ioneros entraban á la
bahía en medio de los a.plausos de la multituc.
Una vez ancl~~os los buques, el«Tampico&gt; y el
«Veracruz&gt; h1c1e1·on el saludo de ordenanza
disparando veinte cnñonazos,ú. los que contes•
tó la batería del l!'ue1te de Sttntillgo.
Todos los buques &amp;urtos en la bubfa so engalanaron, presentando un conjun10 encantador
y .en los. edificios públicos fué izada. la insig~
n1a nacional.
El sei1or Coronel Izaguirre, Director de la.
Rscuel~ Na.val, fué ,.¡ ¡,dmero que abordó el
«Tamp1co&gt; para dar h bienvenida al Coman·
da.ate y á. la oficialidad del cailonero.
El s~ñor General Rosalino 1\Ia.rtínez, Subsecretario~~ Guerra y :.\Iarina, fué comisionado
P!l-ra rec1b1r los cañoneros en nombre del Gobierno.
Al llegar á bordo el ~eñor General :.\Jsrtínez
fué sa.lud~do con los disparos reglamentados.
. El domrngo 17, á la una, en la Lonja Mercantil,. .se efectuó el banquete que el Comandan
M11!tar de V~racruz, Jefes del Ejército y de}!
Armada re~1deotes allí, ofncieron al
ñ
Subsecretario de Guerra.
se1 or

***
Por ser de oportuoiclad publil'Rmos además
de las fotografías relativas al «Tampl&lt;'o&gt; y a.!
«Veracruz&gt;, una que representa. ul cllravo&gt;
otro nuevo ~uque de guena mPxicano. en Ja~
pruebas oficiales efectuadas el 21 de abril en
Génova (Italia), donde fué construido.

Cuando descubráis en vuestros esposos alguna falta, recúrdad que I a unión con los ánaeles está prohibida. desde el diluvio.
º

o

Los Nuevos Cañoneros Mexicanos
fl "Tampico,'' et ' V eraauz" y el ''Bravo"
de varios días de navegación llega1·on por fin á Veracruz, la se mana pa•
sada, los cañoneros mexicanos «Tampico&gt; y
«Vera.cruz&gt;, mandados con~truir PO" nuestro
Gobierno {~ Eli:t.al:&gt;eth Port, [ E. C. A.]
Los nuevos buquPs de guerra, de astillado,
tienen el tipo del «Zaragoza&gt;, pero son más
airosos y de más e,lora y dimensiones; amb&lt;'s
están pintados de blanco y lus chimeneas de
rosa El armamento consta de dos grandes cañones de tiro rápido, seis menores y un tub &gt;
lanzatorpedos. Todos los cañones están l'esgua.rdados por corazas de acPrO niqu ladas y
son movidos por electridad; su maneio es verdaderamente nota.ble pc.,r su sencillez. PUi s
basta, para el sPrvicio de ca.da pieza, un cabo y
un ayudante. El aparato de lanzatorpedos que
está coloca.do ea el inte1·lor de la proa, tiene
su máquina. de airecomprimidocon 2,500 libras
de presión.

º

EsPof;s

0

NAPOLEÓN EN RUSli: LA RETIRADA,

{DlbnJo de Llllo).

EL OARONERO &lt;BRAVO&gt; H A CIENDO SUS PRUEBAS EN AGUAS DE ITALIA,

�EL llUlrnO ILUSTRADO
EL MUNDO

nus~RADO

PAGINAS DE LA MODA

fitsta dt taridad tn oaxaca

hebilla igual al frente del escote, sosteniendo
un bouquet de rosas; r,inture. azul pálido.
Sra. Clema.t.-Toilette negra y blanca.. Escote cuadra.do y mangas a.l codo con dos pe•
queiios ola.nes. Muy ~racioso conjunto.
Sra.. de Lange.-Enca.ntador traje de ligera
y finísima muselina. de seda blanca con ramos
á colores estampados en la tela. y pastillas ro•
jas bordadas en relieve. La. falda. llevaba volantes eo festón monta.dos bajo motivos circula.res de tul blanco orlados de angostos liston·
citos verde y rojo. Empiezo de falda y berta.
acaba.dos con similar adorno.
Sra. de Beltrán.-Muy interesante figura. con
el cabello gris, que le comunicaba un aire de
singularidad. Serio traje negro guarnecido de
lentejuela. Escote en cuadro.
Srita.. María Villaseñor.-Esta. jovencita,
recién presenta.da en sociedad, ostentaba un
gracioso traje de seda hlanca con delicados
entredoses del mismo color. Escote cuadrado
rodea.do de esca.rolas de muselina. de seda.. Berta. de angostas alforzas orlada de enea.je; cuerpo blusado. Falda. de cuchillos separados con
entredoses y en la. base tres volantes, armonizando con la berta.
Srita.. Luisa Honnora.t.-Espiritual morena.
de lindísimos ojos, ostentaba un traje de fino
linón blanco sobre fondo azul pálido. Falda.
toda. en angostas alforzas longitudinales; cuchillos estrechos separados por entredoses y
tres vistosos volantes encarrujados formando
festones montados bajo rombos de encaje.
Cuerpo blusado con escote circular.

En los Salones del Círculo Francés,-El
filtimo baile,-Los trajes

Grupos de señoritas y jóvenes que tomaron parte en la representación de Marina,

a.legre y simpática. fiesta. del 14 de julio
ha. deja.do una. impresión muy gi-a.ta. entre
los numerosos concurrentes, sobre todo
entre aquellos que asistieron a.l baile del Ca.sino, pequeño edén de dulce atmósfera. y efluvios emua.lsa.mados.
El edificio estaba adornado con el refina.miento y coquetería. que denuncia.o un verdadero
gusto artístico. Frescura. y suave olor irradiaban de sus paredes, cubiertas de plantas exóticas, y frescura y olores más suaves aún irradie.bao de le.s graciosas beldades reunidas en
aq nellos salones.
Todo el mundo, olvidado de sus penas, pa.·
recia confundido en alegría inmensa. Las jóvenes semejaba.o botones primaverales, y las
señoras de edad, delicadas y espléndidas flores de otoño.
El armonioso conjunto del cuadro era. arrobador: los rostros, sonrientes; los trajes, elegantes, y los corazunes y la orquesta, moviéndose en blandos y unísonos acordes.
El varia.do y selecto programa. musical interpretaba todos los sentimientos y arrek&gt;ataba
las voluntades.
A

L

LOS TJU\JeS

....
..
Los bailes del Círculo Francés, por su ausen-

Gre.n variedad eo estilos, telas y colores,
produciendo exquisitas combloaciooes y hermosos efectos. Cada dama. estaba ataviada. á
su manera, formando un grupo de original enea.oto. Largo y difícil sería pretender dar eo
detalle la descripción de las lindas ctoilettes&gt;,
tanto equivaldría á saber decir cuáles ojos de
mujer tienen mayor brillo y seducción; sin embargo, trataré de recordar los rasgos salientes
de algunos vestidos.
Sri ta. Leoló Mii.vers.-E,ta encantadora. seiiorita lucía un traje blanco y negro que formaba. contraste con el rosa. de su desnudo cuello. L'evaba en el peioacio une. rama de yedra
y un clavillo de esmeraldas y brillantes.

1.

cia de toda. fórmula rigorista, por la cordialidad que despierta. el cosmopolitismo que los

Srltn. lllnrr~ Ch ~¡¡~alf•1a_rimt).-2. Srlta. Luz Rendón.- 3. Srlta. Soledad Bracbcttl.-4. Sr!ta. Consuelo Chn¡¡!tnl.- 5. Srlta. Mario. J\lagro.-0. Srlta. Marht X,íi\ez.- 7. Rr!ta. Rosario
.tre .1. ~-. ~rlt,t. !llarftt Fand!ño.-ll. Sr!ta. Cat"men Rued1&lt; ~ll\gro.- 10. Srlta. Mercedes Agulrl'\'.- 11. Srlt,i. Mario. Soto Ca,•ero. -12. Srlta lsalll'l Ul'ndón 1
13. Sri ta. Trlnldacl A1rulrrc.-l~. Srita. Luz RoJns.-15. Sri ta. Josefina l'arhlano.-10. Srita Rosa Pachiano.- 17. Srita. Beatriz Barh:i. bosa.
·
6

FIGURÍN' NÚMERO l.

Sra. Luisa. Mavers de Natera..--Aspecto dulce y tierno. Traje negro sobre fondo rosa.
Guirnalda de menudas flores circundaba el es·
co1e y una diadema centelleante de luces comph taba su tocado.
Srita.s. La.borde.-Podrían llamarse la. representación plástica de las blancas ilusiones que
su1 gen de improviso en la mente del poeta.. Las
trEs vestían trajes color marfil y llevaban magníficas gargantillas de oro.
Sra.. Conti.-Elega.ntísimo traje de enea.je
inglés sobre fondo rosa. Su conjunto era. la.
he1 mandad de la aristocracia. y la. sencillez.
S1 ita.. Buttlin.-Fa.lda de tul crema con bordado duquesa sobre fondo rosa.; preciosa. aplicación del mismo borda.do en la berta de la.
blusa. Rositas de muselina. de seda pendían
del escote.
Sra.. Bongartin.-Magnífico vestido blanco
de pliegues longitudinales y escote circular,
mangas y volantes de la fe.Ida. en muselina de
seda. plisada, con esca.rolas a.l borde.
Sra.. Piosón.-Traje negro; mangas de dos
bullones recogidos con una. hebilla. de acero-

'

nGUlÚN ?fÓMERO
FIGURÍN NÚll4ERO 2.

1. JoaQuín Bustamante
(Jor¡e).Constantino
Ma1rro -4ÍJ.Gulll
p
Martlnez.-!l.
Daniel2.León.-9.
José Pacblano
Navarrete(Pascual).-3.
Guerrero.-10.Manuel
RafaelRueda
JI!. Navarrete.Fa~~Yta:r::te(::&gt;¡
0 . Sandoval.-0. Gerardo Montero.-7. Felipe
2 F¡&lt;1er~col G
lt. Manuel Dfaz Ohávez.-15. Indaleclo Valverde.-l6. Fcrnand~-R~Ínlrez. rea o rtega.- 13. Enrl&lt;1ue Montero.(Fote. de Felipe Torrer,)

3,

�Et MUNDO ILUSTRADO
Te quiero de tal suerte,
¡te quiero tanto!
que el besar esas flores
me causa. llanto . ...
En vano lloriqueo11
me paso el día;
en na.da ba.lla consuelo
11~ pena mía.
¡Cuán c11,mbiado me encuentro!

preside y por la elegancia. natural que les da
rea.lee, son comentados con elogio muchos
días. Es que perduran en el cerebro las visiones mágicas del placer-culto, el refinamiento
del amor, ese desmayo quejumbroso del espíritu sutil. Escuchamos aún con deleite los torrentes de armonías que se escapan de la. orquesta. y el cuchichear de las parejas abstraídas
dulcemente.
C. GALINDO.

yo que he jurado
que era el a.mor un mito,
me be enamorado;
y cual guarda sus joyas
el usurero,
conservo flores secas
en mi joyero . ...
M. M1rtínez Domfnguez.

=-w--~=

Nuestros Figurines

EGos 06 toao 61 Munao

NÚM. 1.-Sencillo traje de calle en alpaca
negra. Falda con tres volantes recortados en
almenas. Cuerpo cruzado con bolero de pelerinas como la falda. Sombrero de paja. &lt;Yedda&gt; blanca, dohlada con paja negra. Nudos
abultados de raso Liberty se colocan abajo y
por los la.dos.
NÚM. 2.-Atractivo &lt;toilette&gt; de verano de
linón rosa. Alto volante plegado en la falda.
Cuerpo hecho á pliegues horizontales, con bolero de linón crema. bordado álainglesa. sobre
transparente linón rosa. Pelerinas de linón rosa adornadas con entredoses de guipure. El
mismo guipure en el cuello y puños.
NúM. 3.-Este lindo traje de reuniones está
hecho en basés gris claro. La falda se plisa á
sol y se le ajustan motivos de listón de raso
suave plisado. Cuerpo blusa.do con bolero. o~lado de encaje. Canesú y hombros con d1m1nutos frunces.
NúM. 4.-&lt;Toilette&gt; en velo de seda verde-pas-

El avance de los Ingleses sobre Lasa.-Torneos mllitarea en Inglaterra.
Los bandJdos chlnos.- Estratagemaa delos tibetanos.
La copa "Gordon Benet."
A expedición inglesa. que avanza sobre Lasa, la capital santa del
Tibet, ha tenido en su marcha muy desagrada.bles sorpresas. Es cosa ya. axiomática. que los débiles, cuando tienen que pelear con los
fuertes, recurr,'n á medios que en distintos ca.sos y en circunstancias·
distintas, serían perfectamente reprobables.
Si tal cosa se ha visto siempre cuando los dos enemigos se encuentran en muy diverso esta.do de fuerza, se ve más frecuentemente cuando
alguno de los beligerantes no pertenece á las naciones civiliza.das en
las que es una religión el honor y las leyes de la guerra son sagradas.
Tal ha pasa.do con la expedición británica que, al mando del general
Macdonald, ha recibido la. misión de avanzar sobre Lasa. Los fanáticos tibetanos, que según lo anunciamos á nuestros lectores desde hace
algunas semanas, a.tacaron inopinadamente á los indobritánicos, viendo que sus estratagemas en nada perjudican el progresivo a.vanee de
las fuerzas enemigas, comprendiendo que sus armas y sus fortalezas
dejan de :tener influencia. alguna sobre el final éxito de las acciones,ban
recurrido á medios que, no por ser conocidos, dejan de ser perfectamente incorrectos. En el paso de Ka.ro, á unas cuantas millas de Gyangtsé,
sobre el camino de Lasa, los soldados que forman el batallón de
guardias montados fueron bruscamente sorprendidos por el derrumbe de rocas, en grandes cantidades, que de la pa..-te superior de las a.Itas montañas se desprendían á su paso. Los tibetanos, que venían siguiendo la marcha de la columna., cuando supieron que ésta se preparaba á pasar el angosto desfiladero, aprovecharon las circunstancias to-·
pográficas pa.1 a tratar de detener la marcha de la expedición. Acumularon grandes peña.seos en la cumhre de la. montaña.,y cuando los guardias avanzaban por el estrecho paso-no m&amp;yor de un metro de ancho,
-deja.ron caer á vertiginosa. velocidad las moles preparadas de. antemano. Por fortuna. se precipitaron y no hubo pérdida de vidas en las
filas de los ingleses.

L

***

Los &lt;torneos militares&gt; han entrado ya de lleno en las costumbres
de la Gra.n Bretaña.. En la. época del año en la. que se efectúan los torneos mencionados, acude una gran cantidad de campesinos, habitantes de las ciudades provincia.nas y militares coloniales á presenciar las
&lt;luoha.s mímicas&gt; entre milita.res. Se juega especialmente espada, sin
que el florete y el box dejen de figurar en la fiesta. La espada á caballo es la que de ordinario llama. la atención más. En este sport se encuentra. muy aventajado el oficial británico.
FIGURiN NÚMERO 6.

FLORtS StGf\S
FIGURÍN NÚMERO

te!, guarnecido de guipure color crudo. Falda
y mangas plisadas á sol; bolero plisa.do acordeón con empiezo de guipure crudo sobre seda
blanca. Cinturón drapeado y puños altoa de
seda Liberty verde-pastel. Sombrero de crío
negra provisto de rosas blancas y de una pluma grande que cae hacia atrás.
Nú/.f. 5.-Tra.je hecho de velo gris claro.
Fa.lda.·plisada á sol con un empiezo de bieses
de velo y entredoses. Cuerpo plegado en acordeón, con el cuello superior y los puiios de
guipure. Gran cuello formado de bieses y entredoses, orla.do de fleco de seda.
NúM. 6.-Traje de velo matiz Medoc. La falda consta de un doble volante montado en pliegues de cuenda. Al cuerpo lo adornan bieses
de tafetán, en cuyos cruces se pone un pequeño botón forra.do en .seda. Cuello .de guipure
ocre con bies!)s de tafetán.

El Emperador Guillermo de Alemania
dijo una vez que en
su opinión la órbita
de la mujer debe reducirse á tres kkk:
kirche, kinder y küche; lo que traducido significa.: iglesia.,
niños y cocina.

FIGURÍN NÚMERO 4,

La mujer, que es
el centro del sister ma. social, debe ser
atractiva; si no, los
cuerpospesados, como los esposos, descienden al abismo.

5.

La Qufmica del Pelo
que la composición quími·
SEcahadedescubierto
los ca.bellos huma.nos es distinta, se-

gún los colores de los mismos. Ciertos elemen·
tos químicos se presentan siempre en igual
cantidad, pero otros abundan más en los de
un color que en los de otro, y a.un pueden faltar por completo.
Los cabellos rubios contienen mucha sosa
y bastante sílice; los rojos son aún más abundantes en este último elemento. Los negros, en
cambio, son pobres en sílice y en sosa, en síli·
ce sobre todo; pero abundan en potasa. Hay,
pues, cabelleras silícicas, sódicas y potásicas.
Como el pelo cae ca.si constantemente, bien
por sí mismo ó porque se le corta, resulta que
por los cabellos tiene lugar una eliminación
importante de ciertos compuestos minerales.
En un país en donde baya en núq.iero redondo,
de nueve millones de mujeres cuyas cabelleras
pesen, por término medio, 300 gramos cada
una, r~sultan 2. 700,000 kilos de pelo, en los que
se contienen unos 37,000 kilos de sustancias
minera.les. Cada mujer pierde aproximadamen·
te di~z centigramos de pelo cada día; esa po•
blac1ón femenina. pierde, por consiguiente,
900 kilos cada veinticuatro horas, ó sean
3~,500 kilos al año, los cuales restituyen á la.
tierra más de 4,000 kilos de materia. mineral.
El movimiento de los elementos mir.erales verificado por medio del cabello es, como se ve,
de bastante importancia..

Cual guarda sus riquezas
el usurero,
conservo flores tuyas
en mi joyero.
Flores que tú me diste,
dulce embeleso,
depositando en ellas
ardiente beso.
Y por más que mi mano
las riega y cuida.,
ya. todas se han secado ..
¡ a.sí es la vida!
Aquellas que en sus tallos
mécense ufanas,
por saciar nuestras torpes
codicias vanas;
&amp;in piedad las cogemos
y en ocasiones,
i¡in a.gua las dejamos
en los jarrones.
Después, cuando advertimos
que languidecen,
es cuando en nuestros pechos
las ansias crecen.
-¡La flor que yo quería!..
¡era tan bella!
-Hay más en los jardines ..
·
-Pero ¿y aquella?
El alma se acongoja,
solloza. y grita:
¿Otra? .. ¡No!. .¡Sólo aquella.!
¡Y está marchita! ..
Mas, noto que me pierdo
en digresiones;
tus flores no murieron
en los jarrones,
y durante la ausencia.
las beso t8,;ll to
ó más que una devota
le besa á un santo . ..
Ellas son mi consuelo,
consuelo triste,

porque, al fin, me recuerdan.
que me las diste.
Y que ya no se encuentra.
junto á. mí el hada
que embellr.iió mi vida
con su mirada.
Por la. luz que tus ojos
han irradiado,
¡cuántas veces el pecho
sentí abrasado!
Y al estrechar tu blanca
mano, la mía
no sé qué sensaciones
nacer sentía . .
Y luego que al oído
yo te expresaba.
la pena que cruelmente
me torturaba.,
una mira.da tuya
la deshacía,
cual disipa la niebla.
la luz del día.
¡Qué pena, encanto mío!
nuestros amores
hoy se ven a.margados
por los dolores;
que es horrible la ausencia.
para. el que adora
que cuenta siempre un siglo
por cada hora.
¡Quiera el cielo que nunca
dejes de amarme!
quitarme tu ca.riño
fuera matarme!
ese sería un crimen,
cuando te ha hecho
mi a.mor un alta.rito,
dentro del pecho.
La ausencia., vida mía,
me vuelve loco,
y temo que me mate
poquito á poco,

TORNEOS MILITARESJEN LA GRAN BRETARA,-UN ASALTO Á ESPADA,

�Et :rrroNDO n USTitADO
***

***

La guerra en Extremo O_riente tiene caracteres muy extraños y especia.les. La con~gura.•
ción del terreno, que por regla.g~nera.l rn~uye
tanto en la marcha. de las operaci~mes béhcl;l-s,
en este ca.so es de pequeña. ó nula importancia..
En cambio, la. presencia. de los chinos bandoleros llama.dos &lt;chunchunes&gt; presta. caracteres
especiales, únicos, á 1~ campaña.. De~de que la
guerra comenzó,ios cbrnos de las partidas fron ·
terizas creyeron que llegaba el momento,. tantos años espera.do, de vengar la pres~ncia de
los extranjeros en China, grave dehto para.
ellos.
Las &amp;epredaciones que estos bandl'd os ch'mos
cometen en la. frontera. y sobre la. línea. del Ferrocarril de Siheria,son tal~s, que toda ~onderación es corta. La tendencia á la severidad Y
al refina.miento en materia de castigos, enouentra una oportunidad de practicarse cuan_do los
&lt;chunchunes&gt; caen en poder de las autoridades
chinas. Entonces comienza, para los presos,
una int~rminable serie de tormentos, entre los
cuales no falta ninguno de aquell?s q1;1e la.
crueldad humana ha. sido ca.paz de ima.grna.r.
La crucifixión se practica., per&lt;;&gt; en fo~m.a. tl!-1,
que los infelices condenados no tienen 01 s1quie•
rala esperanza. de perecer e_n un día ó dos de
angustias. Se procura. que v1va. lo más que sea
e,ompatible con el dolor, el bandolero preso,
para escarmentar así á los demás, dicen los
chinos; para saciar su gusto de tortur_as, según
piensan los europeos que presencian ta.les
ejecuciones.
. .
Toda la flora del &lt;Jardín de los Suphc10s&gt;
se puede encontrar en 18:s prisiones c1:1ina.s. No
se trata de actos excepc10nales, no; smo de ~ctos constantemente aplicados, en la extensión
toda del Imperio del Medio:

El automovilismo sigue su triunfal marcha.,
viento en popa, hacia ~n.a celebr~dad que, m_uy
probablemente, ni la. bicicleta. 01 la~ anáteriEÍ
res &lt;modas&gt; podrían haber so~ado 1am s.
automóvil á lo que parece, tiene caractei:es
propios q~e difícilmente se encontrarían en distinto sport, y que, además, r~compensa~ con
creces al &lt;amateur&gt; de lu.s fatigas que. le imponen. De aquí seguramente la boga srn prece-

Creen los pobrecillos pastores que nia,da. ha.
de agra.dar al santo más que verlos desnudos
implorando su intercesión, desde luego que el
santo mismo está representa.do desnu~o Y a.ta.do á una columna., poco antes de ~ufr1r el tormento. La imaginación pop~l~r tiene sus aberraciones y ninguna. tan or1g10al c.º!ll? la. que
mencionamos. Los habitantes de :Wnhl~i corren
presurosos, queriendo.se~ ca.da uno siempreel
primero que, el 20 de Jumo, dí3: ~n que se celebraba el aniversario del martirio del santo,
ofrezca. al bienaventurado los votos de su fe
sencilla. La costumbre tiene tal fuerza., que
por nada deja.rían de presentar.se, hombres y
mujeres, desnudos en la. fecha. citada., seguros
de ser condena.dos, de no hacerlo.

\;'ea

Siempre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á determinado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invariablemente
hacia nuestra derecha. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asiento en el Paseo y se convencerá de ello. Encontrará el noventa y
cinc? por ciento que inconscientemente voltean sus cabezas siempre
á la derecha.
Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chapulte. pee, vea á su derecha, allí está el

***

LOS CASTIGOS CEIINOS. -LADRONES TORTURADOS
EN LA PRISIÓN DE MOKDEN,

Del mismo género que la. anterior, es la co~tumbre que lleva á la.-s mncbachas de l"rusia
Oriental,del cMa.sur&gt;, á. concurrir el día. de San
Juan á los bosques cercanos á_ sus aldeas.
Cada. mucha.cha. casadera (las muJeres &lt;:asadas
no tienen derecho á hacerlo) hace previamente
un a. curona de flores y con ella se presenta. en
los bosques floridos,en los cuales el pu, blo entero se ha. da.do cita. Los muchachos solteros
van ataviados de gala.
Ca.da. muchacha lanza. su corona. á. los á.rboles tratando de que se enganche en las ramas.
Cada. vez que falla. el intento, es uu año que ha.
de esperar para ca.&amp;arse. La que desde la. primer tentativa. logra dejar su corona en una. ra•
ma, se casará al año siguiente; las que no lo
lE&gt;l!'ren, no han de casarse.
y la. diversión del pueblo sigue toda la tarde de San Juan, hasta que las muchachas casaderas todas han interl'oga.do, por tan extraña. forma., al Destino.

STILWELL PLACE
Adelante de Cuauhtemoc, pasando la tercera Glorieta, á lo largo de
toda la hilera de eucaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teja, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquinas de las calles.
Dentro de muy pocas semanas verá un buen número de obreros
llevando sus herramientas para empezar el drenaje y colocar los tubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles con asfalto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á sus amigos, hace
cinco años, que los terrenos del

dentes que ha alcanzado el sport do, la marcha
en coches-motores.
La última. de las gran_des prueb!ls, del ~éne•
ro de las que año por a.no se efectuan en Europa para dilucidar el mérito de cada uno de los
países concursa.ntes,ha. sido un triunfo para la
mecánica francesa y para los &lt;cha.ffeurs&gt; de
esa misma nacionalidad, que han logra.do batir el record que basta la fecha se aceptaba co·
mo el esfuerzo mayor hecho para a.lc8:nzar velocidad en un coche de petróleo. El trrnntador
en la carrera. de la cCopa Gordon&gt; ha sido el
francés Tbery, que monta:ba., _como se compren·
de una máquina de fabricación francesa. Inm~diatamente despué, de él, ocupando el segundo lugar llegó uno de los concursantes, que
montaba un~ máquina. de fa.b ric!lción alema~a.
La carrera se hizo á una v~ loc1dad ?e 87 k~lómetros oor hora, por térm1 no medio; Y s1 es
cierto que automóviles de diversas cl~ses ante•
riormente hanalcanzado mayor velocidad, también lo es quesóloloh_an conseguido e_□ carrer~s
de escasa importa.neta. por su extensión y sob1e
pistas especialmente preparadas parl!- el caso.
L'.l. carrera. de la cCopa. Gordon&gt; ha. sido larga.
y la. velocidad alcanza.da muy notable, pues se
corría. en un camino bastante accidentado.

·· sTILWELL P-LACE

***

UNA ESTRATAGEMA DE LOS TIBETANOS.-EL PASO
DE LOS INGLESES POR UN DESFILADERO.

(

La. religión, tal como la. comprenden los ignorantes tiene siempre algo de anómalo, que fácilmente puede llegar á ~onvertirse en ridíc~lo. Si los sacerdotes tuvie_ra:n u~ poco de_ cmdado cuando ejercen su ministepo en rell'10nes
leja.nas y mal civilizadas, deberían ded~carse
á extirpar de la. imaginación popular ciertas
ideas absurdas. Tal es la que en la. pequeña
villa. siciliana de Mililli impulsa. á los fieles
de la. Ermita. de San Seba.stián, patrono de la
región, á presentarse,cada. año, completamente
desnudos, á ofrecer sus votos al santo.

Ud. á ·su Derecba.

•

j

•

LA CARRERA DE LA COPA «GORDON BEN'ET&gt;. - LA
LLEGADA DEL VENCEDOR FRANCÉS,

'

.

se adquirían por una canción. Siga el ejemplo de los demás y compre
sus lotes, obteniendo las ventajas de sus precios. Venga á nuestra
oficina, Primera de San Francisco, número 4, ó á la de nuestros Agentes Generales, Sres. Prevost &amp; Vail, Primera de San Francisco, número 8) y le daremos toda clase
,. de informes, así como una lista de personas prominentes que han comprado lotes en esta COLONIA, donde
piensan edificar sus Casas-Palacios. Vea á alguna de estas personas
que han comprado terrenos en

STILWELL PLACE
y pregúntele por qué ha preferido este lugar á otros numerosós que
hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para comprar
el suyo.
Uno de los más prominentes negociantes mexicanos acaba de comprar lotes por valor de cincuenta y dos. mil pesos en el Stilwell Place,
la semana pasada. No pagó más de diez. mil pesos al contado, y el resto lo pagará en nueve años. ¿Cuánto llegarán á valer estos lotes dentro de nueve años, si siguen aumentando en cada año un djez por
ciento, como ha ido sucediendo durante los últimos nueve años que
han.pasado?

LA CEREMONIA EN HONOR DE SAN SEBASTlÁN, EN ITALIA.

LA FIESTA DE LAS CORONAS EN LA PRUSIA ORIENTAL.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Amor sublime</name>
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                    <text>1 • •

JIC PUERCO d~ ·uERJICRUZ

• GRANDES
ALMACENES1•
ROPA NOVEDADES
r
DE

Y

SEGUNDA MONTERILLA y CAPUCHINAS. MEXICO

•

... •

-

L UN.DO LUST~ílDO
MEXICO, JULIO 31 DE 1904.

Año XL-Tomo JI-Número 5

Registrado como articulo de eegunda clase, en S de Noviembre de 1894.

-

Especialidad en artículos para Iglesia, Oalonería,
Tiraduría. Fábrica de Camisas, Corbatas, Som=
.,
1
brillas .Y Paraguas. Bonetería de todas clases.
Espléndido surtido en géneros de seda, lana y al~ ,'
god6n. Blondas, Encajes, Pasamanerías y ador:
nos de todas clases. Artículos para varilleros. ~
Gran surtido en Cobertores, Ponchos, Mantas de
viaje Chales, Tápalos, Rebozos. Forros de to=
das clases. Sin rival surtido en telas blancas de
lino y algodón. Mantelería, Toallas y Canevás
para bordar.
Confecciones de todas clases para señoras.
Trajecitos de todos estilos. Ropa blanca para
señoras y niñas. Espléndido surtido en Sombre=
ros. Perfumería de las mejores marcas. Artículos
de fantasía.
y

1

'\

- •

OE1?1\RT1\MENT0 ESVEeI1\L OE V1\Ñ0S
Y e1\SIMIRES. EL MEJ0R
DE L1\ RBVUBLie1\
1\lfombras. Tapetes. C2ortinas
de todas clases.
MUEBLES OE T0O0S ESTIL0S
1 R

1

Completo y Escogido Surtido de

PAPEL TAPIZ

',

Mandamos á vuelta de correo todas las muestras que se nos pidan.
~Remitimos, FRA~C~ DE PORTE, los pedidos mayores de $ 25.00, cuyo
peso no exceda de ln kilos.
·
1

Signorttt fionnorat y toma,añía.

ldem

mensual forúea ......S 1.60
ldem en la Capital. S l. lió

8tra1II: LUIS REYES SPINDOU

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDU

los mas ~ran~es ~ mejor surti~os ~e la Re~ú~li(a ·

1

Sabacrlpel6■

General Don Juan Prim,
CONDE DE

~us y MARQUES DB LOS CASTILLEJOS.

�EL MUNDO ILUSTRADO

El Baratillero

D

IO hace afios en frecuentar mi casa, en calidad de vendedor ambulante, un hombre singular. Inteligente, activo, albeando siempre
en :fuerza de limpieza, bien vestido, bien calzado, sano, rechoncho, rubicundo, entrecano y
con todas las apariencias de ricachón, el baratillero lo mismo vendía encajes y embutidos
á las se!loras, que chácharas y joyas falsas á
las eriadas y que juguetes y golosinas á ia
chiquillería.
,
Cuando no llevaba á cuestas una ancheta de
ropaza, se presentaba con un lote de dulces
queretanos, y cuando no &lt;la emprendía&gt; en juguetes, se &lt;lanzaba&gt; á los billetes de lotería.
En breve tiempo vimos á este hombre vender
periquitos de amor en sus jaulas, pescados de
colores en sus piscinas, muéganos de la Puente en sus cajas, deshilados de Aguascalientes, encajes de bolillo de Toluca, padrecitos
de haba, toreros de miga de pan, dulces de las
monjas, y en :fin, cuanto de comprable y de vendible á d oinicilio es posible encontrar y dable
imaginar.
-Maestro, Vd. en todo la busca.
-Y en todo la encuentro, niña. Qué quiere su
merced ... ¡En habiendo inteligencia .. . . 1
Y el hombre aquel prosperaba y parecía haber :fijado en su favor la rueda de la fortuna.
Solíamos encontrarlo los domingos, cuando
iba de paseo con su se!lora al brazo, y daba
gusto verlos. El, vestido todo de paño negro
ó todo de dril blanco, según la estación, grueso bejuco de reloj en el chaleco, rico alfiler de
topacios y diamantes tablas en la corbata y
un paraguas verde-obscuro demasiado grande, tal vez para su estatura. La se!lora vestía
de seda verde-pavo ó morado ;.ubido, buen tápalo de cachemira y aretes y gargantillas y
sortijas hasta decir ya está bueno.
Todas las virtudes y ningún vicio, laboriosidad y honradez, prosperidad y ver.tura y un
solo resabio amargo: no haber tenido hijos,
tal era aquel matrtmonio por tantos títulos envidiable.
Lo habíamos perdido de vista algunos años
y llegamos á creer que, hecha su fortuna, el
baratillero se habría retirado de los négocios
y aun que habría muerto.
Tiempo hacía que el buen h ombre había pasado al almacén de los recuerdos g ratos, cuando días pasados volvió por casa y se hizo
anunciar.
Salimos á verlo; pero en vez del hombre
limpio, peripuesto y sano que habí&amp;.mos conocido, nos encontramos con un· anciano pálido, macilento, mal vestido y manifiestamente
arruinado.
-Pero ¿qué le pasa, D. Pedro, que anda tan
mal trajeado? ¡Qué! ¿ya no prosperan los negocios? ¿Está Vd. enfermo? ¿Ha muerto la seBora?
-No, ni!la; mi esposita vive; yo conservo,
á Dios gracias, la salud; y en cuanto á los negocios, caminan; pero ya no los puedo disfrutar.
-Explíquese, porque no entiendo ni una palabra.
-Mire, niña. ¿Se acuerda de cuando le llevaba dulces, y encajes y chácharas? Bueno
pues eso deja dinero; pero lo principal no er~
eso, sino u~a roletita que tenía y que llevaba
yo á las ferias de los pueblos. Eso sí que dejaba plata, y con eso era con lo que me armaba.
-Y qué ¿lo desmontaron?
-No, niña, qué habían de desmontar. Sino
que un día me pasó una cosa muy fea. Figúrese que yo tenía un amigo que le gustaba mucho la jugadita y que lo quería yo mucho porque le había yo bautizado una chiquita. Este,
~odo lo q?e ganaba lo jugaba y nunca tenía ni
tlaco. M1 comadre y la ahíja.dita y los otros
muchachos andaban siempre encuerados y
mu~rtos de hambre. Yo le decía. al compadre:
no Juegue, no sea tonto, porque nunca ha de
ganar; y él d_ecía que sí; pero nada, todo lo
perdía en el Juego. Luego le daba yo un peso
ó ~1;1a.tro reales para que comieran él y su fam1ha; J tal como se lo daba. yo, lo iba á jugar
y, defiJo, lo perdía; porque ya sabe Vd. que de
~mero á enero, el dinero es del montero.
Pues bueno: un día se robó unostlaquitosde
su patrón :!?ara tener qué jugar, y tuvo que largarse y deJar en la calle á mi comadre y á mi
ah1¡ada y á los otros muchachos. Después hubo un asalto J robo y mataron á unos ingleses de una mrna, y resultó que mi compadre
había estado en la bola y lo agarraron y lo
condenaron á muerte y lo fusilaron.
Yo fuí á la fusilada, porque mi compadre me
llamó para rega~arme á mi ahijadita. Y fuí y
estuv~ en la capilla y luego lo vi fusilar, y entre m1 comadre y yo velamos al pobre difunt? y lo enterramos. Y la verdad, niña, de considerar que todo había sido poi· la r oletita y
que lo que yo ganaba lo perdían los otros y
lo tenían que robar y luego los arca.buceaban
pues .... dejé la roletita, porque cuando me sen~
taba á come_r, seme figuraba que me comía el cadáver de ':lll compl!-dre y de quién sabe cuántos
más y me:Jor lo deJamos por la paz.

-Muy bien pensado; pero en el comercio se
ganaba Vd. muy bien la vida.
-Sí, pero ahora ya no somos dos. Ahora
somos: mi comadre, mi ahijada, los cinco muchachos, mi esposita y yo y apenas alcanza para todos.
-¡Ah! pues entonces consuélese, porque en
rigor, quien lo ha pelado á Vd. á la roleta, ha
sido su compadre.
El baratillero meditó profundamente y dijo :
-Puede que tenga Vd. razón. Era muy ladino mi compadre.
-Y todavía sigue siéndolo.

Dr. M. Flores.

•
Nuestro Concurso Literario
Trabajos presentados y-premios discernidos.
cuatro premios extraordinarios.

E

20 del corriente expiró el pl azo concedido por &lt;El Mundo Ilustrado&gt; para la admisión de los cuentos de costumbres mexica·
nas Y episodios de la guerra de Independencia, á que se refieren las bases de nuestro
tercer concurso de 1904.
Los trabajos recibidos hasta esa fecha fueron los siguientes, con expresión de los lemas
ó seudónimos con que se presentaron:
L

CUENTOS
La Fiesta de San Isidro. Veneranda Labor
El Homicidio del Mister. Ars bonus eleva.t.populus.
Las Flo!es del Muerto. El que vió.
La Me.nposa Negra. Hwno.
Por el Emperador. v.
La Gatita Blanca. Lakmé.
La Velada. Theorat.
Tomás. Et puis pour quoi?
Cuento Verdoso. Cucurbitácea..
Chaparreras. Un Suriano.
El Coleadero. V.
Cuento Vulgar. (Sin lema).
ConfUctos de Familia. Verdades y sólo verdades.
Almas Fuertes. Yo contra todos y todos contra yo.
Los dos Claveles.- Historia. vulgar. Un Idilio en la Cueva de C1arranza. Trilobeta.
Un Domingo de Recreo. Xiexie.
Un Die. Completo. Qne sea remedio y aunque duela
La Piedra. Filosofal. Fe y Porvenir.
·
De Plácemes. (Sin lema).
Los Amores de mi Tierra. Post nubila ...... Phcebus.
La Ve~ganza de una Brnja. (Sin lema).
La mttma Hn,.aña de Pérez. Renato él l&lt;'lorentino
Lo que cabe en un cona. Orión.
·
Herencia Maldita. (Sin lema).
Del Bohto. An¡¡-el.
Los Perros Menfügos. Natura et Ars.
El Cán:aro Roto. Ni e.mor al mundo n i piedad al cielo
La Linda Paya. (Sin lema).
·
Nobles Esfuer~os Per?,idos. Niderirus koni per!ektc la hiug•
ve de la m fano¡.
La cueva del Toro. Togo.
Prohibida. (Sin lema.).
Unas por Ca rta de Menos....... Veritas.
Diálogos entre familia.. (Sin lema).
Doña. Toma..sa. Anticuario.
El Padre Chavez. Candelas
Como Dios puso al Perico. Verde
El Boticario Duclós. Nemo.
·
Cajón de Sastre. ·xx.
Las Sobrinas d el Cura.. Aristóteles.
Juan Soldado. Ma.rtin I.
Tlo Justo el Justo. Pif-Paf.
EPIS0D105
El Insurgcnt~ Matapulgas. E. S. Achiotlan.
Hcrolnas ◊l".1dadns. Pro Patria Gloriosa Mulier.
Al que no ~mere caldo, la taza. llena. Ferragt\s.
El Hé~°;ri. e Jluaxuápa.m. Dulce et decore est pro patria

Alegria. Heroica. Uno.
E\ !n.dio de Noyoó. No cross no crown.
.Fihc1da.. Regnwn meum nom est ajus mundi
Cosas Pasadas. Pe.true.
·
Grandeza. de Alma.. 'rodo por la patria.
Noyoó. La.boromnmvinc1t.
El Pe rdón. Labor ipce voluptas
Una Lección de Historia. Patria. · *-..***
El NifiO Heroico. La Chispa.
Sublime Abnegación. (Sin lema.).
Luchas Humanas.- Por 1a. Patria.. (Sin lema).
San Juan de Uh\a. P etrus.
El P!pila. Historietor.
La Genera.la. en Acción. Unrununo
Los Niños II~roes. Vedere et credere.
El 27 de s~ptiembre. Ulma.
La Corregidora. Pepe
Grana.ditas. Juan Soldado
El Puente de Calderón. Lino Plata
El Despertar de un Pueblo. Ripioso.

. Hecho_el examen de los cuentos, la Reda.e•
ClÓJ? d~signó,como acreedor al premio ofrecido,

el 1nt1tulado «Los Dos Claveles.-Historia
Vulgar&gt;, sei!alado con*"* en lugar de 1
Contadas las pal abras que contiene
ó
que excedía_n del máximum fijado P.Or 1¡s ba:~s
corre_spond1entes, y entonces se adjudicó el
premio al c~ento &lt;Almas Fuertes&gt; presentado
con el lema. &lt;Yo contra todos y todo
_
tra yo&gt;.
s con
La Dirección, no obstaDte, acordó dis ensar
e~ exaeso de palabras al cuento primer!mente
C!tado, y ?torgarle, como premio extraordinario, otro igual al establecido por las ba8
Tomado este ac1;1erdo, se abrieron ¡0 :~os
sobre~ ~?rrespond1entes, resultando autor del
traba.JO Almas Fuertes " el Sr. Abe] c s _
lazar y del ti-abajo "Lo; Dos Clavel " ·1 sª
Amado Nervo.
es e r.

::ª··

***

Respecto de los episodios histórico
1
mio recayó en el titulado "Alegría H~r~i¿¡~;

EL MUNDO llUSTRADO

:firmado por "Uno," y del cual resultó ser autos el Sr. F. Za.riña.na.
Hubo, además, tres episodios, qué son los
que llevan los nombres de "El Héroe de Hua.xuápam," "El Indio de Noyóó" y "A! que no
quiere caldo, la taza llena," firmados respectivamente con los lemas "Dulce et decore est
pro patria morí", "No eros no crown "
"Ferragús," que la Dirección ha creído ~oJveniente distinguir con un premio de veinticinco pesos cada uno, sea que se publiquen
únicamente eon el lema que les corresponde ó
bien con la. firma de sus autores, si éstos nos
autorizan para abrir el sobre respectivo y
dar aquélla á conocer.
Conforme á las bases mencionadas, el resultado del certamen debía hacerse saber hasta la segunda quincena de septiembre; pero en
atención á que están ya en prensa los trabajos
premiados, que deben formar parte del gran
número que prepara este periódico para el
mes ya mencionado, hemos creído innecesario
guardar hasta entonces en secreto los nombres de los autores.
Próximamente publicaremos algunos de los
cuentos que :figuraron en el certamen así como
los episodios históricos á los cuale~ se concedió el premio extraordinario de veinticinco pesos. Los trabajos cuyos autores deban recibir
como recompensa, pluma de oro y cincuenta
peso_s, se publicarán en el referido número de
septiembre.

celebr~da.s e_ntre él y los comisarios de las
potencias abadas, resolvió reembarcarse con
sus tropas, á reserva de que el Gobierno de
Isabel II aprobara ó reprobara su conducta.
E_I representante de Inglaterra se retiró también con su escuadra.
«O'Donnell, Jefe de! gobierno, disgustado
con la conducta de Pr1m- según la biografía
citada,-llevó á la reina el decreto en que se
desaprobaba aquella conducta.. No queriendo
Isab_el _I~ po~er al Duque de Tetuán en el caso
de ~1m1t1r, hizo que su esposo saliera de Palac1~ al enc~_entro del Presidente del Consejo,
~ quien le d1Jo: «Suponemos que vendrás á fehcitar_nos por el gran acontecimiento de México. Pr1m ~e ha portado como un hombre. Ven,
ven; la reina está loca de contento&gt;. &lt;Y ésta
con su característica viv11.cidad, preguntó á.
O'Donnell:-¿Has visto qué cosa tan buena ha
hecho Prim?&gt;
La conducta noble y digna de aplauso del
Marqués de los Castillejos le atrajo la enemis•
tad de Napoleón III y la del mismo O'Donnell
y n? faltaron espa!loles que lo censuraran co~
acr1tu~ por su comportamiento; pero Prim se
defendió_ de las censuras que se le dirigieron,
pronunciando en el Senado de Madrid un discurso que produjo profunda sensación.
Años después, el 27 de diciembre de 1870 el
General Primera asesinado en Madrid suc~mbiendo á los odios de partido.
'

***

LA CEREMONIA DEL JUEVES

El éxito que ha alcanzado nuestro concurso
es. verdaderamente _satisfactorio, y esto nos
ahen_ta para anunciar, desde ahora, la cele?rac1ón dE: otro Certamen Literario de mayor
importancia, cuyas bases tenemos en estudio.

00

El) Hol)or de Prirr,

l,

A Metrópoli acaba de honrar la. memoria
. de uno de los espai!oles más ilustres del
s1g:lo pasado, dando el nombre del General
Pr1m á una de sus calles principales.
Nada más laudable que este homenaje al
castellan_? leal Y. cab~lleroso qua ilustró con
sus hazanas la historia de su Patria y que su. po, en la céleb~e cuestión de las recl~maciones
he~h-a.s á México en 1862 por las potencias
al!adas, r econocer los derechos de la Repúbhca Y respetarlos como cumplía á un hombre
de su talla y de su temple.

***

El General D. Juan Prim y Prats, Conde de
Reus y Marq ués de los Castillejos, nació en
Reu~ (T~rragona) en 1814, y estuvo afiliado á.
la m1hc1a española desde muy joven. H izo una
carrera brillantísima, distinguiéndose primeramente ~n las terribles y prolongadas luchas
emprendidas en España contra los carlistas y
después en la c:1-~pa.ña de Africa, donde su bizarría y su per1c1a de soldado le conquistaron
fama y renombre.
La acción ~e los ·Castillejos (1 Q de diciembre
de 1860), acción que le valió el título de Mar·
qués, fué uno de sus más gloriosos hechos ·
pues_ se cuenta que en los momentos más an~
gus~1,osos y cuando el General O' Donnell, exP?~1endose ~ perder la vid a, corría hacia el
s1t1_0 del pehgro, Prim lo detuvo, diciéndole:
«M1 general, aquí mando yo&gt;; y empuñando
d~spués una b~ndera, se arrojó sobre el enemigo, con una !~petuosidad y una br avura increíbl~s. &lt;L?S Jirones á que la bandera quedó
reduc1da-·dlce una de sus biografías -y la
p_érdida de~ cab~llo que montaba, so~ fehae~entes test1mon1os del peligro que corrió su
vida en aquellas horas de entusiasmo&gt;.
Ya por aquella época, el General Prim había desempeñado,en España, puestos tan importantes_ como el de Individuo de las Cortes
Constituyentes, el de Capitán General de Granada_ Y el d~ Senador, y con este carácter pronunció un dls~urso para demostrar al abrirse
las Cortes en 1858, que en la cuestión de Méxic~ «~e había sorprendido la buena fe de los
mm1stros y de todos los españoles, los cuales,
al querer ~a _guerra, servían los intereses de
cuatro ag1ot1stas&gt;.
4

**

La vida militar y política del insigne español está llena _de incidentes y aventuras que la
falta de espacio en estas columnas nos impide
de~allar, Y só_lo agregaremos á los apuntes que
de¡~mos co_ns1gnados, algunos datos que se relac10nan dl_rectamente cc.n la parte que tuvo el
General Pr1m en la cuestión de México
El Conde de Reus fué nombrado jef~ de las
fuerzas espa!lolas que debían obrar de acuerdo con las de 3!1rancia é Inglaterra en virtud
de la Convenc1?n d_e Londres, en 21 de noviembre de 1861; salió ne Madrid para Vera.cruz
d?s día3 después, y se presentó en aguas mexicanas al frente de su ejército en los primeros
días de enero de 1862.
Prim no es~uvo jamás conforme con las miras de Francia, manifiestamente contrarias á
l?s. d.ere~hos de México y á los intereses de la
civ1hzac1ón, y tras una serie de conferencias

IMPARCIAL&gt; publicó ya la crónica com~le_ta de la cere_monia efectuada el jueves
ultimo con motivo del acuerdo del Ayuntamiento, que ha dado el nombre del General
Prim á la hermosa avenida que comienza en
Bucareli y termina en la segunda glorieta del
Paseo de la Reforma.
El acto, que fué presidido por el Sr. Gobernador del Distr~to, D. Guillermo de Landa y
Escandón, á quien se debe la inicia.ti va de honrar de esta manera la memoria del Conde de
Reus, resultó muy solemne, viéndose concurrido por distinguidas damas de nuestra sociedad
y de las colonias extranjeras y por numerosos
caballeros de represent11.ción.
La ceremonia se efectuó ea una amplia plataforma levantada en el crucero de la Avenida
Prim y de la calle Sur 14, y que sostenía tres
series de arcos vistosamente adornados con
banderas espa!lolas y mexicanas. galla;detes
y guías florales que formaban ondas.
Pasado el primer número del programa consistente en una pieza de música que ejecutó la
Banda de Zapadores, el Sr. Lic. D. Justo Sierra, Subsecretario de Instrucción Pública
abordó la tri~una para pronunciar,en nombr~
del Ayuntamiento y del Consejo Superior de
Gobierno del Distrito, el bellísimo discurso
que ha publicado &lt;El Imparcial&gt; y que laconcurren?ia escuc~ó _con _deleite. La notable pieza
oratoria del distinguido orador impresionó
profundamente al auditorio.
El Sr. D. José Po_rrúa habló en seguida en
nombre de la Coloma española. Su discurso
que el público acogió con apl auso y que tuv¿
para México frases muy gal11.ntes 1 fué magnífico: en él puso de relieve la noble figura del
Conde de Reus,tocando,con mano maestra los
rasgos más salientes de la vida del ilustr~ español. Al terminar, el Sr. Porrúa fué objeto
de una entusiasta ovación.
E_l poet:1- D. Juan de Dios P&lt;Jza cerró la parte hterar1a del programa, recitando un romance histórico de la época de la Intervención
que le valió muchos aplausos.
'
La placa que lleva la inscripción de «Avenida dPl General Prim&gt; foé descubierta por el señor Marqués de Prats, Ministro de España á
quien el Ayuntamiento invitó expresame~te
para el acto. Al caer la lujosa cortina que cubría la placa, la Banda tocó la Marcha Real
E,pañola.
Entre la numerosa concurrencia que asistió
al a.et&lt;;&gt;, se enco_ntraban la distinguida esposa
del Primer Magistrado de la República señora
Doña Carmen Romero Rubio de Díaz · ia señora y señoritas de Prats de Nantouillet: familias
de Don Telesforo García, de Braniff de Lizard i, de lea.za, de Cha vero, de Poni~towski
de WalkerJ1artínez,_ señora de Landa y Es'.
caudón, senora de L1mantour, señoritas Sánchez Mármol, señora de Gutiérrez Otero de
~orán, de Avendaño, fa~ilias Ramos A ri~pe,
L1céaga, Lombardo, Adalid, Ballescá, Keller
y de los Ríos. Entre los caballeros vimos á los
sei!ores: Lic. José Ives Limantour, Ministro
de Hacienda; D. FernandoPimentel y Fagoaga
Alcalde constir.u&lt;:ional; Dr. D. Eduardo Li'.
céaga, Iog. D. Luis_ ~spinosa, Lic. Joaquín
Walker l\fartínez, M1n1st_ro de Chile, y algu·
nas otras personas prommentes.

E
L

LA AVENIDA PRIM.-LLEGADA DE LA COMITIVA.

LA PLATAFORMA DE HONOR AL TERMINAR L.A CEREMONIA.

PREGUNTAS Y UESPUESTAS
Por haberse recibido fuera de tiempo las
cartas respectivas, no aparecen en el presente
número las contestaciones á algunas pregunt!l.s que han hecho á esta Redacción nuestras
lectoras. En e! próximo número serán publicadas.

LA COMITIVA OFIIJIAL EN LOS MOMENTOS EN QUE EL SE~OR MINISTRO DE ESPARA
DESCUBRÍA LA PLACA,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRAl&gt;O

[JI SJlmJIRT(JlnJI

antigua patria de los aztecas
estaba próxima á. un fallecimiento ignominioso. En balde
los espíritus fuertes, que en las
venas llevaban la indomable energía de las dos razas mezcladas,
habían levantado su voz de trueno en medio del fragor revolucionario. En vano los videntes, los
profetas :le la causa republi~ana,
habían fulmina fo, desde los rmcones de la provi!lcia, los rayos de
su palabra indignada; en vano se
levantaba en las mañanas serenas
un vaho de sangre y de muerte,
en cuyo seno naufragaba el sol,
rojo y violento, del trópico.
Desde que la obra noble y santa
del Pa.-dre Hidalgo habíase consumado tras once años de lucha,
la Patria fué herida de muerte;
sus mismos hijos la habían herido;
sus mismos hijos, creyendo quizá.
defenderla, la habían hecho padecer y seguían batiéndose desesperadamente, haciendo acompañar
los estertores de la agonía con la
clarinada. salvaje y con los juramentos blasfemos del campo de
ba.talia.
Habían pasado, en rápida sucesión, como en una pesadilla espantosa, los mil y un fantasmas
del sueño; gobiernos que se levantaban sin razón y sin justicia, sin
defensores y sin prestigio, para
sostener, con mano crispada, hasta arrastrarla en su caída, la deshecha y ensangrentada bandera de
Iguala. El mal era muy hondo;
la gangrena roía incesantemente
las carnes jóvenes de la Patria.
Desde el Bravo hasta el Suchiate,
desde las costas del Atlántico hasta las del Golfo de Cortés, los
hermanos acuchillaban á los hermanos en nombre de la Patria;
prendían fuego á l¡¡.s g.ranjas, invocando, en su apoyo, á una justicia que desconocían, que no podían adivinar siquiera, en aquella
atmósfera cargada de humaredas
de pólvora, de emanaciones de
sangre y de gritos de espanto. Las
madres concebían con la inmensa
tristeza. de quien sabe que su obra
está predestinada á. desastres fatales, inexorables, brutales, despiadados. Los padres ahogaban
dentro de su alma las pavesas de
todo cariño; atormentaban su espíritu con silogismos que sangraban dolorosamente; rompían sus
cerebros en ineficaces torturas
para alcanzar á vislumbrar un
rayo de razón y de justicia en el
cielo, cuyo limpio cobalto ennegrecía. la sombra.
Después, impasibles como cadáveres ambulantes que pasean la
miseria de su podredumbre, galvanizados por un hálito misterioso,
partían para la guerra llevando á
sus hijos de la mano ....
A

C

$"$

Como la Patria estaba enferma
y eran sus males muy gr&amp;ves, Napoleón el Pequeño creyó llegado
el momento de ejecutar el desastroso proyecto que con tantos trabajos había logrado concebir su
pobre cerebro. Puesto que la guerra anegaba la tierra azteca de un
confín al otro, había que llevar la
guerra para curarla, había. que
incendiar los odios para apagar
los muchos incendios espontáneos
que consumían rápidamente á la
nación. Napoleón el Pequeño era
un pobre soñador sin imaginaciones un pobre gobernante sin dotes· un patriota sin ideales.
Logró reunir, en apo~o de su causa, á la poderosa Alb1ón. y á. l_a
vieja madre España. La alianza tri•
partita estaba lista para abatirse,
como un águila de tres cabezas, sobre los campos rojos de sangre
donde acababan de asesinarse los
hermanos. Pero si hasta entonces
habían estado sordos á todo rumor, que no viniera á violentar sus
venganzas, á redoblar sus energías
morbosas, á. soplar nuevos alientos de destrucción en sus cráneos,
al ver que sobre la Patria enferma
se abatía el gran buitre negro de la
ambición napoleónica, sintieron,
más intensos que nunca, el inmenso
orgullo y la desesperación inmensa
de ser mexicanos . .. .. .
Los aliados desembarcaron en el
sitio mismo en que, siglos atrás,
quemara sus naves el aventurero
extremeño; avanzaron, con el paso temeroso del lobo, por las quebradasque defiende, como un gigante insomne, el Pico de Orizaba;
fueron internándose por la.s gargantas de la serranía, hasta que,
los franceses tropezaron con un
puí'lado de valientes al mando ~e
un valiente. Fué ahí donde la primera voz de &lt;alto&gt; detuvo en su
marcha á los invasores.

*

* *por un prodigio,
Y sucedió que,
la voz ae la justicia se levantó
grande y sonora, y habló por la
Patri'a que agonizaba. La gran voz
del desierto, de la selva, del mar,
protestaba contra la violación de
que era objeto M~xic?· Los a!iados, español y br1tán1co, se retira·
ron para embarcarse y atravesar
de nuevo el Atlántico. Solamente
el francés, el súbdito de Napoleón,
desconoció la santa voz de la Patria. humillada que le ordenaba
retirarse por los mismos senderos
que había hollado con su planta.
Segurameúte que en la noche
amarguísima de Sedán, ante la imaginación enfe1·ma de Napoleón el
Pequeño, deben haberse levantado
los espectros de todos los sacrificados en MéxicQ para señalarlo con

los dedos rígidos y muertos. A los
fantasmas prusianos deben haberse unido en la fatal pesadilla torturante, ios fantasmas exóticos del
guerrillero y del indio, que disputaban su Patria á la sombra de los
bosques milenarios, en las quebradas de las sierras mexicanas.
Para conmemorar las acciones
del general Prim, ví&lt;?tima, p~ste·
riormente, de los odios políticos
de su patria, México dará el nombre del marqués de los Castillejos
á una de las avenidas más aristocráticas del barrio occidental. Verán el nombre del general Prim los
pósteros, sabrán la historia que á
ese nombre va unida y tendrán un
tributo de cariño para la memoria del militar que supo levantar su bandera y elevar sus ideales; que supo h onrará su patria y
respetar el derecho ajeno, por más
que haya sido el derecho del débil.

***

Después del a batalla de las Cruces, el Padre.Hidalgo, con la amarga turbación de la derrota, emprendió la retirada hacia el norte.
Sus hombros endebles eran los únicos que sostenían á la Patria sobre
sí, y la infinita pesadumbre agoviaba sus músculos septuagenarios.
La. retirada tuvo para él todas las
ansiedades de la muerte, tanto más
cruel, cuanto duraba más días.
Después del puente de Calderón
vió perderse, en un caos implacable, toda la obra paciente de sus
años de labor incesante y ruda, muy
superior á las fuerzas que acompañan á sus años. Siguió, penosamente, la santa peregrinación
siempre hacia el norte, siempre
hacia la libertad, hacia la esperanza, hacia la salvación, hacia. el
ideal santo y puro que calentaba
sus miembros solicitados y a por la
tumba. En Chihuahua debería encontri.r su Calvario.
Supo el noble anciano subir majestuosamente la agria pendiente
con la cruz á cuestas; supo hallar en
el fondo de su inmensa alma, trabajad a largamente por todos los
dolores y por todas las tristezas,
la viril energía del caudillo y la
apacible resignación del mártir.
Se acercó, sin temblar, al sitió del
sacrificio, llevando aún en los labios una palabra de perdón y un
gran ensueño de libertad y de gloria en el alma. Al sonar la descarga homicida, su espíritu caudal se
desprendió sin sobresaltos, como
el de un justo; sin vacilaciones, como el de un héroe. Y la cabeza que
tales ensueños engendraba., era la
caoeza de un anciano; la nieve la
cubría ya, sin alcanzar á extinguir
la flama candente que elaboraba
mundos y agitaba pueblos.
Después del sacrificio, la inmen-

sa figura majestuosa, pálida, hierática y heroica del Padre Hidalgo, brilla con luz propia en las no•
ches serenas, sobre la inmacuJada.
nieve de los erectos volcanes de I&amp;
patria. Su mirada, larga y honda,
de hombre bueno, se esparce con
suavidades amorosas por los campos cultivados, y en flor por las
factorías donde la actividad humana hace los wilagros del siglo. Y,
en un amplio movimiento sacerdotal, la augusta mano del Padre
bendice á sus hijos ....
¡Que su mano blanca jamás nos
maldiga . . . . !

*

* *progresa. Ya teEl género chico
nemos dos teatros por horas en la
capital, y un número, mayor aún,
de tea.trillos que apenas merecen
el nombre. La competencia. jamás
dejará de ser fructífera, beneficiosa, emuladora, y el público es siem•
pre el que gana con ella. Por desgracia., en cuestiones de &lt;género
chico&gt;, que es casi &lt;un mal géne•
ro&gt;, la competencia no levantará
al tan abatido arte flamenco; antes
bien lo abatirá cuanto pued a. La
competencia servirá solamente para condimentar, con mayor cantidad de «paprika&gt;, los platos abra•
sadores que gustan á cierto público.
Pero la Maria.ni, por redimirnos
de tanta ignominia, sigue su cam•
paña en Orrin, campaña emprendida bajo buenos auspicios.
Noche á noche Teresa Maria.ni
convoca, por virtud de esa varita
mágica que sólo ella tiene, á una
muchedumbre ávida de escucharla.
Cierto que su repertorio tiene que
variar, pero no por ello dejará de
ser la misma Teresa Maria.ni, cuya
gran alma conmueve y fascina, co•
mo un a.tardecer radioso por enci•
ma de los abismos azules del mar.

Soplaba sobre el mundo la. tibia Prima.vera.:
Maduras ya las mieses de la divina Era.
Finglan, Pn_sus hojas, columpiadas al viento.
La hoz que 1ba á. segarlas; sutil y blar.do aliento
De amor se difunclla por el quieto horizonte
Y por la blanca testa. del celebrado monte.
Jesús, viajero entonces hacia la Galilea.
Después de hacer milagros en tierras de' Judea
Paró su planta. débil y reposó doliente
'
Junto á ~icn.r, orillas de cristalina fuente.
Por las ercspn., guedejas de su cabeza rubia ·
Corre el sudor en pcrl&gt;tS de diamantina lluvia;
En su labio, to.stado por el ürida brisa
Del deSJerto arenoso, no se cuaja la risa;
Mas en él se _dibu}a de la sed el martirio
Como en cáliz abrnrto de requemado lirio.
El mullido retrete de: regazo cansado
La cabeza no admite del Disclpulo i.m,1do,
Y los pies que corrhin tras la oveja cxtra vind,1
Reposau á. la orilla de¡,. fuente ,agrada,
J,,"n tnnto que á la sombre de la viñ,1 lozuna
Las á.nforas descansan de la Samaritana.
Jamás en li1s cisternas del Eval, silenciosas,
Bañáronse unas crenchas má&amp; negras v olorosas
Ni en el móvil espejo déla ondtL que ÓSci h\
'
Se copió más brillai1te ni más limpiM. pupila.
Que la de aquella hebrea de belleza pagana,
Y de apretadas curl'lls y de boca ele grM.na.
Por los claros mimí8culos de su nítido velo
Cernlase la angustia de pasado desvelo;
Los ondulados pliegues de su túnica gnlcil
Voluptuosos calan sobre su cuerpo fácil;
En los senos ocultos que la mente adivina
Copió las redondeces de la suave colina,
Y en el arco indfrcreto de sus grandes ojeras
Se lela el cansancio de pasiones arteras.

EL CA~ONERO MEXICANO &lt;TAMPJCO&gt;.

Y con voz mclsncólica y sedienta.mirada,
En la cual se vela la pasión inviolad11,
A lt\ mujer esqui vi\, ya el ánfora repleta,
Dijo de esta. manera. el Di vino Profeta:

EL
Dame á beber del agua de tu C!intara llena
Pnrn calmar mis ansias y mitigar m! pena.

ELLA
Bajo los anchos pliegues de tu manto adivino
El andar misterioso de severo Rabino;
El dorado cnb&lt;'llO que tus sienes orea.
Me está diciendo que eres nncido en Galilea,
Y en tu vo,~ apagad" por árida sequla,
Oigo la voz odiosa de la raza judla.
All(L sohre In cumbre d~ Garizín, ¿no viste
Cómo en ruinus el templo de ~laneS&lt;'s es triste?
y el murnl urruinndo por Juan el Asmonco
¿No te repite el eco del o&lt;.Uo ni fariseo?

¿)'or qm\ pues, le demRndns á mujer c~em1ga
cnJm,;r las amargura.~ de tu honda fot1g,,,
Con el agua que de esta sabrosa fuente man11·?
¿No sabes, por venturo, que soy Samaritana'/

EL
Si supieras los clones de la mnm!ón eterna,
Quizá no me negaras agu11 de tu cisterna;
Si vislumbrar pudien\squién es el que con pena
«Dame á bebern te dice ude ti! cántara llcnw1,
Le brindaras ~l agun con sonrisa fe~tiva,
Y El, en cambio, te diera, de su fuente, agua viva.
1

1

ELLf\
Profunda es la ~isternn y no veo en tus manos,
Parn va.ciarh1 cubo como el de mis hermanos.
J,..,ob, qu~ es nuestro padre, lcgónos esa fuente,
y ali\ se apaccntnron sus irrcycs Y su ge_nte;
El mismo bebió de ella; con 11fu11es prol!¡os
Guardóla siempre limpia para. dar)aá sus bijos.
Y si no eres Elios, aquel hombre d1vn10,
¿De dónde el agua vi va sacnn\s, oh Rt\bmo?
1

EL
Todo aquel que del agua. ele tn fuente se abreve,
Volvení á cstnr sediento; quien de mi ánfora pruebe,
Colman\ su deseo: para siempre extiniruida
La sed. ver{, en el viaje por la tcrrent\ vicia..
Cuando enciende el !,;st10 su brasero caldeado
Sobre la gris arena del arennl tostitdo,
¡No has visto cómo hunde el sediento camello,
hmi tomar el agua, desde el brocal, su cuello·/
Escucha: sobre el terso cristal del pow mio
La brisa. nunca sopla del arcloroso Estlo;
En él se nbreYan todos los b •=anos sedientos.

EL CARONERO MEXICANO &lt;VERACRUZ&gt;.
Jnm!'ts su linfa agotan los rudos elementos.
Quien tome el ogu,, viva que salta de mi fuente,
Tendrá. bienes et.crnos como ondas el torrente.
Tome. del agua fresca que mi boca te ofrece
Y sabms que, tomándola, nunca el hombre perece.

Con ella dan\s fuerzas á, In mujer que tiene
Que llevará Samaria, para colmar su diario
Muchas á.nforas llcmns por un solo denario: '
Y en cambio. os lo prometo. será mi amor sin tasa.
Y haré qul; te amen todos los hombres de mi raza.

ELLA

EL

¡Señor! Quiero de esa agua tan llmpida y perenne:

Concurso de Niños

*

* gran enemiga
La lluvia es *una
de la vida. La tarde melancólica
destila todos los sutiles venenos
del tedio y de la muerte; cuando
los vientos aúllan desesperadamente en las ventanas, la lluvia to·
ca sus fúnebres son atas y en el cie·
lo gris y deslavado pasan las aves
con grandes agitaciones de terror.
El sol se acuesta temprano, todo
pálido, como un niño tísico al que
cuida amorosamente una madre
culpable de sus enfermedades. Las
sombras avanzan en grandes aglo·
meraciones, que luchan entre sí si•
lenciosamente; sopla el sueño sus
licores soporosos en los cráneos
humanos, y la lluvia sigue cantu·
rreando lentamente la canción del
olvido y de la muerte.

Tus labios, ya marchitos por los cá.lidos besos,
Delatan •in pasado &lt;le amor lleno de excesos·
Ln apagadn r etina de tus ojos vendidos
'
Me dev11elve la imagen de tus cinco maridos;
Y cuando me rlema.ndas con súplica doli~nte
Colm•rte muchas ánforas del agua de mi fuente
Tu voz repite el eco de los samaritanos.
•
Que aspiran sólo á. bienes caducos y mundanos.
Yo brindo amo! al prójimo y amor al enemigo:
Predico la. abs11nencia y anuncio el gran cnstigo
A Jo,, que no se niegan, ni dan de su riqueztt
Ni alivian las torturas de la ajena pobreza· '
Ya todos los judíos y los samnriranos
'
Sois hijos de mi Padre; vosotros sois hermanos.
Yo soy el Pozo Eterno donde la. caravana
Se abreva de los hombres: mi ln~nte se engnlana
Con los verdes sarmientos de nnn vid que destila
El licor de los fuertes: en mi senda se enfila
La legión triunfadora de los próximos días:
Yo soy el anunciado por l'iejas profecies.

Emilio l{Obltdo.

Colombia.

00
El "Tampfoo" y el "Veraeruz"
Publicamos hoy dos nuevas fotografías de
los cañoneros mexicanos &lt;Tampico&gt; y «Vera.cruz&gt;, tomadas expresamente para «El Mundo
Ilustrado&gt; por el Sr. José Bureau. Estas fotog-rafías, muy bien logradas por cierto, darán
á nuestros lectores una idea de la belleza de
los nuevos barcos y del tipo escogido para su
construcción.

B. WILLlE,

FRANCISCA li'ONTES,

�EL MUNDO ILUSTRADO

Hermosa Fiesta en Tlálpam
ti día de campo ofrecido al Sr. Corral
N obsequio del Sr. D. Ramón Corral y de
su distinguida familia.,. los sonorenses
radicados en México orgamzaron un día de
campo que se efectuó el miércoles último en
Tlálpam y que constituye, para la crónica de
la seman'a. la nota. social más saliente.
El tren que debía conducir á los invitados y
que partió del Zócalo á las once de la maña•
na., se componía de tres carros, en. l?s cuales
tomaron asiento, además de la familia. del señor Corral las Sras. de Chenoweth, de Ogarrio de M~nteverde. viuda de SÁ.inz, de Agui•
rre, 'de Aguilar, de Hurtado, de Vinder, de Oi·-

E

$RITAS, AURELIA AGUILAR Y FRANCISCA
ESPRÍU.

tiz, de Perrón, ~e Cb~pital, de Albé1stegu1,
de Guerrero, de Rodríguez Miramón_, Rivas
de Rivas, de F1a-uero9'.,
de Araizn y de Pesque1ra· y las Sritas. Amelía
C¿billas, Amalia Monteverde, Enriqueta Ti•
rado Teresa Borré,
Tere~a Torres Rivas,
Margarita y Elena Mercado D•Jrón, Serrano,
Virginia, Julia y Esperanza Camú, María
Varela,
Maytorena,
En~lee,Esca.lante, Amelía Rivera, Julia AguiJar, Dolot·es Aguilar,
Francisca Espríi;, Beatriz, Sara y Elena Ortiz.
Entre los caballeros
concurrentes se encontraban los Sres. Juan
R. O1·ci, Julián Morinea, Alfonso Alma.da,
José Gaxiola y Carlos
Escalante. miembros de
la Comisión organizadora dA la fiesta; Mauro E. Díaz, Adalberto
González, Lic. Carlos
Rivas, Lic. Alonso
Rodríguez Miramón,
Luis Mateos Cardeña,
Fernando E~pinosa(jr),
Eduardo Winer, Eduardo Monteverde, Félix
Mercado, Eduardo Beaven, Juan B. Izábal,
Lic. Ernesto Peláez,
M. Pearson, Guillermo
Carpena, Lic. Jesús
Cueto Pesqueira, Jesús
EL. S!!:~OR
Ara.iza, Dr. Fortuna.to
Hernández. Leopoldo
Kiel, Dr. M. Hurtado,
Julián y Paulino Monteverde, Julio Cu\Jillas,
Dr. P. Figueroa, Eduardo Ortiz, Enrique Ortiz, Dr. Chenoweth, Carlos Astiazarán y Leo·
poldo Perrón.
Durante el viaje, que amenizó una orquesta
tocando á bordo del tren piezas escogidas, la
Comisión atendió á los invitados con toda ga•
Jantería, conduciéndolos, al llegará Tlálpam,
á la. hermosa quinta de la familia Gutiérrez

EL MUNDO ILUSTRADO
La orquesta tocó durante la hora de la mesa, y al concluir la comida, se improvisó un
baile que estuvo animadísimo.
Al caer la. tarde, los convidados emprendieron el regreso á la capital, muy complacidos
de la hermosa fiesta. La alegría más franca y
la cordialidad más completa fueron las notas
características del día de campo.

nado el período de su encargo, el Sr. Fernández abrió su bufete, deoicá ndose exclusivamente
al ejercicio de su profesión.
En septiembre dll 1884, al ocupar la primera
Magistrntura del Estado el Sr. Gral. D. Juan
Manuel Flores. nombró Srcretario de Gobierno
al Sr. Feroández, y en este puesto prestó ser•

Ingeniero Don Leaodro Fernández. actual Mi•
nistro de Comunicaciones, el Sr. D. Esteban
renunció á su empleo, ingresando de nuevo al
Congreso local, donde ha permanecido basta
hoy que el sufragio popular le, designa para
que rija los destinos de su Estado.
El Sr. Fernáüdez, que tomará posesión de

~

ELECCIONES DE GOBERNADOR
En DURJID60
fl SR. LIC D. fSHBAN HRNANDU
pocos días se efPctuaroo en Durango
las elec?iones
Gobernador del Esta:
do, habiendo salido electo por unaoimi·
dad. para ocupar tao elevado puesto, el Sr.
Lic. Esteban Feroández, persona q_ue goza de
gran prestigio en aquella Entidad fPderativa.
El Sr. Lic. Fernáudez naci6 en San Di~go
de las Poanas, Partido de Nombre de Dios
(!]}~ta.do de Durango), el 28 de noviembre de
1852. siendo sus padres los Sres. Don José María Feroáodez Leal y Doña Refugio Imaz de
Fernández Leal.
Las primeras letras las aprendió el Sr. Fernández en su misma casa; á los ocho años de
edad, fué enviado á Durango para que completara. su instrucción elemental, y, poco después,
en 186G, ingresó como alumno al Instituto
«Juárez&gt;; pero como por esa época estalló en
Durango la. guerra de Intervención y el Instituto fuéclausurado, ingresó á un colegio particular primero y después al Seminario, donde
estudió latín y artes, materias que terminó completamente el año de 1871.
R einstalado el Instituto, volvió á él el joven
Fernández, empt·endiendo la carrera de Jurisprudencia, durante la cual obtuvo numerosos
triunfos, presentando al fin su examen de abogacía. el 17 de enero de 1878.
El Gobierno federal aprovechó, desde luego,
los servicios del nuevo abogado, nombrándolo
Secretario del Juzgado de Distrito de Durango,
empleo que sirvió á satisfacción basta el año
de 1879.
il:o 1880 fué electo diputado al Congreso local por el Partido de Nombre de Dios. Termi-

H

ACE

CORRAL EN LA MESA DE HOl\OR,

Zorrilla. local donde debía celebrarse la fiesta.
Despué3 de un corto descanso, que los o:ga•
nizadores supieron aprovechar á maravilla,
prodigando tod? género de ate1;1ciones á las familias allí reun1das, los convidados pasaron
al jardín en el cual se hallaban dispuestas, á.
la sombr~ de los árboles y en un amplio corre•
dor, las mesa3 donde debía servirse la comida,
que fué excelente.

Pª:ª

EL BANQOETE OFRECIDO AL dEROR MINISTRO DE CHINA.

vicios muy importantes. A su iniciativa se de·
bió la supresión de las alcabalas, siendo el
Estado de Durango uno de los primeros que
tuvieron la satisfacción de haber abandonado
aquel sistema de impuestos.
Hasta el año de 1897, en que murió el señor
Gral. Flores, estuvo el Sr. Fernández en la
Secretaría del Gobierno, pues al ser electo
Gobernador del Estado su hermano, el señor

oooooooooooooooooooooooi

1
§
8
8
8

§
8
EL SR. LIC. DON ESTEBAN FERNÁNDEZ,
Electo Gobernador:de Duran1to,

su alto puesto el 16 de septiembre próximo, es
generalmente estimado en Duraogo, y tanto su
ilustración como sus dot~s de bombt·e de empresa y de honradez intachable, son prenda
segura de que su labor, como gobernante, será
pródiga en bienes para aquella Entidad fede•
rativa.

"

Banquete al Señor Ministro de China
La numerosa Colonia china que reside en
México ofreció, la noche del martes último, un
banquete íntimo al representante de su patria
en nuestro país, Sr. Cbentuog Liang Cheng,
como demostración de afecto y de respeto.
El banquete se efectuó en uno de los mejores
restaurants de esta capital, y á él asistieron,
entre otras personas, los señores Liang Shun,
Encargado de NPgocios de Cbina;Sin Sre-Yee,
.Secretario de la LPgación; Tong Ying, Carlos
Geyne, Hom Hai Wong, H. Wak Ling, Gong
Iwen Gee, Arturo Gegne, Pan Cbew, Chee
Coung, ChiogWab, Tinunj!'Ping, Pin Úm Fuk,
Lics. Eugenio Esquerro y Emilio Téllez, Jesús
M. Rába¡zo, Prof. José B. Feroández de la
Regata, Dr. W. Persia, J. W. Green y Franciscos Lesdros.
Los Sres. Geyne y Gong Tiven Gee ofrecieron
el baoquetA en nombre de la Colonia al ,señor
Chentung Liang Cheng, y el señor Ministro
contestó dando las gracias á sus compatriotas
y haciendo votos por la prosperidad de México y de China.
Durante la comida, la orquesta «Lerdo&gt; tocó
lo más selecto de su repertorio.
El salón donde se efectuó la fiesta lucía un
bonito adorno floral, viéndose por doquiera
enlazadas las banderas de los dos países unidos ya por las relaciones diplomáticas.
El banquete terminó peco después de las 11
de la noche.

.,.

LOS COl~DEl~OS
¡Oh qué bellos son; sus liliales
vellocinos recuerdan la albura
de las nieves que brillan triunfales
en las cumbres de olímpica altura!
¡Oh los níveos corderos pascuales,
sois emblemas de paz y ternura!
¡AltAneros toisones reales,
vuestra noble grandeza perdura!
¡Impolutos corderos sencillos
que baláis al oír car1Lmillos,
aunque pasen y pasen inviernos
desgranando su gélido lloro,
viviréis inmortales y eternos
de VirgiHo en las églogas de oro!
1\.Lijl'.R'fO !lERRERA1

GRUPO DE DAMAS Y CAB.\L1iERO3 CO.WORRENl'ES AL DÍA DE CAMPO,

�EL MUiiDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUS'.i'RADO

Ouerra Rusoja po11esa

....
.....

.....
~

r
. .
p-

...

...

• y

COMBATE DE FLORES.-CARRUAJE DE LA COLONIA FRANCESA.,
COMBATE DE FLORES EN PUEBLA,-DESFILE DE CARRUAJES.

LAS FIESTAS DEL CARMEN
KERMESSE EN SAN ANGEL

E

domingo último se dectµó en. San Angel
la kermesse organizada por la ¡unta de las
fiestas del Carmen, tomando parte en ella fa.
milias muy distinguidas de la localidad y de
otras poblaciones del Valle.
La fiesta resultó en extremo lucida, no sólo
por el buen gusto con que fueron decorados
los puestos, siguiéndose en el adorno el estilo japonés, hoy t~n de_ mo?a, sino también
por la extraordinaria ammación que despPrtó entre los moradores del pintoresco pueblecillo y por la numerosa concurrencia de México que se dió cita ne ~l jardín donde t~vo _lugar:
Los puestos principales eran los siguientes.
El de tarjetas postales, que representaba
una pagoda, estaba servido por la Sra. María Legorreta de Plowes y las Señoritas Elena
Zamora Plowes, María Margain, María. Luz
Enríquez, Sofía y Enriqueta de la Garza y
N atalia Marga.in.
El de Banca., que estaba á cargo de las Sras.
Leonor Martínez de Escalante, García Lascurain de Marga.in, Cristina Corti_na_ de Alvarez
y de las Sritas. Guadalupe y Cr1stma Alvarez,
Luisa y Julia García. Lascurain, María Lascurain, Luz Pasquel y Et?,carnación Colla?º·
Los puestos de confett1 eran tres, atendidos:
el primero, por 11!' Señora Luz . Garibay de Zepeda y las Señoritas Luz Gar1bay, Luz Ibáñez Guadalupe León, Luz Martínez y .María
Ele~a Hoppe. El segundo, por la Sra. Brier y
las Señoritas Brier, Power, Orvañanos, Nelly
y Arce y Guadalupe Sauto; y el tercero, por
la Sra. Clotilde Barrera de Calderón y las
Señoritas Luisa, Dolores y Elena Calderón.
En otros puestos, que eran de tómbola, de
dulces de cantina, de cerveza, de juguetes
chinos' de helados y te, vinos, á las señoras
Villar' de Martínez, Huber de Piña, de Escalante Ordoygoytia de Elguero, Terroba de
Murguía y á las Sritas. Ernestina Lar~añaga Alicia Guersney, María Mercenar10,
Leon~r, Sofía y Virginia Piña, Leonor Anda•
pia, Hermelinda y Sara Alfa.ro, Rosa y María
L

Azpe, Guadalupe Blanco, Dolores B:i,nd era,
Concepción Pardo, María Ordonoytia, Carmen M.urguía GuadHhpe y Ester Pesado, Altagracia y Bianca García Teru_el; damas todas que llevaban vaporosos tra¡es de verano,
de colores pálidos en su mayor. parte.
En este núcnero ofrecemos, ¡untamente !lºn
la de uno de los puestos principales, d&lt;?s mstantáneas del aspecto que presentaba el ¡ardín
durante la mañana del domingo.

€1 14 d~ julio ~n Pu~bla
Combate de Flores
resultaron las fiestas con que la CoLUCID.\S
lonia francesa, residente en Puebla, celebró el aniversario del 14 de julio. El Comité
organizador preparó varios feste,ios, entre
ellos un gran combate floral, en el cual toma.ron parte las principales familias de la sociedad de Puebla y de la Colonia francesa.
Las calles de Mercaderes, en donde están
situados los principales establecimientos franceses, fueron profusamente adornadas, y como
una prueba de simpatía hacia la Colonia francesa, todas las casas de las calles donde se
efectuó el comba.te, lucían también adornos,
consistentes en cortinajes, banderas y piezas
florales.
A las diez de la mañana, el paseo Bravo,
donde comenzó la batalla, estaba. lleno de es·
pecta.dores. Multitud de carruajes adornados
desfilaban arrancando aplausos de la multitud;
pero el entusiasmo no tuvo límites al presentarse el carruaje de la Colonia francesa. Era
éste una elegante victoria, toda cubierta de
rosas blancas y violetas, tirada por un magnífico tronco de caballos retintos, cuyas guarniciones simulaban guías de margaritas.
El carruaje iba ocupado por las bellas señoritas Carmen Blumenkron, Mercedes Valle y
Angela. de la Rosa, que vestían trajes azul,
blanco y rojo, respectivamente.
El jurado calificador, con toda justificación,
concedió el primer premio á ese lujoso tren.
La batalla terminó á las dos de la tarde y se
reanudó á las cuatro en las calles de Mercaderes, Santa Clar11, y Santa Teresa.
Las fiestas de Puebla terminaron con uua
gran función de gal a en el teatro Guerrero, á
la cual asistieron las principales familias de
la sociedad.

LA KERMESSE EN SAN ANGEC,,-PUESTO

DE CONFETTI.

..

UN ASALTO Á LA BAYONETA EN KIN-CHAU.

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.

"

•
UN AVANCE DE LOS JAPONESES POR CA.MINOS CUBIERTOS
]i~ ~~14;ESSE EN SAN ANGEL.-ASPECTO 'C'E L.A GLORIETA CENTRAL DEL JARDÍN.-VISlTANDO LOS PUESTOS.

�EL :r,rn~DO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

POLITICA GENERAL
R •la Y las Potencias.-Compllcaciones posibles.u La actitud de Gran BretaJ1a,-El Derecho Jnter·
nacional Y los bnques neutrales ante los bell':'erantes.-La cuestión d&amp; los Dardanelos,- Las azaJ1as del Contraalmirante Brezabrazoff,-Hundimtento de un buque mercante iu,:lés.-La cAmv~ñ,. en l\lanohu.ria.- La toma de Tacheklao,-El
a,vance general al norte,- La estrategia Japonesa.

RA de preverse que las excursio.nes de los
barcos de la escuadra voluntaria rusa en
el Mar Rojo,habrían ?e provo~ar las complicaciones que han surgido, y aun no se des-

E

la captura del vapor dfalacca&gt;, de la Compañía
Oriental Peninsular, se dice fué contestada sa•
tisfactoriarnente por el Conde Larnsdorff; ~e en·
viaron órdenes para suspende: los registros
de barcos neutl'ales,se desautorizó la conducta
del«San Petersburgo&gt; y del «:Srnolen~k&gt;, Y. p~r
un momento se pudo creer que el eno¡oso 1DC1·
dente había pasado sin otras más graves consecuencias.
Pero aun antes de que se hubieran desvanecido tc,das la nubes de torrnent~ Y resuelto los
rob lemas. planteados con motivo de la capt~~a di, los barcos,el estado de la flota voluntar1.a
rusa ante el derecho internacional y ,la ?ebat1•
da cuestión de los Dardanelos, los wcidentes
se repiten en el Mar Rojo, y para crear una

un buque mercante con carga .perteneciente á
fi ntes americanos y consignada á c~sas
~ra ca . Después del cMalacca&gt;, el &lt;Kmght
aponesas.
·
d 1 v·
J
Comrnander&gt;,
hundido por los disparo~ e .. ¡ .
.
te
Bezabr·azoff
en
su
atrevida
¡ira
cea1miran
'
fi · 1
·
orlos mares japoneses, ha hec~o ¡ar as m1p
d
la
conducta
de
la
marina
rusa
para
ra as en
·
t 1
los buques de las potencias neu ra es.
coDetengámonos un punto p3:ra exponer los términos de las diversas cuest10nes que provocan
estos incidentes.

***

El tratado de París, )mpuest~ á Rusia desé de la guerra de Crimea, sena.la á Turquía
ibligación de no permitir el paso yor los
Dardanelos á buques de guerra mos_cov1tas; pero nada habla, como era de pnsum1r_se, acerca
de los barcos mercantes, que una vez fuera de
1
guas territoriales turcas, pueden convertf:s: en cruceros auxiliares, sin que _haya responsabilidades por. tal teansformación en el
obierno de la Sublime Puerta.
g Para que una potencia beligerante pueda
e·ercer con sus barcos las ~acultades que le conc~de el derecho internacional respecto á lo~
buques neutrales que conduzcan ó pued~n con
ducir contrabando de guerra, ¿es .preciso que
barcos sean previamente reg1strad?S en
f!~~ancillerías extranjeras? ¡,Es necesarJO que
hayan sido construídos con el carácter de navíos de ¡ruerra·? No basta, para darles pleno
derecho de registro, la bandera de guerra que
enarbolan·&gt; Según se resuelvan estas preguntas, quedará juzgada la conducta de l?s barcos
rusos que han operado en el l\Iar Ro¡o.
En la opinión inglesa parece prev3:lecer la
idea de negar toda facultad legal á Rus.1a; pero
más que apoyada en razones, al parece1· se ha
presentado al amparo de su podero~a e~cuadra.
y ante el temor de nuevas compllcac1ones, el
uobiernodelCzar, dícese, se comprome.teáceder,
promete retirar sus barcos voluntHr1os Y suspender sus operaciones, mientras otr?s buq,ues
con derecho indiscutible llegan á eJecutar lo
mismo que ahora se reprueba en el «Petersburgo&gt; y el «:Smolensb.

f:

y

***

.¡:¡

.t.

GUERRA RUSOJAPONESA.-AMBULANCIA JAPONESA EN EL YALÚ.
vanecen, á pesar de la buen.a, arrnonfa c~o que
han conducido las negociaciones los gobiernos
de Londres y de San Petersburgo. La protesta
presentada por el gobierno inglés, á causa de

situación mucho más trabajosa á la Cancillería moscovita, un buque mercante inglés es
echado á pique en aguas japonesas por los
cruceros de la escuadrilla de Vladivostock,

Por lo demás consideramos poco fructuosa
para Rusia y rdenos perjudicial para el Japón
Ja misión encomendada á la asendereada escuadra voluntaria. El asombroso. desarr?llo
de la industria japonesa en los últ1m?s trernta
años, aun rebajando las exagerac1o?es que
pueda haber por parte de los ?ecesar1os «:re•
clames&gt;internacionales, es suficiente para atender á las propias necesidades del país. Hay en
el mismo territorio niponés arsenales n,ayales
y militares, fábricas de armas, de mumc1~mes
y de explosivos, hasta con secretos exclusivos

GUERRA RUSOJAPONESA. - EL VICEALMIRANTE KAMIY.URA,
Á BORDO DE SU BUQUE INSIGNIA.
desconocidos á los productores europeos; durante los largos años de pr.eparativos que s~creta ó abiertamente ha dispuesto el Imper10
á la tremenda guerra que emprendiera ha podido acumular en sus almacenes ;nmensas cantidades de cuanto pudiera haber menester para
cubrir sus actuales necesidades; ha podido
acudir á la producción extraña para allegar
lo que faltara á la propia; y en el enor~e consumo que exige la campaña en Mancbur1c1,, que
ya dura seis meses, poco puede esperar de lo
Que lleven á sus puertos los navíos procedentes
de las remotas playas europeas.
Casi vana é inútil resulta. pues, la obra de
los barcos rusos en el Mar Rojo; el perjudica·
do realmente es, no el comercio de contr:i.bando
de g-uerra, sino el común, que se sostiene con
el Extremo Oriente, donde bay tantos intereses
dig-nos de consideración.
Alegan los rusos que sus espías les habían
revelado que esa corriente de contrabando
existía, con perjuicio de sus propios intereses,
en la campaña por mar y tierra; pero antes de
emprender una acción decisiva, que por fuerza
había de lastimará los neutrales ó que aparentan serlo, debió convencerse de la eficacia
de los medio~ empleados y estudiar las dificultades que podrían s•1rgir.

***

Empero, hay en todas estas cuestiones una
que resalta con caracteres sombríos y que, sólo fiada en las promesas de Rusia, no ha empujado á Ine;laterra á tomar medidas abiertamente hostiles: el hundimiento de un barco
mercante por los rusos, frente á las costas japonesas. Dicen de San Petersburgo que no es
posible suponer Que~¡ comandante naval d~ la
escuadrilla de Vlad1vostock haya procedido
sin necesidad. ¿,Hasta dónde puede llegar la
exigencia de esa necesidad que hunde en las
olas un vapor indefenso? ¿Hasta dónde puede
disculparse esa resolución tremenda de cañonear una embarcación desarmada, sólo porque
no se tienen medios para conducirla con tripulación de presa al primer puerto nacional de
la escuadrilla a.g -resora? E~o es lo que se alee;ará ante el g-obierno inglés euando lleg-ue la
hora, que no ha de tardar, dada la exaltación
británica, azuzada por la prensa de todos los
partidos. cuando se presente en toda forma la
reclamación dehida contra la conducta del
Vicealmirante Bezabrazoff, que hasta hoy sólo parece liener en su descargo la circuni::taocifl.
rle haber salvado á la tripulación del &lt;Knight
Commander&gt;. sentenciado en juicio sumarísimo á perecer bajo el augusto manto que envuelve los palacios encantados de la mítica
Anfitrite.

***

GUERRA RUSOJAPONESA.-DESPUÉS DE UN COMBATE CERCA DEIPURRTO ARTURO: EL CAMPO!JAPONÉS,

En medio de estos embrollos orillados á
crear en Rusia una posición embarazosa, y á
entorpecer las buenas relaciones que trabajo-

GUERRA RUS0JAP0NESA .-UN EPISODIO DE LA BATALLA
DE CULIENCHENG,

samen te se conservan con la Gran Bretaña,
sobresale con claridad deslumbrante la jira
audaz del comandante de la escuadrilla de
Vladivostock, quien desafiando á su vigilante
pertinaz, el contraalmirante Kamimura, destacado con el exclusivo objeto de acechar y estorbar sus movimientos, lo burla atrevido y se
lanza por aguas enemigas hasta llegará la
entrada de la había de Tokio, sin duda decidido á llamar la atención del almirante Togo,
y oblig-arlo á que debilite las fuerzas navales
que sitian Puerto Arturo, baluarte que hasta
ahora resiste con brío los repetidos ataques
que para rendirlo han emprendido por mar y
tierra los sitiadores.
¿Llegará la osadía de Bezabrazoff hasta intentar un bombardeo contra la s11grada capital japonesa.? PretPnderá penetrar á la bahía
donde es de creer hay sobrados elementos de
resistencia? Sería una aventura que pondría
el sello á la bravura y arrojo del marino moscovita.

es una nueva sorpresa para los que observan
los hechos con interés.
Esperemos el giro quP han t1ado á la marcha
de los acontecimientos los avances efectuados
por las tropas japonesas, que acaso no esté
lejano el día en que se intente un golpe decisivo
en Manohuria y en la península de L iaotung
donde se asienta Puerto Arturo, del cual faltan
noticias absolutamente lo mismo rus&amp;s quo
japonesas, desde que se habló de la catástrofe
sufrida por las fuerzas sitiadoras, en una de
las fortificaciones que rodean la plaza.
27 de julio de 1904.

*"'*

RESENTAR á Consuelo Vivanco? No es
necesario por cie1·to. Los lectores de EL
P
MUNDO ILUSTRADO seguramente que al ver la

Digan lo que quieran los peritos militares
rusos, según los últimos informes llegados á
nues tro conocimiento, por medio de las agenci&amp;.s cablegráficas, no pueden considerarse fa.
vorables á las armas rusas las operaciones de
la campaña po:- tierra, emprendidas en la semana por los ejércitos del Mikado. Las fuerzas
unidas de los generales Okú, Kuroki y Nodsú
han iniciado un avance en toda la línea ; han
arrollado, después de tenaz resistencia, á las
tropas enemigas que sostenían posiciones escogidas y bien fortificadas en el pueblo de Tatchekiao y sus alrededores; han ocupado el
pue1 to y ciudad de Niuchuang-, excelente base
de operaciones, si acaso les faltara Dalny y
las islas de Elliot; han roto, al parecer. el ala
derecha del ejército ruso, atravesanoo por entre las apretadas filas del general Keller. que
sufrió un fracaso en su r econocimiento del
Paso de Motién : han emprendido con buen
éxito un movimiento general de flanco contra
las posicionPs rusas, y dejando á un lado los
pun tos fortificados de L iaoyang, avanzan seguros quizá directamente contra Mnkden, hasta
ahora cuartel del general Kuropatkine.
E s verdad que el abandono de Niuchuang
había sido muchas ocasiones anunc:ado y aun
se habló más de una vez de ocupación y reocupación; pero no puede decirse lo mismo de
Tatchekiao. donde todos creían que habría la
anunciada batalla trascendental. ,Por ahora el
anunciado combate se transfiere para Haicbeng
ó Liaoyang, si acaso esas posiciones estorban
la marcha hacia el norte en busca de Mukden.
Cautos, corno siempre,en todos sus movimientos, los japoneses han sabido ocultar sus planes estratégicos, no sólo al enemigo, sino hasta
á los corresponsales que marchan con ellos en
el campo de operaciones. Cada paso que en el
desenvolvimiento de la ca.mpaña se descubre,

•

z. z. z.

PRESENTACIONES
CONSUELO \?J\?ANCO

risueña faz juvenil, habránse dicho, por desmemoriados que se les quiera suponer: «yo conozco á esta chiquilla: es la hermana de Conchita&gt;. Y la conocen de fijo. Allá en los buenos tiempos de la Compafiía Infantil, Consuelo Vivaoco se hacía aplaudir frenéticamente.
Después ha crecido, ha crecido mucho: es toda
una sefiorita, toda una artista.
Ya no hace los papeles aquellos en los cuales la aplaudimos en la Infantil. Ahora nos
hace ver á toda esa floración femenil que aún
produce la madre Es pafia; ahora es chula, y
maja, y baturra, y todo lo que los autores del
género chico quieren.
Consuelo Vi vaneo tiene dos graodes fortunas: la primera, es la de ser joven; 1a segunda, la de ser hermosa. Y con semejante capital, se va muy lejos en la vida.
Por lo demás, tales son los deseos de sus
amigos, tales los deseos del público que la
aplaude. Irá muy lejos Consuelo porque ha
tenido otra fortuna más: la de empezar pronlo, la de iniciarse· bien y muy temprano en el
arte dramático. A la edad que ella tiene, much11s sefioritas hay que se ruborizan cuando
se les llama así, y no se les hacen las cortesías que antes, como niñas, recibían. Consuelito Je llaman sus amigos, porQue, en la intimidad, posee un mérito no común entre las almas de teatro: es sincera, y sigue, por eso
siendo niña. En el escenario tiene talento'
gracia y desplante. D9 bastidores adentro tie:
ne candoroso trato. Irá lejos, si se lo pr~pone, porque I a naturaleza la ha, dotado de excelentes condiciones teatrales. Fuera del teatro
quedará la misma: una buena muchacha, inte:
ligente y amable.
Puede escoger entre los dos caminos. Ambo¡¡
la llevarán á la felicidad si así lo desea,

�EL :MUNDO lLtrSr-RADO

EL MUNDO ILUSTRADO

PAGINAS DE LA MODA

Artistas Jóvenes
..A-

Los trajes negros.-Abrigos de verano
A hablado EL MUNDO diario de las ventajas que presenta. el traje blanco, por estar
al abrigo de los caprichos de la moda. Los
negros participan del mismo privilegio en más
alto grado. Bien mirado, el negro es toda.vía.
más práctico que el blanco, y una dama que
concurra. poco á recepciones y paseos, encon-

H

tra.rá más oportunidad de llevar un traje negro
muy elegante, que uno blanco.
Un vestido negro de género que se pueda usar
todo el año, prestará sus servicios lo mismo
en visitas, conciertos y 1·euniones, que en una
brillante comida.
Si se hace un segundo cuerpo negro escota-

do, se tendrá realmente una &lt;toilette&gt; para todos los casos: para baile con la blusa escota.da
y para calle con el cuerpo alto.
En cuanto á telas, el crespón de China es
ideal, sirviendo lo mismo el tafetán ó cualquiera otra elegida c~n prudencia.; pllrO el
crespón de China se adapta á todas las estaciones y es casi tan fácil de llevar
como el paño, y tan elegante como
la seda má¡¡..Jina.
El modelo de falda. que recomendamos, es la forma plisada á sol,
por múltiples razones: en primer
lugar, es muy bella y a.hora es la
clásica por excelencia; y en segundo, tardará mucho en pasar de
moda, en tanto que las faldas modernas, tan cargadas de adornos,
están muchísimo más propensas á
ser efímeras.
No ha.y que preocuparse con la
anchura de la falda; no engruesa
como se cree. Estos pliegues de sol,
con sus líneas irradia.das, adelgazan y alargan la silueta.
El forro debe ser del largo de la
falda. Así dispuestas las cosas, se
sorprenderán mis lectoras de pare·
cer tan altas y distinguidas con
estos atavíos. Conviene elegir para
el forro tafetán de color, pues de
esta manera resulta el traje más
elegante y fácil de llevar que si
tuviera fondo negro. Será razonable dejar la falda de crespón independiente, lo que permitirá arregla.ria sobre fondo negro ó de
color.

***

Digamos a.hora unas palabras
acerca del cuerpo, que puede ser
blusa ó bolero, ya que la una y el
otro están poco sujetos á cambios.
Pa.ra. personas delgadas, se tendrá
buen éxito usando muselina de seda
plegada en acordión, blusadaen la
cintura, poniendo encima de este
cuerpo un bonito bolero de encaje.
Las personas gruesas usarán muselina de seda muy ligeramente
fruncida.
Sólo de las mangas no podemos
aconsejar modelo que no esté expuesto á cambiar repentinamente
de moda¡ pero por fortuna. se pueden modificar con bastante facilid
a.d.
11\ \'
.~, ~
El sombrero que mejor armoni..
za con este traje, es una gran ca~, pelina negra que se puede ejecutar
,,~
sobre paja ó bien sobre
tul ó muselina de seda,
dispuesta en pliegues
~ \\·
superpuestos. Las plu.
mas de avestruz son de
efecto maravilloso;pero
si no es posible obtenerlas, se suplen con
nudos de listón &lt;liberty&gt;, plegado en acordión ó simplemente
ar:-uga.do.
MARfA LUISA.

FfGUR!NES NÚMEROS

1,

2

Y3·

�Et MUNDO ILUSTRADO

•expresaba su adoración conforme á la natura·

Nuestros Figurines
NúM. 1.-Elegante abrigo en tafetán negro,
fruncido al derredor de un empiezo de encaje•
pasamanería negro 830; delante,_ bullones 1?li·
sados, bajos de mangas de encaJe y muselina
de seda.
NúM. 2.-Pequeña capa Maintenon, hecha
en grueso guipure y tafetán fruncido; adelan·
te, larga corbata de muselina de seda.
NúM. 3.-Pequeña manteleta de seda suave
plegada y anchos entredoses de guipure; corbata de largas puntas guarnecida del mismo
entredós y unida á la manteleta bajo dos ro•
setas de seda plegada en radios.
NúM. 4.-Esta manteleta de seda y guipure
es corta sobre los brazos, alargándose en
punta adelante y atrás, á manera de ficbú.
Puede hacerse en todos colores y telas, lo mismo en v~lo que en seda suave ó paño.
NúM. 5.-Mantón estilo sastre en paño gris
claro; pelerina dentada, botones planos dora•
dos ó plateados.
NúM 6.-Cbaqueta de faldón en tafetán negro con cuello de paño blanco bordado de seda
negra; el miSJ:10 bordado incrustado en la
chaqueta. dibu1ando un bolero delante.
NúM. 7'.-Capita de paño recortado en per·
sianas al:·ededor de una larga estola de paño
bordado.
NúM. 8.-Paletó corto de seda ne!l"ra; mangas trapeadas en tul, punto de e~píri_tu negro,
sobre fondo claro; berta con aplicaciones del
mismo punto.
NúM 9. -Toilette de calle ó de gardenparty en linón rosa, ataviado con . pequeños
pliegues y entredoses. Canesú y baJOS de las
mangas de linón viejo bordado, berta y volantes de la. falda en linón rosa plisado, orla.do de entredoses y montado bajo uo_a
doble :fila de escarolas del mismo linón. Toca de paja con nigrette&gt;.

leza de que le dotó el creador.
Contemplando aquel tumulto, Brahma, lleno
de alegría por tanto ,amor, tornóse á Siva.
Mas el dios terrible/ sonrió señalando ~ la
tierra, y Brahma vió que en el globo deserta·
Jo por sus habitantes una abeja zumbaba. sobre los cálices, una. hormiga corría desolada
entre las hierbas y un hombre vagaba por los
prados El creador se entristeció contemplan·
do aquellos tres seres que no querían adorarle. Mas deteniendo el gesto de Siva que se
disponía á aniquilarlos, dijo con vo~ potente
domioador3:1 que oy_er_on todos, los ingratos
los agradecidos: «Vivid, creced, llenad el mundo, seres que saqué de la nad:i.. La muerte los
dolores, los males amenazarán vuestros días
pero sólo responderéis de los que oscorrespon:
d_an R vosotros solos. Andaréis por el mundo
sm preocuparos de los sentimientos de vuestros semejantes, sin que su porvenir os entristezca ni os abrume el pasado de cuantos fueron antes que vosotros. Sólo los tres seres
que, n&lt;;&gt; quisi~ron adorarme, la negra hormiga,
la abe1a rubia y el hombre, sufrirán por ellos
Y por los suyos. No se bastarán á sf mismos.
Les será imposible vivir en vuestro aislamiento. Les mortificarán los dolores de sus des·
cendientes, las penalidades de sus antecesores y serán desgraciados en el presente1 en el
paqado, en ~l porvenir&gt;.
Desp_ués, Brabma desapareció, y mientras
los anu:~ales, _agradecidos, se dispersaban alegres y sin cuidados, los tres seres ingratos
busc3:ron á sus semejantes, y desde entonces la
hormiga, el hombre y la abeja viven en sociedad con los suyos y por ellos sufren.
FILIDOR.

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RISAS

o

Ríe que ríe; la rosa
En el capullo plegada,
Se asoma leve, riendo
Por el botón de esmeralda.

La leyenda de la hormiga
el mundo vacío de seres,
B1·ahma el creador se recogió
en sí mismo. Tras él, y ocultán·
dose entre nubes, Visnú el cooser·
vador y Siva el aniquilador, esperaban.
Luego que pasó su meditación, Brahma ex·
tendió una mano deseando que la árida superficie de la tierra. se cubriese de verdor, y aquel
deseo se cumplió en el acto. Por todos sitios,
colo-ando de . las rocas, tapizando los llanos,
uniéndose en los bosques, nacieron las plantas, los árboles, los musgos, y pronto, sobre el
follaje espeso, sonrieron las flores. Brabma se
recreó un instante en su obra, mientras Visnú
dejaba caer el rocío, entibiaba el ardor del
sol con brisas suaves y Siva desataba los huracanes sacudidores y dejaba rodar los granizos. La vida y la. muerte comenzaban á luchar.
Después de habe1·se deleitado en su (Jreación,
Brahma deseó que las sel va", los val les, las
a11uas, los aires y las profundidades subterrá·
neas se poblasen de seres. Y extendiendo otra
vez la mano creadora, pareció sembrar gérmenes de existencias por los cuatro puntos del horizonte.
Bajo aquel gesto fecuodante, la tierra y las
aguas hirvieron en vidas, que se concretaron
en las formas más diversas. El deseo omnipotente de Brahma no se detenía en apariencias
det.ermioadas, y los seres más distintos nacían
mezclados unos con oti·os en confusión extra.ordinaria.
Sobre los caparazones rugosos de los cocodrilos y los escudos de las tortugas. flotaba
la. gracia de las maripvsas, de los pájaros pequeños, revolaotes y multicolores, mientras en
el mar saltaban peces lucientes y plateados y
entre los valles de las olas dormía la negra .
muchedumbre de los cetáceos.
Por cima de las selvas pasaban triángulos de
grullas, bandos deslumbradores de cotorras,
parejas de tórtolas y dé palomas unidas en
blando volar, y en lo alto, casi invisibles, se
cernían las águilas, los buitres, todos los dominadores del aire. Por los árboles bullía la
inquieta turva simia, saltando de rama en rama, gesticulante y burlona, y bajo ella pasaban, lentos y majestuosos, con callado pisar,
los gualdos tigres, los leones, los leopardos
mosqueados, las hienas grises, los osos peludqs y tardíos. Ea las llanuras y en los valles
pacían las graciosas cabras, el caballo, las
ovejas quejumbrosas, los antílopes medrosos,
y en medio de todos, la roca vi viente del elefante emergía de entre las hierbas altas, ondeando su trompa serpentina. Sobre las flores
zumbaban las abejas, por entre las gramfoeas
corrían las hormigas; al fin el hombre nació.
Brahma había concluído su tarea.
Todos aquellos seres vivían confundidos y
mezclados sin atacarse ni hostilizarse. Las

JI

Ríe que ríe; en el lirio
Vierte la risa sus gracias,
Y de la flor las despliega
Sobre la copa. morada.
':J

NTE

Ríe que ríe; en el vivo
Clavel de enceodiáas llamas
Revienta alegre la risa
'
En explosiones de grana.
Ríe que ríe; y mirando
Bogar á dos por las aguas
Suelta su risa á torrentes '
La boca de la gi-aoada.
RUBÉN

D.ARiO.

FIGURÍN NÚMERO 9.

Ecos de todo el Mundo
Coantloso donativo de loR RostchJld · - Una O b ra bené flca,-Jnaui:-nraclón de nn monumento en Waterloo.
La cuestión de los millones de los cartujos en Francla,-Nneva
ópera de Salnt·Saens,

FIGURINES NÚMEROS

7

Y

8.
ú_ltirna donación de los hermanos Rostchild ha llamado mucho la atención en París. Los barones de Rostchild son conoeidos hace largo tiempo, lo mismo en Eurcpa
A

FIGURINES NÚMEROS

especies más distintas fraternizaban, y sobre
el haz de los estanques flotaban los cisnes sin
temor á las águilas, mientras en las ramas
rugosas de los árboles se movían los ondulan~e~ cuerpos de las sierpes juQto á los pavones
1t•1:;ados. E_□tre las gramíneas, los lagartos reposaban, sm perseguir ni atrapar á las abeJas doradas _que zumbaban, tra.nquilas, sobre
las flores. Filosófico y grave, el sapo se mov~a con paus~, y los. coleópteros no huían á su
v~sta. En la rnmensidad del mar reinaba también la paz.
Los peces resbalaban suavemente entre las

4, 5 y 6,

aguas, Y descendiendo á los abismos profundos
donde las conchas abrían sus valvas y el co·
ral florecía sus ramos sin temor á enemigos
tornaban á subir otra vez hasta flotaF entr¿
las_ espumas y las larg~~ ~iotas de las algas,
ba¡o e_l ~o! alegre. Un Jubilo inocente, profondo, origmado por el desconocimiento del mar
Y de la muerte, reinaba en el universo.
A~te aquel espectáculo hermosísimo Brabma
Y V_isnú sonrieron deleitados. El mi~mo Siva
gividó, por un instante, la crueldad necesaria
e ~u na.turale_za y permaneció inmóvil. Agra·
decida á los dioses, la tierra hizo subir hasta

ellos aromas de flores, gorjeos de pájaros.
Buscáronse los seres, ansiosos de caricias; las
corolas defa.llecieron repletas de polen, y des·
de los húmedos abismos de las aguas, hasta el
más enhiesto pico de los montes, resonó un
dulce lamento, una queja apasionada.
Los ojos de Brahma se posaron con deleite
amoroso sobre aquellas criaturas que extrajo
de la nada; luego se humedecieron al ver el
horrible gesto de Siva que se p1·esentaba á
destruirlas. La bondad de Brahma quiso alar•
gar un instante más la dicha de que gozaba la
creación, y deteniendo el ademán destructor de
Siva, concedió á todos los seres ese momento
de felicidad absoluta, no turba da porla presciencia de la muerte, cuyo recuerdo no nos
ha abandooadodes de entonces.
Para justificar aquella debilidad, Era.broa
habló así: «Detén, terrible Siva, por un ins·
tante el golpe de muerte con que amena.zas
mi obra. Deseo que antes de morir alguno de
los &lt;ieres creados por mí, me adoren todos, re·
verencien á su hacedor. Venid, ordenó. Aban·
donad vuestros goces, vuestras tareas, los sitios donde os coloqué. Llegaos todos ante mí.
Adoradme, ensalzadme, puesto quesois míos
y mía es la partícula de vida que os anima&gt;.
A la orden de Brahma, todos los seres se
precipitaron ante su creador con empuje formidable. Todos, mezclados los pacíficos con los
hostiles, los grandes con los pequeños, se
amontonaron delante de Brahma, adorándole,
De la muchedumbre nacían rugidos de fieras,
cantos de aves, aletazos de peces. Cada animal

[

TRES HERMANOS ROSTCHILD.

que en América, tanto por pertenecerá una lar¡¡-a. familia de archimillonarios, cuanto por su
mterveoción en la política de Francia.
Pero !_oque los hermanos Rostchild acaban de
h_acer, tiene muy pocos precedentes en la historia di: la filan~ropía. Se comprende que el industrial más rico de Alemania, Krupp, baya
~onado á los obreros que en su factoría trabalª.º Y que le han hecho ganar millones sobre
millo~~s de marco_s, e~ terreno necesario para
q?e eri¡an sus_habitac10oes y que les haya vendido, sm pérdida de su puesto, los materiales y
aun la mano de ob~a. De_ no haber seguido esa
c_ooducta., su propio capital se hubiera resentido más que el de l?s competidores; pero, en el
caso de _los Rostch_ild, la donación se ba hecho en circunstancias completamente distintas.
Los _millonarios citados, viendo la miseria
que rema entre los obreros que trabajan en París Y,~º. sus :iirededores, han tenido Ja idea de
dar ~iez_millones de francos" para aliviar
esta miseria! no en donaciones caritativas, que
Pª:8: ~ada sirven en general; sino para la adquisición ~e _un amplio terreno en el que habrán de erigirse habitaciones baratas, en las
c1;1a_les_el obrero pueda encontrar alojamiento
hig1émco, que no le cueste demasiado caro.
La idea es digna del alto criterio de los donadores. Del problema de b habitación depende0;, en gene:·al, los demás problemas cuya reso•
~uc~ón agobia al proletario. Si la habitación
10d1spensable agota los elementos de g ue
obrero puede disponer, evidente es que los ~~
más problemas se sentarán en una base falsa.

�,
EL :MUBDO ILUSTRADO
Los $5.000,000 que han dotado los Rostchild
servirán: primero, para la adquisición de terrenos, y después, para levantar en ellos habitaciones baratas, cuya renta se encuentre al
alcance de los obreros. Así se habrá conseguido dotar á la ciudad de un bonito barrio, dar
alojamiento á los obreros honorables y evitar la miseria de muchas familias, miseria cuya base se puede encontrar en el pago de rentas excesivas que los propietarios exigen.

***
Con el nombre de &lt;Los Millones de los Cartujos&gt; se está ventilando en París uno de los
más curiosos asuntos parlamentarios. Se sabe
que el ministro Combes, que ha obligado, con
mano de hierro, al cumplimiento de la ley á
las Asociaciones religiosas, se ha captado, por
su conducta, ciertas odiosidades, especialmente entre los frailes católicos expulsados. Parece que los Cartujos (los fabricantes de alcohol del Departamento de Isere) pen~aron en
conseguir licencia para quedarse en Francia,

..

S7ILWELL PLAC:C

Ya al caer la tarde, Cambronne, cuya heroica frase
' debería momentos después
inmortalizarlo, dió la orden
de que se quemaran las&lt;águilas&gt; de los pabellones en cuya moharra lucía el águila
altanera de Napoleón. Por
desgracia uno de los pabellones quedó entero, dominando
la llanura cubierta de cad\iveres, cuando una banda de
merodeadores apareció lista
á despojar á los muertos. Se
habían acercado al siniestro
grupo que formaban los gra·
naderos muertos, cuando on
águila viva, aunque herida
de muerte, llegó volando á
posarse sobre la moharra de
la que, momentos antes, una
mano criminal había robado
el águila de oro que de Rusia
vol vía. El águila iba mortalmente herida, estaba desangrándose y con el ala rota;
pero con su otra ala y la cabeza dirigidas al cielo, parAcía protestar altaneramente
de la derrota.
Los merodeadores se retiraron, presas de un supersticioso teroor. El águila murió
en el sitio y fué enterrada al
propio tiempo que el pabellón
de los tres colores del Imperio
de Napoleón. Ahora el recuerdo será perpetuado por
la obra de Gerome, que seha
inspirado en la tradición referida para fundir su monumento.

La más hermoso Colonia no sólo por su posición,
que lo es contigua al Paseo' de la Reforma, sino porque las personas que están comprando lotes, pertenecen á lo más granado de nuestra ~ociedad, quienes desean construir magníficos edificios, que, en
época no muy lejana, llegarán á ser el lugar más de
moda y el centro de las lujosas residencias de la
ciudad de México.
Sírvase investigar el alza á que ha llegado en esta parte de la ciudad, de algunos años á esta parte,
y se convencerá de que no hay inversión más segura ni de más brillantes resultados que la que le ofrecemos.
Por un acuerdo especial, se ha prohibido, para
siempre, establecer pulquerías ú otros establecimientos por el estilo en esta Colonia. Siendo estA
lugar pli.ra edificar fincas que llenen todos los requisitos de salubridad y, por consiguiente, para que
residan persona8 de refinada cultura, se hacen necesarias estas restricciones.
En menos de tres meses se ha vendido cerca de
la cuarta parte de este terreno, y esperamos que para fines del presente año, todo3 los lotes h~brán sido
tomados, y dentro de unos cinco años, este lugar Ferá el más hermoso y saludable de la Capital de la
República.
Oreemos que en un tiempo no muy remoto, México llegará á ocupar la primera fila por sus edificios,
·en el hemisferio occidental. Tiene la ventaja natural, que no gozan otras capitales: salud y cultura.
Continuamos vendiendo lotes bajo nuestro mismo
plan, es decir, veinte por ciento al contado y el resto en nueve años . .Ningún interés se paga sino después de que se hayan concluído: calles de asfalto1
banquetas de cemento, drenaje y un sistema completo de agua. ¿Hay alguna proposición de terrenos mejor que
ésta?

***

Después de ganar fama y
ESCENAS DE LA
dinero en su país natal·(contradiciendo el supersticioso
refrán que dice: &lt;nadie es pro·
feta en su tierra&gt;), el ilustre maestro SaintSaeos acaba de triunfar definitivamente en el
Teatro Convente Garden, de Londres. Ha sido
su ópera &lt;Helene&gt; la que le ha servido para
ser consagra,: o por la crítica inglesa.
Desde hace algún tiempo que se ha venido
acentuando en Inglaterra el sentimiento de admiración por el ilustre maestro francés. De
los más aristocráticos teatros le llegan propo-

ÓPERA &lt;HEC..ENE&gt; DEL MAESTRO SAINT SAENS.

ha visto al amplio cóliseo lleno hasta rebosar
de un público entusiasta y amable, que ha pro·
diga.do á Saint Saens ovaciones tras ovaciones.
Al decir de las críticas, es la ópera mencionada una de las mejores que se hao escrito en
los últimos años y bien merece ser obra de
Saint Bae ns, cuya fama anterior ha venido á
confirmar plenamente.

LA INAUGURACIÓN EN WATERLOO
DEL MONUMENTO DE GEROME.

mediante la curiosa petición dirigida al Parlamento, en la que decía.o que &lt;siendo ellos los
que proporciona.bao trabajo á muchos obreros
en sus fábricas de aguardiente, el hecho de expulsarlos debería evitarse, considerando la.empresa de I a fabricación de alcoholes como de
utilidad pública&gt;. Por supuesto que el Parlamento no quiso dar oídos á tan peregrinas razones. Eutooces se dijo que los Cartujos habían
ofrecido un millón de fra neo;, á M. Edgar Combes, hijo del primer ministro y su secretario,
«para que influyera cerca de su padre en el sentido de evitar la expulsión de los Cartujos&gt;.
De aquí el proceso parlamentario. Se nombró una comisión que investigara cuidadosamente el asunto, en vista deque, de ser cierto
el caso, entrañaba la comisión del delito de soborno.
Los miembros del Parlamento que han sido
encargados del asunto bao tenido que luchar
con la mala fe característica delos Cartujos,
que ban embrollado voluntariamente el asunto,
para dilatarlo lo más posible y para perjudicar, con un largo proceso, ya que no al primer ministro, á su hijo y secretario general.

***

Se acaba de inaugurar solemnemente en Waterloo el monumento que Francia mandó construir y cuya idea fué de Gerome. Se trata de
conmemorar uno de los episodios más grandiosos de la última batalla napoleónica: el episodio del águila. Se cuenta que en la noche tremenda de Water loo los granaderos de la vieja
guardia fueron despedazados por las continuadas cargas que contra ellos dirigieron los
ingleses.

LA COMISIÓN PARLAMENl'ARIA FRANCF.SA, EN SESJÓN, INVESTIGANDO
EL ASUNTO DEL &lt;MILLÓN DE LOS CARTUJOS,&gt;

siciones para que entregue sus obras á los &lt;manager&gt;, para que el público de los arandes centros. de población de Inglaterra ºescuche sus
partituras.
El maestro francés accedió y el triunfo ha
sido cue~tión de poco tiempo, puesto que desde la primera representación de &lt;Heleoe&gt; se

. Las escenas están tomadas de la vieja tradición de la toma y destrucción de Troya por
los compañeros de U lises. Los a.mores de Elena han sido la base que el autor tomó para
bordar sus hermosas notas.

Par a mayores informes, dirigirse á

United States y Mexican Trust Company,

_,

Primera de San francisrn, 4,

ó á los Sres. Prevost &amp; Vail,

1

Primera de san francisco, 8.

_,

_ __
_.

..

.,..;;._..............: -:.- ~

/

�Año XI-Tomo II-Núm. 6

Retened en· Iá Memoria
j)amas c/eganfes:
Habréis fijado vuestra atención en los bonitos Vestidos y Trajes estilo
sastre que se ven los Domingos en el Paseo de Chapultepec; muchas personas se complacen con sorpresa de ver el excesivo lujo y delicado gusto
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Apartado número 26

Agosto 7 de 1904

Precio del ejemplar: 50 cs.

�.

.

L UNDO LUST~ílDO
Año XL-Tomo U-Número 6

MEXICO, AGOSTO 7 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOU
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre lle 1894.

Especialidad en artícul,os para Iglesia, Galonería,
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Garanta: LUIS REYES SPINDOU

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,
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PAPEL TAPIZ

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Remitimos, FRANCO DE PORTE, los pedidos mayores de $ 25.00, cuyo
peso no exceda de 15 kilos.

Signortt, I;onnorat y tompañía.
La Manifestación en Honor de Hidalgo.
Do&amp; aspecto&amp; del desfile-de la Comitiva.

.,

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Combate de flores</name>
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.

L UNDO LUST~ílDO
Año XL-Tomo U-Número 6

MEXICO, AGOSTO 7 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOU
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre lle 1894.

Especialidad en artícul,os para Iglesia, Galonería,
Tiraduría. Fábrica de Camisas, Corbatas, Som=
· brillas y Paraguas. Bonetería de todas c.lases.
Espléndido surtido en géneros de seda, lana Y al=
godón. Blondas, Encajes, Pasamanerías y ador=
nos . de todas clases. Artículos para varilleros.
Oran surtido en Cobertores, Ponchos, Mantas de
viaje, Chales, Tápalos, Rebozos. Forros de tQ=
das clases. Sin rival surtido en telas blancas de
lino y algodón. Mantelería, Toallas y Canevás
para bordar.
Confecciones de todas clases para señoras.
Trajecitos de todos estilos. Ropa blanca para
señoras y niñas. Espléndido surtido en Sombre=
ros. Perfumería de las mejores marcas. Artículos
de fantasía.

S11bscrlpel6B mensoal foránea ......$ l. 60
ldem
Idem en la Capital,$ l. 2ó

Garanta: LUIS REYES SPINDOU

·'

,
J

OEV1\RT1\MENTE) ESVEeI1\L DE~V1\Ñ0S
Y eRSIMIRES, EL MEJ0R
DE LA REVUBLie1\
1\Ifombras, Tapetes, eortinas
de todas clases.

MUEBLES DE T000S ESTILE,S
1 R

1

Completo y Escogido Surtido de

PAPEL TAPIZ

Mandamos á vuelta de correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, FRANCO DE PORTE, los pedidos mayores de $ 25.00, cuyo
peso no exceda de 15 kilos.

Signortt, I;onnorat y tompañía.
La Manifestación en Honor de Hidalgo.
Do&amp; aspecto&amp; del desfile-de la Comitiva.

.,

�EL MUNDO ILUSTRADO

La Envidia y la Admiración
L alma. huma.na. es centro de energías y
campo de be.ta.lle. de tendencias contrarias,
a.nta.gonista.s que actúan á la. vez, que se
combinan en ha.ces de componentes, como las
fuerzas mecánicas, pe.re. producir esa. resul·
ta..nte tortuosa. 6 rectilínea., ascendente hacia
lo noble 6 descendente hacia. lo bajo y lo mez•
quino, y que se llama. el carácter.
Este es, como los compuestos químicos del
orden orgánico, no sólo comp~icado en. la
agrupación de sus elementc;s, smo también,
como ellos, variable de un individuo á otro,
según la proporción de los simples de que se
compone, y variable, también, de una época.
á otra. y de una. circunstancia. á otra., según las
condiciones del medio en que actúa.,
Meditando un poco sobre el tipo moral del
envidioso, llega. á discernirse que es tan sólo
un mutilado, un cojo del espíritu, un desequilibrado en quien cierta. propensión natural,
primitiva. y normal en sí misma, no encuentra
contrapeso suficiente en sentimientos contrarios que están llamados á normalizarla y á
equilibrarla.
Admirarse á sí mismo; juzgarse ser superior
é inteligencia privilegiada; creerse ya Adonis
por la belleza, ya Minerva. por la sabiduría,
ya Hércules por la fuerza, ya. Júpiter por el
p~der, es sentimiento que existe en germen en
el "fQndo del corazón huma.no y hasta. en el de
la organización animal.
El pavo, que abre el suntuoso abanico de su
cola espléndida y que se hincha de vanidad 1
satisfacción al sentirse bello; el gallo,que aceita y alisa su arrasado plumaje y lanza su canto de guerra y de amor; el ruiseñor, que en la
rama se arroba con su propio gorjeo y lo desgrana como espiga de perlas en las soledades
del bosque; el caballo, que piafa de orgullo y
hace airosas corbetas al sentirse mirado; la
gacela, que juguetea sobre las roca.s, todos se
sienten bellos y se admiran, como se admiran
de su propia belleza la doncella ante su espejo
y la ninfa del bosque buscando su imagen en
las ondas del lago.
En el hombre, la admiración de sí mismo es
más complexa y abarca sus dones físicos y
mentales, alcanza á las contingencias del nombre que se lleva 6 de la posición que se ocupa,
y se vincula, á veces,no en cualidades reales y
estimables, sino, también, en fruslerías y patrañas.
Si admirarse á sí mismo es una propensión
espontánea y natural y hasta una cualidad estimable, cuando la refrena la modestia y la
encarrilan la recta razón y las nobles aspiraciones, no es menos dominadora la tendencia
y la aspiración á hacerse admirar. Subyugar
la atención, producir asombro, grabar con
fuego en el espíritu ajeno nuestra imagen física 6 mental; arrancar el a.plauso, suscitar el
entusiasmo, todo esto junto que se llama la
gloria y que extraviado 6 mal funda.do se denomina vanidad, es, .en el hombre, uno de los
impulsos más poderosos y uno de los más enérgicos propulsores de la conducta, tan capaz
de bien orientarla. como de completa é irremediablemente extraviarla.
La admiración es, en otra forma, también,
factor no menos fundamental del carácter. Si
gustamos de admirarnos y de ser admirados,
gustamos también de admirar. La admira.ci6n
que los demás nos inspiran, la que es capaz
de suscitar en nosotros todo cuanto nos rode·a,
natura1eza, arte, ciencia, humanidad,es el manantial de los goces más puros, de los placeres más intensos, de las efuslones más ardientes 6 más tiernas de que somos susceptibles.
En el fondo de lo que llamamos sentimiento estético, palpita la admiración como un corazón
dentro d-e un pecho. La admiración es fanal
que alumbra y foco que calienta la. vida; quien
es incapaz de sentir admiración, es incapaz de
ser feliz.
Admirarse, admirar, hacerse admirar .... Si
combinamos estos componentes en proporciones diferentes, resultarán tipos morales diversos, variedades importantes de carácter.
Si predomina la admiración de sí mismo, se
produce la forma concentrada y oculta de la
vanidad, envuelta en los ropajes de la falsa
modestia. Si lo que impera es el anhelo de hacerse admirar, surgen la petulancia y la arrogancia, el &lt;rastacuerismo&gt;,que dirían los franceses, el amor á exhibirse y á figurar y la ambición inmoderada. de glorias, de honores, de
riquezas, de poder. Si, por último, la tendencia á admirar subyuga y se sobrepone, el carácter se hace benévolo, generoso, franco.
El envidioso es todo lo contrario de un ser
bondadoso, generoso y franco, porque en él se
combinan el inmoderado deseo de hacerse admirar, con el embota.miento y la atrofia de la
admiración á los demás.
·
Cuando se sabe admirar, todo lo que es grande, todo lo que es bello, todo lo que es noble,
conmueve hasta el fondo del alma, siéntense
un placer y una efusión inmensas y, á la vez,
ese sentimiento de gratitud profunda hacia Jas
causas creadoras de nuestro placer.
En estas condiciones, la envidia es imposi-

E

ble. No hay odio posible contra el poeta que
nos deleita, contrl:L el músico que nos enternece 6 entusiasma, contra el razonador que nos
convence, contra el conquistador que nos sub·
yuga. Admiramos, admiramos y amamos Y
mueren en nuestros corazones hasta los gérmenes, en ese medio infecundos, de la envid!ª•
del rencor, de la tristeza amarga del bien
aj~.

.

En un corazón bien puesto y en un ~spíritu
bien equilibrado,la admiración de sí mismo se
transforma en labor útil y honrada, el deseo
de ser admira¡lo en estímulo y aliento de nuestra vida, y la admiración á los demás, en ~la·
cer puro, intenso y noble; y no hay ahí nido
para el áspid venenoso de la envidia.
.
El envidioso es, á la vez, repugn3:nte Y d!gno
de compasión: repugnante, por dañmo;y digno
de lástima, por desgraciado.

Dr. M. Flores.

w
NOTAS MHROPOLITANAS
L populacho mexicano,sandunguero y afecto á frascas,recorre, con ávida mirada, el
almanaque colgado á la pared. Nuestra
evolución industrial, violentada hábilmente
por la gestión del gobierno, encuentra un freno formidable en esta natural tendencia á la
glorificación de cuanta festividad religiosa indicó la iglesia en épocas anteriores, en las cuales el año no tenía, ni con mucho, el alto valor
económico que hoy representa.
Es difícil encontrar pueblo alguno más lleno
de fiestas que el nuestro y que, con mayor esmero, busque, en las celebraciones religiosas,
el pretexto para holgar la mitad del afio. Hace
siglos, cuando el encomendero y el fraile se
dividían la riqueza pública y eran manantiales inagotables de fortunas más el púlpito y la
administración que los campos y las minas; en
esas épocas,perdidas ya en la penumbra de un
siglo que se hunde en la noche eterna del tiempo; en esos afios, :dos para siempre, natural
era que el peón, el infeliz hijo de la gleba, que
pasaba cde sol á sol&gt; los días pegado á la coyunda, encontrara la satisfacción de sus íntimas tendencias á la melancólica holganza,en la
celebración de centenares de fiestas religiosas.
Era la buena época. Cuando la atmósfera
implacable calcinaba la arenisca extensión de
la Mesa Central; cuando los magueyes (fuentes de olvido y de miseria) levantaban sus erectas &lt;pencas&gt; culminadas por aguijón hiriente,y
la milpa se moría de sed y de calor, la imagen
de la santa milagrosa salía de su parroquia,
en medio de procesiones numerosas y abigarradas. En ellas iba el hacsndado débil sólo
cuando la expectativa de un desastre le recordaba que sus dineros eran perecederos como
todo; el indio,moreno y abatido, en cuya frente impenetrable elaboraban odios inmensos las
humillaciones su~ridas; el caporal de manos toscas y lengua agresiva, mareado por la
altura á que se veía elevado; los frailes de
trémula voz suplicante; los monagos de veste
roja sangrienta y alba historiada. Y toda esa
multitud, cuya alimentación estaba comprometida por el capricho inconsciente de una nube,
suplicaba á la Reina de los Cielos que les enviara la refrescante y salvadora lluvia.

E

fioritas á las cuales se imparte instrucción
selecta y de irreprochable forma. La escuela
fué fundada en la época colonial por algunos
filántropos, que pensaron sería la base del
progreso de la Nueva España la buena educa,
ción de las mujeres, de las niñas que habrían
de llegar á ser, en un futuro inmediato, las
madres y las esposas.
Se llamó el Colegio de las Vizcaínas y aún
ostenta, en el amplio portón, los escudos en
los cuales revela su alta alcurnia. Hoy es el
Colegio de la Paz; pero si su nombre ha cambiado, no por eso se puede encontrar diferencia alguna en el espíritu de los directores. En
la escuela se educa á las futuras madres mexicanas, á las espos:.is de mañana, que son las
hijas de hoy.
Cuando la fiesta del santo patrón del colegio
se acerca, las alumnas bullen y se aprestan á
celebrarla. Son fiestas entusiastas casi siempre, más por ser de la juventud, que por hacerse en celebración del santo de Loyola. Se
improvisan actrices las educandas; se improvisan bailarinas y vendedores y t ransforman
las viejas arcadas del patio monacal en un pequeño vergel lleno de flores, de juventud y de
belleza. La fiesta es esencialmente simpática;
por eso año por año, en la fecha fijad a, las
damas de la buena sociedad se dan cita en el
colegio de la Paz y comparten con las alumnas
las veinticuatro horas de asueto y de alegría,

***

Tenemos una compañía de bailes á la europea; se trata de un espectáculo nuevo entre
nosotros, de aquellos que distraen más que
educan; pero que tienen, cuando están bien
presentados, un marcado sabor de arte. La
empresa del Arbeu ha pensado cuerdamente.
El baile es todo un arte· y, quizá, un arte her•
mano de la pintura, de la poesía y del canto.
A demostrarlo tiende Miss Duncan, i:la bailarina de los pies desnudos&gt;, que recorre Europa atrayendo la admiración sincera de loa
públicos y el amor de los artistas. Hay en la
danza. todo el ritmo y la belleza de la música,
todo el colorido y la gracia de la pintura, toda
la cadencia del verso y su suavidad y su hermosura.
Miss Duncan ha ~studiado los frisos del viejo P!l-rtenón;ha seguido,en ánforas y medallas,
la silueta fugaz de la bailarina griega, para
reconstruir así los bailes de antaño, las danZ!I-S mism!l-s _que, bajo el cielo turquí de la Grecia precristlana, eran gratas á los dio,es paganos,
Y lo ha conseguido plenamente, á pesar de
la rudísima oposición que en un principio (In•
CC;&gt;D;trara entre los mismos á cuyo criterio se
dingía en demanda de aprobación por s11s
esf1;1-erzos. Porque en nurstro siglo, la idea de
muier está firmemente ligada en nuestro cráneo
á la idea de sexo; y porque si hemos liberado
á la ~embra de la esclavitud medioeval, le hemos impuesto, en cambio, la moderna esclavitud que depende directam11nte del hecho sólo
de que sea hembra.
Miss Duncan ha hecho de~ ba,i le un arte, algo más que La frívola exhibición de una mujer
desnuda, algo más que una serie de movimien·
ws lúbricos, encubiertos por el ritmo de una
orquesta condescendiente. Ha visto en el cuerpo de la mujer la eterna harmonía y ha pensado que la curva, envuelta en un a~orde perfecto, result!I' má~ hermosa á la vista. Y ha triunfado. Bail~ sm compás alguno, sin sujeción
á regl8:s, libre y honestamente, con la suprema
El cuadro correspondía á la época. Era na- , honestidad del arte, llevando las piernas des·
nud8:s,_para que la libertad y suavidad de los
tural, perfectamente natural, y humano, por lo
movimientos completen el ritmo y cooperen con
tanto; pero los tiempos cambian á pesar de la
él al milagro. Su cuerpo se va transfigurando
obstinada resistencia de nuestras clases bajas.
porefecto de la misteriosa virtud del arte hasta
Ya solamente en las crónicas de &lt;Fidel&gt; se enparecer algo sobrehumano y semidivino' algo
cuentra .á la &lt;china&gt; de enaguas rojas lentenuevo.y artístico y hermoso.
'
jueladas y &lt;rebozo&gt; de seda de color ardiente.
Tal es la gloria del baile. Llega hasta prinr
Los sombreros de nuestros pelados han variaá nuestros cerebros, llenos de supersticiones tal
do de forma, como sus trajes &lt;de charro&gt;;pero
v_ez_,más que los de los primitivos, de todas sus
por desgracia, la tendencia innata, heredita~ ·
trniebla~; hace la luz en nuestros espíritus en·
ria, atávica á la fiesta dos 6 tres veces por
sombrec1dos; levanta nuestros corazones hasta
semana, perdura para desesperación de indusel supremo cielo .en el que el Ideal como un
triales y de patronos.
buen dios caritativo y humano se ;evela á los
Estamos viendo en México desmentirse el
elegidos del arte.
'
refrán que dice &lt;que la máquina 'transforma y
levanta al hombre&gt;. La máquina hace evolucionar nuestras industrias 6 las crea total***
mente; trae, á nuestro país, extranjeros innovaLa
lluvia
es
una
gran
demente melancólica
dores, entusiastas, que recogen en poco tiempo
Y obstinada. Teje y desteje los hilos de cristal,
el oro del triunfo y se retiran satisfechos de
en sus largas abstracciones formando con
su suerte; solamente el empleado de baja cateellos misteriosos arabescos. A veces deja vogoría, el peón, el artesano, siguen buscando
la,r su espírit~ mientras, con sus dedos fríos y
ávidamente en el almanaque la próxima fiesta
humedos, repiquetea en nuestros cristales de·
y pidiendo sincera y ardientemente á Dios que
sesperadament~. Parece algo así como si un
tales fiestas se repitan con la mayor frecue~cia
gran amor hubiera lacerado su ánimo con sus
posible.
garras de tigre,_y por, las múltiples heridas
La fiesta de los Angeles es de las que degesangrantes destilara aun el licor del hastío y
neran año por año. Y es una fortuna, porque
de la muerte.
según cuentan los cronistas de los años medio~
Es ~na grandemente la.Lluvia. Porlanoche,
del siglo que pasó, era. de las &lt;sona-das&gt; en
en íntima charla con la Sombra, desgrana en
nuestra capital. La policía daba cuenta exacnuestros oídos su balbuceo infantil basta que
ta del brillo de la fiesta, que se traducía en el
a~uerme ?,Uestras almas en un gra~ anonada·
número de heridos y, á veces, de muertos.
miento misterioso y obscuro.

EL MUNDO ILUSTRADO

La Manifestación en honor de Hidalgo
SOLEMNE y conmovedora resultó la
'f t '6
. !lre de la Patria, organizó el &lt;Cor:am es ~ci. n que en ~onor del Pati yo ~el a.ni versa.río del fallecimiento t~~r16tico Mutuahsta&gt;, con mopubhca el 30 de julio.
e
roe que conmemora la ReEsta manifestación es ciertamente
d 1
que, lejos de opacarse el r~cuerdo del h:r~~coeC ª\fíte~as más clara~ de
más ca.da día en la conciencia del
bl
au i o e Dolores, brilla
acercarse la luctuosa fecha á llevlu1e ~• dedl pueblo que se apresura al
0
nocimiento ante la urna '
r ª
re1;1 a de su amor y de su recobertad de México.
que gua rd a las cemzas de aquel mártir de la li-

Jé

Los manifestantes se reunieron
¡
d
nizándose la comitiva del modo sigifen~~a1za a de la Reforma, orgaLuii~:;ºJed;;!nFf~rica Nacional de Pólvora; niños del Instituto San
dades: Infantil M~t~~,t~~:ni~:;!;ª f51ue¡a _Industr!al Militar; SocieUnión Reformada, Ob~ero~ Libres nJn·/t stlca_Mexican!I-, Mutuali~ta
ros, . Joyeros y Grabadores· Rena~imi:n~ y U 1!1J5tad,CAhanz~, ReloJ~ilencia y Unión Obre O M'Tt
, D1 n Y oncordia, ProviPachuca; Escuei'as de Be~lasl l~::s·d!'r::rr?~l de Auxilios Mutue;&gt;s, de
Preparatoria; y Asociación «Defe~sores ed~1i:t/póbAl_rtes y Ofic10s y
La co "t'
d filó
ica».
Franciscom; ~!te:is h~or \~ Avenida Juárez :Y por las calles de San
por frente á la Diput~ció~ala:1,.,~~:¡sPyor~~ll de_ M'erclladeres, pa~a ~eguir
la Catedral.
'
.
acio Y egar, por ultimo, á
Numerosas fueron las coronas
d
.
que guar.da Ios restos del héroe ins%~!e~ete. et:~l~~ª!~tn alte
l; urna
1
~íis ªJesle~~~i~e:~/~ seiior Gen~ral Don Porfirio Dí~sz~d:efa:;e!~~!:
Tribunal Militar; d~l J~~:~h~~c;e:e~ªI5isf?funifciones;, del SuprPm_o
co; de los ~Sta.dos de Méx:ico M" h
á rTi oby yuntam1ento de Méx1lipas Co h ·¡ O
' ic oac n, a asco, Campeche Tamauchimílco; ~~yª~ac!!~~~• 1!~atán Yí Veracruz; de las Prefectur~s de XoFerrocarriles de Hid~lgo y J:~ri~a~ tneral de lt Federación y de los
y Oficios de Bellas Artes p
. exicano. as Escuelas de Artes
nes merc~ntiles, enviaron iamt1~!rt~ir~~~!i9Ja~~mo algunas negociacio-

f8

Gua~~í:;;eJfd~~;~my°~~s:i~\~~~fe~! ~:rsri~:t~~~~ ca)illa, la s~iiorita
ella, señorita Luz y señor Bernardo Hidalgo y Costll1 os sobrrnos de
1
~fbi~?j~!;Y{~~r~ri~~:;li:dde:~~!~:s~~:tias b!~~~i~:cisTuº~~~!~~~:

A iniciativa del mismo Comité Patriótico Mutualista se efectuó en
el Teatro ~r~eu, la noche del lunes, una velada en honor de Hidalgo á
la cual asistió el sefior Presidente de la República.
'

LLEGADA DE LA COMITIVA',Á C.A.TEDRAL,

***

*"'*

Existe en la capital una curiosa institución
educativa, en la que se admiten solamente se-

ANTENOR LESCANO,

LA COMITIVA ENTRANDO AL T~MPLO.

UN A COMISIÓN DE INDÍGENAS,

�EL MUNDO ILUSTR-ADO

EL MUNDO ItUSTRADO

la. vez que muy anima.do, resultó el baile de claveles que
dió ha.ce poco el «Club Hebe&gt; en la. casa. de la. señora. Tennent, uno
de los principales centros de recreo con que cuenta actualmente la. MeÜRTGINAL, á

trópoli.
El aspecto que ofrecía. el salón, profusamente adornado con exquisitas :flores, era. soberbio: multitud de parejas se encontraban allí reunidas, vistiendo las da.mas, en su mayoría., lujosas &lt;toilettes&gt; a.dorna.das
de claveles, y los caballeros, trajes de fantasía. de distintos modelos y
épocas.
Entre las da.mas concurrentes pudimos verá las señorita.s:Rosa. Beister, que vestía. de azul; Dora. Sta.nley; Keti Struss, de azul; María. Alemán, de color de rosa; ]¡:lisa. del Rivero, ele rojo; Lucila Ma.ldona.do,
de azul; Adela Tova.r, de gris perla.; Eugenia. Alma.zán, de blanco; Jennie Blum, de fa.rita.sía. imitando clavel rosa.; Enriqueta. Mora.les Pereira.;
Dolores Tova.r, de color cbampagne; María. Alvarez, de azul; Sara. Alemán, Inés Leonard, María. de la Peña., Luisa de Frías, Angela. Treviño y
sefforitas Velázquez.
Entre los caballeros que asistieron al baile, se encontraban los señores: Francisco Albéistegui, Ing. Manuel Alva.rez, Dr. Sa.muel Mora.les Pereira, Ing, José Segura., Ing. Alberto Díaz Ruga.roa, Granger
Wi,oton, Néstor Rubio Cázares, Carlos Berumen, J. García Conde
Carlos Luengas, Manuel García., W. Stanyle, Dona.to Contrera.s, Bal'.
domero Zenteno, Enrique Uga.rte, Agustín Sáncbez,Manuel Cervera., Emilio J. Arriaga y Luis
Escobedo.
A media noche se bailó un co·
tillón, haciéndose, antes de terminar la. velada, las elecciones
de Presidente y Vicepresidente
del Club, cargos para los cuales
fueron designa.dos, por unanimidad, los Stlñores Hora.cío Díaz
Ruga.me. y Néstor Rubio y Cá·
zares.
Los convidados fueron obsequia.dos por la Mesa Directiva
con un magnífico lunch.

Tat.de M TO[!fJ

�EL JlUN'DO ILUST.ltADO

e -Los horrores del anarqulsmo.-Su labor ant1patrl6tlca.-Temores en el exterior
El asesinato del Ministro ruso Von Plehv •
ñ
Manchurla - Los últimos encuentros.
Y sobresalto• en el lnterlor.- Lacampa a en
•"
"
.
.
- Retirada de los rusos.-Avance de los Japoneses.- Allea Jacta est •

N medio de las angustias que provocan los
incidentes varios de la guerra en Extr~mo Oriente donde se halla comprometida, no solamente 1~ influe11;cia de ~usia en aqu_ellas regiones remotas, smo casi su prest1g10
como nación de primer orden; cuando todav_ía
no se marchitan del todo las flo:es que cubrieron la tumba. del general B?br1_k?ff, gobernador de Finlandia, en pleno e1erc1c10 de s~s funciones oficiales, sacrificado por un fanático, un

cima de este cuadro sombrío de I?erfiles dan•
tescos, la sonrisa fatídica. del dehncu~nte político abito de sangre y de ma_tanza, sm comprender la inutilidad de su delito.

***

Siendo de importancia trascendental el puesto que deja vacante la muerte de Von Plebve,
y.,_a se han echado á volar nombres d~ person'\jes que se señalan como futuros posibles suce-

. .J,;

sores Se ha hablado del célebre Conde Ignatieff, Ministro que fué de Alejandro III en el
mismo departa.mento de E~ta.d_o, y cuya obra
principal ha sido la constitución del panslavismo con todos sus sueños de grandeza y sus
ilusio~es de imperialismo, según los cánones
antiguos de I a tradición moscovita, fundada en
lo que se ha llama.do &lt;el testamento de Pedro
el Grande&gt;.
Después se ha pronunciado con m~s _firmeza
el nombre de Mura.vieff, el actual Mmi_stro de
Justicia, cuya labor, aunque menos brillan~,
no ha sido por eso menos eficaz en la constitución de la Rusia moderna, pues su obra va
unida á las reformas penales y á la explotación del inmenso territorio siberiano.
Quienquiera. que sea el suc&lt;•sor de Von Plebve, habrá de recoger una herencia. difíc~l y _llena de peligros. De divers3: manera. ha sido JUZ·
gado el difunto por propios y extraños, pues
si los unos ven su obra como la de un verdadero patriota ruso y 1ea.l servido_r del Imperio,
que deja en su favor huella lumrnosa como la.
reforma rura.l y la nueva organización pe los
campesinos, otros quieren ver en él una figura
siniestra llegando basta acusarlo de las ho·
rribles m'atanzas de Besa.ra.via, que en la primavera de 1903 estremecieron de horror a.l
mundo, ante la sangre derramada entre infel~ces israelitas, que pagan en esta aurora de si•
glo, las explosiones de odios y. manifestacio•
nes de rencor que apenas se conciben como una
pesadilla en la.s épocas más cruentas de los
tiempos medioevales.

***

GUERRA RUSOJAPONESA.-UNA CARGA DE LOS COSACOS CONTRA
grito de horror vieLe á interrumpir la activi•
dad febril de los preparativos bélicos, al escucharse la explosión de una bomba homicida
lanzada por mano criminal bajo las ruedas del
coche que conducía al Palacio de Peterhoff al
Sr. Von Plebve, Ministro del Interior en el
vasto Imperio moscovita y una de las figuras
más prominentes en el complicado mecanismo
sobre el cual se asienta la monarquía de los
Romanoff. Un juclío, se dijo en el primer momento, imbuído en los odios seculares de su
raza, ha siuo el asesino; después se ba. averiguado que había sido 11n fioés, uno de los hijos de la germánica Finlandia, quien ha pri-·
vado á Rusia de la firme ~olumna qua so,t~oía
el régimen actual.
¡Con cuánta ioquioa procedieron los asesinos! ¡con qué exqui,ito cuidado evitaron el
fracaso de su horrendo crirneo l ¡con cuáles
precauciones supieron rodearsr, para que el
sentenciado en los tenebrosos cuosejos de la
conspiración no pudiera e~capar al e-olpe de
sus más sombrías aspiraciones! ¡Cómo se
concertaron para espiarlo en el momento conveniente para su trama infernal, á fin 1e que,
si'una bomba. fa.liaba., no faltara otra en la hora prevista! Y desgraciada.mente todG se hizo
como estaba pre11enido, todo se Pjacutó según
el plan prepa.ra,do con saña no africana, sino
verda.deramente septentrional. pues los reinos
berberiscos nunca bao presenciaao escena.s semejantes á la que se desen volvió junto al canal que conduce á la estación de, Báltico en
las orillas de la. opulenta señora del Neva.
Un coche que vuela hecho trizas, un montón
de miembros destrozados por traidor explosivo, tra.nseúntes arrebatados en la explosión
tremenda, pánico por todas partes, y por en-

LA

CABALLERÍA JAPONESA,

1

Pero lo que más-llama la atención, es qu~el
asesinato político asome su cabeza de reptil Y
esgrima su Jardo envenena.do, en los momen·
tos solemnes en que más comprometida se halla la campaña de Ma.ncburia, donde se está
derramando ta.nta sangre moscovita y se cor.sumen como en un abismo sin fondo los tesoros
de la corona y las energías del pueblo. Lo que
más entristece por la insensatez y falta abso-

luta de pairJotismo, es que se produzcan esas
manifestaciones de protestas armadas y traidoras , cuando la Santa Rusia se desangra en
guerra contra infieles, y los cañones triunfantes de Kuroki barren las huestes moscovitas
en los agrios desfiladeros de Yusbulitzú, las
arrojan de Tatchekiao, las persiguen entre
Lia.oyaog y Haicheng, y atruenan sobre las
fortificaciones del heroico Puerto Arturo. No
parece sino que la perfidia. antipatriótica y la
insensatez enemiga de las instituciones seculares, espía el momento en que hay más lágrimas que enjugar y que restañar más heridas,
para sacudir los cimientos en que descansa el
Sacro Imperio!de los Czares, hiriendo de muerte á uno de los ministros de la Cor'ona.
Es verdad que en el cuerpo del coloso hay
quizá lesiones hondas y necesidades que reclamen remedio urgente; es verdad que Rusia. no
se ha europeizado lo bastante, conforme á las
aspiraciones de los modernos pueblos ;y que las
ideas que se respiran con el ambiente y se engendran en las universidades hacen soñar con algo más que el&lt;Padre&gt; á cuyo solo nombre se
prosterna estremecido el obscuro &lt;muyik&gt;; no
cabe duda deque todos los pueblos tienen un
despertar violento, pero que esa resurrección
sea grande, franca, abierta, libre y majestuosa, y no impulsada por el hálito siempre sombrío de las conspiraciones anarquistas; que
esa reivindicación, si acaso es tiempo de que
surja para la. gran mayoría del pueblo, venga,
como habrá de venir, envuelta en el manto esplendoroso de las enseñanzas y no entre los
cárdenos relámpagos dfl las bombas del ciego
nihilismo.
Es y debe ser doloroso para los amantes de
la. patria rusa., que hoy que todos tienen por
deber y por necesidad que unirse en estrechos
lazos y en comunes aspiraciones, ante el peligro del Extrémo Oriente, haya corazones extraviados que tramen contra la seguridad interior del Imperio, mientras los a.doradores
de Budba se levantan fuertes sobre los despojos de los soldados moscovitas, arrollados en
sus posiciones y empujados al Norte en constante aunque ordenada retirada.

***

Y mientras San Petersburgo viste luto por
el difunto Von Plebve, derribado en medio de
su grandeza por la perfidia y la traición, acércase á gran prisa. el período decisivo en la
campaña de Maocburia. Si los ejércitos unidos
de Kuroki, Nodzú y Okú, tratan de dar el golpe formidable contra las posiciones que defiende el general Kuropatkine, tienen dela.o te grandes resistencias que vencer, inmensos obstáculos que superar, extraordinarios problemas
que resolver, antes de que puedan considerar·
se dueños del campo y vencedores en la tremenda y sangrienta campaña.
Después del paso del
Yalú y la ba.talladeKuliencbeng, se a.bren con
gran esfuerzo y tras
pérdidas de importancia campo ha.cia·1a pe•
nínsula de Liaotung,
dejando regados de cadáveres los contornos
del cerro de N ashan.
Dueños de Da.lny y con
nuevas bases para sus
constantes desembarques de tropas, avanzan sobre los terribies
desfila.deros,y se adelantan sobre el Paso de
Motién, extienden el
campo de sus oneraciones y amenazan los flancos de los ejércitos ene·
migos. En va.no . el de·
noda.do general Kell~r
intenta un reconoc1miento ofonsi vo sobre
estas posiciones: tiene
que retirarse despu~s
del prodigioso arroJo
de sus tropas,· que sucumben ante fuerzas superiores.
Parece que la tácti_ca
de los comandantes Japoneses ha sido basta
ahora tener listas sus
reservas, para acudir
presurosas á los puntos
más amenaza.dos du\., ,,
rante sus a.vanees, ó á
los más débiles en las
~7'
pocas veces que los ru~·
. '
sos bao tomado la ofen.._.
..., .
siva., y de esta suerte,
.
como lo dijo alguna vez
.!-..
•
,
1"'
nn diplomático j ªP&lt;?·
. -M-,-._ nés, siempre han podi~
·,.✓-- ..~ do contar con fuerzas
numérica.mento superiores en casi todos los GUERRA RUSOJ.APONES.A.-EL MARISCAL OYAMA, JEFE DE LAS FUEaZAS
encuentros, aparte de
JAPONESAS QUE OPERAN ENMANCffURlA,

..
......
r . . ._. .

EOOS DEL ASALTO

Á

LAS POSICIONES DE N.ASHÁN. - LOS JAPONESES LEV.ANTANDO
Á LOS .MUERTOS Y HERIDOS.

que su artillería ha sido por demás abrumadora.
Después Tatcbekiao
y Niucbuangquedan en
poder de las tropas del
Mikado; la.s líneas de
combate se extienden en
va.rías millas de frente;los ejércitos que operaban aislados se conceotranen sus ataques y
son las san~rientas jor·
na.das del Paso de Yangsé y de Yushulitzú,
cuyos resultados quedan aún indecisos, pues
"los rusos dicen que sólo han abandonado sus
puestos avanzados, para hacer resistencia más
firme y tenaz en sus posiciones principales; y
aunque el general Kuroki reclama para sí los
honores de una victo:GUERRA_RUSOJAPONESA.-UN ESPÍA JAPONÉS ANTE
ria, diciendo que ha in·
LOS JEFES MOSCOVITAS.
fligido una seria derrota en dos acciones distintas, el hecho es que basta los momentos en
no vaya, por~ella, á entrar
que escribimos estas líneas, los beligerantes
buscando á la Rosalía
se encuentran frente á frente, dispuestos á repara ver y preguntar,
novar el a.taque y á disputar con indomable
como lo hizo el otro día,
brío el puesto que defienden, los rusos resis·
si hay tijeras que amolar!
tiendo, y los japoneses en su intento de cortar
No quiero, en el corredor
las comunicaciones entre Haicbeng y Liaode mi triste patiecillo,
ya.og, como preliminar de su avance sobre
volver á oir el rumor
Mukden y quizá sobre el mismo Harbin, cuarde su alegre caramillol
tel general de los moscovitas.
¡ved que no entre, por favor!
¡Allea jacta est!
Z, Z. Zi
Este artista callejero
3 de agosto de 1904.
que usa flotantes corbatas,
un exótico sombrero,
blusa de dril y alpargatas,
es un pálido extranjero
. que mientras toca y ca.mina
su amolador arrastrando,
EL APILADOR
nunca, al pasar, a.divina
que el refrán que va. tocando
es refrán que me asesina . ...
(Para EL MUNDO ILUSTRADO)
En otras calles hermosas
más suerte pudiera ballar ....
En el mercado de rosas
Ya viene el afilador
las tijeras de podar
tocando su caramillo .. . .
preciso es que estén filosas ..... ·
¡Ayl decidle, por favor.
¡cuánto su dulce estribillo
Y allá, en las callejas bajas,
viene á aumentar mi dolorl
en tiendas y prenderías
llenas de curnos y majas
En esta triste calleje.
que riñen todos los días,
obscura., sola y torcida,
siempre hay que afilar navajas ....
con sus aleros de teja,
¿quién puede ganar la vida.?
Mas aquí, en esta escondida
¡Que cierren pronto la. reja
callejuela silenciosa,
donde la hierba crecida
se mece triste y polvosa ....
¿quién puede ganar la vida.?
¡Ya es demasiado su empeño
en pasar junto á mi reja!
Hasta en medio de -mi sueño
escucho la triste queja
de su arecillo risueño ....
Ya viene el afilador
tocando su caramillo ....
¡Ay I decidle ¡por favor!
que afile pronto un cuchillo
con que matar mi dolor!. ...

éMaría Enríqueta.

M
PELEA DE GALLOS
Nervioso, esbelto, la actitud apuesta,
Fino pluma.je y tornasol golilla,
Altivo como un rey de horca y cuchilla
El noble gallo á combatir se apresta.
Llega el rival, y '&gt;U arrogante cresta
- Que nunca el miedo en el combate humilla
Orgulloso levanta: mientras brilla
Curva navaja entre ~us patas puesta..
Míranse de hito en bito los campeones,
Y esgrimen con furor sus espolones
Hasta que 11,Jguno á su enemigo hiere;
Porque de pronto, en púrpura teñido,
A uno de ellos se ve, que, al fin vencido,
Vacila., canta, se desploma .... y muere.
RA ÚL ARMANDO ESTEVA.

�EL .UNDO ILUSTRADO

ouerra

RusoJo poílesa

EL MUNDO ILUSTRADO

El tañontro mtxicano "Bravo"
propósito del lanzamiento del cañonero
A mexicano
&lt;Bravo&gt;,en los astilleros de Sestri Ponente ( Génova, Italia), publicamos hoy
una hermosa fotografía que representa el aspecto de la playa durante la maniobra mencionada.
El &lt;Bravo&gt; ha hecho ya sus primeras pruebas de resistencia y velocidad con resultados
muy satisfactorios, según puede verse por los
siguientes datos que han llegado hasta nosotros:
La velocidad máxima del cañonero fué de
17.82 millas, alcanzando un promedio de 17. 70.
Su consumo.á catorce millas, fué de O.k 828, y
á 16 de O.k 825 por caballo á la hor.i.. pudiendo andar, con una sola caldera, ha~ta 145 piillas.
Los alojamientos que contiene el buque son,
relativamente, amplios; están muy bien amueblados y nada dejan que desear por lo que respecta á comodidad. ll]stos alojamientos son los
s iguientes:2 para el 1 Q y 29 comandanres,6 para
oficiales de á bordo, 4 para maquinistas superiores, 10 para aspirantes, 4 para 3os. maquiniqtas, 8 para. los empleados de la maestranza
y 80 para marinos y fogoneros.
Para el servicio de trasport s, el «Bravo&gt;
cuenta coa un camarote para el jefe de la tropa, con 18 para oficiales y con el local suficiente pa1 a 240 soldados, estando todos los
departamentos del barco alumbrados con luz
eléctrica. La ventilación es artificial.
La potencia ofensiva del cañone.-o, es de 2
cañones de tiro rápido de 10 centímetros y de
6, también de tiro rápido, de 57 milímetros; su
radio de acción es de 4,900 millas al consumo
económico de carbón, y está provisto de dos
máquinas de triple expansión,que desarrollan,
en junto, 2,500 caballos de fuerza. Las calderas son dos, dos las chimeneas y dos las hél~ces con que está dotado.
Además de la fotografía del barco y de una
que representa el saloncito del comandante,
publicamos en este número •m grupo en que
n;parecen los señores Luis Robles y Carlos Z.
Varela, Ingenieros Navales de 2llo que forman
parte de la comisión bajo cuya vigilancia se
construyó el barco, y señor Jorge Nowan, primer maquinista del cañonero.
0

o
El viejecito que no sabía nada
XISTEN unos hombres profundamente simpáticos: estos son unos hombres que saben
muchas cosas y, sin embargo, parece que
no saben nada. Y existen otros hombres todavía más simpáticos: estos son unos hombres
que fueron grandes sabios y á los cuales ya
se les ha olvidado todo. Yo he conocido uno.
¿,No os inspiran también una profunda simpatía á vosotros?
Una gran desgracia, una enfermedad larga
6 sencillamente el tiempo ha pasado sobre ellos

E

LA RECONCILIACIÓN EN LA MUERTE, CADÁVERES RUSOS Y-JAPONESES, LADO A LAt.&gt;O, -DESPUÉS DEL COMBATE

LANZAMIENTO DEL CAl::fONERO MEXICANO «BRAVO&gt;.

y ha limpiado el espíritu de todas las vanidades y pompas mundanas, dejándole sereno, sosegaáo, transparente. Yo be conocido uno.
Era un viejPcito pálido, arrugado y limpísimo;
llevaba siempre un tra je negro y una corbata
blanca; sus manos largas, finas y transparentes, manejaban un bastón de éhano, que tenía
por puño un redolín de plata. Todos los días,
cuando llegaba el crepúsculo vespertino, este
viejecito entraba en el jardín del Casino y se
paseaba por la ancha alameda de plátanos,
cerrada por dos rígidcs setos de aligustres.
i.Qué había sido este viejecito? Yo no lo sé á
punto fijo; tengo una vaga idea de que ha.bía
sido un sabio formidable; de que había revuelto muchas bibliotecas; de que había trabajado
por el mundo; de que había aprendido tres ó
cuatro ó seis idiomas; deque había desempeñado cargos considerables en la administración y en la política ... . Y ahora ya no era nada; á mediodía, después de comer, una porción de señores del pueblo iban á su casa y
hablaban con él, mientras sorbían el café á
menudos sorbos en torno á la mesa del comedor. A la tarde, cuando se iba aproximando la
noche, todos estos señores, que después del café se había-o dispersado por sus majuelos, por
sus huertos ó por sus bodegas, volvían á juntarse de nuevo en las avenidas del jardín para
charlar otro rato hasta la hora de la cena. Y
todos paseaban en ancha columna, lentamente, entre las dos ringlas de plátanos. El viejecito marchaba en medio. La tardA iba muriendo; una suave claridad rojiza iluminaba el
cielo por Poniente; las palmeras perfilaban á
lo lejos su silueta rígida en el ambiente diáfano; una campana comenzaba á sonar el «Angelus&gt;. Entonces, en el silencio del crepúsculo, la fina arena del paseo, que rechinaba bajo
los oie~, dejaba oír más fuerte su voz discreta, dulce, resignada.
Y entonces era también
cuando el viejecito sentía como unas ansias de evocar sus
recnerdos. Y cuando él hablaba, dando golpes suavlls
con el bastón en el suelo, todos se paraban de pronto y se
quedaban mirándole. Yo po-

CAl::fONEROl&lt;BRAVO&gt;. -SRES. JORGE NOWAU, CARLOS Z.
V ARELA Y LUIS ROBLES.

dría poner ahora en su boca algún pequeño discurso fantástico, como hacen los novelistas con
sus héroes, pero no quiero. Esto sería como
una profanación. Lo que sí recuerdo es que el
viejecito, de rato enrafo, cuando se hallaba
engolfado en una dti sus evocaciones, cuando
se veía en el terrible trance de tener que citar
una fecha ó un nombre, se detenía un momento ... Todos callaban en un profundo silencio;
las estrellas comenzaban á brillar en lo alto.
Y luego que el viejecito había hecho una breve
pa~sa, durante l a cual habfa estado buscando
en vano en su cerebro ése nombre ó esa fecha,
sonreía con una sonrisa suave, y decía:
-· Yo antes sabía estas cosas; pero ahora
ya no ~é nada .. ..
Y todos tornaban á pasear tranquilamente.
Y ahora, yo, cuando pienso en este viejecito
que había sabido muchas cosas, pero que ya
paseaba tranquilo y feliz entre los plátanos
sin saber nada, digo: «He aquí la bella «ataraxia&gt; de los helenos&gt;.
J. MARTÍNEZ RUIZ.

00
De todas las épocas, las mejores cartas de
crédito han sido las que la victoria ha rubricado.

' *
Donde la naturaleza pone una necesidad, un
placer, el hombre pone un hábito, una pasion:
dobla sus cadenas.

*

Nuestra voluntad se convierte en nuestra
ley, y nuestra incontinencia adquiere una fuerza á la cual nos oponemos después inútilmente.

*
Cuando el hombre justo é inclinado á lo bueno sostiene su propósito, atribuye poco valor
á las recompensas ó alabanzas de los hombres

*

La amistad tiene el derecho de ser más susceptible que el amor, porque no tiene las mismas indemniz·aciones.

SALONCITO DBL COMANDANTE Á BORDO DEL CAí::fONERO &lt;BRAVO&gt;.

�EL MUNJJO ItUSTRADO

EL MtTNDO ItUS'l'itADO

fitrmosa fitsta tn s. l:uis Potosi

El espacio se inunda. de colores,
Vibra. una. voz en\todos los rumores,
La.te un esfuerzo de creación inmensa.

Entre el me.r ondulante de verdura.
Ya. se encienden las rojas amapolas,
Y en la fuente que brinda su frescura,
Donde moja sus ramas la espesura,
Han abierto los lirios sus corolas.

SPLÉNDIDAS,en toda la extensión de la palabra, estuvieron las fiestas que proyectó y
Un intanso perfume nos halaga
llevó á. cabo le. Colonia. francesa residente en
Se.n Luis Potosí, pe.re.
celebrar el e.ni verse.río
de la gloriosa jornada.
de le. Bastilla..
V e.ríos fueron los fes·
tejos dispuestos con te.l
fin• pero el que más
lle.~ó la atención, fué
la kermesse que la ci·
tada Colonia, de acuer·
do con el Sr. Dr. Miguel R. Soberón, orga·
nizó en el Tívoli de San
Francisco, destina1:1do
los productos íntegros
de la. fiesta. á favor del
Hospital civil.
La. kermesse, en la
que tomaron parte le.s
principales damas de
la sociedad potosina.,
resultó verdaderamente
lucida por el derroche
de elegancia. y buen
gusto desplegado en el
adorno del recinto.
De los puestos lla·
maba.n la. atención: el
de I a. banca., por la.
riqueza. de su decora·
do· el de dulces, que
si~ula.ba. una tienda.
japonesa.; el de confetti, que representaba. la
Bastilla., y el de flores,
que era una. hermosa.
y artística. gruta. de_ he·
no y plantas trop1ca.·
les.
Este puesto estuvo á.
cargo de las Sras. Ma•
ceyra. de Bolaños Ca.·
cho Gedovius de Unna
y A~reola. de Marga.in,
y de las Srita.s. Leonor
b ona, María Luisa.
Garza., Carmen Ma._r·
ga.in Maria Antonia.
Alo~so, Refugio Cava.zos Eva Rodríguez,
An~ María. Fa.cha., Sa.•
bina. Bolaños Ca.cho y
SAN LUIS POTO.:SÍ.-GRUPODE VENDEDORAS AMBULANTES EN
Ma.ceyra. y Celia. Unna.,
LA KERMESSE.
(Fot, Lobato),
cuyos retratos a.pe.re•
ceo, en grupo, en estas
páginas.
Desprendido de rosas y jazmines,
Huelga decir que el resultado pecuniario
Nos envuelve en sus ondas, nos embriaga.·
obtenido fué en extremo satisfactorio, debido,
Es un errante espíritu que vaga.·
'
en gran parte, á. la valiosísima. cooperación de
Es el alma de todos los jardines'.
la alta sociedad de San Luis.
Rasgada. por los áureos esplendores
Se ha. disipa.do la. neblina densa;

El misterio se cumple, y en la. boca
De la mujer ama.da ya. palpita.
El beso ardiente que el a.mor invoca;
El corazón, al beso de esa. boca,
Como tú, Prima.vera., resucita..

E

(La alegría. ba. llega.do( Cuanto existe
La proclama radiante vencedora.;
De espera.nz\l,S nuestro ánimo reviste;
Muere algo de nosotros cuando triste
Y a.margo pensamiento nos devora.
El dolor nos consume y envenena;
Son una. cruel y silenciosa. muerte
La.s horas tristes, la. profunda. pena;
Mientras ha.y juventud,la. vid'a. es buena ·
¡Que el Ideal resurja., que despierte!
'
El invierno está. lejos; sus rigores
No han neva.do las frentes todavía.:
¡Es la estación de todos los amores!
¡Como se a.bren al sol las anchas flores,
Abramos nuestro pecho á. la. a.legríal
¡Entonemos un canto á la Belleza.!
Las mafia.nas son diáfanas y hermosas.
1Que corone el laurel nuestra cabeza.!
¡Arranquemos del alma. la tristeza.!
¡Celebremos el triunfo de la.s rosas 1
No estemos tristes; con la negra duda
No se alcanza. la gloria de las palmas.
¡Que el amor nos exalte, nos sacuda,
Y en medio de la noche triste y muda,
Resplandezca. la aurora de las almas!
EDUARDO COLÍN.

~OP

EL BRINDIS DEL BARDO
-&lt;¡Que brinde el trovador!-dijeron todos·¡Que cante la. caída de las bellas!&gt;
'
Y apaga.ron sus gritos de beodos
Al rumor de los va.sos y botellas.
Y el poeta. brindó. Con débil mano
Alzó una. copa., pálido y erguido,
Y su voz, como cántico leja.nQ,
Sonó lúgubremente en el oído.
-«Gusto os daré - exclamó.-- Sies un espectro
De otra Edad, la figura. de Julieta.
Debe el poeta. _transformar ~u plectro,
Como el histrión que ca.mb1a de careta.

¿Por qué pedir purezas á. la. lira
Amor á. la mujer y Dios al cielo?

REALIZACION

«Tenéis razón. El desengaño crece
Y no ha.y desea.oso en la batalla. ruda.·
El ángel de la fe dese.parece:
'
Sólo queda el demonio de la duda.

(Un sueño)

«Brindo porque nos ha.lle la mafia.na.
Cuando asistamos á. nocturni. cita
Oyendo, como Fausto, en la venta.~a.
Serenatas del diablo á. Marga.rita&gt;. '
Y el poeta. calló . ... Mientras sonaba.
El frenético a.plauso de la. gente
Ona. visión blanquísima. cruzab~
El negro Tibe.-iades de su mente.
Y i.l record ar I a. insólita. ventura.
De su primer amor, dulce y sencilla.
Una lágrima., llena de ternura.
'
Resbaló por su pálida. mejilla.i ....
ADALBERTO A. ESTEVA.

~OP
SUZON
Ha muerto Suzon; quince a.l'ios tenía· ha
muerto. La. pusieron en un pequeflo ataúd, no
más grande que una. cuna. Se le encomendó á
un marmolista. una. piedra tumula.r con una.
inscripción: &lt;Es a.qui donde descansa. Suzon
muerta á. los quince a.ños&gt;.
'
Volvía yo de bien lejos, ¡oh! de tan lejos
par!!' pedirla. un ~eso que elln me había pro~
metido en otro tiempo, cuando era nifla. Pero
alguien me dijo en el ca.mino: &lt;¿Cómo? ¿Ignoré.is eso? Ha muerto Suzon; quince años tenía·
ha muerto&gt;.
'
Yo exclamé: «¡No puedo creeros! Existen en
el país tantas viejas gentes que viven aún. Las
lilas no se marchitan en la. prima.vera&gt;. Me
conte~taron: &lt;L&amp; pusieron en un pequeño ataúd,
no mas grande que una. cuna&gt;.
En el cementerio busqué su tumba. Primera.•
mente no la. hallé entre tantas otras. 4-Sel'ior,
,:,podéis decirme dónde enterraron. á Suzette?No, sel'ior; sólo sé que se le encomendó á. un
marmolista. una piedra tumula.r con una. inscripción&gt;.
Pero, al pie de un abedul, vi una. diminuta.
rosa blanca que se entreabría.. ¡Ah! ;qué linda.
era. y cuán oelicioso su perfume! &lt;Seguramente, me dije, es aquí donde descansa. Suzon,
muerta. á. los quince al'ios&gt;.
CATULLE MENDES.

cDejémoslo todo en orden no ocasionemos
la menor perturbación&gt;, dij~.
Estábamos, al parecer en una. casa de cam·
po. ¿De dónde? No lo sé: no recuerdo sino el
recogi~iento, la paz y la beatitud del lugar.
El ambiente era. tibio, a.pacible. Ponía.se el sol
Y s~ luz.rojiza llegaba. hasta la casa., bañando
su 10ter1~r de·ese. melancolía. y placidez que
caracteriza. la hora de las meditaciones. ¡Qué
en armonía. estaban nuestras almas con el sosiego inm_enso de la naturaleza.! ¿Quiénes éra.·
mos? ¡Quién sabe! La impresión cte lo individual, de lo personal, estaba. muy lejos de nos·
otros .... Nuestras almas vibraba.o armónicas
Y confun~i~a.s. Nuestros pensamientos y nues·
tros sent1m1entos transmitíanse con ta.l poder
é intensidad, y á la vez con tal armonía que
nuestras conciencias parecían como nu~stro
ser, una misma..
Recuer~o que a.pena.s hablábamos y que
nuestras ideas brotaban más bien del corazón
que del cerebro; nuestros pensamientos se ex·
terioriza.ba.n sintética.mente ..... .
Salíamos. Estábamos en el dintel de aquel
hogar que íbamos á abandonar para siempre.
Todos en la. casa debían conocer nuestra. par•
tlda.. Oíamos el murmullo de seres amigos y
queridos, murmullo plácido que partía del in·
terior sin que nadie se viera. «Sabíamos&gt; que
nuestra partida. era considerada como algo
natural, y todos obrábamos con extraña. inde•
pendencia.. Eramos seres &lt;libres&gt;.
Llegamos a.l vestíbulo. Nuestra.s vestiduras
flotantes y blancas armonizaban con el a.m·
biente. Seremos entonces, plácidos y fuertes
sin emoción, llenos de intensa, muy intens~
confianza., estrechamos contra nosotros los se·
res, los objetos mismos que nos afectan perso·
n_a.lmen~ .... Les enviamos después nuestro último _a~1ós. Algo dul?e y angélico, como una
beüd1c1ón comenzó á 10uoda.r lenta.mente nues·
tro espíritu. No era expresa.ble la. sensación
que experimentába.mos; era. contacto de luz de
vida, era paz .. . . .. Diríase que despertaba.' en
nosotros lo que era. eterno, envolviéndonos en
sus a.ura.s, que brotaba en nosotros la. emoción
inefable de estar en íntima unión con el todo ...
, Sí; estábamos á merced de la. Ley. Renunciábamos á todo lo personal; utilizábamos

nuestras existencias en a.uxilio del alma. uni•
versal. Y en aquellos momentos solemnes la.
Ley se.grada nos infundía. energía. y poder.
Eramos la encara ación misma de la. Ley; nos
habíamos hecho conscientes en ella ....
No era el nuestro un sacrificio: no era. una.
renunciación, pues renunciar á sí mismo, á la
persona.lida.d, es renunciar aún á algo determi·
na.do; y «renunciar&gt; implica. estar aún a.dheri•
do á. algo ....
Nuestra. renunciación era. placidez, beatitud
y armonía.. Era. la voluntad de la naturaleza.
obrando en nosotros, la. expansión de la flor
de nuestras vidas .... ,,
¡Entregarse á la. Ley! ¡Cuánto valor y cuán•
ta expresión no tenían para nosotros estas pal abras! Significaban a.mor, confianza., seguri·
dad, vida. y vida. inmensa., grandiosa, armónica.. Dentro de nosotros pa.lpitab11. el universo.
Entonces desperté; bajo la impresión de
aquel profundo é intenso sentimiento, desper·
té .... y comprendí que había contempla.do la.
pálida imagen de una realidad que llega.ría.
algún día: el eterno Sacrificio que es eterna
felicidad.
ZOÉ.

o
fnla fxposición de San Luis
Hemos publica.do ya diferentes fotografías
de los departamentos más interesantes de la.
Exposición de San Luis Missouri, y hoy, con·
tinuando nuestra. labor informativa., inserta.•
mos la. vista. panorámica. de una. gran para.da.
en el Pike.
En este Jugar, uno de los mh extensos del
certamen, es donde están insta.ladas todas las
diversiones públicas, tales como circos, tea•
tros, cafés-conciertos, salas de pugilato y esgrima., ba.iles, etc., etc.
El Pike es frecuentado diaria.mente por mi•
les de personas que va.o á distraerse, ya sea.
admirando á. algún cirquero ó actor notable,ó
bien á. una. &lt;baila.ora&gt; de fla.menco.
Las diversiones que más éxito han logra.do,
son aquellas donde se presentan tipos y costumbres regionales de distintos países.
De la importancia. del Pike podrán juzgar
nuestros lectores viendo la fotografía referida..
El personal que trabaja dentro de este recinto
pasa. de 10,000.

cS~ a.vara. cubre á la postrer María
La. tierra. de la. pampa americana.
Brindemos por las flores de la orgía
Que marchita. el fulgor de la ma.l'ia.na,

1

&lt;!Amar!. .¿Y para qué? Muere la idea
Y tri1;1nfa. y vive la. terrena. forma:Los t1e.mpos son de Aspa.sía y de Frinea.
No son los tiempos. de Lucrecia. y Norma: ·
&lt;Si todo es fango, va.nida.d, mentira.·
Si todo es nada en el mundano suelo,'

CANTO DE PRIM74VER74
(Composición que obtuvo el primer premio en el Concurso
Literario celebrado en Oaxaca recientemente)

·Entonemos el ca.oto de la vida.,
El1 canto del a.mor! La Prima.vera
Ha dicho a l triste corazón: ¡olvida!
y al impulso creador estremecida
Se ha cubierto de flores la pradera.
¡Cuánto dice la. ráfaga. del viento!
¡Cómo estalla.o las ramas en botones!
EL ;umor de los campos, libre acento,
Es un himno de a.mor, himno de aliento.
¡Que florezca.o las nuevas ilusiones!
¡Cómo al beso del sol cruje y se inflama.
Naturaleza. que al placer convida.
y ha.y un nuevo retoño en ca.da rama.!
¡Cómo todo fecunda., todo a.roa,
Todo es calor, y movimiento y vida!
¡Oh la inmortal resurrección! Hay mieles
En los frutos que cuelgan del follaje,
y han brotado, en los rústicos vergeles,
Esas flores de sangre, los claveles,
Como al soplo de un ímpetu salvaje.
Todo revive; mayo florecido
Ha reventado en explosión furiosa.;
En la flor, en el árbol, en el nido
Hay un germen prolífico escondido
Que se agita con fuerza mistt,riosa.
Los insectos ya. liban, á su paso,
En el licor que los nectarios llena;
Es ca.da flor un desbordado vaso,
y ha. vestido su túnica. de raso
Esa. mística. virgen, la. a.zuceua.,

EXPOSICIÓN DE SAN LUIS MISSOURI.-UNA GRAN PARADA EN EL PIKE.
SAN LUIS PO'l'OSÍ.-GRUPO DE DAMAS QUE
POESTOS EN L : ~ : s ! . SU CARGO LOS PRINCIPALES I
(Fot, Lobato),

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

€1: €ORE€[ D€ 0UERRJI
BALADA
Destrozado el arzón, rotas la.s bridas,
a.l a.ire dando la.s revueltas crines,
los corceles briosos que á la guerra.
marcha.ron, vuelven ya..
Muestran en su pupila. dilata.da
de la. guerra. inclemente los horrores ....
sobre sus lomos, que flagela. el a.ire,
ningún jinete va.
Vieron morir, como héroes, á sus dueilos,
que vertieron su sangre en cien combates
y con la fe de ardientes paladines
lucha.ron por su rey ....
Y vieron que en los campos de batalla,
que sangres generosas fecunda.ron,
imperaba., por leyes de la. guerra.,
del vencedor la. ley.
Corrieron por los campos, y al castillo
en busca. de consuelo á su fatiga.,
para. labrar el campo abandona.do,
vuelven, por dicha., ya..
Del castillo de piedra. silencioso
el corcel entre todos favorito,
mensajero de amores, con sus ca.seos
en los portones da..
Al oír el estrépito una dama.
de noble faz, donde el dolor anida.,
del castillo de piedra. sale ansiosa.
con tembloroso pie;
buscan sus ojos bellos al amante

que á la. guerra. ma.rchóse ebrio de gloria
para ganar más la.uros á su nombre,
.... y sólo el corcel ve.
Sordo rugido de dolor inmenso
que estremeció los valles y monta.ila.s
rompió el silencio, a.lgún alivio da.nd~
a.l noble cora.zón.
Sus manos, que de mármol parecían,
con a.fán indecible recogieron
del corcel favorito un pliego breve
sujeto en el arzón.
Con los ojos nubla.dos por el llanto
el mensaje de a.mor, con sangre escrito,
leyó la. dama., por la pena. loca ....
y del breve pa.pel
el perfume aspiró de sus amores,
y un a.lma. recogió, porque su amante
su último beso en el mensa.je puso
¡y envolvió el alma en él!
Acaso de la. vida del caudillo
el hilo se rompió cua.ndo pensaba.
en los día.s felices .... ¡más felices
porgue pasaron ya!
Lejos de todos remontó su vuelo
el alma. generosa á las regiones
del Creador; igual que siempre, el río
hacia los ma.res va. ....
La noche con sus sombras se extendía.·
brilla.ron en el cielo las estrellas;
'
la luna, con sus rayos melancólicos,
los campos alumbró . ...
Ocultóse el castillo entre las sombras·
y el &lt;;iue de a.m_or fué trist~ mensajero,'
rendido de fatiga, á los pie'I mismos
de la. dama. murió.
LUIS BRUN,

PAGINAS DE LA MODA
LOS SOMBREROS
Por lo demás, las combinaciones más ra.ra.s y que antes juzgábamos ext:a.va.gantes,
gozan hoy de los favores de la. diosa. -c:Mut~bile&gt;: a.zul con violeta., sombreros de pa.Ja.
verde con cinta.s púrpura .... La e_xtraña
a.sociación de colores na.ce, en los tiempos
a.ctua.les la novedad de un sombrero. ¿Son
lindos e~tos contrastes sa.l va.jes? No, pero
son nuevos y los deslumbra.n:tes _rayos sola.•
res de esta estación parecen mchna.r el gus·
to á los colores su bidos, de idéotica. suerte
que bajo el ardiente cielo a.fricano.
Como para compensa.r ta.les excesos_, están
en boga. ruidosa los sombreros de paJa, cuyos adornos sean de i_gual color, ~ fin de
quetienda.n f,. confundirse con la. pa.Ja.,
.
El torneo de estas vistosas metamorfosis
constituye, en resumen, una. a.noma.lía. del
Arte.

VERY thing

on time, cea.da cosa. á su tiem•
po&gt;. Este a.da.gio inglés, de frecuente uso
en la vida. práctica., tiene también aplica•
ción en la. Moda.
¡Qué triste fuera ver un sombrero de colores
fúoebres, privado de la. ra.diante lozanía. de las
flores, en esta ¡a.lana. estación!
Follajes tiernos, perfumadas violetas, guirna.ldas de frescas rosas, todo lo que forma
parte Je la. frescura. y a.legría de esta parte del
a.ilo, ofrece la. moda. pa.ra. los sombreros.
Los lindos guipures se presta.o igualmente para. la confección de los sombreros, á los
cuales se agregan a.hora. encajes y entredoses
que alternan con cintacometa. de terciopelo, lo
que rea.Iza el resto del adorno de una. manera.
tan nueva como indepeodiente. El enea.je, otra.s
veces, se borda con sedas de colores, figurando rosas; otra.s, con hilo de oro ó acero, lo
que ha.ce soberbio efecto á la luz del sol; otras,
en fin, se entrelaza. con hilos irisa.dos de crin

E

NÚMERO

C. GALINDO,

l.

El General de los Indios de Xkanhá
A título de información curiosa. publicamos
hoy el retrato del llamado General Eugenio
Arana., jefe de los indios pacíficos que ocupa.o
el Cantón de Xka.nhá, en el Oeste del Est11do
de Campeche.
Hasta ha.ce muy poco tiempo estos indios vi-

ama.dos, sin recurrir, para ello, á ningún medio
vio iento y los resultados que ha. a.lean za.do son
fructíferos, pues á la. fecha Arana es Presiden•
te Municipa.l de Xkanhá y marcha. de perfecto
acuerdo con las autoridades, habiendo tenido
última.mente una conferencia con el seilor Go.-

./4

~ \ ~~.·
'-t·~

1

-

.

.., .
NÚMERO

Pa.ra. las señoras de eda.d, las copelina.s negra.a, gua.rnecida.s de entredoses de cguip?re&gt;,
esca.ra.pela.s de muselina. ó roseta.a de terc1opelos, son distinguida.a y seri:l.s.
He observa.do una señora. de cincuenta. silos
que lleva.ba. una. ca.pelina. «Directorio&gt; negra.,

CONCURSO DE N~OS,-Elena Co11to, Ricardo
_ Aoosta. Ricardo Nieva y Ester Cloero,

vieron completa.mente apartados de la acción
de la.s autoridades, siendo entre ellos Ara.na.
u;n seilor de vidas y haciendas que dominaba.
sm más ley que su voluntad absoluta..
Con el ma.yor tacto ha procura.do el Gobierno de Campeche a.traerse á Ara.na y sus subor-

berna.dor Lic. Luis García. M., de la que este
gobernante sa?ó mucho provecho.
Arana.,que tiene más de ochenta.a.flos de e~a.d,
se conserva robusto y saludable y es un hom·
bre astuto en a.lto grado.
(Fol. llartinez.-Camptcht.)

NÚMERO

2.

teñidós de cierta. ma.nera., que les da. una. bri•
llantez tan original como hermosa..

***

·1

gua.rnecida de una. a.bulta.da. roseta. de guipure
tramado de acero hacia. el frente, y en la. parte izquierda. del a.la., una. colecita. de tul negro,
sirviendo de asiento á un c-aigrette&gt; blanco encorvado hacia. atrás. Era muy rico y de un
gusto perfecto.
La. paja. inglesa., de a.specto liso y satina.do,
es muy transformable y se emplea. gra.ndemen·
te en toda. clase de sombreros: toca.s, ca.pelinas,
sombreros de a.ncha.s a.las, cplatea.ux&gt;, etc.
Las nuevas tinturas le dan seductores matices,
siendo los más a.precia.dos este año el verde
lechuga, el verde océa.no, azul pálido, el rosa.
tierno; pero la última. pa.labra. de la. moda da.
la suprema.cía á la gama. entera. de los bayos:
tinte «melena de león&gt;, cta.baco&gt;, cca.nela.&gt;, choj a seca&gt; y otros por el estilo.

3.

NUESTROS MODELOS
NúM. 1.-Sombrero para. excursiones en el
campo. Dos garbosos nudos al frente y cruce
de listón atrás.
NúM. 2.- Sombrero de visita.a y tea.tro. Fondo de cchenille&gt; blanca, bordes de tafetán
bla.nco recorta.do, grueso racimo de violetas
de Parma.
NÚM. 3.- Sombrero guarnecido con rosa.s.
En el bonito modelo de paja de arroz verdema.te, se refuerza. el a.la, 15 c. ancha., por den·
tro con alambre, hasta. 4- c. desde el borde,
cubriéndola. después en igual a.ncho con tul

NÚMERO
NÚMERO

4.

6.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
de zapatilla sujeta al pulgar y colocadas sobre grandes suelas de madera, a.marradas con
cintas. Usan, para sus paseos, unos carruajes
de dos ruedas, especie de silla de manos, conducidos por hombres. Dos tipos especiales son
las &lt;geishas&gt; y las &lt;oirans&gt;. Las primeras,
muy semejantes á las bayaderas de la India,
son indispensables en todas las fiestas privadas y públicas. En la ceremonia anual de
&lt;Taynno Michiki&gt;, el famoso concurso de belleza donde se eligen las &lt;oirans&gt;, las &lt;geishas&gt; marchan al frente del séquito.
Entre sus costumbres piadosas está la oración por los que están en la guerra. Las madres, hermanas y novias de los soldados, se
dirigen al templo de Tokoshira, y arrodilladas
ante el altar del dios, ruegan cien veces por
los ausentes. Van y vienen de la puerta exterior del templo y llevan cien tiritas de papel
en la mano. En cada oración dejan un papelito á los pies del altar. Cuando han depositado
los cien, ha terminado la plegaria. por los guerreros.
La poesía es cultivada por las mujeres. He
aquí unos hermosos versos amorosos que han
sido traducidos á nuestra lengua:
QUBJA

&lt;En mi corazón el amor se desliza impetuoso como un rápido torrente que, escondido entre los bosques, corre al pie de una montañ.a.
&lt;Todas las noches, al contemplar las nubes,
pienso en una persona que vive bajo otros cielos.

NÚMERO 8.

NÚMERO 7.
plegado y apoyándola con una segunda ala de
terciopelo. Al rededor del casco se adapta una
corona de grandes rosas &lt;La France&gt;, con hojas de diferentes tonos verdes, y se guarnece
el ala, torcida hacia abajo por detrás con zarcillos de tallos de goma y púas de lo mismo.
Debajo del ala se dispone, á la derecha una
roseta de tul, y á la izquierda, una rosa con
hojarasca.
NóM. 4.-Sombrero de enorme ala levantada á la izquierda; copa y parte superior del
a.la de tafetán lila. con pliegues superpuestos
cosidos al través; cara inferior del a.la de muselina de seda verde malva; pluma blanca y
nudos de listón &lt;Liberty&gt; verde yedra.
NóM. 5.-Capelina de paja de trigo velado
con fino encaje. Copa a.Ita corona.da de cocas
de cinta de paja.
NóM. 6.-Gran sombrero de muselina de seda ocre, guarnecido de una corona de hortensias en tonos naturales.
NÚM. 7.-Sombrero fantasía con broches de
acero, asegurando las amazonas. Verde es la
cara inferior del ala y gris-acero la superior
y la copa.. La. pluma. posterior es verde,y grisacero la anterior.
NóM. 8.-Elegante sombrero de tafetán y
muselina de seda azul pálido. Nudo de la misma muselina, dando salida á una pluma y un
&lt;aigrette&gt;negro,recubiertosen la base por una
hebilla de acero.
NóM. 9.-Sombrero &lt;Paulette&gt; con dos amazonas gigantes y un buquecito de rosas.
NóM. 10.-Sombrero Marqués, de paja de
trigo adornado con tul, amazona blanca y
adornito de acero.
NúM. 11.-Toca de paja Mordoré, guarnecida de ramilletes de florecitas blancas y amarillas y lazo de cinta.
NóM. 12.-Sombrero de paja de trigo, lamina.do de paja blanc a, muRelina de seda, guirnalda de rosas y hebillu de acero.
NúM. 13.-Sombrero Marqués, de paja azul
celeste, muselina de seda, terciopelo negro y
amazona. azul.

NÚMEROS 13, 14

NúM. 14.-Sombrero de paja &lt;vieJa&gt;, con
amazonas blancas, tul, cinta y hebilla de
a.cero.
NÚM. 15.-&lt;Toquei:. de paja verde almendra,
pañeado de tul y corona de rosas.
NÚM. 16. -Sombrero de paja color champa-

gne, ama.zonas blanca y negra, torsade y lazo
cinta, hebilla y velo encaje blanco y negro.
N~M. 17.-S011:1brero de paja de arroz negra,
lammado de pa.Ja blanca, velo de encaje ne•
gro, pluma y &lt;aigrette&gt; blanca.
NúM. 18. -Toca de crin fantasía color de
trigo, guirnalda de adormideras encarnadas y
terciopelo negro.

~fJP

LA.S MUJERES DEL ]A.PON

NÚMERO 9.

tftODOS volvemos hoy nuestras miradas ha\., cia ese her~ico y bizarro país del Japón,
. y nos entusiasma ver que ese viejo imper~o, contemporáneo de los de Babilonia y Nímve, resurge ahora como una gran nación moderna. Entre sus actualidades más interesantes, está, sin duda, la de sus mujeres aunque
no hay _que poetizar demasiado sobre ~ste punt~. La Ja.po_nesa es bastante linda, tiene bellos
o¡os expresivos, y sus labios un tanto gruesos
.son de un dibujo muy corr~ctc; pero para u~
europeo no pueden pasar por dechados de belleza.
_Una de sus más lindas cualidades, son los
~1entes, de una blancura deslumbradora. An•
tig~amente,. al casarse, se los pintaban de negro, pero dichosamente esta tradición desaparece Y sólo las mujeres del campo conservan
e~ta extrañ.a costumbre. La cabellera. es soberbia Y muy negra,, 9.ue recogen habitualmente
en un moño volummoso y complicado. El peinar.se ~s para ellas una operación importante
Y ~lfícil, que las ocupa largo tiempo. Para
evitar est?, es frecuente que duerman sobre
una espeme de rollo llamado &lt;makotra&gt;1 dispuest? de tal modo, que sólo el cuello de la
durmiente se apoye y no se descomponga. la
cabellera. .
.S?n muy aficionadas á los afeites; en sus
via¡es 6 paseos largos, llevan una bolsa con
el paíl.uelo, el espejo, los polvos -y los pinceles
fiara ~arse carmí? en las mejillas y negro en
as ce¡as, operación que hacen delante de to·
do~ con la mayor naturalidad y sin el disim_u o de las. europeas. Casi todas llevan una
pipa pequ~íl.ita, el tabaco y los avíos de fu:ar. Las Japonesas visitan mucho las &lt;casas
óe te&gt;. Las concurre?tes se s ientan en cojite,
en ~l. suelo, Y las sirven de rodillas tazas de
exquisito te verde, sobre peq ueflas mesas. Algunks cantantes tocan un instrumento llamado
&lt; oto&gt; Y entonan sus canciones
·
. Algu nas ~aponesas
visten á .la europea no
di~ eleganeia.; pero su traje nacional es ~era er~mente aparatoso. Consiste en una larga túnica rameada Y cerrada por una cintura
uyos . dos extremos se anudan formando u~
~zo giganteaco. Las mangas son q-e una longitud excesiva! Y la falda es tan estrecha, que
:nvu lve las yiernas y dificulta los movimiencºii· on en e hogar sumamente hacendosas y
u ivan ~~chas artes útiles. E n k, que son
fina notabilidad, es en el coloreo áe fotogra1. ª¡~ 4ciue hacen con prolijo arte y son muy soic ª as en todo el mundo En el calzado no
son tan desgraciadas como '1as chinas Y no se
someten á la mut'l
i aci'6n. Llevan una especie

f

8

NÚMEROS 10, 11 Y 12.

NÚMEROS 16, 17
&lt;La semilla del pino brota sobre las J)eíl.as.
El amor no es, pues, difícil de satisfacer.
&lt;Debilitado por el amor, mi cuerpo se con-

Y

18',

vierte en una. sombra; pero en una sombra. que
no sigue á nadie.
&lt;Las mangas de mi traje están húmedas de

Y

15.

lágrimas; pero si se me in~rroga por 9-ué, contestaré que es por la lluvia ~e la. prima.yera.
&lt;Sin la esperanza, yo moriría hoy 1~11s~o.
La promesa de volvernos á v~r será m~ vida.
&lt;Mi cuerpo se ha. alejado de t1 , pero mi corazón te sigue como la sombra.
.
&lt;Yo creía que la hierba. del &lt;olvido&gt; na&lt;?ía
de una semilla; pero no: nace en el corazón m•
constante del hombre&gt;.
.
Por supuesto que las virtudes de aseo Y limpieza que son característica del Japón, se cultivan mucho en el sexo femenino. ~obre e_ste
particular, un viajero japonés publica un mteresante artículo en la &lt;Revue&gt; de Par_ís, ~n
que dice: &lt;El pueblo japonés es el más limpio
del mundo. En casi todas las casas y en todas
las fondas ha.y una sala de baíl.os, de instalación modesta, pero suficiente para. los fines á
que se dedican. La puerta del ~ua.rto del _baño
jamás se cierra. con llave: los Japoneses igno·
ran ciertas formas de nuestro pudor y de nues·
tro impudor· en el Japón &lt;se ve á menudo al
desnudo, per~ no se le mir.,_ nunca&gt;. H a.y gr~n
número de baños pÚ"blico5 que cuestan en Tokio
once céntimos. Los japoneses de condición más
humilde, se baíl.an, por lo menos, una vez a.l
día; muchos, tres y cuatro veces&gt;. . .
Gracias á estas costumbres de higiene, comunes á todos, la multitud japonesa es la más
limpia. y agradable que hay en el mundo. Se
ha notado que desprende un ligero olor á &amp;'eranio, debido al perfume que se dan las mu¡eres
en la cabeza. Inútil demostrar que estas cos•
tumbres de limpieza no son importación de
Europa.

Be0S OB T0O0 BL MUNOE)
_ erl eclas de la expedJc16n,-El "lllennebbl" en lli fábrica de cañones Crensot,-Una escnela de bnzos.-El centttnarlo
Los Ingleses en el Ttbet. P
P
de Jor¡ce Sand,-Sanatorlo para tnberculosos en In¡claterra.

OR vez primer11, en la historia
de la humanidad se a.cercan, á
paso rápido hacia Lasa, !1-1·
gunos europeos. Hasta hoy la &lt;ClU·
dad sagra.ca&gt; del budismo lam~ta
había sido algo más que un enigma: había sido el cementerio de los
exploradores.
.
Parece que la naturaleza misma.
ha rodeado el valle sobre el que ~e
asienta la capital religiosa del Tibet, de todos los riesgos y de los
peligros todos, al txtremo de que,
para encontrar reunido un cúmulo de obstáculos semejantes, habría
que ir al polo mismo.
Los expedicionarios franceses,
bajo la protección del gobierno de
París han intentado algunas oca·
sione~ acercarse á la capital tibetana, más por conocer bien el va.lle donde corre el alto Meckong,
que con objetos políticos; pero la

P

suspicaz vigilancia de los tib?ta.n'o s ha hecho imposible la realización del empeñ.o. Se ha dado todo
género de auxilios á los que pretenden salir del territorio que domina el &lt;Lama-Da.la!&gt;; pero se han
opuesto infranqueables barreras
á los que intentan ver de cerca
Lasa.
.
d
Montañ.as de siete mil metros' e
altura, donde reina el inv_ierno ~os
doce meses del a!'!o; desiertos mhospitalarios en los cuales la muerte acecha en forma distinta á los
viajeros, població~ rebelde á to~o
tráfico con extran¡ero~ y _aus?ncia.
total de caminos y de 1nd1caciones
precisas en los mapas, tales son
las dificultades que esperan á los
que, confiando en su buen!!' estrella emprenden la. exploración del
Tibet. ·
El Zar de Rusia, al que intere-

sa sobremanera entrar en relaciones con el &lt;Da.lai-Lama&gt;, ha enviado alguna. vez misioneros budistas haciéndolos acompañar por
cosacos del Turkestán, de religión
budista también, á guisa de peregrinos que llegan á pagar la. deuda que han contraído con la divinidad, visitando los santos templos de la capital tibetana; nada
ha servido á despistar la na.tura.!
suspicacia de los tibetanos. Apenas si un viajero, á despecho de
las dificultades propias de una expedición semejante, ha logrado penetrar á. Lasa, permanecer a.lgu•
nos días en la ciudad y tom ar secretamente fotografías interesantes. Hasta hoy la expedición inglesa ha ido avanzando, no sin tener
que bata.llar con los obcecados tibetanos, dueñ.os de las posiciones
más bien escogidas, dueíl.os de ce-

rra.r los altos desfiladeros, interrumpiendo y estorbando así la
marcha. de la expedición, ya que
impedir el avance es cosa absolutamente imposible.
Muchas pérdidas ha costado á la
misión del general Mcdonald acercarse á Gyantsé, la. primera villa
de importancia, situada en el camino de Lasa y á corta distancia de esa ciudad.

***
Los imperios africanos, en los
cuales aún predomina la ley de
Mahoma, y el sistema teocrático
de gobierno que inició el &lt;profeta&gt;, tienen muchos de los rasgos
aventureros y heroicos que tanto
gustaban á los novelistas de folletín ha.ce diez aflos y más.

�EL MUNDO ILUSTRADO

\;)ea

Siempre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á determinado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invariablemente
hacia nuestra derecha. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asiento en el Paseo y se convencerá de ello. Encontrará el noventa y
cinco por ciento que inconscientemente voltean sus cabezas siempre
á la derecha.
Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chapultepec, vea á su derecha, allí está el

p

'

'

.

~

.

i

J,. .

.....
UiSita ele "€1mennebbi'' á la fábrica ele ereusot

Difícilmeute se podría encontrar
en Europa, en Asia misma, quizá,
el tipo original de &lt;El Mennebbi&gt;,
cuya historia romántica y novelesca es digna de figurar en las aventuras de algún imaginativo narrador. El alto personaje cuyo nombre mencionamos,ha tenido en cierto momento en sus manos las intrincadas redes de 1a política marroquí, y como todos los de su especie, ha terminado por disgustarse con su jefe y señor y por salir
destet·rado del país que dominó por
algunos años.
Era el Niennebbi ministro de l a
guerra en Marruecos. Es de origen
inglés, escocés á lo que parece, y
es hombre de alta inteligencia y de
energía poco comunes. En Marruecos aparece hace algunos años con
grandísimo prestigw, con influencia decidida sobre el sultán Abdul
Azziz, á quien hace emprender cierto género de reformas que á su
pueblo no gustaban, pues es una
de las características de los imperios musulmanes la referente á
la sorda y tenaz hostilidad con
que tropiezan losinnovadores siemµre que alguno hay, llámeseel sultán mismo, que trate de hacer despertar á eso¡¡ pueblos inmovilizados á través dti los años, en la contemplación de un ideal sagrado, lejanísimo y fatalista.
El sultán enajenóse la simpatía
de los &lt;santones&gt;, que en él vieron
una amenaza, desde luego que procuraba instruir al populacho y hacerlo entrar por la vía del progreso. Se predicó la guerra santa, sorda l constantemente; se negaron
los impuestos al. monarca infiel á
la doctrina de estancamiento eterno, que forma la base del mahometismo, y se recordó que él, como
sus antecesores todos, tenía en
su cuenta actos criminales que le
habían permitido afirmarse en el
pod~r. Había enterrado en vida, en
un «m pace&gt;, á su hermano mayor
y había disfrutado del poder en
esa forma. La guerra civil estalló.
El Mennebbi salió entonces jine-

t a Escuela ele Buxos inglesa

1

~

€1Principt ele 6ales inaugurando el nuevo sanatorio

te en su corcel blanco de batalla, Barreta, admiradora sincera del
lleno de. condecoraciones y de cin- talento de Geor,re Sand, dijo unos
tas, y llevando un estado mayor versos aplaudidísimos.
Pero la parte más importante de
de &lt;cheicks&gt; historiados. La guerra siguió con fortunas muy diver- la celebración del centenario, es,
sas, hasta que fué lograda la de- sin duda, la que se efectuó en la
noche en el Teatro de la Comedia
rrota del pretendiente.
Pero el Mennebbi, por circuns- Francesa. Se representó la mejor
tancias desconocidas, riñó con su obra de George Sand, &lt;Claudie&gt;,
maestro y jefe, y el resultado es con toda la sincera devoción y taque actualmente recorre Francia, lento artístico que sólo saben aporlleno de palabras dulces para los tar á una fiesta de esta clase los
miembros del gobierno que le re- pensionados del primer teatro de
ciben. Recientemente hizo una vi- · Francia y del mundo. Cuando la
sita á. la fábrica de Creusot, en la escena terminó, el busto de la esque se hacen baterías de cañones y critora apareció en el escenario,
corazas para buques, estando pre- precisamente en la decoración que
sente en los momentos en que se soñó para desarrollar el drama
hacía la forja de una de estas enor- más ,ralano que escribiera su plumes lámfoas de hierro.
ma. Una comisión especial coronó
la estatua, en medio de la ovación
*
**
Acaba de celebrarse
en Francia de la selecta multitud que llenaba
el centenario de George Sand. La el coliseo.
genial ~scritora, amiga de Musset,
***buzos! No cabe
que baJo el seudónimo ocultó su
¡Una escuela de
obra entera, tiene ya en el Jardín duda; los británicos, los sajones
del Luxemburgo una estatua se- en general, entienden la vida en
d~nte. En ella. el escultor ha que- forma algo diversa á . la nuestra y
rido reproducir los rasgos fisionó- saben encontrar en ella todo lo que
micos de la escritora en su mejor de bueno se nos oculta á las veces
época, en su época de amor y de á nosotros. En Portsmoutb acaba
gloria, en su juventud.
de inaugurarse la primera escuela
La fi_esta ha ~ido patrocinada por p_ara buzos de que se tienen notiel gobierno mismo de Francia. A ctas.
la ceremonia oficial del descubri_Se comprende que, para princimiento de la estatua, estuvieron piantes poco aptos aún á la mapres~n.tes a!tos empleados de la niobra, sería difícil, si no pe1igroadmi01strac1ón, qu,e áportaron á, la so, e~prender descensos á las profiesta el contingente áe su alta re- fundidades del mar mismo. Para
pre~entación. LE&gt;yóse un discurso que vayan enseñándose lentamenoficial, un panegírico de la román- t~ Y sin peligros, á desempeñar detica escritora, y la Sra. Worms- bidamente sus peligrosas comisio-

Ud. á Su Derecha.

nes, se ha instalado un tanque de·
diez y ocho pies de alto, con ventilas á través de las cuales el instructor percibe los movimientos del
alumno- buzo y se comunica con él
por medio de un teléfono. Así se
logra que se ense!Ien pronto, y sin
peligro alguno, los fut uros buzos,
cuya utilidad es cada día mayor,
tanto en los di versos servicios de
la marina de guerra, 0omo en los
diferentes empleos dependientes del
comercio.

*

**
¿Será la tisis siempre
el azote·de
la raza humana? Parecería á un
escéµtico que eran vanas todas las
precauciones y que todos los gastos eran inútiles, puesto que la tuberculosis ataca lo mismo á los ri•
cosque á los pobres, á los blancos
que á los negros, á los que habitan
en climas tropicales que á lo~ habitantes de la región helada. Pero
si la enfermedad es la más grave
que la humanidad padece, los esfuerzos de todos deben unirse para
luchar con ella. Los príncipes que
pertenecen á la familia real inglesa
se han distinguido siempre por sus
esfuerzos en pro de l a curación de
la tisis y de la asiste ncia faculta•
ti va cientffica y racional de los tuberculosos.
Recientemente base gastado cerca de un millón de pesos en construir ~ equipar al hospital de
~earts1de, en Inglatf!"ra, en un sitio cuyos aires tendrán influencia.
benéfica sobre los tuberculosos.
La empresa ha sido patrocinada.
por el príncipe y por la princesa
de Gales, que asistieron á la inauguración del sanatorio.
Cien enfermos podrán ser asistidos en Heartside y tendrán los elementos todos indispensables para
favorecer, según los últimos descubrimientos de la ciencia la cu·
ración de sus males. Fundionará
el hospital desde luego bajo el alto patronato del Estado y será
aten_dido por un estado ~ayor de
médicos y enfermeras, especialmente educados para el 'caso.

STILWELL PLACE
Adelante de Cuauhtemoc, pasando la tercera Glorieta, á lo largo de
toda la hilera de eucaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teja, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquinas de las calles.
Dentro de muy pocas semanas verá un buen número de obreros
llevando sus herramientas para empezar el drenaje y colocar los tubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles con asfalto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á sus amigos, hace
cinco años, que los terrenos del

STILWELL PLAC-E
se adquirían por una canción. Siga el ejemplo de los demás y compre
sus lotes, obteniendo· las ventajas de sus precios. Venga á n~estra
oficina, Primera de San Francisco, número 4, ó á la de nuestros Agentes Generales, Sres. Prevost &amp; Vail, Primera de San Francisco, número 8, y le daremos toda clase de informes, así como una lista de personas prominentes que han comprado lotes en esta COLONIA, donde
piensan edificar sus Casas-Palacios. Vea á alguna de estas personas
que han comprado terrenos en

STILWELL PLACE
y pregúntele por qué ha preferido este lugar á otros numerosos que
hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para comprar
el suyo.
Uno de los más prominentes negociantes mexicanos acaba de comprar lotes por valor de cincuenta y dos mil pesos en el Stilwell Place,
la semana pasada. No pagó más de diez mil pesos al contado, y el resto lo pagará en nueve años. ¿Cuánto llegarán á valer estos lotes dentro de nueve años, si siguen aumentando en cada año un diez por
ciento, como ha ido sucediendo durante los últimos nueve años que
han pasado?

111auguración del monumento ele :JorQe Sancl en el Jardín de tuxembur90

ta e¡q,ecllción del t ibet~rect,azanclo unataque

liomenale á !Jeor9e Sana en ti teatro ele 1a eomeclia ;r.1nctsi

1,

'

�Año XI- Tomo Il - Núm. i

Un "Chez soi," elegante y artístico, es ·sin duda, el lugar más agradable
para pasar las horas alegres ·6 tristes de la existencia.
Este lujo y la elección de amistades son preocupaciones que ilustran. E l
punto, á veces de difícil solución, es lo costoso de un a instalación 6 de algún
mueble faltante y que armonice con los de nuestra h abitación.
"~I Palacio de Hierro" posee la Fábrica de :Muebles más grande
de la República y es ya reconocido que allí se h acen tan to m uebles de gran
lujo y arte, como de lo. más modesto, siempre en fabricación ir reproch~b~e_
y en precios extraordinariamente baratos.

:. F l'o r ·es , B e 11 o : S ex o , -Pe r fu rm ·e $
Las flores son en la mujer, lo que el perfume es en la flor: la una sin el
otro-es incompleta.
Con este proverbio coincide el completo triunfo del Pala~io de Hie-

rro por sus extractos:
Ideal Creur de Jeannete, L'aiglon, Wonderful, que exh alan un embriagador aroma por su olot suave y -delicado.
Vemos con placer la fama. qu~ &lt;lía á día alcanzan estos perfumes·, que toda dama elegante desea encontrar en el ambiente que la rodea. E n el Departam~nto-de Perfumería d.e

"EL PALACIO DE HIERRO"
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detenemos nuestras miradas en los almacenes y herrp.osos edificios construídos recientemente en la Capital.
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Apartado número 26

Agosto 14 de 1904

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Año XI.-Tomo U-Número 7

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·

I
/

PAPEL TAPIZ

Mandamos á vuelta de correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, -FRANCO DE PORTE, los pedidos mayores de $ 25.00 cuyo
peso no exceda de 15 kilos.
'

S_ignor~tt fionnorat ·y eompañía.

LAPUERZA.
(Por L. C. Lourl.)

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1904, Año 11, Tomo 2, No 6, Agosto 7</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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JIC P.üERCO d~ UERJICRüZ:&lt;i

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e ·RANDES ALMACENES
DE ROPA Y NOVEDADES
SEGUNDA MONTERILLA Y CAPUCHINAS. MEXICO

1•

Año XI.-Tomo U-Número 7

~glstrado como lll'tlcnlo de eegnnda clue, en 3 di3 Noviembre •e 1894.

_

Completo y Escogido Surtido de
•

Be111t1: LUIS REYES SPINDOU

;

.

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l,

S11bscrlpcl6• memual tor"1ea ......$ l. 60
ldem
ldem en la Capital.$ t. li

BELLAS ARTES

·oEV1\RT1\MENT0 ESVEeI1\L DE V1\N0S · ·
Y e1\SIMJR.E S, EL MEJ0R
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r

MEXICO, AGOSTO 14 DE 1904.

. Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDU

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Tiraduría. Fábrica de Camisas, Corbatas, Som= .
brillas y Paraguas. Bonetería de todas clases.
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señoras y niñas. Espléndido surtido en Sombre=
ros. Perfumería de las mejores marcas. Artículos .
de fantasía.
•
.

L UND.O LU5Tft0D-O

·

I
/

PAPEL TAPIZ

Mandamos á vuelta de correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, -FRANCO DE PORTE, los pedidos mayores de $ 25.00 cuyo
peso no exceda de 15 kilos.
'

S_ignor~tt fionnorat ·y eompañía.

LAPUERZA.
(Por L. C. Lourl.)

�EL MUNDO ILUSTRADO

ta maquina t,umana
Jlntagonismos inttrnos
A máquina. huma.na.,física. y mental, com_o
todas las máquinas, tiene una. c'!'pac1dad de producción limitada., iova.r1a.ble,
un máximum de acción úe que no puede excederse y que no debe traspasar. Así como par.a c,da
locomoto1·a. ha.y un límite de velocidad 1ufra~qu.,a.ble· asi comv cada bomba da. un rendimiento qui, no puede ser mayor. y caúa ruta•
tlva ofrece un codideute dti eJemp,ares µor
hora.que nadie ui nada pueden mayorar, de
la. mi.. ma ma.oera ca.da. hombre, como cada
a.oima.1, no puede desplegar ma,,or suma. de
energía. que aquella á que, por 11u estructura. Y
la pt'Cuiia.r dispobición de sus órga.nos,ti11tá llamado.
, bl d
ut .. ro que este rendimiento es varia e ~ u_n
hombre a otro. que los ha.y; urga.n1smu.. pr1v1•
ltlgia.du.. ca.¡,11ces de de..1u-rollar euergia.s colusa.tes, ~n t .. utu que otros, wéq uiua.1&gt; t01·µes Y
mal cuustruÍúa.s, bOO 1..ntos y vacua~t..s 110 la
acción, y r1od.,o suwa11 11ptooa.s a.µ1·ec1 a.bles de
trab.i.ju; µero cuu ..iderado ca.da uowbre sepa•
radawtluttl, la cauL1d11d Lotu.l de en,·1 gia que tis
ca.paz úedesarrolla1·, tit1, relu.ttvameute, JiJ11, Y
podríu. r-,prtisentu.rse por uo c0tJic1eute cuns·
tau te.
Como quiera que la actividad de que el bombrtl es t1uscti¡H11.J1e es,µ01· todo i:,xtr.-wo,compl~xa y variu.du.,s1i:,udo,en LOt_u.l, coust11._ute, esen•
dtinte, i:,n vrincipio, qut1 si ~redomlil&amp; en un
sentido, esca.se,u·á y uisrulnuu·á en OLro, Y. que
todo consuwo ex11ger11.uo de energía dti c1tirta
ch.se se hu.rá en útltrimentu de otra ú otras.
TaÍ pasa. eo las plantas y eo lo~ s.oimu.les.
Cuando el árbol 11e vicia en follaJe, su flors.cióo e:1 escasa; los frutos colosales, _como el
melón la. se.odia. la calabaza., provienen de
plant¡s escuetas,' de tallos débiles y. flex_ibl~s,
y las robustas encinas no producen 1,100 10s1g•
nificantes bellotas. Eo estos casos vuede decirse ya. que el fullajt, ha. devoru.do á la. flor, ya.
qile el fruto ha ab..urbido al ta.llo,ya. que la. robustez oel t1·ooco ha. acarrea.do el raquitismo
de Ia. semilla.
Eo los ao1ma.les pasa. otro ta.oto. Los voluminosos y pesados, como la. ballena, el es.cha.lote el hipopótamo, el rinoceronte, soo, genera.l ~eote,estúpidos; y los ligeros y poco voluminosos, como la abeja, la. hormiga y los insectos pequeños, revel11.n instintos y capacidades
meota.les extraordinarias.
Ha.y excevciooes, sin duda.: la. N a.tura.leza.
crea. en ocasiones organismos superiores, armónicos eo su desarrollo, vigoro:.os en todas
¡¡us partes y ca.paces de tle:.arrollar, á. igual
grado y comparable perfección, muchas de las
energías deque son ca.pacas ó de ofrecer órganos diversos é iguu.lmeote poderosos. En la.
palmera. todo es opulento: tronco, follaje y
fruto; el elefante es, á la vez, monumental, rápido é inteligente, y el tipo más acaba.do y
completo, el más armonioso y complexo, el
más capaz de todo, es el hombre.
Pero a.un en estos organismos privllegiados,
la. ley que estudiamos, la. ley de las compensa.ciooes se verifica. En el hombre, por ejemplo,
se observa. que el excesivo desarrollo y el excesivo traba.jo corporal tienden á atrofiar l a.s
fa.culta.des intelectuales. Tal parece que el músculo comprime el cerebro y que el espíritu se
aboga en el desborda.miento de la materia.. A
la inversa: el genio, el simple ta.lento y el estudio asiduo, parecen poco compa.tibies con la
corpuleocia. y con el vigor físico. Así como el
atleta. suele ser idiota., el sabio suele ser raquítico, y se neces:ta. la. privilegiada organización de un Leonardo de Vinci para., á la. vez,
poder ser sano, vigoroso, sabio y genial.
Este a.ota.gonismo, que parece existir entre el
desarrollo del cuerpo y el desenvolvimiento
del espíritu, puede comprc.bs.rse entre las faculta.des mismas del alma y suele verse que el
vigor de una. de ellas dalla. y perjudica. á la.
robustez de otra ú otras.
La. memoria. y el ta.lento parecen rel!idos y
en mucha. parte son a.ota.gonista.s. Generalmente los grandes memoristas son poco ta.lento'!los, y los grandes genios tienen memoria.
poco nota.ble y que no excede de lo común.
No es meaos notable el antagonismo entre la.
razón y la fantasía.. El silogismo parece in·
compatible con la. poesía, el sorites con la.
imsginación. Un matemático que fuera á la
vez poeta., sería un ave fénix, y no ha.y peores
pintores que los geómetras.
Considera.das en conjunto las facultades
afectivas, parecen antagonistas de las fa.culta.•
des discursivas. El entusiasmo, el arrebato, la.
pa.si6n tumultuosa y el sentimiento intenso,lmpiden ó estorba.o el ejercicio recio, sereno y
frío de la sana ra.zóo y Ia. práctica. del pensamiento puro, de la. razón ra.zooa.ote acaban por
atrofiar el seotimieoto y enfrenar y hasta a.&amp;fixia.r la pa.si6n y ha.y que remontar basta. hombres como Napoleón para. encontrar seres á la.
vez poetas y calculadores, sensitivos y razona.dores, que junta.mente son volcanes y ma.-

L

quinarias, rayos y ecuaciones, ceguedades Y
lucideces.
. .
Para. el equilibrio de la act1v1dad huma.na Y
para. el pa.ra.lelismo indispensable con que deben desenvolverse sus múltiples ener~ía.s, es~a
ley de las compensaciones es un pehgro_. C •
rrese á ca.da p·a.so el riesgo de ver muttlado,
deforme, incompleto á un ser grande Y fue~te,
no ta.oto por la. intensidad excesiva. ó exclusiva.
de una. sola. de sus aptitudes, sino por la. armonía y la proporc1óo de todas ella~. Para.
que el hombre pueds.serfuert~ y S?rfehz,d~be,
á la vez ser sano y robusto, 10tel!gen_te é iostruído, ~ensible y enérgico, im11g10at1 vo Y rda.•
zooa.dor, pasional y e&amp;toico y todo _en gra. o
suflci'lnte, sin exceso, ni extremo, 01 ex11gera.cióo.
.
La vida, con sus estrecheces, con s~s exigencias, con sus luchas y con_ ~us. cont1ngen:
cias. Lleude á. romper ese equ1hbrio Y esa ar
mooía necesarias, encauzando en monótonos
surcos uuestra acti vid11d, confioa.odo á estre·
cb11s cárceles nue~tra acción, forzándonos á.
recorrer uo solo seode1 o y á aspirará uoa. so•
la. meta. Ptlro la educación debe tender á. con·
solidar esa armonía para que na.da más tarde
pueda. disolverla ni Hlter111'111. Ella.debe deseo•
volver arwóoic11mente las facultudes Y las ap·
titudes, cut&gt;1·vo y alma, im&amp;l!'iuación y razón,
pas1óo y volunt11.d, para que la vida no pueda.
des¡,ué:1 sacrificar la mitad del hombre para
que viva. la. otra. mitad y crear ese mu.seo de
teratología. mental y moral, cuyos eJ~mplares deformes, hipertrofiados a.qui y mutilados
allá. put-b a.o la. sociedad modero a y consthuyen &lt;~u mejor u.dorno&gt;.

00

Dos Sor,~tos
NOX
¡Oh noche de los t~ó_picosl _N_o ha.y na.da
Compara.ble á tu erótica dehc1a.:
En tus templos selváticos oficia.
Misteriosa deidad enamora.da.
Uo lecho en toda. gruta embalsama.da.
Pródiga. ofreces, a.l a.mor P:0_picia.,
Eo todo aire fugaz una ea.r1c1a.
Y en todo resplandor una. mirada..
Ocú Ita.se en Ia. sombra. el caserío.
Duerme el bosque. Se pierde en la. espesura.
El rumor melancólico del río.
Mientras la. luna., que en lo azul na.vega.,
Eotre los picos de la sierra. obscu!'a.,
Como abanico de oro se desplie¡a.l

AMOROSA

Cuando la noche llega., ensueíl:o mío,
Miro, como visión blanca. en Is. sombra.,
Vagar, de la. lla11i;.ra. por la alfombra,
Tu veste nívea. entre el rama.je umbrío.
Del césped, de los árboles, del río,
Se a.Iza un acento qun doquier te nombra.,
Y el conturbado espíritu se a.sombra.
De tu eterno y creciente poderío.
Todo va. á su destino: el a.ve a.l viento,
Al H11cedor el &lt;Angelus&gt; sonoro,
Y á ti. mi enamora.do pensamiento!
Y mientras te amo en mi ferviente rito,
Enciéodense las lámparas de oro
En el pa.la.cio azul del infinito!
1'da11'trto 1'. Estni..

•
Notas Metropolitanas

la. mies lentamente en la. soledad
armoniosa del campo. A la sombra. bienhechora de la arboleda, el buey recapacita, dejando que su tranquilo espíritu flote en
lejanas regiones, donde la pastura crece en imposibles exuberancias, la hierba. endulza al
calor de un sol amable y la linfa cristalina de
los manantiales se encuentra. á pocos pasos de
distancia.. Quizá por Is. brumosa. imaginación
del tardo animal pase el fantasma de una. existencia remota, larga, apacible, en Is. que el hombre sea el buen amigo, el protector tal vez, nunca el amo.
En la oscilación mareante de las espigas se
recuesta. el viento perezosamente, fatigado de
tanta. correría; las mariposas ag-itan apenas la
seda viva de sus alas. A lo leJos, en la recta

M

ADURA

vera.da del surco, avanza, metódico y lento, el
campesino que escarda.
Desde los valles profundos se levanta ~n hálito de fresco vapor, en el que han vertido las
florecillas humildes tod_as sus per~adas almas• en el pedregal ca.lema.do por la. ira. solar,
los lagartos extienden sus brazos escamosos,
termina.dos por manos casi humanas; frota. deespera.damente el grillo la. metálica cuerda,
f1a.mando á la hembra. y reclamándola.; el sol
arde rabiosamente en la. altura. de azul candente.
Los geniecil!os ~el estío mue~en en todas las
flores una savia rica [ fecunda., ~levan _los granos de oro del polen los nectarios ávido~, excitan á. los insectos cansa.dos á. proseguir la.
obra. de eterna. fecundación, y madura.o en la
cápsula. hermética. la. simiente dorada y sabrosa..
A la vera del ca.mino tortu_oso ca.!lta. sus amores el pájaro, en una. sonata. 1ntermma.ble, llena.
de trinos y fermatas, pregonand&lt;_&gt;,~ voz en cuello la. dulzura del nido y las dehcia.s de la. pa.ter~idad que se a.vecina. El pesa.do viento de
horno más entorpece que anima., derramando
sus opios en los párpados semicerrados del labriego, que va. mecánicamente esc'!-rds.ndo la.
milpa prometedora. Y allá, muy le1os., tras de
la. quebrada. abrupta de la. ser~a.nía. limítrofe,
una nube de tormenta. ruge y deJs. esca.par de su
seno la. lluvia. clamorosa. y fecunda.nte.

*

* *de las flores y de los
En el estío, las fiestas
frutos resultan perfectamente adecua.das, homogéneas propicias á la. risa. y á la alegría.. En
las a~as ha.y también floraciones exuberantes tras de las cuales vuelan parva.das de marip~sa.s; ha.y también en 1os espíritus estaciones. Las"kermesses" que los franceses arreglan
en la. metrópoli, como indispensable complemento de sus fiestas patrias, tienen siempre el
doble aliciente que les comunica, poruns. parte,
la. franca. alegría. gala., la. inimitable manera. de
.divertirse de los franceses, y por la otra. la_ estación del a.lle en que se efectúan. Las ca.lleJuelas del Tivoli se encuentran ya. pobladas, sombrías, frescas y tranquilas: ha.y ~uchas flores y
mucha música. de a.las en los aires. El cuadro
espera sola.mente la. aparición de la. mujer para
completarse.
•
Resultan siempre muy agra.da.bles ta.les fiestas
semirrústics.s, y los franceses intuitivamente lo
saben y arregla.o sus aniversarios en forma. ta.!,
que la ''kermesse'' nunca falte. Citan á sus compatriotas, á las francesas. á la flor huma.na más
refina.da.mente hermosa., más deseable y a.legre
que ha. producido la. civilización de las razas
que tuvieron su origen en el Lacio.
.
Y con ellas, con las francesas, van las meucanas también, que aportan ála. fiesta la alegría
sandunguera. de sus ojos negros y la. florida.
carnación de sus cuerpos menudos. Se reunen,
al amparo de la. alegría sana, mujeres y flores,
músicas y pájaros. Las fiestas tienen que resultar lucidas y rememora.bles.
*

**
Se avecina. ya el aniversario
de Cuauhtemoc,
de aquel pobre y noble príncipe de sangre azteca. purísima, en el que cuaja.ron sus glorias la
bravura y el martirio, el sacrificio y la. desgracia.
La. figura de Cua.uhtemoc, toda de bronce éVi•
co, se destaca. con perfiles vigorosos en la tiniebla que envuelve los tiempos de sangre de la
Cobquista.. Crece indefinidamente ámedida. que
los s.íl:os pasan, y mientas más crece y se agiganta, más á las claras muestra. su indomable
estirpe y su grandeza. de alma.. Pasma ver sintetizarse en ese enorme mona.rea semisalvaje las
virtudes que siglos después habrían de ser aún
muy escasas hasta. entre las razas de más refinada. civilización; ca.usa. profunda. admiración
el gesto siempre altivo y sereno, lo mismo enla
desgracia., casi siempre, que en la fortuna, muy
pocas veces, con que el último azteca se impone
á los destinos adversos de su raza.
Ante la. tenaz perseverancia. de Cortés¡ la. fi~ra. de Cua.uhtemoc se yergue con toda. a. ma.Jesta.d del derecho, no menos noble, alto y respeta.ble, por desgraciado. El emperador azteca
lleva en las venas, sin saberlo, la. misma sangre roja. y viva. de los héroes legenda.ríos delas
grandes epopeyas. Caerá, es cierto; pero caerá.
como "un águila. real que baja. del cielo." A
él podría. perfecta.mente levantarse un monumento corona.do por el águila. herida. que el genio
de Gerome imaginó para. personificar en ella. á
las huestes napoleónicas que sucumbieron ante
el destino adverso en los siniestros campos de
Ws.terloo. También el príncipe indio es un
águila que es.e con el a.la. ~echa pe~azos por
una. flecha.; pero en sus ansias a.górucas, cuando ya. circula. por sus venas el frío de la. muerte, y se ase á sus garras tenazmente el crispa.miento rebelde del dolor, tiene aún la. fiereza.
necesaria para. desafiar al cielo, con sus grandes ojos san~rientos, donde brillan los relámpagos de la ira. en cintila.cienes sombrías.
Cua.uhtemoc es una de las figuras más dignas
del bronce heroico y de la. piedra. inmortal. Su
luminoso espíritu parece desprendido por un
avatar imposible de generaciones de la. época.
heroica.. Por una maravillosa. unión, por una
coincidencia única.,en ese espíritu se condem,aba.
la brava. enerl!"Ía de su raza indígena, el genio
militar de un ñeleno de la leyenda troyana., la

Et MlJ?mO ILUSl'RADO
perseverancia. de un guerrero moderno. To~a su
historia. se encuentra en unas cuantas págmas;
pero páginas son en las que pueden enco:13trarse ilustraciones para. toda. una generación de
valientes. Su frase en el tormento corre por las
literaturas de países lejanísimos, y reconforta
el ánimo de todos los que sufren los embates de
la suerte.

'***

En el Arbeu tenemos un espectáculo nuevo.
Los eballets&gt; que en ese coliseo se están efectuando eran para nosotros desconocidos. Apenas si
en algunas de las mejores compa.llía.s de ópera.
que nos han visita.do hemos tenido oportumdad
de ver, sueltos, desgranados, sin cohesión, algunos de los números más importantes de las
piezas coreográficas ofrecidas á. nuestro público por la. empresa de aquel teatro.
Algunos de los bailes y pantomimas que ha.o
sido representa.dos son muy hermosos. Pierrot
pasa por la escena., luciendo la. enharinada.
mueca desespera.da., á la. luz de la. luna bienhechora; ó bien se nos traslada. á la. tierra del
Mika.do, para presenciar al?.unos de los pasos
litúrgicos, bailados por las ' geisbas" canta.das
por los poetas orientales.
El espectáculo es culto, elegante, inspirado.
La música es hermosa., y sólo por escucharla
debería apresurarse el público á. asistir á las
vela.das de Arbeu.

*

**
Mientras llega el invierno,
que ya se avecina la noche se arropa. friolenta. en edredones
ob~curos y acolchados. La lluvia canta. indefinidamente sus tristes canciones de olvido y de
muerte, y en el silencio infinito, tropezando con
las densas tinieblas, pasa.o las aves espantadas
en busca. de sus nidos. La lluvia. se queja. con
voz infinitamente triste.
ANTENOR LESCANO.

'$
L OS PEÑASCOS
Hundidos en la luz, solos, encima.
de la inmensa quietud de las monta.ñas,
viven toda su vida los peil.ascos,
los triunfadores de la enorme sima.
que ostentan, por co1·ona. á sus b11zaiia.s 1
plumón de nieve en los bruñidos c11.scu:1.
Lejos del alborozo de las gentes,
eterna.mente graves, se agig11nt11.n
absorbiendo 111. luz que los 1·oue11 1
y, estalactitas huérfanas, sus frentes
á recibir del a.it-e se levanta.o
el gotear continuo de la. idea.!
; Soo hijos del deseo! .... Eo la~ ~da.des
eo que la Tierra. se formaba., h1c1t,rou
una. vida. de luchas; incubaron
del a.gu11, eo hui profundas soltida.des
su ideal de victorias, y extendiel'Un
los titánicos miembros y triunfaron!
Las viscosas serpientes, los sombríos
monstruos del ma.r, las húmedas b11busa.s
oprimía.o su espalda.; pero fieros
los pella.seos surgieron, y los ríos,
ciñéndoles con ba.nda.s victoriosas,
roda.ron de sus hombros de guerreros!
Y hoy viven en la. cumbre de los montes,
ricos de soledad, frescos de viento,
clavando en todo los serenos ojos
y cerra.ndo los amplios horizontes
á las mira.das del rebaño hambriento
que husmea. el musgo con los labios flojos.
La. Vida. en torno de ellos, como el ruido
de su pr~pio y o~ulto pe_nsa.mient&lt;?,
derrama su canción no 1oterrump1da;
y ellos la. prestan atención; su oido
nutren en calma., y, cuando pasa el viento,
da.o su respuE1sta al verbo de_ la. Vida.
Místicos, religiosos, sumarg1ctos
en la neblina. de la. tarde, a.aora.n
el a.ocho Sol, que á los mortales ciega;
y, quietos en sí mismos, y encendidos
a.l calor de la la.va. que atesora.o,
en su ardiente quietud todo se a.negal
Funden las nieves pálidas, recogen
la humedad de los musgos, se abandonan
de la niebla á los besos repetidos,
prestan sombra. á los árboles, acogen
á las águilas rojas y _c&lt;_&gt;rona.n.
su austeridad de bulhc1osos 01dosl
¡ Padres del Pensamiento! .. Eo vuestro seno
Is. vida es como el hilo de uoa. fuente
que derrama. frescura.; vuestra boca.
habla. en la soledad, y cua.odo el trueno
quiere barreras, le ponéis enfrente
vuestra. inmutable voluntad de roca!
¡YQ be de vivir como vosotros! Quiero
habitar en las quietas soledades
de donde baja. el a.gua. á la. llanura.;
me llenaré de sol; me daré entero
á. los golpes de viento y las verdades
corooa.ráo, como águi1a.s, mi altura.
Haré que entre mis bomb1·os de gigante
cuelguen a.beja.s de oro sus cdmena.s;
tendré los pinos á. mis pies; las fuentes
ba.bla.rán por mis labios cuando cante,
y de mi vida. inagotable llenas
me escalarán a.migas las serpientes.
¡Hiende, espíritu mío, como roca
de los montes antiguos, la fundente
pesadez de las a.guas que te oprimen!

¡Sube á las libres soleda.desl ¡Toca.
las abundantes nubes con la. frente
y olvida., en tu victoria., á los que gimen!
Vive con los peña.seos .... Los distantes
fuegos del sol disiparán tus dudas;
a.lli la Vida., en plenitud, se bebe;
allí sarás quien eres; allf errantes
te besarán Jas Dríadas desnudas
entre una sana. frialdad de nieve.
E. MARQUINA,

~r¡p
INI\UGURI\GION OFIGII\L.
DE: LA ''E:SCUE:LA ,\'\IGUE:L LE:RDO"
UNA Fle5TA SIMPATIGA

día. 2 del a.ctua.l fué inaugurada. solemneELmente
la Escuela. Prima.ria. Superior, con

sección comercia.!, que lleva por título el nombre del gran estadista Don Miguel Lerdo de
Teja.da.. La ceremonia fué presidida. por el sellor Lle. Don Justino Fernández, Ministro de
Justicia.é Iostrucción Pública., asistiendo á ella.
los sellores Secretario de Hacienda., Lic. José
!ves Llma.ntour; Lic. Justo Sierra, Subsec~eta.rio de Iostruccióo; Lic. Pablo Me.cedo, Lic.
Ezequiel Cbávez, y Profesor Alberto Correa,
a.si como un gran número de maestros que a.l
efecto fueron invita.dos.
Conoce ya. el público este importante plantel por la. información que acerca de él dimos
no ha. mucho en este semanario. Dota.do coa
todos los elementos necesarios,es, sin duda, el
mejor de los de su género.. Ultima.mente ~e a.gr~gó a.l edificio un tercer piso, pues era. imposible que el local contuviese el crecido número
de alumnas que á la Escuela. concurren, tanto
á. la. sección diurna como á la. nocturna. El
cuerpo de profesoras, dirigido por la. seíl:orita
Raquel Sa.ntoyo, es de lo más selecto que en
el magisterio pudo encontrarse y los programas de los más liberales y mejor pensados para. impartirá las alumnas la. ~ducació~ pri·
maria superior, y dotarlas de c1ert~s s.putudes

comercia.les, que las haga.o cap!lces de ~anarse
una posición venta.josa. en la. vida. soc1a.l.
Con motivo de la inaugnración, se organizó
en el amplio pa.iio de la. Escuela. una fi~sta. que
resultó brillante. El programa., conocido del
público en todos sus detalles por nues~ra.s edi:
cionea diarias, tuvo como puntos culm1oa.~tes.
las piezas de música. ejecuta.das por el qu10teto Ge.lindo· el informe de la. seiiorita Directora.· el a.etc ~mocioos.nte del descubrimiento del
retrato del señor Lerdo, que fué saludado con
una. peroración por el seil.or ingeniero pon Miguel F. Ma.rtíoez, Director de Instrucción Prima.ria, que concurrió al acto, así como el cuento lírico cEI Ciego&gt;, de los sei'Iores Berrueco
y Romo y el poema. inglés &lt;La vuelta. al Deber&gt;. Nuestros fotógrafos tomaron algunas
escenas que damos á conocerá los lectores de
&lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
«El Ciego&gt; narrando su historia en un patio
al recreo· las mujeres griegas en una la.menta.ción · l~s hadas en sus vistosos bailes, todos
fueron' grupos artísticos, bien dispuestos, propiamente vestidos, que, al complacerá la. concurrencia., mostraron de lo que son ca.paces
las maestras de la Escuela.
Planteles de la. importa.ocia. del que nos ocupa. son de a.Ita trasceodeocia. para. el progreso
del país. Sabemos que pronto van á. orga.nl·
za.rse dos planteles más, para varones el uno,
con sección comercial,y el otro con sección de
industrias.

@
OBRAS ESCULTORICAS
En este número publicamos las fotografías
de tres hermosas obras escultóricas que se exhiben en la. Exposición Internacional de San
Luis Missouri con los nombres ded,a. Fuerza&gt;,
&lt;El Alma. del Atlántico&gt; y «Victoria&gt;, y que se
deben, respectivamente, á los artistas L. C.
Louri, Isidoro Konti y E. B. Langma.n.
Próximamente daremos á conocer las reproducciones fotográficas de otros trabajos nota·
bles que enriquecen los salones del gran certamen.

EL ALMA DEL ATLÁNTICO.

( Bronce de !, Kontl),

�EL MUNDO ILUSTRADO

EI MUNDO !LUST!f!"DO

ESCUELA "MIGUEL LERDO DE TEJADA"
ESCUELA "MIGUEL LERDO DE TEJADA"

-

~

EL D.ULE DE LAS H A.D \S EN &lt;LA. VUELTA AL DEBER&gt;
&lt;LA VUELTA ALDEBER.&gt;-MUJERES GRIEGAS EN UNA. LAMENTACIÓN.

··'
l.

UN GRUPO DE HADAS EN &lt;LA VUELTA AL DEBER,&gt;

'

l

,

&lt;EL CIEGO,&gt; CUENTO DE LOS SRES. ;BERRUECO Y ROMO,

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO
premio de todo su arrojo fué el Cerro del Lobo, distante todavía de las líneas interiores
moscovitas.
Columnas en apretadas filas que se lanzan
impávidas al asalto, resistiendo el fuego de las
baterías rusas y de los cañones de la escuadra
que acuden á protegerlas; una lluvia de proyectiles que barren las huestes agresoras· las
fortificaciones semejando volcanes en erup~ión
bajo los rayos de un sol canicular· los asaltantes en busca del nirvana que es la 'muerte en
su ciego fanatismo, y por encima de aquel cuadro sinie~rso, C?n colo~es d~ sangre y resplandores de mcend10, el cielo rmpasible la natur aleza impérturbable, el &lt;anank{,&gt; d¡ la eterna
lucha de los humanos por un pedazo de tierra
por un jirón del sudario que á todos nos h~
de cobijar.

*

ta toma dt Putrto Jlrturo.- Tnconslstmla dt m rumor.-1:a mlstmla dd baluartt dt l{usla.- .Jlctloldad tn la campaña.-Optracionts por mar V
tlma.-1:os ataquts á Putrto Jlrturo.-1:a toma dtl emo dd tobo.-ffrandts sacrificios dt las tropas nlpontsas.-ta salida dt la muadra.-1:a situación dd gmral l(uropatklnt.-Sus mfrltos monocidos tn toklo.

guer ra rusojaponesa ha entrado decididaL mente
en un período activo, lo mismo ante la
A

plaza sitiada de Puer to Arturo, que en las oper aciones por tierra en los campos manchúes.
Aunque con algún retardo, por la dificultad de
las comunicaciones con el baluarte de Rusia,
han llegado detalles acerca del ataque emprendido por las fuerzas sitiadoras en los últimos
días del pasado mes. Eco del terrible combate
librado por tres pías contra las fortificaciones
exteriores de la plaza, que defiende por t ierra
el general Stressel y con la división naval del
Pacífico el contraalmirante Withoff, se lanzó á
los cuatro vientos de la publicidad y se trasmitió por todos los cables transoceánicos la sorprendente noticia de que el puerto había caído
en poder de los japoneses. Jugada de Bolsa ó
entretenimiento de algún corresponsal desocupado, el rumor sensacional fué recibido con incredulidad en todas partes, pues bie5onocidas
son l as formidables condiciones de
ivas de
la plaza, donde hasta ahora se ha estre lado el
arrojo de las tropas niponesas.
Y había, en efecto, grandes motivos para dudar de la verdad del r umor. El ejército que se
llama de Tak:ushan, por el runto de desembarque, y que era al mando de general Nodzú, se
h abía dirigido al Norte para apoyar los movimientos contra Liaoyang,y aunque es cierto que
nuevas tropas de refresco habían acudido de
diversos puntos á relevarlo, no era de creerse
que hubier a ya fuerzas suficientes para emprender un asalto general, si acaso se consideraba
posible que los sitiadores hubillran avanzado
ya hasta estar enfrente de las fortificaciones interior es, que inmediatamente defienden la plaza.
Pero no había motivos en que fundar estas suposiciones ; vagamente se había anunciado la
toma de algunos puntos exteriores abandonados por los rusos, ya porque los juzgaran inútiles ó que quisieran atraer los sitiadores á un
avance atrevido donde podrían recibir rudo escarmiento.
L a información posterior al gran «canard:&gt; ha
venido á dar la razón á los. ~ dudaron. Es
demasiado prematuro habla~:i&amp;lto contra una plaza fuerte de primer orden, tanto más
cuanto que nada por áhora impide á los súbditos deMatsuHito continuar el asedio con calma
y serenidad, esperando rendir por falta de víveres ó de municiones á los descendientes de
a9-~ellos bravos que resistieron el memorable
s1t10 de Sebastopol contra las fuerzas coligadas de Francia, Gran Bretaña, Turquía y Cer-

..

Después se habla de* *un ataque nocturno de
los torpederos japoneses en el interior de la
bahía, en que los rusos no pudieron apoderarse de los buques enemigos; se refiere un encuentro más formal entre los barcos de las escuadras contrarias, en el cual se fueron á pique
dos cruceros del almirante Togo y un cañonero
fué desarbolado; y todo esto demuestra que hay
todavía muchas resistencias que vencer antes
de que el sitiado puerto caiga con sus h~1·oicos
defensores en poder de las fuerzas que por mar
y tierra lo asedian.
A última hora se ha sabido que en un supremo esfuerzo, y desafiando á la escuadr a sitiadora, los barcos rusos han salido de la bahía y
per~eguidos de cerca por la flota japonesa, ha
ha1:ndo combate ,en alta · mar , cuyos resultados
se ignoran. ¡ Que potente energía demuestran
l?s marino~ moscovitas en esa inesperada sah dal ¡Qué dignos son de loa por su arrojo ante el peligro cier to á que se exponen, tratando
de arrollar la flota bloqueadora, huyendo del
encierro en que por largos meses han permanecido!
Los seis acor azados y cuatro cruceros con su
correspondiente e_scolta de torpederos y destroyers que han sahdo de Puerto Arturo, si no
son 'suficientes á hacer frente á la escuadra de
Togo, quizá más mermada de lo que parece, y
con los defectos que forzosamente han de haberle producido seis meses de permanencia frente al puerto bloqueado, sí es capaz de infligir
bastante daño, de es9.uivar en todo caso un
combate decisivo, aleJarse hacia otras aguas,
fraccionar sus elementos, para reconcentrarlos
después en sitio convenido, y luego, unida á la
división naval de Vladivostock, tomar la ofensiva en provechosas y atrevidas excursiones
por las costas japonesas. ¡Quién sabe! acaso
pueda prolongar un nuevo estado en una lucha
continua de escaramuzas, mientras llega por fin
. á los mares orientales la por tan largo tiempo
esperada escuadra del Mar Báltico.

***

LA GUERRA EN ORIENTE,- UNA BRIGADA N AV AL JAPONESA DffiJGIÉNDOSE
Á LA COSTA PARA DESEMBARCAR.

deña. Es ve~dad que los defensores del gran
puerto de Crllllea nunca estuvieron aislados de
sus bases de operaciones; empero si en medio
siglo han podido transformarse Íos elementos
de C?mbate, 1;10 ha influído ni podido influir esa
media centuria para cambiar los atavismos de
raz~, y h'.1-~r~mos de contemplar de por fue1·za
las mflex1b1hdades que en otro tiempo manifestaron los defensores del Santo Imperio, y hoy
habrán d~ mostrar como dignos hijos de una
raza heroica.

***

Decididos á apoderarse de uno de los puestos que consideran de importancia para sus
operaciones ulteriores, los japoneses fuertes de
cinco divisiones, según afirma el general Stoessel en parte oficial que se ha publicado, abrieron un mortífero fuego de artillería en toda su
línea ofensiva, y después de tr~ días de esfuer·
zos _inauditos contra las fortificaciones, en las
varias veces que fueron rechazados con enormes pérdidas, el sacrificio de tantas vidas, el

Después de la batalla de Simucheng, en que
quedó el campo por los japoneses y los rusos
tuvieron que abandonar sus posiciones fortificadas en Haicheng, y dejar á merced de' sus enemigos la impor tante plaza de Niuchuang, el
general Kuropatkine se vió rodeado en sus
atrincheramientos de Liaoyang por fuerzas numéricamente superiores, por los tres cuerpos de
ejército que sobre él habían concentrado los japoneses.

Rota quedaba la línea
y abierto el camino hacia Mukden por lo menos para las avanzadas
septentrionales del general Okú. Era inminente un ataque en todas
las líneas que comprometiera una batalla decisiva; todos esperaban
á cada momento que se
r ecibiera el anuncio de
que ese ataque bahía comenzado en la difícil posición que ocupaba el
comandante de las tropas moscovitas. Pero
dos eran los objetivos
de los ejércitos japoneses concentrados en torno de Liaoyang: cortar
las comunicaciones del
enemigo y avanzar hacia el norte amenazando
la plaza fortificada de
Mukden. A ese efecto,
una fuerte columna se
desprendió de Niuchuang para ejecutar
movimientos de flanco
contt-alas posiciones rusas, y una escuadrilla
de buques de poco calado ascendió por el río
Liao pa1·a oponerse á la
posible retirada hacia
el oeste. Todo presagiaba un desastre, y hasta
llegó á decirse que al
jefe ruso no le quedaba
otro recurso que rendirse ante el destino incontrastable.
Han pasado los días;
los japoneses parecen
habersuspendidosu movimiento de avance y la
batalla decisiva esperada hace dos meses no se
ha dado todavía. ¿Acaso las fuerzas de Kuroki
L A GUERRA EN ORIEN'l'E.-TOMA Ol': KINCH Au POR L OS J AP ONESES.
ydeOkúconlasquemarL OS RUSOS RESI ST IENDO UN ATAQUE Á L A B ~YONETA.
chaban de Niuchuang
y las del general Nodzú han terminado el mocerse, como lo han hecho los'm ismosjaponeses,
vimiento en vol vente, y se han lanzado hacia el
la habilidad del comandante ruso para esquinorte sobre Mukden, casi sin amparo? No es
var el golpe que ya parecía suspendido sobre
fácil, porque se ha dicho repetidas veces, en
l as fuerzas de su mando. Es que, como decían
partes oficiales, que los rusos no han tenido node Tokio días pasados, el general sabe sacrifivedad e~ su situación, y Kuropakine ha hecho,
car hasta su prestigio de militar por la salvapor medio de exploradores, reconocimientos en
ción de sus tropas.
distintas direcciones, y apenas ha habido escaz. z. z.
r amuzas entre las avanzadas enemigas. Ya se
11 de Agosto de 1904.
habla en cablegramas últimamente recibidos
de que los rusos han podido retirarse hacia el
nor te sin abandonar sus fortificaciones en Liaoyang y así se termina el período de reposo que
No hay cosa s tan peque!Ias q ue no puedan
por una semana se ha observado.
llegar á. ser terribles por la. masa y 111, cohe ·
Será que las lluvias tor renciales en las cosión. El Océano n.o está hecho más que de gomarcas manchúes habrán venido en auxilio de
t as de agua.
Kuropatkine para sacarlo de su situación un
tanto comprometida y quizá orillada al desas*
tre, que tanta ansiedad causaba en San Petersburgo. ¡Quién sabe! por ahorá el desenlace de
S9 necesita menos diplomaci a. par a. disimul a campaña se ha aplazado de nuevo, y otra
lar lo que se sabe, que para. ocultar q ue no lle
ve~, como en Fenguancheng, habrá de reconosabe na.da.

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TIPOS Y COSTUMBR~S, MEXlCAN AS,-T,A COSll:PHA.

LA G UERRA EN ORIEIII TE.-CONDUCCIÓN DE HERIDOS RUSOS Á
LOS CA1'4P M4ll.N'r0S JAPO!fESES,

LA GUERR

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A'EN ORIENTE, -LOS CORRE SPONSALES DE LA PRENSA
VISITANDO Á LOS PRISIONEROS RUSOS.

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�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

EL TESORO
C

la rica coma.rea. que riega el Ulla. vivía un viejo y acaudala.do labrador,
viudo y con un hijo, en quien cifraba todas
sus esperanzas. Educólo con amor en el cuida.do de sn hacienda., que no era poca, y en el
temor de Dios, esperando darle una hereo~ia
susceptible de aumentos que el hijo a.crecenta·
se á. su vez y lega.se á. los suyos, si llegaba á
tenerlos.
E~te hijo era un guapo muchacho llamado
Colás, lleno de natural despejo, obediente á su
padre y sumiso á sus mandatos. De esta suer·
te llegó ba~ta los diez y ocho años contento y
~

N

de si obraba por su voluntad ó contra ella,
:va había saltado la venta.na., que era muy
baja, y se acercaba á la señora. con ademán
respetuoso, pero decidido. Echaron á andar.
-¿A dónde vamos? preguntó el mozo.
-i A la victoria, al mundo, al porvenir rosa.do y riente. á la riqueza, al amor ioextingnible y apasionado, al goca perpetuo de todos los dones de la vida.!- dijv con aire de iluminada ó de profetisa. la seilora de la gaita.
Colás no entendió bien aquello. Todas estas palabras le parecieron más altisonantes
que de claro sentido, pero no estaba él en

propio cuerpo, tenía que sa.lta.r los vallados
con no pequeilo trabajo, romper por entre lo»
tojos que le desgarraban los vestidos y las car•
nes, precipitarse al fondo de los b&amp;l'l'ancos y
1,aojas, para trepar lueg-o por la. vertiente
opuesta, hiriéndose lastimosamente los pies, y
todo esto le cústaba no pocos susph·os, esfuerzos, magullamientos y desgarrones.
Llegaron por fin á la ribera del caudaloso
río que fecunda aquella comarca. Colás rendido y su hermosísima guía sonriente y divina
como antes. Volviósele ella entonces y le dijo:
-Vamos ahora á hundirnos en la corriente.
-Pero ¿cómo lo ba.ré yo-preguntó espanta•
do Colás,-que no tengo costumbre de andar
por debajo del agua?
-Si eres cobarde-dijo la señora-puedes
volverte. Yo solamente quiero conmigo á los
mozos animosos.
-Vamos allá -dijo el rapaz, ya sin juicio
de sí mismo y resuelto aunque fuer&amp;. á morir
ahogado.
- Bueno -dijo la señora. uniendo la acción á.
la palabra., torna esta. punta de mis largas trenzas de oro, y sígueme.
Tomóla. el mozo y siguióla.. Andando siempre dentro de su estela de luz, fuése tras ella
hundiéndose en la corriente fría.
Primero mojóse los pies; poco á poco iba
cubriéndole el agua basta. llegarle al pecho.
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En este estado tuvo un
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momento de duda y de
desfallecimiento y pregun·
tó con ansia:
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-¿Quién eres? Sepa. por
lo menos quién me arras•
tra de este modo después
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de haberme sorbido el jui,•
.' !f/11;¡; t
cio hasta el punto de be.·
guirte sin pensar cómc;&gt;
. , '¡,
voy á salir de esta a.ven·
-· tura.
-.--~···
-Soy 1a Ambición-dijo
la guía luminosa-que vino á despertar tu corazón
·~
y á prepararlo para 1as
grandes empresas. Soy
la Ambición que te promete un tesoro.
Y siguió andando y lle·
vándole en pos de sí. El
agua que por aquel sitio
corría con gran violencia,
disposición de sustraerse al poderoso encanto
los cogió á ambos en su torbellino, y en él
que le embargaba las potencias.
se hundieron mientras por encima de sus ca·
-¡E,ta será, sin duda, una maga!-pensó
beza.s corrían unas tr&amp;.s otras las olas arrepara su chaleco; y recordando que las magas
molinadas que ana.straban al mozo por pro•
poseen el secreto de los tesoros, preguotóle
fundida.des desconocidas.
en voz alta:
Después de esta misteriosa aventura, pasa.- Y dime, si te sigo, ¿encontraré algún teron muchos &amp;!!os durante los cuales nadie vol•
soro?
vió á tener noticias de Colás. En la aldea se
--¡Ya lo creo! ¡Como que be venido á busdijeron mil cosas á cual más estupendas: que
carui para ponerte en posesión de muchos de
lo había arrebatado el águila; que lo había.
ellos.
devorado el lobo; la verdad del caso nadie la
-¡A mí!-exclamó Colás creyéndose loco!
supo, y sin saberla pasaron años y aiios, más
-Sí, á ti, á ti mismo.
de diez. Una. tarde, tarde de invierno cansada
-Pero, señora., ¡si yo no soy más que el hijo
Y triste, apareció Colás en la ribera del Ulla
de un labrador!
cauda.loso, y se dirigió hacia su casa pal pi·
-Por lo mismo, yo vengo á redimirte de
taote de emoción y de fatiga., mustio y arrecido.
tu esclavitud. Y vengo á llevarte á la cumbre
Cuando_ llegó á ella se le arrasa.ron los ojos
de un monte, desde la cual se aba.rea. el mundo
en lágrimas a.1 verla muda, hosca triste coentero; vengo á mostrar a.ate tus ojos, basta
mo un ataúd. Empujó con mano oomerosa. la
hoy ciegos y desde hoy alumbrados por nueva
puerta, cuyos goznes enmohecidos rechinaron
luz, cuanto en el mundo ha.v: llanuras extencon gruñido tristísimo; no salió á recibirle el
sas, vegas fértiles, ciudades ricas, múoar·
Perro, y apenas hubo entrado en la cocina le
quías poderosas, reinos florecientes, toda Ia.
heló el corazón aquel vabo de bogar apag~do
opulenta. variedad de cuantas cosas hay en el
Y desierto, aquella melancólica y ¡.,unzan te arimundo, y á decirte: ¡Todo es tuyo!
dez de casa. vacía que parecía flotar en el aire
-¡Mío!-dijo Colás con incredulidad prohelado é inmóvil.
funda.-¿no te burlas?
Sentóse al apagado bogar y lloró. Apoyan•
-Aunque los hombres que no me merecen
me tachan do:, loca, todavía no me han tildado
de embustera.
--Pero aun cuando sea verdad cuanto prometes, ¿cómo be de poder alcanzarlo yo, mísero destripaterrones, que no sé ni entiendo
sino de cavar, rastrillar y majar?
-Precisamente por ser quien eres--dijo la
seilora deteniéndose y mirando al atónico mo•
zo con celestial sonrisa:-- po1 que has de saber
que precisamente ahora hemos descubierto que
a los pequeilos les están reservadas las gran dezas todas de la tierra, y ya no serás tú el
primero que desde porquero ha llegado á
conde, rey, emperador y papa en un periquete, y casi, casi antes de que se enteraran ellos
mismos.
Calló el mozo convencido y siguió á su guía
procurando no apartarse de la estela de luz
que dejaba en el aire. La buena señora caminaba. en línea recta, atravesaba. los sembrados-que á Colás, acostumbrado toda su
vida á respetarlos, le daban lástima. pisar, salta.ha. toda valla, atravesaba impávida. por
los tojales y salvaba de un vuelo todos los
barrancos y zanjas que topaba por delante, sin
esfuerzo, como llevada por interno impulso
que la hiciese ingrávida..
Colás, no. Colás sentía bien el peso de su

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GUERRA RUSOJAPONESA,-UNA BATERÍA DE PUERTO ARTURO RECHAZANDO UN ATAQUE DE LOS JAPONESES,

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UNA FASE DEC. ASALTO Y TOMA DE KlNCHAU POR LOS JAPONESES

LA RISA DE JULIA
US labios de coral, en que la. risa. repica.
sus fa.laces campánulas de oro, pidiéronme aquella. tarde una dulce canción risuei'la., que atenuara. el bostezo de las horas, lento
y largo.
Desde el fondo de mi ensueño la musa de
frente pálida-la musa. triste-me miraba con
sus ojos a.negados de angustia. y de sombras,
adormecidos en el vago pesar de los recuerdos.
Quise cantarle la canción que me pedía. Mas
¡le mi boca fluyeron todos los gemidos del ínti·

S

mo sinsabor. El tedio de las tardes juntó, en
A mi 'memoria. acudió entonces un antiguo
un wismo raudal amargo, galanterías y querecuerdo. El recuerdo de una vieja medalla,
jumbres.
encontrada. entre muebles arrumbados y cosas
Y mientras yo hablaba, Julia reía. Reía á.
inútiles. Tenía esculp,jda. la. med11lla, de un lacarcajadas, febrilmente, siniestramente, como
do, un grupo que ta_l vez explicaba la leyenda
poseída. de un mal extraño, y su carcajada,
para mí indescifrable '.lel exergo. Una pareja
cristalina é implacable, se mecía resonando
de bacan.tés ebrias agitan sus tirsos enrama-.
sob,re las flores del . jardín y la canción del .... dos de hiedra y tuercen sus cuerpos serpentiag"ua de la fuente, para subir lue~o, como un
nos en impuro ademán sobre el cadáver de un
pájaro in'Visible y jocundo, de· infa.tlgable trihombre que sostlene,entre sus dedos crispados,
no, á difundirse en la pompa carmesí de los
una enorme lira .... -Quizás Oríeo, el cantor
cielos, donde el crepúsculo encendía. maravimágico.
llosas florestas de grana. Y el cielo devolvía.,
JESÚS SEMPRUN,
ell colores y luz, la risa exaltante de Julia.. '

feliz, satisfecho de la vida que llevaba y sin
pensar en el porvenir ni pl'eocuparse de lo
que en el mundo pudiera ha.her más allá del
horizonte que limitaba. su a.Idea, de la cual no
había salido jamás, como no fuo:,se á las foria.s
de los alrededores, á donde solía ir con su padre, ya á comprar bueyes, ya á vender terne•
ras ó cerdos, que con perdón de ustedes, a.sí se
llaman.
Una. noche calurosa de vera.no, cuando todo
á su alrededor dormía, los hombres y la naturaleza, Colás estaba desasosegado, dando
vuelt11.s en su lecho y sin poder dormir. Jamás le había acontecido tal cosa, á el, que estaba acostumbrado á no despertarse basta
que el primer rayo dll sol entraba. por su ventana, que de propósito dejaba si~mpre entr~abierta. para desvelarse con la primera claridad del día. Pugnó en va.no por dormirse
de nuevo cambiaudo de postura.; cerró con
voluotlíd firme los ojos, pero no consiguió
concil ia.r el sueño.
Estaba enfermo, sin duda, porque se ahogaba en una atmósfera sofocante, y sentía que
se le iba la cabeza. PdrO era el suyo un ma.•
]estar gustosísimo, aun á pesar de ser molesto 1 en medio del cual notaba él como si dentro
de su alma se levantasen impulsos jamás
sentidos, ansias de no sabÍ&amp;. que, pero poderosas y domina.doras .
Comprendió que le sería imposible descansar en aquel lecho, donde ta.otos años había
dormido á pierna suelta, y que ahora parecía
tener espinas, y salió de él medio ebrio, vis·
tiéndose á tientas y asomándose á la ventana,
para. ver si el fresco de la. noche aplacaba.
aquella. nunca vista agitación.
Quedóse espanta.do de lo que vió. Allí enfrente, de . cara á él, sentada. en el vallado
que limitaba el salido ó corralillo de su casa,
vió una joven de maravillosa hermosura vestida. como él jamás había visto, que le sonreía y le miraba mientras tocaba en una
1·ústica. gaita, hecha de una paja de maíz, una
sonata extraña y desconocida., llena de enea.oto. La celestial figura estaba envuelta en
resplandores tenues que llameaban alrededor
de su cuerpo, de una extrema.da gentileza. CoJás, al verla, se estremeció, y sin atreverse á
dirigir la palabra, quedóse fascinado mirán•
dola.
Cuando la aparición terminó su extra!!&amp; tocata., que Colás escuchó con pasmo del alma,
se dirigió hacia él diciéndole:
~¡Quieres venirl
Antes de que Colás se huli''3r&amp;o dado cuenta

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILlJSTRADO
do los codos en las rodillas y escondiendo el
dolorido rostro en ambas manos, dejó que se
desbordara. de sus ojos el raudal de la.s a.ma.rgura.s de diez a.í'los; diez a.í'los de sequedad de
espíritu, de egoísmo, de ansias inacabables,
de desencantos y de derrotas.
Aquella. tarde lloró Colás con lágrimas solitarias y sinceras, todo cuanto había. sufrido
durante su larga ausencia..
Los recuerdos de su vida. errante y desacordada., le dolían como llagas abiertas; la va.ni·
da.d de aquellos años perdidos le pesaba en el
alma. y sentía. deseos de morir.
Mientras estaba así, cerró la noche, y al leva.otar la. cabeza. Colás, vióse envuelto en
sombra.. ¡Qué diferencia. de aquella. otra. noche
memora.ble en que con tan loco ardimiento palpitó su corazón de nií'lo ambicioso! Trató el
mozo de rehacerse y de encender una. luz, cuanlo vió un resplandor que se acercaba..
-¿Habrá alguien en ca.sa.?-pensó.
Sí que había, porque á muy poco vió en la
puerta., de pie mirándole entre severo y compasivo, á un viejo labrador tocado con un
sombrero a.ocho y vestido de parda. esta.meí'la.,
en chaqueta., calzón y polafna.s. En una. mano
traía un candil de hierro que sepa.raba. de sí
para. ver mejor.
-¡Mi pa.drel-dijo Colás ca.si sin voz.-Y
miró a.l a.parecido con tanto pasmo, que éste
se sonrió dulcemente, y sin moverse del umbral. ha.blóle de esta. manera:
-Yo soy, Colás, yo soy, que con especial
permiso de Dios vuelvo á este mundo para
verte. Pero como Dios no me concede sino el
tiempo preciso para advertirte, según mi deseo, lo haré seguida.mente para no volver á
verte más.
Colás jurara que su padre no habla.ha. con
voz humana, sino con quejido tierno apenas
perceptible, que parecía.sonar, no en los labios
del a.parecido, sino en el propio corazón del
mozo. El viejo continuó:
-Tú has buido lo tuyo. como tantos otros,
en busca de un tesoro que no has encontrado
en el mundo, y que sin saberlo tú, tienes en tu
casa.. Yo te lo a.selluro; pero te aseguro también que en vano harás si tanteas sus paredes
pat-11. hallar huecos, ó si levantas losas del
piso para encontrar enterradas arquetas llenas
de doblones.
Dios cegará tus ojos y entorpecerá tus manos para. que no tengas ocasión de malgastar
en poco tiempo lo que en muchos a.í'los r.e reunido para ti; cuando por tu buena. conducta. te
bagas digno !de disfrutarlo, y cuando hayas

cumplido la. penitencia. que voy á imponerte,
que será como precio dA tu dicha.. Es á sa1:&gt;e::
que por término de veinte a.í'los has de. v1v1r
aquí cuidando de esta casa. en que naciste, Y
labr~ndo con a.mor la heredada. tierra porque
nada. purifica como el traba.jo. Y como la tierra. es agradecida para. quien la cultiva., ella
te dará para. ti y para tus hijos, si te casas, esa
paz que no da el mundo y que vale m,s que sus
tesoros, 11.un sin contar el ca.so que á ti te a.ftige
de no haberlos encontrado.
Diciendo estas razones, cayósele el candil
al viejo, de la mano temblona, y todo quedó
á obscuras, borrada. la. visión y el mozo consolado.
El cual, por cierto, fué ejemplo en toda la
comarca de hombres honra.dos y laboriosos.
Habíase aplicado á remediar en su hacienda
los muchos daí'los causados por el abandono
en que la. ba.bía tenido, y á cultiva.ria con afán
y provecho.
A la vueltá. de cierto tiempo casóse, tuvo
mujer que le animó, hijos que le ayuda.ron,
paz y ventura que le envidiaron todos y por
las que él daba gracias á. Dios que le quiso
volver al buen ca.mino de un modo tán maravilloso.
Una. vez, al cumplirse los veinte años justos
de la noche de su vuelta á la casa na.tal, estando en el campo con su hijo mayor, ya mozo
de diez y ocbo abriles, desbrozando un .baldío
que quería. Colás poner en la.hra.nza, ha.lió por
a.caso una. arqueta. puesta. deba.jo de un mediano pedrusco, y vió, cuando la. hubo abierto,
que estaba toda. llena de monedas de oro brillador, de buena ley y bien sonante.
Volvióse entonces á su hijo y le refirió por
menudo toda su historia., para. que Je sirviese
de ejemplo y de precaución provechosa; y cuando la hubo terminado, le dijo:
-Ya ves cuán útil es el traba.jo para el alma
y para el cuerpo; y ademáe, es tanta su excelencia., que sólo trabajando se encuentran
otros bienes en los que acaso no se pensaba,
como ahora. nosotros hemos encnntrado este
tesoro.
-¿Valdrá mucho?-le preguntó el muchacho.
-Eso lo sabremos cuando lo hayamos contado. aun cuando á la. vista está que su valor
no debe ser pequeí'lo. Sin embargo, creeme,
hijo, que más gratas que estas monedas me es
la posesión de lo que por mí mismo be trabaja.do y regado con mi sudor durante ta.otos
a.í'los. Todo el oro de los reyes no basta. para
fabricar un grail:o de maíz ni para hacer flore•
cer una mata de guisantes. Y es que no ha.y en

el mundo te11oro que tanto a.proveche como el
trabajo de esta tierra. agra.decida y feraz, que
da ciento de cosecha. por uno de sembradura.
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AURELIO RIBALTA.

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RIMA.

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JCJLIÁN DEL CASAL.

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OCASO
Es el atardecer; el sol declina.
Trenzando su radiante ca be llera,
Y esfúmase á lo lejos, cual si fuera
Una. sangrienta. y colosal retina.
Nada. turba la. calma vespertina..
El mar, como áureo espejo, reverbera;
Y las nubes, flotando en la ribera.,
Fingen chales de ble.nea muselina..
Muere la luz .... Los últimos reflejos
Van á perderse entre los sauces viejos
Del bosque, y, rotos en dore.das hebras,
Iluminan un tronco carcomido
Que sirve entre las rocas escondido,
De tálamo á un connubio de culebras.
RAÚL ARMANDO ESTEVA,

El mentiroso más grande es aquel que cree ó
pretende creer que en todo y en todos no hay
más que mentira.

*

En un viaje el niño no ve más que la partida; el hombre, el fin; el anciano, el regreso.

La temporada de Baile y Pantomima en Arbeu

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-•: ~:l)

Arbol de mi pensamiento,
Lanza tus hojas al viento
Del olvido,
Que a.l volver las primaveras
Harán en ti las quimeras
Nuevo nido;
Y saldrá de entre tus hojas,
En vez de amargas congojas,
La canción
Que en otro mayo tuvi ..te
Para consuelo del triste
Corazón.

LA TEMPORADA DE BAILE Y PANTOMIMA EN .ARBEU.-PERSONAJES DE LA OBRA &lt;EN EL JAPÓN&gt; QU"' SE Á
Ó
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R PUESTA EN ESC'EN A PR XIMAMEN'IE.

POEMA EN PROSA
EL ALMA DEL BOSQUE
~ URGE la prima.vera., brota y se abre pe.·
~ so en verdes pimpollos que luego se tor-

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---.....

......,
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PERSONAJES DE LA OBRA "EN KL JAPÓN" QUE SERÁ PUEST.. ; EN ESCENA PRÓXIMAMENTE.

nan delicadas uí'la.s y dedos de esmeralda., y,como fuegos de artificio, se elevan, estallan y ca.en en lluvia de menudas bojas: es la.
gloria de lo verde y amarillo, de lo amarillo
sobre todo. Colosal y virgen enea.je envuelve,
cual redecilla labra.da., los negros y vetustos
troncos; con estremecimientos de luz centellean
milla.res de seres-las hojas-que como pájaros
palpita.o. Y se aspira. la carne del bosqu~, la
sangre de la savia., la eterna. juventud.
Por todas partes e.lientos de vida: langostas
que dejan aquí y allá, en zigza.gs, su fosfora.do
surco, un lagarto gris trepando por sobre la
roca., insectos de todos colores, éste azul acero, aquél oro subido, más lejos verde lecbuga,
se abren camino por entre la hierba;ora. el exquisito y fresco olor del estanque, el aroma
húmedo de los hongos; ya el perfome seco, resinoso y penetrante de los pinos; aquí un soplo de almizcle, allá un suspiro de brezos y
doquiera. el profundo respirar del bosque tierno, grande empuje de fuerza y nueva vida.
Vuél vese más y más tupido el follaje de las
bayas. En este verde concierto, entre el verde
uniforme del estío y en la es.:a.la. ascendente y
precipita.da. de los blondos, el oro pálido, los
azufres verdosos, los amarillos que de minuto
en minuto se hacen más subidos, á lo lejos,
brumosos, se entrevén los robles atrasados,
mástiles de navío rectos y rugosos, pila.res de._
catedra.les inconclusas, iguales todos con er
débil matiz que le dan las tiernas hojas.
¡Adelante por las a.venidas de a.rene.! Penetremos hasta el infinito en la 11.zul ojiva. por
entre el follaje embriagador y deliciosa.mente
uniforme, olas cambiantes y monótonas, de
matices siempre iguales, y nos sentiremos invadidos por el espejismo, ataca.dos por la. fiebre de languidez, la magia. del bosque que nos
subyuga. y nos encanta.. Música. sin palabras,
el alma sorda y confusa. de las cosas, sortilegio exquisito y pérfido, el bosque nos atrae y
nos domina; ya no nos pertenecemos. Lejos ce
nosotros los recuerdos de tiempo,' de lugar, de
deseos y pesa.res, sólo nos queda el instinto de
vagará la ventura. horas enteras sin objeto,
viviendo la. vida. de los sentidos y dejando
errar el pensamiento hasta perderse en un en•
sueño!
Amo ese bosque que me parece lleno de mí
ser y que siento ser mío y existir sólo para mí.
Amo la magia que exhala el sortilegio de
sombra gla.uca. con que baila a.l paseante solitario.

1A cuánta. distancia. se contempla. la vida de
los huma.nos_ hormigueros desde ese océano de
verdes rama¡es, puros y armoniosos olas que
no obstante la. débil brisa, murmura.~ con mur~
~ullo a.penas sensible, pero claro, profundo
inmenso, como la respiración de las cosas! '
Atrás la misera.ble agitación de las ciuda.de~, de las ambiciones malsanas, del deseo de
brillar, de la. confusa. y horrible lucha de los

intereses, de los negocios, del pan que unos á
otros se arrebatan en el polvo de esas calles
gasta.das hasta los huesos por los pasos de
milla.res de hombres. ¿No os sentís con áeseos
de pisar la. hierba virgen, de aspirar un aire
que no sea. compartido por Innumerables bocas? ....

NUESTRO PAÍS,-SELV.A OAXAQUEi:fA.

PAUL MARGUERITTE.

�EL :MUNDO ILUSTRADO

BELLAS ARTES.- VICTORIA,
Bronce de E. B. Langman.

TO/w\A5
Lema: "Et puis pour-quol?"

L

O encontramos casi cubierto de nieve y

acurrucado en el portón de una mina
abandonada; quisimos ver si aún vi vía y le
aproximamos á. la boca. el cristal de un reloj;
en vano: el cristal quedó sin mancha¡ le buscamos alguna hel'ida y no había en sus harapos ni una gota de sangre; entonces pudimos
ver que tenía estrechamente a.brazado, así como se abraza. á un niño, el cadáver di, un perrito flaco y feo; pero lo que no se me olvidará
jamás, es aquella. cara en la que no se adi vinaba ningún dolor, ninguna desesperación;
aquellos labios plegados ligeramente por una
sonrisa i rónica y aquellos ojos sin pupilas,
blancos como la nieve, abiertos. muy abiertos
y fijos en el cielo como si le hicieran una pregunta suprema, ó le dirigieran una imprecación. «¡Pobre cieguito, dijo mi mozo, se murió
de frío!&gt; y volviendo á. montar en nuestros caballos, seguimos ci..rretera. ad¡¡la.nte, en ta.oto
que la nieve continuaba ca.yendo y cubría con
blanco sudario la montaña., el sendero, los tapia.les y la hermosa. ciudad cuyos esbeltos catnpanarios se dibujaban allá. en el horizonte.
Yo conocí á Tomás en la plenitud de la vida:
era alto, robusto, de bronceada. tez, hermosas
facciones y tenía unos ojos negros y brillantes que revela.bao inteligencia. y 'alegría. Todos los días lo veía descender á. la mina con
sus compañeros de trabajo. siempre animoso,
siempre satisfecho, y los domingos me lo encontraba. en la plaza del pueblo luciendo zapi.•
tos de cuero bayo, pantalón de casimir estrechamente ajustado á las piernas, limpia camisa de pechera. bordada. y sombrero ancho con
galones de oro; lo acompañaban su mujer joven y hermosa. y su hijito vivaracho y travieso. El administrador de las minas quería mu,
cho á Tomás porque era una excepción entre
los de su clase: ebrio de felicidad y de esper a.nza.s, el minero no necesitaba. acudir á la.

embri aguez del alcohol, depresiva. y embrutecedora..
Un día tomó la.s pesa.das berra.mientas y bajó á la. mina. como de costumbre, satisfecho y
confiado¡ penetró á la galería húmeda y obscura. en cuya extremidad había que ta.ladrar l a.
roca para. arrancarle el filoncito de metal, que
era el pan de ma!Iana, y vió á uno de sus compañe ros introaucir la punta de la. ba.rrt&gt;na en
el taladro, vió levantarse el pesa do martillo,
describir una curva ea el aire, caer .... y una
explosión tremenda, ensordecedora, una luz
vivísima., un huracán que lo arrojó á. lo lejos
y luego .... nada, obscuridad, silencio .. . .
¿Culpa.r?- A nadie¡ fué una. desgracia¡ el
cartucho de dinamita que no explotó á su tiempo y se quedó ignora.do¡ la chispa. que brotó
del acero al castigar la roca y la po~a. precaución del compa!Iero que perdió la vida.-La.rgas y tristes fueron las horas de sufrimiento, pero no de tan intensa amargura como
el momento en que salió á la puerta de su tu•
gurio y se encontró sin luz; no tan dolorosas
como aquel instante en que, oyendo llorará su
hijito, lo estrechó contra su corazón, le besó
la frente, pero ya oo vió más aquellos ojos que
derramaban llanto.
· ·
¡Qué triste se fué deslizando la vida para el
pobre Tomás! ¡Qué interminables eran aquellos días pasa.dos sin lUz y aquellas noches sin
abrigo y con hambre! Su hijo lo conducfa de
la mano, y su perro. siempre fiel , lo seguía en
1as interminables peregrinaciones por l a.s calles del pueblo y por los arra.bales óe la ciudad, pidiendo en la.s casas caritativas un pedazo de tortilla para que el muchachito se lo
llevara á la boca, y tocando su guitarra. á las
puertas de las tabernas para que los ebrios le
arrojaran el miserable centavo. Cierta vez que
lo encontré desea.osando á la vera del camino
~e acerqué á darle una. limosna.-«¿Y tu mu'.
Jer, ;,To~ás?&gt; le preguoté.- «Mi mujer, amito,
¿qué le diré? . . .. Se murió. Sólo mi hijo y mi
perrito no me han abandonado: ¡ya sQlo ellos
me quieren; á la ingrata, que Dios se lo perdone!,
Las vecinas notaron queel(oleguito no .salió

una mañana y entra.ron á buscarlo. _Tenía fiebre fué el boticario del pueblo y oprnó que el
mai era el tifo. Ese mismo día saca.ron al mendiuo de la casa envuelto en sus andrajos, lo
subieron en un carro y se lo llevaron para el
hospital de la ciudad. El muchachito lo vió ir
y se quedó llorando; el perro se fué siguiendo
el carretón que se alejaba.d&amp;ndo tumbos en !os
baches de la carrete1·a.
¿,Estuvo mucho tiempo en el hospital? ¿i;:stuvo poco? Tomás no se daba cuenta.; aquello
había sido un sueño, un sueño muy largo. Salió á la calle fxtenuado, envejecido, débil y
emorendió á tientas el camino del pueblo, camino que esa vez se le hizo interminable y más
negro que nunca. Quería estre1har á su hijo
flntre sus brazos, oirlo hablat· y besarlo mucho. mucho. Por fio, la contera del báculo tropezó con algo muy conocido y mny deseado:
el pl'Ímer empedrado del pueblo. U n esfuerzo
más y Ancontraría. á su hijo. Reconoció la esq uioa de la ca.lle, una. dos , tres puertas, allí,
sí, allí era. ¡Qué vuelco le dióelcorazón cuando palpó la vieja cerradura! ¡Cómo se estremeció la noblfl entrañ a cuando é l tocó quedito con los nudillos!-«¡Hijo!&gt;-Nadie contestaba; llamó más fuerte: «¡ Hijo! ¡Hijo de mi alma! ;.no estás?&gt;- y golpeaba mu.v fuerte con el
bastón herrado.-De pronto o.vó pasos cerca
de él y una mujer que decía: &lt;D. Tomás, ¿es
Vd'? ¡qué gusto d6 verlo! si todas crt&gt;íamos que
se había muerto en el hospital. ¡Pobrecito!
¿,Ahora qué va áhacer tan ~olo l'D el muo do':'....
¡Cómo lo hemos compadecido! Deme la mano,
véo1?ase á mi casa porque comienza á neva!· y
puede helarsl'. ¡Cómo habrá sufrido!. . .. que
le sirva de consuelo saber que nada le faltó,
que el amo le mandaba sus remedios y sus alimentos y nosotras lo cuidábamos Yo misma lo
tendí y fuí á enterrarlo. ¡Tan liado que era su
muchachito!
-¡Mi hijo !. . .. ¡Se muri ó mi hijo!. ...
El pobre hombre sintió que en su corazón
estallaba. algo tremendo, una t&gt;xplosi ón más
horrible que la que Je robó la vista. Las piernas le flag uearon .V azotó contra el suelo. Largo rato estuvo sollozando sin poder alcanzar
oi el consuelo de las lágrimas, que no podían
salir de sus marchitos ojos, cuando sint ió que
una lengua húmeda y caliente le lamía las manos, luego uo hocico que le rozaba la cara:
«¿Eres tú, Sultán'? dijo; sí, ¡pobrecito! vente,
¡ya nos quedamos solos en el mundo! ¡ya se
murió él, que ta.oto te quPría.! ¡,Qué hacemos,
Sultancito't ¿,Qué hacemos? ¡Tú eres mi único
amigo! ¡Tú eres ya mi único compaflero en esta vida!&gt;-Cogiendo al perro lo estrechó entre sus brazos con ternura, como una madre
que acaricia. á un niño, y tomando entre ambas manos la cabeza. del animal, cariñosamente le dió un beso.
No quiso quedarse en el pueblo á pesar de
las instancias de Doña Petra.-«Me voy, le
dijo, quiero irme muy lejos, muy lejos, porque
aquí me ahogo; las voces conocidas me martirizan; las piedras que pisaba. mi hijo, son es•
pinas. ¿La nieve? ¿El frío? si no lo siento, estoy a.costumbrado. Vd. es muy buena .... ¡quédese con Dios I....
Desde la esquina de la ca.lle vió Dona Petra.
que se alejaban el cieguito y el perro carretera abajo, hasta que se perdieron entre las plumitas de nieve y las sombras de la noche.
Nunca se borrará de mi memoria el cadáver
de aquel hombre que abrazaba. amorosamente
el cadáver de su perro, ni aquellos labios ple•
ga.dos por la postrer sonrisa, ni aquellos ojos
sin pupilas, blancos como la nieve, abiertos,
muy abiertos y fijos en el cielo. ¿Qué le pre•
guata.rían al cielo aquellos ojos?

EL MUNl&gt;O ILUSTliADO

raoinas 06 la Mooa
LOS T RAJES BLANCOS
VILLAS de buen gusto y coquetería. resultan las innnM merab:es
combioaciooes del blanco. Estos liados vestiARll

dos, tan ligeros y flotantes, son de uo encantador efecto durante los meses de sol ardoroso y ofrecen igual conveniencia. en el campo que en la ciudad: ¡cómo fluctúan y evolu•
donan estos trajes al aire libre! ¡qué bellos contrastes forman con la verdura de los campos y cuán dulcemente desestaca una. bl a.nea silueta en el azulado crepúsculo de las
ta.rdt&gt;s de estío!
He dicho que estos vestidos, al par que cómodos,son ele·
gantes, y tan lo consideran así nuestras más aristócratas jóvenes, que muchas de ellas no componen su guardarropa. de
viaje, sino de un vestido de camino, consistiendo el resto única.mente en &lt;toilettes&gt; blancas.
Con 1?ra.n facilidad se adornan estos trajes, que, de todos modos, dan vistosa aparienci a.. Los orla.o con volantes
festoneados. plit&gt;gues de ropa blanca, incrustaciotes de encajes, bordados fantásticos de mil descripciones ...... cuanto
la imaginación puede inventar se aplica este verano en los
trajes blancos. He visto un modelo de increíble senucción:
est11 ba hecho, de arriba á aba io, de entredoses de «Cluny&gt;,
valencianos y de bordado inglés, separados los unos de los
otros por bandas aplt&gt;gadilladas de batista; lo terminaba un
alto volante con dibujos bordados ea relieve y Grillado por
una triple fila de entredoses. *

**
. ? ¿por
¿A qué se deberá la. pre¡,uudcrancia.
de estos traJes.
qué el gusto por el blanco ofusca y desvanece el de los otros
colores?

(De noP8tro cononno de epl9odJos
hl8t6rlcoa y cuentos.)

o
EL R O MANCE
(Pa ra EL Ml!NDO ILUSTRADO)

Es un encaje de hierro y plata,
tras cuya urctimbre de hilos ligeros,
surgen cadencias de serenata,
ruidos de copas, choques de aceros.

NÚMEROS 2 Y 3.

Por él desfilan en ronda grata,
gentiles hembras, frailes severos,
y homes que llevan cruz escarlata
ea sus justillos de caballeros.
¡Viejo romance que rit&gt;ga flores

Es que armoniza con todos los tintes de la piel, comunicando
al !'Ostro una expresión de belleza. que cautiva y seduce, y, á los
ojos, un brillo que encanta y fascina, á sentir de las modistas
europeas.
•

o

y habla de guerras y habla de a.mores!

¡Arcaico verso, fácil y airoso,

MARÍ A LUISA.

l'llJeSTROS FIGURl l'leS

que libre surge y así tremola!
¡Tal es el dije maravilloso
de la. divina fabla española!

Alherfo Herrera..

NÚMERO

l.

NúM. 1.-«Toilette.&gt; verde-reseda; falda con volante plegado á
cuenda y, en la parte superior y media, agraciado de menudos
pliegues reli1?iosos; bajo de la falda con una doble hilera de entredoses de Drilanda, color ocre claro; cuerpo blusado, plisado en
acordión alrededor de un canesú aplegadlllado, bolero de «guipure&gt; interrumpido por cintas de seda suave y medias lunas bordadas de verde y oro; mangas á. pliegues religiosos; pui'l.os de«guipure&gt;. Toca de paja «Yedda&gt; verde-dulce, con fondo blanco con
un «pout&gt; de plumas sombreadas de verde y blanco.
NúM. 3.-Traje verde-resada. guarnecido de frunces y enea.je
blanco.

�EL MUNDO ILtrSTltADO

EL MUN'l&gt;O ILUSTRAITO
NÚM. 9.-Tra.je de piqué azul pálido y entredoses crema. Sombrero de paja inglesa.
NúM. 10.-Traje en escocés, a.dorna.do con
pliegues religiosos.
NúM. 11.-· Este gracioso vestido está hecho
en lino rosa; la falda tiene un alto volante,
montado bajo tres hileras compuestas de frunces y creseas; el cuerpo hace juego con la. falda y va a.~racia.do con un ancho cinturón.
NÚM. 12.-Sencillo traje en lanilla. azul mar ino provisto de pliegues y &lt;stra.ps&gt;; plastrón
orna.do de trencilla. de seda negra.
NúM. 13.-Vestido de la.na.malva;falda. á vol antes aplegadillados enga.lanadoscon&lt;stra.ps&gt;
de tafetán; bolero fruncido con cuello guarnecido de cintas y cerrado por una corbata de
terciopelo malva mosqueado con blanco.
NúM. 14.-Traje de paseo para jóvenes, de
color espliego; guarnición de festones fruncidos á dos cabezas y bulloncitos; canesú y pu·
iios de encaje ocre .

...

JARDINBRIA
lodo de construir grutas bellisimas en los Jardines
para este fin. el carbón de piedra á
USASE,
medio consumir, que presenta facetas muy

semejantes, por su brillo, al de los cristales
nativos, añadiéndole guijarros y piedras silí·
ceas.

NÚMERO 6.

Trajesde ' 16arden-Party''

NÚMEROS 4 Y 5.
NúM. 2.-Vestido en paño de estío verde-resada, provisto de bandas de tafetán del mismo
tinte; plastrón y bajos de mangas de muselina.
de seda y paño blanco bordado.
NÚM. 4.-Vestido para. viaje de palio ligero;
hechura sastre, sencilla. y cómoda.

NúM. 5.-Traje de alpaca luciente color acero. Falda. con bieses que desciende al frente
en forma de pico; cuerpo de pelerina. alentada
por botones y cintas de pasamanería.

NúM. 6. -él'oilettt&gt;&gt; muy elegante para &lt;garden-party&gt; en linón crema; falda lisa en lo alto
y ornada, al nivel de las caderas, de un mag•
nífico volante montado con siete hileras de
frunces, y, en el borde, un enea.je superpuesto.
Blusa de linón semicubierta por un bolero
del mismo enea.je &lt;luxeuil&gt;, enlazado por de•
lante con cintas de seda glicina.
Mangas con triple volante de linón bordado,
también con cintas entrelazadas; prolongación
de mangas efectuada por volante de enea.je.
NúM. 7.-Bonito vestido de linón blanco con
entredoses de encaje valenciano.
NúM. 8.-cToilette&gt; de medio luto.

NÚMEROS 12 Y 13.

~ ~4,~:·;-r(r. .. ~
,f.. , 1':'" L !!' ':if;?. ,..

V

-~•1f,
li
Í"';, J

•r
.

1

NÚMERO 14.
NÚMEROS 7, 8, 9, 10 Y 11.

Si se quiere aparentar que la gruta. posee ramificaciones de coral, se
usa el procedimiento siguiente:
En una cacerola de cobre se disuelve pez y resina clara mezclada
con bermellón fino en la proporción de 100 gr. de resina por 20 gr.
de bermellón, y se remueve perfecta.mente la mezcla. Se eligen re.mas
de buena conformación que estén
bien secas ó que se sequen artificialmente al fuego, después de des•
corteza.das. En seguida ·se las pin·
ta con el líquido anteriormente descrito, por medio de un pincel, cuidando de que la composición esté
caliente. En seguida. se someten las
ramas á un fuego lento de carbón,
dándoles vuelta encima, de modo
que se calienten sin quemarse y se
pondrán lisas como si estuvieran
bruiiidas, imitando perfectamente
á las ramas de coral.
Para adornar la gruta, se juntan
los guijarros y el carbón de piedra
con el coral artificial así construido, añadiendo pedazos de espejo,
mariscas, etc., y se une todo por
medio de otra composición dispuesta como sig ue:
En dos partes de
resina blanca. muy
clara se ponen cuatro de cera amarilla.
derretida.. U na. vez
bien mezcladas amba.s substancias, se
afia.de la. piedra en
polvo que se quiera.
elegir, según el color que se desea dar
a.l cemento.y se agre·
- ga una parte de flor
de azufre. En un fuego poco vivo se incorpora.n todos estos
ingredientes y se los
amasa con la. mano,
en agua. caliente.

Una vez hecho el cemento, se extiende en las
paredes de la. gruta y se adhieren á él las piedras, sobre todo si se las ha calentado un
poco de antemano.
Así dispuesta la. gruta, tiene el aspecto de
natural y dura mucho tiempo sin destruirse
por la acción de la humedad.

ECOS DE TODO EL MUNDO
Los heridos Japones~11.-El regreso á la Patria,
Las casas de té, -Los ln&amp;"leses en el Tlbet,
Monumento á Paetenr.- Exonr·
alones al B6sfuro.

UANDO los cañones del almirante '.('ogo
- entonces perfectamente desconocido,
p-or cierto- atronaron por vez primera
los a.iras en la. bahía de Puerto Arturo, los
bandos que miraban en l a guerra una especie
de juego de azar exageradamente interesante,
lleva.ron la. hipérbole hasta los últimos extremos.
Los japonófilos decían, á voz en cuello, que
en pocos días habrían de verse los éxitos nota.bles que el Mikado había. cuidadosa.mente
prepara.do por espacio de tantos años, y los
rusófilos, por su parte, as¡,guraban que las
huestes japonesas quedarían reducidas á polvo
tan pronto como se aventuraran á ponerse en
tierra frente á frente de un adversario muy superior á ellas en elemPntos y basta en bravura..
La guerra. be. durado ya seis meses; los japoneses ba.n hecho e~fuerzos maravillosos
han obtenido éxitos en parte y en parte ha~
fracasado; han tri uofa.do en donde meno-:Se esperaba, y la ca.mpaíla no solamente no se precipita á su fin, sino que parece entrará cada
paso en una. nueva. faz, siempre interesante
pero jamás decisiva.
'

G

�ÉL Mll'NDO ILUSTRADO
N atural es que los heridos, más numer osos
en esta guerra que en cualquier a de las anteriores, debido especialmente á la perfección de
l as armas moder nas y de los explosivos, vuelvan á su país á restablecer sus fuerzas, á cur arse, y a.sí se ve que cada día. es má;:; grande
la tr iste car a.vana de l os que r egresan á su patria. faltos de los alientos que tuvieran al marchar á. los campos de batalla.. En el Japón,
donde los sentimientos popul ares son exage·
re.dos por la i nfluencia. del clima, de l,a educación y de la idiosincrasia. m isma de l a raza,
l a vuelta á la patria de uno de esos heridos,
constituye la más sensacional de las noticias,
no ya para los habita ntes de los pobl acos de
escasa importancia, sino para los de las ciuda·
des de primer orden del Imperio del Sol que
Nace.
Si el pueblo del Japón ha tenido la suficiente abnegación para reconocerse á. sí mismo y
confesar , en u n momento da.do, que sus métodos
de civilización eran poco prácticos y que er a
preciso cambiarlos; si pudo estudiar los siste-

***

En sus pr opias casas, en los hospitales Y
asilos los sold ados nipones que vuelven de la
guerr¡ encuentran la benévol a atención de
todos sus compatriotas, lista á exaltar se ante
el heroísmo lesplegado por los súbditos del
Mika.do. Prestan oído á los relatvs más ó me·
nos exagerados que el paciente hace de los
asaltos y encuentros á. que concurrió, y felicitan cor dialmente á los militares que han vuelto á. su país cubiertos de la glori a. del combate. De aquí ha de nacer en poco tiempo una. literatura especial, h iperbólica, ardiente; pero
muy hermosa, y este será, quizá, el úqico bien
que de la guer ra resulte.

*

Los oficiales navales japoneses, en una casa de thé,
en Tokio.

mas europeos para. ponerlos en planta en las
i sl as nipo nas, no por eso pensó en abandonar sus costumbres basta el grado de que se
perd iera. la característica fisonomía. popular
que ha. hecho de sus hijos u n pueblo digno de
a tr aer I a. atención de los sabios. Las costumb res propias del Imperio, que en nada se oponía.a á. la adopción rápida de la civilización
occidental, han sido cuidadosamente conservadas; el Mikado mi~mo monta á caballo á la
europea: pero en cuanto se encuentra libre en
sus habitaciones, fuera de la indiscreta mira.da de los d iplomáticos y de los servidores palat inos. toma sus amplias vestidur as orieutales, calza la zapatilla nipona y reza fe rvorosamente ante el altar de los ante pasado s.
Las &lt;casas de te&gt; son en el Japón, desde
tiempos inmemoriales, el centro social más

S7ILWCLL PLAC:C

amado por el p ueblo; no se oponen á l a.existencia. &lt;occidenta.lizada&gt; y por eso el gobierno
l as ha dejado subsistir. L os oficiales, mar ine·
r os, sold ados, que han esta.do en la c9:mp ai'!_a
en Ma.ncbu ria y que vuelven á su patria heridos bailan en ellos auditorio constantemente
dispuesto á escuchar, así sea por décima.quinta vez I a ser ie de relatos de aventuras personales ~orridas en la formidab le campai'!a. En
estas condiciones, nada de extr año tiene el h echo de que, desde que l a. guerra dió comie~zo,
las &lt;casas de te&gt; hayan aumenta.do y la cl~entela de las más a.creditadas se baya duplica.do, con beneplácito ínt imo de s us dueños.

* * que, á l as órdenes
La. expedición británica
del General McDonald, sigue s u derrotero impasiblemente hacia Lasa, la ciudad santa
que basta hoy b ahía sido inaccesible basta
para los más atrevidos explorador es eur opeos
y que, á lo que parece, est_á, destinada á. ren_dirse en pocQs_ meses, perdiendo así s~ pres_t1gio de ci udad inexpugn a ble; la. exped ición inglesa, decíamos, acaba de obtener el triunfo
más significativo de todos lo~ que hasta hoy
constiLuyen la campaña británica en el 'l'ibet.
La. ciudadela avanzad a de L asa está for ·
mada poi· la i.glomeración en los dos cerros
que dominan la única_ vered'.l. practicable _que
conduce á la capital ttbetana, tie dos formidables ciudadelas, de modelo p r imitivo, es cierto,
pero cuya sólida constr ucción y elementos múltiples de comba.te hacen de ellas reductos muy
difíciles de capturar. Las fuer zas indobr ita•
nicas han tenido que luchar enérgicamente para conseguir la toma de la fortaleza de Gya.n tsé en l a que ahora se han fortificado, aprove•
ch'ando sus gruesas pa redes y su magnífica. posición, para formarse una avanzada que los
tibetanos d ifícilmPnte rescata.rán.
L a. fo r taleza de Gyantsé se encuentr a situada á 145 m illas solamente áe l a «Ciudad Santa&gt;, mientras que, de la fron tera indotibetana
á, este reducto, las fuer zas llevan recorridas
ya unas 213 millas de pésimos caminos, llenos
de cortaduras y centros favoritos de epidemias
y sor presas.

Los r elatos de la guerra. - Un herido japonés cuenta
sus aventuras á sus vecinos y parientes.

que representan_ los &lt;bene~cios de la obra de
Pasteur&gt; simbolizado s admir ablemente.

***

En la época actual, dura.ate la estación calur osa del año, los ingleses muy especialmente pero en gener al los vi a jPros de la Europa
odcidental, busca.o en la or illa del mar la frescura que eo l as regiones interiores y especialmente en las grandes ciudaces, hace falta. Los
grupos de excursion istas afluyen á todos los
sitios de l a playa en los cuales pueden sentirse,
a.l caer de la tarde, lo s benéficos soplos del terral.
Algunas circunstancias conocidas ya y rela.•
cionadas con el p aso d':I los Dardanelos por
buques de gue:ra r usos, han atraído estfl ai'lo
á. la. costa del Bósforo á. muchos de los babi-

***

En la Plaza Breteuil, de Par ís, en uno de los
más encantadores sitios de la incomparable
ciudad- reina, se levanta ya el monumento que
1a. g ratitud de los. franceses ha _er ig_ido á la
memoria de ese g igante ae l a c1enc1a que se
llamó Pasteur. Es el monumento muy hermoso, como que la insp ir ació n del artista encontró en la existencia fecunda. de Pasteur, precios0s elementos para. l a. glorificación del genio
humano y excelso del sabio, con l a. blancur a
del mármol. Lo que más ha ll amado la atención en el monumento r ecientemente inaugura.do , ba sido la figura noble y muy hermosa del
descubridor de la vacun a. de la r a bia, y las fi.
guras decorativas que form an el peuestal y

El monumento de Pasteur.

tuales excursionist as, y muy frecuente es ya la
escena que representa. uno de nuestros gt·abados. L as mujeres turcas, con sus grandes mantos blanquís imos y sus antifaces misteriosos,
sl!'len ~l caer d~ la tarde ávidas de r espirar el
ture hbre; extienden en el césped, fre nte a l
mar , sus t apicer ías multicolor es y toman su
co_laci_ón alegremente agrupadas: ante la adm1r ac1ón un p~co infantil de los britanos que
van ~ esas regiones con el propósito firme de
admirarse de a.lgo.

La más hermoso Colonia, no sólo por su posición,
que lo es contigua al Paseo de la Reforma, sino porque las personas que están comprando lotes, pertenecen á lo más granado de !luestra ~ociedad, quienes desean construir magníficos edificios, que, en
época no muy lejana, llegarán á ser el lugar µiás de
moda y el centro de las lujosas residencias de la
ciudad de México.
Sírvase investigar el alza á que ha llegado en esta parte de la ciudad, de algunos años á esta parte,
y se convencerá de que no hay inversión más segura ni de más brillantes resultados que la que le ofrecemos.
Por un acuerdo especial. se ha prohibido, para
siempre, establecer pulquerías ú otros establecimientos por el estilo en esta Colonia. Siendo estíl
lugar para edificar fincas que llenen todos los requisitos de salubridad y, por consiguiente, para que
residan personas de refinada cultura, se hacen necesarias estas restricciones.
En menos de tres meses se ha vendido cerca de
la cuarta parte de este terreno, y esperamos que para fines del presente año, todo3 los lotes habrán sido
tomados, y dentro de unos cinco años, este lugar será el más hermoso y baludable de la Capital de la
República.
Creemos que en un tiempo no muy remoto, México llegará á ocupar la primera fila por sus edificios,
en el hemisferio occidental. Tiene la ventaja natural, que no gozan otras capitales: salud y cultura.
Continuamos vendiendo lotes bajo nuestro mismo
plan, es decir, veinte por ciento al contado y el resto en nueve años• .Ningún interés se paga sino después de que se hayan concluído: calles de asfalto,
banquetas de cemento, drenaje y un sistema completo de agua.
¿Hay alguna proposición de terrenos mejor que
ésta?
Para mayores informes, dirigirse á

United States y Mexican Trust Company,
Primera de San frandsco, 4,

ó á los Sres. Prevost &amp; Vail,
La fortaleza de Gyantsé, á una corta dist a~cla de Lhassa en el Tlbet.

Costumbres turcas.- La colacl6n de la tarde frente al B6sforo

Primera de Sdn framo, 8.

�Año XI-Tomo 11-Núm. 8

~ ~1-\\RIID) IB§

1-\\ ILM11-\\ ~IBRIIB§ 1D) IB

El Palacio d~ fii~rro, _S. JI.
,; ,;
r ¡Gr-an Venta Especial!
Galle de San Bernardo

MtXIGO_-..

tr

Apartado número 26

Sólo esto SernonH ,;

,;

]

fN
LOS
DfPARTAMfNTOS
Df

CONFECCIONES, VESTIDOS
-••- --••
--••
-••- SOMBREROS Y PARAGUAS
fin dt Estación ,• Extraordinaria RtbaJa tn los Prtcfos
§
§

Paletots y Capas de Taffetas negras y de color
Id.
id.
de Encaje con Muselina
,
Id.
id.
de Paño ligero
•

Boas, Cuellos y Estolas de Muselina,
Oasa y Listón en color y negras

g ,

GRAN VARIEDAD,_ _._.

\'estidos y Blusas diversos estilos

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el Departamebto de Confeccio•

nes [2o. piso] ( •I •

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Agosto 21 de 1904

Precio del ejemplar: 50 cs.

�UNDO LU5Tf{000
Año XI.-Tomo U-Número 8

MEXICO, AGOSTO 21 DE 1904.

Subsulpcl611 mensual torin11 ......s 1.60
ldem
ldem e■ la Capital.$ l. li

. 8111111: LUIS REYES SPINDOU

Dlmtor: LIC. RAFAEL IEYES SPINDOU
Registrado CODlo articulo de segunda claae, en 3 de Noviembre de 1894.

1

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•l

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Y &lt;21\SIMIRES. EL MEJ0R
;.
DE L1\ REVUBLie.i\
1\Ifombras. Tapetes. eortinas
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\

,.

.

.

1 p

•

Completo y Escogido Surtido de

PAPEL TAPIZ

Mandamos á vuelta de correo todas las muestras que se no
Remitimos, FRANCO DE PORTE, los pedidos mayores
peso no exceda de 15 kilos.

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1

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· ,. cuyo

Signorett Honnorat y f ompañía.
Estudio Fotográfico
(M. Torres.)

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>UNDO LU5Tf{000
Año XI.-Tomo U-Número 8

MEXICO, AGOSTO 21 DE 1904.

Subsulpcl611 mensual torin11 ......s 1.60
ldem
ldem e■ la Capital.$ l. li

. 8111111: LUIS REYES SPINDOU

Dlmtor: LIC. RAFAEL IEYES SPINDOU
Registrado CODlo articulo de segunda claae, en 3 de Noviembre de 1894.

1

Especialidad en artículos para Iglesia, Oalonería,
Tiraduría. Fábrica de Camisas, Corbatas, Som=
brillas y Paraguas. Bonetería de todas clases.
Espléndido surtido en géneros de seda, lana y al=
godón. Blondas, Encajes, Pasamanerías y ador=
nos de todas clases.. Artículos para varilleros.
Oran surtido en Cobertores, Ponchos, Mantas de
viaje, Chales, Tápalos, Rebozos. Forros de to=
das clases. Sin rival surtido en telas blancas de
lino y algodón., Mantelería, Toallas y Canevás
para bordar.
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~ .
Trajecitos de todos estilos. Ropa blanca para
señoras y niñas. Espléndido surtido en Sombre=
ros. Perfumería de las mejores marcas. Artículos
de fantasía.

•

l'.
•l

l

DEI?1\RT1\MENT0 ESVEel.i\L DE 1?1lN0S . 1'
Y &lt;21\SIMIRES. EL MEJ0R
;.
DE L1\ REVUBLie.i\
1\Ifombras. Tapetes. eortinas
..
· de todas clases .
J..
MUEBLES QE T000S ES-T IL0S
\

,.

.

.

1 p

•

Completo y Escogido Surtido de

PAPEL TAPIZ

Mandamos á vuelta de correo todas las muestras que se no
Remitimos, FRANCO DE PORTE, los pedidos mayores
peso no exceda de 15 kilos.

'd

d: ; z
1

~nOO
· ,. cuyo

Signorett Honnorat y f ompañía.
Estudio Fotográfico
(M. Torres.)

�EL MUNDO ILUSTl[!DO

EL MUND.O ILlJ'STltADO

EL JUEGO Y LA EDUCACION

E

sentimientos, y contribuye á fortalecer la voluntad y á formar el carácter.
.
.
Con tal de que el juego no sea so.ht!l'rio, sm"!
colectivo, ni anárquico, sino disc1phnado, n1
reglamentario sino libre; con tal de que plantee problemas'que agucen el ingenio, _que cree
dificultades que estimulen la inventiva, que
ofrezca ciertos peligros que exciten el valor
y ciertos triunfos que promueVliI?, la emula·
ción; con tal de que a.u.o.que ~e leJOB y de _un
modo general remede las actividades propias
de la vida real, el juego es la mejor escuel!I' de
la infancia y el mejor sistema. de educación,
no acaso para retóricos y académicos; pero
sí para lu~hadores y hombres de. acción, es decir para la mayoría de la especie humana.
Con razón en las Universidades inglesas,
americanas y alemanas, por cada hora de estudio hay otra de &lt;base• ball&gt;, de &lt;foot-ball&gt;,
de«canotage&gt;, de lucha y carreras, y, en sur~a,
de esos juegos colectivos, viriles, á la vez disciplinados y libres que los anglosajones designan con el nombre de &lt;atletics&gt; y con los
que forman generaciones sanas, robustas, valientes, inteligentes y emprendedoras. .
Es evidente que jugando á la &lt;mom1ta&gt;, á
&lt;las escondidillas&gt;, á da canasta de llores&gt; Y
«al toro&gt; (juego este dltimo, que era, y con razón la pesadilla de Don Enrique R~bsamen,
porque, é!ecía, no hay manera de que los nifios
mexicanos jueguen á otra cosa) no hemos de
formar jamás la raza conjura.dora de los reales ó supuestoa destinos manifiestos á que se
nos dice condenados.
Felizmente los &lt;atletics&gt;, aunque á. veces
brutales, comienzan á hacer prosélitos en nuestra juventud juguetona, y si más tarde, en el
parque frondoso de algún centro docente del
país, las clases medias &lt;a.prenden á jugar en
regla&gt;, llegaremos á. ser fuentes de cuerpo, de
espíritu y de voluntad,y á dispersar, con nuestros cantos de regocijo y de triunfo, al enjambre de siniestras aves, agoreras de terribles catástrofes y de babilónicas ruinas.
Y así, sin paradoja sea dicho, jugando habremos salvado á la patria.

L juego es la escuela de la vida. y por serlo,
es la. ocupación predilecta. y la. preocup~ción fa.vorita. de la. infa.noia.. T~dos los a.01males superiores juega.o, y la. ".a.r1edad, la. tena.cida.d ¡ la vivacida.d de sus Juegos revela.o
la. clarividencia. de sus instintos y la. forta.leza
de su intelectualida.d.
Véanse, si no, á. los felinos en particula.r, Y
á. los a.nimales de presa., en genera.!. Apenas
abren los ojos á. la luz y comlen~an á. se.r duefios de sus movimientos, empiezan á. Jugar.
Acechan presas imaginarias, luchan con ?nemigos fantásticos, emprendei:i ha.tallas épicas
y tena.ces persecuciones de hoJ&amp;S secas que caen
de las ramas de vellones de lana arrancados
por la zarza ~ la oveja, se agazapan defendiéndose del insecto que pasa, fingen acechos,
emboscadas y a.cometidas, muerden, desgarran
y despedazan cuanto á. su alcance encuent!ªº•
y practican,en grande escala. y con mar11,V1llosa técnica, la esgrima del zarpazo y de la dentellada. Si logran atrapar una. pr?sa, prolongan su suplicio dejándola,medio viva aún, emprender una fuga bien pronto detenida, una
defensa al instante reducida á. la impotencia,
y todo para prolongar sobre el moribundo los
deleites y las voluftuosidades del combate y
para galvanizar e cadáver y dilatar el momento del reposo.
En el otro extremo de la escala,el cervatillo,
tímido y ágil,ensaya escalamientos imposible~,
se esfuerza,en las puntas de las rocas,en reahzar equilibrios imposibles, emprende huidas
verti¡¡-inosas, aguza el oído, la _vista y el o!fato y adquiere así, jugando baJo el ramaJe ó
sobre la ladera, la agilidad, la. ma.licia, la rapidez de la carrera !}Ue más tarde han d_e ser la
protección de su existencia y la seguridad de
su persona.
El juego no existe, como no existe, propiamente hablando, la infancia ni en los animales
en quienes predomina el automatismo, ni en
aquellos en que la lucidez del instinto es basDR. M. FLORES.
ta.nte á. suplir al cálculo de la. inteligencia. La
larTa, el gusano, el molusco, el crustáceo, º!&gt;
juegan: viven desde el primer mom~nto su v~da monótona y automática de máqurnas rudimentarias, sin ese previo ansa.yo, sin es9: serie
de tentativas más ó menos aborta.das, sin esa
educación, en fin, que para adquirir la plenitud de su desenvolvimiento y de su acción necesitan otros seres.
Tampoco juegan la abeja. ni la hormiga, en
quienes el ciego instinto ha de reemplazar Y, á.
os crímenes pasionales están á la orden
veces con ventaja, las lucideces maravil~osas
del d(a. Los sociólogos, los que tienden á
de la inteligencia. Larvas, necesitan nutrición
explicar los he.!hos todos que presenta el
y protección; seres formados, entran de plano
complejo organismo que llamamos sociedad,
á la vida, al trabajo, á la lucha., sin transición
á. la luz de un criterio netamente físico, que deperceptible ni preparación alguna necesaria.
jan las altas elucubraciones, gratas á los penSufrida su definitiva metamorfosis, saben ya
sadores, para otras edades y que pretenden sotodo cuanto necesitan saber, y pueden, de primeter al hombre á. las inflexibles leyes de la
mera intención, cuanto deben hacer. Cosechar,
animalidad, dirían que el desarrollo de la crialmacenar, cuidar de las larvas, construir niminalidad en su3 manifestaciones pasionales,
dos maravillosos, encontrar y realizar equilisedebe,especialmente,á la influencia de las albrios portentosos de potencias y resistencias,
tas temperaturas que la canícula trae consigo.
escoger materiales, emprender saneamientos
Creerán los otros, los amigos de la. educaal par y aún mejor que los ingenieros, los arción religiosa especialmente, que el desarrollo
quitectos y los higienistas; mandar como los
de los delitos de sangre, de origen amoroso,
estadistas, obedecer como los ciudadanos, tose debe á la falta de una educación netamente
do en esos seres privilegiados es intuición,
moral, que haga del hombre y de la mujer una
don divino, resultante complexo y maravilloso
máquina temerosa de Dios. ¿Quién tiene razón
de una organización preestablecida y ajustada
entre
ellos?
matemáticamente como un cronómetro.
De las pasiones que levantan y sublevan el
Mas no bien el insUnto, sin desaparecer,pues
espíritu humano y hacen del hombre una arissiempre existe, palidece como un crepúsculo y
ta débil, á. merced de vientos huracanados, es
se debilita, y no bien la inteligencia empieza
el amor, desde tiempo inmemorial, el que más
á. despuntar y á brillar como una aurora, ensubleva y levanta más, y más enardece y catonces el ser, no armado originalmente de tolienta los odios y las rencillas. El · espíritu de
das armas para la lucha por la vida, necesita
la raza, de la especie, que diría Schopenhaüer,
órganos que ejecuten, voluntad que mande, invela por la conservación de la estirpe; mueve
teligencia que gobierne é ilustre, y el juego
á. los hombres con resortes poderosísimos; endesenvuelve, fortifica, crea toda.a las facultavuelve en el crespón rosa de la propia felicides rudimentarias y todas las apfüuiles nadad, la necesidad de la especie, y torna a.l homcientes.
bre civilizado á las épocas luctuosas, somPor eso el carnívoro, el cuadrumano, pero
brías, imborrables, en las cuales el macho
sobre todo el hombre,que representa, en la eshumano defendía su hembra á la entra.da de
cala animal, el mínimum de instinto y el málas grutas domiciliarias, armado con el grueso
ximum de inteligencia, son los seres más jubastón y rechinando los enormes incisivos,
guetones.
prontos á rasgar la epidermis del enemigo.
El hombre con los brincos, saltos y carreEs el amor, el eterno amor, el que convierte
ras, sin objeto al parecer, de su infancia, se
á. un caballero en un energúmeno y hace de
dota á si mismo de fuerza y de destreza, tan neuna dama. una mujer caída. En el amor los
cesarios después en la vida. A fuerza de g-ritar
poetas de todos los tiempos y de todas las edasin medida y de agitarse sin objeto, desenvueldes han encontrado los acentos que, vertidos
ve sus órganos respiratorios, acelera la circuen las ánforas cristalinas del verso, despierlación de su sangre, acrecienta las excreciones
tan la admiración y dan ala.s poderosas t la
purificador:i.s, y robustece su organismo físico
frase halagüefia. El amor es el tema eterno,
y perfecciona sus capacidades.
eternamente agoiado; pero que siempre renace
Este aspecto gimnástico é higiénico del juede sus cenizas más poderoso que nunca, argo y esta. educación sensorial y locomotriz
mado de todas armas, como la Minerva mitoque procura, son lo mejor conocido y lo más
lógica; rey del mundo y verdadero soberano,
11xplotado en la educación de la infancia. Pero
lo mismo de las tribus atrasadas, en cuya alel juego no sólo ensena á mantenerse en equima borrosa apenas si se delinea vaga.mente el
librio, á moverse con rapidez y precisión, á
espejismo de una existencia distinta. á la exishacer uso de los músculos, de los tendones y
tencia animal, que de los refinados que la civide los huesos, no sólo a,ruza. los sentidos y viliza.ción ha nutrido con sus jugos delicados,
goriza el cuerpo. El juego, bien comprendido y
que la edncación ·ha forjado á su manera., á
sabiamente reglamentado, educa otras fa.culta.través del atavismo de mil generaciones.
des más altas y mejores, y coopera grandeY el amor es el que ha da.do vida. á un drama
mente á la educación de la in~ligencla., de los
obscuro, todo bailado en la sangre de una in-

o

CRONICA METROPOLITANA

L

feliz muchacha que apenas entraba, temblorosa y asustada, á la vida. El amor, ensalzado
e.qui y vilipendiado allá.; el am?r,elevado á la
categoría de un dios ó convertido en ~n demonio 1 por la diatriba humaná; el amor magotable y misterioso que hace de todas piezas las
almas de los am'antes, sin tener en cuenta las
leyes d~ la. sociedad ni la voluntad humana.. .

***

¿Cómo fué? Es imposible saherlo fijamente.
Había cierta frialdad entre los dos enamorados, fria.lda.d que había s/do la !}~tural co~secuencia de una de tantas 10trom1s1ones car1t!ltivas. Se había a.firmado á María que su DOVIo
llevaba. una vida más ó menos desordena.da;
María había. impuesto á ~u enamorado. la o~ligación de cambiar el régimen desu ex1stenc1a,
amenazándole con expulsarlo de su corazón,
como si tal cosa fuera posible.
La. familia, modesta, honorable, S? divertía
tranquilamente. Era el día de la. Rema _de los
Cielos· había que celebrar el amversario¡ los
a.migo~, los parientes, conversa.han en el pequefio salón, mientras María ?ªJaba vagar su
espíritu juvenil en lejanas regiones de ensueiio. Quizá algún vago presentimiento aconsejaba su alma¡ quizá la visión trágica de su
muerte próxima atra!esó, poi: un momento, la
diafanía azul de su melo. ¡Quién sabe!
Repentinamente aparece en la calle el enamorado ansioso de ver á. María. Los detalles han' sido olvida.dos, quizá, por los mismos que presenciaron la espantosa escena. El
enamorado penetra á la casa. María sal~ á recibirle á reiiirle tal vez, por su audacia. El
herma~o de la muchacha interviene también;
hay un momento de confusión¡ suenan los disparos, y el cuerpo de la infel~z doncella c~e
pesadamente mientras el novio huye y no ee
sabe cuál fue'la mano que la hiriera.. ..

*
**
¿La misma impresión penosa de la tragedia
ofuscó por un momento las facultades de Rlvero,haciéndole que pretendiera. suicidarse? ¿Fué
herido, como lo asegura, por el hermano de
María,ebrio de ira al verlo ante su hermana?
Nadie lo sabrá probablemente. En esos casos,
si se recuerda nítida.mente todo aquello que ha
precedido á la tragedia, los detalles de ésta,
generalmente, esca.pan; es natural, es humano,
que en tales circunstancias nadie tenga. la sangre fría necesaria pa.ra darse cuenta exacta de
todos los incidentes dramáticos que giran en
torno de un ca.dáver.
Y la. pobre enamora.da quedó vestida con su
ligero traje de verano, suelta la cabepera florida, en la que ponía su nota sangrienta un
clavel de fuego¡ pálidas, muy pálidas las mejillas, la boca en intensa contracción, y, en
los grandes ojos entreabiertos, una interrogación hondísima, como si quisiera pedir cuenta
al destino de su existencia tronchada, como
si demandara al cielo, impasible y lejanísimo,
la consumación de un milagro salvador ....

***

En la. India misteriosa de los parias, de los
brahmanes, de los grandes templo~ poblados
or quimeras milenarias y por dioses de a.ciitud atormentada y feroz, en la p~ninsula madre de la raza. humana, entre los Juncales que
el tigre recorre agitando al viento el penacho
de su cola, al amor de un sol benévolo Y ~ecorati vo, pa.sa la pequefia fábula que baila la
compai:iía de Arbeu. El género, por más que
sea extrafio, desconcertante, ~e hermoso Y
nuestro público lo ha comprend1d? 9:si.
La. fábulr. &lt;dicha&gt; con los mov1m1e~tos rítmicos del b~lle, tiene un encant-0 arcaico,. dul·
ce y tranquilo, que le pre~ta doble atrac~1vo Y
realza la intriga. Cualqu1~ra narración mfan'11, traducida en el lengua.Je de la líne9: Y en la
harmonía del canto, toma las proporciones de
un ensuefio, se agiganta, adquiere cuerpo Y
mece los espíritus en una blanda atmósfera de
melancólica dulzura.
La. empresa de Arbeu merece un sincero
aplauso por habernos presentado el espectáculo que ahora explota.

•••

Parece que se formaliza la idea. de traer este aiio cuando la estación de lluvias haya termina.d~ una compaí'lía completa de ópera, que
nos co~pense de las muchas medianías que hemos soportado en las anteriores temporadas.
Volveremos á escuchar, de ser ~ierto lo qu~ se
nos promete, la voz de oro y cristal purísimo
de Luisa Tetrazzini. Esto sólo constituye una
promesa agradable. Además, vendrá. la Tetrazzini acompai:iada de un cuadro muy com·
pleto. Miel sobre hojuelas ....

***

La semana toda está. empapada en sangre: la
crónica chorrea el rojo líquido, como un v~rdugo después de una ejecución numerosa Y vio·
lenta. La vida es así: tiene sus días bl&amp;!)cos,
inmaculados, en los cuales el alma. se Juzga
paloma y tiene también, sus días roJos, como
tiene el' alma s~s noches espantosa.mente ¡9·
gras, en las que todos los engendros de la.1ebre atenacean cruelmente sus c_arnes Y flnJen,
ante sus ojos, las profundas s1ma.s, po~la.das
por el vértigo, en las cua.les la solll:bra ~1ene su
guarida y la muerte elabora sus misterios.
ANTENOR LESCANO.

Senn Y E. Yelmini, que fué la encargada de
organizar el festival, hizo los honores á los
invitados, con toda galantería. .
El adorno del local fué muy vi;&gt;toso, pues
por doquiera. se encontraban caprich ~samel?-te
enlazadas las banderas de Suiza, A em'!'ma,
Francia México Inglaterra y Estados Umdos.
Las p~redes d~l salón del baile fueron tapizadas con una hermosa vista de Lucerna, destacándose en el centro de un lago una eSt atua
de Guillermo Tell.

~~

LAS NAVES
Hay en los mares de la existencia
Naves que cruzan como al azar,
Naves que llevan velas de luto,
Naves que nunca regresarán!
Es su bandera la de la muerte,
su derrotero la. inmensidad,
El desengafio su cargamento,
y la tristeza su capitán!

***
No muy lejos, el mismo día, la ira vulgar de
un ebrio derramaba. también la saoj!'re de un
desconocido. La verbena de Santa María ha
sido de las que mayor contingente han dado á
las galeras dantescas de Belem. Por una depr~vación de criterio extraí'la, única tal vez,
el pueblo bajo entiPnde por fiesta una reunión
en la que necesariamente hay escándalos Y
aun crímenes. Y á tal grado llega la perversión del criterio, en este sentido, que, cuando
poi· rara fortuna una fiesta popular resulta
ordenada y tranquila, la. mayoría de los concurrentes se retira temprano, lentamente, mostrando, en sus actitudes y en sus miradas, el
mayor desencanto. como si se les hubiera en·
"&amp;fiado al llamarlos á un sitio en el que no
ha habido desórdenes ni desqracia.s.
La verbena era aliciente del crimen hace algunos aiios. P9:ra c~da día dedicado _al trabajo se rabian 1magmado dos de ocio, en los
qile había que celebrar tal ó cual festividad,
con todo el satánicoritualcanal!esco. Los &lt;p11est(ls&gt; de bebidas embriaga.ates en número superior¡ algunos, muy escasos, de comestibles;
una música cualquiera en un rincón de la pla·
za: eso era todo.
.
Pero si la policía estaba presente para evitar los delitos de sangre, si se procuraba., por
medio de una bien organizad&amp; vigilancia, que
los valientes permanecieran quietos, la fiesta
quedaba frustrada. La presencia de la poi.leía
y la lluvia tenaz y copiosa eran algo semeJ&amp;D·
te, fastidioso, abrumador,en la turbia conciencia de nuestro rueblo de hace veinte afies. Hoy,
por fortuna, e trabajo lla.mQ. á los talleres, Y
la escuela aleja de la taberna¡ quedan, sí, como restos de una falta de civilización que desaparece en la noche del tiempo, algunas ver·
becas, como la última, en la que, en medio de
los «puestos&gt; y á la turbia luz de los hachones,
la policía tuvo que levantar el cadáver de uno
de los paseadores, cuya existencia cortó súbi·
ta.mente el puiial de un ebrio.

CLUB SUIZO. -GRUPO DE DAMAS y CAB ALLEROS CONCtJRRENTESIÁ LAIÚLTIMA FmSTA.1 ...,

En su velamen siempre tendido,
Se enrosca el genio del vendabal. • • •
Como un cortejo de negras sombras
Vense á lo lejos atravesar!

·Cuál eslsulhistoria?l¿Cuállsu destino?
¿:in qué regiones su tierra está.?
¿Por qué se alejan como fanta.sma.s?
¿De dónde vienen y adónde van?
N adíe lo sabe, nadie ha. podido
Medir su arcano, ni Dios quizá.!
Por ocultarlas al mismo cielo
Su sombra extiende la tempestad!
Arriba lanza su flecha el rayo,
Abajo afila su garra el mar,
Enfrente el risco que se adelanta,
Al lado el viento, la sima atrás ....
El torbellino de la existencia
Es más horrible que el hura.cá.n:
Tiene su nube, centella, trueno,
Espuma, roca y obscuridad!
Dejad que pase la negra flota
Que á los abismos sin fondo va¡
Si Dios le niega su patrocinio,
¿Qué hará. por ella la humanidad?
Mas ei sucumben las tristes naves
En la batalla descomunal,
Pensad entonces que ellas lucharon
Con cielo y tierra, vientos y mar!
ADALBERTO A. ESTEVA.

CONCURSO DE Nil-lOS,-JOSÉ TREVIl-1O.

El Aniversario de la Independencia de Suiza
Conmotivodeha~r sido _los días2y~dela.ctual el613 aniversario de la 1ndepen_denc1.a de la
Confedera.ción Helvética, la Colonia suiza residente en México organizó un &lt;garden-partp
que se efectuó el domingo último e~ el amplio
y hermoso local que ocupa, en la Villa de Guadalupe el «Club Suizo de Tiro&gt;.
La fl~sta resultó muy lucida, siendo una. de
sus notas más salientes el banquete o!reC?1do
por la Colonia en uno de los salones pr1~c1pales, y al cual concurrieron más de doscientas
personas.
• ó
b ·1
Después de la comida se improv1s un . a1 e,
organizándose al mismo tiempo una serie de
juegos campestres, dura.nte los que reinó la
más franca alegría.
Una comisión, formada por l?s Sres. H. Perret Cónsul de Suecia y Presidente Honorario;' Claudio Pellandini, Presiden~ Activo de
la Sociedad Suiza de Tiro¡ U. Vu1llen~ier, E.
Tallen, P. Leuze, T. Steiner, P, Momer, B.

J:N EL CLUB SUIZO.-UNA ESCENA PINTORESCA,

�"
EL MUNDO llUSTRADO

EL 14UNDO ItUSTllDC&gt;

MUERTE DE LA SENORA

GUADALUPE CASTRO DE NORIEGA
EN las primeras horas de la mañana del vier.
nes 12 del corriente dejó de existir en est11,
ciudad la señora D~ Guadalupe Castro, esposa del distinguido caballero español Don Iiligo
Noriega, y una de las damas más queridas y
respetadas en México.
La señora de Noriega fué modelo de esposas y de madres; pasó por el mundo sembrando bienes y enjugando lágrimas, y si muchos
son los corazones amigos que la amaron y
_comprendieron sus virtudes, y que hoy lloran
su desaparición, muchos son también los corazones agradecidos que lamentan la muerte
de la que fué en vida, cariñosa protectora de
los pobres y de los desvalidos.
Su carácter afable y bondadoso, su exqu isito trato y su modestia nunca desmentida, hicieron de la señora de Noriega. una. de las galas más preciadas de nuestros altos círculos
sociales, y ésto explica por qué al morir han
sido tan numerosas las muestras de condolencia. tributadas al esposo inconsolable, y á loa
hijos que pierden en ella á una madre cariñosa
y buena.
LA MU&amp;RTE DE LA SRA. CASTRO DE NORIEGA,-LA CAPILLA ARDIENTE,

***

La capilla ardiente, donde fué depositado el
cadáver de la señora de Nol'iega, quedó instalada en la sala principal de la casa número 12
de la calle de Capuchinas, que habita su familia, formándose al efecto un túmulo sobre el
cual se puso el ataúd que guardaba los restos;
á la cabecera se veía un crucifijo y, rodeando al túmulo, gruesos cirios encendidos en
candelabros que ostentaban grandes moños de
crespón negro.
El ataúd era lujosísimo: todo de cedro, estaba cubierto en su parte superior con abullonados de raso negro, teniendo en sus costados
grandes chapetones de plata que hacían juego
con una cruz y una placa del mismo metal,
que se destacaban sobre el fondo de raso de la
tapa.
Las ofrendas florales r-olocadas en derredor
del túmulo fueron tan numerosas, que el espa•
cio de que se disponía para. depositarlas no
bastó á contenerlas. Entre las coronas de flores naturales vimos una del s.eñor General
Díaz y seilora, otra de los Marqueses de Prats
de Nantouilet, y las que remitieron las familias Sánchez Gavito, Sáncbez Ramos, Alda.soro, Gayol, Barroso, Rodríguez, Espinosa y
Fernández, aparte de otras muchas enviadas
por numerosos caballeros y familias de la mejor sociedad y por los parientes y deudos inmediatos de la estimable dama.

*

EL CORTEJOIFÚNEBRE EN LA CALLF DE CAPUCIDNAS.

EL CORTEJO FÚNEBRE EN EL PANTEÓN ESPA~OL,

Los funerales de la* *señora de Noriega. se
efectuaron el sábado 13 por la malla.na. en el
Panteón español, concurriendo á ellos el señor
General Díaz y S?ilor Don Ifligo Noriega, que
prssidieron el duelo; el señor Ministro de España, Marqués de Pra.ts; los miembros más
prominentes de la Colonia espafiola y nume•
rosas personas de representación.
El cortejo, compuesto de veinte carros enlu•
ta.dos en los cuales tomaron asiento los concurrentes; la carroza fúnebre y tres plataformas utilizadas para Ia. conducción de las ofrendas florales, partió de la calle de Capuchinas
á las nueve de la mañana, tomandó 111.s calles
de San Bernardo y Flamencos, para llegar al
Zócalo, y seguir por la línea de Ta.cuba basta
llegar al Panteón.
El servicio religioso estuvo á cargo del señor Pbro. Joaquín Araoz, y consistió en una.
misa. rezada de cuerpo presente, que se dijo en
la capilla del cementerio.
Terminada la misa, el cadáver, llevado en
hombros de los deudos de la fioada, fué conducido á la cl'ipta número 28, propiedad de la
familia Noriega, dándosele allí sepultura.. Las
ofrendas florales cubrieron completamente la.
cripta.

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EL CARTERO
(CANTAR ESPAÑOL)

¡Dichoso el cartero
del barrio de Tria.na!
¡cuánta bulla mete!
¡qué a.legre algazara.
le sale al encuentro
todas las mafia.nas
cuando, al dar las ocho,
por la calle pasa.!
-¡Cartero, cartero!
desde una ventana.
una. linda. moza
con afán le llama:
diga usted, cartero, ?
¿no tengo ahora. ?.a1·ta.
y él, en la vahJa,
la busca, la saca .. •
-Aquí está, y no es una,
dos son hoy sus ~artas. • • ·
·que le traigan dichas
~omo traen palabras!
y mientras la moza
le responde «gracias&gt;
y una sonrisil!a
juega en su mirada,
él ya en otra puerta
con gran prisa llama.
• .
- ¿Quién va.?-Es el carte1 o,
-¿Sí? ....
Como por magia
vese abrir al puoto
la puerta cerrada,
y una linda.mano,_
como un lir10, pálida,
recoge, discreta.,
la cubierta blanca,
y otra vez se e~conde
tras de la persiana,
dejando un p~rfume
de flor desho¡a.da. • • •
·Qué mano tan linda!
[qué dichosa carta!

No bien esta escena
misteriosa acaba,
cuando ya se escucha.u
gritos y palmadas:
--¡Cartero, cartero!
-¿Dónde,dónde me hablan?..
- Por aquí, cartero,
alce usted la cara.•••
desde un ventanucbo
le grita una criada:
como hace muy poco
que vine á esta casa,
y no me conoce,
y espero una carta.,
para cuando venga
aquí hay que dejarla;
sepa ust-ed mi nombre:
soy Beatriz Colla.da.
y al cerrar de golpe
la vieja ventana,
temblo1 osa oscila
una parietaria
que al marco derruido
con amor se abraza,
y una leve lluvia
de flores al ad as,
con bla.odo susurro
se desprende y baja
envolviendo, amante,
en caricia grata,
al feliz cartero
de faz deleitada,
que del ventanillo
sus ojos no aparta ....
-¡Vamos! por lo visto
aquella muchacha
le ha sorbido el seso,
mU1·mura con gracia
una vendedora
que á ese tiempo pasa.
- Y diga, morena,
el cartero exclama:
¿acaso los celos
su lengua desatan? ....
- - ¡Cartero, cartero!
de prisa, mi carta,
que se van las horas

------------

y hay que contestarla..
Es un mozalbete
de gorra ladeada
que á los cuatr&lt;? vientos
devora con ansia
los cortos renglones
que encierra la carta,
y no bien concluye
de leerla y mirarla,
cuando en la otra acera.
al cartero alcanza,
y echando en su mano
un gran sol de plata,
de prisa le dice:
-Acepte esa dádiva
para que el domingo
tome con su amada
una manzanilla.
en &lt;La Corza Blanca&gt;.
Y el cartero, alegre,
la moneda. guarda;
mientras una. vieja,
que espera apoyada
junto al muro, tiende
sus manos ajadas ....
- ¿Qué? ¿uoa limosna? ... .
- ¡No, no! una carta .. .
-¡Ah! sí; ya recuerdo ... .
aquí está .... tomadla.
Y en tanto que besa
la vieja. la carta,
entre alegres risas,
gritos y palmadas,
el feliz cartero
del barrio de Triana.
por la calle abajo
prosigue su march:i ....
Nunca, nunca ha visto
tras de una ventana.,
dos ojos rasgados
de triste mirada
que al pasar lo siguen
con profundas ansias ....
¡Dichoso el cartero
del barrio de Trian al
MARiA ENRIQUETA.

�l

EL : llUNDO · llll'STl"ÁDO

EL MUNDO ILUSTRADO

Heredero á:,a corona de Rusia -Antinomias del t
.
Frente á Las 1:.::~:i~II Czar colmo padre y como soberano.-La misión del príncipe Alejo.-Las escuadras_de Rusia.
e Y en e estrecho de Corea.-La s uerte de Puerto Arturo.

E~~~:1 s~l*~~\~:~s~i ~~!f6

medio de los serios temores y de la&amp; graves preocupaciones ue em
reunido á iniciativa suya, no puede tener ahora el consuelo d
orfiart dlucha empeíi a~ a contra e1 Impe: en el s~grado de su hogar, espiando la primera. sonrisa de su e{~pos3:r
gías en la re te
'
ª reve ª 0 potentes é inesperadas ener- m~gém~o, porque los arduos negocios del Esta.do reclaman con im lJO _Pricomo una ~ot~e~e !i:tt~•r::~:nq:ayo de luz que rasga. las tinieblas, exigenc1a su opinión decisiva en la solución de los difíciles r 0biriosa
8 rompe e1 estruendo horrísono de
los combates com
de la guerra, aparte de las demás altas cuestiones ue
1 ~
emas
1
ga. al tálamo 'impeii:fd:i/sºR~~8:li&amp;~nz: enla d~s~echa torm~nta., lle- el régimen interior de sus vastos Y dilatados domiiiosfª re ac1onan con
hace largos aíios con randas a.n i
n ere ero. e trono,qu1en desde
E mpero 1~ cuestión dinástica que podía acarrear dificulta.de · te
1
corazones de los súbdiis del C s
tenía un asiento de cariíio en los
q!e~~diii:s:~1!!~~~;1:cfaºod~!ti~}:~~rl~astornos trascend!n!:1e~
lágrimas, se han olvidado los zar. or un momento se ~an enj~gado las
pduedes, Y se han unido los labios ~~~ess:s, se han ¡8uspendido las mquietu- den ~stdar tranquilos los servidores de la vieja' JJn~r~~í:spa
gra.01a amente llegara á faltar el ·ov C
1
. '
, si espara. saludar al a.ugust
í •
D ~na. so a Y solemne aclamación
estampido del caíión ::
n&lt;:ipe que viene al mundo acompaíia.do del nacer sería llam~do á s~cederle sln ~fsp~f:~ ii ~~~~~iªeis~:sac;~a de
castillo de San Pedr~ q Sa~ P~bmo atruena. en seíial de regocijo desde el
0
~:~~:sJ!~¿~~ei .Pr~ió~
con estruendo siniestrl frente á
eS t rd~fad deda.legría,que retumba. t~:~:d~Yt:~e~ss~ !~~!~t::;~tfc~~ª:r
se pierde en las soledades d 1
z a.se ia a. e Puerto Arturo, ó
crujir de los barcos ue e
ma~ con los ayes de los moribundos y el !~j:re:e;~t~ ~i~!~t~ri!~i:1o~ºN;u~as~~~~~ossindfanltiles, pre_;a;ra
s fí
e a creencia popular
las iTsl~steSa.ddle y enqlos :~;;.:~h~f~4auc~:e:~pantosa catástrofe, frente á que atribuye á s
Iglesdia ortodoxa.,ª~ a.J::ni~ie!~~~l º::~~~~o e:i 0~ 0artnii:ºplogte
,io d e la
ris smo el que persigue 1 80be
. .
,
re n ereasegurado su trono en un hi -0 su ª
rano ~oscovita.: desear tener mos esvanecer esa piad
que el cetro del poderoso imieri/~~pgr
tanto tiempo esperado, anhelar ha provocado públicos ie8;'o~ij~~r~~c~~~; b!ste ~ecir que el nacim~ento
8
os os rrncones del Imper10, y
del enfermizo príncipe Jorge acarici!r 1e~l
m1!' °sdmás robustas que las que por todas partes se han lv"
favorecidos los votos pro 1¿s d
ª 1 usi n e que al fin se vieran los az11res de la guerra para ieleigr~~ºia Pf1r lodmednos en 1~ apariencia.·
d
ega a e este niíio que espe
. !Lmantísima,esposa)y comp~íieri coªi!u pue~o, Y en el momento en que la ramos sea m
las aspiraciones varias del dÚata.do im!
JO que acaba de exhalar su i
!i: su¡¡ eseos con el Gran Duque Ale- periode los J:::i:rfra
alegría natural de padre di:e:o~Jido entre la pública expectación, la. la. nueva Constitudión ~el Impe~i~:al vez trae entre sus manos de nieve,
esp'!'rcimiento, porque casi en el mis!~ni~ io rueie encontrar el d~bido
á mmuto, la escuadra. de Puerto A
s an e, ora por hora y mmuto
*
na su abrigo al amparo de las forr::~º•fn des~spe;ado empuje,a.bandoFaltos en los últimos días d8 * t·* . d
.ción
que
guarda
Puerto
Artu
no
icias e fuente rusa sobre l a situaves de las revueltas olas, y es dispersa~ ones \tierra., se 13:nza á tra.r O' después de los asaltos intentados por
corta.ntes proras y pesados caíiones se O po_r 1os lrcos enemigos, cuyas los japoneses á fines del
ra ellos la posesión del 6e~!~dgefts,~os
~uales dieron por resultado pa¡Triste ha de ser para el Em era.cor pusieron su paso.
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nemos que atenernos á los inhelos de paz y de sus tendencias Pmanifi ptensar ql uce, á pesar de sus a.n- formes que suministran los mi
as as en e ongreso de La Haya., han de resentirse de indiscutib1:~!r~~~f¡~~~s, los cuales de por fuerza
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Dícese que en desesperada situación los barcos rusos en el interior
de la bahía,expuest?~ y.a sin remedio ni protección á los tiros mortíferos
de las baterías de sitio que en puntos dominantes han colocado los ja- ·
poneses, tuvieron que emprender la salida del día 10 á fin de substraerse á la suerte irremediable de antemano dacretada p¿r sus enemigos implacables, y que por tanto su empresa era como correr al desastre llegándose á comparar la situación del contraalmirante Witsoeft á 1~ del
b:avo Cerve:a en Santi~go de Cuba. Menos desgraciado que éste por su
vida, eI m_arrno moscovita encontró muerte gloriosa en el puente de su
b_uque rns1g01a, don~e una granada japonesa lo hizo pedazos; pero en
ci~rto modo más fehz en su empresa, si no logró romper las líneas enem1g9:s, dando por verdadero que sus barcos estaban irremisiblemente
~erd1dos en la bahía de Puerto Arturo, ha. logrado dispersarlos y los ha
librad~ de caer en ~anos del enemigo, que no los podrá utilizar en las
operaciones posteriores de esta campañ.a que parece prolongarse mucho
más de lo que se esperaba.
Despué~ de la tremenda lucha, en la que se sabe resultaron gravemente a variados el acora:Zado «Cza.revitch&gt; y el crucero «Askold&gt;, de la ·
e~cuadra :usa, y con accidentes más ó menos serios el «Novik&gt;, nada
dicen los ¡aponeses respecto á los daños propios 1 pues el Almirante Togo
comunicaba, al día siguiente del combate, que las averías de sus barcos se habían reparado y que sus pérdidas en hombres apenas ascendían á cerca de 200 entre muertos y heridos. Pero ¿qué ha sido de los
otr?s barcos moscovitas? qu~ rumbo tomaron los cruceros y acorazados
s9:hdos ~e Puerto Arturo? Ni en el Almirantazgo ruso se sabe, y el almi:ante ¡aponés no lo ha dicho porque no lo sabe tampoco ó porque no
quiere decirlo.
A lgunos chinos llegados s. Chefú han asegurado que la mayor parte
de los ª?ºraza.dos re~resa_ron al puerto de su origen; pero arguyendo con
lo que dicen lo_s funcionarios navales de San Petersburgo, diremos que,
ámenos de serias y alarmantes averías-de las cuales no ha. hablado el
comandante de la escuadra japonesa,-á cualquier parte podrían haberse ~irigido los navíos rusos, pero no á Puerto Arturo, de donde habían
salldo en desesperada fuga, como dicen los contrarios ó en admirable
tentativa para unirse con la escuadrilla de Vladivosto~k.
Ha.y una noticia suelta que ha pasado casi inadvertida para los que
pre~nden la completa_ derrota de la escuadra rusa: alguien vió frente á
las islas Saddle, no leJos1del lugar del combate, que varios barcos de guerra rusos tomaban carbón á bordo de unos buques carbGneros; ¿cuáles
ecan esos barcos? ¿no puede creerse que fueran los escapados al almirante Togo, los que no fueron perseguidos por lo mismo que se dispersaban
en distintas direcciones?
De los cuatro cruceros que salieron de Puerto Arturo, se sabe que el
&lt;;\skold&gt; se halla desman~la.do en Shangai, el cNovik&gt;, del que se dijo
prim~ro que se había hundido, cuánta.se ahora que después de su salida
de K1aocheu, donde permaneció 24 horas, caminaba hacia el estrecho de
Van Diemen, rumbo á Vladivostock, el «Diana&gt; ha llegado á aquel
puerto, y al _&lt;Pallada&gt; un(!S lo dan por torpedeado y perdido, y otros lo
hacen también en aquel mismo puerto. De los acorazados, que eran seis
al salir de la bahía bloqueada, se ha hablado sólo del «Czarevitch&gt;, que
maltrecho ! con averías que exigen largas reparaciones, ha sido desarma.do en Smchau; de los demás, sólo los chinos han dicho que habían
regresado al puerto bloqueado, y la noticia hasta hoy no ha sido confirmada.
Menos inciertas son las noticias que llegan del combate sostenido al
fin por el contrala.mirante Kamimura contra la escuadrilla de Vladivostock, que descendió del norte para intentar la proyectada unión con los
barcos del contraalmirante Witsoeft. El marino japonés con fuerzas superiores por el número y velocidad de sus elementos de combate, batió en
el Estrecho de Corea á los tres barcos rusos, de los cuales el &lt;Rurik&gt; fué

SOLDADOS JAPONESES ABRi l:NDOTUMBAS PARA LOS MUERTOS RUSOS,
DESPUÉS DE UNA BATALLA,

echado á pique, y los otros dos, el &lt;Rossia&gt; y el «Gromoboi&gt;, escaparon
hacia el norte, después de haber intenta.do en vano salvar a l barco que
se hundía, de donde el enemigo pudo recoger 600 náufragos.

***

Uno de los destroye.rs rusos que logró llegar á Chefú en misión reservada, pues aún estaba en buen estado de servicio, ha dado origen á
una aparente infracción de las leyes de la neutralidad por parte de
los japoneses: dos destroyers al mando del capitán F ujimoto, con bandera japonesa, penetraron al amparo de la noche al interior del puerto
chino y remolcaron al barco allí refugiado que obedeciendo órdenes de las
autoridades locales se había desarmado ya. Antes de este incidente hubo una lucha parcial entre japoneses y rusos, y al fin el destroyer fué
volado por disposición de su comandante, sin que la explosión de sus almacenes de pólvora impidiese que el barco fuera sacado de Chefú al remol•
que. Esta captura ha provocado enérgica protesta. de Rusia, presentada
al Japón por medio de la Legación francesa. en Tokio, exigiendo la devolución del barco capturado. El incidente tal vez se termine sin mayores complicaciones; pero debe tomarse en cuenta para las operaciones
futuras, que pudieran poner en peligro le. neutralidad de China que todos pretenden respetar.

***

¿En qué estado queda Puerto Arturo, después de la salida de la escuadra, la \lll&amp;l se dice intentó ayer una. nueya. salida? Es de creerse que
sea a.ngustioso,aunque no tanto como lo"pretenden l as noticias venidas de
Tokio, de donde se dice que ya es segura la rendición de la plaza.
Pronto se sabrá el desenlace de la. heroica defensa sostenida con
gran b río por los soldados que obedecen al general Stoessel, siempre
firme y vigilante en los puntos más amenazados de sus fortificaciones.

z. z. z,
Agosto 17 de 1904,

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A JAPONESA Á LOS COSACOS,

GUBRRA RUSOJAPONESA.-LOS JAPONESES RESISTIENDO UN ATAQUE
DESDE UN DESFILADERO,

GUERRA. RUSOJAPONES.A .-UNA AMAZONA MOSCOVITA
EN MUKDEN.

�EL MUNDO llUSTRADO

EL MUJfDO ILlTSTRADO

GUERRA RUSOJAPONESA.

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..

'1típ

más expresivos aquellos rostros duros, bronceados por ei sol, llenos de rasgos enérgicos;
rostros de «hombres&gt;. De hombr11s, sí. Que lo
cuente nuestra historia, ella ha visto salir de
esos tipos á los guerrilleros que eran terror
del francés con &lt;la corda&gt;, y agravio de la
Patria cuando peleaban con el terrible Dupin,
acaso sólo por una interferencia.. Buenos guerreros, comparables sólo á los «gua.ranys&gt;, á.
los &lt;hijos de las pampas argentinas&gt; y á. los
araucimos cantados por Ercilla.
Al influjo del licor, se pide la guitarra, se
tiempla, se cuentan las proezas realizadas eo
la anterior batida, y se recuerda de algún
compañero inválido, que hoy ve con tristeza y
nostalgia partir á los buenos y sanos para el
monte, sin poderles acompañar .... ¡Pobre Reginol El &lt;último porrazo le quebró el hueso
de la cadera&gt;, y ahora está. «renco&gt;, inútil, sin
más oficio que limpiar maíz, sentadito en I a
puerta de la troje. ¡El, que era tan atrabancado!. .....
En la puerta del jacal está la mocita hija d1-l
peón que allí vive, adormilada y coo las gl'eñas sueltas .... Entre los vaqueros está. el pro·
metido. Alguno grita c:¡bombal&gt; y el cantar
brota espontáneo, con ríspida música, pero
saturado de esa ingenuidad de sentimiento
que sólo existe entre esos corazones que se alimentan con la savia de los campos vírgenes y
el aura saludable que recogió en el sauzal flo
rido frescos a.romas embriagadores.

de los caballos, y los c:saltacamino&gt;, azorados, brincan de la espesura y se pierden en el
cielo dibujando círculos que se agrandan. A
veces es un venado el que de un bote tremebundo se pone á distancia de los ignorados enemigos; á veces una urraca que lanza un grito de
alarma. Los vaqueros van callados siempre.
Si hablaran, es seguro que las reses se espan·
ta.rían ..... .
Después de haber andado un trecho, comh•n·
za á sentirse cada uno poseído de vagos temo•
res; cada cual recuerda que q.Jlá, por el pa50
del coyote, son los apacentaderos de un cierto
sujeto, merecedor de todos respetos, y que suele
pagar muy mal á los que van á perturbarle en
su quieta y pacífica posesión. ¡ Ah, mal hay a!
¡Cómo no se le ocurra salir al paso y hacer una
de las suyas! El mismo caporal va preorupado .... Sólo porque el amo lo maudó. sP pu!'íle
ir por ese rumbo arriesgando una mala jugada
de ese truhán.

mensa; su silencio abrumador. ¿,Qué tiene esa.
infinita soledad, qué ese silencio fatal que los
corazones se sienten sobrecogidos y la razón
se entumece como una niña espantadiza á la
vista de un peligro? Estar en mitad de un bosque, en plena noche y no haber sentido cierto
estupor,no es posible; quien diga lo contrnrio,
será el más expuesto á saltar y huir horroriza·
do, con el simple ruiñillo de un insecto noctí·
vago, que pase zurnb»nño.
¡ Por fin! Y a se está en el famoso «paso del
coyote». El caporal distribuyE' rn gente; uno
aquí, otro allá; este montado. el otro á pie;
uno á horcajadas en un i\rbol; C'I oko de cen·
tinela. sobre un tronco viejo .... Y ahora, silencio; á esperar pacientementl' «:a av!'ntada&gt; .... PE'rO no se p•1ede cl¡,jar d&lt;' ¡wnsar en
Chaparreras; nadie SE' comunica narla.. y sin
embargo, aquellos \'E'Íute pt&gt;n~111niE'1 tPs están
gravitando todos E'll C'I cf, c11 lo pstt·echo de una
idea. 8i se a.parrCiE'l'!l ....

...'..¿Que quién es él?
-«CHAPARRERAS&gt;. En otro, té1 minos,c-1 Diablo. El diablo á. caballo y haciéndola &lt;le va·
quero, para lo que no es na&lt;la lerdo. Maneja
el cuero como el mejor, como nadie; monta á
veces un «mojino longando&gt;,y á veces un &lt;tordillo palomo&gt;, los dos capaces de saltar por
sobre un hombre montado. Usa un sombrerote
de á vara en la fa.Ida; gasta unas espuelas que
sacan chispas; su zamarra relumbra en las tinieblas .... ¡y vamos! lo mejor es no andar á.
medias vueltas con el tal Chaparreras; es muy
inconsecuente, y sabe á lo mejor «manear&gt; un
caballo y provocar un mal golpe, si es que no
las lleva á mayores, y entonces no hay remedio .... Se pepena á un muchacho, y ni más se
vuelve á saber de éste!
Francamente, francamente que no es cosa
de juego. A pesar del «refino&gt;, se siente la noche muy fría, casi hasta el calosfrío .. ¿Tiene el
estupor, cuando se va apoderando de nosotros,
grados especiales? Acaso. Primero esa erectilidad del vello en los músculos; después el
alejamknto de la sensación física ...... después
el pánico.
Allá por entre los árboles se percibe la ancha vega del río, con sus arenas que, á la luz
de la luna, parecen una marmariga de plata,
y con sus aguas que se deslizan indolentes,
con reflejos de cardillo, y sus represos con luces de esmeralda. La soledad del bosque es in-

U o ruido, un ruido so1·do de un caballo que
viene atropelJando todo dentro del monte, y
bastó. L a estampida fué general. Uno µor
aquí, otro por allá; el de á pie, sobre sus pies,
veloz como un gamo; el caballero, sobt·e pies
ó patas ajenas, rápido como el aire; el centinela abandonando igr;i.QPl,iniosamente el puesto .... el que estaba á horcajadas en la rama,
dejándose caer de «zapotazo&gt;, no importa cómo, con tal de huir .... En tres segundos, caballos, vaqueros y sus sombras, á media legua
de distancia! Ya allí, la primera palabra ....
El caporal medio mohíno, y haciendo de tripas
corazón.
-«¡ Cobardes! ¿Qué va á decir ahora el amo?
-Pos y usté, tata ¿que «entodavía está usté
allá?&gt;
-La verdad es que ....
-Si se lo c:icía» yo á este Ambrosio .... Que
nos sale Chaparreras, que nos sale, no tiene
ni remedio ..... .
Y entre tanto, allá, en la vega del río, en el
«paso del coyote&gt;, á la luz de la luna occidua,
el sal va.je toro hermoso de ancha testuz y de
rizada cola; de finos cuernos levantados y ojos
vivaces; de ligeros movimientos y agudo oído,
plantado en mitad de la vega, olfateando el
viento, escultural, recio, magnífico ...... dibujándose su sombra sobre las arenas que parecen marmariga. de plata!. .....
UN SORIANO.

«Olvidar no es un consuelo,
Que aquel que recuerda, adora,
Y el que adora está. en el cielo .. .. . .
Y ao por el cielo llora!
Y el que piensa con que olvida
Sufre engaños traicioneros;
Que no es posible, mi vida,
Que c:haiga&gt; noche sin luceros! ....

CONDUCCIÓN DE CA~ONES CAPTURADOS Á LOS RUSOS
POR LOS JAPONESES.

CHAPARRERAS
(Guento con sabor de la tlerruca )

A «lumbl'ada&gt;, hecha con algunas !'amas y
troncos secos recogidos del vecino monte
arde alegl'emente frente á la puel'ta del ja'.
cal, Y á su de!'redor, para ahuyenta!' el frío
los va9ueros c_ongregados y sentados, quié~
en cuclillas, quién en la blanca z!l.lea utilizada
pal'a hacer más cómoda la silla de montar
apuran 4_ sorbos el hirviente café y el agua!''.
diente criollo bautizado por antonomasia con
el nomb!'e de &lt;refino&gt;. En la penumb!'a de la
noche, en las cercanías d~l jacal, se perciben
los caballos, pobres rocrnes flacos, con las
monturas puestas y en ellas la &lt;soga&gt; que ha
de ser el .arma para la próxima ta.rea Aquel~os á quie_nes sus dueños tuvieron la precaución de qmtar los frenos, adelantan sus escuetos pescuezos á la tierra, buscando las briz·
nas de pasto; los menos afortunados, que llevan puestos bozal y freno, inmóviles y callados, pare~en reflexionar en la dura condición
de la bestia, que con toda man~edumbre tiene
que llevar su parte de trabajo en esta vida míse.ra, en la que el trabajo es condición para la
misma. Por sobre las cimas de los árboles
cercanos que agita el viento blandamente la
l~na en lleno !!'soma su faz de dama neura~ténica; Y allá le¡os, se dejan oir los cantos tristes ~e la calandria y del zenzontle, que junto
al nido amado, matan sus insomnios lanzando
al espacio sus duros ritoroelos.
Los &lt;muchachos&gt;, como les llama el viejo
caporal que preside la comitiva, han salido al
monte en busca de «una punta&gt; de ganado cimarró~. Ea llegado al rancho &lt;un matancero&gt;
que quia.re una docena de novillos gordos, para cuch1}lo, Y que para el efecto lleva una
gruesa v1 bor3: de cuero eon entrañas de buenos
pesos del águila, parte de los que serán para
el amo Y otra para los bravos que, corriendo
por entre matorrales y vegas, se ga.nan la vida
tumbando ,reses, herrando becerros y cayendo ellos mismos de vez en cuando, en remolino
fatal con el caballo, para levantarse con una.
clavícula ó una tibia rota .... ó para no levantarse más! Percances del oficio.
La ~ora mejor para ir á sorprender el ganado arisco es la media noche. Ya el caporal ha
&lt;venteado&gt; que una partida de reses que come
en el &lt;guamuchal&gt;, baja por el &lt;paso coyote&gt;
á beber agua al río. Que llegue la hora y la

L

LOS JAPONESES CARGANDO Á LA BAYONETA
EN KINCHAU,

turba aquella. de gentes forradas de cuero, con
cortas &lt;capulinas&gt; y anchas pantaloneras con
gruesos zapatos amarillos y sombrero~ de
grand~s fal~as, asegura.dos bien con el cbarboq ue¡o&gt;, bien con un pañuelo colorado que
ha.ce doblarse las faldas hacia abajo, se irá á
poner en acecho en el paso del río y en un
momento determinado, caerá como ~na avalancha sobre las reses que procurarán salir de

estampida·' y entoneas.··• .,ay del muchacho
que no sepa aprovecharse Y hacer caer certe6ª;:i~~~r!! ~~~eéfr sobre las llav~s del animal
ro castigo¡ b ªs pata~. 1Sufr1rá, como ducamarada~ las ur1as despiadadas de todos los
vaintretanto llega la hora, bueno es tomar
do s~sºif!c~~~s ~~f!ºs de refino; yé~te, ha.cien·
'
ª 1a conversación y hace

¿Ripios? Seguramente. ¿Malas construcciones? También. ¿Quién ha dado en la peregrina
idea de que puede haber cantares con buena
gramática y mejor arte literario, viniendo,
como nacen, del pueblo? Pero,en cambio, nosotros no tenemos las mismas ideas delicadas,
vertidas con un alambicamiento que, no por
ser defecto, deja de dar un tono especial, cierto colorido á esos versos pobres, hijos de una
musa campesina. Querer olvidar lo que no se
ha de olvidar, es querer una noche sin luceros ....
Tú nunca me has de querer
Como yo te cquero&gt; á ti. ...
Tú naciste c:pa&gt; que t'amen;
Yo c:pa&gt; quererte nací!.. •.•.
«¡Bomba!&gt; ...... Y los cantares siguen en serie inagotable, mientras que el refino sí se ago·
ta, y ya los gallos lanzan su primer canto de
media noche, vibrante nota de un clarín de
guerra que toca llamada de atención. Los muchachos se paran, se desperezan, encienden un
cigarro mal torcido en las últimas brasas de
la «lumbrada&gt;, y finalmente van á componer
las monturas en los &lt;pencos&gt;, que conociendo
llegada la hora de la desazón, sacuden sus cabezas como demostrando su inconformidad con
aquel destino malhadado. Después, ¡arriba!
Por la vereda del monte van calla.dos, en una
hilera sombría que parece una procesión de
Quijotes mal dibuja.dos en la penumbra. La hojarasca se quiebra sordamente bajo los cascos

(Para el concurso de "El Mundo Ilustrado")

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I
En el rincón obscuro
de la pequeña estancia
ha tiempo gime, triste
y abandonada, el harpa.
El polvo que la cubre,
las densas telarañas
que forman, con sus cuerda.s,
la má.s tupida malla,
aeusan del olvido
la mano despiadada,
ó dicen ¡ay! ¡que el bardo
ya tiene muerta el alma .... l

Las recias tempestades,
las hórridas borrascas
del mundo, combatieron
su deleznable barca,
y al fin, rota en pedazos,
las ondas, irritadas,
trajéronla. en su seno
á la remota playa.
Y extintas ya las fuerzas,
la frente marchita.da
y en sombras convertida
la luz de la espel'anza,
el bardo melancólico
la muerte sólo aguarda
que corte, al fin, piadosa,
su;, luchas y sus ansias.

III
Mas súbito una noche,
la. luna, muy callada,

penetra cautelosa
por la desierta estancia,
rasgando la tiniebla
que envuelve funeraria,
del bardo moribundo
la frente mustia y pálida.
Despierta, se incorpora,
dirige una mirada
al ángulo en que duerme,
enmudecida, el harpa,
que un rayo de la luna
también iluminara.;
y se oye hondo gemido
que de su pecho exhala,
quizá al recuerdo triste
de dicha ya pasada,
y brilla en su pupila
la delatora lágrima!

IV
Avanza. Entre sus manos,
convulsas y agitadas,

sostiene, sollozando
y arrodillado, su harpa.
Sacúdela afanoso,
sus notas ya le arranca,
y al fin, á sus acordes
estremecido, canta.
Evocan sus acentos
de amor una balada
que a.sí en noche de luna
temblando levantara
al pie de la alta reja
de altiva castellana;
y al pronunciar el nombre
de la mujer ingrata,
la nota melodiosa
se extingue en su garganta
y rómpense, al unísono,
las cuerdas de su harpa,
con las amantes fibras
más íntimas de su alma.

José M. Pinos.

�ÉL ?rllJ'.NDÓ

Obras de un artista mexicano
El Sr. Fidencio L. Nava
poco habló «El Impa.rcia.l&gt; de los a.deHACE
la.otos que en el ramo de escultura ha. realizado el Sr. Fidencio L. Na.va., pensionado
por el Gobierno de México para perfeccionar
y completar sus estudios en los centros artísticos de Europa.
Los trabajos que el seffor Na.va. ha ejecuta.do
durante su permanencia. en el extranjero, son,
en su mayoría., muy hermosos y demuestran
que el joven artista ha. progresado notablemente en su carrera..
Entre aquellos tra.hajos, que hemos tenido
ocasión de ver en fotografía, figuran un busto
de matrona que representa á la República oorona.da. de laurel, y que se distingue por la. vigorosa. expresión del rostro y por su perfecto
modela.do; una. fuente á Sileno (niño), nota.ble
por su originalidad y la. maestría. con que están trabajadas las figuras; un estudio cPetit
Boudeusse&gt;, que en opinión de los conocedores
es una de sus obras más felices, y una. piedra.
funeraria..
Además de estos trabajos, que reproducimos
en fotograba.do, hemos visto otros del señor
Na.va., que próxima.mente daremos á. conocerá
nuestros "lectores, y que se titula.o: «Poupée
Dela.issée&gt;, cLa.s s ·ílfides&gt;, «.Escudo de Familia&gt; 1 cVaca.ciones&gt;, una. primorosa ménsula.
azteca., hecha. a.propósito para. sostener el busto de la República. antes mencionado, y una
porta.da. de periódico.
. Del mé~ito d~ los tra.ba.jos ejecuta.dos por el
Joven a.rt1s.ta., Juzga.rán los lectores en vista. de
la.a fotografía.s que publicamos.

•

ANGELINA

,--1

(Fragmento de un poema.)

Revuelan las erra.ntes golondrina.s
y en los a.leros ca.nta.n;
florecen los rosa.les fresca.s rosa.s
sobre la. verde grama.;
de maceta.s de púrpura. encendida.
se!a.dorna.n las acacias,

Et :MtJNDó ítUSTt\Xl&gt;ó

tttrSTitAl&gt;O

y por la. tierra. inmensa.
la. sonrisa. del sol se deopurra.ma.
Las a ves y los niños
juegan á melodiosas carca.ja.da.s;
los límpidos a.rroyos
corren de peña. en pella por la.s falda.s:
liis flores de los ceibos giga.ntescos
semejan rojas lle.mas,
y por doquiera vibra., en voz sonora.,
la. sublime canción de la espera.nza..
Fué entonces cuando vi por vez primera.
á aquella. dulce y trémula za.ge.la.,
alba. como los cirios que en los templos
alumbran sobre el a.re..
Las dos tremendas tisis
con su inmenso dolor la. destroza.bao:
esa. que bebe sangre de la.s niñas
y aquella. del amor sin esperanza..
Y de las auras frescas y olorosa.s·
que circulan fes ti vas por la.s play as,
aguardaba. el consuelo de sus penas
y de sus la.rgas noches desvela.das.

-c¡Oh afre delicioso!
¡Parece el aire fresco de la Pascual
1El pecho se me alivia
y aquí en el corazón no siento na.da! .
¡Yo quiero andar las verdes arboledas,
yo quiero ca.minar sobre las playas,
yo quiero ver las flores y el rocío
y el cielo azul y las palomas blancas!
¡Sácame de esta. cárcel que me aterra.!
¡Yo no quiero morir, madre del alma!
¿No escucha.sen el huerto?Es que en los nidos
resuena. la canción de la esperanza.!&gt;
Y la. ma.dre infeliz toda. perpleja.,
con profunda. emoción le contestaba:
-&lt;Prima.vera es fala.z, es engallosa,
es pérfida y malva.da.
Detrás de su hermosura está la Muerte
con su fria.ldad siniestra. y soberana.,
y detrás de sus flores de alegría.
la.a yedras de las tumbas solitarias.
¡No salga.a, Angelina.! Te lo ruego ·
por la. Madre de Dios, pura y sin mancha.
Después te llevaremos, hija mía,
á recibir el sol sobre la.s playas: ·
Y entonces vendrá Jorge
de la. ciudad leja.na.,
é iremos en su coche hasta la aldea.
y hasta la fa.Ida a.zul de las monta.ñas&gt;.

Su nombre era Angelina.,
y su límpida tez, diáfana y blap.ca.,
era como los ampos de la. nieve,
como una. rosa mística. y sin ma.ncha..

El macilento rostro de Angelina,
pálido como un mármol de Carra.re.,
se tifló de rubor, como los cielos
á la primera. luz de la alborada.

Su macilento rostro
á. ca.da. nuevo sol se ilumina.be.,
y con profundo anhelo
a.q uella. niña. enferma y desgraciada.,
triste como las nieblas del otollo
y más dulce que el a.gua. de Castalia.,
respiraba. con fuerza. los a.romas
de los robustos cedros de las playas,
. la penetrante esencia.
- ·
de la..s frágiles olas de esmeralda.,
y de la casta. flor de 1os a1mendros
la virgina! _-fragancia.

Y en la. emoción suprema
que en su angélica voz se a.divinaba,
cantaba dulcemente la alegría.,
la sublimeca.nción de la espera.nza.
GONZALO PICON-FEBRES.

"

EL VIOLINISTA Y EL CERDO

-c¡Yo quiero ver el sol¡ quiero la vida,
quiero dulzura. y paz aqu1 en mi alma!
¡Sácame de esta. cárcel en que muero
de soledad profunda. y muy ama.rga l&gt;
Y la ma.dre infeliz, siempre llorosa.,
hasta el ja.rdín espléndido roda.be.
la. silla. en que Angelina, flor de nieve,
esta.be. siempre mustia. y desolada..

EPISODIO SENSIBLE

•1

-··
•

'

Y cerca le ponfa,
L
en jarrones de greda. y porcela.na.,
,.
alguna.s rica.s matas de claveles ,
. .,
más rojos que la flor de las a.cacia.s.
,,_

e

OMO de~costumbre,'bien de ma.llana se lanzó á la. calle el terceto de La Filarm6nica de
los Ouatro Caminos, como pomposa.mente se
habían titulado aquellos tres infelices músicos,
sin que nadie, á la verdad, se molestara por tal
usurpación. Muy de (mañana, digo, acertaron
á dar con una boda de buenttemple. f Polkitas,
habaneras, chotises, fueronfpa.sto de::lo(ba.ila-

)

NAV A ,-FUNEIURIA,

...

dores, que, bien agarrados á sus parejas, como
si no las volviesen á. ver más, dába.nle gust? a.l
cuerpo y recreo á, los ojos, en tanto el padrmo,
blanco obligado de todos los chistes de la concúrrencia cuidaba. de mantener el fuego sagrado de los 'músicos con discretas y bien medidas
copas de vino.
.
.
Como digo, eran tres los e1ecuta~tes: el viento estaba encomendado al más resistente, que,
buscando efectos en su parcheado trombón, soplaba como si en vez de aire saliera. lumbre de
la espaciosa boca metálica del instr~ento; la
flauta para el segundo, era un contmuo fallo
de notas· bien es verdad que el hombre, a.bsolutamen~ desdentado, no era dueño de contener
el aire en los momentos de m9:yor peligro; Y
quedaba, par!!' las supr_emas dehcad~za.s del arco un violi01sta, víctuna, como nmgún otro,
dei formidable granizo del hambre. "Me río
yo-exclamaba en sus momentos de b~en humor que á veces los tenía-de los virtuosos!
¿Dó~de desde Paganini hasta Sarasate, encontrar un 'virtuoso mas ejemplar?" .
y no mentía. No era.o I?UY cor?iales las relaciones entre los de La Filarm6ni~a, pues ~ad!!'
uno apreciaba. distintamente el éxito. El v10hnista. muy á regaña.dientes, consentía. en '!-compa.lla~ tangos y cositas zarzueleras;_ él picaba
más alto: romanzas de Stevans, ca.nc10nes bohemias aires de Grieg· el trombón y flauta se dejaba~ llevar de la co~riente. ''¡ Si no tocár9:mos
más que lo que tú quieres-le decía.n al clásicomedrados andaríamos! ¡Vete con filoso!í9:s á
un&amp; juerga á, la apertura de un e~tableclllllento y verás!" Y el violinista ~os miraba por enchna de sus antiparras, sonriéndose con un supremo desdén de superhombre.
Al pasar por la plaza del Cai:men, se detuvieron ante el puesto de un carnicero, q~e pedía el Morrongo todas las m~ñanas. Mi_ buen
violinista., resignada.mente, tiró del arco, pei:o
al a.poyar con amore la barbilla sobre la ca.Ja.
del violín, sus ojillos grises rep~raron en un
hermoso trofeo de ca.rne, una bie~ modelada.
cabeza de cerdo, que e~·a una tentación. El cerdo se le a.parecía. sonr~ente, ~olup~uoso. El pobre violinista. suspendió en silencio el_ a.reo sobre las cuerdas, y calló mientras m1raba.co~
arrobamiento el cerdo{ que parecía decirle.
"¡Ven á, mí! ¡Tuyo soy "
Lms GABALDÓN.

BLANDON

(De las Pa1torales de Loneo)

Leve como un perfume:blanca. y rara
como un bajorrelieve de mezquita;
antes que Prima.vera despertara.,
se deshojó como una marga.rita..
En su belleza, fugitiva. y clara,
resucitó el encanto israelita,
y en el óvalo fino de su cara
ese rubor de la primera cita.
Fué una gótica virgen.-Su piadosa
sonrisa. fué un dolor.-En la ternura
ingenua. de su frase pudorosa
hubo la paz de lo que ya. no existe,
y en su apacible gesto de amargura,
algo que fué muy dulce y fué muy triste.
EMl:LIANO HERN ÁNDEZ,

México, 1904.

~

LAS SIRENAS
Surgen de entre las aguas temblorosas,
como haz de erubescentes porcelanas,
tiritan, se estremecen, y nerviosas
sacuden sus ca.bazas parnasianas.
Dejan volar sus crines caprichosas
cual tendidas banderas soberanas,
y en sus pupilas arden las gloriosas
lumbres de las leyendas horacianas.
Van flotando cual raras floraciones,
vero al oir gritar á los tritones,
sumérgense en las ondas centelleantes;

y al brillar las _escam~s de sus colas,
semejan una lluvia de diamantes
ca.yendo entre lo verde de las olas.

NAVA,-&lt;LA PETITE BOUDEUSE&gt;,
N.lV.l,-&lt;FUENEE Á SILENO&gt; (~O,)

PARAFRASIS

1904

ALBERTO HERRERA,

L~ SIESTA

\

\\ \'

Duel'me Cloe; Dafnis vela.
el suello de la niña encantadora,
y de la. flauta rústica y sonora
un dulce arrullo virgilia.nr, vuela.
-¡Chist, traviesos cabritos! ovejuela.
que por demás te muestras baladora.,
no despertéis á mi gentil pastora,
más atractiva. cuanto más me cela!
Dice el zagal Y en tanto en el turgente
seno de Cloe ocúlta.se impaciente
cigarra huyendo de a.ve que la acosa.,
Dafnis encuentra la. ocasión propicia.:
busca, prende al insecto, y aca.ricia
dos venustas palomas, nieve y rosa._:1....,
JUAN B. DELqAJJ(J, v

"

1 1

La Sra. Elisa de la Maz~. ¡1 1

MUNDO ! LUSTRADO reprodU&lt;;e hoy en sus
ELcolumnas
cuatro fotografías de !'a Sra.,Eli-

sa. de la Maza, actriz estudiosa. y mo'des.ta que
actualmente trabaja. en el Teatr? Hi9'algo,,?ón
beneplácito del numeroso público que -concurre, semana por semana, a.l coliseo d'e Cerchero.
Elisa. de la Maza ha procura.do. y á, fequelo
ha conseguido, realizar una. obra dfmiséricor·
dia, por decirlo así: atraerá los_que gastan el
exiguo jornal de la serna.na en Juergas y verbenas, ofreciéndoles, á cambio de una suma. tan
insignificante que hasta los más pobres pue•
den desembolsar, funciones en que se representan lo mismo las viejas obras de capa. y espada que las de moderno repeftorío,sin excluir,
po~ supuesto, aquellas que tienden, de manera
muy directa., á elevar el nivel moral del pueblo.
El éxito que ha coronado los esfuerzos de la.
sellora de la Maza es muy merecido; pues,
aparte de que su desprendimiento redunda, so •
bre todo, en bien de la clase obrera., su labor
como artista. denota que ama el estudio y que
hace cuanto está de su parte para. salir airosa
en el desempeño de los distintos papeles que caracteriza..
Ojalá que l a modesta a rtista prosiga. en su
empello de establecer en México las funciones
populares de drama, ya que son tan escasas,
entre nosotros, las di versiones capaces de proporcionar al pueblo la. ma.nera. de divertirse
á poco costo y con provecho.

f

�EL MUNDO llUSTRADO

EL JiílJNDO ILUSTRADO

IN@U~@ (n}n~@r1@r~
:Í~1~~ ~f. l.~ MA'Iw

---

'

ta.. La. manga, infinitamente graciosa. Y
seductora, se ha.ce de un volante del mismo enea.je a.poya.da sobre un volante interior de :Ouselina. de seda. Ambos volantes están montados al borde de una.
cinta formando bra.za.lete, llg11;do a.l hombro por cinco banda.s de la. misma. cinta.,
dejando desnudo lo alto del bra.zo.
Metraje: 12 metros de crespón de 1.20
centímetros de ancho; 12 metr os de seda.
para el fondo de la. falda; 3.50 centímetros de encaje para el cuerpo; y 5 metros
para. la. fa.Ida..
.
NúM. 2. -«Toilette&gt; de cgu1pure&gt; de
Venecia. color de ocre a.dorna.do C?n or o
y muselina. de seda; ma.nga.s term1!1a.da.s
en punta.; cintura. y la.zos de terciopelo
a.na.ra.nj a.do.
NúM. 3.-Tra.je en crespón de China.
Pa.rma. con grandes pliegues .ocultos,
guarnecido de volantes de enea.Je ligero
amarillento y esca.rolas de tafetán recorta.do, matiz Pa.rma. En e.l esco~, berta de muselina de seda plisa.da. rncrustada. de encaje.
.
Los tres volantes de enea.Je que orna.n
la falda. están coloca.dos ca.da. uno so bre un ancho pliegue reli~ioso, d el que
sólo se ve el borde. El pliegue superior
está forma.do de la. misma. fa.Ida, en tanto que los otros están hechos en el vol ante.
Ch'
NúM. 4.-Tra.je en crespón de
_rna.
glicina guarnecido de frunces y motivos
de grueso cguipure&gt; Cluny &lt;bis&gt; r od~a.dos de vola.ntitos fru ncidos de musehne.
de sed a ma.lv a.
NúM. 5.-El talle «Luis XV&gt; de este
traje es de seda cliberty&gt; a.marillo-~ulce,
adornado con terciopelo que hace Juego

raoinas 06 la Mooa
Trajes de Baile
s preciso buscar la. novedad, la. invención, la. fa.nta.síacuaado se trata. de combinar un traje de baile.
Lo que sienta biE'n á la juventud son las disposiciones sencillas de la. tela., y la Moda permite poner en práctica esta. sencillez.
Las telas que se prestan mejor para. los frunces, volantes,
t-ullones, pliegues de lencería, etc., son las que deb~n elegirse
para. que el resultado sea. satisfactorio y fácil la. ejecución.
Indispensables elementos de a.dol'no constituyen los terciopelos--eometa., bieses, listones suaves, encajes y pa.sa.ma.nería.s
de seda.
Haciendo estrechos los bieses y rodeando con ellos las incr ustaciones de cguipure&gt; ó las aplicaciones de tela. estampada.,
resultan adornos ciertamente nuevos y favorables.
Los terciopelos-cometas se prestan á una. multitud de combinaciones, y su precio es tan módico,que se les puede emplear
mucho sin hacer locos gastos: con ellos se forman cuadrículas
en el fondo de las escara.pelas de seda. sua.vP., de un lindo efecto
cuando se siembran á intervalos regulares sobre volantes fruncidos.
Las esc&amp;.roliilas juega.a, por supuesto, un papel interesante en la confección de estos trajes: con ellas se circuyen los volantes, se encuadra.~ los entredoses y se a.ni man los adornos de
las mangas y ca.nesus.
¿Se dP11ea. una fa.Ida tan económica como graciosa? Hága.se
de dos volantes fruncidos terminados por escarolas y montados por una cabE'za y varias filas ~e frunces. separados por pequeiloq intPrvalos. En Jugar de. ptazas en lo a.lt&lt;? de la. fa.!da,
pónganse plie"ues de lencería, s1 no gusta el empiezo fruncido.
Algunas personas se cansan del plisado á sol; se lleva mu-

E

NÚMERO l.

ho es verdad mas con razón es el preferido de la Moda: sus
e lie' ues se a.ju~tan á la cintur a; no engrues9:n como los frun¿es, ga.plegadillados y bullones, que es. aecesa.r1? a.gr upa.r los con
mucho arte y dispensar con mesura, s1 no ~e quiere desfigu_rar la
silueta. El plisado á sol es muy a.propósito para tel.as ligeras
transparentes; de allí que se emplee. c_on_ta.nto éx1~0. en las
!toilette&amp;&gt; de baile. Para quitarle la tr1v1ahd~d se ut1hza.n los
&lt; lie ues religiosos&gt;, colocando dos ó tres hileras e1;1 la parte
ufedi'[ é inferior de la fa~da: este adorno es de superior efecto
que Jos entredoses de cguipure&gt;.
. t
Un bonito adorno para el cuer po es ponerle una c1n ura. a1;1cba formando punta delante y adornada. atrá~ por una serie
de ¿udos de seda suave. Un gran fichú de muselina. de seda a.rnlía. los hombros y destaca ma.ravillos'!-men~ el cuello.
p No se olvi&lt;ie que las pequel'ia.s mo~1fica.c1ones causa.das por
richo y gusto de cada una cambian el aspecto general de
1
e cap
la «toilette&gt;, imprimiéndole un carácter absolutamente personal.
C. G ALINDO .

..

NUE.STROS FIGURINE.S
--.I
NúM. }.-Modelo en crespón meteoro &lt;hoja.
de rosa&gt; plisado á sol, bolero corto, mangas
y bajo de fa.Ida de tul
cguipure&gt; amarillento· be.rretas de los
bo'mbros de tercio pe ·
Jo rosa borda.das con
perlas;cintura de seda suave color rosa.
Este lindo modelo
es de una interpretación muy fácil, al alcance de todas. Sobre el sencillo cuerpo plisado en acor- .
deón un alto volante d~ tul cguipure&gt;
dibuja.un bo1erocorto y flotante que se
a.larga un poco delan te formando pun-

NÚMERO

3.

�EL MlJ'NDO ntrsTDDO

EL lt11NDO llUSTJW&gt;O
patios, escudriñándolo todo por entre los montones de leña; recorren los miserables cuartuchos, repletos de familias andrajosas, que se
prosternan á su paso. En la última choza de
la aldea, una. mujer puesta en cuatro pies da
de mamar á. dos niños gemelos sobre la. paja.
de un establo. Sobre su pedestal de laca, un
Budha desdorado observa impasible esta esce·
na de animalidad.
Sergio se vuelve bruscamente hacia. el lindero del bosque de pinos. Diez llamaradas brillan un instante entre el ramaje, oyéndose simultáneamente el rápido silbido de las balas.
El cabo herrador ca.e de bruces sobre la. crin
de su caballo, pierde los estribos y resbala a.l
suelo hecho un ovillo.
-¡Adelante! grita alguien.
El enjambre de cosacos embiste lanza en ris•
tre, arrastrando en su acometida á los dos amigos. El caballo de Sergio salta por sobre el
cerco de una huerta dentro de la cual ha.y una
carreta. abandona.da.. Por encima. de ésta ve á
varios hombrecitos ágiles que se repliegan,
allá en el fondo del terreno. El guante ble.neo
de uno de ellos designa á los rusos, con gesto enérgico. Brilla un relámpago, y una mano
invi!lible arrebata el casquete de Constantino
Mikh&amp;iloff.
- jPle á. tierra! .... ¡Fuego!
Sola.mente entonces puede darse cuenta Ser•
gio de sus impresiones, mientras se desliza de
su cabalgadura y empuña su cara.bine. que llevaba en bandolera.
-Me pueden matar .. . . ¡Oh Catalina. Pa.vloffl
.... ¿Sabes que en este momento me pueden
matar?, ... ¡Catalinal. ... ¡Catalina!
Suena otra descarga, que le produce calambres de vientre, como si él hubiera recibido
todas las balas. Dirige una mirada hacia su
derecha: detrás de su bayo, el hijo del pope
apunta tranquilamente su arma, con el ojo izquierdo cerrado, apoyando el cañón sobre la
montura. A la izquierda,el veterano Alexeiew
y el peluquero Dombrowski, rodilla en tierra, apuntan al grupo _de japoneses, eligiendo
sus víctimas entre los tiradores amarillos acos•
ta.dos sobre la nieve, como moscas negras sobre un mantel blanco.
Oyese en ese momento un rápido galopar de
caballos y el chocar de sables y estribos. Es
todo el resto de la sotnia, que carga sobre el
enemigo por ambos flancos del pelotón de tiradores cosacos. Al frente, todos los pinos se
iluminan con el relámpago de una nueva descarga. El poney colorado del cantor Gorki se
desploma, desarzonando á su jinete, cuya barba aparece cubierta de un líquido rojizo. Sergio advierte entonces que él no hace fuego.
Echase la. carabina al hombro, elige una vícti•
ma entre esos pequeños japoneses esparcidos

loff, ella, que se jacta de ser tan buena ama.zona?
Constantino se ríe, pero no responde. Sergio
no sabe qué pensar. ¿Por qué se obstina en no
hablarle de Catalina? Juntos, sin embargo la.
vieron por primera vez. Fué en casa del eo~do
Oblomoff, cuya amante la había recogido desatinad a, perdida., expulsa.da de la. casa. pa.ter•
na por progenitores demasiado severos, abandonada por un seductor demasiado joven y demasiado pobre. Juntos admira.ron su belleza.
entre el humo de sus pipas. Juntos la consola.:
ron, la a.legra.ron, la llevaron al circo·, en donde la hartaron de champaña alemán y de confituras polacas. Más tarde, Const.a.ntino acompañó muchas veces á la pareja de enamórados
al teatro y á los paseos campestres que organizaban en las orillas del Dnieper de abundosa.
pesca. ¿Por qué finge ahora que cree en el
pretexto inventado por Sergio, de que se ha.
hecho cosaco para reanimar más tarde la. revolución liberal en la. Universidad de Kieff
demostrando á los ca.mara.das que no se muer¿
por haber estado en las prisiones de Irkoutsk
llevándoles la palabra de orden de los jefes'
internados en la Siberia Oriental?-¡Ohl ¡Quá
inquietante sospecha! ¿No sería Constantino
un espía del comité proscrito?

y de punto de Inglaterra.; fa.Ida. de la. misma.
seda, velada por una túnica de muselina de
seda amarillo-dulce plisada á sol y orlada de
una cinta. de terciopelo suave amarilla; en la.
base alto volante en punto de Icglaterra.

00

JfJ:fflJfS En J:JI DTEOE
J: NVUELTOS por la bruma y por

los ligeros
cesar, encorvados bajo el peso de sus barbudos jinetes,
trotan los ágiles caballos cosacos, dóciles como lebreles. Hombres y bestias descienden á
los blancos barrancos, se pierden en ellos, reaparecen, escalan la pendiente. Los cascos de
los corceles desatan avalanchas de guijarros y
trozos de hielo. Ya están sobre la altiplanicie
desierta. Aquí y allá algunos delgados arbustos sacuden sus ramas, agitadas por el viento.
Enjambres de cosacos acuden de todos los puntos del horizonte, destacando sobre la blanca
sabana sus siluetas puntiagudas y movibles.
-Sergio Ivanovitch, el número de los nuestros aumenta cada día más .... Qué te parece . .
La cosa marcha bien.
-Sí, querido, . ... ¿Tienes vodka en
la calabaza? Tengo los pies duros de
frío dentro de las botas. ¡Oh! No estamos aquí mejor que en la prisión de
Irkoutsk.
-Sí, pero aquí á lo menos uno se
mueve...... Mi cerebro se petrificaba
en ese establo. Además, olía demasiado á sebo . . ... Toma la cantimplora
Sergio Ivanovitch.
'
-A la salud de nuestros hermanos
Constantino Mikhailoff.
'
Oyese el silbato
del teniente, que ordena ensanchar el
círculo de batidores. Los dos soldados se alejan del
resto del destacamento. Pueden con•

L, copos de nieve que caen sin

Un pitazo del oficial interrumpe estas reflexiones. Se ordena por gestos á. los cosa.coa
que vayan á reconocer la aldea. Los techos
cargados de nieve se confunden ca.si con la planicie y los muros grises se distinguen con dificultad. Apenas si los torbellinos de humo que
vomitan las chimeneas denuncian la. vida. cercana encerrada dentro de las habitaciones informes, que los cosacos rodean con precaución. Penetran después en ellas, registran los

ECOS DE TODO EL MUNDO
TRAJES DE BAILE,-NÚM.

versar ahora á sus anchas, á media voz.
Sergio se manifiesta inquieto por la opinión
que habrá merecido á sus compañeros de cautiverio el paso que hao dado él y Constan•
tino, estudiantes como aquéllos y condenados
todos á la deportación en Siberia, á causa de
los sucesos políticos de Kieff. Ellos no quisieron enrolarse, por no deber nada á la benevolencia ministerial, ni aun la gracia comprada
al precio de la sangre que derramarían tal vez
las armas japonesas en este suelo ingrato de
la. Corea.
Pero no es por heroísmo guerrero que Sergio
se encuentra en ese momento con la lanza al
brazo y el sable á la cintura, pronto para abalanzarse sobre los guerreros del Nipón, en
esa ruta polvorosa que se alarga hasta Seúl.
Se encuentra allí persiguiendo la esperanza de
recuperar su libertad una vez terminada la guerra, para ir á reunirse con Catalina Pavloff
una joven de Kieff, que lo ama .... Sí. ... Es se:
ro que continúa amándolo. ¡Oh! ¡Esa Catalina,
con sus gruesos labios de mujer sensual, con
su linda voz que sabe ca.otar con ternura las
romanzas de la Pequeña Rusia y con malicia
los &lt;couplets&gt; de París! Sergio se felicita de
haber sido el mozo jovial y elegante que ella
amó, que ama todavía, que amará mañana,
cuando él se encuentre de regreso en el barrio
del monasterio de Santa Sofía, en su habitación guarnecida de tapices afghe.nes, de pieles
de Siberia, de chucherías de Persia, perfumada
con el olor del tabaco turco, que se esparce por
el ambiente en amplias espirales de humo. Bien
se ha. guarda.do Sergio de echar mano de estos
argumentos, en pro de su resolución de enrolarse, cuando se dh1cutía animadamente este
asutto en los corrillos que formaban los prisioneros al rededor del calorífico de la prisión
de Irkoutsk. Otros eran los pretextos que invocaba, de índole patriota y revolucionaria.
Pero su compañero Constantino Mikhailoff no
ignora., seguramente, el móvil secreto de Ser-

4,

Los torpedos en la guerra moderna.-Una sesión
de gimnasia en presencia de Pío X.- EI
"bey" de Túnez en Paris.-La pro•
cesión de los "glgll"en Nola.
El mausoleo de la Reina
Victoria y del Prin•
clpe Alberto.

gio. ¿Lo sospecharán también sus demás camaradas de infortunio? ¿Le perdonarán, en tal
caso, su debilidad ó la esgrimirán más tarde
contra él como un arma de censura? ¿Y qué
motives ha tenido Constantino para aceptar
también la conmutación de la pena, en la forma ofrecida por el gobernador? ¿Le tendrá. tanto afecto que ha querido compartir con él los
recelos de los revolucionarios y los peligros
de la hora presente, entre las brumas heladas
de ese país lúgubre?
Constantino contesta con evasivas á las reflexiones emitidas en voz alta por su a.migo y
cambia de conversación, llevándola á los asuntos de la lfUerra y á los peligros que 'corren.
La sotnia trota sobre la altip1anicie. Los copos de nieve vúelan al viento ó se adhieren á
la erin de los caballos, á los faldones de los
capotes, á los pelos de la barba.
-J?ime, Constantino, se arriesga á . decir
Sergio,-¿qué figura haría-aquí Catalina Pav-

desgracia, la guerra en oriente sigue sin
esperanzas próximas de llegar á una solu·
ción que las dos potencias empeñadas, los
países neutrales y
la humanidad toda,
,
habrían de recibir
con marcada. s mues•
tras de júbilo.
Cuando la cam•
pai'ia en oriente dió
principio, los amigos dela.paz, lo mismo en Europa que
OR

P

I
TRAJES DE BAILE.-NlJM, 5,

PRUEBAS DE TORPEDOS EN LA llliliUNA
INGLESA,

por el blanco suelo y dispara. El retroceso del
arma le causa como una contusió11 -en·el hombro. Aspira con fuerza el olor sofocante de la
pólvora. La mancha negra. de la. tropa japo•
nesa. no se mueve, sino que se ilumina con la
llamarada. de una nueva descarga.
Sergio se exaspera por haber errado el tiro.
Todos sus nervios se ponen en estado de tensión. Siente desarrollarse en el fondo de su
pecho un sentimiento nuevo, un sentimiento de
odio por estos amarillos japoneses que pueden
matarlo sin haber tenido tiempo de ver á Ca•
ta.Una.
¡Ah, no! El quiere volver á Kieff y á las cúpulas del monasterio de Santa Sofía; á. su pequei'io departamento adornado de tapices
afghanes, de pieles siberianas, de chucherías
persas.
A la derecha, á la izquierda, por todas par•
tes, los cuerpos de los caballos echados sirven de parapeto á. los hombres. Un olor de establo, penetrante, de pelo sudoroso, de cuero
y de pólvora, llena el espacio. Los cosacos se
llaman por sus nombres. Los oficiales, sin
apearse de sus caballos, dirigen el tiro de los
soldados, sin preocuparse al parecer de la lluvia de balas que cae á. su alrededor.
-¿Qué haces que no tiras, Sergio Ivanovitch?
. . . . Apoya. la culata sobre E:l hombro . . .. apun•
ta bien .... calma. .... ya es tiempo, señor estudiante!
Sergio dispara. su arma y la retira del hom•
bro para cargarla de nuevo, cuando advierte
á su lado á Constantino, que lo mira con aspecto angustioso. Su rostro parece el de un
viejo enfermo, con palidez que el reflejo de la.
nieve ha.ce aún más lívida.
-Sergio, dice, dejándose caer suavemente
en tierra; tengo una bala en el vientre . ... voy
á morir .... si vuelves á Kieff, dile á Catalina.
que me enrolé por volverla á ver algún día ....
Ella me amó siempre, desde aquella noche que
la llevamos al circo ... .
-¡A caballo! . . .. ¡En retirad al
Sergio obedece como un autómata. No sabe
todavfa cómo se encontró de nuevo á caballo,
en el tumulto de la retirada; cómo pudo atravesar nuevamente la aldea y la altiplanicie, á
galope, ni cómo puede f!xistir un dolor animado, vivo, que come, que bebe y que galopa á
través de los bosques de pinos blanqueados
por la nieve, hacia las descargas cerradas que
chisporrotean en el lindero del bosque, en las
goteras de las aldeas, ó en el recodo de un
sendero, disparadas por esos horribles hom•
bracillos de tinte amarillento, que surgen de
todas partes para arrancar la vida hasta á los
corazones que ya han muerto.
PAUL ADAM.

en América, pensaban que habría de ser sol amente una. sucesión de pequeños encuentros,
en los cuales perecerían pocos hombres, porque la. suerte fina~ n~ deja.ría de delinea~se
desde los primeros mcidentes de las operacio·
nes hostiles. Se han equivocado de medio á
medio y si algo ha.y que lamentar profundamente 'en la guerra de oriente, es la serie de
sangrientos combates, má s sangrientos aún
que todos los que anteriormente habían formado las grandes campañas en el mundo. Ade•
más en esta campaña. ha.y que tener en cuenta
la f~lta de incidentes determinantes de una finalidad cualquiera, las inútiles pérdidas de los
enemigos que después de destrozarse mutuamente1 se 'encuentran hoy, después de siete meses de lucha, en condiciones iguales á las del
primer día, listos para seguir la _guerra por
muchos meses, por años quizá.; dispuestos á
sacrificarse aún en encarnizados y continuos
encuentros.
Ta mbién dicen los críticos de guerr a que algo muy notable en la actual campaña a~iá.ti·
ca es la utilización racional, correcta, cientí·
fica de medios de destrucción que basta la fecha'más pertenecían á la teoría. guerrera, que
á la práctica de los combates. Todo lo que de
4rnevo se conoce, todo lo que puede ser un método de destrucción seguro, ha sido utilizado
por los beligerantes en oriente.
Los torpedos, hasta hoy, eran más bien un
juguete científico, cuya potencia destructora. se
comprendía; pero en apoyo de ella solamente
se citaban algunos casos a.isla.dos, sin la menor fuerza como hechqs indiscutibles. Y tanto
era. a.sí que después de la batalla naval de
Santia.g~ de Cuba, en la que se utilizaron más
las piezas de gruesa artillería que los torpe·
dos, y en la que la escuadrilla del Almirante
Villa.a.mil no pudo poner un solo torpedo en el
casco de los navíos 11,mer:.canos sus enemigos;
después de aquella. trágica be.talla, decíamos,
se llegó á. pedirá Jos gobiernos de las grandes
potencias que construyeran cruceros rápidos,
no acore.za.dos, cuya velocidad era un riesgo
en los comha.t.es' ni mucho menos torpe_d eros
inca.paces de sostener una lucha, por ~er decora.ti vos solamente.
·
Desde entonces, los perfeccion·a mientos han
sido múltiples y se ha logrado, esp~cta;Imente
en la marina americana, dar una simestra pel'·
fección á los torpedos automáticos. Los que la.

La Alcoba
ESTABA ayer clavando un cuadro en mi alco-

ba. cuando entró mi hijo.
- ¿Quieres explicarme una cosa, papá?
-¿Cuá l?
-Colocas en el salón, en el despacho, hasta
en el gabinete, dibujos, grabado3, pinturas,
estatuitas y objetos de arte de todas ele.ses;
pero en tu alcoba no se ven más que retratos ó
fotografías de mi madre, míos, de nuestros parientes y de las personas que má s quieres. ¿Por
qué lo h aces?
-¡Ohl dije sonriendo, has tocado á una de
mis más íntimas y pe,rso.nales ideas.
-¿Quieres explicá rmela?
- ¿Qué es lo que no te digo?
-Habla, pue.s.
En mi concepto, la alcoba es á. la casal!&gt; que
la conciencia al alma ; es decir, el fuero mter•
no, el santuario. En las demás habitac~ones se
vive junto con otros; en la alcoba se vive con•
sigo mismo. En la alcoba se verifican los cuatro actos en los que uno se halla con mayor
realidad frente á su corazón: allí es donde nos
dormimos nos despertamos,estamos enfermos
y morimo~, y aul!. podría añadir que allí es
donde se vel a, pues es donde nos acompaña aquella pálida hermana. de la noche que á tu edad
sólo se conoce de nombre, pero que á. la mía es
compañera casi inseparable: ¡~l ins.omniol .
Pues bien, en estas cuatro situaciones ó cir•
cunstancias, es cuando necesito reunir junto á
á. mí á todos los que quiero ó he querido. Tú
no sabes aún lo que es el despertar. Despertar
para ti es abrir los ojos, estirar los brazos, es
decir: ¡oh, qué bien he dormido! Es saltar de
la cama cantando y recob!'ar alegremente Y
con vivacidad la posesión de una casa que nos
pertenece.
Pero cuando han pasado cuarenta años, este
renacimiento de cada mañana no se verifica tan
aprisa ni tan alegremente. A medida que nos
desprendemos del sueño, estamos en el mundo
real y sentimos renacer en nuestro corazón todos los cuidados, todas las angustias. Es la
hora de tomar determinaciones, de formar pla•
nes para lo porvenir, y es también la hora en
que lo pasado vuelve con ma,yor facilidad á
presentarse á nuestra memoria.
E. LEGOUVE.

Las mujeres mueren dos veces: cuando cesan de agradar y cuando cesan de vivir.

marina de guerra que nuestros vecinos del nor
te usa, están constituidos en forma tal, que se
pueden disparar desde baterías que se encuentran situadas bajo la línea de flotación del crucero, en sitio perfectamente invisible, y, sin
embargo, son,de tal manera exactos y podero·
sos,que en experiencias recientes se ha podido
destrozar enteramente rocas situadas á dos kil ómetros de distancia, rocas que de haber sido
un navío, seguramente se hunden en menos de
un minuto. Los torpedos americanos son dis•
parados por medio de aire comprimido, en cañores de acero de forma y mecanismo especiales.

l

LOS NU.EVOS CARONES PNEUMÁTJCOS PARA
EL DISPARO D.E TORPEDOS.

�EL MU'NDO ILCJSTitAno
que de él se esperan, precisa que se le dispare
en cierta forma, que solamente la práctica en•
seña. De aquí que en todas las marinas de
guerra europeas existan, por reglamento, días
fijos al mes, en los cua~es se hace la práctica
de disparar torpedos, srn la «cabeza&gt; explosiva, por supuesto. Los torpedos llevan una cabeza de madera blanda para estos ejercicios.
Cuando se ha disparado, se corrige l a puntería en vista del resultado, se toman apuntes,
para subsanar las imperfecciones quelamáquina disparadora ó el torpedo mismo puedan tener, y estas observaciones se traducen por datos, que se guardan cuidadosamente en los registros especiales del b_u que. Así sólo se consigue que la oficialidad y marinería lleguen á
adquirir conocimientos indispensables para
manejar,con todo éxito,las terribles máquinas
de destruccción.

***

Si el torpedo se perfeccic.na y llega á ser en
pocos años un elemento decisivo en los combates navales, los medios de comunicación entre los buques m¡sroos y la costa, por una parte, y los códigos de s,-ñales, para la mejor comunicación misma,se perfeccionanrápidamente
también. Los japoneses en Manchuria y en Co·
rea han estado usando, á lo que dicen los corresponsales extranjeros que marchan con el
ejército del Mikado, un método que antes eraco·
nocido,es cierto, pero que se hahíadejado abandonado por no estar perfeccionado: el megá·
fono. Este aparato estaba formado por un cor·
netín de metal, en cuya extl'emidad pequeña se
colocaba la boca y cuya extremidad mayor se
dirigía á los buques, ó fortificaciones ó regimientos, con los cuales se pretendía hablar,
consiguiéndose así un aumento considerable
en la potencia sonora de la voz. Los japoneses
han perfeccionado los megáfonos, y los que
ahora usan, tienen una membrana vibratoria.
especial, que sirve para reforzar JD.ás aún el
sonido, permitiendo, por ende, la comunicación
á distancias considerables.

\;&gt;ea Ud. á su Derecha.
Siempre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á determinado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invariablemente
hacia nuestra derecha. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asiento en el Paseo y se convencerá de ello. Encontrará el noventa- y
cinco por ciento que inconscientemente voltean sus cabezas siempre
á la derecha.
Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chapultepec, vea á su derecha, allí está el

***

EL &lt;BEY&gt; DE TÚNEZ EN EL MINISTERIO DE LA
GUERRA EN FRANC'IA,

Una de las características de la finada reina
Victoria de Inglaterra er a el intenso amor que
profesó siempre á su esposo, el príncipe Alberto, durante su vida conyugal y después de
la muerte del príncipe hasta el fallecimiento de
la soberana del Reino Unido.
Nada de extraño tiene, en virtud de tal cari •
ño, la erección de un hermoso monumento funerario, cuya ejecución dió comienzo pocos
días después de la muerte del príncipe consorte. La reina Victoria claramente expresó el
deseo de que &lt;su cuerpo reposara al lado del

STILWELL PLACE

que .;;abían apadrinar el arte en todas sus manifestaciones.

Adelante de Cuauhtemoc, pasando la tercera Glorieta, á lo largo de
toda la hilera de eucaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teja, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquinas de las calles.
Dentro de muy pocas semanas verá un buen número de obreros
llevando sus herramientas para emp~zar el drenaje y colocar los tubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles con asfalto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á sus amigos, hace
cinco años, que los terrenos del

** *

EL USO DEL MEGÁFONO POR LOS JAPONESES
EN MANCHURIA.

· París es una capital deseada por los soberanos exóticos. Apenas pasa mes sin que llegue
á la capital francesa un mona1·ca de nombre
más ó menos sonoro, que pasea por el simple
gusto de hacerlo. E l bey de Túnez es el último
de los monarcas, huéspedes de París, que sale
de su país con el íntimo deseo de no volver á
,,us Estados, prefirien.do ser un modesto ciudadano en París, á ser el soberano en su corte.
El bPy de Túnez pasó cuatro días, como bués·
ped de honor, en la capital de Francia, y en los
cuatro días fué agasajado por el gobierno de
la galante manera que saben hacerlo los franceses. Se le llevó á las carreras t-n Longcbamps, se le ofrecieron almuerzos y cenas en
los ministerios, se le presentó á Jas actrices
famosas que actúan en los coliseos de París,
se le mantuvo en constante estado de asombro
y alegría. Y á los cuatro días, desvelado, rendido, lleno de la comunicativa alegría trance·
sa, el bey volvió á sus Estados, tal vez con el
íntimo deseo de abdicar, para irse á radicar
en París. No sería, por lo demás, el primer
noble que hace algo semejante. Si París bien
vale una misa, como dijera el rey galante, también va.le la abdicación y hasta el destierro.

***

***

Quien ve en retrato al Papa Pío X, evidentemente cree estar en presencia de un hombre no
mayor de cuarenta y cinco á cincuenta años.
Se ve claramente en el pontífice la existencia
tranquila, racional, higiénica que ha llevado:
es un perfecto modelo de salubridad y de conservación.
Por eso no debe extrañar que Su Santidad

UNA SESIÓN DE GIMNASIA EN PRESENCIA

DE PÍO X.

haya recientemente favorecido la reunión en
Roma, de sociedades gimnásticas, que han'hecho ejercicios delante de él mismo y del Sacro
Colegio. En uno de los hermosos patios de la.
residencia oficial de los pontífices, se levantó
un dosel para el Papa, y en una rotonda especial se situaron los cardenales. La fiesta fué
muy celebrada, al decir de los que asistieron
á ella, por el pontífice y por todos los cardenales. «Mens sana incorpore sano&gt;,dice Pío X
y por eso el Papa ha querido dar pública
· clara muestra de su gusto por la gimnástica
siguiendo así el ejemplo de los viejos Papa~

y

Las pequeñas ciuétades italianas, viejas, legendarias, llenas de la sombra qi;e proyectan
los siglos, tienen costumbres cuyo origen se
pierde en la noche de los tiempos y que son
admirables, muchas veces, por su cándida fe
y significativo simbolismo. La fiesta de los
«Gigli&gt; en Nol_a, cerca de Nápoles, es una
de esas celebraciones origh:.ales y antiquísimas. Se celebra el día de San Paulina.
Los artesanos de Nola construyen por su
cuenta enormes obeliscos de madera, que pe·
san hasta setenta quintales, revestidos de curiosas inscripciones y decora.dos al estilo churrigueresco. Estos obeliscos, cargados por cuatro hombres, son los «Gigli&gt;. Por la ciudad
entera se pasean los portadores, con los cu·
.riosos obeliscos, al son de música que, preci!¡amente, deben ir en enormes buques, sobre
ruedas.
Tales buques van en
las· calles maniobrando
lo mismo que. si en el
mar estuvieran; la música ento'n a los cantos
populares, qúe la multitud aplaude y, á veces,
acompaña, y la ciudad
. entera se engalana. Y
en medio del sol abr\l,·
sador, pasan los portadores de los &lt;Gigli~ y
los marineros y músicos
en las galeras empavesadas.

STILWELL PLACE
se adquirían por una· canción. Siga el ejemplo de los demás y compre
sus lotes, obteniendo las ventajas de sus precios. Venga á nuestra
oficina, Primera de San F!ancisco, número 4, ó á la de nuestros Agentes Genera)es, Sres. Prevost &amp; Vail, Primera de San Francisco, número 8, y le daremos toda clase de informes, así como una lista de personas prominentes que han comprado lotes en esta COLONIA, donde
piensan edificar sus Casas-Palacios. Vea á alguna de estas personas.
que han comprado terrenos en

LA PROCESIÓN DE GIGLI EN NúLA.

de su esposo, para resucitar con él el día del
Señor&gt;. En la puerta del mausoleo, muy re·
cientemente concluído, se leen, en latín, las pal abras de esa frase. Los dos reales esposos es·
tán representados en már.mol, en traje de cor·
te. tal como aparecían en la época de sus esponsales. Cuarenta años la figura del príncipe
fué la ú~ica en el mausoleo, que hasta hoy se
ha termrnado y sella.do con lo'I dos ataúdes
en su interior. Está á flor de tierra.

STILWELL P-LACE
y pregúntele por qué ha preferido este lugar á otros numerosos que '

hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para comprar
el suyo.
. Uno de los más prominentes negociantes mexicanos acaba de comprar lotes por valor de cincuenta y dos mil pesos en el Stilwell Place,
la semana pasada. No pagó más de diez mil pesos al co:qtado, y el resto lo pagará en nueve años. ¿Cuánto llegarán á valer estos lotes dentro de nueve años, si siguen aumentando en cada año un diez por
ciento, como ha ido sucediendo durante los últimos nueve años que
han pasado?

***

De las más difíciles
ope:raciones es la de disparar un torpedo auto·
mático cuya máquina se
encuentra libre en el seno de las aguas. Es muy
caro un torpedo,y para
que dé los resulta.dos

EL MAUSOLEO DE LA REINA VICTORIA Y EL PRÍNCIPE ALBERTO
EN FROOMORE.

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Galle de San Bernardo

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Año XL-Tomo II-Ntímero 9
Dlr1ctar: LIC. RAFAEL REYES SPINDOU

uN·oo· LUSTllílDO
MEXICO, AGOSTO 28 DE 1904.

,

SabllCl'lpcl6• mensual ror,nea......s l . 50
ldem
ldem en la Capital. S t . lió

8111111: LUIS RETES SPINDOLA
Registrado como artículo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

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:•. , . ,..~
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t· : ✓-i'-~ }•· ~ ·~. • Signorttt Honnorat~y f ~mpañía. ·!

19ill(o ·

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CABEZA DE ESTUDIO.
( De I; colección de la Crlstaler1a de Vergara.)

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1904, Año 11, Tomo 2, No 8, Agosto 21</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>L
Año XL-Tomo II-Ntímero 9
Dlr1ctar: LIC. RAFAEL REYES SPINDOU

uN·oo· LUSTllílDO
MEXICO, AGOSTO 28 DE 1904.

,

SabllCl'lpcl6• mensual ror,nea......s l . 50
ldem
ldem en la Capital. S t . lió

8111111: LUIS RETES SPINDOLA
Registrado como artículo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

.- - ---- -.. -----;Es_pecialidad -en artículos para Iglesia, Oalonería, .
Tiraduría. Fábrica de Camisas, Corbatas, Som=
·brillas y Paraguas. Bonetería de todas clases... ·
Espléndido surtido e·n géneros· de seda, lana y al=
godón. Blondas, Encajes, Pasamanerías y ador=
nos de todas clases. Artículos para varilleros.
Oran surtido en Cobertores, Ponchos, Mantas de
. _viaje, Chales, Tápalos, Rebozos. Forros de to=
das clases. Sin rival surtido en telas blancas de
Íino y alg~dón. Mantelería, Toallas · y Canevás
para bordar.
~.
, Confecéi.ones de todas clases para señoras. · · ,._·. .
Trajecitos __de todos estilos. R.opa blanca para ,..
· señoras···y niñas. Espléndido surtido en Sombre= ;_;~,, :.
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Pe.rf~méríá de las mejores marcas. ·~~t!~u-los _\~tf,
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Manda~os á ,vyelta d~ correo todas las mue stras que ~e nos pidan.\ ·_ ,.._--1··
R1en1i,_t iú\os, FJ{ANCO DE~PORTE, los pedidos mayores de $ 2-s.oo;. .éüyo
peso nó exceda de' t ~ _kilos: ,
:•. , . ,..~
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t· : ✓-i'-~ }•· ~ ·~. • Signorttt Honnorat~y f ~mpañía. ·!

19ill(o ·

. ~'(} .· ·~~
CABEZA DE ESTUDIO.
( De I; colección de la Crlstaler1a de Vergara.)

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

LECTURAS
Un prfmtr capitulo vun gran problema
AY en este minuto una minoría de espíri·
tus, fielmente agrupados ante la rejilla
de un confesor laico, recién reconvertido
al Cristianismo, más bien que por un esfuerzo
de voluntad, al modo de Descartes, por un vago impulso femini~ta, malorientado en el sere
no camino de la ciencia, especie de abate del
siglo XVIII, dispuesto á la ab,olución de todos los pecados siempre que las pecadoras
sean marquesas de pelucas empolvadas.
El sermón que este joven predicador acaba
de lanzar desde su cátedra a bierta á los ere·
yentes de buen tono-clientela formada, espe·
cialmente, de mujeres elegantes, cuyo rezo tiene algo del frufrú de sus vestidos de sedaestá contenido en un flamante volumen de cuatrocientas páginas-cuarto menor, Plon·Nourrit editores, Parh-que lleva, á modo de epígrafe eomentario ó cmotivo&gt;,esta. varonil afirmación, que se me antoja como el brillo de un
pulla! en la media luz de un &lt;bo u~oir;&gt; enerva.ate: «Sin la Verdad no ha.y Conc1enc1a&gt;. El
abate sei'loras mías, es-lo habéis adi vinado
ya- Paul Bourget, y el sermón, su úl timo libro
e Un divorcio&gt;, del que h11,n llegado cuatro mon·
tones de ejemplares que-curiosidad que sigue
á un nombre como al cuerpo la sombra-desaparecerán pronta.mente delas vitrinas de nues·
tras librerías.
«Un divorcio&gt; debiera ser- lo creyó el novelista- una requisitoria contra la disolubilidad
del matrimonio, y-¡oh desastrosa quiebra de
la dialéctical-resulta la más brillante defen·
sa: defensa de los que sufren, de los que aman ,
de los que esperan, de los que tienen fe en la
vida de los que aún no han hecho renuncia de
los n'obles atributos de su ser, de los que pien·
san que no hay que escuchar esa voz de dos
muertos que hablan&gt;, de los que creen que
un rayo de sol es hermoso porque sirve para
caldear la tierra y hacer brotar en ella las simientes nuevas, de los que, frente á ese lívido
cortejo de sombras,ofrecen el alto espectáculo
de la renovación eterna , arrojando á los espacios la luminosa estela ae las generaciones que
llegan, polvo de existencias con su eterno de·
r ?cho a l amor, al ideal, á la dicha, que no es
la mortaja con que el austero eremita se complace en vestir un cadáver, sino el manto se111brado de mundos que esparcen en el Universo
sus centelleos triunfales 1
Pero si en &lt;Un divorcio&gt; no logra Bourget
el propósito que se propuso, sí ha planteado
en el primer capítulo uno de los más acres, de
los más dolorosos, de los más punzantes problemas que pueden presentarse á una concien·
cia femenina, á la conciencia de una muj er
que «cree&gt;, que &lt;quiere creer&gt;, y á la que
la Iglesia cterra herméticamente sus puertas.
¿Dónde está., pues, la redentora tabla de sal·
vación tendida á los que viven en el pecado
por uno de sus Padres: &lt;Vis fugere a Deo?
Fuge ad Deum&gt;. ¡No! El problema propuesto
por Bourget no tiene solución; solución dentro del catolicismo, dent1 o de la Iglesia. La.
Verdad es aterradora. para un creyente; pero
no hay que huirá la. Verdad, porque sin ella
&lt;no hay Conciencia&gt;.
Oid:
Es uno de esos mediodías del fin del invierno parisién: una franja de oro pálido va á comenzar pronto á. tender una gasa rC'sada sobre
los esqueletos de los árboles y la pátina de los
edificios; todavía un lampo de luz gris, de la
discreta caricia de aquel cielo, se enreda pe·
rezos a en las copas de las acacias, que ·pugnan
por estallar en di!u vio de hoja s. Y allá, en un
rincón de barrio,á la puerta de una casa escapada de una página victorhuguiana, llama una
mujer, fina, elegante, uno de esos ejemplares
de la alta burguesía francesa, una belleza respetada por la edad, con un brillo metálico en
su casco de cabellos rubios.
Y el lector de la vieja obra de Bourget cree
encontrarse sobre la pista: U!la aventura galante; el roto y recompuesto molde en que se
funden todos sus relatos. Por esta vez no es
cierto: aquella mujer no va en busca de un
a.mante: va en busca. de un sacerdote. Pero
¿ por qué ha elegido esta casa. y esta hora, y,
sobre todo, por qué ha elegido al aba.te Euvrard, un absorto de la. vida, espíritu abstracto, fórmula humana para quien las tempestades de la. conciencia se aparecen con la rigidez
de una. ecuación a lgebraica? ¡Ah! E s un grave
conflicto que Mme. Darras juzga- frágil razonamiento-que puede ser resuelto por un sabio
antes que por un hombre de mundo. El sabio
tiene algo de cadáver, ha dicho Víctor R ugo.
Y bien, este es el problema:
-Padre mío, hace muchos días, ¡oh muchos!
que me veo atormentada por el deseo de acercarme á Dios. En mi primera juventud he sido
religiosa, he cumplido con los deberes de la.
iglesia. .... Después he dejado de cumplirlos.
Tengo una bija de doce ailos, que he educado
en el catolicismo; llega el tiempo de su prime-

H

ra comunión . . ... He sentido renacer mi fe Y
quiero volver á Dios l. . ..
Todo esto sale atropelladamente de sus la·
bios· se escapa en olas tumultuosas como golpea ~n mar agitado en los ea.otiles de una costa Mas, ¿por qué no volver á E l? ¡,Qué obstáculo hay? .. ..
1 Ah, sí! Uno hay, uno que no basta á borrar
el arrepentimiento má s sincero, el que la trae
á. aquella casa, el que la hace r~lamar un consejo, un amparo, uoa protección .... ¡El obs·
táculo l .... ¡La fa.lta l . .. . ;La grave fa lta! ._. .
Y el sacerdote cree penetrar en aquel miste·
rio:
-¡Eotiendo!. . .. ¡Entiendo! . .. .
.
-¡ No! protesta ella. ¡No ! ¡Mi hij~ es de m~
esposo l Soy una mujer honrada, M1 falta, m1
culpa es o t ra. He aq uí mi historia:
He dicho que soy casada; lo soy ~n segundas nupcias. Soy divorciada de mi primer marido. Muy joven, nii'la ca.si, influencias de familia, iufluencias de mundo, me llevaron á contraer matrimonio con uoo de esos vástagos
gastados de la aotigua nobleza de Fr~ncia.
Bourget es hábil, es penetrante, tiene una
pluma incisi va para pintar estos retoi'los enfe rmos flores mlllsanas de una vieja floración
glorio;a. Toda uoa cohorte de vicios cir~unda á estos personajes de sangre corrompida.
En estas familias, se comienz11, por el heroísmo y se acaba por la depravación.
- Mi primer marido me condenó á una mísera existencia; la orgía y el placer lo arras•
traron como hoja seca. Cayó para no levan•
tarse más, ni para mi amor ni par~ mi ~espe•
to. Un día preseotó demanda de dlvormo; lo
obtuvo ante los tribunales, volvió á. casarse...
-Pero .. . .
- Escucha d: había un hombre que me ama·
ba desde los primeros ai'los de mi juven~ud ; un
hombre que siguió paso á paso mis dolores, Y
cuando sola, abandonada, con mi hijo como
triste resto, como amenaza tal vez en el porve•
nir, del naufragio de mi hogar, se presentó á
mí, y lealmente, noblemente, me tendió su _mano fuerte y me ofreció su nombre. Los primeros lazos estaban rotos por la ley. Acepté y
soy su esposa.
-¿Su esposa?
-Su esposa ante la sociedad, ante la ley. Y
amor, respeto, dicha, educación para el huérfano: he ahí la obra de ese hombre. Y ahora
¿podré, como última aspiración, como felicidad suprema, volverá. Dios? ¿Comulgar con
mi hija? ....
Y tras una pausa, la voz del sacerdote se
elevó lenta y dolorosa.
- No, no podéis acercaros á Dios, porque no
estáis con El: para la sociedad sois casada;para la iglesia, no: vivís en pecado mo1tal. No
podéis comulgar, á menos ...... A menos que
prometáis separaros de ese hombre ..... .
-¿De ese hombre? ¿De mi salvador? ¿Del
que me ':ta dado tranquilidad, amor? .... No,
no es posible. Vuestro Dios, mi Dios no puede
exigir semejante cosa; de lo contrario, dirfa,yo
que su Justicia es palabra vana, y su Bondad,
viento que pasa!
- ¡Hija mía! . .. . ¡No habléis así!
-¡Ah! Es decir que hubiera sido yo infame,
perjura, adúltera, y nada se opondría á que
me aproximase á los altares de vuestra iglesia;
siendo honr ada y leal, el camino está por siempre cerrado. ¿ Es así?
Así es el terrible problema de amor y fe planteado por el psicólogo en este primer capítulo
de su obra. Después .. . . después el novelista
echa por otros caminos, y el conflicto se va
evadientlo del campo á que lo llevó. No importa: el tremendo debate deja una impresión profunda, abre un surco muy hondo. Y a l reco•
rrer los últimos renglones,queda todavía afianzada en la conciencia la duda de la mujer doliente:
- ¿Será entonces su Justic ia palabra vana
y su Bondad viento que pasa?

CRONICA. METROPOLITANA

L

A época de la conquista en México tiene
los caracteres rojos y trág icos de una vlolent&amp;. pesadilla. Cuando se recorre la prosa arcaica y sincera de alguno de los conquistadores-cronistas, ó se leen las páginas,
empapadas en sangre, en las cuales ha quedado para siempre impresa la aventura de aquellos aud&amp;ces ca~tellanos, pasa por el espíritu
el escalofrío misterioso que acompa.Ha las grandes congojas. Aparecen ante nuestra imaginación, cuyos ojos dilata el terror, las figuras
férreas de los conquistadores y las figuras
broncíneas de los aztecas; y unos y otros, en
el fragor de un combate á muerte, despedazan

sus carnes, rompen sus armas, l anza n al aire
el grito agónico de su deses per ación, ó aclaman á sus dioses, poseídos del vér tigo de la
victoria.
La é poca f'ra heroica: allá , los h ispanos se
lanzaban á los cuatro vientos en busca de nuevos territorios que engarzar en la corona de
su rey ; acá, los aztecas fund a blln , en el ¡¡.
mo cenagoso del lago á la a ltura en que las
águilas sueí'lan al calor de un sol rad ioso, la
ciudad mística de sus ensueHos, la Tenox titlán
tras de la cual generacil"nes y má s generaciones habían emprendido l a marcha, con los pies
descalzos, la frente obscurecida por densos nubarrones de tormenta; pero con una gran esperanza, confusa, es cierto, pero siem pre real,
en los destinos de su raza . ... Y fué el choque
de dos energías, la épica luch a entre dos fuerzas, más aventajada la una, más tenaz la otr a;
la intensa batalla entre dos ca pr ichos sangrientos, el despedazamiento de un león hirsuto y de un águila cuya. frente ha tocado las
regiones del l'ér°tlgo y de la muerte . .. .

•••

De toda la época de la Conquista , la figura
de Cuauhtemoc se desprende en ia actitud belicosa misma con que nos la ha representa.do el
talento del estatuario. E l monarca sabía que
en sus venas elaboraba.el destino la sangre de
los ira.ndes sacrificios ; se sentía ág uila, sabía
que sus alas eran poderosas y que rasgarían
fácjlmente las atmósíeras altísimas, hasta repofa.rse en la iofinita soledad aérea; pero el
destino había hablado y había dicho que sería
un águila, en verdad, pero un águila que cae
del cielo ... .
Cayó como caen los grandes: con la ag itación tremenda de su alma heroica, que era casi
incapa z de comprender la derrota, aun sufriéndola; con la inmensa desesperación del que
siente moverse en sí la fuerza que gravita sobre las grandes catástrofes y, á 1a vez, experimenta la penosa crispación que lo imposibilita
para obrar.
Sus frases, las pocas que pudo pronunciar
en los escasos días quecii'ló la espléndida diadema de los monarcas aztecas, han sido piadosamente recogidas por la histori a para,con ellas,
formar aforismos, para legarlas á las genera.clones por venir, como un decálogo de altiva.
energfa, de orgullosa y sensata suficiencia.

habían enviado algunos centenares de cartuchos, encargando con aquellos escasos elementos, á los generales, la. defensa de la capital.
E ncerrados en aquellos melancólicos patios,
deben haber sentido el amargo frío de la derrota, infiltrarse lenta y prematuramente en
sus pechos de hombres honrados.
Y el sacrificio se consumó, con la fatal seguridad con que el destino consuma sus designos. Aquel grupo de hombres, casi indefensos,
parapetados tras los muros deficientes-como
fortalezas, - recibió el fuego enemigo,caldeó su
entusiasmo, para apagar los reproches que el
instinto de vivir hacía de cuando en cuando, y
en el atardecer tristísimo de aquella jornada,
cuando el vencedor imponía sus condiciones,
aún supo contestar 00n una gran frase-que
debe haber sonado en el trá gico silencio como
uoa bofetada- á. las pretensio nes altaneras del
triunfador.

••*

Después de las dos solemnidades, casi fúnebres, de los días 20 y 21, la patria t iene que ir
á. llorar en la tumba de los mártires de Cha pultepec. En estos días, en los cuales comienzan los árboles á lanzar al viento los gemidos
precursores del largo suei'lo invernal, Méx ico
tiene que hacer la recordació n de todos aquellos incidentes dramáticos de su historia de
pueblo libre.
Pero en seguida el himno triunfal se levanta, y por encima de los viejos volcanes, que
presencian impasibles la obra de los siglos; la
voz de la patria canta el ·epinicio de la victoria; la alta y noble figura del Padre, de Hidalgo, pasa en la gloria matutin a; las campanas lanzadas á vuelo, saludan en sus lenguas
argentinas,mieotras las aves del Valle, en sus
alegres parloteos, ensalzan á I a Na tu raleza, á
la eterna victoriosa, á la. maga quosabe, dela
obra de la Muerte, aprov, charse para la obra
de la Vida....

•••

Hemos tenido muy hermosos cball.,.ts&gt; en el
Arbeu. La empresa que ocupa en la actualidad
el coliseo de San Felipe parece que ha venido,
aunque lentamente, triunfando de la indiferencia del público.

Una modesta empresa de ópera, aprovechando los elementos que residen en la capita.l, ha
logrado presentar algunos días de la semana
dos ó tres óperas, escogidas entre el popular
grupo de l as que más han gust ado á nuestro
buen público. Hace bien la empresa, y es digna de alabanza la compañ'ía. Espectáculos de
esta naturaleza jamá s son demasiado largos,
ni demasiado frecuentes, ni demasiado numerosos.

••*

EL SR. J. L. REGAGNON

El día 15 del corriente celebró sus bodas de
plata, como periodista, el Sr. J . L. Régagnon,
uno de los miembros de la Colonia. francesa
más conocidos y estimados en México.
E l Sr. Régagnon comenzó su carrera en 1879,
ingresando, como redactor, el 15 de agosto de

En la melancólica apatía. de la t arde que
desmaya, cobran los árboles del B osque los
tonos heroicos del cobre, quemadas sus hojas
por el cierzo del otoi'lo; es más dulce y más
noble la ca ída de la tarde, como una madre
joven que se duerme, atentamente espiada por
sus pequeí'ios.
T,as a ves emigradoras se apresta n ya á emprender el vi aje anual á regiones má s benévolas, en las cuales maduran en todas las estaciones los granos sabrosos; un gran hálito de
melancolía sopla ,por encima de las flores que
se despiden de la vida, y en el Bosque glorioso los manes de los ñéroes vagan apaciblemente, flotando en el c laro de luna..
A NTENOR LESCANO.

~*

DIALOGO DE SOMBRAS
¡Oh tó, doliente sombra, que marches al Erebo!
Hagamos el camlno sobre la ruda barca
Que. cual uua a•a tónebrc. su negra vela enarca
Al .opio de la Estigia, d onde ml sed a brevo!
Acércate, ¡oh hermana! Dime? quién fulste? ...... Llevo
Una o ración AAt ropos, inexorable Parca:
El hueco de su mano toda la ,1da abarca.
Desde el radiante Olimpo al renebroso Erebol-M! tienda se alzó al borde del mar azul de Mirtos,
Prop!cio·I\ los alciones-sombreada por los mirtos.
En una tierra dócil A la ])(&lt;Ciencia humana.y la pareja bla nca de sombrllll peregrines,
~nrcando del Estigia lftll ondas •lbllina.•.
Perdfó,-e entre la niebla de una visión lejan a.

*••
El destino t iene muy extrallos eapriohos. El
monarca á cuyo nombre los pueblos, d~de las
planicies ceotrales, hasta las vertientes en las
cuales serpentean con sus cuerpos viperinos
las corrientes mayores; el soberano que tenía
la facultad de escuchar en los silencios de la
noche la alta voz de la raza q ue pregonaba laa
lúgubres profecías; el soberano vestido con las
túnicas de arte refinado y cuyo cuerpo bailaba
la goma suave destilada por los á rboles de la
selva tropical, pereció en un árbol como vulgar foragido, con los pies reales c alcinados
por la lumbre de la ambición , con el cuerpo
magullado por los reveses de la fortuna, con
la frente llena de todos los odios y el alma ensombrecida por todos los a scos y todas las rebeldías.

•
*.

Tranquilos en la contemplación del infinito
creador, á cuyo servicio se habían destinado
voluntariamente, los frailes sabían edificar
pesa!)os monumentos, en los cuales l a hiedra
encontraba seguro asilo y los escamosos lagartos tendían al sol sus panzas de malaqu ita
viva. Los conventos, en la revuelta his toria
del México que empieza á vi vir, han tenido el
triste privilegio de ser tomados y vueltos á tomar; asaltados, incendiados, derribados . ... Se
aprovechaba inconscientemente la formJdable
ext-ensión de sus paredes ; la recia estructura
de sus sardineles y de sus cor nisamieutos, para hacer de ellos fortificaciones permanentes,
ya que las defensas netamente militares estaban por hacer.
Unos cu_anto~ cortes, unas cuantas troneras,
y la fort1ficac1ón quedaba impro visada. En
Churubusco aún pueden verse las series de celdas en las cuales el apac ible espíritu de algún
fraile se elevó en arrobos sempiternos, unidas
entre sí para formar trincheras. Los pati os, en
medio de la hierba protectora, llevan aún la
d(?ble huella de las inscripciones latinas, por
una parte, y de los cascos de g ranada, por
otr a.
En Churubusco existe aún la página Je pie·
draque a caba de conmemorar la gratit ud nacion a l,y que ha de recordar, por muchos siglos
aún, aquellas jornadas, tanto más grandes
cuanto más desastrosas, en la s cuales la
inexperiencia de nuestros gobiernos fu ó t an duramente castigada, en la vida misma de los
mexicanos.
Fué en Churubusco donde un heroico pull ado de valientes supo esperará pie firme á la
muerte que se acereaba. Batían á. la funerala
los tambores á la aproximación del enemigo,
seguro del trittnfo, porque estaba seguro, no
solamente de su fuer za, sino de la debilidad de
aquellos valientes; de prisa, muy de prisa, se

BODAS DEPL!TA DEUN PERIODISTA

LEOPOLflO DIAZ.

ese ai'lo, al antiguo "Trait d'Union"-ahora
"Le Courrie1· du l\fexique"-que fundó y sostuvo en la Metrópoli un francés, á cuyo cargo
quedó el consulado de su país en México, al interrumpirse las relaciones diplomáticas entre
las dos naciones.
P eriodista distinguido por su honradez y
constante labor en pro de la amistad franca y
sincera que existe entre franceses y mexicanos,
el S r. Réga.gnon ha sabido captarse numerosas
simpatías, lo mismo entre sus nacionales que
entre la clase culta de )léxico. Actualmente es
propietario de "Le Courrier du Mexique," diar io que le ha. ser vido para darse á conocer como escritor de talento ~· de energía, y está condeco1·ado con las palmas acadómicas por el gobierno de 1\f. Loubet.
Con motivo del aniversario y de haber sido
el 25 del actual el onomástico del Sr . Régagnon,
los redactores del d ia rio que dirige organizar on, en su obsequio, una fiesta, que se efectuó el
jueves último y que estuvo muy anima da.
El Sr. Régagnon ha sido objeto de numerosa s felicitaciones al celebrar sus bodas de
plata.

HoJa

~OP
de álbum

En tomo tuyo avanzan, formando alegre coro,
Los d ioses que presldeo la hermosa Juventud:

¿Qué mucho que te sigan, pulsando su harpa de oro,
Lo!! pr1uclpes del a rte, los reyes del latl.d?

¿Qué mucho si eres pura cual nieve inmaculada;
Qué mucho si eres bella cual pétalo de flor;
.¡;1 hay en tus negros ojos fulgores de alborad a
Y hay en tu acento notas de dulce ruiseilor'/
Si el éxtasis sublime absorbe tu alma blanca
Y llenes el eocanto divino &lt;le la re,
¿Qué mU(•ho que del lauro que de su !in, arraoca
El bardo forme un césped para posar tu ple'/
Estrella que apareces surgiendo de los cielo-.
¿De qué mundos regresas y A qué unive™&gt; vaS'/
¿Adónde tfe:2des, t\nget. tus apacibles vuelos?
¿F.o qué vergel ¡oh r()68.! tus hojftll abrin\s!
Lo Ignoro; pero lleva tu meno encantadora
t:n funslble lirio: tn virginal candor,
Y dice 11 los poetas tu faz deslumbradora
Que vas A lllll celest,-s reglones del amor.

Mas hoy que no enguirnalda voluble la fortuna
Con mlrt05 y heliotropos tu alabastrina ~len,
Y son tus pensamientos los rayos de la luna
v tu niñez tranquila el mlstcrioao Edén;
Mientras se anuncia el alba en su clarln de pla ta
Y al cielo te remontas, alondra malino],
¡Que tienda el ala de oro la dulce serenata,
Y c,;parza sus aromas la ftor del m adrigal!
Que canten los poetas tu gracla y tu inocencia,
Hoy q ue tus alllll cruzan un ciclo rosicler:
Me.llana que a t ravieses el mar de la existencia,
¡Que arrullen nuestros cantos tus rueños de mujer!

TIPOS NACIONALES. - UN PA STOR.

ADALBERTO A . ESTE VA .

�EL MUNDO ILUSTRADO

Et MUNDO !tUSTttADO

DIA DE illOLES EN ZACATECAS
En la pintoresca ciudad de Zacatecas se efectuó. en días pasados, una fiesta altamente simpática: la organizada ·por las autoridades loca.les, con motivo de la plantación de árboles
en un campo que se extiende cerca de la presa
&lt;García de la Cadena&gt;.
El acto fué presidido por el señor Gobernador del Estado, asistiendo á él las principales
señoritas de la sociedad zacatecana, en calidad de madrinas.
Después de la plantación, se improvisó una
animada verbena popular, en la que reinaron la mayor alegría y el más completo orden.
Una de las fotografías qut&gt; publicamos representa P.l camino de Guadalupe en el momento en que el público se dirige á la. verbena popular; la otra, la antigua garita Oriente, donde se efectuó el acto oficial, y la tercera, el aspecto general de la verbena, cerca de la presa.

00
En honor de Cuauhtemoc
mañana del domingo 21 del actual se
efectuó en la glorieta de Cuauhtemoc, del
Paseo de la Reforma, la ceremonia que
anualmente organiza el Ayuntamiento de la
Capital en honor del último Emperador azteca.
El acto, que fué presidido por los concejales
Sres. Dr. Luis E. Ruiz y Profesor Donaciano
Morales, dió principio con una obertura ejecuA

[

PUERTOS MEXICANOS,-BAHÍA DE 'l'OPOLOBAMPO,

UN! VISION DEL AÑO 2000
El Napole6n Amarillo

UANDO he

leído, en estos días, la noticia. de
la guerra y el ataque de la flota rusa, me he
acordado de una &lt;narración&gt; que yo quise escribir antes sobre el peligro amarillo y que
ha queda.do en estado de proyecto: el &lt;Napoleón amarillo&gt;.

C

Era un sueño, pero la guerra actual nos manifiesta. que podrá ser un día una realidad, el
día que las hormiguitas c~lor de oro se liguen
todas contra. la vieja Europa.
El &lt;Napoleón amarillo&gt; na.ció en China, la
noche de una derrota que los europeos habían
infligido á los celestes.
Muy niño, había oído á su padre, un mandarín letrado, hablarle de un ho~bre extraor-

..
'

VERACRUZ,- UNA BARCA PESCADORA,

,

dinario que sometió, en otro tiempo, á toda la
Europa de los bárbaros de Occidente. Y el niño chino, al soñar en los relatos de su padre,
había dicho: &lt;Yo seré el Napoleón amarillo&gt;.
El niño fué á Europa, convertido en hombre.
Había trabajado, había aprendido, había dedicado su idea fija y su fortuna á estudiar, y
de regreso á su país había despertado en el
pueblo de China, acostumbrado á. las invasiones, la idea de patria y el culto de las vfrtudes
n:µlitares. Transformó el armamento.
Y una rebelión-enorme y pululante-como
las sublevaciones chinas, una rebelión que sa•
cudía á la vieja China de su letargo le permi•
tia demostrar, por el hecho brutal, los progresos realizados por el ejército chino, regularizado y disciplinado bajo su dirección.
Aplastaba á los 'insurrectos, y jefe militar
de millones de hombres, destronaba. al viejo
emperador aletargado en su trono de Pekín,
y, como Bonaparte, se hacía consagrar empti·
rador.
Entonces, el Napoleón del Asia quería llegar á ser rey de la tierra.
Admirable táctico, sabiendo manejar la dinamita, los ferrocarriles y el valor humano,
soñaba con agrupar todos los pueblos del Asia.
en un inmenso imperio y arrojarlos en seguida
á la conqulsta del mundo.
·
Se anexaba el Tonkin y el Anman, se apoderaba de Siam y de las islas de la Sonda,
sacudía á las Indias de su letargo, y ayudado
por los cipayos que se habían sublevado, expulsaba á los ingleses; en el norte penetraba.
en Siberia, inundando con sus millones de soldados amarillos,el Imperio de los zares, mien·
tras que sus buques, sus acorazados, después
de haber franqueado el Mar Rojo y bombardeado Alejandría, asolaban las costas de Italia y de Francia.
'
La Europa entera se había ligado contra el
peligro común; pero el depósito inagotable del
Asia derramaba sobre ella, sin cesar, metódi·
ca.mente, sus millones de soldados amarillos.
Las llanuras de Rusia y Alemania habían
sido inundadas por este torrente de hombres,
y de victoria en victoria, de capital en capital,
el Hijo del Cielo, omnipotente, llegaba un día
al palacio de las Tullerías, al palacio djll Napoleón de que le habían haulado antes.
Ya no había Europa. Sólo había el «Napo·
león amarillo&gt;. Y él reinaba. La emperatriz,
procedente de Pekío, había desfilado por las
ct~!les de París, delante de lo que quedaóa de
parisiense, raza casi desaparecida.
Y los años pasaban. La tierra entera no es·
ta~a ~onquistad_a. Quedaban sus grandes terr1tor1os, y allí Juntamente las poblaciones se
agitaban en rededor de un mahdi que había.
conquistado ya una parte de Africa.
Soñaba todavía eon expediciones lejanas el
&lt;Napoleón amarillo&gt;, é impulsaba sus armamentos, pasaba revistas, cuando una noticia.
telegráfica le comunicaba que los negros habían e21:pulsado sus tropas de Argelia, pasado
el Mediterráneo y que el Mahdi había desem·
barca.do en Marsella.
Entonces el «Napoleón amarillo&gt; movilizaba
su ejército, y ahora la invasión amarilla te·
nía q_ue luchar. contra la invasión negra; la
formidable Afr1ca desbordaba sobre el viejo
mundo.
Esto no es más que un cuento: no es sino un
sueño y un mal sueño, una visión macabra del
año 2000. _Pero no por eso dejo de pensar en
esa narración que yo quería escribir y que no
escribiré jamás, al ver desarrollarse delante
de mí ese duelo sangriento de la Rusia y del
Japón, de la Europa y del Asia, esa guerra
que yo creía lejana y que se efectúa en el momento mismo en que escribo estas líneas.
JULES CLARETIE.

EL DÍA DE ÁRBOLES EN ZACATECA S.
EL ACTO OFICIAL,

EL DÍA DE ÁRBOLES EN ZACATECA~.-ASPECTO l'EL CAMINO DE GUADALUPE,

Hunt y Cort.és, que vestían trajes de guerreros
aztecas, cantaron el Himno Nacional.
Los representantes de las sociedades mutualistas que fueron invitados al acto, depositaron
ofrendas florales al pie del monumento del heroico Emperador azteca, con lo cual terminó la
significativa ceremonia.

•

VIAJ~RA
/\ ur,a a.n:,lg:a

Te vas .... y tu recuerdo flota en las a.Jmas
como fina cadencia, cual un perfume;
cual la luz de la luna sobre las palmas,
que al besar sus corolas no las consume .. . .
¡Te vas y tu recuerdo flota en Jas almas!
A las rosas ardientes las mata el hielo;
del Trópico sin nieves aman la lumbre
y del Trópico hijas .. aman su cielo;
del Septentrión va á harirte la pesadumbre ..
¡A las rosas ardientes las mata el hielo!
Buscarás de tu cielo las alboradas,
cuando de otros países entre las nieblas
el fulgor se amortigüe de tus miradas;
y cuando abras los ojos en las tinieblas,
¡buscarás, de tu cielo, las alboradas!

EL DÍA DE ÁRBOLES EN ZACATECAS -LA. VERBENA POPULAR.

tada por la banda de Zapadores, ocupando en
seguida la tribuna el Sr. Pedro Malabeha.r para pronunciar un discurso, que le fué muy aplaudido.
El Sr. Pbro. J. Sandoval pronunció después
una entusiasta alocución, en lengua nahuatl,

traduciéndola luego al castellano. Esta pieza
oratoria fué escuchada con agrado por la concurrencia. El joven Adolfo Méndez cerró la
parte literaria del programa recitando una
poesía.
Finalmente, los alumnos del colegio del Padre

Tu amigo inseparable será el invierno;
no intentes, en la ausencia, buscar en vaI;to
el sol de nuestros climas, que en un infierno
convierte nuestras tardes en el verano.
¡Tu amigo inseparable será el invierno!
Pensarás en las brisas de tus montañas,
cuando el dolor tu alma ya no soporte
y las lá.grimas tiemblen en tus pestañas;
cltando te hiera. el frío soplo del norti,,
¡pensarás en las-brisas de tus montañas!
JUAN DUZAN.

ASEEC'l'OS DE LA GLORIErA DEICUAUH'l'EMOC, DURANTE LA MANIFESTAC"lÓN DEL DÍA

21,

�EL MUNDO ILUSTRADO

POLITICA GENERAL
';rancla y el Uatlcano.-marcba bada la lndo,endencla entre la T~lesla yel Estado.- Ca política de la
nueva Republica.. . :. .una causa de extrañeza.
Re\lolución en Uruguay.- El pan de cada
día. - El sitio de Puerto Jlrturo.
Ca suerte de la campaña.-'.Ja·
pón dueño de los mam
orientales.

L

cristianísima Francia guiada por Combes,
al que llaman apóstata los clericales, mar·
cha con paso firme en el camino de su emancipación del Concordato. Quéjanse los amigos
del antiguo régimen, los que sueñan todavía
en la preponderancia de la Iglesia sobre el po·
der civil, de decadencia en el episcopado fran·
cés, y echan de menos aquellos tiempos en que
los prelados de energías viriles se ponían fren•
te á frente del Estado para sostener los fueros
eclesiásticos. Ciegos voluntarios, no quieren
ve!:'. que, á pesar de todo, las nuevas ideas van
infiltrándose por todas partes, y es natural, es
A

debidoquedespués delos consejos deLeónXIII,
recomendando el reconocimiento de la repúbli•
ca y su adhesión á las autoridades constituidas, los prelados mismos que no están inbuídos en doctrinas tradicionales inflexibles, se
acomoden mejor á la warcha. triunfal de la.
república.
¿Qué falta ahora para que se dé en Francia
el paso definitivo, declarando 1a independencia.
entre la Iglesia. y el Estado? Suspendidas' las ·
relaciones diplomáticas. retirado el embajador
de Roma. y el nuncio de París y suprimidas en
el presupuesto las partidas correspondientes á
la. embajada ante el Vaticano, sólo falta denunciar el Concordato, para que la.República
reasuma su soberanía absoluta y completa en
materias eclesiásticas, y- si es que no se lrega
á constituir la ig-lesia nacional que apenas
apuntó Bossuet--declarar cuando menos que los
asuntos religiosos son por su naturaleza ajenos al poder civil y que pueden gobernarse,
según los cánones, sin intervenctón del Estado
laico, pero también quedando suprimida en el
presupuesto la lista eclesiástica que cubre á
todas l&amp;.s iglesias y subvenciona á todos los
ricos.
Difícil será este paso y ocasionado tal vez á
contrariedades interiores; pero es seguro que
habrá de darse en no lejano porvenir, ya sea
bajo la dirección del &lt;apóstata&gt; Combes ó del
que le suceda en el poder, que tendrá por necesidad de continuar la obra comenzadH; pues á.
medida que pasan los tiempos, se ve más imposible una reacción ~n la Francia republicana
que creó Thiers, ilustró Gambetta, engrandeció
Ferry y _salvó del último conflicto-el del asunto Dreyfus-el célebre Wa1deck- Rousseau, que
obscurecido y sin pompa acaba de bajará la
tumba con la conciencia tranquila de haber
cumplido con su deber.

***

MONSE~OR LORENZELLI, NUNCIO DEL PAPA
EN PARÍS.

EL MUNDO ILUSTRADO

.

Ya casi extrañábamos no haber dado en estas notas semanarias la tristo y dolorosa de
algún conflicto sangriento interior en alguna
de las repúblicas lat,inoamericanas que todavía padecen los espasmos de la fiebre de crecimiento. La nota roja nos viene ahora del
remoto Uruguay, aquel jirón hermoso de tie·
rra amPricana amamantado por los jesuitas
durante los tiempos coloniales, y hecho célt·
breen la historia por los tristes é imborrables
recuerdos de D. José Gaspar Rodríguez de
Francia.
Fruto natural de las tierras ameriéanas, la
revolución ha asomado ahí su cabeza de hi·
dra; las cal les de la Asunción se han salpicado
de sangre y han sufrido el bombardeo de los
revolucionarios. Hasta ahora el gobierno. ha
podido resistir: pPro las armas triunfantes del
general Ferrara, titufado ya presidente de la
república, amenazan derribar por completo el
gobierno constituido. Ha habido necesidad de
que el cuerpo diplomático extranjero interven-

LA GUERRA EN ORIENTE -EL GENERAL RENNENKAMPF RODEADO DE
SUS FUERZAS LLAMADAS &lt;CIEN LOBOS&gt;.

ÚLTIMA PÁGINA DEl, CONCORDA'JO FRANCÉS,

ga de manera amistosa para librar á la capi·
tal de un nuevo bombardeo; celebráronse conferencias entre los re bel des y los representan•
tes del gobierno nacional , pero fueron estériles: los rebeldes aspiraban á tener la mitad de
los puestos en Ias cámaras y todo el ministerio
á su devoción. El presidente rechazó las proposiciones, y la lucha sigue; la tierra tiembla
y se estremece al rugido de los cañones y' se
levanta el hermano contra el hermano; la pam·
pa,caldeada por el sol americano,seabre para.
recibir la sangre vertida y se repiten las escenas con esa dolorosa monotonía que se regís•
traen la historia de nuestras repúb!icas hermanas, hasta que el jefe rebelde triunfe para
caer otra vez más tarde en la interminable serie de los -disturbios.
Terrible sino el que pesa todavía sobre el
suelo latinoamericano.

*

tropas japonesas se apoderen de Puerto Arturo á cualquier precio, parece suspendida la
campaña contra las posiciones del general Kuropatkine y aplazado el ataque sobre Mukden
y el avance sobre Harbin.
Con desesperada furia se han lanzado las
legiones japonesas sobre las fortificaciones
que defienden la plaza sitiada. Háblase de con·
tinuos combates, de constantes y terribles bombardeos, de asaltos desesperados. que se hacen aparecer como los últimos esfuerzos para
rendir el baluarte moscovita. En medio de ese
fragor de 1a feroz contienda, apenas ll~gan á
nosotros como €COS perdidos sobre el resultado del combate.
Unas veces, se dice que la plaza está á punto
de capitular, que el esfuerzo hecho será el decisivo contra ios formidables reductos; en
otr1ts, se nos cuenta que los sitiadores son rechazados, que vuelan á millares arrojados por
las explosiones de minas traidoras; se refiere
en ocasiones que las huestes japonesas toman
1uertes y asaltan posiciones que se creían
inexpugnables; que han traspasado las líneas
exteriores y llegan hasta el corazón de la for•
taleza; en otras, se nos dice que todos esos es·
fuerzos se estrellan ante la constancia y firme·
za de los sitiados.

LA GUERRA EN ORIENTE _:_UN 'TREN DE REFUGIADOS DE
PUERTO ARTURO, DESPUÉS DE UN DESCARRILAMlENTO

..

Hay, sin embargo, dos circunstancias bien
averiguadas: un oficial japonés se presentó á
las Jíaeas i:usas á. !ntimar rendición de la pla·
za, y á pedir permiso para que de ella salieran las mujeres, los niños, los extranjeros y
en general ·todos los que no eran combatientes
á fin de que no perecieran bajo los escombro~
ó en los estragos del furioso bombardeo. El
general Stoessel, con una entereza digna de los
defensores de Crimea, rechazó Ias propos!•
ciones.
La otra circunstancia, y que tiene relación
con la suspensión -de las operaciones en Manchuria, se refiere á los grandes esfuerzos enviados á los sitiadores por los generales que
tenían cercado en Liaoyang y flanqueado por
el norte al .comandante de las fuerzas rusas.
La separación de estos elementos de combate
e~ momentos decisivos de la campaña pontra
Ltaoyang y Mukden, hacepresumirqueen los
consejos superiores del Japón se ha decidido
de pref~re_ncia la toma de Puerto Arturo. ¿Podrá re~i~t1r esta plaza los ataques decisivos que
se_J~ ~1r1gen? ¿Podrá Kuropatkine, sintiendo
debilitadas las líneas enemigas qüii1o cercan
al su:, abrirs~ paso en un esfuerzo supremo y
ac~dir en auxilio de la fortaleza que peligra,
á riesgo de verse cortado completamente en su
aventurado empuje? .. ..

***

Entre tanto, los japoneses son dueños de los
mares orientales; no pudo el almirante WietsoPft romper con éxito la línea de combate del
almirante Togo; rotos y maltrechos sus barcos, la mayor parte tuvieron que rPgresar á
Puerto Arturo, y los que se aventuraron en
alta mar han tenido suerte malhadada. El
«gza.revitcb&gt; fué desarmado en Kiaocbeu; el
«Novik&gt;, que más logró alejarse de la escuadre. enemiga, fué á sucumbir en la isla Sakali•
ne, muy cerca de Vladivostock, al ataque de
dos cruceros japoneses; el &lt;Askold&gt;, que se
encuentra muy averiado en Shan¡rai, si no se
desarma habrá de provocar un conflicto por la
presión que ejerce el Japón sobre las autori•
dades chinas, y si se resuelve á salir al mar,
será para caer fatalmente en poder de los japoneses. Sólo el &lt;Diana&gt; ha podido llegar á.
puerto seguro, á la Indochina francesa, de
donde tendrá que i:etirarse también á mares
más remotos para no provocar complicaciones.
.La escu9:drilla &lt;l,e Vladivostock perdió también.. el ·meJor .ne. sus elementos al ver hundirse
el crucero &lt;Rurik&gt;, y mientras. la escuadra del
Bálticn cuánto tiempo tardará? ....
Agosto 24.

•

Sea á consecuencia *de* las lluvias torrenciales que con fuerza extraordinaria han caído en
Manchuria, ó sea que en virtud de la orden
que se dice dada por el Mikado para que las

LA GUERRA EN ORCENTE.-EL GENERAL RENNENKAMPF
AL FRENTE DE SUS &lt;CIEN LOBOS&gt;.

LA TUMBA DE UN SOLDADO.-INCIDENT.ES DE LA, GUERRA
RUSOJAPONESA.'

z. z. z.

�EL MUNDO . ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

ECOS DE TODO EL MUNDO
4

Costumbres populares italianas.- La caballería y la
infantería en la guerra.-Un accidente en París.- EI "Criket" á bordo de los buques
ingleses.- Escuela de enfermeras
en Inglaterra.

AS costumbres populares de Italia tienen
ulgu de infantil .v de arcaico, que les comu.J nica un eocanto muy singular. Uemos_dado
ya á nuestro&lt;; lectores, á medina que el tiempo
va pasando .v las fiestas populares italianas
llegan, algunos detalles acerca de ellas, en es-

I

BALADAS ESPANOLA"
LA Dl!:'10TA

No eres vaso de alfarero
que, si lo colman, rebosa:
¡Santocristo silencioso,
mar de amor profundo y fiero
donde todo es poca cosa!

Sa.otocristo Nazareno,
vengo á datte el alma mía;
tómala, no me la pagues.
¡Si no supiera que es bueoo,
lo mismo te la daría!

Porque es grande la porfía
me ha robado el corazón:
¡ Santocristo-N azaren o,
tiene sed el alma mía
de crearte otra Pasión!
E. MARQUJNA

En el arco rle la luna
-arco de luna en crecientecuando estaba en occidente
colgué mi loca fortuna
y aguardé confiadamente.

Y á la mañana siguiente,
¡oh dolor! taimadamente
surgió el arco del a luna
por el impasible oriente
volcado y sin. mi fortuna ..

¡Ay, ese amor ¡:&gt;or que mueres
y que nadie ha cooocido!
¡Ay, amor oculto y fiero!
Si entero dármelo quieres,
yo lo guardaré escootlido.

FEDERICO U HBRACll.

1904.

•

Como tu pasión, la mía
siempre crece y nuoca acaba:
Santocristo Nazareno,
¿qué iba á. hacer el alma mía
si en tu amor no la empleaba?

ta sección. Sin embargo, la distancia existente entre los diversos pueblos (distancia 'más
bien étnica que-kilométrica) hace que siempre
se encuentre en ellos al¡!'Una costumbre curiosa, desJonocida, ya sea á propósito de las solemnidades religiosas, ó ya de las labores del
campo.
En los puPblos católicos, muy especialmente,
la idea del Diablo llena la imaginación popular, que no encuentra medio de librarse del
enemil?O que ronda sus casas aprovechando
todas la'I oportunidades para perder al hombre. La idea va poco á poco arraiganrlo Pn l&lt;;&gt;s
que creen en este símbolo religioso del mal,
hasta el j?ra.do de que puebloq existen en los
cuales el miedo oblie-a á rendir un culto más
franco y más o~tensible al Diahlo que á Dios.
En Val del Rose, donde la fabricación d!ll
vino es la mayor de las fuentes de riqueza qe
los mora.dores, comienza,a.l acercarse la é poqa.
de la cosecha, cierto temor de parte de é"tos,
sea á. las neva.~cas prematu1·as, sea á. los fuertes vientos que destrozan h. vendimia. Por
supuestn que se atribuyen al Diablo todas las
desgracias que en estA sentido acaecen. Ln mejor. para librarse de él,es recurrirá una fiesta
especial. traniciona.l en el puehlo q ue bac&lt;i
tanto" si!!'los surte con el jugo de sus vides á.
toda Italin .

Un accident~ en el globo cautivo de París.

do disparando, al fin de la maniobra se p~edeu contar los dispa1 os efectivos y dar así
mejor dirección ó modificar, en la forma conveniente, el sistema de tiro de la inf.antería.

***

RecientemPnte fueron víctimas algunos aficionados á l"a. navegación aérea del más curioso incidente posible, que por fortuna ninguna
desj?racia personal ocasionó.
Eo la Pol'te !llaillot, de Pa1 is, existe un globo cautivo que explota. una empresa particular. En ese globo encontraban la manera de
divertirse, á poco precio, numerosas persona.s.
Hacé unos cuantos días el g lobo sufrió, á la
llegada de una brusca temptistad, primero, la
apertura de una válvul a de seguridad; después,
la cuerda de acero que detenía el cable en tierra. se rompió por efecto de la exagerada tensión, y los aeronautas se dieron el gusto de
hacer una travesía en globo libre cuando solamente habían pagado una ascensión en g lobo cautivo. La. tempestad babia arreciado, y
el globo filé á. caer cerca de la estación de un
ferrocarril. Las órdenes que el, capitán bahía
dado y la sangre fría de los &lt;aeronautas&gt;,
fueron suficientes para preservarlos de una
desgracia lamentabl.!.

***

Las maniobras inglesas con solllados de cart6n.

C uando el jPfe da la voz de orden, ap:i.recen
los soldados•manequíes y avanzan al j!alope
a.rtifici1d producido por la rápida ma,cba de
los soldados ocultos, que dirigen los cab111los
motores. La ilusión es completa, y .c omo en el
intervalo los soldados de infantería han esta·

La raza sajona. se ha distinguido siempre
por su tendencia á disfrutar, . Pn dondequiera
que se baile, de los ejercicios físicos, que son
µara esa ra za algo tan indispensable como el
a limento para las demás.
Nada de extraño tiene, por lo tanto, que aun
los marinos que se encuentran destacados á
muy larga distancia de . su país natal, se¡:&gt;an
aprovechar los momentos de reposo para entregarse al Pjercicio de uno de los sports favoritos en lni?laterra: el ccric-ket&gt;.
Los marinos no disponen de los llanos precises para que el sportmencio,rndopuedaefectuarse; p ero,en cambio, tienen la c ubierta de los
j?rancles acora zados, grandes como una ciudad
á la que, por supuesto, no falta su pequeña
pla za pública.
Esta plaza es la cubierta. Es suficientemente

TR.~BAJOS DE ESCULTURA
En nuestro número anterior dimos á conocer, en fot0grafía, alg unos trabajos del joven escultor mexi9ano Fidrncio L. Nava, á quien
el Gobierno ba pe nsionado en Europa,con el ti.o de que pueda pe rfeccionar sus estuáios.
Completamos ahora la publicación de la serie de fotogra.fías que
tenemos an nue~tro potler,y que representan las obras más notables
del aventa j ado artist~, re produciendo la. de «Las Sílfides&gt;, h ermoso vaso decorativo, y la.s de los
trabajos titulados: e Vacaciones&gt; y
cSileno (niño).&gt;

¡Ojos dulces, ojos j?ran les,
ojos de dolor' cargados!
Al mirarlos tao doliente,,
- ¡Señor, no me lo demaade.s!¡los codicio eoamorados!
¡ Ay, tú que muere3 de amor,
callado en el padecer!
¡Quién aprendiera de ti
á gozar en el dvlor
sin gastarse en el placer!
Santocristo Nazareno,
mira por qué me has vencido:
pÓrque á. ver te cada dfa
vengo con el pecho lleno;
me marcho como he venido.

•La fuga del Diablo en Val del Rose.

CONSTELACIONES

De la noche son; rente
pasé el tiempo dulcemente,
soñando que mi fortuna,
al ir creciendo la luna,
fuera creciendo igualmente.

¡Ay, esos brazo; abiert'.&gt;S,
tan ahiertos noche y día!
Cuaodo te miro y los miro,
entre esos dos brazos muertos
'sin dolor me moriría.

***

La guerra en Oriente ha servido de acicate á
la actividad &lt;le todos los ministerios de guerra
eo Europa. La po11ibilidad de que estal,lencomplicacioues, y basta lu misma. serie de enseñanzas que la _guer1·a ha tenido para los técnicos,
causas son que avivan, y mucho, la diligencia
de los encar:tados de organizar los ejércitos y
hacerlos formidables.
Eu Rusia, en la misma potencia.que sostiene
hoy la guerra con el Japón, se han imaginado
muy curiosos sistemas para. adiestrar á lo3
reclutas en poco tiempo. El ideal es hacer de
cada soldaco una miíquina de matar lo más
precisa posible.y para conspguirlo, no importan los medios de que baya que echar mano.
~a Inglaterra, las cargas de caballería. han
sino famosas en la historia militar de la nación. Y á resistir las cargas de caballería, es
á lo que hay que acostumbrar al infante. Porque si es bieo cierto que con los elementos de
guerra que actualmente pone la industr-ia en
mf!,nOs de los hombres, es bien difícil que un
regimiento de caballería cargue con éxito con•
tra un batallón de illfantes, ta.m.liién lo es que
cuando la. caballería ha sabido buscar su abrigo y cae,como una avalancha, sobre los infantes, la. mayuría de éstos, desconcertados, dejan
sus armas y son víctimas de su p'ropio temor.
~ay que acostumbrarlos, por lo tanto, á este
r1~•go.
P"'"ª ello, se ha. echado mano de un procedimiento por demás curioso. Se hacen grandes
cartelones que representan un solnado de caballería al g11 Jope y se Jps coloca en marcos de
madera que reposan so?,e carretillas, que·á
su vPz mueven, por medio de cuerdas, algunos
caballos, ocultos en las sinuosidades del terreno.

NA V A.-VA9ACIONES.

N.\VA.-&lt;LAS SÍLFWES&gt;, -VASO DECORATIVO.·

Reunidos los más notables agricultores de la ·
región en la µlaza, aµo1·ta.n Jo,, servidores un
pequeño globo de pap.il coo su candileja, se
infla. el aeró~tato y se le cuelga uo diablo, de
cuerpo eutero, que se ha ten ido cuidado de re,
presentar de la ¡wor ma.nera. posible.
Cuaudo e~tA iLJil,1,do el glol&gt;o, se le sueltan
las amarras y e l 1.liablo uesaparece en medio
de las grandes aclamaciones de la multitud.
Los campesinos tiPnen la firme creencia de que
en cuanto el diablo de cartón deja el suelo y
desaparece entre las nubes, quedan libres sus
viñedos de la. maligna influencia. y pueden, por
lo tanto, obtenerse frutos más copiosos de la
vid:

•

~
NAVA,- SILENO (NIRO),

½

El sport on los buques de guerra ingl eses.- Crlckot á bordo
de un acorazado.

La reina Alejandra de Inglaterra,. repartiendo diplomas
6 las enfermeras.

�EL MUNDO ILU.:lTRADJ

EL MUNDO ILUSTRADO
Pues-hay que hacerle justicia-Saverio Bruni era un bandolero religiosísimo que rehuía
el ocio como su más mortal enemigo; y, en
efecto, cuando no se ocupaba en matar á alguno -lo que sucedía raras vece.;-se entretenía en rezar el santo rosario ....
Aquella tarde parecía más pensativo y siniestro que de costumbre, y tenía sobrada. razón: era. el aniversario de la muerte de Peppi-

ancha para que se pueda hacer una cma.tch&gt;,
si bien los jugadores no pueden desplegar la
misma fuerza que desplegarían en el ca.so de
encontrarse en alguno de los parques en los
cuales aprendieron el ccricket&gt;. Hay el ries~o
de que las pelotas vayan al mar; pero se disfruta de una higiénica di versión.
y no se crea que solamente los marineros de
baja categoría toman parte en el .juego; por. el
contrario, los oficia.les y aun los Jefes super10res del buque se divierten sobre cubierta.: ha·
ciendo a.sí más a.grádables y mucho más rnteresantes, para la marinería., las sesiones de
sport.

, '\)~,1~

***

Un ejército nunc~ puede quedar perfec~a.mente administrado, s1 se sabe que el servic10 de
sanidad es malo. Se puede decir huma.na.mente á un solda.do: centra. al combate; si caes herido, aquí tienes esperando á los que han de
arrebatarte de las garras de la muerte&gt;; pero
sería inhuma.no decirle: centra al combate, y si
ca.es, quedarás muerto de sed y de calor en el
campo, hasta que lleguen los anima.les nocturnos á devorarte&gt;.
Esta consideración, muy humana, es la que
ha guiado á los gobiernos de Europa á procurarse un cuerpo de enfermeras laicas, abnegadas que sepan técnicamente su obligación. En
poc~s países habrá este servicio tan bien dirigido como en Inglaterra..
La reina Alejandra misma se toma el traba.jo de irá lasiiesta.s ea las cuales reciben sus
diplomas las courses&gt;, y toma parte en la ale•
gría. general, impulsando así á las mujeres que
adoptan la ingrata tarea.
Tal vez en estos incidentes, al parecer insig•
nificantes, debemos buscar la explicación de la
gran fuerza de que disponen ciertas naciones.
El corazón huma.no tiene sus misterios; una
vez que ha sido halagado, difícilmente·olvida.
Quizá la abne~ación que despliegan por su reina estas humildes enfermeras, sea la causa del
heroísmo de los soldados brita.nos.

***
Entre los marinos ingleses existe también la
piadosa costumbre de socorrer, con parte de

-~&gt;:::'·

MARlNA INGu_i:sA.- SOCORRIENDO Á UNA VIUDA.
los haberes ganados, á las viudas y huérfaoos
de los compañeros que han sucumbido ya sea
en campaña ó á bordo de los barcos de guerra,
en tiempos de paz. El día de pago, las viudas,
llevando á sus pequeñuelos. se sitúan á la entra.da de la oficina del pagador y, uno por uno,
los marinos desfilan ante ellas, deposita.o do
en una bandeja su óbolo. Nuestro grabado
explica. perfecta.mente esta hermosa costumbre.

El: l«RHmEnco
AY todavía en Calabria. quien recuerde el
nombre de Saverio Bruoi, un bandolero
feroz, natural de Longobucco.
La historia. no habla de él, y es lástima pues
la vida de Sa.verio Bruni es un verdadero romance dramático, original, único en su gé·
nero.
La tía Rosa, una buena vieje('ita. que nos vió
nacer y crecer y que entregó su alma á Dios á
la respetable edad de ochecta. y siete años (entre paréntesis, (no le faltaba ni un diente!), recordaba, una por una, las hazañas de Saverio
Bruoi, como yo recuerdo, una por una también. mis travesuras de chicuelo.
(Cómo ansiábamos, en las largas noches invernales, mientras la nieve caía abundante,
que la tía Rosa empezase á contarnos sus historias de hadas y de bandoleros!

H

Al principio se negaba, diciendo que tenia
sueño ó que le dolía la cabeza; pero nosotros
insistíamos tanto, que, por fiti, cedía y ..... .
contaba.

•

INSTANTÁNEAS CALLEJERAS.-UN PUESTO DE NIEV

Entre los varios episodios que nos contó la
b~ena tía,. uno, sobre todo, qued ó impreso en
mi memoria.
Una tarde-una hora. antes de la oracióo,un hombre estaba parado, inmó vil, en el medio de un sendero excavado en el corazón de
la montaña que conducía al molino.
Era bajo, grueso, barrigón, con dos ojos pequeños, pero vivos, brillantes, feroces, y una
larga barba de fraile capuchino.
Las cintas de terciopelo de su sombrero á la
ccirbune&gt;, inclinado hacia un lado, fluctuaban,
movidas por la brisa vespertina, sobre la ancha espalda del bandido que, mientras- estrechaba. con la mano izquierda. su fiel escopeta,
hacía eorrer entre los callosos dedos de la de·
recba. las cuentas de un grueso rosario, del
cual colgaban media docena de medallitas de
plata y de bronce.

nella, su esposa, á quien él había estrangulado
diez años antes por la simple sospecha. que él
concibió acerca de que Peppinella no había
si-!o indiferente á las miradas de un joven
pastor.
-¡Al primero que encuentre, aunque sea mi
padre, Jo mato!-había dicho aquel día Saverio Bruni. .. .
Y mientras esperaba., derecho, inmóvil, en
medio del sendero, murmuraba: &lt;Padrenuestro ...... &gt;
Pero, como si lo hicieran expresa.mente, ni
un alma a.parecía. por el camino de la mon-

aunque sea mi padre, lo mato&gt; . ... Ves, pues...
El pobre molinero comprendió que estaba
perdido; y su cara, tan alegre y serena un momento antes, se vo lvió pálida ....
Sucedió un profundo silencio á. las últimas
palabras de Savério Bruni: sólo se oía, entre
las ramas 1ie los castaños, un ruido de a.las y
un gorjeo de pajarillos ... . . .
De súbito el molinero cayó de rodillas á los
pies del bandido, y con las manos cruza.das
sobre el pecho y los ojos llenos de lágrimas,
empezó á rogarle y suplicarle desistiera del
terrible jura.mento. Le habló de su esposa, de
sus cuatro hijos, el último rle los cuales era
reciennacido: y dijo que él, Titta, era el único
sostén de la casa; que, faltando él, faltaría el
pan .... y tantas y tantas otras cosas, que habrían conmovido á una piedra, pero que no
conmovieron absolutamente nada al feroz é
inflex ible compadre .... A cada frase de Titta.,
no bacía más que contestar:
-¡He jurado!
Vibró por fin alguna.cuerda escondida. en su
corazón, por más que aquel corazón estuviese
endurecido en el crimen; pues, golpeando el
hombro del molinero, Je dijo:
-Te hago gracia de la vida . . . . . .
-¿Eb1 ¡Ob! ¡gt·acias, gracias! Bien decía
yo qua ..... .
- Espera un momento, no he concluído: debo,
sin embargo, cumplir de algún modo el jura·
meo to, te cortaré l 11.s orejas.
-¿Las orejas, has dicho? .... es horrible ....
quedare peor que un animal, no tendré más cara de cristiano .... Pues bien, sí, paciencia; se
puede vivir sin orejas. Después de todo, para
qué sirven?
El bandido sacó del cinto un &amp;.filado cuchillo; luego, agarrando con el pulgar y el índice
de la mano izquierda una de las orejas de Titta, la bajó y acercó el cuchillo para cortarla .. . .
Pero instantáneamente se detuvo, y, dejando
la oreja libre:
-Compadre-dijo,-¡eres salvo!
-¡Oh! ¡gracias, gracias, compadre mío! ....
Estaba seguro de que, por fin, me tendrías lástima. ¡Qué diablos! ¿somos ó no compadres?
-No creas, eres salvo porque, ahora lo recuerdo, no fuist~ tú el primero á quien vi: ...
-¿No fuí yo? ¿quién fué, pues?
-El asno.

-¿El asno?
-Eso es. Consuélate, pues, compadre: es el
asno el que debe morir y no tú.
Titta se rascó la cabeza., dirigiendo al mii,mo
tiempo una triste mirada al pacífico animal que
olfateaba. tranquilamente el pasto, con sus
grandes narices abiertas .... Luego, cayendo
de nuevo de rodillas, con súbita resolución,
ofreció sus orejas al cuchillo del bandolero,
diciendo:
- Corta, compadre .... Prefiero mil veces perder las orejas que el asno, que me costó veintiocho ducados ....
Saverio Bruoi sonrió de un modo extraño,
y, levantando la escopet a, apuntó al asno ... .
-¡ Sál valo, compadrel-gritaba el pobre Titta., con las manos tend idas hacia el baodído,me costó veintiocho ducados, sin contar ..... .
Dos detonaciones, casi simultáneas, cortaron la palabra en los labios del pobre molinero.
Y el asno cayó tendido al suelo, junto con
las dos bolsas de trigo ..... .
PASQUALE MARTIRE.

El mausoleo de la Sra. Jordan de PimenteI
EN OAXACA

en este número una fotografía.
REPRODUCIMOS
que rcipreseota el monumento sepulcral de
la Sra. Amparo Jor&lt;lao 1&gt;sposa del seiíor Gobernador deOaxaca, Lic. D. Emilio Pimentel,
muerta hace pocos meses en la ciudad de aquel
nombre.
El monumento, que se levanta en el panteón
general, es de finísimo mármol y está trabajado, basta en sus más pequeños detalles, con
maestría. Sobre la Josa que cierra el sepulcro
se ve el nombre de la señora de Pimentel y,
destacándose sobre el fondo verde de los cipreses, una hermosa figura de ángel con las alas
plegadas y las manos sobre el pecho. El conjunto, como puede verse en la. fotografía, es
muy artístico.

taiía..

-(Ni un perro! ... -lPadrenuestro que estás
en los cielos .... &gt; Sin embargo, es por aquí
por donde se va al molino y alguien debería
venir .... «Santificado sea el tu nombre, venga
á nos ...... &gt; ¡Ah! ¡Por la Virgen! ¡Aquí viene!
Y con un profundo suspiro de satisfacción,
mientras brilla.ha en sus pequeños ojos un rayo
de odio, Saverio Bruni esperó, estremeciéndose por la impaciencia, á su víctima ..... .
Desde lo alto del sendero bajaba lentamente,
detrás de su asno cargado con dos bolsas de
trigo, un molinero de &lt;San Giovanni in Fiore&gt;.
Caminaba cantando, á media voz, una. cll.nción calabresa.; tenía el aire de un hombre
feliz ..... .
Cuando el molinero se hubo acercado á Sa.verio Bruni, éste, después de mirarlo deteni damente, se mordió un dedo, en medio de exclamaciones de rabia..
¡El que , adelantaba paso á paso hacia la
muerte er.a Titta Greco, un amigo suyo, más
aún, un querido compadi:e!
Titta, á su vez,re&gt;conoció al bandido; pero su
cara, alegre y sonriecte, quedó inalterada. Saverio B-ruoi, el hombre que bacía temblar á
toda la aldea., cuy a cabeza había sido puesta á
precio-¡diez mil ducados!- nopodía.iospirar le temor alguno: era su amigo, su buen compadre; y no pocas veces, hallándose en a.puros,
el bandolero _lo había generosamente ayudado.
- Buenas tardes, compadre Saverio.
No hubo cootestacióri.
Con las manos cruzadas sobre la boca de la
escopeta y la barba apoyada en las manos, ,,,
Saverio Bruni contemplaba al molinero con
aire compasivo.
- Buenas tardes, compadre .... ¿No me contestas? ¿Qué te pasa? ¿Estás, acaso, resentido
conmigo?
- ¡Titta!-dijo por fin el bandido, con una
voz en que se notaba una cierta conmoción,¿ qué mala estrella te trajo esta tarde baci-a mí?
-¿Qué quieres decir? no te comprendo, querido compadre ..... .
- ¡Quiero decir que estás destina.do á morir!
El molinero, al oír estas palabras, miró con
sorpresa. y terror á su a.migo, mientras, instioti va mente, daba dos pasos atrás.
-¡ A morir! ¿Yo?
-¡Sí!
-Pero, quieres burlarte de mí.
-Ni lo pienso.
-¡Yo?' ¿tu amigo? ¿tu compadre?
-Sí, sí. ... lo juré, y l~s juramentos son sagrados para. mí: ca.l primero que encuentre,

, MONUMENTO .OE LA SRA, AMPARO JORDA N DE PIMENTEL, EN EL PANTEÓN
• _ .
· .
. GEÑEJ,tAL DE O.AXA.CA.

�Et :MUNDO ILUSTRADO

Et MUNDO

nusTUDO

o
l. Livia Berlendi, soprano.
2. Angela Penchi, soprano
3. Luisa Tetrazzinl, soprano.
4. Gilda Flor!, soprano.
5. Maria Claescns, mczzosoprano.
6. Guglielmlna Marcbl, m.ezzo
soprano.
7. Glorgio Bazelli, tenor.
8. Cario Cartlca, tenor.
9. Giorglo Polacco,,_maestro director.
JO. Guiseppc La"[Puma, barltono
11 Gulseppe De Mariu, teno:.
12. Luigl Mugooz, bajo.
13. Arturo RombollJ, bar!to:io.
14. Guilio Rossl, bajo.

La Temporada de Opera en Arbeu
E han e~be.rca.do ya. en Génova., con rumbo
á Vera.cruz los- artistas que forma.o el cuaélro de ópera. que ocupará. próxima.mente el
Teatro .Arbeu.
Esta. noticia. ha. sido recibida. entre los devo•
tos del arte con general bPneplácito, pues se
sabe que en la. compa.!iía. figura.o artistas. ~e
mérito indiscutible com~ la.s s?pranos L1~1_a.
Berendi, Angela. Pench1 y ~u1s11, Tetra.zz101;
muy aplaudidas las dos pr1mera.s _en los m~jores teatros europeos, y muy querida. la. últl·
ma. del público de México, á quien tanto entusiasmó durante la. temporada. de 1903;
Entre los cantantes que completa.o el cuadro,

o

S

se cuentan los tenores Giorgio Bazelli, Cario
Ca.rtica. y Otta.vio Frosini;los barítonos Alber•
to Ha.bel Rossi, Guiseppe La. Puma. y Arturo
Romboli, y loll bajo&lt;1 Sebastiano Clrotto, Luigi Mugnoz y Giulio Rossi. Como mezzosopra.•

nos figuran en la. compa.i'iía María. Claesens Y
Guglielmioa Marchi, y como directores y concerta.dores,el maestroPolacco, que tantos tri un·
fos conquistó en el país hace un año, y el maestro Gino Goiscia.ni.
Hay mucho entusiasmo en el público por l a.
próxima. temporada. de ópera., y es seguro que
ésta. tendrá. un éxito completo,

�EL •?tfO'N'DO ILlTSTRADO

EL. MUNDO llUS'.!'RADó

PágiriEls de la Moda

NúM. 4.-Vestido de lino azul pálido para
niña de 3 á 4 af!.os, adornado con embutidos y
tiras bordádas blancos.
NúMS. 5, 6 y 7.- Sencillos trajes de algodón para &lt;garden-party&gt;.
NúM. 8. -Traje para niño de diez y ocho meses á cuatro años; blusa rusa y pantalón de
tennis blanco de rayas rojas; epa.ta&gt;, cuello y
puños de tela nacional roja; cintura. de cuero
rojo.
NúM. 9.-Traje de seda para niña de 4 á 6
años.
NúM. 10.-Vestido marinero para hombrecito de 2 á 4 años.
NúM. 11.-Traje de doble volante con anchos
pliegues prensados; cuerpo blusa.do; canesú y
puños con varias hileras de gavia.dos, lo que
realza el mérito de la hechura; berta de encaje cguipure&gt;.
NúM. 12.-Traje de vacaciones para niña de
10 á 13 años, mostrando una alforza cogida
arriba del volante, que se suelta en ca.so de
estrecharse la tela con el lavado ó bien por el
rápido crecimiento de la niña.
NúM. 13. - Trajecito para niño de 2 á 3 años.
Puede trabajarse en sarga, cachemir, cé~ro y
percal. La. parte delantera del cuerpo se a1usta
á la fald"a mediante un pliegue tablea.do; el
cuello y cinturón están hechos de seda manchada y adornados con pespuntes; las manguitas están alforzadas arriba y tienen puños también de seda manchada.

TRAJES INFANTILES
mejor estación para ocuparse del &lt;troussea.u&gt; de los pequeños, esel vera.no. Las prendas son tan diminutas,q ue fácilmente se llevan
á todos la.dos para avanzar en su labor duran·
te las horas cálidas del día, en que es fuerza
permanecer en casa, ó bien se pueden trabajar
á la sombra de grandes árboles, cuando se
está en el campo.

L
A

TRAJES INFANTILES. -NÚMEROS

EL PEQUEÑO MARTIR
NÚMERO

l.
(Cnento Húnearo)

Los modelos que damos aquí son encantadores y se prestan á cuantas modificaciones quie·
ra.n hacer las mamás, deseosas de utilizar los
bordados ó encajes que ya poseen.
_
Para los niños muy pequeños, los trajes más
prácticos son aquellos que se la.van y limpian
con facilidad y los que se eligen de tela bastante sólida para que duren dos ó tres años, combinando juiciosamente la moda y adornos, á
fin de alargarlos á medida que el niño crezca.
Muy cómodo, el ropón número 1 conviene á
los niños de diez y ocho meses á dos años; mas
no podría escogerse para un bebé que aún no
anda, pues se levantaría en pliegues desagracia.dos al ser llevado en brazos. Este ropón
está hecho de género lavable; conviene ejecutarlo en muselina. y toda clase de materiales
de algodón, &amp;dorna.dos con bordados ó enea.je.
El modelo es de fino piqué blanco. La fa.Id ita
está montada. sobre un canesú muy bajo. El

la.do derecho del frente cruza ligera.mente sobre el izquierdo, al que se a.justa por medio de
botones planos. La faldita lleva en el borde
embutido y tira bordada. La ca.pita está formada aisladamente de un canesú orillado por
dos volantes de la misma tira.

***
Para los niñitos que van á las escuelas de
párvulos, no hay nada'tan apropósito como la
blusa rusa y los trajecitos &lt;estilo túnica&gt;, hechos de sarga ó cheviot azul obscuro ó gris,
igualmente primorosos para los dos sexos. A
estos trajecitos se ponen canesús cortos en el
delantero y espalda, el cuerpo se monta sobre

encontraba en Nagy Szeven cuando tuve la.curiosidad de asistirá una reunión
de rumanos. Uno de los asistentes atrajo en seguida mi atención. Era muy moreno y
tenía el rostro rayado por una larga cicatriz.
-¿Os habéis fijado en ese hombre?-me preguntó mi vecino.
-Sí: tiene una fisonomía interesante.
-Es cierto: examina.dio cuidadosamente y
ved la cicatriz que le cruza la cara.
E

M

NÚMEROS 5, 6 Y 7;

el canesú en pliegues tableados que se pespuntean á la altura del cinturón. En los trajes
para hombrecitos, el ancho pantalón asoma
cerca de dos pulgadas debajo de la túnica. Los
vestiditos para niñas se hacen casi lo mismo,
con la única diferencia de cortarlos un poco
más anchos y formar mayor número de pliegues para conseguir soltura y vuelo en la parte inferior.
El modelo número 8 es sumamente elegante;
se hace de &lt;lawntennis&gt;, de fondo blanco, rayado de azuló rojo y se guarnece con «straps&gt;
de paño del mismo tinte que el rayado. La blusa ó túnica cerrada de lado sienta muy bien á
los niños de tres á cinco años.

***

NÚMERO 8.

NúM. 14.-Traje túnica de corto canesú al
frente y espalda..
NúM. 15.-Estilo túnica.,dejando ver el borde
del pantaloncito.
NúM. 16.-Traje de casa para niña de 18 meses á 4 años, provisto de un canesú á pliegues
de ropa rodeado de festón hecho á mano.
NóM. 17.-Vestido de verano para niña de 6
á 10 años, en velo blanco guarnecido de tres
pliegues religiosos y montado en frunces &lt;ni·
dos de abeja&gt;; berta compuesta de biesesitos
de tafetán.

10 Y 11.

- ¿,Proviene de algún sablazo?
-No: es una maldición.
Miré á mi interlocutor, quien me dijo.
-S&amp;lgamos á dar un paseo por el jardín y
en tanto, os contaré la historia..
'
Encendi~os nu~st~os cigarros y mi compañero me hizo la siguiente narración:
&lt;En 1849 los imperiales, de acuerdo con los
rumanos, sitiaban una ciudad húngara defendida por sus habitantes y por un puñado de
&lt;r.omeeds&gt;.
La resistencia de la ciudad irritó al comandante austriaco, y éste decidió fusilar á todo
hombre que se aprehendiese con las armas en
la mano.
Suc~mbió, a.l fin, la ciudad, y el comandante
cumphó su palabra..
La luch';I- había sido ardiente, desesperada,
y entre gritos de cólera y vociferaciones los
soldados se apoderaron de la última ca~a é
hicieron salir á los que la defendían.

Desde que el riiño adquiera el hábito de limpieza compatible con su edad, puede vestirse
con telas finas de seda en los días de fiesta ó
de visitas.
El i:nodelo número. 9 muestra un trajecito de
seda Japonesa para niña pequeña. La totalidad
del adorno está trabajada á mano, y aquí se
requiere la paciencia y tiempo de la mamá. El
canesú se compone de sesgos de ropa unidos
por medio de gavia.dos, de los cuales se elabora una doble fila en el borde de la faldita, así
como en los puños.
La faldita y mangas se juntan al canesú me·
diante pliegues á cuenda montados bajo una
banda aplegadillada de muselina de seda que
da un bonito efecto.
El ancho sombrero se compone de seda y
encaje.
C. GALINDO.

TRAJES INFANTJLES.-NÚMERO

NU~STROS FIGURIN~S

NÚMEROS 2, 3 Y 4.

NúM. 1.-Ropón para niña de uno y medio á
dos años.
NúM. 2. - Traje de linón blanco para niña
de 2 á 3 años, adornado exclusivamente con
pliegues de ropa y bordados.
NúM. 3.- Capita ligera para bebé de 1 á 2
años.

NÚMERO 9.

TRAJES INFANTILES,-NÚMERO 12.

13.

Entre ello_s se hallaba un hombre, joven todavía., á quien seguía su hijo, un muchacho de
trece años.
P?cos minutos después las dos víctimas
arr~mada.s á un muro,1ban á ser fusiladas u~
oficial se ace~có y se puso á observar al ~iño
bello y enérgico, en cuyos ojos brill b
'
llama.
" a una
- ¡Altol- gritó á los soldados que se
rab_an á hacer fuego. -¿.Este muchacho prepha.bat1do con los otros?
se a
- ~í-contesta~on los soldados.
-¡Es una lástima, murmuró el oficial , d"lrl•
.

�.

EL ltUNDO n;usTRADO

TRAJES INFANTILES.-NÚMEROS 14 Y 15.

giendo una mirada de compasión al niño, que
no soltaba la mano de su padre.
- Señor-dijo el padre,-veo que tenéis buen
corazón: antes de ejecutarme, otorgad me un
favor. Permitidme que envíe el dinero que ten·
go en esta cartera á mi esposa, que está en h,·
gar sea-uro.
En aquel momento se presentó el coronel
acompañado de algunos oficiales y de un jefe
rumano, el tribuno. El padre repitió su de•
manda.
- ¿Con quién queréis enviar el dioero?-pre·
guntó el coronel.
-Con mi hijo.
Los ofici'.des murmuraron. El padre queda
salvará su hijo. Miraron al niño¡ su ~raje estaba. en desorden, y los trazo~ de la pólvora
eran visibles en él.
-¿Creeis que quiero salvar á mi hijo?-dijo
el padre¡- tranquilizaos, pues volverá. .
- Vol veré, señor oficial-declaró el niño con
tono resuelto¡-no penséis que pretendo huir.
-E.-tá bien, contestó el coronel: toma. el dinero y ve ligero.
El niño cogió el dinero que le dió su padre
y se fué corriendo.
Los oficiales, emocionados, le vieron alejar·
iie; muy pronto desapareció. Sólo el tribuno
lo había observado con cólera, como mira el
buitre la presa que se le escapa.
Los oficiales entraron en una posada conti·
gua. y dejaron al tribuno con sus hombres.
Estos se prepRraron á ejecutar la orden recí·
bid a: veinte tiros partieron simultáneamente y
concluyeron con la v:da. del desgraciado padre.
-¡Qué lástima. que hayan dejado escapar al
mucbachol-dijo un pastor de la. montaña.

-¿Qué te importa?-le contestó uno de sus
compañeros¡ ese es asunto de los oficiales¡ ellos
saben lo que hacen.
-Mira, tribuno -exclamó uno de los hom•
bres¡-Dios tofo, ¡el muchacho vuelve!
Los ojos del tribuno relampaguearon.
En efecto, el niño acudía, jadeando, al lugar
del suplicio. El sudor le corría por la. frente
y los cabellos se le pegaban á ella.
Abrió se paso por entre los rumanos sorprendidos y se acercó al muro, donde le esperaba
un espfCtáculo horrible.
- ¡Obl padre mío, padre querido. ¿Por qué
no haberme espera9oi1-exclamó sollozando.
Y se arrojó sobre el cuerpo ensangrentado.
El rostro del tribuno se contrajo, como si se
trabara una lucha entre su cólera y el sentimiento que le inspiraba tanta energía, tanta.
fuerza moral eo· el niño.
Después, haciendo un esfuerzo, exclamó con
voz terrible:
--¡Fusiladlol
TI;es_onaron otra.vez veinte tiros: el cuerpo,
acr1lHllado de heridas, se desplomó, mientras
que el valor, la fuerza., el honor, todo lo que
formaba esa alma pura, voló ha9ia las alturas
rnmaculadas del cielo, hacia el Todopoderoso.
.P oco después salían de la posada los oficia.les; el coronel, como si de pronto recordase
algo, se dirigió al tribuno.

l·S7ILWCLL PLACC

T.RAJES INFANTIL-ES.-NÚMERO

La más hermosa Colonia, no sólo por su posición,
que lo e·s contigua al Paseo de la Reforma, sino porque las personas que están comprando lotes, pertenecen á lo más granado de nuestra ~ociedad, quienes desean construir magnífi~os edificios, que, en
época no muy lejana, llegarán á ser el lugar más de
moda y el centro de las lujosas residencias de la
ciudad de México. .
Sírvase investigar el alza á que ha llegado en esta parte de la ciudad, de· algunos años·á esta parte,
y se convencerá -de que no hay inversión más segura ni de más brillantes resulta:dos que la que le ofrecemos.
Por un acuerdo especial, se ha prohibido, para
siempre, establecer pulquerías ú otros establecimientos por el estilo en esta Colonia. Siendo est0
lugar para edificar fincas que llenen todos los requisitos de salubridad y, por consiguiente, para que
residan personas de refinada cultura, se hacen necesarias estas restricciones.
En menos de tres meses se ha vendido cerca de
la cuarta parte de este terreno, y esperamos quepara ·fines del presente año, todo 3 los lotes habrán sido
tomados, .Y dentro de unos cinco años, este lugar ferá el más hermoso y saludable de la Capital de la
República.
~reemos que en un tiempo ·no muy remoto, México llegará á ocupar la primera· fila por sus edificios,
en el·hemisferio occidental. Tiene la ventaja natural, que no gozan otras capitales: salud y cultura.
. Continuamos vendiendo lotes bajo nuestro mismo
plan, es decir, veinte por ciento al contado y el resto en nueve años • .Ningún interés se paga sino después de que se hayan concluído: calles de asfalto1
banquetas ·de cemento, drenaje y un ·sistema completo de agua.
¿Hay alguna proposición de terrenos mejor que
ésta?
fara mayores informes, dirigirse á

17.

-¡,Ha vuelto el niño?- le pr, guntó:
- Sí, ha vuelto.
-¡,Y qtré han hecho de él?
-Lo que se había decidido: lo hemos fusilado.
El coronel retrocedió un paso, como si hubiera pisado una víbora.
-¡Canalla! - rugió, al mismo tiempo que con
su varilla castigaba. a.l rumano en pleno rost0o, donde se dibujó lenta.mente un surco sao•
griento ... . &gt;
-Entonces ¿ese individuo que acabo de ver
es el tribuno?-pregun1é á. mi compañero.
- No; es demMiado joven para serlo.
- No comprendo ....
- E~ el hijo del tribuno.
- Pero .... ¡tiene la marca del latigazo en el
rostro!
-Ha nacido a.sí.
U a escalofrío me sacudió.
-E,; la mano del Dios vengador; lleva h
huella de la sangre del pequeño mártir!. ... Pesa .sobre él una. maldición y-concluyó el narrador-no puede casarse, porque las mujer e~
temen tener un niño que lleve ese signo mal·
dito&gt;.
v. Rocosv.

o

La vida es un tráfico; no se obtendrán ni hará.o grandes ganancias, sin éxponerse á grandes pérdidas.

*
TRAJ[S.INFANTILES. -NÚMERO 16.

El carácter es una. de las mayores fuerzas
motrices que existen en el mundo.

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Año XI-Tomo II-Núm. 10

Septiembre 4 de 1904

Precio del ejemplar: 50 cs.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1904, Año 11, Tomo 2, No 9, Agosto 28</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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